0% encontró este documento útil (0 votos)
182 vistas17 páginas

Los Incompletos. (Intro)

Este documento narra un recuerdo del autor sobre una mañana en que esperó a su amigo Félix en el puerto antes de que este último partiera del país. Describe la llegada de Félix con grandes cantidades de equipaje y su conversación posterior mientras esperaban actividad en el puerto. Más adelante, el autor recibe ocasionales tarjetas postales y cartas de Félix contando sobre su vida errante en el extranjero.

Cargado por

Yanina Méndez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
182 vistas17 páginas

Los Incompletos. (Intro)

Este documento narra un recuerdo del autor sobre una mañana en que esperó a su amigo Félix en el puerto antes de que este último partiera del país. Describe la llegada de Félix con grandes cantidades de equipaje y su conversación posterior mientras esperaban actividad en el puerto. Más adelante, el autor recibe ocasionales tarjetas postales y cartas de Félix contando sobre su vida errante en el extranjero.

Cargado por

Yanina Méndez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 5

Sergio Chejfec
Los incompletos

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 7

Ahora voy a contar algo que ocurri una noche,


hace varios aos atrs, y los hechos relacionados de la
maana y la tarde siguientes. Al terminar un da igual:
la noche, el cansancio, el silencio y la soledad, durante
esas ltimas acciones domsticas de la jornada a las que
uno se entrega con resignacin y miedo creciente, pensando que a lo mejor esta ser la ltima noche, que el
mundo se borrar durante el sueo o que nuestra alma, cuando despierte, se ver definitivamente separada
de su cuerpo; durante el largo comienzo de aquella noche hasta el momento de acostarme y dormir pens insistentemente en un amigo al que no vea, ni veo, desde hace aos. En la juventud, tiempo casi olvidado del
que nos separan dcadas, en cierto momento decidi
alejarse del pas y sobrevivir en el mundo como un planeta errante, impregnarse de las lenguas que ira adquiriendo, y entre otras cosas adoptar un impreciso lustre
internacional (pero conservando, como una rmora
ambigua, extenuante y codiciable a la vez, apenas visible aunque indeleble, la sustancia de ser un argentino
en fuga).
Es mejor decir no olvido que invocar el recuerdo. De la maana cuando parti, no olvido el
puerto vaco, una caseta azul de techo blanco, rboles
repartidos como al azar sobre la extensa superficie de la

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 8

zona, y por sobre todo los muelles y la repetida escenografa de navegacin, con los implementos disponibles
(gras, amarras, rieles y espigones), que en ausencia de
otros barcos y de mayor nmero de personas pareca
completamente innecesaria. Llegu temprano y me
puse a esperar. (Ahora pienso que el tiempo era ms
intrincado en la juventud: yo aguardaba a alguien que
se ira, como si la espera se antepusiera convertida en
causa por ello los das avanzaban de a poco, incluso
a veces parecan detenerse, eran de una lentitud exasperante, y toda la idea de realidad as como la idea de
naturaleza escondida tras ella se presentaba angustiosamente numerosa e imprevisible.) La drsena era solamente una explanada hmeda, del alero de la caseta
goteaba el agua del roco, y la noche que de a poco se
disolva an ocultaba la superficie del ro como una extensa depresin inhabitada. La espera pareca acorde
con el acontecimiento; uno saba que el tiempo era algo indetenible echado a rodar, pero su languidez produca asombro, digamos su displicencia: la tranquilidad de la maana para imponerse.
As pas creo que largo rato, las luces alejadas
titilaron cada vez menos en medio del aire, y justo
cuando amenazaron con apagarse advert que un auto
se acercaba lento y a primera vista tembloroso, muy
probablemente por efecto del empedrado irregular.
Era el taxi que traa a Flix. El auto tard en detener su
marcha de un modo que me pareci bastante teatral.
Despus no ocurri nada, Flix permaneci adentro
innecesariamente como si se tratara de un actor que retrasa su aparicin, aunque eso yo no lo poda saber. Al
rato abri la puerta y comenz a sacar su equipaje.

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 9

Cre que no terminara, a primera vista era un volumen de maletas y bultos imposible de haber cabido en
el interior del auto. (Record esas escenas cmicas de
bales o furgones con contenidos interminables, que
parecen surtidores incesantes de objetos.) Despus el
taxi arranc y Flix qued en medio de la calle, flanqueado por dos notorios montones de bultos. Apenas
se vio solo le result difcil orientarse. Supe que estaba
inmovilizado, probablemente estupefacto ante la intemperie, y en especial ante la empresa que se le impona; no solo me refiero al trance de cargar las valijas, sino al hecho de reconocerlas por primera vez como un
sucedneo de s mismo: los agregados silenciosos y necesarios, una extensin de su cuerpo que lo acompaara por mucho tiempo de manera obligada Fue entonces cuando me vio casi oculto en la media sombra
del amanecer, y por mi parte lo vi sorprenderse de mi
anticipada presencia en el lugar.
Esa fragancia tpica de Buenos Aires, flores
acuticas mezcladas con la tierra del lugar, que hoy todava, como muchos me cuentan y he podido leer, se
esparce desde las aguas con la brisa que corre por las
calles, era aquella maana, seguramente por lo temprano de la hora, un aroma en formacin que de a poco se
levantaba del ro para manifestarse en rfagas breves de
olores individuales y paradjicamente incompletos.
Ac el recuerdo se interrumpe hasta la situacin siguiente: dimos unos pasos sin conviccin hacia la gran
explanada de un galpn de mercaderas, en donde sin
nada mejor que hacer y seguramente a la espera de que
la drsena, solitaria hasta entonces, adquiriera movimiento y se poblara de gente, comenzamos a hablar.

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 10

10

Pero de esta conversacin he olvidado seguramente lo


esencial y retengo en primer lugar la imagen persistente de unos granos de maz gordos y muy amarillos
hundidos entre los adoquines, en los que mientras permanecimos all tuve fijada todo el tiempo la vista. Ese
maz se destacaba como una nota de vida protegida en
la profundidad de la piedra; eran hendiduras cuyo premio las palomas despus querran alcanzar, en general
sin xito.
El hecho es que cada tanto recibo de Flix unas
lneas invariablemente escasas, donde resume sin mucha preocupacin las principales novedades de su vida
reciente. Y no s si llamarlo casualidad, premonicin o
de algn modo anuncio, pero el hecho es que a las pocas horas de recordarlo, cuando se me impuso su presencia y ningn pensamiento era tan importante como
para borrar las ideas relacionadas con l, esa presencia
se materializ a la maana siguiente de manera espontnea, traducida en una sencilla tarjeta postal que Flix
enviaba, accin sin duda mucho menos elocuente que
la relevancia adquirida por este asunto gracias a esa casualidad. Un da igual a otro: nada haba ocurrido para
que Flix, como sucedi, ocupara mi pensamiento
buena parte de la noche y del da siguiente, hasta el
momento en que me puse a escribir anotaciones sobre
esto, como forma de atender una visita mental que
oculta y fija la distancia.
A veces pasa largo tiempo sin que lleguen nuevas lneas de Flix, provenientes en general del sitio al
que se ha mudado o donde est de paso. Habitualmente recurre a postales baratas, tambin pueden ser gratuitas, o a hojas con membrete de hotel. Antes de leer-

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 11

11

los, tambin antes de recibirlos y probablemente antes


de que Flix los escriba, esos mensajes ya tienen los
atributos de la correspondencia antigua, anticuada o
casi perimida: no hablo de nuestra amistad, sino de la
textura del papel, material rgido y deslucido por el paso del tiempo. Me ha ocurrido ponerme a pensar en el
tiempo sin plazo que estuvo una tarjeta postal sobre el
estante hasta adquirir su aspecto, o los sobres, sus contornos de pergamino escolar, todo bastante sepia. Flix
escribe con letra indecisa, digamos nerviosa o emocional, expresando una contencin cuyos motivos profundos slo l podra develar. Anuncia algn reciente
cambio de frente como lo llama, o sea, de actividad y
al mismo tiempo de sitio. Al abandonar el pas quiso
alejarse de los lazos propios de la nacionalidad y asumir
otros ms fluctuantes que lo protegieran, ilusoriamente, de las decisiones de un nico Estado y, tambin ilusoriamente, de los efectos emocionales de lo que all
ocurriera. En tanto ciudadano del mundo Qu cosa
ser eso?, preguntaba en sus primeras y entonces frecuentes esquelas, poco despus de dejar el pas, como buen ciudadano del mundo Flix tiende a diluir
sus rasgos ms propios en una serie de convenciones de
cualquier tipo, siempre variables. No es que tenga un
gusto convencional, sino que ha advertido que su inclinacin al anonimato, para ser tal, debe asimilarse a lo
indiferenciado y por extensin a lo previsible.
As, una vez me mand cierta postal de la mismsima Buenos Aires: vista incompleta del mudo edificio de la terminal de mnibus mientras un coche policial atraviesa en primer plano la avenida. Ms al fondo,
a centenares de metros se ve un monumento desdibu-

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 12

12

jado por la lejana y presumiblemente por el aire envenenado de la ciudad, flanqueado a su derecha por dos
filas de colectivos de un solo color oscuro que por su
alineacin parecen rendir un incierto tributo marcial.
Esa postal, a primera vista una fotografa tomada con
apuro, sin embargo lograba pasar desapercibida como
foto porque pareca una mirada al sesgo, lanzada por
alguien entre las miles de personas que andan siempre
por all sin pretensin de ver nada en particular. Era
como si Flix dijera, ms all del escueto mensaje de
su puo y letra, Estoy aqu, tan hundido en el movimiento, la confusin y la vida sin mayor inters, que
tomo distrado esta postal sin gracia, que no dice lo
que se esperara de ella, sino lo contrario, y se disuelve
en un panorama convencional.
Uno poda efectivamente imaginar que alguien
llega a la ciudad de Buenos Aires despus de varios das
de travesa a merced de las carreteras interminables del
continente; y que esa persona, pese al triste panorama
que tiene sobre aquella parte de la ciudad, se siente aliviada antes que abatida, e incluso feliz de terminar su
viaje. Una vez fuera del mnibus, el pasajero ha olvidado el trayecto (el viaje es un trance reciente pero misteriosamente evaporado); sin embargo, por un extrao
mecanismo de la sensibilidad, es capaz de recordar el
camino, la progresin de los das y la paulatina transformacin del recorrido; tambin puede imaginar sin
error cunto de lo que ha visto se mantiene igual, probablemente para siempre. Por ejemplo, que permanece
el comedor junto a la estacin de servicio en la que se
detuvieron una maana, como tambin el bao donde
dej sus manos largo rato bajo el chorro de agua. El

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 13

13

viajero imagina cada uno de los elementos (bao, lavabo, comedor y carretera) con su rutina ciega y despareja, como ncleos o surtidores incansables de experiencias, abandonados a sus propios avatares: habiendo
mostrado una significacin pasajera, no era improbable que siguieran as indefinidamente, a disposicin de
todos quienes pasaran por all y quisieran aprovecharlos tambin para eso. Entonces es en el medio de esa
sensacin contradictoria entre el recuerdo reciente del
viaje y la existencia impersonal del paisaje recorrido,
cuando el recin llegado advierte que el triste panorama de postal de la maana portea resulta el nico suceso con cierto valor adonde aferrarse, triste o mezquino en su espectculo, pero prueba al fin y al cabo de lo
que el arribo representa.
En otra oportunidad lleg desde Barcelona una
postal con la leyenda Plaza Catalunya. Mir la imagen y en un principio no entend. Buena parte de la superficie estaba ocupada por el letrero, en varios colores
e idiomas, de lo que pareca una oficina de informacin
para turistas. El cartel era demasiado grande, tena el
ancho de la tarjeta, y su efecto consista en hacer an
ms pequeas las puertas transparentes que servan de
entrada a la oficina, donde terminaba una escalinata
desde la superficie. Pens en miniaturas de plsticos
brillantes, fabricadas con el nico objeto de demostrar
la existencia de una naturaleza barroca y artificial siempre escondida y a veces puesta, slo a veces, de manifiesto. Esta confusa ornamentacin, que se haba querido disimular recurriendo en vano a los colores vivos del
cartel, provocaba al mismo tiempo un mayor desconcierto; uno crea estar ante la entrada de un recorrido

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 14

14

subterrneo que tan solo prometa su pobre consuelo


de luz pareja en contraste con la srdida oscuridad del
subsuelo. Arriba de la oficina estaba la plaza, debajo y a
los costados el desconocido mundo de lo enterrado; y a
una distancia de varios centenares de metros las aguas
profundas del mar dilatado y dormido.
En una delgada franja horizontal, en la parte
superior de la postal poda verse un sector de la plaza.
All, sobre la balaustrada que daba al hueco abierto
por la escalera, estaban apoyadas unas personas mientras mataban el tiempo de la gran ciudad. Sombras
annimas, siluetas irregulares, diferentes ropas. As observados parecan estampas, maniques vestidos y colocados para representar con su nico perfil oscuro el
contorno de gente agrupada. Acerqu la vista y pude
distinguir ms all dos autobuses que cruzaban la avenida. Al costado, sobre la acera, se levantaba una especie de menir plstico con la parte superior terminada
en chanfle; otra seal, pens a partir de los colores, de
la oficina de turismo que estaba debajo de esas imgenes. Imagin por un momento a esas personas recostadas contra el mostrador del local, o incluso ms, traslad mentalmente la superficie de la oficina a la
extensin de la plaza, como un plano a escala real colocado en un mbito mayor. En ese caso las personas
del mostrador seran empleados, o turistas curiosos a
la espera de informacin, instalados en su sitio pero
de un modo equvoco, sin que el resto de la gente advirtiera el error y sin que ellos pudieran hacer nada para volver a ubicar, digamos, su espacio en su lugar. Me
pareci claro que al mandar esta tarjeta Flix buscaba
ocultarse tras el gesto del individuo apremiado, o dis-

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 15

15

trado, que elige el punto transitado por personas de


mltiples procedencias para dejar muy lejos de all (o
sea en la postal que yo recibira a gran distancia) una
marca de su movimiento; aunque tambin me pareci
que esta simple postal estaba fatalmente destinada, como ese mismo episodio ocurrido en la realidad, o sea
sus propios pasos bajando o subiendo aquellas escaleras, a la fugacidad y por sobre todo al olvido. Sin embargo uno poda pensar en los seres que daban la espalda y considerarlos el epicentro teatral de la ciudad,
la personificacin (aunque sin rostros ni identidad) de
un cerebro urbano sin el cual todo se desarmara. No
importaba que las siluetas estuvieran hechas de madera o de cartn incluso cuanto ms artificiales fuesen
sera probablemente mejor.
Flix fue hasta un negocio de billetes de lotera,
se qued observando los paquetes de cigarrillos y de tabaco, las lapiceras y encendedores, y desde all mismo
envi la postal. Al salir a la calle se pregunt qu estaba
haciendo; las ciudades ocupadas por seres indistintos
lo confundan. Cuando quiso regresar al hotel dio un
rodeo que le demand medio da; durante ese tiempo
camin sin pensar en casi nada, o ganado por esa lasitud que invade a la gente en los sitios abiertos o muy
concurridos. Vida prestada, vida empeada, vida fabricada Flix pens en varias opciones ms. Esas calles
le parecieron un escenario demasiado aparatoso, millares de personas sincronizadas y alertas al recorrido de
Flix para hacer una representacin, probablemente de
s mismas, mientras saturaban la geografa y colmaban
la ciudad. Esa representacin era sin embargo intil,
porque casi nada tena de propio. Segua alojado en el

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 16

16

primer hotel que encontr a su arribo: sobre el frente


de un viejo edificio haba visto, demasiado alejado de
la puerta y por lo tanto sin saber si le corresponda, el
discreto letrero de Pensin Samich. Se anim a entrar, aunque de inmediato pens que no encontrara
habitacin. Dej atrs el ruido de la calle apenas dio
los primeros pasos; Flix intuy que estaba en otra parte, un confn abandonado en el epicentro de la ciudad
o un sitio extraviado en el mapa. El silencio, el rumor
de caverna, el fro y la penumbra de los edificios de techos altos. Unos metros ms adelante encontr un
nuevo cartel, similar al de la calle pero ms pequeo,
bastante gastado y casi borroso sobre la pared oscura; y
a cierta distancia (solitario como una perilla de luz) vio
un timbre antiguo con el botn flojo, que de inmediato comenz a manipular sin xito. Entonces se puso a
pensar en esa casa, pero fueron ideas incompletas que
no alcanzaron a formarse, probablemente debido a su
impaciencia. Y estaba a punto de desistir e irse cuando
unas voces le hicieron pensar que se acercaban a abrir.
Al entrar en la recepcin se sinti transportado
a otro sitio; un lugar diferente a todo lo conocido,
donde predominaba en general lo pequeo y las dimensiones minsculas. De no haber sido por la duea
dominicana y los arreglos del lugar, las paredes cubiertas de sencillos objetos decorativos de colores fuertes y
viejas hamacas caribeas que colgaban sin espacio como retazos a punto de deshacerse, Flix habra escapado para no sucumbir al profundo desasosiego que infundan la penumbra y el encierro general. Del otro
lado del mostrador estaban la duea y su hija adolescente, que era cubana (y segn comprobara momen-

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 17

17

tos despus al escucharla, hablaba como tal). Esta rara


combinacin antillana intrig a Flix; se puso a imaginar causas o recorridos posibles, viajes clandestinos,
enconos, cambios de identidad, huidas o adopciones.
En un momento se escuch un portazo; el sonido de
alguna radio, que hasta entonces llegaba ntido, se convirti en una especie de vibracin proferida por las paredes. A espaldas de las mujeres haba una pequea repisa con objetos en desorden, a primera vista todos
intiles y olvidados, cuya principal virtud consista en
permanecer en su lugar, desafiando al azar que los haba puesto all a falta de mejor sitio, quiz sin intervencin de nadie, y que del mismo modo en cualquier
momento poda hacerlos desaparecer. Sobre el estante
ms bajo se vean cuatro animales de plstico, alineados como si huyeran en fila hacia la pared del costado:
dos focas iguales, un pingino negro y un pingino de
pecho blanco, algo ms grande (que segn tengo entendido llevan un nombre especial). Ocupaba el centro
del estante un pequeo reloj cuadrado tipo estuche,
detenido a las 10 horas y 27 minutos de algn da.
Volcado sobre el reloj, gracias al cual no terminaba de
caerse, haba un libro de bolsillo con el ttulo de Lo que
las biografas de Napolen no dicen, y del otro lado, acaso postulando la existencia de un segundo hemisferio
astronmico, o dimensin temporal, otro libro de la
misma coleccin anunciaba Adn, Eva y yo.
Los tres permanecieron en silencio. Hija cubana y madre dominicana: Flix tuvo deseos de hurgar
en el tema; para ello deba maquinar el inicio de una
conversacin. Pero la mujer, buscando eludir la pregunta que pareca inminente y ante cuyo peligro, de

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 18

18

tan repetido, haba desarrollado una infalible sensibilidad, descolg bruscamente el telfono y empez a hablar como si retomara una conversacin. Era un entredicho sobre dinero extraviado. Flix la vio absorbida
en su explicacin: haba puesto los billetes en un bolsillo, para olvidarse despus de ello; y luego, cuando al
cabo de varios das le trajeron el pantaln, el dinero ya
no estaba. (En ese momento se volvi hacia la hija y
murmur en voz baja: Ve, Laene, o algo parecido,
mientras lanzaba un ademn en direccin a Flix). As
fue como Flix no se enter del resto de la conversacin pero supo el nombre de la muchacha, quien no
precis decir nada para dirigirlo a conocer el cuarto.
Fueron hasta el ascensor, un pesado aparato de
dimensiones acordes con el edificio, pero que por
dentro era una cabina asombrosamente pequea, con
los costados ocultos tras varias capas de remiendos de
madera y frmica que reducan al mnimo su capacidad: si entraba ms de una persona, resultaba imposible darse vuelta para cerrar la puerta. Laene y Flix
quedaron entonces frente a frente, casi pegados. l se
avergonz ante la expresin divertida de la muchacha,
pero enseguida encontr una solucin, saliendo y volviendo a entrar de espaldas. Esos pasos mnimos, sumados a la cercana de los cuerpos, le parecieron a Flix movimientos de un baile delicado y accidental.
Quiso entablar conversacin para tocar el tema que le
interesaba, pero antes de ocurrrsele cualquier banalidad ya haban subido los dos pisos. Ahora estaban ante un nuevo pasillo, en este caso con demasiados vericuetos y paredes a primera vista falsas. Flix record
mientras avanzaban el mundo uniforme y entraable

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 19

19

de cantinas vetustas, salones o cuartos con luces mortecinas y paredes sucias de tiempo, los muebles pobres, el calor violento y las risas ahogadas, o ms bien
los gemidos de angustia, de las pensiones que miran al
mar clido. Record eso y sinti la tristeza profunda
de recuperarlo cuando no lo esperaba, y tambin sinti como un golpe en el pecho la satisfaccin de reconocer su nostalgia. Fue tanta la emocin que tuvo la
inspiracin instantnea de expresar a Laene su deseo
de tomar el cuarto. Instantes despus Laene abri la
puerta; y como poda esperarse, en cuanto lo vio Flix
supo que deba arrepentirse. Pero tampoco eso era
una cuestin importante. Siempre que usara el ascensor en los das sucesivos se preguntara por los paneles
de frmica y el espacio que ocupaban, si tras ellos haba o se ocultaba algo.
Para no olvidarse, sera preciso dibujar un croquis y hacer las descripciones en cualquier hoja de papel. El cuarto es estrecho y alargado, las paredes estn
pintadas de un difuso azul que a ciertas horas, por
unos breves momentos y dependiendo de la escasa luz
del da, que no siempre entra, se convierte en un inesperado azul marino. El mobiliario consiste en una cama angosta, una pequea mesa de noche, una silla y
un ropero sin puerta con seis cajones y dos estantes; a
esto habra que sumar, dado que se encuentran en la
habitacin, un lavatorio con su gastado espejo sobre la
pared y, en un ngulo del cuarto, el bao, muy comprimido entre tabiques o muros angostos que no llegan
al techo. (A todos debe pasarles que al principio no lo
reconocen, tomndolo, digamos, por un vestidor.) El
bao no tiene puerta, lo que hay es una arcada de mar-

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 20

20

co blanco (decorada por otra parte como si prometiera


el ingreso a una bveda), de donde cuelga una cortina
plstica que se desliza con dificultad, sostenida por
grandes y pesadas argollas. En la habitacin hay otra
cortina, tambin de hule, ms gruesa que la del bao y
de un intenso color naranja: cubre la ventana (pequea
y de vidrios repartidos, todos gastados o sucios, imposible de abrir) que desde el costado del lavatorio mira
hacia el interior del edificio decrpito. Pero aparte de
la sordidez, del vaho a encierro y de la vieja pintura de
las paredes, el cuarto produce tambin una vaga impresin melanclica, como si se tratara de un objeto
verdadero y artificial a la vez, simple pero innecesariamente complicado. Ello se debe a la inmensa ventana
interior que ha sido colocada en el tabique divisorio
del bao. Es un vidrio grueso a rayas verticales, demasiado grande para aparentar un ojo de buey. Ms an,
el macizo marco que lo rodea, ornamentado con tallos
y pimpollos que remiten sin querer a las coronas fnebres, y cuyo color blanco busca despertar en vano imgenes de travesas ocenicas, condena a la habitacin a
no producir otro efecto o sentimiento como no sea el
de asistir a una inadecuacin deliberada o a una trabajosa fealdad. Por ltimo, y como si fuera la posdata de
un informe, debera sealarse la tercera cortina del
aposento: es un hule ultradelgado, de color verde agua,
que dentro del bao cie en ngulo recto la solitaria
ducha a un costado del inodoro.
Flix pasa horas recostado en su cama, con la mirada puesta en el gran vidrio redondo. Despus, cuando
considera que ha llegado el momento de salir, se levanta e inicia los preparativos para alguna extensa camina-

int-los Incompletos

5/27/09

1:25 PM

Page 21

21

ta sin rumbo. En la maana del tercer da la habitacin


se queda sin luz. Siempre se ha sentido preparado para
sufrir contratiempos, incluso predispuesto, por eso los
cortes nunca lo sorprenden. De todos modos va hasta
la recepcin a averiguar, pero en el camino comprueba
que el ascensor funciona y que las solitarias luces de los
pasillos continan encendidas. Laene est leyendo una
revista del corazn. Detrs suyo tiene el pblico silencioso de animales pequeos, que enfilan hacia el costado, su eterno xodo. Ella no sabe nada, y como si midiera las palabras propias con una nueva forma de
cautela, dice que llamar al seor de mantenimiento.
Entonces Flix se va, en la calle recuerda de nuevo las
ciudades del mar clido, donde todo es seor o seora. Al regresar por la noche ver que la luz no ha
vuelto. As pasan varios das y Flix deja de reclamar;
de algn modo lo toma como las nuevas condiciones
de alojamiento que la pensin Samich se ve obligada a
brindar, ms all de la voluntad de las responsables.
Durante el da la habitacin es casi tan oscura como
por la noche (es otro elemento, junto con los colores
pronunciados y la estrecha precariedad, que Flix asocia con los cuartos de aquel otro mar). Y no sabe si es
capaz de soportar todo por la nostalgia que le despierta el lugar con su cantidad de dificultades, o por alguna tendencia suya a la tolerancia infinita, que se muestra ms fortalecida ante los contratiempos.
En otra ocasin me lleg desde Mosc un opaco y rugoso papel con membrete de hotel. El sitio se
llamaba Salgado, y me pareci otro ejemplo del tpico arrebato de Flix, cuando considera venturoso cualquier hecho extravagante. Me sorprendi la leyenda,

int-los Incompletos

9/6/09

17:52

Pgina 22

22

impresa tambin en cirlico, cuando lo raro habra sido


que no la tuviera. Figuraba el nombre, la palabra Hotel, sin duda la direccin, y no s porqu se me ocurri asociar la escritura duplicada de esa hoja con las
equivalencias de magnitudes, distancias o temperaturas, y pens que si en el espacio de una hoja haba dos
formas de escribir era para que una expusiera lo intil
o redundante de la otra, y de ese modo su propia limitacin y en cierto sentido su misma arrogancia. Imagin a Flix en el fro exagerado de Mosc; un fro, pens, tan mensurable como todos, pero distinto en lo
sustancial. En la parte derecha de la carta estaba impreso el emblema del establecimiento: en lugar de recurrir
a una herldica quiz sin mucho abolengo, haban optado por la figura de una puerta entreabierta. Aos
atrs Flix haba admitido en otra de sus breves lneas
que, al llegar a un hotel, siempre tena la idea de que
estara cerrado o completo, o en todo caso que por
cualquier otro motivo le impediran quedarse. Supuse
entonces que en esta ocasin Flix haba encontrado
un signo promisorio, porque gracias a su dibujo el hotel Salgado, como bastin, prometa no ser del todo
infranqueable.
[...]

También podría gustarte