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Torrado Susana

El documento resume el trabajo de la socióloga argentina Susana Torrado sobre los modelos de acumulación y la estratificación social en Argentina desde 1945 hasta 1983. Explica que Torrado analizó cómo el país pasó de una economía agroexportadora a una economía industrializadora por sustitución de importaciones después de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Esto generó una gran migración interna a Buenos Aires y movilidad social ascendente. Desde 1958 hasta la década de 1970 hubo un fuerte desarrollo de la industria pesada

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El documento resume el trabajo de la socióloga argentina Susana Torrado sobre los modelos de acumulación y la estratificación social en Argentina desde 1945 hasta 1983. Explica que Torrado analizó cómo el país pasó de una economía agroexportadora a una economía industrializadora por sustitución de importaciones después de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Esto generó una gran migración interna a Buenos Aires y movilidad social ascendente. Desde 1958 hasta la década de 1970 hubo un fuerte desarrollo de la industria pesada

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TRABAJO SOBRE SOCIOLOGIA: SUSANA TORRADO Y SUS MODELOS DE ACUMULACIN, SU LIBRO: "ESTRUCTURA

SOCIAL DE LA ARGENTINA: 1945 - 1983"


Dra. Susana Torrado
Susana Torrado es Licenciada en Sociologa y Dra. en Demografa. Sociloga argentina, se desempea en la ctedra
de Demografa Social, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

ESTRATIFICACIN SOCIAL EN LA ARGENTINA.


Argentina, a fines del siglo XIX de acuerdo al modelo de pas de la Generacin del 80, agroexportador de materias
primas y alimentos de zona subtropical, e importador de bienes industriales manufacturados, fue una sociedad de
rpidos cambios y notables avances. As, se construyeron las vas frreas ms extensas de Amrica Latina con 11.000
Km., se establece la industria frigorfica y se constituye, merced a una poltica deliberada y expresada adems de la
Constitucin Nacional en la Ley Avellaneda, en la principal receptora de inmigracin europea despus de los
E.E.U.U., con un aporte de 3.250.000 inmigrantes italianos, espaoles, sirio libaneses, alemanes, franceses,
ucranianos, polacos y judos que provenan de Espaa y otros pases europeos, ingreso que se dio entre 1870 y 1930,
con una reanudacin breve entre 1945 a 1950.. Por otra parte, la educacin pblica, con la Ley 1420 de educacin
primaria gratuita y obligatoria por inspiracin de Sarmiento, se produjeron transformaciones estructurales y de
movilidad social y generacional significativas por su intensidad y con fuerte impronta en la Cultura Nacional. El
puerto de Buenos Aires era el eje de se modelo y la pampa hmeda su escenario ms importante.
Sobre los aos treinta del siglo XX este proceso va a cambiar radicalmente. En efecto, la gran depresin internacional
primero, y luego la segunda guerra mundial, le impidieron al pas exportar y recibir importaciones industriales y
manufactureras. Lo que oblig al proceso conocido como de sustitucin de importaciones. Esto hizo que las
industrias crecieran en Buenos Aires y su entorno de un modo rpido y aumentara la oferta de trabajo industrial, con
ello el crecimiento del sindicalismo organizado y su proyeccin poltica. Este cambio que implic la construccin de la
industria liviana y el nuevo proceso exportador primario despus de 1946, trajo consigo el proceso de migracin
interna desde el interior a Buenos Aires y de movilidad social y movilizacin poltica de gran significacin, segn lo
explica Gino Germani. En efecto, los peones rurales del interior pasan a ser obreros industriales en Buenos. Aires. Y
los hijos de los inmigrantes se convierten en profesionales, lo que implic una movilidad ascendente masiva. La
distribucin del ingreso, privilegi a los sectores medios y obreros significativamente. Despus de la cada de Pern
en l955, se consolida un proceso que haba comenzado con el Segundo Plan Quinquenal con mejor perspectiva a
partir de 1958: la construccin de la industria pesada.
Desde 1958 a 1962 tuvo un salto notable el volumen de la produccin de acero y sus derivados, se sentaron las bases
de la industria petroqumica y los combustibles derivados del petrleo merced al autoabastecimiento petrolero de
sa etapa. De igual manera se consolid la industria automotriz nacional, una de las ms importantes de Amrica
Latina en aquellos aos. Esta integracin vertical de la produccin del pas se va a complementar con la integracin
horizontal irradindose a las economas regionales, con el plan de pavimentacin de carreteras e instalacin de
aeropuertos en el interior del pas. Fue el ltimo intento serio (con una estrategia clara) de modificar el modelo de la
generacin del 80. Esta tendencia se va a continuar con breves lapsos de interrupcin por gobiernos de facto,
hasta mediados de la dcada del setenta.
Al iniciarse el proceso militar de 1976, se va a comenzar un proceso de desindustrializacin de la Argentina que no va
a tener fin hasta hace poco tiempo. Lo que gener un proceso de movilidad descendente, con la apertura de la
importacin indiscriminada de productos del exterior vendidos a precios de dumping es decir precios inferiores a
su valor- con sub-facturacin local, que produjo el desmantelamiento de decenas de miles de puestos de trabajo. En
la dcada del 90 se acentu ste proceso hasta niveles nunca vistos por su volumen, que incluy la incorrecta
modalidad de empresas del estado como Y.P.F., la Aerolnea de bandera, los telfonos, el gas, los ferrocarriles,

aeropuertos etc. que generaron decenas de miles de despidos. Adems, por qu la estabilidad monetaria y el
crecimiento de ciertos sectores concentrados de la economa y las finanzas no se tradujo en mayor ocupacin y
desde 1998 la recesin se fue acentuando hasta niveles nunca registrados en el pasado?
Hoy, despus de la cesacin de pagos (conocido como el default), la devaluacin de principios del 2002, la
pesificacin asimtrica y la afectacin al derecho de propiedad del corralito primero y el corraln despus, la
cada del producto bruto interno en se perodo es fuerte (ms de 18 puntos) y hay una cierta sustitucin de
importaciones de sectores de la industria que implican reactivacin de la industria y el agro. Entre tanto el 57% de la
poblacin estuvo debajo de los lmites de pobreza, y aunque se porcentaje haya disminuido algunos puntos se
mantiene prximo al 50%. La desocupacin en tanto lleg al 23% y luego una tendencia a la baja, con planes sociales
paliativos y una subocupacin que an es muy importante. De modo que la movilidad descendente de los sectores
medios y bajos de la estratificacin social fue generalizada. Existen estudios que revelan claramente este proceso,
entre ellos el realizado por la investigadora Susana Torrado, por el encuestador Artemio Lpez, el Plan Fnix de la
U.B.A. y otros igualmente importantes. Todos revelan cada de los ingresos y nivel de vida de la poblacin
igualmente importantes, que se traducen en movilidad descendente. Son estudios sobre la base de datos del INDEC.
La clase media, otrora orgullo de la Argentina en Amrica Latina, es la que ms ha sufrido el empobrecimiento y la
cada de sus niveles de vida y de trabajo. De igual modo el sector obrero sindicalizado, hoy est en gran medida
desocupado o tan slo tienen trabajo informal, algn beneficio del Plan Jefes de Hogares que implican $150, por
debajo de la lnea de indigencia.. Tales datos muestran que los cambios negativos producidos han redefinido el
mapa social de la Argentina. Se imponen, en consecuencia cambios profundos en la poltica y la economa del pas
para revertir sas tendencias.
Cmo revertir?
Los aludidos cambios tienen que apuntar a ocupar la capacidad instalada ociosa de nuestra industria, que hoy tiene
gran parte de sa capacidad sin producir. A re-impulsar nuestras economas regionales hoy an en recesin en
muchos sectores. A suministrar capital de trabajo a las pequeas y medianas empresas industriales, que son fuente
fundamental de ocupacin de mano de obra y motor del desarrollo productivo, como lo demuestra la experiencia
comparada de otros pases. Instrumentos como el crdito, la reforma impositiva y una poltica arancelaria adecuada
con un sesgo exportador con valor agregado, son fuentes de generacin de empleo de indudable impacto social. Se
trata pues de un verdadero Plan de Desarrollo Sustentable a cuyo servicio deben estar los instrumentos financieros y
monetarios. En se aspecto el cierre del canje de deuda con los acreedores privados, por cierto positivo, es
condicin necesaria pero no suficiente.
Ese desarrollo productivo de transformacin y de generacin de riquezas debe estar orientado a la dimensin social
y humana que se traduzcan en mayor ocupacin, mejoramiento de los niveles de educacin y formacin especfica.
A su vez una marcada determinacin de redistribuir ingresos, har posible revertir la movilidad descendente y
retomar el camino que hizo en el pasado de la Argentina un pas prspero, con nuevas expectativas para las
generaciones presentes y futuras.
Estructurada en cuatro partes ("Parmetros polticos y econmicos", "Efectos sobre la evolucin demogrfica",
"Efectos sobre el bienestar social" y "Una mirada de conjunto"), contiene los trabajos de treces investigadores que
han abordado cuestiones como la exclusin y la vulnerabilidad social desde perspectivas dispares como la
nupcialidad y la organizacin familiar, las transformaciones del mercado de trabajo, la comida en el marco del ajuste,
las desigualdades educativas y el funcionamiento del sistema de salud, entre muchas otras temticas.
En el texto que abre el libro, "Modelos de acumulacin, regmenes de gobierno y estructura social", seala que el
modelo aperturista instaurado por la ltima dictadura signific el desmantelamiento del modelo industrialista que
imper en la Argentina en las dcadas previas. Pero los gobiernos democrticos que se sucedieron a partir de 1983
no lograron desarticular las polticas de ajuste que arrasaron con los niveles de bienestar. Puede pensarse a los
gobiernos post dictadura como funcionales a la perduracin de estrategias econmicas recesivas?

No usara la expresin funcional, porque no creo que ninguno de los gobiernos haya tenido la intencin de ser
funcional a ese modelo, aunque de hecho s hayan sido una continuacin. Y, en algunos momentos, incluso una
intensificacin del modelo que tiene a la dictadura como referente ms claro e inmediato. En este libro hemos
corroborado la hiptesis de que el lapso que va de 1976 a 2002 tiene un rgimen o modelo de acumulacin desde el
punto de vista de las polticas econmicas que es muy similar en todas las etapas, aunque internamente est
diferenciado por regmenes de gobierno completamente distintos, tales como la dictadura militar del 76 al 83, y
despus del 83 hasta el 2002 con gobiernos democrticos, pero tan dismiles como los de Ral Alfonsn en los 80, el
de Carlos Menem en los 90 y los tres ltimos aos con el de la Alianza.
Existen muchsimos trabajos en la Argentina respecto al rgimen de ajuste, pero mayoritariamente estn
concentrados en los aspectos econmicos y muy pocos abordan lo que tiene que ver con una visin de conjunto de
los efectos sociales del mismo. La idea de este libro ha sido mostrar la heterogeneidad y homogeneidad de los
distintos regmenes de gobierno dentro del lapso estudiado. Pero retomando la pregunta inicial, creo que no ha
habido una deliberacin en esa continuidad.
Ni siquiera durante el neoliberalismo que rigi en los 90?
Sin lugar a dudas la dcada menemista, desde el punto de vista de la prdida del bienestar social derivado de las
polticas de corte liberal, supone efectos sociales an ms graves que los que impuso Martnez de Hoz. Pero
entiendo esto como una voluntad ideolgica de inscribirse en el proceso de globalizacin neoliberal mundial y no
tanto como la vocacin por ser funcionales al modelo implementado por la ltima dictadura. Los gobiernos de Videla
y Menem tuvieron ms suerte, no as los de Alfonsn y la Alianza que no encontraron el modo de salir de la lgica
impuesta desde 1976.
Usted seala que el modelo industrialista del primer gobierno de Pern fue incluyente, porque contempl una
mayor distribucin de la riqueza en los sectores ms postergados, pero no tuvo un cariz modernizador. Qu
elementos demuestran esa carencia?
Esta afirmacin est dada por el anlisis que hice de la estructura social de la Argentina entre 1945 y 1983, en
relacin al volumen y la composicin de las clases y de la movilidad social. A partir de 1945, en el modelo del primer
justicialismo, claramente hay una poltica social de mejoramiento del bienestar de los sectores populares, pero en lo
que hace a la estructura social, en trminos del volumen y movilidad de las clases, no hubo grandes cambios. Esas
modificaciones ocurrieron ms intensamente durante el perodo del modelo desarrollista, que va a desplegarse
entre 1958 y 1972. No es posible decir que no haya cambiado nada, pero el del justicialismo no fue un modelo
transformador en ese aspecto: uno de los indicadores de modernizacin que suele tomarse para el anlisis de la
estructura social es el incremento de las clases medias asalariadas (tcnicos y profesionales de insercin estable, con
trabajo en blanco y pleno) y ste no ha sido uno de las rasgos caractersticos del primer peronismo, cosa que s es
ms notable en el desarrollismo por las modificaciones que introdujo en la produccin industrial. La sustitucin de
bienes intermedios y bienes de capital trajo una renovacin interna de las plantas mucho mayor que la que se haba
dado en el perodo que va de 1945 a 1955, centrado en una industrializacin sustitutiva basada en el incremento de
la demanda de bienes de consumo masivo en el mercado interno.

Tambin seala una continuidad entre el modelo desarrollista (1958-1972) y el aperturista que comienza a regir en
1976. Dnde encuentra la evidencia del nexo entre un modelo y otro?

El elemento ms claro de esa continuidad es la aparicin de lo que se denomina trabajadores marginales y trabajo en
negro, es decir la modificacin de los mercados de trabajo en el sentido de una mayor informalidad y no inclusin de

algunos sectores de la poblacin. Por supuesto, no en los trminos cuantitativos que se van a dar durante el
gobierno militar a partir de 1976, y todava ms acentuadamente durante la dcada del 90, pero ya se encuentran
algunos de esos elementos a partir del modelo que comienza en 1958, como resultado de un proceso muy grande de
concentracin de la riqueza y concentracin de la produccin sobre todo la industrial lo que implic que ciertos
sectores quedaran al margen, sin poder incluirse como s haba sucedido con el justicialismo con la integracin al
esquema productivo de los sectores populares.

Es posible tener hoy una idea de los niveles de estratificacin de la sociedad argentina?

No existe todava una respuesta a esta pregunta. Estoy justamente ahora trabajando en ese tema, tratando de
actualizar mi estudio sobre las clases medias, temtica sobre la que han aparecido muchos libros en los ltimos aos
que, a mi juicio, no consideran las determinantes econmicas y polticas de la evolucin y composicin de los
estratos medios argentinos. Es hoy uno de los ejes centrales de discusin dentro de los partidos polticos, respecto
de la orientacin de esa clase en el futuro poltico inmediato. Estoy tratando de reconstruir esa trayectoria, desde
finales del siglo XIX hasta el 2002, lo cual no es fcil porque hay que hacerlo con censos de poblacin. Cuando
cambian severamente las formas en que se captan los datos censales, se vuelve muy difcil poder trazar una
continuidad histrica.

Existen algunos indicadores ms relevantes que otros a la hora de mensurar el costo social de los modelos de
ajuste?

El ms conocido de todos es la incidencia de la pobreza, que gravit de manera descomunal en la dcada del 90.
Pero esto depende fundamentalmente del funcionamiento del mercado de trabajo y, obviamente, tambin de la
orientacin de las polticas pblicas: es decir, con qu paliativos cuenta el Estado cuando desorganiza de tal manera
el mercado de trabajo que se produce una desocupacin enorme (y desconocida) como ha ocurrido en la Argentina,
y hay una disminucin del salario real y una regresin en la distribucin del ingreso como sucedi durante el perodo
del auge neoliberal.

Es el indicador ms elocuente, pero existen otros menos conocidos que tambin ayudan a comprender el estado de
situacin. Por ejemplo, uno muy til es el que mide el retraso de los nios en la escuela primaria. Si uno analiza el
porcentaje de nios de 6 a 14 aos que estn retrasados respecto a su edad en el grado escolar, ese es un indicador
que discrimina acaso con mayor claridad que una evaluacin del conjunto de la poblacin. De todos modos, es
necesario utilizar una batera muy grande de indicadores para trazar el mapa del ajuste.

El arribo del gobierno kirchnerista supuso una ruptura o una continuidad en relacin a las polticas de ajuste
vigentes durante las ltimas tres dcadas?

El lapso temporal que abarcan los estudios de este libro termina en 2002 porque a partir de 2003 se modifica
sustancialmente la tendencia de muchos de los indicadores. Esto no quiere decir que cambi radicalmente la

sociedad, pero s es evidente que la desocupacin, por ejemplo, deja de aumentar. La pobreza tambin deja de
aumentar.
Cambia la tendencia y en ese sentido, podemos considerar al gobierno de Nstor Kirchner como una bisagra. No
puedo decir taxativamente cunto cambi la sociedad desde el 2003 hasta el 2010 con respecto al modelo de ajuste
que sign las dcadas anteriores, porque esto recin vamos a poder empezar a mensurarlo cuando se tengan los
datos del censo nacional que se va a realizar en octubre.
Por qu valora como relevante la relacin existente entre las polticas de ajuste y los ndices de nupcialidad?
Una de las dimensiones sociales que fue ms afectada durante el perodo de ajuste fue la organizacin familiar. Esa
organizacin depende fundamentalmente de dos comportamientos: la nupcialidad, es decir, el proceso de formacin
y disolucin de las uniones, y la fecundidad, cuntos hijos y cundo se los tiene. Estas dos dimensiones del
comportamiento social cambiaron muchsimo en los ltimos cuarenta aos.
Por ejemplo, subieron de una manera espectacular las uniones consensuales desplazando a las legales, es decir, que
las relaciones pasan mayoritariamente por la cohabitacin de prueba. Las parejas no se casan y pasan a vivir juntas,
a modo de testear si la coexistencia es posible, pero dejan de ser de prueba para volverse estables sin pasar por el
registro civil. Pero tambin incide el divorcio, o el hecho de que con el ajuste se dificultara el acceso a la vivienda, lo
que indujo el crecimiento de las familias ocultas, que se las denomina as porque las estadsticas no las captan (viven
con familiares, con progenitores).
Hubo tambin una disminucin de la natalidad, sobre todo en los sectores en los que histricamente era ms
elevada. En resumen, los cambios en la organizacin familiar tienen que ver con el ajuste pero tambin coincide con
cambios culturales muy notables que vienen de los pases occidentales y de los que la Argentina, sobre todo en el
rea metropolitana, siempre se ha hecho eco con una dcada de retraso.
Hasta dnde es posible sostener un rgimen de acumulacin que implica que grandes sectores de la poblacin
subsistan en pobreza y exclusin?
No se percibe en la sociedad argentina corrientes revolucionarias que permitan pensar un cambio en lo que hace al
modelo de acumulacin. S es viable pensar que pueden darse cambios parciales. La Asignacin Universal por Hijo es
un cambio importantsimo. La aprobacin del matrimonio gay es otro aspecto relevante de un cambio que, en lo
inmediato no se lo percibe como trascendente, pero que lo es porque modifica el clima cultural en el que se discuten
los problemas que afectan a la sociedad argentina. Esos cambios, ya sean polticos, sociales o culturales, son
parciales y, por lo tanto, viables. Un cambio revolucionario que solucione de una vez la inclusin de los numerosos
excluidos, no lo percibo como muy probable, aunque me puedo equivocar.

Ajuste y cohesin social


ARGENTINA: EL MODELO PARA NO SEGUIR
Susana Torrado*
1. Introduccin
Estas reflexiones buscan responder a la pregunta qu nos pas a los argentinos? desde la perspectiva del bienestar
social.
Para ello adoptaremos una perspectiva histrica mostrando las conexiones que existen entre los modelos de
acumulacin econmica, la reproduccin de la poblacin -en especial de la fuerza de trabajo (FT)- y los modos de
intervencin del Estado.
Voy a distinguir los siguientes modelos cuyas caractersticas, por razones de espacio, dar por conocidas:
agroexportador (1870-1930); industrializadores [justicialista (1945-1955) y desarrollista (1958-1972); aperturista
(1976-2002). Tratar en cada momento de situar la Argentina -pas perifrico- respecto a los pases centrales,
principalmente Europa.

2. Marco conceptual
En la reproduccin de la FT intervienen diversos mecanismos, de los cuales aqu slo voy a retener dos: a) los
utilizados para sufragar el costo de la reproduccin; b) los que aseguran el disciplinamiento social que es soporte de
la acumulacin y la reproduccin. La reproduccin de la FT tiene tres componentes: la reconstitucin cotidiana de la
capacidad de trabajo (pagada con el salario directo); el mantenimiento del trabajador en inactividad (enfermedad,
vejez); su reemplazo generacional (estos dos ltimos pagados con el salario indirecto).

3. Modelo agroexportador

3.1 Pases centrales


En Europa, el proceso de industrializacin iniciado a fines del siglo XVIII indujo un gran pauperismo urbano. En la
visin de las elites dominantes, este pauperismo se defina no slo por carencias materiales sino tambin por
carencias morales. El peligro no resida tanto en la amenaza contra la seguridad pblica, cuanto en la
desocializacin del proletariado industrial respecto a la sociedad emergente. Esta situacin plante varios
interrogantes: Cmo integrar disciplinadamente las masas desafiliadas de su antigua condicin? Qu hacer frente
al desamparo de los trabajadores y frente a otros sntomas concomitantes de disociacin social (nacimientos
ilegtimos, nios abandonados, infanticidios, vagabundeo, masas hambrientas, mortalidad galopante)?
La respuesta fue la delegacin de las acciones pertinentes en instituciones filantrpicas financiadas total o
parcialmente por el Estado: su objetivo era organizar los servicios colectivos y difundir las tcnicas de bienestar y de
gestin social indispensables para la reproduccin. Estas medidas estaban encaminadas a establecer un poder
tutelar sobre los pobres, que asegurara funciones de beneficencia sin la intervencin del Estado. Porque la ideafuerza de las elites liberales era evitar que el socorro social se constituyera en una cuestin de derecho, ya que
admitir el derecho a la asistencia (ms tarde, el derecho al trabajo) supona abolir la propiedad privada.

Tutela y Patronato fueron entonces las ideas rectoras de un plan de gobernabilidad de las clases inferiores; una
forma de reestructurar el mundo del trabajo a travs de un sistema de obligaciones morales; una respuesta a la vez
poltica y no estatal a la cuestin social. En suma, una poltica social sin Estado.
3.2 Argentina (1870-1930)
En la Argentina agroexportadora, la masiva llegada de inmigrantes -la mayor parte de los cuales proceda de zonas
rurales-, as como su prioritaria radicacin en las grandes urbes de la regin pampeana, se tradujo en una situacin
que, sino en sus causas, s en sus manifestaciones, es asimilable a aquella experiencia europea. El liberalismo
entonces gobernante se encontr frente a una doble amenaza: a) el aumento del pauperismo urbano, que
reclamaba del Estado una mayor asistencia so pena de poner en peligro la propia reproduccin poblacional; b) la
visibilidad de las desigualdades sociales, que poda impedir organizar en forma disciplinada la insercin social y
laboral de las nuevas clases populares. Como en Europa, ambas amenazas se resuman en una sola cuestin: cmo
asegurar la reproduccin y el disciplinamiento social -base de la integracin social- desligando al Estado de cualquier
responsabilidad?
En nuestro pas se desarrollaron tres vertientes del movimiento filantrpico: el asistencialismo moralizador
(focalizado en la virtud del ahorro); la intervencin mdico-higienista (control de la salud); el patronato o tutela de la
infancia (reglamentacin de la patria potestad). Surgi, entonces, una multitud de asociaciones -pblicas y privadas,
confesionales y no confesionales- cuyo objetivo explcito o implcito fue el de encuadrar a las mujeres y los nios (es
decir, a las familias) de los sectores populares urbanos en rgidas pautas de conducta compatibles con la necesidad
de crear los individuos aptos para el trabajo subordinado y para la aceptacin del orden normativo vigente que
requera la sociedad argentina.
Por entonces, en la ciudad de Buenos Aires se clasificaba a los pobres en dos categoras: a) los pobres de
solemnidad, cuya condicin deba comprobarse mediante un certificado policial que les otorgaba el derecho a la
caridad institucional; b) los pobres de segunda categora, que no estaban registrados y, por lo tanto, no eran
reconocidos como candidatos a la asistencia social. La accin filantrpica se centr en la primera categora.
Esta poltica fue exitosa visto que, al finalizar la etapa agroexportadora, se haban alcanzado en el pas casi todas las
metas perseguidas: arraigar, uniformar e integrar la enorme y heterognea masa de los recin llegados, afianzando
al mismo tiempo -con excepcin de las prcticas limitativas del nmero de hijos-, el ideal de familia cristiana
enraizado en las capas medias capitalinas anteriores al aluvin extranjero.

4. El Estado de bienestar (EB)

4.1 Pases centrales


Ahora bien, en Europa, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, el avance de la industrializacin generaliz la relacin
salarial. Paralelamente, el desarrollo de las organizaciones obreras y de los partidos clasistas, el sufragio universal
que conceda ciudadana poltica a la clase obrera, la necesidad de preservar un nivel de paz social compatible con la
acumulacin, llevaron a que las clases dominantes aceptaran una redefinicin de la cuestin social, que implic una
redefinicin del papel del Estado.
Si bien continuaron recusando el derecho al trabajo, aban-donaron progresivamente la filantropa como gua de la
asistencia social, dando lugar a un debate en torno al siguiente interrogante: cmo proteger al ciudadano y a su
familia sin socializar los derechos? O sea cmo implicar al Estado en la cuestin social?
La respuesta pas por la reformulacin del vnculo social en la sociedad moderna: sta ya no se piensa como la suma
de individuos aislados, sino como un conjunto de ciudadanos desiguales pero interdependientes que se prestan

ayuda recproca. Por lo tanto, una sociedad democrtica puede legtimamente no ser igualitaria, siempre y cuando
los menos pudientes queden libres de tutelas. De aqu a que se aceptara que el Estado poda cumplir una funcin
reguladora de los intereses de las distintas clases sociales slo haba un paso. Este se dio cuando se convino que las
retenciones obligatorias y la redistribucin de bienes no representan atenta-dos contra la propiedad privada, sino
pagos que cada ciudadano otorga en derecho por los servicios que recibe del resto. Surgi as la idea de justicia
social: el Estado poda y deba intervenir para que, a pesar de las desigualdades, se lograra una mnima cohesin
social. Estaban dadas las condiciones para que se instalara la nocin de seguridad social obligatoria.
Lo ms importante del seguro obligatorio es que supuso el advenimiento de un nuevo tipo de propiedad, no ya
patrimonial sino basada en una prerrogativa transferible inherente a la condicin de asalariado. El salario dej de ser
la retribucin calculada con exactitud para asegurar la reproduccin cotidiana del trabajador y su familia. Pas a
incluir tambin partes sustanciales del salario indirecto: previsin contra los accidentes, la enfermedad, la vejez, la
muerte; derecho a educarse, a consumir, a gozar del ocio. Este hecho tuvo consecuencias trascendentales para los
sectores populares, cuyas familias, si no eran beneficiadas por la transferencia patrimonial, eran protegidas por la
transferencia de derechos en las situaciones de incertidumbre. El seguro obligatorio fungi as como el mecanismo
disciplinador por excelencia de la sociedad salarial y del EB.

4.2 Argentina (1945-1972)


En Argentina, el desarrollo del EB emerge en la dcada de 1940, cuando la industrializacin sustitutiva generaliz la
relacin salarial en forma semejante a los pases centrales. Los modelos justicialista y desarrollista tuvieron varios
rasgos comunes en lo que concierne a la forma de sufragar el costo de la FT y a los mecanismos de disciplinamiento
social, pero tambin algunas diferencias.
Durante el justicialismo, la intervencin del Estado asegur a los trabajadores niveles de ingreso (salario directo e
indirecto) que tendieron a cubrir una porcin cada vez mayor de los tres componentes del costo de reproduccin de
la FT, al tiempo que se instauraban mecanismos que hacan recaer acrecentadamente dicho costo sobre el
sector empresarial. Por el contrario, durante el desarrollismo, si bien la legislacin ampli la cobertura de la
seguridad social, emerge por primera vez el fenmeno de la precarizacin salarial, es decir, la virtual exclusin de
un segmento de la FT de los beneficios del salario indirecto, va el aumento del cuentapropismo de clase obrera,
paralelo a la regresin en la distribucin del ingreso.
Aqu tambin el seguro obligatorio constituy el principal mecanismo disciplinador, si bien su instauracin estuvo
marcada por la especifidad poltica argentina, con el efecto de crear permanentes tensiones entre particularismo y
universalismo.
El EB se asent aqu sobre un "crculo virtuoso" sostenido por dos pilares fundamentales: a) un alto nivel de
empleo (incluso asalariado), b) una amplia posibilidad de financiar un gasto pblico creciente. Pero, ni el
seguro de desempleo ni las polticas activas de empleo formaron parte por entonces de las polticas sociales.
Durante la primera mitad de la dcada de 1970, cuando el dficit fiscal y la tasa de inflacin treparon a niveles
inditos, esa organizacin del EB entr en crisis.

5. El Estado subsidiario (ES)

5.1 Pases centrales


En estas sociedades, desde mediados de la dcada de 1970, con el agotamiento del modelo industrializador y el
cambio hacia la globalizacin, la competitividad internacional y las nuevas formas tecnolgico-econmicas, se

inicia un proceso de flexibilizacin del trabajo y de las protecciones cuyos efectos se van adicionando en un "crculo
vicioso". La principal tendencia de este proceso es la degradacin de la condicin salarial y, consecuentemente, de
todos aquellos atributos que garantizaban el acceso a las prestaciones sociales. Se replantea as la cuestin social en
trminos de un ascenso de la vulnerabilidad social y de un neopauperismo que se crean exorcizados. A estos hechos
se agregan los efectos econmicos del envejecimiento demogrfico que dificultan considerablemente el
sostenimiento de las transferencias que son pilares de la seguridad social.
Esta nueva situacin lleva al replanteo de una nueva cuestin social cuyas consecuencias no estn an dirimidas,
especialmente en lo que dice relacin con una intervencin del Estado que debe operarse despus que las
sociedades han experimentado el EB. Slo hay que recordar la firme accin sindical y poltica que, en Europa, ha
frenado esta tendencia a la flexibilizacin, para aquilatar la dificultad de la tarea.

5.2 Argentina (1976-2002)


Desde 1976, se asiste tambin en nuestro pas al desmantelamiento del EB y a su reemplazo por el ES, concepcin inherente a las estrategias aperturistas y de ajuste ahora dominantes. La subsidiariedad connota una visin residual de
las polticas pblicas: al Estado slo le corresponde actuar all donde el mercado no llega o donde no hay mercado.
La sustitucin de un rgimen por otro se hizo a un ritmo vertiginoso, no conocido antes aqu ni en otras latitudes y
sin ninguna concesin respecto al costo social que implicaba la transicin. Emerge as abruptamente un inusitado
volumen de desocupados, sub ocupados, asalariados precarios, "en negro", "ocultos", cuentapropistas marginales:
los "excluidos" o "des-afiliados" primero de la ciudadana social y pronto de la ciudadana poltica. Adems, se
produce un profundo deterioro en los salarios y en los haberes jubilatorios; se asiste a la desalarizacin de vastos
sectores de clase obrera y de clase media; se produce una virtual confiscacin de las prestaciones sociales
preexistentes.
Para los "incluidos", el salario directo se situ en su piso mnimo (ingreso indispensable para la reconstitucin
cotidiana de la capacidad de trabajo); las prestaciones sociales relativas al reemplazo generacional (educacin,
asignaciones familiares) agudizaron su deterioro; las relacionadas con el mantenimiento en inactividad (servicios de
salud, haberes jubilatorios) tendieron en la prctica a eliminarse, ya sea va el arancelamiento y/o la depreciacin
monetaria hasta 1991, ya sea va el congelamiento del gasto en esos rubros despus de implantado el rgimen de
convertibilidad cambiaria en ese ao.
Por otra parte, el financiamiento de la parte del costo de la reproduccin que s se paga al trabajador, fue transferido
de ms en ms, sea a los propios asalariados, sea a los asalariados precarios, sea a los marginales, sea en fin a la
creciente masa de desocupados. En todos estos casos, a travs de la anulacin de los aportes patronales a la
seguridad social y/o su traslacin a los precios, y a travs de la agudizacin de la tributacin indirecta. As, la
transferencia de ingresos hacia los ms ricos fue descomunal.
La contrapartida previsible de estos hechos fue un aumento sin precedentes de la incidencia, la intensidad y la
heterogeneidad de la pobreza. Hoy por hoy, el nivel de la pobreza (mayor al 50 por ciento) no slo es muy superior
al que tenamos hacia 1974 (alrededor del 7 por ciento), sino que tambin excede el promedio urbano de los pases
latinoamericanos en 1970. La composicin social de la pobreza es ms heterognea, ya que las carencias recaen
ahora sobre un espectro ms amplio de estratos sociales. Existe ahora un estrato de pobreza extrema
(indigentes) que ha agravado notoriamente su volumen y la intensidad de su infra-consumo. En suma, un
contexto de empobrecimiento absoluto que ahora involucra no slo a sectores obreros estables y a sectores
marginales, sino tambin a las capas medias que hasta hace poco experimentaban slo empobrecimiento relativo.

En el lmite, este proceso de confiscacin de los derechos sociales culmina con la confiscacin de los ahorros a la
clase media (corralito bancario), destruyendo uno de los ejes constitutivos de nuestra integracin social. Sin trabajo,
sin seguridad social y sin ahorros, clase obrera y clase media deben ahora adaptarse a la antigua expresin
estigmatizante de vivir al da.
Naturalmente, esta dinmica social conllev la necesidad de asegurar el disciplinamiento de esa nueva masa de
poblacin careciente o vulnerable, ya sea mediante polticas de asistencia social, ya sea por medio de la represin
directa. En el plano asistencial, el paradigma aperturista se estructur sobre dos ideas-fuerza: la focalizacin y los
grupos vulnerables, lo que significa que el Estado slo ayuda a los carecientes, con fondos obtenidos a travs de
tributos impuestos sin importar la condicin del contribuyente. Dicho de otro modo, la cuestin de la equidad es un
problema exclusivo de la asignacin del gasto (polticas focalizadas en los ms pobres).
En el plano de la represin, la misma fue feroz y desembozada durante la dictadura militar, y plane como una
amenaza permanente durante los gobiernos democrticos.

6. Qu nos pas?
La Argentina del ajuste perdi algunos preciosos atributos: una amplia clase media que ayudaba a metabolizar el
conflicto social; vastos sectores obreros con insercin laboral estable y niveles de vida modestos pero dignos;
altsimos flujos de movilidad social ascendente que permitan transitar la vida en trminos de un proyecto; niveles de
cohesin social superiores a los de muchos pases perifricos e incluso a los de algunos pases centrales. Prdidas
que, hoy por hoy, parecen irreversibles. Argentina se ha constituido as en un paradigma de cmo no debe
establecerse un orden neoconservador, incluso entre los defensores de esta opcin.
A la luz de estos hechos, creo que la pregunta pertinente no es qu nos pas?: nos pasaron cosas similares al resto
del mundo. La pregunta debera ser porqu lo que nos pasa reviste aqu rasgos tanto ms fundamentalistas que en
el resto del mundo?
Pienso en tres razones (que no deben ser las nicas): a) en Argentina no se tuvo en cuenta que la instalacin de un
Estado subsidiario se haca despus de haber experimentado durante dcadas el EB. As, la retraccin pblica en
materia de bienestar procedi a la restauracin de las ideas decimonnicas sobre la beneficencia, postulando que el
Estado slo debe asegurar la existencia de servicios sociales pobres destinados a los pobres (los antiguos pobres de
solemnidad): los despojados tenan con qu comparar; b) una de las razones de este proceder podra encontrase en
la idiosincrasia de la clase empresarial argentina (negativa a asumir el riesgo empresario; postulado de la mxima
ganancia en el menor tiempo); c) otra razn indudable es la idiosincracia de nuestra dirigencia poltica, constituida
irremediablemente con base en prcticas corporativas y clientelistas.
Ninguna de estas visiones incorpora la idea de Nacin. En todo caso, si algo debemos aprender de este ltimo cuarto
de siglo es que, en las sociedades modernas, no hay Nacin sin cohesin social; que la cohesin social tiene un costo
econmico que no pueden financiar los ms dbiles; que la accin del Estado es irrenunciable para alcanzar niveles
mnimos de cohesin.

Bibliografa
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