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Libro Historia de Torrejon de Ardoz PDF

Este documento es una reedición actualizada de "Torrejón de Ardoz: una historia viva", que resume la historia de este municipio madrileño desde sus orígenes hasta el siglo XXI. Incluye capítulos sobre la geografía local, el nacimiento del núcleo urbano, la evolución demográfica y socioeconómica, la estructura cotidiana a través de los siglos, y los cambios del siglo XX como el crecimiento demográfico y la nueva estructura urbana. El libro aporta una

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Este documento es una reedición actualizada de "Torrejón de Ardoz: una historia viva", que resume la historia de este municipio madrileño desde sus orígenes hasta el siglo XXI. Incluye capítulos sobre la geografía local, el nacimiento del núcleo urbano, la evolución demográfica y socioeconómica, la estructura cotidiana a través de los siglos, y los cambios del siglo XX como el crecimiento demográfico y la nueva estructura urbana. El libro aporta una

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TORREJN DE ARDOZ:

UNA HISTORIA VIVA


Segunda Edicin corregida y aumentada
JOS MARA MERINO ARRIBAS
YOLANDA RUIZ ESTEBAN
LUIS MIGUEL GUTIRREZ TORRECILLA
FERNANDO GARCA MANZANERO
Seccin
c
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina c
Edita: Ayuntamiento de Torrejn de Ardoz
I.S.B.N.: 84-505-4177-8
Depsito Legal: M-30.595-1986
2. Edicin
Depsito Legal: M-50.816-2004
Impresin: Grficas Algoran
Preimpresin: Lufercomp
Documento de portada: Carta de pago de la
compra de la jurisdiccin de la Villa, 9 de junio
de 1575. (Documento incluido en un libro
copiador en pergamino. Custodiado en el
archivo municipal).
Documento de solapa: Confirmacin al Concejo
de la Villa de Torrejn de una carta de venta y
exencin perpetua que tienen concertado. Abril
de 1609. (Documento incluido en un libro
copiador en pergamino. Custodiado en el
Archivo Municipal).
Agradecimiento especial a Enrique Snchez
Ferrera por su aportacin de gran parte de la
documentacin grfica.
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina d
NDICE
Presentacin de la alcaldesa ........................................................................ IX
Presentacin del Concejal de Cultura y Cooperacin ................................ XI
Prefacio ........................................................................................................ XV
Prlogo al a primera edicin ....................................................................... XIX
I. El medio geogrfico .............................................................................. 1
Geologa, edafologa e hidrografa ............................................... 6
Climatologa .................................................................................. 13
Ecologa ........................................................................................ 20
II. El nacimiento del ncleo urbano .......................................................... 29
Origen y fundacin ....................................................................... 29
De lugar a villa ...................................................................... 37
Compra de la jurisdiccin de la Villa ........................................... 41
Datos histricos y anecdticos ..................................................... 68
III. La estructura socioeconmica ............................................................... 87
Evolucin de la poblacin ............................................................ 87
La propiedad de la tierra .............................................................. 109
Artesana y comercio .................................................................... 131
IV. La estructura de lo cotidiano ................................................................ 141
La vida familiar ............................................................................ 141
La organizacin municipal ........................................................... 154
El peso de las contribuciones ....................................................... 161
La fisonoma urbana ..................................................................... 170
Torrejn monumental .................................................................... 181
V. La vida en el siglo XX .......................................................................... 211
Los primeros cincuenta aos ........................................................ 211
La Base Area ............................................................................... 232
La explosin demogrfica ............................................................ 238
La nueva estructura urbana ........................................................... 251
Conclusiones ............................................................................................... 289
Apndice documental .................................................................................. 291
Fuentes documentales ................................................................................. 323
Bibliografa bsica ...................................................................................... 339
Fuentes hemerogrficas especficas ............................................................ 345
Paseo fotogrfico ......................................................................................... 347
Seccin
VII
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina VII
PRESENTACIN DE LA ALCALDESA
Estimados amigos y amigas:
La reedicin de un libro como ste, Torrejn de Ardoz: una historia viva,
constituye sin duda todo un acontecimiento cultural para nuestra ciudad. En l
encontramos un relato de nuestro pasado, desde los orgenes de nuestro munici-
pio a los acontecimientos ms recientes, los que han cambiado radicalmente el
paisaje y la forma de vida de nuestra ciudad en el ltimo medio siglo.
Se trata de una rigurosa y amplia revisin de la primera edicin de este libro,
al que se han incorporado nuevos datos, captulos y fotografas sobre las ltimas
dcadas de la historia de nuestra ciudad. Quiero agradecer desde estas lneas el
gran trabajo realizado por los autores en esta direccin. Una labor que nos per-
mite contar con un libro que responde fielmente a la demanda que muchos veci-
nos haban hecho llegar en los ltimos aos al Ayuntamiento sobre la idoneidad
de contar con una nueva edicin, ampliada y actualizada de este texto.
Creo que es importante tambin enmarcar esta nueva edicin en el contexto
del 25 aniversario de los Ayuntamientos democrticos. Sin duda alguna, este l-
timo cuarto de siglo, que hemos recorrido juntos desde la recuperacin de las li-
bertades, ha supuesto el perodo ms fructfero, intenso y apasionante de la his-
toria de Torrejn de Ardoz.
Nuestra ciudad es hoy el fruto del trabajo y el esfuerzo de muchas generacio-
nes de hombres y mujeres que, procedentes de distintos lugares y tradiciones,
hemos sido capaces de construir una sociedad cohesionada, moderna, avanzada
y solidaria. Este libro quiere ser tambin un homenaje a todas las personas que
han hecho posible que hoy vivamos en una ciudad con las puertas del futuro
abiertas de par en par.
IX
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina IX
Y, precisamente por ello, por ser una ciudad con mucho futuro por delante,
es importante que dediquemos algo de tiempo a descubrir en nuestra historia las
claves de nuestro pasado, con la intencin de seguir construyendo, entre todos,
una sociedad cada da ms democrtica, justa y solidaria.
TRINIDAD ROLLN
Alcaldesa de Torrejn de Ardoz
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
X
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina X
PRESENTACIN DEL CONCEJAL DE
CULTURA Y COOPERACIN
El rpido crecimiento y desarrollo de Torrejn de Ardoz ha hecho necesaria la
reedicin del libro TORREJN DE ARDOZ, UNA HISTORIA VIVA, actua-
lizando datos que se haban quedado muy desfasados; ya que, con el transcurrir
del tiempo, hemos pasado de ser una pequea villa a una gran de ciudad, la n-
mero 57 de Espaa y la nmero 7 en la Comunidad de Madrid, demogrfica-
mente hablando.
Sin duda esta obra servir para tener un conocimiento ms global de nuestra
ciudad y sus acontecimientos en el transcurso de nuestra accidentada historia; en
la que si bien han ocurrido hechos y situaciones que a todos nos honran y nos
llenan de orgullo, tambin en el transcurrir de los siglos la historia del pueblo
llano ha estado marcada por la pobreza, el hambre y la enfermedad; ha vivido
explotado y marginado por la aristocracia, la burguesa, las tiranas y las institu-
ciones pblicas y privadas que slo vieron en l un instrumento despreciable
pero imprescindible para la obtencin y mantenimiento de sus privilegios.
La literatura del llamado Siglo de Oro espaol es una buena muestra y un
testigo imborrable del sufrimiento del pueblo: Cervantes, Caldern, Quevedo,
Francisco de Rojas nos legaron su obra donde los personajes nos muestran su
miseria y grandeza; pero sobre todo, nos muestran como el hambre agudiza el
ingenio y ensea a defenderse del abuso y despotismo de sus gobernantes.
El Absolutismo y los poderes dictatoriales han sido las formas de gobierno
ms habituales en nuestra historia.
XI
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XI
Muchos son los avatares de la historia de Espaa que han marcado la vida
del pueblo, entre ellos la Guerra de Sucesin que estall tras la muerte de Carlos
II sin herederos, que supuso el fin de la dinasta de los Austria y la llegada al
trono espaol de la dinasta de los Borbones.
Esta guerra marc profundamente a Madrid, pero a Torrejn slo le supuso
un cambio de amos, apenas si haba unos 146 vecinos, de 700 a 1.200 habitan-
tes; la catica situacin econmica en que se encontraba sumida el pas durante
el reinado de Carlos II , las hambrunas y las crisis por abastecimientos no fueron
ajenas a Torrejn y pese a que se dieron algunas buenas cosechas, duraron hasta
1815.
Para desgracia de nuestro pas los valores de la Ilustracin quedaron all de
los Pirineos. Los partidarios de ideas ms progresistas fueron apodados de for-
ma despectiva como afrancesados y tratados como traidores y proscritos.
En 1843 se produce la victoria de Narvez contra las tropas espartistas en
Torrejn de Ardoz.
el desastre de 1898 vino a confirmar que la guerra, la ignorancia y la pobreza
fueron siempre compaeras inseparables de la mayora de los espaoles y por
ende, de los vecinos de Torrejn de Ardoz.
La primera Revolucin Industrial, en el siglo XVIII ni siquiera traspas
nuestras fronteras y en la II ( 1870-1914) no fue hasta el final cuando Espaa
entr de forma tarda y ms por los intereses de los contendientes, por ser
Espaa neutral y necesitar stos de repuestos y municiones que por voluntad
propia. Sin embargo, s lleg a Barcelona, que es la excepcin que confirma la
regla.
Fueron los sindicatos y los partidos obreros junto a un puado de intelectua-
les y artistas los que llevaron los valores de democracia, igualdad y libertad al
pueblo llano, que pese a sus carencias educativas rpidamente desarroll una
cultura democrtica que difunda a travs de sus peridicos, crculos culturales,
casas del pueblo, etc.. ellos hicieron posible que Espaa entrara por fin en la
modernidad; la oligarqua respondi desatando una violencia extrema contra las
organizaciones obreras como la actuacin del Presidente de Gobierno de la
Monarqua, Eduardo Dato en 1920 nombrando al General Martnez Anido
Gobernador Civil de Barcelona que impuso la Ley de fugas, por la cual se asesi-
naba a los trabajadores por la espalda si participaban en una huelga o manifesta-
cin, contratando pistoleros, a veces incluso en Alemania, para asesinar a los di-
rigentes obreros ms significativas con el respaldo de la Ley. Otro ejemplo ms
de esta actitud hacia el pueblo fue la promulgacin de la Ley que obligaba a los
trabajadores y campesinos a ser militarizados para acudir a muchas guerras co-
loniales contra pueblos que luchaban por librarse de su esclavitud, en defensa de
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
XII
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XII
las propiedades y privilegios de la aristocracia y burguesa; mientras ellos evita-
ban ser movilizados pagando una cantidad o pagando a un pobre para que fuese
en su lugar.
la historia del Constitucionalismo Espaol no ha sido menos ignominiosa,
unas veces la oligarqua, otras la propia Corona ha impedido que Espaa tuviera
una Constitucin democrtica:
Jos I dot a Espaa de una tmida Constitucin en 1808, promulgada por
decreto.
Fernando VII aboli la promulgada en 1812 por las Cortes de Cdiz .
En 1834, tras la muerte de Fernando VII y durante la minora de edad de
Isabel II la reina regente Mara Cristina de Borbn promulg el Estatuto Real,
Carta Otorgada que estableca la soberana compartida entre el Rey y las Cortes,
pero que no era propiamente una Constitucin .
Los enfrentamientos entre moderados y progresistas provocaron la crisis del
Estatuto Real y la reina se vio forzada a restaurar la Constitucin de 1812, mien-
tras se gestaba la Constitucin de 1837, de carcter progresista y a la que se
debe la introduccin en Espaa de la monarqua constitucional.
Una nueva Constitucin en 1845, otra en 1869 que supuso el fin del reinado
de Isabel II., y que fue la primera Constitucin democrtica de nuestro pas.
En 1873 se proclama la I Repblica pero habr que llegar a la Constitucin
de 1931 para encontrarnos con un texto en la lnea del Constitucionalismo de-
mocrtico, que resalta la soberana nacional, proclama los derechos y libertades
y la divisin de poderes. Estuvo vigente hasta el final de la Guerra Civil, en que
una vez ms lo poderes econmicos y eclesisticos financiaron, armaron y se in-
corporaron al fascismo internacional impidiendo nuevamente en Espaa una de-
mocracia como las existentes en el resto de Europa y nos impuso a la mayora
de los espaoles una dictadura brutal y sangrienta que dur cuarenta aos y que
nos sumi en el atraso, la ignorancia y la injusticia. Hubo que esperar a que ese
rgimen se agotara para que por fin las fuerzas de la oligarqua espaola tuvie-
ran que aceptar, aunque de mala gana, que Espaa se homologara a una demo-
cracia europea, pese a que una buena parte de la derecha no votara o se abstu-
viera en la aprobacin definitiva del texto constitucional, y los ms reacciona-
rios propiciaran un golpe militar para retornar al pasado, que afortunadamente
fracas
El pasado ao hemos podido celebrar el 25 Aniversario de nuestra
Constitucin, aprobada en referndum el da 6 de diciembre de 1978. por fin
Espaa forma parte de la cultura de la Democracia.
Presentacin del Concejal de Cultura y Cooperacin
XIII
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XIII
En este devenir histrico la historia de nuestro pueblo se ha visto afectada en
unas ocasiones ms y en otras menos. Lo cierto es que desde la Edad del Cobre,
poca a la que parecen remontarse los orgenes de Torrejn siempre ha tenido
una entidad menor al encontrarse entre dos focos poblacionales importantes:
Madrid y Alcal de Henares, de la que form parte Torrejn como aldea durante
al menos trescientos aos hasta que en 1574 compra su propia jurisdiccin con-
virtindose en Villa de Realengo.
La historia de nuestro pueblo queda sujeta a los mismos ciclos de hambru-
nas, peste, alta tasa de mortalidad que el resto de Espaa en las mismas pocas.
Es la historia de un pueblo rural y campesino que lucha por su subsistencia coti-
diana, sujeto a os distintos seores civiles o eclesisticos, con poca presencia de
oficios entre sus habitantes, poca industria y poco comercio. Especial importan-
cia tuvo la presencia de los Jesuitas en la vida de Torrejn, instalados en la Casa
Grande desde 1630 a 1767, fecha de su primera expulsin de Espaa; posterior-
mente la desamortizacin de Mendizbal pone de nuevo en manos civiles el in-
menso patrimonio que la Compaa de Jess tuvo aqu mientras la Casa Grande
fue la despensa del Colegio Imperial; todos estos acontecimientos estn de sobra
contemplados a lo largo de las pginas del libro; lo que verdaderamente me gus-
tara resaltar es la radical transformacin que sufre nuestra ciudad en el siglo
XX. Que hasta 1950 se caracteriza por un lento crecimiento de la poblacin y un
bajo nivel de inmigracin que acudan como temporeros para colaborar en las
tareas del campo. De 1950 a 1980 comienza un crecimiento vertiginoso; sobre
todo a partir de 1955 con la construccin de la Base Area. En la dcada de los
60 contina el proceso de industrializacin y la faz de un pueblo agrcola va
cambiando por la de una ciudad que cada vez genera ms infraestructura sobre
todo en la construccin y en el sector servicios. La crisis econmica de los aos
80 redujo el flujo migratorio pero hoy somos una ciudad que supera los cien mil
habitantes de diversos lugares de origen y si en el pasado la inmigracin proce-
da mayoritariamente de distintas Comunidades de Espaa como Andaluca o
Extremadura hoy procede del extranjero, alcanzando un total de 12.442 perso-
nas en el ao 2003.
La faz social y cultural de nuestra ciudad es en la actualidad la de un pueblo
moderno, con sus habitantes enraizados en la vida social y cultural del mismo,
lejos de modelo del pasado de ciudad dormitorio. La oferta cultural, educativa,
deportiva, etc es amplia y variada y los distintos servicios municipales trabajan
desde el criterio de receptividad a las demandas y necesidades ciudadanas para
que todos y todas sintamos este pueblo como el nuestro.
VALENTN GMEZ GARCA
Concejal de Cultura y Cooperacin
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
XIV
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XIV
PREFACIO
Profundizar en la Historia de Torrejn de Ardoz significa adentrarse en el pasa-
do de quienes constituyeron este enclave geogrfico, situado en la zona norte de
la Submeseta sur y junto al Camino real que una las ciudades de Madrid y
Zaragoza, formando parte de una gran comunidad de pueblos subsidiarios de
Alcal de Henares, comnmente conocida como la Tierra de Alcal. As se ini-
ciaba la introduccin al que fue el primer libro sobre la historia de la Villa, titu-
lado Torrejn de Ardoz, una historia viva, publicado en 1986.
El prologuista a la primera edicin nos haca ver que la investigacin de la
vida local permite aproximarse al ideal de hacer historia integral; es decir, la vi-
lla, el concejo o la comarca permiten abordar la realidad histrica en sus diver-
sas dimensiones y ensayar su presentacin como multiplicidad simultnea, uni-
taria y orgnica de factores interdependientes. Todo ello avala la tesis de que
Torrejn de Ardoz tiene historia, tan rica, variada e interesante como la que ms
pueda parecerlo, aunque hay que desentraarla de los documentos que se custo-
dian en los archivos y centros documentales. Despus de ms de tres lustros no
han sido muchos los trabajos de investigacin que se han centrado en nuestra
historia local, por lo que, con esta segunda edicin, pretendemos ser ms proli-
jos en las fuentes documentales, adems de realizar una actualizacin del conte-
nido. S hemos de sealar la cantidad de bibliografa de tema alcalano y madri-
leo que ha abierto nuevas perspectivas en los estudios locales, de los que se be-
neficia el actual trabajo, adems de la puesta en funcionamiento de nuevos
centros documentales a los que acudir para cualquier ampliacin.
Si bien son significativos los cambios apreciados en el municipio desde la
aparicin del libro en 1986, no es menos interesante sealar que el curso de la
Historia evoluciona con las gentes en su cotidiano respirar. Eso es lo ms impor-
tante, y as queda recogido en los archivos nacionales, provinciales y municipa-
XV
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XV
les, en cuyos legajos y documentos variados se siente el plpito de las genera-
ciones que nos precedieron. Desde 1998 existe un Archivo Municipal ubicado
en el edificio del Ayuntamiento, dotado con plaza de archivero y medios tcni-
cos, que permite a investigadores y estudiosos profundizar en el conocimiento
de la historia torrejonera. Muy importante es, tambin, el archivo parroquial,
que se custodia en la parroquia de San Juan Evangelista.
Mucho ha cambiado la fisonoma urbana y social de esta poblacin, recono-
cible en sus aspectos cultural y sociolgico, tanto como en el fsico y urbano.
Por lo que a los primeros aspectos se refiere, la multiculturalidad es un hecho
presente en nuestras sociedades, fruto de la internacionalizacin de la economa,
la poltica y los medios de comunicacin, que hacen que los contactos culturales
sean constantes e interactivos. Torrejn forma parte de esta Espaa pluritnica y
pluricultural en la que conviven poblaciones autctonas lingstica y cultural-
mente diferenciadas, con una notable presencia de extranjeros que provienen de
culturas que difieren de la nuestra en lengua, costumbres, hbitos alimenticios,
creencias y prcticas religiosas.
En cuanto al aspecto fsico, Torrejn de Ardoz est inmerso en el proceso de
consolidacin urbana que ha de conjugar el equilibrio del mantenimiento y re-
modelacin del ncleo histrico con el crecimiento sostenible en los nuevos ba-
rrios que estn acaparando el nico espacio disponible que queda en el trmino
municipal, si exceptuamos lo ocupado por la Base Area.
El contenido general del libro sigue una estructura de cinco grandes captu-
los que tratan el medio geogrfico, el nacimiento del ncleo urbano, las estruc-
turas socioeconmica y de lo cotidiano, y la vida en el recin concluido siglo
XX. Hemos decidido mantener el prlogo a la primera edicin (como homenaje
personal al Dr. Escandell y de reconocimiento pblico a la Universidad de
Alcal), as como el Apndice Documental por entender que en su contenido se
halla la esencia histrica de algunas muestras de lo que son las fuentes origina-
les que hemos utilizado. Todo ello ha servido para dar cauce al encargo recibido
del Ayuntamiento, a travs de la alcaldesa, quien nos propuso la elaboracin de
los trabajos necesarios para la reedicin del libro.
La publicacin pretende servir a la consecucin de los dos objetivos funda-
mentales que animaron el trabajo inicial, y que siguen vigentes: dar a conocer la
historia de Torrejn a sus habitantes y pblico en general y abrir expectativas de
futuro, inculcando el amor a la historia y tradiciones de la Villa, que fructifiquen
en posteriores trabajos que completen cuanto aqu se expone.
El presente estudio supone la revisin, modificacin y actualizacin de los
datos con los que partamos en 1986. En esa fecha, por ejemplo, las pirmides
de poblacin se basaron en los datos del censo de 1980, y hoy tenemos los del
censo del 2000, completados con los datos aportados por el Servicio municipal
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
XVI
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XVI
de Estadstica del ao 2001. Tambin se han incorporado los trabajos de las nue-
vas investigaciones histricas relacionados con nuestro municipio (F. Arriero,
sobre la mujer en Torrejn de Ardoz en el siglo XX; J. A. Torre Briceo, sobre
La Casa Grande; J. M. Rodrguez Moya, sobre la actividad laboral de las muje-
res torrejoneras, y M. Larriba Baciero, sobre demografa y deslindes) y los del
entorno. Se ha indagado igualmente en la tradicin oral de nuestros mayores re-
cogiendo testimonios que avalan los datos histricos cercanos y que se vinculan
de forma concatenada con sucesivas costumbres.
Agradecemos la colaboracin de quienes nos han proporcionado informacin
verbal o escrita para llevar a cabo esta obra, en especial al propio Ayuntamiento
que nos ha facilitado el acceso a sus fuentes documentales y grficas.
Prefacio
XVII
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XVII
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XVIII
PRLOGO A LA PRIMERA EDICIN
Quien tiene la satisfaccin de encabezar este libro con unas lneas prologales es
un profesor universitario que tuvo el privilegio histrico de participar en la crea-
cin de una nueva Universidad, al haber asumido la responsabilidad de formali-
zar ex novo la Facultad de Filosofa y Letras de Alcal, recuperar un antiguo
edificio cisneriano para instalarla en l, redactar y poner en marcha un Plan de
Estudios, dirigir su andadura primera Se comprender, por ello, que le resulte
ahora singularmente emotivo poder empujar hacia la luz pblica la obra histo-
riogrfica de alumnos pertenecientes a las primeras promociones de licenciados
salidos de aquellas nuevas aulas Luis Miguel GUTIRREZ TORRECILLA,
Fernando GARCA MANZANERO encabezados y coordinados por Jos
Mara MERINO ARRIBAS, formado como investigador en mi propio
Departamento de Historia Moderna, y primer doctor graduado en la nueva
Facultad de Letras alcalana.
A semejantes satisfacciones institucionales y docentes, se aaden tambin las
complacencias profesionales del prologuista al ver cultivado en el presente libro
un cierto tipo de Historia local, gnero cuya importancia y necesidad tantas
veces oyeron ponderar en clase. En efecto, fueron reveladoras las grandes mo-
nografas francesas de tema regional (sobre todo a partir de 1960, fecha de apa-
ricin del Beauvais de Pierre GOUBERT); fueron importantes las investigacio-
nes locales que desde 1966 postulaba R. SAMUEL para la historiografa britni-
ca (pinsese en las promociones salidas del Ruskin College de Oxford, las
Approches to local history, de A. ROGERS, los trabajos del grupo de
Cambridge encabezado por A. MACFARLANE con su Reconstructing
Historical Communities, y se estimularon los estudios locales desde Congresos
especficos, como el italiano sobre Temi, fonti e metodi della Ricercastorica lo-
cale (cuyas actas se publicaron en Bolonia en 1982). La pequea comunidad
local, el concejo o la comarca haba pasado a ser un mbito privilegiado del es-
XIX
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XIX
tudio histrico, que en la propia Espaa vena a beneficiar el conocimiento de
los reinos o comarcas histricas como Galicia investigaciones sobre Xallas, La
Lanzada, Trasdeza, la dicesis mindoniense aumentaba el conocimiento de
la Meseta, Extremadura, Andaluca monografas sobre Segovia, Crdoba,
Cceres, Murcia, Granada, comarcas aragonesas, catalanas, valencianas, in-
sulares o vascas.
La importancia de semejante direccin de estudio encuentra su justificacin,
no slo en el hecho elemental de que la generalizacin de los conocimientos y
las sntesis generales del pasado requieren previos estudios monogrficos, sino
tambin y, especialmente, porque la investigacin de la vida local permite apro-
ximarse al ideal de hacer Historia integral; es decir, la villa, el concejo o la co-
marca permiten abordar la realidad histrica en sus diversas dimensiones y en-
sayar su presentacin como multiplicidad simultnea, unitaria y orgnica de fac-
tores interdependientes, lo que, a escalas mayores, suele llevar a anlisis slo
sectoriales (lo que Guy Bois llamaba la historia a rebanadas), que de hecho
disuelve la Historia en historias y, de alguna manera, pues, falsea la esencia de
la realidad pretrita.
Torrejn de Ardoz es aqu el objeto analtico de los autores de la presente
obra, cuando nadie hubiera credo posible la empresa, porque, sin archivos loca-
les organizados, con fondos parroquiales no muy numerosos y discontinuos, con
documentos muy escasos y dispersos, la tarea ha requerido del Dr. MERINO
ARRIBAS una previa campaa de recoleccin exterior de materiales archivsti-
cos mediante un esfuerzo que slo puede explicar el intacto entusiasmo y voca-
cin de una profesin cientfica recin estrenada. Fue preciso acudir previamen-
te a aquellos depsitos histricos en que se hiciera verosmil una eventual cose-
cha; de esta manera se ha recorrido el Archivo General de Simancas, el
Histrico Nacional, el de Palacio, el Histrico de Protocolos, el de la Real
Academia de la Historia, el de la Catedral de Toledo, el Diocesano General y el
Histrico Provincial de la misma ciudad, el General de la Administracin, el de
la Villa de Madrid, los municipales de la comarca, la Biblioteca Nacional, etc.,
lo cual permiti la constitucin de un fondo municipal fotocopiado de docenas
de volmenes, microfilmes e informacin histrica antes insospechada que, ade-
ms de quedar a disposicin popular, ha servido lgicamente para emprender la
primera sntesis histrica de un pueblo que, de hecho, desconoca su propio pa-
sado.
Con tratamientos metdicos y actualizados de los datos recogidos, los auto-
res han resucitado, como por ensalmo, el proceso histrico de Torrejn hasta
nuestros das. Partiendo del marco geofsico del concejo emplazado estratgi-
camente en el camino natural que, por la brecha del Jaln conduce desde la de-
presin del Ebro a la Meseta, y desde sta, por Toledo, hacia Andaluca recons-
truyendo las estructuras demogrficas de la Villa, buceando en la jerarquizacin
del cuerpo social y tratando de establecer los principales factores de base, el li-
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
XX
00-PRINCIPIOS 26/11/04 11:49 Pgina XX
bro intenta un panorama integral y globalizado del pasado de esa comunidad,
estableciendo los principales hitos de su recorrido colectivo: desde el estudio
crtico de sus orgenes islmicos y cristianos, hasta la vida actual, pasando por
las fechas ms relevantes de su pasado: la de 1554, data de su carta de villazgo
que autonomiza a Torrejn como lugar de Alcal de Henares; ao 1574, fecha
de adquisicin de los derechos jurisdiccionales, hasta entonces de titularidad de
los prelados toledanos; todo lo relativo a la famosa Casa Grande cuya cons-
truccin, funcionamiento y rgimen de trabajo detalla el libro hasta los fen-
menos ms destacados del Torrejn actual, como puede ser la explosin demo-
grfica de los aos sesenta, determinante de su auge econmico y de la estructu-
ra urbana actual, los hechos resonantes de la villa, como la muerte en Torrejn
del anarquista Mateo Morral, que atentara contra Alfonso XIII y su regia con-
sorte el da de su boda, o hechos de otra naturaleza, como la presencia del genial
Claudio Coello en Torrejn, a travs de su obra Martirio de San Juan
Evangelista, esplndida pintura que adorna el retablo del altar mayor de la
Iglesia Parroquial
Todo un complejo pasado, en suma, reconstruido ahora paciente y prodigio-
samente de primera mano sobre fuentes hasta ahora desconocidas, y con una ex-
posicin histrica que alcanza muchas veces a trasmitir el temblor de humani-
dad de las generaciones pasadas que, con su vida, hicieron la de Torrejn.
La construccin historiogrfica tiene, entre sus ms destacadas funciones, la
de proporcionar las bases objetivas del conocimiento de la propia identidad.
Desde esta perspectiva, no puede dudarse, pues, que la obra de MERINO ARRI-
BAS, GUTIRREZ TORRECILLA, GARCA MANZANERO y RUIZ ESTE-
BAN constituye una importante aportacin a la conciencia colectiva de
Torrejn. Y al ser ello as, el prologuista quiere pensar que, con el trabajo de es-
tos jvenes historiadores, queda en alguna medida socialmente justificada tam-
bin la institucin universitaria que les ha profesionalizado.
B. ESCANDELL BONET
Catedrtico de Historia Moderna
Decano fundador y Decano Honorario de la Facultad de Filosofa y
Letras de la Universidad de Alcal
Prlogo a la primera edicin
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I. EL MEDIO GEOGRFICO
Este captulo pretende entrar en la historia de Torrejn de Ardoz a travs del
anlisis de su geografa, tema de suma importancia porque abarca todos los as-
pectos estructurales que son los que, en definitiva y en gran medida, delimitan y
condicionan la vida humana: el geolgico, el climtico y el medio ecolgico. Si
bien hoy resulta ms fcil dominar las condiciones adversas del medio geogrfi-
co, no ocurra lo mismo en tiempos pasados, en los que, prcticamente, slo la
benevolencia de la naturaleza aseguraba la mejora de sus modos de vida.
Si tuviramos que definir las caractersticas fsico-naturales de Torrejn de
Ardoz diramos que stas son aceptables, porque forman parte de uno de los cli-
mas ms benignos: el de tipo mediterrneo; sin embargo, dentro de l nos locali-
zamos en un subclima ms riguroso, de tipo continental, donde las condiciones
extremas se acentan con un bajo nivel de pluviosidad en el rigor climtico de
dos estaciones el verano y el invierno, que conduce a un alto ndice de aridez.
Un clima, pues, favorable, pero no en exceso, que implica un paisaje desnudo de
rboles, donde el color dominante es el amarillo de la llanura, y donde la esca-
sez de agua no es lo ms favorable para que exista un gran desarrollo de la vege-
tacin ni de la fauna. En resumen: un clima de grandes contrastes trmicos y de
precipitaciones irregulares, o sea, semirido.
El hombre y el medio componen un binomio de dependencias mutuas; debe
vivir en y con la naturaleza, intentando dominarla y extrayendo de ella todo lo
necesario para una mejor subsistencia. La actividad econmica del hombre ha
escrito W. Kula es siempre un proceso de intercambio de energa del mismo con
la naturaleza. De ah la necesidad de conocer el medio geogrfico en el cual se
desarrolla la actividad econmica humana
1
. Max Derrau, con palabras de Vidal-
La Blanche, completa la idea del siguiente modo: // la adaptacin del grupo a
las condiciones naturales tiene lugar a travs del modo de vida, siendo ste un con-
Penetrad en uno de esos lugares o en una de la viejas
ciudades amodorradas en la llanura, donde la vida
parece discurrir calmosa y lenta en la monotona de
las horas, y all dentro hay almas vivas, con fondo
transitorio y fondo eterno y una intrahistoria castella-
na. (Miguel de Unamuno, En torno al casticismo).
1
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junto de hbitos mediante los cuales un grupo humano se asegura la subsistencia.
// se trata de plantas silvestres que aseguran la alimentacin del hombre por la re-
coleccin, por los animales cazados y hasta por los parsitos"
2
. Y no hay duda de
que el ingenio humano de los torrejoneros hubo de agudizarse para poder dominar
la naturaleza, que no se muestra esplndida en sus proporciones y productos
3
.
En nuestros das muchas de las dependencias con el medio han sido supera-
das. Los avances tecnolgicos del concluido siglo XX han sido de tal magnitud
que nos brindan la posibilidad de vivir de espaldas al medio; la electricidad nos
proporciona luz y calor; las canalizaciones de agua nos evitan el diario ir y venir
a los pozos; las calefacciones nos hacen olvidar la rigurosidad del invierno y la
lea trada desde lejanos pueblos; el tractor, los abonos y las semillas seleccio-
nadas son capaces de hacer productivos suelos que antes slo servan de rastro-
jeras para el ganado; Internet y los medios de comunicacin de masas nos rela-
cionan al instante con todos los puntos del planeta y nos permiten intercambios
de todo tipo de mercancas.
Pero esto no ha sido siempre as, y llevamos pocos aos disfrutando de estas
ventajas. Durante cientos de aos, los torrejoneros no vieron la posibilidad de
superar las limitaciones que el medio les impona; una mala cosecha debida,
quiz, a una helada tarda acarreaba penurias que duraran al menos un ao o
ms si el fenmeno se repeta; otro ejemplo podra ser la propagacin de una
epidemia de gripe o, simplemente, los catarros, que diezmaban a una poblacin
en muchos casos subalimentada.
La naturaleza condicionaba importantes parcelas de la vida:
1) Un modo de produccin, en nuestro caso claramente definido hacia la
agricultura de tipo cerealista, con su mximo exponente en el trigo, planta que
sin excesivos cuidados y apenas sin agua es capaz de asegurar la subsistencia,
pero de la que tampoco se extraan cuantiosos excedentes.
2) Un modelo de sociedad basado en un campesinado que durante siglos ara-
la tierra y mir a lo alto en busca de agua.
3) Un tipo de vivienda que abandonaba gradualmente la piedra y la pizarra y
empleaba el ladrillo, abierta a la circulacin del aire y ms cerrada a la penetra-
cin de las irradiaciones solares.
Y as podramos seguir con otros ejemplos como la alimentacin, la vesti-
menta, etc. Todo ello es debido en gran medida a esta rigurosidad del clima y a
la pobreza del suelo
4
.
Torrejn de Ardoz hoy es un rea en desarrollo vertiginoso, que tiene un gran
futuro. Hasta hace slo cincuenta aos era una aldea campesina de las muchas
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
2
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que cubren el solar castellano, tierra pobre, // desolada llanura que se mues-
tra con toda su desnuda dureza, ardiente en verano y helada en invierno y siem-
pre con el gris estepario y vaco
5
, tierra donde llegados los primeros meses de
verano, segado el trigo, se trillaba y aventaba en la era siguiendo procedimientos
y tcnicas tradicionales
6
.
Geogrficamente la villa de Torrejn de Ardoz se encuentra situada en las si-
guientes coordenadas: a 40 27' 30" de latitud norte y a 3 28' 40" de longitud
oeste con respecto al meridiano de Greenwich
7
. Su altitud media es de 600 me-
tros en la iglesia de San Juan Evangelista, es de 587 con respecto al nivel me-
dio del Mediterrneo en la provincia de Alicante. La cota mxima de altura la
encontramos al norte del trmino municipal y es de 623 metros, y cerca de la es-
tacin de ferrocarril, en la calle de Enmedio, es de 610 metros. La altitud des-
ciende paulatinamente desde el norte hacia el sur, a medida que la terraza fluvial
del ro Henares se acerca a su cauce.
Se encuentra situada dentro de la vasta unidad interior de la Pennsula que es
la Meseta. sta, como se sabe, se caracteriza por sus llanuras esteparias, mon-
tonas y de una altitud media elevada, entre 500 y 800 metros. Sus relieves mon-
taosos interiores, como la Cordillera Central y los Montes de Toledo, le confie-
ren una cierta diversidad y permiten separar la Meseta en dos subregiones bien
diferenciadas: la submeseta meridional o inferior con Castilla-La Mancha,
Madrid y Extremadura, dentro de la que nos encontramos, y la submeseta supe-
rior o septentrional con la Comunidad de Castilla y Len
8
. A su vez, Torrejn de
Ardoz forma parte de la actual Comunidad Autnoma de Madrid, situada en el
centro mismo de la Pennsula Ibrica. Esta Comunidad es de mediana extensin,
tal vez pequea, comparada con alguna de las provincias limtrofes meridiona-
les, como por ejemplo, Toledo, y le caracteriza su forma triangular. Al noreste,
entre el kilmetro 19 y el 25 de la Carretera Nacional II antiguo camino real de
Madrid a Barcelona, se encuentra el municipio, en lo que denominamos la
vega del ro Henares, en tierras de la comarca de Alcal de Henares.
El elemento definidor de la zona es el ro Henares, que discurre desde el noroes-
te al suroeste y divide en dos partes bien definidas y diferenciadas la comarca: una
baja y llana a su margen derecha donde se encuentra Torrejn de Ardoz, denomi-
nada La Campia, y otra alta a su margen izquierda, con erosiones y derrubios
que forman de vez en cuando barrancos, y que se llama La Alcarria.
Desde que Madrid se convirti en Corte de la monarqua hispana en 1561 las
relaciones entre Torrejn de Ardoz y la capital han sido mltiples; as, por ejemplo,
en la Edad Moderna el abastecimiento que el municipio ofreca a la capital era con-
siderable, sobre todo de pan y de paja. Y es hacia 1960 cuando nuestra Villa se con-
vierte en uno de los escapes residenciales e industriales de la gran urbe. sta ha ab-
sorbido muchos pueblos de gran personalidad y los ha convertido en barrios, tal es
el caso de Vallecas, Chamartn, Viclvaro, los Carabancheles (Alto y Bajo) o
El medio geogrfico
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Villaverde, mientras que otros, como Ajalvir, Daganzo, Hmera, etctera, fuera de
las grandes rutas, sufran los efectos de la despoblacin y el abandono. Torrejn de
Ardoz ha logrado librarse de ser engullido por el crecimiento de Madrid, y hoy es
una ciudad con entidad propia entre la capital y Alcal de Henares.
El municipio tiene forma romboide. Su extensin es de 32,49 kilmetros
cuadrados. Delimita al norte con el trmino municipal de Ajalvir, al noroeste
con el de Paracuellos del Jarama, al oeste con el de San Fernando de Henares y
al este con el de Alcal de Henares.
Desde un punto de vista administrativo, Torrejn pertenece a la Comunidad
Autnoma de Madrid, comunidad uniprovincial que engloba a la capital del
Estado y a todos los municipios de la provincia. De Alcal de Henares ha depen-
dido hasta la dcada de los 80 en cuanto que dicha ciudad era cabeza de partido
judicial. Actualmente cuenta con servicios judiciales de primera instancia e ins-
truccin propios.
La divisin administrativa no ha sido siempre la misma, sino que ha variado
considerablemente a lo largo de la Historia. En los tiempos medievales, cuando
las provincias no existan como hoy las conocemos, Torrejn de Ardoz formaba
parte del seoro eclesistico perteneciente al Arzobispado de Toledo. Alcal de
Henares era la Villa ms importante de todas y en los documentos siempre se
haca referencia a los otros pueblos en estos trminos: Alcal y su Tierra o
Tierra de Alcal, en la que se hallaba Torrejn.
Durante la Edad Moderna (siglos XVI-XVIII) hubo varias divisiones; por ejem-
plo, en el XVI la Corona de Castilla estaba dividida en cuarenta unidades adminis-
trativas que podramos comparar, salvando las distancias, con el concepto de pro-
vincia. En este perodo de la Historia, Torrejn sigui dentro de la Mesa arzobis-
pal de Toledo, dependiente de la sede catedralicia toledana. Los Borbones
introdujeron cambios que, durante la invasin francesa, se vieron superados; se pro-
pona la remodelacin del Estado siguiendo esquemas organizativos franceses, basa-
dos en el sistema de departamentos y prefecturas caractersticos del pas vecino.
Con la derrota de los franceses, entre 1813 y 1814 se promulg un nuevo mo-
delo propuesto por las Cortes gaditanas, quienes iniciaron la divisin de las pro-
vincias como hoy las conocemos. Pero la llegada de Fernando VII y sus excesos
absolutistas dieron con todo ello al traste y se anularon los intentos reformistas.
En 1833, por el Real Decreto del 30 de noviembre, se vuelve al modelo propues-
to por los liberales. Segn Meln, // al hacerse la nueva divisin administrati-
va de Javier de Burgos en 1833, la provincia de Madrid se agrand territorial y
poblacionalmente en detrimento de sus vecinos
9
; y sigue diciendo, // en la
actual divisin, la provincia de Madrid sufre hacia el sur una pequea merma en
beneficio de Toledo, pero, en cambio, ampla su extensin considerablemente
a costa de las antiguas provincias de Toledo, Guadalajara y Segovia. De la prime-
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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01-EL MEDIO GEOGRAFICO 22/11/04 18:11 Pgina 4
ra adquiere un amplio sector del Partido de Alcal de Henares, con la ciudad de
Alcal y la villa de Torrelaguna. Es el momento en que Alcal de Henares y los
pueblos aledaos dejan de pertenecer administrativamente a Toledo y pasan a in-
cluirse en los municipios de la provincia de Madrid; a stos tambin se unieron
villas que antes eran de Guadalajara, como Ribatejada y Valdetorre. En 1834 se
complementa esta divisin administrativa, crendose los partidos judiciales.
Torrejn pas a depender, como ya se ha mencionado, de Alcal de Henares.
Esta divisin perdur a lo largo de los siglos XIX y XX, hasta la nueva orga-
nizacin del Estado como conjunto orgnico en autonomas. En 1845 Madoz, en
su Diccionario geogrfico, define as a Torrejn: // a 20 kilmetros de
Madrid y a 10 de la Cabeza de Partido //; se extiende a media legua poco ms
o menos en todas las direcciones y comprende los Reales Sotos de Aldovea, una
dehesa de cincuenta fanegas de extensin y dos prados naturales que cran bue-
na y abundante hierba
10
.
Por ltimo, la organizacin del Estado durante los tiempos del franquismo en
nada alter la organizacin que hemos expuesto. Lo nico destacable es el pro-
gresivo crecimiento de la ciudad de Madrid, que ha englobado municipios que
antes tenan entidad propia, como es el caso de Barajas, Vallecas y Viclvaro.
La ubicacin de Torrejn de Ardoz adquiere un destacado carcter cuando
observamos su importancia como lugar de paso: un alto en las rutas que unen,
por un lado, el sur con el norte de la Pennsula y, por otro, Madrid con el nor-
deste espaol.
El valle del Henares ha sido desde tiempos inmemoriales una excelente va
de acceso natural que ha puesto en relacin el valle del Ebro con la Meseta. Ya
en tiempos de los romanos exista una calzada que hoy ha sido sustituida por la
va del ferrocarril. La comunicacin entre los reinos de Castilla y de Aragn te-
na como ejes dos rutas fluviales: ascendiendo por el Henares, en la cuenca del
Tajo, se llega a la divisoria ibrica y a la cuenca del Jaln, y descendiendo por
ella se llega al Ebro y a Zaragoza
11
. Ha constituido, por otra parte, un eje de ins-
talacin de ciudades que, a modo de paradas, jalonan una misma va. Alcal de
Henares, Guadalajara, Jadraque, Sigenza y otros ncleos responden a este he-
cho. Ellas formaban parte desde los tiempos de la romanizacin de la va ms
importante de la Pennsula, que atravesaba sta desde Barcelona a Cdiz, pasan-
do por Zaragoza, Toledo y Crdoba. Para algunos historiadores correspondera a
la va XXV del itinerario Antonino, repertorio de caminos de la Hispania roma-
na del siglo III d. C., o al menos un ramal de la va que transcurra paralela al ro
Jarama por la caada Galiana, hasta alcanzar el valle del Henares y posterior-
mente Alcal (Complutum) y Arriaca, prxima a Guadalajara. Esta va, la ms
importante de la Pennsula en poca romana, tena como puntos extremos
Mrida y Zaragoza. Posteriormente las fortificaciones islmicas que jalonaron
los valles del Jarama y el Henares (el castillo de Alcal, el propio torren origi-
El medio geogrfico
5
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nario del nombre de nuestro municipio, el castillo de Aldovea, Rivas, etc.) de-
muestran que esta va continu siendo muy transitada durante la poca medie-
val
12
. Adems, su enlace con el sur del valle del Jarama ha permitido desde
siempre una fcil comunicacin con la cuenca media del Tajo y las regiones ms
meridionales de la Meseta
13
.
Posteriormente la comarca del Henares se convirti, adems de en una zona
de elaboracin de productos bsicos, en un pasillo de trfico de primera impor-
tancia en el transporte de mercancas hacia Madrid. La construccin de la va f-
rrea Madrid-Zaragoza y de la carretera nacional Madrid-Barcelona han consti-
tuido un eje natural de comunicacin. Por estas vas se ha canalizado el creci-
miento poblacional, acentundose ste en los pueblos que se sitan sobre ellas,
con lo que se ha formado un sistema lineal de ncleos urbanos vinculados entre
s por poderosas vas de comunicacin. El desarrollo ha sido tan grande que ha
incitado a los gegrafos a interesantes estudios
14
, obteniendo como conclusiones
principales las siguientes: la necesidad de planificar la expansin de Madrid, y
la constatacin de que el eje Madrid-Guadalajara absorba un 13 por 100 del ex-
cedente poblacional en los aos 80 y estaba en continuo crecimiento. De ello ha
surgido el concepto del corredor del Henares para definir este eje, que es uno
de los de mayor dinamismo de todos los que irradian de la capital, y que ha con-
vertido en los ltimos aos, desde el punto de vista industrial, una zona prefe-
rente de recepcin de plantas fabriles que conservan su sede social en la capi-
tal
15
. Factores como la proximidad a Madrid, el trazado de las comunicaciones
(las vas rpidas de circunvalacin de Madrid como la M-40, M-45 y M-50, as
como la autopista de peaje R-2), los ncleos ya formados y la disponibilidad del
suelo, han permitido que ciudades como Torrejn de Ardoz experimenten una
fuerte expansin y que adquieran da a da mayor relieve en el esquema geopol-
tico del pas.
Geologa, edafologa e hidrografa
Como bien sabemos, la Tierra no se form instantneamente. El estado natu-
ral que ofrece la corteza exterior ha necesitado un lento proceso de formacin
que ha durado millones de aos. En ese largo perodo se han sucedido modifica-
ciones de todo tipo (levantamientos, hundimientos, erosiones, etc.) que han va-
riado en todo momento el nivel y que han producido una serie de estratos geol-
gicos en la corteza.
El estudio de esas capas ser ahora, pues, nuestro objeto, parcelndolo en el
terreno en que se halla enclavado Torrejn de Ardoz.
Sustrato geolgico. Segn Casiano de Prado
16
, en la provincia de Madrid
desde el punto de vista orogrfico, lo ms digno de destacar es la presencia de
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tres franjas o zonas bastante regulares y casi paralelas: la del Noroeste, o sea, la
de la Sierra, donde se hallan los terrenos ms antiguos; la del centro, o sea, la de
las arenas y arcillas cuaternarias; y la del sureste, o sea, la de las calizas, arci-
llas, yesos y pedernales del perodo terciario. La lnea que divide la primera de
la segunda se dirige desde la villa del Prado a las cercanas de Uceda, y la que
media entre la segunda y la tercera pasa al sur tocando a las puertas de Madrid,
y sigue prximamente por un lado la carretera de Madrid a Toledo y, por el
opuesto, la de Aragn.
Centrndonos en el mbito de estudio geogrfico, la cuenca que forma el ro
Henares en su tramo inferior es el lmite de la franja central, que delimita con la
del sureste de la provincia. A partir de esta ltima, se desarrolla la falla geolgi-
ca producida por la erosin del Tajo
17
.
Los terrenos terciarios de la cuenca del bajo Henares tienen una geologa
muy sencilla: un terciario joven perfectamente horizontal y con estratos tirados
a cordel. Est integrado por el Paleoceno (Eoceno y Oligoceno) y por el
Mioceno Superior, no habiendo ningn dato que confirme la existencia de
Mioceno Inferior. Las zonas entre los 500 y 600 metros de profundidad son fosi-
lferas y muy ricas en moluscos.
Los terrenos cuaternarios son los que ms importancia tienen. La erosin
del ro Henares ha avanzado siempre hacia su izquierda y, por lo tanto, su
cauce se ha desplazado en este sentido. Se han producido, igualmente, en la
ribera escarpes ms o menos elevados y capturas de los ros que por all flu-
an. A la par, por la derecha se ha formado una verdadera serie de terrazas es-
calonadas.
En 1886 la Sociedad Espaola de Historia Natural realiza una excursin geo-
lgica desde Torrejn de Ardoz hacia Arganda, pasando por Loeches, caminan-
do por // el diluvium de las vegas del Jarama y Henares, y despus, en cuan-
to la carretera empieza a subir, por las arcillas terciarias con yesos; stos si-
guen diciendo forman generalmente filones verticales de estructura fibrosa,
color melado y // riones de alabastrites
18
.
La amplitud del valle es debida a que en la orilla derecha, sobre la que se
asienta Torrejn, ha desaparecido todo el terreno terciario hasta cerca de su ni-
vel, formando vega. Ello ha sucedido no slo por las lluvias, sino tambin por
las aguas que, procedentes de la Sierra, produjeron desbordamientos. Puede
apreciarse en la vera derecha hasta la unin del valle con el Jarama y desde
Espinosa a Humanes. Este conjunto de factores ha formado las llamadas terra-
zas del Henares, que merecen una especial atencin.
Las hiptesis explicativas sobre la formacin de estas terrazas aluviales, as
como la de los glacis y paleosuelos, a los que se encuentran asociadas, han evo-
El medio geogrfico
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lucionado de forma considerable
19
. Estos estudios han llegado a la conclusin de
que la potencia e intensidad de la red hidrogrfica ha hecho posible una casi to-
tal erosin de los materiales secundarios y terciarios de la cuenca sedimentaria.
Nosotros seguiremos en nuestra exposicin a los seores Royo y Mndez
20
que, en cuanto a la distribucin de las terrazas, sealaron las siguientes:
Al Noroeste de Torrejn se presenta la Siciliense hacia los 100 metros de
altura y sobre ella se destaca la planicie ms alta, de unos 120 a 130 metros, so-
bre el Henares y el Jarama, que ser ya pliocena.
La terraza Milaciense, de 50 a 60 metros, se muestra muy claramente a la
derecha del Henares al Noroeste de Torrejn y a la izquierda de la carretera que
desde esta ciudad se dirige a Mejorada.
La Monasteriense, de 10 a 20 metros, es la que est mejor conservada; en el
valle del Henares se extiende desde Alcal hasta la confluencia con el Jarama.
Sobre ella est Torrejn. En el valle del Jarama aparece desde Mejorada y sigue por
Velilla hacia el sur, apareciendo tambin por San Fernando
21
. Esta terraza constitu-
ye una amplia llanura y las formaciones que en ella encontramos son de cuarcitas.
Petrografa y mineraloga. Las rocas que forman esta comarca son muy poco
variadas. Todas son sedimentarias, generalmente poco coherentes, excepto ciertos
conglomerados, calizas y margas calcreas. Predominan las arcillas (muy utilizadas
para la fabricacin de tejas), frecuentemente plsticas. Litolgicamente priman ma-
teriales de naturaleza qumica muy dispares (arenas, arenillas, margas, yeso, cuarci-
tas, cantos rodados), que originan una gama de suelos muy variados.
El yeso es el mineral ms importante; abunda mucho, como resultado de la
anhidrita en forma de grandes ndulos sacaroideos de estructura cristalina, y
constituye un excelente material para la construccin. De ello da fe desde anti-
guo la tradicional fabricacin de ladrillo y teja en nuestro municipio, tanto para
el consumo interno, como para la venta a otros lugares. A este respecto, recorda-
mos que el Palacio Real de Madrid cuenta entre los materiales de su construc-
cin con las famosas tejas y ladrillos de Torrejn de Ardoz.
Edafologa. El suelo es un elemento vivo que se construye gracias a un sus-
trato geolgico o roca madre que se meteoriza y sufre disgregacin, desarrolln-
dose con unas determinadas propiedades fsicas, qumicas y biolgicas; a su
vez, puede quedar arruinado por la erosin y esqueletizado, esto es, muerto para
el sostenimiento de cualquier vegetacin
22
.
Nuestra superficie est erosionada, sobre todo, por el proceso de rubefaccin,
consistente en que el suelo se descarbonata y pierde el xido de hierro que le da
ese color tpico de la tierra roja del Mediterrneo.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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En cuanto a la calidad de la tierra arcillosa y arenosa, diremos que es bastan-
te aceptable; en ella se pueden producir todo tipo de plantaciones hortcolas,
como patatas, remolachas, tomates, etc., y cereales en general, que son los dos
tipos de cultivos en que se basa la escasa agricultura del Torrejn actual. Hay
que sealar igualmente que la llanura y contextura de esa tierra, esto es, la falta
de obstculos (piedras, elevaciones, etc.) favoreci en su momento la mecaniza-
cin del campo, que tuvo lugar aproximadamente en nuestro municipio a partir
de la segunda mitad del siglo XX.
Por ltimo, mencionaremos que, segn nos acercamos a la ribera del ro, los
suelos ms bajos constituyen terrenos agrcolas aptos para la explotacin en re-
gado intensivo, como lo demuestra el hecho de la existencia de cultivos espe-
cializados a ambas mrgenes del Henares, cuya rentabilidad es superior al resto
del terreno del trmino de la Villa, todo l de secano.
Hidrografa. El ro por excelencia de toda la comarca es, como hemos men-
cionado, el Henares, subafluente del Tajo el ms caudaloso de la Meseta
Meridional y afluente del Jarama, al que se une en el trmino municipal de San
Fernando de Henares. Su denominacin corresponde al plural del vocablo he-
nar, cuyo significado es sitio poblado de heno
23
.
El nacimiento del Henares tiene lugar aproximadamente a 1.220 metros de
altitud en la Sierra Ministra, provincia de Guadalajara, fruto de varios manantia-
les llamados las fuentes del Henares. En su nacimiento el caudal se incremen-
ta por las escorrentas producidas por las fuertes tormentas y por la impermeabi-
lidad de un barranco seco que se halla aproximadamente a 2,5 kilmetros.
El ro discurre por la provincia de Guadalajara, atravesando los trminos mu-
nicipales de Humanes, Fontanar, Guadalajara, Alovera y Azuqueca. Ya en la de
Madrid, despus de Meco y Alcal, nuestro ro comienza una divagacin que se
produce, en primer lugar, circunvalando el Cerro del Viso, coronado por la Pea
Rodada, y, tras numerosas vueltas, dejando a su derecha la villa de Torrejn de
Ardoz, muere en el Jarama, desembocando frente al pueblo de Mejorada del
Campo, en el trmino de San Fernando de Henares
24
.
Tres son los arroyos que recorren el trmino municipal: el del Valle, al oeste,
el Pelayo, en el centro, y el Ardoz al este, al que la Villa debe su nombre. El te-
rritorio municipal se reparte en dos grandes reas ambientales: una, la de mayor
extensin, corresponde a la unidad fisiogrfica de La Campia (relieve limita-
do entre las vegas fluviales y la zona de contacto que hay entre las rocas cristali-
nas y los depsitos sedimentarios de la fosa del Tajo), y otra, la zona de La
Vega fluvial, franja situada a ambos lados de los cursos de agua actuales:
Henares y sus arroyos: Ardoz, Pelayo y del Valle, ste ltimo ocupado por el fe-
rrocarril de servicio a las instalaciones de la C.L.H. o Campsa
25
.
El medio geogrfico
11
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Su escaso caudal les hace apenas significativos. El del Valle, a su paso por
Torrejn, es absorbido por las canalizaciones y ni siquiera desemboca en el
Henares. El puente que se encuentra bajo la va del ferrocarril, junto a la esta-
cin, es testigo de su antiguo discurrir por la superficie del pueblo. Los otros dos
arroyos s van a parar a dicho ro. El Pelayo, que pasa canalizado por el que po-
pularmente se conoce como Barrio Malgele nombre que se le dio al Barrio
del Rosario precisamente por los pestilentes hedores de las aguas que lo cruza-
ban, desemboca en el Henares, en el llamado Bombo del Castillo, situado en-
tre los depsitos de CAMPSA y el Castillo de Aldovea. El Ardoz bordea el ce-
menterio nuevo y desemboca en el paraje conocido como Fuente de la Teja, ac-
tualmente desaparecida, en cuyo lugar se hallan los restos del Merendero Pars.
El arroyo Torote es el ms significativo y, aunque queda fuera del trmino
en terreno de Alcal de Henares, est muy asociado a Torrejn de Ardoz, don-
de hay una calle con su nombre. El Torote lleva agua, aunque escasa, durante
todo el ao, pero sobre todo en las pocas de lluvias, por mayo, adquiere ms
caudal; es un arroyo muy antiguo, como lo demuestra la anchura del valle que
ha ido excavando (es poco profundo, pero ancho). Jos Fradejas Lebrero lo ha
calificado de tan diminuto y escaso que puede llamarse desconocido
26
, atesti-
gundolo con el irnico poema de Len de Marchante titulado Arroyo
Torote
27
, que, igualmente, nosotros darnos a conocer aqu:
Yo, seor, soy Torote, un arroyo,
que si he de hablar claro,
los que passan mi vado, me dicen
que soy un mal-vado.
Bien sabis, seor mo, que en julio,
el pobre Torote,
que tomar de vuestros pucheros
el agua que corre.
Los gotosos se admiran de verme,
pues soy un arroyo,
que yo corro con gota, y sin ella,
ni ando ni corro.
Yo confieso que tengo enemigos,
pues ya los cocheros,
cada da me passan, y nunca
tragarme pudieron.
Si la sed del amor oy os tiene
abrasado el pecho,
en verano mi sed es tan grande,
seor, que me seco.
En agosto, de todos los ros,
el ciego me nombran,
pues estoy tan sin agua el verano,
que no veo gota.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
12
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Si un puente me hicieran, pudiera
caeros en gracia,
porque Dios gusta mucho de vernos
los ojos con agua.
Las capas geolgicas de la poca terciaria que se encuentran debajo de las te-
rrazas son impermeables, por lo que se acumulan en la capa fretica grandes
cantidades de agua. Adems, el ro Henares, al ir deslizndose hacia la izquier-
da, como se ha explicado, ha acumulado bolsas de agua en esta ribera. En 1924
se realizaron algunas prospecciones, pero sus resultados no fueron muy satisfac-
torios debido al gran espesor de la capa del Mioceno. Solamente a 70 metros de
profundidad se encontr agua dulce de buena calidad, pero el resto de los sonde-
os no sealaron acuferos emergentes, y los que haba no tenan la presin sufi-
ciente para salir a la superficie
28
. Tambin a unos 50 metros de profundidad se
puede encontrar agua til para el riego de pequeas parcelas agrarias y alguna
planta industrial se aprovecha de estas aguas freticas. Sabemos igualmente por
la alusin que a ello hacen las Relaciones histrico-geogrfico-estadsticas
29
, de
la existencia de pozos en cada casa // do beben sus ganados y servicios de su
casa, y muchos beben del ro de Henares al acarreo por ser las aguas de los po-
zos salobres.
Climatologa
El clima de la Villa, a causa de su altitud, as como del aislamiento del mar,
es de acentuado matiz continental, donde el invierno es largo y seco, producin-
dose fuertes heladas de octubre a abril y extremados calores en verano.
Inviernos frescos y bastantes largos, veranos muy clidos y cortos son las carac-
tersticas ms sobresalientes, sin que esto suponga novedad alguna con respecto
a la generalidad en el interior de Espaa.
En los siguientes prrafos analizaremos las variables climticas ms im-
portantes: la temperatura, la pluviosidad y la aridez, que nos proporcionarn
detalles para comprender mejor nuestro clima. Antes hemos de tener en
cuenta algunos datos metereolgicos de carcter general que afectan a toda
la Meseta: habitualmente, en verano la Pennsula est sometida a la influen-
cia del anticicln de las Azores, cuyo centro suele situarse sobre el
Atlntico. El interior de la Pennsula se caracteriza por la constante escasez
de nubes y una intensa irradiacin. Cuando la velocidad del viento es peque-
a o nula existe un fuerte calentamiento sobre las superficies elevadas inte-
riores y se forma un cicln plano continental estacionado en la capa baja de
la atmsfera; esto implica das interminables de sofocante calor porque la
presin atmosfrica tambin se mantiene estacionaria. Slo, a veces, reas
de bajas presiones parciales, locales y pasajeras, a menudo producidas por lo
elevado de las temperaturas, hacen que se formen tormentas de verano de r-
El medio geogrfico
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pido desarrollo y de gran capacidad pluviomtrica que suelen ir acompaa-
das de aparato elctrico; pero, en realidad, esto es pasajero y el calor vuelve
pronto
30
. En invierno, el panorama es ms complejo; por lo general, segui-
mos el ritmo de toda la Pennsula, que consiste en sufrir el continuo paso de
borrascas procedentes del Atlntico, aunque muchas de ellas ya agotadas,
por lo que las lluvias son menores comparadas con el litoral cantbrico y
atlntico.
La temperatura es uno de los indicadores ms significativos para conocer
cualquier tipo de clima. En Torrejn de Ardoz la temperatura media anual halla-
da en el perodo de 1934 a 1969 es de 14 C. Para J. Gmez Mendoza
31
, a quien
seguiremos en lo fundamental de nuestra exposicin, es de 13,3 C, valores ha-
llados para el perodo comprendido entre 1951 y 1970. Estas cifras son tpicas
del dominio climtico de la Submeseta sur; en el norte los valores descienden
hasta una media de 12 C.
Enero es el mes ms fro, con 5,2 C, seguido de cerca por diciembre, con
5,7 C, aunque las temperaturas medias de las mnimas absolutas dan la cifra de
-5,1 C y -4,6 C, respectivamente. A julio corresponde el valor mximo de
24,7 C, seguido de agosto con 23,9, aunque las mximas absolutas se elevan a
38,0 C y 36,9 C, respectivamente. Es en estos meses cuando el calor suele cas-
tigarnos con excesivo rigor.
Utilizando una carta bioclimtica, ste sera el esquema:
Perodos sobrecalentados: julio y agosto, de 11 a 20 horas.
Perodos infracalentados: de noviembre a mayo, ambos inclusive, de 18 a
12 horas, y septiembre y octubre, de 20 a 11 horas.
Perodos de confort: junio, septiembre y octubre, de 11 a 20 horas, y julio y
agosto de 20 a 11 horas
32
.
Para comprender mejor la dureza del clima resulta ms interesante el anlisis
de las mximas y mnimas absolutas que subrayan el carcter extremo de la es-
tacin fra y clida de la comarca. El valor mximo registrado es de 43,5 C en
Alcal en el mes de agosto de 1969, aunque hay numerosos datos de ms de 40
C. En Torrejn se registraron 38,4 C el 29 de agosto del mismo ao; por el con-
trario, el 12 de febrero de 1956, en plena ola de fro, se registraron -11 C en
Alcal y -11,2 C en Torrejn.
Los das de fro intenso son un dato importante desde el punto de vista agro-
nmico, ya que una helada tarda puede arruinar una cosecha y echar a perder el
duro trabajo de todo el ao (el grano se hiela en las plantas tempranas y perjudi-
ca la buena granazn de las tardas).
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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TORREJN DE ARDOZ BASE AREA
Periodo: 1961-1990 Altitud (m): 611 Latitud 40 29 00 Longitud: 3 27 01
MES T TM Tm R H DR DN DT DF DH DD I
ENE 5.5 10.3 0.7 40 79 8.0 0.6 0.0 5.3 14.5 6.0 131
FEB 7.0 12.2 1.7 42 72 8.5 0.6 0.2 2.8 9.4 4.4 144
MAR 9.2 15.2 3.2 30 63 6.5 0.4 0.4 1.7 5.8 4.9 180
ABR 11.6 17.5 5.5 45 61 8.9 0.1 1.0 1.3 1.3 2.6 192
MAY 15.6 22.2 9.0 36 55 7.8 0.0 2.6 1.2 0.1 3.3 252
JUN 20.3 27.6 13.1 24 48 5.3 0.0 2.8 0.4 0.0 5.7 280
JUL 24.2 32.2 16.2 13 39 2.6 0.0 2.3 0.0 0.0 14.5 336
AGO 23.8 31.5 16.1 11 40 2.2 0.0 2.0 0.1 0.0 13.0 313
SEP 20.2 27.3 13.2 27 50 4.4 0.0 1.2 0.3 0.0 7.5 223
OCT 14.6 20.6 8.6 40 64 6.9 0.0 0.8 1.4 0.2 6.4 182
NOV 9.0 14.0 4.0 56 74 8.1 0.0 0.2 4.0 5.6 4.8 136
DIC 5.9 10.5 1.3 41 78 8.2 0.5 0.0 6.4 13.3 6.1 122
AO 13.9 20.1 7.7 405 60 77.4 2.2 13.5 24.9 50.2 79.2 2493
LEYENDA
T Temperatura media mensual/anual (C)
TM Media mensual/anual de las temperaturas mximas diarias (C)
Tm Media mensual/anual de las temperaturas mnimas diarias (C)
R Precipitacin mensual/anual media (mm)
H Humedad relativa media (%)
DR Nmero medio mensual/anual de das de precipitacin superior o igual a 1
DN Nmero medio mensual/anual de das de nieve
DT Nmero medio mensual/anual de das de tormenta
DF Nmero medio mensual/anual de das de niebla
DH Nmero medio mensual/anual de das de helada
DD Nmero medio mensual/anual de das despejados
I Nmero medio mensual/anual de horas de sol.
Fuente: Instituto Nacional de Meteorologa
El medio geogrfico
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PRECIPITACIN MENSUAL/ANUAL MEDIA (mm)
Periodo: 1961-1990
TEMPERATURA MEDIA MENSUAL/ANUAL (C)
Periodo: 1961-1990
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I
C
A

O
Fuente: Instituto Nacional de Meteorologa. Para el periodo hasta el 2001 vase Gua resumida
del clima en Espaa 1971-2000 (Madrid: Direccin Gral. del Instituto Nacional de Meteorologa,
2001).
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De lo anterior se desprende que en Alcal y su comarca hay dos meses de he-
ladas seguras diciembre y enero y otros dos de heladas probables febrero y
marzo; podemos decir que slo quedan libres de ellas los meses entre abril y
noviembre, siendo la media de heladas al ao de treinta y seis das
33
.
La pluviosidad o cantidad de lluvia que anualmente recibe Torrejn es de
446 mm/m
2
, aunque aqu tambin son muy interesantes los altibajos (vase gr-
fico 4). El ao ms hmedo fue, sobre todo, 1963, cuando se alcanzaron 709
mm/m
2
. Por lo que sabemos, en Alcal tambin fueron aos muy lluviosos los
de 1940 y 1947; y, por el contrario, los ms secos fueron 1934, 1945 y 1950
este ltimo slo registr 179,8 mm/m
2
. En Torrejn el valor ms bajo es el de
1954, con 250 mm/m
2
en todo el ao. Por supuesto, esos aos de sequa agrava-
ban las condiciones de vida de los torrejoneros.
El exceso de agua tambin ha conseguido en esta segunda mitad de siglo ha-
cer estragos, produciendo lo que conocemos con el nombre de riadas. El origen
de ellas se debe a la alteracin de los cauces naturales de las aguas con vistas a la
construccin de la Base Area. Otros testimonios orales atribuyen la causa, sobre
todo, a que se bloque una zona del arroyo colector, con el fin de cultivar cham-
pin. Esas grandes cantidades de agua de lluvia no tuvieron, como siempre ha-
ban tenido, un cauce natural para discurrir, y se desbord el arroyo.
La primera riada ocurri en el ao 1961. Hizo su efecto principalmente en la
mitad sur del casco antiguo, quedando las calles centrales desde la carretera de
Ajalvir (Ronda del Saliente) hasta la calle del Cristo inundadas. Tan slo hubo
destrozos materiales, pero stos fueron en algunos casos bastante considerables,
ya que en ciertos sitios el nivel del agua lleg a un metro, afectando, en gran
medida, a las viviendas ms bajas que se localizaban en la zona.
Unos tres aos despus tuvo lugar la segunda riada, cuyos efectos fueron
ms dbiles. En sta la cantidad de agua cada fue mucho menor; adems, la
gente ya estaba alertada por la anterior, y rpidamente taponaron las puertas con
sacos, arenas, etc. Al da siguiente del suceso, con la bajada de las aguas, slo
quedaba en el pueblo el problema del barro.
Por lo general, los meses ms lluviosos suelen ser octubre y noviembre 52 y
53 mm/m
2
, seguidos de marzo, abril y mayo; los ms secos, agosto, julio y junio
con 9, 12 y 26 mm/m
2
de media. Julio es el mes ms clido y agosto es el ms
seco, ya que hay aos en que no llueve ni un slo da en todo el mes. Los das de
precipitacin son aproximadamente setenta y ocho al ao como media, con la
distribucin siguiente: menos lluvias en primavera, pero repartidas en ms das,
y ms lluvias en otoo, pero con ms intensidad diaria
34
.
Otros datos
35
de tipo climtico que nos ampliarn la visin de conjunto son:
El medio geogrfico
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El ndice de humedad relativa del aire se sita en el 58 por 100, tpico de la
zona seca del Mediterrneo.
Los vientos del Noreste, fuertes y fros, son los dominantes con una fre-
cuencia del 16 por 100. Son los opuestos los del suroeste, los que siguen a los
anteriores en frecuencia con un 10 por 100, y suelen ir acompaados de lluvias.
Por otra parte, los das de calma representan la tercera parte del total del ao.
La nieve es algo espordico; realmente nieva poco. La media para treinta y
cinco aos est en 2,9 das al ao; pero, como se sabe, hay muchos aos en que
no nieva nada.
El granizo tambin es escaso; tiene un promedio de 1,8 das al ao. La es-
carcha, sin embargo, ha sido evaluada en cuarenta das anuales.
La lluvia, por tanto, es escasa e irregular a lo largo del ao. Existen meses en
los que el suelo tiene excedentes de agua y, sin embargo, en los de verano y oto-
o es deficitario. La importancia no viene marcada tanto por el volumen de agua
cada, sino por la capacidad de retencin. Para Torrejn el almacenamiento de
agua empieza a reconstruirse en octubre, y en enero se acumulan excedentes que
durarn hasta marzo. Los problemas que se derivan para la explotacin agraria
son palpables: unas veces encharcamientos y otras extremada sequedad
36
.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
18
Riada de 1961.
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Un aporte de agua tan escaso y de modo tan irregular pone en peligro, y lo ha
hecho durante siglos, la labor del agricultor. Este se ve en la necesidad de recurrir
a un tipo de cultivo cerealista, basado en el 90 por 100 de los casos en el trigo.
Hoy da el problema de la escasez de agua en gran medida est subsanado y no
podemos calificarlo ni tan siquiera de problema. Pero en tiempos pasados era
toda una catstrofe, ya que se abra invariablemente un proceso de crisis de sub-
sistencia. Una sequa poda durar varios aos; el suelo se endureca, la tierra se
agrietaba y el ritmo del trabajo se haca lento. Ante ello, a los campesinos slo
les quedaba esperar pacientemente la llegada del otoo con las anheladas lluvias.
Haremos un breve recorrido histrico para mostrar cmo los aos duros
aquellos en los cuales no llova o llova demasiado podan desorganizar la vida
de nuestros antepasados. Las crisis climticas se sucedan, por desgracia, a me-
nudo. Nos referiremos tan slo a las ms significativas del siglo XX. Pero si algo
podemos asegurar es que, aunque en las edades Media y Moderna fueron de la
misma dureza, sin embargo producan trastornos muy superiores: el hambre y las
enfermedades se extendan, y la mortalidad catastrfica subsiguiente originaba
un considerable descenso de la poblacin que tardaba dcadas en recuperarse
37
.
El ao de 1945 no fue bueno para la agricultura porque las condiciones cli-
mticas no acompaaron, lo que unido a la precaria situacin del pas las se-
cuelas polticas y, sobre todo, econmicas de la Guerra Civil estaban latentes
hizo que la situacin fuese trgica. La campaa no haba comenzado con malos
auspicios; en efecto, las lluvias de diciembre de 1944 permitieron que se realiza-
ran con normalidad en la comarca las labores preparatorias del terreno para la
siembra de cereales y leguminosas y el alzado de los barbechos; enero se carac-
teriz por un rgimen excepcional de fros y nevadas, pero todava los cultivos
no estaban amenazados; la sequa sigui en febrero, pero cuando adquiri carac-
teres alarmantes fue en abril, mayo y junio, agravndose por las heladas de prin-
cipios de mayo. La cebada lleg al final del ciclo muy mermada; el trigo tam-
bin se vio afectado, la siembra de la patata se llev a cabo con lentitud y la re-
molacha sufri los ataques de la pulguilla propios de la estacin
38
. Las prdidas
totales, segn J. Gmez Mendoza, alcanzaron el 50 por 100 de la cosecha cerea-
lista.
Otro ao desfavorable fue 1949-50, aunque un cambio climtico al final del
ciclo agrcola hizo que los resultados de la cosecha fueran de carcter medio.
Igual sucedi en 1963, en el que, si no hubiera sido por las beneficiosas lluvias
de junio, se hubiera arruinado toda la cosecha. Tambin 1972 fue un ao muy
lluvioso en toda la comarca. Del mismo modo podemos sealar la pertinaz se-
qua que afect a todo el pas desde 1981 a 1983.
Sobre el siglo XIX podemos destacar que en 1861 la abundancia de lluvia
fue muy considerable, afectando a noventa y seis das, y que la mxima tempe-
ratura se registr el 6 de julio de 1859, con 42,2 C
39
.
El medio geogrfico
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Concluyendo diremos que los datos que nos proporcionan las series estadsti-
cas deben tener toda nuestra confianza, pero a menudo el tiempo se comporta de
forma arbitraria. Conozcamos la opinin de Sinz de Robles que, con un len-
guaje coloquial nos lo explica: La nica verdad hoy en Madrid capital y en su
provincia es que hace el tiempo que le da la gana al Tiempo. Y disfrutamos ve-
ranillos en diciembre y en febrero, y soportamos rfagas invernales en junio o
en agosto. Llueve a torrentes de mayo a junio. Padecemos de sequas bblicas de
noviembre a marzo // Ranse ustedes de que la presin baromtrica, a la alti-
tud de 655 m. la altura media provincial, sea de 706,7 milmetros! Insisto en que
el clima de Madrid y su provincia ha cambiado tanto, que est desconocido, y
cuanto se afirma de l no tiene el menor parecido a la realidad
40
.
Ecologa
En nuestros das existe una preocupacin creciente por el medio ambiente. Es
sabido que inculcar estos valores a la poblacin no ha sido cosa fcil, y todava
estamos muy alejados de las prcticas que se observan en pases europeos y
americanos en lo que se refiere a la proteccin del medio ambiente.
Este paisaje resulta montono para quien no sepa apreciar su rara belleza,
enclavado en la zona ms castellana dentro de la provincia de Madrid. Arija
Rivares lo ha descrito del siguiente modo: Estepas y llanuras apenas onduladas
por suaves cuestas son el compendio del paisaje semidesrtico castellano.
Tierras ocres y sedientas sobre las que de vez en cuando traza su verde pincela-
da el sotillo que crece en las mrgenes de los ros, en cuya agua calman su sed
los pobladores de la aldea y con la que se riegan sus huertos
41
.
Segn el Plan General de Urbanismo de 1986, La esttica de composicin
del conjunto, para la vega del Henares //, est determinada por tres elementos
caractersticos en el plano horizontal y otro elemento destacable, nico pero
fundamental, en el plano vertical. Los tres primeros corresponden a los llanos
elevados, ridos e inhspitos, a los sucesivos escalones cultivados de la campia
//, y, finalmente, a los cauces fluviales flanqueados de una vegetacin de ribe-
ra que destaca notablemente en el paisaje, debido a la general ausencia de arbo-
lado. En el plano vertical destaca bsicamente el talud de la orilla izquierda del
Henares; de hecho el talud es, al margen de su valor paisajstico intrnseco el
elemento esttico natural ms caracterstico de la campia
42
.
Hoy tenemos documentadas la mayor parte de las plantas arbreas que pue-
blan nuestros parques y jardines gracias a la inestimable labor de quienes parti-
ciparon en la elaboracin del libro rboles y arbustos de Torrejn de Ardoz
43
. El
prologuista del libro nos introduce con acierto en el entorno al que nos venimos
refiriendo: Uno se acostumbra, a veces sin querer, al anonimato que dan las
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
20
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ciudades y los pueblos grandes. La acumulacin de nuestro entorno de naves de-
dicadas a las manufacturaciones industriales nos hacen olvidar, a menudo, que
hay otros seres a nuestro alrededor, que con su silenciosa existencia, contribu-
yen con eficacia a alegrarnos la vida.
Los quince parques pblicos que aparecen reflejados en la obra anterior des-
criben ciento cuarenta y una de las ciento cincuenta especies y variedades que se
citan en la relacin de nombres cientficos de plantas y arbustos, a los que ha-
bra que aadir los existentes en las siguientes zonas ajardinadas del municipio:
a. En el noreste, el parque de La Zarzuela.
b. En el noroeste, el paseo de acceso y entorno al complejo comercial Parque
Corredor.
c. En el sur, el Parque de Ocio y Parque de los Fresnos, ambos, espacios re-
cuperados de antiguos vertederos.
En todos ellos es posible disfrutar de amplios espacios abiertos con abundan-
tes plantas bajas que embellecen el paisaje, y rboles y arbustos que proporcio-
nan solaz y cobijo al viandante. Segn los datos proporcionados por la ingeniera
tcnica forestal, M.J. Medina Iglesias, el recuento realizado en el ao 2001 de
los parques y jardines asciende a 70, alcanzando una superficie de 742.920 m
2
,
lo que determina una ratio de 7,42 m
2
de zonas verdes por cada habitante. En
ese ao se plantaron 941 rboles, 12.336 arbustos y 5.813 plantas de flor.
El disfrute, la conservacin y el mantenimiento de las zonas verdes son ob-
jetivos que persiguen las campaas realizadas por el departamento municipal
de medio ambiente, entre las que destacan la semana verde, con reparto de
plantas a las comunidades de vecinos que lo solicitan; Torrejn, te quiero lim-
pio, cuyo lema principal es la limpieza es cosa de todos; y campaa cani-
na, para responsabilizar a los dueos de los perros de que han de mantener
limpia la va pblica.
Muchos fueron los personajes de ficcin que anduvieron por estas tierras de
Castilla, como don Quijote y su escudero Sancho, o el propio buscn don
Pablos, de cuyo paso por Torrejn nos habla la placa expuesta en el monolito del
Parque de las Veredillas. A ese paisaje, inmenso, desnudo y luminoso se hicie-
ron tambin sensibles otros literatos espaoles, especialmente los hombres de la
Generacin del 98, quienes sienten una gran atraccin hacia esa tierra rida y
fra, capaz de influirles hasta en sus escritos.
La claridad de la tierra castellana, por oposicin con el norte espaol, ha sido
igualmente foco de atencin de muchos autores. El propio Azorn, en su libro ti-
tulado Madrid, alude a ello con las siguientes palabras: La luz de la altiplanicie
El medio geogrfico
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castellana hace resaltar los contornos // La pureza del cielo en Madrid estimu-
la la apetencia de limpidez
44
. M. Fernndez lvarez ha observado esta alegre
faceta del paisaje castellano igualmente: // cuando se camina por esas tierras
// el viajero se ve inmerso en una atmsfera de luz, una luz restallante que
contrasta con los cielos grises de las comarcas norteas. De repente el cielo y la
tierra se abren; mientras el horizonte del valle galaico o astur, cntabro o nava-
rro, est limitado por montes muy prximos, en Castilla la tierra y el cielo se co-
rresponden inmensos
45
.
La Generacin del 98 fue sensible al paisaje castellano, convirtindolo en un
motivo recurrente en sus poemas. As, por ejemplo, Antonio Machado, Azorn,
Unamuno, etc., desde la contemplacin de este sobrio paisaje, evocan el recuer-
do de grandezas pasadas, meditan sobre la decadencia nacional y proponen ca-
minos de regeneracin espaola para recuperar aquel tiempo de esplendor.
Tambin Manuel Sandoval, poeta muy vinculado a Torrejn, recoge este mismo
espritu en varios de sus poemas, de entre los que se puede destacar el Cielo
castellano de su libro An hay sol
46
.
Cielo castellano
Alumbrando el paisaje de Castilla,
que es sobrio y varonil, grave y austero,
con ms luz que color el cielo brilla
lo mismo que una lmina de acero;
y al entonar con suavidad discreta
la tierra llana que bajo l se humilla,
vestida de buriel, como un asceta,
tiene la majestad noble y sencilla
que, olvidando el azul del de Sevilla,
Velzquez reprodujo en su paleta
El sol, cuyo fulgor resplandeciente
se amortigua en los campos labrantos
que, esponjndose, aguardan la simiente,
cual su pincel combina sabiamente
las medias tintas y los tonos fros,
prestando al limpio y despejado ambiente
esa diafanidad igual y grata
que llega a ser visible en sus pinturas
y que envuelve, amorosa, las figuras
en una tenue atmsfera de plata
Y su luz las penetra e ilumina
con tanta intensidad, que nos revela
su esencia tal cual es: noble o mezquina;
as su mano, que al pintar modela,
sabe hacer resaltar sobre la tela
cuanto acert a enfocar con su retina.
//
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
22
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Y dentro de ese paisaje, adornado en el esto con los tonos dorados que le
proporcionan las mieses, vive el hombre castellano, recio y duro como su tierra.
El hombre de Castilla es abnegado, trabajador y resistente a la fatiga. No va al
campo a solazarse con el paisaje, trabaja la tierra con coraje y excelentes aptitu-
des heredadas de muchas generaciones
47
.
La vegetacin se compone principalmente de matorral, pobre y degenerado, que
constituye la vegetacin tpica de la Espaa seca, y su aparicin est casi siempre
provocada por la escasez de especies arbreas. En el matorral hay muchos grupos
reducidos al tamao de arbustos y formas arbustivas como madroos, lentiscos, ja-
ras, carrascos y retamas. El matorral sirve de alimento y cobijo a la caza menor, lo
que favorece la expansin de estas especies
48
. Este tipo de monte bajo lo tenemos
en el Soto, cercano a la derruida ermita de la Magdalena, ubicada en el barrio del
Castillo. En las fincas de Casa Blanca y la Huelga, prximas al ro, predomina la
combinacin de via, olivar y terreno claro; al igual sucede en el Majuelo, finca si-
tuada a la derecha de la va del ferrocarril, ya en el trmino de Alcal.
El gran problema reside en la grave deforestacin que por regla general sufre
Castilla. Las causas que se le han achacado son mltiples, y, aunque todas tie-
nen su parte de verdad, algunas de ellas son producto de una concepcin ideali-
zada del pasado
49
.
Las consecuencias de la falta de arbolado es la tradicional escasez de madera
que es tan propia de Torrejn. Hasta hace poco los hogares se calentaban con la
lea trada de otros lugares; ya a finales del siglo XVI se hace eco el municipio de
este problema y se dice de la Villa // que es tierra comn de pan y vino, y muy
falta de lea, de pino y encina y se provee de ello en Cuenca y San Leonardo y
Madrid, de lo que se trae a vender de las sierras de Segovia // y le falta encina
que se provee de lo que se trae a vender de la Alcarria y del Real de Manzanares
50
.
En esta comarca las condiciones topogrficas, climticas y edafolgicas son las
apropiadas para que el paisaje vegetal est formado principalmente por encinas y
rboles de ribera, como observamos en la toponimia de algunos parajes de la zona
(Valdeolmos, Fresno de Torote, Olmeda de las Fuentes, Torres de la Alameda, etc.).
Los arbustos y arbolillos que colonizan las orillas del ro y de los arroyuelos
pertenecen a la familia del gnero tamarix que se conocen con el nombre de ta-
marisco o taray. De este modo, en el amojonamiento que se llev a cabo tras
la compra de la jurisdiccin de la Villa, encontramos que uno de los hitos marca-
dos se llama mojn antiguo de las matas de taray otros nombres empleados
para designar estos mojones tambin llevan una denominacin que alude a la ve-
getacin; as, por ejemplo, el mojn de la retama, del salce o sauce, etc.
Esta zona rural, adems, en pequeas proporciones posee plantas de la fami-
lia de las labiadas, como el tomillo, el cantueso, el espliego y el romero; el es-
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parto, por ejemplo, se ha utilizado, tradicionalmente, para la fabricacin de todo
tipo de cestera; el espliego para la perfumera; y el tomillo y el romero, aparte
de sus propiedades medicinales, para la gastronoma.
Si escasea la vegetacin, lgicamente la fauna es muy limitada. Slo pode-
mos sealar las tradicionales especies castellanas de las liebres y las perdices, en
conexin con la aficin cinegtica en nuestro pueblo. Ello se debe a que las ms
corpulentas tienden a desaparecer, tenazmente perseguidas por el hombre, que
cada da es ms dueo del espacio vital que aqullas necesitan para sobrevivir. A
este respecto, los ms antiguos relatan la existencia de zorros en otro tiempo. En
1959 se registra la Sociedad de Cazadores de Torrejn de Ardoz, con sede en la
Avenida de la Constitucin, n 14. Tambin hay en nuestro municipio una gran
aficin a la caza con galgos, que practican en los alrededores.
Algunos insectos, como la cigarra y la langosta, hasta la invencin de los in-
secticidas qumicos, causaban daos en los sembrados, en los que peridicamente
aparecan. En 1894 se produjo una plaga de langosta en Torrejn, que se extendi
hasta 1896; slo en 1901 se pudo considerar extinguida o, por lo menos, reducido
el nmero de insectos. Los procedimientos de lucha consistan en acotar los terre-
nos, ararlos y cavarlos. Si con este aireado no se conseguan los resultados apete-
cidos, se rociaba con gasolina
51
. Especialmente duro fue el ao 1940, fecha en la
que la Seccin Agronmica de Madrid se dirigi al Ayuntamiento de Torrejn,
instndole con instrucciones precisas a combatir la plaga de langosta en la prima-
vera
52
. La Ley de plagas de 21 de mayo de 1908 fue el pretexto para ordenar que
se combatieran las plagas de langosta acaecidas desde 1939 a 1946
53
.
La labor investigadora de la concejala de Obras, Servicios Sociales y Medio
Ambiente del Ayuntamiento de Torrejn de Ardoz ha servido para conocer la da-
tacin histrica de las ltimas plagas de mosquitos habidas en el municipio,
diagnosticar su procedencia y elaborar un plan integrado de accin en el control
de las poblaciones de mosquitos. En el ao 2001 el Ayuntamiento encarg al de-
partamento de Entomologa de la Universidad Complutense que determinara los
principales focos larvarios, las especies presentes y su fenologa, as como la re-
lacin existente entre la actividad de las hembras de mosquitos, el viento y su
zona de origen de vuelo, analizando datos de veranos anteriores.
La fauna pisccola que albergaba el Henares en el tramo correspondiente a
Torrejn, se compona fundamentalmente de barbos y bogas pero no de trucha,
ya que sta requiere aguas ms fras, que desaparecieron hace aos con la con-
taminacin, debida, sobre todo, al creciente aumento de la industria fabril.
Torrejn de Ardoz es una de las ciudades ms industrializadas de la provincia.
En su trmino municipal se asientan gran cantidad de empresas que hacen que la
densidad fabril sea de las ms elevadas de toda la Comunidad Autnoma. Pese a
esta densidad, el ndice de contaminacin no llega a extremos escandalosos. Pero
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no es slo la industria la que produce un deterioro ambiental, sino que son otros
factores los que contribuyen igualmente a l y que han dado lugar situaciones de
emergencia por los elevados ndices de concentracin de ozono. El 24 de junio del
ao 2000 se superaron en Torrejn y Coslada los 180 microgramos/m
3
que permi-
te la legislacin espaola, con el consiguiente riesgo para la salud de la poblacin.
La contaminacin en nuestra localidad adquiere tres modalidades: en primer
lugar, la atmosfrica, que se forma, sobre todo, en el centro por el continuo tran-
sitar de camiones, autobuses, turismos, trenes y aviones, produciendo estos lti-
mos, en algunos das, un mareante olor a queroseno que envuelve la ciudad.
Tambin contribuyen a ella, como ya se ha aludido, el elevado nmero de indus-
trias que alberga el municipio, lo que en invierno es agravado, como en toda ciu-
dad, por el funcionamiento de las calefacciones. En segundo lugar encontramos
un tipo de contaminacin sonora que tiene los mismos causantes que la ante-
rior, pero con el protagonismo de los aviones de la Base Area; stos, en la ma-
yora de las ocasiones, circulan a tan baja altura que atruenan los odos, traspa-
sando con mucho los ochenta decibelios que adopta, como tope mximo, la le-
gislacin vigente. Y en tercer lugar, la contaminacin manifestada en las aguas
del Henares, que, adems de privar a los torrejoneros de la pesca, del bao o de
acudir a los merenderos situados por la zona, se ve agravada con la utilizacin
de sus aguas para el riego de las huertas limtrofes, lo que provoca, naturalmen-
te, la transmisin a los alimentos de sus grmenes nocivos.
El Henares a su paso por nuestro trmino municipal ya est en su tramo infe-
rior; por esta razn se han ido acumulando todos los residuos expulsados por las
ciudades que se encuentran en su recorrido. Desde el nacimiento del ro hasta
Guadalajara el agua es transparente y en ella se encuentran peces como la trucha,
el cacho, el gobio, el barbo, etc. Cuando ha pasado Guadalajara es el momento
en que se manifiestan los principios del problema, que aumenta a medida que
discurre hacia su desembocadura en el Jarama. Por lo tanto, el tramo que pasa
por nuestro trmino ya se halla con unos ndices bastante altos de contaminacin.
Tanto la Comunidad Autnoma, con la Consejera del Medio Ambiente y
Recursos Hidrulicos, como el Ayuntamiento de Torrejn, estn intentando dar
una solucin al problema. Una de las primeras medidas adoptadas fue las visitas
a centros fabriles causantes de los vertidos txicos, con lo cual se pretenda ata-
jar la cuestin desde sus orgenes, para, de este modo, poder establecer las nor-
mas adecuadas que facilitaran la limpieza en un perodo lo ms corto posible. A
fin de paliar los desastres ecolgicos producidos, se han elaborado estudios qu-
micos que evalan el grado de contaminacin de las aguas del ro Henares y las
depuradoras ubicadas en sus mrgenes ayudan a mejorar la calidad de las aguas.
Al sur del trmino municipal comienza el Parque Regional del sureste, un
ambicioso proyecto de la Comunidad de Madrid para regenerar y proteger la
flora y la fauna de las riberas de los ros Henares, Tajua y Jarama.
El medio geogrfico
25
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Notas
1
W. Kula, Problemas y mtodos de la historia econmica, Barcelona: Pennsula, 1977, p. 521.
2
M. Derruau, Geografa humana, Barcelona: Vicens Vives, 1974, pp. 20-21.
3
Cf. J. M. Merino Arribas, Macrodemografa de Torrejn de Ardoz en el siglo XVIII, Alcal
de Henares: Universidad, l991, p. 32.
4
Nuestra postura en este tema est ms cercana a los nuevos planteamientos que combinan la
Geografa y la Historia. Recientemente se ha reaccionado con vigor contra este determinismo [ge-
ogrfico] demasiado simplista [el que cree que la vida del hombre est condicionada solamente por
el clima y el medio], poniendo de relieve el papel que corresponde al sentimiento de sociabilidad, a
la necesidad de seguridad y a otros factores humanos, y en definitiva histricos, A. Domnguez
Ortiz, Ruina de la aldea castellana, Revista Internacional de Sociologa, 1948, p. 105.
5
E. Arija Rivares, Geografa de Espaa, Madrid: Espasa-Calpe, 1972, t. I, p. 227.
6
Cf. M. Tern en la introduccin a Agricultura y expansin urbana de J. Gmez Mendoza,
Madrid: Alianza, 1977, p. 10.
7
Paralelo utilizado en Mapa Topogrfico Nacional de Espaa, 1: 25.000, hoja 560 I Alcal de
Henares, Direccin General del Instituto Geogrfico Nacional; y en el mapa 1: 200.000, hoja 5-6
Madrid, del Servicio Geogrfico del Ejrcito. El mapa 1: 50.000 utiliza las coordenadas del para-
lelo del Instituto Astronmico Nacional y por ello la longitud se corrige a 0 12' 32" este. Estos
datos aparecen en Redes Geodsicas de Espaa, Madrid: 1923, p. 133.
8
Cf. M. Tern, et al., Geografa regional de Espaa, Barcelona: Ariel, 2 ed., l969, p. 27.
9
A. Meln, De la divisin de Floridablanca a la de 1833, en Estudios Geogrficos, nm. 71,
Madrid: C.S.I.C., 1958, p. 212. La actual divisin administrativa de Espaa se impuso por Real
Decreto de 30 de noviembre de 1833, publicado en la Gaceta de Madrid del 3 de diciembre de di-
cho ao. No fue ligera improvisacin, como lo demuestran algunas lneas de su prembulo. Se dice
en ellas que al encargarse del Despacho del Ministerio de Fomento don Javier de Burgos por el
Real Decreto de 21 de octubre, lo hizo con el inters principal de plantear la divisin poltico-admi-
nistrativa de Espaa As lo habis verificado despus de haber reconocido los prolijos trabajos
hechos antes de ahora por varias comisiones y personas sobre tan importante materia (p. 173).
10
P. Madoz, Diccionario Geogrfico Estadstico Histrico de Espaa y sus posesiones de
Ultramar, Madrid: 1849, TOL-VET, p. 89.
11
Cf. M. del Prado, El ro Henares: Ruta y antesala de Madrid, Madrid: Centro de Estudios
Hidrogrficos, 1972, p. 13.
12
D. Urquiaga Cela, Yacimientos arqueolgicos en el parque regional del sureste, www.elso-
to.org/yacimientos.htm.
13
J. Garca Fernndez, Alcal de Henares: Estudio de Geografa Urbana, Estudios
Geogrficos, n 47, Madrid: CSIC, 1952, p. 299.
14
De entre ellos pueden citarse los informes de la fundacin FOESSA, los de la antigua CO-
PLACO (Comisin de Planteamiento y Coordinacin del rea Metropolitana de Madrid) y los
planes generales de ordenacin urbana de Torrejn de Ardoz (el ltimo es el del 2001).
15
J. Gmez Mendoza, Agricultura y expansin urbana: la Campia del bajo Henares en la
aglomeracin de Madrid, Madrid: Alianza, 1977, p. 242.
16
Cf. Casiano del Prado, Descripcin fsica y geolgica de la provincia de Madrid, Madrid:
Instituto Tecnolgico Geominero de Espaa, 1998 (edicin facsmil de la primera edicin de
1864), p. 2.
17
Sobre la estratigrafa geolgica de la cuenca del bajo Henares, vase Mapa Geolgico
Nacional, 1:50.000 Alcal de Henares, h. 560, Madrid: Instituto Geolgico y Minero, 1969, pp. 2-5.
18
Excursin desde Torrejn de Ardoz a Arganda, por Loeches, en Actas de la Sociedad
Espaola de Historia natural, Madrid: 1887, pp. 11-12.
19
Cf. Gmez Mendoza, op. cit. pp. 39-41.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
26
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20
Royo y Mndez, "Memoria explicativa", en Mapa Geolgico Nacional, 1: 50.000 Alcal de
Henares, Madrid: Instituto Geolgico y Minero, 1969, h. 560.
21
Ibidem, p. 19.
22
E. Arija Rivares, op. cit., I, p. 423.
23
R.A.E., Diccionario de la lengua, 22 ed., Madrid: Espasa Calpe, 2001.
24
Sobre el desarrollo del Henares tambin se puede ver J. Garca Fernndez, op. cit., pp. 299-301.
25
Plan General de Ordenacin Urbana 2001, t. I, p. 24.
26
Geografa literaria de la provincia de Madrid, Madrid: CSIC, 1958, p. 140.
27
Obras poticas pstumas, Madrid: 1733, t. II, hh. 199-200.
28
Cf. M. del Prado, op. cit. Vase adems, Royo y Mndez Memoria explicativa, op.cit., pp. 7-8.
29
Relaciones histrico-geogrfico-estadsticas de los pueblos de Espaa hechas por iniciativa
de Felipe II, Madrid: CSIC, 1949, p. 621.
30
H. Lautensach, Geografa de Espaa y Portugal, Barcelona: Vicens Vives, 1967, p. 60.
31
Gmez Mendoza, op. cit., p. 49.
32
F. Garcs Sarralde, Alcal de Henares y su partido, Alcal de Henares: Instituciones
Penitenciarias, 1972, p. 5.
33
Gmez Mendoza, op. cit., p. 50.
34
Ibidem, p. 55.
35
Cf. Garcs Sarralde, op. cit., p. 5.
36
Para completarlo se puede aadir el concepto de ETP o evaluacin de la evapotranspiracin
potencial, que en Torrejn se sita entorno al 20 %. Vase Gmez Mendoza, op. cit., pp. 57-66.
37
Las crisis de mortalidad en Torrejn de Ardoz en el siglo XVIII han sido tratadas extensa-
mente por J.M. Merino Arribas en su tesis doctoral, op. cit., pp. 191-198.
38
Gmez Mendoza, op. cit., pp. 66-67.
39
C. de Prado, op. cit., p. 60.
40
F. Sinz de Robles, Crnica y gua de la provincia de Madrid, Madrid: Espasa Calpe, 1966,
pp. 74-75.
41
Arija Rivares, op. cit., t. III, p. 61.
42
Plan General de Urbanismo, 1986, vol. I, p. 37.
43
M. Montero Reguilln, et al., rboles y arbustos de Torrejn de Ardoz, Torrejn de Ardoz:
Ayuntamiento, 1989, p. 3.
44
Madrid, Madrid: Seccin de Cultura, Artes Grficas Municipales, 1964, pp. 150-151.
45
La sociedad espaola del Renacimiento, Madrid: Editora Nacional, 1983, p. 33.
46
M. Sandoval, An hay sol, Madrid: Voluntad, 1925, pp. 89-91.
47
G. Manrique Hernndez, Castilla la Vieja, Madrid: Publicaciones Espaolas, 1959, p. 11.
48
Cf. Arija Rivares, op. cit., t. I, pp. 440-441.
49
La ruina de nuestros bosques, aunque acentuada en el siglo XIX, es un fenmeno muy anti-
guo. Como ha sealado el prestigioso historiador Domnguez Ortiz, // la hipottica ardilla que
poda trepar de rbol en rbol desde los Pirineos hasta el Estrecho de Gibraltar, si alguna vez exis-
ti, no fue en la Edad Moderna, en la que sobran datos que atestiguan que ya se haca la guerra al
rbol (Domnguez Ortiz, El Antiguo Rgimen. De los Reyes Catlicos a los Austrias, Madrid:
Alianza Universidad, 8 ed., 1981, p. 160). En el siglo XVIII los ilustrados achacaron a la ganade-
ra trashumante la ruina de nuestros bosques. Hoy da esta hiptesis est desechada y pensamos
que la razn principal de la tan trada y llevada deforestacin habra comenzado ya desde los
tiempos neolticos con periodos acentuados en las roturaciones de tierras de la Baja Edad Media.
50
Relaciones histrico-geogrfico-estadsticas de los pueblos de Espaa hechas por iniciativa
de Felipe II, op.cit., p. 622.
51
Gmez Mendoza, op. cit., p. 216.
52
Archivo Municipal de Torrejn, Expediente de agricultura, 13-15, 1940.
53
Expedientes de las Actas de la Junta Municipal de Sanidad, desde 1968 a 1978 y expediente
de Servicios 13-1 de abril de 1939, todos ellos ubicados en el Archivo Municipal de Torrejn.
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II. EL NACIMIENTO DEL NCLEO
URBANO
Origen y fundacin
Tener certeza del momento en que fue fundada la villa de Torrejn de Ardoz
es uno de los puntos oscuros con que nos hemos enfrentado en este estudio.
Hemos acudido a cuantos documentos se han hallado, no deparndonos ninguno
la tan ansiada respuesta definitiva aunque puede avanzarse alguna hiptesis.
Histricamente el nombre obedece a ese torren que se situaba en la frontera
del avance reconquistador, uno de los muchos torreones que, desde La Alcarria
hasta Segovia formaban la lnea de separacin entre los dominios cristiano y
rabe en el siglo XI.
Etimolgicamente, Torrejn de Ardoz se compone de dos vocablos: uno
deriva del tema latino turre (turris, turris); el otro le debe el nombre al arroyo
Ardoz, antao, sin lugar a dudas, de ms entidad que lo es actualmente, que se
localiza dentro del trmino de la Villa. Si resulta, como vemos, sencillo el ori-
gen de este segundo componente -complemento nominal reiterado en otros mu-
chos topnimos como Alcal de Henares, Aldeanueva de Ebro, Berlanga de
Duero, etc., que deben el nombre al de las aguas que baan la localidad-, no lo
es tanto el primero. En ste hallamos la mezcla de dos gneros; esto es, se esta-
blece la unin de la raz femenina (torre-) con el sufijo masculino (-jn),
que deriva del diminutivo latino -culus, -cula, -culum. Pero la formacin origi-
naria probablemente fuera la fusin de turri con el femenino cula, es decir, tu-
rricula, que evolucionara en lengua romance a torrija o torreja. Ejemplos de
topnimos con torre en los que se ha tenido en cuenta su origen femenino se
29
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encuentran en Torrecilla de Cameros, Torrevieja, etc. Lo que pudo suceder
con Torrejn es que el diminutivo (turricula) pasara al romance eliminando el
significado afectivo o de tamao que encerrara el sufijo, y posteriormente se le
aadiera el morfema aumentativo -n, que, por su carcter o gnero masculi-
no, sin duda agrandaba las proporciones del objeto designado. El significado ac-
tual con que la Real Academia define el trmino es el de torre pequea o mal
formada, con un gnero gramatical masculino.
Centrndonos en el estudio de la prehistoria, ya en 1976, la Carta arqueol-
gica de Alcal de Henares y su Partido
1
aseguraba que, tanto por el clima como
por la vegetacin y por el medio ecolgico en general, esta zona de Torrejn de
Ardoz presentaba caractersticas muy semejantes al valle del Manzanares, en el
que el hombre del Paleoltico sobreviva gracias a la vegetacin y a la fauna ci-
negtica. Se prueba este hecho con los yacimientos correspondientes al
Paleoltico situados sobre las terrazas del Jarama y del Henares, en los que se
han encontrado generalmente instrumentos para la caza (hachas y puntas) o para
curtir las pieles (buriles, raspadores, perforadores, etc).
a
Basndose en la similitud de las caractersticas de las riberas del Jarama y
del Henares se puede intuir que la zona objeto de nuestro estudio, habra de te-
ner un gran inters arqueolgico por su situacin de confluencia con dichos ros,
centros de atraccin humana y vas de comunicacin naturales, que debieron es-
tar pobladas por nuestros antepasados, aunque, por lo itinerante de sus morado-
res, de forma espordica. Esta suposicin se ha venido confirmando continua-
mente con los sucesivos hallazgos arqueolgicos en la comarca, (Alcal,
Mejorada, Arganda, etc.) entre los que puede destacarse, por proximidad, el po-
blado descubierto en el paraje de las Yeseras, cercano a Torrejn, en las terrazas
de la ribera izquierda del Jarama, que sali a la luz con las obras de la nueva ca-
rretera a San Fernando, cuyos restos pueden contemplarse en el Museo
Arqueolgico Regional en Alcal.
Esta continuidad en el poblamiento puede seguirse en el Calcoltico o Edad
del Cobre, pues se han encontrado algunos fragmentos correspondientes a va-
sos campaniformes dentro del trmino de Torrejn, tal y como lo atestigua R. J.
Harrison
2
, lo que podra corresponder a algn tipo de asentamiento, por muy fu-
gaz que fuera.
Segn la teora expuesta por D. Fernndez-Galiano // en la Edad del
Bronce el cerro del Viso y el del Ecce Homo (situados en el trmino de Alcal
en la margen izquierda del Henares) empezaron a tener una poblacin de carc-
ter absolutamente estable, e incluso relativamente numerosa, que permanecera
en dichos enclaves durante siglos, hasta avanzada la Edad del Hierro
3
.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
30
a
Vase mapa de la distribucin de los yacimientos paleolticos en las terrazas del Jarama, grfico 6.
02-EL NACIMIENTO DEL NUCLEO 22/11/04 18:12 Pgina 30
Ya en poca romana, y continuando con Fernndez-Galiano, se nos confirma
que el foco romano ms importante en la zona es el del cerro del Viso, al que se
atribuye gran importancia estratgica porque domina todo el valle medio del
Henares hasta su confluencia con el Jarama, como ruta de comunicacin principal
que perdurar entre Zaragoza y Merida. Es entre los siglos II y III d. de C. cuando
la expansin de la antigua Complutum (Alcal de Henares), estratgicamente si-
tuada, implica un gran desarrollo de las villas romanas
a
, separadas entre s por dis-
tancias no superiores a un kilmetro. Estas villae son residencias seoriales en las
que confluyen viviendas de la servidumbre y los centros de explotacin agrcola
basados en el cereal trigo y productos hortcolas, que se cultivaran en la llanura
de confluencia de los ros Jarama y Henares, alternndose con los cultivos de se-
cano vid y olivo en las laderas y terrazas altas de los ros mencionados.
Confirmando estas noticias, se han ido documentando hasta la fecha varios
hallazgos romanos en el trmino de Torrejn
4
localizados: uno a un kilme-
tro al Sureste de las fbricas de cermica conocidas como El charco de los pe-
ces, sitas en un paraje llamado Cerro de San Benito (donde hoy se asienta el
barrio del mismo nombre), en el que se han encontrado abundantes tejas, ladri-
llos y cermica popular romana. Otro yacimiento se halla a escasos metros del
anterior y es de las mismas caractersticas. Viloria Rosado
5
ha identificado en las
proximidades de nuestro trmino, concretamente en la vega del Jarama //
hasta siete lugares con abundancia de terra sigillata
b
.
De gran inters fue el hallazgo de dos inscripciones funerarias del siglo II d.
C.; la primera, actualmente desaparecida, la descubri el arquelogo E. Hbner
a principios del siglo XX en la Casa Grande, procedente de un paraje cercano y
cuya leyenda era:
D (is) M (anibus) / L(ucius)_ Aemili/us_ Sever/us _ Pusin[n]/cae_ amic[ae]
/ carissi / mae /f(aciendum) _ c(uravit) / s(it) _ t(ibi)_ t(erra)_l(evis)
A los dioses Manes, Lucio Aemilio Severo se ocup de que fuera puesto (el
monumento) para Pusinnca, amiga muy querida. Que la tierra te sea leve. La
otra inscripcin hallada por el arquelogo Mendez Madariaga en los aos no-
venta en un campo cerca del minizoo y depositada en el Taller Escuela de
Arqueologa de Alcal contiene la leyenda:
D(is)_ M(anibus)/ L(ucius)_ Cornel(ius) / Quietus / an(norum)_ LX_
h(ic)_si(tus)_ es(t) / s(it) _ t(ibi)_ t(erra)_ l(evis)
A los dioses Manes. Aqu yace Lucio Cornelio Quieto de 60 aos de edad.
Que la tierra te sea leve
El nacimiento del ncleo urbano
31
a
Vase mapa de las villas romanas prximas al Henares, grfico 7.
b
Cermica comn romana de color rojizo realizada en molde y decorada en relieve con motivos vegetales
y escenas humanas.
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En el perodo visigodo lo ms importante son las necrpolis, como las ha-
lladas en Alcal y Daganzo, // aunque para Torrejn de Ardoz estn por
confirmar
6
.
No hemos hallado ms noticias referidas a este tema de la fundacin de
Torrejn, y las que hasta ahora hemos citado tampoco son suficientes para afir-
mar que la Villa fuera fundada en tal o cual poca. Hemos de correr un largo pe-
rodo de tiempo hasta que las fuentes documentales descubran elementos de jui-
cio suficientes para salir de la duda presentada al comienzo.
En las Relaciones de los pueblos de Espaa ordenadas por Felipe II se alu-
de al nombre de la poblacin en el primer apartado
7
:
Fue preguntado por el primero capitulo y los susodichos dixeron que el nombre
de este pueblo se llama la Villa de Torrejon de Ardoz y que nunca se ha llamado
otro nombre, porque seyendo aldea se llamo el lugar de Torrejon de Ardoz, y des-
pues que se hizo villa se llamo la Villa de Torrejon de Ardoz.
Una cita ms, la de Villarta
8
nos aclara que // no queda ningn vestigio de
los rabes, pero a finales del siglo XVI, cuando todava no era villa sino aldea
de Alcal, de los 220 vecinos que la habitaban, 40 eran moriscos. Dos acota-
ciones hemos de hacer a esta cita: primera, que a finales del siglo XVI, Torrejn
de Ardoz s era villa, como demostraremos ms adelante; y, segunda, que la
mencin de la palabra rabes nos introduce de lleno en el tema de la funda-
cin de Torrejn de Ardoz.
De todos es conocido que la invasin musulmana en el ao 711 dio como re-
sultado la ocupacin del solar ibrico por un largusimo perodo de tiempo
nada menos que hasta 1492. Significa, pues, que, una de las necesidades fun-
damentales fue la de fortificar y asegurar el territorio de la denominada Marca
Media, la que tena su capital en Toledo, para oponerse a las incursiones milita-
res de los cristianos que bajaban desde la meseta norte.
Nace as hacia el siglo IX todo un sistema defensivo apoyado en castillos y
torreones que dominaban los pasos, las rutas y los ros, entre ellos el Henares y
el Jarama. Viniendo desde el castillo de Guadalajara, aparece en la ribera iz-
quierda del Henares el antiguo castillo de Alcal, hoy en ruinas, seguido de una
fortaleza en el cerro del Viso, un pequeo Torren en la ribera derecha, cerca
del arroyo Ardoz; a continuacin, el Castillo de Aldovea, situado probablemen-
te en el mismo lugar sobre el que se alza el actual, y enfrente de ste, en la otra
ribera y controlando toda la sierra, la desaparecida fortaleza de Cervera (en la
subida de la carretera a Mejorada). Al oeste, ya en la orilla derecha del Jarama
se situaba el desaparecido castillo de Ribas, cercano a la actual ermita, contro-
lando la confluencia de ambos ros y en la visual con el castillo de Paracuellos,
ms al norte.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
32
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El nacimiento del ncleo urbano
33
Grfico 6. Distribucin de yacimientos paleolticos.
Grfico 7. Villas Romanas prximas al Henares.
Fuente: D. Fernndez-Galiano, Carta arqueolgica de Alcal de Henares y su Partido, Alcal de Henares:
Ayuntamiento, Asociacin Cultural, 1976. Apndice.
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En este sistema defensivo musulmn es lgico suponer que la misin del to-
rren sera el control del paso del camino por el Henares, y se ubicara probable-
mente cerca del arroyo Ardoz, de ah su nombre, en la confluencia con el
Henares, y en un paraje elevado desde el que adems poder tener contacto visual
con la fortaleza del Viso y con el cercano castillo de Aldovea, y de Cervera que
controlaba la llegada cristiana por el norte.
Bajo la sombra de este primitivo torren rabe y de las viviendas construidas
en su entorno, la historia del Torrejn de estos aos se encuentra estrechamente
unida a la Reconquista de Alcal.
A finales del siglo XI, concretamente en 1086, con la batalla de Sagrajas y la
derrota de Alfonso VI por los almorvides, stos frenan la expansin cristiana
(Alcal cae en sus manos nuevamente). No obstante, a partir de 1118 se inicia
un declive entre los musulmanes, que es aprovechado por los cristianos bajo la
persona del rey Alfonso VII, y en ese mismo ao se puso cerco al castillo de
Alcal y los moros // afligidos por el hambre, desampararon su posicin hu-
yendo, con lo cual el arzobispo de Toledo, don Bernardo
a
entr en el abandona-
do castillo de Alcal
10
. Es desde este momento, principios del siglo XII, cuando
podemos cifrar la existencia del definitivo dominio cristiano sobre la zona de
Alcal y su tierra, entre la que se incluye las fortificaciones ya comentadas.
Don Raimundo, arzobispo de Toledo // atendi a la repoblacin de
Alcal, concediendo fuero en 1135 de acuerdo con sus pobladores // El alfoz
se fue repoblando al mismo tiempo. Las fortificaciones quedaron en l sin uso
// En otros casos perdieron el nombre, naciendo las aldeas a su lado con el ge-
nrico: Torrejn, Torres de la Alameda, Pezuela de las Torres //
11
.
La posesin de todas estas tierras a manos cristianas y la repoblacin de la
zona, con la creacin de nuevos pueblos y aldeas en los mismos o distintos em-
plazamientos, seran la explicacin del topnimo cristiano de Torrejn dado a
ese nuevo poblamiento cristiano. Por otro lado, todo este sistema defensivo mu-
sulmn que miraba al norte perdi su utilidad militar; ahora el enemigo estaba al
sur del Tajo, y por ello se abandon el castillo de Alcal pasando la poblacin al
actual emplazamiento, perdiendo su razn de ser y desapareciendo progresiva-
mente las fortalezas de Cervera y Rivas, y el torren del Ardoz.
Las etapas de la repoblacin se muestran muy claras en el mapa del grfico
8, situndose en l toda la zona de Alcal de Henares y Torrejn de Ardoz entre
los aos 1118 y 1157
12
.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
34
a
A partir de esta fecha el dueo y seor del territorio fue el arzobispo de Toledo, quien mantendr en
Torrejn dominio poltico (hasta 1574) y religioso (hasta 1885) cuando el Papa Len XIII, por la bula Romani
Pontifices Praedecessores crea la dicesis de Madrid-Alcal como sufragnea de la archidicesis de Toledo.
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El nacimiento del ncleo urbano
35
Grfico 8. Etapas de la repoblacin castellana.
Grfico 9. Fortificaciones en la lnea del Tajo.
Fuente: J. Gonzlez, La repoblacin de Castilla la Nueva.
Madrid: Universidad Complutense, 1975.
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Afirma J. Gonzlez
13
que El valor defensivo de Madrid y su situacin estra-
tgica en cruce de caminos, exigieron la organizacin de torres construidas en la
parte meridional de su alfoz de modo principal, de cara al peligro del Tajo //,
las cuales daran muy pronto su nombre a las aldeas nacidas bajo su amparo.
Son numerosas las aldeas que se levantaron sobre las ruinas arqueolgicas
dispersas en los campos. El asentamiento antiguo y medieval cuenta con much-
simos ejemplos, de los que dan fe los nombres que se aplicaron a las nuevas po-
blaciones. Por lo que concierne a Torrejn de Ardoz, su nombre es uno ms, de
las no menos de 41 aldeas, en el que destaca la idea de torre: // de ellas 20 en
la provincia de Guadalajara, especialmente en los territorios de Atienza,
Medinaceli y Molina; 8 en la de Cuenca, 7 en la de Madrid, 3 en la de Ciudad
Real y otras tantas en la de Toledo
14
.
Las diferencias de tamao, valor, situacin o dependencia dan lugar a los
nombres que a ellos se aplican. La de Torrejn de Ardoz vendra as denominada
por la pequeez de su construccin y acompaada del locativo Ardoz, por en-
contrarse, como tambin ya hemos aludido, a uno de los lados del arroyo Ardoz.
El mapa del grfico 9 nos da una idea de la abundancia de estas construcciones
en la frontera del ro Tajo
15
.
Sobre la antigedad de la Villa y su fundacin no hay noticias que ofrezcan
algn dato. Nos consta que en documentos de la Catedral de Toledo // apare-
ce ya, en el siglo XII, Torrejn como una aldea de Alcal de Henares
16
. En las
Relaciones Topogrficas se alude a la incgnita de su fundacin:
Fueron preguntados por el segundo capitulo y dixeron el pueblo es antiguo por-
que no han sabido ni oido de su fundacion, ni quien fue el fundador ni cuando se
gano de moros
17
.
La hiptesis ms probable consistira en que, alejada la amenaza militar, jun-
to al progresivo desarrollo econmico de Madrid y de Alcal, se produjo un des-
plazamiento hacia el norte del Henares de toda la actividad econmica derivada
de la importancia de esa nueva va de comunicacin que una ambas poblacio-
nes, la antigua carretera N II que define el corredor del Henares. De este modo,
iran asentndose progresivamente los nuevos pueblos a los mrgenes de esta va
y abandonndose definitivamente los antiguos emplazamientos ribereos y sus
poblamientos, como sera el despoblado de Aldovea, Daralcalde (topnimo ra-
be), Vaciabotas, etc. al sur del municipio, lo que explicara el emplazamiento ac-
tual del pueblo.
Por consiguiente, y ante la falta de documentos que avalen lo contrario, nuestra
teora es que Torrejn de Ardoz debi nacer como ncleo poblacional ya definido
en el siglo XII, posiblemente en su primera mitad, como consecuencia del difcil
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
36
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asentamiento urbano de los moradores de Alcal de Henares, que hubieron de po-
blar con mayor facilidad las tierras circunscritas a su alfoz.
Otra hiptesis puede basarse en el hecho de que Torrejn surgiese como al-
quera o granja de labor, al igual que sucedi con otros ncleos poblacionales
como Ajalvir, Fresno del Torote, Paracuellos, etctera
18
.
De lugar a villa
Admitida la fundacin de Torrejn de Ardoz como una consecuencia de la
Reconquista y posterior repoblacin, hay que considerar a continuacin su de-
pendencia, en todos los rdenes, de la villa de Alcal de Henares. Es ms, hay
que tener en cuenta que la poblacin asentada en Torrejn de Ardoz formaba
parte del alfoz de Alcal de Henares
a
, y, por consiguiente, dependa por comple-
to de la autoridad del Concejo de Alcal, ya para casos de posibles ataques de
los musulmanes que no se daran, ya para sustanciar todo lo relacionado con
la convivencia de sus moradores. Ms adelante, y sobre todo para facilitar la ta-
rea a los corregidores y merinos alcalanos, se les concedera a los torrejoneros
alguna participacin en la responsabilidad delegada de gobierno del lugar.
En esta posicin objetiva de inferioridad hubieron de vivir durante al menos
trescientos aos los habitantes de Torrejn, sintiendo sobre s la situacin concre-
ta de ser una aldea del alfoz concejil de Alcal de Henares, que dependa de sta
completamente. La sumisin, por tanto, era absoluta y la autonoma impensable.
Podemos distinguir tres etapas en el desarrollo de nuestra Villa: la primera
abarca desde sus orgenes hasta 1554; en sta, Torrejn era uno ms de los luga-
res perteneciente a la denominada Tierra de Alcal, y dependa de sta tanto
jurdica como administrativamente
19
. Es decir, los alcaldes y cargos municipales
los designaba la autoridad alcalana, quien ejerca su mandato por delegacin
del arzobispado de Toledo y recaudaba los tributos en su nombre, por ser el ar-
zobispo el seor natural de esta zona. La segunda etapa comprende veinte
aos (1554-1574). Al alcanzar ya Torrejn la categora de villa, ces el domi-
nio que sobre ella ejerca Alcal y pas directamente a depender del arzobispado
de Toledo, el cual, a partir de entonces, nombraba los cargos municipales en
Torrejn de Ardoz. Sin embargo, la independencia respecto de Alcal no es an
absoluta, pues, en algunos aspectos todava era esta ciudad la beneficiaria de de-
terminados impuestos y usufructos. La tercera etapa se inicia en 1574, con la
compra por parte de la villa torrejonera de su propia jurisdiccin. Este hecho
El nacimiento del ncleo urbano
37
a
Entendemos el "alfoz" de Alcal de Henares como la zona de influencia jurdica y administrativa consti-
tuida por varios pueblos y lugares circunvecinos que formaban una sola jurisdiccin radicada en Alcal.
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trascendental supuso la total desvinculacin del arzobispado de Toledo, convir-
tindose en villa de realengo, en la que su nico seor natural ser el rey.
Alcal de Henares, como villa del seoro arzobispal de Toledo, tena dentro
de su alfoz a la aldea de Torrejn de Ardoz. Los habitantes de este lugar haban
de acudir a Alcal, como villa en la que el arzobispo ejerca su jurisdiccin a
travs de los alcaldes, merinos, regidores y dems cargos del Concejo
20
.
Pero con el paso del tiempo, la tendencia a lograr una suficiencia y autono-
ma respecto a las villas de las que se dependa sera creciente. Este deseo se co-
mienza a convertir en realidad para algunos lugares en los siglos XIV y XV, y se
extendi con fuerza en el XVI. Torrejn de Ardoz se engloba entre los que lo-
gran la carta de villazgo en este siglo XVI.
A las razones psicolgicas y reales del sentimiento de inferioridad de sus ha-
bitantes, haba que aadir la conviccin de suficiencia de recursos y poblacin
para motivar la peticin de la tan codiciada Carta de Villazgo. Efectivamente, no
slo la confianza en la prosperidad humana y material servan de base para nego-
ciar esta Carta, sino tambin es motivo fundamental la distancia dos leguas de
Torrejn de Ardoz con Alcal de Henares. La presin fiscal de esta Villa, cada
vez ms necesitada de recursos, y el auge de determinadas familias oriundas de
Torrejn de Ardoz de Mesa, Lpez de Yela, etc., que vean la posibilidad de ser
las cabezas rectoras de la poblacin, asumiendo el poder que desde siempre radi-
caba fuera de su localidad, fue otro motivo impulsor para la peticin de la Carta.
Estas familias poderosas, dentro del comn de los vecinos, propiciaran el
sentimiento de autosuficiencia y autonoma para determinados asuntos entre los
habitantes de Torrejn de Ardoz, y la consiguiente separacin a tales efectos de
la dependencia de Alcal, pretendiendo lograr que arraigara la semilla del des-
contento entre la aldea y la Villa.
As, pues, hay que entender la peticin de la Carta de Villazgo para Torrejn de
Ardoz dentro de una prosperidad en los recursos del campo y de un aumento con-
siderable de la poblacin, que justificaba la necesidad de regirse por s mismos.
sta ser la causa que propicie el primer dato de poblacin sobre los habitantes
de Torrejn de Ardoz. Aunque no se conserva el padrn original que se hizo para
averiguar cuntos vecinos convivan en Torrejn de Ardoz, sabemos que en 1554
// haba en esse dicho lugar doszientos y catorze vezinos y moradores
21
.
Esos vecinos son los que piden al Rey Carlos I que les conceda la Carta de
Villazgo, la que obtendrn el 6 de septiembre de 1554
a
. Algunos de los prrafos
ms significativos son los que extractamos y comentamos a continuacin:
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
38
a
La Carta de Privilegio no se ha conservado, pero s hay una transcripcin literal de la misma en el documento
original en pergamino sobre la compra de la jurisdiccin de la Villa (1575), conservado en el Archivo Municipal.
02-EL NACIMIENTO DEL NUCLEO 22/11/04 18:12 Pgina 38
Don Carlos, por la divina clemencia, Emperador Semper Augusto, Rey de
Alemania y doa Joana, su madre // reyes de Castilla, Leon, // etc. por cuanto
Miguel Lopez, vezino del lugar de Torrejon de Ardoz que es de la Mesa
Arzobispal de Toledo y solia ser
a
jurisdiccion de la villa de Alcala de Henares,
en nombre del Concejo, Alcaldes, y Rexidores, ofiziales y hombres buenos del di-
cho lugar de Torrejon de Ardoz presento en el nuestro Consejo de la Hazienda
una petizion y suplicazion del muy Reverendo In Christo Pe. don Joan Martinez
Siliceo, Arzobispo de Toledo, firmada de su mano //
Como vemos, la peticin de obtener la Carta de Privilegio la efecta Torrejn
de Ardoz a travs del arzobispado de Toledo, y la firma el propio arzobispo,
como seor natural. Es decir, los poderes espiritual y temporal llevan caminos
paralelos en las causas materiales, coincidentes en ocasiones, pero manteniendo
el Rey la suprema potestad de conceder o denegar privilegios.
A continuacin se describen los lmites y lindes de Torrejn de Ardoz y se
relacionan todas las circunstancias que se dan en ese momento en lo que es lu-
gar y quiere acceder a ser villa. Son palabras puestas en boca del arzobispo
de Toledo, siendo l quien pide al Rey la Carta de Privilegio, atendiendo a la so-
licitud del pueblo:
Dezimos que el nuestro lugar de Torrejon de Ardoz es sujeto a la nuestra villa de
Alcala y tiene sus terminos y dezmerias divididos y conoscidos por hitos y mojo-
nes de los lugares con quien confina, que es con el termino de la villa de Madrid
// Paracuellos, // Ajalvir, // Daganzuelo y con el termino de la Hinojosa,
que son de nuestra Dignidad Arzobispal, y con el pasto comun del Torote que es
de la nuestra villa de Alcala o de su tierra, y va por las vertientes adelante y atra-
viesa el camino de Alcala al dicho lugar de Torrejon de Ardoz, y vuelve el camino
arriba a dar al camino que dizen de los viadores azia avajo, al molino que dizen
de don Pedro; y buelve a las vertientes de las vias de la Vega el Soto hasta la
via que dizen de la de Alonso Sanchez; y de ay hasta la caada y el majuelo que
dixen de Berrio y al Soto que dizen de la Huelga que es ansimismo de nuestra
Dignidad; y de ay va el caz avajo a dar a Aldobea y torna a la raia de Madrid; y
en todo el termino y dezmeria del dicho lugar de Torrejon podia haver una legua
por algunas partes poco mas o menos de largo, y otro tanto de ancho. En todo el
qual dicho termino y dezmerias tiene aprovechamiento en los pastos comunes que
son los que se dejan de plantar para pascer o rozar los vezinos de la dicha villa
de Alcala, y ansimismo lo tienen los vezinos del dicho lugar de Torrejon de Ardoz,
con terminos comunes de la dicha villa.
En el terreno que se delimita hay unos lugares sobre los que los vecinos de
Torrejn de Ardoz no tienen derecho al aprovechamiento:
La dehesa que se dize de Ardoz, en el exido del Retamar, y en los cotos y entre vias
del pago de Valhermoso y del Llano la Galga, y del pago del Cardoso, y en los exi-
dos, terminos y pagos que no son propios del dicho lugar de Torrejon de Ardoz //
El nacimiento del ncleo urbano
39
a
Hemos entrecomillado la expresin solia ser porque, desde el momento en que se da la Carta, ya no
pertenece a dicha jurisdiccin, y es la primera vez que a travs del documento se adivina el nacimiento de una
nueva forma jurdica que da carta de naturaleza sustitutoria a la, hasta entonces, corriente expresin lugar de
Torrejn de Ardoz.
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Se menciona despus la jurisdiccin de que goza el lugar de Torrejn de Ardoz:
Los Alcaldes de dicho lugar tienen jurisdizion en causas civiles hasta en quantia
de cient maravedies en el dicho lugar y su termino y dezmerias y deesas. Y en las
criminales no tienen jurisdizion alguna.
A continuacin se razona la necesidad de que Torrejn de Ardoz se gobierne
a s mismo independientemente de Alcal; para ello aluden, entre otras razones,
a que la distancia entre ambos ncleos urbanos es de dos leguas y que a los veci-
nos de Torrejn les ocasionaba muchos gastos acudir a los juicios a Alcal, y,
sobre todo, a los pobres y a las viudas, quienes optaron no pedir justicia por no
poder ir a Alcal, ya que no podan dejar sus labranzas y ocupaciones.
Esclarecedoras son las siguientes razones que transcribimos literalmente:
// y otras vezes, por delitos muy pequeos, con poca o ninguna informacion, lle-
van presos a los vezinos del dicho lugar a la dicha villa de Alcala y los tienen en
ella presos muchos dias // y los vezinos del lugar de Torrejon de Ardoz, reziben
muchas vejaciones y molestias de Alguaziles, escribanos y caballeros del campo,
emplazadores executores, en otras diversas formas y maneras. E porque lo suso
dicho zese, el Concejo del dicho lugar de Torrejon de Ardoz envia a suplicar a
Vuestra Magestad le exima y aparte de la villa de Alcal.
La solicitud es atendida plcidamente por el Rey, quien se encontraba necesita-
do de dinero para seguir llevando a cabo sus campaas blico-religiosas, tan abun-
dantes y costosas en nuestra poca imperial. El precio de la compra se fij en un to-
tal de 1.391.000 maravedes
a
, de los cuales el procurador del Concejo de Torrejn
de Ardoz pag 1.091.400 al tesorero real. Miguel Lpez, en nombre del Concejo,
se oblig a pagar los 299.600 maravedes restantes el da de Navidad de 1554.
Sabiendo que la localidad tena entonces 214 vecinos, a cada uno de ellos le
corresponda pagar 6.500 maravedes para obtener la Carta de Villazgo.
Cumplido el trmite pecuniario, el Rey estableci la independencia de
Torrejn con respecto a Alcal de Henares, pasando a depender directamente del
arzobispo. Se le concedi a la nueva Villa una jurisdiccin semejante a la que te-
na la alcalana lo que le exima a nuestra localidad de atenerse a la de aqu-
lla, del mismo modo que la capacidad de elegir anualmente a sus propios alcal-
des, alguaciles, regidores, etc., los que haran justicia en nombre de su seor el
arzobispo. Todo este cambio se deba, por tanto, a un hecho tan significativo
para la historia de Torrejn como es el paso de lugar a villa.
Y otrosi vos damos poder cunplido para que os podais nombrar e intitular y escri-
bir Villa y como tal queremos y es nuestra voluntad que gozeis y os sean guarda-
dos perpetuamente para siempre xamas todas las honrras, grazias, merzedes,
franquezas, livertades, exenziones, preheminenzias, prerrogativas e inmunidades
y todas las otras cosas y cada una dellas.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
40
a
Un ducado equivala a 11 reales; un real era igual a 34 maravedes.
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La jurisdiccin de que goz la Villa a partir de 1554 no afect al derecho que
Alcal tena en orden a servirse de los pastos, labranzas, prados, etc. de
Torrejn, ya que estaban dentro de la llamada Tierra de Alcal. Esto, pues, no
se modific en nada con respecto al estado anterior.
Sin embargo, la Carta de Privilegio debi colmar las aspiraciones de los to-
rrejoneros, al menos temporalmente, y satisfacer su orgullo al sentirse habitantes
de la Villa de Torrejn de Ardoz. Jurdicamente ya se equiparan a los habitan-
tes de Alcal, pues ambos dependen directamente de la jurisdiccin del
Arzobispado de Toledo.
Hemos asistido al nacimiento de Torrejn de Ardoz como villa, fenmeno
que tuvo lugar al final del verano del ao 1554, y que sus habitantes celebraran
por todo lo alto.
Por tanto, el primer paso consisti en lograr la Carta de Privilegio por la que
se constitua en villa y dejaba de ser un lugar de la villa de Alcal. El segun-
do paso fue la obtencin de la propia jurisdiccin, desligndose de la que hasta
entonces deba al Arzobispado de Toledo, lo que se analiza a continuacin.
Compra de la jurisdiccin de la Villa
Basndonos, como para el epgrafe anterior, en el documento original guarda-
do en el Archivo Municipal de Torrejn, los primeros intentos de la compra de la
jurisdiccin se producen porque, queriendo vender el rey Felipe II la Villa a unos
caballeros, se enteraron de esta pretensin los habitantes de Torrejn de Ardoz,
quienes no queran pertenecer a un seor particular por no convertir su localidad
en villa de seoro
22
, sino que deseaban depender directamente del Rey, y as fue
para siempre. Frente a otras poblaciones como Daganzo, que tras comprar la
Carta de Villazgo y no tener suficiencia econmica para satisfacer las imposicio-
nes tributarias de la Real Hacienda, cayeron en manos de seores que asuman
estas deudas, Torrejn nunca perdi su condicin de villa de realengo.
Las gestiones se inician el 30 de julio de 1574. El alcalde ordinario de la
Villa, Juan de Mesa de Yela, y el regidor, Pedro Gmez, acompaados del escri-
bano Juan Garca de Jorge, se presentaron ante el escribano real con poder espe-
cial que tenan concedido del Concejo, Justicia y Regidores de esta Villa para
actuar en nombre de la misma. Tambin se personaron algunos vecinos ms,
como Juan Moreno, Martn Aguado, Pedro Urbano, Pedro Martn de Lueches,
Bartolom Garca de Jorge, Pedro Junquera y Francisco Lpez.
El escribano real traslad al Consejo de Hacienda de su Majestad la peticin
de los habitantes de Torrejn de Ardoz
23
. Dicho Consejo da su conformidad a la
compra con los siguientes compromisos:
El nacimiento del ncleo urbano
41
02-EL NACIMIENTO DEL NUCLEO 22/11/04 18:12 Pgina 41
Que el Ayuntamiento sea capaz de impartir justicia en las causas civi-
les y criminales, cuya cuanta fuera menor de 10.000 maravedes (en
el caso de que fuera mayor, se acudira a la Chancillera de
Valladolid, lo que supone una muestra ms de la total desvinculacin
de Alcal).
Que el Ayuntamiento nombre anualmente sus alcaldes, regidores, escriba-
no pblico, etc.
Que pueda arrendar los bienes comunales, como la dehesa y el ejido, y
cobre la sisa
a
en todo lo que se venda en la Villa.
Que nunca se pueda vender la Villa de Torrejn de Ardoz si no es a ella
misma, y que quede incorporada a la Real Corona.
Que nunca se pueda // unir, anexar ni subjetar la dicha Villa a ningun
pueblo //, sino que la dicha Villa este siempre distinta y apartada y con
la jurisdizion que agora tiene.
Para recaudar el importe correspondiente a la compra de la jurisdiccin de la
Villa, los seores del Concejo y justicias
b
que acudieron ante el Consejo de
Hacienda de Su Majestad pidieron que se les facultara para poder tomar y sacar
censo al quitar
c
, y arrendar sobre los bienes propios del Concejo, todas las
cantidades necesarias para llevar a cabo esta compra. Tambin pidieron que to-
dos los animales que anduvieran sueltos por el campo sin dueo que los recla-
mara, quedaran en poder de la Villa.
Es impensable que en aquella poca cada vecino tuviera unos caudales pe-
cuniarios, como media de 14.000 maravedes, por lo que debieron de verse
obligados a tomar un prstamo para de este modo abonar una parte del dinero
en breve plazo, comprometindose con sus bienes y sus personas a redimir el
resto del capital prestado ms los intereses correspondientes. No sabemos qu
persona o institucin aport la cantidad; probablemente se tratara de un noble
acaudalado.
Dos aos despus se alude a la deuda en las Relaciones Topogrficas de
Felipe II:
// y tiene por renta la dicha villa sus dehesas que tienen dadas con facultad de
Su Majestad para pagar e ayuda de pagar lo que se le debe con lo que se sirvio
por la compra de la jurisdicion y vasallaje que rentaran a la villa de trescientas
fanegas de trigo
24
.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
42
a
La sisa era un impuesto que se cobraba sobre los gneros comestibles, rebajando las medidas.
b
El justicia era un oficial inferior de justicia (R.A.E., Diccionario de la lengua, 22 ed., Madrid:
Espasa Calpe, 2001).
c
El censo al quitar era un contrato hipotecario por el cual el censuarista se comprometa a redimir o
devolver el dinero prestado, aumentado con un inters legalmente estipulado.
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Para poder hacer frente a las necesidades y servicios que el Concejo haba de
sostener, se pidi que las penas de cmara
a
y mostrencos
b
, martiniega
c
y el pe-
cho forero
d
se comenzaran a percibir desde ese momento por el Concejo. Se cal-
cularon las rentas que produjeron desde 1569 a 1573, y fueron evaluadas en
33.911 maravedes; la quinta parte 6.782 maravedes fue entregada al
Arzobispado como indemnizacin.
La jurisdiccin no fue concesin gratuita. Se cifr la cantidad a pagar en
// catorze mill maravedies por cada uno de los vezinos que hubiere y se ha-
llaren en la dicha villa, aunque sean moriscos//.
El documento de desvinculacin lleva fecha de 9 de noviembre de 1574, y,
por considerarla sumamente interesante, reproducimos un fragmento:
Por la presente, desde oi dia de la data della, dismembro, quito y aparto de la
Dignidad Arzobispal de Toledo, Arzobispo e Iglesia della, la villa de Torrejon de
Ardoz con su jurisdizion civil y criminal // sin que en la dicha villa ni en sus ter-
minos y jurisdizion y dezmeria quede reservado cosa alguna para la Dignidad
Arzobispal de Toledo, Arzobispo e Iglesia della, excepto lo que toca a los diezmos
eclesiasticos del Pan y Vino, Aceite, Ganados y otros frutos y cosas que en la di-
cha villa se cogieran y criaren //
De la desmembracin se exceptan las 80 fanegas de tierra, situadas en el
Castillo de Aldovea, y los bienes mostrencos.
Para la compra de la jurisdiccin se utiliz el sistema de pagos aplazados en
la siguiente forma: el precio total se dividi en dos partes; la primera se hara
efectiva entre noviembre de 1574 y febrero de 1575, y la segunda, desde febrero
a junio de 1575. Ahora bien, si el Ayuntamiento era capaz de recoger el dinero
antes de las fechas fijadas, recibira de la Hacienda Real // los rditos de los
censos por los das que se anticiparen los pagos //. Pues bien, los represen-
tantes del Ayuntamiento y dems vecinos // azeptaron la dicha merzed y gra-
zia que el Rey les haca y al mismo tiempo se obligaron con sus bienes, rentas
particulares y municipales, y con sus personas a cumplirlo.
Por una carta del secretario real de fecha 14 de agosto de 1574, se envi a la
villa de Torrejn de Ardoz al licenciado Luis de Godoy y al escribano Vicente
Lpez de Valcrcel para que procedieran oficialmente a gestionar en nombre del
Rey lo que los torrejoneros haban solicitado.
El nacimiento del ncleo urbano
43
a
Las penas de cmara eran multas impuestas por la justicia cuyas cantidades se ingresaban en la Cmara
Real o fisco; hoy se dice en el tesoro pblico.
b
Los mostrencos eran los bienes muebles o ganados (caballeras) que, por no tener dueo conocido, pasa-
ban a ser propiedad del Estado.
c
La martiniega era un tipo de contribucin que se pagaba el da de San Martn.
d
El pecho forero era un impuesto o contribucin territorial que reciba el Arzobispado de Toledo por ser
el seor jurisdiccional de la zona denominada Tierra de Alcal.
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Para llevar a cabo la desmembracin, el rey Felipe II se apoya en un docu-
mento pontificio por el que se le autoriza a separar de las dignidades obispales
cuantos lugares y villas pertenecieran a las autoridades eclesisticas, tratando
as de remediar la difcil situacin de la Hacienda Real, que vea sucederse las
bancarrotas ininterrumpidamente. Dicho documento es la Bula de Gregorio
XIII, del ao 1574. La promulgacin de dicha Bula, dice Javier Lzaro
Snchez
25
, se debe situar en las coordenadas de la problemtica econmica es-
paola. Las Cortes estuvieron reunidas en Madrid desde abril de 1573 a sep-
tiembre de 1575, con el propsito de estudiar la forma de ayudar al Rey y, por
supuesto, sanear el catico estado de la Hacienda. Se comprende que la Corona
consiguiera la Bula de Gregorio XIII, esgrimiendo la imperiosa necesidad del
dinero. Se hizo constar despus que desde el 1 de enero de 1575 el nico seor
y propietario de la villa de Torrejn de Ardoz es el Rey, y se mand al licencia-
do Luis de Godoy que en nombre del Rey tomara posesin de la Villa y de sus
trminos. A continuacin se transcribe el auto de posesin, que, como todo do-
cumento real, se encabeza as: Don Felipe, por la Grazia de Dios Rey de
Castilla, de Len, de Aragn, nombrando a continuacin todos los ttulos
que posea, cuya relacin es extenssima, y se dirige al Alcalde Mayor de la vi-
lla de Alcal de Henares y al Concejo, alcalde, regidores, caballeros, escuderos,
oficiales y hombres buenos de la villa de Torrejn de Ardoz, desendoles sa-
lud y gracia.
Una vez que el licenciado don Luis de Godoy recibi el encargo del Rey por
medio de la anterior comisin, // tom la dicha zedula real de Su Majestad y
la bes y puso sobre su cabeza, y la obedezio con el acatamiento debido //,
ponindose en marcha seguidamente en compaa del escribano real Vicente
Lpez de Valcrcel:
// partimos de la villa de Madrid, sabado, a veintisiete dias del dicho mes de no-
biembre de mil quinientos setenta y cuatro para ir a la villa de Alcal de Henares //
Nada ms llegar requirieron con la cdula que portaban la presencia de
Martn de Castaoso, alcalde mayor de Alcal de Henares, para que la cumplie-
ra y guardara.
El alcalde, una vez oda la lectura de la cdula por boca del escribano, le
contesta a ste que lo obedece todo y considera a Su Magestad como seor y
propietario de la villa de Torrejn de Ardoz. Concluidas estas diligencias en
Alcal de Henares, continuaron con su trabajo y se dirigieron a Torrejn de
Ardoz, donde llegaron el domingo da 12 de diciembre de 1574 // para cum-
plir lo que Su Majestad manda.
El lunes da 13 el licenciado Godoy mand tocar la campana para que se
reunieran a concejo abierto los torrejoneros y les fuera leda la misiva que
portaba.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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E luego, el dicho seor licenciado mando a los dichos Francisco de la Cueva,
Theniente de Alcalde Mayor que ha sido en la dicha villa y a los dichos // [se nombra
a los alcaldes, diputados y oficiales que ejercan la jurisdiccin en nombre de la digni-
dad Arzobispal de Toledo], que no usen mas de los ofizios que hasta aqui han tenido
por la Dignidad Arzobispal de Toledo, por quanto desde oi en adelante el dicho seor
Juez tiene de usar en nombre de Su Majestad, dicha jurisdizin // los quales dijeron
que en todo cumpliran lo que por el dicho seor Juez, en nombre de Su Magestad, les
fuere mandado // Y luego dieron y entregaron al dicho seor Juez las varas de
Justizia que traian cada uno de los dichos ofizios, y el dicho seor Juez las rezivio y
tomo para usar la dicha jurisdizion civil y criminal en nombre de Su Majestad //
Entre los presentes no se encontraba Juan de Mesa, alcalde ordinario de la
Villa. Estaba ausente, sin decirnos el documento en qu negocio u oficio, y, por
eso, el seor Godoy mand que
// cuando venga, que no use mas del dicho ofizio y que parezca ante el dicho seor
Juez a le entregar la vara de Justizia, y que entienda la Comision de Su Majestad.
Acto seguido, por parte de Godoy, se procede a designar regidores de la Villa
en nombre del Rey:
Pero Gomez y Pero Martin de Lueches, y Juan de Daganzo "El Viejo". Y por
Alcalde de la Hermandad a Esteban Lopez de Mesa, y por Diputado a Martin
Daganzo, y Pedro de Junquera y Andres Lopez, y por Alguazil a Alonso de Pea,
que estaban presentes y han usado los dichos ofizios hasta aqui por la Dignidad
Arzobispal de Toledo, y agora les mando que los usen y tengan en nombre de Su
Majestad por el tiempo que su voluntad fuere. Y lo azeptaron.
El siguiente paso consisti en tomarles y recibir el juramento del cargo:
Y entrego de su mano las varas de justizia a los dichos Esteban Lopez de Mesa,
Alcalde de la Hermandad, y Alonso Pea, Alguazil de la dicha villa para usar los
dichos ofizios como dicho es //
El nombramiento de escribano pblico recay en Vicente Lpez, que, como
se dijo, era el escribano de esta Comisin Real.
Para receptor de penas de cmara se nombr a Pedro Hidalgo, vecino de
Torrejn de Ardoz y se le encomend que desde el 1 de enero de 1575 en ade-
lante // no acuda con ninguna cosa de las que caiere de las dichas penas de
camara a la dicha Dignidad Arzobispal ni a otra persona alguna, sino a quien
por Su Majestad lo hubiere de haver //, lo que pone de relieve la absoluta de-
pendencia directa del Rey. A continuacin se anuncia a todos los oficiales del
Concejo y vecinos que estaban presentes,
// que el pecho forero que en la dicha villa se solia pagar cada un ao a la
Dignidad Arzobispal de Toledo no se le pague ni reparta mas en la dicha villa des-
de primero de henero del ao venidero // por quanto desde el dicho dia ha man-
dado dar Su Majestad la recompensa dello y de las otras rentas jurisdizionales a la
dicha Dignidad Arzobispal, Arzobispo e Iglesia de Toledo, y desde aquel dia se
acuda a quien por Su Majestad fuere mandado ansi con el dicho pecho forero //
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El mismo seor Godoy dijo que prohiba que los oficiales del Comn de la
Tierra de Alcal impusieran a la villa de Torrejn de Ardoz el pecho forero que
hasta aqu se les sola repartir
a
cada ao.
El siguiente mandato del licenciado Godoy fue para que // se pregone p-
blicamente que todos los vezinos de la dicha villa que quisieren pedir justizia y
poner qualquier demandas y querellas civiles y criminales, parezcan ante el
ansi en el Audienzia como en su Posada, que l los oiria y guardara su justizia.
El pregn lo dio en la plaza pblica Jernimo de Utande, // estando pre-
sentes muchos vezinos della. Acto seguido el licenciado Godoy se fue a la au-
diencia de Torrejn // donde tienen de costumbre de se juntar los juezes que
han sido en la dicha villa, para oir de pleitos a los vezinos della.
All se presentaron las demandas de los vecinos. Tenemos constancia de la
que Diego de la Montaa, residente en la Villa, pidi al seor Godoy. Le supli-
caba que ordenase a Juan de Cetina que pagara al tal Diego 400 maravedes que
le deba de una obra realizada en su casa. El seor Godoy mand al pregonero
que trajese ante l a Juan de Cetina. Este no se present, por lo que el seor Juez
orden // que se le embargase una prenda por el dicho valor.
Terminada esta audiencia, Godoy se fue a la crcel de la Villa // a visitar
los presos della, y hallo presos a Diego Ibaez y Pedro Montalvo y Alonso
Ciruelas, que dijeron estar presos por zierta denunziazion que dellos hizo
Alonso de la Pea, Alguazil de la dicha villa, diziendo que habian tomado unas
gallinas de ziertas casas de la dicha villa, de lo qual dijeron estar sin culpa, e
pidieron al dicho seor Juez los mande soltar de la dicha carzel libremente.
El Juez, una vez que escuch a los presos, mand que le trajeran el proceso
por el que haban sido detenidos estos individuos, // y que en el entretanto se
esten presos y sigan su justicia.
El mismo da se fue a visitar los mesones // e hizo mirar las camas, pese-
bres y medidas, y que se quitasen los aranzeles que tenian puestos de los
Justizias que antes habia en la villa, y les mando que no usasen dellos de aqui
adelante, sino de los que fueren firmados de su nombre //.
La siguiente visita consisti en inspeccionar las tiendas, panaderas y taber-
nas, comprobando los pesos y medidas de los productos que all se expendan.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
46
a
Entindase que la expresin repartir no hace relacin a un beneficio que recaa sobre la Villa, sino
todo lo contrario. Repartir un impuesto significa distribuir la cantidad pecuniaria que corresponda pagar de
ese impuesto.
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Todo lo hasta aqu relatado se hizo el da 13 de diciembre de 1574. El martes
da 14 Godoy inici su jornada recibiendo a Juan Cetina, aqul que no quiso
acudir el da anterior a su llamada hecha a travs del pregonero, // e dijo que
a l se le habia sacado una prenda a pedimento de Diego de la Montaa por
quantia de quattrozientos maravedies, de zierta obra que dize haberle hecho; y
dijo que no gana la demanda porque l le tiene pagado lo que le debe o la ma-
yor parte, y que pedia se mandase tasar la dicha obra, y que l estaba presto de
pagar lo que meresze, y que ansi se le buelva la prenda que le fue sacada. El
juez nombr dos personas por cada parte para que vieran y tasasen la obra.
El mismo da, el alguacil Alonso de la Pea denunci al tendero Pedro del
Vado por venderle un aceite muy turbio y aguado. El Juez inici un pleito con
tal motivo y declar culpable al tendero, condenndole a ziertas penas, sin
especificar cules.
Acabada la toma de posesin de la jurisdiccin de la Villa por el licenciado
Luis de Godoy y el escribano Vicente Lpez de Valcrcel, en nombre del Rey, se
hizo la cuenta de la cantidad que la Villa tena que pagar por adquirir la jurisdic-
cin real y sus rentas. Esta fue de 3.634.780 maravedes, de los que 271.280 se
dieron de recompensa a la dignidad arzobispal de Toledo, como valor de las ren-
tas jurisdiccionales que se le compraron. El resto, 3.363.500 maravedes, se re-
partieron entre los 240 y 1/4 vecinos
26
que haba en la Villa, teniendo que pagar
14.000 maravedes cada uno.
El total de lo recaudado no se dirigi a las arcas reales, sino que se destin a
saldar la deuda contrada por el Rey con Baltasar Catao, financiero genovs,
que haba prestado dinero a la Corona el 20 de julio de 1574, acordndose que
recibira // quinze quentos de maravedes 15.000.000 de quales quier que
hubieren prozedido o prozedieren de quales quier ventas o merzedes que desta
qualidad o de otras que por nuestro mandado se hubieren hecho o se hizieren.
La desesperada situacin de las finanzas reales, obligaba al monarca a obte-
ner ingresos de orgenes muy diversos no olvidemos que nos hallamos ante la
segunda bancarrota oficial de la Corona. Una de las soluciones era la venta de
pueblos y villas, como la de Torrejn de Ardoz, cuyos importes ayudaban a ha-
cer frente a los innumerables gastos que comportaba el mantenimiento de un
Imperio tan extenso como el espaol del siglo XVI.
Baltasar Catao dio una carta de pago y finiquito conforme haba recibido el
dinero que la villa de Torrejn de Ardoz tena que pagarle. En la carta se especi-
fica que los recibi de la siguiente forma:
En cinco de mayo de 1575 // seiszientos treinta y tres mil seiszientos noventa y
dos maravedies que le pagaron Alonso Diaz, procurador; el rexidor Juan de Mesa;
Pedro Urbano, alcalde; y Francisco Lpez, rexidor, todos vezinos de la villa.
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En treze de mayo de mil quinientos setenta y zinco, ziento zinquenta y nueve
mil ochozientos maravedies que pagaron Francisco Lopez, Pedro Urbano, Juan
Garcia de Jorge y Alonso Diaz.
En veintiuno de mayo de mil quinientos setenta y zinco, ziento dos mil mara-
vedies que pagaron Pedro Urbano, Juan Garcia de Jorge y Martin Lopez.
En veintiseis de mayo de mil quinientos setenta y zinco, quarenta mil doszien-
tos maravedies que Pedro Urbano, vezino de la dicha villa, me pago en cient fa-
negas de trigo, a razon de quatrozientos y dos maravedies la fanega, que compro
por mi quenta en la dicha villa y me lo entrego.
En cuatro de junio de mil quinientos setenta y zinco, veintisiete mil doszientos
maravedies que pagaron Pedro Urbano y Pedro Martin de Lueches.
En nueve de junio de mil quinientos setenta y zinco, quinze mil ziento sesenta
y dos maravedies que pago Pedro Urbano.
Todas estas cantidades suman 978.054 maravedes. A ellos hay que aadir
los 2.625.000 que le pag anteriormente el Concejo, haciendo en total un mon-
tante de 3.603.054. Restan, pues, 31.726 maravedes para completar la cantidad
estipulada,
// que los hago buenos y rescivo en quenta, prozedientes de ziertas rentas que el
dicho Conzejo huvo de haber sobre dos quentos seiszientos veintizinco mil mara-
vedies que me pago el dicho Conzejo antizipadamente en zinco de noviembre de
mil quinientos y setenta y cuatro aos, // con lo que los doi por libres y quitos
de toda la dicha suma contenida en la dicha libranza, por lo haver rezivido como
dicho es // y me obligo de no les pedir otra vez los dichos // maravedies en la
dicha libranza contenidos.
Por tanto, la villa de Torrejn de rdoz cumpli con su obligacin en el pla-
zo establecido. Una vez concluido el pago, se les concede la carta de poder,
que fue entregada con fecha 24 de junio de 1575. Significa esto que Torrejn
tiene ya potestad para ejercer la jurisdiccin cuyo derecho ha pagado. En su vir-
tud, el Juez de comisin de Su Majestad, el reiterado Godoy, mand que las per-
sonas que haban ocupado los cargos hasta entonces cesasen en ellos, porque
desde ese momento sera el Concejo quien los nombrara.
Sin embargo, el Procurador General del Concejo de la Villa, Alonso Daz,
compareci ante el seor Godoy y el escribano y les dijo que se haban reunido
los que antes eran los alcaldes, regidores, diputados, escribano y otros oficiales del
Concejo y acordaron que se les mantuviera el cargo hasta final de ao, pues esta-
ban ya en junio; en virtud de ello, el seor juez los nombr del siguiente modo:
// a Joan Lorenzo y Pedro Urbano // para Alcaldes Ordinarios; a Franzisco
Lopez y Joan Serrano y Pedro de Anton Martin "El Viejo", para Rexidores. Para
Diputados, Alonso de Junquera, Pedro de 1a Plaza y Hernan Garcia de Jorge "El
Mozo; para Alcalde de la Hermandad a Joan Martin de Daganzo; para escriba-
no publico y del Concejo a Joan Garcia de Jorge; para alguazil mayor de la di-
cha villa, a Alonso de la Pea por la voluntad del Conzejo // los cuales dijo que
nombraba // y son personas aviles y sufizientes para los dichos ofizios y vezinos
de la dicha villa.
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Y hecha la designacin, se procede a tomarles el juramento en forma de de-
recho:
// para que bien y fielmente usaran los dichos ofizios // y habiendo jurado en
forma cada uno prometio de lo asi cumplir. Dijeron: Si juro. Amen.
La toma de posesin se cierra con la entrega de varas por parte del seor
Godoy, adquiriendo con ellas, de forma simblica, la autoridad y competencia
para el desempeo de los cargos.
A partir de este momento, la Villa es duea de s misma. Se acabaron los
lazos que la unan con la dignidad arzobispal de Toledo en cuanto a la juris-
diccin civil, aunque la parroquia segua perteneciendo a la archidicesis tole-
dana. Tambin el Castillo y Soto de Aldovea siguieron siendo del arzobispado,
por lo que se autoriza a que esta dignidad Arzobispal // pueda embiar a co-
brar las rentas dezimales y otras que en la dicha villa les quedan, y no para
otra cosa.
Tuvo que ser emocionante vivir aquel momento de recibir la posesin de la
Villa, y sobre todo cuando // los alcaldes, en seal de posesin, y el dicho al-
guazil, se pasearon con sus varas de justizia en las manos por las casas del
Ayuntamiento. O cuando // se sentaron en la Audiencia publica para oir de
los pleitos y causas que ante ellos vinieren // y el dicho seor juez les dejo ha-
ziendo la dicha audienzia y se salio fuera della //. O cuando // fueron a
visitar los mesones, tiendas y tabernas y panaderia de la dicha villa, y las medi-
das y pesos //. O cuando // fueron a la carzel publica, que es en casa de
Alonso Pea, el alguacil //. Precisamente aqu, en la crcel, se encontraron
con Juan Martn de Orusco, que estaba preso en ella, por // zierta querella
que de el tiene dada Pedro Martin de Orusco, su hermano, sobre razon de ha-
verle dicho ziertas palabras, // al qual los dichos alcaldes dijeron si tenia al-
guna cosa que dezir y alegar de justizia // y e1 dicho Juan Martin de Orusco
dijo estar preso injustamente por no tener culpa en lo que es acusado //. Los
alcaldes mandaron que les mostraran los autos, para proveer la justicia corres-
pondiente, pero no tenemos constancia de qu clase de sentencia se produjo. A
partir de este momento, todos los procesos civiles y criminales que se plantearan
en primera instancia por los vecinos, tendran que ser vistos y juzgados por los
alcaldes mencionados.
Ante el licenciado Godoy compareci Alonso Daz, que era el procurador ge-
neral del Concejo de Torrejn de Ardoz, y en nombre de este Concejo le pidi al
juez les diera la posesin de las rentas jurisdiccionales de la Villa, que abarca-
ban las penas de cmara y sangre, las penas legales y arbitrarias, el pecho forero
y // lo demas que Su Majestad manda por la dicha su real provision y comi-
sin. El seor juez dijo que cumplira todo lo que se demandara en la Provisin
Real, y comenz a dar posesin de estas rentas jurisdiccionales.
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Carta de pago de la compra de la jurisdiccin de la Villa. Archivo Municipal de Torrejn de Ardoz.
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// hizo parezer ante si personalmente a Pedro Hidalgo, rezeptor de Penas de
Camara de la villa, al qual ansi mismo nombro rezeptor de las dichas Rentas ju-
risdiccionales // el qual, haviendo azeptado el dicho ofizio // se le mando por
el seor juez que desde primero de ao de mill quinientos setenta y zinco en ade-
lante y para siempre xamas, todas las dichas Penas // y todo lo que desde el di-
cho dia cayere y se hubiere de cobrar no acuda con ello a persona alguna, sino al
Concejo de la dicha villa // so pena que lo pagara otra vez de sus propios vie-
nes, porque desde el dicho dia el dicho Conzejo ha de ser seor de todo ello.
Es menester, por tanto, que se siten los lmites de la Villa de una forma cla-
ra y precisa. Para ello se necesita la intervencin de un mojonero acompaado
del juez, y los torrejoneros fijan entre las condiciones de compra-venta de la ju-
risdiccin de la Villa, que sea el propio juez quien realice la delimitacin:
// que a dar la posesin de la dicha villa y su dezmeria y amojonamiento del ter-
mino, vaya juez de esta corte que en nombre de Su Majestud lo haga //
El mismo procurador Alonso Daz, en nombre del Concejo, pidi a Godoy
que se amojonase el trmino que tena la Villa. Las diligencias practicadas con-
sistieron en la presentacin, por parte del Concejo, de la Carta de Privilegio, por
la que Torrejn de Ardoz dej de ser lugar de Alcal y se convirti en villa, y en
buscar personas conocedoras de los lmites y lindes del trmino.
Llegamos al da 16 de diciembre de 1574 y el juez se haba enterado de que
algunos vecinos de Rejas, aunque naturales de Fuente el Saz y Meco, un vecino
de Ajalvir, otro de Baezuela, y uno ms de Torres, haban vivido anteriormente
en Torrejn de Ardoz, donde unos cuidaban ganado y otros eran guardas del tr-
mino:
// y para saver mejor los terminos y dezmerias de la dicha villa de Torrejon, tie-
ne nezesidad de que los susodichos parezcan ante el a dezir sus dichos en el dicho
negozio //
La informacin que le haba llegado al seor Godoy sobre la linde que divi-
da los trminos de Torrejn de Ardoz y Madrid era muy clara y conocida, con-
servndose an sus mojones antiguos de piedra, por lo que cit al Concejo,
Justicia y Regimiento de la villa de Madrid, para que el da 17, // a la una
hora despues del mediodia // se comenzara a hacer la mojonera y deslinda-
miento entre los trminos de Madrid y Torrejn, // comenzando desde la ri-
vera del rio Henares por donde llaman las Zaurdas // con aperzivimiento que
no embiando a la dicha ora [algunas personas] se hara en su ausenzia sin les
embiar mas a zita.
El da 17 se recibi la informacin oral de los que haban sido mandados lla-
mar por haber vivido en esta Villa y trabajar en ella de pastores o guardas.
Comenz la informacin con Juan Prez, natural de Meco y vecino de Rejas, el
cual, habiendo jurado en forma de derecho, declar que tena ms de 60 aos y
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que conoca muy bien el trmino, porque cuando tena 14 15 aos se vino a vi-
vir a Torrejn desde Meco, como criado en casa de Miguel Lpez hasta los 23
aos. Despus se cas en este pueblo y vivi en l mucho tiempo, donde ejerci
la profesin de guarda.
El mismo da 17 comparece otro testigo, llamado Bartolom, natural de
Fuente el Saz y vecino de Rejas, y de aproximadamente 50 aos, el cual hizo
una declaracin similar a la del anterior, pues
//este testigo vivio en la dicha villa de Torrejon desde que era muchacho de he-
dad de treze aos hasta que havia treinta aos, porque habra que se fue a vivir
desde la dicha villa al Lugar de Rexas veinte aos poco mas o menos, y en el
tiempo que tiene dicho que este testigo vivio en la dicha villa de Torrejon, andubo
por el termino della guardando bacas y arando en las heredades, y ansi este testi-
go vio que se guardaba y tenia por termino y dezmeria de la dicha villa de
Torrejn, desde las partes que tiene declaradas y ansi lo guardaban los guardas
puestos por la dicha villa y llevavan penas a los vezinos de fuera parte que en ello
entraban a hazer daos //
Un nuevo testigo, Lucas Garca, vecino de Ajalvir de unos 60 aos de edad
hizo su declaracin, la que coincide prcticamente con la de los anteriores, si
bien aade un dato nuevo al citar que la linde desde el // Castillo de Aldovea
sube por la cima de la ermita de la Magdalena y buelve la mojonera alrededor
del Castillo //. Aade, despus, este testigo que sabe muy bien que el trmi-
no es como ha dicho porque siendo muchacho
// de hedad de treze o catorze aos, vino a vivir a la dicha villa de Torrejon des-
de la villa de Ajalvir, donde es vezino y vivio en ella a soldada treze o catorze
aos, y anduvo algunos aos guardando ganado por el dicho termino y arando y
labrando tierras y heredadas de vezinos de la dicha villa, e vio que se guardaba
todo el dicho termino y dezmeria // y este testigo // podr haber mas de qua-
renta aos que iba a labrar y sembrar unas tierras que tenia a donde llaman
Arrebal cerquita de Torote, y de lo que alli se cogia lo dezmaban [pagaban el
diezmo] en la dicha villa a la misma iglesia della //
Adems hizo llamar a otro testigo, Rodrigo Garca, de 60 aos, natural de
Torrejn y vecino de Baezuela, en donde viva desde haca tres aos, que con
enorme exactitud relacion los lmites del trmino, ya que, segn l, lo anduvo
muchas veces.
Un nuevo testigo, Esteban Garca, natural de Torrejn y vecino de Torres,
presta su sabidura en cuanto a los deslindes del pueblo y su trmino, coinci-
diendo en todo con la declaracin de Rodrigo Garca, el testigo anterior.
Una vez escuchadas las declaraciones, el juez, los nombr apeadores, es
decir, deslindadores de trminos, el mismo da 17 de diciembre de 1574, y les
dijo que le mostraran esos mojones, pagndoles el Concejo su labor.
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Para realizar la mojonera, don Luis de Godoy hizo llegar al Concejo de
Madrid la noticia de que
// maana viernes, a la una ora despus del mediodia, que se contaran diez y sie-
te de este presente mes [diciembre] se ha de comenzar a azer la mojonera y deslin-
damiento de los terminos de esta villa con las demas villas y lugares con quien
alinda y confina, y se ha de comenzar por el mojn que llaman de las Zaurdas,
bajo de los tejares, que parte terminos con esa villa de Madrid, para lo qual zito y
llamo al Conzejo de la dicha villa para que si quisieran venir // lo hagan //
Cuando lleg la notificacin al Concejo de Madrid eran las 11 de la maana
del da 17 de diciembre, y all se dijo que no haba tiempo suficiente para poder
desplazar hasta Torrejn con tanta premura a personas entendidas, aadiendo,
adems, que // la mojonera esta muy clara y se amojono avra un ao //.
De todas formas, mandaran personas cualificadas al efecto, avisando que si se
proceda al amojonamiento de las lindes sin su consentimiento protestaran el
acto y apelaran contra el Concejo de Torrejn de Ardoz. Ante este escrito del
Concejo de Madrid, el licenciado Godoy comunic que se pospona el amojona-
miento hasta el lunes da 20 de diciembre. Pero una nueva contrariedad se pre-
sent el da 19 de este mismo mes; segn consta en la certificacin del
Ayuntamiento de Madrid, era da feriado y no podan nombrar a nadie para que
fuera a la mojonera; sin embargo, s lo hicieron.
En vista de esto, el seor juez cita para el 19 de diciembre al Concejo,
Justicia y Regimiento de la villa de Paracuellos para que
// maana lunes, dia veinte, // se ha de comenzar la mojonera e division de
los terminos de esta villa con los demas lugares comarcanos. Y se ha de comenzar
por el mojon que llaman de las Zaurdas, cerca de la rivera del Henares y desde
alli se ha de ir prosiguiendo con la villa de Madrid, hasta llegar al mojon blanco
de la senda Galiana, desde donde dizen que entra alindando con termino de esta
dicha villa de Paracuellos // y traed o enviad las mojoneras antiguas que dello
teneis escriptas entre essa villa y la de Torrejon, que se comenzara a hacer a las
doce horas de la maana, una ora mas o menos //
La misma notificacin se envi a las villas de Ajalvir y Daganzuelo. Para
Alcal de Henares se prepar otro aviso el martes da 21 de diciembre, comuni-
cndoles que se haran la mojonera y deslindamiento.
Con la experiencia de lo ocurrido con las comunicaciones al Ayuntamiento
de Madrid, el licenciado Godoy se cura en salud y advierte al Ayuntamiento de
Alcal de Henares // que si quieren hallarse presentes o embiar personal en
su nombre // lo haga aunque sea dia feriado, atento que por la comision de Su
Magestad se me da tiempo limitado //.
A pesar de todos los inconvenientes, el Ayuntamiento de Madrid, envi el
mismo da 20 a Alonso Daz, que era el procurador general del Concejo de la
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El nacimiento del ncleo urbano
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Grfico 10. Amojonamiento del trmino de Torrejn de Ardoz del ao 1574.
Fuente: Elaboracin propia.
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Villa de Madrid, quien, una vez llegado a Torrejn de Ardoz, pidi que se empe-
zara el amojonamiento. Esto es, el Ayuntamiento de Madrid no manda a ninguna
persona experta en el tema, y le da la autorizacin al seor Godoy para que co-
mience la labor.
Y, efectivamente, as se hizo. El seor juez, los alcaldes, regidores, procura-
dor y apeadores se fueron hasta la ribera del ro Henares, donde limita el trmi-
no de Torrejn de Ardoz con el de Madrid. Los testigos o apeadores mostra-
ron al juez los restos de un mojn que haba entre unos sauces, llamado de las
Zaurdas. Este fue el primer mojn que levantaron los azadoneros, rematndolo
con una piedra bastante grande. Vase, al respecto, el mapa del amojonamiento,
donde se detallan todos los mojones que se levantaron o renovaron para el des-
linde del trmino de las villas de Madrid y Torrejn
a
.
Concluida esta operacin, inmediatamente despus se continu amojonando
el trmino con la parte que limita con el de Paracuellos. Se inici levantando el
mojn // que llaman del canto blanco, junto a la senda // y Caada
b
.
E luego, estando renovando el dicho mojon que llaman el canto blanco // pares-
cieron por parte de la villa de Paracuellos Christobal de Cespedes, Alcalde
Mayor de dicha villa y Pedro Lorenzo y Alonso Herranz, Alcaldes Ordinarios de-
lla, y Jeronimo de Anguis, escribano, los quales dijeron que ellos venian por par-
te de la villa de Paracuellos a se hallar presentes a la dicha mojonera e divisin
de terminos segun que fueron citados y llamados para ello // y que el dicho mo-
jon que aora se ha renovado es mojon antiguo y que ansi como tal parte y divide
terminos entre las villas de Torrejon y las de Madrid y Paracuellos estan muy cla-
ros y conoscidos, y ansi pidieron al seor Juez vaya prosiguiendo por la dicha
mojonera //
De esta forma fueron recorriendo todos los mojones existentes entre ambos
trminos, renovndolos los azadoneros, y tomando posesin los alcaldes, regi-
dores y procurador en nombre del Concejo de Torrejn. Con el mismo procedi-
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a
Es interesante observar cmo se describe con todo lujo de detalles el amojonamiento del trmino de
Torrejn. Fijmonos en los siguientes momentos repetidos en cada uno de los mojones que se establecen y
que, para no resultar exhaustivos, pasamos por alto, testimoniando el ceremonioso ritual con este ejemplo que
ofrecemos a continuacin:
Primeramente los dichos testigos apeadores sealaron un mojon cerca del rio Henares en una
junquera, el cual se hizo de tierra, alto y crezido, por Pedro Ivaez y Alonso Hernandez y Jeronimo
de Utande, azadoneros; y se puso en l una piedra muy grande, y alinda con una sazeda del seor
don Iigo de Cardenas, del Consejo de su Majestad, donde parescia que antes havia havido mojon. Y
la dicha sazeda es jurisdizion de la villa de Madrid, y declararon que la mitad del rio hazia arriba
era por termino de la dicha villa de Torrejon de Ardoz, del qual dicho mojon adentro, azia la parte
de Torrejon de Ardoz, el dicho seor juez les dio la posesion real, corporal, civil y natural vel quasi
[as como] a los dichos alcaldes, rexidores y procurador en nombre del Conzejo de la dicha villa //
y en seal de posesin los dichos alcaldes y rexidores se pasearon y andubieron por el dicho termino
con sus varas de justizia en las manos y haziendo otros autos de posesion //
b
Se refiere a la Caada Real, por la que transitaban los rebaos de la Mesta en sus desplazamientos anua-
les hacia las tierras de Soria en verano, y hacia La Mancha y Extremadura en invierno.
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miento fueron recorriendo los diecisis mojones, que se encontraban todos ellos
en el medio de la Senda Galiana y Caada Real, hasta que llegaron al que haca
el nmero 17, // que es el postrero, que parte terminos con Paracuellos, y va
de Paracuellos el camino avajo hazia Alcala que esta orilla [el mojn] del dicho
camino //.
Antes de concluir esta operacin e iniciar el amojonamiento con la linde de
Ajalvir, // donde se hallaron y vinieron por parte del Concejo de Ajalvir,
Francisco de Vargas, Alcalde, y Francisco Patudo nombrado por el concejo de
la dicha villa para se hallar a la dicha mojonera //, los de Ajalvir dijeron
que el ltimo mojn sealado entre el trmino de Paracuellos y Torrejn tam-
bin divida el trmino de la villa de Ajalvir, // y desde alli se ha de hazer la
division y deslindamiento de terminos con la villa de Daganzuelo //
a
y, por
tanto, todos reconocieron ese hito como lmite entre los tres trminos de las tres
villas.
Entendido esto por los presentes, el juez dio la posesin de los mojones cita-
dos en el lmite entre los trminos de Paracuellos, Ajalvir y Torrejn a esta Villa,
y en su nombre a los alcaldes, regidores y procurador, que para recibirla tuvie-
ron que pasearse por el trmino sealado con sus varas de justicia en seal de
asumir el poder otorgado. En ese momento se presentan los representantes del
Concejo de Daganzuelo y varios vecinos que venan // a se hallar presentes
a la dicha mojonera. Traan consigo un poder del Concejo para que obraran,
como mejor pudieran, en orden a representar a Daganzuelo en esta mojonera.
Tambin se person el procurador de esa Villa, Vctor del Soto, quien requiri
del juez que no la hiciera entre ambos trminos porque nunca la hubo entre am-
bas villas. Adujo, adems, que si queran amojonar los trminos, los midieran,
para as dar tanta extensin a la de Torrejn como a la de Daganzuelo; y en el
caso de que as no se hiciera, protestara y pedira la nulidad de lo realizado.
El seor juez hizo caso omiso de cuanto deca el procurador de Daganzuelo,
y mand se prosiguiera la posesin y mojonera por parte de la villa de Torrejn.
Cada uno de los mojones que levantaban era objeto de protesta formal y escrita
por parte de Vctor de Soto, quien se deba enfadar sobremanera, y a cada mo-
mento insista al juez que abandonaran las pretensiones; pero Godoy persevera-
ba. La comitiva torrejonera vea cmo el procurador de Daganzuelo no se les
apartaba. Y entre protestas por parte de Vctor de Soto y amojonar y dar la pose-
sin de ellos por parte de Luis de Godoy, se consumi ese lunes 20 de diciembre
de 1574.
Y por ser ya tarde, se dej para otro dia. y quedaron zitadas las partes para el
miercoles adelante, por ser fiesta el martes //
El nacimiento del ncleo urbano
57
a
Daganzuelo o Daganzo de Abajo, actualmente desaparecido, fue un pueblo limtrofe con el trmino de
Torrejn por el nordeste.
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Con renovados bros iniciaron el trabajo el da 22 de diciembre, mircoles, y
al primer mojn que colocaron, a continuacin del ltimo puesto el lunes ante-
rior, se encontraron con la pblica protesta, una vez ms, de Vctor de Soto. Pero
en esta ocasin, habiendo tenido tiempo para reflexionar en el da de descanso,
decidi dirigirse al escribano Vicente Lpez de Valcrcel, que iba tomando nota
de cuanto se haca y deca, dirigindose a l de esta manera:
Escribano que presente estais, dadme por testimonio, en manera que haga fe, a mi,
Victor de Soto, Procurador General que soy de la villa de Daganzuelo, en como
parezco ante el Muy Magnifico seor licenciado Luis de Godoy, Juez que se dize
ser por Comision de Su Majestad para poder dar la posesion del termino que pide
la villa de Torrejon de Ardoz // e digo en nombre del dicho Conzejo, mi parte,
que la villa de Daganzuelo, por mandamiento de su merzed, el lunes proximo pasa-
do, veinte de este presente mes, invito a ziertos vezinos, y a mi como tal procurador
general, e a los demas, con poder que esta presentado ante su merzed, // para
ver lo que quiere; // y habiendo ydo y preguntado para que efecto nos mandaba
pareszer, dijo que para ver dar el termino a la dicha villa de Torrejon, y empezan-
do a hacer mojones // todo lo contradije por razon de que la dicha villa de
Torrejon de Ardoz nunca ha tenido ni tiene termino distinto y apartado de la dicha
villa de Daganzuelo; e que haviendole de dar agora termino ha de ser por mitad
partiendo la distanzia de tierra que ay entre entrambas villas y no de otra manera
// y me ofrezco a probar como entre las dichas villas nunca a havido termino dis-
tinto y apartado, y que los testigos que sobre ello su merzed ha tomado son perso-
nas pobres, y entre ellos los hospitaleros. Y ansimismo, haviendo dicho muchas ve-
zes que lo dejariamos en juramento de vezinos de la dicha villa de Torrejon y
Daganzuelo en como no han tenido termino distinto, segn dicho tengo, entre estas
dos dichas villas. Y en todo, su merzed no ha querido zesar de mandar hazer mojo-
nes, en todo lo qual se haze notorio agravio al dicho concejo, mi parte. Por lo
qual, en el dicho nombre le pido y si nezesario es, le requiero las vezes que de de-
recho puedo y devo cesse la dicha mojonera y d por ninguno lo hecho, pues por
mi esta contradicho // y me quejare de todo ello ante Su Majestad.
El seor Godoy escuch todo el requerimiento del procurador de
Daganzuelo, pero prosigui con su trabajo. Sin embargo, no acabaron ah los
problemas, pues a continuacin se present Blas del Castillo, guarda mayor de
Alcal, y en nombre de esa villa pidi al escribano Vicente Lpez que diera tes-
timonio de cmo requera al licenciado Luis de Godoy, para que no diera pose-
sin de la jurisdiccin // de zierto termino que confina con las dichas villas
[Alcal y Torrejn] fuera de las goteras [las ltimas casas del trmino] de la di-
cha villa de Torrejn. Y adujo que el trmino de la villa de Torrejn de Ardoz
era propiedad de Alcal y que, adems, no haba tenido trmino, por lo que no
poda ahora pretender jurisdiccin sobre lo que no le corresponda. Dijo Blas del
Castillo que la jurisdiccin de Torrejn de Ardoz slo abarcaba el espacio que se
enmarca dentro del casco urbano, por lo que impugnaba la propiedad que se le
quera dar ahora. Y concluy diciendo que protestaran ante Su Majestad, pi-
diendo la nulidad de todos los actos de posesin que hasta ahora les ha venido
dando a los torrejoneros. El guarda mayor de Alcal, Blas del Castillo, actu en
nombre del Concejo de Alcal de Henares, cuyos gobernantes se resistan a de-
jar de ver en Torrejn un lugar dependiente de la villa de Alcal.
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El escribano tom nota de este poder y se lo present al licenciado Godoy, el
cual hizo de todo ello caso omiso. Por consiguiente, se continu amojonando el
trmino // por el camino de Paracuellos que va Alcala // y all hizieron
otro mojon // a la mano derecha del camino, junto a una tierra de Pero
Gomez y otra de los herederos de Pero de Orusco //. Vctor de Soto continu
en su actitud obstruccionista y volvi a protestar el mojn anterior. El seor
Godoy, no obstante, mand hacer otro mojn junto a una tierra de Juan de Mesa,
que tampoco se vio libre de la apelacin del seor de Soto.
Ms adelante, // en la mano derecha del camino susodicho, se hizo otro mo-
jon al Arroyo de San Juan, entre dos tierras, la una del Concejo y la otra de here-
deros de Pero Gonzales, vezinos de Torrejon, el qual se hizo de tierra // y le pu-
sieron una piedra enzima grande //, protestando nuevamente Vctor de Soto.
En la mano izquierda del camino, cerca de las vias de Daganzuelo y junto al
camino que va a Carramolino, se hizo otro mojn. Se llega as al lmite con el
trmino de la Hinojosa, donde se coloc otro // junto a la esquina de una tie-
rra de Anton Hernandez, vezino de Torrejon e lindero de la esquina del termino
de la Hinojosa //.
El siguiente lo sitan // encima de la Cavezuela del Arrebal //, tam-
bin junto al trmino de la Hinojosa y en el mismo camino. Junto a una esquina
de Pedro Damin, vecino de Torrejn, se levant otro mojn. De ah se pas a la
esquina de una via de vecinos de Daganzuelo
// de donde se puso un canto blanco enzima del mojon de tierra. Y desde alli se
buelve, aguas vertientes adelante, azia el Camino Real que va de Torrejon a
Alcala // y el seor Juez mando que alli se hiziese otro mojon // Y prosiguien-
do // se fue mas adelante por las vertientes del Torote, y al cabo de las tierras
de don Francisco de Zisneros // y se hizo otro mojon en el comienzo de los
Azerates, con un canto grande sobre el //
Otro se levant en el lmite de dos tierras de unos vecinos de Daganzuelo,
siendo ste el ltimo mojn que se hizo en la linde con dicho trmino. Ni que
decir tiene que todos los mojones citados tambin tuvieron la protesta formal
del procurador de Daganzuelo y del guarda mayor de Alcal.
A continuacin se relata la mojonera con el trmino de Alcal, que se inicia
por // la derezera
a
y vertientes del Torote //, originndose el primer mojn
// en la esquina de una tierra labranta de Anton Hernandez, vezino de
Torrejon //.
Desde este momento, el procurador de Daganzuelo dej solo al guarda ma-
yor de Alcal, quien requiri al seor juez para que no permitiera levantar el
mojn, pero tampoco fue escuchada su solicitud.
El nacimiento del ncleo urbano
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a
Derecera o derechera es la va o senda derecha, a distincin de la que toma rodeo (R.A.E., op. cit.).
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Se pasa al siguiente mojn, que se hace en la linde de la tierra de Andrs de
Jaras, vecino de Alcal, aguas vertientes a Torote. Junto a la esquina de una
tierra de Pedro Hidalgo, vecino de Torrejon, se hizo otro mojn. Despus sa-
lieron al Camino Real que va de Torrejn a Alcal, // y vajo de la Cruz,
donde estava hecho otro mojon antiguo, se hizo y renovo otro en la misma
parte y lugar //.
A ste le sucedi uno que se levant en la linde de la via del maestro Almazn.
Otra via, aunque esta vez tapiada, sirvi de marco para el siguiente mojn. Se
avanza por el camino de los Viadores abajo, hasta llegar a un altillo // que lla-
man Castil de Lobos, y se hizo otro mojon de piedras guijarreas y tierra, entre el
dicho camino y las vias // y se bajo el camino abajo, al cabo del Castil de
Lobos, y se hizo otro mojon donde sealaron los apeadores // y junto al camino
que va de Alcal a Aldovea, los azadoneros le hizieron junto a las vias de vezinos
de Alcal y enfrente de la esquina dellas; se hizo de tierra y cantos //.
Comienza el primer mojn del Acirate
a
con estas palabras:
Y continuando la dicha posesin y mojonera, bolbiendo la Caada arriba, y en lo
alto de las vertientes de la Vega y el Soto, junto a una via de Rodrigo Garcia ve-
cino de Vaezuela, los dichos apeadores sealaron se hiziese el mojon para la di-
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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Castillo de Aldovea.
a
Loma que sirve de lindero.
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cha divisin // Y yendo por el azirate aguas vertientes de la Vega el Soto, donde
haze una punta el azirate por las partes de avajo de una via de Bonilla, vecino
de Alcala, los dichos testigos apeadores dijeron que era la derezera de la linde e
division de terminos y se podia hazer alli el dicho mojon //
Concluido el amojonamiento del acirate aparece una nota al margen en la
que se aclara: Desde aqui haze la buelta para la caada, as de escueta, aun-
que clarificadora.
Se contina despus por la orilla del ro, las vias y tierras de la Vega del
Soto, la Huelga, el Vado de la Huelga y las Tejeras de San Benito.
Se refiere seguidamente el amojonamiento de la parte del trmino conocida
con el nombre de Las Peuelas, que linda ya con la zona donde se halla ubicado
el trmino del Castillo de Aldovea, en el que se desgrana una profusin de deta-
lles dignos de encomio, para disfrutar de los cuales remitimos al manuscrito ori-
ginal custodiado en el Archivo Municipal.
Este largusimo amojonamiento concluye con la escritura correspondiente al
ltimo mojn. Pero antes de narrar dnde estaba fijado, conviene que hagamos
notar que, desde que comenz la mojonera del trmino lindante con Alcal e
hizo su aparicin el guarda mayor de esa villa, ste protest todos los mojones
que mandaba poner el juez, y le haca tomar nota de ello al escribano Vicente
Lpez de Valcrcel
a
.
Concluido el amojonamiento el da 23 de diciembre de 1574, el licenciado
don Luis de Godoy dijo que, en nombre de Su Majestad daba la posesin de la
jurisdiccin civil y criminal mero, mixto imperio a la villa de Torrejn de
Ardoz, para que de aqu adelante, // la usen en nombre de Su Majestad, y ha
hecho la mojonera e division del termino y dezmeria que tienen y queda seala-
do, y amojonado con las villas y lugares con quien confinna //. Aadi des-
El nacimiento del ncleo urbano
61
a
Para que nos hagamos idea del trabajo a que este escribano se vio sometido, transcribimos a continua-
cin la escritura de la posesin del ltimo mojn, que es idntica a todas las precedentes:
E luego, continuando la dicha mojonera y posesion mas adelante, llegando a la lengua del agua
del rio Henares, se fue a dar a otro mojon en una mata de taray, hecho de tierra y unos cantos pela-
dos, el qual los dichos testigos apeadores dijeron ser mojon viejo y antiguo, y como tal parte y divide
terminos entre las dichas villas de Alcal de Henares y Torrejon de Ardoz. E visto por el dicho seor
Juez, mando se renobase y se renobo e hizo alto y creszido para division de los dichos terminos.
Estando presente el dicho Blas del Castillo, el qual, en nombre de la dicha villa de Alcala de
Henares, su parte, lo contradijo, devajo de ziertas protestaziones que para ello hizo. Y el dicho seor
Juez, sin embargo dello dio la posesin del y del termino que dentro del se yncluye a los dichos
Alcaldes y Rexidores y Procurador de la dicha villa de Torrejon de Ardoz; y los susodichos, en seal
de posesion, se pasearon por el dicho termino, y los dichos alcaldes, con sus varas de Justizia en las
manos; y lo pidieron por testimonio. Y el dicho seor Juez les amparo en ella y lo firmo de su nom-
bre, siendo testigos los dichos azadoneros. El lizenciado Luis de Godoy. Ante mi, Vicente Lopez de
Valcarcel.
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pus que, si en alguna manera haba dejado de dar posesin a la dicha villa de
Torrejn de Ardoz de alguna cosa que se le hubiere pasado por alto, que se la
daba, aunque no fuera recogido en el documento. Se relaciona a continuacin el
nombre de los alcaldes, regidores y procurador general del Concejo como depo-
sitarios de la jurisdiccin, declarando stos que la tomaban en nombre del Rey y
que la usaran y gozaran en su nombre, cobrando // las rentas, derechos y
otras cosas que al Conzejo le combengan, conforme al asiento que con Su
Majestad tienen hecho //; y pidieron testimonio de todo ello, de lo que queda
constancia en el documento original a que nos hemos referido.
Despus mand que se pregonara pblicamente, tanto en Torrejn como en
Alcal, explicando cmo ha accedido Torrejn de Ardoz a la posesin de la ju-
risdiccin civil y criminal, alta, baja, mero, mixto imperio, pasando a ser desde
entonces de la Corona y Patrimonio Real de Su Majestad. El pregonero deba
anunciar tambin que se haba amojonado el trmino y lindado con todas las vi-
llas y lugares limtrofes; que los torrejoneros eran ya poseedores de las penas de
cmara, de sangre, pecho forero, penas legales y arbitrarias; que se haban exi-
mido y apartado de la dignidad Arzobispal, Arzobispo e Iglesia de Toledo; que
ninguna persona se deba entrometer a perturbar ni impedir al Concejo de la
Villa el ejercicio de esta jurisdiccin sin tener facultad expresa de Su Majestad,
amenazando a quienes lo pretendieran con una multa de 50.000 maravedes.
Esta orden la firm el seor juez en presencia de Pedro Gmez, regidor, y
Alonso de la Pea, alguacil. El pregn lo realiz Jernimo de Utande el 3 de
enero de 1575 // en la plaza publica de la dicha villa, estando muchos vezi-
nos presentes, de manera que se pudo muy bien entender, siendo testigos Juan
Garcia de Jorge, escribano publico, y Juan Martin de Daganzo, vecino de
Torrejon de Ardoz. De ello da fe la firma del escribano de todo este auto,
Vicente Lpez de Valcrcel, quien atestigu que el pregn se dio igualmente en
Alcal de Henares el da 4 de enero de 1575 // en la plaza de Sant Justo //
donde havia muchos vezinos y otras personas, en altas vozes, por voz de
Franzisco de Villanueva, pregonero publico de Alcal de Henares //.
No finalizan aqu los autos que se iniciaron con motivo de la desmembracin
de la villa de Torrejn de Ardoz. An se dieron algunos hechos dignos de tener
en cuenta. Uno de ellos es el que hace referencia a la oposicin que varios veci-
nos manifestaron en orden a comprar la jurisdiccin de esta Villa. El escribano,
don Vicente Lpez, nos da fe de ello con el siguiente testimonio:
Y por parte de algunos vezinos particulares de la dicha villa de Torrejon de
Ardoz, pareze que al tiempo que el Conzejo della trato de se querer comprar y se
hizo la capitulazion y asiento dello que de suso en esta venta va incorporada, fue-
ron hechas ziertas contradiziones en razon de lo suso dicho.
Juan Martn de Daganzo acudi ante el escribano Pero Lpez de Daganzo,
para que requiriera pblicamente a Juan Garca de Jorge, escribano de la
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Audiencia y Juzgado de los seores alcaldes de Torrejn, y le entregaran un tes-
timonio firmado en el que se hiciera constar la apelacin que ante Juan de Mesa
de Yela (el alcalde) se interpuso el da 18 de agosto de 1574, con el fin de podr-
sela ensear al escribano real de la Comisin, Vicente Lpez, presidida por el
seor Godoy.
El escribano de la Villa, Juan Garca de Jorge, hizo caso omiso de esta peti-
cin formulada por Juan Martn de Daganzo, el representante de los disconfor-
mes, y ste se vio en la necesidad de acudir a Martn de Castaoso, corregidor
de la villa de Alcal y juez de las apelaciones de las villas de este Arzobispado,
comunicando el corregidor al Ayuntamiento de Torrejn que Juan Martn de
Daganzo // por si y sus consortes, se presento ante mi en grado de apelazion
de ziertos mandamientos y autos fechos contra su parte por los dichos alcaldes
desa villa //. Y les mand que a los tres das de habrselo comunicado, se
presentaran en la Audiencia para ofrecer el escrito de agravios, // y a dezir de
vuestro derecho lo que dezir quisiredes, y a dejar procurador con quien la cau-
sa se siga hasta la final conclusin y sentenzia definitiva //.
El escribano al que acudieron los vecinos disconformes con la compra de la
jurisdiccin de la Villa, Pero Lpez de Daganzo, fue el encargado de ir comuni-
cando la carta del corregidor de Alcal: primero, a Juan Garca de Jorge, el da
29 de agosto de 1574; despus, y en el mismo da, a Pedro Martn de Lueches,
regidor de esta Villa; a continuacin a Juan de Mesa de Yela, el alcalde, a Pedro
Junquera, Pedro del Ruy Garca y a Martn de Daganzo, diputados, y a Juan de
Daganzo, regidor, todos los cuales respondieron que lo oan. Cuando hubo ter-
minado de visitar a todos ellos, se fue a la casa de Andrs Lpez de Mesa, y por
no encontrarse en ella, se lo dijo a su esposa para que le informara.
El escrito presentado por los vecinos disconformes se inicia con el nombre
de Juan Martn de Daganzo, vecino de esta Villa:
// por mi y en nombre de la mayor parte de los vezinos de esta dicha villa, de
quien tengo poder, como pido y requiero a los seores Juan de Mesa de Yela, al-
calde ordinario de esta villa, y a Pero Gomez y a Pero Martin de Lueches, rexido-
res; y a Juan Garcia de Jorge, escribano, que presentes estan, en que ya saben y
les es notorio que la mayor parte de los vezinos de esta villa han contradicho y
contradizen que no se compre la jurisdizion y vasallaje de los vezinos de esta di-
cha villa, por el dao y molestia y gasto que se les recresze, y poca posibilidad
para se comprar, como consta por los requerimientos que por ante escribanos pu-
blicos les estan hechos. Y toda via procuran o insisten, a pesar y contra la volun-
tad mia y de todos los demas vezinos, que tienen la misma voz de no se querer
comprar. Y los susodichos seores alcaldes y rexidores, de nuevo diz que han sa-
cado Zedula Real de Su Majestad para hechar sissas e imposiziones en los basti-
mentos; y para tomar dineros a zensos y otras contenidas en la dicha Real Zedula
a que me refiero. Y porque a mi derecho, y a los dichos mis partes, de quien tengo
poder, combiene ver la dicha Zedula Real, les pido y requiero una, y dos y tres ve-
zes, y quantas de derecho soy obligado y puedo y devo, que me den traslado de la
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dicha Zedula Real, signado y autorizado y en publica forma, de manera que haga
fe, para que bamos a nos aconsejar de nuestros letrados y nos den la orden que
mas combenga a nuestra justizia. Haziendolo anssi, haran derecho y lo que de-
ven, de lo contrario, protestamos de nos quejar ante Su Majestad y pedir los da-
os y menos cavos que sobre dicha razon se nos siguieren y recreszieren. Y desde
agora dezimos que sea en si ninguno todo lo que en nuestro dao y perjuizio hi-
zieren. Y que no consentimos ni consentiremos en la sisa ni en otro ningun zenso,
ni en otra cosa que nos pueda perjudicar //
La carta del Corregidor de Alcal, de fecha 29 de agosto de 1574, se mand
porque anteriormente, el da 23 del mismo mes, se haba requerido del Concejo,
justicias y procurador del Ayuntamiento de Torrejn se les ensease a los de-
mandantes la Cdula por la que haban mandado sacar sisa -cobrar impues-
to sobre gneros comestibles, menguando las medidas-, para la compra de la ju-
risdiccin. Cuando el escribano de los demandantes, Pero Lpez de Daganzo, se
present ante el alcalde ordinario, Juan de Mesa de Yela, ste // respondio
que lo oia, y que lo presente [el escrito], ante su escribano Juan Garcia de
Jorge, que el responder //.
Los seores del Concejo parecen actuar con tcticas dilatorias, para que,
mientras tanto, se lleve a efecto todo el proceso de la compra mencionada. Dijo
el escribano, hablando por boca del alcalde, que // atento a que el dicho Joan
de Daganzo haze el requerimiento en nombre de otros y no muestra poder, se le
mando que lo muestre, y mostrandoles, se proveera justizia. En otra manera,
dijo que daba y dio por ninguno el dicho requerimiento como hecho sin parte
//. Esta respuesta debi exasperar al representante de los apelantes, Juan de
Daganzo, pues, cuando el escribano del Ayuntamiento le notific por escrito esta
contestacin del alcalde el 26 de agosto, aqul dijo // que ya constaba al se-
or alcalde tener [los demandantes] el poder de la mayor parte del pueblo, por-
que le requirio con el dicho poder en la villa de Madrid //. Y al da siguiente
se present Juan de Daganzo ante el alcalde Juan de Mesa de Yela, a quien en-
treg este escrito:
Muy nobles seores: Juan Martin de Daganzo, vezino de esta villa, por mi y en
nombre de la mayor parte de los vezinos de esta villa, segun consta y paresze por
un poder que por publico consejo desta villa tengo para lo en este negozio tocan-
te, como a vuestra merzed consta por un requerimiento que por virtud del dicho
poder tengo hecho a vuestras merzedes, como pareszera por el, pido y suplico
mande toda via a Joan Garcia de Jorge me de un traslado firmado y signado y
autorizado en manera que haga fee de la Zedula Real, que por otro requerimiento
antes desto, tengo hecha minzion. Lo contrario haziendo // apelo de todo ello
para ante el Muy Magnifico seor Corregidor de la villa de Alcala de Henares,
Gobernador desta villa //
El alcalde dijo que proveera justicia, pero como no lo hizo, Joan Martn de
Daganzo obtuvo del corregidor de Alcal la carta de citacin que se envi el 29
de agosto, y que hemos comentado ya. El tiempo apremiaba y ni unos ni otros
cejaban en su empeo. Pero quienes ms tenan que moverse eran los deman-
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dantes. Todo este ajetreo fue consecuencia del caso omiso que los representantes
del pueblo hicieron, segn los apelantes, del acuerdo popular tomado el 30 de
junio pasado, fecha en la que pidieron al corregidor de Alcal que viniera a la
villa de Torrejn de Ardoz
// a hazer conzejo publico y a campana repicada, segun costumbre de la dicha
villa, azerca de la compra de la jurisdizion y vasallaje que Su Majestad vende des-
ta dicha villa. Por quanto Joan de Mesa de Yela, y Pero Gomez y otros vezinos
contra la voluntad de todo el pueblo quieren comprar la dicha jurisdizion y vasa-
llaje, aunque pese a todos los demas vezinos desta villa, por zierto poder o poderes
que dizen tienen para ello, aunque por concejo publico y campana repicada les fue
mandado que no se curasen de comprar ni comprasen la dicha jurisdizion ni vasa-
llaje por el concejo desta villa; porque no tiene el Concejo propios ni de que pa-
gar, y los vezinos pobres y nezesitados que no lo pueden pagar; y muchas vezes
han pedido conzejo avierto para el dicho efecto, y no lo han querido hazer, por ver
la mucha contrariedad que hay en los dichos vezinos para que no se compre //
Vista esta peticin por el corregidor de Alcal y gobernador de todas las vi-
llas de su jurisdiccin, le encarg al teniente de corregidor, don Francisco de la
Cueva, que viniera a Torrejn de Ardoz. Llegando ste mand reunirse en con-
cejo pblico a los vecinos para que stos dieran su conformidad sobre la compra
de la jurisdiccin de la Villa. En la reunin, Joan de Daganzo, regidor de la
Villa, inquiri a los all presentes (70 vecinos cuyos nombres relaciona el docu-
mento original sobre este asunto), aclarndoles que deban ser ellos con sus cau-
dales quienes hicieran frente a la compra, puesto que el Concejo no tena bienes
propios ni lo poda pagar.
Todos los vezinos que presentes estan dizen que por las dichas nezesidades no se
compre por el Conzejo, ni vezinos della.
Los asistentes nombraron cinco representantes para que informaran a Su
Majestad que no se podan hacer cargo de la compra de la jurisdiccin.
El encargado de representar a los disconformes desde el 30 de agosto de
1574 fue Martn de Fras, quien sustituy a Joan Martn de Daganzo por medio
de un poder notarial que llevaba esa fecha. Por tanto, el primer acto es un poder
de presentacin en nombre de Joan Martn de Daganzo y sus consortes, //
alegando agravios contra la denegazion de justizia //, que el alcalde, regido-
res y escribano protagonizaron al no querer mostrarles la Cdula Real de Su
Majestad, que daba licencia para cobrar los impuestos que no deseaban pagar.
Reafirmaron su negativa de ensearles la Cdula, amparndose en la respuesta
que anteriormente haba dado el alcalde Juan de Mesa a Joan Martn de
Daganzo exigindole que le mostrase el poder firmado por los vecinos discon-
formes. La situacin se agrav ms cuando el regidor, Juan de Daganzo, y los
diputados Pedro de Ruy Garca y Martn de Daganzo, cambiando de opinin, se
unieron a los disconformes y dirigieron un escrito al corregidor de Alcal, pi-
diendo que se les enseara la Cdula Real.
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Martn de Fras, viendo que no se haca caso a su escrito de apelacin, de-
nunci ante el corregidor la rebelda en que incurrieron los seores del Concejo,
Justicia y Regimiento de la villa de Torrejn de Ardoz, y pidi // haia la cau-
sa por conclusa, y mande hazer segn y como por mi parte est pedido // y
pido se notifique en los estrados //. Y para que el corregidor hiciera justicia,
present la carta de poder que los vecinos hicieron el 7 de febrero de 1574 en la
persona de Alonso Daz. Este mismo procurador general de esta Villa y vecino
de ella el 31 de agosto abandon la causa de los descontentos. l fue quien
nombr a los cuatro procuradores (Baltasar Atienza, Baltasar de Herencia,
Pedro de Trujillo y Gabriel de Palacios) de nmero en la audiencia y Corte
Arzobispal de Alcal para que // en nombre del dicho Conzejo [de Torrejn]
puedan pareszer en juizio //.
Estos nombramientos encontraron la oposicin del representante de los dis-
conformes, Martn de Fras, quien volvi a presentar el 9 de septiembre de 1574
ante el corregidor de Alcal una peticin en la que deca // que esta causa
est conclusa, y Baltasar de Herenzia tiene el prozeso, y no le quiere dar a
vuestra merzed //. A ello responde Baltasar de Herencia en nombre del
Concejo del modo siguiente:
// digo que siendo por vuestra merzed visto y examinado el presente prozeso,
autos y meritos del, hallara que vuestra merced no puede ser juez desta causa, y
la devera remitir a Su Majestad por las siguientes razones //
Los motivos que alega para oponerse a la intervencin del corregidor en el
proceso se fundan en los siguientes argumentos jurdicos:
Lo primero // porque esta misma causa se ha tratado y trata ante Su Majestad
en su Real Consejo de Hazienda, y la causa que una vez se ha tratado en el
Tribunal del Prinzipe y Rey no se puede tratar en otros inferiores tribunales //
Lo otro, porque caso negado que lo susodicho cesara, que no cesa, no hubo lugar
interponer apelazion del dicho auto por ser interlocutorio, del qual por derecho y
leyes destos reinos no ha lugar apelarse, espezialmente siendo tan justo, porque
ninguna cosa puede haver mas justificada que, haziendo el adverso requerimiento
en nombre de otros, mandarsele que muestre poder dellos, y sobreseer en la de-
terminazion hasta que el susodicho se mostrare parte; y caresze de todo funda-
mento dezir que por esto, el Alcalde, Rexidores y Escribano han de ser provados
de oficio, haviendo de ser premiados en lo que han hecho //
El corregidor de Alcal, una vez vistos los escritos de ambas partes, manda
que en el plazo de dos das, el escribano del Concejo // de el traslado signa-
do de las escripturas que se le pidieren al dicho Joan Martin de Daganzo, so
pena de carzel y de cinco mil maravedes para la Cmara de la Dignidad
//. Y para que se llevara a efecto su mandato, el corregidor de Alcal prepa-
r una carta dirigida al escribano de Torrejn de Ardoz, Juan Garca de Jorge,
en la que manda
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// deis y entregueis a la parte del dicho Joan Martin de Daganzo y consortes
// un traslado sacado en limpio firmado y signado y en manera que haga fee de
la dicha Zedula de Su Majestad que habla en razon de las dichas sisas e impusi-
ziones, e tomar zensos y otras cossas, para que por ella pidan su Justizia como
bieran les conbiene en la dicha razon, lo qual cumplid so pena de cinco mil mara-
vedies y con aprezivimiento que no lo cumpliendo, embiare un Alguazil con dias y
salarios para que a vuestra costa os traiga ante mi preso // Dada en Alcala a
nueve de septiembre de mil quinientos setenta y cuatro aos.
Pedro Lpez de Daganzo, escribano de los disconformes, ley esa carta de
sentencia al escribano del Concejo, Juan Garca de Jorge, quien una vez odas le
contest que:
// el lo oie y pide traslado del dicho mandamiento, porque el, en su poder, no
tiene la dicha Real Zedula, porque el rexidor, que es Pero Gomez, la llevo y dijo
que la llevaba a la villa de Madrid para la mostrar a ziertas personas que davan
dineros a zensos, y que traiendola y dandole traslado deste mandamiento, esta
presta de cumplir lo que por el manda //
La famosa Cdula Real no apareci, lo que demuestra que los alcaldes y re-
gidores de la villa de Torrejn de Ardoz obraron por propia iniciativa y sin tener
en cuenta la pblica opinin del pueblo reunido en Concejo el da 30 de junio
de 1574. Esta maniobra de las autoridades locales tuvo xito. Y por fin, el 24 de
octubre de 1578 el rey Felipe II otorg la tan ansiada carta, en la que daba
// a vos la dicha villa de Torrejon de Ardoz con todo vuestro termino y jurisdi-
zion, como lo teneis amojonado y conoszido // segun se contiene en los autos de
posesion que tomo el licenciado Godoy // lo qual todo os vendo por los dichos
tres quentos y seiszientos treinta y cuatro mill y setezientos ochenta maravedies
que haveis dado y pagado en nuestro nombre al dicho Balthasar Cattao, de que
me doi por contento // y por la presente zedo y traspaso en essa dicha villa todo
el derecho y accion y recurso que havemos y tenemos // y entre tanto vos doi el
Seorio, propiedad y posesion real, corporal, civil y natural // y desde aora me
constituyo por vuestro poseedor // y conozco por los dichos tres quentos, seis-
zientos treinta y cuatro mill y setezientos y ochenta que assi distes // es el verda-
dero valor y preszio de todo ello, y que no valio ni vale mas // porque a la ver-
dad, la causa porque agora se os vendio la dicha villa y rentas fue urgente y ur-
gentisima y para aiuda y socorro de grandes nezesidades //
La imperiosa necesidad de obtener recursos de donde fuere para hacer frente
a los innumerables gastos que comportaba el mantenimiento del Imperio
Espaol, fue el principal mvil de la poltica regia. No es de extraar, pues, que
la venta de la jurisdiccin de la Villa se hiciera pese a la oposicin de los veci-
nos. Tampoco creemos que fuese el patriotismo lo que movi a los represen-
tantes del Concejo, sino ms bien la prebenda de continuar en la posesin del
cargo.
Con esta carta de venta la Villa se poda sentir orgullosa de no depender ya
de la jurisdiccin Arzobispal de Toledo, algo que los naturales siempre valora-
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ron negativamente y que, de no haber mediado un precio a pagar por la misma,
no habra encontrado resistencia en ninguno de los vecinos.
El Concejo de Torrejn de Ardoz se guard mucho de no perder esta Carta
de Venta dada por el propio Rey Felipe II en 1578, confirmada luego por Felipe
III (en 1609) y Felipe IV. No obstante esto no evit pleitos posteriores con los
pueblos vecinos por los problemas de delimitacin. En 1725 se confirman por
Felipe V todos los privilegios anteriores de la Villa y se perpeta el oficio de co-
rredor y mojonero
27
.
En el ao 1870 se hizo un nuevo amojonamiento del trmino municipal. Con
todos los pueblos limtrofes (San Fernando, Paracuellos de Jarama y Ajalvir) se
realiz el trazado y sealamiento, menos con el de Alcal porque haba un pro-
blema de lmites, que segua sin resolverse desde el siglo XVI y que se haba in-
tentado solucionar en 1848 y en 1859. En los siglos anteriores se haban realiza-
do diferentes amojonamientos como ha sido estudiado por M. Larriba, quien se-
ala que todos ellos // son muy conflictivos, unas veces por ausencia de las
autoridades de Alcal en el acto de deslinde, otras por diferencias en la posicin
de los mojones y otras porque el paso del tiempo o las crecidas del ro Henares
hacen imposible su localizacin
28
. La cuestin de los lmites qued resuelta
con el Real Sitio de San Fernando, ya que, al constituirse ste, incorpor tam-
bin el antiguo Torrejn de la Ribera. La descripcin del amojonamiento de
1870 es detalladsima, sealndose todo el procedimiento seguido
29
: la constitu-
cin de la comisin, el trabajo de los mojoneros, la construccin de cada hito,
etc. En total, sin contar los que limitaban con el trmino de Alcal, se consolida-
ron 118 mojones (92 con San Fernando, 22 con Paracuellos del Jarama y 4 con
Ajalvir). Aos antes se haba producido la incorporacin del despoblado de
Daganzuelo al trmino de Torrejn, quedando su superficie total en 32, 49 km
2
.
Datos histricos y anecdticos
Los primeros datos sobre Torrejn aparecen en el siglo XII (Archivo de la
Catedral de Toledo) como aldea de Alcal de Henares, condicin que se mantu-
vo hasta 1554 en que Torrejn se convirti en villa, desligndose as de Alcal
de Henares, si bien esta independencia no sera total, ya que hasta 1576 no acce-
di a la compra de la jurisdiccin, por lo que podemos afirmar que Torrejn,
como el resto de los pueblos, estaba en una relacin de dependencia poltica y
econmica de Alcal.
De su primer perodo podemos destacar varios hechos. En 1126 Alcal y sus
aldeas se conceden como feudo a la dignidad arzobispal de Toledo. En 1135 en-
tr en vigor el Fuero Viejo que rega en Alcal y en sus aldeas hasta 1509 en que
el cardenal Cisneros lo anula y otorga un fuero especial para Alcal.
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En 1479 se celebr en Alcal de Henares una junta de telogos. El Papa
Sixto IV la convoc en virtud de una bula dirigida al arzobispo de Toledo don
Alfonso de Carrillo, para juzgar el libro de Pedro Martnez de Osma, catedrtico
en teologa en la Universidad de Salamanca
30
. Este catedrtico escribi un libro
sobre el sacramento de la confesin que las autoridades eclesisticas juzgaron
de heterodoxo, y a tal fin se celebr la reunin. El arzobispo Carrillo mand a
Pedro Martnez que se presentara en Alcal y que un grupo de telogos entresa-
cara del libro seis proposiciones para que fueran analizadas. Para tal cometido
nombr como fiscal a Pedro Ruiz de Riaza, prroco de Torrejn, bachiller en ar-
tes y beneficiado de la Iglesia de San Justo y Pastor, quien comenz su labor lla-
mando a diversos telogos para que emitieran su opinin sobre el escrito. Al
mismo tiempo se present una informacin sobre una junta anloga celebrada
en Zaragoza sobre el mismo libro, que fue claramente condenatoria. Tras largas
y complicadas deliberaciones se mand quemar el libro, aunque Pedro Martnez
de Osma se vio libre de la acusacin de hereja por retractarse de sus doctrinas y
acatar la penitencia impuesta.
De la actuacin de la Inquisicin en Torrejn podemos resear en 1551 la de-
tencin de Esteban Lpez de Yela por poseer el libro prohibido La clavcula de
Salomn, // libro reprovado y que contiene en ssi heregias y muchos errores
y conjuros con invocacion de los demonios y otras cosas
31
, y condenado a que
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Casa de la Torre.
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// faga dezir una misa al espiritu santo e la oiga devotamente e pague dos
ducados de suio para los gastos del santo oficio //. Otro caso relacionado
con la Inquisicin lo encontramos en 1665 cuando la torrejonera Mara Martnez
es acusada de bigamia y condenada; esta situacin se repite en 1752 con
Francisca Jorge, tambin condenada por bigamia:
Dijo que se llama Francisca de Jorge, natural de la villa de Torrejon de Ardoz de
hedad de treinta y ocho aos poco mas o menos de estado cassada con Alphonso
Cavezas de ofizio texero y al presente soldado ignora el Reximiento y le pareze
reside en el lugar de San Fernando y se mantiene la declarante de lavar y coser
de lo que la socorre Fernando Alonso Padre del Nio que trae a el lecho y otros
dos que tiene y que presume que esta es causa porque a sido traida pressa antes
de ayer noche fuele dicho declare el motivo de dha. presunzion // hallandose la
declarante sirviendo en la Alameda en cassa de D. Pedro Margarin de nazion
franca, la solizito torpemente Fernando Alonso y ella fragilmente condescendio
de lo que quedo emvarazada y viendose assi empezaron a correr las voces en la
Villa de Torrejon de que estaba preada, con el motivo de haver ido a dicha villa
por lo que la avia suzedido en donde avia dos aos que publicamente se dezia ha-
ver muerto dicho Alphonso Cavezas por cuia causa usaba el traxe de viuda y le
hizo los sufragios de difunto.
Francisca consigue unas certificaciones falsas para demostrar que su marido
estaba muerto y de este modo casarse sin problemas con Fernando Alonso, hasta
que el cura de Torrejn, percatndose del engao, la mand separarse y // fue
cuando supo la declarante lo que se deca de que Alphonso Cavezas vivia por
que la avia escrito una carta por medio del Guarda mayor del Soto del
Arzobispo, lo que motiv que los alcaldes de Torrejn prendieran al nuevo ma-
rido y lo encerraran, soltndolo al poco tiempo. La pareja, haciendo caso omiso,
volvi a unirse, lo que desencaden la denuncia y posterior proceso de la Santa
Inquisicin
32
.
Asimismo se conservan los expedientes de los torrejoneros que solicitaron
ser familiares de la Inquisicin, es decir, colaboradores de la misma, como
Diego de Mesa, Pedro Daganzo y su esposa, Eugenio de Mesa y su esposa
33
. En
1700 fray Juan de Bernique
a
, franciscano y lector de Teologa en el convento de
San Diego de Alcal, es nombrado calificador del Santo Oficio. En 1716 muere
el comisario de la Inquisicin en Torrejn, Andrs Lpez de Mesa, pasando a
ocuparlo el presbtero Diego Garca de Mesa
34
.
En la Historia de Espaa de Menndez Pidal se dice que hacia 1520 los co-
muneros se hacen fuertes en Illescas, Mstoles y Torrejn de Ardoz oponiendo
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
70
a
Fray Juan de Bernique era hijo de Juan de Bernique, profesor de la Facultad de Medicina de Alcal, m-
dico de Torrejn y esposo de Catalina Garca Fernndez (vase A. Alba Alarcos, Doa Catalina Garca
Fernndez fundadora del Colegio de las Doncellas Pobres de Santa Clara de Alcal de Henares, Alcal de
Henares: Institucin de Estudios Complutenses, 1991).
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gran resistencia al caballero Juan Arias de vila, fiel a Carlos I, quien por estas
acciones recibi del Emperador el ttulo de Conde de Puoenrostro
35
.
Probablemente se trate de un error de lectura del documento, ya que el castillo
asaltado al que se refiere el texto, y perteneciente al Conde de Puoenrostro, se
ubica en Torrejn de Velasco. Otros sucesos que por error se han vinculado al
topnimo de Torrejn de Ardoz, se refieren a la ejecucin del conde de
Ribagorza en la plaza mayor
36
, acusado de sodoma y de asesinato en 1573, y la
prisin del duque de Medina Sidonia a mediados del siglo XVII en el castillo de
Torrejn. Creemos que en ambos casos se trata de Torrejn de Velasco.
Cincuenta aos despus de la Guerra de las Comunidades, el 11 de octubre
de 1572 nace en Torrejn, Francisco Aguado. Realiza sus primeros estudios en
el Colegio de Madrid y los contina en Alcal hasta licenciarse en Artes
37
.
Ingres en la Compaa de Jess el 12 de abril de 1589. Estudi Teologa con
los padres Surez y Vzquez, y, despus de ser destinado al Colegio Imperial de
Madrid, desempe oficios domsticos, entre ellos auxiliar de enfermero, de co-
cinero, etc. Tras estos menesteres cant su primera misa el da de Navidad de
1596. Ms tarde regent las parroquias de Belmonte, Ocaa, Tarancn, Alcal y
Huete; fue profesor del Colegio Imperial, siendo maestro, entre otros alumnos,
del destacado escritor jesuita padre Nieremberg. Pas a ser secretario del Padre
Provincial de los Jesuitas, Luis de Palma, y de sus sucesores, hasta que en 1621
march nuevamente al Colegio de Jesuitas de Alcal en calidad de Rector.
Como Provincial de Toledo particip en las gestiones que condujeron a la
creacin de los Reales Estudios del Colegio Imperial de Madrid, de los que
fue Rector en dos ocasiones (1639-40 y 1644), adems de maestro de novi-
cios, procurador de la provincia en Roma, elector de la Congregacin General,
prepsito de la Casa de Madrid, etc. Desempe ms tarde otros importantes
puestos llegando a consejero del Rey Felipe IV en materias religiosas, y sien-
do confesor del poderoso Conde-Duque de Olivares durante catorce aos.
Falleci en 1654 y fue enterrado en la bveda de la Iglesia de los Jesuitas en
Madrid, bajo el altar mayor, y con la asistencia de las ms destacadas persona-
lidades de la Corte.
Escribi las siguientes obras: De la muerte y virtudes del Padre Jurez
(Alcal, 1625), Del Perfecto Religioso (Madrid, 1629), El Cristiano Sabio
(Madrid, 1638), Sumo Sacramento de la Fe (Madrid, 1640), Carta a los
Superiores de la Provincia de Toledo (Madrid, 1653), Aplogos Morales
(Madrid, 1641), Misterios de la Fe (Madrid, 1641), Vida del Padre Juan de la
Palma (Madrid, 1643).
Quevedo hace pasar a su buscn don Pablos por nuestro pueblo, y un mo-
nolito con una placa alusiva a este hecho se ubic en 1990 en el Parque de las
Veredillas. El protagonista de la obra se encuentra en su camino con otro perso-
naje, siguiendo el itinerario desde el Torote hacia Madrid. Es as como lo cuenta
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Quevedo: Con estas plticas y desconciertos llegamos a Torrejn, donde se
qued, que vena a ver a una parienta suya
38
.
Hacia 1660, dos aos antes de su muerte, el mdico de Torrejn era Juan
Bernique, profesional de reconocida vala humana y cientfica, esposo de doa
Catalina Garca, conocida por haber fundado en Alcal el Colegio de Doncellas
Pobres de Santa Clara.
En la segunda mitad del siglo XVII, concretamente el 24 de febrero de 1669,
vuelve a aparecer nuestro pueblo en la Historia. Ese mismo da lleg a Torrejn
el hijo bastardo de Felipe IV, don Juan Jos de Austria, al frente de 300 infantes,
200 caballos y otras personas armadas, junto a criados y amigos. Su objetivo era
amenazar a la regente doa Mariana de Austria, para que destituyera al padre
Nitard, su favorito. Desde Torrejn don Juan Jos dirige varias cartas a la regen-
te, explicndole sus pretensiones y quejndose de los nombramientos que se ha-
ban realizado para los cargos de inquisidor general, de presidente del Consejo
de Castilla, y tambin del marqus de Aytona, debido a las injurias que deca ha-
ber sufrido por parte de todos ellos
39
.
Este golpe de fuerza triunf en un principio y el padre Nitard tuvo que huir.
Con palabras de Joseph Prez // ste fue, pues, el primer pronunciamiento de
la historia moderna de Espaa y merece subrayarse que se llev a cabo desde la
periferia, con la ayuda moral de los grupos sociales ms relevantes de aquellas
provincias. Por primera vez, desde haca siglos, la Corona de Aragn intervena
de un modo indirecto en la solucin de un problema poltico de Madrid
40
. Sin
embargo, tras un corto perodo de tiempo don Juan Jos dimiti del gobierno y
acept el virreinato de Aragn concluyendo as la intentona.
En una historia novelada sobre Carlos II y Mara Luisa de Orlens, relata
Ramn J. Sender
41
que el 1 de diciembre de 1679 Torrejn fue el lugar de des-
canso de la real pareja en su viaje de regreso a la Corte de Madrid, despus de
haber ido nuestro Rey al encuentro de la Princesa, de la que se haba enamora-
do. En uno de sus itinerarios dice as:
El prximo da salieron de Guadalajara y fueron a Torrejn, que est a tres le-
guas de Madrid Al llegar a Torrejn encontraron a la reina madre (D Mariana
de Austria).// Cambindose cortesas volvieron hacia los aposentos que haban
sido dispuestos en Torrejn, llevando el rey (Carlos II) a su derecha a la reina jo-
ven y a la izquierda a su madre. Estuvo la reina madre algunas horas con sus hi-
jos, abandonados los tres a dulce pltica, y despus volvi a Madrid porque no
haba en Torrejn acomodo para ella y su squito
A principios del siglo XVIII encontramos una cita de Torrejn en el libro del
famoso viajero don Antonio Ponz
42
, quien estuvo en Loeches y Alcal y habla
de nuestra Villa por referencias. Dice en tono lacnico: A Torrejn una legua;
es villa de unos quinientos vecinos.
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Documento de venta de la Compaa de Jess.
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Por esos mismos aos haba aparecido un libro en el que se habla algo ms
de nuestra Villa. Se trata de la novela del estudioso Salazar y Castro titulada
Jornada de los coches de Madrid a Alcal o Satisfacin al Palacio de Momo y a
las aportaciones a la carta del maestro de nios
43
. Es una novela erudita, en la
que varios personajes que van en coche de caballos desde Madrid a Alcal dis-
cuten de los ms enrevesados temas (botnica, gramtica, filologa, historia,
esoterismo, etc.). Aunque es una novela filosfica cuya nica accin son las in-
terminables polmicas, se hace referencia en ocasiones al paisaje. As puede le-
erse (p. 28): Buelva V.R.P. Diego a la leccin, dixo el Franciscano, que ya se
descubre Torrejn y es tarde. Ms adelante // par a este tiempo el coche a
la puerta del mesn de Torrejn (p. 38). Es justamente en este mesn donde el
autor sita la escena del dilogo del cura con la moza de Torrejn, a la que po-
dramos calificar de una adelantada del feminismo, teniendo en cuenta la poca
de la novela. La situacin es la siguiente: se sientan todos los personajes para
proseguir con sus sesudas conversaciones, pero el cura se molesta por la presen-
cia de una de las mozas del mesn y la increpa, respondiendo ella, con este soli-
loquio:
Pues quin le ha dicho al P. Cura, respondi la dama, que por serio que sea el
acto, no podr orle? De dnde se saca que ay nada negado a mi sexo, si con el
concurren el estudio, y la aplicacin? Pueden ser congregantes su sacristan y
los otros que miro, y yo no puedo or la doctrina exquisita de su papel? Acaso el
espritu tiene sexo? No le unio Dios al cuerpo de la muger, como el del hombre?
La cabea, que es el nico rgano de las ciencias, es diferente en los dos? No
veo yo con los ojos, no oygo con los oidos, no gusto, y no hablo con la lengua?
Las aplicaciones de la muger, son de menos fatiga, y de menos discurso que las
del hombre, no se fundan todas en la orden, en la armona y en la conformidad?
// Finalmente si entre los hombres los ms delicados son los de mayor espritu,
la muger que tiene un temperamento ms delicado que el hombre, no podra
igualarle, y aun excederle, si se dedicase al estudio?
Las Relaciones del Cardenal Lorenzana
44
nos informan de algunas de las ac-
tividades que se desarrollaron en Torrejn a fines del siglo XVIII. Las respues-
tas que el entonces prroco de la Villa, don Jos Antonio Esteban, dio al interro-
gatorio nos informan de la visita que Carlos IV, siendo Prncipe de Asturias,
hizo a la Casa Grande, donde se hosped, y en cuyas posesiones se dedic a la
caza de avutardas. En lo que respecta a torrejoneros ilustres, don Jos A.
Esteban hizo alusin a varios cannigos de la Iglesia Magistral de Alcal de
Henares.
No son muchas las noticias existentes sobre la guerra de la Independencia
(1808-1814) en nuestra Villa, y nos inclinamos a pensar que en Torrejn, pese a
hallarse en el camino hacia Madrid, como pequeo pueblo que era, no tuvieron
lugar campaas militares, limitndose la presencia de tropas francesas, proba-
blemente, al asentamiento en nuestro pueblo y en los cercanos, y sin que esta
circunstancia afectara en gran medida a las tareas cotidianas.
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En cambio, s consta que se produjo un saqueo por parte de los franceses y la
quema parcial del Archivo Municipal, aunque ignoramos si se trat de un hecho
violento o de una requisa rutinaria de alimentos y dinero. Leemos en el libro de
la cofrada de las Benditas nimas del Purgatorio que // entraron los france-
ses saqueando las casas y yglesias, y que la cofrada escondi el dinero //
para que no se lo llevasen
45
.
Como consecuencia de la guerra de la Independencia, varias cuadrillas de
desertores y antiguos guerrilleros pululaban por el campo y acabaron practican-
do el bandolerismo. Entre ellos fue famoso el torrejonero Antonio Snchez, co-
nocido como el Chorra-al-aire, nacido en 1792, joven de estatura regular y
fornido que haba sido soldado en la guerra, de la partida de el Sardina. En
1815, acabada la guerra, cometi diversas fechoras (robos, como el de la ermita
de Pedrezuela, asaltos en el puerto de los Leones, asesinatos, etc.) en la carretera
de Madrid a Burgos, en la campia del Jarama, en la provincia de Guadalajara y
en El Escorial. Reciba apoyos de las justicias y de los vecinos de los pueblos
donde acta, lo que muestra una vez ms todo lo que de colectivo y social tiene
el fenmeno bandolero
46
. Se repiten los intentos de captura, hasta que final-
mente fue detenido en Quijorna y ejecutado. En 1817 el capitn general de
Castilla la Nueva enva unas circulares con la pretensin de reprimir los actos de
bandolerismo, a cuyo fin instala en lugares estratgicos, entre ellos Torrejn,
tropas para reconocer los sitios frecuentados por los malhechores, como meso-
nes, ventorros, caminos, parajes peligrosos, etc.
Las convulsiones polticas que trajo la cada del Antiguo Rgimen y la pro-
gresiva instalacin del periodo liberal, tambin se vieron reflejadas en la vida lo-
cal, como un efecto ms de las luchas por el poder por parte de las familias pu-
dientes del municipio. En 1820 el torrejonero Wenceslao de Burgos insta a que
declare nulo el Ayuntamiento constitucional porque Narciso Lpez, uno de los
elegidos, deba a la Villa ms de 4.000 reales de la renta del aguardiente, que se
subast en 1811, y otros vecinos que haban sido regidores y procuradores del
municipio tambin tenan deudas pendientes con la hacienda municipal, lo que
se agravaba con que estaban ligados por lazos de parentesco. Todo ello al final
fue desestimado
47
.
En 1843 sucedi uno de los acontecimientos que ms fama han dado a nues-
tra Villa: la batalla de Torrejn de Ardoz. Gobernaba entonces el general
Espartero, un progresista a quien su autoritaria poltica y la expulsin de la re-
gente doa Cristina le haban granjeado la enemistad de los conservadores y an
de algunos sectores progresistas.
Hacindose eco de este descontento, el 22 de julio se sublev en Valencia el
general Narvez, y, al igual que don Juan Jos de Austria doscientos aos antes,
puso rumbo a Madrid para exigir la dimisin de Espartero. Enterado ste, envi
un ejrcito que sali de la Capital, dirigido por los generales Zurbano y Seoane,
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Batalla de Torrejn de Ardoz. Ao 1843.
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para enfrentarse con las tropas de Narvez. El encuentro se produjo a orillas del
arroyo Torote, al este del municipio (vase mapa). Las tropas de Narvez avan-
zan hacia las de Seoane y, tras una escaramuza, consiguieron rodearlas. Al poco
tiempo las tropas esparteristas se sumaron a las de Narvez al grito de todos so-
mos uno.
En realidad no hubo batalla, pues, su corta duracin, la levedad de heridos y
la confraternizacin de los dos ejrcitos as nos lo confirman. Se trat de una
falsa batalla, aunque Seoane en su carta a Espartero se justifique diciendo que
// el ejrcito que estaba a mis rdenes se halla a estas horas a las del gene-
ral Narvez; he sido envuelto y prisionero al principio de la accin ocurrida
48
.
Por su parte, veamos cmo narra los hechos el general Narvez en su carta al
general Serrano:
Acord con el general Aspioz que l tomase posicin en el puente de Viveros para
batir a los expedicionarios de Madrid, dejndome 110 caballos para reforzar los
mos en menos nmero que los del enemigo y yo acamp anoche al frente de
Ardoz con 5.000 hombres, con 600 caballos y dos piezas // Un parlamentario de
Seoane vino a decirme de su parte que tena las rdenes, la voluntad y la fuerza
para atravesar la carretera de Madrid y que me invitaba a evitar el derramamien-
to de sangre en una lucha que por los medios legales poda ventilarse: mi contes-
tacin fue que yo tambien tena las rdenes, la voluntad y la fuerza para no con-
sentirlo, que poda venir cuando quisiera // En efecto, a las nueve de la maana
se presentaron las fuerzas enemigas ocupando la altura de Torote. Sin darles ape-
nas tiempo para desplegarse dispuse que el general Schelly con su caballera
marchase sobre el enemigo reservando algunos escuadrones para cargar la in-
fantera // En poco tiempo queda // el enemigo envuelto y el mismo general en
jefe prisionero // Las tropas que haban sido enemigas, ignorando la causa, en
breve tiempo haban abrazado mis banderas y los dos ejrcitos no eran ms que
uno solo en el transcurso de dos horas
49
.
Simulacro o no, no deja de ser cierto que por segunda vez se decidi en
Torrejn el destino poltico de nuestro pas. Tras conocer los sucesos, el general
Espartero march al exilio londinense, y Narvez accedi al poder inaugurando
la llamada dcada moderada de 1843 a 1853.
Prez Galds, a travs del protagonista de La revolucin de julio de
Episodios nacionales, confundido con el marqus de Beramendi por los vecinos
de Torrejn, lo cuenta as
50
:
Yo me vi en Torrejn festejado por la multitud. No slo me abrazaban los de
Madrid, sino los del pueblo, stos con mayor efusin. A mi paso avanzaban tam-
bin las mujeres, alzados los brazos, y soltaban con chillona voz el grito de Viva
Espaa!. Algunas viejas me besuquearon, y los chicos gritaban: Viva Madrid!
Vivan los hombres de corazn!. Se les haba metido en la cabeza que yo llevaba
una misin poltica, y no sindome fcil sacarles de aquel error, pues no haba ra-
zn que les convenciera, djeme llevar de la ola popular. Cerca del caseretn que
me pareci Ayuntamiento se vino hacia m un seor que con cierta solemnidad se
present a s mismo, diciendo:
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Simn Carriedo, alcalde de Torrejn de Ardoz.
Por muchos aos contest yo dejndome abrazar.
Y el prosigui:
Est Vuecencia en uno de los pueblos ms liberales de Espaa. Aqu aborre-
cemos la tirana, y queremos un Gobierno que mire por la libertad y por la ilustra-
cin Viva Isabel II! Mueran los polacos!
Bien, seor, muy bien. Pero yo
No se nos achique Vuecencia, ni crea que aqu no conocemos a los hombres
de valer. Torrejn sabe que tiene en su recinto al que es cabeza civil de la revolu-
cin bendita Seores, viva el marqus de Beramendi!
Viva!
Pero seores dije balbuciente de pura modestia, yo les aseguro que no
toco pito
Adelante Aqu no valen tapujos. Torrejn es un pueblo muy liberal, un
pueblo ilustrado El Ayuntamiento, seor Marqus, se rene esta noche para
proclamar con la debida solemnidad el pronunciamiento. Torrejn se pronuncia.
Torrejn destituye a Sartorius, y no reconoce ms autoridad que la de los liberta-
dores. Viva Isabel II!
//
// not que en todas las ventanas y ventanuchos aparecan trapos de colores,
colchas y pauelos; sbanas, donde no haba otra cosa, y hasta bayetas amarillas,
en representacin del tono gualda de nuestra bandera. El pueblo se engalanaba
para festejar el cambio venturoso, la nueva direccin hacia los vagos horizontes
del progreso y el bienestar. Todas las mujeres estaban en la calle; algunas alzaban
en brazos sus chiquillos mamones, como alzaran un estandarte o cualquier signo
para guiar a las multitudes, y los muchachos sacaban cuantos objetos pudieran ser-
vir de instrumentos de ruido para imitar el de tambores, remedando con boca y na-
rices el piafar de caballos y el estridor de cornetas.
A mediados del siglo XIX se estableci en la Casa Grande un noviciado y
entre los alumnos que estudiaron en l puede destacarse al poeta Ramn de
Campoamor, quien permaneci algunos meses en Torrejn para luego estudiar
medicina en el Colegio de San Carlos de Madrid
51
.
En el siglo XIX se desarroll la vida del torrejonero ms ilustre de nuestra
historia: Francisco Salmern y Alonso. El que fuera ministro, presidente de las
Cortes de la Primera Repblica y hermano de uno de los presidentes de la mis-
ma, naci en Torrejn de Ardoz en 1822 y falleci en Madrid en 1878
52
. Pas su
infancia en nuestro pueblo, donde su padre era el mdico, hasta que toda la fa-
milia se traslad a su originaria tierra andaluza. All el joven Francisco curs el
bachillerato en el Seminario Conciliar de Almera y estudi Derecho en la
Universidad de Granada, obteniendo el ttulo de abogado en la Universidad
Central de Madrid en 1846. A partir de esta fecha ejerci en Madrid su profe-
sin de abogado y comenz su colaboracin en la prensa poltica y jurdica al
mismo tiempo que destacaba como un progresista radical y partidario incondi-
cional del general Espartero.
Fue uno de los directores de la Revista Jurdica (1847) y colaborador de la
Revista de la Academia de Instruccin Pblica, desde donde polemiz con la
Revista de Instruccin Primaria de carcter conservador. Dirigi La Reforma,
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semanario de Derecho, Administracin y Ciencias aparecido en 1852, y fue re-
dactor de La Themis, revista de Jurisprudencia y Administracin. Entre sus me-
jores artculos de contenido jurdico destacan: Comparacin histrica de los
sistemas filosficos y Justicia, utilidad y ley.
Paralelamente a su actividad profesional, y en unin de su hermano Nicols,
particip vivamente en la vida poltica de su poca, colaborando en diversos pe-
ridicos. Tom parte en las revueltas de 1848 y en cuantas promovi el partido
progresista, por lo que en 1856 sufri un mes y medio de prisin.
En la revolucin de 1868 fue vicepresidente de una de las juntas revolucio-
narias de Almera y luego diputado por la misma ciudad en las Cortes
Constituyentes de ese ao. Continu como diputado en las Cortes del ao si-
guiente, destacando por sus constantes intervenciones en los debates y por su
decidido apoyo a la candidatura de Espartero al trono vacante. Fracasado este
proyecto, acept la monarqua constitucional de Amadeo de Saboya y fue
nombrado ministro de Ultramar. Al concluir este reinado fue elegido presiden-
te de las Cortes de la Primera Repblica, en la que su hermano Nicols fue
presidente de gobierno. Nicols Salmern dimiti por negarse a firmar una
condena de muerte, resolucin que se manifestaba en contra de sus conviccio-
nes morales, y Francisco abandon la poltica activa tras el pronunciamiento
de Martnez Campos en 1874. No obstante, continu militando en el partido
que desde el exilio lideraba Ruiz Zorrilla. Entre sus obras destaca: Historia
del general Espartero, publicada en Madrid en 1870 y varios libros de tema
jurdico.
Curiosamente el sbado 30 de septiembre de 1876 apareci una noticia en el
peridico La Correspondencia de Espaa, en la que se informaba del motn de
los torrejoneros contra su cura prroco, porque ste se negaba a conceder sepul-
tura a una seora sin explicar la causa
53
. As se nos cuenta:
El cura prroco de Torrejn de Ardoz parece que se neg hace poco dar sepul-
tura eclesistica una persona que fue durante su vida de conducta ejemplar.
Pero como el cementerio es de una sociedad particular, el ayuntamiento y el pue-
blo en masa verificaron el enterramiento. Segn un peridico, la poca autoridad
del prroco es consecuencia de actos suyos anteriores.
El siglo XIX concluye con la Guerra de Cuba, que tambin tuvo repercu-
siones en nuestra Villa, segn lo confirma el Libro de Actas de las Sesiones
del Ayuntamiento (22 de julio y 11 de noviembre de 1896). Se realizaron dos
colectas pblicas entre los vecinos con distintas finalidades: la primera, para
costear los gastos del batalln de voluntarios de Madrid que se enviaran a di-
cha guerra, y la segunda, con 30 pesetas destinadas a la suscripcin abierta
por el diario El Imparcial, para socorrer a los heridos y enfermos que regre-
saran.
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En 1929 tuvo lugar la excursin del conde de Pea-Ramiro, quien describe
Torrejn de Ardoz como pueblo grande, vulgar tipo de los poblachones caste-
llanos, en cuya entrada un poste miriamtrico nos anuncia que hemos recorri-
do 20 kilmetros desde Madrid. El pueblo, que en llano se extiende, es poco
interesante; a la derecha, a tiro de piedra, queda la estacin del ferrocarril; la
iglesia, con su torre de ladrillo, poco o nada artstica, se alza al lado opuesto.
Cruzamos el pueblo, y a su salida una carretera de tercer orden, corta la que
seguimos en ngulo recto. En direccin norte va a Ajalvir, hacia el sur nos lle-
vara a Loeches. Y tras citar, en este orden, el suicidio de Mateo Morral y la
batalla de Torrejn de 1843, prosigue con la descripcin, a la salida de
Torrejn:
Sigue la carretera entre cultivados campos varios kilmetros; a la derecha, algu-
nas vias y olivares, rompen la monotona de las tierras de pan llevar. Torcemos
luego hacia el sur y cruzamos el ferrocarril que desde San Fernando, como ya diji-
mos, nos acompaa a corta distancia. Una vez traspuesto el paso a nivel, nuestro
camino describe amplia curva, y por largo puente de ladrillo, pasamos sobre el
Torote, riachuelo de muy variable caudal como casi todos los ros castellanos,
que, por cauce desproporcionado al volumen de agua, se desliza a corta distancia;
ro abajo, desemboca en el Henares. Fue este lugar solitario sitio escogido por
salteadores y ladrones, de los numerosos que en otros tiempos buscaban en despo-
blado su botn, burlando fcilmente a los cuadrilleros de la Santa Hermandad.
En carta que publica Barrionuevo en sus Avisos, leemos: A la estafetilla de
Aragn han desbalijado en Torote, y quitdole unos capones y otras muchas co-
sas que traa. Milagro ha sido llegar a mis manos la de V.M. Como camina de no-
che, se aventura cuanto se manda con ella. La inseguridad en los caminos era en
los siglos XVII y XVIII tal, que en una curiosa Gua de los Caminos de Espaa,
se lee en varios de los itinerarios que contiene, apostillas en esta indicacin:
Sitio peligroso de ladrones
54
.
Otro de los reflejos literarios existentes sobre Torrejn de Ardoz es el que
ofrece Camilo Jos Cela en su Viaje a la Alcarria
55
.
En Torrejn de Ardoz hay un factor de estacin que usa gafas para el sol, es un
hombre moderno. El viajero se da cuenta de que Ardoz, estacin y sol, son aso-
nantes. Entonces piensa un ratito y dice entre dientes:
Est el vagn de tercera
enfrente del W. C.
En un letrero se lee
esto: Torrejn de Ardoz
y pa el andn pasea,
con sus gafas para el sol
y su gorra de visera
el factor de la estacin.
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Plano de Obra de la Casa Grande de 1735, conservado en el Archivo Histrico Nacional
(Coleccin Papeles de Jesuitas, legajo 591, n 10).
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Notas
1
D. Fernndez-Galiano Ruiz, Carta arqueolgica de Alcal de Henares y su Partido, Alcal de
Henares: Asociacin Cultural Henares, 1976. Para una profundizacin en el estudio de los valles del
Jarama y Henares desde el Paleoltico, pasando por el esplendor de la ciudad romana de Complutum
hasta la poca visigoda, vase la bibliografa recogida por Margarita Vallejo Girvs, El valle del
Henares y el proyecto de repertorio de Historia antigua de la Pennsula Ibrica. I Comunidad de
Madrid. 1 en VII Encuentro de Historiadores del valle del Henares, Guadalajara, 2001.
2
R.J. Harrison, The Bell Beader cultures of Spain and Portugal, en American School of
Prehistoric Research, Harvard: University, 1977. Bulletin 35, p. 178.
3
D. Fernndez-Galiano, op. cit., p. 92.
4
Ibidem, p. 57.
5
J. Viloria Rosado, Yacimientos romanos en Madrid y sus alrededores, en Archivo Espaol
de Arqueologa, Madrid: C.S.I.C., 1955, vol. XXVIII, p. 143.
6
D. Fernndez-Galiano, op. cit., p. 109. Sobre las inscripciones romanas de la zona, vase
Mara Jos Rubio Fuentes, Catlogo epigrfico de Alcal de Henares, Madrid: Fundacin
Colegio del Rey, 1994. Sobre los visigodos puede consultarse Los visigodos en Alcal de
Henares, Alcal de Henares: Ayuntamiento, 1989.
7
Relaciones histrico-geogrfico-estadsticas de los pueblos de Espaa hechas por iniciativa
de Felipe II: Provincia de Madrid, Madrid: 1949, p. 622. Vase tambin Reino de Toledo,
Madrid: 1951-63, 3 vols.
8
A. Villarta, Rutas de Espaa, Madrid: Publicaciones Espaolas, 1963, ruta nmero 6, p. 75.
9
Seguimos en la exposicin a J. J Alonso, C Emperador, C. Travesi, Patrimonio Histrico-ar-
tstico en la confluencia de los ros Jarama y Henares. Madrid: Ministerio de Agricultura, 1988.
10
J. Gonzlez, Repoblacin de Castilla la Nueva, Madrid: Universidad Complutense, 1975, t.
II, p. 134.
11
Ibidem, p. 179.
12
Ibidem, t. II, p. 125.
13
Ibidem, p. 195.
14
Ibidem, p. 292.
15
Ibidem, p. 401.
16
J.I. Rivero Recio, Los arzobispos de Toledo, desde los orgenes hasta fines del siglo XVIII,
Toledo: IPIET, 1973, citado por F. Jimnez de Gregorio en Notas Geogrfico Histricas de 1os
pueblos de la actual provincia de Madrid en el siglo XVIII, en Anales del Instituto de Estudios
Madrileos, 1975, t. IX, p. 100. A pesar de haber buscado el documento original citado por
Rivero en varias visitas al Archivo de la catedral de Toledo, no lo hemos hallado.
17
Relaciones histrico-geogrfico-estadsticas de los pueblos de Espaa hechas por iniciativa
de Felipe II: Provincia de Madrid, p. 619.
18
Cf. Gmez Mendoza, op. cit., p. 84.
19
Vase J. Fernndez Majolero y J.M. Mlaga Galndez, Las veinticinco villas del alfoz com-
plutense, Alcal: Institucin de Estudios Complutenses, 1992, pp. 189-193.
20
Cf. A. Castillo Gmez, Alcal de Henares en la Edad Media: territorio, sociedad y admi-
nistracin 1118-1515, Alcal de Henares: Fundacin Colegio del Rey, 1989, pp. 115 y ss.
21
Documento original en pergamino sobre la compra de la jurisdiccin de la Villa, en el
Archivo Municipal (1575).
22
Y habiendo benido anotizia de la dicha villa lo susodicho, se ocurria ansi mismo a Nos, y
nos suplico fuesemos servido de mandar que la dicha venta no pasase adelante; sino que les hi-
ziesemos merced de los incorporar en nuestra corona y Patrimonio Real que ellos se ofrezian de
Nos servir por esta merced con la cantidad de maravedies que las dichas personas nos ofrezian
// lo qual por hazer bien y merzed a la dicha villa de Torrejon de Ardoz, habindosenos consul-
tado, tubimos por bien de lo azeptar, documento citado en la nota anterior.
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23
Archivo General de Simancas, Expediente de Hacienda, leg. 402, fol. 8. Contiene la Carta
de Venta de la Villa firmada por el propio Felipe II.
24
Op. cit., p. 624.
25
J. de Lzaro Snchez, El proceso de seorializacin de Villavieja de Yeltes en el siglo
XVI, en Hispania, Madrid: 1981, nm. 148, t. XLI, mayo-agosto, p. 330.
26
Archivo General de Simancas, Expedientes de Hacienda, leg. 402.
27
Archivo Histrico Nacional, Consejos, Caja 15.554, expediente 967, Torrejn de Ardoz.
28
Vase M. Larriba, Apeos y deslindes entre Alcal de Henares y Torrejn de Ardoz (siglos
XVI-XIX), en Actas del III Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, Guadalajara,
1992, pp. 323-332.
29
El documento se conserva en el Archivo Municipal, acompaado de los planos correspon-
dientes.
30
Cf. J. de Tejada y Ramiro, Coleccin de Cnones y de todos los concilios de la Iglesia
Espaola, Madrid:1861, vol. V. pp. 30-67 (Biblioteca Nacional, sig. 1 /35369-74).
31
Archivo Histrico Nacional, Inquisicin, Toledo, legajo 190-16, fols. 6.
32
Archivo Histrico Nacional, Inquisicin, Toledo, legajo 26-6, fols. 102 y ss.
33
Archivo Histrico Nacional, Inquisicin, Toledo, legajos 329, 316, 368, 363, 462 y 279.
34
Archivo Histrico Nacional, Inquisicin, Toledo, legajo 190-16, legajo 27, legajo 26, res-
pectivamente.
35
M. Fernndez lvarez, La Espaa del Emperador Carlos V (1500-1558; 1517-1556), en
Historia de Espaa, dirigida por R. Menndez Pidal, vol. XVIII, Madrid: Espasa Calpe, 1966, p. 161.
36
Vase, M. Escudero de Cobea, Relacin de casos notables ocurridos en la Alcarria y otros
lugares en el siglo XVI, Almonacid de Zorita: Ayuntamiento, 1982, pp.209-210.
37
J. Simn Daz, Historia del Colegio Imperial de Madrid, Madrid: CSIC., 1952, t. I, p. 539.
Vase tambin V. Andrade, Vida del Padre Francisco Aguado, y Nicols Antonio, Bibliotheca
Hispana Nova (I, pp. 396-397).
38
F. de Quevedo, El Buscn, Madrid: Castalia, 1994, p. 137.
39
Cartas de S.A. para Su Majestad y Marqus de Aytona: y carta que su Majestad mand res-
ponder S.A. todas escritas desde que S.A. lleg Torrejon de Ardoz, hasta que parti para
Guadalaxara, (Biblioteca Nacional, VE/24-77).
40
M. Tun de Lara, Historia de Espaa, Barcelona: Labor, 1984, vol. V, p. 247.
41
R. J. Sender, Carolus Rex, Barcelona, Destino, 1994, pp. 71-74.
42
A. Ponz, Viaje de Espaa en que se da noticia de las cosas ms apreciables y dignas de sa-
ber, Madrid: 1788-94 (imp. J. Ibarra), vol. I, carta VII, actualizada en Madrid, Aguilar, 1988-
1989, 5 vols.
43
Salazar y Castro, Jornada de coches de Madrid a Alcal, Zaragoza: 1714 (Biblioteca
Nacional, sig. 2/45051).
44
Relaciones del Cardenal Lorenzana, Archivo Diocesano de Toledo.
45
Libro de la Cofrada de las Benditas nimas del Purgatorio. Ao 1809. Archivo Parroquial
de Torrejn de Ardoz.
46
Santos Madrazo, La edad de oro de las diligencias, Madrid, Nerea, 1991, pp. 228. Vanse
tambin pp. 224 y ss.
47
Dictamen sobre la pretendida nulidad del Ayuntamiento constitucional de Torrejn de
Ardoz en 1820 y de los vicios alegados de su eleccin, Biblioteca Nacional, Mss. 18226, fols.
309-312.
48
J.A. Yaque, La falsa batalla de Torrejn de Ardoz. Episodio de 1843, en Revista
Castellana, Valladolid: 1919, V, pp. 94 y ss.
49
La Posdata, Madrid, 24 de julio de 1843, pp. 3-4.
50
La revolucin de julio, Episodios nacionales, Madrid: Aguilar, 1971, pp. 897-8.
51
J.A. de la Torre Briceo, Una historia rescatada: La Casa Grande, Los Austrias y la
Compaa de Jess, Madrid: [s.n.], 2000, p. 172.
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52
A. Jimnez Landi, La Institucin Libre de Enseanza, Madrid: Taurus,1973, p. 772.
53
La correspondencia de Espaa, Madrid, 30 de septiembre de 1876, p. 3. Vase tambin
Madrid en sus diarios, (rec. M. Agull y Cobo), Madrid: CSIC, 1971, t. IV, aos 1876-1890, p.
576.
54
Conde de Pea-Ramiro, En automvil de Madrid a Guadalajara (itinerario), en Boletn de
la Sociedad Espaola de Excursiones, Arte, Arqueologa e Historia, XXXVII, III trimestre, 1929,
pp. 222-240.
55
Madrid: Espasa Calpe, 1977, 10 ed., p. 31.
El nacimiento del ncleo urbano
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III. LA ESTRUCTURA
SOCIOECONMICA
Evolucin de la poblacin
Las sociedades preindustriales estn caracterizadas por un modelo de comporta-
miento denominado ciclo demogrfico antiguo. Los rasgos ms sobresalientes
que definen este ciclo son los siguientes:
1. Las tasas de natalidad y mortalidad son muy elevadas y fluctuantes; la pri-
mera oscila entre el 45-50 por 1.000 y la segunda entre el 30-40 por 1.000; pe-
ridicamente el escaso crecimiento es eliminado por los llamados obstculos
represivos, como el hambre, las epidemias, las guerras, etc.
2. La tasa de mortalidad infantil es muy alta, al menos de un 20 por 100 an-
tes de cumplir el primer ao de vida.
3. Una muy baja esperanza de vida, que se cifra entre los 25 y 30 aos como
media; en Torrejn a principios del siglo XX se situaba en torno a los 40 aos.
4. Un mnimo incremento de la poblacin, que a su vez depende del creci-
miento natural, esto es, la diferencia entre la tasa de natalidad y de mortalidad;
al ser la ltima del 30 o el 40 por 1.000, impeda todo aumento significativo.
Slo en condiciones favorables la poblacin de una comarca poda duplicarse, si
bien siempre se hallaba amenazada por alguna crisis de subsistencia o epidemia
que anulaba ese crecimiento.
87
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Las razones de este comportamiento demogrfico hay que buscarlas en la or-
ganizacin social, que se estructuraba de acuerdo a unas pautas muy diferentes a
las actuales: economa basada en una agricultura incapaz de producir excedentes
cuantiosos, conocimientos mdicos muy retrasados, higiene pblica o privada
muy deficiente, acusada prctica del celibato, influencia del ideal de vida cris-
tiana en los comportamientos sexuales y, lo ms importante, las gravsimas ca-
tstrofes producidas por las guerras, por el clima y por las epidemias, que en
muy poco tiempo diezmaban la poblacin.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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GRFICO 11: EVOLUCIN DE LA POBLACIN DE TORREJN
HASTA 1900
INCREMENTO NDICE
AOS POBLACIN FUENTE RELATIVO % AO 1752=100 OBSERVACIONES
1554 214 vecinos Reparto del precio Para transformar vecino
de la Villa en habitantes: x 4; x 4,5
1571 300 vecinos Reparto de los Es muy exagerado
ocho millones
1574 240 1/4 vecinos Padrn de Luis El ms fiable del
de Godoy siglo XVI
1576 240 vecinos Relaciones
Topogrficas
1591 361 vecinos Censo de Toms Exagerado en las cifras
Gonzlez
1636 192 vecinos Donativo a Hipottico
Felipe IV
1721 730 habitantes Censo de Campo- Corregido en +60% =
Florido = 1.168 habitantes
1752 1.232 habitantes Censo del Marqus + 1,05 100
de la Ensenada
1768 1.346 habitantes Censo del Conde + 1,09 109
de Aranda
1786 1.193 habitantes Censo del Conde - 1,1 97 Fiable
de Floridablanca
1795 1.209* Libro de Matrcula + 1,01 98 * Serie continua
1822 habitantes de la Parroquia * media aritmtica
1845 2.016 habitantes Diccionario de + 1,66 164
Madoz
1857 3.061 habitantes Censo de poblacin + 1,02 248 Exagerado en 1.000
habitantes = 2.061
1860 2.062 habitantes Censo de poblacin + 1,00 167 Fiable
1877 1.997 habitantes Censo de poblacin - 1,3 162 Fiable
1887 1.909 habitantes Censo de poblacin - 1,01 155 Fiable
1900 1.888 habitantes Censo de poblacin -1,01 153 Fiable
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Un segundo aspecto que debemos resaltar es la dificultad con que se encuen-
tra el demgrafo al analizar el pasado, que radica en hallar la equivalencia entre
lo que se entiende por vecino y lo que hoy designamos por habitante; y ello
debido a que los recuentos de poblacin especificaban, nicamente, los vecinos
de que se compona el pueblo, villa, ciudad o reino. Es decir, la unidad base para
contabilizar la poblacin hasta el siglo XVIII era el trmino vecino; pero qu
se entenda por tal?, la unidad familiar compuesta por los padres y los hijos has-
ta que stos se emancipasen?; y cuando alguno o varios ascendientes convivan
con la unidad familiar formada por sus hijos y nietos, cuntos vecinos se com-
putaran en esa casa?; los hermanos que vivan solos, se consideraban tambin
como un vecino?; cuando compartan la misma casa dos o ms matrimonios,
eran uno o ms vecinos? Estas preguntas y otras ms son las que nos obligan a
decir que la inexactitud del trmino vecino, aplicado a la poca preestadstica,
no tiene una clara y exacta equivalencia con el de habitante. Por eso han surgi-
do interpretaciones de los demgrafos aportando cada cual su visin y razona-
miento del problema. As, para unos
1
, cada vecino corresponde a 4,5 habitantes;
para otros, a 5; algunos, en fin, piensan que un vecino no llega a 4 habitantes.
La primera noticia referida a la poblacin de Torrejn de Ardoz es del ao
1554
2
, fecha en que se confeccion un censo poblacional con el fin de saber
cuntos vecinos habitaban el lugar y poder repartir entre ellos 1.391.000 mara-
vedes, cantidad fijada para obtener el ttulo de villa y dejar de ser as un lu-
gar perteneciente a Alcal de Henares. Hecho el recuento, result un total de
214 vecinos, que hubieron de pagar cada uno 6.500 maravedes.
Posteriormente, las Relaciones de vecindad dadas por los obispos de la
Corona de Castilla
a
nos refieren que en 1571 Torrejn de Ardoz contaba con
300 vecinos
3
. No estamos de acuerdo con esta cifra debido a que en 1574, cuan-
do Torrejn accede a la posesin de su propia jurisdiccin, el juez comisionado
por el Rey para efectuar la compra de la misma, el licenciado Luis de Godoy,
encarg al Concejo, Justicia y Regidores de la poblacin torrejonera que hicie-
ran // padrn cierto y verdadero de todos los vecinos y moradores que al
presente hay en la dicha villa y en sus trminos // sin dejar ninguno //, nom-
brando a cada uno por su nombre // sin dejar de poner ninguno //. Y se hizo
el dicho padrn cierto y verdadero //. En ese padrn, de cuya exactitud no nos
cabe ninguna duda, ya que hemos contabilizado todos y cada uno de los nom-
brados
4
, se cuantifican 240 y 1/4 vecinos, dado que las viudas y los pobres cuen-
La estructura socioeconmica
89
a
En el epgrafe titulado Relaciones de vecindad dadas por los obispos de la Corona de Castilla en 1587
(p. 343) se asegura: Por certificacin dada por la Secretara de Cmara de la Dignidad Arzobispal de
Toledo y remitida al Secretario Francisco Gonzlez de Heredia en seis de septiembre del ao 1591, resulta
que todo el Arzobispado comprenda 4 ciudades, 183 villas, 522 aldeas y 817 pilas, y que el nmero de almas
ascenda a 751.733. Aunque en este censo se especifica el nmero de almas que viene a ser lo mismo que
habitantes, no se ha llegado a obtener ese nmero por recuento individual de cuantos existan, sino multipli-
cando el nmero de vecinos para este censo en concreto por 5.
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tan como 1/2 vecino, y haba una viuda, Catalina Daz, que adems era pobre,
quien representa 1/4 de vecino.
Comprobamos, pues, a travs de este ltimo padrn que, si en 1574 eran 240
y 1/4 vecinos, es imposible que en 1571, tan slo tres aos antes, hubiera 300,
como se asegura en las Relaciones de vecindad dadas por los obispos de la
Corona de Castilla.
Tenemos plena confianza en el padrn de 1574, y no en el censo de 1571, en-
tre otras razones porque es posible constatar la veracidad del documento, pues la
objetividad en el recuento de los vecinos era una cuestin que afectaba tanto a
los que contaban como a los propios vecinos. Textualmente se dice que //
los salarios del juez y escribano que cuenten los vecinos // haian de ser la mi-
tad a costa de Su Majestad y la otra mitad a costa de la dicha villa, por lo que
entendemos que a nadie ms que a los propios implicados interesaba la exacti-
tud de los datos.
Abundando en la veracidad del padrn y desechando por exagerada la cifra de
las Relaciones de vecindad dadas por los obispos de la Corona de Castilla, las
Relaciones Topogrficas mandadas hacer por Felipe II en su respuesta 39 nos confir-
man que en el ao 1576 haba 180 casas y 220 vecinos
a
, a los que debemos aadir
20 familias moriscas, lo que coincide plenamente con la cifra dada dos aos antes.
La siguiente noticia referida a la poblacin de Torrejn de Ardoz se halla en
el Censo de Toms Gonzlez de 1591. Fue elaborado con objeto de repartir un
impuesto de 8.000.000 de maravedes entre las provincias castellanas para ayu-
dar a la Hacienda Pblica. En este censo se consideraron pecheros, o personas
obligadas a pagar tributos, todos los vecinos del pueblo; sin embargo, no consta
que se incluyeran en l los individuos del clero, tanto secular como regular
5
. Por
tanto, para la averiguacin de la poblacin de nuestro municipio en el siglo
XVI, este censo nos aporta una ayuda valiosa, tanto ms cuanto que la pobla-
cin que nos da es prcticamente la total todos son pecheros, pues el nmero
de clrigos en la Villa representa muy poco (clero regular no haba en Torrejn
porque el centro de atraccin se hallaba en Alcal de Henares, donde existan
conventos de muy diversas rdenes).
Dentro de la tierra de Alcal se englobaban una serie de poblaciones 25 en
total y encabezadas por la de Torrejn de Ardoz, a las que se les asigna, en blo-
que, un total de 5.005 vecinos. La constatacin de estos datos viene facilitada en
un documento original, fechado en 1591
6
, donde Torrejn de Ardoz contabiliza
361 vecinos en total, de los que 354 son pecheros, adems de un hidalgo y seis
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
90
a
Creemos que en la p. 622 de las Relaciones Topogrficas existe un error tipogrfico por el que se re-
pite esta afirmacin: // habr doscientos y veinte vecinos y con moriscos hay doscientos y veinte.
Naturalmente hay que entender que con las 20 familias moriscas, la poblacin se cifraba en 240 vecinos.
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clrigos seculares. Efectivamente, no se contabiliza ningn clrigo regular. No
creemos que en los diecisiete aos que median entre 1574 y 1591 Torrejn de
Ardoz aumentara en 121 vecinos. Esta cifra no est basada en un recuento que
nos conste, sino en una apreciacin de tipo general.
Recapitulando, pues, stas son las cifras de poblacin que hemos hallado co-
rrespondientes al siglo XVI para la villa de Torrejn de Ardoz:
Ao 1554 .................................................... 214 vecinos
1571 .................................................... 300
1574 .................................................... 240 y 1/4
1576 .................................................... 240
1591 .................................................... 361
De estas cinco cifras slo nos ofrecen garantas de veracidad la de 1554, la
de 1574 y la de 1576, debido a que en ellas estn relacionados individualmente
cada uno de los vecinos de que se compona la Villa. Las otras dos debemos de
admitirlas como exageradas por no darse en Torrejn de Ardoz un aumento tan
considerable de personas en tan corto espacio de tiempo.
Hay que dar un gran salto cronolgico hasta llegar al prximo censo que se
realiza para Torrejn de Ardoz: se trata del Vecindario general de Espaa de
1712
7
, llamado tambin Censo de Campoflorido.
No disponemos de recuentos generales demogrficos que nos ayuden a cuan-
tificar la poblacin de Torrejn de Ardoz en el siglo XVII. No existe ninguna
averiguacin ni total ni parcial para el Reino de Castilla; ante esto slo queda la
paciente labor de recuento, una a una, de todas las fichas de bautizados y difun-
tos que se encuentran en el Archivo Parroquial, trabajo que slo se ha realizado
en lo concerniente al siglo XVIII por J. M. Merino, quien bas en los registros
parroquiales de ese siglo su tesis doctoral
8
.
El siglo XVII est caracterizado en Espaa por la decadencia, a la que atri-
buyen los historiadores la causa de la recesin demogrfica a lo largo de todo el
siglo, aunque hoy, a la luz de las ltimas investigaciones, se habla ms de estan-
camiento que de recesin.
El siglo XVII se encuentra entre dos siglos de expansin. El XVI supone un
despegue demogrfico muy sustancial con respecto al siglo XV y coincide, al
menos hasta 1580, con la fase de alza econmica favorecida por la llegada masi-
va de metales preciosos desde Amrica y la coyuntura europea favorable, que
vuelve a repetirse en los comienzos del siglo XVIII.
La transicin demogrfica entre un siglo y otro se caracteriza por la terrible pes-
te (1599-1602), que afect tan duramente a la Meseta. La alta mortalidad no fue
La estructura socioeconmica
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producida tanto por el virus letal como por la desorganizacin tan atroz que supuso
para la vida; la gente hua, los campos quedaban sin cultivar, las parejas no sentan
motivos para casarse, etc. Claramente podemos afirmar que durante esta primera
dcada del siglo la poblacin disminuy. Tenemos algunos testimonios a travs de
los libros del Concejo de Torrejn que nos confirman la alta mortalidad y preocu-
pacin que caus la peste. Las medidas que se adoptaron fueron de cuatro tipos:
1. Invocacin a San Roque para que les protegiese (// que se bote al se-
or Roque // que tenga a bien de librar de mal de peste // y an traydo una
figura del seor San Roque a la iglesia de esta villa y se pide se bote y se aga
capilla aparte junto a la ermita de San Sebastin, 16 febrero de 1599).
2. Medidas de tipo sanitario, como llamar al doctor Trujillo, protomdico de
Su Majestad, o la quema de la ropa de los apestados y poner en cuarentena sus
casas (3 abril de 1599).
3. Medidas preventivas para que no se extendiera el contagio, como la pro-
hibicin de ir a otros lugares (20 marzo de 1599), y poner vigilantes a la entrada
y salida del pueblo.
4. Medidas piadosas, como reparto de trigo a los ms pobres (27 mayo
de 1599).
No sabemos el nmero de afectados por la peste ni la mortandad que caus,
pero tenemos un interesante testimonio que nos confirma su gravedad: Por la
misericordia de Dios anda en esta villa la enfermedad tan aguda que por no
aber a donde se reconozga se mueren los padres y los hijos (Libro del Concejo,
14 julio de 1599).
La situacin afect tambin a la hacienda del Concejo, que hubo de pedir a
censo 300 ducados, y para devolverlo tuvo que romper la dehesa, esto es, ro-
turarla con el fin de sembrarla para producir grano.
A la peste se uni el factor de la crisis de subsistencia. Los psimos resultados
agrcolas del ao de 1605 y la expansin del tifus en 1606 afectaron muy violenta-
mente a la poblacin, provocando nuevas muertes. Este factor de crisis de subsis-
tencia, producido por las adversas condiciones climticas, se vuelve a repetir en la
dcada de los aos 30; en 1630 se pierden las cosechas y el hambre vuelve a ace-
char. En esta fecha todava no se haba recompuesto el volumen de poblacin an-
terior a 1599. Tal vez sea este el momento de ms baja poblacin para Torrejn de
Ardoz en todo el siglo. En realidad, ni las condiciones climticas, ni las polticas
acompaaban para que se produjera una recuperacin de la poblacin.
Uno de los documentos que nos informan de la cantidad de habitantes que
viva en la Villa es del ao 1636
9
. Se trata de un donativo, en realidad un im-
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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puesto extraordinario ms que todos los vecinos deban pagar, que el rey
Felipe IV pidi a los torrejoneros y al resto de los pueblos de Castilla. En total
se contabilizan 174 donativos, equivalentes a 174 familias, a los que tene-
mos que aadir los pobres de solemnidad y aquellos que, como siempre suce-
da, no pagaban; este porcentaje lo hemos estimado en un 10 por 100, lo que
computara un total de 192 vecinos. La cifra est de acuerdo con la recesin
demogrfica de la primera mitad del siglo XVII, constatndose una disminu-
cin de la poblacin.
Las dos siguientes dcadas seran un perodo de estancamiento. En 1648 es-
tall la peor peste del siglo; como ha sealado Prez Moreda, en su excelente
estudio sobre las crisis de mortalidad
10
, demostrando que esta gran peste arras
el litoral espaol y no se dej sentir en el interior de la Pennsula.
A finales de la dcada de los 50, y hasta 1662, tambin se produjo una nueva
crisis de subsistencia, aparentemente ocasionada por el granizo, que arras todas
las cosechas. En estos aos, como en tantos otros, la muerte se ensaaba en los
ms dbiles; el profesor Nadal nos lo describe del siguiente modo: As en los
aos crticos, la falta de grano alzaba el precio del alimento a unas cuotas tan
elevadas que significaban su privacin para la masa de consumidores. Por poco
que la situacin se prolongase, pues, se desataba la espiral: caresta, dficit ali-
menticio, hambre y epidemias que se conjugaban para producir una mortalidad
de dimensiones extraordinarias
11
. La dcada de 1670 a 1680 tampoco fue muy
favorable y la situacin sigui estacionaria
12
, o tal vez se agrav en algo ms la
despoblacin, ya que el tifus volvi a aparecer en Castilla.
Otro factor que propici este bajn demogrfico fue la emigracin que se
produjo a la villa y corte de Madrid, donde un brillo artificial mantena la an-
tigua grandeza. Madrid era un centro de atraccin para agricultores arruina-
dos, para aquellos que queran mejorar o para los que queran huir de la asfi-
xiante presin fiscal. La capital de la monarqua hispana experiment un r-
pido crecimiento alcanzando los 175.000 habitantes en 1630. Un testimonio
de la poca afirma que // a esta Corte se viene casi todo el Reyno, que-
dando despoblados los lugares mas principales del y las aldeas y lugares pe-
queos del todo arruinados
13
. A fines del siglo XVII la situacin tiende a es-
tacionarse, intuyndose tmidos intentos de recuperacin que fructificarn en
el siglo XVIII.
En conclusin, en el siglo XVII se da una cada de la poblacin que comien-
za a partir de 1590, se acenta en 1602 y se prolonga hasta 1610. En la dcada
de los 30 se llega a las cifras mnimas de poblacin para el siglo XVII. Desde
1650 la poblacin se estabiliza pese a la crisis producida por la peste de 1648-
1652; y es a finales del siglo cuando ya comienzan a aparecer los primeros sig-
nos de recuperacin.
La estructura socioeconmica
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La primera cifra de poblacin que tenemos para el siglo XVIII es la del
Censo de Campoflorido
a
, que, a pesar de haber sido tan estudiado, es inexacto y
hoy da es radicalmente rechazado por los historiadores, puesto que su margen
de error se ha evaluado en torno a un 60 por 100
b
. A Torrejn le asigna 146 veci-
nos, lo que se correspondera con unos 700 habitantes, y que, corregido en un 60
por 100, contabiliza un total de 1.100 habitantes, cifra que pensamos est ms
de acuerdo con la realidad.
El Catastro mandado hacer por Zenn de Somodevilla, Marqus de la
Ensenada, en 1751, es una fuente completsima de todos los datos referentes a la
poblacin, sociedad y economa de Torrejn de Ardoz en el siglo XVIII y por
cuyo inters se reproducen ntegras las respuestas generales en nuestro
Apndice Documental. La relacin personal de la composicin de cada familia
se muestra encabezada por el siguiente prembulo:
Verificacin y comprovacin que se ha hecho de las familias que existen en esta
villa, y del nmero de Personas de que constan con expresin del estado, clase,
oficio e industria, en virtud del Auto de V.D. Nicols Joaqun de Adame, Juez
Subdelegado por Su Majestad para el establecimiento de la Unica Real
Contribucin, de veinte y seis de octubre de mil settecientos cinquenta y un anos,
con asistencia de Jos Fernndez Daganzo alcalde ordinario, del licenciado don
Pedro Martn de Mesa, Regidor, de don Santiago Alcalde, escribiente de esta
Audiencia, y de Hipolito Mayor, Maestro de Obras, que al mismo tiempo ha exe-
cutado el Reconocimiento y thasa de los alquileres de los edificios en mi presen-
cia; cuias familias y vecindades, se distinguen por los correspondientes nmeros
y con los que llevan en las casas donde habitan y los comprehendidos en lo
Personal con la nota al margen de sus partidas
14
.
Los habitantes relacionados en este catastro con toda minuciosidad son
1.198, de los que 626 son varones y 572 mujeres. Adems de hacer distincin
por sexos, tambin se especifica el estado, la edad y la profesin de cada uno.
Por primera vez se puede elaborar una pirmide de poblacin para la Villa.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
94
a
En los aos de 1712 a 1717 hubo seis imposiciones de carcter extraordinario para atender las necesida-
des de la guerra. Y fue para recaudar dicho gravamen por lo que se confeccionaron vecindarios en todo el pas.
En el epgrafe correspondiente a Toledo, se detallan todos los partidos que lo componen, no figurando ya
en l la Tierra de Alcal, que por orden de Su Majestad pas a formar parte de la tesorera de Guadalajara.
Esta separacin de Toledo e inclusin en la provincia de Guadalajara es slo a efectos fiscales, pues el Censo
de Campoflorido tena la misin de recaudar fondos para abastecer las necesidades de la Guerra de Sucesin y
sus secuelas. A continuacin aparece la Tesorera de Guadalajara y su provincia, en la que incluye el Partido
de Alcal de Henares. Torrejn de Ardoz viene citado aqu con 146 vecinos. Si aplicamos el coeficiente 5, al
que hasta hace poco se acuda y con el que no estamos de acuerdo, obtenemos una cifra de poblacin de 730
habitantes, menos del 50 por 100 de los que tena en 1571. Alcal de Henares y su Tierra aparecen en la re-
lacin de 1571 con 6.041 vecinos, mientras que en la del Censo de Campoflorido con 3.515 y 1/2, en lo que
vemos tambin una rebaja sustancial, concretamente del 42 por 100.
b
En algunos casos el error ha sido del 100 por 100. Cf. Gmez Mendoza, op. cit., p. 131, segn su inves-
tigacin para la villa de Alovera.
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La estructura socioeconmica
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Grfico 12. Pirmide y datos de poblacin de Torrejn de Ardoz, segn el catastro del Marqus de La
Ensenada. Ao 1751.
Solteros Casados Viudos Total por grupos
Aos Varones Hembras Varones Hembras Varones Hembras de edades
De 0-4 94 83 177
5-9 58 63 121
10-14 49 37 86
15-19 53 52 4 109
20-24 50 33 15 32 130
25-29 22 8 42 50 2 124
30-34 11 2 50 49 1 1 114
35-39 5 1 30 25 4 65
40-44 7 33 29 2 2 73
45-49 1 18 20 5 4 48
50-54 1 2 23 15 5 9 55
55-59 1 2 14 11 2 5 35
60-64 1 13 8 7 6 35
65-69 6 3 3 5 17
70-74 2 1 4 7
80-84 1 1
90-94 1 1
353 283 246 246 27 43 1.198
636 492 70
TOTAL: 1.198
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En 1768 tenemos nuevos datos de poblacin, ao en que el Censo de
Aranda
15
recoge 1.346 habitantes, divididos en grupos de edad y separados por
sexos, adems del estado civil de cada uno de los grupo, si bien se da una omi-
sin importante: no se menciona la viudedad. En el total de la poblacin estn
incluidos: el cura, un sacristn, cuatro sirvientes de Iglesia y los cuatro hospita-
leros o demandaderos que haba en los dos hospitales de la Villa dos en cada
uno de ellos.
DATOS DE POBLACIN DE TORREJN DE ARDOZ SEGN EL CENSO DE
ARANDA. AO 1768
Solteros Casados Total por grupos
Aos Varones Mujeres Varones Mujeres de edades
0 - 7 178 135 313
7 - 16 124 137 261
16 - 25 25 29 44 44 142
25 - 40 26 17 99 99 241
40 - 50 23 15 119 119 276
Ms de 50 40 42 15 15 112
416 375 277 277 1.345
TOTAL: 1.345 + 1 exento por hidalgua
Nuevos datos de poblacin se recogen en el Censo de Floridablanca
16
, cuyas
cifras se ofrecen a continuacin:
DATOS DE POBLACIN DEL CENSO DE FLORIDABLANCA PARA TORREJN.
AO 1786
Total por
Solteros Casados Viudos grupos
Aos Varones Mujeres Varones Mujeres Varones Mujeres de edades
0 - 7 91 104 195
7 - 16 105 100 205
16 - 25 61 53 27 32 1 1 175
25 - 40 14 12 120 123 5 8 282
40 - 50 3 4 71 62 4 19 163
Ms de 50 3 8 50 51 22 39 173
277 281 268 268 32 67 1.193
558 536 99
TOTAL: 1.193
En los diecisiete aos que median entre el Catastro de Ensenada y el Censo
de Aranda, la poblacin de Torrejn de Ardoz aument un 12,3 por 100. Sin em-
bargo, dieciocho aos ms tarde, es decir, en 1786, fecha del Censo de
Floridablanca, se da una regresin con respecto al Censo de Aranda del 12,8
por 100, prcticamente el mismo porcentaje, pero negativo, que se haba produ-
cido desde 1751 hasta 1786, quedando casi inalterable en 1786 la cifra de pobla-
cin ofrecida en el Catastro de Ensenada:
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
96
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Ao 1751 ................................................. 1.198 habitantes
1786 ................................................. 1.193
En el Censo de Floridablanca se contina con la subdivisin por edades y esta-
dos, como se haca en el de Aranda, y, adems, aadiendo la viudedad. La poblacin
de la Villa representa el 0,011 por 100 de la poblacin total espaola, y el 0,35 de la
provincia de Toledo, siendo la poblacin de sta el 3,25 por 100 del total de Espaa.
A qu se debe esta disminucin de un censo a otro? En las notas aclaratorias
del Censo de Floridablanca se especifica // que la presente numeracin se ha
hecho despus de tres aos de una epidemia casi general de tercianas y fiebres
ptridas, esencialmente en las dos Castillas, Reino de Aragn y Principado de
Catalua, de que ha resultado una considerable disminucin de habitantes.
Tambin es cierto que, segn Bustelo
17
, en el caso del Censo de Aranda, por
tratarse de un recuento de poblacin con fines eclesisticos, donde lo que se
censaban eran personas de comunin, pudo ocurrir, como dice P. Vilar en su
estudio sobre Catalua en la Edad Moderna
18
, que al convertir tales personas de
comunin en habitantes, se aplicara un coeficiente que produjese una poblacin
total superior a la realidad. Este problema es difcil de aclarar, ya que en el caso
de dicho censo se ignora cmo se transform ese nmero en poblacin total. Por
tanto, y hasta que no se hagan estudios detallados y locales del Censo de Aranda
hay razones vlidas no slo para poner en entredicho las cifras totales publica-
das en el Censo de Floridablanca, sino tambin para no arriesgarse a estimar el
defecto o el exceso en que puedan incurrir dichas cifras.
El Censo de Floridablanca parece ser de toda fiabilidad. Esta caracterstica ha
sido comentada por varios autores, aunque de donde se desprende tal hecho es de la
Advertencia Preliminar, en la que se reproduce la orden del conde Floridablanca
a los intendentes para llevarlo a trmino. Y as, entre otras razones, se citan:
// ya para calcular la fuerza interior del Estado //, ya para que vean los ex-
tranjeros que no est el reino tan despoblado como creen ellos y sus escritores.
Y contina:
Temerosos los pueblos de quintas o aumentos de contribuciones, ocultan las noticias
y disminuyen el nmero, sobre todo en tiempo de guerra, con descredito del Estado.
Y para evitar estas contrariedades, se realiza el Censo en medio de la paz ms
duradera. Para su ejecucin se ordena que
// en cada lugar, sea realengo o abadengo, ordenes o seorio, se forme lista del
numero o individuos de cada casa, habitacion o refugio // conforme a la edad
de cada uno, poco mas o menos, y con expresion del oficio que ejerce sin tomar
por eso sus nombres.
La estructura socioeconmica
97
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:15 Pgina 97
Francisco Bustelo
19
considera, entre los aspectos positivos de este Censo, que
se hiciera en tiempos de paz, sin que se tomara nota del nombre del declarante,
y que // las justicias de cada pueblo y el prroco o un vecino conocido que
supiera escribir tenan que ir de casa en casa anotando los habitantes e insis-
tiendo en el nmero exacto de hijos de cada familia. Y entre los aspectos nega-
tivos, seala la poca de la celebracin, despus de una larga epidemia de fie-
bres tercianas y ptridas, lo que pudo menoscabar la utilidad de las cifras co-
rrespondientes en un clculo de tendencia.
El llamado Censo de Godoy
20
, hace el recuento de ciudades, pueblos, luga-
res, aldeas, cotos redondos, despoblados, corregimientos, casas tiles y casas
arruinadas; oficinas pblicas, particulares, casas de caridad y casas de estudios
para ciencias y artes. A continuacin menciona los individuos por edades, agru-
pndolos en solteros, casados y viudos. Al final del folio se expresa:
Segn el Censo de 1787, la poblacin de esta provincia era de 327.583 indivi-
duos; el presente manifiesta que asciende a 370.641. Cotejados ambos resulta el
aumento de 43.058,
o sea, un 13,1 por 100.
Pero no hemos localizado la poblacin de la villa de Torrejn de Ardoz que
se cifraba en este Censo. La documentacin utilizada slo hace referencia al to-
tal de la provincia, no a los datos de cada pueblo. Sin embargo, el dato lo cono-
cemos a travs del Libro de Matrcula
a
. En 1797 eran 1.480 los habitantes de
Torrejn. Si el aumento provincial registrado, 13,1 por 100, lo trasladamos a
nuestra poblacin, comprobaremos que no se llega a la cifra que suministra el
Libro de Matrcula, pues la cantidad que resulta al aplicar el aumento provincial
es de 1.349 habitantes, guarismo discordante con la cifra dada anteriormente. En
Torrejn de Ardoz el aumento fue de un 11 por 100 ms que el aumento medio
de toda la provincia de Toledo entre 1786 y 1797.
Los ltimos aos del siglo XVIII son los que ms datos de poblacin nos
ofrecen desde un punto de vista local, y se recogen en el Libro de Matrcula de
la Parroquia, iniciado en 1794.
MATRCULA DE 1794
Habitantes Casados Solteros Viudos Sirvientes
totales Varones Mujeres Varones Mujeres Varones Mujeres
1.064 681 175 129 2 6 62 9
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
98
a
En el Libro de Matrcula de la Parroquia se relaciona el nombre y apellidos de todas las personas que
realizaban el cumplimiento pascual. Su enumeracin obedeca a la orden que recibieron los prrocos de ha-
cer padrn al principio de la Cuaresma y enviar al Arzobispado antes de la festividad de la Asuncin la matr-
cula de los que se hubieren confesado y comulgado. Por temor, convencimiento o tradicin, todos los habitan-
tes del pueblo, capacitados por la Iglesia, cumplan con este precepto.
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:15 Pgina 98
Es esta la primera mencin existente en el Archivo Parroquial que refiere con
extensin el nmero total de habitantes de la Villa. No obstante, hay que hacer
algunas matizaciones. El nmero de casas est bien delimitado, apareciendo en
el margen izquierdo de cada enumeracin, y a continuacin los nombres y ape-
llidos, a veces uno slo, a veces los dos, en otras el nombre nada ms de quienes
ocupan tal casa. Estos datos nos han servido para, de una manera un tanto intui-
tiva, proceder a clasificar tales personas en casados, solteros, viudos y sirvien-
tes. Aunque tales denominaciones no se hallen reflejadas en la matrcula de este
ao, entendemos que no nos hemos separado mucho de la realidad si lo compa-
ramos con las cifras que se han obtenido, de una forma cierta, para el ao 1798.
En 1795 la cifra de habitantes asciende a 1.118, con un aumento de 54 habi-
tantes sobre el ao anterior.
MATRCULA DE 1795
Relacin
Solteros Viudos Sirvientes Hab./
Calles Casas Habitantes Casados Varones Mujeres Varones Mujeres Varones Mujeres Casa
La Cncana 35 97 56 18 12 1 3 6 1 2,8
San Isidro 28 96 46 15 14 4 16 1 3,4
Del Cristo 39 99 62 13 15 2 1 6 2,5
Fraguas 68 162 96 18 30 5 6 7 2,4
Enmedio 85 242 138 40 44 1 1 19 5 2,9
Que sale a
Ajalvir 23 53 34 8 11 2,3
Que sale a
Alcal 32 71 52 9 9 1 2,2
Del Cementerio 26 58 38 6 10 1 3 2,2
Cantarranas 66 153 110 21 10 4 6 2 2,3
Real 33 81 66 8 7 2,4
TOTAL 435 1.118 698 156 162 10 23 60 9 2,6
La matrcula realizada para el ao de 1795 es muy completa, sobre todo si la
comparamos con la del anterior y con la de 1797. La mencin expresa a las ca-
lles en que se ubican las viviendas de la Villa, relacionando sus habitantes, nos
ha servido para obtener, con el mismo procedimiento intuitivo empleado para
1794, el estado de sus vecinos; la metodologa utilizada ha sido sta: el nmero
de casa se ha computado a travs de la mencin que del nombre casa el anota-
dor pone delante del nombre de persona correspondiente. A continuacin se
contabilizan los individuos que estn inscritos hasta que aparece de nuevo el vo-
cablo casa. Posteriormente se ha procedido de la siguiente forma: si son dos
los habitantes, varn y mujer, se ha considerado como matrimonio; cuando, ade-
ms del matrimonio hay ms personas en la casa y no se dice su estado, se les
considera como solteros, varones o mujeres. No se nos oculta que, al considerar
a un varn y una mujer que convivan en la misma casa como matrimonio, pueda
haber algn error; as la madre viuda que convive con su hijo, no cuando es el
La estructura socioeconmica
99
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:15 Pgina 99
padre viudo el que vive con su hija, pues el apellido lo aclara. Hay casas que
aparecen con un nmero elevado de personas; algunas de stas llevan los apelli-
dos del cabeza de familia y otras no; estas ltimas han sido incluidas entre los
criados o sirvientes de la casa, que convivan con la familia.
El ao 1796 registra 6 habitantes ms que 1795, es decir, 1.124.
En cuanto a la matrcula de 1796 notamos una regresin cualitativa en su
confeccin respecto a 1795, pues no se hace mencin de las calles y, prctica-
mente, la metodologa empleada por sus autores es la misma que la utilizada
para la del ao 1794.
MATRCULA DE 1796
Habitantes Casados Solteros Viudos Sirvientes
totales Varones Mujeres Varones Mujeres Varones Mujeres
1.124 700 171 160 7 20 58 8
Ya se ha citado anteriormente que el ao 1797 registra una poblacin de 1.480
personas. A esta cifra se llega despus de recontar, uno a uno, por edades y por
sexos, tal como aparece en la pirmide de poblacin, las personas inscritas en
este Libro de Matrcula. De ellas, 270 son prvulos o menores de siete aos, que
es el baremo que sigui el anotador para contarlos o no al final de cada relacin.
Se ha comprobado que todos aquellos que tienen menos de 7 aos no son
contabilizados al final de cada folio, en la suma que de los inscritos se hace,
aunque s constan formando parte de las casas correspondientes. Estos nios re-
presentan el 18 por 100 de la poblacin total. En las matrculas de aos anterio-
res no se hace mencin de ellos. nicamente figuran los de mayor edad, aunque
no cita la edad de ninguno. A esta conclusin llegamos despus de observar que
si a la poblacin total del ao 1797 le restamos la parte infantil, la cantidad re-
sultante es similar a la de aos anteriores, aunque con ligera variacin positiva.
A la exhaustiva confeccin de la matrcula del ao 1797 hay que ponerle al-
gn reparo. En primer lugar, no cita la naturaleza de los viudos y viudas, inflan-
do las cifras de solteros. Es cierto que se puede, en algunos casos, llegar a dedu-
cir, pues cuando en una casa hay una persona al frente de ellas con 50 aos, por
ejemplo, seguida de dos o tres ms con edades entre 15 y 20 aos, lgico es pen-
sar que se trata de una viuda o un viudo. Pero no siempre est claro, y el rigor
analtico exige considerarlos como tales solteros. As pues, al observar la pir-
mide hay que hacerlo con la debida precaucin, intentando ver entre las cifras
de solteros de ms de 25 aos que una parte de los mismos deberan ceder su
puesto a favor de los viudos. Hay que aadir, adems, que en esta matrcula no
se citan las calles, rasgo tambin negativo que agregamos a los reparos de la
mencionada matrcula.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
100
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:15 Pgina 100
DATOS DE LA POBLACIN DE TORREJN DE ARDOZ SEGN EL
LIBRO DE MATRCULA DE LA PARROQUIA. AO 1797
Solteros Casados Viudos Total por
Aos Varones Mujeres Varones Mujeres Varones Mujeres de edades
De 0-4 111 113 224
5-9 98 100 198
10-14 73 66 139
15-19 56 43 5 104
20-24 46 20 14 30 110
25-29 18 7 31 57 113
30-34 11 5 60 42 118
35-39 6 6 37 43 92
40-44 4 3 68 51 127
45-49 6 4 23 29 62
50-54 11 11 34 19 1 76
55-59 2 1 9 8 20
60-64 4 11 10 11 40
65-69 3 11 6 6 25
70-74 7 4 7 3 21
75-79 4 3 2 9
80-84 1 1 2
457 410 306 306 1 1.480
867 612
TOTAL: 1.480
Hay una casa en la poblacin que sobresale por encima de las dems en el
ao 1796 y que no figura en 1797. Est dirigida por don Francisco Moino, ca-
sado con doa Mara Ana de Pontejos (Marquesa Casa Pontejos). Dicho seor
Moino es el hermano del famoso ministro don Jos Moino, conde de
Floridablanca. En esta casa habitaban 24 personas, 7 de ellas con el ttulo de
doa, 3 varones con el ttulo de don y 11 ms sin calificacin, a buen segu-
ro, el personal de servicio.
Otra casa de especiales caractersticas es la Casa Grande, que estaba ocupada
por don Juan Aguirre, su propietario, y 12 personas ms, entre ellas 2 mujeres y
10 varones. Su ocupacin se debi a que // con motivo de las Temporalidades
[expulsin de los Jesuitas] e incorporacin a la Corona de sus bienes, en el ao
1784 don Juan Aguirre adquiere, en pblica subasta, la Hacienda y Casa
21
.
En 1797 no se menciona la casa del seor Moino, pero en 1798, hablando
de los habitantes de la calle del Cristo, se interrumpe la relacin y, entre los cita-
dos, aade: // Sigue la calle del Christo, Barrio de Abajo, cassa del
Excelentsimo seor de Pontejos. En esta observacin se aprecia cmo ha pasa-
do a denominarle seor de Pontejos y no don Francisco Moino, adoptando el
ttulo de su esposa doa Mara Ana de Pontejos. Al no relacionar ninguna perso-
na en ella, significa que tal casa estuvo vaca en ese ao de 1798.
La estructura socioeconmica
101
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:15 Pgina 101
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
102
Grfico 13. Pirmide y datos de poblacin de Torrejn de Ardoz, segn el Libro de Matrculas de la
Parroquia. Ao 1798.
Solteros Casados Viudos Total por grupos
Aos Varones Mujeres Varones Mujeres Varones Mujeres de edades
De 0-4 121 118 239
5-9 96 91 187
10-14 86 69 155
15-19 58 43 2 103
20-24 67 19 11 30 1 128
25-29 20 10 25 49 1 105
30-34 11 5 64 58 3 2 143
35-39 10 2 45 40 1 1 99
40-44 5 1 57 52 3 2 120
45-49 3 1 27 28 3 4 65
50-54 3 3 37 23 4 3 73
55-59 1 2 12 10 6 31
60-64 2 3 18 10 2 7 42
65-69 3 3 3 3 5 9 26
70-74 3 2 10 14 3 7 29
75-79 2 2 3 7
489 372 311 311 24 46 1.553
861 622 70
Total: 1.553 + 17 personas que habitaban la casa de don Juan Aguirre (La Casa Grande) y que
completan las 1.570, poblacin real de la Villa en 1798.
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 102
Precisamente el mencionado ao 1798 presenta una elevacin considerable:
110 personas ms que en 1797, es decir, se llega a 1.570 habitantes. Entre la ma-
trcula de 1798 y la de 1795, nicas en las que se citan las calles, hay una dife-
rencia en la relacin de las mismas. En 1795 eran 10 las calles mencionadas, y
en 1798 son 13 las que aparecen, alguna de las cuales cambia de denominacin.
En relacin con la casa de don Juan Aguirre con sus 13 sirvientes masculinos
y 3 femeninos hay que decir que no se menciona ni la edad ni el estado de los
mismos. Hay, adems, 6 habitantes en la calle de los Palomares, correspondien-
tes a tres casas, en las que tampoco aparece la edad de sus habitantes ni su sexo.
Por ltimo se halla la matrcula de 1799, que registra 1.467 habitantes a par-
tir de este ao, y hasta 1822 fecha en que concluye el libro del que nos servi-
mos no se cita la edad de los matriculados y se relacionan por casas.
Concluyendo, pues, en el siglo XVIII se ofrecen estas cifras de poblacin
para la villa de Torrejn de Ardoz:
1717 ................................ 730 habitantes
1751 ................................ 1.198
1768 ................................ 1.346
1786 ................................ 1.193
1794 ................................ 1.064
__________
1.255
a
1795 ................................ 1.118
__________
1.314
1796 ................................ 1.124
__________
1.326
1797 ................................ 1.480
1798 ................................ 1.570
1799 ................................ 1.467
Difcil es suponer que la mortalidad no oscilaba. Precisamente el anlisis de
los registros parroquiales demuestran los grandes altibajos del nmero de defun-
ciones que Anes
22
relacionaba, al menos en el interior del pas, con las crisis de
subsistencia. As pues, la tasa bruta de natalidad vara poco durante el ciclo de-
mogrfico antiguo; y la distribucin por edad y sexo puede considerarse cons-
tante despus de las construcciones de pirmides de edades elaboradas por el
propio Bustelo con los datos de los tres censos nacionales de la segunda mitad
del siglo XVIII
23
.
En nuestro estudio de la poblacin de Torrejn de Ardoz en el siglo XVIII, la
comparacin de las pirmides de poblacin hay que hacerla sobre las dos que
La estructura socioeconmica
103
a
Las cantidades registradas en 1794, 1795 y 1796 estn aumentadas en un 18 por ciento porque los prvu-
los en 1797 son inscritos en el Libro de Matrcula, pero no contabilizados al final de cada hoja. Suponemos,
pues, que en los aos 1794, 1795 y 1796 ni se inscribieron ni se contaron, de ah que los aadamos a la suma
de la poblacin.
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 103
incluyen datos sobre las mismas variables; stas son las de 1751 y 1798. Entre
ambas pirmides se observa que en 1798 la poblacin entre 0 a 14 aos aumenta
muy considerablemente. Sin duda alguna, en la batalla contra la mortalidad in-
fantil se apunta un gran avance. Se mantiene, prcticamente en sus trminos, la
proporcin de los comprendidos entre 15 y 24 aos. Exceptuando el grupo de
edad de 25 a 29 en los varones regresivo, aunque no en las mujeres, que se
mantiene, a partir de los mayores de 30 aos, todos los grupos crecen, posible-
mente empujados por el aumento conseguido en las edades ms bajas.
En el siglo XIX, en lneas generales, la poblacin de Torrejn experiment
un sustancial crecimiento. A finales del siglo XVIII sus habitantes se cifran en
1.476, pasando en el censo del ao 1900 a 1.888; por tanto, se contempla un
incremento de 412 habitantes, lo que supone casi un tercio ms que a princi-
pios de siglo. Las causas que explican este crecimiento se deben a los xitos
conseguidos en la tenaz lucha contra la mortalidad catastrfica. La extensin y
generalizacin en la Meseta del cultivo de la patata y el maz, que evitaron la
exclusiva dependencia del trigo, una ms organizada lucha de los gobiernos
contra las epidemias y los considerables avances de la medicina, contribuye-
ron a tal fin.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
104
Grfico 14: Crecimiento natural de la poblacin torrejonera en el siglo XVIII.
Fuente: J. M. Merino, Macrodemografa de Torrejn de Ardoz en el s. XVIII.
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 104
Para estudiar la primera mitad de siglo, tenemos la serie completa de pobla-
cin desde el ao 1800 a 1822
a
. La serie nos ayudar a confirmar que el creci-
miento ms importante se produjo entre 1830 y 1850
24
.
Contamos con suficiente documentacin para cifrar los habitantes de Torrejn
en la segunda mitad del siglo XIX, gracias a los cinco censos que se confecciona-
ron por los sucesivos gobiernos entre 1860 y 1900. Este siglo tambin se vio sa-
cudido por unas epidemias y crisis de subsistencia. La ms dura tal vez sea la de
1804, agravada por la pertinaz sequa de 1802, en la que intervinieron tanto las
condiciones climticas catastrficas en la prdida sucesiva de varias cosechas
como el sistema imperfecto de distribucin y comercializacin de los excedentes
de reserva
25
. Esta crisis enlaza con la Guerra de la Independencia.
Durante estos primeros quince aos no se produjo aumento de la poblacin,
ms bien todo lo contrario, porque ni las guerras ni las crisis de subsistencia han
favorecido la natalidad y el matrimonio. Siempre el reflejo de una crisis lo pode-
mos observar en una curva demogrfica por el descenso que sta adopta. La carac-
terstica primordial es una importante recesin demogrfica entre finales del siglo
XVIII cuando la poblacin alcanz una cifra aproximada de 1.500 habitantes y
1820 con 1.102 habitantes; en resumen, una recesin de unos 400; los valores m-
nimos son 894 habitantes y 904, que corresponden respectivamente a 1815 y
1816, y que en el fondo son el reflejo de los acontecimientos blicos de 1813.
DATOS DE POBLACIN PROCEDENTES DEL LIBRO DE
MATRCULA (1794-1822). MEDIAS QUINQUENALES
Poblacin Incremento ndice
Perodo en habitantes relativo % 1795-1799 = 100
1795-1799 1.457 100
1800-1804 1.403 - 1,03 96
1805-1809 1.126 - 1,24 77
1810-1814 1.015 - 0,90 69
1815-1819 1.037 + 1,02 71
1820-1822 1.273 + 1,22 87
Es a partir de 1820 y hasta la mitad del siglo cuando la poblacin torrejonera
creci, alcanzando aproximadamente 2.000 habitantes. La aparente tranquilidad
del reinado de Fernando VII en poltica nacional e internacional, que fue conti-
nuada por su hija Isabel II, y la inexistencia de epidemias o de graves crisis de
subsistencia son los factores determinantes de este crecimiento. De este modo,
Madoz en su Diccionario Geogrfico cifra la poblacin de 1845 en 2.016 habi-
tantes. Desde 1855 el proceso ascendente finaliza, debido a la propagacin del
clera en todo el pas, que ocasion unas prdidas evaluadas entre un 15 y un 16
por 100 del total de la poblacin.
La estructura socioeconmica
105
a
Los datos se han extrado del Libro de Matrcula de la Parroquia.
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 105
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
106
81-90
71-80
61-70
51-60
41-50
31-40
21-30
11-20
0-10
300 250 200 150 100 50 0 50 100 150 200 250 300
280
197
204
152
133
55
38
13 16
3
252
202
151
172
96
61
37
TOTAL: 2.062 habitantes
PIRMIDE DE POBLACIN AO 1860
HOMBRES MUJERES
81-90
71-80
61-70
51-60
36-50
26-35
18-25
13-17
7-12
<07
250 200 150 100 50 0 50 100 150 200 250
TOTAL HABITANTES:
HOMBRES: 975
MUJERES: 1.003
PADRN MUNICIPAL AO 1903
HOMBRES MUJERES
Pirmide de poblacin aos 1860 y 1903.
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 106
La estructura socioeconmica
107
Grfico 16. Datos de poblacin de Torrejn de Ardoz extrados de los censos del siglo XIX.
*

E
s
t
a

c
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f
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a

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s

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Desde 1857 podemos utilizar los datos proporcionados por los censos, que con
cierto desorden fueron apareciendo hasta finales de siglo. El primer censo oficial
de la Historia de Espaa fue el organizado por el Estado en el ao 1857, el cual,
pese a su brevedad, en lneas generales se le ha calificado de preciso, siempre te-
niendo en cuenta las limitaciones tcnicas de la poca
26
. El sistema que se sigui
para su elaboracin era el de cdulas de familia u hojas de empadronamiento. A
Torrejn le asigna 3.061 habitantes, cifra que nos parece disparatada porque con-
tabiliza 1.037 varones y 910 mujeres, a los que se aade un elevado nmero de
transentes: 907 hombres y 196 mujeres. El error puede residir en la inverosimili-
tud de contar con 1.000 personas ambulantes en una villa tan pequea; rectificado
el probable error, la poblacin se elevara a unos 2.000 habitantes
27
.
El segundo censo es de 1860 y surge por el deseo del gobierno de adecuarse
a las normas internacionales por las que se estableca que los censos fuesen de-
cenales y se celebrasen en los aos acabados en cero
a
. Los datos ms relevantes
que seala para Torrejn de Ardoz son los siguientes: 474 cdulas de inscripcin
que suman una poblacin total de 2.062 habitantes: 1.018 varones y 937 muje-
res el nmero de transentes aqu se reduce a 69 varones y 32 mujeres, y el n-
mero de extranjeros de nacionalidad francesa a 6. Atendiendo a su estado civil,
se recuentan 644 hombres solteros y 491 mujeres solteras, 383 varones casados
y 373 casadas, 66 viudos y 107 viudas
28
. Tambin alude la recopilacin al nme-
ro de habitantes por grupos de edad y a la tasa de analfabetismo.
El siguiente censo es del ao 1877 y fue realizado de acuerdo con los proce-
dimientos estadsticos ms avanzados de la poca. El total de habitantes que
ofrece es de 1.997 1.014 varones y 983 mujeres. El del ao 1887, tambin
elaborado por la Direccin del Instituto Geogrfico y Estadstico, evala la po-
blacin en 1.909 habitantes 946 varones y 963 mujeres
29
, lo que supuso un li-
gero descenso respecto al anterior. El ltimo censo coincide con el final del si-
glo 1900 y totaliza la poblacin en 1.888 habitantes de hecho (poblacin
real), frente a los 1.912 de derecho (poblacin censada).
La conclusin que se deriva de estas cifras es el estancamiento de la poblacin
torrejonera en la segunda mitad del siglo XIX. Los valores son coincidentes entre
1845 y 1900, observndose una suave pendiente negativa de la curva demogrfica.
El estancamiento no debe atribuirse a las pestes ni a las graves crisis de subsisten-
cia, ya muy atenuadas por el impulso dado a los medios de transportes por carretera
y ferroviarios, ni tampoco al desarrollo global de la poblacin espaola, que, aun-
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
108
a
Los anteriores censos a 1860 se haban realizado // con ms celo que fortuna; con ms deseos de
acierto que medios suficientes para conseguirlo //. Los estados obtenidos con anterioridad al actual reina-
do eran slo un ensayo incompleto, la manifestacin de un pensamiento plausible, una tentativa, una especie
de exploracin de lo que pudiera conseguirse en mejores das //. Confibase entonces ms a las probabili-
dades que al clculo; ms a las evaluaciones prudenciales que a los resultados de un registro minucioso y de-
tenido //. As fue cmo ninguna de las investigaciones verificadas hasta nuestros das para determinar la
verdadera poblacin de Espaa, produjeron un resultado satisfactorio (Censo de poblacin de 1860, p. VII).
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 108
que tmidamente, creci en este perodo. La razn puede estar en un desarrollo de
la corriente migratoria hacia los ncleos urbanos, como Alcal de Henares y, sobre
todo, Madrid. El aumento demogrfico que hubo, pues, no est reflejado en los
censos porque gran parte de la poblacin joven decidi abandonar la aldea agrcola
y dirigirse a la capital, donde probablemente encontrara trabajo en las nacientes in-
dustrias. Dos detalles corroboran este hecho: en el censo de 1887 el nmero de mu-
jeres supera al de hombres por primera vez, ya que en los censos anteriores la des-
proporcin se inclinaba hacia los varones. Adems, en 1900 la poblacin de dere-
cho superaba en 24 a la de hecho. La emigracin no fue un proceso brusco, sino
lento y parsimonioso, que paulatinamente hizo disminuir el nmero de habitantes.
En este momento la poblacin de Torrejn de Ardoz se estanca al no poder recha-
zar la atraccin de la capital. Esta situacin estacionaria se prolongar durante la
primera mitad del siglo XX, superndose con la explosin demogrfica de los aos
50 y 60, fenmeno que se analiza en el captulo correspondiente.
La propiedad de la tierra
a
Resulta obvio sealar la importancia de las actividades agrcolas que, si bien
hoy son marginales, hasta hace unos aos fueron la base de la economa de
nuestra Villa. En efecto, antes de la explosin industrial iniciada en los aos 70
del siglo XX, Torrejn era un tpico pueblo castellano afanado en las seculares
tareas agrcolas. As pues, hablar de la historia de Torrejn es hablar necesaria-
mente de su pasado agrcola y ganadero. Los propios torrejoneros lo confirman
cuando declaran en las Relaciones Topogrficas de Felipe II (1576) que // to-
dos son los vecinos de esta villa labradores y trabaxadores, la mayor parte la-
bradores y que no hay en la dicha villa ningun hijodalgo
30
.
Desgraciadamente la documentacin de que disponemos para este anlisis no
es tan abundante ni continuada en el tiempo como quisiramos, lo que nos obli-
ga a limitarnos al perodo que se inicia en el siglo XVI y concluye en el siglo
XIX, con una serie de lagunas intermedias. Sin embargo, esta adversidad pode-
mos superarla en parte, si reflexionamos comparativamente sobre el carcter de
las sociedades agrcolas tradicionales.
Aunque siempre es difcil y arriesgado generalizar, por el peligro que se co-
rre de simplificar y falsear el pasado, podramos afirmar que una de las caracte-
rsticas principales de este tipo de sociedades es la escasa evolucin que se refle-
ja en el estancamiento demogrfico, en el empleo de tcnicas y tiles de cultivo
tradicionales, en la ausencia de un aumento sensible en los rendimientos, etc.
La estructura socioeconmica
109
a
Para la elaboracin de este captulo contamos con una serie de documentos bsicos que son las ya men-
cionadas Relaciones Topogrficas, los libros del Concejo de Torrejn, el Catastro del Marqus de la
Ensenada (1751), el Catastro de 1849, 1865, etc.
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No se trata desde luego de negar la evolucin interna y las transformaciones a
largo plazo de estas sociedades, sino de hacer notar cmo el ritmo de vida de los to-
rrejoneros fue semejante, en lo esencial, durante prolongados perodos de tiempo.
Acogindonos a esta idea, podemos en ciertos casos suplir la falta de datos con ex-
trapolaciones de otras etapas ms prximas, o tomar las de los pueblos vecinos, con
la intencin de conseguir una visin general de la vida agrcola a travs del tiempo.
Otra caracterstica del Torrejn tradicional era el bajo nivel de vida que so-
portaba la mayora de la poblacin. Por las Relaciones Topogrficas sabemos
que haba // algunos labradores en la dicha villa vecinos de ella que tienen
de comer y viven de oficio de labradores, cultivar la tierra, coger pan y vino y
la mayor parte es gente pobre
31
. Esta dura vida diaria poda an verse agravada
por una epidemia o una mala cosecha hasta convertirse en una dramtica lucha
por la supervivencia.
El siglo XVI fue coyunturalmente favorable para la agricultura castellana, de-
ducindose de ello que tambin lo fuera para Torrejn. Las causas que originaron
esta bonanza fueron varias; entre ellas destaca el crecimiento demogrfico, que
trajo como consecuencia directa un aumento generalizado de la demanda; las
Relaciones Topogrficas se hacen eco al respecto: // antes de agora habia me-
nos vecindad que de cincuenta aos a esta parte se han multiplicado ms de cien
vecinos
32
. A este factor se aade el incremento de capitales procedentes del co-
mercio de Indias. La llegada del oro americano ocasion un alza generalizada en
los precios agrcolas; as, la fanega de trigo castellano que en 1575 se venda a 340
maravedes, pas en 1580 a 422, y finalmente, en 1598 alcanz los 908
33
. Como
consecuencia de todo ello se produjo una revalorizacin de la tierra y un impor-
tante aflujo de capitales, destinados a ser invertidos en la agricultura. Sin embargo,
la creciente demanda provocaba la necesidad de producir ms, y esto slo poda
conseguirse con la puesta en cultivo de nuevas tierras, ya que ni los mtodos ni el
utillaje haban evolucionado lo suficiente como para causar una mejora sensible
de los rendimientos de las tierras que se trabajaban habitualmente
34
.
As pues, este aumento de la produccin se obtuvo roturando rompiendo, en
lenguaje de la poca una serie de tierras baldas o dedicadas a pasto, por lo gene-
ral de baja calidad, lo que condujo a enfrentamientos entre agricultores y ganade-
ros. Una de estas disputas la protagonizaron en 1549 los vecinos de Torrejn contra
el Concejo de Alcal de Henares. El motivo del pleito estribaba en las roturaciones
que haban efectuado los torrejoneros y que el Concejo de Alcal consideraba en
perjuicio de sus rebaos
35
. Hemos de sealar que esas tierras estaban en el trmino
de nuestra localidad, pero por aquella fecha Torrejn era uno de los muchos luga-
res de la Tierra de Alcal y, como consecuencia, estaba sometido a su jurisdic-
cin, por lo que no poda romper nuevas tierras sin el permiso de esta Villa.
Algo semejante ocurra con la ganadera, donde se producan continuos en-
frentamientos entre la villa de Alcal y sus lugares. En 1549 el Concejo de
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
110
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Alcal dicta una serie de ordenanzas sobre el aprovechamiento de los pastos de
la ribera del Henares, donde se dispone que los ganados de Alcal pueden libre-
mente pacer en las dehesas de sus lugares como si de ganados propios se tra-
tara. Podemos imaginar cmo acogieron la medida los lugareos afectados, y
a buen seguro fue otra de las razones que sirvi de acicate para desear la carta
de villazgo y librarse as de la tutela alcalana.
Tras la obtencin de la carta de villazgo por Torrejn en 1554, buena parte de
estos problemas desaparecieron, ya que la categora de la Villa llevaba aparejado
el reconocimiento de un trmino municipal amojonado y ningn vecino de otro
pueblo poda introducirse impunemente en sus tierras y dehesas.
Las noticias generales que poseemos sobre la agricultura de Torrejn las pro-
porcionan las Relaciones Topogrficas de Felipe II. Como sabemos, se trata de
un interrogatorio enviado por el Rey a los distintos pueblos para que informasen
sobre su poblacin, trmino municipal, economa, etc. Por ellas conocemos que
los productos ms cultivados en Torrejn eran el trigo y la cebada, junto con las
vides
a
. La agricultura era de secano por disponer de poca ribera en el Henares,
pues, sta se usaba preferentemente como abrevadero; pese a estos inconvenien-
tes los propios vecinos opinaban que la tierra era de buena calidad.
El sistema de cultivo era el de ao y vez, es decir, la mitad del trmino se
sembraba un ao y al siguiente se dejaba en barbecho, y as alternativamente.
La produccin sola ser de unas 24.000 fanegas anuales, que, repartidas entre
200 vecinos, supona un ndice de 120 fanegas por vecino, media superior a la
de Loeches (100 fanegas por vecino) e inferior a la de Ajalvir (129 fanegas por
vecino)
36
. Pero no slo se obtena trigo, cebada y vino; a instancias del Concejo
se plantaron en 1577 dos olivares de doce y siete fanegas respectivamente, situa-
dos: uno en El Pozo y el otro en la caada del arroyo de San Juan.
De lo que s se careca era de rboles frutales, as como de lea. Esta escasez
estaba motivada porque los sotos del ro Henares pertenecan a Alcal, al arzo-
bispo de Toledo y a unos caballeros de Madrid, vindose de este modo los veci-
nos de Torrejn obligados a comprarla a un alto precio.
Algo semejante ocurra con la pesca; sta slo poda practicarse en la ribera
que era propiedad de la Villa, pues // lo demas del rio de lo que cae de media
rueda delante es del arzobispo de Toledo
37
. Las variedades de peces que se ob-
tenan eran bogas, anguilas, cachos, machos y camarones principalmente.
La estructura socioeconmica
111
a
Los viedos se localizaban en las zonas del Llano, la Galga, Valhermoso, Cardoso y Guijares, principal-
mente. Para un estudio detallado de los viedos y propiedades de la Casa Grande, vase el libro de J.A. de la
Torre Briceo, Una historia rescatada: La Casa Grande, los Austrias y la Compaa de Jess, Madrid, 2000.
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 111
Se contabilizaban unas 400 cabezas de ganado lanar (estante y transhumante)
y algunas de asnal y porcino. El ganado pastaba en las dos dehesas de la Villa: la
de Ardoz, situada al este del trmino, en la que campeaba el ganado de labor, y
la del Retamal, que estaba al sur, junto al Henares, y que serva de pasto para el
ganado de la carnicera.
Un caso curioso en las costumbres de la poca se refiere a la propiedad de
los mostrencos, es decir, el ganado que erraba sin dueo. Cuando se encontraba
un mostrenco se daba un pregn en Torrejn y en los pueblos de alrededor para
que se personara su dueo a reclamarlo. Si ste no apareca en el plazo conveni-
do, el animal pasaba a poder de los frailes de la Trinidad, Orden dedicada a la
redencin de cristianos cautivos, quienes tenan para ello un privilegio real. Sin
embargo, surgieron las desavenencias cuando los frailes de la Merced
a
tambin
reclamaban los mostrencos en virtud de otro privilegio real anlogo. Para solu-
cionarlo se decidi que el mostrenco pertenecera al primero de los dos conven-
tos que llegase a Torrejn para reclamarlo.
Tambin en las Relaciones Topogrficas leemos que en la mayora de las ca-
sas de Torrejn haba pozo, donde beba el ganado y el servicio de las casas,
pero como era agua salobre muchos preferan acarrearla del ro Henares. Exista
asimismo una fuente de agua, fuera de la Villa, con su lavadero y su pila para
que abrevase el ganado.
Los precios de la fanega de tierra eran muy variables, dependiendo, lgica-
mente, de la calidad de la misma. Parece que las mejores tierras eran las del ca-
mino a Paracuellos y camino a Galapagar, que se cotizaban en 3.000 maravedes
por fanega, mientras que las peores se localizaban en los Guijares y Llano de la
Cabaa, al este del trmino y cuyo precio era de 500 maravedes por fanega.
Pero ms interesante que el valor en venta de las tierras nos resulta conocer
las cantidades que se satisfacan por los arrendamientos, puesto que gran parte de
los torrejoneros, al ser campesinos pobres, cultivaban tierras ajenas. Segn los es-
tudios de Josefina Gmez Mendoza para los pueblos de la comarca del Henares,
el canon que se pagaba era al menos del 20 al 30 por 100 del total de la cosecha,
y se entregaba bien todo en trigo, o bien por mitad en trigo y cebada. Los rendi-
mientos medios de la poca eran de 7 a 8 fanegas por cada fanega de sembradura
de trigo
b
y de 11 en la cebada. Al ser el sistema de cultivo de ao y vez, la misma
autora calcula que una propiedad ideal de 300 fanegas vena a producir por trmi-
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
112
a
La Merced, como la Trinidad, era una orden que se dedicaba a redimir a los cristianos cautivos en poder
de los infieles. El caso ms significativo de redencin fue el de Miguel de Cervantes.
b
La fanega es tanto una medida de superficie (fanega de tierra que equivale a 3.105 m
2
), como de capacidad
(fanega de sembradura que corresponde a 43,5 kilogramos de trigo, o 32,5 de cebada, o 44 de centeno o 43,5 de
algarrobas), que variaba dependiendo de las regiones e incluso, dentro de stas, de las zonas. As lo demuestra el
Catastro del Marqus de la Ensenada, donde se dice que nuestro pueblo tena una fanega distinta (p. 153).
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 112
La estructura socioeconmica
113
En la era.
La vendimia.
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 113
no medio anual, unas 1.200 fanegas, lo que aportaba al dueo de la tierra una
renta de 250 fanegas de trigo y cebada por mitad el 20,8 por 100 de la cosecha
38
.
La lucha por la tierra. La apropiacin de baldos y comunales
Como indicbamos anteriormente, la coyuntura expansiva de la agricultura del
siglo XVI produjo un deseo generalizado de tierras, que en ciertos casos se tra-
dujo en apropiaciones y ventas ilegales.
Naturalmente las superficies objeto de apropiacin slo podan ser aqullas
que se encontraban abandonadas o cuya titularidad era confusa. Fueron, pues, las
tierras comunales los principales objetos de disputa, ya que al estar sometidas a
complicados usos jurdicos vean diluida progresivamente su propiedad efectiva.
Existan dos tipos de propiedad colectiva: los bienes de propios y los bienes
comunales propiamente dichos. El aprovechamiento de ambos se efectuaba por
el conjunto de vecinos y su diferencia radicaba en la titularidad. En el caso de
los bienes de propios, el titular era el Concejo, mientras que los bienes comuna-
les carecan de propietario legalmente reconocido y los vecinos usaban de ellos
en virtud del derecho que les daba la costumbre. Esta confusin en la titularidad
se extenda a la propia definicin de tierras comunales, incluyndose bajo esta
categora los terrenos de propiedad real, los de propiedad desconocida, los apro-
piados por el Concejo pero no reconocidos por el Rey como tales, etc.
39
.
Todo ello produjo una situacin de hecho, en la que el Concejo venda tie-
rras ilegalmente a particulares o ambos se apropiaban de las comunales que con
el paso del tiempo conseguan hacer suyas totalmente. Veamos cmo resume la
situacin una carta de Felipe II al juez encargado de revisar las ventas de tierras:
// avemos sido ynformado que de los lugares de su tierra e jurisdicion que es
en este arobispado de Toledo ay mucha cantidad de tierras publicas e concegiles
e rrealengas las quales los vecinos particulares de la dicha villa e tierra an labra-
do e labran tienen e poseen en tal manera que no an derecho ny propiedad en
ellas mas de por el tiempo que las labran y dexandolo de hazer por ao y dia se
puede qualquier otro entrar en ellas y labrarlas e gozarlas y muriendose no que-
dan a sus herederos y las toman e ocupan qualesquier otros y que a cabsa de es-
tar las dichas tierras de tal manera de uso e posesion y no las tener los que las la-
bran en propiedad y por suyas se siguen muchos daos e ynconvenientes en per-
juizio publico y de los particulares porque los que las poseen e gozan por no
perder la dicha posesion las labran en cada un ao de que proceden andar cansa-
das e no dar fruto que darian e se pierde el pasto comun que avia en las tales tie-
rras los aos que no se sienbran y que demas de esto sobre la posesion y ocupa-
ion de las dichas tierras en vida y muerte de los poseedores subceden muchas di-
ferencias, pleitos, questiones e rruidos todo lo cual cesaria si las dichas tierras se
adjudicasen e aplicasen en propiedad a personas particulares las quales las la-
brarian e cultivarian como cosa suya propia con mas cuidado del bien publico
40
.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
114
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Observamos, pues, que el Rey se muestra disconforme con la existencia de
tierras comunales por el escaso rendimiento que producen comparado con las
particulares, aunque en el fondo subyace el inters regio en la obtencin de in-
gresos a travs de estas ventas. En 1574 envi el Rey al juez Diego de Carvajal
para que realizara una averiguacin general sobre los bienes del pueblo y, en es-
pecial, los que pertenecan al Arzobispado de Toledo. Como ya hemos indicado,
se trataba de una indagacin sobre estos bienes eclesisticos porque se iba a des-
membrar a Torrejn del dicho Arzobispado. Llegado el juez a Torrejn, promo-
vi un interrogatorio entre diversos vecinos. Sus declaraciones relatan que el
Concejo de nuestra Villa haba vendido ilegalmente veinte aos antes tierras bal-
das y de realengo; asimismo que haban entregado algunas a los vecinos que se
iban a casar; y tambin que rotur un pedazo de tierra junto al Castillo de
Aldovea pero esto con el permiso real para satisfacer el importe de la Carta de
Villazgo en 1554.
Escuchados los hechos, el juez orden que se presentaran los propietarios
afectados con los documentos que les acreditaban. El Rey estaba dispuesto a le-
galizar su situacin, previo pago de una cantidad. En caso contrario las tierras
seran arrebatadas y puestas en venta a subasta pblica. Queda claro que las
principales intenciones del poder real se orientaban a la obtencin de dinero
para la maltrecha hacienda, cuyos caudales se agotaban a causa de la costossi-
ma poltica imperial de los Austrias.
Zanjado este asunto, el juez se dedic a contabilizar los bienes del
Arzobispado de Toledo en nuestra Villa. Los vecinos respondieron al interroga-
torio diciendo que las tierras totales del Arzobispado en Aldovea sumaban unas
80 fanegas, adems de una tierra conocida como La Magdalena
a
, cuya exten-
sin, calculaban, era de 2 a 4 fanegas. Los vecinos insistan en que se trataba de
tierras baldas y concejiles apropiadas por el alcaide del Castillo de Aldovea,
Sancho de Alvear, unos cincuenta aos antes, y que, ante tal apropiacin, //
el Concejo desta villa lo avia disimulado porque este pueblo no puede vivir sin
los sotos y exido y lea que hay en los dichos sotos
41
.
Pero no se trat slo de un caso de prepotencia del alcaide del Castillo, sino
que ste actu de acuerdo con algunos labradores acomodados de Torrejn, que
tenan ganados y necesitaban proveerse de lea, caza y pastos, por lo que con-
vencieron al resto de los vecinos para que le dieran las tierras al alcaide, quien a
cambio les entreg cierta cantidad de vino, caza y lea. El alcaide del Castillo
en ese ao de 1574, Alonso de la Serna, afirm que se trataba de tierras que ha-
ban pertenecido desde siempre al arzobispo de Toledo, y que la extensin de la
tierra de La Magdalena era de 17 fanegas. La diferencia de apreciacin se
La estructura socioeconmica
115
a
En cuyas cercanas se encontraba la ermita del mismo nombre.
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debe a que esta tierra confinaba con tierras concejiles por una linde que progre-
sivamente haba sido desplazada hasta borrarse.
Vistas todas las declaraciones, el juez dictamin a favor de los vecinos de
Torrejn y conden a la dignidad Arzobispal a pagar 53.000 maravedes. Al fi-
nal, esta cantidad la pag personalmente el alcaide del Castillo, quien actu
como intermediario de la dignidad Arzobispal.
Los libros del Concejo de Torrejn
Analizaremos ahora la vida agrcola en Torrejn a travs de los cinco libros del
Concejo, incrementados con otro adquirido recientemente y restaurado por el
Ayuntamiento, que se conservan, y cubren el perodo que media entre 1589 y
1608. En estos libros se trata de todos los asuntos relacionados con la vida mu-
nicipal, y, en especial, de las decisiones que tomaba el Concejo. Son lo que en
lenguaje actual denominaramos Libros de Actas de las Sesiones del
Ayuntamiento. Naturalmente los aspectos agrcolas eran objeto principal de
atencin por parte del Concejo, no slo como institucin pblica encargada de
velar por su normal desarrollo, sino como propietaria de tierras.
Ya hemos sealado que el Concejo era el dueo de las dehesas de Retamal y
Ardoz, y de una serie de tierras que se localizaban principalmente en las laderas
de este arroyo. Cada ao la corporacin pregonaba las tierras y las arrendaba al
mejor postor, de cuyos ingresos se serva para atender a sus numerosas necesi-
dades (impuestos, pleitos, prstamos a vecinos, gastos, etc.), prctica que se ex-
tendi hasta mediados del siglo XX. Pero el arrendamiento de las dehesas no su-
pona el aprovechamiento exclusivo del beneficiario. Como ejemplo acudimos
al remate de la puja de la dehesa de Retamal en 1605, que recay en Juan
Martn Serrano, quien dio por ella 9.000 maravedes, permitiendo que pastase li-
bremente el ganado vacuno y mayor de los vecinos aunque no el lanar.
El caso anterior nos sirve de punto de reflexin para resaltar la importancia
que tena el inters colectivo, amparado en una larga costumbre, sobre el benefi-
cio individual. Uno de estos usos tradicionales, que corroboran lo anterior, es el
aprovechamiento colectivo de las rastrojeras. Levantado el fruto por el dueo de
la tierra, los vecinos tenan derecho a entrar en ella con sus ganados y rebuscar,
lo que en la prctica daba lugar a abusos. As lo confirman las repetidas prohibi-
ciones del Concejo para que nadie entrase en las tierras antes del plazo estipula-
do, y // ninguna persona arrastre paxa en los rrastroxos desde aqu a que
por la justicia y rregimiento desta villa se mande // y que ninguna persona
atraviese los trigos ni cebadas del termino de esta villa ni a pie ni a caballo ni
mula
42
. Parece que no surtieron el efecto deseado, por lo que algunos labrado-
res se decidieron a cercar sus propiedades. Sin embargo, esta prctica chocaba
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116
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frontalmente con la costumbre y con el inters general de los vecinos, por lo que
se orden que se derribaran las vallas.
El Concejo no slo arrendaba sus tierras y dehesas, sino que adems provea
anualmente de una serie de oficios de carcter municipal, como eran los guardas
de las vias, de los ganados, los apeadores, etc. El sistema era similar al seguido
para el arrendamiento de tierras, y consista en pregonar el oficio, adjudicndo-
sele por el perodo de un ao a quien hiciera la mejor oferta.
El viadero era uno de estos oficios municipales y su funcin consista en vi-
gilar las vias; su labor se consideraba necesaria en aquella poca, ya que, como
se seal anteriormente, el vino ocupaba el tercer lugar entre los productos co-
sechados en nuestra Villa. El sueldo de estos guardas se ajustaba a la extensin
de los viedos, y solan llevar comisin en las multas que se imponan. Como
dato curioso sabemos que el importe de stas supona el doble si la infraccin se
cometa de noche.
Otro de los oficios municipales era el de guarda de los trigales, cuyas condi-
ciones y caractersticas eran muy semejantes a las de los viaderos. En algunos
casos slo era responsable de los destrozos producidos por el ganado, no tenien-
do que dar cuenta, sin embargo, de los daos producidos por los vecinos.
El tercer oficio municipal que se arrendaba, relacionado con el campo, era el
de guarda de ganado. Reciba su sueldo con relacin al nmero de cabezas que
cuidaba. En algunos contratos se especifica que deba ser credo su juramento
sobre la cantidad de ganado que haba recibido, dato que nos indica cmo deb-
an surgir desavenencias entre el pastor y los dueos del ganado sobre el nmero
exacto de reses que pastaban. Una de las condiciones significativas se refiere al
compromiso de los dueos del ganado para proteger al guarda en caso que ste
se introdujera en los sotos arzobispales del Henares y sufriera un castigo por
ello. Esta condicin especial que hemos hallado en el arrendamiento del ao
1608
43
es consecuencia de un hecho ocurrido seis aos antes, cuando el arzobis-
po de Toledo envi varios cuadrilleros de la Santa Hermandad para // pren-
der a ciertos vezinos desta villa por dezir que an entrado en el soto del arobis-
po a caar los conejos con armas de alcabuz y ballesta
44
.
Los conflictos entre ganaderos y agricultores eran frecuentes debido a la
oposicin de intereses entre ambas actividades, resumida en los daos que el ga-
nado produca a los cultivos y en el perjuicio que supona para los ganaderos la
conversin de los pastos en tierras cultivables. Como en los casos anteriores, el
Concejo promulg ordenanzas prohibiendo que el ganado pastase libremente o
que se introdujese antes de tiempo en las eras, bajo una multa cuyo importe se
reparta en tres partes que perciban el juez que sentenciaba el caso, el denun-
ciante del hecho y el dueo de la propiedad afectada.
La estructura socioeconmica
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Para intentar evitar estos problemas, anualmente se nombraban unos apeado-
res que eran los encargados de hacer un recorrido por todo el trmino municipal
para comprobar el estado de los campos y, sobre todo, para evitar que los mojo-
nes que delimitaban el trmino de la Villa fueran movidos. Precisamente en 1592
el Concejo de Torrejn pleite en la Real Chancillera de Valladolid contra el ga-
nado de Loeches que se introduca en el trmino de Torrejn y pastaba en la de-
hesa de Ardoz, algo semejante a lo que ya vimos con respecto a los ganados de
Alcal que pastaban en Torrejn cuando ste an no haba alcanzado la categora
de villa. As pues, podemos concluir que todos estos hechos pisoteo del ganado,
abuso en el espigueo, etc. eran algo corriente en la vida diaria de la Villa, y que
las ordenanzas municipales no pasaban de ser un proyecto de buenas intenciones.
Otro tipo de noticias que aparecen con frecuencia en estos libros y de mucha
mayor gravedad se refiere a la escasez de la cosecha. En efecto, como ya sealba-
mos al principio del epgrafe, los problemas ocasionados por la falta de trigo eran
la pesadilla de aquella poca. A modo de ilustracin pongamos algn ejemplo; en
un escrito de 1592 se lee que en // este pueblo ai mucha necesidad de pan que
no ay trigo y es tienpo que ya se empieza a coger el dicho trigo para la jente nece-
sitada que no lo tiene
45
. La falta de trigo se deba a que, agotado el grano de la co-
secha anterior, no se haba aun recogido la del ao presente. En una sesin del
Concejo en 1606 tambin se vuelve a aludir a la // mucha necesidad de pan en
esta villa y los pobres della pasan mucha hambre por no fallar pan este presente
ao por no aber recogido nada en esta villa y se pasa mucha necesidad
46
.
Otras situaciones catastrficas sucedan con la llegada de una plaga. En 1596
apareci en nuestra Villa la del escarabajo, que se prolong hasta el ao siguien-
te y que caus muchos destrozos en los campos. Alarmado el Concejo, decidi
celebrar una procesin y esparci agua de San Gregorio como remedio.
Sin embargo, no todas las medidas se dejaban en manos de la Providencia.
Con el paso del tiempo se tomaron una serie de soluciones que, si bien no con-
seguan atajar los problemas constantes de escasez de trigo, al menos intentaban
mitigarlos. Una de estas medidas consista en el reparto de trigo municipal. El
Concejo reciba una renta en especie de las tierras que arrendaba anualmente; el
trigo se depositaba en un almacn o psito municipal y en pocas de escasez se
reparta entre los vecinos a un precio moderado. Cuando incluso este cereal re-
sultaba insuficiente, el propio Concejo lo tomaba prestado, poniendo como ga-
ranta los bienes comunales. En algunos casos, como ocurri en 1598, se solicit
del arzobispo de Toledo que aplazase el cobro del diezmo a los torrejoneros de-
bido a la escasez en que se hallaban. Otras veces el Concejo tomaba dinero a
censo prstamo hipotecario con el fin de comprar trigo para simiente.
Las obras pas, es decir, las disposiciones testamentarias de algn vecino que
dejaba su tierra para que la renta producida se empleara en obras de beneficen-
cia, tambin contribuan a paliar la escasez de grano. La obra pa ms importan-
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La estructura socioeconmica
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Distribucin de la tierra de cultivo y poblacin por sectores.
DISTRIBUCIN DE LA TIERRA DE CULTIVO
SEGN EL CATASTRO DEL MARQUS DE LA ENSENADA DE 1751
VI DES
15, 7%
OTRAS 14%
CEREAL DE SECANO
82, 9%
POBLACIN DE TORREJN POR SECTORES
SEGN EL CATASTRO DEL MARQUS DE LA ENSENADA DE 1751
AGRICULTURA
65,2%
ARTESANA
Y COMERCIO
12,4%
SERVICIOS 10,06% SIN OFICIO 12,45%
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te fue la fundada a fines del siglo XVI por Francisco de la Torre y otros vecinos,
quienes dispusieron en su testamento que los bienes se empleasen en repartir el
trigo: la mitad de forma gratuita entre los pobres y la otra mitad entre los veci-
nos a un precio inferior al del momento.
Otros recursos los constituan los psitos de las cofradas. Estas, al igual que el
Concejo, posean una serie de tierras que arrendaban anualmente y cuyo producto se
guardaba en estos almacenes. El trigo se reparta entre los hermanos cofrades o se pres-
taba a los vecinos a un inters de medio celemn por fanega, es decir, a un 5 por 100.
El Catastro del Marqus de la Ensenada (1751) es una de nuestras principa-
les fuentes de informacin para el conocimiento de la agricultura del siglo
XVIII. Mand hacerlo don Zenn de Somodevilla
a
con el fin de eliminar los
mltiples impuestos existentes, que se englobaran en uno solo y general para
todo el reino, denominado nica contribucin. De las respuestas al interroga-
torio que se envi a Torrejn, se concluye que en esta Villa se empleaba una fa-
nega distinta a la de los pueblos vecinos; mientras stos utilizaban la fanega de
400 estadales, equivalente a 3.105 metros cuadrados, en Torrejn se utilizaba la
fanega de 1.700 varas cuadradas, que equivala a 1.184 metros cuadrados.
Tras el estudio del Catastro, lo primero que resalta es el absoluto predominio
del cereal de secano. No aparecen declarados regados ni hortalizas y, a excep-
cin de un pago de vias que lindaba con Alcal, todas las dems tierras eran de
secano y de una sola cosecha al ao, excepto el prado de la Dehesa de 19 fane-
gas el del Valle de 22 y el Soto de Abrevaderos de 20, debido a su buen ndice
de humedad, dada su proximidad al ro Henares y a los arroyos.
Las tierras del trmino aparecen divididas en tres categoras: 1.000 fanegas
se califican de buena calidad, 1.200 de mediana y 1.500 de nfima. Adems,
existan 700 fanegas dedicadas al viedo. El cereal ms cultivado era el trigo,
seguido de la cebada, de la avena y el centeno; estos dos ltimos se sembraban
en tierras de tercera calidad, lo que indica claramente el predominio de los cere-
ales panificables sobre los forrajeros.
La productividad media del trigo era de 6 fanegas por fanega sembrada en las
tierras de primera, de 4,5 en las de segunda y de 3 en las de tercera. La cebada
se cultivaba exclusivamente en las tierras de buena calidad, por lo que su rendi-
miento era de 14 fanegas por cada fanega sembrada.
La produccin anual de 1751 podemos evaluarla, atendiendo a los diezmos
que se pagaron, en 30.000 fanegas de cebada y 12.000 de trigo, lo que indica un
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120
a
Zenn de Somodevilla, Marqus de la Ensenada (1702-1781), fue ministro de Marina, Indias, Hacienda
y Guerra, y Gobernador del Consejo de Castilla desde 1743 a 1754. Su intento de implantar un sistema nico
de contribucin fracas. Sin embargo, como muestra de su trabajo, queda el extraordinario Catastro, que es
vital para el estudio del siglo XVIII, reproducido en nuestro Apndice Documental. Esta fuente se comple-
menta con la Contadura de Hipotecas, que se conserva en el Archivo Histrico de Protocolos de Madrid.
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claro aumento sobre la declarada en las Relaciones Topogrficas. Sin embargo,
estas cifras pueden resultar engaosas si no tenemos en cuenta que para conse-
guir esta productividad se necesitaba guardar un amplio volumen para la semen-
tera desde el 18 por 100 en las tierras de buena calidad hasta el 34 por 100 en
las de nfima. Este es un dato revelador de la escasa rentabilidad de las explota-
ciones y de las fluctuaciones de la produccin, as como de la permanente ame-
naza del hambre si vemos que hasta casi la tercera parte de lo recolectado haba
de ser guardada para simiente.
Podemos trazar una panormica del siglo XVIII extrapolando los datos de las
cosechas de Ajalvir
47
. El siglo XVIII supuso un aumento de la produccin con
respecto al difcil siglo XVII. Asignando un ndice 100 al decenio 1685-1694 se
constata que el trigo pas en 1790-99 a un ndice 125,6 y la cebada a 110,7. Sin
embargo, este aumento global se vio sujeto a fluctuaciones a lo largo del siglo.
La centuria se inicia con una dcada de malas cosechas, semejantes a las de fi-
nales del XVII, que culminan en la desastrosa recoleccin de 1710. Se produce
una tendencia a la recuperacin en las dos dcadas siguientes, interrumpida por
aos difciles como los de 1720-23. A partir del segundo tercio de siglo se esta-
biliza la produccin de trigo y cebada, mantenindose sta ms baja, aunque las
malas cosechas ocasionales continuaron como las de los aos 1737 y 1754.
La dcada de los 60 supuso la reaparicin de la baja productividad, llegando
a situarse el ndice por debajo del siglo anterior ndice 91,9. Posteriormente
se produjo una progresiva recuperacin que alcanz su cota ms alta en 1781
con la cosecha del siglo, para volver a la escasez en el perodo siguiente con
la crisis de abastecimiento en Madrid en 1812 y 1815.
Como ya indicbamos en la introduccin al captulo, los aos de cosechas ca-
tastrficas suponan graves crisis de subsistencia donde solan unirse el hambre,
las epidemias y el malestar social. Uno de los remedios consista en hipotecar los
bienes, favoreciendo la usura y aumentando el endeudamiento campesino. El
propio Ayuntamiento de Torrejn, en estos casos, se vea obligado a tomar dinero
prestado con el fin de adquirir grano para simiente y repartirlo entre los vecinos.
La produccin del viedo era mediocre y fue decayendo progresivamente. La ra-
zn estribaba en que las vias // asi por una mala calidad como por lo deteriora-
das que estan y la escasez de cosechas que de muchos aos a esta parte experimentan
produziran cada millar de cepas dos cargas de uva y estas seis arrobas de vino
48
.
La lea, segn adelantamos respecto al siglo XVI, segua siendo un bien es-
caso en nuestra Villa, agravado por la accin colonizadora del arado y la gana-
dera. Los sotos del Henares resultaban insuficientes, por lo que se compraba la
de los montes de Guadalajara, El Casar de Talamanca, etc. La madera para la
construccin se acarreaba desde el ro Manzanares o se compraba en Madrid,
aunque tambin se importaba de las sierras de Segovia y Cuenca.
La estructura socioeconmica
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La ganadera proporcionaba un aprovechamiento diverso: tiro para las labores
agrcolas, abono, alimento y transporte. Resulta difcil distinguir entre los diver-
sos tipos de ganado, pues, presumiblemente, las mismas vacas de labor eran utili-
zadas para cra, leche y carne. El ganado de labor lo constitua el clsico par de
mulas, que haba ido imponindose progresivamente sobre la pareja de bueyes.
Podemos suponer un ndice medio de una yunta de mulas para cada tres vecinos,
lo que pone de manifiesto en Torrejn la abundancia de un campesinado jornale-
ro cuyos nicos bienes eran su fuerza de trabajo. El principal ganado de renta era
el lanar, del que se obtena: cras, lana, leche y estircol de buena calidad.
Adems de las ovejas, se hace referencia en el Catastro a algunas cabezas de ga-
nado para el acarreo mulas, asnos y bueyes para llevar ladrillo y teja a Madrid.
Los ganaderos declarados en el Catastro del Marqus de la Ensenada son los
tres hermanos Martn de Mesa y Ambrosio Gonzlez, cuyas ovejas sumaban en
total unas 4.500 cabezas. El otro gran propietario de ganado lanar en el trmino
eran los jesuitas de la Casa Grande, quienes // lo conducen para el esquileo
al despoblado de Daralcalde sin saber por qu lo ejecutan pero si que a esta
dezmera no contribuyen con derecho alguno y por lo respectivo a la utilidad
que pueden producirles a dichos padres, en el todo, ni la pueden regular por no
saber a punto fijo el nmero de cabezas, pero discurren que por lo menos ser
el mismo que llevan dicho
49
. En total posean aproximadamente unas 7.000 ca-
bezas: 3.461 ovejas de vientre, 2.315 carneros y 990 borregos.
La productividad de la ganadera era en general mediocre: la alta mortalidad de
las cras y la deficiente calidad de las especies contribuan a ello. No se comercia-
lizaba la carne de los animales jvenes, ya que se prefera aprovecharlos al mxi-
mo y descuartizar los viejos, por lo que la calidad de la carne que se consuma era
muy baja. Los carneros, as, eran uno de los elementos principales de la alimenta-
cin de la poca. La lana que se obtena era igualmente de escaso valor. El ganado
cabro se utilizaba preferentemente como productor de leche. Tambin, como en el
caso de los corderos, se solan vender para carne los ms viejos.
La propiedad de la tierra en el siglo XVIII
La tierra a mediados del siglo XVIII, pese a encontrarse dividida en numerosas par-
celas, se hallaba en manos de un pequeo grupo de propietarios. Tomando como
ejemplo los datos de seis pueblos de la Campia del Henares, estudiados por
Josefina Gmez Mendoza, a quien seguimos, se obtiene que los poseedores de me-
nos de 10 hectreas, que representaban el 77 por 100 del censo de propietarios, tan
slo tenan el 14,7 por 100 de las tierras, mientras que el 2 por 100 del censo, con
extensiones superiores a las 100 hectreas, detentaba el 37,6 por 100 del suelo.
Entre ellos, el grupo de hacendados medianos de 10 a 100 hectreas dispona del
47,6 por 100 de la superficie y significa el 21 por 100 del total de propietarios.
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Al margen de estos porcentajes que denotan la existencia de un pequeo
campesinado muy numeroso, coexista un abundante grupo de jornaleros que es-
taba privado de toda propiedad. Estos representaban en Torrejn el 76 por 100
del total de la poblacin activa, el tanto por ciento ms alto de toda la zona, slo
igualado por Yunquera de Henares y seguido por Meco con el 49 por 100,
Fontanar con el 41 por 100, Camarma del Cao con el 33 por 100, etc.
LA POBLACIN AGRCOLA EN EL CATASTRO
DE ENSENADA (1751)
Jornalero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
Mozo de labor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Criado o mochil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
Labrador y pajero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
Pajero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
Mayoral de labor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
Labrador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
Pastor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
Pastor Mayoral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Pastor Ayudador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
Guardin del ganado porcino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
Viuda y labradora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
Otra caracterstica es la importancia de la propiedad absentista, que se explica
porque los grandes propietarios (conventos, iglesias, nobles y burgueses) solan
tener su residencia en ciudades como Madrid y Alcal. Tambin eran frecuentes
las pequeas propiedades pertenecientes a campesinos de los pueblos de alrede-
dor (Alcal, Daganzo, Ajalvir, etc.), a las parroquias de estos pueblos, etc.
50
.
La propiedad comunal segua sujeta a los mismos usos y costumbres que en
siglos anteriores. Tres eran las principales tierras del Concejo: el Soto del
Abrevadero, el Prado del Valle y la Dehesa. En 1751 el Soto del Abrevadero se
encontraba arrendado por seis aos y en 400 reales a Eusebio Caballero, fabri-
cante de ladrillo, para que pudiera construir dos hornos de coccin de ladrillo.
El Prado del Valle se destinaba para que pudiera pastar el ganado que posterior-
mente se sacrificaba en la carnicera; tambin podan aprovecharlo los ganados
de los vecinos de la Villa. La Dehesa no se hallaba arrendada y su aprovecha-
miento era comn tanto para los ganados de Torrejn como para los transentes
los de la Cabaa Real de la Mesta, los de abasto de Madrid y los que pertenec-
an a la Mancomunidad de las 25 villas (Alcal, Torrejn, Daganzo,
Ajalvir). Junto a estos tres grandes terrenos comunales de pasto existan pe-
queas parcelas labrantas arrendadas a vecinos que producan unos rendimien-
tos por debajo de la media, ya que se vean sometidas a un aprovechamiento ex-
cesivo por parte de cada nuevo propietario.
Junto a esta propiedad comunal que ocupaba una pequea extensin, exista la
propiedad eclesistica, mayoritaria en Torrejn, y que representaba aproximada-
La estructura socioeconmica
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mente el 41,7 por 100 del total de las tierras cultivadas; es decir, cerca de la mitad
de las tierras cultivadas del municipio estaban en manos de la Iglesia. El principal
propietario era la Casa Grande, que en 1751 contaba con 423 fanegas de tierra.
La Compaa de Jess tena tambin numerosos bienes en Alcal (320 fanegas y
2.990 cabezas de ganado), en Daganzuelo y en otras zonas de los alrededores.
INVENTARIO DE TIERRAS DE LA CASA GRANDE. AO 1771
Nm. Nm. Cepas
Lugares tierras Fanegas vias Cepas vivas muertas
Torrejn 80 373 20 40.767 3.842
Alcal 12 81 1 35.040 350
Madrid 51 324
Ajalvir 5 17
Daganzuelo 23 98 1 2.327 166
Paracuellos 4 32
TOTAL: 175 925 22 78.134 4.358
FUENTE: Comisin para las Temporalidades. Ao 1771. Archivo Histrico Nacional.
Otros propietarios eclesisticos eran los conventos de Alcal y Madrid, que
posean grandes extensiones en la zona. Al respecto, el topnimo que denomina
el actual polgono industrial de Las Monjas hace alusin a sus antiguas pro-
pietarias de estas tierras. Las monjas de la Concepcin Francisca posean 363
fanegas en Torrejn, adems de tierras en Parla, Grin, Yepes y Cubas. Las
monjas de Constantinopla de Madrid disponan de 260 fanegas en Torrejn,
111 fanegas en San Fernando y 134 en Daganzo. Las monjas de San Juan de la
Penitencia eran dueas de unas 1.000 fanegas, de las cuales 100 estaban en
Torrejn, 506 en Alcal, 234 en Daganzuelo, etc. Tambin tenan propiedades
en Torrejn las monjas Franciscas de los ngeles, las monjas de Santa
Catalina, las monjas Franciscas de Grin, las conventuales de Ucls, las de
Santo Domingo, etc.
51
.
Respecto al clero secular hay que sealar las posesiones de la iglesia
Magistral de Alcal y las de la parroquia de Torrejn, que era duea de unas
400 fanegas, adems de contar con otras 200 repartidas en capellanas, memo-
rias
a

En el estudio sobre el siglo XIX nos vamos a centrar en dos aspectos: la


desamortizacin y la estructura agraria de Torrejn referida a los aos 1849 y
1865, gracias a los datos que nos proporcionan los catastros respectivos. La
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
124
a
Estas capellanas y memorias consistan en donaciones testamentarias de tierras o rentas en favor de la
Iglesia de Torrejn para conseguir ms fcilmente la salvacin de sus almas (vase el Apndice Documental,
donde se incluye la memoria de un cannigo de Indias, de 1604).
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Desamortizacin efectuada en el siglo XIX es uno de los ms interesantes mo-
mentos de la historia agraria de Torrejn, y ello por dos motivos: por un lado,
debido al cambio radical que supuso en el censo de propietarios y, por otro,
quizs el ms importante, por determinar su verdadero alcance y significado
en la estructura social de la poca.
En cuanto al gran cambio en la posesin de la tierra baste indicar que si en
1751 la propiedad eclesistica representaba en nuestra Villa el 41,7 por 100 de
las tierras cultivadas, en 1849 cien aos despus no sobrepasaba el 2,93 por 100,
desapareciendo veinte aos ms tarde. Si bien resulta fcil constatar este enorme
trasvase de fincas que signific la desamortizacin, no lo es tanto evaluar su ac-
cin sobre la tradicional estructura de la propiedad o sobre el desarrollo econ-
mico del pas.
Se ha de tener en cuenta que la desamortizacin, en esencia, no era un fen-
meno nuevo. Como vimos antes, Felipe II haba enajenado bienes del arzobispo
de Toledo y de los jesuitas propietarios de la Casa Grande, que fueron expro-
piados a favor del patrimonio del Estado. Ms recientemente, en 1801 Godoy
haba llevado a cabo algunos tmidos intentos sobre las rdenes religiosas ms
dbiles, entre los que se incluy la apropiacin de las tierras y el Castillo de
Aldovea pertenecientes al Arzobispado de Toledo a favor del patrimonio
real. Coexista un clima de opinin favorable que fueron creando las crticas de
los ilustrados, a lo largo de todo el siglo XVIII, en torno al excesivo patrimonio
eclesistico, la infrautilizacin de tierras comunales, la rmora que suponan
para el desarrollo agrario las tierras de las capellanas, memorias, etc., por su
imposibilidad de venta.
Sin embargo, estos intentos no pasaron de ser proyectos coyunturales, mien-
tras que la Desamortizacin, en sentido estricto, represent una transformacin
irreversible de la propiedad agrcola y, por ende, seal en cierto modo la ruptu-
ra definitiva entre la sociedad agraria del Antiguo Rgimen y la del naciente es-
tado burgus. Para comprenderlo es necesario conocer el momento histrico y
los mltiples elementos polticos, sociales y econmicos que se desarrollaban.
La muerte de Fernando VII en 1833 puso a Espaa en un dilema fundamen-
tal: continuar la poltica de signo absolutista y reaccionario, en el sentido de
conservar las caducas estructuras del Antiguo Rgimen, o decidirse por el cam-
bio que representaba el modelo liberal. Al final triunf la ltima postura y la
Desamortizacin se convirti en un instrumento de mltiples usos, siendo uno
de los ms significativos el de asestar un golpe definitivo que hiciera imposible
el retorno al viejo orden social. Por un lado, sirvi para el saneamiento de la
Hacienda Pblica, gracias a los cuantiosos ingresos que provenan de las ventas;
por otro, se pretendi incrementar sensiblemente la productividad agraria con la
masiva puesta en circulacin de estas tierras; y, por ltimo, se consigui unir la
poltica del frgil estado liberal con la de los compradores de bienes desamorti-
La estructura socioeconmica
125
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 125
zados, principales interesados en su supervivencia, en unos momentos en que se
hallaba amenazado por las tropas carlistas.
Uno de los objetivos ms importantes y que, como veremos ms adelante, no
se alcanz fue el intento de obtener una distribucin ms equitativa de la propie-
dad, alejada del latifundio y del minifundio. Para ello se recomend vivamente
que las tierras que se vendieran fuesen de mediana extensin, con vistas a promo-
cionar un campesinado medio cuya prosperidad sirviera de acicate al desarrollo
agrcola. Sin embargo, las recomendaciones no se cumplieron, y el propio siste-
ma de subasta y la especulacin que origin dieron al traste con las buenas inten-
ciones, redundando todo el beneficio en la nobleza y la burguesa, nicas capaces
de pagar por las tierras tan elevadas sumas.
Tambin fracas en gran medida el tan ansiado despegue econmico, y los
nicos resultados positivos de inters comn fueron la victoria sobre los carlis-
tas, la ayuda que supuso a la financiacin del ferrocarril y el aumento de contri-
buciones que report a la Hacienda, al no gozar los nuevos propietarios de la
exencin fiscal que ostentaba el clero y la nobleza.
La Desamortizacin actu sobre dos tipos de propiedades: la eclesistica y la
civil. La primera se inicia con las leyes de Mendizbal de 1836 y 1837, poste-
riormente ampliadas, que ponan en venta los bienes eclesisticos; la segunda en
1855 con la ley de Madoz, que afectaba a las tierras comunales y de propios que
no eran reclamadas por los ayuntamientos. Fue la eclesistica la que por razones
obvias tuvo mayor importancia en nuestra Villa, limitndose la civil a la venta
de algunas tierras del Concejo situadas en el Prado de Ardoz y unas casas de la
actual Avenida de la Constitucin.
Hay que sealar que ambas leyes desamortizadoras fueron congeladas por
los gobiernos moderados y, sobre todo, la desamortizacin eclesistica, que fue
condenada firmemente por la Iglesia, actitud sta que finaliz con la firma del
Concordato entre la Iglesia y el Estado en 1851.
La Desamortizacin se caracteriz por la rapidez de las ventas, producidas
masivamente en los mismos aos en que se publicaban los decretos, dato signifi-
cativo de la amplia demanda y de la total ausencia de prejuicios en los compra-
dores sobre la procedencia de las tierras.
La agilizacin del mercado supuso, como ya apuntbamos, la prctica de la
especulacin, pues no slo se incrementaba sensiblemente el precio en subasta,
sino que a ello se aada la reventa. De esta forma vemos cmo el dinero recau-
dado super en un 226 por 100 lo previsto en tasacin. Paralelamente se produjo
una inflacin en el precio del suelo, que de 1836 a 1864 experiment un aumen-
to del 264 por 100, contradiciendo as a quienes crean que tan enorme cantidad
de tierras puestas en venta tendran un efecto inverso sobre el precio
52
.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
126
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 126
Con respecto a nuestra zona, se subastaron en los municipios madrileos de
la Campia del Henares 16.787 fanegas, de las cuales el 48 por 100 perteneca a
Alcal, seguido de Las Camarmas con el 18 por 100, los dos Daganzos con el
15 por 100 y Torrejn, que represent el 12 por 100. De esas 2.015 fanegas que
se vendieron aproximadamente en Torrejn, tenemos cuantificadas 1.059 gra-
cias al estudio de Simn Segura
a
.
Atendiendo al cuadro siguiente vemos que las 22 fanegas que por entonces
posea la Casa Grande fueron vendidas en 63 lotes de escasas dimensiones que
compr Benito Ochoa. Otros compradores de importancia como Gabriel Gil y
Vicente Lejornat tampoco aparecen en los catastros de 1849 y 1865, por lo que
creemos que debieron revender las propiedades. S se incluye en dichos catas-
tros a Abdn Paul, quien, al margen de su modesta compra, diez aos despus se
present como uno de los grandes propietarios de Torrejn; o la familia
Pignatelli de Aragn, condes de Fuentes, que compraron unas 100 fanegas
desamortizadas, apareciendo en el catastro de 1849 como los principales terrate-
nientes de Torrejn con 583 fanegas.
LA DESAMORTIZACIN ECLESISTICA EN TORREJN
(1837-1844)
Comprador Antiguo propietario Extensin Valor
Benito Ochoa Casa Grande 222 f. 8 cel. 220.000 r.v.
Salvador Barrioayuso Monjas Fcas. de Cuba 2 suerte de 6 ped 41.000 r.v.
Julin Snchez Monjas Fcas. de Cuba 3 suerte de 11 ped. 16.000 r.v.
Claudio Rodrguez Monjas Fcas. de Cuba 4 suerte de 10 ped. 13.000 r.v.
Vicente Lejornat Monjas Fcas. de Grin 2 suerte de 25 ped. 101.000 r.v.
Faustino Garca Martn Monjas Penitencia Alcal 91 f. 11 cel. 100.000 r.v.
Gabriel Gil Monjas Concepcin Francisca 363 f. 2 cel. 100.000 r.v.
Simn de Sandra Monjas de Sta. rsula de Alc. 28 f. 6 cel. 42.500 r.v.
Ezequiel Martn Alonso Monjas de Sto. Domingo Real 35 f. 60.500 r.v.
Ezequiel Martn Alonso Monjas Constantinopla 260 f. 6 cel. 342.500 r.v.
Jos Urrutia Monjas Carmelitas de Alcal 5 f. 6 cel. 2.000 r.v.
Abdn Paul Monjas Conventuales de Ucls 48 f. 4 cel. 123.100 r.v.
Toms Ramos Monjas Carmelitas Descalzas 7 f. 28.100 r.v.
FUENTE: F. Simn Segura, Contribucin al estudio de la desamortizacin espaola. La desamor-
tizacin en la provincia de Madrid.
La propiedad de la tierra en el siglo XIX. Para estudiar la propiedad de la
tierra y su produccin agrcola en el siglo XIX hemos utilizado el catastro de
1849 y, especialmente, el de 1865
53
, debido a que de ste se pueden obtener
unas conclusiones ms generales y ajustadas a la realidad, no slo por su proxi-
midad cronolgica, sino por su mayor significado. En efecto, el censo de propie-
La estructura socioeconmica
127
a
Vase nota 51 de este captulo.
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tarios de 1849, inmerso an en pleno proceso de ventas y reventas de tierras des-
amortizadas, es diferente al de 1865.
El conjunto de hacendados rsticos en 1865 lo componan 110 individuos, lo
que supona que el 75 por 100 de los torrejoneros careca de tierras propias. Este
dato resulta elocuente del fracaso de la Desamortizacin en promover una distri-
bucin ms justa de la tierra, y es coincidente con el ndice de jornaleros que se-
albamos para 1751. Igualmente, esta cifra de propietarios es inferior a la de
1849, que se situaba en el 32,8 por 100, lo que indica que entre estos aos se pro-
dujo una acumulacin de tierras en favor de un reducido grupo de propietarios.
En total, 16 grandes propietarios en 1865 posean el 59 por 100 de toda la tierra
cultivada, cifra superior a la de 1849 y que confirma la tesis de la acumulacin.
PROPIETARIOS QUE SUPERABAN LAS 100 HECTREAS.
AO 1865
Nm. % Total
Nombre Vecindad
tierras
Fanegas
tierra cult.
Fincas urb.
Conde de Fuentes Madrid 102 579 8,20 4
Fernando Ruano Torrejn 159 538 7,59 4
Hermana de I.S. Rica Madrid 123 416 5,89
Agustn Damin Torrejn 13 381 5,39
Benigno Fernndez 95 310 4,39 2
Pedro Mara Corral 80 288 4,07 4
Paula Ramos 74 288 4,07 5
Narciso Lpez 64 247 3,49 4
Simn Carriedo 72 217 3,07 8
Enrique Gavia 40 143 2,02 2
Benita Ramos 36 142 2,01 3
Gala Ramos 32 132 1,86 4
Eugenio Carriedo 36 121 1,71 1
Garca de Cosio Madrid 33 115 1,62
Vctor Gmez Torrejn 35 113 1,60 2
Toms Ramos 25 102 1,44 1
TOTAL: 16 propietarios 1.019 4.132 58,42 44
FUENTE: Amillaramiento de 1865.
Pese a que la tierra estaba en manos de unos pocos, la propiedad se hallaba
sumamente parcelada en extensiones medias de 1 a 4 fanegas, principal explica-
cin de la baja productividad. Predominan los pequeos hacendados de 1 a 50
fanegas, que representan el 66 por 100 del conjunto de propietarios; les siguen
los de mediana propiedad de 50 a 100 fanegas, y que significan el 20 por 100;
y los grandes ms de 100 fanegas de tierra sumaban el 14 por 100 del total.
Otra caracterstica que se mantiene semejante al siglo XVIII es la importancia
de la propiedad absentista. El Conde de Fuentes y la hermana de I. S. Rica de-
tentan el 14 por 100 de la tierra cultivada, y sumados a siete propietarios foraste-
ros ms, alcanzan aproximadamente el 20 por 100.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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En 1865 la propiedad eclesistica ha desaparecido totalmente, habindose
vendido las tierras que todava aparecan en 1849 como pertenecientes a la
Iglesia Parroquial de Torrejn 71 fanegas y a los Capellanes de Cameros.
La sociedad de la segunda mitad del siglo XIX, al igual que en los siglos
anteriores, sigui organizndose en torno a la posesin de tierras. El ms alto
estrato social lo ostenta la nobleza, representada por tres casas. En primer lu-
gar, la familia Pignatelli de Aragn, condes de Fuentes, principales terrate-
nientes de Torrejn y dueos de la Casa Grande, que a las 579 fanegas de tie-
rra suman tres casas en la calle del Cristo y una en la de la Cruz. El segundo
noble es el marqus de Miraflores, que, aunque carece de tierras, posee 6 ca-
sas: 2 en la calle del Cristo, 3 en la de Las Marquesas y 1 en la calle del
Poniente. Los herederos del Conde de Catres posean un palomar, la Casa de
la Torre (ubicada hasta mediados de los 70 entre la calle Las Marquesas y la
de Manuel Sandoval) y 45 fanegas de tierra en el catastro de 1849, que no apa-
recen en el de 1865.
DISTRIBUCIN DE LAS TIERRAS DE TORREJN. AO 1865
Superficie
Porcentaje
Aprovechamiento Calidad
(en fanegas)
total tierras
aprovechadas
1 732 fan. 10,36
Cereales de secano......................
{
2 2.777 39,33
3 3.050 43,20
TOTAL................................. 6.559 92,89
1 24 0,33
Viedos .......................................
{
2 133 1,88
3 34 0,48
TOTAL................................. 191 2,59
1 240 rboles
Olivares
{ 2 921
TOTAL................................. 1.161
Pastos .......................................... 192 fan. 2,71
1 58 0,82
Huerta de regado
{ 2 2 0,02
TOTAL................................. 60 0,84
Empedradas 25 0,35
Eras .............................................
{ Terras 33 0,46
TOTAL................................. 58 0,81
TOTAL FANEGAS TRMINO MUNICIPAL ............................................................... 10.396
TOTAL DE FANEGAS TILES ...................................................................................... 7.060
FUENTE: Amillaramiento de 1865.
La estructura socioeconmica
129
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Tras la nobleza y los propietarios forasteros, todos absentistas, vendra el
grupo de labradores acomodados de Torrejn. Este grupo de vecinos pudientes
controlaba el Ayuntamiento e increment su riqueza labrando en rgimen de
arriendo, las tierras de nobles y forasteros absentistas. Un ejemplo claro lo en-
contramos en 1849, cuando observamos cmo don Abdn Pal une a sus 203 fa-
negas 77 ms que tiene en arriendo, convirtindose as en el principal labrador
de Torrejn. Interesa, pues, que tengamos en cuenta este hecho para comprender
mejor la sociedad de fines del XIX, a la que podemos calificar, en trminos his-
toriogrficos aceptados como de caciquil.
En la parte superior de la pirmide social se encontraran los grandes propie-
tarios que delegan su poder y crean sus propias camarillas polticas con los la-
bradores acomodados del pueblo, quienes a su vez, y a travs del Ayuntamiento,
imponen su poder sobre el conjunto de vecinos. Se establecen as relaciones de
solidaridad entre el poder central y el municipal, que se traducen en el amao de
elecciones, en el juego de intereses polticos y econmicos, etc.
Por lo general el grupo de labradores acomodados no lo componen indivi-
duos, sino familias de raigambre: son los Carriedo, del Hoyo, Ramos, de Mesa,
etc. Tomemos como ejemplo a la familia Ramos; con este apellido aparecen 19
propietarios en el catastro de 1865, y el principal, Paula Ramos, cuenta con 288
fanegas, 5 casas y 12 mulas. En la base de la pirmide se halla la gran mayora
de los torrejoneros: pequeos labradores y jornaleros.
Respecto a la produccin agrcola aadiremos que, pese a algunas dificulta-
des como la que supuso la plaga de la langosta, que dur de 1850 a 1865, su au-
mento fue considerable con relacin al siglo XVIII, lo que se aprecia observan-
do el siguiente cuadro:
LA EXTENSIN DE LOS CULTIVOS EN EL TRMINO MUNICIPAL
DE TORREJN
1835 1865 1881 1955
Tierras cultivadas 65,26 % 67,91 % 94,00 % 28,00 %
Cereal de secano 90,67 % 92,89 % 94,00 % 84,74 %
(trigo y cebada)
Viedo 2,59 % 4,50 % 1,48 %
Olivar 1,29 % 3,17 %
Huerta 0,14 % 0,84 % 1,05 %
En 1751 slo se cultivaba el 42 por 100 del trmino municipal; en 1865 se al-
canza el 67 por 100, y en 1881, el 94 por 100, cifra mxima que se mantendr has-
ta que a mediados del siglo XX, y debido al proceso de industrializacin, se baje
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
130
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 130
al 28 por 100. El cultivo supera el 90 por 100 de las tierras, de las cuales la mitad
estara ocupada por el trigo, el 40 por 100, por la cebada y el resto, por la avena y
el centeno
54
. La vid sufre un considerable retroceso respecto al siglo XVIII, pasan-
do de un 16 por 100 al 4,5 por 100 en 1881 y al 1,48 por 100 en 1955. Algo seme-
jante ocurre con el olivo y su aumento proporcional en 1955, que slo se explica
por la disminucin drstica de las tierras de cereal. Lo contrario ocurri con las
huertas de regado que se debieron ver beneficiadas por las mejoras tcnicas de fi-
nes del siglo XIX. Un ejemplo de estas innovaciones lo tenemos en 1880, cuando
Santiago de Mesa y otros vecinos de Torrejn se unen y promueven la construc-
cin del canal de Ardoz, que con aguas procedentes del Jarama riega tierras del
trmino de San Fernando y se sita paralelo a la va del ferrocarril
55
.
Artesana y comercio
En este captulo analizaremos el resto de las actividades econmicas, esto es, lo
que en lenguaje actual denominamos sector secundario y terciario. Si bien estos
trminos nos resultan tiles para entendernos, no son del todo propios aplicados
a las sociedades preindustriales. La razn es evidente: la importancia de las acti-
vidades derivadas de la tierra era tal, que el resto estaba supeditado a ellas. As,
por ejemplo, el comercio tena como objeto principal los productos agrcolas
pan, cebada, vino, etc.; la artesana se orientaba preferentemente al utillaje
agrcola-ganadero, como herraduras, rejas de arado, etc. Sealaremos, adems,
que en la mayora de los casos se compaginaban las tareas agrcolas con las ar-
tesanales o las comerciales por parte del pequeo campesinado; en el caso de ar-
tesanos o comerciantes de mayor poder econmico tampoco se renunciaba a la
seguridad proporcionada por las rentas agrcolas
a
.
En lo que respecta al comercio no existan ferias ni mercados en Torrejn,
carencia que se supla a fines del siglo XVI acudiendo a los de Madrid y Alcal
de Henares. Era all donde los torrejoneros se abastecan de productos que ellos
mismos no fabricaban. Por aquel entonces tampoco haba ventas en la villa de
Torrejn, aunque s mesones; la diferencia entre ambos era que la venta ofre-
ca alimento y cobijo al viajero, mientras que en el mesn slo se despachaban
comidas, ndice de la penuria de aquel tiempo, si tenemos en cuenta que
Torrejn era un pueblo de paso obligado en el itinerario de Madrid a Alcal de
Henares, y de all a Zaragoza.
El nico dato relativo al comercio aparece en la respuesta nmero 28 de las
Relaciones Topogrficas, donde se habla de la carencia de madera de pino y en-
La estructura socioeconmica
131
a
// todos son los vecinos de esta villa labradores y trabaxadores, la mayor parte labradores, y los de-
ms trabaxadores de oficio de labradores. // dixeron que en su termino de esta villa, en la parte del rio que
cae por su termino no hay ningun molino ni acea ni barco ni ningun aprovechamiento de barcos, ni molinos,
Relaciones histrico-geogrfico-estadsticas, pp. 621-622.
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cina en nuestra Villa, por lo que se traa // de Cuenca y San Leonardo y de
Madrid de lo que se trae a vender de las sierras de Segovia, y le falta encina
que se provee de lo que se trae a vender para la labor de // la Alcarria y de el
Real de Manzanares
56
.
La nica industria que aparece mencionada en las Relaciones Topogrficas
es la de la construccin. En la respuesta 28 se afirma que // hay canteras en
termino de la dicha villa de yeso para labrar y edificar casa de albailera
57
,
actividad que cobrar importancia en el siglo XVIII.
Afortunadamente nuestros conocimientos del Torrejn de los primeros aos
del siglo XVII son ms amplios, debido a la existencia de los libros del Concejo
ya mencionados y que recogen los pregones, acuerdos, disposiciones, arrenda-
mientos, etc. Son, pues, una fuente de primera mano para conocer la vida muni-
cipal de entonces.
Una parte de estos documentos trata de los pregones de oficios y gremios. El
sistema de los oficios era muy diferente al actual; consista en cubrir una serie
de puestos de trabajo por el plazo de un ao, generalmente, que otorgaba el
Concejo al mejor postor. ste, una vez conseguido el remate del oficio, deba
buscar un fiador que le respaldase con sus bienes en caso de quiebra. Estos tra-
bajos, que salan a subasta, eran de la ms variada naturaleza. Uno de ellos con-
sista en atender la taberna y bodega pblica. Hoy puede parecernos extrao que
este oficio lo subastara el Concejo por un ao y no se ejercitase libremente por
los vecinos. Hemos de tener en cuenta que la casa que serva de taberna y bode-
ga pblica era de propiedad municipal, igual que la del aceite y pescado. El
arrendamiento de estas tiendas le serva al Concejo de importante fuente de in-
gresos. Adems del alquiler de la tienda, el Concejo le cobraba al arrendatario el
importe de las alcabalas que gravaban ese producto que l venda, entregando
posteriormente ese impuesto a las arcas municipales.
Junto a estos ingresos, el Concejo determinaba las normas que deban seguir-
se: regulaba los pesos y medidas, estableca las multas en caso de incumpli-
miento, fijaba los precios de los artculos, etctera. Por ejemplo, el 2 de enero de
1625 se dio el pregn del abasto de la taberna y bodega pblica. Felipe de la
Rufa ofreci dar 100 ducados por el abasto de vino, 40 ducados por el impuesto
de las alcabalas y 60 ducados por el alquiler de la casa. El Concejo le permiti
una ganancia de 3 maravedes en cada azumbre
a
de vino y 5 ms en cada arroba
b
si lo traa de fuera de Torrejn.
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
132
a
El azumbre es una medida de capacidad para lquidos, compuesta de 4 cuartillos, y equivale a 2 litros y
16 mililitros.
b
Arroba es el peso de 25 litros, equivalente a 11 kilogramos y 502 gramos. En Aragn, peso de 36 li-
bras, equivalente a 12 kilogramos y medio (R.A.E., Diccionario de la lengua espaola, 22 ed., Madrid:
Espasa Calpe, 2001).
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Similar procedimiento se segua en el arrendamiento de la tienda de aceite y
pescado. El Concejo exiga que hubiese, adems de aceite y pescado, tocino sa-
lado y fresco. Tambin aqu se pagaba por el abasto, por la alcabala y por el al-
quiler de la casa. Teniendo en cuenta los problemas que supona la conservacin
del pescado, el surtido principal que se ofreca en el establecimiento era de sar-
dinas arenques, bacalao en salazn, bonito en escabeche, etc.
En el caso de la carnicera, junto al alquiler de la tienda, el Ayuntamiento arren-
daba la dehesa de Ardoz para el ganado que se trajera a sacrificar, con la prohibi-
cin expresa, de que pastase otro tipo de animales y permitindose la entrada del
ganado de los vecinos, siempre que fuese de labor. Otros oficios consistan en co-
brar las alcabalas del viento y de la cebada y paja. La alcabala del viento era un im-
puesto que se cobraba a los forasteros que vendan bienes muebles en Torrejn; la
de cebada y paja era la que se aplicaba a los mesones que comerciaban estos cerea-
les. Tambin se pujaba por el oficio de herrero, ya que la fragua era del Concejo.
Un caso curioso es el oficio de barbero y cirujano. La conjuncin de las dos
profesiones es un dato revelador de la sanidad de la poca. Este barbero cirujano
estaba obligado por el Concejo a atender a los vecinos pobres por un precio me-
nor al estipulado para el resto; asimismo se comprometa a atender gratuitamen-
te a Los pobres de los hospitales de esta villa y media dozena de pobres desta
villa que me seale la justicia
58
.
Haba un mdico para todo el pueblo. El contrato que la Villa hizo al doctor Beltrn
en 1605, en el que le daba licencia por dos aos para ejercer en nuestra Villa, le asigna-
ba un salario de 800 ducados anuales en total, pagando los tres cuartos del sueldo los
vecinos y el resto el Concejo. Las condiciones de trabajo del mdico, que el contrato
especificaba, eran muy estrictas: no poda tomar un sustituto salvo si estaba enfermo,
ni ausentarse de la Villa; deba asistir a todos los enfermos aunque padecieran males
contagiosos, e igualmente estaba obligado a // curar las enfermedades que ubiere
en esta dicha villa, en los vezinos della y los pobres que se sealaren y los de los ospi-
tales della y las que tubieran los criados y criadas de vezinos desta villa
59
.
Nos faltan por nombrar en esta relacin de oficios que se subastaban los de
abastecedor de cirundajas y el de la basura de la calle Pesquera y otras calles. El
primero era el abasto de la fruta verde y seca, miel, confituras, jabn, papel,
hilo, garbanzos y otros. El segundo consista en recoger la basura del arroyo que
discurra por la actual calle Pesquera y de los lugares que indicaba el
Ayuntamiento, que desconocemos cules eran; a veces se aada la obligacin
de mantener limpio el patio de la Casa Consistorial.
Estos eran algunos de los oficios que por pregn se subastaban todos los aos.
Ocasionalmente se daban pregones para la realizacin de obras de albailera y
otros servicios que se ofrecan al mejor postor. Un ejemplo es la reforma que se
llev a cabo en la fuente de la plaza en 1604 y que remat Juan Diego, albail de
La estructura socioeconmica
133
03-LA ESTRUCTURA SOCIOECONOMICA 22/11/04 18:16 Pgina 133
Alcal, quien recibi 50 ducados entregados en tres plazos: al comenzar la obra,
a la mitad y al acabar. Dos aos despus se pregon otra obra a realizar en las ca-
sas del Concejo para reparar el balcn y, adems, construir // tres bancos lar-
gos como de iglesia para que se sienten los seores del ayuntamiento
60
.
En 1751, en el Catastro del Marqus de la Ensenada, a diferencia de las
Relaciones Topogrficas, aparecen cuantificados los artesanos, mesoneros, etc.,
junto con sus respectivas rentas, lo que nos permite hacernos idea de la riqueza
de cada uno. Este crecimiento de actividades no agrcolas trasluce la evolucin
que la sociedad torrejonera sufri; y de este modo, sin dejar de estar bsicamente
orientada hacia el campo, lo estaba en menor medida que los siglos anteriores.
No obstante, hemos de tener en cuenta que la exactitud de los datos del Catastro
del Marqus de la Ensenada es bastante discutible. No slo el fraude en la declaracin
de las rentas incidira en ello, sino tambin la dificultad de muchos declarantes para
determinar con precisin sus posesiones, lo que oblig a adoptar cifras aproximadas.
En Torrejn haba tres albailes o alarifes con categora de maestros que ganaban 8
reales por da trabajado y dos albailes con categora de oficiales, que ganaban 4 reales
por da. Solan trabajar alrededor de 240 jornadas al ao, por lo que sus respectivos in-
gresos anuales eran de 1.920 y 960 reales respectivamente. Al ser la renta de los oficia-
les albailes la ms baja de todas las de los declarantes del Catastro, podemos tomar
como referencia 1.000 reales al ao como sueldo para una familia de bajos ingresos.
Segn el Catastro haba dos sastres, que ganaban cerca de 4 reales al da, lo que
supona 1.460 reales al ao. Cinco eran los zapateros: uno de nuevo y cuatro de
viejo. El zapatero de nuevo era el que fabricaba zapatos, realizando a razn de
unos 500 pares al ao, por lo que obtena unos ingresos brutos anuales de 1.500 re-
ales. Los zapateros de viejo se dedicaban a reparar el calzado y tres de ellos obte-
nan 1.100 reales al ao, mientras que el otro, 1.460. Dos eran los albitares herra-
dores, que ganaban anualmente unos 3.000 reales cada uno; los precios se conven-
an entre los herradores y los propietarios de los animales, fijndose una cantidad
global por la que el herrador deba atender a su cliente durante un ao, indepen-
dientemente de la cantidad de veces que se le requiriera. Estos precios eran de 4 re-
ales anuales por cada cabeza menor, 6 reales por cada par de mulas de trajine y
media fanega de trigo por cada par de mulas de labor. Haba dos fraguas de herre-
ro: una de Teresa Delgado, viuda de Nicols Martnez, que la explotaba con la
ayuda de un oficial y de su hijo. El oficial ganaba 365 reales al ao, cantidad muy
baja, aunque hemos de tener en cuenta que reciba manutencin gratuita, con lo que
su sueldo se aproximaba a los 1.270 reales anuales. La produccin anual de esta
fragua supona 4.000 reales de velln al ao, cantidad considerable, y ms teniendo
en cuenta que el hijo de la propietaria no reciba sueldo alguno. La otra fragua per-
teneca a Francisco Salazar y por estar impedido, la atenda su hijo. No contaba con
oficial ni ayudante y su produccin se evaluaba en 2.200 reales al ao, la mitad que
la anterior. Los ingresos de ambas fraguas eran, como en el caso de los herradores,
TORREJN DE ARDOZ: UNA HISTORIA VIVA
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por ajuste anual, a razn de 60 reales los aperos de cada par de mulas de labor, in-
cluidas todas las piezas sueltas del utillaje que se necesitaran.
Se contabilizan carreteras en el pueblo: dos estaban regidas por hombres, y
una, por una mujer. La demanda de carros nuevos y la reparacin de los viejos
era considerable porque desde Torrejn salan diariamente carretas cargadas con
paja (recurdese la importancia que esta actividad supona para los torrejoneros:
en 1751, 82 personas trabajaban en las labores de acarreo y transporte de paja),
pan, teja o ladrillo principalmente, cuyo destino era Madrid
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. El primero de es-
tos artesanos era Sebastin Galeote, cuya renta se elevaba a 3.300 reales por
ao, y mantena un oficial, cuyo salario era de 1.100 reales. El segundo era
Francisco de Lucas, quien, en razn de su avanzada edad y de que trabajaba
solo, obtena al ao 1.100 reales. La mujer dedicada a la carretera se llamaba
Jacinta Damin, y sus ingresos ascendan a 4.000 reales; mantena un oficial al
que pagaba al ao 1.460 reales y un aprendiz al que slo tena que mantener.
La estructura socioeconmica
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Artesanos y comerciantes
Mozo de carretera 16
Conductor de carro 7
Maestro de hacer carros 3
Oficial carretero 3
Zapatero de viejo 3
Zapatero 1
Aprendiz de zapatero 1
Maestro de herrar 1
Oficial de herrero 1
Albitar y herrador 1
Viuda y herrera 1
Maestro alarife 3
Pen de albail 2
Sastre 1
Sastre viejo 1
Maestro hilandero 2
Oficial de sastre 1
Labrador y fabricante de teja 1
Labrador y fabricante de ladrillo 1
Labrador y comerciante de ladrillo 1
Conductor de ladrillos con dos carretas 1
Labrador pajero y mesonero 1
Labrador tebernero y bodeguero 1
Pajero y mesonero 1
Mesonero 1
TOTAL 56
Servicios
Mozo de trajino 24
Mancebo de cirujano 2
Alguacil 2
Estudiante 2
Mancebo de botica 2
Mdico 1
Cirujano 1
Boticario 1
Sacristn 1
Ayudante de sacristn 1
Guarda 1
Barbero 1
Maestro de nios 1
Fiel medidor 1
Maestro de postas 1
Repesador 1
Cortador 1
Torero 1
Escribano y labrador 1
Marqueador de tierras y pajero 1
TOTAL 46
Sin oficio
Viuda 27
Viuda y pobre 5
Pobre 1
Pobre de solemnidad 7
Imposibilitado 4
Impedido y pobre 1
Ciego 1
Sin oficio 2
Sin ejercicio 9
TOTAL 57
LA POBLACIN NO AGRCOLA EN EL CATASTRO DEL
MARQUS DE LA ENSENADA. AO 1751
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Haba en Torrejn tres mesones; uno perteneca a Joseph Lpez de Yela,
que lo tena arrendado a Marcelo Cabello, quien le pagaba una renta de
1.825 reales al ao