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Existencia Auténtica y Angustia Humana

Este documento explora la naturaleza del ser humano a través de varios capítulos. Discute que el hombre es un ser extremadamente complejo compuesto de cuerpo y alma/espíritu. También analiza conceptos como la libertad, que es la característica principal de la realidad humana ya que el hombre está llamado a realizarse a sí mismo. Otro tema clave es la angustia existencial, la cual surge de la ambigüedad fundamental de la condición humana de estar constantemente siendo y convirtiéndose en lo que es. Suprimir

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Existencia Auténtica y Angustia Humana

Este documento explora la naturaleza del ser humano a través de varios capítulos. Discute que el hombre es un ser extremadamente complejo compuesto de cuerpo y alma/espíritu. También analiza conceptos como la libertad, que es la característica principal de la realidad humana ya que el hombre está llamado a realizarse a sí mismo. Otro tema clave es la angustia existencial, la cual surge de la ambigüedad fundamental de la condición humana de estar constantemente siendo y convirtiéndose en lo que es. Suprimir

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LA EXISTENCIA AUTNTICA

IGNACE LEPP
CARLOS LOHL


ESE EXTRAO SER QUE SE LLAMA HOMBRE

Captulo I

(EXTRACTOS)

Sabemos qu es el hombre, es decir qu somos? Es por cierto una
pregunta digna de apasionarnos, porque, de qu valen todos nuestros
conocimientos del mundo exterior si ignoramos los que somos nosotros
mismos?

Aristteles, menos sediento de absoluto que Scrates y Digenes, no fue a
buscar al hombre tan lejos; como buen naturalista que era, seal sobre
todas sus semejanzas con el mundo animal. Animal racional le pareci
el calificativo suficientemente exacto para designarlo. El hombre es ante
todo animal, y la razn aparece como una especie de accidente ms o
menos fortuito.

El hombre es extremadamente complejo, ha podido ser estudiado,
sucesiva o simultneamente, por bilogos y socilogos, psicoanalistas e
historiadores, han aportado algo para la ciencia total del hombre. Ms, no
han descifrado el enigma o misterio total de la realidad humana.

Nuestro temperamento y nuestro carcter, la forma particular que
revisten nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad, no dejan de tener
relacin con el clima y las estructuras del pas en que nacimos y hemos
vivido largamente.

El hombre es el rey y seor de la creacin (mundo) porque forma parte de
ella al mismo tiempo que la trasciende.

Por pequea e insignificante que sea en s misma, la realidad humana es
infinitamente grande dentro del impulso que le ha dado el ser.

Maurice Blondel: esta superioridad no es de orden Biolgico. En este
respecto no existe ninguna diferencia infranqueable entre los reinos
vegetal, animal y humano.

Es difcil sostener que el hombre se presenta, biolgicamente, como la
cspide de la evolucin de la vida. En ms de un aspecto se revela como
un ser en proceso de degeneracin, como el fruto de un decaimiento del
impulso vital: es pequeo de cuerpo, dbil, poco resistente; pone casi
veinte aos en alcanzar la madurez, mientras que para la mayora de los
animales superiores, dos son suficientes.

El hombre no es el rey y seor de la tierra sino en cuanto no es reducible
al orden bilgico, en cuanto hay en l una realidad diferente y superior de
vida. A esta realidad nueva, que constituye su rasgo distintivo, le
llamamos espritu. Inclusive debemos decir que el hombre es tal porque
es espritu.

Maurice Bolondel: Los seres no encuentran justificacin y explicacin
sino a la luz de la funcin que ejercen respecto de los que le son
superiores.

Para conocer al hombre debemos descubrir sus relaciones con los
animales, con las plantas, con el orden csmico todo lo que se sirve o al
cual sirve. Pero para saber lo que realmente es en s mismo, es preciso
considerarlo en sus relaciones con lo que es superior a l.

El hombre real y concreto es, por todo su ser, un ser social.

El hombre aislado no existe.

El hombre slo es con los otros y por los otros, as como los otros son
para l.

El hombre es un ser en situacin.





Captulo VI

OPRIMIDO POR LA ANGUSTIA
(Extractos)

La angustia existencial no debe confundirse con la angustia o la ansiedad
patolgica que pertenece al dominio de los psiquiatras.

La angustia existencial se origina en la fundamental ambigedad de la
realidad humana , en el hecho de que sta est- por- ser- su ser, de que
no somos jams completamente lo que somos.

La angustia es el deseo de aquello que se teme. La angustia aparece en el
hombre solicitado en sentidos opuestos por la atraccin y el horror al
acto que nos produce culpa.

Si a veces nos ocurre que estamos angustiados por un suceso o acto
pasado, no es el pasado mismo el que despierta angustia, sino el hecho de
que lo consideramos por el aspecto de sus futuras consecuencias. La
angustia nace de la posibilidad de un acto futuro o de las consecuencias
que son de temer o de esperar de un acto pasado.

La angustia de culpabilidad hace desear al hombre la recuperacin de su
estado primero de inocencia.

La angustia nace, no solamente de la atraccin y el horror del acto
corrupto, sino de toda eleccin existencial que se impone al hombre.

La angustia pertenece a las ms profundas estructuras de nuestro yo
dinmico y constituye uno de los factores esenciales en la realizacin de
nuestra vocacin de seres comprometidos en el tiempo.

La angustia slo es posible en un ser ambiguo. El hombre es una
sorprendente mezcla de tiempo y eternidad, de infinito y finito, de
libertad y de necesidad, mezcla simbolizada tradicionalmente por las
palabras alma y cuerpo, o espritu y carne.

Algunos pretenden vivir nicamente segn las solidas e indiscutibles
leyes de la carne. La cultivan y la adoran, estn atentos a sus menores
voces, no se niegan a ninguno de sus caprichos.

La supresin de la angustia slo podra dar un hombre empobrecido,
deshumanizado. La aniquilacin de la angustia acarreara la aniquilacin
de la persona.

La vida en sociedad representa una nueva ambigedad del ser humano y,
por lo mismo, una nueva fuente de angustia existencial.

La accin no debe desarrollarse en lo imaginario, sino en lo concreto.


Captulo IV

LIBERTAD BIEN AMADA

El hombre tendra que ser, por lo menos en cierta medida, el amo de su
ser y de su accin, que tuviese la facultad de elegir su fin y el camino que a
ste conduce. Ningn ser natural de nuestro universo posee tal poder de
autodireccin.

Si el hombre posee el poder de obrar sobre las causas que lo determinan,
es porque hay en ellos un vigoroso instinto de libertad.

La libertad no es solamente la principal caracterstica del hombre, sino
que se identifica con su ser mismo.

La libertad- dice Sartre- no es una cualidad aadida o una propiedad de
mi naturaleza; ella es la tela de mi ser.

Para la escuela de Sartre el hombre es absolutamente libre, dueo nico y
sin restricciones de su destino y de su posicin en el universo, libre de
darse a s mismo y al universo el sentido que quiera. Pero no es libre en
todo, salvo de no ser libre: Estoy condenado a ser libre.

La libertad es en el hombre poder creador, y todo acto creador le
proporciona una prueba exterior de su libertad y de la libertad de los
dems.

El ser desprovisto de libertad no podra tener ninguna accin intencional,
slo sera un distribuidor automtico de actos: su palabra no sera ms
expresiva que la del loro, ni su trabajo ms creador que los movimientos
mecnicos de una mquina.

La libertad ess en el hombre poder creador, y todo acto creador le
proporciona una prueba exterior de su libertad y de la libertad de los
dems.

La libertad es una de las principales cualidades del espritu.

El hombre est llamado a llegar a ser libre, su libertad es una conquista
sobre la naturaleza; es la libertad misma la que realiza al hombre.

La libertad de pensar, para quienes estn desprovistos de educacin , no
es ms que un seuelo; a penas podr pensar de otra manera que el diario
(peridico) que lee o el el ambiente en que vive.

(Educacin, segn el Diccionario de la Lengua Espaola, significa: 2.
Crianza, enseanza y doctrina que se da a los nios y a los jvenes 3.
Instruccin por medio de la accin docente 4. Cortesa, urbanidad. Fsica.
Conjunto de disciplinas y ejercicios encaminados a lograr el desarrollo y
perfeccin corporales).

Se trata entonces de conquistar, no solamente la la libertad personal
sobre las fuerzas del determinismo que se hallan en nosotros, sino
adems la libertad social.

El libre albedro es el poder que tiene la persona de elegir entre dos cosas
o dos actos igualmente posibles.

La libertad- poder y necesidad de iniciativa- no podra hallar satisfaccin
durante mucho tiempo dentro de ningn cuadro demasiado rgido; tarde
o temprano lo romper.

El espritu no est presente nicamente en la inteligencia y la voluntad
del hombre, sino tambin en su sensibilidad y sus pasiones.

La libertad es la caracterstica principal de la realidad humana porque el
hombre est llamado a realizarse a s mismo, porque est- por- ser- lo-
que- es. Su prdida entraa para aqulla una verdadera decadencia
metafsica.



OPRIMIDO POR LA ANGUSTIA

Captulo VI

Las angustia existencial no debe confundirse con la angustia o la ansiedad
patolgica que pertenece al dominio de los psiquiatras.

La angustia existencial se origina en la fundamental ambigedad de la
realidad humana, en el hecho de que est- por- ser- su- ser, de que no
somos jams completamente lo que somos.

La angustia es el deseo de aquello que se teme.

Si a veces nos ocurre que estamos angustiados por un suceso o acto
pasado, no es el pasado mismo el que despierta angustia, sino el hecho de
que lo consideramos por el aspecto de futuras consecuencias. La angustia
nace de la posibilidad de un acto futuro o de las consecuencias que son de
temer o de esperar de un acto pasado.

La angustia nace de toda eleccin existencial que se impone el hombre.

La angustia pertenece a las ms profundas estructuras de nuestro yo
dinmico y constituye uno de los factores esenciales en la realizacin de
nuestra vocacin de seres comprometidos en el tiempo.

El hombre es una sorprendente mezcla de tiempo y eternidad, de infinito
y finito, de libertad y de necesidad, mezcla simbolizada tradicionalmente
por las palabras alma y cuerpo, espritu y carne, o mente y
cuerpo. La angustia slo es posible en un ser ambiguo.
(Vivir para el cuerpo olvidando que tenemos alma (mente), o vivir para la
mente (alma) olvidando que tenemos cuerpo; ambas, representan una
situacin imposible para el ser humano).

La supresin de la angustia acarreara la aniquilacin de la persona.

No procure la persona destruir su angustia, pero s confele la misin de
rehacer la unidad quebrantada por un acto.

Haga lo que hiciere, la persona humana, ser-en-el-mundo, no puede
desentenderse de las luchas, combates, sufrimientos y aspiraciones en el
mundo, que es y sigue siendo suyo. El mundo le invade por todos los
poros de su ser y no podra escapar de la angustia de los dems.

La vida en sociedad representa una nueva ambigedad del ser humano y,
por lo mismo, una nueva fuente de angustia existencial.

La accin no debe desarrollarse en lo imaginario, sino en lo concreto.




LA COMUNIN DE LAS EXISTENCIAS

DESCUBRIMIENTO DEL YO EN SOLEDAD

Captulo I

Para que el ser humano pueda captarse como nico, tener conciencia de
su realidad como persona, elevarse a una existencia autntica, hay que
pasar por la prueba de la soledad y romper momentneamente los lazos
que unen a la sociedad y al mundo. No habr existencia autntica para
quien no haya atravesado la angustia, y la angustia existencial nace de la
toma de conciencia, de la experiencia de la soledad.

Kierkegaard: Nada hay tan terrible ni tan grande como el existir en
cuanto individuo , como el vivir bajo el control de s mismo, solo en el
mundo entero

El descubrimiento del Yo exige necesariamente una separacin del
mundo.

Negar a la persona los beneficios de la soledad y ahogarlo en la masa
annima es el crimen imperdonable de algunas formas de colectivismo.

Schopenhauer invita a los humanos a conquistar la propia soledad en una
lucha feroz contra el instinto de sociabilidad que todos experimentamos
en nosotros.

Nietzsche ha exaltado el valor de la soledad, que es para l el valor
supremo, aquel cuya presencia es indispensable para la vida de todos los
dems valoresen ninguna parte se siente uno solo como en medio de la
multitud.

Slo en s mismo, en la soledad, poda Nietzsche satisfacer su necesidad
de ser un dios, de autoadmirarse sin reservas.

La persona solitaria se opone absolutamente al humanista porque en
modo alguno porque busca el bienestar de la humanidad ya que su accin
slo se propone como fin a s misma.

Nietzsche saba cunto terror encierra la soledad total, mas la encontraba
preferible a toda comunicacin con los dems. En la soledad, dice, el
solitario se roe el corazn: En la multitud, es sta quien lo roe a l.

La soledad es slo el camino que ha de conducir a la comunicacin con los
dems.

La soledad es indispensable para que el hombre pueda realizar la
autenticidad de su existencia, siempre y cuando no se convierta en
absoluta, la cual, segn Bergson, carece de sentido.

La soledad adquiere un carcter trgico porque la persona humana,
cortadas las relaciones existenciales con los dems, aspira con todas sus
fuerzas vitales al restablecimiento de estas relaciones. Y porque entre
todas las realidades humanas el sufrimiento es lo que ms nos cuesta
compartir con los dems, por eso ante l experimentamos nuestro estado
de soledad con intensidad mayor que ante otro acto interior cualquiera.
La soledad total y prolongada le es a la persona insoportable.

Si el solitario sabe sacar provecho de esta experiencia para comunicarse
con los dems, la soledad se le convertir en fuente de enriquecimiento
grande; de lo contrario lo llevar por el camino recto de la neurosis y a la
locura.

Consejo Zaratustra de Nietzsche: Huye, amigo mo, huye a tu soledad. Te
veo atacado por las moscas ponzoosas: huye a la altura donde sopla el
viento spero y fuerte.

La experiencia demuestra que la idolatra propia puede, a lo ms,
procurar al hombre una exaltacin por corto tiempo. Tras las pocas
delicias que encuentra en el orgullo, la avaricia y el egosmo, el hasto se
convierte en la herencia inevitable de quien prolonga la conversin
consigo mismo.

Los dos elementos constitutivos del sentimiento de soledad son la
incomprensin y el sufrimiento. Porque se siente incomprendido por los
dems, el hombre puede encontrarse terriblemente solo en medio de la
multitud, aun hallndose rodeado del xito y la admiracin; y se puede
encontrar todava ms solo en el seno de la familia, aun siendo sta una
familia muy unida.

No es raro, en efecto, que se deba a nuestro propio narcisismo, al culto
excesivo de nuestro yo, el que los dems se alejen de nosotros y se nos
tornen incomprensibles.

La soledad entraa siempre el sufrimiento. Arrinconado en su
aislamiento, el solitario se siente extrao a todo y a todos.

Heidegger concibe la realidad humana como solitaria por naturaleza. Si la
soledad se transforma en solipsismo ( forma radical de subjetivismo
segn la cual solo existe o solo puede ser conocido el propio YO), la
existencia humana se asemejar al propio infierno.

La soledad ha revelado a la persona su Yo, pero le ensea adems, en la
experiencia decepcionante del narcisismo, que el Yo no tiene vida ni
crecimiento si permanece solo.
Para escapar del estado de angustia y abandono que engendra la soledad,
la persona ansa restablecer la comunicacin con los dems seres. Ms no
rara vez su afn precipitado lo arroja en brazos de seres con los que slo
es posible una comunicacin superficial y efmera.

Todas las riquezas internas de su ser descubiertas en soledad ni son
comprendidas ni apreciadas por el Otro. Cuando tal ocurre, se siente ms
solo que nunca e inclinado a inferir que la soledad es irremediable y que
nadie ni nada lo podrn liberar de ella.

Para que el ser humano se convierta en existente autntico, es necesario
que rompa su solidaridad natural con el todo csmico y social., y acepte
pasar por la experiencia de la soledad. Pero es evidente tambin que para
que la soledad no conduzca a la esterilidad moral y espiritual, al
narcisismo egosta y desecante (seco), no se la debe aguantar
pasivamente ni hacer de ella un lugar de detencin y reposo.

La persona ha de saber servirse de la soledad, considerarla como una
etapa en el devenir personal, etapa que habr de conducirlo nuevamente
a los otros, no para restaurar las comunicaciones superficiales de antes
sino para lograr la comunicacin profunda y autntica de lo que ha hecho
capaz la soledad.

Si la persona rompe los lazos que la unan a los Otros y se retira al
desierto ( que este sea desierto fsico, geogrfico o solamente moral, poco
importa), los hace porque sus relaciones con los otros slo eran
superficiales, pertenecan al dominio de las apariencias; y lo hace tambin
porque el hombre no se haba conquistado suficientemente as mismo
como para aportar algo esencial a los dems.

El ser humano moderno se siente desgraciado y abandonado en la
soledad porque nadie le ha enseado a desearla, porque su gnero de vida
le ha infundido un verdadero miedo frente a la soledad. No la ha elegido
para conocerse mejor; se la ha impuesto desde fuerael mecanismo
implacable de la vida moderna.

Es necesario que la interioridad, el Yo, tenga races verdaderamente
profundas en el corazn del Ser para que su voz se deje or a pesar de
todo lo que se hace para ahogarla.

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