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LA CUARESMA
1 IDEAS IMPORTANTES
La Cuaresma es el tiempo del ao litrgico destinado a la preparacin para la
celebracin del misterio pascual de Cristo.
La Iglesia se une todos los aos, durante los cuarenta das de la Cuaresma, al
Misterio de Jess en el desierto.
La Cuaresma debe ser un tiempo dedicado a una oracin ms intensa, a la
lectura diaria de la Palabra de Dios y a la solidaridad con los ms necesitados.
Es un tiempo para efectuar una confesin sacramental de los pecados
cometidos, a fin de participar dignamente en la Eucarista pascual.
2. CATEQUESIS
Qu es la Cuaresma.
La Cuaresma es el tiempo del ao litrgico destinado a la preparacin para la
celebracin del misterio pascual de Cristo. Comienza el mircoles de ceniza y
termina en la tarde del jueves santo, justo antes de comenzar la Misa en la
Cena del Seor. Segn el Papa San Len Magno, la Cuaresma es un retiro
colectivo de cuarenta das, durante los cuales la Iglesia, proponiendo a sus
fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la
celebracin de las solemnidades pascuales con la purificacin del corazn y
una prctica perfecta de la vida cristiana. El Catecismo de la Iglesia Catlica
retoma esta idea y la expresa de la siguiente manera: La Iglesia se une todos
los aos, durante los cuarenta das de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jess
en el desierto (n. 540).
En efecto, la duracin de cuarenta das recuerda el tiempo que pas Jess en
el desierto, preparndose para su misin de anunciar a las gentes el Evangelio
del reino de Dios. En las lecturas de los cinco domingos del tiempo de
Cuaresma, ms el domingo de Ramos, son dominantes los temas de la
conversin, de la penitencia, del pecado y del perdn de Dios al hombre. Es
por excelencia el tiempo de conversin y de penitencia del ao litrgico. Por
eso no se canta el Gloria ni el Aleluya en las misas, que se reservan para
expresar la alegra de la gran fiesta de la Pascua. Igualmente, el color litrgico
de las vestiduras sacerdotales y de los adornos del altar es el color morado,
que en la cultura occidental est asociado al duelo, a la penitencia y al
sacrificio.
El mircoles de ceniza.
La Cuaresma comienza con el mircoles de ceniza. Con este signo se quiere
transmitir al cristiano de todas las pocas dos verdades fundamentales para
toda su vida: la caducidad de la vida humana, simbolizada en el polvo y en la
ceniza, y la necesidad de la conversin interior a Cristo y a su Evangelio,
buscando la santidad.
La ceniza es en la Biblia un signo de penitencia. Recuerda una antigua
tradicin del pueblo hebreo, que cuando se saban en pecado o queran
purificarse, se cubran la cabeza de ceniza y se vestan con un saco de tela
spera. Nos lo atestigua el profeta Jeremas al decir: Vstete de saco, hija de
mi pueblo; revulcate en la ceniza. Llora como se llora por el primognito, llora
amargamente, porque de repente vendr sobre nosotros el invasor (Jer 6, 26).
El ejemplo tpico es el de Nnive ante la predicacin de Jons: Los ninivitas
creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de saco, y el rey se sent
en la ceniza (Jon 3, 5-6). Con la aceptacin de la ceniza sobre nuestras
cabezas nos reconocemos pequeos, caducos y pecadores, necesitados del
perdn y de la salvacin de Dios, pues venimos del polvo y al polvo
volveremos.
El rito de la imposicin de la ceniza es muy sencillo: el sacerdote impone la
ceniza a cuantos se acercan a recibirla, mientras dice una de estas dos
frmulas: Acurdate que eres polvo y al polvo te convertirs, o bien
Convirtete y cree en el Evangelio. Las dos frmulas se complementan, pues
la primera nos recuerda la caducidad de la vida humana, la segunda apunta a
la actitud de conversin interior, la actitud especfica de este tiempo penitencial.
Las obras de penitencia.
La Cuaresma, en contra de lo que se piensa frecuentemente, no debe ser un
tiempo triste. Al contrario, debe ser un tiempo iluminado por el deseo de
participar en el misterio pascual de Jesucristo: unidos por el bautismo y la
eucarista a su muerte, vivimos ya muertos al pecado, a la espera de resucitar
gloriosamente con l a la vida eterna.
Para avanzar por este camino de muerte al pecado y de resurreccin a una
vida nueva, la Iglesia nos propone una serie de ejercicios piadosos, que si bien
deben ser constantes en la vida del cristiano que se toma en serio su vida de
fe, deben incrementarse en estos das especiales de conversin. Por ello, la
Cuaresma debe ser un tiempo del ao dedicado a una oracin ms intensa, a
la lectura diaria de la Palabra de Dios y a la solidaridad con los ms
necesitados, entre otros ejercicios de piedad. Adems, es un tiempo en el que
se debe profundizar en la naturaleza del pecado como ofensa a Dios y a
efectuar una confesin sacramental de los pecados cometidos, para participar
dignamente de la Eucarista pascual.
3. TEXTOS DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATLICA
(versin completa)
1434 La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas.
La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la
oracin, la limosna (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversin con
relacin a s mismo, con relacin a Dios y con relacin a los dems. Junto a la
purificacin radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio
de obtener el perdn de los pecados, los esfuerzos realizados para
reconciliarse con el prjimo, las lgrimas de penitencia, la preocupacin por la
salvacin del prjimo (cf St 5,20), la intercesin de los santos y la prctica de la
caridad "que cubre multitud de pecados" (1 P 4,8).
1435 La conversin se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de
reconciliacin, la atencin a los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y
del derecho (cf Am 5,24; Is 1,17), por el reconocimiento de nuestras faltas ante
los hermanos, la correccin fraterna, la revisin de vida, el examen de
conciencia, la direccin espiritual, la aceptacin de los sufrimientos, el padecer
la persecucin a causa de la justicia. Tomar la cruz cada da y seguir a Jess
es el camino ms seguro de la penitencia (cf Lc 9,23).
1436 Eucarista y Penitencia. La conversin y la penitencia diarias encuentran
su fuente y su alimento en la Eucarista, pues en ella se hace presente el
sacrificio de Cristo que nos reconcili con Dios; por ella son alimentados y
fortificados los que viven de la vida de Cristo; "es el antdoto que nos libera de
nuestras faltas cotidianas y nos preserva de pecados mortales" (Concilio de
Trento: DS 1638).
1437 La lectura de la sagrada Escritura, la oracin de la Liturgia de las Horas y
del Padre Nuestro, todo acto sincero de culto o de piedad reaviva en nosotros
el espritu de conversin y de penitencia y contribuye al perdn de nuestros
pecados.
1438 Los tiempos y los das de penitencia a lo largo del ao litrgico (el tiempo
de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Seor) son momentos
fuertes de la prctica penitencial de la Iglesia (cf SC 109-110). Estos tiempos
son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias
penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones
voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicacin cristiana de bienes
(obras caritativas y misioneras).
4. ORACIN
Seor, fortalcenos con tu auxilio al empezar la Cuaresma, para que nos
mantengamos en espritu de conversin; que la austeridad penitencial de
estos das nos ayude en el combate cristiano contra las fuerzas del mal.
Por N.S.J. Amn.