Reforzador
Un Refuerzo Positivo es ese reforzador que aumenta nuestra conducta
porque al hacer esta conducta recibimos algo que nos gusta. Es un Refuerzo
Positivo dar un caramelo a un niño por haber concluido sus obligaciones; la
conducta de hacer sus obligaciones aumenta porque el niño recibe algo que le
agrada (un caramelo). El reforzador positivo es aquello que va a ayudar a que
la conducta se mantenga.
Ejemplo
Por ejemplo cuando se le compra, a un niño que ha obtenido buenas notas, un
helado.
Si por ejemplo tienes hijos, veras que es algo que empleas muy a menudo.
Ejemplo: Tu hijo pequeño de 4 años no quiere comerse lo que hay en el plato.
Tiene verduras de primero y no le gustan, como suele pasar con muchos niños
pequeños. Pero tú sabes que a tu hijo le encantan las natillas de postre…
¿Cuál sería una conducta inteligente a seguir para conseguir lo que quieres,
que en este caso es que se coma la cena?
Una opción sería:
“Vale, vamos a negociarlo. Si tú te comes, al menos, la mitad del plato de
verduras, de postre te dejo tomarte unas natillas en vez del plátano que te
había preparado. ¿Qué te parece?”
De esta forma tu hijo sabe que si realiza la conducta (comerse las verduras)
obtendrá lo que para él es un refuerzo positivo (natillas, que le encantan).
Otro ejemplo:
Tu hija adolescente no quiere ir a la comida familiar porque ha quedado con su
novio y prefiere irse con él.
Tú: “Vale, hagamos lo siguiente. Es importante que vengas porque la abuela
tiene muchas ganas de verte, van a ir todos tus primos y nos reunimos una vez
a las mil. Sé que acabas de empezar con este chico y que te flotan mariposas
en el estómago… Sé que es un sacrificio para t, anularlo pero si vienes te dejo
que el sábado salgas hasta las 5h en vez de hasta las 2 como siempre. ¿Qué
me dices?
Refuerzo Negativo
Un Refuerzo Negativo es ese reforzador que aumenta nuestra conducta
porque al hacer esta conducta nos quitan algo que no nos gusta o que
queremos evitar.
Ejemplos
Un niño acabará de comerse la sopa (Conducta) con la promesa de que no
tendrá que comerse el pescado que tanto le disgusta (la retirada del pescado
como Refuerzo Negativo).
- En el aula, a la hora de la siesta. Uno de los niños no quiere dormir y le gusta
acostarse tarde.
- REFUERZO NEGATIVO: La maestra le dice que si duerme en el momento, se
podrá acostar esa noche más tarde: "Si duermes ahora, te podrás acostar esta
noche mas tarde".
la policía nos pone una multa después de saltarnos un semáforo: la multa hace
que disminuya nuestra propensión a saltarnos los semáforos.
Si la conducta "A" no viene seguida por el estímulo "B" y la conducta "A" queda
fortalecida, entonces el estímulo "B" = refuerzo negativo
Da una acción o conducta. Tipos:
v Evitación: cuanto la conducta en cuestión evita un estímulo negativo.
Ejemplo: en el laboratorio un perro salta de un lado a otro de la caja en la que
le tenemos para evitar una descarga eléctrica.
v Escape: cuanto la conducta en cuestión permite huir de un estímulo
negativo. Ejemplo: el salir corriendo cuando llueve para buscar cobijo en el
portal.
Castigo Positivo
Por ejemplo, tu perro tiene la costumbre de mordisquear las plantas del jardín.
Entonces, decides rociarlas con un líquido de sabor amargo que compraste en
una tienda para mascotas. Cada vez que tu perro muerde una planta, se
presenta el sabor desagradable (el castigo), entonces la conducta disminuye su
frecuencia hasta que tu perro deja de morder las plantas del jardín.
Castigo Negativo
Juegas con tu perro a jalar un juguete alargado (o un trapo viejo que sea
juguete de tu perro). Tu perro jala de un extremo y tú jalas del otro. En un
momento dado, tu perro trata de quitarte el juguete y te toca la mano con sus
dientes. Inmediatamente terminas el juego y te vas.
Con el tiempo, tu perro evita tocarte con los dientes cuando juegan a jalonear
un trapo. En este caso, el castigo negativo consiste en terminar el juego.
Castigos positivos: pretenden eliminar una respuesta (conducta) presentando
un estímulo aversivo (reprimenda, cachete, azote o cualquier otro estímulo
desagradable o dañoso para el organismo). Se aplican de inmediato, nada más
aparecer la conducta que se pretende corregir. Se han aplicado sobre todo
para eliminar tres tipos de conductas: agresivas, autolesivas y otros
comportamientos peligrosos como trepar a las ventanas, etc. Aunque la
conducta castigada desaparece de manera súbita al aplicar el castigo se
presentan los siguientes problemas:
a) Como conducta secundaria pueden aparecer otros comportamientos
nocivos.
b) No es fácil generalizar para todos los casos la eliminación de la conducta
indeseable.
c) Se precisa un diseño muy cuidadoso de las condiciones y ambientes del
castigo. Este tipo de castigo se emplea cuando se han intentado sin éxito otras
formas de cambiar la conducta y este proceder implica peligro para el niño o
para quienes con él conviven (niños autistas, psicóticos y retrasados
profundos).
2. Castigos negativos: se trata de eliminar estímulos o reforzadores para
suprimir una respuesta. Una de las técnicas consiste en retirar la atención o
simplemente trasladar al niño a un lugar (habitación) en que no pueda recibir
refuerzos de esa conducta que pretendemos eliminar. Se emplea para evitar
conductas menos graves, como alborotar constantemente en clase. Se le aísla
unos minutos en una habitación para que se serene, apartado del ambiente
que le incita a alborotar. La sobrecorrección es otro castigo negativo y consiste
en impedir que el niño realice la conducta indeseada, guiándolo y forzándolo a
realizar la conducta alternativa deseada.
Conviene recordar que al aplicar un castigo siempre serán mejores los
resultados si el sujeto conoce el motivo por el que es castigado y al mismo
tiempo se le ofrece la posibilidad de realizar otra conducta alternativa por la que
recibirá refuerzos positivos y alabanzas. Es decir, que la nueva conducta le
resultará mucho más rentable.
Métodos a seguir
1. Infundir aliento y ánimo para la conducta deseada. Hay que ayudar al
niño, hacerle sugerencias, cooperar con él, considerar las dificultades, alabar
sus esfuerzos y mostrarse complacidos por sus logros.
2. Proceder de manera gradual (por aproximaciones sucesivas). No
pretender que el niño logre los objetivos marcados a la primera. Hay que
conducirlo, paso a paso, hacia la conducta deseada, alabando y reforzando
cada pequeño logro que le acerca cada vez más al final.
3. Ofrecer modelos que realicen esa conducta deseada.
4. Enseñarle las habilidades necesarias animándolo a que ensaye y
practique delante de nosotros.
5. Conviene mostrarle indicadores o señales de que se está portando bien
o mal.
6. Se deben mantener las conductas deseadas adquiridas pero cada vez
con menos recompensas.
7. Por el contrario, hay que extinguir las conductas inadecuadas evitando
que reciba cualquier tipo de recompensa después de llevar a cabo una
conducta calificada como inadecuada.