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Demandas de la Interculturalidad

El documento discute la importancia de la interculturalidad en la sociedad. Señala que la interculturalidad significa diálogo entre culturas iguales pero distintas. Reconocer primero las diferencias culturales permite luego establecer en qué aspectos las culturas deben ser iguales, como ante la ley. La interculturalidad es fundamental para desarrollar una ciudadanía legítima en un sistema democrático que promueva la convivencia armoniosa entre culturas diversas.
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Demandas de la Interculturalidad

El documento discute la importancia de la interculturalidad en la sociedad. Señala que la interculturalidad significa diálogo entre culturas iguales pero distintas. Reconocer primero las diferencias culturales permite luego establecer en qué aspectos las culturas deben ser iguales, como ante la ley. La interculturalidad es fundamental para desarrollar una ciudadanía legítima en un sistema democrático que promueva la convivencia armoniosa entre culturas diversas.
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LAS DEMANDAS DE LA INTERCULTURALIDAD

Para nuestro pas es una enorme oportunidad el que nuestra sociedad contenga tantas
visiones distintas del mundo. El juego de intercambios culturales es fluido, al margen de las
declaraciones legales o lo polticamente correcto. Interculturalidad es el dialogo entre
iguales, que se reconocen como distintos; si esta definicin le parece contradictoria ello solo
evidencia la necesidad de un paciente anlisis para su cabal comprensin.
Si nos reconociramos como iguales amparados en la fuerza de la ley, nuestra convivencia
intercultural seria dbil porque de una u otra manera estara negndose a uno de los
interlocutores; su forma de vida, su visin de la realidad, o su modo de entender la tradicin
y la cultura, y se hara esto para favorecer una visin del mundo que ejerza dominio sobre
las otras amparada en una igualdad mal planteada. Siendo esta visin dominante la que
provee el modelo a seguir, termina sustentndose en la manipulacin del concepto de
igualdad, convirtindolo en imitacin del estereotipo imperante. En cambio, si en principio
nos reconocemos como distintos podramos dar el primer paso para establecer en qu
podemos y debemos ser iguales; ante la ley, ante el acceso a oportunidades, ante la
necesidad de ser respetados, etctera. El marco comn debe ser producto del dialogo de
culturas y no de la imposicin de marcos legales. Pero, si se presume existe o se impone
primero la igualdad, entonces no hay dialogo posible pues se niega o relega la diferencia.
Es la interculturalidad la piedra angular, el elemento faltante del que hablamos antes, con
ella se completa el esquema para desarrollar una ciudadana legtima, capaz de responder a
un sistema democrtico pensado consensuado en torno al aseguramiento de la convivencia
armoniosa. La diversidad nos hace fuertes siempre que la entendamos como una
oportunidad para construir una nacin y una identidad plural. Para autores como Walsh la
interculturalidad como concepto y prctica significa entre culturas no en el sentido de
estar limitados al contacto; sino ms bien, asumiendo un intercambio establecido desde la
equidad (Walsh, 2001). No es un simple encontrarse, por ello queremos incidir nuevamente
en la necesidad del dilogo horizontal. Pero esto ltimo no es sencillo de enunciar y tampoco
de llevar a la prctica, se requiere fortalecer la identidad cultural de los pueblos que
constituyen nuestra sociedad. El marco axiolgico nuevamente se hace fundamental para
tal propsito, la tolerancia positiva entendida como toda forma de reconocer y aceptar
aquello que no ejerce perjuicio a unos y otros, as como el respeto a toda forma de
organizacin cultural que propenda al bienestar comn y a la defensa del espacio como un
lugar apto para la vida sana, son parte de un enfoque intercultural, ello sin perjuicio de
considerar los otros valores, tambin como importantes en este planteamiento.
La interculturalidad representa, por tanto, un modo de ser, de habitar la ciudad y de
establecer compromisos con ella, constituyndose la diversidad en el alma de todo el
proceso. A este respecto expresa Zapata-Barrero (2001, 20) que ser ciudadano es
habitar la diferencia y abrirse a las fuentes de la creatividad y al proyecto tico de la
otredad. Como se puede comprobar, de esta definicin emerge un nuevo concepto de
ciudadana marcada por la inclusin y por ofrecer una igualdad diferenciada. Sin
embargo, la historia de la ciudadana produce desconsuelo, incluso el propio presente
evidencia que no todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y que, a pesar de su
tenencia, sufren discriminacin, rechazo, marginacin, convirtindose en ciudadanos
de segunda clase. Y si miramos a los inmigrantes irregulares, vemos cmo tantas veces
son considerados como seres privados de toda voz y de toda presencia.
Es conveniente superar en nuestra praxis educativa, y de nuestra propia forma de
interrelacionarnos, aquel viejo modelo eurocentrista que vinculaba el progreso como si de

un devenir histrico unidireccional se tratase, siempre tomando a Europa como referente de


civilidad o modernidad; de no dejar de lado esta forma de percibir el mundo veramos al otro
como alguien que necesita progresar para ser cabalmente igual a nosotros, de hecho su
igualdad implicara la renuncia a lo que en esencia es, ser alguien distinto. El referente
puede haber cambiado, tal vez ya no sea Europa el modelo a seguir, ahora puede ser el
turno de Estados Unidos u otro pas. En trminos de Juan Ansin: Aun cuando se flexibilizara
ese punto de vista admitiendo que el camino pudiera ser diverso, la meta final se mantena
fundamentalmente nica y corresponda a la imagen de los pases ms avanzados.
(Ansin, 2003, pg. 7). Quienes creen que este problema es parte del pasado necesitan
entrar en contacto con la forma en que interactuamos con los medios de comunicacin, la
forma como nos hemos organizado y el sentido que le hemos dado al reconocimiento del
otro.
Se ha reconocido la necesidad de que los alumnos aprendan a convivir, a aceptar al otro,
y se ha contemplado la exigencia de practicar la convivencia da a da en los centros
educativos como manifestacin de buenas prcticas. Pero por dnde se debe empezar
dicho proceso?, se debe comenzar destruyendo los prejuicios, los pensamientos y las
formas de actuar que sealan al otro como distinto y merecedor de discriminacin? Para
responder a estas preguntas los
educadores deberan realizar una valoracin de sus
..
conocimientos,
sentimientos, actitudes y formas de actuar: qu pienso del otro y desde

qu modelo educativo acto? Realizado este anlisis les resultar ms fcil incorporar la

pluralidad y la diferencia en la actividad educativa.


..
De
qu forma cree usted que puede rescatarse la diversidad cultural en nuestras aulas?
Qu acciones sugiere?

..

..

..

..
La
educacin intercultural representa un proyecto, un posicionamiento, una actitud, un
espritu y un tipo de ciudadano comprometido
con la construccin de un mundo ms

justo, esta no puede quedar reducida a la simple introduccin de contenidos, ya que


..
corremos muchos riesgos como percibir que slo determinadas reas de conocimiento

(Sociales,
Lengua y Literatura) son las propicias para desarrollarla, o limitarla a la

celebracin de das, semanas o unidades


didcticas puntuales, como el Da de la Paz,
Semana Intercultural o Unidades Didcticas sobre las comunidades nativas, por ejemplo.

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