Cap.
2:
Visin panormica de la tica
-Para Aristteles, el orden moral o del obrar es el que se orienta al fin ltimo de toda la
vida humana.
-La consideracin de fines no ltimos o particulares pertenece, por el contrario, al orden
tcnico o del hacer.
-La tica trata de orientar la accin no slo para lograr alguna meta particular, sino
considerando toda la realidad. Orienta el logro de la realizacin integral del ser humano
iluminando el mbito entero de su ser: su naturaleza y sus fines; y con ello, como con la
otra cara de una misma moneda- el logro de sus legitimas aspiraciones. El fin del
hombre es la vida feliz.
Visin integral de la persona
La intemporalidad
-Mientras que el resto de los seres orgnicos son inmanentes al tiempo, la persona lo
trasciende.
Si con la muerte termina el ser del humano, la tendencia natural a la vida feliz est
llamada a la frustracin, entre otras razones, porque la felicidad incluye la permanencia en
la dicha y, por tanto, la permanencia en el ser. Adems, la dicha mezclada con el dolor es
imperfecta mientras que la felicidad exige la perfecta posesin del bien sin carencia
alguna.
Por eso el orden tcnico o de la eficacia se orienta a los fines temporales o
intramundanos, mientras que el orden moral tendiendo al bien absolutamente ltimo del
hombre- se orienta al fin eterno.
La interioridad
Los seres infrahumanos se encuentran determinados respecto de su accin y, si se trata
del mundo animal en el que se da el conocimiento sensible-, esta accin se determina en
funcin del estmulo ms fuerte; en cambio, el ser humano, gracias a su libertad, es dueo
de sus actos y es capaz de discernirlos desde la interioridad de la eleccin. Slo el ser
espiritual es capaz de interioridad.
-Por definicin, la persona es espiritual y su espiritualidad se demuestra porque ni el
conocimiento intelectual ni la accin volitiva dependen intrnsecamente de la materia.
-El orden de la intencin de quien obra se encuentra en el mundo de la interioridad.
La apertura espiritual
-Cuanto ms perfectos son los seres, ms profundamente se comunican entre s, y de
modo especial con aquellos que ms se asemejan.
-La dimensin espiritual permite y promueve la comunicacin del pensamiento (ideas,
sentimientos inteligenciados, quereres, proyectos, decisiones).
-El hombre se da cuenta de que, con otros hombres, es capaz de plantearse metas en
cuya consecucin participen juntos. Con ello intuye la participacin en el bien comn.
As, el hombre se instala en el orden social.
-El espritu est polarizado por el espritu. Es capaz de conocer su semejanza con otro y,
por tanto, de amarle. El fundamento del amor es la semejanza. La persona humana es
otro yo, un alter ego para el hombre. Incrustada en esta dimensin, la persona humana
no se concibe integralmente sino hermanada con toda la humanidad. Por ello, la persona
humana debe procurar el bien de las personas a su alcance y, principalmente, el de
aquellas que con ella forman sociedades ms ntimas: la familia, la familia extensa, las
amistades, los colaboradores, el municipio, la ciudad, la patria
-El ser humano es tambin capaz de descubrir que existe un ser personal es decir,
espiritual- por excelencia, que es el autor de todo el universo: Dios.
-As comprende la necesidad de comunicarse ejerciendo su apertura con l, apertura ms
profunda que con los hombres sus semejantes- porque no slo es semejante a l, sino el
fundamento de su semejanza. Porque el ser de la persona humana es participacin del
ser de su Creador, el amor a Dios, aun en el orden natural, es mayor al amor propio.
NATURALEZA Y DIVISIN DEL ACTO VOLUNTARIO
-El hombre acta de diversas formas segn que pueda regir su accin o simplemente
padecerla (como los seres infrahumanos).
-El hombre tiene actos los cuales son ajenos a su control voluntario, y por tanto son
involuntarios.
-Tambin es capaz de realizar actos voluntarios, llamados actos imperados en los que la
voluntad rige a otra facultad.
-Hay otros actos que el hombre puede realizar que son puramente voluntarios (amar la
justicia, odiar la rusticidad, envidiar la elocuencia, etc.). Estos se llaman actos voluntarios
elcitos o producidos exclusivamente por la voluntad sin la intervencin de otra facultad
distinta a ella.
En virtud de que la persona debe conducirse en cuanto tal, el hombre debe imperar todo
lo que pueda imperar.
-Los actos voluntarios estn siempre sujetos a la moralidad.
-Respecto de o las facultades que los producen, los actos voluntarios
se dividen en elcitos (exclusivo de la voluntad) e imperados
(proveniente de otra facultad, pero regido por la voluntad).
-En el acto voluntario cabe distinguir dos etapas:
1. La primera es aquella en la que la dinmica del acto libre llega al momento de la
eleccin. (ej. X decide estudiar medicina, Y decide participar en un asalto) Este
es el mbito del acto interno. Son actos voluntarios internos y -como todo acto
voluntario- son sujetos a la moralidad.
2. La segunda etapa del acto voluntario se completa en la ejecucin. Este es el
mbito del acto externo. (Ej. Si X se inscribe en la escuela de medicina)
-No cabe identificar los actos elcitos a los internos y los imperados a los externos. (Si L
decide ponerle fin a su sentimiento de ira, su acto es considerado interno e imperado).
-As, el acto voluntario en funcin de su etapa ejecutiva se divide en
interno (etapa de la eleccin) y externo (etapa de la ejecucin).
El acto voluntario tambin puede dividirse en directo o indirecto, segn que se lo quiera
(ya sea como fin o como medio) o que queriendo el acto no se quiera un electo previsible
del mismo, sino que simplemente se lo tolere.
-Al voluntario indirecto se le llama tambin acto de doble efecto.
-El recurso al acto voluntario indirecto permite que algunas prohibiciones morales relativas
puedan justificarse. (As, por ejemplo, se puede dejar morir a una persona como
resultado tolerado de una omisin voluntaria, o como resultado tolerado de una accin
querida.)
-Para la licitud moral del acto voluntario indirecto es preciso cumplir con cuatro
condiciones:
1. El efecto permitido no debe ser intrnsecamente malo.
2. El efecto malo no debe ser querido ni intentado como fin ni como medio, sino
solamente tolerado.
3. Para permitir el efecto malo debe haber razones proporcionalmente importantes.
4. El efecto bueno no debe conseguirse por medio del efecto malo y no efectuarse
antes que el bueno.
-Un objeto intrnsecamente malo como es el quitarle la vida a un inocente nunca y en
ninguna circunstancia es justificable; por eso tampoco lo es como efecto del acto
voluntario indirecto.
Anulacin del acto voluntario
-Un acto que debiera ser voluntario puede no serlo debido a la falta de uso de razn o a la
prdida de su uso, definitiva o temporalmente. Tambin la ignorancia quita el carcter
voluntario del acto. Si esa ignorancia es invencible no cabe la falta moral.
LOS CRITERIOS DE MORALIDAD
-Son los que determinan el carcter positivo o negativo de los actos morales (ya que
tengan condicin de objeto, de fin, de circunstancias). Son los que indican lo bueno o lo
malo desde la perspectiva de la moralidad.
-Estos criterios pueden ser objetivos o subjetivos; los criterios objetivos pueden ser
prximo o ltimo.
El criterio objetivo prximo de moralidad es la recta razn.
De l dice Aristteles que es un principio objetivo comnmente admitido () el
que debemos obrar conforme a la recta razn; la virtud es un hbito selectivo
consistente en una posicin intermedia para nosotros, determinada por la razn y
tal como la determinara el hombre prudente.
-La recta razn es la razn verdadera, la razn del virtuoso.
El criterio objetivo ltimo de moralidad es la ley natural.
Esta ley rige al orden moral mandando o prohibiendo determinadas especies de
actos u objetos morales. Esta ley natural la descubre el hombre o la aprende de
otros casi en su totalidad.
El criterio subjetivo de moralidad es la conciencia, la cual consiste en un juicio
que presupone la objetividad de la ley moral y debe subordinarse a ella.
La ley natural moral
La ley natural moral se refiere al descubrimiento que realiza el hombre de su dimensin
moral y de las obligaciones que esta dimensin lleva consigo.
Todo ser con uso de razn sabe que debe hacer el bien y evitar el mal. De este imperativo
principal, es capaz de deducir una serie de normas fundamentales (no matar, robar, etc.).
Estas normas se reducen a ser seor de s mismo no convertirse en juguete de las
pasiones- y amar a las dems personas y, por lo tanto, no daarlas.
El alcance de la ley natural moral es mayor que el de la recta razn.
La conciencia moral
-La conciencia no es una facultad ni el contenido innato de un compendio subjetivo de
moralidad.
-La conciencia es un juicio intelectual.
Tiene dos variantes:
1. La primera es el juicio que determina si un acto es o no voluntario;
2. La segunda, el que determina si un acto voluntario se asimila o contrara a la ley
moral o a la recta razn.
-El conocimiento de la ley moral debe preceder al ejercicio de la conciencia, ya que de lo
contrario sta no tenda modelo alguno para comparar con l el acto voluntario.
La conciencia antecedente tiene lugar antes de la accin.
La conciencia consiguiente es un juicio posterior al acto.
Existe la necesidad de formar una conciencia recta, acorde con la ley moral, para poder
obedecer la ley moral y a la conciencia.
EL COMPENDIO DE LA NORMATIVIDAD TICA
Todo lo anterior conduce a afirmar que caben dos normas ticas fundamentales
postuladas por la recta razn o por la ley natural moral:
1. La necesidad de gobernar las pasiones o la sujecin de la vida inferior del hombre
a la razn verdadera.
2. La necesidad de solidarizarse con las dems personas.
Las fuentes de la moralidad
La dimensin moral del acto voluntario est constituida por tres elementos: el objeto, el fin
y las circunstancias.
El objeto: Es el que seala el fin propio de la obra (como el robo del acto de
robar), su especie. Es el elemento esencial del acto humano. Puede ser bueno,
indiferente o malo.
El fin: Seala la intencin del sujeto que obra (como robar por venganza). Es el
elemento principal el acto humano. Puede ser bueno o malo pero nunca
indiferente. Para ser bueno exige estar orientado al fin ltimo de toda la vida
humana, al bien honesto.
Las circunstancias: Sealan los elementos accidentales que rodena al acto
voluntario. Pueden referirse a las circunstancias clsicas: qu, cmo, con qu, con
quin, dnde, cundo, etctera.
Algunas circunstancias pueden cambiar un objeto bueno o indiferente y convertirlo
en malo. Las circunstancias tambin pueden agravar o atenuar un acto malo y
hacer menos bueno o mejor una acto bueno. Pero nunca pueden justificar un
objeto malo. Estas mismas funciones corresponden al fin, en el sentido de que un
fin bueno no puede bonificar a un objeto malo. El fin no justifica los medios.
Las circunstancias pueden ser buenas, malas o indiferentes.
El bien exige plenitud, mientras que el mal se da por cualquier defecto.
TICA Y PRUDENCIA. LO NECESARIO Y LO CONTINGENTE.
-Los asuntos contingentes y por tanto opinables- del orden moral, corresponden a un
saber prctico llamado prudencia.
-La tica es primariamente especulativa y secundariamente prctica. Por ello es
primariamente cientfica, interesada por todo lo que de necesario hay en el
comportamiento humano y sus fundamentos.
-As el orden moral es un campo en el que se combina lo necesario con lo contingente y lo
cierto con lo opinable.
-Sin la iluminacin de los principios necesarios y universales de la tica, la prudencia se
convierte en un relativismo prctico, y el relativismo constituye la muerte de la moral.
Normas absolutas y relativas.
-La tica facilita explicar los contenidos de los primeros principios del orden moral que
mandan hacer el bien y evitar el mal.
-El bien moral es lo que lleva a la consecucin del fin ltimo de toda la vida humana; es
el comportarse de acuerdo con la recta razn (gobernando las pasiones y actuando
solidariamente con las dems personas); es promover que las personas acten a la altura
de su dignidad absoluta.
-El mal es aquello que impide la consecucin del fin ltimo del hombre, el comportarse en
desacuerdo con la recta razn.
Que ciertas especies de accin sean intrnsecamente malas significa que ninguna
circunstancia, ni ningn otro fin ulterior es capaz de bonificarlas o de justificarlas. Por
tanto, esas acciones exigen ser perfectamente determinadas. (Ej. quitarle la vida a un
inocente o tomar lo ajeno contra la legtima voluntad de su dueo)
Las normas absolutas siempre tienen carcter negativo. Esto porque el bien exige la
perfeccin de todos los elementos, en tanto que el mal se da por cualquier defecto.
Respecto de las normas absolutas (negativas) el grado de certeza moral es mxima, aun
en los casos particulares. En este terreno se pisa firmemente sobre los aspectos
necesarios del actuar humano.
El orden de la benevolencia
El mandato de hacer el bien a las personas, de desearles (benevolere) el bien y de
hacerles el bien (benefacere), lo mismo que las prohibiciones contrarias de evitar el mal,
son normas que, por regir a toda la vida humana, implican un carcter armnico y, por
tanto, jerrquico.
El orden de la benevolencia, el orden del amor, empieza por Dios, el segundo objeto del
amor es el propio yo, y el tercer objeto del amor son los dems.
EL PRINCIPIO DEL MAL MENOR
En ocasiones una persona puede enfrentar un dilema ante el cual, cualquiera que sea su
eleccin, parece errada. Como nadie est obligado a realizar imposibles, a esa persona
aludida le es lcito actuar a favor del mal menor.
Condiciones:
1. Que no existan ms alternativas (es decir, que la disyuntiva sea autntica).
2. Que ni el fin ni los medios sean intrnsecamente malos.
LA COOPERACIN AL MAL MORAL
En multitud de ocasiones acontece el tener que tomar una decisin mediante la cual se
coopera con una accin moralmente mala de otra u otras personas, ya sea con un
concurso fsico o moral.
Puesto que la persona humana debe colaborar al bien comn en el cual descolla el bien
moral, toda cooperacin al mal moral desva de este objetivo o lo destruye; por eso todos
deben esforzarse en no cooperar con l, ni siquiera materialmente.
No obstante, a veces se presentan situaciones en las que, al no cooperar al mal, se
siguen grandes perjuicios para las instituciones sociales, para los dems o para s mismo.
Por ello hay que sealar aquellos tipos de cooperacin al mal que nunca son lcitos y
aquellos que, cumpliendo con ciertas condiciones, resultan permisibles:
1. Nunca es lcita la cooperacin formal al mal moral. Cooperacin formal es
aquella en la que se coopera con la voluntad ajena de hacer el mal moral.
2. No es lcita la cooperacin material inmediata a una accin intrnsecamente mala.
Cooperacin material es aquella que se realiza desaprobando la mala accin.
Cooperacin material inmediata es la que se ofrece a la accin misma.
3. La cooperacin meramente material a la accin moralmente mala puede ser lcita
si se cumplen la siguientes condiciones:
a) Que la accin subordinada con la que se coopera a la mala sea buena o
indiferente.
b) Que se tenga recta intencin, es decir, que no se quiera ni se celebre el
xito de la accin mala.
c) Que haya causa justa y proporcionada para cooperar a la accin mala en
funcin de la proximidad del concurso de que se presta. Sobre este punto
habr que considerar:
La dimensin del mal que ayuda a realizar la propia cooperacin.
La proximidad y la necesidad que representa tal cooperacin con el
mal moral.
El conflicto de intereses que se plantea entre el propio dao y el
ajeno o entre el propio bien y el bien comn.