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Introducción al Sintoísmo Japonés

El sintoísmo es la religión étnica tradicional del Japón que carece de fundador o dogmas precisos. Se centra en los kami, seres espirituales asociados con fenómenos naturales y seres humanos excepcionales. Los kami más importantes son Amaterasu, diosa del sol; su hermano Susanowo; y Ame-no-minaka-nushi, dios supremo creador. El sintoísmo incluye la creencia en la inmortalidad del alma y la veneración de los antepasados a través de

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Introducción al Sintoísmo Japonés

El sintoísmo es la religión étnica tradicional del Japón que carece de fundador o dogmas precisos. Se centra en los kami, seres espirituales asociados con fenómenos naturales y seres humanos excepcionales. Los kami más importantes son Amaterasu, diosa del sol; su hermano Susanowo; y Ame-no-minaka-nushi, dios supremo creador. El sintoísmo incluye la creencia en la inmortalidad del alma y la veneración de los antepasados a través de

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SINTOSMO

1. Nombre, descripcin general y fuentes literarias. Con el nombre de s. se designa en


castellano a la religin tnica particular y tradicional del Japn. La palabra procede del
chino Shin-tao o Shint, en japons Kami-nagarano-michi, el Camino de los Kami o el
Camino divino. Esta forma religiosa no tiene fundador, ni dogmas, ni cdigo moral
precisos; su comprensin para el occidental es difcil, porque es al mismo tiempo menos
que una religin, aunque contenga elementos religiosos, y ms que una religin, mejor
dicho, algo distinto de una religin; en suma, una mezcla de elementos religiosos y otros
varios de diversa ndole. Desde millares de aos el s. ha venido siendo fuente y reflejo de la
inspiracin espiritual del Japn y del comportamiento de los japoneses; ha tenido un papel
importante no solamente en lo que se refiere a las actividades religiosas, sino tambin en
cuanto a la organizacin social y a la postura frente a los problemas de la vida, ya sean de
tipo privado o pblico. Es ms una actitud sagrada que una religin, y las diversidades de
pensamiento dentro del s. y las indefinidas variaciones del ritual confirman este carcter.
La primera vez que aparece la palabra shint para designar la religin original de los
japoneses es en el Nihongi o Nihonshoki (anales japoneses terminados en el 720 d. C.), en
la crnica que hace del emperador Y-mei (519-687); en su origen no se le designaba con
un nombre especial. Cuando se introdujeron y comenzaron a difundirse en el Japn el
confucianismo y sobre todo el budismo (llamado bupp, ley de Buda, o butsud,
camino de Buda), se llam shini a la religiosidad tradicional, para diferenciarla de
aqullas. Literalmente significa camino (t) de los dioses (shin) , y, como bupp y
butsud, es palabra chino-japonesa tomada probablemente de la literatura china arcaica
(cfr.
F.
K.
Numazawa,
o.
c.
en
bibl.,
362).
No hay en el s. un libro sagrado propiamente dicho; existe una literatura importante
sobre las enseanzas del s., cuyo conjunto se llama Shinten, pero no tienen consideracin
de algo sagrado en el sentido de revelado o de sobrenatural. Entre esos textos se puede citar
el Kojki (La narracin de las cosas antiguas) fechado en el 712 d. C.; describe la historia
de la tierra hasta el a. 628 segn las tradiciones japonesas; existen dos traducciones inglesas
realizadas por Basil Hall Chamberlain y por Shunji Inoue. Otro texto venerado es el
Nihongi (Crnicas o anales del Japn), fechado en el a. 720 d. C., escrito en chino y dos
veces ms voluminoso que el Kojiki; existe una traduccin inglesa de W. George Aston.
Hay otros textos de leyes, de comentarios, de- leyendas, de historias, de literatura, de
orculos y de enseanzas. Se pueden citar como muy interesantes los Norito, que son las
palabras mgicas, las salmodias sagradas y oraciones a los dioses del s.; estas frmulas
rituales son todava en gran parte secretas y parecen muy antiguas; ciertos autores las
fechan en el siglo I a. C.; estn contenidas en una seccin del Engishiki, compilacin de las
reglas del siglo X d. C.
En su conjunto, el s. es la expresin, decantada a travs de siglos, de una religiosidad
natural, con las lgicas evoluciones y aadiduras en su formulacin, ritos, etc. En lo
esencial, el s. es un ejemplo de las llamadas religiones primitivas, propias de los pueblos
culturales de la ms remota antigedad y de los pueblos primitivos hoy existentes, con la
peculiaridad de que ha permanecido, incluso con carcter oficial y legal, en un pueblo
moderno como el japons; y ello es una muestra del valor tanto del s. como del pueblo

japons. En la historia y ciencia de las religiones, por religin primitiva se entiende una
religin que contiene o conserva con ms o menos pureza los elementos permanentes de la
religiosidad natural humana, no deformada o poco deformada por elementos mitolgicos,
mgicos u otras aberraciones morales o rituales (v. PRIMITIVOS, PUEBLOS II;
RELIGIN). En lo esencial del s. se encuentra una cierta tendencia monotesta, al menos
en su origen, como parece desprenderse de la consideracin del Dios supremo Ame-nominaka-nushi, y tambin en tiempos modernos, en los que han ido perdiendo importancia
dioses animales y de la naturaleza y hacindose ms claro el monotesmo, con cierta
influencia cristiana, todava pequea; hay un cierto conocimiento de la creacin, y de la
inmortalidad del alma, con un culto o veneracin por los antepasados; el culto divino
esencialmente consta de oraciones, ofrendas y purificaciones por los pecados; la moral se
basa en gran medida en llevar una vida conforme con la voluntad divina; etc. Todo ello,
como es lgico, muy ligado con la vida familiar y social. Poco a poco aparecieron tambin
deformaciones politestas, mitologas, algunas prcticas mgicas, adivinatorias y
supersticiosas, cte., con arraigo variable.
2. Los Kami: dioses, seres y poderes superiores. Para comprender el s. es esencial el
estudio del concepto del Kami, o shinmei, que est en su base. Kami tiene un significado
polivalente: se traduce por dioses, pero tiene tambin el significado de algo superior, de
potencia sobrehumana, de una entidad sagrada. El Kami es invisible en nuestra conciencia
normal, pero ejerce su influencia sobre nuestro universo y se le debe ofrecer culto. Reside
en objetos naturales o en otros hechos por la mano del hombre: montaa, rbol, animal,
roca, relmpago, espada, espejo; ese objeto es como soporte material del Kami, potencia
invisible, oculta, sagrada que reside en l. El nmero de los Kami es infinito; todo lo que
tiene un carcter extrao, eminente, peligroso o mgico es Kami;los emperadores; los
hombres potentes, ilustres, los genios humanos excepcionales, los grandes guerreros, todos
llegan a ser Kami despus de su muerte.
En el s. hay una divisin clsica entre los Kami celestes, Ama-tsu-kami, y los Kami
terrestres, Kuni-tsu-kami; las interpretaciones actuales afirman que los Kami terrestres
conservan la tierra en su estado actual y la protegen contra las influencias hostiles, y los
Kami celestes traen a la tierra las influencias divinas. Por otra parte, en el culto, el concepto
de Kami es a veces impreciso; el mismo Kami tiene nombres distintos y, al contrario, un
solo nombre puede designar a varios Kami adorados colectivamente; un Kami puede ser
uno o varios, de acuerdo con los templos. Se han intentado varias clasificaciones de los
Kami del s.; una les divide en cuatro clases: los Kami de la tierra, los dioses, los hombres
ilustres y los Kami del universo. Existen Kami malvados, inferiores, demoniacos, los
ashiki-Kami, espritus de apariencia terrorfica, con cuerpo semi-humano y grandes
poderes; se les llama Oni. Segn algunos escritores japoneses, los Kami simbolizan e
individualizan las fuerzas vitales que animan el universo; son, a la vez, las fuentes de la
vida humana y las de la vida de toda la naturaleza, de todo el cosmos. En este polivalente
uso de la palabra kami quiz haya, en parte, imprecisin o falta de vocabulario.
Segn el Kokiji, la jerarqua de los Kami, dioses y seres superiores, es la siguiente, de
acuerdo con el orden de creacin del universo: en primer lugar est el Kami dueo del
centro del cielo, Ame-no-minaka-nushino-kami; despus, la dualidad primordial de la
creacin que recuerda al yin y al yang del taosmo (v.) chino, los Kami que representan los

aspectos masculino y femenino del cosmos. Viene despus la pareja de los Kami creadores
de la tierra y de todo lo que contiene, as como de los otros Kami: el dios Izanagi-nomikoto y la diosa Izanamino-mikoto. Entre sus numerosos hijos podemos citar a los Kami
del viento, del mar, de las montaas y del fuego, cuyo nacimiento provoc la muerte de su
madre, Izanami. De su cadver naci el Kami del agua. Izanagi intent reunirse con su
mujer en los infiernos, pero no lo logr, y, estando impuro por este viaje, tuvo que
purificarse legalmente. De las lustraciones nacieron muchos Kami, entre los cuales hay dos
muy especializados que tienen un papel importante en el culto del s.: Amaterasu--mikami,
la diosa del sol que ocupa ahora el primer puesto en el panten del s., y su hermano Susanowo-no-mikoto; la lucha entre ellos va a ocupar gran parte de la mitologa del sintosmo. El
Dios supremo, Ame-no-minaka-nushi, sin embargo, no tiene padre, madre, mujer o hijos,
no est antropomorfizado, no tiene mitologa, ni tiene culto ritual organizado.
Susano-wo fue encargado por su padre de gobernar la tierra, mientras que su hermana
diriga el cielo; Susanowo busc a su hermana, de quien estaba enamorado, con tanto
empeo, que Amaterasu tuvo que esconderse en una caverna, de donde los otros Kami
tuvieron muchas dificultades para sacarla. Vuelto a la tierra, Susano-wo tuvo muchos hijos,
muchos Kami, algunos de los cuales tienen numerosos santuarios: p. ej., Kami de la
agricultura, de la alimentacin. Por fin, y despus de la pacificacin de la tierra, los Kami
celestes pudieron bajar y tomar posesin de ella. A su cabeza estuvo el prncipe Ninigi,
nieto de Amaterasu, la diosa del sol; entre las dos esposas del prncipe se contaba Konohana-saku-ya-hime, que lleg a ser la diosa del monte Fujiyama, la montaa ms sagrada
del Japn. Uno de sus hijos se cas con una hija del Kami del mar; la hermana de esa hija,
Tama-yorihime, tuvo un hijo, Jimmu-tenn, que fue el primer emperador terrestre del
Japn. Empieza entonces la larga lista de los Kami histricos, emperadores, hombres
ilustres, de grandes virtudes y devocin a la patria; son tambin Kami las familias
importantes y las personas de valor extraordinario que merecen este homenaje popular. Los
grandes soldados muertos por la defensa del Japn son Kami; el templo sinto (o mejor
dicho, shint) de Yasukuni-jinja de Tokio recuerda la memoria de todos los japoneses
muertos durante las guerras.
Los Kami no son ni omnipotentes ni omniscientes; cada uno dispone de ciertos poderes,
shintoku, una cierta especializacin en los poderes sobrehumanos.
3. La deificacin de los emperadores. Esta deificacin, que fue una de las
caractersticas de la cultura japonesa, puede resumirse as: el emperador era una especie de
Ser Supremo, o su representante, en el cosmos japons, del cual todo emana y en quien
todo queda; era lo supremo en todas las cosas temporales y espirituales' del Estado.
Descenda directamente de Amaterasu--mi-kami por su nieto, el prncipe Ninigi,
encargado de reinar sobre la rica llanura de las hermosas espigas frescas de arroz, lo que
justificaba su autoridad temporal y espiritual. Desde hace 2.600 aos, por las venas de los
emperadores del Japn corre la sangre de la diosa del sol, a travs de una lnea
ininterrumpida y exclusiva de emperadores que recibieron las tres insignias del poder y
ocuparon el trono. El emperador era hijo del cielo, Ten-shin; simbolizaba la divinidad en
forma humana, Aki-tsu-mi-kami, y la potencia sagrada que hace claro y transparente lo que
es oscuro y turbio; era Tenn, el Soberano celestial; se le consider como un Kami
viviente, venerado y amado por su pueblo. Eso explica el ritual religioso complicado que se

segua en el acceso al trono de un nuevo emperador, con ritos de purificacin, entrega de


las tres insignias del poder (shinki), y comida del arroz con su antepasado (el daij-sai).
Una de las tareas imperiales se llamaba iku-kuni, taru-kuni, es decir, desarrollar el pas, su
vitalidad, sus riquezas materiales y espirituales.
En el a. 1945, los americanos obligaron al emperador del Japn a firmar una
declaracin en la cual afirmaba que no era divino; es difcil decir si esta decisin poltica ha
tenido efectos religiosos en el pueblo; de hecho no parece que haya afectado al s. como tal,
aunque se suprimi exteriormente todo culto al emperador. Se puede decir que esta decisin
poltica ocasion un choque muy fuerte en la nacin, pero no cambi los conceptos
arraigados en la cultura japonesa desde haca ms de 2.000 aos. Ello quiz sea una
muestra ms de que en el s. el culto al emperador no sea estrictamente el culto a un dios,
sino ms bien el reconocimiento de una autoridad social, considerada necesaria, en la que
se concentran todos los poderes, como en tantos otros pueblos y religiones (fuera del
cristianismo, sobre todo en las religiones primitivas y naturales, no es habitual distinguir el
poder civil o temporal y el religioso o espiritual). Sobre todo a partir del siglo vii se
concentr en el emperador todo el poder que, hasta entonces, haba estado ms repartido
entre los jefes de cada sippe (conjunto de familias descendientes de un mismo antepasado).
El culto al emperador tiene mucho de aceptacin y reconocimiento de la autoridad, sntesis
del culto y veneracin tambin dados a los jefes de las sippes y a los antepasados, a lo que
en ocasiones se aadi una cierta divinizacin de su detentador, a veces en vida, pero sobre
todo a su muerte, semejante a la del culto a los hroes (v.) y a las apoteosis (v.) del antiguo
mundo grecorromano.
4. Doctrina y moral. En la historia religiosa del tapn (v.) se ha estudiado el desarrollo
histrico del s., sobre todo en sus relaciones con el budismo (v.). Vamos a ver ahora los
conceptos religiosos, espirituales y ticos que rigen el sintosmo.
a. Antropologa. La naturaleza del hombre es a la vez divina y humana; el hombre es un
hito, un lugar donde reside el espritu; vive gracias a la proteccin y a la bendicin de los
dioses, los Kami. En l hay algo que sobrevive a la muerte del cuerpo y que es eterno; es el
lama o mitama, la parte esencial del hombre; en las guerras, en las relaciones humanas, el
lama tiene un papel tan importante como el cuerpo; ello se manifiesta en el aspecto extrao
y misterioso que a veces tienen algunos elementos de las luchas japoneses: el judo y el
sum. Todas las entidades animales, vegetales y minerales tienen su propio tama; por eso,
un rbol o una roca pueden considerarse como Kami y venerarse en consecuencia. Dentro
del lama del hombre hay cuatro funciones: aramitama, poder destructor de lo que es malo, y
elemento constructor, divino, que representa una tendencia de fuerza, de lucha; nigi-mitama
que es, al contrario, apacible, dulce, la paz armoniosa, la esencia de las cosas; salo-mitama
es lo que le hace a uno feliz, lo que da el amor puro, lo que confiere las bendiciones; kushimitama es lo mgico en el hombre, su poder de descubrimiento, de transformacin. Estas
partes o funciones del lama llegan a ser, a veces, Kami, porque tienen un poder especial.
b. Escatologa. Qu pasa despus de la muerte del hombre en el sintosmo? Para el s.
no hay fin del mundo, sino una evolucin progresiva y sin fin. No hay en l una palabra
para la muerte; en lugar de morirse, el hombre se retira (mi-makaru) o va al cielo al final de
su vida. El lugar de residencia de los Kami es Takama-no-hara, la alta llanura del Cielo; es

el mundo invisible (kakuri-yo), es el mundo de la paz. Yomi es el lugar al que se va


despus de la muerte. Cuando llega sta, la parte inferior, anmica, del alma humana (kunimitama) vuelve a la tierra de donde viene; la otra (wake-mitama) va al reino de los muertos,
donde se transforma en Kami. Todos los antepasados son Kami y hay que venerarles como
tal. En ciertos medios msticos japoneses del s., se cree que all el alma se purifica,
desarrolla sus posibilidades y trabaja para la mejora del mundo.
c. Moral. j. Herbert (o. c. en bibl.) afirma que una caracterstica muy particular del s. es
que no ofrece ningn cdigo moral reconocido, argumento que se ha esgrimido para
afirmar que el s. no tiene carcter de religin, pero no son exactas ni la una ni la otra
apreciacin. Es cierto que cuando el budismo (v.) penetr en el Japn, llev su cdigo
tico, muy minucioso, y se impuso as fcilmente en el pas. Pero, como es lgico, no falta
la moral en el s., aunque est menos minuciosamente codificada que en el budismo. Segn
el s., los hombres son los descendientes de los Kami, de los dioses; tienen que conformarse
naturalmente con el modo de vivir legado por estos divinos antepasados. Tienen el
conocimiento innato, intuitivo, de lo que deben hacer y de aquello de lo que deben
abstenerse; los autores del s. citados por J. Herbert escriben que los juicios sobre el bien y
el mal varan segn los hombres y, en el s., se insiste ms sobre una actitud dinmica de la
vida que lleva a la gente a comportarse moralmente bien. Adems, son numerosas y
rigurosas las prescripciones rituales del culto y de las actitudes obligatorias que tiene todo
japons, y forman, dehecho, un cdigo sagrado-tico-social valedero; la va (michi) de los
dioses es recta y justa y el japons no debe apartarse de ella.
Hay tambin virtudes fundamentales en el s., que son la pureza interior del corazn,
estado natural del hombre; la sinceridad (makoto), que es una toma de conciencia de lo
divino, una actitud de vivir tan limpia como la superficie de un espejo sagrado, smbolo
material muy utilizado en los templos, donde sirve de soporte para los Kami; la paz interior
(wa)"; el gozo del corazn (seme) ; la gratitud para con los Kami, la familia, la sociedad,
la patria (kansha) ; la sumisin a la patria divina (kenshin) ; la piedad filial (kk) para con
el emperador y los antepasados. Lo esencial de la enseanza del s., segn la tradicin,
consiste en las tres virtudes de la honestidad, la benevolencia y la pureza; estas tres palabras
se encontraban grabadas en las armas de los samurai.
Existe adems en el s. un agudo sentido de pureza ritual que se conserva todava; las
principales causas de manchas rituales (mi) son el alumbramiento, la menstruacin y la
muerte; eso explica por qu en el s. la mujer est excluida de algunas ceremonias. Los
Kami se irritan cuando se infringe la moral o la pureza ritual, y pueden entonces castigar a
los hombres. stos tienen que purificarse interiormente por ejercicios de meditacin,
oraciones (misogi) y corporalmente por baos de agua fra, utilizacin de la sal (shio),
baos de mar y ejercicios de respiracin rtmica que practican ciertas sectas msticas
japonesas con influencias budistas. El norito de la gran ceremonia purificatoria ofrece un
resumen de las ideas morales de los japoneses de la antigedad, y tambin una lista de
pecados (entre ellos: muchos contra la agricultura, p. ej., romper los diques o rellenar las
zanjas de inundacin de los campos de arroz; tratar cruelmente a animales domsticos, el
incesto, la bestialidad, etc.).
5. Culto. a. Lugares. El culto del s. se practica en templos (honsha) que pueden ser muy

grandes, o pequeos como una colmena (hokora); los templos ms antiguos y venerados
estn en sitios a los que se atribuyen acontecimientos mitolgicos, o sealados por una
visin o un sueo, o porque era necesario adorar all a un Kami. La forma antigua del culto
del s. tena lugar cerca de un rbol sagrado, y el ritual se haca al aire libre. Se delimita el
recinto sagrado por muros con puertas, con los tres prticos caractersticos japoneses (los
toril), pero de origen hind, y por arroyos que se atraviesan con puentes. Los toril
pertenecen al paisaje japons, y tenan antes un sentido mgico primitivo y un valor
religioso, pues sealaban el paso a un recinto sagrado; las entradas estn decoradas con
linternas, as como con esculturas de animales guardianes, habitualmente dos leones de
piedra (koma-inu), caballos (shin-ba), pjaros y zorros. El templo shint est hecho de
madera de ciprs japons (hinoki) y, a menudo, sin pintar; sobre el techo hay vigas
cruzadas (chigi).
El templo (honsha) se compone de tres secciones, una detrs de otra, a veces juntas, a
veces separadas: la sala de oracin para los fieles (haiden), la sala de ofrendas para el clero
(heiden), y el lugar reservado donde reside el Kami (honden). Existen otras salas en el
recinto sagrado para las representaciones de danzas sacras (el kagesra-den), para la
purificacin de los fieles (harae-do) y de los sacerdotes (saikan). Las tiras de papel de color
(gohei) son ofrendas al Kami y significan que el dios est en su templo. Este espritu reside
en el honden, donde slo puede entrar el jefe de los sacerdotes; sus puertas estn cerradas
habitualmente. El Kami reside en un objeto (mitama-shiro) : espada, espejo, estatuas,
cuadros, piedra, que se conserva cuidadosamente. Durante .la II Guerra mundial y cuando
los esfuerzos americanos intentaban destruir sistemticamente los santuarios del s. como
smbolos de la resistencia nacional, los mitama-shiro fueron escondidos en grutas, a
menudo detrs del hondea del templo, para que el culto siguiese. Cuando antiguamente el
enemigo amenazaba con cogerlos, tambin se les quemaba y las cenizas se echaban al mar.
A veces, el mitama-shiro es un objeto natural, una montaa, una cascada, una roca, un
rbol. Los sacerdotes tienen que llevar una tela blanca sobre la boca para no manchar el
objeto sagrado cuando estn frente a l.
Desde febrero de 1946 existe la Asociacin nacional de los templos shint, el Jinjahonch, que tiene su sede en Tokio, y una seccin en cada prefectura del pas. En las
estadsticas del ao 1947 tena bajo su control alrededor de 80.000 templos; trabaja en
colaboracin con la universidad del s., Kokugakuim. Cada templo tiene un grado (shin-kai)
dentro de una jerarqua general, que corresponde tambin a la de los Kami y que puede
modificar el emperador como jefe espiritual y supremo del sintosmo.
b. Personal. Los servidores del culto s. son numerosos, con diversos grados; las cifras
estadsticas varan, pues hay fluctuaciones en ese personal y en sus grados; en 1964 se daba
la cifra de 21.000 sacerdotes. Su papel es servir y adorar a los Kami para que estos dioses
protejan y guen a los hombres, al pueblo y al emperador del Japn. No actan como guas
espirituales o como directores o consejeros de conciencia, ni predican, sino que solamente
celebran los servicios divinos. Se les llama kannushi, con el sentido de un medium a travs
del cual habla el Kami, y que ahora es un trmino de cortesa; y tambin shinshoku, el que
sirve al Kami. El grado ms elevado es el de itsuki-no-miya, princesa consagrada al Kami,
y que es una princesa virgen de la familia imperial, que sirve de medium y que reside en el
templo de Isejing.

El jefe de un templo es el gji, cuyo cargo se transmite hereditariamente; en los


templos importantes, bajo su autoridad hay subjefes y sacerdotes administradores, los negi;
despus vienen los shuten, los jvenes shusshi, y las jvenes miko, hay adems otros
servidores y msicos. Hay mujeres que sirven de medium para su posesin por el Kami
(takusen), quien dicta su voluntad a travs de su boca. Las mujeres pueden ejercer
funciones de culto; todos pueden casarse. Las miko son vrgenes que llevan una vida
monacal bastante severa, ayudan a los sacerdotes, ejecutan ciertas danzas sagradas y sirven
de secretarias en el templo. Prestan servicio entre cinco y diez aos. La formacin de los
sacerdotes se hace en la universidad sintosta central, Kokugakuim, o en un centro regional;
los futuros sacerdotes deben seguir una serie de estudios y exmenes y despus de su
dedicacin o nombramiento conservan sus funciones toda su vida. Viven en el recinto de
los templos, pero pueden renunciar y volver al mundo.
c. Ritos. El culto es individual o colectivo, y en ambos casos se compone esencialmente
de oraciones, ofrendas y purificaciones. Muchos objetos utilizados tienen un simbolismo
complicado y un carcter sagrado. Se pueden citar los tres tesoros imperiales, los sanslzuno-shinki: el espejo, la espada y unas joyas. No se conocen las descripciones exactas de
estos antiguos tesoros nacionales, muyescondidos y considerados como secretos. El culto
individual (kairei) utiliza a menudo la adivinacin. Adems, cada etapa importante de la
vida del japons va sealada por una ceremonia shint, con unas visitas al Kami tutelar o
protector, Uji-gami o Ubu-suna; segn el s., el matrimonio es hermoso e impresionante, con
msica, bebida ritual del sake -alcohol de arroz- y comida sagrada.
El culto colectivo se hace para las fiestas, los matsuri. El matsuri se compone de una
serie de ceremonias en el orden siguiente: purificacin. llamada del Kami, presentacin de
ofrendas, danzas, cantos mgicos y oraciones de norito, adivinacin, salida del Kami,
comida de comunin. Las danzas ejecutadas durante los matsuri tienen un estilo especial.
6. El shint moderno. En el Japn, el s. se presenta bajo cuatro aspectos: el Jinja-shint
es el s. de todos los japoneses, el de los templos y del culto que acabamos de describir; el
Kshitu-shint es el s. celebrado en la casa del emperador; el Kyha-shint es el s. de
movimientos religiosos creados por ciertos individuos despus de una experiencia personal,
social o mstica; a veces, en estas sectas sintostas hay huellas de confucianismo v de
budismo; y, por fin, el Minkan-shint o s. del pueblo, que no tiene organizacin y
estructura dogmtica, admitido por el Jinja-shint, pero no muy grato al shint oficial.
El s. ha penetrado la vida japonesa y ha impregnado su esttica, sus modales, su visin
de la vida, su comportamiento pasado y presente. Las manifestaciones artsticas forman
parte de toda ceremonia del s.: arreglo de las flores, representaciones teatrales, cantos y
poesas. La influencia del s. sobre el budismo en el Japn ha sido profunda y duradera. El s.
representa la actitud religiosa profunda del pueblo; con ella ha nacido la cultura japonesa
primitiva y con ella ha seguido hasta ahora; eso explica los aspectos primitivos, en el
sentido de religiosidad natural, de sus creencias y de su ritual junto a valores estticos y
ticas elevadas. La creencia en la multitud de almas, de fuerzas divinas, Kami, que pueblan
el universo, ha dado al japons un sentido muy agudo de la comunin de todos los seres
que se refleja en su esttica.

Desde el siglo v d. C., el taosmo, el confucianismo y sobre todo el budismo han


dejado huellas en el s., pero sin que llegaran a fundirse con l. Pero lo que s hemos de
reconocer -escribe un autor japons- es que gracias a la influencia ejercida por las ideas
chinas e indias, las sintostas experimentaron un desarrollo cultural bastante elevado. Los
antiguos ideales morales japoneses fueron adquiriendo una nobleza cada vez mayor, la
nocin sintosta de Dios se racionaliz cada vez ms, gan en profundidad metafsica y se
hizo ms estable. Algunos dioses que antiguamente haban sido objeto de intensa
veneracin (p. ej., dioses animales y otros de la naturaleza) perdieron paulatinamente su
influencia. La concepcin politesta de la deidad fue hacindose progresivamente ms vaga,
y, en cambio, la idea monotesta de Dios, ms evidente y ms clara. Cada vez ms
claramente fue imponindose la idea de que la omnipotencia, la omnisciencia, la verdad y
la bondad eran propiedades esenciales de la divinidad. El henotesmo es un sntoma de la
natural tendencia monotesta de las ideas religiosas. Desde la introduccin del cristianismo
en el siglo xvi, la influencia que en este punto ha ejercido sobre el shint ha sido muy
grande (mejor que sobre el shint sera decir sobre el pueblo japons). La concepcin
cristiana de Dios es la meta ltima de la evolucin del shint y de todas las religiones de la
tierra (F. K. Numazawa, o. c. en bibl., 376-377). SIONISMOV. t.: JAPN VI.
BIBL.: J. HERBERT, Aux sources du Iapon, le Shint, Pars 1964; M. ANESAKI,
Religious lije ol the Iapanese People, Tokio 1961; J. W. T. MASON, The Meaning ol
Shint, Nueva York 1935; S. ONO, The Kami Way; An Introduction to Shrine Shint,
Tokio 1960; W. G. ASTON, Shint, The Way ol the Gods, Londres 1905; K, FLORENZ,
Die historischen Quellen der Shint Religion, Gotinga 1919; J. M. MARTIN, Le Sintoisme,
religion nationale, Hong-Kong 1924; M. REVON, Le Sintaisme, Pars 1907; R.
PETAZZONI, La mitologie giapponese, Bolonia 1929; D. SCHILLING, Religione e
poltica in Giappone, Roma 1950; M. MUCCtOL[, Lo shintoismo, religione nazionale de
Giappone, Miln 1958; P. TACCHIVENTURI y G. CASTELLANI (der.), Storia delle
religione, V, 6 ed. Turn 1971; F. K. NUMAZAWA, Las religiones del Tapn, en F.
KNIG (der.), Cristo y las religiones de la Tierra, III, Madrid 1961, 357-377.
J. ROGER RIVIRE.
Cortesa de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991

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