La tutela perpetua de las
mujeres pberas.
En Roma, en el derecho antiguo, las mujeres pberas juris estaban en
tutela perpetua.
Esta tutela esta admitida como la de los impberos y pertenece en los
mismos casos a tutores testamentarios, legtimos o nombrados por el
magistrado.
La tutela legtima constitua para el tutor de la mujer pbera un
verdadero derecho. Se le conceda aun estando ausente, impber, loco.
El tutor legtimo tena derecho a ceder la tutela a un tercero, llamado
cessicius, cuyos poderes se extinguan con los del dador.
La mujer debe obtener la auctoritas de su tutor para hacer vlidamente
los actos que sean de tal naturaleza que tiendan a comprometer su
patrimonio en perjuicio de sus herederos ab intestato. Por tanto, la
auctoritas le es necesaria: para enajenar las res mancipi.
La tutela para la mujer pbera solo terminaba por la muerte, y la capitis
deminutio mxima, media o mnima cuando se daba en adrogacin o
caa in manu.
Debilitacin de la tutela perpeta.
Esta institucin hacia el fin de la republica ya no estuvo en armona y
tuvo un gran nmero de modificaciones.
Principales decisiones que trajeron su decaimiento:
a) Desde el siglo VI le fue permitido al marido, teniendo a su mujer in
manu dejarla por testamento elegido un tuto y este es un tutor
optivus.
Ms tarde la mujer puede escapar de la tutela legtima de sus
agnados y tener un tutor a su gusto, con ayuda de un coemptio
fiduciae causa. Con su auctoritas se vende al que ha escogido,
pues el la emancipa y se hace as su tutor fiduciario.
b) Bajo Augusto, y siendo impbero el tutor legtimo, estando loco o
ausente, existan ciertas disposiciones legitimas que permitan a la
mujer nombrarse un tutor capaz de proceder en ciertos actos de
suma totalidad.
Adems las leyes Julia y Papia Poppoea dispensaban de la tutela a
la mujer teniendo el jus liberorum, es decir la ingenua que tuviese
tres hijos o la manumitida teniendo cuatro.
De La curatela
Generalidades.
La ley de las XII tablas organizaba la curatela nicamente para remediar
a los incapacitados accidentales: la de los furiosi y la de los prdigos.
Ms tarde fue extendida a los mente capti, a los sordos, a los mudos y a
las personas atacadas de enfermedades graves, acabando tambin por
aplicar la curatela a una incapacidad de otro orden: se daba curadores a
los menores veinticinco aos.
Los locos y los prdigos solo tenan curadores legtimos, segn la ley de
las XII tablas. A falta de curadores legtimos, los curadores son
nombrados por los magistrados y les llama honorarii. No existan
curadores testamentarios.
El curador administra y no da auctoritas. Solamente en el bajo imperio,
el curador del menor de veinticinco aos deba dar algunas veces su
consentimiento al acto realizado por incapacitado.
De la curatela de los furiosi
Los romanos distinguan a los furiosi y a los mente capti.
El furiosus es el hombre completamente privado de razn, tenga o no
intervalos lucidos.
El mente captus, por el contrario, no tiene ms que un poco de
inteligencia.
La ley de las XII tablas solo se ocup de los furiosi sui juris y pbero, es
decir que no tuvieran proteccin del jefe del familia ni la del tutor, se
sometiese a la curatela legitima de los agnados, y a falta de estos la de
los gentiles.
Desde que se manifiesta la locura, se abre la curatela para los agnados,
sin necesidad de una decisin del magistrado. Pertenece al agnado ms
prximo.
No habiendo agnados la curatela pasaba a los gentiles: pero cuando la
gentilidad cayo en desuso, entonces era el magistrado quien nombraba
al curador.
El curador del furiosus tiene por misin cuidar tanto de su persona como
de su patrimonio, pues la misma obligacin tiene de hacer lo posible por
su curacin como de administrar sus bienes.
Mientras dure su locura no puede efectuar ningn acto jurdico pero
recobrando su capacidad, cuando tienen un intervalo lucido, entonces
pueden obrar solo, como si nunca hubiese estado loco.