3 Ao IV / Volumen VII/ Diciembre de 2012
Universidad Nacional de Ro Cuarto
Ro Cuarto. Crdoba. Argentina
SOCIEDADES de PAISAJES
RIDOS y SEMI-RIDOS
Revista Cientca del Laboratorio de Arqueologa
y Etnohistoria de la Facultad de Ciencias Humanas
Ao IV/ VolumenVII / Diciembre de 2012
ISSN 1852-8783
7 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
Decreto-Ley 6422/57 de Publicaciones Peridicas.
ISSN 1852-8783
REVISTA SOCIEDADES DE PAISAJES RIDOS Y SEMIRIDOS
Ao IV/ Volumen VII/ Diciembre de 2012
Directoras
Ana Mara Rocchietti / Marcela Alicia Tamagnini
Comit Editor
Secretario: Juan Manuel Chavero
Alicia Lodeserto, Ernesto Olmedo, Graciana Prez Zavala, Flavio Ribero
Consejo de Redaccin
Yanina Aguilar, Yoli Martini, Martha Villa, Laura Gili, Martha Grodsinsky
Colaboradores
Paula Altamirano, Jos Luis Torres, Daniela Castro Cantoro, Gustavo Torres, Mariano Yedro,
Arabela Ponzio, Germn Sabena, Mauricio Saibene
Comit Cientco
Antonio Austral (Universidad Nacional de La Plata); Rafael Curtoni (Universidad Nacional
del Centro de la Provincia de Buenos Aires); Alejandro Garca (Universidad Nacional de San
Juan); Emilio Eugenio (Universidad de Buenos Aires); Rolf Foerster (Universidad de Chile);
Facundo Gmez Romero (Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
CONICET); Arno lvarez Kem (Universidad Federal de Porto Alegre, Brasil) Csar Glvez
Mora (Instituto Nacional de Cultura, Departamento de La Libertad, Per), Carlos Prez Zavala
(Fundacin Intercambio Cultural Alemn-Latinoamericano, Ro Cuarto); Vctor Pimimchu-
mo (Instituto Nacional de Cultura-Direccin Regional de Cultura, La Libertad, Per); Racso
Fernndez (Instituto Cubano de Antropologa, Grupo Cubano de Investigaciones de Arte
Rupestre); Ludgarda Reyes (Universidad Privada Franz Tamayo, Per)
Evaluaron este volumen
Eduardo Crivelli Montero (Universidad de Buenos Aires), Silvia Ratto (Universidad de
Quilmes), Andrea Recalde (Conicet-Universidad Nacional de Crdoba), Horacio Chiavazza
(Universidad de Cuyo), Roxana Cattaneo (Universidad Nacional de Crdoba), Mara Clemen-
cia Jugo Beltrn (Universidad Nacional de Crdoba)
Diseo de Tapa
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Diseo Editorial
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9 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
NDICE GENERAL
NOTA A LOS LECTORES......................................................................................11
EDITORIAL..................................................................................................................13
ARQUEOLOGA
TRAS LOS PASOS DE LA COLONIZACIN. ARQUEOLOGA EN EL
PREDIO ADMINISTRATIVO DE ALEXANDRAS COLONY, 1870.
ALEJANDRA. SANTA FE...........................................................................................17
Irene Dosztal
ACERCA DE UNA FUENTE CON IMGENES DEL PARAGUAY:
REFLEXIONES SOBRE GUERRA, CONSUMO Y ARTE EN LA
ARQUEOLOGA DE BUENOS AIRES.......................................................................29
Daniel Schvelzon
PETROGLIFOS EN LA SIERRA DE COMECHINGONES:
IDEOLOGA ANDINA Y PRINCIPIOS TRANSFORMANTES EN
DOS OBRAS DE ARTE RUPESTRE.............................................................................37
Ana Rocchietti
EL REFLEJO DEL CONTEXTO HISTRICO EN EL SURGIMIENTO
DE LOS COMECHINGONES COMO OBJETO DE ESTUDIO................................51
Nicols Debernardi
FRONTERAS
LA RACIONALIDAD SAPIENCIAL LATINOAMERICANA Y SU
CAPACIDAD SUPERADORA DE LAS FRONTERAS GENERADAS
POR LA DESIGUALDAD Y LA EXCLUSIN SOCIAL ...................................69
Guillermo C. Recanati
10 Arqueologa Sociedades de Paisajes ridos y Semi-ridos
ndice General
LAS SOCIEDADES FRONTERIZAS PAMPEANO-PATAGNICAS
ANTES DE LA CONQUISTA: UNA RELECTURA DE VIEJAS
FUENTES, SIETE AOS DESPUS............................................................................85
Gabriela Nacach y Pedro Navarro Floria
DON Y POTLATCH EN UNA EXCURSIN A LOS INDIOS RANQUELES.
UN ESTUDIO EN BUSCA DE LA APLICABILIDAD DEL ENSAYO SOBRE
EL DON A LA REALIDAD ETNOGRFICA DE LAS PAMPAS............................109
Juan Manuel Testa
MISIONEROS AGUSTINOS Y PATRONES CAUCHEROS: UNA FRONTERA
POLTICO-SOCIAL-ECONMICA EN AMAZONA PERUANA...................125
Mara Victoria Fernndez
NORMAS EDITORIALES DE LA REVISTA.............................................................135
51 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
LA PRODUCCION CIENTFICA Y SU
CONTEXTO. LOS COMECHINGONES
COMO OBJETO DE ESTUDIO DURANTE
LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX
Nicols Debernardi*
Resumen
El presente artculo pretende tratar la relacin entre el contexto histrico
y los trabajos acadmicos sobre los pueblos originarios en la provincia de
Crdoba durante la primera mitad del siglo XX, en el momento en que
stos surgen como objeto de estudio, a travs del anlisis de Crdoba del
Tucumn prehispnica y proto-histrica de Pablo Cabrera y los comechin-
gones de Antonio Serrano. Esta relacin se tratar de establecer a travs
del anlisis de las posturas de los autores, de sus opiniones o valoraciones,
de los marcos metodolgicos y tericos empleados; cotejando este anlisis
con los principales procesos polticos y sociales que se desarrollaban en
Crdoba y en el pas, con la trama institucional del momento y con la
posicin de los autores en esa trama.
Palabras clave: Crdoba - Comechingones - contexto histrico - objeto
de estudio.
Resumo
O presente artigo pretende tratar a relao entre o contexto histrico
e os trabalhos acadmicos sobre os povos originrios na provncia de
* Laboratorio de Arqueologa y Etnohistoria. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad
de Ro Cuarto. Contacto: nicodeber@[Link]
52 Arqueologa
Nicols Debernardi
Crdoba durante a primeira metade do sculo XX, no momento em que
estes surgem como objeto de estudos, atravs da analise de Crdoba Del
Tucumn prehispnica y foto-historica de Pablo Cabrera e Los Come-
chingones de Antonio Serrano. Esta relao ser estabelecida atravs da
analise das posturas dos autores, de suas opinies e valoraes, dos marcos
metodolgico e terico empregados; confrontando esta analise com os
principais processos polticos e sociais que se desenvolviam em Crdoba
e no pas, com a trama institucional do momento e com a posio dos
autores nesta trama.
Palavras chave: Crdoba - Comechingones - contexto histrico - objeto
de estudo.
Abstract
is article intends to study the relation between the historical context
and the academic works about the towns settled in Crdoba Mountains
during the rst half of the XX century; at such moment these towns
arose as object of study through the analysis of Crdoba del Tucumn
prehispnica y proto-histrica, by Pablo Cabrera, and Los comechin-
gones, by Antonio Serrano. It will be intended to establish this relation
through the analysis of the authorsstands, opinions or appraisals as well
as the applied methodological and theoretical frames. e analysis will
be collated against the main political and social contexts that happened
in Crdoba and the country; the institutional weave of the moment and
the authors position within this weave.
Key Words: Crdoba - Comechingones - historical context - object of study.
Surgimiento del objeto de estudio y contexto histrico
Es posible establecer una relacin entre el contexto histrico de una deter-
minada sociedad y los saberes producidos por ella. Segn Piscitelli la ciencia es
un sistema de elaboracin de respuestas a preguntas que los hombres se hacen.
Quiz, ms precisamente, que las sociedades se hacen. Para que estas respuestas
sean aceptadas deben cumplir ciertas condiciones formales y fcticas que no
son ahistricas ni independientes de circunstancias sociales particulares, por lo
cual el mtodo cientco surge a partir de la compleja relacin entre lo social,
lo poltico y lo econmico que se da en cada poca (Piscitelli 1993:13). Todo
nuevo saber depende del contexto, los mecanismos de difusin y el momento
poltico para ser aceptado y an para ser producido. Esto no signica una total
determinacin del contexto sobre la produccin cientca sino que ningn sa-
ber puede desarrollarse si no estn las condiciones sociales que posibiliten ese
desarrollo, al mismo tiempo que los nuevos saberes producidos por la ciencia
53 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
La produccion cientica y su contexto.
Los comechingones como objeto de estudio durante la primera mitad del siglo XX
posibilitan que se generen esas condiciones, tanto a nivel de marco terico y de
mtodo como de inters en determinados temas. Si bien la produccin cientca
tiene una lgica propia est atravesada por conictos y cuestiones de poder a
la vez que ejerce una accin sobre la sociedad, la produccin de conocimiento
puro es una ccin (Piscitelli 1993:20).
El surgimiento de los trabajos cientcos en nuestro pas, signicativos recin
sobre el ltimo tercio del siglo XIX, tienen lugar gracias al marco aportado por
el modelo agroexportador y la modernizacin del pas (Tern 2000; Laguens y
Bonnin 2009). Los estudios sobre los pueblos originarios de Crdoba surgen
y toman relevancia durante la primera mitad del siglo XX a travs de exposi-
ciones en congresos o publicaciones cientcas de diversos autores. Entre ellas
se destacan Crdoba del Tucumn prehispnica y proto-histrica de Pablo
Cabrera (1931) y Los Comechingones de Antonio Serrano (1945) por ser las
nicas editadas en forma de libro sobre el tema durante todo el siglo XX que
traten casi exclusivamente sobre los pueblos originarios de las sierras en general,
y no de una regin particular; porque contienen los principales avances sobre
el tema en ese momento, tomados de distintos autores; y por la relevancia de
los autores en el entramado institucional del momento. Cabe destacar en este
punto la importancia de los trabajos de Anbal Montes en ese momento, pero
que no son incluidos en este anlisis ya que recin fueron editados en forma de
libro en 2008 (Montes 2008).
En esas primeras dcadas del siglo XX ya no era el auge del modelo agroex-
portador el marco dominante sino ms bien la crisis en lo econmico y lo poltico
de este modelo liberal, que adems trajo aparejados profundos cambios sociales
y culturales en el pas y, con sus particularidades, en Crdoba tambin. Entre
estos cambios se encuentran el ascenso de nuevos sectores sociales (mientras
que otros continan en la marginacin), la profesionalizacin de las ciencias en
la provincia de Crdoba y un creciente inters por la historia desde el Estado y
desde la sociedad. Es en este contexto que aparecen los pueblos originarios de
la provincia de Crdoba como objeto de estudio, denominados como Come-
chingones.
Existe entre estos procesos y los marcos institucionales como la Universidad
Nacional de Crdoba, que es quien publica los libros de Cabrera y Serrano, una
red de relaciones que, segn Foucault (2002), hacen que en un momento alguien
tenga, quiera, pueda decir algo de un determinado objeto de estudio, y otros lo
recepten, difundan, expandan, anulen. Estas relaciones estn establecidas entre
instituciones, procesos econmicos y sociales, normas, etc., no estn presentes
en el objeto pero muestran las condiciones para que el objeto surja y, ms all
de la supercie donde emerge, se cruzan otros procesos paralelos que lo atra-
viesan, transforman, condicionan. Por esta razn es que los pueblos originarios
de las sierras, como objeto de estudio, no surgen como algo aislado sino dentro
de un contexto en que se estaba replanteando la visin sobre el pasado, la vieja
54 Arqueologa
Nicols Debernardi
historiografa liberal estaba siendo cuestionada por revisionistas y nacionalistas.
Si bien las obras analizadas no son especcamente historiogrcas, sino que
contienen un importante aporte de la arqueologa y la etnohistoria, participan de
la construccin de una visin global de la historia. Segn Joseph Fontana Toda
visin global de la historia constituye una genealoga del presente. Selecciona
y ordena los hechos del pasado de forma que conduzcan en su secuencia hasta
dar cuenta de la conguracin del presente, casi siempre con el n, consciente
o no, de justicarla (Fontana 1982:9).
Para poder determinar el reejo de los procesos histricos en el surgimiento
y la conguracin de los pueblos originarios de las sierras de Crdoba como
objeto de estudio, y las posibilidades de alcance social que le brindan a ese saber
elaborado, se analizaran Crdoba del Tucumn prehispnica y protohistrica
y Los comechingones. Esta relacin se tratar de establecer a travs del anlisis
de las posturas de los autores, de sus opiniones o valoraciones y de los marcos
tericos y metodolgicos empleados, cotejando este anlisis con los principales
procesos polticos, sociales y culturales que se desarrollaban en la provincia y en
el pas, con la trama institucional del momento y con la posicin de los autores
en esa trama.
Surgimiento del objeto de estudio
Los pueblos originarios de las sierras de Crdoba que se encontraron con los
espaoles a su llegada fueron bautizados, en las crnicas de las primeras expedi-
ciones, como comechingones (Mandrini 1983). Aunque ese apelativo se perdi
en los primeros aos de la conquista del territorio, durante las ltimas dcadas
del siglo XVI (Bixio 1999), en la denominacin colonial los pueblos de indios
registrados en el territorio serrano continan su existencia hasta principios del
siglo XIX (Laguens y Bonnin 2009). A partir de ese momento las referencias
escritas a los pueblos originarios de las sierras de Crdoba se pierden. Las guerras
por la independencia, las luchas fraticidas y la Organizacin del Estado Nacional
desvan el inters de este tema y la preocupacin por los indgenas se concentr
en la frontera sur de la provincia. La mirada vuelve sobre los pobladores prehis-
pnicos de Crdoba en las ltimas dcadas del siglo XIX con las excavaciones
de Florentino Ameghino y su preocupacin por establecer la antigedad del
hombre en las pampas argentinas.
Los trabajos en arqueologa y etnografa se continuaron en Crdoba, a partir
otras preocupaciones y de una nueva postura terica, durante la primera mi-
tad del siglo XX. En ese momento una nueva visin del pasado estaba siendo
estructurada en medio de una reaccin antipositivista, que se opone a la lnea
liberal imperante a nes del siglo XIX y revaloriza, entre otras cosas, el pasado
espaol. Esta reaccin es encarnada por varias lneas, entre ellas elnacionalismo
tradicionalista telrico, que en ltima instancia era la manifestacin de las
55 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
La produccion cientica y su contexto.
Los comechingones como objeto de estudio durante la primera mitad del siglo XX
oligarquas provinciales excluidas o incluidas en una posicin perifrica en el
proyecto agroexportador (Falcn 2000:331). Segn este autor se trataba de la
bsqueda de las races de la argentinidad ms all de la gesta de mayo de 1810, y
que fueron diluidas por los errores de la generacin del 80. Ante la hispanofobia
dominante en el siglo XIX se impone una hispanolia que enraizaba en los rasgos
positivos que vean en la conquista espaola, entre ellos la implantacin de la
religin catlica. Pablo Cabrera, nacido en San Juan, formado en Crdoba, desa-
rroll sus actividades eclesisticas e intelectuales principalmente en esta ltima
provincia y en menor medida en las de Cuyo entre, aproximadamente, 1880 y
1936
1
, durante la plena vigencia y el posterior decaimiento del modelo agroex-
portador. Lo que vincula a Crdoba del Tucumn prehispnica y proto-histrica
con nacionalismo tradicionalista telrico no solo son las abundantes exaltaciones
al paisaje serrano y las costumbres locales sino tambin su visin respecto a la
conquista. Cuando cita un fragmento de su obra Cultura y benecencia durante
la colonia sostiene que hubo, en efecto, mucho bueno entre nosotros, durante
el rgimen de la colonia (Cabrera 1931:2). De esta manera la conquista del
territorio es vista como una gesta y, coherentemente con esto, reere a que el
intrpido Tristn de Tejeda sali desde las orillas del Suqua a la cabeza de un
pelotn de bravos (Cabrera 1931:73), a Jernimo Lus de Cabrera la menciona
como el insigne Sevillano (Cabrera 1931:133), a un grupo de conquistadores
como el puado de valientes (Cabrera 1931:210), a los pueblos indios asig-
nados a Diego de Funes como la encomienda de nuestro hroe (Cabrera
1931:270), y al ser este ltimo asesinado por sus encomendados lo considera
mrtir de la civilizacin (Cabrera 1931:271).
Su postura cuando se reere a los pueblos originarios, en cambio, vara
sensiblemente. Cuando se introduce en el tema religioso cita el testimonio de
Cieza de Len el cual en una parte dice: hablan con el demonio, y mediante
sus dichos perniciosos e ilusiones, hacen vanos sacricios y grandes hechiceras,
y le reverencian y acatan (Cabrera 1931:107-108). Cabrera, convencido de los
dichos del conquistador, sostiene que ni invent ni desgur nada en este relato
el veraz historiador (Cabrera 1931:108) por lo que se propone probarlo a travs
de los documentos que reeren a sus estas y borracheras en las que supone
que a la supersticin de los indgenas se sumaba la embriaguez motivando
luchas sangrientas como coronamiento de esas reuniones (Cabrera 1931:108).
De esta manera fundamenta no solo las palabras del conquistador sino tambin
el apelativo de brbaros que repetidamente utiliza para denominar a los pueblos
originarios de esta provincia. Vuelve a citar a Cieza de Len diciendo es gente
de poca vergenza y de no ninguna verdad, ni que saben que es honra (Cabrera
1931:113) a lo que agrega Cabrera acabo de establecer su exactitud, -singular-
mente respecto de los sanabironas, - a base de una documentacin de primera
agua, autntica e irrebatible (Cabrera 1931:113-114), rerindose al contenido
de lo que se conoce como documento de Quilino, cuya referencia es Archivo
de Tribunales de Crdoba, Escribana 1, Legajo 50, Expediente 2, ao 1620. Se
56 Arqueologa
Nicols Debernardi
trata del expediente de un proceso judicial en Crdoba contra Alfonso Gordillo,
poblero de los indios de Quilino, en el que diversos testigos describen un ritual
llevado a cabo por los integrantes de la mencionada comunidad. Cuentan que se
emborrachaban y bailaban en un cercado armado con ramas de guayacn con
hurones [?] y unos papagayos y guras de lagartos y en el centro una vieja
desnuda, con unos pellejos de tiguere y andava en medio de la borrachera y
al rededor (de ella) danzando y besndola en el trasero los indios (Cabrera
1931:111-112). Cabrera transcribe muchos de los testimonios que giran en
general sobre lo mismo, con ms o menos detalles, y basado ellos argumenta:
he hablado de degeneracin y ha llegado la oportunidad de fundamentar
mi aserto. Entre los indios de Comechingonia la esta tena un carcter de
acentuada salacidad. Una vieja desempeaba el papel principal y ya he
recordado en qu consistan los homenajes que se le tributaban. Acaso las
posaderas de la bruja se identicaban con los desagradables castigos del
dios iracundo, como si los indgenas hubieran descubierto una identidad
de smbolos de la mala suerte (Cabrera 1931:115).
El inters principal de Pablo Cabrera es la reconstruccin del pasado espaol
y resaltar la conquista como una gesta que funda la historia de este territorio,
por eso el indgena que desarrolla en su obra es aquel con quien se encuentran
los espaoles desde las primeras exploraciones hasta el reparto y delimitacin
denitiva de las encomiendas. El hecho de mencionarlos repetidamente como
hordas, brbaros, y con tendencias a la borrachera y la violencia, sirven para
justicar la conquista como obra civilizadora vinculada, tambin, con la expan-
sin de la religin catlica.
Segn (Cattaruzza 2001) durante la dcada del 30, ms all de la lnea po-
ltica, quienes estudiaban el pasado en distintos grupos e instituciones estaban
convencidos de que la suya era una empresa cientca y patritica (Cabrera lo
expresa en las notas proemiales, al inicio del libro), cuyo objetivo era indagar lo
que llamaban, en palabras del presidente de la Academia Nacional de la Historia,
Ricardo Levene, el alma de la nacin [...] Prcticamente todos coincidan,
adems, en una cuestin de contenido: era el gaucho el tipo social representati-
vo de la nacionalidad. (Cattaruzza 2001:433-434). De esta manera se funda el
ser histrico nacional en la gura del gaucho excluyendo, desde este aspecto, al
indgena, que es incorporado desde un aspecto etnogrco ms que histrico.
En cuanto a la forma de abordar ese pasado, se da en estas primeras dcadas
una reaccin al evolucionismo de los historiadores positivistas a travs del recurso
del historicismo, que segn Falcn (2000) para encontrar esa esencia de lo
nacional, que deba regenerarse, se basaba, paradjicamente, en una concepcin
anti-histrica, porque no era necesario seguir la evolucin de todas las etapas, sino
57 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
La produccion cientica y su contexto.
Los comechingones como objeto de estudio durante la primera mitad del siglo XX
que algunas podan ser saltadas para hallarla. (Falcn 2000:332). En este sentido
las crticas ms fuertes que recibieron los trabajos de Ameghino en Crdoba
provienen de Flix Outes, en oposicin al evolucionismo de aquel. Desde esta
perspectiva, el problema cronolgico no era algo de especial importancia, y haba
un rme convencimiento de la poca profundidad temporal de los desarrollos cul-
turales americanos. (Laguens y Bonnin 2009:19). Ambos libros analizados toman
como referencia a Outes, y Serrano aplica el concepto de kulturkreis a la regin
central de las sierras. Adems desde el punto de vista metodolgico abundan las
descripciones y enumeraciones de objetos y rasgos culturales y es notable el afn
clasicatorio, sobre todo en Serrano, caractersticas de esta lnea terica.
Segn Alberto Rex Gonzlez (2000) las primeras excavaciones arqueolgi-
cas tenan muy poco rigor cientco, adems no contemplaban la profundidad
temporal de estas sociedades y catalogaban casi todo lo encontrado como
perteneciente a las unidades tnicas denidas por los espaoles, por lo que era
comn la recurrencia a los documentos de la conquista y el periodo colonial para
la interpretacin de los hallazgos (Berberian y Bixio 1988). La obra analizada
de Cabrera Pablo se basa, sobre todo, en los documentos producidos por la so-
ciedad espaola, tanto del grupo de los fundacionales como los pertenecientes
a la memoria urbana, segn la clasicacin de Bixio, (1999). Como dentro de
los segundos las principales referencias a los pueblos originarios se encuentran
en los juicios por las encomiendas y estos decaen en nmero a partir de 1612
(Solveira de Bez 1988), los indgenas tratados por Cabrera son, sobre todo,
aquellos que habitaron la regin entre mediados del siglo XVI y principios del
XVII. Los pocos casos de documentos trabajados que superan la segunda mitad
de este siglo estn relacionados, en general, con la construccin de capillas o de-
signaciones de sacerdotes en las regiones tratadas. Si bien no niega expresamente
las posibilidades de continuidad de los pueblos que describe, las referencias que
hace al respecto estn relacionadas a la extincin de los habitantes originarios.
Tanto cuando rastrea el destino de un grupo del valle de Punilla desde 1633 que
al nal de la centuria haban desaparecido todos sin dejar sucesin (Cabrera
1931:227) como cuando hace referencia durante la segunda mitad del siglo
XVII en San Marcos Sierras al cacicazgo de uno de los Tulianes,- el ltimo de
los de su dinasta, y en cuyas venas circulaba sangre comechingnica. (Cabrera
1931:161). Adems de otras alusiones indirectas como cuando compara el cua-
dro de pueblos y caciques con una naturaleza muerta (Cabrera 1931:269). El
hecho de que se base, sobre todo, en documentos de un corto periodo acenta
esta idea de que una sociedad se extingue al tiempo que nace otra, en la cual
la religin catlica constituye un elemento fundante, por lo que la creacin de
curatos y capillas son rastreados desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII. De esta
manera la expansin de la Iglesia en la provincia es prcticamente el nico tema
tratado posterior a la primera etapa de conquista y asentamiento de la colonia,
desestimando la continuidad histrica de los pueblos indios de Crdoba hasta
principios del siglo XIX segn el registro colonial.
58 Arqueologa
Nicols Debernardi
En Los Comechingones abunda mucho ms la informacin arqueolgica,
aunque gran parte de los documentos citados provienen de Crdoba del Tu-
cumn prehispnica y proto-histrica. Como al aporte documental Serrano lo
contrasta con los hallazgos arqueolgicos, demuestra una gran preocupacin
por diferenciar lo comechingn puro de lo impuro, o sea de las transforma-
ciones que pudieron suceder en estas sociedades a partir de la instauracin de
la colonia espaola. Previene respecto a esto cuando sostiene que el comercio
y las relaciones internacionales, y luego el desplazamiento de tribus por los es-
paoles han trado a Crdoba elementos alctonos que contrastan con el fondo
cultural autctono el que persiste, sin embargo, en su forma integral (Serrano
1945:275). Por esta razn considera imprudente atribuir los conocimientos de
la medicina popular serrana a la herencia de costumbres comechingonas, ya que
hay conocimientos sobre especies de Per que atribuye a los espaoles. (Serrano
1945:337). Posteriormente seala que en Rumipal se ha constatado la existen-
cia de un verdadero osario, pero no obstante el material seo en l contenido
es totalmente indgena, lejos estamos aun de poder considerar a este tipo de
inhumacin como patrimonio de nuestros comechingones ya que su propio
descubridor no titubea en atribuirlo a la poca hispnica (Serrano 1945:348).
Serrano puede establecer una serie de continuidades entre la cultura que estudia
y la que en ese momento se desarrollaba en las sierras de Crdoba. La alfarera
utilitaria, lisa, de los antiguos indgenas, se mantiene hasta nuestros das no tanto
en su factura como en sus formas. (Serrano 1945:205). Al lado de unos torteros
que describe aparecen aquellos constituidos por una simple redondela de tiesto
de alfarera. Estos torteros son idnticos a los todava usados por las ltimas
hilanderas criollas al extremo que entremezclados se confundiran (Serrano,
1945:207). Describiendo los hilos que se utilizaban en la poca prehispnica para
la confeccin de redes, que extraan de la planta de caraguat, comenta que en los
departamentos de Tulumba y Cruz del Eje, hemos recogido la versin de viejos pai-
sanos del empleo bastante reciente de las bras de esta planta (Serrano 1945:214).
De todas maneras, estas continuidades que le fue posible establecer no son ma-
yormente consideradas. Del mismo modo desecha a aquellos sitios precermicos
hallados por Montes en Ongamira y por Ameghino por considerarlos anteriores
a los comechingones ya que escapa al pensamiento de esta obra el problema del
hombre fsil en Crdoba (Serrano 1945:78). Si bien no niega la posibilidad de
un largo desarrollo temporal de las sociedades originarias de las sierras, desestima
su importancia por no considerarlas relacionadas con la cultura comechingona.
De esta manera, ms all de que los documentos sigan mencionando pueblos
indios en la provincia hasta los albores del siglo XIX, se establece a principios del
siglo XX un comechingn ahistrico, enclavado entre mediados del siglo XVI
y principios del XVII, que, segn la visin de Pablo Cabrera, desaparece en ese
momento para dar paso a la sociedad colonial destacando el rol de la iglesia en
la obra civilizatoria. Antonio Serrano, si bien comienza los comechingones con
las primeras expediciones espaolas al territorio serrano, no ser tan vehemente
59 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
La produccion cientica y su contexto.
Los comechingones como objeto de estudio durante la primera mitad del siglo XX
en la exaltacin de la conquista ni utilizar trminos despectivos para designar a
los pueblos originaros, ms bien en repetidas oportunidades los menciona como
nuestros aborgenes, pero refuerza la idea de su extincin. Esta conceptuali-
zacin surge en un contexto de profesionalizacin e institucionalizacin de las
ciencias en Crdoba (Bauer 2007), en medio de tensiones polticas y sociales
propias de la dinmica que mostraron esas primeras dcadas del siglo XX: las
dicultades de un sistema de partidos que no llegaba a consolidarse y la puja
por el ascenso de importantes sectores sociales.
El contexto histrico
La primera mitad del siglo XX se caracterizo por la transicin de un rgimen
oligrquico a un sistema de partidos competitivos inaugurado por la Ley Senz
Pea en 1912, e interrumpido en 1930 y 1943 por golpes de Estado y los mo-
delos autoritarios por ellos establecidos. Durante este proceso las agrupaciones
polticas son relativamente dbiles y signadas por disidencias y fracturas (An-
saldi2000). La poltica cordobesa, en esos tiempos, estuvo liderada, sobre todo,
por dos partidos: la Unin Cvica Radical (UCR) y el Partido Demcrata (PD).
Ambos partidos muestran constantes fracturas y disidencias internas durante
las dcadas del 20 y del 30 (Vidal 2000a, Vidal 2000b, Bischo 1977), lo que
permite distinguir en cada uno dos tendencias. Gardenia Vidal, en un anlisis
de las tensiones hacia el interior del PD, dene estos dos sectores como libera-
les y conservadores. Los liberales son defensores del laicismo, anticlericales,
preocupados por la renovacin y la modernizacin de las prcticas polticas
(Vidal 2000a:174), mientras que los conservadores apoyaban y defendan viejos
estilos de hacer poltica aunque muchas veces su discurso dijera lo contrario;
clericales o aliados a esos grupos; identicaban la poltica con el gobierno de
los mejores`. (Vidal 2000a:174). Esta misma divisin interna podemos en-
contrarla tambin en el radicalismo. Aunque el ala conservadora posiblemente
no haya sido tan tajante como en el PD, son claras sus vinculaciones con los
sectores eclesisticos ya que luego de 1912 varios dirigentes catlicos eligieron
a la UCR para desempear una actividad poltica orgnica. Lo cierto es que
los representantes de la Iglesia siempre tuvieron un poder destacado en los par-
tidos polticos mayoritarios, en todos los gobiernos provinciales y en la opinin
pblica en general (Vidal 1995:57). As la debilidad de los partidos polticos es
aprovechada por los sectores eclesisticos, con ascendencia en dirigentes de los
grupos ms conservadores de ambos.
Dentro de estos sectores eclesisticos conservadores se encontraba Pablo
Cabrera, que recibi la ordenacin sacerdotal en Mendoza en 1883 y desde
1896 ejerci su sacerdocio en la iglesia Nuestra Seora del Pilar, en la ciudad
de Crdoba, donde ocupara la direccin de la sede episcopal en el cargo de
Monseor
2
. Es tambin a partir de 1896 que se dedica plenamente a la investi-
60 Arqueologa
Nicols Debernardi
gacin histrica al tiempo que colabora en el sta del diario Los Principios de
la ciudad de Crdoba
3
. Este matutino, nanciado por el arzobispado local, era
el representante del pensamiento de los sectores eclesisticos, ligados sobre todo
a la fraccin conservadora del Partido Demcrata (Tcach 1987; Vidal 1995). Es
desde esta perspectiva, la de los sectores conservadores, que Cabrera establece
su visin de la historia. Crdoba del Tucumn Prehispnica y proto-histrica
establece un momento fundante en la historia de la provincia con la llegada de
los espaoles, donde se establece un orden desde una elite que impone el res-
peto por las tradiciones hispnicas y la defensa de la moral cristiana a fuerza de
espada, y en el que la religin catlica ocupaba un rol central. Esta postura es
coincidente con lo que, segn Vidal, era la visin de los sectores eclesisticos.
Estos iban estructurando pblicamente un discurso poltico basado, sobre todo,
en el tradicionalismo y el nacionalismo en el que el ideario catlico ya sea tcita
o expresamente- estaba siempre presente (Vidal 2000b:90). Este discurso surge
como reaccin a una serie de hechos que estos sectores ven como peligrosos,
entre ellos la organizacin de la lucha de clase en la provincia con la creacin de
la Federacin Obrera Local de Crdoba (FOLC) hacia 1917, la Reforma Univer-
sitaria del 18, por la que los catlicos se sintieron atacados especcamente,
y los ecos de la Semana Trgica de Buenos Aires que decidi la formacin de la
Liga Patritica Argentina en Crdoba.
La primera mitad del siglo XX, adems, fue una poca de gran dinmica
social, determinada, sobre todo, por el ascenso de las capas medias a princi-
pios de siglo y los sectores obreros sobre el nal del periodo analizado. Esta
movilidad de los sectores medios se debe no solo a la posibilidad de acceder a
cargos polticos sino tambin a la de ocupar espacios de poder a los que antes
no tenan acceso, como es el caso de los claustros universitarios antes de la
reforma del 18 (Chiroleu 2000). Antonio Serrano se dene como parte de la
generacin del 17, relacionada con la fundacin de museos y bibliotecas y
con la Reforma Universitaria. Segn los datos biogrcos aportados por Ceruti
(2005), naci en la Ciudad de Paran, en la provincia de Entre Ros, en Marzo
de 1899 y curs sus estudios en la Escuela Normal de esa ciudad. Serrano es
parte de los sectores medios que durante las dcadas centrales de la primera
mitad del siglo pueden acceder a nuevos espacios de poder, no solo polticos
e institucionales, sino que permiten poder hacer la historia tambin, es decir
participar de la visin global de la historia que se estaba construyendo. En este
caso los comechingones no discute la concepcin de la historia construida en
Crdoba del Tucumn prehispnica y proto-histrica, salvo en algunos datos
puntuales. Si bien no se hace eco de los conceptos negativos vertidos por Ca-
brera sobre los pueblos originarios ni de las exaltaciones a los conquistadores,
su afn metodolgico en distinguir lo comechingn puro de lo impuro
refuerza el concepto de un momento histrico que se trunca para dar lugar a
otro que nace justamente en el n mismo del anterior, y que es, precisamente,
la etapa colonial. As, ms all de la llegada de nuevos sectores sociales a los
61 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
La produccion cientica y su contexto.
Los comechingones como objeto de estudio durante la primera mitad del siglo XX
espacios de construccin del pasado, el paradigma que utilizaba los documentos
de la colonia y los materiales arqueolgicos para la composicin de sociedades
carentes de profundidad histrica se va a mantener hasta las dcadas de 1950
y 1960 (Pastor y Berberian 2007; Laguens y Bonnin 2009).
Esta conceptualizacin que se hace de los pueblos originarios en las obras
analizadas obtiene alcance y reconocimiento social gracias no solo a su edicin en
forma de libro y la exhaustiva exposicin de la informacin, lo que las convierte
en material de referencia hasta la actualidad, sino tambin gracias a que en esas
dcadas se daba, a nivel nacional y en Crdoba tambin, una importante difusin
a los temas histricos, desde la literatura, el cine y el radioteatro (Bischo 1977;
Conde 2007; Rosa 2000). En este proceso los estudios sobre el pasado adquieren
una doble relacin a nivel institucional. Por un lado ingresaban, en las escuelas
y en la sociedad, a travs de decisiones ociales destinadas a la exaltacin de
la identidad nacional y las tradiciones. Por otro se comenzaban a denir los
marcos conceptuales de la historia y otras disciplinas relacionadas y se daba la
formacin de instituciones especcas dedicadas a su estudio y reproduccin.
Ambas caras de esta doble relacin institucional estaban muy vinculadas entre s
ya que muchas de estas instituciones contaban con el apoyo ocial y econmico
del Estado y, en muchos casos, le eran funcionales.
Quienes se instalaron en ese espacio social e intelectual anaron los meca-
nismos del sistema de reconocimiento de sus pares, de incorporacin de los
recin venidos y de consagracin, y crearon nuevas instituciones dedicadas
a la formacin del personal que habra de ensear e investigar historia.
(Cattaruzza 2001:442-443).
De esta manera el saber que comprende un comechingn ahistrico, presente
en Crdoba del Tucumn prehispnica y proto-histrica y en los comechingones,
es legitimado gracias al proceso de profesionalizacin de los estudios histricos
en la provincia y del lugar que en l ocuparon los autores de estas obras. Si bien
Pablo Cabrera fue lo que Bauer (2007) considera un historiador autodidacta,
ya que su profesin era la de sacerdote, tuvo un importante reconocimiento
acadmico en la red institucional que se estaba conformando. Fue el primer di-
rector del Museo Histrico de la Provincia de Crdoba en 1919, miembro de la
Academia Nacional de Ciencias, del Instituto Geogrco Argentino y presidente
de la lial cordobesa de la Junta de Historia y Numismtica Americana, lo que
en parte es muestra de su intensa labor en el rea. En la Universidad Nacional
de Crdoba tuvo a cargo la ctedra de Etnografa Indgena Argentina, a partir
de 1914 comenz a publicar peridicamente en la Revista de la Universidad y
en 1928 recibi el ttulo de Doctor Honoris Causa. Quizs uno de sus legados
ms trascendentes sea la importante cantidad de documentos, tanto del periodo
62 Arqueologa
Nicols Debernardi
colonial como de la etapa independiente de nuestro pas, que ayudo a sacar a la
luz. Parte de la coleccin documental de 14 mil piezas (entre libros, documentos
y manuscritos originados entre los aos 1539 y 1919) se convirti en la base del
Instituto de Estudios Americanistas creado por la Universidad con posteriori-
dad a su fallecimiento en enero de 1936
4
. Este Instituto, segn Bauer (2007) fue
pilar del entramado de instituciones relacionadas al estudio de la historia en la
provincia, ya que de l se derivan en 1941 el Archivo Histrico de la Provincia
de Crdoba, la Junta Provincial de Historia y el Instituto de Antropologa, cuyo
director fue Antonio Serrano. La trascendencia de los trabajos de este ltimo
en diversas reas, en general relacionadas a la arqueologa indgena, le vali
ser miembro honorario y correspondiente de diversas Academias del pas y el
extranjero. Segn Ceruti (2005) a partir de 1929 comenz a dictar la ctedra de
Prehistoria y Arqueologa Americana en la Universidad Nacional del Litoral.
Despus dara clases tambin en Universidades de Crdoba, Tucumn y Salta.
El reconocimiento internacional lleg en 1946 cuando fue invitado a participar
del Handbook of South American Indians, publicado por el Smithsonian Insti-
tution de Washington, bajo la direccin de Julian Steward. Su mayor xito, segn
Ceruti ha sido en su momento organizar, en un conjunto orgnico, la enorme
complejidad de la arqueologa argentina. (Ceruti 2005:16). De esta manera el
prestigio acadmico de los autores, su actuacin dentro del marco institucional
de la Universidad de Crdoba, el respaldo estatal a la difusin de la historia y
el inters social por la misma ofrecen las condiciones para que sea receptado y
difundido este concepto de comechingn sin profundidad histrica, extinto a
principios del periodo colonial.
Es notable, adems, el contraste entre una conceptualizacin dinmica de
la primera mitad de siglo XX, representada por el crecimiento industrial y la
movilidad social, con la visin esttica que se elabora de las sociedades origina-
rias de Crdoba y que le niegan posibilidad transformacin excluyndolas de
ese presente, consolidando la idea de que en Crdoba no haba ms indios, que
se corresponde con un concepto que se quera imponer a nivel nacional. Esta
situacin de exclusin recae, tambin, sobre los pueblos originarios del norte del
pas sobrevivientes de las campaas militares llevadas adelante por el Ejrcito
Argentino sobre nales del siglo XIX, connados en misiones y reducciones y
bajo condiciones de trabajo de mxima explotacin, que llegaran a provocar un
levantamiento de caractersticas milenaristas que culminar en una masacre de
pobladores de las etnias Toba (Qom) y Mocov (Mocqoi) en Napalp en 1924,
en manos de la gendarmera y la polica territorial, caso que tuvo repercusiones
a nivel nacional (Martnez Sarasola 2011; Trinchero 2009). Nuevos movimien-
tos milenaristas tienen lugar en el Territorio Nacional del Chaco entre 1933 y
1937 en Pampa del Indio y en El Zapallar (hoy General San Martn), aunque su
alcance y repercusin fueron menores (Martnez Sarasola 2011). Con lo cual se
comprueba que el indio no haba desaparecido del pas pero muy lejos estaba ese
momento de reivindicar su situacin presente. Esta situacin inua, adems, en
63 Ao IV / Volumen VII / Diciembre de 2012
La produccion cientica y su contexto.
Los comechingones como objeto de estudio durante la primera mitad del siglo XX
sus descendientes para desligarse de su ascendencia tnica e intentar asimilarse
a sectores sociales ms dinmicos. La situacin de exclusin de los pueblos ori-
ginarios de otras regiones del pas se aade a una elaboracin ahistrica de los
que habitaron las sierras de Crdoba, lo cual ayuda a consolidar la nocin que
sostiene la imposibilidad de supervivencia indgena en la provincia. Si hubiese
habido la posibilidad de que algunos de los descendientes de los pueblos de las
sierras pudiesen establecer relaciones de continuidad con el pasado indgena,
aun a costa de asimilarse a uno de los sectores sociales que sufra mayor dis-
criminacin y exclusin frente a otros en dinmico ascenso, las conclusiones
cientcas de las obras analizadas los desmentiran.
Consideraciones nales
A partir del anlisis realizado es posible ver cmo los trabajos tratados
surgen dentro de un determinado contexto histrico y ste se reeja en ellos.
Crdoba del Tucumn prehispnica y proto-histrica es la obra de un repre-
sentante de las oligarquas del interior, profesor y colaborador de la Univer-
sidad Nacional de Crdoba desde antes de la Reforma. El mayor inters es
una reconstruccin histrica que resalte las virtudes de la colonia, por lo que
la sociedad originaria es vista como la contracara del conquistador espaol.
Sus caractersticas negativas exaltan la necesidad de civilizarlos, papel que
cumplira la conquista. De esta manera la conquista es vista como una gesta,
y la instauracin de la colonia y la expansin de la Iglesia (en la que el pasado
hispano y el catlico quedan ntimamente unidos en una visin bastante comn
en aquella poca dentro de ciertos sectores dirigentes ligados al pensamiento
conservador en Crdoba) signican el n de estos pueblos originarios con
caractersticas brbaras para ser insertados nalmente en un orden civilizado.
Esta visin es reforzada por desaparicin de la apelacin a los comechingones
como un grupo tnico denido en los documentos pertenecientes a la memoria
urbana. As la etapa trabajada en la obra de Cabrera aparece como la transicin
de una Crdoba habitada por comunidades que estaban caracterizadas por
una cultura propia que desaparece al imponerse un nuevo orden civilizatorio.
Antonio Serrano, parte del proceso de mayor complejizacin de la sociedad y
la apertura de nuevas instancias acadmicas, en Los comechingones presenta
un mayor inters por la bsqueda de los pueblos originarios en s y los despoja
de la valoracin negativa, pero no supera el recorte temporal entre mediados
del siglo XVI y principios del XVII que hace Cabrera, sino que lo rearma al
preocuparse por desechar lo anterior y posterior que pudieran signicar cam-
bios en ese objeto construido, fortaleciendo la concepcin del comechingn
atemporal y, por eso mismo, sin posibilidad de supervivencia. El constante
proceso de institucionalizacin y profesionalizacin de las disciplinas ligadas
al estudio del pasado del que estos autores son parte, brindaron el marco para
que este saber sea aceptado y difundido socialmente.
64 Arqueologa
Nicols Debernardi
Notas
1
[Link]
Consultado 05-03-09.
2
[Link]
Consultado 05-03-09.
3
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