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FELIPE II ANTE LA REALIDAD AMERICANA:
DEFINICIN Y DESARROLLO DE LA
POSTURA REAL
Henry Kamen
De una parte de sus posesiones sobre la que el rey tena un indudable poder absoluto
era Amrica, la cual era tcnicamente una colonia y por tanto no tena su propio gobierno.
Felipe II, naturalmente, intent explotar las posibilidades fiscales de Amrica al mximo,
y se benefici enormemente de las importaciones de plata. Irnicamente, aunque Amrica
era una colonia, su distancia insuperable en realidad la llev fuera del control del rey.
El primer tema que debemos considerar es el cronolgico. Muchos creen que por el
hecho de que Amrica fue descubierta en 1492 pas inmediatamente a desempear un
papel importante en la historia de Espaa. Sin minimizar demasiado la importancia de los
primeros aos, creo que es correcto enfatizar que Amrica se hizo importante para Espaa
slo a partir del gobierno de Felipe, en los aos 1540, es decir, sesenta aos o lo que es lo
mismo dos generaciones despus de los primeros descubrimientos. Recuerden que la ciudad de Mxico fue conquistada por Corts slo en 1521, que el Inca Atahualpa fue capturado por Pizarro slo en 1532, y que las famosa Leyes Nuevas fueron redactadas slo en
1542. Las consecuencias de estos acontecimientos se dejaron notar en el perodo cuando
el prncipe gobernaba en Espaa, 1542-1555, de modo que es muy importante que tengamos muy claro la parte que Felipe II tuvo en esta historia.
Podramos manejar un gran nmero de aspectos, pero quiero limitarme a 1) la contribucin de Amrica y Espaa entre s en el reinado de Felipe 2) la actitud de Felipe hacia los
asuntos de Amrica.
El impacto de Espaa sobre Amrica
1. La destruccin masiva de la poblacin americana se produjo a travs de tres medios
principales:
a) entraron nuevos virus, sobre todo el de la viruela, contra los cuales no estaban
inmunizados
b) obligaciones laborales extenuantes, en los ingenios de azcar y luego en las minas
c) malos tratos y crueldades (fray Toribio de Motolina hizo un catlogo de minas en las
que los huesos de los indios muertos impedan el paso y los cielos estaban obscurecidos
por bandadas de buitres). Podemos resumir las consecuencias de esta manera: en el centro
de Mxico la poblacin india pas de unos 25.2 millones en 1518 a poco ms de un milln
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en 1605; en el Per, la poblacin anterior a la conquista era de alrededor de nueve millones, pero en 1620 se haba reducido a 600.000 personas. Ya en las islas las haba totalmente despobladas hacia los aos de 1540.
2. Para suplir la falta de poblacin, a partir de 1518 se expidieron licencias de importacin de esclavos negros. En el decenio de 1560 ya haba ms negros que blancos en Mxico, Lima y en toda la Amrica espaola.
3. Podemos hablar de una revolucin biolgica en la vida de Amrica, que todava no
se ha estudiado adecuadamente. Los primeros colonos importaron sus propios caballos
para el transporte y sus propios cerdos para tener carne; con el tiempo, las naves espaolas
fueron llevando al Nuevo Mundo todos los animales que los agricultores consideraban
necesarios: vacas, mulas, aves, perros, pollos. Tambin se introdujeron productos del Mediterrneo, sobre todo tres, los ms esenciales para la gente de la Pennsula Ibrica: el
trigo, el vino, y las aceitunas.
El impacto de Amrica sobre Espaa, fue en cambio mucho ms discreto.
Foment el sentimiento de imperialismo entre los primeros colonos y entre los espaoles en general. Pero tenemos que distinguir entre los muy distintos puntos de vista de los
colonos, y de los misioneros, una diferencia de opiniones que de hecho ocupa todos los
aos centrales del siglo XVI.
Hubo pequeos cambios en la dieta peninsular, a causa de la importacin de la patata
(papas) y del tomate, y sobre todo del maz, pero se tard casi un siglo para conseguir que
los espaoles aceptasen estos alimentos como normales en su alimentacin. En cambio,
no ocurri as con el tabaco que tuvo un xito casi inmediato.
Estimulaba la curiosidad cientfica (el caso ms notable es la expedicin del doctor
Hernndez, patrocinada por el mismo Felipe II), y foment aspectos de la cultura peninsular, provocando notablemente la evolucin de teoras acerca de la naturaleza de la conquista, y del derecho natural de los indgenas del Nuevo Mundo.
Promovi la movilidad social, a travs de la emigracin, tema que se ha estudiado
minuciosamente. Las cifras del xodo desde la Pennsula, son problemticas. En todo el
siglo XVI es imposible que los emigrantes fueran ms de 200.000 personas. De estos al
principio muy pocos eran mujeres, pero la proporcin subi a partir de mediados del siglo.
Aport riquezas, tantos a los particulares como al erario real; y aceler la subida de
precios en la Pennsula. Estimul la industria y la produccin durante una poca.
Antes de entrar a comentar nuestro tema principal, que es l de la postura de Felipe II,
es aconsejable dedicar unos momentos a un aspecto crucial del gobierno del rey: la posibilidad de controlar un continente tan lejano. Desde mi punto de vista, veo dos obstculos
importantes que impedan la eficacia del sistema imperial: la dificultad para comunicarse,
y la independencia (en todos los sentidos) de los americanos.
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1) Como muy bien ha indicado Fernand Braudel, el gran enemigo de Felipe II era la
distancia. La imposibilidad de contactar a tiempo con sus oficiales en Amrica, perjudic
muy a menudo la puesta en prctica de la poltica real. Hacia los aos 1580, por ejemplo,
tenemos evidencia de que las respuestas del gobierno a las cartas procedentes de Mxico
tardaban entre nueve y cuarenta y dos meses. Sabemos que era normal que las cartas de
Filipinas a Espaa tardasen hasta dos aos en llegar.
2) Aunque es un aspecto al que se le da poca importancia, quiero hacer hincapi en la
independencia efectiva del sistema americano. Es un factor a tener en cuenta cuando tratamos la cuestin del control real. Ya he mencionado antes el problema tan importante de la
distancia.
3) Los otros aspectos a los que llamo independencia son fciles de resumir. Primero,
la falta de burocracia: aunque los funcionarios importantes de Amrica, especialmente los
oidores de las audiencias, eran elegidos por Espaa, estos se identificaban rpidamente
con los intereses locales de Amrica, y por consiguiente se alejaban del verdadero control
del gobierno de Madrid. Segundo, la principal unidad poltica de Amrica era la ciudad,
pero en las ciudades los ayuntamientos (cabildos) estaban ya durante el reinado de Felipe
II, en manos de la elite de colonos; y por tanto quedaba poco espacio para el gobierno.
Adems, a partir de este perodo la corona inici una substancial venta de oficios, con la
consecuencia de que empez a perder todava an ms control sobre los regidores de los
ayuntamientos. Tercero, conocemos los importantes fraudes en el sistema fiscal americano, los cuales dieron como resultado prdidas importantes de ingresos para la corona.
Finalmente, es importante subrayar que la corona no contaba con fuerzas militares permanentes en Amrica (aunque tampoco las tena en Espaa). La milicia local estaba enteramente bajo el control de los funcionarios locales, que no siempre eran oficiales reales. No
fue hasta el siglo XVIII que la corona dispuso de destacamentos en Amrica.
Estas dos ltimas consideraciones deben hacernos reflexionar seriamente sobre el problema del control real. Si en verdad el gobierno contaba con un control muy limitado,
entonces es mucho menos importante para nosotros estudiar qu decisiones se tomaban en
Espaa, y mucho ms importante es estudiar lo que realmente sucedi en Amrica. A
pesar de las muchas atenciones que Felipe II dedic a los temas de Amrica, la realidad de
lo que pas en el Nuevo Mundo es bastante ms importante que cualquier estudio acadmico de la poltica de Felipe II.
La postura de Felipe II ante el fenmeno de Amrica se muestra en tres grandes etapas:
1. La actitud y poltica de Felipe antes de 1556 no tenan nada de original, ya que hasta
aquella fecha Carlos V tomaba todas las decisiones importantes y Felipe acataba las resoluciones polticas de su padre. Por tanto, respald con firmeza la actuacin de Las Casas
frente a los colonos. Sabemos que Felipe habl con Las Casas tanto en Barcelona, en 1542
como en Valladolid, en 1543, donde las Leyes Nuevas fueron confirmadas oficialmente.
En 1547 Felipe personalmente, a instancias de Las Casas, dio el nombre de Vera Paz a la
nueva colonia de Las Casas en Guatemala. Tambin en mi libro cito otros ejemplos del
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apoyo de Felipe II a las ideas de Las Casas. Hay que reconocer, por supuesto, que la
poltica que la corona desarroll iba encaminada a oponerse a las pretensiones de los
colonos. Tambin en una primera poca, Felipe se opuso a la esclavitud de los negros, y se
neg a dar permisos para la introduccin de esclavos africanos en el Caribe.
2. Cuando accedi a la corona de Espaa, Felipe rpidamente cambi de rumbo. Era su
segunda etapa de poltica, la de la consolidacin (o tambin se puede decir explotacin) de
las colonias. Empez a conceder licencias para esclavos negros; e hizo la decisin de
reconocer la existencia del repartimiento. A pesar de las Leyes Nuevas de 1542, el rey
permiti la esclavitud de los indgenas de Puerto Rico a partir del ao 1547, y de los de La
Espaola a partir de 1558. Tambin empez a hacerse con los tesoros importados por
particulares, una poltica que siempre haba rechazado en tiempos de su padre. Sus razones eran dos: I) la necesidad de evitar rebeliones en Amrica II) las necesidades financieras de la Hacienda. Hay que poner nfasis en la palabra necesidad, porque el rey durante
toda su vida continu teniendo posturas liberales sobre todos los aspectos americanos. Y
dentro de Amrica, la era de los conquistadores queda sustituida por la poca del establecimiento de audiencias y de corregidores. Al mismo tiempo, presenciamos la creacin de
una nueva Iglesia estatal: la era de los misioneros se sustituye por la poca de obispos y,
finalmente, de la Inquisicin.
3. A partir del ao 1573, nos hallamos ante una etapa ms compleja, porque en ciertos
aspectos es ms liberal, y en otros ms rgida. Irnicamente, este ao es el de la muerte del
antiguo opositor de Las Casas y antiguo preceptor del rey, Seplveda. Podemos tomarlo
como smbolo de un cambio de rumbo en la poltica del rey. En dos puntos fundamentales,
a pesar del efectivo rechazo de buena parte de la poltica de Las Casas, Felipe II continu
la lnea de Las Casas:
a) Quera limitar las conquistas, para ello se vali de la Ordenanza sobre los Descubrimientos (1573), que prohiba de manera definitiva las nuevas empresas de conquista en
Amrica, y destac como objetivos primordiales la predicacin y la proteccin de los
indgenas. Se usaron los escritos de Las Casas como marco para el texto. Un examen
detallado de las provisiones, dice el profesor Hanke, indica cunto se haba apartado de
su poltica temprana, es decir de su poltica conservadora.
b) Quera cambiar la condicin del indio, lo que vemos a travs de I) el informe de
Alonso de Zorita sobre los indios de Nueva Espaa, informe que no se public II) su
apoyo al jesuita Acosta (aos 1580); en 1588, aprob el decreto que permita que los
mestizos fueran ordenados sacerdotes.
Sin embargo, a pesar de este esfuerzo de estabilizar el rgimen social del indio, sta es
tambin la poca de la represin cultural de los indgenas. Efectivamente, en el ao 1577
el rey prohibi por decreto todos los escritos sobre la cultura de los indios, una medida que
afect por ejemplo la posible publicacin de la gran obra de Sahagn, obra que slo una
ao antes el gobierno haba solicitado al autor. Y estos tambin son los aos cuando el
virrey Toledo en el Per empez a inventar una nueva versin oficial de la historia del
reino de los Incas. Estos hechos, es decir la contradiccin entre los gestos liberales y el
apoyo a misioneros como Acosta, por un lado, y la poltica de supresin por el otro, piden
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una explicacin. Y creo que la explicacin es el miedo del rey ante las muchas rebeliones
que sufra dentro de su imperio, en Europa la rebelin de los Pases Bajos y en Amrica la
de Tupac Amaru y otros movimientos semejantes.
1. Estuvo siempre atento a la posibilidad de que se produjeran rebeliones en Amrica.
Sin embargo, era un problema que escapaba a su control, as se ve en el famoso caso de
Aguirre durante su reinado. Pero tambin es llamativa la gran coincidencia entre el comienzo de la rebelin de los Pases Bajos en 1572 y la ejecucin del ltimo Inca Tupac
Amaru en el mismo ao.
2. Aunque nos encontramos en una poca de consolidacin - con la Ordenanza sobre
Descubrimientos de 1573 - eso no quiere decir que el rey hubiera perdido inters en el
concepto de expansionismo imperial. Durante los mismos aos se convirti en imperialista en el sentido de que abarcaba una gran parte del mundo: dedic dinero a empresas de
conquista, el ejemplo ms destacado es la ocupacin de Filipinas por Legzpi en los aos
1570 (aunque, eso s, con el aviso de que los espaoles no haban de atentar contra los
intereses de los indgenas). En este sentido era expansionista, pero recuerden que en la
misma dcada restringi las conquistas mundiales.
Qu pensaban, en general, los americanos del rey Felipe II? Me gustara ofrecerles
una pequea informacin que quizs muchos de los aqu presentes ya conocen. Me refiero
al dominico fray Francisco de la Cruz, cuyos sueos e historia son un buen reflejo del
impacto que la poltica de Felipe II tuvo en Amrica. Implicado con otras personas en un
crculo que pareca ser de visionarios, fue arrestado en Lima por la Inquisicin en 1575,
interrogado durante tres aos y finalmente quemado en la hoguera en 1578. Las confusas
opiniones de Cruz reflejaban, seguramente, las de muchos colonos del Nuevo Mundo, que
crean que Espaa, su gobierno y su Iglesia los haban defraudado. La preocupacin de
Cruz por los sobreexplotados le inspiraba sueos visionarios de un nuevo orden poltico
en el que Dios har justicia y castigo en favor de los pobres y mansos, tanto en Amrica
(donde los indgenas se volveran su pueblo escogido) como en Espaa. Tambin vaticinaba
la destruccin de Espaa a causa de la poltica del rey. Citemos algunas reflexiones del
fraile.
Dijo que no se contenta Dios de las justicias y gobierno que el dia de oy se hazen en
Spaa y las Indias, porque los ministros de justicia, segun dizen comunmente los que
bienen de Spaa, mas cuydado tienen de buscar maneras como sacar plata del reino que no
como gobernarlo conforme al bien y paz comun y criticaba lo que el rey nuestro seor a
hecho a las rentas que a tenido y tiene de Spaa y de sus reinos, que ha gastado mucho sin
que le luzca y estar adeudado.
Tambin declaraba acordandome de unas palabras que me dixo Las Casas en Espaa
en Toledo, viviendo yo de camino de esta tierra, que fueron que quantos espaoles estan
en Indias se van al infierno, sino son los frayles que doctrinan yndios, y cita a Las Casas
dicindole que el rey nuestro seor justamente posee estos reynos aunque uviesen sido
ynjustamente conquistados. Comentando las riquezas del Per, Cruz dijo que Dios quiere
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remediar al Piru y para fundamento o principio de la execucion creo que Dios a proveydo
que cesase la abundancia de plata de las minas de Potosi, porque aviendo poca plata se
quietarn los animos de los onbres y se darn a la labranza y la crianza y a oficios y
pararn las inquietudes.
En cuanto a Espaa, deca Cruz, asi como el Peru fasta aqui a sido casa del demonio,
assi Espaa lo ser de aqu adelante. Criticaba a los ricos de Espaa, que en lugar de ser
misericordiosos dando de lo que tienen, chupan a los pobres y les quitan lo que tienen. Y
tambin que una de las causas por que Dios azotar a Espaa ser porque no se tiene el
cuidado que era razon del consuelo y salbacion de los Yndios.
En fin, entre los religiosos espaoles que tenan una visin todava idealizada de lo que
pudo haber sido el Imperio americano de Felipe II, el tono era francamente pesimista.
Veamos dos ejemplos muy diferentes de esto, con fecha casi del ltimo ao del reinado del
rey. Uno es el libro publicado en el ao 1596 en Santo Domingo por el arzobispo de
aquella ciudad, Agustn Dvila Padilla, quien elogi la obra de los misioneros anteriores,
como Motolina y Las Casas, y conden las consecuencias de la poltica virreinal. Otro
ejemplo es una obra que no lleg a publicarse durante este reinado, la Historia eclesistica
indiana de Jernimo de Mendieta, acabada precisamente en el mismo ao 1596. Para
Mendieta, la poca en la cual escriba representaba los ltimos das, el final de una larga
evolucin que al mismo tiempo fue una corrupcin de los buenos primeros das de la
Iglesia americana. La leccin que sacamos de este semblante ha de ser forzosamente negativa pero por otro lado lgica: los que gobernaban en una poca cuando no haba forma
de llevar a cabo ninguna poltica de cohesin para todo un continente, tenan que fallar; y
los intentos de Felipe II de hacer una poltica sensata fracasaron rotundamente.
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