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Carlos de Foucauld. Ecos de Su Vida

Carlos de Foucauld nació en 1858 en Francia y tuvo una vida que incluyó ser militar y explorador. En 1886 experimentó una conversión religiosa y decidió dedicar su vida a Dios. Vivió como ermitaño y más tarde fue ordenado sacerdote. Se estableció en el Sahara argelino para acercarse a los tuareg y compartir el evangelio, donde vivió hasta ser asesinado en 1916.

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Carlos de Foucauld. Ecos de Su Vida

Carlos de Foucauld nació en 1858 en Francia y tuvo una vida que incluyó ser militar y explorador. En 1886 experimentó una conversión religiosa y decidió dedicar su vida a Dios. Vivió como ermitaño y más tarde fue ordenado sacerdote. Se estableció en el Sahara argelino para acercarse a los tuareg y compartir el evangelio, donde vivió hasta ser asesinado en 1916.

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CARLOS DE FOUCAULD

1858-1916
ECOS DE SU VIDA
La vida de Carlos de Foucauld, desde muchos puntos de vista, no fue una vida
corriente pero el dinamismo que manifiesta es elocuente. Merecen ponerse de
relieve algunos momentos de su historia, portadores en s mismos de un
mensaje: ser el objetivo de este resumen biogrfico.
Ir seguido de una breve sntesis de las intuiciones que lo guiaron y que puede
descubrir todo el que quiera repasarlo, por poco que se tome el trabajo de
penetrar en el sentido de sus comportamientos y actividades, lo cual exige
adentrarse en su correspondencia y en sus escritos espirituales. Por eso ser
necesario hablar tambin de la actualidad de este testigo y de la fecundidad de
su carisma, como atestiguan los grupos que ayer y hoy han seguido sus pasos.
Algunas citas de sus notas personales y de sus cartas destacarn los distintos
aspectos de su mensaje. Las frases de introduccin que sirven de subttulos se
han extrado de las cartas que envi entre 1901 y 1916 a uno de sus amigos,
Henry de Castries.
Qu milagro de la infinita misericordia de Dios me ha llevado tan lejos?
(14 de agosto de 1901)
Carlos de Foucauld naci en Estrasburgo (Francia) el 15 de septiembre de 1858. Tuvo
una hermana, Marie, tres aos ms joven que l, que se cas en 1884 con Raymond de
Blic. Los dos nios quedaron hurfanos en 1864. Carlos tena entonces seis aos. Su
abuelo materno lo recoge junto con su hermana y se encarga de su educacin. Despus
de la guerra de 1870 y la anexin de Alsacia por Alemania, elige para ellos la
nacionalidad francesa y se traslada a Nancy.
Carlos sigue sus estudios en el instituto de esta ciudad. La formacin cristiana de su
infancia le permite hacer con fervor su Primera Comunin en 1872, pero no ser lo
bastante slida para ayudarle en su adolescencia y, a partir de 1874, pierde la fe.
Habiendo optado por hacerse militar, prepara su ingreso en la Academia de Saint-Cyr,
donde es admitido en 1876. Subteniente de caballera, lleva una vida bastante
desordenada, lo que no le impide mostrarse valiente en las operaciones militares en las
que participa en el Oeste de Argelia.
En 1882, presenta su dimisin en el Ejrcito y al ao siguiente emprende un viaje de
exploracin a Marruecos. El xito de esta arriesgada expedicin que realiza en once
meses, disfrazado de rabino y sumergido en el mundo musulmn, le vale honores y
consideracin y le abre las puertas del mundo de los gegrafos y los exploradores.
Una gracia interior extremadamente fuerte me empujaba
(14 de agosto de 1901)

Pero en ese momento le invade una inquietud religiosa. Bajo la influencia discreta de su
familia que reencontr en Pars, trata de recibir clases de religin y pide ayuda a un
sacerdote para ilustrarse sobre la religin catlica. Habla con este sacerdote, el P.
Huvelin, a finales de octubre de 1886, en la iglesia de San Agustn en Pars. En vez de
clases de religin, el sacerdote, que lo guiar desde entonces, le invita a confesarse y a
comulgar: para Carlos significa la conversin, un momento de gracia que le va a
cambiar la vida. Decidido a no vivir en adelante sino para ese Dios de Jesucristo que ha
venido a su encuentro, hace, por encargo de su director espiritual, una peregrinacin a
Tierra Santa. All descubre cmo fue la vida humilde y oculta de Dios encarnado en la
persona de Jess, obrero pobre en Nazaret. Atrado por el deseo de amarlo e imitarlo
con todas sus fuerzas, decide hacerse monje trapense.
Ingresa en el monasterio de Ntra Sra de las Nieves (Notre Dame des Neiges) en 1890,
con vistas a ocultarse para siempre en una pobre Trapa de Siria, e intenta adelantar cada
vez ms en la imitacin de la vida de Jess en Nazaret. Seis aos ms tarde, solicita
dejar la Trapa; se le concede en febrero de 1897, y le autorizan a seguir su vocacin
personal.
Siguiendo el consejo del P. Huvelin, vuelve a Nazaret, solicita poder vivir a la puerta del
convento de las Clarisas, y se hace su criado. Vive as como ermitao sumergido en la
oracin, la pobreza y la bsqueda de la voluntad de Dios sobre l. Al cabo de tres aos,
habiendo tomado como lema IESUS CRITAS (Jess Amor) y como smbolo un
Corazn coronado por la Cruz, el deseo de imitar a Jess en su Caridad universal le
lleva a aceptar la perspectiva del sacerdocio, para el que se prepara en la Trapa de Notre
Dame des Neiges; el 9 de junio de 1901 es ordenado sacerdote de la dicesis de Viviers:
por esta razn podr ser beatificado con la cualificacin de "sacerdote diocesano".
Acabo de ser ordenado sacerdote y hago gestiones para continuar en el
Sahara la vida oculta de Jess en Nazaret.
(14 de agosto de 1901).
Para irradiar el Amor, la Caridad divina, y llevar la presencia eucarstica a los pobres de
las regiones no evangelizadas, piensa ir al sur de Marruecos, donde estuvo antes, y para
ello se establece en Beni-Abbs, no lejos de la frontera entre Argelia y Marruecos. En
las cercanas de este oasis, construye no una ermita sino una fraternidad, es decir, una
casa abierta a todos: cristianos, musulmanes, judos... Quiere ser para cada uno un
hermano y un amigo. Disponible para los pobres, rescatando esclavos, acogiendo a los
soldados de la guarnicin, hospedando a los viajeros, pasa largas horas en oracin de
noche y de madrugada. En la pared de la capilla, detrs del altar, haba dibujado una
gran imagen del Sagrado Corazn "con los brazos abiertos para abarcar; abrazar, llamar
a todos los hombres y darse a todos". Le hubiera gustado que llegase a la Fraternidad
algn compaero ms, para irradiar juntos la Caridad y el Evangelio, para vivir en grupo
como "hermanitos del Sagrado Corazn de Jess", con un Reglamento que haba
redactado en Nazaret. Desea as mismo que haya "hermanitas" que con su acogida y sus
cuidados den testimonio de la bondad del Corazn de Jess. Pero no vendr nadie. Y el
proyecto de Marruecos no llega a realizarse.
En 1904, gracias a un oficial amigo suyo, puede dirigirse al sur argelino. Sabe que es el
nico sacerdote con posibilidades de llegar hasta la regin de los Tuareg y ponerse en

contacto con sus tribus, an ms olvidadas que la poblacin de Beni-Abbs. Ve en ello


una seal de Dios, y Mons. Gurin, el primer prefecto apostlico del Sahara, acepta que
se quede en el Hoggar. Carlos se establece en 1905 en Tamanrasset, el nico europeo en
este pueblo de una veintena de chozas que albergan a algunas familias tuareg. Los
comienzos son difciles y las condiciones de vida, duras. Poco a poco, lo van aceptando
y son estos mismos Tuareg quienes le ayudan cuando cae enfermo. Seguir solo en lo
que es su "Nazaret", pero estar solo en medio de la gente le parece bien: hay accin,
an sin hacer gran cosa, porque uno llega a ser del pas, a hacerse abordable y muy
pequeo. Aprende su lengua para aproximarse a ellos, para comprenderlos y
reconocerlos en la dignidad y los valores de su propia cultura. Para proteger y conservar
el dialecto del Hoggar, lleva a cabo un trabajo lingstico y cientfico nico y
considerable, queriendo quedar en el anonimato. En 1911 pasa cinco meses en la
altiplanicie del Assekrem, un lugar donde esperaba ver mucha gente. En el contexto de
su tiempo, utilizando lo mejor posible los recursos aportados por la nacin colonizadora
que es Francia, intenta sin cesar promover el progreso humano, intelectual y moral de
los habitantes del desierto, preparndolos as para que algn da descubran la raz de su
vida religiosa. Quiere que en Francia se comparta esta responsabilidad, y con este
objetivo piensa en una "hermandad" que conectara a todos los cristianos de buena
voluntad en una gran red al servicio de las regiones en vas de desarrollo a las que no ha
llegado el mensaje evanglico. Viaja a Francia en tres ocasiones para exponer y poner
en marcha su proyecto, y pensaba volver en 1915, pero la guerra de 1914 lo retiene en el
Sahara.
Las repercusiones del conflicto europeo se dejan sentir incluso all. Poco a poco crece la
rebelin contra la presencia de Francia. Algunas tribus manifiestan su voluntad de
emancipacin, mientras que otras intentan aprovechar las circunstancias para reanudar
sus incursiones de saqueo. Consciente del peligro, Carlos de Foucauld permanece sobre
el terreno para proteger a la poblacin y servir en el futuro al que ha pasado a ser su
pas. En 1916, construye un fortn que servira de refugio para la gente de Tamanrasset
en caso de ataque, y, a peticin de sus vecinos, se va a vivir all.
All lo sorprende un grupo de rebeldes la tarde del 1 de diciembre de 1916: capturado
en una emboscada, lo atan mientras saquean su residencia. El muchacho de 15 aos que
lo vigila, asustado por la llegada sbita de dos soldados dispara contra l a quemarropa.
Carlos de Foucauld muere, vctima aislada de una violencia local... Esa misma noche,
caen otros en los frentes de la Primera Guerra Mundial.
* * *
ECOS DE SU TESTIMONIO
El mensaje anunciado por Carlos de Foucauld se encierra en lo que vivi, en lo
que intent hacer. Est tambin en las abundantes pginas que redact, donde
dej traslucir lo esencial de su experiencia espiritual. Cerca de 100 aos
despus de su desaparicin, estamos muy lejos de haber hecho un inventario
de toda la riqueza de su testimonio. Sin embargo se pueden situar algunos
elementos principales, presentados aqu brevemente bajo algunas citas de las
cartas a su amigo Henry de Castries:
Me d cuenta de que no poda hacer otra cosa que vivir nicamente para
l.

(14 de agosto de 1901)


Lo prioritario desde su conversin hasta el final de su vida, es la fidelidad absoluta, y
sin interrupcin, al amor apasionado que tiene a Jess. Carlos tuvo la suerte de tener un
corazn capaz de amar hasta el extremo. Desde que por la accin de la gracia se sita en
presencia del misterio de Dios encarnado en Jesucristo, arde en amor a l. Este amor a
Jess, su muy amado Hermano y Seor, no tena, por lo dems, nada de
sentimentalismo conducente a delicias narcisistas; este amor era una voluntad. A menos
de cinco meses de su muerte, escribe: el amor consiste, no en sentir que se ama, sino
en querer amar. Esta voluntad de amar a Jess le lleva a su imitacin, a querer pensar,
decir y hacer lo que Jess habra pensado, dicho y hecho en las distintas circunstancias
de su vida. C. de Foucauld resume bien su proyecto espiritual en estas lneas de 1902 a
Gabriel Tourdes su amigo de instituto: La imitacin es inseparable del amor; t lo
sabes: todo el que ama. quiere imitar. Es el secreto de mi vida: he perdido mi corazn
por este JESS de Nazaret, crucificado hace 1900 aos y me paso la vida tratando de
imitarle, hasta donde lo permite mi debilidad.
As pues, deba imitar la vida oculta del humilde y pobre obrero de
Nazaret.
(14 de agosto de 1901)
La figura de Jess que lo seduce y que quiere imitar, es la de el Obrero, hijo de Mara
(ver Mc 6, 3) llevando en Nazaret la vida sencilla y ordinaria de sus contemporneos y
de sus compatriotas. Le impresiona especialmente la humillacin que rodea la
Encamacin del Hijo de Dios: Dios, el Ser infinito, el Todopoderoso, hacindose
hombre, el ltimo de los hombres. A partir de este descubrimiento que es una
revelacin que recibe por gracia, habla as de lo que considera como su llamada, su
vocacin: Estoy ansioso por llevar finalmente la vida que busco desde hace ms de
siete aos, la que vislumbr, adivin, andando por las calles que pisaron los pies de
nuestro Seor, en Nazaret; pobre artesano perdido en la abyeccin y la oscuridad. Y se
fija este programa de vida: Para m, buscar siempre el ltimo de los ltimos lugares,
para ser tan pequeo como mi Maestro, para caminar con l, paso a paso, como
discpulo fiel, para vivir con mi Dios que vivi as toda su vida y me da este ejemplo
desde su nacimiento.
Leer, releer, meditar el Evangelio y esforzarse en practicarlo.
(14 de agosto de 1901)
El contacto que Carlos de Foucauld desea mantener permanentemente con Quien es su
Modelo nico", su Hermano muy amado, del quiere ser el "hermano pequeo", se
realiza de manera prioritaria desde su amor al Evangelio y a la Eucarista. Ha pasado
largos momentos leyendo y meditando el Evangelio, donde encuentra las palabras y los
ejemplos de Jess a quien quiere imitar y seguir por amor, y aconseja a sus amigos que
pongan en su vida estos momentos de intimidad con el Seor: Es necesario que tratis
de impregnaros del espritu de Jess leyendo y releyendo, meditando y volviendo a
meditar sin cesar sus palabras y sus ejemplos: que hagan en nuestras almas como la gota
de agua que cae una y otra vez sobre una losa, siempre en el mismo lugar... . Tambin
pas largos ratos ante del Santsimo Sacramento, donde su fe le dice que Jess est

presente con toda su fuerza salvadora para el mundo. As Carlos de Jess fue fiel a estas
"dos mesas" dnde, segn la fe de la Iglesia, Jess continua su presencia en medio de
los suyos "todos los das hasta el final de los tiempos".
Una caridad fraternal y universal que comparte hasta el ltimo bocado de
pan con cualquier pobre, cualquier husped, cualquier desconocido que
se presente.
(23 de junio de 1901)
Ardiendo en amor de Jess, Carlos ama al mismo tiempo, con todas las cualidades de su
corazn y de su inteligencia, a las personas prximas, a las que puede encontrar, y
tambin a las que no conoce, pero cuya miseria material o espiritual adivina, queriendo
amar a todos sus hermanos de humanidad. A ejemplo de Jess -el Hermano universal de
todos los humanos y el Salvador universal que vino a llamar a los pobres, a los
enfermos y a los pecadores a una Vida nueva y dichosa, Carlos de Foucauld orienta su
vida al servicio de los hombres. Si acepta recibir la ordenacin sacerdotal es para este
servicio y por eso va a ir preferiblemente a las almas ms enfermas, las ovejas ms
abandonadas. Dir: Este banquete divino, del que soy ministro, haba que ofrecerlo
no a los hermanos, a los parientes, a los vecinos ricos, si no a los ms cojos, a los ms
ciegos, a los almas ms abandonadas, con mayor carencia de sacerdotes.
Y recibiendo a todo ser humano como a un hermano muy querido.
(23 de junio de 1901)
Este Jess Salvador que ha encontrado y del que sabe por experiencia hasta qu punto
ha transformado su vida, este Jess de Corazn ardiente de amor que se le revel a
travs de la comprensin silenciosa y la bondad discreta de personas de su entorno,
Carlos de Foucauld sabe que es el Salvador universal, que pertenece a todos, que todos,
universalmente, tienen derecho a conocerlo, y muy especialmente los ms alejados de
esta esperanza en Jess. Quiere ser "misionero" de este Jess, y de la manera en que l
mismo fue el primer beneficiario, viviendo pues, l tambin, esta "bondad"; Mi
apostolado debe ser el apostolado de la bondad. Que al verme tengan que decir: "Si este
hombre es tan bueno, su religin debe ser buena..." Yo querra ser lo bastante bueno
como para que dijeran: "Si as es el criado, cmo debe ser el Amo!". Para acercarse a
todos y cada uno con bondad, quiere ver a Jess en todo ser humano, siendo todo
hombre una presencia de Jess tan verdadera como su Presencia real en la Eucarista.
Este deseo le conduce a actitudes concretas: quiere "llegar a ser del pas", hablando con
los Tuareg en su lengua, compartiendo su estilo de vida y sus costumbres, deseando que
progresen en bienestar material y moral. Prioriza los caminos que descubre en la vida
oculta de Jess, y en sus "abajamientos", que llegan hasta el anonadamiento en la Cruz.
No busca resultados inmediatos, dejando a Dios el cuidado de convertir a la fe cristiana,
quiz dentro "de siglos", dice. Finalmente, desea que muchos cristianos del mundo
anuncien el Evangelio de esa manera, cercana y discreta, teniendo para con todos
bondad y afecto fraternal, sirvindoles en todo lo posible, entrando en contacto
afectuoso, siendo un tierno hermano para todos...
* * *
EL TESTIMONIO DE CARLOS DE FOUCAULD, MENSAJE PARA HOY.

Este mensaje espiritual dejado por Carlos de Foucauld, mensaje que acreditan
tanto su beatificacin, como su posteridad espiritual, es de una profunda
riqueza para nuestro tiempo. Para proponerlo hoy, se pueden tomar algunos
aspectos de su testimonio que parecen sintonizar mejor con la sensibilidad
actual y que podemos ilustrar con otras citas de estas mismas cartas a Henry
de Castries:
Qu grande es Dios! Qu diferencia entre Dios y todo lo que no es l!
(14 de agosto de 1901)
Carlos de Foucauld es un hombre que siempre ha tratado de salirse de las sendas
trilladas, con verdadera creatividad, hasta el punto de tener un gusto evidente para la
provocacin, sobre todo en su juventud. Ahora bien, en el acontecimiento decisivo que
fue su conversin, se puede decir que es Dios quien vino a provocarlo, cruzndose en su
camino. Su viaje a Marruecos era ya como un reto que el aventurero se lanzaba a s
mismo y a los que lo conocan; y Dios le haba tomado la palabra, dejando que fuese
afectado por el impacto de los creyentes del Islam: El Islam produjo en m una
profunda convulsin... la visn de esta fe, de estas almas viviendo en continua
presencia de Dios, me dej entrever algo de mayor envergadura y ms verdadero que las
ocupaciones mundanas: "ad majora nati sumus~ (nacimos para cosas ms elevadas)...
Y as, una misteriosa tensin entre estos dos socios, l y su Dios, marcara todo su
itinerario espiritual. La parte fundamental de la santidad de C. de Foucauld consistira
en este difcil aprendizaje de la confrontacin con el Otro y del abandono continuo en
l. Ah encontramos la historia de toda la libertad humana ante el Dios de Jesucristo.
Con sus limitaciones personales, con tanteos y evoluciones, que ponen de manifiesto
que la santidad es una subida incesante hacia la Perfeccin que slo reside en Dios,
Carlos de Foucauld se encuentra muy cerca de nuestro modo de ser: los cambios, las
revisiones, los reinicios son rasgos caractersticos de la cultura contempornea.
Aqu, soy el confidente y a menudo el consejero de mis vecinos.
(8 de enero de 1913)
Otra caracterstica de su santidad, es la concrecin y el realismo de su compromiso de
hombre, reanudado, transformado y elevado por el aliento y el fuego del Espritu. C. de
Foucauld est siempre muy comprometido y muy "presente" en las situaciones que vive.
Es alguien que entra de lleno en lo que ve o escucha, en lo que decide y emprende, en lo
que l comprende de las cuestiones que le llegan. Se inserta en su hoy con excepcional
intensidad. Lo hace con todas sus capacidades intelectuales, con todas sus competencias
tcnicas, con su valoracin justa de las situaciones y necesidades: as, por ejemplo,
ensea a las mujeres a hacer punto, proporciona semillas para los huertos de
Tamanrasset... Lo hace con su temperamento propio, a veces con excesos debidos a su
modo de ser, a su pasado y a su formacin, pero siempre con conviccin, buena
voluntad, intensidad y coraje. Con estas disposiciones interiores, uno no se asombra de
su atraccin por la vida de Nazaret: en ella Jess se haba sealado por la consideracin,
total y lcida, de lo ordinario, lo diario, lo humano, lo real.

Ya antes de su conversin, el joven Carlos manifestaba esta orientacin de vida; la


gracia de la conversin no destruy su modo de ser, sino que ampli las tendencias. Su
manera de hacerse santo fue llevar al extremo este realismo de la vocacin humana
dinamizada por el Amor; su santidad lleva impresas las marcas de sencillez. verdad,
autenticidad; da testimonio de lo que puede hacer el Amor divino en el que quiere vivir
a fondo la experiencia comn de la existencia humana.
Sentirse en manos del Amado, y de qu Amado, qu paz, qu dulzura,
qu abismo de paz y confianza!
(27 de febrero de 1904)
Carlos utiliza un lenguaje emocional, pero lleno de sabor evanglico, sobre Jess, sobre
el Sacramento de la Eucarista, sobre el Sagrado Corazn, sobre la Iglesia. Ve en la
Iglesia a la Esposa de Jess que en adelante habla en su nombre; retoma a menudo estas
palabras de Jess a sus apstoles y a sus sucesores: "Quin os escucha, Me escucha!".
C. de Foucauld presenta as un rostro agradable y cercano del Dios de Jess. Recuerda
la humildad de los signos por los que Dios se nos entrega, sin triunfalismo, sino con la
bondad y la hermosura de Jess que llega hasta el extremo del Amor: su muerte en la
cruz y su costado abierto confirman que no hay amor ms grande que dar la vida por
los amigos.
Pero C. de Foucauld nos habla del Dios encarnado en Jess de Nazaret y nos ayuda a
repasar los Evangelios, no slo con su palabra, sino tambin con el ejemplo de su vida.
Si adora a Jess presente en la Eucarista, lo contempla tambin en los pobres con los
que Dios en Jess de Nazaret se identifica. Se pone fraternalmente al servicio de estos
"pequeos" de los que habla Jess, y nos remite as a la calidad de nuestro trato y
nuestras relaciones con los otros. Nos recuerda que todo lo que se hace a un pequeo,
es a Jess a quien se le hace, y todo lo que se deja de hacer al prjimo, es a Jess a
quien se le niega.
Lleno de un afn misionero que lo abarca todo, movido por una voluntad de fraternidad
y servicio, experimenta, ante estas tareas, sus propias debilidades. Constantemente
haciendo proyectos, conoce los fracasos, como conoce tambin las dificultades de la
oracin, y de la noche espiritual. Y l que desde su infancia haba conocido grandes
sufrimientos y vivas heridas, morir penosamente, en la soledad y sin resultado
aparente.
Estas dos experiencias, la de una vida fraternal compartida con tantos hombres y
mujeres de difcil porvenir, y la de una vida de reveses que deben recibirse como la
Cruz dnde abrazamos a Jess clavado en ella, siguen estando en nuestros caminos y
en la ruta de la Iglesia. Forman parte del proyecto de vida de todo cristiano llamado a
ser un Evangelio viviente.

Es el trabajo que prepara la evangelizacin: crear la confianza, la amistad,


el apaciguamiento, la fraternidad...
(17 de junio de 1904)

Carlos de Foucauld eligi un terreno difcil para ser misionero, a contracorriente de la


bsqueda de xito, eficacia, fecundidad. l sabe que esta fecundidad est en la Cruz de
Jess, en la pobreza de medios humanos. Vivir la misin como una pasin, en los dos
sentido de la palabra: acepta dar su vida hasta morir como la semilla sembrada en la
tierra, y ama apasionadamente a Jess, cuyo Evangelio querra gritar desde los
tejados, y a los hombres sus hermanos, ya que quiere ser salvador con Jess.
Un misterio del Evangelio del que se realimenta a menudo es el de la Visitacin. Le
gusta contemplar esta escena: Mara, en cuanto recibe a Jess en ella, va a llevarlo a
casa de su prima Isabel, y Jess, an en el seno de su madre, bendice a Juan-Bautista
antes de su nacimiento. Carlos tambin quiere dirigirse con premura hacia aquellos a
quienes quiere dar a conocer el Amor, como Jess se acerc a ellos encarnndose.
Cree en la irradiacin invisible de la Eucarista, donde Jess se da para la vida del
mundo; l mismo se convierte, por su compromiso, en una presencia viva de este pan
compartido para alimentar a los pobres y pequeos. Prioriza el dilogo, el respeto al otro
y a su patrimonio cultural y religioso. Imagina incluso una red fraternal de todos los
bautizados: sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, que seran voluntarios de una vida
sencilla segn el Evangelio, y para hacerse cargo responsablemente de los ms
abandonados. AnheIa para todos estos voluntarios del Amor un corazn de hermano
universal, como Jess, arraigado y comprometido en lo concreto de su Nazaret.
Todas estas prioridades que aplica espontneamente sobre el terreno de su misin
sahariana pueden proporcionar hoy un nuevo impulso a la vocacin misionera. No
estamos ya en el contexto histrico en el que C. de Foucauld quera vivir como
"hermano universal", pero podemos inspirarnos en sus intuiciones a la hora del dilogo
interreligioso, la mundializacin, la cooperacin: an hoy, para defender los derechos
humanos, no es inaudito morir por la justicia; todava hoy algunos deciden quedarse
donde existen fracturas sociales, tnicas, religiosas, y otros optan por compartir la
miseria de las vctimas de las disparidades econmicas... incluso en los viejos pases de
cristiandad que son igualmente pases de misin.
Para los hijos de la Iglesia, incluso las aparentes derrotas son un Te
Deum perpetuo, porque Dios est con nosotros
(13 de julio de 1903)
Una fe total en Aqul a quien llama el Maestro de lo imposible permite a C. de
Foucauld mirar con confianza todas las situaciones, incluso si son catastrficas. Esta
visin esperanzada es especialmente notable cuando habla de dar testimonio del
Evangelio y de la amplitud de la Misin. Superando la divisa de sus aos jvenes (No
retroceder), que puede resultar utpica, ante las pruebas de la Iglesia, ante la inmensidad
de la mies y la falta de obreros comprende que si bien la conquista apostlica es
irrealizable desde el punto de vista humano, hay que apoyarse slo en la promesa hecha
por Jess a sus Apstoles. acordndose de la realizacin histrica del plan de Dios, le
admira cmo se ha realizado este plan a travs de imposibles: La falta de fe no es tan
universal como ignoraba, ... y no haban doblado la rodilla ante Baal, escribe a su
amigo De Castries el 14 de agosto de 1901. A menudo reaparece tambin en su anlisis
de los acontecimientos una cita del profeta Daniel (9,25): Jerusaln se reconstruy in
angustia temporum. La opresin de los tiempos a la que alude durante su estancia

en el Sahara, y que experimenta concretamente en sus proyectos y sus relaciones,


corresponde a los tiempos difciles que vivan entonces en Francia las congregaciones
religiosas y las dicesis. Tambin para C. de Foucauld son tiempos duros.
Y siempre lo sern para el futuro de la fe, para el porvenir de la Iglesia. Un siglo
despus de l, no podemos ms que volver a las fuentes en las que alimentaba su
confianza, y que expresa en este pasaje de una carta a De Castries, donde describe
territorios argelino-marroques: Que reine JESS en estos lugares donde su reino
pasado es tan incierto! Sobre la posibilidad de su reino futuro, mi fe es invencible: l ha
derramado su sangre por todos los hombres. Lo que es imposible para los hombres, es
posible para Dios; l orden a sus discpulos que fuese a todos los hombres: Id por
todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura; y S. Pablo aade; la caridad lo
espera todo. Yo lo espero, pues, de todo corazn, para estos musulmanes, para estos
rabes, para estos infieles de todas las razas... (16 de junio de 1902). Para un mundo
que duda, para una Iglesia que padece y sufre, para unos cristianos que estn tentados de
perder la confianza, el mensaje de Carlos de Foucauld muy podra ser tambin el de no
tengis miedo!
El Postulador, Los responsables de los Grupos de la Familia Espiritual
Carlos de Foucauld Las "Amitis Carlos de Foucauld"

Tomado de [Link]

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