LA TRADICIN DE A.A.
, CMO SE DESARROLL
Este folleto cuenta la historia de los problemas y el desarrollo de los principios que creemos son
indispensables para la Unidad de A.A. y su supervivencia.
En su Introduccin, Bill W. nos muestra en su forma original los "Doce Puntos para Asegurar Nuestro
Futuro".
En todas las Tradiciones, menos en la Segunda, el lenguaje original ha sido modificado o abreviado.
Existen dos artculos escritos por Bill W. relacionados con la Tradicin del Anonimato; el uno, escrito
cuando la Agrupacin contaba con 11 aos, y el otro 9 aos despus. Juntos refuerzan nuestros
conocimientos y tal vez el mximo de comprensin de las Tradiciones Undcima y Duodcima.
LA TRADICIN DE A.A., COMO SE DESARROLLO
INTRODUCCIN
Por Bill W.
(1955)
(Publicado originalmente en The A.A. Grapevine).
En qu forma podremos nosotros los a.a. conservar mejor nuestra Unidad? Este es el tema de este
folleto.
Cuando un alcohlico aplica los "Doce Pasos" de nuestro Programa de Recuperacin a su vida
personal, su desintegracin se detiene y su unificacin empieza. El Poder que ahora lo mantiene
integrado en su unidad, sobrepasa aquellas fuerzas que lo haban desgarrado.
Exactamente el mismo principio se aplica a cada Grupo de A.A. y a Alcohlicos Annimos en forma
global. Mientras los lazos que nos unan sean ms poderosos que las fuerzas que de otra manera nos
dividiran, todo estar bien. Estaremos seguros como Agrupacin; nuestra unidad esencial ser
evidente.
Si como miembro de A.A., puede cada uno rehusar el prestigio pblico y renunciar a cualquier deseo
de poder personal; si como Agrupacin insistimos en permanecer pobres, evitando as pleitos por la
propiedad y su direccin; si resueltamente declinamos las alianzas de tipo poltico, religioso o de
cualquier otra clase, evitaremos la divisin interna y la notoriedad pblica; si como Agrupacin
mantenemos una entidad espiritual preocupada slo por llevar nuestro mensaje a los que sufren, sin
esperar recompensa u honorarios, slo entonces podremos llevar a cabo en forma ms efectiva
nuestra misin.
Va volvindose cada vez ms claro que no debemos nunca aceptar ni siquiera los beneficios
temporales ms tentadores, si stos consisten en sumas apreciables de dinero, o pudieran
envolvernos en alianzas y asociaciones comprometedoras, o pudieran tentar a algunos de nosotros
para aceptar, como miembros de A.A., publicidad personal por la prensa, la televisin o la radio. La
unidad es tan vital para nosotros los a.as que no podemos arriesgamos en aquellas actitudes y
prcticas que han desmoronado en varias ocasiones otras formas de sociedad humana. Hasta ahora
hemos tenido xito, porque hemos sido diferentes. Puede ser que sigamos sindolo.
Pero la unidad de A.A. no puede preservarse automticamente a s misma. En la misma forma como
lo hacemos con la recuperacin personal, debemos siempre trabajar para mantenerla. Aqu tambin,
seguramente, necesitamos honestidad, humildad, mente abierta, generosidad y sobre todo, vigilancia.
As los que somos ms antiguos en A.A. rogamos a los nuevos que utilicen cuidadosamente la
experiencia que hemos logrado al tratar de trabajar y vivir juntos.
Quisiramos que cada a.a., adquiera tanta prevencin con respecto a las tendencias perturbadoras
que acechan contra nosotros en forma general, como tiene l mismo conciencia de aquellos defectos
personales que amenacen su propia sobriedad y paz mental Porque agrupaciones enteras se han
echado a perder anteriormente, debido a las desviaciones.
Los "Doce Puntos de la Tradicin de A.A." que aqu se reproducen son nuestro primer intento de
establecer principios slidos de la conducta del Grupo y sus relaciones pblicas. Se me pidi que,
como uno de los encauzadores de A.A., publicara estos "Puntos", junto con artculos explicativos, en
forma peridica en nuestra publicacin mensual "The A.A. Grapevine". Muchos a.a. creen ya que
estas "Doce Tradiciones" son lo suficientemente slidas para convertirse en la gua bsica y la
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proteccin de A.A. como un todo; que deberamos aplicarlas tan seriamente a nuestra vida de Grupo
como hacemos con los "Doce Pasos" de Recuperacin a nosotros mismos en forma individual.
Acerca de esto, ya habr tiempo de hablar.
Ojal nunca olvidemos que sin unidad permanente ser muy poco el alivio que podremos ofrecer a
aquellas miles de personas que han de unirse a nosotros en su bsqueda de libertad.
Nadie invent a Alcohlicos Annimos. Creci, simplemente. Los ensayos sucesivos han producido
una rica experiencia.
Poco a poco hemos ido adoptando las lecciones de aquella experiencia, primero como poltica
general, y luego como Tradicin. Este proceso contina y esperamos que nunca termine. Si nos
estancamos demasiado, la letra puede matar al espritu. Podramos tiranizamos nosotros mismos con
normas y prohibiciones; podramos imaginamos que hemos dicho la ltima palabra. Podramos an
exigirle a los alcohlicos que aceptaran nuestras rgidas ideas o permanecieran fuera. Puede ser que
nunca sofoquemos aquella clase de progreso. Todava las lecciones de nuestra experiencia tienen un
gran valor. Hemos tenido aos de experiencia con el problema de vivir y trabajar unidos. Si tenemos
xito en este cometido (y seguimos tenindolo) entonces, y slo entonces, tendremos asegurado
nuestro futuro.
Puesto que la calamidad personal ya no nos mantiene atados, el futuro de los alcohlicos annimos
se ha convertido en nuestra preocupacin ms importante: cmo conservar entre nosotros los a.a.
una unidad tan poderosa que ni la debilidad de las personas ni el esfuerzo y la lucha de estos
tiempos confusos, puedan amenazar nuestra causa comn. Sabemos que Alcohlicos Annimos
debe continuar viviendo. De otra manera, salvo contadas excepciones, nosotros y nuestros hermanos
alcohlicos de todo el mundo seguramente retornaramos al oscuro camino del olvido.
Casi cualquier a.a. puede decirnos cules son nuestros problemas de Grupo. Fundamentalmente, se
refieren a las relaciones interpersonales de los miembros del Grupo y de stos con el mundo exterior.
Envuelven las relaciones del a.a. con su Grupo, la relacin de su Grupo con Alcohlicos Annimos
como un todo, y el lugar que ocupa Alcohlicos Annimos en ese mundo llamado Sociedad Moderna,
donde toda la humanidad encuentra puerto seguro o naufraga. A este respecto es muy importante
hacer notar el problema de nuestra estructura bsica y nuestra actitud hacia aquellos temas siempre
inquietantes de liderazgo, dinero y autoridad. El futuro puede muy bien depender de cmo sentimos y
actuamos ahora respecto a hechos controvertibles, y cmo manejamos nuestras relaciones pblicas.
Nuestro destino final casi seguramente ser el resultado de lo que hoy decidamos sobre aquellos
asuntos llenos de peligro.
Llegamos a la parte crucial de nuestra exposicin y es sta: Hemos adquirido ya suficiente
experiencia como para fijar una poltica a seguir al tratar estos importantes problemas?
Podemos en este momento declarar principios generales que lleguen a convertirse en tradiciones
vitales, tradiciones arraigadas en el corazn de cada a.a. por su ntima y profunda conviccin y por la
solidaridad de sus compaeros? Este es el problema. Si bien es cierto que nuestro asombro nunca
tendr una respuesta total, estoy seguro de que hemos llegado a un punto ventajoso desde donde
vislumbramos las guas generales de un cuerpo de tradicin, el cual, Dios mediante, puede
proporcionamos una guardia efectiva contra todas las peripecias del tiempo y las circunstancias.
Actuando bajo la urgente persistencia de antiguos amigos a.a. y con la conviccin de que ahora es
posible un entendimiento y acuerdo general entre nuestros miembros, me atrever a colocar en
palabras escritas estas sugerencias para "Una Tradicin de Relaciones de Alcohlicos Annimos", o
"Doce Puntos para asegurar nuestro futuro".
Nuestra Experiencia de A.A. nos ha Enseado que:
1. Cada miembro de Alcohlicos Annimos es slo una pequea parte de un gran todo. A.A. debe
continuar su existencia, o la mayora de nosotros seguramente morir. Por consiguiente, nuestro
bienestar comn debe tener la preferencia. Pero el bienestar individual sigue inmediatamente.
(Nuestro bienestar comn debe tener la preferencia; la recuperacin personal depende de la Unidad
de A.A.)
2. Para el objetivo que nuestro Grupo se propone slo existe una autoridad fundamental, un Dios
bondadoso que puede manifestarse en la Conciencia de nuestro Grupo.
(Para el propsito de nuestro Grupo slo existe una autoridad fundamental: Un Dios amoroso que
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puede manifestarse en la Conciencia de nuestro Grupo. Nuestros Lderes no son ms que servidores
de confianza. No gobiernan).
3. Nuestra Sociedad debe incluir a todos aquellos que padecen el alcoholismo. Por tal motivo no
debemos rehusar a nadie que desee recuperarse. Ni puede la calidad de miembro de A.A. depender
de dinero o caractersticas especiales. Dos o tres alcohlicos reunidos con el propsito de la
sobriedad forman un Grupo de A.A., siempre que, como Grupo, no tengan otra afiliacin.
(El nico requisito para ser miembro de A.A. es el querer dejar de beber).
4. Con respecto a sus propios asuntos, cada Grupo de A.A. slo debe ser responsable ante la
autoridad de su propia conciencia. Pero cuando sus planes tienen relacin con otros Grupos vecinos,
stos debern ser consultados y ningn Grupo, comit regional o individuo, podr tomar cualquier
accin que pueda afectar a los a.a. considerados como un todo, sin consultar con los consejeros de la
Conferencia de Servicios Generales de A.A. En tales asuntos nuestro bienestar comn es primordial.
(Cada Grupo debe ser autnomo, excepto en asuntos que afecten a otros Grupos o a los a.a.
considerados como un todo).
5. Cada Grupo de Alcohlicos Annimos debe ser una entidad espiritual que tiene un solo propsito:
llevarle su mensaje al alcohlico que an sufre.
(Cada Grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohlico que an est sufriendo).
6. Los problemas de dinero, propiedad y autoridad pueden fcilmente desviarnos de nuestra meta
espiritual primordial. Creemos por lo tanto que cualquier propiedad considerable de uso legtimo para
A.A., debe ser una empresa manejada separadamente, dividiendo as lo material de lo espiritual. Un
Grupo de A.A. como tal, nunca debe entrar en negociaciones. Las ayudas secundarias a los a.a.,
tales como clubes u hospitales que requieran demasiada propiedad o administracin, deben
constituirse en sociedades distintas; y si es necesario, pueden ser libremente descartadas por los
Grupos. Por consiguiente, tales empresas no deben usar el nombre de A.A. Su direccin debe ser
bajo la nica responsabilidad de las personas que las financian. Para los clubes, generalmente se
prefieren administradores que son a.a. Pero tanto los hospitales como otros centros de recuperacin
deben mantenerse ajenos a A.A. y bajo supervisin mdica. Aunque un Grupo de A.A. puede
colaborar con cualquiera, tal cooperacin no debe llegar al punto de afiliacin o apoyo. Un Grupo de
A.A. no puede ligarse a nadie.
(Un Grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad
allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desven
de nuestro objetivo primordial).
7. Los Grupos de A.A. deben sostenerse totalmente a s mismos con las aportaciones voluntarias de
sus propios miembros. Creemos que cada Grupo debe alcanzar rpidamente este ideal; que solicitar
fondos pblicamente usando el nombre de Alcohlicos Annimos es sumamente peligroso, bien sea
por medio de Grupos, clubes, hospitales o agencias extraas; que es desaconsejable aceptar
grandes sumas de cualquier fuente que provengan, o contribuciones que lleven cualquier tipo de
obligacin. Vemos tambin con gran preocupacin aquellos fondos de A.A. que excedan ms all de
la reserva prudente, acumulando dinero sin ningn propsito determinado en beneficio de A.A. La
experiencia nos ha advertido muchas veces, que nada puede destruir tan seguramente nuestra
herencia espiritual como las controversias acerca de la propiedad, el dinero o el prestigio.
(Todo Grupo de A.A. debe mantenerse completamente a s mismo, negndose a recibir
contribuciones de afuera).
8. Los alcohlicos annimos deben ser siempre no profesionales. Definimos como profesionalismo la
ocupacin de alcohlicos consejeros bajo contrato o con honorarios. Pero es correcto emplear
alcohlicos cuando vayan a ejecutar servicios que podran ser tambin efectuados por no alcohlicos.
Tales servicios especiales deben ser bien remunerados. Sin embargo, nunca deberemos pagar ni
cobrar por el trabajo del "Duodcimo Paso".
(A.A. nunca tendr carcter profesional, pero nuestros Centros de Servicio pueden emplear
trabajadores especiales).
9. Cada Grupo de A.A. necesita la menor organizacin posible. El liderazgo rotatorio es lo mejor. Los
Grupos pequeos pueden elegir su secretario, los Grupos mayores su Comit rotatorio y los Grupos
de una gran rea metropolitana su Comit Central o Intergrupal, los cuales emplean frecuentemente
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secretarios de tiempo completo. Los Delegados de la Fundacin Alcohlica forman efectivamente,
nuestro Comit de A.A. de Servicios Generales. Ellos son los Custodios de nuestra Tradicin, quienes
reciben las contribuciones voluntarias de los a.a., por medio de las cuales mantenemos nuestra
Oficina de Servicios Generales en Nueva York. Ellos estn autorizados por los Grupos para manejar
nuestras relaciones pblicas generales y garantizan la integridad de nuestra publicacin peridica
"The A.A. Grapevine". Los Representantes deben motivarse en el espritu de servicio, puesto que los
verdaderos lderes de A.A. no son ms que fieles y experimentados servidores de los dems. No
tienen autoridad real de su ttulo; no gobiernan. El respeto universal es la clave para su utilidad.
(A.A. como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear Juntas o Comits de Servicio que
sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven).
10. Ningn miembro o Grupo de A.A. debe, en tal forma que implique a los a.a. expresar opiniones
acerca de asuntos ajenos a sus actividades, particularmente los de poltica, reforma alcohlica o
religin. Los Grupos de Alcohlicos Annimos no se oponen a nadie, y no pueden expresar ningn
punto de vista con respecto a tales temas.
(A.A. no tiene opinin acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca
debe mezclarse en polmicas pblicas).
11. Nuestras relaciones con el pblico en general, deben caracterizarse por el anonimato personal.
Creemos que los a.a., deben evitar los anuncios sensacionales. Nuestros nombres y fotografas como
miembros de A.A. nunca deben difundirse por radio, cine, televisin o prensa. Nuestras relaciones
pblicas deben guiarse por el principio de atraccin ms bien que el de promocin. No hay necesidad
de alabarnos a nosotros mismos. Nos parece mejor que nuestros amigos nos recomienden.
(Nuestra poltica de relaciones pblicas se basa ms bien en la atraccin que en la promocin;
necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine).
12. Finalmente, nosotros los alcohlicos annimos creemos que el principio del anonimato tiene un
inmenso significado espiritual. Nos recuerda que debemos darle ms importancia a los principios que
a las personas; que debemos practicar una humildad genuina. Esto, con el fin de que nuestros
grandes beneficios nunca nos perviertan; de que podamos vivir siempre en agradecida contemplacin
de Aquel que preside sobre todos nosotros.
(El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordndonos siempre anteponer
los principios a las personalidades).
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LLEGAR A.A. A TENER UN GOBIERNO PERSONAL?
(1947)
Publicado originalmente en The A.A. Grapevine.
Hoy, la 9a Tradicin dice: "Los a.a. como tales, nunca deben organizarse; pero pueden
crear juntas de servicios o comits directamente responsables ante aquellos a quienes
sirven".
La respuesta a esta pregunta es casi seguramente "No". Es el rotundo veredicto de nuestra
experiencia.
Para comenzar, cada miembro de A.A. ha sido un individuo que, a causa de su alcoholismo, raras
veces ha podido gobernarse a s mismo. No pudo ningn otro ser humano gobernar la obsesin del
alcohlico por la bebida, ni su tendencia a conformar todas las cosas de acuerdo con sus propios
deseos. En innumerables ocasiones, las familias, los amigos, los patrones, los mdicos, los clrigos y
hasta los jueces, han tratado, cada cual a su manera, de disciplinar a los alcohlicos. Y casi sin
excepcin, al intentar persuadirlos, el fracaso ha sido completo. Sin embargo, los alcohlicos si
pueden ser orientados y alentados. Entrando a A.A. podemos, y gustosamente lo hacemos, rendirnos
a la voluntad de Dios. No es de extraar entonces que la nica autoridad reconocida por A.A. sea un
Principio Espiritual. Nunca es una autoridad personal.
Nuestro irrazonable individualismo (egocentrismo, si se quiere) fue, por supuesto, la razn primordial
por la cual fracasamos en la vida y nos entregamos al alcohol. Cuando no podamos obligar a los
dems a que se comportaran de acuerdo con nuestros planes y deseos, entonces bebamos. Cuando
los dems trataban de aconsejamos, bebamos tambin. Aunque ahora estamos sobrios, todava nos
quedan tremendas consecuencias de aquellos rasgos de carcter que nos hacan resistir a cualquier
autoridad. All probablemente pueda encontrarse el motivo de la ausencia de gobierno personal en
A.A.: no hay cuotas, no hay contribuciones, no hay normas ni reglamentos, no pedimos a los
alcohlicos annimos que obren de conformidad con los principios de A.A., nadie puede ejercer
autoridad sobre los dems. Aunque no es una virtud capital, nuestra repugnancia a la obediencia nos
garantiza perfectamente la libertad de cualquier tipo de dominacin personal.
An ms, es un hecho que la mayora de nosotros seguimos en nuestras vidas privadas los "Doce
Pasos sugeridos, para la Recuperacin". Pero lo hacemos con entera libertad de eleccin. Hemos
preferido la recuperacin a la muerte. Entonces poco a poco, vamos percibiendo que la base
espiritual de la vida es lo mejor para nosotros. Nos amoldamos porque queremos hacerlo.
En la misma forma, la mayor parte de los Grupos de A.A. siguen gustosamente los Doce Puntos de
Tradicin para asegurar nuestro futuro (Las Doce Tradiciones). Los Grupos desean evitar las
polmicas en asuntos ajenos a su objetivo, como son la poltica, el reformismo o la religin; se aferran
a su nica finalidad de ayudar a la recuperacin de los alcohlicos; van incrementando su confianza
en el automantenimiento antes que en la caridad ajena. Insisten cada vez ms en la modestia y el
anonimato para sus relaciones pblicas. Los Grupos siguen estos principios tradicionales por la
misma razn que el individuo aplica los "Doce Pasos". Porque saben que se desintegraran si no los
siguen, y ven que la fidelidad a nuestra Tradicin y experiencia, es la base para una vida de Grupo
ms feliz y efectiva.
Por ninguna parte de A.A. puede verse constituida una autoridad humana que pueda obligar a los
Grupos a ejecutar algo. Algunos Grupos de A.A., por ejemplo, eligen sus propios lderes. Pero al ser
nombrados, cada lder pronto descubre que aunque puede guiar a los dems con el ejemplo y la
persuasin, nunca debe mandar, porque lo destituyen en la prxima eleccin.
La mayora de los Grupos de A.A. ni siquiera escogen lderes. Prefieren que sus asuntos sean
manejados por comits rotatorios. Estos comits son invariablemente vistos como servidores, ya que
no estn autorizados ms que para servir, nunca para mandar. Cada comit lleva a cabo lo que cree
que pueda ser la voluntad del Grupo. Y no ms. Aunque inicialmente los comits de A.A. trataron de
disciplinar a los miembros rebeldes y en ocasiones inventaron severas normas y reglamentos y a
veces trataron de juzgar la moral de las otras personas, no s de ningn caso en que estos esfuerzos
hayan ocasionado un efecto permanente, excepto tal vez en la eleccin de un nuevo comit.
Seguramente yo puedo hacer estas afirmaciones con la mayor confianza. Porque en algunas
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ocasiones yo mismo he tratado de gobernar a los a.a. Y cuantas veces lo he intentado he sido
estruendosamente derrotado.
Despus de haber luchado durante aos por dirigir el movimiento de A.A. tuve que rendirme;
simplemente no me fue posible. Las tentativas de imponer a mano fuerte mi autoridad personal,
siempre originaron confusin y resistencia. Si tomaba partido en una controversia, era citado
alegremente por algunos, mientras los otros murmuraban: Y quin se est creyendo este dictador?
Si criticaba alguna decisin, reciba inmediatamente el doble de crtica en mi contra. El poder
personal siempre me fall. Puedo ver sonrer a mis viejos amigos de A.A. Ellos recuerdan aquellos
tiempos en que se sintieron llamados tambin "a salvar el movimiento" de algo o de alguien. Pero ya
se acabaron aquellos das de farisesmo. Por tal motivo las mximas "Tmelo con calma" y "Vive y
deja vivir" han adquirido su profundo significado para ellos y para m. De esta manera cada uno de
nosotros aprende que en A.A. a lo mximo que se puede aspirar es a servirles a los dems.
Aqu en la Oficina General de Nueva York sabemos muy bien que solamente podemos suministrar
ciertos servicios indispensables: podemos dar informacin y repartir literatura; podemos decir lo que
piensa la mayora de los a.a. respecto a nuestros problemas comunes; podemos ayudar a los Grupos
que se inician, aconsejndolos si lo solicitan; podemos vigilar las relaciones pblicas generales de
A.A. y, a veces, a solucionar las dificultades que se presentan. Igualmente, los editores de nuestra
publicacin mensual "The A.A. Grapevine" se consideran a s mismos como el reflejo de la vida y el
pensamiento corriente de A.A. sirviendo solamente como tales, nunca pueden gobernar o hacer
propaganda. En la misma forma, los Custodios de la Fundacin Alcohlica (nuestro Comit de
Servicios Generales) saben que no son sino simples custodios que garantizan la efectividad de la
Oficina de Servicios Generales, "The A.A. Grapevine", y que son los depositarios de nuestros fondos
comunes y nuestras Tradiciones, es decir, simples guardianes.
Puede verse claramente que an aqu en el mismo centro de A.A. slo puede existir un ncleo de
servidores (custodios, editores, secretarios, etc.), cada uno con funciones especiales muy
importantes, pero ninguno con autoridad para gobernar a los alcohlicos annimos.
No tengo la menor duda de que los centros de servicio internacionales, nacionales, de rea
metropolitana y locales, sern suficientes para el futuro. Mientras podamos evitar una amenazadora
acumulacin de riquezas o la formacin de algn gobierno personal en tales centros, iremos por buen
camino. Aunque la riqueza y la autoridad constituyen la base de muchas y muy nobles instituciones,
nosotros los a.a. sabemos perfectamente que esas cosas no son para nosotros. Nuestra propia
experiencia nos ha enseado que lo que es alimento para unos puede ser un trgico veneno para
otros.
No fuera mejor para nosotros si continuramos apegados a los ideales de fraternidad de los
primeros Franciscanos? Tratemos todos en A.A., custodios, editores, secretarios, conserjes,
cocineros o simples miembros, de recordar siempre la escasa importancia que tienen el dinero y la
autoridad, comparados con la gran importancia de nuestra hermandad, el amor y el servicio.
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