SEMINARIO INTERMISIONAL COLOMBIANO SAN LUIS BELTRN
P. Fabio Gmez Liturgia sacramental
Juvenal Casallas Len II de Teologa
Informe
El sacerdote, confesor y director espiritual
Ministro de la Misericordia.
Solo la paz de un corazn unificado puede borrar guerras y tensiones
Este documento de la Congregacin para el Clero presenta la urgente llamada a los sacerdotes a
redescubrir el maravilloso don que la Iglesia tiene en el sacramento de la Confesin y en la
direccin espiritual, da a conocer algunas orientaciones muy importantes y expresa, de una forma
muy clara y hermosa, los aspectos ms relevantes de estas dos misericordiosas acciones, que Dios
con generosidad ha concedido a su Pueblo, tanto a sus fieles como a sus ministros.
El llamado urgente a considerar el inmenso valor del sacramento de la confesin y la direccin u
orientacin espiritual se dirige a todos los fieles, pero de manera especial a los sacerdotes y
ministros consagrados, puesto que ellos como verdaderos administradores de Dios, dispensan y
reciben la misericordia de Dios al ejercer el ministerio que les ha sido encomendado, testimonian la
fe, dan razones para la esperanza y viven la caridad.
El documento presenta tres grandes partes:
1. Introduccin.
En primer lugar se brinda una importante introduccin, en la que se recuerda que los sacerdotes son
partcipes del plan de Dios, pues estn convocados para ayudar a sus hermanos a caminar hacia la
santidad. Esta vocacin de todos los cristianos (cf. Mt 5, 48), es entonces presentada, como algo
inseparable de una recta e informada conciencia, que debe ser acompaada y guiada por el ministro.
Igualmente, se debe tener siempre presente que el arrepentimiento, la conversin y el perdn
conducen a la esperanza, y acompaan al sacramento que nos reconcilia con Dios.
El sacramento del perdn y el consejo espiritual son los medios e instrumentos mediante los cuales
Dios mismo, nos conduce a la plenitud de vida y a la perfeccin en el amor, pues se nos muestra el
amor de Dios que brinda esperanza a todos nosotros, una esperanza que no falla pues en ella
hemos sido salvados (cf. Rm 5, 48)
2. El ministerio de la penitencia y de la reconciliacin en la perspectiva de la santidad
cristiana
Luego, se presenta el sacramento de la confesin en sus lneas primordiales, se indica cul es su
importancia actual y algunas orientaciones prcticas. El sacramento de la reconciliacin nos
conduce a la alegra, nos permite profundizar el verdadero del significado del amor que vence todos
los obstculos y nos mantiene en un constante progreso en la vida cristiana, pues es producto de la
confianza y la gratitud de sentirse anticipadamente acogidos por quien sabemos, nos ama. En
relacin con esto, una caracterstica muy bella del perdn, como nos lo recuerda el documento, es
que toda reconciliacin viene de Dios, y por tanto el perdn del que somos destinatarios es tambin
el motor que nos mueve a perdonar a nuestros hermanos, la razn que nos mueve a confiarnos al
Buen Pastor que cuida sus ovejas.
Es un don recibir el ministerio de la penitencia sacramental, pues con toda claridad es expresin del
amor que Dios siente por nosotros y al mismo tiempo, tambin manifestacin del amor que
sentimos por Dios, pues cuando nos acercamos a este signo concreto de la salvacin de Cristo, le
rendimos el homenaje de nuestra fe y nuestra confianza. En esta medida el sacerdote no debe, no
puede privarse de recibir este regalo; y l mismo debe procurar reconciliarse con Dios y con sus
hermanos, ya que sus mismos fieles lo notarn, pues al fin de cuentas, toda fecundidad apostlica
proviene de la misericordia de Dios.
La Palabra que da Vida, los sacramentos, el compartir en la comunidad y la pobreza del propio
corazn son los lugares de encuentro con el perdn de Dios, quien siempre est aguardando por
nosotros. Por esto razn, el sacerdote debe animar a cada uno de los fieles para que toda la Iglesia
camine con perseverancia hacia la plenitud, brindando su disponibilidad y acogida, reconociendo
que en su labor acta quien es el santificador de las almas y mostrndose conforme al ser
instrumento de un momento de gracia.
3. El ministerio de la direccin espiritual
No estamos solos, por el contrario marchamos hacia la configuracin con Cristo en compaa del
mismo Seor y de nuestros hermanos. As, la direccin espiritual es una ayuda en el camino de la
santificacin para todos los fieles de cualquier estado de vida y parte integral en la formacin de un
ministro de la misericordia. La direccin o consejo espiritual es sobre todo una ayuda para el
discernimiento en el camino de santidad o perfeccin, y es recurrir a un hermano de camino
pidiendo luz para avanzar, teniendo presente que el Espritu Santo acta en la Iglesia.
Los sacerdotes deben ser los primeros en dedicar tiempo y esforzase por vivir esta ayuda, esta
gracia que es dada como un medio pertinente para crecer y progresar espiritualmente, con el
objetivo de discernir los signos de la voluntad de Dios. Se refiere el consejo espiritual, por su
misma naturaleza, a la consulta sobre temas de moral o de prctica de las virtudes, con el deseo
verdadero de santidad, pues sin este se pierde el objetivo principal de la direccin espiritual.
Todas las personas estamos en constante construccin, en inquebrantable proceso de formacin y lo
ms importante en esta situacin es la formacin de la conciencia. Esta tambin es una tarea de la
consejera espiritual, ayudar a formar la conciencia instruyendo la mente, iluminando la memoria,
fortificando la voluntad, orientando la afectividad y alentando una entrega generosa a la
santificacin. A travs de este acompaamiento se construye y fortalece una recta intencin y se
adquieren los medios para afrontar las dificultades desde un autntico seguimiento de Cristo.
El documento presenta con respecto a la direccin espiritual, adems de aconsejar insistentemente
sobre su importancia, unas orientaciones generales para vivirla adecuadamente, por ejemplo se debe
tener en cuenta la vocacin eclesial especfica, es preciso mantener propsitos que se desarrollen de
acuerdo a un organizado proyecto de vida y es importante considerar la bsqueda de las virtudes
que nos conducen a la santidad. Adems de estas caractersticas, para realizar bien el discernimiento
espiritual que se ha propuesto es necesaria la oracin que nos permite encontrarnos con Dios, la
humildad cuya profundizacin se transforma en caridad, el desapego de las preferencias que hace
referencia a dejar actuar al Seor, la escucha inseparable de la vida discipular, el recomendado
estudio de la vida y doctrina de los santos, el conocimiento de los criterios de la Iglesia, un examen
atento de las propias inclinaciones interiores, una sincera disponibilidad a cambiar y por
supuesto, la libertad de corazn.