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Lythgoe Esteban

El documento analiza la relación entre psicoanálisis e historia a través de la obra de Paul Ricoeur, enfocándose en su interpretación de la memoria colectiva y su conexión con el pensamiento freudiano. Se argumenta que la articulación entre ambas disciplinas presenta limitaciones, especialmente en la aplicación de conceptos como duelo y melancolía a nivel colectivo. El autor propone que el trabajo de duelo y recuerdo puede ser esencial para abordar la melancolía colectiva, aunque cuestiona la legitimidad de trasladar categorías analíticas individuales al ámbito colectivo.
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El documento analiza la relación entre psicoanálisis e historia a través de la obra de Paul Ricoeur, enfocándose en su interpretación de la memoria colectiva y su conexión con el pensamiento freudiano. Se argumenta que la articulación entre ambas disciplinas presenta limitaciones, especialmente en la aplicación de conceptos como duelo y melancolía a nivel colectivo. El autor propone que el trabajo de duelo y recuerdo puede ser esencial para abordar la melancolía colectiva, aunque cuestiona la legitimidad de trasladar categorías analíticas individuales al ámbito colectivo.
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Departamento de Filosofa.

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educacin.


Universidad Nacional de La Plata

El debate de Ricoeur contra Ricoeur en torno a la aplicacin del psicoanlisis en


historia
Esteban Lythgoe (CONICET)

Desde Totem y Tab de Freud en adelante ha habido varios intentos de articular historia y
psicoanlisis. El auge memorial, y particularmente la problemtica de la memoria
traumatizada, han abierto un nuevo mbito en el que poder relacionarlos. Los autores que
ms se han abocado en esta tarea han sido Shoshana Felman, Dory Laub, Cathy Caruth
y Dominique LaCapra. La filosofa de la historia no ha sido ajena a esta asociacin, como
se puede observar en el tratamiento de Frank Ankersmit sobre el testimonio,1 o los
planteos de Paul Ricoeur, La memoria, la historia y el olvido. All el filsofo francs recurre
a la obra freudiana de dos maneras diferentes. La primera, de carcter, podramos decir,
formal, es implcita; la segunda, conceptual, explcita. La primera recurre a la mitologa
como va para llevar a cabo una genealoga acerca de los orgenes metahistricos de la
historia. Como lo expresa el propio autor: el comienzo es histrico, el origen mtico.2
Pese a no haber una remisin explcita, sus dos preludios: el del Fedro para discutir si la
historia es remedio o veneno, y la Segunda intempestiva para defender la importancia de
lo no histrico y lo suprahistrico como antdoto de lo histrico, nos remiten no slo a las
genealogas nietzscheanas, sino a obras como Ttem y Tab o Moiss y el monotesmo.
Ricoeur tambin retoma las consideraciones freudianas en torno al duelo y la melancola
para aplicarlas a la memoria colectiva. Esta extensin llevara a que el historiador
cumpliera, a nivel colectivo, un papel anlogo al del analista a nivel individual.
En la siguiente presentacin quisiramos abocarnos a analizar este ltimo modo de
recurrir al pensamiento de Freud. Nuestra hiptesis es que la articulacin con la obra
freudiana resulta demasiado esquemtica y adolece de importantes limitaciones tanto en
su justificacin cuanto en su aplicacin. Comenzaremos presentando brevemente el modo
en que el filsofo francs recoge la obra de Freud. Seguidamente analizaremos el modo
en que los planteos son reelaborados en el marco de su proceso de su estrategia de
1
2

Cf. Ankersmit, Frank, Historical Representation, Stanford University Press, 2001, p. 163.
Ricoeur, Paul, La mmoire, lhistoire, loublie, Seuil, Paris, p. 175.
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desubjetivizacin de la memoria. Por ltimo, indicaremos los problemas de esta


reelaboracin.
Para poder utilizar la categora de memoria a nivel colectivo se preciso una definicin
hermenutica de la memoria no ligada a la facultad psicofisiolgica del ser humano y que,
en su lugar, priorice la funcin narrativa de recoleccin y la preservacin de los
acontecimientos pasados a travs del lenguaje pblico.3 Ricoeur disocia a la memoria del
individuo en dos pasos diferentes. El primero de ellos es de corte discursivo y su objetivo
consiste en establecer un marco lingstico compartido para el dilogo entre la tradicin
de la mirada interior y la sociolgica. El desarrollo que de la primera parte de La memoria,
la historia y el olvido pone de manifiesto que es posible de desimplicar el qu y el cmo de
la memoria de quin recuerda.4 Sin embargo, como surge de los anlisis de Strawson
sobre la atribucin mltiple, esta posibilidad obliga a suspender la atribucin de la verdad
del recuerdo. Por lo tanto, esta atribucin discursiva tiene como costo epistemolgico que
la memoria slo pueda tener una pretensin de fidelidad, pero no de verdad.
El segundo paso en la disociacin entre memoria e individuo tiene como objetivo
descalificar a la tradicional pregunta acerca de dnde se almacena la memoria, que
indefectiblemente conduce a la asociacin de la memoria con el individuo va el soporte
corporal que el trazo neuronal le brinda a la memoria. A diferencia del anterior, ste se
encuentra en el anlisis del olvido, y gracias a los aportes que Bergson hace sobre el
tema.
El autor de Materia y memoria parte de la distincin ontolgica entre accin y
representacin, y la tesis de que el cuerpo es un rgano de accin, no de representacin,
cuyo centro organizador es el cerebro. Este dualismo entre accin y representacin
conduce a una distincin entre dos tipos de memorias diferentes, la propiamente corporal,
la memoria-hbito, y la memoria representacin. Cada una de ellas tiene un tipo de
reconocimiento diferente: la primera a travs de la accin, y la segunda en un proceso de
buscar en el pasado las representaciones ms capaces de inscribirse en la situacin
presente y dirigirlas hacia el presente.
Es posible distinguir dos tipos de olvidos diferentes, uno definitivo que supone la
desaparicin de los trazos, sean estos documentales o neurolgicos, y otro reversible,
3

Cf. Ricoeur, Paul. Reflections on a new ethos for Europe en Philosophy and Social Criticism, vol. 21 5/6
1995 (3-13), p. 6: But to speak of memory is not only to evoke a psycho-physiological faculty which has
something to do with the preservation and recollection of traces of the past; it is to put forward the narrative
function through which this primary capacity of preservation and recollection is exercised at the public level
of language.
4
Cf. Ricoeur, La mmoire, lhistoire, loublie, p. 155.
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que supone la indestructibilidad de los trazos mnmicos sino simplemente la imposibilidad


de acceder a ellos. En las situaciones lmites nos encontramos con el segundo de estos
olvidos, estudiado especialmente por Bergson y Freud. Bergson postula la no
desaparicin de los recuerdos por va del reconocimiento. En efecto, olvidar no significa
que las representaciones hayan dejado de existir, sino que no tienen acceso a la
consciencia, del mismo modo que no podemos sostener que algo no existe porque
simplemente no lo percibimos. Le supervivencia no es perceptible, sino que es una mera
presuposicin, una creencia cuya justificacin reside en ltima instancia en el
reconocimiento. Al reconocer un recuerdo nos percatamos que no hemos perdido lo
vivido. La pregunta obligada sera dnde permanecen estos recuerdos, pero Bergson la
evita desviando la atencin a la pregunta sobre cmo recuerdo.
La memoria y el olvido quedan definidos como el pasaje de la inconsciencia a la
conciencia y viceversa. Mientras que la consciencia es la disposicin a actuar, la atencin
de la vida, lo inconsciente es definido como su opuesto, es decir, aquello que est fuera
de la preocupacin cotidiana, que no acta ms directamente sobre nuestra vida: lo
impotente. Como esta definicin negativa impide que Bergson evale los efectos de la
inconciencia en nuestra vida, Ricoeur recurre a la concepcin freudiana de inconsciente
para suplir esta limitacin. En su opinin, la energtica pulsional da cuenta de los vnculos
entre consciencia e inconsciencia y proporciona las herramientas necesarias para resolver
todas aquellas patologas que se presenten a nivel mnmico.
Antes de continuar quisiera destacar que considero problemtico que no haya una
indagacin acerca de la pertinencia de cruzar los anlisis bergsonianos y freudianos del
inconsciente. Es cierto que ambas propuestas toman distancia del vocabulario
neurolgico, pero no en los mismos trminos. Puede ser que con Bergson podamos tomar
distancia del individuo, pero la lbido freudiana, si bien no est construida
anatmicamente, est psquicamente ligada con el individuo. En su Ensayo sobre Freud,
Ricoeur consideraba que los tratados de Metapsicologa eran el intento mejor logrado de
Freud por fusionar de manera armoniosa la economa pulsional con el lenguaje de
sentido, en la llamada primera tpica (inconsciente, preconsciente, consciente). Si bien en
este perodo el creador del psicoanlisis haba abandonado el lenguaje biologicista, las
categoras seguan estando asociadas con el individuo, como se pone de manifiesto en la
cesura existente entre los anlisis de la primera tpica, ligados al individuo, y los de la
segunda, asociados con la interpretacin cultural. As explica, La primera tpica segua
ligada a una econmica de la pulsin, considerada como nico concepto fundamental;
slo en relacin con la libido la tpica se articulaba en tres sistemas. La segunda tpica es
una econmica de nueva ndole: la libido es presa de algo diferente de ella, de una
demanda de renuncia que crea una nueva situacin econmica; por eso pone en juego,
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no ya una serie de sistemas para una libido solipcista, sino una serie de papeles
personal, impersonal, suprapersonal- que son los de una libido en situacin de cultura. 5
Con otras palabras, la incorporacin del dinamismo pulsional freudiano vuelve a atar al
anlisis de la memoria al individuo, no ya a travs del lenguaje biologicista neuronal, por
medio de la economa pulsional.
La base del anlisis ricoeuriano de las patologas de la memoria es el concepto de
melancola. Aunque a primera vista es un concepto cercano al duelo, en tanto ambas son
reacciones a la prdida de una persona amada o de una abstraccin erigida como
sustituta, los anlisis econmicos pulsionales pusieron de manifiesto sus diferencias. Tras
el duelo, el s queda liberado y desinhibido. En la melancola, en cambio, hay una
sobreinversin de recuerdos y esperas por las cuales la libido queda vinculada al objeto
perdido, disminuyendo la valoracin del s e impidiendo su liberacin. Mientras que en el
duelo el universo se presenta como el pobre y vaco, en la melancola es uno mismo
quien es vaciado.
A pesar del inters teraputico del duelo y de la importancia de reducir la melancola al
duelo, estos temas quedan soslayados a favor de la tematizacin de la melancola. Es por
ello que Ricoeur considera necesario articular Duelo y Melancola con Rememoracin,
repeticin, perlaboracin. En este ltimo artculo la compulsin a la repeticin es
identificada como una resistencia represiva en el proceso de anlisis de los recuerdos
traumticos. El hecho olvidado es repetido constantemente en la forma de una accin,
an cuando el paciente desconozca que lo hace. El trabajo de rememoracin, por su
parte, es caracterizado como la contracara de la compulsin, ya que el hecho pasado es
reproducido bajo la forma del recuerdo. La perlaboracin es presentada un trabajo de
reconciliacin con el pasado logrado por el paciente con la colaboracin del analista. La
tesis de Ricoeur es que es posible asociar al trabajo de duelo con el de recuerdo, en tanto
que la melancola puede ser asociada a la repeticin. En este sentido, sostiene el autor,
el trabajo del duelo es el costo del trabajo del recuerdo; pero el trabajo del recuerdo es el
beneficio del trabajo de duelo.6 Esta articulacin permite poner de manifiesto la
importancia de la perlaboracin y la labor del analista como puentes que permiten el
pasaje de la melancola al duelo.
Ricoeur considera que es posible extender estas consideraciones clnicas hacia lo
colectivo no slo en un sentido analgico sino en los trminos de un anlisis directo.7
Tal es la confianza del filsofo en la posibilidad de esta extensin que se apoya en ella
5

Ricoeur, Paul, Freud: Una interpretacin de la cultura, Siglo XXI, Buenos Aires, 1970, p. 75.
Ricoeur, La mmoire, lhistoire, loublie, p. 88.
7
Ricoeur, La mmoire, lhistoire, loublie, p. 95.
6

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para proponer una tesis an ms fuerte, segn la cual es en el plano de la memoria


colectiva, ms todava puede ser que en el de la memoria individual, que la superposicin
entre el trabajo de duelo y trabajo de recuerdo toma todo su sentido.8 En su opinin, esta
tesis se pone de manifiesto particularmente con las heridas del amor propio nacional.
A la hora de establecer el rumbo de la resolucin de la melancola colectiva, Ricoeur se
distancia de la clnica freudiana a la que no considera aplicable para estas cuestiones. En
su lugar, propone un rodeo a travs de la clsica obra de Klibansky, Panofsky y Saxl en
Saturno y la melancola acerca de la historia del concepto de melancola y los
tratamientos que se le han propuesto. Histricamente, la melancola no era solamente una
enfermedad, sino un tipo particular humor, de carcter, asociado a la tristeza, lasitud y
disgusto, a la que los romnticos asociarn este humor con la doctrina del genio. Si bien
no hay una tradicin de esta envergadura respecto del trabajo duelo, s existen
propuestas mdicas, psicolgicas, morales y espirituales para contrarrestar la melancola.
Bsicamente consistiran en oponerle a la tristeza, la esperanza, la alegra y el trabajo.
Estos dos ltimos atributos son de especial valor, ya que sirven de nexos entre la obra de
Freud y de Ricoeur. Por una parte, la experiencia analtica contrapone constantemente el
trabajo, en tanto trabajo de duelo y trabajo de recuerdo a la compulsin a la repeticin
propia de la melanclica. Mientras que en la compulsin se caracteriza por un
componente pasivo propio de un padecimiento mnmico, el trabajo recoge la actividad
propia del ejercicio de la memoria. La alegra, por su parte, es presentada por Ricoeur
como meta colectiva a la que debe conducir el trabajo de duelo. En su opinin, al
horizonte de este trabajo: una memoria feliz, cuando la imagen potica completa el
trabajo de duelo. Pero este horizonte se oculta detrs del trabajo de historia de la cual la
teora resta a hacer a partir de la fenomenologa de la memoria.9
Una vez sealados los momentos en los que Ricoeur recurre a la obra de Freud, queda
por evaluar las justificaciones que se proporcionan para legitimar el traspaso de lo
individual a lo colectivo y, en caso que los hubiere, las dificultades que ellas entraan. A
fin de justificar la legitimidad de trasponer al plano colectivo las categoras analticas,
Ricoeur recurre a dos estrategias de naturaleza diferente, una apoyada en los
antecedentes y argumentaciones tericas y la otra dirigida al objeto de estudio: la
memoria herida.
Con respecto a la primera estrategia, Ricoeur observa que Freud hace diversas alusiones
que superan el marco psicoanaltico, a nivel tanto psicosocial como psicohistrico. Entre
las obras que se sealan se encuentra Totem y Tab, Moiss y el monotesmo, el
8
9

Ricoeur, La mmoire, lhistoire, loublie, p. 96.


Ricoeur, La mmoire, lhistoire, loublie, p. 94.
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porvenir de una ilusin y el malestar de la cultura. Resulta llamativo que el filsofo francs
haya reunido la gama de obras ya que suponen perodos de pensamiento diferente y con
aportes categoriales diferentes. Si nos detenemos en el problema de la extensin de la
metapsicologa a nivel colectivo, considero que es ms pertinente limitarse a Ttem y
Tab, que tomar todo ese espectro. Pero, si este fuera el caso, nos encontramos con una
gran tensin con que en esta obra, efectivamente, se hace una trasposicin de las
categoras analticas a nivel colectivo, pero esta trasposicin no es directa, sino analgica.
Como lo explica el joven Ricoeur, en este aspecto Ttem y tab todava pertenece al
ciclo de interpretaciones analgicas caractersticas del psicoanlisis aplicado.10
En cuanto a la legitimacin por va al objeto de estudio, se seala primeramente que la
memoria colectiva padece situaciones patolgicas abordables desde el psicoanlisis. As,
por ejemplo, la nocin analtica de objeto perdido se aplica directamente a la memoria
colectiva en las prdidas de territorio, poblacin o poder. Por otra parte, entre las
conductas de duelo que se pueden sealar se encuentran las celebraciones fnebres de
grandes personalidades. Con todo, Ricoeur considera que la trasposicin estara ms
ntegramente justificada si se estableciera que estas categoras no slo se aplican a
situaciones excepcionales, sino que est vinculado a la estructura fundamental de la
existencia colectiva. En este sentido, resulta paradigmtica la caracterizacin violenta que
hace Hobbes de la historia. Todo acto fundador es violento: la gloria de uno es la
humillacin de los otros; la celebracin del triunfo tiene su contraparte en la en la
execracin de la derrota. Los resultados a los que conduce esta violencia conducen a
diferentes vnculos mnmicos con el pasado, algunos dediquen demasiada memoria a
ciertos acontecimientos particulares, en tanto otros los pasan por alto. Todos estos modos
de vincularse con el pasado son explicables en trminos analticos. As, demasiada
memoria est ligada a una compulsin a la repeticin.
Considero que estas ltimas aplicaciones resultan bastante esquemticas y poco
explicativas las aplicaciones. Muchos matices propios de los procesos de seleccin
mnmicos pasaran por alto en un planteo de esta naturaleza. Sin irnos fuera de nuestro
pas, hay algn motivo psicoanaltico que permita explicar que en la dcada de los
ochenta los discursos de sobrevivientes prescindieran de su condicin de combatientes y
sealaran el carcter de vctimas inocentes? En ese sentido, considero ms
enriquecedora una visin como la sostenida por Kansteiner, quien recoge la importancia
de elementos econmicos, polticos, sociales y comunicacionales.11
10

Cf. Ricoeur, Paul, S mismo como otro, Siglo XXI, Buenos Aires, 1990, p. 174.
Cf. Kansteiner, Wulf, In pursuit of German memory: history, television, and politics after Auschwitz, Ohio
University Press, Ohio, 2006, cap. 2.
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En estas pginas nos hemos adentrado en el modo en que Ricoeur recurri a la


metapsicologa freudiana con el objeto de entender los procesos inconscientes del olvido
y sus posibles vas de resolucin. Asimismo hemos recogido las justificaciones que el
filsofo brinda para legitimizar la trasposicin directa de estas categoras a nivel colectivo,
as como sus dificultades y limitaciones.
Ms all de las dificultades internas propias del filsofo francs, estas complicaciones nos
enfrentan con una serie de problemticas ajenas a nadie que estudie la problemtica de la
memoria colectiva. La ms amplia de todas es si debemos recurrir al psicoanlisis para
entender o hay modelos ms ricos para entender estos desarrollos. De inclinarnos por la
primera alternativa, deberamos seguidamente determinar si es posible una aplicacin
directa de categoras psicoanalticas o es preferible la trasposicin analgica. Queda,
finalmente, algo que en ningn momento trabaja Ricoeur, y es en qu medida las
categoras que l utiliza alcanzan para entender las patologas de la memoria o es preciso
recurrir a otras desarrolladas con posterioridad.

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