0% encontró este documento útil (0 votos)
469 vistas263 páginas

La Escala Masónica

Cargado por

klohn
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
469 vistas263 páginas

La Escala Masónica

Cargado por

klohn
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA ESCALA MASNICA

(El manuscrito de Toledo)


Patrick Ericson
ViaMagna
H D I C I O X 1
Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicacin, incluido el diseo de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida
en manera alguna ni por ningn medio, ya sea elctrico, qumico, mecnico, ptico, de grabacin o de fotocopia, sin la autorizacin escrita de los
titulares de los derechos de la propiedad intelectual.
Ttulo: La Escala Masnica
2008 Jos Mara Fernndez Luna-Martinez
2008 ViaMagna 2004 S.L Editorial ViaMagna. Reservados todos los derechos.
Primera edicin: Mayo 2008 ISBN: 978-84-92431-21-2 Depsito Legal:M-20886-2008
Impreso en Espaa / Printed in Spain
Editorial Via Magna
Gran Va de Carlos III, 84
Entresuelo 3"
Barcelona 08028
[Link]
email: editoriald'[Link]
9002564010509
Prlogo
Iacobus mir hacia atrs ante la necesidad de escapar de sus perseguidores, quienes aceleraban
el paso con la intencin de rodear las obras y cercarle antes de que alcanzara la puerta principal de
entrada y se acogiera a la inmunidad que otorgaba la religiosidad del santuario. Saba muy bien cul
era el castigo reservado a quien incumpla los preceptos de la logia. Solo de pensarlo se le hel la sangre
de las venas. Tanto fue as que al percibir la luz de las antorchas, a derecha e izquierda de los muros de
la catedral no tuvo ms remedio que buscar el amparo del prtico llamado de los Apstoles. All se
acurruc con la esperanza de desaparecer, de fundirse con los iconos ocultos tras las sombras de la
noche. Alz la mirada al cielo. El fulgor de las estrellas le habl de esa magia imperecedera que
encumbraba su oficio por encima de la ignorancia general de las personas, y de pronto comprendi que
haba sido un estpido al querer memorizar el misterio de los templos para un posterior legado dirigido
a la humanidad. De nada le sirvi lamentarse. La suerte estaba echada, y l tendra que pagar caro su
error.
No haba tiempo que perder. Se aferr al punzn y al pequeo martillo que guardaba en la talega,
y grab sus iniciales con rapidez en la parte baja del chapado de la puerta, esperando que las
generaciones venideras pudieran comprender el mensaje de angustia que intentaba trasmitir. Luego, al
entrever que su escondite no habra de privarle del castigo, y que le sera imposible llegar hasta la capilla
de la Virgen templara, trat de huir hacia el ro; su ltima expectativa.
Varios de sus compaeros le salieron al paso, rodendolo como a un animal herido al que
desearan rematar con el fin de evitarle un mayor sufrimiento. Permanecieron en silencio, observando
con aplomo al hombre que les haba defraudado al anotar a escondidas el conocimiento de Los Hijos de
la Viuda, Iacobus percibi en sus rostros la condena. Se sentan engaados. Les haba fallado a todos
ellos.
Se adelant el ms anciano, el cual iba vestido con una tnica prpura y una capa de terciopelo
azul; los colores del cobre y el hierro con que est forjado el comps del masn.
Era el Maestro de Obras.
Dinos... Dnde lo has escondido?pregunt con voz grave el llamado Justo Bravo.
Iacobus de Cartago se asombr de su propia valenta al negar con la cabeza, respirando
apresuradamente a la vez que trataba de tomar aliento, de adquirir fuerzas ante la letal amenaza que
se cerna sobre l.
No necesito decirte cul es la decisin de la hermandad con respecto a los traidores le
record. Si sigues con esa actitud, me ver obligado a consumar el castigo que les aguarda a
quienes quebrantan el juramento.
Macse Justo hablaba en serio. Cumplira lo prometido a pesar de la amistad que exista entre
ambos canteros desde haca varios aos.
He tomado una decisin y no pienso retractarme se aventur a decir De Cartago, aun
sabiendo que, al hacerlo, firmaba su propia sentencia de muerte. Creo que nos arrogamos un
derecho que pertenece a todos, y ya es hora de que el hombre comprenda la importancia que tiene
descifrar el secreto de la Sabidura, el poder de los templos perdidos y el misterio que envuelve la obra
de los antiguos maestros. El Trono de Dios no es solo un smbolo celestial prioritario del obispo,
tambin lo es del pueblo. No podemos seguir ocultndoles la verdad.
As ha sido durante miles de aos, y as debe seguir hasta que la humanidad est preparada
para escuchar la voz del Gran Arquitecto. Ninguno de nosotros debe romper la cadena que nos une a
la tradicin.
Sin poder evitarlo, Iacobus se ech a rer. Le hizo gracia que le hablara de cadenas, sobre todo
despus de haber cincelado, durante meses, los enormes eslabones de piedra que colgaban de la parte
alta de la capilla octogonal a medio concluir; logro que fue elogiado por el propio Pedro Fajardo, marqus
de los Vlez.
Sabas que uno de los eslabones de la cadena est agrietado de parte a parte?le pregunt a
su antiguo maestro. Yo mismo lo hice partir porque la tradicin debe cesar.
Justo Bravo se gir para ver la respuesta de los dems miembros de la logia. Y en la expresin
rigurosa de sus compaeros reconoci la necesidad de poner fin al desenfrenado empeo de Iacobus.
Los canteros, al unsono, gritaron la mxima de la hermandad:
Los secretos de la cmara no los digas a nadie, ni nada de lo que hagan en la logia! Los
secretos de la cmara no los digas a nadie, ni nada de lo que hagan en la logia! vociferaban al
tiempo que el crculo se iba estrechando en torno al traidor.
Antes de que todos cayeran sobre el artista y le asesinaran con sus propias manos, pues los
nimos enardecidos de los congregados se perfilaba como una amenaza de muerte, el maestro Justo
orden que el rebelde fuera conducido a la parte de atrs de la catedral, donde se levantaban las
guildas
1
que servan de reunin y descanso a los compaeros masones.
Poco despus, tras ser maniatado a un poste del andamiaje que rodeaba la capilla en
construccin, fue azotado por el propio Justo ante la mirada complaciente de los dems can-teros. A
pesar del rigor del suplicio, Iacobus se resista a darles un motivo de placer, ahogando en silencio los
gritos de dolor. Sus dientes castaeteaban ante las caricias del vergajo sin dejar escapar un solo
gemido. El cuerpo se arqueaba hacia delante a cada envite, flexionando la cabeza y la espalda en el
momento que senta cmo su piel se desgarraba en jirones sanguinolentos. Y, sin embargo, tal
castigo no consigui doblegar su espritu ni logr que les dijera dnde esconda el manuscrito de la
discordia. La firme conviccin de sus ideas era mayor que el propsito de salvar su vida.
Finalizada la flagelacin, y viendo que su viejo amigo era incapaz de reconocer lo absurdo de
su empeo, Justo Bravo orden que le trajeran una barrena para taladrar y tambin una daga bien
afilada, Iacobus reaccion a la peticin del maestro tensando los msculos del cuerpo, ahora lacerado
por las bolas punzantes del vergajo.
No me dejas otra alternativa afirm con voz glacial el responsable de las obras. Ya que has
decidido ocultarnos el paradero de tus escritos, me veo obligado a cumplir con fidelidad el castigo que
conlleva el juramento de la logia. Aunque para estar seguro de que no puedas recuperarlos sin ayuda de
nadie, si es que logras sobrevivir, he de llevar ms all el castigo.
I- Guilda: es una asociacin de personas que tienen un inters similar en un oficio, negocio o profesin, cuyo propsito es U ayuda mutua y la proteccin.
El trmino es particularmente aplicado a dos tipos de asociaciones que florecieron en Europa durante la Edad Media, las guildas de los comerciantes y
las guildas de los oficios. Tambin se utiliza para referirse a los maestros canteros de una catedral,. (N. del A.)
Antes de que el maestro Justo cumpliera su promesa, Iacobus alz la mirada hacia la oscura y
eterna noche. Los tenantes que protegan el escudo de armas de los Chacn y fajardo, que haban
nacido de su imaginacin de artista, lo observaban con significativa tristeza. La gra metlica, las
castauelas de cantera, y el armazn de centrado, que servira para construir la cpula estrellada, le
dieron su ltimo adis en total silencio. A pesar de todo, se senta satisfecho. Jams encontraran su
testimonio.
Sin demorar ms la cruel sentencia, Justo Bravo le taladr sin piedad los ojos y, tras hacerle un
corte profundo junto a la barbilla, le arranc la lengua por debajo del mentn. Los gritos del
desdichado pudieron escucharse ms all de la barriada de calles angostas que haba al otro lado del
ro.
Captulo 1
Su espritu viaj desde los dominios de la habitacin hasta las lejanas tierras del norte. Se vio a
s mismo sobrevolando un mar inmenso y oscuro, salpicado por distintas porciones de hielo que iban
de un lado a otro mecidas por el empuje de las olas. Intent recordar qu estaba haciendo en una
regin tan distante, un lugar donde era imposible que un hombre pudiera sobrevivir debido a las
duras inclemencias de los elementos, y fue entonces cuando se dio cuenta de que ni siquiera se
acordaba de su nombre, aunque ello no le caus ningn conflicto interior descubrir que careca de
personalidad. Lo nico que importaba era ser testigo de lo que iba a suceder.
El viento gema a su alrededor. El mar, embravecido, se alzaba al igual que un dios
desmesurado de espuma blanca, amenazando con anegar el planeta. En la tenue oscuridad de la
noche, el plido color de los carmbanos apareca ahora de una tonalidad azulada debido a la
luminosidad que prodigaba la luna llena. Era un contraste de extraordinaria belleza, donde se
fundan coherencia y desorden. Nada era real, mas todo pareca tan autntico, tan vivo, que
hasta su espritu sinti cmo se le erizaba el vello de la piel, etrea y aparente, que aprisionaba su
cuerpo.
No tard en darse cuenta de que estaba all por una razn especial: aguardar la llegada
del coloso de hielo.
Este no se hizo de esperar. La profeca de los antiguos se haba cumplido, tal y como
esperaba. A lo lejos, ocultando la lnea variable del horizonte, golpeada con furia por las olas de un
mar glido y sombro, se elevaba el iceberg ms voluminoso y dilatado que nadie hubiera podido
imaginar jams. Fluctuaba sobre las aguas con sus enormes picachos apuntando hacia el cielo, al
igual que la torre de una enorme catedral gtica de sillares blancos. Iba a la deriva, sin rumbo fijo/
a merced de la corriente marina.
Era intil tratar de describir sus proporciones. Solo en la imaginacin calenturienta de un
loco poda encontrarse semejante pesadilla.
Fue entonces cuando, desde las alturas, distingui abajo la umbra que formaba el cerco
afianzado alrededor del iceberg. Era la parte oculta del macizo glaciar, diez veces mayor que la zona
en descubierto. Su espritu se vio jalonado hacia abajo de forma sbita, atravesando la fra masa de
agua que ahora, tras sufrir una transformacin, apareca plcida y amarillenta como un desierto de
arena. Sinti de improviso un vaco profundo en su estmago. La grandiosidad del bloque de hielo,
sumergido bajo la inmensidad del mar, era un espectculo inimaginable; algo as como estar en
presencia de Dios Todopoderoso.
Y he aqu que la imagen de aquel coloso consigui devolverle a la realidad, despertando
entre gritos de puro terror. Cuando abri los ojos, y descubri aliviado que todo haba sido un mal
sueo, respir profundamente antes de encender la luz de su cuarto. Luego, mir el despertador.
Eran todava las cuatro y media de la madrugada.
Decidi levantarse para ir al bao, al tiempo que pensaba: La prstata protesta,
refirindose a esa maldicin que arrastraba desde haca meses y que le obligaba a desbeber los
varios gin-tonic que sola saborear cada noche tras concluir el trabajo. A su vuelta al dormitorio,
pudo ver sobre la mesilla de noche un libro cuyo ttulo pareca tener cierta relacin con su sueo.
Se trataba de En las montaas de la locura.
Nadie ms que t es capaz de leer a Lovecraft antes de dormir dijo en voz alta, a pesar
de encontrarse solo en el apartamento.
En ese preciso instante son el telfono. No intuy nada bueno, pues era la primera vez,
desde que se trasladara a Madrid, que era molestado a tan altas horas de la noche. Fue un mal
presagio de lo que habra de ocurrir.
Cogi el auricular, no sin cierta aprensin.
Quin es? pregunt con desgana mientras trataba de poner en orden su mente.
Leo, soy yo... Claudia respondi una conocida voz de mujer.
Claudia...? repiti inconscientemente. Ocurre algo?
-Tranquilzate, estoy bien. Lamento haberte despertado a estas horas, pero lo que he de
decirte no puede esperar ms.
Leonardo tom asiento en el borde de la cama, preparndose para lo peor. La voz de
Claudia dejaba entrever cierta desgracia que deba afectarlo personalmente, ya que pareca estar
al borde del llanto. Lo primero que pens es que, quiz, hubieran robado algunos de los libros
que se iban a subastar pasados unos das, entre los que se encontraba un incunable de gran valor
econmico y artstico.
Dispara... pidi en tono [Link] escucho.
Balboa ha muerto dijo ella con pronunciacin entrecortada. La polica ha encontrado
el cadver en su casa hace unas horas. Lo han asesinado.
Qu dices?
Has odo bien; no me hagas repetirlo. Claudia rompi a llorar, derrumbndose presa del
nerviosismo que senta.
Leonardo se qued helado. Sinti un nudo en el estmago. Jams hubiera pensado que un
individuo como Jorge Balboa, alguien al que solo le importaban los libros, pudiera haber sido vctima
de la violencia desaprensiva de unos atracadores.
No; claro que no, aquello no se ajustaba a su modo de vivir.
Captulo2
Nadie poda creer que fuera cierto, y no obstante, all estaba el atad, cubierto de flores para
desconsuelo de los congregados. Una vez finalizada la discreta y solemne oracin del sacerdote, la caja
oblonga de color castao fue introducida en el nicho del mausoleo gracias a la fuerza conjunta de los
sepultureros. Todo pareca haber concluido segn los ritos del sepelio. Y, sin embargo, no haba
hecho ms que empezar.
Leonardo Crdenas pareca ausente. La muerte de Jorge le haba afectado ms de lo que
pensaba, al igual que al resto de sus compaeros. No haca ni una semana que haban comido juntos
en el restaurante del Hotel Wellington, donde estuvieron charlando sobre las ventajas de veranear en
Espaa y no en los tradicionales destinos extranjeros; estos eran propios de gente adocenada y en
busca de aventuras insustanciales, que valoraba ms la diversin que el conocimiento.
Record entonces el inters que demostr el palegrafo al confesarle su gran hallazgo, en
Toledo. Por lo visto, aprovechando que la sala de subastas cerraba todo el mes de agosto y parte de
septiembre, se haba desplazado hasta la legendaria ciudad de las tres culturas con el fin de ayudar a la
familia Fajardo antiguos socios de su padre a valorar, liquidar y repartir una testamentara
basada en unos cien textos y manuscritos que databan de los siglos XV y XVI. Jorge amaba
intensamente su trabajo, por lo que su vida giraba en torno a los libros, mxime si estaban escritos en
caligrafa medieval. A pesar de que an le quedaban unos cuantos das de vacaciones, decidi cebarles
una mano sin pensarlo dos veces. Su viajefue de lo ms fructfero, no solo consigui que le pagaran sus
honorarios con una edicin del Quijote del ao 1697, impresa en Amberes y con diecisis grabados al
cobre de Fred Bouttons, sino que, adems, trajo consigo un legajo escrito en lenguaje codificado
que abon de su propio bolsillo, para estudiarlo detenidamente y ampliar de este modo la
coleccin privada de textos nicos que abarrotaban las superficies de su redundante biblioteca.
Jams lleg a imaginarse que aquella sera su ltima adquisicin.
Te encuentras bien?
La voz de Mercedes Dussac, directora general de la casa de subastas Hiperi n, vino a recordarle
los inconvenientes de la vida. Le miraba con ojos enrojecidos, causa del supuesto dolor que senta
por la prdida. De no ser porque las lgrimas de aquella estirada fmina haban echado a perder su
particular manera de pintarse los ojos, y eso la haca ms humana, le hubiese contestado algo de lo
que despus tendra que arrepentirse. Melele, como solan llamarla sus amigos ms ntimos, era una
hipcrita sin alma a la que solo le importaba el volumen de ventas de las obras subastadas.
Necesito un whisky. Leonardo fue sucinto en su fra respuesta.
Eso est hecho. Te invito a un trago a cambio de que me acompaes a la oficina. Ella, en un
inusual gesto de solidaridad, se aferr al brazo de su empleado. He de hablar contigo de un asunto
que me preocupa.
Claudia la compaera sentimental de Leonardo, que charlaba en voz baja con la secretaria
de direccin, le dirigi una mirada fulminante al ver que se dispona a marcharse con Mercedes sin
despedirse siquiera de los dems compaeros de trabajo que haban acudido al funeral. Pero lo que
ms le doli, fue ver cmo la cita que tenan para cenar aquella noche poda irse al traste si la
directora decida presionarle para que adelantara la catalogacin de los libros que habran de su-
bastar el lunes prximo.
Leonardo, intuyendo el reproche de su amiga ntima, se volvi disimuladamente para
encogerse de hombros, esperando que fuera capaz de entender que acompaar a la seorita Dussac
no era un privilegio, sino un castigo de Dios.
Ya fuera del cementerio de la Almudena, el chfer de Mercedes se adelant para abrirles la
puerta trasera del Jaguar. Leonardo pens que presumir de alto nivel, en una ceremonia religiosa de
esas caractersticas, resultaba del todo improcedente, y que lo mejor hubiera sido acudir en taxi,
como la mayora. A pesar de todo, se dej caer en el mullido asiento del lujoso vehculo sin ningn
tipo de escrpulos.
El tiempo que tardaron en llegar a la sede de Hiperin, situada en el barrio de Salamanca, se
mantuvieron distantes la una del otro, cada cual inmerso en la insondable profundidad de sus
pensamientos. Leonardo agradeci el silencio de la directora, la cual jams goz de su simpata. Es
ms, al pensarlo framente, se pregunt qu diablos estaba haciendo en aquel coche de importacin
si apenas haban hablado un par de veces fuera del trabajo. Pero antes de que pudiera contestar su
propia interrogante, el automvil descendi la rampa de entrada al subterrneo donde se alineaban
las diversas plazas de garaje. La de Mercedes estaba junto a los ascensores, quiz para evitarle
molestias a la hora de subir a las oficinas.
Minutos despus, tras prolongar el prurito del silencio, llegaron al amplio despacho de la
directora. Leonardo segua preguntndose por qu lo haba elegido a l, y no a uno de sus adjuntos
como bien poda ser el caso de Nicols Colmenares, abogado de la firma, para acompaarla de
regreso a la casa de subastas.
Por favor, sintate le pidi, con el rigor que la caracterizaba, mientras se diriga al
mueble-bar con el fin de cumplir su promesa.
Leonardo trat de imaginarse cul sera el motivo de su presencia en las oficinas, cuando todos
haban sido excusados de sus obligaciones profesionales para ir al funeral. Y lo nico, ms o menos
coherente, que le vino a la cabeza es que quisiera flirtear con l, actitud impropia de un ser tan fro
como era la seorita Dussac; incapaz de sentir cario por nadie si no haba un espejo de por medio.
Ella, en realidad, solo se amaba a s misma. Adems, hubiera sido un gesto desacertado debido a las
dolorosas circunstancias. No en vano, venan de un entierro.
-Voy a confiarte un secreto, que espero sepas guardar con discrecin. Le tendi el vaso
de whisky a la vez que tomaba asiento tras su mesa de despacho.
No estoy seguro de ser la persona que buscas. Odio los compromisos contest con voz
queda.
Bebi un trago largo, intentando abreviar en lo posible la entrevista. Necesitaba recuperar
su vida personal; volver con Claudia.
Jorge te apreciaba ms que a ninguno le dijo. Esa es una de las razones por la que
ests aqu.
Si me has hecho venir solo para decirme eso, podas habrtelo ahorrado.
Le extra su conducta. Mercedes era bastante ms inteligente.
Hay algo ms, pero antes debes prometerme que no desvelars a nadie lo que voy a
decirte.
Leonardo afirm con un gesto de cabeza, alzando levemente su vaso. Le dio a entender que
poda seguir hablando en confianza.
Esta maana ha venido a verme la polica... le confes. Despus arrug la frente. Me
han estado haciendo una serie de preguntas referentes a la conducta de Jorge durante los
ltimos das. Ya sabes, si le encontraba distinto a lo habitual... Cules eran sus amistades... Si
haba estado en el extranjero ltimamente... Resopl un poco. En fin, ya sabes, un
interrogatorio en toda regla.
Piensas que tal vez estuviera involucrado en algo sucio, quiz en la venta ilcita de
libros antiguos con destinos extranjeros?
No creo que sigan esa lnea de investigacin. Su muerte parece, ms bien, estar
relacionada con algn tipo de ceremonia tribal o rito satnico.
Bromeas? Inquiri con marcado escepticismo. Te recuerdo que estamos hablando
de Balboa, alguien cuyos nicos demonios son el Lepisma Sacharina y la carcoma.
No hablaras as si conocieras los detalles de su muerte reproch ella su actitud jocosa,
mirndole a los ojos con visible frialdad; gesto que ya era todo un clsico en la personalidad de
Mercedes, mxime cuando alguien se esforzaba en ser gracioso con los asuntos de importancia.
He de reconocer que el testimonio de la polica ha sido realmente estremecedor.
Fue en aquel instante cuando se dio cuenta de lo poco que saba al respecto. Tanto l
como Claudia, al igual que el resto de sus compaeros, estaban convencidos de que Jorge haba
sido vctima de la violencia urbana.
Por lo visto se equivocaban.
Deberas contarme lo que sabes. Me ser ms fcil tener una idea de lo ocurrido si conozco
los detalles... No crees? Dej el vaso sobre la mesa y continu: Corrgeme si me equivoco, pero
creo que ese es el motivo por el que estoy aqu.
La directora torci el gesto y se vio obligada a continuar. No tena sentido prolongar por
ms tiempo su silencio. Pero antes le ret con una nueva pregunta.
Conoces alguna secta, u organizacin esotrica, llamada Los Hijos de la Viuda?
No... Creo que no -respondi tras unos segundos de reflexin y parpadear perplejo. Lo
cierto es que jams me he preocupado por ese tipo de personas, ni me interesan sus credos y
religiones. Soy un escptico objet, pero entonces sinti curiosidad y pregunt: Balboa se
relacionaba con esa gente?
No te lo sabra decir con segundad admiti Me-lele, pero s que fueron ellos quienes
le arrancaron la lengua por debajo del mentn tras hacerle una incisin profunda junto a la
garganta. Muri desangrado... Se detuvo unos segundos antes de continuar: Lo ms
espeluznante del caso fue la atroz sentencia que escribieron en la pared del saln con la sangre de
Jorge: Los secretos de la cmara no los digas a nadie, ni nada de lo que hagan en la logia.
Leonardo tard en asimilar las palabras de la directora. Un vaco especulativo se adue de
sus pensamientos, y por eso fue incapaz de reaccionar hasta pasados unos segundos. Todo
aquello le resultaba disparatado y ridculo. Y sin embargo, la seorita Dussac no bromeaba. Jorge
haba muerto a manos de unos fanticos cuyo fin desconocan. No se trataba de una suposicin,
sino de la realidad ms absoluta.
Es horrible... susurr impresionado. Jams pens que algo as pudiera sucederle a
Balboa. Ese hombre no representaba ningn peligro para nadie.
Eso no lo podemos asegurar. Los ojos de Mercedes sondearon al bibliotecario,
expectantes.
Qu quieres decir? -pregunt inquieto.
Le sorprendi la naturaleza enigmtica del comentario.
Jorge y yo ramos muy amigos matiz ella, como en un susurro apenas audible.
ramos ntimos amigos... Comprendes?
Leonardo tuvo que admitir que la insolente franqueza de mademoiselle Dussac acab por
confundirle, aunque luego reconoci que varios detalles comenzaban a tener ahora sentido. Las
lgrimas derramadas en el funeral, y su traje de chaqueta y falda de color negro, no eran una
pose sino el reflejo del autntico dolor que senta por la prdida de un ser querido. A pesar de
todo, permaneci impasible debido a la estricta situacin de confidencialidad. Rerse en sus
narices hubiera sido una descortesa. Aunque no dejaba de ser ocurrente imaginarse al
desgreado y olvidadizo palegrafo hacindole el amor a una pija elitista como Mercedes.
S que estuvo unos das en Toledo, trabajando para unos amigos de su padre continu
diciendo la directora. Me cont que haba trado consigo un antiguo legajo que databa de
principios del siglo XVI. Su sorpresa, al intentar traducirlo, fue que las frases estaban compuestas
por letras griegas, latinas y nmeros. Era un mensaje codificado. De ah que ltimamente llegara
tarde al trabajo. Se pasaba las noches enteras intentando descifrar el significado oculto de aquel
texto.
Leonardo hubo de reconocer que era cierto. De unos das para ac, el difunto pareca vivir
aislado del resto del mundo. Apenas se comunicaba con nadie desde que se reincorporara al
trabajo, tras las vacaciones. Su ltima comida juntos en el Wellington result bastante ms
soporfera que otras veces. Lo nico que pareca importarle a Balboa era el hallazgo en Toledo de un
escrito, el que despert su mximo inters y por el cual lleg a desembolsar seiscientos euros.
Algo me cont admiti Leonardo, sincerndose del mismo modo. Sin embargo, no le di
tanta importancia al documento. No cre que tuviese un inters serio desde el punto de vista
comercial.
Hay algo que no le he dicho a la polica, y es que Jorge me llam la tarde de su muerte
dicindome que haba completado la traduccin y descifrado el mensaje. Ni siquiera parpade
al admitir lo que poda ser considerado por la justicia como un delito de omisin. Me adelant
que se trataba de una carta escrita por un maestro cantero, y en la que explicaba cmo llegar hasta
un diario que esconda entre sus pginas los mayores misterios de la humanidad. Le dije que
quera ir a su casa, pues necesitaba ver aquello que le haba apartado de su trabajo y que estaba a
punto de romper nuestra relacin. Me respondi que no haca falta, pues acababa de enviarme una
copia del texto a travs del correo electrnico.
Tienes una copia del manuscrito? Leonardo se revolvi inquieto en su asiento,
cogiendo de nuevo el vaso de whisky para terminar de beberse el contenido de un solo trago.
As es, en mi ordenador. Cre prudente no imprimirlo ni hacer copias. Aunque da lo mismo.
Me lo envi sin descifrar. De nada nos sirve el texto si no poseemos la clave.
Ests hablando en plural, si no me equivoco... Aquello presagiaba su implicacin en el
asunto.
Cierto dijo glacial-. Por eso te he pedido que me acompaes. Tambin a ti te envi un
e-mail... Al ver el gesto de sorpresa de Leonardo, decidi continuar: Pero eso no es todo, sus
agresores se deshicieron del manuscrito original antes de abandonar el apartamento, lo que
viene a complicar an ms el misterio que rodea al asesinato de Jorge.
Leonardo torci el gesto.
Cmo puedes estar tan segura de que hicieron eso? inquiri despus. Quiero
decir... Cmo es posible que sepas algo as?
Porque la polica me pregunt si tena por costumbre quemar sus papeles. Cuando les
dije que no, se limitaron a asentir sin darme ms explicaciones. Y eso que insist... Sabes una cosa,
Leo? Su cuerpo comenz a temblar inesperadamente, estoy tan asustada que no s qu
pensar.
El bibliotecario sinti algo parecido. Su desazn resultaba incomprensible. Pero ah estaba.
Latente.
Si lo que te inquieta es el legajo, solo tienes que borrarlo del archivo.
As de fcil...? No, no creo que esos fanticos hayan olvidado investigar la vida
privada de Jorge! Alz la entonacin, dejndose llevar por la angustia. Ellos deben saber que
existo, y que posiblemente compartamos algo ms que buenos momentos de alcoba...
Entorn los ojos, imaginando trridas escenas. No les sobran razones para pensar que puedo
tener una copia. Si ese manuscrito es la causa de su muerte, entonces esos mal nacidos vendrn a
por m.
Leonardo Crdenas tuvo que reconocer que existan motivos por los que preocuparse, de ser
cierto el relato de Mercedes. Si el asesino, o asesinos de Jorge, fueron capaces de arrancarle la lengua
para evitar que hablara, tanto l como la directora corran ciertamente un peligro no deseado; y todo
por un texto medieval que ni siquiera haba tenido ocasin de leer.
Puedo echarle un vistazo? Gir la cabeza hacia el monitor que haba sobre la mesa del
despacho, a su izquierda.
Ella, perpleja, arque sus finas y bien proporcionadas cejas.
Ahora? pregunt.
El consult su reloj. Eran las seis y cuarto de la tarde, y haba quedado con Claudia a las ocho
y media. Tena tiempo ms que suficiente.
S, ahora.
Puede que tengas razn afirm
Mercedes, y acto seguido puls el
interruptor del PC. Como decs en
Espaa, al toro hay que cogerlo por los
cuernos.
De pronto escucharon un sonido
metlico en recepcin, que no solo les puso
en alerta sino tambin el corazn en un
puo. Leonardo fue raudo hacia la puerta
que comunicaba con el vestbulo. Se asom
al exterior para comprobar fehacientemente
si haba alguien en las oficinas, pero no
vio nada extrao y as se lo hizo saber a
Mercedes. Ambos rieron al mismo tiempo,
un tanto excitados. En aquellas
circunstancias, hasta los estantes repletos
de libros antiguos parecan tener vida
propia. Era una sensacin de como si los
estuviesen vigilando un millar de ojos.
Nada ms entrar en su correo
electrnico, la directora busc entre los
ltimos e-mail recibidos. Lo encontr en
los del da anterior. A continuacin, abri
el documento anexo.
Aqu lo tienes... Se levant
para dejarle el puesto al bibliotecario.
Aunque de nada nos va a servir si no pode-
mos comprender su significado.
Tras intercambiar posiciones,
Leonardo se enfrent al enigma aun
sabiendo que las probabilidades de
interpretar el texto, sin ayuda de un
programa descodificador, seran tan nfimas
como tropezar con un ejemplar de la
Vulgata en una subasta benfica de barrio.
Y aun as, se desvivi por encontrar un
sentido coherente entre aquel maldito
galimatas. Para mayor dificultad, se trataba
de escritura gtica; propia de la poca:
Tras examinar el texto unos minutos, Leonardo tuvo que darle la razn, pues era imposible
descifrarlo si no le dedicaba varias semanas de estudio. Jorge era el experto en paleografa, y algo
deba saber del lenguaje criptogrfico cuando haba sido capaz de resolver aquel galimatas en
tan poco tiempo. Pero ahora estaba muerto.
Es intil reconoci al cabo de un rato con voz hueca, tras darse por vencido. No tiene
sentido interpretar un texto que resulta incoherente se mire como se mire.
La directora lade la cabeza.
A menos que encontremos el modo de traducirlo aadi, segura de s misma. Si
Jorge lo hizo, nosotros tambin podremos.
-T, mejor que nadie, deberas saber que lo nico que no me sobra es tiempo. An he de
catalogar los libros que han de subastarse dentro de unos das. Le record con cierto hasto el
trabajo que le quedaba por hacer.
Lo s. Por eso mismo he pensado que deba contratar a alguien que te sustituya por
una temporada... Hizo una breve pausa. Mientras tanto, seguirs en nmina y tu salario se
mantendr segn lo estipulado en el contrato... Le mir con gesto de splica. Por favor,
debes hacerlo. Piensa que nuestras vidas dependen de lo escrito en ese legajo.
Leonardo, dubitativo, resopl.
No has contemplado la posibilidad de contarle todo esto a la polica?
Era lo ms sensato.
Mais non...! exclam ella, repentinamente alterada y dejndose llevar por su vena
francesa. No puedo decirles ahora que he ocultado informacin, por lo menos hasta que
tengamos algo que ofrecerles. Tampoco estoy dispuesta a consentir que la memoria de Jorge
quede por los suelos. No me gustara verlo crucificado sin motivos, ahora que no puede
defenderse; de ah que necesite saber en qu estaba metido realmente, y si solo ha sido la
casualidad la causa de su muerte... Su rostro se ensombreci. Yo, antes que nadie, he de co-
nocer la verdad concluy.
A Leonardo no le hizo ninguna gracia verse inmiscuido en un asesinato, y mucho menos que
le consideraran cmplice de aquella mujer, ya no tan fra como pensaba, que poda complicarle la
vida a causa de unos escrpulos que rozaban el sentimentalismo. Si Balboa era culpable de algn
delito, era asunto de la polica llevar a cabo las investigaciones; y no de ellos, quienes se estaban
jugando su carrera y libertad.
Si decido aceptar tu oferta tendrs que prometerme dos cosas... Una mueca furtiva le
cruz el semblante. Primero, que asumirs la responsabilidad y cubrirs mis espaldas, en caso de
que transcienda a ms y tengamos problemas con la ley... Entendido? Ella afirm con la
cabeza. Segundo, que sufragars todos los gastos de esta aventura... Se encogi de hombros,
esbozando una sonrisa custica. Con mi sueldo no me llega.
Tendrs toda la ayuda que sea necesaria. No escatimar en gastos... Pero has de
comenzar esta misma noche. Quiero que investigues a fondo ese manuscrito y trates de des-
cifrarlo. Necesito saber qu dice.
Se puso en pie, dando por finalizada la conversaci n. Leonardo se dio cuenta de que estaba
ocupando el silln de la directora, por lo que se levant sin prdida de tiempo para ofrecerle el
que era su lugar de trabajo. Era algo demasiado ntimo y personal, sobre todo teniendo en cuenta
que sobre el despacho haba un par de fotografas de familia enmarcadas y varias cartas sin abrir
de diversas entidades bancarias.
Ser mejor que me vaya dijo en voz baja. Te tendr informada.
Mercedes asinti en silencio, apretando sus labios en un reprimido gesto de afliccin. Pero
se sobrepuso al instante, diciendo con suavidad:
Gracias por todo, Leo... Le tendi la mano. Gracias por escucharme y por tu discrecin
con respecto a la especial amistad que me una a Jorge.
El bibliotecario se la estrech convencido de que sus ltimas palabras eran toda una
advertencia. Hablar ms de la cuenta significaba dejarle al margen de todo, incluida su labor en la
casa de subastas. A Mercedes le sobraba el dinero. Poda costearse un despido improcedente en un
abrir y cerrar de ojos.
Podras pedirme un taxi? pregunt Leonardo antes de marcharse.
No hace falta. Javier te espera abajo, en el aparcamiento. Javier era su chfer
personal. Dale la direccin y l te dejar en casa. Es lo menos que puedo hacer despus de
robar tu tiempo.
Tras darle las gracias a su directora, se dirigi hacia la puerta del despacho con el fin de
marcharse. La mujer necesitaba ceder al mpetu del dolor y llorar en paz su prdida.
Y eso fue lo que hizo, una vez que se qued a solas con sus recuerdos.
Una sombra se desliz con rapidez hasta el gabinete contiguo maldiciendo su torpeza,
error que casi le delata al tropezar en la oscuridad con un armario archivero que haba junto a la
puerta. Luego, tras esperar a que se marchase el bibliotecario, alcanz el pasillo del vestbulo
antes de que pudieran descubrir su presencia en las oficinas, con una mezcla de febril entusiasmo
y excitacin.
Una vez que estuvo fuera de la casa de subastas, baj por las escaleras de emergencia
hasta la salida principal del edificio. No encontr a nadie en recepcin, ni siquiera al conserje. Sin
perder ms tiempo, sali a la calle, y se fue hacia donde tena aparcado el coche. Sac el telfono
mvil del bolsillo y busc ansioso en la agenda el nombre de Sholomo. Unos instantes despus
hablaba con la persona que responda a dicho apodo.
Sholomo? Pregunt al or una voz al otro lado. Soy Azogue. Escucha lo que voy a
decirte...
Por qu a m...? Por qu enviarme una copia del escrito, cuando Jorge era tan reservado?
El hecho de que trabajramos juntos no es suficiente razn para creer que entre ambos existiera
una total confianza. De ser as, me hubiera contado su affaire con Mercedes. Leonardo haca un
ligero repaso mental de lo ocurrido, reflexionando con la mayor sinceridad posible mientras las luces
de las farolas iluminaban fugazmente el interior del lujoso automvil a su paso por la calle de Alcal
. Reconozco que, de sus compaeros, yo era el que ms tiempo pasaba con l. Y es cierto que
admiraba su labor como palegrafo, que era fantstica, y tambin sus libros, publicados en todo el
mundo... Algunos de ellos realmente interesantes. Pero de compartir el trabajo rutinario a conocer su
vida privada, hay una gran diferencia. Balboa poda parecer estpido por su forma de vestir y
comportarse, pero la materia gris le funcionaba mejor que a todos nosotros juntos... Tiene que
existir un motivo por el que quisiera inmiscuirme!
Los neumticos del (aguar rechinaron al girar en Cibeles. No tuvo ms remedio que
aferrarse al asidero de la puerta para no dejarse llevar por el incmodo efecto de la gravedad.
Javier mir por el espejo retrovisor. Sonrer fue el mejor modo de pedir disculpas.
Lo siento, seor le dijo en calculado tono neutro. Pero a veces me es imposible
negarme al encanto de la mquina. Por un momento olvid que iba ah detrs.
Leonardo admiti sus excusas con el gesto conciliador de una mano, aunque s le record
verbalmente que no tena ninguna prisa por llegar a casa.
Ha sido un da duro, no es cierto? El chfer, agradecido por la tolerancia que haba
demostrado el bibliotecario, quiso darle conversacin para que se sintiera ms cmodo.
Perder a un amigo siempre lo es.
Y que lo diga! afirm rotundo. En mi profesin, son ya demasiados los amigos que han
muerto en la carretera. La mayor parte de las veces es por culpa de sus jefes, que les obligan a
pisar el acelerador porque siempre llegan tarde a sus citas. Y si hablamos de los transportistas, no le
digo nada... El ndice de mortalidad es cada vez mayor. El otro da, sin ir ms lejos, un compaero
de trabajo me estuvo contando que...
Leonardo cerr los ojos, olvidando por un instante al joven del volante que pareca
divertirse recordando los sucesos ms escabrosos de su carrera.
Hay algo que no me cuadra en la historia de Mercedes pens de nuevo, intentando
recordar las palabras de la estirada directora. Su versin del interrogatorio es de lo ms
rebuscada. Parece el guin de una mala pelcula. Por un lado, y me parece increble que as fuera,
la polica le cuenta as, sin ms, los detalles de cmo asesinaron a Balboa, incluido lo de la mxima
escrita en la pared. Sin embargo, se niegan a seguir hablando con ella tras preguntarle si la
vctima tena por costumbre quemar sus papeles. Hacer algo as va en contra de las directrices de
una investigacin criminal que se precie. Ese modo de actuar es absurdo... Quin iba a creerse
algo tan disparatado? Aunque, si no fueron ellos... Cmo es posible que Mercedes sepa con total
exactitud lo sucedido en el apartamento de Jorge?
Leonardo abri los ojos, dejando a un lado sus oscuros pensamientos. Si Mercedes le ocultaba
algo, antes o despus acabara enterndose. Saba por experiencia que la mentira tiene las piernas
muy cortas.
Javier segua hablando solo cuando el automvil gir en la Puerta del Sol y enfil hacia la calle
Carretas. Para entonces, Leonardo decidi retomar el hilo de la conversacin por deferencia al
individuo que se haba tomado la molestia de acercarle a su apartamento. Ya tendra tiempo de
reflexionar tras una buena ducha y un gin-tonic al uso habitual.
An le quedaba una hora y media antes de que Claudia acudiera a su cita.
Captulo3
Aquella misma tarde, muy lejos de Madrid, el seleccionado para mantener oculto el secreto
de la logia subi las escaleras del parking de la Glorieta de Espaa llevando bajo el brazo un
ordenador porttil. Haca viento en el exterior. El aire traa cierto olor a cieno que provena del ro,
oleada pestilente que pareca incitar a las palomas para que defecaran sin consideracin sobre el
broncneo solideo de la estatua del cardenal Belluga. La gente, a su alrededor, se afanaba en
llegar cuanto antes a su destino, ajenos a su presencia. Aprovech su invisibilidad social para
mezclarse con ellos. Nadie repar en un individuo de cabello gris, y con aires de letrado, que con
paso lento se encaminaba hacia el callejn del Arenal; el cual conduca, precisamente, a la plaza
del Cardenal Belluga.
Tom asiento en una de las mesas dispuestas en la terraza de un caf cercano a la
catedral. Desde donde estaba, poda ver con detalle el imafronte barroco que conjugaba la
exaltacin de la Virgen Mara y la glorificacin de la Santa Madre Iglesia Catlica Apostlica
Romana. La iconografa de la fachada principal result bastante laica para su gusto. No en vano, se
trataba de un estilo posterior al gtico, cuando los constructores de catedrales dejaron de serlo
para convertirse en simples artesanos de la piedra, en obreros del descuido al servicio de unos
reyes que valoraban ms la esttica que la sabidura arcana de los sillares. De ah que la magia que
antao irradiran los templos acabara transformndose en una burda imitacin del primitivo
ingenio de los grandes maestros. Perdone, seor... Va a tomar algo? La voz inexpresiva del
camarero llam su atencin. Un caf con leche y un agua con gas, por favor contest
amablemente.
El muchacho apunt en su libreta el pedido, y se march tras limpiar la mesa.
De nuevo a solas, medit sobre lo ocurrido ltimamente en Madrid. Reconoci que su
trabajo no era precisamente agradable, pero formaba parte de la cruz que le haba impuesto el
Consejo; y como previsor del secreto, le estaba permitido actuar sin ningn tipo de restriccin moral
o escrpulo de conciencia. Era una de las reglas de oro de la logia: evitar que se propagase lo
oculto durante tantos aos, aunque para ello fuera necesario arrancarle la lengua a todos los
que osaran infringir el juramento de fidelidad absoluta y conducta rgida.
Haban quedado para las siete y media y ya pasaban cinco minutos de la hora sealada,
por lo que su contacto deba estar a punto de llegar. Mir distradamente a su alrededor con la
esperanza de descubrir entre la multitud a la persona con quien deba encontrarse.
Deambulando por la plaza pudo ver a un grupo de turistas rezagados que fotografiaban, con
un fervor casi religioso, la hornacina central de la coronacin de la Virgen, las figuras de los
cuatro santos de Cartagena y la estatua de Fernando III.
En la parte inferior, junto a una de las puertas de entrada, una joven tocaba el
violonchelo mientras su acompaante, un muchacho con barba y cabellos largos, se esmeraba
por arrancar las notas ms delicadas y melodiosas de su esplndido contrabajo. Alguien se les
acerc para dejar unas monedas en el cestillo de mimbre que haba en el suelo. Era una joven de
cabello corto, nariz aguilea y constitucin atltica, cuyo chaquetn de cuero cubra su cuerpo
hasta las rodillas. Tras su pblico gesto solidario, se gir lentamente. Sus ojos buscaron entre
la multitud a alguien en especial al tiempo que se enfundaba las manos en unos guantes de
color negro.
El hombre la reconoci de inmediato. Su imagen se ajustaba al perfil que le haban
proporcionado los de la Agencia: mujer caucsica de unos veinticuatro aos de edad, rubia, de
apariencia fra, lgubre y hostil; pareca sacada de un manual de la Guerra Fra.
Para llamar su atencin, y aun a riesgo de que le tomaran por loco quienes estaban
sentados a su alrededor, dibuj una espiral en el aire con su dedo ndice para finalizar trazando
una lnea vertical. Era el signo del abacus, emblema de los maestros constructores.
La joven se le acerc sin dejar de mirarle directamente a los ojos.
Herr Sholomo? pregunt, cuando estuvo de pie frente a l.
El caballero de chaqueta gris afirm con un silencioso gesto que daba fe de su cargo e
identidad, sin llegar a sorprenderse por el acento alemn que esconda el tono de su voz.
Entonces, seal la silla metlica que haba al otro extremo de la mesa. La muchacha tom asiento
tras aceptar la invitacin.
Le crea con algunos aos menos confes ella sin ningn reparo. En la Agencia me
dijeron que se dedica a la espeleologa en su tiempo libre.
Y es cierto afirm Sholomo, jactancioso, pues el interior de la Tierra no deja de ser
fascinante... Pero, djame que te diga una cosa. Confidencia por confidencia, ya sabes... Tambin
yo tena la esperanza de que fueras algo mayor, y sobre todo, esperaba que le encargaran el
trabajo a un hombre, y no a una nia.
La joven apenas se molest. Se limit a hacer un gesto indeterminado.
Cree que un hombre lo habra hecho mejor?
No estoy poniendo en duda tu efectividad, la cual ha demostrado ser impecable. Solo era
un comentario, seorita...
Llmeme Lilith.
Lilith... repiti el anciano, mascando cada slaba. Muy apropiado, a mi parecer.
Haba algo en aquella joven que rezumaba hostilidad, quiz sus rasgos disciplinados e
inconmovibles que evidenciaban un tortuoso pasado. Los asesinos a sueldo solan tener, casi todos,
semejante apariencia: la impronta de un monstruo sin sentimientos.
Bien! exclam glacial. Ahora que nos conocemos me resultar ms fcil preguntarle
si ya ha transferido el resto del dinero. Se refera a sus honorarios por el asesinato de Jorge
Balboa.
Sholomo abri el porttil que haba sobre la mesa, esbozando luego una sonrisa tolerante
que daba paso a la segunda parte de la negociacin. Tecle con habilidad durante unos
segundos. A continuacin, le dio la vuelta al ordenador y lo empuj levemente hacia Lilith.
Solo tienes que introducir la clave secreta de tu cuenta en Suiza, y pulsar el Enter.
Automticamente te sern transferidos tus 180.000 euros. Como ves, el dinero no es
precisamente nuestro Taln de Aquiles.
Tan poco valor le dan a lo material que piensan pagarme el doble de lo pactado?
pregunt perpleja. Saba a ciencia cierta que no se trataba de un error, y de pronto intuy que
habran de encargarle un nuevo trabajo.
Hay otra persona a la que debes eliminar... Sus palabras confirmaron la sospecha de
Lilith. Bueno, en realidad deberan ser dos. Pero he pensado que necesito a uno con vida.
Puedo preguntar el motivo?
- No.
La sequedad con que lo dijo no daba lugar a rplica.
He de seguir la misma pauta que con el otro?
En efecto contest al instante. Debers arrancarle la lengua por debajo del
mentn, escribir en lugar visible la mxima de advertencia, y firmar como Los Hijos de la
Viuda... Se aclar la voz-. A menos que prefieras seguir el antiguo modelo de castigo.
Que es... -La joven esper a que Sholomo se lo dijera.
Arrancarle el corazn en vida, cortarle la cabeza y arrojar su cuerpo al mar... T
decides.
Lilith pens que haba subestimado a su cliente. Aquel maldito picapedrero poda llegar a
ser tan fantico como cualquier mercenario del Escuadrn de la Muerte en Brasil.
Supongo que habr trado consigo informacin de la nueva vctima se limit a decir.
Sholomo sac un sobre del interior de su chaqueta, extendiendo su mano zurda para
ofrecrselo.
Ah dentro est todo: fotografas... La direccin de su domicilio y trabajo... Modelo, color
y matricula de su coche... Lugares que frecuenta. En fin, su vida personal.
Y cmo sabe que no me marchar despus de transferir el dinero?
Porque te creemos lo bastante inteligente como para no incurrir en semejante
equivocacin.
Lilith decidi no poner a prueba la paciencia del cliente. En la Agencia podran tomar su
sentido del humor como una falta de profesionalidad.
Sin perder ms tiempo introdujo la clave. Luego puls el Enter.
Ya est! Cerr el ordenador, guardndose el sobre en uno de los bolsillos del
chaquetn. Solo me falta decirle que no volveremos a vernos. Saldr del pas finalizado el trabajo...
Y otra cosa, no suelo regresar a la misma ciudad dos veces.
l sonri, displicente.
En esta ocasin tendrs que hacerlo, querida. Tu labor est en Madrid afirm
framente.
La joven lo medit unos segundos.
Como siempre he dicho: nunca muerdas la mano que te da de comer... Le gui un
ojo, dedicndole una agradable sonrisa de despedida. Ser todo un detalle incumplir mis
principios en beneficio suyo.
Dicho esto, se puso en pie, justo cuando se acercaba el camarero con el propsito de hacer
su trabajo; tras lo cual, colisionaron estrepitosamente sin que ninguno de los dos pudiera
evitarlo. El muchacho se excus con educacin, pidindole disculpas, a lo que Lilith le espet
con un juramento en su idioma que el aludido no supo apreciar al no comprender la jerga
teutnica. El muchacho mir a Sholomo buscando una respuesta cmplice. Este le anim con un
aforismo bastante caracterstico a la vez que se encoga de hombros:
Mujeres...! exclam, alzando las cejas.
Captulo 4
Claudia era una persona sobria, cabal e inteligente, incapaz de perder su tiempo con asuntos
que no le proporcionaran ningn beneficio; de ah que a sus treinta y tres aos de edad estuviese en
posesin de dos ttulos universitarios que honraban su curriculum: licenciada en Historia y
diplomada en Filologa Romnica. Sola vestir con sobriedad en el trabajo, aunque una vez
terminada su labor en la casa de subastas retomaba la costumbre de colocarse cualquier prenda
algo ms femenina con el fin de atraer la mirada de los hombres. Tena el rostro ovalado y una
gran sonrisa que despertaba inquietudes en los ms puritanos. Su cabello era lacio y oscuro, al
igual que sus ojos, y el color de sus labios haca juego con la tonalidad rosada de sus mejillas. Se
senta orgullosa de poseer sin pasar por quirfano alguno unas medidas acordes con el
arquetipo de mujer del siglo XXI: lneas perfectas que sus vaqueros ajustados y su jersey de lana,
este ceido hasta la cintura, realzaban notablemente. Sus aficiones eran los libros y la arquitectura
medieval, entretenimientos que ocupaban el poco tiempo que le quedaba libre y que, en cierto
modo, enriquecan an ms su notable intelecto. Otra de sus diversiones favoritas era la de
cenar a solas con Leonardo y acabar, a los postres, haciendo el amor en los lugares ms
insospechados de la casa.
Ahora estaba con l y, sin embargo, algo pareca haber cambiado aquella noche. Lo
encontr taciturno y reservado, talante que no iba con su personalidad dicharachera.
Haban estado hablando de Jorge, aunque sera ms justo decir que fue ella quien trat de
mantener viva la conversacin, pues Leonardo pareca estar al otro lado del universo absorto en
sus insondables pensamientos. Viendo que no le prestaba atencin a sus palabras, y que lo
nico que le importaba era darle vueltas a la copa de vino y clavar su mirada en los dibujos del
cristal, decidi rescatarle de su desistimiento antes de incurrir en la reiteracin de un monlogo
obstinado.
Me gustara saber qu te ocurre... Dej los cubiertos sobre el plato. No has dicho
una sola palabra durante la cena.
l trat de recuperar la sonrisa por consideracin a su invitada.
Perdona le dijo con voz queda. T no tienes la culpa.
Eso espero. Lamentara descubrir que te aburres conmigo. Apoy su mano en el brazo
de Leonardo y comenz a acariciarlo, dndole a entender, con este tierno gesto, cunto lo
necesitaba aquella noche.
Es por lo de Jorge... La polica ha estado hablando con Mercedes, y lo que le ha
contado es escalofriante.
Deberamos olvidarlo todo e irnos a la cama, no crees?
Sera estupendo, pero hoy no puedo... Suspir unos instantes. Tengo trabajo
pendiente.
Claudia trat de encajar el golpe comportndose con naturalidad, aceptando con una
sonrisa forzada el desaire de aquel insulso que despertaba su libido de forma inusual, y que en
cualquier otro momento de su vida lo hubiese mandado al infierno por desconsiderado e
insensible.
Entonces ser mejor que me vaya. Se puso en pie, sintindose de ms en el apartamento.
Leonardo reaccion al instante. Haba cometido un desliz imperdonable al rechazar su compaa.
Espera! le rog. No te marches an.
Dame una razn para que no lo haga.
No pareca enfadada, pero s aburrida de aquel juego sin sentido.
Necesito que me ayudes.
Puedo saber en qu? inquiri con enfado.
Es difcil de explicar... respondi l con lentitud. Antes tendra que contarte una serie
de detalles para que pudieras comprender lo que trato de decirte; hecho que por otro lado puede
poner en peligro tu vida... S que parece increble y ridculo...! Pero es cierto. Y te aseguro que no
es ninguna broma cuando digo que puedes sufrir un desagradable incidente si te cuento la verdad...
Se limpi la comisura de los labios con la servilleta. Luego se puso en pie-. Me gustara que
reflexionaras al respecto. T decides si merece la pena arriesgarse.
Estaba confundida. Era la primera vez que le vea comportarse de forma tan extraa. De
inmediato relacion su actitud con el hecho de haber acompaado a la directora a la casa de
subastas. Antes haba dicho algo respecto a Mercedes y la polica. Y eso era bastante significativo.
No s de qu ests hablando, pero creo que me debes una explicacin. Se mantuvo
firme, sin perder la calma. Quiero saber en qu diablos andas metido, y cul ha sido el tema de
tu conversacin con la directora.
Est bien, comenzar por el principio. Pero antes, sintate... He de hacerte una
pregunta.
La acompa hasta el sof del saln, donde la oblig a tomar asiento. Ms tarde fue hacia
la cocina y prepar algo de beber. Regres con dos gin-tonic en sendas manos. Tras ofrecerle uno
a su compaera sentimental, se qued de pie, mirndola fijamente a los ojos.
Y... ? le interrog ella, impaciente.
Dime...Carraspe un poco. Has odo hablar alguna vez de Los Hijos de la Viuda?
Captulo5
Tras su breve encuentro con Lilith, Sholomo pag la cuenta al joven camarero y se march con
el porttil bajo el brazo. Se dirigi a la plaza de los Apstoles mientras su mente navegaba por un mar
de incertidumbre, pues no dejaba de darle vueltas en su cabeza.
Deberamos haberlo pensado bien antes de actuar de forma precipitada. Fue tal la inquietud que
sentimos al saber que la familia Fajardo haba vendido un cifrario medieval a un desconocido, que no
fuimos capaces de reprimir nuestro afn de proteccin al intuir que dicho manuscrito poda tratarse del
diario de Iacobus, o el modo de llegar hasta l, tal y como aseguran las crnicas de entonces. Quiz la
solucin al problema no era asesinar a un inocente, sino recuperar el escrito. As de sencillo. Pero las
emociones todo lo complican. De nada ha servido la muerte del palegrafo. Y lo peor de todo es que
orden quemar el criptograma, cuando debera haberlo estudiado antes para estar seguro de que
realmente era una amenaza. Ahora, son dos quienes tienen una copia del texto. Gracias a Azogue, uno
trabajar para nosotros sin que llegue a sospecharlo. La otra tiene que desaparecer, por seguridad. Solo
espero que el indultado consiga traducir el manuscrito. As sabremos a qu atenernos antes de que otros
lleguen a conocer el secreto que con tanto afn liemos custodiado durante siglos. No soportara tener
que autorizar nuevos crmenes. No somos asesinos.
Compr una revista de arte en un quiosco que estaba a punto de cerrar. Ms tarde, se detuvo
a contemplar la obra maestra que ornaba la parte alta de la capilla de los Vlez. La cadena se
abra/aba al octgono de piedra erigido antao por los maestros canteros, protegiendo
celosamente las maravillas gtico-flamencas que se guardaban en su interior. Los gruesos eslabones
representaban la continuidad de la tradicin, algo que Iacobus no supo comprender jams; de ah
que fuera castigado. Medit de nuevo, yendo hacia los contrafuertes de atrs de la capilla.
Resulta inaudito que la familia Fajardo haya sido la depositara del secreto durante tantos
aos. Jams hubisemos pensado algo parecido, aunque siempre tuvimos nuestras dudas. Quiz
Iacobus, antes de morir, tuvo tiempo de introducir su escrito entre los papeles de Ludovico Fajardo,
quien fuera el segundo marqus de los Vlez. Sabemos que De Cartago sobrevivi unas pocas
semanas al suplicio, y que el hijo de don Pedro se molest enormemente por el castigo infringido al
cantero por sus propios compaeros; de ah que fuera a verle todos los das como si se tratara de un
oficial herido en combate. En las cartas del entonces maestro de obras, Justo Bravo, se dice que
fueron espiados los movimientos del aristcrata as como los del traidor, no encontrndose nada
sospechoso que les hiciese pensar que entre ambos existiera algn tipo de complicidad o alianza, ya
que le era imposible comunicarse con l. Pero hubo un detalle que se les escap a los antiguos
maestros, y fue requisar los papeles y documentos del escribano de Iacobus, quien, segn parece, era
hermano o sobrino suyo. Nosotros no cometeremos el mismo error; no ahora que contamos con la
informacin que nos proporciona Azogue, quien milagrosamente se enter del hallazgo en Toledo del
manuscrito de la discordia y de que fue enviado por correo electrnico, hace tan solo unas horas, a la
amante del palegrafo y a uno de sus compaeros de trabajo. Dios nos acompaa. Est de nuestra
parte. Nos mantendremos fieles a Su deseo protegiendo el Kis del Testimonio.
Se detuvo bajo los andamios metlicos de la obras do restauracin de un edificio en ruinas que
haba en la parte posterior de la catedral, frente a los escudos de los Chacn y Fajardo. Al igual que el
resto de los transentes, se aventur en el pasadizo acerado construido por la empresa de
reformas para comunicar las distintas plazas que circundaban el templo. A mitad de camino se
detuvo para observar unos extraos signos grabados en la piedra a golpe de cincel. Reconoci las
distintas marcas de cantera: un tringulo con una cruz en la cspide... Un cuadrado con una cruz en
el centro... Un reloj de arena recostado... Y finalmente, las siglas IDC.
Iacobus de Cartago... susurr framente, sin importarle quienes le miraban al pasar a su
lado. Incluso muerto, tu herencia invita a la confusin. Dara di ez aos de mi vida por saber dnde
escondiste el diario.
Le pareci sentir que alguien se rea de l desde lo ms profundo del infierno.
Horas despus, tras su conversacin mantenida con Leonardo Crdenas, Mercedes se reuni en
su despacho con Nicols Colmenares, el abogado de la empresa.
Le comunic la reciente contratacin de un nuevo empleado que vendra a sustituir a
Leonardo durante algn tiempo, ya que el bibliotecario estaba haciendo un trabajo para la casa de
subastas en su propio domicilio y necesitaban un sustituto para la catalogacin de los libros a
subastar. El letrado acept sin ms el cambio, aunque, como era responsabilidad suya redactar los
contratos, hubiese preferido echarle antes un vistazo a las condiciones laborales y a la fecha de ex-
tincin. Se dej convencer cuando Melele le asegur que el suplente vena recomendado por un
gran amigo suyo: Alfredo Hijarrubia, quien trabajaba en el Ministerio del Interior.
Despus de aquello, abordaron otros temas pendientes. Le dedicaron un par de horas a los
asuntos relacionados con la casa de subastas, no sin ciertos ambages por parte de Mercedes cuando
el abogado trat de ahondar en el desgraciado incidente de Balboa. Nicols, que tras ejercer ms de
treinta aos en su profesin presuma de conocer la naturaleza humana mejor que muchos
psiclogos, presinti que la directora trataba de decirle algo que a la vez deseaba ocultar. Melele sola
ser una persona bastante franca, quiz de ms. Por eso le extra verla tan distanciada en algunos
momentos y exaltada en otros. La conoca desde haca seis aos, cuando se instal en la calle
Velzquez con un gran sueo en la cabeza despus de abandonar la firma Drouot, en Pars, debido a las
exigencias del empresario. Pero hoy no era la Mercedes de siempre, esa dama de hierro capaz de
ganarle la batalla a la adversidad. Estaba seguro de que algo le preocupaba mucho.
-Te invito a cenar le sugiri, procurando as retomar viejos hbitos. Hace varios meses
que no compartimos mesa, y eso me hace pensar que ya no me incluyes entre tus amigos ms
selectos.
Mercedes se ech a rer. Siempre le agrad el tono corts de aquel maduro don Juan de piel
bronceada, cabello gris y ojos verdes, que aos atrs la agasajara con distinguidos y acertados piropos
con el propsito de seducirla. No poda negar que Nicols era an un hombre atractivo, y que lo fue
mucho ms en su juventud. Pero nunca hubo feeling entre ellos, aunque s un gran respeto que dio
paso a una slida amistad.
Acepto la invitacin le respondi al tiempo que coga su abrigo. De esta forma seguiremos
hablando mientras comemos. Hay algo que necesito saber, y t puedes ayudarme.
Puedo preguntar el qu?
Creo que ser mejor que te lo explique mientras cenamos.
El licenciado en leyes se adelant para abrir la puerta y cederle el paso. Mercedes le dio las
gracias. A continuacin, se dirigieron juntos al vestbulo.
He de confesar que te noto distinta desde el funer al . . . Se toc la nariz. S que todos
estamos an un poco descentrados por lo de Jorge, y me gustara pensar que es ese el motivo, y no
otro... Entonces se detuvo frente a los ascensores y aadi grave: Dime que Hiperin no me
oculta nuevas sorpresas.
Todo depende de tu respuesta a mis preguntas.
Vaya...! exclam mordaz. Esta maana te has levantado enigmtica.
Descuida, que para cuando acabe la noche ser la misma borde de siempre asegur con
cierta sequedad.
Nicols acus de nuevo su repentino cambio de humor. Era evidente que estaba a la defensiva.
Deba ser grave su preocupacin cuando la inestabilidad de su carcter la llevaba a dar una respuesta
tan fuera de tono. Lo cierto es que conoca la causa de sus altibajos, aunque esperaba que fuera ella
misma quien se lo dijera.
Tras un corto paseo entraron en un restaurante de cocina vasca. Pidieron merluza al estilo
tradicional, y una buena botella de vino blanco de Navarra. Mientras les traan unos entremeses,
Mercedes aprovech para encenderse un cigarrillo rubio. Nicols, que no soportaba el humo del
tabaco, se consol pensando que el prximo ao entrara en vigor la nueva ley de fumadores.
Supongo que la polica se habr puesto en contacto contigo tras el asesinato de Jorge
comenz diciendo la directora, juntando las palmas de sus manos. Yo misma les facilit tu nmero
de telfono porque cre que sera lo mejor. Cualquier asunto que tenga relacin con la vida personal
de nuestros empleados es un problema ajeno a la empresa. Pero esta vez era distinto; no pude
hacerle frente yo sola y les dije que hablaran contigo. Siento haber abusado de tu confianza.
Hiciste lo correcto. En caso contrario, te podas haber visto implicada en una serie de
preguntas impertinentes destinadas a confundirte.
Qu quieres decir?
Oh, vamos...! Alz las cejas significativamente. Piensas que la polica es idiota? le
reproch en tono amable. Por qu crees que eres la nica de la firma a la que han interrogado,
aparte de a un servidor?
Pues porque Jorge no tena familia en Madrid, y yo soy la nica persona a quien podan
dirigirse en este caso. Al fin y al cabo, trabajaba para m.
Una breve sonrisa irnica cruz el rostro del letrado.
No te esfuerces. Saben lo que haba entre vosotros dos.
Melele sinti cmo se le enrojecan los pmulos del rostro: la haban descubierto. No es que
se sintiera avergonzada de su relacin, pero le gustaba mantener en secreto todo lo concerniente a su
vida privada, y mucho ms si esta entraba en el terreno de lo sexual. En todo caso, lo nico que se le
ocurri fue negar lo que era incuestionable.
No s de qu me hablas musit. Despus lo mir con desafo.
Encontraron pruebas de vuestra relacin en el apartamento. Ya sabes, fotografas en las que se
os ve felices y juntos, prendas ntimas de mujer en los cajones de su dormitorio, perfume en el bao... Y
un sinfn de cosas ms que les hizo pensar que all viva una mujer de forma espordica. T, en este caso.
Qu ms te han contado?
Que fue una matanza respondi quedamente. Me parece increble que algo as le haya
sucedido a Jorge.
Solo eso? Inquiri ella de nuevo. Ningn detalle escabroso de su muerte?
Creo que le cortaron la lengua... No s nada ms. La polica no se extiende mucho a la hora
de aclarar lo sucedido. Sus explicaciones son mnimas, profesionales; ya lo sabes.
Mercedes asinti con la cabeza, tratando de reprimir su inquietud.
El camarero les trajo los entremeses y el vino, y al poco les sirvi la comida. Hablaron de
negocios, del fuerte incremento de los coleccionistas del papel durante el ltimo ao, gracias a la
calidad de la oferta, del aumento visible de la competencia en el sector, y tambin de los amplios
conocimientos que demostraban tener los inversores que acudan a las salas de subastas. Lo cierto
es que se esforzaron en malgastar su tiempo en una conversacin de carcter profesional que apos-
taba por convertirse en cortina de humo del autntico motivo que les haba llevado hasta all.
Pero a la hora del caf, ya relajados y distendidos, Mercedes decidi que era el momento de
contarle ciertas cosas. Necesitaba a alguien con credibilidad jurdica que pudiera echarle una mano.
Nicols... le dijo en voz muy baja. S por qu asesinaron a Jorge. Se mordi el labio
inferior.
El abogado frunci el ceo. No se esperaba un comentario de ese calibre.
Ests segura? pregunt atnito. Y no me vale que me digas que se trata de intuicin
femenina.
Apenas le prest atencin al comentario. Su glacial mirada segua fija en l, sin parpadear.
Lo ejecutaron por traducir un criptograma medieval... aadi finalmente, y luego aclar:
Es un manuscrito que guarda celosamente el secreto de una hermandad esotrica llamada Los Hijos de
la Viuda. Debes pensar que estoy loca, pero te estoy diciendo k verdad tal corno es, desnuda.
Nicols torci el gesto y se reserv el derecho a opinar. Reflexion unos segundos antes de
pronunciarse. Conoca a Mercedes, y saba que no era mujer dada a las bromas. Su historia deba ser
cierta, aunque le costaba trabajo aceptar que existiese una confabulacin sectaria en contra de
Balboa. Aquello pareca el argumento de una novela de misterio al uso. Tiene la polica esa
informacin? le pregunt interesado.
Solo en lo que respecta al nombre de sus asesinos. El resto lo s porque nos veamos en su
casa y saba de la existencia del manuscrito.
Y qu explicacin le das al hecho de que conozcas la existencia de esos Hijos de... como se
llamen?
Escucha, Nicols. Esos bastardos le cortaron la lengua a Jorge y escribieron con sangre unas
frases en la pared. Su rostro se endureci. Firmaron como Los Hijos de la Viuda... Se detuvo un
instante antes de continuar: Yo misma estuve all y pude verlo con mis propios ojos.
Qu...? espet, histrinico, el abogado, sin importarle las miradas de curiosidad de
quienes cenaban en las mesas ms cercanas. Buenoo... arrastr las vocales con tolerancia y
pregunt asombrado: Has estado en el lugar del crimen y no se lo has dicho a la polica?
Mercedes hizo un rpido gesto con su mano, dndole a entender que bajara el tono de su voz.
Luego, se acerc para susurrarle en tono confidencial:
Reconozco que ha sido un errorse lament. Por eso te lo estoy diciendo ahora. Necesito
tu consejo. En un acto reflejo, ajust un tirante del sujetador.
Nicols Colmenares resopl abrumado. Tras un incmodo silencio, su voz son con cierta
aspereza:
Entonces ser mejor que me cuentes lo que sabes, y desde el principio.
Lo har, pero recuerda que te debes al secreto de confidencialidad que existe entre abogado
y cliente...
Tras puntualizar dicho compromiso, Mercedes le fue contando todo lo que saba y lo que
trataba de hacer; buscar a los criminales, y entregarlos a la polica, se haba convertido en su particular
y genuina venganza. Tambin era un modo de garantizar su propia seguridad.
El consejo profesional de Nicols no fue en esta ocasin el acertado para los intereses de su
amiga. Como abogado, segua pensando que decrselo a la polica le evitara graves disgustos, aunque
eso le costase un enfrentamiento con el juez por obstaculizar las investigaciones. Le record, incluso,
que podan creerla cmplice de asesinato si no les contaba la verdad. Finalmente, desisti al descubrir
lo tozuda que era cuando se lo propona. Su ltimo recurso fue pedirle que no siguiera investigando,
que se marchara de vacaciones fuera de Espaa, a un destino ms all del Atlntico, que lo olvidase
todo. Y lo nico que obtuvo de ella, fue la promesa de pensarlo a fondo antes de tomar una decisin
que la incriminara an ms en el horrible crimen.
Con un rictus de disgusto en la cara, el letrado pag la cuenta y regresaron nuevamente a las
oficinas, ya que Melele se haba dejado arriba ciertos documentos que deba guardar en casa. Nada
ms llegar al vestbulo del edificio, Nicols le inst a que subiera sin l, dicindole que esperara a que
bajara para irse a tomar una copa juntos a uno de los pubs del centro de la capital.
A continuaci n, y tras comprobar que Mercedes coga el ascensor, el abogado sac su telfono
mvil del bolsillo de la chaqueta. Se ech mano a la cartera para extraer de su interior una tarjeta de
visita. Luego, marc los nmeros impresos en e! borde inferior derecho de la cartulina de color azul.
Oiga...? Soy Nicols Colmenares. Quiero que preste atencin a mis palabras...
Captulo6
Los Hijos de la Viuda? Claudia repiti la pregunta, ladeando despus la cabeza hacia la
izquierda en un amago por recordar. Lo cierto es que me resultan conocidos. Me parece haber
escuchado hablar de ellos en mis aos de universitaria... O eran Los Hijos de la Luz? Tuvo sus
dudas. La verdad, no estoy segura... Quiz solo fuera algo parecido... Entonces le observ con
inquisitivo inters. Pero... qu tiene eso que ver con Mercedes, o con la muerte de Jorge?
Leonardo reflexion unos segundos antes de responder. Ni siquiera saba por dnde empezar.
Claudia, escchame con mucha atencin... Dej el vaso sobre la mesa, luego de sentarse a
su lado. Esos tipos asesinaron a Balboa, y la causa del crimen est ntimamente relacionada con el
manuscrito que trajo consigo de Toledo.
Me contaste algo sobre un legajo record ella vagamente, aunque no logro
comprender el nexo de unin entre un texto medieval y el crimen de un inocente y pacfico
palegrafo.
El cdice estaba encriptado... le confes. Acabaron con l porque encontr la clave del
criptograma y descifr el secreto que escondan las palabras. Le cortaron la lengua, o mejor dicho,
se la arrancaron por debajo del mentn, por traducir el manuscrito.
Eso es terrible! exclam horrorizada. Pero... qu tiene que ver su muerte
contigo?quiso saber, cada vez ms inquieta.
El mismo Jorge, antes de morir, nos envi a Mercedes y a m una copia por correo
electrnico,.. Not que tena la frente perlada de sudor. Entiendes ahora por qu no he
querido decirte nada?
Claudia palideci al escuchar sus palabras. Segua sin comprender lo ocurrido, pero se iba
haciendo una idea aproximada. Haban asesinado a Balboa por investigar un texto cuyo
contenido deba permanecer en secreto, y volveran a actuar en caso de que alguien lo intentara de
nuevo. Lo terrible del caso no era el escalofriante detalle de la lengua cercenada, algo ya de por s
bastante desagradable, sino el hecho de que Leonardo tena una copia del manuscrito y eso
supona estar amenazado de muerte.
Por un momento, le vino a la memoria la espada de Damocles colgando de una crin de caballo
sobre su cabeza; en este caso, la de su pareja.
Ser mejor que me lo cuentes todo desde el principio. Alicia acaba de atravesar el espejo y
ha cado de bruces en el mundo de Oz. En dos palabras, estoy perdida.
La mir perplejo y estall al no poder dominar la nueva situacin.
Sarcasmos no, por favor! Te repito que no es ninguna burla! bram colrico.
Por supuesto que no lo es! chill Claudia a su vez, dejndose llevar por el nerviosismo
que senta. Te imaginas cmo me siento despus de orte decir todas esas atrocidades...?
Crees que una historia de criminales misteriosos y cdigos secretos es lo ms acertado para una
cita? Joder! Que an me tiemblan las rodillas... Tras respirar profundamente unos segundos,
para calmar el nimo, se atrevi con una nueva pregunta: Qu pinta Mercedes en todo este
asunto?
Ella y Balboa eran amantes.
Qu...? Claudia no daba crdito a lo que acababa de or. Pero eso es absurdo!
Nada te parecer igual despus de que hayas escuchado lo que voy a decirte.
Sin perder ms tiempo, Leonardo le cont lo sucedido en la casa de subastas. Narr su historia
sin omitir detalles, tal y como se la contara Mercedes, advirtindole que su futuro en la casa de
subastas dependa de la discrecin de ambos; y quiz tambin sus vidas.
Finalizado el relato/ Claudia baj su mirada hasta el suelo. Pareca celebrar un cnclave de
pensamientos. Trataba de recordar dnde haba escuchado antes semejante historia. La maquinaria
del subconsciente se puso en funcionamiento, obligando al cerebro a recuperar las imgenes perdidas
del ayer. El macabro detalle de la mxima de advertencia que hablaba de salvaguardar un secreto, as
como el ritual de cortarle la lengua a quienes quebrantaban un juramento, formaban parte de una
serie de detalles que le resultaron vagamente familiares.
Eso es, el juramento de iniciacin de los masones de Escocia!, descubri mentalmente. Se
felicit a s misma, creyendo haber encontrado cierto paralelismo entre el suplicio de Balboa y una
antigua ley de la logia masnica de Edimburgo. Sin embargo, era demasiado pronto para decirle nada
a Leonardo. Antes deba comprobar si estaba en lo cierto.
Conecta el ordenador le dijo misteriosa. Me gustara echarle un vistazo al manuscrito.
Ests segura de querer compartir esto conmigo?
Leonardo trat de advertirle una vez ms del peligro que corra al ayudarlo. La joven, que haba
alzado una mano enrgica, dej bien clara su decisin con voz suave pero intensa:
No te ser tan fcil deshacerte de m... Le bes en los labios, tirando de l para ponerlo en
pie. Ahora, pon en marcha el ordenador y veamos ese texto tan misterioso... Tengo una
corazonada.
Minutos despus, observaban juntos el galimatas que Jorge le enviara antes de morir. Era
idntico al de Mercedes. Pero en este mensaje el palegrafo haba aadido un par de frases al
final:
Nostradamus: Centuria I, Estrofa XXVII. Quin es capaz de vislumbrar desde abajo la grieta del
eslabn?
Ah lo tienes dijo Leonardo, sentado frente a la mesa de su escritorio, un cdigo
cifrado compuesto por letras griegas, latinas y nmeros rabes. Un maldito criptograma imposible de
interpretar.
Y qu significa eso de ah? Claudia seal con un ndice las ltimas lneas del
documento.
No tengo ni idea. Pero debe ser importante cuando se molest en aadirlo al texto. Debe
tratarse de un aviso, o tal vez algo que yo deba entender o buscar. Lo estudiar ms tarde; ahora,
lo que ms me preocupa es desentraar esta sopa de letras.
Es un cifrario medieval afirm convencida: Un nomencltor concluy arisca.
Un qu...?
Un sistema de normas de transcripcin, gracias al cual un mensaje que contiene
informacin secreta se transforma en un mensaje cifrado... Claudia, que acababa de reprimir un
bostezo, ech mano de las lecciones de paleografa aprendidas en la Universidad. Durante los siglos
XVI y XVII, uno de los procedimientos ms utilizados por el correo diplomtico fue el sistema mixto
de sustitucin. En l se utilizaban nmeros rabes, letras corrientes y de fantasa, que eran re-
emplazadas por los caracteres del abecedario. Emisor y receptor posean un cdigo de transcripcin.
Uno lo utilizaba para escribir el criptograma, el otro para traducir el texto.
Balboa pudo hacerlo sin cdigo le record. Pero l era un genio en su campo, capaz de leer
con los ojos vendados las grafas de los antiguos escritos escandinavos. En cambio yo me veo incapaz
de sacar nada en claro. Este frrago de es como para volverse loco.
Cario, te falta perspectiva... Lo mir con ternura. Tienes la solucin al problema en
tu propia casa; lo que ocurre es que te ciegas tanto que no eres capaz de ver lo que hay frente a tus
ojos... No pudo evitar el mostrarse ingeniosa. Establecer sus aptitudes en pblico saciaba
enormemente su vanidad. Pero eso te lo dir ms tarde. Ahora necesito comprobar un pequeo
detalle.
Se arrog el derecho de echarle a un lado para ocupar su sitio. Estaba segura de hallar en la
red de redes las armas que necesitaba para luchar en aquella singular cruzada. No haba nada que
no pudiera encontrarse en Internet.
Sali del correo electrnico para introducir las palabras Juramento y Archivo de Edimburgo
en el buscador Google. Segundos ms tarde pudieron ver en la pantalla varias pginas webs que
contenan dichos trminos. Sin pensarlo dos veces, Claudia pinch en una pgina que hablaba de la
masonera operativa. Leonardo record, entonces, la mxima escrita por el asesino en el apartamento
de Jorge. En ella se mencionaba la palabra logia. Y ese era precisamente el nombre que reciba la
hermandad que lideraban los masones.
Claudia comenz a leer el texto muy por encima. Con la ruedecilla del ratn haca bajar las
pginas a gran velocidad. A veces, se detena a echar un vistazo, para luego volver a subir hasta el
principio.
S, aqu est! exclam. No pudo reprimir su alegra al encontrarlo. Saba que lo haba
ledo en algn sitio.
Leonardo se acerc al monitor de su ordenador. Escrito en la pantalla pudo leer:
Es significativo el Juramento que aparece en un manuscrito conservado en el Archivo de Edimburgo,
fechado en el ao 1646: "Juro por Dios y por San Juan, por la Escuadra y el Comps, someterme a juicio de todos,
trabajar al servicio de mi Maestro en esta venerable logia, del lunes por la maana al sbado, y guardar las llaves bajo
pena de que me sea arrancada la lengua a travs del mentn y ser enterrado bajo las olas, all donde ningn hombre lo
sepa..."
Eso fue lo que hicieron con Jorge... Los labios de Claudia temblaron levemente al hablar.
Apret los dientes y aadi en un susurro: Esos desgraciados cumplen al pie de la letra sus
promesas, de forma implacable.
S... Pero quines? pregunt su amigo con los ojos muy abiertos.
Es evidente que fueron los masones.
Tras dos horas de viaje, Lilith decidi descansar en un pequeo hotel que haba al otro lado de
la autova. Efectu el giro en la primera salida para luego coger el camino de servicio. Dej atrs la
gasolinera hasta alcanzar el aparcamiento. Con suavidad, el Corvette vino a ocupar la plaza ms
cercana a la puerta de entrada.
Aplast el cigarrillo en el cenicero. A continuacin meti en el sobre las fotografas que haba
estado repasando poco despus de su entrevista con Sholomo, las cuales estaban esparcidas por
encima del asiento contiguo junto al resto de los documentos que hacan referencia a su nueva
vctima. Tras sacar las llaves del contacto, abri la puerta. Fuera, el aire de la noche vino a suavizar sus
pensamientos ms desesperados. Aspir profundamente, alzando el cuello de su chaquetn hasta
cubrirse parte de las mejillas. Luego, y con paso firme, se dirigi hacia la puerta de entrada al hotel que
haba elegido.
La muchacha que la atendi en recepcin fue discreta, y no la mir a la cara ms de lo
necesario. Nada ms verla aparecer por la puerta le pareci un ser impredecible, alguien cuyo carcter
podra acarrearle cierto perjuicio al negocio en caso de tener algn enfrentamiento con los
empleados. Quiz por ello la trat con bastante delicadeza y educacin antes de entregarle la llave de
su cuarto. El adolescente apostado junto al mostrador hizo un ademn de agacharse para coger el
equipaje, pero Lilith se neg a que le subieran el pequeo maletn que llevaba consigo, aunque
gratific al solcito botones con una suculenta propina.
Ya a solas en la habitaci n, dej sobre la cama el equipaje para quitarse con comodidad el
chaquetn de cuero. Despus sac su telfono mvil del bolsillo interior. Tena que llamar a la
Agencia.
La Agencia era un sindicato criminal que se desplegaba por todo el planeta como un virus
pandmico en expansin. Tena su sede en uno de los edificios ms modernos de Sao Paulo,
siendo su perfecta tapadera una firma dedicada al Servicio de Seguridad de Empresas y
guardaespaldas llamada Corpsson. Nadie saba quin haba detrs del Comit de Direccin, ni el
modo en que reclutaban a sus empleados y clientes. El personal contactaba con la oficina central por
telfono y a travs de la red, y del mismo modo reciban informacin de las vctimas seleccionadas y
de quines requeran sus servicios. Fue as como se enter de que cierta hermandad de pi-
capedreros, liderada por un arquitecto aficionado a la espeleologa, necesitaba con urgencia
cerrarle la boca al individuo que haba descubierto uno de sus mayores secretos.
Lilith no era, precisamente, una de esas personas que incumplen las normas a la ligera, o de
las que toman una decisin sin haberla meditado en profundidad; todo lo contrario, era metdica,
imperturbable y precavida con los encargos de sus clientes, respetando en todo momento los
motivos que pudieran haberlos llevado a desear la muerte de sus enemigos. No obstante, hubo algo
que llam irremediablemente su atencin, y fue concederle tanta importancia al hecho de quemar
un simple manuscrito. Segn el informe que le entregaran los de Corpsson, la destruccin del texto
era prioritaria. Aquello despert su curiosidad, por lo que, al igual que Pandora, decidi abrir la caja
de los truenos y aguardar el resultado.
Pero deba actuar con precaucin. Dentro de la Agencia exista otra empresa paralela, sta
dedicada a lavar los trapos sucios del personal y a enmendar sus errores. De no andar con cuidado,
poda acabar sus das con una bolsa de plstico en la cabeza o con un tiro en la nuca.
Se quit los guantes antes marcar los dgitos del mvil. De inmediato escuch la seal de
contacto. Poco despus, la voz femenina de una secretara con claro acento anglosajn le daba
la bienvenida en tono neutro.
Corpsson al habla. En qu puedo ayudarla? Lilith le dio una clave compuesta por seis letras y
cuatro nmeros, alternados entre s. Tras unos segundos de espera, la llamada fue desviada al
despacho del director. Cuando lo tuvo a la escucha, habl con voz firme:
Ningn contratiempo. En los Alpes suizos brilla el sol. Seguir en Espaa unas semanas.
Han decidido renovar mi contrato. Para ampliar informacin, habla con Sholomo.
Puls el botn rojo y arroj el mvil sobre la cama. Luego fue hacia el balcn, desde donde
pudo ver las luces de los automviles corriendo veloces por la autopista. Encendi un cigarrillo y
aspir con fuerza. Entonces se ech a rer. Se imagin la cara que pondra Sholomo si supiera que solo
haba cumplido en parte su primer trabajo.
Captulo 7
Haban descubierto el verdadero rostro del enemigo. Ahora trataran de conocerlo a fondo
para estar en igualdad de condiciones. Lo nico que podan hacer para ampliar sus conocimientos
era escarbar en los libros de esoterismo que haba en la casa, o tal vez profundizar en las pginas que
los internautas con credibilidad colgaban en la red: Leonardo se dedic a investigar por su cuenta en la
biblioteca del despacho mientras Claudia optaba por quedarse frente al monitor.
Por lo que pudieron saber, el origen de la masonera segua siendo bastante incierto. Haba
quienes afirmaban que se trataba de una hermandad de albailes y ladrilleros nacida en los albores de la
Edad Media, que se reunan en guildas, o loggias, y que guardaban celosamente el secreto del arte de la
construccin. Otros aseguraban que la masonera se cre tras la disolucin de la Orden del Temple. Y
los ms osados crean que su procedencia se remontaba a los dorados aos del rey Salomn, o incluso
antes. Pero lo cierto es que nadie saba con certeza cundo y para qu propsito haba nacido la logia
masnica.
Como ya era tarde, decidieron postergar la investigacin para otro momento. Claudia tena
que levantarse temprano, y a Leonardo an le quedaban varias horas ms de estudio antes de
irse a dormir, si es que quera tener contenta a Mercedes.
Con la mente viciada a causa de la lectura, los cigarrillos, y las copas que se fueron sucediendo
a lo largo de toda la nuche, se allegaron al vestbulo cogidos de la cintura, procurando estar lo ms
juntos posible. Tras abrir la puerta, Leo-nardo record las palabras de Claudia con respecto a la
transcripcin del cifrario y su promesa de ayudarle.
Vas a decirme cmo descifrar el manuscrito, o he de pedrtelo por favor?
Basta con que me beses contest dulcemente, rodeando su cuello con los brazos.
El bibliotecario no se hizo de rogar. Sus manos sostuvieron la barbilla de su amante al
tiempo que la besaba con lentitud, como si se tratara de su primer da de relacin. A destiempo
lament no haber aprovechado la ocasin de disfrutar con ella una noche de amor desesperado.
Hummm..., creo que no est nada mal... Claudia sonri de forma picara. Por lo tanto,
te lo dir... Antes hizo un gracioso mohn. La solucin al criptograma la tienes en Poe... Al ver
que no reaccionaba, exclam molesta: Por Dios, Leo! No seas tan corto... Acaso no has ledo El es-
carabajo de oro?
Mmm... S, fue hace muchos aos; de pequeo... Pero la verdad es que no me acuerdo
muy bien reconoci a pesar de tener la obra completa del escritor estadounidense en la biblioteca
del saln.
Ya... Pues te recomiendo que lo vuelvas a leer; te ser de gran ayuda. Dentro de una
hora consulta el correo electrnico. Pienso enviarte desde casa un clculo de frecuencias de las
letras ms utilizadas en castellano. Lo necesitars.
Eso es todo? inquin Leonardo con media sonrisa. Segua sin comprender nada.
Maana, por la tarde, vendr a verte... Mientras, tanto no salgas de aqu. Ya te contar lo que
suceda en el trabajo.
Prtate bien. No quiero que Mercedes sospeche que le lu do con el cuento.
Descuida le dijo seria. Ser la primera en preguntar el motivo de tu ausencia.
Tampoco te pases... objet. Claudia no era muy buena actriz, y bien podan descubrirla si
hablaba demasiado. Comprtate como el resto de los compaeros, y olvdate de m pasados unos
das.
De acuerdo, me mantendr al margen... Se acerc para besarle de nuevo con sus labios
afrutados. Pero no logrars que me olvide de ti.
Fue hacia el ascensor. Puls el botn de forma automtica, casi inconsciente. Mientras
esperaba se volvi para mirar a Leonardo. Estaba en la puerta, reteniendo las ltimas palabras.
Finalmente afloraron por su boca.
Ten cuidado le previno-. A partir de este momento eres una pieza ms del juego.
Lo s respondi a la vez que se abran las puertas del ascensor, pero ahora me toca
mover ficha.
Le dijo adis con la mano antes de marcharse, a lo cual Leonardo le devolvi el saludo. A
continuacin entr de nuevo en el apartamento, y fue directamente hacia el saln.
Despus de buscar un buen rato entre los volmenes de literatura fantstica y de terror,
encontr el que andaba buscando. Lo abri sin prdida de tiempo, tratando de buscar entre sus
pginas una frase o pasaje que le sirviera de referente. Finalmente lo encontr en las ltimas hojas
del relato. El criptograma del capitn Kidd le result familiar. Se pareca bastante al de Balboa, solo
que el de este era bastante ms extenso y complicado, y estaba escrito en caligrafa gtica textual; y a
l se le daba bien la catalogacin de libros, pero no tanto los documentos medievales.
Comenz desde el principio. La narrativa de Poe le subyug hasta el punto de sentirse, l
mismo, el annimo protagonista de la historia. Claudia, en este caso, podra haber pasado por
William Legrand, el experto en criptografa. Hubo un texto, en El escarabajo de oro, que le hizo
reflexionar:
. . . considero muy dudoso que una inteligencia humana sea capaz de crear un enigma de este tipo, que otra
inteligencia humana no Negu a resolver si se aplica adecuadamente.
Se trataba de un pensamiento bastante lgico, desde el punto de vista de Poe. Aunque de eso
a compartir su criterio, mediaba un abismo.
Para cuando finaliz de leer el cuento, haba aprendido todo cuanto necesitaba para comenzar
a transcribir el manuscrito de Toledo. En teora resultaba fcil, aunque llevarlo a la prctica requera
bastante tiempo. Se trataba de intercambiar los distintos signos por las letras del abecedario con un
mayor ndice de frecuencia; eso, y un poco de imaginacin. Claudia le haba prometido enviarle un
clculo de porcentajes. Mientras esperaba el e-mail, decidi echarle un vistazo a la frase que Jorge
haba aadido a su mensaje.
Se coloc de nuevo frente al ordenador. Entr en el correo electrnico para estudiar a fondo
el texto. Tras unos segundos de espera, ley una vez ms el enigmtico comunicado:
Nostradamus: Centuria I, Estrofa XXVII. Quin es capaz de vislumbrar desde abajo la grieta del eslabn?
Conoca de pasada la vida y obra de Michel de Nostredame, clebre mdico del siglo XVI cuyas
profecas le valieron el reconocimiento de Catalina de Mdicis y del rey Carlos IX. Sus Centurias
seguan asombrando al mundo a pesar de haber transcurrido cuatro siglos, sobre todo despus de
que quisieran relacionar ciertas estrofas de su obra con el atentado del "11-S. Eran varios los
escritores que haban estudiado el galimatas verbal de sus poemas, y ninguno se pona de acuerdo a
la hora de concretar la fecha de sus predicciones sobre el futuro prximo de la humanidad.
No tena un ejemplar de las Centurias en casa, aunque s dispona de la ayuda que le prestaba
la red. Al igual que haba hecho Claudia poco antes, Leonardo introdujo las palabras Nostradamus y
Centurias en la ventanilla del buscador. En unos minutos, tuvo ante sus ojos la obra completa. Solo
tena que encontrar la estrofa XXVII.
Baj lentamente las pginas, hasta dar con lo que andaba buscando:
Bajo las cadenas Guen del cielo herido,
no lejos de all est el tesoro escondido,
que tras largos siglos de haber estado atado,
morir si encuentra el resorte del ojo saltado.
Ley varias veces la cuarteta, y por ms que lo intent le fue imposible adivinar qu sentido
tena aquel conjunto de palabras. Prob entonces con la otra frase:
Quin es capaz de vislumbrar desde abajo la grieta del eslabn?
Haba algo en el texto que dispar sus sensores de advertencia, hacindole revivir un
momento ya visto; un dj vu. Estaba seguro de haberlo escuchado antes, aunque no recordaba
cundo ni por qu.
Estuvo dndole vueltas en su cabeza hasta que le ech un vistazo al reloj del ordenador. Era la
una y veinte de la madrugada. Haba transcurrido ms de una hora desde que Claudia decidiera
marcharse. Esperando tener ms suerte con el manuscrito, busc nuevamente en el correo
electrnico. Y all estaba, el e-mail prometido por Claudia. Abri el Word anexo para echarle un
vistazo. Aparte de un carioso saludo, y de una frase de advertencia recordndole que tuviese mucho
cuidado, se encontr con la tabla de frecuencias:
Con tales referencias ya poda comenzar su labor. NO iba a ser fcil, pero tampoco imposible.
Esperaba traducirle aquella misma noche.
Fue a beber el ltimo trago de su tercer gin-tonic, pero antes de hacerlo levant en alto su
vaso.
Por ti, que no dejas de sorprenderme!
Tras brindar en honor de Claudia, se puso en pie y fue hacia la cocina.
Necesitaba con urgencia una taza de caf. Iba a ser una noche muy larga, pues an tena que
enviarle a Mercedes un correo electrnico con el informe detallado de sus investigaciones, lo primero, y
luego comenzar la traduccin del manuscrito; un trabajo que prometa ser tan complicado como
interesante.
No poda dormir. La oscuridad envolva la habitacin, aprisionando el aire hasta reducirlo a la
nada ms absoluta. Ir costaba trabajo respirar.
Envuelta en sudor, se retorca bajo la sbana vctima de su imaginacin obsesiva. El preludio del
sueo se convirti en pesadilla cuando le pareci ver, entre las sombras de su cuarto, la silueta de un
hombre acercndose lentamente a la cama. Su primera reaccin fue la de quedarse quieta, sin
moverse. Ni siquiera se atrevi a respirar de lo aterrorizada que estaba. De sus labios aflor una
oracin. Entonces dej de verle, o de sentirlo ms bien. Pero en su cerebro an lo oa respirar. Estaba
ah. En algn rincn de su cuarto. Esperando la oportunidad de abrirle la garganta.
En un desesperado gesto de supervivencia, Mercedes se incorpor con el fin de encender la luz.
No haba nadie en el dormitorio, tan solo una blusa y unos pantalones que colgaban del perchero. Se
sinti una estpida al pensar que pudiera haber alguien en su habitacin, aunque lo cierto es que todava
le embargaba la impresin de estar siendo vigilada. Tena miedo, para qu negarlo. Existan motivos ms
que suficientes.
Como vio que no iba a poder dormir, se levant de la cama y fue directa hacia el cuarto de
bao. Estuvo hurgando en el mueble que haba sobre el lavabo hasta que al fin encontr lo que
haba ido a buscar: sus pastillas para dormir. Llen un vaso con agua y se introdujo un par de
cpsulas en la boca. Luego se mir en el espejo. Unas ojeras grotescas circundaban sus prpados, ya
ajados por la edad. Se senta hundida y cansada, pero sobre todo se senta sola. Perder a Jorge, que le
aportaba la estabilidad y compaa necesaria para establecer una relacin con sentido, fue un duro
golpe del que an no se haba recuperado. A sus cuarenta y seis aos de edad, no exentos de buenos
instantes y espordicos amores, lo nico que echaba en falta era pasar el resto de su vida junto a
un hombre tranquilo e inteligente, capaz de llenar ese vaco espiritual que fue creciendo con el paso
de los aos.
Dej a un lado sus inquietudes y regres a la cama. Antes de acostarse record la
conversacin mantenida con Leonardo esa misma tarde. Reconoci haber cometido alguno que
otro error al extenderse en los detalles. Saba que Leonardo e r a u n a persona bastante perspicaz, y
que, antes o despus, se dara cuenta de que algo fallaba en su relato. No se arriesg a contarle
toda la verdad por desconfianza, o simplemente por miedo a resultar demasiado fra. No le
interesaba decirle que haba ido a casa de Jorge poco despus de recibir su llamada, y que tras abrir
el apartamento lo encontr muerto en mitad de un charco de sangre; la misma sangre que haban
utilizado los asesinos para escribir en la pared una frase de advertencia de lo ms expresiva. No, no
le interesaba divulgar su presencia en el lugar del crimen. Podra convertirse en un blanco fcil para
la polica, e incluso para quienes acabaron con la vida de Jorge y quemaron el manuscrito. Bastante
haba hecho al decirle la verdad a Colmenares; la nica persona en quien poda confiar ciegamente.
Corno decirle a Leonardo que tuvo miedo? Miedo de las cosas horribles que vio dentro de la
casa... Miedo a no comprender que algo as le hubiera sucedido a un hombre tan bueno y honesto
como Jorge... Miedo a ser la siguiente.,.
Volvi a acostarse, pero antes guard las prendas col gadas en la percha y cerr la puerta del
armario. Apag la luz. Las pastillas no tardaran en hacer su efecto.
Letras gticas de sangre bailaron en su cabeza antes de sucumbir, irremediablemente, en los
brazos de Morfeo.
Captulo 8
Tras varias horas de intenso trabajo, en las que tuvo que aislar las distintas frecuencias de cada
una de las letras y nmeros, e intercambiar, adems, los signos por algunas de las vocales y consonantes
ms utilizadas en el idioma castellano, consigui dejar a un lado el manuscrito para descansar un poco
y poner en orden sus tensos pensamientos; lo hizo antes de que le consumiera el esfuerzo. Y aunque se
haba propuesto descifrar el criptograma aquella misma noche, a pesar del inconveniente de tener
que mantenerse despierto todo el tiempo que hiciera falta, necesitaba cerrar los ojos y fingir que nada
de aquello estaba ocurriendo realmente, que era otra de sus pesadillas.
Tom asiento, frotndose la zona ms alta de la nariz. Tras cerrar sus prpados y descansar la
cabeza en el sof, recobr la lucidez que andaba buscando; no solo era importante la traduccin del
legajo, tambin descubrir el significado de las frases que acompaaban al texto y que Balboa quiso
que descifrara. De hecho, su subconsciente no cesaba de advertirle de la importancia de recordar
dnde haba escuchado antes hablar de la grieta de un eslabn.
Entonces, impelido por el entusiasmo de haber recobrado, inesperadamente, la memoria,
abri los ojos echando hacia delante su cuerpo.
Cmo es posible que olvidara algo as! Exclam, lamentando su estupidez. Jorge no
hizo otra cosa que recordarme mis propias palabras.
Lo cierto era que, la ltima vez que ambos comieron juntos, otra vez en el Wellington,
hablando de las referencias artsticas de las distintas catedrales de Espaa, Leonardo le cont
cierta ancdota referente a la enorme cadena de piedra que circunda la base superior de la capilla de
los Vlez, situada tras la catedral de Murcia. Dicha leyenda, que tuvo la oportunidad de escuchar por
boca de su profesor de Historia, all en la adolescencia, deca que el artista, tras finalizar su
magnfica obra, decidi romper uno de los eslabones a propsito, sin que nadie supiese realmente el
motivo. A continuacin, el profesor ret a los alumnos a ver si eran capaces de distinguir la grieta del
eslabn daado. La verdad es que ninguno de los presentes lleg a ver nada. Para l, que les estaba
tomando el pelo.
Sin embargo, Balboa lo crey lo suficientemente importante como para apostillar la frase al
final del texto. Y eso era algo que no deba pasar por alto. Adems, le pareci extrao que la
cuarteta de Nostradamus mencionara igualmente unas cadenas, como si existiese una relacin
entre la descrita en las Centurias y los enormes eslabones de piedra que rodeaban la capilla de los
Vlez.
Mir su reloj de pulsera. Eran las tres y media de la madrugada. A pesar de todo, y
arriesgndose a que le tacharan de inoportuno o peor an, de estar borracho, se levant del
sof y fue derecho hacia el telfono con el propsito de llamar a Ral, uno de los pocos amigos que
tena en Murcia y con el que segua manteniendo contacto; el cual, adems de trabajar en la
archidicesis diocleciana de Cartagena, conoca de memoria todas las historias y leyendas de la regin
autnoma. Si haba alguien capaz de ayudarle, ese era l.
Marc su nmero de telfono con cierta obstinacin desesperada. Poco despus,
escuchaba la soolienta voz de su viejo amigo.
Puedo saber quin es el gracioso que quiere joderme la noche? pregunt speramente, an
adormilado, con nimo de ofender al mequetrefe que haba conseguido arrancarle de uno de los
sueos ms maravillosos de su montona existencia: completar su coleccin de sellos antiguos.
Ral, soy yo... Leo... le dijo con suavidad, lamento llamarte a estas horas tan
intempestivas, pero necesi to que me ayudes. No l o hubi ese hecho si no fuera realmente
importante.
Leonardo,..? De verdad eres t . . . ? pregunt de nuevo, como si le costase trabajo
comprender que todo aquello estuviera ocurriendo de verdad. Acaso no sabes llamar a los
amigos como Dios manda?
Te he dicho que lo siento insisti, pero necesito con urgencia cierta informacin que
t puedes facilitarme... Entonces se detuvo un instante, para aadir: Es cuestin de vida o
muerte... Creme, por favor.
Aun pensando que su amigo exageraba, Ral le concedi el beneficio de la duda.
Est bien, pesado... Te escucho. Me gustara que me contaras todo lo que sepas respecto a las
cadenas de piedra que circundan la capilla de los Vlez. Ral pens al instante que su amigo de la infancia
haba aumentado su dosis habitual de ginebra con tnica. No obstante, decidi complacerlo, Quiz
porque era uno de los pocos amigos que comparta su aficin por las antigedades, o tal vez porque era
el nico que se dignaba a llamarle con asiduidad.
Vaya, hombre! exclam mordaz. Desde cundo te interesan las viejas ancdotas de
nuestra catedral? Desde que asesinaron a un compaero de trabajo respondi Leonardo. Lo hizo
sin vacilar y en tono grave.
Si haba un resquicio de soolencia en el aturdido cerebro de Ral, acab esfumndose al
escuchar sus palabras. El asunto pareca ser verdaderamente serio. El hecho de que hubiese un
crimen de por medio le impela a ser cauto. Aun as, decidi contarle todo lo que saba.
De acuerdo, te dir lo que s se ofreci a ayudarlo. Hubo una vez un maestro
escultor, llamado Iacobus de Cartago, que cincel una enorme cadena de piedra por orden del
Adelantado de Murcia, don Pedro Chacn y Fajardo. 1:1 material de esta obra artstica, nica en su
gnero, fue extrado de una cantera situada a las afueras de la ciudad, en direccin a Cartagena. Por
eso/ como debes saber, el puerto de montaa que une la ciudad portuaria con Murcia tiene el
nombre de El Puerto de la Cadena. Pues bien, al susodicho escultor le sacaron los ojos y le cortaron
la lengua finalizado el trabajo. Segn cuenta la leyenda, fue porque se atrevi a romper adrede uno
de los eslabones de piedra, agrietndolo de arriba abajo.
-Esto no me gusta nada sise Leonardo al descubrir cierta semejanza entre el asesinato
de Balboa y el castigo del escultor.
Es todo Jo que s.
Con esto, Ral pretenda dar por finalizada la conversacin y conciliar de nuevo el sueo.
Espera... le rog Leonardo, quien necesitaba algo ms de informacin. Voy a leerte una
cuarteta. Quiero que me digas si te suena de algo.
Un verso a estas horas de la noche? se quej su amigo. Dej escapar un revelador
gruido.
Por favor, presta atencin y escucha... Cogi el folio impreso de encima de la mesa, y
comenz a leer con calma, precisando cada slaba: Bajo las cadenas Guen del cielo herido, no
lejos de all est el tesoro escondido, que tras largos siglos de haber estado atado, morir si
encuentra el resorte del ojo saltado.
Ral no supo si contestar o guardar silencio. Finalmente, tras una breve pausa, se decidi a
hablar por consideracin a su amigo.
Eres la segunda persona que conozco que intenta relacionar la capilla de los Vlez con una de
las cuartetas de Nostradamus le dijo con voz queda. Y la verdad, voy a acabar creyendo que
tenis razn.
Leonardo no saba de lo que estaba hablando, pero le llam la atencin saber que otra
persona, antes que l, hubiese investigado el sentido de aquellos versos.
Explcate, que me tienes en ascuas le alent para que siguiera hablando.
Hace aos recib la visita de un investigador italiano, un tal Mucelli, quien qued sorprendido
al contemplar los elementos artsticos que adornan la parte exterior de la capilla de los Vlez, donde
se exhibe la hornacina que da cobijo a los tenantes de piedra, cuyas manos tocan el perro y la flor de
l i s que conforman el escudo de los Chacn y Fajardo... Ral se aclar la voz y continu: Pues bien,
el citado Mucelli crey ver cierto paralelismo entre la estrofa xxvII de la primera Centuria de
Nostradamus y la iconografa de la capilla. Segn su teora, la palabra Guen puede referirse a
Chien; es decir, perro en un francs desusado... Has de saber, tambin, que la flor de lis es la
flor de la Virgen Mara, llamada a veces la flor del cielo. Por lo que la primera frase de la cuarteta:
Bajo la cadena Guen del cielo herido, se puede interpretar como Bajo la cadena del perro y la
flor de lis. Pero an hay ms... aadi en plan didctico. Nostradamus escribe literalmente en
su ltima estrofa: Trouve mourra, l'oeil crev de ressort. Y ressort, en francs, no solo significa
resorte, sino tambin medio oculto y secreto.
Y eso qu significa?
Que, segn Mucelli, cerca de la catedral de Murcia se esconde un tesoro, o quiz un gran
secreto que estara directamente relacionado con el hecho de que a lacobus le sacaran los ojos. No
olvides el final de la cuarteta: Morir si encuentra el resorte del ojo saltado. Es obvio que se
refiere al escultor.
Leonardo Crdenas se sinti satisfecho. Era todo cuanto necesitaba saber.
Tras la conversacin telefnica que mantuvo con Ral, volvi a centrarse en la transcripcin
del manuscrito.
Despus de intercambiar las vocales e, a y o, por los signos 8, L y 4,
respectivamente, descubri que el criptograma HS8, que se repeta con frecuencia, deba referirse
al pronombre relativo que. Por lo tanto, contaba con dos nuevos signosla q y la uque
podra sustituir en las diversas frases del texto.
La siguiente letra de la tabla de frecuencias, la L no le cuadr cuando trato de intercambiarla
por el nmero 9. que vena a representar el cuarto signo con un mayor ndice de probabilidades. Lo
acept con cierta resignacin, pues ya haba contemplado la posibilidad de un fallo en el porcentaje de
contingencia. La prxima en la lista era la S. Estaba seguro de que iba a encajar perfectamente en las
frases inacabadas de! texto.
Y as fue. El rompecabezas iba tomando forma segn aada nuevas letras.
Contempl con inters la pantalla del ordenador. Le escocan los ojos de tanto forzar la vista. A
pesar de todo tuvo fuerzas para sonrer. Lo que tena ante s era como uno de esos dibujos invisibles
para nios que van surgiendo poco a poco segn coloreas los espacios marcados en blanco. No poda
terminar de leerlo, pero ya intua el contenido.
Lo que hizo a continuaci n fue seleccionar los sustantivos, artculos y proposiciones, que
estuvieran casi completos, y transcribirlos en un bloc de notas. Tras arriesgarse a complementarlos,
encontr expresiones como: que... leal... los... aquella... de... ello... deseoso... os... aquel. Pero le
sorprendi encontrar dos que no se acogan al vocabulario del castellano actual, y fueron: delos y dela.
Aquello lo desconcert en un principio, pero luego record que el texto tena quinientos aos de
antigedad, y que por aquel entonces se hablaba y escriba de distinta forma. Ya no solo habra de
descodificar el mensaje e interpretar la escritura gtica, un trabajo de lo ms laborioso, sino que,
adems, tendra que hacerlo con el vocabulario obsoleto de un espaol del siglo XVI.
Al examinar nuevamente el manuscrito, descubri que algunas palabras estaban casi completas
y que era fcil intuir los caracteres que deban intercambiarse. Entre ellas, estaban: lea., que
vendra a ser lean; .[Link], o voluntad; des.o, o desto; [Link], o quando; .uede, o
puede; e., o en; [Link], o dios; etc. Y otras muchas que no estuvo tan seguro de acertar.
Hubo un detalle que le llam la atencin: detrs de la palabra Dios en caso de no equivocarse
siempre se repetan las mismas incgnitas: ..es..o y se..o. Las reconoci al instante, pues cada vez
que se mencionaba a Dios en un escrito de aquellos aos iba acompaada de la frmula: Nvestro
Sennor.
Decidi probar suerte. Se arriesgara a intercambiar las letras que supuestamente
completaban los trminos escogi dos. Ahora contaba con la N, la V, la T, la I, la P, y la R. De coincidir
correctamente con los signos se cerraran varias palabras ms que, a su
vez, le proporcionaran las suficientes vocales y consonantes para completar el cdigo.
En efecto; de la nada fue surgiendo de forma milagrosa el perfil de una historia que, aun
estando incompleta, se presenta fascinante. Las palabras surgan una a una, pues trabajar con
nmeros, letras gticas y griegas a la vez, y compaginarlas con las ya transcritas, poda llegar a
convertirse en un autntico quebradero de cabeza, por lo que en ms de una ocasin tuvo que dejar
su asiento frente al ordenador y tomar aire fresco en el balcn con el fin de fumarse un cigar r i l l o y
despejar algo su mente. Pero al poco tiempo regresaba a su puesto de trabajo llevado por la
curiosidad.
Conocer la historia de aquel personaje, que tuvo que recurrir a la criptografa para ocultar lo
que crea un terrible secreto, haba pasado de ser un encargo de Mercedes a un asunto
estrictamente personal. Poda decirse que estaba comen/ando a obsesionarse con ello.
A eso del medioda, tras doce horas de intenso trabajo, Leonardo se sinti el hombre ms
afortunado del mundo.
Tena ante s el escrito de un picapedrero que no era otro que el mismsimo Iacobus de Cartago,
en el cual deca conocer el modo de comunicarse con Dios. Sus palabras, aun siendo incomprensibles,
le indicaban claramente dnde encontrar un libro que era el camino que les conducira al tesoro que
deban buscar. El nico inconveniente es que no deca el lugar exacto en que hacerlo. Solo que el
interesado en descubrir su secreto habra de viajar a una regin que de pronto no supo situar en
ningn pas del mundo. Pero hubo algo que le impact, y fue descubrir que en el escrito se mencionaba
a Los Hijos de la Viuda, as como unas cadenas; posiblemente las mismas de la cuarteta XXVII de
Nostradamus, y quiz tambin las de la capilla de los Vlez.
Se impona llamar a Claudia.
Captulo 9
El sustituto de Leonardo Crdenas sorprendi a todos los que esperaban a un hombre, ya que
result ser una mujer de unos treinta y tantos aos, discreta en el vestir y con aires de intelectual.
Se llamaba Cristina Hiepes, y sus credenciales eran todo un elenco de virtudes
intachables. Estudi Arqueologa para complacer a su padre, pero su amor por las letras la llev a
licenciarse en Biblioteconoma y Documentacin. Durante un tiempo estuvo trabajando en la
Biblioteca Nacional, aunque ms tarde tuvo que renunciar a tan envidiable labor para viajar a Egipto
en calidad de palegrafa, acompaando una expedicin que pensaba asentarse durante un ao en el
Valle de los Reyes. Luego se instal en Estados Unidos, donde dio varias conferencias sobre el
significado oculto de los glifos prehistricos y los smbolos hierticos del Antiguo Egipto. De regreso a
Espaa, colabor durante algn tiempo en la revista Incunables, adems de pasar sus dos ltimos
aos en Barcelona trabajando para una afamada casa de subastas de objetos arqueolgicos. Pero
un imprevisto la oblig a regresar a Madrid haca tan solo unas semanas, contratiempo que
Mercedes aprovech para ofrecerle un contrato de prueba; aunque tales condiciones no estuvieran
de ningn modo a su altura profesional. De todas formas, la directora de Hiperin fue sincera al
decirle que vena a sustituir a Crdenas durante un corto espaci de tiempo. A Cristina no le import.
Y con eso se dio por zanjada la cuestin laboral en un abrir y cerrar de ojos.
Nicols Colmenares fue el encargado de presentarla al resto de sus compaeros. Ms tarde,
dej que Vernica, la secretaria de direccin, la invitase a un caf de la mquina del vestbulo para
que, entretanto, le fuera explicando el sistema de catalogacin utilizado por Leonardo. Ambas
mujeres congeniaron enseguida.
Claudia volvi a su despacho despus de conocer a la tal Cristina. Su primera impresin es
que se trataba de una mujer con recursos, tanto econmicos como culturales. Saltaba a la vista que
era atractiva solo tuvo que ver el modo en que la miraban los hombres, pero no pareca ser una
de esas mujeres frvolas que gustan de tontear con cualquiera. Ella era bastante ms reservada. Si
tuviera que conquistar a un hombre, lo hara de forma sutil e inteligente.
Se olvid de la sustitua para retomar de nuevo el trabajo. Estuvo consultando un ejemplar
del Vita Christi, de fray Iigo de Mendoza. Se trataba del primer libro potico publicado en castellano,
y eso, para Claudia, era algo muy importante. Cada libro tena su historia, cada texto era especial. Tocar
la lomera envejecida de un incunable, y saber que otros buscadores del conocimiento, durante
siglos, se haban asomado, igual que ella, al inefable mundo de sus pginas, le produca un placer
desinhibido que satisfaca de algn modo tantos aos dedicados al estudio de los libros. Su cotizacin
en el mercado era de las ms interesantes de los ltimos aos. Saldra a subasta con una valoracin
inicial de 69.000 euros. Ya en el ao 2000 se adjudic, el mismo ejemplar, en once millones de las
antiguas pesetas. Tena entre sus manos una pequea fortuna. Pero sobre todo, sostena un
fragmento de la historia literaria de Espaa. Y eso era lo que valoraba por encima de todo.
Son el telfono de su despacho. Reconoci el nmero de Leonardo en la pequea pantalla del
visor. Antes de cogerlo, introdujo con cuidado el incunable en una caja de cedro forrada de
terciopelo y la guard con llave en el cajn de su escritorio. Acto seguido cogi el auricular.
Dime... Va todo bien? fue lo primero que le solt, presintiendo nuevas noticias.
He descifrado el texto le dijo l, nervioso. Necesito que vengas cuanto antes.
Claudia hizo un gesto de satisfaccin cerrando el puo al tiempo que cimbreaba su brazo.
Entonces, al levantar la cabeza, vio a travs de los cristales de su despacho que Colmenares tena sus
ojos puestos en ella. Estaba en la sala de enfrente, hablando a travs del mvil. Sus miradas se
cruzaron unos segundos. El abogado no tuvo ms remedio que fijar su atencin en los papeles que
tena sobre la mesa. Comprob de facto que su atrevimiento rozaba el descaro.
Ests ah? pregunt de nuevo Leonardo desde el otro lado del telfono.
Ella reaccion girando el silln, dndole la espalda al letrado.
Escucha... le dijo en tono confidencial. No podr escaparme hasta la hora de comer.
T esprame ah... Ir lo antes que pueda.
Claudia, ya s por qu Jorge quiso que leyera el manuscrito. Yo era el nico que poda
ayudarle.
He cambiado de opinin. Voy para all. Colg el telfono sin despedirse siquiera. Luego se puso en
pie cogiendo su chaqueta y su bolso, tras lo cual sali al pasillo para ir en busca de Mercedes. Su mente,
mientras tanto, urda una excusa que le permitiera abandonar el trabajo hasta la tarde. Encontr a la
directora sentada en su despacho, leyendo un memorndum a la vez que giraba distradamente la
cucharilla en su taza de caf. Dej lo que estaba haciendo al verla llegar. Ah...! Eres tle coment
tras apartar a un lado el folio. Qu te parece Cristina?
Creo que est lo suficientemente preparada para ocupar el puesto, y eso es algo que no le
beneficia en nada a Leo... Aspir aire y matiz incisiva: Por cierto, lo compaeros y yo nos
preguntbamos si va a volver pronto al trabajo.
Si todo marcha correctamente, dentro de una semana. Se quedaron un instante en
silencio, sostenindose la mirada, sin saber qu decir. La jefa carraspe y habl de nuevo: Y
bien... En qu puedo ayudarte? concluy grave, al ver que la situacin poda prolongarse.
He de volver a mi apartamento... Acaba de llamarme por telfono mi vecino de abajo. Dice que
le est entrando agua por el techo de su bao, que est justo debajo del mo. Por lo visto, hay un
escape en las tuberas.
Esboz un gesto de preocupacin que le sali muy convincente.
Vaya, qu contrariedad! Respondi Mercedes, al comprender que iba a prescindir de su
empleada durante unas horas. Espero que puedas arreglarlo para estar aqu a las cuatro y media.
Descuida. Lo pondr todo en manos de mi seguro. Ellos se encargarn de enviar un
fontanero. Pero he de ir a dejar la llave de mi apartamento al portero del edificio y hacer unas
cuantas llamadas.
Mercedes le dio permiso para marcharse, recordndole que la subasta se iba a celebrar en
cuestin de das, y que necesitaba la colaboracin de todos sus empleados.
Claudia abandon el despacho de la directora con la satisfaccin de haber sido capaz de mentir
sin que le temblaran las piernas. Era la primera vez que haca algo parecido en su trabajo. Culp de su
proceder al hecho de que Leonardo hubiera descifrado el manuscrito. La misma directora ira co-
rriendo en su busca, de saberlo.
Fue hacia el vestbulo, pero antes de abrir la puerta para marcharse mir hacia atrs.
Colmenares segua pegado al mvil, mirndola de forma impertinente. Se dira que la estaba
espiando. Ante semejante desfachatez, le dio la espalda ceuda y sali de las oficinas pensando que
quiz aquel baboso la estaba desnudando con los ojos.
Se olvid del abogado mientras bajaba en el ascensor y tena una calentura en la entrepierna.
Captulo 10
Reunidos alrededor de una antigua mesa medieval de roble, en uno de los glidos salones del
castillo de los Vlez, los siete miembros del Consejo, y la Viudaencargada de custodiar el secreto de la
logia, hacan un balance de lo ocurrido la ltima semana. La asamblea, que se inici cuando
tuvieron conocimiento del manuscrito, finalizaba ahora que las dos nicas personas que saban de su
existencia estaban bajo la mirada crtica de la hermandad. Y si bien es cierto que haban decidido dejar
que Leonardo Crdenas siguiera con su investigacin, todos lamentaban el terrible castigo que habra
de sufrir Mercedes Dussac en pro de un secreto que protegan desde haca varios siglos, pero que, a
la vez, se haca tan necesario.
Sholomo era de los que pensaban que las muertes deban cesar cuanto antes. Reconocer a
tiempo que haban actuado precipitadamente, le permita enmendar una situacin que comenzaba a
escaprsele de las manos. Gracus, otro de los Maestros Custodios congregados en la fortaleza de
Vlez-Blanco, de natural prevenido y hombre que defenda a capa y espada las viejas costumbres
masnicas, opin que lo mejor sera acabar tambin con Crdenas y hacerse con una copia del
manuscrito, ya que no era tan difcil descifrarlo. Nemrod sali en defensa del bibliotecario, apoyando
el modo de pensar del Magster. Su relevante personalidad y el cargo pblico que ostentaba en el
Ministerio de Justicia justificaban de algn modo su imparcialidad, por lo que el resto tuvo la deferencia
de guardar silencio y escuchar lo que tena que decirles.
No habr ms muertes. As lo decidimos por mayora en la ltima reunin les record
con marcada gravedad. No podemos infringir nuestros propios preceptos, y menos cuando ese
hombre puede llevarnos al lugar donde est escondido el diario de Iacobus.
Tan seguro ests de que Azogue nos dice la verdad? pregunt de nuevo el apodado
Gracus, dirigindose a Sholomo.
Te recuerdo que todos estamos bajo juramento, incluso los frater de primer y segundo
orden... contest glacial, refrescndole la memoria. Como tambin te recuerdo que gracias a su
informacin tenemos la posibilidad de saber lo que dice el manuscrito.
La fidelidad de Azogue no debera ponerse en tela de juicio aleg Hiram con voz tranquila,
dejando entrever su acento rabe. Ni deberamos permitir que el secreto de los templos nos
ciegue hasta el punto de asesinar a personas cuyo nico crimen ha sido leer un viejo pergamino.
No se trata de vetar un conocimiento, sino de impedir que se divulgue de forma
indiscriminada opin Hermes desde el otro extremo de la mesa teida de negro. Al igual que el
hermano Gracus, no entiendo por qu hemos de permitir que ese hombre fisgonee el diario del
cantero. Segn se cuenta en las Memorias de Justo Bravo, el mismo De Cartago le confes, poco
antes de morir, que en sus escritos revelaba el modo de adquirir el conocimiento de las Artes y el
camino que se deba seguir hasta el Saln del Trono.
Qu decs vosotros? pregunt Sholomo a los dos nicos miembros de la logia que no
haban participado de la conversacin.
Shimon, al que, tras haber volado urgentemente desde Escocia para llegar a tiempo al cnclave,
le falt tiempo para formarse una opinin ecunime del problema, opt por pronunciarse a favor de
Leonardo Crdenas; al menos de momento. Su consejo fue que deberan seguirle de cerca mientras les
fuese til, y olvidarse de l una vez que tuvieran el diario.
Balkis, la nica mujer del grupo, que vena a representar la sabidura de la Viuda, y que estaba
por encima del Consejo, suspir en silencio. Los hombres aguardaban expectantes su opinin, y ella los
miraba a su vez con redimida tolerancia. Haba llegado su turno de hablar.
Creo que se merece una oportunidad comenz di ciendo con voz serena. Si consigue
llevarnos hasta el diario, hemos de arrebatrselo antes de que pueda leerlo. Pero ha de vivir... Tras
unos segundos de reflexin, aadi: Incluso he pensado que podramos exponerle el acertijo de
iniciacin.
Qu...? exclam Sholomo, dando por sentado que Balkis haba perdido la cabeza. Piensas
reclutar a un desconocido, solo porque va a llevarnos hasta el diario de Iacobus?
El resto del grupo se uni a la protesta. Las voces de disconformidad se entremezclaban
unas con otras, pero la mujer vestida con una tnica prpura y un manto azul, que nada tena que
envidiarle a la autntica reina de Saba, sali en defensa de su propsito.
Os recuerdo que quienes se adentran en los misterios de la masonera tienen derecho a una
enseanza a travs del acertijo de la llave les dijo solemne. Debemos lanzar la semilla y esperar
que fructifique en el campo del saber. Si es de Dios que sea uno de sus hijos, sacar provecho de su
propio trabajo interior. En caso contrario, seguir su camino.
Me parece justo Shimon inclin la cabeza y acept la propuesta, pero tendremos que
vigilarle ms de cerca.
Lo haremos con la ayuda de Azogue le prometi Sholomo.
En aquel instante entr un funcionario para recordarles que, finalizado el tiempo para la
reunin, deban marcharse segn lo pactado con la Comunidad Autnoma de Andaluca, que haba
accedido a alquilarles unas horas el castillo de los Vlez a cambio de una sustanciosa cantidad de
dinero, despus de afirmar que eran una corporacin de artistas interesados en los valores
arquitectnicos que se desprendan de las lneas y figuras de la soberbia fortaleza. La promesa de que
sus grgolas iban a ser portada de una revista de arte de tirada nacional, anim al delegado
autonmico de Cultura a permitirles la entrada a un lugar que permaneca cerrado al pblico tras la
reciente adquisicin del palacio por el Gobierno andalucista.
Finalizada la reunin, los miembros de la hermandad abandonaron el castillo para bajar la
pendiente que conduca a los aparcamientos, situados frente a un pequeo mesn. Se fueron
despidiendo unos de otros, yendo cada cual hacia su automvil una vez que culminaron sus obligaciones
de cortesa.
Balkis se acerc para besar en la mejilla al Magster Sholomo, quien fuera el amor platnico
de su juventud. Despus profundiz en sus ojos. Se dira que an le provocaba la mirada de aquel
hombre.
Hay algo que me preocupa le confes con cierta inquietud.
No hay mayor problema que no tener un problema... No es cierto? Nunca cambiars
le recrimin Sholomo, acusndola de ser una adicta a la ansiedad.
Piensa lo que quieras, pero deberas vigilar a esa tal Lilith. Los asesinos a sueldo son gente
sin escrpulos, y muy curiosos a veces. Si llegara a enterarse de...
No termin la frase.
Tranquilzate... l rode sus hombros de forma cariosa. Esa mujer se ir de Espaa
una vez que finalice su trabajo. No representa ningn peligro.
Eso espero, por el bien de todos susurr enigmtica.
Dicho esto, Balkis se march en pos de Hiram. Ambos regresaran juntos al pas donde
custodiaban celosamente el Testimonio de Dios. All esperaran a que el iniciado pudiera ser capaz de
resolver el acertijo. De conseguirlo, Leonardo Crdenas tendra la oportunidad de enfrentarse a los
peligros que le acechaban en los peldaos del nefito: la Escala.
Captulo 11
Claudia entr en el apartamento de Leonardo en el mismo instante en que este sala de la
ducha. Colg su chaqueta en la percha del vestbulo, yendo a continuacin hacia l para darle, con
mucho tacto, un beso en los labios.
Me alegro de verte dijo l, devolviendo el clido beso. Ahora que ests aqu podr
contarte lo que he averiguado. Pero ante todo, gracias por la tabla de frecuencias. No s qu hubiese
hecho sin ella.
Entonces, sin ms dilacin, la invit a sentarse en el sof. En cuestin de minutos, Leonardo
la puso al corriente de sus investigaciones. Le cont la historia del escultor al que le haban sacado los
ojos y cortado la lengua, lo del italiano que relacionaba los versos de Nostradamus con la capilla de
los Vlez, y tambin el hecho de que quiz existiera un tesoro por los alrededores de Murcia.
Y t... Cmo sabes eso? a Claudia le result extrao que poseyera toda aquella
informacin, cuando la noche anterior apenas saban por dnde empezar,
Anoche, despus de marcharte, record dnde haba escuchado antes la pregunta planteada
por Balboa: Quin es capaz de vislumbrar desde abajo la grieta del eslabn?
La habas odo antes? La mujer desconoca ese detalle.
S, bueno... Pues resulta que estuve comiendo con Jorge en el Wellington, das antes de su
muerte. Ya sabes, cuando me cont lo del manuscrito de Toledo... Trat de refrescarle la memoria.
Antes de eso habamos hablado de las catedrales espaolas como atractivo turstico. Yo, que soy de
Murcia...
Eso no me lo habas dicho le interrumpi. De verdad eres murciano?
As es afirm orgulloso; pero dejemos eso para otro momento. Ahora ser mejor que
te ensee la traduccin. .. Dicho esto, fue hacia su escritorio y cogi un par de folios impresos.
Quiero que lo leas atentamente y que me des tu opinin argument, entregndoselos.
Claudia comenz a leer el manuscrito de Toledo, sabiendo de antemano que al hacerlo incumpla
un antiguo precepto que se castigaba con la muerte. No obstante, decidi arriesgarse.
Sepan quantos este escryto lean que yo, lacobus de Cartago, e decidydo por la
mia propia boluntad el revelar 'urbi et orbe' el arcano dlos templos ocvto a las gentes e
aquella la forma de marchar azia la sala, escondyte de la berdadera faz de Dios, Nvestro
Sennor.
Aquel que reciba conocimiento desta letra ha de procurar poder bvenamente
ablar a otros desto que yo digo antes questa saviduria pirdase en el olvydo, en ello
depocito toda mi esperanza.
Si subcediere que vos soys deseoso de conocer commo muchos la verdad, abreys de
baxar a los abemos que precipitanse tras vna muy gran cadena, chacales e barbvdas colunnas,
Xaquin e Boaz. Aveis a abaxo de ver, quando os encontreys ante los sillares que en el mi
nonbre bienen signados. En dicho aberno te ser revelado. Estoy e soi en mi ynterior.
Todo ombre, toda muger, pueden encomendarse a Dios, Nvestro Sennor, seruyndose
de sovervia obscuridad de un tenplo pese a la estupidez dlos ombres que corronpe a la
racon e oculta la magia telryca dla pietra. Dello orgulloso estoy de descender dlos
ancestrales Ixos de la Vivda, sabedores del arte e la technica dlas cathcdrales, ya que las mas
manos zincelan paiavras de pietra quel pueblo lee e entiende, lo que les procura ser libres.
Amo mi trabaxo, pero muchos dirn postreramente ser traizionados por mi hazer, ellos son
los que traizionan, los que engannan e no dizen la berdad, los que no dizen que sabemos
commo ablar con Dios, Nvestro Sennor.
Abras de vuscar mi 'scriptum' e byajar asta la regyon de Tubalcan, donde
permmanecen las colunnas que bieron subceder el Diluvio e que agora son enterradas por las
arenas de aquellas biexas aguas. Abaxo d la parte donde abytan las tinievlas e caos veras lo
que mis oxos no.
En la muy novle e muy leal civdad de Murcia, diez de abril del anno del nascimicnto
de Nvestro Sennor Jesucristo de mil quinientos e veintitrs.
Iacobus de Cartago
Claudia respir profundamente, una vez que termin de leer. El texto result de lo ms
interesante, a pesar de no comprender muy bien dnde tenan que buscar el supuesto escrito que
deca haber escondido en los infiernos que se precipitaban bajo la gran cadena. Aquella frase pareca
tener relacin con la estrofa de Nostradamus, y as se lo hizo saber a su compaero.
No te parece extrao que se mencionen nuevamente unas cadenas? Alz su mirada y
se encontr con el gesto de aprobacin de su pareja. Parece ser que son el centro de la bsqueda.
Y lo son, puedes jurarlo. Ese es el motivo por el cual Balboa me envi el e-mail. Iacobus de
Cartago, segn me confirm anoche mi amigo Ral, fue el cantero que cincel la cadena de la capilla de
los Vlez, Espera, an hay ms... Cogi el ratn para subir hasta el prrafo donde se mencionaba la
obra de cantera. Tambin habla de chacales y barbudas columnas. Y tal como te he dicho, en la
catedral de Murcia hay una hornacina, situada en la parte exterior de la capilla de los Vlez, que acoge el
escudo de los Chacn y Fajardo. En el blasn pueden verse la flor de lis y un perro, ambos tocados por las
manos de dos tenantes barbudos; uno de frente y otro de lado. Parecen iguales, pero no lo son... Se
pas la lengua por el paladar. Por lo visto, el escultor les puso nombre: Yaqu n y Boaz.
Un momento! Claudia record un detalle de importancia. No son esos los nombres
que reciban las columnas que haba a la entrada del Templo de Salomn?
No lo s reconoci Leonardo con voz queda. Como deformacin profesional, la nica
Biblia que me interesa es la impresa por Gutenberg.
Vamos, no seas tonto! Le increp ella, golpeando cariosamente su espalda. Ve y trete
esa Biblia que tienes en la biblioteca del saln.
Accedi a la peticin mientras Claudia volva a leer el texto. Segn el manuscrito, Iacobus haba
decidido revelarle a todo el mundo un secreto que tena que ver con el hecho de hablar con Dios.
Deca estar orgulloso de ser un heredero de Los Hijos de la Viuda, por lo que le supuso vinculado a
las guildas de compaeros de los primeros masones.
Claudia pens que tena que hablar seriamente con Leonardo, convencerle de que les iba a ser
imposible desentraar aquel misterio si no era con la ayuda de un experto. Deba hablarle de Salvador
Riera, pero no saba cmo empezar.
Aqu lo tienes... Leonardo regres con un ejemplar de la Biblia de Jerusaln del ao 75.
Dnde se supone que hemos de buscar?
Si no me equivoco, en el Libro I de los Reyes contest, arrebatndoselo enseguida de las
manos.
Fue de un lado a otro del despacho, buscando entre las pginas el versculo donde se mencionaba el
nombre de las columnas. Finalmente se detuvo. Sin apartar su mirada del libro, le hizo un gesto a
Leonardo para que se acercara. Este se coloc a su lado, echando hacia delante su cuerpo con la
intencin de ver mejor el texto que ella le indicaba con un ndice.
Lee.
Erigi las columnas ante el Ulam del Hekal comenz a leer en voz alta; erigi la columna
de la derecha y la llam Yakn; erigi la columna de la izquierda y la llam Boaz. Y qued acabado el
trabajo de las columnas. Mir de nuevo a su compaera. Crees que existe algn vnculo
entre el Templo de Salomn y los tenantes de Murcia?
Claudia se encogi de hombros, intentando en todo momento encajar las piezas del
maldito rompecabezas. Aunque, en realidad, el manuscrito de Iacobus y la sangrienta muerte de
Jorge no eran precisamente un juego.
Quiz las esculturas tengan un valor simblico se atrevi a conjeturar, como si hablara
consigo misma. El mismo De Cartago nos dice que sus manos cincelan palabras de piedra que el
pueblo lee y entiende.
El lenguaje de los pjaros medit Leonardo en voz alta.
Cierto, y as lo llamaba el enigmtico Fulcanelli en su obra El misterio de las catedrales. Y en
cierta manera tena razn, ya que el nico modo que tenan los artistas de entonces de llegar al
pueblo era por medio de las imgenes.
Y qu son para ti las dos columnas?
Claudia tard en responder.
No estoy segura contest finalmente. El cantero las sita de nuevo en un lugar del que
no he odo hablar en mi vida... Desalentada, arque las cejas. Y eso es bastante significativo, sobre
todo cuando nos induce a viajar hasta una regin que fue testigo del Diluvio con el propsito de
encontrarlas.
Tambin dice descender de Los Hijos de la Viuda.
Eso significa que vamos por buen camino. Pero pienso que vamos a necesitar ayuda.
A Leonardo le hizo gracia la idea. Si Mercedes llegara a saber que Claudia estaba metida en
esto, sera capaz de descuartizarlo. Lo nico que faltaba era inmiscuir a alguien ms en el asunto.
Calcul que, de seguir hablando, iban a ser varios los que iban a perder la lengua y algo ms...
Sabes que me estoy jugando el puesto argument sombro. No puedo ir contndole a la
gente una historia que no nos pertenece.
Ests tan involucrado como yo, quiera o no la directora. Claudia le ech en cara su
aprensin. Hemos de seguir adelante si queremos saber quines son los que pueden poner en peligro
nuestras vidas. A m, personalmente, me interesa.
Leonardo Crdenas, dubitativo, lade la cabeza antes de preguntar sin circunloquios:
Cul es tu proposicin?
Que le cuentes a Mercedes todo lo que hemos descubierto le dijo ella con un brillo
especial en los ojos. Has de conseguir que te facilite los medios precisos para desplazarte hasta
Murcia. Convncela de que es necesario encontrar el scriptum que se menciona en el manuscrito. l
nos conducir sin duda a los asesinos de Balboa.
Ya lo haba pensado. O acaso piensas que me iba a quedar de brazos cruzados, en Madrid,
sabiendo que hay un tesoro oculto por los alrededores de la catedral de Murcia?
Ir contigo... No pensaba dejarle solo. All conozco a una persona que nos podr ser de
gran ayuda. Es un estudioso del tema. Conoce a la perfeccin el esotrico mundo de los masones y sus
rituales.
Psch... No s qu decirte... Pensativo, se acarici la barbilla y medit la proposicin. Te
he dicho que no podemos involucrar a nadie ms. Algo as podra poner en peligro nuestras vidas, y
la suya.
Respondo por l insisti adusta. Es el hermanastro de mi madre. Se llama Salvador Riera, y
est retirado desde hace aos. Vive en un pueblecito de Murcia llamado Santomera. Segn mi to, solo l
conoce la historia que dio origen al nombre del municipio. Te interesar conocerlo; estoy segura.
Tuvo que decirle que no descartaba la posibilidad de visitarlo. Segn cavil Leonardo, oponerse
solo servira para iniciar una discusin que no deseaba.
De acuerdo, consultaremos con l. Pero antes me gustara saber qu le vas a decir a Mercedes.
La subasta es el lunes que viene le record, y necesita a todo el personal en la sala.
No pensaba marcharme ahora. Ya buscar una excusa para ausentarme unos das tras la
subasta le dijo. Lo mejor ser que vayas t primero y me esperes all, instalado en algn hotel.
Mientras tanto, podras recopilar informacin con respecto a las cadenas de la capilla de los Vlez.
Puede que tus contactos nos ayuden con algn que otro detalle de importancia.
Eso espero contest l de forma abstrada mientras se sentaba de nuevo frente al
[Link] es posible que tengamos algo nuevo en el manifiesto de Iacobus.
Claudia se acerc para echarle un vistazo a la pantalla del ordenador, donde Leonardo sealaba
con su dedo ndice diestro.
Te suena el nombre de Tubalcan? le pregunt. Acaso no te suena a personaje bblico?
Quiz algn descendiente de Can, por la similitud apelativa apunt Claudia, abriendo de
nuevo la Biblia.
Durante unos segundos estuvo buscando en el Gnesis. Le sorprendi haber dado en el blanco
de esa forma, pues haba unos versculos dedicados, precisamente, a la descendencia del primer
fratricida.
Ley en voz alta:
Conoci Can a su mujer, la cual concibi y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo
una ciudad, y la llam Henoc, como el nombre de su hijo. A Henoc le naci Irad, e Irad engendr
a Mejuyael, Mejuyael engendr a Metusael, y Metusael engendr a Lmek. Lmek tom
dos mujeres: la primera llamada Ada, y la segunda Silla. Ada dio a luz a Yabal, el cual vino a ser
padre de los que habitan en tiendas y cran ganado. El nombre de su hermano era Yubal,
padre de cuantos tocan la ctara y la flauta. Silla por su parte engendr a Tubal Can, padre de
todos los forjadores del cobre y el hierro. Hermana de Tubal Can fue Naam.
Es asombroso! exclam Leo. Si nos guiamos por el manuscrito de Iacobus, debemos
buscar las columnas de Salomn en la regin de Tubalcan. Es decir, en Henoc; una ciudad
antediluviana,.. Parpade concentrado. T entiendes algo?
Claudia se encogi de hombros. Tambin ella estaba confusa.
Ahora, ms que nunca, pienso que deberamos hacerle una visita a mi to. Estoy segura de
que debe haber alguna relacin entre los masones y los personajes de la Biblia.
Escucha lo que he pensado... le dijo Leonardo. Maana es viernes. Hablar con
Mercedes para decirle que pienso trasladarme a Murcia. T pasars conmigo el fin de semana, para
que puedas presentarme a ese familiar del que hablas. Luego, el domingo por la tarde coges el
avin para Madrid, acudes el lunes a la subasta, y tras buscar una excusa regresas el martes por la
maana. A partir de entonces tendremos una semana para buscar el diario de Iacobus.
Que segn el cantero est en los infiernos apunt Claudia, que aadi irnica: solo
espero que no est custodiado por el mismsimo Lucifer.
Rio de su propia ocurrencia, pero a Leonardo no le hizo gracia porque toda su atencin estaba
puesta en la pantalla del ordenador. El bibliotecario segua absorto en la profundidad de sus
pensamientos, susurrando:
Los Hijos de la Viuda... Los Hijos de la Viuda.
Captulo12
En vez de ir nuevamente al Santo Mauro, donde el servicio ya la conoca de das atrs, y
podran encontrar extrao que se registrara con distinto nombre, a su vuelta a Madrid decidi
instalarse en un pequeo hotel situado en la carretera de Valdemoro.
Lo primero que hizo al llegar, fue darse una ducha y escoger un atuendo que llamara algo
menos la atencin. Luego, ya vestida con unos vaqueros desgastados y una blusa de color granate, se
maquill ligeramente frente al espejo para darle color a sus mejillas. A continuacin, guard su
automtica en la pistolera que llevaba en la parte de atrs de su cintura, adems de un cuchillo de
monte que ocult en un cinto que rodeaba el gemelo del pie. Tras colocarse adecuadamente en la
cabeza una peluca de cabello rizado y color castao, abandon la habitacin sintindose otra persona.
Conoca de memoria la direccin que le haba proporcionado Sholomo, aunque para no correr
el riesgo de equivocarse anot las seas en el dorso de la fotografa, la cual guard en el interior de su
bolso. Tena pensado controlar los movi mientos de Mercedes durante un par de das, sobre todo
para conocer sus hbitos y modo de conducta. Una de las cuestiones primordiales era averiguar si viva
sola; otra, merodear por los alrededores de la casa para saber qu dispositivo de alarma haba
instalado en el piso y buscar la forma de neutralizarlo, llegado el momento.
Poco despus, el Corvette de Lilith recorra las amplias avenidas de la capital hasta llegar a la
calle Velzquez. Tras mostrarle al guardia de seguridad un carn de identificacin, falsificado por
los hombres de Sholomo, baj la rampa que conduca a los aparcamientos del edificio donde tena
su sede la casa de subastas.
Fue haciendo el recorrido lentamente con el propsito de encontrar el vehculo que buscaba.
Lo encontr al final del stano, junto a los ascensores. Cotej los nmeros y letras de la matrcula
con los que llevaba apuntados en el informe que le proporcionaran la noche anterior, y coincidan.
Aparc varias plazas ms atrs. Las luces se apagaron y el lugar qued de nuevo sumido en la
oscuridad.
En el interior del automvil, paciente y relajada, la depredadora aguard la llegada de su
presa.
Mercedes le entreg un juego de llaves al guardia de seguridad junto a la contrasea de ese
da. Ms tarde, guard en su maletn una carpeta con documentacin de la empresa que deba llevar
a la gestora a primera hora de la maana y sali de las oficinas despus de cerrar la puerta de su
despacho. Agotada de compaginar el trabajo con sus problemas personales, fue hacia el vestbulo con
andar acompasado y silencioso mientras encenda un cigarrillo; todo ello sin prisa alguna por
abandonar el edificio y regresar a la soledad de su apartamento. Javier iba dos pasos por detrs,
reprimiendo un bostezo de cansancio con la palma de su mano. Eran los ltimos en salir. Para entonces,
el reloj marcaba las 9:10 de la noche.
El ascensor los llev directamente al aparcamiento, situado en el stano. Una vez abajo, el
chfer se adelant para abrirle la puerta de atrs del automvil, tal y como figuraba en su contrato,
Mercedes le dio las gracias acomodndose en su interior. Javier cerr con suavidad. Luego, tom
asiento en el lugar del conductor e introdujo la llave en la cerradura del contacto. Segundos despus
arranc el coche, al tiempo que sala del reservado con una lentitud y elegancia encomiables que
daban fe de su buena conduccin. Cuando finalmente alcanzaron la calle Velzquez, ahora ensalzada
de vida, luz y color, giraron hacia el sur con la intencin de incorporarse a la calle de Alcal. En
ningn momento se dieron cuenta de que les iban a la zaga.
Lilith dej que un par de vehculos se interpusieran en su camino, por cuestin de seguridad. El
suyo era un coche demasiado llamativo, por lo que le interesaba mantenerse fuera del alcance del espejo
retrovisor de quienes iban por delante. Se coloc un cigarrillo en los labios. Busc a tientas el
encendedor y lo encontr en el asiento de al lado, en uno de los compartimentos de su bolso.
Encendi la radio. Sintoniz una emisora regional de FM donde se hablaba de temas esotricos. Un
conocido investigador de fenmenos paranormales, que presentaba un programa del mismo corte en
televisin, explicaba a los contertulios la repercusin que tuvo para Napolen el hecho de haber
pasado una noche en el interior de la Gran Pirmide. Les estuvo escuchando cmo divagaban con la
posibilidad de que el general francs se hubiese sometido a un antiguo ritual egipcio con la intencin de
alcanzar la vida eterna, algo que le pareci absurdo. A pesar de todo, sigui prestando atencin al
debate, sin dejar por ello de vigilar el coche de Mercedes.
Desconect la radio cuando vio que el automvil que segua con determinacin encenda el
intermitente. Aparc al otro lado de la calle, en doble fila, y apag las luces. Desde all pudo ver cmo
Mercedes se bajaba del coche y se acercaba a la ventanilla del conductor, tal vez para recordarle al
chfer que habra de recogerla en el mismo lugar a la maana siguiente. Luego, se ajust el traje de
chaqueta y yndose hacia la entrada del edificio, desapareci tras las tupidas puertas de cristal. El
Jaguar se incorpor de nuevo a la va en medio de un sinfn de vehculos que circulaban por el centro
de la ciudad a esas horas de la noche.
Lilith arranc de nuevo con la intencin de buscar un parking por los alrededores. Encontr
uno en la calle Silva, donde an quedaban plazas libres. Tras dejarlo bien aparcado en la zona menos
transitada, sali al exterior llevando consigo un pequeo maletn donde llevaba sus tiles de trabajo.
Regres andando al edificio donde viva Mercedes. Se apoy en la puerta, como si estuviera
tocando en uno de los timbres. En realidad, lo que hizo fue contrastar el piso y la letra para ver si
coincidan. Y en efecto, el 3 C perteneca a Mercedes Dussac. Sin pensarlo dos veces, apret el botn
del 6 H, donde podan leerse los nombres: Manuel Tomelloso Soler-Concepcin Navarro Ayora.
Fue una eleccin al azar.
Al cabo de unos segundos, se oy la voz de una mujer por el telefonillo.
Quin es?
Servicio nocturno de Correos contest Lilith de forma profesional, intentando disimular su
acento. Traigo una carta certificada para don Manuel Tomelloso... Es de Trfico.
Una multa?
No lo s, seora. Pero necesito que me la firme.
No quiso extenderse. Cuanto menos hablara, mejor. Bastante suerte haba tenido con aquella
idiota, capaz de creerse algo tan disparatado como el aviso de una sancin a esas horas de la noche. La
mayora de la gente, segn su criterio, suele ser confiada por naturaleza, y es extrao que pongan
en entredicho las palabras de un funcionario cuando van a buscarlos a su domicilio.
En efecto, la puerta se abri segundos despus.
Sin perder tiempo, ascendi las escaleras del vestbulo hasta llegar al ascensor. Una vez dentro
puls el nmero 3. Busc en su bolso un descodificador del tamao de un mvil, el cual habra de
ayudarla en la difcil tarea de extraer la clave de seguridad y, de este modo, poder falsificar una tarjeta de
acceso.
Lleg a la tercera planta. No encontr a nadie en el pasillo de entrada, y eso favoreca su tarea.
Sus pisadas fueron amortiguadas por la desvada alfombra de color plomizo que cubra parcialmente el
parquet del suelo. Se acerc en silencio a la puerta con la letra C. Actu con rapidez, ya que de un
momento a otro alguien poda entrar o salir de su domicilio y encontrrsela en medio del pasillo en
actitud sospechosa. Se agach para echarle un vistazo a la cerradura. En un principio crey que poda
tratarse de un dispositivo de apertura por medio de tarjeta digital, como en las habitaciones de algunos
hoteles; pero se equivoc. Era igual que las dems puertas del edificio. Cualquier profesional, con una
pistola electromecnica para cerraduras simples, podra abrirla en cuestin de segundos.
Precisamente, en el bolso de trabajo guardaba una herramienta similar, adems de un boroscopio, un
duplicador de llaves y varias ganzas simples y tubulares de seis y siete pines.
Guard de nuevo el descodificador. Entonces escuch murmullo de voces por el hueco de las
escaleras, varios pisos por encima. Era la seora del sexto y su marido, que ya comenzaban a pensar
que les haban tomado el pelo y se preguntaban quin podra haber entrado en el edificio con la
excusa de entregarles un aviso de Trfico. Mir a su alrededor, tratando de retener en su memoria los
detalles del lugar antes de marcharse, pues aquel escenario habra de servirle de referencia el da que
decidiera actuar.
Sin perder la calma, Lilith baj a pie los tres pisos tras declinar la idea de coger el ascensor.
Captulo13
Al da siguiente, Leonardo acudi a la cita que previamente haba concertado con Mercedes.
Haban quedado para comer en un restaurante situado en la calle Serrano, frente al Museo
Arqueolgico. Ambos fueron puntuales. Aunque, en realidad, Crdenas llevaba esperando unos
minutos cuando apareci la directora.
Lo lamento. Ya sabes como est el trfico en Madrid se excus nada ms llegar. Forz una
sonrisa de circunstancias.
Leonardo saba muy bien las deficiencias que arrastraba el Ayuntamiento debido a las
numerosas obras en curso, que incluso eran tema de conversacin recurrente cuando se agotaban
los tpicos del tiempo atmosfrico. Adems, el retraso no era para tomrselo en cuenta.
No te preocupes, acabo de sentarme le dijo con suavidad. Te parece bien que
pidamos primero?
S, ser lo mejor.
Melele tom asiento tras colgar su bolso en la silla de al lado. El camarero se acerc para dejar
discretamente la carta sobre la mesa. Luego se llev el resto de las copas y los cubiertos que no
habran de utilizar. Poco despus vino otro joven para apuntar en el bloc de notas los platos que
haban elegido previamente.
Cuando estuvieron a solas, Mercedes le inst con un gesto a que comenzara a hablar.
Necesitaba conocer sus ltimas averiguaciones.
He conseguido traducir el manuscrito... Fue su exposicin de entrada. Y puedo decirte
que se trata de la historia ms sorprendente que he ledo en mi vida.
Saba que lo conseguiras... Sus labios dibujaron una tenue sonrisa de satisfaccin.
Jorge no se equivoc contigo. Solo t podas hacerlo.
Tanto elogio consigui abrumar a Leonardo, quien lo nico que pretenda era darle un toque
de misterio a la conversacin.
-Toma, te he trado una copia... Le extendi un folio, que extrajo del cartapacio que
ocupaba una esquina de la mesa. Lelo t misma y dime qu te parece. Estoy seguro de que lo
encontrars fascinante.
La directora comenz a leer en silencio. Cierto; el contenido llam su inters, aunque no
termin de comprender el significado global de la narracin. Adems, se encontr con la dificultad de
transcribir mentalmente las frases del castellano antiguo al actual.
Qu quiere decir todo esto? pregunt perpleja, devolvindole a su subordinado la hoja
de papel. Apenas entiendo nada. Pero me sorprende ver escrito de nuevo el apelativo de Los Hijos
de la Viuda... Se mordi un poco el labio superior antes de preguntar: Sabes ya quines son?
Puede ser... Y tambin puede ser que me equivoque. .. Fue su respuesta. Como te dije
por telfono la otra noche, el ritual de cortarle la lengua a los delatores del secreto de iniciacin
forma parte de las leyes masnicas.
Un masn es un Hijo de la Viuda?
Te vuelvo a repetir que no lo s... Se dej caer hacia atrs en su asiento, alzando los
brazos en un elocuente gesto de insuficiencia. Tal vez se trate de una hermandad paralela. En
este caso me atrevera a decir que forman parte de la masonera operativa, lo que equivale a una
logia formada por constructores de catedrales.
Ya... Melele, extraada, arrug mucho la frente. Lo que no comprendo todava es qu
tienen que ver los masones con Jorge.
Balboa saba dnde encontrar el escrito de Iacobus, por eso le asesinaron... Se detuvo unos
segundos antes de continuar: Me envi un mensaje por correo electrnico junto con el manuscrito,
un texto que me ha puesto sobre la pista. Tengo el convencimiento de que en los alrededores de la
catedral de Murcia se halla escondido el diario del cantero, algo que los masones pretenden ocultar al
resto de la gente aunque para ello tengan que asesinar a todo aquel que meta sus nances en el
asunto... Hizo una extraa mueca. Por lo visto, existen conocimientos que no desean ver en manos
de cualquiera.
Eso fue lo que me dijo Jorge la tarde que lo asesinaron; que dicho manuscrito revelaba
portentosos misterios.
As se deduce del criptograma apunt Leonardo. Por lo que he credo entender, Los Hijos
de la Viuda nos esconden el modo de comunicarnos directamente con Dios.
Su jefa abri los ojos como platos. Aquello le pareca absurdo.
Lo crees posible?
No lo sabr hasta que no vaya a Murcia y encuentre el diario.
Mercedes lo mir con gesto de asombro. No se esperaba una temeridad as por parte de
Crdenas, quien en un principio desech la idea de elaborar un programa de investigacin a espaldas
de la polica, y ahora lo deseaba encarecidamente. Su cambio de parecer le iba a resultar provechoso.
Si lo que esperas es mi aprobacin, la tienes siempre y cuando me informes de todo lo que
ocurra y actes con prudencia. No me gustara que te ocurriera lo mismo que a Jorge... Entonces,
aadi en tono ms confidencial: Espero que en Murcia te desenvuelvas con la misma discrecin que
aqu. En caso de que necesites ayuda, te enviar a Cristina Hiepes, tu sustitua. Colmenares ha insistido
en que debera echarte una mano. Es criptgrafa, y muy buena, segn tengo entendido.
Leonardo se qued atnito.
Un momento... Nicols sabe que estoy investigando el asesinato de Jorge?
Se haba delatado ella misma al hablar ms de la cuenta. Tanto exigirle moderacin para
luego predicar con el mal ejemplo.
Es mi abogado fue su nico y elemental pretexto, y necesitaba consultarle
jurdicamente. Pero no debes preocuparte, pues Colmenares es un hombre discreto y honesto; te lo
puedo asegurar. Sus consejos profesionales avalan la mayor parte de mis decisiones.
Le has dicho que Jorge te llam por telfono la tarde que le asesinaron, y que nos
envi a ambos un correo electrnico?
S, ya que lo cre necesario.
Y qu te sugiri que hicieras? pregunt molesto. Que se lo contara a la polica. Ya veo cmo
aceptas sus consejos. Eso no es asunto tuyo le increp con algo de aspereza. Cuando se trata
de mi vida personal, me gusta tomar mis propias decisiones.
Hubo un incmodo cruce de miradas. Por suerte, en aquel momento les trajeron el vino y
la comida. El camarero descorch la botella y escanci en la copa de Leonardo, quien degust el
caldo con cierta solemnidad antes de darle su aprobacin con una fra inclinacin de cabeza.
Decidieron postergar la conversacin para los postres. Aunque a Crdenas ya le bastaba. Tena
el consentimiento de Mercedes para regresar a Murcia, a su hogar; a la tierra que le vio nacer, y lo
del abogado era algo que haba que asimilar cuanto antes.
Una oleada de recuerdos, de su niez y juventud, ocup su pensamiento mientras disfrutaba de
los placeres culinarios que le ofreca aquel restaurante de tres tenedores.
Lilith entr en la copistera con un atuendo freak propio de los aos ochenta. Llevaba unos
pantalones vaqueros ajustados, cazadora de cuero y una camisa a cuadros abierta hasta donde la
decencia se lo permita, sin ensear el sujetador. Las gafas oscuras, a juego con el carmn de sus labios,
le daban un singular aire de enfant terrible que en s resultaba exquisitamente provocador. Su
presencia en el establecimiento llam la atencin de unos cuantos muchachos que fotocopiaban sus
trabajos de la universidad, quienes miraron de soslayo varias veces el cuerpo bien formado de la joven
alemana como si una fuerza de atraccin irresistible les obligara a hacerlo. Se desentendi del
pensamiento disipado y colectivo de aquel manojo de hormonas inquietas, observando las postales
que se alineaban en un pequeo escaparate del mostrador. No mereca la pena fi jarse en ninguno de
aquellos jvenes. Demasiado ocano para unas naves tan sumamente frgiles. Eso fue lo que pens.
Se olvid de los adolescentes al darse cuenta de que tambin llamaba la atencin de dos
sexagenarios que acababan de entrar en el establecimiento. Por lo menos estos, al darse cuenta de
que Lilith los observaba a su vez, tuvieron la decencia de disimular su admiracin por ella ojeando los
peridicos del expositor. Tanto comedimiento, por parte de unos ancianos, le pareci antinatural
cuando en realidad solan babear en presencia de una chica guapa.
Cuando finalmente le toc su turno, extrajo de la carpeta una hoja apergaminada con
caracteres gticos escritos con tinta de color ocre desvado por los aos. A la nica empleada del local
le extra ver que se trataba de un cdice medieval autntico lo reconoci por la textura del
papel , y no una reproduccin facsmil como haba visto en varias ocasiones. Lilith, al comprender
que la gruesa dependienta vacilaba unos segundos, la mir a los ojos por encima de sus gafas de sol.
Necesito una fotocopia en color... Algn problema? pregunt con sequedad.
Es un manuscrito demasiado antiguo le dijo la empleada. La mquina podra
daarlo. Mi consejo es que lo fotografe.
Entendido... Correr el riesgo. Creyendo que haba hecho lo correcto, avisndole, la
mujer hizo su trabajo con la aquiescencia del cliente. Pasados unos segundos le entreg la copia.
Tiene servicio de fax? pregunt de nuevo Lilith.
S, claro contest la mujer. Puede decirme el nmero al que piensa enviarlo?
Le pas una nota con los dgitos, devolvindole tambin la fotocopia del cdice. La
dependienta fue hacia el extremo del mostrador mientras Lili th guardaba el original en su carpeta. Al
poco tiempo la dependienta regresaba con el folio, la anotacin y el resguardo.
Alguna cosa ms? le pregunt.
No. Dgame que le debo.
Dos euros con sesenta.
Dej las monedas sobre el tapiz verde que cubra el mostrador, saliendo del establecimiento sin
despedirse siquiera.
Una vez fuera, cruz la calle con el propsito de pedir una jarra enorme de cerveza en el
mesn de enfrente. Necesitaba hacer una llamada telefnica, y qu mejor lugar que la terraza de
una taberna madrilea.
Se adentr en el laberinto de mesas y sillas, la mayora ocupadas, hasta que encontr una
vaca en el rincn. Tom asiento antes de que lo hiciera una pareja de enamorados que, como ella,
buscaba acomodo en el exterior aprovechando aquel soleado da de septiembre. Luego llam al
camarero para pedirle una jarra de cerveza y unas salchichas a la plancha. Criando lo vio marcharse
sac su telfono mvil del bolso. Tras comprobar que nadie podra or su conversacin, marc el n-
mero de Frida Weizscker; su compaera de piso.
Instantes despus, se escuch la voz automatizada del contestador. Se animaba a la persona
que escuchara la grabacin a dejar su mensaje tras or la seal. A Lilith no le hizo gracia hablar con
una mquina, pero tuvo que hacerlo si quera adelantar el trabajo que se haba propuesto. Frida era
la nica que poda ayudarla al no tener relacin alguna con la Agencia. Adems, confiaba
plenamente en ella. No en vano eran ntimas amigas y vivan juntas desde haca tres aos. Su roce
de piel era la mejor garanta.
Frida, cario... comenz diciendo en alemn. Cuando llegues a casa encontrars un
fax que acabo de enviarte desde Espaa. Es la copia de un cdice medieval encriptado. Necesito que
lo traduzcas y me hagas saber el resultado cuanto antes. Si es posible para esta misma noche. Utiliza
el programa descodificador que guardo en el despacho. S que podrs hacerlo. Un beso.
Guard el mvil nuevamente en su bolso. A continuacin abri el cartapacio que haba
dejado sobre la mesa. Sus dedos recorrieron los caracteres gticos del manuscrito de Toledo. A pesar
de la advertencia de Los Hijos de la Viuda, no fue capaz de destruir un pergamino por el cual la
sociedad masnica que la haba contratado estaba dispuesta a asesinar a dos inocentes. Necesitaba
saber qu era aquello tan importante que escondan las palabras. Por eso, prefiri quemar un par de
folios arrugados en su lugar.
Tuvo el presentimiento de que una vez transcrito el mensaje iba a encontrarse con una
agradable sorpresa.
Captulo 14
La casa de Salvador Riera poda calificarse de extravagante, pero nicamente si se la juzgaba
desde el punto de vista tradicional. No tena cimientos, ni siquiera una terraza o tejado. La suya era
una vivienda basada en el sentido prctico: el hogar del individuo que busca las races ancestrales de la
habitabilidad primitiva, sin renunciar por ello a la calidad de vida que ofrece la tecnologa moderna.
El to de Claudia, tras abandonar la arquitectura aos despus de finalizar su carrera,
decidi retirarse del mundanal ruido y comprar unos terrenos, a las afueras de Santo-mera, tras
saber que en la finca exista una cueva distribuida en enormes salas que se comunicaban entre s. Fue
a verla personalmente, y el efecto que le produjo fue impactante. Era como un palacio de piedra de
amplias alcobas y labernticos corredores que suban y bajaban de un nivel a otro, como en los dplex
modernos. Sobre la colina erosionada haba una cavidad de unos dos metros de ancho, que
comunicaba con el techo de la cueva. A travs de ella entraba la luz, e iluminaba un espacio central
que haca las veces de patio y jardn.
Salvador solo tuvo que hacer el proyecto y encargarle las obras a un constructor de
confianza. Levantaron una fachada ciclpea de veintisiete metros de longitud por diez de altura, con
una docena de ventanas y balcones que daban al exterior, donde se haba nivelado el terreno para
emplazar uno de los vergeles ms exuberantes de la huerta murciana. Una vez que finalizaron las
obras de su nueva casa, construida en la gruta siguiendo la tradicin de algunos pueblos levantinos,
constaba de once habitaciones de entre veinte y treinta metros cuadrados, un saln enorme, una
cocina de ensueo, tres cuartos de bao, y un patio octogonal interior adornado con un pequeo
surtidor en el centro. Para evitar que la lluvia entrase a travs de la abertura del techo, fue cubierta
por una cpula transparente de metacrilato. En total, era una finca registrada con ms de seiscientos
metros cuadrados de vivienda habitable y un jardn de una hectrea.
Leonardo tuvo que reconocer que el to de Claudia era un hombre prctico. Aprovechar la
orografa del terreno para construir una casa result ser una idea brillante. La temperatura interior no
variaba de los veinte grados a pesar del cambio de las estaciones, lo que le permita ahorrar mucho en
consumo elctrico. Tambin se encontraba insonorizada, y poda decirse que sus paredes estaran en pie
los prximos diez mil aos, salvo sesmos; ventajas que solo un gran arquitecto era capaz de ver.
Por ello, cuando los presentaron, sinti que estrechaba la mano del genio que haba
convertido la cueva de Al Baba en el palacio de Scherezade, pues en verdad era como vivir en un
cuento de Las mil y una noches.
Es un placer conocerte dijo Salvador Riera sin soltar la mano de su invitado. Claudia me
llam esta tarde para decirme que vena a pasar unos das con un compaero de trabajo, por lo que
debes perdonarme si encuentras la casa patas arriba. He de arreglrmelas yo solo hasta que venga la
asistenta la semana que viene.
No te preocupes. Reconozco que en mi apartamento se viven situaciones igual de caticas.
AI arquitecto le cay bien el acompaante de su sobrina. Tena sentido del humor.
Supongo que a pesar de todo nos dejars pasar, verdad que s? aadi Claudia, dndole
dos besos a su to en ambas mejillas. Espero que no ests enfadado conmigo por haberme
olvidado de ti durante los ltimos tres aos.
Salvador solt un gruido perspicaz.
Eso es lo malo que tiene hacerse viejo, que le olvidan a uno enseguida dijo con cierto
reproche, aunque contento de tenerla de nuevo en Santomera. Pero, vamos... Pasad dentro de
una vez.
El arquitecto se apart para que pudieran entrar, y lo hicieron directamente a un di latado
vestbulo donde las lneas rocosas de la paredes se perfilaban al antojo del proyectista. Tanto era as,
que en un lado de la sala la altura hasta el techo era de casi cinco metros y en el otro apenas llegaba
al metro sesenta. All, aprovechando ese rincn para algunos inservible, haba empotrado una librera
con cajones y cristaleras. Enfrente, una mesa y dos sillones de mimbre, sobre una alfombra persa,
daban un particular toque de distincin al lugar.
Ms adelante, tras cruzar un arco natural labrado en la roca, entraron en el saln; un espacio
bastante amplio con un ventanal que comunicaba con el jardn de fuera. El suelo era de cermica
rstica. Las rocas que constituan las paredes haban sido pintadas de color blanco con el fin de
mantener la temperatura y la esttica mediterrnea. Y para que los muebles encajaran en las
rugosidades de la cueva, se haban levantado en ciertas partes de la sorprendente casa paredes
de ladrillo que sirvieran de apoyo.
Tomaron asiento en el sof mientras Salvador iba a la cocina a preparar caf. Regres al cabo
de unos minutos, y lo hizo con la cafetera, el azucarero y las tazas, un conjunto dispuesto
cuidadosamente sobre una bandeja. Lo dej todo encima de la mesa para que cada cual pudiera
servirse a su gusto. Bueno, ahora me dirs eso tan importante que tenas que contarme.
Salvador Riera mir a su sobrina de forma complaciente, esperando que le contara el
motivo por el cual haba dejado Madrid para ir a verle. Lo nico que saba era que ella y un amigo del
trabajo tenan que hacerle ciertas preguntas. La naturaleza de la entrevista segua siendo un
misterio.
Siento tener que inmiscuirte en este asunto, pero solo t puedes ayudarnos... Claudia
ech hacia delante su cuerpo. No solo eres un gran arquitecto, tambin conoces mejor que nadie
la historia de la masonera. Lo cierto es que estamos metidos en un buen lo.
Necesitamos informacin ataj Leo, sin rodeos.
Qu clase de informacin? quiso saber Riera, tan extraado por la solicitud como de la
expresin de los rostros que contemplaba con el ceo fruncido.
Claudia le entreg una copia del manuscrito. El arquitecto se puso las gafas para leer. Al cabo
de unos segundos se quit de nuevo los lentes para mirarlos fijamente a los ojos.
De dnde habis sacado esto?
El tono de su voz era bastante grave.
Ser mejor que te lo cuente todo, y lo har desde el principio le anunci Claudia.
Creo que estis locos por seguir investigando, cuando sabis de lo que es capaz esa gente
fue la opinin de Salvador, quien haba escuchado atentamente el relato de su sobrina. Aunque,
por otro lado, he de agradecer tu confianza. Eso quiere decir que todava valoras los conocimientos
de este pobre viejo.
Claudia se le acerc para abrazarle. Saba que era injusto aparecer despus de tres aos para
pedirle un favor que poda involucrarle en aquel desagradable asunto. Ella quera a su to. Y si en un
momento de su vida se haba olvidado de l, era porque formaba parte del ciclo generacional. Haba
crecido. Tena sus propios problemas, los cuales vinieron a desligarla de los asuntos de quienes vivan a
su alrededor. Era como si la familia se hubiese fragmentado en pequeas partculas de recuerdos. Y
ahora acuda a ellos; cuando ms los necesitaba.
Si he venido es porque te echaba de menos, y porque s que eres el nico que conoces
como nadie el enigmtico mundo de la masonera le dio un beso en la mejilla. Me acuerdo
cuando venas por Navidad... Recuerdas? Siempre nos deleitabas con una de esas viejas historias
que hablaban de cataros y templarios, y de las reliquias que fueron ocultando en fortalezas
inaccesibles por temor al poder de la Iglesia de Roma.
El anciano le revolvi el cabello, besndola a su vez con cario. Luego se separaron.
En cierto modo, ese manuscrito vuestro viene a confirmar una de mis teoras... manifest
con voz queda. Claudia y Leo se miraron sorprendidos. No tenan ni idea de lo que estaba hablando.
No os esforcis les dijo. Se trata de otro misterio, el mo... Aspir aire por la nariz. Estoy un
poco resfriado... Pero ahora ser mejor que nos centremos en el vuestro. Para empezar os dir
una cosa: tenis razn, los masones tratan de impedir que se propale uno de sus mayores secretos.
Pero no s de qu os asombris si as ha sido desde hace siglos... Mene la cabeza. Esa mxima que
decs, que escribieron con sangre en la pared, se menciona en el Manuscrito Regius y es uno de los
deberes prioritarios del obrero masn.
La conocas?
Claudia mostr inters por saber su procedencia.
Por supuesto que s afirm categricamente. El Manuscrito Regius data de finales del
siglo XIII, pero fue publicado en 1840 por James O. Halliwell... Desvi su mirada hacia un rincn
que haba al final de la gruta. Debo de tener un ejemplar por algn rincn de la biblioteca,
aunque no necesito consultarlo para saber lo que dice. Lo tengo memori zado desde hace aos...
Seal su cabeza con el dedo ndice derecho. Es la Biblia de los masones. En ella se recoge la
fundacin de la hermandad en Egipto por Eucl ides, y una leve introduccin de las obras atribuidas al
rey Adelstonus. Luego estn los quince artculos y los quince puntos del estatuto, que es donde va
incluida la sentencia que dices. A continuacin, le sigue el relato de los Sancti Quattro Coronatti, la
historia de la torre de Babel, la necesidad de las siete Artes Liberales, una exhortacin sobre cmo
portarse correctamente dentro de la iglesia, adems de una introduccin a las buenas costumbres.
Qu sentido tiene el anatema de esos criminales? pregunt Leonardo, cuya curiosidad se iba
dilatando segn avanzaba la conversacin.
El de proteger los misterios que conforman el arte de la construccin y la ciencia de los
nmeros contest el veterano arquitecto de forma tajante. Los primeros masones eran algo ms
que simples artesanos de la piedra. Sus mtodos de trabajo deban permanecer en secreto dentro
de la hermandad porque sus conocimientos provenan directamente del Gran Arquitecto del
Universo.
Te refieres a Dios? inquiri de nuevo Crdenas. As es contest el anciano. El arte de la
construccin est ntimamente relacionado con el arte de la geometra, madre de las siete Ciencias
Liberales. El nmero ureo, y otras proporciones divinas que regulan el Universo, forman parte de un
conocimiento que fue utilizado por la masonera para construir las catedrales. Pitgoras deca que
todo est hecho conforme al nmero de oro, y que Dios geometrizaba al crear. Y cuando a San
Bernardo de Claraval, valedor de los templarios, le preguntaron Qu es Dios?, este les respondi
segn la epstola de San Pablo a los Efesios: l es longitud, anchura, altura y profundidad. Lo que
quiere decir que quien conozca los misterios de la geometra se coloca a la altura de Dios y puede
entablar una comunicacin directa con El.
En qu contexto del Manuscrito Regius va incluida la mxima de advertencia? quiso
saber Claudia, esta vez, retomando el hilo de la apasionante conversacin. Quiz pueda
ayudarnos en algo... No s...
Dentro del tercer punto del estatuto, que dice ms o menos as: Con el aprendiz, sabedlo
bien, el consejo de su maestro debe guardar y ocultar, y el de sus compaeros de buen talante. De los
secretos de la cmara a nadie hablars, ni de la logia, se haga lo que se haga; aunque creas que debes
hacerlo, a nadie digas dnde vas; las palabras de la sala, y tambin las del bosque, gurdalas bien, por tu
honor, de lo contrario sobre ti el castigo caer, y al oficio grande vergenza traers. As lo recuerdo...
Se detuvo un instante para ver el efecto que haban producido sus palabras. Seguidamente
continu con su alocucin: La masonera es la hermandad ms hermtica que se conoce. Sus
secretos pueden costarle la vida a quien quebrante el juramento recogido en el Cdigo de Edimburgo,
como ya bien sabis. Porque los Misterios, tal y como llaman los masones a las Artes Liberales, deben
mantenerse en un estado de inviolable silencio. Muchos santos fueron mrtires masones que
prefirieron la muerte a incumplir el reglamento de la logia. Entre ellos los Sancti Quattro Coronatti,
que como he dicho antes se mencionan en el Manuscrito Regius. Dichos escultores fueron condenados
por Diocleciano al negarse a revelar el secreto de la perfeccin de sus obras. Se les tortur con
crueldad antes de ser introducidos, an vivos, en unos sarcfagos de plomo. A continuacin, arrojaron
los atades al mar.
Eso es horrible. Claudia se estremeci solo de pensarlo.
Con su muerte y sacrificio, estos hombres vinieron a reafirmar la postura de la logia con
respecto a la tutela de sus conocimientos. Antes daran la vida que traicionar la confianza de sus
compaeros.
Leonardo tuvo que admitir que la idea de visitar al to de Claudia prometa ser bastante
instructiva.
Veo que es cierto que conoces en profundidad la historia de la masonera afirm
complacido. Yo me preguntaba, si no te importara hacernos un breve resumen de sus
costumbres y ritos a travs de los aos... Chasque la lengua. En realidad, lo que tratamos de
averiguar es si existe alguna relacin entre la masonera y los pasajes bblicos referentes al Templo
de Salomn y la descendencia de Can.
No s si te habrs dado cuenta de que el manuscrito menciona los nombres que recibieron
las columnas de entrada al Templo de Jerusaln, y tambin el de Tubalcan, padre de los forjadores del
hierro y el cobre aadi Claudia, apoyando as el comentario de su compaero.
El experimentado arquitecto afirm en silencio.
Pues s, todo ello forma parte de las crnicas de la masonera dijo finalmente, tras una
pausa. Pero es muy largo de explicar concluy.
No hay prisa, to... Claudia se puso en pie. Tenemos todo el fin de semana. Ahora ser
mejor que nos ensees la casa y nos digas dnde podemos instalarnos. Es muy tarde y estamos
cansados. Necesitamos descansar unas horas.
Estoy seguro de que os encantar... Salvador imit a su sobrina, levantndose del
silln. Cada sala expresa un sentimiento nuevo, distinto... Incluso ambiguo.
Leonardo accedi a formar parte del grupo que habra de recorrer las diversas habitaciones,
de caprichosa geometra, que integraban el asombroso hogar de un hombre que se reconoca feliz
viviendo en el interior de la tierra. Estaba seguro de que iba a ser algo nico, toda una experiencia.
La programacin televisiva apenas le interesaba, pero la voz del locutor llenaba la sensacin
de vaco que senta a aquellas horas de la noche, cuando la ciudad dorma su sueo ms
profundo.
Era en esos momentos de serenidad y silencio, cuando su espritu atormentado consegua
apaciguarse y se entregaba a la reflexin diaria. Lilith, cuyo verdadero nombre era Elke Zeiss as
constaba en el censo berlins fue abandonada nada ms nacer y recluida en una casa de
expsitos, donde jams conoci el amor de unos padres. A los diecisis aos se fug del internado
donde estudiaba, gracias a las ayudas que reciba del gobierno alemn, y se fue a vivir con un
argentino que haba conocido en la fiesta de una amiga, quien result ser un malogrado traficante de
armas que operaba por los suburbios de Berln. Al cabo de un ao de tortuosa relacin, en la cual se
vieron obligados a cambiar varias veces de domicilio para despistar a la polica, y a las mafias rivales
que marcaban su territorio, su amante le propuso participar en el atraco a un banco, en Potsdam. Ella
acept sin rechistar, quiz porque no tena otra opcin, o tal vez porque tuvo miedo de llevarle la
contraria. Por desgracia, murieron dos personas: el agente de seguridad que custodiaba la puerta y
un empleado que quiso pasarse de listo al dar la voz de alarma. Despus de aquello, no tuvieron ms
remedio que abandonar el pas; huir a Sudamrica. En Argentina tuvieron la oportunidad de
comenzar de nuevo, pero a scar que era el nombre de su compaero le aguardaban viejas
deudas que pusieron fin a su vida tras un cruento ajuste de cuentas. A partir de entonces, Lilith tuvo
que subsistir gracias a la nica herencia que le haba dejado su pareja: un corazn fro, dispuesto a
hacer cualquier cosa a cambio de dinero, y un cerebro exento de conciencia.
Dos aos despus, con apenas cuatro lustros de vida, ingresara en Corpsson gracias a la
influencia de un tipo con el que pas una noche, y que result ser un miembro de la organizacin.
Tras una breve estancia en Brasil, que aprovech para ejercitarse en el lucrativo mundo del crimen,
decidi regresar a Alemania con un nombre falso: Lilith.
Eran las 03:17 horas del sbado, y segua frente al televisor engullendo programas basura.
Encendi un cigarrillo antes de cambiar de canal. Un antiguo combatiente de la Guerra de Irak, al
que le haban amputado ambas piernas tras haber pisado una mina direccional de fragmentacin,
criticaba pblicamente la conducta del presidente norteamericano con respecto a las vctimas.
Aquello termin por aburrirla, por lo que apag la televisin y cerr los ojos con el burdo propsito
de dormir un poco. Entonces se acord de Frida, y del mensaje que le enviara aquella misma
maana. Lo mejor sera que la llamase de nuevo. Al margen de echar de menos su conversacin,
necesitaba saber si haba logrado traducir el criptograma.
Se fue hacia el balcn abierto que se asomaba al paisaje montaoso de la sierra, ahora
sumergido en las sombras de la noche. Llam a Frida sin ms dilacin. A la tercera seal escuch la voz
alegre de su compaera al otro lado del telfono. Pareca despejada, despierta, aunque reconoci
que arrastraba las palabras debido al cansancio provocado, posiblemente, por la trascripcin del
manuscrito.
Me alegro de que hayas llamado. O tu mensaje en el contestador e intent comunicarme
contigo, pero fue imposible. Lo tenas apagado.
Lo siento, se me olvid cargar la batera antes de salir esta maana... Lament su error con
una mueca furtiva. Pero, dime... Qu has averiguado?
Es, como afirmas, un cdice medieval encriptado segn las normas de seguridad de la
poca. Est basado en el intercambio de letras y nmeros que forman las palabras por las del
alfabeto usado en aquellos aos. He de reconocer que fue ms difcil reconocer los signos gticos del
abecedario castellano que descifrar el criptograma.
Utilizaste el descodificador?
As es contest al instante, pero surgi un problema. El mensaje no coincida con el
espaol que conocemos. Eso me ha llevado cinco horas ms frente al ordenador, indagando en
pginas de literatura castellana para identificar las expresiones de la poca. Lo cierto es que acabo
de terminar.
Tienes el texto? pregunt impaciente.
Frente a mis cansados ojos... Quieres que lo lea?
Espera un momento... Busc en el men de su mvil hasta dar con la grabadora. A
continuacin la puso en marcha. Adelante, cuando quieras la inst a que leyera el manuscrito.
Frida cumpli los deseos de su amiga, recitando lentamente las palabras escritas, un tanto
incongruentes, de un cantero espaol del siglo XVI que deca conocer el secreto arte de la
construccin y el modo de comunicarse con Dios.
Lilith no supo qu pensar en un principio. Aquella historia pareca haber sido forjada por la
mente paldica de algn trastornado. Sin embargo, le result familiar el relato. Segn le haba
escuchado decir a uno de los profesores del internado, los antiguos judos decan conocer el modo de
hablar directamente con Yahveh. Y aunque era uno de los secretos mejor guardados por los rabinos,
se sospecha que lleg a odos de Hitler, quien organiz la bsqueda de aquel prodigio enviando a los
agentes de la Gestapo a diversos lugares de Oriente Prximo, y norte de frica, con el propsito de
dar con lo que pens poda garantizarle la victoria ante sus enemigos. Aunque jams encontraron lo
que fueron a buscar.
Al margen de que fuese cierto el relato, hubo un detalle que llam su atencin. El escrito estaba
fechado en Murcia.
Extraa coincidencia.
La misma ciudad donde conoci a Sholomo.
Captulo15
Durante toda la maana del sbado, estuvieron dndole vueltas a la catedral con la esperanza
de establecer una relacin entre la iconografa de las hornacinas y el diario del cantero. Mientras
Claudia tomaba fotografas del lugar, Leonardo le cont a Salvador los pormenores de la leyenda
que corra en torno a las cadenas de la capilla de los Vlez y el suplicio al que tuvo que afrontar el
escultor. El jubilado arquitecto dijo conocer la historia de pasada, aunque jams pens que existiera
una relacin entre el tesoro mencionado en las Centurias de Nostradamus y la obra escultrica del
obrero masn. Pero Leonardo insisti en que la cuarteta XXVII sealaba el lugar exacto de un tesoro,
y que coincida con las indicaciones dadas por De Cartago en su manuscrito.
Fjate bien... Seal los tenantes que sostenan el blasn dentro de la arcada. Bajo la
cadena Guien del cielo herido, no lejos de all el tesoro est escondido. As comienza la cuarteta.
No entiendo... A dnde quieres ir a parar?
Vers, creemos que Guien puede traducirse por Chien... Es decir, perro en francs. Y
en el escudo se aprecian dos perros y la flor de lis.
La flor del Cielo apunt Salvador, comprendiendo ya a dnde quera ir a parar.
Eso es afirm Crdenas, satisfecho. Por lo que la frase quedara ms o menos as: Bajo la
cadena del perro y la flor de lis, no lejos de all el tesoro est escondido. En cuanto al manuscrito de
Toledo, Iacobus dice que quien desee conocer la verdad deber bajar a los infiernos que se precipitan
bajo una gran cadena, chacales y barbudas columnas... Y los tenantes llevan barba. Mi intuicin me
dice que el diario debe de estar escondido por los alrededores de la catedral.
Observ detenidamente los edificios y plazas colindantes, como buscando un lugar que
llamara su atencin.
Cul era la siguiente frase del manuscrito? Claudia guard su mquina de fotografiar en el
bolso para acercarse a los dos hombres. No deca algo de unos sillares?
Leonardo sac la copia del escrito del bolsillo de su pantaln, desdoblndola con cuidado.
Aveis a abaxo de ver quando os encontreys ante los sillares que en el mo nombre bienen
signados. En dicho aberno te ser revelado. Estoy e soi en mi ynterior ley en voz alta. Te
sugiere algo?
Que tal vez debamos acercarnos a los muros y ver qu nos dicen.
Salvador frunci el ceo al escuchar la recomendacin de su sobrina, cayendo en la cuenta de
que el picapedrero les estaba diciendo claramente que deban buscar su nombre en los sillares.
Tambin Leonardo se reproch el no haberse dado cuenta antes, sonriendo como un nio al que han
pillado robando un caramelo.
Vaya por Dios, tienes razn! exclam, sorprendido. De Cartago debi dejar inscrita
alguna seal de aviso.
Ser mejor que nos acerquemos a comprobarlo.
La decisin del arquitecto hizo que se pusieran en marcha. Fueron hacia la estructura metlica
que compona el andamiaje de las obras de reformas del edificio de enfrente. Pasearon, con cuidado de
no lastimarse, bajo los puntales de hierro, observando detenidamente los sillares que formaban la
pared exterior de la capilla de los Vlez, Claudia fue la primera en descubrir una larga serie de glifos, o
marcas de cantera, que adornaban la parte trasera de los muros de la catedral. Pudieron ver un reloj de
arena acostado, que en el idioma alqumico simboliza las horas, una cruz dentro de un cuadrado otro
de los signos templarios, un tringulo con un crucifijo en lo alto y, por supuesto, las iniciales I.D.C.
labradas en la piedra. Tal y como afirmaba el picapedrero, su nombre, Iacobus de Cartago, estaba
inscrito en los sillares de la capilla.
Encontraron, despus de una bsqueda algo ms exhaustiva, otras marcas entre las que se
encontraban las iniciales J.B. No les dijeron nada, aunque era evidente que se trataba del sello del
compaero Justo Bravo, el maestro de obras.
Es asombroso! Claudia fue la ms sorprendida. Est aqu! Trag saliva dos veces. Su
nombre est signado en los sillares, como prometi! No os parece increble? Debo reconocer
que vuestra historia resulta cierta convino su to. Y lo ms sorprendente de todo es que, por
alguna extraa coincidencia, el secreto de Iacobus est ntimamente relacionado con la
investigacin que llevo realizando desde hace aos. Creo que andamos buscando lo mismo.
Riera palideci al descubrir cierto paralelismo entre ambos misterios.
Se puede saber de qu ests hablando? El arquitecto mir a su sobrina, sin saber qu decir. Pero
los ojos de la joven fueron ms convincentes que cualquier palabra. Le estaba suplicando una
explicacin,
Est bien! Acept el compromiso de confiarles su secreto. Pero antes, os invito a un caf
en la plaza. La historia puede llevarme un tiempo, por lo que estaremos mucho mejor sentados.
Aferrndose al brazo de Claudia, Salvador inici su andadura yendo hacia el Prtico de los
Apstoles. Leonardo fue tras ellos, alzando de vez en cuando su cabeza para observar el claristorio que
se elevaba por encima de las cadenas y escudos.
Tomaron asiento una vez que llegaron a la terraza de una cafetera situada en la plaza del
Cardenal Belluga. Haca un da esplndido, con una temperatura excelente. La gente iba y vena de
un lado a otro, arrastrando irremediablemente una explosin de murmullos. El cielo acoga el vuelo
de un centenar de palomas en derredor del imafronte de entrada a la catedral. En las mesas de la
marisquera de al lado, varios clientes daban cuenta con deleite de una ambrosiana fuente de
mejillones; la especialidad de la casa.
Un sbado como otro en Murcia capital.
Bueno, t dirs... Claudia anim a su to para que comenzara a hablar.
El veterano arquitecto bebi de la taza antes de iniciar su historia.
Como sabes, siempre he sentido cierta debilidad por las antiguas leyendas que giran en
torno a los templarios... comenz diciendo. Se rasc la calva de la cabeza. Hace veinte aos dej
mi trabajo en Barcelona para instalarme en Santomera. Me habrs odo decir en diversas ocasiones
que soy el nico que conoce el origen que dio nombre al pueblo, aunque dicha hiptesis jams haya
sido expuesta en pblico. Pues bien, estoy en condiciones de asegurar que tanto Nostradamus como
De Cartago estn en lo cierto: en la regin de Murcia est escondido un objeto venerado por la
Cristiandad, y tiene que ver con el pueblo de Santomera.
Te refieres al Santo Grial? pregunt Leonardo, aun estando seguro de equivocarse.
Riera neg con un gesto decisivo de su cabeza.
No, se trata de algo diferente contest pausado. Pero ser mejor que comience desde el
principio...
Entre los aos 1104 y 1115, Hugo de Champaa realiz varios viajes a Tierra Santa. Durante ese
tiempo fue recopilando di versos escritos en arameo, que trajo consigo desde Jerusaln para su estudio.
Tiempo despus entra en contacto con Esteban Harding, abad de la Orden del Cster, a quien dona unas
tierras para que un pariente lejano suyo, Bernardo de Claraval, funde la abada que habr de llevar su
nombre. De este modo, y con la ayuda do rabinos judos, los cistercienses trataron de desvelar los secretos que
escondan los manuscritos trados por Hugo desde Tierra Santa,
A partir de entonces, se van sucediendo una serie de acontecimientos, todos a espaldas del papa
Honorio II, que bien podra catalogarse de conspiracin religiosa. San Bernardo, hombre que senta cierta
obsesin por la arquitectura y la geometra, reclin a nueve caballeros de su ms entera confianza con el
propsito di
1
cumplir una de las misiones ms descabelladas de la historia medieval... Se aclar la
voz. Estos hombres fueron Hugo de Payns, Godofredo de Saint-Omer, Godofredo Bisol, Andr de
Montbard, Payen de Montddier, Archambaud de Saint-Amand, Gondemar, Rossal y Hugo de Campaa.
Juntos viajaron hasta Jerusaln, donde se entrevistaron con el rey de la santa ciudad, Balduino II. El llamado
rey de la Cristiandad les concedi como residencia la antigua mezquita de Al-Aqsa, llamada literalmente
la mezquita lejana, donde antiguamente estuvo emplazado el Templo de Salomn y tambin sus
caballerizas. Aun hoy en da, los historiadores se preguntan por qu Balduino les confi a nueve caballeros
un alojamiento donde poda instalarse un ejrcito de varios miles de soldados, y por qu durante nueve
aos los llamados Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomn no admitieron a ningn miembro ni
participaron en los enfrentamientos armados realizados contra los sarracenos. La respuesta a la actitud del
Rey la encontramos en la informacin que recibe de los enviados del Cster.
Desde aquel momento, Balduino se convierte en aliado de los Caballeros del Temple. Por eso,
nueve aos despus lo vemos nuevamente participando del complot. Recurre a la ayuda del Papa con la
excusa de encontrarse en dificultades por falta de combatientes. Para ello, enva a Hugo de Payns como
embajador a Roma, y a otros cinco templarios que habrn de acompaarlo en su viaje. Era algo realmente
inslito, ya que, para semejante encargo, Balduino sola emplear a sus propios delegados o a uno de los
tantos peregrinos que regresaban a sus hogares despus de cumplir la penitencia que se haban impuesto.
Aquella fue la excusa perfecta que encontraron el Rey y los templarios para sacar de Tierra Santa el mayor
de sus tesoros.
Pero ah es donde Hugo de Payns y su lugarteniente burlan u la historia hacindonos creer que la
reliquia que transportaban rumbo a Francia, segn cuenta la leyenda templara, era la autntica; cuando en
realidad, los otros tres caballeros embarcaban en el puerto de San Juan de Acre con la autntica reliquia, con el
fin de viajar por mar hasta Chipre, donde tomaron un nuevo barco que los llev hasta las costas espaolas.
Buscando un lugar seguro donde guardar su tesoro, se adentraron en el Reino de Murcia, entonces tierra de
moros, hacindose pasar por sarracenos de Trpoli. Les fue fcil, ya que dominaban el rabe a la perfeccin y
tenan la piel curtida despus de vivir varios aos en la trrida regin de la antigua Palestina. Llegaron a una aldea
apenas habitada por una docena de campesinos. All se instalaron durante un tiempo, buscando el modo de
esconder la reliquia; tras lo cual se marcharon. Pero fue tal la huella dejada por el caudillo de aquel grupo de
templarios, encargados de preservar el secreto, que aos despus de su muerte, tras la conquista del Reino
de Murcia por Alfonso X, El Sabio, que se adapt el apellido del noble caballero para darle nombre a la villa. El
caballero fue Godofredo de Saint-Omer. Y el pueblo, como ya os habris imaginado, es la actual Santomera.
Esto es demasiado! Exclam Claudia, que no poda dar crdito a la revelacin. Has
odo?
La nerviosa pregunta iba dirigida a Leo, pero su amigo tena sus propias interrogantes.
S, es realmente increble... reconoci con voz apenas audible, pero luego elev el tono:
Pero nos falta saber el nombre de la reliquia que ocultaron los templarios.
Lo miraron de forma inquisitiva. La historia estaba incompleta. El arquitecto se vio obligado a
contestar.
Saint-Omer trajo consigo el Arca de la Alianza, y con ella los nmeros sagrados y las
proporciones divinas grabadas enlas Tablas de la Ley.
Leonardo pens que el anciano les tomaba el pelo; eso, o no estaba bien de la cabeza. Se
esforz por reprimir cualquier comentario mordaz que pudiera ofenderlo, pero obviamente era lo
que pensaba. A veces ocurre que una idea se convierte en obsesin, y Salvador era de esas personas
que se dejan llevar por las emociones redundantes.
Pero Claudia no lo vea as. Esa era la diferencia entre ambos. La mente de la palegrafa
ostentaba un mayor dominio de sensatez, y pudo ver con claridad que entre ambos relatos
exist an ciertas diferencias. Su to se haba equivocado; solo eso.
Nosotros buscamos un libro, quiz un diario. Nada ms lejos que el Arca de Moiss le
corrigi mientras se ajustaba disimuladamente el pecho izquierdo en el sostn. Tu historia es digna de
ser estudiada, aunque no creo que los templarios tengan nada que ver con Iacobus de Cartago... Sonri
dbilmente. Entre ambos median varios siglos concluy.
Quiz el Arca ya no siga en Murcia, pero estuvo aqu insisti el arquitecto. Posiblemente la
devolvieron a su lugar de origen; no estoy seguro... Sin embargo, De Cartago saba dnde encontrarla y
escribi en su diario el modo de llegar hasta la ciudad perdida de Henoc, que es donde la deben de tener
escondida. La masonera naci tras la disolucin de la Orden del Temple, y sus caballeros han sido desde
siempre sus custodios.
En ningn momento nombra la palabra Arca en su escrito. Fue Leonardo quien insisti en
hacerle ver el error.
Pero s dice conocer el modo de hablar con Dios.
Crdenas arrug la nariz.
No te comprendo...
Y ser mejor que sigas as, por ahora. Puede que tengis razn y mi historia solo sirva para
desviaros del camino correcto, y eso sera catastrfico. Debemos centrarnos en el manuscrito y en
los asesinos de vuestro amigo. A ver... Qu deseis saber de los masones?
Todo! Desde el [Link] fue explcita en su respuesta.
Est bien, comencemos con la decadencia del Imperio Romano... Se prest a narrarles el
origen de la masonera. Con la llegada del Cristianismo, los colegios de arquitectura fundados en
Roma, conocidos como los Misterios de Baco, se vieron seriamente amenazados por el poder de la
pujante Iglesia, la cual, gracias a su influencia poltico-espiritual tras la invasin de los brbaros, se
convirti en el nico sistema organizado de Europa. Tales enseanzas pasaron fi nalmente a las
Uniones Comacinas, fundada por unos cuantos maestros que se trasladaron a la isla de Comacina, al
norte de Italia. Llevados por la necesidad de preservar los secretos de la construccin, los masones no
tuvieron ms salida que ingresar en las distintas rdenes religiosas que fueron surgiendo a lo largo de
todo el continente. En ningn momento levantaron las sospechas de la Iglesia; quien, sin saberlo, los
protegi y dio cobijo durante siglos. Fue tal la superioridad de estos hombres en el arte de la
construccin, que acudieron, de forma masiva, canteros y aprendices de casi todas las regiones de
Europa para formarse bajo la direccin del Magistri Comacini. Se les menciona por primera vez en el
Memoratorio del rey Luitprand, que data del siglo octavo, cuando recibieron el privilegio de hombres
libres del Estado lombardo. A sus lugares de trabajo se les denominaba loggias... Tenan apretones
de manos, palabras de pase y juramentos de fidelidad que solo ellos conocan... Hizo un inciso en
la conversacin para puntualizar un detalle de suma importancia. Su ciencia les llev a erigir las
primeras iglesias romnicas, pero dicho conocimiento no les perteneca, pues lo heredaron de otros
constructores siglos antes. Durante esos aos de oscuridad espiritual se fue perdiendo parte del
saber, pues las enseanzas se llevaban a cabo de forma oral, de maestro a alumno. La lstima es que
las palabras fueron interpretadas dependiendo de la personalidad de cada uno. Sin embargo, algo
ocurri en la historia de la arquitectura medieval que an hoy, en nuestros das, sigue siendo un
enigma para los eruditos, y es el cambio brutal del arte romnico al gtico en el tiempo de los
constructores de catedrales. La nica referencia que existe en la historia de la arquitectura de un
salto de esta magnitud se encuentra en la discontinuidad temporal que surge tras la construccin
de las pirmides.
Es cierto afirm Claudia, convencida, ya que conoca a fondo los entresijos del arte
antiguo. Los expertos no se ponen de acuerdo, ya que no existe un periodo de transicin entre ambos
estilos. El gtico nace de improviso... Cruz las esbeltas piernas bajo la mesa. As, sin ms.
En eso discrepo, querida le dijo Salvador con tono carioso. El gtico nace con el regreso de
los templarios a Europa, quienes recuperaron el verdadero significado de la arqui tectura. Con las
proporciones divinas en sus manos, fueron capaces de erigir templos en un acto alegrico de
representar a Dios en la tierra. Una catedral gtica es, en s misma, una enseanza que instruye a la
plebe, una frmula alqumica que transforma la ignorancia en espiritualidad y exalta la devocin de los
creyentes. La catedral simboliza el cuerpo de Cristo en la cruz. El bside representa la cabeza de Jess y
el mundo sin fin. La nave central es el cuerpo y la tierra donde vivimos, el mundo fsico. El prtico son los
pies del Mesas, donde el coro encarna la morada del penitente, conocida como purgatorio, otros la lla-
man el alma. Y las naves laterales son los brazos; es decir, el espritu que sustenta al hombre.
Todo eso es una catedral? Leonardo, que se senta abrumado, mir a su compaera
esperando una respuesta.
Tambin a m me ha sorprendido reconoci ella.
Escuchad! Qu os parece si entramos dentro a echar un vistazo? pregunt Salvador,
sealando la catedral de Santa Mara. Hay algo que quiero ensearos.
Se pusieron en pie tras pagar la cuenta al camarero. Cruzaron la plaza hasta alcanzar el
prtico de entrada. Una vez dentro, el arquitecto les hizo un gesto para que fuesen tras l, donde
unas cuantas mujeres rezaban de rodillas frente a una imagen de la Virgen. Se acercaron sin hacer
ruido, pues resultaba violento perturbar la paz y el silencio que se respiraba en el interior. Riera se
arrodill en el suelo junto al grupo de mujeres, orando igualmente en voz baja.
Y qu se supone que hemos de hacer nosotros ? susurr Leonardo al o do de su
compaera senti mental y profesional.
Claudia le inst con un codazo a que guardara silencio.
Poco despus, Salvador Riera se puso en pie para limpiarse los pantalones a la altura de las
rodillas. Luego se les acerc, sealando la imagen de la Virgen Mara.
La catedral est erigida en su nombre les dijo. La devocin que los templarios tenan por
la Virgen y la arquitectura, fue la causa de que fueran apareciendo construcciones en su honor a lo
largo y ancho del continente... Venid, observad esto... Seal unas letras gticas enormes de color
negro que formaban una frase en latn en la bveda semicircular que haba sobre la estatua. Podis
leer lo que pone ah?
Non nobis, Domine, non Nobis, Sed Nomini tuo Da Gloriam.
Leonardo intent descifrar las palabras, pero Claudia se le adelant.
Non nobis, Domine, non Nobis, Sed Nomini tuo Da Gloriam... No a nosotros, Seor, no a
nosotros sino a tu Nombre sea dada toda la gloria ley primero en latn y luego su traduccin
Es la divisa de la Orden del Temple.
Vaya! Por lo que veo tambin t conoces la vida y costumbre de los antiguos templarios.
Sorprendido, Salvador tuvo que admitir no ser el nico que posea ciertos conocimientos de
historia medieval.
Algo he ledo, aunque no tanto como t. No quiso quitarle protagonismo a su to.
Y qu significado tiene para nosotros la imagen de la Virgen? pregunt Leonardo,
quien segua sin saber a dnde quera ir a parar el anciano arquitecto.
Tan solo es una referencia para que comprendis que el Temple estaba ntimamente
relacionado con la masonera operativa... O lo que es igual, los constructores de catedrales.
Qu diferencia existe entre esta rama de la logia, de quienes son simplemente masones?
porfi de nuevo.
Para que lo entiendas, la masonera siempre fue operativa. Es decir, que no solo se limitaba
a transmitir un conocimiento sino que participaba de l... Tosi un poco y continu: Cuando los
constructores de catedrales finalizaron su obra por toda Europa, naci la masonera especulativa. A
partir de entonces, la sabidura de antao fue perdiendo consistencia segn la tradicin pasaba de unos
a otros. Ahora solo quedan rescoldos del autntico arte de la construccin.
-Tengo la impresin de que ejercer de picapedrero en el Medioevo deba de ser una
profesin con futuro.
Al arquitecto le hi zo gracia el comentario del acompaante de su sobrina.
Es cierto que muchos trataban de ingresar en las logias, aunque fuese de aprendiz le dijo
en voz ms baja. Sin embargo, el obrero deba tener ciertos conocimientos tcnicos de geometra,
matemticas, arquitectura y escultura. Pero no todos saban valorar el arte de la construccin. Solo
unos pocos elegidos tenan el privilegio de ser aceptados como custodios del secreto tras pasar la
prueba de ingreso, una especie de test de conciencia.
Es la primera vez que oigo algo parecido fue el comentario de Claudia, antes de marcharse
hacia una verja de hierro que cerraba la capilla situada a la derecha.
Qu es eso del test de conciencia? Leo quiso que le explicara sus ltimas palabras, al
tiempo que comenzaban a andar por la amplia nave en pos de la joven.
Al aspirante al cargo se le imponan ciertas pruebas. .. La mayora de las veces consistan en
preguntas de doble significado, cuya respuesta deba ser siempre la correcta. Tambin utilizaban
acertijos metafricos con el propsito de captar nuevos aprendices respondi pensativo. Para
ilustrar el caso primero, los masones hicieron correr la ancdota de los tres canteros... Quieres
orla?
Adelante repuso sucintamente.
Pues resulta que una vez haba tres canteros trabajando en sus pesados bancos dentro de
una guilda masnica. En un momento dado pas por all el maestro de obras, quien quiso ver cul de
los tres comprenda el autntico significado de su trabajo. Para ello le pregunt al primer obrero:
Qu haces?, a lo que este contest: Me gano la vida!. Volvi a insistir con el segundo, y su
respuesta fue: Labro la piedra!. El ltimo mir muy seriamente al maestro de obras, antes de
susurrar con algo menos de orgullo: Maestro, construyo una catedral. Esa es la filosofa del
autntico masn, establecer un vnculo con el trabajo emprendido y aceptar con modestia el
significado final de la obra.
Eh, venid a ver esto! Claudia llam la atencin de los hombres ante las diversas
miradas de reproche de quienes visitaban en silencio el templo catedralicio y algn que otro
Chiss!
Cuando llegaron, la joven observaba detenidamente una lpida en el suelo del recinto
cuadrangular de la capilla; frente al altar donde se alzaba un relieve con las imgenes del Nacimiento y
Adoracin de los Pastores, y las figuras de las Sibilas.
Es una de las frases ms fras que he ledo en mi vida. La seal con la cabeza.
En ella poda leerse:
Aqu viene a parar la vida
Simple, pero impactante reconoci Leonardo, admirando a la vez el cimborrio y la linterna
con huecos circulares que coronaba el presbiterio del mausoleo.
Y sin embargo cierto les record el arquitecto. Don Gil Rodrguez de Juntern tena una
idea acertada de lo que era el descanso eterno; por eso orden construir su ltima morada en la casa
de Dios. Pero, vamos! Dmonos prisa... apremi tras mirar su reloj . Tenemos que hacer una visita
a la ms hermosa de las capillas de esta catedral antes de que cierren, y apenas faltan diez minutos.
Salvador aceler su paso por la nave, hacindoles un gesto para que fuesen ms ligeros.
Pasaron junto al altar mayor, donde se guardaban en un arca el corazn y las entraas del rey
Alfonso X, hasta que finalmente llegaron a la capilla de los Vlez. La puerta de entrada estaba abierta al
pblico porque un grupo de turistas japoneses haba abonado previamente la visita al recinto en las
oficinas del templo. Iban acompaados de un cicerone que les iba traduciendo en nipn las
explicaciones que, a su vez, reciba de su homlogo espaol.
Aprovechando que todos miraban hacia la bveda estrellada, Riera y sus invitados se colaron
dentro de la capilla. Sin llamar la atencin, fueron de un lado a otro admirando la belleza de los adornos
de piedra calada en el interior de los arcos, las repisas, los blasones dentro de las coronas y doseletes
que, de forma precisa, se presentaban como un mosaico arquitectnico de elementos gticos; una
ecuacin divina solo comprensible para quien es capaz de dominar el idioma de los signos.
Finalizada la visita, se vieron en la obligacin de marcharse junto al grupo de turistas
japoneses. Les dijeron que tenan que salir por el Prtico de los Apstoles al estar cerrada la puerta
principal, pues ya era algo ms de la una.
Una vez fuera, Claudia decidi fotografiar las esculturas de los cuatro discpulos de Cristo
apostados en las jambas. Mientras, los hombres intercambiaban opiniones con respecto a la
semejanza entre la capilla de los Vlez y la de don lvaro de Luna, en Toledo, y la del Condestable, en
Burgos,
Leonardo escuchaba la explicacin del arquitecto; pero, por otro lado, observaba a su
compaera, quien se haba puesto en cuclillas para acariciar el borde inferior de la puerta revestida de
hierro. Salvador dej de hablar al ver que no le prestaba demasiada atencin, mirando igualmente a
su sobrina.
Se puede saber qu haces? le pregunt, extraado de su comportamiento.
Venid a ver esto... Les hizo un gesto a los dos para que se acercaran al Prtico. Parece ser
que Iacobus fue dejando su nombre inscrito por toda la catedral.
Tras agacharse, pudieron ver las iniciales I.D.C. grabadas en la parte inferior de la puerta,
sobre el revestimiento metlico. Estaban a escasos centmetros del suelo.
Es lo ms parecido a una firma asegur Leonardo. Y sin embargo, es imperceptible.
Cmo has podido verla si apenas llama la atencin?
Ha sido pura coincidencia respondi ella, ponindose en pie. Estaba fotografiando las
imgenes de San Pedro y Santiago, cuando he advertido unos puntitos grabados en la chapa de
metal. Lo cierto es que he sido la primera en sorprenderme.
Os dais cuenta? pregunt Riera. Sus iniciales estn inscritas en la zona ms baja de la
puerta. Y en el manuscrito, segn creo recordar, dice algo de mirar hacia abajo cuando estemos
frente a los sillares que llevan su nombre.
Espera, le echar un vistazo. Leonardo sac de nuevo la fotocopia de su bolsillo. La
estuvo ojeando durante unos segundos y aadi concentrado: Parece ser que tienes razn...
Mmm, y no solo eso, sino que asegura que en dicho infierno nos ser revelado. Luego, aade; ...
estoy e soy en mi interior. La verdad, parece algo as como un acertijo.
Ya te he dicho antes que los masones son muy dados a este tipo de juegos le record el
arquitecto en tono neutro.
Un momento! exclam Claudia. Creo que no hemos llevado al pie de la letra sus
indicaciones... Haba recordado un detalle, bastante significativo, al que en su momento no
prestaron atencin. Alguno de vosotros ha mirado hacia abajo, al suelo, cuando hemos
descubierto sus iniciales en los muros exteriores de la capilla?
No te entiendo susurr Leonardo.
Hubo un cruce de miradas interrogantes. Claudia movi de un lado a otro la cabeza,
admitiendo que haban cometido un error imperdonable.
Pero qu estpidos hemos sido! insisti malhumorada. Daos cuenta...
Balkis se asom al balcn de su casa, situada en el barrio de Ataba; junto al museo islmico.
Desde all pudo ver al fondo, en todo su esplendor, la mezquita-universidad de Al-Azhar y las
diversas techumbres de las casas circundantes en cuyos jardines primaban sicmoros y palmeras. El
aire traa consigo olor a especias y aromas de refinada fragancia, como el pachul, el incienso y la
ambarina que derrochaban los pebeteros de las distintas viviendas circundantes. El tiempo que
estuvo fuera, en el mirador, sinti que la vida en Egipto segua igual que cuarenta aos atrs.
Ella era una juda en tierras rabes, y eso supona tener que vivir siempre con el espritu embriagado
de miedo y nostalgia. La paradoja del destino quiso que en plena crisis de Oriente Medio, a finales
de los aos sesenta tras la demoledora victoria israel en la Guerra de los Seis Das, tuviera que
cambiar de vida y nacionalidad con el propsito de acudir al simposio de los frater de primer orden y
acogerse a la tradicin universal de la logia. Ser la elegida para acudir al Congreso, representando a
Israel, supuso algunos cambios importantes en su vida; el peor de todos fue dejar atrs a su familia y
amigos, pero supo encajar el golpe con el paso de los aos. Para ello, cont con la ayuda de Hiram,
quien en todo momento estuvo a su lado hablndole de las costumbres y enseanzas de su pueblo; y
tambin con el apoyo del joven Sholomo, frater de primer orden, como ella, el cual sola visitarlos
varios meses al ao con el fin de ir enseando los misterios de Dios a los iniciados que acudan a
Egipto, y prepararlos para la ascensin de los siete peldaos de la Escala. El supo administrarle ese
aliento de optimismo que hizo posible su adaptacin en tierra extraa y al mismo tiempo robarle el
sentido con la sencillez de sus palabras. Lo cierto es que estuvo enamorada de l, pero eso fue antes
de que heredara el ttulo de Reina de Saba. Ahora solo le afectaban las renuncias del ser humano;
aunque, para ser sincera consigo misma, comenzaba a sentirse harta de guardar el secreto. Quiz
Iacobus de Cartago tuviera razn, y todos los hombres debieran sentarse en el Trono de Dios.
Acaso no tena el mismo derecho un pobre ignorante que un miembro de la logia?
Por ello, a veces senta la necesidad de transmitirle a otro sus conocimientos y obligaciones.
Tras los crmenes acaecidos en Espaa, encontr la oportunidad que andaba buscando.
Tanto ella como Hiram eran demasiado mayores para seguir protegiendo la Cmara del Trono.
Mantener una comunicacin ininterrumpida con el Gran Arquitecto del Universo los condicionaba a
vivir pendientes de su labor, loable y altruista por otro lado. Y aunque era el trabajo ms edificante
que pudiera realizar el ser humano, al cabo de los aos el cuerpo echaba en falta un equitativo y
adicional retiro; formar parte del mundo y sus defectos. Pens en el bibliotecario como el sustituto
idneo para Hiram, siempre y cuando demostrase honradez e inteligencia. Solo quedaba buscar
una suplente para ella, una mujer que heredara su nombre y aceptar todas sus responsabilidades.
Regres de nuevo al espacioso saln, cerrando tras de s las ventanas. Las paredes estaban
cubiertas de tapices con motivos arabescos, y el suelo salpicado de almohadones y cojines con borlas
doradas sobre amplsimas alfombras. Hafid, un joven rabe que haca las veces de lacayo, le acerc
una silla para que pudiera sentarse frente a la mesa de su escritorio. La anciana le dio las gracias,
pidindole que aguardase un instante a que escribiera una carta, pues habra de llevarla ms tarde a la
oficina de correos. El muchacho se retir en silencio hasta colocarse junto a la puerta.
Con pulso firme, la mano de Balkis comenz a escribir sobre el papel:
Si deseas conocer la verdad, tendrs que encontrar primero la llave donde se guarda
el secreto de nuestra logia, la cual se halla escondida celosamente en el interior de una caja de
hueso recubierta de pelo. Ella ser tu mejor arma.
Si deseas hablar con Dios, debers acudir all donde los Pilares del Mundo dividen en dos
la ciudad de Henoc. En el templo de las tres cmaras se halla escondido el Kis del Testimonio.
Si consigues encontrarlo, utiliza la llave antes de subir los peldaos de la Escala que
conducen al saber, o no podrs leer las enseanzas que hay inscritas en las piedras ni escuchar
la meloda del universo. Tu ingenio ser el mejor pasaporte hacia el conocimiento y la
Sabidura.
Entonces, todo lo que has aprendido hasta hoy dejar de tener sentido. Tu vida
comenzar el da que concibas el mundo como un hecho irremediable donde la existencia
del ser humano est sujeta a la ciencia del Gran Arquitecto del Universo.
Balkis
Dobl cuidadosamente la carta, introducindola a continuacin en un sobre. Despus se la
entreg a Hafid, quien sali del saln tras inclinar en silencio su cabeza.
Ahora, lo ms difcil sera cmo explicarles a Hiram, a Sholomo, y al resto de los Grandes
Maestros, su decisin de implicar al bibliotecario y convertirlo en el Custodio del secreto.
Aunque, en realidad, la opinin de los dems le traa sin cuidado.
Ella representaba el poder de la Viuda.
Captulo16
Regresaron a la parte posterior de la capilla de los Vlez, y de nuevo se aventuraron por el
pasillo de andamios metlicos que la empresa constructora haba colocado entre la catedral y el
inmueble en restauracin. Sortearon las distintas barras de aluminio que se cruzaban en diagonal,
con cuidado de no lastimarse. Al otro lado encontraron las marcas de cantera que haban estado
observando poco antes, y entre ellas pudieron ver las iniciales del picapedrero. Miraron al unsono
hacia abajo. Pero all no haba nada, tan solo los adoquines que formaban el suelo. Sin embargo, un
poco ms hacia la izquierda descubrieron un enrejado de hierro; tal vez por donde bajaba el agua en
tiempos de lluvia.
Se acercaron con cuidado de no tropezar con los puntales que soportaban la plataforma del
andamio. Claudia decidi agacharse para echarle un vistazo, pero no pudo ver ms all de unos pocos
centmetros. La luz exterior, junto a la tenue oscuridad del aquel pozo, dificultaba la tarea de
vislumbrar qu era lo que se precipitaba bajo el suelo.
Espera... dijo Leonardo. Tengo una idea.
Le pidi prestada la mquina de fotografiar a su compaera. Tras recibir explicaciones de
cmo funcionaba el zoom y el flash, se arrodill delante de todos; incluso de quienes pasaban por all
y observaban atnitos tan extravagante comportamiento.
A continuacin, comenz a disparar varias veces con el objetivo metido entre los barrotes.
Tienes idea de a dnde conduce? pregunt Riera, inclinndose tambin para observar de
cerca a travs de las rejas.
Quiz se trate de un foso contest Claudia. Si es as, tal vez existan catacumbas bajo
la capilla.
Es posible... Salvador se puso en pie para ponerse a la altura de su sobrina. La gran
mayora de las catedrales estn dotadas de galeras subterrneas, criptas mortuorias donde
antao se excavaban las distintas sepulturas de los clrigos ms destacados.
Leonardo hizo lo mismo despus de cumplir su trabajo, devolvindole a Claudia la mquina
de fotografiar.
Deberamos revelar el carrete antes de volver a Santomera propuso. Es lo nico
que tenemos.
Deverdadcrees que ah abajoest el diarioquebuscis?La pregunta de Salvador, a pesar de
todo, estaba avalada por el sentido comn. Porque, en caso de ser cierto, el papel se habra
desintegrado debido a la humedad y los parsitos despus de casi quinientos aos de estar oculto
bajo tierra. Encontrar el texto en condiciones favorables de lectura resultaba cientficamente
imposible.
No estoy seguro... Dubitativo, se encogi de hombros. Pero segn las anotaciones de
Iacobus, el averno al que hemos de descender est por aqu, bajo las cadenas y los sillares que llevan
su nombre.
Claudia apoy enseguida la teora de su compaero. Leo tiene razn. Sus escritos deben de
andar muy cerca. Y qu mejor escondite que en la soberbia oscuridad de un templo, como l
mismo dice.
Riera tuvo que admitir que las palabras del cantero eran explcitas. Y que, de ser as, bajar
a los infiernos no iba a ser tarea fcil.
Habis pensado cmo vais a introduciros en las catacumbas de la catedral? Quiz
pidindole permiso al dicono?
La joven aprovech la irona de su to para seguirle la corriente.
Ahora que lo dices...
Lo primero que deberamos hacer es informarnos de si existe un modo de llegar hasta ah
abajo... Leo seal los barrotes y aadi: Y es posible que en las oficinas de la catedral puedan
ayudarnos.
No creo que nadie vaya a facilitarnos esa informacin sin un buen motivo insisti el
arquitecto.
A vosotros no; pero... qu hombre se puede resistir a la curiosidad de una mujer
interesada por la arquitectura? Claudia enarc sus cejas, adoptando una pose ciertamente
provocativa.
Leonardo sinti una punzada de celos. A pesar de tratarse de una estrategia femenina con
nimos de sonsacar, le repugnaba la idea. Se imagin al cicerone baboseando en derredor de
Claudia, y eso le irrit bastante.
No creo que funcione dijo finalmente, a pesar de estar de acuerdo en un principio.
Nunca se sabe apunt Riera. La historia nos dice que hasta el hombre ms sabio y casto
ha cado en algn momento en las redes confabulatorias de una mujer. Es una cuestin de debilidad
masculina hablar de ms cuando quien le escucha posee un bonito rostro, como el de mi sobrina.
Oh, vamos! exclam Claudia. Hemos llegado tan lejos para detenernos ahora por
algo tan elemental?
Sintindose vencido, Crdenas no tuvo ms remedio que claudicar. Aunque segua sin
estar conforme con la idea de que su chica aireara sus indudables encantos frente a otro hombre
que no fuera l.
Haremos una cosa propuso serio. Volveremos maana domingo, cuando abran de
nuevo la catedral... Mir fijamente a su pareja. Primero hablars con el sacristn, o con cualquier
otro que est a cargo de la capilla de los Vlez; l nos dir lo que necesitamos saber. A continuacin,
trataremos de encontrar el modo de violentar los barrotes del alcantarillado para poder bajar a las
catacumbas.
Eso va a ser arriesgado. Si nos cogen, pensarn que somos ladrones de arte.
El negativo parecer de Riera no interfiri en la decisin tomada por su sobrina, ni en la
descabellada estrategia de su compaero. Ambos necesitaban encontrar respuestas
a sus preguntas.
Ah abajo hay un misterio que lleva oculto varios siglos, un secreto defendido por un
juramento de sangre que, por desgracia, tambin nos atae a nosotros... Leo expres sin
ambages sus temores. Si nos olvidamos de l, quiz en un futuro recibamos la inesperada visita
de un hermano masn dispuesto a abrirnos la garganta. Pero si encontramos antes el diario, y
conseguimos descifrar el enigma que esconden sus pginas, tal vez tengamos una posibilidad de
adelantarnos a ellos y descubrir dnde se ocultan. La polica puede hacer el resto.
Por lo menos, deberamos intentarlo aadi Claudia, en contraposicin a los temores de
su to.
Est bien, contaris con mi ayuda les prometi el arquitecto. Pero antes quiero ver las
fotografas de Leo y asegurarme de que existe un modo seguro de bajar.
Estuvieron de acuerdo, por lo que fueron directamente a un establecimiento fotogrfico de
revelado instantneo que haba al otro lado de la Gran Va, en la calle de San Pedro. Tras unos veinte
minutos de espera, la dependienta les entreg las copias junto a un carrete de regalo. Leonardo pag el
importe, cogiendo inmediatamente el sobre con las fotografas. Luego se marcharon con la primitiva
curiosidad de saber qu iban a encontrarse.
Se allegaron a la Glorieta de Espaa para tomar asiento en uno de los bancos de piedra,
alrededor del cual se concentraban las palomas y tambin haba huellas de sus cargaditas. Sin ms
dilacin, Leonardo Crdenas meti las manos en el sobre y sac las instantneas. Despus de apartar
unas cuantas en las que podan verse los contrafuertes de la capilla de los Vlez, cadenas y tenantes
incluidos, dio con las que andaba buscando.
La imagen no se vea muy bien, pues a pesar de introducir el objetivo se intercalaba de forma
nebulosa la sombra de los barrotes. Pero hubo algo que distinguieron de inmediato: varios
contrafuertes, enclavados en el muro de bajada, que se precipitaban hacia la oscuridad de un infierno
impenetrable. No obstante, lo que ms llam su atencin fue ver las iniciales del cantero grabadas en
la piedra; a un metro por debajo de la base.
Una vez ms, Iacobus de Cartago les guiaba hacia el lugar donde se esconda el secreto mejor
guardado de la tierra.
Buenas tardes, seorita... Podra hablar con el seor notario?
La joven de detrs del mostrador observ al recin llegado. Era un hombre de unos sesenta
aos de edad, atractivo, aseado y muy bien vestido. A pesar de su impecable aspecto ella se deba al
protocolo, por lo que tuvo que hacerle la pregunta de rigor en estos casos:
Tiene usted cita con don Severo, o quiz ha llamado previamente por telfono a alguno de
los oficiales?
Sholomo neg con la cabeza, casi sintindose culpable de no poder ofrecerle otra respuesta.
El motivo de mi visita es personal. Somos viejos amigos, y hace aos que no lo veo.
Esper a que la muchacha se hiciese cargo de su situacin, pero el rostro de la secretaria
segua igual de inexpresivo. Lo cierto es que la joven estaba de mal humor por tener que trabajar un
sbado por la tarde.
Por favor, sera usted tan amable de decirle que est aqu Sholomo insisti con una
dulzura de voz a la que ella no pudo negarse.
Est bien... Espere un momento. Cogi el telfono y, en susurros, habl unas palabras con su jefe. Al
cabo de unos segundos, donde antes haba recelo ahora Florecan las atenciones. Le pidi disculpas
antes de levantarse de su asiento con el fin de acompaarlo personalmente ni despacho del notario, el
cual tuvo que aplazar la firma de la compraventa de unos terrenos urbansticos solo para atenderle.
Tras despedirse con una cordialidad empalagosa, la joven regres a su puesto de trabajo. Sholomo
entr en el despacho, estrechndole la mano a su viejo amigo de una forma bastante inusual, donde
los apretones se sucedan como en un cdigo telegrfico.
Presiento que tienes algo importante que decirme. De lo contrario, no me habras hecho
venir tan pronto.
Dicho esto, Sholomo tom asiento frente al despacho de quien se haca llamar Fidias;
hermano francmasn de primer nivel, aunque no perteneca al Consejo de los Siete.
As es, y no creo que te vaya a hacer gracia,.. El notario pareca tenso. Nuestra asesina a sueldo nos
la ha jugado. Desde su encuentro en la plaza del Cardenal Belluga, das atrs, el Magster haba
dispuesto que varios de sus hombres fueran tras los pasos de Lilith con el propsito de averiguar si
cumpla correctamente las exigencias del contrato. Lo cierto es que, despus de conocerla en persona,
hubo algo en su carcter que no termin de convencerle. Tras lo cual, pens que lo mejor sera tenerla
vigilada hasta que finalizara el trabajo.
Explcate. Sholomo demostr cierto inters por lo que acababa de escuchar.
La otra maana estuvo en una copistera madrilea situada a las afueras del complejo
universitario le dijo en voz baja. Quienes la siguieron, hermanos de toda confianza, aseguran que
llevaba consigo un pergamino con varios siglos de antigedad. Hizo una copia, y luego la envi por
fax. Al marcharse, nuestros hombres interrogaron a la dependienta hacindose pasar por agentes
de polica. Esta, sin dudarlo, se prest a ayudarlos, dicindoles que lo haba enviado a un nmero de
Berln... Sholomo sinti que el mundo haba dejado de girar bajo sus pies. Si era lo que se
imaginaba, poda llegar a ser catastrfico. Not un extrao cosquilleo en los apretados labios. S
como te sientes aadi Fidias ante el silencio del Magster. Tambin yo he pensado en las
consecuencias que puede arrastrar el oportunismo de esa niata... Arrug peligrosamente la
nariz. Ahora, lo importante es recuperar el manuscrito antes de que caiga en manos de otros, y
averiguar a quin se lo ha enviado para enmendar el problema con rapidez.
Dios! Cmo hemos sido tan estpidos? se reproch Sholomo, acordndose de las
palabras de Balkis tras la reunin llevada a cabo en la fortaleza de Vlez Blanco. Nosotros mismos
promovimos su curiosidad al convertir el escrito de Iacobus en un arma de poder.
Cualquiera se hubiera dado cuenta de lo importante que era aquello por lo que deba morir
un hombre... Fidias torci el gesto. Aunque, como todos, supuse que a los profesionales de esa
calaa solo les importaba hacer bien el trabajo y cobrar sus honorarios.
El Magster asinti dos veces.
Ese ha sido nuestro error. Hemos bajado la guardia convino apesadumbrado, con el rostro
contrado por la clera que lo embargaba.
No hay nada que no podamos enmendar.
-Tienes razn, y es lo que haremos una vez que finalice su labor en Madrid... Reconoci en
su interior que estaban suficientemente capacitados para solucionar cualquier tipo de incidencia. Sin
embargo, como bien has dicho antes, necesitamos saber el nombre de su cmplice. Ser mejor que te
encargues personalmente de averiguarlo. Haz una ll amada a nuestros hermanos de all para que nos
amplen la informacin.
Y qu hacemos con esa Lilith?
Djalo de mi cuenta. Pienso poner en un aprieto a esa bastarda.
El notario se limit a asentir. No quiso ser indiscreto hacindole ms preguntas.
Despus de aquello se despidieron con un nuevo apretn de manos. Sholomo sali del
despacho y fue hacia recepcin. Le dio las gracias a la joven secretaria por las molestias, a lo cual ella
le respondi con una de esas frases de cortesa que te invitan a volver cuando quieras. Cabizbajo y
meditabundo, busc el anonimato saliendo al exterior para mezclarse con quienes deambulaban de
arriba abajo por la avenida.
Tras un corto paseo lleg al lugar donde tena estacionado el coche. Una vez dentro, sac su
ordenador porttil del interior de la guantera. Lo abri con cuidado, sin dejar de pensar en las
palabras del hermano Fidias. Segundos ms tarde se conectaba a la red.
Introdujo la web de Corpsson en la ventana de Abrir, tras lo cual pinch en Aceptar. De
pronto apareci en pantalla la pgina donde se anunciaba una empresa dedicada a la seguridad y a la
contrata de escoltas, con sede en Sao Paulo, llamada La ciudad que no puede parar. Seguidamente
pinch en el icono de Correo. Tena que remitirle sus quejas a la Agencia.
Ya se encargaran ellos de resolver tan desagradable incidente.
Captulo 17
Mercedes entr en su apartamento tras accionar las luces del recibidor. Con gesto perezoso
se quit el abrigo, colgndolo despus en la percha que haba junto a la puerta. Ms tarde fue hacia el
saln, abriendo la cremallera del bolso para sacar un cigarrillo de su interior. Lo encendi una vez
que tom asiento en el sof, y sus finas manos se hicieron despus con un cenicero de diseo que
encontr sobre la mesa. Sus manos buscaron, de forma instintiva, el mando a distancia por entre los
cojines que adornaban la chaise longue. Puls el interruptor, y el espritu de la televisin entr en su
hogar como en el de millones de espectadores a aquellas horas de la noche; aduendose de su
voluntad de pensamiento.
A pesar del influjo televisivo, que pugnaba por apartarla de sus problemas, Melele no pudo
evitar acordarse de Colmenares y los pragmticos consejos recibidos, nuevamente, aquella misma
tarde. El abogado, que estuvo repasando con ella los ltimos detalles para la celebracin de la
subasta del lunes prximo, no ces en su obligacin de advertirle que estaba violando la ley y que
poda tener problemas en caso de que alguien ms muriese en la investigacin que llevaba a cabo de
forma clandestina, como poda ser el caso de Leonardo Crdenas. No prest atencin a sus palabras
porque tena plena confianza en su cmplice, y tambin en cmo estaba llevando el asunto. Es ms,
se apost quinientos euros a que antes de una semana tendra sobre la mesa los nombres de los
asesinos di- Jorge. Era una corazonada.
Trat de olvidarlo todo viendo un reportaje sobre la prostitucin y las bandas de proxenetas
que pululaban por la geografa espaola gracias a la pobreza y la inmigracin. Luego, aprovechando
la publicidad, fue al cuarto de bao y abri el grifo del agua caliente de la ducha. Se quit los
pantalones y la blusa, y sin ms prembulos la ropa interior. Con una timidez propia de colegiala,
abri la mampara de cristal para colocarse bajo la lluvia de agua que corra plcida sobre su piel;
susceptible al primer contacto.
Frot su cuerpo, cubierto de espuma, hasta que poco a poco liber el cansancio y el estrs que,
como siempre, le provocaban los preliminares de una subasta. Necesitaba olvidarlo todo, dejar
aparcada su vida y entregarse a la rutina de unos das de ocio con la mente perezosa. Estuvo
pensando en tomarse unas vacaciones, tal y como le sugiriera Nicols la tarde del entierro. Ira a Pars,
a visitar a sus hermanos y amigos. Pasara una semana inolvidable alejada de los problemas que
arrastraba ltimamente. Era su nica salida, y quiz tambin el modo de escapar a la presencia
annima que en todo momento pareca ir tras ella; como una sombra implacable.
Empapada de agua, sali de la ducha buscando a tientas una toalla con qu secarse. Luego, la
enroll alrededor de la cabeza sujetando con fuerza sus cabellos. Se embuti en el albornoz y, tras
colocarse las zapatillas, regres nuevamente al sof. Empezaba a sentirse cmoda.
El programa de la caja tonta haba finalizado y ahora retransmitan un partido de ftbol
desde Budapest. Cambi de canal. Un atractivo presentador entrevistaba a la ex mujer de un
conocido torero, ambos relacionados con el mundo del famoseo y la prensa rosa. Aquello prometa
ser tan aburrido que tal vez, con un poco de suerte, podra ahorrarse esa noche los somnferos. Todo
era escucharles cmo vendan su vida por dinero y quedarse dormida. Suceda siempre.
Para evitar que esto ocurriera, se prepar un whisky con hielo, y encendi otro de sus cigarrillos.
A continuacin se coloc las gafas para ver de cerca y estuvo hojeando una revista de contenido
estrictamente femenino. Recetas culinarias, moda, horscopo, consejos sentimentales, y un sinfn de
intiles apartados, pasaron ante sus ojos sin prestarles demasiada atencin. Lo cierto es que estaba
cansada y necesitaba dormir.
Apag el televisor y dej a un lado la revista. De un solo trago vaci el contenido del vaso,
llevndolo consigo hasta la cocina para dejarlo en el fregadero. Acto seguido regres al cuarto de bao
en busca de sus pastillas. Se coloc frente al espejo, abriendo la puerta del mueble donde sola
guardar los somnferos. Despus de echar a un lado la pasta de dientes y la locin desmaquilladora,
sac dos enormes grageas de un tarro de cristal y se las ech a la boca. Sin ms dilacin, llen un vaso
con agua y bebi un poco, echando la cabeza hacia atrs con mpetu para tragrselas. Finalizado el
ritual de todas las noches, cerr de nuevo el mueble del bao. Entonces descubri a su espalda,
reflejada en el espejo, la figura de una joven vestida toda de negro que la miraba fijamente a los ojos.
Guten abend, liebe! (Buenas noches, querida!-N. del A.-)
dijo la intrusa con cierta irona.
No tuvo tiempo de gritar. Unas manos frreas la sujetaron por la boca y el cuello a la vez que
senta el olor penetrante del cloroformo quemndole el paladar y la garganta. Lo ltimo que pens,
antes de desvanecerse, fue que iba a despertar en el infierno.
Su vuelta a la consciencia result tan desagradable que casi prefiri estar muerta.
Lo primero que sinti fueron nuseas y vrtigo debido a los efectos secundarios del
cloroformo, malestar al que hubo de sumarle un incipiente dolor de cabeza que se haca ms pertinaz
en las sienes. Cuando sus ojos se acostumbraron a la realidad descubri que la haban maniatado a
una silla, con las manos por detrs y las piernas muy juntas. Tena un pauelo en la boca, ceido por
una banda de tela adhesiva que le ocupaba gran parte del rostro. Apenas poda respirar. Es ms,
estaba al borde del vmito y temi por su vida en caso de que le sobrevinieran las arcadas, ya que no
haba sitio por donde expeler el contenido de su estmago y posiblemente acabara ahogndose al
regurgitar.
Trat de dominarse, de poner en orden sus, todava, errticos pensamientos y valorar la
situacin. Estaba en el dormitorio de invitados de su lujoso apartamento, de cara al ventanal abierto
que daba a la Gran Va madrilea. Hizo un tremendo esfuerzo por mirar a ambos lados con el fin de
saber quin era aquella joven que casi la mata de un susto, pero no encontr a nadie en la
habitacin. Desde donde estaba poda ver las luces de los edificios de enfrente y parte de la amplia
avenida. Escuch el murmullo de la gente y el claxon de los coches que se afanaban por desaparecer de
los frecuentes atascos que se iban sucediendo en el centro de la ciudad. Entonces sinti un escalofro
de muerte recorrindole la espalda: en caso de tortura, nadie escuchara sus desgarradores gritos de
socorro.
Se imagin lo peor, dando por hecho que su asaltante era de uno de los sicarios de Los Hijos de
la Viuda. Y si era as, cualquier splica resultara intil. Nada de lo que dijera la salvara de acabar con
la lengua en el retrete. La imagin navegando por las tuberas de desage.
Comenz a forcejear con las cuerdas a fin de liberarse cualquier cosa antes que permanecer
sentada esperando a que vinieran a sacrificarla, pero lo nico que consigui fue levantarse la piel
alrededor de las muecas. Dej lo que estaba haciendo cuando, de soslayo, vio entrar a la joven en la
habitacin. Reprimi su deseo de escapar por miedo a las represalias.
La desconocida se coloc frente a ella, observndola en silencio. Entonces dio un paso hacia
delante para quitarle de un violento tirn la cinta adhesiva. Mercedes ahog un grito de dolor tras el
atadijo de pauelos que obstaculizaba su boca, aunque se sinti mejor cuando su agresora se dign
a tirar de l para que pudiese respirar sin tanta aprensin.
Lilith apoy el pie izquierdo sobre los finos muslos de la rehn, sacando un cuchillo de monte
de debajo de la pernera de sus vaqueros. Lo coloc en el cuello de la directora de Hiperin, la cual
jadeaba vctima del nerviosismo.
Si se te ocurre gritar, o tratas de jugrmela, te atravieso la garganta No dud de que
hablaba en serio. Lo nico que quiero de ti es informacin. Despus me marchar y dejar que
sigas con vida... Me has entendido?
Mercedes asinti con la cabeza, incapaz de pronunciar palabra debido al terror que senta en
ese instante.
Cuntas personas conocen la existencia del manuscrito? inquiri de nuevo la joven.
Melele lo pens muy bien antes de contestar. Si le menta, y luego estaba al tanto de la verdad, la
degollara sin dudarlo dos veces. Deba tratarse de una pregunta con trampa. Estaba segura de que
saba lo de los e-mail, y que un compaero de trabajo haba recibido una copia del criptograma. En
caso contrario no estara all, en su casa. Sin embargo, era bastante improbable que supiera lo de su
conversacin con Nicols.
Decidi arriesgarse en beneficio de este ltimo.
Solo dos... contest, sin miedo a las consecuencias. Somos yo y uno de mis empleados,
amigo de la persona que asesinaste.
Tuvo un acceso de rabia al recordar la trgica muerte de su amante. Lilith apenas le prest
atencin al tono soberbio de la respuesta.
Necesito su nombre, y por supuesto saber dnde vive,
Lilith acerc su rostro al de la directora, hasta que los labios rozaron el lbulo de su oreja.
Aquella situacin la excit tanto que, sin darse cuenta, la mano se le fue hundiendo cada vez ms en
el cuello de su vctima. Mercedes tuvo que contestar ante la exigencia de su agresora. Demorar la
respuesta poda causarle serios problemas.
Se llama Leonardo Crdenas... Y vive en un apartamento situado en la calle Conde
Romanones... Tembl al hablar. No s concretamente el nmero del edificio... Ni el del piso. De
todas formas, ahora no se encuentra en Madrid.
Dnde est? pregunt la agresora, tirando hacia atrs con fuerza de sus cabellos con el
fin de alzar el mentn. El cuchillo comenz a rasgar la carne y un hilillo de sangre corri por la
garganta de Mercedes.
La directora sinti que la angustia le oprima la voz, haciendo que las palabras surgieran de
forma aleatoria y oprimida. Estaba tan asustada que apenas poda hablar, pero se esforz en la
virtud de mantener satisfecha a aquella loca. Necesitaba tiempo para pensar, para seguir viva.
Est en Murcia... susurr. Pasar unos das de vacaciones con su familia.
Mientes! bram la asesina. Quiero que me digas la verdad! exigi furiosa.
Melele no pudo evitar la presin y sinti cmo se le aflojaba el esfnter: empap de orina la
bata y los muslos. Era la primera vez, desde que dejara atrs la niez, que le ocurra algo parecido.
La confusi n de un principio dio paso al terror. Fue entonces cuando comprendi que tena
que ser sincera y contarle lo que saba referente al manuscrito. De lo contrario, acabara degollada
a manos de una histrica cuyo inters pareca centrarse en su empleado. A lo mejor, pens, si le
inculpaba ms de la cuenta se olvidara de ella, e ira tras los pasos del bibliotecario. De ser as, an
tena una posibilidad de salir con vida de aquel infierno.
-Escucha! Yo no s nada de lo que esos dos se llevaban entre manos minti
deliberadamente, impulsada por el miedo. Jorge y l estudiaban un cdice medieval encriptado que
compraron en Toledo, pero nunca me dijeron de qu se trataba. Leo est en Murcia, buscando no
s qu libro por los alrededores de la catedral. Es lo nico que s, lo juro!
Entonces comenz a llorar, presa de la tensin a la que estaba siendo sometida.
Y qu tiene de especial ese libro?
Lilith dej de presionarla. Cambi de tctica al ver que estaba dispuesta a colaborar. Necesitaba
transmitirle confianza si quera obtener de ella algo ms de informacin.
Segn me contaron, explicaba cmo viajar hasta un pas remoto donde tendran que buscar
unas columnas.,. Una vez que Lilith apart el cuchillo que rasgaba su garganta, pudo respirar con
tranquilidad y decirle lo que quera or. All, en algn tipo de gruta o subterrneo, Los Hijos de la
Viuda ocultan un gran secreto... Debe de ser el modo de establecer contacto directo con Dios...
Parpade nerviosa. Les dije que estaban locos, pero no me hicieron caso.
Y ese tal Leonardo... Pronunci el nombre con marcado desdn, pero no acab la
frase. Dime... Cuenta con la ayuda de alguna otra persona?
En absoluto se apresur a desmentir la propietaria del apartamento. Solo nosotros tres
estbamos enterados de lo que se deca en el manuscrito. Y Jorge est muerto
Sabes dnde se hospeda en Murcia?
-No me lo dijo, pero tengo un nmero de telfono. Me lo dio por si tena que ponerme en
contacto con l. Creo que es de un amigo suyo, alguien que vive en un pueblo de los alrededores.
Dime dnde lo tienes.
En mi bolso contest sin vacilar.
Lilith fue en su busca. Una vez que lo tuvo en sus manos, vaci el contenido sobre la cama.
Aparte de algunas monedas, y varios recibos del cajero automtico, encontr una tarjeta de Hiperin
en cuyo dorso haba escrito un nmero telefnico, y el nombre de Leonardo Crdenas debajo. Era
todocuanto necesitaba saber.
Lo has encontrado? pregunt Mercedes, ansiosa, esperando as que se fuera de una vez
y la dejara en paz.
S, aqu est.
Se lo mostr para que pudiera confirmar que se trataba del mismo.
Eso es... Ahora puedes marcharte! la alent a que abandonara el piso. Ya tienes lo que
has venido a buscar.
Pero la asesina volvi a ponerle el cuchillo bajo la barbilla. Su sonrisa era todo un canto a la
crueldad. Se estaba divirtiendo como pocas veces lo haba hecho a lo largo de su letal carrera. Aquella
estpida no saba an con quin estaba hablando. Pens que era hora de darle las gracias por la
informacin y, de paso, hacer su trabajo. Era el momento de acallar las voces.
Sin darle tiempo a reaccionar, tir hacia arriba del mango hasta que la hoja del cuchillo
penetr en el interior de la boca de su vctima por debajo de la barbilla. Mercedes, con los ojos
desorbitados por la sorpresa, convulsion violentamente su cuerpo en un acto reflejo que se
prolong durante varios segundos. La sangre fluy a borbotones por su cuello y su boca, corrindole
libre por la garganta. Trat de respirar, pero lo nico que sali por sus labios fue un agonizante gor-
jeo que indicaba claramente la falta de aire. Entonces, y para aliviar su angustia, Lilith rasg la base
inferior de la boca con el fin de poder sacarle la lengua. Las pupilas de la horrorizada vctima se
dilataron en un denodado gesto de dolor al tiempo que sus msculos cedan irremediablemente a la
flaccidez de la muerte.
Captulo 18
Esperaron a que terminara el oficio del medioda para entrar en la catedral.
Claudia, vestida de forma discreta pero elegante, se separ de los hombres para dirigirse a la
oficina de la dicesis, situada en el transepto izquierdo de la catedral, junto a la puerta llamada del
Obispo. Tras un mostrador de madera, de pie, vio a un individuo que revisaba con cierto inters un
atadijo de papeles. A su espalda, su compaero de trabajo se entretena ordenando varias fichas frente a
un vetusto archivador de color verde.
Aprovech su presencia all para acercarse.
Buenos das... Sonri con timidez. Deseara echarle un vistazo a los precios de las
visitas concertadas.
El hombre, sin prestarle atenci n, le extendi un folleto informativo para que lo fuera leyendo.
Luego, arrepentido por lo que acababa de hacer, levant la cabeza para mirar el rostro de la joven. Era
atractiva, bastante ms que su trabajo.
Decidi hacer un inciso y dejar para otro momento el soporfero inventario.
De cuntas personas estaramos hablando, y para qu da? pregunt. Trataba de
ayudarla, implicndose personalmente.
En realidad, sera yo sola contest Claudia. En cuanto a la fecha... Si pudiera ser ahora
mismo... Volvi a sonrer. Ver, es que necesito hacer un reportaje sobre las catacumbas de las
catedrales espaolas. Vengo desde Madrid con la intencin de ampliar conocimientos. Espero que
puedan ayudarme... Se mordi el labio inferior de forma desesperada, pero sensual. Lo
cierto es que estara dispuesta a pagar lo que fuese.
No se preocupe, yo mismo me encargar de todo. Dispongo de media hora antes de
que cerremos las puertas. Y ahora, si me disculpa, estoy con usted en un momento.
El empleado adopt la pose de hombre importante, dicindole a su compaero con voz
autoritaria lo que deba hacer con el inventario antes de salir del despacho. Luego, fue al encuentro
de la joven llevando consigo un cartapacio de color negro bajo el brazo. Claudia desvi su mirada
buscando a Leonardo. Lo encontr junto a su to, paseando alrededor del altar mayor, para ver
si all distingua alguna puerta de acceso directo a las catacumbas.
Es la primera vez que viene a Murcia?
La pregunta del funcionario la pill desprevenida.
Qu...? contest distrada, pero se rehzo pronto. Oh, s! No he tenido el
placer de visitar la regin hasta ahora. Y la verdad, es una lstima. Murcia es una ciudad
preciosa.
Me llamo Andrs Orengo, y soy el cannigo archivero de la Santa Iglesia Catedral de
Murcia.
Se present, esperando haberla impresionado con su cargo.
-Yo soy Laura minti con naturalidad, y trabajo como documentalista para Tele
Madrid.
Le extendi la mano.
Encantado dijo l tras estrechrsela.
A continuacin le hizo un gesto, indicndole un banco de madera que haba adosado a la
pared de las oficinas. Fueron hacia l, tomando asiento uno al lado del otro.
Vamos a ver... comenz diciendo el cannigo. Cul es, concretamente, el concepto
que desea transmitir?
La catacumbas como alegora del infiernorespondi Claudia, improvisando. Se trata
de ahondar en el pensamiento pagano de que tanto la vida como la muerte estn supeditadas al
pecado, representado en este caso por la fra oscuridad de la tumba.
El hombre trat de hacerse una idea, aunque lo cierto era que su atencin segua fija en los
encantos de Claudia. Lo nico que le importaba, con aquellas miradas furtivas, eran las lneas que se
marcaban bajo su blusa y sus pantalones ajustados.
Muy interesante... dijo al fin. Estoy seguro de que resultar instructivo.
Personalmente, creo que todo lo que sea en beneficio de la cultura alimenta en cierto modo
nuestro nivel intelectual. Lstima que no se patrocinen ms ese tipo de documentales, a los
que soy tan aficionado.
Le sonri con exagerada amabilidad. A Claudia ya comenzaba a darle asco la pedantera de
aquel tipo.
Entonces... Le importara ensearme las catacumbas?
Fue directa, sin prembulos. Haba que forzar la situacin al lmite.
Aqu no hay catacumbas, seorita le confes despus de todo, con desilusin. Pero
s un osario cuyas puertas fueron clausuradas hace un par de siglos. Si quiere, puedo buscar
informacin en los archivos.
No existe ningn subterrneo bajo la catedral? insisti de nuevo.
Ninguno, que yo sepa.
Entonces... Qu hay bajo los barrotes de hierro, en el suelo que rodea la capilla de los
Vlez?
Andrs trat de situarse, pensando un instante la pregunta.
Sinceramente, no lo s... respondi abrumado. Tal vez forme parte de las
alcantarillas de la ciudad. Tendr que averiguarlo, aunque solo sea para poder contestar la
prxima vez que me pregunten.
En los archivos no se menciona nada al respecto?
Lo nico que sabemos es que se derribaron dos de las antiguas capillas para levantar la de
los Vlez. Si alguna vez hubo catacumbas all abajo, debieron quedar condenadas tras las obras de
construccin. De ser as, se tratara del mausoleo de algn noble de la poca.
Comprendo... Supongo que conocer todos los rincones de la catedral, y que si existe
alguna puerta que no sepa dnde conduce lo dira... Utiliz su ltimo cartucho. Lamento haberle
hecho perder su tiempo. Creo que esta es toda la informacin que voy a obtener de mi viaje.
Claudia se puso en pie. El funcionario no tuvo ms remedio que imitarla.
Lo siento de veras. Sin embargo, ha sido un placer ayudar en lo posible. Ah! En cuanto a
los honorarios, olvdelo. Al fin y al cabo no me ha supuesto ningn esfuerzo.
Muchsimas gracias por todo le estrech la mano, y la sinti ahora sudorosa al tacto.
Reprimi su asco con una mueca que l no supo cmo interpretar.
Vuelva cuando quiera... Tal vez la prxima vez est mejor informado.
Algo menos orgulloso que antes, el cannigo archivero regres a su montono trabajo,
sumergindose en un mar de papeles sin clasificar.
Claudia tuvo que reconocer su fracaso.
Haba que comenzar de nuevo.
Qu has averiguado?
El primero en acercarse fue su to Salvador, llevado por la curiosidad. Leonardo segua
admirando el retablo neogtico y la esplndida reja ejecutada por Antn de Viveros, ajeno a la llegada
de su compaera.
No hay catacumbas ni subterrneos, tan solo un osario cerrado desde hace siglos contest
ella con signos de derrota. Sin embargo, me ha dicho que dos capillas fueron derribadas antes de
iniciar las obras del Adelantado. Es posible que la capilla de los Vlez est construida sobre la cripta de
algnnoble contribuyente, quiz condenada por los propios canteros.
Leonardo dej lo que estaba haciendo y se uni a ellos, justo a tiempo de escuchar sus ltimas
palabras.
Eso quiere decir que existe la posibilidad de encontrar el diario en la cripta puntualiz en
cuanto lleg a su altura. Puesto que Iacobus fue uno de los obreros contratados, pudo esconderlo al
inicio de las obras.
-Pero... por qu ah, precisamente? quiso saber el arquitecto.
Tal vez para preservarlo durante aos apunt Claudia. Arque una ceja.
Riera volvi a considerar sus sospechas, preguntndose qu habran de encontrarse despus de
cinco siglos de espera.
Habis pensado, solo por un instante, en el estado en que estar el papel tras pasar unos
quinientos aos en una cripta? Los mir a ambos fijamente, con la esperanza de que comprendieran
lo que quera decir.
Depende de la temperatura a la que haya sido expuesto, y a la humedad del ambiente...
Leonardo Crdenas, como experto biblifilo que era, conoca bien los entresijos de la conservacin de
los libros antiguos. Si lo guardaron en un lugar precintado, digamos una caja de madera o metal,
tal vez se hayan retrasado los efectos de los agentes corrosivos que actan sobre el papel.
No lo sabremos hasta que no hayamos bajado a comprobarlo.
Las palabras de Salvador no dejaban de ser una incitacin a la aventura.
Podemos hacerlo? -La pregunta de Claudia iba dirigida a su compaero. Quera estar
segura de que seguiran hasta el final, sin valorar las consecuencias de sus actos.
En teora, s contest Leonardo con voz queda. Solo hay que llevarlo a la prctica.
Tienes un plan?
Deberamos salir fuera les propuso Claudia. Lo primero que hay que hacer es
estudiar nuevamente el acceso al alcantarillado, si es que se trata de eso, y ver el modo de
introducirnos sin que nos descubran.
Su to estuvo de acuerdo, aun a sabiendas de que iban a cometer una locura.
Minutos despus, se enfrentaban de nuevo a los sillares firmados con las iniciales del
cantero. A su izquierda, a un par de metros de distancia, distinguieron el abismo que se
precipitaba en su propio misterio velado por los barrotes. Se agacharon para observar a travs del
enrejado.
Tienes ah las fotografas? pregunt Claudia.
Leonardo extrajo del bolsillo de su chaqueta un sobre de color amarillo donde guardaba
las instantneas. Se las entreg a su compaera, quien las sac para echarles un vistazo. En ellas
podan verse claramente los contrafuertes que se fundan con las tinieblas del abismo, y tambin
las iniciales del picapedrero esculpidas en los sillares ms elevados.
Est claro que Iacobus nos indica el camino. Sus iniciales estn en la piedra. Claudia
seal las marcas que podan verse en la fotografa.
Leonardo mir a su alrededor. Eran el foco de atencin de quienes paseaban por la plaza de
los Apstoles. A todos les extraaba ver a tres individuos agachados mirando a travs de las rejas
de una alcantarilla adosada a la catedral.
Ser mejor que nos retiremos Leonardo se puso en pie, o pensarn que estamos
locos.
Claudia asinti, dndole la razn. Ella y su to recobraron su posicin, procurando disimular el
afn que los dominaba.
Habis pensado cmo vamos a bajar? quiso saber la joven.
El nico obstculo que presenta dificultad es el enrejado respondi Riera. Superado
el inconveniente, nos ser fcil descender con cuerdas y mosquetones. No dispondremos de
mucho tiempo, pues siempre hay quien podra descubrir nuestra presencia y alertar a la polica.
Daos cuenta de que estamos en el centro de la ciudad.
Ser mejor que regresemos a tu casa. Hay que elaborar una estrategia que nos permita
entrar y salir con rapidez... Y hay que hacerlo ya! propuso Claudia. Despus se coloc las gafas
de sol, ensanchando sus labios en un rictus afable y cordial. Mir a su compaero y le indic:
Esta tarde tienes que llevarme al aeropuerto, Leo, y quisiera estar al tanto de lo que vamos a hacer
antes de regresar a Madrid.
Estoy de acuerdo reafirm el aludido. Despus de comer confeccionaremos una lista
con los materiales que vamos a necesitar. Maana, mientras t acudes a la subasta, nosotros
nos encargaremos de aprovisionarnos. Si regresas el martes, estaremos listos para actuar esa
misma noche.
Salvador Riera fue de la misma opinin, por lo que volvieron a sortear los diversos andamios
que sostenan los trabajos de obra, hasta dejar atrs aquel laberinto de tubos metlicos.
Cuando finalmente alcanzaron la plaza del Cardenal Belluga, el mvil de Leonardo
comenz a vibrar en la funda sujeta a su cinturn. Le extra bastante que lo llamaran, pues eran
muy pocos quienes conocan su nmero de telfono. En el visor pudo reconocer los dgitos y la
extensin. Pertenecan al despacho de Mercedes. Lo llamaban desde la casa de subastas Hiperin.
Sin perder ms tiempo, puls el botn de color verde. Entonces oy la voz de Nicols
Colmenares, y eso le sorprendi an ms. Escuch lo que tena que decirle sin proferir palabra
alguna que no fueran monoslabos. Segundos despus, cortaba la comunicacin. Su rostro
palideci, y su mirada lleg a perderse entre la muchedumbre que caminaba bajo el vuelo de las
palomas.
Quin es? Qu te ha dicho? pregunt Claudia, con la sospecha de una tragedia en
ciernes.
Era Colmenares contest con voz hueca, tras unos segundos de vacilacin. Mercedes ha
muerto.
Dios mo, eso es horrible! exclam la joven, refugindose en los brazos de su to.
La han asesinado del mismo modo que a Jorge continu diciendo Leonardo, anonadado an
por la noticia. Han sido Los Hijos de la Viuda. Y segn creo, ahora es mi turno...
Captulo 19
Sentado en uno de los bancos del Retiro, frente al Palacio de Cristal, el abogado ocupaba su
tiempo observando a los patos que nadaban en el estanque. Su nico propsito era mantener la
mente ocupada y olvidar por unos segundos la trgica muerte de Mercedes. Encontrar una
respuesta vlida entre tantas interrogantes sin sentido, no iba a ser tarea fcil. Resultaba violento
concebir un desastre de esas dimensiones. Dos asesinatos en una semana. Dos personas, que
compaginaban trabajo y placer, a quienes les haban privado del derecho a la vida por culpa de un
maldito criptograma cuyo mensaje segua siendo un misterio. Y hasta donde l saba, un tercer
personaje poda estar en el punto de mira de los criminales.
Se trataba de Leonardo Crdenas.
Cuando habl con l por telfono, minutos antes, advirti cierto temor escondido tras las
indeterminadas afirmaciones que le ofreca como respuesta, mientras l le iba explicando los
pormenores del horrendo crimen. Lo saba en Murcia, donde se haba trasladado con el fin de buscar
el diario del cantero. Su intencin, segn Mercedes, era descubrir nuevas pistas que los condujeran a
Los Hijos de la Viuda. Despus de lo ocurrido era prioritario seguir con la investigacin, tambin
buscar un escondite seguro para Leonardo; un piso franco alejado de Madrid. Iba a necesitar ayuda si
quera llegar al fondo del asunto antes de que lo encontraran los asesinos de Mercedes. A ella le
hubiese gustado echarle una mano. Ahora que no estaba, l se encargara de protegerlo.
Ese era el motivo por el cual aguardaba la llegada de la persona que tratara de solucionar
todos sus problemas.
Mir el reloj. Eran las cinco de la tarde. Un hombre con chndal gris cruz el parque haciendo
footing. Al otro lado del lago artificial, medio oculta por el follaje de unos rboles, distingui a una
joven hablando a travs de un mvil. Tambin vio a unos nios jugando con barcos de papel
hacindolos navegar sobre las turbias aguas del estanque.
Entonces, cuando ya comenzaba a impacientarse, apareci inesperadamente.
Cristina Hiepes llegaba tarde a su cita. A pesar de todo, tuvo que admitir que vala la pena
esperar; pues, aunque austera y solemne, sus otros atributos prevalecan por encima del rigor de su
carcter. Segn su criterio, vido de calificativos costumbristas, era una mujer de bandera.
Buenas tardes, Nicols le dio dos besos en las mejillas, sin dignarse siquiera a pedir
disculpas por el retraso. Espero que no te haya supuesto un inconveniente haber venido hasta
aqu, pero como ya sabes tengo un trabajo que realizar. Y tu ayuda va a ser necesaria.
Me hago cargo, querida... Le hizo un gesto para que se sentara a su lado. Supongo que
despus de lo ocurrido tomaris medidas para evitar que esto vuelva a suceder.
Descuida le dijo con gravedad, a partir de ahora ser yo quien tome las decisiones. Lo
primero, ser contactar con Leo y convencerlo para que me incluya en su investigacin... Podrs
hacerlo?
Creo que s respondi. Su labor est financiada con el dinero de la interfecta, el cual
administro hasta la lectura del testamento. No tiene ms remedio que cooperar.
Aunque hemos de ser prudentes sentenci Cristina. Bajo ningn concepto debe saber
para quin trabajo.
El abogado estuvo de acuerdo. Lo mejor sera seguir igual que hasta ahora.
Hace poco le he telefoneado para decirle lo de Mercedes. No s cmo se lo habr tomado.
Ha sido muy inexpresivo, a mi parecer.
Cmo estaras t si supieras que dos de tus compaeros han muerto cuando los tres
compartais un mismo secreto?
La pregunta de Cristina le hizo reflexionar.
Estara acojonadorespondi con una sinceridad delo ms campechana
As debe sentirse Leo en este momento.
Cmo le vamos a convencer para que te deje parti cipar en la investigacin, al margen de la
presin econmica? quiso saber Colmenares.
Mis conocimientos le sern de gran ayuda. Estoy segura de que sabr valorar mi presencia.
Nicol s tuvo que admitir la importancia de aquella esplndida mujer, altamente cualificada,
para desempear la labor que le haban impuesto sus superiores.
Se apost la vida a que Leo estara en buenas manos.
En aquel mismo instante, a varios miles de kilmetros de distancia, Altar se baj del taxi que
le haba dejado en el aeropuerto tras abonar el importe exacto del viaje. Luego se dirigi hacia la
terminal con el fin de presentar el billete de embarque a tiempo, ya que apenas quedaban un par de
minutos para que cerrasen las ventanillas. Una azafata lo atendi en el despacho de la Montreal Air
Line, momentos despus de darle sus billetes a una joven pareja que haba decidido pasar su luna de
miel en Europa.
Fueron los ltimos en subir al avin.
Minutos ms tarde, mientras sobrevolaban la costa este de Canad y se adentraban en el
Atlntico, Altar le pidi a su compaero de viaje que hiciese el favor de prestarle el peridico, si ya lo
haba ledo. En un acto de amabilidad se lo cedi, no sin antes iniciar una cvica conversacin para
romper el hielo y evitar la embarazosa postura de seguir en silencio durante todo el trayecto.
Viaja a Espaa con frecuencia? le pregunt en un francs bastante perfecto, a pesar de
su acento latinoamericano.
Es la primera vez reconoci con franqueza.
Yo hace aos estuve en Barcelona, cuando las Olimpiadas del 92... rememor con
aoranza el pasado. Entonces trabajaba para una empresa de mi pas, la Iztln Iron Company...
Por aquel tiempo nos encargbamos de solucionar las deficiencias tcnicas que se le poda
presentar al equipo olmpico oficial de Mxico. Ya sabe, sola arreglar las pifias de los dems
empleados de mantenimiento.
Altar asinti en silencio, sonriendo por cortesa. No tena intencin de darle pie para
seguir hablando frases estpidas. Pero su compaero de viaje no era de la misma opinin.
Y usted? Cul es su trabajo en Espaa? inquiri el hispano, ante la manifiesta
timidez de su acompaante.
Se col un embarazoso silencio.
Mi labor es idntica a la que usted realiz en Barcelona hace aos contest al fin.
Podemos decir que soy el hombre de confianza de la empresa, el especialista que soluciona los
problemas que crean los dems. Un trabajo de lo ms satisfactorio, no cree?
El sujeto le dio la razn sin plantearse en ningn momento llevarle la contraria, pues el
tono de voz del canadiense hizo que la curiosidad de un principio se viese menoscabada a causa de
una incipiente sospecha: se estaba burlando de l.
Pero lo que no lleg a saber nunca es que tras el ci nismo de aquel hombre de sonrisa
torva y mirada inexorable, se esconda la verdad ms terrible.
Captulo 20
Nada ms llegar a casa de Riera, decidieron hablar de lo ocurrido reunindose en el saln.
Claudia se quit los zapatos para estar ms cmoda; mientras, los hombres fueron a preparar
caf y a buscar entre los estantes de la cocina una botella de brandy.
Una vez que la cafetera estuvo lista, Salvador fue hacia el sof con la bandeja y las tazas
para sentarse al lado de su sobrina. Leonardo lo hizo en un amplio silln tapizado con motivos
florales, propio del siglo XVIII. Los tres se miraron en silencio, sin saber qu decir.
Creo que anular mi vuelo. Est claro que no va a haber subasta.
Claudia se levant para ir en busca de su bolso, donde guardaba el telfono mvil.
Instantes despus la escucharon hablar desde el otro lado de la sala.
He de reconocer que jams llegu a sopesar la gravedad de vuestro problema.
Salvador adquiri conciencia del peligro que corran.
Leonardo quiso decirle que no estaban en Murcia por capricho, que aquello no era una
excursin ni una aventura pasajera, pero las palabras estaban sujetas al pensamiento y le fue
imposible activar la maquinaria de la voz. Estaba tan asustado, que lo nico sensato que poda
hacer era buscar el modo de seguir vivo.
Qu ocurrir ahora ? interrog el arquitecto ante el silencio de su invitado.
No lo s, pero hemos de continuar con nuestro plan contest, y acto seguido se bebi
el brandy de un solo trago.
Antes quiero saber quines conocen tu paradero. A partir de ahora no podemos confiar
en nadie, y menos todava en tus compaeros de trabajo.
En un principio Leonardo se sinti molesto por el tono autoritario de sus palabras, algo que
no soportaba en las personas fuera de su mbito laboral. Sin embargo, reconoci que tan
importante era conseguir el diario de Iacobus como mantenerse apartado de la vida social que
llevaba hasta ahora. Cualquier amigo, o gente de su entorno, poda ser el vehculo que utilizasen
los asesinos con el fin de llegar hasta l. Era mejor permanecer en el anonimato hasta que todo
finalizara.
Mercedes saba que estaba en Murcia respondi antes de que le repitiera la
pregunta. Tambin lo sabe Colmenares, el abogado de la firma. l fue quien llam este me-
dioda para darme la noticia.
Qu saben de Claudia? Salvador busc con la mirada a su sobrina.
La joven segua hablando por telfono, observando el jardn a travs de los ventanales;
ajena a la conversacin.
Nada contest rpido Leonardo. Nuestros amigos deben suponerla en Madrid, como el
resto de los empleados.
Bien! Eso quiere decir que nadie sabe que estis en mi casa.
Depende. ..
Aquella contestacin no era la que esperaba Salvador. Es ms, no le gust en absoluto el
modo en que su interlocutor lo dijo.
Explcate apremi con ceo. Le di tu nmero de telfono a Mercedes despus de que
Claudia me lo facilitara, por si tenamos algn problema con los mviles. Vi cmo lo apuntaba
en el dorso de una de sus tarjetas.
Es posible que la hayan localizado?
Tal vez la polica, en caso de que registraran su bolso.
Riera chasque la lengua en un gesto de frustracin. Pareca preocupado. Leonardo
intent restarle importancia.
Le coment que eras un amigo de la infancia le dijo para que se sintiera ms
tranquilo.
En aquel instante regres Claudia, cerrando el telfono mvil para guardarlo en el bolsillo
de su pantaln.
He hablado con Vernica, la secretaria de direccin... Se dirigi a Leo. Han cerrado la
casa de subastas hasta nueva orden. La polica ha hablado con todos los empleados. Pero lo ms
extrao es que no han preguntado por nosotros.
Hasta que no accedan a los archivos de la empresa no sabrn que trabajbamos para
Mercedes le record. Tarde o temprano reclamarn nuestra presencia. Y ser entonces
cuando tendremos que contarles la verdad.
Antes habris de entregarles pruebas que avalen vuestra inocencia aadi el
arquitecto. Nadie va a creeros si le vais con la historia de una secta criminal dirigida por masones.
Eso es cierto afirm Claudia. Nuestro nico objetivo, ahora mismo, es encontrar el
diario de Iacobus. Y para ello, hemos de organizamos de tal modo que podamos descender por
el alcantarillado y regresar con el manuscrito.
A partir de entonces, se centraron en la difcil tarea de buscar el modo de introducirse en
la cmara condenada que deba haber bajo la capilla de los Vlez. Confeccionaron una lista con
los materiales que iban a necesitar, entre los que se encontraban cuerdas, mosquetones y
linternas. Claudia propuso que uno de los tres se quedase arriba, vigilando; ms que nada por si
tenan algn accidente, o quedaban atrapados y no haba modo de contactar con nadie. Pens
que su to les sera de ms ayuda en el exterior debido a su edad, inconveniente que poda
ponerlos en un aprieto en el descenso. Y aunque el arquitecto se neg en un principio por orgullo,
ms tarde comprendi que arriesgarse no los beneficiaba en nada. Acept el plan de su sobrina
refunfuando entre dientes.
Finalmente, tras examinar a fondo las consecuencias de su aventura, fijaron el da y la hora
en que habran de comenzar la bsqueda. Sera la madrugada del martes, a eso de las cuatro; la
hora crtica entre lo ms rezagados de la noche y quienes gustaban de levantarse temprano.
Tras reafirmarse en su decisin de participar de aquella locura, el grupo de tres se vio
inmerso en una catarsis colectiva de silencio; hasta que el arquitecto rompi el hechizo.
Queris saber de dnde proviene el nombre de Los Hijos de la Viuda?
La pregunta de Salvador hizo que sus invitados se revolvieran en sus asientos. Lo ltimo
que esperaban or del arquitecto, era una interrogante de esas caractersticas.
Nos ests vacilando, verdad?
Claudia dio por sentado que su to tena ganas de gastarles una broma.
Creo que habla en serio apost Leonardo, observando el gesto de Riera mientras
trataba de averiguar a qu vena tanta reticencia si lo saba desde un principio.
Jakm y Boaz! Las columnas que flanqueaban la entrada al Templo de Salomn. Es lo nico
que tenis hasta ahora comenz diciendo Salvador, con mirada circunspecta. Es cierto que sus
nombres se mencionan en el Libro de los Reyes, pero olvidasteis leer el resto de los versculos,
que en cierto modo es lo ms importante: la historia de Hiram de Tiro, el arquitecto que
proyect y ejecut las obras del templo. El fue quien forj las columnas y les dio nombre.
Y qu tiene que ver con Los Hijos de la Viuda? pregunt Crdenas.
Existe cierto vnculo entre Hiram Abif y los masones. Es ms, para estos ltimos el
arquitecto es el paradigma del conocimiento geomtrico contest. Hiram Abif naci en Tiro.
Era un hombre oscuro y misterioso, un misntropo que dominaba la ciencia de los metales y la
construccin gracias a los secretos aprendidos por sus antepasados, quienes participaron de la
construccin de las pirmides de los antiguos reyes de Egipto. Salomn, tras conseguir que
acudiera a Jerusaln, le encarg la edificacin del Templo y la tarea de fundir las enormes
columnas del atrio de entrada, as como los dems objetos de decoracin, el Mar de Bronce, los
candelabros y las basas. Hiram llev a cabo las obras con la ayuda del gremio de constructores que
l mismo se encarg de instruir. Lleg a contar con ms de 3.300 maestros de obras, 30.000
obreros especializados, 70.000 cargadores y 80.000 canteros, los cuales extraan las piedras y
las transportaban desde las montaas.
Por aquel entonces, Salomn recibi la inesperada visita de Balkis, la reina de Saba, quien
atrada por la creciente fama y sabidura del Monarca judo se alleg hasta Israel con el fin de
conocerlo. Salomn, nada ms verla, se enamor perdidamente de aquella mujer, y no solo por su
exquisita belleza sino tambin por su ilimitado conocimiento. Balkis pudo haberle correspondido,
pero su condicin de reina le impeda verse relegada a simple concubina. Debido a su rango, tan
solo poda ser la esposa de un igual: un rey, o un prncipe. Pero Salomn estaba desposado con la
hija del faran. Repudiarla significaba entrar en guerra con Egipto, por lo que el deseo del
israelita se vio reducido a un sueo imposible de realizar.
As estaban las cosas cuando Hiram conoci a la reina de Saba. Entre ambos naci el amor
de forma espontnea, y comenzaron a verse a espaldas de Salomn. Al poco tiempo, Balkis
qued embarazada del arquitecto. Mientras tanto los levitas, atemorizados ante la influencia
extranjera de los gremios de constructores al servicio de Hiram, y de su progresivo desarrollo
dentro del pas, comenzaron a predisponer al Rey en contra de su protegido.
Llevado por los celos, Salomn consinti que los levitas contrataran los servicios de tres
obreros que estaban descontentos con Hiram por no haberlos elevado a la categora de maestros
constructores. Dichos individuos forjaron un plan pai acabar con la vida del tirio. Y una noche,
en la que Hiram haca guardia por los alrededores de las obras, cayeron sobre l golpendole hasta
matarlo. Pero antes de morir, Hiram pudo arrancar de su cuello la cadena con el tringulo de oro
donde llevaba inscrito el autntico nombre de Dios, arrojndolo a un foso para que no cayera en
manos de sus agresores. Las armas que utilizaron para asesinarlo fueron un comps, una escuadra
y un martillo, lo que ahora es el smbolo de la orden masnica. En cuanto al tringulo de oro, se
dice que est enterrado junto a los planos del Templo en los cimientos de la bveda subterrnea,
construida sobre unos puentes tan elevados que no les afectaran las aguas en caso de un nuevo
Diluvio.
Y qu fue de la reina de Saba y su hijo? quiso saber Claudia, an hechizada por la
historia.
Regresaron a su reino, y nunca ms se volvi a saber de ellos... Hasta ahora.
Hasta ahora? repiti Leonardo, que segua sin comprender.
S contest el narrador, hasta que vosotros vinisteis preguntando por Los Hijos de la
Viuda. Para que lo entendis: al hijo de Hiram y su descendencia, se los llam Los Hijos de la
Viuda. Con este apelativo se conoce en el mundo esotrico a los constructores de catedrales y a
los miembros de la logia masnica.
Y por qu esa denominacin? insisti de nuevo Leonardo.
Te ser ms fcil comprenderlo si lees los versculos 13 y 14 del captulo 7 del primer
Libro de los Reyes.
Claudia y Leonardo intercambiaron sus miradas. No haca ni dos das que haban estado
consultando la Biblia, precisamente el captulo 7 del primer Libro de los Reyes. Sin embargo, no
recordaban haber ledo nada respecto a Hiram de Tiro. Y as se lo hicieron saber a Riera.
Os falt leer los dos versculos previos a la fundicin de las columnas de bronce afirm
el arquitecto. Le hizo gracia la falta de atencin de aquellos dos. Anda! Acrcame la Biblia y os
lo ensear.
Sus palabras iban dirigidas a Claudia, la cual se levant del sof y fue hacia los estantes de
obra que formaban un solo cuerpo con las paredes de roca.
La encontrars en la repisa de al lado, junto a los volmenes de la historia de Espaa.
Riera trat de orientar a su sobrina.
Claudia asinti despus de desviar su mirada hacia la izquierda. Dio con l al instante. Era
un libro grueso, con las tapas de color granate. Tir del texto hasta tenerlo en sus manos.
Luego regres a su asiento y comenz a buscar entre sus pginas. Leonardo se le acerc llevado
por la curiosidad.
Vamos, lelo para que lo oigamos todos! la anim Salvador. Quiero ver la cara que
ponis cuando os deis cuenta de lo cerca que habis estado de la verdad.
La joven consigui encontrar los versculos a los que haca referencia su to. Y entonces,
reprochndose el no haber ledo la historia al completo, dijo en voz alta:
El rey Salomn envi a buscar a Hiram de Tiro, quien era hijo de una viuda de la tribu
de Neftal...
Regresar de nuevo a Murcia le produjo un efecto de continuidad que alter su metdico
sentido del trabajo. Lo mismo le ocurri cuando tuvo que volver a Madrid. Era la primera vez que
incumpla el precepto de abandonar cuanto antes el pas donde llevaba a cabo una misin, tras
haberla ejecutado; algo que no dejaba de ser un acto de imprudencia. Pero estaba dispuesta a correr
el riesgo. Aunque, por precaucin, decidi alejarse del centro y buscar alojamiento en Espinardo,
una pedana cercana a la capital que era sede de la Universidad de Murcia. Debido a su edad,
pasara desapercibida entre tanto estudiante.
En un bar del pueblo, donde se detuvo un instante a desayunar, encontr un anuncio
pegado al cristal de la puerta de- entrada en el que se buscaba tercera estudiante para compartir
piso. En la octavilla vio un nmero de telfono y debajo un nombre: Mnica. Lo guard mientras
se diriga a la barra para pedir un caf y un zumo de naranja. Ms tarde tom asiento en una de
las mesas.
Lilith era una joven de una agilidad mental increble, capaz de improvisar en las
situaciones ms crticas. Su cerebro ide en cuestin de segundos una historia creble que le
permitira mimetizarse con el conjunto. Decidi hacerse pasar por una joven estudiante que
acababa de aterrizar en Murcia, despus de que le validaran los tres primeros aos de carrera
cursados en la Complutense de Madrid, por aquello de que ya conoca la ciudad. Una cosa era
matricularse y asistir a las clases, algo que no tena pensado hacer, y otra compartir piso con unas
jvenes a las que sera fcil ocultarles su identidad.
Finalizado el desayuno sac el mvil de su bolso. Marc el nmero con decisin, y al poco
tiempo oy una voz femenina a travs del auricular.
Quin es?
Hola, me llamo Lilith... Llamaba por lo del anuncio del piso respondi, tratando de
dulcificar la entonacin de su voz para crear un clima distendido que inspirase confianza. Por
favor, dime que he tenido suerte y la oferta sigue en pie!
Si puedes pagar doscientos cuarenta euros por mes, la habitacin es tuya le dijo
aquella voz. En realidad, eres la primera en llamar. Pero antes, a mi amiga y a m nos gustara
conocerte... Hay algn inconveniente?
En absoluto. Cuando digis, quedamos.
Te parece bien esta tarde a la cuatro?
Perfecto. Dnde nos vemos?
En la puerta del Zig-Zag. Supongo que sabrs encontrarlo, lo digo porque me parece
distinguir cierto acento extranjero en el tono de tu voz.
S, la verdad es que he pasado gran parte de mi vida en Alemania, aunque mis padres
son espaoles minti.
Bueno, djalo. Ya nos contars luego tu historia ataj la joven. Conoces o no el
Zig-Zag?
No, pero all estar a la cuatro en punto. Descuida.
Estupendo. Ah, se me olvidaba! Me llamo Mnica, y me reconocers por los piercing's,
Y t a m porque ir vestida de negro.
Estupendo! La oy rerse. Una siniestra en el grupo, lo que nos faltaba.
Si t lo dices.
Venga, all nos vemos. Chao, baby.
Aquella despedida, tan familiar y cariosa, le result deprimente. Lilith supo, antes de
conocerlas, que la mentalidad de aquellas niatas estaba por debajo de su experiencia. Sera fcil
eliminarlas una vez finalizado el trabajo.
Captulo 21
La alusin no dejaba lugar a dudas: los asesinos de Jorge se haban autoproclamado los
descendientes del arquitecto de Tiro y la reina de Saba, quiz los ltimos custodios de un
conocimiento ntimamente relacionado con la masonera y los antiguos constructores de
catedrales.
As se lo record Riera a sus invitados.
No debis olvidar que Hiram posea un conocimiento transmitido de generacin en
generacin desde la poca de los faraones les dijo. Dnde haba adquirido dicha ciencia?
Ese era un secreto que sola guardar para los ms aventajados, y jams permiti que otros le
preguntaran al respecto.
Por ms que intento comprender, cada vez me parece todo ms confuso... Fue la
sincera opinin de Leo. Por un lado, tenemos el criptograma, la cuarteta de Nostradamus y la
cadena de la capilla de los Vlez. Por otro, unas columnas, el Templo de Salomn, el arquitecto de
Tiro y Los Hijos de la Viuda. Resulta un tanto anacrnico comparar ambos grupos... Resopl.
No os parece que debe de existir una relacin que los una en el tiempo?
Claudia fue a decir algo pero se adelant su to, facilitndole nuevamente la respuesta.
As es, entre ambos estn Gracus, las Uniones Comacinas, los templarios y los
constructores de catedrales.
Gracus? inquiri su sobrina, extraada.
Lo siento.., Creo que debera comenzar por el principio. .. El arquitecto reconoci
quedamente su falta de perspectiva. Vamos a ver, cmo os lo explicara? Segn el Polycronicn y
las Etimologas de san Isidoro, Tubalcan fue el padre de todas las artes de los metales. Conoca como
nadie los misterios de la tierra y comulgaba con las ciencias ms oscuras. Su hermana fue Naamh,
quien ms tarde se convirti en esposa de No. Tena tambin dos hermanastros: Yabal y Yubal,
fundadores de la Geometra y la Msica, respectivamente. Como saban que Dios iba a acabar con
los hombres, gracias a los comentarios que No hiciera a Naamh, idearon inscribir sus conocimientos
en la piedra con el fin de que jams fueran olvidados por los futuros pobladores de la Tierra...
Carraspe un poco. Intuyendo que el castigo les vendra a travs del fuego o el agua, optaron por
escribir su ciencia en dos enormes columnas de piedra para que sobrevivieran a la anunciada
catstrofe. Una estaba recubierta de mrmol, que es incapaz de arder. La otra fue protegida por
laterus, un tipo de piedra que flota en el agua. Y ambas fueron erigidas en el centro de la ciudad
perdida de Henoc, que...
Podra ser Henoc la regin de Tubalcan, la que Iacobus seala en su escrito como la ciudad a
donde debemos dirigirnos? pregunt Leonardo, interrumpiendo su relato.
Me apostara lo que quieras fue la rotunda respuesta de Riera.
Claudia le hizo un gesto impaciente a su compaero para que se mantuviera callado.
Djale que siga! exclam despus. Le dio un amistoso codazo.
Como os iba diciendo... Salvador continu con su antiqusima historia, Tras el Diluvio,
las columnas quedaron enterradas a causa del lodo que arrastraron las aguas. Aunque, segn se
dice en la leyenda masnica, la cspide de ambas es visible a los ojos de los hombres, pero
permanecen ocultas a su inteligencia.
-No entiendo cmo hemos de encontrar nada en una ciudad que ya no existe. Leonardo
volvi a opinar sin tener en cuenta la paciencia de Salvador.
Si me dejas terminar, podrs comprenderlo le recrimin el anfitrin cordialmente.
Vers, aos despus de que No y su descendencia volvieran a repoblar el mundo, hubo un rey que
supo reconocer parte de las inscripciones dibujadas en la zona ms alta de las columnas. Este
monarca postdiluviano fue Nemrod, el hombre que dirigi las obras de la torre de Babel. Despus de
aquello, el arte de la construccin vuelve a surgir con fuerza en el Antiguo Egipto y en Mesopotamia.
Abraham recibe de Dios este maravilloso conocimiento, el cual se lo transmite a su discpulo, un
egipcio de origen griego llamado Euclides. En el Polycronicn se dice que Pitgoras encontr una de las
columnas y que Hermes Trismegisto encontr la otra, y que los dos ensearon a sus alumnos los
misterios que hallaron escritos en la roca. Hiram fue el ltimo custodio del secreto de las piedras,
aunque confi parte de su saber a los maestros de obras que participaron de la construccin del
Templo de Jerusaln. Uno de ellos fue Gracus, quien viaj a Roma llevando consigo la ciencia de su
maestro. Siglos ms tarde, los herederos de su tcnica erigiran el Coliseo y otras obras de gran
envergadura. De ah nacieron los misterios de Baco; luego, las Uniones Comacinas... El resto ya lo
sabis.
Y qu hay de los templarios? pregunt Leonardo.
Bueno, ellos encontraron el Arca de la Alianza en la bveda subterrnea del Templo, donde
Hiram arroj el tringulo de oro con el nombre de Dios. Dentro del Arca estaban las Tablas de la Ley, o
lo que es lo mismo, parte de los conoci mientos escritos por Tubalcan y sus hermanos. Gracias a esta
ciencia, los masones pudieron erigir las catedrales gticas; o lo que es igual, la casa de Dios.
Dudo mucho que aprender historia nos ayude a encontrar a esos criminales opin
Crdenas. Necesitamos pruebas ms tangibles que nos ayuden a encontrar a los asesinos de
Mercedes y Balboa.
S como debes sentirte, pero no puedo hacer otra cosa por vosotros.
-Todava es pronto para arrojar la toalla dijo Claudia, que arque las cejas.
Deberamos ceirnos al escrito de Iacobus y seguir sus indicaciones. Tal vez encontremos el
modo de hallar lo que buscamos.
Lo que hay que tener en cuenta, es que el secreto de la construccin est ligado a la
ciencia del Gran Arquitecto insisti Riera, que cruz sus manos. Los masones estn sujetos
a unas leyes ancestrales sumamente estrictas, que los protegen de la curiosidad devastadora
de los profanos. As se ha mantenido, siempre a salvo, el enigmtico secreto que existe en
torno a la magia de las piedras.
Demasiado misterio para un hombre que est amenazado de muerte.
Tras esa fnebre rplica, Leonardo ech hacia adelante su cuerpo con el fin de llenar de
nuevo su copa de brandy.
Es obvio que no vas a morir le recrimin Claudia. Les ser imposible localizarnos
mientras estemos en casa de mi to. Y entrar aqu no es tan fcil... No es cierto? Sus ojos
buscaron los de Riera.
Nada ms el sistema de alarmas me sali por un pico... El arquitecto trat de
tranquilizar a su invitado. Es lo ltimo en seguridad. Ms nos vale.
La respuesta plural de Leo llevaba implcita que no solo l corra el riesgo de amanecer
degollado. Los tres saban demasiado con respecto a Los Hijos de la Viuda.
Claudia se puso en pie con esa aura de buen humor que un da enamor a Leonardo.
Bueno, es hora de comer! exclam jovial. Pienso haceros una paella que os vais
a chupar los dedos. Para ello es necesario que salgis fuera, al jardn. All podis seguir hablando
de templarios y catedrales. Vamos, fuera!
Aquella nota discordante de energa positiva les arranc una sonrisa a los hombres, quienes
llevados por su consejo decidieron dar un paseo aprovechando que hara una temperatura
envidiable en el exterior. Sus pies les llevaron hasta la senda cercada de piedras volcnicas. Y de all, a
la fuente de mrmol rosa con la imagen del dios Mercurio en el centro.
Quiz parezca estpido, pero sigo sin entender a qu viene tanto misterio por un
conocimiento que hoy en da deberamos valorar como manido e insustancial dijo Leonardo,
cuyo cerebro funcionaba a vertiginosa velocidad. Estamos en el siglo XXI. Todo es factible gracias
a la ciencia moderna y al avance tecnolgico del hombre. Incluso dominamos el idioma de Dios al ser
capaces de modificar la especie gracias al ADN.
La ingeniera espacial, la gentica, la energa nuclear, y el resto de los ltimos
descubrimientos de la ciencia, son el resultado de utilizar las Artes Liberales. Riera estaba
dispuesto a defender a capa y espada los valores de antao. Todava no conoces la
importancia del conocimiento que defienden los masones.
Eso es porque nadie me lo ha explicado... Torci el gesto. Pero estoy seguro de que piensas
hacerlo ahora mismo. Salvador sonri de forma espontnea. Hablar de las Artes Liberales no te
ayudar en nada, y menos si no sabes interpretar la relevancia que tiene para la comunicacin
directa de Dios con el hombre. Digamos que tengo curiosidad. Est bien, luego no digas que
soy yo quien te llena la cabeza con historias le advirti antes de nada. Segn el Manuscrito
Cooke, que se conserva en el Museo Britnico de Londres, la primera de las Artes Liberales es la
Gramtica, la cual ensea al hombre a hablar y a escribir de forma correcta. La segunda es la
Retrica, que ensea al hombre a hablar con decoro y elegancia. La tercera es la Dialctica, la cual
prepara al hombre para que sepa distinguir entre lo verdadero y lo falso, y es la madre de la
Filosofa. Luego est la cuarta ciencia, la Aritmtica, que ensea al hombre a calcular y contar los
nmeros. La quinta es la ms importante de todas, la ciencia de los Grandes Maestros, la Geometra,
capaz de adiestrar al hombre en el sabio manejo de los lmites, medidas y pesos del resto de las artes.
La sexta es la Msica, que ensea al hombre las siete entonaciones y cmo transmitirlas con el canto y
los distintos instrumentos de cuerda, aire o percusin. La ltima es la Astronoma, que acerca al
hombre a la ciencia ms oscura y primitiva: el movimiento del Sol, la Luna y dems cuerpos celestes...
Quien dominaba las siete ciencias era digno de entrar en el templo de Dios y cubrir sus necesidades
de espritu hablando directamente con El. La catedral es el smbolo del misticismo universal. Quien
se acoge a la proteccin de los sillares siente en su interior la magia que proyecta la sabidura del
Gran Arquitecto, y se alimenta de ella.
Iacobus habla de la magia telrica de la piedra. Hablamos de lo mismo? quiso saber
Leonardo.
T lo has dicho. La piedra, desde el momento en que es arrancada de la Tierra, pasa a ser
para los masones un elemento divino, algo as como la hostia de oblea que el sacerdote introduce en
la boca del cristiano... Entonces se detuvo, mirndolo framente a los ojos. Escucha, los canteros
del medioevo amaban su oficio por encima de todo, y lo dignificaban. En aquel entonces, lo peor
que le poda ocurrir a un obrero era estropear una de las piedras destinadas a cubrir los muros de la
catedral, ya que las obras deban detenerse hasta que se pudiera cortar una nueva pieza que viniera
a sustituirla. Al sillar defectuoso se le colocaba en unas angarillas, y al obrero descuidado lo vestan
con una capa de color negro. Luego, se le obligaba a llevar la piedra en procesin desde el lugar
donde se haba estropeado hasta el cementerio u osario del templo. Una vez all, la piedra se
enterraba con todos los honores que pudiera recibir un ser humano, oraciones incluidas. A
continuacin, regresaban a las guildas para azotar al causante de la prdida delante de sus
compaeros. Y por la noche, mientras todos dorman, el avergonzado cantero tena que cortar y
desbastar de nuevo una piedra, la cual deba encajar perfectamente en el hueco dejado para que
todos olvidaran lo ocurrido... Se detuvo un instante. Todava no comprendes hasta dnde
llegaba la obsesin de esos hombres, para quienes las rocas tenan un valor casi divino? Ya me voy
haciendo una idea.
Leonardo Crdenas tuvo que reconocer que las normas de la logia rozaban el fanatismo. Una
doctrina que amortajaba a las piedras no poda ser consecuente con el pensamiento racional del
hombre, por ms que insistiera Salvador en ello.
Creyendo saber lo que pasaba por su cabeza, Riera le dio un consejo.
Si te parece extravagante el comportamiento de los constructores de catedrales, te
sugiero que le des un repaso al Libro de los Salmos. Te sorprendern sus versculos; te lo aseguro.
Entonces oyeron la voz de Claudia llamndolos desde la puerta. Llevaba una botella de vino
en la mano y reclamaba la habilidad de un hombre para abrirla. De mutuo acuerdo decidieron
regresar.
Y lo hicieron en silencio, cada cual absorto en la profundidad de sus propias reflexiones.
Lilith acudi a la cita tras coger un taxi en Espinardo. Lleg a las cuatro en punto a la puerta
del centro comercial, donde dos jvenes vestidas a la moda la reconocieron de inmediato,
acercndose a ella para saludarla. Se presentaron como Mnica con la que ya haba mantenido
una conversacin por telfono y Arantxa. Halagaron su buen gusto por la ropa de marca y el color
negro, antes de decidirse a invitarla a un refresco en la terraza del Zig-Zag.
Cuando tomaron asiento, Lilith las fue analizando una a una en cuestin de segundos.
Mnica, tal y como le adelantara ella misma, era una incondicional de los pearcing's. Llevaba seis en
una oreja y cuatro en la otra, uno en la parte inferior del labio, otro en la lengua, otro en la aleta
derecha de la nariz, uno ms en el ombligo y, segn el testimonio de la propia interesada, tambin
otro en uno de sus pezones. Arantxa, por el contrario, se mostr como una joven de lo ms corriente,
un poco grunge si acaso. Su timidez le pareci una pose, por lo que intuy un cambio de carcter una
vez que la fuera conociendo ms a fondo.
Jo, ta! Esa chaqueta que llevas mola mogolln. Me recuerdas a Trinity, la de la peli de
Matrix. Mnica qued literalmente fascinada con el elegante modo de vestir de su nueva
compaera de piso. Te costar una pasta gansa mantener esa imagen.
Lilith llevaba puestos unos pantalones de cuero, de una famosa firma italiana, adems de una camiseta
ajustada de color negro y una gabardina de polister, del mismo color, que le llegaba hasta las rodillas. La
lividez de su rostro, los prpados pintados de un morado oscuro y canallesco, y su cabello rubio platino
cortado a cepillo, hacan de la alemana una criatura de pesadilla sacada de la enfermiza mente de
Lautramont.
Iba disfrazada de siniestra.
El dinero no es un problema para mles dijo sin ningn tipo de vanidad. Mi padre es
jodidamente rico. Mientras yo est con vosotras no os faltar de nada. Tenis mi palabra.
Arantxa mir a su amiga, la cual alucinaba escuchando hablar a la que iba a ser su hada
madrina de ahora en adelante. Lilith, bastante ms calculadora que sus amigas, imagin que
intentaran aprovecharse de aquella estpida nia rica a la que acababan de conocer. Y quiz habra
sido as de ser otra la que estuviese sentada frente a ellas. Pero se trataba de una joven con una
dilatada carrera criminal, alguien para quien las personas eran juguetes que poda utilizar y destruir a
su antojo. Lilith haba pasado sus ltimos aos asesinando a hombres importantes de todo el
mundo. Les llevaba una gran ventaja psicolgica, abismal.
Despus de romper el hielo con aquella aplastante afirmacin de solvencia, tanto Mnica como
Arantxa se desvivieron por complacerla. El tiempo que estuvieron en la terraza del bar la invitaron a
varias cervezas, inicindose de este modo una conversacin algo menos protocolaria en la que el sexo, la
msica y las drogas, se encumbraban como los pasatiempos favoritos por los que mereca la pena
vivir.
En poco ms de una hora, Lilith lleg a saber que Mnica era hija de un abogado al que se le
relacionaba con las mafias de los pases del este de Europa; y que su madre, que trabajaba como
neurocirujana, tena por costumbre subvencionar los caprichos de un joven gigol a cambio de
buenos momentos de cama; pero precis que era una mascarilla de tres al cuarto cuyo nico propsito
era vivir a cuerpo de rey gracias a la generosidad de mujeres maduras.
En cuanto a Arantxa, tampoco se quedaba atrs. Por lo visto, tena novio formal, un joven cuya
familia era de las ms pudientes y respetables de Murcia. Apenas se vean los das de semana, ya que
el joven pretendiente estudiaba en la UCAM
(Universidad Catlica de Murcia (N, del A.)
, y cuando lo
hacan, era para ir al cine o a misa los domingos. Para esos momentos, Arantxa cambiaba su original
indumentaria por elegantes vestidos que daban credibilidad a su papel de nia pija. Pero en el fondo
todo era una farsa, un parip al que jugaba para satisfacer a ambas familias hasta el final de su carrera.
Arantxa era bastante ms cerebral que todos ellos, por lo que cubra sus propias necesidades que
eran demasiadas, segn Mnica chantajeando a uno de los catedrticos de la universidad con el que
haba mantenido relaciones sexuales. En el piso guardaba pruebas fehacientes de sus encuentros,
fotografas y prendas que en cualquier instante poda enviar por correo a su esposa; por ejemplo,
unas braguitas impregnadas de semen, que serviran para demostrar judicialmente si hiciera
falta, que su historia era cierta. La prctica de aquella extorsin le proporcionaba unos trescientos
euros al mes, dinero que dilapidaba tan pronto caa en sus manos.
Tras aquellas declaraciones, Lilith se sinti ms tranquila. La procacidad con que se
expresaban las jvenes vino a corroborar su sospecha. En realidad, eran bastante ms idiotas de
lo que haba llegado a pensar en un principio.
Al cabo de un tiempo decidieron ensearle el piso a su nueva compaera. Pagaron la
cuenta en la barra y fueron hacia la salida pasando por las tiendas del centro comercial, donde se
detuvieron en cada uno de los escaparates para ver las ofertas. Una vez en la avenida Juan Carlos
I, Mnica les record que tendran que ir andando hasta la prxima parada de autobs. Lilith
dijo no estar preparada para el transporte urbano, por lo que se plant en mitad de la va para
hacerle el alto a un taxi con el cartel de libre que pasaba por all. No le import correr con los
gastos.
Finalmente llegaron al apartamento, situado en la avenida de Espinardo. Era un piso de
tres habitaciones con vistas al edificio del peridico La Opinin de Murcia y a la Biblioteca Regional
de Idiomas. Despus de que le ensearan su dormitorio, y el resto de la casa, Lilith se disculp
diciendo que necesitaba ordenar sus cosas en el armario antes de ducharse. Tras entregarle a
Mnica doscientos cuarenta euros en concepto del primer mes de residencia, y recibir a cambio
una copia de las llaves y el recibo correspondiente, se encerr en el cuarto que le haban asignado
con el fin de organizar la bsqueda de Leonardo Crdenas.
Lo nico que necesitaba para dar con l era una gua de telfonos y un poco de paciencia.
Captulo 22
Aquella misma noche, Leonardo se retir a dormir antes de tiempo. Estaba seguro de
que Claudia necesitaba hablar abiertamente con su to de asuntos personales, relacionados con
la familia, y no crey oportuno meter sus narices en lo que no le importaba. Por otro lado, quera
echarle un vistazo al Libro de los Salmos, tal y como le haba aconsejado con insistencia Riera. Y
para ello qu mejor que la soledad del dormitorio, donde el silencio se hace ms llevadero si se
sabe escoger el libro adecuado; en este caso, la Biblia.
Sentado en la cama, con la almohada en alto sobre la espalda para tener apoyada la
cabeza, respir profundamente antes de abrir el texto ms ledo de todos los tiempos por la
mitad. Mientras buscaba el Libro de los Salmos, intent profundizar en las palabras de Salvador. Ni
siquiera le haba dicho qu era eso tan importante que deba encontrar entre los escritos de
Salomn; tampoco tena un punto de referencia por el cual guiarse. Reconoci que no iba a ser
fcil, y que posiblemente tendra que leerlo varias veces antes de encontrar un nexo de unin
con los constructores de catedrales.
Estuvo leyendo durante unos minutos hasta que lleg al Salmo nmero 5. Hubo un
versculo que atrajo su atencin, concretamente el 10. Sac el lpiz que llevaba en el bolsillo de la
camisa del pijama. Luego, subray la frase:
Sepulcro abierto es su garganta, melosa muvese su lengua.
Pens que deba tratarse de una casualidad, una metfora de Salomn que quiz no
tuviera mayor importancia, pero no descart la posibilidad de haber encontrado el origen de la
mutilacin de Balboa y Mercedes. Poco despus le vino la respuesta, cuando lleg al Salmo
nmerol2. El versculo nmero 4 rezaba as:
Arranque Yahveh todo labio tramposo, la lengua que profiere bravatas.
Lo subray igualmente.
Con la esperanza de encontrar alguna otra frase conminatoria, decidi terminar lo que
haba comenzado.
Al cabo de una hora de intensa lectura se tom un respiro. No encontr nada ms que
tuviera que ver con lenguas cercenadas. Sin embargo, hubo un detalle que despert su inters, y
es que a Dios se le comparaba demasiadas veces con una roca o ciudadela. Ley frases tan
reveladoras como:
S para m una roca de refugio, alczar fuerte que me salve; pues mi roca eres t, mi fortaleza...
Yahveh, mi roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios... Quin es Roca, sino solo nuestro Dios...? Viva
Yahveh, bendita sea mi roca! Solo l, mi roca, mi salvacin, mi ciudadela, no he de vacilar... A la Roca que se alza
lejos de m, condceme; pues t eres mi refugio... Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca
de nuestra salvacin...! Bendito sea Yahveh, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate...
Y as, un sinfn de expresiones similares que cotejaban la sabidura de Dios con la tosquedad de
una piedra; roca labradacomo las que se utilizaban para la construccin de las catedrales.
Reflexion al respecto, llegando a la conclusin de que ese era el motivo por el cual Riera le
haba incitado a leer los Salinos, All, entre frases alegricas y alabanzas, se esconda parte de las
prcticas masnicas atribuibles a Salomn, quien pudo haber contactado con la ciencia del
arquitecto de Tiro durante los aos que dur su estancia en Jerusaln. De ser as, se impona seguir
leyendo el resto de los libros escritos por el rey de los judos, por lo menos hasta que el cansancio
le abriera las puertas al sueo. Algo improbable, si tena en cuenta que le costaba superar el
asesinato de Mercedes y el hecho de que l pudiera convertirse en la prxima vctima.
El siguiente libro era el de los Proverbios. Lo estuvo hojeando por encima, detenindose a
profundizar en los versos que crey de inters. Le result bastante ms ameno que el de los Salmos;
por lo menos este haca una llamada al sentido comn y a la buena disposicin del ser humano.
Salomn tachaba de malvados a los necios, glorificando al hombre que, a fuerza de erudicin,
alcanzaba la divinidad. Era un compendio de elogios destinados a ensalzar la Sabidura, ese
conocimiento mstico que, segn los propios telogos, es desde el principio de los tiempos la
colaboradora de Dios, una ciencia que ya exista mucho antes que el polvo primordial del universo.
Sigui con la lectura, embebido por la gracia sutil de las palabras. Mas al finalizar el captulo
10, ley un versculo que le puso los pelos de punta:
La boca del justo da frutos de sabidura, la lengua perversa ser cortada.
Alertado por la frase, trat de encontrar nuevos indicios que le permitieran comprender el
motivo de aquella obstinada determinacin. Y no le fue difcil. Otra seal, que indicaba qu
camino seguir, la encontr en los primeros versculos del captulo 15:
La lengua de los sabios hace agradable la ciencia, la boca de los insensatos esparce necedad... Lengua
mansa, rbol de vida, lengua perversa rompe el alma.
Sus ojos devoraban las letras a pesar de la poca luz que derrochaba la pequea lmpara
de la mesita de noche. No tard en dar con algo realmente increble; dos nuevas frases que
venan a poner la guinda en el pastel:
Muerte y vida estn en poder de la lengua, el que la ama comer su fruto... La casa de los
soberbios la destruye Yahveh, y mantiene en pie los linderos de la viuda.
La palabra viuda estaba subrayada. Sinti escalofros. Cerr la Biblia llevado por el temor
infundado de estar violando una de las antiguas leyes de Dios. Por lo visto, el juramento de los
masones estaba ligado al pensamiento salomnico de que la Sabidura era un tesoro que
preservar del despropsito de los hombres. Pero, cul era la naturaleza de aquel conocimiento,
que obligaba a los miembros de la logia a cometer un acto tan atroz como cortarle la lengua a un
compaero? La respuesta estaba en las piedras, a su parecer. De ah que Salomn comparase el
poder de Yahveh con una simple roca.
Entonces se acord de la historia que les contara Riera referente a los templarios y al Arca
de la Alianza. Segn l, el Testimonio de Dios no era otra cosa que una ciencia basada en la
geometra y la divina proporcin. Conoca de pasada la importancia de los nmeros ureos pi y
phi, as como la famosa sucesin de Fibonacci. Aquellas cifras estaban ligadas a la ley natural de
las cosas, al orden csmico y a la cuadratura del crculo. Saba que dichos nmeros fueron
empleados por quienes erigieron la pirmide de Keops, el Partenn, las catedrales de Colonia y
Ntre-Dame; tambin por Leonardo da Vinci, Le Corbusier y el mismsimo Dal, quien plasm
sus propiedades mgicas en su obra maestra Leda Csmica. Y todos lo utilizaron por ser un
generador de armona. Segn pens:
Si fuera cierto que Dios gobierna el universo gracias a un sistema numrico de relaciones
proporcionales y que ese y otros muchos conocimientos esconden el secreto de la vida, oculto celosamente
en el interior del Arca, la persona que consiga recuperarla podra ver a travs de los ojos del Creador y
comprender el significado de Su obra.
Crdenas jams haba sido un catlico practicante. Para l, la Biblia era un libro de lo ms
aburrido que poda volver loco a quien consiguiera leerlo de principio a fin. Ahora, despus de
rastrear los enigmticos versculos de Salomn, se le antojaba una obra maestra que todo
biblifilo debera leer aunque fuera a retazos.
Riera conoca bien su mensaje, tal vez demasiado... Se notaba que lo haba estudiado a
fondo. Sus investigaciones perfilaban un oscuro propsito vinculado a la bsqueda del Arca,
segn reconoci. De hecho, pareca haber memorizado gran parte de los versculos de la Biblia, lo
que vena a indicar que se tomaba en serio su labor. Un hombre que dejaba su brillante trabajo en
Barcelona para venir a encerrarse en el ltimo rincn de Espaa, deba tener muy claras sus
prioridades.
Aquella noche, Leonardo so con una catedral cuyas puertas estaban custodiadas por un
san Pedro que era la viva imagen de Riera. En su mano derecha llevaba varias lenguas de res, en
las que an se poda ver cmo goteaba la sangre; y en la izquierda, un enorme comps utilizado
en el Medievo por los maestros de obras. Una mujer con jubn escarlata y manto azul turquesa
la Sabidura, que estaba sentada en las escalinatas de entrada, lea en voz alta un pasaje de
la Biblia que hablaba del Templo de Salomn. Sin importarle la presencia de ambos, Leonardo
cruz el arco de entrada penetrando en su interior. Dentro de la catedral, un grupo de en-
capuchados formaban un crculo alrededor de una talla de la Virgen Mara de tamao natural.
Murmuraban en voz baja sus oraciones. Cuando se acerc, el grupo se fue apartando para dejarle
pasar. Frente al basamento de la imagen vio a Claudia, vestida como una reina. Estaba sentada en
un trono dorado en donde podan verse dibujos cabalsticos bastante extraos, y una escritura
semejante a los hieroglifos coptos del Antiguo Egipto. Tena los brazos apoyados en lo que
parecan ser las alas de unos ngeles, las cuales se tocaban en sus extremos. Llevaban sus
nombres inscritos en la frente: Jakim y Boaz.
Entonces oy una meloda inigualable cuyo eco reverber en cada uno de los rincones del
Templo. Era una msica que le hablaba a los sentidos, que iba directamente al corazn y lo hencha
de una gracia exquisita. Y he aqu que escuch una voz metlica, atronadora, que le hablaba en un
idioma incomprensible que relacion de inmediato con el lenguaje de los ngeles. Estaba a punto
de comprender el significado de aquel mensaje cuando el suelo cedi bajo sus pies y cay al vaco.
A partir de ah, el espritu de Leo se sumi en la oscuridad ms absoluta. Su cuerpo se
desintegr en mil pequeos trozos de sensaciones diferentes. Era un pensamiento viajando a
travs de la eternidad.
Dej de observar a la gente que iba de un lado a otro para centrarse en el porttil que
descansaba sobre sus rodillas. Estaba sentado en uno de los bancos del aeropuerto del Prat,
junto a su equipaje. Acababa de aterrizar en Barcelona, y en lo nico que pensaba era en el modo
de encontrar cuanto antes a su vctima, ejecutarla, y regresar de nuevo a Toronto; su ciudad
natal. No le pareci complicado. Conoca el modo de operar de Lilith desde que trabajaran juntos
en Brighton, y de eso haca ya dos aos. Ambos fueron contratados para ejecutar a tres
periodistas de la BBC que investigaban un asunto de pederastia, donde supuestamente estaban
implicados un lord del Parlamento y varios personajes ms que formaban parte del panorama
poltico britnico.
Adems, para localizar su posicin en Espaa, contaba con los dispositivos de alta
tecnologa que la Agencia pona a su alcance.
Altar mir a ambos lados antes de introducir la clave de bsqueda en el GPS que llevaba
incorporado el ordenador. En apenas unos segundos, pudo ver en la pantalla una luz parpadeante
que se desplazaba por una de las cntricas calles de una capital de provincia cuyo nombre le
result indiferente: Murcia. No pudo evitar una sonrisa. Era como espiar a una hormiga en su
hormiguero, o como observar los bacilos de un virus a travs de un microscopio antes de sufrir
los efectos de la vacuna que habra de acabar con su endmico reinado.
Lilith, al igual que todos los asesinos de la Agencia, ignoraba que le haba sido implantado
un chip del tamao de una semilla de ssamo bajo la piel del cuero cabelludo; un artilugio
creado por un antiguo ingeniero de la NASA, capaz de burlar las medidas de seguridad de
cualquier aeropuerto. Para llevar a cabo dicha operacin, a veces de un gran riesgo para el
receptor, se invitaba al sicario a una fiesta personal de bienvenida en las oficinas de la empresa,
en Sao Paulo. Despus de agasajarle con elogios y de ofrecerle remuneraciones millonarias,
cuando la sucesin de copas lograba que el nuevo empleado se sintiera como en casa, el
presidente en funciones pona a su disposicin una suite en la ltima planta del edificio, dndoles a
elegir entre pasar la noche a solas o proseguir la juerga en buena compaa. Una vez que haca
efecto la droga que previamente haban colocado en su bebida, era conducido con rapidez a un
pequeo quirfano situado en el stano, donde un cirujano experimentado proceda al implante
del chip en un tiempo rcord. Al da siguiente apenas si senta molestias, tan solo la consabida
resaca que sigue a una noche de exceso.
Altar cerr el ordenador y se puso en pie.
Segua sonriendo mientras abandonaba el aeropuerto. El viaje hasta Murcia lo hara en
tren, aunque eso significase perder algunas horas. Lo cierto es que odiaba volar, a menos que
fuera necesario.
En aquel mismo instante, en Madrid, un empleado de la oficina de correos entraba en el
edificio donde Leonardo Crdenas tena su apartamento. Busc la correspondencia sin mucho
afn, metiendo parte de su cabeza en el enorme bolso de cuero beige que colgaba de su hombro.
A continuacin sac un paquete de sobres sujetos con una goma elstica, la cual quit de
inmediato colocndosela en la mueca derecha como si fuese una pulsera. Introdujo cada una
de las cartas en el buzn oportuno, tras leer previamente el nombre de los destinatarios. Mas al
llegar al apartado de Leonardo, mir con curiosidad el remite del sobre que tena en la mano. Le
result anecdtico encontrar una que viniese del extranjero, y ms an que procediera de un
pas tan misterioso y aventurado como era Egipto. Lo reconoci por el sello postal.
So, al tiempo que se marchaba del edificio, que por qu no se llevaba a su esposa a uno
de esos pases exticos, cuya propaganda vea a menudo en las agencias de viajes, y vivan juntos
unos maravillosos das de vacaciones. Despus de veintitrs aos de matrimonio pens, se lo
tenan merecido.
Captulo23
Por un momento se imagin la cara que pondra Leonardo cuando los viera aparecer, y eso
que an no saba concretamente el lugar donde se hospedaba. Ignoraba cul iba a ser su
reaccin al conocer a Cristina. Supuso que no le hara ninguna gracia descubrir que alguien ms
estaba involucrado en la bsqueda del diario de Iacobus, sobre todo cuando Mercedes le haba
exigido discrecin absoluta. Pero eso era una cuestin que habra de solucionar una vez que
llegaran a Murcia. Ahora, lo ms importante era reunirse los tres, ponerse de acuerdo y hallar el
modo de desenmascarar a los asesinos de Mercedes y Balboa.
Apart su mirada de la carretera unos segundos para observar a Cristina, la cual dorma
plcidamente con la cabeza recostada hacia un lado. Nicols sinti un cosquilleo agradable en el
estmago al distinguir la gracia de un tirabuzn cobrizo ocultando el lbulo de su oreja. Le sorprendi
aquella reaccin suya de admirarla en silencio. Esa mujer le haca sentirse vivo, y, por consiguiente,
cohibido y torpe como un vulgar adolescente, y eso que, por la edad, bien podra ser su padre.
Porque, aunque escrupulosa en el trato, Cristina posea el conocimiento de Atenea, el coraje de
Artemisa y la irresistible sensualidad de Afrodita. Las tres virtudes por excelencia del ideal de mujer.
Intent pensar en otra cosa, ya que no era cuestin de seguir mirando ala joven con ojos
de cordero degollado. Tanta admiracin, no exenta de cierto epicuresmo, poda ser malinterpretada
y ocasionarle graves problemas con los autnticos responsables de su misin. Ellos le permitieron
acompaar a Cristina, siempre y cuando formara parte de su coartada. Cualquier incorreccin
supondra su expulsin del equipo.
Como si hubiera intuido que alguien la observaba, Cristina se agit en el asiento. Nada ms
despertarse ech un vistazo a su reloj de pulsera.
-Dios mo, ya son las dos y media musit con voz somnolienta. No piensas parar a
dormir un poco?
Deberamos haber salido de Madrid por la maana afirm. Fue su nica respuesta.
La joven busc su chaqueta en la parte de atrs del coche. Sinti fro por todo el cuerpo.
De noche es ms fcil saber si nos estn siguiendo dijo ella con voz hueca, una vez que le
coloc la prenda sobre los hombros.
Entonces, estamos de suerte... El letrado sonri dbilmente, y aadi: Hace ms de
diez minutos que no se ve ninguna luz por el retrovisor.
Mejor as.
Colmenares puls el botn de la radio para sintonizar una emisora de noticias. Luego subi la
temperatura del climatizador digital.
Por dnde vamos? quiso saber ella.
Acabamos de dejar atrs la desviacin de Honrubia.
Ser mejor que pares en la prxima estacin de servicio, donde haya un hostal.
Necesitamos dormir un poco.
A Nicols se le antoj de lo ms absurdo salir de Madrid a medianoche para detenerse a
mitad de camino, pero se abstuvo de opinar porque en realidad ansiaba meterse en la cama y
dormir diez horas seguidas. Al fin y al cabo... qu prisa tenan por llegar a Murcia?
Media hora despus, a la altura de Sisante, dejaron atrs la autova para entrar en una zona de
descanso, donde pudieron ver una gasolinera y un pequeo pero presentable hotel de tres estrellas. El
Audi de Nicols gir con destreza al encontrar un aparcamiento libre muy cerca de la entrada. Los faros
del automvil iluminaron la fachada principal de la cafetera del hotel, e incluso a los pocos clientes
que an tomaban algo caliente en el extremo de la barra que daba a los ventanales del exterior.
De mutuo acuerdo decidieron charlar un poco sentados frente a una taza de caf, antes de
irse a dormir. Tras acomodarse en una de las mesas del local, un camarero con ms sueo que
entusiasmo los atendi al momento. A continuacin les trajo un par de tazas humeantes y la
cuenta. El abogado se adelant a pagar, impidiendo que lo hiciese Cristina.
S que no es de mi incumbencia, pero me gustara saber qu tienen de especial los
crmenes de Madrid... Colmenares fue directo, sin rodeos. El procedimiento no es el habitual, ni
el ms ortodoxo.
Cristina lo observ con estoicismo. Tanta indiferencia lastim el orgullo de Nicols, quien se
senta cada vez ms un objeto de decoracin dentro del caso. No era tonto; saba que lo necesitaban
como cortina de humo para desviar la atencin de Leonardo y ocultarle el autntico propsito de su
nueva compaera de investigacin. Aunque eso no era obstculo para que l supiera la verdad, puesto
que tambin se jugaba la vida al entrar en escena viajando hasta Murcia para contactar con el
bibliotecario; el cual, a ciencia cierta, deba estar en la lista negra de los asesinos.
Me gustara que fueses sincera y me contaras qu significado tienen las palabras escritas
con sangre en la pared, y tambin cul es el contenido del manuscrito insisti tenaz. S que
habis entrado en casa de Mercedes y copiado el archivo de su ordenador. Hay cosas que necesito
saber, y solo t puedes ayudarme.
Como qu?
Por ejemplo, la repercusin social del problema que se plantea en el criptograma y los
motivos de que el juez lo haya clasificado como secreto de sumario.
A eso no puedo contestarte... Lament tener que denegar su peticin. No estoy
autorizada.
Recuerdas...? Arrug la nariz. Fui yo quien os confes las intenciones de Mercedes,
adems de poneros sobre aviso con respecto al manuscrito. No deberais dejarme de lado.
Mis jefes no opinan igual. La trascripcin del texto no es el final del viaje, sino el
comienzo.
Me apuesto lo que quieras a que conoces a esos tipos mejor que nadie, me refiero a los
bastardos que acabaron con la vida de Mercedes.
Cristina dud unos segundos. En realidad, no estaba segura de nada.
Es posible que nos enfrentemos a una de las sociedades secretas ms inaccesibles del
mundo esotrico dijo en voz ms baja, y tambin al misterio mejor guardado de la historia de
la humanidad. Por ello la Central ha enviado a la mejor. Y me importa poco que pienses que soy
una presuntuosa, pero es lo que hay. Mis conocimientos del arte ilustrativo de la alquimia, la
cbala, la mstica y dems ciencias ocultas, han sido expuestos en varias conferencias y congresos
internacionales a los que he sido invitada como ponente. Deberas leer algunos de mis libros para
saber de lo que hablo.
Nicols conoca de odas, gracias a Hijarrubia, el autntico curriculum de la doctora
Hiepes. La farsa que idearon para introducirla en la casa de subastas sirvi mientras dur su
trabajo como bibliotecaria, aunque seguira siendo efectiva para Leonardo.
Mercedes me habl de una secta: Los Hijos de la Viuda seal el abogado.
No son una secta, sino una sociedad que tuvo su origen en una leyenda. Presumen de ser
los herederos de un conocimiento basado en el arte de la construccin. Algunos los llaman
masones, pero en realidad estos niegan su existencia aun sabiendo que son los autnticos
custodios del secreto primordial. De ah se deduce que dicha hermandad no congenie con los
modernos maestres cuyas logias se anuncian en Internet y escriben libros que desvelan falsos
misterios de la orden.
Acaso teme el, Gobierno que alguno de sus representantes est implicado?
Colmenares calcul que esa poda ser una pregunta indiscreta, aunque no menos su contestacin.
Quiz... Ella fue sucinta en la respuesta. Pero lo que en realidad le preocupa a la
Central, es el poder que podra conllevar el ingenio descrito por el cantero.
No s a qu ingenio te refieres. Quiz te podra contestar de haber ledo el texto.
Aquel comentario pareci molestarla.
Lo sabrs a su tiempo... Cristina bebi por ltima vez de su caf, dando por finalizada la
reunin. Ahora ser mejor que nos vayamos a dormir.
Nicols asinti en silencio al comprender que se haba excedido. Luego se puso en pie, imitando
a su compaera de viaje. Salieron juntos de la cafetera tras dar las buenas noches al camarero,
dirigindose al vestbulo del hotel cogidos del brazo.
Por mucho que tratasen de congeniar, distaban mucho de ser una pareja idlica.
Captulo 24
Decidieron adelantar la fecha, pues exista la posibilidad de que Los Hijos de la Viuda
estuviesen ya tras sus pasos. Su idea era recuperar lo antes posible el diario de Iacobus y des-
aparecer por un tiempo.
Aquel mismo lunes, por la maana, se abastecieron en unos grandes almacenes de la
ciudad. Compraron cuerdas de niln, mosquetones, linternas y dems utensilios propios de
espelelogos y alpinistas. Contaban, adems, con radiotransmisores pues creyeron que lo
mejor sera estar comunicados con Riera- y una videocmara para inmortalizar el descenso y
la entrada a la cripta. Lo tenan todo preparado. Solo les faltaba esperar la hora adecuada.
La ciudad enmudeci en el mismo instante en que dieron las cuatro de la madrugada en el
reloj de la catedral; tan solo se escuchaba el eco amortiguado de pisadas acercndose a la plaza de
los Apstoles. La luz de los focos que iluminaba la catedral, consigui distender las sombras
proyectadas en los sillares labrados de la capilla de los Vlez. Con sigilo, y extrema precaucin, el
grupo de tres corri a refugiarse bajo la tupida red de andamios metlicos que rodeaban la parte
trasera del templo, presentndose la noche y las obras de reformas como sus mayores aliados.
Permanecieron agazapados durante unos segundos sin hacer ruido y sin apenas moverse, aunque
jadeaban como caballos desbocados debido a la carrera. El sonido de la respiracin sonaba con ms
fuerza en sus odos, incluso se haca insoportable dentro del cerebro.
Leonardo le hizo un gesto a Claudia para que le ayudase a sujetar unos paneles de madera que
haba apoyados al final del andamio. Juntos lograron colocarlos frente a ellos de forma que les
sirvieran de parapeto. De este modo se aseguraban intimidad en caso de que alguien pasara por all
cerca. Mientras tanto, Salvador se apresur en sacar una de esas herramientas para suavizar juntas
que usan los vidrieros y que llevaba oculta en su mochila.
Deberas hacerlo t le dijo a Crdenas en voz baja, dndole a entender que tendra ms
fuerza que l en los brazos.
Este asinti levantando el pulgar. Luego se gir para susurrarle a Claudia que deba echarle
una mano a su to. Ambos se le unieron en total silencio.
Ocultos tras las planchas de madera y los travesaos de los andamios, procedieron a la segunda
parte del plan. El arquitecto y su sobrina sacaron las cuerdas, arneses y mosque-tones, de las
mochilas que llevaban colgadas a sus espaldas. Leonardo, por su parte, introdujo la barra de hierro
entre la junta del enrejado y empuj hacia arriba. Cedi tras varios segundos, alzndose unos
centmetros del suelo. Iba a sujetarla con la mano izquierda cuando resbal y fue a parar nueva-
mente a su sitio. El eco metlico que provoc al caer repercuti en la noche como un disparo.
Por un momento quedaron petrificados, mirndose unos a otros en total silencio.
Esperaban que se abrieran las ventanas de los edificios adyacentes para dar paso a una vecindad
alertada por el estruendo, mas solo se escucharon los ladridos de un perro que deambulaba solitario
por la plaza del Cardenal Belluga.
A pesar de que le temblaban las piernas, y de que su deseo ms preciado era estar a mil
kilmetros de distancia, Leonardo tom de nuevo la herramienta para suavizar las juntas e hizo
palanca; esta vez ayudado por Claudia, quien se encarg de sujetar con fuerza el enrejado con el
fin de que no se desplazara de nuevo.
Riera encendi una linterna para que su sobrina actuase con mayor precisin, participando
tambin con la mano que le quedaba libre.
Con cuidado susurr el arquitecto.
Claudia levant del todo el rectngulo de barrotes oxidados, dejndolo en el suelo con
lentitud. Un tufo a humedad y putrefaccin ascendi de inmediato hasta sus narices. Salvador dirigi
la luz al hueco y los tres se asomaron impulsados por la curiosidad. Ms all de los contrafuertes
apostados en la base, se precipitaba un abismo insondable de sombras y signos cabalsticos grabados
en las paredes. No solo se repetan las iniciales de Iacobus de Cartago, tambin las marcas de una cruz
sobre un tringulo y varios glifos ms utilizados por los constructores de la poca. Riera trat de
enfocar cierto relieve que sobresala al fondo y que asoci con una puerta. Al fijarse bien, descubri
que eran barrotes herrumbrosos enclavados en el muro. Protegan la entrada a un pasadizo.
Habis visto eso? pregunt Claudia.
Si no me equivoco, dentro hallaremos lo que andamos buscando argument Leonardo,
sin apartar su mirada del hueco por donde habran de bajar.
Debe de haber unos diez o doce metros de profundidad calcul el arquitecto. Solo os pido
que tengis cuidado.
Descuida Claudia apoy su mano en el brazo de su to, guindole un ojo, tuve un
buen maestro.
Acto seguido procedieron a colocarse los arneses y los guantes de proteccin. Despus
sujetaron las cuerdas de niln a un palet con sacos de cemento que deba superar con creces los
quinientos kilos. Crdenas sac de su mochila una video-cmara y los radiotransmisores, los cuales
reparti entre sus compaeros.
De esta forma, si nos ocurre algo all abajo habr una posibilidad de que puedan salvarnos
coment con gravedad.
Espero no tener que verme en el aprieto de pedir ayuda a la polica brome Riera.
Todo ir bien. No te preocupes.
Claudia les record que necesitaran un instrumento especial si queran descerrajar los
barrotes. Leonardo busc de nuevo en su mochila, sacando una sierra para cortar metales que haba
dispuesto a ltima hora por si se les resista el enrejado. No era demasiado grande, as que podra
llevarla sujeta del cinturn junto a la cmara digital.
Una vez que estuvieron listos para el descenso se colocaron los cascos de seguridad. Leo se
introdujo en el hueco con la ayuda de Salvador, quien iluminaba el camino para facilitarles la bajada.
Fue aflojando con lentitud el mosquetn al tiempo que su otra mano iba soltando la cuerda. Al llegar
a la inclinacin del contrafuerte que haba a unos dos metros ms abajo, se detuvo con el fin de
esperar a Claudia.
Con decisin, la joven descans sus pies en la pared del pozo y, sin pensarlo dos veces, se dej
caer a plomo tras aflojar su mosquetn. Pas rozando la espalda de Leonardo, quien maldijo su
imprudencia, o torpeza, echndose a un lado para evitar que chocasen.
La madre que te...! No termin la frase por deferencia.
Tras aquella demostraci n de habilidad, comenz a creer que alguien le estaba tomando el
pelo. Despus, suspendido en el aire, ilumin hacia abajo con una de las linternas que llevaba en el
bolsillo. Claudia le aguardaba sonriente a mitad de camino.
No has debido hacer eso le reproch.
Vamos, no seas tan quisquilloso dijo ella, y le envi un beso.
Antes de descender, cogi la videocmara y grab las marcas de cantera dibujadas en las
paredes. Resultaba extrao que Iacobus perdiera su tiempo, y arriesgara su vida, cincelando glifos
impenetrables que nadie habra de admirar. Era como si aquel conjunto de signos formara parte de
un singular epitafio dedicado a todos aquellos que estaban dispuestos a morir por los secretos de la
hermandad.
Finalmente se decidi a bajar. Claudia lo estuvo esperando hasta que se coloc a su altura. A
partir de ah, hicieron juntos el descenso.
Nada ms llegar abajo, sintieron las aguas residuales atravesando la lona de sus zapatillas de deporte y
aspiraron el miasma putrefacto que se levant al remover el fondo de aquel barrizal oscuro y pegajoso.
A Claudia le produjo arcadas todo ese penetrante olor a descomposicin que fluctuaba en el ambiente. -
Tpate la nariz y respira por la boca le aconsej Leonardo, cogindola por el brazo mientras
iluminaba las paredes de alrededor.
Enfoc el enrejado que cerraba el paso a la galera, la cual deba tener unos noventa
centmetros de ancho por algo ms de metro y medio de alto, y estaba situada a varios palmos por
encima del nivel del agua; suficiente para que pudieran entrar en el pasadizo que haba al otro lado,
aunque fuese de rodillas. Claudia se acerc con la intencin de ver hacia dnde conduca aquel
estrecho corredor de piedra. Por lo visto, un poco ms adelante el camino se desviaba hacia la
izquierda.
Esto es espeluznante reconoci con voz entrecortada. Al fin y al cabo estaban viviendo una
aventura increble.
Leonardo admiti que el lugar sobrecoga. All dentro, todo era frialdad e inmundicia. Hasta el
eco de sus voces sonaba diferente, como si estuviesen encerrados en el interior de un atad. Y la
galera de piedra que se presentaba ante ellos no era menos desdeable. Por un momento se
imagin que estaban frente a la puerta de un laberinto diablico, y le horroriz solo de pensar que
pudieran extraviarse ah dentro y quedar atrapados para siempre.
Decidido a no perder el tiempo con pensamientos errticos, rechaz aquella idea tan fantstica
inspeccionando con cierto escrpulo los barrotes oxidados que les impedan el paso. Estaba
seguro de que el disco de la mquina cortara el hierro como si se tratase de mantequilla, pues el
aspecto que presentaba era de fragilidad y descomposicin. Aquello le llev a pensar que tal vez
Riera tuviese razn y apenas quedara nada que se pudiera leer despus de cinco siglos de espera.
El papel del diario deba estar igual de corrompido que todo en aquel lugar, si es que lo
encontraban.
Claudia debi pensar lo mismo, cuando dijo: Solo espero que el texto se encuentre a buen
recaudo. Especular no les iba a ayudar en nada, por lo que Crdenas se reserv el derecho de
responder. Su opinin ms sincera poda tirar por tierra las ilusiones de ambos y las ganas de
seguir hacia delante.
Bastaron unos cortes en los extremos para que la reja se viniera abajo. Claudia se adelant a
iluminar el pasadizo, anteponindose a Leo con el fin de entrar la primera. Luego conect el
radiotransmisor. Necesitaba probar su eficacia antes de ir rumbo a lo desconocido. Tito... Me
oyes?
Alto y claro Escucharon la voz de Riera como si estuviera entre ellos.
Instintivamente, Claudia levant la mirada hacia arriba. Pudo ver la recortada silueta del
arquitecto y el haz de luz de la linterna que les enfocaba desde lo alto.
Nos disponemos a entrar habl de nuevo a travs del transmisor.
Suerte les dese Riera.
Debido a la altura del corredor tuvieron que entrar de rodillas. Las paredes, y la
superficie del suelo, se presentaban igual de resbaladizas y enmohecidas que los sillares del foso
de bajada. Luego estaba la sensacin de asfixia que provocaban las piedras unas sobre otras.
Leonardo, que iba por detrs grabando, tuvo que hacer un esfuerzo por dominar su galopante
claustrofobia, algo que no pareca afectar a Claudia, la cual avanzaba valientemente y sin
reparo por aquel corredor buscando una salida. Trat de no pensar en las historias de ence-
rrados en vida que haba ledo de nio, o acabara gritando de puro terror.
Una vez que llegaron al final de la galera, giraron a la izquierda. A continuacin, siguieron
reptando por el pasadizo. Al principio no se percataron, pero segn avanzaban el techo se iba
precipitando poco a poco sobre sus cabezas, estrangulando el paso como un embudo. La
situacin se complic cuando descubrieron que ya era demasiado tarde para detenerse: la
estrechez del corredor les haba aprisionado y era imposible girar los cuerpos en la posicin en que
se encontraban. Leo estaba al borde del paroxismo. Aquel claustro de piedra era capaz de
impresionar al ms valiente de los hroes. Se acord de la historia de los Sancti Quattro
Coronatti que les haba contado Salvador, y de cmo fueron encerrados en atades de plomo para
luego ser arrojados al mar. Y sin poder evitarlo sinti escalofros al imaginar la angustiosa tortura
que debieron pasar antes de morir.
Entonces tuvo una revelacin como respuesta a sus pensamientos: dentro de quinientos
aos, otros encontraran sus huesos atascados en aquel cepo para ingenuos.
Crees que deberamos seguir? pregunt con voz vacilante.
Eres capaz de andar hacia atrs, como los cangrejos? Claudia, firme en su propsito, le
respondi con otra pregunta.
Puedo intentarlo.
No me vengas con chorradas! Ella agach la cabeza para mirarle por debajo de la
axila, en un autntico gesto de contorsionismo. De verdad quieres regresar sin saber qu se
esconde al final del camino? O prefieres pasarte la vida huyendo de unos fanticos que buscan
abrirte la garganta?
Me has convencido. Suspir resignado; luego aadi: Solo dime qu ves ah delante.
Claudia dirigi la linterna a la oscuridad que se abra ante sus ojos. Al final del corredor
pudo ver el modo en que se iluminaba lo que pareca ser una sala, ms all de la constreida
angostura por la que habran de cruzar; tan estrecha en s, que tendran que deslizarse con el cuerpo
y el rostro pegados al suelo. Lo cierto es que tambin ella comenzaba a inquietarse por aquella trampa
mortal en la que estaban embutidos, y en la que podan quedar atrapados para siempre.
Encomendndose a la diosa de la Fortuna, se deslizaron por la superficie impregnada de lodo
embadurnndose cabellos y mejillas. Claudia rezaba en voz baja por un final venturoso mientras su
compaero trataba de pensar que solo era un mal sueo, y que pronto despertara en su casa con
ganas de ir al bao. Como ambos reptaban con el rostro ladeado, y a oscuras ya que, en esa posicin,
la luz de las linternas quedaba atrapada entre el cuerpo y los muros, apenas se dieron cuenta de que
dejaban atrs la galera y penetraban en una sala de colosales proporciones.
La joven, al sentir que desaparecan las paredes, encendi de nuevo su linterna para enfocar los
muros de aquel extrao aposento. Crdenas, que iba por detrs, mir por encima de su hombro.
Lo que ambos vieron en aquel instante superaba los lmites de su imaginacin.
El desierto silb su lbrega cancin de todas las noches mientras el rostro impasible de la
Esfinge contemplaba en silencio el desvelo de los mortales. Dos extraos personajes, vestidos con
tnicas de distinto color azul y prpura, respectivamente, se pasearon frente al puesto de
guardia situado en la llanura de Gizeh, sin que ninguno de los soldados que custodiaban los hierticos
monumentos les saliera al paso con la intencin de detenerlos, ya que sus ojos no estaban preparados
para distinguir una realidad que haba sido distorsionada por la magia de los sentidos. Eso s, los
centinelas apostados en la garita sintieron en todo momento una sensacin de presencia que
consigui erizar el vello de su piel. Era como si alguien, oculto bajo un manto de invisibilidad, los
estuviera vigilando desde las sombras que se extendan ms all de los focos que iluminaban el
desierto.
Lo cierto es que ya lo haban experimentado en diversas ocasiones, hasta el punto de pensar
que podran tratarse de djins errantes deambulando en derredor de las pirmides, en busca de una
entrada al mundo subterrneo de los muertos. No solo ellos pensaban as, tambin el resto de los
compaeros que de forma rotatoria cumplan el turno de noche, quienes aseguraban haber
escuchado susurros y gemidos mezclados con el ulular del viento.
Las historias de espritus vinculados al poder de los faraones ya circulaban por El Cairo cuando
llegaron los arquelogos europeos a finales del siglo XJX. Pero fue a partir de aquella poca cuando los
rabes, siempre supersticiosos, dieron por hecho que en ese lugar, de irresistible encanto, vivan unos
demonios que fueron despertados cuando los intrusos que vinieron despus profanaron su eterno
descanso. Aunque los ms ancianos, octogenarios casi todos, reconocan que las almas en pena ya
geman desde haca siglos a causa de los ladrones de tumbas, y por culpa de quienes se llevaron las
doce hiladas de sillares y las enormes piezas que servan de revestimiento a las pirmides, pues en
ellas estaban inscritos los mayores misterios de la humanidad. Dichas historias sostenan que
fueron los reyes anteriores al Diluvio quienes erigieron aquellos templos consagrados a las artes y a
las ciencias. Y no iban desencaminados cuando aseguraban que en la sobrecubierta fueron grabados
los cuerpos celestes, as como las posiciones de las estrellas y sus ciclos. Los coptos, descendientes
directos de los primeros egipcios, as lo atestiguaban.
Ajenos al pensamiento de los guardias, aunque no tanto a las viejas historias, Balkis y su acompaante
cruzaron la meseta como espectros en la noche. Gracias al poder de su magia, podan pasar
desapercibidos ante los soldados haciendo invisibles sus cuerpos; don que no posean los Grandes
Maestros. Ese, y otros prodigios, solo estaban reservados para los Custodios del Trono.
Hiram pareca preocupado. Balkis pudo ver en su rostro el gesto impaciente que precede
al reproche.
A qu esperas? le pregunt al ver que no se decida. Vas a tardar mucho en
decirme lo que te preocupa?
El egipcio hizo como si no la hubiera escuchado, y sigui caminando en direccin a la Gran
Pirmide. Al cabo de unos segundos se detuvo, mirando a la persona con la que haba
compartido media vida en total y absoluto celibato.
Has decidido reemplazarme sin consultar conmigo. No crees que quiz merezca una
explicacin?
Balkis se sinti avergonzada, aunque en ningn momento se reproch el haber actuado a
sus espaldas. Saba que, tarde o temprano, tendra que rendir cuentas. Era imposible ocultarle
nada a quien era capaz de leer el pensamiento, otra de las cualidades mgicas que ambos
posean.
Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo; su tiempo el nacer, y su
tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado... Recuerdas?
Balkis cit los versculos del Eclesiasts. Nuestro tiempo ha concluido. Ahora nos toca sentir la
vida, volver a ser humanos... Como una piedra ms.
Yo no podra vivir de otro modo. Balkis saba lo obstinado que poda llegar a ser su
compaero.
S, es edificante lo que hacemos reconoci Balkis. Pero hemos de dejar paso a una
nueva generacin de Custodios. Nuestros cuerpos estn prximos a desencarnar. Deberamos
aprovechar lo que nos queda de vida como un regalo de Dios.
No quiero pensar en eso ahora... Hiram volvi su mirada hacia la Gran Pirmide.
Adems, t ya has decidido por los dos.
Trat de no tomrselo en cuenta. Desde que Sholomo y el resto contrataran a una
asesina a sueldo para acabar con la vida de un inocente, la alegra contagiosa de Hiram se torn
en desesperada tristeza. Para l, pragmtico sufista que odiaba la violencia, saber que haban
incumplido una de las leyes ms sagradas de Dios se convirti en una herida difcil de cicatrizar.
Buscar razones en la preservacin de los misterios no les satisfaca a ninguno, pero acataron con
entereza la decisin tomada por el Magster. Otra cosa distinta era compartir el criterio de
exterminio promulgado por algunos de los miembros ms conservadores del Consejo. De ah que
Balkis, que estaba por encima de ellos, hubiera decidido actuar a espaldas del resto. Se trataba
de poner fin a la controversia, y a la vez aprovechar la situacin para declinar la balanza en su
propio beneficio. Leonardo Crdenas tendra una oportunidad de vivir, pero nicamente si saba
aprovecharla.
Siguieron caminando en total silencio, envueltos en su propia invisibilidad. La sustitucin
de sus cargos era un asunto que deban tratar en otro momento. Ahora tenan que cumplir con su
deber.
Al cabo de unos minutos alcanzaron los aledaos de la Gran Pirmide. Fueron
directamente hacia el lado norte, si tundose bajo la entrada de acceso que se abra varios
metros por encima. Balkis se acerc a los enormes bloques de granito alineados de forma
escalonada frente a la planicie. Y extendiendo su mano, exclam:
Qotor chor chii ykarl Dair ytol dom okchor! Ychol ykam daiin dar dyam!
Segundos despus escucharon el deslizar de los sillares unos sobre otros, de forma que una
de las enormes piedras que circundaban la base de la pirmide fue retrayndose hacia dentro hasta
dejar paso a una galera con un nivel descendente, pasadizo iluminado por un destello de luz que
pareca provenir del centro de la Tierra. Hiram y su acompaante bajaron las escalinatas. La piedra
de granito volvi a encajar de nuevo en su sitio.
Ellos iban de un mundo a otro. Tal era el poder de quienes custodiaban el Kis del
Testimonio.
Captulo 25
Dios mo, Leo...! Has visto eso?
Al bibliotecario le fue imposible abrir la boca. Estaba tan impresionado por lo que tena ante
sus ojos que le costaba pensar con claridad. La pregunta de Claudia qued sin respuesta; y ambos
continuaron embelesados, con la boca abierta, admirando los dibujos y las frases inscritas en los
muros de piedra.
La sala donde se encontraban deba tener unos diez metros de largo por seis de ancho, con
una elevacin que superaba los tres metros. En el centro se eriga una plataforma escalonada de
la altura de un hombre normal, que finalizaba en una base rectangular completamente lisa.
Estaba fabricada de un granito bastante ms pulido que los sillares utilizados para la construccin
de las catedrales. Los peldaos, que se iban estrechando segn suban por los cuatro lados tal vez
orientados hacia los distintos puntos cardinales, llevaban inscritos glifos y marcas astronmicas.
No haba nada sobre la base, aunque pareca destinada a soportar algn tipo de propiciatorio o
tabernculo. En las paredes descubrieron frases sueltas escritas en varios idiomas, tales como el
latn, el castellano antiguo y el hebreo, junto a figuras geomtricas e inscripciones cabalsticas
emparentadas de algn modo con la alquimia. Reconocieron el tipo de escritura como gtica textual,
la misma que se utiliz en la elaboracin del criptograma, lo que significaba que su autor bien pudo
ser el propio Iacobus de Cartago.
Leonardo aprovech para grabar en DVD tales maravillas, rogndole a Claudia que
enfocara con la linterna las paredes de la sala. Fue entonces cuando descubrieron, a un lado y
otro de la sala, sendos corredores que conducan a otros recintos que eran copia idntica del
primero, nada ms que con distintos dibujos y nuevas frases que encerraban semejantes
incgnitas. Optaron por tomar el camino de la derecha, que los condujo a una sala que, a su
vez, los llev a otra, y esta a otra ms, y todas de las mismas dimensiones. Fueron de un lado
a otro, atrados por el deseo de autentificar aquel prodigio arquitectnico que se extenda bajo
la catedral de Murcia, ese laberinto de galeras que, como en un juego de nios, comunicaba
todas sus estancias de forma que quien se adentraba en ellas volva irremediablemente a la
sala principal. Eran siete, y sobre el dintel de entrada descubrieron, colgadas del techo, otras
tantas campanas que variaban de tamao dependiendo del recinto en el que se encontraran.
Aunque a simple vista era difcil distinguir las palabras, debido a las sombras que
proyectaba la linterna, pudieron leer correctamente varias de las frases en latn y en castellano
inscritas en los muros. Se trataba de un nuevo mensaje de Iacobus:
In triangulis ocultis Dei est.
El ojo de Dios est dentro del tringulo tradujo Claudia, acercndose a uno de los
muros que tena pintada una estrella de David en el centro.
Crdenas baj la cmara, dejando de grabar por un instante. Fascinado, arrug la frente.
Es posible que se refiera a los tringulos entrecruzados que constituyen el smbolo
de Israel? pregunt.
Su compaera se encogi de hombros, deshacindose de aquel acertijo para ir al otro
lado del muro en busca de nuevas frases.
En esta ocasin descubrieron varios prrafos escritos en hebreo tal vez citas
pertenecientes al Talmud, y una serie de dibujos circulares donde se encerraban distintos
tringulos y lneas rectas sin definir; y nmeros, y letras colocadas al azar. Al no conocer el
idioma, les fue imposible traducir aquel galimatas, pero Leonardo se esforz por grabar con la
videocmara todo cuanto estuviese inscrito en las paredes. Ya tendran tiempo de estudiar a
fondo las imgenes cuando se encontraran a salvo en casa de Riera.
No llevaban ni diez minutos all, y ya se sentan parte de aquel lugar. Claudia estaba tan
excitada que no cesaba de ir de una sala a otra, ansiosa por traducir todo cuanto en latn estaba en
su mano. l, cuya frialdad era una virtud congnita asociada a los Crdenas, trataba de enfocar el
descubrimiento desde el punto de vista racional, sin dejarse llevar demasiado por las emociones.
Lo primero que deban hacer era iniciar la bsqueda del diario antes de que los descubrieran. Haba
odo decir que el tiempo, cuando ests bajo tierra, se detiene. Una persona poda tener la impresin
de estar veinte minutos all abajo, y luego descubrir que en realidad haba transcurrido algo ms
de una hora. Por eso intent llamar la atencin de Claudia, para que se centrase en lo que
realmente haban venido a hacer.
Deberas comunicarte con tu to le record con criterio, o de lo contrario creer que
nos ha ocurrido algo... Ya sabes lo aprensivo que es.
La joven dej a un lado la traduccin que estaba llevando a cabo, mirndole con gesto de
sorpresa. Lo haba olvidado por completo.
Espera, voy a intentar que esto funcione... Saco el transmisor del bolsillo de su
pantaln. Aunque no estoy segura si aqu dentro, encerrados...
Dej la frase sin terminar, frunciendo el ceo al or el bullicioso sonido que producan las
interferencias. No iba a ser fcil la comunicacin.
Aqu Alfa. Me recibes, Omega...? Cambio... Aguard unos segundos antes de volver a
intentarlo. Alfa desde el interior... Tito, me recibes? Cambio.
No hubo respuesta, tan solo el zumbido persistente de las ondas hertzianas. Al cabo de un
rato escucharon lo que parecan palabras incompletas.
... ecibo... cuitad... ...onde estis...? ...bis encentra...? ...ambio.
Voy a tener que reptar de nuevo si quiero llegar hasta el foso dijo Claudia, segura de s
misma. Es la nica forma de decirle a mi to que estamos bien y que necesitaremos algo ms de
tiempo para encontrar el diario.
Si quieres mi opinin, creo que es mejor buscarlo ahora y dejar que Salvador saque sus
propias conclusiones... Leo no estaba dispuesto a correr riesgos innecesarios, y por ello insisti:
Si yo fuera el que estuviera arriba, tendra un poco ms de paciencia... Sinti la boca seca.
Hemos odo su voz, aunque entrecortada. Y por lo que deduzco, tambin l nos ha escuchado y sabe
que estamos bien.
Claudia reflexion unos segundos la propuesta de su compaero, aunque no pareci convencerla.
Despus le propuso: Mira, vamos a hacer una cosa...T te quedas aqu, grabando todo lo que
puedas, y de paso tomas anotaciones de lo que creas importante... Se mordi el labio inferior.
Lo siento, pero he de comunicarme con mi to. Necesito tranqui lizarle y advertirle de que nos vamos
a retrasar un poco.
Aferrndose con decisin a la mano de Leonardo, tir de l con el fin de hacer juntos el
camino de vuelta a la sala principal, donde se encontraba el pasadizo de salida.
Una vez all, le dio un beso en los labios antes de introducir sus brazos extendidos hacia
delante, en un principio, y luego su cabeza en aquel orificio cuadrado que se ajustaba a sus hombros
como un traje a medida. Su nico consuelo era que, segn avanzara, el camino se ira dilatando. Aun
as, la impresin de estar encerrada en un atad de piedra resultaba una experiencia bastante real los
primeros metros, angustiosa.
Crdenas se sinti el hombre ms solo del mundo nada ms verla desaparecer. Not un
extrao nudo en el estmago.
Decidi seguir investigando antes de que la soledad y la claustrofobia comenzaran a ser un
problema. Se acerc al estrado central de la sala iluminando los ngulos ensombrecidos de los
escalones. Cont siete peldaos por cada uno de los lados, al igual que el nmero de estancias
comunicadas entre s. Aquello, segn pens, era un detalle harto revelador. Su curiosidad, aliada con
un poco de imaginacin, le llev a buscar algn tipo de resorte oculto por entre las piedras que pudiera
abrir una pequea puerta o escondite secreto. Estuvo palpando la superficie sin encontrar nada, pero
le result extrao que estuviera tan extremadamente bien pulida. El tacto le record el granito de las
escaleras del edificio donde viva. Luego se fij bien en los siete glifos grabados en los distintos
escalones. Eran los smbolos de los planetas utilizados en la alquimia, por lo que crey conveniente
dibujarlos en su bloc para un posterior y detenido estudio; adems de grabar en DVD dichos
elementos.
Tras un prolongado esfuerzo por hallar un resorte, o peldao hueco donde pudiera haber
escondido el diario, tuvo que desistir del empeo y reconocer su fracaso. Aquellas piedras eran
compactas, adems de perfectas; como si el pedestal grantico estuviese fabricado de una sola pieza.
Fue entonces hacia la pared de enfrente con el fin de analizar las frases escritas, e intentar
traducirlas. Pero antes de enfocar el muro de piedra, decidi cambiar el DVD de la cmara que
estaba finalizando por otro sin usar. De esta forma podra seguir con la grabacin y ampliar en
todo lo posible el reportaje. Ms tarde, la guard en uno de los amplios bolsillos de sus pantalones de
corte militar. Luego encendi la linterna, acercndose a los textos escritos en latn.
En uno de ellos pudo leer:
Msica divinitatiorum.
Y en otro:
Sonitus silentes silentio noctis est,,
La msica de las divinidades? Sonidos silenciosos en la quietud de la noche? Se pregunt
a s mismo en voz alta. Qu narices querr decir eso?
Entonces record las campanas de distinto tamao que colgaban por encima de las entradas
principales a las salas. Tal vez, hacindolas sonar consiguiera abrir algn pasadizo en el muro que lo
llevase hasta el diario, segn calcul en un momento de entusiasmo. Estaba tan desesperado, que fue
lo nico que se le ocurri.
Comenz por la ms grande, situada en la sala donde estaba en aquel momento. Cogi la
cuerda del badajo con sumo cuidado, sopesando si deba actuar por su cuenta o esperar a Claudia.
Decidido a arriesgarse, dio un tirn en seco hasta que la pieza de metal golpe la campana. El eco
vibrante del sonido se expandi por los siete aposentos hasta perder intensidad. El tono haba sido
demasiado grave, abrupto como una sacudida. Pero no ocurri nada. Ningn sillar vino a desplazarse
de su sitio para dar paso a una cmara secreta.
Fue directamente hacia el corredor de la derecha, que comunicaba con la siguiente sala,
llevado por una intuicin. Una vez all, repiti de nuevo su experimento. La campana, cuyo tamao
era algo menor que la primera, son de un modo distinto; a una escala por debajo.
Volvi a intentarlo en la tercera estancia, y en la cuarta. Y as sucesivamente hasta llegar a la
ltima, donde el cimbalillo era de un tamao tan sumamente reducido que el sonido que produjo le
record al ms preciado cristal de Bohemia. Aquello solo poda significar una cosa, que cada una de
las salas estaba representada por las siete notas musicales.
Era tal el inters que senta por su descubrimiento, que no advirti la sombra amenazante que
se deslizaba sigilosa, que se acercaba por detrs. Cuando su sexto sentido le puso en alerta, ya era
demasiado tarde. Por el rabillo del ojo descubri que no estaba solo all abajo.
Lo ltimo que sinti, antes de perder la consciencia, fue un golpe en la nuca y la impresin de
que todo daba vueltas a su alrededor.
Luego, el silencio.
Captulo26
Cuando abri los ojos, casi lo devora la oscuridad apocalptica de la sala. Lo primero que le vino
a la cabeza, quiz debido a ese inters que ltimamente senta por Allan Poe tras encontrar la
clave del manuscrito, fue que era el protagonista del relato El pozo y el pndulo, y que se
encontraba maniatado al borde de un abismo insondable mientras una cuchilla afilada descenda
del techo yendo de un lado hacia el otro. Trat de pensar, de recordar lo ltimo que haba sucedido
antes de perder la consciencia. Aunque primero deba iluminar el recinto para ver si se encontraba,
todava, en los subterrneos de la catedral.
Se incorpor con cierto dolor de cabeza. Tante la superficie del suelo buscando la
linterna, y no se sinti a salvo hasta que la hubo rozado con la punta de los dedos. Con una
sensacin de nimo indescriptible, empuj hacia arriba el interruptor y un haz de luz le devolvi
a la realidad. Estaba en la sptima sala, a un paso de la primera. Sin embargo, not que algo
haba cambiado desde que perdiera el conocimiento. Trat de recordar qu era ese detalle tan
importante que le ocultaba el subconsciente, ese sentirse desnudo tras el golpe en la cabeza. Y
fue entonces cuando cay en la cuenta de que le haban robado la cmara de grabar y el bloc de
notas.
Se desliz hasta la sala principal hacindose una idea de lo ocurrido. Pens en Los Hijos de la
Viuda, y en esa capacidad instintiva que los conduca al lugar exacto en el momento adecuado. Era
evidente que los haban seguido a pesar de todas las precauciones tomadas, y tambin que
entraron por el mismo lugar que ellos. Pero lo peor de todo era no saber por qu segua con vida
cuando lo normal era que lo hubiesen degollado.
Entonces le vino a la memoria la imagen de Claudia ascendiendo la estrecha galera en busca
de Salvador. Irremediablemente tuvo que encontrarse con ellos por el camino; por lo que, tal vez,
tambin ella y su to deban haber sufrido algn tipo de agresin. Prefiri pensar que estaban
heridos, o inconscientes, a imaginrselos muertos. En su impotencia, cualquier esperanza de vida
sera aceptada como nica respuesta a sus preguntas.
Decidido a no esperar ms, meti la cabeza en el estrecho pasadizo a pesar de la claustrofobia
que senta. Durante unos minutos, que le parecieron semanas, estuvo deslizndose por ese maldito
agujero que le obligaba a torcer la cabeza hacia un lado, de querer avanzar. Los dedos de sus manos
tuvieron que aferrarse a las juntas de separacin entre los sillares para tomar impulso y seguir
avanzando, pues no exista otro modo de hacerlo.
Al cabo de un tiempo, el corredor se fue ensanchando y su cuerpo pudo sentir de nuevo
esa sensacin de libertad que le proporcionaba la amplitud de espacio. Finalmente lleg hasta el
zcalo del foso, despus de cruzar la ventana cuyos barrotes tuvieron que cortar al principio.
Mir hacia arriba. No vio a nadie, pero s las cuerdas que an colgaban desde lo alto y el resto de
la indumentaria, incluyendo el arns y el mosquetn; aunque faltaban los de Claudia.
Se coloc de nuevo el equipo y comenz a ascender sin tomarse la molestia de ponerse el
casco de seguridad, angustiado por la incgnita de saber qu iba a encontrarse all arriba. Apenas
faltaban unos metros cuando se vio sorprendido por la luz del sol. Se haba hecho de da. Aquel
detalle no hizo sino acelerar su labor, pues lo nico que faltaba era que lo descubrieran los
empleados de la empresa de reformas y lo denunciasen a la polica.
Cuando por fin asom la cabeza suspir de alivio: el lugar estaba desierto. Pero, por otro
lado, tambin resultaba una contrariedad. Claudia y su to haban desaparecido, y eso significaba
que estaban en poder de aquellos fanticos. Por un instante se sinti impotente, y luego tuvo un
increble deseo de gritar. Estaba enfadado consigo mismo. Se reproch el haberla dejado
marchar.
En el reloj de la catedral sonaron tres cuartos. Leonardo se imagin, debido a la posicin del
sol, que deban de ser las siete y tres cuartos, por lo que tena el tiempo justo de recoger su
mochila y colocar de nuevo el enrejado del suelo, antes de que se incorporase a trabajar el
equipo de reformas. Sin pensar en otra cosa que desaparecer, se apresur a guardar en su
mochila el arns y las cuerdas. No se detuvo a recapacitar en lo extrao que era el hecho de que
no solo hubiesen desaparecido sus compaeros, sino tambin sus sacos y pertenencias. Su
cerebro estaba obstruido; lo nico importante en aquel momento era abandonar el lugar.
Necesitaba huir de all, lo primero, y luego buscar el modo de encontrar a Claudia y a Salvador.
Estaba seguro de que los haban secuestrado Los Hijos de la Viuda, pero no tanto de si an
seguan con vida.
La incertidumbre se aferr a sus pensamientos mientras abandonaba su escondrijo y
corra hacia la plaza de los Apstoles sin volver la vista atrs.
En aquel mismo instante, muy lejos de all, una furgoneta con el anagrama de la compaa
de telfonos se detuvo en un edificio de seis plantas situado al final de la Nnesebeck Strasse,
frente a la universidad Tcnica de Berln. De ella se bajaron dos hombres de mediana edad
vestidos con ropa de trabajo. Sin perder tiempo fueron hacia las escalinatas de entrada. El
conserje del edificio se adelant a abrirles la puerta nada ms escuchar el estridente sonido del
timbre. No esperaba a nadie a esa hora de la maana, y mucho menos que viniesen a arreglar
nada en alguno de los apartamentos. Lo primero que hizo fue pedirles la documentaci n.
Y dicen que les ha llamado la seorita Weizscker? Quiso cerciorarse antes de dejarlos
pasar.
A nosotros nos han pasado el aviso desde la central contest el ms alto en tono neutro,
muy profesional, encogindose de hombros a continuacin.
Con este gesto le daba a entender que ellos no hablaban directamente con los usuarios, sino
con las secretarias de la empresa.
Tras echarle un vistazo a sus tarjetas identificativas, el envarado conserje les aconsej que
cogieran el ascensor, recordndoles que el piso de la joven Frida se encontraba en la quinta planta,
letra C.
Minutos despus, los empleados de la compaa de telfonos se detenan frente al
apartamento que les haban indicado. Miraron a ambos lados del pasillo. Todo estaba en calma.
Rpidamente, se colocaron guantes de ltex en las manos antes de abrir la cerradura con una de las
varias ganzas que llevaban consigo. Entraron en silencio en el piso. Se oy correr el agua en la
ducha, tras la puerta entreabierta del cuarto de bao.
El sicario que permaneci callado cuando los detuvo el conserje le hizo un gesto a su
compaero, indicndole que no perdiese el tiempo. Este asinti, sealando a su vez una habitacin
donde poda verse un cmulo de papeles amontonados junto al ordenador que haba sobre el
escritorio. Luego sac una automtica de detrs del pantaln, enroscando con acierto el silenciador a
la vez que empujaba lentamente la puerta del bao. Frida estaba de espaldas tras la mampara de
cristal, dentro de la ducha, por lo que no se dio cuenta de lo que ocurra hasta que cerr el grifo del
agua y se gir en busca de la toalla. Su primera reaccin, al ver a un desconocido apuntndola con un
arma, fue la de quedarse paralizada debido a la sorpresa. Ni siquiera tuvo tiempo de gritar. El
primer disparo atraves su frente; el segundo, el corazn. Su cuerpo se desplom inerte sobre el pie
de ducha, dejando a su espalda un reguero de sangre por todos los azulejos.
Mientras tanto, el otro segua buscando en los papeles del despacho la traduccin del
manuscrito. Al ver a su compaero en la habitacin, guardndose de nuevo la automtica, dedujo
que la joven haba dejado de ser un problema y que podan actuar con placidez. Nadie vendra a
interrumpirles.
Vamos, acrcate! le inst. Necesito que me eches una mano. Aqu debe haber un
millar de folios.
Estuvieron ojeando los papeles de Frida durante unos minutos, hasta que finalmente
encontraron varias hojas con apuntes relacionados con el manuscrito de Toledo. Lo guardaron todo
en un sobre grande de correos, cerrndolo a continuacin con el fin de que quedara precintado.
Luego se marcharon con total impunidad, silbando una cancioncilla entre dientes.
Cuando el conserje del edificio los vio marcharse, pens que aquellos tipos deban de ser muy
buenos en su trabajo: apenas haban tardado veinte minutos en detectar la avera y enmendar el
problema.
Captulo 27
Corri todo lo que pudo hasta que lleg a la Glorieta de Espaa. Tras bajar las escalerillas
que conducan al aparcamiento subterrneo, fue directo hacia la plaza de garaje donde Salvador
haba aparcado el coche, pero en su lugar encontr un Peugeot de color gris perla bastante ms
antiguo. Hizo una expeditiva valoracin de los hechos: Claudia y su to haban desaparecido junto
a sus mochilas, y ahora tambin su coche. Era como para volverse loco.
Estaba desorientado. No saba dnde ir, ni qu hacer. Lo primero que le vino a la cabeza fue
tomar un autobs que le llevase a Santomera y tratar de buscarlos all, en casa del arquitecto;
entre otras cosas porque dentro de la hacienda tena el resto de sus pertenencias, adems de
ser el lugar ms seguro de momento. Necesitaba detenerse un instante a reflexionar, sin
sentirse vigilado.
Volvi a subir las escaleras del subterrneo con el fin de dirigirse a la estacin de autobuses,
situada en el barrio de San Andrs. Cruz la Gran Va a la altura del Hotel Reina Victoria, donde un
polica que diriga el trfico lo mir de arriba a abajo de forma inquisitiva. Se temi lo peor, pues
pareca decidirse entre llamarle la atencin por atravesar el paso de cebra cuando el semforo
estaba en rojo, o pedirle que se identificara; o quiz ambas cosas. Crey que lo mejor sera alejarse
hacia la izquierda, cruzando la calle lo ms rpido posible. A continuacin dobl la esquina del hotel
para ir hacia la plaza de abastos.
Justo a la altura del Palacio Almud sinti vibrar su mvil en el bolsillo del pantaln. Al ir a
cogerlo, creyendo que poda ser Claudia, sus manos tropezaron con el DVD que casualmente haba
cambiado poco antes de que le golpearan en la cabeza. Se olvid de ella por el momento. Ahora
deba atender la llamada.
En el visor pudo ver un nmero de telfono mvil . No supo reconocerlo.
S...? pregunt con recelo.
Buenos das, Leo... Soy Nicols... Escuch la voz del abogado. Hace unos minutos que
acabo de llegar de Madrid. Estoy en Murcia. Supongo que tendrs una ligera idea de cul es el
motivo de mi visita.
Colmenares...? Gracias a Dios! exclam, aliviado de escuchar una voz amiga. Oye,
si es cierto que ests en Murcia necesito que me eches una mano y vengas a recogerme. He de
hablar contigo lo antes posible.
Tranquilo le dijo, para eso hemos venido. Si estamos aqu es para ayudarte.
Estamos... ? inquiri, perplejo. Acaso est contigo la polica?
Por unos segundos crey que venan a detenerlo.
Por supuesto que no respondi Colmenares. Me acompaa una mujer a la que no
conoces, pero que puede aportar nuevos datos al asunto que te ha trado hasta aqu.
Si es una tal Cristina Hiepes, he odo hablar de ella... Arrug la frente. Mercedes
estaba dispuesta a inmiscuirla en la investigacin sin sopesar las consecuencias.
Creo que perdemos el tiempo hablando por telfono. Lo mejor ser que me digas
dnde te encuentras para ir a recogerte.
El abogado pens que deban conversar cara a cara.
Sabes dnde est la Glorieta de Espaa, frente al Ayuntamiento?
Creo que s contest. Lo cierto es que acabamos de pasar junto al ro y la hemos visto
al otro lado.
Debis cruzar el puente que une Torre de Romo con el hospital de la Cruz Roja. A
continuacin, dirgete hacia la Glorieta de Espaa... le aconsej. Yo os esperar junto al
semforo que hay antes de bajar al aparcamiento subterrneo... luego, aadi alterado: Por
favor, ven lo antes que puedas!
Sucede algo que deba saber?
Ya te lo explicar cuando nos veamos.
Cort la comunicacin. No tena ganas de seguir hablando. Estaba realmente agotado.
Tras dar media vuelta, regres de nuevo a la Glorieta de Espaa.
Lilith abandon el apartamento a primera hora de la maana, pero antes les dej una nota en
la cocina dicindoles que tena una cita con el vicerrector de la Facultad, a eso de las nueve.
Tras coger nuevamente un taxi, se dirigi hacia la avenida Juan Carlos I con el fin de recoger
su coche, el cual haba dejado aparcado en el parking del centro comercial Zig-Zag porque no
quiso que nadie vinculara su Corvette con aquellas dos arpas. Luego se dirigi a Santomera sin
perder ms tiempo. Guard en su chaqueta la direccin correspondiente al nmero de telfono
que le proporcionara la directora de la casa de subastas. Conseguirla fue de lo ms fcil. Cotej el
segundo prefijo con las correspondientes pedanas y pueblos de la comunidad autnoma. De este
modo pudo saber que perteneca a Santomera. A continuacin, lo nico que tuvo que hacer fue
ocultar con una cartulina los nmeros alineados verticalmente en las pginas, dejando visibles tan
solo las tres ltimas cifras. As, pudo ir descartando los que no terminaban igual; hasta hallar la
coincidencia.
Despus de conducir unos minutos en direccin a Alicante, dej la autova para tomar la
salida de Santomera. Poco despus se detuvo en el centro del pueblo, a fin de preguntar dnde
viva el amigo de Leonardo Crdenas, entre otros motivos porque el domicilio era bastante
confuso al no corresponderse con una calle, sino ms bien con un paraje o camino: Senda del
Esparragal. Un joven en ciclomotor le indic el camino a la cueva del arquitecto, que era como la
conocan en el pueblo. Lilith le dio las gracias por la informacin, y se march hacia las afueras con
una ligera idea de por dnde deba torcer a la derecha y cundo habra de hacerlo a la izquierda.
Dej la carretera para tomar un camino que rodeaba un campo de hortalizas. A unos cien
metros ms adelante encontr una finca en la que crecan toda clase de rboles, cactus y palmeras.
Detuvo el coche a unos metros de la puerta de entrada. Baj la ventanilla y se quit las gafas de sol.
Desde donde estaba poda verse la fachada principal de la singular cueva. Lo cierto es que le asombr
el ingenio de aquel hombre, capaz de aprovechar la caprichosa formacin de la naturaleza para
construir su residencia.
Aun as, no vio a nadie por los alrededores. Ni tan siquiera un vehculo. Deban estar fuera.
A unos metros del camino descubri varias furgonetas y coches aparcados en un prado donde
se amontonaban las balas de paja para las bestias, junto a una casucha con un viejo letrero de una
conocida marca de gaseosa colgado sobre la puerta. Dedujo que era una venta destinada a servir
cafs y licores a los campesinos que faenaban por las tierras colindantes. No era su intencin entrar
en un sitio cuyo olor deba ser repulsivo, y no solo por la gran cantidad de hombres bebiendo
aguardiente a esas horas de la maana, tambin por la insalubre apariencia y los muchos aos que
parecan arrastrar los desvencijados muros y el tejado del local. No obstante, pens que poda
aparcar junto a los dems vehculos y esperar a que entrase o saliese el dueo de la finca, quien
posiblemente ira acompaado del hombre que buscaba.
Arranc de nuevo y fue hacia la explanada que haba a su derecha. Busc un lugar donde
tuviese buena perspectiva, y sobre todo, visibilidad. Lo encontr al inicio del aparcamiento, frente a
la carretera.
Nuevamente se dedic a esperar pacientemente a su presa.
No le import porque formaba parte de su trabajo.
Captulo 28
El Audi de Colmenares se detuvo unos metros antes de llegar a la pendiente de bajada al
aparcamiento. Leonardo se precipit sobre el automvil, abriendo la puerta de atrs.
Menos mal que has venido! afirm. Despus arroj dentro la mochila. La gente no
paraba de mirarme como si fuera un bicho raro.
Sus ojos se encontraron con los de una mujer de unos treinta y pocos aos, bastante atractiva,
que iba sentada junto a Nicols. Su sonrisa le cautiv al instante. Deba ser Cristina Hiepes.
Entonces, sin saber por qu, tuvo la sensacin de estar haciendo el ridculo.
Si yo me encontrase con alguien vestido de esa forma puntualiz la criptgrafa,
tambin lo observara por encima del hombro.
Te presento a Cristina dijo Nicols, incorporndose a la va tras colocar el intermitente,
tu nueva ayudante.
Encantado.
Le estrech la mano.
Existe una razn que yo no sepa, para ir vestido de ese modo? pregunt Colmenares, sin
apartar su mirada de la carretera.
Es una larga historia... repuso misterioso. Se ech el pelo hacia atrs con ambas manos,
agobiado por las circunstancias. Antes de poneros al corriente necesito que me llevis a
Santomera, un pueblecito que hay a las afueras. He de comprobar una cosa... Entonces, aadi con
voz hueca: Es importante.
Dinos, por lo menos, si has encontrado el diario del picapedrero insisti el abogado. Es lo
nico que necesitamos saber.
Leonardo dud unos segundos.
No...Todava no contest finalmente. Pero hay algo peor. Los Hijos de la Viuda me han
estado siguiendo.
Ests seguro? Fue Cristina quien pregunt esta vez.
Afirm en silencio y luego sigui hablando:
Os contar mi historia cuando lleguemos a Santo-mera. .. prometi. No estaba dispuesto
a satisfacer la curiosidad de nadie, no sin antes haber puesto en orden sus ideas. Hasta entonces,
necesito descansar. No he dormido en toda la noche, tengo un chichn en la cabeza que parece una
almendra, y he perdido algo de mucho valor. Demasiadas aventuras para una sola noche.
Debes perdonar mi insistencia porfi Cristina, pero creo que no sabes lo importante que
es para nosotros detener a esos criminales.
Crdenas arque las cejas inquisitoriamente,
Qu eres, bibliotecaria o polica? Estaba furioso. Esperaba que supieran comprender su
situacin. Me vas a explicar de qu va todo esto? Su pregunta iba dirigida a Colmenares.
Puedes decirme por qu est ella aqu?
Escucha, Leo comenz diciendo Nicols, y lo hizo con firmeza. La investigacin ha estado
sufragada desde el principio gracias al dinero de Mercedes. En ella nos hemos visto envueltos todos
nosotros, muy a nuestro pesar. Yo, como abogado y albacea de la difunta, y con el beneplcito de esta
en vida, represento ahora sus intereses hasta la lectura del testamento. Hace unos das me rog que
si le ocurra alguna desgracia me pusiera al frente de la bsqueda. Me dijo que Cristina y t
debais seguir adelante, juntos. La verdad es que la seorita Hiepes nos est haciendo un gran favor.
No hay nadie que conozca mejor que ella la interpretacin cabalstica y esotrica que rodea el
mundo de la masonera.
Leo se ech a rer, y lo hizo de forma espontnea, sin valorar las consecuencias de su actitud.
Luego, al darse cuenta de que la aludida lo observaba con insufrible paciencia, trat de disculparse.
Lo siento, no me rea de tus aptitudes. Es que me ha hecho mucha gracia que Nicols
piense que este asunto es algo as como una transaccin comercial entre dos firmas, cuando en
realidad es bastante ms complejo... Pensativo, se rasc la barbilla. Vosotros vens desde Madrid
con una historia distinta a la ma, con una idea preconcebida de lo que tenemos que hacer o no,
como si todo fuera tan fcil. Pero existe un problema. Aqu, en Murcia, hemos vivido una situacin
que no habamos previsto y dos nuevos inocentes han sufrido las consecuencias. No s si seguirn
con vida. Por lo pronto han desaparecido.
Lo saba...! Le contaste a Claudia lo del manuscrito! Colmenares lo mir enojado por
el espejo retrovisor. La otra tarde, cuando se ausent para solventar cierto asunto domstico,
fue a verte a tu casa... Resopl dos veces. No es cierto?
Reconozco que fue un error, pero tuve que hacerlo.
Nadie ms deba saber el autntico motivo por el que asesinaron a Jorge! El abogado
estaba furioso. Me sorprende tanta irresponsabilidad.
Crdenas opt por poner las cosas muy claras.
Recuerdas... ? Claudia y yo mantenemos una relacin que va ms all de la casa de subastas
y sus normas replic [Link] que prevenirla.
Est bien, ser mejor que nos tranquilicemos... Fue la opinin de Cristina. Ya no tiene
remedio... Deberamos llevar a Leo a Santomera y ver qu nueva sorpresa nos tiene preparada. Si es de
su agrado contarnos lo ocurrido, lo escucharemos. Si no, ya habr tiempo para hablar cuando se
haya calmado... Te parece bien as? Su pregunta iba dirigida a quien viajaba detrs de ella.
Perfecto contest Leonardo, cerrando los ojos al tiempo que estiraba su cuerpo.
El abogado guard un prudente silencio, aunque le hubiera gustado prolongar la conversacin
y averiguar de dnde vena vestido de ese modo tan ridculo. Sin embargo, Cristina tena razn:
deban darle un poco ms de tiempo.
Estuvo conduciendo sin decir palabra hasta que llegaron a Santomera.
Una vez all, Leonardo le fue indicando el camino que deba seguir. Atravesaron el pueblo, y ya a
las afueras se incorporaron a una va comarcal. A un par de kilmetros se desviaron para coger otra
carretera que finalmente los llev a una finca cercada, provista de luengos y puntiagudos barrotes.
Tras la puerta de hierro, cerrada en ese instante, pudieron contemplar la majestuosa fachada de la cueva
y los soberbios jardines que la precedan. Tanto Nicols como su acompaante quedaron sorprendidos al
ver aquella obra maestra de la arquitectura.
Es increble! Cristina se baj del coche llevada por la curiosidad.
Los hombres la imitaron, yendo todos juntos hacia la puerta principal con el fin de atisbar a
travs de los barrotes pintados de negro.
Leonardo trat de ver si encontraba indicios del regreso de Salvador y Claudia al punto de
partida. Exista la posibilidad de que se hubieran visto forzados a marcharse sin poder avisarle,
esperando que supiera interpretar su desaparicin como una retirada estratgica. Tal vez
estuvieran dentro, en casa, creyendo que era l quien estaba en manos de los asesinos. En todo
caso, no vio por all el automvil de Riera.
Bueno... Vas a explicarnos el motivo de que estemos aqu? pregunt Colmenares, tras
observar unos segundos el singular comportamiento del bibliotecario.
Espera un momento.
Sin prestarle mucha atencin, Crdenas fue hacia el pilar izquierdo de entrada para apretar
el timbre del video-portero atornillado en la piedra. No hubo respuesta. Volvi a insistir de nuevo,
pero fue intil. No haba nadie.
He de suponer que conoces al dueo de esta finca insisti el abogado, esperando averiguar
el sentido de su presencia en aquel lugar.
No estn... murmur. Joder, no estn aqu! exclam. Repentinamente exaltado, golpe
con fuerza la placa del telefonillo.
Deberamos irnos propuso Cristina, al comprobar que los conductores de los vehculos que
circulaban por la carretera aminoraban la marcha para observarlos con cierta desconfianza.
Estamos frente a una propiedad privada, discutiendo entre nosotros mientras observamos
descaradamente el interior. Y eso no es lo ms prudente para unos forasteros como nosotros.
-Ah dentro he estado viviendo los ltimos tres das! le espet Leonardo de forma
abrupta. Y eso me concede ciertos privilegios. Es ms, deseara recoger mis pertenencias.
Se aferr a los barrotes e hizo el ademn de subirse al murete de piedra con el fin de saltar la
verja. El abogado lo sujet del brazo antes de que cometiese una locura.
Cuntaselo a la polica si pasan por aqu y te sorprenden al otro lado del muro aadi
Colmenares, harto de tanta monserga.
Por favor, Leo! le suplic Cristina. Siempre podremos volver en mejor momento,
no crees? Ahora necesitas cambiarte de ropa y asearte un poco. Propongo que vayamos a un
hotel a descansar un par de horas tras una buena ducha. Pero antes nos detendremos en alguna
boutique a comprar una camisa decente y un pantaln de tu talla. Y sonriendo irnica, aadi:
No creo que te dejen entrar de ese modo.
Leo reconoci no estar preparado para seguir buscndolos. Cristina tena razn. Deban
encontrar un sitio donde descansar. El, por lo menos, lo necesitaba. Se haba convertido en un manojo
de nervios, y sus pensamientos eran cada vez ms errticos.
Estuvieron los tres de acuerdo en regresar a Murcia y hospedarse en un hotel del centro. Pero
antes de volver a subir en el vehculo, Leonardo les hizo una confidencia en voz baja:
Queris saber dnde he pasado la noche, y el motivo de que vaya vestido as, digamos que
de esta forma tan ridcula?
Nicols se sorprendi de su cambio de parecer, aunque luego record que les haba prometido
contrselo todo una vez que estuvieran en Santomera.
Lo cierto es que siento curiosidad reconoci el abogado, apoyado en la puerta del coche.
Como dira Iacobus de Cartago: he descendido a los infiernos. Y aqu tengo la prueba... Sac
el pequeo DVD de su bolsillo, mostrndoselo orgulloso como si fuera un trofeo de caza. He
grabado el lugar donde se esconde el diario... Y, adems, os aseguro que s cmo encontrarlo.
Cristina, sopesando la situacin, mir a Colmenares con cierto entusiasmo mal reprimido.
Era evidente que Leonardo tena algo importante que mostrarles, quiz la prueba innegable de que
exista realmente una historia veraz tras el delirante escrito de un cantero.
Lilith no comprenda nada. Haba observado desde la distancia la llegada de los inesperados
visitantes. De los tres, el que ms llam su atencin fue el hombre vestido con pantalones de
camuflaje y camiseta negra, quien demostr claramente su enojo al encontrar cerrada la puerta de
la finca. Deban ser cmplices del tal Leonardo y su amigo, el arquitecto; eso, cuando no fueran ellos.
Incmoda, lade la cabeza.
Al ver que se marchaban decidi seguirlos. Su permanencia all estaba de ms, y poda llamar la
atencin de quienes comenzaban a salir de la venta con el fin de iniciar su trabajo.
Regresaron a Murcia, algo que no le sorprendi. Los sigui hasta las Atalayas, donde la
carretera estaba colapsada a causa de los vehculos que visitaban el centro comercial ubicado en la
zona. Despus de soportar una cola interminable de coches, a la que tuvo que enfrentarse con harta
paciencia, los vio torcer hacia la izquierda para ir a detenerse ante la puerta del Hotel Rosa Victoria.
Con cautela, aparc varios metros ms atrs, junto a un concesionario de coches. Luego sac su tel-
fono del bolso e hizo como si estuviese hablando con alguien.
Los vio bajarse del automvil. Cuando crea que iban a entrar en el hotel, se detuvieron en la
acera para discutir cierto asunto, tal vez relacionado con la indumentaria de aquel extravagante
individuo vestido de militar, ya que la mujer seal varias veces su indumentaria. Tras unos
minutos de conversacin, los hombres se marcharon dejando sola a la mujer. Lilith se inclin
disimuladamente, hacia el asiento de al lado, cuando ambos pasaron junto a la ventanilla abierta del
coche. Volvi a incorporarse para observarlos por el espejo retrovisor: se dirigan hacia los grandes
almacenes.
Mientras tanto, la pelirroja vestida de forma discreta, pero elegante, encendi un cigarrillo
decidida a esperar el regreso de aquellos dos frente a la puerta de entrada a la recepcin del hotel.
Lilith opt por alargar la supuesta conversacin que mantena por telfono hasta que decidieran
volver.
Al cabo de unos veinte minutos los vio llegar de nuevo. El ms joven llevaba unas bolsas con el
logotipo del centro comercial; en las que deba ir la ropa sucia, puesto que ahora iba vestido de forma
impecable: con una camisa azul, pantalones grises y zapatos nuevos. Entonces, ya transformado en un
ser civilizado, entraron todos juntos en el centro hotelero.
Lilith se baj de su coche y fue hacia el vehculo de Nicols; mientras, sus manos buscaban en el
bolsillo de su chaqueta un pequeo transmisor de frecuencia que sola llevar consigo. Hizo como ssele
cayera una moneda al suelo, y se agach para recogerla. Con rapidez, lo coloc en la parte trasera del
automvil, bajo el chasis, quedando adosado al metal gracia a un potentsimo imn que llevaba instalado en
la base. Luego se puso en pie, regresando de nuevo a su automvil.
Apartir de entonces, tendra controlados todos sus movimientos.
Captulo 29
Tras ocho horas de viaje, el Talgo Barcelona-Murcia llegaba puntual a la estacin del Carmen. Las
puertas se abrieron entre sonidos de silbatos y pitidos provenientes de algn lugar incierto del tren.
Los viajeros se fueron bajando de los distintos vagones con cierta lasitud, dirigindose despus hacia
el andn en busca de la salida. Y entre ellos, Altar, quien se mezcl con la masa humana que
abandonaba la estacin formando parte del conjunto.
Se dirigi a uno de lo vehculos de transporte pblico aparcados en la puerta. Pregunt al
taxista si poda llevarle a la avenida de Espinardo. Este asinti con gesto cansino tras quitarse el
mondadientes que llevaba en la boca. A continuacin, le abri la puerta del automvil en un arrebato
de cortesa, pues debido al acento comprendi que se trataba de un extranjero; y los guiris, segn
calcul, solan ser generosos con las propinas.
Acomodado en la parte de atrs del coche, Altar abri el ordenador y se olvid del taxista. El GPS
incorporado al porttil rastre el plano de la capital hasta que vio en la pantalla una luz
parpadeante, de color rojo, recorriendo el laberinto de calles y avenidas interminables que
formaban la ciudad de Murcia. Segn el plano virtual, Lilith conduca su coche por los alrededores de
un centro comercial situado en el barrio de las Atalayas. Le sorprendi que no estuviera en el
edificio donde haba pasado la noche, algo que estuvo comprobando sistemticamente, cada media
hora, el tiempo que dur el trayecto desde Barcelona.
Por lo visto, Lilith se haba levantado temprano con el propsito de realizar alguna tarea
propia del oficio, tal vez un seguimiento. Aquello se ajustaba en cierto modo a su propsito. Ira a
echar un vistazo al domicilio donde pas la noche, ahora que Lilith no estaba en casa. De este modo
podra trazar un plan de ataque sorpresa con el fin de eliminar riesgos innecesarios. Lilith no era
precisamente una novata. Saba esquivar el peligro como cualquier asesino a sueldo capaz de
sobrevivir a su oficio. Un solo fallo, y, en vez del verdugo, l sera la vctima.
Volvi a mirar la pantalla. Lilith se haba detenido en la avenida del Roco. Y ah se qued sin
moverse.
No pudo evitar una sonrisa. Su vieja amiga haba pasado de ser un icono de conducta,
dentro de Corpsson, a engrosar el listado de vctimas internas de la empresa. No era la primera, ni
sera la ltima, que cometa el grave error de actuar por su cuenta. Dichas irregularidades
afectaban al buen funcionamiento de la Agencia, por lo que a veces era necesario tomar medidas
aplastantes y amputar de raz el miembro gangrenado. Por eso, lo mejor era acatar las ordenanzas
con todo el rigor que se mereca el trabajo.
Nadie como un asesino a sueldo para saber el precio que haba que pagar para seguir
siendo un superviviente por tiempo indefinido.
Arantxa decidi quedarse en casa y no acudir a clase. Haba pasado mala noche debido a la
menstruacin, y le fue imposible conciliar el sueo hasta pasadas las cinco de la madrugada. Entonces,
cuando ms adormilada estaba, vino Mnica a despertarla para decirle que la nueva se haba
marchado temprano dejando una nota pegada en la puerta del frigorfico. Como respuesta, emiti
un gruido recalcitrante para que la dejase en paz y se marchara de una vez por todas a clase. Luego,
sigui durmiendo a pesar del ruido incesante del trfico que poco a poco se iba adueando de las
calles de la ciudad.
Sin embargo, se volvi a despertar al sentir un dolor intenso en los ovarios. Decidi
levantarse para ir en busca de un analgsico. Cruz en pijama la habitacin y, an somnolienta, se
desliz a trompicones por el pasillo bostezando de sueo. En ese instante escuch el sonido del
timbre. Como una autmata se dirigi al vestbulo para echar un vistazo a travs de la mirilla. Vio a un
individuo delgado y de tez plida, muy bien vestido. Llevaba una chaqueta negra y camisa beige. Tena
el cabello rubio platino, peinado hacia atrs, y los ojos azules con tintes verdosos, por lo que pens
que poda tratarse de uno de esos extranjeros que ltimamente pregonaban por las calles de Murcia
una nueva doctrina denominada de la Cienciologa, una especie de secta de la que tanto haba odo
hablar en la televisin y a varias de sus amigas, y a la que pertenecan di versos actores conocidos de
Hollywood. Sin embargo, no vio que llevase nada sospechoso entre sus manos, ni siquiera panfletos
propagandsticos; y eso la llev al convencimiento de que estaba equivocada. No pareca que fuese
un predicador, ni tan siquiera un vendedor ambulante.
Quin es ? pregunt antes de abrir.
Siento molestar, pero busco a una chica alemana... Oy decir en un espaol mal
pronunciado. Vive ah?
Arantxa se acord de la nueva y de la dichosa nota, la cual an no haba tenido ocasin de
leer. Trat de quitrselo de encima.
No est le dijo desde el otro lado de la puerta. Se march esta maana, creo que a la
universidad. Quiz venga a comer, aunque no estoy segura.
Se asom de nuevo para ver la reaccin del desconocido.
Vaya, que lstima! Pareca contrariado. He hecho un viaje agotador, desde muy lejos,
para venir a ver a mi hermana, y ahora he de esperar a que regrese de clase.
Altar no quiso ser ms explcito, pues en realidad desconoca la historia que poda haberse
inventado su vieja amiga. Opt por la prudencia.
Lilith es tu hermana? inquiri Arantxa, sin salir de su asombro.
Eso dicen nuestros padres contest l de forma escueta, y se ech a rer inocentemente.
Luego, aadi: Perdona, pero esta conversacin resulta ridcula. No s si te habrs dado cuenta de
que estamos hablando con una puerta.
La joven capt el mensaje. Al fin y al cabo era un familiar de la nueva inquilina. Adems, le
result bastante atractivo y ello le dio mayor confianza.
Un momento, ya abro.
Gir el pestillo y abri.. El hombre asinti con timidez, ms que por nada porque Arantxa iba
en pijama y supuso que la haba despertado.
Lo siento, quiz no sea el momento ms oportuno comenz diciendo. Pero necesito
ponerme en contacto con Lilith lo antes posible. Te importara entregarle una cosa de mi parte
cuando regrese?
El desconocido se agach. La joven descubri entonces que en el suelo descansaba una bolsa
negra de viaje. De ella sac una cajita de porcelana del tamao de un paquete de cigarrillos.
Es su caja de la suerte... Se la entreg con timidez. Podrs decirle que me llame por
telfono cuando llegue? No tengo adonde ir.
S, claro... Titube unos segundos, dudando entre dejar que se marchara o invitarle a
pasar.
Finalmente decidi no hacerlo a menos que l se lo pidiera.
Vaya, casi se me olvida! l se ech una mano a la cabeza. Acabo de recordar que he
cambiado de mvil, y Lilith an no tiene mi nmero... Sac un bolgrafo del bolsi llo interior de la
chaqueta. Tendras a mano un papel, o un block de notas?
De forma instintiva, Arantxa gir la cabeza hacia el interior de la casa. A continuacin le mir
de nuevo con renovado inters.
S, espera dijo con suavidad. En mi cuarto debe de haber una libreta.
Le sonri antes de darle la espalda. Dej la caja de porcelana sobre la cmoda del vestbulo y
fue directa hacia su habitacin. Altar, por su parte, mir a ambos lados para cerciorarse de que
no haba nadie ms por el rellano ni subiendo en el ascensor. Entonces, empuj la bolsa con el pie
para introducirla de forma sutil en el pasillo y entr en silencio en la casa. A continuacin cerr la
puerta con cuidado de no hacer ruido, siguiendo muy de cerca a la confiada Arantxa. Sin perder ms
tiempo, sac del bolsillo de su chaqueta un cable de acero cuyos extremos finalizaban en unas
empuaduras de marfil talladas con motivos orientales. A ellas se aferr con fuerza para tensar el
alambre.
Hay algo que no entiendo... Arantxa comenz a hablar en voz alta, creyendo que le
estara esperando en la puerta. Cmo has sabido dnde vivimos, si tu hermana se instal ayer y
acabas de llegar de viaje?
Antes de que se diese la vuelta, como intua que pensaba hacer, Altar rode el cuello de la
joven con el cable y apret con decisin sin darle tiempo a reaccionar. Al comprender lo que
estaba sucediendo, Arantxa trat de escapar de su agresor convulsionando el cuerpo con fuerza.
Quiso gritar, pero le fue imposible. Entonces, en su impotencia, decidi agarrar el cable que le oprima
cada vez ms la garganta, pero lo nico que consigui fue levantarse la piel del cuello y romperse
una ua en el desesperado intento.
Al cabo de unos segundos, el cuerpo de Arantxa qued totalmente inmvil. La ejecucin
finaliz antes de lo previsto.
Altar se sinti satisfecho.
Lilith regres al apartamento con la conviccin de que tendra controlado al grupo que
estuvo merodeando frente a la finca. Lo primero que tena pensado hacer sera contactar con ellos
y encontrar cualquier excusa, con el fin de ganarse su confianza. Para ello, sera necesario colocar
algunos micrfonos y averiguar cul era su relacin con el dueo de la finca, ms que por nada para
inventarse una historia que la implicase directamente. Aunque, en realidad, no saba dnde
ubicarlos, ya que actuar en un lugar pblico, como era el hotel, tena su riesgo. Y ella era demasiado
comedida en su trabajo para cometer un error de esa envergadura.
Finalmente desech la idea de los micrfonos. Lo mejor sera utilizar un disfraz para espiarlos
de cerca y escuchar su conversacin.
Dej sus pensamientos a un lado, nada ms aparcar el coche a un centenar de metros de
donde iba a vivir una temporada con dos diablillos de hormonas inquietas. Una vez dentro del edificio,
cogi el ascensor mientras buscaba en su bolso las llaves que le prestara Mnica tras abonarle por
adelantado el mes de alquiler. Nada ms encontrarlas, las puertas se abrieron de forma automtica.
Entonces percibi en el aire un aroma que le era vagamente familiar, fragancia varonil que crey
haber olido antes en algn otro lugar. Durante unos segundos se qued paralizada, hurgando
ansiosa en el bal de su memoria.
Iban a cerrarse las puertas del ascensor, pues haba transcurrido el tiempo lmite de
seguridad, cuando interpuso las manos y las hojas de acero volvieron a retraerse. Sali fuera, con
sus cinco sentidos a flor de piel. Tuvo un mal presentimiento. Y cuando ella tena una intuicin por
algo tan nimio como un perfume, era porque ese algo poda poner en peligro su vida.
Introdujo la llave en la cerradura, girndola con cuidado de no hacer ruido. No pareca que
hubiese sido forzada. Aun as, decidi no bajar la guardia hasta que estuviera dentro e inspeccionara
las habitaciones una por una. Entr en silencio, colndose por la estrecha abertura que dejaba la
puerta a medio abrir; procur evitar cualquier tipo de sonido que delatara su presencia en el interior
de la casa. Segundos despus, se desliz sigilosamente por el pasillo.
De nuevo ese aroma.
Lo sinti mucho ms fuerte que antes. Era el perfume favorito de alguien a quien conoca
bastante bien; de eso estaba segura. Trat de recordar quin usaba aquella fragancia tan peculiar, pero
la memoria se obstinaba en llevarle la contraria. Era como cuando tienes el nombre de una persona
en la punta de la lengua y no consigues dar con l por mucho que te esfuerces en ello.
Entonces vio algo que llam su atencin, un detalle sin importancia pero que evidenciaba su
ms terrible sospecha: en el suelo de cermica se apreciaba an el brillo del agua sin secar, y haba
en el ambiente cierto olor a desinfectante. No haca mucho que haban fregado el suelo del pasillo, y
por lo visto con bastante profesionalidad; demasiado esfuerzo para cualquiera de aquellas dos
remolonas.
Sin embargo, tanta eficacia no hizo sino prevenirla todava ms. All dentro estaba ocurriendo
algo extrao. Sus sensores de advertencia le decan a gritos que tuviese cuidado, pues una pulcritud
de esa ndole no poda suponer nada bueno. En su oficio, era bastante habitual limpiar los rastros de
sangre con amonaco para confundir lo mximo posible a la polica cientfica; y aquello tena todas las
trazas de ser el resultado de un excelente trabajo.
Sin perder la calma, se agach para extraer un cuchillo de monte que llevaba escondido en el
interior de sus botas. Lo empu con fuerza a la vez que escudriaba a su alrededor, asegurndose
de que nadie pudiera surgir de improviso de alguna de las habitaciones. La suya estaba muy cerca
del vestbulo. Sera la primera en inspeccionar.
Gir el pomo de la puerta y abri muy lentamente. Todo estaba como lo haba dejado esa
misma maana. Volvi a ponerse en cuclillas, esta vez para comprobar que no haba nadie
escondido bajo la cama. Fue hacia el armario y sac, de dentro del primer cajn, su pistola
automtica de factura alemana, guardndosela en la parte de atrs del pantaln tras enroscar el
silenciador.
Sali nuevamente al pasillo. Comprob tambin el bao, la cocina y el cuarto de estar,
asegurndose de que estaba sola en el apartamento y que todo era una falsa alarma provocada por
una premonicin sin fundamento. El aroma de un perfume no era tan determinante como crea, ya
que el uso de un producto comercializado no tena carcter privativo. Poda ser de un amigo de las
inquilinas que hubiese estado de visita esa misma maana tras su marcha.
No obstante, su sexto sentido le dijo una vez ms que estuviese alerta. Todava quedaban
dos habitaciones por visitar, y era demasiado prematuro confiarse.
Entr con cuidado en el cuarto de Mnica. Alguien haba bajado las ventanas por completo y
apenas se vea nada en el cuarto. Aguard unos segundos, hasta que sus ojos se acostumbraron a la
oscuridad. Al poco le pareci ver la silueta de la cama frente al armario empotrado, y una mesa de
despacho y una silla al otro lado de la alcoba. Fue hacia los pies de la cama al intuir una sombra
indeterminada bajo el somier. No hizo falta agacharse. Se vea parte de las suelas de unos zapatos.
Entonces volvi a sentir por toda la habitacin el aroma fresco de aquella fragancia que tanto
la obsesionaba. Pero esta vez fue distinto: termin por recordar al individuo que usaba aquel
perfume tan sumamente caro y exclusivo: su viejo amigo Altar Leroy, conocido en el crculo de
asesinos de Sao Paulo como El Estrangulador de Toronto; el hombre encargado de ejecutar a los
profesionales que ponan en entredicho la fiabilidad de la Agencia.
Fue a echar mano de la pistola que llevaba entre la espalda y el pantaln, con el fin de acabar
all mismo con su vida antes de que l se le adelantara, cuando escuch un sonido dbil e
imperceptible a su espalda. Fue ms bien una vibracin acstica que puso en guardia su mecanismo
de supervivencia. Alguien haba salido de dentro del armario dispuesto a atacarla por detrs, sin
saber que ella jugaba con ventaja al conocer de antemano el arma favorita de su agresor y cmo era
su letal modus operandi.
Sin perder tiempo alz la mano que portaba el machete, sujetando a tiempo el cable de acero
que de forma implacable se cerna como una amenaza alrededor de su garganta. Esto hizo que se
tensara, lo que evit que entrara en contacto con la piel. Cedi poco despus, cuando la afilada hoja del
cuchillo rasg finalmente el alambre. Entonces qued libre para maniobrar.
En una fraccin de segundo, Lilith gir la empuadura del arma al tiempo que asestaba un golpe
seco hacia atrs. El cuchillo se clav en el vientre de su agresor, el cual lanz un gemido de sorpresa
al sentir en su carne la frialdad del acero. Luego se dio la vuelta y, mirndolo a los ojos, sac la
automtica de detrs del pantaln colocndola a la altura de su frente. Lilith...! mascull el
canadiense mientras su boca expela un primer vmito de sangre.
Adis, Altar respondi glacial. La joven desliz la pestaa del seguro y apret el gatillo. Fue ms
la escabechina que brot de la parte de atrs de su cabeza, que el sonido apagado de la pistola. El
infeliz cay al suelo como un ttere sin hilos. Un lquido sanguinolento y espeso, que brotaba del
agujero de su crneo, form un charco cada vez ms extenso en el suelo.
Acto seguido, Lilith se agach para ver quin se ocultaba bajo la cama. Tir del cuerpo hasta
sacarlo fuera, descubriendo que era Arantxa, y no Mnica, como se crea, quien haba tenido la
mala suerte de encontrarse cara a cara con Altar. Haba sido estrangulada con un cable de acero.
An poda verse la sangre restaada estableciendo un crculo alrededor de su cuello. De seguir
apretando un poco ms, la hubiera decapitado limpiamente.
Arantxa...? Escuch la voz de Mnica, extraada, acercndose por el pasillo. Ta... Se
puede saber por qu est la puerta abierta?
Lilith se puso en pie de un salto, colocndose tras la puerta de la habitacin. Ni siquiera tuvo
tiempo de ocultar los cuerpos.
Mnica entr a tientas en su cuarto, buscando con la mano el interruptor. Finalmente
encendi la luz, y lo que vio la dej atnita. Su mente fue incapaz de asimilar el dantesco espectculo
que se ofreca ante sus ojos. Fue a gritar, pero una mano se aferr con fuerza a su frente con el
propsito de echarla hacia atrs, levantando su barbilla. Entonces sinti que le abran la garganta de
un tajo, y cmo se le escapaba la vida a travs de la abertura. Se ahog en su propia sangre tratando
de respirar.
Finalizada la rpida ejecucin, Lilith se dirigi al cuarto de bao para lavar en profundidad sus
manos y el cuchillo. Despus fue hacia su cuarto, recogi sus pertenencias y, tras cerrar la puerta
con llave, abandon el apartamento con la terrible sensacin de haberse convertido, durante unos
minutos, en una de sus vctimas.
La Agencia haba dictaminado su eliminacin. A partir de ahora tendra que extremar las
medidas de seguridad.
La situacin era inaceptable.
Captulo 30
Cuando Leonardo Crdenas termin de narrarles su historia, que se extenda desde la
reunin que mantuvo con la directora tras el funeral, hasta que despert en la bveda secreta de la
capilla de los Vlez, tanto Cristina como el abogadopermanecieron en silencio durante unos segundos
tratando de hacerse una idea coherente de lo ocurrido.
Estaban en el reservado de la cafetera del hotel, tomando una copa sentados alrededor de
una mesa. En aquel lugar tan distinguido se poda gozar de cierta privacidad. Por eso nadie prestaba
atencin al grupo que conversaba en la esquina ms alejada del local.
Fue Colmenares el que rasg el silencio, reprochando
su actitud:
Lo que realmente me extraa es que sigas con vida dijo con acritud mal disimulada.
Cmo se te ocurri inmiscuir a nadie ms en algo tan peligroso... ? Ahora, Claudia y su to, ese
arquitecto del que tanto nos has hablado, pueden correr la misma suerte que Mercedes y Balboa...
Torci la boca y mir al techo un instante. Despus le espet: Por Dios, Leo! Acaso no
comprendes que esa gente va en serio?
Creo que no es el mejor momento para criticar su decisin ataj Cristina, dispuesta a
interceder en el turbio asunto. Lo que debemos hacer ahora es encontrar, entre todos, una
solucin al problema.
En eso estoy de acuerdo dijo el bibliotecario, desentendindose del reproche de Nicols.
El tiempo que perdemos aqu, discutiendo algo que ya es irremediable, no hace sino empeorar las cosas.
Salvador y Claudia han sido secuestrados. Lo menos que podamos hacer por ellos es comenzar a
buscarlos.
Antes de nada hemos de trazar una lnea de investigacin propuso Nicols. No s si os
parecer una locura lo que voy a decir, pero creo que tendremos que bajar de nuevo a esa cripta
subterrnea donde te golpearon para echarle un vistazo.
No har falta... Leo sac triunfal el DVD del bolsillo de su nuevo pantaln, ponindolo sobre
la mesa. Aqu est todo. He grabado las siete salas y la gran mayora de las inscripciones.
A Cristina le sorprendi que tuviera en su poder algo tan valioso, y ms cuando, segn sus
propias palabras, sus agresores se haban apropiado de la cmara y el bloc de notas aprovechando
que estaba inconsciente; de ah que trat de pedir una explicacin.
Pero, t dijiste que...
No termin la frase. Esper a que lo hiciese el propio interesado.
Casualmente cambi el DVD al finalizar la grabacin, poco antes de recibir el golpe en la
nuca. El que se llevaran la cmara digital no les va a servir de nada... Ja! Rio jactancioso. Est en
blanco.
De todos modos, tendremos que bajar si queremos encontrar el diario insisti el abogado.
Luego se qued pensando un instante, aadiendo con algo menos de entusiasmo: Si es que
sigue all.
Antes me gustara que Cri stina le echase un vistazo a la grabacin. Si es cierto que es una
experta en simbologa ai-qumica, cosa que no pongo en duda, estoy seguro de que sabr apreciar los
distintos dibujos plasmados en las paredes. Y hasta es posible que coincidamos en una cosa.
Puedo saber en qu? A la aludida le sorprendi que tuviera tanta confianza en ella.
Primero has de ver el DVDrespondi serio. Quiz est equivocado, y todo sea
imaginacin ma. Por eso necesito que me des tu opinin despus de que examines las
inscripciones.
Eso que dices suena bastante misterioso.
El tono de su voz hizo que Leonardo se sintiera halagado. No estaba seguro, pero le pareci
sentir un deje de intemperancia en la frase, como si realmente se sintiera excitada por tener la
oportunidad de ver con sus propios ojos el idioma secreto de los canteros medievales.
Sabrs descifrarlas? La pregunta de Colmenares iba dirigida a Cristina.
El simbolismo gliptogrfico es uno de mis fuertes reconoci ella, girndose hacia el
picapleitos. La mayora de los antiguos constructores utilizaban un idioma secreto basado en
signos, o glifos de ndole alqumico, que fue extendindose por toda Europa de forma clandestina
para que sus secretos permanecieran ocultos durante siglos en el seno mismo de la Iglesia
Catlica, la cual no hubiera consentido tal hereja de saber que los maestros masones se sentan
ms identificados con la ciencia y el saber que con las plegarias del obispo, quien sufragaba los gastos
derivados de la construccin de las catedral es con el dinero del pueblo.
De ah que stas sean laicas apunt Leo. Las esculturas de piedra tratan de preservar,
de la necedad del escptico, el saber primordial.
Cierto, la prisca sapientia aadi la experta. San Bernardo sola decir que el arte no era
ms que un medio til para los simples y los ignorantes, e intil y hasta nocivo para los sabios y
perfectos... Le sorprendi que Crdenas dominara la interpretacin iconogrfica de los templos.
Cmo sabes t eso? Has ledo a Fulcanelli?
Entre otros... contest, para volver a preguntar: Pero dime, Cristina... Qu sabes del
Triviumy el Quadriviuml
Lo que todo el mundo que haya estudiado en una universidad, que son las Artes
Liberales... Perpleja, arque sus finas y bien depiladas cejas. A qu viene eso ahora?
Aquello no tena nada que ver con los petroglifos como los que esperaba encontrarse en la
grabacin.
Leonardo se permiti sonrer irnico. Pensaba sorprenderla.
Creo que es hora de averiguarlo contest confidencial.
Poco despus entraban en los grandes almacenes que haba a espaldas del hotel. Fueron
directamente a la zona de imagen, sonido e informtica, donde adquirieron un reproductor de
DVD. Ms tarde regresaron al hotel y, tras un frugal aperitivo en el restaurante, subieron a la
habitacin que compartan Leonardo y Nicols. La de Cristina estaba situada en el piso de arriba.
Una vez conectado el reproductor a la televisin, tomaron asiento con el fin de proceder al
estudio de las imgenes. Lo primero que pudieron ver en pantalla fueron las marcas de cantera, y
las iniciales de Iacobus de Cartago, inscritas en los contrafuertes que se precipitaban en el pozo. Cris-
tina reconoci los signos del tiempo alqumico, del aqua regs, del acidum aereum, de la escuadra
masnica, y los pertenecientes a los siete planetas conocidos en el Medievo: Mercurio, Venus, Marte,
Jpiter, Saturno, la Luna y el Sol. Lo siguiente que apareci en pantalla fue la sonrisa de Claudia
cosa que emocion bastante a su pareja y el estrecho corredor por el que tuvieron que adentrarse
hasta llegar a la sala principal. A continuacin pudieron ver cada uno de los detalles grabados en los
muros, la pirmide escalonada en el centro, y tambin la puerta que conduca a la segunda estancia.
Poco a poco fueron admirando los crculos concntricos inscritos en la pared y alguna que
otra figura geomtrica, que escondan una informacin vital y a la vez desconocida para los
profanos. Nuevas incgnitas surgieron con las frases en latn, castellano medieval y hebreo, grabadas
en los muros. Y Cristina, cada vez con mayor inters, trataba de desvelar el misterio de los signos y el
lenguaje oculto de las letras y los nmeros. Nicols, que se encontraba en desventaja, se limitaba a
observar con atencin para despus iniciar una larga serie de preguntas con las que saciar su
infatigable curiosidad.
La grabacin termin bruscamente, justo en el momento en que Leonardo filmaba las
inscripciones planetarias del enigmtico pedestal cuyos peldaos partan desde los distintos puntos
cardinales.
Puedes retroceder un poco, hasta el instante en que
se aprecian las frases en hebreo? le rog Cristina.
As lo hizo Crdenas, comprendiendo que quiz hubiese visto algo digno de su atencin.
Ah, detente! exclam la pelirroja, acercndose a la pantalla para sealar la frase que
haba bajo una estrella de David, pintada en uno de los muros de la quinta sala.
En ella poda verse la siguiente inscripcin:
Puedes traducirlo? pregunt Colmenares, quien no estaba seguro de que su
compaera supiera hebreo.
Sin prestarle atencin, Cristina fue leyendo en voz alta:
Vayomer ki iad al kis Yahveh.
Por favor, en castellano insisti el abogado.
Ella lo mir condescendiente.
Dice algo as: Porque la mano de Dios est sobre su Trono... Observ la reaccin de
sus compaeros, pero estos no supieron responder . Es una frase del Talmud. . . Os
dice algo?
Ambos negaron con la cabeza.
Lo cierto es que los muros estn plagados de frases incoherentes y de signos de difcil
comprensin reconoci Leonardo, que se toc la nariz. Pero hubo un detalle que finalmente
atrajo mi inters, y fueron las campanas que penden sobre la entrada de cada una de las salas. Su
tamao disminuye segn el recinto, al igual que el sonido que emiten al ser golpeadas con el badajo.
Yo mismo pude comprobarlo.
Como las siete notas musicales. A Cristina le pareci que aquello comenzaba a tener
sentido.
Y eso no es todo continu el bibliotecario. Si te fijas bien, inscritos en los muros hay
varias frases en diversos idiomas, tambin nmeros y figuras geomtricas, adems de varios glifos
relacionados con la astronoma. Eso me llev a pensar que debe de existir una relacin entre las
inscripciones y las antiguas artes masnicas utilizadas por los constructores de catedrales.
Colmenares segua sin entender nada de aquella conversacin, pero se mantuvo atento a las
reflexiones de los expertos. Cristina volvi a mirar la pantalla del televisor.
Gramtica... Retrica... Dialctica... Aritmtica... Geometra... Msica... Astronoma susurr la
joven sin salir de su asombro. Cielo santo, Leo...! Tienes razn. Estamos ante un compendio de
conocimientos, un santuario pedaggico en honor de las Artes Liberales. Es sencillamente asombroso!
El elogio de Cristina sirvi para que Nicols sintiera una leve punzada de celos, ya que el
inters que ella mostraba por las deducciones del bibliotecario bastaba para anular de facto su
influencia como asesor financiero de aquella empresa. Trat de recuperar el protagonismo, y crey
lograrlo insistiendo sobre la importancia de encontrar el diario.
Supongo que dicho descubrimiento no nos impedir seguir adelante con nuestra misin...
dijo con gravedad. Clav su mirada en Cristina, esperando de ella una respuesta inteligente. Te
recuerdo que si estamos aqu es para recuperar el libro del cantero.
Llegaste a leer el manuscrito de Toledo? pregunt Leonardo. Dime... Te lo dej leer
Mercedes antes de morir?
No tuvo ocasin de hacerlo respondi Colmenares, apesadumbrado.
A qu viene esa pregunta? quiso saber Cristina, quien secretamente esconda una copia
en su maletn de viaje.
Veris... comenz diciendo Crdenas. Hay un prrafo en el criptograma descifrado por
Balboa en el que Iacobus afirma conocer el arte y la tcnica de los constructores de catedrales,
basada en la transmisin de los sentimientos a travs de la iconografa popular. Como l mismo
dice: Mis manos cincelan palabras de piedra que el pueblo lee y entiende. Si es as, estaramos
ante una insinuacin alegrica, una metfora en s, tras la cual se esconderan sus conoci mientos
ms secretos.
Cristina sopes en silencio el apunte del bibliotecario, asintiendo con la cabeza mientras iba
comprendiendo el autntico significado de aquellas frases escritas en los distintos idiomas de la
ciencia, los glifos planetarios y alqumicos, los dibujos geomtricos pintados en las paredes, y las
diversas campanas que colgaban a la entrada de cada estancia.
El lenguaje primordial y la msica de las esferas... susurr para s la atractiva pelirroja,
atnita ante el descubrimiento.
El letrado, presintiendo que se estaba perdiendo algo de suma importancia, decidi insistir en
su deseo de recuperar el escrito, justificando as su afn de protagonismo.
Sigo pensando que deberamos iniciar cuanto antes la bsqueda del diario. Fue su
opinin, aunque no pareca que le prestaran mucho inters.
Creo que no hace falta dijo Cristina, sin apartar sus ojos de la pantalla.
Veo que lo has comprendido aadi Leonardo, satisfecho de no ser el nico en darse
cuenta.
Esto es inaudito! Solo espero que sepas explicarte. Colmenares estall indignado. Lo
ltimo que esperaba de ella era que se opusiera a la labor que le haban impuesto sus superiores.
Mi querido amigo... Cristina se gir para encararse con el enojado picapleitos. Si no me
equivoco, ya hemos encontrado el polmico diario de Iacobus de Cartago. En realidad, lo ests viendo
con tus propios ojos.
Captulo 31
Es increble la inteligencia de ese hombre! exclam la criptgrafa, reconociendo el
laborioso esfuerzo del cantero medieval. Os lo imaginis...? Era tal su deseo de mostrarle al
mundo los secretos de la logia, que los inscribi de forma que el tiempo no lograra borrarlos. Qu
estpidos hemos sido creyendo que podra tratarse de un diario escrito! De ser as, ahora
estaramos intentando reconstruir un rompecabezas de papel carcomido por los aos.
Colmenares, sentado sobre la cama de la habitacin, reconoci que la estrategia del escultor
consigui que su herencia permaneciera inclume durante siglos. No poda ser de otra forma. Las
inscripciones en la piedra, segn Cristina, eran el mejor modo de transmitir un mensaje a las
generaciones venideras; y el ms seguro. Iacobus lo saba, como tambin adivinaba que iba a ser
delatado al Maestro de obras y castigado por incumplir las normas de la logia, aunque no pareca
importarle morir a cambio de salvaguardar sus conocimientos.
Que me aspen si consigo entenderlo! exclam finalmente el abogado. Ese cantero del
diablo construye una cripta subterrnea, solo para esculpir en las paredes smbolos esotricos que
quiz, de no haber sido por el manuscrito, hubieran permanecido ocultos hasta el fin de los das. Y a
pesar de todo, se arriesga a que le corten la lengua y le saquen los ojos.
La cmara subterrnea ya estaba all antes de que se iniciaran las obras de la capilla de los
Vlez apunt Leonardo, el cual observaba nuevamente la grabacin. Segn le dijeron a Claudia,
se construy sobre una antigua capilla o mausoleo. Ahora no lo recuerdo muy bien.
Lo primero que haremos ser regresar a Madrid y analizar a fondo el reportaje. Necesito pasar el
DVD a un ordenador para aumentar y corregir las imgenes que an permanecen difusas. Luego, las
imprimir para un detallado estudio.
Cristina tena bien claro cules eran sus prioridades. Pero Leonardo no estuvo de acuerdo.
Eso ser cuando encontremos a Claudia y a Salvador Riera argument ceudo. Despus
congel la imagen y se dio la vuelta. No me ir de aqu sin ellos.
Sabes muy bien que no podemos acudir a la polica le record Colmenares, apoyando la
decisin de Cristina. Y buscarlos por nuestra cuenta es una labor imposible sin los medios
necesarios.
Vosotros sois libres de escoger... Trag saliva y aadi sombro: Tambin yo.
Claudia corra un grave peligro, y no estaba dispuesto a abandonar la lucha; nunca mientras
tuviese el convencimiento de que segua con vida.
Ni siquiera sabes si siguen en Murcia aleg nuevamente el abogado con voz queda.
Crdenas se puso en pie, cansado por el cariz que iba tomando el dilogo. Necesitaba tiempo
para encontrar una solucin. Forzar una huida desesperada solo beneficiaba a Los Hijos de la Viuda;
pero, por otro lado, reconoca que la buena voluntad de ellos tres no iba a ser suficiente para
encontrar a Claudia y su to. El mejor modo de ayudarlos sera descifrando, de una vez por todas, el
significado de aquellos jeroglficos que lucan los muros de las siete salas.
Est bien, haremos una cosa les propuso. Iremos de nuevo a Santomera, donde
intentaremos localizar a la asistenta de Salvador. Le o decir que era del pueblo.
Y luego? quiso saber Cristina.
Le dir la verdad, que soy el compaero sentimental de la sobrina de Riera y que vengo
desde Madrid para reunirme con ellos en la finca, pero que me ha sido imposible localizarlos.
Corremos el riesgo de que denuncie su desaparicin a las autoridades le record el
abogado.
Lo har de todas formas. Pero es posible que antes nos diga si tiene alguna otra
residencia donde puedan haberse refugiado.
Crees que estn escondidos?
Prefiero pensar eso a imaginrmelos muertos.
Escoger la probabilidad que ms le conviene a uno es sntoma de desesperacin, aunque
es comprensible si quieres tanto a Claudia como dices opin la criptgrafa.
Lo bastante para no rendirme. La interpretacin de Cristina no lleg a enojarle, pero le
result incmodo que juzgara sus sentimientos una persona a la que acababa de conocer.
De acuerdo, iremos dictamin Colmenares, ponindose igualmente en pie. Pero
despus volveremos a Madrid. Tambin yo tengo asuntos pendientes que resolver, entre los que
se encuentra el futuro de Hiperin y los puestos de trabajo de tus compaeros... Recuerdas?
Leonardo tuvo que reconocer que no poda impedir que se marcharan. Y si era as, perdera
para siempre la oportunidad de encontrar a Claudia.
Me parece justo reconoci muy a su pesar. Pero has de prometerme que cumplirs con
la ltima voluntad de Mercedes y financiars la bsqueda de los criminales, as como la de los
desaparecidos.
El letrado abri mucho los ojos.
Por supuesto! rezong indignado. Soy el albacea de Melele Dussac, y, como abogado,
conozco bien mis obligaciones profesionales.
Entonces, no hay nada ms que hablar... Leonardo dio por finali zada la conversacin,
yendo hacia la puerta. Ahora, si me perdonis, necesito tomar un buen trago.
Sali fuera, dejndolos all para que pudiesen deliberar sobre el futuro de aquella empresa en la
que se haban visto involucrados por un maldito cdice criptogrfico.
l ya haba comenzado a hacerlo.
Una hora despus, Cristina encontr a Crdenas sentado frente a la barra del bar del hotel,
sosteniendo en una de sus manos un cigarrillo rubio y en la otra el indefectible gin-tonic de la noche.
No haba demasiados clientes, todava. Solo vio a una pareja de enamorados que charlaban
tomndose un vino y a un anciano que beba sin prisas una taza de caf.
Decidi sentarse a su lado.
Me invitas a una copa? pregunt nada ms llegar, ocupando uno de los asientos que
quedaban libres.
Al girarse, Leonardo descubri que haba cambiado su estilizada indumentaria de mujer de
negocios por algo ms deportivo. El verla vestida con vaqueros ceidos y blusa escotada con un
sugerente canalillo, hizo que se replanteara la idiotez de rechazar su compaa. Lo cierto era que el
cuerpo de aquella mujer pareca esculpido por las manos de un ngel, algo de lo que no se haba
dado cuenta hasta entonces. El hecho de que llevara el cabello suelto, en vez de recogido, consigui
enardecer su testosterona hasta el punto de sentir galopadas de caballos salvajes en el estmago.
De no ser porque amaba a Claudia ms de lo que quisiera, bien poda enamorarse de una
mujer tan atractiva, inteligente y bien formada como Cristina. Quiz de haberla conocido en otro
momento y lugar.
Lo mismo? pregunt, alzando su vaso.
Bourbon, por favor.
Leonardo llam al camarero con un gesto de su mano.
La seorita tomar un Four Roses le dijo rpido. Para m, otro gin-tonic de Tanqueray.
Tras poner las copas, el camarero se march para atender a los nuevos clientes que llegaban.
Dnde est Nicols? Le extra que el abogado la hubiese dejado sola. Se vea a distancia
que beba los vientos por ella.
Prefiere descansar respondi la criptgrafa tras saborear el whisky con un gesto de
complacencia. La verdad es que ha sido un da agotador.
A m, lo que verdaderamente me preocupa es el no saber a dnde nos conduce la locura de
ese maldito cantero, ni el qu va ocurrir con nuestras vidas a partir de ahora. La mir fijamente a
los ojos.
Cristina asinti en silencio.
Supongo que debe ser duro perder a la persona que quieres dijo finalmente.
Hablas de ella como si estuviese muerta.
Te mentira si dijera que abrigo la esperanza de que sus secuestradores se muestren
benvolos y los liberen sanos y salvos, a menos que sea para exigir algo a cambio.
La grabacin por sus vidas?
Aquello tena sentido.
Quiz teman que su secreto salga a la luz, o tal vez necesiten el DVD, al igual que nosotros,
para descifrar los jeroglficos. En todo caso, no volvern a bajar a esa cripta. Sera bastante arriesgado
intentarlo de nuevo cuando es posible que se encuentren con la polica. Por eso no descarto la
posibilidad de un intercambio de rehenes a cambio de informacin.
Dime una cosa, Cristina... Habas odo hablar antes de Los Hijos de la Viuda?
Si lo que quieres saber es si estoy preparada para afrontar el desafo, he de decirte que
conozco cada uno de los entresijos de la alquimia, la masonera y el lenguaje simblico de los signos.
He escarbado en los libros ms oscuros de la magia y el esoterismo medievales, adems de haber
sido la primera mujer en exponer una teora coherente sobre el significado de la piedra filosofal y la
autntica interpretacin posible del Manuscrito Voynich. No me asusta una fraternidad de
constructores que dicen conocer los misterios de Dios, pero s saber que son los nicos que pueden
hacer uso de ellos. En todo caso, y respondiendo a tu pregunta... S, los conozco.
Una joven de cabello oscuro y rizado vino a sentarse a espaldas de Cristina. Leonardo se fij en
sus pequeas gafas de color rojo y en el aparato de ortodoncia que llevaba en la boca, uno de esos
correctores que a veces les implantan a los adolescentes. Tales complementos afeaban su mgico
rostro.
Salvador me habl de Hiram Abif y de su relacin con la reina de Saba... Leo se olvid de la
muchacha para seguir hablando de los supuestos criminales. Qu hay de cierto en esa historia?
Nadie lo sabe contest ella mientras ladeaba la cabeza. Unos dicen que el hijo de Balkis
era de Salomn, otros que del maestro de Tiro. Pero lo cierto es que, de uno u otro, su descendencia
adopt el patronmico de Los Hijos de la Viuda, herederos de un secreto universal relacionado con
el Templo de Jerusaln y los misterios de la construccin. Pero ante todo, son los custodios del Arca
de la Alianza.
Riera es de la misma opinin reconoci. De hecho, est convencido de que una vez
estuvo escondida en algn lugar de la provincia, y que ms tarde fue depositada bajo la capilla de
los Vlez. Bueno, eso ha sido ltimamente, cuando le hablamos de la cuarteta de Nostradamus.
Cristina lo mir intrigada. Era la primera vez que oa algo semejante.
Puedes explicarme eso?
Leonardo accedi a contarle todo lo que saba al respecto, desde la coletilla de Balboa bajo el
documento encriptado hasta el doble sentido de la cuarteta del astrnomo francos, pasando por el
anatema escrito en la parec la noche que asesinaron a Balboa y el castigo infringido al cantero. Cristina
encontr sorprendente el hecho de que mencionara las cadenas y el terrible final del escultor.
Conoca de memoria el manuscrito de Toledo, pero jams lleg a pensar que la catedral de Murcia
fuera el eje central de aquella historia.
Hblame de ese amigo tuyo, el arquitecto insisti. Cmo es que conoce tan a fondo
la vida y costumbres de los constructores medioevales?
Supongo que por pura deformacin profesional... admiti. Despus se encogi de
hombros. La arquitectura est ntimamente relacionada con el trabajo del antiguo masn.
Sin embargo, segn t, ha dedicado varios aos al estudio de la logia. Y lo ha hecho en
profundidad, ya que no todo el mundo conoce de memoria los artculos masnicos detallados en el
Manuscrito Cooke.
No es de extraar, si te gusta la historia. Y la verdad es que Riera parece disfrutar
ahondando en los misterios que relacionan el Arca del Testimonio con templarios y masones.
Incluso piensa que el nombre de Santomera es debido a que uno de los fundadores del Temple,
Godofredo de Saint-Omer, trajo consigo la reliquia desde Tierra Santa.
Ya... Una mueca furtiva cruz el bello rostro de la criptgrafa. Y dnde se supone
que est ahora?
Cmo quieres que yo lo sepa? El bibliotecario esboz una sonrisa caricaturesca. Aunque
segn Salvador, debera estar escondida en la ciudad de Henoc. Para m que ese hombre sigue
obsesionado por algo que los arquelogos llevan buscando desde hace demasiados siglos.
Y dices que es el to de tu querida Claudia? pregunt ella de nuevo, pero con cierto
escepticismo.
En realidad, es el hermanastro de su madre. Antes viva en Barcelona, pero hace aos
dej su trabajo para instalarse en la finca que visteis esta maana... Entonces se dio cuenta de
que le interesaba ms la vida del arquitecto que la posibilidad de encontrarlo. Puedo saber a qu
viene ese inters por Salvador?
Es solo curiosidad. Cambi de actitud, observando a los clientes que comenzaban a entrar
en el reservado del restaurante. Bueno, Leo! exclam con afectada jovialidad. Ser mejor que te
invite a cenar, si es que puede soportarlo tu orgullo de macho ibrico.
El aludido se ech a rer, bajndose del taburete para cogerla galantemente del brazo.
Ser un placer, siempre y cuando me cuentes, mientras cenamos, cmo se te ocurri
estudiar Arqueologa. Para m es ms fcil aceptar la invitacin si te tengo la suficiente confianza...
Esboz su mejor sonrisa. Aunque te advierto que eso no impedir que maana vayamos de
nuevo a Santo-mera para buscar a Claudia y a su to.
Vaya! Y yo que pensaba que podas olvidarte de ella por un momento y ligar conmigo.
Esta vez fue Cristina quien rio su propio chiste.
Juntos se marcharon hacia una de las mesas del restaurante, charlando amigablemente sin
reparar en nadie ms que en ellos mismos.
La joven con gafas y corrector de dientes, que estaba sentada a espaldas de Cristina, pidi la
cuenta al camarero; a quien no le extra su acento alemn. Murcia, debido al clido clima del
mediterrneo, estaba plagada de turistas que vivan en las prolficas urbanizaciones erigidas a lo largo
de la costa. La regin autnoma estaba contaminada de extranjeros llegados de toda Europa.
Lilith, satisfecha por lo que acababa de escuchar, se dirigi hacia el ascensor del hotel. Entre
sus manos llevaba la llave del cuarto que le haban asignado en recepcin.
Entr en la habitacin con una sonrisa en los labios. Tras dejar la llave en la mesita del vestbulo,
fue hacia el cuarto de bao mientras se libraba del horrible aparato de los dientes. Luego, cuando
estuvo frente al espejo, tir hacia atrs de la peluca. A continuacin se quit las lentes de contacto de
color castao y se limpi, con una toallita de beb, el rimel de las pestaas y el tinte oscuro de sus cejas.
Ms tarde, se enjuag el rostro con agua caliente. Y para cuando abri los prpados, all estaba de nuevo
la Lilith de siempre: rubia, plida y de ojos azules. La mueca ms atractivamente diablica del mercado
criminal.
Encendi un cigarrillo y fue hacia el saln. Necesitaba la ayuda de Frida; o quiz lo que echaba
en falta era alguien en quien confiar. Estar en el punto de mira de la Agencia, la cual no cesara en su
empeo de eliminarla, era algo que la inquietaba bastante.
Sin embargo, la conversacin que acababa de escuchar poda llegar a ser ms importante que
el hecho de poner precio a su cabeza. Se haba hablado de unas cadenas que circundaban la planta
octogonal de la capilla de los Vlez, de las Centurias de Nostradamus y del Arca de la Alianza; una
reliquia por la cual el Tercer Reich realiz diversas expediciones arqueolgicas en Oriente Medio, sobre
todo en Egipto, al creer que se trataba de un amuleto mgico provisto de poderes sobrenaturales,
con el cual el Fhrer podra gobernar sobre las dems naciones del mundo. Pero lo ms importante
de todo era saber que tena a su hombre durmiendo en el hotel. Haba escuchado a la mujer llamar
Leo al sujeto que tena a su lado, y era casi imposible encontrar dos personas con ese nombre que
estuvieran relacionadas en un mismo asunto. Tambin se haba aprendido de memoria los
nombres del arquitecto y su sobrina supuestamente desaparecidos, algo que no haca ms
que aumentar sus posibilidades de xito, pues tena trazado un plan, y no iba a renunciar a l.
Sac el telfono mvil del interior de su bolso. Marc el nmero de Frida y esper la seal. Al
cabo de unos segundos, se escuch una grabacin diciendo que el terminal estaba apagado o fuera
de cobertura. Lo intent de nuevo, con idntico resultado. Le extra porque Frida haba prometido
tenerlo encendido en todo instante, para estar siempre comunicadas. Entonces llam a fraulein
Gottdard, la anciana que viva en el apartamento de enfrente y que sola regar las hortensias de
Frida cuando ambas salan de viaje. Ella siempre estaba pendiente de la vida de los dems. Era la
nica que poda saber dnde estaba su amiga.
Nada ms escuchar la voz de Lilith, la mujer rompi a llorar.
Pequea! Eres t...?
S, lo soy contest, extraada por la conducta de su vecina. Le ocurre algo?
Ay, criatura! No s como decrtelo... gema desconsolada.
Decirme qu?
Comenzaba a ponerla nerviosa tanto sollozo.
Se trata de Frida... Ha sido horrible!
Dnde est? Qu le ha ocurrido? inquiri intranquila.
El corazn le dio un vuelco, ya que un terrible presentimiento comenzaba a nacerle en las
entraas.
La han encontrado muerta en su apartamento, de un disparo en la cabeza... gimi de nuevo
la vecina. Lo siento, pequea! De verdad que lo siento. T ya sabes cmo la quera... Era como una
hija para m! Si te digo que...
En ese momento, Lilith dej de escuchar. Baj la mano con lentitud, cortando la comunicacin
sin despedirse siquiera. Haba recibido un duro golpe, demasiado quiz. La muerte de su amiga no le
era indiferente. Es ms, consigui arrancarle un grito de rabia que finaliz con un golpe de impotencia
dado a la pared.
Por alguna extraa razn, la Agencia haba encontrado a Frida antes que a ella.
Captulo 32
A la maana siguiente regresaron a Santomera. Lo primero que hicieron fue preguntar a las
gentes del pueblo por la asistenta que acuda ocasionalmente a la finca del arquitecto. En una cafetera
del centro les aconsejaron que se acercaran al despacho de Caritas, situado tras la vieja iglesia, y que
preguntaran por Casilda; la hija del Chaparro. Segn les dijeron, la tal Casilda era una gitana sin
recursos que se buscaba la vida limpiando oficinas, edificios pblicos y sucursales bancarias, cuya
honradez en el trabajo estaba avalada por varias cartas de recomendacin escritas por el cura del
pueblo. Uno de sus compromisos era acudir los jueves a casa de Salvador Riera, da que se dedicaba
nica y exclusivamente a limpiar la vivienda; ya que eran necesarias unas siete u ocho horas para
quitarle el polvo a los muebles de las distintas habitaciones, y barrer y fregar los ms de seiscientos
metros cuadrados de suelo.
Sin perder tiempo fueron a donde les haban indicado. All, una seora de aspecto agradable
los recibi con cortesa parroquial. Al escuchar la urgencia de Leonardo por encontrar a la mujer de la
limpieza, el cual pareca estar bastante afectado por la desaparicin de su compaera, se apresur a
ayudarlos confindoles la direccin donde podran encontrarla a la una y media de la tarde, momento
en que volva a casa a comer. Apenas faltaban unos minutos, por lo que le agradecieron su
ayuda y se marcharon rpidamente con el fin de abordar a la asistenta antes de que entrase en su
domicilio.
Casilda viva en una casucha que haba al final de la calle Virgen de los Desamparados, en una
barriada de dudosa reputacin frecuentada por yonquis y delincuentes. Se trataba de una triste
chabola cuya techumbre se hunda a medida que los tabiques de madera se iban pudriendo a causa
de la humedad y les era imposible resistir el peso de las tejas. Tena los cristales de las ventanas
exteriores rotos a pedradas. Y en cuanto a la fachada, las grietas surcaban los muros de un extremo
a otro, consiguiendo un proporcional desconche de las diversas capas de cal aplicadas con el paso de
los aos.
Lo primero que hicieron, nada ms llegar, fue comprobar si estaba en casa. Golpearon varias
veces la puerta de madera, pero no hubo respuesta. Entonces tomaron la determinacin de
esperar el tiempo que hiciera falta junto a la puerta de entrada.
Apenas si transcurrieron unos minutos, cuando vieron llegar a una mujer de raza gitana,
vestida con un chndal de color rosa y el rostro excesivamente maquillado. Frunci el ceo al ver
que unos desconocidos aguardaban con impaciencia su regreso. Sac las llaves del bolso con la
esperanza de que no la entretuvieran demasiado. Tena los nios con su madre, como todos los das, y
an le quedaba hacer la comida antes deque alguno de sus hermanos viniera en coche a trarselos.
Buenos das! Colmenares, por ser el ms indicado, se acerc para un primer contacto,
esbozando la ms sincera de sus sonrisas. Es usted Casilda, la seora que limpia la casa del
arquitecto?
A la mujer le agrad el tono corts de aquel caballero maduro y atractivo. De pronto
comprendi que ni eran policas ni inspectores del trabajo.
La misma respondi con idntica cordialidad. Se puede saber qu desea? El
bibliotecario se adelant para presentarse.
Me llamo Leonardo Crdenas, y estoy buscando a una amiga que hace unos das vino a visitar a
su to... Salvador Riera, el dueo de la finca que hay a las afueras del pueblo.
No saba que el seorito tuviese una sobrina repuso la gitana con cara de extraeza. En
realidad, l nunca habla de su familia.
Lo cierto es que estuvo este fin de semana con l.
Y...? aadi a la defensiva. Ignoraba dnde quera ir a parar aquel hombre.
Bueno, ver usted... Leonardo titube antes de continuar. Nos hemos trasladado
desde Madrid con el objeto de hacerles una visita, pero cul ha sido nuestra sorpresa al descubrir
que no hay nadie en casa.
Y qu es lo que quieren saber?
Casilda comenz a desconfiar de todos ellos al intuir que bien podra tratarse de una banda
de ladrones, bien organizada, con nimo de sonsacarle informacin.
Nuestro nico objetivo es encontrarlos, nada ms aadi el abogado, el cual se dio
cuenta de que el recelo de aquella mujer, cuya etnia era dada a callar si no haba de por medio
pinges beneficios, poda influir negativamente en la entrevista.
Si usted pudiera decirnos, por lo menos, si existe un modo de comunicarnos con Salvador
Riera, nuestro viaje no habr sido en balde. Adems, estamos dispuestos a asumir los gastos del
tiempo que ha perdido con nosotros.
Era la primera frase de Cristina, como tambin fue la decisiva gracias al billete de veinte euros
que le introdujo con disimulo en el bolsillo del chndal. La mujer baj la guardia tras el duro
interrogatorio gracias a la naturalidad espontnea de la pelirroja, a la que mentalmente calific como
la ms inteligente del grupo.
El seorito no va a regresar en una temporada.
Qu quiere decir?
Por un solo instante, Leonardo crey a la gitana cmplice de Los Hijos de la Viuda. Debido a
ello, su pregunta fue expuesta en un tono bastante abrupto. A la mujer no pareci importarle, pero
respondi de igual talante.
Que el seorito se ha cansado de vivir en Murcia y ha regresado a Barcelona! le espet.
Eso no es posible! Cmo sabe usted eso? insisti el bibliotecario.
Harta de perder su tiempo, la gitana les confes lo que queran saber para ver si as la dejaban
en paz.
l mismo me lo dijo ayer por telfono... Me oye...? Su rostro se contrajo con una mueca
irnica. Lo hizo desde el aeropuerto. Por cierto, no mencion que se marchara en compaa de
nadie...
Pero eso no tiene sentido! exclam Crdenas, atnito, una vez que subieron de nuevo
al coche. Es ridculo pensar que haya podido comunicarse con su asistenta y no conmigo!
Puede que le obligaran a hacerlo para no levantar sospechas... Fue la opinin de
Colmenares mientras giraba la llave de contacto. Piensa que as se evitan el que nadie vaya a
denunciar su desaparicin a la polica, ya que l mismo ha sido quien se ha puesto en contacto con
Casilda. Es un plan maestro. En realidad, yo dira que es perfecto.
El automvil se puso en marcha, incorporndose a la calle principal.
Eso viene a avalar nuestra teora de ayer argument Cristina, dirigindose al
bibliotecario.
De qu teora hablas? inquiri el abogado.
La de un trueque de rehenes por el DVD... contest Leonardo con voz queda. Es posible
que Los Hijos de la Viuda necesiten saber, tanto como nosotros, qu clase de informacin dej escrita
Iacobus bajo la capilla de los Vlez.
-Ya deben de haberse dado cuenta de que el DVD estaba en blanco aadi la criptgrafa,
pero no se arriesgarn a bajar de nuevo. Podra estar esperndolos la polica, y para m que son
bastante previsores de sus actos.
Entonces... Para quvolver a lafinca? porfiNicols.
Llmame terco si quieres, pero antes de marcharme he de comprobar que no hay nadie en
casa de Riera.
Pretendes saltar la verja y violar la vivienda de un honrado ciudadano? Colmenares no
sala de su asombro. Despus aadi ceudo: Si es as, no cuentes conmigo.
Descuida, lo nico que pretendo es echar un vistazo por los alrededores y llamar de nuevo al
timbre de la finca. No perdemos nada con intentarlo.
El picapleitos mir a Cristina, esperando su respuesta. Esta se encogi de hombros y susurr:
Ya que estamos aqu...
Satisfecho, Leonardo se relaj en la parte trasera del coche. Saba que era intil buscarlos
all, pero tena que comprobar por s mismo que la gitana no estaba mintindoles. Era, como haba
dicho Cristina, la negacin del individuo que no acepta haber perdido a la persona que ama; algo
que, por otro lado, era inevitable.
El localizador indicaba claramente que estaban en Santomera.
Lilith, que les haba estado siguiendo de lejos en la carretera, acab por perderles la pista nada ms
desviarse hacia el centro del pueblo, cuando un enorme tractor agrcola se interpuso en su camino
impidindole adelantar durante un trayecto de curvas. No le importaba, saba que tarde o temprano
dara nuevamente con ellos. Solo era cuestin de tiempo el que se acercaran a la finca del arquitecto. Era
otro de sus presentimientos.
Segura de s misma, decidi aguardar su llegada haciendo guardia frente a la sorprendente
casa de Salvador Riera.
Al cabo de diez minutos vieron las copas ms altas de los rboles plantados en hilera frente a la
verja que circundaba la propiedad. Cuando tomaron la ltima curva distinguieron un coche
deportivo, con matrcula extranjera, aparcado frente a la puerta de hierro. Una joven, con un
chaquetn de cuero negro que le llegaba hasta las rodillas, se asomaba al interior de la finca
sujetando con ambas manos los barrotes. Al orlos llegar se volvi sobresaltada, quitndose las gafas
de sol para escudriar a quienes ya aparcaban junto a su coche.
Por lo que Crdenas pudo apreciar, se trataba de una atractiva muchacha que no tendra ms
de veinticinco aos de edad, de cabello muy rubio y cortado a la antigua moda punki. La expresin de
sus ojos era aviesa y arrogante. Derrochaba una fuerte personalidad.
Cristina fue la primera en bajarse del automvil. Despus lo hicieron sus acompaantes.
Hola! La criptgrafa se acerc cautelosa, alzando su mano en seal de fro saludo.
Buscas a alguien? Tal vez a Salvador?
La joven los observ con una mirada demasiado altiva para su edad.
Puedo saber quines son ustedes? pregunt a su vez, con acento alemn.
Mi nombre es Nicols, y soy el abogado del seor Riera, dueo de la finca respondi
Colmenares, haciendo uso de su autoridad como letrado. Y t...? Puedes decirnos quin eres, y
qu mirabas ah dentro?
Eh, oiga...! Lilith se puso a la defensiva. No estoy haciendo nada que est fuera de la
ley, solo observo el jardn. Adems, tengo mis motivos para estar aqu. Motivos personales.
Perdona... intervino Leonardo, siempre diplomtico Cmo has dicho que te llamas?
-Lilith.
Vers, Lilith... No deseamos molestarte, y mucho menos inmiscuirnos en tus asuntos
personales, pero necesitamos que nos digas el motivo de tu presencia en la finca o sacaremos
nuestras propias conclusiones.
La joven apoy las manos en su cintura, esbozando una sonrisa de lo ms sarcstica.
A ti te lo voy a decir... Acaso eres polica?
Puede que a ellos les interese saber por qu estabas escudriando a travs de la verja
opin nuevamente Nicols.
No pareci importarle la amenaza.
Haz lo que quieras dijo con sequedad. Yo pienso quedarme aqu hasta que regrese el
dueo de la casa.
Segn tenemos entendido, Salvador vol a Barcelona hace un par de das. Y no creo que vaya a
volver en las prximas semanas.
Las palabras de Cristina surtieron efecto. Lilith se vino abajo al escucharla, incluso le mud el
color de las mejillas, sonrosadas gracias al maquillaje.
Mein Gottl exclam desencantada. No puede ser, ahora no! Levant los brazos.
No despus de haberlo encontrado!
Comenz a llorar desconsolada, logrando que su papel fuese lo ms veraz posible.
Te encuentras bien? Leonardo se acerc a ella, asombrado por el repentino cambio de
actitud.
Por favor! suplic ella. Saben dnde podra encontrarlo en Barcelona? Para m es
muy importante ponerme en contacto con l. Lo llevo buscando desde hace demasiado tiempo.
Cristina sinti lstima de la joven, por lo que se le acerc para rodearle los hombros con sus
brazos. Intent transmitirle confianza y complicidad, por aquello de ser mujeres.
Ser mejor que me cuentes la verdad. Si es algo ntimo, a m me lo puedes decir. Prometo
ayudarte en lo que sea posible.
Lilith suspir abatida. Los observ por espacio de algunos segundos, uno a uno y en silencio,
esforzndose todo lo posible para que su novelesca confesin calara en lo ms profundo de sus
sentimientos. Se trataba de representar el ltimo acto. Y haba que hacerlo con firmeza.
Ese hombre... Salvador Riera... Mir tristemente a Cristina al hablar. Es mi padre.
Aquella no era, precisamente, la respuesta que todos esperaban.
De nia, mi madre me dijo que haba muerto, pero yo siempre supe que me ocultaba la
verdad... Lilith improvis una historia que fuera convincente. Una vez la o hablar por telfono.
Discuta acaloradamente con un hombre... Y yo era el tema de conversacin.
Sentados en la terraza de un bar del centro de Santo-mera, escuchaban con atenci n las
palabras de la joven.
Despus de aquello, jams volvi a hablarme de l continu con su relato. En casa, ni
siquiera haba una fotografa que demostrara su existencia, ni una carta que atestiguara una relacin
entre ellos. No s dnde se conocieron, ni qu tipo de sentimientos pudo haberlos unido en el
pasado. Si fue amor no correspondido, o una noche loca de placer, es algo que qued entre ellos dos.
Ni siquiera reconoci el que nos hubiera abandonado, y eso quiere decir que tal vez fuera mi madre
quien decidiera esconderle lo de su embarazo... Entonces rompi a llorar. Yo solo quera saber
los motivos.
Debi de ser muy duro para ti. Cristina coloc su mano sobre la de Lilith, gesto fraternal
que la alemana acogi con evidente agrado.
Lo fue durante aos. Aspir aire y trat de sobreponerse, limpindose las lgrimas con un
pauelo.
Leonardo, que haba estado observando a la joven para ver si encontraba cierto parecido fsico
con Claudia al fin y al cabo eran primas, aunque sin ningn resultado, sac a relucir el tema de su
viaje a Espaa.
Entonces, si no lo conocas ni tenas idea de dnde encontrarlo... Cmo es que estabas
frente a su casa?
Hace unos meses, por Navidad, recib un regalo muy especial: una carta con remite de
Espaa. Era de mi padre. Me deca que tenamos que hablar de muchas cosas, entre ellas el verdadero
motivo por el cual jams pudo ir a Alemania a conocerme. .. Por un instante cerr los ojos. Lo
peor vino al final de la carta, cuando me dijo que deseaba verme antes de morir. Por lo visto, le
haban diagnosticado una enfermedad terminal. Apenas le queda un ao.
Dicho esto rompi a llorar de nuevo.
Se miraron unos a otros. Crdenas se sinti traicionado por el propio Riera, quien en ningn
momento les dijo nada al respecto; por lo menos a l. Si Claudia estaba al tanto de la grave
enfermedad de su to, jams se atrevi a decrselo; tal vez por respeto al afectado.
Lo siento, no lo sabamos susurr conmovido. Quiso de esta forma darle a entender a
sus amigos que era el primero en enterarse.
Como comprenderis, no pienso rendirme ahora que estoy tan cerca... Su voz sonaba
entrecortada y melanclica. Vosotros, que sois sus amigos, deberais intentar localizarlo en
Barcelona. Supongo que habr alguna forma de ponerse en contacto con l. Qu s yo! Una
direccin, o un nmero de telfono.
Cristina suspir sin saber qu decir. El abogado comprendi que haban llevado demasiado
lejos su representacin, y que reconocer el engao, ahora, iba a resultar embarazoso. Tambin
Leonardo se dio cuenta de que no podan seguir mintiendo. No eran amigos ntimos del arquitecto, ni
Colmenares le representaba jurdicamente como le haba hecho creer. Eran, igual que ella, tres
extraos que intentaban localizarlo sin saber an cmo, antes de que acabara por entregarle a
Dios su alma. Para su mayor infortunio, Riera tena ahora dos enemigos contra quienes luchar.
Vers... El bibliotecario vacil antes de seguir hablando. Hay algo que hemos de decirte
porque...
No creo que nuestros asuntos sean de su incumbencia le interrumpi con aspereza
Colmenares, impidindole que hablara ms de la cuenta. Es ms, ya deberamos estar de camino a
Madrid.
Entonces... balbuci Lilith. No pensis ayudarme?
Fue tan real la actuacin, que ella misma lleg a creerse su propio dolor. Cristina, como mujer,
volvi a sentir lstima de ella.
Lo cierto es que tambin nosotros lo buscamos reconoci en un gesto de honradez. Y lo
nico que sabemos te lo hemos dicho.
Hay algo que todava no me habis contado, y es el motivo por el cual lo buscis cambi
de actitud, demostrando cierta desconfianza hacia sus contertulios. Lo siento, pero no me creo que
nadie sepa dnde est. Mi ltimo recurso es acudir a la polica.
La reaccin fue la que esperaba. Los tres palidecieron al escuchar su decisin de implicar a las
autoridades.
Ser mejor que hablemos antes le aconsej gravemente el abogado. Si nos
precipitamos, podemos adelantar el final de Riera.
La joven alemana lo mir nerviosa. Tena un tic enla boca.
Qu quieres decir...? -Se revolvi inquieta en su asiento. Dnde est realmente mi
padre? pregunt con angustia. Necesito saber qu le ha ocurrido! exigi, histrica.
Lo ignoramos coment el abogado.
Lilith tuvo una corazonada. Caba en lo posible que los mismos fanticos que la haban
contratado para asesinar a un pobre palegrafo, y a una directora adicta a los somnferos, tuviesen en
su poder al arquitecto, quiz porque l y Leonardo metieron sus narices en los asuntos de la logia. Si
era as, lo mejor sera pronunciar la palabra mgica.
Decidme la verdad! exclam. Acaso lo han secuestrado?
Si te he de ser sincera, pienso que s afirm Cristina, sin tapujos. Aunque te advierto
que nos es del todo imposible decirte nada ms.
Perdona, pero, en mi situacin, no estoy dispuesta a aceptar tus motivos... La joven
alemana se dirigi a ella con amabilidad, tal y como Cristina la haba tratado. Por lo que a m
respecta, los mos son ms importantes. Est claro que llevis esto con discrecin, y que no estis
dispuestos a pedir la ayuda de la polica. Aunque yo no pienso de igual forma. Por eso tendris que
darme una explicacin antes de que decida levantarme para ir en busca del primer agente que en-
cuentre de servicio.
Aquello sonaba a amenaza, o as lo entendieron sus tres interlocutores.
Esto no es un juego le advirti Leonardo quedamente. Tu vida puede correr peligro en el
mismo instante en que te contemos nuestra historia.
Es cierto aadi Colmenares. Y lamentaramos mucho que te ocurriera algo.
Parece ser que no lo entiendes suspir irritada, dirigindose al letrado: Mi padre es lo
nico que me importa. Estoy dispuesta a asumir el riesgo si con ello puedo conocerle en persona...
Dios mo... musit angustiada. Sabes lo que es vivir con la esperanza de ver al padre que te
fue negado? Prefiero mil veces la muerte a olvidarme de l.
Conoces a alguien ms en Murcia? le pregunt Cristina, hacindose cargo de su
situacin.
Lilith neg con un gesto de cabeza.
Haremos una cosa continu diciendo la criptgrafa. Te vendrs conmigo a Madrid, a
mi casa. Mientras tanto, nos dejars libertad para que busquemos a tu padre. Has de confiar en
nosotros, pero no debes inmiscuirte para nada en nuestros planes. Te prometo que si lo haces,
conseguiremos que lo liberen quienes lo tienen secuestrado.
Pareci pensrselo unos segundos. Sin embargo, cedi a la propuesta de la encantadora
pelirroja.
Te doy mi palabra de honor dijo agradecida.
Cristina aferr cariosamente las manos de Lilith en un gesto solidario.
Aquella mujer le caa bien.
Sera la ltima en asesinar.
Captulo 33
Para el viaje de regreso se dividieron en dos grupos. Cristina, por decisin propia, decidi
acompaar a Lilith para que esta no se sintiera sola, y tambin para interiorizar poco a poco en su
carcter con el fin de comprender hasta dnde poda llegar la confianza que haba depositado en
ella. A Colmenares no le hizo gracia tener que separarse de Cristina, y no solo porque la presencia de la
criptgrafa bastaba para incitar su buen humor, tambin porque crea que era prudente que los
tres siguieran juntos para urdir un plan antes de llegar a Madrid. A pesar de todo, Cristina insisti
en que no poda dejar sola a la joven. Segn ella, poda cometer alguna locura, como ponerse en
contacto con la polica al creer que pudieran estar engandola. Para evitar sorpresas, o problemas
innecesarios, finalmente aceptaron la sugerencia de viajar en parejas.
A Crdenas le daba lo mismo. Lo nico que deseaba era recuperar a Claudia cuanto antes; el
resto le traa sin cuidado. No obstante, viajar a solas con el abogado le iba a permitir indagar un poco
ms en la vida de Cristina y averiguar cul era en realidad su implicacin en aquella historia. El que lo
hubiera decidido Mercedes no era suficiente motivo para ponerla al frente de la investigacin; no,
cuando en realidad haban sido ellos Claudia, Riera, y l mismo quienes descifraron el enigma del
manuscrito y encontraron la cmara secreta bajo la capilla de los Vlez, y quiz tambin los nicos
damnificados hasta el momento; sin contar, claro est, a los fallecidos. El mrito era de ellos. No
permitira que nadie les arrebatase su momento de gloria una vez que lograsen desenmascarar a Los
Hijos de la Viuda y llevarlos ante el juez.
Quiz por ello, nada ms ponerse en camino sinti la necesidad de mostrarse comunicativo
con quien iba a ser su compaero de viaje durante unas cuantas horas.
Dime, Nicols... Quin es en realidad Cristina Hiepes, y por qu Mercedes me ocult que
pensaba contratar a una criptgrafa mientras yo arriesgaba el pellejo para salvaguardar la
reputacin de Balboa?
Fue directo, sin rodeos. Su mejor baza era el factor sorpresa, pues saba bien que al letrado le
costaba reaccionar a las preguntas relmpago. Cuando no le dejaban tiempo para meditar la
respuesta, le era imposible mentir.
Qu...? Ah, s! vacil unos [Link] que te has dado cuenta.
No soy tan estpido.
Bueno, en realidad es culpa ma reconoci en voz baja. Cuando supe en el lo en que
estabais metidos, t y Melele, decid llamar a un amigo que trabaja en el Ministerio del Interior para
pedirle un pequeo favor. Se trataba de ponerme en contacto con una eminencia dentro del mundo
de la criptografa medieval y las hermandades secretas, aprovechando la buena relacin que
mantiene con la ministra de Cultura. Me dio las seas de Cristina, gran amiga suya, la cual ha escrito
varios libros sobre la historia de la masonera y la alquimia, y ha participado en importantes debates
y conferencias en varias ciudades del mundo. Su curriculum es envidiable, te lo aseguro...
Chasque la lengua. Mercedes ya le haba pedido el favor a Hijarrubia horas antes de que yo lo
hiciese, por lo que no puse objecin cuando la propuso para que fuera tu sustituta a ojos de tus
compaeros en...
Su labor en la casa de subastas era en realidad una tapadera? lo interrumpi para
aclarar ese punto.
En parte contest Colmenares. Se trataba de ocupar tu puesto hasta el da de la
subasta, y por otro lado analizar profesionalmente el manuscrito de Toledo. No es que desconfiara del
mtodo utilizado por Balboa, o el tuyo propio, que al fin y al cabo deba de ser el mismo. Solo quiso
buscarle un sentido coherente a las enigmticas frases del texto. Ni Cristina ni yo tuvimos tiempo
de leerlo. Pero, segn nos cont Mercedes, se trataba de un cdice absurdo que no tena ni pies ni
cabeza. Su intencin era ensernoslo, pero la asesinaron antes de que tuviese ocasin de hacerlo.
El bibliotecario segua si comprender.
Entonces, si sus intenciones eran otras... Por qu permiti que llevase a cabo mi plan de
buscar bajo la capilla de los Vlez?
Haba que tener en cuenta todas las posibilidades respondi su interlocutor sin apartar
su mirada de la carretera. Por decirlo de alguna manera, pensaba que no estaba de ms otra lnea
de investigacin. Cristina deba ir analizando todas las pruebas que t aportaras para hacer una
valoracin cientfica con credibilidad. No quiero que la juzgues mal, y menos ahora que est
muerta. Ella jams dud de tu interpretacin del texto, pero necesitaba a alguien capaz de explicarle
el significado de aquellas palabras... Entonces gir su cabeza para mirarlo fugazmente a los ojos.
Lo que jams lleg a saber Mercedes, es que ibas por buen camino.
Leonardo fue incapaz de reprocharle nada; aunque se sinti un tanto decepcionado. En todo
caso, trat de encajar el golpe restndole importancia.
De nada ha servido tanta estrategia. Esos bastardos han sido ms listos que nosotros.
Dicho esto, guard silencio mientras observaba frente a l las inmediaciones del Campus
Universitario de Espinardo.
Colmenares respir aliviado. De haber seguido con el interrogatorio, Crdenas podra haberle
sonsacado la verdad: que Cristina trabajaba para el Centro Nacional de Inteligencia. Y eso hubiera
sido un desastre.
Unas horas ms tarde, despus de cenar en una cafetera situada en la estacin de servicio
que haba a las afueras de Tarancn, donde se detuvieron a repostar, llegaron a Madrid sin ms
contratiempo que una fina lluvia azotando montonamente los cristales. Como eran casi las once,
Cristina decidi que cada uno regresara a su domicilio para descansar hasta el da siguiente. Ella y la
joven Lilith se despidieron de los hombres en el paseo de la Castellana, quedando en verse de
nuevo en las oficinas de Hiperin, despus de comer, aprovechando que el resto de los trabajadores
estaban de baja por tiempo indefinido.
Colmenares llev a Leonardo hasta su domicilio. Sin mucho entusiasmo ya que estaban
cansados debido a las varias horas de viaje, se dijeron adis tras haber acordado un nuevo pacto
de silencio: mantener a la alemana lo menos informada posible. Para ello tendran que hablar en
privado con Cristina, quien pareca haber encontrado en la joven a una hermana pequea en
apuros a quien cuidar.
Crdenas alcanz el portal del edificio sin poder quitarse de la cabeza lo vivido las ltimas
cuarenta y ocho horas. Todo haba transcurrido demasiado deprisa. An pensaba en Claudia, y
tambin en Salvador, cuando puls el interruptor del vestbulo y se encendieron las luces de las
escaleras. Subi unos cuantos peldaos antes de detenerse frente al ascensor. Distrado, apret el
botn. Mientras esperaba su llegada decidi acercarse al buzn para recoger el correo. Estaba
abarrotado de cartas y panfletos publicitarios; no dud en llevrselo todo sin prestarle demasiada
atencin. Ya tendra tiempo de echarle un vistazo cuando estuviese arriba, despus de una buena
ducha y un gin-tonic para entonarse.
Minutos ms tarde llegaba a su apartamento. Lo encontr todo tal y como lo haba dejado;
es decir, desordenado. Los libros que hablaban de la masonera seguan abiertos sobre la mesa de su
despacho, al igual que las anotaciones que fue tomando tras consultar diversas pginas en internet. En
la cocina se amontonaban los vasos y platos que olvid fregar antes de salir de viaje. Haba en el
ambiente un olor desagradable a cerrado. La casa necesitaba ventilacin, por lo que abri un par de
ventanas con el fin de airear las habitaciones. Luego dej el manojo de cartas sobre la mesa del saln y
fue derecho hacia el cuarto de bao para abrir el grifo de la ducha.
El agua caliente le devolvi a la vida e hizo que su mente fuera recobrando el dinamismo que
haba perdido desde que abandonaran la ciudad de Murcia. Pas olmpicamente de afeitarse, aunque
no dud en colocarse su pijama, calzarse las zapatillas de ir por casa y servirse una generosa copa. Se
dirigi al saln con nimo de tumbarse en el sof, y descansar. Entonces se rebaj a hacer lo que tanto
odiaba: encender la televisin.
Luch por no quedarse dormido mientras vea un programa donde los nios resultaban ser
ms prcticos e inteligentes que los adultos. A pesar de que aquello tena su gracia, prefiri echarle
un vistazo a la correspondencia. Las facturas y los recibos lo traeran de vuelta al mundo real.
Apart unas cuantas que apenas ofrecan inters, cartas que iran a la basura sin abrir porque
eran un incordio, la mayora propaganda o publicidad comercial. No tard en descubrir, entre las dems,
un sobre de avin con lneas rojas discontinuas perfiladas en los bordes. Le dio la vuelta. No llevaba
remite, solounos cuantos nmeros: (29-58-45) (31-08-03).
As, de pronto, no le dijeron nada aquellas cifras. Se fij entonces en el matasellos. Llevaba
impresas letras rabes, por lo que tampoco supo distinguir el pas de origen. Tante el sobre como
medida de seguridad, ya que tras los atentados de marzo en Madrid las precauciones eran pocas si se
trataba de islamistas. Tras asegurarse de que todo estaba bien, decidi abrirlo con delicadeza.
Dentro encontr un papel doblado. Lo extendi cuidadosamente, y comenz a leer.
Lilith estaba en la ducha, por lo que Cristina aprovech para sentarse frente a la mesa de su
despacho con el fin de transcribir a limpio varias de las frases que haba visto inscritas en los muros de
la cripta, gracias al DVD de Leonardo. Estaban escritas en latn, algo muy propio de la poca, pero su
significado no resultaba tan coherente. Eran bastante ambiguas, y a la vez inquietantes. Poda
decirse que formaban parte de un acertijo inicitico, como el de los antiguos alquimistas.
Copi las tres primeras frases:
Hic est lapis, qui reprobatus est a vobis aedificantibus, qui factus est in caput anguli... Delictum oris
eorum, sermonem labiorum ipsorum: et comprehendantur in supervia sua... Existimabant ut cognoscerem
hoc, labor est ante me, donec intrem in Sanctuarium Dei.
Luego escribi debajo la traduccin: Esta es la piedra que vosotros desechasteis al edificar, la
cual ha venido a ser la piedra angular... Por el delito de su boca y por las palabras de sus labios, sean
vctimas de su propia soberbia... Reflexion para penetrar este misterio: pero la dificultad fue grande
para m, hasta que entr en el Santuario de Dios.
A continuacin, hizo lo mismo con otras dos nuevas frases:
Sanctum et terribilie nomen ejus, initium sapientiae timor Domini... In excelso throno vidi sedere
virum.
O lo que es igual: Santo y terrible es Su Nombre, el temor del Seor es el principio de la
sabidura... En el excelso trono vi sentarse a un varn.
Estuvo repasando lo que haba escrito para ver si lograba encontrar algn significado a las
palabras. Iba a necesitar una copia del DVD si quera comparar las distintas frases con las marcas de
los compaeros, los glifos astronmicos y las figuras geomtricas. Estas ltimas eran varias y
contradictorias. Por un lado, haba tringulos dentro de crculos que a su vez encerraban cuadrados
perfectos. Luego estaban los crculos unidos formando una cadena, pentgonos con cruces en su
interior, y tringulos rectngulos que en ocasiones se superponan formando la estrella de David. Se
qued observando este ltimo signo, el de la reintegracin, conocido en la India con el nombre de
Shiyantra. El ngulo dirigido hacia arriba representaba el cielo primordial; el que iba en sentido
contrario simbolizaba el caos o infierno terrenal . Los principios contrarios se equiparaban en el centro,
donde poda verse dibujado el ojo de Dios. Y aunque solo eran los bocetos que tuvo tiempo de realizar,
estaba segura de que ver nuevamente las imgenes, y analizarlas una a una en profundidad, le
aportara nuevos datos que podra cotejar con los que ya contaba en su poder.
En ese momento, son el telfono mvil que estaba sobre la mesa. Lo cogi de inmediato.
- S . . . ?
Perdona que te despierte, pero es importante. Crdenas pareca agitado.
Descuida, no nos hemos acostado an pluraliz. Lilith se est duchando, y yo estaba
pasando a limpio unos apuntes. Dime... Qu ocurre?
Ah va un acertijo: Si deseas conocer la verdad, tendrs que encontrar primero la llave donde
se guarda el secreto de nuestra logia, la cual se halla escondida celosamente en el interior de una caja de
hueso recubierta de pelo. Conoces la respuesta?
Se trata de una broma? contest perpleja. No entenda nada de lo que le estaba
diciendo.
Hubo unos segundos de incmodo silencio.
Puede que tengas razn... razon el bibliotecario. Es demasiado tarde para entablar
una lucha con el ingenio. Buenas noches, Cristina. Que duermas bien.
Antes de que pudiera decir nada, colg sin darle ms explicaciones.
La criptgrafa no supo qu pensar. O Leonardo haba perdido la razn, o le ocultaba algo
realmente trascendental.
Captulo 34
Sholomo viaj hasta la ciudad de El Cairo para entrevistarse personalmente con Balkis. En la
logia se vivan momentos de tensin debido a los ltimos acontecimientos, entre los que estaba el
robo del cdigo criptogrfico y las rdenes de ejecucin contra Lilith y su amiga berlinesa. Sin
embargo, el motivo principal de su visita era el rumor que se haba propalado rpidamente por los
oscuros rincones de la hermandad, en el que se aseguraba que los Custodios del Trono iban a dimitir
de sus cargos a causa de las ltimas decisiones tomadas en virtud del secreto; y no solo eso, sino que
Balkis haba pensado en Leonardo Crdenas como sustituto de Hiram para lavar de este modo la
sangre de las vctimas sacrificadas. En la mente del Magster an resonaban los gritos de descontento
de Gracus y Hermes; pues, de todos los Maestros, eran los ms inflexibles y ortodoxos en lo que
concerna a las costumbres de la logia. Shimon envi un correo electrnico desde Edimburgo
discrepando de forma radical, pero sin mucho nfasis. Nemrod e Hiram se mantenan al margen,
guardando silencio. Y l, Sholomo, segua sin definirse. Vea precipitado, incluso alarmante, confiar el
Testimonio de Dios a un hombre que ni siquiera haba sido investido como frater de segundo orden.
Por eso necesitaba hablar a solas con su vieja amiga, para escuchar de sus labios el origen de aquella
locura.
La conoca desde haca cuarenta aos, y siempre supo que en un futuro los sorprendera a
todos por su carcter. Cuando la vio por primera vez en el Congreso de la logia, celebrado
precisamente en El Cairo en plena Guerra de los Seis Das, pens que era la joven ms atractiva del
simposio a pesar del gesto de dolor que pareca arrastrar consigo y de esa mirada de ansiedad que
irradiaban sus ojos. Se acerc a ella con la excusa de pedirle consejo. Le dijo, en un ingls casi perfecto,
que acababa de terminar la carrera de arquitectura y se encontraba en la tesitura de escoger entre
disear edificios o apostar por la sabidura y el conocimiento, a lo que ella contest que no haba
nada ms importante en esta vida que la ciencia de Dios. Aquella respuesta fue decisiva. Se haba
enamorado de su forma de ver el mundo, y tambin de sus pupilas de color miel.
El encuentro de ambos se produjo en casa de Siseq, antiguo Magster y padre de Hiram,
conocido en la capital por ser un destacado egiptlogo que verificaba la autenticidad de los objetos
expoliados, o hallados en las excavaciones, para el Museo Arqueolgico de El Cairo. Congeniaron desde
el principio, a pesar de que Sphora su autntico nombre senta cierto desapego hacia los
espaoles desde que aprendi en la escuela del kibbutz, a la que fue de nia en Ashqelon, que los
judos fueron expulsados del reino cristiano y privados de sus haciendas y riquezas gracias al edicto de
una reina arbitraria y caprichosa que se haca llamar la Catlica. Tuvo que devolverle la confianza
diciendo que las cosas haban cambiado mucho en su pas los ltimos quinientos aos, aunque
reconoci que Espaa no era un lugar seguro para vivir desde que se instalara el rgimen franquista y
los masones fueran perseguidos y encarcelados con saa como presos polticos. Siguieron hablando
hasta que se hizo de noche y tuvieron que despedirse para acudir a sus respectivos dormitorios,
aunque volvieron a verse al da siguiente, en la reunin que celebraron los Grandes Maestros en honor
de los frater de segundo orden llegados de todo el mundo para el Congreso de Iniciacin.
Estaban all, al igual que los otros, porque haban logrado descifrar el enigma masnico y
eran, por tanto, candidatos a formar parte de la logia. Lo que nunca llegaron a sospechar en
aquellos das de sacrificio espiritual, es que tres aos despus, tras superar la prueba de silencio,
seran elegidos para suceder a los antiguos Custodios del conocimiento. El pas a ser el Magster de
los Constructores; ella a encarnar la figura de la reina de Saba.
Tambin guardaba un grato recuerdo de Hiram o mejor dicho, de Khalib Ibn Allal, al
que le una una gran amistad desde su primer viaje a El Cairo. Lo conoci el mismo da que a Sphora,
en la presentacin general del Congreso masnico. Desde entonces, los tres se hicieron amigos
inseparables; hasta el punto de que el viejo Siseq, en el acto de clausura, afirm que su hijo haba
encontrado dos hermanos de espritu en las culturas antagnicas. No andaba descaminado, ya que
cristianos, rabes y judos, constituan los vrtices del tringulo de Dios segn sus creencias, y
en el centro se encontraba la Sabidura; aunque tuvieron que pasar varios aos antes de darse
cuenta de que ellos tres formaban y protegan la pirmide que esconde la mirada del Creador.
La vida que haban llevado hasta entonces, y todo lo que fueron aprendiendo por el camino,
result irrelevante una vez que ascendieron los peldaos de la Escala.
El taxi que haba cogido en el aeropuerto internacional lo llev hasta una casa circundada de
palmeras y sicmoros que se eriga en el barrio de Ataba, en el corazn del Egipto ms milenario.
Sholomo pag al taxista tras bajarse del coche. Luego fue hacia la puerta mientras admiraba las
buganvillas plantadas a ambos lados del camino, las cuales trepaban afanosamente por las barras
laterales del armazn de hierro hasta alcanzar los arcos superiores. Tuvo la impresin de estar atra-
vesando un tnel florido que desprenda un aroma maravilloso a naturaleza en su estado ms
salvaje.
En la entrada lo esperaba Hafid, quien le dio la bienvenida y le hizo pasar dentro sin
preguntarle siquiera por el motivo de su visita. A la vez que caminaba por el estrecho pasi llo, tras los
pasos del fiel y circunspecto mayordomo, hizo un reconocimiento estructural del edificio con el fin de
mantener viva su profesin.
Las paredes de la casa, fras y calcreas, comenzaban a resquebrajarse debido a los aos, y en
el techo podan verse algunas manchas de humedad que venan a confirmar su sospecha de que el
tejado apenas resistira un par de dcadas ms. Pero la estructura se mantena en pie, a pesar de
todo. Y eso que su construccin, segn tena entendido, se remontaba a finales del XIX. Varias
reformas en el interior, y el refuerzo hecho a los cimientos a principios de los aos cincuenta, con-
siguieron hacer de ella un bonito lugar donde haban vivido hasta ahora como pareja, a ojos de la
sociedad, sus entraables amigos Khalib y Sphora.
Ser mejor que espere aqu le dijo el joven rabe en ingls, sealando una habitacin
acondicionada para las visitas. Hiram vendr en unos minutos, cuando finalice sus oraciones.
Y Balkis? pregunt antes de que el fmulo se marchara.
La seora ha salido. Pero regresar a eso de las siete.
Sholomo consult su reloj de pulsera. Se le haba olvidado cambiar la hora tras bajarse del
avin, pero imagin que deban de ser cerca de las seis y media.
Gracias, Hafid le dijo con suavidad a modo de despedida.
El muchacho se march tras inclinar levemente la cabeza.
Ya a solas, Sholomo tom asiento en medio de los almohadones extendidos por todo el suelo,
frente a una mesa de cedro. Mientras esperaba, cerr los ojos para pensar con claridad apoyando su
cabeza en la pared.
Balkis tena potestad para elegir lo mejor para la logia as deba ser, si queran mantener
vivo el nombre de la Viuda. Las antiguas leyes masnicas decan que la reina de Saba poda
dictaminar cualquier resolucin sin contar con el Consejo de los siete, y que sus Hijos deban
obedecerla en todo sin mostrar reticencia. Ella representaba la Sabidura o lo que es lo mismo, el
saber del Gran Arquitecto-, por lo que iba a ser difcil contradecir sus deseos. Sin embargo, tratara
de entender sus razones en caso de no poder convencerla para que cambiara de opinin, en lo
concerniente a Leonardo Crdenas. En cuanto a la sustitucin de la propia Balkis, comenzaba a
hacerse una idea de lo que iba a suceder. Y eso era algo que le preocupaba bastante.
Saba que vendras.
El sonido de la voz le sobresalt e hizo que abriera instintivamente sus ojos. Se trataba de
Hiram.
Iba vestido con una tnica bermeja con brocados en oro y plata que le llegaba hasta los pies. Los
cabellos hirsutos de su barba estaban sembrados de canas, y solo unos cuantos conservaban la
oscura tonalidad de su juventud. Por la mirada triste, se dira que estaba pasando por uno de los
peores momentos de su vida.
Me he visto obligado dijo finalmente Sholomo, sin moverse de su sitio, sobre todo
despus de tener que enfrentarme a las crticas del Consejo. Gracus puso el grito en el cielo, y razones
no le faltan. Una cosa es aceptar a Leonardo Crdenas como iniciado, y otra muy distinta que ocupe
tu cargo y herede el nombre de Hiram Abif.
Ya ves! Alz las palmas de sus manos en un gesto de tolerancia. Luego se sent en los
almohadones que haba a la izquierda de su invitado y concluy resignado: Hemos de dejar paso a
una nueva generacin de instructores.
En la logia hay frater que lo merecen ms que l.
Es cierto... Tras suspirar, le dio la razn. Pero no soy yo quien decide.
Supongo que Balkis seguir enfadada por haberme adelantado a los acontecimientos, y por
contratar a una asesina a sueldo para que acabase con la vida del palegrafo.
Sholomo, al igual que todos en la logia, condenaba la violencia, y ms el hecho de tener que
utilizarla. Pero a veces era necesario un sacrificio de sangre para que el hombre no mancillara los
misterios de Dios con su ambicin e ignorancia. Los Sancti Quattro Coronatti conocan bien las
consecuencias, por eso no cedieron ante el capricho de un tirano a pesar de ser castigados de un
modo atroz al peor de los suplicios. Ellos eran el paradigma, el ejemplo que deban seguir para
quienes defendan el Testimonio; mrtires del conocimiento capaces de perder no solo sus vidas,
sino tambin sus propias almas, antes de confesar el secreto que encerraban las Artes Liberales.
Acabar con Balboa, Mercedes, o esa criminal sin escrpulos llamada Lilith, fue un intento de proteger
la herencia de los antiguos constructores, puesta en peligro desde que apareciera en escena el
manuscrito de Toledo. Iacobus haba encontrado la forma de difundir su legado masnico a travs
del tiempo. Y suya era la obligacin, como Magster, de detener la locura del cantero.
Hiram le mir condescendiente. Su amigo se estaba atormentado por algo de lo que no
tena ninguna culpa.
Podemos decir que la Viuda discrepa de los antiguos mtodos puntualiz el egipcio, sin
aadir nada ms.
S; quiz tengas razn reconoci el visitante. Nuestras costumbres florecieron en la
poca ms oscura y tenebrosa del ser humano, y como hombres cometimos el error de dejarnos
corromper. Pero, por otro lado... cmo permitir que se vulgarice la Sabidura? El Mal no se
erradica ofrecindoles perlas a los cerdos! exclam con resentimiento, como buscando una
excusa a sus actos en la estupidez general de las personas. Solo unos cuantos nos hemos
preguntado alguna vez cul es nuestra misin en la vida, cosa que debera importarnos a todos. Sin
embargo, la mayora de la gente lo nico que busca es saciar sus propias necesidades.
Veo que el sptimo escaln sigue perturbando tu espritu.
La voz de Hiram, apacible y consejera, le hizo reflexionar. Sholomo se sinti avergonzado por
haberse dejado llevar por el orgullo. Aquel fue el motivo de que perdiera a Balkis.
No niego que la soberbia me ciegue a veces coment con voz queda, algo ms
tranquilo, tras reconocer su peor defecto. Eso es porque yo solo he estado una vez en presencia
de Dios, como los dems miembros de la logia. Aunque supongo que si fuera un Custodio, como
vosotros, no tendra tiempo para el pecado, solo das maravillosos al servicio del Gran Arquitecto.
Hiram not cierto reproche en las palabras de su amigo espaol. Se dira que, adems de la
soberbia, pecaba de envidia. No se lo tom en cuenta. Intua el motivo de su inquietud.
Y Azogue... Qu tal se encuentra? Decidi cambiar el tema de conversacin.
Sholomo dio un respingo al escuchar el sobrenombre masnico de su protegida. No
esperaba aquella pregunta, por lo menos de l.
Se ha quedado en Roma, aguardando mi regreso contest con desgana. An no est
preparada para conoceros.
Hiram hizo un significativo gesto de aprobacin. Luego tir de un cordn grueso de lana que
haba a su lado, y enseguida apareci Hafid. Le rog que les trajera t y pastas antes de servir la
cena, aadiendo que en cuanto regresara la seora le hiciese saber que estaban en la sala de
invitados.
El mayordomo se march de nuevo tras inclinar levemente su cabeza.
Qu crees que debe estar haciendo Leo? pregunt de nuevo el egipcio.
Supongo que devanarse el cerebro... Sonri al contestar. Aunque he de reconocer
que ha sido ms inteligente que nosotros.
Explcate replic sucintamente.
Sholomo le costaba admitir que el bibliotecario les llevaba ventaja.
Vers... Arrug mucho la frente. No solo consigui descubrir la cripta donde lacobus
escribi su mensaje, sino que adems cambi de DVD antes de que le dejramos inconsciente y le
quitsemos la cmara digital. La grabacin que tenemos no sirve para nada. Est prcticamente en
blanco.
Eso quiere decir que podra descifrar los jeroglficos y encontrar el modo de llegar hasta
aqu.
El anfitrin lo dijo de un modo conciso, aunque preocupado.
No es eso lo que quiere Balkis? El Magster ironiz la inferencia de su amigo.
Tal vez; no estoy seguro.
Lo que no voy a permitir es que nadie vuelva a bajar a la cripta le dijo con tono firme. He
ordenado a un grupo de frater que condenen la entrada que conduce a las siete salas. De este modo,
conseguiremos mantener oculto el secreto otros quinientos aos.
Hiram no se mostr tan seguro. Haba odo decir que el manuscrito original estaba en manos
de la asesina contratada por Sholomo.
Y qu ocurrir si vuelven a descifrar el criptograma?
Ese problema ya ha sido solucionado. Sholomo fuecontundente en la respuesta.
A Dios le pido diariamente que condone nuestros errores dijo una voz conocida desde la
puerta.
Ambos hombres giraron sus cabezas hacia el vestbulo, ponindose en pie como de mutuo
acuerdo. Era Balkis, con el rostro compungido al ver las consecuencias que conllevaba ser Custodio del
conocimiento. No haca falta que nadie le dijera que haba corrido la sangre de nuevo. Lo ley en la
mirada de su viejo amigo.
No puedo dejar que el secreto caiga en manos de la ignorancia dijo Sholomo, yendo a
recibir a su anfitriona. Hubiera fallado a la logia y a sus mrtires.
En aquel momento lleg Hafid con una bandeja en la que llevaba una enorme tetera de bronce
con tres vasos de cristal; tambin un plato a rebosar con pastas de canela y ssamo. Decidieron
esperar a que se marchara antes de seguir hablando.
Poco despus, el fmulo se retir en silencio tras la consabida reverencia. Ellos volvieron a
sentarse entre los almohadones de suave textura; pero esta vez dejaron a Balkis en el centro, frente
a la mesa.
Me alegro de que ests aqudijo la mujer mientras serva el t. Ahora todo ser ms
fcil.
Fcil?Cmo se nota que no tienes que aguantar el descontento de los dems miembros de
la logia!, pens el invitado. Hizo una mueca irnica.
Balkis ley de inmediato sus pensamientos, pero hizo como si no hubiese escuchado nada.
Lo cierto es que he venido para hacerte cambiar de opinin dijo finalmente Sholomo.
No creo que sea buena idea dejar que otros ocupen vuestros cargos.
Debes reconocer que somos demasiado mayores para el ritual.
Balkis no se daba por vencida.
De acuerdo! admiti la sugerencia de la Viuda. Pero contamos con jvenes dispuestos al
sacrificio dentro de la propia logia. No deberamos exponer el secreto a un desconocido. Eso hara
acrecentar la desconfianza entre los nuestros.
Te recuerdo que solo he pensado en Leonardo Crdenas como sustituto de Hiram. Mi
cargo recaer en una frater de segundo orden.
Las enrgicas palabras de la anciana lo sobrecogieron. Intuy que sus sospechas comenzaban
a tomar forma.
Puedo preguntar quin es la afortunada?
Balkis guard un prudente silencio. Hiram, que haba permanecido callado, habl en su lugar:
Creo que ya lo sabes...
Sholomo se revolvi inquieto, mirando de nuevo a su vieja amiga.
Dime que no es cierto! le rog, exaltado. Dime que no es Azogue la candidata a ocupar tu puesto!
irritado.
Balkis afirm con un gesto de su cabeza.
Es lo mejor para ellos dos dijo con voz apagada. Luego, aadi: Leo no dudar en
ascender los peldaos de la Escala si es Claudia quien lo acompaa. Lo siento, Salvador... Pero tu
sobrina es la nica opcin que tenemos para enmendar nuestros errores.
Captulo 35
Se reunieron en la casa de subastas a eso de las cuatro. Leonardo lleg el ltimo debido a una
incipiente resaca que lo mantuvo pegado a la cama hasta el medioda. A pesar de todo, supo alternar
las horas de vigilia y el alcohol con el trabajo, y as pudo imprimir el manuscrito de Toledo, por
duplicado, y transcribir varias de las anotaciones que recordaba de sus conversaciones con Riera; el
tiempo que hablaron del Temple y los masones. Adems, trajo consigo el DVD para una nueva
exploracin, y la carta que encontr junto al resto de la correspondencia. Quera que Cristina la
leyera personalmente.
Qu piensas de esto?
Le entreg el folio nada ms llegar, tomando asiento frente a la mesa de reuniones.
La criptgrafa, de pie, ley en silencio la carta sin importarle la presencia incordiante de Nicols
a su espalda. Luego se gir para mirarlo a los ojos, a la espera de un veredicto.
Creo que intentan contactar con nosotros dijo el letrado. Aunque tambin podra ser
una trampa.
Mi opinin es que se trata de un acertijo utilizado en la masonera como mtodo de
captacin aadi Cristina, sentndose donde sola hacerlo Mercedes cuando presida una reunin
plenaria con los jefes de seccin. Entonces record la llamada del bibliotecario a ltima hora. No
es por lo que me llamaste anoche?
S respondi quedamente Leonardo, pero al final decid esperar a hoy para que le
echaras un vistazo.
Colmenares fue hacia la mquina de caf con el fin de sacar tres capucemos. La tarde se
presentaba larga e interesante.
Pudiste ver a la persona que hizo la entrega? pregunt el abogado desde el otro lado de
la habitacin.
Supongo que seran los de correos, ya que estaba en el buzn con el resto de las cartas
respondi Crdenas. El remite es de lo ms cabalstico. Tan solo un puado de nmeros.
Has trado el sobre? Cristina le devolvi el folio, a la vez que le haca esa pregunta.
Asinti con la cabeza, introduciendo su mano en el bolsillo de la camisa. Se lo dio para que
pudiera echarle un vistazo.
Os habis fijado? Leonardo seal la parte baja del escrito. La misiva est firmada por
Balkis... La reina de Saba.
S; y lo que es el texto resulta bastante extrao repuso Colmenares, trayendo los cafs en
una bandeja de plstico para colocarlos luego sobre la mesa de reuniones. Parece incitarnos a la
investigacin. Y eso es algo que deberamos meditar en profundidad antes de hacer cualquier intento
de buscarlos. Insisto en que puede ser una trampa.
He de reconocer que el acertijo que nos ofrecen parte desde el deseo de ayudar, y ello es
bastante extrao despus de lo ocurrido opin Cristina, sin dejar de observar los nmeros escritos
en el remite. Tal vez Nicols tenga razn y no debamos confiar tan a la ligera en la carta de un
desconocido, o desconocida... Entonces, tras morderse el labio superior, aadi pensativa: Qu
diablos querrn decir estas cifras?
El abogado cogi el sobre que le ofreca Cristina. Lo observ detenidamente. A continuacin,
se lo devolvi al bibliotecario.
Un nmero de telfono? inquiri, extraado.
Ni idea reconoci Crdenas, aunque tengo la impresin de que alguien trata de
ayudarme... No s! Hay algo en sus palabras que inspira mi confianza.
Un juego demasiado peligroso, a mi parecer.
La afirmacin de Cristina le sent como un jarro de agua fra. La crey petulante y engreda
por entender que lo saba todo. La carta, segn l, pretenda indicarle algo de gran importancia. Pero
el escepticismo de sus compaeros consigui ponerlo de mal humor.
Guard el folio en el sobre. Luego lo volvi a meter en el bolsillo de su camisa.
Est bien! Puso el DVD sobre la mesa. Comencemos desde el principio.
Desde ese instante, se dedicaron plenamente al estudio de la grabacin. Lo primero que
hicieron fue trasladar la informacin a uno de los ordenadores de la empresa. De este modo
pudieron reproducir y aumentar las distintas secuencias para ir guardando las imgenes dentro de
una carpeta de Word. Su intencin era imprimirlas en tamao folio para estudiarlas
posteriormente, cosa que haran en profundidad.
Al cabo de dos horas tenan ante s veintiocho fotogramas -cuatro paredes por cada una de las
siete salas, adems de unas cuantas del monumento escalonado que haba en la sala principal.
Estuvieron examinando una a una las frases escritas. Ninguna pareca guardar relacin con la otra, pero
en algunas se repetan las palabras piedra y Dios. Tambin haca alusin a la msica y a los
nmeros, a la perfeccin de las letras y al movimiento de los astros, al pensamiento y a las ecuaciones
divinas. Era, como haban pensado, un diario escrito que pona de manifiesto la sabia virtud de las Artes
Liberales.
Qu es eso? pregunt Cristina, sealando ciertas letras desvadas por los siglos que, en
una esquina de la pantalla, podan verse tras la campana que colgaba sobre el dintel de entrada.
Leonardo se acerc para observar ms de cerca la imagen.
Puedes ampliarlo? le pregunt.
Creo que s.
La criptgrafa pinch en el zoom, aumentando de ese modo la secuencia un cincuenta por
ciento.
Entonces, pudieron leer con absoluta claridad:
AVIDITAS
Avaricia...? Leonardo no daba crdito a lo que vean sus ojos.
Se le haba pasado por alto ese detalle.
Eso parece afirm Cristina.
Prueba con otra sala.
Y as lo hizo el bibliotecario, encontrando un trmino parecido tras la campana de la sptima
sala. En este caso:
SUPERB1A
Soberbia tradujo ella del latn al castellano.
Qu tienen que ver los pecados capitales con Los Hijos de la Viuda? pregunt
Colmenares, el cual se perda por los labernticos pasajes de la masonera y la alquimia.
Nadie respondi . Sus dos acompaantes estaban pendientes de buscar nuevas indicaciones
tras las diversas campanas de aquel santuario.
Efectivamente, una a una fueron surgiendo las deficiencias ms caractersticas del ser
humano: AVIDITAS, SUPERBIA, PIGRITIA, LASCIVIA, IRA, GULA e INVIDIA; y todas escritas en la parte
superior de cada una de las entradas, ocultas tras los distintos cmbanos de bronce. Tenan un nuevo
dato que vena a entorpecer su labor, por lo que todo era cada vez ms confuso y enigmtico. Sin
embargo, Cristina, muy concentrada, pareca tener respuesta para todo.
No preguntabas antes qu relacin pueden tener los pecados capitales con los masonera?
La criptgrafa se quit las gafas, que se haba colocado para ver de cerca, mirando fijamente a Nicols.
El letrado se atus el bigote al tiempo que frunca el ceo con cierto asombro. Pero es que
en verdad existe una relacin?, pareca pensar.
Cristina contest su propia pregunta antes de que lo hiciese cualquiera de los dos hombres
que la observaban con detenimiento.
Pues la verdad es que s, estn vinculadas al mundo de la alquimia dijo con premeditada
lentitud. Segn la reconstruccin del universo gnstico, concebido por los ofitas, cada planeta
imprime en la voluntad del hombre un carcter negativo que le somete y esclaviza. El Sol nos aporta
gula... la Luna, pereza... Mercurio, avaricia... Venus, lujuria... Marte, ira... Jpiter, envidia... Y
Saturno, soberbia. Tras la muerte, el espritu del hombre debe atravesar las seis primeras esferas y
enfrentarse a la ltima y ms peligrosa de todas: Saturno; el dios proscrito, creador del tiempo y el
espacio. Quien logre superar su poder, podr ascender al Universo de Dios y vencer a la serpiente que
guarda el Paraso. Adems, por si no lo sabis, cada da de la semana est representado por cada uno
de los planetas conocidos en la Edad Media. Y por qu no, tambin por las siete notas musicales...
Alz el mentn y concluy: Est probado cientficamente que la msica provoca en el hombre
distintas reacciones
Cuando el Cordero abri el sptimo sello, se hizo el silencio en el cielo...
Leonardo y Cristina miraron atnitos al abogado, quien se senta orgulloso de llamar la atencin
de los expertos con un pasaje del Apocalipsis, en donde el nmero siete era de nuevo el protagonista.
Espera un momento! exclam la criptgrafa-, Eso que has dicho me ha recordado a
Georg von Welling, quien trabajara como alquimista en la corte del mar grave de Karlsruhe...
Carraspe un poco. Este afirmaba que del Trono de Dios, con los siete grandes espritus del
Apocalipsis a su alrededor, flua la luz divina creando el mundo espiritual como arquetipo de nuestro
universo. A ver, Leo...! Djame un momento la carta que acabas de ensearnos. Necesito comprobar
algo que puede ser importante.
El aludido no se hizo de rogar. Sac de nuevo el sobre y se lo entreg, tras esperar una
explicacin que pareca prolongarse. Sin prestar atencin al gesto interrogante del bibliotecario,
Cristina ley de nuevo el texto. Al cabo de unos segundos lo extendi sobre la mesa, sealando una
frase con su ndice diestro.
En el templo de las tres cmaras se halla escondido el Kis del Testimonio... ley en voz
alta.
Le encuentras algn significado? quiso saber Colmenares, cada vez ms metido en aquella
apasionante aventura.
Kis! exclam ella con notable nfasis, esperandoque fuesen capaces de comprender lo que
quera decirles, pero tanto el bibliotecario como el picapleitos desconocan el idioma hebraico. Por eso les
refresc la memoria: Recordis la frase escrita en hebreo que logr traducir cuando estbamos en
el Hotel Rosa Victoria, en Murcia... ? Al ver que no reaccionaban la busc entre las fotografas,
recuperando la imagen de un muro con signos geomtricos y varias frases en hebreo. Aqu est!
Vayomer kis ia al kes Yahveh; o lo que es igual: Porque la mano de Dios est sobre su trono. Kis
significa trono... El Trono de Dios... Luego, aadi satisfecha: Y eso no es todo, anoche tuve tiempo de
traducir algunas de las frases en latn. Y haba una que hablaba precisamente de un trono.
Ests segura? A Leo le resultaba extrao tanta coincidencia.
S, y aguarda un solo instante... Ella sac su pequea libreta del bolso que colgaba del
respaldo de la silla. A continuacin la abri por el principio. Aqu est... In excelso throno vidi
sedere virum.
En el excelso trono vi sentarse a un varn. Leo se adelant a traducirlo antes de que
Cristina le diera una clase de latn que pusiera en evidencia su carrera universitaria.
No os parece extrao? argument la criptgrafa.
Puede que sea simple casualidad. Fue la seca opinin del abogado,
Qu dice el esoterismo con respecto al Trono de Dios ? pregunt el bibliotecario,
intuyendo que Cristina conoca todas las respuestas.
Tenemos, por un lado, la funcin intrnseca de la catedral; es decir, la de albergar el trono
desde donde el obispo instrua a los seglares... Prefiri exponer sus conocimientos desde el
principio. Como sabes, la palabra catedral proviene del latn cathedra, que significa trono. Pero...
cul era realmente la funcin del obispo? Yo te lo dir: sentarse en el trono para comunicarse con
Dios a travs de la oracin.
No creo que Dios le hablase a un obispo... discrep Colmenares, que despus torci el
gesto. Es ms, no creo que pueda comunicarse con nadie. Es absurdo pensar algo as.
Ahora que recuerdo... Crdenas se acord de las copias del manuscrito de Toledo que
haba trado para ellos. Las sac del bolsillo interior de su chaqueta, entregndole una a Cristina y otra
al abogado. Leed esto! Sobre todo la parte que dice cmo los constructores de catedrales le
escondan al pueblo el modo de contactar con Dios.
Cristina, que se lo saba de memoria, lo ley en unos cuantos segundos. Nicols se perdi
antes de terminar el segundo prrafo.
Tienes razn, pero tambin Balkis lo menciona... No te acuerdas ? le advirti ella,
recitando de memoria un pasaje de la carta de Leonardo: Si deseas hablar con Dios, debers acudir
donde te aguardan los pilares que dividen la ciudad de Henoc.
Os lo dije, tratan de ayudarnos.
La explicacin de Leonardo no satisfizo a la erudita. Para ella significaba algo ms.
Escucha... le dijo la criptgrafa. Cuando nos hablaste de Riera dijiste que haba pasado
parte de su vida buscando el Arca de la Alianza... No es cierto?
Es su obsesin contest con media sonrisa mordaz. Y lo peor de todo es que piensa que
estuvo escondida en los alrededores de Murcia... Arque las cejas significativamente. Cuando le
hablamos de buscar el escrito del cantero bajo la catedral, se mostr bastante interesado. Incluso lleg
a decir que nuestra bsqueda no difera de la suya.
Cristina reflexion acerca de las palabras que acababa de escuchar. En su cerebro se sucedan,
cual secuencias cinematogrficas, las hiptesis. Saba que estaba cerca de encontrar lo que andaba
buscando, pero deba seguir interpretando su papel al margen de los descubrimientos y mostrar
empata con los dems, ayudando en lo posible a descifrar el enigma.
Hay algo que no os he dicho referente al Arca de la Alianza, tambin llamada del
Testimonio... Trat de ser lo ms sincera posible. Y es que posiblemente fuese algo ms que una
simple arca.
A qu te refieres? El licenciado en leyes fue el primer sorprendido.
Hay quienes afirman que el Arca de la Alianza se manifestaba como un condensador
elctrico, capaz de generar una energa indescriptible y cuyo poder poda matar a una persona, tal y
como dice la Biblia. Y tambin que era un amplificador de sonido en forma de trono, con los dos
querubines tocndose en los extremos a modo de respaldo, donde Moiss se sentaba para
comunicarse directamente con Dios.
Eso es absurdo! exclam Colmenares, que teatralmente alz los brazos. Espero que
no tomes en serio tales afirmaciones.
No digo que sea cierto, pero cobra sentido cuando vemos que se reitera su utilidad. Lo
hemos ledo en el manuscrito del cantero, en la carta de Leo y en las paredes de la cripta... Cristina
no estaba dispuesta a dejar pasar tales coincidencias. Si es cierto, y existe el Trono de Dios, es
posible que encontremos respuesta a las preguntas que nos hemos hecho desde el principio: Por
qu asesinaron a Mercedes y a Balboa?
Crdenas lo supo al instante. Y se permiti el lujo de responder con tono grave:
Porque el Arca es lo que protegen con tanto empeo Los Hijos de la Viuda, tal y como
afirmara Riera.
Exacto! puntualiz, solemne, la pelirroja, apartndose el cabello que le caa sobre la cara.
Y pretenden mantenerlo en secreto cortando la lengua de todo aquel que pueda delatar su ubicacin,
corno le ocurri a Iacobus de Cartago.
Eso quiere decir que el picapedrero saba dnde encontrar el Arca. El abogado haba
reflexionado en voz alta.
No solo eso apunt Leonardo, sino que debi escribir el lugar exacto donde est
escondida entre todo este jeroglfico de nmeros y letras... Sostuvo un puado de fotografas en la
mano. Lo hizo para que gente como nosotros nos devansemos los sesos intentando hallar el tesoro
descrito por Nostradamus.
Cada vez son ms los personajes implicados precis el abogado. Adems, no entiendo
qu relacin pudo tener Nostradamus con los constructores de catedrales, ni cmo supo que
exista una cripta bajo la capilla de los Vlez.
Se dice que Michel de Nostredame perteneca a una hermandad esotrica llamada la Fede
Santa, incluso que lleg a ser Maestre de la Gran Logia Blanca se apresur a decir Leonardo, quien
haba estudiado el personaje tras recibir el e-mail de Balboa. Quiz mantuviese algn tipo de
relacin con las logias de constructores espaoles.
Eso es cierto afirm Cristina. Sus Centurias son un claro ejemplo del lenguaje utilizado
entre los alquimistas. Nostradamus deba conocer el secreto cuando dej por escrito su ubicacin.
No os dais cuenta...? Solo es un juego de intelecto para mentes privilegiadas... Reflexion unos
instantes en silencio, y despus se pregunt: Qu es si no la carta que te han enviado, sino un
nuevo mensaje en clave?
La interrogante iba dirigida a Leonardo.
Es como para volverse loco! gru el bibliotecario. Alguien puede decirme qu
estamos buscando en realidad?
La pregunta del milln es... Qu desean ellos que encontremos?
Cristina lanz su adivinanza. Los hombres no supieron contestar porque eran demasiadas las
incgnitas y pocas las respuestas.
Captulo 36
Colmenares se march a eso de las nueve, no sin antes dejarle a Leonardo una copia de la llave
de las oficinas y prometerle que se reuniran de nuevo a la maana siguiente. Cristina, agotada
despus de examinar una y otra vez el manuscrito de Toledo, se quit las gafas y ech hacia atrs
su cuerpo. Estaba realmente cansada. Un fuerte dolor de cabeza vino a sumarse al irritante escozor
de ojos.
Por lo visto, nuestra investigacin se complica segn avanzamos. La voz de Leo llevaba
implcita cierta desesperacin. Y eso significa que Claudia y su to pueden pagar cara nuestra
insuficiencia.
No te creas, solo hay que enfocarlo desde otra perspectiva... Con los dedos ndice y pulgar,
ella se restreg la nariz de arriba abajo. Tendremos que recopilar toda la informacin que nos
queda, y cotejar las coincidencias, hasta encontrar una pista fiable que nos conduzca a la regin de
Tubalcan, como dice el cantero en su manuscrito. Una vez que conozcamos la ubicacin correcta del
Arca, nos ser fcil localizar a los secuestradores.
Riera asegur que deba tratarse de la ciudad de Henoc.
Te coment algo referente a las columnas que erigieron Tubalcan y sus hermanos para
preservar la ciencia de Dios?
As es... afirm el bibliotecario, que despus reprimi un bostezo. Puede decirse que
es un estudioso del tema. Sabe casi tanto como un masn.
Y no te parece extrao? Existan ciertos detalles que no encajaban en el asunto del
secuestro, por lo que decidi ahondar en sus inquietudes compartindolas con Crdenas.
La soledad es terrible a veces lo dijocomo si excusara el pasatiempo de un hombre desterrado a
vivir consigo mismo.
S lo que quieres decir, pero no me refiero solo a su obsesin por la masonera insisti la
criptgrafa.
No te entiendo. Leonardo la mir intrigado.
Sabes a lo que me refiero. Fue directa, sin circunloquios. Te estoy diciendo que me
parece bastante sospechoso que no ests muerto. Hasta ahora, Los Hijos de la Viuda han ido
eliminando a todo aquel que hubiese metido sus narices en los secretos de la logia. No tiene sentido
que te permitieran vivir y que encima se pongan en contacto contigo por carta. Para venir a complicar
las cosas tenemos la historia de Casilda, la criada, quien afirma que Salvador la llam desde el
aeropuerto... Se detuvo un instante para observar su reaccin, pero Leonardo permaneca
impasible. Lo siento, pero no me creo que sus secuestradores fueran tan estpidos como para
pasearle delante de todo el mundo por la terminal.
Puede ser que hicieran la llamada desde cualquier otro telfono.
Tal vez... reconoci la pelirroja con voz queda. O quiz la asistenta lo dedujo por s sola.
El sonido bullicioso de la gente y las voces de fondo que provienen de los megfonos es una
constante en los aeropuertos.
S a dnde quieres llevarme. Y con todos los respetos, no te lo voy a permitir... Arrug la
frente y a la vez apret los dientes. La honestidad de Claudia y Riera no est en entredicho.
-Tu afirmacin no sirve de nada si yo tengo razn y rus amigos pertenecen a la logia
sigui Cristina. Aunque tambin es posible que me equivoque. Pero si no es as, y estoy en lo cierto,
estaramos siguindoles el juego.
No sigas por ese camino... avis l. Golpe serenamente la mesa con el puo cerrado.
Ahora, ms que nunca, necesito ser optimista.
Est bien, pero luego no digas que no te avis.
El sentimiento de rabia se apoder de nuevo del bibliotecario. Sin embargo, en vez de perder la
compostura y decirle lo que pensaba de ella cosa que le hubiera gustado, opt por la paciencia
tragndose su orgullo. Aquella mujer, que perda todo su atractivo cuando se pasaba de lista, era la
nica que poda descifrar el enigma de los glifos y encontrar la forma de llegar hasta los
desaparecidos. Pero... en realidad estaba tan capacitada como le haba dicho Nicols, o simplemente
presuma de unos conocimientos prestados?
Decidi comprobarlo por s mismo.
Hablemos de otra cosa... Leonardo cambi de conversacin. Por ejemplo... podras
explicarme eso de que tienes una teora razonable sobre el significado de la Piedra Filosofal?
Cristina se ech a rer. Sospech enseguida de su intencin de descrdito.
Veo que te acuerdas de la conversacin que mantuvimos la noche que cenamos en el hotel.
Por qu iba a olvidarlo? Sonri mordaz y aadi: Siempre quise saber el origen de esa
piedra que llev de cabeza a los alquimistas del Medioevo.
Pens que solo te importaban los libros.
Lo estaba haciendo de nuevo. Pretenda saberlo todo.
No solo los clasifico y archivo; de vez en cuando tambin los leo replic el bibliotecario con
cierta irona. Y por mis manos han pasado verdaderas obras de arte bibliofilicas que hablaban de
esoterismo y alquimia, tales como el Opus Magnun, el Rosarium Philosoforum, el Mutus Lber... Y
algunos ms. Mucha palabrera, pero ninguno explica con claridad cmo se consigue destilar la piedra
de los filsofos.
La explicacin que nos ofrecen los autnticos alquimistas es que la Piedra Filosofal no es
una piedra, sino una experiencia personal basada en la metamorfosis que sufre el espritu cuando
se libera de la pesada carga que conlleva el pecado.
Explcame eso. Leonardo sinti curiosidad.
Comparto la idea de Platn de que el saber es lo que permite actuar bien, y que solo se
acta mal por ignorancia, porque se desconoce la virtud. El nico y gran pecado del hombre es negar a
Dios, y eso es apostasa. Como deca Fulcanelli en su libro El misterio de las catedrales: El apstata deja
sus vestiduras dentro de la iglesia. Pedro, el apstol ms rebelde de los doce, le neg en tres
ocasiones. Por eso Cristo dijo de l que era piedra, y que sobre esa piedra edificara su Iglesia, porque
todos renunciamos a l en algn momento de nuestra vida; incluso el discpulo que lo amaba por
encima de todo cometi el error de darle la espalda. Ese es el autntico motivo por el que sacrific su
vida, para reagrupar a los pecadores como sillares de un templo. Ya lo dijo Jesucristo: No vengo a por
los justos, sino a por los pecadores.
Creo que me he perdido... El bibliotecario se senta cada vez ms confuso.
Cristina escribi sobre el papel:
LAPIS
El latn era el idioma ms extendido en la poca de Cristo aadi, rotunda, la
criptgrafa. Se hablaba en hebreo, pero oficialmente Judea era una provincia romana sometida.
Te habrs fijado que Petrus es un nombre de origen romano, y no judo.
A dnde quieres ir a parar?
Jess era un iniciado cuya familia perteneca a la comunidad de los esenios. Segn cuentan,
estos custodiaban el Arca de la Alianza y eran los guardianes del secreto de Dios; o lo que es igual,
compartan labor con Los Hijos de la Viuda. Sabemos que los masones son aficionados a las
adivinanzas, a los jeroglficos y anagramas, por lo que se me ocurri intercambiar las palabras para
ver si formaban algn otro vocablo en latn... Bingo! Surgi la respuesta como por arte de magia.
Entonces, volvi a escribir:
LAPS
Lapsi, como ya debes sabes, es un vocablo del latn que significa literalmente: los cados...
Alz una ceja. Los pecadores o apstatas. El rigorismo Novaciano, en el siglo II y III despus de Cristo,
conden a los que haban renegado de la fe. De la misma forma, Dios nos condena a la bsqueda del
conocimiento en un mundo enloquecido que se rige por la barbarie, donde seguiremos presos hasta
que seamos capaces de vencer la ignorancia abrindonos paso a travs de la Sabidura. Destilar la
piedra de los filsofos consiste en adquirir un conocimiento por el cual el hombre consigue darle la
espalda al mundo y hallar la senda que conduce a la Iluminacin. Nosce te ipsum... Concete a ti
mismo, y conocers a Dios.
Y dnde se supone que hemos de buscar la Sabidura? Crdenas pens que Cristina estaba
ms loca de lo que aparentaba, pero decidi seguirle el juego.
En el Concilio de los Dioses, libro que se le atribuye a Hermes Trismegisto, se dice que Zeus le
entreg al propio Hermes el conocimiento de las fuerzas de la naturaleza, y tambin el nombre de los
espritus que los gobernaban, para que lo escondiera en un lugar donde no pudiese encontrarlo el
hombre... comenz diciendo muy seria. Despus de un tiempo, Zeus le pregunt dnde haba
escondido el conocimiento divino. Este le respondi: Lo he guardado all donde jams se atrevera a
buscar el hombre. El Dios del Viento le pregunt: Lo has escondido en el soplo ms fuerte de mi
reino?. Y Hermes contest: No, puesto que un da cercano los hombres irn a los soplos del viento y
podrn encontrarlo. Del mismo modo, fue interrogado por el Dios del Mar, el Dios de la Tierra y el
Dios del Fuego, y todos recibieron de l la misma respuesta, pero acorde con los elementos que
gobernaban. .. Hizo una extraa mueca y continu: Zeus, cansado de aguardar una contestacin
que no llegaba, le pregunt de nuevo: Si no es en el viento, ni en el mar, ni en la tierra, ni en el
fuego... Dnde has escondido el conocimiento sagrado?. A lo que Hermes respondi: En lo ms
profundo del hombre, all donde ni l mismo pueda encontrarlo.
Es una bonita historia, pero no comprendo en qu puede ayudarnos aleg el
bibliotecario.
T queras saber, y yo te he contestado. Por lo menos aprende algo de la vieja ancdota de
Hermes.
l obvi el comentario y consult su reloj. Eran las diez. Llevaban seis horas reunidos y estaba
cansado. Ahora no pudo reprimir un ligero bostezo.
Procurar meditarlo esta noche le dijo en voz baja. Ahora debemos irnos.
Tienes razn... Cristina se puso en pie cogiendo su bolso, que colgaba del respaldo de la
silla. Lilith est sola en casa y an no hemos cenado. Espero que haya investigado en la cocina..., o
de lo contrario se morir de hambre. Se ech a rer solo de pensarlo
Crdenas record a la hija de Riera. Haba algo en aquella joven que no terminaba de
gustarle. Aun as, procur ocultar su recelo mostrando inters por la muchacha.
Lo debe de estar pasando realmente mal, sabiendo que su padre puede morir en
cualquier instante... Suspir. Mi consejo es que no la confundas ms con historias de
alquimistas y masones. Eso hara que pusiera en tela de juicio nuestra sensatez.
Descuida. No soy tan ingenua... Fue hacia la puerta. A qu hora nos vemos maana?
Colmenares ha dichoque sedejara caer aesodelas diez.
De acuerdo... La criptgrafa abri despus de unos segundos de vacilacin. Y t...?
Qu vas a hacer ahora? inquiri, curiosa.
Algo muy aburrido... Me quedar un poco ms a recoger todo esto contest, sealando el
papelorio desordenado que haba sobre la mesa. Luego me ir a casa. Necesito comprobar unos
datos en Internet.
Como quieras... Le ofreci una fugaz sonrisa antes de marcharse. Hasta maana
entonces.
Adis se despidi a su vez, pensativo.
Cuando cerr la puerta, Leonardo tuvo la impresin de haberse quitado un peso de encima.
Cristina era una de esas pedantes que solo se divierten cuando son el centro de atencin, capaz de
creerse que los dems son unos estpidos ignorantes que aprenden escuchndola hablar
continuamente. Tendra que demostrarle lo contrario. No haba nada que no estuviera en los libros.
Y all, en la casa de subastas, los haba a cientos. Pero era en la red donde pensaba encontrar referen-
cias a los signos alqumicos y al lenguaje de los constructores de catedrales.
Lo primero que hizo, en vez recoger los papeles, fue conectarse al ordenador y bajarse el libro
que dio a conocer al enigmtico Fulcanelli; su obra maestra. Mientras la imprima para llevrsela a
casa, introdujo en el buscador la palabra: Balkis. Deseaba saber algo ms del legendario personaje que
firmaba la carta que haba recibido mientras estuvo fuera de Madrid. Quiz encontrara nuevas
pistas que pudieran conducirle hasta Claudia.
Estuvo consultando varias pginas de Internet que hablaban de la reina de Saba, de su inters
por el templo de Salomn, y de sus relaciones con el maestro de obras llamado Hiram Abif. Ms
tarde se centr en el tirio, y en el enigmtico tringulo de oro que siempre llevaba consigo colgado del
cuello. Segn contaba la leyenda, en el medalln iba inscrito el autntico nombre de Dios oculto tras
una ecuacin numrica. Se acord de Riera, quien afirmaba que dentro del Arca se encontraba el
misterio de los nmeros sagrados. Hasta donde l saba, los nmeros ms perfectos eran 3,1416 y
1,618, atribuidos a Pitgoras y Fidias; respectivamente.
Entonces le vino a la memoria un catedrtico de Historia, aficionado a la numerologa, que
conoci cuando cursaba la carrera en la Universidad de la Merced. Lorenzo Salas, que as se llamaba,
insista en la necesidad de profundizar en las matemticas y de querer descifrar los misterios del
universo. Segn l, el destino poda calcularse por medio de ecuaciones. El tiempo que pasaron juntos
en clase no hizo sino fomentar su inters por una ciencia tan antigua como la propia religin judaica,
la cual formaba parte de los rituales ms arcanos de la Cbala. De l aprendi a relacionar los nmeros
con las palabras del alfabeto hebreo.
An le pareca verlo con su chaqueta de pana y sus gafas redondas en la punta de la nariz, siempre
huidizo; constantemente inquieto. A pesar de su apariencia de profesor chiflado, le demostr que las
matemticas no siempre seguan un orden establecido como les haban hecho creer. Eran perfectas,
s... pero a veces sufran variaciones inexplicables que afectaban a la continuidad. Por ejemplo, un
da descubri que si se divide 1000 entre un nmero de 3 cifras iguales, da como resultado un cdigo
de tres cifras concatenadas prescindiendo del signo decimal que se repite hasta el infinito; es decir,
una sucesin de nmeros que se rige por una ley matemtica de lo ms caprichosa. Esto es as con
todas las centenas compuestas por tres nmeros iguales, pero inexplicablemente no ocurre lo
mismo con los nmeros 777 y 888
4
como si estos alteraran de algn modo la secuencia de
prolongacin. Ello vena a certificar, como suele decirse, que la excepcin confirma la regla.
4- Prueba realizada por el autor:
1000 / 111: 9,00900900900... (su frecuencia es de tres nmeros: 900)
1000 / 222:4,50450450450... (su frecuencia es de tres nmeros: 450)
1000 / 333: 3,00300300300... (su frecuencia es de tres nmeros: 300)
1000 / 444: 2,25225225225... (su frecuencia es de tres nmeros: 225)
1000 / 555: 1,80180180180... (su frecuencia es de tres nmeros: 180)
1000 / 666:1,50150150150... (su frecuencia es de tres nmeros: 150)
1000 / 777: 1,28700128700... (su frecuencia es de seis nmeros, y no de tres: 128700)
1000 / 888: 1,126126126126. . . (su frecuencia es de tres nmeros, pero el 1 inicial viene a ser la nota discordante:: 1-126)
1000/999: 1,00100100100(su frecuencia es detres nmeros: 100)
Tuvo un presentimiento sbito referente al Arca, por lo que se dej llevar por la curiosidad a
pesar del cansancio que arrastraba. Ahora era l, Leonardo Crdenas, quien tendra que verificar si era
cierta su sospecha o se trataba de un pensamiento absurdo que pretenda encontrar un nexo de
unin entre Dios y el nmero de oro.
Fue en busca de una de la varias Biblias que tenan para subastar y la abri por el libro del
xodo, captulo 37. En l se daban las medidas exactas del Arca de la Alianza: dos codos y medio de
largo, y un codo y medio de ancho y alto. Sabiendo que un codo de la poca era equivalente a 45
centmetros, calcul las medidas actuales. El Arca, segn su cmputo, tena unos 112,5 cm de largo
por 67,5 cm de ancho y alto. Entonces dividi el largo por el ancho. Como resultado, la divina pro-
porcin: 1,6. Por consiguiente, lo mismo ocurra al dividirlo por el alto.
Aquello le result paradjico, pero a la vez interesante.
Decidi continuar con algo ms trascendente: el nombre de Dios. Aunque no dominaba el
hebreo tan bien como Cristina, conoca de memoria la relacin entre las siglas de Yahveh o
Tetragrmaton y la numeracin juda. Tras atribuirle el nmero correspondiente a cada una de las
letras, escribi en un papel que encontr sobre la mesa:
Y H W H
10 5 6 5
Partiendo de la creencia juda de que el nombre de Dios estaba segregado en dos vnculos
emitidos diferentes y antagnicos Yah: hombre y Veh: mujer, los dividi por la mitad:
Y H / W H
10 5 / 6 5
Entonces multiplic por separado las cifras de las distintas secciones, dando por resultado: 50 y
30, respectivamente. Luego los dividi entre s. El resultado fue bastante significativo: 1,6. El mismo
nmero que se hallaba escondido entre las medidas del Arca de la Alianza.
Demasiada coincidencia. Se puso a pensar:
Ser verdad eso de que Dios geometrizaba al crear, como deca Pitgoras... ? Acaso no es la
explicacin ms razonable que se puede encontrar al hecho de que, como dicen las escrituras,
realmente fuera Dios quien le dictara a Moiss el modelo que deba seguir para la construccin del
Arca...? Era una casualidad que el resultado de dividir sus dimensiones fuera el mismo que el de su
propio nombre...? Era ese el autntico nombre de Dios, una ecuacin de proporcionalidad que
gobernaba el Universo?
Aturdido, cerr los ojos un instante. Necesitaba reflexionar sobre su nuevo descubrimiento. El
nmero de oro estaba en el hombre y en la naturaleza, en las ciencias numricas y en algunas
construcciones, como el Partenn de Atenas y la pirmide de Keops. Y las catedrales? Se regiran
estas de igual forma por la divina proporcin?
Recogi todas sus cosas, incluida la copia impresa de El misterio de las catedrales. Luego apag
el ordenador y fue hacia la salida. Cerr la puerta de las oficinas con la llave que le haba dejado
Nicols, sin poder pensar en otra cosa que no fuera el orden determinado por Dios.
Ya en la calle mir el reloj. Era medianoche. Decidi que podra seguir investigando en su
apartamento, aunque ello le costase permanecer despierto toda la noche. Tena una corazonada. Y
eso quera decir que no descansara hasta comprobar si era cierta. Imposible conciliar el sueo.
Conect el ordenador de su despacho. A continuacin fue hacia la cocina a preparar caf.
Minutos ms tarde tomaba asiento frente a la mesa con una taza humeante en una mano y un
paquete de cigarrillos en la otra. Dej el manojo de folios que componan la obra de Fulcanelli sobre
una silla vaca que haba pegada a la pared. Por lo pronto, tratara de verificar su hiptesis. Ya tendra
tiempo de leer su obra en otro momento.
En la pantalla del PC pudo ver los iconos de los distintos programas con una imagen
paradisaca como fondo. No haca mucho que se haba bajado de Internet el Google Earth, un
buscador de imgenes areas de las zonas ms emblemticas del planeta.
Rosendo Flores, el vecino del piso contiguo que estudiaba informtica, vino a verle una noche
varios meses despus de la tragedia del 11-S. Estuvieron viendo un partido de baloncesto y
bebiendo cerveza hasta bien entrada la noche. Tras una breve charla, en la que hablaron de los
lugares marcados por la desgracia, Leo le confes que le gustara visitar Nueva York y ver de cerca la
llamada Zona Cero, afirmando que tena intencin de hacerlo el prximo ao. Rosendo se ech a
rer, dicindole que si ese era su capricho tal vez podra echarle un vistazo al lugar sin tener que
moverse de casa; solo tena que pedrselo por favor. Creyndose que se trataba de una broma, se
apost una cena a que no era capaz de cumplir su promesa. Y cul fue su sorpresa, cuando el joven
Rosendo fue hacia el ordenador e introdujo un nombre en el buscador del Google. Poco despus se
bajaba un programa de gran inters, llamado Google Earth, en el que poda verse la imagen re-
producida del planeta, tal y como deba observarse desde la Luna. Con la ruedecilla del ratn fue
acercando el globo terrqueo. Se centr en Norteamrica, en la zona nordeste de Estados Unidos.
Fue acercndose ms y ms hasta que pudieron ver la baha de Manhattan, pero la altitud an
segua siendo espectacular. A Leo le result sorprendente sentir cmo iban descendiendo poco a poco,
y el modo en que los edificios se tornaban voluminosos y visibles en una pantalla donde momentos
antes solo poda distinguirse un conglomerado, verde y marrn, de bosques y cordilleras
montaosas. Ah, frente a sus ojos, pudo ver, desde arriba, la silueta de la Estatua de la Libertad, los
buques de carga navegando por el ro Hudson, y las cspides de los rascacielos ms altos de Nueva
York; y en la zona suroeste, un gran vaco provocado por la cada de las Torres Gemelas, un hueco
enorme ocupado ahora por los camiones que transportaban los escombros y por los obreros en-
cargados de limpiar la zona. Era dramtico, pero al mismo tiempo resultaba atrayente.
Desde entonces no lo haba vuelto a utilizar. Pero haba llegado el momento de poner en
prctica su plan.
Pinch en el Google Earth sin perder ms tiempo. Hizo girar el planeta hasta enfocar el
continente europeo. Fue acercando la imagen con el fin de buscar entre las catedrales ms
emblemticas de Espaa. Decidi echarle un vistazo a la de Toledo, por aquello de que fue en dicha
ciudad donde Balboa compr el manuscrito; y porque era la ms alqumica de todas. Lo que apareci
ante sus ojos lo dej perplejo. Era la primera vez que vea una catedral desde el aire. La precisin con
la que trabajaban los maestros constructores lo dej realmente atnito. El santuario tena forma de
cruz, tal y como le adelantara Salvador, aunque jams lleg a pensar que sus lneas pudieran ser tan
perfectas y sublimes.
Acto seguido imprimi la imagen.
Segundos ms tarde, tena entre sus manos una vista area del Toledo antiguo con la catedral
en el centro. Entonces cogi un escalmetro del estante que haba sobre la mesa. Midi solamente
el largo y el acho de la cruz que formaba la bveda del santuario, nunca la distancia real del templo,
ya que la parte posterior del presbiterio se prolongaba unos veinte metros ms debido a la
estructura redondeada formada por los diversos contrafuertes. La escala era proporcional, por lo que
deba representar fielmente los metros de tejado del edificio. El cuerpo de la nave meda cuatro
centmetros segn la fotografa area; y el transepto, de lado a lado, meda dos centmetros y
medio. Con estas cifras escritas en un bloc, Leonardo procedi a dividirlas entre s. Resultado: 1,6.
Necesitaba alguna otra prueba de que Dios estaba representado por un nmero, el ms
perfecto de todos, y que los constructores de catedrales eran los guardianes del secreto? No; crey
que con eso ya era suficiente.
Iba a dejar el folio sobre la mesa, cuando vio que en la parte baja de la imagen haba una serie
de nmeros:
Pointer 3951'27" N 0401'26"W
Obviamente, se trataba de la longitud y la latitud exactas del lugar donde se hallaba ubicada la
catedral de Toledo.
El corazn comenz a latirle de forma enloquecida mientras un sudor fro le corra por la
espalda, sobre todo en la columna vertebral. Record las cifras escritas en el remite de la carta, y por
un instante se le pas por la cabeza que pudieran representar las coordenadas de situacin del Arca
de la Alianza. Si era cierto que deseaban ayudarle con una pista definitiva, es posible que le hubieran
proporcionado la solucin al enigma para ver si era capaz de descifrarlo por s mismo, al viejo estilo
masnico.
Sac del bolsillo de su camisa el sobre de avin, extendindolo boca abajo. Entonces anot los
nmeros en el buscador del Google Earth, pero aadiendo los grados, minutos y segundos. Pinch
en Search, y al poco la esfera comenz a girar mientras se iba acercando lentamente a su destino. A
Leonardo comenzaron a sudarle las manos, y tambin la frente, cuando vio que la imagen se detena
en uno de los lugares ms frecuentado por los turistas de todo el mundo.
All estaba. Tena ante s la ciudad perdida de Henoc y los pilares que la dividan, tal y como deca
la carta firmada por Balkis; o las columnas que fueron enterradas por la arena que arrastr el Diluvio,
segn la versin de Iacobus de Cartago.
No supo si rer o llorar. Lo cierto es que la imagen de las pirmides de Keops y Kefrn, vistas
desde arriba, era un espectculo soberbio.
El Arca de la Alianza estaba escondida en la llanura de Gizeh. Y quiz tambin lo estuvieran Los
Hijos de la Viuda.
Tras haber estado dos horas en su despacho, estudiando las fotografas pertenecientes a la
grabacin de Leonardo, y leyendo una y otra vez el manuscrito de la discordia, Cristina fue a
comprobar que todo estaba en orden antes de acostarse. Al llegar al cuarto de Lilith le dio las buenas
noches desde la puerta, pero la joven se cuid de responder fingiendo estar dormida. Luego se
retir a descansar, despus de pasar por el bao para cepillarse los dientes. Apag la luz del pasillo y
las sombras se aduearon del apartamento. El sonido de una puerta cerrndose con lentitud
pona punto y final a un largo da de trabajo.
Minutos ms tarde, Lilith se levant de la cama con cuidado de no hacer ruido y cerr
igualmente la puerta de su habitacin. Se desliz hasta el armario donde guardaba su maletn de viaje.
Abri la cremallera y sac del interior un minsculo monitor de plasma del tamao de una cajetilla de
tabaco. A continuacin, puls el interruptor tras insertar una clavija cuyo cable iba conectado a
unos auriculares. Al instante apareci en pantalla la imagen de Cristina, desnudndose en su cuarto
y mostrando todo su esplendor. Era todo cuanto necesitaba.
Aprovechando que su anfitriona estuvo fuera toda la tarde, haba instalado una cmara
espa en un falso libro que descansaba entre varias decenas de textos esotricos alineados sobre la
estantera que haba en la pared. Su curiosidad la haba empujado a arriesgarse ms de la cuenta, pero
estaba segura de que valdra la pena. Solo tena que ampliar la informacin que posea hasta ahora,
saber qu era en realidad lo que andaban buscando Leonardo y sus amigos. Su intuicin le deca que
estaba cerca de un gran descubrimiento.
Observ detenidamente la imagen al percibir una actitud extraa en el comportamiento de
Cristina, la cual, tras colocarse el pijama, volvi a abrir con cuidado la puerta de su cuarto. Lilith
esper su reaccin, ya que si decida regresar con cualquier excusa tendra que desconectar
rpidamente el monitor y volver de nuevo a la cama. Sin embargo, lo nico que hizo Cristina fue
comprobar que no haba nadie por el pasillo para luego cerrar de nuevo la puerta
Tras confirmar que todo estaba en silencio, la doctora cogi su telfono mvil y fue a
sentarse a los pies de la cama. Marc un nmero aprendido de memoria, garabateando un dibujo
en una revista que haba sobre la mesa mientras esperaba lnea.
La conversacin o ms bien monlogo, pues no fue capaz de escuchar a la persona que
estaba al otro lado del telfono fue seguida con inters por Lilith. Le llam la atencin un detalle
bastante curioso: hablaba en ingls.
Seor...? Hijarrubia tena razn: el manuscrito de Toledo esconde un gran secreto; un
impenetrable misterio que podra poner en peligro nuestra civilizacin. Tengo fotografas que lo
demuestran... No se preocupe, estoy sola. He dejado en casa a ese idiota de abogado. Podemos hablar...
S, creo saber lo que estamos buscando... Seor, si se lo dijera no me creera. Podra ser tan
impactante como lo fue el descubrimiento de la energa nuclear... S... S... Me hago cargo,
descuide... Se har como dice... Est bien... Pero si me lo permite, seor, le aconsejo que movilice a
los muchachos de la NSA
5
. Posiblemente estemos hablando del artefacto ms poderoso del
mundo, capaz de establecer comunicacin directa con Dios... S, estoy en mi sano juicio...! Seor,
segn los datos que barajo podra tratarse del Arca de la Alianza... S, ya s que es difcil aceptar
algo as! Aunque siempre ser mejor exponernos al ridculo a esperar que sea cierto y caiga en
manos inadecuadas... No, an no sabemos el lugar exacto, pero contamos con varias pistas fiables...
S... S... Por supuesto... De acuerdo, as se har... Buenas noches, seor.
Finalizada la conversacin, Cristina guard el telfono en el cajn de la mesilla, apart las
sbanas y se meti en la cama tras apagar la luz.
Lilith segua observando el monitor como una idiota, sin terminar de creerse lo que acababa de
escuchar. Lo cierto es que no tena palabras para describir la excitacin que le haba producido saber
que la reliquia de mayor relevancia dentro de la comunidad juda, el Arca de la Alianza, era algo ms
que una leyenda.
5-
National Segurity Agency. (N. del A.)
Haba odo hablar de ella lo suficiente, por lo que estaba al tanto de las advertencias bblicas
con respecto al peligro que encerraba el acercarse demasiado. Era tan letal que el mero hecho de
tocarla poda acabar con la vida de un hombre de forma fulminante.
Un morboso inters se fue adueando de ella al pensar en la fortuna que estaba en juego.
Cualquier potencia del mundo estara dispuesta a pagar un alto precio solo por estudiar el
contenido del Arca. De hecho, no fue casualidad que Cristina mencionara en su conversacin a los
de la seguridad nacional estadounidense, encargada de obtener informacin transmitida por
cualquier medio de comunicacin del mundo. Eso quera decir que exista un gran inters por parte
del gobierno norteamericano por el objeto en cuestin, y que su propsito era apoderarse de l
antes que ningn otro pas.
Aquello, pens, iba a complicar su tarea.
No obstante, y sin poder evitar una sonrisa de satisfaccin, se jur a s misma que sera la nica en
llegar hasta el Arca... o morira en el intento.
Captulo 37
Claudia arroj su cigarrillo al suelo harta de esperar. Estaba sentada bajo el obelisco de
Ramss II, en el centro de la Piazza del Popolo. Su to se retrasaba, y eso que le haba advertido que
fuera puntual. Lo que vena a demostrar que la intencin de Salvador era poner a prueba su
paciencia.
Haba odo decir a los frater de primer orden, que los Maestros constructores inculcaban a sus
discpulos la necesidad de frenar el apremio con que vive el ser humano, y profundizar en el
conocimiento bsico de la sabidura y el silencio. Pudo comprobarlo por s misma tiempo despus,
cuando su to le expuso el acertijo de iniciacin personal:
El discurso pertenece a los hombres, la msica a los ngeles y el silencio a los dioses,
advirtindole que segn ascendiera de nivel se ira precipitando cada vez ms en el abismo de la
soledad. Supo entonces que no se trataba de un juego y que, por lo tanto, su vida iba a cambiar
notablemente despus de analizar en profundidad el autntico sentido de aquella frase. Lo acept
de buen grado, pese a que garantizar el silencio absoluto del pensamiento era bastante ms difcil
para una mujer tan extrovertida como ella que para un hombre acostumbrado a vivir sin nadie a su
alrededor. Pero la disciplina del masn se sustentaba gracias al esfuerzo de todos, y ello lo sirvi de
consuelo.
Desde que ingresara en la logia, tres aos atrs, su forma de ser haba dado un giro inesperado al
descubrir el autntico sentido de la vida en los misterios del conocimiento y en la ciencia de Dios. Lo que
no esperaba, era enamorarse de un hombre que la devolviera de nuevo al mundo real aunque
fuesen espordicos instantes de debilidad femenina, despus de haber participado en reuniones de
gran trascendencia espiritual con gente cuyo nico cometido era atender, sin mediar palabra, la
prdica del Maestro; o lo que es lo mismo: aprender los misterios de la vida y prepararse para el
silencio de la muerte. Su relacin con Leonardo fue seguida con cierto recelo por la alta jerarqua de
la logia, y tambin criticada duramente, segn palabras de su to. Sin embargo, cuando Balboa
compr el manuscrito de Toledo, y el destino quiso que se enterara de su existencia, decidieron
involucrarla para que los fuese informando de todo lo que tuviera que ver con el texto; y aunque en
un principio se neg a hacerlo, se vio obligada debido a los lazos de sangre que la unan con el Magster.
Lo cierto es que la idea de visitar a su to se la haba proporcionado el propio Leonardo,
cuando este reconoci su origen murciano. As mataba dos pjaros de un tiro: acogerse a las nuevas
instrucciones de la logia e involucrar a Riera como castigo por su despiadada decisin, pues realmente
no entenda muy bien por qu tuvieron que asesinar al bueno de Jorge o a la estirada de Mercedes,
quien a pesar de su carcter levantisco no dejaba de ser una persona como otra. Tampoco le faltaron
hgados para reprocharle su crueldad cuando tuvo ocasin de hablar a solas con l, aprovechando
que Leonardo se haba retirado a dormir llevndose una Biblia en la mano. Eso fue la noche del
domingo cuando se enteraron de la muerte de Mercedes. La gota que colm el vaso.
Ahora tena que afrontar los hechos y aceptar que haba perdido a su pareja para siempre.
Su sacrificio iba en beneficio de la logia, y no admita ningn tipo de rplica. A cambio, esperaba de
ellos algo ms que bonitos gestos de agradecimiento. Quera saber qu tena de cierta la
historia que corra de boca en boca entre los iniciados, lo que llamaban con temor la Scalarum; y que
no era otra cosa que la ltima prueba de ingreso definitivo en la orden. Tena derecho a exigirles una
satisfaccin compensatoria por su renuncia, como instruirse en la Sabidura, algo que ya deberan
haber contemplado los Maestros Custodios tras haber superado sus votos de silencio.
Tan ensimismada estaba en sus pensamientos, que no se percat de la presencia de Riera
hasta que lo tuvo enfrente.
Solo espero que no ests enfadada por el retraso le dijo Salvador, sentndose a su lado.
Seguro que la conciencia te habr mortificado con su implacable rumor mientras aguardabas mi
regreso.
Se refera al pensamiento ntimo de cada individuo; el murmullo rebelde del cerebro que
apenas descansa.
Claudia se sinti algo ms tranquila cuando lo tuvo cerca; pues, sin saber de qu modo, la
presencia de su to exaltaba su imaginacin estimulando el espritu de la curiosidad.
Quisiera saber qu va a ocurrir... En realidad, nadie le haba dicho de qu forma iba a
reorganizar su vida ahora que no poda regresar a Madrid. He perdido mi puesto de trabajo y he
engaado al hombre que quiero... Suspir largamente. Necesito que alguien me explique cmo
he de afrontar mi futuro.
Ven! indic Riera. Despus se puso en pie, cogiendo la mano de su sobrina. Demos
una vuelta.
El arquitecto se sinti incmodo con la gente que paseaba a su alrededor, por lo que se
apart dirigindose en silencio hacia la iglesia de Santa Mara del Poplo en compaa de Claudia. No
saba cmo pedirle que hiciera un ltimo sacrificio y aceptara la decisin de Balkis, a no ser que
mencionara a Leonardo. Pero antes deba adelantar su preparacin.
Hay algo de lo que hemos de hablar... Se detuvo en mitad de la plaza, mirando a Claudia
con seriedad. Te he enseado la virtud del silencio y el conocimiento que originan las siete Ciencias,
y te he contado innumerables historias referentes al arte de la construccin as como los misterios
que oculta el lenguaje secreto de los glifos alqumicos. Aunque desconoces el verdadero sentido que
tiene la ceremonia de iniciacin... Ella saba que cuando un Maestro le hablaba a un adepto de
asuntos relacionados con la logia, este deba guardar silencio. Por consiguiente, permaneci callada.
Ya es hora de que tengamos una conversacin que te permita conocer el poder la Escala y la magia
de quienes la custodian continu diciendo Salvador, y quiz tambin de la responsabilidad que
conlleva renunciar a todo por vivir como hombres libres. Pero antes, he de decirte que has sido
elegida para ocupar el puesto de Balkis, quien representa la Sabidura de la Viuda. Eso significa que
tendrs que aceptar ciertos cambios, te gusten o no. Tambin tiene sus ventajas. Podrs vivir en
primera persona los misterios del conocimiento y acceder al poder que solo poseen los Custodios, un
poder que te maravillar hasta el punto de hacerte olvidar que una vez fuiste mujer...
Arrug la nariz un instante. Tiene su lado oscuro, ya lo s. Pero te advierto una cosa; no hars sola
dicho viaje. Tendrs a Hiram Abif a tu lado. En este caso la mir fijamente a los ojos, la Viuda ha
decidido otorgarle el puesto a Leonardo, a pesar de que ni l mismo lo sabe... Claudia fue a decir
algo, pero se contuvo para no quebrantar el precepto de silencio. El hecho de que tuviera una nueva
oportunidad para estar con Crdenas acrecent su satisfaccin personal. Supongo que eso te
alegrar dijo l al ver la expresin risuea de su sobrina. Sin embargo, el que te haga compaa
no quiere decir que todo vaya a ser como antes.
Ech de nuevo a andar, pero esta vez en sentido contrario. Claudia fue tras el Magster,
dirigindose igualmente a los aparcamientos que haba ms all del obelisco. Pero antes quiso saber
algo ms del ritual de consolidacin.
Tito... Qu es en realidad la Escala?
Athanasius Kircher dice en su Musurgia universalis, que as como Dios desciende hasta
nosotros pasando por la jerarqua de ngeles, de la misma manera debemos elevarnos a l por la
misma va: la escala de Jacob... Se aclar la voz. La escala est dividida en siete peldaos que van
desde el Infierno hasta el Paraso. El sptimo y ltimo nos conduce a la aprehensin del concepto
divino a travs del silencio. La escala no sube ms, pues Dios es inconcebible. Jacob subi realmente la
escalera que conduce al Cielo, y al descender solo pudo decir aquello de: Este lugar es terrible...! Y
no es otra cosa que la casa de Dios y la puerta del Cielo.
Conozco la historia argument ella con voz queda.
Pero no sabes que otros muchos hombres libres ascendieron esa escala, como Moiss o
Jess de Nazareth.
Cristo tuvo que pasar por el ritual de iniciacin? Se mostr perpleja. Era la primera vez
que escuchaba algo semejante.
Riera afirm en silencio. Luego, aadi:
Fue el alumno ms aventajado de los que ha tenido jams la hermandad de constructores. El
oficio de Jess, segn dicen los textos hebreos, fue el de tcton, que significa: el que trabaja la piedra y
la madera; es decir, albail o constructor. Pero eso no es todo, pues en los apcrifos de Santo Toms
se dice que cuando Herodes hizo buscar a Jess para matarlo, el ngel advirti a Jos para que
cogiera a Mara y su hijo y huyeran a Egipto, lejos de los que queran asesinar al nio. Cristo tena dos
aos de edad cuando entr en la tierra de los faraones acompaado de su familia, donde fueron
admitidos en la casa de una viuda. En realidad, dicha historia es solo una metfora de su ingreso en
la sociedad secreta de los antiguos constructores de Egipto, conocida entonces con el nombre de los
Compaeros de Horus. Pero creo que ya conoces el resto.
Solo s que ellos heredaron, de Tubalcan, el prodigio de erigir enormes templos como la
pirmide de Keops. Algunos frater con los que he hablado afirman que ese es el lugar donde se lleva
a cabo la iniciacin... Es cierto?
As es, aunque todava no te he contado lo que esconde en su interior. El constructor se
detuvo junto a un Fiat de color granate, pulsando el mando a distancia para que se abriera el seguro de
las puertas. Sube! Iremos a dar una vuelta.
Claudia tom asiento junto al conductor mientras su to le daba una propina a un joven
mendigo que, supuestamente, haba cuidado el coche en su ausencia. Poco despus se alejaban por la
Va di Repetta hasta alcanzar el Lungotevere Marzio, dejando a su derecha la Ciudad del Vaticano. La
tregua de silencio fue violada por el arquitecto.
Dice una antigua leyenda, que Dios gobierna el Universo desde su trono de nubes situado en
la ciudad de Thul... Mir un instante a su sobrina, esperando que le prestara atencin sin abrir
la boca. Cuando Dios cre el mundo, dando forma al primer hombre y a la primera mujer como
etnia ostentadora de una compleja sabidura, les proporcion un lugar donde vivir en armona con la
Creacin. En el centro de aquel Edn, tal y como dice el Gnesis, haba dos rboles plantados por Dios:
el de la Vida, y el de la Ciencia del Bien y del Mal. Dichos rboles no eran otra cosa que dos templos de
proporciones inimaginables, erigidos por Tubalcan y sus hermanos. En ellos se guardaban los secretos
de Dios, en uno, y los misterios de la Vida, en el otro. En el primero y mayor de los templos, al igual
que en el Templo de Salomn, haba tres salas superpuestas una encima de otra, y en la ltima de
todas estaba situado el Trono del Testimonio. Primero haba que descender hasta la sala subterrnea,
denominada del Caos, porque en ese lugar oscuro se reflexionaba sobre las cosas que podan
perturbar el equilibrio universal y la naturaleza divina del hombre. Purificado de sus pensamientos,
el adepto deba subir hasta la sala de arriba denominada del Conocimiento. All tena que descifrar
el enigma planteado por la madre Sabidura, y solo si lograba interpretar el acertijo poda ascender a
la tercera sala. Entonces, si era capaz de comprender el secrdo de las Siete Ciencias, y vencer a los
siete enemigos del hombre, se sentaba en el Trono del Testimonio para hablar cara a cara con Dios...
Al llegar al Puente Garibaldi, el veterano arquitecto torci a la derecha, cogiendo la Va del
Trastevere. Tras el Diluvio, el Edn qued sepultado bajo toneladas de cieno y barro. Los
conocimientos que el hombre haba adquirido, gracias a la Sabidura de Dios, quedaron ocultos en los
templos durante miles de aos hasta que fueron descubiertos por Nemrod, el arquitecto de la torre
de Babel, quien quiso emular sin xito las construcciones de antao erigiendo la pirmide conocida
como Micerinos. Hermes y Pitgoras descifraron algunos de los enigmas pintados sobre la superficie
de dichos templos, e incluso Herodoto reconoce que, acompaado por los sacerdotes de Isis, estuvo
en un lugar subterrneo donde le fueron reveladas las ciencias ms poderosas del universo...
Volvi a girar, pero esta vez a su izquierda. Intentaba llegar al Ponte Sublicio. Sin embargo, cuando
el historiador griego lleg a Egipto el Trono de Dios haba desaparecido. Cmo y cundo ocurri... ?
Dejar que te lo cuente la propia Balkis.
Tras rodear la Piazza dell'Emporio, Salvador hizo que el Fiat tomase la va Marmorata hasta
alcanzar la Porta di San Paolo. All aparc muy cerca de la pirmide de Caius Cestius. Un hombre
mayor, de aspecto rabe, y una mujer que llevaba la cabeza cubierta bajo un pauelo de gasa color
celeste, les aguardaban junto a la puerta de entrada a la tumba del magistrado romano. No haba
nadie ms por all, extraamente.
Tanto Claudia como su to se bajaron del coche.
No te preocupes; son amigos mos susurr Riera, cogiendo a su sobrina del brazo. Te los
presentar.
Se acercaron con lentitud. El hombre de piel bronceada y cabellos grises llevaba un pequeo
talismn colgado del cuello: un tringulo de oro con el ojo de Dios en su interior. Sus ojos expresaban
fidelidad, como la mirada que nos suelen regalar los animales de compaa y que a veces son ms
elocuentes que las palabras de cualquier amigo. Rezumaba amabilidad y sacrificio, pero la fuerza
hipntica de sus pupilas la hizo sentir incmoda y por un momento crey que le estaba robando el
alma. La mujer, por el contrario, le result bastante ms familiar. Le record a una de esas chifladas
que adoran la magia y el espiritismo, y que andan todo el da con la cuija a cuestas o con un libro de
Madame Blavatsky bajo el brazo. Su velo azul con lentejuelas resultaba inapropiado en un pas
europeo, pero la elegancia con que lo llevaba haca que su rostro resultara ms joven y fascinante de
lo que era en realidad; y eso que deba sobrepasar los sesenta.
Los ojos de aquella mujer le dieron la bienvenida mucho antes de abrir los labios.
Estaba deseando conocerte dijo Balkis, cogiendo sus manos.
Al hacerlo, la joven se dio cuenta de que llevaba un anillo de oro en el dedo corazn con un
dibujo de la estrella de David en el centro.
Si he de ser sincera, te dir que estoy bastante nerviosa. Hace aos que espero con
ansiedad este momento. Se mostr reservada.
Supongo que Sholomo te habr contado mi decisin de delegar en ti para...
Siempre y cuando ests de acuerdo terci Hiram, interrumpiendo suavemente a su
compaera.
Lo estoy; y acepto la responsabilidad. Aunque... Claudia titube unos segundos.
Tambin me ha asegurado de que podr ver de nuevo a Leo.
Balkis reprimi una sonrisa mordaz al imaginar los planes de Azogue. De nada le iba a servir
amar a un hombre una vez que ocupara su puesto. El placer terrenal dejaba de tener sentido tras
sentarse varias veces en el Trono de Dios. Pero eso ya lo ira comprendiendo con el paso de los aos.
Leo estar contigo, pero solo si es capaz de descifrar el enigma de iniciacin puntualiz el
rabe. No obstante, algo me dice que sabr llevar mi nombre con dignidad. Y eso significa que
vencer la prueba de la Escala.
Cmo puedes estar tan seguro? pregunt Claudia, llevada por la curiosidad.
Lo s... Y basta contest circunspecto.
Dicho esto, le hizo un gesto a Riera y ambos se marcharon hacia la muralla que haba junto a la
pirmide, dejando solas a las mujeres.
Vayamos dentro dijo Balkis, sealando la entrada a la tumba de Cestius. He de hablarte
del Kis.
En su interior descubrieron el compartimiento del sepulcro iluminado por unos cuantos
focos, instalados en el suelo, que daban vida a las distintas figuras de los mosaicos. Balkis le confes a
Claudia que Cestius, funcionario de festejos religiosos de la antigua Roma, haba tenido la suerte de co-
nocer a los Compaeros de Horus en uno de sus viajes a Egipto, de ah que quisiera ser enterrado
en un edificio geomtricamente igual a los templos de iniciacin de aquel pas. Asimismo, le explic
en voz baja que una de las pirmides de Gizeh representaba la columna de Jakn en este caso la de
Kefrn, y la otra a Boaz la de Keops. Le cont que ambas eran distintas, y que cada una de
ellas representaba la energa positiva y negativa del planeta; dos fuerzas contrarias que se
necesitaban la una a la otra como dos autnticas columnas que estuvieran soportando un mismo
arco. Quien tratara de acercarlas se dara cuenta de que, al hacerlo, el arco se resquebrajara al no
existir un punto de apoyo equilibrado que lo mantuviese erecto. Lo mismo ocurra con las leyes que rigen
el Universo... Claudia la escuchaba en silencio. Dios cre el modo de comunicarse con el hombre a
travs de un ingenio cuya naturaleza an desconocemos... Balkis sigui hablando. Nosotros lo
denominamos el Trono de Dios, o Kis del Testimonio, aunque otros lo llaman el Arca de la Alianza. El
lugar donde se halla oculta est, precisamente, bajo la Gran Pirmide, aunque en un principio estuvo
en la sala superior de la misma. La hemos protegido durante siglos para que no volviera a ver la luz
hasta que el hombre estuviese preparado para enfrentarse al conocimiento de Dios... luego, dijo
para s: Moiss jams debi de sacarla de Egipto.
Cmo dices? Por increble, el comentario de Balkis consigui llamar la atencin de
Claudia.
Has escuchado bien... Lade su cabeza para observar detenidamente a la joven, sopesando
su inteligencia. La historia no es siempre como la cuentan, criatura. A veces los hechos nada tienen
que ver con la realidad.
Podras explicarte? inquiri Claudia, atnita.
Tras el Diluvio, el Trono de Dios estuvo escondido durante miles de aos en la Gran
Pirmide, hasta que el culto a la Sabidura fue nuevamente restablecido por los hombres que
sobrevivieron a la catstrofe. Los sacerdotes ms hermticos del Antiguo Egipto consideraban al Arca
como una manifestacin del poder de Dios, y a la fuerza que emanaba de l la llamaron Hor-Sema-
Tauy... Harsumtus para los griegos. Todava se puede ver en el templo de Dendera, pintada sobre la
pared norte de la cripta situada en la zona sur, una muestra de su poder y del peligro que conlleva
acercarse ms de la cuenta si no eres un iniciado... Se quit el pauelo, dejando lucir sin pudor sus
cabellos. Segn cuenta la leyenda masnica, Moiss pudo conocer el secreto mejor guardado de la
historia gracias a uno de los maestros constructores que se encargaba de su iniciacin en los
misterios de Isis, quien fuera madre y protectora de los Compaeros de Horus. El relato que te habrn
contado, referente a la agresin de Moiss hacia un maestro egipcio que castigaba duramente a un
hebreo, es solo otra metfora ms utilizada por las antiguas logias... Hizo un inciso para mirarla
directamente a los ojos. Tras acceder furtivamente al Trono y a sus divinos conocimientos, algo que
estaba reservado para los custodios, y solo cada siete aos, Moiss tuvo una visin donde se vio a s
mismo conduciendo al pueblo de Israel hasta una tierra donde la sabidura y el conocimiento los
convertira en el pueblo elegido por Dios. Convenci as a varios judos, adems de al maestro de obras
que lo condujo hasta la sala donde custodiaban el Arca, para que lo acompaasen una noche con el fin
de entrar nuevamente en la pirmide de Keops y ascender hasta el recinto que ahora llamamos la
Cmara del Rey. Moiss aprovech la confianza del maestro de obras para llevarse el Kis del
Testimonio con ayuda de los israelitas, escondindolo donde los soldados del faran no pudiesen
encontrarlo: en el pas de Madin. All se comunic por segunda vez con Dios, en el pasaje conocido
en el xodo como El fuego de la zarza. Tras acogerse a la virtud y sabidura del Gran Arquitecto,
regres a Egipto para reagrupar a los judos. Pero, al utilizar el Arca para fines mundanos, lo nico
que consigui fue que la Madre Naturaleza se enfureciera con sus hijos, castigndolos con una serie
de plagas que azotaron durante meses todas las regiones de Egipto. Fue como abrir la caja de
Pandora...Suspir con tristeza y continu: Moiss aprovech la ocasin para amedrentar al
faran, dicindole que si no le dejaba marchar acabara con todo su pueblo. La jugada le sali bien
hasta que el maestro de obras, que lo invitara a sentarse en el Trono de Dios, perdi a su primognito
debido a la magia destructora del Arca. Decidi vengarse confesando el robo ante los dems
custodios del templo, quienes de inmediato lo pusieron en conocimiento del faran. Este, sintindose
engaado, envi con rapidez a su hueste de guerreros para que persiguieran y diesen muerte a los
israelitas. El resto es historia. Ya te puedes imaginar cmo hizo Moiss para separar las aguas del Mar
Rojo, o hacer que descendiera ambrosa del cielo.
Tanto poder tiene el Arca? pregunt Claudia. Sinti temor de tener que vrselas un da
con aquel artefacto.
Es un arma de doble filo. Con ella puedes hacer lo que desees, siempre y cuando sea para
bien. Si la utilizas para daar a alguien, es posible que el castigo te sea devuelto con creces, como le
ocurri a Moiss, quien jams lleg a entrar en la tierra prometida como castigo a su soberbia
respondi seria. Pero su funcin principal es otra muy distinta, la de dotar de conocimiento y
sabidura al ser humano. De este modo, el hombre penetra en el mundo de la verdadera magia, la
del conocimiento, y deja a un lado la realidad falseada por la ignorancia. Ya no camina sobre la tierra, en
todo caso se asoma a la verdad de Dios mientras se confunde entre la gente.
Contina... Qu ms le ocurri al Arca, si, como dices ahora, se encuentra escondida
bajo la Gran Pirmide? Estaba dispuesta a quebrantar todas las normas, y no solo la del silencio
sino tambin la de la curiosidad.
Tras la muerte del rey Salomn, gobernando su hijo Roboam, Jerusaln fue invadida por
Sisaq I, faran de Egipto sigui diciendo con calma. En el Libro segundo de las Crnicas se dice
que carg contra la ciudad sagrada y que se apoder de los tesoros del Templo, pero lo que no
explica es que se llevaron el Arca de la Alianza como trofeo de su victoria. Los sacerdotes judos lo
mantuvieron en secreto durante cientos de aos; incluso crearon la hermandad de los esenios para
que estos fueran los custodios de una reliquia fantasma cuya prdida jams tuvieron el valor de
reconocer. Luego naci la leyenda del Mesas, el hombre que habra de devolverle el Trono de Dios a
Israel. De ah que Cristo pasara su juventud en Egipto aprendiendo los misterios y la ciencia de Su
Padre junto a los eruditos ms avezados del imperio faranico. Recuerda que la familia de Mara
perteneca a los esenios.
Algo de eso me ha comentado mi to.
Sholomo ha sido bastante considerado trayndote hasta nosotros, pero confunde la
proteccin del conocimiento con el autntico apostolado de la logia, que es vivir con humildad y en
silencio, como una piedra... Esboz un gesto de repulsa, antes de retomar la conversacin.
Como te iba diciendo... Despus de que Cristo ingresara en la hermandad de constructores, y
adiestrara a algunos de sus compaeros egipcios a vivir segn las reglas establecidas por Dios,
regres a Galilea para poder cumplir la voluntad de Su Padre Celest simo: propalar sumisamente la
Sabidura entre el pueblo de Israel y el modo de guardar silencio ante las humillaciones que habra de
sufrir el hombre, en un futuro, a manos del propio hombre. Porque, por si no lo sabes, era amor
cuando Cristo callaba frente a los insultos... Era sacrificio cuando callaba sus penas... Era humildad
cuando callaba de s mismo... Era penitencia cuando callaba su dolor. Ese es el motivo por el que Jess
muri en silencio. Su sacrificio sirvi para que muchos se preguntaran qu haba detrs de ese
hombre tan peculiar que se dej asesinar sin tan siquiera defender su inocencia... Creo que la
humanidad entera comprendi, en el instante de su muerte, que aquel silencio encerraba un
mensaje de gran sabidura: que el hombre debe vencer el pecado de la soberbia, sometindolo al
silencio, antes de hablar con Dios. Eso es todo.
Hay algo que no entiendo... reconoci. Ella necesitaba llegar hasta el final. Si el Arca segua
en Egipto despus de que Jess regresara a Galilea... Cmo es que los templarios consiguieron
recuperarla tras su estancia en Jerusaln?
Gracias a la diplomacia juda contest. Los seguidores de Cristo convencieron a los
sacerdotes de Isis para que devolvieran la reliquia al pueblo de Israel tras la muerte de Jess; no en
vano, el egipcio Belthazar, uno de los magos que acudieron a Beln siguiendo la estrella, fue su
tutor y maestro desde el mismo da de su nacimiento. stos accedieron siempre y cuando fuera la
madre de Cristo quien custodiara la reliquia... Entonces le explic ese punto, antes de confundirla
an ms de lo que estaba: El tiempo que vivieron en Egipto, Mara fue considerada la reencarnacin
de Isis, ya que Cristo perteneca a la hermandad de los Compaeros de Horus, y era el hijo predilecto
de Dios. Mara ha sido siempre la custodia del Trono, pues representa el espritu de la Sabidura. No
te has preguntado nunca por qu la mayor parte de las catedrales estn dedicadas a la Virgen, o el
hecho de que en la letana se la denomine como: Trono de Sabidura, Puerta del Cielo y Arca de
la Alianza?
Y qu hizo la Virgen con el Arca? Su curiosidad
iba en aumento.
Despus de permitir que la utilizaran los apstoles, el da conocido como Pentecosts, se la
entreg a Jos de Arimatea y a Nicodemo, quien tena las llaves del Templo, para que la devolviesen
de nuevo al lugar donde corresponda, pero advirtindoles que deban ocultarla en la oscuridad de
una sala subterrnea con el fin de evitar que cayera en manos de gentiles. Y ah, en el verdadero
Sancta Santorum construido por Salomn bajo las caballerizas del Templo, permaneci escondida
hasta que Hugo de Payns y Godofredo de Saint-Omer la descubrieron tras excavar el suelo de la
mezquita de Al-Aqsa. Tras ello, el paso del Arca por la Pennsula Ibrica fue meramente transitorio.
Despus de permanecer algo ms de cien aos oculta en una cripta horadada bajo la mezquita
mayor de Murcia, gracias al empeo de dos caballeros templarios que se hicieron pasar por
mercaderes rabes, el rey Alfonso X El Sabio, Gran Maestre de la hermandad de constructores, la
rescat de su oscura prisin y orden a su astrnomo, Alias El Estrellero, que la escoltara de nuevo
hasta el desierto de Gizeh ante el temor de que fuese utilizada por reyes sin escrpulos para su
propio beneficio. Una catedral en construccin apenas ofreca seguridad, y menos cuando se iba a
derribar la vieja mezquita, en cuya cripta se esconda el Trono de Dios.
Cuando dices que estaba bajo la mezquita de Murcia... Te refieres a las siete salas
donde Iacobus grab sus jeroglficos?
Balkis hizo un gesto afirmativo con la cabeza antes de dar su explicacin:
Iacobus saba, por una familia de origen mozrabe que viva junto al ro Segura, que el
rey Alfonso haba mandado trasladar una reliquia de gran valor hasta las oscuras regiones de la
Berbera. Con la ayuda de un plano rabe, logr introducirse en el santuario donde una vez estuvo
escondida el Arca de la Alianza; de ah que al conocer la existencia de un texto codificado,
perteneciente a la familia Fajardo, tu to cometiera el error de contratar a un asesino a sueldo
para que acabara con la vida de ese pobre hombre que trabajaba contigo y destruyera el
manuscrito. Lo que ocurri despus fue a causa de su estupidez.
A qu te refieres?
Ah! Pero no lo sabes? Le extra que Sholomo no la hubiera puesto sobre aviso.
Claudia frunci el ceo, sorprendida por el comentario.
Lamento tener que decirte que el legado de Iacobus est en manos de la persona que
asesin a Balboa y a Mercedes. Si consigue descifrarlo, estaremos perdidos.
Leonardo no terminaba de creerse lo que estaba haciendo, hasta que una azafata vino a
recordarle que deba abrocharse el cinturn de seguridad porque el avin iba a despegar de inmediato.
Sali de su estupor para balbucear un conjunto de palabras incongruentes que la joven acept como
una frase de agradecimiento. Despus ella se alej para seguir informando al resto de los pasajeros.
Se imagin por un instante las caras que pondran Cristina y Nicols cuando vieran que no acuda
a la cita y que les iba a ser imposible localizarlo en su apartamento. No los crey capaces de llamar a la
polica, pero s de hacer todo lo que estuviese en sus manos por seguir estudiando los jeroglficos hasta
dar con el lugar exacto donde Los Hijos de la Viuda ocultaban el Arca. Les llevaba ventaja, aunque saba
que tarde o temprano tendra que vrselas con ellos de nuevo. Y no es que le importase compartir su
descubrimiento, pero tena que actuar cuanto antes, y el hecho de llevarlos consigo hubiera sido una
carga envez de una ayuda. Resuelto el enigma, ya no le hacan falta. Quien viaja solo, viaja ms rpido.
Adems, quera saber si Cristina tena razn y Riera estaba implicado en la desaparicin de Claudia. En
caso de ser cierto, prefera afrontar los hechos sin nadie alrededor que se burlara de su ingenuidad.
Calcul el dinero que haba sacado del banco poco antes de subir al avin; es decir, la mayor
parte de sus ahorros que no estaban sujetos a un plan de pensiones. Llevaba unos 3.000 euros en
billetes de 500 debidamente doblados y escondidos en el interior de su cartera, que habra de
cambiar por libras egipcias nada ms llegar al aeropuerto internacional de El Cairo. Supuso que
tendra bastante para pasar una larga temporada en Egipto sin obligarse a dormir en un hotel de tres
al cuarto, con cucarachas, pulgas y chinches campando a sus anchas. No saba cunto tiempo iban a
durar aquellas vacaciones improvisadas, pero de lo que s estaba seguro es de que, sin trabajo y
derrochando el poco dinero que guardaba en su cuenta corriente, su economa iba a verse
afectada ms de lo que l quisiera.
Pens en Claudia, y eso le dio nimos para continuar;
Una vez que el avin se situ en posicin de velocidad de crucero y vuelo estabilizado, se
escuch la voz de una azafata a travs de los altavoces recordndoles, en varios idiomas, que podan
desabrocharse los cinturones. Leonardo aprovech para sacar el texto impreso de El misterio de las
catedrales de dentro de su bolsa de viaje. Le ech un vistazo al primer cap tulo, y enseguida se vio
inmerso en la lectura. Estuvo leyendo algo ms de media hora, hasta que vino de nuevo la azafata,
ahora arrastrando un carrito con bebidas. Decidi tomarse un respiro, adems de un gin-tonic.
Mientras lo saboreaba con deleite, se acord del acertijo que le haba planteado la reina de
Saba:
Si deseas conocer la verdad, tendrs que encontrar primero la llave donde se guarda el secreto de
nuestra logia, la cual se haya escondida celosamente en el interior de una caja de hueso recubierta de pelo.
No dejaba de ser un enigma de lo ms complicado, as que resopl dos veces solo de
pensarlo. De nio disfrutaba con las adivinanzas que sola encontrar en los libros de texto. Pero
ahora era distinto. No se trataba de un juego, sino de buscar una respuesta coherente que
pudiera ponerlo sobre la pista de Claudia una vez que aterrizara en el milenario pas al que daba
vida el Nilo.
Una llave escondida dentro de una caja de hueso cubierta de pelo... Una llave escondida
dentro de una caja de hueso cubierta de pelo, no dejaba de pensar una y otra vez.
Maldito galimatas! murmur en voz alta.
Una nia que viajaba en el asiento que haba al otro lado del pasillo, lo mir con curiosidad
aprovechando que su madre lea ensimismada el peridico. Tena el pelo castao, recogido en dos
coletas que le caan a ambos lados de la cabeza. Sus mejillas estaban salpicadas graciosamente de
pecas. Posea, adems, una impronta perspicaz poco habitual en una nia de su edad, cosa que le
llam profundamente la atencin.
Le ocurre algo, seor? pregunt en voz baja, como si no quisiera que los dems
supieran de lo que estaban hablando.
Tengo un problema le susurr a su vez, hacindola partcipe de su secreto. Me han
propuesto un acertijo que no s descifrar. Si no lo consigo, jams podr regresar a Espaa... Abri los
ojos de forma exagerada. Perder mi trabajo, y luego mi casa, el coche y los amigos. Pronto estar
en la miseria y tendr que dormir en la calle como un vagabundo.
Eso es terrible! exclam la chiquilla, pero sospechando que aquel hombre le estaba
tomando el pelo.
Lo mismo pens Crdenas, quien hablaba muy en serio.
Crees que podrs ayudarme? continu con la broma porque eso le diverta y le
ayudaba a liberar la tensin acumulada las ltimas horas.
Por supuesto que s afirm orgullosa. Soy la ms lista de mi clase concluy, levantando
luego el mentn.
La seora que iba al lado de la nia dej de leer el peridico para dirigirle una mirada
comprensiva al desconocido. Este le gui un ojo, hacindola cmplice de su travesura. Tras asentir con
un gesto, sigui leyendo la prensa, dejndoles hacer.
Escucha... dijo el bibliotecario con su mejor sonrisa. Qu llave se esconde dentro de una
caja de hueso recubierta de pelo?
Te refieres a las llaves de la cancin, las que estn en el fondo del mar? pregunt ella a su
vez.
Leonardo se ech a rer quedamente. Le hizo gracia la salida de aquella simptica mocosa.
No, pequea. No son esas llaves.
La nia se ech a rer.
Entonces debe ser la lengua.
La mir extraado.
Cmo dices? inquiri al cabo de un breve silencio.
Pues que debe ser la lengua! porfi de nuevo con ademn impaciente.
A ver! Explcate por favor.
La nia suspir con harta resignacin, como un adulto. Segn pens, aquel hombre era ms
tonto de lo que crea.
Es bien sencillo le dijo en tono confidencial. La cabeza es la caja, los dientes son los
huesos, el cabello es el pelo... Y la lengua es la llave de las palabras.
Por un nico instante, Crdenas qued descolocado. Ya buscaba en su mente una razn o
excusa que pusiera en evidencia su respuesta cuando record la cancin infantil que haba
mencionado la nia:
Dnde estn las llaves? Matarile, rile, rile. En el fondo del mar. Matarile, rile, rile.
La seora del peridico le dijo algo a la que deba de ser su hija, y esta se coloc los auriculares
con el fin de escuchar el programa de televisin que comenzaba en aquel instante y olvidarse, de
momento, de ese seor tan raro y sus enigmas. Leonardo, sin embargo, no dejaba de pensar en lo
que le haba dicho la nia... Y en algo ms que tena que ver con una conversacin mantenida con
Riera. Los Sancti Quattro Coronatti fueron condenados en unos fretros de plomo y arrojados vivos
al fondo del mar igual que en la cancin como castigo a su silencio y al estricto cumplimiento de
las normas. La lengua entonces, como respuesta, tena sentido. Se trataba de una comparacin
alegrica del autntico cometido del masn: mantener la boca cerrada cuando fueran interrogados
por los asuntos de la hermandad. Los secretos de la cmara no los digas a nadie, ni nada de lo que
hagan en la logia: ese era su lema. Acaso no les haban cortado la lengua a Balboa y Mercedes como
castigo a su indiscrecin, y anotado con sangre en la pared la mxima de advertencia?
Pero, como se interrog preocupado, qu es lo que deba callar?
Captulo 38
Maldita sea...! Es imposible localizarlo. Lo tiene apagado.
Cristina dej el telfono mvil sobre la mesa. Nicols, que iba de un lado a otro del despacho
sorprendido por la desaparicin de Crdenas, tuvo el presentimiento de que este se haba convertido
en la tercera vctima de Los Hijos de la Viuda; tal y como pensaba que finalmente ocurrira.
Le han encontrado, estoy seguro... Se detuvo en mitad de la sala para exponer su teora
en tono fnebre: Y nosotros deberamos tener mucho cuidado si no queremos ser los siguientes.
No digas sandeces repuso ella con acritud. Si Leo no est aqu es porque nos ha dado la
espalda en la investigacin. Estoy segura de que anoche encontr un indicio fiable de cmo llegar
hasta el Arca... Lo mir framente a los ojos, esperando que pudiera entender el motivo de su
repentino enojo. No te das cuenta...? Ha sido ms listo que nosotros y se ha marchado con la
respuesta.
Pero... objet el picapleitos, dejando inconclusa la frase tpica que pensaba. Se encogi de
hombros y pregunt: Tienes idea de dnde habr ido?
Vamos a necesitar ayuda si queremos averiguarlo.
La criptgrafa volvi a coger el mvil, yendo hacia la ventana a la vez que se alejaba de Nicols.
Buscaba intimidad para hablar, supuestamente, con su enlace del Centro nacional de Inteligencia
(CNI).
Mientras Cristina conversaba con algn alto mando del espionaje espaol, Colmenares trat de
recordar los motivos que le empujaron a inmiscuirse en aquel turbio asunto. Tras la conversacin que
mantuvo con Mercedes en el restaurante, no le qued ms remedio que ponerse en contacto con su
amigo Hijarrubia y contarle lo que saba con respecto al asesinato de Balboa y el cdice medieval, ya
que este conoca personalmente al ministro del Interior y podra echarle una mano en el delicado asunto
de ocultacin de pruebas por parte de Mercedes. Horas despus vino a verle un hombre que deca
trabajar para el Centro Nacional de Inteligencia. Le hizo una serie de preguntas relacionadas con la
muerte de Jorge y su posible vinculacin a algn tipo de hermandad de carcter esotrico. Luego, tras
implicarle en el caso dicindole que se trataba de un asunto de seguridad nacional, le confi a una de
sus mejores agentes Cristina Hiepes- para que la infiltrase en la casa de subastas aprovechando
que la directora necesitaba a alguien cualificado para sustituir a Crdenas por unos das; de esta
forma estara en contacto directo con los implicados. Su misin consistira en familiarizarse con el
manuscrito de Toledo y averiguar hasta qu punto eran ciertas las afirmaciones del cantero y el
fanatismo de quienes pretendan ocultarle al mundo sus conocimientos. Pero la muerte de su vieja
amiga alter sistemticamente sus planes. Entonces decidieron que tanto l como la criptgrafa deban
ponerse en contacto con la nica persona que saba lo que estaba ocurriendo: Leonardo Crdenas.
Sin embargo, ahora, despus de averiguar lo que buscaban con tanto empeo, tena sus
dudas. Saba el CNI de la existencia del Arca desde el principio? Era esa la razn de que se hubiera
dejado a un lado la investigacin criminal para centrarse en el criptograma? Qu pensaban
hacer los de Inteligencia con una reliquia tan valiosa como era el Arca del Testimonio?
Coge las fotografas de la cripta y los apuntes propuso Cristina, que regres de nuevo
guardando el telfono en su bolso. Vamos a casa de Leo a hacerle una visita.
Colmenares se apresur a cumplir lo que le haba indicado, introduciendo las instantneas en
una carpeta con el logotipo de la empresa.
Qu haremos si resulta que est en su apartamento, con resaca? pregunt el abogado
mientras se dirigan hacia la puerta. Por si no te has dado cuenta, ese hombre tiene un problema
con el alcohol.
No creo que lo encontremos all respondi ella con seguridad. Es ms, espero que no
haya nadie en casa. La Central va a enviar una unidad de reconocimiento... Parpade pensativa y
a continuacin aadi: Husmearemos un poco entre sus cosas.
Minutos despus, se dirigieron al domicilio del bi bliotecario.
Por el camino, Nicols no dejaba de pensar en lo que iban a hacer. Entrar en casa ajena sin
orden judicial supona allanamiento de morada. Su implicacin poda echar por tierra su carrera, eso
en caso de que llegaran a enterarse los del Colegio de Abogados de Madrid. Por otra parte, calcul
que quiz los agentes del CNI estuviesen autorizados para actuar con el consentimiento tcito de un
juez. En ese caso, el registro se llevara a cabo dentro de la legalidad.
Aun as, vio algo extrao en el comportamiento de Cristina, tras la desaparicin de
Leonardo, que no terminaba de convencerle. Esa maana haba amanecido distinta. Crey que el
mejor modo de sonsacarle informacin sera iniciando un coloquio estrictamente inquisitivo y
personal.
Qu ocurri anoche, una vez que abandon la oficina? Gir su cabeza hacia ella al hacer la
pregunta. Algo debi suceder para que se haya marchado sin consultarnos primero.
Le dije que no me tragaba el cuento de que Riera y su sobrina hubieran sido secuestrados.
Fue su seca respuesta.
Qu...? No daba crdito a las palabras de la criptgrafa. De verdad piensas eso?
Todava no estoy segura. Lo estn comprobando los de la Central le dijo. Lo cierto es que
me parece demasiado extrao el que secuestraran a Riera y a Claudia, y despus dejaran con vida a
nuestro amigo Leo. Lade la cabeza con enfado. No han seguido la misma pauta que con los
otros, algo inconcebible en unos individuos tan metdicos e implacables. Adems, el hecho de que
le permitieran hablar con su sirvienta desde el aeropuerto es un dato bastante significativo... No
crees?
Reconoces no estar segura, y aun as le largas esa parrafada a Leo le reproch. La verdad,
ahora entiendo por qu se ha marchado. Debe estar ofendido.
Cristina resopl, incmoda.
Te repito que ese no es el motivo insisti. Ha encontrado el lugar donde esconden el
Arca, y en este momento va en su busca.
Tras unos segundos de introversin, Colmenares volvi a retomar el dilogo por donde lo haba
dejado.
Explcame una cosa... Si tan segura ests de que Claudia y su to estn vinculados de alguna
forma a Los Hijos de la Viuda... A qu viene tu actitud maternal con la hija de Riera?
La criptgrafa dibuj una amplia sonrisa, orgullosa de s misma.
Ella es mi comodn en esta difcil partida.
Cuando llegaron al apartamento de Crdenas, se encontraron con que la puerta estaba
abierta y la cerradura forzada. Entraron sin perder tiempo al sentir ruido en el interior.
Ya estn aqu los Vigilantes le confirm Cristina, quien sola llamar as a los agentes de un
servicio secreto encargados de controlar la vida y costumbre de todo aquel que fuera sospechoso de
ser un profesional del crimen, o terrorista.
En efecto. Tres hombres vestidos de negro, con aspecto de sicarios, abran y cerraban los
cajones de los distintos muebles mientras iban requisando todo lo que fuera susceptible de
contener informacin. Claudia los salud en ingls.
Hi, boysl
Nicols se puso a la defensiva al descubrir que aquellos tres gorilas alternaban entre s lcidos
mensajes con la mirada, como si les sorprendiera ver a Cristina en compaa de un hombre. El
hecho de que ninguno de ellos fuera el agente del CNI que le enviara Hijarrubia lo hizo sentirse
incmodo. No obstante, decidi guardar silencio y ver cmo se desarrollaban los acontecimientos.
La criptgrafa se acerc al ms fornido de los tres, un individuo de crneo rasurado y con una
enorme cicatriz bajo el prpado derecho. Intercambi con ella un par de frases en voz baja, y luego se
march hacia el dormitorio de Leonardo, en compaa de los otros dos agentes. Cristina regres junto al
abogado.
No hay nada de inters, solo unas cuantas anotaciones que poco nos van a ayudar se
lament. Ha sido una jugada muy hbil la de nuestro amigo.
Sigo creyendo que Leo est en apuros. Eso si no est muerto... Colmenares hizo una pausa
retrica. Acaso no has contemplado esa posibilidad?
La pelirroja solt un perspicaz gruido, negndose a contestar. No estaba dispuesta a seguir
soportando su falta de perspectiva, por lo que se centr en la mesa de despacho del bibliotecario.
Estaba desordenada, pues era donde primeramente haban buscado los Vigilantes. Se sent en la silla,
tratando de reconstruir los ltimos pasos de Leonardo en su casa, la noche anterior. Se lo imagin
frente al ordenador buscando informacin en la red, tal y como prometi que hara nada ms llegar al
apartamento. Fue entonces cuando se dio cuenta de que aquellos intiles del servicio secreto se
haban olvidado de registrar lo ms importante en este caso: la memoria del disco duro.
Sin perder ms tiempo conect el ordenador. Nicols, intuyendo que Cristina pudiera haber
encontrado algo, quiz una pista que les sirviera de punto de partida, se le acerc por detrs con la
intencin de averiguar de qu se trataba.
Puedo saber qu haces? pregunt interesado.
Si Leo estuvo examinando las pginas de Internet, en busca de algn dato que pudiera
ayudarnos a encontrar el Arca, debe de estar registrado en las ltimas consultas respondi
mientras deslizaba el ratn sobre la alfombrilla.
Consigui encontrarlo segundos ms tarde. Se trataba de un buscador geogrfico.
Aqu est dijo con alivio, pinchando en el icono de Google Earth.
A la derecha del visor pudo ver la imagen de un globo terrqueo sobre un fondo oscuro salpicado
de estrellas; a la izquierda, un sofisticado panel encabezado por otro buscador. En l haba escritas unas
coordenadas que les resultaron familiares.
No son esos los nmeros que vimos en el remite de la carta que recibi Leo? inquiri de
nuevo Nicols.
Saba que nos ocultaba algo, pero te juro por mi vida que no se va a salir con la suya
sentenci Cristina en un arrebato de exasperacin.
Puls en el Search. Segundos despus, vieron en pantalla que se acercaba lentamente la
reproduccin virtual del planeta Tierra hasta detenerse en la zona nordeste del continente africano. Y
atnitos se quedaron al descubrir que el viaje finalizaba sobre la explanada de Gizeh, justo sobre la Gran
Pirmide.
Cmo no lo haba pensado antes? se interrog Cristina. Acto seguido se puso en pie,
apartando al abogado de un empujn.
Sin ofrecerle siquiera una disculpa, llam a los hombres que seguan buscando en el
dormitorio. Colmenares fue detrs dcilmente, igual que un perro faldero.
Piensas que Leo se ha marchado a Egipto? pregunt, a pesar de tener sus dudas. Si es
as, deberamos informar primero a tus superiores... Por cierto... A qu departamento has dicho
que pertenecen tus amigos?
Era evidente que se refera a los secuaces vestidos de negro.
Cristina lo mir con expresiva virulencia, prolongando su respuesta hasta que los Vigilantes
estuvieron en el saln. Solo entonces contest su pregunta.
Estos hombres comenz diciendo, forman parte de un grupo especial dedicado a la
bsqueda y localizacin de armas de destruccin masiva que puedan poner en peligro nuestra
sociedad. Si estn aqu, es porque la CA sospecha que una orden esotrica, ms recndita, poderosa e
influyente que el mismsimo Club Bilderberg, custodia una reliquia capaz de someter a los pueblos de
la Tierra gracias a una fuerza que podra superar con creces a la bomba de neutrones... Entonces,
sonri con inexorable causticidad. Pero claro, se me olvid decirte que tu amigo Hijarrubia no
trabaja para el Gobierno espaol... Ni yo tampoco. Antes de que el abogado pudiera digerir sus
palabras, le dijo al ms alto de los sicarios: Take you charge of him... It must seem like an accident.
Al boquiabierto Colmenares le fue imposible reaccionar. El tipo de la cicatriz le sujet por
detrs, impidiendo que pudiera moverse, mientras otro de sus compaeros le clavaba una jeringa en
el cuello inyectndole un potentsimo sedante.
La habitacin comenz a dar vueltas en la aturdida mente del licenciado en leyes hasta que,
por fin, la oscuridad se adue del lugar.
Aqul habra de ser su ltimo sueo.
Ser mejor que te arregles un poco si quieres acompaarme dijo Cristina nada ms entrar
en su apartamento. Nuestro avin sale dentro de una hora.
Lilith, que estaba viendo un programa de televisin tumbada en el sof, apag el cigarrillo
en el cenicero. Dio muestras de inters al sospechar que habran de dejar el pas para ir en busca del
Arca.
Quiere eso decir que habis encontrado a mi padre? inquiri tras escuchar las
explicaciones de la criptgrafa.
Hablaremos por el camino. Ahora no tengo tiempo.
Cristina fue directa hacia su cuarto. La alemana se levant para ir en su busca.
Llevo dos das encerrada entre cuatro paredes sin saber nada de l. Comprndelo, necesito
que me digas que vas a hacer lo posible por intentar liberarlo de sus secuestradores suplic la joven
en un acto de fingida desesperacin. Por favor! Es lo nico que necesito or.
La propietaria del apartamento se gir para prestarle atencin. Decidi actuar con cautela,
llevando al extremo la farsa.
Est bien; te lo prometo le dijo con voz amiga. Pero ahora hemos de marcharnos o
perderemos el avin. No hay otro vuelo hasta maana.
Abri la puerta del armario para sacar un maletn de viaje, introduciendo en l parte de su
vestuario de verano y la ropa interior.
Lo digo en serio. Ser mejor que te des prisa con tu equipaje... Dej lo que estaba
haciendo para insistir de nuevo: No quisiera que ese bastardo de Leo se nos adelantara.
Qu quieres decir?
Que hemos de hacer esto solas contest repentinamente seria. Nicols est ocupado
con la herencia de una antigua amiga, y Leo ha decidido buscar a Riera por su cuenta.
Eso significa que sabis dnde lo tienen encerrado... No es cierto? porfi de nuevo Lilith.
Esperaba que se lo dijera, que confiara en ella. Sin embargo, para su mayor decepcin Cristina
se mostr cauta en ese aspecto.
Te lo contar todo cuando estemos en el avin.
Captulo 39
Leonardo despidi al botones tras darle en mano una suculenta propina. A continuacin
cerr la puerta con llave, dej el equipaje sobre la cama y fue hacia la ventana para abrirla de par
en par, ya que haba un olor corrosivo y spero en el ambiente que le oprima la garganta. Se asom
fuera para tomar el aire y poder admirar, all a lo lejos, el increble paisaje de viviendas centenarias
cuyos tejados se aglomeraban desde la avenida de Port Said hasta Ramesses.
Por un instante, se sinti transportado en el tiempo hasta el viejo El Cairo de finales del XIX.
Pero a pesar de la belleza de aquel mundo extrao y misterioso que alimentaba sus fantasas ms
voluptuosas, alejndolo del misticismo de otros, no dejaba de pensar de qu forma iba a encontrar a
Claudia si apenas conoca a nadie en la ciudad. Ni siquiera saba si ella y Salvador seguan juntos, o si,
por el contrario, Cristina tena razn y el arquitecto era un miembro ms de la logia. No quera pensar
en algo as. Le mortificaba solo imaginarlo.
Se quit los zapatos para estar ms cmodo. A continuacin guard la bolsa de viaje en el
armario y se extendi en la cama cuan largo era, con nimo de descansar. Necesitaba dormir un poco
y olvidarse durante unas horas de todo aquello que pudiera confundirlo an ms.
No haba hecho ms que cerrar los ojos cuando son el telfono que tena a su lado, sobre la
mesita de noche. El corazn le bail dentro del pecho debido al sobresalto. En un acto reflejo se
incorpor hacia delante hasta sentarse en la cama. Su mano temblaba cuando hizo el gesto de coger
el auricular. No haca ni diez minutos que se haba hospedado en el Nile Hilton, y ya estaba
localizado. Eso quera decir que Los Hijos de la Viuda seguan de cerca sus pasos.
S...? Quin es? pregunt con tono inquisitivo.
Buenas tardes, seor Crdenas dijo una voz con fuerte acento rabe, pero en un espaol
bastante aceptable. Lamento tener que molestarle, pero acaban de dejar una carta para usted en
recepcin. Desea que se la subamos?
Respir profundamente aliviado. Era el gerente del hotel.
S, por favor... balbuci. Carraspe un poco y aadi: Y gracias por las molestias.
No hay de qu, seor.
Se puso de nuevo los zapatos, dispuesto a aguardar la llegada del botones de turno.
Mientras esperaba, fue otra vez hacia la ventana con el propsito de airear sus pensamientos.
No dejaba de darle vueltas al comentario de Cristina con respecto a Salvador y su posible vinculacin a
la logia. Era verdad que este conoca a fondo los rituales secretos de la hermandad, y demasiadas
historias que hablaban de ciencias divinas, alquimistas y templarios. Poda comprender su afn de
conocimientos como un remedio ldico a su deprimente soledad; pero haba algo, un pequeo
detalle, que le costaba digerir, y era el hecho de que hubiera desaparecido su automvil la maana
que fueron secuestrados. Eso le llev a pensar que quiz estaba equivocado y Cristina tena razn.
Lo peor de todo era no saber si tambin Claudia formaba parte del engao.
Llamaron a la puerta. Volvi a entrar en el cuarto con el fin de facilitarle la entrada al
botones. Un joven muy delgado le entreg un sobre cerrado. A cambio recibi una generosa
propina, la cual guard rpidamente en el bolsillo de sus pantalones. Tras darle las gracias, se
march por el corredor silbando una extraa cancioncilla.
Nada ms quedarse a solas, Leonardo rompi cuidadosamente el sobre por la parte superior.
Extrajo un folio doblado. En l haba escrito un mensaje bastante explcito:
Si has llegado hasta aqu es porque conoces la solucin al acertijo, aunque en este momento
eres incapaz de reconocer el verdadero sentido de su poder. Si deseas aprender hasta dnde es capaz
de llegar el hombre, si en realidad quieres saber cul es el camino que conduce a la Sabidura, o si
simplemente necesitas comunicarte con Dios, basta con que cruces la calle y entres en el Museo
Arqueolgico. All habr una persona esperndote. Escchale. Abre tu corazn al sentimiento de sus
palabras. Nada de lo que ests pensando ahora es cierto. Te equivocas si crees que te estoy
utilizando. No trato de convencerte. Eres t quien debe estar seguro de querer enfrentarte a la verdad.
Solo t puedes subir los peldaos de la Escala. Lo nico que necesitas es voluntad. Pero sobre todo no
olvides la importancia de utilizar adecuadamente la llave de la logia. Ella es tu mayor tesoro... Y tu
escudo protector.
Balkis
Guard la carta en el sobre para luego dejarla sobre la silla que haba junto a la ventana. Se
asom al exterior. Fuera, frente al hotel, pudo distinguir la fachada del emblemtico edificio donde se
custodiaban las reliquias ms enigmticas y valiosas del Antiguo Egipto. Segn el escrito, le
aguardaban en el interior del Museo Arqueolgico. Se pregunt si sera prudente acudir a una cita a
ciegas con unos criminales reincidentes. Tras meditar unos segundos, comprendi resignado que
no tena otra opcin.
Indeciso, fue hacia la bolsa de viaje para sacar el DVD y sus apuntes con el fin de ponerlos a buen
recaudo, as como la gavilla de folios que componan El misterio de las catedrales. Si el propsito de los
asesinos era recuperar la informacin que tena en su poder, el hacerle acudir al Museo Arqueolgico
bien poda tratarse de una artimaa para distraer su atencin y hacerse con las notas que haba
tomado en el interior de la cripta.
Lo dej todo en la caja fuerte del armario. No es que fuera absolutamente seguro, pero
tampoco poda llevar consigo los documentos. Una vez que finaliz su tarea de ocultar los
documentos y la grabacin, fue directo hacia la puerta con la firme intencin de acudir a su cita con
lo desconocido.
Vas a contarme ahora dnde est mi padre, o he de esperar a que termines de leer los
sucesos?
Lilith mir a su acompaante con atrevimiento. Cristina tuvo que dejar a un lado el peridico
para hacerle frente a la autoritaria peticin de su protegida. Ambas ocupaban los asientos ms
adelantados del avin. Viajaban en primera clase.
Ya te he dicho que nuestro destino es El Cairo... La mir fijamente a los ojos un par de
segundos. Qu ms necesitas saber?
El motivo por el cual lo han secuestrado.
La respuesta de la joven fue tajante. Su paciencia estaba al lmite. Tal era la expresin de su
mirada, que Cristina no tuvo ms remedio que claudicar.
Escucha... Lo nico que puedo decirte es que vamos a liberar a tu padre. No estoy
autorizada a hablar del asunto, y eso debera bastarte por ahora.
Debes comprender mi obstinacin... Aspir aire y mir al techo del jet comercial. Lo
tienen retenido en contra de su voluntad, y lo nico que hago para ayudarlo es dejarme llevar por
el impulso de una persona que hasta hace unos das me era totalmente extraa.
Acaso no confas en m?
La confianza es recproca le espet la alemana, ladeando su mirada hacia la ventanilla que
haba a su lado.
La criptgrafa se dio cuenta de que deba ganrsela si no quera acentuar sus sospechas.
Est bien! Se rindi finalmente. Por lo visto no tengo otra eleccin... Hizo una mueca
furtiva. Pero antes has de prometerme que no hablars de esto con nadie.
No s con quin repuso su interlocutora, a la vez que giraba la cabeza 180 grados. De
todas formas, tienes mi palabra de honor.
Lilith le ofreci su rostro ms sincero, pero quiz tambin el ms profesional. Estaba
inmersa en su papel de hija angustiada.
Hasta donde s, tu padre y su sobrina Claudia fueron secuestrados por una orden esotrica
denominada Los Hijos de la Viuda le confes en voz baja. Por lo visto, das antes haban descifrado
un antiguo cdigo en el que indicaba claramente la forma de llegar hasta uno de los tesoros ms
preciados de la masonera. Y Leo fue el nico de los tres que consigui escapar la noche del
secuestro.
Y qu tenis que ver t y el abogado de mi padre en todo esto?
A Nicols lo contrat Riera, y este me llam a su vez para que le echara una mano con el
manuscrito, ms que nada por si resultaba ser una falsificacin... Sinti el regusto amargo de la
hipocresa. Pero cuando nos trasladamos hasta Santomera, con el fin de entrevistarnos con ellos, y
analizar el texto, nos encontramos con que haban desaparecido. Fue entonces cuando te vimos en la
puerta de su finca.
La alemana asinti en silencio, comprendiendo que la historia estaba incompleta. Estaba claro
que le ocultaba su relacin con los de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, adems de
los crmenes del palegrafo y la directora; tal vez, esto lti mo, para no herir su sensibilidad.
Qu estpida! Jams sospechara que estaba hablando con la responsable de las muertes.
Veamos... Gir su cuerpo hacia Cristina. Segn t, los secuestradores de mi padre lo
mantienen escondido en algn lugar de El Cairo... Arrug la frente. Me puedes decir en qu te
basas?
En las averiguaciones de Leo. Esta misma tarde hemos encontrado en su apartamento
ciertas anotaciones que as lo indican.
Habis entrado en su casa sin permiso? Fingi que aquello le resultaba extrao.
La criptogrfica comprendi que haba hablado ms de la cuenta, por lo que trat de
enmendar su error inventndose una nueva historia.
Le entreg a Nicols una copia de la llave. Creo que ambos pensaban compartir
apartamento por unos das, hasta que tuvisemos una pista fiable.
Y qu hay de Leo? inquiri Lilith de nuevo. Debe tener un motivo para haberse
desplazado hasta aqu sin deciros nada.
Es un hombre, y como tal necesita reafirmar su masculinidad... Se siente culpable de la
desaparicin de tu padre. Adems, l y tu prima mantienen una relacin sentimental desde hace
meses, y no saber nada de ella lo est desquiciando. Es tal su deseo de protagonismo, que ha
preferido ocultarnos el lugar donde cree que los tienen prisioneros antes que pedir nuestra ayuda.
Lo sabe en realidad?
Sinceramente, no estoy segura... Cristina levant las manos. Pero una vez que
lleguemos a El Cairo, lo primero que haremos ser buscarlo para pedirle explicaciones.
Lilith calcul que ya era suficiente. Poda levantar sospechas de seguir indagando. Todo a su
tiempo.
Se excus un instante para ir al bao. Comenz a andar por el pasillo del avin, intentando
mantener el equilibrio. Le llam la atencin cierto individuo que lea una revista deportiva tres asientos
por detrs de Cristina. Lo haba visto antes estaba segura de ello junto a dos sujetos ms dentro de
un coche aparcado frente a la puerta del edificio donde haba estado durmiendo los ltimos das. Lo
reconoci por la extensa cicatriz bajo el prpado. Entonces descubri que el individuo que estaba a su
lado era otro de los hombres que lo acompaaban en aquella ocasin. Busc con la mirada a su alrededor
hasta encontrar al tercero, quien ocupaba un asiento ms all del pasillo.
De inmediato sospech que deban pertenecer al departamento ms oscuro del servicio
secreto norteamericano, y que su misin no era otra que apoyar a Cristina en su tarea de localizar el
Arca, asegurndose de que nadie habra de molestarla. No le hizo gracia saber que tendra que
enfrentarse a tipos de su misma calaa, gente entrenada para matar sin ningn tipo de escrpulos.
Pero, como siempre, Lilith contaba con el factor sorpresa. Nadie saba quin era en realidad, y eso le
daba cierta ventaja.
Fue hasta el cuarto de bao y cerr la puerta por dentro. Luego baj la tapa del retrete para
poder sentarse.
Necesitaba pensar en soledad.
Leonardo caminaba como absorto por las distintas galeras, esperando que alguien se pusiera
en contacto con l. Apenas quedaban unos minutos para las ocho hora en que cerraban las
puertas del museo hasta el da siguiente, por lo que hizo un esfuerzo por localizar a la persona con la
que deba encontrarse antes de que los guardias de seguridad desalojaran el recinto. El lugar estaba
abarrotado de turistas vidos de cultura y conocimiento. Iban de un lado a otro, observando las
distintas figuras y adornos expuestos tras las voluminosas pantallas de cristal blindado. Sigui con
su mirada a la mayor parte de las personas que deambulaban por all, pero ninguna de ellas hizo
intencin de acercrsele.
De pronto oy una voz que le hablaba por detrs.
En los tesoros de la sabidura estn las mximas de la ciencia.
Se dio la vuelta con rapidez. Ante l tena a un rabe vestido segn la antigua costumbre del
pas. Su tnica de gasa, con ribetes dorados en las mangas, resultaba elegante a pesar del enorme
medalln de oro que penda del cuello, un extrao talismn circular con un cuadrado en su interior; y
dentro del cuadrado, vio un tringulo en el centro con el smbolo del Tetragrmaton: el nombre de
Yahveh.
Resultaba paradjico que fuera un rabe quien impugnase el poder del Dios judo, cuando
cualquier islamista se hubiera dejado arrancar la piel antes que dejarse colocar dicha reliquia.
Yahveh y Allah andaban en guerra desde haca siglos, pero aquel sujeto pareca no haberse
enterado.
He de interpretar el significado de la frase? pregunt finalmente, despus de haber
examinado de arriba abajo a aquel extrao individuo.
El hombre sonri con delicadeza. Es tan solo un comentario que se debe tener en cuenta
reconoci con suavidad. Pertenece al libro denominado Eclesistico. No est obligado a
comprender su mensaje, pero soy de la opinin de que tales palabras deberan ser escuchadas por
todos los hombres... Entonces extendi su brazo. Me llamo Khalib Ibn Allal, y soy el director
general del museo.
Crdenas accedi a saludarle estrechando su mano.
Yo soy Leonardo Crdenas, pero no s si...
No se preocupe, seor Crdenas le interrumpi corts. S perfectamente quin es
usted... y tambin lo que ha venido a buscar.
El bibliotecario reaccion tensando su cuerpo al descubrir que era su contacto.
Se equivoca si piensa que estoy interesado en descubrir los misterios de la logia. Lo nico
que me mueve es saber si Claudia se encuentra bien.
El hecho de que fueran ellos quienes dominaran la situacin le provocaba cierto
desasosiego. Pero deba actuar con firmeza para no mostrar en pblico la inseguridad que le
provocaba el sentirse vigilado.
Azogue est perfectamente le dijo su interlocutor, adoptando una pose bastante ms
ceremoniosa.
Cmo la ha llamado? inquiri, perplejo.
Azogue repiti de nuevo. Es una palabra utilizada en la alquimia. Est compuesta
por la primera y ltima letra de los alfabetos latino, griego y hebreo. Es el nombre masnico de
Claudia.
No lo creo! exclam en voz alta. Trata de confundirme...! Trag saliva con mucha
dificultad y alz la voz. S que Salvador est detrs de todo esto, pero no dejar que inmiscuyan a
Claudia en algo tan srdido.
Varios de los turistas comenzaron a murmurar al orlos discutir. Hiram no tuvo ms remedio
que tratar de apaciguarle. No era prudente llamar la atencin.
Ser mejor que me acompae... Hizo un gesto con la cabeza, incitndole a caminar. Lo
comprender todo despus de que hablemos en mi despacho.
Se desliz por un pasillo que haba a la derecha, en el que colgaba un cartel que prohiba
en ingls, francs y rabe la entrada a las personas ajenas al museo. Despus de caminar por un
corredor cuyas paredes estaban forradas con maderas de cedro, llegaron finalmente a una sala
circular con una fuente de prfiro rosa en el centro. Al otro lado haba una puerta. Era el despacho del
director.
Hiram abri con llave, cedindole el paso a su invitado. Este observ, nada ms entrar, que se
trataba de un pequeo gabinete con una vieja mesa en el centro. Las paredes estaban repletas de
estanteras con libros antiguos. En la urna de cristal que haba pegada a la pared, pudo ver que
guardaba varios amuletos egipcios; tales como: escarabajos, cruces ansadas y figuras mortuorias
esculpidas en lapislzuli.
Por favor, sintate... Seal con la mano izquierda una silla vaca, situada frente a la mesa
de despacho. Te puedo tutear?
Por favor... respondi Leonardo, sin saber a dnde quera ir a parar con tanta familiaridad.
Hiram, circunspecto, ocup su asiento al otro lado del escritorio.
Te preguntars quines somos, y cul es en realidad nuestro cometido comenz diciendo
, y quiz tambin por qu hemos sido capaces de acallar las voces de quienes pusieron en peligro el
secreto mejor guardado de nuestra logia.
No hace falta conocer vuestras obras para saber que sois gente sin escrpulos ataj sin
rodeos.
Piensas lo mismo de Claudia?
Haba puesto el dedo en la llaga. Reconocer su culpabilidad, supona implicarla. Y no estaba
dispuesto a creer algo semejante.
Si te sirve de consuelo, Claudia no tiene nada que ver con los asesinatos se adelant a
decirle el bueno de Hiram antes de que contestara alterado.
Eso ya lo saba replic el bibliotecario, sintindose ms tranquilo al averiguar que su
compaera estaba al margen de los crmenes.
Escucha... dijo el rabe. No espero que confes en m, pero puedes fingir que lo haces.
Lo mir a los ojos, esperando que cooperase en lo posible. S que fue un error imperdonable
acabar con la vida del palegrafo, pero la decisin corri a cargo del Magster y de algunos de los
miembros ms conservadores del Consejo. Balkis y yo nos enteramos tras el primer asesinato.
Tampoco pudimos evitar la muerte de la directora, pero en ningn momento participamos en
dicha aberracin, ni siquiera Azogue... Sonri dbil mente. Ella te conoci mucho antes de
que Balboa trajera consigo de Toledo el desafortunado manuscrito. Aunque reconozco que la
obligamos a espiarte, y que la utilizamos para que entrara contigo en la cripta... Tras una breve
pausa, aadi: El golpe en la cabeza le doli a ella ms que a ti.
Fue Claudia quien...? quiso saber, temiendo la respuesta.
Hiram volvi a sonrer.
En absoluto. No hubiera sido capaz de algo semejante... Le hizo gracia ver la cara que
puso el bibliotecario al imaginarse a Claudia con un objeto contundente en la mano. En este
caso fue Sholomo quien te golpe; o mejor dicho, Salvador.
Crdenas puso los ojos en blanco.
Riera fue capaz de bajar por el hueco del alcantarillado, e introducirse en el angosto
corredor sin romperse ningn hueso? Le costaba trabajo aceptar algo as.
Las apariencias engaan.
No es posible.
Para tu informacin te dir que Sholomo no solo es el Magster de la logia, sino que
adems, en su juventud, fue uno de los mejores espelelogos de su pas. Ha descendido a simas tan
profundas que da vrtigo solo de pensarlo. l le ense a Claudia, siendo esta una nia, a amar dicha
actividad. Lo cierto es que siguen practicando a menudo, aunque no tanto desde que ella te
conoci.
Leonardo record el momento en que Claudia se dej caer por el hueco del alcantarillado y
casi estuvo a punto de caerle encima. La muy descarada se estaba burlando de l. Lo que no le
sorprendi tanto, fue saber fehacientemente que el veterano arquitecto era el cabecilla de aquel
grupo de tarados.
Y ahora que conozco la verdad sobre quin es quin... Vas a decirme cul es el terrible
secreto que escondis, y por el cual sois capaces de asesinar a personas inocentes?
Creo que ya lo sabes.
Quieres decir que lo del Arca de la Alianza es cierto?
El rostro de Hiram permaneci impasible. Dudaba entre contestar o guardar silencio.
Finalmente cedi a la curiosidad de Crdenas porque as se lo haban aconsejado.
Ese fue el nombre que le dio Moiss, aunque nosotros lo llamamos el Trono de Dios. Pero
no creo que debamos hablar de ello, sino de su gran poder liberador y de cmo puede afectar tu futuro
y el de Claudia. Ambos habis sido elegidos para ser los nuevos Custodios del secreto, siempre y
cuando ests de acuerdo.
El espaol no sala de su asombro.
Es eso una invitacin para que me una a vuestra logia...? Porque si es as pensar que me
ests tomando el pelo.
Los ojos de Hiram seguan muy fijos en l. No le afectlo ms mnimo su arrogancia. Es ms, la
esperaba.
Lo que te estoy proponiendo es que tengas el privilegio de dejar atrs el espejismo ilusorio
que te mantiene esclavo de la ignorancia, para entrar de lleno en los conocimientos de la
Sabidura, donde bebers de una fuente que saciar todas tus exigencias.
Crdenas, contrariado, torci el gesto.
Mi nica exigencia es ver a Claudia para llevrmela conmigo de vuelta a Madrid... Se
mostr inflexible, hacindole saber cules eran sus intenciones.
La vers a su tiempo, pero antes debes escuchar lo que tengo que decirte.
Est bien, habla! exigi, [Link] te advierto que no estoy dispuesto a negociar
nuestro regreso juntos.
Hiram suspir al percibir en l cierta soberbia mal reprimida. Saba que, al igual que a todos,
el ltimo peldao de la Escala habra de proporcionarle duros momentos.
Antes de nada, quiero que sepas que los miembros del Consejo haban decretado tu
muerte... Hiram ech hacia delante su cuerpo. La luz de la bombilla que penda del techo cre
sombras en torno a su rostro, hacindolo an ms impenetrable. Sin embargo, Balkis decidi
concederte la oportunidad de descifrar el acertijo de iniciacin para que pudieras formar parte de la
logia, y eso es una oferta que no puedes declinar sin haberla meditado previamente... Si, como
pensamos, lo has logrado y conoces el significado de guardar las llaves del secreto, lo ms razonable
sera que participaras con nosotros y te acogieras al indulto que te ofrecemos. Como cualquier
proposicin entre dos partes, tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero eso es algo de lo que ya
te irs dando cuenta con el tiempo.
Hblame de las ventajas le alent el bibliotecario, ms que por nada porque le picaba la
curiosidad.
Estaras unido a Claudia durante el resto de tu vida... Te gustara?
Aquello le hizo bastante gracia. Por lo visto, pensaban obligarle a contraer matrimonio con
Claudia, o algo parecido.
No s qu decirte... Esboz una sonrisa cnica. La vida en comn puede llegar a ser
insoportable. T no sabes el genio que se gasta la muchacha cuando se enfada.
No habr desavenencias, ni tampoco malentendidos. Eso es algo que no tiene cabida entre
dos personas destinadas a preservar el Trono de Dios.
Un momento... Quieres decir con eso que ambos seramos los Custodios del Arca?
Mucho ms que todo eso contest Hiram, solemne. Tendrais el deber de
comunicaros diariamente con el Gran Arquitecto del Universo.
Llegados a este extremo, Leonardo pens que aquella gente estaba loca de atar. De verdad
crean que era posible semejante proeza?
Y qu piensa Claudia de todo esto?
Ella est de acuerdo El director general del Museo Arqueolgico fue sucinto en su
respuesta.
Necesito pensarlo.
Si no aceptas, te ejecutarn como a los dems, y Claudia compartir reinado con otro
hombre dijo Hiram con cierto desencanto.
Define reinado pidi con tono preocupado. No llego a entender el concepto, o por lo
menos su aplicacin.
Claudia es la candidata ideal para sustituir a Balkis como reina de Saba. Ella dirigir a Los Hijos
de la Viuda a partir de entonces.
Y cul sera mi papel?
Vendras a encarnar el espritu de Hiram Abif, cuyo cargo ostento hasta el da de hoy
respondi consencillez quienusaba ese nombre. Un trabajo de lo ms edificante, creme.
Por un momento pens que iba a sustituir a Salvador en su cargo como Magster de la logia.
Ya sabes, por lo de su enfermedad.
Hiram lo mir con profundo estupor. Hasta donde l saba, cualquier persona que se
hubiera sentado en el Trono de Dios quedaba inmunizada de por vida. Ningn mal poda afectarle,
tan solo la vejez.
Sholomo tiene una salud de hierro le asegur con voz grave el director. Ni siquiera ha
tenido un vulgar resfriado desde hace ms de cuarenta aos... Cogi un huevo de alabastro que
le serva de pisapapeles, dndole vueltas entre las manos. Puedo saber a qu viene ese
comentario?
Si lo conoces tanto como dices, deberas saber que le queda poco tiempo de vida. Segn
tengo entendido padece una enfermedad terminal.
Extraado por la respuesta, Hiram gir instintivamente la cabeza hacia el lado derecho, por
detrs de su hombro. Durante unos segundos se qued en silencio, observando una puerta
cerrada que haba entre las estanteras con libros. Fue tan solo un instante de reflexin. Luego
volvi a mirarlo con extraordinaria fijeza a los ojos.
Quin te ha dicho eso? quiso saber. Su rostro reflejaba cierta preocupacin.
Su hija Lilith... Quin si no? Las manos de Hiram se aferraron con fuerza al pisapapeles que
estaba acariciando, sorprendido por la noticia.
Entonces, y antes de que pudiera responder, se abri la puerta que haba a espaldas del
director y de ella surgi Salvador Riera en compaa de una mujer de cabellos blancos, ataviada
con una tnica color prpura y un manto azul, que luca distintos abalorios de carcter esotrico.
Pero la autntica sorpresa para Crdenas fue descubrir que Claudia estaba con ellos, y que vesta
del mismo modo que la desconocida.
El encuentro result de lo ms embarazoso. Leonardo mir fijamente a Claudia esperando
que pudiera explicarle lo que estaba ocurriendo, pero esta no supo cmo afrontar la situacin y
sus ojos declinaron la penetrante curiosidad de su compaero inclinando la cabeza hacia el suelo.
Salvador fue el nico que se hizo fuerte hablando en primer lugar.
S como te sientes, Leo... Pero ahora no es el mejor momento para enjuiciar nuestra
actitud... Se le notaba excitado, al igual que el resto. Sin embargo, es muy importante que me
respondas con sinceridad: Est Lilith contigo?
Le sorprendi la pregunta; tanto, que no logr imaginar qu trascendencia tendra el hecho de
haber nombrado a su hija, para que Riera y sus compaeros hubiesen salido con tanta celeridad
de su escondrijo.
Es eso ms importante que los brutales asesinatos cometidos en nombre de un absurdo
conocimiento?
Leonardo estaba furioso. Le dolan las sienes debido a la presin a la que estaba siendo
sometido.
Te lo voy a repetir de nuevo... Est Lilith aqu, en El Cairo? insisti Salvador, ahora con algo
menos de paciencia.
Afortunadamente, no respondi al fin. Ella an cree que su padre es un buen hombre
que sufre en silencio una enfermedad terminal. Lo que no entiendo es para qu la hiciste venir
desde Alemania si pensabas darle esquinazo.
Riera neg dos veces con la cabeza.
Lilith no es mi hija. Adems, debera estar muerta subray framente.
Eres tan cnico, que niegas a los de tu propia sangre hasta ese extremo? No poda
crerselo. Jams haba visto semejante acto de crueldad en un padre.
Y t, ests tan ciego que no sabes cundo te hablan en serio? inquiri el arquitecto,
dejndose llevar por el arrebato.
Basta ya! exclam Balkis, interponindose entre ambos. Ser mejor que lo dejis.
Por favor, Leo! Escchalo.
La splica de Claudia vino a despertar el sentido comn del bibliotecario. Saba lo que tena que
hacer, y no era cuestin de demorar por ms tiempo lo inevitable.
Lo har si me prometes regresar conmigo a Madrid le rog a su vez. Despus de todo,
creo que me lo merezco.
Claudia se sinti culpable por haberlo engaado, pero tena que hacerle ver que lo mejor para
ellos era seguir unidos y afrontar juntos el fascinante destino que les tenan reservado.
Me gustara, te lo aseguro. Pero antes deberamos mantener una conversacin a solas que
aclare...
Salvador vino a interrumpir a su sobrina porque an aguardaba una respuesta que se haca
de esperar.
Insisto una vez ms; Leo... Dnde est Lilith?
El aludido, desviando hacia l su mirada, cedi ante la reiterada obstinacin del Magster.
La ltima vez que la vi estaba con Cristina Hiepes, una criptgrafa contratada por Mercedes
para supervisar el manuscrito y todo lo que furamos descubriendo... Contento?
Lilith no es su hija dijo Hiram en esta ocasin, ponindose en pie. Esa joven te ha
mentido, como tambin minti a Sholomo... No es as, viejo amigo?
Riera rezong entre dientes.
Acabo de decrselo, pero no atiende a razones! Estall finalmente. Acaso no lo ves? Est
cegado por los prejuicios. Para l somos unos criminales sin escrpulos; solo eso.
Leonardo pas por alto el ltimo comentario.
Aguarda un instante. Frunci el ceo, intentando comprender la verdad Si Lilith no es
hija tuya... quin es la joven que recogimos en la puerta de tu finca, en Santomera?
Dios mo! se lament Claudia, acercndose a su to. Sabe quin eres... Y dnde puede
encontrarte.
Lo que quiere decir que ha descifrado el manuscrito de Toledo y que su intencin es llegar
hasta nosotros aadi Balkis de forma grave. Eso, si no est ya aqu; en la ciudad.
Puede alguien explicarme a qu viene ese temor visceral hacia Lilith? quiso saber Leo,
pues no entenda muy bien de lo que estaban hablando.
Un silencio tenso se adue del despacho. Solo la Viuda tuvo valor para contestar.
Esa joven, llamada Lilith, no es otra que la asesina contratada por la logia... le dijo con
lentitud, mirndole a los ojos con cierta tribulacin. Ella fue quien acab con la vida de tu amigo
Balboa, y tambin con la de Mercedes Dussac. Y ahora viene hacia aqu. Lo presiento.
La reaccin de Leonardo fue negar dicha hiptesis.
No... No es posible... Dud unos segundos. Como s que no mientes?
Si Balkis lo dice, nadie es quien para dudar de su palabra. Fue el riguroso comentario de
Hiram, el cual pareca haber encontrado un motivo de indignacin despus de tantos aos de
templanza.
Al bibliotecario le sorprendi descubrir que aquella estrambtica mujer, de mirar apacible,
fuese la reina de Saba, a quien Claudia deba sustituir en el cargo, pero ms le impacto saber que
hablaba en serio. Pues si era cierta su afirmacin, tanto l como Cristina y Colmenares haban
cometido una equivocacin irreparable.
Entonces, eso significa... musit compungido.
Que os ha tendido una trampa. Balkis termin la frase, adelantndose al pensamiento de
Leonardo. Y que dos nuevos inocentes estn bajo la atenta mirada de la muerte.
Se reproch el haber confiado en aquella joven, cuando su primera impresin fue la de que algo
no encajaba en su historia. Cristina tuvo la culpa por llevarla consigo. Pero eso ahora no importaba,
aunque s evitar que acabara con su vida y con la de Nicols. Deba avisarlos del letal peligro que
corran.
Tengo que ponerme en contacto con ellos afirm nervioso. Sac de su bolsillo el telfono
mvil-. He de advertirlos antes de que sea demasiado tarde.
Ser mejor que no les digas dnde ests. Fue el glacial consejo de Riera. Es lo nico
que te pido.
Leonardo afirm con un gesto de cabeza mientras marcaba los nmeros. Su nico pensamiento
en aquel instante era prevenir a la criptgrafa, contndole lo del doble juego de su protegida. Pero al
cabo de unos segundos salt el buzn de voz. El mvil no estaba operativo.
Joder! protest airado. Reprimi un juramento. Lo tiene desconectado.
Sus ojos se detuvieron nuevamente en los de Claudia, como si le costara trabajo creer que
todo aquello estuviera ocurriendo de verdad.
T y yo hemos de hablar. Balkis se acerc a Crdenas para cogerle la mano. Luego se
dirigi a sus compaeros: Ser mejor que os vayis. Hafid est fuera, en el coche. l me llevar a
casa.
Un momento! replic el bibliotecario. Qu hay de Claudia?
No te preocupes; est en buenas manos le asegur Riera, cogiendo del brazo a su sobrina.
Maana podrs verla de nuevo aadi Hiram, dndole la espalda para marcharse.
Sin decir nada ms, fueron hacia la puerta que comunicaba con el museo. Claudia lo despidi
con un beso en la mejilla, aconsejndole que tuviera paciencia. A continuacin se marcharon tras
recordarle que volveran a reunirse todos, en el mismo lugar, al da siguiente.
Leo tom asiento una vez que qued a solas con la Viuda, la cual aprovech para hacer lo
mismo en el silln que quedaba libre al otro lado de la mesa. No saba por qu, pero se senta
incmodo. Tal vez fuera la mirada insondable de aquella mujer, o el hecho de sentirse embaucado
por todos; lo cierto es que deseaba marcharse cuanto antes al hotel y verse rodeado de espuma en
la baera.
Veo que no me he equivocado contigo dijo Balkis, iniciando el dilogo. Has sabido captar
el mensaje del masn y has acudido a la cita. Ahora no puedes dar marcha atrs.
En ningn momento he dicho que fuera a aceptar ataj Leonardo, puntualizando su
deseo de mantenerse al margen de todo.
Pero lo hars, porque tu destino no es otro que el de proteger el Trono de Dios...
Despus, aadi con voz inflexible: Ya conoces el secreto de la logia. Debes hacer buen uso de l.
El bibliotecario no comprenda bien ciertos detalles. Haba descifrado el acertijo por
casualidad, gracias a la perspicacia de una nia que conoci en el avin. El misterio no era tan
impenetrable como le haban hecho creer. Por lo tanto... A qu vena tanto secreto?
Tan perjudicial es la palabra? pregunt curioso. Por eso le cortis la lengua a quienes
quebrantan el juramento de silencio, como hicisteis en el pasado con Iacobus de Cartago y, no hace
mucho, con mis compaeros de trabajo?
Balkis suspir apesadumbrada. Era obvio que no le gustaba hablar de las vctimas de la logia.
Ahora mismo lo ests haciendo. Has cado en las redes de su encanto. La voz es as de
daina.
A qu te refieres?
A que no has meditado las consecuencias de tu pregunta antes de formularla, y eso puede
herir a la persona que tengas delante respondi pragmtica. La lengua resulta caprichosa. En
realidad, es el miembro ms tornadizo y rebelde del ser humano. Gracias a la voz se pone en marcha la
maquinaria del mundo regido por la razn, hacindonos caer en las redes del oscurantismo. Sin
embargo, cuando permanecemos en silencio contemplando la belleza de un paisaje, o escuchando
el suave batir de las olas en la quietud de la noche, o incluso cuando nuestro corazn sensibiliza los
sentimientos ms ntimos del ser humano, es cuando nicamente percibimos la grandeza de Dios.
Ya nadie pierde su tiempo en esas cosas opin Leonardo con un deje de amargura. Todo va
demasiado de prisa hoy en da.
Balkis le dio la razn. La barbarie que pregonaba la sociedad moderna tena la culpa de todo.
Quieres saber qu va a ocurrir con vosotros dos? pregunt despus, refirindose
tambin al futuro de Claudia.
Te lo agradecera mucho.
Sinti que por fin iba a comprender el significado de tanto crimen y tanto silencio. Pero lo
que no lleg a intuir es que, con el paso del tiempo, llegara a interpretar los valores de la logia y a
aceptar que dicha percepcin deba mantenerse alejada del despropsito de los hombres.
Dentro de unos das tendrs que enfrentarte a la Escala que conduce a la Sabidura, por lo
que debes recordar esta conversacin mientras asciendes los peldaos de la redencin comen/
diciendo ella. Mi consejo es que, una vez que ests en el Saln del Trono, te encomiendes a ese silencio
que nace del sentimiento ms puro de tu corazn. Debes, tambin, acallar el murmullo constante de tu
cerebro, o lo que es igual, dominar tu naturaleza inferior para que puedas vislumbrar plenamente esa
otra realidad que transcurre de forma paralela a la nuestra. Recuerda que las vivencias ms
maravillosas, y las de mayor tristeza, son imposibles de describir con palabras. Qu nos ocurre, si no,
cuando observarnos el soberbio espectculo de la naturaleza, como puede ser el caso del esplendor del
amanecer o el misterio del crepsculo, o cuando el dolor y la tristeza caen sobre nosotros como un
yugo de esclavitud...? Que nos dejamos arrastrar por el silencio. El discurso resulta malsonante en ese
momento de extrema sensibilidad.
No termino de comprender la relacin que existe entre tus palabras y el hecho de que se
mantenga en pie una tradicin tan inexorable. Fue el lgico razonamiento del bibliotecario. Vivir
encadenados a un secreto, y asesinar por preservarlo, no es lo ms coherente en una persona que
presume de civilizada.
La muerte forma parte de la vida. Pero la vida que yo te ofrezco te har resurgir de tus
propias cenizas.
Aquella respuesta le confundi an ms de lo que estaba.
Qu es en realidad el Saln del Trono? pregunt de nuevo.
Lo sabrs a su tiempo respondi Balkis, manteniendo el suspense. Antes quiero que
me digas qu importancia tienen para ti las Artes Liberales.
Personalmente ninguna admiti sin pudor. A continuacin, aadi: Supongo que te he
decepcionado.
La mujer esboz una ligera sonrisa.
No del todo, aunque espero que a partir de maana sepas apreciar la trascendencia que
tienen para el hombre.
Reconozco su valor intelectual... confes l con voz queda. Sin embargo, creo que han
quedado obsoletas. Los cientficos de hoy en da creen en la conveniencia de explorar otros campos,
tales como la gentica, el microcosmos y el comienzo de la vida en el Universo.
Si lo analizas en profundidad, te dars cuenta de que para llegar a dichos descubrimientos
antes tuvieron que apoyarse en las ciencias ms primarias, sobre todo en la geometra, la cual existe
desde el primer da de la Creacin. Es tan eterna como la Sabidura, y es el mismo Dios. Sin ella no se
concibe el mundo... Extendi su mano, apoyndola suavemente sobre el brazo de Leonardo.
Me gustara que comprendieses todo esto sin tener que explicrtelo, eso significara que eres un
autntico constructor de catedrales.
Hablando de catedrales... Me podras decir qu relacin proporcional existe entre los
templos gticos y el Arca de la Alianza, y ambas con el nombre de Yahveh? Quiso saber. Ya
sabes a lo que me refiero.
Hablaba del nmero ureo.
Te has dado cuenta... le dijo Balkis un tanto sorprendida. No todos los adeptos son
capaces de llegar hasta donde t lo has hecho. En realidad, eres el primero que ha conseguido, antes
del ritual de iniciacin, descubrir la relacin que existe entre Dios y el Kis del Testimonio.
Por qu siempre el mismo resultado? Arda en deseos de averiguarlo.
Balkis se encogi de hombros. Tambin ella se haca a veces la misma pregunta.
No estoy segura. Tal vez la quintaesencia del demiurgo se sostenga gracias a una ciencia
numrica que trata de equilibrar la perfeccin del Universo sometindolo a la arbi trariedad del caos...
Busc en su memoria un dato comparativo para que lo pudiese entender. A todos nos parece
injusto que un Dios benevolente permita que el sesenta por ciento de la humanidad viva por debajo
de sus posibilidades. El hambre y la miseria es el mayor problema al que se enfrenta la sociedad,
actualmente. Pero lo ms extrao, es que el resultado de dividir la poblacin total del planeta entre
quienes sobreviven a la pobreza sea idntica a las proporciones mtricas del Arca. Cmo es
posible...? Dej escapar una risita ingenua. Ah! Ese es uno de los grandes misterios. No obs-
tante, y aunque nos cueste creerlo, debe ser as por algn motivo. Dios siempre es justo, y no deja
nada al azar.
Para Crdenas segua siendo una incgnita, al igual que para el resto de los hombres.
Y qu hay de la Escala? Cambi el tema de conversacin, pues eran demasiadas las
preguntas sin respuesta.
Es un pedestal escalonado en cuya base se encuentra asentado el Trono de Dios respondi
ella, solemne. Azogue nos dijo que haba una igual en la cripta donde Iacobus escribi sus
conocimientos.
S, es cierto afirm l. Pero cul es su funcin?
La de ascender espiritualmente como seres divinos. Es la puerta falsa que conduce al
Paraso... El atajo ms corto para llegar al reino de los Cielos.
Leonardo tena sus dudas al respecto. No obstante, insisti de nuevo.
Respndeme a una ltima pregunta... Dnde se halla escondida el Arca de la Alianza?
La Viuda se qued mirndolo fijamente, dudando entre responder o guardar silencio. Luego se
puso en pie.
A eso te responder maana. Ahora es mejor que regreses al hotel y pongas en orden tus
pensamientos.
El bibliotecario no tuvo ms remedio que aceptar. Era intil llevarle la contraria a una mujer
como Balkis. Por otrolado, estaba cansado y necesitaba dormir unas cuantas horas.
Al poco tiempo cruzaban en silencio las salas del museo, ahora vacas tras haber cerrado sus
puertas al pblico. Finalmente llegaron al exterior, donde un joven rabe aguardaba fielmente la
llegada de su ama junto a un viejo Ford Capri de factura norteamericana, con matrcula de los aos
ochenta. Balkis se subi a l para marcharse, pero antes le exhort a que acudiera la noche
siguiente al museo, prometindole que llevara consigo a Claudia.
... Y recuerda... le dijo en tono confidencial. La voz es nuestra mayor adversaria.
Reflexiona en silencio sobre ti mismo. Rasga el tupido velo de las ideas preconcebidas para enfrentarte
a ese otro mundo que te espera. Solo entonces comenzars a vivir. Te lo aseguro.
Acto seguido, la vio alejarse hacia la estacin central mientras sacaba su mano por la
ventanilla del coche, despidindose de l. Leonardo le devolvi el saludo. Luego cruz la calle,
mezclndose entre la multitud de gente que iba de un lado a otro aprovechando la belleza exttica
que derrochaba la noche cairota.
Horas despus, el avin de Egyptair aterrizaba en la pista 2 del aeropuerto internacional de
El Cairo. Una vez que se detuvo, y abrieron sus puertas, los pasajeros descendieron las escalinatas
para subir luego al microbs que habra de llevarlos hasta la terminal. Lilith y Cristina fueron de los
primeros pasajeros en hacerlo. Algo ms alejados, aunque no ms de unos pocos metros, los sicarios
se desmarcaron del grupo para seguirlas.
Tras una larga espera, recogieron finalmente el equipaje. Una vez fuera del aeropuerto, se
acercaron a uno de los taxis que aguardaban aparcados junto a la acera la llegada de nuevos
clientes. Decidida, la criptgrafa fue directa hacia la puerta trasera del primer automvil que encontr
al salir. Lilith secund su iniciativa subindose por el otro lado. Pero antes de cerrar la puerta, mir
hacia atrs. Los individuos que las haban seguido desde Madrid se interpusieron entre un joven
turista y el taxi estacionado a continuacin, apartndolo con cierta descortesa con el fin de
adelantarse. Era evidente que tenan intencin de escoltarlas hasta el hotel.
El vehculo pblico se puso en marcha mientras un aroma agrio, penetrante, acuda a ellas
desde las calles bulliciosas junto a las voces de los mercaderes nocturnos, los cnticos de los
piadosos, y el batir de las panderetas de las ceremonias zar, que conjuraban hechizos de amor,
fecundidad y riqueza, alejando a los demonios.
El sueo de Cristina Hiepes se haba hecho realidad, despus de todo. Finalmente haba
llegado a ese lugar que haba despertado su curiosidad desde que leyera el manuscrito de Toledo; esa
regin tan distante y misteriosa donde se guardaba el secreto mejor guardado de la humanidad.
Sinti cmo se le erizaba el vello de la piel al descubrir que viajaba por las calles de la ciudad
ms antigua del mundo: la ciudad perdida de Henoc.
Captulo 40
Nada ms llegar al hotel, Leonardo medit en silencio las palabras de la Viuda.
Por lo visto, aquel concilibulo de hombres libres, aunque realmente prisioneros de su
conciencia, estaban dispuestos a ofrecerle una oportunidad a cambio de silencio. Si rechazaba sus
exigencias, entre ellas la de un futuro esplndido junto a Claudia cosa que no le importaba,
corra el riesgo de que lo asesinaran al igual que a sus compaeros de trabajo; y la verdad, no estaba
dispuesto a arriesgar su vida solo por contradecirlos. Por otro lado, senta curiosidad por saber qu
ancestral secreto se esconda tras las piedras de los templos, Dios, y la Artes Liberales. En cuanto a los
miembros que haba conocido de la logia, hasta ahora, no eran tan temibles y sanguinarios como crea,
pero haba algunos detalles oscuros en sus mtodos que an le sobrecogan; tal era la prctica primitiva
de cortarles la lengua a sus vctimas, as como los grafitis conminatorios escritos en la pared.
Sin embargo, tena la esperanza de encontrar una luz al final de aquel acertijo que
representaba la masonera, una solucin a los problemas morales del alma. Esperaba aprender algo
bueno de todo aquello, y sabra estar a la altura de las circunstancias aunque solo fuera para
demostrarle a Balkis que poda confiar en l, tanto o ms que en el camalenico de Sal vador Riera.
Estaba convencido de superar la prueba de fuego y as poder formar parte del gremio de
constructores. Porque tener la oportunidad de asomarse a los misterios divinos, a la autntica magia,
y no la que se adjudicaban solapadamente los magos de saln entregados al fraude y al engao, era
algo que todo hombre o mujer suea al menos una vez en su vi da. Conocer el secreto de la alquimia
formaba parte del aprendizaje del iniciado, pero a la vez fomentaba su temor a lo desconocido. Jams
trat de engaarse: el precio, esa ignorada ofrenda o tributo que habra de pagar para beber de la
fuente de la Sabidura, sera tan alto que hara sacudir los bastiones de su fe.
Se levant de la cama para ir hacia el armario donde guardaba la grabacin y la obra de Fulcanelli.
Sac de la caja fuerte el manojo de folios sin encuadernar, y fue a sentarse en la silla que haba frente al
escritorio. A pesar de haberlo ledo, haca ya seis aos, y ltimamente en el avin, le ech un vistazo por
encima para ver si encontraba algo entre sus pginas que fuera de inters. Descubri algunos prrafos
que le llamaron la atencin, entre ellos una frase que hablaba de la Virgen-Madre:
... despojada de su velo simblico, no es ms que la personificacin de la sustancia primitiva que
emple, para realizar sus designios, el Principio creador de todo lo que existe.
8
Analiz tambin la singular epstola que sola leerse en la catedral de Ntre Dame de Pars, en
la misa que se ofreca el da de la Inmaculada Concepcin; texto extrado del Libro de los Proverbios, en
el que se dice que la Sabidura permaneca junto a Dios mucho antes de la creacin del Universo. De
estos prrafos dedujo que la Virgen Mara, para los alquimistas, representaba la esencia primordial del
conocimiento divino. Era como ponerle rostro a la conciencia del saber.
Ante sus ojos se fueron sucediendo pasajes filosficos impregnados de metforas,
descripciones artsticas y ontolgicas no exentas de cierto sabor a hereja. Detrs de cada historia se
ocultaba una metfora; detrs de cada frase, un motivo de reflexin. Fulcanelli se expresaba en un
lenguaje hermtico que solo los alquimistas saban descifrar: el idioma de los ngeles. A pesar del
esfuerzo al que se vea sometido, su cerebro encontr cierta coherencia entre las palabras del escritor
y las rgidas costumbres de la logia; sobre todo en la conclusin final de El Misterio de las catedrales,
donde el metafsico francs explicaba fielmente los pasos del iniciado, incitndole a ascender los
peldaos que conducen al saber, donde, gracias a las facultades de escrutinio, razonamiento e
introspeccin, podra asumir la inquebrantable voluntad que habra de necesitar si quera resistir la
ltima y ms difcil de las tareas: despreciar las vanidades del mundo y acercarse a los que sufren.
Entonces, ley en voz alta los ltimos prrafos del libro:
El discpulo annimo y mudo de la Naturaleza eterna, apstol de la eterna Caridad, permanecer fiel
a su voto de silencio. En la Ciencia, en el Bien, el nefito debe para siempre... CALLAR.
Analiz la frase, y lo hizo durante todo el tiempo que estuvo despierto. Finalmente, vencido por
el sueo, precipit suespritu hasta lo ms profundo. La sensacin era de libertad.
Aquella misma noche se instalaron en el Hotel Mena House, situado en el extremo oeste de
El Cairo; un lugar paradisaco rodeado de bellos jardines y nico en el mundo, donde los turistas
ms exigentes podan jugar al golf mientras tenan como teln de fondo a las pirmides, sumergidas
en el tiempo donde prcticamente se perda la memoria. Cristina se encarg de hacer algunas
compras en la boutique del hotel, aprovechando que Lilith haba decidido quedarse en la habitacin
deshaciendo las maletas.
Volvi al cabo de media hora con varias bolsas colgadas de cada brazo. Le asustaba tener que
acudir a lugares de prestigio junto a una joven de siniestro atuendo, la cual no cesaba de mirar por
encima del hombro a quienes eran mejor que ella. De ah que se hubiese molestado en adquirir una
indumentaria ms acorde con la juventud de su protegida; algo ms alegre. Lilith acept el cambio de
imagen, aunque no por ello dej de insistir en lo que vena siendo una cortina de humo convertido
en cantinela: liberar a su padre de las garras de sus secuestradores. La criptgrafa, harta de
escuchar sus quejas, reprimi el deseo de asesinarla all mismo mordindose los labios. Y por dcima
vez tuvo que decirle aquello de que tienes que tener un poco ms de paciencia. A continuacin, la
inst a que se probara el pantaln y la blusa que haba comprado para ella, y a que estuviera lista en
diez minutos. Iran a cenar a la Torre de El Cairo.
Era una construccin moderna situada muy cerca de la pera, en mitad de una isla que divida
en dos el Nilo. Su altura superaba los ciento ochenta metros, por lo que era fcil tener una
excepcional visin perifrica de la ciudad; mxime si el turista completaba la visita yendo a comer al
restaurante giratorio emplazado en lo alto. La descripcin del lugar entusiasm a Lilith, por lo que
hizo lo que le haban pedido amablemente cambindose de ropa.
Una hora despus, y tras pagar cuarenta dlares USA cada una por la visita, entraban en la
Torre de El Cairo junto a un grupo de turistas. Sin ms dilacin, fueron hacia los ascensores mientras
admiraban la belleza ornamental del vestbulo.
He invitado a un viejo amigo dijo Cristina una vez que se cerraron las puertas
automticas. Cenar con nosotras. Espero que no te importe.
Lilith sinti que el crculo se iba estrechando, pues al momento crey que deba tratarse de
uno de los agentes que las haban seguido hasta Egipto; a quienes, por cierto, no haba vuelto a ver
desde que se instalaran en el Mena House.
Es alguien que conoce a mi padre? Quiso salir de dudas.
La pelirroja neg con la cabeza.
No, pero conoce a fondo la historia de las pirmides respondi enseguida. Cooper con
el grupo del doctor Rudolf Gantenbrick en el 98, aunque en realidad trabaja para la National
Geographic.
Gantenbrick? interrog. Lo conoca de odas. Acaso no es el ingeniero alemn,
especialista en robtica y anlisis computarizados, que introdujo un pequeo robot por uno de los
canales de ventilacin de la Gran Pirmide?
A la criptgrafa le sorprendieron los conocimientos arqueolgicos de aquella joven alemana.
Vaya...! Y yo que crea que hablaba con una profana en la materia.
No es para tanto... Lilith se ruboriz al instante. Recuerda que es de mi pas. Adems, se
me da bien la historia. Veo a menudo el Discovery Channel.
Entonces congeniars con el doctor Said Cohn. Es un fantico de su trabajo.
Las puertas se abrieron antes de que Lilith le preguntara acerca del tal Said. Entraron
directamente al restaurante, donde fueron recibidas por el maitre en persona. Este se dirigi a
Cristina, conducindola hasta la mesa que haba reservado con antelacin por telfono. El lugar era
de lo ms sofisticado; y la decoracin, realmente exquisita. Amplios ventanales, de tallados arabescos,
se asomaban al abismo de la ciudad con el ro Nilo a sus pies. La noche cairota derrochaba
luminosidad; y ellas, sin moverse de sus asientos, pudieron observar sus maravillas y secretos gracias al
sistema giratorio de la torre. Desde all vieron cmo las pirmides y la Esfinge, parecan navegar, muy
lentamente, sobre un ocano de arena lquida, envueltas en una aureola de luz y color.
El doctor Cohn fue puntual a la cita. Nada ms verlo, Cristina se puso en pie para recibir, con
dos besos en las mejillas, al hombre que una vez le explicara su particular teora referente a la
construccin de las pirmides de Gizeh. A continuacin, los present formalmente.
Said... Te presento a Lilith.
La joven imit el gesto de Cristina, saludando al arquelogo con cortesa.
Es un placer musit tmidamente.
Lo mismo digo, seorita.
Volvieron a sentarse, esta vez los tres. El estirado maitre les trajo la carta. Luego, se march tras
hacerle un gesto a uno de los camareros: los clientes se merecan un aperitivo digno; el denominado
Cocktail Suprme, por gentileza de la casa.
Durante los primeros minutos, ambos amigos no dejaron de recordar los meses que haban
pasado juntos en las excavaciones realizadas en el Valle de los Reyes. Poco ms tarde, al descubrir que
aburran a Lilith con sus disertaciones arqueolgicas, optaron por incluirla en la conversacin.
Es la primera vez que visitas Egipto? pregunt Said, tutendola, observando a la joven
por encima de sus diminutos anteojos.
Oh, s! afirm la alemana con cierto embarazo, no sabiendo qu decir.
Su padre la dej a mi cargo hace un mes intervino Cristina, mintiendo deliberadamente
con el fin de ahorrarse tiempo; pues calcul que no era prudente tener que contarle toda la
historia. Lo cierto es que realiza sus estudios de Arqueologa en Espaa.
Said asinti, dando a entender que comprenda el motivo de que acompaara a la doctora
Hiepes.
Te sorprendera saber los misterios que esconde la civilizacin egipcia... Se dirigi de
nuevo a Lilith. Somos ya demasiados los que pensamos que la historia debera escribirse de
nuevo... Tosi un poco y concluy ufano: Lo digo porque las fechas no estn muy claras.
Se refiere a la construccin de las pirmides?
As es contest el doctor Cohn. Y no solo hablo de las pirmides, tambin de la Esfinge.
Sabas que hace quince aos el gelogo Robert Schoch, de la Universidad de Boston, y el egiptlogo
John West, descubrieron que las enormes fisuras que podemos ver alrededor de la formacin rocosa
no son fruto de la erosin del viento y la arena, sino que fueron producidas por aguas torrenciales
que se remontan a ms de diez mil aos de antigedad?
Lilith no supo qu contestar. Pero aquello comenzaba a interesarle sobremanera.
Cuntale lo de la cmara secreta le anim Cristina, que exhiba una sonrisa cmplice. Dile
lo que descubrieron al ao siguiente el geofsico Dobecki y el propio Schoch.
Es cierto afirm el arquelogo. Se realizaron varias pruebas de sondeo acstico alrededor
de la Esfinge, experimentos que vinieron a corroborar la idea de que bajo el suelo discurren varias
salas ocultas desde tiempos remotos. Algunos cientficos pensamos que podra tratarse de una serie
de bibliotecas, o quizs archivos, que dataran de los aos en que se hundi la Atlntida.
Lilith no sala de su asombro.
Es eso cierto ? inquiri, fascinada.
Digamos que existen pruebas irrefutables que una parte de la comunidad cientfica prefiere
ignorar.
Por ejemplo... insisti la joven de origen germnico.
Como te he comentado, Dobecki descubri, bajo la pata derecha de la Esfinge, lo que
pareca ser una sala rectangular de ms de cien metros cuadrados de superficie, por cinco de altura.
Seis aos despus, por medio de un sofisticado escner, se confirmara la existencia de dicha sala y un
sinfn de galeras subterrneas, tneles de conexin que iran a parar hasta las mismsimas
pirmides. Para desilusin de todos nosotros, el gobierno de mi pas prohibi tcitamente los permi-
sos de excavacin.
Pero... Eso es increble!
Lilith segua interpretando su papel, aunque no por ello las palabras del arquelogo le fuesen
indiferentes. Sus ojos lo demostraban.
Escucha, que an hay ms... Esta vez fue Cristina la que decidi intervenir, manteniendo
muy vivo el apasionante relato. Los japoneses emplearon tcnicas microgravimtricas en el interior
de la Sala de la Reina, algo as como una radiografa de los muros. Los resultados fueron realmente
impactantes, dado que indicaban claramente la presencia de corredores y espacios huecos tras los
bloques de granito.
En realidad, no somos los primeros en tener noticias al respecto continu diciendo Said.
Ya en el siglo IV, el historiador romano Amiano Marcelino afirmaba conocer la existencia de tneles
subterrneos bajo las pirmides, salas de iniciacin a las que descendan los antiguos faraones, por
secretas galeras, para comunicarse con los dioses subterrneos, Set y Osiris.
Si eso es cierto, si estis tan seguros de que existen esos pasajes subterrneos de los que
hablis... Lilith se aclar la voz y luego pregunt: Por qu nadie se ha atrevido a investigarlos?
El arquelogo se ech a rer. Tambin l encontraba ilgico ocultar el mayor descubrimiento de
la historia.
Por culpa del oportunismo de este retrasado pas... admiti con pesar. Haba bajado el
tono de su voz. Al Gobierno le interesa mantener el secreto. De esta forma, puede indagar lo que
quiera sin que nadie venga a meter las narices en sus asuntos. Por qu crees que prohibieron el
acceso a Keops, a los turistas, durante ms de tres aos...? Piensas que es cierto eso de que
estuvieron limpiando su interior...? Limpiarlo, de qu...? De las arenas del desierto acaso...? Oh,
vamos! exclam mordaz. Su nica idea es hacer el trabajo fcil y llevarse las medallas, cuando
fuimos nosotros, los arquelogos, quienes hace aos nos esforzamos por descubrir la verdad.
La mente de la joven alemana, siempre a la expectativa, comenzaba a vislumbrar el autntico
propsito de Cristina. En el interior de una de esas salas deba encontrarse el Arca de la Alianza, de
ah que la criptgrafa tuviese tanto inters en mantener en secreto lo del secuestro de Riera:
pensaba utilizar a aquel idiota rechoncho que tena delante, con cara de pez hervido, para
introducirse dentro de la Gran Pirmide.
Lo que escuch a continuacin vino a confirmar su sospecha.
Pero eso puede cambiar opin Cristina, con un deje de misterio.
Acaso piensas pedirles un permiso especial que nos permita reemprender las excavaciones
del 98? Said mir desconcertado a su vieja amiga. Si es as, te aconsejo que primero te ganes la
confianza del director general del Museo Arqueolgico. Ese bastardo se niega reiteradamente a
futuras investigaciones.
Quin lo dirige ahora? quiso saber la pelirroja.
Khalib Ibn Allal... Es el hijo del antiguo director del Museo y mano derecha de Mansour
Barik, inspector jefe de las pirmides de Gizeh contest. No creo que te guste. Es un hombre
fro, hermtico, oscuro. Jams habla si antes no le preguntan.
Quisiera conocerlo.
Est bien... Se encogi de hombros. Luego no digas que no te advert.
Necesito entrevistarme con l maana mismo pareci exigirle. Entonces, al ver el gesto
destemplado de Said, aadi con algo menos de soberbia: Es de vital importancia.
El arquelogo la observ con vivo inters. Crea conocer bastante bien a la doctora Hiepes.
Cuando ella deca que algo era importante, es porque saba de lo que hablaba.
Dime... A qu has venido realmente? inquiri, curioso.
Las mejillas de Said Cohn se tornaron algo ms rosadas de lo habitual. Se dira que esperaba
con avidez una respuesta que le complaciera, un nuevo misterio que resolver; como en los viejos
tiempos.
Recuerdas lo que me dijiste una vez respecto a las medidas del sarcfago vaco, situado en la
Sala del Rey? pregunt a su vez Cristina.
S, claro... Por supuesto respondi con calma. Que coincidan exactamente con las del
Arca de la Alianza.
Pues eso.
Said esper a que fuera ms explcita. Al comprender que no pensaba hacerlo, perdi los
estribos.
A qu te refieres? Ahora pregunt con ansiedad.
A que tenas razn... El Arca de Moiss estuvo una vez en el interior de la Gran Pirmide. Y
si me lo permite el gobierno egipcio, hasta es posible que pueda demostrarlo.
Lilith, en silencio sepulcral, segua con inters la conversacin de aquellos dos. Deba tener
cuidado y no demostrar demasiada curiosidad.
Y luego hay quien dice que estoy loco! El arquelogo se ech a rer. Has venido
hasta aqu solo para decirme eso?
Tengo el convencimiento de que sigue all, encerrada en una de esas salas de las que
acabamos de hablar.
A Said se le escap una risita nerviosa. En realidad, tambin l haba pensado lo mismo haca
aos. Y ahora, al cabo de tanto tiempo, alguien vena a confirmar que sus teoras podan ser verdad y
no fantasas de chiflado.
Quisiera creerte susurr tristemente.
Te he mentido alguna vez?
El arquelogo desvi su mirada hacia Lilith.
A m no me mire replic la joven alemana, con gesto de asombro. Todo esto es nuevo
para m.
Ella no sabe nada ataj Cristina, seria. Este asunto es entre t y yo.
Escucha... Si lo que deseas es entrevistarte con Khalib, no hay ningn problema le
asegur. Maana mismo iremos a verlo. Pero te aconsejo que no le cuentes nada de lo que hemos
hablado. Si piensa que ests loca, malo; y si llega a creerte, peor. En todo caso, jams dejar que
entres en el interior de las pirmides, y menos ahora que piensan cerrarlas de nuevo. Si hasta han
montado varias garitas con soldados a lo largo de toda la carretera de acceso! exclam irritado
. Desde hace seis meses, no hay quien se acerque a ms de ochocientos metros de las tumbas. Segn
me han asegurado, dichas medidas responden a los diversos actos de vandalismo producidos en el
interior de las pirmides por un grupo de incontrolados, actos que realizaban de noche con total
impunidad... Sonri nuevamente, subindose los pequeos anteojos que resbalaban
continuamente por su nariz. Aunque, si quieres saber mi opinin, creo que todo es un nuevo
montaje del Gobierno. Su nico propsito es desalentar a quienes, como t, tienen la intencin de
husmear en la historia real de los antiguos egipcios.
Me basta con que me consigas esa cita La criptgrafa dej caer la mano en el brazo de su
amigo.
Said Cohn le gui un ojo, alzando su copa.
Por tu tenacidad!
Qu es esa historia que le has contado al doctor Said, referente al Arca de Moiss? Tiene
algo que ver con el secuestro?
Lilith, sentada junto a Cristina en la parte trasera del taxi que las llevaba de regreso al hotel,
trat de ser convincente hacindose la ingenua.
Era la nica forma de conseguir una cita con el director del Museo Arqueolgico le dijo la
criptgrafa. He tenido que echar mano del engao para que Said me prestase atencin. S que es
horrible mentir a un amigo, pero necesitamos entrar en Keops al precio que sea... Luego, aadi
con gesto serio: Dentro encontraremos la pista que nos conducir hasta tu padre.
No s por qu, pero tengo la impresin de que me ocultas algo se arriesg a decir la
alemana.
El hecho de que no pueda decirte nada ms, no prueba que est mintindote intent
hacerla comprender. Lo nico que te pido es que tengas confianza en m.
La asesina acept de mala gana, cediendo a la peticin de Cristina con resignacin.
Est bien, lo intentar asegur. Despus se arm de valor para criticar abiertamente su
actitud: Pero quiero que sepas que no me parece una buena idea embaucar a los dems
aprovechndose de sus debilidades.
Cristina hizo un gesto con la mano, dando a entender que no importaba algo tan nimio como era
utilizar al bueno de Said.
No te preocupes. Sabr recompensarle.
De qu modo?
Le dir que venga con nosotras. Eso, si tengo suerte y consigo de ese tal Khalib permiso
para entrar en la Gran Pirmide.
Oye... le dijo Lilith, incisiva. No s lo que pretendes encontrar ah dentro, pero sigo
pensando que deberas contrmelo. Me lo merezco.
Cristina, reflexiva, se tom su tiempo antes de contestar, mirndola framente a la cara.
Todo a su tiempo contest misteriosa.
Dicho esto, no volvieron a dirigirse la palabra hasta que llegaron al hotel. Para entonces, el tema
de conversacin haba dejado de tener inters. Cada cual se march en busca de sus respectivas
habitaciones, absortas en sus propios pensamientos.
Captulo 41
Acudieron a la entrevista a primera hora de la maana.
Said Cohen iba vestido de explorador, con pantalones cortos debido a la sofocante
temperatura de la ciudad. Estaba tan excitado que las venas capilares de sus mejillas parecan exudar
sangre debido a la presin arterial a la que estaban siendo sometidas. Le sudaban las manos callosas,
de dedos cortos y rechonchos, las cuales se frotaba con ansiedad al igual que una mosca ante un
montn de estircol. La conversacin que mantena con Claudia era tan aburrida, que la criptgrafa
asenta a todo con una expresin anquilosada que daba verdadera lstima. Esperaba, intilmente, que
decidiera callarse de una vez por todas, aunque solo fuera para respirar. Lilith, por su parte, iba al
lado de Cristina sin mediar palabra. Y sin embargo, prestaba atencin a todo lo que se deca por si
encontraba en las palabras una pista que la condujese hasta el Arca.
Despus de atravesar el Museo Arqueolgico, y esquivar a los grupos de turistas que
deambulaban de un lado a otro, admirando las reliquias expuestas en las vitrinas, entraron en la zona
reservada a los funcionarios, donde los aguardaba el secretario personal de Khalib Ibn Allal. Era un
hombre de tez morena y pmulos pronunciados, cenceo como un sarmiento pero de una vitalidad
envidiable, y les dio cortsmente la bienvenida, conducindolos a continuacin por el arabesco corre-
dor que finalizaba en la bella fuente de prfiro. Golpe la puerta uno vez que llegaron al despacho
del director general, para luego, sin esperar respuesta, abrirla con decisin, invitndolos a pasar con
un brazo extendido.
Por favor, adelante... Les estaba esperando Khalib se puso en pie para recibirlos con
cierta solemnidad.
Ramdame, que as se llamaba el secretario, se march cerrando la puerta tras de s. El grupo
de tres tom asiento ante el gesto hospitalario de su anfitrin, quien primeramente les ofreci una
taza de t. Aceptaron la invitacin tras darle las gracias, un tanto cohibidos por la personalidad
mayesttica que irradiaban sus gestos pausados y su mirada indiferente. Su larga y desusada tnica
contribuy, de algn modo, a que se sintieran incmodos en su presencia; eso, adems de su nariz
aguilea, la barba y bigote de cabellos hirsutos, y el fuego sobrenatural que irradiaban sus ojos
almendrados.
A Cristina le trajo a la memoria la legendaria imagen de Imothep, arquitecto y mdico de la III
Dinasta, a quien se le atribuye la construccin de la pirmide escalonada de Saqqra.
Segn me ha informado mi secretario esta misma maana, desean hablar conmigo sobre un
asunto que concierne a las pirmides dijo Khalib tras sentarse de nuevo en el silln. Espero, por
el bien de Egipto, que no se trate de solicitar nuevos permisos para pruebas intiles que trastocan el
concepto de la historia de nuestro pas... Suspir de forma harto significativa. Ya saben lo que
pensamos al respecto. El comentario iba dirigido a Cristina. Mi propsito no es el de especular
sobre las posibilidades que aportaran nuevos reconocimientos snicos en la zona, aunque estoy
segura de que todava quedan bastantes incgnitas bajo la arena replic la criptgrafa.
No le quepa duda aadi Khalib. Por ello se han construido nuevos edificios a la
entrada de la meseta. De este modo quedar apartada del bullicio de los encargados de los
dromedarios y de los turistas. Solo trabajarn en ella nuestros arquelogos.
Yo soy egipcio se quej Said, y sin embargo, me han negado los permisos varias veces.
El director no se inmut. Estaba acostumbrado a los reproches del tenaz profesor.
Usted, si no recuerdo mal, trabaja para la National Geographic desde hace aos.
Eso es porque Adel Hussein ha denegado todas mis solicitudes de trabajo para el gobierno
egipcio impugn, enojado, Said Cohn.
Adel Hussein era el director general de la planicie. Acaso piensa que las sociedades cientficas
extranjeras suponemos una amenaza para su pas?
Cristina haba puesto el dedo en la llaga con aquella pregunta, cosa que importun a Khalib.
Aun as, trat de ser corts con sus invitados.
Me gustara poder ayudarlos, pero si lo que desean es la concesin de un permiso para
excavar, me parece que pierden su tiempo. Como ya deben saber, eso es competencia de Adel
Hussein.
Pero usted es su mano derecha le record el arquelogo. Estoy seguro de que podra convencerlo
si quisiera. Lo lamento se excus el director general del Museo Arqueolgico. Debemos ser cautos.
Si hacemos una excepcin con ustedes, tendramos encima de nosotros a todos los arquelogos del mundo.
Comprndalo, no es nada personal.
Lo nico que deseamos es fotografiar el interior de la Gran Pirmide, incluido el cartucho
jeroglfico de Jnum-Jufuy
9 -(Keops)
de y el sarcfago aleg Cristina, esperando as un cambio de
opinin. Y quiz tambin visitar la Cmara del Caos.
Khalib vio extrao tanta urgencia por algo que hubieran podido hacer meses atrs, antes de la
prohibicin; como tambin le resultaba una prdida de tiempo fotografiar lo que haban estudiado
decenas de veces. Una cosa era solicitar un permiso para excavar en el Valle de los Reyes, o incluso
en el oasis de Bahariya, y otra distinta buscar donde todos saban que no haba ya nada que encontrar.
Adems, el hecho de mencionar la Cmara del Caos lo puso en alerta. Su intuicin le dijo que fuera
con sumo cuidado.
Puedo saber qu motivos la mueven, seorita...? Hiepes... Cristina Hiepes contest
ella, alzando el mentn. Y mi nico inters se centra en averiguar hasta dnde llegaba la
tecnologa del Antiguo Egipto en materia de construccin.
Hiram apenas parpade al escuchar el nombre de su invitada, aunque no pudo evitar que el
corazn le diese un vuelco, ni que sus ojos se desviaran al instante hacia la ms joven de los tres:
Lilith.
All, frente a l, estaban dos de las personas que conocan la historia del cantero. Y una de
ellas era la asesina contratada por Sholomo.
Y... ? inquiri, muy pensativo. Como todos sabemos continu diciendo la criptgrafa,
en los aos cuarenta se hallaron ciertos manuscritos de gran relevancia que hablaban de los
primeros cristianos asentados en el sur de Egipto. En ellos se dice, de forma explcita, que una
misteriosa sociedad de constructores lucharon en el pasado por combatir la ignorancia
construyendo templos prodigiosos en lugares especialmente msticos, monumentos erigidos
conforme a unos parmetros ancestrales que habran permanecido ocultos durante miles de aos
para la humanidad; hablamos de una sociedad constructora denominada Los Compaeros de
Horus.
Voy a hacer algo por ustedes dijo antes de perder del todo la calma. Vengan a verme el
domingo, y yo mismo los llevar hasta Gizeh. Luego, aadi: Supongo que a Adel Hussein no
le importar que acompae a tres miembros de la National Geographic a visitar las pirmides.
En realidad... comenz a decir Said, pero una oportuna patada de Cristina en su tobillo le
impidi continuar.
No podra ser esta misma tarde? insisti la criptgrafa, procurando disimular su
apremio.
Imposible. Tengo asuntos que resolver.
Est bien! exclam Said Cohen, esbozando un gesto de resignacin. Supongo que
no nos queda ms remedio que esperar.
As es contest lacnicamente Khalib Ibn Allal.
El arquelogo se puso en pie, y el resto hizo lo mismo al darse por finalizada la conversacin.
Uno a uno, le fueron estrechando la mano al director general del Museo Arqueolgico. Cuando le
lleg el turno a Lilith, Khalib sinti el deseo de preguntar cul era su grado de participacin en aquella
empresa. Ante todo, necesitaba comprobar su identidad. Por eso la interrog con sutileza.
Es usted demasiado joven para tener el doctorado... Posee algn ttulo que la acredite?
Por un instante la alemana no supo qu decir, ya que no esperaba ser objeto de atencin. Tuvo
que ser Cristina quien defendiera la presencia de su protegida en aquel despacho.
Es Lilith, la hija de un buen amigo le explic rpido, adems de mi alumna ms
aventajada. Yo misma le ped que me acompaara en este viaje.
Khalib asinti en silencio. Era todo cuanto deseaba saber.
Ya se marchaban, pues el gesto impasible del director general indicaba con claridad el final de
la conversacin, cuando Cristina se gir para hacerle una ltima pregunta. Fue algo instintivo, como
si por un segundo hubiese ledo el pensamiento de aquel hombre de natural esquivo y enigmtico.
Por cierto... Ha venido a verle un hombre llamado Leonardo Crdenas? pregunt a
bocajarro.
Cmo dice?
El director cuadr su mandbula en un gesto dubitativo, dando a entender que no saba de lo
que estaba hablando.
Nada, olvdelo... La criptgrafa volvi a sonrer y aadi: Bueno! Hasta el domingo,
entonces.
Se despidieron de nuevo. Said Cohen le dio las gracias por el tiempo que les haba prestado, y
tambin por el t. Khalib se mostr igual de amable, acercndose luego hasta la puerta. Acto
seguido, llam a Ramdame para que acompaara a sus invitados por el Museo Arqueolgico.
Minutos despus, ya a solas, Hiram se acerc a la mesa del despacho con el fin de hacer una
llamada. Era la primera vez en su vida que senta la necesidad de hablar con alguien, como tambin era
la primera vez que se senta realmente amenazado. Balkis sabra qu hacer.
Aquella misma maana, Leonardo se dej llevar por su espritu de aventura penetrando en el
corazn del viejo El Cairo. El inefable encanto del pasado se cerna como un misterio sobre las calles
infectas de pobreza, donde una amalgama de olores acres se consolidaba en una sola esencia, nica,
indescriptible; un seductor aroma que provena de todas partes y a todos envolva con su espeso
dulzor; una fragancia arrebatadora en la que se vean implicados los vendedores de hachs, los
comerciantes de aceites perfumados, los puestos ambulantes de plantas medicinales, el humo
del tabaco afrutado de las shishas (pipas de agua), la henna de los cabellos femeninos, y el amonaco
de quienes, sin pudor, orinaban en las esquinas menos transitadas del barrio de Al Ghourieh.
Acechado por las miradas oblicuas de las mujeres que espiaban a travs de las celosas de sus viviendas,
el bibliotecario lleg hasta la calle de Al Hakim Bi Amr Illah sumido en una sensacin, mezcla de pavor
y serenidad, que le embriagaba hasta el punto de creerse la criatura ms feliz de la Tierra.
Algo en l estaba cambiando. Su espritu haba mudado la piel de la conciencia y ahora se
asomaba, vencido interiormente, al espejo de sus excesos y defectos. El camino inicitico
emprendido no tena vuelta atrs.
De forma distrada lleg hasta el caf de Al Fishawi, tambin llamado de los Espejos; clebre
por ser visita obligada para los viajeros que pretendan sumergirse en el oscuro mundo de las
miserias cairotas. Tom asiento frente a una de las mesas que se repartan a lo largo de la angosta
callejuela. Un joven, con bonete y galabiya de color prpura, le acerc una tetera de latn
envejecido antes de que cambiara de opinin y se marchara a otro lugar ms sofisticado y elegante.
Le dio las gracias, y el muchacho asinti repetidas veces a la vez que sonrea con cierta satisfaccin.
Dentro, en el caf, unos cuantos ancianos fumaban de forma intercalada de una shisha de luengos
tentculos mientras observaban, expectantes, la llegada de nuevos autocares con turistas que
habran de favorecer su descamisada economa. De hecho, nada ms verlos bajar por las escalerillas,
fueron abordados por los diversos vendedores ambulantes, mendigos y limpiabotas, que habran
de ofrecerles sus servicios y oraciones a cambio de limosna. Los que lograban esquivar el asedio de
los ms desfavorecidos, caan subyugados por los magnficos productos de los artesanos:
verdaderas obras de arte manufacturadas en oro, seda, vidrio, madera, cobre y marfil.
Y fue al fijarse en los variopintos comercios alineados a lo largo del mercado de Khan Al Khalili,
cuando Crdenas descubri, en el otro extremo del zoco, que Balkis discuta con un vendedor el precio
de unos pequeos obeliscos tallados en piedra; uno de los souvenirs ms demandados por los europeos,
al margen de los tradicionales papiros y cartuchos dorados.
Entonces, se gir impulsada por una sbita intuicin. Alz la mano en seal de saludo.
Leonardo imit su gesto de forma corts, sin dejar por ello de sentir un extrao cosquilleo en el
estmago. Finalmente, Balkis cedi ante las razones del comerciante entregndol e el dinero
estipulado. Cogi un obelisco en cada mano y, tras recoger el cambio, se acerc hasta donde estaba el
espaol. A continuacin tom asiento, dejando ambos monolitos sobre la mesa.
Espero que mi presencia no te incomode dijo, sonriente.
Lo cierto es que no esperaba volver a verte hasta esta tarde reconoci el bibliotecario.
Aunque reconozco que ha sido una grata sorpresa, y un alivio al mismo tiempo, comprobar que una
persona que habla con Dios es capaz de regatear el precio de un objeto con un simple mercader. Es
un detalle que te hace ms humana.
La Viuda se ech a rer.
Veo que tienes sentido del humor, y eso es algo que no todos poseen hoy en da.
Por lo menos, lo intentopuntualiz el bibliotecario con cierto encanto. No obstante, es
difcil mantener el tipo cuando uno descubre que su chica forma parte de una sociedad masnica que
va por ah asesinando a las personas.
Balkis guard un revelador silencio. Un vendedor de alfombras se les acerc con el fin de
ganarse unas libras egipcias. Leonardo rechaz el ofrecimiento con una mano alzada y el hombre se
march a otra mesa, donde charlaban amigablemente tres individuos de origen anglosajn.
Sholomo cometi un error, y solo a Dios le compete juzgarlo Fueron las palabras de la
anciana.
Dime... A qu se debe tu visita? pregunt Leonardo, desviando as el tema de
conversacin. Porque, supongo, que el que me hayas encontrado no es fruto de la casualidad.
A Balkis le agradaba aquel joven. Saba por experiencia que no sola equivocarse con las
personas. Y l, a pesar de su inherente vanidad, era un hombre inteligente. Sabra comprender la
importancia de guardar el secreto de los templos.
Hace menos de una hora, Hiram se ha entrevistado con un grupo de arquelogos que
pretendan acceder a la pirmide de Keops le dijo, y esper a ver su reaccin.
Y bien...?
Ignoraba por completo lo que quera decirle.
Uno de ellos era el profesor Said Cohen, un arquelogo obsesionado por los misterios
egipcios que trabaja para la National Geographic. Le acompaaban la doctora Hiepes y una joven a
la que todos conocemos como Lilith.
Al momento comprendi la gravedad del problema. Si estaban all, era porque lo haban
seguido desde Espaa con el fin de buscarlo.
Y el abogado? quiso saber.
Balkis se encogi de hombros.
Eso es irrelevante. Lo que realmente importa es averiguar el motivo que las ha empujado a
venir hasta aqu. Aunque, en realidad, tengo la ligera sospecha de que pretenden hacerse con el
Trono de Dios.
El bibliotecario no comparta su opinin, por lo menos con respecto a Cristina. En cuanto a
Lilith, an tena sus dudas.
Esa joven alemana, que segn vosotros es la responsable de los asesinatos de Jorge y
Mercedes... Para qu iba a arriesgarse a venir si ya ha cumplido su trabajo?
Por un momento pens que su misin era la de acabar con l; una idea acertada si, como
crea, las rdenes de Riera consistan en acallar las voces de quienes estaban al corriente del
secreto.
Tal vez porque ha interpretado correctamente el escrito del cantero.
Eso significa que lo ha ledo.
Mucho peor, me temo admiti la mujer. En realidad, jams lleg a destruirlo.
Quieres decir que el manuscrito de Toledo ha estado todo este tiempo en posesin de
una asesina...? pregunt, atnito. Perfecto! exclam con marcada irona.
Balkis comenzaba a sentirse incmoda con el cambio de humor del espaol. No tuvo ms
remedio que excusar la falta de precaucin del Magster, y lo hizo desviando la atencin hacia otros
derroteros.
Hablemos de ti le inst hosca. Crees estar preparado para enfrentarte al Gran
Arquitecto del Universo?
Crdenas no pudo evitarlo: se le escap una risita incrdula. An no aceptaba el hecho de
poder hablar con Dios. Era algo inadmisible, fuera del alcance de los vivos; eso, si es que era ci erto
que exista.
Lo siento excus su actitud. Es que tus palabras vienen a confirmar mi primer
pensamiento: estis todos locos.
El Donum Dei no es una locura, sino un sueo realizable para quienes desean profundizar en
la verdad le espet con algo ms de carcter. Es la Gracia de Dios que se ofrece a los hombres
que olvidan que lo son. Yo ya lo hice; dej a mi familia y cambi de nombre. Sin embargo, pierdo mi
tiempo hablando contigo; pero solo porque todava nos une lo que llamamos conciencia. Lo cierto es
que la vida social para un Custodio es un retraso en el conocimiento, algo as como para un
catedrtico tener que estudiar en un aula con nios de preescolar.
Eso significa que la humanidad es idiota? Yo dira que ciega respondi cauta.
Escucha... Qu contestaras si te preguntara qu ves en estos obeliscos que acabo de comprar?
Si fuera psiclogo, te dira que representan el poder flico del hombre brome. Pero
como estudi Biblioteconoma, pienso que son excelentes para sujetar libros.
La anciana no pareca divertirse con la ocurrencia de Leonardo. Al contrario, lo observ con
expresin adusta y un tanto solemne.
Tienes algo que hacer ahora? le pregunt, olvidando as el sarcasmo de aquel pedante
que pronto habra de convertirse en el Custodio del Arca.
Pensaba hacer turismo, aunque estoy abierto a cualquier proposicin.
Necesito que me acompaes a la meseta de Gizeh. Pero te ruego que permanezcas
callado hasta que lleguemos.
Te doy mi palabra.
De acuerdo Balkis se puso en pie, agarrando con firmeza los obeliscos. Cogeremos
un taxi en la Plaza de
Ramss II.
El bibliotecario dej un par de libras egipcias junto a la tetera. A continuacin se fue tras los
pasos de la anciana.
En la mesa de al lado, los tres turistas que poco antes fueran el centro de atencin del
vendedor de alfombras, abandonaron sus asientos para seguirlos de cerca.
Captulo 42
Cristina se despidi del profesor Said en la puerta del restaurante donde haban tomado caf,
tras su entrevista con el director general del Museo Arqueolgico. Prometi llamarlo al da siguiente, a
pesar de que sus intenciones eran otras muy distintas. Luego, ella y Lilith se acercaron a la estacin
central con el propsito de coger un taxi que las acercase al hotel.
Me gustara saber una cosa... comenz a decir lentamente la joven alemana. Qu
esperas encontrar en el interior de la pirmide...? Lade la cabeza. Hasta donde yo s, ah dentro
no hay nada.
En la plaza, un grupo de bailarines folclricos batan sus panderetas y danzaban a la vez que
proferan extraos sonidos, provocados por el locuaz movimiento de sus lenguas y el vibrar acstico
de las cuerdas vocales.
Cristina se detuvo en mitad de la calle para mirarla directamente a los ojos.
Creo que va siendo hora de que conozcas la verdad afirm seria; sobre todo, porque
tambintuvidacorre peligro.
No me gusta como suena... Frunci el ceo en un gesto evidente de contrariedad. Sin
embargo, prefiero que me lo digas cuanto antes.
La criptgrafa sopes en silencio la decisin de su acompaante. A continuacin, mir
alrededor como si alguien las estuviese vigilando.
Ser mejor que regresemos al hotel. All estaremos ms seguras propuso con voz queda.
Lilith saba fehacientemente que la postura adoptada por la pelirroja era otra de sus
maniobras, una puesta en escena para impresionarla. No obstante, apoy su decisin de volver lo
antes posible.
Estoy de acuerdo contigo. Fueron sus palabras.
Una hora despus, tomaban un aperitivo sentadas frente a una mesa en la esplndida
terraza del Mena House. Lilith se haba cambiado de ropa y volva a lucir su vestimenta de siempre. A
pesar del calor, llevaba puesta su chaqueta larga de cuero. Es como mi segunda piel, repuso con
sequedad a Cristina cuando esta la advirti sobre el implacable sol de Egipto. Tras aquella
contestacin, pens que ya era mayorcita para ir dndole consejos.
Su prioridad, ante todo, era perfilar una historia paralela a la real que respondiera a las
interrogantes de Lilith. Necesitaba recuperar su confianza y hacerla ver que estaba de su lado. Saba
que, llegado el momento, iba a necesitar un rehn de peso para el intercambio. Riera formaba parte
de la logia, era uno de Los Hijos de la Viuda; de eso estaba completamente segura. No dudara en
entregarle el Arca cuando viera a su hija con una pistola apuntando su cabeza.
Escucha, Lilith... Decidi pasar a la accin, poniendo en marcha su maquiavlico plan.
Quiero que me prometas que todo cuanto vas a escuchar quede siempre entre nosotras. Jams
hablars de esto con nadie. Vamos, jralo! la apremi con fingida ansiedad. Te doy mi palabra.
Por ahora es suficiente... Suspir complacida, pero despus concluy enigmtica: Aunque
espero que tu discrecin se mantenga firme cuando escuches lo que tengo que decirte.
No conozco a nadie, ni tengo amigos en Espaa... solo a mi padre. Y si estando callada lo voy
a recuperar, ten por seguro que cumplir mi promesa.
Casi le dio lstima el drama humano de aquella joven, mas enseguida la criptgrafa volvi a
ser la profesional de siempre; la haban adiestrado para ese tipo de situaciones. Lo mejor era
obedecer las rdenes recibidas y olvidar a las vctimas colaterales.
La causa por la que Salvador, tu padre, jams pudo ponerse en contacto contigo, fue porque
era una de las rgidas pautas de su trabajo minti deliberadamente. Y no hablo de su labor como
arquitecto, sino como agente del CNI... Me refiero al espionaje espaol.
Mi padre es un espa? La alemana, una consumada actriz fingiendo, hizo como si
aquello la sorprendiera.
Puedes llamarlo as, si lo deseas. Su trabajo consiste en descifrar mensajes encriptados para
el gobierno espaol. Ese es el motivo por el que vive apartado de familia y amigos, refugindose en
su particular bunker de Santomera. Es el nico modo de mantener en secreto su doble identidad.
Y cmo sabes t todo eso? inquiri Lilith con cierto recelo.
Porque tambin yo trabajo para el Centro Nacional de Inteligencia, al igual que Leo y
Colmenares... respondi sin tapujos. Y por favor, deja tus preguntas para el final.
La joven germana asinti obediente. Deba seguirle el juego.
Hace una semana, tu padre tradujo un antiguo manuscrito que databa de principios del siglo XVI
continu diciendo en voz baja. El legajo estaba encriptado, por lo que su legtimo dueo, un
palegrafo que trabajaba para una casa de subastas, debido a la amistad que le una a Riera se lo envi
por correo electrnico poco antes de morir en extraas circunstancias... Cristina interpretaba la
historia a su conveniencia-. Despus de aquello se puso en contacto con la Central, advirtindonos
de que dicho documento describa el modo de llegar hasta una antigua reliquia de valor incalculable,
custodiada por una orden masnica cuya premisa es la de asesinar a quienes violan sus secretos.
Una vez informados, mis superiores decidieron enviarnos a Murcia para contactar con Riera, pero ya
haba desaparecido en compaa de su sobrina... Y te dir ms. Esta, casualmente, trabajaba con el
palegrafo en la casa de subastas. Adems, es la compaera sentimental de Leo; una coincidencia
bastante oportuna si tenemos en cuenta que Leo ha incumplido las rdenes recibidas al venir hasta
aqu sin consultarlo con nadie. Es ms, tengo la impresin de que nos ha engaado y que en realidad
es un agente doble... Arrug la frente y continu con su farsa: De ser cierta mi sospecha,
trabajara para la sociedad secreta que mantiene oculta la reliquia que buscamos. Tanto l, como
Claudia, planearon el secuestro de tu padre; no te quepa la menor duda de ello. .. Tosi sin
ganas; lo hizo para pensar en las ltimas palabras. De hecho, apostara mi alma al diablo a que lo
mantienen encerrado en una de las galeras secretas que hay bajo la Gran Pirmide.
Por eso fuimos a visitar al director del Museo... aadi Lilith, fingiendo que
comenzaba a comprender el significado del repentino viaje. Pero dime una cosa... Cmo sabes que
existen en realidad tales pasadizos?
Cristina desvi su mirada hacia la meseta de Gizeh, donde se erigan las pirmides. Luego volvi su
rostro hacia Lilith.
Porque existen ciertos documentos que avalan mi teora, al margen de las pruebas
efectuadas a finales de los noventa respondi finalmente, tras esa breve pausa. Entre ellos,
tenemos el Libro de los Muertos, donde se mencionan unas puertas que conducen al mundo subterrneo
de los dioses, algo en lo que coinciden diversos escritores rabes y coptos. Tambin est la extraa
historia del califa Abdullah Al-Mamum, quien fuera el primero en acceder a la Gran Pirmide, el cual
asegura haber estado en una sala repleta de tesoros, armas que no se oxidaban con el paso de los aos, y
prismas de cristal que desprendan luz y calor; la misma sala que siglos ms tarde encontraron los
arquelogos Kinnaman y Petrie, o el mismsimo Faruk, que era hijo del rey Fuad, de Egipto.
Me has de perdonar, pero todo esto me suena a ciencia ficcin.
La asesina nacida en Alemania estaba realmente sorprendida. Si aquello era cierto, y en el
interior de Keops existan vestigios de una civilizacin superior a la conocida, seran varios los pases
interesados en adquirir las maravillas descritas por aquellos testigos de excepcin. Podra exigirles lo
que quisiera.
S que es difcil de aceptar, pero el gobierno espaol est dispuesto a arriesgarse afirm
la criptgrafa con medida solemnidad.
Ya... Antes has mencionado al abogado de mi padre le record. Por qu no comparte
con nosotros la arriesgada misin de entrar en la Gran Pirmide?
La tarde anterior le haba comentado que tena asuntos jurdicos que atender, por lo que no
tuvo ms remedio que adjudicarle una actividad que lo relacionase con el CNI, pero que a la vez lo
apartase momentneamente del caso.
Se qued en Madrid, para examinar a fondo ciertos documentos que encontramos en la
casa de subastas respondi cauta. Aunque cuento con la ayuda de tres agentes que
permanecen de incgnito, aqu, en El Cairo.
La alemana se hizo la sorprendida mientras miraba en torno suyo.
De veras? inquiri con cara de crerselo todo. Y dnde estn ahora?
Tratando de encontrar a Leo. l nos llevar hasta tu padre. As que...
En aquel instante son el telfono mvil de Cristina, por lo que detuvo la conversacin con el
fin de atender la llamada. Escuch atentamente durante unos segundos, en silencio. Su rostro
inexpresivo dibuj ahora una escueta sonrisa de satisfaccin, tras lo cual se despidi en ingls.
Entonces, guardando el telfono en su bolso, se gir de nuevo hacia Lilith.
Lo han localizado... Los ojos de la criptgrafa brillaron de forma especial. Tenemos a Leo.
Despus de identificarse varias veces ante los diversos controles que llevaba a cabo el ejrcito
egipcio en la zona, y gracias a la presencia en el taxi de la esposa del director general del Museo
Arqueolgico, la cual les mostr un salvoconducto firmado por Adel Hussein, llegaron finalmente a
la meseta de Gizeh. Tras indicarle al taxista que esperara su regreso, Balkis se baj del automvil
llevando consigo los obeliscos y fue directa hacia la pirmide de Keops. Leonardo reaccion yendo
tras sus pasos.
Ah estn! exclam, visiblemente orgullosa. Las construcciones ms polmicas de la
historia. Nadie sabe cundo o por qu fueron erigidas, pero todos se sienten cohibidos en su
imponente presencia.
El bibliotecario sinti que la arena comenzaba a invadir su calzado. La sensacin resultaba
incmoda. Y lo peor de todo es que deba darse prisa si no quera quedarse atrs, ya que Balkis
estaba bastante gil para su edad e iba varios metros por delante.
Lo cierto es que son impresionantes afirm Crdenas, por deferencia.
Si ahora piensas eso, esprate a or lo que tengo que decirte... Carraspe un poco y
continu: El concepto que tienes de las pirmides te resultar infantil cuando sepas la verdad.
Deberas hacerlo cuanto antes se quej. Tengo los zapatos llenos de arena.
Aguanta un poco ms. Solo queda un centenar de metros.
Siguieron caminando, esta vez en silencio. El sol caa a plomo sobre sus cabezas como bronce
fundido. Balkis era, de los dos, quien menos acusaba las altas temperaturas del lugar al llevar cubierta
la cabeza con un pauelo de seda; el resto del cuerpo estaba oculto bajo una tnica de lana. El
bibliotecario, al ir vestido segn la moda occidental, tuvo que sentir en sus carnes las inclemencias
del infierno.
Ya estaba a punto de desfallecer cuando por fin alcanzaron la cara norte de la Gran Pirmide.
La crea ms cercana a la carretera. Leo respir despus con fuerza, apoyando ambas
manos sobre uno de los enormes sillares de la primera hilera.
Nada ms entrar en contacto con la milenaria piedra, sinti un estremecimiento que
sacudi su cuerpo de arriba abajo, una oleada de sensaciones contradictorias que hel la sangre de
sus venas. Apart su mano con rapidez.
Lo has notado? Has percibido su magia? pregunt Balkis al darse cuenta de que algo le
ocurra al espaol. Este titube unos segundos antes de hablar.
Qu ha sido eso? pregunt a su vez, sofrenando en lo posible su excitacin interior. He
sentido algo extrao al apoyarme en la roca, como si fuera una descarga elctrica.
Para m que te ha dado la bienvenida... Fue el sonriente parecer de Balkis, quien dej los
obeliscos sobre la arena para tomar asiento en uno de los bloques calizos. Has sido de su agrado, y
eso quiere decir que yo tena razn y eres realmente el elegido.
Crdenas puso los ojos en blanco.
Pero qu dices... ? espet, atnito. No ves que son solo un puado de piedras
ardientes? No pueden comportarse como un ser vivo.
Pens seriamente que aquello era de locos. No tena sentido hablar de Keops como de una
criatura con conciencia.
Ests seguro?
Por supuesto! exclam al instante. Sacudi la cabeza. Las rocas no nacen, ni se
reproducen o mueren.
Entonces... Qu es lo que ha ocurrido?
Balkis disfrutaba viendo al europeo tratando de buscar una respuesta que resultara
coherente.
No lo s a ciencia cierta... Encogi los hombros y aadi pragmtico: Pero estoy seguro de
que todo esto ha de tener una explicacin.
Lo nico que puedo decirte es que los antiguos alquimistas crean en una piedra capaz de
disolver la conciencia humana, de extraer sus sentimientos y sublimarlos hasta la divinidad. Segn
re/a en el Summun Bonum, cada hombre es una piedra viviente de esa roca espiritual que llamamos
Dios. Cuando el templo est consagrado, sus piedras muertas se transformarn en un ser vivo, y as,
el hombre recobrar su estado primitivo de perfeccin e inocencia.
Leonardo reflexion las palabras de la Viuda, y eso que el sudor que le caa por la frente apenas
le dejaba pensar con claridad. Por ltimo, lleg al convencimiento de que todo aquello deba tener
alguna explicacin lgica.
Es as como hablar con Dios ? pregunt en tono neutro, nicamente por curiosidad.
En realidad, ser l quien hable contigo.
Un nuevo enigma que resolver, pens.
-Una pregunta ms... Es esta la regin de Tubalcan, tal y como crea Iacobus de Cartago?
insisti. Y si es as... Dnde estn las columnas que describe en el manuscrito, las que
permanecen enterradas bajo las arenas del desierto tras el Diluvio?
El rostro de la anciana se torn circunspecto. Su mirada austera vino a perturbar el espritu de
su interlocutor.
A tu primera pregunta, te dir que s: estamos pi sando la ciudad perdida de Henoc. En
cuanto a la segunda, sigo creyendo que ests ciego. No eres capaz de ver la realidad. Fjate bien! le
exhort, apoyando una de sus manos en la roca donde estaba sentada y sealando con la otra la
pirmide de Kefrn. Estas son Jakim y Boaz, los templos que construyeron Tubalcan y sus
hermanos, antes del Diluvio, para preservar a travs de los aos el conocimiento de Dios! Y ni
siquiera te has dado cuenta.
Tras ese reproche, sinti lstima de l.
El bibliotecario, por su parte, se qued en blanco. Jams hubiera pensado que las pirmides
llegaran a constituir un monumento a la Sabidura, y mucho menos que formasen parte de la
arquitectura bblica. Entonces se acord de la torre de Babel.
Pero, al margen de la leyenda, haba algo que no encajaba.
Si es cierto, como afirmas, que stas son las columnas que describe el cantero... Por qu las
sita enterradas bajo el desierto, cuando en realidad no lo estn? Y por qu llamarles columnas, si
tienen forma piramidal?
Ella sonri con malicia. Pareca disfrutar desmenuzando el sentido comn de aquel hombre.
Voy a intentar explicrtelo le dijo con voz firme. Para ello voy a necesitar que me prestes
uno de tus zapatos.
Has dicho un zapato? pregunt cada vez ms perplejo. Empezaba a creer, realmente,
que Balkis haba perdido el juicio.
S, por favor le rog, extendiendo una mano.
Leonardo accedi solo por curiosidad. Necesitaba saber qu era aquello tan importante que
iba a mostrarle.
La mujer cogi con cuidado el calzado, ponindolo sobre la arena tras alisar la superficie. A
continuacin dispuso los obeliscos a ambos lados de la puntera.
Con un poco de imaginacin, lo que ves aqu podra ser una catedral gtica comenz a
explicarle. Los obeliscos, en este caso, representaran las torres de los campanarios anexos a la
nave central; o sea, tu zapato, aunque en realidad nos faltara el transepto para que el ejemplo
fuera totalmente descriptivo. Si te fijas bien, la estructura es semejante: un pilar de piedra coronado
por una techumbre con forma piramidal; un chapitel. Para los masones templarios, que haban bebido
de las fuentes ocultas en el Arca del Testimonio, las catedrales eran solo eso: imitaciones del
verdadero templo donde antiguamente se custodiaba el Trono de Dios. Y lo cierto es que no se
equivocaban, ya que esa era la disposicin geomtrica del templo proyectado en honor del Gran
Arquitecto y ejecutada por la descendencia de Can... Se detuvo un instante para encarar el
rostro que tena a pocos pasos. Bien! Imagnate ahora la meseta de Gizeh hace cuarenta mil aos,
antes de la ltima glaciacin y del llamado Diluvio Universal. Esta comarca, rida y yerma, estaba
cubierta de vegetacin, y los animales salvajes campaban a sus anchas. Aqu surgi, entonces, la
primera ciudad construida sobre la Tierra; la ciudad de Henoc. Sus antiguos pobladores constituan
una raza muy distinta a la nuestra. En la Biblia se los denomina con el nombre de Nefilim, los hijos de
Dios que tomaron para s a las hijas de los hombres. Estos seres protohistricos idearon el modo de
comunicarse con el Gran Arquitecto gracias a la avanzada tecnologa de la que eran custodios.
Perfeccionaron un artilugio de factura desconocida, llamado Electrum, gracias al cual ampliaban la
capacidad intelectual del cerebro hasta el punto de que todo aquel que se sentaba en el Arca del
Testimonio absorba la ciencia de Dios, convirtindose en un ser mitad humano, mitad divino. Los
conocimientos adquiridos gracias al Arca se ocultaron en un templo de proporciones inimaginables,
una obra tan descomunal que solo de pensarlo podra hacer que un hombre perdiese el juicio.
Yabal, Yubal y Tubalcan fueron sus arquitectos y constructores, y tambin los pri meros en proteger
el secreto de la Sabidura. Y es bajo la inconmensurable construccin que ellos erigieron, donde se
esconde ahora el Trono de Dios. Pero eso es algo que la humanidad desconoce, y solo porque es
incapaz de asimilar la grandeza de su obra. Si observas bien las pirmides, vers que son imponentes.
Su grandiosidad siempre ha sido motivo de especulacin. Cunto ms divagaran los arquelogos si
supiesen que solo son la punta del iceberg!
Leonardo Crdenas sinti un escalofro por toda la espalda. Las palabras de Balkis le trajeron a
la memoria el sueo que tuvo la noche que asesinaron a Balboa. Record haber visionado la imagen
de una catedral gigantesca de hielo sumergida bajo las fras aguas del rtico, un templo de
enormes sillares blancos a la deriva en la inmensidad del ocano; construccin que solo dejaba asomar
picudos elementos con forma de torres flotantes.
Podras explicarme eso? pregunt aterrorizado, temiendo ser vctima de una broma
irracional.
Observa con atencin... y juzga t mismo.
Balkis excav en la arena, enterrando por completo el zapato que le haba prestado su
acompaante. Luego hizo lo mismo con los obeliscos, empujndolos hacia abajo con fuerza hasta que
solo pudieron verse dos pequeas pirmides en mitad del desierto.
El bibliotecario de la casa de subastas Hiperin, cuyo cerebro comenzaba a comprender la
verdad, alz la mirada para contemplar la Gran Pirmide en todo su esplendor. Acto seguido, llev
su inquieta mirada hacia la de Kefrn. All estaban, las edificaciones ms enigmticas de la Historia,
observando la estupidez de unos hombres que las crean monumentales. Y lo cierto es que, tal y
como dijera Balkis, imaginar algo as era imposible para la mente humana.
Entonces...? Apenas si tena fuerza para hablar. Not la boca pastosa.
S, Leo le dijo ella. Aqu, bajo nuestros pies, se encuentra la verdadera y nica morada
de Dios: una catedral de dimensiones inconcebibles enterrada bajo las arenas del desierto, una
edificacin de la cual solo podemos ver sus chapiteles. Y en su interior, el Trono de Dios y el modo de
establecer contacto con el saber csmico del Universo.
Captulo 43
Tras la comida en el restaurante del hotel, a base de habas con limn, kofta, el tpico kebas
de carne y las croquetas de verduras trituradas, Cristina decidi pasear por las calles del viejo El
Cairo, en compaa de Lilith, para ver si as digeran mejor los alimentos.
Estuvieron visitando el bazar de Wekalet El-Balah clebre por sus telas, la calle de Mohamed
Al, donde pudieron admirar toda clase de instrumentos musicales, y tambin disfrutar de una
fascinante y nica experiencia en el mercado de dromedarios. Finalizado el periplo turstico, un taxi
las llev hasta uno de los pocos lugares de la ciudad donde servan bebidas alcohlicas: el caf Al-
Horreja, en la Glorieta de Bab el Luq, donde degustaron la popular cerveza Stella de baja gra-
duacin, sentadas en la terraza una frente a otra.
La criptgrafa, llevada por su celo profesional, deleit a la joven alemana con una disertacin
exhaustiva sobre los distintos mtodos que utilizaba para descifrar conjuntos de palabras encriptadas.
Le habl de la criptografa secreta y pblica, de las propiedades de los algoritmos, as como de los
modernos y sofisticados programas de descodificacin que desarrollaban los pases ms avanzados del
mundo. Lilith, dejndose seducir por la conversacin, se atrevi a formular alguna que otra pregunta
de inters. De esta forma, fue recopilando informacin que en un futuro podra serle de gran
utilidad.
Me pregunto si sabras descifrar un criptograma de haber vivido en el Antiguo Egipto.
Ese reto no hizo ms que potenciar la presuncin de Cristina, por lo que se vio impelida a
vanagloriarse de sus conocimientos.
Da igual el pasado que el presente le dijo de inmediato. Los jeroglficos constituidos por
smbolos poseen el mismo significado a lo largo de la historia. Es el individuo quien determina su
importancia descifrando el contenido. Pero no todos saben cmo hacer hablar a los hieroglifos.
Si te refieres a m, tienes razn. Soy bastante torpe con los enigmas reconoci Lilith con
cierto embarazo.
No te mortifiques. Es mi trabajo y no el tuyo repuso, comprensiva; entonces cay en la
cuenta de que apenas saba nada de la vida de la joven que tena ante s . Por cierto... A qu te
dedicas?
Comenzaba a atardecer, y el aire fresco de la tarde hizo que Cristina sintiera una oleada de
escalofros por todo su cuerpo.
Mi profesin no es tan edificante ni misteriosa como la tuya... Lo cierto es que trabajo en un
concesionario de coches. De ah que pueda permitirme el lujo de tener un Corvette. Es prestado
por la empresa.
Se la imagin tenindoselas que ver con clientes adinerados en busca de un icono de
prestigio, con alma de motor, con el que presumir frente a sus amigos; siempre atenta, siempre
amable con quienes llevaban una vida mejor que la suya. Debajo de toda aquella parafernalia gtica
se esconda una joven cansada de experimentar los mismos momentos, alguien que necesitaba
escapar de la rutina diaria llamando la atencin del resto del mundo. Su estilo de vida solo era una pose
que cobraba importancia en los momentos de asueto.
Por segunda vez en el mismo da, sinti lastima de ella.
Lilith, que aguardaba con inusitada paciencia el instante de darse a conocer, acarici la navaja
automtica que esconda en el bolsillo de su chaqueta. El contacto del acero consigui devolverle el
sentido comn: aquel no era el momento ni el lugar.
Cristina Hiepes fue a hablar de nuevo, pero se abstuvo al descubrir que tenan visita. Mir
por encima de su protegida, quien intuy detrs de ella la presencia de los agentes secretos que
las haban seguido hasta El Cairo. Nada ms comprobar que era cierta su sospecha, la maquinaria de
supervivencia se puso en movimiento.
Los hombres ocuparon sus asientos, a uno y otro lado de Cristina. Haban cambiado su
estricta indumentaria por unas prendas ms acordes con el clima del pas; ms ligeras y frescas.
Llevaban camisas floreadas, sombreros Panam y pantalones blancos de lino. Parecan tres
pringados haciendo el idiota por las calles de El Cairo; eso fue lo que pens Lilith.
Cristina los present, aunque ninguno de ellos abri la boca para saludar, tan solo esa sonrisa
taimada y recelosa que tantas veces haba visto en algunos de sus compaeros de oficio: la muerte
impresa en los labios. Hubo unos segundos de tensin, de significativo cruce de miradas entre los
recin llegados y la criptgrafa. Por un momento, la joven germana tuvo la impresin de haber
cado en una mortfera trampa de la que iba a ser complicado escapar. Entonces, el sujeto de la cicatriz
bajo el prpado, de nombre Eric, le entreg a Cristina un lote de fotografas. En ellas pudo ver a
Leonardo en compaa de una mujer vestida a la usanza rabe, sentados en la terraza de un caf.
Luego, le dijo en ingls que se trataba de la esposa de Khalib Ibn Allal, y tambin que el bibliotecario
de Hiperin se hospedaba en el Nile Hilton.
Ser mejor que nos vayamos dijo Cristina, ponindose en pie. A partir de ahora no
te separes de m.
Sus ltimas palabras iban dirigidas a Lilith; la cual, manteniendo su postura de joven
inocente, trataba de idear una estrategia que la colocase al frente de la iniciativa de seguir a
Crdenas hasta el Arca de la Alianza. Para ello, habra de eliminar primero a quienes
representaban una amenaza para su seguridad. Y tendra que encontrar el modo de hacerlo, justo
en el momento indicado.
Tras pagar la cuenta, se dirigieron en grupo hacia la plaza Tahrir. Variopintos personajes
llenaban el lugar como una colmena de zumbadoras abejas. Las calles adyacentes vomitaban
multitud de automviles que tocaban el claxon de forma indiscriminada, totalmente arrtmica,
como una meloda inspirada en el desconcierto y la anarqua. Sus ropas se impregnaron con los mil y
un olores de los mercados vecinos. En el ambiente flotaba una nube iridiscente de polvo, provocado
por las idas y venidas de autobuses preados de pasajeros. Y, sin embargo, aquel cmulo de
acontecimientos rutinarios no afect para nada la privilegiada mente de Lilith, sino todo lo
contrario: le dio tiempo suficiente para pensar.
Finalmente llegaron a donde les aguardaba un automvil de color blanco. Eric se sent
frente al volante mientras Cristina lo haca a su lado. Otro de los agentes abri la puerta trasera del
coche, colocndose en un extremo. El tercero permaneca a espaldas de Lilith, obligando as a la joven
a tener que sentarse en el centro. Entonces comprendi que era el momento de proceder a su
eliminacin, ya que de no hacerlo se arriesgaba a quedar atrapada entre ambos esbirros. Era posible
que Cristina supiera la verdad y estuviera fingiendo, igual que ella; pues, por regla general, la CA
investigaba la vida de aquellas personas implicadas en un caso de relevancia. De ser cierta su
sospecha, ya deberan saber que trabajaba para la firma Corpsson en calidad de asesina a sueldo.
Aprovechando los gritos e insultos de dos limpiabotas que discutan entre s por atender a un
cliente, cosa que llam la atencin del agente que tena a su izquierda, sac su navaja del bolsillo y
con agilidad felina se la clav en la garganta. La agresin hizo que el agente cayera de lado, junto a
ella, convulsionando su cuerpo entre gemidos agonizantes. Cuando el resto del grupo se percat de lo
ocurrido, Lilith ya haba sacado su automtica de detrs del pantaln y apuntaba framente la cabeza
del sicario que quedaba acomodado en la parte de atrs del coche. Dispar a bocajarro, sin escrpulos,
logrando esparcir porte de su cerebro por la luna del cristal.
Arranca! bram colrica, tras apoyar el arma en la nuca de Eric. Si se te ocurre
separar una sola mano del volante eres hombre muerto.
Cristina palideci al comprobar que haba infravalorado a la joven. Nadie se mova de ese modo
sin entrenamiento previo. Lilith, por extrao que le resultara, estaba acostumbrada a matar.
Escuchadme bien! exclam de nuevo la mercenaria de la muerte, asumiendo el mando. A
partir de ahora haris lo que os diga. T, sigue conduciendo se dirigi al agente an vivo. En
cuanto a ti... le dijo a Cristina. Vas a contarme todo lo que sabes, empezando por las maravillas
del Arca.
Haba tenido tiempo de sobra para reflexionar. De hecho, estaba cansado y lo nico que
deseaba era dormir doce horas seguidas sin que nadie viniese a perturbar su sueo. Pero saba que no
era posible. Pronto habra de acudir a la ineludible cita que tena con el conocimiento.
Aplac su ansiedad con una buena ducha y, a falta de gin-tonic, sabore el zumo de caa de
azcar bien fro que haba mandado le subieran a su habitacin. Luego fue hacia el armario y sac el
DVD y los papeles que guardaba en la caja fuerte. Tras dudar unos segundos, destruy la grabacin y
la copia impresa del manuscrito de Iacobus, metindolo todo en una bolsa de plstico que arroj a la
papelera. Esperaba as que nadie pudiera ahondar nuevamente en los secretos de la logia. Ese haba
sido el deseo de Balkis al despedirse: evitar que muriese nadie ms por culpa de un secreto milenario.
Como todava le quedaba algo de tiempo, se ech en la cama con nimo de descansar. A pesar
del intento, le costaba trabajo olvidar la conversacin que mantuvo con Balkis en la meseta de Gizeh.
La historia que le cont acerca de un templo soterrado bajo las arenas del desierto resultaba
inadmisible. En realidad, no existan pruebas que viniesen a corroborar aquel argumento tan
novelesco. Decir que las pirmides eran la techumbre de dos obeliscos de titnicas proporciones,
los cuales amparaban la nave de un santuario construido en el principio de los tiempos, era cosa de
locos. Es ms, estaba seguro de que haban sido levantadas sobre unos cimientos en cruz,
previamente diseados por los arquitectos egipcios, para que pudiesen soportar los millones de
toneladas de peso; o esofue lo que ley haca aos en una revista cientfica.
No obstante, cuando Balkis le explic el motivo por el cual ningn arquelogo, o historiador,
sera capaz de aceptar su historia, casi lleg a creerla. Segn su interpretacin de los hechos, hubo una
vez una terrible inundacin que asol la Tierra en los albores de la humanidad, provocando
grandes cambios en el planeta y la aniquilacin total de unos seres prodigiosos que vivan en contacto
directo con Dios. La ciudad donde se guardaba celosamente el compendio de la Sabidura, en un Arca
fabricada con una aleacin de metales nobles denominada Electrum, fue arrasada y sepultada por un
ocano de lodo que, transcurridos miles de aos de exposicin al sol, a los fuertes vientos, y a los
cambios de temperatura, acab solidificndose de forma compacta hasta convertirse en una meseta
rocosa cubierta de arena; tan solo sobrevivieron los piramidones de los obeliscos y una de las dos
Esfinges que, esculpidas sobre ciclpeas murallas de piedra, daban la bienvenida a quienes, antao,
osaban entrar en la ciudad de Henoc.
A pesar de todo, segua creyendo que todo ese frrago de leyendas antediluvianas era fruto
de la imaginacin obsesiva de la logia, y que tal vez la historia fuera un pretexto que le hiciese olvidar,
de momento, su relacin con Claudia.
En aquel instante, alguien llam a la puerta. No esperaba a nadie, por lo que se levant y
fue hacia el escritorio en busca del abrecartas. Lo sostuvo escondido en el hueco de la mano.
Quin es? pregunt tenso.
Leo, soy yo... Salvador... Escuch al otro lado. Me dejas pasar?
Reconoci su voz. Guard entonces el puntiagudo artefacto en el cajn de la mesita de noche. A
continuacin, abri la puerta.
He venido a acompaarte le dijo nada ms entrar. Sphora me ha rogado que lo
hiciese.
Sphora...? Crdenas enarc sus cejas, desconcertado.
Ah, claro! Se me olvidaba que no conoces su verdadero nombre... Cerr con cuidado.
Me refiero a Balkis. Dice que es mejor que te escolte hasta el Museo Arqueolgico. Por lo visto, te
andan buscando.
Ya me ha contado lo de Cristina y Lilith. Est preocupada porque han acudido al despacho de
Hiram en compaa de un conocido arquelogo egipcio.
Lo invit a sentarse en el nico silln que haba en el dormitorio. El lo hizo en el borde de la
cama.
T dirs...
Descuida, todo est bajo control asegur el arquitecto. Despus, aadi solemne:
Debemos confiar en el poder de los Custodios.
No quiso discutir lo que pareca ser un dogma de fe. Cambi el tercio de la conversacin.
Qu tal est Claudia?
No pudo evitarlo: formul su pregunta con desesperado inters. Riera dud unos segundos
antes de contestar.
Supongo que igual de nerviosa que una novia el da de su boda.
A Leonardo le gust la comparacin.
Deduzco por tus palabras que no tenemos otra alternativa que seguir adelante con esta
locura.
Llmalo como quieras. Pero muchos, en tu lugar, lo consideraran un privilegio.
Lo es tambin asesinar a gente inocente? le espet speramente.
Salvador acept el reproche con estoicismo. Le traan sin cuidado los medios que se pudieran
utilizar para proteger el secreto. El juramento de la logia era un principio moral que deba defender
aun a costa de su propia vida.
S que no ha sido lo ms inteligente admiti con voz queda, pero es mi responsabilidad
preservar la Sabidura de la ignorancia.
Escucha... Trag saliva. No s qu clase de milagros esconde ese maldito artilugio. Pero
creo que si es algo bueno, todos tenemos derecho a experimentarlo. Vuestra actitud me resulta
bastante egosta.
Riera suspir como abatido. Se dira que las palabras del bibliotecario haban logrado su propsito
de hacerlo reflexionar; pero no era as. En realidad, solo intentaba conservar la calma.
Dejaras que un nio te operase de cataratas? Subiras a un avin comercial pilotado por un
integrista islmico? pregunt con marcado sarcasmo. Tampoco yo me expondr a que unos
sacrlegos profanen el nombre de Dios.
Yo lo har, y no soy especial le record incisivo.
Todava no, pero lo sers. Balkis dice que ests preparado para ocupar el puesto de Hiram, y
ella jams se equivoca en sus predicciones.
La admiras mucho, por lo que veo.
No sabes cunto... Esta vez s: Sholomo cay en las redes de la nostalgia y su rostro se
contrajo en una mueca de dolor y autocompasin. Hace aos, al inicio de mi preparacin como
frater de la logia, estuve locamente enamorado de ella reconoci con voz quebrada, como si hablase
consigo mismo. Durante el cnclave de iniciados, a finales de los aos sesenta, tuve la esperanza
de resultar elegido para encarnar la figura de Hiram Abif porque deseaba vivir junto a Sphora el
resto de mi vida. Sin embargo, aun despus de ascender los peldaos de la Escala, enfrentarme a mis
demonios, y sentarme en el Kis del Testimonio, fui incapaz de descifrar el acertijo de la Sabidura... Y
todo por orgullo.
Lo siento de veras. Fue lo nico que se le ocurri decir al bibliotecario.
Me apartaron del ttulo y de la mujer que amaba. A cambio, se me concedi el honor de
ostentar el cargo de Magster de la logia... Suspir con largueza. Es un autntico infierno para quien
debe proteger el secreto de Dios por encima de todo, incluso poner en peligro su alma. Si orden que
asesinaran al palegrafo y a su amante, la directora de Hiperin, no me lo tengas en cuenta. Lo hice
porque era mi obligacin.
Leonardo guard silencio. Saba que si segua vivo era porque Claudia jams hubiese permitido
que le hicieran dao. Y ese era un gesto de agradecer; por parte de ambos.
Cuntame... En qu consiste el acertijo de la Sabi dura? pregunt, procurando satisfacer
su curiosidad y, al mismo tiempo, sacar al arquitecto de ese estado melanclico al que pareca
entregarse con deleite.
Riera levant la cabeza. Sus pupilas brillaban con inusitado esplendor. Ech a un lado su rostro,
sonriendo como solo los canallas saben hacerlo.
Es difcil de explicar.
Podras intentarlo le sugiri.
Lo hara si pudiese, pero las normas son estrictas. Nadie puede hablar con respecto a su
experiencia, ni la voz puede expresar el sentimiento. Es algo demasiado ntimo para mancillarlo con
palabras.
Ests preparada?
Adelante. Puedes pasar.
Balkis entr en silencio en la habitacin. Claudia, vestida con una tnica roja y un manto azul,
pareca una Madonna extrada de un viejo cuadro renacentista. Tanta solemnidad emocion a la
anciana.
Es como ver mi imagen a travs de los aos le confes, reprimiendo las lgrimas. Nada ha
cambiado desde entonces.
Me siento tan extraa! reconoci Claudia. Y, sin embargo, me reconforta saber que no
estar sola en este trance.
Balkis rode con sus brazos a la joven, estrechndola con afecto contra su pecho.
No olvides mis instrucciones susurr a su odo. Todo cuanto tienes que hacer es guardar
silencio y profundi zar en tu interior. Lo que ocurra despus depender de vosotros dos.
Claudia se retrajo. La mir a los ojos en busca de respuestas que, nerviosa, no encontr.
Tengo miedo... confes con voz apenas audible. Tengo miedo de echarlo todo a perder.
Tranquila... Balkis acarici sus mejillas. Eres mujer, la Sabidura est de tu parte. T y
Leo descifraris el cdigo de entrada, as como el acertijo.
Y despus?
Labrars tu piedra y formars parte del templo de Dios.
Captulo 44
Los vio salir del hotel y dirigirse al Museo Arqueolgico. Reconoci de inmediato a Sholomo,
cosa que no le sorprendi en absoluto. Era evidente que conoca a Leonardo Crdenas, por lo que
lo relacion con ese arquitecto amigo suyo que responda al nombre de Salvador Riera. Ambos de-
ban ser la misma persona.
Su mano sostena el arma corta de fuego con firmeza, presionando con el can la nuca del
agente para recordarle que no dudara en disparar al menor movimiento. Mir a Cristina de soslayo.
Pareca hundida. El hecho de haberse equivocado con ella la iba destruyendo anmicamente poco a
poco.
Nada de lo que le haba contado referente al Arca le satisfaca tanto como observar su fracaso.
Te creas muy importante... Verdad que s?, pens Lilith con profundo desprecio.
Un fuerte aroma a sangre y plvora aceler los latidos de su corazn. Mir de reojo hacia la
derecha. El fiambre que tena a su lado segua en la misma postura, y ah seguira durante un tiempo.
Arrojarlo fuera del coche era una posibilidad, pero eso le dara tiempo a Eric, quien aprovechara
cualquier distraccin para sorprenderla. Estaba segura de que en algn lugar esconda un arma;
quiz bajo el asiento.
Quin es el hombre que acompaa a Leo? pregunt Cristina, esperando que la joven
alemana fuera capaz de decrselo.
Se llama Sholomo, y es el Gran Maestre de la orden masnica que me contrat para acabar
con las vidas del palegrafo y la directora de la casa de subastas. Aunque creo que su autntico
nombre es Salvador Riera, mi supuesto padre; a quien ibas a liberar de sus secuestradores.
No pudo evitarlo: se ech a rer.
As que fuiste t argument la criptgrafa entre dientes al comprender la verdad.
Despus elev el tono de su crispada voz para decir: Y yo creyndote una joven frgil y asustadiza,
cuando todo ha sido una farsa.
No te hagas mala sangre. Es algo que suele suceder... Haba un deje de vanidad en su voz
. Mi mayor estrategia es mi aspecto inocente. Nunca esperan que la muerte tenga rostro de nia.
Y qu piensas hacer con nosotros?
Guard silencio. No tena ganas de seguir hablando. Pero de una cosa s estaba segura: deba
deshacerse del agente lo antes posible; no en vano, le haban adiestrado para solventar las incidencias
que pudieran poner en peligro su misin; y eso significaba que acabara con ella si le daba la ms
mnima oportunidad.
Tendra que poner fin a esa amenaza latente.
Eran las 8:10 horas. El Museo Arqueol gico acababa de cerrar sus puertas. En su interior, el
silencio y la penumbra dominaban los espacios vacos. A pesar de la oscuridad pudieron ver las siluetas
de tres personas en el centro de la sala 23, al fondo de las colosales estatuas de Amothep III y su esposa
Tiyi.
Los estaban esperando.
Me alegro de verte otra vez, Leo... Balkis se adelant para saludarle. Supongo que deseas
hablar con Claudia.
Se gir para indicarle a la joven que se acercara. De entre las sombras surgi la figura de una
mujer. Era ella, vestida con los colores masnicos. Representaba la pureza de la Sabidura.
Cuando estuvieron uno frente al otro, Balkis regres junto a Hiram; el arquitecto hizo lo
mismo, apartndose de la pareja con el fin de permitirles un instante de intimidad.
Ests guapsima dijo el bibliotecario, cogiendo sus manos.
Claudia, lejos de ruborizarse, pareca afectada por la situacin.
Lamento que te hayas enterado de este modo, as como el haberte implicado en algo que
quiz no desees hacer.
Reconozco que es una situacin bastante incmoda admiti con franqueza. Aunque
supongo que, como me han hecho creer, no te viste involucrada en los asesinatos. Por favor, dime
que no lo sabas.
Pues claro que no! exclam indignada. Me sorprendi tanto como a ti. An no le he
perdonado a mi to el que me utilizase para algo tan horrible. Debes creerme! Les cont lo del
manuscrito porque conoca la leyenda del cantero murciano y de su relacin con la familia Fajardo. Eso
fue todo. Jams pens que fuera a morir nadie.
Las lgrimas anegaron sus ojos. Leonardo las fue secando una a una.
Respndeme con sinceridad... Sabas lo que deca el criptograma antes de que yo lo
descifrara.
No del todo contest, bajando la voz. Vers... Aspir aire. Das antes de su muerte
fui a casa de Balboa, con la excusa de que haca tiempo que no lo veamos por el trabajo. Conoca la
existencia del legajo porque t mismo me lo habas contado, por lo que le ped que me dejase ayudarlo
en la traduccin.
Claro! Por eso sabas lo del cuento de Poe, y lo de cmo descifrar el manuscrito.
En realidad, fue Balboa quien hall la clave reconoci al instante. Era muy bueno
descodificando. Sin embargo, una vez traducido no quiso ensermelo porque antes deba hablar
contigo. Salvador orden entonces su muerte, adems de tu vigilancia, obligado por los miembros
ms conservadores de la logia, quienes no deseaban que se propalase el secreto. Se supone que eras el
nico con quien haba hablado Jorge de su adquisicin en Toledo, por lo que me pidieron que espiara
tus movimientos a cambio de la promesa de permitirte seguir con vida.
Qu le dijiste de m? Senta mucha curiosidad.
La tarde que enterramos a Balboa vi cmo te marchabas con Mercedes. Me result
extrao, entre otras cosas porque te fuiste sin despedirte. Os segu hasta las oficinas. Luego me
escond en el despacho contiguo, y escuch vuestra conversacin. Sin valorar las consecuencias,
llam de inmediato a mi to para contrselo todo. No saba que la estaba condenando a muerte... Lo
siento! De verdad que lo siento! se lament con profunda tristeza. Creo que fue una es-
tupidez por mi parte.
Yo an sigo con vida... Trat de animarla. Y eso debera alegrarte.
Y lo estoy! Pero si ests con vida es gracias a Balkis, ya que el Consejo, a mis espaldas,
planeaba tu ejecucin. Al saber de los crmenes proyectados por el comit de la logia, orden el
cese de toda violencia. Lo cierto es que todos lamentamos mucho lo ocurrido.
No es que fueran a cambiar las cosas, pero la disculpa mereca su aceptacin. Crdenas trat
de olvidar lo ocurrido pensando en lo que iba a suceder esa misma noche; aunque, dadas las
circunstancias, necesitaba averiguar algo ms del ritual de iniciacin.
Escucha, Claudia... Quiero que me digas de qu va todo esto le rog. Si supieras los
disparates que he tenido que escuchar ltimamente!
La aludida se puso de puntillas, acercando sus labios al odo de su pareja.
Lo s dijo con suavidad, y me temo que todo cuanto te han dicho es verdad. Pero no
dejes que el pensamiento racional se imponga a la voluntad de creer. Tan solo, acptalo. Lo nico
que nos queda es la fe.
He de creer, entonces, que hablar realmente con Dios?
S; si es que somos capaces de vencer a nuestros demonios... Lo bes dulcemente en la
mejilla. Y estoy segura de que juntos lo conseguiremos.
Con aquellas palabras, dio por finalizada la conversacin. Luego se apart de l y fue hacia los
Custodios.
Haba llegado la hora de la verdad.
Captulo 45
Cuando el automvil lleg a la altura del puesto de guardia, hubo de detenerse frente al
soldado que les cerraba el paso; su otro compaero los observaba detenidamente desde la garita. Se
acerc al conductor con la linterna en una mano y con la otra acariciando la funda de su pistola.
Hiram, a quien ya conoca por sus dilatadas investigaciones realizadas en la planicie, le entreg un
permiso especial para visitar el interior de la Gran Pirmide. Iba firmado por Adel Hussein, director
general de Gizeh, por lo que los dej pasar tras desearle que la paz de Allah los acompaase. Tanto
Khalib como Riera que iba a su lado, le devolvieron el saludo. Luego siguieron su camino hacia
Keops.
Minutos despus aparc el coche en el arcn de la carretera y las luces se apagaron, dando
paso a la oscuridad. Hiram se baj del vehculo en compaa de Salvador. Los dems se quedaron
dentro.
Antes de entrar, quiero recordaros que la llave de la logia es vuestra nica aliada les record
Balkis con cierta obstinacin. Y que solo conseguiris vencer al caos provocado por el pensamiento si
vuestras almas caminan seguras mientras ascendis la Escala. Pero, sobre todo, no perdis la calma a la
horade descifrar el acertijo. Hacedme caso y todo ir bien.
Dicho esto, abri la puerta para que pudieran salir; Hiram y Sholomo los aguardaban fuera.
Juntos y en silencio, fueron hacia la zona norte de la pirmide. En ese lado estaba la oficina de Mansour
Boraik, donde dorma el resto de la guardia a la espera del relevo, por lo que tendran que ir con cuidado
y hacer el menor ruido posible para no llamar la atencin.
Leonardo tuvo un ataque de irracionalidad al ir acercndose a aquella gigantesca mole de piedra
que tanto le obsesionaba. Cuanto ms cerca se senta de ella, ms pequea e insignificante le
resultaba su vida. Era como si la pirmide fuese a devorarlo, a triturar sus recuerdos, incluso a engullir
para siempre su alma. Nunca se haba parado a pensar qu sentido tena construir algo tan magnfico
en una zona sumamente rida e inhspita, donde el sol, los mosquitos y las crecidas del ro seran sus
nicos herederos. Deba haber algo ms. Tal vez la logia tuviese razn y las pirmides fueran
monumentos destinados a preservar la memoria de Dios a travs de los aos, y que el hombre no
estuviese preparado para recibir ciertos conocimientos emparentados con la Sabidura. De ser cierto,
no terminaba de comprender el motivo de que lo hubiesen elegido precisamente a l. No tena sentido,
ni siquiera conoca las leyes y costumbres masnicas; a menos que las historias que haba escuchado
hasta ahora formasen parte de la instruccin del nefito. Reconoci haber aprendido lo suficiente
como para asumir la labor de la logia, y eso era bastante significativo. Quiz, sin saberlo, formara ya
parte de la hermandad.
Finalmente alcanzaron la primera hilada de sillares. La entrada ms accesible era la abierta por
Al-Mahmun, a diecisiete metros por encima del nivel del suelo. Sin embargo, Sho-lomo les explic que
deban ascender un poco ms hasta llegar a la entrada original, pues deban seguir la antigua
trayectoria de los iniciados. Con sumo cuidado, comenzaron a escalar los enormes bloques de piedra.
Pero hubo un detalle que Leonardo no pas por alto: tanto Balkis como Khalib los observaban desde
abajo; no tenan intencin de acompaarlos.
No piensan subir? La pregunta iba dirigida a Salvador, quien pareca acostumbrado a
moverse con facilidad por las alturas al igual que un joven alpinista.
No te preocupes por ellos respondi el arquitecto, sin detenerse. Llegarn al Saln del
Trono antes que nosotros... Y no me preguntes cmo lo hacen. Para entender su magia hay que ser
un Custodio de la Sabidura, cargo que no tengo el privilegio de ostentar. Yo solo soy el Magster de
los Constructores.
El bibliotecario crey entrever cierta amargura en el tono de su voz. No quiso criticar la
postura, pero en el fondo no dejaba de ser irnico que los dems miembros de la logia se sintiesen
decepcionados cuando ellos mismos ponan obstculos al hecho de que fueran otros quienes se
sentaran en el Trono de Dios. Ya tendra tiempo de opinar, si todo marchaba bien y era cierto lo que
le haban prometido.
Cuando los hombres alcanzaron el nivel de entrada, Claudia ya estaba bajo los gigantescos
bloques de granito en forma piramidal que descansaban sobre el dintel de la puerta.
Ten cuidado al bajar le advirti Riera a su sobrina. El canal descendente es demasiado
bajo para ir de pie. Solo mide un metro de ancho por algo ms de alto.
Cmo me recuerda esto la cripta de la catedral de Murcia! No es cierto, Salvador?
La observacin de Leonardo, no exenta de sarcasmo, hizo que Riera esbozara una de sus tpicas y
socarronas sonrisas.
Si entonces sentiste claustrofobia, espera a adentrarte en el interior de Keops le dijo con
gravedad. Para tu informacin, te dir que habremos de descender en cuclillas ciento treinta
metros de canal hasta llegar a la Cmara del Caos, teniendo sobre nuestras espaldas el peso de
millones de toneladas de piedra. Ser todo un desafo para quien, como t, necesita de amplios
espacios.
Creo que podr soportarlo.
Entonces, si estis de acuerdo, ser mejor que entremos. Fue la prctica opinin de
Claudia.
Aceptando la sugerencia como un deber, encendieron sus linternas y penetraron sin dilaci n
en el reducido corredor
de piedra, caminando a gatas por el entarimado de maderas transversales y barandillas a ambos
lados del muro.
Frente a ellos, la oscuridad y el silencio que preceden a lo desconocido.
Para Abdelaziz, soldado raso del Ejrcito egipcio desde los dieciocho aos de edad, custodiar
unos monumentos con ms de cuarenta siglos de antigedad, que presuntamente fueron erigidos
como tumbas de los reyes del pasado, no dejaba de ser una tarea desagradable a la que no estaba
acostumbrado. Se defina como un hombre capaz de enfrentarse a todo, incluso a la peor de las
muertes, pero existan ciertos temores ligados a la supersticin que arrastraba desde la infancia y a los
que le era imposible renunciar. Conoca de memoria las historias que corran de boca en boca por las
callejuelas del Fustat, el barrio que le vio nacer. Su abuela sola decirle que Abu-el-Hol
11
despertara en un
futuro de su letargo para liberarse de la prisin de piedra que le tena prisionero, y que llegado ese
instante el hombre le servira de alimento. Por ello, cada noche que se enfrentaba al hechizo de la Esfinge
sin ms adarves que su fusil, se le erizaba el vello de la piel y sus dientes castaeteaban de forma
alocada debido a la ansiedad. Era pnico lo que senta. Hubiese dado la paga de un mes por estar a mil
kilmetros de distancia, luchando en una guerra estpida si fuese necesario. Cualquier cosa menos hacer
la ronda nocturna.
Para alejar sus temores, decidi analizar la inesperada visita del director del Museo
Arqueolgico. No era precisamente la hora ms apropiada para entrar en ninguna de las pirmides
pudiendo hacerlo de da, como tampoco era lgico que lo acompaasen un grupo de
desconocidos. Pero el hecho de llevar un pase especial, firmado por el mismsimo Adel Hussein, era
razn suficiente para dejarle pasar sin tener que pedirle explicaciones. Adems, saba que aquel
hombre adoraba su trabajo. Tal vez estuviera trabajando en secreto con algunos de SUS colegas
extranjeros.
Tuvo un ligero escalofro. Lo achac a la alta temperatura del ambiente, pues el desierto era
especialmente glido aquella noche. El ulular del viento, deslizndose con furor por la meseta, le trajo
a la memoria la risa enloquecida de un alma en pena. Mir a su compaero, el cual se hallaba sentado
en el interior de la garita leyendo el peridico. Pens que all dentro era como estar en otro mundo.
Hassan tena suerte de ser el yerno de un afamado ministro. No todos gozaban de una influencia
tan notable y provechosa. Pero l, hijo de un simple tejedor de alfombras, cualquier prebenda que le
otorgaran sus superiores deba ganrsela siempre por mritos propios.
Dej aparcados sus penosos pensamientos al observar cmo se iban acercando las luces de otro
automvil. Entonces, tuvo el presentimiento de que aquella noche iba a ser especial.
Detn el coche a unos metros del puesto de guardia, y bjate con las manos en alto; donde
pueda verlas.
Mientras le susurraba a Eric lo que deba hacer, Lilith introdujo la mano en el interior de su
chaqueta y, con sigilo, sac el silenciador de la pistola con el fin de enroscarlo al can de salida.
Qu piensas hacer? pregunt Cristina al intuir la maniobra de la joven alemana.
Espera y vers contest glacial. Pero te advierto que si tratas de huir ser lo ltimo que
hagas con vida... Frunci el ceo. Has comprendido?
La criptgrafa capt el mensaje. Era peligroso llevarle la contraria. Ya tendra tiempo de urdir un
plan favorable a sus intereses.
El automvil se detuvo a una distancia prudencial del retn establecido por el Ejrcito egipcio. Lilith
presion con fuerza la nuca del agente, obligndole a bajar ante la inminente llegada del soldado de
guardia. Eric obedeci al instante, dispuesto a colaborar en todo lo posible por temor a acabar con una
bala en la cabeza. La asesina a sueldo, por su parte, hizo lo mismo: se ape de forma sincronizada,
colocndose a espaldas de Eric; quien, estratgicamente, quedaba entre ella y el centinela.
11- El padre del terror. As llaman los egipcios a la Esfinge. (N: del A.)
Actu con rapidez y profesionalidad, disparando en primer lugar al soldado que lea el peridico
en la garita mientras agarraba por detrs la camisa del agente con el fin de protegerse. Abdelaziz,
alertado por la violenta reaccin de la joven, abri fuego sin contemplaciones. Eric fue alcanzado en el
cuello y en el pecho, ocasin que aprovech Lilith para eliminar al castrense egipcio de un tiro
certero en la frente.
Todo haba acabado en breves segundos; pareca que casi antes de comenzar.
Ya ms relajada, la joven fue hacia la ventanilla del coche e introdujo su cabeza en el interior.
Conduce t le orden a Cristina, abriendo la puerta para sentarse en el lugar donde
estaba la criptgrafa.
Esta se ech a un lado, atnita de ver la capacidad criminal de aquella criatura que en un
principio haba confundido con un ngel. Haciendo un esfuerzo para no perder los nervios, gir la llave
y el coche arranc de nuevo.
Dirgete a la Gran Pirmide le orden Lilith. Vamos! Largumonos de aqu antes de
que lleguen ms soldados.
Es posible que no hayan escuchado los disparos. Las oficinas donde duerme el relevo se
encuentran en el lado norte de Keops.
Cmo sabes t eso? Su voz demostraba asombro.
Tengo amigos que me informan de todo... Amigos generosos capaces de pagar una fortuna
por ser los dueos del Arca. Yo te los podra presentar, si t quisieras.
La sugerencia llevaba implcita cierta colaboracin entre ambas partes, pero Lilith, bastante
ms cerebral, no se dej influenciar por el juego de Cristina; aunque no le dio del todo la espalda a la
posibilidad de una falsa alianza. En cierto modo la necesitaba viva, pues llegado el momento le sera
til toda informacin referente a la reliquia; tambin la fuerza de sus brazos. Sacar el Arca de la
pirmide, sin ayuda, le podra ocasionar un grave problema. Siempre podra acabar con ella finalizado
el trabajo previsto.
Ya hablaremos de eso ms adelante le dijo como en un susurro. Ahora, conduce.
La seorita Hiepes no quiso insistir; saba que tarde o temprano acabaran asocindose.
Tambin ella haba cado en la cuenta de que era prcticamente imposible para una persona
trasladar un objeto tan pesado.
Poco despus vieron el coche de Riera aparcado en el arcn, frente a la pirmide de Keops. La
criptgrafa redujo la marcha hasta colocarse justo detrs. Apag las luces, aguardando nuevas
indicaciones por parte de Lilith.
Veamos si lo entiendes comenz diciendo la joven. T eres la nica que puede
llevarme hasta el Arca, as que no seas imprudente y acta con inteligencia. Necesito saber que no
vas a intentar nada en mi contra, o de lo contrario tendr que matarte.
Cristina aguant el tipo con determinacin. No le amedrentaron sus palabras, ni siquiera lleg
a parpadear.
Est claro que las dos queremos lo mismo, aunque por motivos diferentes. Por eso creo
que la confianza debera ser mutua.
De acuerdo aadi la joven germana, abriendo la puerta del coche para salir Pero ser yo
quien disponga qu hacer con la reliquia una vez que sea nuestra. Ah! exclam, y aadi framente
: Y te recuerdo que sigo teniendo unarma.
La espaola asinti, reconociendo la primaca de su adversaria. No era ninguna estpida. Un
movimiento en falso y su vida sera historia.
Tras coger un par linternas de las mochilas, pertenecientes a los esbirros de la NSA, se
dirigieron hacia la cara norte de la pirmide, empujadas por el fuerte viento que arremeta contra sus
espaldas.
Un silencio tenaz las fue envolviendo mientras caminaban por la meseta, introversin que las
condicionaba a la lucha interna del pensamiento. Cada cual, a su manera, trataba de reorganizar la
situacin para que la balanza declinase en su favor. Era cierto que deban aunar sus fuerzas para
vencer al enemigo, pero solo de forma circunstancial. La afectacin de ambas no poda ocultar el hecho
de que seguan siendo adversarias, y que tarde o temprano una de las dos se pudrira bajo tierra
mientras la otra iniciara el camino hacia la gloria.
Tras una breve reflexin, Lilith lleg al convencimiento de que apenas saba nada del Arca. Lo
poco que le haba contado Cristina, el tiempo que dur el trayecto, era una informacin bastante
imprecisa. Necesitaba ahondar en los orgenes de aquella legendaria reliquia, tan recndita como
inescrutable desde tiempos inmemoriales.
A qu se supone que nos enfrentamos? pregunt interesada, mirando de soslayo a su
compaera.
Supongo que al mayor descubrimiento de la historia aleg seria la pelirroja, sin dejar por
ello de caminar.
Sabes a lo que me refiero insisti la asesina a sueldo con cierto nfasis. Y no esquives mis
palabras cuando hablo, si no quieres que te corte la lengua como hice con los otros.
La criptgrafa lament haber sido tan descuidada. La astucia de aquella joven centroeuropea
era algo que deba tener muy en cuenta. No deba ignorar ese detalle.
Est bien! Resopl. Qu deseas saber?
Todo lo que puedas decirme que no est escrito en los libros de historia.
De acuerdo. Se rindi finalmente. Te contar cul es mi teora... Entonces se
detuvo para mirarla fijamente a los ojos. El Arca es en realidad un trono... Es el Trono donde se
sentaba Moiss para establecer contacto directo con Dios.
Lo crees en serio?
Si te soy sincera, no estoy segura; aunque existen diversas historias en torno al Arca que
ponen de manifiesto que su poder proviene de una civilizacin mucho ms avanzada que la nuestra.
Muchos opinan que se trata de un transmisor snico de ondas, otros dicen que es un generador de
energa que mantiene vivo el planeta.
Lilith sacudi la cabeza.
Explcame eso exigi, impaciente.
Pues que al igual que el hombre utiliza ciertos amuletos para canalizar el bien a su favor,
tambin la Tierra necesita de la magia que irradian las piedras. Y son los templos quienes hacen la
funcin mediadora entre la Madre Naturaleza y la ciencia del Gran Arquitecto. De ah que los
templarios erigieran sus catedrales gticas por toda Europa, y que lo hicieran precisamente donde
las fuerzas telricas actan de forma positiva sobre la Tierra.
Hablas de nuestro planeta como algo vivo.
Y lo est afirm Cristina, convencida. La gravedad, los campos magnticos, los
movimientos ssmicos... Todo ello forma parte de su actividad como ser viviente. Y las pirmides de
Keops y Kefrn, por decirlo de algn modo, vendran a ser las dos aortas de un mismo corazn: el
Arca.
Ya, pero de misticismos no se vive... Lilith estaba harta de escuchar sandeces. A m lo
que me interesa es su lado destructor. He odo decir que los judos la llevaban consigo a todas las
batallas para que propiciara la victoria sobre el enemigo, y que un hombre muri solo por tocarla.
La Biblia est llena de relatos semejantes, historias que asustaran al hombre ms osado.
Incluso en el Apocalipsis se cita su poder catico: Y se abri el Santuario de Dios, y apareci el Arca de
la Alianza. Entonces se produjeron relmpagos y fragor de truenos, y la tierra tembl. Sonri con
cierta incredulidad. Pero nada es cierto. El Arca, segn creo, te permite comunicarte con Dios, que al
fin y al cabo no es otra cosa que una fuente de energa inagotable, un milln de veces ms poderosa
que la energa nuclear. De ah la importancia de mantener oculta su ubicacin al resto de los hombres.
Eso quiere decir que quien posea el Arca podr dirigir el destino de la humanidad aadi la
alemana, pensativa, lo que le convertira en la persona ms poderosa del planeta.
Me gusta tu definicin. Aunque no debes olvidar que sentarse en el Trono de Dios est
reservado a unos cuantos elegidos, quienes han de poseer cierta experiencia relacionada con la
masonera y sus arcanos secretos. Y yo los tengo.
Aquello era cierto. Lilith valor el hecho de que sin su ayuda resultara imposible descifrar los
misterios del Arca. Eran varias las incgnitas que podran surgir en el interior de la pirmide, como
jeroglficos que solo una criptgrafa era capaz de traducir.
Y qu me dices de las salas de la Gran Pirmide? quiso saber la fra ejecutora de la Agencia
Corpsson. Segn tengo entendido estn vacas, incluso el sarcfago del Rey.
Quieres saber dnde est escondida el Arca? pregunt Cristina a su vez.
Eso es afirm ceuda. Porque en alguna parte de esa mole de piedra... Seal a
Keops con un ndice se halla oculto lo que hemos venido a buscar.
Tienes razn, no hay nada de inters en las diversas salas de la pirmide, pero s en los
corredores que discurren debajo.
La pelirroja le hizo un ademn para que siguieran caminando. No era prudente quedarse all
cuando quedaba menos de una hora para el relevo de la guardia.
Poco despus alcanzaron la primera hilada de piedras. Sin perder ms tiempo, comenzaron a
escalar subiendo de un bloque a otro; as, hasta alcanzar la entrada de Al -Mahmun. Cristina mir
hacia arriba, donde se encontraba la puerta original. No dijo nada, pero le hizo un gesto a Lilith,
dndole a entender su intencin de ascender un poco ms. La alemana asinti, dejndose conducir.
Finalmente lograron su objetivo: llegar hasta el enrejado que protega la entrada a la siringa
12
;
y estaba abierto. Eso quera decir que Leonardo Crdenas y el resto se haban adentrado en su interior.
Captulo 46
Leonardo se encontraba de nuevo en una situaci n incmoda; o ms bien angustiosa. Claudia
reptaba delante de l y Salvador le vena a la zaga, circunstancia que agudiz su particular sentido de la
claustrofobia, ya que era como estar encerrado en un atad. No quiso pensar en ello, de momento,
y centr su atencin en el intenso dolor que le suba desde las rodillas. A veces, debido a la pendiente, le
costaba trabajo levantar las piernas y acababa golpendose con las tablillas de madera clavadas al suelo
del canal. De seguro que llevaba escoriada la piel, puesto que la tela del pantaln haca varios metros
que se haba deshilachado. Entonces se olvid del dolor fsico para pasar de nuevo al psicolgico, puesto
que las paredes del tnel se estrechaban como un embudo al igual que en la cripta murciana de la
capilla de los Vlez. Los ltimos nueve metros se le hicieron interminables. No haba llegado, y ya
deseaba escapar de aquella ratonera decrpita que ola a excremento.
Estaba a punto de rendirse cuando vio que Claudia poda incorporarse hasta ponerse de pie.
Las linternas iluminaron las paredes rocosas de una sala rectangular, completamente vaca, cuyo
techo se poda tocar con las manos extendidas hacia arriba. Frente a ellos, en el otro extremo, se
abra un canal igual de estrecho que por el que haban descendido. Tambin pudieron ver un pozo,
de unos dos metros de lado por tres de fondo, horadado en el suelo.
Le dijo Riera que era la Cmara del Caos. Se puede saber para qu hemos bajado, si aqu no hay
nada de inters ? pregunt nervioso, y el eco de su voz vibr en la sala.
Tranquilzate... Fue el consejo de Claudia. El ritual de iniciacin es un acto de fe...
Entonces, al percibir cierto escepticismo en su rostro, su pareja aadi pragmtica: Eso fue lo que me
dijeron.
No hay mejor forma de definirlo aleg Salvador Riera, iluminando a su alrededor con la
linterna. Aqu comienza la purificacin del alma, en este lugar tan terrible que representa el
Infierno y por el cual nos adentraremos hasta llegar a la Luz.
Pues yo opino que deberamos salir de aqu cuanto antes... Crdenas se senta realmente
mal. Esta cmara da escalofros.
Intenta no pensar en ello... Claudia se le acerc para acariciar sus mejillas. Todos los
que han recorrido este camino han regresado sanos y salvos.
A su to se le escap una carcajada. Qu ocurre ahora? pregunt la joven con cierta
crispacin, volviendo el rostro hacia l.
Pues, que no es cierto lo que acabas de decir. Algunos jams llegaron a finalizar el recorrido
inicitico. Eso es algo que Balkis ha omitido por temor a que no siguieses adelante.
12-
( Gallera tortuosa. . ([Link] A.)
T lo hiciste? Llegaste hasta el Arca?
S; en compaa de Sphora.
Y qu ocurri despus? Aquello era nuevo para Claudia, que por eso insista.
Que no pude finalizar el proceso de iniciacin por culpa de mi ignorancia, por lo que no
pude quedarme en Egipto como era mi intencin. El acertijo del Trono fue la causa de no superar
correctamente la prueba, y eso que pude sentarme en l junto a Sphora. Por ello, en vez de un
Custodio fui designado a ocupar el cargo de Magster; el hombre en quien recae la obligacin de
preservar el secreto de la logia, aun a costa de manchar sus manos de sangre. Creo que fui castigado
por mi orgullo. Luego hubo un segundo intento, pero esta vez con Khalib encarnando el papel de
Hiram... Y lo llev a cabo con xito. Claro, l siempre profes la filosofa suf; y eso le dio ventaja.
Espera! Vuelve atrs Leonardo dio unos pasos hacia Salvador. Hace un instante has
reconocido que no todos llegaron a la Sala del Trono. Qu ocurrir si fracasamos?
Todo ir bien; no te preocupes. Sholomo le dio la espalda, yendo hacia la pequea
abertura que se abra al otro lado de la cmara.
Leonardo, muy contrariado, fue tras l.
Aguarda un momento! exigi agriamente. Le sujet por el hombro. Todava no has
contestado a mi pregunta.
Riera se volvi para encarrsele. Se lo vea enfurecido. Luego se tranquiliz, al descubrir que
Claudia tambin aguardaba una respuesta.
Antes de que lleguis al Trono, se os presentar una encrucijada de la que dependern
vuestras vidas les advirti con gravedad. En el corredor de las cuatro puertas, inscrita en los
muros, hallaris un acertijo de vital importancia: el misterio de la Sabidura. Utilizad el latn para
solucionar el enigma, y reorganizad el anagrama. Y t, pequea... Mir a Claudia con decisin.
Recuerda aquella historia que una vez te cont de nia, una que hablaba de un individuo que
construy un jardn privado al que denomin el Parque del Portn de Roca. Os ser de gran ayuda.
Sin esperar respuesta, Salvador les hizo una seal para que entrasen en el estrecho corredor.
Pero, tito... He odo decir que este tnel finaliza unos metros ms adelante dijo Claudia
al descubrir que ese era el camino que deban recorrer para alcanzar su objetivo.
La piedra que bloquea el paso es en realidad una puerta basculante. Estar abierta para
cuando lleguis les inform. A partir de entonces es cosa vuestra encontrar el Saln del Trono.
Esta s que es buena! No piensas acompaarnos? Leonardo se sinti traicionado al
comprender que los abandonaba a su suerte.
Balkis me dijo que esperase aqu. Fue su nica y seca respuesta.
Esperar, qu? pregunt Claudia, igual de molesta que su compaero.
La llegada de los intrusos... Seal la boca del tnel descendente por donde haban
bajado. De ella surga un haz difuminado de luz que iba creciendo por momentos. No hay tiempo
que perder. Estarn aqu en cuestin de minutos.
Cristina fue la primera en alcanzar la Cmara del Caos, y su impresin fue la de haber aterrizado
en su propia tumba. Frente a sus ojos pudo ver una sala de paredes enmohecidas, cuyo techo
formaba un rectngulo perfecto. Le bastaron unos segundos para recorrerla visualmente en su
totalidad. Fue entonces cuando lo vio, de pie junto a la oquedad que haba al otro lado de la cmara,
como si se tratase de un espectro en un mausoleo de piedra. Se qued mirndolo fijamente, sin saber
qu hacer o decir.
La entrada de Lilith consigui devolverle la movilidad, echndose a un lado para evitar cualquier
contacto con la joven.
Vaya, mira a quin tenemos aqu! Pero si es mi viejo amigo Sholomo! exclam Lilith al
reconocer a Riera. Por lo que veo, nuestros caminos vuelven a cruzarse.
Le apunt con el arma para evitar sorpresas desagradables. Salvador alz ligeramente los
brazos, dndole a entender con el gesto que no ocultaba nada entre sus manos, solo la linterna.
He de decir, sin embargo, que no es ningn placer volver a verte... Esboz una sonrisa
forzada. Jams cre que pudieras conseguirlo.
Ya ves... Soy implacable.
Usted debe de ser la doctora Hiepes, supongo... El arquitecto mir a Cristina con
curiosidad. Me gustara saber cul es su posicin.
La aludida reflexion antes de contestar. En realidad, no estaba en ninguno de los dos bandos.
Ella misma era la tercera en discordia.
En estos momentos mi posicin es tan vulnerable como la suya. Fue sincera en su
concluyente respuesta. Aunque espero tener la suerte de contemplar el Arca de la Alianza antes
de morir.
Creo que no va a ser posible sentenci Riera. Ningn sacrlego la ver jams.
Eso es que no me conoces aadi Lilith. Bueno! Basta de palabrera. Dime donde
estn Leo y los otros. Y no me digas que ests solo, porque os hemos seguido desde el Museo
Arqueolgico.
Las pupilas de Salvador brillaron con especial intensidad en la oscuridad de la sala. En cierto
modo era una provocaci n, un reto, un desafo a la muerte; mas no le importaba. Conoca de
antemano su destino.
Ese fue uno de los sacrificios exigidos por Balkis: lavar su conciencia haciendo justicia. Deba
pagar por los errores cometidos.
No te tengo miedo le dijo serio. S que antes o despus tendrs la necesidad de
quitarme de en medio.
Es cierto admiti la joven alemana. Jams te podr perdonar lo que le hiciste a Frida.
No fue culpa ma, sino de tu curiosidad y ambicin. T ya sabas que la logia no permite
intromisiones de nadie ajeno a la hermandad. Cualquiera que indague en los secretos de la cmara
callar para siempre... O acaso no recuerdas la mxima de advertencia?
Ests loco sise Lilith, colocando la pistola a escasos centmetros de la cabeza de Riera.
El arquitecto aguant la provocacin con extraordinaria sangre fra.
Tienes dos opciones le dijo glacial. Una, vengar la prdida de tu amiga y regresar por
donde has venido; la otra es acabar conmigo y seguir adelante. Si eliges la primera, pensar que eres
inteligente. Si te decantas por la segunda alterativa, ten por seguro que, antes de que acabe la
noche, nuestras almas ardern juntas en el infierno.
Que as sea.
Sin pensarlo siquiera, la alemana apret el gatillo, y el eco del disparo son en la cmara de
forma reiterada y estrepitosa. El cuerpo sin vida de Salvador cay al suelo en un postrer acto de
inutilidad. Haba sido vctima de su propia sentencia.
Lilith gir el rostro hacia Cristina, quien descubri en su mirada algo que no saba de ella
hasta entonces: que era una psicpata compulsiva con clara tendencia al sadismo.
Odio las fanfarronadas afirm sarcsticamente, y luego se ech a rer.
Aquello confirm la teora ms siniestra de la criptgrafa.
Tal y como les prometiera Salvador Riera, la pared del fondo del canal result ser una puerta
basculante de piedra; y estaba entreabierta. Claudia, siempre en primer lugar, la empuj
suavemente con la mano. Le sorprendi la facilidad con que haba girado, y tambin el hecho de que
ningn arquelogo sospechara de la existencia de aquella galera que continuaba varios metros ms
bajo la Gran Pirmide.
Siguieron adelante por un corredor bastante amplio, por el cual podan caminar totalmente
erguidos. En algunos le los sillares que formaban las paredes, descubrieron una serie de
petroglifos de naturaleza protohistrica que les fue imposible reconocer. No se parecan en nada a la
escritura hiertica del Antiguo Egipto, ni a ninguna otra conocida. Eran mas bien ideogramas
cabalsticos sin sentido. Varios de ellos le recordaron los signos del alfabeto hebreo.
Es la escritura original precis Claudia al ver con qu atencin las observaba su
compaero. Segn mi to, fue directamente revelada a los hombres por los ngeles. Los antiguos
habitantes de Henoc la llamaban arsigot; o lo que es igual, el idioma artstico de Dios. Siglos ms
tarde, los templarios bautizaran los conocimientos adquiridos, gracias a la sabidura del Arca, con el
nombre de arte gtico.
Al bibliotecario de la firma Hiperin ya nada le asombraba. Entonces se acord de la
disparatada comparacin de la Viuda a los pies de Keops.
Balkis me cont una extraa historia respecto a una catedral inimaginable enterrada bajo el
desierto... le confes con voz queda. T sabes algo?
Lo mismo que t, pero no creo que sea cierta... Neg con la cabeza y aadi con media
sonrisa: Es ms bien una leyenda que corre entre los miembros veteranos de la logia.
Siguieron adentrndose por el pasadizo. Leonardo no dejaba de darle vueltas en la cabeza a
una idea que arrastraba desde que Balkis enterrara en la arena los dos pequeos monolitos, un
pensamiento directamente relacionado con la construccin de las catedrales y sus arquetipos.
No crees que pueda ser verdad? inquiri l de nuevo.
Claudia lo mir desconcertada.
Te refieres a las columnas de Tubalcan y el Santuario de la Sabidura?
As es respondi rpido. Acabo de darme cuenta de que existe una relacin entre el
relato de Balkis y los modelos seguidos por los constructores de templos.
La joven frunci el ceo.
No te sigo...
Pues que la mayora de los prticos, desde la antigua Grecia, siguen el mismo patrn le
explic en plan didctico. Sobre el dintel de entrada se puede ver un tmpano triangular
apoyado sobre el friso y el alquitrabe, siendo este ltimo sostenido por varias columnas. Aun hoy en
da, pueden admirarse en los edificios ms emblemticos del mundo, desde el Vaticano a la Casa Blanca
pasando por el Partenn de Atenas. Es como si en la memoria colectiva de los arquitectos, pasados y
presentes, sobreviviera la idea de un templo original cuya disposicin siguiera la misma directriz...
Se mordi un instante la lengua y continu enftico: Y qu me dices de las torres campanario de
las catedrales? Acaso no se asemejan a los obeliscos del Antiguo Egipto?
Claudia tuvo que admitir que exista cierto paralelismo entre las lneas arquitectnicas de los
edificios mencionados con la definicin que conoca del Templo de Henoc.
Es posible dijo finalmente, sin darle mayor importancia. Dubitativa, arque las cejas,
Por supuesto que s! reafirm Leonardo. Tales instrucciones son un atributo a las
ciencias del pasado que hicieron posible el milagro de Gizeh.
Si sigues pensando en eso perders la concentracin le previno ella, ladeando luego la
cabeza. Lo mejor que puedes hacer, ahora, es encomendarte al silencio personal. Debes dejar que
tu mente descanse... Detener el pensamiento interno.
Eso es lo que te ensearon?
Es lo ms aconsejable. Fue sucinta en la respuesta.
Instantes despus llegaron a una sala rectangular de unos cincuenta metros cuadrados. A
derecha e izquierda se abran dos pasadizos en los muros laterales, con un total de cuatro. Al
acercarse a investigar, vieron que, en ambos, haba escalones de piedra que descendan en la oscuridad.
Iluminaron el interior con sus linternas. Varios metros ms abajo se dibujaba una trayectoria
semicircular, como si se tratase de una escalera de caracol.
Claudia llam la atencin de su compaero. Ven a ver esto! Le hizo un gesto para que se aceren ra
al muro frontal. Aqu hay algo escrito.
El bibliotecario enfoc su linterna hacia donde sealaba Claudia. Grabado en la piedra pudo leer
un extrao verso:
Animal, plantam, petram sum;
tib meae alae tutelam daraverunt
Qu significa? pregunt l.
Soy animal, vegetal y mineral; y bajo mis alas hallars proteccin... Es el cdigo de
entrada contest en tono confidencial. Debemos resolver el acertijo de la Sabidura para saber
qu camino seguir.
Supongo que te habrn dado algn tipo de referencias, o instrucciones. Crdenas esperaba
que su pareja le dijese algo ms concreto.
Pero la sobrina de Riera se encogi de hombros, negando repetidas veces con la cabeza.
Estamos jodidos! exclam Leonardo al descubrir que su chica saba lo mismo que l.
Entonces se acerc a una de las entradas al subterrneo. Llevado por la intuicin, mir hacia
arriba, esperando encontrar algn signo u objeto como en la sorprendente cripta de la catedral de Murcia.
All no haba ninguna campana, pero s nuevas inscripciones labradas en la piedra. Sobre el arco de
entrada pudo ver los smbolos planetarios del Sol y de Venus; con sus nombres, en latn, escritos
debajo:
SOLS-VENUS.
Te has fijado? inquiri, pensativo. Despus seal las marcas de cantera con la luz de su
linterna.
Claudia lade su rostro en un intento por comprender aquello. Luego se acerc al pasadizo que
haba justo al lado, iluminando la parte alta del dintel. Vio otros dos petroglifos con sus respectivos
epgrafes; en este caso, los de la Luna y la Tierra.
Es increble susurr antes de darse la vuelta.
Avanz con decisin hacia la pared de enfrente, volviendo a iluminar la zona que corra por
encima de los arcos. Y all estaban: Mercurio y Jpiter en uno; Marte y Saturno en otro, los astros
conocidos en el Medioevo, as como los smbolos primordiales usados por los antiguos alquimistas.
Me apuesto lo que quieras a que estas inscripciones esconden la respuesta al acertijo
afirm con gravedad, y despus mir a Crdenas buscando apoyo.
Pues deberamos comenzar a estudiarlos... No te parece? propuso l.
En aquel instante escucharon el eco lejano de un disparo. Claudia palideci nada ms sentir
la detonacin.
Tito! grit, angustiada, yendo hacia el tnel en un desesperado acto por ayudarlo.
Leonardo la cogi a tiempo por el antebrazo, con firmeza.
Es intil. Ya no puedes hacer nada por l.
No sabemos si est muerto! contest histrica. Segua obcecada en su
determinacin de ir a buscarlo. Puede estar herido! Incluso es posible que haya sido un disparo
de advertencia!
Escucha... le dijo con suavidad. Si regresamos, nos obligarn a conducirlos hasta el Arca.
Salvador lo saba, y por ello se qued all, para sacrificarse mientras nosotros cumplimos lo pactado...
Entonces, aadi con repentina vehemencia: Somos su nica esperanza. El secreto de la cmara
depende de la decisin que tomemos.
A Claudia le sorprendi el hecho de que su novio y compaero hubiera cambiado de opinin.
Crea que no le importaban nada los asuntos de la logia, pero se haba equivocado, y eso la hizo
reaccionar a tiempo. Leonardo tena razn: deban encontrar la Sala del Trono antes de que fuera
demasiado tarde.
Qu se te ocurre que hagamos? pregunt abatida.
Dmelo t ahora... Chasque la lengua antes de continuar: Riera dijo algo de una
historia que te cont hace aos, y que tena que ver con lo que bamos a encontrarnos. T eres
realmente quien debe conducir esta inslita aventura en que estamos metidos hasta las cejas, y no
yo.
Es cierto, lo haba olvidado.
Y bien... ? Puedes decirme de qu se trata?
Pues de un lituano, llamado Leeds Kalnin, que vivi en Estados Unidos entre los aos veinte y
cuarenta. Mi to me cont la historia muchas veces. Por lo visto, aquel hombre, sin ayuda de nadie,
tall y movi ms de mil toneladas de piedra. Con el paso de los aos cre un jardn de extraordinaria
bellezaal que denomin El Parque del Portn de Roca.
Por favor, dime que es una pista fiable.
Claudia suspir, y ya no supo qu decirle. La historia del viejo Kalnin no dejaba de ser
sorprendente, pero nada ms. Si aqulla era la nica ayuda que iban a recibir, estaban realmente
perdidos.
La verdad, no lo s respondi con deprimente sinceridad.
De acuerdo, comencemos de nuevo le propuso Leonardo, tratando de conservar la
calma. Haremos lo que nos dijo Salvador. Utilizaremos el latn para la respuesta y reorganizaremos
el anagrama.
Sin perder ms tiempo, sac su bloc de notas de detrs del pantaln y comenz a escribir los
nombres de los planetas en una hoja de papel; tal y como estaban inscritos:
MERCURIUS-IUPPITER
SOLIS-VENUS
MARTIS-SATURN1
LUNA-TRRA
Deberamos intercambiar las letras para ver si forman una palabra o frase coherente... Fue
la meditada propuesta tras pasarle el bloc a ella. Tu to nos proporcion el camino que debamos
seguir. De nosotros depende descifrar el enigma.
Disponemos de poco tiempo -le record con tono apagado. Es posible que hayan
descubierto el pasadizo secreto.
Se refera a Lilith y compaa.
Bien! Manos a la obra.
Dicho esto, Crdenas volvi a escribir los nombres de los astros en otra hoja de papel. As podran
intentarlo por separado.
Transcurrieron unos tensos minutos, y a pesar del intenso esfuerzo mental por combinar las
palabras, les fue imposible hacerse con la respuesta. La presin a la que estaban siendo sometidos
paralizaba sus pensamientos, ya que saban que de un momento a otro podran entrar en la sala y
asesinarlos impunemente. La impotencia bloqueaba su sentido de la reflexin y les impeda pensar
con claridad.
Soy animal, vegetal y mineral; y bajo mis alas hallars proteccin. Se oa murmurar a
Leonardo en voz baja, tratando de encontrar la solucin en el propio acertijo.
Ella, por su parte, descubri un pequeo detalle que no cuadraba: Saturno estaba mal escrito.
No era Saturni, sino Saturnus. Pensaba decrselo a su compaero cuando record cierta parte de la
historia del lituano que haba pasado por alto, y precisamente era la que tena que ver con los planetas.
Por lo visto, exista un lugar en el Parque del Portn de Roca denominado El Saln del Trono, el cual
estaba flanqueado por las esculturas simblicas de Marte y Saturno. Era una coincidencia, sin ms
importancia, o quiz una respuesta al acertijo?
Leo, centrmonos en Marte y Saturno. Tengo una corazonada dijo Claudia con voz
trmula, embargada por la emocin del descubrimiento.
Comenzaron con la palabra MARTIS, la cual desmembraron en letras independientes
hacindolas girar de un lado a otro; intercambindolas como piezas de un puzzle.
Y he aqu que consiguieron ordenar la primera parte del anagrama: MARTIS se convirti en
MATRIS; es decir, la Madre.
Cielo santo, lo hemos conseguido! exclam el bibliotecario, eufrico de alegra, pero con
las manos sudadas por la tensin interior. Ya podemos largarnos. Si lo hacemos antes de que
lleguen, tendremos tres posibilidades entre cuatro de que se equivoquen de camino al seguirnos.
No tienes curiosidad por saber cul es la respuesta final al acertijo? le pregunt ella,
arisca. Piensa que es posible que lo necesitemos en un futuro.
No hace falta; ya lo s... Cogi su mano y tir de ella con suavidad, obligndola a ir hacia la
entrada con los signos de Marte y Saturno sobre el arco. Te lo dir por el camino.
Claudia se dej llevar por el enardecimiento de su compaero, bajando los peldaos de piedra lo
ms rpido que pudo. Despus de girar varias veces la galera descendente, y tras asegurarse de
que no podran or sus voces ni vislumbrar la luz de sus linternas, sinti la necesidad de
preguntarle:
Vas a decirme de una vez cul es la respuesta al acertijo? Arrugando el entrecejo, se
detuvo un instante.
Leonardo sabore con delectacin su momento de gloria.
Piensa un poco... le dijo con suficiencia. Ella es animal, vegetal y mineral, y bajo sus alas
hallamos proteccin.. . Se aclar la voz. Ella nos cuida, nos alimenta y nos da la vida; como una
madre. Por lo tanto, MARTIS SATURNI no es otra cosa que MATRIS NATURIS; la Madre de la
Naturaleza... La analoga ms bella de la Sabidura de cuantas he escuchado.
Para cuando las dos llegaron al corredor de las cuatro puertas, Claudia y Leonardo ya haban
desaparecido.
Este lugar es de lo ms inhspito, pero a la vez maravillosamente enigmtico, pens
Cristina al evaluar la sala donde se encontraban.
A Lilith, por el contrario, le importaba bien poco el descubrimiento de nuevas galeras bajo la
meseta de Gizeh. Hubiese preferido encontrarse cara a cara con el bibliotecario y el resto de los
masones, y arrancarles, tras un brutal interrogatorio, el camino que habra de seguir para encontrar
el Arca. En cambio, ahora tendra que enfrentarse a la decisin de escoger entre uno de los pasadizos
descendentes, con la particularidad de que podra equivocarse. Y aquello supondra un inquietante
contratiempo que no entraba en sus planes.
Ante la problemtica de decantarse por una de las cuatro entradas, dej que fuese la experta
quien averiguase cul era la correcta.
T! espet agriamente a Cristina, apuntando con su arma a la cabeza. Dime qu
camino hemos de coger.
El rostro plido y pecoso de la doctora se torn an ms blanco de lo habitual. Comprendi
que era su turno. Deba jugar muy bien sus cartas si no quera perder la vida en el primer intento.
Si me matas, nunca lo sabrs la previno en voz baja. Pero si tienes paciencia, te llevar
hasta el lugar donde se esconde el Arca... Trag saliva y continu: Ves esas inscripciones sobre las
diversas entradas... ? Las fue sealando con su linterna. Creo que forman parte de un cdigo
secreto que a su vez se haya ligado a esa otra frase. Ilumin el fondo de la galera, all donde haba
escritas unas palabras en latn.
-Qu dice ah? quiso saber Lilith.
Soy animal, vegetal y mineral; y bajo mis alas hallars proteccin.
Y qu diablos significa eso?
Humm, creo que he ledo antes esa frase; estoy segura coment concentrada. Tal vez
fue en un viejo libro de alquimia.
Ms te vale recordar. La asesina a sueldo comenzaba a ponerse nerviosa.
Espera, ya lo tengo! La criptgrafa, eufrica, chasque los dedos. Nicols Valois, un
nigromante del Renacimiento, hablando de la piedra filosofal, dijo: Hay una piedra de gran virtud, y es
llamada piedra y no es piedra, y es mineral, vegetal y animal.
Sigue... Te escucho.
Cristina se olvi d de Lilith por un instante. Fue de un lado a otro de la sala, iluminando y
leyendo a la vez el nombre de los planetas inscritos en los dinteles de entrada. De vez en cuando se
detena para reflexionar, pero solo por espacio de unos segundos. Finalmente, se acerc al pasadizo
cuyos petroglifos pertenecan a los planetas Mercurio y Jpiter.
Es este; estoy segura. Alz el mentn, sin disimular su orgullo, al dirigirse a la fra
liquidadora de vidas, pues necesitaba juzgar por s misma.
Antes vas a explicarme en qu te has basado para tu eleccin. No estoy dispuesta a arriesgar.
El Mercurio, segn los alquimistas del Medievo, es el principal ingrediente de la piedra
filosofal le dijo en tono mesurado. Y si bien es cierto que el resto de los planetas tambin
forman parte del glosario alqumico, Mercurio es el nico dios que tiene alas, aunque sea en los pies.
Por lo tanto, Mercurio y Jpiter es la mejor opcin... Se mordi un poco el labio superior e
inquiri: No crees?
Lilith tuvo que admitirlo, ya que el detalle de las alas era decisivo. Se rindi ante la pericia de
la criptgrafa. Su talento era digno de admiracin. Despus, dejndose llevar por la decisin de
Cristina, le hizo un gesto para que fuera ella quien bajase en primer lugar. En ningn momento
hubo deferencia en el trato: segua apuntndole con su arma.
Captulo 47
Llevaban ms de quince minutos descendiendo por el pasadizo, y an no haban encontrado
una salida. Hubo un momento en que Leonardo le propuso regresar, admitiendo que quiz se
equivocaran de camino, pero Claudia se opuso al estar convencida de que haban resuelto el acertijo.
Sin embargo, su esperanza se fue desvaneciendo segn pasaba el tiempo y se hundan ms y ms
en aquella mazmorra escalofriante de infinitos peldaos. Al temor y la incertidumbre haba que
sumar el decrpito aroma que exudaban los muros, un olor rancio que impregnaba todo el ambiente
y el vestuario. El calor era sofocante, hasta el punto de hacer que las prendas se adhiriesen a la piel
empapadas de sudor. La presin iba en aumento segn bajaban las escaleras, ya que deban
encontrarse en el punto crtico de descenso y el aire se haca casi irrespirable. De hecho, estaban
convencidos de que si no llegaban pronto a su destino sufriran un ataque de ansiedad.
Para empeorar an ms la situacin, descubrieron horrorizados que la luz de las linternas
perda intensidad y que no tenan pilas de recambio.
Maldita sea! Jams cre que el Arca estuviese escondida en el centro de la Tierra se
quej el bibliotecario, desesperado ante el problema que se les avecinaba.
Ahora no es el mejor momento para el reproche razon Claudia. Debemos
conservar la calma y soportar con entereza cualquier contratiempo.
Pretendes seguir adelante con esto? replic. Estaba furioso Como ves, aqu abajo no
hay ningn Trono de Dios... Todo ha sido un engao!
Lo lamento, pero no pienso del mismo modo Pareca decepcionada, pues el carcter
veleidoso de su compaero a sacaba de quicio. S que debemos continuar; me lo dice el corazn. Por
favor... Cogi la mano de su pareja. No abandones ahora que estamos tan cerca.
Crdenas respir profundamente. Ella, como siempre, tena razn. Volver atrs no era la mejor
alternativa.
Entonces, llevado por un impulso incontrolado, la aferr por la cintura y la atrajo hacia s.
Antes de que la joven emprendiera qu estaba sucediendo, su compaero le deposito un breve beso
en la boca.
Esto por si es lo ltimo que hago en mi vida le dijo con ternura.
Claudia sonri, satisfecha. Leonardo poda ser encantador cuando se lo propona. Como
recompensa, fue ella quien, con pasin, sujet por detrs su cabeza para besarlo de nuevo.
Y esto por confiar en m le susurr al odo, una vez que sus labios hablaron de separarse
al cabo de unos instantes para recordar.
Crdenas pensaba decirle que era la mujer ms maravillosa del mundo, cuando se dio cuenta
de que su linterna labia dejado de funcionar. La de Claudia emita un leve resplandor de color
naranja, sntoma inequvoco de que las pilas estaban a punto de acabarse. Apenas les quedaban
unos minutos antes de que se quedaran totalmente a oscuras.
Mierda! mascull Leonardo, que a duras penas contuvo una blasfemia. Sin luz jams
llegaremos hasta la Sala del Trono.
Ser mejor que nos demos prisa... Fue el prctico consejo de Claudia. Puede que estemos
cerca.
Bajaron lo ms rpido posible, esperanzados en encontrar una salida a tiempo. La luminosidad
iba perdiendo fuerza a un ritmo acelerado. Ya casi apenas podan ver las lneas de su cuerpo, y mucho
menos los incontables peldaos por donde pisaban. La situacin era crtica, tanto que incluso Claudia
comenz a perder la esperanza. Lo cierto es que ambos estaban ya aterrorizados.
Y entonces ocurri lo que ms teman: la linterna dej de funcionar y la oscuridad se adue
del pasadizo. Estaban atrapados en mitad de la nada, envueltos por las tinieblas de un mundo
subterrneo milenario, ajeno y hostil.
Fue como si se encontraran a las puertas del infierno.
Nos guiaremos por el tacto. La voz del bibliotecario de Hiperin sonaba distinta, con algo
menos de seguridad.
Ella guard silencio, pero se ech a un lado hasta apoyarse en los humectantes muros de
piedra. Con su otra mano busc la de su pareja. Juntos, e inmersos en la penumbra, descendieron
lentamente los escalones a la expectativa de un autntico milagro.
Y he aqu que ocurri algo increble, inaudito, un suceso al que no dieron credibilidad hasta
pasados unos minutos por temor a que fuese un sueo y acabaran despertndose: las piedras
labradas de aquel angosto corredor desprendan una luz tenue y dorada que ilumin poco a poco el
camino.
Impelidos por la curiosidad, acariciaron el muro para intentar comprender lo que estaba
sucediendo. Sintieron cmo se les calentaban las palmas de las manos. Era un calor tibio que
transmita serenidad; una paz que condicionaba definitivamente su alterado estado anmico. La luz
fluctuaba en ondas encrespadas que iban y venan, imitando el movimiento de la respiracin. Adems,
el efecto ptico era insuperable. Era como estar acariciando un enorme ser vivo de piedra con
conciencia propia, pues pronto tuvieron la impresin de que aquella cosa pretenda comunicarse con
ellos a travs del resplandor.
No encuentro un razonamiento lgico para explicar esto expuso Leonardo, siempre sin
apartar sus manos de la pared. Pero sea lo que sea, nos ha salvado la vida.
Tales portentos no se manifiestan si no es por obra del Gran Arquitecto dijo una voz
conocida varios peldaos ms abajo.
A Claudia se le escap un agudo gritito de sorpresa, aunque se tranquiliz al ver que eran Bailas y
el bueno de Hiram.
Lo hemos conseguido, Leo! A la espaola se le saltaron las lgrimas debido a la
emocin que le provocaba estar en presencia de los Custodios.
S, cario... Balkis la abraz con fuerza. Habis logrado llegar hasta donde solo unos
pocos lo han hecho.
Temamos por vosotros. Por eso nos hemos adelantado a recibiros puntualiz Hiram.
Sentimos vuestra angustia ah abajo, y Sphora decidi echaros una mano.
Seal los peldaos que desaparecan ms all del pasadizo circular de piedra.
Leonardo estaba de lo ms excitado. Tanto era as, que apenas poda expresar con palabras
sus sentimientos y emociones, los cuales giraban en contrasentido dentro de su cabeza. Aspir el
viciado aire y dijo con voz queda:
Jams cre que dijera esto, pero me alegro de veros.
Queda mucho para llegar? pregunt Claudia, deseosa de finalizar el rito de iniciacin.
Balkis le acarici el cabello, sonriendo a la vez que contestaba su lgica pregunta.
Solo tenas que completar el crculo. Apenas quedan unos cuantos peldaos... Ven! Tir de
ella con suavidad. Te lo mostrar ahora mismo.
La sobrina de Riera se dej llevar, bajando los escalones tras mirar a Crdenas en busca de su
aprobacin. Este le hizo un gesto de conformidad con una mano, yendo presto tras su
compaera.
Pero Hiram lo retuvo un instante.
Recuerda que la llave de la logia es fundamental para ascender la Escala le dijo con
gravedad. Est en tus manos, y no en las de Claudia... Utilizadla correctamente. Y solo t podrs
abrir la puerta a la Sabidura y a las Artes.
Dicho esto, fue tras los pasos de Balkis. Leo tard al ms en reaccionar. Intentaba averiguar qu
haba querido de con aquellas palabras.
Recorrieron juntos el trayecto que los separaba de salida, escasamente una docena de
peldaos. Finalmente, v ron una abertura en la roca rematada con colosales dovelas piedra formando
un semicrculo. Ms all, una luz intensa iluminaba un paisaje cavernoso de estalactitas, rocas y arena; u
luz que provena de todas partes y que arrastraba sonidos celestiales. Un viento ligero y clido les
azot el rostro una \ que dejaron atrs el pasadizo.
El espectculo era maravilloso. Una gruta cuadrada proporciones colosales se abra ante ellos
como un maraville mundo inexplorado. Deba tener una longitud aproximada unos ochocientos
metros, por unos cien de alto. El techo estaba formado por un cielo de rocas de las que pendan
puntiagudas formaciones. Por el contrario, el suelo era bastante arenoso, con algn que otro
peasco desperdigado por el terreno. Al fondo de la cueva se apreciaba un muro de enormes sillares
aprisionado entre toneladas de tierra, una construccin de factura primitiva con centenares de
signos inscritos las paredes de piedra. Tendra unos doscientos metros de lar y luego se doblaba en dos
esquinas a ambos lados formando cuadrado sin completar; la cuarta faz de aquella construccin que
se elevaba hacia arriba como un exorbitante monolito deba permanecer atrapada bajo muchas
toneladas de tierra Junto a la muralla haba un prtico de tmpano dorado que se alzaba hasta la
techumbre rocosa; y pegado a este, la puerta por donde acababan de salir, que tambin formaba
parte otra construccin monoltica de idnticas proporciones, segn pudo apreciar el bibliotecario
con la boca abierta por tantas emociones seguidas.
Eran la base de las columnas de entrada al Santuario de Dios y a la Sala del Trono; los titnicos
cimientos de las pirmides de Kefrn y Keops: un portento de la arquitectura antediluviana destinada a
preservar el conocimiento y el antiguo arte e la construccin; o lo que es igual: el espritu de la
Sabidura.
No decas que bamos por buen camino ?
La pregunta de Lilith resultaba evidente: el corredor finalizaba en un muro de piedra caliza que
las impeda avanzar, por lo que su nica alternativa era la de volver a subir las es-aleras y probar
suerte con otra entrada.
No lo entiendo... reconoci Cristina, titubeante y pensando en voz alta. Tal vez la frase
encerrara otro significado, o puede que la solucin estuviera en los propios petroglifos planetarios.
Lilith lament la equivocacin, y el hecho de que Carenas y los dems pudieran habrsele
escapado. Calcul que no haba tiempo que perder. Deban regresar cuanto antes a la cmara de las
cuatro puertas y encontrar la correcta. Y as se lo hizo saber a Cristina.
Subiremos de nuevo le orden arisca. Y esta vez procura no equivocarte, o te juro que
acabo contigo.
No bromeaba, y eso la criptgrafa lo saba muy bien. Tena una sola oportunidad. Deba pensarlo
bien antes de elegir.
Con el amargo sabor del fracaso adherido al paladar, regresaron de nuevo por donde haban
venido. Cristina aprovech el tiempo para reflexionar sobre el sentido de la frase, Hubiese jurado
que el acertijo haca referencia a Mercurio, aunque era evidente el error. Tendra que examinar a
fondo ida una de las palabras. Quiz estuviesen intercambiadas y el enigma se hallara escondido
tras un anagrama; ejemplo tpico del hermetismo masn.
Lo tena decidido: antes de entrar en otro pasadizo deba estar segura del todo. La paciencia de la
joven alemana comenzaba a esfumarse. Si no le era til, acabara asesinndola. Y eso no formaba
parte de su plan.
Como el descenso no fue excesivamente largo, alcanzaron la sala en cuestin de minutos. Pero
cul fue su sorpresa cuando vieron que la estancia haba cambiado por completo. En vez de
encontrarse con cuatro puertas incluida la que acababan de cruzar, y el pasadizo oculto que
conduca a la Cmara del Caos, descubrieron horrorizadas que eran ocho los corredores descendentes
y que la nica salida hacia el interior de la pirmide haba desaparecido; y no solo eso, tambin la
frase en la pared y las inscripciones astronmicas sobre los dinteles de entrada. All no haba nada
de lo que dejaron al marcharse. Estaban en una sala totalmente distinta.
Qu es esto? se pregunt Cristina, temerosa. No sala de su asombro.
Dime que no estoy soando... dijo Lilith con voz serena. Mas luego perdi el control y se
dej llevar por la rabia al sentirse engaada. Maldita sea! Dime que no es cierto lo que ven mis
ojos!
De un fuerte empujn tir a Cristina por tierra. A continuacin, baj el brazo que sujetaba el
arma y dispar a bocajarro antes de que la agredida pudiese mediar palabra. La bala fue a
estrellarse en el suelo entre los muslos de la doctora, muy cerca de la entrepierna, para rebotar
luego hacia el techo.
He fallado a propsito, pero dame un solo motivo ms y la prxima vez te juro que dar
en el blanco.
Entonces le tendi la mano para que se pusiera en pie.
No, gracias... La criptgrafa declin el ofrecimiento cogiendo su linterna del suelo. Ya
puedo sola.
Se levant sin mucho esfuerzo, limpindose el polvo adherido a los pantalones.
Necesito orte decir que hay una explicacin para todo esto, y que me vas a sacar de aqu
lo antes posible.
Lilith aguardaba una respuesta satisfactoria, pero en el fondo saba que no exista un
razonamiento lgico que explicara lo sucedido.
Lo nico que podemos hacer es escoger entre uno de estos pasadizos y esperar que nos conduzca
sin ms hasta el Arca.
Y si no? quiso saber la asesina a sueldo. Y si est bloqueada como la anterior?
Regresaremos de nuevo hasta aqu.
Puede que para cuando lo hagamos, la cmara haya vuelto a cambiar y nos devuelva a la
sala principal.
Es una posibilidad admiti Cristina.
Otra es que nos encontremos en una cmara distinta.
Correremos el riesgo... Arrug mucho la frente y objet: Qu otra cosa podemos
hacer?
Tena razn, y eso fue lo que ms le doli a Lilith: tener que aceptar su fracaso.
Escogieron una entrada al azar, aunque en realidad fue Lilith quien decidi finalmente.
Estuvieron bajando durante varios minutos. En contra de todo pronstico, el corredor no estaba
bloqueado por ningn muro y al poco llegaron a una nueva sala. En esta pudieron contar cinco
puertas, y ninguna sealizacin o marcas de cantera. Aunque haba un pequeo detalle que las
diferenciaba del resto: los peldaos de los distintos pasadizos ascendan, en vez de bajar.
Esto es de locos! exclam Cristina, echndose el cabello hacia atrs con ambas manos en
un acto reflejo.
Lilith recorri la estancia a zancadas, con el rostro congestionado por la rabia y la
desesperacin. Farfull unas cuantas maldiciones en alemn, y alivi la rabia que senta pateando
de vez en cuando las paredes de piedra. Incluso hizo varios disparos al aire que resonaron, en sus
odos, como truenos en el silencio de la noche.
Regresemos! grit, al borde ya de un ataque histrico. Volvamos de nuevo antes de
que pierda el juicio!
Subieron nuevamente las escaleras por donde haban venido, desquiciadas ante la idea de
quedarse atrapadas para siempre en aquel ddalo de corredores subterrneos. Pero el destino les tena
reservada una nueva sorpresa, y es que se encontraron con que un nuevo muro, surgido como por arte
de magia, les impeda continuar. Aterrorizadas, no tuvieron ms opcin que bajar de nuevo. Y al
hacerlo, se dieron cuenta de que era otra cmara distinta, con solo dos corredores: uno descendente y
otroascendente. La situacin resultaba de lo ms surrealista.
Con abandono e impotencia, Cristina apoy la espalda en la pared para luego dejarse deslizar
lentamente hasta suelo. Mir lnguidamente a Lilith, la cual estaba tan plida que pareca una yonqui
con sndrome de abstinencia.
Jams saldremos de aqu sentenci la criptgrafa en marcado tono fnebre.
Captulo 48
La puerta del templo estaba abierta, y de ella surga un rutilante esplendor que pareca nacer
del centro de la Tierra. Boquiabiertos y alucinados, Leonardo Crdenas y su compaera cruzaron el
umbral junto a los Custodios.
Las lneas arquitectnicas interiores eran completamente idnticas a las catedrales
construidas en el Renacimiento. Haba una nave principal, escoltada por arcos formeros que se
alineaban con precisin a ambos lados de las galeras, la cual estaba atravesada a su vez por otra nave
transversal, algo menor, que se apreciaba ms all del crucero. Al fondo, entre la girola y el
presbiterio, en vez del altar propiciatorio pudieron ver una plataforma escalonada de piedra con una
base rectangular en lo alto; y, sobre ella, soando con su propia inmortalidad, haba un arca del color
del sol en donde descansaban las figuras de dos ngeles que extendan sus alas hasta tocarse,
formando un tringulo perfecto as como un cmodo respaldo. En realidad, ms que un arca pareca
un trono celestial para dos personas.
Se adentraron emocionados en la nave central admirando la iconografa pagana esculpida
por encima de las arqueras; efigies de grgolas, demonios y animales mitolgicos, tales como
unicornios, grifos, quimeras y esfinges. Por ms que la luz intensa que manaba del Arca iluminase
aquel prodigio de la arquitectura, los muros y columnas mantenan el ennegrecido color que
proporciona la tierra y la humedad tras :1 paso de los aos. En cuanto a la techumbre y la bveda, se
perdan en lo alto de aquel coloso de piedra que minoraba al hombre hasta el punto de convertirlo
en una insignificante nota de polvo.
Leonardo no sala de su pasmo. Aquel lugar le produca escalofros. Era como estar viviendo una
pesadilla en la que pronto habran de surgir horripilantes espectros de la oscuridad, seres del averno
dispuestos a devorar su cuerpo y a esclavizar su alma para la eternidad. Por otro lado, estaba el
bienestar que le infunda la presencia de aquella reliquia cuya antigedad se perda realmente en la
memoria del tiempo. Las emociones se entremezclaban. El sentimiento dio paso a la incertidumbre que
proporciona lo inexplicable, y despus el pensamiento cay en las redes de la locura y la sinrazn. Lo
ltimo que esperaba es que Dios se refugiase en los infiernos.
Balkis le susurr unas palabras al odo. Le rogaba siendo. Entonces Hiram se coloc entre l y
Claudia, cogiendo as manos izquierda y derecha de ambos para unirlas como si fueran una sola. Al
pronto se escuch una voz lejana, que vena de todas partes, cuyas palabras se confundan con el
acorde de una msica celestial. La voz les dijo en secreto que as piedras encerraban las almas de los
hombres que murieron tras haber adquirido el don de Dios, y que todas ellas eran en s mismas parte
de la Sabidura creacional del Universo. De igual modo les confes que las piedras estaban vivas, as
como e1 reino animal y vegetal, pero que el hombre estaba muerto; y que hasta que no se acogiera a
las leyes del conocimiento su espritu vagara perdido por la Tierra.
La voz dej de orse una vez que se detuvieron frente a la Escala. Al verla ms de cerca, Claudia y
Leonardo se dieron cuenta de que el metal que recubra el Arca no era oro, sino la aleacin de un
metal totalmente desconocido. El resplandor que emita oscilaba de un lugar a otro,
expandindose para luego retraerse. Fluctuaba de forma aleatoria, como las piedras fosforescentes
del ltimo tramo del pasadizo.
Se llama Electrum, tambin llamado Orocalcum, y es el metal perdido de las antiguas
civilizaciones explic Balkis a sus espaldas, respondiendo a sus preguntas internas. Sus tomos
son capaces de transmitir la energa primigenia liberada tras el parto del Universo. El Trono te
mostrar los misterios de Dios para que puedas sellar tu alianza con la Sabidura. Ve, no tengas
miedo! Enfrntate a tus debilidades.
Crdenas escuchaba a retazos las indicaciones de la Viuda. Era como si su cuerpo estuviese en
trance, o adormecido por algn tipo de droga. Sus movimientos eran mecnicos y lentos, al igual que
los de un autmata programado para obedecer. Vio a Claudia en el otro extremo de la Escala, justo en
el lado que caa frente a la girola. Observ, igualmente, que en cada uno de los albos y pulidos
escalones estaba inscrito el smbolo astronmico de los planetas alqumicos; lo mismo que en el
pedestal que hallaron bajo la capilla de los Vlez.
Los pies de su compaera ascendieron hasta colocarse en el primer peldao, el que
representaba al astro rey. Leonardo hizo lo mismo, y al instante desapareci todo lo que poco
antes haba a su alrededor. Ya no estaba en lo que fuera el templo de la ciudad perdida de Henoc,
sino en casa de sus padres; y era el da de su decimosegundo aniversario.
Los invitados acababan de llegar, en su mayor parte amigos del colegio en compaa de sus
padres. Leonardo estaba molesto con su madre porque solo haba encargado una tarta de
cumpleaos; y no dos, como era su deseo. Por aquel entonces su cuerpo no bajaba de los sesenta
kilos de peso, algo excesivo para un chico de su edad. Pero l no poda evitarlo, comer era una de sus
diversiones favoritas. Le importaba un pimiento su obesidad.
Como resultado de la negativa de comprar dos tartas, decidi atiborrarse a bocadillos y
refrescos. Aquello no le satisfizo, por lo que se comi adems media docena de pastelillos de crema.
Para cuando lleg la hora de la tarta, discuti por el trozo ms grande con uno de los chavales
invitados. Su madre tuvo que disculparse, como siempre sola hacer cada vez que su hijo se dejaba
llevar por su implacable apetito.
Mas en aquella ocasin, tras finalizar la fiesta, se sinti indispuesto. Su estmago no pudo
tolerar tal cantidad de comida y acab vomitando todo lo que haba ingerido. Un corte de digestin
fue la causa de que tuvieran que llevarlo al hospital ms cercano. Record haber estado al borde de
la muerte, y que jur no volver a comer de ese modo. As fue como venci al pecado de la gula.
El bibliotecario regres de nuevo a la Sala del Trono. La visin de una parte de su niez le
ocasion un grave problema emocional. Sus sentimientos estaban ahora a flor de piel. Se senta tan
indefenso como cuando era un chiquillo introvertido que aliviaba la ansiedad comiendo de todo. Le
resultaba pattica su propia vida.
Claudia ascendi otro peldao, y el pie de Leonardo se movi al unsono. Pareca que sus
movimientos estaban sincronizados. Ahora le tocaba el turno al escaln representado por la Luna.
Haca calor, demasiado quiz. Dorma la siesta tumbado en el sof de casa, esperando que llegase la
noche para ir a la playa con los amigos. Aquel verano cumplira dieciocho aos de edad, y adems haba sacado
unas notas excelentes en el examen de Selectividad; dos razones de peso para hacer de las vacaciones una
cura de reposo. No haba nada mejor que estar todo el da haciendo el vago.
Alguien toc el timbre de la puerta. Leonardo estaba solo en casa, ya que sus padres se haban marchado
no haca ni diez minutos, por lo que decidi ignorar al visitante inoportuno porque levantarse del sof era
un esfuerzo intil que perturbara su descanso. El timbre son de nuevo; y una vez ms tras una larga
pausa. Leo, por su parte, actu con dejadez al permitir que se marchara despus de esperar un buen rato.
No le import en absoluto. Pens que sera alguna vecina buscando el consejo de su madre; o an, un
vendedor de enciclopedias.
Al da siguiente se enter, precisamente por uno de los vecinos, que un representante de una
prestigiosa marca de tabaco haba estado regalando entre los propietarios del edificio ciertos boletos para un
sorteo millonario. Lo irnico del caso es que, tras celebrarse el sorteo, result ganador el contable que viv a en
la puerta de al lado. Por lo visto, la tarde anterior haba estado llamando al timbre de la puerta, pero al no
haber nadie en casa de los Crdenas el boleto fue a parar a manos de su vecino, quien se adjudic la sus-
tanciosa cantidad de diez millones de las antiguas pesetas.
La impotencia y la rabia que sinti Leonardo aquel da le hizo ver la vida de otra manera. Jams, desde
entonces, volvi a caer en el supuesto encanto de la pereza.
Volver al presente le supuso un esfuerzo comparable al despertar de un bello sueo. Se le
hizo un nudo en la garganta. Hacer examen de conciencia no era un trabajo agradable, porque de eso
se trataba en realidad. La Escala era el medio que tena Dios para eximir al hombre de los pecados a
travs del recuerdo.
Primero gula; luego pereza. Apost su vida a que pronto habra de enfrentarse a otro de
los pecados capitales.
Claudia y l ascendieron juntos un nuevo peldao. Se trataba de Mercurio, antiguo dios del
comercio.
La noche que se cas Bruno Ayala, uno de sus mejores amigos de la universidad, fueron a cenar a un
lujoso restaurante situado en la Manga del Mar Menor, muy cerca de Cabo Roig. Tras la celebracin y el
banquete, los novios decidieron sorprender a sus invitados llevndolos a tomar unas copas al casino. Y all se
marcharon todos con el aliciente de saber que una boda traa buena suerte, esperando que aquella fuese su
noche y pudieran ganar algo de dinero jugando en las distintas mesas de apuestas.
Leonardo estaba eufrico y totalmente descontrolado, debido al vino de la cena y al cava de los postres. En
compaa de Carmelo, un bala perdida prototipo de hijo de pap que acababa de conocer en el convite, fue en
busca de emociones fuertes que le hicieran recordar que segua vivo a pesar de los exmenes finales de graduacin
y el desplante de Mnica, su novia en aquellos aos. Se acercaron a la ruleta, donde los gritos enloquecidos de
una inglesa, ms arrugada que una nuez, atraan la atencin de quienes pasaban por all.
Carmelo le incit a que jugara una mano, cosa que no tuvo que repetirle. Dispuesto a todo, se apost
el dinero que llevaba a un solo nmero: el 18 negro. El croupier lanz la bola, la cual gir enloquecida alrededor
de la ruleta. Afortunadamente, el nmero cay en la casilla escogida por Leonardo, y eso le hizo sentirse bien,
confiado, dispuesto a comerse el mundo. Como haba jugado fuerte, las ganancias resultaron considerables.
Entonces, impelido por la codicia, decidi apostarlo todo al mismo nmero; ni siquiera escuch la advertencia
de su amigo, previnindole sobre las escasas posibilidades que tena de volver a ganar.
A pesar de todo sigui adelante. Necesitaba creer en un milagro. La bola tena que caer en la misma
casilla para poder burlarse de todos los presentes. Y si eso ocurra, volvera a repetir la jugada; as, hasta que
hiciese saltar la banca. En su mente alcoholizada no haba otra idea que la de ganar tanto dinero como le
fuera posible.
La magia se desvaneci cuando la bola se detuvo en el 22 blanco. Su avaricia fue la culpable de que
hiciese el ridculo ante los dems jugadores y perdiera, adems, una pequea fortuna.
Abri los ojos. Estaba de nuevo en la sala, casi a mitad de camino del Trono. Algo, en su
interior, comenzaba a fragmentarse en distintas porciones de conciencia: su alma se dilua como un
puado de arena a orillas del mar; se le escapaba su propio ser de entre los dedos.
Trat de retomar sus pensamientos antes de que pudiera olvidarse que una vez fue un
hombre. Pero... quin era Leonardo Crdenas, en realidad? Acaso un conjunto de amargas
experiencias que lo alejaban, cada vez ms, de una felicidad que le perteneca por derecho, o quiz
alguien que crey diri gir su propia vida?
Lo nico que saba es que estaba a ms de cien metros bajo tierra, en una ciudad subterrnea
cuyo origen se perda en los anales de la Historia, y que Claudia se dispona a ascender hasta el cuarto
peldao; el gobernado por Venus, diosa del amor y la lujuria.
Apenas llevaba una semana en la capital, y ya haba conseguido trabajo en una casa de subastas de
libros antiguos. Decidi ir a celebrarlo por todo lo alto, pero luego record que no conoca a nadie en Madrid, y
el hecho de tomar unas cuantas copas a solas no terminaba de convencerlo demasiado. Se senta frustrado,
aunque no por eso desisti de la agradable idea de saborear un gin-tonic. As que se plant en la whiskera
situada en el local de abajo del edificio donde viva, dispuesto a correrse una buena juerga.
A la primera copa ya le haba tirado los tejos a la guapa camarera con acento sudamericano. A la
tercera, su humor haba pasado de picaresco a soez y sus insinuaciones eran cada vez ms directas y
ofensivas. La mirada penetrante del guardia de seguridad, junto a los buenos consejos de otros clientes,
hicieron mella en su nimo y no tuvo ms remedio que abandonar el local a regaadientes. Pero lo que no
lograron fue que desapareciera ese calor interno que comenz a sentir en su vientre cuando, sin querer,
vislumbr por el escote de la camarera parte de sus generosos pechos al agacharse a coger un vaso de
debajo de la barra. Sinti el aguijn del deseo.
Entonces, empujado por la acuciante necesidad de pasar la noche en compaa femenina, se dej
arrastrar hasta un burdel que haba a las afueras. All dio rienda suelta a la lujuria en un desesperado acto de
amor carnal; no con una, sino con dos principiantas del sexo, dos jvenes y bellas ucranianas que apenas
tendran dieciocho aos de edad, de piel marfilea, y a las que las mafias de su pas, posiblemente, las estaban
obligando a prostituirse.
La noche que Leonardo abandon el burdel, no solo haba perdido quinientos euros sino tambin
gran parte de su decencia y dignidad.
Volvi en s al sentir que le faltaba el aire. La experiencia no le haba dejado indiferente; es ms, se
senta culpable y terriblemente avergonzado de su actitud. El arrepentimiento llegaba demasiado
tarde, por lo que estuvo a punto de gritar su asco y su rabia. No obstante, algo le detuvo, y no supo si
fue la voz de su conciencia o el hecho de ver que Claudia colocaba uno de sus pies en el peldao de
Marte.
Era la primera vez que su madre lo llevaba al colegio. En realidad, se trataba de un parvulario que
haba cerca de su casa. Leonardo estaba malhumorado porque no quera dejar el entorno familiar que tanta
seguridad le haba ofrecido hasta ahora, y eso que haban prometido recogerlo al final de la maana. Aun as,
no era ms que un nio de cuatro aos que odiaba separarse de su madre; y el hecho de que su padre lo
obligara a ir, con el tpico pretexto de que era el nico modo de hacerse un hombre, no hizo sino acrecentar su
odio por todo lo que representaba la docencia.
Lo condujeron a la fuerza, y llor desconsoladamente al ver que se marchaba su madre y lo dejaba en
manos de una anciana vestida de negro, de nombre Soledad, que era el vivo retrato de la bruja del cuento. El
nico consuelo que tuvo fue ver los rostros inocentes e inquietos de sus compaeros de clase. Para ellos
tambin era el primer da.
Lleg la hora del recreo, y Leonardo sali al patio con el propsito de comerse a solas el bocadillo
que le haban preparado antes de salir de casa. Tom asiento en un banco de piedra, junto a un enorme
eucalipto. Y all, lejos de las miradas de los dems nios, dej que su mente le llevara de nuevo a su hogar, del
que nunca debieron sacarle.
Estaba tan absorto en sus pensamientos, que no vio cmo uno de los alumnos se allegaba hasta l
por detrs para arrebatarle el almuerzo. Leonardo alz la mirada y se encontr con un nio vestido con traje y
pantaln corto, cuyos prpados y bolsas de ojos aparecan levemente amoratados. Lo observaba con
cierta determinacin, en silencio; ni tan siquiera pestaeaba. Le pidi por l . i vm ( |i n- Ir devolviera el
bocadillo, pero el nio segua escrutndole con fijeza como si no lo hubiese escuchado. Volvi a rogarle de nuevo,
y fue intil. O estaba sordo, o se rea de l. El que lo ignorara le enfureci. No estaba dispuesto a dejarse
avasallar el primer da, y menos por un pasmarote esculido con cara de rata.
Se abalanz sobre l llevado por la ira, aferrando el cuello de aquel desgraciado con sus pequeas
manos. Apret con fuerza. Las mejillas del otro nio palidecieron al instante. Leonardo estaba tan asustado
que lo nico que se le ocurri hacer fue oprimir an ms su garganta. Entonces, vio cmo abra su boca y de
ella surga una lengua hinchada y ennegrecida, y eso le asust. Le solt en el momento justo, segundos antes
de que fuera demasiado tarde.
La profesora le castig con severidad al enterarse de lo ocurrido, pero lo que ms le doli fue averiguar,
cuando se lo explicaron, que el chico al que haba agredido sufra una singular enfermedad que le impeda
comunicarse con los dems. Era autista.
A partir de aquel instante, Leonardo manifestara un complejo de culpabilidad que le habra de
acompaar el resto de su vida.
Aquello fue un golpe bajo a su conciencia. Jams hubiera pensado que su alma fuese tan
violenta, pero al echar un vistazo atrs vio que su vida estaba salpicada de equivocaciones. Trat de
llorar, pero no pudo. Quiso pedir perdn a quienes haba ofendido o maltratado, mas la voz qued
aprisionada en su reseca garganta.
Alz la mirada. Tena la respuesta a sus plegarias a escasos peldaos de la plataforma. El
resplandor del Arca segua fluctuando en diversas direcciones, como un mar dorado en el interior de
un estanque de vidrio. Coloc uno de sus pies en el penltimo escaln, el de Jpiter. Claudia subi con
l.
Apenas quedaba un mes para que Leonardo hiciese la Primera Comunin, y sus padres no haban
decidido todava cul iba a ser el traje del nio. A fin de que fuera de su total complacencia, lo llevaron consigo
a unos grandes almacenes para que escogiera el que ms le gustase.
Estuvieron toda la tarde recorriendo la seccin de comuniones sin encontrar un atuendo que fuera de su
agrado. Despus de probarse varios conjuntos sobre todo de marinero, que era la moda entonces, vieron
uno hecho a su medida cuyo precio se encontraba dentro de lo permitido por la economa de sus padres.
Mientras estos detallaban con el dependiente la forma de pago, Leonardo se entretuvo vagando por entre las
perchas donde se exhiban los trajes y los maniques de nios, perfectamente vestidos de Primera Comunin.
Se detuvo al escuchar una voz conocida tras el vestidor. Era Jaime, el chico de los Trueba, la familia
ms altiva, estirada y pudiente del barrio. En la escuela, todos conocan a Jaime y su particular estilo.
Siempre haba sido el primero en todo, desde poner de moda las canicas de vidrio blanco a usar pantalones
vaqueros. Era un pijo repelente; aun as, Leonardo siempre le tuvo envidia.
Por lo visto, se haba encaprichado de un traje de alfrez, exclusivo y bastante caro, para hacer su
Primera Comunin. El padre de Jaime, que pareca llegar tarde a alguna cita, le prometi regresar al da
siguiente para hacer la oportuna reserva y tomarle las medidas, alegando que seguira estando ah cuando
volvieran porque ningn padre sera capaz de gastarse tanto dinero en un conjunto para un solo da. Luego
se marcharon.
Leonardo sinti una oleada irreprimible de celos devorndole las entraas. Por un lado, estaba la
prepotencia de los vecinos, quienes crean ser los nicos que podan darle a su hijo todos los caprichos, y por
otro el propio Jaime, el cual se aprovechaba de su situacin econmica para dejar en ridculo a los dems nios.
Y eso era algo que no estaba dispuesto a dejar que sucediera.
Regres a donde estaban sus padres antes de que formalizaran la compra. Habl primero con su
madre, porque era a quien le tena ms confianza. Le dijo que haba visto un traje precioso de Primera
Comunin, y que era el que ms le gustaba de todos. Fueron a comprobarlo, pero al ver su escandaloso
precio trataron de Convencerlo de que el otro tambin era bonito e igualmente prctico. I ,1'onardo insisti a
pesar de todo, ya que no estaba dispuesto a ceder. Incluso los amenaz con estar enfermo el da de la celebracin.
Llor con autntico dolor, dicindoles que si ese traje estaba en venta era porque algn padre lo quera para
su hijo, y que si es que l era menos que otros nios.
Su madre cedi ante semejante chantaje emocional, y aquello le cost una airada discusin con su
esposo, quien crea que estaba malcriando al hijo y que tantas atenciones no seran buenas para su
educacin. A pesar de todo, Leonardo se sali con la suya.
Sin embargo, el ansiado da de su Primera Comunin fue uno de los ms amargos de su vida: sus padres
estuvierontodoel da sin hablarse, mientras l vesta orgulloso el traje elegido por otro nio.
El tiempo transcurra con lentitud en aquella catedral grotesca de luctuosa iconografa. Era
como si hubiese tardado una hora en ascender los seis primeros peldaos, cuando en realidad
haban transcurrido unos cuantos segundos. La vida es breve, se suele decir. Y ahora Crdenas
saba por qu.
Su mirada se cruz con la de Claudia, la cual inclin su cabeza con sumisin. Trataba de decirle
algo con aquel gesto, quiz advertirle de que el ltimo escaln haba que ascenderlo con humildad,
por lo que adopt una postura ms reverente y sencilla, mirando hacia abajo; igual que su
compaera.
Les aguardaba el ms peligroso de los siete peldaos: Saturno, smbolo primordial de la
puerta de las tinieblas para los alquimistas, por la que debe pasar el hombre para nacer de
nuevo en la luz de Dios.
Leonardo acudi al hospital minutos despus de conocer la noticia: su padre haba sufrido un amago
de infarto y estaba ingresado en la UCI. Era cierto que no se hablaban desde que decidiera estudiar
Biblioteconoma y no Medicina, como deseaba su progenitor, pero dos aos pareca demasiado
tiempo para seguir adelante con la disputa. As que, pens, lo mejor sera olvidarlo todo y acudir en su ayuda.
En aquellos momentos tan delicados su padre necesitaba del cario de toda la familia.
Hall a su madre en la sala de espera, junto a su ta Berta y una amiga de confianza. La bes en la
mejilla, dicindole al odo que hara todo lo posible por solventar sus diferencias con su padre para que
estuviese tranquilo; pues, en su estado, lo ltimo que necesitaba era sufrir un disgusto. Luego fue en busca
del mdico. Necesitaba saber cul era la situacin actual.
Tras hablar con el especialista, le permitieron verlo unos minutos antes de que le realizasen un
nuevo electro. Le dejaron a solas con l, advirtindole de su estado. La mirada de Leonardo fue desde el
gotero que penda sobre la cama hasta la aguja clavada en la vena de su mano, y tuvo lstima de l.
Comenzaron a hablar de cosas sin importancia, ya que para ambos era difcil entablar conversacin despus
de dos largos aos sin dirigirse la palabra. Primeramente, Leonardo se interes por su salud. Ms tarde, su
padre le pregunt si viva bien con el dinero que le enviaba su madre todos los meses, y si estaba
aprovechando los estudios. No le gust el modo en que lo dijo. Pens que le echaba en cara que lo estuviese
manteniendo y el haber desaprovechado la oportunidad de estudiar una carrera con futuro, y eso le irrit
bastante. l tena su orgullo, y su vida no era peor que la de su padre.
Leonardo conoca de memoria aquella escena. Ese fue el momento en que, llevado por la soberbia, le dijo
que solo era un pobre contable que llevaba veinte aos en la misma empresa, y que sus aspiraciones de ser
alguien en la vida moriran con l, el da de su jubilacin. Y le dijo tambin que se guardase su limosna, que ya
trabajara los fines de semana para costearse los estudios. Record haberse marchado del hospital sin tan siquiera
despedirse de su madre; y sin pedirle perdn a su padre.
Jams tuvo oportunidad de hacerlo. Muri a los pocos das.
Eso fue lo que ocurri entonces. Sin embargo, en su visin, Leonardo dudaba entre responder o no.
Vivi esa fraccin de segundo como si fuese eterna. Tuvo tiempo de reflexionar, de pensar en todo aquello
que quera decirle. Una parte de l estaba dispuesto a hacerle dao exponiendo su frustracin, la que
arrastraba desde la niez; otra, le aconsejaba sabiamente que no abriera la boca.
Su lucha interna duraba ya demasiado, y algo tena que decir.
Entonces se acord de la llave de la logia, que alentaba al nefito a permanecer en silencio. Tambin
record las ltimas frases del compendio filosfico escrito por Fulcanelli, en el que se le peda al discpulo que
fuese fiel a su voto desilencio. CALLAR: as finalizaba El misterio de las catedrales. Era eso una advertencia?
Leonardo tuvo una nueva oportunidad de cambiar el pasado, y la aprovech. Mir a su padre a los
ojos, y a pesar de que le costaba un gran esfuerzo reprimirse, decidi callar por respeto, tragndose su
orgullo.
Estaba de nuevo en el Sal n del Trono, en el sptimo peldao de la Escala. Lo haban
conseguido. Derrotar a la Soberbia era la ltima de las pruebas que deban superar, y tal vez la ms
arriesgada y turbulenta. Vencer el orgullo significaba triunfar sobre el resto de los pecados, ya que
no haba ofensa que uno hiciera a los dems o a s mismo, donde no participara la soberbia. Al
guardar silencio haba utilizado la llave de la logia y se haba convertido en un autntico masn, en
un hombre libre. Y se haba redimido.
Frente a l estaba Claudia, y entre ambos el Arca. Se acercaron a ella con cierto temor,
cogindose de la mano para transmitirse seguridad. Y entonces, con la certeza de estar a punto de
vivir una experiencia sin parangn en la historia del hombre, tomaron asiento en el Trono de Dios.
Cuando uno reflexiona sumergido en la inconsciencia de la oscuridad y el silencio, le recorren
el rostro las criaturas de sus propias pesadillas.
Lilith y Cristina haban perdido toda esperanza de salir con vida de aquel laberinto
subterrneo. Las linternas haban dejado de funcionar desde haca varias horas. Su nica esperanza
era que Leonardo y su grupo se apiadasen de ellas y vinieran a rescatarlas, pero ni siquiera estaban
seguras de que supiesen realmente dnde se encontraban. Lo intentaron todo: desde vociferar hasta
la saciedad, a penetrar a oscuras por los diversos corredores en busca de una salida; aunque pareca
imposible escapar de aquel laberinto. As que, dndose por vencidas, decidieron sentarse en el suelo
de la ltima sala a la que haban accedido, con el negro pensamiento puesto en morir con dignidad.
Solo hay un modo de salir de aqu. La voz de Lilith reson en la oscuridad de la cmara como
una sentencia. Cristina, que estaba al borde del llanto y la desesperacin, apenas si tena fuerza para
hablar, pero levant el nimo al creer que la joven poda estar en lo cierto.
Si eso es verdad... cmo es posible que todava estemos aqu?
La criptgrafa pudo escuchar la entrecortada respiracin de su compaera, a su lado.
Ese es el problema, que nos obcecamos en pensar que estamos atrapadas, cuando en realidad todo
es circunstancial. La respuesta de Lilith la sumi todava ms en la desesperacin. Aquella chiflada
haba terminado por volverse loca del todo. Se apost la vida a que, en vez de neuronas, por su cerebro
corran las musaraas; y le extra que alguien as, con un coeficiente intelectual tan bajo, hubiese
sido capaz de desbaratar sus planes de dominio y eliminar a tres agentes especiales entrenados por
la NSA.
No tuvo en cuenta su dilatada carrera criminal, y este precisamente fue su mayor error.
Toma... Ya no la necesito... Palpando en la oscuridad, Lilith cogi la mano de Cristina y
deposit en ella su arma. Ya no hay vencedor ni vencido. Solo quedamos t y yo. Y la verdad, si
hemos de morir que no exista diferencia entre nosotras.
Cristina cogi la pistola sin saber muy bien a qu vena aquel sorprendente gesto.
Y qu hago yo con esto?
Sinti muy cerca el aliento de Lilith, la cual se le acerc hasta pegar sus labios en el lbulo de
su oreja.
Has probado a metrtela por el culo? Tras la abrupta e inesperada respuesta, Lilith se
ech a rer como una tarada. A continuacin, le dijo en voz baja: Vamos a iniciar un juego llamado
supervivencia. Yo tratar de asesinarte, y t tendrs que evitarlo.
Antes de que Cristina valorase lo que haba querido decir, las manos de la alemana
aferraron su cuello y comenz a apretar con todas sus fuerza. Su primera reaccin fue la de intentar
liberarse, sujetando los dedos que opriman su garganta, pero la pistola le impidi maniobrar
correctamente. Cay en la cuenta de que iba armada, y que estaba en disposicin de defenderse.
Sonri satisfecha, por el supuesto error de Lilith, antes de colocar el arma en el estmago de
su agresora y apretar el gatillo. El brutal impacto hizo que la joven saliese despedida hacia atrs.
Hubo unos segundos de silencio, en los cuales solo se perciba el olor a plvora quemada y,
adems, se escuchaban los gemidos entrecortados de la moribunda.
Eso... Eso ha estado bien, pequea idiota se oy una voz trmula en mitad de la nada; la
de Lilith. Crees que me has jodido? Pues te equivocas... Yo te he jodido a ti... Se le escap un
gemido de dolor, pero continu hablando a pesar del esfuerzo: Y sabes por qu? Sencillamente
porque has hecho lo que yo jams hubiera podido hacer... Porque es muy duro disparar contra una
misma. Sabes...? Pero t no tendrs ese problema.
Qu quieres decir con eso? inquiri Cristina, quien no se haba repuesto an de la
agresin.
Querida... Esa era la ltima bala... Y la guardaba para m... Solt una breve carcajada
que acab en un lamento de dolor: tena parte de los intestinos fuera del vientre, y se los sujetaba
fuertemente con ambas manos. T, por el contrario, sufrirs el tormento de la sed y el hambre...
Y eso es terrible, creme... Saber que te estoy condenando al peor de los suplicios es un placer que
me provoca un maravilloso orgasmo... Placer que espero disfrutes tanto como yo.
Cristina en ningn momento tena pensado suicidarse, pero saber que haba perdido su nica
oportunidad de poner fin al sufrimiento, acrecent su clera. Y entonces, impelida por la rabia, se
arrastr hasta que pudo tocar su cuerpo con los dedos. Con brutal ensaamiento golpe la cabeza de
Lilith con la culata de la pistola. En unos segundos dej de respirar.
Consumada su venganza, la criptgrafa grit desesperada ante la idea de morir lentamente;
grit y maldijo hasta desgaitarse, sabiendo que su destino era inevitable. Pero all abajo, tan cerca
del infierno, nadie poda escuchar sus lamentaciones y juramentos.
Captulo49
Y all estaba, frente a ellos dos, la Sabidura personificada: la ilustre y etrea imagen de una
mujer vestida con una tnica escarlata y un manto azul celeste, una criatura de rostro angelical y
belleza inmarcesible nacida de la esperanza del hombre. Levitaba a unos metros del suelo, en mitad de
la sala, y un ligero viento haca ondular su rica vestimenta. Sus cabellos despedan una clida luz,
blanca como la nieve, y sus ojos posean el color del cielo en la maana. Su cuerpo era traslcido, al
igual que un holograma cinematogrfico: podan ver a travs de ella las enormes columnas erigidas a
la entrada del templo. Y les sonrea con tal dulzura que ninguno de los dos pudo evitar que fluyeran
las lgrimas a sus ojos. Era el ser ms hermoso que pudiera existir sobre la Tierra. Solo estar en su
presencia bastaba para infundirles un inimaginabl e sentimiento de paz y bienestar.
Al poco escucharon una dulce meloda que llegaba de todas partes, hipntica musiquilla que se
escinda a su vez en otras composiciones de sonidos armnicos y concordantes. La msica estaba viva,
y los arpegios se haban convertido en pequeas hadas que se desplazaban por el espacio infinito
susurrando frmulas matemticas de ritmos perfectos. Tras lo cual, una lluvia iridiscente de
corpsculos dorados fueron a caer sobre la inmaculada figura de la mujer.
Y entonces se oy una voz, suave y aterciopelada, que ms bien pareca el canto de un ngel a
las puertas del cielo.
Y la mujer, pregunt:
Quin soy yo?
Leonardo mir a su alrededor, esperando que alguien le apuntase la respuesta, pero se
encontraba solo en la Cmara del Trono; Claudia y los Custodios haban desaparecido. Entonces
comprendi que estaba en otro plano de la realidad, y que se trataba de una prueba que solo l deba
superar; y nadie ms. Tendra que descifrar un segundo acertijo de querer alcanzar los conocimientos
ocultos de la logia y heredar el nombre de Hiram Abif. Todo lo que tena que hacer era responder
correctamente.
Se arriesg con la contestacin que le pareca ms razonable.
Eres la Sabidura.
El espritu de la mujer se turb, y en sus ojos descubri el desconsuelo y la consternacin.
Leonardo dio por hechoque se haba equivocado. Era obvio, dada la reaccin de aquel ser espiritual.
La increble mujer insisti por segunda vez.
Quin soy yo?
Bastante ms cauto, el bibliotecario reflexion unos minutos su respuesta. No quera volver a
equivocarse. Estaba indeciso, pues no saba si decantarse por la Madre Naturaleza o por la Virgen
Mara, dado su aspecto las informaciones que tena sobre las apariciones marianas as lo
atestiguaban; aunque ninguna de las dos le inspiraba confianza. Intuy que la pregunta tena un
doble sentido. Haba algo ms, un sutil detalle oculto tras las palabras, un secreto tan evidente
que jams podra verlo aunque estuviese frente a l.
Aun as, apost por una de las respuestas que se agolpaban en su cerebro; la que en realidad
le haba conducido hasta all.
Eres la Madre de la Naturaleza.
La mujer volvi a entristecerse, y casi se volatiliza en millares de fragmentos luminiscentes.
Crdenas, aterrorizado, rog su permanencia en la sala musitando una oracin. Deseaba tener una
nueva oportunidad, aunque fuese la ltima. Y parece ser que alguien escuch su plegaria, pues la
mujer habl por tercera vez.
Quin soy yo?
Trat de relajarse; estaba demasiado tenso para pensar con claridad. El que continuase en el
Trono dependa de la respuesta, eso lo haba asimilado, pero ignoraba cmo iba a repercutir todo
aquello en su relacin con Claudia. Tena miedo de perderla para siempre. Tema que le sucediera lo
mismo que a Salvador Riera. Perder a Claudia no entraba en el pacto formalizado con Balkis, aunque
ya era demasiado tarde para echarse atrs. Deba superar la prueba al precio que fuese, y
recuperar su vida anterior.
Se devan el cerebro tratando de encontrar una solucin al enigma. Retom la idea de que el
rito de iniciacin encerraba un secreto y que las palabras deban tener otro significado. Era igual
que una de esas preguntas ingeniosas cuya respuesta se menciona hbilmente de antemano. Y la
cuestin era: Quin deba contestar, l mismo o la mujer?; porque la interrogante poda
atribursele a ambos. Quin soy yo? Era acaso un nuevo examen de conciencia?
Leonardo contempl absorto la belleza sin igual de aquel rostro que le resultaba tan familiar
como edificante. Ella, a su vez, lo observaba con expectacin, esperando que pudiera reconocerla de
entre el resto de las divinidades sacras y paganas. Y he aqu que record dnde estaba y lo que haba
venido a hacer. Aquella cmara mutilada por el tiempo, pero engrandecida gracias a su soberbia
arquitectura, era un lugar de culto donde un puado de hombres custodiaba el modo de comunicarse
con Dios. Se haca extrao el hecho de no haber contactado con l tras superar la prueba de la
Escala. Y ese era un detalle de crucial importancia.
Sin saber cmo, le vino a la memoria el fundamento primordial del sufismo le haba
odo decir a Riera que Hiram profesaba dicha religin, y record tambin un poema de
Husayn al-Hallqq, maestro suf que tom a Jesucristo como modelo y que, al igual que el Mesas,
fue crucificado por blasfemo y por querer compararse a Dios. Dicho poema rezaba as:
Yo, que he visto a mi Seor con el ojo del corazn, le pregunto: Quin eres t? Y l me responde:
T!
Una sensacin febril y turbadora excit su deseo de responder y rescat a la voz de su
mazmorra de silencio. En su garganta se agolpaban las palabras. Y finalmente, tras dar por vlida la
respuesta del filsofo, contest la pregunta que le formulara aquella criatura cada del cielo.
T eres yo, mi Seor... Y eres mi Dios. La mujer sonri complacida. Era la respuesta que an-
helaba escuchar.
Regres de nuevo la dulce meloda de antes, y con ella la luz. Los sillares de los muros se
iluminaron hasta adquirir la fuerza mayesttica del sol, cobrando vida las oscuras inscripciones
labradas en la roca desde haca eones de aos: miles de frmulas alqumicas y ecuaciones divinas,
intercaladas con nmero mgicos y signos gramaticales que su cerebro fue asimilando como una
enorme computadora. Las mnadas jeroglficas abandonaron su claustro de piedra para reagruparse
alrededor de un universo de planetas que giraba enloquecido en mitad de la sala, bailando en el
espacio al son de la msica de las esferas. Su cuerpo se vio envuelto por una energa dorada de
naturaleza voltaica que se le adhiri como una segunda piel. En ese instante fue capaz de comprender
el autntico significado de la vida, el porqu de la verstil naturaleza del hombre, el secreto de los
grandes misterios y el enigma de la Creacin. Por increble que Ir resultara, poda contemplar todos los
rincones de la Tierra y auscultar en las mentes de todos los seres que lloraban el vaco de sus vidas, y
que estaban unidos entre s como eslabones de una enorme cadena de piedra. Fue como si sintiera el
latido del mundo en su propio corazn.
Estaba hablando con Dios.
Mir a su lado, y comprob que Claudia se encontraba de nuevo con l. Llevaba un extrao
tocado en la cabeza que le cubra los odos, semejante al que usaban las sacerdotisas beras en sus
celebraciones paganas. La vio radiante, ms atractiva y humana que nunca. Era una belleza espiritual
que alejaba cualquier pensamiento obsceno, acercndola al misticismo de una virgen protectora. Y,
adems, le sonrea con dulzura.
Se cogieron de la mano, sellando as el pacto que los obligaba a custodiar el secreto de la
cmara. Ellos saban que Sphora y Khalib les haban cedido sus cargos y atributos, y que nunca ms
habran de volver a verlos; pero eso era algo que no pareci importarles.
Letras, nmeros, notas musicales, figuras geomtricas y astros, giraban en torno a ellos
alimentando el espritu del saber y dotando a sus cerebros de una informacin tan privilegiada
como divina. Entonces ocurri que el conocimiento compilado en las Artes Liberales, tras su baile
inicitico, posey sus almas y fragment sus conciencias en un millar de partculas que absorbieron
la esencia primordial de Dios.
El Gran Arquitecto los haba reconocido como Hijos de la Viuda; vstagos de su propia estirpe.
Y he aqu que, en Su eterna bondad, les entreg como herencia a su hija predilecta: la Sabidura.
Jams volveran a tener sed de otra cosa que no fuese ciencia, geometra y arte.
Escaneado por Roberto Oropeza P.
Sin fines de lucro
El libro es cultura Feb2011

También podría gustarte