100% encontró este documento útil (6 votos)
3K vistas339 páginas

Iquitos

Elaborado por Telefónica del Perú, un documento completo donde se puede encontrar toda la información desde sus orígenes hasta la actualidad sobre Iquitos-Perú.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (6 votos)
3K vistas339 páginas

Iquitos

Elaborado por Telefónica del Perú, un documento completo donde se puede encontrar toda la información desde sus orígenes hasta la actualidad sobre Iquitos-Perú.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Iquitos

Fotografas:

Primera edicin, 2014

Diego Alvarado (pp. 276-279)


Jos lvarez Alonso (pp. 118, 136)
Christian Bendayn (pp. 138-139, 172-175, 215, 216, 226,
236-237, 265, 269, 287, 337, 354, 359, 362, 366-367)
Xavier Conesa (pp. 218-219)
Augusto Falcon (p. 89)
Renzo Giraldo (pp. 208-209, 239)
Ana Cecilia Gonzales Vigil (p. 247)
Csar Ipenza (p. 141)
Alex Korhuber (p. 334)
Daniel Lauz (p. 365)
Federico Lepe (p. 294)
Eduardo Lpez (p. 81)
Marcos Lpez (pp. 195, 316-317)
Carlos Maza (p. 270)
Musuk Nolte (pp. 356-357)
Enrique Pezo: (pp. 44-45)
Adrin Portugal (pp. 159, 351)
Rolando Riva (pp. 231, 290-291, 343, 345, 346)
Santiago Rivas Panduro (p. 75)
Rodrigo Rodrich (cartula y pp. 6-7, 21, 22, 26-27, 36-37,
52-53, 61, 64-65, 72-73, 78-79, 90-91, 94, 98-99, 100103, 114-115, 121, 122-123, 125, 130-131, 133, 135,
145, 155, 160-161, 164, 170-171, 177, 190-191, 301,
213, 221, 223, 228-229, 232, 235, 240, 244-245, 251,
252-253, 256-257, 269, 271, 274-275, 276-279, 306307, 330-331, 340-341)
Humberto Ruiz (p. 255)
Rodolfo Salas-Gismondi (pp. 105, 106, 109, 110)
Marco Saldaa (pp. 298-299)
Fernando Santos Granero (pp. 202, 204)
Pablo Taricuarima (p. 189)
Telefnica del Per (p. 93)
Gihan Tubbeh (pp. 16-19, 117, 163, 180-181, 193, 198-199)
Walter H. Wust (pp. 128, 146-147, 149, 152-153)

D.R. Telefnica del Per S.A.A.


Avenida Arequipa 1155, Santa Beatriz, Lima
www.telefonica.com.pe
Edicin: Varn Consultores Asociados S.A.C.
www.varonconsultores.com

Rafael Varn Gabai, Carlos Maza, editores
Edicin grfica y fotogrfica, seleccin de dossieres:
Christian Bendayn
Diseo grfico, diagramacin:
ma+go
www.magoconcept.com
Infografas y mapas:
Ral Rodrguez
Correccin:
Edgar Saavedra
Impreso por:
Grfica Biblos
Jirn Morococha 152, Surquillo. Lima
Esta publicacin est disponible para consulta en lnea en:
http://www.telefonica.com.pe/libros
Hecho el Depsito Legal en la Biblioteca Nacional del Per,
nm. 2014-07365
La responsabilidad sobre el contenido de los artculos,
obras y fotografas incluidos en esta publicacin es enteramente de cada uno de los autores. Los puntos de vista y
opiniones de los autores no representan necesariamente
la opinin de Telefnica del Per ni de los compiladores
y editores.

IQUITOS

IQUITOS

NDICE
Presentacin
Javier Manzanares, Presidente del Grupo Telefnica en
el Per, p. 7
Prlogo. Iquitos, identidad y perspectiva
Manuel Pulgar Vidal, Ministro del Ambiente del Per, p. 8
Introduccin. Iquitos luminosa y creativa, catica e incierta
Rafael Varn Gabai, p. 10
01
Historia

02
Medio ambiente y desarrollo

Arqueologa y etnologa en la Reserva Natural


Pacaya-Samiria, p. 16
Daniel Morales Chocano y Ana Mujica Baquerizo

Sobre el origen de la biodiversidad


amaznica, p. 84
Rodolfo Salas-Gismondi, John Flynn, Patrice Baby,
Julia Tejada-Lara y Pierre-Olivier Antoine

Iquitos, ciudad y puerto en el siglo XIX, p. 22


Jorge Ortiz Sotelo

Infografa: Iquitos prehistrico, p. 90

Iquitos: sobre fundaciones y opiniones encontradas, p. 30


Martn Retegui Bartra

Iquitos, encrucijada biolgica, p. 92


Jos lvarez Alonso

Iquitos, capital del federalismo en 1896, p. 38


Frederica Barclay Rey de Castro

Los ros y sus recursos, p. 98


Salvador Tello

La poca del caucho: una historia trgica y mal


conocida, p. 46
Alberto Chirif

Los bosques amaznicos son mucho ms que


madera, p. 104
Dennis del Castillo Torres

Infografa: la poca del caucho, p. 54

La ley en la selva: panorama de la minera ilegal en


la Amazona peruana, p. 110
Manuel Pulgar Vidal

El bosque letrado: los sucesos del Putumayo y la


visita de Roger Casement en la prensa limea, p. 56
Manuel Cornejo Chaparro
Evidencias arqueolgicas de la poca del caucho
en Iquitos, p. 62
Santiago Rivas Panduro
Iquitos, capital fluvial del mundo, p. 68
Rger Rumrrill
Iquitos tan lejos y tan cerca: un siglo de
telecomunicaciones en la Amazona, p. 76
Edilberto Huaman Huaman

IQUITOS

Iquitos, a orillas del gran ro, p. 116


Walter H. Wust
Las reas naturales protegidas: un concepto del
siglo XIX vigente en el siglo XXI para beneficio de
la Amazona peruana, p. 120
Gustavo Surez de Freitas Calmet
Doce preguntas para construir el futuro de Loreto, p. 126
Marc Dourojeanni
Infografa: desarrollo sostenible en
Loreto, p. 132

03
Interculturalidad

04
Artes

Iquitos, ciudad indgena, p. 136


Maritza Ramrez Tamani

La literatura en Iquitos, p. 210


Ricardo Vrhuez Villafane

Los kukama-kukamiria y su rol en la cultura


e historia de Loreto, p. 140
Rosa Vallejos Yopn

Cosmopoltica del ayahuasca en Las tres mitades


de Ino Moxo de Csar Calvo, p. 218
Christian A. Elguera Olrtegui

Chamanismo y curanderismo en la regin de


Iquitos, p. 148
Jean-Pierre Chaumeil

Cronologa histrica del cine en Iquitos desde los


orgenes hasta 1980, p. 224
Joaqun Garca

Cantos de guerra, amor y muerte: la emocin esttica


y teraputica del shamanismo amaznico, p. 154
Fernando Santos Granero

El cine en Iquitos, p. 230


Emilio Bustamante

Beln, la rebelde magia de un pueblo, p. 162


Martn Retegui Bartra

Antonio Wong Rengifo: el hombre que abraz el sol


de Loreto, p. 238
Paco Bardales

Gastronoma amaznica: fusiones y confusiones, p. 168


Alberto Chirif
La gastronoma amaznica hoy, p. 176
Pedro Miguel Schiaffino
La diversidad cultural de Iquitos y los desafos de una
educacin intercultural, p. 182
Elena Burga Cabrera
El bosquesino urbano en los barrios perifricos de
Iquitos, p. 188
Jorge Gasch Suess
Ciudades amaznicas y transfiguracin cultural, p. 194
Joaqun Garca

Herzog y Fitzcarraldo: la realidad de los sueos.


Entrevista con Jorge Vignati, p. 244
Carlos Maza
Bajo el sol musical de Loreto, p. 248
Alfredo Villar
Bandas toman por asalto Iquitos! Pequea historia
de un pasado musical reciente, p. 254
Francisco Anda
Mujeres de la floresta, p. 260
Antuanet Glvez Orosco
El arte de un pueblo sin tiempo, p. 268
Christian Bendayn

Iquitos: urbanismo y arquitectura, p. 200


Alberto Ros Moreno y Eduardo Durand Lpez
Hurtado

Dossier: Pintura, p. 279


Dossier: Fotografa, p. 303

Infografa: soluciones tropicales: ventilacin


vertical, ventilacin cruzada, p. 207

Los autores, p. 320


Bibliografa, p. 326
IQUITOS

PRESENTACIN

IQUITOS TIENE, DESDE LOS PRIMEROS MESES DE ESTE AO 2014, ACCESO A INTERNET DE ALTA VELOCIDAD. EN UNA FELIZ COINCIDENCIA, EL PUERTO MODERNO DE
IQUITOS, FUNDAMENTO DE LA PUJANTE CIUDAD DE HOY, CUMPLE 150 AOS, A PARTIR DEL CLEBRE ARRIBO DE LA MARINA DE GUERRA DEL PER Y SUS BUQUES, CON
EL QUE SE INICIA SU ETAPA MODERNA.

La llegada de la banda ancha a Iquitos nos permitir


beneficiar a la poblacin de esta ciudad con mejores
comunicaciones y tambin dinamizar su economa mediante las inversiones realizadas y el empleo generado
por las obras de infraestructura, en un recorrido estimado de cinco mil kilmetros por ros y tierra. Cumplimos as con nuestra misin de acercar lo ltimo y lo
mejor de la tecnologa a los peruanos.
Iquitos representa el lmite de lo nacional, el lugar ms
lejano y por eso mismo, el ms rico en leyendas y misterio,
belleza, magia y promesa de descubrimiento. Enclavada
en el corazn del gigantesco y complejo sistema humano y
natural que es la Amazona, la ciudad de Iquitos encarna a
la selva y su intrincada unin entre el pasado, el entorno y
un futuro de desarrollo con el que todos tenemos el compromiso de que sea armonioso y sostenible.
Como homenaje a esta particular ciudad, capital de
la Amazona peruana, presentamos este libro ilustrado, a travs del cual se dan a conocer sus riquezas humanas y naturales, su complejidad y su intensidad, su
actualidad y su historia, su arte y la infinita diversidad
social, biolgica y cultural que la habita y la rodea.
Para la elaboracin de esta gran obra, que no dudaramos en llamar enciclopdica, hemos convocado a
los especialistas ms destacados en cada rama del conocimiento y les hemos solicitado que realicen un esfuerzo por poner en letra llana, en un lenguaje accesible
para todos los lectores, los ms recientes aportes a las
ciencias, las humanidades, las artes y el desarrollo de
esta ciudad y del territorio en el que florece, pleno de
incontables atractivos y riquezas. El libro contiene ex-

traordinarias fotografas, ilustraciones e infografas que


lo hacen una publicacin dinmica y moderna y acentan la experiencia de lectura, ya de por s apasionante.
Al buscar que las contribuciones y la informacin
aqu contenidas lleguen al mayor pblico posible, en
concordancia con la contribucin de Telefnica hacia
el mejor conocimiento y el desarrollo del Per, el libro
se ofrece en dos formatos: una edicin de lujo, y otra
de amplio tiraje. Adems estar disponible en internet,
en castellano e ingls. Confiamos en que la lectura y
consulta de esta amplia recopilacin de conocimientos
dar a conocer ms sobre nuestra Amazona y sobre la
emblemtica ciudad de Iquitos.
Deseo concluir agradeciendo a los cientficos y artistas que han contribuido con esta publicacin y al
pueblo de Iquitos y sus dignas autoridades por buscar
incansablemente en su desarrollo un futuro mejor.
Javier Manzanares
Presidente del Grupo Telefnica en el Per

IQUITOS

PRLOGO IQUITOS, IDENTIDAD Y PERSPECTIVA

REFLEJAR EN UNA SOLA PUBLICACIN LA COMPLEJIDAD Y EL POTENCIAL DE LA


AMAZONA, Y RECONOCER LA OPORTUNIDAD QUE ELLA NOS BRINDA, ES DE POR S
UN GRAN RETO. INTENTAR HACERLO A PARTIR DE LA PERSPECTIVA DE SU PRINCIPAL
CIUDAD, IQUITOS, QUE CELEBRA 150 AOS DE FUNDADA, PARA PROYECTAR DESDE
ELLA O HACIA ELLA LA DINMICA HISTRICA, CULTURAL, SOCIAL, GEOGRFICA, AMBIENTAL Y ARTSTICA DE LA REGIN, ES AN MS DIFCIL.

Este reto obliga a planear y desarrollar una publicacin


capaz de recoger objetivamente una gama de perspectivas
diferentes que solo la calidad y la experiencia de trabajo de
cada uno de los autores especializados puede garantizar.
Esto es lo que Iquitos logra. Una publicacin de calidad, objetiva, integral e integradora; de banda ancha, acorde con
la mejora tecnolgica con que la regin se ha beneficiado.
Iquitos nos conduce desde la reflexin arqueolgica y
etnolgica a reivindicar aquello que por aos hemos
menospreciado sobre la base de una currcula sesgada, es decir, el nivel de incidencia e influencia que las
culturas amaznicas tuvieron en la formacin de centros culturales andinos o costeos. Nos lleva, a su vez,
por los debates sobre la fundacin de la ciudad y su
carcter de puerto fluvial, reconociendo su importancia ante las naturales limitaciones para la construccin
de infraestructura fsica vial en tierras frgiles, de alta
precipitacin e inundables, y ante las dificultades que
la Amazona ha enfrentado para conectarse con otras
regiones de nuestro vasto territorio nacional.
Dos temas relevantes en Iquitos, que siguen formando parte de una historia muchas veces contada pero no
suficientemente reconocida, son el del federalismo en
1896 resultado de reivindicaciones planteadas frente
al aislamiento, de temores legtimos generados por las
heridas de la Guerra del Pacfico, de la amenaza de prdida de territorios y de los complejos procesos de definicin de fronteras y el de la poca del caucho con sus
evidencias de esclavitud, maltratos, dependencia econmica y ausencia de una poltica que promoviera ncleos
productivos o diversificacin econmica.

IQUITOS

Una publicacin sobre la Amazona, Loreto y, ms


especficamente, Iquitos, no poda dejar de tratar sobre
los recursos naturales, la diversidad biolgica, los ecosistemas y sus servicios, los conocimientos ancestrales,
las caractersticas y el manejo de bosques y ros, y menos dejar de reconocer no solo el potencial sino, a su
vez, el reto que implica el manejo del vasto territorio
amaznico, los dilemas a los que nos enfrentamos en la
bsqueda de rutas de desarrollo encaminadas hacia la
sostenibilidad, las dificultades para compatibilizar actividades, eliminar superposiciones y prevenir conflictos.
Es sobre este potencial y enfrentando las dificultades y los retos, que la Amazona deber encontrar su
camino al desarrollo, sustentado en los conocimientos
y saberes de los pueblos indgenas, los pobladores locales y los lderes regionales. Lo podr hacer desde el
dilogo y el reconocimiento de los derechos, desde la
integracin de las regiones amaznicas y la investigacin; desde estrategias claras orientadas a la inclusin,
desde la promocin de las inversiones, el desarrollo de
ncleos productivos y la identificacin de las amenazas
y las oportunidades. Es por ello importante destacar
el captulo que Iquitos dedica a la interculturalidad, es
decir, al reconocimiento de los valores culturales y su
diversidad, que permiten construir la base social de
una regin, de un pueblo.
Finalmente, como un reflejo de esta diversidad cultural y natural, no poda dejar de destacarse la expresin artstica, en donde se describe, como titula uno de
los textos, la historia de un pasado reciente. Loreto, la
Amazona e Iquitos guardan una historia artstica que

parece encontrar recin la ruta hacia su conocimiento


y reconocimiento externos. Una historia que se expresa
en los colores de la literatura, el cine, la gastronoma,
las artes visuales y la msica. Una historia que empieza a apreciarse ms all de sus fronteras y que alimenta e integra la dinmica artstica en la promocin del
orgullo por lo regional y lo peruano.
Iquitos es una publicacin que, desde sus distintas
aproximaciones, genera identidad y plantea perspectiva. Es un homenaje a una ciudad en sus 150 aos, pero
lo es a su vez a una regin. Es la apuesta al futuro de la
Amazona que todos queremos.
Manuel Pulgar-Vidal
Ministro del Ambiente del Per

IQUITOS

INTRODUCCIN IQUITOS LUMINOSA Y CREATIVA, CATICA E INCIERTA

ESTE LIBRO SURGE DE LA INQUIETUD DE TELEFNICA POR CELEBRAR EL 150 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIN DEL PUERTO DE IQUITOS Y LA LLEGADA DE LA BANDA
ANCHA DE TELECOMUNICACIONES, DOS ACONTECIMIENTOS DE GRAN IMPORTANCIA
EN EL PROCESO DE DESARROLLO DE LA CIUDAD, QUE CONSTITUYEN UNA OCASIN
PARA PREGUNTARNOS QU SABEMOS DE LA PRINCIPAL CIUDAD DE LA AMAZONA
PERUANA, DE SU ENTORNO AMBIENTAL, DE SU GENTE Y DE SU CULTURA.

Para abordar estas interrogantes emprendimos una


bsqueda que rene por primera vez a los especialistas e investigadores ms destacados de diversas disciplinas, cuyos estudios se recogen en esta publicacin.
El libro ha sido planteado a manera de un prisma
que refleja a la ciudad de Iquitos desde sus distintas
aristas pero que, a la vez, en s mismo concentra este
conocimiento. Como resultado tenemos ante nosotros
una mirada plural y multifactica de Iquitos y los iquiteos. Los textos recogidos en este libro se expresan
con exactitud y veracidad, a veces meticulosa pero sin
utilizar un lenguaje especializado, para as llegar de
manera atractiva a un pblico amplio. Deseamos que
las contribuciones, reciente producto de rigurosas investigaciones, sean compartidas por la comunidad.
El libro se remonta a un antiguo pasado en el que
la Cordillera de los Andes an no se haba encumbrado
y la Amazona era un gran sistema acutico de lagos,
ros y estuarios, limitado hacia el oeste por una cadena
montaosa de no ms de mil metros de altitud y por el
ocano Atlntico hacia el este. Hoy el rea de Iquitos
posee uno de los mayores mbitos de biodiversidad de
la Tierra y sus bosques contienen una compleja red ecolgica, compuesta por millones de organismos, que empezamos a entender al estudiar los eventos sucedidos en
la regin en los ltimos sesenta y cinco millones de aos.
El entorno favorable para la existencia de esta
abundancia de especies es el desborde peridico de
los ros, que crea un ambiente ideal para la crianza al
ofrecer extensas reas de alimentacin, reproduccin,
dispersin y proteccin. En la temporada de desborde

10

IQUITOS

abundan los frutos, semillas e insectos que benefician


a muchas especies. Sin embargo, las agresiones de los
ltimos cincuenta aos a la cuenca del Amazonas estn alterando su diversidad biolgica y cultural, y su
estructura y funciones a lo largo de su recorrido. La
deforestacin, la contaminacin y los cultivos ilegales
son los mayores responsables de la degradacin de
bosques, agua y suelos en la Amazona peruana.
Cuando ponemos atencin a la mujer y el hombre
de las diversas sociedades que pueblan la regin de
Iquitos, se plasman ante nosotros culturas sofisticadas
y extremadamente sensibles que han creado y custodiado por milenios tcnicas de agricultura, pesca y cacera; un conocimiento profundo de miles de especies
del bosque y del ro, y delicadas expresiones artsticas,
en muchos casos realzadas por el poder de las plantas
estimulantes de uso milenario. Destaca en ellos una
pasin por el verbo, por la expresin oral elaborada y
transmisora de una historia comn que se remonta a
tiempos inmemoriales. La sublimacin de la narrativa
amaznica se encuentra en los icaros, los cantos que
acompaan rituales como la preparacin y toma del
ayahuasca. Ellos ejemplifican cmo la relacin de estos
pueblos con su medio es de persistencia y sostenibilidad, de dilogo permanente entre la persona, el ro y el
bosque, con un manifiesto respeto por el entorno.
El pequeo asentamiento nativo en las tierras de
los ikitos, ubicado a orillas del ro Amazonas cuando
la selva viva aislada del resto del Per y miraba hacia
la vertiente del Atlntico y hacia Europa, vio pasar, a
lo largo del tiempo, misioneros jesuitas, viajeros euro-

peos, militares, burcratas y caucheros, quienes, unidos a serranos y mestizos de todas partes del Per y
a los habitantes del bosque aledao, poblaron desde
entonces la ciudad de Iquitos. Son ellos los que daran
el carcter a la Iquitos de hoy: Iquitos la ruidosa, con
sus innumerables motocarros y exaltados altoparlantes; la colorida, con el verde y barro del bosque y sus
orillas, y el color resplandeciente de los carteles, las
discotecas y el vestido de sus habitantes; la de los juanes, el bijao y las exquisiteces de la comida y la bebida
del ro y del bosque, extica para los forasteros pero
cotidiana y apetecible para su gente.
Junto al color, la msica est siempre presente, con
frecuencia estridente y, si bien se cuentan ms de quinientos instrumentos nativos, entre los que priman las
percusiones el ritmo sobre la meloda, su manifestacin ms difundida es el canto. Esta fuerza expresiva
de la Amazona se escucha tambin abundantemente
por medio de la literatura, poesa y narrativa, al grado
que la primera novela urbana del Per es de Iquitos. Y
no ser fcil encontrar, ni siquiera en la capital peruana,
una evolucin del arte moderno y el cine comparable a
la intensa produccin visual de la Amazona loretana.
No sorprende que en Iquitos se haya rechazado habitualmente lo nativo y optado por soluciones ajenas
muchas veces inadecuadas para los retos del medio y
del desarrollo, como ha sucedido en el Per entero desde la poca colonial. Solo una muestra de la perplejidad
que de ello resulta es la edificacin de la famosa Casa de
Fierro de Gustave Eiffel en una ciudad condicionada por
sus elevadas temperaturas y considerables horas de sol.

Oscilando entre el olvido y la indiferencia del Estado


central y el empeo desarrollista, ha habido en Iquitos
una impronta autonomista y de all proviene un movimiento federalista sin parangn en el pas. Entre una
y otro lleg, por su propia cuenta, el caucho. La poca
del caucho marc a buena parte de la Amazona con
una profunda cicatriz, a la vez fastuosa y repulsiva. El
auge econmico que produjo esta actividad extractiva
del bosque cre en Iquitos una nueva clase dominante
que vivi con desenfreno su efmera abundancia. El genocidio de los nativos, fundado en el trabajo forzado e
irracional y que a menudo pretenda justificarse en la
supuesta accin civilizadora emprendida hacia los pueblos salvajes, fue la contraparte de esa bonanza que
marc para siempre a las comunidades sobrevivientes.
Actualmente Iquitos y su regin ofrecen grandes
oportunidades al turismo de naturaleza y aventura
debido a su riqueza paisajstica y de biodiversidad.
Iquitos est en la ruta de un gran corredor de conservacin que va desde el Brasil hasta el Ecuador. Crear
un turismo sostenible es el gran reto que se impone al
enfrentarse con otras formas de turismo destructivo y
con las industrias legales e ilegales que con frecuencia relegan el requisito de sostenibilidad, tanto cultural
como medioambiental. Es posible manejar sosteniblemente la biodiversidad; la conservacin con crecimiento econmico, siempre que estn bien articulados. Las
poblaciones del bosque y de la ciudad de Iquitos dependen para su sustento de los recursos del bosque y
de los ecosistemas acuticos. Por ello la conservacin
de la biodiversidad es el nico camino viable, y ser

IQUITOS

11

beneficiosa si es mejor interpretada, puesta en valor y


sus rditos distribuidos equitativamente.
Entre los elementos culturales que les dan fama a
Iquitos y a la selva, destaca la sabrosa comida nativa,
caracterizada por sus fundamentos de preparacin a la
brasa y hervido, con bajo contenido de grasas y sin frituras, empleando carne de monte (lagarto, majaz, venado),
pescado y tortuga, sorprendentes variedades de pltano
(que habra llegado a Amrica antes que los europeos),
yuca de una especie txica que solo aqu se sabe convertir en comestible y nutritiva y chonta. Muchos ingredientes que se usan en la actualidad se encuentran
presentes desde la poca prehispnica, mientras que
otros, trados por los europeos, encontraron con el tiempo su lugar en la cocina nativa, como el cerdo, la gallina
y algunas especias. En contraste con el atractivo de la
comida que se come cotidianamente en casa en Iquitos
y su regin, casi no se encuentran restaurantes especializados que la ofrezcan en la ciudad con plena conciencia
de creacin gastronmica. Sin embargo, esta comida con
sus variantes de fusin de autor y popular ya viene siendo conocida y reconocida en Lima y en el exterior gracias
a la labor de cocineros innovadores.
Iquitos una ciudad a la vez joven y de antigedad
remota y su gente tienen mucho ms que mostrar y
compartir que lo aqu mencionado, que no es ms que
un ajustado resumen sustrado a los expertos narradores
de este libro. Los autores artistas, cientficos y humanistas aqu reunidos representan tambin la diversidad
amaznica: sus enfoques y perspectivas con frecuencia
difieren entre s y no rehuyen la discrepancia, por lo que,

12

IQUITOS

en seal de respeto a sus trabajos e investigaciones, hemos optado por no estandarizar ni su conocimiento ni
el lenguaje; en lugar de ello, mantenemos las formas en
que autores diversos se refieren a los mismos temas y sus
diferentes modos de nombrar las mismas cosas.
Confiamos en que estos textos, fotografas e ilustraciones sern no solo excelentes compaeros de viaje
para quien decida vivir la experiencia de Iquitos, sino
fuentes de consulta para propios y extraos; un apacible alto en el camino de la construccin del conocimiento amaznico y su identidad.
Rafael Varn Gabai
Editor

14

IQUITOS

01
HISTORIA

Daniel Morales Chocano y Ana Mujica Baquerizo Arqueologa


y etnologa en la Reserva Nacional Pacaya-Samiria Jorge
Ortiz Sotelo Iquitos, ciudad y puerto en el siglo XIX Martn
Retegui Bartra Iquitos: sobre fundaciones y opiniones
encontradas Frederica Barclay Rey de Castro Iquitos, capital
del federalismo en 1896 Alberto Chirif La poca del caucho:
una historia trgica y mal conocida Manuel Cornejo Chaparro
El bosque letrado: los sucesos del Putumayo y la visita de
Roger Casement en la prensa limea Santiago Rivas Panduro
Evidencias arqueolgicas de la poca del caucho en Iquitos
Rger Rumrrill Iquitos, capital fluvial del mundo Edilberto
Huaman Huaman Iquitos tan lejos y tan cerca: un siglo de
telecomunicaciones en la Amazona

IQUITOS

15

HISTORIA ARQUEOLOGA Y ETNOLOGA EN LA RESERVA NACIONAL PACAYA-SAMIRIA


Daniel Morales Chocano y Ana Mujica Baquerizo

LA ARQUEOLOGA DE LA REGIN LORETO Y ESPECIALMENTE DE IQUITOS


ES CASI DESCONOCIDA EN TEXTOS ESCOLARES Y UNIVERSITARIOS. SIN
EMBARGO LA AMAZONA PERUANA NUNCA DEJ DE SER IMPORTANTE EN
LOS PLANTEAMIENTOS DE LOS ARQUELOGOS SOBRE LOS ORGENES DE
LA CIVILIZACIN ANDINA. DESDE JULIO C. TELLO DIVERSOS AUTORES HAN
INSISTIDO EN LA IMPORTANCIA DE LA AMAZONA EN LOS ORGENES DE LA
CULTURA CHAVN, CUYAS REPRESENTACIONES IDEOLGICAS, COMO LA DEL
JAGUAR AMAZNICO ANTROPOMORFIZADO, PLASMADAS EN SOPORTES COMO
LPIDAS LTICAS, CERMICA, TEXTILES Y OBJETOS DE ORO, SON AMPLIAMENTE
CONOCIDAS EN LAS CULTURAS ANTIGUAS DE LOS ANDES CENTRALES DESDE
LOS 1 500 AOS A. C. (PERODO FORMATIVO).

Las investigaciones arqueolgicas en la Amazona peruana son bastante recientes. Solo a partir de 1970 se
conocen los estudios del arquelogo norteamericano
Donald Lathrap en la cuenca media del Ucayali y las
de Thomas Myers en 2002. La cuenca alta del Ucayali
es conocida a partir de 1975 en base a los trabajos
de Scott Raymond, Peter Roe y De Ber y la cuenca
baja del Ucayali, donde se encuentra la reserva Pacaya-Samiria, es conocida a partir de 2002 a travs de
nuestras propias pesquisas. Otras investigaciones han
sido dadas a conocer por nosotros en la cuenca del ro
Chambira (1992 y 1998), Santiago Rivas en la cuenca del Cachiyacu (2001), Myers y Rivas en el Pastaza
(2005), Fung y Ravines en el Corrientes (1981) y Oyuela
y Rivas en Quistococha, muy cerca de Iquitos (2006). El
inters de la mayora de estas investigaciones ha sido
identificar y ordenar las ocupaciones culturales dentro de una secuencia espacio-temporal en base a los
estilos de la cermica y a excavaciones estratigrficas,
as como correlacionar estos estilos con los existentes
en la Amazona central (Brasil) y en el rea andina
(Per). Basta mencionar importantes hallazgos de origen amaznico encontrados en pocas muy tempranas
16

IQUITOS

en la zona andina, como el mate pirograbado al estilo


amaznico encontrado en Huaca Prieta en Trujillo, los
grandes caracoles de bosque tropical encontrados en
Caral-Supe, las mandbulas de piraa encontradas en
Kotoh de Hunuco y la mueca de chonta de Ancn en
Lima, todas en los perodos precermico y formativo.
Existen tambin vestidos de plumas multicolores de
aves amaznicas en culturas andinas posteriores como
Paracas, Nasca, Huari e Inca.
Nuestras investigaciones en Pacaya-Samiria buscan avanzar ms all del histrico ordenamiento espacio-temporal, hacia las relaciones entre los Andes y la
Amazona. Tratamos de entender algunos aspectos socioculturales de las sociedades prehispnicas amaznicas, que indudablemente son diferentes a las sociedades
andinas, a travs del registro contextualizado de restos
culturales recuperados en nuestras excavaciones y un
anlisis arqueoetnolgico de la cultura material.

Contextos arqueolgicos de las excavaciones en El


Zapotal
Entre 2001 y 2003 realizamos prospecciones y excavaciones arqueolgicas cerca de la confluencia de los ros
Maran y Ucayali, dentro del rea de la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, donde ubicamos un gran lago
o cocha llamada Yarina, y en cuyo litoral se encontr
el sitio arqueolgico El Zapotal. Se trata de un asentamiento de aproximadamente 510 metros de largo por
170 de ancho en el que detectamos una gran ocupacin
estratificada de hasta dos metros de profundidad, de
suelos negros con restos de cermica. Distribuido a lo
largo del litoral del lago, el sitio tena dos sectores claramente diferenciables por su contenido cultural. As
pudimos definir un rea de cementerio en el centro del
sitio y un rea domstica o de viviendas a ambos lados.
En el rea de cementerio encontramos grupos de
dos o tres entierros secundarios en vasijas o urnas de
cermica, dentro de las cuales los esqueletos estn desarticulados, formando paquetes de huesos humanos
dentro de ollas tapadas con otra vasija. Este contexto
delata que hubo alteraciones del esqueleto despus de
la muerte y, dado que es recurrente en todas las urnas,
deba ser una costumbre particular en el grupo social.
En el contorno de algunas vasijas se encontraron uno
o dos piruros o ruecas de cermica para el hilado del
algodn, en otras un grupo de pequeos cantos rodados,
al parecer pulidores y, en otras, algunas vrtebras de
peces grandes, lo que indica que los individuos fueron
enterrados con artefactos u objetos relacionados con las
actividades que realizaban. En la tierra que cubra las
nforas funerarias se encontr una gran cantidad de
fragmentos de cermica, lo que revela que los entierros
son intrusivos en un rea de ocupacin anterior. Muchos
de los fragmentos de cermica son pintados e incisos,
algunos de ellos con diseos iconogrficos importantes.
Un segundo contexto en el sector de viviendas presenta reas de combustin con ceniza, alta presencia de
fragmentos de cermica decorada y sin decorar, as como
artefactos de cermica como piruros y otros de forma
alargada, anchos en la base y con un meandro en la punta, de entre siete y doce centmetros de largo. Semejantes
a un pene, estos artefactos estn decorados con lneas
incisas en diseos geomtricos y ondulados y fueron reconocidos por los shipibo-conibo del Ucayali con el nombre de shibinantis, lo que demuestra la existencia de una
relacin entre tradiciones del pasado y del presente en
las sociedades que viven actualmente en la zona.

Aproximaciones cronolgicas
Hemos ubicado cronolgicamente los hallazgos a travs
del principio de superposicin estratigrfica en la exca-

vacin y del anlisis estilstico de la cermica. Estas dos


aproximaciones fueron reforzadas con la obtencin de
una cronologa absoluta a travs de carbono 14. Las observaciones realizadas delatan dos acontecimientos cronolgicamente distintos ocurridos en el mismo sitio: una
ocupacin antigua con fragmentos de cermica incisa y
pintada y, sobre esta, la introduccin de los entierros en
urnas de cermica, con o sin engobe rojo.
El anlisis de los fragmentos permiti diferenciar
dos tipos de cermica: incisa y policroma (rojo, blanco
y negro), ambas con diseos geomtricos en un estilo
comn que las hace contemporneas a la vez que las
diferencia de la cermica con engobe rojo asociada a los
contextos funerarios: el trazo de diseos en lneas muy
finas sobre franjas anchas, incisas o pintadas. La cermica incisa con diseos geomtricos ha sido identificada
por Lathrap en la cuenca del Ucayali central dentro del
estilo que l llam Cumancaya, adjudicndole una cronologa absoluta de 800 aos d. C. Este estilo, segn el
autor, se asocia con entierros en urnas de cermica.
As, encontramos en El Zapotal dos momentos de
ocupacin: el primero, de mayor antigedad, representado por la cermica incisa y pintada con diseos
geomtricos de la tradicin policroma conocida en
las culturas de la Amazona central que florecieron entre 1 300 y 1 500 d. C., y la segunda, posterior, notoria por la presencia de entierros en urnas funerarias de
cermica con un estilo de engobe rojo.

Estilos, tradiciones y costumbres en las sociedades


amaznicas
Los hallazgos representan distintos objetos o artefactos
usados en una serie de actividades que son parte de
las costumbres o tradiciones de los grupos sociales. En
base a su antigedad anteriores al contacto con los
europeos pueden ser explicados por informacin de
valor arqueolgico, etnohistrico y etnogrfico de los
primeros europeos que llegaron a la Amazona.
Nuestra rea de estudio es hoy habitada por los
cocama y cocamilla de lengua tup y, de acuerdo a los
estilos y tradiciones culturales de El Zapotal, tambin
habra sido territorio de los shipibo-conibo y shetebo de
lengua pano que en la actualidad ocupan las cuencas
media y alta del Ucayali. Estos dos grupos culturales diferentes, en determinado momento entraron en conflicto por el territorio. Entre los siglos VIII al XIII el territorio habra sido ocupado grupos culturales vinculados al
estilo policromo, asociado a culturas muy desarrolladas
de la Amazona central que tambin enterraban a sus
muertos en urnas de cermica y vivan en asentamientos muy grandes. Posteriormente, entre los siglos XIII a
XVI, la zona fue invadida por varias oleadas de pueblos
brbaros, algunos antropfagos, vinculados a la lenIQUITOS

17

gua tup, que vivan haciendo la guerra, sojuzgando o


exterminando a las grandes culturas de la Amazona.
Los primeros contactos con los europeos se dan cuando
los tup haban logrado el dominio de casi toda la regin.
Asociamos la cermica incisa encontrada en El Zapotal con la tradicin Cumancaya del Ucayali y la cermica pintada con la tradicin policroma de la Amazona
central. La dicotoma en diseos pintados de lneas anchas que delimitan lneas delgadas muy finas fue heredada tanto por los cocama como por los shipibo-conibo.
La cermica de engobe rojo usada con fines funerarios
probablemente se asocie al estilo Pacacocha del Ucayali
encontrado por Myers. Ambos tipos revelan una historia
de interacciones entre las dos culturas. Como producto
de estos contactos de guerra y conquista de territorios
surgieron en la Amazona peruana los estilos cocama
y shipibo-conibo que, segn las fechas de carbono 14,
habran ocurrido entre los siglos XIII al XVI d. C.
En la cermica de la tradicin policroma de El Zapotal destaca un gran fragmento de plato por sus diseos
estilizados de una cabeza de serpiente pintada con lneas
blancas sobre un fondo negro. Esta serpiente es reconocida por los shipibo-conibo como Ronin, el ken o motivo
ms importante en su ideologa. Est pintada en todos
sus objetos con lneas zigzagueantes o escalonadas que
acaparan todo el espacio de los objetos, mezcladas con
lneas delgadas, creando un estilo barroco, de terror al
vaco. En la antigua cermica de los cocama Myers dice
que este motivo representa a la Yacumama o gran serpiente de agua. Esta boa o anaconda, diseada de manera naturalista en el contorno de un gran vaso policromo
que procede del ro Napo es la imagen ms evidente de su
importancia en la ideologa de los pueblos amaznicos.
Los datos etnohistricos registrados por los europeos brindan informacin importante sobre las formas
peculiares de enterrar a los muertos en la Amazona.
Por ejemplo, el misionero Figueroa (1661) dice:
... los jeberos solan meter los cuerpos en una tinaja grande
y luego los enterraban, tambin los cocamas y cocamillas
metan los cuerpos en ollas grandes, los romainas desenterraban y limpiaban los huesos y los metan en una tinaja
mediana pintada y formando en ella un mascarn del mismo barro; los cocamas tambin transportaban los huesos
de sus difuntos en tinajas, al cabo de un ao al desenterrar
los huesos los parientes lloraban, los dems cantaban y bailaban y volvindolo despus a enterrar se olvidaban todo.

Los investigadores que llegaron a la Amazona entre


los siglos XIX y XX reportan informacin importante sobre las costumbres de la gente amaznica. En cuanto a
las formas funerarias tenemos referencias como las del
padre Castrucci y Vernaza (1845) que, en su visita a los
jbaros del Pastaza, dice que momificaban a los cadveres asndolos a fuego lento y con mucho humo. Otro
18

IQUITOS

religioso, de apellido Vidal, en su expedicin al Zamora,


refiere que cuando un infante mora lo doblaban mientras an el cuerpo estaba caliente y era colocado en una
vasija de barro que enterraban en el suelo de la casa.
En 1930, en su descripcin de los omagua, Tessmann
dice que los lderes y padres de familia eran sepultados
en vasijas de barro dentro de la choza. Citando a Figueroa aade que los cocama recolectaban los crneos y los
huesos de sus difuntos en urnas, los guardaban aproximadamente un ao y solo despus enterraban la urna.
Steward y Metraux mencionan en 1948 que los andoa, awishira y romaina han practicado el enterramiento
secundario en urnas. Tambin Ral Porras Barrenechea
menciona que los maynas enterraban a los muertos con
todos los objetos que usaron, como ollas y dems recipientes de arcilla, y luego quemaban sus viviendas.
Actualmente, sin embargo, ni los cocama ni los shipibo-conibo de la cuenca del Ucayali entierran a sus
muertos en vasijas o urnas de cermica; generalmente
lo hacen al estilo occidental por la fuerte presin cristiana promovida desde los primeros contactos con los
misioneros y, en la actualidad por los evanglicos, que
prohben estos actos tipificndolos como herejas.
En nuestros primeros contactos con nativos en la
cuenca del ro Chambira recogimos informacin sobre
los entierros en urnas funerarias. Un viejo jbaro tenido
por brujo en la zona, al escuchar nuestros comentarios
sobre lo encontrado por un maestro de colegio bilinge un gran vaso funerario con tapa en cuyo interior
haba restos de un crneo humano, encontrado en el
barranco del ro, coment que, cuando era nio, sus
abuelos contaban que al morir una persona, el cadver
era ahumado encima del fogn en el extremo interno
de la maloca, se le introduca por el ano una caa hueca conectada al exterior de la casa para drenar los lquidos y grasa del cuerpo, y de esta manera el cuerpo
se iba secando con el humo; luego era empaquetado y
metido en una olla grande que se colocaba en los andamios o repisas de la parte alta de la maloca, donde
haba otras ollas formando hileras alrededor del techo
por orden de antigedad. Anualmente los parientes
ms cercanos de cada difunto bajaban las ollas para
lavar los huesos y luego volvan la olla al andamio, hasta que los vnculos directos del muerto con sus parientes se iban perdiendo. La olla con unos cuantos huesos
era enterrada en el suelo y olvidada despus del largo
proceso de ritos anuales. Dicho testimonio indica que
el pasado permanece en el recuerdo de los viejos.
En el caso de los shipibo-conibo de las cuencas
media y alta del Ucayali, los ancianos recuerdan que
sus antepasados se enterraban en urnas de cermica
y, hasta hoy, ellos hacen un cntaro grande en forma
de mujer con las piernas abiertas mostrando la vagina,
al cual llaman mahueta o vasija para los muertos. Los
investigadores que han excavado en las cuencas media

y alta del Ucayali afirman que son frecuentes los entierros secundarios en urnas en una diversidad de grupos
nativos antes del contacto con los europeos y que este
patrn funerario estara asociado a los diversos estilos
de cermica policroma de la Amazona central.
Los entierros secundarios en ollas de El Zapotal
tienen otras sorpresas. En los crneos que pudimos
recuperar observamos la deformacin artificial, un
importante rasgo antropolgico muy comn entre los
shipibo-conibo, que an hoy puede ser visto en los ancianos. Esta costumbre tambin es referida por Heath,
quien citando al padre Amich dice:

sane por s misma. No usan piedra como los chamas (shipibos); como motivo de la circuncisin se indic [que es] para
que el esposo no se burle de la esposa y la desprecie [es decir que se trata de una cuestin de honor para las mujeres].

En 1958, hablando de los cashinagua, otro grupo


de lengua pano, Girard dice: El ltimo da de la lunacin tiene lugar la ceremonia de corte de cltoris, con
un afilado cuchillo de bamb. Esta dolorosa operacin
hace brotar sangre del rgano sexual que debe caer
sobre la tierra y empaparla. Sobre los shipibo dice:
Al llegar la muchacha a la pubertad se realiza una de las

Los shipibos tienen la particularidad de tener la frente achata-

fiestas ms importantes llamada Wake honeti que las ha-

da, usan el bwetanoti; los conibo tienen la brbara costumbre

bilita para el matrimonio. Se celebra en luna llena; la jo-

de atar dos tablas al nio recin nacido, la una en la frente y

ven es aislada en un apartado llamado pushuba (casa del

la otra tras de la cabeza, los conservan hasta que el crneo ha

silencio) donde su madre le lleva los alimentos. El acto de

quedado bastante consistente, lo que viene a ser seis meses,

inters del ceremonial consiste, como en los cashinaguas,

resultando de ah que la frente les quede aplastada; esta figura

en la circuncisin de la doncella que se realiza fuera de la

muy rara y chocante, para ellos es de gran hermosura.

casa en un lugar ad hoc. La joven se sienta en un banco


de madera de balsa en el cual hay una abertura acondi-

Heath menciona tambin que hasta ahora las mujeres siguen deformando el crneo de sus hijos; dicen los
antepasados que es para que la cabeza sea semejante
a la del sol, tambin dicen que es para que se distinga
el hijo del hombre del del mono.
Myers dice que los pano interfluviales no practicaban la deformacin craneana y sugiere que probablemente la costumbre de achatarse la frente fue introducida por los cocama y que los shipibo la adoptaron de los
recin llegados que posean una cultura ms compleja.

cionada para que la sangre caiga sobre la tierra. Ella se


presenta ricamente ataviada y con el rostro cubierto con
la pintura tradicional. La embriagan antes de la dolorosa
prueba. La operacin la realiza una anciana con un cuchillo de bamb, despus lavan la herida con agua de piripiri.

Valenzuela y Valera Rojas (2005), a travs del testimonio de mujeres shipibo, aportan una versin reciente:
Despus de una semana les extrajeron el cltoris a mis
hermanas. All los principiantes cantaban varias cancio-

Los artefactos llamados shibinantis por los shipibo

nes relativas a la extraccin del cltoris. Cuando las mujeres tenan marido hacan laberinto para evitar que otros

Como se ha descrito, los shibinantis son artefactos


alargados semicnicos con meandro, hechos de arcilla
cocida. Nativos shipibo de dos comunidades y Heath,
quien vivi muchos aos con los shipibo y vio la fiesta
llamada Anishati, reconocen los artefactos arqueolgicos como shibinantis, que tenan una funcin en esa
fiesta en la que el rito ms importante era el de pubertad de las nias rito de pasaje para convertirse
en adultas aptas para el matrimonio. La informacin
ms antigua sobre la fiesta de Anishati y el rito de pubertad con corte de cltoris de la mujer fue aportada
por Tessmann en 1930, al referirse a los grupos de lengua pano, entre ellos los cashibo:

hombres las vieran. Al amanecer del da fijado, los encargados emborrachaban a mis hermanas, bien borrachas
estaban las dos chicas hasta quedar inconscientes; las
otras mujeres las pellizcaban, las golpeaban para comprobar si estaban borrachas. Cuando las chicas estaban
privadas y ya no sentan nada, no reaccionaban, trajeron
trozos de topa [palos] diseados. Luego las amarraron a
las topas para que no puedan forcejear; despus de amarrarlas y dejarlas echadas vino una mujer, la encargada
del corte. All no haba ningn hombre, como la mujer no
tena marido, no haba ningn hombre. Ms all la gente les cantaba mashas a las chicas. Entonces con topa y
todo se las llevaron tras haberles aplicado el shibinanti
que es como una piedra hecha de barro, esto se haca al

La circuncisin de las muchachas se hace a la edad de doce

extraerles el cltoris, dejndolos all como dos meses. El

aos y la ejecuta una circuncidora ayambi-wiuskadi. La

shibinanti se pona para que el hueco de la vagina no se

madre sostiene a la nia y le corta el cltoris (amabi) con un

cerrara. Para evitar la infeccin se curaba la herida con

cuchillo de bamb. Ambi-wuiti [significa] corte o sacar el

diferentes resinas agrias.

cltoris. Si este es mal cortado, vuelve a crecer. Se dice que


no brota mucha sangre y se deja tal cual la herida para que

IQUITOS

19

Interpretacin de contextos: el problema de identidad


de las culturas loretanas
La identidad en sociedades del pasado queda materializada en los artefactos. En las sociedades amaznicas
la identidad subsiste en la lengua, en las costumbres y
en la ideologa de los grupos nativos. Nuestra rea de
investigacin, segn el mapa etnolingstico del Per,
corresponde a los grupos cocama en la cuenca baja del
Ucayali y cocamilla en la cuenca baja del Huallaga, siendo las cuencas media y alta del Ucayali territorios de los
shipibo-conibo. Sin embargo, hoy hay grandes ciudades
de colonos y mestizos en Requena, Contamana, Pucallpa y Nauta, y cientos de pueblos mestizos, quedando los
nativos reducidos y en pueblos pequeos. Los cocama y
cocamilla han dejado de utilizar su lengua, adoptado la
indumentaria occidental y la religin evanglica; viven
en las ciudades y muchos han migrado a Lima. En San
Jos del Samiria, un pueblo identificado como cocama
en la reserva Pacaya-Samiria, la gran mayora de habitantes dijeron que no eran cocama y que sus antepasados vinieron de San Martn, identificndose ms como
quechuas, pero cuando preguntamos por sus apellidos,
muchos de ellos son cocama. A pesar de esto hemos
podido notar que los brujos cocama tienen mucho
prestigio incluso en las ciudades como Iquitos. Alguna
vez los antroplogos hablaron de sociedades secretas
refirindose a los cocama, lo que significa que an existe una identidad velada por ellos mismos.
El caso de los shipibo-conibo es distinto. Han podido sobreponerse a la penetracin occidental y mantienen grandes comunidades a lo largo del Ucayali y
sus tributarios; han conservado su idioma, reclaman
colegios bilinges y profesores shipibo-conibo, mantienen algunas costumbres y tradiciones as como cultura material, especialmente cermica y artefactos cuya
elaboracin se ha visto fortalecida por la demanda de
productos artesanales. Los shipibo-conibo son herederos de la tradicin policroma de la Amazona en un
estilo barroco que usa los colores rojo, blanco y negro
o marrn oscuro con diseos geomtricos que cubren
todo el ceramio (terror al vaco) al igual que en las
grandes culturas arqueolgicas del Brasil. Las mujeres
shipibo-conibo se han encargado de transmitir costumbres y tradiciones a las nuevas generaciones.
El problema de la identidad trasciende las manifestaciones socioculturales al involucrar transformaciones
corporales como las deformaciones craneales, los tatuajes, el alargamiento del cuello y el ensanchamiento de las
orejas. Despus del contacto con los europeos los cocama
abandonaron estas tradiciones, mientras que los shipibo-conibo las mantuvieron hasta hace poco tiempo. Se
dice que los shipibo-conibo las adquirieron al entrar en
contacto con los cocama, sin embargo se trata de costumbres previas a la llegada de los tup. En la cuenca del ro
20

IQUITOS

Chambira encontramos figurinas anteriores al 2 000 a.


C. con el crneo alargado, mucho ms antiguas que las
Paracas del perodo formativo en los Andes centrales.
No es claro el porqu de estas deformaciones. Algunos estudiosos afirman que la deformacin del crneo,
que variaba en las diversas tradiciones tribales o familiares, sera un medio de identificacin de los miembros
de diversos grupos sociales. Los shipibo-conibo y otros
grupos vinculados al tronco pano refieren varios aspectos socioculturales sobre la frente achatada. Los abuelos
dicen que es bonito, es decir que existe un concepto esttico relacionado con el cerquillo que llevan en la frente
y que se complementa con la pintura facial y vestimenta,
tobilleras y collares de cuentas, formando un concepto de
belleza que, a su vez, proporciona una fuerte autoestima
vinculada con la identidad. Dicen tambin que es para
diferenciarse del mono y de otros grupos que no son shipibo-conibo. Los hombres viejos mencionan tambin que
el achatarse la frente es para parecerse al sol, lo que involucra una cuestin de prestigio ideolgico porque los vincula a una divinidad: el sol entreg a los shipibo-conibo
las semillas de alimentos como el man. Esto quiere decir
que su escala de valores de identidad asciende hasta las
esferas de los dioses fortaleciendo la autoestima.
El concepto de la muerte
La gente amaznica ha elaborado un concepto sobre la
muerte distinto al cristiano y a los de otras culturas, el
cual qued materializado en los entierros secundarios
en urnas de cermica, revelando un largo proceso de
ritos en torno a la muerte. Los entierros secundarios
de esqueletos incompletos, desarticulados o formando paquetes de huesos no son comunes. Muchos arquelogos los han desestimado por considerarlos alterados a consecuencia de remociones posteriores, sin
embargo la referencia etnogrfica que hemos recogido
en la cuenca del ro Chambira indica que poner a los
muertos en urnas funerarias de cermica y colocarlos
en repisas en lo alto de la maloca significa seguir viviendo con ellos. Anualmente se les recuerda con una
serie de ritos como lavar los huesos, bailar, llorar y beber, hasta que pasan los aos y la urna es enterrada y
olvidada. Al parecer as fue en el caso de los cocama.
En el caso de los shipibo-conibo los entierros secundarios en urnas tienen una ideologa ms complicada. Sus nforas funerarias o mahuetas, al igual que las
de la tradicin policroma de Brasil, tienen la iconografa pintada y modelada de una mujer con las piernas
abiertas mostrando la vagina. Los shipibo-conibo dicen que esa es la posicin del parto, es decir, el muerto
en la vasija regresa al vientre materno para volver a
nacer, ascender por una escalera y entrar al universo
celestial por una puerta en forma de cruz cuadrada que
en el cielo corresponde a la Cruz del Sur.

La serpiente csmica o Ronin


La iconografa encontrada en el gran plato de El Zapotal y en un vaso de la tradicin policroma muestra a la
gran serpiente mtica duea del universo en las culturas amaznicas. Encontramos entre los shipibo-conibo importantes referencias a esta serpiente que ellos
llaman Ronin y la comparan con el ro. Dicen que en
su cuerpo estn todos los ken o diseos que pintan
en sus objetos y que representan el universo celestial
en la Tierra, el cual tiene tambin sus ros o caminos,
las estrellas con sus canoas, la Cruz del Sur la puerta por donde ingresan los espritus de los muertos al
universo. Esta serpiente mtica cre el universo y
simboliza a dios; es duea de la vida y de la muerte y
se sostiene fuertemente en las cuatro esquinas del universo, lista para atacar. Al mismo tiempo es emblema
de renacimiento e indica el camino hacia la nueva vida
que deben tomar los espritus humanos para regresar
a la tierra despus de la muerte.
Los diseos de la serpiente plasmados en los objetos no solo tienen un lenguaje csmico sino tambin
espritu y vida. La cushma de un hombre colgada en
el interior de la casa lo representa como si l mismo
estuviese all y no puede ser tocada ni usada por otros.
El lenguaje simblico cobra vida desde el momento en

que est plasmado en el objeto, lo que recuerda las escenas iconogrficas de los mochica que los arquelogos
llaman rebelin de los artefactos, donde los objetos cobran vida. Ronin representa el ayahuasca y el ro del que
dependen los shipibo-conibo pues les da los alimentos.
Cuando el ro se desborda en las crecidas y arrasa con
los pueblos ribereos destruyendo todo, estos vuelven a
renacer en otro sitio; por eso, cuando hablan de sus orgenes mencionan varios sitios uno de ellos es Cumancaya, donde se dice que emergieron por cuarta vez.
Es una cosmovisin en equilibrio con la naturaleza que
tiene como base a la tierra, el ro y el cielo.

Pgina 21: Fragmento de plato de cermica de El Zapotal.

IQUITOS

21

HISTORIA IQUITOS, CIUDAD Y PUERTO EN EL SIGLO XIX


Jorge Ortiz Sotelo

LA HOY PRSPERA Y POPULOSA CIUDAD DE IQUITOS SURGI EN EL SIGLO XVIII


COMO UNA PEQUEA REDUCCIN MISIONAL ESTABLECIDA EN UNA ELEVACIN
A LA VERA DEL RO ITAYA, QUE POR ENTONCES DESEMBOCABA EN EL RO
NANAY Y ESTE, A SU VEZ, EN EL AMAZONAS. CON EL PASO DEL TIEMPO, LA
GRAN CORRIENTE DE ESTE LTIMO RO ROMPI LA LENGUA DE TIERRA QUE
LO SEPARABA DEL ITAYA E IQUITOS QUED SOBRE EL AMAZONAS. PERO COMO
NADA ES ETERNO EN ESTE MUNDO, Y MENOS EN LA LLANURA AMAZNICA,
EN TIEMPOS RECIENTES EL GRAN RO VOLVI A CAMBIAR DE CURSO E IQUITOS
RETORN A SER BAADO POR LAS AGUAS DEL ITAYA.

A lo largo del siglo XIX Iquitos vivi un rpido proceso


de transformacin que atrajo a numerosos peruanos y
extranjeros, muchos de ellos de la fuerte raza de los
aventureros, al decir de Jos Carlos Maritegui, que
en conjunto fueron conformando su pujante sociedad
actual. Durante ese perodo y hasta el surgimiento
de la aeronutica, Iquitos se conect con el exterior a
travs de embarcaciones de diverso gnero, desde las
canoas indgenas hasta los grandes vapores, pero solo
a principios del siglo XX cont con instalaciones portuarias propiamente dichas.

Misiones coloniales
Si el siglo XVI fue testigo de las primeras expediciones
espaolas en la llanura amaznica, el siguiente estuvo signado por el esfuerzo de los misioneros jesuitas y
franciscanos por evangelizar a los diversos pueblos que
la ocupaban. Los jesuitas lograron fundar varias misiones a lo largo del Amazonas introduciendo reformas en
la vida econmica y social de los conversos pero a la vez
generando problemas al concentrar poblaciones que an22

IQUITOS

tes vivan dispersas. Las misiones jesuitas se extendieron


hasta cerca del ro Negro frenando momentneamente
el avance de los bandeirantes portugueses, pero este
fue retomado con fuerza en 1710. Varios de los pueblos
fundados por los jesuitas simplemente desaparecieron,
mientras que otros, como los yurimaguas, remontaron el
Amazonas hasta el ro Huallaga. El clero regular no pudo
suplir el vaco que dejaron los jesuitas al ser expulsados
de las posesiones espaolas en 1767 y permiti que los
portugueses continuaran avanzando por el Amazonas.
Este avance fue finalmente detenido gracias a la importante labor del ingeniero militar Francisco Requena, gobernador de Maynas desde 1778 hasta 1794.
Hacia 1729 los jesuitas iniciaron la evangelizacin
de los indgenas que ocupaban las cuencas de los ros
Itaya y Nanay fundando cuatro pueblos, tres de ellos en
el primero de estos ros y el cuarto, San Pablo Apstol de
Napeanos, en el Nanay. Establecida en 1737, esta ltima
localidad fue trasladada veinte aos ms tarde por el
padre Mauricio Coligari a la zona donde actualmente
se ubica Iquitos, con el nombre de San Pablo Apstol de
Nuevo Napeanos. Las enfermedades causaron estragos
entre sus pobladores, lle vando a que hacia 1761 se tra-

jeran algunas familias del grupo iquitos, provenientes la


misin de Santa Brbara, en el alto Nanay. De esa manera, para finales del siglo XVIII la localidad era conocida
como Santa Brbara de Iquitos y se encontraba dividida
en dos partidos, el de napeanos y el de iquitos.
La organizacin establecida por los jesuitas consideraba un gobernador del pueblo y, en cada parcialidad, un capitn, un alfrez y un sargento de milicia que deban realizar entradas para traer nuevos infieles. Anualmente cada
parcialidad elega un varayoc y un alcalde mayor, quienes
velaban por los trabajos comunales, mientras que los fiscales deban hacer lo propio por los aspectos religiosos.
Por los padrones de esta localidad que se conservan
en el Archivo de Lmites del Ministerio de Relaciones
Exteriores, as como por la visita realizada en 1808 por
el obispo de Maynas, Hiplito Snchez Rangel, sabemos
que entre 1796 y 1814 la poblacin de Iquitos se mantuvo en torno a unas ochenta personas. Esas fuentes tambin sealan que Isidoro Ramos Portugal habra sido el
primer mestizo asentado en Iquitos, pues a diferencia
de los napeanos e iquitos, l y su familia aparecen en el
padrn de 1800 con la categora de moradores.

expulsadas por los huambisa y otros grupos indgenas.


Fue as que a principios de 1847, cuando el viajero
francs Paul Marcoy arrib a Iquitos, encontr trece viviendas de mestizos y diecinueve de iquitos, precisando que estos se haban mezclado con los omagua-cocamas y los ticunas. Entre los que bajaron de Borja se
encontraban las familias de Ramn Bernales, Baltazar
Zevallos, Juan Villacorta, Jos Retegui, Jos Joaqun
Ribeiro, Javier Escurra, Antonio Njar, Manuel Quirino,
Toribio Mesa y Mariano Fermn Torres.
Si bien el primer ingreso en el libro de bautizos de
la iglesia de Santa Mara de Iquitos corresponde a este
perodo, pues est registrado por el presbtero Silverio
Mori el 24 de noviembre de 1849, es muy probable que
haya existido un libro previo a cargo del ya mencionado
Mariano de Jess. Lo concreto es que esta migracin,
referida genricamente como de borjanos, increment
la poblacin local, pero an segua siendo bastante escasa, pues en 1851 se le reporta con doscientos veinticinco habitantes cuya nica actividad econmica era la
confeccin de hamacas y la recoleccin de zarzaparrilla,
productos que se remitan a Moyobamba o a Tabatinga.

Despus de la Independencia

Barcos para comunicar la Amazona

El trnsito del virreinato a la independencia parece no


haber generado grandes sobresaltos en la pequea localidad pues las dos parcialidades continuaron con su propio
curaca y ministro, con el nombre de varayoc. Pero esto
vari luego de la visita que en 1825 llevara a cabo el capitn Carlos del Castillo, gobernador de las misiones de
Maynas, pues dos aos ms tarde, cuando el marino britnico Henry Lister Maw lleg al pueblo, fue recibido por
el gobernador Jos Manuel Ramrez. l y algunos otros
mestizos, en su mayor parte procedentes de Moyobamba,
se haban asentado en la localidad recientemente, pero
su presencia fue resentida por los nativos. Disminuidos
en su nmero por los ataques de grupos procedentes del
Ucayali, los napeanos e iquitos se haban tornado crecientemente suspicaces con los forneos. Si bien Maw no tuvo
problemas en su corta estancia en el pueblo, al que report con una pequea plazuela e iglesia no consagrada,
registr en su diario que, apenas sali, los mestizos fueron
atacados por los indgenas obligndolos a huir a Pebas.
Probablemente con apoyo del gobernador de esta
ltima localidad, las relaciones entre los mestizos e indgenas lograron recomponerse y en 1828 figura como
gobernador Manuel Ramos. Poco despus, hacia 1836,
se nombr al padre Mariano de Jess como prroco
de Iquitos, localidad que haba sido visitada un ao
antes por los marinos britnicos William Smyth y Frederick Lowe, encontrando unos sesenta habitantes. En
la dcada siguiente arribaron a Iquitos varias familias
procedentes del alto Maran, de donde haban sido

Para entonces el gobierno peruano haba decidido impulsar el desarrollo amaznico. Mand construir dos
vapores en Estados Unidos para destinarlos a explorar
sus numerosos ros y autoriz a la Companhia de Navegaao do Amazonas para que, tres veces al ao, una
de sus naves surcara el Amazonas hasta Nauta.
Los vapores peruanos, nombrados Tirado y Huallaga, llegaron al Amazonas peruano en marzo de 1854,
coincidiendo en el puerto de Loreto con el brasileo
Monarca. Este y el Tirado continuaron juntos por el
Amazonas, llegando a Iquitos el 26 de ese mes, antes de
arribar a Nauta a principios de abril. El Monarca haba
sido precedido por el Maraj, que arrib a este ltimo
puerto a mediados de octubre de 1853 con solo cuatro
pasajeros, y a partir de mayo de 1856 lo reemplaz el
Tabatinga. Cuatro aos ms tarde el servicio brasileo
fue extendido hasta Lagunas, en el ro Huallaga, unindose a las naves ya mencionadas el vapor Inca. Todas
ellas tocaban Iquitos en el viaje de subida, siendo all
que en junio de 1858 fue sepultado el norteamericano
Robert Nesbit, fallecido a bordo del Tabatinga, y a quien
corresponde el extrao honor de ser el primer anglosajn en dormir el sueo eterno en esta localidad.
Nauta creci a lo largo de esa dcada hasta contar
con ms de mil doscientos habitantes, varios de ellos
extranjeros, mientras que Iquitos sigui siendo una pequea localidad con una iglesia, treinta y tres casas,
unos doscientos cincuenta pobladores incluyendo
media docena de familias blancas y mestizas y una
IQUITOS

23

escuela de primeras letras dirigida por el gobernador


Mateo del Castillo. Esto fue lo que report un viajero
brasileo que toc en Iquitos en 1854 a bordo del Monarca. Pese a su crecimiento, Nauta no poda brindar
el apoyo que requeran los pequeos vapores nacionales, por lo que, tras efectuar algunos viajes exploratorios, para 1856 ambos estaban inservibles.
Ante esta situacin, en 1861 el gobierno peruano
opt por hacer una inversin significativa para fortalecer su presencia en la llanura amaznica elevando
la Provincia Litoral de Loreto a la condicin de Departamento Martimo y Militar a cargo de un comandante
general. Entre sus funciones primarias esta autoridad
deba establecer un astillero en la confluencia del Ucayali con el Maran, una escuela nutica, factoras y
otros establecimientos que permitiesen explorar los
ros y apoyar el desarrollo de la regin.
Una comisin naval fue enviada a Inglaterra, donde se contrat la construccin de cuatro vapores y un
dique flotante, as como la maquinaria requerida para
levantar una factora, una fbrica de tejas y ladrillos,
un aserradero y una carpintera. Dos de los vapores,
Morona y Pastaza, cada uno de quinientas toneladas,
se destinaran al servicio comercial, mientras que los
otros dos, Napo y Putumayo, de sesenta toneladas, se
emplearan para explorar los ros amaznicos.
24

IQUITOS

Los dos primeros buques arribaron a Belm do


Par en octubre de 1862 y, mientras el Pastaza permaneca en ese puerto, el Morona inici su travesa por el
Amazonas para alcanzar aguas peruanas. Serios incidentes con autoridades brasileas demoraron esa parte
del viaje por lo que solo el 5 de julio de 1863 alcanz el
puerto peruano de Loreto, desde donde continu hacia
Nauta y luego a Yurimaguas. De regreso a Nauta, el capitn de fragata Manuel Ferreyros, comandante de este
vapor, pudo percatarse de que cambios en la morfologa
del ro hacan poco conveniente establecer el apostadero naval en ese puerto, por lo que se opt inicialmente
por Tamshiyacu, pero los pobladores de Iquitos, liderados por el gobernador Ramn Bernales, lograron convencerlo de que dichas instalaciones se establecieran
en su localidad. Poco despus lleg el Pastaza y ambas
naves comenzaron a prestar servicio de carga y correspondencia entre Tabatinga y Moyobamba.
A fines de noviembre de 1863 zarp de Londres
la fragata Arica llevando a Belm, con otras tres naves britnicas, las piezas para armar los dos vapores
pequeos y el dique flotante, as como la maquinaria
para las instalaciones que deban levantarse en Iquitos.
Mientras los buques eran armados en el puerto brasileo, a fines de enero de 1864 el Pastaza arrib a Belm para iniciar su travesa hacia Iquitos remolcando al

bergantn Prspero. Ambos buques, con las piezas del


dique y parte de la carga venida de Londres, arribaron
a Iquitos hacia el 26 de febrero de aquel ao. Similar
funcin cumpli el Morona, que con la fragata Arica al
remolque lleg a Iquitos el 25 de mayo, debiendo retornar a Belm casi de inmediato para remolcar a la goleta
Teresa, con la que deban recuperar la carga del vapor
Simbad y de la fragata Elisa, que haban varado en Blas
Playa, en el distrito de Pebas. En julio salieron de Belm
los vapores Putumayo y Pastaza, este ltimo remolcando al Napo, y arribaron a Iquitos el 6 de noviembre.
El Iquitos de entonces deba ser muy similar al que
Antonio Raimondi describi en 1862 como una miserable ranchera de indgenas, con unos cuatrocientos
habitantes dedicados a la fabricacin de hamacas y
bolsas de colores con las hojas de una palmera espinosa, que llaman chanvira. Pero la situacin vari
con el arribo de los vapores y la gente que en ellos iba
pues, siete aos despus, cuando Raimondi volvi a visitarla, la describi como una poblacin con buenas
y slidas casas, con almacenes surtidos de efectos y
con pobladores de distintas nacionalidades. En efecto,
con los vapores lleg un nmero relativamente grande
de marinos peruanos y medio centenar de tcnicos de
diversa procedencia cuya presencia transformara al
pequeo casero de Iquitos en una pujante localidad.
Genaro E. Herrera da algunos nombres de los moradores de Iquitos en 1862, entre los cuales figuran
siete brasileos y el chachapoyano Calixto Mori, quien
abri la primera tienda comercial en el pueblo. Tambin menciona a varios de los llegados en 1864 que se
asentaron de manera permanente en Iquitos.
Bajo la direccin del capitn de fragata Federico Alzamora, comandante general del departamento, se organiz el trabajo para levantar una nueva poblacin con
tres calles paralelas al Amazonas, cortadas por ocho calles transversales. Las calles iniciales fueron bautizadas
Malecn, Napo, Morona, Pastaza y Prspero en honor a
los vapores que haban impulsado el surgimiento de la
ciudad. En torno a la plaza de armas, sembrada con pltanos, se encontraban la municipalidad y la iglesia, y al
costado de esta ltima, una propiedad del limeo Ramn
Bernales que fue alquilada y luego comprada por Alzamora para instalar la Comandancia General del Departamento y el cuartel de la Columna de Marina. Al extremo
sur de la poblacin, sobre el malecn, en una propiedad
de Pedro E. Garca, se levantaron el aserradero, la carpintera y la factora, con sus talleres de herrera, fundicin
y calderera; mientras que la fbrica de tejas y ladrillos
fue ubicada al extremo norte de la poblacin. Con la misma prisa se levantaron casas para los numerosos funcionarios y marinos que haban llegado, as como para los
treinta y dos operarios de la factora, diez de la fbrica de
ladrillos y cuatro de la carpintera. Comprensiblemente,
esta febril actividad alter la forma de vida de los ind-

genas que poblaban Iquitos, varios de los cuales optaron


por reasentarse en puntos algo alejados de sus antiguas
moradas, dando origen a algunos caseros, entre ellos
Punchana, Timicuro, Tamshiyacu y San Miguel.
La mayora de las edificaciones iniciales fueron de
barro con techo de palmas, material fcilmente inflamable, como lo demostr el incendio del 28 de julio
de 1865, iniciado en el establecimiento comercial de
Toribio Meja, que destruy buena parte de la manzana
en la que se encontraban la factora, el aserradero, la
carpintera y otros locales comerciales. Lentamente, al
ritmo de la produccin de tejas y ladrillos cuyo precio fue reducido para facilitar la reconstruccin de las
edificaciones afectadas por el fuego, Iquitos comenz
a cambiar. As, para 1868 ya haba unas cinco o seis
casas con techo de tejas y la an pequea localidad
contaba con unos dos mil habitantes. Tambin en esos
aos, bajo diseo del arquitecto Cristbal Rosas, se inici la construccin del edificio de la Prefectura, mismo
que fue ampliado por los sucesores de Alzamora.
Al ao siguiente, cuando el mdico Santiago Tvara arrib a Iquitos, seal que la poblacin tena una
treintena de casas comerciales, varias tiendas, tres
fondas, dos billares y muchas tabernas. Si bien contaba con un rudimentario hospital y un prroco que con
frecuencia se ausentaba para atender a otras poblaciones, careca de una escuela pblica.
El rpido surgimiento de un centro poltico y administrativo en la llanura amaznica peruana gener una
natural demanda de bienes y servicios de todo gnero.
Los alimentos eran escasos y caros ya que los pueblos
inmediatos solo producan lo necesario para atender
sus propias necesidades. Si bien haba una pesca relativamente abundante, al punto que una cantidad significativa de pescado salado era exportada a Brasil, el
fresco resultaba excesivamente caro durante la temporada de crecida. Por estos motivos la mayor parte de
los alimentos se importaba de Brasil, Europa, Estados
Unidos e incluso India y, tanto la Comandancia General
como los vecinos ms prominentes establecieron granjas y chacras a lo largo del ro Itaya para satisfacer
algunas de sus necesidades alimenticias.
Uno de los que se asent en Iquitos por aquellos
aos fue el contralmirante John Randolph Tucker, jefe
de la Comisin Hidrogrfica del Amazonas que, con un
grupo de antiguos confederados norteamericanos y el
joven alfrez de fragata Leoncio Prado, lleg en octubre de 1867. Con apoyo de la Armada, durante los siguientes aos esta comisin explor extensamente los
diversos ros de la Amazona peruana, para lo cual se
adquirieron otros dos vapores, el Tambo y el Mairo.
Uno de los miembros de esa comisin, el ingeniero
Norman Noland, seal que hacia 1872 la poblacin
de Iquitos alcanzaba las tres mil personas, formando
un grupo humano excntrico y diverso. La mitad de
IQUITOS

25

los habitantes era indgena, mientras que la otra mitad


era predominantemente masculina y joven, con numerosos mestizos y gente procedente de una veintena de
naciones, incluyendo algunos negros y chinos. Aunque
mayoritariamente catlica, esta polglota comunidad
inclua tambin protestantes y judos. Por todo ello, no
result extrao que en 1868 se estableciera la primera
logia masnica, la Unin Amaznica, quiz la institucin privada ms antigua en la actual capital loretana.
El 27 de agosto de 1872 Iquitos volvi a sufrir un
incendio de magnitud. El fuego se inici a las diez de la
maana en casa de Juana Espinosa, en el extremo norte
de la ciudad, y una fuerte brisa llev las chispas hasta el
techo de palmas de la iglesia, desde donde se propag
a los edificios de la Armada y a varios establecimientos
comerciales y residencias privadas en la calle Putumayo. Durante cuatro horas toda la poblacin luch infructuosamente contra las llamas hasta que un afortunado
cambio de direccin del viento las desvi y salv al resto
del pueblo. A esta desgracia se sum una epidemia de
viruela desatada en 1873 que hizo huir aterrorizados
a los indgenas de los alrededores, haciendo de los alimentos algo inhallable a cualquier precio.
A pesar de estas calamidades, los pobladores iniciales del nuevo Iquitos encontraron diversas formas
de socializar, siendo quiz las fiestas y las expresiones
artsticas las que resultaron ms aparentes a la naturaleza de la joven colectividad.
El viajero britnico Frederick Stevenson describi
el baile formal ofrecido por Alzamora en las Fiestas Patrias de 1867, sealando que las mujeres elevaban los
pauelos con una mano mientras los hombres sujetaban sus faldones. Tres aos ms tarde, el ya mencionado ingeniero Noland seal que se bailaban alegres
aires del vals criollo as como chilenas y zamacuecas,
y que las fiestas se llevaban a cabo a puertas abiertas,
con una pequea banda de msicos en la que era indispensable un cajn. La msica usualmente era acompaada por agudas voces femeninas y por las palmas y el
zapateo de los que planchaban.
Quiz el evento musical ms importante de esos
aos fue un concierto en beneficio del movimiento independentista cubano llevado a cabo la noche del 28
de marzo de 1874. La banda municipal, acompaada
por los principales msicos aficionados de la ciudad,
interpret tres sinfonas para orquesta. Entre estos
aficionados se encontraban la italiana Elvira Minetti,
esposa del comandante general del departamento, y
los norteamericanos Leticia Johnston y Timoteo Smith como cantantes; mientras que otro norteamericano,
Walter Butt, el francs Maurice Mesnier y el sastre portugus J. M. da Silva, mostraban sus habilidades con el
violn, el piano y la flauta respectivamente.
Ocasionalmente llegaban excntricos visitantes a la
ciudad, entre ellos una partida de comunistas fran26

IQUITOS

ceses refugiados del levantamiento de Pars de 1870 y


los britnicos LaMotte y John Hoxwell, el primero en
compaa de su bulldog y el segundo luego de tratar de
vender lanzas norteamericanas a los indgenas del ro
Napo. Tambin lo hacan hombres de ciencia como los
norteamericanos Joseph Steere y James Orton. Este ltimo estuvo en Iquitos en 1867 y en 1873, mientras que
Steere lleg en enero de 1872 buscando recolectar especmenes para el Museo de la Universidad de Michigan.

La era del caucho


Iquitos, que desde 1866 se haba convertido en la capital de la provincia de Bajo Amazonas del flamante
departamento de Loreto, continu creciendo de manera sostenida, impulsada por el comercio de tabaco,
zarzaparrilla y pescado salado, pero sobre todo por la
cada vez mayor demanda de caucho.
Para apoyar esas actividades el Morona y el Pastaza
fueron destinados a realizar viajes comerciales entre Yurimaguas y Tabatinga que tomaban unas ochenta y ocho
horas, tocando diez puertos intermedios a lo largo de sus
setecientas nueve millas. Este trfico se vio facilitado en
1867, cuando Brasil declar la libre navegacin del Amazonas, medida que fue replicada por el Per dos aos
despus. Desde Tabatinga se poda continuar el viaje
hasta Manaos en un vapor brasileo que mensualmente
haca esa ruta y seguir hasta Belm do Par en uno de los
cinco vapores que unan ambos puertos. La ruta del Ucayali demor un poco en adquirir regularidad, pues si bien
se realizaron varios viajes exploratorios tanto a ese ro
como a los que confluan en l, solo en 1873 los vapores
Napo y Putumayo comenzaron a servirla regularmente,
primero hasta Sarayacu y luego hasta Yarinacocha.
La crisis fiscal que vivi el pas en la dcada de
1870 no dej de afectar a Iquitos. Si bien la poblacin
y el comercio continuaron creciendo, los sueldos para
los marinos y operarios de las instalaciones que deban
apoyar a los vapores y a la ciudad se fueron haciendo
cada vez ms irregulares. Alzamora y sus sucesores hicieron numerosas gestiones para obtener recursos, llegando a endeudarse con los comerciantes locales para
que los vapores pudieran seguir funcionando, pero la
situacin era insostenible. En 1877 hubo que suspender la lnea entre Iquitos y Tabatinga, que por otro lado
era cubierta mensualmente por un vapor brasileo, lo
que gener el reclamo de las principales casas comerciales. Entre estas se encontraban las de Antonio N. Cepeda, M. Santilln, J. Oliveira y Ca., J. Villacs y Hnos.,
E. Zevallos, M. Mesnier, Smith-Johnson y Ca., F. Morey,
Ferreira y Ca., A. Bastos, J. Mori, M. Tapia, M. Albn,
A. Lpez, J. Garca, A. Vela y Carlos Mouraille y Hnos.
El ltimo, junto con Marcial A. Pin, Manuel del
guila y Antonio Njar, propuso formar una compaa

que se hiciera cargo tanto de los vapores como de la factora y las otras instalaciones fiscales existentes en Iquitos. La propuesta fue aceptada por el gobierno y en 1877
la Armada entreg las naves e instalaciones a la flamante
Compaa Peruana de Navegacin. Los vapores continuaron navegando con estos nuevos propietarios que establecieron rutas al Napo, al Ucayali y desde Yurimaguas
hasta Belm. Esta ltima ruta fue servida por el Morona
hasta 1884, cuando fue rematado en dicho puerto.
Al estallar la Guerra del Pacfico las autoridades de
Iquitos tuvieron que agencirselas para mantener una
mnima representacin estatal en la regin. Dos fueron
las medidas ms importantes: la creacin de la Aduana
y la autorizacin para que naves extranjeras pudiesen
realizar trfico comercial con todos puertos amaznicos
peruanos. Desde su establecimiento en 1882 la Aduana
debi enfrentar una fuerte oposicin por parte de los comerciantes, pero finalmente logr entrar en funciones.
Segn report el prefecto Hildebrando Fuentes en 1906,
sus ingresos se multiplicaron de manera sustantiva entre 1882 y 1892, pasando de 22 175 a 184 029 soles, y
volvieron a hacerlo en la dcada siguiente, pues en 1902
sumaban 606 702 soles, alcanzando su pico en 1904 con
1 288 873 soles. Estas cifras reflejaban el incremento de
la actividad econmica de la ciudad y de la regin, lo que
explica el crecimiento de la ciudad y de la actividad fluvial.

Atendiendo a la creciente demanda de caucho y otros


recursos, el trfico fluvial se increment de manera notable, principalmente a cargo de naves brasileas que llegaban a diversas localidades en las cuencas del Ucayali
y del Maran. As, sabemos que el primer trimestre de
1885 arribaron a Iquitos veintin buques, en julio y agosto de 1891 fueron diecisis, entre ellos uno ecuatoriano, y
en noviembre del siguiente ao lo hicieron once vapores,
seis de ellos peruanos y el resto brasileos.
En la dcada de 1890 la exportacin de caucho
superaba las mil toneladas anuales, trescientas por
encima de la media anual entre 1884 y 1889. Estas cifras continuaron elevndose en las dcadas siguientes,
y alcanzaron su pico en 1910, cuando se exportaron
cuatro mil quinientas toneladas. Pero al ao siguiente
se inici una rpida cada en la demanda, fundamentalmente por la competencia del caucho asitico, lo que
gener una nueva crisis en una regin cuya economa
giraba esencialmente en torno de ese producto.
El perodo del auge vinculado al caucho no estuvo exento de problemas, pues si bien la ciudad y su
comercio prosperaron, la crisis poltica nacional que
sigui a la Guerra del Pacfico tuvo efectos perniciosos
sobre la regin. En efecto, en mayo de 1896, el cusqueo Mariano Jos Madueo encabez un levantamiento
en Iquitos nombrando al coronel Ricardo Seminario
IQUITOS

27

y Arambur como gobernador del Estado Federal de


Loreto. Dos expediciones fueron despachadas desde la
capital de la repblica, una por tierra, que se dirigi al
Huallaga, y otra por mar, en el transporte Constitucin,
que se estacion en Belm para evitar que los revolucionarios pudiesen huir por ese puerto.
En realidad estos haban abandonado Iquitos en julio,
tan pronto supieron del envo de ambas expediciones, con
lo que el movimiento federalista ces. Pero estos hechos
hicieron ver al gobierno la necesidad de reforzar su presencia en la selva baja, por lo que, entre otras medidas, en
1897 Iquitos fue elevada a la condicin de capital departamental reemplazando a Moyobamba. Durante la dcada
siguiente la ahora capital loretana creci de manera sostenida, llegando a contar con unos diez mil habitantes en
1903, cifra que se elevaba de manera notable durante los
meses en que no se recolectaba caucho. Dos aos ms tarde, el prefecto Hildebrando Fuentes seal que en Iquitos
estaban representadas diecisiete nacionalidades.

Instituciones

y sociedad a principios del siglo

XX

El trazo urbano fue rpidamente desbordado por el


constante arribo de nuevos pobladores. Para principios del siglo XX la ciudad, que creca en torno a la
flamante plaza 28 de Julio, gozaba ya de alumbrado
elctrico y la embellecan numerosas edificaciones con
vistosos azulejos. Varias de ellas an subsisten, como
el Hotel Palace, hoy sede de la Quinta Regin Militar, y
las casas Pinasco, Santilln y Cohen. La plaza de armas
tambin fue mejorada y, como parte de ese esfuerzo,
en 1898 se coloc la primera piedra del monumento a
los loretanos cados durante la Guerra del Pacfico que
sera inaugurado diez aos ms tarde. Cerca de la plaza se encontraba el teatro Alhambra, de los hermanos
Francisco y Demetrio de Paula Secada, donde entre
diciembre de 1911 y junio siguiente se present una
gran compaa de teatro de Barcelona. Y en una esquina se haba levantado, hacia 1890, la llamada Casa
de Fierro, en la que una dcada despus se proyect la
primera pelcula vista en Iquitos. Otro importante adelanto fue la puesta en servicio del ferrocarril urbano en
1905, gracias a la iniciativa de Julio Arana del guila.
Naturalmente la creciente poblacin requera ser informada por lo que desde 1877, cuando sali el efmero
Boletn Municipal, fueron apareciendo diversas publicaciones peridicas. Entre ellas se puede mencionar a
El Industrial (1887), El Imparcial (1899-1902), El Amazonas (1892), Loreto Comercial (1902-1913), La Voz de
Loreto (1902-1904), La Prensa, La Felpa, El Heraldo, El
Maynas y El Nacional (1905), y al decano de la prensa
loretana, El Oriente que comenz a circular en 1905.
En 1898, por iniciativa de Rafael Quiroz, comisionado
especial del gobierno, se estableci la Sociedad de Benefi28

IQUITOS

cencia de Iquitos, a la que poco despus siguieron las sociedades de beneficencia Amaznica, Espaola, Italiana
y China. Por la misma poca aparecieron clubes sociales
Iquitos, Emilio San Martn, Unin Loretana, Centro de
Cultura y Conferencias Populares y deportivos Sport
Club (1904) y Athletic Club Jos Pardo (1906), as como
la Brigada de Boy Scouts del Oriente Peruano (1914). Asimismo, para propiciar el mejor conocimiento de la zona,
en 1902 se estableci la Sociedad Geogrfica de Loreto.
Otro hito importante de esa poca fue el arribo en marzo de 1901 de los misioneros agustinos que deban establecer la Prefectura Apostlica de San Len del Amazonas.
Encabezados por el padre Paulino Daz, su labor inicial
tuvo que vencer diversas dificultades pero, con perseverancia y tenacidad, lograron constituirse en un elemento
fundamental para el estudio de la cultura amaznica.
La presencia estatal tambin se increment pues a la
Prefectura, la Aduana, la Capitana de Puerto restablecida hacia 1884, y dos juzgados de primera instancia,
se sumaron la Corte Superior, que inici sus funciones
en abril del 1907, y el aumento de escuelas fiscales, que
para aquel ao llegaban a ser ocho en Iquitos, una en
Punchana y otra en Tamshiyacu. Asimismo, entre 1902
y 1903 se edificaron la subprefectura y el cuartel de polica, se iniciaron las obras para construir el malecn y se
instalaron varias otras reparticiones pblicas.
Los funcionarios estatales y los comerciantes constituyeron el elemento central de la vida social de Iquitos, ya que sus integrantes fueron los fundadores de los
clubes y promotores de las actividades culturales antes
mencionadas. Fueron ellos tambin los que impulsaron el embellecimiento de la ciudad ayudados por el
crecimiento econmico del auge cauchero. Los descendientes de los antiguos pobladores del lugar, agrupados
en los caseros cercanos, tambin encontraron formas
de incorporarse al proceso de transformacin social
que se estaba dando. Las fiestas locales fueron una de
ellas. La ms conocida fue la del actual barrio de San
Juan Bautista, que celebra a su patrn cada 24 de junio. Al parecer, all se estableci un grupo de indgenas
jeberos a fines del siglo XIX trayendo consigo una imagen de su patrn y la costumbre de purificarse en el ro
la noche anterior y homenajearlo con baile y juanes.
El comercio, representado desde 1890 por lo que
hoy es la Cmara de Comercio, Industria y Turismo de
Iquitos, tambin creci impulsado por el auge cauchero
al punto que eventualmente hubo oficinas consulares
de Estados Unidos, Brasil, Colombia, Gran Bretaa, Alemania, Espaa, Portugal, Francia, Italia y China. Nuevas y ms poderosas casas comerciales se establecieron
en la ciudad, muchas de las cuales posean sus propias
embarcaciones, aunque la conexin con el exterior se
haca principalmente a travs de los vapores brasileos que unan la ciudad con Manaos y Belm. Pero esto
vari en 1898, cuando la naviera britnica Red Cross

Line inici un servicio entre Iquitos y Liverpool servido


por los vapores Napo y Ucayali, a los que se uni poco
despus el Javary. Al ao siguiente la Booth Steamship
Company Limited inaugur un servicio mensual que
una a Iquitos con Liverpool y Nueva York. En menos
de una dcada, tras comprar la Red Cross Line, sus naves transportaban hasta siete mil pasajeros anuales y
un considerable volumen de carga. Para 1906 Iquitos
era atendida por las compaas de navegacin Booth
hacia Europa y Nueva York, Amazon Steam Navigation
Company hasta Belm, Adolfo Morey a Yurimaguas y al
Yavar, Benasayac y Toledano al Sepahua, y J. C. Arana y Hermanos al Putumayo, Yavar, Ucayali hasta el
Pachitea, Napo y Curaray. A ellas se sumaba un nmero relativamente importante de naves particulares. Tal
movimiento fluvial, vvidamente representado en las
acuarelas de Otto Michel, daba ocupacin a un nmero sustantivo de tripulantes y tambin demandaba una
importante cantidad de lea, cuyo valor para 1910 se
estimaba en medio milln de dlares.
La actividad portuaria se concentraba en la orilla del ro, a la altura de la factora, pero en 1904 la
compaa Booth construy un muelle que entr en funciones a principios del siguiente ao con el arribo de
su vapor Napo. Estas instalaciones consistan en una
explanada al nivel de la calle que se sostena sobre pilotes clavados en el fondo del ro, unida mediante unos
brazos articulados a unos pontones que se extendan
ciento sesenta metros. Las naves amarraban a estos
pontones que tenan una va frrea de trocha angosta
sobre la cual corran unos carros capaces de transportar hasta cinco toneladas. La carga era movilizada entre la bodega de los buques y esos carros empleando
los aparejos de las embarcaciones y luego era elevada
a la plataforma superior mediante otras plumas. El recinto portuario, ubicado entre el malecn Maldonado y
la calle Raimondi, con entrada por la calle Loreto, contaba con almacenes de aduana, resguardo y capitana,
ocupando unos dos mil ochocientos metros cuadrados.
El puerto funcion en dicho lugar hasta 1948, cuando
fue trasladado a su actual ubicacin.
La inauguracin del muelle y las instalaciones portuarias debi marcar el inicio de una nueva etapa de
prosperidad para la ciudad pues le daba facilidades
modernas para sostener su creciente comercio, pero el
final de la era del caucho la sumi, a ella y a la Amazona, en una severa de depresin econmica que durara algunas dcadas. Pese a ello, Iquitos ya se haba
convertido en una ciudad importante, con una poblacin sustantiva y diversa, con una presencia estatal
que, si bien segua siendo tenue, haba sentado races
definitivas. En las dcadas siguientes los pobladores
de Iquitos debieron sortear numerosas dificultades,
pero tal como supieron sobreponerse a los incendios
de 1865 y 1872, lograron salir adelante y construir la

metrpolis actual. El trfico fluvial continu creciendo


aunque no al acelerado ritmo de tiempos precedentes.
La conexin area y eventualmente la construccin de
carreteras de penetracin hasta el Huallaga y el Ucayali mejoraron las posibilidades de conexin de la ciudad.
Hoy, medio centenar de monumentos arquitectnicos dejan testimonio del crecimiento de la ciudad durante el perodo del caucho, pero de sus pocas ms
tempranas solo queda en pie una parte de la chimenea
de la factora. En ella se aprecia an la placa inaugural
fechada en 1871, como mudo testimonio de aquellos
aos en que la pequea aldea comenz a cambiar.

Pgina 24: Muelles de carga en el puerto a


principios del siglo XX.
Pgina 27: Vista del embarcadero a principios del siglo
XX. Destaca en segundo plano el vapor Yurimaguas.
IQUITOS

29

HISTORIA IQUITOS:
SOBRE FUNDACIONES Y OPINIONES ENCONTRADAS
Martn Retegui Bartra

EL5DEENERODE2014SEDESARROLLARONLASACTIVIDADESCONMEMORATIVAS
DE LOS CIENTO CINCUENTA AOS DE FUNDACIN DEL PUERTO FLUVIAL DE
IQUITOS, SOBRE EL RO AMAZONAS, SEGN LEY 14702, PROMULGADA EL 14
DE NOVIEMBRE DE 1963, DURANTE EL GOBIERNO DEL PRESIDENTE BELAUNDE
TERRY. CMO SURGI LA LEY QUE HOY ES CONOCIDA COMO LA QUE DEFINE LA
FUNDACIN DE IQUITOS?

Por el periodista Humberto Morey Alejo podemos enterarnos del proceso que trascurri en la constitucin de
diversas comisiones de investigacin con el objetivo de
buscar la partida de nacimiento de Iquitos.
La primera fue la impulsada por Marcial Saavedra Pinn, entonces alcalde de la provincia del Bajo Amazonas,
que emiti una resolucin el 9 de octubre de 1937 dando
cuenta de la conformacin de una comisin integrada por
los diversos regidores (Morey, 1996: 8). Este comit, vaya
uno a saber sus razones, suspendi su labor.
El 8 de junio de 1959, el entonces alcalde Alejandro
Rieckhof solicit la opinin de diferentes intelectuales
e historiadores residentes en la capital de la repblica,
como Felipe de la Barra, Jorge Basadre, Jorge Dulanto Pinillos, Vctor Andrs Belande, Luis Alayza y Paz
Soldn, Ricardo Cavero Egusquiza, Fernando Romero
y Emilio Deboy, ya que
...a falta de testimonios sobre la fundacin [esta] puede
ser determinada considerando el acontecimiento de mayor trascendencia en su evolucin poltica... Y como la expedicin naval de 1864... trasform la vida de Iquitos... el
Municipio de Maynas est considerando... la conveniencia

30

IQUITOS

patritica de determinar que ese hecho histrico, inobjetable, es el punto de partida de la fundacin republicana de
Iquitos (Centenario, 1964: 5).

Las respuestas fueron diversas en torno a la llegada


de los marinos. Entre estas, Jorge Basadre manifest que
el Pastaza, de 500 toneladas, comandado por el teniente
Nicols Portal, lleg a Iquitos el 26 de febrero de 1864 [y]
el Morona, comandado por el capitn de fragata Manuel
Ferreyros arrib a Iquitos en la tarde del 25 de mayo de
1864. Ricardo Cavero Egusquiza, presidente del Instituto San Martiniano del Per en esos aos, fue preciso en
sealar: Considero que el da del arribo de la flota naval
no debe calificarse como fecha de fundacin republicana
de Iquitos pues ya este exista desde antes de 1840, y
sugera que la llegada de los marinos debera ser considerada una fiesta cvica pues con ello [se] contribuir a
fomentar el sentimiento patritico [y] adems no habra
peligro de alterar los hechos histricos. Emilio Delboy
fue el nico en afirmar que la llegada de los cuatro vapores fue el 5 de enero de 1864, insistiendo en la necesidad
de rendir honor especial a nuestros marinos, sobre todo
en rotular sus nombres a las calles de Iquitos.

Solo uno de los consultados seal el 5 de enero.


Los otros manifestaron diferentes fechas. Cavero Egusquiza, a quien considero que fue el que dio la respuesta
ms cabal e inteligente, opin que la llegada de los marinos debera ser celebrada como fecha cvica y no de
fundacin, ya que de esa manera quedaran abiertas
las puertas para dar cabida a nuevos datos que [se]
pudiera encontrar en el futuro (ibid.: 6-8).
El tema es retomado el 8 de agosto de 1961, siendo
alcalde don Julio Celso Retegui Burga, quien conform una segunda comisin para definir la fecha en que
haba sido fundada nuestra ciudad. Este grupo, conformado por regidores y otros intelectuales de la localidad, desarroll su investigacin y propuesta en torno a
tres fechas: en primer lugar el 8 de junio de 1842 por
ser la fecha de la Resolucin Suprema que designa Teniente Gobernador para Iquitos, propuesta presentada
por don Alfonso Navarro Cuper. En segundo lugar el
7 de febrero de 1866, fecha en que se expide la Resolucin Suprema que eleva a Iquitos como capital de
la provincia durante el gobierno de Mariano Ignacio
Prado, propuesta del sacerdote Avencio Villarejo y, finalmente, el 5 de enero de 1864, fecha de la llegada de
los navos de la Armada Peruana, sustentada por don
Csar Lequerica Delgado. Reconstruiremos las bases
histricas de estas tres propuestas.

8 de junio de 1842
El sustento histrico de Navarro Cuper se encuentra
en la documentacin oficial publicada en la Coleccin
de leyes, decretos, resoluciones y otros documentos
oficiales referentes al departamento de Loreto por Larrabure y Correa (2006-2008).
Jos Mara de Arriaga, obispo de Maynas nombrado
por el Papa Gregorio XVI en 1838, remite a la Administracin Central de las Colectas de Misiones del Per un
documento fechado en Jeberos el 2 de abril de 1842 donde, entre otras cosas, informa la violencia que se vive en
diversos lugares de Maynas: ...injusticia y violencia que
hacen los gobernadores. Pueblos desiertos: Loreto [se refiere a un poblado que estaba ubicado en la frontera con
Brasil] desierto, Peruate 70 habitantes, Orn con cerca de
ciento, Iquitos con igual nmero.... Propone que desde
la frontera de Loreto hasta Iquitos puede formarse un
distrito, al mismo tiempo que sugiere que la capital sea
Loreto, y que estos deben tener un gobernador natural o
vecino de confianza y no gente de afuera.
El 8 de junio de 1842, Agustn G. Charum, quien era
el ministro de Instruccin Pblica, Beneficencia y Negocios Eclesisticos, firm una resolucin aprobando
la propuesta del obispo de Maynas. La resolucin de
Charum seala:
IQUITOS

31

Que en virtud [del informe] se ha resuelto:

7 de febrero de 1866

1. Que as como en cada parroquia hai un juez de paz,


as tambin en los lugares de nefitos hay uno con el nombre de curaca, conservando esta denominacin para no
causarles novedad y este sea el funcionario que cuide de
mantener el orden y arreglo de las familias.
2. Que... desde la frontera de Loreto, formen un distrito, siendo Loreto la capital por ser punto limtrofe con Brasil [dicho supuesto distrito comprenda pueblos o aldeas
como Peruate, Cochiquinas, Orn e Iquitos].

Como se ve, la propuesta de Arriaga y la resolucin


de Agustn Charum nos hablan de nombrar un curaca,
y el gobernador, en este caso, tiene como residencia el
poblado de Loreto, no Iquitos. A esto debemos sumar
que ya en 1828 exista un teniente gobernador en Iquitos: Manuel Ramos, quien el 18 de octubre de 1828, en
un documento despachado por el Gobierno del Pueblo
de Iquitos, comunica al subprefecto de la provincia de
Maynas: Certifico de cmo se practic el juramento a
la nueva constitucin con la llegada del cabo Don Jos
Mara Ruiz, en junta de la municipalidad i dems gobernados de este pueblo de mi mando i moradores
(se refiere a la Constitucin del 18 de marzo de 1828).
Nueve aos despus, el 6 de enero de 1837, el subprefecto de Maynas, Carlos del Castillo Rengifo, comunica al seor prefecto haber puesto en posesin en sus
destinos a los nuevos gobernadores de los pueblos que
indica. Si bien el documento no dice quin es el nombrado como gobernador en Iquitos, s seala a quin
cesan de dicho cargo: don Conrado Llerena, de Iquitos.
En 1840, dos aos antes del escrito enarbolado por
Navarro Cuper, el subprefecto don Sinforoso Reina
remite un documento fechado en Moyobamba el 21 de
mayo, informando sobre las personas que ocupan cargos polticos, eclesisticos y militares en la provincia de
Maynas, donde seala en lo referente al estado poltico la presencia de Benito Zumaeta como inspector del
pueblo de Iquitos. Aos antes de 1842, en el poblado
de Iquitos ya existan autoridades nombradas por los
gobiernos que administraban el Estado peruano.
Las propuestas de Arriaga y la resolucin de Charum tampoco prosperaron en su dimensin inicial.
Esto se puede notar en el informe que hace Manuel Ijurra en un resumen de viajes a la montaa entre 1841 y
1845. Dicho documento seala que la Misin Baja est
divida en tres distritos, siendo el primero Nauta, del
cual el pueblo de Iquitos, poblado por algunos brasileros e indios salvajes de la tribu nanai, es parte (los
otros distritos son Pebas y Loreto). Iquitos no perteneca al distrito de Loreto, como pretenda Arriaga. Navarro Cuper, segn Morey, retir su propuesta.

Sealar el 7 de febrero de 1866 como fecha de fundacin


de Iquitos, sabindose que por entonces ya se haban
desarrollado diversos acontecimientos y que en 1897,
al ser declarada capital del departamento, en propias
palabras de Villarejo, Adquiri su mxima categora,
suena a chiste. Ms an si se toma en cuenta que el sacerdote ya haba publicado en 1961, en el nmero 165
del Archivo Agustiniano su Historia de la fundacin de
Iquitos (una versin sobre el tema fue editada con el
ttulo de Los orgenes en Garca y otros, 2008).
En las conclusiones de dicho documento Villarejo
afirma, entre otras cosas, que Iquitos fue fundada en
1757 con el nombre de San Pablo de Nuevo Napeanos
y restaurada en los aos 1760-1761; que en 1808 ya
figuraba como pueblo, gobernacin y municipio; que en
1828 se jur en la municipalidad de Iquitos la Constitucin de la Repblica y que en 1863 arribaron los marineros, fecha de verdadero resurgimiento de la ciudad.
La propuesta de Villarejo estaba sustentada en el
decreto firmado por el presidente Mariano Ignacio Prado erigiendo la Provincia Litoral de Loreto en Departamento. En el artculo segundo de dicho decreto se lee:
El departamento de Loreto se compondr de cuatro
provincias: La del Cercado de Moyobamba... La del
Huallaga... La del Alto Amazonas... La del Bajo Amazonas, capital Iquitos y comprender los distritos de
Iquitos, Nauta, Parinari, Pebas y Loreto. Esta Ley fue
ratificada el 21 de setiembre de 1868 por el gobierno
de Jos Balta. As de simple fue la propuesta del sacerdote agustino, ni una coma ms, ni una coma menos.
Villarejo sustentando esta propuesta? Qu extrao.
El decreto del 7 de febrero de 1866 designa a Iquitos
como capital de la nueva provincia, llamada en ese entonces del Bajo Amazonas, y decir capital de provincia
ya la seala como si se la nombrara ciudad.
Si se trata de seguir esta lnea, la del nombramiento como capital, por qu no sustentar como fecha de
fundacin el 9 de noviembre de 1897, que es cuando
Pirola expidi la ley que declaraba a Iquitos como capital del departamento de Loreto? Villarejo lo saba, lo
subraya en su trabajo de investigacin. Treinta cinco
aos despus, en una carta que enva a la Comisin de
Estudios Amaznicos de Cultura Histrica de la Municipalidad Provincial de Maynas, seala que la propuesta del 5 de enero tiene
dos graves errores histricos. En tiempo de la colonia y
hasta muy avanzada la era republicana, el ttulo de ciudad
solo era otorgado por el Jefe de Estado y este no es el caso
de Iquitos. En dicha fecha no lleg al puerto de Iquitos ningn barco; los primeros en arribar al puerto fueron el Morona en 1863 y meses ms tarde, en el mismo ao, el Arica.

32

IQUITOS

En realidad, ni Villarejo tena los datos reales del movimiento de los vapores peruanos. Como veremos ms
adelante, en 1863 estos llegaron a Nauta, no a Iquitos.

Estos buques comenzaron a llegar sucesivamente al Amazonas peruano a partir del ao 1863, siendo el Morona
el primero... El vapor Pastaza ...remolcando desde Par
al bergantn ingls Prspero, lleg el mismo ao 1863 al
puerto de Iquitos, lugar que se design como apostadero...

5 de enero de 1864

Poco despus, el 25 de mayo de 1864, llegaba a Iquitos la


fragata Arica remolcada por el Morona... En noviembre

En 1942, veinte aos antes de la formacin de la comisin que defini la fecha del 5 de enero y diecisiete aos antes de que el alcalde Rieckhof impulsara la
consulta a historiadores que residan en Lima, Csar
Lequerica public, en el marco de los auspicios a las
actividades del IV Centenario del Descubrimiento del
Ro Amazonas, el libro Sachachorro. Uno de los artculos contenidos en l lleva el ttulo Apuntes sobre la
fundacin de Iquitos (debe considerase a los marinos
nacionales como fundadores de la ciudad).
Lequerica elabora su propuesta con base conceptual
en las opiniones de un historiador de apellido Stade:

de dicho ao, hacan su entrada a Iquitos los exploradores


Napo y Putumayo, habiendo venido el primero remolcado
desde el Par por el Pastaza a causa de no tener este an
armada su maquinaria... reunidos todos estos buques en
el apostadero de Iquitos, la comandancia general del departamento inaugur el citado ao 1864, la navegacin
nacional desde Tabatinga... hasta Yurimaguas.

Desconoca Lequerica esta informacin? No, sin


embargo no la tuvo en cuenta. A esto hay que sumar la
informacin que seala el Capitn de Navo don Eduardo Raygada, quien estuvo entre los primeros contingentes que llegaron a Iquitos:

Si un pueblo comienza a tener historia cuando l mismo la


elabora, es consiguiente que debemos adoptar como pun-

En 1862, cuando el Supremo Gobierno organiz por pri-

tos de arranque su aparicin como entidad poltica. Para

mera vez el apostadero de Iquitos, trataba yo de ser uno

la historia de un pueblo hay que comenzar el relato en la

de los oficiales de Marina fundadores de ese departamen-

poca en que ha adquirido individualidad. Esta es la fuente

to martimo, y en consecuencia, fui destinado a la dotacin

ms pura y cierta para juzgar de su desarrollo; todo lo que

de la fragata Arica cuya oficialidad se design para dotar

sobrepasa de este lmite, carece de valor real histrico.

los buques y dependencias de dicho apostadero. Despus


de una estancia en Inglaterra, mientras se preparaban

A continuacin Lequerica desarrolla dicho pensamiento manifestando que:

todos los elementos para la organizacin, llegamos a las


aguas peruanas del ro Amazonas el 23 de noviembre de
1863 (Raygada, 1891: 2).

...no se puede pretender el nacimiento desde que Iquitos


era una simple reduccin, una ranchera miserable y nmade, sin personalidad, como las muchas que hubieron
en la hoya amaznica y de cuyo origen no hay comprobacin slida ni testimonios afines, no es acertado ni tiene
por base la verdad y la lgica, de que tanto se necesita
para elaborar la historia de un pueblo.

Y remata diciendo que la fecha de fundacin debe


determinarse cuando Iquitos sali de la nebulosa para
entrar a la claridad, a la existencia social, poltica y
econmica, en que adquiri individualidad y semblanza de pueblo, y ningn da mejor para determinarlo
que ese 5 de enero de 1864, en que llegaron a esta
ribera los marinos nacionales. Si Lequerica hubiese
sido consecuente con estos conceptos no propondra
la fecha del 5 de enero de 1864 pues, si de entidad
poltica se trata, ya el solo hecho de jurar una constitucin en 1828 le daba identidad de reafirmacin y
pertenencia al Per.
Pero veamos qu tan cierta es la propuesta. En el tomo
II de Larrabure y Correa, en la parte introductoria referente a navegaciones en la Amazona, el autor, en relacin a
los vapores Morona, Pastaza, Napo y Putumayo afirma:

El nico que seala la fecha de 5 de enero de 1864,


sin considerarla da de fundacin, es el prefecto Hildebrando Fuentes (a quien Lequerica no menciona): El 5
de enero de 1864, da memorable para Loreto, lleg a
Iquitos el magnfico vapor Pastaza y despus su gemelo el Morona, la fragata de guerra Aguirre, el bergantn
Prspero y los vapores Napo y Putumayo (Larrabure,
1905: 498). Qu tan informado estaba Fuentes, cuarenta y cinco aos despus, de dichos acontecimientos? En lo referente a los navos creo que no mucho,
pues nunca lleg a Iquitos la fragata llamada Aguirre;
la nica fragata que arrib, remolcada por el vapor
Morona, fue la Arica.

Un incidente diplomtico
El Morona, que vena desde Inglaterra y lleg al Amazonas junto al Pastaza entre noviembre y diciembre de
1862, fue detenido en aguas brasileas por un incidente que gener fricciones en las relaciones diplomticas
entre Per y Brasil. Para entender la raz de este hecho
tengamos presente que el Per, en 1859, haba realizaIQUITOS

33

do un segundo contrato con la Compaa Brasilea de


Navegacin del Amazonas, en el cual se obligaba al Per
a subvencionar la navegacin de los navos brasileos
durante un ao, pero pasado este plazo el abono sera
voluntario. El Per decidi no hacerlo y para diciembre de 1861 dicho contrato fue declarado nulo por el
Per (Larrabure y Correa, Tomo II: 63-70). Durante todo
ese tiempo las relaciones comerciales se fueron entorpeciendo. En represalia a la decisin peruana, la compaa brasilea decidi que a partir de enero de 1863
no recibira a bordo de sus buques carga ni pasajeros
peruanos. Fernando Romero relata estos acontecimientos en un texto titulado Bravo como Ferreyros (1985).
Cuando Ferreyros llega a Par, comerciantes peruanos y extranjeros se apersonan para informar que sus
productos se encuentran estancados, generado enormes prdidas y escasez para los pueblos de la ribera
amaznica del Per. Con estas consideraciones y dado
que era su obligacin proteger el comercio peruano y
adems estaba autorizado por el contraalmirante Maritegui (responsable del Departamento Fluvial designado para vigilar la construccin de los vapores en Europa, quien por motivos de salud, desde Par retorn a
Lima y nunca lleg a Iquitos), decide embarcar dichas
mercancas a bordo del buque bajo su mando. El presidente de la provincia de Par no obstaculiza en un
principio, segn Ferreyros, su decisin ni la partida de
los vapores de guerra del Per. Pero la presin local,
acicateada por sectores de la prensa que defendan los
intereses de la compaa brasilea, influy para generar hostilidad contra los peruanos, al extremo de que la
prensa exiga prohibir el paso del tren naval peruano.
Romero dice que Ferreyros, al aceptar la carga de los
comerciantes peruanos, haba procedido bondadosamente pero muy a la ligera, pues aceptar la mercanca haba
convertido al Morona y al Pastaza en vapores de carga y
eso los someta a los reglamentos fiscales brasileos.
Pero acaso la decisin del gobierno peruano de
construir los vapores no era producto de que la exclusividad de los vapores brasileos surcando el Amazonas,
atentaba contra los intereses del Per? La accin de
Ferreyros colisionaba con los intereses de la compaa
brasilea que vea en la presencia de los buques peruanos el fin de su hegemona en el Amazonas peruano.
Fue entonces que las cordiales relaciones se resquebrajaron. La autoridad Brasilea envi una nota al cnsul
peruano solicitando precisar el carcter de los buques peruanos e informando que deberan solicitar permiso para
zarpar. Esta exigencia llev a Ferreyros a concluir que
tan extraa pretensin en el momento mismo de salir, me
acab de convencer de la mala voluntad con que las autoridades consentan nuestra partida... Era muy extrao
que se exigiera del comandante de un buque de guerra
una cosa que no estaba en uso en ninguna parte, que el

34

IQUITOS

permiso lo tenamos en los tratados existentes... Lo que


se exiga era indecoroso y hasta humillante para nuestro
pabelln y yo no podra jams consentir en ello.

Ferreyros, dice Romero, viajara por el Amazonas


conforme lo ordenaban sus instrucciones aunque le
echaran su buque a pique. El comandante del Morona
expuso su decisin al cnsul del Per y a la autoridad
brasilea, la cual acept verbalmente, dndose el caso
de que el presidente de Par envi un oficial de la marina brasilea a desearle un feliz viaje y reiterar buenos
auspicios para el trnsito.
En estas circunstancias el Morona zarp. Sin embargo, a pesar de lo pactado, el presidente de Par dispuso que la fortaleza de bidos (estado de Amazonas)
no permitiera el pase de los buques peruanos y envi
tropas y caones en el vapor Beln, que dio alcance al
Morona en el puerto de Gurup. Despus de un breve dilogo, Ferreyros comprendi que no poda volver
atrs sin que significara humillacin: resolv continuar mi viaje cualesquiera que fueran los resultados.
El comandate del Morona sigui adelante para forzar
el paso de la fortaleza en un duelo caones y prosigui
su marcha, pero a pocas millas de Manaos, el Morona
encall sobre un banco de piedra y fue detenido.
Para resolver el conflicto se suscribi un protocolo
el 23 de octubre de 1863 que estipulaba, entre otros
aspectos, que el comandante del Morona deba hacer
una salva de desagravio al Brasil, la cual sera contestada por los caones de la fortaleza brasilea de
bidos. Romero seala que el Comandante Ferreyros
renunci y no dispar ninguna salva.
Como vemos, lo ocurrido en la frontera, el enfrentamiento de Ferreyros contra la marina brasilea permite
entender todo este enredo de fechas y personajes. Romero informa los detalles de lo acontecido en el captulo La
saga nororiental, tomo VIII de la Historia martima del
Per. Despus de su captura, el Morona estaba varado
en Par, a donde fue llevado desde Manaos mientras se
exiga a Ferreyros que diera satisfacciones al Brasil. El
23 de abril de 1863 se intercambiaron notas diplomticas de aceptacin del arreglo que insistan en doblegar
al comandante del Morona. Por las cartas familiares de
Ferreyros se sabe que no fue l quien tuvo que hacer el
saludo al fuerte de bidos. No se puede uno imaginar a
un guerrero como Ferreyros, compadre y amigo de rebeliones de Miguel Grau, asumiendo dicho papel. Un marino despistado para ubicar fechas y nombres, que confunde al Contraalmirante Maritegui con Ferreyros, escribi:
Pasaron frente a bidos, donde se deba hacer la salva
pero el Almirante haba decidido no hacerlo y para no estar obligado arrojo su can al rio el viejo era ms terco
que el emperador! [sic] (Maritegui y Cisneros, 1957).
Lo que acontece despus de las fricciones con Brasil est ampliamente documentado: el Morona parti

de Par el 11 de junio. El 5 de julio ingres al puerto


de Loreto, donde la poblacin le hizo una calurosa acogida, y el 15 de julio de 1863 lleg a Nauta (Romero,
1985). Es desde Nauta, en setiembre de 1863, que Ferreyros renuncia al comando del Morona y, aceptada
su renuncia, regresa al Pacfico.

La llegada de los buques


La travesa del Morona en junio de 1863 tambin est
sealada en una carta del 15 de octubre, firmada por
Manuel de la Guarda, al Contraalmirante Maritegui
que se encontraba en Lima:

Como se puede notar, los informes de Hildebrando


Fuentes no tienen mayor sustento.
Pero el tema del 5 de enero es ms controversial.
Sabemos que en 1959 la municipalidad realiz una
consulta a diversos intelectuales que residan en Lima,
entre ellos al historiador Jorge Basadre, quien en su
monumental obra Historia de la Repblica (2000), ubica un documento fechado el 29 de octubre de 1868,
escrito por Francisco Emilio Fernndez. Cita Basadre:
...el 26 de febrero de 1864 lleg a Iquitos, a bordo del vapor
Pastaza que remolcaba al bergantn Prspero, el seor Capitn de Navo graduado don Federico Alzamora como mayor
de rdenes para hacer los primeros arreglos del departamento... El 25 de mayo de 1864, a las 5 de la tarde, fonde el

El seor ministro de Relaciones Exteriores en oficio del

Morona remolcando a la fragata Arica que conduca el resto

7 del presente me comunica que el residente del Per en

de la maquinaria y dems tiles para el apostadero... El 6 de

el Brasil le dice con fecha 15 de julio ltimo, entre otras

noviembre de 1864 se produjo la llegada del Napo remolcado

cosas, lo siguiente: Han sido habilitados para el comer-

por el Pastaza y dos o tres horas despus fonde el Putumayo.

cio peruano en la provincia de Par, los puertos de Beln,


Breves, Gurup, Prainha, Santarm y bidos, que son los
mismos en que hacen escala los vapores de la compaa
brasilera, la cual ha dado un prctico al Morona para la
subida del ro que tuvo efecto el 12 de junio (Maritegui
y Cisneros, 1957).

Apelo a Basadre pues su obra es ms difundida que


el documento testimonial del secretario Emilio Fernndez, El progreso del apostadero de Iquitos, escrito en
octubre de 1868 y publicado en Lima en 1869. Fernndez es el nico testigo directo que narra desde su visin
este hecho y jams nombra el 5 de enero. Muy al con-

IQUITOS

35

trario, afirma: solo se puede informar desde el 26 de


Febrero de 1864, que como ya he dicho, fue el da que se
instal este departamento bajo las rdenes e inspeccin
del comandante general seor Alzamora. En el mismo
texto el autor indica: Cuando el seor Alzamora estuvo
en Iquitos, se encontr con la comisin de oficiales y
empleados que el gobierno haba mandado por la va
Moyobamba a disposicin del seor Maritegui.
Para afinar la informacin que desvirta por completo aquello del 5 de enero, la investigacin de Fernando
Romero seala en el tomo VIII de la monumental Historia martima del Per que, a raz del incidente del puerto
de bidos, las actividades de las embarcaciones se paralizaron. Posteriormente, despus de arreglos, las embarcaciones peruanas hicieron trfico entre Tabatinga y
Yurimaguas. El Capitn de Fragata Alzamora, que haba
estado al mando de la Arica, se embarc en el Pastaza,
comandado por el Teniente Segundo Nicols del Portal y,
al comenzar la ltima semana de enero, a remolque del
Pastaza, el Prspero comenz a surcar el inmenso ro,
llegando a Iquitos el 26 de febrero de 1864.
Como se puede notar en la informacin, recin arriban a Iquitos en dicha fecha. Antes haban bordeado las
orillas de dicho poblado pero acoderaban en Nauta, puerto principal en el Amazonas durante aquellos aos. El
Pastaza ya haba fondeado en 1863 en Nauta. Posteriormente regresa a Par y retorna, como se ha dicho, remolcando al Prspero (que sera devuelto a la colonia inglesa
de Barbados despus de desembarcar los materiales que
transportaba) para atracar en Iquitos con la presencia del
comandante accidental Alzamora como pasajero.
Otro testigo es el explorador Antonio Raimondi,
quien puntualiza: Todos los tiles para esta factora
vinieron de Europa en la fragata Arica y el bergantn
Prspero, los que llegaron a Iquitos en febrero de 1864,
remolcados por los vapores Morona y Pastaza (Larrabure y Correa, tomo VII).
En las escaramuzas entre intelectuales sobre supuestas fundaciones y llegada de los marinos, nadie, ni
los testigos ms cercanos a dicho ao (Raimondi, Fernndez y la documentacin oficial de la Marina de esa
poca recopilada por Romero) sealan que este hecho
ocurriese el 5 de enero de 1864. Si de fechas se trata,
estas existen pero, a excepcin de la de Fuentes, ninguna coincide con lo definido por la comisin. Sobre este
tema, Barletti, en una entrevista ofrecida al semanario
Kanatari el 6 de octubre de 1997 expresa:
La pregunta que tenemos que hacernos es si tiene sentido
celebrar el 5 de enero, toda vez que no se trata de la fundacin de la ciudad... Con relacin a la fecha del 5 de enero
hubo dos debates. Uno en 1937 y otro en 1961. Del debate
del 61 se concluye que ser en adelante la fecha celebratoria. La Ley que dio Belaunde no dice fundacin de Iquitos,
sino fundacin del Puerto Fluvial de Iquitos. Lo que estara

36

IQUITOS

en discusin es si en realidad se fund el puerto. En todo


caso se instal el puerto, se inaugur. Se puso en funcionamiento un puerto. Me parece que un puerto no se funda.

Razones detrs de la necesidad de una fecha


fundacional
Entonces por qu la obstinacin del 5 de enero y la
presencia de los marinos como fundadores de Iquitos?
Qu oculta esta propuesta que es apoyada con frases
rimbombantes de sombra a luz, de expedicin civilizadora? Solo el oscurantismo racista, la absurda bsqueda de abolengos que, al no ubicarlos dentro de la poca
virreinal, trata de encontrarlos en una supuesta fundacin realizada por militares en tiempos de la repblica.
La actividad de los barcos de la Marina para iniciar las
labores del apostadero naval y la navegacin por los
ros amaznicos efectivamente significaba una mayor
presencia del Estado peruano en la zona, pero eso no
es motivo para darles calidad de iniciadores de Iquitos,
ni significa que con ello ingresamos a una era de luz
y civilizacin. La presencia marinera en Iquitos no es
fundacin, es ocupacin de un territorio ya poblado.
Debe recordarse que para 1877 el gobierno haba
decidido vender sus barcos y arrendar la factora naval
de Iquitos a los grupos de comerciantes gomeros; que el
dique flotante se encontraba, desde 1870, hundido en
las aguas del Itaya; que estbamos en la poca en que se
potenciaba el desarrollo de una economa feudal, semicolonialista, con un capitalismo burocrtico larvario basado en una poltica extractivista y mercantil, de saqueo
y explotacin de los recursos, y que los caudillos militares y la burguesa intermediaria, ambos enfeudados al
imperio britnico, lidiaban por la conduccin del Estado.
Si de accin civilizadora se trata, recordemos cmo el
12 de noviembre de 1866, el convoy formado por el Morona, el Napo y el Putumayo, con tropas y vveres, parti
en la llamada expedicin o incursin del castigo contra
los cashibos, a raz de la muerte de los marinos Antonio
Tvara y Alberto West en el ro Pachitea. Expedicin que
volvi a ensangrentar a las poblaciones aborgenes de la
Amazona en el marco de la venganza civilizadora encabezada por el entonces prefecto Benito Arana. Incursin de bombardeo, muerte y saqueo, donde los cashibos
prisioneros, trados a Iquitos, fueron vendidos como esclavos a una libra esterlina cada uno. Esa es la salida
de la niebla a la luz? Esa es la presencia del Estado
peruano en la Amazona? Estas medidas no eran asumidas como accin patritica a favor de las poblaciones, ya
que combinar progreso y bienestar no forma parte del
pensamiento de los gobernantes peruanos.
Afirmar, banderas en alto, el trnsito de las tinieblas a la luz, es repetir los mismos conceptos civilizadores que sirvieron para justificar ideolgicamente

la dominacin de los imperios sobre los pueblos de


nuestro continente y que siguieron siendo, con una y
otra variable, las bases ideolgicas de la repblica y su
historia oficial, hasta estos tiempos.
En fin, si de abolengos aristocrticos feudales fundacionales se trata, ninguno lo encontraremos en Iquitos. Mala costumbre la de solo asumir la fundacin de
nuestros poblados si la hace un cura, un comerciante
o un militar. Iquitos jams fue fundada ni por curas, ni
militares, ni comerciantes. No existen actas de tiempos
del virreinato y la repblica, solo referencias del nombre
Iquitos como conglomerado de habitantes en los ltimos
aos de la presencia misionera jesuita, que incursion
por los ros Nanay e Itaya durante el siglo XVIII, y luego
con la residencia de gente venida desde el poblado de
Borja, en el alto Maran en el siglo XIX, que conviva
con poblaciones aborgenes de la zona que, a propsito,
en las discusiones fundacionales fueron dejadas de lado.
Fechas existen muchas y corresponde que sean
celebradas. Son un buen punto de referencia para
tener un calendario cvico popular donde las diversas celebraciones coadyuven a construir el orgullo de
ser amaznicos, loretanos, iquiteos, como lo seal
Cavero Egusquiza. Las intenciones de intelectuales y
autoridades de las pocas en que se constituyeron las
comisiones rastreadoras de informacin para definir la
fecha fundacional de Iquitos merecen nuestro respeto
pero, hoy, los datos que ya estaban escritos muchos
aos atrs, estn a la luz de la verificacin histrica.

Pgina 31: Plano trigonomtrico de la ciudad de Iquitos,


por el Comandante Enrique Espinar, 1886.
Pgina 35: Csar Calvo de Araujo. Llegada de los vapores de
Ramn Castilla a la aldea de Iquitos (detalle). Mural. 1963.

IQUITOS

37

HISTORIA IQUITOS, CAPITAL DEL FEDERALISMO EN 1896


Frederica Barclay Rey de Castro

ANTES DE CONVERTIRSE EN CAPITAL DEL DEPARTAMENTO DE LORETO, IQUITOS


FUE SEDE DE UN IMPORTANTE LEVANTAMIENTO QUE CONMOVI AL PAS,
ATIZANDO LOS TEMORES DE QUE ESTA APARTADA REGIN SE INDEPENDIZARA
O FUERA ANEXADA POR BRASIL. SIN EMBARGO, LO QUE PRETENDI EL
LEVANTAMIENTO DE 1896 FUE DECLARAR EL RGIMEN FEDERAL PARA LA
REPBLICA PERUANA COMENZANDO POR LA CREACIN DEL ESTADO FEDERAL
DE LORETO. IQUITOS SE CONVIRTI POR UN BREVE LAPSO EN LA CAPITAL Y
SEDE DEL GOBIERNO FEDERAL DE LORETO.

El desarrollo de Iquitos como puerto comercial


A inicios de la dcada de 1860, Iquitos hasta entonces una pequea aldea indgena fue objeto de una
serie de importantes inversiones estatales, estratgicamente orientadas, que la convirtieron en el puerto
principal del Amazonas peruano.
Cuando a fines de esa misma dcada se realizaron
las primeras exportaciones de gomas, compuestas por
caucho (Castilloa elastica) y jebe (Hevea brasiliensis),
el puerto de Iquitos atrajo a las casas comerciales y
comerciantes, nacionales y extranjeros, que hasta entonces se hallaban establecidos principalmente en Moyobamba, la entonces capital del departamento, o en
Nauta, ubicada aguas arriba en la confluencia de los
ros Maran y Ucayali. Adems, con la rpida sustitucin de las exportaciones tradicionales de sombreros
y tabaco, procedentes de la cuenca del Huallaga, y de
zarzaparrilla, Iquitos pas a convertirse en el centro
principal de comercio del Amazonas peruano. La exportacin de las gomas tambin convirti a las importaciones de todo tipo de bienes en un rubro igualmente
importante del comercio.
38

IQUITOS

Desde Iquitos las casas comerciales aviaban a los


extractores de gomas con todos los efectos necesarios
para organizar la recoleccin de este producto: escopetas, herramientas para tumbar y sangrar los rboles,
conservas, harina, tabaco y otros alimentos, adems
de bienes con los que enganchar peones. El incremento sostenido de la demanda de gomas result en la
continua expansin del espacio econmico de Loreto
a medida que nuevos frentes extractivos se iban estableciendo en zonas cada vez ms alejadas.
Pronto la prosperidad de las casas comerciales de
Iquitos se empez a reflejar en nuevas edificaciones en
reemplazo de las casas rsticas. Compitiendo por ostentar su bonanza, los propietarios de las casas comerciales levantaron construcciones de ladrillos forradas
con azulejos importados de Espaa y Portugal.

La aduana de Iquitos
La Guerra del Pacfico que enfrent a Chile y Per a
partir de 1879, oblig a las autoridades de Loreto a
establecer una aduana que tena el fin de recaudar los

fondos necesarios para el mantenimiento de los servicios: las pocas escuelas existentes, el correo, la comandancia, la gendarmera, la crcel y una creciente
burocracia asentada tanto en Moyobamba, la capital
del departamento, como en Iquitos.
La aduana fue instituida inicialmente en 1881 pero
enfrent la inmediata resistencia de los comerciantes
de Loreto que hasta entonces se haban beneficiado de
una completa exoneracin de tributos. A lo largo de todos esos aos los comerciantes nacionales y extranjeros
de Loreto, que constituan la clase ms acaudalada, haban resistido otros intentos de implantar un rgimen de
tributacin. Y tuvieron xito en su intento ya que hasta
1879 los nicos que pagaban tributos eran los indgenas,
obligados a prestar servicios pblicos. Ese ao la ruina
cabal del pas hizo indefectible el pago de una contribucin personal para los varones mayores de 21 aos, un
tributo que ya se pagaba en otros departamentos.
Tras el fracaso del primer intento, en 1883 un nuevo
prefecto departamental logr un acuerdo negociado con
los influyentes comerciantes de Iquitos. Pronto la aduana empez a rendir una renta importante que sobrepasaba el presupuesto anteriormente fijado para Loreto,
a pesar del notorio contrabando en la frontera y de las
exoneraciones a las importaciones originadas en Brasil.
Con todo, aunque el funcionamiento de la aduana lleg
a ser consentido por la colectividad de comerciantes,
lograron que el pago de los derechos aduaneros fuera
considerado una contribucin voluntaria del comercio.
La importante renta generada por la aduana atiz
en lo inmediato la rivalidad entre Moyobamba, ubicada
en la porcin oeste de la regin, e Iquitos, sede de la
aduana. Esta result tambin en continuos desafos a
la autoridad prefectural. No era raro que hubiera dos
prefectos a un mismo tiempo, uno asentado en Moyobamba y el otro en Iquitos, disputndose ambos la legalidad de su mandato y el control de las rentas. Aun
en los perodos en que Loreto estuvo al mando de una
sola autoridad, se daba el caso de que el prefecto se
instalara de forma permanente en Iquitos con la intencin de controlar la renta aduanera.

Los malestares de Loreto en la vspera de la


proclamacin federal
Tras la guerra y las confrontaciones entre los distintos
bandos, el pas requiri llevar adelante una reforma
fiscal general. Como Loreto, durante la contienda los
dems departamentos se haban visto obligados a generar sus propias rentas sin subsidio alguno, adems
de contribuir al Gobierno Central y al esfuerzo de guerra. Se deba regularizar la recaudacin y administracin de las rentas fiscales dando a los departamentos
ciertas facultades y responsabilidades.

Tan remota resultaba la regin de Loreto que los


sucesivos gobiernos procedieron a conformar comisiones para estudiar la situacin de ese departamento. Estas tomaron nota del establecimiento irregular
de la aduana de Iquitos, que no haba sido creada por
el poder legislativo, de la prosperidad comercial del
Amazonas gracias al comercio de las gomas, y de la
necesidad de entrar en posesin del territorio de Loreto de cara a la experiencia de la surea provincia de
Tarapac, desatendida, progresivamente desnacionalizada y finalmente perdida en la guerra.
La necesidad de fortalecer la autoridad nacional
se haca tanto ms perentoria cuanto que en Loreto, y
particularmente en Iquitos, haba una importante comunidad de comerciantes y extractores procedentes de
Europa, el norte de frica, Brasil, Colombia y Ecuador.
Adems haban surgido en la poca algunas apreciaciones acerca de que, debido a su aislamiento, los habitantes de Loreto optaran por separarse del Per.
Las reformas generales de 1886 y un rgimen especial para Loreto instituyeron en la regin la descentralizacin fiscal con la creacin de juntas departamentales, el pago de un impuesto por las personas y
empresas que tuvieran ingresos mayores y una contribucin predial urbana y rstica. Al mismo tiempo
se formaliz su aduana modificando el pacto voluntario anterior. El gobierno nacional aleg que solo si
los habitantes de Loreto asuman responsabilidades
podran ser considerados ciudadanos.
Estas y otras medidas dieron lugar a que en Loreto se exacerbaran los reclamos en contra del centralismo de Lima. A medida que el Estado busc ganar
presencia y autoridad e introducir reformas en el sistema fiscal se fueron creando las condiciones para el
desarrollo de un lenguaje comn en todo Loreto: el de
la autonoma, con Iquitos como centro. Los loretanos,
nacionales y extranjeros, percibieron que estas reformas implicaban mellar fuertemente su autonoma, la
que consideraban ganada porque el departamento generaba directamente todas sus rentas.
Aunque para finales de la dcada de la posguerra
esta posicin autonomista no difera demasiado de
posturas anticentralistas en otros departamentos, a
medida que diversos conflictos polticos se desarrollaron la postura autonomista se fue acentuando en Loreto y particularmente en Iquitos.
Para comenzar, la intromisin poltica del gobierno
central en los asuntos municipales gener en Iquitos
fuertes reacciones. Despus de todo, desde que se reinstal el rgimen municipal los sectores ms activos
polticamente y el gran comercio haban adoptado la
estrategia de copar los municipios para ejercer desde
all un contrapeso a la autoridad de los prefectos.
Tambin el control de la Junta Departamental gener importantes roces y protestas. En los primeros
IQUITOS

39

Beln de Par

Iquitos
Cajamarca
Pacasmayo

Manaos
Tabatinga

Baha

Lima

OCANO
AT L N T I C O

Mollendo
OCANO
PAC F I C O

Pisagua

Buenos Aires

Montevideo

RUTAS DE LAS EXPEDICIONES MILITARES ENVIADAS HACIA IQUITOS


POR EL GOBIERNO PARA SOFOCAR EL MOVIMIENTO FEDERALISTA
Expedicin martima del Coronel y Ministro de Marina Juan Ibarra
Expedicin terrestre-fluvial del Coronel Eduardo Yessup
Expedicin terrestre del Coronel Fabin Marino y de Emilio Vizcarra
(Las fronteras internacionales representadas en el mapa son las actuales).

40

IQUITOS

aos de su establecimiento la Junta tuvo una importancia menor dada la preeminencia de la aduana en la
recaudacin y manejo de las rentas del departamento.
Sin embargo, cuando se le asign la renovacin de la
matrcula de contribuyentes, lo mismo que la recaudacin de la contribucin predial urbana y rstica, el
control de la Junta se convirti en un campo de batalla.
Peor an, el traslado de la tesorera departamental a Moyobamba dio a la Junta la mayor relevancia.
Tanto ms cuanto que cada vez con mayor frecuencia
el gobierno central empez a requerir transferencias
de recursos a Lima para atender diversos gastos de
los Ministerios de Guerra y Relaciones Exteriores, al
punto que en 1894 las transferencias consumieron enteramente el supervit de Loreto. Se hacan bajo autorizacin del prefecto y muchas veces siguiendo instrucciones secretas, aun cuando la ley especial preservaba
para Loreto el ntegro de la renta departamental. Los
muy influyentes comerciantes de Iquitos procuraron
entonces limitar la influencia del prefecto alegando que
su intromisin, en representacin del gobierno central,
haca ilusorio el sistema de descentralizacin.
En Lima empez a formarse una corriente de opinin a favor de que Loreto, con su fuente inagotable de
riqueza, deba compensar al Per por la prdida del
salitre de Tarapac. Los loretanos eran conscientes de
esta expectativa y de sus implicaciones con respecto a
sus pretensiones de autonoma y de preservacin de
sus rentas y declararon a travs de la prensa: que no
vengan ahora a querer cobrarse la cosecha que perteneca a Loreto. Esto ocurra precisamente cuando,
gracias a la expansin de los frentes gomeros, el gran
comercio de Iquitos haba experimentado un marcado
proceso de capitalizacin que se reflejaba, por ejemplo,
en la adquisicin de vapores transatlnticos.
En 1895 quedaba claro que el asunto del destino de
las rentas de Loreto sera materia a debatir en el Congreso que deba elegirse. Los loretanos tenan tambin
una gran expectativa en la legislatura del Congreso de
1895 porque esperaban que el planteamiento largamente
hecho del traslado de la capital fuera abordado en ella.
La convocatoria a las elecciones en Loreto, el sistema
de votacin y la calificacin de sus congresistas se convirtieron en un episodio de conflicto que atiz el nimo autonomista. Para comenzar, la convocatoria lleg tan tarde
que el prefecto aleg que las elecciones no haban podido realizarse con regularidad. Adems la convocatoria
estableca que, de acuerdo a las disposiciones antiguas,
en Loreto las elecciones deban regirse por el censo de
1853, cuando la poblacin era significativamente menor.
Los candidatos que se consideraban electos llevaron ellos
mismos las actas de las elecciones a Lima para que el
Congreso las calificara. Finalmente el Congreso acept
las elecciones de diputados pero anul las de senadores,
dejando a Loreto sin representantes en la cmara alta.

Como si esto no hubiera sido suficiente afrenta


para los sectores ms activos en la vida poltica de Loreto, aparecieron en Lima artculos periodsticos que
declaraban que Loreto estaba poblado por gente ignorante, por no decir salvaje. Retomando la afirmacin
de una memoria del prefecto saliente, sealaban que el
departamento careca de ciudadanos. Se interpret
entonces que la anulacin de las elecciones de senadores en Loreto estaba orientada a cerrar el paso a los
reclamos de mayor autonoma de la elite loretana.
El malestar resultante no fue ya privativo de Iquitos sino que se hizo extensivo a todas las provincias,
incluyendo la de Moyobamba. Agregando lea al fuego,
a fines de 1895 el gobierno present al Congreso una
iniciativa para desactivar las Juntas Departamentales
en toda la repblica, una medida que devolva atribuciones a los prefectos. Para Loreto esta modificacin
implicaba que lo que restaba de su rgimen especial
quedaba en una posicin de indefinicin, tanto as que
el Congreso no aprob el presupuesto formulado por
la Junta Departamental para el ao 1896, provocando
una fuerte reaccin en la regin. Peor an, paralelamente, el Congreso aprob la iniciativa del ejecutivo
de crear una Sociedad Annima Recaudadora de Impuestos Fiscales. Ya que el presupuesto que formul el
ejecutivo en reemplazo del de la Junta supona que los
gastos deban ser financiados con las contribuciones,
resultaba evidente que la recaudacin deba hacerse
extensiva a las dems provincias de Loreto, donde hasta entonces no se cobraban las patentes.
En un lapso de diez aos el Estado haba pasado de
ratificar un rgimen excepcional para Loreto a recortarlo progresivamente de facto. De esta manera, en las
vsperas del levantamiento federalista de 1896 Loreto
se hallaba frente a la posibilidad de que el gobierno o
el Congreso decretaran formalmente el trmino de su
rgimen especial.
En este marco y ante una medida que afectaba a
todo el departamento, tambin Moyobamba y las dems provincias alzaron su voz, potenciando las condiciones para una respuesta comn frente al gesto que
sumaba un nuevo agravio. Este malestar se expresaba regularmente a travs de El Independiente, un semanario publicado en Iquitos desde 1894 y que en el
contexto de la proclamacin federal se convirti en el
medio oficial del gobierno federal.

Ideas federalistas en el Per y Loreto a fines del siglo


XIX
Despus de la guerra con Chile y del intento de reforma
fiscal, las posturas en favor de un rgimen federal se
expandieron como respuesta al centralismo de Lima.
Era comn que se debatieran, en los medios acadmiIQUITOS

41

cos y en la prensa, sus ventajas y las dificultades para


implantarlo. Ms de un partido poltico nacional asumi el federalismo como su credo, incluyendo el Demcrata que result vencedor en las elecciones generales
de 1895, aunque por lo general se afirmaba que no era
el momento para ponerlo en prctica dada la coyuntura geopoltica en que se hallaba el Per.
Tal era el nimo en el pas que, a poco de iniciadas
las labores del nuevo Congreso, miembros de distintos
partidos recordaron al presidente Pirola su ofrecimiento electoral de una reforma constitucional y demandaron la formulacin de una propuesta federal. As,
en octubre de 1895 el ejecutivo nombr una comisin
conformada por miembros del poder legislativo para
elaborar un proyecto de constitucin federal, atendiendo a la demanda de considerable parte del pas. Paralelamente un grupo de diputados present un proyecto
para que en breve plazo, una comisin emanada del
poder legislativo, presentara un proyecto federal.
Pese al pedido multipartidario, resulta claro que
haba poca voluntad poltica para llevar adelante estos
proyectos. En el seno de la comisin gubernamental,
que sesion muy irregularmente, hubo poca unanimidad y se present una propuesta en minora que de
inmediato enfrent la observacin de que cualquier reforma constitucional requerira que antes se reformara
el artculo que declaraba el rgimen unitario de la repblica. Para entonces, contradictoriamente, el asunto
principal que ocupaba a las cmaras era la supresin
del rgimen de descentralizacin fiscal.
El proyecto de rgimen federal, que no lleg a ser
debatido antes de la proclamacin federal de Loreto,
resultaba en varios temas poco democrtico y tena
un carcter muy conservador en diversos aspectos.
La propuesta adoptaba provisionalmente las circunscripciones departamentales como base de los estados
confederados pero, irnicamente, exclua a Loreto y al
vecino departamento de Amazonas de la divisin del
territorio en estados y los relegaba a la condicin de
territorios sujetos al gobierno federal.
Aunque hasta antes de la proclamacin federal de
Loreto en 1896 no hay mucha evidencia de que los loretanos se hubieran mostrado a favor de un rgimen
federal como solucin a su demanda autonomista, el
federalismo no era all un asunto desconocido. Brasil,
pas con el que el departamento tena estrecha relacin, lo haba adoptado en 1891. Era por tanto conocido que al amparo del rgimen federal los estados
de Amazonas y Par disfrutaban ampliamente de su
renta. Por lo dems, a Iquitos y Moyobamba llegaban
peridicos de Lima donde el debate federalista tena un
lugar prominente desde inicios de la dcada.
En el caso de Loreto, y en particular de Iquitos, los
vnculos con Brasil no se limitaban solamente a las estrechas relaciones comerciales entre ambos pases. La logia
42

IQUITOS

masnica Unin Amaznica, fundada en 1869 en Iquitos, mantena estrechos vnculos con las del Brasil, que
haban sido instrumentales en la constitucin de la repblica y el establecimiento del rgimen federal en ese pas.
A la logia de Iquitos, fundada por un grupo de marinos peruanos, pertenecan en la dcada de 1890 la
mayor parte de los nacionales y extranjeros que integraban el gran comercio de Loreto y numerosos funcionarios de alto rango establecidos en la regin.
Al margen de sus relaciones con numerosas logias del
Brasil y de otras partes del mundo, con las que se mantenan relaciones comerciales, la de Iquitos perteneci
desde su fundacin a un oriente masnico con sede en
Lima y guard estrechas relaciones con logias establecidas en diversas ciudades, incluyendo varias de la capital.
Aunque en los templos masnicos estuviera prohibido introducir debates polticos, como se deca en la poca, era
inevitable que se hablara de poltica. Por lo dems, varias
de estas logias haban mantenido posturas abiertas en
contra del centralismo e incluso a favor del federalismo.
En la medida en que quienes participaban en la logia de Iquitos hacan parte de la elite poltica y comercial, independientemente de sus afiliaciones polticas
estaban involucrados en el debate a favor de la autonoma. De hecho, la principal autoridad de la logia de
Iquitos en el ao masnico de 1895-1896 fue uno de
los secretarios del gobierno federal de Loreto.
En la coyuntura de 1896 el federalismo debi sonar
en Loreto a los odos de muchos residentes oriundos
o no de la regin como la va poltica para cerrarle
el paso a la tendencia ya evidente de recortar la autonoma departamental. Por eso, independientemente
de si la idea haba nacido en Loreto o fue trada por
el excnsul Mariano Jos Madueo, la proclamacin
cont con un amplio respaldo en Loreto, comenzando
por Iquitos, declarada capital del nuevo estado federal.

Iquitos en el ao de la proclamacin federal


En 1896 Iquitos era un puerto con gran actividad comercial aunque su infraestructura era an bastante
rstica. Por las calles del centro corran acequias y
eventualmente se encontraban aves y cerdos ocupando las calles y veredas, pese a la prohibicin municipal. No obstante, Iquitos ya gozaba de un sistema de
alumbrado pblico. En las calles alternaban grandes
edificaciones, incluida la Casa de Fierro ubicada en la
plaza, cerca de la orilla del ro. La ciudad contaba con
dos escuelas de varones y dos de nias.
El rea urbana de la ciudad abarcaba, desde la plaza central, mil quinientos metros hacia el norte, centro
y sur y, reflejando la expansin del centro poblado, se
hallaba en planificacin el traslado del cementerio, en
la plaza 28 de Julio, a su actual ubicacin.

Un censo mandado a elaborar ese ao estableca


que Loreto tena una poblacin de 100590 habitantes, cifra que inclua la mayoritaria de las provincias
de San Martn, Moyobamba y Huallaga que poco despus pasaron a constituir un nuevo departamento. As,
las provincias de Alto y Bajo Amazonas sumaban solo
30235 habitantes. Buena parte de la poblacin de todas estas provincias se encontraba en los frentes de
extraccin de gomas, no considerados en el censo.
Por su dinamismo comercial Iquitos estaba en proceso de superar a Moyobamba, la capital departamental, en el tamao de su poblacin. Un censo de de 1890
estimaba la poblacin fija de Iquitos en 4548 habitantes con una poblacin flotante o estacional de casi igual
magnitud. Sin embargo, en 1903 el censo estim la poblacin fija en 14298 habitantes. En ambos casos dos
tercios o ms de la poblacin estaba compuesta por varones y un tercio del total consista de extranjeros. En
razn de la presencia de extranjeros exista un nmero
considerable de consulados que habitualmente tenan
al frente a comerciantes.
El gran comercio loretano afincado en Iquitos estaba compuesto por mercaderes peruanos, muchos de
los cuales procedan de la regin del Huallaga; comerciantes de origen brasileo-portugus, algunos de los
cuales se haban asentado incluso antes del auge de las
gomas, y un grupo importante de europeos, dueos o
administradores de casas comerciales, muchos de ellos
judos. Junto a este grupo de empresarios integraban
la elite poltica de Iquitos funcionarios pblicos en actividad o retirados, muchos de ellos llegados a la regin
como militares o marinos.

La proclamacin federal de Loreto


La maana del sbado 2 de mayo de 1896 El Independiente public un editorial firmado por su director en el
que se solicitaba a Pirola que constituyera la federacin
para la repblica del Per. Se fundamentaba este pedido
en el ideario del presidente y se aseguraba que la medida contara con el respaldo de amplias mayoras. La
comisin nombrada por el gobierno para formular una
constitucin federal an daba largas a su dictamen.
En la tarde de ese mismo da, un grupo de ciudadanos favorables a la constitucin de la federacin desfil
por las calles de Iquitos, acompaado por una banda
de msica, y se dirigi al domicilio del coronel Mariano
Jos Madueo para pedirle que aceptara el cargo de
gobernador provisional del estado federal de Loreto.
Madueo, originario de Lima, haba obtenido su
grado militar en la guerra con Chile actuando al lado de
Cceres, a cuyo servicio viaj a Moyobamba como subprefecto por un breve perodo en 1890, pero luego apoy
al bando de Pedro del Solar y se adhiri al Partido Civil.

A inicios de 1895 haba tenido instrucciones de este ltimo para asumir la prefectura de Loreto, pero el trmino
de la guerra civil cancel los planes. Ese mismo ao fue
designado cnsul peruano en Beln de Par, Brasil, hacia donde se diriga cuando se anul su nombramiento,
ante lo cual decidi seguir hasta Iquitos. Haba llegado a
ese puerto un par de meses antes y pudo observar que
el descontento general de la clase poltica local frente al
curso de las medidas del gobierno central era un caldo de
cultivo favorable al establecimiento del rgimen federal.
Con los manifestantes apostados frente a su alojamiento, Madueo rechaz el ofrecimiento de asumir el
cargo y sugiri proponerlo al jefe de la columna de la
Guardia Civil, Ricardo Seminario Arambur, un joven
militar, sobrino del segundo vicepresidente de la repblica e hijo de uno de los fundadores del Partido Civil.
A las siete de la noche un pblico cada vez ms
numeroso requiri al coronel Seminario aceptar esta
designacin dando vivas al Per, al Jefe Supremo Pirola [y] al Estado Federal de Loreto. El coronel se neg
inicialmente, aunque declar que comparta el ideal federalista, pero ante un nimo cada vez ms caldeado
y ante la insistencia de varios personajes prominentes,
termin por aceptar. La muchedumbre se dirigi entonces a la prefectura, convertida en Palacio de la Gobernacin; firmaron un acta y se promulg el decreto
de constitucin de Loreto como estado federal del Per.
Eran ya las ocho y media de la noche.
Esa misma noche se nombr a Madueo como Secretario (ministro) General pero este solo acept formar parte del gobierno como Comandante en Jefe de
las fuerzas fluviales y terrestres y sugiri que se formara un cuerpo de secretarios. Al da siguiente Seminario
lanz su proclama A los pueblos de Loreto que hizo
circular de forma impresa en todo el departamento.
El da 4 Seminario design en su gabinete al comerciante loretano Cecilio Hernndez, muy activo en la poltica local y principal dignatario de la logia masnica
ese ao, como Secretario de Gobierno, Obras Pblicas
y Colonizacin; al abogado loretano Ezequiel Burga en
la Secretara de Justicia e Instruccin, y al comerciante y excongresista loretano Juan Clemente del guila
como Secretario de Hacienda y Comercio. Madueo fue
confirmado en la Secretara de Guerra y Comandancia
General. En los das siguientes se design a personal
de confianza en diversos puestos como las prefecturas
provinciales, la tesorera general y aduana, correos y
las comisaras de marina. El poder judicial qued tambin constituido. Luego, el da 8 se jur la constitucin
federal provisional a la espera de que el resto de los
departamentos de la repblica se adhirieran.
La noticia de la proclama fue conocida en Lima a travs de un cable llegado desde Beln de Par en la tarde
del 18 de mayo y cay como balde de agua fra. Inmediatamente tuvieron lugar reacciones en la prensa que iban
IQUITOS

43

desde la incredulidad y la sospecha de que se trataba de


un ardid poltico del gobierno para hacer frente al descontento, hasta la inquietud por sus consecuencias.
La primera medida ensayada por el gobierno fue
realizar una consulta al Brasil para que permitiera que
tropas y pertrechos de guerra que zarparan de Lima
y viajaran por el estrecho de Magallanes surcaran el
Amazonas, lo que deja ver que inicialmente el gobierno
no consider la proclamacin federal un acto influido
por Brasil y de nimo separatista. Brasil demor bastante tiempo para responder afirmativamente, verificando antes que sus estados fronterizos no estuvieran
involucrados en algn plan separatista.
El 29 de mayo el gobierno decidi ordenar el cierre
del puerto de Iquitos alegando que era para evitar la defraudacin de las rentas de la aduana, pero seguramente
con el propsito principal de impedir la comunicacin de
los federales con sus posibles aliados y el abastecimiento
de pertrechos y alimentos desde el exterior. A continuacin se orden la organizacin de tres expediciones militares: la primera en un barco de guerra a travs de Magallanes, la segunda a travs de la va del Pichis y el Ucayali
y la tercera a travs de Cajamarca y Chachapoyas.
Para entonces el gobierno haba adoptado la estrategia, apoyada vivamente por El Comercio de Lima, de
publicitar la proclamacin como un acto separatista y
44

IQUITOS

de traicin a la patria que pona en riesgo la seguridad


del pas, no obstante que las declaraciones emanadas
desde Loreto enfatizaban la lealtad a Pirola. Esta estrategia tuvo la virtud de bloquear la posibilidad de que
sectores federalistas en los diversos departamentos se
adhirieran a la proclamacin federal. Por lo dems, se
estableci total censura en las comunicaciones con la
interceptacin de correos y telegramas.
En Iquitos la proclamacin obtuvo inicialmente el
apoyo masivo de los principales comerciantes representados en la Cmara de Comercio, aunque hubo entre ellos
distintos grados de compromiso o conviccin por la forma y el liderazgo. Algunos manifestaron en privado su inquietud por el hecho de que estuvieran involucrados militares, por el riesgo de que los acontecimientos afectaran
la zafra de gomas lo que ocurri de hecho pues muchos
peones aprovecharon para fugarse y por la posibilidad
de que los comerciantes brasileos de la regin fronteriza
sacaran ventaja del bloqueo del puerto.
En el caso del Huallaga la proclamacin encontr
respaldo entre la mayora de los comerciantes, tanto
nacionales como extranjeros, pero en cambio resistencia activa en la autoridad de Moyobamba. Por eso, al
mes de proclamada la federacin, las tropas federales
entraron a esa ciudad, aunque antes de que arribaran
al Huallaga todas sus provincias se haban plegado.

Por su parte, el intento de buscar la adhesin del departamento de Amazonas fue bloqueado con la captura
de los emisarios federales.
A continuacin el anuncio del envo de tropas nacionales fuertemente pertrechadas influy en la decisin
del gobierno federal de iniciar reclutamientos masivos,
a veces forzosos, para establecer trincheras en la ruta a
Chachapoyas. A la postre los reclutamientos y el temor
a las consecuencias de enfrentamientos armados debilitaron el apoyo de los comerciantes al gobierno federal.
A lo largo del mes de junio todo era especulacin en
Lima y en el frente loretano. Circularon entonces noticias de la organizacin de expediciones en favor de los
rebeldes y acerca del cambio de bando de integrantes
de las fuerzas expedicionarias oficiales. Pero en realidad para entonces los federales haban empezado a
tomar nota de lo difcil de su situacin.
A mediados de junio Pirola acept la propuesta de
Felipe Seminario, hermano al mando del Escuadrn
Hsares en Trujillo del Gobernador Seminario, de viajar a Loreto para influir en l. Los hermanos no llegaron
a encontrarse pero desde Moyobamba le escribi para
decirle que deba evitar una lucha fratricida. El Gobernador recibi la carta el 2 de julio y present su renuncia
al alcalde al da siguiente, antes de partir hacia el Brasil.
En cambio, Felipe Seminario conferenci con Madueo en Yurimaguas el 7 de julio, cuando este ya conoca la decisin del Gobernador del estado federal de
renunciar. En su encuentro con Madueo el comisionado Seminario confirm las informaciones acerca de las
reacciones en el pas y la desfiguracin del objetivo de
la proclamacin, y le inst a desmovilizar sus fuerzas
en Moyobamba. Madueo acord entonces la retirada
de las fuerzas federales de Moyobamba hacia Yurimaguas y autoriz al comisionado a hablar en Lima por el
gobierno federal, admitiendo que no les quedaba sino
someterse leal y patriticamente. A continuacin pidi
al prefecto de Amazonas que detuviera la marcha de la
columna que vena de Lima, pidi a dos diputados por
Loreto que evitaran su ingreso hostil al departamento y
habl con los jefes en Yurimaguas, no todos los cuales
aceptaban dejar las armas. Una vez alcanzado un acuerdo con estos, envi un mensaje a las trincheras de avanzada ubicadas a dos das y medio de Chachapoyas, bajo
el mando del comandante Amaro La Rosa, para que regresaran y se procediera a la entrega de las armas.
Entretanto, el secretario Burga lleg a Brasil para,
sirvindose de la comunicacin por cable desde Par,
definir los trminos de la entrega del gobierno a cambio de una amnista general que fue luego negada.
Todo esto ocurra mucho antes de que las expediciones militares se acercaran a Loreto. Para recibir el gobierno de Loreto viaj a Iquitos el cnsul del Per en
Beln, llegando en los primeros das de agosto, donde
fue recibido con hostilidad por la mayor parte de los

comerciantes y el alcalde. Casi al mismo tiempo llegaba


a Moyobamba el nuevo prefecto designado. El Ministro
de Guerra, al frente de la expedicin martima-fluvial,
lleg a Iquitos recin en octubre, cuando La Rosa haba
licenciado a las tropas en Yurimaguas y hecho entrega de las armas ante el cuerpo diplomtico en Iquitos,
donde fue agasajado con un banquete.
Iquitos volvi poco a poco a la normalidad cuando
se reabri el puerto bajo nuevas autoridades. Pero en el
nimo de la poblacin quedaron las huellas de un fuerte
resentimiento hacia Lima que se reaviv tras la crisis de
los precios de las gomas y peor an cuando, como resultado del tratado con Colombia, el Per entreg Leticia y
el Putumayo. A nivel nacional la proclamacin federal
qued registrada como un suceso anecdtico mientras
que a nivel local contribuy a robustecer la identidad y
un fuerte regionalismo que mantienen vigencia.

Pgina 44: La Casa de Fierro instalada en Iquitos en 1890.


IQUITOS

45

HISTORIA LA POCA DEL CAUCHO:


UNA HISTORIA TRGICA Y MAL CONOCIDA
Alberto Chirif

ENTRE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX Y 1914 SE DESARROLL EN LA


AMAZONA EL LLAMADO AUGE DEL CAUCHO. SI BIEN EL INICIO DE ESTE
PROCESO ES DIFCIL DE PRECISAR, SU FINAL, EN CAMBIO, EST CLARAMENTE
MARCADO EN ESE AO POR EL DECAIMIENTO DE LOS PRECIOS DE LAS GOMAS
SILVESTRES EN EL MERCADO INTERNACIONAL, DEBIDO A RAZONES QUE
EXPLICAR MS ADELANTE. PARA ENTENDER ESTE PROCESO QUE AFECT A
TODA LA REGIN AMAZNICA Y TUVO CONSECUENCIAS DEVASTADORAS PARA
LOS PUEBLOS INDGENAS, EN ESPECIAL PARA AQUELLOS QUE HABITABAN EN
EL ESPACIO INTERFLUVIAL UBICADO ENTRE EL PUTUMAYO Y EL CAQUET, ES
NECESARIO CONOCER EL CONTEXTO MUNDIAL Y NACIONAL DEL SIGLO XIX EN
QUE SE PRODUJO EL AUGE CAUCHERO.

Revolucin Industrial
Si bien la Revolucin Industrial comenz a mediados del
siglo XVIII con la incorporacin de la mquina de vapor en Gran Bretaa, primero para la produccin textil
y luego para la manufactura de otros bienes, as como
para el transporte ferroviario y la navegacin, fue cien
aos ms tarde que se consolid con el fortalecimiento
del capitalismo como sistema econmico capaz de impulsar aceleradas innovaciones tecnolgicas. Durante el
siglo XIX tanto la Revolucin Industrial como el sistema
capitalista se propagaron por los dems pases europeos
y los Estados Unidos a un ritmo creciente y vertiginoso.
Los cambios tecnolgicos fomentaron la industrializacin de dichos pases y tuvieron gran impacto sobre el
desarrollo del transporte y las comunicaciones. El mundo se expandi mediante la navegacin intercontinental mientras que la construccin de redes ferroviarias
intercomunicaron y acercaron a las diferentes regiones
de pases que hasta el momento eran lejanas y estaban
aisladas entre s. Las comunicaciones fueron tambin
facilitadas por la aparicin del telgrafo, primero elctrico y luego sin hilos, y simultneamente, del telfono.
46

IQUITOS

Al promediar la segunda mitad del siglo XIX, la


invencin de los motores de explosin dio paso a la
industria del automvil, que se sum a la bicicleta,
existente desde la dcada de 1830, como otro vehculo
personal de transporte sobre ruedas.
En el transcurso de estos rpidos cambios tecnolgicos fue fundamental el descubrimiento del proceso de vulcanizacin que permiti el uso industrial del
caucho, nombre genrico empleado en el Per y otros
pases hispanohablantes para designar una gran variedad de gomas silvestres con cualidades y propiedades
peculiares. Entre ellas estn el caucho propiamente dicho (Castilloa ulei), la shiringa (Hevea brasiliensis) y el
jebe dbil (Hevea guianesis y H. benthamiana). Como
menciono ms adelante, no solo se trata de gomas de
propiedades diferentes sino de especies que implican
mtodos de recoleccin peculiares.
La primera noticia que llega a Occidente sobre la
existencia del caucho la dio en 1745 el naturalista francs Charles de La Condamine en su Relacin abreviada, donde relata el uso que los indgenas le daban para
hacer algo parecido a plumillas del bdminton y una
suerte de zapatos, as como diversos objetos imper-

meabilizados, entre los cuales estaba una especie de


odre con pico de madera para llevar lquidos, similar
a una jeringa. Este objeto, llamado en Brasil po da
xiringa, es el origen de la palabra portuguesa seringa
para la goma y seringueiro para quien la recolecta, y
de su castellanizacin shiringa y siringuero.
El proceso de vulcanizacin, consistente en combinar azufre con la goma elstica para que esta conserve
su elasticidad en fro y en caliente, fue descubierto por
Charles Goodyear en Estados Unidos en 1839 y solucion los problemas de alteracin del producto a causa de
los cambios de temperatura y de adhesin de piezas de
caucho puestas en contacto. En 1844, un ao despus
de haber sido patentado, R. W. Thompson registr la
llanta neumtica en Inglaterra. Desde entonces su uso
se generaliz aceleradamente como aislante, amortiguador de ferrocarriles y bandas de billar, y para la
fabricacin de zapatos, prendas impermeables y aislantes de cables. Sin embargo, el aporte de Thompson
recin tuvo xito cuando John Dunlop reinvent la llanta neumtica en 1888, que pas a usarse en la pujante
industria de la bicicleta. En 1895 comenz a utilizarse
tambin para la fabricacin de neumticos para automviles. La demanda de caucho creci en los aos
posteriores en Estados Unidos y en toda Europa como
consecuencia de su creciente industrializacin.

El crecimiento industrial y el desarrollo del capitalismo alentaron la bsqueda de nuevas regiones abastecedoras de recursos naturales que, a la vez, demandaron un nuevo tipo de relaciones polticas entre los
pases. Esta bsqueda es la que explica la realizacin de
expediciones cientficas y la presencia de viajeros diversos, financiadas por sus propios gobiernos, que tienen
por finalidad ubicar nuevas fuentes de recursos de inters para sus propias industrias, determinar las mejores
rutas de comunicacin, informar sobre la situacin de
emigrantes ya establecidos en el Nuevo Mundo e incluso determinar las posibilidades para asentar nuevas colonias. Estas expediciones son clara muestra del estrecho vnculo entre la expansin capitalista de un mundo
en proceso de industrializacin y la ciencia.
El propio ttulo de la obra de Francis de Castelnau
(1850) es ilustrativo de la naturaleza oficial de la empresa: Expdition dans les parties centrales de lAmrique du Sud, de Rio de Janeiro Lima, et de Lima au
Para: excute par ordre du gouvernement Franais
pendant les annes 1843 1847 (Expedicin a las partes centrales de la Amrica del Sur, de Ro de Janeiro a
Lima y de Lima a Par: ejecutada por orden del gobierno francs durante los aos 1843 a 1847). Otro ejemplo
es Olivier Ordinaire, tambin francs, quien a mediados de la dcada de 1880 atraves la selva central del
IQUITOS

47

Per y, siguiendo el Ucayali y el Amazonas, lleg hasta


el Atlntico. l haba recibido de su gobierno la misin
de informar sobre el comercio en la regin oriental del
Per, ver la factibilidad de una va interocenica y visitar la colonia francesa en Chanchamayo (Junn). Tambin se le haba encargado averiguar posibles vas de
comunicacin por el ro Madre de Dios y adquirir semillas de chinchona o quina, rbol de la familia Rubiaceae
del que se obtiene la quinina, alcaloide de propiedades
febrfugas para combatir las fiebres recurrentes causadas por la malaria. La finalidad era aclimatar el rbol
en Argelia, por entonces colonia francesa.
El viaje de Charles Darwin alrededor del mundo a
bordo del Beagle, entre 1831 y 1836, se inscribe en la
misma dinmica. l haba recibido rdenes del Almirantazgo Britnico de buscar nuevas rutas y elaborar la
cartografa de los lugares por donde pasaba. Es igualmente ilustrativo el caso de los marinos estadounidenses Lewis Herndon y Lardner Gibbon, quienes exploraron la cuenca del Amazonas en 1851. Ellos cumplan
rdenes del Departamento de Marina de los Estados
Unidos en un momento en que su pas desarrollaba
una poltica de expansin interna, mediante la llamada
Conquista del Oeste, y externa, anexando territorios
que pertenecan a Mxico, como Texas y California.
Herndon narra que un alto mando de la Marina le dio
instrucciones para que informe de manera meticulosa
respecto a la navegabilidad de los ros y los recursos
naturales, el comercio y la poblacin de las regiones
que transitara. Como lo seala Mariana Mould de Pease, esta informacin debera servir para futuros planes
orientados al establecimiento de una repblica amaznica independiente que albergara a poderosos terratenientes del sur, vencidos en la Guerra de Secesin, a fin
de que pudieran reproducir el sistema esclavista que
haba sido eliminado en su pas (Mould de Pease, 1993).
Tan importante como los procesos de industrializacin y la bsqueda de nuevos recursos y mercados
es la ideologa forjada en ese momento, al calor del
entusiasmo generado por una poderosa tecnologa y
por el desarrollo de una ciencia positivista que colocan
al ser humano como gran hacedor. Las antiguas concepciones, que establecan una tica de relacin del ser
humano con la naturaleza, terminan por pulverizarse
y desaparecer. La naturaleza se convirti en recursos y
estos en ganancia potencial para quien tuviera la habilidad de explotarlos, a ellos y a la mano de obra.
La idea del desarrollo como progreso siempre creciente de la sociedad se gesta entre mediados del siglo
XVIII y mediados del XIX. Gustavo Esteva seala que en
ese lapso el concepto de desarrollo evoluciona de una
nocin de transformacin que supone un avance hacia
la forma apropiada de ser, a una concepcin de cambio que implica encaminarse hacia una forma cada vez
ms perfecta (Esteva, 1996). Agrega que en ese tiempo
48

IQUITOS

evolucin y desarrollo llegaron a ser utilizados como


trminos intercambiables por los cientficos. El hecho es
que una evolucin concebida como un proceso que lleva
a situaciones cada vez ms perfectas tuvo implicancias
serias en la categorizacin de las sociedades humanas
y sirvi para justificar los atropellos contra sociedades
consideradas primitivas. De hecho, Engels traslad las
ideas de la evolucin biolgica al campo social estableciendo arbitrarias etapas de trnsito obligado de todas
las sociedades que, partiendo del salvajismo, deban pasar por la barbarie y alcanzar finalmente la civilizacin.
Acrrimos anticomunistas y convencidos catlicos asumieron esta tesis sin cuestionar su origen.
Esta dinmica de desarrollo ilimitado iniciada en
el siglo XIX, de progreso exponencial que implica valorar a la naturaleza solo por su potencialidad para
producir dinero, marc el comienzo de un proceso que
hoy muestra sus efectos en fenmenos conocidos como
cambio climtico y calentamiento global. La explotacin de gomas silvestres en la Amazona se inserta en
este proceso. El caucho (Castilloa ulei) y la leche caspi
(Couma macrocarpa), dos rboles productores de gomas silvestres este ltimo usado para la fabricacin
del chicle se talaban para sangrarlos, a diferencia
de la shiringa (Hevea brasiliensis) que se sangraba en
pie. Ms adelante, otras especies como el palo de rosa
(Aniba rosaeodora) sufriran mtodos igualmente brbaros: convertido en astillas, su madera se hervira y
destilara para producir un fino aceite aromtico.
Por la misma poca comenz la explotacin de petrleo y cobr importancia la gran minera, ambas actividades inevitablemente contaminantes, tanto durante su proceso de extraccin y transformacin como de su aplicacin
y consumo en la vida cotidiana y con tremendo potencial
generador de pasivos ambientales de larga duracin.
En la segunda mitad del siglo XX el proceso sufri
una nueva aceleracin cuando la industria, de productora de bienes para servir a la sociedad, se convirti en
un fin en s mismo, en una maquinaria que no poda
parar de producir porque de hacerlo se derrumba el
sistema todo. Para esto fue necesario introducir dos
cambios, uno respecto a los bienes y el otro a la lgica del consumidor. As, los bienes, cada vez de menor
calidad, comenzaron a durar menos, al mismo tiempo
que el pblico consideraba como seal de prestigio renovarlos con rapidez para tener siempre el que ofreca
el adelanto tecnolgico ms reciente. La obsolescencia
se convirti as en paradigma. Pero estas reflexiones ya
nos apartan de la poca del caucho.

El contexto nacional
El XIX es el siglo de la independencia del Per y de los
dems pases de Amrica del Sur. Todos se encuentran

ante los mismos problemas de ocupar su espacio y de


definir sus fronteras sobre la base de jurisdicciones heredadas de la poca colonial. El carcter impreciso de
estas ser insuficiente para fijar los lmites de los nuevos Estados, y esto, junto con las ambiciones de las elites dominantes, dar paso a disputas territoriales llegando, en algunos casos, a confrontaciones armadas.
En el caso del Per, la ocupacin de su regin amaznica se hizo a travs de varias estrategias complementarias. Una de ellas fue la exploracin del territorio
con la finalidad de establecer nuevas rutas de acceso
y de dar cuenta de sus recursos naturales y tambin
humanos. Desde su primer gobierno (1845-1851), el
presidente Ramn Castilla promovi la navegacin por
la Amazona y la inmigracin extranjera. En 1848 encarg a los padres franciscanos Cimini y Rossi que averiguasen sobre la posibilidad de trasladar ashninkas
de la selva central para solucionar el problema de la
escasez de brazos en la costa producto de la abolicin
de la esclavitud de la poblacin negra que l mismo
haba decretado pocos aos antes. Por suerte para los
indgenas su iniciativa no prosper.
Con la intencin de afirmar la presencia peruana
en la Amazona, en la dcada de 1860 el Estado adopt cuatro medidas: militarizar la regin, crear una flota
fluvial, fundar la Capitana y Factora Naval en Iquitos y
establecer la Comisin Hidrogrfica del Amazonas. Esta
ltima fue creada en 1867 como parte del Ministerio de
Guerra y Marina. La Comisin explor los principales
ros de la regin, elabor mapas sobre su curso y navegabilidad y redact informes sobre sus recursos y poblacin. La idea era determinar la navegabilidad de los
ros amaznicos para establecer los lugares hasta donde
deberan llegar los caminos procedentes de la costa. De
esta manera se pretenda articular las regiones del pas
ubicadas en ambas vertientes de la cordillera de los Andes y comunicarlo con naciones de la costa atlntica.
Paralelamente a las expediciones en bsqueda
de rutas y recursos, desde la dcada de 1850 el Per
puso en marcha un agresivo plan para promocionar la
inmigracin europea a fin de ocupar una regin como
la amaznica que era considerada despoblada. En esta
concepcin estaban implcitas ideas sobre la regin
y sus pobladores originarios que poco despus se estructuraran como un imaginario: la gran riqueza de
sus suelos, el carcter salvaje de sus pobladores, casi
animales, desprovistos de sentimientos, inteligencia,
capacidad de trabajo y de crueles costumbres y, por lo
mismo, la necesidad de civilizar el paisaje y a los pobladores con gente blanca (as defina una ley de la poca
a los inmigrantes) considerada, por aserto indiscutible,
laboriosa e inteligente; en una palabra, superior.
Aunque la inmigracin europea no tuvo el xito esperado y la instalacin de colonias alemanas, tirolesas,
italianas y francesas qued limitada a ciertas zonas de la

selva central, en esa poca comenz el poblamiento de


la regin amaznica por parte de nacionales, algunos de
los cuales eran descendientes de espaoles que haban
sido desplazados de Chanchamayo a causa de la rebelin de Juan Santos Atahualpa en 1742, mientras otros
eran andinos expulsados de sus tierras por la actividad
minera y las burguesas terratenientes republicanas.
Adems de leyes favorables a la inmigracin extranjera y a la conquista amaznica, el Estado peruano
dej un amplio margen para la libre actuacin de autoridades locales y particulares quienes, con el argumento de civilizar a los indios, los convirtieron en siervos y,
con frecuencia, en mercanca y esclavos. La explotacin
de las gomas silvestres representa el estado clmax de
una estrategia para capturar mano de obra con la finalidad de poner en valor los recursos de la regin. El
Estado, que haba fracasado en sus intentos de asentar
inmigrantes europeos, se vio repentinamente frente al
auge de una actividad impulsada por la iniciativa privada y sobre la marcha decret algunas disposiciones
generales sobre el otorgamiento de gomales.
El xito econmico de la actividad y su ilusin de
asegurar por ese medio una frontera en disputa con Colombia, llevaron al Estado a cerrar los ojos y los odos
sobre las atrocidades que se cometan contra los indgenas que eran obligados a recolectar las gomas, y asumi
como cierto el imaginario que contrastaba el salvajismo
de estos con la labor civilizadora de los caucheros.
El corolario de esta etapa no puede ser calificado
ms que de pattico. Las denuncias internacionales
debidas al hecho de que el cauchero Julio Csar Arana haba registrado su empresa como britnica con la
finalidad de dejar a salvo sus intereses en el caso de
que los territorios en disputa quedasen en manos de
Colombia, obligaron al Estado a asumir su responsabilidad. Aunque no se lleg a sancionar a los responsables, los documentos oficiales de los jueces Carlos
Valcrcel (1915) y Rmulo Paredes no dejaron dudas
acerca de la veracidad de las barbaridades cometidas
contra la poblacin indgena. Igualmente pattico fue
el resultado de la disputa territorial con Colombia, ya
que el Per no solo renunci a la zona en controversia comprendida entre el Putumayo y el Caquet, sino
tambin al Trapecio Amaznico, un espacio que nunca
haba sido parte de un reclamo manifiesto por ese pas.

El auge
Aunque no toda la regin amaznica peruana posee
rboles productores de gomas silvestres, el auge afect
a gran parte de ella, considerando que muchas zonas
pobres en este recurso se convirtieron en abastecedoras de fuerza trabajo. Miles de indgenas fueron llevados de manera compulsiva o enganchados mediante
IQUITOS

49

el sistema de habilitacin a los lugares de recoleccin de


caucho, con frecuencia alejados de sus asentamientos
habituales. La expansin de la lengua quechua por los
ros Napo, Pastaza y Tigre, todos los cuales nacen en
Ecuador, se explica por este fenmeno de traslado de
poblacin hacia las zonas de produccin gomera. Pero
esos desplazamientos llevaron poblacin a regiones mucho ms alejadas. Esto explica la presencia en Madre de
Dios de quechuas santarosinos del Napo ecuatoriano as
como la de shipibos del Ucayali y yines del Urubamba,
o la de ashninkas del ro Tambo en el Yura brasileo.
La regin ms trgicamente impactada por la explotacin gomera en el Per fue la comprendida entre el
Putumayo y el Caquet que hoy pertenece a Colombia
pero que en ese entonces estaba en disputa. Ese fue el
escenario en el cual oper Julio Csar Arana, natural de
Rioja (San Martn), hijo de Martn Arana, fabricante de
sombreros de panam, que l comenz a comercializar entre los caucheros. Posteriormente incursion en la
compra de caucho y luego en la habilitacin de extractores. Su primer socio fue Pablo Zumaeta quien ms tarde
se convertira en gerente general de su principal empresa y en su cuado al casarse con su hermana Eleonora. Desde Yurimaguas, adonde se traslad en 1881, fue
afianzando sus negocios con los caucheros y se convirti
en habilitador de los extractores del Yavar, Purs y Acre,
50

IQUITOS

quienes deban pagarle con las gomas que extrajeran. En


1890 se asent en Iquitos y un ao ms tarde se asoci
con el comerciante colombiano Juan B. Vega.
Desde Iquitos extendi sus actividades como comprador de caucho hacia el Putumayo. En 1896, con una
posicin slida debida al control que ejerca sobre diversas reas caucheras, conform la empresa J. C. Arana y
Hermanos, conocida con frecuencia como la Casa Arana,
que lleg a tener cuarenta y cinco centros de recoleccin
de caucho en la zona. Abri agencias en Nueva York y
Londres y conexiones en otras ciudades europeas. Se
asociaron a esta empresa sus cuados Pablo Zumaeta y
Abel Alarco. Este ltimo viaj luego a la isla caribea de
Barbados donde reclut barbadenses para trabajar como
capataces en el control de los extractores indgenas.
Su dominio sobre las reas productoras en el Putumayo se fue haciendo cada vez ms fuerte, aprovechando las deudas que tenan con l diversos patrones
colombianos. Con uno de ellos, Benjamn Larraaga, estableci una sociedad en 1901: Arana, Larraaga y Ca.
Los extractores directos de las gomas fueron indgenas de la regin del Putumayo pertenecientes principalmente a los pueblos bora, huitoto, ocaina, andoque
y resgaro. El sistema de trabajo se basaba en la habilitacin, mediante la cual se entregaban a los indgenas productos industriales que ellos deban pagar

con las gomas que recolectaran. Dado que los bienes


industriales que entregaban a los indgenas estaban
sobrevaluados, mientras que las gomas silvestres con
las cuales ellos deban pagarlos estaban subvaluadas,
se establecieron relaciones de intercambio asimtricas
y las deudas se volvieron impagables. Los indgenas
que estaban en esta situacin podan ser transferidos
como mercanca. Las deudas estaban sujetas a compra
y venta. Tambin podan ser ofrecidas como garantas
para prstamos. El traspaso de deudas se formalizaba mediante un documento firmado ante alguna
autoridad local. Un mismo pen poda ser transferido
varias veces a lo largo de su vida y, en caso de muerte,
los hijos heredaban la deuda y deban continuar trabajando para el patrn a fin de pagarla.
Los indgenas que mostraban su disconformidad
con el sistema comenzaron a ser castigados y los que
osaron rebelarse fueron brbaramente asesinados.
Agrav la situacin el hecho de que los jefes de las
estaciones gomeras ganaran un porcentaje sobre el
caucho recolectado, lo que hizo que ellos impusieran
condiciones cada vez ms duras a los indgenas. La situacin lleg a convertirse en un verdadero rgimen de
terror, con castigos fsicos (uso del cepo, flagelaciones,
mutilaciones) que causaron miles de muertes.
En 1907 se revelaron los crmenes cometidos por
la empresa cauchera de Arana contra los indgenas del
Putumayo, mediante denuncias publicadas por Benjamn Saldaa Roca en los diarios iquiteos La Felpa y La
Sancin, luego reproducidas por La Prensa de Lima. Las
atrocidades cometidas contra los indgenas por los caucheros estn dramticamente descritas en El Proceso
del Putumayo, libro escrito por el juez Carlos Valcrcel
(1915), y en el informe elaborado por el juez Rmulo Paredes que viaj a la zona. Los caucheros se defendieron
alegando que eran patriotas defensores de la frontera y
agentes portadores de la civilizacin para los indgenas.

El ocaso del auge gomero


El hecho de que el fin del auge de la extraccin de gomas coincida en el tiempo con las denuncias sobre las
flagelaciones y masacres cometidas por los caucheros
contra los indgenas ha hecho que mucha gente crea
que entre uno y otras existe una relacin de causa efecto. Pero esto no es cierto, como tampoco lo es pretender
que las denuncias fueron parte de una estrategia de
Gran Bretaa para eliminar al Per como competidor
en el mercado mundial de caucho, a fin de quedarse
como nico ofertante de este producto en el mercado
mundial. Para aclarar estas visiones falsas es necesario
que me refiera ahora a una serie de hechos histricos.
En 1876, la British Foreign Office (Oficina de Asuntos Externos de Gran Bretaa), presidida por Sir Cle-

ments Markham, le encarg a Henry Wickham, un


explorador britnico que resida en Brasil, la tarea de
trasladar subrepticiamente (de robar) setenta mil semillas de la especie Hevea brasiliensis desde la regin
brasilea de Santarm hacia los jardines botnicos de
Inglaterra y de Ceyln, y de ah a sus colonias en el
sudeste asitico. El inicio de la crisis de la explotacin
de gomas silvestres amaznicas comenz en 1914, ao
en el que las plantaciones de Gran Bretaa en Asia superaron los tres millones de acres con una produccin
de ltex que sobrepasaba la de los bosques naturales.
Ese ao las gomas de plantacin produjeron el 60,4%
de la demanda mundial, porcentaje que lleg al 89,3%
en 1920 y al 93,1% en 1922.
El segundo hecho que es fundamental conocer es que
Julio Csar Arana, en su bsqueda de nuevos socios capitalistas, transform su empresa en britnica el 27 de
septiembre de 1907, con el nombre de Peruvian Amazon
Rubber Company, con un capital de un milln de libras
esterlinas. Su directorio qued conformado por Henry M.
Read, Sir John Lister Kaye (financistas britnicos), John
Russel Gubbins (comerciante peruano-britnico), Barn
de Souza Deiro (empresario), M. Henri Bonduel (banquero
francs), Abel Alarco (como director gerente de la empresa) y el propio Arana. Su estrategia, adems de financiera,
era poner a salvo sus intereses en caso de que la zona
donde operaba (entre el Putumayo y el Caquet) quedara
en manos de Colombia, lo que en realidad sucedi mediante el tratado Salomn Lozano suscrito en 1922.
El tercer hecho que es importante saber es la capacidad productora de caucho del Per. Si bien la produccin gomera peruana era importante para el pas y,
en especial para Loreto que concentraba los mayores
volmenes de produccin nacional, era muy pequea
en el concierto internacional: apenas el 6,2% de la producida por Brasil entre 1902 y 1911. Per no era un
competidor peligroso para la produccin proveniente
de las plantaciones britnicas y, en realidad, ni siquiera
Brasil lo era, como queda claro en las cifras antes citadas sobre volmenes producidos por las plantaciones.
La crisis no afect solo al Per sino a todos los pases amaznicos productores de gomas silvestres, en
especial a Brasil que era el principal. La cada del auge
gomero amaznico se explica por razones estrictamente financieras: Gran Bretaa logr colocar mayor produccin a menor costo.
Si Gran Bretaa intervino instaurando una investigacin en el Parlamento y enviando a un cnsul especial, Sir Roger Casement, para que visite las estaciones caucheras, fue porque Arana haba registrado su
empresa en Londres y, adems de directores ingleses,
tena sbditos britnicos entre su personal, como es
el caso de los barbadenses que haban sido reclutados
para trabajar como capataces, aunque muchos de ellos
sufrieron barbaridades similares a las de los indgenas.
IQUITOS

51

Corolario
El Estado tuvo una responsabilidad central en los sucesos del Putumayo que terminaron con la vida de miles
de indgenas, en primer lugar, porque se efectuaron
en un territorio cuya soberana reclamaba y ejerca
en ese tiempo. Las vctimas eran peruanas y parte de
los victimarios tambin, junto con colombianos y, en
menor porcentaje, personas de otras nacionalidades.
Es responsable tambin por no haber actuado con la
energa que demandaba un caso tan grave, destinando
los recursos para realizar una profunda investigacin
y sancionar a los culpables. Por el contrario, muchas
autoridades opinaron que develar los hechos era lesivo
a la imagen del Per y que lo mejor era ocultarlos, en
especial, estando pendiente un diferendo limtrofe con
Colombia. De hecho eso fue lo que se hizo al mantener
en reserva el informe del juez Rmulo Paredes, fundamental para el conocimiento de hechos y testimonios que l recogi de primera mano. Como denuncia
el juez Carlos Valcrcel en su libro, no se tuvo el valor
moral para decir que el Per no se hace solidario con
unos cuantos empleados pblicos que han traficado
con el honor de su patria, convirtindose por eso en
cmplices y encubridores.
No obstante, destacan en esa poca peruanos que
la historia no ha rescatado como corresponde. Su coraje en la denuncia e investigacin de los hechos los
resalta de un medio ensombrecido por el ocultamiento
y la mentira. En primer lugar est Benjamn Saldaa
Roca, autor de la denuncia y cuya existencia se hace
humo despus de publicarla. Una fuente refiere un allanamiento a su hogar, al parecer por gente vinculada
a la empresa cauchera, como hecho previo a su desaparicin definitiva. Y luego estn los dos jueces que
vieron el caso, Carlos Valcrcel, el titular, autor del libro
El Proceso del Putumayo, aparecido por primera vez
en 1915, y Rmulo Paredes, que reemplaza al anterior
cuando este enferma de beriberi. Es sobre la base de la
denuncia de Saldaa Roca que el ingeniero estadounidense Walter Hardenburg hizo pblicas las atrocidades
cometidas contra los indgenas en el Putumayo, hecho
que a su vez motiv la investigacin del Parlamento Britnico. El juez Carlos Valcrcel fue un enrgico crtico
del tratado de lmites Salomn Lozano firmado por el
presidente Legua en 1922 y sobre el tema public un
folleto cuestionando la cesin territorial a Colombia.
La investigacin judicial fue sistemticamente obstaculizada por la empresa cauchera. Los jueces fueron satanizados y amenazados y debieron abandonar Iquitos.
Los inculpados aprovecharon la situacin y huyeron,
muchos de ellos al extranjero. El proceso se diluy hasta
desaparecer. Producto de la actitud encubridora del gobierno peruano, Gran Bretaa resolvi publicar el Libro
Azul que contiene el informe realizado en el Putumayo
52

IQUITOS

por el cnsul Roger Casement y otros documentos diplomticos relacionados con el tema. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial sumi a Inglaterra en otras preocupaciones y las investigaciones cayeron en el olvido.
El supuesto patriotismo de Arana es otro de los grandes montajes fabricados por la historia. La conversin de
la empresa cauchera en britnica, si bien buscaba captar
nuevos capitales financieros, tena por finalidad especfica dejar a salvo los intereses de Arana si el territorio
en disputa quedaba en manos de Colombia. Su clculo le
fall. Antes de eso, Arana no haba tenido reparos para
asociarse con inversionistas y polticos colombianos para
fortalecer su empresa, como el diplomtico Enrique Corts que fue su agente comercial en Londres, adems de
socio fundador de la Peruvian Amazon Company.
En la historia del Per debe haber pocos procesos y
etapas que hayan involucrado tantas y tan importantes
cuestiones como las que presenta la poca del caucho:
definicin de fronteras, conflicto armado con Colombia, tensiones con Gran Bretaa a causa de la investigacin de las denuncias, articulacin de la Amazona
peruana con mercados mundiales, viajes de estudios
en la regin para determinar sus caractersticas sociales y geogrficas y establecer vas de comunicacin con
la costa, consolidacin de Iquitos como capital de Loreto y, sobre todo, la tortura y asesinato masivo de seres
humanos por la ambicin de enriquecimiento con la
explotacin de las gomas.
A pesar de esto, sorprende lo poco y mal que se
conoce esta poca, reducida por la historia oficial a eslogan y lugares comunes. Este enfoque histrico parece
estar determinado por el hecho de que los acontecimientos sucedieron en un escenario lejano y, a los ojos
ajenos, extico: la selva; de haber sido indgenas los
principales afectados por los crmenes y, finalmente,
por la tendencia de calificar de nacional solo a aquello que afecta a Lima o emana de ella. Rige una concepcin de pas centrada en las exigencias y rdenes
de una ciudad y de gobiernos que no comprenden ni
aprecian el valor de su diversidad biofsica y cultural.

Despus del apogeo


En 1923, un ao despus de la firma del tratado Salomn
Lozano que defini la situacin de la frontera con Colombia, algunos caucheros peruanos comenzaron a trasladar
indgenas hacia territorio peruano al sur del Putumayo.
Primero se asentaron en la margen derecha de este ro,
donde permanecieron hasta 1932. Ese ao la toma de
Leticia por la Junta Patritica de Loreto desat la confrontacin armada entre ambos pases. Los caucheros,
entonces, trasladaron a la poblacin hacia el interior de
Loreto, ubicndola en la cuenca del Ampiyacu y, en menor proporcin, en el Napo y el mismo Amazonas.

En la dcada de 1970, al amparo de una ley que


reconoci sus derechos, se liberaron de los patrones
y registraron sus asentamientos como comunidades
nativas. Fue un paso en la recomposicin de su vida
social para lo cual formaron organizaciones que buscan consolidar un territorio propio en el que ejercer
los derechos que su propia tradicin autnoma y las
leyes y convenios internacionales les reconocen. Ellos
aspiran a vivir con dignidad y pleno respeto de sus
conocimientos y prcticas, incorporando en su vida
cotidiana los adelantos tecnolgicos actuales. Es una
esperanza que la avaricia y el abuso les ha impedido
alcanzar hasta hoy.

Pgina 47: Grupo de caucheros saliendo del bosque.


Foto: Silvino Santos.
Pgina 50: Blancos e indios del Putumayo izan la
bandera. Foto: Silvino Santos. 1912.
Pgina 53: Boras en la actualidad, en la comunidad de
San Andrs, ro Momn.

IQUITOS

53

LA POCA DEL CAUCHO


El proceso de industrializacin en el mundo trajo avances en la ciencia y en la
tecnologa de los objetos que usamos cotidianamente. Pero para los pases
productores de materias primas como el nuestro, este contexto signific, en
muchos casos, la esclavitud de los nativos y la destruccin del medio ambiente.

EL NACIMIENTO DE LA INDUSTRIA
Durante la Revolucin Industrial el caucho cumpli un papel fundamental en diversas
ramas de la produccin mundial, es por ello que cientficos e inventores dedicaron gran
parte de su trabajo a estudiar y experimentar con la goma natural.

Ro Caquet
Ro

LAS

Existe
se ex

Pu

tum

ay
o

Iquitos
Territorio peruano actual
Territorio peruano en la segunda
mitad del siglo XIX

EN EL PER
Durante la segunda mitad del siglo XIX se
empez a explotar el caucho en la
Amazona peruana, y tuvo a Iquitos como
centro de operaciones. La zona
comprendida entre los ros Putumayo y
Caquet (hoy territorio colombiano) fue
donde se enganch a la mayora de los
trabajadores indgenas.

1745

1844

El naturalista francs Charles de


La Condamine (1701-1774) da a
conocer que los indgenas de Brasil
utilizan cierta sustancia,
proveniente de un rbol que
impermeabiliza los objetos.

Robert William Thompson (fallecido en


1873), inventor escocs, patenta la llanta
neumtica. Este sera el diseo defintivo,
aunque no logr conseguir el grosor de
caucho necesario para iniciar la
produccin.

1888

1839
Charles Goodyear (1800-1860),
negociante estadounidense, inventa
el proceso de vulcanizacin. Gracias
a esta tcnica el caucho no pierde
sus propiedades a pesar de los
cambios de temperatura.

Fue otro escocs, John Boyd Dunlop


(1840-1920), quien reinvent la llanta
neumtica al fabricar la primera que
funcion plenamente. Su trabajo lleg en un
momento preciso para la industria, primero
de las bicicletas y luego automotriz. Fue
fundador de una de las fbricas de llantas
ms famosas del mundo.

S PLANTAS

EL SISTEMA DE EXPLOTACIN INDGENA

en tres variedades de las cuales


xtraen las gomas silvestres:

Miles de indgenas amaznicos fueron desplazados de su lugar de origen para servir como
fuerza laboral durante el auge de la extraccin del caucho. De estos, los indgenas de la regin
del Putumayo fueron los ms perjudicados. Pertenecientes a los pueblos bora, huitoto, ocaina,
andoque y resgaro, fueron llevados mediante engaos hacia los centros de produccin.

Castilloa ulei

Es la planta del caucho


propiamente dicha. El rbol
llega a medir hasta 35
metros de alto, de hojas
elpticas. Su fruto es de
color naranja o rojo.

1 La habilitacin
Los capataces entregaban
productos industriales a los
nativos y ellos deban pagarlos
con el caucho que recolectaban.
Los bienes que eran entregados
estaban sobrevaluados
mientras que la goma que
serva de pago estaba
subvaluada. Esta transaccin
gener una deuda impagable
para los indgenas.

Couma macrocarpa

Tambin conocida como


leche caspi, puede medir
hasta 35 metros de alto. Su
ltex es usado como
medicina natural y tambin
para la fabricacin de goma
de mascar.

Hevea brasiliensis

En portugus su nombre es
xiringa y llega a medir hasta
30 metros. Al caer sus hojas
durante la estacin seca la
copa de este rbol se torna de
color rojizo. Cuenta con
abundante ltex hasta los 25
aos.

2 Deuda eterna
Aquellos pobladores que tenan una deuda sin
pagar con los caucheros podan ser
transferidos como mercanca. Tambin se
usaba esa deuda como garanta para
prstamos. Este abuso trascenda a la muerte
del pen, quien al no poder pagarlo en vida,
heredaba a sus hijos la deuda.

La recoleccin
Para extraer el ltex de los rboles
se usaban dos mtodos:
El primero consista en hacer
sangrar al rbol de pie, hacindole
incisiones en diagonal para dejar
caer el producto en un vasija.
El segundo consista en talar el
rbol entero para hacerle cortes y
obtener el ltex natural.

4 Exportacin
Luego de ser procesada para su embalaje, la
goma natural era llevaba al puerto de Iquitos,
donde se trasladaba hacia los botes que
surcaban el ro Amazonas hasta llegar al
Atlntico. Desde all se distribua a los
grandes centros de produccin del mundo,
vidos de este recurso natural.

Si algn recolector de caucho se


sublevaba, era sometido a torturas,
mutilaciones e inclusive poda ser
asesinado en el acto.

HISTORIA EL BOSQUE LETRADO:


LOS SUCESOS DEL PUTUMAYO Y LA VISITA DE ROGER CASEMENT EN LA
PRENSA LIMEA
Manuel Cornejo Chaparro

DURANTE LA POCA DEL CAUCHO SE DESPLEGARON NARRATIVAS E IMGENES


HASTA ENTONCES INDITAS EN EL PER SOBRE EL ESPACIO AMAZNICO
Y SUS POBLADORES. EN ELLAS LAS IDEAS DE DESARROLLO Y MODERNIDAD
PARECAN ANTAGNICAS A SU EXISTENCIA. AUNQUE LAS NOTICIAS SOBRE LOS
ABUSOS Y MATANZAS DE INDGENAS EN EL PUTUMAYO SE CONOCAN DESDE
VARIOS AOS ANTES, ES A RAZ DE LAS VISITAS Y EL POSTERIOR INFORME DE
ROGER CASEMENT QUE EL TEMA SE VISIBILIZA EN LA PRENSA LIMEA Y DA
MOTIVO NO SOLO A LA DENUNCIA SINO A REPLANTEAR TANTO LA IDEA DE LA
RELACIN DE LA SOCIEDAD NACIONAL CON LOS PUEBLOS INDGENAS COMO
TAMBIN LA IDEA DE NACIN.

De un lado, unas cuantas calles con gas, ferrocarril y miles


de ciudadanos; y de otro, cientos de miles diseminados arando la vega, escardando la huerta, empujando el ganado en la
dehesa. Slo para los primeros existieron los cdigos, el parlamento, la prensa, las escuelas. El sentir y el pensar de los
otros no se articularon con el sentir y el pensar nacionales.
Jorge Basadre

56

IQUITOS

Las ltimas dos dcadas del siglo XIX fueron de una actividad nunca antes vista en la Amazona, tanto por el
gran nmero de expediciones cientficas, misioneras y
gubernamentales, como por la llegada al oriente peruano
de colonos, caucheros y negociantes en bsqueda de un
rpido enriquecimiento. Es como si se viviese una nueva
etapa de El Dorado; la quimera colonial vuelve a renacer e impulsa a oleadas de inmigrantes nacionales y extranjeros en su bsqueda. La Amazona no solo era vista
como la depositaria de ingentes riquezas; como afirmaba
Carlos Fry, era la tierra promisoria de la cual todo peruano que amase a su pas tena que divulgar sus riquezas y
lograr ...entrar en posesin de la nueva Patria, hacindola floreciente y elevndola al nivel de las otras naciones
cultas, puesto que la excelsa mano del Todopoderoso la
dot de medios suficientes que la ponen en esa va de
prosperidad y grandeza (Fry, 1889, T. II: 6).
Cabe sealar que desde su fundacin, el Estado liberal criollo fue incapaz de incorporar al indgena en
su proyecto de nacin. Segn palabras del historiador
Mark Thurner, los indgenas resultan inimaginables,
vale decir, incomprensibles e inasimilables a la mentalidad liberal. Quedaban entonces congelados en el

tiempo, deshistorizados, meros espectros de sus ilustres antepasados, los incas.


Es en estas ltimas dcadas del siglo XIX que la visin
oficial de la selva fue claramente articulada y transmitida
a travs de publicaciones que presentaban la regin como
un paraso virgen que ofreca inmejorable condicin natural e innumerables riquezas, la construccin mitificada
de lo salvaje fue un motivo para legitimar el dominio nacional criollo y urbano sobre la poblacin indgena.
A fines del siglo XIX e inicios del XX, la ciudad letrada vio la emergencia de focos intelectuales que propiciaron un debate sobre la construccin de lo nacional en
el que se intentaba incluir lo tnico y las voces marginadas; en l, sin embargo, la Amazona segua siendo una
tierra ignota. Luis Alberto Snchez afirma, por ejemplo,
que la novela decimonnica no mir a la selva, pero
tampoco esta exista como ente vivaz. El descubrimiento
del caucho dio vida a una nueva dimensin geogrfica
y humana. Primero fue la codicia, luego la poltica, por
ltimo la sensibilidad y, entonces, el arte. En este escenario dos importantes textos fundacionales que tienen
el episodio del caucho como punto de partida constituyen la excepcin: el poema La leyenda del caucho de
Carlos G. Amzaga (1905 y 1906) y la novela La ciudad
de los reyes de Pedro Dvalos y Lissn (1906). Se trata de dos obras publicadas antes de los escndalos del

Putumayo que marcaron pautas en la construccin del


imaginario de la Amazona en la literatura y que dejan
ver la obtusa mirada de la metrpoli hacia esa regin.
Los lamentables sucesos del Putumayo ocuparon la
atencin de las cancilleras de Estados Unidos y Gran Bretaa, adems de la peruana y las de otros pases del continente, y fueron abordados en innumerables reportajes
y artculos de la prensa europea y americana que antes
no habra prestado la misma atencin a estas latitudes.
En el medio peruano, aunque las primeras denuncias se
publicaron en 1907, en Lima la denuncia publicada en La
Sancin fue conocida por el pblico en los ltimos das de
1907 y primeros de 1908 mediante sendos artculos en
La Prensa y El Comercio que la reseaban. Las noticias
causaron impacto en el pblico y les siguieron algunas
pocas cartas ratificndolas o desmintindolas.
Pero en general se impuso rpidamente el sentido
de que las denuncias eran una triquiuela colombiana
para hacerse con el Putumayo y, muy oportunamente,
a los pocos das aparecieron en la prensa noticias acerca de ataques armados colombianos en el Putumayo,
orientados a establecer una oficina de aduana. Se implant pronto tambin la idea de que la violencia ejercida por la empresa cauchera era el lgico resultado
de las supuestas prcticas canbales de los indgenas
locales que obligaban a sus empleados a defenderse.
IQUITOS

57

Cobertura del conflicto en El Comercio y La Prensa


Fue a partir de la llegada del cnsul irlands Roger
Casement, que el tema del caucho adquiri mayor notoriedad, alcanzando su cspide meditica en 1911 y,
principalmente, en 1912, tiempo en que debido a los
informes de Casement y las mltiples denuncias contra
la Casa Arana, ningn peridico de la poca se sustrajo a seguir el desarrollo del proceso. El Comercio
(que representaba por tradicin una postura ms conservadora) y La Prensa (con una posicin ms crtica
que se pone en evidencia en el mayor espacio que le
da al tema en 1912), los medios ms importantes de
Lima, dedicaron varias pginas al tema, reproduciendo
artculos publicados en diarios extranjeros como The
World de Nueva York, Herald de Washington, The Daily
News, Times, The Universe, The Daily Graphic, Daily
Mirror, The Morning Post y Observer de Londres, La
Prensa de Buenos Aires, El Republicano de Bogot, as
como El Boletn de la Sociedad Esclavista de Londres,
y poniendo a disposicin del pblico pronunciamientos, reportajes, documentos, entrevistas, testimonios e
incluso fragmentos del informe de Roger Casement.
Ambos peridicos se vuelven plataformas que recogen
posiciones antagnicas de los hechos, las que, sin embargo, coinciden en la visin paternalista hacia los indgenas,
a los que consideran menores de edad (Gumercindo Rivera en carta a Pedro Zulen) y en otras posiciones, como
la de Emilio Castre (28 de agosto de 1911) que clama que
el Per debe agradecer a Julio C. Arana por el desarrollo
industrial y civilizador que hizo en la regin.
En un ejemplo de ardid periodstico, El Comercio
antecede a la reproduccin de la entrevista que hizo el
peridico regional El Oriente al cnsul ingls Mitchell,
en su arribo a Iquitos junto a Carlos Rey de Castro y
Stuart Fuller (19 de noviembre de 1911), con un artculo en el que consigna las primeras declaraciones,
que por su aparente dureza tuvieron que editarse por
recomendacin de los involucrados.
La Asociacin Pro Indgena encabezada por Pedro
Zulen que tuvo como modelo desde sus inicios la labor
realizada por instituciones inglesas como la Anti Slavery
International y la Anti Slavery and Aborigenes Protection
Society contra la esclavitud de las colonias y el trfico de
esclavos, public en El Comercio y La Prensa denuncias de maltratos, como la comunicacin de Gumercindo
Rivera desde Puerto Bermdez (El Comercio, 2 de marzo
de 1911, y La Prensa, 4 de abril de 1911).
Por su parte, Dora Mayer, secretaria de la Asociacin Pro Indgena, realiz un extenso recuento denominado Informaciones sobre el proceso del Putumayo
(El Comercio, 30 de setiembre de 1912), en el que comenta una provocativa crnica de los sucesos publicada en el New York World sobre la intervencin de los
consulados de Inglaterra y Estados Unidos, as como
58

IQUITOS

una resea del Libro Azul de Roger Casement, en el que


denuncia la interrupcin de las acciones de las autoridades peruanas por ilcitas intervenciones. Mayer ser
enftica, sobre todo, al informar al gobierno que la intervencin de los Estados Unidos esconda intenciones
expansionistas. El tema indgena tambin es abordado
por otros intelectuales, como Luis Ulloa que presenta a
travs de La Prensa una serie denominada El Problema
Indio (la primera parte el 22 de enero y la segunda el
25 de febrero de 1912), en la cual seala discrepancias
epistemolgicas en relacin a la Asociacin Pro Indgena. A pesar de que en los dos artculos marca distancia con respecto a la posicin de Pro Indgena sobre el
tema tnico y su relacin con el hombre blanco, coincide con Mayer en destacar la postura norteamericana
y su desprecio hacia Sudamrica. Segn l, el yankee
nos considera salvajes y nos trata como tales, nos
deslumbra y fascina con las cuentecillas y sonajas del
pan americanismo de la doctrina de Monroe, del peligro europeo, de la solidaridad continental.
Con el ttulo de El problema Indgena, cmo se
debe preparar su resolucin (La Prensa, 11 de agosto de 1912), se publica una amplia nota annima que
refleja la insular perspectiva de un sector progresista
de la intelectualidad limea. Se trata de una rplica a
la propuesta de la Asociacin Pro Indgena de formar
una comisin que estudie a la poblacin indgena, que
destaca por su particular lucidez ya que plantea que
esta debe ser multidisciplinaria; en palabras del autor:
...creo s que en ella hallaran puesto el socilogo, el
abogado, el mdico, el ingeniero. Tal vez convendra al
Gobierno, al constituir la Comisin y sealar las orientaciones generales de la labor de ella, solicitar el concurso de la Universidad y Escuelas especiales, as como
el de la Sociedad Pr-Indgena. El mismo texto retrata
la ausencia del discurso indgena: unos y otros han
hablado con el mismo derecho que pudiera asistirle
para hablar de los habitantes de la luna persona que
no conociera la hermosa novela de Wells. El prejuicio
de odio de piedad ha sido el fundamento de esos discursos que desarroll una fantaseadora imaginacin
meridional. Este agudo artculo resalta la importancia
del ejercicio pleno de la ciudadana y la necesaria participacin del sector indgena en el desarrollo nacional:
Empleemos tiempo y dinero para poder decir el Per tiene
una poblacin en tres millones de ciudadanos que en el momento actual solo son tres millones de hombres. Hagamos
el sacrificio de tiempo y dinero en redimir la raza indgena. Y recordemos que redimirla es contribuir intensamente,
eficazmente, asegurar el porvenir de la nacionalidad.

Sobre los sucesos del Putumayo intervienen algunas


personalidades internacionales como Arthur Conan Doyle, autor de las clebres novelas de Sherlock Holmes (La

Prensa, 16 de julio de 1912), quien comenta en una entrevista la escasa presencia britnica en la empresa de
Arana y su escepticismo ante la eficacia del gobierno peruano, un tema que ser central en la prensa internacional durante todo ese ao a partir de la informacin transmitida por la Sociedad Esclavista de Londres, publicada
en La Prensa el 12 y el 25 de mayo de 1912, en la que se
detallan Nuevos detalles que horrorizan, indios asados.
Un corresponsal patrocina el boycoteo del caucho peruano. La situacin de los indgenas es la misma que antes.
Durante todo el ao 1912 La Prensa publica diversos artculos y notas relacionados al tema, algunos
de ellos con titulares sensacionalistas como: Graves
sucesos en Pangoa, luchas entre tribus salvajes, los
traficantes de Carne Humana; Horribles crmenes
en el Alto Ucayali, los indios contra los blancos, criaturas degolladas, se celebran banquetes comindose
carne humana. Las noticias llegan a su apogeo por el
escndalo internacional, El Comercio difunde la serie
Los crmenes del Putumayo, pero principalmente La
Prensa publica diversas crnicas y reseas sobre el desarrollo de los hechos y la participacin de los cnsules
internacionales, como sucede en la entrevista realizada
a Abel Alarco (El Comercio, 22 de julio de 1912), as
como la extensa respuesta del juez Rmulo Paredes al
cuestionario del canciller Emilio Althaus.

Estas publicaciones permiten constatar que la presentacin del indgena como vctima estuvo acompaada de su exotizacin y rechazo a travs de la desacralizacin y el escarnio fruto de la ignorancia de los
rituales tradicionales, que adems de ser descontextualizados eran convertidos en simples representaciones para el espectador limeo-occidental.
En esta coyuntura, la construccin de la historia amaznica a travs de la serie Pginas de la Historia de Loreto a cargo de RIRAVE, Manuel Rivera Iglesias, marca la
posicin de la intelectualidad loretana frente a los acontecimientos (la ltima parte, que trata sobre el Putumayo,
fue publicada en La Prensa el 25 de noviembre de 1912).
La misma postura se observa en la exposicin que hace
el presidente del Centro Loretano, Juan Jos Hidalgo, reproducida en La Prensa el 12 de setiembre de 1912.
El 19 de setiembre de 1912, en El Comercio, en la
serie Los asuntos del Putumayo, se menciona la aparicin de la encclica de Po X, Lacrimabili Statu, aparecida en junio de ese ao, que condenaba los abusos
hacia los indgenas. El 5 y el 6 de octubre se publican
diversas noticias sobre los misioneros ingleses e irlandeses que iban a arribar al Putumayo, que podran
imponer un mayor respeto a los caucheros y recibir
una mayor proteccin del gobierno peruano (Garca
Jordn, 2001: 236).
IQUITOS

59

Las noticias y reportajes oscilan entre las denuncias a la Casa Arana y la defensa de la nacin. El discurso cauchero rebosa patriotismo y habla del desarrollo de la explotacin cauchera, como se nota en los
artculos de Carlos Larrabure y Correa, La produccin
del caucho en el Per (El Comercio, 18 de noviembre
de 1912), y de Emilio Castre, El porvenir de la industria del jebe, su crisis actual y su desarrollo en el Per
(un amplio artculo de cuatro pginas en El Comercio,
19 de noviembre de 1912).
El ltimo da de ese convulsionado 1912 aparece en
La Prensa y El Comercio el telegrama que redacta Julio
C. Arana desde Manaos, en el que culpa a Colombia del
pedido de encarcelacin dictado en su contra por el Juez
Valcrcel. Arana ruega a sus conciudadanos (aquellos
que pertenecen a la ciudad letrada) suspender la crtica
contra l hasta conocer su defensa que provocar una
reaccin mundial a favor del Per, dejando inclume mi
nombre. Es interesante la posicin de La Prensa, que
toma distancia de la posicin de Arana y le recrimina
el dao que le ha causado a la patria: del oprobio que
los asesinatos del Putumayo le han arrojado al rostro....

La visita del celta en Variedades e Ilustracin Peruana


De igual importancia fue la presencia del tema en las
revistas Variedades e Ilustracin Peruana, acaso los
ms importantes semanarios ilustrados del escenario
limeo, que hacan un esfuerzo por incluir lo que se
consideraba el mapa completo de la nacin a travs
de reportajes desde la provincia. La incorporacin del
conflicto en estas revistas oscil entre las ms certeras
denuncias hasta su descabellada ridiculizacin.
En el editorial de Variedades del 14 de setiembre de
1912 que comienza haciendo mofa de cmo la literatura inglesa tiene carne para escribir novelas sensacionalistas y menciona que la distancia geogrfica desde
Lima al Putumayo quiz justifique la escasa intervencin del Estado, las palabras de su director, Clemente
Palma, corroboran la mirada limea letrada y el temor
de que Inglaterra y el resto de pases civilizados reconozca errneamente al Per como un lugar sin desarrollo, poblado de sanguinarios canbales. Palma critica el
sensacionalismo ingls luego de la publicacin del Libro
Azul de Casement, argumentando que ser utilizado en
la literatura y el cine, y advierte que la participacin
norteamericana esconde intereses econmicos:
Dentro de pocos meses tendremos ocasin de leer en los
programas de nuestros ms frecuentados Cines, ttulos de
las vistas de esta actualidad europea: - Caucho y sangre!
(diez partes) - Los mrtires del Putumayo! - Crueldad
y horror! - Los bosques infernales! - El suplicio de una
raza otras cosas por el estilo ms o menos llamativas y

60

IQUITOS

prometedoras de emociones fuertes. Decididamente nos


hemos sacado la suerte con los crmenes cometidos por un
grupo de desalmados peruanos ingleses que constituan
la negociacin The Peruvian Amazon Co, en el Putumayo:
los ingleses resultaron unos santos de retablo y los peruanos unos forajidos de encargo (p. 1 108).

En ese mismo nmero, en la seccin Chirigotas,


llama la atencin una particular caricatura realizada
por el pintor peruano Francisco Gonzlez Gamarra con
el ttulo de Cmo nos creen en Inglaterra? Un nuestro
agente en London, llamado mister John Bull, a guisa
de informacin, nos manda esta ilustracin sacada del
Libro Azul. El artista hace una analoga visual entre los
sangrientos sucesos reflejados en el informe de Casement y la coyuntura poltica y econmica del Plan Fiscal
de Augusto B. Legua: la sociedad nacional se convierte
en vctima, como los indgenas del Putumayo, frente a
las desacertadas acciones del gobierno. La misma revista reproduce la semana siguiente otra caricatura,
publicada en el peridico Jugem de Munich, que muestra el dibujo de un rbol de caucho del que, en lugar de
brotar ltex, brota la sangre de los indgenas.
Lo publicado en Variedades permite constatar la
mentalidad de la sociedad capitalina frente a este espacio, un lugar que engendraba aberraciones de la naturaleza, deformes, sanguinarios y primitivos canbales,
es decir todo lo contrario a ellos. Esta mirada legitimaba
la posicin del limeo, una sociedad que estaba a pocos
aos de celebrar el centenario de la Independencia patria, y al igual que otros pases latinoamericanos, deba
estar a la altura de las naciones europeas y hacer gala
de su condicin civilizadora y moderna. Pero la situacin
en el Putumayo era ms compleja de lo que se intentaba
representar en la prensa. Posiblemente entre los huitotos, boras y ocainas existi algn ritual antropofgico
(para un acercamiento al tema vase Chirif, 2004). Los
lamentables sucesos se originaron, entre otros aspectos, debido a la percepcin de que los indgenas eran
seres inferiores que aterrorizaban, la cual provena de
un racismo profundamente enraizado no solo a escala
regional sino en toda la sociedad nacional (Gray 2005).
Otro medio importante que present el tema en
1912 fue la revista Ilustracin Peruana, cuyo Director,
Vctor Andrs Belande, interpela al lector llamando su
atencin sobre los hechos publicados y dejando en claro su posicin contra la intervencin inglesa: Ha sido
til la misin del cnsul Casement? Es el gobierno del
Per el responsable de la evasin de los criminales?
Algo singular fue la inusual cartula de Ilustracin
Peruana de El indio peruano de la tribu amuesha,
obra del connotado artista nacional Tefilo Castillo,
ilustrador y voz autorizada en las artes plsticas. La
composicin est muy alejada de la visin montaraz
que caracterizaba al indgena amaznico en el imagi-

nario narrativo, el artista recrea una fotopostal coloreada de E. Polack-Schneider que representa a un personaje de perfil vistiendo una camisa y con tocado de
plumas y collar el estereotipo clsico, una imagen
congelada del indgena, una suerte de objetualizacin
del sujeto, ms no su representacin como individuo.
La idea de exacerbar la diferencia, como hemos apreciado, conceba a los indgenas del Putumayo provistos
de coronas, diademas y diseos corporales, aunque en
la vida real, como se observa en las fotos de los campamentos caucheros, llevaban otro tipo de vestimenta.
Ejemplo del papel de la apariencia en la necesidad de autoafirmarse frente al indgena fue la recomendacin del
prefecto de Loreto, Hildebrando Fuentes, al visitante de la
Amazona, a quien aconseja usar zapatos de lona blanca
o de cuero amarillo, corbata delgada y amplia y el cuello
doblado, ya que el pueblo no utiliza estas vestimentas.
Cabe sealar que la disyuncin entre civilizacin y
barbarie que tie el pensamiento latinoamericano postcolonial reubica sus polos, trasladando la barbarie a los
que estn al otro lado de la frontera nacional, en este caso
a los peruanos (Flores, 2002). Otro aspecto a resaltar es
que la selva, el Putumayo, nos remite irremediablemente
al trmino zona de contacto, el espacio de los encuentros coloniales, lugar en que sociedades separadas por
la geografa y el devenir histrico entran en contacto y
constituyen relaciones duraderas pero que conllevan
condiciones permanentes de sujecin, divergencia y, por
ende, conflicto. (Pratt y Castillo, 1997). La regin amaznica conlleva ese sino donde confluyen las oposiciones
irrealizables de cualquier proyecto modernizador del Estado-Nacin decimonnico: civilizacin-barbarie, metrpoli-periferia, sociedad-naturaleza, territorio-indgenas,
auge-declive. Es as como se percibe en la prensa limea.
Es debido a esta zona de contacto que los caucheros y sus propagandistas tienen que ponerse su mejor ropaje colonial y constituirse en el legado de una
tradicin occidental. Este temor de la ciudad letrada a
ser percibida como salvaje por la opinin pblica internacional propici mltiples reacciones en la prensa
limea de entonces. Entre ellas cabe sealar la notable
y persistente exotizacin y construccin del salvajismo del indgena no solo del Putumayo sino del amaznico y la errada percepcin de que constitua un
obstculo para el desarrollo nacional. Evidentemente,
esta concepcin conllevaba una gran dosis de racismo
y no haca ms que evidenciar nuestra fractura como
nacin. Como afirma Mignolo: en realidad, la conciencia criolla era ms bien una doble conciencia: la
de no ser lo que se suponan que deban ser (es decir,
europeos); ese ser que es en realidad un no-ser es la
marca de la colonialidad del ser (2007: 87). Esto queda evidenciado con lo expuesto en los medios escritos
limeos durante la poca del caucho, donde se construyen diferentes discursos fundacionales, que a partir de

lo indgena abordan el eterno dilema nacional. Estos


toman como referencia en todos sus aspectos a la
sociedad europea, desde la cual se proyectan paradigmas inadecuados e imaginaciones inconclusas que solo
resultan piezas de un rompecabezas sin resolver.

Pgina 57: Noticias sobre los sucesos del Putumayo en


el diario El Loreto Comercial. Iquitos, 16 de noviembre de
1907
Pgina 59: Grupo de peones indgenas con un capataz
frente a la casa principal (Casa Arana en la Chorrera).
Foto: Silvino Santos (Fuente: lbum de fotografas, viaje
consular al Putumayo y afluentes. 1912).

IQUITOS

61

HISTORIA EVIDENCIAS ARQUEOLGICAS DE LA POCA DEL CAUCHO EN IQUITOS


Santiago Rivas Panduro

DISTINTOS PROYECTOS DE INVERSIN PBLICA Y PRIVADA Y OBRAS DOMSTICAS


QUE IMPLICAN REMOCIN DE SUELO, EJECUTADAS DENTRO DE LA ZONA
MONUMENTAL DE IQUITOS, HAN ARROJADO INFORMACIN ARQUEOLGICA DE
LA POCA REPUBLICANA, PARTICULARMENTE DE LA POCA DE LAS GOMAS
(1880-1914). ENTRE LOS TESTIMONIOS DE ESA PARTE DE LA HISTORIA EST LA
EXCEPCIONAL ARQUITECTURA QUE CONFIGURA A LA CIUDAD DE IQUITOS COMO
NICA EN SU GNERO, EQUIVALENTE A LAS CIUDADES AMAZNICAS DE BELM
DO PAR Y MANAOS, EN BRASIL; LAS PUBLICACIONES ACADMICAS Y OFICIALES
DE LA POCA, ALGUNAS DE ELLAS REIMPRESAS O REINTERPRETADAS, Y LAS
FUENTES ORALES DE PADRES, MADRES, TAS, TOS, ABUELOS, ABUELAS,
BISABUELOS Y BISABUELAS. SE SUMAN A ESTA LISTA LOS RECIENTES
DESCUBRIMIENTOS DE CULTURA MATERIAL QUE EST SIENDO RECUPERADA,
RESGUARDADA Y ESTUDIADA POR ARQUELOGOS PERUANOS.

Los materiales arqueolgicos de esta investigacin han


sido organizados segn su naturaleza o materia prima:
porcelana, vidrio, metal y cermica. Para su descripcin,
anlisis y contextualizacin fueron a su vez clasificados
en tres categoras: tecnolgica y morfolgica, estilstica,
y cronolgica y cultural. Se utilizaron metodologas rigurosas y herramientas precisas que permitieron conocer
al detalle las caractersticas de los objetos.

Las evidencias arqueolgicas


La informacin arqueolgica que presentamos en este
artculo forma parte de un estudio realizado por el autor
sobre la base de 156 fragmentos o piezas arqueolgicas
(Rivas, 2013b), seleccionadas de un total de 1 123 especmenes recuperados durante una obra privada de remocin de suelo en la 5a. cuadra de la calle Sargento Lores
(Rivas, 2013a), dentro de la Zona Monumental de Iquitos.
Entre los materiales estudiados hay botellas de
porcelana, vidrio y miscelneas de bebidas; botellas de
perfume, de medicamentos y de aceite para mquina
de coser; un fragmento de cuchara de metal y frag62

IQUITOS

mentos de cermicas arqueolgicas, que describimos


a continuacin.
Las botellas de cerveza de Gres, de porcelana, se
fabricaban en Escocia. Se produjeron desde 1810 hasta 1916. Tenan tres medidas, grande, pequea (1/4 de
litro), y mediana (1/2 litro); esta ltima es la ms comn y es el tipo que se encuentra en Iquitos. Haba de
dos colores: blanca, que empez a producirse a partir
de 1830, y bicolor, que comenz a producirse a partir
de 1850, de color blanco en todo el cuerpo cilndrico y
marrn muy blanquecino, marrn amarillento claro y
marrn amarillento, conocido como bao de chocolate, hecho con xido de hierro. Ambos tipos han sido
reportados en Iquitos: una botella entera aunque rajada, seis botellas rotas de la base o cuerpo, cinco picos o
golletes y cinco fragmentos del cuerpo o cuello.
Entre las botellas de vidrio estn las de agua de mesa
Belfast Rosss, conocidas con el nombre de botellas
torpedo. Fabricadas en Irlanda, datan de la dcada de
1880 en adelante. Al igual que Escocia, por aquellos aos
Irlanda era una colonia del imperio britnico, as que los
productos que all se producan entraban en el circuito
econmico comercial britnico. De estas botellas encon-

IQUITOS

63

tramos en Iquitos dos casi enteras, rotas en el cuerpo y


cuello o pico; trece rotas de la base y base o cuerpo; diez
fragmentos de cuerpo y cuatro fragmentos de pico.
Hemos clasificado como botellas miscelneas de
bebidas a un conjunto de botellas de fabricacin variable pero que presentan algunas caractersticas comunes como las bases cncavas y los golletes reforzados.
De estas hallamos dos botellas enteras, veintin bases
y bases/cuerpos, un fragmento de cuerpo, cincuenta y
seis picos y picos/cuellos, dos cuerpos y un cuello.
Encontramos una botella de perfume entera, con
tapa, marca Roger & Gallet, de origen francs, que circulaba en el mercado a partir de 1862. La marca contina activa hasta hoy. Asimismo, otra botella de perfume
francs marca Ed. Pinaud presente en el mercado a
partir de 1862, que fue encontrada entera con el cuello parcialmente roto. Tambin una botella rota de perfume marca E. Coudray, una antigua casa establecida en
Pars hacia 1810 por el mdico y qumico Edmond Coudray. Sus perfumes contenan fragancias extradas de
materias primas exticas colectadas por el propio perfumista. Hacia 1837 eran adquiridos por la corte britnica
y la marca contina en el mercado hasta la actualidad.
Se encontraron adems tres botellas de colonia
Agua de Florida, una pequea, rota en la parte superior
del cuello; otra mediana, rota a la altura del cuello, y una
ms, rota a la altura de la base/cuerpo. Este producto
fue inicialmente presentado por el perfumista de Nueva
York Robert I. Murray en 1808. En 1835 Murray se uni
a David Trumbull Lanman y la empresa se convirti en
Murray & Lanman, pero se sigui utilizando la frmula
de 1808. Se consideraba una colonia para ambos sexos
y se utilizaba no solo para perfumar el cuerpo sino tambin como agua de lavado para aromatizar la ropa. En
las dcadas de 1880 y 1890 el Agua de Florida Murray
& Lanman se anunciaba como el ms rico de todos los
perfumes y el perfume ms popular en el mundo. La
marca contina en el mercado hasta nuestros das.
Otros hallazgos fueron una botella de Jarabe de
Anacahuita Compuesto de Kemp, fabricado por Lanmans & Kemp, Inc., drogueros i qumicos de Nueva
York, y una botella de aceite para mquina de coser
marca Mc Cormick & Co. Sewing Machine Oil Baltimore, cuya fabricacin data de la dcada de 1890, original
de los Estados Unidos de Amrica.
Otro objeto recuperado es una cuchara de metal de
color rojo tenue, de forma ovoide, con una parte pequea del mango roto.

Historia y vida cotidiana en el Iquitos del siglo XIX y


principios del XX
Durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras dcadas del siglo XX, incluyendo la poca de las
64

IQUITOS

gomas, la historia del comercio fluvial internacional


nos permite contextualizar parte de la historia republicana de las principales localidades de la Amazona
peruana, entre ellas Moyobamba, Balsapuerto, Yurimaguas, Nauta e Iquitos, y el florecimiento de esta ltima
como metrpoli y centro principal de acopio comercial
de gomas extradas de los bosques amaznicos como
materia prima para la fabricacin de llantas pieza
importante de la pujante industria automotriz inglesa
y estadounidense, y smbolo de su cara inversa, la
tragedia de los pueblos originarios amaznicos.
Con el Mariscal Ramn Castilla, Presidente Constitucional del Per en dos ocasiones (1845-1851 y 18581862) y Presidente Provisorio otras dos (1855-1858 y
1863), la Amazona peruana comienza a figurar en la
agenda nacional. El inters era lograr la comunicacin
con el ocano Atlntico a travs de la ruta fluvial por el
Amazonas. Tal propsito se hizo efectivo con la firma de
la Convencin Fluvial del 22 de febrero de 1858 entre el
Per y Brasil. Castilla cre la Provincia Litoral de Loreto
en 1857 y el Departamento Martimo y Militar de Loreto
en 1861. En 1864 compr los buques Morona, Pastaza,
Napo y Putumayo para que patrullaran los ros amaznicos. Junto con esta flotilla ese ao acoderaron por
primera vez en el puerto fluvial de Iquitos la fragata Arica y el bergantn Prspero, y la fragata Apurmac y las
caoneras de vapor Loa, y Tumbes (Ching, 2012: 95-96).
Ese mismo ao se cre el apostadero o factora fluvial
de Iquitos, implementado con talleres de carpintera, herrera y fundicin (Larrabure y Correa, 2006, t. II: 392).
Por esos aos, Iquitos que en 1814 contaba con
81 habitantes era todava un casero de viviendas de
hojas de palma habitadas por indgenas ikitus, de quienes deriva el nombre de la ciudad. Anteriormente este
espacio estaba ocupado por la poblacin llamada San
Pablo de Napeanaos (Ching, 2012: 96), conformada por
los pueblos indgenas yameo, napeanos, masamaes o
mazanes, (Tessmann, 1999: 310), hoy extintos.
Una dcada antes de la llegada de los navos, el 15
de abril de 1853, el presidente Jos Rufino Echenique
emiti un decreto mediante el cual se declaraba expedita la navegacin, trfico y comercio en el Amazonas
para los buques y sbditos del Brasil y dems naciones que tenan tratados con el Per. Con este decreto tambin se dieron facilidades para la colonizacin
con inmigrantes extranjeros como si las poblaciones
originarias no pudieran ser gestoras del desarrollo y
para la navegacin libre de aranceles de exportacin e
importacin por los ros amaznicos (Larrabure y Correa, 2006, t. II: 46-54). En esa poca el puerto principal
se localizaba en la localidad de Nauta, en la margen
izquierda del ro Maran, pero por las dificultades de
ingreso de barcos de mayor calado, entre otros factores,
fue perdiendo primaca y fue desplazado por el puerto
de Iquitos, situado en la ribera izquierda del Amazonas.

Desde mucho antes de la poca de las gomas, alrededor de 1849, el comercio internacional y la presencia extranjera, especialmente brasileos, ya se hacan
notar en la Amazona. Est el caso del ciudadano portugus-espaol Bernardino Cuper, morador de Nauta,
quien fuera denunciado por una autoridad de la localidad de Balsapuerto. Este personaje comerciaba con
Brasil zarza, manteca de huevos de charapa, pescado
salado, cera, veneno y hamacas entre otras cosas (Larrabure y Correa, 2007, t. VII: 4-5).
En 1859 el naturalista italiano Antonio Raimondi,
en su primer viaje, da cuenta de que Nauta era el centro de comercio con Brasil, los Estados Unidos y Europa, con productos que incluan los famosos sombreros
de bombonaje producidos en Moyobamba. Esa bonanza comenz antes de 1853-1854, cuando el gobierno
del presidente Echenique mand construir en Estados
Unidos los barcos de vapor Huallaga y Tirado para que
navegaran estos ros. Sin embargo, pocos aos despus
estos vapores se malograron y quedaron abandonados
y varados, el Huallaga en el puerto de Nauta y el Tirado en el de Omaguas. A partir de 1857 comenz a
decaer la prosperidad comercial de Nauta al cesar un
convenio entre Per y Brasil. Los sombreros de bombonaje se vendan en Brasil a tres pesos cada uno y a un
real cada libra; el paiche salado a veinte reales la arroba, el tocuyo a un real cada vara, el mazo de tabaco a
cuatro reales cada uno, la hamaca de chambira a tres
pesos cada una (en la estacin cauchera cada hamaca
se cotizaba a los indgenas en una libra esterlina) y la
manteca de huevos de charapa a cinco pesos el pote
(Larraburre y Correa, 2007, t. VII: 256-7).
El dato ms temprano del expendio de cervezas
y licores, presencia de poblacin europea y construccin de viviendas con ventanales y amplias puertas de
madera producidas localmente lo encontramos en la
publicacin de Raimondi sobre su segundo viaje por la
Amazona, entre 1868 y 1869. Por esos aos Iquitos ya
haba dejado atrs en lo comercial a Nauta (ibdem).
La poca de las gomas signific, junto con la opulencia de pocos, la migracin hacia Iquitos de intrpidos comerciantes y desalmados aventureros con afn
de riqueza que efectivamente consiguieron: peruanos
de distintos departamentos, en su mayora loretanos
ribereos, seguidos por gente de Moyobamba, Chachapoyas, Lamas, Tarapoto y otros poblados de los actuales departamentos de San Martn, Amazonas y Cajamarca; tambin andinos: rastreando los apellidos de la
lista de los trabajadores nacionales mestizos del Libro
Azul Britnico de Casement (2012), encontramos que
al menos dos de ellos proceden de la serrana peruana:
Jos Cerrn y Domingo Quispe. Junto a ellos, brasileos, portugueses, espaoles, britnicos, afrobritnicos de las Antillas y judos de diversas procedencias.
Muestra de la bonanza son los inmuebles de adobe o

ladrillos de paredes altas, en su mayora forradas con


azulejos, puertas grandes, ventanas amplias y cielos
rasos, y techos a dos aguas para protegerse de las lluvias torrenciales y el calor intenso.
Estas viviendas se concentraron en el corazn de Iquitos, paralelo a lo que fue la ribera izquierda del Amazonas.
Estaban delimitadas por una Gran Manzana rectangular
que demarca la que ha sido declarada Zona Monumental
de la ciudad de Iquitos mediante la Resolucin Ministerial
793-86-ED del 30 de diciembre de 1986, cuyos linderos
conforman el rea encerrada entre las calles J. C. Arana
[hoy calle Ramrez Hurtado, Malecn Tarapac, y Malecn
Maldonado], Dos de Mayo, Moore, Nanay, Tvara West y
Ro Amazonas [hoy lecho del ro Itaya pues el Amazonas
cambi de curso hace dos dcadas].
Pero la poca del caucho signific, al mismo tiempo, el exterminio de aproximadamente cuarenta mil indgenas amaznicos solo en las cuencas del Putumayo
y el Caquet (Casement, 2012; Valcrcel, 2004; Chirif y
Cornejo, 2009), sin contar cifras no registradas o perdidas de otras cuencas de la Amazona peruana. Adems
de su explotacin en la recoleccin del caucho, dndoles una miseria por el producto acopiado y convertido
en chorizos, intercambiaban la produccin por mercancas de bagatela (por ejemplo, unas cuantas agujas,
una cajita de fsforos, una taza de metal, un machete,
una hamaca) sobrevaluadas al 1 000% de su valor real
en los mercados de la ciudad (Casement, 2012).
Mientras se daban estos trgicos acontecimientos
en las estaciones caucheras del Putumayo y el Caquet,
el emporio comercial de Iquitos atraa hasta su muelle concesionado a la naviera britnica Booth & Co.
a partir de junio de 1901 por un perodo de veinticinco aos (Arana, 1923: 20,21), barcos de vapor abarrotados de mercancas diversas, luego de una larga
travesa iniciada en Galicia, Espaa (Ching, 2012: 98)
o en Liverpool, Inglaterra (Casement, 2012), teniendo
como paradas obligatorias Belm do Par y Manaos, en
Brasil. Entre las mercancas menudas llegaban latas de
leche condensada, cacao, carne, sardinas, salmn, galletas de soda, azcar y bacalao, as como ollas, paquetes de hilos de coser, potes de pasta de dientes y otros.
Entre estos bienes estaban tambin aquellos cuyos restos hemos encontrado: botellas de cerveza, vino, agua
de mesa, perfume y aceite para mquinas de coser; los
pomos de medicamentos y los cubiertos metlicos, todo
esto para ser adquirido y consumido por las personas
de mayor estatus social y econmico de Iquitos.
La diferenciacin socioeconmica para el caso del
consumo de bebidas etlicas importadas, por su elevado precio en comparacin con cervezas o vinos de
produccin local, ha sido tratada en un estudio sobre
el consumo de cerveza en Costa Rica a fines del siglo
XIX (Mndez, 2012). No conocemos reportes de elaboracin local de cerveza en Iquitos pero s de preparaIQUITOS

65

cin local de ron destilado que se comercializaba en


las estaciones gomeras a cuatro shillings o chelines la
botella (Casement, 2012). Un cheln equivala a la vigsima parte de una libra esterlina.
En su viaje de vuelta estos barcos navegaban abarrotados de gomas rumbo a Brasil, Europa y Estados
Unidos. La goma que se exportaba desde las cuencas
del Putumayo y el Caquet, donde cada tres meses se
acopiaban los chorizos en las principales estaciones
gomeras, era enviada al extranjero al menos tres veces
al ao. Un registro de exportacin de gomas a travs de
la aduana de Iquitos con destino a Gran Bretaa, entre
1900 y 1911, segn el testimonio del cnsul britnico
Roger Casement a su gobierno, indica la cantidad enviada: desde 15 863 kilogramos en 1900 hasta 236 448
kilogramos once aos despus (Casement, 2012).
La goma se extraa y comercializaba tambin desde
otras cuencas tributarias del Amazonas: el Ucayali, el
Maran, el Huallaga y el Madre de Dios. Por ejemplo,
el vapor Ro Amazonas de la Amazonas Steam Navigation Company Limited sali del puerto de Iquitos el
26 de noviembre de 1891 rumbo a Estados Unidos y
Europa con 50790 kilogramos de caucho, 24603 kilogramos de sernamby o sernamb (un tipo de clasificacin de goma, resultado del residuo de la preparacin
del jebe fino y del caucho), y 17323 kilogramos de jebe
fino o shiringa (Larrabure y Correa, 2007, t. V: 287).
Eran muchas las embarcaciones que navegaban
en el Amazonas. Para 1904 y 1905, los registros de la
Capitana del puerto presentan varias listas de salidas
y entradas de buques. En 1904 zarparon 268 embarcaciones nacionales, 27 brasileas y 26 inglesas, y en
1905, 271 nacionales, 31 brasileas, 17 inglesas y una
italiana, cifras que demuestran el intenso comercio de
Iquitos con el exterior (ibd., 1907: 39).
Iquitos tena conexiones con Brasil, Europa, Estados Unidos y el resto del mundo, pero no con Lima.
Las rutas que seguan los pasajeros que se embarcaban en Iquitos solan ser Manaos-Par-Madeira-Lisboa
u Oporto-Havre-Pars va San Nazario-Liverpool, Londres-Nueva York-Maranham-Cear (ibd., 1907: 23).
Por esta razn y por la dinmica comercial y la pujanza
econmica, el costo de la vida en Iquitos era elevado,
equivalente al de Lima y sus pueblos anexos. Solo el
pltano, la yuca, el frijol, el pescado (paiche), el caf, los
ladrillos, las aguas gaseosas y el hielo eran de produccin local o regional, aunque escasa. El resto de bienes
de consumo vena del extranjero. En 1904 haba en
Iquitos dos agencias de vapores, siete albailes, tres
fbricas de cigarros, dos empresas de carretas, ciento
cuarenta y tres tiendas de abarrotes y licores el consumo de alcohol era muy alto, cuatro fbricas de ladrillos, tres fbricas de aguas gaseosas, dos fbricas de
hielo, veintitrs exportadores, cincuenta importadores,
tres quioscos, dos libreras, tres peridicos, seis pana66

IQUITOS

deras, tres pasteleras, ocho trapiches, tres zapateras,


etc. En 1905 los precios de los productos comerciados
por la casa Jos Pinasco y Ca. eran de quince soles
por una libra de papas, un sol por una botella de vino
tinto comn, ocho soles la botella de champagne Mot
& Chandon, cinco cntimos de sol por una cajita de fsforos, cincuenta cntimos por una lata de conserva de
carne, el mismo precio por lata de conserva de dulce,
sesenta cntimos por lata de leche lquida y cuarenta
por una lata de leche condensada. Para 1905, en el Alto
Yuru, el Agua de Florida costaba de siete a ocho soles
la botella (ibd., 1907: 175, 176).

Cronologa y caractersticas de las evidencias


arqueolgicas
La poca de produccin de las botellas de cerveza,
vino, agua de mesa, perfumes, aceite para mquina de
coser y medicamento encontradas en Iquitos coincide
con los aos en que la ciudad comenz a ser poblada
por migrantes nacionales y extranjeros, a partir de la
dcada de 1860 y hasta las primeras dcadas del siglo XX. La informacin ms categrica fue encontrada
en la botella de cerveza de Gres con la marca impresa
en la parte inferior del cuerpo: Barrowfield Potteries H. Kennedy, producida por la firma Henry Kennedy &
Sons Ltd. que tuvo su fbrica Barrowfield Pottery en
Glasgow, Escocia, entre 1866 y 1929. Los rasgos estilsticos de las botellas estudiadas, segn el pas de produccin, se describen a continuacin.
De Escocia, las botellas de cerveza Gres; de porcelana, de color blanco (monocolor) y blanco con tonalidades marrn (bicolor), de base plana. Llevan impresos en bajorrelieve, con letras maysculas, los nombres
de las fbricas y la ciudad donde se producan.
De Irlanda, las botellas de agua de mesa Belfast
Rosss; de vidrio, de tonalidades verdes y base convexa.
Llevan impresos en altorrelieve, en letras maysculas
(en las que el apstrofe de la palabra Rosss aparece como ), los nombres del producto y de la ciudad
donde se producan.
De Francia, las botellas de perfumes Roger & Gallet,
Ed. Pinaud y E. Coudray; de vidrio transparente, llevan impresos en altorrelieve y con letras maysculas el
nombre o logotipo del producto y el lugar de fabricacin.
De Portugal, las botellas de vino de vidrio color verde grisceo muy oscuro, llevan impreso en altorrelieve,
en letras maysculas, el nombre del producto.
De Estados Unidos de Amrica, las botellas de agua
de colonia Agua de Florida, de vidrio color gris verdoso
claro, llevan impresos en altorrelieve, en maysculas,
el nombre del producto y la ciudad donde fue fabricado. Las botellas de aceite para mquina de coser Mc
Cormick & Co. Sewing Machine Oil Baltimore, de vidrio

transparente, con el nombre del producto y del pas de


fabricacin impreso en altorrelieve, en letras maysculas. Las botellas del medicamento para la tos Jarabe de
Anacahuita Compuesto de Kemp, de vidrio color gris
azulado claro, llevan impreso en altorrelieve el nombre
del producto en letras maysculas.
De origen indeterminado, botellas que presentan
dos rasgos comunes: la base cncava muy pronunciada
y el gollete con rebordes engrosados, simples y compuestos. A diferencia de las botellas descritas anteriormente, las paredes de estas son llanas, sin impresiones
del nombre de los productos, excepto por una que lo
lleva en planorrelieve, en maysculas (E. V. W., seguido
en siguiente rengln por las palabras Fonseca Costa &
Ca.), aunque no ha sido posible identificar el producto
ni el lugar de fabricacin. Los colores de las botellas
ms comunes son los verdes, olivos, marrones y, en
menor proporcin, transparentes.
No se ha encontrado informacin documental ni
arqueolgica para Iquitos del comercio y consumo
de cerveza Pilsen Callao, que empez a producirse en
Lima en 1863 y cuya empresa se constituy en 1902
como Compaa Nacional de Cerveza, ni de cerveza
Alemana, producida en Cusco por el cervecero Gustavo Mangelsforff. Esta evidencia negativa refuerza la
informacin de que Iquitos no tena en esa poca vnculos comerciales con Lima sino con el extranjero.
La cuchara de metal de alpaca aleacin de nquel
con plata, por sus caractersticas y su asociacin de
hallazgo junto con las botellas, tambin pertenece a la
poca republicana.
En conclusin, los hallazgos descritos nos permiten
avanzar en la reconstruccin de la poca republicana
de Iquitos mediante el conocimiento de las costumbres,
los hbitos de consumo y las conexiones comerciales
de la clase dirigente de entonces.

Pgina 63: Muestra de las piezas y fragmentos de piezas


encontrados en la Zona Monumental de Iquitos.

IQUITOS

67

HISTORIA IQUITOS, CAPITAL FLUVIAL DEL MUNDO


Rger Rumrrill

IQUITOS, LA MS GRANDE URBE DE LA AMAZONA PERUANA, COMO MANAOS Y


BELM DO PAR, LAS DOS MAYORES CIUDADES FLUVIALES DE BRASIL, ES AL
MISMO TIEMPO QUE HECHURA, CONSTRUCCIN Y EPOPEYA HUMANA, OBRA Y
CREACIN ORIGINADA EN LA MATRIZ POTMICA DEL MAYOR RO DEL MUNDO:
EL AMAZONAS. POR ESTA Y OTRAS CONSIDERACIONES DE NDOLE GEOGRFICA,
ECOLGICA, HISTRICA, ECONMICA, SOCIAL Y CULTURAL, IQUITOS ES,
INDISCUTIBLEMENTE, LA CAPITAL FLUVIAL DEL MUNDO.

El gran ro de 7040 kilmetros de longitud con ms de


mil tributarios, con un flujo de 267000 metros cbicos
por segundo que irrumpe poderoso doscientos kilmetros mar adentro en el Atlntico (humilde nace entre
picachos fros y soberbio muere desafiando al mar,
le cantaba Carlos Germn Amzaga) y que contiene el
47% del agua de todos los ros del mundo, ha dejado y
seguir dejando su huella y sus zarpazos y dentelladas
en el cuerpo de la ciudad, y su magia y su poder en el
alma y el corazn de sus gentes.
Porque por este camino de planetas, de acuerdo al
verso de Pablo Neruda, y por esta ciudad-puerto ha salido y sigue saliendo buena parte de la riqueza de uno de
los mayores bancos genticos del mundo, que es la cuenca amaznica, a travs de los siglos y de los ciclos econmicos. Sobre todo ahora, en pleno siglo XXI, cuando la
Amazona y sus riquezas, biodiversidad, el 20% del agua
dulce an no contaminada y disponible en el mundo, minerales estratgicos y los saberes, las prcticas y las utopas indgenas contenidas en sus cosmovisiones son una
de las tablas de salvacin de la crisis econmica global y
los vitales pulmones y riones para mitigar y adaptarse
al calentamiento climtico y sus impactos en la Tierra.
68

IQUITOS

De humilde casero a la mayor urbe amaznica


peruana
El notable naturalista y viajero italiano Antonio Raimondi, que describi a Iquitos como una humilde ranchera
de indios cuando en una de sus primeras travesas por la
Amazona visit la pequea aldea un da de 1859, hubiera requerido la poderosa y alucinada inspiracin de un
novelista para imaginar que esa pequea aldea poblada
de indios iquitos se convertira, un siglo y medio despus,
en una de las ciudades del Per, de la cuenca amaznica y de Amrica Latina ms atractivas para la inversin
global de actividades extractivas y para la investigacin
cientfica; paraso de la belleza tropical de sus mujeres
y del turismo chamnico, pero tambin en una de las
ciudades ms ruidosas del mundo, con cerca de ochenta
mil motocarros atronando y contaminando la ciudad, con
servicios de agua, luz y otros insuficientes, con creciente
inseguridad por actividades ilegales como el narcotrfico
y con un crecimiento urbano exponencial reflejo y expresin del xodo rural y la migracin intrarregional.
La pequea ranchera de indios de 1859 y la ciudad
de la aldea global del tercer milenio son el producto, el

resultado y la sntesis del proceso, evolucin y transformacin social, econmica, poltica, cultural, geopoltica e hidropoltica que ha vivido y vive la Amazona, el
Per, en ciento cincuenta aos de intensa, dramtica y
procelosa historia. Veamos este proceso paso a paso en
sus perodos clave, sus fechas estelares, sus momentos
cruciales, sus etapas, hechos, circunstancias y acontecimientos decisivos para tener una retrospectiva, introspectiva y prospectiva de Iquitos en el siglo XXI.

El decisivo siglo XIX y la cuenca amaznica


El XIX fue para la Amazona sudamericana en general y, en particular para la Amazona peruana, un siglo
decisivo y fundamental, marcado por acontecimientos
econmicos, polticos y geopolticos que definieron el
destino histrico de esa regin estratgica.
La corona espaola expide, el 15 de julio de 1802, la
Real Cdula que resuelve se tenga por segregado el Virreynato de Santa F y la Provincia de Quito, y agregado
a ese Virreynato [del Per], el Gobierno y la Comandancia General de Maynas. La famosa Cdula Real se fundamentaba en los rigurosos informes realizados sobre
el propio terreno por el Coronel de Ingenieros Francisco
Requena y Herrera, Gobernador de Maynas y Comisario

de la Cuarta Partida de Lmites con Portugal desde el


10 de marzo de 1779 hasta 1794. Requena, cuya memoria perenniza la ciudad de Requena en la cuenca del
Ucayali, haba vivido tambin en Jeberos, convertida en
esos aos en la capital de la Comandancia General de
Maynas. Los dos mayores historiadores de la repblica, Jorge Basadre y Ral Porras Barrenechea, sostienen
que la Real Cdula de 1802 es el ms importante ttulo
sobre la peruanidad histrica de la Amazona.
El siglo XIX es tambin el de la toma de conciencia
amaznica y de un Per fluvial que alienta el gran Mariscal Ramn Castilla. Porque es precisamente el visionario
Mariscal Castilla quien, el 7 de enero de 1861, expide
el decreto supremo que crea el Departamento Martimo
Militar de Loreto y para que las cosas no se queden en el
papel ordena la inmediata creacin de la Escuela Nutica, la instalacin del Apostadero y la Factora Naval y
dispone la construccin de los vapores destinados a la
exploracin de los ros de la Amazona peruana.
Estos barcos construidos en Liverpool, Inglaterra,
Morona, Pastaza, Napo y Putumayo, contribuyeron a
consolidar la peruanidad amaznica y, como consecuencia de ello, Iquitos se erigi desde fines del siglo XIX en el
nudo geoeconmico y el epicentro geopoltico en la cuenca amaznica en el siglo XX y eje articulador de integracin y desarrollo en el siglo XXI.
IQUITOS

69

El siglo XIX es tambin el del ciclo del caucho. Porque a partir de 1880, cuando se inicia el ciclo, el Per
ya haba afirmado su soberana jurdica, social, poltica,
econmica y cultural sobre el espacio amaznico. De no
haber sido as, la inestabilidad geopoltica que caracteriz el ciclo cauchero por los intereses contrapuestos y
antagnicos de las potencias industriales de la poca,
Estados Unidos y Gran Bretaa, hubiera tenido consecuencias an ms funestas de las que tuvo para el pas.

La fundacin de Iquitos y el turbulento ciclo cauchero


El primer registro fundacional de Iquitos que se conoce pertenece al sacerdote jesuita Jos de Bahamonde, a
mediados del siglo XVIII. De acuerdo a diversas fuentes
histricas, las misiones y reducciones jesuitas que se
crearon en el siglo XVIII, todas en general llevaban el
nombre de Iquitos: Santa Brbara de Iquitos, San Juan
Nepomuceno de Iquitos, San Xavier de Iquitos, San Jos
de Iquitos, Santa Mara de Iquitos y San Sebastin de
Iquitos. Sin embargo, la mayora de estas reducciones se
desintegraron porque sus habitantes iquitos y napeanos
huyeron o fueron desplazados luego de la expulsin de
la Compaa de Jess de Amrica en 1767.
Jos Barletti Pasquale, destacado historiador de la
Amazona, seala que desde 1788 ya casi nadie hablaba en Maynas de los napeanos sino solo de los iquitos.
Un ao despus, en 1789, segn el mismo autor, se
impone definitivamente el nombre de los iquitos. Una
explicacin posible sera que entre esos aos fueron retirndose de ese lugar las familias Napeanos llegando
a ser una mayora las familias Iquito, escribe Barletti.
A diferencia de muchas ciudades de la costa Lima
entre ellas y de los Andes, la ciudad de Iquitos no tiene
partida de nacimiento, es decir, un acta de fundacin.
Todas las ciudades de la Amazona peruana son resultado de los ciclos econmicos que articularon la regin
amaznica a las corrientes y tendencias mundiales, a
los procesos sociales e histricos, a las migraciones y a
las utopas sociales y religiosas que llevaron a familias y
pueblos a la Amazona en busca de El Dorado, El Paititi y el Edn bblico, como ocurre desde finales del siglo
XX con los creyentes de la Asociacin Evanglica de la
Misin Israelita del Nuevo Pacto Universal, fundada por
Ezequiel Ataucusi, que han levantado una Nueva Jerusaln en el Trapecio Amaznico, cerca de Caballococha,
capital de la provincia de Ramn Castilla en Loreto.
La verdadera fundacin republicana de Iquitos,
como un proceso de crecimiento poblacional, instalacin de servicios bsicos y sobre todo el funcionamiento
de una Escuela Nutica, la construccin de un Apostadero y una Factora Naval a cargo de la Marina de Guerra
del Per, corresponde a la extraordinaria visin de estadista del mariscal Ramn Castilla. La infraestructura
70

IQUITOS

militar y civil que orden construir, adems de los barcos para la navegacin y la exploracin de los entonces
desconocidos ros, fueron las bases no solo de una nueva ciudad, sino de una poltica de consolidacin de la soberana nacional en la terra incognita que en esos aos
era la Amazona para la gran mayora de los peruanos.
Por eso el 5 de enero de cada ao no se celebra la fundacin de la ciudad de Iquitos sino del puerto de Iquitos.
La Ley 14702 promulgada por el presidente Fernando Belaunde Terry el 14 de noviembre de 1963 es explcita: Declrese el 5 de enero de 1864, fecha oficial de la fundacin
del Puerto Fluvial de Iquitos sobre el ro Amazonas.
Convertido en el principal puerto amaznico peruano para la exportacin del Hevea brasiliensis, la shiringa o caucho, Iquitos, lo mismo que otras ciudades y toda
la Amazona, vivi cambios radicales y profundos en
todos los rdenes de su vida: econmico, social, urbanstico, poltico y cultural. En el plano demogrfico, la aldea que en 1808, segn el censo del obispo de Maynas,
Hiplito Snchez Rangel, tena 171 habitantes, ya en
1842 contaba con 200 habitantes y en 1876 el jurista e
historiador Jenaro Ernesto Herrera haba calculado una
poblacin de 1475 habitantes. En un poco ms de dos
dcadas, en 1903, se produjo una verdadera explosin
demogrfica alcanzando la ciudad 9438 habitantes. De
ese total, 542 eran extranjeros procedentes de todos los
rincones del mundo, atrados por el imn de la riqueza
del caucho. Haba entre ellos espaoles, portugueses,
alemanes, franceses, ingleses, chinos, indios, paquistanes y de otras nacionalidades que, pasado el tiempo,
fueron los troncos y las races de las nuevas familias
iquiteas y amaznicas. El cnsul ingls avecindado en
Iquitos para administrar y resguardar los intereses de
la corona inglesa, era junto con su familia, posiblemente
una de las personalidades ms influyentes de la ciudad.
La riqueza generada por la exportacin cauchera alcanz niveles espectaculares sobre todo en 1897, cuando
el caucho lleg a ser el 9,3% del total de las exportaciones
nacionales. Los barones del caucho y buena parte de la
poblacin alimentaron la ilusin de que esta actividad extractiva y monoproductora, absolutamente vulnerable ante
los vaivenes del sistema internacional, durara siempre. El
flujo de exportaciones daba esa impresin. De acuerdo a
estadsticas de la poca, en 1884 se exportaron a Inglaterra el imperio que dominaba la economa mundial
540529 kilogramos de caucho desde el puerto de Iquitos.
A partir de 1900 y hasta 1905 se exportaron ms de dos
millones de kilogramos de caucho cada ao. En 1900 los
ingresos que gener este volumen de exportacin fueron
de 378318 libras esterlinas, mientras que en 1905, con
el incremento de los precios, la suma lleg a un milln de
libras esterlinas, el patrn monetario de ese tiempo.
Gracias a esa riqueza la ciudad creci y se transform
urbansticamente, lo mismo que los servicios y el aparato
pblico. El 9 de noviembre de 1897 Iquitos pas a ser la

capital de Loreto, arrebatndole esta titularidad a la vieja


y seorial Moyobamba que, en 1906 se erigi como capital
de San Martn. En 1905 se instal el alumbrado pblico
y, el ferrocarril urbano uno de cuyos vagones se exhibe
actualmente en la plaza 28 de Julio inici su recorrido
entre el centro de la ciudad y el lago de Moronacocha.
Al alborear el siglo XX Iquitos ya era una joya arquitectnica solo comparable con sus pares Manaos y
Belm do Par. En el malecn, construido en 1905 por
el Coronel y Prefecto de Loreto Pedro Portillo, se yergue
majestuoso el Hotel Palace con sus paredes revestidas de
azulejos sevillanos. No es el nico edificio de estilo morisco y art nouveau construido en Iquitos en esos aos de
prosperidad y esplendor. En la Plaza de Armas en esos
aos ya luca su silueta la famosa Casa de Fierro diseada por el ingeniero francs Gustave Eiffel, creador de la
clebre torre que lleva su nombre. La Casa de Fierro fue
comprada por el cauchero Otoniel Vela en la Exposicin
de Pars en 1889 y transportada en piezas hasta Iquitos.

La belle poque de Iquitos


Durante la dcada de 1900 a 1910 Iquitos vivi su belle
poque gracias a los mejores precios del caucho exportado. Tal como nos ha recordado el memorioso erudito
Fernando Barcia Garca en un libro escrito al alimn
con el autor, Pioneros de Loreto (Rumrrill y Barcia Garca, 1995), una clase prspera de caucheros de origen
nacional y extranjero haba echado races en la ciudad
otorgndole ese sello, esa marca de urbe alegre, distendida, abierta a todas las corrientes y costumbres de
acuerdo al origen de sus habitantes. Iquitos era sin duda
una de las ciudades ms cosmopolitas de ese tiempo.
Varias de estas familias tenan los apellidos de los
marinos que comandaron los primeros barcos peruanos en navegar los ros amaznicos y que dirigieron
la Escuela Nutica, el Apostadero y la Factora Naval,
como los Comandantes Espinar y Alzamora y el Teniente Sandi. Junto a ellos aparecieron familias de apellidos
Del guila, Del Castillo, Retegui, Ramrez, Rodrguez,
Egsquiza, Ros, Alvarado, Celis, Guzmn, Medina, Morey y Vela, muchos de ellos procedentes de San Martn, Amazonas y Lima. Codendose con estas familias
de origen peruano, haba otras de races europeas u
orientales como los Abensur, Barcia, Del Risco, Sibina,
Azerrad, Rivas, Nogueira, Azevedo Veiga y Pinto.
Estos personajes, acompaados de sus esposas
e hijos elegantemente ataviados, con sus ternos de
lino blanco los hombres; las mujeres con sus faldas
importadas de Londres, eran quienes en las tardes y
en las noches se divertan en el malecn pasendose
o bailando los ritmos ms populares: foxtrox, minu,
chrleston, cancn, bugui-bugui y otros que estaban de
moda en esa poca. A veces, de modo inesperado, aso-

maba en el malecn el personaje ms poderoso de la


sociedad iquitea, admirado y odiado al mismo tiempo: Julio Csar Arana del guila, el Rey del Caucho,
con su esposa, la bella seora Zumaeta de Arana.
La prosperidad econmica, el aporte de las costumbres y la cultura de la poblacin migrante integrada a la
poblacin local, mestiza e indgena, crearon en este perodo de la historia de Iquitos y la Amazona importantes
y ricas expresiones de la cultura y la identidad amaznica, donde la cultura indgena, frecuentemente de modo
invisible, clandestina y hasta negada, fue la matriz formadora de la literatura, la pintura, la msica y la cocina
amaznicas, contando con el rico aporte asitico y europeo, as como de pases vecinos como Brasil y Colombia.
El aporte de Brasil fue importante en este perodo
de construccin de la cultura amaznica peruana, tanto
en la comida y la msica como en la creacin del castellano amaznico. La faria, un alimento bsico en la
cocina amaznica peruana, procede de Brasil. La msica popular amaznica se ha enriquecido con los ritmos
populares brasileos y con el uso de instrumentos como
la cabaquinha. Mltiples palabras del espaol amaznico tienen origen brasileo y portugus como tishelina
(vasija para la recoleccin del ltex de caucho) y faria.

Las dos caras de una misma moneda


La belle poque de Iquitos, caracterizada por el lujo,
la riqueza y la buena vida que disfrutaba la poblacin
ms prspera contrastaba con la realidad del mundo
rural, los campamentos caucheros y la vida de los pueblos indgenas encadenados a la rueda esclavista de la
extraccin del ltex de la shiringa en las estradas. Eran
las dos caras de una misma moneda: la realidad de
Iquitos y el resto de la Amazona.
Jorge Basadre ha estimado que aproximadamente
cuarenta mil indgenas murieron vctimas de la violencia
en los campamentos caucheros de Julio C. Arana del guila en el Putumayo y sus afluentes, sin contar las muertes en
otros centros de extraccin cauchera en el Pacaya-Samiria, en los bosques del Ucayali y en Madre de Dios, donde
el amo y seor fue el cauchero Carlos Fermn Fitzcarrald.

Iquitos y la crisis postcauchera


En 1874 el agente ingls Henry Alexander Wickam lleg al Brasil y rpidamente se dirigi al ro Tapajos, un
afluente del ro Negro. Tena una consigna: coleccionar
la mayor cantidad de semillas de Hevea brasiliensis y
llevarlas a Inglaterra. El imperio britnico, con la mirada en el largo plazo y en el mantenimiento de su hegemona mundial, tena informacin de que el norteameriano Charles Goodyear, el 1 de julio de 1860 en Nueva
IQUITOS

71

York, haba descubierto que el ltex del caucho caliente


mezclado con azufre se converta en un producto ms
fuerte, elstico y resistente al fro y al calor. Goodyear
haba descubierto la vulcanizacin que era el punto de
partida de una verdadera revolucin en el transporte y
otras actividades de la segunda Revolucin Industrial.
Con ayuda de los indgenas, Wickam recolect setenta
mil semillas de la mejor calidad gentica y, sobornando a
las autoridades aduaneras y al capitn del barco brasileo
Amazonas, transport las semillas a Londres. En 1876 las
entreg al operador Joseph Dalton Hooker, quien las llev
al Jardn Botnico Real de Kew donde fueron sometidas
a un perodo cuarentenario. Algunas semanas ms tarde
las semillas fueron trasladadas a las colonias britnicas
de Malasia, Borneo, Sumatra y Java donde un cuarto de
siglo despus, sembradas en las mejores condiciones tcnicas, dieron como resultado una mayor produccin de
caucho que cop el mercado mundial con mejores precios
y mayor calidad industrial, provocando el derrumbe y el
colapso de la economa del caucho amaznico, en 1914,
vsperas de la Primera Guerra Mundial. Wickam, nombrado Sir por sus servicios al imperio britnico, se convirti
as en el mayor biopirata del siglo XIX en la Amazona.
La cada de los precios del caucho provoc una crisis
sin precedentes en toda la cuenca amaznica. En la dcada entre 1910 y 1920, Iquitos pas de la prosperidad,
el jolgorio y la buena vida a la pobreza y el abandono. En
1921 las importaciones totales fueron de solo 458738 libras. Muchas familias migraron a otras regiones y pases.
Uno de los testigos de este perodo, el periodista Alfonso
Navarro Cuper, a quien entrevistamos en Iquitos en la
dcada de 1960, nos relataba que los servicios pblicos
dejaron de atender, el muelle de Iquitos en Punchana
estaba casi abandonado y los productos importados de
Inglaterra a travs de la Both Line pavos, helados, galletas y dulces no tenan compradores. Todos los empleados pblicos estaban impagos. El mismo viejo periodista relataba que los soldados caminaban descalzos en
las calles de Iquitos porque no tenan borcegues o botas.
Esta fue, entre otras, las causa del levantamiento militar conocido como la Revolucin de Cervantes en 1921.
Guillermo Cervantes Vsquez, capitn del ejrcito y Jefe
del Regimiento de Colonizacin No. 17 se sublev contra
el gobierno del Presidente Augusto B. Legua, expropi las
23300 libras que quedaban en el Banco de Per y Londres
para pagar parte de los sueldos impagos y dispuso la impresin de billetes de circulacin forzosa, llamados billetes
cervanteros. Como los comerciantes chinos se negaron a
aceptar los billetes, Cervantes orden que fueran enviados
desnudos a Padre Isla, en la otra orilla del Amazonas frente
a la ciudad. Antes de morir achicharrados por la cancula
tropical los chinos aceptaron el uso de los billetes.
El derrumbe de la economa cauchera tuvo consecuencias de desastre en toda la Amazona. Los fundos
gomeros fueron abandonados, una masiva desocupacin
72

IQUITOS

se extendi por toda la regin, los ndices de pobreza crecieron exponencialmente y en las ciudades, Iquitos entre
ellas, reinaban, adems de la miseria, el descontento y las
tensiones en los sectores sociales. Fue durante esta crisis
que las pugnas entre La Liga, una sociedad formada por
amaznicos, y La Cueva, un grupo integrado por funcionarios pblicos procedentes de otras regiones del pas,
llegaron al enfrentamiento. Miembros de La Liga fueron
parte de la poblacin de Iquitos que, organizados en 1932,
intentaron recuperar la ciudad de Leticia, cedida por Legua a Colombia mediante el Tratado Salomn-Lozano.
Recin a partir de 1930, cuando el mundo se debata
con los efectos del crack econmico de 1929, asomaron
las primeras seales de una relativa y dbil recuperacin con la exportacin de pieles de lagarto, plumas de
aves y madera. Fernando Barcia Garca recordaba sus
aventuras de extractor de pieles en lo que es hoy la Reserva Nacional Pacaya-Samiria. Hasta all llegaban los
cazadores. Mataban a los cocodrilos, los despojaban de
la piel y la vendan a las casas exportadoras en Iquitos.
Las ms fuertes y representativas eran las casas Kahn e
Israel. Por esos mismos aos se inici la exportacin de
barbasco o rotenona (Lonchocarpus utilis) y de la tagua
o marfil vegetal (Phytelephas macrocarpa).
En 1918 se instal en Iquitos la compaa estadounidense Astoria Manufacturing Company, dedicada a la
exportacin de maderas finas y otras especies vegetales con fines de investigacin para la medicina. Uno de
sus operadores y recolectores fue Manuel Crdova Ros,
posiblemente el ms famoso mdico vegetalista o chamn nacido en la Amazona y que brind testimonios
de sus actividades al autor de esta crnica en la dcada
de 1970 en Iquitos. La Astoria jug el mismo rol que
cumplieron los cnsules britnicos en Iquitos durante el
ciclo cauchero: la representacin de la nueva potencia
econmica y hegemnica de ese ciclo, Estados Unidos.
A partir de 1938 otra empresa norteamericana, la
Standard Oil Company, empez a realizar exploraciones y prospecciones en la Amazona peruana. Con los
nuevos ciclos pieles, plumas, barbasco, madera, petrleo Iquitos cobr nueva vida.
Ese mismo ao, el 20 de mayo, se suscribi el Convenio Aduanero Peruano-Colombiano que, al mismo tiempo que instrumento econmico de integracin y cooperacin entre ambos pases, es una especie de ramo de
olivo y de pipa de la paz luego de las hostilidades blicas
que enfrentaron a ambas naciones por disputas fronterizas ahora zanjadas definitivamente. Con este acuerdo
Iquitos recibi una fuerte inyeccin econmica.

Iquitos, otra vez el epicentro de los nuevos ciclos


Las dcadas de 1960 y 1970 son un perodo de profundos cambios sociales, polticos, econmicos y geopo-

lticos a escala mundial, as como a nivel nacional y


regional. Durante estas dcadas y la siguiente la de
1980 Iquitos vivi transformaciones que solo conoci
durante el ciclo cauchero. El ro Amazonas, su matriz, su
origen, no es ya el mismo de fines del siglo XIX. El sistema hidrolgico se ha modificado tanto que muchas ciudades de la baja Amazona, antes en las mismas orillas
de los ros, estn ahora tierra adentro, mediterrneas,
aisladas, porque el ro ha cambiado de curso. La misma
ciudad de Iquitos ha sufrido ya dentelladas y zarpazos
del furioso ro que se ha llevado a las profundidades
buena parte del famoso Malecn. El ro Nanay ahora
desemboca en el Amazonas frente al puerto de Bellavista y, algo sorprendente e inusitado, Iquitos en el verano
ya no besa las aguas del Amazonas, sino del ro Itaya.
Pero no solo la naturaleza ha modificado a la ciudad sino tambin otros ciclos econmicos. El 5 de abril
de 1965, el presidente Fernando Belaunde Terry promulg la Ley 15600 de Exoneraciones Tributarias, que
liber de impuestos a la Amazona por quince aos
renovables con la Ley 22179 de diciembre de 1990.
Otras normas dadas en aos sucesivos con el mismo
fin fueron la Ley 23407, Ley General de Industrias, de
1982; el Protocolo Modificatorio del Convenio Aduanero Peruano-Colombiano, de 1983, y la Ley 27307 de
Promocin de la Inversin en la Amazona, de 1998.

La 15600 fue la que mayor impacto provoc en


toda la Amazona pero particularmente en Iquitos. La
ciudad se pobl de grandes y pequeas tiendas en locales improvisados de la noche a la maana para vender
una enorme variedad de productos importados liberados de impuestos a compradores de todo el pas que
inundaron la ciudad. En las abarrotadas tiendas de los
jirones Prspero, Arica y Sargento Lores y del mercado de Beln, el cliente poda comprar desde perfumes
franceses, seda china y estatuillas de marfil de la India
hasta casimires ingleses. De todo, como en botica.
La fiebre comercial, as como la fiebre del caucho,
sac de sus comunidades ribereas a miles de hombres
y mujeres que llegaron a la ciudad para dedicarse al comercio, sobrevivir y, si era posible, ganar un poco de dinero. Fue un perodo de vaciamiento del medio rural y de
crecimiento exponencial de la ciudad y de los llamados
pueblos jvenes o asentamientos humanos.
Los miles de recin llegados an no se terminaban
de instalar en una ciudad carente de servicios adecuados y casi siempre insuficientes cuando ocurri otro
hecho que fue, por su mltiple impacto, como un terremoto: el 16 de noviembre de 1971 un equipo de la
compaa estatal Petroper descubri petrleo en el
pozo de Trompeteros. Ese da se inici el nuevo ciclo
petrolero en la Amazona. Se estima que en la primera
IQUITOS

73

fase del ciclo, la de exploracin y prospeccin, fueron


contratados aproximadamente quince mil obreros,
la mayora proveniente de las comunidades rurales.
Cuando concluy esa etapa las compaas contrataron
obreros especializados y los quince mil peones trocheros quedaron sin trabajo y fueron buscar ocupacin en
Iquitos y otras ciudades.
La riqueza petrolera ha sido y sigue siendo la principal fuente de inversin pblica en Loreto a travs de
un canon distribuido entre el gobierno regional de Loreto, los gobiernos locales o municipales, la Universidad Nacional de la Amazona Peruana y el Instituto de
Investigaciones de la Amazona Peruana (IIAP).

De los barones del caucho a los barones de la droga


La guerra de Vietnam (1959-1975) fue un cruento conflicto en el que la mayor potencia de la poca, Estados
Unidos, sufri una humillante derrota. Obligados a retirarse a partir de 1968, se estima que ms de medio
milln de soldados regresaron del frente, la mayora
de ellos traumatizados, con problemas psicolgicos,
enfermos del llamado sndrome de Vietnam y adictos
al consumo de drogas. Fueron ellos quienes hicieron
crecer la demanda de cocana, herona y marihuana
74

IQUITOS

desde Estados Unidos, dando origen al ciclo de las drogas de la dcada de 1970 en adelante.
Con una demanda creciendo exponencialmente, los
cocales del Alto Huallaga y de otras zonas de la Amazona se expandieron. Para 1980 el narcotrfico haba
sentado sus reales y, en Iquitos, donde antes reinaron los
barones del caucho, ahora dominaban los barones de la
droga. Se haba iniciado el ciclo del oro blanco de la cocana. La economa sucia del narcotrfico infect toda la
vida de la ciudad. Para ciertos sectores, principalmente
los jvenes, los barones de la droga se transformaron en
modelos de xito. La ciudad, que arquitectnicamente
es un registro de los ciclos econmicos, fue sembrada de
grandes edificaciones, jaulas de cemento de mal gusto,
producto del lavado de dinero del narcotrfico.
De 76400 habitantes en 1964, la poblacin pas a
110742 en 1972, crecimiento debido principalmente
al xodo rural promovido por la liberacin tributaria;
salt a 173629 en 1981 y a 252312 en 1993, con los
movimientos sociales y econmicos generados por el
ciclo petrolero y el narcotrfico.
Como si la plaga del narcotrfico no fuera suficiente castigo, desde la dcada de 1970 azot al pas el
flagelo del terrorismo, la violencia armada que instal
sus bases de operaciones ilegales en la alta Amazona,
tomando como caldo de cultivo al propio narcotrfico.

Las ciudades ms severamente afectadas por ambos fenmenos fueron las de la alta Amazona de San
Martn: Tocache, Uchiza, Aucayacu, Juanjui y Tarapoto, entre otras. Por una serie de factores, bsicamente
porque no era estratgica para la expansin de la accin armada, Iquitos no fue un centro importante de
actividades para el Movimiento Revolucionario Tpac
Amaru (MRTA) ni para Sendero Luminoso.

Iquitos tiene el puesto nmero seis entre las diez


ciudades ms destacadas elegidas por los editores de
las guas de viajes Lonely Planet, y el 13 de agosto de
2012, al ser declarado el ro Amazonas una de las 7
Maravillas Naturales del Mundo, Iquitos fue el lugar elegido para instalar la placa conmemorativa. Iquitos, la
capital fluvial del mundo, es parte fundamental de esta
maravilla en el tercer milenio.

Iquitos en el tercer milenio


Ya en el tercer milenio, Iquitos enfrenta el reto de un
mundo ms cambiante, vertiginoso y en crisis, diferente de aquel en que surgi. Cmo se adapta y mitiga los
impactos del cambio climtico, que en 2012 provocaron una inundacin diluvial del ro Amazonas, es uno
de los desafos. Cmo convierte en oportunidades para
su desarrollo y el de la regin la gran oleada extractivista de la economa global que ha hecho aterrizar en
territorio amaznico a poderosas empresas multinacionales en busca de oro, gas, petrleo, biodiversidad
y otras riquezas, entre ellas el agua vital y escasa en
la sociedad del siglo XXI, es otro. En cualquier lugar
del mundo, pero sobre todo en la Amazona, uno de
los mayores bancos genticos del planeta es, al mismo
tiempo que una inversin necesaria para el desarrollo,
una amenaza ambiental.
Iquitos tiene ahora una poblacin de 462783 habitantes sobre una superficie de 368,9 kilmetros cuadrados. Por eso en la ciudad todo est cerca, a la mano.
Tiene los servicios bsicos y fundamentales de una urbe
moderna. Universidades pblicas y privadas, el Centro
de Estudios Teolgicos de la Amazona (CETA), el IIAP, la
Biblioteca Amaznica una de las mayores de la cuenca
amaznica, con cuarenta mil volmenes, medios de comunicacin, colegios profesionales y organizaciones sociales como el Colectivo Amazona, el Comit de Defensa
del Agua y el Frente Patritico de Loreto formando un
tejido institucional que es la base de su desarrollo social,
econmico, cultural y de defensa de la naturaleza ahora
en peligro por la extraccin indiscriminada e irracional.
En las ltimas dcadas Iquitos es, asimismo, el epicentro
del desarrollo cultural y de la identidad amaznica.
Pese a problemas de orden urbano y de seguridad,
Iquitos es hoy un foco de atraccin del turismo internacional. En 2012 ms de un cuarto de milln de turistas
de diversos lugares del mundo aterrizaron en la ciudad
para gozar no solo de la famosa culinaria regional, la
magia y el encanto de su gente solidaria, alegre, abierta
y cosmopolita, sino tambin de la pasmosa diversidad
de la naturaleza amaznica en los albergues tursticos
que ofrecen expediciones para el conocimiento de la
flora y fauna y travesas alucinatorias con el uso del
ayahuasca, la soga del alma.

Pgina 69: Vista de los balcones del Hotel Palace.


Pgina 73: Tranva pasando frente al Hotel Palace y
pasacalle en el malecn a principios del siglo XX.
Pgina 74: Vista de la Plaza de Armas con el Teatro
Alhambra y el Palacio Municipal de Maynas. Ca. 1950.

IQUITOS

75

HISTORIA IQUITOS TAN LEJOS Y TAN CERCA:


UN SIGLO DE TELECOMUNIACIONES EN LA AMAZONA
Edilberto Huaman Huaman

EL SISTEMA DE COMUNICACIN MODERNO SE INAUGUR EN EL PER CON


LA INSTALACIN DEL SERVICIO TELEGRFICO (1867), LA LLEGADA DEL CABLE
TELEFNICO (1875) Y LA INAUGURACIN DE LA TELEFONA (1888), PERO EL
DESARROLLO DESIGUAL DE LAS REGIONES HIZO QUE ESTOS SERVICIOS
TUVIERAN PROCESOS DIVERSOS, TAL EL CASO DE LA AMAZONA. LA CIUDAD
DE IQUITOS, AN PEQUEA, EXPERIMENT LA HORA DEL PROGRESO RECIN
CON EL AUGE DEL CAUCHO, ENTRE 1885 Y 1914. UN MUNDO APARTE, IQUITOS,
PASARA EN POCO TIEMPO DE POBLADO A GRAN CIUDAD.

El aislamiento de la Amazona en la era de la


telegrafa y las radiocomunicaciones
Iquitos dio un salto en su desarrollo el 9 de noviembre de 1897, al convertirse en la capital del departamento de Loreto. Ese ao se cre el departamento
de San Martn, escindido de Loreto, pasando Moyobamba a ser capital del nuevo departamento. El auge
del caucho moviliz la Amazona, cre nuevos ricos y
encumbr a la ciudad de Iquitos hasta volverla, junto
con Manaos, en una de las ciudades ms ricas del
continente. Se hizo de una arquitectura moderna y
tuvo servicios pblicos como el alumbrado (1905)
antes que muchas ciudades importantes del pas y
aun de algunas de Europa.
Aquel mundo aparte que era Iquitos, ms cercano
a Brasil y a Europa, viva aislado de Lima aun hasta los
primeros aos del nuevo siglo. Eso termin en 1906,
cuando se instalaron varias estaciones, en Puerto Bermdez, Masisea, Requena e Itaya, logrando la comunicacin con Lima; de Lima a Puerto Bermdez se hizo
por telgrafo y de Puerto Bermdez a Iquitos por radiocomunicacin. En 1912 mejor el enlace Lima-Iquitos
76

IQUITOS

al hacerse directo cuando se instal la estacin radiotelegrfica del Cerro San Cristbal en la capital.
El enlace directo Lima-Iquitos fue un acontecimiento singular, especialmente porque experimentos similares en otras latitudes haban fracasado. Se trataba del
ms moderno de Amrica del Sur en ese momento. La
ciudad asisti a la inauguracin oficial el 16 de junio
de 1912; el presidente Legua y el representante de la
Telefunken Holmwang resaltaron el papel del ingeniero Augusto Tamayo en el proyecto. La estacin del San
Cristbal tena diez kilovatios de potencia y una antena
de paraguas sostenida por una torre de ciento ocho metros que descansaba en un aislador de vidrio. La torre,
con crucetas o escaleras en la parte superior, empleaba
ondas de 1500, 2000, 2500, 3000 y 4000 metros de
longitud para comunicarse con Itaya (Iquitos).
Era la hora de gloria del sistema telegrfico en toda
la repblica, un sistema de comunicacin que pronto
lleg a lo ms apartado del Per uniendo a la red a
todas las capitales de provincias. Ese ao el telgrafo
lleg tambin a Huancapi, capital de Vctor Fajardo,
novsima provincia creada en Ayacucho en 1910, y con
eso se cerr el circuito de provincias. Por lo dems,

el telgrafo ya llegaba o estaba por llegar a muchos


distritos de la costa e incluso a algunos pueblos importantes del entorno de ciudades principales como Arequipa, Huancayo y Puno. Entre las compaas y entidades que tuvieron a cargo tan gigantesco despliegue por
intercomunicar al pas estaban la Compaa Nacional
Telegrfica y la Administracin de Telgrafos Nacional,
ambas activas a partir de 1876. En 1895 el flamante
Ministerio de Fomento tuvo a su cargo la fusin del
servicio de telgrafos con el de correos.
Se comprender el impacto que tuvo la intercomunicacin Lima-Iquitos en toda la Amazona. Pero, era
Iquitos toda la Amazona? En cierto modo s, concentraba todo dado su inmenso crecimiento, convertida
casi en una ciudad europea con servicios mltiples,
comercio y un sinfn de inmigrantes, al grado que se
dio el lujo de tener un ferrocarril urbano. Sin embargo, dado el inmenso potencial de la intercomunicacin por radiotelegrafa en el desarrollo regional, no
se detuvo ah el progreso. Entre 1921 y 1930, bajo
la administracin de la Compaa Marconi, se construyeron muchas ms estaciones en todo el Per y la
Amazona no poda ser la excepcin. La radiotelegrafa lleg a lugares tan emblemticos como Moyobamba, Contamana, Cuquipata, Tarapoto, Tambobamba,
Yurimaguas y Puerto Maldonado, donde se construye-

ron estaciones radiotelegrficas; la de Iquitos se construy durante la dcada de 1930.


Entre tanto, la ciudad de Lima conoca las bondades y las limitaciones de la telefona local cuando
esta era todava atendida por centrales manuales, conocidas por sus tableros de tipo magneto. La comunicacin telefnica haba creado expectativa, demanda,
crecimiento, pero tambin tena un lmite: la calidad
del servicio. La Peruvian Telephone Company, entidad
encargada de la telefona en Lima desde 1888, lleg a
su fin en 1920 para dar lugar al establecimiento de una
nueva empresa con capitales nacionales, la Compaa
Peruana de Telfonos Limitada (CPTL). La telefona
llegaba tambin desde comienzos del siglo a ciudades
como Piura, Chiclayo, Trujillo, Cajamarca, Ica, Arequipa y Puno. Se establecieron sendas empresas de telefona para brindar el servicio pero sufrieron los mismos
avatares que su similar de Lima. La solucin fue la
constitucin de empresas mayores como la Compaa
Nacional de Telfonos del Per (CNTP) en 1928.
Iquitos, ni paradjica ni casualmente, debi esperar
an un momento para vivir dicho proceso debido a que
empez su declive hacia 1914, cuando el polo de la explotacin del caucho se traslad de la Amazona Peruana a Malasia y Singapur. De pronto y muy rpidamente,
Iquitos se vio sumida en el abandono, pues los afueriIQUITOS

77

nos se marcharon as como haban venido, en busca de


otras fortunas, dejando solamente sus ostentosas mansiones. Con todo, con los aos aument la poblacin, si
bien ya no con la velocidad de los tiempos idos.

Telefona local y comunicacin a larga distancia en la


Amazona
La modernizacin de la telefona lleg con la central
automtica, que se conoci en el Per en 1930, cuando
se instal dicho sistema en la ciudad de Lima. Todas las
funciones en el mbito de trfico local podan realizarse automticamente, a diferencia del sistema manual,
en el que las funciones son efectuadas por las operadoras. Bajo esta nueva direccin de la CPTL, con la International Telephone and Telegraph Corporation (ITT)
como socia mayoritaria, la capital dio un salto en telecomunicaciones traducido en una expansin creciente
que fue an mayor a partir de la dcada de 1950.
Las principales ciudades del pas no eran ajenas al
progreso de las comunicaciones. La carretera Panamericana y las transversales del interior, sostenidamente crecientes a partir de la dcada de 1930, acercaban a las ciudades con la capital. La CNTP visualiz la demanda en las
capitales de los principales departamentos, grandes ciudades que necesitaban intercomunicacin local y ciudades menores que requeran, al menos, intercomunicacin
de larga distancia. Durante las dcadas de 1930 y 1940
la modernizacin urbana no solo signific saneamiento,
planeamiento y ornato, asfalto, automvil y carros en
general, sino tambin radiodifusin y, sobre todo, telefona a domicilio. La CNTP, cuyo mbito de actividades era
principalmente el norte del pas, trabaj para cubrir con
centrales locales a las ciudades empezando por las principales y, paralelamente, para enlazar muchas ciudades
con el sistema de telefona de larga distancia.
La instalacin de centrales telefnicas en las principales ciudades Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, Huacho, Huaraz, Ica, Huancayo, Hunuco, Iquitos, Cerro de
Pasco fue un signo de progreso. A partir de la segunda
mitad de la dcada de 1940, muchas capitales de provincia empezaron a tener pequeas centrales telefnicas:
Pacasmayo, Chepn, La Merced, Matucana, Caraz, Carhuaz, Pimentel, Caete y Nazca, entre otras. Se trataba
de centrales manuales, si bien de nueva generacin, bastante tecnificadas en comparacin con las primeras que
llegaron al Per entre fines del siglo XIX y comienzos del
XX. Las de capitales de provincia no pasaba de tener uno
o dos tableros, con cuarenta lneas como mximo y veinte como mnimo. Paralelamente muchos lugares tuvieron
conexin a la red telefnica de larga distancia de la compaa, que lleg a un total de ciento quince hacia 1950.
La Amazona no era ya una isla. En la dcada de
1940 la CNTP instal en Iquitos una central telefnica
78

IQUITOS

que, al menos en el sector residencial, representaba un


signo de modernidad evidente. Es la poca en que el
telfono deja de ser una maravilla cientfica y pasa a formar parte de la vida cotidiana. El aparato en casa, junto
con el receptor de radio, pone de manifiesto que se vive
ya otros tiempos. Como era de esperarse, la demanda
se impuso a la oferta y el servicio debi ampliarse con
ms tableros y lneas. Con la ampliacin que empez en
1951 y otras siguientes, se lleg a la meta de cuatrocientas lneas hacia la segunda mitad de la dcada.
La Amazona en general conoci la conexin telefnica de larga distancia: en 1953 Iquitos estaba enlazada con Lima, Cuzco y Piura. Y en 1958 la CNTP instal
nuevos equipos en los circuitos radiotelefnicos, entre
ellos el de medio canal entre Lima e Iquitos.
Ms all de que la segunda mitad del rgimen de
Manuel Prado (1956-1962) no fuera auspiciosa para el
desarrollo de la telefona y las telecomunicaciones en
general en el pas, la expansin urbana en las principales ciudades, que es el caso de Iquitos, demanda un
crecimiento mayor en el servicio. El bienio 1960-1961
fue emblemtico en ese sentido pues la CNTP, a cargo
de la Central Manual de Iquitos, determin una renovacin total del sistema que comprendi la ampliacin
de la red de cables, con lo cual su capacidad alcanz
la cifra de 1200 lneas instaladas, ms del doble de lo
que tena su capacidad inmediata anterior, 435 lneas.
La inauguracin oficial de la nueva central manual de
servicio mltiple y del nuevo pabelln construido para
ella se llev a cabo el 23 de febrero de 1961.
En realidad se ejecutaba entonces un plan de expansin aprobado por la CNTP en 1958 que comprenda la instalacin de centrales automticas y equipos de
onda portadora (carrier), y la gran obra de estructurar
una red dorsal por microondas, misma que culmin en
1964. En 1958 se haba inaugurado la primera central automtica de la red en Chimbote; en 1959 las de
Trujillo e Ica, y en 1960 la de Chiclayo. Fue as que las
centrales automticas fueron tomando su lugar en las
ciudades del pas y era hora de que llegaran tambin a
la Amazona, a Iquitos, su principal ciudad, aunque eso
tardara algn tiempo ms.

La expansin telefnica en la Amazona


La dcada de 1960 constituye un momento crucial en
el pas; la promesa industrial, la expansin educativa, la
migracin del campo a la ciudad se hacen realidad. Pese
a su distancia respecto de la capital de la repblica, Iquitos no es ajena a todo el bullir de la poca. Tena ya una
poblacin de 57772 habitantes (segn el censo de 1961).
La creacin de la Universidad Nacional de la Amazona
Peruana en 1961 no hizo sino ratificar que era hora de
dar un salto en su desarrollo. Todo eso se dej sentir

cuando, a partir de 1963, el nuevo gobierno se dispuso a


construir la gran carretera Marginal de la Selva.
El crecimiento de la ciudad demanda servicios
pblicos, intercomunicacin y medios de difusin. La
CNTP lo entiende as y programa ampliaciones: en
1966, enlace Lima-Iquitos con la instalacin de un
equipo de radio de onda corta con cuatro circuitos,
incluyendo antenas y grupos electrgenos. En 1967,
enlace Lima-Iquitos mediante la instalacin de un nuevo circuito radiotelefnico que elev a seis los enlaces
entre Lima y la capital de Loreto.
Los requerimientos y expectativas de los usuarios
en cuanto a la telefona local fueron atendidos en 1967
mediante ampliaciones y mejoras en la central magntica de Iquitos, la modificacin del local para facilitar la
ampliacin de tableros y la construccin de un almacn. En 1968 se ampli la central manual de Iquitos
con la instalacin de una central auxiliar con capacidad para 600 lneas, aumentando la capacidad total a
1800 lneas, y con la ampliacin de la red de cables de
distribucin, elevando su capacidad de 1330 a 1800
pares con 37 puntos de distribucin.
Los aos corrieron muy rpido, el pas mismo debi sentir que haba saltado muchos tramos. Cuando
cay el rgimen constitucional en 1968 estaba en curso
un proceso de cambio en el rgimen de propiedad del
sistema de telecomunicaciones que podramos llamar
una nacionalizacin progresiva. El viraje poltico de
1968 consolid ese proceso. En Lima feneci la CPTL y
naci la Compaa Peruana de Telfonos, S. A. (CPTSA),
despus de una fase de transicin que empez en 1965
y termin en 1970 con la compra de acciones de la ITT
por parte del Estado. Tal proceso se hizo extensivo para
el resto del pas. Se cre la Empresa Nacional de Telecomunicaciones del Per (ENTEL Per) en noviembre
de 1969, con capital ntegramente del Estado, la que se
encargara de la operacin y el desarrollo del sistema
de telecomunicaciones una vez que se nacionalizara
totalmente. La convivencia de la CNTP y ENTEL Per
termin el 25 de julio de 1972. Unos meses antes, en
noviembre de 1971, se haba promulgado la Ley General de Telecomunicaciones, Decreto Ley 19020.
Como colofn de una poca que se fue, se puede decir que los hombres pasan pero la obra queda. Las telecomunicaciones fueron realidad, acercaron a Iquitos y a
la Amazona con el mundo moderno. La empresa que se
hizo cargo de tal contacto, la CNTP, con capitales suizos,
hacia 1968 lleg a tener tantas administraciones zonales como departamentos haba en el norte del Per. La
de Iquitos estuvo a cargo del Sr. Francisco Walter Vargas
por muchos aos, hasta su jubilacin en 1971, cuando
fue reemplazado por el Sr. Ral Coello Zerpa.
El establecimiento de ENTEL Per supuso la entrada formal a la dcada de 1970. Nuevas tecnologas
se abran paso en las telecomunicaciones: la red de

microondas, por la que se cursaran las comunicaciones telefnicas, telegrficas, de telex, datos, circuitos
arrendados, televisin y radiodifusin, y la comunicacin internacional va satlite a partir de la inauguracin de la Estacin Terrena de Lurn el 14 de julio de
1969, administrada en principio por el Comit Interino
de Telecomunicaciones Internacionales (CITI). Hay que
resaltar que antes del uso de satlites para la comunicacin entre las naciones se usaba el cable submarino,
pistones de relevo de microondas dentro de un mismo
continente, o por radio de alta frecuencia cuando las
condiciones atmosfricas lo permitan.
Las comunicaciones a larga distancia y la automatizacin de las centrales telefnicas en las ciudades
tendran un nuevo aliento. La automatizacin llegara
tambin a Iquitos, como anunci la CNTP en 1968, en
el plan de expansin a someter al gobierno, el cual
contemplaba la extensin de la red de microondas del
norte hasta Yurimaguas, para desarrollar esa zona y a
la vez para establecer la posibilidad de resolver el problema de Iquitos. Se contara entonces con la amplitud
necesaria y la suficiente eficiencia como para operar el
servicio automtico de Iquitos hacia Lima y hacia las
otras centrales automticas de la compaa, con discado semiautomtico entre Lima e Iquitos.

La automatizacin en Iquitos y la telefona pblica


El establecimiento del servicio telefnico en Iquitos que
constituy, en su momento, un signo de progreso para
fines de la dcada de 1960 se sentira como cosa del
pasado, cuando la automatizacin del sistema telefnico
era una realidad casi en todo el pas, al menos en las
grandes ciudades. La nueva poca supona tener una
central automtica. Con ese nombre se estableci la
central del tipo Rotary fabricada por la empresa estadounidense Federal Telephone and Telegraph, con capacidades superiores a las mil lneas. El crecimiento del
servicio con el nuevo sistema fue evidente, sobre todo
cuando la numeracin en Lima lleg a cinco dgitos, a
fines de la dcada de 1930 y a seis dgitos en 1966.
La segunda poca de la automatizacin en el Per
empez en 1956, cuando se instalaron centrales automticas en las ciudades mayores del norte del pas. El plan
de expansin de ejecucin inmediata (1971-1976), ya con
ENTEL Per, hizo realidad muchos anhelos regionales y
trajo novedades, abriendo un nuevo momento en la modernizacin de las centrales telefnicas. La mayor ejecucin empez en 1973; muchas ciudades fueron beneficiadas y, entre ellas, se vislumbr Iquitos que, a fines de ese
ao contaba con 1920 abonados y 2459 telfonos (2,17
telfonos por cada cien habitantes), lo que la colocaba en
el noveno lugar en el pas, despus de Lima, Arequipa,
Trujillo, Cusco, Chiclayo, Huancayo, Piura y Tacna.
IQUITOS

79

La expansin y modernizacin del sistema telefnico supone estudios de preinversin, movilizacin de


recursos, gestin, trabajos en la planta interna y en la
planta externa: en Iquitos, todo eso dur ms de un trienio. En cuanto a planta interna, se trata de acondicionar lo existente, ampliar edificaciones, mover e instalar
equipos y aditamentos necesarios, y a nivel exterior se
trata del tendido de cables areos por toda la ciudad y
las nuevas urbanizaciones. En Iquitos se usaron postes
de madera (pino-abeto tratado), visibles en una ciudad
que superaba ya los cien mil habitantes. Las obras concluyeron oficialmente el 21 de julio de 1978; la empresa
report un costo total de S/. 30000000.00.
Pero la Amazona no solo era Iquitos ni el sistema
telefnico est constituido solo por centrales locales.
El enlace de larga distancia fue tambin materia de
tecnificacin y ampliacin: tal es el caso de la instalacin de antenas logartmicas para mejorar el servicio Lima-Iquitos en 1976, la incorporacin del enlace
Lima-Pucallpa al sistema nacional de larga distancia
y la incorporacin de Iquitos en la red telex nacional.
Conocidos ya en el medio los enlaces por microondas,
onda-portadora, radio (HF, VHF, UHF) y lneas fsicas,
en la Amazona se empezaban a conocer.
Con todo, Iquitos recin se dej sentir en el pas, o el
pas se dej sentir en Iquitos, con la instalacin de la Es80

IQUITOS

tacin Terrena de Pampa Chica al empezar el ao 1979.


Se iniciaron oficialmente las comunicaciones domsticas
va satlite con la puesta en marcha de las estaciones terrenas de Iquitos, Tarapoto y Pucallpa, con un total de sesenta circuitos, veinticuatro para Lima-Iquitos, trece para
Lima-Tarapoto, catorce para Lima-Pucallpa, seis para
Iquitos-Pucallpa y tres para Iquitos-Tarapoto. Adems,
para intercomunicar la Amazona se cont con la instalacin de dos circuitos de Radio HF Telefona entre Pucallpa
y Tingo Mara y uno entre Moyobamba y Tarapoto.
La restitucin del rgimen constitucional en 1980 supuso un nuevo momento en el mundo de las comunicaciones en el Per. No solo se trataba de encarar nuevas
demandas en el servicio, sino de una coyuntura poltica
y social jams pensada en el pas. La integracin de la
Amazona tena al empezar la dcada un nombre propio:
la carretera Marginal de la Selva, que terminara de construirse algunos aos despus. Por otra parte, se avanzaba
en la descentralizacin con la creacin del departamento
de Ucayali, con capital en Pucallpa. En la Amazona, en
un siglo, no solo Iquitos sino otras ciudades haban visto
el progreso y demandaban seguir avanzando.
Iquitos segua creciendo; se reportaban 173619 habitantes en el censo de 1981. Loreto tena entonces colegios secundarios en todas las capitales de provincia y
la poblacin universitaria creci tambin notablemente.
Continuaron los planes de expansin en otras reas, por
ejemplo en la red telegrfica y de tlex, servicios para los
cuales en 1981 se instal en Iquitos la central de abonados, y en 1982 se instal tambin en Pucallpa. Hubo remodelaciones varias, la capacidad instalada en el sistema
telefnico local lleg a 5157 lneas en 1982 (4148 automticas y 1009 manuales). En 1983 se puso en servicio
una nueva ampliacin: la central semielectrnica PRX
(de Phillips Telecommunicatie Industrie de Holanda) de
3500 lneas. Para 1985 se hizo la ltima ampliacin del
quinquenio con una central PRX de 1350 lneas.
El progreso en el sistema telefnico lleg a la poblacin en general cuando se estableci la telefona pblica. El paisaje urbano de Iquitos cambi a fines de 1980
cuando, de pronto, irrumpieron en l los primeros veinticuatro telfonos monederos; luego vendran los de ficha.
En 1980 la telefona lleg a 6 localidades, amplindose
hasta treinta y seis en 1983. En cuanto a la comunicacin
a distancia, en 1980 lleg la Red Troncal de microondas
(RTMO) a Pucallpa, pasando por Cerro de Pasco y Hunuco. Aquel ao ya estaba en proyecto el tramo hacia
Iquitos, pasando por Tarapoto, Yurimaguas, Lagunas,
Saramuro y Nauta, de donde saldra hacia Requena. Se
hizo realidad la Red de Comunicacin (DOMSAT II) para
enlazar por va satlite a las localidades de Chachapoyas
y Contamana en 1981, y Caballococha en 1982.
El quinquenio de 1985 a 1990 pudo ser auspicioso
para la intercomunicacin, pero la violencia poltica y
la crisis econmica impusieron sus propias reglas. Pese

al contexto, se proyectaron y estudiaron ampliaciones


que incluan a la Amazona. Hubo obra ejecutada en casi
todos los servicios del sistema: instalacin de 420 lneas
en la central de Iquitos en 1986 y 301 lneas en 1989;
se ampliaron los canales operativos DOMSAT entre Iquitos y Lurn, de 162 a 215 en 1989. Iquitos tambin fue
beneficiada por la Red de Transmisin de Datos PER
NET, se instalaron Centros Comunitarios de Telecomunicaciones (1987) y telfonos monederos en 1989.
En 1990 se poda advertir que la Amazona, Iquitos,
no se veran lejanas ni ajenas; nunca ms aisladas del
Per. Constitua una regin estratgica que demanda
nuevos servicios. Se senta por otra parte, pese a la
coyuntura poltica, la revolucin tecnolgica del mundo
contemporneo, la era de las tecnologas de informtica y comunicaciones. En Lima y, en cierto modo, en
todo el pas se automatiza todo o casi todo el sistema
telefnico. Las centrales electrnicas eran ya una realidad, lo mismo que la fibra ptica.

Digitalizacin, liberalizacin y modernizacin en la


Amazona
Con el rgimen que empez el 28 de julio de 1990 se
cre un nuevo marco poltico y jurdico para liberalizar
la economa y promover la inversin privada, proceso
en el que se incluy a la CPTSA y a ENTEL Per. Como
correlato, se aprob una nueva ley de telecomunicaciones, y poco despus la Compaa Peruana de Telfonos - Telefnica del Per, adquiri acciones tanto de
la CPTSA como de ENTEL Per. Esta nueva empresa
se hara cargo de materializar las obras pendientes en
telecomunicaciones. La concesin tiene un plazo de
veinte aos, a partir del 27 de junio de 1994.
Los cambios se dejaron sentir de inmediato. Las regiones del pas conocieron de pronto un rpido crecimiento
en el servicio telefnico y en las telecomunicaciones en general. Hacia fines de 1995 las cifras son elocuentes: 21144
lneas en Loreto, 7624 en San Martn y 5376 en Ucayali.
Un correlato de dicho contexto fue la notable disminucin
del tiempo de espera para contar con el servicio.
La digitalizacin se acercaba a la Amazona, lo que se
vislumbra en la instalacin de los primeros radioenlaces
digitales: Cusco-Sicuani, Jan-Chachapoyas, Chachapoyas-Bagua Grande, Chachapoyas-Bagua Chica, Huancayo-Jauja, Tarma-San Ramn y San Ramn-La Merced.
De igual modo, se siente la cercana de la fibra ptica
cuando se inaugura el tramo Lima-Trujillo, de 614 km,
que soporta sistemas de 565 Mbps y de 140 Mbps. Era
solo el comienzo de un vasto plan de digitalizacin del
sistema y de cubrir con fibra ptica el territorio nacional. La Amazona no sera ajena a dicho progreso.
Al finalizar la primera dcada de la concesin, en
2004, era evidente que todo haba cambiado en el mundo

de las telecomunicaciones. No solo en trminos de crecimiento del servicio sino en la llegada de nuevas tecnologas. Iquitos lo sinti tan de cerca como otras regiones. Lo
nuevo est representado en la telefona mvil, primero en
la ciudad y luego en el vasto territorio. Llegaron internet,
intranet, la televisin por cable, la red digital de servicios
integrados (RDSI) y las redes de banda ancha. Incluso el
paisaje urbano se vio cambiado cuando se establecieron
antenas por doquier, cabinas, locutorios y personal calificado y no calificado involucrado en los servicios. Muy
pronto se empez a ver esto tambin en las provincias del
vasto Loreto, luego en el campo, en los distritos.
Algunas cifras pueden ilustrar mejor los avances a
diez aos de la liberalizacin del sistema telefnico: telefona fija en miles de lneas: 1722 en 2001, 1815 en
2002, 1869 en 2003 y 2156 en 2004; telefona de uso
pblico en miles de lneas: 96 en 2001, 107 en 2002,
116 en 2003 y 129 en 2004; usuarios de banda ancha (cablenet y ADSL): 7237 en 2001, 34389 en 2002,
90689 en 2003) y 205425 en 2004). Las regiones conocieron mucho de la tecnologa de punta poco tiempo
despus que Lima.
Iquitos participa de este crecimiento desde el comienzo. En cuanto a telefona bsica, en 1995 se implement
la primera central digital y se crearon otras tres centrales
en la ciudad. A la fecha hay veinte mil usuarios en toda la
ciudad. En telefona mvil, en 1994 se instal la primera
central analgica mvil de trfico local; en 1998 se instal la primera estacin base celular (EBC) en la central
Iquitos; en 2008, las primeras EBC modernas (con controlador para enrutar trfico local). En internet por lnea
telefnica (Speedy), en 2009 se lanz el internet satelital
para usuarios residenciales (256 Kbps), y actualmente la
empresa tiene aproximadamente 679 usuarios.
Lo que sigue es historia reciente: crecimiento y diversificacin de los servicios, encumbramiento de la telefona mvil, exigencia de capacidad y calidad, redes
de banda ancha y telefona sobre protocolo de internet
(IP), as como la introduccin en medios acadmicos e
incluso locales en general de nuevos conceptos como
comercio electrnico y gobierno electrnico, el uso intensivo de internet con aplicativos como correo electrnico y redes sociales. Como colofn del proceso, la
llegada de la banda ancha a Iquitos el 17 de marzo de
2014 cierra un ciclo en la historia de las telecomunicaciones en la Amazona. Los iquiteos ya podrn decir:
Iquitos y la Amazona, tan lejos y tan cerca del Per y
del mundo. Y es que la geografa existe, es una vital
realidad, pero existe tambin el ingenio y la voluntad
del hombre para reducir las distancias.
Pgina 77: Operadora del rea de trfico de ENTEL Per
en tablero manual, 1972.
Pgina 80: Instalacin de antena de televisin satelital.

IQUITOS

81

82

IQUITOS

02
MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO

Rodolfo Salas-Gismondi, John Flynn, Patrice Baby, Julia TejadaLara y Pierre-Olivier Antoine Sobre el origen de la biodiversidad
amaznica Jos lvarez Alonso Iquitos, encrucijada biolgica
Salvador Tello Los ros y sus recursos Dennis del Castillo Torres
Los bosques amaznicos son mucho ms que madera Manuel
Pulgar Vidal La ley en la selva: panorama de la minera ilegal
en la Amazona peruana Walter H. Wust Iquitos, a orillas del
gran ro Gustavo Surez de Freitas Calmet Las reas naturales
protegidas: un concepto del siglo XIX vigente en el siglo XXI para
beneficio de la Amazona peruana Marc Dourojeanni Doce
preguntas para construir el futuro de Loreto

IQUITOS

83

MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO SOBRE EL ORIGEN DE LA BIODIVERSIDAD


AMAZNICA
Rodolfo Salas-Gismondi, John Flynn, Patrice Baby, Julia Tejada-Lara y Pierre-Olivier Antoine

DESDE EL AIRE, ANTES DE LLEGAR A LA CIUDAD DE IQUITOS, EL BOSQUE


PARECE SER INTERMINABLE, INEXPLORABLE Y HOMOGNEO. POR MOMENTOS
SE OBSERVAN ROS MEANDRIFORMES Y BRAZOS FLUVIALES ANTIGUOS
CONVERTIDOS EN COCHAS. EL MANTO VERDE CUBRE CADA PALMO DE
ESTE VASTO TERRITORIO DEJANDO MUY ESCASAS REAS DESPROVISTAS DE
VEGETACIN.

Al oeste este paisaje horizontal contrasta radicalmente


con la aridez y la accidentada topografa de la cordillera
andina. Esta imagen dual es difcil de entender y hasta
puede parecer contradictoria. Sin embargo, es evidente
que una de las caractersticas ms notables de la Amazona occidental es su proximidad a los Andes, pero,
cmo es posible que existan dos realidades tan distintas y tan prximas? Son estos grandes reinos independientes y ajenos el uno del otro? Existieron siempre?
Cmo se formaron? Acaso estas diferencias han sido
adquiridas a travs de una historia comn? En las ltimas dcadas, una gran cantidad de evidencia cientfica geolgica y paleontolgica, ha empezado a ser
descubierta e interpretada con el propsito de entender
el origen de la Amazona occidental y su relacin con la
orogenia Andina. En este sentido las rocas constituyen
el registro de los procesos tectnicos, climticos y de los
cambios ambientales producidos en el planeta. Por su
parte, los fsiles como evidencia directa de las formas
de vida del pasado, son piezas claves para reconstruir
la evolucin de los ecosistemas y de las especies. Juntos proporcionan informacin complementaria sobre la
historia del mundo en que vivimos.
84

IQUITOS

En la Amazona la bsqueda de rocas y fsiles representa un reto especial por varias razones. Primero,
el tupido bosque no deja espacios abiertos donde se
encuentre expuesta la superficie del terreno. Normalmente los lugares favoritos para los gelogos y paleontlogos carecen totalmente de vegetacin pues estos
parajes presentan extensos afloramientos de rocas
que permiten una vasta rea de prospeccin; en la
Amazona esta rea de prospeccin es prcticamente
inexistente. Segundo, en la Amazona casi no se pueden observar rocas antiguas porque se encuentran a
decenas de metros de profundidad, cubiertas por toneladas de sedimentos muy recientes, generalmente
de color rojizo, que proceden de los Andes. Por ltimo, el clima y las limitadas vas de acceso hacen ms
complicada an la labor. Por estas razones, el famoso
paleontlogo brasileo Carlos de Paula Couto, a mediados del siglo XX, sentenci que era intil buscar
fsiles en la regin tropical. Para esa poca, varias generaciones de eminentes paleontlogos argentinos ya
haban delineado la imagen del pasado sudamericano
gracias a las ricos yacimientos fosilferos existentes en
las extensas pampas y en los desiertos patagnicos.

Si bien el conocimiento acumulado era apreciable y


abundante, no era til para comprender lo que suceda
en la zona tropical del continente.
El rea de Iquitos es el corazn de la Amazona occidental, la regin geogrfica con mayor biodiversidad
del planeta. Sus bosques poseen la ms alta concentracin de especies de rboles por kilmetro cuadrado y
son el escenario de una compleja red ecolgica formada por millones de organismos. Esto se debe a la multiplicidad de hbitats y a la riqueza de suelos que le prodiga su proximidad con los Andes, pero principalmente
a todos y cada uno de los eventos que sucedieron en
los ltimos sesenta y cinco millones de aos. Conocer
el pasado de esta regin es empezar a comprender el
funcionamiento de la Amazona misma. Por esta razn,
a partir de la dcada de 1990, varios equipos internacionales empezaron la laboriosa empresa de reconstruir la historia de la Amazona estudiando las rocas y
los fsiles de los arcos de Iquitos y Fitzcarrald (donde
afloran rocas sedimentarias de las cuencas subandinas de Maraon, Ucayali y Madre de Dios) en el Per
y de varios otros yacimientos en los pases vecinos.
Para sortear las barreras propias del trpico no se escatim en llegar cada vez ms lejos e incluso observar
los testigos geolgicos extrados de perforaciones profundas. Pero sobretodo se hizo hincapi en observar

cuidadosamente los pocos lugares que ocasionalmente


quedaban descubiertos de vegetacin: las riberas de
las quebradas y ros amaznicos. Durante algunas semanas al ao, generalmente entre los meses de julio y
agosto, los ros amaznicos llegan a su etapa de estiaje,
es decir, alcanzan su nivel de agua ms bajo a causa de
la disminucin de las lluvias. Durante el estiaje, el nivel
de un ro segn su tamao puede descender entre
cinco y diez metros dejando descubiertas altas paredes
de rocas antiguas, algunas de ellas con fsiles. Estos
afloramientos son como pequeas ventanas al pasado
que se abren y se cierran cada ao. Debido al enorme
caudal y a la erosin que producen los ros amaznicos
en sus orillas durante las crecientes, difcilmente los
valiosos fsiles que aparecen en aquella ventana seguirn all el ao prximo, por lo que las labores de
rescate no pueden esperar.
El presente trabajo es una sntesis de la historia
evolutiva de la regin amaznica occidental ocurrida
durante los ltimos sesenta y cinco millones de aos.
Nuestros objetivos son enfatizar la importancia del conocimiento del pasado para comprender y preservar
este fascinante ecosistema, as como difundir la singular riqueza paleontolgica existente en la Amazona,
particularmente en el rea de Iquitos, para fomentar su
investigacin en el Per.
IQUITOS

85

Despus de la extincin de los dinosaurios


Hace unos sesenta millones de aos, Sudamrica era un
continente-isla como lo es Australia hoy en da, es decir,
haba perdido todo contacto terrestre con otras masas
continentales. En estas condiciones de aislamiento geogrfico empezaba un experimento evolutivo que produjo
linajes y especies totalmente distintas a las que existan
en otros continentes. Con los dinosaurios fuera de la
carrera tras la extincin del lmite Cretcico-Palegeno
(K-Pg), los mamferos tomaron las riendas del planeta
y se diversificaron rpidamente para ocupar la mayor
parte de los nichos ecolgicos disponibles. En Sudamrica esto tambin sucedi, en parte. Varios linajes, como
xenartros (armadillos, hormigueros y perezosos), ungulados nativos (varios grupos extintos de herbvoros con
pezuas) y marsupiales (especies grandes y pequeas,
principalmente carnvoras e insectvoras), componan
la fauna de mamferos sudamericanos. Pero no estaban
solos, los roles de depredadores primarios tambin fueron ocupados por cocodrilos terrestres Sebecidae, que
aparentemente sobrevivieron la extincin del K-Pg, y
por aves carnvoras no voladoras de gran talla conocidas como aves de terror, los Phorusrhacidae. Es destacable la existencia de boas gigantes como la Titanoboa
que alcanzaba casi los trece metros de longitud y pesaba
ms de una tonelada. Los fsiles de este fantstico animal fueron encontrados en el noreste colombiano. Titanoboa, la abuela de las pitones y anacondas, vivi en
el Palegeno temprano (hace 60-50 millones de aos),
una poca en la que el planeta gozaba de temperaturas
mucho ms altas que las actuales. En aquel entonces,
casi toda la zona tropical de Sudamrica era ocupada
por la llamada Pan-Amazonia pues en la regin exista
una continuidad ecolgica y geogrfica. El ro Amazonas no exista y las montaas andinas en algunas zonas
alcanzaban escasamente los mil metros de altitud. Las
zonas elevadas dominantes eran los cratones de Guyana y de Brasil, macizos rocosos antiguos muy estables.
Ubicados en el centro del continente, los cratones alimentaban de agua y sedimentos a un antiguo sistema
fluvial que corra de sur a norte, al este de los Andes.
Durante el Palegeno medio (Eoceno medio, aproximadamente 41 millones de aos atrs) se incorporan a la
fauna sudamericana los primeros roedores caviomorfos
que posteriormente daran origen al majs y al ronsoco,
entre otros renombrados representantes del grupo. El
hallazgo se hizo en 2009 siguiendo las precisas indicaciones del gelogo Bernhard Kummel sobre la presencia
de huesos en pequeos afloramientos de la Formacin
Yahuarango en la Quebrada Cachiyacu del Distrito de
Contamana, en el sur de la regin Loreto. Cachiyacuy (el
cuy del Cachiyacu) y Canaanimys (el ratn de la Comunidad Shipiba de Canan), los ms viejos caviomorfos
sudamericanos presentan un gran parecido con roedo86

IQUITOS

res africanos lo que apoya decididamente la hiptesis de


que navegaron hasta Sudamrica a travs del ocano
Atlntico en ese entonces de menor extensin sobre balsas naturales formadas por palizadas y maleza.
En la actualidad, luego de fuertes lluvias, son cotidianas
acumulaciones vegetales como estas viajando por el ro
Amazonas. Se sabe que estas balsas naturales provocadas por las crecientes de ros del oeste africano pudieron haber viajado cientos de kilmetros en algunas
pocas semanas. Ya en Sudamrica, la diversificacin de
estos roedores fue rpida pues mltiples especies han
sido reconocidas en rocas de pocas subsiguientes procedentes de Santa Rosa, en el Alto Purus del territorio
peruano. La ruta martima de los roedores fue seguida
por los monos ceboideos aunque millones de aos despus, posiblemente al final del Palegeno (hace unos 26
millones de aos). En el Per, el resto ms antiguo de
un primate pertenece a un pequeo monito ardilla, parecido al Saimiri. El fsil procede de rocas del Mioceno
temprano (hace unos 18,75-16,5 millones de aos) ubicadas en las riberas del ro Madre de Dios.

El esplendor del Sistema Pebas


Pebas, uno de los pueblos ms antiguos de la Amazona, est ubicado a orillas del ro Amazonas a casi
180 kilmetros ro abajo de la ciudad de Iquitos. En
los alrededores del pueblo importantes afloramientos de rocas altamente fosilferas han sido estudiados
desde inicios del siglo XIX. Estas rocas, ampliamente
distribuidas en la Amazona occidental son conocidas
por los cientficos como la Formacin Pebas. Luego de
aos de investigacin se ha establecido que a principios del Negeno (aproximadamente 21 millones de
aos atrs), la Amazona occidental atraves por una
larga etapa de enorme diversidad dominada por ecosistemas acuticos. El Sistema Pebas, un complejo de
grandes lagos, pantanos, cinagas, estuarios y ros alcanz su mximo esplendor hace unos 12 millones de
aos. Su extensin se ha estimado en ms de un milln de kilmetros cuadrados, cubriendo los territorios
orientales del Per, Ecuador y Colombia, gran parte de
Venezuela y el oeste de Brasil. Como en el Palegeno, el
drenaje de este sistema segua conduciendo sus aguas
al mar Caribe, aunque no se ha descartado que existiera adicionalmente una conexin con el ocano Pacfico
a travs de Ecuador. Un sello caracterstico de las rocas de la Formacin Pebas es la presencia cuantiosa
de fsiles de moluscos. Los fondos fangosos anxicos
(sin oxgeno) de las lagunas y pantanos del antiguo
Sistema Pebas habran contribuido en la evolucin de
mltiples especies de gasterpodos y bivalvos, principalmente formas de agua dulce. La evidencia sugiere
que, adems, este sistema era en ocasiones inundado

por las aguas marinas que propiciaban el desarrollo


de manglares. La existencia de un ptimo climtico en
el Mioceno medio (aproximadamente 15 millones de
aos atrs) favoreci la evolucin y diversificacin de
una gran diversidad de reptiles. En 2004, una expedicin que naveg desde Ecuador hasta Per descubri
en una localidad del ro Napo prxima a Iquitos, una
mandbula de un lagarto Teiidae del gnero extinto
Paradracaena. Como en el moderno Dracaena amaznico, destacan sus grandes dientes globulares marcadamente estriados, ideales para alimentarse de moluscos. Como veremos a continuacin, este animal que no
superaba los dos metros de longitud, es un enano en el
mundo de los reptiles amaznicos de la poca.
En 1961 el escritor norteamericano Peter Matthiessen document el hallazgo de una mandbula gigantesca en el corazn del Arco de Fitzcarrald: pero all
estaba, hundida en el barro del Mapuya, y era tal como
lo haba dicho: una mandbula tan grande y pesada
que se necesitaban al menos cuatro hombres fuertes
para cargarla su peso, era menos consecuencia de su
tamao que de su naturaleza (Matthiessen, 1961).
El pesado fsil fue llevado ro arriba hasta Pucallpa
por Matthiessen en una ligera canoa. Ya en Pucallpa, luego de que el fsil fuera confiscado por la polica, se desconoci su paradero por varias dcadas. En la dcada de
1980, Mario Urbina, colector y paleontlogo de campo,
redescubri el valioso espcimen en la casa del afamado coleccionista e investigador local Dr. Ulises de apellido
Retegui. Este fsil, actualmente en el Museo Regional de
Pucallpa, result ser el maxilar del Purussaurus, un enorme caimn que habit el Sistema Pebas hace unos trece
millones de aos. Su peso se calcula en unas diez toneladas y habra alcanzado hasta doce metros de longitud.
Este hallazgo motiv nuevas prospecciones en el Arco
de Fitzcarrald en las que se descubrieron ms restos de
Purussaurus y de otros caimanes extintos, incluidos los
primeros restos peruanos del extravagante Mourasuchus. Conocido como el caimn pico de pato, el Mourasuchus tena un hocico largo y ancho que recuerda a una
tabla de planchar. Sus mandbulas eran dbiles y estaban
coronadas por numerosos dientes delgados y relativamente largos. Este caimn habra sido un gigante pacfico
que flotaba en las peligrosas lagunas rebosantes de vida.
Al parecer posea una gran bolsa gular, como la de los
pelcanos, en la que contena su alimento, posiblemente
cardmenes enteros de pequeos peces que disputaba
con varias especies de delfines de agua dulce hasta ahora poco conocidas. Otro habitante de aquellas antiguas
cochas era el caimn enano de Cuvier o Paleosuchus. Su
presencia no nos extraa pues, a pesar de ser la primera
vez que se le encuentra en el registro fsil, los estudios
indican que pertenece a un linaje ciertamente primitivo,
sin embargo, los restos descubiertos hasta la fecha no
permiten ahondar en su historia evolutiva.

Como en el agua, en tierra firme los cocodrilos tambin dominaban. En Fitzcarrald se han documentado
al menos dos tipos de especies terrestres de sebcidos.
Estos sobrevivientes de la era de los dinosaurios eran
los equivalentes a los lobos entre los cocodrilos. Tenan
patas relativamente largas, crneos altos y hocicos delgados. Sus dientes eran afilados como navajas y con los
bordes aserrados. Aunque bien armados, habran tenido una labor difcil al enfrentarse a los mamferos de
la poca, como perezosos terrestres, gliptodontes, toxodontes y astrapoterios, todos corpulentos animales de
casi una tonelada de peso. De ellos, solo los perezosos y
los gliptodontes tiene parientes actuales entre los pequeos perezosos arborcolas y los armadillos, respectivamente. En Fitzcarrald son particularmente abundantes
los restos de gruesos caparazones formados por numerosas placas hexagonales (osteodermos) y finamente decorados con surcos y figuras geomtricas. Como si fuera
un verdadero blindaje blico, la proteccin sea de los
gliptodontes inclua el enorme caparazn dorsal rgido
que cubra el cuerpo, un tubo caudal (alrededor de la
cola) y un casquete ceflico (sobre la cabeza), adems de
huesecillos incluidos en la piel de las patas.
Los restos lignificados de troncos, tallos y hojas son
relativamente comunes en algunos niveles de la Formacin Pebas en los alrededores de Iquitos. Los fsiles
de plantas son particularmente tiles como indicadores
climticos y ambientales del pasado. Los troncos fsiles
recuperados pertenecen a familias de distribucin actual
en la Amazona, pero que viven preferentemente cerca
al delta del ro Amazonas. Esta regin se caracteriza por
poseer altos regmenes de lluvia y solo una ligera variacin en la temperatura a lo largo del ao. Los anillos de
crecimiento anuales prcticamente inexistentes en los
troncos fsiles de Iquitos apoyan la discutida hiptesis de
un clima con solo una estacin clida y lluviosa, es decir
un clima con menos estacionalidad que en la actualidad.

Un descubrimiento sorprendente
A unos pocos kilmetros de la ciudad de Iquitos, un
pequeo nivel de arcillas y arenas de la Formacin Pebas nos brind una grata sorpresa. Este nivel posea
ndulos de mediano tamao que dejaban traslucir la
luz del sol. Se trataba del primer registro de mbar
fsil con mltiples inclusiones orgnicas en el territorio
peruano. El mbar se forma a partir de la resina lquida de algunas plantas que al secretarse puede atrapar
pequeos organismos de diverso tipo, incluso aquellos
escasos en el registro fsil por ser muy delicados y estar compuestos bsicamente por partes blandas. Una
vez slidos, los ligeros clastos de mbar junto con su
valiosa carga pueden viajar grandes distancias por las
quebradas antes de ser enterrados y conservados. Doce
IQUITOS

87

millones de aos despus de su formacin, el mbar de


Iquitos preserv en su interior cianobacterias, esporas,
caros e impresionantes insectos. Aunque solo se puede precisar que la resina fue producida por una angiosperma (plantas con flores), su contenido puede ser un
importante indicador de las condiciones ambientales
reinantes en la poca. Esta mirada al pasado amaznico abre perspectivas poco exploradas en paleontologa,
a tal punto que dentro de esta nueva fauna entomolgica tambin podemos encontrar a los ms molestos
residentes de nuestra Amazona. En uno de los clastos
de mbar se encontr la primera mosquita hematfaga fosilizada en Sudamrica perteneciente a la familia
Psychodidae, a la que se le denomin Sycorax peruensis. Esta pariente de la temida manta blanca, vector
de la Leishmaniasis, preserva de manera excepcional
las finas nervaduras de las alas y la configuracin de
las antenas, entre otros exquisitos detalles.

El origen del ro Amazonas


Hace unos doce millones de aos, los Andes experimentaron un pico de crecimiento tectnico que puso fin a
los ecosistemas lacustres ricos en moluscos. Esta poca
est registrada en los niveles superiores de la Formacin Pebas de la zona de Porvenir, cerca de Nauta. El
registro geolgico carente de fsiles de moluscos y la
evidencia paleoicnolgica (que permite conocer la actividad biolgica de algunos organismos como pisadas,
madrigueras) indican que aguas marinas invadieron la
regin, aparentemente en sincrona con el crecimiento
de los Andes y la consecuente subsidencia (hundimiento) de la cuenca amaznica. Este se considera uno de
los ltimos eventos de incursin marina a gran escala
del nororiente peruano. El fin del Sistema Pebas marc
el inicio de la llamada Fase Acre que se caracteriza por
el establecimiento de condiciones fluviales en la Amazona. Este momento corresponde con el nacimiento
del ro transcontinental, el Amazonas, que segn documentacin reciente obtenida de pozos exploratorios,
por primera vez lleva sedimentos andinos hasta su
abanico en el Ocano Atlntico hace unos 11,8 millones
de aos. Es un momento crucial para los ecosistemas
terrestres pues los bosques proliferaron en los lugares
antes ocupados por cuerpos de agua. El crecimiento de
los Andes adems produjo la segmentacin de hbitats
en la regin subandina que favoreci la especiacin, es
decir la formacin de nuevas especies tanto de plantas
como de animales. Gracias a las nuevas tecnologas, los
anlisis moleculares pueden brindar informacin sobre el tiempo de divergencia de las especies (momento
en que se diferencia una especie progenitora en dos especies descendientes), mtodo popularmente conocido
88

IQUITOS

con el nombre de reloj molecular. Aquellos anlisis


realizados en organismos amaznicos actuales indican
que muchos grupos se originaron y diversificaron en
esta poca, apoyando la hiptesis ahora ampliamente aceptada, de que los linajes amaznicos modernos
preceden el Pleistoceno (ltimos dos millones de aos).
Este momento tambin coincide con el fin de la llamada Pan-Amazonia, pues las cuencas que devendrn
en los ros Magdalena y Orinoco se independizan tras
la formacin del umbral topogrfico Vaups, ubicado
en el departamento colombiano del mismo nombre.
Uno de los pocos lugares conocidos en el Per con
fsiles amaznicos de esta poca es Iapari, en la zona
limtrofe con Brasil. En el Museo de Historia Natural de
la Universidad Nacional Mayor de San Marcos se conserva un caparazn de tortuga fsil colectado en esta
regin en la dcada de 1980 por Kenneth Campbell,
paleontlogo del Los Angeles County Museum. El caparazn alcanza 1,3 metros de longitud y pertenece a una
pariente de las taricayas modernas. Segn cuentan los
pobladores locales, numerosos caparazones como ese
yacen en el lecho del ro como si fueran enorme cantos
rodados. Sin embargo, la tortuga del Museo no es un
fsil ms: el caparazn presenta una enorme mordedura que la tortuga recibi en vida y que le cost la
prdida de sesenta centmetros de caparazn, as como
la pata posterior izquierda. El borde cicatrizado del caparazn es evidencia de que el adolorido animal sobrevivi al feroz ataque por varios aos. Se ha sindicado
como posible autor de esta agresin al Purussaurus.
Hay que tener en cuenta que, si el Purussaurus fue un
caimn gigante en el Sistema Pebas, millones de aos
despus, durante el Mioceno tardo (aproximadamente nueve millones de aos atrs), este animal y otros
cocodrilos contemporneos alcanzaron proporciones
descomunales. Los crneos del Purussaurus, del caimn pico de pato Mourasuchus y del gavial Gryposuchus descubiertos en Acre (Brasil) y Urumaco (Venezuela) casi alcanzan el metro y medio de longitud. El
ambiente reinante era similar al pantanal actual compartido por Paraguay, Brasil y Bolivia, donde una extensa zona inundada es controlada por el aporte estacional de los ros. En el caso de la Fase Acre al parecer
existan tambin algunos aportes de agua marina. Sin
duda esta fue una poca de abundancia en recursos
que posiblemente dur hasta hace unos cinco millones
de aos, cuando pulsos de crecimiento de los Andes
redefinieron nuevamente la geografa adyacente.

Invasores del norte


Como hemos visto, el bosque tropical y muchos de sus
habitantes ya estaban presentes desde el Mioceno medio, es decir desde hace unos trece millones de aos. Sin

embargo, algunos de los elementos ms representativos


del ecosistema amaznico actual se podra decir que
son residentes nuevos. Hace unos dos y medio millones
de aos se produce un evento que altera totalmente la
composicin de los ecosistemas sudamericanos, el Gran
Intercambio Bitico Americano, conocido como GABI
por sus siglas en ingls. Este fenmeno se produce a
raz del establecimiento definitivo del Istmo de Panam,
terminando as con el largo aislamiento geogrfico, de
casi sesenta millones de aos, que experiment Sudamrica. El puente continental recin formado permiti
la migracin biolgica en uno y otro sentido, en la que
los actores ms conspicuos fueron los mamferos. Mientras que a Norteamrica migraron perezosos gigantes,
gliptodontes y algunos ungulados nativos, Sudamrica
fue literalmente invadida por numerosos grupos de origen norteo como cnidos, flidos, rsidos, procinidos,
mustlidos, quidos, camlidos, crvidos, gomfotridos,
y ms. Por ejemplo, la sachavaca o tapir amaznico, el
imponente jaguar y el oso de anteojos llegaron hace relativamente poco tiempo. A pesar de eso, se adaptaron
rpida y exitosamente a las condiciones reinantes.
Es destacable que ciertos hallazgos controversiales
en la regin amaznica reclaman un intercambio faunstico ms temprano. El ms sonado hallazgo consiste
en un esqueleto parcial de mastodonte una especie
extinta de gomfotrido emparentada con el elefante
en niveles de supuesta edad miocnica (aproximadamente nueve millones de aos atrs) en el sitio Los
Amigos del ro Madre de Dios. La especie fue estudiada
por Kenneth Campbell y colaboradores y descrita como
Amahuacatherium peruvium en 1995. Segn dicha investigacin, esta nueva especie de mastodonte posee
caractersticas primitivas como la presencia de colmillos en la mandbula. Otros autores consideran que se
trata de un mastodonte pleistocnico posiblemente del
gnero Stegomastodon e indican que los supuestos alveolos para los colmillos son en realidad canales de
vasos sanguneos, nervios y tejido linftico. Por el momento no existen pruebas contundentes que soporten
la hiptesis de una llegada en tiempos miocnicos, ms
aun cuando las localidades de esta poca, que han sido
muestreadas ampliamente, carecen de formas invasoras. Lo que se encuentra fuera de toda duda es que
las formas autctonas fueron progresivamente desplazadas por los invasores, aunque varias especies de
ungulados, gliptodontes y perezosos gigantes sobrevivieron heroicamente hasta finales del Pleistoceno (diez
mil aos atrs). Uno que alcanz dimensiones colosales
vivi justamente en la Amazona y fue descubierto en la
localidad de Juan Guerra, cerca de Tarapoto. Se trata
del Eremotherium, un perezoso gigantesco que alcanz a medir hasta seis metros de altura parado en dos
patas. Esta localidad, emblemtica por haber sido documentada por el sabio Antonio Raimondi, es rica en

restos de grandes mamferos como perezosos y mastodontes. Sin embargo, se conoce muy poco sobre otros
elementos de la fauna por falta de estudios detallados.
Uno de los aspectos ms caractersticos del Pleistoceno es la ocurrencia de glaciaciones, perodos en los
que la temperatura promedio del planeta descenda considerablemente. Durante las glaciaciones pleistocnicas
los niveles del mar bajaban cerca de cien metros por el
incremento de los casquetes polares y hielos permanentes en altas latitudes Afectaban las glaciaciones a la clida Amazona? La evidencia sugiere que s. Al parecer
durante los momentos de mxima glaciacin las lluvias
disminuan y las reas ocupadas por bosques tupidos se
transformaban en amplias sabanas. Mientras el bosque
representaba una barrera difcil de sortear, el ocasional
ambiente abierto favoreca la migracin de mamferos
terrestres en la zona tropical de ambas Amricas. Se
cree que algunos parches boscosos habran sobrevivido durante las glaciaciones, pero se ha descartado que
hayan jugado un papel protagnico en la diversificacin
de plantas y animales como lo sugera la hiptesis de
los refugios pleistocnicos. Como en toda Sudamrica,
en la Amazona tambin se produjo una extincin hace
diez mil aos que involucr tanto formas autctonas
como inmigrantes. Este momento coincide con el fin de
la ltima Edad de Hielo por lo que se sugiere que algn
rol habran jugado los continuos cambios climticos del
Pleistoceno en la desaparicin sincrnica de especies.
No queda ms que agregar que el hombre fue tambin un inmigrante, uno de los ltimos en efectuar la travesa pues se estima que su llegada se produce hace solo
unos catorce mil aos. Aunque el tiempo de su estada ha
sido corto en trminos geolgicos, el hombre amaznico
ha sabido establecer lazos profundos con cada uno de
los ilustres habitantes de la Amazona. Su historia, como
la que cuenta cada ser del pasado o del presente, es sin
duda un testimonio de valor incalculable.

Pgina 85: Insecto (Diptera) atrapado en mbar,


encontrado cerca de Iquitos.
Pgina 85: Trabajo de rescate de restos fsiles de
Gryposuchus en el Arco de Fitzcarrald.
Pgina 85: Bsqueda de fsiles durante la poca de
vaciante de los ros.
Pgina 85: Fsil de caparazn de tortuga Podocnemis con
evidencias de cicatrizacin posterior a una mordedura.

IQUITOS

89

IQUITOS PREHISTRICO
A lo largo de su formacin, la Amazona experiment diversos cambios geolgicos. Sin
embargo, la exhuberancia de sus especies y la frondosidad de sus bosques fueron un
rasgos permanentes que delinearon su configuracin actual. Iquitos, ubicado a medio
camino entre el Pacfico y el Atlntico, ha sido protagonista principal de estos sucesos.

LA FORMACIN DE LA AMAZONA

Bloque continental antiguo

Hace 105 millones


de aos

Bloque continental actual


cubierto por el ocano

Se separa Sudamrica de frica.


Estos dos continentes estuvieron
unidos en un bloque continental
llamado Gondwana. Este es el
primer evento geolgico
importante en la historia de la
fauna y flora amaznicas.

EL SISTEMA PEBAS

Durante el Cretcico Superior


(hasta hace 65 millones de aos)

Cuenca
Lmite
de antepas actual

Fue un conjunto de lagos,


pantanos, ros y cinagas
en cuya parte central se
encuentran actualmente
Iquitos y la localidad de
Pebas.

Cratones de
Guyana y Brasil
Iquitos

Sudamrica entra en contacto


con la Placa de Nasca y
comienza a surgir la cordillera de los Andes. Esta
elevacin crea una zona
deprimida llamada cuenca de
antepas que va desde
Maracaibo hasta Bolivia.

Pebas

Contamana
Fitzcarrald
Lima

Madre de Dios

Cuenca
de antepas

A principios del Negeno


(hace 21 millones de aos)
Con la cordillera occidental emergiendo, la cuenca
amaznica en formacin
contaba con una importante influencia martima,
la cual vino principalmente del Caribe. A ello
se debe la presencia de
diversos moluscos.

Cratones de
Guyana y Brasil

Portal de Guayaquil

Durante el Lmite Mioceno-Plioceno


(hasta hace 5 millones de aos)

Cordillera de los Andes

Durante esta poca se dividieron las aguas


de la Amazona y de la zona del Orinoco,
finalizando el contacto con el Caribe. El
acelerado crecimiento de los Andes y la
desaparicin del Arco de Purs
ocurridos hace 10 millones de aos
provocaron que las aguas empezarn
a drenar hacia el oriente y formaran
el Amazonas actual.
Fuentes: Rodolfo Salas-Gismondi / Revista Brasileira de Geociencias

Cratn de Guyana

Drenaje hacia el
oriente y formacin
del Amazonas actual
Cratn
de Brasil

Ilustraciones en acuarela: Daniel Pea

Extensin aproximada:
1 milln de m2
Pases que abarcaba:
Per
Ecuador
Colombia
Venezuela
Brasil

EL REY DE PEBAS
El Purussaurus era un caimn
gigante que habit el sistema
Pebas. Por las caractersticas de su
mandbula, sus dientes y su
tamao se piensa que fue un
depredador que se alimentaba de
otros vertebrados, tortugas y peces
que cohabitaban con este gigante
en la Amazona, an en formacin.

Comparacin de tamaos

LA FAUNA TERRESTRE

Hasta 12 metros de longitud

Pericotoxodon

Una especie extinta de


mamfero de gran tamao
(1,60 m de alto), y de hbitos
hervboros.

Langstonia

Era un cocodrilo terrestre de


crneo aplanado lateralmente.

Boreostemma

Mamfero xenartro con coraza


rgida dorsal, casquete ceflico y tubos seos en la cola.

EL ETERNO SOBREVIVIENTE
En la dcada de1980, el paleontlogo Kenneth Campbell
descubri en Iapari el fsil del
caparazn de una tortuga de 1,3
metros de longitud. El detalle
de esta pieza era la ausencia de
parte del caparazn y signos de
cicatrizacin en sus bordes.
Esto permite suponer que la
tortuga sobrevivi a un feroz
ataque del que el principal
sospechoso es el Purussaurus.

Granastrapotherium

Ungulado nativo con trompa y


colmillos, parecido al tapir
pero no emparentado.

Perezoso terrestre gigante


Mamfero xenartro calificado
como hervboro y dotado de
poderosas garras.

MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO IQUITOS, ENCRUCIJADA BIOLGICA


Jos lvarez Alonso

SU PARTICULAR LOCALIZACIN EN LA CONJUNCIN DE TRES ECORREGIONES


DE IMPORTANCIA GLOBAL, SUMADA A LA PARTICULAR GEOLOGA Y A LA
VARIEDAD DE HBITATS DE LA ZONA, CONVIERTE A IQUITOS EN UNA ESPECIE
DE MECA DE LA BIODIVERSIDAD AMAZNICA Y GLOBAL. DESDE LA DCADA
DE 1970 EL REA DE IQUITOS ERA CONOCIDA EN EL MUNDO CIENTFICO POR
SUS RCORDS EN BIODIVERSIDAD DE REPTILES Y RBOLES, GRACIAS A LOS
PIONEROS ESTUDIOS DE DIXON, SOINI Y GENTRY. EN AOS POSTERIORES SE
DEMOSTR QUE TAMBIN EN ESTA ZONA OCURRE UNA EXCEPCIONAL RIQUEZA
DE PRIMATES, ANFIBIOS, AVES Y PECES.

Pese a la aparente uniformidad de la llanura amaznica, existe aqu una gran variabilidad de ecosistemas,
cada uno con su comunidad de plantas y animales asociados. Dos destacan por su contrastante fisionoma y
por las comunidades biticas asociadas, muy diferentes entre s: los bosques inundables de la llanura del
Amazonas y los bosques sobre arena blanca o varillales. Una parte de Iquitos se asienta sobre lo que
antiguamente fueron varillales, justamente el territorio
de la perlita de Iquitos, una de las aves ms amenazadas del planeta y emblemtica de esta ciudad, dado
no existe en ningn otro lugar en el mundo.
La historia de Iquitos est estrechamente vinculada
con la biodiversidad que la circunda. La ciudad como
tal surgi en plena fiebre del caucho, a la que siguieron
luego otras olas extractivas de recursos de la biodiversidad. Buena parte de su economa depende todava de
los recursos de la flora y fauna silvestres de los bosques,
ros y lagos que la rodean, y sus mercados, especialmente el de Beln, son famosos mundialmente por la
enorme diversidad de productos vegetales y animales
que ofrecen, especialmente plantas medicinales, frutos silvestres y peces. En Iquitos se comercializan 132
92

IQUITOS

frutas diferentes, y ms de un centenar de plantas medicinales, la mayora provenientes del bosque (Brack,
2008). Entre las frutas destaca el aguaje, del que Iquitos
consume diariamente unas veinte toneladas.

Rcords de biodiversidad
En 1975 y 1976 fueron publicados por Dixon y Soini
dos tomos sobre los reptiles del rea de Iquitos, con un
registro hasta ahora no superado en ninguna parte del
mundo para un rea: 146 especies entre lagartijas, serpientes, tortugas y cecilias. El estudio se circunscribi
bsicamente al rea del bajo Nanay, ms cercana a la
ciudad, y la lista se ha seguido incrementando a medida que fueron estudiados hbitats inmediatamente
al sur del Amazonas. Lamar (1997 y revisiones subsiguientes) ha registrado 194 especies de reptiles en el
rea turstica en torno a Iquitos, cifra que junto con
la de anfibios supera con mucho cualquier otro registro
en el mundo. La lista de anfibios para el rea de Iquitos
alcanza nmeros similares o superiores a los de Santa
Cecilia y Yasun, en Ecuador, considerados por aos en-

tre los lugares ms diversos del mundo: 141 especies


en el rea inmediata de Iquitos y 186 en el rea turstica accesible desde Iquitos, de acuerdo con Lamar, en
comparacin con 90 especies en Santa Cecilia y 150 en
Yasun (Lamar, 1997; Bass y otros, 2010).
Respecto a las aves, en el rea turstica accesible
desde Iquitos han sido registradas 778 especies (Wiley,
1999), casi una de cada doce especies de aves en el
mundo. Como ilustracin de esta excepcional diversidad podemos citar que en torno a Iquitos se encuentran veintisis especies de loros y otras tantas de colibres, cifras difcilmente igualadas en otras localidades.
Tambin es famosa la zona por su biodiversidad
vegetal: por aos fue conocida el rea de Iquitos por
ostentar el rcord mundial de rboles por hectrea
gracias a una publicacin de 1988 del reconocido (y
ya desaparecido) botnico Alwyin Gentry: Mishana, en
el bajo Nanay, con 275 rboles por hectrea, de ms
de diez centmetros de dimetro a la altura del pecho,
y Yanamono, a orillas del Amazonas, con 283, fueron
durante varios aos los lugares conocidos ms ricos en
especies de rboles del mundo.
Estos registros fueron ligeramente superados casi
una dcada despus por algunas localidades en Ecuador, parte tambin de la misma ecorregin donde se
localiza Iquitos (especialmente Yasun, inmediatamen-

te al norte de la frontera con el Per), y en el Choc


Colombiano (Gentry, 1988a; Valencia y Balslev, 1994;
Bass y otros, 2010). Estas cifras superan en un tercio a
los registros efectuados en parcelas similares en reas
famosas por sus rcords de biodiversidad, como Manaos (Brasil) o Manu y Tambopata (sur del Per).
La zona de Iquitos es una de las ms ricas en plantas de la Amazona y del mundo. Han sido registradas
ah 64 especies de palmeras, una de las listas ms extensas (Balslev y otros, 2008).
En lo que respecta a los mamferos, se calcula que el
rea de Iquitos, junto con el cercano oriente ecuatoriano,
alberga unas doscientas especies, siendo la regin ms
diversa en el mundo (Bass y otros, 2010). El rcord mundial de especies de primates para una localidad, catorce
especies, se encuentra en la cuenca del ro Tahuayo, al
sur del Amazonas en el rea cercana a Iquitos (Puertas
y Bodmer, 1993). Entre ellas destaca el huapo colorado
(Cacajao calvus). En un rea un poco ms grande, la interfluvial entre los ros Tigre y Napo que corresponde al
centro de la ecorregin Napo, se han registrado diecisis
especies de primates (Aquino y Encarnacin, 1994; lvarez y Moya, 1995). El rea turstica en torno a Iquitos,
incluyendo hbitats al norte y sur del Amazonas, alberga
ms de una veintena de especies de primates, la mayor
diversidad del mundo para un rea similar.
IQUITOS

93

Las razones de esta megabiodiversidad tienen que ver,


probablemente, con su ubicacin estratgica en la encrucijada de cuatro ecorregiones de importancia global, entre
las que destaca la ecorregin Napo (WWF, 2001). La ecorregin Bosques Hmedos del Napo es considerada globalmente como una de las ecorregiones sobresalientes, ya
que alberga la mayor diversidad de especies en el mundo
para muchos taxones y es considerada de alta prioridad
para la conservacin. Iquitos mismo se localiza en esta
ecorregin, que tiene a la cuenca del Napo como su centro
geogrfico, pero contiguos a la ciudad se encuentran los
bosques inundables por el Amazonas, que constituyen la
ecorregin Ro Amazonas y Bosques Inundables e, inmediatamente al sur, la ecorregin Bosques Hmedos de la
Amazona Sudoccidental. Un poco ms al norte, al otro
lado del Napo, se localiza la ecorregin Bosques Hmedos
Solimoes-Japur. Otras probables causas de esta gran diversidad incluyen la gran variabilidad ambiental que ocurre en esta zona, las altas precipitaciones y la estabilidad
climtica durante los ltimos millones de aos.

Especies nicas
En la zona en torno a Iquitos se enclava una de las reas
de Endemismo de Aves identificadas a nivel mundial

94

IQUITOS

por BirdLife International (Bibby y otros, 1992), que es


una de las ms importantes en la Amazona baja. El estudio mencionado identific ocho aves endmicas (con
un rango de distribucin menor de 50000 km), de las
cuales una est amenazada. Sin embargo, posteriormente han sido descritas al menos otras cinco especies
de aves, restringidas en buena medida a esta regin:
Tolmomyias traylori, Herpsilochmus gentryi, Percnostola arenarum, Myrmeciza castanea, Zimmerius villarejoi, y Polioptila clementsi. Una nueva especie de
Herpsilochmus endmica de la ecorregin Napo (entre
los ros Napo y Putumayo) est tambin en descripcin.
Respecto a los primates, existen cuando menos tres
especies endmicas conocidas de la ecorregin Napo:
el mono saki ecuatorial (Pithecia aequatorialis), el
Pichico de Mando Dorado (Saguinus tripartitus) y el
Pichico de Cuello Negro (Saguinus nigricollis), y hay
otras raras o de rango de distribucin restringido presentes en ciertos ecosistemas del rea (el Supaipichico,
Callimico goeldii, y el Tocn Negro, Callicebus torquatus/lucifer; Emmons, 1990). El bello mono tocn negro
que predomina en los bosques sobre arena blanca y en
general en las reas no inundables del rea de Iquitos,
al norte del Amazonas, es considerado ya una especie
aparte que sera endmica del rea de Iquitos, especficamente de las cuencas de los ros Nanay e Itaya.

Respecto a los reptiles, pese a que es un grupo de amplia distribucin en general, hay una especie de serpiente
que es conocida hasta el momento solo en el rea ms
cercana a Iquitos, en las cuencas del Nanay y el Napo,
Helicops yacu. Otra serpiente, Leptophis cupreus, ocupa
un rea ligeramente ms amplia, hasta el vecino Ecuador
(Dixon y Soini, 1975, 1976). En cuanto a los anfibios, hay
ms de veinte especies endmicos de la ecorregin Napo
que se encuentran en el rea de Iquitos (WWF, 2001).
Decenas las especies de plantas son conocidas solamente del rea de Iquitos y seran endmicas de esta
regin. La mayora estn restringidas a los bosques de
arena blanca o varillales y a los bosques inundables
por aguas negras tipo igap de las riberas del Nanay.
Ejemplos de plantas endmicas de la cuenca del Nanay
son Jaqueshubera loretensis (Leguminosae), Ambelania occidentalis (Apocynaceae), Spathelia terminalioides (Rutaceae), e Hirtella revillae (Chrysobalanaceae;
Gentry y Ortiz, 1993).
Los bosques inundables del Nanay comparten caractersticas y especies de plantas con los bosques de
igap del ro Negro en Brasil, incluyendo los gneros
Symmeria (Polygonaceae) y Mollia (Tiliaceae), y especies como Caryocar microcarpum (Caryocaceae), entre
numerosas otras plantas especialistas de este tipo de
bosque, restringidas en Per a la cuenca del Nanay
(Gentry y Ortiz, 1993; IIAP, 2000).

Un mosaico de suelos y comunidades biticas


diferentes
La regin en torno a Iquitos es tambin conocida por
su gran variabilidad ambiental (diversidad de ecosistemas), la que est vinculada con la heterogeneidad de
los suelos. En un trayecto de pocos kilmetros se pueden atravesar decenas de ecosistemas diferentes que
albergan comunidades vegetales y animales diferenciadas, asociadas con distintos tipos de suelos.
La ciudad de Iquitos misma se extiende en un mosaico de suelos diferentes, de distinto origen, edad, estado de meteorizacin y contenido de nutrientes. Entre
los suelos no inundables destacan los suelos de arena
blanca cuarzosa (apreciables en la Plaza 28 de Julio, en
algunas partes del distrito de San Juan y, por supuesto,
en el eje de la carretera hacia Nauta) y las arcillas grises
azuladas de la formacin Pebas. Sobre estos dos tipos
de suelos crecen bosques que comparten solo una fraccin de las plantas y animales pese a ser con frecuencia
contiguos: mientras los suelos sobre arena blanca son
extremadamente pobres en nutrientes, prcticamente
cuarzo puro, los suelos de la formacin Pebas son relativamente ricos en sales minerales y otros nutrientes,
pues provienen del fondo de un antiguo lago salobre que
cubri la parte central de la Amazona hace entre diez

y veinte millones de aos. Es por eso que contienen numerosos fsiles de moluscos y otros animales marinos.
Donde afloran estos suelos crece una vegetacin ms
vigorosa y abundan las palmeras yarina (Phytelephas
macrocarpa) y huicungo (Astrocaryum huicungo), que
son utilizadas por los indgenas como indicadoras de
buenos suelos para sembrar sus chacras. Estas arcillas,
generalmente de color gris-azulado, aparecen en algunos barrancos a la orilla del ro, como en la primera cuadra de las calles Nauta y Napo en Iquitos y en la ciudad
de Pebas (de ah el nombre de la formacin geolgica).
Algunos animales (como sachavaca, huangana y sajino,
venado, monos y loros) acuden a los lugares donde afloran estas arcillas, especialmente donde mana agua, en
busca de las preciosas sales minerales (particularmente
sodio, segn recientes investigaciones). Eso es lo que los
mitayeros llaman una collpa. Es muy probable que hace
doscientos o trescientos aos, en los barrancos de la orilla de Iquitos y de Pebas, acudiesen miles de guacamayos
y otros loros a comer arcilla, tal como ocurre en las famosas collpas del ro Tambopata en Madre de Dios y en
algunas collpas de los ros Tigre y Corrientes.

La Perlita de Iquitos, ave emblemtica de la ciudad


La Perlita de Iquitos (Polioptila clementsi) es una de las
varias especies de aves nuevas para la ciencia descritas
en la ltima dcada en el rea de Iquitos. La especie fue
descubierta a fines de la dcada de 1990 en la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana, y ha sido reconocida
como especie nueva a travs de un artculo publicado
en 2005 por Bret Whitney y Jos lvarez. Su nombre
cientfico honra al Dr. James F. Clements, primer autor
de la gua de las aves del Per y conocido luchador por
la conservacin del medio ambiente en el mundo.
En 2006 la municipalidad provincial de Maynas
acord nombrar a la Perlita de Iquitos como ave emblemtica de esta ciudad. Es la nica especie de ave
que lleva el nombre de la ciudad de Iquitos. Verdaderamente rara, se encuentra bajo amenaza de extincin pues se estima que sobreviven no ms de quince
a veinte parejas, todas dentro de la parte norte de la
Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana. Toda la poblacin conocida se encuentra en apenas quince kilmetros cuadrados, uno de los rangos ms reducidos de
cualquier especie de ave en el mundo. La perlita habita solo en los bosques de arena blanca o varillales,
que se presentan como islas en medio del bosque mixto. La mayor parte de su hbitat original fue destruido
por la expansin urbana de Iquitos y las actividades
agrcolas en el bajo Nanay.
La Perlita se alimenta de pequeos artrpodos
(insectos, araas, etc.) que busca en el follaje de las
copas de los rboles; suele acompaar bandadas mixIQUITOS

95

96

IQUITOS

tas de aves de dosel que se agrupan para ayudarse a


detectar a sus enemigos.
Cabe destacar que esta es la quinta especie de ave
descubierta para la ciencia en esta pequea reserva,
famosa ya en el mundo por este rcord. Las otras especies son el Hormiguerito Antiguo, el Hormiguero de
Allpahuayo, el Tiranuelo de Mishana y el Hormiguero
de Cola Castaa. Se calcula que hay todava muchas especies por describir, tanto aves como otros animales y
plantas, en los varillales de la cuenca del Nanay. Otras
ocho especies de aves desconocidas anteriormente en
Per han sido tambin registradas por primera vez en
la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana.
Esta reserva, distante apenas veintids kilmetros
de la ciudad de Iquitos por la carretera Iquitos-Nauta
es famosa en el mundo por sus extraordinarios rcords
de biodiversidad, y por el nmero de especies nuevas
para la ciencia, especialmente de plantas y aves, descubiertas recientemente en sus bosques; una de las cuales es la Perlita de Iquitos.

Los varillales, islas en tierra firme


Desde el avin en descenso sobre el aeropuerto de
Iquitos se pueden distinguir, en medio de la inmensa
alfombra verde del bosque amaznico, unas extraas
formaciones boscosas de un color ms plido que las
reas circundantes y con vegetacin menos vigorosa, a
veces raqutica. En las imgenes de satlite aparecen
como manchas oscuras de formas irregulares que se
agrupan principalmente en la margen derecha del ro
Nanay. Se trata de los raros bosques sobre arena blanca o varillales, como se los conoce en Loreto. Parte de
la ciudad de Iquitos descansa sobre suelos donde una
vez crecieron varillales. En tierra el contraste es an
ms marcado: mientras el bosque tpico de tierra firme
dominante en la Amazona baja tiene un dosel promedio de veinticinco a treinta y cinco metros de altura,
con abundantes palmeras y lianas, y rboles emergentes gigantes de hasta cincuenta metros, los bosques
sobre arena blanca tienen un dosel mucho ms bajo,
con rboles relativamente poco vigorosos que a veces
parecen ms bien varillas (de ah su nombre local). Las
lianas y palmeras son escasas y abundan plantas como
bromelias y helechos terrestres.
Los varillales son muy raros en la Amazona peruana.
Se distribuyen sobre todo en la cuenca del Nanay y otros
pocos lugares del norte de Loreto. La extensin de las
islas de varillal no es muy grande, variando desde dos
o tres hectreas hasta unos pocos kilmetros cuadrados.
La pobreza de los suelos de los varillales ha dado
origen a una peculiar comunidad de plantas y animales
especialistas de este tipo de hbitat y, por tanto, de distribucin muy restringida en el Per. Son hbitats muy

frgiles y de nula capacidad agrcola, pese a lo cual miles de hectreas fueron taladas en el eje de la carretera
a Nauta y otras vas transversales. Las arenas blancas
cuarcticas sobre las que crecen los varillales, antiguas
playas fluviales, carecen prcticamente de nutrientes
minerales por haber sido lavadas por las lluvias a lo
largo de millones de aos, y tienen altas concentraciones de minerales txicos como el aluminio.
Los nutrientes en este tipo de bosque se concentran
en la capa vegetal que se recicla constantemente. Es
decir, las plantas no se alimentan de los minerales del
suelo, como ocurre en suelos ms ricos, sino que recuperan y reciclan los minerales que van siendo liberados
por la materia orgnica en descomposicin debido a la
accin de bacterias, hongos y otros microorganismos,
gracias a un sistema radicular sumamente eficiente: el
agua que drena de los varillales es ms pura que el
agua de lluvia. Una vez talado el bosque, los vegetales
se pudren y los nutrientes son arrastrados por las lluvias, por lo que es muy difcil que se recupere.
Ms de un 90% de las plantas que viven en los varillales son especialistas de los suelos de arena blanca
y no crecen en otro tipo de suelos. Se sabe que ms de
un centenar de especies de plantas estn restringidas
a los varillales, pero se sospecha que el nmero total
de especialistas es mucho ms alto. Una fraccin menor de los animales tambin son especialistas de este
tipo de bosques, aunque los estudios en este sentido
son an muy incipientes. Entre ellos destacan las aves,
de las que una veintena estn asociadas en una u otra
medida con estos raros bosques.

Pgina 93: Pichico de Goeldi. (Callimico goeldii).


Pgina 94: Fruto del achiote. (Bixa Orellana).
Pgina 96: La Perlita de Iquitos. (Polioptila clementsi).

IQUITOS

97

MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO LOS ROS Y SUS RECURSOS


Salvador Tello

LA CUENCA DEL AMAZONAS


EL PER CUENTA CON IMPORTANTES RECURSOS HDRICOS DISTRIBUIDOS EN
106 CUENCAS HIDROGRFICAS, POSEE ALREDEDOR DE 12200 LAGUNAS EN LA
SIERRA Y MS DE 1007 ROS QUE TIENEN UNA DISPONIBILIDAD MEDIA DE DOS
MILLONES DE METROS CBICOS DE AGUA CONCENTRADA PRINCIPALMENTE
EN LA VERTIENTE AMAZNICA.

El ro Amazonas, con sus 7040 kilmetros de longitud,


desde su origen en el Nevado Mismi, a 5597 metros
sobre el nivel del mar, en Arequipa, hasta su desembocadura en la costa atlntica de Brasil, constituye
el sistema fluvial de inundacin ms largo, extenso y
complejo del mundo, al estar conformado por 1100
ros que contienen un quinto del total del agua dulce
del planeta, con una descarga aproximada de 210000
metros cbicos por segundo.
La cuenca del Amazonas, como otros ecosistemas
tropicales, funciona de una manera muy particular debido a que las condiciones fsicas, qumicas y biolgicas
del agua son influenciadas no solo por factores ambientales y geogrficos, que cambian de manera espacial y
estacional sino tambin por las fluctuaciones del nivel
de agua que hacen que lagunas, quebradas, canales y
grandes ros inunden extensas reas de bosques durante entre seis y nueve meses del ao, produciendo una
dinmica interaccin entre el suelo, la floresta y el ambiente acutico. En la cuenca del Amazonas, el nivel de
agua puede fluctuar entre cinco a doce metros por ao.
El anegamiento estacional del bosque, conocido
como pulso de inundacin, es considerado como el
98

IQUITOS

proceso principal que origina los sistemas fluviales de


inundacin y el principal mecanismo que regula los
cambios estacionales en el ambiente amaznico, afectando el desarrollo de organismos acuticos y terrestres, incluyendo al hombre.
En la Amazona la zona de inundacin es el lugar
adyacente que est influenciado por un ro, quebrada, laguna u otro ambiente acutico, sujeto a cambios
peridicos en su nivel de agua y donde la vegetacin
inundada juega un rol ecolgico fundamental debido
a que proporciona hbitat a peces y fauna silvestre,
y funciona, a la vez, como estabilizador del curso de
agua y las orillas, adems de que previene la erosin.
Asimismo, la zona de inundacin acta como filtro y
esponja del exceso de agua durante la estacin de las
lluvias, incorporando a los ros, de manera progresiva,
agua clara, sin sedimentos y libre de elementos qumicos potencialmente txicos como nitrgeno, fsforo
y sulfuros. Al llegar la sequa, las tierras hmedas y
la vegetacin incorporan agua al sistema, contribuyendo a mantener el nivel de los ros y de las aguas
subterrneas. Se estima que las dos terceras partes del
agua que ingresa a los ambientes acuticos, retorna a

la atmsfera a travs de la evaporacin del agua y la


transpiracin del bosque para convertirse en lluvias,
cerrando de esta manera el ciclo del agua.
No existen dudas sobre el beneficio del pulso de
inundacin en la produccin acutica en el Amazonas.
Lugares que son cubiertos de agua peridicamente por el
desborde lateral de ros y cochas proporcionan excelentes lugares de crianza para una alta diversidad de especies debido a que disponen de mayores reas de alimentacin, de reproduccin, de dispersin y de proteccin.
En esta poca, frutos, semillas e insectos son abundantes
en el bosque inundado por lo que muchas especies que
se alimentan de ellas se benefician durante esta estacin,
producindose, al mismo tiempo, la dispersin de semillas por accin de la fauna (roedores, murcilagos, peces,
monos, entre otros), de las corrientes de agua y del viento.
La duracin del perodo de inundacin parece ser
tambin un factor crtico para la supervivencia de animales y plantas en la planicie que es gradualmente
inundada debido a que este proceso es dos veces ms
lento que la retraccin misma de las aguas. Por ello, un
rpido retiro del flujo de agua incrementa el peligro de
aislamiento de organismos acuticos en los cuerpos de
agua temporales o permanentes. En el caso de los peces, gran parte abandona la planicie inundada durante
la vaciante, mientras que otra permanece aislada en

estos cuerpos de agua. La mayora de ellos muere por


desecacin y depredacin.
Las variaciones anuales del nivel de las aguas de
los ros producen peridicos cambios entre la fase terrestre y acutica. Cuando la inundacin se inicia, la
vegetacin herbcea muere y se descompone, mientras
que, simultneamente, plantas acuticas y semiacuticas se desarrollan en grandes cantidades, contribuyendo con el ciclo de nutrientes y la productividad del
bosque en la zona de inundacin. Este proceso produce
cantidades significativas de materia orgnica que, al
descomponerse, acta conjuntamente con los sedimentos que deposita el ro, proporcionando extensas rea
de tierras productivas en las riberas de los ros.
La dinmica fluvial permite, adems, la formacin
de hbitats a travs de la acumulacin de arena (playas)
y de material sedimentario (islas temporales) donde se
concentran, generalmente, los peces de pequeo tamao, siendo adems, lugares de postura para importantes especies de quelonios acuticos como Podocnemis
expansa y Podocnemis unifilis. Asimismo, las migraciones laterales de los cauces de los ros originan la
formacin de los llamados complejos de orillares donde es caracterstica la presencia de lagunas alargadas
temporales, que son refugio y lugar de alimentacin
de muchas especies acuticas durante la estacin de
IQUITOS

99

aguas bajas. Asimismo se forman lagunas de vrzea o


tipishcas cuando la erosin en un meandro del ro es
intensa, alcanzando el canal de otro u otros meandros.
Generalmente, por los procesos de sedimentacin, se
va cerrando uno de los extremos quedando al final conectado al ro por un pequeo canal denominado localmente como cao.
Debido a los procesos de erosin, los ros arrancan
la vegetacin riberea y la arrastran ro abajo. Mucha
de esta vegetacin es depositada en las playas o en las
orillas de los ros formando hbitats que localmente
se denominan palizadas, frecuentados por muchas
especies. Los troncos cados tambin pueden producir
barreras y represas temporales que muchas veces amplan el cauce de los ros menores. Las hojas desprendidas de los rboles del bosque son arrastradas por la
corriente y muchas veces depositadas en las orillas de
los ros, formando los denominados bancos de hojarasca que son hbitat de peces pequeos. Otros hbitats de las especies acuticas importantes son las reas
bajas con problemas de drenaje denominadas pantanos, aguajales, pungales, yarinales o renacales, dependiendo del nombre de la especie vegetal predominante.
Altos ndices de crecimiento y bienestar de numerosas especies estn asociados con incrementos
inusuales de los niveles del ro, lo que a su vez est
relacionado con una mayor disponibilidad de alimento
al inundarse una extensa rea del bosque. Por ello, el
pulso de inundacin se considera como el factor de
mayor influencia en el mantenimiento de la alta productividad en el llano amaznico.
Uno de los atributos ms importantes de los sistemas de inundacin es su conectividad, que se origina
cuando los ros forman conexiones entre las partes altas y bajas de las diferentes cuencas hidrogrficas, llegando a la zona costera o estuarina y desde las cabeceras hasta los cursos mendricos a travs de la planicie
de inundacin. La conectividad proporciona un medio
para los movimientos longitudinales y laterales de animales ro arriba y ro abajo o del ro hacia el bosque
inundado y viceversa, que le dan las caractersticas de
un corredor biolgico, una va de comunicacin para la
migracin e interaccin entre las diferentes especies,
las cadenas biolgicas y los ecosistemas adyacentes a
lo largo de la cuenca, adems de ser un medio de hibridacin, flujo de genes y mantenimiento de la diversidad biolgica. Muchas especies forestales y frutales
de importancia econmica se desarrollan en lugares
adyacentes a los ros y en las zonas de inundacin. En
estos corredores, se han contado hasta 242 especies
forestales, lo que indica su importancia ecolgica.
Por las razones expuestas, mantener el rgimen hidrolgico de creciente y vaciante es vital no solo para
los procesos ecolgicos que ocurren en los ecosistemas
acuticos sino tambin para la economa humana de100

IQUITOS

bido a que las actividades productivas en la Amazona


peruana estn sincronizadas con la subida y bajada de
los ros y de ello depende el abastecimiento de alimento a las poblaciones urbanas y rurales.

Servicios globales
La extraordinaria diversidad biolgica en la Amazona
peruana contiene ms de treinta mil especies de plantas, casi dos mil quinientas especies de peces, sesenta
especies de reptiles, treinta y cinco familias de mamferos y aproximadamente mil ochocientas especies de
aves, produciendo bienes y servicios de alcance regional
y mundial, como es su capacidad de regulacin climtica global. Por ello, el valor de los ecosistemas acuticos amaznicos reside en los beneficios netos que se
mantienen en el tiempo y que provienen de los diversos
bienes de consumo y servicios ambientales que suministran. Los bienes son productos generados como componentes del sistema, pudiendo ser de consumo, como la
pesquera, o no serlo, como la recreacin y el turismo.
Tanto del lado de la oferta como del de la demanda, la cuenca amaznica constituye un componente
importante que con frecuencia es dejado de lado por
las polticas gubernamentales. Es as que, por parte de la demanda, el agua proporciona una serie de
bienes y servicios para la produccin y consumo humanos, como peces, madera, combustible, alimentos,
medicinas y cultivos, entre otros. Del lado de la oferta,
los ecosistemas como bosques y humedales generan
importantes servicios econmicos y ambientales que
ayudan a mantener la cantidad y calidad de los suministros hdricos. Adems, ayudan a mitigar o prevenir
desastres relacionados con el agua, como inundaciones
y sequas y a mitigar los impactos del cambio climtico
por medio de la captura y almacenamiento de carbono.

Los recursos pesqueros


Un ejemplo particular de la manera como el Amazonas proporciona bienes de consumo son los recursos
pesqueros. La pesca en la Amazona desempea un
rol importante en la alimentacin y economa de las
poblaciones ribereas debido a que el pescado es la
principal fuente de abastecimiento de protena (70% de
la protena animal consumida por el poblador ribereo
proviene del pescado) y las capturas representan ingresos cercanos a los cien millones de dlares anuales
para la economa regional, proporcionando empleo directo e indirecto a miles de personas. De las aproximadamente cien mil toneladas de pescado que se extraen
cada ao, cerca del 80% es capturado por el poblador
ribereo a lo largo de la cuenca amaznica.

Como consecuencia de la demanda creciente de


pescado en las poblaciones urbanas y en el mercado
internacional, as como del uso de mtodos y aparejos de pesca ms eficientes, los peces en la Amazona
peruana estn sufriendo una presin sin precedentes.
Especies como paiche, gamitana, paco, boquichico y
grandes bagres estn desapareciendo de lugares donde era comn capturarlos. Este problema, sumado a
la estacionalidad de la pesca, que ocasiona el abastecimiento irregular de pescado durante el ao, exige
encontrar soluciones para manejar y utilizar adecuadamente los recursos pesqueros.
El Instituto de Investigaciones de la Amazona Peruana (IIAP) est contribuyendo al desarrollo amaznico
a travs de la generacin de conocimientos para el manejo sostenido de los recursos pesqueros en ros y lagunas de la cuenca amaznica, y el aporte de informacin
para el diseo de polticas pesqueras responsables. El
estudio de los procesos ecolgicos que regulan el funcionamiento de los ecosistemas acuticos y de los recursos
pesqueros es parte importante de los planes de manejo
y de los dispositivos legales orientados al ordenamiento
de la pesca, no solo a nivel nacional sino tambin internacional con Brasil y Colombia, que comparten recursos
pesqueros con el Per. Los resultados que estn siendo
obtenidos forman parte de los programas de gestin y
conservacin de los recursos pesqueros.
De la misma manera, la evaluacin y anlisis de los
desembarques de las flotas pesqueras comerciales y de
las caractersticas ambientales de los ecosistemas acuticos, y de la influencia del rgimen hidrolgico sobre las
capturas, proporciona informacin valiosa para determinar las tendencias y patrones de comportamiento de
la pesquera, lo que es de mucha utilidad para el diseo
de estrategias para su conservacin y uso sostenible.
El IIAP ha elaborado una propuesta de cambio en
la normatividad pesquera que describe la situacin actual de los grandes bagres y del paiche, as como los
efectos de la aplicacin de la legislacin vigente, que
regula la pesca de estas especies y que recomienda el
mantenimiento de normas de regulacin de la pesca
de grandes bagres basadas en tamaos mnimos de
captura y longitud de malla, complementada con perodos de veda para proteger a estas especies durante
la temporada de reproduccin. Para el caso de paiche,
se describen las bondades de la aplicacin de un perodo de veda y de la talla mnima de captura, sugiriendo
el establecimiento de normas dirigidas al manejo de
poblaciones naturales mediante diversas estrategias.
El paiche es una especie emblemtica en la Amazona. Ha sido objeto de numerosos estudios, destacndose la elaboracin y puesta en marcha de una propuesta
de Plan de Manejo en la cocha El Dorado, Reserva Pacaya-Samiria, que considera el establecimiento de cuotas de captura basadas en censos anuales. Este plan

de manejo incluye el funcionamiento de unidades de


pesca comunitaria conformadas por ribereos que viven en la zona de influencia de la reserva.
Otro aspecto a resaltar se refiere a la validacin de tecnologa para el manejo de alevinos de paiche en ambientes naturales generada en Ucayali a travs de un trabajo
desarrollado en la jurisdiccin de Callera, cuya poblacin
es eminentemente indgena (Shipibo-Conibo). El xito obtenido en Ucayali ha permitido replicar esta metodologa
en la Reserva Pacaya-Samiria de Loreto y en la laguna de
Imiria en Pucallpa con mejores resultados, entre los que
destacan la implementacin de tres centros de levante de
alevinos de paiche en comunidades indgenas, la capacitacin y asesoramiento a participantes indgenas en el
manejo de alevinos de paiche, el repoblamiento de seis
lagunas entre Ucayali y Loreto, la edicin de un manual
de manejo de alevinos de paiche en ambientes naturales
y la implementacin de dos planes de manejo de paiche
(cocha El Dorado en Loreto y laguna Imiria en Pucallpa).
Los resultados obtenidos en los estudios de las especies de cuero, como se llama a los grandes bagres
(doncella, tigre zngaro, dorado y manitoa) y de las especies de escama (boquichico, llambina, ractacara, sardina y chio-chio) constituyen un aporte valioso al conocimiento del estado de explotacin de sus poblaciones
que est siendo utilizado en la implementacin de polticas de manejo pesquero. Se confirma la evidencia de
sobrepesca en las cuatro especies de grandes bagres
a travs de la determinacin de la talla promedio de
captura, que est por debajo de la talla mnima legal
permitida. Asimismo, se proponen dos estrategias para
reducir la presin de pesca de las especies indicadas
que deberan ser consideradas segn la disponibilidad
de informacin estadstica sobre captura y esfuerzo
pesquero: establecer cuotas de captura y vedas de pesca durante el perodo de reproduccin.
Uno de los componentes fundamentales en la cadena productiva pesquera es el valor agregado o procesamiento de peces y moluscos. En este rubro se han logrado avances importantes en lo que se refiere a ahumados,
seco-salados y enlatados, y como parte importante, antes del procesamiento, a la revisin de los rendimientos
de filete de las diferentes especies trabajadas..
El ro Nanay, considerado como la despensa de
alimentos, combustible (lea) y agua de la ciudad de
Iquitos, es una zona importante de desove de grandes
bagres. Esto ha sido determinado a travs de estudios
de migracin pasiva de larvas de estas especies. A partir de estos estudios, se ha gestionado, en coordinacin
con las comunidades ribereas del alto Nanay, el establecimiento de mecanismos de control adecuados para
proteger los lugares de desove. Se ha implementado,
as, una estacin de veda temporal de las actividades
pesqueras comerciales en esta importante cuenca mediante ordenanza del gobierno regional.
IQUITOS

101

En los ltimos aos el IIAP ha trabajado en la Zonificacin Pesquera, cuyo propsito es identificar y localizar
geogrficamente los ambientes acuticos ms importantes desde el punto de vista pesquero, as como colectar
y sistematizar informacin acerca de las caractersticas
del ambiente, el recurso y el usuario del recurso. Como
parte de este trabajo se dise e implement una base
de datos con informacin actualizada de cien ambientes
acuticos que ha sido integrada al Sistema de Informacin Geogrfica (SIG) y al servidor de mapas del IIAP.
Esta base de datos permite visualizar el mapa de zonificacin pesquera y consultar informacin sobre las zonas
de pesca ms importantes de la Amazona peruana.

Acuicultura
Los problemas de estacionalidad en el abastecimiento
de pescado y de desaparicin de algunas especies en
zonas de pesca cercanas a las ciudades convierten a la
acuicultura en una actividad productiva importante: es
fuente alternativa de protena animal para el poblador,
propicia el incremento del nivel de ingreso de los acuicultores, asegura el abastecimiento de pescado durante todo el ao, contribuye a la regulacin de precios de
los productos proteicos, propicia la disminucin de la
intensidad de pesca sobre los recursos pesqueros del

102

IQUITOS

medio natural como consecuencia de una mayor oferta


de pescado producido en ambientes controlados, contribuye a la conservacin del ambiente disminuyendo
la prctica de la agricultura migratoria y la deforestacin, orienta al productor rural hacia una actividad
rentable de corto plazo y rpido retorno, y contribuye
a la conservacin y el buen uso de los recursos hdricos
a travs de la construccin de embalses y/o estanques
para el cultivo de peces amaznicos.
Como resultado de las acciones de investigacin,
transferencia de tecnologa, capacitacin y asistencia
tcnica que realiza el IIAP en la regin amaznica, se
est logrando el establecimiento y fortalecimiento de la
acuicultura en el sector productivo. Anualmente en los
laboratorios del IIAP (Santa Mara de Nieva, Iquitos,
Tarapoto, Tingo Mara, y Pucallpa), se est logrando
una produccin promedio anual de diez millones de
postlarvas de peces (gamitana, paco y boquichico) que
son transferidas al sector productivo regional, beneficiando a miles de productores de localidades menores,
tanto de poblacin mestiza como indgena; muchas de
ellas en condiciones de pobreza y pobreza extrema y
con niveles altos de desnutricin. Solo la produccin
de post-larvas de peces del IIAP representa cada ao
un aporte, por parte de los piscicultores, cercano a las
cuatro mil toneladas de pescado, que a precios actuales
se convierten en veintiocho millones de nuevos soles,

dinamizando la economa y contribuyendo al alivio de


la pobreza y desnutricin en la Amazona peruana.
Las investigaciones desarrolladas por diversas instituciones han permitido que la crianza de peces y otros
organismos acuticos (caracoles y camarones) d un salto cualitativo y cuantitativo en los ltimos quince aos.
En el caso del paiche se ha logrado desarrollar
tecnologa para obtener sobrevivencias de hasta 80%
en el levante de alevinos producidos en cautiverio y se
ha desarrollado un protocolo (kit) para determinar el
sexo de los reproductores y mejorar su manejo y reproduccin en estanques a travs de la estabulacin
por parejas y su adaptacin al alimento balanceado. Se
ha promovido la crianza y reproduccin de esta especie en estanques de productores de la carretera Iquitos-Nauta, lo que ha permitido una produccin cercana
a los cincuenta mil alevinos anuales.
De las ochocientas especies de peces identificadas
por el IIAP, el 60% son para fines ornamentales y solo
el 40% son utilizadas para consumo humano directo.
Teniendo en cuenta que solo cincuenta especies son
capturadas por las flotas pesqueras en la Amazona peruana, es fcil imaginar el tremendo potencial que tienen los peces para promover negocios y proporcionar
alimentos. En esa lnea, el IIAP ha identificado nuevas
especies con potencial para ser criadas en cautiverio
y que estn siendo estudiadas en laboratorio y en el
medio natural: sbalo, mota, doncella y carachama,
dentro de las especies de consumo, y zngaro tigrinus,
palometa banda negra, arahuana y apistograma, consideradas dentro del grupo de los peces ornamentales.
Como un aporte importante a la ciencia, se ha identificado una nueva especie de doncella mediante estudios
genticos realizados en el laboratorio del IIAP-Iquitos.
En la crianza de peces el alimento es el componente
ms importante y caro de los costos de produccin debido a que dos de los insumos vitales harina de pescado
y soya, son producidos y transportados desde Lima.
Por ello, un tema de investigacin prioritario es encontrar nuevos insumos locales para reemplazar en parte o
totalmente los productos indicados. Se han identificado
nuevas especies amaznicas de organismos acuticos
para la alimentacin y crecimiento de larvas de gamitana y paco y se desarrollaron dietas de crecimiento y
engorde de peces utilizando pijuayo, yuca, pltano, torta
de sacha inchi, torta de castaa y polvillo de malta, que
es un subproducto desechado por la industria cervecera.
El programa de transferencia de tecnologa y de capacitacin al sector productivo que realiza el IIAP beneficia a cerca de dos mil quinientos productores por
ao. De esta forma, el IIAP ha recibido en su sede de
Iquitos a decenas de personas de las etnias Quichuas,
Shawi, Shiwilo, Matss, Ashninkas y Matsiguengas de
los ros Tigre, Corrientes, Paranapura, Yavar y del alto
y bajo Urubamba (VRAE). En el caso de la regin Ama-

zonas, con los Awajun y Huampis de los ros Nieva, alto


Maran, Santiago, Cenepa, Morona y Pastaza se est
trabajando desde 2003, ao en que se instal el laboratorio de reproduccin de peces en Santa Mara de
Nieva. A la fecha, cerca de ochocientas familias indgenas estn cultivando peces en estanques y el impacto
logrado con la acuicultura se refleja en el incremento del consumo de pescado por persona al ao de
nueve a veintin kilogramos y de la renta, debido a
que cada familia beneficiada ha logrado tener ingresos
anuales de dos mil nuevos soles, lo que de por s es un
valioso aporte de la piscicultura al alivio de la pobreza
y desnutricin en la regin de Amazonas.

Hacia un enfoque sistmico


Pese a que se ha desarrollado y mejorado tecnologa de
manejo de recursos pesqueros en ambientes naturales
(pesca) y ambientes controlados (acuicultura), an es
necesario cubrir algunos vacos de informacin y tecnologa para completar y mejorar los procesos productivos que se estn desarrollando en la Amazona peruana. Otra parte es lo que se ha hecho en referencia
al manejo de cuencas o gestin integral de los recursos
hdricos, por lo que hay una tarea por delante cuya
responsabilidad recae en las instituciones que estn
vinculadas al desarrollo de la Amazona peruana.
En los ltimos cincuenta aos la cuenca del Amazonas ha sufrido una serie de agresiones por parte del
ser humano que estn alterando no solo su diversidad
biolgica y cultural sino tambin su estructura y funciones a lo largo de su recorrido. Deforestacin, contaminacin por actividades urbanas, industriales, mineras, petroleras, y cultivos ilegales, son algunos de los
mayores responsables de degradacin de los bosques y
el agua en la Amazona peruana.
Es prioritario desarrollar y manejar instrumentos
de gestin integral de los recursos hdricos a fin de implementar procedimientos de sostenibilidad que contribuyan al adecuado uso y conservacin del agua y
sus recursos, en el marco de un enfoque sistmico que
considere la interrelacin de los elementos antrpicos
y naturales que constituyen el ecosistema acutico
(hombre, agua, suelo, clima, vegetacin, fauna, entre
otros), teniendo a la cuenca como unidad territorial.

IQUITOS

103

MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO LOS BOSQUES AMAZNICOS SON MUCHO MS


QUE MADERA
Dennis del Castillo Torres

EN LA AMAZONA PERUANA AN TENEMOS LA POSIBILIDAD DE MANEJAR Y


USAR A LOS BOSQUES EN FORMA INTEGRAL, COSECHANDO FRUTOS, CORTEZAS,
HOJAS, RACES, RESINAS Y PLANTAS MEDICINALES; MANTENIENDO LOS HBITATS
BOSCOSOS PARA EL DESARROLLO DE LA FAUNA Y, NATURALMENTE, COSECHANDO
TAMBIN LA MADERA. TODAS ESTAS ACTIVIDADES SON COMPATIBLES, PERO
ES FUNDAMENTAL COMPRENDER Y RECORDAR QUE LOS PRODUCTOS DEL
BOSQUE DIFERENTES A LA MADERA TIENEN UN VALOR IMPORTANTE PARA LA
SUPERVIVENCIA Y ECONOMA DE LAS POBLACIONES LOCALES.

Solo para dar un par de ejemplos, la shiringa (Hevea brasiliensis) y la quina (Cinchona officinalis) transformaron
la economa del mundo en determinados momentos de la
historia. La shiringa fue el principal producto de exportacin amaznica y materia prima de la industria automotriz y para el desarrollo blico en la Primera Guerra
Mundial, y la quina, smbolo del escudo peruano, tambin
fue un producto amaznico de exportacin y salv millones de vidas en el mundo entero pues su corteza contiene
la quinina, remedio efectivo contra la malaria.
Actualmente el cacao, la yuca, el aguaje, la casahavara y el aca, entre otros productos no maderables
del bosque amaznico, son plantas que cumplen funciones principales en la alimentacin y la industria de
muchos pases. Los bosques amaznicos son fuente de
innumerables ingredientes: colorantes naturales, aceites aromticos, cosmticos, fibras vegetales y muchos
ms. Por lo tanto, conservar los bosques o manejarlos
en forma sostenible no es solo para mantener su funcin ecolgica sino tambin para dar oportunidades de
nuevos negocios al mundo moderno.
Debido a la gran demanda y al desconocimiento de
su manejo, diversos bosques y ecosistemas amazni104

IQUITOS

cos se encuentran en peligro y bajo seria amenaza de


degradacin y destruccin. Y lo que es ms grave, muchas especies de plantas y animales que vivan en esos
bosques ya desaparecieron sin siquiera haber sido
identificadas. Esto es una incalculable prdida para el
pas y para la humanidad.
Ante este serio problema, algunos pragmticos asumen que es inevitable que los campesinos y bosquesinos pobres, ante la falta de recursos econmicos, dejen
de lado la conservacin de los recursos naturales comunales, que son tradicionalmente de libre acceso en
la regin, como cochas, aguajales y bosques, y adopten
actitudes individualistas para satisfacer rpidamente
sus necesidades inmediatas de alimentacin, salud y
vivienda. Estos comportamientos estn ocasionando la
degradacin de los bosques y de los recursos hdricos
a niveles alarmantes, generando as lo que se conoce
como la tragedia de lo comn.
La relacin entre el uso sostenible de los recursos
naturales, la pobreza y la conservacin y preservacin
de la biodiversidad es mucho ms compleja de lo que
un simple anlisis econmico podra encontrar, y sobre
ella existen muchos estudios que analizan detallada-

mente sus diversas implicaciones. Para efecto de este


artculo mencionar que la bsqueda de la sostenibilidad en el manejo de la biodiversidad y de la conservacin de la salud ambiental no debe generar conflictos
con el crecimiento econmico de las poblaciones. Claro, para que esto ocurra, todos estos aspectos tienen
que estar bien articulados y comunicados.
Por otro lado, los usos y explotacin irresponsables
e insostenibles de los bosques y la biodiversidad generan ms pobreza entre la poblacin local. Algunos estudiosos han llegado a afirmar que la pobreza extrema
es causa y resultado de la degradacin y explotacin
irresponsables de los bosques y los recursos naturales.
Por lo tanto, romper el crculo vicioso de pobreza, degradacin de la biodiversidad, ms pobreza, es el gran
reto del presente siglo en la Amazona.

Uso de los bosques y percepcin local de sus


beneficios
Las poblaciones que habitan en zonas rurales no inundables e inundables en las orillas de los ros amaznicos
dependen directamente para su subsistencia de los recursos del bosque y de los ecosistemas acuticos. Iquitos, la ciudad ms grande la Amazonia peruana no es

la excepcin de esta regla. La biodiversidad provee la


materia prima para la construccin de casas, para la
satisfaccin de las principales necesidades de alimentacin, para la elaboracin de productos medicinales e
industriales; en general es fuente de dinero para adquirir bienes y servicios de fuera del bosque. Del mismo
modo, los diferentes bosques y sus componentes proveen una serie de servicios ambientales a la sociedad en
su conjunto como son la conservacin de los suelos, el
mantenimiento de agua limpia, el mantenimiento de ciclos biolgicos y procesos ecolgicos y la recientemente
entendida importancia de la regulacin climtica y el secuestro de carbono. Inclusive, debido a su dependencia
de reproduccin y alimentacin, se puede asegurar que
algunas especies de peces amaznicos son productos no
maderables de los inmensos bosques inundables.
Muchos de los beneficios que proporcionan los
bosques no son an percibidos en toda su magnitud
por sectores de muchas poblaciones locales y citadinas; las potencialidades no son valoradas localmente
en su real dimensin. Los hombres y mujeres ribereos, los hombres y mujeres de pie y canoa y los
habitantes de las ciudades, no perciben los beneficios integrales del bosque, no perciben an al bosque
como gran sumidero de carbono y, en muchos casos,
particularmente en la selva baja, no perciben la imIQUITOS

105

Pgina 105: Vista area de un aguajal.


Pgina 106: Frutas en el mercado de Bellavista-Nanay.
Pgina 109: Ua de gato (Uncaria tomentosa).

106

IQUITOS

portancia de tener los suelos cubiertos con vegetacin


para minimizar la erosin y facilitar el ciclo del agua
y los nutrientes que son vitales para mantener vivos
a estos ecosistemas. Ni mencionar el potencial de los
bionegocios y el valor de conservacin de la biodiversidad y los stocks genticos para las presentes y
futuras generaciones, que no son considerados como
prioritarios por estas poblaciones.
Se cre la percepcin en comunidades locales y
en algunos crculos polticos y econmicos, de que la
conservacin de la biodiversidad estaba al otro lado
de la vereda del desarrollo econmico. Sin embargo,
luego de varios aos de experiencias, es importante
reconocer que el enfoque de conservacin de hbitats
y ecosistemas con la participacin directa de las poblaciones locales est teniendo resultados importantes,
mucho ms all de la simple preservacin de la biodiversidad. Ms an, en la realidad socioeconmica y
ecolgica de la Amazona actual, este es el nico camino viable y sostenible a corto y mediano plazo.
El valor de la biodiversidad local no es enseado
en su real dimensin y profundidad en las escuelas
primarias y secundarias, por lo que los jvenes educados en las zonas rurales y ms an los de las zonas
urbanas, son ms fuertemente atrados por productos
introducidos y a los cuales les dan mayor preferencia.
Los productos locales son percibidos como vulgares,
cotidianos, de consumo y uso de poblaciones marginales y por lo tanto no son de importancia. Los jvenes
amaznicos, por ejemplo, saben que el aguaje (Mauritia flexuosa) es una fruta casi de libre disponibilidad,
que se puede encontrar y cosechar al entrar al bosque.
Lo que no conocen, sin embargo, es que el aguaje es el
fruto de casi libre disponibilidad con uno de los ms
altos contenidos de beta carotenos, precursores de la
vitamina A, muy beneficiosa para la salud humana.
Asimismo, esta sabrosa fruta amaznica constituye el
alimento principal de mucha fauna de los bosques. El
70% de la dieta del tapir consiste en aguaje.
No podemos continuar cosechando en forma depredadora los rodales naturales de camu-camu (Myrciaria dubia), la cosecha desmedida y destructiva de
la fibra vegetal tamshi (Heteropsis spp.), la pesca sin
lmites e insostenible de peces ornamentales y otros
ejemplos ms. No hemos aprendido las lecciones que
nos dej el uso de malas tcnicas para el acopio del
ltex del caucho o shiringa, ni de la tala indiscriminada que llev casi a la extincin al palo de rosa (Aniba
rosaeodora) y la quina. No debemos permitir que la
historia se repita, pero lo ms lamentable es que en las
zonas donde se descubri la quina, planta que cambi
la historia del mundo gracias al control de la terrible
malaria, las poblaciones locales an viven en condiciones de extrema pobreza y teniendo a la malaria como
enfermedad endmica.

El aguaje
La Amazona peruana tiene cerca de cinco millones de
hectreas de bosques pantanosos llamados aguajales por albergar grandes poblaciones de la palmera
aguaje. Los frutos del aguaje constituyen una parte importante de la dieta de varias especies de ungulados,
primates, roedores y aves que habitan en estos ecosistemas. De igual manera, las poblaciones amaznicas
tienen especial predileccin por los frutos del aguaje,
que son consumidos en forma de fruta fresca, helados
y refrescos, adems de otros usos. Solamente la ciudad
de Iquitos representa una demanda diaria de cerca de
20 toneladas de frutos de aguaje.
Al tener un sabor agradable y ser fuente de numerosos
elementos nutritivos, el aguaje representa un gran potencial econmico para la selva peruana. La pulpa de aguaje
contiene de 173 a 300mg/100g de beta caroteno (provitamina A); de 80 a 100mg/100g de tocoferoles (vitamina
E), y de 50 a 60mg/100g de cido ascrbico (vitamina C).
Ante la alta demanda y el an escaso entendimiento
del manejo sostenible de este importante recurso amaznico, la cosecha de los frutos de las poblaciones naturales se realiza principalmente talando las palmeras
femeninas que tienen los mejores frutos y racimos. Esta
prctica, naturalmente, altera la relacin de sexos de las
poblaciones de aguaje, disminuyendo su capacidad de
reproduccin y regeneracin. De igual manera, la tala
desmedida de plantas selectas con racimos mejor conformados, con frutos ms grandes y mayor contenido de
pulpa, ocasiona una erosin gentica sin precedentes.
Si hubiera que elegir una palmera que represente a
la Amazona peruana, sera definitivamente el aguaje.
Esta valiosa especie puede ser considerada la palmera
de mayor importancia ecolgica, econmica y social de
la Amazona, por lo que, con mucha razn, es llamada
el rbol de la vida. Fue la primera palmera amaznica descrita por la ciencia en 1781, y actualmente es
considerada como una planta promisoria que puede
mejorar la calidad de vida de los hombres y mujeres
que viven en la Amazona.
En ciudades amaznicas como Iquitos las comercializadoras de este producto, llamadas aguajeras, se han
vuelto parte importante de la economa local. El aguaje es
una especie de uso mltiple ya que sus hojas, inflorescencia, tallos, semillas y hasta sus races son utilizados por
las poblaciones amaznicas. La planta muerta es colonizada por los loros para construir sus nidos y es el lugar
en donde crecen los sabrosos suris, larvas blancas de un
coleptero (Rhynchophorus palmarum) de alta demanda
alimenticia por poblaciones rurales. Por si fuera poco, la
pulpa de su fruto es uno de los alimentos ms nutritivos
del trpico. Comparado con la zanahoria y la espinaca
(conocidas por su alto contenido de vitamina A) el fruto
del aguaje es cinco veces mayor. Su alto contenido de vi-

tamina A lo convierte en un recurso inigualable para la


dieta de nios y madres gestantes pues ayuda a la formacin y el mantenimiento de dientes sanos, de tejidos blandos y seos, de las membranas mucosas y de la piel. Esta
vitamina contribuye a mejorar la visin, especialmente
ante la luz tenue, y tambin es necesaria durante la reproduccin y la lactancia. Ninguna fruta en la Amazona
peruana es comercializada en formas tan diversas: como
aceite domstico, fruta, pulpa, aguajina (refresco), chupetes, helados, mermeladas y, ltimamente, cosmticos.
Sin embargo, a pesar de estas cualidades, los aguajales no son aprovechados de forma sostenible debido a
la costumbre arraigada de cortar la palmera para cosechar los frutos. Se calcula que solo alrededor de Iquitos
se talan mensualmente ms de diecisiete mil palmeras
femeninas de aguaje para satisfacer la demanda local.
A partir del octavo ao, el aguaje produce en promedio ocho racimos por palmera y cada racimo produce aproximadamente setecientos veinticinco frutos,
por lo que la produccin media anual estimada es de
doscientos noventa kilogramos por palmera. Se estima
que la vida reproductiva de una planta de aguaje es
de cuarenta aos. En el Per se reportan ms de cinco
millones de hectreas de aguajales; solo en la Reserva
Nacional Pacaya-Samiria se ha registrado aproximadamente un milln de hectreas.
El aguaje es la fruta ms importante en el mercado
urbano de la Amazona baja. Aunque no es procesada a escala industrial, la fruta proporciona ingresos a
un sector importante de la poblacin, particularmente
mujeres. En Iquitos miles de familias obtienen ingresos
por su comercializacin; se calcula que unas cinco mil
familias estn relacionadas directamente con su cadena de comercializacin.
La tala ha provocado la desaparicin de los individuos femeninos en las poblaciones accesibles de aguaje, afectando las cadenas alimentarias de las reas
inundables debido a su importancia en la dieta de la
fauna amaznica y causando la erosin gentica de
las poblaciones, pues se cortan los mejores individuos.
La alternativa racional de cosecha del aguaje consiste en subir a la palmera. Para ello, pobladores de
la cuenca del ro Maran y de la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya-Samiria en la
regin Loreto, han desarrollado mtodos de ascenso
basados en correas y tirantes de bajo precio. Estos
equipos facilitan el uso sostenible del aguaje al aprovechar los frutos sin necesidad de cortar la palmera.
Adems de evitar la muerte de la planta, los mtodos
de cosecha por ascenso permiten aprovechar la totalidad de los racimos y prolongar la vida til de la planta.
Los aguajales no solo proveen frutos y otros bienes;
se ha descubierto que aportan de manera sobresaliente
servicios ambientales para la mitigacin del cambio climtico, ya que estos ecosistemas constituyen los mayores
IQUITOS

107

almacenes de carbono del bajo trpico, con ms de seiscientas toneladas de dixido de carbono por hectrea.

Almacenamiento de carbono
Los bosques de la Amazona peruana contienen ms
de ocho mil millones de toneladas de carbono almacenado en los rboles, lo que equivale a cincuenta veces
las emisiones anuales de dixido de carbono del Reino
Unido. Mantener este stock de carbono y la biodiversidad asociada de los bosques peruanos es de importancia mundial para ayudar en la lucha contra el cambio
climtico y la conservacin de la biodiversidad. En el
afn de fortalecer la participacin amaznica en la reduccin de los efectos del cambio climtico global se
deben tener en cuenta algunas recomendaciones:
1. Promover el desarrollo de proyectos basados en
la reduccin de la deforestacin, la reduccin de la degradacin debida a la extraccin forestal selectiva, la
agroforestera y la reforestacin.
2. Incluir activamente a las poblaciones rurales en
estos proyectos y asegurar que las comunidades locales e indgenas reciban los incentivos justos y equitativos correspondientes.
3. Asegurar la conservacin de la biodiversidad
como parte clave de estas iniciativas.
Actualmente se presenta una excelente oportunidad para que la ciencia y la tecnologa amaznica demuestren en forma cuantificable, slida y contundente
que los diferentes tipos de bosques tienen diferentes
capacidades de secuestro de carbono y que, como un
todo, el bosque amaznico es un gigantesco sumidero
de carbono. La informacin cientfica puede ser un instrumento clave para negociar y lograr el pago por los
servicios ambientales en beneficio de las poblaciones
locales y la conservacin de la biodiversidad.

Medicinas
En el mundo mil millones de personas, en su mayora de pases en desarrollo, usan productos naturales
como medicinas. La industria farmacutica est cada
vez ms interesada en el uso de esos productos. Ejemplos de esto son la quinina, que se obtiene de la corteza
de la quina y es ampliamente utilizada en el tratamiento de la malaria, y el curare, proveniente de la liana
Chondrodendron tomentosum, inicialmente utilizado
como veneno para cazar animales, pero que actualmente, debido al conocimiento de sus efectos sobre
los impulsos nerviosos, representa un hito por su uso
como anestsico y como relajante muscular.
Por la existencia de muchas coincidencias de intereses, pases desarrollados y pases en desarrollo estn
108

IQUITOS

adoptando diferentes enfoques para fortalecer la investigacin sobre productos naturales. Como ejemplo, los estantes de supermercados estn llenos de productos como
el t verde y la sbila, y saborizantes como la canela y
el clavo de olor entre otros. Pero en pases y regiones
muy pobres la poblacin an depende de medicinas tradicionales basadas en productos naturales. Por ejemplo,
en Iquitos son pocas las personas que no han llegado al
Pasaje Paquito en busca de medicinas naturales provenientes de plantas medicinales amaznicas, o que no
se toman un emoliente en la primera cuadra de la calle
Morona en busca de sbila o Aloe vera como medicina
para diferentes problemas estomacales. En diferentes
pueblos de San Martn es muy utilizado el t de pampa
organo como cura de problemas digestivos. Y, haciendo
un poco de historia, en las dcadas de 1960, 1970 y 1980,
el doctor Manuel Crdova recibi en su casa ubicada en
la cuadra cinco de la calle Huallaga a miles de personas
en busca de salud. Don Manuel Crdoba fue un icono utilizando y curando con plantas medicinales amaznicas.
Para hacer realidad econmica estas grandes potencialidades se requiere fortalecer alianzas entre los
pases, no solo para desarrollar investigacin, sino
principalmente para fortalecer capacidades para conocer mejor los atributos medicinales o nutricionales y
ponerlos en valor. Naturalmente, existe la necesidad de
crear un sistema equitativo de derechos de propiedad
intelectual que no solo promueva la colaboracin entre
intereses de las compaas productoras de medicamentos y la investigacin con universidades de pases
desarrollados, sino que tambin sea capaz de tomar
medidas efectivas de control de la biopiratera.
El desarrollo de la ciencia y la tecnologa es sin duda
de gran importancia para lograr el desarrollo econmico a partir de productos naturales; el conocimiento de
la biodiversidad es la piedra angular para futuros beneficios. Basta saber que ms del 80% de la biodiversidad
encontrada en organismos de ecosistemas terrestres y
marinos, como hongos, bacterias, plantas y animales necesita ser mejor descrito y comprendido por la ciencia a
travs de la colaboracin global. Los laboratorios de pases desarrollados y poblaciones locales pueden ser beneficiados por los grandes tesoros que ofrece la naturaleza.

Articulacin de conocimientos
An tenemos mucho que aprender para que el valor de la
biodiversidad del bosque llegue a las poblaciones pobres
que viven da a da en medio de la riqueza amaznica.
Para que la ciencia y la tecnologa jueguen un mayor rol
en el desarrollo y en el alivio de la pobreza es imprescindible que se cumplan tres requisitos fundamentales:
1. Reconocer que las comunidades nativas poseen ingentes conocimientos de uso de la biodiversidad amaznica.

2. Comprender que la ciencia viene desarrollando


metodologas que permiten la medicin y entendimiento de muchos procesos biolgicos, las cuales deben ser
utilizadas para la solucin de problemas especficos.
3. Considerar a la ciencia y la tecnologa como instrumentos importantes para la solucin de problemas
de salud, alimentacin y generacin de trabajo, as
como para la conservacin de la biodiversidad.
Las poblaciones indgenas atesoran un rico banco
de conocimientos sobre la biodiversidad que necesita
ser mejor interpretado y puesto en valor, respetando
los derechos de propiedad intelectual y la justa distribucin de los beneficios. De igual manera, la ciencia
y la tecnologa han dado pasos trascendentales en el
entendimiento de principios y el desarrollo de mtodos
y han generado abundante informacin sobre los secretos y potencialidades de la biodiversidad. Es fundamental propiciar un mayor aprendizaje y complementariedad de la sabidura ancestral de las poblaciones
indgenas amaznicas con los conocimientos cientficos a fin de entender a mayor profundidad los secretos
de uso sostenible de la flora y la fauna.
Existen cada vez ms oportunidades para los productos de la diversidad biolgica amaznica: constantemente