GROSSO - Indios Muertos, Negros Invisibles
GROSSO - Indios Muertos, Negros Invisibles
Las lites criollas que disearon la Nacin Argentina cimentaron su proyecto imaginario en
el programa de aniquilacin de los indgenas no domesticados. Poltica de totalizacin de
soberana sobre el territorio "argentino" que se denomin "Conquista del Desierto".
Las campaas de "conquista del desierto" atraviesan todo el siglo XIX. Haban comenzado
ya en la Colonia tarda, con el Virrey Vrtiz, a fines de 1700. El final "modernizante" del perodo
virreinal y el inicio "civilizador" del perodo nacional es un pivote que marca el paso de las polticas
defensivas contra los indios no domesticados a las ofensivas. Pero es en 1879, en la campaa
dirigida por el General Julio Argentino Roca, que la lucha contra el indio toma un carcter
sistemtico y de ofensiva final. Coronado por el xito del primer avance de la Campaa hasta el Ro
Negro, en 1880 Roca es elegido Presidente de la Repblica.
En las Guerras de Independencia contra el ejrcito espaol (1812-1819) y en las
subsiguientes Guerras Federales (1820-1852), los ejrcitos haban estado mayoritariamente
constituidos por mestizos de todo tipo, negros "liberados" e indgenas domesticados o aliados. Las
Guerras de Independencia haban generado una gran movilizacin social y desplazamientos
masivos. La expectativa de un nuevo orden poltico gener un clima general de efervescencia, en
el que se trataba de aprovechar al mximo los beneficios de la ocasin y de ascender en las
posiciones sociales (Halpern Donghi 1988).
La frontera de lucha con el ejrcito espaol en el Norte, en una lnea movediza de avances
y retrocesos entre Tucumn y el Alto Per, se mantuvo como frente de batalla durante toda la
dcada de 1810. Un permanente movimiento de masas del Ejrcito comandado desde Buenos
Aires suba y bajaba por el "corredor" mediterrneo, antiguo Camino Real que una al Ro de la
Plata con las minas de Potos. Los contingentes militares reemplazaban el trfico comercial de
mulas de carga y de esclavos ingresados por el puerto de Buenos Aires, que haban seguido este
mismo camino hasta 1810. El paso de los diversos regimientos y refuerzos del Ejrcito del Norte
devast la economa de los Cabildos de la Intendencia de Salta (Santiago del Estero, Tucumn,
Salta y Jujuy), ya que, por donativos o expropiaciones, todas las reservas y cosechas eran
consumidas por aquellos contingentes. Adems, la incorporacin de los varones jvenes al ejrcito
mengu notablemente la mano de obra masculina en las tareas agrcolas (Bazn 1986).
Una vez vencido el ejrcito espaol por las campaas de San Martn, pasando por mar de
Chile a Per, y de Bolvar, bajando del antiguo Virreinato de Nueva Granada, hizo eclosin la
disputa entre las Provincias Unidas del Ro de la Plata para determinar el nuevo orden poltico. Las
Guerras Federales expresaron la polarizacin de las Provincias del "interior" (Centro y Norte del
territorio argentino actual, ms Uruguay) contra la aspiracin hegemnica de Buenos Aires,
antigua sede virreinal, ciudad-puerto en franca expansin econmica, al pasar del monopolio
espaol al libre comercio con las flotas inglesas, francesas y holandesas. Las relaciones de fuerza
eran claramente desiguales: Buenos Aires se enriqueci al capitalizar los derechos de Aduana, y
sus cosechas y ganados no fueron diezmados por el paso de los ejrcitos de la Independencia.
Pero, por su parte, la campaa circundante de Buenos Aires hacia el sur sufra la asolacin de los
"indios brbaros e infieles", que constantemente hacan sus entradas, llevndose ganado,
cosechas, objetos de valor y mujeres, en una estrategia de combate y saqueo denominada
"maln".
El recelo de los Cabildos del "interior" respecto de Buenos Aires databa de 1776, cuando el
puerto con su aldea circundante haba sido constitudo en capital del Virreinato del Ro de la Plata
(y en sede de una nueva Audiencia y una nueva Aduana), con jurisdiccin sobre el extremo austral
del Virreinato del Per, desde el Alto Per y Paraguay hacia el sur, y al este de la Cordillera de los
Andes. El contrabando de plata bajada del Potos, y de cueros y carnes saladas, que salan por
aquel puerto evitando el de Lima, supona prdidas cuantiosas para la Corona y pona en
circulacin el metlico entre los portugueses, fuera del control espaol. De este modo, con la
creacin de la Aduana, bajo el control de la nueva sede virreinal, se evitaba aquella circulacin
clandestina, a la vez que se reorientaba la vida econmica de las poblaciones del "interior", de
Potos al sur, centralizndolas en esta salida oficial al mar (Rock 1987 p.68).
Luego de la invasiones inglesas a Buenos Aires, en 1806 y 1807, el Cabildo porteo
adquiri primaca poltica sobre los otros del Virreinato: se supo objeto deseado por el nuevo
Imperio y logr convocar la ayuda de todos los Cabildos del "interior" en su defensa (Alen Lascano
1996 p. 199). En la Primera Junta de Gobierno de 1810, el Cabildo de Buenos Aires habla en
nombre de todo el Virreinato (Shumway 1993).
Las disputas y guerras entre Buenos Aires y las Provincias "interiores" (algunas de las
cuales hacan con frecuencia alianzas estratgicas con aqulla para luchar con el resto) se
representaron en dos bandos: "unitarios", que defendan la unificacin del territorio centrado en
la capital portea y la necesidad urgente de una Constitucin escrita, y "federales", que sostenan
una representacin igualitaria, no centrada en Buenos Aires, y la necesidad de un tiempo previo
en el que las diversas Provincias se dieran sus Constituciones autnomas y las sometieran a
prueba, antes de darse una Constitucin Nacional. Unitarios y Federales se debatan en la lucha
por la hegemona. Cada bando, en su cspide interna de poder, representaba a la burguesa y los
hacendados porteos, por un lado (unitarios), y a las aristocracias provinciales, por el otro
(federales).
Despus de la batalla de Caseros (1852), en la que Juan Manuel de Rosas, Gobernador de
Buenos Aires y Ministro Plenipotenciario de todas las Provincias en lo que respectaba a relaciones
exteriores, fue vencido, idelogos y ejecutores de lo que se dio en llamar "la organizacin
nacional" se propusieron controlar y someter a un "orden" aquellas masas populares, en su
enorme mayora campesinas, que ya llevaban unos cuarenta aos de agitacin y movilizacin. El
final de aquel gigantesco proceso puede ser ledo como una "revolucin pasiva" (Gramsci 1971;
Chaterjee 1993): un gran movimiento social que fue necesario para, y hasta, que los hacendados
criollos y la burguesa ascendente se instalaran como nueva lite en la cima de la flamante
estructura nacional de poder; movilizacin necesaria slo hasta el afianzamiento de la victoria,
luego ya era preciso "poner en orden" el pas convulsionado. Las viejas y nuevas "diferencias" que
componan las masas, lo "otro" de la "sociedad" y la "civilizacin", fueron barridas, ignoradas y/o
cooptadas (Romero 1978; Halpern Donghi 1988; Guerra 1992).
En la coyuntura de 1852, vencido Rosas, era urgente para las nuevas lites criollas superar
el conflicto unitarios/federales
[1] . Una nueva "maniobra" (Chaterjee 1993) se operara en la conduccin poltica argentina.
Buenos Aires no suscribi la Constitucin de 1853, en la que se declaraba a Paran (Provincia de
Entre Ros) como ciudad capital de la Confederacin. Recin en 1862 Buenos Aires se reintegr a la
Confederacin, pero bajo la condicin de que la capital se trasladase all y su Gobernador,
Bartolom Mitre, fuera elegido Presidente de la Repblica. El acuerdo final indica que ambos
bandos coincidan en un proyecto de pas que se propona contener las masas agitadas.
suizos y de alemanes, entregndoles tierras en las Provincias de Santa Fe, de Entre Ros y de
Corrientes. Pero la masa de inmigrantes, en su mayora italianos y espaoles, de origen rural, fue
ocupada como peones de campo y jornaleros en la zona pampeana. Las estancias ganaderas de las
Provincias de Buenos Aires, de Santa Fe y de Entre Ros, se convirtieron en chacras agrcolas,
sirvindose de esta mano de obra barata (Gori 1988). Y se crearon nuevas chacras en los valles de
los ros patagnicos, en los valles precordilleranos de Mendoza y San Juan, al norte de Santa Fe y
sobre una franja cada vez ms ancha, al este de Santiago del Estero, cruzando el Ro Salado,
avanzando sobre el Territorio Nacional del Chaco, creado por Roca en 1884. Por un lado, las masas
latinas como peones y jornaleros, por otro, grupos de familias anglosajonas que eran captadas en
Europa para conformar colonias y que disponan de tierras a mediano plazo propias, compradas en
plazos y a muy bajo precio (Gori 1988).
De 1870 a 1890, ingresaron 1.500.000 de inmigrantes, y de 1890 a 1913, casi 2.000.000
(Gori 1988 p.98). Sin embargo, la transformacin poblacional no se vio cumplida segn la
expectativa civilizatoria: los recin llegados eran incultos y analfabetos, europeos "brbaros", en
su mayora latinos (lvarez 1987 p.16-17).
Esto muestra una vez ms la seleccin demogrfica realizada por el Estado en vistas a la
Argentina "imaginada". Pero lo que en este punto me interesa destacar es que, en el Centro-Norte
y Noroeste del pas, las oleadas inmigratorias llegaron ya ms reducidas. Eran las zonas ms
pobladas, aunque devastadas por las guerras de Independencia y Federales. Esta regin no fue
demogrficamente transformada, permaneciendo como la masa oscura y no deseada del pas,
que, a partir de las primeras dcadas del siglo XX, invadir la periferia de las grandes ciudades
"blanqueadas" del Sur (Crdoba, Rosario y sobre todo el Gran Buenos Aires), migracin interna
creciente que, con flujos y reflujos, contina hasta la actualidad. Masa de los que fueron
denominados, en aquellas primeras dcadas de este siglo, "cabecitas negras".
El impacto inmigratorio de la zona pampeana no tiene proporcin con ninguna otra regin
del pas. Y despus de 1884, ao en que termina la Campaa del Desierto patagnico, la
agricultura en toda aquella regin se desarroll gracias a la continuidad de la afluencia
inmigratoria europea. Las planicies del sur fueron escenarios de lucha con el "indio", pero
ofrecieron menos resistencia geogrfica que el "desierto" chaqueo, selva alta e impenetrable
bajo control territorial de varios grupos aborgenes. La Conquista del Chaco comenz en 1881 y
termin en 1917. Poco a poco, en los terrenos tomados eran instalados obrajes forestales y a ellos
se extendan los ramales ferroviarios, necesarios para su extraccin de la selva y su traslado. Luego
se establecan all colonias destinadas a la agricultura.
A la campaa de Santiago del Estero llegaron algunos italianos, espaoles, libaneses,
sirios, judos polacos y daneses que colonizaron tierras a orillas de los Ros Dulce y Salado,
dedicndose a la explotacin forestal, el desmonte y la agricultura (Alen Lascano 1996 p. 520).
Pero no siempre la explotacin forestal concluy en la agricultura. Los obrajes de madera y carbn
eran la principal inversin de los inmigrantes por su rdito inmediato. Entre ellos, varios sirios y
libaneses (llamados "turcos") establecieron almacenes de ramos generales en el campo y en los
obrajes. Poco a poco, estos recin llegados fueron trasladando sus residencias a las ciudades
santiagueas. Pero la presin cultural mayoritaria se les impuso, generacin tras generacin, en su
habla, sus prcticas rituales, sus costumbres cotidianas, aflorando a su vez sus peculiaridades en
algunos rasgos fenotpicos, culinarios y de racionalidad econmica. Segn el Segundo Censo
Nacional de 1895, el porcentaje de inmigrantes extranjeros en la poblacin provincial era de 1,4%
(Alen Lascano 1996 p. 446); en 1928, de un total de 360.568 habitantes en la Provincia, 13.000
eran inmigrantes extranjeros de las procedencias mencionadas, lo que equivala a un 3,5% (p.
520).
El rostro blanco y europeo de la Argentina ha sido construdo en relacin a esta
polarizacin valorativa de la identidad nacional sobre la regin pampeana, con la ciudad de
Buenos Aires a la cabeza, y al ocultamiento de los rostros oscuros que atravesaban las mayoras
demogrficas y culturales en el Norte. Como seal ms arriba, desde 1900 hasta la actualidad, la
migracin del Norte hacia el Sur, ha hecho aflorar progresivamente aquellos rostros oscuros no
deseados del pas en el foco mismo de irradiacin hegemnica: Buenos Aires. (Y tambin,
irnicamente, all afloran los rostros, los cuerpos y las voces de los migrantes bolivianos y
paraguayos, que han "regresado" de este modo al mapa "argentino".)
c. Los rostros oscuros de los "santiagueos" en la Nacin Argentina.
La hegemona nacional realiz dos movimientos ideolgico-tecnolgicos, a travs de los
cuales estableci, en primer lugar, un plano homogneo de ciudadana, y, dentro de l, simplific
toda la densidad interior de las identidades "provinciales" y las constituy en matices imperfectos
del modelo primario, porteo-cntrico. La Nacin naciente estaba dispuesta a reconocer las
singularidades locales o regionales internas, pero siempre y cuando estos particularismos no se
volvieran "diferencias". Una clonacin primaria precedi el reconocimiento de la diversidad en la
sociedad disciplinaria nacional (Foucault 1984; Williams 1989; Segato 1998). "Polticas de
creacin", segn la expresin de Juan Bautista Alberdi, escritor de las "Bases", que fue el texto
matriz de la Constitucin Nacional de 1853.
De este modo, la profundidad histrica de las sociedades locales, sobre todo las del
Centro-Norte del pas, que haban tenido un protagonismo colonial y que amenazaban con volver
sus "modalidades provinciales" en diferenciales irreductibles, fue leda en clave de la nueva
fundacin, y las historias regionales y provinciales fueron cajas chinas de la Historia Nacional. Esta
operacin de reduccin incluyente fue reforzada por la historiografa del siglo XIX, estructuradora
de la opinin pblica y del marco ideolgico del sistema educativo (Shumway 1993 p. 208-217). La
pertenencia nacional signific tomar un nuevo punto de partida para narrar y leer la historia total.
La Nacin era percibida como un mundo nico en formacin.
El paso del siglo XVIII al siglo XIX, a partir de la Ilustracin del ltimo perodo de los
Borbones, haba significado un cambio ideolgico y administrativo en la relacin del Monarca con
sus sbditos. De la "sociedad barroca" (Romero 1978), basada en un pacto entre el Rey y cada uno
de los estamentos sociales y corporaciones polticas, en el que las "castas" (la organizacin
piramidal por adscripciones tnicas de las sociedades coloniales) y los gremios, fuertemente
jerarquizados, eran reconocidos, se pas a una "sociedad moderna", en la que la ideologa
absolutista predicaba una nica relacin binaria Monarca - individuos (Elias 1993). El primer
perodo republicano se desarroll en ese clima de discusiones, en las que las alternativas de la
organizacin poltica americana, para las lites criollas, se mova entre, por un lado, el
constitucionalismo histrico, que defenda la permanencia de aquel "pacto barroco", por otro, el
absolutismo, que sostena una forma de vinculacin nica y centralizada entre el Monarca y los
individuos, y, finalmente, el pensamiento revolucionario, que propona la creacin de una
sociedad basada en las libertades individuales, suprimiendo o relativizando al Rey en un pacto
Estado - individuos (Guerra 1992). Finalmente triunf esta ltima posicin, y, en el caso de la
Nacin Argentina, es disuelto, sin ambigedades y con gestos abruptos, el espectro social de la
estructura "barroca" de poder. Proceso que se consuma en la segunda mitad del siglo XIX.
Las lites porteo-cntricas borraron, hicieron "desaparecer", las "diferencias" oscuras de
la poblacin mayoritaria (que en muchos casos incluso implicaban a sus miembros ms conspicuos
y militantes), ya no toleradas en un escenario imaginario europeizante. Pero, al menos en el caso
de Santiago del Estero, la singularidad provincial reconocida en el nuevo espectro nacional,
"santiagueos", y en cuanto trama identificatoria de los sectores populares, fue rehabitada por
aquellas "diferencias", que afloran en varias formaciones culturales. se ser el nfasis de la
Segunda Parte de esta Tesis; aqu mostrar cul fue el espectro social mayoritario disuelto por las
polticas nacionales y provinciales a lo largo del siglo XIX.
En el mapa provincial, ms extenso, me circunscribir en todo este trabajo a la
"mesopotamia santiaguea", entre los Ros Dulce y Salado, ya que ha sido la regin central de la
jurisdiccin capitular, y donde se desarroll con ms intensidad la vida social durante todo el
perodo colonial y durante el siglo pasado (Ver Mapa N 3 ). Cul fue el espectro social,
homogeneizado en cuanto "argentinos" - "santiagueos", en el rea mesopotmica? Cul era la
configuracin tnica y social inmediata anterior de la poblacin local, en la que las "diferencias"
haban negociado su inclusin desigual en el "pacto barroco"? Tomaremos como punto de partida
los registros censales de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. No intento mostrar simples
continuidades, por eso "indio" y "negro" en esta Tesis no indican procesos unvocos y unilaterales
que pudieran tenderse pretendidamente desde las pocas prehispnicas o desde frica (o algunos
momentos intermedios). Slo me interesa marcar que, en la nueva configuracin cultural, social y
poltica nacional, las "diferencias" tnicas locales han sido borradas, y en todo caso quiero
enfatizar cmo, en el nuevo escenario, las "diferencias" vuelven, derivando lo "santiagueo" y lo
"argentino" a lugares no previstos y no deseados, cuestionando el diseo hegemnico realizado.
Indios, negros y zambos [6] en la Colonia tarda
El Censo ordenado por Carlos III, realizado en 1778, registra una mayora poblacional
"negra" en todos los Cabildos de la Intendencia de Salta (antigua Gobernacin del Tucumn) [7] .
En particular nos interesa aqu Santiago del Estero, entre aquellas jurisdicciones capitulares. Las
categoras censales usadas fueron "Espaoles", "Indios", "Negros, Zambos y Mulatos Libres", y
"Esclavos".
En el Cabildo de Santiago del Estero, que comprenda 7 Parroquias, el total de "Espaoles"
fue de 2.247, un 15% de la poblacin en su conjunto; "Indios": 4.897, un 31%; "Negros, Zambos y
Mulatos Libres": 7.667, un 50%; y "Esclavos": 654, un 4% (Ver Cuadro N 1 ) (Ver Mapa N 4 ). El
total genrico de "negros" (sumando las tres categoras de Libres y los Esclavos) era de 8.321, lo
que significa un 54% de la poblacin total del Cabildo, que era de 15.456 habitantes. Es notable
que en casi su totalidad estos "negros" fueran Libres: un 92%. La mayora de los Esclavos estaban
concentrados en la Parroquia de Santiago, en las proximidades de la ciudad-sede del Cabildo y en
el propio casco urbano: 498 Esclavos, de 654, fueron registrados en esta Parroquia. En cambio, la
mayora de los Negros, Zambos y Mulatos Libres estaban ubicados en el sur de la mesopotamia
santiaguea, en las Parroquias de Salavina y de Sumampa. En la de Salavina: 3.052, un 40% de los
Negros, Zambos y Mulatos Libres del Cabildo, y un 90% de la poblacin parroquial. En la de
Sumampa: 1897, un 25% de esta categora censal en la jurisdiccin capitular, y un 88% de la
poblacin de la Parroquia. Ambas Parroquias del sur sumaban 4.949 Negros, Zambos y Mulatos
Libres, un 64,5% del total de esta categora en el Cabildo. Notar que se trata, adems, de espacios
rurales. Pero tambin en el resto de las Parroquias haba una proporcin significativa de ellos.
Quiero agregar dos notas hechas al Cuadro N 1, y que ponen de relieve otros datos
relevantes para nuestro anlisis de la configuracin del espectro tnico-social desde fines del siglo
XVIII y durante el siglo XIX en la mesopotamia santiaguea:
1. Concentraciones poblacionales por categoras:
"Espaoles": Parroquia del Salado: 860, un 38% de la poblacin general de Espaoles, y un 43%
del total de la poblacin parroquial. Tal vez esto est relacionado con la cantidad notable de
casamientos de Indios con "Mestizas" en los Pueblos de Indios de Matar, Inquiliguala y
Guaagasta (estos dos ltimos ubicados en la vecina Parroquia de Guaagasta), segn el Padrn
de Indios de 1786 que analizar a continuacin. Por otro lado, a orillas del Ro Dulce, en la
Parroquia de Tuama, el total de Espaoles registrados es de 622, un 27,6% de los Espaoles del
Cabildo, y un 28% de la poblacin parroquial.
"Indios": Parroquia de Soconcho: 2.299, un 47% de la poblacin general de Indios en el Cabildo, y
un 95% de la poblacin parroquial. A orillas del Salado, en la Parroquia homnima, que incluye el
Pueblo de Indios de Matar, se registran 1.023, un 21% de los Indios capitulares, y un 51% de la
poblacin parroquial.
2. Proporciones poblacionales generales:
a. La Parroquia de Santiago, con sede en la ciudad de Santiago del Estero, cuenta con 1.776
habitantes, lo que significa un 11% del total. El resto de las Parroquias, con sus Villas, Pueblos de
Indios, fortines, estancias y chacras, suma 13.680 habitantes, es decir el 89%. La poblacin rural
era altamente mayoritaria. La Parroquia de Salavina era la ms poblada: 3.419, y, salvo la
Parroquia de Guaagasta, todas las otras tenan ms habitantes que la Parroquia de Santiago,
donde se hallaba la ciudad capital.
b. El rea del Salado, reuniendo las Parroquias del Salado y de Guaagasta, aparecen como las
ms equilibradas tnicamente. La Parroquia de Guaagasta tena un 4% de Espaoles, un 31% de
Indios, un 65% de Negros, Zambos y Mulatos Libres, y slo 3 Esclavos. La Parroquia del Salado
tena un 43% de Espaoles, un 51% de Indios, un 6% de Negros, Zambos y Mulatos Libres, y 10
Esclavos. Sumando ambas, se registran en la zona 898 Espaoles (30%), 1.327 Indios (44%), y 651
Negros, Zambos y Mulatos Libres ms 13 Esclavos: 664 "negros" y sus mezclas (22%).
Pero la distribucin de las cantidades de "negros" y de Indios debe sufrir una alteracin. En la
Parroquia de Santiago, si sumamos los 793 Negros, Zambos y Mulatos Libres y los 498 Esclavos,
tenemos un total de 1.291 "negros" y mezclas, Libres y Esclavos, lo que equivale a un 68% de la
poblacin parroquial. El resto, Espaoles. Es muy llamativo que no se registre ningn Indio. En los
Padrones de Indios de 1786, 1791 y 1807, que analizar a continuacin, se anotarn muchos
Indios Ausentes
[8] en la Ciudad, y muy frecuentemente se har constar que desde hace ya mucho tiempo viven
all (hasta 30 40 aos). Esto nos da la clave de lo que significa, en el contexto censal, la categora
"Indio": quien reside en un Pueblo de Indios. Por tanto, los "Indios" registrados en las otras
Parroquias (en todas ellas haba Pueblos de Indios) incluyen slo a los residentes en alguno de los
Pueblos de Indios.
En 1778 (6 aos antes del Padrn de 1786) suman 4.897 "Indios" en Pueblos de Indios; en
el Padrn de 1786, pero incluyendo los Ausentes, sumarn 3.787 Indios. De estos 3.787, 249 sern
registrados como "Prximos", categora de los Padrones que se refiere a aquellos pobladores no
"espaoles" que viven en la vecindad de los Pueblos de Indios y que, pasado un tiempo de
residencia all, son finalmente incorporados al Padrn y computados como "Indios Prximos"
(aunque no sean Tributarios [9] ). En el Censo Borbnico de 1778, se estn contando los Prximos
junto con los recientemente avecindados en el total de "Indios" residentes en Pueblos de Indios.
Tal vez eso tenga que ver con que exista, entre los totales, en 6 aos, una disminucin de ms de
1.000 personas.
Por tanto, el censista de 1778 ha sumado los Indios Ausentes en la Ciudad en alguna de las
otras tres categoras. Sin duda no los habr includo en la de Espaoles ni en la de Esclavos.
Integran, con seguridad, el abultado nmero de los Negros, Zambos y Mulatos Libres, que son 793
en la Parroquia de Santiago, y que se ver de este modo redistribuido internamente, al incluir all
tambin a los Indios Ausentes. Asimismo, aquella categora de los "negros" y sus mezclas debe
incluir a los Indios Libres
[10] , sealados pero no contabilizados por los empadronadores de 1786, 1791 y 1807. El Indio
Libre ya no se encuentra bajo el rgimen de tributacin, no vive en Pueblo de Indios y no est
adscripto a ninguno de ellos. La categora explicitada en todos sus componentes sera por tanto:
Negros, Indios, Zambos y Mulatos Libres e Indios Ausentes.
En las otras Parroquias, tambin se redistribuye internamente el total de "negros" y sus
mezclas con los Indios Libres y Ausentes (slo en el caso de los Libres y Ausentes que estn en la
mesopotamia santiaguea en el momento del Censo y que no han migrado fuera de ella). Esto nos
coloca ante el criterio seguido por el censista, y ante la necesaria relativizacin que se debe hacer
de las cifras, en ste y cualquier otro caso, en que se suman categoras tnicas o sociales. El
censista de 1778 usa un criterio muy estricto para contar a los "Indios" (y muy generoso para
contar a los "negros"), diferente del criterio seguido por los empadronadores de los Pueblos de
Indios de las tres dcadas siguientes, que es ms amplio. Y, en ambos contextos, se usan criterios
fijos y unvocos, ms estrechos que el uso social de la categora "indio", para el que no era
necesario residir ni pertenecer o haber pertenecido a un Pueblo de Indios para poder sealar a
alguien o auto-sealarse como "indio". Este uso social sin duda conoce el criterio administrativo
censal, pero se extiende mucho ms all de l, y es el campo sobre el que se desarrollarn las
tecnologas e ideologas nacionales que producirn su "desaparicin".
Es significativo que el Censo de 1778 rena bajo los "negros" y sus mezclas a los "indios"
Ausentes y Libres. Un creciente mestizaje de "negros" e "indios" se pone en evidencia de este
modo. Una masa libre y mvil que se expresa en aquella categora como "Zambos". El Censo nos
evidencia una mayora imponente de "negros" e "indios" en el Cabildo de Santiago del Estero:
13.218 sobre un total de 15.456 habitantes, es decir, un 85,5%.
En todos lo casos, tanto en el Censo como en los Padrones que siguen, se omiten
referencias a las etnias especficas (salvo en casos muy individualizados, como se ver en los
Padrones) en que se agruparan estos "indios" (o estos "negros"). A esta altura de la Colonia, en la
mesopotamia santiaguea, estamos ante un "indio genrico" (Ribeiro 1970 p. 222) [11] , tan
indistinguido al interior como el "negro genrico".
Los Padrones de Indios [12] de 1786, 1791 y 1807 nos aportan nuevos datos, en los
umbrales del perodo independiente, de este reconocimiento de "negros", de "indios" y de sus
mezclas en el campo poltico-administrativo y en el campo social general. En primer lugar,
presentar los datos recogidos en estos Padrones y har algunos comentarios a partir de los
mismos, y, en segundo lugar, focalizar mi atencin en las categoras no-"indias" que el
empadronador, segn su criterio, releva en cada Pueblo de Indios.
Estos tres Padrones son los ltimos que se realizan. Los tres son consecutivos: la nueva
legislacin de Carlos III ordenaba que se deba empadronar a los Indios cada 5 aos, pero de 1791
a 1807 no se pudo hacer la Revisita por razones climticas y de dispersin poblacional. El orden de
los Pueblos seguido en el Padrn de 1786 es el mismo que el del itinerario realizado por el
empadronador. Tambin ordenaba el Rey que deba hacerse un nico Padrn de la totalidad de los
Pueblos de Indios de una misma jurisdiccin capitular, y que deba comenzarse y terminarse en el
mismo ao. Los Padrones realizados antes de estas reformas no eran tan sistemticos. Para
facilitar las comparaciones, en los Padrones de 1791 y de 1807 he seguido el mismo orden que en
el de 1786 y no el de la documentacin, que suele variar de acuerdo con el camino seguido por el
delegado capitular [13] . Los nombres de los Pueblos son, en todos los casos, topnimos [14] .
En el Padrn de 1786 (Ver Cuadro N 2 y Mapa N 5 ) destaco las siguientes notas:
1. Los Pueblos de Indios con mayor nmero de empadronados son Matar: 595, Tuama: 476,
Soconcho: 376, Guaagasta: 350, Inquiliguala: 259 y Umamaq: 207. De stos, slo Tuama est bajo
rgimen de Encomienda. Los Pueblos del Salado (Matar, Guaagasta e Inquiliguala) estn exentos
de tributar por su ubicacin en la lnea de frontera contra los indios del Chaco y por contribuir de
ese modo a detenerlos en sus avances. Lo que muestra que los Pueblos ms densamente poblados
y con mayor nmero de Tributarios de hecho no aportaban directamente ingresos a la Corona.
Sobre un total de 452 Tributarios, slo aportan de modo directo 106. De entre estos ltimos, los
que tienen mayor cantidad de Tributarios son Soconcho: 18, y Umamaq: 16. Llama la atencin que
Soconcho, siendo uno de los ms populosos: 376 Indios, slo tenga 18 Tributarios: un 29% son
Mujeres, un 35% son Nios/as, un 14% estn Ausentes y un 7% estn Reservados de Tributar por
ser ancianos, invlidos o por ser familiares de los Caciques, Alcaldes o Mandones, niveles
jerrquicos indgenas impuestos por el poder colonial (salvo tal vez el caso del "Cacique").
2. En general son muy comunes las madres solteras, casi siempre con ms de un hijo y hasta con
6 7. Por lo general, el primero de ellos ha sido concebido entre los 15 y los 18 aos (a veces a los
12). No se trata de una situacin en absoluto excepcional. Estas madres solteras nos hablan de una
estructura familiar poligmica y/o de relaciones fortuitas o parejas efmeras. No se aportan datos
de los padres, pero seguramente no pertenecen slo al Pueblo ni a otro Pueblo de Indios, sino que
pueden ser de los espacios rurales vecinos, o compaeros ocasionales de alguna migracin. Lo cual
nos coloca ante la necesaria relativizacin del uso social de la categora "indio" (ya que muchos de
estos nios seran tal vez zambos o mestizos), y ante los crecientes intercambios entre "indios" y
"negros" y entre sus mezclas intermedias, que en este punto quiero enfatizar. Muchas mujeres de
estos Pueblos son casadas con soldados, de los que tampoco se tiene indicacin tnica precisa,
aunque en general deberan pasar por Espaoles, ya que era un requisito para entrar a la Milicia y
poder portar armas. Las Viudas son siempre poco numerosas porque casi siempre se han vuelto a
casar. Los Nios y Nias son en todos los Pueblos muy numerosos. En total suman 1.375, un 36%
de los empadronados.
3. Los Ausentes suman un 10% de la poblacin total de estos Pueblos. El Pueblo Destruido [15]
de Anchanga tiene un 26% de Ausentes, Manugasta: un 21%, el Pueblo Destruido de Lasco: un
19%. Los Ausentes son registrados en base a la informacin brindada por quienes presencian el
empadronamiento, siendo previsible que muchos habrn sido pasados por alto, o que los que no
viven en el Pueblo hace ya muchos aos pueden haber sido olvidados, o que ni siquiera se los haya
conocido,o que tal vez ya no sean considerados Indios de ese Pueblo. Es muy frecuente que el
empadronador diga de los Ausentes: "se desconoce su paradero", o "casado con fulana de tal pero
se desconoce si ha tenido hijos y dnde vive". Por otro lado, muchos de estos Ausentes regresarn
al Pueblo en pocos meses o en algunos aos. Pero en todos esos casos sin duda que multiplican los
contactos con la vida social mesopotmica y extra-mesopotmica.
En el Padrn de 1791 (Ver Cuadro N 3 ) (Ver Mapa N 6 ) destaco las siguientes notas:
1. El empadronador seala una decadencia general en los Pueblos, debida a las "muchas
mortandades causadas delas epidemias y pestes experimentadas de 3 para 4 aos, por faltas de
lluvias". El Pueblo Destruido de Amblachi ha pasado, del rgimen de Encomienda, a la Corona. Los
Puebos Destruidos de Asogasta, Lasco y Anchanga son agregados al Pueblo de Mopa, pero
conservando cada uno de ellos sus Encomenderos. El nmero general de Caciques se ha reducido
de 15 a 10. No obstante, hay una pequea suba poblacional total en estos cinco aos: de 3.787 a
3.815, notable en el caso de Matar, que pasa de 595 habitantes en 1786 a 720.
2. Los Pueblos de Indios con mayor poblacin siguen siendo los de Matar: 720, Tuama: 445,
Soconcho: 417, Guaabasta: 360 e Inquiliguala: 263. Soconcho sigue siendo el Pueblo con mayor
nmero de Tributarios directos a la Corona, manteniendo el nmero de ellos: 18; igual cantidad
tiene Sumamau.
3. Los Ausentes muestran una tendencia creciente, que se incrementar en el siguiente Padrn.
Han pasado de un 10% a un 12%. Muchos de ellos se encuentran en Buenos Aires, segn se hace
constar en un Resumen de Reservados inserto en la Revisita. El Pueblo Destruido de Anchanga
tiene un 25% de Ausentes, el Pueblo Destruido de Lasco y el Pueblo de Pitanbala tienen un 20%
cada uno, Manugasta, un 17,6%.
En el Padrn de 1807 (Ver Cuadro N 4 ) (Ver Mapa N 7 ) destaco las siguientes notas:
1. La poblacin general ha decrecido: en el Censo de 1778 (si bien all no se contaba a los
Ausentes y se agregaba a los avecindados) eran 4.897, en el Padrn de 1786: 3.787, en el de 1791:
3.815, y en este de 1807: 3.276. En los ocho primeros aos decrece en 1.000 personas y en los
veinte aos siguientes decrece en 500. Relativizando el valor absoluto de la primera cifra, an
puede notarse una tendencia decreciente, inversamente proporcional al nmero de los Ausentes,
que va en aumento. Los Caciques se han reducido de 10 a slo 2. Los Pueblos con mayor cantidad
de empadronados continan siendo Matar: 670, Tuama: 559, Soconcho: 347, Guaagasta: 236, e
Inquiligul: 223. En Tuama la poblacin se ha acrecentado (de 445 a 559), igualmente en Pitambala
(de 92 a 148) y en Pasao (de 116 a 166). Los Pueblos Destruidos de Asogasta, Lasco y Anchanga,
que haban sido agregados al de Mopa entre 1786 y 1791, se agregan a su vez con este ltimo al
Pueblo de Matar y los tres primeros pasan a la Corona. De los 8 Pueblos que estaban bajo
Encomienda en 1786, slo 3 permanecen en ese rgimen: Tuama, Pitambala y el Pueblo Destruido
de Alagastin. El nmero de Tributarios sube, aunque la poblacin general haya decrecido: son
120 (en 1786 eran 106 y en 1791, 100). Soconcho mantiene la mayor cantidad de tributarios
directos, pasando de 18 a 29. En un contexto de reduccin numrica real, estos ascensos indican
una poltica de optimizacin de la recaudacin, propia de las reformas administrativas borbnicas.
2. Los Ausentes aumentan: un 16%. Asingasta tiene un 29%, Manugasta un 23%, Salabina y el
Pueblo Destruido de Sabagasta tienen un 22% cada uno, Guaagasta un 21%, Inquiligul y el
Pueblo Destruido de Mamblachi un 20% cada uno. Estos Ausentes engrosan la poblacin mvil
circundante a los Pueblos de Indios, junto a negros, zambos, mulatos y mestizos, que ya no est
bajo control, en cuanto que todos ellos son "libres": es decir, ni residen en Pueblos de Indios ni son
esclavos.
Este mar creciente de las mezclas de "negros" e "indios" en la mesopotamia santiaguea se nos
har ms patente si notamos su presencia en aumento en los mismos Pueblos de Indios. Los
Padrones indican una presencia creciente de mezclas de "negro" en los Pueblos, expresada en la
cantidad de casamientos de aqullos con Indios e Indias. Estos no-"indios" en el registro del
empadronador se vuelven de este modo "Indios", al ser contabilizados en los totales, sin
discriminarlos.
En el Padrn de 1786 (Ver Cuadro N 5 ) destaco:
1. Entre estas categoras no-"indias", hay una cantidad proporcionalmente notable de
"cholos/as" casados/as con indias/os en Tuama: 16, a orillas del Dulce; mientras en Guaagasta,
en la costa del Salado, hay 18 19 "mestizas" casadas con "indios". Aquellos "cholos" se
presentarn de forma creciente (y enigmticos por ahora en su significacin tnico-social); el
nmero de "mestizas", en el Pueblo de Guaagasta, es congruente con el 43% de Espaoles en la
poblacin de la vecina Parroquia del Salado, segn constaba el Censo de 1778. Quines son
aquellos "cholos"? Enseguida se ver.
2. Si bien "esclavo" seala el espectro cromtico "negro", nunca se aclara si se trata de "negro",
"mulato" o "zambo".
3. El Padrn registra casados/as con "indias/os" de otros Pueblos de Indios. "Yanacona", si bien
aparece como apellido, haba sido una categora distributiva poblacional y administrativa de las
polticas del Incario y luego de la Corona espaola: era un sector social o una comunidad sometida
en condicin de servidumbre, de la que se dispona para la guerra o para ocupar posiciones
geogrficas estratgicas. Tal vez este apellido sea el rastro de un grupo desplazado en los siglos
anteriores, aunque no se aclara de dnde. Algo semejante est expresado en el apellido Vilela en
Matar y Salavina: los vilelas era un grupo tnico indgena que haba sido desplazado y
relocalizado en la mesopotamia santiaguea haca unos 50 aos. La Reduccin de San Jos de
Vilelas haba sido trasladada desde el Ro Pilcomayo, cientos de kilmetros al norte, en 1728, y
asentada sobre el margen derecho del Salado, frente a Mopa y Matar, pasando de manos de los
jesuitas a las del Obispado del Tucumn. Se produjo una gran dispersin y entonces la retomaron
los jesuitas en 1751. Entre 1758 y 1762 fue trasladada nuevamente, sobre el mismo Ro Salado,
unos 240 km. al norte, fuera del rea mesopotmica y de la jurisdiccin del Cabildo de Santiago (Di
Lullo 1960 p. 112-115). "Yanaconas" y "Vilelas" no son por tanto categoras no-"indias", pero
establecen una diferenciacin intra-tnica que contrasta con el genrico "indios".
4. De los Ausentes "casados/as", no se sabe muchas veces con quin, y es de suponer que con
mucha frecuencia lo sean con no-"indios". Cuando el Padrn dice "casada con soldado", no indica
si se trata de un "espaol" o algn mestizo: su categora tnica se oculta, tal vez porque, como ya
he notado, era una estrategia comn hacerse pasar por "espaol" para ingresar a la milicia. Estos
grupos familiares de "indias" casadas con soldados estn en la mayora de los casos Ausentes de
los Pueblos. El gran nmero de madres solteras con varios hijos: no menos de 3 4 en general, y
hasta 7 8, hace suponer, como tambin ya seal antes, relaciones, efmeras o permanentes, de
poligamia o clandestinas, por lo menos algunas de ellas con no-"indios".
El Cuadro N 6 nos muestra el total de las categoras no-indias en 1786. Notar la
concentracin de "mestizos/as" (46) en la costa del Salado y la de "cholos/as" (25) en la costa del
Dulce. Hay, de acuerdo con el registro del empadronador, en total 101 categoras no-"indias" de
personas casadas con Indios/as de estos Pueblos; 96, descontando a los "yanaconas" y los
originarios de Tucumn: "tucumanez/a" (categorizados estos ltimos por su procedencia, sin
aclarar su pertenencia tnica). De aquellos 96, 81 son mujeres y 15 varones.
Sobre 504
Indias Casadas, 81 eran no-"indias", un 16 %. Tengamos en cuenta que, del punto de vista
administrativo, criterio del empadronador, las casadas con Indios eran todas ellas Indias, aunque
su categora tnica, en el uso social, fuera no-"india", como se lo registra en la narracin censal. Lo
mismo en el caso de no-"indios" casados con Indias: de los varones vinculados a los Pueblos de
Indios (sin contar los Nios), que eran 1291 Indios en total, 15 eran no-indios, slo el 1,1%.
El Padrn de 1791 no tiene novedades en trminos de categoras tnicas no-"indias", ya
que slo computa tachando muertos, indicando Ausentes, regresos, incorporaciones y
nacimientos. En el Padrn de 1807 (Ver Cuadro N 7 ) hay gran cantidad de "cholas" casadas con
Indios, en Tuama: 17, en Soconcho: 13, en Umam: 21, a orillas del Dulce, y en Guaagasta: 24, y
Matar: 22, a orillas del Salado. El nmero de "cholas" en los Pueblos de Indios de la mesopotamia
santiaguea se distribuye ms equilibradamente que en 1786, aumentando en la costa del Salado.
En ningn caso se registra Indias casadas con "cholos", pero es sin embargo muy probable que
muchas mujeres Ausentes se hayan casado con "cholos" (seguramente la eleccin de "cholas" no
era un criterio slo masculino).
El Padrn se enuncia como "de Originarios y Forasteros con tierras", en el caso de
Manogasta, Tuama, Sumamao, Tilingo, Pitambala, Soconcho, Salavina, Guaagasta, Matar e
Inquiliguala; y como "de Originarios y Forasteros sin tierras" en el nico caso del Pueblo Destruido
de Alagastim. El Padrn de 1786 hablaba de "Originarios", solamente. Esto indica una mayor interetnicidad dentro de los Pueblos de Indios.
En los totales de categoras no-indias en estos Pueblos de Indios, en 1807 (Ver Cuadro N 8
), quiero notar el incremento general de "cholas", cuyo nmero es muy superior al de cualquier
otra categora, incluso la de "mestiza" (que baja de 45 a 12). Las "cholas" son 142, sobre 22
mujeres no-"indias" (descontando al, o a la, "vilela"). En 1786, los/as "cholos/as" eran slo 25.
Sobre 395 Indias Casadas, 156 eran no-"indias", y de stas, 142 eran "cholas". Por tanto,
un 36% de las Indias Casadas eran "cholas". Por otro lado, de los varones vinculados a los Pueblos
de Indios (sin contar los Nios), que eran 1.252 Indios en total, 8 eran no-"indios" (descontando 1
"vilela"). Claro que de estos 1.252, 520 estaban Ausentes, un 41,5%, de los cuales no se tienen
mayores datos, y es altamente probable que entre ellos muchos fueran "casados" con no-"indias",
tal vez tambin mayoritariamente con "cholas".
Pero, quines son esos "cholos/as", demogrficamente crecientes en los Pueblos de
Indios, seguramente como un sntoma de su multiplicacin en los espacios sociales circundantes?
Los "cholos/as" casados con Indios de aquellos Pueblos son los mismos que el grueso de los
"Negros, Mulatos y Zambos Libres" del Censo Borbnico de 1778. "Mulatos Libres", "Pardos
Libres" y "Esclavos" aparecen como categoras reconocidas en los Padrones de 1786 y de 1807,
aunque siempre en escasa minora. En cambio "Negros Libres" y "Zambos Libres" no aparecen
registrados. Tal vez estos "cholos" correspondan a estas categoras del censista de 1778. Es
altamente probable que los "Zambos", mezcla de "negro" e "indio", proliferaran en los entornos
de los Pueblos de Indios. Y si aquella categora censal, inmensamente mayoritaria: "Negros,
Zambos y Mulatos Libres", debe incluir, como mostr ms arriba, a los Indios Libres y Ausentes
(que tal vez el censista los consider "Zambos" por no residir en Pueblos de Indios), es la mezcla de
"negros" e "indios" lo que est principalmente implicado all. Los "Zambos" en aumento eran los
mismos "cholos", segn el uso social local de las categoras tnicas en aquella poca. A los que en
el uso oficial se les llamaba "zambos", en el uso social mesopotmico se les denominaba "cholos".
Por qu si no el empadronador no registrara ningn "zambo" en los Pueblos de Indios, siendo
que ante una mayora poblacional mesopotmica de "indios" y "negros", en movilidad constante y
peridicos desplazamientos migratorios masivos, sera de esperarse que fueran muy numerosos?
A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, los Pueblos de Indios derivan en un mar de
poblaciones mestizas en movimiento, con un fuerte predominio de los ingredientes "negros". Los
mestizos siempre tenan una polarizacin tnica, hasta que las polticas nacionales de
homogeneizacin volvieron lo mestizo el gran disolvente de los espacios coloniales barrocos. Y
sospechosamente se elige para ello el trmino "mestizo", mezcla de "indio" y "espaol", como
categora nica; y no "mulato", o "zambo" (o "cholo", en el uso local). La reunin de todas las
diferencias tnicas coloniales en el homogeneizante "mestizo" muestra en las polticas culturales
de la Nacin una estrategia de borramiento de lo "negro" en lo "argentino". Es lo "negro" lo
absolutamente erradicado en lo "mestizo", y son las mayoras sociales "zambas" o "cholas" lo no
reconocido en la mesopotamia santiaguea. El xito local de aquella poltica nacional consiste en
que de lo "negro" ya ni siquiera se habla en el rea mesopotmica, y en que lo "cholo", la mezcla
de "indio" y "negro", ni siquiera asoma en las adscripciones identificatorias. Slo lo "indio", pero
nunca en el escenario de la ciudadana oficial, es evocado como un pasado sepultado en la
prehistoria nacional, y es cultuado y representado, pero slo por los sectores ms bajos de la
poblacin, mayoritarios, como veremos.
Sin embargo, el espesor de lo social tiene pliegues, donde la claridad del modelo
hegemnico revela sus sombras, surcos irreductibles a la nueva luz perceptiva. Sombras,
oscuridades, en las que los "santiagueos" callan la "diferencia". En la mesopotamia santiaguea,
actualmente, a quienes tienen el rostro y la piel oscuros les llaman "morochos". "Negros" y
"cholos" han sido bautizados como "morochos", y cuando el color es muy subido, se hunde el
nuevo trmino repetidas veces a fuerza del adverbio "muy", evitando nombrar el grado sumo. Es
comn escuchar decir de alguien: "es muy muy muy morocho!!!... Ms morocho que yo!" Modo
social de cavar por debajo de la neutralidad de lo "mestizo" (o sus categoras sociales correlativas
a partir del siglo XIX: "campesinos" y "migrantes urbanos"; Guss 1995), hacia la oscuridad sin
nombre.
De cholos a morochos
A comienzos del siglo XIX, la poblacin de la mesopotamia santiaguea era
mayoritariamente "chola", y, junto con las otras "castas" inferiores libres ("negros", "indios",
"mestizos" y "mulatos"), se desplazaba fuera del control administrativo de la Corona, segn los
altibajos de las condiciones climticas y ecolgicas, y las oportunidades laborales. La vecindad, el
mutuo contacto y las convergencias migratorias favorecan sin duda mestizajes progresivos. Puede
pensarse que, precisamente, el mestizaje creciente dio "naturalmente" lugar a la desaparicin
"real" de los negros e indios en los "mestizos". Pero enfatizo que all se desarroll una poltica
nacional de homogeneizacin que consisti en no nombrar ms las marcas no deseadas en la
ciudadana: en primer lugar "negros" y "cholos", y en segundo lugar "indios". Por qu si no estos
mestizos generalizados no fueron llamados "cholos", o al menos "mulatos", si en verdad tenan
muchsimo ms de zambos, y estos trminos hubiesen valido, con menor esfuerzo, como categora
hegemnica unificante? Hay una ruptura, una operacin poltica en este borramiento, en esta
aparentemente objetiva "desaparicin" de aquellas categoras del uso social, en la que un nuevo
modo de percepcin, que blanquea los rostros oscuros, es establecido. El mestizaje creciente no
ha tenido por qu conducir "objetivamente", como por "el orden natural de los hechos", a una
generalizacin homogeneizante en la categora "Mestizo". "Mestizo" ms bien es la Nada social
sobre la que se funda la Historia Nacional y sobre la que se imprimir el sello europeizante. El
"mestizo", en el uso social colonial, mezcla de "indio" y "espaol", era el diferencial que,
relativamente, ms se prestaba a un blanqueamiento general imaginario.
La "destruccin" de Pueblos de Indios entre 1786 y 1807, registrada en los Padrones, por
ataques de los indios del Chaco o por despoblamiento y agregacin a otro Pueblo, indica la
dispersin de la poblacin indgena en la regin o fuera de ella. La baja en la cantidad total de
Indios no se habr debido slo a muertes, sino sobre todo a migraciones y traslados de residencia.
La creciente cantidad de Ausentes es congruente con ello. Ntense en el Padrn de 1807 los Indios
Dispersos en la Doctrina de Sumampa, pertenecientes a los Curatos de Soconcho y de Salavina, en
la zona de mayor concentracin "negra" segn el Censo de 1778. Han pasado unos 30 aos y
aquellos Libres seguramente se han seguido mezclando entre s. Aquellos Indios Dispersos indican
un desplazamiento del norte al sur de las poblaciones de los Pueblos de Indios, tal vez por
relaciones familiares o de pareja (de hecho varios de aquellos Dispersos estn casados con
"cholas"), o tal vez migraron procurando mejores alternativas de subsistencia, siguiendo las redes
de su capital social "cholo".
El Cura Auxiliador de Sumampa, Licenciado Don Fernando Bravo, informaba el 8 de
Septiembre de 1807 que en las partidas de los Libros Parroquiales no se hallaba asentado ningn
Indio, por lo cual, y a pesar de que sabe que viven algunos indios en su Curato, no se conoce de
qu Pueblo son originarios, y, entre otras cosas, ellos cambian sus apellidos. Por lo que pide que se
haga cargo de este esclarecimiento un Juez Real.
[16] En este mismo fondo documental (folios 135b y 136), la Contadura General de Buenos Aires
constata, en 1809, que el Pueblo de Indios de Mopa, en la costa occidental del Salado, ha sido
agregado al de Matar, su vecino y el mayor de todos, para hacer frente al "Brbaro Enemigo", los
indios del Chaco. Y al haberse destruido de este modo el Pueblo de Mopa, los Indios tomaron el
rumbo que les pareci sin que se sepa dnde fueron. Las migraciones santiagueas, al interior de
la zona mesopotmica y hacia afuera de ella, en un flujo y reflujo peridico, parecen tener una
muy larga historia.
En 1812, la Junta de Gobierno de Buenos Aires, que haba declarado su independencia del
Rey napolenico, aunque no de Espaa, releva del tributo a los Pueblos de Indios [17] . El Cabildo
de Santiago del Estero expropia las tierras ocupadas por "Forasteros" en aquellos Pueblos,
exigindoles pagar arriendo al Cabildo si quieren conservar su explotacin. En 1816, el mismo
Cabildo de Santiago saca a remate la cobranza de estos arriendos, debido a los muchos
interesados que hay en hacerlo (lo cual indica su volumen e importancia). En 1818, particulares
compran: 3/4 de legua en La Isla, sobre el Dulce, pertenecientes al Pueblo de Indios de
Manogasta; 3/4 de los terrenos en ese mismo Pueblo; las "sobras" de tierras del Pueblo de Indios
de Sumamao; unos terrenos de los Pueblos de Indios de Pitambala y de Salavina, y 6/4 de legua
del Pueblo de Indios de Sabagasta (p. 35 y 36). Estas tierras ya no eran de "Forasteros", sino de
"Originarios": eran tierras propias de los Pueblos de Indios. Crecen las haciendas ganaderas y la
chacras en toda la regin, debido a estas ventas. En 1819, el Cabildo de Santiago del Estero declara
la abolicin de la propiedad comunal de los Pueblos de Indios en su jurisdiccin, permitiendo su
compra por particulares (Palomeque 1992 p. 39). Esto supone una dispersin definitiva de la
poblacin de dichos Pueblos y una poltica de disolucin tnica homogeneizadora. A partir de
entonces, se independiza totalmente, en el rea mesopotmica, la actividad de recoleccin
respecto de la tenencia de la tierra y el control terrateniente: se siembra y se cosecha tierras que
no se poseen, y se va de un lado a otro para hacerlo. En temporada de cosecha, muchas veces los
hacendados reclaman que no se consigue mano de obra en la zona (ausente, ocupada en otras
cosechas extra-mesopotmicas) ( p. 39). Se generaliza as una larga experiencia (durante la Colonia
y anterior, exigida entonces por inundaciones y sequas) y que ahora suma una circulacin laboral
(por causa social) en el ciclo de las cosechas de Tucumn, Santa Fe, Crdoba y Buenos Aires [18] .
En el Primer Censo Nacional de 1869, la Provincia de Buenos Aires cuenta con 500.000
habitantes, la misma cantidad que toda la poblacin de las Provincias del Noroeste reunidas:
499.811. Entre stas, Santiago del Estero tiene la delantera: 132.898 habitantes, y ocupa el cuarto
lugar a nivel nacional, despus de las Provincias de Buenos Aires, de Crdoba y de Entre Ros
(Bazn 1984 p. 82). Las categoras utilizadas en dicho Censo, inaugural de las estadsticas
nacionales, eliminan por primera vez toda identificacin tnica, reemplazndola sugestivamente
por las identidades nacionales y provinciales. Dichas categoras son: Apellido y Nombre; Edad;
Sexo; Estado Civil; Nacionalidad; Si es Arjentino (sic), Provincia de su Nacimiento; Profesin, Oficio,
Ocupacin o Medio de Vida; Instruccin: Sabe Leer y Escribir; Condiciones Especiales: Ilegtimos,
Mancebos, Dementes, Sordo-mudos, Ciegos, Cretinos imbciles estpidos opas, Con Bocio o Coto,
Invlidos: en accin de guerra o por accidente de trabajo, Hurfanos: de padre o de madre, Van a
la Escuela. Una obsesin clasificatoria de las "patologas" o "anormalidades" sociales, en la que la
sociedad nacional disciplinaria suprime, homogeneizando en lo "arjentino", la grilla clasificatoria
colonial, distribuyendo la nueva multiplicidad controlada entre las identidades provinciales y las
"condiciones especiales" (Foucault 1984).
En el rea mesopotmica, las marcas tnicas son borradas. Lorenzo Fazio, en su "Memoria
Descriptiva de la Provincia de Santiago del Estero" de 1889, dice que la "colmena de peones no
eran ms que retoos errantes de las tribus dispersadas de los quichuas" (citado en Palomeque
1992 p. 17). Este nombrar evocativo de lo "indio" en "los quichuas" oculta lo "negro" y sus
mezclas, es decir, deja de nombrar lo "cholo" o "zambo". Enrique Ruiz Gerez, maestro rural en la
mesopotamia santiaguea a comienzos del siglo XX, recoge testimonios de lugareos que le
cuentan historias de la segunda mitad del siglo anterior. stos se refieren a los habitantes
mesopotmicos de 1850, 1870, como "los primitivos quichuas" (Ruiz Gerez 1963). Ni una palabra
de los "negros" o los "cholos". Tal vez "quichuas" fuera la categora tnica en el uso social
generalizado para nombrar lo "indio". Pero la voz "quichuas" nombra lo "indio" hundindolo en el
pasado (los peones son "retoos errantes", los "primitivos" quichuas), siendo que,
paradjicamente, la inmensa mayora de la poblacin hasta las primeras dcadas del 1900 no slo
hablaba quichua, sino que, en las mucho ms densamente pobladas reas rurales, slo se hablaba
quichua. Esta cuestin idiomtica ser retomada en el siguiente Captulo.
El sistema educativo, tecnologa masiva de punta de la poltica nacional, emprendi
decididamente la tarea de "des-negrizacin" o "des-cholizacin" y de "des-indianizacin" en la
mesopotamia santiaguea. Medardo Moreno Saravia, originario de Matoque, en la costa del
Salado, desde 1898 fue maestro rural en diversas localidades de la zona mesopotmica y
posteriormente fue nombrado Inspector de Escuelas. En su libro "Escuela y Patriotismo", de 1938,
publica unas Cartillas Didcticas sobre Historia del Tucumn, que l mismo elaborara y distribuyera
en las escuelas (Moreno Saravia 1938). En el Perodo Colonial (Cartilla Tercera, Leccin 21: Estado
de la gente y de la sociedad, o proceso etnolgico y sociolgico) se lee: "1. Donde se ve cmo Dios
nos libr de los negros". All el Inspector cuenta cmo la "nefasta" introduccin de esclavos negros
en Amrica y en el Virreinato del Per no afect la "calidad" de la poblacin santiaguea y ni
siquiera en general la de la Gobernacin del Tucumn, ya que por aqu pasaban de largo hasta
Potos. Nunca jams en la regin hubo negros "en cantidad peligrosa". Y concluye: "Le hizo, pues,
Dios un gran servicio al Tucumn librndole de esta raza fea y grosera" (p. 143 y 144).
En el punto "2. De cmo los espaoles se cruzaban con los indgenas" (se podra agregar:
y no a la inversa; ya que los indgenas aparecen sometidos a una pasividad total), seala cmo los
"soldados espaoles" se cruzaron con "indias", dando lugar a "mestizos", que, por sus sucesivos
cruces entre ellos, "fueron mejorando", dando origen a la "raza criolla". Esta "raza criolla" se fue
impregnando paulatinamente del "espritu europeo". Moreno Saravia distribuye as la "etnologa"
local: la materialidad ciega del cuerpo y cierta laxitud dulzona de carcter pertenecen a la herencia
"india" (residual, muerta, sin voz) y el "espritu", la virtud, la cultura, estn vivas en la "sangre
europea" que fluye en la "raza criolla". "As es como an se ve en Santiago el esbelto cuerpo y la
gracia de los lulequichua / beros y en Tucumn los hermosos ojos lules en sus inmortales cholas,
as como el agradable carcter de esta dulce raza - todo ellos a ms de la actividad, valor, nobleza
y orgullo de los descendientes de Viriato, Pelayo y el Cid" (p. 144).
Estamos ante un relato local de la historia regional en el que se ignora lo "negro", en el
que lo "cholo" es identificado (y des-negrizado) como "mestizo" (segn el uso de este trmino en
la zona andina: Per, Bolivia, Provincias de Jujuy y de Salta), y en el que el autor agrega, ahora en
lo local, que la "fuerte levadura quichua santiaguea" ha sido progresivamente ahogada por la
"sangre europea".
De los Gobernadores coloniales del Tucumn, Moreno Saravia destaca en primer plano sus
luchas contra los calchaques durante el siglo XVII [19] y contra los indios del Chaco durante el
siglo XVIII (p. 147-151). La Leccin 29 explica la "Transformacin colonial por cambios operados a
fines del perodo", donde se refiere a la revuelta liderada por Tupac Amaru (y Tomas Katari en el
Alto Per) en las ltimas dcadas del siglo XVIII. En ella, los "indios mejorados de espritu por
vacuna y contacto (con espaoles)" vislumbran la Independencia, pero "an tenan mucha
levadura quichua". Es expresiva la imagen que entonces usa, por su fuerza performativa en el local
de enunciacin: "la mano que alzaron no fu sino la que saca quien se ahoga para siempre". Lo
"indio" o lo "quichua" se "ahog" en el paso de la Colonia a la Nacin. Y contina: "el destino ...
poblacin, y que los vecinos llaman "Los Cholos". Tienen un apellido espaol muy comn y son
"muy muy morochos", segn la percepcin de los lugareos. stos estn ante un enigma y no se
explican cmo, si segn la creencia generalizada no ha habido esclavos en Santiago del Estero, esta
familia est all, que son, al parecer, de acuerdo con los rasgos fenotpicos con que reconocen a los
"negros" (piel muy oscura, cabello motoso, nariz ancha, labios abultados), "descendientes de
esclavos". "Los Cholos" tienen la misma forma de vida que sus vecinos y hablan quichua. No se
ostenta ante ellos ningn trato diferencial, pero son calladamente sealados.
Tambin en Brea Pozo hay familias que los vecinos pueden reconocer muy en privado
como "negras", mejor dicho "descendientes de negros". Sobre esta cuestin le hice una entrevista
a Rody Ferreyra, ca. 40 aos, de las familias principales de Brea Pozo, en 1997. Es hijo de la exDirectora de la Escuela, realiz estudios universitarios, incompletos, en Crdoba, es Profesor de
Prcticas Agrcolas en la Escuela, da un curso de quichua en la ciudad de Santiago, en
dependencias de la Municipalidad. l slo ve como "negros" a aquellos grupos familiares de Brea
Pozo en referencia a "los negros de las pelculas americanas": "hay unos, negros as como los de
las pelculas americanas". Los modos de percepcin alejan as de la cromtica social local esos
"negros" (im)posibles. De igual modo, ve a otros vecinos del lugar como "indios", pero slo puede
percibirlos a travs de la imagen de los "indios de la Puna (meseta alta en el extremo noroeste
argentino, limtrofe con Bolivia)": "hay algunos as, como los indios de la Puna..." Pero en ninguno
de los dos casos se establece, segn el entrevistado, un trato diferente con ellos.
Comenta que la "gente que ha venido de afuera para aqu", es decir, gente del campo que
ha migrado a Brea Pozo en los ltimos aos, niega y dice no saber nada sobre mitos, sucedidos y
creencias: "se disimula todo lo que se puede", por miedo a ser objeto de burla. As tambin, ante
estos "negros" e "indios", todos los lugareos en general se callan, porque todos estaran de algn
modo involucrados: prefieren no ver y disimular, en una oscura complicidad. Segn las palabras
del entrevistado: "O sea as muy marcado el "gringo" [21] , as muy "gringo" no hay, todos tienen
color. A lo mejor por eso no hablan." Lo "negro" y lo "indio" son colocados, en la mesopotamia
santiaguea, en un eficaz campo de disimulacin. A una de esas familias de "descendientes de
negros" la llaman todos en el pueblo "Los Chinchilos". De chinchi, "vinchuca" [22] en quichua, y la
terminacin lo que indica que tiene mucho de eso de que se habla: en este caso, "mucha chinchi"
o "muy chinchi". La vinchuca es un insecto de unos 3 cm. de largo, de caparazn negra o parda
oscura, con unas pintas blancas bordeando su contorno. Habita en las pajas de los techos de los
ranchos, vivienda tradicional en toda la mesopotamia santiaguea. "Los Chinchilos", tal vez porque
se los asocia a falta de higiene, puede que sean llamados as porque en sus casas hay "mucha
chinchi"; o tal vez se establezca un tropos analgico entre el insecto y la piel oscura de aquellos, y
la blancura semicircular de sus dientes. Nadie ha sabido decirme el origen o el motivo de aquel
apodo. "Los Chinchilos" han migrado desde Barrancas Coloradas a Brea Pozo. La gente del lugar,
gente del comn, vecinos no Principales, cuenta que en Barrancas "vivan como en tribu, todos
amontonados", pero formando parejas monogmicas, que trabajaban en los obrajes forestales, y
que siempre han sido "quichuistas"
[23] . En Brea Pozo viven en las afueras, y se les adjudica el gusto por vivir lejos del poblado.
Trabajan en el ciclo de las cosechas extra-mesopotmicas, gran parte del ao los varones adultos y
jvenes estn fuera. Algunos de ellos han migrado a Buenos Aires, pero regresan peridicamente
y, segn Rody Ferreyra, "se asimilan totalmente al grupo aunque hayan nacido en Buenos Aires".
Ellos no se reconocen a s mismos como "negros". Tampoco se les dice en presencia "negros", ni
"morochos" (ni "Chinchilos"), ni se hace alusin alguna a la diferencia sealada en secreto, y se
acta as, segn la sospechosa y ambigua prudencia del informante, "por conocimiento, por no
errar a la verdad". Esta evitacin tiene dos razones: o tal vez no lo sean (a pesar de las evidencias)
y se los ofende; o en "verdad" lo son, y de eso se tiene "conocimiento", pero precisamente de eso
no se habla, no se debe hablar, y si se lo hace, se "erra".
Estos casos extremos, en que el color de piel no alcanza a ser cubierto por el generalizado
"morocho", ni siquiera por el "muy morocho", pero que de cualquier modo estn envueltos en la
indiferencia social y el disimulo, son muestras claras de que existe en la mesopotamia santiaguea
una imposibilidad de reconocimiento de la diferencia "negra". Y, a fuerza de disimular, nadie los
ve.
Los nios y adolescentes de estas familias de "negros" invisibles van a la escuela, pero no
se hace con ellos ninguna diferencia. Sin embargo, en conversaciones privadas se hacen
comentarios de las muchachas: que tienen la piel oscura, muy tersa y suave; que son muy
bailarinas, que no pueden permanecer quietas al escuchar cualquier msica, siendo sensibles
hasta a unos pocos compases, cuando los msicos se estn apenas preparando; que aprenden a
bailar con suma facilidad la danza que sea...
El entrevistado, de las familias principales, como dije, en el curso de la conversacin, lleg
a realizar una confesin. l mismo se comenz a interesar en la cuestin de lo "negro" en la
regin, y cont que su bisabuela era criada de la casa de su tatarabuelo, inmigrante espaol, en
Garza, a orillas del ferrocarril que desde haca poco (1890) atravesaba la regin de norte a sur,
entre los Ros Salado y Dulce, a fines del siglo pasado. Ella era "pinta" (otro de los eufemismos de
lo "negro" en la regin mesopotmica, pero menos comn que "morocho/a"). Uno de los hijos del
dueo de casa, "rubio y de ojos celestes", tuvo varios hijos con ella. Cuando decidi formalizar la
relacin, yndose a vivir juntos en casa aparte, sus padres se opusieron. stos hacan ocultar a los
nios para que los vecinos no los vieran. Pero, a pesar de todo, el joven se la llev. Segn
expresiones del entrevistado, era un "vago", que andaba guitarreando de baile en baile, y "no era
nada recomendable", y entre gracias y prejuicio, terminaba afirmando que su bisabuelo "hizo unos
pesos, y mi bisabuela se fue con l, en medio de la discusin y todo. Claro, tambin le cae el rayo a
cualquiera, no? (se re, y concluye entre risas:) porque haca lo suyo tambin!..." A su abuelo "le
cay el rayo" de la desgracia de enamorarse o de juntarse con una "pinta", por ser "vago" y "nada
recomendable". Un hecho "cholo"?
En su familia actual reconoce los rastros de aquella unin en unas tas y unos primos:
"ellos son pintos", me deca. Pero esta confesin no es un caso excepcional. En verdad, en
Santiago del Estero, nadie puede estar seguro de que no tiene "negros", o "cholos", entre sus
antepasados de hace 200 aos, o "morochos" o "pintos", entre sus abuelos. La amplia mayora
est en la gama oscura, aunque slo una parte vea a la otra como "morochos" en gradaciones
crecientes. Primero el entrevistado no vea "negros" en la zona sino a travs del cine y de la
televisin; luego los reconoce en lo ms prximo, en su propia ascendencia paterna. Los
Principales, en las zonas rurales, como el entrevistado con su bisabuelo, estn fascinados con los
"rubios, blancos, de ojos azules o celestes o verdes". Siempre que pueden resaltan, todos o
algunos de esos rasgos, en su propia fisonoma o en la de algn ancestro: es la prueba para ellos
de su ascendencia "espaola" (y de su distanciamiento visceral de lo "negro" y de lo "indio").
Muchas veces han hallado la oportunidad para hacrmelo notar o hacrmelo saber. Las
marcaciones en este sentido, hechas por Rody Ferreyra, compensan la confesin hecha acerca de
su bisabuela "pinta", y destacan su familia por encima de todo el resto del comn, de quienes l ha
dicho que "ninguno es gringo, todos tienen color". La imagen de ese "rayo" del castigo y la
desgracia, al final de la conversacin, ilustra claramente la jerarqua social y moral de los colores
de piel, segn el criterio de las lites mesopotmicas.
d. El azar de los ros como agentes naturales protagnicos.
Las condiciones de vida en la mesopotamia santiaguea han sido fluctuantes. Los ros
ciertamente no desplazan el protagonismo social, pero la socio-ecologa de esta regin es un
entramado natural-simblico que tendr gran relevancia en los procesos culturales locales, como
mostrar. Desde los tiempos prehispnicos hasta la actualidad, los asentamientos humanos de la
zona han derivado en una gran movilidad por detrs de los cauces cambiantes de ambos ros,
huyendo de sequas e inundaciones, diezmados por las consiguientes pestes y migrando
cclicamente, procurando alternativas laborales en otras regiones. Esta agencialidad natural (Little
1996; 1999), que interviene en la vida social mesopotmica produciendo efectos de gran alcance,
no ha sido reconocida por los arquelogos, historiadores y socilogos ms que como un elemento
del paisaje o como una referencia histrica pasajera, pero sin relevancia en sus anlisis de la vida
social.
Los cambios de cauce de los Ros Salado y Dulce han dejado sus marcas en toda el rea,
atravesada por hondonadas, lechos secos y arenosos, unos ms recientes, otros muy antiguos. Los
caminos mesopotmicos estn trazados sobre un palimpsesto de antiguos cauces y caminos. En
cualquier localidad, los lugareos establecen relaciones que remiten a un pasado prximo: 25, 50
aos, y que suponen la ubicacin de esa poblacin en un sitio diferente y una red de caminos ya
inexistente y obstrudos. No hay rutas fijas y estables con las que sea posible recorrer todas las
historias pasadas: cada una de esas historias supone la reconstruccin del mapa en lapsos de
tiempo de 5, 20 30 aos. Las localidades son tramadas en una nueva red tras cada inundacin y
el posterior curso que toman los ros. La pendiente noreste-sudoeste de esta llanura de unos 200
km. de ancho y unos 300 km. de largo es muy suave. En ella han rodado las aguas, sin obstculos,
aleatoriamente.
Veamos estos cambios de curso de los ros desde fines del siglo XVIII hasta la actualidad,
que es el perodo que nos ocupa en este trabajo. (En los Mapas adjuntos, he seleccionado slo
como puntos de referencia elocuentes de los cambios, y para no distraer la atencin: Salavina,
Guaagasta y Matar.)
En 1785, el Salado se una al Dulce al sur de la mesopotamia santiaguea, donde estaba
ubicado el Fortn de Concepcin de Abipones, como consta en la "Carta del Gran Chaco" del P.
Joaqun Camao (Alen Lascano 1996; Palomeque 1992). Ambos desembocaban en la Laguna de los
Porongos, que integraba ms al sur la cuenca mediterrnea de Mar Chiquita. Camao marca el
lecho antiguo del Salado, que continuaba de Matar rumbo sur, hacia el Ro Paran, en la cuenca
del Ro de la Plata (Ver Mapa N 8 ).
El mismo ao 1785, el Salado retoma ese curso anterior (Palomeque 1992) (Ver Mapa N 9
). En 1807, el Prroco de Matar, Don Juan Antonio Paz, testimonia que aos atrs el Pueblo de
Indios de Mopa se haba agregado al de Matar cuando el Salado se desvi y los Indios tomaron el
rumbo que les pareci; y ms tarde volvi a desviarse de Matar hacia el este, con lo cual se
dispersaron muchos Indios y el Pueblo se mud al norte, para reubicarse a sus orillas [24] .
Tambin los Indios del Pueblo de Guaagasta se hallaban dispersos por Paso Grande, Gramilla y
Bracho, un poco ms al sur debido a este desvo del Salado [25] . (Ver Mapa N 10 )
En 1799, Manuel de Palacio, Diputado en Santiago del Estero del Consulado de Comercio,
informa al Real Consulado de Buenos Aires que los vecinos de la ciudad no han podido continuar
con la siembra de algodn y de trigo, como lo hacan desde 1795, por causa de que el Dulce se ha
desviado de su curso y ya no llega a la acequia que corra al oeste del plano urbano [26] . En 1825,
el Dulce se desplaza hacia el oeste, desde el sur de la ciudad de Santiago, dejando a un lado
Manogasta, Tuama, Sumamao, Loreto Viejo, Villa Atamisqui, Soconcho y Salavina, varios de ellos
Pueblos de Indios hasta 1819. Todas estas poblaciones quedan sin agua para sus cultivos. El nuevo
recorrido llega hasta las salinas del este, inutilizndose todo el curso inferior para la agricultura
(Palomeque 1992) (Ver Mapa N 11 . Recordar que ya no existen Pueblos de Indios; sin embargo se
conservaban los nombres de las localidades). En Salavina, llaman actualmente al Dulce, "ro
novelero", porque se ignora el curso que definir tras las crecientes.
En 1897, el Dulce ha retomado parte de su cauce antiguo, abrindose hacia el este desde
Loreto Viejo. Se construye entonces un canal desde Tuama hasta Loreto, que traer muchos
trastornos en las crecientes de los aos posteriores. (Ver Mapa N 12 . Este Mapa est tomado del
que dibuja Alejandro Gancedo en 1885; l seala todos los lechos viejos mesopotmicos, que
conservo en los mapas siguientes.)
Cuando en 1901 ocurre uno de estos desbordes, el Dulce vuelve a su curso anterior hacia
el sur, y hacia el este queda el menguado brazo del Saladillo (ver Mapa N 13 ). En cada creciente,
el Salado desbordaba creando brazos que lo unan al Dulce, siguiendo el apenas pronunciado
declive del terreno. Al secarse stos, toda el rea mesopotmica se volva muy frtil. Un azar
alternado de sequas y grandes inundaciones impedan y favorecan siembras o cosechas. El
entorno del Dulce era bosque tupido, con descampados o reas desmontadas dedicadas a la
agricultura; el entorno inmediato del Salado era abundante en pastos para la ganadera. (Todos los
datos de este prrafo estn tomados de Palomeque 1992)
Segn testimonios de lugareos de Matar, el Salado produjo una gran inundacin en
1921 y otra en 1974, desbordando hacia el oeste. Hasta esa ltima inundacin, el Salado
desaguaba un brazo hacia el sudoeste, retomando aquel antiguo cauce del siglo XVIII y atravesaba
la mesopotamia santiaguea: era el Ro Turugn, llamado en su primer tramo tambin Ro Mailn
(Ver Mapa N 14 ).
Estos son algunos de los cambios de curso, tal vez los ms significativos en trminos
macro-regionales, pero en verdad cada localidad tiene una historia de ro propia que la rodea
fantasmalmente, con sus brazos muertos. Nadie habla de tiempos pasados sin marcar en primer
lugar el mapa de los ros. La "meso"-potamia santiaguea parece ms bien un rostro surcado de
arrugas, una pgina tramada por ros ausentes, trazo sobre trazo.
De 1950 en adelante, ambos ros han comenzado a ser contenidos y derivados en diques y
canales. Sus caudales de agua, sobre todo el del Salado, se han visto disminuidos y estabilizados.
Se hace difcil imaginar hoy la antigua potencia de las crecientes. No obstante, el Dulce, en poca
de muchas lluvias, amenaza desbordarse, y en los ltimos aos se encuentra en una nueva
evolucin, volcndose su mayor caudal a un brazo que nace en Taco Pozo, con orientacin
sudeste: el Saladillo del Rosario (Ver Mapa N 15 . Sealo en este Mapa las ciudades y localidades
ms importantes en nmero de habitantes, salvo en el caso de Mailn, que lo hago por ser el
centro devocional central del rea mesopotmica).
Las furias de una tierra expulsora
Frecuentes inundaciones eran precedidas por grandes sequas y pestes. En 1784, el
Intendente de Salta inform a la sede del Virreinato de la ruina de la ciudad de Santiago del
Estero, causada por una inundacin, al desbordar el Dulce, y por esa razn los vecinos se haban
trasladado a vivir a los Pueblos de Indios de la jurisdiccin capitular. Por oden del Virrey, a esos
vecinos se les ordena volver a poblar la ciudad en un plazo de 6 meses, so pena de confiscarles los
solares urbanos si no lo hicieran.
[27] La Corona no poda permitir que la ciudad, sede del Cabildo, se despoblara, por eso
amenaza a los vecinos con quitarles los solares que tenan en ella. Adems, de acuerdo con la
poltica espaola de las "dos Repblicas" (de Espaoles y de Indios), no estaba permitido que los
"espaoles" moraran en los Pueblos de Indios.
El empadronador de los Pueblos de Indios de 1786 constata gran decadencia y
desparramo de Indios por el total abandono que hacen de sus Pueblos y familias, cediendo a la
facilidad de conchabarse en tropas de carreteras y de mulas que van a Provincias extraas. Por
ello ordena que ningn vecino no forastero contrate un Indio Tributario, ni de los Pueblos de la
Corona ni de los Encomendados. Entre las razones del ausentamiento de los Indios, se encuentran
las secas sucesivas de los ltimos aos.
[28]
En 1789, el Alcalde de Primer Voto del Cabildo de Santiago informa a Buenos Aires que la
inundacin hace imposible el cobro de los tributos de los Pueblos de Indios, por el estado de los
caminos, y que adems la sequa de 8 meses que la precedi impidi que se cosechara grana,
algarroba, maz ni trigo. Sumado a esto, se ha desencadenado una peste y una epidemia de
"grano" o "carbunco" que acab con los animales de los troperos de carretas y de los hacendados,
y con los habitantes de la campaa: "indios, negros, mulatos y mestizos, y algunos espaoles",
segn su enumeracin, que muy llamativamente calla los zambos o cholos. Tampoco se ha podido
recoger cera ni miel y han quedado sin vestido y sin comida. [29] Por este motivo, la mayor parte
de los Indios se ha ausentado a otras partes, incluso a otras Jurisdicciones. Los que han quedado
viven de la caza y de la pesca. [30]
Segn certifica, en ese mismo documento, el Cura y Vicario Interino del Curato de
Salavina, los Indios Tributarios del Pueblo de Indios se han ido, algunos a Santa Fe y otros a Buenos
Aires, y han muerto 70 ese ao. Lo mismo ha sucedido en los Pueblos de Indios del Curato de
Tuama: Manugasta, Tuam (sic), Sumamao y Tilingo, segn informa el Cura y Vicario; y en los del
Curato de Soconcho: Umamac, Soconcho, Sabagasta y El Passado. Por otro lado, pero por la misma
causa, en la costa del Salado han muerto o se han ido los Indios Tributarios de los tres Pueblos de
Indios del Curato de Matar: Mopa, Inquiliguala y Matar, los ms grandes de todos. [31] El
Sargento Mayor de la Frontera de Salavina y de las Compaas de Milicias certifica que ese mismo
ao el Alcalde de Primer Voto ha visitado los Pueblos de Indios de Tilingo, Soconcho, Umama,
Sabagasta y El Passao, para cobrar tributo, y en los cinco Pueblos (en total) slo encontr 30
Indios, siendo que muchos estaban en Buenos Aires y otras partes. [32]
Las sequas se sucedan con mucha frecuencia: en 60 aos, 9 secas: 1790, 1794, 1799,
1802, 1803, 1817, 1818, 1820 y 1846, siendo esta ltima muy larga y con una gran peste
(Palomeque 1992 p. 51 nota 36). Epidemias devastadoras fueron la de viruela de 1718 y las de
clera de 1868, de 1874 y de 1887, y la de paludismo de 1902 (Oddo 1973).
La historia de las migraciones santiagueas, como se ve, no comienza en el siglo XX. Y los
datos de siglos anteriores nos confirman que la mesopotamia ha sido desde hace ya varios siglos
una tierra expulsora, debido fundamentalmente a esta agencia natural de los ros. Un poder
expulsor ambiental, agudizado recientemente por la explotacin de los recursos naturales: la
explotacin forestal, desde 1875 hasta 1940. La exportacin de maderas a Buenos Aires y a Entre
Ros ya haba comenzado entre 1841 y 1852 (Palomeque 1992 p. 29). A fines del siglo XIX, un 70%
del actual territorio provincial era bosque, es decir 10.792.200 has. (Alen Lascano 1996 p. 26).
Entre 1930 y 1940 se agregaron a lo ya explotado 2.500.000 has. (p. 589) Hoy slo quedan
2.302.829 has. de bosque, de las cuales menos de 700.000 son fiscales, el resto han sido
entregadas a manos privadas (p. 619). Se han devastado, desde fines del siglo pasado, 8.489.371
has.
Los ros de hierro
Explotacin forestal y ferrocarril llegaron juntos. Hasta 1850, el transporte de carga y de
pasajeros lo hacan carreteros y muleros, pero en esa fecha fueron reemplazados por carros con
ejes y ruedas de hierro (no de madera), tirados por mulas, y mensajeras tiradas por caballos
(Bazn 1984 p. 90). Tal vez por la innovacin, se haban encarecido los fletes (lvarez 1987 p. 35).
En cambio luego el ferrocarril aplic la "tarifa parablica", que consista en "corregir los
inconvenientes de una relacin fija entre el flete y el nmero de kilmetros a recorrer:
encareciendo los trayectos cortos, permite abaratar los largos, o mejor dicho, encarece a stos en
razn decreciente" (p. 32 nota 7). El ferrocarril hizo as posible llegar a zonas inexploradas todava,
con costos relativamente bajos.
Pero el ferrocarril necesitaba ser complementado por carros tirados por animales que
llevaran las materias primas y los productos agrcolas hasta las estaciones. stos, a medida que la
explotacin aumentaba, se necesitaban en mayor cantidad. Los kilmetros recorridos, en su
conjunto, por estos carros eran ms que los de los caminos de antao (lvarez 1987 p. 37). No es
cierto, por tanto, que el ferrocarril sustituy totalmente a los otros medios de transporte locales.
La primera lnea ferroviaria llega a Santiago del Estero en 1884. La extensin del ramal
Fras - ciudad de Santiago se abre de la lnea Crdoba - Tucumn, que exista desde 1876 (Ver
Mapa N 16 ). Poco despus se extienden dos ramales que suben desde la Provincia de Santa Fe,
uno a cada lado del Salado, y que se convertirn, desde entonces, en el gran medio de transporte
de los migrantes hacia las ciudades del Sur hasta la dcada de 1980. El ms importante de ambos
en este sentido, el que pasa por medio de ambos ros, se inaugur en 1890. Otro ramal se
extender en 1912 desde Aatuya hacia los obrajes y las colonizaciones del este del Salado,
teniendo como estaciones principales las recin creadas Quimil y Campo Gallo. En 1933, una
nueva lnea unir las localidades mesopotmicas de la costa del Dulce, en un eje norte-sur: Forres,
Robles (trasladada unos 15 km. al este), Brea Pozo (trasladada), Atamisqui (trasladada), Chilca
Juliana (creada), Medelln (creada), Salavina, Los Telares (creada), Sumampa (trasladada). El ramal
terminaba en la ciudad de Crdoba.
[1] Conflicto en el que, sin embargo, ambas partes ya haban mostrado sus contaminaciones
mutuas: Rosas era federal proclamado, pero unitario en la prctica, concentrando la suma del
poder en Buenos Aires, aunque dilataba la redaccin de una Constitucin, pero principalmente
porque limitara su control total del gobierno; Juan Facundo Quiroga, caudillo de la Provincia de La
Rioja, defensor de las autonomas provinciales, se proclamaba unitario, porque consideraba
apremiante la necesidad de una Constitucin para toda la Confederacin (Bazn 1986).
[2] Llamadas as por moverse y atacar "en montn", sorpresivamente y sin una disciplina militar,
al modo como lo haban hecho siempre los "indios" en sus "malones".
Al respecto de la mancha semntica de la categora socio-poltica "indio" en esa poca, dice
David Vias: "Las luchas con los indios de la Patagonia -y del Chaco- deben ser vistas como una
complementacin de la guerra contra los paraguayos y frente a los caudillos federales" (Vias
1982 p.16).
[3] El trmino "hegemona" es usado en esta Tesis en el sentido del establecimiento de
relaciones de poder polarizadas sobre los intereses de un sector dominante, pero que totaliza el
espectro social heterogneo. Lo propio de la hegemona es homogeneizar en la diversidad. Esa
totalizacin cuenta con la complicidad de los sectores subalternos pero nunca es completa, ya que
la dinmica social y la polivalencia de los intereses generan a cada paso lugares imprevistos, que
derivan los juegos de poder a posiciones nuevas que requieren reconocimiento y que generan sus
voces disonantes (Gramsci 1971; Foucault 1984; 1979; Williams 1977; De Certeau 1980; Bocock
1986; Laclau & Mouffe 1990; Laclau 1996; Comaroff & Comaroff 1991; 1993).
[4] "Tecnologa" en cuanto esa silenciosa disposicin de las nfimas materialidades, que
distribuyen las posiciones habitadas por relaciones de poder (Foucault 1984). Es un nivel ms
profundo y determinante que el "ideolgico", su solidez est atravesada por una simblica que se
mueve a nivel de los tropos corporales de la plstica material. All, en ese nacimiento
imperceptible de las desigualdades, es posible un "juego", que no es de meros significantes, y que
afecta la materialidad de los espacios y de las relaciones.
[5] El sistema educativo, con el autoritarismo del saber disfrazado de "civilizacin" y "cultura",
invisti tambin los cuerpos de las nuevas generaciones con los colores de la bandera nacional y
las dramatizaciones del nuevo modelo de ciudadana con los rituales cotidianos y festivos.
Las polticas de higiene y salud pblicas determinaron las prcticas correctas de los cuerpos
saludables, y asociaron descaradamente los hacinamientos urbanos y de los obrajes, y la
devastacin rural, producidos por el desarrollo del capitalismo de produccin (extraccin de
materia prima, incipientes cordones industriales suburbanos, agro-exportacin unilateral) con la
ideologa de la inferioridad de las razas oscuras y la incuria "natural" de sus formas sociales, y se
lleg hasta celebrar la desaparicin de esos sectores por obra de la "naturaleza" (desproteccin en
la enfermedad, alcoholismo, desnutricin, heridas por uso de armas).
Las transformaciones de lo urbano pretendieron darle al centro un carcter de modelacin de los
comportamientos, sobre todo ante un creciente proceso de migracin desde los espacios rurales a
las ciudades. Por ejemplo, los mercados fueron sacados de la plaza central y reubicados en la
periferia, como los cementerios, y la plaza central fue convertida en un jardn coronado por las
estatuas de los prceres nacionales, lugar de paseo y de representacin de los modelos ms
acendrados de la nueva ciudadana.
[6] Mezcla de indio y de negro, en Brasil llamados "cafusos". "Mulatos" eran mezcla de negro y
de "espaol" (o blanco). "Mestizos" eran mezcla de indio y de "espaol" (o blanco), en Brasil
llamados "mamelucos".
[7] La Intendencia de Salta inclua, desde 1772, los Cabildos de Salta (sede de la Intendencia), de
Jujuy, de Tucumn, de Catamarca, de La Rioja y de Santiago del Estero. Antes de esa fecha, estos
Cabildos constituan la Gobernacin de Tucumn, desde fines del siglo XVI, que tuvo su sede en
Santiago del Estero hasta fines del XVII, y luego en Crdoba o Salta, de acuerdo al gusto del
Gobernador de turno. En la Intendencia de Salta en general se registra, en este Censo Borbnico
de 1778, un total de 38.035 Negros, Zambos y Mulatos Libres, lo que equivale a un 45% de la
poblacin. En las jurisdicciones capitulares en que estos Negros, Zambos y Mulatos Libres eran
mayora, se distribuan de la siguiente manera: Cabildo de Tucumn un 64%, Cabildo de La Rioja un
54%, y Cabildos de Catamarca y de Santiago del Estero un 52% de la poblacin total en cada uno
de ellos (Bazn 1986).
[8] Indios/as Ausentes son aquellos que por diversas razones no se encuentran, en el momento
del empadronamiento, en el Pueblo de Indios. Las situaciones ecolgicas adversas hacan que esta
situacin se repitiera con frecuencia y cclicamente. Muchos de los Ausentes quedaban en sus
nuevas residencias, sin volver a tributar, pero en sus Pueblos los seguan contando como propios.
Se daba el caso muy comn de que, de un Indio o de su familia entera Ausentes, se dijera que hace
30 40 aos que vive en tal otra parte. El empadronador de Indios los contaba todava como
Indios propios de ese Pueblo.
Ausente es una categora que no se aplica a los Esclavos, que slo podan ser liberados por sus
dueos, pero que, si se iban sin su autorizacin, eran perseguidos por la fuerza pblica y devueltos
a sus amos. Los negros, zambos, mulatos pueden ser Esclavos o Libres, nunca Ausentes.
[9] El Tributo era un monto fijo, en dinero o especias, segn las 36 categoras establecidas por la
Corona de Pueblos de Indios, que cada Indio varn mayor de 14 aos y menor de 50 deba pagar
anualmente al representante de la Corona (normalmente, el Alcalde de Primer Voto o de Segundo
Voto del Cabildo, el mismo que haca los Padrones), en calidad de vasallo del Rey. Siempre se
distribua ese pago en dos partes: una para Navidad y otra para San Juan (24 de Junio). Los Pueblos
de Indios podan estar bajo jurisdiccin directa de la Corona, en cuyo caso pagaban el Tributo de
forma directa, o podan estar encargados a Encomenderos particulares, "espaoles", que se
servan de la mano de obra de los Indios, estaban obligados a procurar la buena salud y la
evangelizacin de ellos, y pagaban el equivalente del tributo a la Corona. Slo tributaban los
Indios; no lo hacan ni negros, ni zambos, ni mulatos libres, ni los mestizos de ningn tipo (salvo
que se hubieran incorporado a un Pueblo de Indios, pasando de avecindados a Prximos y
finalmente a Indios del Pueblo).
[10] Indios/as Libres eran aquellos/as que haban sido dispensados/as de vivir en sus Pueblos de
Indios de origen, debido a que, habindose destruido su Pueblo, se les haba concedido un
permiso especial para vivir y trabajar en alguna chacra o estancia de "espaol", o a que (sobre
todo en caso de las mujeres) se haban casado con no-Indios y se haban ido a vivir fuera del
Pueblo con ellos.
Los Indios/as Libres no tenan ya ningn lazo administrativo con sus Pueblos de origen.
[11] El proceso que Ribeiro prev, equivocadamente, que se dar con la expansin del espacio
nacional brasilero sobre las mltiples sociedades indgenas, uniformndolas a todas ellas en un
"indio genrico", tuvo lugar en la mesopotamia santiaguea durante el perodo colonial, aunque
sera bueno investigar cundo exactamente y cmo. Segn parece, eso ha contribuido para que el
posicionamiento que las comunidades indgenas han asumido frente a la Nacin Argentina sea
diferente que el de los "santiagueos" de los sectores populares, como se ver ms claramente en
el Captulo II.
[12] Estos Padrones eran realizados por alguien encargado por el Cabildo, con el objetivo de fijar
peridicamente el tributo anual a pagar, de acuerdo a las 36 categoras, y la cantidad de Indios de
cada Pueblo que deban hacerlo. Tambin se controlaba de ese modo que los Indios vivieran
aislados en sus Pueblos, tomando noticia de cuntos, quines y por qu motivo se hallaban
Ausentes, e impidiendo que los "espaoles" vivieran o permanecieran por ms de unos das en
ellos. Las condiciones ecolgicas mesopotmicas, que producan en ciclos de pocos aos
despoblamientos masivos y migraciones a otras Provincias, fueron un elemento determinante
para que el empadronador tomara noticia administrativa de los Ausentes, pero sin proceder a
restituirlos a sus Pueblos.
[13] En la documentacin, aparecen los Padrones de 1791 y de 1807 desarrollados, y tambin
dispuestos en forma de cuadros. En este segundo caso, los Pueblos son ordenados segn que
pertenezcan a la Corona, a Encomenderos particulares, o que hayan sido declarados Suspensos de
tributacin. Los datos de los cuadros que por mi parte he elaborado en cada caso han sido
extrados del desarrollo de cada Padrn y no de los Cuadros sinpticos, corrigiendo inconsistencias
que se evidencian en stos. El Padrn de 1791 meramente actualiza cantidades y unidades
familiares, tomando como base el de 1786: el empadronador "calca" sobre este ltimo las
novedades. Los de 1786 y de 1807 en cambio son Padrones elaborados en su totalidad para la
ocasin, y tienen las marcas del camino recorrido. El nombre de los Pueblos, con sus variaciones,
es el que aparece en la documentacin para cada ao. Por eso se notarn diferencias en sus
grafas de un ao a otro: el empadronador escribe como l entiende que se pronuncia o se debe
pronuncir el topnimo. Los tres Padrones han sido tomados de los depsitos que descansan en el
Archivo General de la Nacin, en la ciudad de Buenos Aires, cuyas referencias completas obran en
cada caso.
[14] Quedara abierta una lnea de investigacin, como mencion en la nota 11, que pueda
seguir el proceso, desde el siglo XVI, de la disolucin de las pertenencias tnicas especficas en la
mesopotamia santiaguea. Tal vez algunos, o todos, de estos topnimos hayan sido en un
comienzo nombres de grupos tnicos. Varios escritores locales han tentado hacer derivar, estos y
otros topnimos mesopotmicos, de lenguas indgenas. Andrs Figueroa, por ejemplo, los hace
derivar todos, y a cualquier costo, del quichua (Figueroa 1949). En cambio Orestes Di Lullo usa un
registro sumamente amplio, y encuentra races quichuas, aymaras, guaranes, vilelas, tonocots,
cacanas, sanavironas, huarpes y araucanas, es decir, del espectro lingstico nativo del extremo sur
del Continente, de acuerdo con su idea de que la mesopotamia santiaguea constitua una planicie
de transicin por donde habran pasado en distintos momentos todos los grupos tnicos
regionales (Di Lullo 1946; 1961). Pero la lingstica an no se ha ocupado de ello.
[15] "Pueblos Destruidos" son aquellos que, por diversas razones, han sido despoblados hace ya
varios aos y todos sus antiguos habitantes andan dispersos; o aquellos que han quedado
reducidos a una cantidad insuficiente para garantizar su sustentacin, y entonces son agregados a
otro Pueblo.
[16] Archivo General de la Nacin. Documentos Diversos, Seccin Colonia, Serie XV Revisitas y
Padrones, Intendencia de Salta, Aos 1786-1807. Legajo 33. Folio 289.
[17] Todos los datos de estos prrafos, concernientes a la desaparicin de los Pueblos de Indios
en Santiago del Estero por las polticas republicanas del siglo XIX estn tomados de Palomeque
1992.
[18] Tambin las artesanas textiles, propias de la economa domstica indgena, escapan al
control terrateniente. En 1805, era el comercio ms importante de la regin. Desde fines del siglo
XVI, se usaba el algodn ms que la lana (Alen Lascano 1996 p. 68). Con la prdida de tierras, la
lana vuelve a usarse, como en la poca prehispnica (Palomeque 1992 p. 40).
De todos los azares climticos, la caza y sobre todo la pesca siempre haban sido el ltimo
recurso. Tambin en ese momento, ante la prdida de las tierras, lo que permita subsistir fuera
del ciclo laboral. Tal vez por ello comer pescado es mal visto, como "cosa de indio", por los
Principales de las reas rurales, en toda la mesopotamia santiaguea actual.
[19] Los calchaques, en los valles del mismo nombre, distantes unos 200 km. de la
mesopotamia santiaguea hacia el oeste, en jurisdiccin de los Cabildos de Catamarca, Tucumn y
Salta, se sublevaron en la segunda mitad del siglo XVII. Fueron vencidos, y se los desterr por
grupos familiares a varias jurisdicciones capitulares. Los ms combativos, llamados Quilmes,
fueron llevados encadenados, a pie, hasta las proximidades de Buenos Aires, donde los pocos
sobrevivientes fueron relocalizados.
[20] "Criollo" significaba, en la Colonia, "espaol nacido en Amrica". Pero aqu, en este uso
pos-independiente, integra la versin blanqueada del mestizaje: los "mestizos" de indio y de
blanco, por sucesivas decantaciones purificadoras de mezclas entre s, se convierten en "criollos".
[21] Se le llama "gringo" en el rea mesopotmica al que tiene rasgos caucsicos: rubio, piel
blanca, ojos claros, todos o algunos de estos rasgos.