Historia de Roma
Planta medieval de Roma.
La historia de Roma es la historia de la ciudad como
entidad urbana y la historia de los estados e instituciones
de los cuales ha sido capital o sede a lo largo del tiem-
po. Se puede dividir en prehistoria, Roma Antigua, Ro-
ma Medieval, Roma Moderna y Contempornea; o bien
en Roma Antigua, Roma Ponticia y Roma italiana con-
tempornea.
El perodo ms fecundo de la historia de Roma en tr-
minos polticos, econmicos, sociales y culturales fue su
desarrollo en la Antigedad. Fue la cabeza de un gran
estado imperial y sede de una nacin establecida en tres
continentes. En su momento de mayor desarrollo el im-
perio creado por Roma alcanz los 3,5 millones de kil-
metros cuadrados y unos 70 millones de habitantes, entre
ciudadanos y no ciudadanos. Roma fue, y sigue sindolo,
una de las ciudades ms importantes de la historia. Se le
ha llamado la Ciudad Eterna. Roma, junto a Grecia,
ha sido la madre cultural de las modernas nacionalidades
occidentales.
La historia posterior de Roma, sea en la Edad Media y en
las pocas sucesivas, presenta un carcter ms bien comu-
nal, localista, y est casi siempre ligada a la historia del
Ponticado, la de Italia y la de pueblos, reinos e imperios
que intentaron (lo hicieron en ocasiones) ejercer dominio
sobre la ciudad.
Con casi 3000 aos de historia, la ciudad es un buen ejem-
plo del desarrollo cclico que puede tener una entidad ur-
bana: un desarrollo geogrco y demogrco hasta el l-
mite de lo posible (Roma Antigua), el estancamiento y el
declive hasta casi desaparecer (Edad Media), y un nue-
vo desarrollo (Edades Moderna y Contempornea). Pocas
ciudades han tenido tal evolucin y jugado a la vez un rol
tan importante en la Historia universal, ya sea como cri-
sol de civilizaciones o sede de importantes movimientos
artsticos y de instituciones, tanto civiles como religio-
sas. La persistencia de esta ciudad y de su poblacin, en
medio de tantos avatares histricos, constituye un hecho
destacado.
1 Prehistoria de Roma
Los primeros vestigios de asentamientos en la zona de
Roma se remontan a la cultura del hombre de Neandertal.
En el rea se hicieron muchos descubrimientos, el ms
antiguo de los cuales se reere al sitio de Valchetta, con
restos que datan de hace 65.000 aos.
Las pistas siguientes se remontan a la Edad del Hierro y
se relacionan con la llegada de la familia indoeuropea de
naciones como parte de un fenmeno general de la migra-
cin que parece haberse llevado a cabo hacia la pennsula
italiana en dos oleadas sucesivas; la segunda correspon-
dera al grupo latino-falisco.
Tanto faliscos como latinos ocuparon ambos el valle del
Tber. Su territorio limitaba con el de varios otros grupos
de poblacin, el ms importante de los cuales fue el de
los etruscos al norte del Tber.
Los volscos, de origen osco, ocuparon la parte sur del
Lacio mientras que los sabinos se instalaron un poco ms
al norte, al oeste de los montes Apeninos.
La ubicacin de Roma se debi sin duda a su papel cru-
cial en el servicio de la interseccin de la va acutica y
terrestre que, a travs del vado de la isla Tiberina, conec-
taba Etruria con Campania, o bien el mundo etrusco con
el de la Magna Grecia. El rea de Roma se fue constitu-
yendo como un sector de encuentro de las diversas vas
de comunicacin que conuan en ella y cuyo recuerdo
ha quedado registrado en el posterior trazado de impor-
tantes avenidas, tales como el punto de bifurcacin de la
Va Apia y Latina.
El primer asentamiento pre urbano de Roma se constitu-
y en el Monte Palatino (existe evidencia de que ste se
remonta al siglo XIV a.C.). Luego, la ocupacin se fue
extendiendo hacia el Quirinal y las colinas del Esquilino.
Los restos arqueolgicos han demostrado que a nales de
1
2 2 EL SURGIMIENTO DE ROMA Y LA CIVILIZACIN ROMANA
la Edad del Bronce y comienzos de la del Hierro exista
a lo largo del Tber hasta Ostia una densa red de aldeas
que poblaban las colinas adyacentes.
La ciudad se form a travs de la unin de las diversas
aldeas, proceso que dur varios siglos, hasta desembocar
en un verdadero centro urbano. La leyenda de Rmulo
podra denotar al gestor de la primera unicacin de los
ncleos aldeanos en una sola entidad urbana.
2 El surgimiento de Roma y la civi-
lizacin romana
Nacida como una humilde ciudad-estado, Roma aprove-
char al mximo sus ventajas geogrcas, sus fortalezas
polticas, sociales, econmicas y militares, expandindo-
se territorialmente fuera del Lacio. Unicar Italia y to-
dos los pases que rodean el Mar Mediterrneo, formando
el ltimo y mejor organizado imperio de la Antigedad;
en el proceso difundir por todas sus provincias la cultura
latina mezclada con la griega y helenstica, y echar las
bases de la futura Civilizacin Occidental.
2.1 Fundacin de Roma
La tradicin clsica expresa que la ciudad se fund en el
753 a. C. a orillas del Ro Tber por Rmulo y Remo, per-
sonajes legendarios hijos de Rea Silvia y el dios Marte;
estos, de nios, fueron abandonados a orillas de ro Tber,
donde fueron amamantados por una loba llamada Luper-
ca (loba capitolina, smbolo de Roma) y luego criados
por unos pastores que los tomaron como hijos propios.
En el mismo lugar donde fueron amamantados por la lo-
ba, fundaron una ciudad. Rmulo ms tarde mat a su
hermano Remo por una disputa por el coste de la entrada
a la ciudad, la que fue entonces llamada Roma (ciudad de
Rmulo).
Lo que en verdad se sabe es que Roma fue fundada en for-
ma progresiva por la instalacin de tribus latinas en el rea
de las tradicionales siete colinas, mediante la creacin de
pequeas aldeas en sus cimas, que terminaron por fusio-
narse (siglo IX y VIII a.C). La historiografa contempo-
rnea considera errnea la antigua tradicin romana de
atribuirle la fundacin a un nico personaje como fue
Rmulo; ms histrica es la gura del rey etrusco Lucio
Tarquinio Prisco quien le dio a Roma una verdadera so-
noma ciudadana gracias a su obra urbanizadora (nales
del siglo VII a.C).
2.2 Desarrollo urbanstico durante la An-
tigedad
Cuando los ncleos latinos que habitaban las colinas del
Quirinal, Esquilino y Celio se fusionaron con los del
Palatino, forticaron el recinto habitado, y as se inici
El Coliseo romano. Una de las Nuevas maravillas del mundo.
la primera fase de la Roma antigua hacia el siglo VIII a.
C. (Roma Quadrata). Durante una segunda fase, el per-
metro de la ciudad se extendi por el monte Capitolino y
por un pequeo valle que lo separaba del Palatino (all se
emplaz el Foro romano). Del siglo VI a. C. son las princi-
pales construcciones: Palacio Real, Foro, Cloaca Mxima
y Tullianum.
Hacia 510 a. C. se fund el templo de Jpiter Capitolino,
y de la misma poca son los templos de Saturno (498 a.
C.), de Cstor (484 a. C.) y otros. Sigui un perodo de
gran actividad constructiva: templos, baslicas, acueduc-
tos y caminos consulares (Va Apia, Va Latina, Va Fla-
minia, etc). Una extensa reorganizacin se llev a cabo en
la poca de Augusto, bajo cuyo reinado se reconstruyeron
templos y monumentos y se levantaron otros nuevos. El
incendio de la ciudad en el 68 atribuido a Nern -aunque
otras fuentes lo desmienten-, hizo desaparecer gran can-
tidad de edicios, reconstruidos poco despus por el mis-
mo emperador.
La obra iniciada por Nern fue continuada por sus su-
cesores: Vespasiano (Coliseo), Tito, Domiciano (renova-
cin de los templos de Vesta, Augusto y Minerva, del Es-
tadio, el Oden, el Panten, etc.). La obra de este ltimo
emperador fue proseguida por Trajano (Foro y Termas),
Adriano (puente Elio, templos de Marciana y de Venus,
Mausoleo, etc.), Septimio Severo, Caracalla (Termas).
Aureliano dot a Roma, en el siglo III, de las grandes mu-
rallas que llevan su nombre. En tiempos de Majencio se
construy la baslica homnima, y de Constantino, su su-
cesor, se conservan el Arco del Triunfo, las Termas Cons-
tantinas y las Elenianas.
Durante los siglos III y IV se mantuvo Roma en todo su
esplendor, hasta el ao 410, en que fue asaltada y saquea-
da por Alarico; a partir de este momento se inici su de-
cadencia monumental.
Respecto a las cifras de poblacin la ciudad alcanzaba
los 300.000 habitantes para comienzos del siglo I a.C; en
el inicio del siglo I d.C alcanzaba los 500.000 hab.
[1]
La
ciudad llegara, en su mximo desarrollo demogrco, en
plena poca imperial (siglo II al III d.C), a una cifra esti-
mativa que oscila entre el milln y el milln y medio de
2.4 La Repblica romana 3
habitantes.
2.3 La Monarqua romana
Rmulo y Remo.
La monarqua romana (en latn, RegnumRomanum) fue
la primera forma poltica de gobierno de la ciudad-estado
de Roma, desde el momento legendario de su fundacin el
21 de abril del 753 a. C., hasta el nal de la monarqua en
el 510 a. C., cuando el ltimo rey, Tarquinio el Soberbio,
fue desterrado, instaurndose la Repblica Romana.
Aunque los orgenes de la ciudad son imprecisos, pare-
ce claro que fue la monarqua su primera forma de go-
bierno, un dato que parecen conrmar la arqueologa y la
lingstica. La mitologa romana vincula el origen de Ro-
ma y de la institucin monrquica al hroe troyano Eneas,
quien, huyendo de la destruccin de su ciudad, naveg
hacia el Mediterrneo occidental hasta llegar al territo-
rio que actualmente corresponde a Italia. All fund la
ciudad de Lavinium; posteriormente su hijo Ascanio fun-
dara Alba Longa, de cuya familia real descenderan los
gemelos Rmulo y Remo, los fundadores de Roma.
Despus de ser fundada por las tribus latinas de la re-
gin, la ciudad fue conquistada por otro pueblo itlico
ms avanzado: los etruscos. Este pueblo imprimi a Ro-
ma un sello cultural indeleble e hizo crecer la ciudad. Los
etruscos legaron a los romanos sus conocimientos de in-
geniera, su arte y el uso del alfabeto (que a su vez haban
adaptado de los griegos). En esta poca Roma fue gober-
nada por una serie de reyes de esa nacionalidad, siendo
el ms notable de ellos Servio Tulio (s. VI a.C), el cual
la dot de importantes instituciones sociales y rode a la
ciudad de un cinturn amurallado que se mantuvo por
varios siglos (las murallas servianas). El ltimo rey etrus-
co fue Tarquinio el Soberbio, un verdadero tirano, cuyos
abusos originaron la revolucin de la nobleza romana en
el ao 509 a.C., expulsando a los etruscos y fundando la
Repblica.
De la dominacin etrusca Roma sali convertida en una
ciudad-estado semejante a las polis griegas. Con el tiempo
Roma se convertira en un estado territorial.
2.4 La Repblica romana
Una muralla serviana, parte de las primeras murallas romanas.
La Repblica (509 a. C. - 27 a. C.) fue una etapa de la
Antigua Roma en la cual la ciudad y sus territorios tu-
vieron un sistema de gobierno ejercido por magistrados
electos por asambleas de ciudadanos, en el contexto de
un estado de derecho.
2.4.1 Gobierno y sociedad de la Repblica romana
La monarqua romana fue abolida el 509 a. C., y susti-
tuida por la Repblica. Una caracterstica del cambio fue
que la administracin de la ciudad y sus distritos rurales
qued regulada por el derecho de apelar al pueblo con-
tra cualquier decisin de un magistrado concerniente a la
vida o a las leyes (Derecho jurdico).
La Repblica romana careci de una constitucin polti-
ca escrita, teniendo sta un carcter ms bien de Derecho
consuetudinario; su ordenamiento y funcionamiento es-
tuvieron dictados por los usos y costumbres de la clase
patricia fundadora y de acuerdo con sus intereses oligr-
quicos.
[2]
La administracin ejecutiva qued dotada de imperium
o poder omnmodo, el cual tena un origen religioso que
arrancaba del propio dios Jpiter. Los magistrados do-
tados de imperium -cnsules, pretores y, eventualmente,
los dictadores- slo lo ejercan extra pomoerium, es decir,
fuera de las murallas de Roma. En consecuencia, tena
un carcter esencialmente militar. En la ciudad, mientras
ejercan sus funciones civiles, los magistrados estaban so-
4 2 EL SURGIMIENTO DE ROMA Y LA CIVILIZACIN ROMANA
metidos a limitaciones legales y controles mutuos.
En esta etapa el gobierno de la ciudad estuvo en manos de
las clases ms ricas y nobles. Roma nunca lleg a ser una
democracia como Atenas, debido a que las clases popu-
lares tenan escasa cultura cvica y delegaban siempre en
la nobleza (los patricios) la solucin de los asuntos de la
ciudad. La Repblica mantuvo siempre un gobierno oli-
grquico y plutocrtico. Las veces en que el poder popu-
lar intent, acaudillado por algn lder carismtico (salido
siempre de la aristocracia) competir de veras con la no-
bleza, fue derrotado en toda la lnea (como fue la tentativa
de los hermanos Graco, a nales del siglo II a.C).
En un comienzo, solo los patricios tenan derechos ciu-
dadanos y formaron una serie de asambleas que elegan
los diversos cargos de gobierno. A estas asambleas se les
llam comicios y elegan en forma anual las magistratu-
ras de gobierno: los dos cnsules (que detentaban el Po-
der Ejecutivo y dirigan el ejrcito), y otras magistratu-
ras (pretores, censores, etc). Junto a los comicios exista
un poderoso cuerpo de gobierno llamado el Senado. El
Senado era una asamblea formada por los patricios ms
importantes de Roma y era la institucin que verdade-
ramente gobernaba la ciudad, sobre todo en materia de
poltica exterior. Sus miembros no eran elegidos popu-
larmente, si no que ingresaban por derecho propio y eran
vitalicios. La soberana del Senado y los Comicios que-
daba expresada en la tradicional frmula que adorna has-
ta hoy el escudo de Roma: SPQR (Senatus Populusque
Romanorum": el Senado y el pueblo de los romanos).
Ms abajo en la escala social se encontraban los plebeyos.
Los plebeyos, que en un comienzo eran de origen extran-
jero, se dedicaban a la artesana, la agricultura, el comer-
cio y los servicios en general, no tenan derechos cvicos.
Generalmente, se reconocan como clientes de algn pa-
tricio: los plebeyos reciban proteccin a cambio de ser-
vicios.
La situacin social ira cambiando con el correr de los si-
glos. La necesidades defensivas de Roma obligaron a los
patricios a admitir en el ejrcito a los plebeyos, y luego
a otorgarles derechos cvicos. Los plebeyos obtuvieron el
derecho a voto en los comicios y el derecho a ser elegi-
dos para las diversas magistraturas. De esta forma fueron
obteniendo la igualdad poltica. A nes del siglo V a.C.
los plebeyos ms ricos y destacados pudieron ingresar en
el Senado.
A mediados del siglo IV, las desigualdades polticas entre
los romanos haban desaparecido, pero seguan existien-
do las diferencias sociales y econmicas, que a la larga
nunca pudieron ser superadas y se agudizaron an ms.
La mezcla de los plebeyos ms ricos con los antiguos
patricios form una nueva aristocracia: la aristocracia
patricio-plebeya u optimates. Esta clase ser la que go-
bernar Roma hasta nes de la Repblica.
Progresivamente Roma ir haciendo extensiva la ciuda-
dana a los habitantes de las provincias conquistadas, le-
jos de quedarse desierta como Esparta, la nacin romana
ir creciendo.
A nales de la Repblica la situacin social se haba de-
teriorado bastante: las guerras de conquista produjeron
grandes mortandades entre los pequeos propietarios que
formaban el grueso de las legiones; su pobreza aument
an ms debido a la acaparacin de las tierras agrcolas
italianas por parte de la aristocracia y por el aumento ex-
plosivo de la esclavitud. Los plebeyos, despojados de sus
tierras, se convirtieron en una masa ociosa y llena de vi-
cios que se concentr en las ciudades y fue conocida co-
mo el proletariado. Los proletarios vendan su voto a los
aristcratas y ricos de Roma que participaban en la po-
ltica. Los patricio-plebeyos que ocupaban el Senado, as
como sus parientes, terminaron por formar una clase ms
y ms cerrada que acapar el gobierno y las mejores tie-
rras: la clase senatorial.
Por encima de los proletarios se fue formando una clase
enriquecida en el comercio y las guerras: los caballeros
u orden ecuestre. Se mostraban resentidos con la clase
senatorial y aspiraban a participar en el gobierno.
2.4.2 El poder militar romano y la formacin del
imperio
La Roma republicana fue un estado guerrero. La base de
su poder fueron las legiones romanas. Las legiones de la
poca republicana eran unidades semejantes a los actua-
les regimientos de infantera formadas por ciudadanos-
soldados y apoyadas por cuerpos auxiliares; muy exi-
bles, las legiones fueron la ms eciente fuerza militar de
la Antigedad, superando, incluso, a las falanges macedo-
nias. Las necesidades de asegurar sus fronteras, conquis-
tar nuevas tierras para instalar a sus ciudadanos y dedi-
carlas a la agricultura, defender a sus aliados, expandir su
comercio, o la simple gloria militar, incitaron a los roma-
nos a la expansin geogrca. Esto convirti a la ciudad
en un estado territorial y luego en un vasto imperio.
Roma conquista Italia Al comenzar la conquista de
Italia, sta careca de unidad en todos los sentidos. Una
serie de pueblos -los itlicos- jalonaban la pennsula de
norte a sur. Roma emprendi largas campaas militares
contra estos pueblos, derrotndolos e incorporando sus
territorios al Estado; pero a la vez estableci slidas alian-
zas polticas y militares con ellos, lo que permitira su fu-
tura fusin. En primer lugar, los romanos invadieron la
Etruria, y, dirigidos por el dictador Camilo, se aduea-
ron de la ciudad de Veyes (395 a.C) tras un largo asedio.
Luego, vencieron a la Liga Latina (338 a.C). Ms larga y
dura fue la lucha contra las tribus samnitas de la Campa-
nia; tras una serie de campaas, con victorias y derrotas
por ambos lados, el cnsul Curio Dentato obtuvo la su-
misin del Samnio (nales del siglo IV). Distinto le fue
con los galos, campaa en que Roma estuvo a punto de
sucumbir (390 a.C): una banda de galos senones, dirigi-
da por Breno, descendi de la Galia Cisalpina, derrot al
2.4 La Repblica romana 5
ejrcito romano, tom la ciudad y la saque. Este primer
saco de Roma tuvo como consecuencia la reorganiza-
cin del ejrcito, lo que permiti al Estado reiniciar su
poltica expansionista en breve. A comienzos del siglo III
a.C Roma se enfrent con las ricas ciudades griegas del
sur de Italia y, a pesar de que stas llamaron al general
Pirro, discpulo de Alejandro Magno, en su defensa, ter-
minaron por ser avasalladas por la nueva potencia. A me-
diados del siglo III a.C. Italia haba sido conquistada por
Roma.
Roma conquista el Mediterrneo Occidental Los
romanos tuvieron que enfrentar a la Repblica de Cartago
(siglos III y II a.C.). Cartago era un poderoso puerto feni-
cio ubicado en la costa de Tnez, en frica. Se dedicaba
al comercio martimo. Roma y Cartago se enfrentaron en
tres cruentas guerras llamadas las guerras pnicas.
En la primera guerra, a raz de la hegemona en Sicilia,
Roma se vio en la necesidad de luchar por mar con Car-
tago, a la cual venci. Dirigidos por Lutacio Ctulo los
romanos vencieron a los cartagineses en las islas gates:
Roma qued duea de Sicilia (241 a.C), y posteriormente
de Crcega y Cerdea.
En la segunda guerra (empezada hacia el 220 a.C) Ro-
ma estuvo a punto de ser vencida y aniquilada por Carta-
go, la cual, dirigida por el famoso general Anbal, atac
a la Repblica en pleno corazn de Italia. Roma sufri
las peores derrotas militares de su historia (batallas de
Trebia, Tesino, Trasimeno y Cannas, entre 217 y 216).
La Repblica encontrar en la gura de Escipin el Afri-
cano al gua que enfrentar a Anbal. Durante esta guerra
comenz la penetracin de Roma en Espaa y la Galia
transalpina. Finalmente, Escipin llev la guerra a la pro-
pia Tnez, donde derrot en forma inapelable a Anbal en
la batalla de Zama (202 a.C). De golpe el imperio carta-
gins pas a manos de Roma, que se transform en la
potencia dominante en el Mediterrneo Occidental.
En la tercera guerra pnica, Roma, dirigida por el general
Escipin Emiliano, siti, tom y quem Cartago, destru-
yendo denitivamente su inuencia (146 a.C).
Durante el siglo II a.C., Roma consolid su presencia en
Espaa y Portugal, tomando, Escipin Emiliano, la ciu-
dad de Numancia (133 a.C) y sometiendo a los celtberos.
A nales de la Repblica, Julio Csar, en el contexto de
las luchas civiles, emprender la conquista de la extensa
regin de la Galia (actual Francia, Blgica, Suiza, el sur
de Alemania), derrotando y sometiendo a las tribus celtas
(entre 58 y 51 a.C).
Roma conquista el Mediterrneo Oriental Entre los
siglos II y I a.C. los romanos derrotaron y conquistaron
los estados helensticos salidos de la divisin del imperio
de Alejandro Magno: Macedonia, Grecia, Siria, y, nal-
mente Egipto.
El primero en sufrir los embates de Roma fue el reino
de Macedonia. Los romanos, dirigidos por el cnsul
Flaminio, deseosos de vengar la ayuda de ese reino a Car-
tago, vencieron a las falanges macednicas en la batalla
de Cinoscfalos (197 a.C). Algunas dcadas despus, el
cnsul Paulo Emilio volvi a vencer a Macedonia, que se
convirti en provincia romana (142 a.C).
Despus le toc el turno a Grecia. Debido al apoyo pres-
tado a los macedonios, el cnsul Lucio Mummio atac a
Corinto, la saque y la destruy. Hacia 127 a.C. Grecia
era una provincia romana.
En forma paralela Roma penetr en Asia Menor y en Si-
ria. Derrot al rey Antoco III de Siria en la batalla de
Magnesia (190 a.C). Roma erigi en Asia Menor y el
Medio Oriente, a lo largo del siglo II y I a.C, una serie
de protectorados que a la postre se convirtieron en pro-
vincias.
La conquista del Mediterrneo Oriental se completara
con la ocupacin de Egipto por obra del general Octavio,
que destron a su ltima reina, Cleopatra (siglo I a.C),
mientras luchaba con su rival Marco Antonio por el do-
minio del Imperio.
A nales de la Repblica se puede hablar de un imperio
romano. Las provincias eran consideradas posesiones de
explotacin y fueron gobernadas por procnsules dotados
de poderes omnmodos y cuyo nico afn fue enriquecer-
se a como diera lugar.
2.4.3 Manifestaciones culturales de la Repblica
romana y su helenizacin
Durante la Repblica se dio el fenmeno de la heleni-
zacin de la primitiva cultura romano-latina. El contacto
con los vencidos griegos y macedonios, cuyos territorios
haban pasado a manos de la Repblica, trajo como con-
secuencia la llegada de costumbres y formas culturales
griegas y helensticas a Roma. Los dioses latinos (Jpiter,
Marte, etc), son identicados con los griegos, la literatura
latina adquiere formas y temtica griegas (el teatro grie-
go), se populariza el idioma griego entre las clases altas
y se desarrolla en ellas la tendencia al lujo y al derroche,
llegan a Roma profesores y lsofos griegos a ensear,
etc. Roma difundir por su imperio su cultura, mezclada
con la griega y helenstica.
Arte Las primeras manifestaciones del arte romano
nacen bajo el inujo del arte etrusco, enseguida conta-
giado por el arte griego que los romanos conocieron en
las colonias de la Magna Grecia del Sur de Italia y que
Roma conquist en el proceso de unicacin territorial
de la pennsula, durante los siglos IV y III a. C. La in-
uencia griega se acrecienta cuando, en el siglo II a. C.,
Roma ocupa Macedonia y Grecia.
Fueron caractersticos del arte romano el uso del arco,
la bveda y la cpula en las obras arquitectnicas, y la
6 2 EL SURGIMIENTO DE ROMA Y LA CIVILIZACIN ROMANA
escultura realista, los bajorrelieves y los mosaicos en las
artes plsticas y decorativas.
El arte romano antiguo tendr profunda inuencia en el
futuro posterior, inspirando el clasicismo renacentista y
en el neoclsico contemporneo, especialmente en los as-
pectos arquitectnicos y escultricos.
Literatura En muchos aspectos, los escritores de la
Repblica romana y del Imperio romano eligieron evitar
la innovacin en favor de la imitacin de los grandes au-
tores griegos. La Eneida de Virgilio emulaba la pica de
Homero, Plauto segua las huellas de Menandro, Tcito
emulaba a Tucdides, Ovidio exploraba los mitos griegos.
Por supuesto, los romanos imprimieron su propio carc-
ter a la civilizacin que heredaron de los griegos. Slo la
stira es el nico gnero literario que los romanos identi-
caron como especcamente suyo.
Religin y mitologa La religin romana antigua se
bas en la creencia en una deidad superior -Jpiter- y
en otras menores (Marte, Juno, Quirino, Minerva, etc.)
agrupados en tradas segn la poca (al principio: Jpiter-
Marte-Quirino; despus, Jpiter-Juno-Minerva). Jpiter
fue apropiado por los romanos en trminos de dios na-
cional, en detrimento de los latinos, que lo veneraban en
comn. La voluntad de Jpiter era la base del Derecho,
y su voluntad, as como la de los otros dioses, deba ser
descubierta por adivinos, sacerdotes y augures. Su cul-
to pblico estaba en manos de colegios sacerdotales es-
pecializados, presididos por el pontce mximo. Exista
un culto privado a los espritus de los antepasados (lares,
manes, penates).
[3]
Durante el Imperio se desarrollaron cultos provenientes
del Oriente que prometan la trascendencia y la vida eter-
na, tal como el de Mitra y el cristianismo. Por su parte,
Jpiter llegar a ser interpretado en el Bajo Imperio en
trminos casi monotestas por efecto de la losofa neo-
platnica y el paganismo tardo en su competencia nal
con el cristianismo.
El modelo romano inclua una forma muy diferente a la de
los griegos de denir y concebir a los dioses. Por ejemplo,
en la mitologa griega Demter era caracterizada por una
historia muy conocida sobre su dolor debido al rapto de
su hija Persfone a manos de Hades; los antiguos roma-
nos, por el contrario, conceban a su equivalente Ceres co-
mo una deidad con un sacerdote ocial llamado Flamen,
subalterno de los amines de Jpiter, Marte y Quirino,
pero superior a los de Flora y Pomona. Tambin se le
consideraba agrupada en una trada con otros dos dioses
agrcolas, Liber y Libera, y se saba la relacin de dio-
ses menores con funciones especializadas que le asistan:
Sarritor (escardado), Messor (cosecha), Convector (trans-
porte), Conditor (almacenaje), Insitor (siembra) y varias
docenas ms.
La educacin De acuerdo con el investigador Indro
Montanelli, en cuanto a la educacin, el hijo varn era ge-
neralmente bien acogido, adems de que los romanos te-
nan la creencia de que si no dejaban a alguien que cuidase
de su tumba y celebrase sobre esta los debidos sacricios,
sus almas no entraran en el paraso. En la educacin, la
religiosidad ms que una mejora de vida romana, le en-
seaba al chico romano disciplina que usara para nes
prcticos e inmediatos, as como el manejo de la siembra
y agricultura. Cuando el individuo romano aprenda a de-
letrear y tener conocimiento sobre sus leyendas regiona-
les, pasaba al aprendizaje de las matemticas y la geome-
tra. Las primeras consistan en sencillas operaciones de
clculo, basndose en escritos y nmeros que solamente
eran imitaciones. En cuanto a la geometra, permaneci
de manera antigua, sin embargo sufri cambios en el mo-
mento en que los griegos comenzaron a ensearla. Los
padres romanos preferan fortalecer el cuerpo de sus hi-
jos ponindolos a trabajar en propiedades en donde se
aplicase la azada y el arado, de manera que en el futuro
stos aplicasen esa fuerza en el Ejrcito. Por este modo de
educacin, no era necesaria la utilizacin de la medicina,
porque los romanos consideraban que no eran los agentes
infecciosos los que provocaban las enfermedades, sino los
dioses.
2.4.4 El n de la Repblica
Al obtener el dominio del Mediterrneo la mayora de
las actividades econmicas -comerciales, industriales y
mineras- fue apropiada por los ricos comerciantes roma-
nos provenientes de la clase ecuestre, quienes desarrolla-
ron un intenso capitalismo monetario y esclavista.
La Pax romana imperial consolid el gran comercio me-
diterrneo con ramicaciones intercontinentales, impor-
tando y exportando productos que llegaron hasta la India
y China. Roma se convirti en el primer centro comercial
del mundo.
Amedida que avanz el Imperio, la riqueza y las activida-
des econmicas se fueron concentrando ms y ms en las
provincias orientales, en detrimento de las occidentales,
lo que anunciaba la decadencia econmica de stas.
La Repblica romana termin en medio de grandes
guerras civiles.
a) Situacin social y poltica en el siglo I a.C.
La sociedad romana estuvo muy condicionada por el
desarrollo econmico del Estado. En un comienzo la ba-
se primordial de la economa en la Antigua Roma fue la
posesin y explotacin de las tierras agrcolas circundan-
tes, propiedad de los patricios y de pequeos parcelistas
plebeyos. En la medida que la Repblica fue extendiendo
su dominio sobre Italia y la cuenca del Mediterrneo, Ro-
ma entr en el circuito del gran comercio, benecindose
con la auencia de productos agrcolas -especialmente del
Norte de frica- y artesanales a bajo precio. A la larga, la
2.5 El imperio romano 7
economa italiana se resinti debido a la competencia de
las provincias conquistadas; esto tuvo hondas repercusio-
nes sociales al hacer prcticamente desaparecer a la clase
media campesina y crendose extensos latifundios traba-
jados por una gran masa de esclavos. Los campesinos sin
tierra debieron emigrar a Roma y las grandes ciudades
de Italia, convirtindose en proletarios y engrosando la
clientela de los polticos profesionales que luchaban por
el poder.
A nes de la Repblica la situacin de Roma en lo social
y poltico era muy compleja. Las diferencias sociales se-
guan ahondndose. Frente a la gran masa de proletarios
pobres se encuentra una clase de ricos comerciantes e in-
dustriales (el orden ecuestre o de los caballeros) y otra
que acapara el poder poltico para s (la clase senatorial).
El fenmeno de la esclavitud se da en gran escala como
consecuencia de las guerras de conquista. Tales dimensio-
nes alcanz esta prctica que lleg a poner en aprietos al
propio Estado, como fue la furiosa rebelin de gladiado-
res esclavos, en demanda de su libertad, encabezada por
Espartaco (Italia, primera mitad del siglo I a.C) y que fue
sofocada tras una ardua guerra por los generales Craso y
Pompeyo.
En lo poltico, las instituciones que servan para gober-
nar Roma cuando sta era una ciudad-estado ya no son
aptas para gobernar un extenso imperio. La brevedad del
mandato de los cnsules y las otras magistraturas haca
ineciente el gobierno de extensos y lejanos territorios.
Los comicios, que slo funcionaban al interior de la ciu-
dad, perdieron su ecacia cuando Roma se transform en
un estado territorial, pues la mayora de ciudadanos se
esparcieron por Italia y las provincias y ya no pudieron
participar en las elecciones. En la prctica, los comicios
se haban transformado en una asamblea corrupta forma-
da por los proletarios de Roma que vendan su voto al
mejor postor.
Por su parte, el Senado era incapaz de hacer reformas de-
mocrticas debido a su composicin aristocrtica y aca-
paraba casi todo el poder para s.
b) La intervencin del ejrcito y los generales.
La necesidad de levantar grandes ejrcitos acostumbr a
los generales a ejercer el poder personal y a desobedecer
al Senado. La composicin del ejrcito haba cambiado:
de un ejrcito formado por ciudadanos-soldados, reclu-
tados por un cierto tiempo, y leales a la Repblica y sus
instituciones, se pas a uno formado por soldados profe-
sionales, ms leales a sus jefes que a Roma.
La necesidad de gobernar extensos territorios hizo nece-
saria la existencia de un fuerte poder central que la Re-
pblica no poda ofrecer. Los primeros que se atrevieron
a ejercer el poder personal fueron los generales Mario y
Sila, los cuales, apoyndose ya sea en los elementos popu-
lares, en la clase senatorial o en los caballeros, lucharon
encarnizadamente por el control de la Repblica. Pero el
primero que se atrevi sin tapujos a declarar su aspiracin
a la realeza fue Julio Csar. En medio de una gran guerra
civil, Csar venci al general Pompeyo y sent las bases
de una nueva monarqua, mas fue asesinado por los repu-
blicanos descontentos (44 a.C.). No obstante su asesina-
to, sus partidarios, entre los que destacaban los genera-
les Marco Antonio y Octavio, se reagruparon y vencieron
denitivamente a los republicanos en la batalla de Filipos
(42 a.C.). A partir de este momento la Repblica qued
sepultada y ambos generales se repartieron el imperio.
No tardara en estallar una ltima guerra civil en la cual
venci el general Octavio sobre su rival Antonio en la de-
cisiva batalla de Accio (31 a.C). Octavio asumi el ttulo
de emperador y un nuevo nombre: Augusto.
2.5 El imperio romano
El Imperio fue la tercera etapa del desarrollo de la An-
tigua Roma y en que la principal institucin poltica del
Estado fue la Monarqua imperial, formada por el empe-
rador, sus ministros, consejeros y gobernadores provin-
ciales. La evolucin de la Monarqua imperial en Roma
tuvo dos etapas:
a) El Principado (siglos I y II d.C.)
Tambin ha sido llamada esta etapa Alto Imperio. En esta
etapa los emperadores mantuvieron la ccin de la exis-
tencia de la Repblica, dejando funcionar algunas institu-
ciones como el Senado, los Comicios y los cnsules. Pero
el emperador se reserv el derecho de comandar los ejr-
citos y proponer los candidatos a las magistraturas y al
Senado. El ms importante emperador del Principado fue
Augusto. Augusto consolid la Monarqua imperial; l
fue el Princeps, es decir, el primero de los ciudadanos,
pero tambin el Imperator, es decir, el jefe supremo de
las fuerzas armadas, por lo tanto, el verdadero detentador
del poder poltico supremo; tambin recibi los ttulos de
Pontce Mximo y Padre de la Patria. Augusto go-
bern directamente las provincias imperiales (aquellas
fronterizas y con presencia militar) mediante sus legados,
y en forma indirecta las senatoriales (las ms interiores
y pacicadas) a travs de la gestin del Senado.
Durante el largo reinado de Augusto la cultura romana
lleg a su apogeo. Augusto reforz las fronteras del Im-
perio (los ros Rin y Danubio fueron el lmite Norte, y
los ros ufrates y Tigris el lmite Este). Termin con la
poltica de el mundo para Roma e impuls una nueva:
Roma para el mundo; en otras palabras, termin con la
explotacin y abuso a que estuvieron sometidas las pro-
vincias durante la Repblica y favoreci el progreso de
las mismas. Augusto favoreci las artes y las letras, pro-
tegiendo a poetas y literatos: Horacio, Virgilio, Livio, etc.
Augusto muri en el 14 d.C. y fue sucedido por su sobrino
Tiberio. Bajo el gobierno de Tiberio fue crucicado en
Palestina Jess de Nazareth (33 d.C.). El cristianismo, la
nueva religin fundada por Jess, hizo progresos decisi-
vos en el siglo I, alcanzando a la misma Roma gracias a la
predicacin de los apstoles Pedro y Pablo, quienes pron-
8 2 EL SURGIMIENTO DE ROMA Y LA CIVILIZACIN ROMANA
to moriran vctimas de la primera persecucin decreta-
da por el emperador Nern. El cristianismo predicaba la
igualdad entre los seres humanos y negaba la divinidad
de los emperadores, el culto a Roma y la mera existencia
de los dioses paganos. A pesar de que Roma era tolerante
con las religiones extranjeras, la actitud de los cristianos
sera considerada disolvente para el Estado; en breve, el
cristianismo se atraera la hostilidad de las autoridades
imperiales.
Los emperadores que sucedieron a Augusto llevaron al
Imperio a su mxima extensin territorial. Claudio con-
quist Britania (s.I d.C), y Trajano (siglo II d.C) conquist
Dacia (actual Rumania) y Mesopotamia.
La Monarqua imperial fue ejercida por sucesivas dinas-
tas: durante el siglo I d.C el Imperio fue gobernado por
la dinasta Julio-Claudia, a la que perteneci Augusto, y
descendiente de la ms antigua aristocracia patricia de
Roma. Pero con el correr del tiempo accedieron a la
Monarqua dinastas de origen itlico y provincial (los
Flavios y los Antoninos). La forma de designar al suce-
sor del emperador era mediante su preparacin previa, su
consagracin por el Senado y el ejrcito, fuese en vida
o despus de muerto su antecesor; durante el siglo II se
practic el sistema de adopcin del personaje ms capaz;
esta ltima forma dio excelentes gobernantes. En el peor
de los casos la sucesin fue mediante el derrocamiento y
el asesinato (ej: el asesinato de Calgula).
Roma fue gobernada por una serie de emperadores desta-
cados, recordados la mayora por su buen juicio, humani-
tarismo y sus polticas progresistas en benecio de la ciu-
dad y sus provincias: Tito, Trajano, Adriano, Antonino
Po, Marco Aurelio. Durante el gobierno de Tito (s. I
d.C) Roma destruy el Templo de Jerusaln y tuvo que
afrontar las consecuencias de la erupcin del Vesubio que
sepult Pompeya y otras ciudades de la baha de Npo-
les. Trajano (s.II d.C) llev los lmites del Imperio a su
mximo; a partir de l Roma se dedicar a consolidar y
defender sus conquistas. Adriano (s.II d.C) estabiliz las
fronteras y su gestin se caracteriz por las grandes obras
pblicas (ej: el muro que lleva su nombre en Britania).
Antonino Po (s.II. d.C) consolid la Paz Romana. Mar-
co Aurelio (nales del siglo II), el emperador lsofo,
se vio en la necesidad de combatir a los brbaros del otro
lado del Danubio, derrotndolos en forma inapelable.
Otros emperadores, como Calgula, Nern y Domiciano,
todos del siglo I d.C, se caracterizaron por su crueldad y
locuras. Intentaron imponer un concepto de absolutismo
imperial de carcter divino, prematuro para la mentali-
dad todava republicana de los romanos, lo que provoc
la reaccin en el Senado, en el pueblo y en el ejrcito. Fue-
ron derrocados: Nern se suicid, mientras que Calgula
y Domiciano murieron asesinados.
b) El Dominado (siglos III y IV).
Tambin ha sido llamado Bajo Imperio. En esta fase los
emperadores se transforman en monarcas absolutos, to-
da ccin de repblica desaparece. El Senado mantuvo
un carcter de institucin asesora; los emperadores llega-
ron al extremo de hacerse adorar como dioses. Los prin-
cipales emperadores fueron Septimio Severo, Caracalla,
Alejandro Severo, Aureliano, Diocleciano, Constantino
(el primer emperador cristiano), Juliano y Teodosio.
Marco Aurelio fue sucedido por su hijo Cmodo, el cual
gobern en forma excntrica y con despreocupacin por
la administracin y la poltica exterior. Su derrocamiento
y asesinato (192 d.C) marc un punto de dislocacin del
Imperio, pues a partir de ah comenz la intervencin del
ejrcito en la eleccin de los emperadores. En la guerra
civil que sigui a la muerte de Cmodo, el ejrcito apoy
Septimio Severo, quien empe las fuerzas de Roma en la
guerra contra el Imperio Parto, al cual venci, saquean-
do su capital Ctesifonte; Severo tuvo una actitud hostil
hacia el Senado, al que persigui duramente; as mis-
mo, comienza la poltica de favorecer econmicamente
al ejrcito como un medio de conservar el trono. Severo
fue sucedido por Caracalla (211), quien mand matar a
su hermano Geta y realiz ejecuciones masivas entre los
partidarios de ste; pero tambin reconoci, como con-
secuencia de una lgica evolucin social, la cualidad de
ciudadano romano a todos los hombres libres del impe-
rio. Alejandro Severo, que sucedi un tiempo despus a
Caracalla, tuvo que hacer frente a la agresin del renacido
Imperio Sasnida de los persas, el que haba reemplazado
al Parto en Irn; fue el primer emperador romano que tu-
vo cierta tolerancia hacia el cristianismo, y represent los
ltimos restos de autoridad civil sobre el ejrcito. Apartir
de su asesinato (235), la Monarqua cae en manos de los
generales y Roma se precipita en un confuso perodo que
dur unos sesenta aos y que ha sido denominado la Cri-
sis del siglo III. La mayora de los emperadores tuvieron
el carcter de emperadores-soldados y su reinado fue
efmero, siendo en la mayora de los casos, derrocados y
asesinados por su sucesor o los soldados.
Durante la crisis del siglo destaca la gura de Aureliano
(asesinado en 275), el cual puso coto a las incursiones ger-
mnicas en territorio romano y logr la unidad del Esta-
do al reintegrar al dominio imperial las provincias de la
Galia, la cual se manejaba en forma autnoma a conse-
cuencia de los desrdenes generados.
La crisis ser superada por Diocleciano, el cual intent
dar al Imperio una administracin ms gil, creando el
sistema de la Tetrarqua imperial. Mediante este sistema
se dividi al Estado en cuatro partes, a cargo de csares
y augustos que tenan el deber de ayudarse y sucederse
mutuamente. Pero el sistema fracas debido al desarro-
llo del principio dinstico. A la muerte de Diocleciano su
sistema naufrag en medio de la guerra civil, guerra de la
cual sali vencedor Constantino el Grande.
A Diocleciano se lo recuerda, tambin, por haber desen-
cadenado la mayor de las persecuciones en contra de los
cristianos, persecucin que fracasara y hara comprender
a Roma la necesidad de transigir con el nuevo poder que
representaba la religin de Cristo.
2.5 El imperio romano 9
2.5.1 La romanizacin de Occidente
En los dos siglos que siguieron a la muerte de Augusto el
imperio realiz una intensa labor civilizadora, especial-
mente sobre las provincias occidentales (Galia, Britania,
Espaa). La cultura romana ya no qued limitada a Roma
e Italia, sino que se extendi hasta las ms lejanas pro-
vincias fronterizas. La fundacin de ciudades y campa-
mentos militares fueron la base de la romanizacin. Ro-
ma impuso su idioma -el latn-, y sus leyes a los pueblos
conquistados. Una red de caminos y carreteras una a las
provincias con Roma. Las provincias se llenaron con tem-
plos, acueductos, termas, baslicas y otras notables obras
de ingeniera y arquitectura que se caracterizan por su
utilidad, su solidez y su grandiosidad.
2.5.2 La evolucin social durante el imperio
La sociedad romana sigui evolucionando durante la po-
ca imperial. La antigua aristocracia senatorial fundadora
de la Repblica es reemplazada por una nueva aristocra-
cia formada por romanos provenientes de las provincias
y nombrados por los emperadores. Fue una nobleza im-
perial y cortesana. El proletariado sigui inundando co-
mo una plaga las ciudades romanas. Este proletariado tu-
vo que ser sostenido por las arcas imperiales mediante la
distribucin gratuita de alimentos y entretenida por me-
dio de juegos que se realizaban en los anteatros, sien-
do los ms caractersticos los sangrientos combates de
gladiadores y eras. Estas costumbres slo declinaron con
la inuencia del cristianismo.
Las innumerables ciudades del imperio, fuese las con-
quistadas o las fundadas por Roma, fueron el semillero
de una activa burguesa (los caballeros u orden ecuestre)
y cuyos dirigentes solan obtener la ciudadana romana;
los ms importantes entraban al Senado. El orden ecues-
tre sigui aumentando en nmero e importancia hasta, a
nales del Bajo Imperio, hacerse prcticamente indistin-
guible de la aristocracia.
La esclavitud tambin constitua una verdadera plaga y
slo fue decayendo en la medida que terminaron las gue-
rras de conquista y por inuencia del cristianismo.
2.5.3 La crisis del siglo III
Durante el siglo III Roma sufri una larga crisis. En lo
poltico el trono imperial se desestabiliza, pues la mayo-
ra de los emperadores fueron asesinados o muertos en
revoluciones y guerras externas.
Por otro lado, el imperio debi hacer frente a fuertes pre-
siones militares de parte de las hordas germnicas que
atravesaban las fronteras del Rin y el Danubio y saquea-
ban las Galias y los Balcanes. Y por el Este el Imperio
tuvo que luchar con el imperio persa de los Sasnidas,
una verdadera resurreccin del antiguo imperio de Ciro
y Daro y que reclamaba los territorios arrebatados por
Alejandro Magno y que ahora le pertenecan a Roma.
La crisis tuvo un carcter econmico y urbano: hubo una
fuerte inacin, la moneda perdi completamente su va-
lor y el Estado tuvo que cobrar impuestos en especies y
servicios. Producto de las invasiones y las epidemias las
ciudades se despueblan y se contraen, forticndose. Las
clases altas emigran al campo y preeren vivir en villas
forticadas.
Debido a las dicultades del Estado para cobrar los im-
puestos y, como casi toda la poblacin rehua ciertas pro-
fesiones (cobrador de impuestos, ediles municipales, etc),
el gobierno se vio en la necesidad de declararlas heredi-
tarias, lo que contribuy a hacer ms rgida la estructu-
ra social. Esta medida tuvo profundo impacto sobre los
campesinos y colonos agrarios de Occidente, los cuales
fueron declarados adcritos a sus tierras, transformndose
lentamente, a partir del siglo IV, en los futuros siervos de
la gleba europeos.
[4]
Sin embargo, la Iglesia cristiana logr sobrevivir a las per-
secuciones de parte de las autoridades imperiales y pronto
obtendr el reconocimiento (libertad de culto). La reli-
gin y losofa paganas darn sus ltimos frutos, como
fue la obra del lsofo Plotino
2.5.4 La decadencia y divisin del Imperio Romano
Durante el siglo IV el Imperio Romano pareci renacer.
Constantino el Grande reorden el Estado e hizo frente
como mejor pudo a las presiones externas. Constantino
es recordado por su famoso Edicto de Miln (313), por el
cual decret la libertad de culto. Roma dej, a partir de
ese momento, de perseguir a los cristianos. Constantino y
sus sucesores comprendieron la importancia poltica del
cristianismo y trataron de comunicar nuevas fuerzas al
Estado apoyndose en l. La religin hizo progresos de-
cisivos durante el siglo IV, pese a los intentos postreros
del emperador Juliano el Apstata de reotar el culto pa-
gano y las perturbaciones ocasionadas entre los eles por
la difusin de la hereja del arrianismo. La fe cristiana
fue conrmada en el Concilio de Nicea (325 d.C), y la
Iglesia y el Papado, sus expresiones institucionales carac-
tersticas, se enraizaron en tal forma en la cultura y en la
sociedad de la poca, que proyectaran a Roma ms all
del propio estado que haba creado y que ya se encon-
traba en proceso de decadencia. Roma sobrevivir a la
desintegracin de su imperio gracias al cristianismo.
Tambin Constantino gener un cambio geopoltico tras-
cendental, al tomar la decisin de trasladar la capital del
Imperio: de Roma a Constantinopla. Constantinopla, la
antigua Bizancio griega, era una ciudad mejor defendi-
da y ubicada estratgicamente, ms cercana a las ricas
provincias orientales. Constantino sentaba las bases del
futuro Imperio Bizantino, continuador del romano en el
Este de Europa y en el Cercano Oriente.
Durante el siglo IV, el Imperio Romano se puso a la de-
fensiva en relacin a los pueblos germnicos que empeza-
10 2 EL SURGIMIENTO DE ROMA Y LA CIVILIZACIN ROMANA
ban a desbordar las fronteras del Rin y del Danubio. Los
germanos haban entrado en contacto con Roma a na-
les del siglo II a.C cuando Mario aniquil a los cimbrios
y teutones que incursionaban en el norte de Italia y en
Provenza; ms adelante, Csar realiz expediciones de
castigo en la Germania; no obstante, nunca pudieron ser
domeados plenamente por los romanos. La alta natali-
dad, la necesidad de nuevas tierras y de botn, as como la
atraccin que ejerca la civilizacin romana, impulsaba a
emigrar peridicamente a los germanos hacia el suroeste.
En el Bajo Imperio Roma opt, como medio de absor-
cin pacca, por enrolarlos paulatinamente en sus ejr-
citos y usarlos como colonos de las tierras baldas. Esta
decisin conllev un cambio sustancial en la composicin
del ejrcito: durante los siglos IV y V en la medida en
que crecan la dicultades del Estado en la conscripcin
militar los elementos germnicos auxiliares fueron au-
mentando lentamente hasta llegar a superar en nmero al
contingente propiamente romano.
En el siglo IV, nuevos pueblos germnicos aparecan -
godos, vndalos, francos, burgundios, alanos, etc- y avan-
zaban hacia el Oeste. La amenaza de los hunos, prove-
nientes del interior del Asia, empuj a los germanos en
contra de las fronteras de Roma. El primero que se asen-
t de manera denitiva en sus tierras fue el pueblo de los
visigodos, al aniquilar al ejrcito del emperador Valente
en la decisiva batalla de Adrianpolis (378). Comenzar
el declive militar de Roma; el Estado ya no tuvo fuerzas
para expulsarlos de su territorio. A partir de ese momen-
to, los brbaros germnicos sern una constante en la po-
ltica interna de Roma.
Teodosio logr reunir por ltima vez a todo el Imperio
Romano tras vencer a sus competidores, pero luego com-
prendi la necesidad de dividir al Imperio con objeto de
dar una respuesta ms gil a las diferentes amenazas que
pesaban sobre l. A su muerte (395), el Imperio se divi-
di en dos partes, con soberanos y administracin propia:
nacan as el Imperio Romano de Occidente y el Imperio
Romano de Oriente.
Teodosio tambin es importante por haber declarado al
cristianismo como la religin ocial del Imperio. Roma se
convirti, de un imperio pagano, en un imperio cristiano.
A principio del siglo V, las tribus germnicas, empuja-
das hacia el Oeste por la presin de los hunos, penetra-
ron en el Imperio Romano de Occidente. Las fronteras
cedieron por falta de soldados que las defendiesen y el
ejrcito, constituido en su mayora por brbaros, no pu-
do impedir que Roma fuese saqueada por los visigodos
de Alarico I (410) y por los vndalos de Genserico (455).
Estos saqueos provocaron gran conmocin en el mundo
cristiano y civilizado, y si bien los daos en la ciudad fue-
ron escasos, el prestigio de Roma fue gravemente afec-
tado. Cada uno de los pueblos germnicos se instal en
una regin del imperio, donde fundaron reinos indepen-
dientes: los reinos germano-romanos. Los ostrogodos en
Italia, los francos y burgundios en la Galia, los anglos y
sajones en Britania, los visigodos en Espaa y los vnda-
los en el Norte de frica. Uno de los ms importantes fue
el de los francos, la base de las modernas nacionalidades
de Francia y Alemania, y del cual derivara a la postre el
Sacro Imperio Romano Germnico. El largo reinado de
Valentiniano III (424-455) presenci la irreversible de-
sintegracin del Imperio de Occidente, pese a los esfuer-
zos polticos y militares del general Aecio, quien opuso a
unos brbaros contra otros y comand el combinado de
fuerzas romano-germnicas que derrot a Atila, rey de los
hunos, en la batalla de los Campos Catalunicos (451).
El emperador, que ni siquiera tena su sede en Roma, sino
en Rvena, dej de controlar los restos del Imperio; fue
as que en el ao 476, un jefe brbaro, Odoacro, destituy
a Rmulo Augstulo, un nio de apenas 10 aos, el cual
fue el ltimo emperador Romano de Occidente, y envi
las insignias imperiales a Zenn, emperador Romano de
Oriente.
Pero el dominio de Odoacro, rey de los hrulos, no du-
r mucho sobre Roma e Italia, pues el emperador de
Oriente, Zenn, autoriz, bajo una terica soberana, a
un nuevo jefe brbaro, Teodorico, rey de los ostrogodos,
a pasar con su pueblo a la pennsula a obtener nuevas
tierras. Pronto Teodorico se adue del poder al asesi-
nar personalmente a Odoacro en un banquete. Teodorico
ejerci como rey de Italia, y, como tal, fue reconocido
por el emperador de Oriente, Anastasio; j su capital en
Rvena.
Teodorico gobern sobre ostrogodos y romanos y restau-
r buena parte de la anterior estructura imperial, conser-
vando la tradicin clsica. Mediante una inestable alianza
con la aristocracia senatorial romana de Italia y con una
entente con la poderosa Iglesia Catlica, Teodorico desa-
rroll su reino rodendose de cortesanos romanos entre
los que destacaron el ilustre lsofo Boecio y el escritor
Casiodoro. A la postre, el proyecto poltico de Teodorico
fracasara debido a la desconanza de la nobleza roma-
na, las intrigas de la corte bizantina que aspiraba a la re-
conquista de Italia, y el mutuo rechazo entre la poblacin
catlica y los ostrogodos arrianos que detentaban el po-
der militar. El reinado de Teodorico terminara en medio
de violencias que ocasionaron la muerte de importantes
ciudadanos romanos, como fue el caso del asesinato de
Boecio.
El nal del Imperio Romano de Occidente y el rol de
la Iglesia Como se ha dicho, en el ao 476 el ltimo
emperador de Occidente fue destronado por los brbaros
y sus insignias imperiales enviadas a Constantinopla. Con
este acto el Imperio de Occidente dej formalmente de
existir. Posteriormente, se intent su resurreccin gracias
a la obra de Justiniano, Carlomagno y Otn I, pero estos
intentos no fueron, a la larga, verdaderamente exitosos, y
slo recogieron los ttulos.
En la crisis general de las instituciones polticas y civiles
de Roma las nicas que sobrevivieron slidamente fueron
2.6 El legado cultural de la Roma Antigua 11
la Iglesia y el Papado. De hecho, los papas de Roma, los
obispos y el clero en general tuvieron que asumir, en mu-
chos casos, funciones polticas, generalmente en defen-
sa de la labor de la Iglesia y de las poblaciones romanas
en contra del abuso de los brbaros (p.ej: es legendaria la
manera en que el Papa Len I logr detener a Atila, quien
se encaminaba hacia una Roma inerme, al frente de sus
ejrcitos hunos). De esta forma la Iglesia logr salvar una
buena parte de la tradicin romana, la que se incorpora-
ra posteriormente a la Civilizacin Occidental nacida en
Europa hacia el siglo IX.
El Imperio Romano de Oriente sobrevivi a las invasio-
nes germnicas y existir mil aos ms y jug un impor-
tante papel en la Edad Media al civilizar a los pueblos de
Europa Oriental y ser un verdadero escudo que defendi
a Europa Occidental de las invasiones asiticas.
Qu fue del pueblo romano? Unos pocos siglos despus
de la cada del Imperio de Occidente -y hasta el da de
hoy- slo se consideraba romanos a los habitantes de
Roma y sus alrededores. Despus de las invasiones, la
gran masa de los romanos provinciales (italo-romanos,
hispano-romanos, galo-romanos, etc) termin mezcln-
dose con sus vencedores germnicos, lo que dara origen
a las modernas naciones de Europa Occidental. La ciudad
de Roma y sus habitantes, bajo la proteccin de la Iglesia
y el Papado, sobrevivieron y jugaron un importante papel
en la Edad Media y en los inicios de la Edad Moderna (el
Renacimiento). Roma seguir siendo un centro religioso,
poltico y cultural del mundo cristiano occidental.
2.6 El legado cultural de la Roma Antigua
Los legados de la Roma Antigua fueron mltiples. Se
pueden mencionar los siguientes:
a) El Derecho Romano: Quizs el aporte ms impor-
tante de la Roma Antigua a la cultura fue el derecho ro-
mano. El derecho romano es el conjunto de leyes escritas
creadas por Roma y que arranca a partir de la Ley de las
doce tablas(450 a.C), primer monumento de su legisla-
cin; esta legislacin evolucion y se perfeccion durante
el transcurso de la Repblica y el Imperio de acuerdo con
las decisiones de los Comicios y del Senado, los edictos
de los pretores y de los emperadores y el trabajo de los
jurisconsultos.
[5]
Fue codicado en su forma nal por el
emperador Justiniano en el siglo VI. Este Derecho estaba
dividido en Derecho Civil (regulaba las relaciones entre
los romanos) y el Derecho de gentes (regulaba las rela-
ciones de Roma con los pueblos no romanos). Los prin-
cipios fundamentales del Derecho Romano poseen valor
universal y se han incorporado a la legislacin de todos
los pueblos civilizados. Entre estos se pueden destacar los
siguientes: 1. Las leyes deben ser pblicas y escritas. 2.
La ley debe proteger a la persona y sus bienes. 3. Las leyes
deben considerar los derechos de las mujeres. 4. Una per-
sona acusada debe ser considerada inocente mientras no
sea probada su culpabilidad. 5. Personas de distinta posi-
cin econmica y social pueden contraer legtimo matri-
monio. 6. Todos los ciudadanos que forman el estado son
iguales ante la ley. Importantes cdigos civiles occiden-
tales estn basados en el Derecho Romano, tal como el
Cdigo Civil de Napolen, el cual fue adaptado por otras
naciones occidentales.
[5]
Gracias al Derecho Romano se
conserv en Occidente la idea de "estado", es decir, una
entidad jurdica e institucional sobre una base territorial
y poblacional distinta al patrimonio de los prncipes y re-
yes, y que no es divisible por herencia entre los herederos.
La idea de estado sobrevivir el perodo medieval y ser
reotado en Occidente gracias a la accin de los reyes de
las monarquas nacionales de la Baja Edad Media en su
lucha contra el feudalismo.
b) El idioma romano (el latn): el latn ha dado origen a
las modernas lenguas neolatinas: castellano, francs, ita-
liano, portugus, rumano, etc. Adems, el latn sirve para
la nomenclatura cientca, pues es el medio que sirve para
la denominacin de los seres vivos.
c) El alfabeto romano. El alfabeto romano, de carcter
fontico, est en uso en la mayor parte del mundo, espe-
cialmente en el Occidental.
d) La idea del imperio, es decir, un conjunto de pue-
blos unidos bajo un mismo gobierno. El imperio ha sido
la idea fuerza que ha llevado a lo largo de la historia a
varias naciones y personajes a imitar a Roma creando sus
propios imperios: el imperio de Carlomagno, el Sacro Im-
perio Romano Germnico de Otn I, el imperio napole-
nico, el estado fascista de Benito Mussolini, los imperios
espaol, ingls, francs, alemn, ruso, los EE.UU, etc.
e) Arquitectura e ingeniera romana. Los romanos
construyeron monumentos y edicaciones hechas para
durar, funcionales y de gran tamao: acueductos, puen-
tes, carreteras, palacios, anteatros, baslicas (catedra-
les), fortalezas, etc. Tales construcciones han sido imi-
tadas en numerosas naciones del mundo. Por ejemplo, en
el siglo XVIII el arquitecto romano Joaqun Toesca, a ins-
tancias de la Corona espaola y nanciamiento particu-
lar, fue contratado para trabajar en Chile, construyendo
el Palacio de la Moneda, edicio neoclsico puro, en que
funciona la Presidencia de la Repblica y el Poder Eje-
cutivo en la ciudad de Santiago; as mismo, construy la
actual Catedral de Santiago en la Plaza de Armas.
f) Roma como centro del cristianismo catlico. Por es-
pacio de 2000 aos Roma ha sido el centro de la cristian-
dad catlica, pues en ella se encuentra el Papado, impor-
tante institucin religiosa y poltica que ha desarrollado
una gran labor cultural. La Iglesia copi del Imperio es-
tructuras administrativas (por ejemplo, las dicesis), tra-
diciones (por ejemplo, uso del latn, vestuario sacerdo-
tal), un concepto de gobierno jerrquico centrado en el
Vaticano, y otras tradiciones de origen romano.
12 3 ANTIGEDAD TARDA
3 Antigedad Tarda
En este perodo Roma deja de ser una gran capital me-
diterrnea y se convierte en la presa que se disputan los
ostrogodos y los bizantinos primero, y los lombardos y
los mismos bizantinos despus, lo que ocasion un gran
deterioro urbano y una acelerada despoblacin. No obs-
tante la decadencia, en el interior de sus muros se gesta el
poder que se har cargo de su destino hasta el siglo XIX:
el Papado.
3.1 Guerra Gtica (535-554)
El exilio y asesinato de la reina ostrogoda Amalasunta, de
religin catlica, en 535, por rdenes del rey Teodato, fue
aprovechado por el emperador Justiniano I como excusa
para reconquistar Italia. Conocemos muy bien los acon-
tecimientos gracias a la obra Historia de las guerras de
Procopio de Cesarea. Las tropas imperiales, a las rde-
nes de Belisario, desembarcan en el sur de la pennsula
en julio de 536 y entran en Roma el 10 de diciembre del
mismo ao.
En 537, Belisario es asediado en la ciudad durante un
ao por el rey godo Vitiges, quien ordena cortar catorce
acueductos que le suministran agua, mientras que Beli-
sario manda que se tapien sus entradas para evitar que
los godos puedan inltrarse por ellos. No sern repara-
dos hasta el siglo XVI. El corte del acueducto de Trajano
(Acqua Traiana) afecta los molinos de trigo instalados en
las laderas del Janculo, en la orilla derecha del Tber. Al
nal, Belisario manda expulsar las bocas intiles, los
hambrientos que piden la rendicin o una tregua, quienes
no volvern jams. Este primer asedio godo fracasa.
Desde el verano de 545 hasta nales de 546, Roma vuelve
a ser asediada, esta vez por el rey godo Totila, quien entra
en la ciudad el 17 de diciembre de 546.
Las fuerzas imperiales vuelven a tomar la ciudad a co-
mienzos 547, aprovechando que estaba custodiada por
una guarnicin goda muy reducida. En la primavera de
547 el ejrcito godo intenta recuperarla.
En preparacin para un nuevo asedio el comandante de la
guarnicin imperial manda sembrar trigo en todas las zo-
nas no edicadas, pero cuando los godos vuelven a atacar
en 549 logran apoderarse rpidamente de la ciudad.
En el ao 552 las fuerzas imperiales la vuelven a recupe-
rar, esta vez de forma denitiva. Era la quinta vez que la
ciudad era tomada.
Las guerras gticas fueron un duro golpe para Roma: el
suministro de agua fue severamente daado debido a la
destruccin de los acueductos; sus aguas se derramaron
sin control en la campia aledaa, lo que contribuy a la
insalubridad de la comarca; la despoblacin de la ciudad
se aceler; la tradicional institucin del Senado, que ha-
ba representado a Roma durante ms de mil aos, fue
suprimida por Justiniano, lo que signic la desaparicin
de los ltimos restos de la tradicin cvica de la urbe. La
desaparicin del Senado occidental signic tambin la
desconexin de la ciudad con lo que quedaba de la antigua
nobleza latina esparcida por los nuevos reinos germano-
romanos; la pertenencia de sus principales miembros a la
antigua institucin le otorgaba prestigio e inuencia po-
ltica, social y jurdica; la devenida aristocracia se-
natorial no tuvo ms remedio que fundirse con la aris-
tocracia militar germnica para poder sobrevivir. Roma
perdi su rango de gran ciudad mediterrnea occidental,
iniciando su vida medieval a expensas del Imperio Bizan-
tino, primero, y luego del poder ponticio y de la Iglesia
despus.
3.2 Roma bizantina (554-727)
Tras la reconquista bizantina de Italia por Justiniano I du-
rante la prolongada y devastadora Guerra Gtica de 535-
554, Roma es una ciudad del Imperio Bizantino, pero no
su capital, ya que la sede de la autoridad imperial, repre-
sentada por el exarca, es Rvena (de la misma forma que
fue capital del Imperio de Occidente desde el ao 402).
La poblacin de la ciudad no sobrepasaba los 40.000 ha-
bitantes, cuando hacia el ao 400 era de medio milln. Es-
ta considerable disminucin en los siglos Vy VI lleva apa-
rejada una profunda modicacin del reparto de la pobla-
cin intramuros. Los barrios altos (Quirinal, Esquilino,
Viminal) quedan sin agua tras el corte de los acueductos
en 537 y son poco a poco abandonados. La poblacin va
concentrndose en el Campo de Marte y en la orilla de-
recha del Tber (el Trastevere, o ultratber) en torno a
la baslica de San Pedro.
El resto de la ciudad queda prcticamente desocupado o
en ruinas, con la excepcin de las iglesias y los monaste-
rios, separados de hecho de las zonas habitadas. Se aban-
dona el cuidado de los monumentos pblicos y los tem-
plos de la Antigedad, que sirven de cantera. Ya la em-
peratriz Eudoxia, esposa de Valentiniano III (424-455),
emple veinte columnas dricas de mrmol procedentes
de un templo pagano para la iglesia de San Pedro ad Vin-
cula que ella misma haba mandado a construir y que se
consagr en el ao 439.
La Pragmtica Sancin de 554, mediante la cual Italia era
reintegrada al Imperio Romano, raticaba una situacin
que ocurra de facto: otorgaba a los obispos el control de
diversos aspectos de la vida civil (como la actividad de
los jueces civiles) y la administracin de las ciudades,
ponindolos a cargo del aprovisionamiento, la anona y
los trabajos pblicos, al tiempo que quedaban exentos de
la autoridad de los funcionarios imperiales. As, muchas
ciudades romanas deben su continuada existencia a ser
lugar de residencia de los obispos.
Durante el periodo en que Roma fue parte del Imperio
Bizantino se aceler la transformacin de los antiguos
edicios paganos en edicios para el culto cristiano, tal
como fue el caso del Panten, el cual, en la primera mi-
3.3 Lombardos (568-774) 13
tad del siglo VII, junto a la Sala de sesiones del Senado,
se transforman en iglesias cristianas dedicada a la Virgen
Mara en su advocacin de Reina de los Mrtires y a San
Adriano.
[6]
Roma y su regin adyacente fue convertida en un ducado
gobernada por un dux dependiente del exarca de Rvena.
El duque y los ociales bizantinos se alojaban en lo que
quedaba de los antiguos palacios imperiales; por su parte,
el Foro Romano conserv el papel de centro de la ciudad.
De la presencia bizantina quedaron algunos rastros, tales
como la columna en homenaje al emperador Focas, y al-
gunas iglesias que rodeaban el Palatino (S. Giorgio , S.
Anastasia y S. Mara). Ms perdurable fue la inuencia
en el arte decorativo (pinturas, mosaicos), inuencia que
se proyectara hasta la Baja Edad Media.
Debido a la invasin de los lombardos sobre Italia las co-
municaciones entre Roma y Rvena quedaron seriamente
amenazadas. Por su parte, los emperadores de Bizancio
trataron al ducado de Roma como una remota provincia
de su imperio, preocupados de otras amenazas ms ur-
gentes provenientes del norte (los blgaros) y del Oriente
(los persas y los rabes).
El poder poltico ejercido por Bizancio fue discontinuo y
en forma creciente fue asumido por el papa, el cual fue
progresivamente ejerciendo la direccin civil y adminis-
trativa de la ciudad. Uno de los casos ms destacados fue
el de San Gregorio Magno, quien ejerca como Obispo
y como delegado civil de Bizancio (nales del siglo VI).
Esta tendencia se profundiz en la medida que declinaba
la presencia bizantina en Italia, amagada por los lombar-
dos. No obstante, los emperadores intentaron en ocasio-
nes revertir la situacin, deponiendo, encarcelando e in-
cluso asesinando a alguno de los papas, cada vez que la
primaca del Obispo de Roma entraba en conicto con
las pretensiones religiosas de los propios emperadores y
de los patriarcas de Constantinopla.
En 663, como parte de su intento de reconquistar Italia
a los lombardos, el emperador Constante II visit Roma
durante doce das, visita que conllev la expoliacin de
obras de arte enviadas a Bizancio. Fue la ltima vez que
un emperador romano legtimo visitara Roma.
Hacia nales del siglo VII los suministros de trigo que ali-
mentaban a Roma se cortaron debido a la cada de Car-
tago en manos de los rabes. Fue entonces que empez
de parte de los papas la solicitud de ayuda a los pases
germnicos ms que al emperador de Constantinopla.
A comienzos del siglo VIII el poder de Bizancio sobre
Roma estaba casi liquidado. El punto de quiebra ocurri
a raz de la querella iconoclasta desarrollada en Constan-
tinopla y que tuvo impacto en Italia: Roma cortara su
dependencia poltica en forma denitiva con el Imperio
de Oriente. Los lombardos, que se haban convertido al
catolicismo, apoyaron la poltica del papado, la cual se
opona a los iconoclastas de Constantinopla, e invadieron
las posesiones bizantinas en Italia. El ducado fue extin-
guido y toda la autoridad poltica pas a manos del Papa
Gregorio II (727), quien logr el reconocimiento de parte
del rey de los lombardos, Liutprando, de su dominio so-
bre Roma. De este modo la ciudad naliz su tradicional
relacin poltica y jurdica con el Imperio del cual fue la
base fundacional en la Antigedad, e inici un nuevo ca-
mino como base territorial, humana, poltica y religiosa
de Papado y de la Iglesia Catlica.
[7]
3.3 Lombardos (568-774)
Los lombardos invadieron Italia en el ao 568 y pronto
ocuparon la mayor parte del Norte y el Apenino central
en torno a Espoleto y Benevento. El Imperio Bizantino
conserv el dominio de Gnova, Rvena, Roma, el Lacio,
Npoles y el sur de la pennsula.
Los lombardos era un pueblo autnticamente brbaro, en
el sentido clsico de la palabra, de religin arriana o paga-
na, y que no haba estado sometido a la inuencia civili-
zadora de Roma en el perodo preitlico de su migracin.
La invasin lombarda fue decisiva en la historia de Italia,
pues a partir de ella la pennsula perdi la unidad pol-
tica tan trabajosamente lograda por Roma en los siglos
anteriores. Los lombardos constituirn una permanente
amenaza para Roma y sus autoridades civiles y religio-
sas.
En el ao 592 Roma es atacada por el rey lombardo
Agilulfo. En vano se espera la ayuda imperial; ni siquie-
ra los soldados griegos de la guarnicin reciben su paga.
Es el papa Gregorio Magno quien debe negociar con los
lombardos, logrando que levanten el asedio a cambio de
un tributo anual de 500 libras de oro (probablemente en-
tregadas por la Iglesia de Roma). As, negocia una tregua
y luego un acuerdo para delimitar la Tuscia Romana (la
parte del ducado romano situada al norte del Tber) y la
Tuscia propiamente dicha (la futura Toscana), que a par-
tir de ahora ser lombarda. Este acuerdo es raticado en
593 por el exarca de Rvena, representante del Imperio
en Italia.
Los lombardos no cejarn en su empeo de apoderarse de
Roma. En el siglo VIII los reyes lombardos Liutprando y
Desiderio prcticamente la subyugaron. Liutprando ter-
min con la presencia bizantina en Roma al clausurar el
ducado imperial, aunque reconoci la autoridad del pon-
tce en la ciudad. Ms adelante, el rey Desiderio logr,
brevemente, lo que tanto anhelaban los lombardos: apo-
derarse fsicamente de Roma (772).
La amenaza lombarda oblig a los papas a desligarse de
la ayuda bizantina y orientar su mirada en demanda de la
ayuda que pudiesen prestar otros prncipes germnicos.
Los elegidos fueron los prncipes francos, quienes en el
transcurso de lo que quedaba del siglo VIII expulsaron a
los lombardos de Roma, los dominaron polticamente, y
se transformaron en los defensores naturales del Papado.
14 4 ALTA EDAD MEDIA
4 Alta Edad Media
Roma se sumerge en la Alta Edad Media desligada de-
nitivamente del Imperio Bizantino (el ducado se suprimi
en 727) y bajo un control relativo de los papas en los as-
pectos polticos, civiles, administrativos y econmicos (la
ciudad estaba bajo la presin constante de los lombardos,
los cuales nunca renunciaron a conquistarla). Roma ser,
en adelante, la base del Ponticado Romano y jugar un
importante rol poltico y religioso en las etapas sucesivas.
En un continuo proceso de ruina econmica, material y
poblacional, la ciudad logr, sin embargo, conservar el
prestigio ganado en la Antigedad; su pobreza material
no se condeca con su importancia poltica y religiosa.
4.1 Roma Ponticia (desde el 727)
Desde los comienzos de la cristiandad, los obispos de Ro-
ma, es decir, los papas, hicieron valer su autoridad religio-
sa sobre las dems iglesias repartidas por el Imperio, acti-
tud basada en la tradicin catlica que asignaba a Simn
Pedro el ser la Piedra dejada por Cristo para sostn de
su Iglesia una vez que l ascendiera a los cielos. Como Pe-
dro termin radicado en Roma, lugar en donde fue mar-
tirizado, se identic a la ciudad como su sede denitiva,
es decir, el Patriarcado u Obispado de Pedro, el primer
Papa. As lo entendieron sus sucesores en el obispado. Ya
San Clemente Romano, a nes del siglo I .d.C haca valer
su autoridad llamando al orden a las iglesias de Orien-
te. El Papado fue, poco a poco, reforzando su autoridad
religiosa, poltica y civil, no sin la resistencia de los pa-
triarcados del Oriente, en especial el de Constantinopla, y
sobrevivi a las persecuciones de los emperadores roma-
nos, a las disputas teolgicas con los arrianos en el siglo
IV, a la cada del Imperio de Occidente, al dominio de los
ostrogodos, a las guerras gticas y al dominio postrero de
los bizantinos. Con la ayuda circunstancial de los lombar-
dos el Papado logr sacudirse la tutela imperial y busc
aanzar su dominio poltico denitivo sobre Roma y sus
regiones anexas, las cuales fueron la base de los "Estados
Ponticios". Los Papas intervendrn en lo sucesivo como
prncipes polticos independientes, a la cabeza de Roma
y su poblacin, no sin resistencia de poderes extranjeros
(prncipes, reyes y emperadores germnicos, invasiones
rabes, normandas) y de los poderes locales (pretensio-
nes de las facciones nobiliarias de Roma).
El Ponticado fue acrecentando sus dominios en Italia
gracias a sucesivas donaciones. Ya en la poca de Cons-
tantino ste haba hecho entrega a la Iglesia de bienes in-
muebles en Roma y en Italia,lo que sirvi de base a la
famosa Donacin de Constantino, una falsicacin me-
dieval que supona la cesin de la ciudad e Italia al papa
por parte de dicho emperador.
El rey lombardo Liutprando restituy al Papado, median-
te una donacin, una serie de territorios que seran la ba-
se jurdica de los Estados Ponticios, lo que se formaliz
con las donaciones territoriales (Exarcado de Rvena, la
Pentpolis, etc.) del rey franco Pipino el Breve (754); es-
to asegur al Papado su independencia poltica frente a
los lombardos y los bizantinos. De esta forma, Roma se
convirti, nuevamente, en capital poltica; esta vez, de los
Estados Ponticios, los que se fueron acrecentando con
el tiempo mediante sucesivas donaciones y conquistas, y
que se mantuvieron como tales hasta el ao 1870, en que
el Reino de Italia ocup por la fuerza Roma, declarndola
capital de la Italia unida.
Los papas se convirtieron denitivamente en prncipes
temporales con el derecho a cobrar impuestos, sostener
ejrcitos y dictar leyes en sus territorios. El dominio del
Papado nunca fue total y continuo, pues su autoridad es-
tuvo amagada por las facciones nobiliarias de tipo feudal,
por las ingerencias de los reyes y emperadores germni-
cos, y por los invasores normandos. Slo posterior al ao
1000 el Papado pudo consolidar su autoridad en los Es-
tados Ponticios, no sin oposicin de las fuerzas seala-
das, a las que habra que agregar el renacimiento de los
movimientos comunales populares, los que buscaron in-
dependizar a Roma del Ponticado y la nobleza.
Hay que decir que la eleccin de los pontces corres-
pondi durante la Alta Edad Media al pueblo romano,
al clero y los obispos vecinos, aunque durante el perodo
interrieron, en mayor o menor medida las autoridades
bizantinas, las facciones nobiliarias de Roma y los reyes
francos y alemanes despus. Esta forma de elegir al papa
cambi a partir del siglo XI, cuando Nicols II reform el
sistema de eleccin, asignando este acto a un colegio de
cardenales. El pueblo romano qued limitado a su apro-
bacin y proclamacin.
4.2 Imperio Carolingio (774-843)
La relacin de Roma y los pontces con la dinasta de
los Carolingios comenz hacia mediados del siglo VIII
cuando Pipino el Breve solicit del Papa Esteban II la
aprobacin del derrocamiento de la dinasta anterior, los
Merovingios. En 754 el Papa Esteban fue a Galia y con-
sagr rey a Pipino mediante la uncin del leo santo. A
su vez, Pipino respald al Papado cuando el Pontce pi-
di ayuda en contra de la ominosa presin de los lombar-
do contra Roma. Por dos veces los reyes francos, Pipino
y Carlomagno, pasaron a Italia al frente de sus ejrcitos
a liberar a Roma de su asedio. Carlomagno, nalmente,
respondiendo a la peticin de ayuda del Papa Adriano I,
los derrot completamente, anulando su inuencia al de-
clararse Rey de los lombardos.
Roma y el Papado se zafaron de la presin lombarda, pero
cayeron en la rbita franca. Los reyes francos se conside-
raron, en adelante, defensores naturales de los pontces,
pero a la vez comenz el cesaropapismo medieval, por el
cual las mximas autoridades temporales, reyes y empe-
radores, se atribuyeron el derecho de inuir en las cuestio-
nes de Roma, el Papado y la Iglesia. Como contrapartida,
4.4 El Sacro Imperio Romano Germnico y el cesaropapismo medieval (desde la segunda mitad del siglo X) 15
los papas se fueron atribuyendo en forma casi impercep-
tible el derecho de coronar a los reyes y emperadores, lo
que fue el fundamento de la futura doctrina de la teocra-
cia ponticia, por la cual el poder religioso del pontce
estaba por encima de los poderes temporales, con el de-
recho de gobernarlos; esta doctrina alcanzara su pleno
desarrollo con Inocencio III en la Baja Edad Media.
En el ao 800 lleg el momento culmen de la relacin
de Roma y los reyes francos, cuando el Papa Len III,
en premio por el apoyo prestado por Carlomagno en su
conicto con la nobleza romana, lo coron por sorpre-
sa Emperador de los romanos en la catedral de San Pe-
dro, en medio de la aclamacin del pueblo. Renaca as,
de acuerdo a la tradicin jurdica romana, a los deseos de
la iglesia y los del pueblo, el Imperio Romano Cristiano
en su versin Occidental, ttulo que no sera admitido por
Bizancio hasta ms de una dcada despus. Dems est
decir que este nuevo Imperio Romano Occidental, si
bien eran cristiano, distaba mucho del extinguido en el
ao 476. Roma no era la capital, sino Aquisgrn, el pue-
blo romano no era su base nacional, sino la nacin franca,
las leyes romanas no eran la base jurdica del Imperio,
sino las leyes consuetudinarias germnicas, la estructura
administrativa era muy distinta a la creada por Roma en
la Antigedad, pues careca de su burocracia, los ejrci-
tos imperiales estaban constituidos a la usanza germnica
y no por las antiguas legiones; ni siquiera sus dirigentes
haban asimilado la idea romana de estado, sino que
seguan apegados a sus tradiciones germnicas de consi-
derar al reino como propiedad personal de los reyes. En
sntesis, este nuevo Imperio Romano Occidental era ro-
mano de ttulo ms que de esencia, jugando Roma ms
un papel simblico que efectivo.
A pesar de la proteccin brindada por el Imperio Caro-
lingio, la seguridad de Roma no era completa. Los ra-
bes, y, posteriormente los normandos, realizaran incur-
siones por las costas del Mediterrneo Occidental. En 846
una ota musulmana remont el Tber hasta Roma, sa-
queando la baslica de San Pedro, que se halla fuera de la
muralla Aureliana.
4.3 La nobleza feudal romana y el Siglo
de Hierro del Ponticado (siglo X)
La proteccin que brindaba el Imperio Carolingio a Ro-
ma y al Papado se eclips a partir del Tratado de Verdn
(843), tratado que consagr la divisin del reino franco
en tres partes: las actuales Francia y Alemania, ms una
franja intermedia llamada Lotaringia, reinos a cargo de
soberanos propios, descendientes de Carlomagno. La di-
visin se consagr como denitiva a partir de la muerte
de Carlos III el Gordo (888), el cual haba reunido por l-
tima vez, en forma efmera, casi todos los territorios del
imperio.
Alejados de Roma sus protectores carolingios, la ciudad
se vio envuelta, desde nes del siglo IX y durante ca-
si todo el siglo X, en enconados conictos internos, ya
fuese entre las principales familias de la nobleza urba-
na o rural, y entre stas y el Papado. La nobleza feudal
romana estuvo representada por los condes de Tsculo,
los Crescencios, los duques de Spoleto; ms adelante se-
rn los Colonna y los Orsini; familias que dominaron la
poltica romana durante siglos. Libres de la tutela de los
emperadores y reyes carolingios, la nobleza local encon-
tr las mejores condiciones para su desarrollo. La institu-
cin del Papado termin cayendo inexorablemente en sus
manos, y de las las de esas familias salieron numerosos
papas y antipapas (unos cuarenta) de escasa personalidad
y poco dignos la mayora de ellos (hubo papas que ape-
nas alcanzaban los dieciocho aos de edad al momento de
ser electos). Muchos tuvieron un corto ponticado, fue-
ron habitualmente depuestos por las facciones rivales, y
otros se expusieron a la vejacin y a una muerte violenta.
Al siglo X se le ha llamado la Edad de Hierro del Pon-
ticado. Clebres fueron el noble Teolacto I, su esposa
Teodora y su hija Marozia, los cuales inuyeron en forma
nociva y durante largo tiempo en la eleccin y duracin
de los papas de su poca (primera mitad del siglo X). Los
intereses de la Silla de San Pedro fueron primordialmen-
te mundanos ms que religiosos. La jefatura de la Iglesia
se convirti en un verdadero trofeo de la nobleza. Co-
mo consecuencia de todo, el Papado entr en un estado
de gran postracin y degradacin moral; slo fue salvado
por la fe de los eles y el desarrollo de una eciente Can-
cillera que logr mantener el prestigio de la institucin,
aunque los titulares fuesen poco dignos.
Pronto har entrada en escena el Sacro Imperio Romano
Germnico; el Papado cambiar su servidumbre desde los
poderes locales al poder del emperador de Alemania.
4.4 El Sacro Imperio Romano Germnico
y el cesaropapismo medieval (desde la
segunda mitad del siglo X)
El Sacro Imperio Romano Germnico fue creado por el
rey alemn Otn I y constituy el tercer intento de res-
tauracin imperial, y, tal como el de Carlomagno, fue pa-
trocinado por el Papado. El Papa Juan XII, que apenas
alcanzaba los dieciocho aos de edad, debido a su con-
icto con la nobleza romana, llam en su auxilio al rey de
Alemania Otn I, el cual march a Italia con sus ejrcitos,
poniendo orden en la pennsula y en Roma. En premio,
el Papa coron a Otn emperador de Occidente (962).
Naca de esta forma el Sacro Imperio Romano Germni-
co, el cual durara en teora hasta 1806, en que se disol-
vi debido a la accin de Napolen. Este imperio, ms
cercano a la idea romana del estado, difera bastante del
carolingio, pues era ms pequeo y estaba circunscrito a
Alemania e Italia; su base nacional segua siendo germ-
nica. Jug un rol importante en la Baja Edad Media al
expandir la Civilizacin Occidental por el Norte, Este y
Centro de Europa.
16 5 BAJA EDAD MEDIA
Otn impuso su pleno dominio en Italia y los Estados Pon-
ticios y oblig a los romanos a prestarle juramento de
delidad en el sentido de que no elegiran a ningn pa-
pa sin su consentimiento. Comenzaba el cesaropapismo
medieval.
Los papas, a partir de Otn I, tuvieron que prestar jura-
mento de delidad a los emperadores de Alemania, trans-
formndose la institucin en un verdadero feudo de los
soberanos germnicos. Esto trajo graves consecuencias
para el Papado y la Iglesia, cuyos lderes fueron hechura
de los emperadores que los designaban; no obstante que
los emperadores designaron papas ms dignos que los del
Siglo de Hierro, la moral eclesistica en Italia, Alema-
nia y otros lugares decay notablemente al contaminarse
la Iglesia con el espritu feudal.
La situacin de servidumbre de Roma y el Papado a la
voluntad de los emperadores del Sacro Imperio durara
hasta los albores de la Baja Edad Media, cuando el mon-
je cluniacence Hildebrando se transformase en Papa con
el nombre de Gregorio VII. Gregorio terminar con el
dominio alemn en Roma y en Italia, invirtiendo la rela-
cin y declarando la superioridad de los papas sobre los
emperadores. Comenzar la lucha entre el Papado y el
Imperio.
5 Baja Edad Media
La Baja Edad Media sorprender a Roma bajo la servi-
dumbre de los emperadores germnicos; por su parte, el
Papado se encuentra sometido a la voluntad feudal de los
monarcas alemanes y acosado por la permanente interfe-
rencia de la aristocracia semibandida romana. En el in-
tento del Papa Gregorio VII de sacudirse la tutela impe-
rial, la ciudad sufre un duro golpe material al ser saquea-
da y quemada por las tropas normandas del aventurero
Roberto Guiscardo en 1084. La mayor parte de las edi-
caciones antiguas sobrevivientes son afectadas por los
incendios, as como parte de las construcciones religiosas
medievales. El casco ms antiguo de Roma adquiere ya
el aspecto tradicional: un montn de ruinas que denotan
el esplendoroso pasado antiguo de la ciudad. El saqueo es
acompaado por su cortejo de vejaciones sobre la pobla-
cin urbana remanente.
[8]
5.1 Gregorio VII e Inocencio III: la teocra-
cia ponticia universal
El dominio de Imperio germnico sobre Roma durar
hasta la enrgica reaccin del Papa Gregorio VII, el cual,
en la segunda mitad del siglo XI sigui un elaborado pro-
grama poltico-religioso consistente en recuperar el con-
trol sobre la Iglesia Occidental, desligar al pueblo y la no-
bleza de la eleccin de los pontces y someter a los em-
peradores germnicos a la obediencia a la Silla papal. Tal
programa llevar a Gregorio a enfrentarse directamente
con el poderoso emperador Enrique IV. Papado e Impe-
rio se colocarn frente a frente. En la lucha secular entre
ambas instituciones, prevalecer el Papado.
La reforma eclesistica de Gregorio consisti en reforzar
el poder ponticio mediante legados que enviaba a todos
los pases con objeto de someter a obediencia a las igle-
sias locales; luego, sustrajo al poder imperial la atribu-
cin de investir a los obispos y abades en sus territorios.
Se inici la "querella de las investiduras", conicto ga-
nado por el Papado. El emperador reaccion, y, echando
mano a todos los medios a su alcance-fuerza armada, ins-
tigacin a la nobleza romana local, etc-trat de deponer a
Gregorio; por su parte, el Papa respondi con medios se-
mejantes, agregndole los espirituales-excomunin, des-
ligacin de la obediencia de los sbditos hacia el empe-
rador. En el proceso, Roma qued hecha cenizas (1084)
debido al apoyo que brindaron los normandos al bando
papal. Enrique tuvo que someterse de mala gana al po-
der de Gregorio. Pronto desaparecieron ambos actores-
Gregorio muri execrado por el pueblo romano que lo
acus de permitir el saqueo, y Enrique fracasado y en la
miseria.
Los pontces que sucedieron a Gregorio retomaron el
control de Roma y continuaron el conicto con los suce-
sores de Enrique. En 1122, bajo el ponticado de Calixto
II se rm el Concordato de Worns por el cual el empe-
rador Enrique V reconoci el derecho del papa a investir
obispos y abades. Paralelo a esto, el Papado consolid su
inuencia en Alemania e Italia, ayudado por los seores
feudales alemanes y las renacidas comunas del Norte de
Italia. En la batalla de Legnano las fuerzas papales y co-
munales italianas derrotaron sin apelacin al ejrcito de
Federico Barbarroja (1176). El Imperio debi someterse
al Papado.
Como una prueba de la tremenda inuencia de la institu-
cin romana en Europa, el Papa Urbano II convoc a los
prncipes y seores feudales del continente a participar
en las cruzadas (1095) con el n de rescatar los Santos
Lugares de manos de los turcos. Por ms de 200 aos los
europeos se batirn con los reinos islmicos del Medio
Oriente gracias al inujo del Papado y la Iglesia.
Con Inocencio III (1198) el poder papal alcanz su apo-
geo. Este Papa ejerci como un verdadero emperador
feudal y casi todos los reinos y prncipes de Europa Occi-
dental, Central y del Norte se reconocieron sus vasallos.
Inocencio ejerci en plenitud el poder espiritual y el tem-
poral.
El postrer intento de la autoridad imperial germnica
de restaurar el cesaropapismo, acab en el fracaso total,
cuando Conradino de Suabia, el ltimo emperador de la
dinasta Hohenstaufen, fue decapitado en Italia (1268).
Cuando el Papado intente someter a los reyes de Fran-
cia fracasar en toda la regla, precipitando a Roma y a la
institucin en una nueva crisis (comienzos del siglo XIV).
5.4 El cautiverio de Avin y la aventura de Cola di Rienzo 17
5.2 Los movimientos comunales populares
de la Baja Edad Media: la Comuna
Romana
Si bien el Papado haba derrotado al Imperio en su lucha
por el control temporal, en la propia Roma surgieron en la
Baja Edad Media movimientos comunales de tipo popular
que intentaron restaurar la independencia de la ciudad,
tanto de los nobles como del Papado. Este movimiento
comunal no era ajeno al que inspiraba a las ciudades del
Norte de Italia (Miln, Florencia, etc) que pugnaban por
armar su independencia frente al Imperio alemn.
En 1143, el pueblo romano, cansado del autoritarismo pa-
pal, protagonizar una rebelin acaudillada por Arnaud
de Brescia. Se restaura la institucin del Senado y se pro-
clama una nueva Repblica Romana. La nueva Comuna
exigi al Papa Lucio II que renunciara a la autoridad tem-
poral, a lo que por supuesto ste se neg. Lucio asalt con
sus tropas la ciudad, pero fue muerto de una pedrada. La
existencia de la Repblica fue precaria debido a la hosti-
lidad de los nobles, del Papado y del propio Imperio. El
Papa Adriano IV solicita el auxilio de Federico Barbarro-
ja. Las tropas imperiales entran en Roma y derriban la
Repblica. Arnaud es ejecutado en la hoguera y Adriano
IV es restablecido en la Sede Ponticia.
A pesar de este fracaso, a nes del siglo XII el Papado
reconoce al movimiento comunal y se crea el cargo de
senador nico. Gracias a las gestiones del amante Sena-
dor Benedetto Carushomo, senador del summus, Ro-
ma cont con su primer Estatuto municipal. Aunque la
ciudad volvi a depender polticamente de los papas, el
pueblo romano logr ganarse cierta autonoma civil a des-
pecho de los nobles y de los pontces.
5.3 Roma, centro de peregrinacin medie-
val
La Roma medieval debe su sobrevivencia como entidad
urbana no slo al Papado, si no tambin a la religiosidad
de los eles de Europa, los cuales a lo largo del perodo
realizaron largas y difciles peregrinaciones a la Ciudad
Eterna, la que albergaba las tumbas de San Pedro, San
Pablo y otros santos y mrtires. Multitudes acudieron du-
rante siglos a recibir la bendicin papal y a expiar sus pe-
cados. A comienzos del siglo XIV el Papa Bonifacio VIII
proclam el ao jubilar, concediendo indulgencias plena-
rias a los peregrinos que visitasen la ciudad por motivos
religiosos. Roma sigui siendo el centro de la cristiandad
occidental, a despecho de las peridicas crisis del Papa-
do, el cual se justicaba en parte con esta auencia de
eles. La continua visita de los peregrinos dejaba buenas
ganancias a los romanos, en especial a las familias nobles.
5.4 El cautiverio de Avin y la aventura
de Cola di Rienzo
A comienzos del siglo XIV el Papado entrar en conic-
to con el rey de Francia Felipe el Hermoso, a raz de la
defensa de sus respectivas prerrogativas. Felipe, que no
senta ningn respeto por el Papado, atent en las cerca-
nas de Roma contra el propio Pontce Bonifacio VIII:
tal fue el atentado de Anagni.
Pronto, el control del Ponticado cay en manos de Felipe
cuando fue elegido Papa Clemente V, de origen francs.
A instancias de Felipe el Papa cambi la sede ponticia
a Avion. Entre 1309 y 1377 los papas se radicaron en
Avin como vasallos de los reyes Capeto de Francia. Ro-
ma prcticamente fue abandonada por el Papado, el que
apenas ejerci un dbil control; con ello volvieron a ore-
cer las luchas de poder entre las familias nobles-esta vez
los Orsini contra los Colonna- y tambin los movimien-
tos populares que intentaban hacer de Roma un estado
independiente.
La inestabilidad en que cay Roma debido al alejamiento
del Papado fue aprovechado por un aventurero llamado
Cola di Rienzo; imbuido del ejemplo de la antigua Ro-
ma republicana, acaudill un movimiento popular y de
la pequea aristocracia urbana, opuesta en todo caso a
los grandes linajes seoriales . Fue declarada una nue-
va Repblica Romana en la cual l se hizo elegir como
tribuno (1343). Rienzo persigui a los nobles e inten-
t acabar con antiguos males-vicios y corrupcin-; pero
su estilo autoritario pronto le enajen las simpatas de los
grupos que lo apoyaron en un comienzo; tambin se indis-
puso con el Papa Clemente VI, quien no estaba dispuesto
a deshacerse de Roma. Rienzo termin por ser asesinado
en 1354, restablecindose nuevamente el gobierno ponti-
cio a travs de sus legados.
Hay que decir que, mientras dur el autoexilio del Papado
en Avin, Roma se desliz por el tobogn de la decaden-
cia urbana: su despoblacin, insalubridad e inseguridad
aumentaron ms que nunca. Su poblacin apenas alcan-
zaba los 17.000 habitantes a mediados del siglo XIV, el
punto demogrco ms bajo de su historia medieval. Se
debe recordar que, a mediados del siglo, se dej caer so-
bre Europa la peste negra, la cual se llev a un tercio de
su poblacin. Roma no pudo ser la excepcin: en 1348 se
abati la peste sobre la ciudad, llevndose otro tanto de
su poblacin urbana. Al ao siguiente, un espantoso te-
rremoto provoc graves daos y termin por arruinar los
antiguos edicios que haban sobrevivido a la invasin
de los normandos (por ej.: el prtico exterior del Coliseo,
hacia el monte Palatino, se desplom y cubri de escom-
bros el suelo). La ciudad qued reducida a aglomeracio-
nes aisladas comunicadas por senderos inseguros. Roma
toc fondo y slo el regreso de los papas pudo revertir su
profunda decadencia como entidad urbana.
Vale recordar tambin, como hecho destacado, la funda-
cin, en 1303, de la Universidad de Roma, la que andando
18 6 POCA MODERNA
los siglos, entrado al XXI, se ha convertido en la mayor
de Italia.
5.5 El retorno del papa a Roma y el Cisma
de Occidente
En la segunda mitad del siglo XIV el pontce mximo
volver a Roma, a instancias del pueblo y algunos caris-
mticos santos (como Santa Catalina de Siena, que urga
a los papas a retomar su abandonada grey romana). Roma
se encontraba en el punto ms bajo de su decadencia me-
dieval: abandonada, insegura, desabastecida e insalubre.
El retorno de los papas sacar a Roma de su marasmo y se
transformar en una capital digna de la Cristiandad, pero
a la vez desencadenar una nueva crisis de autoridad en
la Iglesia llamada el Cisma de Occidente (segunda mitad
del siglo XIV y comienzos del siglo XV).
En 1377 el cautiverio de Avion termin cuando el Pa-
pa Gregorio XI decidi trasladar nuevamente la sede del
Papado a Roma. El Papa estaba cansado del semivasallaje
en que haba cado la institucin ponticia ante los reyes
de Francia; tambin se haca eco de los deseos de los e-
les, los cuales nunca quisieron validar a Avin como sede
de la Cristiandad, y por la constatacin de las lamentables
condiciones en que se encontraba Roma. Previamente, el
cardenal Gil de Albornoz haba puesto orden en la ciudad,
arrinconando al movimiento comunal y apoyndose en la
aristocracia. La autoridad del Papa estaba restablecida.
En 1378 fue elegido Urbano VI, pero los cardenales fran-
ceses no reconocieron al nuevo Papa y eligieron como
antipapa a Clemente VII, el cual se volvi a radicar en
Avin. La Cristiandad se vio dividida ante dos lealta-
des: unos obedecan al pontce de Roma -en general, los
prncipes e iglesias de Europa Central y del Norte- y otros
al de Avion. As comenz el Cisma de Occidente, cisma
que hundi a la Iglesia en una nueva crisis de autoridad.
Los sucesivos papas pugnaron entre s por hacerse obe-
decer, excomulgndose mutuamente. Slo gracias al
Concilio de Constanza (1414) se termin con el Cisma,
restablecindose en forma denitiva la Sede Apostlica
en Roma.
No obstante, la necesidad de convocar a sucesivos conci-
lios para resolver la crisis de autoridad, dio origen a las
tesis conciliaristas, las cuales armaban que la Iglesia de-
ba ser gobernada mediante sucesivos concilios, y que el
papa deba ser slo un ejecutor de sus resoluciones. Fren-
te a estas ideas-sostenidas por grupos minoritarios, aun-
que inuyentes- reaccionaron los papas, los cuales sentan
limitada su autoridad. Su actitud se reforz con la rein-
tegracin de la Iglesia Oriental a instancias de uno de los
ltimos emperadores bizantinos, Juan VIII Palelogo -
ms por inters poltico que por un genuino sentimiento
religioso- y por la validacin del pueblo cristiano (gran-
des muchedumbres acudan a Roma cada vez que el Papa
declaraba ao jubilar).
Del Cisma de Occidente Roma saldr transformada en
la sede denitiva de la Cristiandad Catlica; el Papado
restableci su dominio sobre la ciudad y sta recomenz
un nuevo perodo de expansin, tanto en lo demogrco
como en lo urbanstico y artstico.
Firmemente asentado su control sobre Roma, los papas
siguieron actuando como prncipes temporales, estable-
ciendo alianzas, favoreciendo a sus parientes para los
puestos ms altos del gobierno de Roma, los Estados Pon-
ticios y la Iglesia en general, desarrollando una activa
burocracia que administraba sus dominios, y extraa los
recursos nancieros necesarios para su sostenimiento, ya
fuese en la regin o en el conjunto de las iglesias de Oc-
cidente.
A nalizar la Edad Media Roma se convertir tambin,
gracias al mecenazgo papal, en uno de los principales cen-
tros del nuevo movimiento cultural y artstico que los his-
toriadores han denominado Renacimiento.
6 poca Moderna
Roma iniciar su trnsito por la Edad Moderna conso-
lidada en la funcin de capital espiritual y poltica del
mundo catlico, en una gradual expansin urbana (ha-
cia 1520 su poblacin alcanzaba los 50.000 habitantes,
y hacia 1600 unos 90.000) y convertida en sede artstica.
Durante el siglo XVI la ciudad estar en el centro de la
actividad poltica italiana, en medio de la confrontacin
de los nuevos poderes emergentes, representados por las
monarquas nacionales y absolutistas de Espaa, Francia,
y por los estertores del Sacro Imperio Romano Germni-
co, cuyos emperadores an intentan imponer su autoridad
en Alemania y ser actores polticos en Italia. Junto a to-
do esto, el Papado se ve severamente cuestionado en su
autoridad religiosa y moral por la Reforma Protestante.
Como reaccin, Roma se convertir en bastin de la lla-
mada Contrarreforma.
6.1 Roma, centro del Renacimiento arts-
tico italiano
Durante los siglos XV y XVI Roma jugar un importante
papel, junto a otras ciudades italianas -Miln, Florencia,
Venecia- en el desarrollo del movimiento cultural y arts-
tico del Renacimiento.
Durante el siglo XV Roma se posiciona nuevamente co-
mo una ciudad importante en lo urbanstico. Gracias al
impulso de activos papas que actuaron como mecenas, ta-
les como Nicols V, Po II, Pablo II, Sixto IV, se promue-
ve el urbanismo, la arquitectura, la escultura y la pintura.
Roma comienza a salir del estancamiento del siglo ante-
rior. Tambin, en menor medida, la nobleza y la burgue-
sa (banqueros) romana promovern el desarrollo del arte
y la arquitectura civil. Durante los dos siglos en que se
6.2 Roma y la poltica italiana del Renacimiento 19
desarroll el Renacimiento artstico en Roma, se cultiv
el estilo del Clasicismo; este estilo, inspirado en los mo-
delos grecolatinos antiguos, busc expresar en sus obras
arquitectnicas, escultricas y pictricas, el orden, la si-
metra, la medida y la proporcin. Las obras se distancian
del estilo romnico y gtico, propios de la Edad Media.
Los papas mencionados promovieron la renovacin urba-
na de la ciudad, construyendo importantes edicios, tanto
religiosos como laicos (p.ej: el Palacio de la Cancillera,
el Palacio Venecia, la Iglesia de Santa Mara del Popolo).
Se ensancharon calles y se desecaron zonas hmedas.
Desde nes del siglo XV y durante todo el siglo XVI, ba-
jo el ponticado de papas como Alejandro VI, Julio II
y Len X, el desarrollo arquitectnico continu (p.ej: se
construyeron la Baslica de San Pedro, la baslica de Santa
Mara de los ngeles, la iglesia de San Luis de los Fran-
ceses, el Palacio de los Tribunales, etc). Se construyeron
nuevas villas habitacionales (p.ej: Villa Julia, Villa Mdi-
cis).
A Roma auyeron notables arquitectos italianos: Bra-
mante, Rafael, Sangallo, Miguel ngel. Donato Braman-
te se inspir en los modelos clsicos y dise famosas
obras como el templete de San Pietro in Montorio (ba-
sados en los antiguos templos de Vesta) y la nueva Ba-
slica de San Pedro. Los trabajos arquitectnicos en esta
baslica fueron continuados por Rafael de Urbino (o de
Sanzio) y Antonio de Sangallo el Joven; pero, por sobre
todo, por Miguel ngel Buonarroti, el cual la concluir en
gran parte, diseando su famosa cpula (la baslica slo
qued terminada de manera denitiva en 1615). La ac-
tividad arquitectnica de Miguel ngel fue prodigiosa,
continuando, diseando y dirigiendo numerosos proyec-
tos, tales como la Tumba de Julio II, el Palacio Farnesio,
la forticacin de las murallas, el diseo de la Plaza del
Capitolio.
A nes del siglo XVI trabaj Domenico Fontana, reor-
denando reas urbanas al construir amplias avenidas que
unan diversos espacios y monumentos religiosos.
Durante el siglo XV trabajaron en Roma una serie de
pintores y escultores venidos de fuera de Roma, con ex-
cepcin del pintor nativo Antoniazzo Romano; destacan
entre aquellos Pisanello y Piero della Francesca. La tc-
nica del claroscuro, el uso del color, la profundidad, la
perspectiva, y la representacin de la gura humana ba-
jo motivos religiosos, alcanzaron niveles clsicos. A -
nes del siglo XV se radicaron en Roma importantes ar-
tistas como Botticelli, Signorelli, Pinturicchio, Perugino,
Donatello. A comienzos del siglo XVI (el Cinquecento)
lleg Leonardo Da Vinci, Rafael, Miguel ngel, Andrea
y Iacopo Sansovino, Peruzzi. Ms adelante trabajaron
Giorgio Vasari y Caravaggio. Entre todos ellos destacan
con fuerza Rafael y Miguel ngel. Rafael fue clebre por
sus madonnas y por la decoracin de las Estancias Vati-
canas. Por su parte, Miguel ngel, fuera de ser arquitecto,
fue escultor y pintor. Notables expresiones escultricas de
Miguel ngel fueron su David y el Moiss; en la pintu-
ra destac su grandiosa coleccin de frescos de la Capilla
Sixtina.
La renovacin de Roma no fue detenida ni siquiera por
su famoso Saco de 1527 que signic la expoliacin
de parte de sus obras de arte. Su desarrollo artstico y
arquitectnico continuar durante todo el siglo XVI y se
proyectar en el siglo XVII bajo la forma del Barroco.
6.2 Roma y la poltica italiana del Renaci-
miento
Desde nales del siglo XV y durante parte del XVI Roma
estar en la vorgine de la poltica renacentista de Italia
y Europa. En medio de las grandes potencias absolutis-
tas que emergen a comienzos de la Edad Moderna, Ro-
ma maniobrar como un estado ms, gobernada por sus
reyes-papas, ya sea tratando de fortalecer sus dominios,
de unicar Italia o intentando inuir polticamente sobre
las potencias de la poca. Las incursiones del Papado en
la poltica italiana y europea tendrn una amarga retribu-
cin para la ciudad: el "Saco de Roma"
Si bien el Concilio de Florencia de 1439 conrm, me-
diante dogma, que el pontce romano tena el primado
sobre todo el mundo y que era el verdadero encargado de
guiar y apacentar a la Iglesia, nunca hubo un perodo co-
mo el de nes del siglo XV y comienzos del XVI (con ex-
cepcin, tal vez, del siglo X o del XIII), en que los intere-
ses de la mxima autoridad de Roma y de la Iglesia fueran
tan mundanos y alejados de los verdaderos objetivos de la
institucin. Al margen de los intereses artsticos-que pro-
dujo hermosos frutos al embellecer Roma-, el nepotismo
y el deseo de enriquecimiento, a costa de la institucin
ponticia y de la Iglesia, se practicaron desembozada-
mente; junto a esto, varios papas consecutivos estuvieron
inmersos en la poltica contingente italiana y europea, tra-
tando de armar su dominio en Italia, ya fuese en contra
de los otros principados de la pennsula o como reaccin
frente a la intromisin de los grandes estados absolutis-
tas europeos. Por ejemplo, los papas Sixto IV, Inocencio
VIII y Alejandro VI adquirieron la triste fama de ejercer
el ponticado con el nico objetivo de beneciar a sus fa-
miliares. En particular, Alejandro y su hijo Csar Borgia
ejercieron el poder absoluto en Roma, con su cortejo de
excesos y crmenes. Csar pas a la historia como el ep-
tome del prncipe violento y sin escrpulos. A Csar le
dedica Nicols Maquiavelo su obra cumbre: El Prnci-
pe. Maquiavelo identic a Csar como el prncipe lla-
mado a hacer la unidad de Italia en contra de los br-
baros que dominaban la pennsula-vale decir, franceses
y espaoles. Csar, jefe del ejrcito ponticio durante el
gobierno de su padre, desarroll una activa poltica beli-
cista tendiente a imponer su dominio sobre el centro de
Italia. Conquist y unic los pequeos principados de
la regin; pero el intento de unicacin fracasara con la
muerte del padre y su encarcelamiento inmediato por or-
den de Julio II. Csar huira y morira luego en una batalla
20 6 POCA MODERNA
en Espaa.
Junto con la necesidad de aanzar el control sobre el cen-
tro de Italia, los papas intervinieron en la lucha entre la
Francia de los Valois y la Espaa de los Habsburgos, los
cuales se disputaban el control sobre el norte y el sur de
la pennsula, alegando derechos hereditarios. Cualquiera
que venciera impondra su hegemona en Italia. La lucha
entre ambas potencias absolutistas tuvo variadas alterna-
tivas. El rey Carlos VIII invadi el reino de Npoles en
1495, pero fue derrotado por el rey Fernando el Catli-
co al mando de una liga en que particip Alejandro VI.
Los espaoles se asentaran rmemente en Npoles. En
1498 Francia volvi a invadir Italia: Luis XII se apode-
r de Miln y su comarca. Frente a esta nueva intrusin
reaccionara el Papa Julio II.
En 1503 fue elegido Papa Julian de la Rovere, ms co-
nocido como Julio II. Nunca hubo papa tan dedicado a la
actividad blica y poltica como ste. Su principal obje-
tivo fue expulsar a los franceses de Italia, y en lo posible
unicarla bajo su mando; para esto, con ayuda de diver-
sos estados italianos y de Austria, desarroll una serie de
campaas que absorbieron gran parte de su reinado. Fi-
nalmente, Luis XII tuvo que ceder y abandonar el norte
de Italia.
El sueo de unicar Italia bajo las riendas de Roma se
frustr debido a la muerte de Julio. Pero esto no impi-
di que el Papado siguiera inmerso en la gran poltica. A
Luis XII lo sucedi Francisco I, quien volvi a invadir el
Norte de Italia (1518). El Papa Len X tuvo que aceptar,
despus de alguna diplomacia, los hechos consumados;
Roma y los Estados Ponticios quedaron en una situa-
cin inconfortable: los franceses al Norte y los espaoles
al Sur. Ms pronto los franceses seran desalojados por el
soberano espaol Carlos V (desde 1519 elegido empera-
dor del Sacro Imperio Romano Germnico), el cual puso,
prcticamente, al Papado bajo dos fuegos.
En 1526 el Papa Clemente VII, temeroso de que sus es-
tados quedaran rodeados completamente por el monarca
espaol, cometi el error de ingresar a una amplia liga
europea en contra de ste. Como respuesta, el emperador
envi un ejrcito de 45.000 hombres al mando de Carlos
de Borbn, quien en mayo de 1527 siti y tom la ciudad
de Roma. Carlos muri en el ataque; la soldadesca, sin
jefe, procedi a saquear y a destruir durante una semana
la Ciudad Eterna, con su correspondiente cortejo de vej-
menes y violaciones sobre la poblacin civil. El Papa, de-
fendido heroicamente por la guardia suiza, se atrincher
en el castillo de Sant'Angelo, procediendo a rendirse una
semana despus. Algunos meses despus, el emperador
Carlos liber al Papa, previo pago de un jugoso rescate,
y lo conrm en su jefatura sobre los Estados Ponticios.
El luctuoso acontecimiento, conocido como el Saco de
Roma, fue una pobre retribucin para la ciudad. A di-
ferencia de otros pillajes anteriores, esta vez no fue rea-
lizado por pueblos brbaros, sarracenos o aventureros, si
no realizado por fuerzas poltico- nacionales nacidas en
el propio seno de la Civilizacin Occidental, civilizacin
a la que Roma haba acunado en sus orgenes. Nuevos
actos de vandalismo y ultraje, en la escala de los ocurri-
dos durante el Saco de 1527, no volvern a repetirse en la
ciudad, ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1530 ser la ltima vez que un papa romano coro-
nara a un emperador del Sacro Imperio. El mismo Cle-
mente VII coron, ocialmente, emperador, a Carlos V.
Pronto, la milenaria pugna entre el Papado y el Imperio
quedara anacrnica y ambas potencias acercaran posi-
ciones debido al estallido de la Reforma Protestante. La
Reforma debilit por igual al Imperio y al Papado, y los
soberanos de Alemania y Roma lucharon en los planos
que les corresponda para restablecer la unidad religiosa
de sus respectivas instituciones-del Imperio germnico,
los unos; de la Iglesia, los otros. No volvi a plantearse
ms la cuestin de la supremaca entre ambas potestades.
Durante el resto del siglo XVI Roma y el Papado lograron
mantener su independencia frente a la hegemona de Es-
paa, cuyos soberanos se declararon campeones del cato-
licismo en contra de la Reforma Protestante, no obstante
que el Papa Paulo IV volviese a desaar a la monarqua
hispana, siendo Roma nuevamente asediada y tomada por
el virrey de Npoles en 1557; Paulo capitul rpidamente
y tuvo que aceptar la supremaca de Felipe II. A cambio
de su catolicidad, los reyes espaoles le arrancaron a la
Santa Sede grandes prerrogativas eclesisticas, obtenien-
do el reconocimiento de su calidad de vicarios del papa,
con el derecho de intervenir en el nombramiento de los
obispos bajo su jurisdiccin y en cuestiones econmicas.
Los monarcas de Espaa obtenan, as, el control de la
Iglesia en sus dominios;pronto los seguirn los monarcas
franceses.
6.3 Roma, bastin de la Contrarreforma
(segunda mitad del siglo XVI)
A partir de 1517 estall la Reforma Protestante en Ale-
mania, cuando el monje Martn Lutero public en las
puertas del castillo de Wittenberg sus famosas 95 tesis.
Lutero no pudo ser obligado a retractarse, ni por orden
del papa ni del emperador. De esta forma comenz el ms
grave cisma que afect a la Iglesia y que dio por resultado
la formacin de las iglesias protestantes y la sustraccin
de la autoridad del pontce romano de la mitad de los
eles de Europa. La Reforma fue un duro golpe para el
simbolismo que representaba Roma para el mundo ger-
mnico. Como reaccin frente a los errores y relajacin
de la dirigencia de la Iglesia, y en especial del Papado,
la Europa del Este, del Centro y del Norte se precipita-
ron en brazos de la Reforma y desconocieron la autoridad
del pontce en materia religiosa, armndose las diver-
sas culturas nacionales germnicas, en contraposicin a
la latina que representaba Roma.
En el intento de recuperar a sus eles, Roma se transfor-
m, durante la segunda mitad del siglo XVI, en bastin
6.4 El siglo XVII: La poca del Barroco y la declinacin de la inuencia ponticia en Europa 21
de la llamada Contrarreforma o Reforma catlica.
Durante cuarenta aos, el Papado se neg a reconocer
mritos en la crtica de los reformadores, hasta que se
vio obligado a tomar las medidas necesarias para una re-
forma profunda de la Iglesia, pero esta vez desde dentro.
Ya en una primera etapa haba autorizado la formacin
de nuevas rdenes religiosas, las que resultaran clave en
la lucha contra el protestantismo: jesuitas, capuchinos,
teatinos, ursulinas, etc. Estas nuevas rdenes se caracte-
rizaron por su disciplina, su espritu militante y su ce-
lo reformador. La Compaa de Jess fue fundada por
San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier en 1534 y
aprobada por Paulo III en 1540. La Compaa tena una
estructura cuasi militar y su General superior obedeca
directamente al papa. La Compaa se instal de mane-
ra permanente en Roma en la persona de su director y
de la Congregacin General, su mxima asamblea de go-
bierno. Los teatinos fueron fundados por San Cayetano en
1524 y se les asign la Iglesia de San Silvestre del Qurinal.
Los capuchinos por su parte fueron fundados en 1528 por
Fray Mateo de Bascio y fueron una derivacin de la ms
antigua orden de los franciscanos. Estas nuevas rdenes
hicieron una activa reevangelizacin en Italia y Europa, y
fuera del continente, en Asia y Amrica. Los jesuitas se
distinguirn en la evangelizacin del Nuevo Mundo y su
accin se extendi hasta los ms lejanos rincones de ese
continente.
En segundo lugar el papa cre una nueva congregacin
(1542): la Congregacin del Santo Ocio, ms conoci-
da como la Inquisicin romana. Esta era una congrega-
cin permanente dirigida por cardenales y prelados. Su
misin era detectar posibles casos de hereja, tomar las
medidas respectivas en contra de ella, y hacer un catas-
tro con los libros que fuesen considerados ofensivos para
la fe y la moral. Persigui, en consecuencia, a numerosos
sospechosos de hereja; como era la tnica de la poca,
fuese en el mbito civil o eclesistico, usando la delacin
y la tortura de los sospechosos. Esta congregacin actu
en Roma, en Italia, e incluso fuera de sus fronteras; sus
casos ms emblemticos fueron el juicio, condena y eje-
cucin del lsofo Giordano Bruno (1600) y el clebre
proceso y condena de Galileo Galilei (1633) por soste-
ner ideas cientcas que atentaban, segn el Santo Ocio,
contra el orden csmico y tico establecido y aceptado
por la Iglesia.
En tercer lugar el Papa Paulo III decidi convocar a un
gran concilio ecumnico con el n de revisar las doctri-
nas y establecer nuevas normas disciplinarias para la Igle-
sia. El Concilio, celebrado en Trento, fue convocado en
1545 y slo termin en 1563. El Concilio de Trento de-
ni con claridad los dogmas de la Iglesia, publicando el
famoso Catecismo tridentino, un compendio sistemtico
de las doctrinas catlicas, y aprob una reforma eclesis-
tica consistente en reorganizar el clero y velar por su for-
macin y disciplina. Se fundaron seminarios y se vigil
la conducta de los sacerdotes.
Como resultado de las acciones realizadas, hacia 1650
ms de dos tercios de Europa reconoca obediencia a la
Iglesia Catlica Romana.
En la propia Roma los papas mejoraron sus costumbres y
moderaron algo el lujo de la corte. Durante el reinado de
Po IVse destac la gura del Secretario de Estado Carlos
Borromeo, quien aplic en los Estados Ponticios y en la
Iglesia los principios tridentinos en toda su esencia.
La Contrarreforma se expres con energa en Roma me-
diante las acciones realizadas por el Papa Po V, quien
combati el lujo y la ostentacin de la corte y la vida di-
sipada de la poblacin civil, vale decir, el juego, el mato-
naje, los duelos y la prostitucin. Roma, a semejanza del
resto de las ciudades renacentistas de Italia y Europa, se
caracterizaba por una vida social activa y turbulenta, ale-
jada en muchos casos de los ideales evanglicos, y que se
desarrollaba en presencia misma de las autoridades pon-
ticias, las cuales tampoco descollaban en el ejercicio de
las virtudes cristianas. La Inquisicin y la polica actua-
ron severamente encarcelando y expulsando de Roma a
los individuos considerados antisociales.
Es digno de mencionar que Po promovi la formacin
de la Santa Liga contra los turcos, a la que adhiri Es-
paa, Venecia y Gnova. El Estado Ponticio aport con
12 galeras y ms de 3000 soldados, obteniendo en 1571
la brillante victoria de Lepanto.
Durante el ponticado de Gregorio XIII se produjo una
fuerte reaccin de parte del populacho reprimido, vol-
viendo a recuperar sus espacios urbanos. Roma cay en
un perodo de inseguridad social, agravado por un ban-
dolerismo endmico que asolaba la comarca.
Entonces apareci la gura de Sixto V (1585-1590), el
cual, en su corto reinado, impuso el orden a sangre y fue-
go, persiguiendo a los bandidos rurales y a la plebe urba-
na delictual; su brazo policial alcanz por igual a pobres,
ricos, plebeyos y nobles, a civiles y eclesisticos (sacer-
dotes, prelados e inclusive cardenales), a los cuales acos
por motivos reales y supuestos. El reinado de Sixto fue
una verdadera dictadura teocrtica, en la mejor lnea de
la ms radical repblica cristiana calvinista.
Despus de la muerte de Sixto, execrado por el pueblo, la
vida cotidiana de Roma adquiri formas ms acordes con
los modos de la vida urbana italiana.
6.4 El siglo XVII: La poca del Barroco y
la declinacin de la inuencia ponti-
cia en Europa
Durante el siglo XVII Roma pierde ms y ms prota-
gonismo a nivel internacional. Su mxima autoridad, el
Papado, declina aceleradamente su inuencia poltica en
Europa. Los intentos de mediar, hacer componendas en-
tre los soberanos, exigir cuotas de participacin en el con-
cierto internacional, tan siquiera obligar a los monarcas
usando los argumentos espirituales del medioevo, consti-
22 6 POCA MODERNA
tuyen ya un anacronismo histrico. Los grandes poderes
absolutistas, en especial Espaa, Francia y Austria, prc-
ticamente no toman en cuenta la opinin de la Santa Sede
en los asuntos de Europa. En contraposicin a la prdi-
da de inuencia de su tradicional institucin, la ciudad se
expande desde el punto de vista urbano, se embellece gra-
cias al Barroco, y adquiere su rostro actual. La poblacin
sube de los cien mil habitantes y Roma se convierte en la
hermosa ciudad que conoce nuestra poca Contempor-
nea.
Durante el siglo XVII se asiste a la declinacin de la in-
uencia del papa en los asuntos europeos. La opinin del
papa prcticamente dej de ser tomada en cuenta, tanto
por los gobernantes catlicos como protestantes, en espe-
cial despus de la Guerra de los Treinta Aos y la Paz de
Westfalia (1648). La existencia de los Estados Ponticios
dependi ms bien de la buena voluntad de los monarcas,
inmersos en sus conictos por la supremaca en el conti-
nente. Ni como rbitro ni mediador era requerida ya su
presencia . El Papado maniobraba con dicultad entre los
soberanos a n de mantener su independencia. Los papas
del siglo hicieron, en lneas generales, una rme defensa
de su derecho de ser reconocidos como prncipes tem-
porales y jefes de la Iglesia, pese al poder avasallador de
reyes tan absolutistas como Luis XIV de Francia, quien
prcticamente separ a la iglesia de este pas de la obe-
diencia a Roma, creando una iglesia gala dependiente de
l.
Gracias a una eciente Cancillera y al gran nmero de
congregaciones Roma pudo suplir la brevedad de los pon-
ticados y mantener la continuidad en el gobierno de la
Iglesia y la ciudad. Esta era dirigida por un gobernador
encargado de aplicar justicia y velar por el orden, apo-
yado en la guardia ponticia y en los cuerpos militares
urbanos.
Si bien los principios de la Contrarreforma tridentina em-
pezaron a difundirse en la Iglesia Catlica, los modos de
los siglos anteriores se mantuvieron en la corte papal y en
la curia; tampoco hubo papas que se destacaran signica-
tivamente, ni en el aspecto evanglico ni en lo reformista.
Fue usual que se siguiera apelando al nepotismo y la vieja
prctica del derroche y el lujo, tanto en la corte como de
parte de la nobleza, aunque ya no al nivel de la relajacin
que existi durante la poca renacentista.
Muy diferente eran las condiciones de vida del pueblo
urbano y campesino. La sociedad romana era muy de-
sigual: contrastaba la riqueza de la corte y de las familias
aristcratas con la miseria de la plebe urbana y campesi-
na, especialmente con esta ltima; su pobreza estimulaba
un bandidaje endmico, lo que haca que los entornos de
Roma fueran inseguros.
Como fruto de la Reforma, de las prcticas regalistas de
los reyes catlicos y del recorte de las facultades de go-
bierno sobre las iglesias nacionales, el cuantioso ujo de
ingresos de estas ltimas comenz a declinar. El gobierno
pali el dcit estimulando otras fuentes de ingreso, co-
mo fue el arrendamiento de la explotacin de alumbre de
uso textil a particulares y el estmulo de la construccin.
La Contrarreforma se expres a travs del arte del Barro-
co. El casco histrico de Roma adquiri buena parte de
su aspecto actual. Se recuerda la obra constructiva de los
papas Urbano VIII, Inocencio X y Alejandro VII.
Durante el siglo XVII trabajaron en Roma varios famosos
arquitectos, entre los que destacan Francesco Borromini
y Gian Lorenzo Bernini. Estos ltimos llenaron a Roma
con una profusin de palacios, iglesias, villas y extensas
plazas decoradas con jardines, estatuas, escalinatas, co-
lumnas y columnatas, obeliscos, fuentes y surtidores. El
Barroco, con su gusto por las guras curvas y recargadas,
embelleci a Roma, dejando muy atrs la pobreza arqui-
tectnica del medioevo. El estilo barroco se aprecia en in-
numerables espacios y obras construidas, reconstruidas o
decoradas: Plaza de San Juan de Letrn, Plaza de San Pe-
dro, Plaza Navona, iglesias de San Andrs del Valle, San
Andrs del Quirinal, el palacio Pallavicini-Rospigliosi,
Palacio Barberini, Palacio Montecitorio, Oratorio de San
Felipe Neri, Biblioteca Alejandrina, Capilla de los Reyes
Magos, etc.
En la pintura destac el amenco Rubens, quien pas una
estada en Roma a comienzos del siglo XVII. Los estilos
clasicista y realista predominaron en ese siglo proyectn-
dose al siguiente.
Roma sigui creciendo en poblacin, alcanzado a media-
dos del siglo, una cifra aproximada de unos 120.000 habi-
tantes; este crecimiento estuvo asociado a la restauracin
del suministro de agua, al repararse antiguos acueductos
destruidos casi mil aos atrs (p.ej: Sixto V haba repa-
rado el acueducto de Septimio Severo a nes del siglo
XVI).
6.5 Los intentos de modernizacin de los
Estados Ponticios durante el siglo
XVIII
El panorama de Italia durante el siglo XVIII es la de
una gran fragmentacin en pequeos estados replegados
sobre si mismos, en continua rivalidad y excluidos del
gran circuito comercial internacional desplazado hacia el
Atlntico. El norte de la pennsula cay bajo la hegemo-
na de Austria, la cual haba reemplazado a Francia, si-
tuacin que dur hasta 1734. Italia se convirti en caja
de resonancia de conictos europeos, como fue la Guerra
de Sucesin espaola (1701 a 1713), y la mayor para la
pennsula que, prcticamente, se decidi en su suelo: la
Guerra de Sucesin polaca (1733 a 1738), en la cual un
combinado de fuerzas francesas y espaolas derrotaron a
Austria. A partir de 1748 y hasta la dcada de 1790 Italia
gozar de un perodo de paz.
En medio de estos conictos empieza a descollar una nue-
va potencia regional italiana: el ducado de Saboya, con-
vertido luego en el reino del Piamonte. El Piamonte ma-
23
niobrar entre las potencias en conicto obteniendo al-
gunas ganancias territoriales en el norte de la pennsula.
Este reino har la unidad de la misma en el siglo XIX y
conquistar Roma para si.
Hacia mediados del siglo XVIII se desarroll en Roma el
estilo artstico llamado neoclsico, el cual volva a redes-
cubrir las races griegas y romanas de la arquitectura y
las artes plsticas, sustituyendo al estilo rococ (la ltima
expresin del barroco). Decisivo en este nacimiento ar-
tstico fue la presencia en Roma del pintor alemn Anton
Mengs y el arquelogo, tambin alemn, Johann Winc-
kelmann y la publicacin de los grabados de Giovanni
Battista Piranesi. Los descubrimientos arqueolgicos y
la obra pictrica de estos personajes inamaron la ima-
ginacin de arquitectos, escultores y pintores europeos y
americanos, los cuales sembraron sus respectivos conti-
nentes con las obras neoclsicas, como por ejemplo los
Campos Elseos en Pars, diseados por Fontaine, el pr-
tico del Museo Britnico por Smirke, el Teatro Real de
Berln de Schinkel, los trabajos para la nueva capital de
Estados Unidos-Washington-, impulsados por Jeerson,
el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile, obra del
arquitecto romano Joaqun Toesca.
En la propia Roma las edicaciones en estilo rococ de
la primera mitad del siglo-de esta poca data la famosa
Fontana de Trevi- fueron sustituidos por los neoclsicos,
lo que se se expres en los trabajos de Valadier, quien
hizo arreglos en la plaza del Popolo, en la restauracin
del Coliseo y del Arco de Tito.
La escultura neoclsica tuvo su mayor exponente en
Antonio Canova, quien trabaj en Roma a nales del si-
glo XVIII y comienzos del XIX.
Polticamente, pese a las guerras de la primera mitad del
siglo XVIII, Roma y los Estados Ponticios vieron un
perodo de calma relativa durante la segunda mitad del
mismo. Una constante fue el crnico dcit scal que se
debi afrontar, debido al recorte, por accin de los go-
biernos absolutistas de la Europa catlica, imbuidos de
regalismo, de las remesas de dinero provenientes de las
iglesias nacionales. Otro problema era la subsistencia de
formas semifeudales y particularistas que hacan difcil
una administracin racional. A partir de 1730 los papas
trataron de modernizar sus heterogneos estados en to-
dos los terrenos: urbanstico, administrativo, comercial,
nanciero y agrcola, empresa que acometi con ener-
ga el cardenal Julio Alberoni. Destaca la gura del papa
Benedicto XIV, quien realiz reformas y estimul la edu-
cacin y las ciencias, potenciando con nuevas ctedras la
Universidad de Roma. Hay que decir que la ciudad en
este siglo no slo era destino de las peregrinaciones reli-
giosas (un carcter ya milenario), si no meta obligada de
estudiantes aristcratas y burgueses de casi toda Europa;
se recuerda a este respecto la presencia de los estudiantes
ingleses; era habitual, tambin, la venida de estudiosos
alemanes, como fue la larga estada en la ciudad del fa-
moso poeta y dramaturgo Johann Wolfgang von Goethe.
La ciudad era considerada un centro cultural por excelen-
cia y conexin con el pasado distante. En ciernes est la
corriente cultural del romanticismo, la cual se inspir, en
parte, en la contemplacin de las ruinas romanas.
A nes del siglo, el Papa Po VI realiz reformas de en-
vergadura en el terreno tributario y comercial, en conso-
nancia con el nuevo espritu ilustrado que privilegiaba el
libre comercio y la igualdad ante la ley y los impuestos.
7 poca Contempornea
A instancias de las corrientes revolucionarias liberales y
los movimientos nacionalistas, Roma sufre en la Edad
Contempornea una transformacin poltica esencial:
Roma se reintegra a la nacin italiana y se convierte en la
capital de un Estado italiano unicado. La ciudad crece en
poblacin superando las cifras que alcanz en la Antige-
dad y desbordando en su expansin las viejas murallas. El
dominio milenario de la autoridad ponticia termina en
el siglo XIX, pero su presencia no desaparece, pues sta
lograr el reconocimiento posterior, en la primera mitad
del siglo XX (de parte de la autoridad fascista) de su so-
berana sobre la antigua colina Vaticana, crendose el pe-
queo Estado de la Ciudad del Vaticano, sucesor de los
Estados Ponticios, y que le asegura al Papado su inde-
pendencia poltica. Por su parte, Roma fundir su historia
con la de Italia y sus vicisitudes irn ligadas el desarrollo
histrico de la misma.
7.1 Siglos XVIII y XIX
Durante la segunda mitad del siglo XVIII Roma y el Pa-
pado debern enfrentar a la Ilustracin y la Revolucin
Francesa, con su corolario que fue la aventura imperial
de Napolen. Muy maltrecho, el Papado recuperar por
un tiempo, gracias a las ddivas del Congreso de Viena, su
dominio sobre Roma. Durante el siglo XIX la ciudad se
ver envuelta en los movimientos nacionalistas que harn
la unidad de Italia.
7.1.1 La Ilustracin y el avance del laicismo moder-
nista: presin poltica e ideolgica sobre Ro-
ma
En la segunda mitad del siglo XVIII el clima poltico e
intelectual se volvi en contra de la autoridad religio-
sa y temporal del Papado, inclusive en las tradicionales
monarquas catlicas. En Francia e Inglaterra se desa-
rrolla el fenmeno de la Ilustracin, cuya mxima obra
fue la publicacin en Pars de la Enciclopedia. Las diver-
sas corrientes que conformaban el movimiento ilustrado
(racionalismo, empirismo, liberalismo, atesmo, etc.) ins-
piraron una disposicin anmica negativa hacia la Iglesia
y el Papado entre las clases intelectuales, especialmen-
te burguesas de Europa Occidental; disposicin que fue
24 7 POCA CONTEMPORNEA
contagiada a los gobiernos absolutistas, formalmente ca-
tlicos y regalistas, pero que en la prctica adoptaron pos-
turas laicistas que iban en detrimento de la autoridad y los
bienes de la Iglesia, especialmente en Portugal y Espaa.
Se inici una creciente presin poltica e ideolgica, fren-
te a la cual reaccionaron con desigual xito los pontces.
Por ejemplo, constituy una derrota en toda la lnea la su-
presin, no slo en Roma, si no en todo el orbe catlico,
de la Compaa de Jess debido a la debilidad del Pa-
pa Clemente XIV en 1773, presionado por los gobiernos
laicos. Pronto se iniciar la Revolucin Francesa, lo que
constituir una hecatombe para el catolicismo francs y
la autoridad ponticia en Roma.
7.1.2 La Revolucin Francesa y la Repblica Ro-
mana
La Repblica surgida de la Revolucin Francesa proce-
di a establecer en los territorios italianos ocupados unas
pequeas repblicas tteres, anunciando de que la tira-
na absolutista haba terminado: la Repblica Cisalpina,
la Repblica de Liguria. Presionado, el Papa Po VI tuvo
que entregar a la Repblica Cisalpina ciertos territorios,
como Avin, la Romaa, Bolonia y Ferrara. Pero pronto
los ejrcitos franceses invadieron los Estados Ponticios
y ocuparon Roma. El 10 de febrero de 1798 el ejrcito
francs lleg a la ciudad, revocando el poder temporal
del Papa cinco das despus y proclamando la Repblica
Romana. Aquellas y sta debieron pagar a Francia pesa-
dos tributos. Esta efmera repblica durara hasta el 19 de
septiembre de 1799, cuando las tropas francesas abando-
naron la ciudad, acosadas por los Borbones del reino de
Npoles, enemigos de la Revolucin. La ciudad fue to-
mada por los napolitanos el da 30 del mismo mes. Los
Estados Ponticios fueron restaurados.
En 1801 el nuevo Papa Po VII rm un Concordato con
Napolen. Napolen ya se haba ganado el favor de los
franceses y la existencia del Estado papal se volvi pre-
caria nuevamente. En 1807 Napolen dio el paso deniti-
vo y procedi a clausurar su independencia poltica: tras-
pas una serie de territorios ponticios -Ancona, Urbino
y otros- al recin creado Reino de Italia (bajo soberana
francesa) e incorpor en forma denitiva Roma y los res-
tos del territorio papal al Imperio Francs. El Papa fue
tomado prisionero y deportado a Savona.
El imperio napolenico fue un formal intento de restau-
racin del antiguo Imperio de Occidente. Napolen se
lanz en su ambicioso proyecto poltico, resucitando los
signos imperiales romanos -entre ellos la declaracin de
Roma como segunda capital-. Su legislacin estuvo inspi-
rada en el Derecho Romano, y trat por todos los medios
de incorporar la mayor parte de los territorios que una
vez pertenecieron a aquel imperio. Pero sus anhelos im-
periales se estrellaron pronto con la realidad del naciona-
lismo europeo, lo que hizo inviable la restauracin. Una
serie de coaliciones, instigadas por Inglaterra y Austria,
desembocaron en Waterloo, cesando el dominio francs
sobre Italia y Roma (1815).
El dominio napolenico sobre la ciudad se tradujo en un
nuevo saqueo de sus obras artsticas, las que fueron con-
ducidas a Francia.
7.1.3 Los movimientos liberales y nacionalistas del
siglo XIX y la unicacin de Italia
El pontce romano recuper, gracias a la accin del
Congreso de Viena, su soberana absolutista sobre Ro-
ma y los Estados Ponticios. Pero en la dcada de 1820 y
1830 la agitacin revolucionaria liberal se reactiv en la
pennsula, en concordancia con el movimiento liberal eu-
ropeo, que tena en Francia su epicentro. A esto se sum
la accin del nacionalismo italiano, impulsado por patrio-
tas como Giuseppe Mazzini, los que aspiraban a la reuni-
cacin de Italia con Roma por capital. Con dicultad, y
con ayuda de fuerzas austriacas, el Papado logr contener
los impulsos revolucionarios.
En 1848 la revolucin liberal estall con ms fuerza en
la pennsula, alcanzando los Estados Ponticios. En 1849
los liberales y nacionalistas depusieron al Papa y procla-
maron una Segunda Repblica Romana, eligiendo a Maz-
zini como uno de sus dirigentes. La vida de esta Repbli-
ca fue breve, pues fue atacada por contingentes catlicos
multinacionales y derribada nuevamente. Una vez ms -y
la ltima- el Papa recuper el gobierno de Roma.
Hacia 1860 los Estados Ponticios abarcaban una consi-
derable extensin del centro de Italia. En el Norte de la
pennsula el reino del Piamonte, gobernado constitucio-
nalmente por la dinasta de Saboya y por el famoso minis-
tro Camillo Benso, conde de Cavour, inici la reunica-
cin denitiva de Italia. El Piamonte se haba convertido
en un actor importante, expulsando a los austriacos de
la Lombarda y, posteriormente, del Vneto (1866). Me-
diante expediciones militares, presiones polticas y ple-
biscitos, el Piamonte se fue adueando del Sur y Centro-
Norte de Italia, cercenando territorios del estado papal. El
papa Po IX (Nono) logr obtener la ayuda de Napolen
III de Francia, deseoso de congraciarse con la poblacin
catlica de su imperio. Los restos de los Estados Ponti-
cios fueron defendidos por las tropas francesas.
En medio de la debacle del poder ponticio sobre Ro-
ma, el Papa Po Nono desa al liberalismo y a las otras
corrientes modernas, publicando en 1864 el Syllabus, do-
cumento polmico en que se conden lo que, a juicio del
Papado, eran los errores modernistas"; y en 1869, sitiada
Roma por las fuerzas italianas, convoc al Concilio Va-
ticano I, en que se aprob la doctrina de la "infalibilidad
papal" en la ctedra de asuntos de fe y moral.
En el ao 1870 ocurri la guerra franco-prusiana, y Napo-
len se vio en la necesidad de retirar sus tropas de Roma.
Inmediatamente, el rey Vctor Manuel II exigi del Papa
la reintegracin de Roma al recin creado Reino de Italia.
El Papa Po se neg y la ciudad fue asaltada por las fuer-
7.2 Siglo XX 25
zas italianas, las que la tomaron despus de una breve re-
sistencia (20 de septiembre de 1870). De esta forma ocu-
rra un hecho trascendental: Italia recuperaba su unidad
poltica perdida desde las invasiones lombardas y Roma
reasuma su condicin de capital histrica de la misma.
Se extingui denitivamente el poder temporal del Papa-
do sobre la ciudad y Po Nono se recluy en su palacio del
Vaticano, declarndose moralmente prisionero del nuevo
estado italiano. Comenzaba la llamada "Cuestin roma-
na".
7.1.4 Roma, capital del Reino constitucional ita-
liano (hasta 1922)
La unicacin de Italia le conri a Roma una nueva con-
dicin: sede del gobierno italiano bajo la forma de una
monarqua constitucional. La incorporacin de Roma fue
sancionado mediante un plebiscito unnimemente favo-
rable a la unidad, y a partir de 1871 la ciudad comenz a
albergar a las mximas instituciones del reino: la monar-
qua, los ministerios, el Parlamento, los mximos tribu-
nales, legaciones extranjeras, consulados, etc. Progresi-
vamente se fueron haciendo los trabajos arquitectnicos
y urbansticos necesarios (barrios del Quirinal, Viminal,
Esquilino) que permitiesen dotar a Roma de la infraes-
tructura necesaria para instalar las dependencias del go-
bierno. Por espacio de cincuenta aos se practic un rgi-
men liberal que, desgraciadamente, no logr consolidar,
pues naveg en medio de constantes crisis econmicas
y sociales, sumado a aventuras coloniales semifracasadas
(conquista de Libia, derrota en Etiopa). A la postre, el
rgimen parlamentario sera derribado por Mussolini.
La Cuestin romana no fue resuelta y dividi penosa-
mente a la opinin pblica catlica, tanto europea como
italiana, aunque en la prctica no existiese coercin sobre
el Papado; los sucesores de Po Nono (fallecido en 1878)
tuvieron plena libertad de movimiento. La demanda pa-
pal de autonoma poltica no se resolver hasta el perodo
fascista.
A partir de 1870 y durante los primeros 40 aos del siglo
XX Roma entr en un nuevo perodo de expansin urba-
na. Las murallas aurelianas fueron rebasadas y se abrie-
ron nuevas vas (Vas Cavour, Vctor Manuel, Naziona-
le, etc), se demolieron antiguos barrios residenciales y se
construyeron otros nuevos (Salario, Flaminio, Montever-
de, Nomentano, etc). Se aplicaron frmulas neoclsicas,
cuyo ejemplo ms conocido es el monumento a Vctor
Manuel II.
[9]
La poblacin de la ciudad pas de un cuarto
de milln de habitantes en 1871 a los casi 700.000 pa-
ra 1922, acercndose a las mximas cifras que tuvo en la
Antigedad; su poblacin seguir creciendo por impulso
del rgimen fascista.
La falta de tradicin democrtica, la frustracin provo-
cada por los magros resultados de la Primera Guerra
Mundial, y las crisis econmicas que se abatieron sobre
la poblacin, terminado el conicto blico, hicieron que
la democracia liberal perdiera la conanza de los italia-
nos, provocando que una gran mayora se inclinara hacia
posturas ideolgicas extremas. De este caldo de cultivo
se aprovech el ex socialista y agitador ultranacionalista
Benito Mussolini, quien, al mando de sus Camisas Ne-
gras, se apoder por la fuerza del gobierno italiano-la
Marcha sobre Roma"-, inaugurando una era dictatorial,
caracterizada por la clausura del rgimen liberal y la ins-
talacin de un estado corporativo totalitario: el estado fas-
cista.
7.2 Siglo XX
El siglo XX presenci la participacin de Italia en la
Primera Guerra Mundial, su decepcin frente a los re-
sultados de la misma, su cada en un rgimen totalita-
rio fascista, su desafortunada participacin en la Segunda
Guerra Mundial, la conversin del estado en una Repbli-
ca democrtica, el posicionamiento de Italia en el grupo
de los pases desarrollados. En medio de aquello, Roma
ha sido un escenario obligado de los hechos histricos,
ha continuado su expansin urbanstica, arquitectnica y
demogrca y se ha convertido en uno de los ms impor-
tantes focos culturales, turstico, religioso e institucional
de Italia, Europa Occidental y del mundo.
7.2.1 La Roma fascista de Benito Mussolini y la Se-
gunda Guerra Mundial
Mussolini, que propugnaba una concepcin totalitaria y
nacionalista del poder, apel a viejos smbolos del pasa-
do romano con objeto de justicar su rgimen: desde el
mismo nombre del partido que encabezaba -los fascios
eran una serie de varas y hachas fuertemente atadas y que
constituan los smbolos de poder de los cnsules-, pasan-
do por el antiguo saludo imperial, la copia del estilo arqui-
tectnico y escultural romano adaptado a las expresiones
pblicas del fascismo, hasta las continuas referencias al
pasado imperial de Roma e Italia, lo que se tradujo en
las pretensiones de hacer del Mediterrneo nuevamente
un lago italiano y en la agresin a Albania y Grecia en los
comienzos de la Segunda Guerra Mundial; en la misma
lnea estuvieron la denostada y aparatosa campaa mili-
tar que llev a las fuerzas italianas a conquistar el casi
inerme reino africano de Etiopa, declarndose a Vctor
Manuel III como emperador, y la irregular participa-
cin de las tropas fascistas en la Guerra Civil espaola en
abierto apoyo al rgimen de Francisco Franco.
Roma fue el teatro obligado de la grandilocuencia de
Mussolini y del exhibicionismo militarista del fascismo,
estilo que fue copiado por Adolfo Hitler en Alemania.
Bajo el rgimen fascista Roma sigui creciendo en pobla-
cin, alcanzando para 1944 la cantidad de 1,5 millones de
habitantes. Se demolieron algunos barrios antiguos y se
implementaron nuevos proyectos viales y arquitectnicos
-como la Va del Impero (actual Va del Foro Imperial),
26 7 POCA CONTEMPORNEA
el Foro Itlico, el barrio de la E 42 (actualmente barrio
de la Exposicin Universal de Roma).
Como herencia del fascismo estuvo la solucin de la
Cuestin romana. Mussolini rm con el Papa Po XI
los Pactos de Letrn, por los cuales el estado italiano re-
conoca al Papado su plena soberana sobre el rea del
Palacio Vaticano, surgiendo de este modo, en el corazn
de Roma, el Estado de la Ciudad del Vaticano, entidad
sucesora de los extinguidos Estados Ponticios. La tradi-
cional institucin recuper, una vez ms, su independen-
cia poltica en su antiguo solar.
El rechazo que provoc la ilegal invasin de Etiopa en
las democracias occidentales y en la Sociedad de las Na-
ciones, hizo que Mussolini se acercase al rgimen nazi de
Hitler, rmando pronto un pacto de ayuda mutua. La en-
trada de Italia a la Segunda Guerra Mundial como aliado
de Alemania y Japn (el Eje Roma-Berln-Tokio) fue el
principio del n para el rgimen fascista, ya desgastado
por casi veinte aos en el poder.
A partir de 1943 se produjo la invasin aliada a travs de
Sicilia. Pronto Roma se transform en frente de guerra.
En julio de ese ao los aliados procedieron a bombardear
el equipamiento militar de la ciudad. No obstante ser Ro-
ma, en aquellos instantes, la capital forzada del fascismo,
pes ms en la conciencia aliada el pasado histrico de
la ciudad que el mero clculo militar. Los aliados toma-
ron las mximas medidas de seguridad para no afectar a
la poblacin, a la Ciudad del Vaticano, ni a las iglesias y
monumentos antiguos, actitud que contrast bastante con
el trato que ambos bandos dieron a las grandes capitales
en conicto, arrasadas -especialmente Londres, Varsovia,
Berln y Tokio- por devastadores, continuos e indiscrimi-
nados ataques areos. El bombardeo fue muy planicado
y publicitado mediante el lanzamiento de panetos.
Medio millar de aviones, a plena luz del da, realizaron
la faena. Y a pesar de que hubo escasas prdidas de vi-
das y la destruccin se limit a las reas suburbanas, el
efecto poltico fue inmediato. Se produjo un xodo masi-
vo de la poblacin romana fuera de la ciudad. En rpida
sucesin el gobierno de Mussolini cay, el rey orden la
captura del dictador y la formacin de un nuevo gobierno
que negociase la paz con los aliados. Entonces entraron en
escena las fuerzas alemanas, las cuales procedieron a ocu-
par la ciudad dispuestos a resistir a ultranza. Tras intensas
negociaciones, en que particip la Santa Sede, Roma fue
declarada Ciudad abierta (agosto de 1943) por las auto-
ridades nazis, retirndose, posteriormente, los alemanes
ms al norte. Se evitaron nuevas destrucciones y bajas y
las fuerzas aliadas liberaron la ciudad, deslando con sus
tanques por el centro histrico, en medio de la aclamacin
del pueblo romano, harto del fascismo y la ocupacin nazi
(4 de junio de 1944).
Despus de la ejecucin de Mussolini y el n de la guerra,
el Referndum de 1946 aboli la monarqua e instaur la
Repblica italiana.
7.2.2 Roma, capital de la Repblica de Italia
Despus de la guerra, Roma ha seguido creciendo en to-
do sentido como consecuencia del milagro econmico
italiano de reconstruccin y modernizacin. En primer
lugar, en poblacin. Para 1980 su poblacin ascenda ya
a los 2.800.000 habitantes. En su desarrollo Roma ha ido
englobando localidades que en el pasado quedaban fuera
de su radio urbano: Torrevechia, Labaro, Osteria, Octa-
via, etc. Se han creado nuevos barrios de carcter ms
bien funcional: Prenestino, Monte Mario, Vigna Clara,
Ostiense, Tuscolano, etc. Se han construido nuevas obras
arquitectnicas: la estacin Termini, el Palazzeto del De-
porte, la Villa Olmpica, el Estadio Olmpico, el Palacio
Renascenza, el aeropuerto Fiumicino (hoy Leonardo Da
Vinci). Esta expansin geogrca y su aumento en pobla-
cin se han debido, en parte, a las necesidades adminis-
trativas del Estado italiano, en parte, al desarrollo de las
actividades industriales, tursticas y de servicios.
En Roma tienen su sede los Poderes del Estado italiano:
la Presidencia de la Repblica, los ministerios, el Parla-
mento (formado por dos cmaras: la de Diputados y el
Senado), los mximos tribunales de justicia; tambin, las
embajadas y consulados extranjeros ante la Repblica de
Italia y la Santa Sede.
En lo estrictamente local la ciudad ha sido gobernada,
desde el n de la guerra, y como nunca en su historia,
mediante frmulas genuinamente democrticas y repu-
blicanas. Un Ayuntamiento (Comuna de Roma) o Muni-
cipalidad, constituido por un Concejo municipal elegido
por 4 aos mediante sufragio universal y en que el alcalde
es elegido a su vez por los concejales, ejerce la potestad
edilicia.
Roma ha sido testigo de la agitada vida poltica italiana,
caracterizada por la pugna de mltiples partidos, las coa-
liciones entre ellos, las crisis de gobierno y la presencia
de carismticos personajes que han ejercido el cargo de
Primer Ministro. Pero tambin la ciudad ha presenciado
la lacra del terrorismo urbano, como fue el azote de las
Brigadas Rojas durante la dcada de los 70 y comienzos
de los 80 y que cobr en sus calles la vida del ex Primer
Ministro Aldo Moro, o el alevoso atentado en contra del
Papa Juan Pablo II en 1981.
La recuperacin de su independencia ha impulsado al Pa-
pado a realizar una intensa actividad misionera, con gran-
des repercusiones fuera de las fronteras de Italia. El Papa
Juan XXIII llam en 1959 a la celebracin del Concilio
Vaticano II, mediante el cual la Iglesia ha intentado mo-
dernizarse, especialmente en su liturgia. Pablo VI inaugu-
r la era de los viajes apostlicos fuera de Italia, poltica
que fue capitalizada por Juan Pablo II, el Papa Viajero,
quien mision fuera de Roma en innumerables ocasiones
y cuya actividad tuvo profundo impacto en el desarro-
llo de los acontecimientos de Europa Oriental durante la
dcada de los 80 y 90. A nales de febrero de 2013 se
produjo la inesperada renuncia del Papa Benedicto XVI,
27
siendo elegido para la Silla Ponticia un nuevo papa, esta
vez de origen latinoamericano, de nacionalidad argentina,
el cual adopt el nombre de Francisco. En la actualidad, el
Papa Francisco sigue siendo la mxima autoridad religio-
sa de Roma, su tradicional Obispo, el Sumo Pontce,
el cual es referente obligado, ya sea a favor o en contra,
de millones de catlicos y no catlicos en el mundo.
Roma adquiere un aspecto ms y ms cosmopolita debi-
do a su gran poblacin transente. Si desde antes era cen-
tro de peregrinaciones religiosas y tursticas, ha sido en
la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI que
la presencia de extranjeros ha aumentado en forma expo-
nencial: sus mltiples centros de inters -museos, galeras
artsticas, iglesias, monumentos y ruinas antiguas, cata-
cumbas, plazas, villas, edicaciones renacentistas, barro-
cas y neoclsicas, modernistas, etc- han atrado podero-
samente el inters de los visitantes de todas las latitudes
y continentes. La industria del turismo sigue siendo una
importante fuente de ingresos para la ciudad. Por su par-
te, el Vaticano atrae a su propia multitud, constituida por
creyentes y turistas, presentes en las homilas, en beati-
caciones y canonizaciones, o bien visitando sus museos y
bibliotecas.
En materia econmica Roma se ha consolidado como un
centro de industria liviana (textiles, alimentos, produc-
tos farmacuticos, imprenta, etc), se ha convertido en el
ncleo de las redes ferroviarias y del sistema de autopis-
tas de Italia. Tambin es el mayor centro nanciero de la
pennsula. El desarrollo de los servicios y del comercio
han venido ocupando a otra buena parte de la poblacin
romana. Se destaca su industria cinematogrca, muy ac-
tiva durante la dcada de los 50 y 60, con extraordinarios
directores -Federico Fellini, Vittorio De Sica, Luchino
Visconti, Pier Paolo Pasolini, etc.
La actividad cultural se ha expandido notablemente: la
Universidad de Roma se ha posicionado como la mayor
de Italia, con casi 150.000 estudiantes. Las actividades
artsticas estn representadas por sus mltiples academias
y teatros. Sus galeras artsticas (p.ej: Borghese, Nacional
de Roma) son centros obligados de inters. Por otro lado,
han venido proliferando numerosas academias culturales
y artsticas, tanto italianas, como ponticias e internacio-
nales.
Tras la represin fascista de la primera mitad del siglo
XX, Roma fue, durante los 50 y 60, el epicentro de un
estilo de vida desenfadado (principalmente entre los gru-
pos altos adinerados) que ha sido llamado la Dolce Vita
(la Dulce Vida), fenmeno expresado en el cine por la
pelcula homnima de Federico Fellini (1960) y con la
actuacin de Marcello Mastroianni. Tambin, durante la
posguerra, Roma, en correlacin con la abundante ayuda
econmica de los Estados Unidos, estuvo muy en con-
tacto con las formas culturales de esta nacin, relacin
reejada, especialmente, en el cine y en las otras artes.
Despus de la guerra Roma ha sido elegida como sede por
empresas transnacionales e instituciones internacionales,
culturales y humanitarias (p.ej: la FAO: Organizacin de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimenta-
cin, el FIDA: Fondo Internacional del Desarrollo Agr-
cola).
La ciudad fue el escenario histrico en que se cre la
Comunidad Econmica Europea (CEE) y la Comunidad
Europea de la Energa Atmica (EURATOM) median-
te la rma de los "Tratados de Roma" (25 de marzo de
1957), suscritos por seis pases de Europa Occidental; ta-
les acuerdos fueron el primer gran paso dado por los eu-
ropeos en pro de su unidad continental. Ambos tratados
han sido la base para la actual Unin Europea.
Roma fue tambin la cuna del "Club de Roma" (1968),
una asociacin integrada por cientcos, polticos, perso-
nalidades, especialistas y organizaciones de distinto m-
bito, cuyo objetivo es la creacin de un Nuevo Orden
Mundial, basado en la propuesta de polticas sustentables
y ambientalistas. Este Club ha tenido un importante im-
pacto en el desarrollo de las nuevas corrientes ecologistas
y de anlisis social.
Roma fue sede los Juegos Olmpicos de 1960, para lo cual
se edic la Villa Olmpica. El destacado arquitecto Pier
Luigi Nervi dise algunos de los edicios que alberga-
ron los juegos. Tambin Roma fue una de las sedes del
Campeonato Mundial de Ftbol de 1990 organizado por
la FIFA.
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10 Enlaces externos
Michael Rostovtze: Roma. De los orgenes a la l-
tima crisis.
Texto espaol.
29
11 Text and image sources, contributors, and licenses
11.1 Text
Historia de Roma Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Roma?oldid=76978794 Colaboradores: Rosarino, Arrt-932, Kordas,
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