A URORA LUQUE
AULA LITERARIA CAROLINA CORONADO
AULA LITERARIA CAROLINA CORONADO
54
AURORA LUQUE
ley sus poemas en Almendralejo
el 26 de abril de 2007
1. Luis Alberto de Cuenca. 2. Lorenzo Silva. 3. Laura Freixas. 4. Felipe
Bentez Reyes. 5. Unai Elorriaga. 6. Julia Barella. 7. Ignacio Martnez
de Pisn. 8. Aurora Luque.
53
AURORA LUQUE
AULA LITERARIA CAROLINA CORONADO
52
Aurora Luque (Almera, 1962) es licenciada en Filologa
Clsica por la Universidad de Granada. En la actualidad trabaja
como profesora de griego antiguo en un instituto de bachillerato de
Mlaga, actividad que compagina con su labor de crtica literaria,
editora (dirige la editorial Narila, especializada en literatura
mediterrnea, Cuadernos de Tinacria y la coleccin MaRemoto
de poesa internacional, junto al poeta Jess Aguado), traductora
del francs y del griego (Los dados de Eros. Antologa de poesa ertica
griega, 2000), articulista habitual del Diario Sur de Mlaga y
colaboradora de la prensa literaria (Clarn, Hlices, Ficciones, Litoral,
El laberinto de Zinc, etc).
Organiza:
ASOCIACIN DE ESCRITORES EXTREMEOS
Patrocina:
JUNTA DE EXTREMADURA
CONSEJERA DE CULTURA
Colaboran:
I.E.S. ARROYO HARNINA
I.E.S. CAROLINA CORONADO
I.E.S. SANTIAGO APSTOL
EXCMO. AYUNTAMIENTO DE ALMENDRALEJO
Diseo:
MARA CARBAJAL MASS
Imprime:
FLIX RODRGUEZ S.L.
Incluida en multitud de antologas de poesa
contempornea (Poesa espaola 1982-1983, La generacin del 99,
ambas de Jos Luis Garca Martn) y traducida a varias lenguas, ha
publicado hasta ahora los siguientes poemarios: Hiperinida (Premio
"Garca Lorca" de la Universidad de Granada 1981), Problemas de
doblaje (Accsit al Premio "Adonais" 1989), Carpe noctem (Premio
"Rey Juan Carlos" 1992), Carpe mare (1996), Transitoria (Accsit al
Premio "Rafael Alberti" 1997 y Premio Andaluca de la Crtica
1998), Las dudas de Eros (2000), Portuaria. Antologa 1982-2002
(2002), Camaradas de caro (Premio Fray Luis de Len 2003), Carpe
verbum (2004) y Haikus de Narila (2005). Como narradora ha
publicado varios cuentos en volmenes colectivos: Aire de Salnica,
Quin teme a Pap Noel?, entre otros.
Direccin:
LARA GMEZ REY
FRANCISCA SNCHEZ GONZLEZ
EDICIN NO VENAL
51
EER PARA...
ensear a encontrar las trampas de las palabras, que no
te vendan un mundo maravilloso los polticos tramposos. Para
ensear a discernir, a no dejarse arrastrar por determinados
discursos.
La literatura es una gimnasia para aprender todos los
mecanismos del lenguaje. Pensamos con palabras y el poeta pone
en sus textos las palabras a presin, las violenta, las hace decir ms
cosas. La persona que lee poesa est ms entrenada para saber
analizar y detectar manipulaciones interesadas del lenguaje. Yo creo
que, en ese sentido cualquier poesa puede servir, ensea a hacerte
dueo de tu propio idioma.
Aurora Luque
(Entrevista publicada en Campus Digit@l, Universidad de Murcia, 2003)
50
HOMENAJE AL MARQUS DE TARTESOS
La maleta vaca se parece a mi alma.
49
AL ASOMARSE POR PRIMERA VEZ AL KEATS DE
OLIVN
Estrujaba las bayas, los residuos de sol de un valle ingls,
los otoos jugosos que se aferran al brazo del verano.
Manzanas y lagares rezumantes
traspasaban la pgina.
Yo pasaba las yemas para romper las gotas.
Lo imagin sentado en los umbrales
de las melancolas, apurando el dolor de la belleza,
la urna rebosante de elegas,
las secretas italias.
Ahora paso la pgina
y encuentro las palabras conectadas
a un arroyo de msica:
piano que acompaa un pase mudo,
el crujir de las hojas que pisa un caminante,
antiguos instrumentos quejumbrosos,
lira recin limpiada,
flautas airosas, fnebres.
Y cuando recupero el privilegio
de escucharle,
creo entender, por fin,
cmo am a sus quimeras,
cmo lo tortur la Plenitud.
Problemas de doblaje
(1990)
48
TOCARSE LA CALAVERA
Ven a jugar al juego de encontrar
tu propia calavera.
Si miras tercamente en un espejo
el centro de tus ojos
sin parpadeos: hablo de minutos
los msculos, la piel, los rasgos cotidianos
acaban por volverse translcidos y tenues.
Te juro que tus huesos se asoman descarnados
a esa imagen que tiembla, siniestra, frente a ti.
Ya sabes el aspecto que tendrs.
Juguemos a otra cosa.
47
DEL ORCULO FALSO
CONVERSACIN CON CATULO
Miser Catulle, desinas ineptire
Haba odo hablar de las sorprendentes irisaciones de la aurora
sobre el mar Jnico cuando se la contempla desde la cima del Etna.
Marguerite Yourcenar
Deja de hacer locuras, desgraciado Catulo.
Deja de hacerlas t tambin, Aurelia.
Al pensar en los labios
que desea morder
no recuerda los tuyos. Deja de hacer locuras.
Vete a otra parte ya
con tu ocio irritante. Ya es hora de que dejes
de hacer el gilipollas.
No esper as la vida:
el asombro, la rfaga instantnea de la dicha,
la humillacin,
el tedio.
Pero es que an la lava del Vesubio
nos podra abrasar, o tal vez los milagros
de la cima del Etna o la belleza
del mar semidivino.
No esper as la vida:
parasos perdindose
o batallas perdidas de antemano.
46
TPICO
LAS DUDAS DE EROS
Ya no atrapes el da no se deja,
no es tan fcil ser dueo del presente,
persistir en la dicha o detenerla
para el trmite mnimo
de asignarle palabras.
Y ni al acariciar
las sienes o los pmulos o el pecho
que con furia deseas, cuando la luz parece
palparse con las yemas de los dedos,
ests lejos al fin de los vampiros:
la Utopa, el Vaco, la Memoria.
Amas para escribirlo solamente,
la dicha pide a gritos que un recuerdo
del futuro la abrace y la duplique.
No corras tras el da. Si no lo acosas puede
que se tienda sumiso
de noche en tu regazo.
Montale: los limones fulgentes, entrevistos
en un patio de invierno:
le trombe d'oro della solarit.
No quiero ms palabras para eros.
Dejadlo mudo: no crezca su lengua.
No ciego: vea, cante y aprenda con los ojos.
No le des ms palabras.
Si lo metes en cartas, en versos o en susurros
de alta noche,
lo desangras, lo pudres,
lo embalsamas.
No tenga voz, y viva
como los limoneros absortos de Montale.
45
LA POESA NO HA CADO EN DESGRACIA
LA ISLA DE KIRRIN
A Herminia Luque
Rumbo a Lesbos se va poniendo el sol
dice Mestre, el poeta. Penoso es que el presente reconozca
en s mismo futuros motivos de elega,
que se sepa exaltado de otra temperatura
por breves horas slo. Pero basta un periplo,
basta un itinerario. Si acude la memoria su garfio de
palabras
no importar la muerte, la no prolongacin.
No importar la muerte. Rumbo a Lesbos
se iba poniendo el sol; en la cubierta,
un abrazo, su libro contra el viento, algo de hybris,
la silueta de Sunion, los flashes desde el mar,
la isla de Patroclo. Que se apaguen, esplndidos,
rumbo a Lesbos los soles.
Al presente voraz basta con araarle
una noche, esa noche, antdoto de orgullo
contra toda la muerte.
44
Los leas despus del viaje a la ciudad
sobre la cama, en junio o en julio sobre todo,
echada la persiana que dejaba filtrar
olor de albaricoques y pintura caliente
y una luz laminada verde oscura
sobre las bicicletas y los pramos,
las mochilas, las granjas,
el desayuno ingls, la isla de Jorgina:
historia fabulosa de una infancia
a punto de perderse. Porque una vez ledas
todas las aventuras de los Cinco
supuse que tena que crecer.
De qu sirve ser nia, si luego, en vacaciones
ningn bote te lleva a la isla de Kirrin?
Tal vez ya sospechaba que los libros
podan ser reloj o calendario
exacto y enigmtico del cuerpo.
LA DECONSTRUCCIN O EL AMOR
Amar es destruir: es construir
el hueco del no-amor,
amueblar con milagros la pira trabajosa
echando al fuego lenguas, carne de ojos vencidos,
piel jubilosa, dulce, nucas saladas, hombros temblorosos,
incinerar silencios y comprobar la altsima
calidad combustible del lenguaje.
Hay estadios del cuerpo al cuerpo a cuerpo
que no alcanzaron nombre en el origen.
Y quin inventa hoy
vocablos para el quicio
fragante de una piel, nombres para los grados de tersura,
acidez o tibieza de un abrazo, quin justificara
las palabras-tatuaje, las palabras tenaces como un piercing,
las palabras anfibias e ilegtimas.
El poeta ha dejado junto a cada palabra
lo que cada palabra le pidiera al odo:
derramarse indecible en otro cuerpo
o estallar en un verso como vlvula.
El poeta, desnudo,
cuelga una percha en un rbol perdido
y las palabras van
al poema a vestirse.
10
43
CRCULO VICIOSO
Pondr mi odo en tu cuerpo.
Pondr mi verso en tu odo.
Pondr tu cuerpo en mi verso.
Carpe noctem
(1994)
42
11
CASUS BELLI
El lenguaje no puede con la muerte.
Tampoco el amor puede, creme.
Se te va a morir todo entre los brazos.
Una noche, de vuelta, entenders
que el deseo es tu guerra perdida de antemano,
que tus deseos eran tan slo tu derrota.
Que la muerte se instala previamente,
que compr una por una tus palabras,
una noche, de vuelta, lo podrs entender.
Despus de despedir a los amigos
una noche, de vuelta,
se resuelve la esgrima despiadada:
en un rincn, palabras;
en el otro, las sombras.
Esto lo entenders
una noche, de vuelta.
12
41
APARCAR ES DIFCIL ROAD MOVIE
FECHA DE CADUCIDAD
Abril, aos noventa. Un campo de amapolas
nos desmiente la mueca del asfalto:
un volcn, pero al margen. La lnea discontinua,
lmite infranqueable. Las curvas ya ceidas
alejando ciudades y amapolas.
Por favor, no distraigan
al conductor. Los das juveniles,
mapa de carreteras
hacia ninguna parte. Los das venideros,
una autopista gris bebindose a s misma
de noche entre segmentos amarillos.
De vez en cuando un coche, frentico de luces,
con un viejo equipaje de deseos,
en direccin contraria, hacia el olvido.
Pero la muerte, cmo ser la muerte?
Ser una curva brusca en la montaa
o ir dejando de ver, muy poco a poco,
una ciudad borrosa en la llanura?
Con el traje de junio
la vida se mostraba casi dcil
entre toallas verdes y amarillas
y lycra luminosa compartiendo
fronteras con la piel. Olor a mar templado
y la pereza cmplice
de olas y baistas: era propicio hundirse
en esas lentejuelas soleadas del agua
o en las selvas pintadas sobre los baadores,
desmenuzar el velo finsimo de sal
de unos hombros cercanos
y posponer la noche y su aventura.
Pareca la vida un puro litoral
pero avanz una sombra:
al borrar con saliva la sal de la maana
pude ver la inscripcin junto al omplato:
FRUTA PERECEDERA. Consumir
de preferencia ahora. El producto se altera fcilmente,
antes que los deseos. No se admiten
reclamaciones.
40
13
LA MUERTE AL OTRO LADO DE LA CMARA
Acodada en la barra o la terraza
me miro desde lejos como dicen
que se miran los que han estado muertos:
un fulgor en el vaso
me resume lo helado de los aos.
Vrtigo de un rodaje discontinuo,
fotogramas vacos que huyen.
Eso s,
gast el maquillador tiempo y pericia.
Desde esta muerte actriz y fingidora,
la vida es un depsito en penumbra
de mscaras usadas hacia adentro.
AL ENCONTRAR EN INTERNET UN MAPA DEL MUNDO
SUBTERRNEO
Morir tiene su gua particular de viaje.
Caminar a la orilla de un ro murmurante
y olvidar el sonido de la palabra ro.
Pisar hierba muy fresca y muy oscura.
Estrenar traje negro: ser slo un traje negro.
Vivir la vida fue tantalizar,
poseer tanta fruta que no saciaba nunca.
No intentes consolarme de la muerte,
consulame tal vez de los andamios
quebrados de la vida.
Tenuidad de la sombra,
deudas con el barquero.
14
39
GEL
Preparo la toalla. Me descalzo. Esa esponja
porosa y amarilla que compr en un mercado
obsceno de turistas en la isla de Hydra
qu dcil bajo el agua cotidiana
tantos meses despus, en el exilio.
De pronto el gel recuerda su claridad lechosa,
su consistencia exacta el esperma del mito,
el cuerpo primitivo y trastornado de Urano,
un susurro de olas mar adentro
y una diosa que aparta
los restos de otra espuma de sus hombros.
Me punza una emocin tan anacrnica,
un penoso latir, hondo y absurdo,
por ese mar. Por ese slo mar. Busco una dosis
de mares sucedneos.
Cmo podra desintoxicarme.
Dependo de por vida
de una droga. De Grecia.
38
15
CONVERSACIN CON MARGUERITE
Puede que tambin nos hayamos acostumbrado
ms a las ruinas y a las heridas.
El ms antiguo de estos nombres sigue siendo
el ms significativo: las Hesprides.
M. Yourcenar
Cita en el aeropuerto. Las pisadas de Ate
nublan con pasajero vrtigo la jornada
de una viajera altiva: su silueta
desandando los mitos.
Quiere reconocer
de cerca de esas mujeres y sus huertos
ebrios y abandonados junto al mar,
las cartas acuosas de las ninfas, las tardes como velos
plegados de azafrn y el porqu de la huida.
Sus cartas precintadas tantos aos.
Tendr setenta y cinco, suponiendo.
Habr viajado tanto? Estar ciega?
Yo te har un palomar. Los palomares
no existirn un da, y acaso la ceguera
afecte a las palabras una a una.
Qu reducida historia. Todos los corredores
conducen a las mismas estancias familiares.
Lo que el mar es al mundo
un horizonte igual pide la historia
y vocacin secreta de marinos.
Pero hay que suicidar a tantos dioses.
16
Camaradas de caro
(2003)
37
SNDROME DE ABSTINENCIA
No es tan txico ya: tambin caduca
el amor en la fecha sealada en su dorso.
Ya no es ese veneno
tan eficaz, ni acaso necesaria
la urgente sobredosis. Qu cualidad letal
la del amor filtrado en la memoria.
Regreso a las palabras y compruebo que nunca
se contagian o enferman con las fases
de mi intoxicacin o mi delirio.
Siempre ms sanas, siempre
a punto de ser dadas de alta y de dejarme
un poco ms enferma. Y nunca simultnea
he sentido la fiebre en mi otro cuerpo,
el que tiene por vsceras palabras.
36
17
CASINO JUNTO AL MAR
EPITAFIO
El amor es un juego
de azar del universo.
Si de algn modo muero,
en las crudas heladas del olvido
o de muerte oficial,
releme esta nota, por favor,
y qumala conmigo.
Hay apuestas inmensas
en las mesas, y algunos
sonren al tablero.
El ansia de volver a echar los dados,
de merecer las rutas luminosas
y quedar atrapados para siempre
en casinos malficos.
No importan ya qu cifras, qu cmputo de astros,
qu derrotas cuantiosas alarman al destino,
el impecable dueo de la sala.
El amor es el juego
de perder universos.
La vida no iba en serio ni siquiera ms tarde.
Y no se tarda mucho en comprender
que se trataba slo de unos juegos
para aparcar la muerte.
Ni siquiera fue un ro
pues me tocaron tiempos muy duros de sequa
aunque el mar esperaba, siempre radiante, al fondo.
He credo en los mitos y he credo en el mar.
Me gustaron la Garbo y los rosales de Pestum,
am a Gregory Peck todo un verano
y prefer Estrabn a Marco Aurelio.
18
35
LITERATURA APLICADA
EL RO SUBTERRNEO
Siempre me consol viajar a cualquier parte
con un vago pretexto literario:
la tumba de Leonor o la de Hlderlin,
la Fontana Aretusa, la noble Mitilene,
un vino delicado, las sirenas vecinas
de algn poeta vivo tan lejano
esas rutas que nunca se repiten
porque tambin se gastan los poemas.
Casi gast la vida en aplicarla
a la literatura, a sus fetiches
ilusorios e intiles,
al extrao amuleto
que con denuedo arropan las palabras.
Y el agua Letea haba marchitado sus labios.
Propercio
Las noches empapadas de palabras difciles,
la noche en la que bebo,
la de palabras hmedas de ti:
toda memoria muere con su crneo,
toda memoria anula sus servicios,
su paso por los das y tus ojos
oscuros como el fondo
donde el amor se nutre.
No me dejes
a orillas del Leteo que marchita los labios.
El olvido estrenado le devuelve a la muerte
ese polen de oro del enigma posible.
Ebria de olvido yo, pero la muerte
ebria con el exceso de mi muerte.
Sabore otras noches de distinto alfabeto
pero no hay ms sistema de memoria
que el resumen de vida noche a noche.
Djame pronto a orillas del Leteo.
Cmo deseo hundirme
en su fondo nutricio, en su tiniebla
donde por fin no existan las palabras.
34
19
CARTOGRAFA
AVISO DE CORREOS
Hay palabras tan bellas y fugaces
que no puedo negarme a regalarlas,
a fijarlas en mapas que te exploren.
Llamarn a tu puerta una tarde cualquiera.
Y no se sabe quin habr dejado
en el suelo un paquete para ti.
MUY FRGIL, dice al dorso. Lo remite Pandora.
Albergue de montaa en el Olimpo.
Grecia la Vieja.
S, parece su otra caja,
la caja fascinante, la olvidada,
la que nunca abri nadie,
la que esconda el Tiempo en algn zulo,
la que cruzara intacta por los mitos,
la que nunca extrajeron los viejos arquelogos
ni indagaron los ms serios poetas
y que mira por dnde
aparece en tu puerta, inesperada.
Contiene la mordaza, ya suelta, de Pandora,
venenos para dar a las palabras
que usurparon el trono tantos siglos,
ese brillo del no,
el cinismo de Hermes,
hondas para romper los espejismos
de las formas dainas del amor
y palabras vibrantes y fresqusimas
dispuestas a pisar, como gacelas,
las lenguas gangrenadas e inservibles.
Hay poemas con frutas de ultramar
que envo urgentemente
y no s si tu noche
saborea o rechaza.
Hay regiones de vida que prohben
su paso a los poetas. Prohibido
invadir con palabras.
Hay regiones de vida tan amargas
que no caben en mapas
antiguos de nosotros.
(Algo queda en el fondo. No lo mires.
Cudate de Pandora: es el olvido.)
Si llaman a tu puerta cualquier da,
si traen un mensaje de muy lejos,
mira la direccin del remitente
porque a veces los dioses, caprichosos,
rectifican el mundo en cajas nuevas.
20
33
TALLER DE SEDERA
LAS DUNAS
Es un esplndido manantial de magnfica seda ()
Salvo la seda, no hay otro comercio en esta ciudad,
por lo cual los forasteros no permanecen en ella y
slo la habitan sus propios vecinos.
Ibn Al-Jatib
Seda del prpado, seda de la ingle,
seda roja del cielo de la boca,
seda blanca, escondida, de la nuca,
la pieza con pequeos lunares de la espalda,
crislida de seda del ombligo,
el ovillo del pubis, la seda que se adentra,
el encaje de seda de la axila,
la organza de los labios,
la piel como sedante,
las palabras sedosas,
el sedal sin anzuelo de los brazos,
piel de fibra tensada tarea de hilandera
del gusano inquilino, el tejedor del gremio
de los sastres futuros que destejen
la vieja seda rota y desvada,
del trapero que rasga y que descose
los ltimos recortes, los retales,
la mortaja de seda apolillada.
32
A J.M. Caballero Bonald
No estuve nunca all. Pero he tocado
esa arena dorada tenuemente,
esa vegetacin ebria de ocano.
No estuve all: no volver de all.
Adivino la tarde, bosques en la otra orilla,
un segmento azafrn sobre el verdor
casi flotante y negro,
ros sin niebla, agua con infinitos
secretos, el fango de mis pasos,
el olor de la vida, mirar de nuevo al sol
como a un dios digno y fuerte
y sentir las bandadas llevndose algo mo
al infinito.
Cabe la vida en un cuenco de dunas
y se van derramando los sentidos
porque ya slo piden un aroma: el del mar,
el que envan los dioses inmviles del fondo.
No estuve nunca all. Nunca regresar de aquella Atlntida.
21
INTUICIN DE DESIERTO
LOTOFAGIA
Que rocen entre s la vida y las palabras
como el viento y los dtiles se acarician muy altos.
En races o en alas, dnde est la sintaxis
del pronombre y la piel? Me despierta la arena.
Y qu fue de Bagdad?
Paloma de parbola,
cmo podr dormir si las dunas avanzan?
y el que de ellos coma el dulce
fruto del loto ya no quera volver
a informarnos ni regresar, sino que
preferan quedarse all con los Lotfagos
arrancando loto, y olvidarse del regreso.
Odisea, canto IX
Tardamos tanto a veces
en entender un verso reledo.
Homero puso tantas palabras en la orilla.
Podras ser el loto que Odiseo
nunca lleg a probar: ser la misma sustancia.
De qu pueden, si no,
estar hechos los lotos. La botnica tiene
libros de magia negra, herbarios mitolgicos,
races que sin duda se extienden bajo el mar.
Sus compaeros nunca lo contaron
y no narran tampoco los mitgrafos
las horas que preceden al olvido.
No se supo qu rito de ebriedades
llev a la desmemoria,
qu locura quebr los mascarones
e hizo arrojar los remos a lo lejos:
cestas llenas de loto, regazos y manteles,
ptalos desbordados por la proa,
el polen prisionero de la piel,
su vendimia jugosa,
recoleccin de tallos y rocos,
redes que slo alzan lotos frescos y txicos,
las manos transparentes como copa solcita.
Una flor masticada como ungento de olvido
o una piel como fbrica
de olvidar los regresos.
Tardan tanto los versos reledos
en encontrar el cuerpo que los narre.
22
31
POETAS EN EL PUERTO
A Justo Navarro
Ensayan los poetas
en el laboratorio ficticio de la noche
la tensin entre vidas y palabras.
Redes fosforescentes atrapan la ciudad
y hay una consistencia de orculo en el aire:
sensacin de poema necesario a la noche
o sensacin de noche vertida en el poema.
Y qu distinto el da su primera membrana
si los ojos apuran previamente
todo lo que es nocturno. Aliento a red mojada
en las ltimas copas, coincidiendo
con pesqueros que vuelven. Azul tan mate el mar
como acuarela intacta de la caja
de un nio. Qu afiladas
en el umbral del da las respuestas,
qu fcil no creer en los retornos.
Con el primer fulgor amarillento
acuden desde el parque las palomas
al trigo derramado de los buques.
Hay un vigor de luz por estallarnos.
Dnde, dnde? imagino que zurean.
30
23
HIMNO
Afrodita Calgera, dale hermosa vejez a tanto vrtigo,
a este fluir sinnimo de sed;
dime qu danza enhebro a tu sonrisa
si ya no espero al mar: no insina ni ensea,
como acaso el amor nada le ensea al tiempo:
una altsima ola de turquesa encendida
con un vigor de danza incomprensible.
No he hallado palabras. Solamente
un flujo de sonidos desahuciados.
Transitoria
(1998)
24
29
POTICA
Un equipaje sobrio
una escueta sintaxis despojada
y dos pronombres falsos
para un fin de milenio. Inservible el amor:
se es el tema. Acaso no me oyes?
No basta imaginar que oyes cmo escribo
para que me parezcan rentables el hasto y la escritura?
Desherdame, lengua. No te sirvo.
No acudo a las palabras limpiamente.
Slo acaricio aqullas que me queman
y que saben a labios o a odisea.
Slo quiero adular a la familia
de las palabras muertas del amor.
Ser intil seguir. Queda slo un pronombre.
28
25
INSOMNIO
DESOLACIN DE LA SIRENA
La noche desemboca su latido
en un ro de noches caudalosas.
Turbio y efervescente,
un minuto es afluente de un minuto.
Aceptas el insomnio como un libro
de pginas sin fondo cuyas letras
resbalan hacia fosas submarinas.
Qu atrocidad vivir, qu enloquecido
temblar en los rincones de las horas.
Sirena. Las sirenas. La palabra sirena.
Cmo se desmoronan
las palabras radiantes, portadoras
de grmenes de mito.
Escuch a las sirenas. Escucho una sirena.
Slo queda en las slabas
un eco atroz de alarma
y el ruido de la muerte.
Si la muerte tuviera guardarropa,
dejara los guantes del lenguaje
para frotar la nada con los dedos.
26
Ser una enfermedad
mortal la del lenguaje?
27