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Reflexiones sobre la Muerte y el Legado de Pedro Balmaceda

Este documento presenta el prólogo de un libro de ensayos literarios escrito por Pedro Balmaceda Toro. En tres oraciones, resume que el prólogo describe la vida y logros literarios de Balmaceda Toro, destacando su pasión por los estudios literarios desde una edad temprana y sus amplios conocimientos de varias lenguas y literaturas a pesar de su corta vida de solo 21 años. El prólogo también expresa el respeto y admiración del autor por Balmaceda Toro.
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Reflexiones sobre la Muerte y el Legado de Pedro Balmaceda

Este documento presenta el prólogo de un libro de ensayos literarios escrito por Pedro Balmaceda Toro. En tres oraciones, resume que el prólogo describe la vida y logros literarios de Balmaceda Toro, destacando su pasión por los estudios literarios desde una edad temprana y sus amplios conocimientos de varias lenguas y literaturas a pesar de su corta vida de solo 21 años. El prólogo también expresa el respeto y admiración del autor por Balmaceda Toro.
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(A.

DE GILBERT)
ESTUDIOS I ENSAYOS
LITERARIOS
SANTIAGO
I MPRENT A CERVANTES
CALLE I)E LA BANDERA, 73
g QJ QJ 9
-
'4
ESTUDI OS I ENSAYOS
L I TERARI OS
-
El product0 de esta edicion se ha cedido a beneficio
de la Liga Protectora de Estudiantes
PEDRO BALMACEDA TOR0
(A. DE GILBERT.)
i Morir! . . .
1lcQu6 encuentra el hombre
Tras ese velo negro que separa
La luz de las tinieblas?,, . . .
2Acaso es verdad que todo concluye i se aniquila
con la muerte?
2Acaso es cierto que cuando las sensaciones del
color i de la luz ya no vuelven a herir las pupilas;
cuando la sonrisa por dltima vez se dibuja en 10s la-
bios; cuando se apaga la postrera chispa que ardia en
el cerebro; cuando en el instante misterioso de la
VI PR6LOGO
agonia, la esencia vital se desvanece; acaso es cierto
que cuando tales cosas se ven i se palpan en un sCr
querido, todo est& perdido para siempre?
iN6! que a veces morir equivale a renacer a la vida
de 10s mas dulces afectos, del recuerdo perdurable que
se guarda en lo mas intimo del corazon, con el mismo
respeto que rodea las reliqQias en 10s santuarios sa-
grados.
Morir es a veces alcanzar supremas reconipensas;
purificarse dentro del crisol en que se funde i transfor-
ma la materia; es vivir en 10s dominios luminosos del
espiritu; perpetuarse en la memoria de 10s que elevan
el carifio a la altura de una relijion inviolable.
Felices 10s que asi emprenden el viaje del mas a116,
10s que tejen por sus propias manos las coronas que
han de envolver sus despojos en perfumes de eterna
primavera.
*
9 8
Le veo todavia como en la hora solemne de 10s
mudos adioses, cuando me acerquC, sin hacer ruido,
temiendo sacarle de un ensuefio, hasta el borde de su
lecho mortuorio.
Su espaciosa frente parecia coronada por sus rubios
cabellos; su hermosa cabeza sonreia, cual si ajitaseii
PR6LOCO VI1
sus nervios las gratas visiones de una juventud sin
crepGsculo, iluminada por las medias tintas de las ma-
fianas estivales.
Hub0 un momento en que aquel cuadro me hizo el
efecto de una ficcion de la vida; crei ver que sus labios
modulaban afectuosas palabras; que sus ojos parpadea-
ban i se fijaban en mi; toqud su rostro con indecible
timidez; per0 las 1Agrimas traicionaron mi aparente
calma. ..
La fria realidad se imponia crueImente i arrebataba
mi fujitiva esperanza.
Solo ent6nces comprendi cuiin de veras le queria;
solo ent6nces pude medir la magnitud de aquella des-
gracia irreparable.
En breves instantes cruz6 por mi imajinacion la vida
entera de mi amigo; i la record6 tan brillante i tan pura,
tan exenta de toda humana miseria, que encontrd pa-
sajero consuelo i pude decir, con ese convencimiento
que nunca engafia:
-Pedro, tG no has muerto; descansas de una labor
que fu6 excesiva para tus aiios; renaces en las produc-
ciones de tu delicado injenio.
*
* c y
VI11 PR~ LOGO
Soi de 10s que piensan que la pasion debe callar i
enmudecer cuando se miden las virtudes i merecimien-
tos de 10s que han terminado la jornada del vivir.
A1trazar estas lineas, creo estar delante de un se-
pulcro recien abierto, en el cual las siemprevivas del
cariiio i la gratitud cubren aun el nombre inolvidable
de Pedro Balmaceda i la fecha de su prematuro falle-
cimiento.
Seria obra estCril desfigurar cualquier hecho o real-
zar cualidades cuyo valor no puede ser puesto en duda
ni por las exijencias del mas estrecho i envidioso cri-
terio.
Me limitarC, pues, a procurar que la verdad mas se-
vera, dnica base de la justicia pdstuma, surja por si
sola, como einanacion de luz, para seiialar las acciones
jenerosas i las y5jinas inspiradas de este j6ven escritor.
*
* *
ZPara quC indicar la fecha de su nacimiento i para
quC averiguar el dia en que se eclips6 su existencia?
Vivi6 apCnas veintiun aiios; no habia llegado al
limite que las leyes asignan a la mayor edad; i, sin em-
bargo, 61era mucho mas que un j6ven de privilejiada
intelijencia, mucho mas que un hombre de verdadero
PR~LOGO I X
porvenir; porque a su edad, i en repetidas ocasiones,
pudo escuchar 10s aplausos de Cxitos tan envidiables
como merecidos.
A 10s dieziocho aRos la fortuna comenz6 a sonreirle;
i nun= dej6 de brindarle sus favores, hasta la hora
aciaga en que su espiritu superior, sintidndose agobia-
A n en la ectrprha nriqinn nile 1n rnntpnin SP pl pvl i R
7 -- ---.- -
U" - . A .I -" .---.-I =* --.--- --- -- ----" ----I
las serenas rejiones de lo infinito, para satisfacer la sed
ales. de sus ide
*
* *
I ahora, tiempo es ya de esbozar e
Balmaceda Toro; de exhibir su vi&
estimulo a 10s que luchan en el cam
letras, por conquistar laureles i renot
uesae su infancia di6 a conocer
das que constituian el tesoro de si
inteli jencia.
Sin buscar escusa en 10s padecimi
ra enfermedad que le ha llevado a1
ti 6jimen estricto
I( 8s de Santiago.
t: CIIICIIIIO i sus horas d
6 con placer a un r
1s principales colejio
c.-- a:..- a,. ,.-r,.,,
J Ub Ulab u
X PR~LOGO
Tondulcificados por 10s solicitos cuidados de su fami-
lia i por su aficion a la milsica i el dibujo.
En mhos de seis aiios hizo con brillo poco comun,
el aprendizaje de las humanidades.
Por inclinacion i temperamento, a la vec que mir6
con cierta distancia las lenguas antiguas, las ciencias
fisicas i las matemdticas, adquiri6 vastos conocimientos
de historia, de literatura i de filosofia, sin descuidar
10s preceptos gramaticales de la lengua castellana i de
otros idiomas modernos.
-
A la fecha en que obtuvo el diploma de bachiller en
humanidades, o sea, cuando aun no contaba dieziseis
aiios, se hacia notar entre sus maestros i compafieros,
por la estraordinaria facilidad con que hablaba el fran-
ces i el ingles.
Lz lectura de Los Noz~ios de Manzoni le hizo cobrar
aficion a la lengua del Dante i de Petrarca; i tantos i
tan rdpidos progresos realiz6 en este idioma, que, a la
vuelta de pocos meses, traducia sin dificultad las obras
de 10s mas insignes prosistas i poetas italianos, hasta
el estremo de haberle oido recitar de memoria, lar-
gos fragmentos de las famosas canciones de Cdrlos
Frugoni i algunos delicados sonetos de Edmundo de
Amicis.
-
YK6LOGO XI
A pesar de 10s elojios i alabanzas que tributaba a
Heine, uno de sus autores favoritos, nunca se dedic6
a1aprendizaje del aleman; i, a este prop6sit.0, recuerdo
que un dia le preguntC si pensaba estudiar ese idioma.
-Tal vez, me contest6; per0 lo que le puedo asegu-
rar es que si Schiller i Gcethe hubiesen escrito versos
mas armoniosos, mas euf6nicos, tendria por ellos una
admiracion mas profunda. Lo que a mi me atrae es
cincelar la frase; i no conozco en la literatura de Ale-
mania ningun Benvenuto Cellini del estilo.
Su idioma favorito era, a no dudarlo, el frances.
La razon de esta preferencia se imponia a1examinar
Estaba persuadido de que la lengua castellana es la
mas apropiada para ciertos jdneros, como el histdrico,
el didjctico, el filos6fico i el de la alta elocuencia; pero,
a su juicio, la lengua francesaes la Gnica que se pres-
ta para espresar con brillo i novedad, todos 10s capri-
chos de una rica i fecunda imajinacion, la dnica capaz
de traducir embriones de ideas.
las tendencias de su espiritu.
-
En historia literaria habia hecho met6dicos i dilata-
dos estudios; i en ellos persever6, con increible cons-
tancia, hasta sus Gltimos dias.
XI1 PR6LOC.O
Sin poseer, como he dicho, ni el griego ni el latin,
conocia 10s mejores trabajos que se han publicado
sobre critica de las literaturas orientales i sobre las mas
cClebres obras de la literatura romana i helCnica.
A este respecto, Pedro Balmaceda habria llegado a
A todos sus amigos les sorprendia oirlo hablar, con
igual suficiencia, asi de la literatura hebrea como de
10s poemas sanscritos; de 10s orijenes del teatro anti-
guo como de las producciones de Shakspeare o de
Molikre; de TAcito o Suetonio como de Buckle o Ma-
caulay; de 10s poemas del ciclo carlovinjio como de 10s
cantos de Byron o Victor Hugo.
ser un erudito.
-
Una tarde en que hablAbamos de la antigua arqui-
tectura del Indostan, me dijo:
-Las pagodas indianas se asemejan a 10s poemas
de Vyasa i de Valmiki. iQuC hombres! agreq6. Es-
cribian millones de versos con la misma facilidad con
que esculpian montafias para construir 10s templos de-
dicados a inmortalizar a Rama, el Dios j6ven i bello,
inspirador de las mas nobles pasiones i de las hazafias
her6icas.
- 2Conoce usted, le interrumpi, las epopeyas sans-
critas?
PR~LOGO XIXI
- Algo, me-contestb. He leido, hace tiempo, un
interesante estudio de Eujenio de Ochoa sobre el Ra-
mayana. Thtimamente he vuelto a hojear 10s trabajos
de Revilla acerca de 10s poetas Cpicos de la India, i un
libro de Luis Enault, que encierra preciosos datos sobre
10s dramaturgos de ese pais inverosimil.
Por estos detalles, que recuerdo entre muchos otros,
se podr6 medir su consagracion a 10s estudios literarios
mas variados i completos.
*
* *
Sus ideas filosbficas i relijiosas me fueron desccno-
Solo una vez le oi espresar, en medio de alegre i
animada charla, la opinion que le merecian 10s que
alardean de libre pensadores.
- Desprecio tanto, decia, a 10s fanliticos como a
10s esdpticos; per0 me esplico mejor la sinceridad
de 10s que dedican largas horas a la satisfaccion de
sus deberes relijiosos, que la audacia de 10s que afir-
man que se puede vivir sin pensar en un Ser Supremo.
Yo no pretendo, continuaba, darme cuenta exacta
de la Divinidad; me limito simplemente a no erijir al-
tares a la materia, a no confundir el destino con la
cidas hasta el aiio 87.
XI\' PR61,OGO
fatalidad, a pensar i creer en A&o - lei, principio o
poder-que, en su mismo misterio, en su misma impe-
netrable oscuridad, me esplica, sin que pueda definirlo,
la razon de ser de cuanto existe en el Universo.
La materia, repetia en esa ocasion, es mezquina,
impura; i, sin embargo, hai quienes creen en la innzor.
Ziliad de Za materia. Yo, que rindo culto a las mas
crrqncloc nhwc del inienin hiimQnn John cpntirmo inpli-
5'U"U"" ""A-Q UbI 1.1 b . 11I W "U"'U"", U I U W U" A . L . & L L A & b L l l b l l
J
nado a creer en la inmortafidad deZ es-iritu.
Por lo demas, i ya cercano el dia en aue la muerte
debi6 solucionarle mu -
lade quizis la verdad 2 1
aceptar 10s principios morales de Herbert Spencer,
que 16jicamente conducen a la relijion del deber: el
hombre, en la medida de sus fuerzas, servidor i esclavo
de si mismo, de su familia, de su patria, i, en dltimo
tgrmino, de la humanidad.
chas vacilaciones i dudas, reve
ihsoluta, 61se sentia inclinado 2
- -- . -
*
* *
a Universidad e:
-..-:d-a-" : L-ll--
anos del rector de 1 t
iler en filosofia, hunlalmaucs I ucllas
iaceda Tor0 foi :0-
?or su delicadisima saiua I sus tareas
Earse a
m6 la resolucion, vi
v ..
PR~LOGO xv
Inici6, en efecto, con notable suceso sus estudios
En Derecho Internacional, Derecho Natural, Eco-
nomia Politica i Derecho PGblico i Administrativo, se
coloc6 a1 nivel de sus mas aventajados compafieros; i
ello se esplica sobradamente, si se considera que, como
alumno o como estudiante privado, con el objeto de
profundizar sus conocimientos en esos ramos, s e con-
sagr6 a conocer las obras de 10s mas celebres trata-
distas.
Pero el estudio de las leyes i del derecho tiene una
faz poco simpzitica para 10s qne no han nacido con in-
clinacion a la hermendutica juridica: el Derecho Roma-
no i 10s C6digos.
Grandes atractivos ofrece, sin duda, la cultura de
Roma en tieinpo de Augusto, i el conocimiento de las
obras de Plauto i Terencio, de Virjilio i Horacio, de
Ciceron i Tito Livio, de TAcito i Juvenal; per0 en cam-
bio iquC triste es conocer algunas disposiciones de
aquella lejislacion que autorizaba a 10s patricios roma-
nos para disponer en sus testamentos, que miles de
esclavos envilecidos siguieran en pos de su fdretro, sin
mas esperanza, cuando no eran manumitidos, que la
de ser arrojados a morir en la isla del Tiber, por el de-
lit0 de impotencia o el de senectud!
universitarios.
XVI PR~ LCGO
Como base de la lejislacion comparada, se compren-
de la importancia del Derecho Romano. En este pun to
no hai discusion posible; i asi lo estimaba mi amigo
aun despues de haber estudiado el famoso libro de las
acciones, que, por cierto, hace recordar el laberinto de
la leyenda griega.
Es de imajinar, me decia Pedro, en visperas de
rendir eximen de la Instituta, que las leyes romanas
han sido escritas en su mayor parte, con la punta de una
espada. iCuriosa repdblica la de 10s tiempos de Cay0
Graco i de Mario, en que la plenitud de 10s derechos,
el optimojure cives, solo competia a quien estuviese en
estado de llevar las armas!
Con el C6digo Civil, a pesar de la justa celebridad
de que goza esta obra monumental, se renovaron para
el j6ven estudiante sus temores de no seguir la carrera
que con tan feliz Cxito habia comenzado.
L a verdad de las cosas es que dl estaba destina
crear luminosas ideas i no a interpretar la intencion
10s lejisladores, a producir pijinas de esquisito
artistic0 i no a concordar las disposiciones del C6digo
Napoleon con las del C6digo de Bello.
A fines de noviembre dltimo pude comprobar
exactitud de esta afirmacion.
P R~ LOGO XVII
LleguC una noche a su gabinete de lectura i le en-
ContrC estudiando el titulo del C6digo Civil relativo a
las asignaciones forzosas.
Tan pronto como me vi6 ocupar un asiento, cerr6
el libro, tom6 una hoja de papel i empez6 a escribir a1
correr de la pluma.
A 10s cinco m-inutos me present6 una p6jina que
decia ad:
iVencer mi aficion a las letras i aprender argucias
i Cuestion considerable!
iEsto no puede ser!
Cuando usted entr6 en mi pieza refiian desconiunal
batalla el articulo I I 72 del C6digo Civil i la estrofa XI
de las Hqhs secus de Acufia, el inspiradisimo vate me-
j ican 0.
Lea usted, acuCrdese de sus tiempos de estudiante
i compare, por mas que el simil sea grotesco.
Lei el articulo que define la porcion conyugal, que
habla del patrimonio de una persona difunta, del c6n-
yuje sobreviviente i de su congrua sustentacion.
Ya no me acordaba deC1, i a duras penas habria podi-
do esplicar lo que se entiende por congrua sustentacion.
Lei en seguida la estrofa del desgraciado poeta, en
que lamenta 10s desdenes de la inujer amada:
de leguleyo!
2
XVIII PROLOGO
IliCdmo quieres que tan pronto
Olvide el mal que me has hecho,
Si caando me toco el pecho
La herida me duele mas!
Entre el perdon i el olvido
Ilai una distancia inmensa;
Yo perdonad la ofensa;
Pero olvidarla. .. ijamas!
Recitamos despues el ATOctuvno, que parece escrito
con lkgrimas; i cuando concluimos la lectura de la dolo-
ra Mentiras de Za existencia, una de las mas intenciona-
das comDosiciones del Doeta-suicida. me diio Pedro,
PR~LOGO XIX
dir, en todas sus manifestaciones, el talent0 lleno
inalidad, de este j6ven tan admirablemente do-
Ira las mas dificiles i delicadas lucubraciones
liritu.
rimera vez que le trat6, hube de quedar sor-
10 de su precoz injenio.
mt6nces un adolescente, que no podia tener mas
isiete afios.
uerpo indicaba un temperamento nervioso i una
icion enfermiza, revelada a1 mismo tiempo, por
* blanco-pfilido de su rostro.
iaen su semblante las lineas mas pronunciadas
mpatia i cierta espresion duke e infantil.
us ojos, que nunca empafi6 la sombra de bo-
;os deslices, se veia hasta el fondo de su alma,
lamas di6 acojida a odiosos rencores ni a bas-
niserias.
us labios vagaba siempre una sonrisa, de cariiio
pro para sus padres, de afecto sincero para sus
de confianza sin reserva para sus conocidos,
nsoladora esperanza para 10s que le debieron
ion i favores.
do met
de orij
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La E
prendic
Era
de diez
su c
constiti
el color
Habi
de la si
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chorno:
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tardas I
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el mas 1
amigos,
i de COI
protecc
tado pi
XX PR~LOGO
Los m6ritos i tendencias de una persona se pueden
conocer tanto por sus acciones como por el medio en
que vive.
El que frecuenta 10s museos artisticos siente la pa-
sion de lo bello; el que busca la fuente de la virtud en
-1 ^------ 1- 1- L ---- 2- - - - 1 .I 1 .
1 que encuentra place]
.~ # . ,..
2 1 CuramIi UF: la rriujtx riunraua, es capaz ae aescumr
10s sublimes secretos del amor; el que acepta a un ami-
go desinteresado para revelarle 10s misterios dolorosos
de la vida, detesta el egoismo; e r
en la atm6sfera viciada de las tabernas, es un ser inutil
i despreciable; el que hace de la
7
para vengar una ofensa, es un
dado.
-
. oscuridad su c6tnplice
hombre abatido i degra
El aniigo, cuya fisonomia bosqueio en estas lineas,
lo. amaba la verdad. iba en DOS del bit m, hasta realizar
._ 1- __.. L I . - .
i soiiaba, en sus juveniles delirios, con la contemplacion
de la belleza absoluta.
Lo incierto, lo falso, lo que alimenta la duda, eran
otros tantos estimulos para sus poderosas facultades
para su 16jica sutil de investigador incansable.
Cuando sentia decaer su espiritu por 10s padeci-
mientos de su enfermedad a1 corazon, le gustaba pe-
netrar con el escalpelo del raciocinio, en el recinto de
lo desconocido, hasta encontrar la razon de ser de las
I
cen
1
lo I
hor
jen
la t
am
ide
1
10s
sas
1
aq'
cec
cia ae ias mujeres nermosas.
VIi amigo creia lo mismo, i vivia persuadido, segun
nanifiesta en una bellisima pAjina, tide que si el
nbre es bueno, es porque nace de la mujer; i si es
eroso i de Animo levantado, porque en la madre, en
:sposa, en la hermana o en la amiga, encuentra el
or, que dilata 10s horizontes de la felicidad, i el
al, que hace posibles las mas nobles acciones.
El amorl
Pedro sabia comprenderlo i sentirlo.
4 las nifias hermosas les pedia en uno de sus articu.
llque llevasen siempre violetas en el pecho, prome-
en la mirada i sonrisas en 10s [Link]
[ncurriria en olvido si no afirmase que el eco de
iellas palabras fuC escuchado, i que Pedro Balma-
la tuvo la dicha de ver, en un vas0 de
aaornaha su mesa de trabajo, muchas violet
XXII PR6LOGO
jeras de 10s arrebatos inefables del carifio que sabia ins-
pirar el j6ven literato i el artista de corazon.
iLa bondnd, la prdctica del bien!
iCudntas veces kevi dar su 6bolo a 10s mendigos;
cudntas veces le of espresarse con pena de 10s hoga-
res sin lumbre, de las desnudeces que el frio martiriza,
del hambre' que hiela 10s labios i roba su calor a las
venas; i cuintas veces tambien me habl6 de las re-
coinpensas con que soriaba su fantasia, para dar brios
i confianza a 10s que llevan en su cerebro el jCrmen de
ideas destinadas a sefialar nuevos i mas felices sen-
deros!
iSi! era bondadoso por naturaleza. Ambicionaba
las magnificencias de 10s millonarios, de 10s opulentos,
de 10s que pueden darse el placer de desparramar a su
paso las riquezas; per0 en su ambicion no daha acojida
a mundanales caprichos ni a impuros deleites.
Habria aceptado una fortuna para enjugar ]as ldgri-
mas de 10s que viven en la miseria, i para premiar, con la
prodigalidad de 10s MCdecis, a 10s poetas, a 10s pintores
i a 10s m&icos que sufrer? crueles pobrezas i soportan,
en medio de la indiferencia de las nulidades, la fiebre
creadora de la inspiracion.
-
Lo bello le atraia i le fascinaba.
PR~ LOGO XXIII
En las formas de la VCnus de Milo, interpretadas
por su mirada de artista, veia el secret0 del jenio del
hombre, que se eleva hasta la concepcion de lo
sublime.
En el ruido de 10s Brboles, en el lenguaje de las olas,
en el vuelo de luminicos insectos, en el fulgor del re-
ldmpago, en la luz incierta de 10s astros que vagan en
el espacio, en el 6sculo de la esposa, en el andar vaci-
lante del niho; en todo esto descubria su laboriosa i
fecunda imajinacion, las manifestaciones, discordantes,
a1parecer, per0 eternamente arm6nicas i eternamente
bellas, del jenio de la Divinidad.
)tables maestros d
Habia leido i relt
-..,.--*I - , 1 . , , -1 n.
*
* *
Era un artista, en la mas amplia acepcion de la
- visitado 10s museos de bellas artes de 10s
p;ll5C5 eurupeos, hablaba con entusiasmo de 10s mas
nc le la pintura i la escultura.
:id0 sn valiosa coleccion de obras
fr;lllLc;3d5 3ulJlc cl antiguo i moderno; c
ra que su opinion era la de una autoridad
trataba de apreciar el valor de un clindrn ne i i nn
estAtua o de una composicion musical.
p p l i hra
le tal mane-
. cuando se
,
puma 1 le am aigunas iecciunes para ia uu~~i ui ~i ac~un
de 10s colores que se emplean en la pintura a1 61eo.
En las vacaciones de 1888 se atrevid a pintar unas
. . .
,... . . . . e . - . - , . . . . : . . . . , . ........a _..a c . ; a,..-._ rlaCa.-.e..,n, .._
lequefio bajo-relieve
ribelli.
P . .I
L Uc L I I L L I 3 I l l L I l l l l ~ 3 1 pCll3aJC3, YUC, 31 Cl a l l UCICLLUU3U3 LU-
mo estudio de la perspectiva, revelaban SUS magnificas
cualidades de colorista.
En el taller de Nicanor Plaza aprendi6 a modelar en
greda, de lo cual me convenci vidndole hacer la cabe-
que
representaba la Lifiertad de Ce
Dibujaba, pintaba i esculpia como un ancionaao de
talent0 i de esperanza.
Otro tanto se puede decir de su
Todos sus amigos le oyeron entoriar curl una voz afi.
nadisima, aunque de poco volGmen i estension; i tocar
en el piano, con refinado gusto, trozos de Cdrten,
Mignon, Gwconda, Hebrea. Aida i otras partituras.
za del Dibjenes de Puget i un p
s mu-
sicales.
s conocimiento
En su gabinete de estuuio nama tamlxen un testi-
monio elocuente de sus aficiones artisticas. Arreglado
con gusto i orijinalidad, llamaba de preferencia la aten-
cion por su escojida libreria de autores contempor&
a*-
dicz
7
las :
tes
rios
Para el, uri auiugraro ut: IUS uoncuurr, un uusto ae
Car 1 retrato de Carolus Duran,
rosa a1 hubiese puesto sus labi
hermvsa I ut: injenio, valian, por si solos, 1
helad
que t nr l nc l n c ef ert nc mi e CP n r i i l t an en Inc cf i t annc
PR~ LOGO xxv
s, la mas valiosa que haya visto a ningun j6ven de-
tdo al cultivo de las letras.
enia la pasion de 10s cuadros i las porcelanas; de
acuarelas i de las tierras cocidas; de las aguas fuer-
i 10s grabados; de 10s tapices antiguos i de las cu-
idades pompeyanas.
, _.._ 11 - . . LL- - - C- 2- 1-- / - - - - ___- I _ _ _ _ L. . _L_ 3-
peaux, ur
L, en el cu
_ _ ^-- I .3-
un boton de
ios una mujer
mil veces mas
,.
Ff.2
artist;
ello s
del lil
ciero
Ni
lada
leed 1
flores yub ubuLIbIu bfi
dereis. como decia A. de Gilbert, la 1
ub [Link]-, Ib~[Link]
-r---*
uscar, con la
XXVI PK~LOGO
sed de lo que no existe, el tesoro escondido de algun
idealll, aunque mas no sea llla sombra de una som-
bra!! ... Recorred las pijinas de mi amigo i os conven-
cereis de que lies precis0 amar i despues de haber ama-
do, seguir amando siempre. 11
J6venes timidas, que temblais de emocion cuando
1 . t - . . . . . . . . -
J - J -"
---
No lo pongais
hacen pensar en
ticos tonos, la de
Uno de 10s CUI
comienza asf:
i mas que un poem;
se naDla ael aroma embriagador de 10s azahares 1 de la
nube de sagrado incienso que envuelve a 10s que reci-
ben las bendiciones divinas en las gradas del altar; ti-
midas i hermosas jdvenes, leed La marcha nuflcid i
entre dos personas.!!
des, de CoppCe o de Banville?
iuego sabreis que llla vida no es a
?Habeis leido las leyendas de hadas de Catulle Men-
<Si?
Dedicad ent6nces algunas horas a 10s cuentos de A.
de Gilbert, en que el estilo parece morisca filiqana,
tejida por 10s dedoc le en
seguida, si este libro IIU cric;ierra car~cas riquezas como
en duda culos
la paleta ~ _ _ i poC-
' luz paradisiaca.
entos coleccionados en este voldmen
lnc: invplm T ~ P nn naball.
-
i de alados artifices; i decidn
-- A _ - * _ _ 2 ~ _ _
,; que muchos de sus arti
, de Corot. la de suaves 1
PR~LOGO XXVI I
iiLas flores que tiemblan con el
le.? ... 3 . . ~ * r
aire; las rosas hechas
paiiaeces ae aurora 1 rrescura de nieve; las espi-
i las clemdtides de 6palo; 10s lirios de 10s valles,
t sirven de cajuelas perfumadas a1 rocio de la noche;
nardos, en donde guardan las mariposas sus suspi-
In- m-rrr-r;t-cr rl P nnln* r l P A-1- : .mn.+Arlnrlnl. nn.._
10s bosques,
luz trasparei
1 ---L c- 1
con
gas
que
10s
rOS; icla iiiai5aiicaa UL Luivi UL uciu I vagucunuca arLu-
les de zafiro; las esmeraldas floridas; i vosotras, ninfas
de 1 , que bafiais vuestros cuerpos en agua
de 1 nte i sonrosada.. .I
A qut: 1111 Jevarian otras citas pur el ~ ~ L I I U ut: la
anterior, cuando todos han de admirar el manto de
damasco. tapizado de piedras preciosas, con que Pedro
R: ibia adornar i vestir las ideas oriiinalisimas
dc bradora fantasi
zlmaceda sa
3 su deslum'
n . - 1 . .
rias orien
nmn..+nn. I
I *
miento con
IS filos6fico:
U-hl n-rl -
3u piuina de or0 no solo rejia encajes 1 mas rapi-
tales; no solo conseguia engastar rubies i ce
di ~l l l ~I I ~~~. me,
sa, 1
m; S.
iiauiaiiuu &
dice en uno de sus mejores cuentos:
miscara brotaba el llanto.7,
IIAquello era vivir engaiiando con risas; detras de la
S S VJ I I [Link]
En un articulo bibliogdfico, destinado a elojiar 10s
A8rcy'o.s de Ruben Dario, sintetiza de este modo su
juicio sobre el aplaudido poeta de Nicaragua:
llEs BCcquer, con el cielo de Sevilla; es un poco de
Musset, con la tristeza aristocrktica del faubozct;r: Scint
Germin; es Leopoldo Cano, es Bartrina, es Heine, el
~ni co que ha tenido el cielo entre sus brazos, el 6nico
. .
hn nnnr l n,nAr \ 1-c A: ncec _.._ l . * &&AA .-._ -1
aacia. I I
:atro, hablando de la
I A-i rr _ _ _ _ 1-1 -- --__-
y u ~ iia uLai i Li auw a IWJ UIUJGJ, quu iia VIVIUV CLI CI
Olimpo i que ha sufrido grandes contrariedades, a la
altura de su jenio i de su des@
En una de sus criticas de te fa-
mosa escena de 10s sepultureros UCI L ? U? 7UGI , be espresa
en estos tdrminos:
llEl protagonista contempla ape1 cuadro con la mi-
rada oscurecida. Coje un crkneo, lo limpia con su
capa i observa 10s huecos donde palpitaba la vida j6-
ven i espldndida.
llEs el fin de la comedia, de
I
donde todos desempefiamos all
IlLa tierra se nutre con la ceniza ae toaos 10s que
! esta buena mascarada,
gun papel.
. q . t *
vuelven a ella.
uEn el sepulcro se confunden 10s jenios i 10s imbC-
ciles. I I
Despues agrega, con la desnuda verdad de una sen-
tencia:
PR~LOGO XXl X
la vi
E
;a igualdad de la tumba, el an6nimo mas cruel de
da. t t
s imposible decir mas en mhos palabras.
lasts d6nde pudo haber llegado este j6ven escritor,
a 10s veintiun afios, dCbil i enfermo, daba a luz
ias que firmarian muchos autores de notoria cele-
ad?
o sabria responder; per0 me siento inclinado a de-
pe A. de Gilbert, siguiendo en sus estudios i en
escritos una marcha progresiva, habria sido en po-
aRnq nn hnmhrp d~ letrac; de remitacion ameri-
-
u talent0 i su injenio eran inagotables; i se mani-
iban de igual manera, en la charla familiar, en sus
Me bast
.os de ella
Una de
<i a:-- ,._
c1 UILC, I
ItDesd
preocupa
"Han
s, para corn
las ciltimas
..:ma.-. , 1, 1
lprobar esta asercion.
correspondencias que recibi de
npi aua CL ICL letra:
e que 1leguC a Vifia del Mar he vivido con la
rcion de hacer algo para la prensa.
pasado 10s dias i me encuentro aun pensando
xxx PR6LOGO
en lo que he de escribir, sea cuento, critica o quC
"Per0 es el cas0 que mi salud, que se ha mejorado
notablemente, me ha dado la huelga necesaria para
gastar las horas en la mas deliciosa pereza, leyendo
algunos libros i tejiendo, con afan incansable, en la re-
jion de 10s grandes sueiios, mi tela de Penelope.. .
s6 yo ...
. . T - -..! .__- A I . - _ L - 1 _ - _ _ - - 1 .-..: .. .~~ 3 : . .._._
ltimo libro de Drun
t...,a a 1 m*..-.t,. A, .-e
1 1 i aqui me ri me usreu, cumu el primer ala, resprm-
do 10s aires de mar que. suelen llegar hasta mi pieza,
desidioso, indolente i con el alma plagada de recuerdos.
IlMe lei La Puchera de Pereda, que no vale lo que
podia esperarse de un autor tan afamado; una noveli-
lla mediocre de Theuriet i el d nont,
el autor de La FranceJilive.
IISabrri usted que hace poco L u v G GL tiu3Lu ul; ,ecibir
una obra de Hostos,-La MoraZ socia/,-precedida de
una nmabilisima dedicatoria, que me honra en alto
grado.
Komo usted comprenderd, merecer aiaDanzas de
Hostos, satisface.
IIHoi, infaliblemente, si nu xiit: vieiie iiiguri cuntra-
tiempo en la salud, algun cual-
quiera de estas pequefias I- ;inan
el &iiimo, me pondrC a esc
IlTengo el cerebro que retxlsa; la copa esta llena; i
dolorcillo a1 corazon,
nenudencias que me ase:
:ribir un cuento.
. . . . , ..
PR~LOGO XXXI
quiero gastarme, por via de hijiene, con un poco de lite-
ratura.
IljAh! otra de mis preocupaciones es edificanne un
rinconcito. Si mi padre persiste, como creo, en adqui-
,;-mn i i n Q n a n r i o A q nr nn; ncl ocl n i o n c n l o wn n t ar i i n s m-
1 I 1
St l
re1
bi
!F
la
ta5
tra
cil
in(
da
el
du
,1,L UIICI. ybyub u y\,y,.buuu, y L b n . . >, , I b . U I I C U L U.,Y --
ra para mi i mis amigos, a mi gusto, donde pueda
tirarme cuando me asedien 10s nervios i se me entur-
e el Animo.
IiEstoi convencido de que mis enfermedades son, en
3 , . , , . - , 4 .
m parte, provocaaas por la viaa ae ciuaaa, es aecir,
;is que producen la falta de horizontes, las al-
i pareues, las cnlles adoquinadas; i luego, despues, el
i fc
I
gal
bajo de todos 10s dias; i mas all& para 10s que prin-
)ian como yo la lucha de la vida, aquella ansiedad
:ansable del mafiana, nunca satisfecho, siempre aguar-
do.
Componga, junte usted todos esos detalles i tend&
enigma de muchas molestias i de muchas incerti-
mbres.
llHe adquirido 10s planos de un castcrhin encantador
ue vale mui poca cosa.
llEs indudable que el campo dad vigor a mis nervios
IrtificarA mi espiritu.
IrPienso llevarme mi pequeiia biblioteca i mi pobre
eria.
XXXII PR~ LOGO
IlArreglarC todo aquello del mejor modo posible.
Unos cuantos irboles a1 rededor de mi estancia; ami-
gos cariiiosos que me acompafien de cuando en cuan
do; una taza de cafC despues de la comida; la charla,
mis queridos libros, mis proyectos literarios.. .; pasar
asi algunos afios, tratando de formar mi peculio; i en
seguida.. . . . atravesar el Rubicon, amigo mio.
1Sn independencia no se consigue la personalidad
que afirma la libertad de la vida. Los mejores talentos
de este mundo se pierden, ahogados por la miseriucn,
como dice un escritor espafiol, quien disminuye el sus-
tantivo para que no cause terror a 10s aue emDiezan la
j ornada. 1 t
-
Estoi persuadido de que en sus cartas se retrata de
cuerpo entero. Cuanto yo dijera sobre su carsicter, sus
gustos i sus aspiraciones, seria pilida espresion de las
cualidades i anhelos de su z
Por eso he de trascribir cllyullwJ wLl wJ llatrlTlentos
dma.
#.lrn...,r, #..+..An C..nn
u
de sus interesantisimas epistolns.
nAtegui, me escribia el 23 de enero de 1888:
Con motivo de la muerte de don Miguel Luis A
IIiQuC triste pCrdida para el pais!
llLo mata el pensamiento. Ha caido abrumado PI
. . . . .. . * .. - .
.mu-
or el
tranajo; se le lian veniclo encima las ideas, aplaskindolo.
PR~ LOGO XSXI I I
liNo se puede soportar por muchos aiios eso de llevar
en la cabeza la cosecha de medio siglo de labores inte-
1ectuales.u
A1 &a siguiente de aparecer en La TriJ una su
notable articulo titulado Un naufrajio, le felicit6 de
todas veras, envidndole a Viiia del Mar unas cuantas
frases afectuosas i todos mis aplausos.
A vuelta de correo podia leer la siguiente respuesta:
iiHoi en la maiiana me levant6 agradablemente sor-
llMe da usted un juicio tan halagiieiio acerca de mi
ilUsted no se imajina el bien que hace un estimulo
liSi no fuera que me siento resfriado i con la cabeza
mui pesada a causa de una lijera fiebrecilla, le aseguro
que hoi mismo me pondria a trabajar en unajapotziswia,
algo asi como una exhibicion de abanicos i quitasoles
cubiertos de flores de loto, i de trasparentes pintados
a la acuarela, con la punta del ala de una golondrina.
IIQuiero apurar el color, per0 en sus tonos mas sua-
ves; quiero escribir a lo Watteau, si es admisible esta
manera de decir.
llH6 aqui lajaponiserta en cuestion; le doi puramente
prendido con una carta suya.
articulo, que me ha envalentonado sobremanera.
sincero.
un bosquejo a grandes rasgos.
3
SXXl V PR~LOGO
IlLa emperatriz del Japon se muere de nostaljia entre
"Para divertirse un poco le da de puntapids a sus
mandarines i bonzos, i quiebra sus abanicos en las na-
rices de sus damas de honor.
11EstA celosa de unas V6nus que el emperador ha
hecho traer de Paris; desea parecerse a ellas, tener 10s
mismos perfiles griegos.
"Hate venir a su pintor favorito, un notable artista,
que con una pincelada bosqueja un horizonte i con
unas cuantas manchas de espitula, dibuja un pavo real.
IIjQue me hagan mi retrato!-dice la emperatriz.
IlSegundos despues, aparecen 10s acentos circunflejos,
10s tonos de Ambar quemado, las palideces cerosas
de su fisonomia, 'realzada pcr el or0 i el rubi de su
trajes.
sus monstruos de bronce.
llUn verdadero idolo de marfil! ...
"iQuC horror-esclama-esa no soi yo!
111 el pintor favorito es azotzdo con litigos de piel de
11Al pasar por donde esth las Venus parisienses, el
--rlLos demonios quieren ser dioses.. .
llAl dia siguiente la emperatriz no siente celos i se en-
tretiene en dar de puntapids a sus mandarines o en ju-
culebra.
pobre artista esclama:
PR6LOG9 xxxv
gar con sus babuchas de seda, color garganta de paloma
atornasolada.
iiNo se hacen VCnus con el marfil de 10s idolos.
IIEse es el cuento, que le envfo en esqueleto.
iiCuando est6 terminado tendrA su poquillo de in-
11 2Tiene ori j inalidad?
IIUsted contestarh por mi.
1 IProyecto ademas algunos cuadritos sueltos, que pien-
so publicar en un solo cuerpo; cinco o seis, a rnanera
de bosquejos, tornados del natural; pequefios paisajes,
hechos a grandes pinceladas.
ilEn ellos concentrard mi estilo para acostumbrarme
a describir.
IlDespues vendrd lo demas, cuadros con figuras, por
ejemplo: Un matrimonio en dia de Ihaia, Una escena
e?? Za AZameda, Ua taler de esndtrwa.
tencion.
IiTodo esto dentro de 10s limites de la verdad, obser-
IIIntentarC escribir de modo que lac; cows salten a la
vista i Sean palpables, si es posible.
11Estoi convencido de que fuera de lo que se ve, no
hai camino seguro. Lo demas es andar haciendo equi-
librios con las frases, buscar cadencias i rimas, como le
swede a tantos que se baten con 10s pinceles, sin mi-
vada i sentida.
XXXVI PK~ LOGO
rar un modelo, i hacen verdaderas mezcolanzas de
colores.
llEn el dia es preciso dejarse dominar yor la verdad i
rechazar todo adorno excesivo, a fin de abarcar el con-
junto del modo mas net0 i preciso.
IliAh! Usted Cree que algun dia puedo tentar la
novela.
11Qu6 conciencia he de llevar de lo que es la obser-
IlEn fin, me emplazo para 10s veinticinco aiios.
IiAntes, por nada.
111 para concluir:
vacion fisica i psicol6jica.
., .u, :11,,,A, 1- ,.77:11,. A,. l 3- L- -l -- ---,.--- 1,.
"c i i i ~ iicgiruu a. la 1 1 v iiit: ut: railsir aixu IIUCVU ut:
Daudet, de Pierre Loti o dl
D
e Paul Bourget?li
I
jLos veinticinco afios!
Se imajinaba llegar a esa eaaa 1 poaer ceiemar el
blicacion de una o dos novc dado
Cuenfns de printavera i de un estuuio crmco ae ias prin-
cipales galerias de pintura que existen en Santiago.
vijQimo pi nto aniversario E pu-
I
:jores planes, la ctos,
1y6 la mano imp
uuL,-.~m, sin embargo, aei naurrajio ae sus esperan-
:has otras zas, las hermosas p6
-
mayor parte de sus proye
lacable de la muerte.
1 . r .. .
Sus me
10s destrc
Sgl v a w
1 1 . * , 1
de su nacimiento con 1:
:las, de un volt5men titu
. _ L - 7 1
PR~ LOGO XXXVI I
que n
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prim(
laure'
En
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puest
de re
La
AP TF
u.
sa
di
dc
C(
IO se ha creido prudente publicar, pero que son
uchos conocidas i que se5alan su carrera brillante
arista.
naba la profesion del periodismo i miraba con
Ltiaa 10s j6venes bohemios que hacen en 61sus
:ras armas i ganan, en lucha ardiente, sus primeros
les.
L la prensa, lleg6 despues de una jornada en que
uno de sus pasos recuerda una victoria, desde el
o de critic0 de teatros i de bellas artes hasta el
dactor politico.
t &?oca de S-ntiago fuC, en 10s primeros meses
I -J 87, el escenario en que se di6 n conocer ventajo-
.mente como polemista ncerado i de fina i vigorosa
al6c t ica.
Sus articulos de controversia politica tienen mucho
: 1 laconismo, de la frase nerviosa i del argument0
esperado, que caracterizaba la pluma del mas distin-
lido de nuestros diaristas, Justo Arteaga Alemparte.
*
* *
In6til seria que entrase yo en un anAlisis escrupuloso
2 las cualidades mas resaltantes de A. de Gilbert,
)mo artista literario.
xxxv111 PR61,OGO
Prefiero detenerme aqui i no hablar mas de su ta-
lento, de su inventiva, de su orijinalidad, del brillo i
poder de su imajinacion; ya que nada es dable aiiadir
a1juicio, en alto grado honroso, que emitieron nues-
tros principales 6rganos de publicidad, a1 dar la triste
nueva de su inesperado fallecimiento.
-
Ha lle~ado el instante de noner tPrinino a este hos-
- _. . _ _ - D.. - - - - _ _ _ _ .. .. -. - - - - ._ - - - - - _ _ _ _ - - - I - - - - - - -
quejo biogrAfico, cuyas lineas han sido dictadas por el
griiiias de la gratitud, qi ni-
plidos i jenerosos, me sera licit0 repetir, con cuantos
conocieron i estimaron a I
mas lejitinio carifio; pel 15- -0 Antes de sellarlo con las
Je se debe a 10s amigos cu
. ., .
-~
?edro Balmaceda Toro:
I
OS encontramos en presencia de uno de esos
tipos humanos, que resumen en si toda la
multiplicidad, todo el coiijunto de una naturaleza
enferma, sombria. Pcrtenece Hamlet a ese circulo
de personas que entran a1 mundo por la ancha
puerta de Cos doloves, cotno dice Balzac. Nacen
con el jCrmeii de su .propia desgracia, desarrollan
su espiritu en la rneditacion; el mundo les ofrece
todos 10s puntos oscuros; la vida sus mortifica-
4 PEDRO [Link] TOR0
ciones, sus inconsecuencias, sus lados desagrada-
bles, porque nada hai bueno o malo sino en
fuerza de nuestra fantasia, i aquellos que educan
su alma en la obscrvacion dc las flaquezas i de-
bilidades de 10s hombres, Ilegan a formarse iin
concept0 errdo del mundo; solo veil las ironias
de la suerte, las desmedidas ambiciones de 10s
iinos, la perversidad de losotros, i juzgan que en
la ticrra no hai hombre que sea honrado ni mujer
en quien pueda depositarsc la confianza, porque
la traicionaria si1 frajilidad o su virtud.
Esta lucha entre las facultades morales i las
inclinaciones, orijina un desequilibrio que por lo
jeneral lleva a la mclancolia. Los scntitnientos,
las pasiones se desarrollan en abierta contradic-
cion; la bondad, que es el instinto primitivo, se
apaga con el escozor de la duda; la fe se cambia
en descreirniento; i todas las enerjias del individuo,
toda la &via de la juventud que nos impulsa a
luchar, se apagan, se aniquilan, anuladas por esa
fucrza negativa del desaliento. La vida, cn csos
casos, se reduce a la simple accion de 10s nervios,
miCntras el espiritu cava dentro de si misnio, la
sepultiira de sus propias ideas, de su propia vo-
luntad. Es el dqadhacer del fil6sofo.
Hamlet es uno de esos enfermos que sin llegar
HAMLET 5
a la locura, pejquisan tan intimamente su propia
naturaleza, que sc abisman en su observacion i
. _ . _ _ I . . - - 1 L : l - -1-1 ,,,:,,:,:, E.,.,. : , , , : , ,,,A,,
'n su cai
5 asperc
:en sus fac,
Hamlet
iecho clt
laces de
~ a , yuL
sino un hombre de
decepciones dc la \
de su espiritu, p(
ca , por 10s (
naLuraicza, de la
1 2 10s homb
I ! grandes a
tos, pero susccptib'
res, de venganzas 1
inherentes a nucstr
Se ha criticado i
buido a su persona
lidad.
Si nos encontris
de las antiguas traj
que solo veriamos
plcrucii t7i iiiiu UCI I ~ LI ULI I I I U. L ~ C L iiuiiid iiiui uab
de su palabra, csc descoyuntainiento de sus
idcas, se cncuentran intimarncn te rclacionados
0 rActer neurdtico i soiiador. Hamlet tiene
1 a! zas de un apdstol i las debilidades de
un nomixe de nuestro siglo, en que sc contradi-
c ultades i sus enerjias.
-*ins, no cl siinbolo de la locura.
I niiestra Cpoca,
rida, ajitado poi
)r las inconsec
ktal Ics in fini tc
naturaleza hi
res criaturas a
cciones, dc vas
les a la vez, de
'a condicion.
i Shakespea
.je tanta ind
:erribles, de t n A n c i n c r i nt m- t nc
, educado en las
r las debilidades
:uencias de su
)s de su propia
iinana, que ha
pasionadas, ca-
tos pensamien -
odios, de renco-
8 . * e .
emos en pre
edias griega
la nobleza ae sus inienciones,
6 PEDRO BALMACEDA TOR0
la decisiot: en sus actos; i en la hora de la ven-
ganza, la ceguedad terrible del odio, la enerjia
implacable de 10s semidioses que cumplcn la
sentencia divina. Pero Hamlet es, por el contra-
rio, un hombrc, una criatura humana reflexiva,
que ha formado su naturaleza en las sombrias
abstracciones de su espiritu. No obrarA, pues. en
ningun caso, sino obedeciendo a todos esos en-
contrados instintos que luchan en su alma.
Si se estuclia el desarrollo del carzicter de
Hamlet, sc verA que en todo procede de acuerdo
con aquella debilidad propia de las flaquezas de
un hombre.
Su misantropfa no se desarrolla despues de
adquirir la certidumbre de la muerte de su padre.
Antes que aparezca la sombra, dice: IliOh! si esta
robusta carne pudiera deshelarse, derretirse i di-
solverse en liquid0 rocio!tl El disgust0 de la vida
se ha hecho en 41 una segunda naturaleza. El
matrimonio de su madre, le arranca esclamacio-
nes dolorosas, i contribuye a ahondar, ann mas,
sus pensamientos oscuros.
llSe sirvieron para las bodas 10s mismosguisos
que sobraron del fhebre banquete. 1,
El recuerdo de su padre le trac a la memoria
las pasadas alegrias. Su corazon se estremece de
HAMLET 7
a i se abandona con intinio placer a sus medi-
.ciones. Confunde el mundo esterior con el
mundo de 10s espiritus. Se naturaliza con 10s
fenhenos celestes, con las visiones, hasta hacer
palpable sus vagos suefios.
Cuando se aparece la sombra de su padre,
110 esperimenta ninguna turbacion ni miedo; se
encuentra ya ligado a sus meditaciones. Sufri-
r& en adelante, la tortura de un pensamiento
dnico.
esclama: iolvidarme de ti! Si, sombra des-
graciada, midntras la memoria ocupe mi cerebro
desordenado. i Acordarme de ti! Si', quiero borrar
de mi memoria, todo frivol0 recuerdo, todas las
mAximas que aprendi en 10s libros, todas las im-
presiones del pasado ...
Desde entdnces, la imAjen de su padre ensan-
grentado, se ofrece sin cesar a su memoria; desde
entdnces, la vida no s ed mas que una idea, un
prop6sito; desdeiiari todas las alcgrias, todos 10s
consuelos que pede ofreccrle el amor; reconcen-
tra sus odios, i finje la locura, para desviar toda
sospecha.
Un loco puede decir lo que quiere, i momento
momento, hiere a su tio, a su madre, con aque-
as frases de melancdica ironia, terribles, que
8 PEDRO BALMACPDA TOR0
son su apreciacion acerca de las miserias de la
vida. jPuZaahras! PaZaabras! PnZnbrs!
Nada patentiza mas estas ajitaciones intcriores,
que el conccido mon6logo del "scr o no [Link]
Alli sus odios i sus dudas, sus debilidades, sus
temores, todo lucha por dar paso a la venganza.
En la vidx no obramos sino por reflexion. Aun
en 10s actos mas insignificantes, el hombre des-
plega su raciocinio, pone sus facultades cn activi-
dad, i nada ejecuta, sino despues de grandes
perplejidades, dc dudas, cuando ya la lucha cs
tan terrible que a1 criterio se sobreponen la pa-
si h i el instinto.
Ese debe ser, sin duda alguna, el significado
del mon6logo. No es solo Hamlet quien medi-
ta, es Shakspeare, en persona, quien recorre s u
vida. kl, que de hurnilde carnicero lleg6 hasta
obtener en su Cpoca, todos 10s triunfos del arte;
C!, que representaba sus dramas i sus comedias;
61, que veia el poder de su jenio creador, que
sentia la fuerza de sus facultacles, las concepciones
de su cercbro; 41, que humaniz6 todos 10s senti-
mientos i pasiones en 10s personajes de sus obras.
Cuando escribi6 Hamlet, una de sus 6ltiInas obras,
pus0 en el simbolo de aquel pensador cstraviado,
toda la amargurade su espiritu, toda la profunda
HAMLEl 9
sabiduria de su espericncia i, sin duda alguna,
a1trazar el mondlogo, debid de sentir el profundo
desequilibrio de rj u naturaleza, de su gran talcn-
to, con las miserias dc su vida, las intrigas de SII
hogar, la falta absoluta de apoyo, a1 declinar la
existencia, despucs de haber luchado, despucs de
haber creado como un Dies.
Todos 10s criticos reconocen que en el Hamdet,
es donde Shakespeare agot6 toda la fuente de
sus observaciones. Por eso el drama se descuida
en la accion; su trama adolece dc muchas imper-
fecciones; pues todo el clemcnto de -intriga se
encuentra subordinado a la pintura del cardcter
de Hamlet, perfectamente real, impregnado de
esa Aspera filosofia, que dan al hombre 10s desen-
gafios i vicisitudes de la existencia.
Por eso tambien, cuando se le ofrece la ocasion
de matar a su tio, que es cl cnvenenador de su
padre, tiembla i recoje el pufial. Si 10s hombres
reflexionan en actos insignificantes ZquC no pen-
saria Hamlet en ese motnento? No porque temie-
ra echar a1 cielo el alma de Claudio, como han
pensado muchos,-eso seria una crueldad cxcesi-
va,--sino porque teme cometer un asesinato, que
pugna con su corazon jeneroso. Castiga a su madre
ponidndole en trasparencia las currlidades de su
IO PEDRO [Link] TOR0
padre difunto, i emplea con Claudio csc lenguaje,
en que cada palabra es una pufialada, segun su
propia espresion.
E n 10s demas dramas dc Shakcspeare son 10s
misnos pcrsonajes 10s que crcan las situaciones;
el rei Lear como Otelo, decidian con sus actos
su propio destino. Hamlet cs victima de la accion;
sufre sus consecuencias; se deja enviar a Inglate-
rra, i la suerte lo vuelve nuevamente a su patria;
solo el destino lleva a t4rmino la venganza. Su
madre bcbe un tdsigo, sin sabcrlo. Laertes muere
atravesado por la espada que 41 mistno empap6
deveneno. El rei, por fin, cae victima dc sus mis-
mas redes. Desde el principio de la trajedia se
vc a Hamlet inscnsible a todos 10s halagos de la
vanidad, a las elasticidades de 10s cortesanos,
porque su corazon se nutre con el escepticismo
de la vlda, buscando la verdad de la cosas, de-
sengafiado de 10s hombres, temeroso de las muje-
res, i sombrio, toda vez que el recuerdo de su pa-
dre viene a la memoria, instigindolo i precipi-
tAndolo a la venganza.
Aqui podriamos estudiar la figura de Ofelia,
que se bosqueja dCbilinente en todo el desenvol-
vimiento del drama.
Ofelia tiene espiritu, corazon sensible, delica-
HAMLET I 1
do. Su ternura por Hamlet es una pasion de las
mas cstrafias; la dulzura de su voz contrasta con
la ironia de1 j6ven prfncipe, que le sefiala el con-
vento como la suprema felicidad. IIiVCte a un
convento, Ofelia!,, La pobre nifia no sabe quC
hacer; su cabecita rubia principia a sacudirse
tristemente, a mczclar sus 1Agrimas con 10s sue-
fios, i entre aquellos desvarfos, huyc la razon jun-
to con 10s cantos. La muerte de Polonio, atravc-
sado como una rata por el florete de Hamlet, la
arranca el 6ltimo rayo de luz. Desde entdnces, ya
no es mas que una pilida encarnacion de la locu-
ra. Locura tranquila, sonriente, que se adorna de
flores i de espigas. Aquella fisonomfa descolori-
da, aquel perfil de mujer inundado por una SOE-
risa misteriosa, por la dulzura de su mirada, atra-
viesa la escena conmoviendo tristcmente 10s
corazones. Los cantos i las guirnaldas lleiian su
vida. Es la balada del sauce, son las margaritas
del estio.. .
Aun muerta, parece que vaga en su sonrisa la
historia de sus amores.
Nada conmueve mas que el caricter de Ofe-
lia, en medio de aquel conjunto de pasiones i
odios.
Haremos una Gltima sfntesis acerca de Ham-
4
I 2 PEDRO BALMACEDA TOR0
let. Su locura finjida, la constante lucha de su
espfritu, la excitacion de sus fxultades, el fondo
escdptico de sus acciones, su filosofia, su sabia
filosofia, nos lo presentan como un hombre don-
de se reflejan agrupadas todas las enfermedades
morales de nuestro tiempo. Hamlet es el hombre
que ha vivido observando, i por lo tanto, es es-
cdptico; sus ideas acerca del mundo, tienen todas
lac anpdosidndes de 10s temperamentos reflexivos,
que solo divisan la envidia i la maldad; no Cree
en el amor, porque el especticulo del matrimonio
de su madre ahoga todo sentimiento de tcrnura
i porque aquellas dulces sensacioncs desviarian
el curso de sus pensamientos i aplacarian su odio;
el egoism0 de las personas que lo rodean, la en-
vidia de sus Cmulos, la fria amistad de 10s que
mas intimamente lo cotiocen, aquellos conflictos
por que atraviesa SLI alma, todo lo lleva a1 racio-
cinio, a1cilculo de las ideas, entre 10s huesos de
un sepulcro, buscando la realidad en la. sombras
mismas de la muertc. IIiMorir ... dormir ... dormir. ..
acaso sofiar!...ll
I 1
Imposible seria analizar en todos sus detalles,
jleja fisonomia de Hamlet. Esta creacion
1
HAMLET '3
sombria de la naturaleza humana, donde entran
cn conflict0 10s instintos abncgados i 10s deseos
mas viles, absorbe por entero toda la atencion
de 10s espectadores; i aun a1 final del drama, no
es posiblc darse cuenta de toda la movilidad de
seiitimientos que se disputan el espiritu del
actor. Nunca la esccna logrark acentuar uno a
uno, todos 10s rasgos caracteristicos que forman
la encarnacion de Hamlet. Por eso, Coleridge
dice que Otdo debe oirse cii el teatro, pero que el
Ha~zZet debe lecrse con detencion, pesando una
a una sus reflexiones, su amarga filosofia.
Qui si hmos haber estudiado a Etnanuel en
el descmpefio de este papel importantisimo,
consagrhdolc la atencion que merece su HamZet.
Crecmos queel actor ha alcanzado el absoluto
domini0 de sus facultades. Se nos prescnta PO-
sesionado intimamente de aquella naturaleza
mhltiple, cambiante, llena de rinconcs oscuros,
que a veces tocan en la demencia, i que se man-
tiene, sin embargo, con toda lucidez de espiritn.
Emanuel nos ha dado el HainZet que debi6
sofiar Shakespeare: sombrio, ircinico, torturado
por la venganza, atormcntado por el carifio, de
Ofelia, impotetite para contrarrestar sus desven -
turas . ..
I4 PEDRO BALMACEDA TOR0
Cuando aparece la sombra de su padre, cae a1
suelo dominado por el rcspeto profundo quc le
inspira; oye de su boca la relacion de su muerte;
el mundo se le presenta desde ent6nces lleno de
amarguras; huye de 10s placeres de la vida, del
amor, de todo contact0 humano, porque ?de quC
sirve la existencia cuando se agota en nosotros
la fuente del cariiio i de 10s sentimientos? Su ca-
rictcr se hace arisco, receloso, muda por comple-
to de fisonomia, las ideas lhgubres son su 6nico
consuelo. La ambicion, la gloria son mui poca
cosa, cuando un hombre ve el egoisino de todo
lo que lo rodea, la miseria de las jentes, la cinica
ternura de una madre ...
Ya teneinos a1 actor bajo una faz nueva: el es-
cepticismo, el abandon0 de su cspi'ritu a toda idea
terrenal; sueiia, vive de suefios, porque es lo h i -
co sin realidad, ya que la vida es la sonzbra de m
sziei2o.
Viene el mon6logo llser o no ser.11
El distinguido actor lo dijo con un colorido
nuevo, inesperado. Las palabras tenian en su
boca todo el valor intenso que imajin6 el poeta.
Dormir. .. mori ~ ... Aquellas largas pausas, que
separaban una palabra de otra, que aislaban la
idea, dej hdol e el relieve quc requiere toda la
HAMLET I 5
:ncion de la frase; i luego despues, la escla-
Zion de sorpresa: ;Ah!. .. i qirizd soAnr! i
ella larga enumeracion de las desventuras hu-
nas, en que la voz seprecipitaba i heria uno a
) todos aquellos vicios, aquellas maldades que
disputan el corazon del hombre. Todo eso fu&
1 plemen te admirable.
'ero donde Hamlet pone en trasparencia la
clad de sus ideas, 10s cambios profundos ope-
os en su caricter, cs en el acto quinto, el acto
cemen terio.
,os sepultureros abren una tumba con la in-
:rencia del que trabaja sin saber lo que hace,
ntan i beben sobre la fosa i hacen la; mas tre-
ndas reflexiones acerca de 10s infelices all{ en-
rados. Los azadones se mellan en 10s crineos,
I cada palada de tierra, rueda algun despojo,
un hneso fracturado por la humedad ... All&
una calavera ... es la del Yorick, el bufon de
alegrcs conceptos; otra. .. iquiCn sabe de qui&
A! ... Esa es la igualdad de la tumba, el anhi -
1 mas cruel de la vida.
Hamlet contempla aquella escena con la mira-
oscurecida. Coje un crineo, lo limpia con su
la i observa 10s huecos en donde palpitaba la
la j hen i esplhdida; es el fin de la comedia,
inte
mat
aqu
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unc
se 4
sim
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. .
v1c
16 FEDKO BALMACEDA TOR0
de esta buena mascarada donde todos desempe-
fiamos algun papel.
La tierra se nutre con las cenizas de todos 10s
que vuelven a ella. En el sepulcro se confunden
10s jenios i 10s imbtciles. Hamlet piensa en la
deleznable grandeza de nuestro cuerpo.
Los despojos de Alejandro, de Ciro, han ido a
fecundar, con el cuerpo del bufon, aquellas pili-
das flores del sepulcro.
Nos encontramos en presencia del verdadero
XIlamlet. Alii se comprende For qut estima tan
poco su vida; por quC el amor es para 61nada mi s
que una sombra pasajera; la amistad, el mas ama-
ble de 10s sofismas, por quC sc ha reconcentrado
en el fondo de su alma, desdefiando las ambicio-
nes de un trono, sin participar siquiera de ningu-
na de las vanidades que forman su cortejo. El
fil6sofo tiene razon, el loco lleva su cordura hasta
el estremo dc hacernos comprender la razon de
sus accioncs, la encrjia negativa de sus pcnsa-
mientos.
CuanJ o sus amigos lo traicionan, cuando su
madre lo desdeiia, cuando su padrasto quiere en-
venenarlo, es indudable que en presencia del es-
pecticulo de una tumba, las mas sombrias refle-
-+-
UEDE decirse, a1 leer las obras de Shaks-
ilp: peare, lo que Paul de Saint-Victor decia
de las trajedias de Esquilo: liic sunt leones. . .
Aquellos simbolismos de la pasion humana,
aquellas encarnaciones de Otello, Hamlet, Yago,
Shylock; aquellos vicios i aquellos odios humani-
zados, que son el patrimonio de todas las dpocas
i de todos 10s tiempos, han Ilegado hasta nosotros
con toda la frescura salvaje con que 10s concibi6 su
autor; i hoi todos escuchan como nuevas, estas
eternas vejeces de la emulacion, del carifio i de
la avaricia. Desligando de la obra de Shakspea-
20 PEDRO BALMACEDA TOR0
re todo ese sabor local de su Cpoca, esas cruelda-
des de estilo i esas asperezas inherentes a un
hombre que escribe con el gusto de su tiempo,
se destaca de relieve, entre la bruma de la poesia
i el calor del lirismo, el problema de las pasio-
nes, la lucha de la humanidad.
La flaqueza del hombre no tiene fronteras, como
la frajilidad de la mujer.
Heine, hablando de 10s tipos femeninos crea-
dos por Shakespeare, 10s presenta en una curiosa
galeria sicoldjica, como personas amigas con
quienes ha mantenido cstrechas relaciones, crea-
turas mudables, llenas de sensibilidad i contra-
dicciones morales, como su naturaleza fisica; co-
razoncs desgraciados de quienes ha recibido mas
de una IAgrima, mas de una caricia afectuosa.
Cuando las veo en 10s libros, agrega, me parece
saludar antiguos conocidos, bucnas jentcs que
me han acompafiado en mis desgracias!. . . Es la
impresion que producen todos esos tipos huma-
nos, reflejo de pasiones i virtudes, ,que han vivido
nuestra vida ... Ior eso sacuden tan profundamente
i ligan el espiritu a su recuerdo, como si se tra-
tase, no ya de creaciones dramiticas, sino de en-
tidades morales que aun se cruzan en el camino
de nuestra existencia.
DTELLO 21
Hoi, Hamlet es la locura, per0 la /oczwa meto-
Czizada, como dice Polonio; Shylock, la avaricia;
Romeo, la cncarnacidn del amor; Macbeth, cl re-
mordimiento; i el oscuro moro, 10s celos.. .
Hablaremos de Otello, i mui especialmente
de In interpretacion que da a este pcrsonaje el
seiior Emanuel; interpretacion vigorosa, rica en
situaciones dramAticas que son de su esclusivo
resorte, como esas escenas mudas, cn que todo el
colorido, todo el movimiento, se cncuentran re-
concentrados en la fisonomia del actor.
El nudo de la pieza son 10s ccloc, dcstilados
por el tcrrible Yago en el oido del moro.
Las primeras escenas prcparan la trama, i en
el acto segundb se ve ya el olcaje de la pasi6n
que crece, que ofusca i que lleva a1 tremendo
desenlace de la muerte de Desd6mona.
Otello es un temperamento africano que se de-
senvuelve en mcdio dc una sociedad europea, refi-
nada. Este mismo contraste de civilizacion i de
costumbrcs, da mayor realce a1 carActer berberis-
co, impetuoso, que pierde la posesion de sus
nervios i se abandona a sus espansiones salvajes.
Este pape1,como se ve, es susceptible de mu-
chas interpretaciones. Salvini desplegaba en dl
toda la fuerza de la pasion que es dable en un
22 PEDRO IL4LMACEDA TOKO
hombrc de raza oriental; Rossi contcnia un poco
el fuego de su naturaleza i daba mayor realce a
aquellas escenas en las cuales cede la ternura del
amor que acalla 10s celos; el sefior Emanuel nos
ha presentado un Otello diverso, que si bien guar-
da en el fondo toda la crudeza i el arrebato de su
sangre mora, se modifica por el contact0 con la
raza latina, mhos hirviente, aunque igualmente
apasion ada.
Los que recuerdan a Rossi i Salvini, han esta-
blccido, coin0 es natural, un punto de compara-
cion entre estos distinguidos actores i el sefior
Emanuel. Losviejos abonados de todas las tem-
poradas de teatro, aquellos que vienen estable-
ciendo la comparacion, desde la primera compa-
fiia que 10s inici6 en 10s secretos del arte, cuando
el gusto andaba aun en mantillas, reprochan a1
sefior Einanuel su juego dramAtico; crccn que su
Otello no cs el Otello conccbido por Shakespea-
re, brutal, intcmperante, sino un Otello dulcifica -
do por la moderna escucla rcalista, demasiado
discreta en sus interpretaciones.
21teatro nioderno ha llevado a la escena, junto
con la impresion de la vida real, una interpreta-
cion mas en armonia con ews inismas realidades.
La pasion cs un accidcnte; el drama, una excep-
OTELLO 23
cion de la vida. No es natural, pues, que un actor,
desde el principio hasta el fin de una obra, man-
tenga sus nervios en excitacion constante, porque
sucede que en 10s moinentos trAjicos, en las cri-
sis de la pasion humana, no encontraria la nota
verdadera, la nota que sacude i se desborda sin
causa. Es mucho mas lC?jico, es mas conforme con
la verdad csa discreta actitud del sefior Emanuel,
i esa misrna sencillez que se le critica, cs lo que
forina el contraste con la violencia de sus mane-
ras, de su fismomia, de su voz encolerizada.
Por otra parte, la pasion no reside tanto en 10s
gritos, ni en las contorsiones, coin0 le gusta creer-
lo a1 p6blico. Es mucho mas tremenda la ira re-
concentrada, que ahoga las palabras i si estalla,
estalla con toda la fuerza que orijina esa misma
lucha contenida, sorda.
Otro reparo, de drden fisioldjico, se ha hecho a1
sefior Emanuel.
Un moro, un africano, es un temperainento que
tiene la sangre hervida por 10s soles del desierto
i no es natural que cuando se despiertan iavivan
sus pasiones por 10s celos, guarde la discrecion
un hombre educaclo, que se contiene por otra edu-
cation diversa que ha recibido, i que tiene cierto
respeto, aun en la-s situaciones mas violentas, por
9
24 PEDRO BALMACEDA TOR0
el honor de una mujer, no porque la aborrezca, sino
porque en la sociedad europea la comedia dc la
vida se hace con una Iniscara, que no soporta la
rudeza de un caricter africano.
Dentro de esta misma ldjica, debemos observar
que la ficcion del drama no coloca a Otello en
medio del aduar, donde podria manifestarse toda
su fiereza, sino que lo pinta en una corte, coma
almirante de Venecia, a1 servicio de la Rephblica,
con muchos afios de residencia en esta culta ciu-
dad. Dcbe suponerse que sus instintos primitivos
se dotnesticaran con el contaeto de aquel centro
intclectual, con el trato de las mujeres i todos esos
medios de halago que varian i transforman 10s
caricteres mas secos i adustos.
Otello, en el drama, conserva el orgullo nativo;
pero tietie 10s modales caballerescos del soldado,.
del hombre a quien una repdblica confia Su
suerte.
Por eso creemos que el sefior Emanuel ha in-
terpretado su papel tal como debe concebirse den-
tro de las escepciones a las realidades de la vida,
ajitado por la pasion, torturado por 10s celos, i en
lucha con su amor ilimitado hhcia la pilida Des-.
d dmon a.
Est& mas cn lo real, mas en lo posible, aquel su-
OTELLO 25
frimiento callado, que estalla por momentos, i que
vuelve a contenerse, porque mui a menudo, odian
mas 10s quecallan, que 10s que gritan i vociferan.
Quien quiera que conozca un poco la sicolojia
de ]as pasiones, podri apreciar toda la valentia,
toda la novedad del papel de Otello, interprcta-
do por el sefior Emanucl.
El mismo Yago, el de 10s odios feroces en me-
dio de su calma finjida, dice: iNo soi Zo que pa-
rEXco?
s la obra de juvcntud de Shakspcare. Hai
sin alcanzar la cima del jenio, derrama en su
existencia todo el fuego i la pasion de 10s pri-
meros afios; no se cuidan 10s preceptos, pero se
sube hasta el ideal. Con esa emocion interior, ese
brotc de 10s sentimientos, de la vida que hincha
las venas, conciben la naturaleza, el amor, i salu-
dan el despcrtar de las pasiones, en 10s himnos
que murmura el labio tr6mulo. E1poeta adquicre
con el tiempo la plenitud de sus facultades; do-
una dpoca, en la vida de 10s escritores, que
28 I'EDROBALMACEDATORO
mina su fuego, cornpone obras ,pas acabadas,
llenas de observacioncs profundas, pero no vuelve
a encontrar csa primera espansion de la juventud,
ese lirismo que envuelve a1 mundo en una red
de notas i de cantos.
Casi todos 10s escritores de jenio tienen una
obra que marca cse periodo, que sin ser la mas
acabada, es la que ha conquistado por su emo-
cion, por su naturdeza, 10s aplausos de su tiem-
PO. A este jCnero pertenecen Romeo i Julie-
tu, DOE CdrZos de Schiller i muchos libros de
Goetl-re.
La popularidad de Romeo ha pasado por todas
las escuelas literarias, i aunque no est& a la altu-
ra de UteZZo o de Hamlet, conmueve tanto, apa-
siona tanto, como estas sombrias idealizaciones
de la conciencia.
Es el poeta quien habla entre las frases apa-
sionadas, es la juventud con 'su ceguera de amor,
la quc inspira 10s cantos; es la primavera que
derrama su &via i fecunda 10s corazones de sen-
timientos jenerosos; i Romeo es la primeraetapa
de la vida cn que consagramos nuestras fuerzas,
nuestras aspiraciones, a todo lo grande que hai
en el mundo; en que se lucha por la patria i se
muere por la mujer amada.
ROMEO I JULIETA
lo que no
i arrolla CI
me.- 1- +-*,3.*
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sent:
111
dice
amis
- ^ Y- _
sar ni
No se bUSqUecOnSecuencla nl 16,LLa. ha I u v LI I -
tu<
naaa pur id pri i Ii crd iueit, persigue curl la sea ae
existe el tesoro escondido de un ideal,
uanto se pone delante, i va hasta el fin
Lwll la .,,,ite levantada, i acariciando en el espi-
ritu no sC quC melanc6licas ideas, proyectos sin
ido, la sombra de una sombra! ...
Sn todo hombre, hai un poeta que duerme
Saint-Reuve. Aun aqu4llos que tienen la
tad del desengafio confian un poco en el
pU1 venir, acarician una cspcranza secreta.
Ese es el mCrito de 10s grandes escritores: es-
pre uestras ideas, nucstros sentimientos; es
eso lo que se busca en 10s poetas: el reflejjo dc lo
4' imos.
i i proviene, sin duda alguna, el entusjas-
mo que produce Romeo iJ2rZietn. Para la juventud,
es el himno del amor; 10s que bajan la pendiente,
recuerdan la historia pasada i sienten renacer en
su !on 10s consuelos del carifio, del afecto
pwu I dcsinteresado.
Verona la ciudad asoleada, donde pasa
el El hCroe es el amor.
hsta narracion antigua, tomada de las nove-
la! s, adquiere una nueva fisot
A
ne senti
De aqi
- ~
I coral
.-- : _1
Es en.
drama.
-
s italiana
30 PEDRO RALWACEDA TOR0
es la simple historia de dos j6venes enamorados,
es el estudio de un sentimiento, es una faz la mas
delicada de todas las pasiones que forman el
conjunto de observaciones del dramaturgo in-
J ulicta i Romeo se destacan con la misma luz,
con la misma intensidad de pasion; en 6mbos el
amor va hasta el sacrificio; no consideran el odio
de castas que separa su afecto, no escuchan las
maldiciones de su familia, porquc la Gnica idea
que 10s preocupa 10s hace fuertes para soportar
todas las luchas i contrariedades.
El carActer de J ulieta se discda desde el primer
instante. No es pasivo, como el de DesdCmona,
que recibe 10s halagos del mor0 i se deja llevar a1
sacrificio por su falta de encrjia, confiada en su
ternura inocente. J ulieta se estremece, su corazon
se abre a1 misterio de la noche i sc entrcga cn
brazos de Romeo, como el esposo ideal del Cantar
de 10s Cantares. Concibe la vida como un poema,
i en todo obedece a1 primer impulso, a 10s arran-
ques del instinto. No tiene esperiencia, pero tie-
ne la juventud que hace perdonar todas las
faltas! . . .
Komeo, igualmente apasionado, solo ve la vida
en el amor de J ulieta. Cuandole anuncian su muer-
glcs.
ROMEO I JULIBTA 31
te, esclama: iiElla ha muerto, es precis0 que y o
tambien mueraft. I se dirije a Verona, a visitar la
tumba de su amada; i all!, sin horror a la oscuri-
dad de lo ignoto, sin vacilaciones, toma el veneno,
que le hace ver en sus 6ltimos instantes la som-
bra de J ulieta.
En todo el trascurso del drama no se nota una
incertidumbre, un desfallecimiento; aquellos dos
j6venes cantan el himno dc la vida con toda la
frescura de alma que hai en sus naturalezas apa-
sionadas.
El odio de las dos familias rivales, acrecienta
el amoc i hace del idilio un drama.
Frai Lorenzo, es la razon de la esperiencia, que
contiene 10s estravios de la juventud, que 10s
llama a1 buen camino. Pero Romeo no escucha
sus palabras ni sigue sus consejos. 2QuC saben
10s viejos de las pasiones de 10s jdvenes? llT6 no
puedes hablar de lo que no sientes,,, le dice.
Una pieza de estas condiciones, quc pone en
escena 10s mas elevados sentimientos del aha,
que escoje aquellas [Link] mas delicadas,
mas llenas de atractivos, despierta vivo interes en
el pdblico, como asi mismo, es un ancho campo
para 10s artistas dramAticos.
La sefiiorita Reiter i el sefior Emanuel desem-
32 PEDRO BALNACEDA TOR0
peiiaron 10s principales papeles. En este drama,
en que la frase misma de la traduccion, tiene toda
la cadencia i la armonia del verso, es mui fAcil
desplegar todas las inflexiones de voz, todos 10s
tnatices, todo el colorido que requieren aquellos
pensamientos primaverales, ardientes como el sol
de Italia. El artista se encuentra en plena pose-
sion de sus facultades, su voz se adapta a la ter-
nura, a1 dolor, a 10s jemidos desesperados, a las
sjscenas de carifto, en que el labio murmura i
acaricia, a 10s momentos estremos de la agonia,
de la muerte. Aquellos periodos liricos suenan
como notas dc un canto lejano; 10s trinos de
la alondra se confunden con 10s susurros del
viento.. .
La seiiorita Reiter, cuya voz la clasificaria
Legouve, cum0 llvoz de oroll, tiene momentos
felicisimos, de imcomparable suavidad, de enerjia
suprema; cuando bebe el narcdtico, dudando si
serh un vencno, i en el Gltimo acto, cuando se
hiere con el puiial de Romeo, alcanza a revelar
todas sus dotes privilejiadas. Por otra parte, su
actitud, su traje, todos 10s detalles de su persona,
caracterizan mui bien a J ulieta, a la rubia heroi-
na del drama, piilida, sensible, como todas las
mujeresdel teatro de Shakespeare. Lady Macbeth
ROMEO I JULIETA 33
, ul I las hnicas excepciones a esa galeria
as pasivas, que se dejan querer, sin el
rictico dc la vida, sofiolientas, medita-
meltas en la thnica del amor mistico.
ibra arm0
. .
pues que
.^^...... A
a a1 sue
?rc ater
R
con Luuu c1 nl uor de la juventud; parece que co-
nociera aquellas palabras de San Agustin, llama,
i haz lo que quieras.11 Su espiritu no vive mas
que para el amor, no desdice un solo tnomento de
aquclla ternura ciega, que es su carActer i su na-
tur; io vibra su voz, c6mo tiembla su
pal: niosa! El sefior Emanucl ticne ins-
tantcs aam~rables. En la celda de frai Lorenzo,
des ha &do desterrado de Verona, nos
ofreLC Ul l d cscena de desesperacidn, en la cual se
cch !lo como un nifio, Ilora, se revuelca i
quii itar coatra su vida. El sacerdote le re-
cuerda su dcber, i contiene aquclla crisis, inter-
pretada con viva exactitud.
Frai Lorenzo, debemos decirlo, deja mucho que
descar. El actor Valenti, que realza en toda oca-
sion 10s papeles que desempeiia, esta vez ne hs
ace mprender el verdadero caricter
la I Lorenzo, no es un lego idnico,
sc kiC uei amor i se burla de 10s sentimientos i
puros; no es tampoco el tip0 del fraile injenuo,
- -
rtado a co
ieza. Frai
-:- 1 - 1 - _ _
PEDRO BALMACEDA TOR0
34
habla con toda la honhomia de un sacristan. For
.el contrario, cstudiando el espiritu de este papel, se
vd en las palahras que Shaskspeare pone en boca
suya, cierta grave majestad de hombre que ha en-
canecido observando las luchas de la pasion; cono-
ce 10s remedios para esas heridas, i las cura con
sus frases consoladoras. Es todavia, frai Lorenzo
un tipo de fildsofo, que busca cl POP pddc las co-
sas, aun en las florecillas que le brinda el campo,
RecuCrdesc el mondlogo con cl cual entra cn csce-
na; nada hai de mas prccisn, mas profundamente
real i a la vez mas saturado de amargo escepticis-
mo. I el seiior Valenti recita ese trozo con la lije-
rem de un corazoti jdven, que no comprende todo
lo que encierra. En la escena con Romeo, cuando
Cste quicre matarse, apaga completainente el efec-
to dramzitico por su accion inadecuada.
En una palabra, le pediriamos a1 seiior Valenti
que modifique su interpretacion. Si se fija en l as
frases de su papel, veri toda la gravedad que rc-
qiiieren, toda la circunspeccion, no exenta, por
supuesto, de esa amable franqueza que es el re-
sultado de la esperiencia de sus canas. Las ilus-
traciones de Kaulbach que ha sido uno de 10s
artistas que mas ha popularizado 10s personajes
del teatro de Shakspeare, nos prcsentan ut1
J N D A P A R T E
:r juzga
ro, mucl
- I _ .--l -
el azulc
UE nace dos dias solamente. La tarde esta-
- I39; ba fresca, alegre, sonrosada;. era sin dudx
alguna la mejor circunstancja para visitar con
tranquilidad i calma la csposicion de pinturas.
El aire presta a1 espiritu algo de su naturaleza
flotante: - i el arte, cofno el aire, necesita para
S( do, mucha diafanidad, mucho polvo de
01 l a luz.. . Por eso escoji sin trepidar aque-
llir rarae.
En una de las avenidas dc la Quinta
se divisa, casi perdido entre Tas ramas de
i I le1 cielo, un pequefio Partenon dc
40 PEDRO BALMACEDA TOR0
correctas, sencillas, que encierran la belleza en su
desnudez encantadora. Aquel edificio hace' pensar
en toda la historia del pueblo griego,-raza de
hombres que formaron 10s dioses del Olimpo,-i
cuyas cstjtuas guardan aun, coin0 un recuerdo
.. . . . . . ..
,asado de siglo er
de despedida entrc
I , . a * - .
perdtdo, las sonrisas 1 las miradas de aquellos
tiempos.
El artc griego ha I 1 siglo
como el beso jeneroso : una i
otra Cpoca, entre las trisrczas aci jenio que se va,
i la multitud que llega; porque a medida que 10s
conocimientos i la enciclopedia van invadiendo
las esferas de la vida SOC vismo del
hombre de talent0 se pieruc I sz dulullia con las
ciencias i se anonada con la jeneralizacion. En-
tdnces se discutian 10s dioses; hoi se discuten 10s
hombres; i el cielo se dej a mientras mas se
estiende el horizonte. El arte griego hoi dia, para
nuestras escuelas de pintura. es como el exordio.
*
:ial, cl esclusi
.A, : "- ,L....,
de las clAsicas arengas i 10s viejos discursos.
2EstAn de mas estas ideas? Solo agregarC que
iba a entrar en un salon de pinturas i a juzgar
tin pubado de hombres; e involuntariamente, el
pasado me mostraba con sus mArmoles desnudos,
todas las teorias del arte, todas las amplitudes
EL SALON DE 1886 4'
del jenio, toda la poesia magnifica de una dpoca
J C ensefia i que preside la pasion del pcnsa-
dento.
I
Si n duda alguna, se necesita algo de ceguedad
voluntaria a1 tratar dc estudiar las pocas obras
de mCrito, o que a1 mhos ticnen la audacia de
una teoria; porque,-i csta es una confesion,-en
Chile no hai escuelas, no hai caractdres, no existen
por desgracia las condiciones necesarias para dar
fisonomia propia a1 arte que se dulcifica, que se
mezcla, que se encarna cn la vida de un pueblo,
que participa de su sustaticia i sc trasforma en
habitante gracioso i risuefio del nuevo hogar,
como las palomas de blancas alas que anidan en
techo recien construido, suavemente dispuesto
para recibir el fruto de sus amores,
Un pais nuevo, sin vida literaria, es el crista1
que espera el rayo de sol para producir el arc0
iris. Con mas razon que en ninguna parte tem-
os derecho para exijir buenas telas, mdrmoles
revidos, algo de la exuberancia natural de
]as selvas virjenes.
42 PEDRO BALMACEDA TOR0
No sc diga que falta el ambiente, que no hai
instruccion para apreciar la obra de desenvolvi-
micnto artistico. Si no sc producen escue!as, es
porquc falta el cspiritu.
llNo hai arte. Solo hai hombres. <Llamais arte
a1 oficio de la pintura, dcl pocta o del mhsico,
mi htras este consista en frotar la tela o ei papel?
-Tab&, pues, arte miCntras haya jentes que
tengan estas ocupaciones. Si, por el contrario,
creeis que lo que preside a1 trabajo material es lo
que resulta de este trabajo; si pronunciando la
palabra nrte, quereis dar un nombre a csa entidad
que tiene tantos otros: inspiracion, meditacion,
respeto por las reglas, culto h5cia la belleza, rea-
lizacion del ideal; si bautizais de esta manera una
idea abstracta cualquiera, cn ese caso, lo que
llamais arte es el hombre.,,
Creo con Mussct, que la decndencia literaria i
artistica no proviene de la falta de estimulo, de
amparo de 10s gobiernos. Depende sencillamente
de que 10s hombres faltan, i de que el iiijcnio de
la mediocridad solo tiene valor para llorar su
dcsgracia, abandonindose a la corriente. ..
Estamos en disposicion de adoptar todo lo que
sea la doctrina. Se puede contemplar el campo
dorado poi- el sol, que cspcra 10s trigos. Las pri-
EL SALON DE 1886 43
mavcras de 10s pritneros afios son tan verdes, tan
fructiferas, tan llenas de abundan tr: injenuidad
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
I 1
1,os sefiores JosC Tomas ErrAzuriz, Enriquc
Swinburn, Pedro Lira, J uan de Dios Vargas,
Ernest0 Molina, S. Correa, Herzl, Gonzalez M. i
algunos otros que se me escapan, formaii el
grupo de 10s esponentcs.
ConfesarC desde luego que la irnpresion que se
rccibe es mediana. Necesita de las cscusas de la
benevolencia. Es verdad que lo que significa es-
tudio, esfuerzo, conccpcion, merece 10s aplausos
de 10s que aman la vida artistica, las risuefias
He colocado intencionalmente en primcra fila
a1 sefior Errizuriz. Nos ha traido de Europa un
olorido especial, que llaman escuela, i que bien
puede ser discutido; pero' agregarC de antcmano,
que el sefior ErrAzuriz es un talento para bos-
luej os.
Veo varios cuadros que caractcrizan su pincel
sus tendencias: ndmero 25, Laaanderas de Etw-
pintorescas mafianas de taller.
6
44 PEDRO UALYACEDA TOR0
tat; n6mero 27, Sod de verauo (Etretaf). El pri-
mer0 es una playa pedregosa, aqui i al l i cubierta
de trapos; hai muchas mujeres; el mar se clivisa en
el fondo. El dibujo es incorrecto, las situaciones
de las figuras, bien armonizadas; pero domina
como conjunto, un tono pronunciado, ihcoloro al-
gunas veces, otras veces tefiido en exceso, hash
el estremo de hacer pensar en esas enfermedadcs
de la vista, que anulan 10s colores i que produceri
10s mirajes mas raros.
El sefior ErrAzuriz posee unas pupilas por de-
mas orijirales, las pupilas azules de la escuela
iittmizs&izte. Parece quc trabajase sus cuadros a
la luz temblorosa clc una gran llama de alcohol
destefiida, pAlida i con reflejos azulados.
Sin duda alguna,en cualquicra rama del arte
aut) en la pintura, la audacia es un progreso; per0
aquello de mostrarnos las piedras, el mar, las
mujeres, la ropa.. . todo, bafiado en el mas per-
fecto azul de Prusia, es. algo. . .
Se me ha dicho que en Europa el cielo suelc
prescntar esos colores. Puedc scr. Prefiero el cielo
de Chile, mhos compromitente para la paleta
del pintor i mas lleno dc poesia para el tempera-
mento de un artista. No es el seiior ErrAzuriz
quien tiene la culpa. Sc ha afiliado a una cscucla
EL SALON rm rS86 45
i tiene que seguir, como en 10s partidos polfticos,
todos 10s errores de la intransijencia, i predicar
10s principios de su bandera.
Ante todo 2es esto una escuela? Mcrece la
pens averiguarlo. Las escuelas en pintura son las
transiciones naturales de una a otra kpoca, de
una a otra tendencia. Nacen de las deficiencias
del talento, de la falta de recursos para la realiza-
cion de una obra cualquiera. El dia en que un
hombre concibe un proyccto i le faltan 10s medios
necesarios para efectuarlo, diremos que ese hom-
bre tiene derecho a crear algo, que venga a dar
fin a sus deseos. Una escuela nueva es una faz
desconocida, es un descubrimiento en las rejiones
del arte i las mas dc las veces nace, como Vi -
nus, con toda la audacia de sus vicios i con todo
el vigor de su audacia impetuosa. Cuando se
miran cuadros en que el cielo ha derramado sus
rayos mas alegres, que parece jugaran inquietosp
con las carnes de las virjenes paganaq que acari-
cian sus trenzas rubias para morir a sus pi&, tier-
nos i delicados, seducidos por el aire de perfumes
que se ajita al rededor de siis cuerpos; cuando
corren por el espiritu estremecimientos voluptuo-
sos i resaltan esos colores que devuelven la vida,
de algo queya no existe, cnt6nces podremos decir :
46 PEDRO RALMACEDA TOR0
la graduacion del arc'
I escuela?
*An:- AC.c-:A- ..-n--....
esa es una escuela. ese es un hombre. P
pensar dt ada qi
a suprimir 10s ronos en vez ae aument:
empequefiece o iri!
2Es eso un:
2A quC prirlLrylr, Ucl I LI I uu I c3pullde e:
azul, que hace sofiar en 10s mundos absuruus uu
Edgardo Yoe, o en 10s viajes a1 centro de la tierra
escritos por M. J ulio Ver quC hori-
zontcs descubre?
is011las peyueiias impclLI I I CrlL1Q3 uz la nove-
dad; son 10s mGnstruos indianos i 10s abanicos
chinescos del arte de 1 a pintura!
MeZancoZ4a. - Una muier VCStlda de blanco
Qblanco, en el cual parece I combina-
dos, el azul i la ceniza de 1111 Llg;dl,"); un ram0
dc no me odvides en el pecho i unas manos cada-
vtricas que sostienen cansadamente un libro entre
.. .
que entrarat
. ..- a.--....-
las faldas.
i Qut tip0 de mujer! Es aquello la tisis en e
period0 agudo, cuando ya las respiracion ahoga
cunndo el semblante palidece i las fuerzas se ani
quilan con el aire de las alas sombrias dc
sepulcro.
I
:L SALON DE 1886 47
mal libro,
Todavi
-1 " n&,-.w 1
D tip0 de
rnbo es
r . . . ,
v
J n retri
.1 --..--
lor J . 1
-as. Ti e
en la ~ ~ p l ~ ~ l u l l uL la fisonomia. No es la tristeza
sofiadora de la distancia, no es la nostaljia que
trae so113zos, es simplemente la lectura de un
1 , de un mal autot ....
iados cuadros mas y concluiremos con
el 3cIIwl Errizuriz. En el segundo salon hai una
tela que responde a un nombre que nada signi-
fica i que nada rcvela: Tras del biombo. Este es
otrc mujer. La anterior era pdlida, la del
bio morena, pintada en un momento en
que falta la luz; sus facciones se destacan brumo-
sas, sin un rasgo de colorido. El biombo parecc,
adherido a su espalda. El pecho, que pudo ser
magnifico, es desgraciado. No se puede pintar
todo lo que se vC. Ahi esti el arte; suprimir 10s
defectos i completar las deficiencias no es la
menos valiosa de las cualidades de un pintor.
I llegamos a1 fin de la jornada.
I ato del sefior C. Morla Vicufia comple-
ta el g~ u p de cuadros exhibidos con la firma del
sei? romas ErrAzuriz. Es la mejor de sus
obi medistincion, cierto sello orijinal, algo
de convencional en el colorido; en una palabra,
creo aue esa tela posee las cualidades de su au-
s demas reunen todos 10s defec tor. La :tos de su
escucla
48 PEDRO RALMACEDA TOR0
1v
A1 reves del sefior ErrAzuriz, que nunca hard
prose'litos, el sefior Pedro Lira, se nos presenta
con toda una corte de alumnos, de discipulos i
de admiradores. Mui dificil sed, pues, cstudiar
sus cuadros, que tienen 10s laureles del triunfo,
sin que la sorpresa de la verdad hiera algunas
pequellas susceptibilidades.
Desde luego hai muchos puntos de contact0
entre la escuela azul i la escuela gris. Una supri-
me 10s colores, la otra ha inventado la democra-
cia de la paleta, con todas sus consecuencias i sus
vicios. -
Cuando falta el talento se producen las ale-
, grias de la estravagancia. Escuelas de decaden-
cia, en las cuales no se admira el dibujo, el colo-
rido, la cornposicion, han llegado a iinponerse
por la fuerza del tiempo i de la vista. Se las ha
llegado a encontrar bellas, porque asi lo asegura-
ban criticos de salon, porque salian de lo comun,
porque tenian el cachet europeo, algo de novedad,
mucho de estrafio, i.. . porque son las hnicas que
han llegado con su bagaje de polemica a plantar
tiendas en nuestro pais.
Et SALON
.. . 4 - t
--.~
, i 10s tules ce
lucr1
incis
esos
la iuz 1 10s colores emigran
cio?zaZ,--<no es verdad que esl
il,,cl,LL revolucionario?-ante 10s ma -
nicien tos-icrephsculos del arte!
iorizontes, 10s que despierta la
a, Il UCVd:, lueas, nuevas teorias. Hai algo, en
cuadros, que esplica el espiritu moderno,
;ivo, tenaz; pero que aleja poderosamente de
ideales, de 10s ideales risuefios, de 10s
lor de sol de 10s maestros que sc pier-
L,l b, olvido. Habrb mas sombra, no mas
3s vicjos
llcalcs col
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DE 1886
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lfo, con 1;
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anti
49
I antc el
to es per-
.ntos pri-
).
1 scfior Lira tiene dos faces opuestas que
dos gradaciones de su pincel, el sis-
a reaiista, hasta cierto punto vigoroso, i el
ritu perfectamente de comencion, que es la
I dc todos sus cuadros mitol6jicos. Por ahora,
hablard dc Safo, en donde est& esplicado el
1 de sus teorias.
s un mar inmenso, sin playas. Las olas ajita-
I recordar la orilla. En un estremo,
a lira entre sus manos, la cabellera
iiaa ai viento, como un simbolo de inspira-
mtempla el cielo cruzado de nubes.
na vieja idea, es la fibra sentimental de la
gua poesia, que impregna el alma
cion, c(
Es u
claro; un
. .
:n el fond
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c-. -1 t:tlll
Muchos
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- .
be una p
1886
jubon oprime su cintura; las manos enre-
dadas entre la ]ana i ]as largas agujas de marfil;
e lo sc divisa un hombre ocupado en un
t herreria. HC aqui el asunto que encie-
ria ...ulo arriba indicado, modesto cotno su he-
roina, que parece tener las rubias vaguedacles dc
Margarita.
Nhm. 82. Cabeza de mujey. - QuC sencillcz
para tanta gracia. QuC humildad de nombre
para ese estudio delicado, para ese hombro des-
nudo, para esa camisa, que apCnas se dibuja pot
encima del manto negro.
; pasarh sin detenerse, sin levantar la
vi5 3 el rincon, en donde esti oculta esa
pequeria tela, ese capric110 rembranesco. . .
iNo es raro! Hai tantos cuadros grandes!
El scfior Lira, como autor, es sin duda alguna
el que se lleva la palma entre una media docena
de competidores. Tiene enerjia, franqueza, estu-
dio, mucho estudio i mucha ciencia... pero, en
cambio, el maestro es un tanto desgraciado, i
tiene la rara condicion de perder a -sus alum-
nos.
Se puede ver a1 j6ven Correa, que este afio ex-
hi1 obre colecci6n de telas, grandes ( -
52 PEDRO RALMACE1,A TOR0
todas, sin que ninguna posea algun mCrito ar-
t is t ico.
Los paisajes del sefior Correa i 10s del sefior
Lira, solo se diferencian-entre sf, en mui poca cosa:
en la firma i en el talento.
Lo que una persona caracterizada puede em-
prender, es un escollo para 10s j6venes que no
tienen la reputacion de 10s afios, ni la virtud pu-
ritana del tiempo, que envejece la gloria i la colo-
ca a la altura de las ambiciones.
As{, el sefior Lira nos presenta un paisaje-una
sementera verde, que es su mejor obra de paisa-
jista-en la cuat parece que las espigas se incli-
nasen blandamente con el roce del aire; mien-
tras que el sefior Correa no se hace distinguir
por ninguna tela quc le sea peculiar, caracteris-
tica.
La labor del sefior Lira es variada i por lo
tanto, mas espucsta a la critica. Sus alumnos si-
guen su mCtodo, un mCtodo que solo hace surjir
a 10s [Link] treinta afios, que viven del ra-
zonamiento cientifico. Las espansiones de la j u-
ventud, propensas a la alegria i a la franqueza, se
apagan en esa cscuela de invicrno, fria, nebulosa;
en esa crudeza que asombra en un j6ven, en esa
vejez prematura de estilo, que coloca a 10s prin-
EL SALON DE 1886 53
cipiantes en la situacion de 10s desengafiados, de
los cscdpticos de la pintura.
sus cuadros son la obra de un fil6sofo observa-
der, pcro que vende su inesperiencia en las pince-
.&s dudosas, timidas, de sus pequefim tipos de
estudio.
Por ejemplo, La escenn campestre, que atrae
todas las miradas, por lo grande de las figuras,
por lo pequefio de la idea, es un bosquejo infor-
me, sin gracia. El dibujo falta en absoluto, la
cornposicion est& mal distribuida, mal organiza-
da. El sefior Correa, discipulo de la escuela del
sefior Lira, contempla con escrupulosa fidelidad
10s defectos de las mujeres mas que las buenas
cualidades de sus ojos o cualquier rasgo agrada-
ble de la fisonomia.
AquelpiZZuelo, en cuya cara aun se puede ver
cl barro de las acequias, i cuyo sombrero deja
contar todos 10s hilos de paja de su copa, Idjos
de sorprender, causa un efecto contraproducente.
Todavia el ~~zz~chacjZo cnmpesino, llevando un
atado de cardos en la cabeza, digno compafiero
del anterior, revela mejor el talent0 del sefior
Correa.
No es la verdad que sorprende a la multitud lo
le busca el pintor para sus telas. Es la bellexa
54 PEDRO RALMACEDA TOR0
oculta, la belleza aristocritica, la bclleza que s c
purifica pasando de la calle a1 espiritu embriaga-
do de luz. En la verdad existe algo mas que la
simple esposicion de 10s colores: el temperamento
que le presta vida.
El artista debe hacernos ver lo que para noso-
tros pasa desapercibido. El artista tiene la dob!e
mision de engrandecer la realidad, de prestar
belleza a esas fisonomias que escoje como perfec-
ciones, i todavia, no todo lo que es susceptible de
ser trasladado a la tela, puede exhibirse corm
toztr de force.
Las nsturalezas muertas, solo sientan bien en
10s talleres que guardan todas las tristezas i 10s
desvelos de sus autores. Solo ahi gozarin de ce-
lebridad, de gloria intima, de admiracion casera;
pues el p6blico tiene derecho a las exijencias del
buen juicio i de las buenas impresiones.
zQ.4 efecto producen esos grupos de cebollas,
de pescados, de zanahorias, que en su maravillo-
sa exactitud, parecen derramar todos 10s olores
picantes de su naturaleza? <Agradan? Un ham-
brietito las admiraria con la fe de su estdmago
vacio; per0 cuando se va a una esposicion, el es-
piritu tiene la sed de la bellcza.
F.I. SALON UF. 1886
x:
que 5
lcza.
con t
dad,
vista,
cs m
el esl
paisa
desct
de
perru
I Ud pdLt;llLlaa mas el carActer de un pintor,
;u manera de apreciar i concebir la natura-
Cuando se contempla un pedazo de tierra
ndas las sinuosidades artisticas de la ver-
Darece que el alma se concentrase en la
r eso digo que cl arte cs el hombre; i
UI racil imajhar la evolucion que se opera en
piritu cuando se trata de fijar en la tela el
.je que tenemos ante 10s ojos. Casi podria
-ibir con palabras materiales esa fecundacicn
e sol, de aleteos de paloma i de brisas
imaaas, que, atravesando las. pupilas, viene
me, llena de vida i vehemencia, en un
na real, i que, a1 mismo tiempo, posee todo
pt l t i i i las condiciones del pincel que lo pro-
rayos d
r 1
1
c-1 C>]
duce
El
cuali
i hac
Pro
I
son s
idilio
L reflcj;
panorar
t .
-.I -?.-._.
paisajista dispone, por lo tanto, de muchas
dades de emocion que le ensanchan el camino
en su labor mas precisa, mas orijinal, mas
pia.
cua
. .
tdros del sefior J uan dc Dios Vargas
;u jenio luminoso i risuefio. Son magnificos
1s de espigas, verdes bosques, tranquilas i
IZI, SALON DE 1886 57
se, sin obscrvar, llevadopor la fantasia i la imaji-
odo, le
ece ace
, - l n -- P
N
nadl
1 . .-
nation.
s u facilidad le perjudica, i creo que esa mi sma
facilidad ha enviciado 10s tonos de su paleta, rica
en colores, pero falseada por estc motivo, i sobre
ha hccho adoptar una perfeccion que pa-
rcarse a esas pinturas de las antiguas por-
L Ci a i i a > finas, injeniosas, quizis, pero quc hacen
recordar a 10s marqueses i 10s duques del siglo cm-
polvado de Luis XV.
lo podrC negar que sus cuadros estjn impreg-
os de cierto misticismo i de una fe en 10s co-
iorcs, que producen el encanto i el agrado tran-
cluilo de las noches de verano.
De una escuela opucsta i, sin embargo, atra-
yen1 fior Ramon Subercaseaux se hace ad-
mirar por un estudio de playa de Concoz, que lo
c 0 encima de todos.
3 alguna, aquello es espldndido. La
naLurctllud impetuosa dcl agua, que viene a mo-
rir en la arena, levantando brumas i olas azules,
fascina i trae a la metnoria el poema mon6to-
n icCano, con sus tempestades i sus ale-
i?
Kecien llegado de Europa, el sefior Onofre
J arpa parece atraido por 10s cielos de la escucla
te, el se
. . .- - . . . .
loca por
Sin dud;
4. . - - 1: - l - 2
o del (
,rias.
n - _. .
Molina presenta el retrato de su seAora madre,
que obtuvo el premio en el CertwzeizMatzwann;
una vista dcl muclle fiscal de Valparaiso, de ejecu-
ci6n graciosa; un esttidio a pleno sol, i el bosquejo
de un moribundo.
iQuC bueno! han dicho casi todos.
iQuC triste! pienso yo, contemplando esa fiso-
nomia apagada, ese misterio que presenta la sor-
prcsa de lo desconocido i cuyos labios parecen
murmurar el enigma de la agonia.
iQuC verdad! iQuC tristeza!
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tambien tenemos acuarelas, i Pedro Herzl,
EL SALON DE 1886 59
Swinburn, Vega i algunos mas, conciben peque-
fios estudios, lijeros, suavemente pintados.
Herzl consigue en la acuarela esa fuerza i esa
franqueza que falta a muchos en la pintura a1
61eo.
Vega tiene un viqb alegre i dedicado a la
lectura de algun libro de filosofia, que le pro-
cura consecuencias morales, por demas pica-
rescas.
La escultura, mui pobremente representada,
solo tiene cuatro o cinco bustos del sefior Medina
i un proyecto para el monument0 de Vicufia Mac-
kenna, que ha enviado desde Europa el sefior Vir-
jinio Arias.
La lucha del mirmol, fatigosa, ingrata, inutiliza
demasiado pronto a sus obreros. De 10s antiguos
nombres, nada queda, apdnas el recuerdo.
Plaza, el mas atrevido de nuestros escultores.
el mas intelijente de nuestros artistas, parece
contar 10s desengafios del mundo. Los cuadros
se pierden, se rompen, se borrm. El m5rmol que-
da, exuberante de vida, desafiando a1 tiempo, des-
conocido para la multitud, pero orgullou co en su
silencio helado.
Los bustos del sefior Medina, pobres de ejecu-
7
60 PEDRO BALMACEDA TOR0
cion, acusaii la constancia del trabajo ... i nada
mas.
LAstima que el seiior Arias no haya conocido
a1 sefior Vicuiia Mackenna; sus proyectos de es-
ti tua carccen del espiritu que animaba a cse in-
cansable literato. Aquel hombre que escribia i
despues pensaba, est& mui distante de ser ese ca-
ballero tranquilo, con la pluma en la mano, que
reposa de las fatigas del espiritu.
Vicuiia, fuC, sobre todo, ajitacion febril, orgullo
de e> pase6 la vida con altanera hu-
milda
Dista mucno, pues, el seiior Arias de interpre-
tar esa personalidad que se impuso a su Cpoca i
. . -
(J uand
anarecidc
I
-0 sali del Salull L U U ~ J WL C habia des-
--r--- 3. Y o tambien concluiael estudio de 10s
cuadros, i a1 despedirme, crei ver todas mas ca-
bezas de muchachas, rubias i morenas, aue me
sonreian amigab con
traido alguna pa
En jeneral, la esposicion na siao mejor que
las anteriores. Hai mas cuadros orijinales, menos
- A
demente. Casi i maj i d haber
sion amorosa.. .
. . 1- - -f-l- ..: r
EL SALON DE 1886
-6 -.. -..." Ann .-.A- rla"rrro.
man i fest
'or eso li!
. . L- L- - rl
escuel
ina es
- .
ierdos
: 1-- 1
iirar 1;
1po 101
. .
por el nhmero de las telas, per0 marcada con una
tendencia uniforme, con la idea realista en todas
sus aciones.
Lecriticado algunos cuadros que se
aparraudii "el rumbo, que parecian el product0
de un subjetivismo dcsgraciado, sin fuerzas. No
sabria decir si hai adclanto o decadencia.
Tal como se prcsenta el desenvolvimiento ar-
tistico de nuestro pais, parcce influenciado por
las as europeas; i mas quc por las lecciones
de I cuela por las pequeiias intransijencias
del sectarismo.
El arte vive con el tiempo, se transforma con
la sociedad; tanto en la liistoria coin0 en el arte,
se puede estudiar la fisonomia de una Cpoca cual-
quiera.
lad media que produjo todas las ign'oran-
C 'a santidad, es indefinible; solo ha dejado
Ids grandes vidrieras coloreadas de las catedrales
g6ticas; el renacimiento, mucho del paganism0
griego, muchas telas inspiradas en 10s antiguos
rea ; la Cpoca moderna, todas ]as transicio-
nes I 1d3 luchas de la intelijencia; ahora se niierle
adrr % evolucion jeneralizadora i a1 I
tierr calizada.
F
64 PEDRO BALMACEDA TOR0
savia moderna que observa la belleza en todas
partes, donde quiera que vcan 10s ojos, quc sien-
ta el corazon; este arte chileno, que tiene algode
la sencillez idilica del Giotto, algo de la enerjia
fortificante de 10s perfumes campestres; que se
ha desenvuelto, como una muchacha campesina,
a losrayos del sol, entre la vejetacion rubia dela
primavera, con sus brazos morenos i tostados, su
cuerpo amplio i gracioso, sus movimientos un
tanto salvajes, per0 conservando siempre esa gra-
cia de la juventud, esa seriedad risuefia de la nifia
que se trasforma en mujer ...
I es fuera de duda que nuestros pintores aban-
donan ya el period0 de iniciacion para entrar de
lleno, con alas propias, en la ancha carrera de la
produccion artistica, all! donde el hombre crea,
donde la iinajinacion concibe, donde 10s actos
todos de la vida tienen un sello peculiar, la nota
de la orijinalidad, del sentimiento.
Por eso, si hubiese de caracterizar la pintura
chilena en algunos de 10s cuadros de nuestros
pintores, ya sea por la novedad dela factura, por
cse aire quc me imajino ha de tener el arte en
cada pais, segun sea su clinia i sus condiciones
sociales, escojeria por cjemplo, EZ pudadur, de
Celia Castro, con su crephsculo de Gpalo disuelto
SOBRE I'INTURA 65
en rosas, A
cion de la
Lo que
es el color
todas las
matices n
dian 8apv
a1 aire lib
conciencia
que viven
n a turaleza
estrafiarse
inclinen el
tros artist;
fan tistica,
iios, que p
su dejo de
Per0 a1
tiempo ha
coloristas,
embargo,
tenecen a
la corrient
buenas cu
El Sal0
vechosa ei
5a Ndpde de Valenzuela i su Res w~ec-
hija deyairo.
llama la atencion cn nuestros artistas
tido, esa tendencia a derrochar la luz en
.. . . .. .. .
10s comunes; estu-
comblnaciones imajlnables, hasta cn sus
nas dudosos i mer
2s natzwe el paisaje
re, la caprichosa puesra ae soi, con la
. i la fe de 10s temperamentos latinos,
bajo un clima beninno i delante de una
, esplhdida i h
, pues, que 10s
cspiritu a la I
1s tienen una 1
alucinadora, 11
one en medio d
! idealidad i de
lado de estas
n dc regalarm> Luua ul l cL LaLuGla uc
lltraductores de soltl. se advierten. sin
algunos defectos colc
determinadas person:
:e jeneral, defectos (
alidades de 10s pinto
n dc este afio time e
iseiianza que es prec
-I
asta soiiadora. No es de
cuadros del seiior J arpa
neditacion; todos nues-
pequefia d6sis de opio,
ena de enigmas i de sue-
e la observacion rigorosa
nostaljia.
cualidades, que con el
_" 4AA" .._e n,,..,l, A n
I - - - - - - - - - , - --
xtivos que no pcr-
is, sin0 que afectan
xijinados por las
res.
n si toda una pro-
:is0 no despreciar,
66 PEDRO BALMACEDA TOR0
ya que estas lecciones se imponen en 10s hechos
mismos. Alguien que se dd el trabajo de observar
el centenar de telas aglomeradas en nuestro pe-
qucfio museo, veri ante todo, si compara 10s cua-
dros de Smith con 10s actuales, un adelanto; i
mas que todo eso, un cambio mas en armonfa
con las necesidades actuales del arte, con sus rc-
cursos csquisitos i su tendencia a independizar el
espiritu de 10s artistas.
El ideal del arte hoi dia no es, por supuesto, el
de hace veinte afios; no porque haya cambiado
la idea de la belleza, sino porque las aspiraciones
intelectuales de nuestra Cpoca han llevado el es-
piritu humano a la pcrfecta libertad de nuestras
concepciones; porque la evolucion de 1as cieccias
que dominan i subyugan hasta la idea mas insig-
nificante del hombre, ha abierto a su voluntud el
ancho horizonte de la naturaleza; i asi como todos
10s fendmenos psicol6jicos se van reduciendo a
una funcion cualquiera de la fisiolojia, es decir, a
hechos mechicos, orijinados por el movimiento
de nuestros nervios, la emocion, las sensaciones
de nuestro espiritu han encontrado un molde hu-
mano, una inc6gnita que resuelve todos 10s mis-
terios que la estdtica antigua entregaba como
problemas de metafisica irreductibles, a una so-
SOEIRE IINTURA 67
lucion puramente matcm6tica. I ya que en el
hombre residen todas esas fuerzas creadoras, es-
tudiemos a1 hombre, modificado por el medio
ambiente, por sus cualidades puramente fisicas,
por todos esos detailes que concurren a formar
la orijinalidad de la criatura humana, aquello que
le separa de 10s demas, que le da vida propia,- su
tenzperamelzto, sin el cual no habrh nunca artista
que Cree, ni concepcion quc sea capaz de pro-
ducir en nosotros la admiracion de la obra de
arte.
Asi como en la antiguedad la gramhtica del
arte irradiaba de una fdrmula divina,-el dead de
Platon, -nosotros sentimos el arte dc un modo
enteramente personal, desligado de todo precept0
absurdo, de todo chon que imponga, de todo lazo
que amarre, sin mas lei que las leycs fisicas dela
naturaleza,-la achtica, la 6ptica,- sin mas rescr-
vas que el criterio personal, sin mas guia que la
propia ernocion, que el sentimiento que llevamos
en nosotros mismos, que nuestra vista, que todo
lo abarca, que todb lo ve,- con sus colores, con
1s sombras, con sus medias tintas, con toda la
gradacion delicada, que le comunican nuestros
sentidos, pues el hombre lleva en si la causa i el
efecto de sus propias sensaciones.
68 PEDKO ALMACEDA TOR0
<Que es el tempernmento? Sully Prudhomme
dice: llEl temperamento de un artista es su mis-
ma naturaleza, fisica i moral, en toda su complexi-
dad, siempre que determina una cleccion entre
todas las combinaciones armoniosas propias de
su [Link] Agrega en seguida: 1 1 ... es su tempera-
mento quien forma su idend; pues un ideal no es
otra cosa qzre el t&nino necesnrio n todu coinpara-
cion en urte, tom0 en cuaZquiera otvn cosn; de suer-
te que basta hacer una eleccion para afirmar que
en ella, de bucn o mal grado, hai un ideal (I). , ,
Luego, somos nosotros quienes formamos nues-
tras sensaciones, quienes tencmos en nosotros mis-
mos la fuente inspiradora de nuestras ideas; lue-
go, estjn de mas todas las fdrmulas consagradas
por las escuelas de filosofiz; luego, el arte es hu-
mano i nace del hombre, con todas sus pcculia-
ridades, sus notas jenesiacas; i por fin, el hombre,
i solo el hombre, es qiiien forma en su mente, el
idenZ, el tdrmino abstracto de comparacion para
todas sus obras.
Esto quc parece tan evidente, que es casi ya
una verdad para nosotros, hombres nuevos, que
concebimos bajo la absoluta independencia de
(I) SULLY PRUDHOMME, L a esprcsion en Zas bclZas artes.
SORICE PINTURA 69
nucstro criterio, ha necesitado el trascurso de 10s
afios, las invenciones de la ciencia, el espiritu PO-
sitivo, para cambiar 10s viejos patrones del arte,
aquel clasicismo inquisidor, que como el lecho de
Yrocusto, alargaba 10s miembros o acortaba 10s
tcndones de todos aquellos que no se sometian a
sus leyes inflexibles, formadas por la tradicion de
10s grandes maestros dcl arte antiguo. Se que-
ria infiltrar en una sociedad nueva toda la mCdu-
la de una sociedad vieja, ya caduca, sin afinida-
des con nuestros prop6sitos, con nuestros ideales
renovados.
Es curioso observar que hace mui pocos afios
la estatuaria moderna ha buscado cI movimiento,
la vida, en las actitudes; i es raro que solo ahora
se conceda a1 hombrc e1 domini0 de sus faculta-
des artisticas, i se I C diga a Ias ideas, llcrcced i
multiplicaos. 1 ,
Es, pues, el hombre quien forma el arte; son
las sociedades quienes crean las escuelas; es el
espiritu de la Cpoca quien imprime el sello de la
procluccion intelectual en todas sus variaclas e
infinitas manifestacioncs; es ese conjunto de inci-
dentes, que forman la vida humana, lo que corn-
pone aquella cadena, que como la escalera de
J acob, principia en nosotros i se pierde en el cie-
70 PEDKO BALMACEDA TOR0
Io,-elementos de arte, que dispersos i fragmen-
tarios, recoje i sintetiza el artista, con sus pin-
celes, con sus mhrmoles, con sus armonias de
notas.
Ficil es distinguir hoi dia la f6rmula del artc,
-la falta de f6rmula: se produce, como las plan-
tas, a1aire libre, gozando del sol; jcrmina en don-
de quiera que se manifieste una voluntad, que
exista un temperamento. Todo es del dominio
del arte; i asi como Victor Hugo decia: Itno mas
vocablos plebeyos,,, 10s pintores buscan sus cua-
dros, al l i donde se arnonizan sus gustos con la
naturaleza. - I e este uno de 10s rasgos distin-
tivos de la escuela nueva: el paisaje; porque como
lo observa Taino ( I ) , en ninguna parte, a1 traducir
un especthculo cualquiera del campo, un horizon-
te, una puesta de sol, pone el artista mas de su
propia naturaleza, de su sentimiento: porque tam-
poco ninguna sensacion es mas personal que aque-
lla que esperimentamos ante la contemplacion de
un paisaje. 2Quii.n sientc 10s colorc-s del mismo
modo? 2QuiCn gradGa 10s efectos de luz de idCn-
tica manera? Qui & penctra con igual intcnsidad
de mirada el aire azul, esa atm6sfera que ha-
( I ) H. TAINE, PliiZosop?zie de Part dnns zes Pays Bns.
SOBKE PINTURA 71
bla
i ni r
1
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nuestros ojos segun sea cl estado del
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psniies del nnisnie. el 1-etrntn. Si. el retrnto
31 que F
tdamente
a
nl
d - .,
- - 7 -- -------
- _. . - - - '- I - - -, -, - - - - -_ - - -.
,ese a nuestros pintores, que desgra-
nunca han sabido dark la nota per-
11, propia.
!uizAs parece ocioso precisar el sentido de
jtra evolucion artistica: Der0 cuando se consi-
i la influencia tan vigo
I, se notan entdnces 1:
;tros pintores en la fall
icismo, de una escuela
i a acaddmica. Hoi se
n Taine que con Wincl
:a la independencia ab
ndona a sus impresiont
10s preceptos de tal o
todas las naturalezas 1
; lleven sus inclina
J L Lula de un maestro cc
. sus discipulos a compc
:ar segun sus pupilas, a
El que tiene color lo c
tiene dibujo afirma 1(
I de las lineas; el que s
ieza para esprc
londe la!
m Cnr 4 . . . .
da franqt
r *
rosa que ejerce en Eu-
1s ventajas que tienen
:a de un pasado, de un
de bellas artes, de una
piensa mas con Veron
kelman i Blanc; hoi se
soluta del artista; se le
zs, sin obligarle a cum-
cual escuela; se respe-
para que se produzcan
ciones. Hoi ya no existe
)mo David que obliga-
mer segun sus reglas, a
I dibujar segun su ma-
lerrama en sus te1as;el
3s perfiles por la preci-
iente bien, mancha con
Esar la verdad con que
72 PEDRO BALMACEDA TOR0
concibe las cosas. Aqui se destruye con 10s he-
chos la acusacion que jeneralmente se hace en
contra del rcalismo.
Si copiamos la naturaleza, llegaremos a1 siste-
ma del art? fotogrifico, dicen algunos. iImposi-
ble! Por mas que hagamos, nunca IograrA el hom-
bre despojarse dc su personalidad. Porque no
todos sentimos con la misma fuerza, ni vemos 10s
colores dcl mismo modo, ni es igual en nosotros
la imprcsion que nos causa la imAjcn que desea-
mos trasladar al lienzo. Todo depcnde de la con-
formacion sensual de nuestros nervios 6pticos; de
la mayor o mcnor intcnsidad en las vibraciones
de esos mismos nervios; de la manera como llega
hasta nosotros la vision del objeto, sea por las
desviaciones del color, sea por la dcbilidad de la
vista, que fuerza mas u n a tonos que otros i da
mayor preferencia a 10s colores cnccndidos que a
las luces pilidas; sea, en fin, por ese instinto del
gusto personal, que da preferencia marcada a
todo aquello que se adapta mas a nucstro tempe-
ramento (I ). Nunca, en ningun cas0 observando
las inisinas reglas, Ilegarin dos artistas a pintar
( I ) HELMHOTZ, Pri?tct$ios cienti/icos de Ins BeIIns Artes.
SOBKE PINTURA 73
~ del m
~ mo,
I Asi
I se har
le Rre
,
I Es
~ con e!
, ~ intelij
salvac
de la:
hombi
gad0
fen6m
habria
N6,
~
,
car
est
mo modo: 10s salvari siempre su organis-
iformado de diversa manera.
jc comprende c6mo en el paisaje nunca
encontrado Millet, Courbet, Corot o Emi-
m.
*" rn;cma A ; * ~ T J ~ . ; P ~ P ; I 1~ n i r n hq nt .nAqTe: An
'rera, mi4
e organis!
rizaao
vastisi
revue1
de
de
10s Si'
cambii
e5a ~ L I I J U ~ C L U l V L l J L l l L l ~ 1- ~ U L I I ~ yiuuuLiuu,
I trascurso de 10s siglos, tantas obras de la
encia humana; es esa disparidad la que ha
10 las investigaciones del arte, de la pintura,
; letras. Porque es indudable, que si 10s
res pensaran de igual manera, habria Ilega-
enos que se observ
L aniquilado la fue
no se encontrardn
ntras vivan
no, esencialr
r, I seguirh pen:
ma produccion q
ve las ideas, sacuc
evos i E
le las s
L I l U C > p1 IIIclplos, c
a siempre, pero qi
stinos, a1 arte i a 11
eso, en dondequil
un tCrmino en qc-
l--I---:-- - - - L - 3 - 1- -
. .
10s ideales nu
las teorias i (
m.-..,A,,. , . . : , .
res de!
Por
74 PEDRO BALMACEDA TOR0
rioridad moral del hombre, alli se forman las
escuelas, i alli adquiere independencia el espiritu
del artista.
Nada mas estdril que 10s preceptos consagra-
dos de antemano para una produccion cualquiera;
las ideas preconcebidas matan el vuelo libre de
la inspiracion i apagan la naturalidad desenvuel-
ta de la juventud.
Por eso aun en Francia, que posee una de
las organizaciones mas completas en punto a
bellas artes, se ha llegado hasta el cstremo de
negar la utilidad de una escuela sostcnida por
el Estado; porque se comprende lo dificil que
debe ser para maestros distinguidos,.que han be-
hido todo su arte bajo la c6pula del Instituto, en
10s moldes griegos o en las composiciones hi ed-
ticas de fama antigua, renunciar a esa ensefianza,
suprimir ese pasado de tantos siglos, dejar per-
derse por in6tiles todos aquellos preceptos estu-
diados a costa de tantos esfuerzos, todo aquel
mecanismo embrionario, seco i profundamente
negativo en sus consecuencias. I ha llegado hasta
tal estremo esta corriente de independencia para
las artes, i sobre todo para el artista, que, a1 decir
de Veron, casi todos 10s pintores nuevos, 10s
nuevos maestros, se han formado en 10s tallercs
SOHRE PINTU RA 75
articulares, fuera del alcance de Cabannel, el
3atifice de la Escuela de Bellas Artes.
Todo esto viene a demostrarnos, resumiendo
.S observaciones anteriores, que la pintura chi-
lens no ha pasado por ninguna de estas horcas
Ludinas del sectarismo; que 10s artistas no tienen
que respetar una tradicioti que embarace su
progreso, ni maestros que 10s obliguen a producir
I contra de sus fuerzas o de sus necesidades
morales; que el clima o la vejetacion, el ambiente
de riuestra tierra, todo contribuye a desarrollar
entre nosotros toda una escuela de pintores rea-
listas, de un colorido brillante i observadores
siempre finos i atentos de estos mil secretos i
combinaciones que la naturaleza guarda para 10s
que la buscan i la estudiaa asiduamente.
llAl principio, son 10s hombres quienes forman
las escuelas; despues, son las escuelas quienes
forinan 10s hombres,!, dice Fragonard.
Atravesamos justamente ese period0 en que
)s pintores chilenos deben formar la escuela
chilena. Se nota en todos ellos ese deseo de
amalgamar sus fuerzas, de cncontrar el mismo
camino, ya por la nota distintiva del color, ya
por esa corriente acentuada en favor del paisaje,
ya, en fin, por la independencia de 10s cuadro
8
76 PEDRO RALMACEDA TOR0
de jdnero, que en la absoluta libertad de su com-
position, inarcan el rumbo de una epoca, si no
por sus condiciones especiales, a1 mhos por el
tema de 10s asuntos tratados. Ahora no busca-
mos efcctos de conjunto en la historia de Gre-
cia o de Roma,-la muerte de S6crates o el rap-
to de las sabinas,-ni hacemos la anatoini'a de 10s
santos de la Edad Media, a1 us0 de Filipo Lippi,
ni nos interesa el convencionalismo de las leycn-
das biblicas; tampoco nos llama la atencion el
simbolismo pagano de la mitolojia, a no ser en
Ias acuarelas de Watteau o en 10s tapices que
se remontan a Luis XIV. Ni dioses ni santos;
nada mas que el hombre.
-Esa es la caracteristica del movimicnto contem-
porhneo; i por lo tanto, movimiento de persona-
lizacion, en que el artista descubre inotivos i
asuntos en las trivialidades de la vida, en las mi-
serias de la pobreza,\ susceptibles de anotacion
personal en toda las esferas de la actividad
humana, en el campo i el taller, en la bohardilla
hGmeda, tamizada de musgos verJ es i en el boil-
d o h cuajado de rayos de sol, donde la alegria
esponja sus alas i esparce esa luz tibia que no
conocen 10s desheredados de la fortunz; en las so-
ledades del dolor i en los paisajes aborrascados
SORRE PINTUKA 77
IC la tempestad, en la violeta que crece, en el
rig0 que jermina, en !a savia que murmura bajo
la corteza de 10s irboles, en el miserable que pa-
sa por nuestra pucrta, en el mendigo que se dc-
tiene bajo la arcada del palacio, en Ias claridades
polvorosas del estio, en la frase de amor, en el
pzirrafo de historia que relata la conquista de un
pueblo; todo lo que sentimos, todo lo que pensa-
mos, todo lo que tiene un matiz, una linea que
encierra una idea, que sorprende nuestra imaji-
nacion desbordada; en fin, todo lo que cruza por
el kalcidoscopio de la vida:-lo inverosimil i lo
tierno; lo que parece uti sueiio i lo que es una
realidad. Si, todo ... To?& Za &?-e!. ..
Creo, pues, que solo el esfuerzo de cada indi-
viduo, puede dar relieve a1asunto que se escoje;
i por lo tanto, debemos buscar,--cuando se trata
de nuestros pintores,-cui1 es el rumbo encim-
trado, cud1 es la tendencia del arte nacional, i
cuAles son 10s inconvenientes que retardan su
dcsarrollo.
He pronunciado la palabra: escuela chilena.
Desde luego me inclino a pensar que no existe
esa escuela, aunque tengamos artistas de recono-
cido mCrito i otros que son una verdadera cspe-
ranza.
, I
10s de inde
-
a, ha
ijer, aq
I da la esc
." A?. 1, c
des p u e I
cmas c
esos paisa.
xdan con I
4:- A- 1.. c
las valientc
ZAlez ivlenaez 1 Lorrea esponer cuaaros ae ngu-
ras; el afio siguiente dcdicaron sus conocimientos
a1 paisaie. fluctuando entre estos dos caminos,
ller cision. La sefiorita Celia Castro
abariuuiiu 3113 liaturalezas muertas, aquellos rin-
concitos donde crecian fresas i margaritas, aque-
110s pequefios estudios entonados en las luces
mas vigorosas i a la vez mas profundamcnte scn-
tidas, para esplorar un nuevo campo en (
si ha ganado la novedad i la enerjia de 1;
tur perdido un poco su temperame
mu luella poesia quc firmaba todas SL., L.-IU.,.
El sefior Lira, infatigable, tesonero, ha recorrido
tc :ala, la variadisima escala de 10s jCne-
rb3 uc; pintura.
Primeramente escoji6 la initolc
Safo i tantas otras cncarnaciones (
5 , la historia, es decir, Herr
le caza en la Edad Mcdia; ias caDezas
cspresivas, 10s celos; un poco de la biblia, inucho
dc jes cenicien tos i crepusculosos que
aC( ;u paleta, i, finalmente, el grande es-
tuGlu uc ia pintura histdrica, a1 aire libre, con
agrupaciones de personajes, efectos de luces i de
sombras, lincas de perspectivas, escorzo
lac 2s i robustas. I esto sin tas:
.. -
)jia:' Prometco,
le1 paganismo;
)ani, Colo.1, cs-
' _ 1 _ - _ _ L _ _ _ _
s i pince-
L, sin dis-
80 PEDRO RAIAZACEDA TOR0
tincioncs. Nuestros artistas lo han esplorado todo
siguen esplorAndolo todo, i no encuentran el
jCnero que mas se les asimila.
Es indudable que nunca alcanzarh la nota
alta, si no sicnten en su cerebro cucil es aqucllo
que, de cntre lo que nos ofrece cl arte, nos atrae
i nos conmueve mas. Eso quiere decir que estu-
dian cienttficarnente, demostrando en t ows de
force, mas o mhos bien compucstos, que conocen
10s resortes mechicos, el secret0 dc la profesion;
pero de ahi a creer que la pintura no es mas que
un estudio de academias en que las actitudes del
desnudo, aquella ondulacion enCrjica de 10s m6s-
culos, es lo mas acabado i lo mas perfecto, hai
una distancia mui grande.
Aqui un artista exhibe a la vez cuatro o cinco
trabajos de indole diversa, para mostrar, como lo
decia hace poco, que sabe vencer dificultades i
que tiene maestria. En Francia, Bonnat encuen-
tra su rumbo, i se queda en el retrato; Neuville
acierta en el j6nero militar i alcanza 10s mayores
triunfos; Breton no sale de sus colores i de sus
campos; i, en fin, zhorreinos una enumcracion:
hasta en la industria, la especialidad trae un
pcrfeccionamiento i un maj7or adelanto.
Pol- otra parte, se nota en nuestros pintores,
SOBRE PINTURA 81
que en la eleccion de 10s asuntos, por lo jencral,
110 se penetran bien de la idea, ni la desarrollan
con arrcglo a su temperamento, ni buscan el efec-
to en un conjunto, en un rasgo saliente, sino que
toman todas las lineas sin cuidarse de dar valor a
aquellas que ticnen mas importancia. Ad, sucede
que, en presencia dc un paisajc, no sienten la na-
turaleza, i pintan el primer rincon, una vertiente
cualquicra, dos o tres Arboles; per0 no saben cn
dlndc estd la belleza del terreno, por qu@ grada-
ciones dc luz se llcga a un efecto dc coloracion, i
por medio de quC entonacioncs sc alcanza el rc-
sultado completo. He visto a inuchos artistas
plantar su caballete a1 acaso, donde hacia mas
sombra, sin cuidarse de encontrar cui1 era el lado
mas hermoso de la campifia ... 21 quC de raro liai
en esto, si muchos pintan sin sentir nada, si mu-
chas dc csas telas son hechas en el taller, sin ob-
servacion alguna, por convencion, con esa luz
siempre ficticia de una pieza bajo techo? ... Buscan
poco la verdad en el dibujo, en el colorido; clan
poco campo a sus inspiraciones personales; son
mui pocos 10s que en sus cuadros dan la pince-
lada de maestro, aquella que tiene la conviccion
i el scntimiento.
Podria agregar algunas otras dc cstas observa-
82 IEDRO BALMACEDA TOR0
ciones, que, a juicio de muchos, son las que impi-
den a la Dintura i a 10s artistas tomar un sello
DEI
co h
Chill
T
zadc
natt
rizo
im
mi
,- ARANA tendri lugar el remate de 10s cua-
k dros que el seiior don Albcrto Orrego Lu-
a traido de su Gltima escursion a1 sur de
e.
iene, desde luego, el seiior Orrego, el ojo ave-
1 del artista que sabe escojer de entre aquella
iraleza de tonos caldeados o de tranquil0 ho-
nte. lo que constituye la caracteris+--- A- 0.-
, lo que sobresale, lo que ticnt lpresion
nante.
84 PEDRO RALMACEDA TOR0
I esto que parece tan ficil, es el pecado oriji-
nal de nuestros pintores: no saben escojer. En
una gran perspectiva, se encuentran perplejos, ti-
tubean, el exceso de paisaje 10s anonada un poco,
concluyen por abarrirse i pintan 13 que se les
ofrece mas a la mano, lo que esti mas cerca, mas
a1 alcance de 103 pinceles.
Esto sucede porque no poseen condiciones de
impresionabilidad, no observan, no dan a1 paisaje
toda la importancia que tiene como fucntede
sensacion artistica, no aplican a la naturaleza las
condiciones de su temperamento; juzgan lo que
tienen ante 10s ojos, mas que por la apreciacion
personal, por las inayores facilidades que ofrece
para ser trasladado a1 lienzo. En una palabra,
pintan alli donde con toda facilidad se encuentra
el asunto dc un cuadro, donde 10s colores fluyen
espontzineamente, i 10s tonos se producen con
amable naturalidad, con la naturalidad excesiva
de todo lo vulgar. I escapan de todo asunto, de
todo paisaje donde el contrastc es vigoroso, 10s
tonos se acectdan i sc subleva la paleta, alli don-
de entra la iiituicion i el carictcr del artista a
luchar, a domar la cnerjia de 10s colores, donde
10s reduce, 10s comhina i 10s desparrama a su
antojo, donde acentda las luces i concluye por ser
LOS CUADROS DE DON ALBERl 0 ORREGO LUCO
85
duefio de toda aquella gama brillante, aquellas
notas coloreadas que resal tan chispean, huyen,
vuelven, saltan i desfallecen en perspectivas ad-
tnirables, en horizontes cenicientos, en esas pucs-
tas dc sol en que las nubes parecen un balcon
jlgantesco,-un balcon a la italiana, de donde
cuelgan i se ajitan todos 10s harapos rojos i azu-
les del cielo.
Esta manera de sentir, esos ojos que encuen-
tran algo donde 10s dcmas no encuentran nada;
esc es el temperamento. Vivir en tacto esclusivo,
mirar con vista que solo uno posee; eso es la ori-
jinalidad.
El sefior Orrego time inuchas de esas cualida-
des. En sus tclas se ve la nota personal, propia.
Mancha con una gracia infinita, i todos sus bos-
quejos, casi sin cxcepcion, nos dan a conoccr un
espiritu delicado. Hai en todos ellos suma elcgan-
cia, distincion, i mas que todo, un refinamiento,
una ductilidad de coloriclo, que solo se adquiere
con aquel roce, con aquella observacion continua,
con aquel incesante afan de seclucir, de aprisionar
la naturaleza en uti cuadro. H6 ahi la queridn de
10s pintores. La naturaleza femenina,voluble, cam-
biante, delicada, vaporosa, ruda a veces, incolora
..
otras, tiene para 10s artistas todos 10s misterios
-9-
N CHILE somos escncialmente patriotas:
v W tenemos la furia del patriotismo, que es
una de las tantas cnfermcdades herdicas que su-
fren 10s pueblos jbvenes, sin tradiciones, con un
pasado nuevo i que todo lo aguardan de s11pro-
P 1, de su virilidad.
lo queremos chilcno, las fibricas, las in-
duaLllda. Pero esto solo no nos basta; se desearia
ensanchar aun mas el cachet nacional. Ahora el
arte debe ser chileno, i si no, no sirve; nuestra
literatura debe tambien guardar ese sabor cl Asico
E[
88 PEDRO [Link] TOR0
del patriotismo, olor penetrante de flores silves-
tres, tostadas por el sol.
I la inarea creciente del lramor sagrado de la
patriall amenaza convertirse en la mas estrepitosa
revolucion, en el socialismo artistic0 mas desen-
frenado, que solo reconocc a 10s h6roes que gritan
desde las esthas, que levantan mui en alto las
manos, que montan a caballo con toda la coquete-
ria de un aficionado a la nZta esczdn.
De aqui ha nacido esa mania inocente dc cier-
tas personas que gastarr su tiempo en parchar las
esquinas de las calles con las cstampas de 10s h6-
roes, hasta convertirlas en etiquetas de cajas de
f6sforos o marcas de jabon. iLos h6roes se hacen
socios industriales!
I conozco jentes cuya vida no es mas que una
pcrpdtua cancion nacional, cantada en todos 10s
tonos imajinables, pero sin acompafiamiento de
mhsica.
El pueblo, aqui en Chile, es perfectamente bo-
chinchero, truhan, festivo, i anda siempre a caza
de emociones picantes. Si va a1 teatro, es porque
se le espera algun desafio, alguna muerte, algun
combate singular; porque la heroina tomari vene-
no i el padre se matarA sobre su caddver. Cuando
anunciaban Ca'mzen, la galeria estaba repleta;
LOS DlOSES QUE CIVILIZAN 89
,orque Cdrmen muerc apufialeada por don JosC,
--una pufialada a la chilena. Si 10s espafioles
tielien las corridas de toros, creo que en el 6nico
pais dondc podrian aclimatarse como en su casa,
seria en Chile. El pueblo tiene en 10s rodeos las
mismas sensaciones violmtas, las mismas luchas
del animal con el hombre.. . solo falta la sangre!. . .
No es de estrafiarse ent6nccs que mire como
obra de arte acabada la esthtua de OHiggins, i
que aplauda casi todos nuestros monunientos p6-
blicos, pues en todos ellos hai una nota forzada,
casi todos salen del domini0 del buen gusto, la
mayor parte tienen esa majestad vanidosa que
encanta a1 vulgo, i que es solo el resultado de la
mala educacion artistica,-pues nucstros hombres
e bronce i de mdrmol, tienen fisonomias altane-
as, provocadoras.. . i eso le agrada, eso le deleita,
i si las jentes hacen algunas reflexiones a1 estu-
diarlos, cuando mas esclamardn:
-iVaya, hombre! iquC bueno deberia ser Ca-
rrera para las bofetadas!
-iQuC bien monta OHiggins! iEse si que sa-
bia andar a caballo! ...
I 10s monumentos, que en las grandes ciudades
sirven como cjemplo, como leccion; las estdtuas,
(3uc educan el gusto demasiado fuerte de las ma-
90 PEDRO BALMACEDA TOR0
sas, que sm una ensciianza, en Santiago alborotan
el espiritu turbulent0 o son motivo para madri-
gales.
Esta misma carencia de estituas me ha hecho
pensar en 10s escultores, nobles corazones, que
tallan en la roca viva la historia de 10s pue-
blos.
Soi admirador apasionado de la escultura, en-
cuentro en el relieve del mirmol, en las nerviosi-
dades del cincel, en 10s bruscos golpesdel marti-
110, algo que hace falta aun en las pinturas mas
hermosas.
Muchas vcccs, en un taller del cual espero
grandes obras, me he pasado largas i lentas horas
de pi6 junto a un trozo de arcilla, observando,
admirado, el impulso vigoroso de la mano, las
caricias suaves de la espAtula o !a presion h6me-
da del dedo, i viendo surjir figuras graves e
imponentes como el Moises, olimpicas como la
VP,m de Mio, o sofiadoras como casi todas las
estituas de la nueva jeneracion de Diosas. I m-
pre.%iona sobremanera esa lucha tenaz i porfiada
del hombre con el ideal, i ningun triunfo es
LOS DIOSES QUE CIVILIZAN 91
a1 del escultor que crea una figura hu-
maria a golpes de cincel o con la simple tortura
de un trozo de madera.
Quien ha vivido un poco esa vida en que todo se
espera de la cabeza, en donde el corazon cs luz i
vida el pensamiento; 10s que conocen las amar-
b auras de la esterilidad i han estado muchas horas,
a veces un dia entero, frente a un modelo, sopor-
tando las veleidades de la arcilla, impotentes,
fatigados, comprenderh la bclleza, el placer i n-
tenso de esos hombres, cuando triunfa la mano i
la idea se hace mujer, injel, Dios.
A1 hablar de ellos, se enciende la pluma ...
Quiero, mas bien, llegar friamente a csa conclusion
inesplicable de la desgracia de 10s artistas, espe-
cialmente de 10s escultores.
Se realiza con mas facilidad una tela que una
estAtua, i por lo jeneral, rara vez se compensan
las fatigas que orijina una composicion en mAr-
mol. Se paga el trabajo; per0 no se pagan las
augustias del artista, que aguarda por momen tos
que el ideal lo traicione. Para una estatuilla,
i cuhto derroche de espiritu!
Plaza me decia:
-Las estAtuas perfectas son como la felicidad:
se hallan rara vcz.
9
PEDRO BALMACEDA TOR0
92
Plaza, es para mi, no solo un escultor, sino un
hombre de letras, sin pluma.
-Voi a emprender una campafia, le escribi6 a
un amigo, n6 para matar el arte, sin0 para vivir
con 41. FuC ent6nces cuando decidi6 su pr6ximo
viaje a Europa, i concibi6 la idea de rcalizar en
Paris 10s bosquejos de dos soberbias est&tuas,
que solo conocen 10s que frecuentan su taller.
Plaza es un temperamento orijinal, saturado
de escepticismo. Las desgracias de la vida le han
fortificado el carhcter; hasta su sistema de tra-
bajo es diverso del de Antes. Hai ahora en sus
obras esa eiierjia que dan 10s sufrimientos i
que imprime a 10s artistas un sello audaz, ro-
busto.
Lo he visto modelar muchas obras, asi es que
le conozco muchas amarguras; ticne, como decia
e1 Dante, llla enerjia del dolor.!!
La admiration,-palabra escasa en Chile, por-
que son escasos 10s hombres,-la admiracion que
le profeso, viene de ahi.
Es precis0 haberlo visto trabajar, observar su
fisonomia, la contraccion de sus mGsculos, el ais-
lamiento de la mirada, el cefio fijo, arrugado i
esos parpadeos continuos que parecen rechazar
la vision demasiado luminosa de la idea, para
LO5 DIOSES QUE CIVILIZAN 93
onvencerse de la emocion que se apodera de 61
uando esti delante del barro misterioso.
- .. . . . . .
ias, la frente air
:ultos i dsperos
.J- -A- C",..,,!
:uras,-er
r3 ml -
re unas
Uno, c
?statu:
2 sano
- v .
li dc 61, esclamando
1 de las ideas!
mostr6 el proyecto
0:-El chz'Zeno muere,
C
C
LOS 010s sumiuos pajo el arc0 oscuro ae ias
cej kplia, 10s cabellos desmelenados,
inc
; de pic, inrndvil a ratos, traba-
januu Lull 11 CIlCal, en silencio, sin hablar palabra,
pasaba el dia entero, hasta la tardey-una tarde
plomiza, enferma, con un cielo surcado de nubes
0% 1 que me despec
5 peso tan grande e
1 mana despucs me
de ull slupo herdico, tituladl
per0 no se rinde.
Son tres hombres,-tres r
b cuantas tablas que
espacio; otro caido, arrollado
moribundo. oprimiendo con
der
1 mplado este grul
parl-Lla crlcontrar en 61, algc
la t %ria antigua, esa pui
airt de 10s dioses, que i
enerjia ae 10s m6sculos he
que es la caracteristica de la!
le pie, desafiando,
otos,-clesnudos, so-
flotan en el mar.
coil la mirada en el
I, inerte; i el tercer0
tra su pecho la ban-
30 muchas veces. Me
) de esa majestad de
reza de formas, ese
nunca envejecen, esa
rbicos, ese no se'quP,
s grandes obras. Sa-
94 PEDRO BALMACEDA TOR0
ludC cn aquella estfitua el monumento mas hcr-
moso que vamos a tener cn Chile.
Nada I C falta; por el contrario, posee lo que
intes no tenia Plaza, i que hacia desrncrecer un
tanto sus obras: la valentia en la ejecucion.
Era demasiado tradicionalista. Le parecia un
pecado alterar, en un punto siquiera, las reglas
de la estatuaria gricga.
Asi, violentando sus gustos i su inclinacion, ha
abierto surco a las pupilas de sus estAtuas,-por-
que en ninguna obra romana estfin disefiados 10s
ojos.
jAh! esos ojos frios, csos ojos que no ven, i que,
segun Heine, son 10s ojos de la Divinidad, inmu-
tables, impasibles!
Ahora hien, Plaza modelaba con esquisito cui-
dado i era de opinion que 10s milsculos no debian
tener mas que el relieve necesario para producir
la belleza del conjunto. Nada de situaciones for-
zadas, nada de brazos nervudos; sus hombros son
de figura esbelta, amplia, pero sin ninguno de 10s
abultamientos del luchador o del disc6bolo.
Hace ya algunos meses que no le veo. La hlti-
ma vez que conversamos, tenia abierta, cerca de
la sala central del taller, una de las piezas donde
se amoldan estituas i se guarda el bronce para la
6ven o la
;et. Espa
ito inesl
mto; 10s
drh de alii. Otra de estak; piczas estaba llcna de
bustos romanos: algun vitelio de cuello promi-
ncnte; algun Char, que medita en un rincon, de
fisonomia sevcra, pxo ajada; la cabeza de un Bn-
co jl mhscara contraida del DibjeTzes de
pug rcidas por el suelo, se divisaban algu-
nas nucas reproducidas de la VP'nus de Mddicis
i objetos de bronce antiguo; anchos platos dc
or1jen breton, con flores rojas en 10s bordes; el pie-
seci presivo de algun amorcillo del Rcnaci
mie , ojos iinpasibles de la VP'nus de Mi l o;
la nariz correcta de un Apolo.
Alli, todo est& revuelto, caido, 10s dioscs i las
VCnus; alli se hermanan i se juntan las moclernas
esculturas i 10s rotos frisos partenopeos; es la li-
quidacion desastrosa del paganismo, el paw del
Mar Rojo de todas las divinidades de la mitolojia.
iQuC estrafia impresion producia aquel hacina-
miento estrafio de obras dc arte.
Era la vida de 10s artistas lo que contemplaba;
10s ideales derribados, oscuro el cerebro i desierto
on por la esperanza.
el coraz
*
* *
96 PEDRO HALMACEDA TOR0
Volvamos a1 principio.
Las obras de arte son una enscfianza. En 10s
pueblos antiguos, donde el desenvolvimiento inte-
lectual no estaba limitado a ciertas categorias
sociales, sino que era una lluvia bendfica que al-
canzaba a todos 10s espiritus, la estatuaria era
uno de 10s muchos elementos de civilizacion.
Como lo recuerda Macaulay, es imposible que el
cultivo de las masas alcanzara un grado mas alto.
No debemos, nosotros, descuidar este punto.
I, sin embargo, parece que hemos hecho todo lo
posible por alejarnos del buen gusto. Tencmos
miedo a las estritiias hermosas.
Desde el buen Colon, que se hiela de frio en su
columna i que parece una ironfa histdrica, hasta
la misma estitua de Serraiio en Valparaiso, que
no es otra cosaque un tenor que canta el Madre
infelice, no poseemos una sola obra de arte.
I ya que tantos artistas oficiosos se preocupan
de diseiiar proyectos para un arc0 de triunfo, es
menester que dejcmos a un lado esa preocupacion
de que es precis0 tener algo que sea con carActer
nacional.
Seria mejor que copiiramos un arc0 antiguo,
Antes que andar buscando orijinalidades que con-
r l i r r c s n nnr In ;onerQl 21 ms l mi i c t n
LOS DIOSFS QUE CIVILIZAN
..
97
Imajinese, como aice no recuerao quiCn, la en-
sefiaiiza que da una estitua.
Si es un hCroe, impone por la actitud de su
figura; 10s j6venes lo admiran i el pueblo venera
su memoria. Si, como en Roma, es una estitua
desnuda, un gladiador cualquiera, pienso en la
envidia con que mirarian las madres aquel tipo
de hermosura varonil, aquel cuerpo fiierte, robus-
to, 10s m6sculos soberbios, aquella ramazon
espcsd uz nervios, como una encina, aquella apos-
tura gallarda, que parece decir:-Yo puedo luchar
por la patria. Imajino c6mo 10s j6venes educarian
su cuerpo, vigorizindose, i c6mo la multitud corn-
templaria extasiada aquellas formas de mirmol.
Tenemos hCroes, per0 no tenemos estituas
d de 10s hCroes.
aquel
--.. A,
tur
firr
va i
Fa
del mi
.as las c
: 2 - 1 ,
WK el 6ltimo vapor de Europa han llegado
)$! 10s catjlcgos ilustrados del SaZun, que anual-
mente tiene lugar en Paris, en el mes de maya
Esta esmsicion cs el tornco de todos 10s artis-
tas mdo. Alli van a disputarsc la gloria
tod elebridades de la pintura, de la escul-
I UCI grabado. J unto a 10s aninimos estzin las
p
nas de 10s maestros: Constant, Puy
incs, Cabannel exhiben sus telas mag
lguhre, Mercier i Dubois sus escuitura:
m--
UC Ll l d-
tnificas, i
j podero-
LOS ARTISTAS CHILENOS 103
enos forman un grupo numeroso, a la vuelta
,l cTi i nnc a 6 n c r i i s n r l n CP r r PP 19 A r Qr l emi Q rle
ganicen 1
I podremc
. -- ---
I .
c&'b""'" U...,") bUU..U.I .,b [Link] A U *LbUUb..IIU \,"
:llas Artes, se complementen 10s estudios i se
os cursos de ensefianza tedrica, CquC
3s esperar de nuestros artistas? I aun
I , CI I Illmtillas, mas de un nombre ha encontra-
) eco en el Salon, mas de un critic0 ha estam-
.do conceptos halagadores para mas de un
tista, i mas de una obra de arte chilena ha
erecido 10s honorcs de la reproduccion: que lo
gan Lira, Arias, Plaza. El Caz~poZicalz, el Yr o-
eteo; La Nciynde de Valenzuela, el Rot o ChiZezo
b Arias, tienen su parriifo aparte en nuestra pe-
iefia historia de 10s artistas nacionales.
Dice el catAlogo del Salon de Paris:
948. JosC Tomas Errizuriz, Retrato.
949. Id., En Zos pantanos.
El sefior ErrAzuriz pcrtenece a esa escuela que
:fecto del relieve en la sombra misma
I C I l dLC consistir todas ]as gradaciones de laluz
I una base de colores azulcs, desarrollando 10s
nos, 10s matices i las medias tintas con este
,lor subido.
2427. A. Valenzuela Puclma, Retipato deZ se8or
Zberto BZest Gana.
mdamos que cuando el sefior Val(
104 PEI)RO BALMACEDA TOR0
exhibi6 su Ndyade, un critic0 de La Kevista de
Awbos Mz~ndos le consagr6 un pArrafo por de-
mas in teresan tc, reconocigndole sobresal ien tes
cualidades i una juventud de colorido a toda
prueba, que aun tenia mucho que dar de si.
1658. Pedro F. Lira, IVz+r chiZena que vn a Za
igZesio de Za Mewed.
1659. Remendona chidenu, t$o americaiio.
El sefior Lira tiene ya su reputacion formada:
es un artista distinguido, de vasta ilustracion,
ecn tendencias propias, aunque llcno de novedad
en sus concepcioncs.
Su ~'Mzlje~ tie Manto que se exhibi6 en el Salon
dc Santiago del afio 87, Ham6 la atencion de
todos. Era una figura blanca que se destacaba
en un fondo igualmcnte blanco. Habia cn esa
tela una cornbinacion atrevida, que se presta a 10s
efectos de luces mas variadas, a todas las gamas
de tonos blancos, hasta aquella blancura Iijera-
mente gris, brumosa.
3732. -V. Arias, Artzm MickeZena, busto en
arcilla.
Infatigable para su trabajo, Arias ha presen-
tad0 ya su firma a muchos Salones; con el Roto
Chileno obtuvo una mencion honrosa, con el Des-
cendimienfo de In Cruz, una segunda tnedalla. Con
LOS ARTISTAS CHILENOS 105
1 busto mencionado parece que tambien se le ha
oncedido una distincion honorifica.
-
Este es el lijero resfimen de la campafia de 10s
rtistas chilenos en la wapital del Arterr como di-
e Wolff.
Es de esperar que el aiio pr6ximo concurran
)s sefiores Ernest0 Molina, Gonzilez, el pintor,
GonzAlez, el escultor, que actualmente son pen-
ionistas del Gobierno en Europa.
Con estos antecedentes podemos suponer que
uestro Salon sed mui concurrido, tanto por la
xhibicion para la Esposicion Universal, como
or juntarse 10s certAmenes organizados por 10s
:fiores Maturana i Edwards.
Parece que el Gobierno had traer todas las
bras ejecutadas por 10s pensionistas.
Este movimiento creciente augura un mayor
esarrollo si, como esperamos, se organizan de-
idamente 10s diversos ramos de la ensefianza de
LS bellas artes.
e
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uspen!
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LYA revista de la semana!
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~ No es una idea nueva esto dc narrar im-
presiones. Imajino que todos 10s hombres han
comenzado por lo mismo, i la novela se fori
U : de pequefios acontecimientos,
tu1 I ns , ue charlas, en las cuales se derrocha 1
niocon alegria i espansion, para concluir en el
hltimo capitulo con un encaje destrozado, con mu-
C .grimas i, otras veces, en medio de n~~nt os
S jivos! ...
Lxaua de esto cabe aqui. Solo 10s franl
C :r verbosidad incansable,
1
ibir, con
ma por
de his-
el inje-
r -- -- - - -
I-
ceses pue-
, sobre 10s
LA SEMANA EN SANTIAGO log
Todas las cosas, aun las mas insignificantes,
onon $11 nct i i nl i darl .
do de la
qnc -nQr
lquell
guide7
Le......
tiL..-.. .,-. -__----_--.
Hace algunos mesa 10s diarios gastaron el
fon balsa,-el injenio de las grandes oca-
siotlLa,- r-La alabar a Sarah Bernhardt.
1 a mujer flaca, estenuada, que vivia en
Ian : perpdtua de encajcs i de sollozos, tuvo
su e p ~ ~ d . Dos criticos eminentcs la caracterizaron
de una manera bastante orijinal. Esa ternera de
cinco patas i aquel manojo de huesos sabrosos,
que la prensa aplaudi6 con tanta gracia, nos
muestran el grado de entusiasmo que puede des-
pertar una actriz.
Solo las mujeres provocan frases espirituales.
Despues de Sarah, el c6lera. 21 por qut n6? 2No
decia'Luis XIV, en cierta ocasior,:-I despues de
mi el diluvio?
El cdlera, la mas desconocida i la mas terrible
de las enfermedades, hace sus victimas en silen-
cio. A toda hora del dia se ven las carretelas con-
duciendo coldricos. Se nota en la ciudad un mo-
vim m trabajo incesante. Las esccnas se
reni un en las calks mas centrales. En 1
Paries I c l m la abnegacion.
Sin embargo, nunca falta una nota c6micq
-
iiento, 1
uevan ai
I . , . " ..,:"..
I IO PEDRO RALMACEDA TOR0
En la circel, scgun dari cuenta 10s diarios, se
LA SEMANA EN SANTIAGO 111
se
ro:
rec
vi6 invadida por una concurrencia numc-
;a.
El espectAculo era encantador i predisponia a1
:ojimiento. El drgano, con sus voces grave-, i
* n r q c r nn L' I I C ~ n t r \ n ~ ~ i n n p c l l pnsc AP Qv r e h s t n
e misi e la divini-
men 1~
La PO
* ,
SOtl"lrbJ, b" 11 -7LI . 7 b . I . L \ I I I Ub . " . . r . J ..r..-a Ub U . * b " U C "
i d
da las bdvedas del templo.
ab Loluinnas de marmol, ]as pintbln3 adpld-
das, la luz proyectindose a traves d
colores, el inurmullo de la jentp lnq rxnrl ros ai <-
lados del sacerdote, el incienso
chpula, alguna ligrima de pied,
doloroso, todo parecia confund
cn del nuevo obispo.
L ~ L ~ . ' J sorpresas desconocid:
tie ]gar en el claustro.
llitica prcpara a 10s ho
cicio ae 10s deberes civicos; la
humildad en 10s corazones, boi
nocion del marido i, en el capt
ha las grandes dignidal
terio, parccia derramar algo d
ce surjir '
Vl - _ _ _ _
LI paseo organizado por las
go para socorrer las ambulanc
dos resultados.
,-, --I --_.I --.,I .__I
que subia hasta la
ad, algun recuerdo
irse relijiosamente
1s del poder, solo
mbres para cl ejer-
relijion esparce la
rra del convent0 la
-icho de la fortuna,
des del sacerdocio.
sefioras de Santia-
ias, tuvo esplCndi-
n anunc
precio
din at- LIIILWD I UL biiiLa3 y u ~ yaaLauaiJ ui i LLi Li i uu
ramos, dulces.. . i besos.
Tn A n s sentian saciadas sus ambiciones. Al-
que llegaron tarde, se contentaban con
dUi i i i i a; en silencio. Pero, todos, todos, sin excep-
cioi an alcgres.
ias atrajeron una concurrencia enorme;
demasiaua concurrcncia tal vez, para el local,
que presentaba un pintoresco golpc de vista.
Una observacion: las tandas fueron tres i se-
gu :io del programa, la jente debia pagar
un separado por cada una. Pues bicn, a1
concluirse la primera, nadie se movi6 de su asien-
to i continuaron impasibles i, sin duda alguna,
con her6icos deseos de asistir a la segunda.
Los directores se encontraban chasqueados. El
mCtodo era sencillo, i todos rcian de buen humor
ugada.
:mbargo, a la tercera pctipieza, sc apagd
el gas i de este modo, se oblig6 a la injeniosa
concurrencia a abandonar el espectAculo.
En cuanto a1 baile, que comenzrj a las once,
dejari muchos recuerdos. Aquello era un cuadro
de Alfonso Daudet.
10s cristales se veia a las
seg interminables del vals. El
I
por la j
Sin E
- 1 _.__
A traves de
yi r 10s jiros
114 PEDRO RALMACEDX TOR0
to dc la seda produciafroufrm deliciosos, el ro-
ce imperceptible de 10s encajes tenia algo de esas
historias que principian i acaban en un segundo.
;La eternidad de zcn scpndo! como decia Heine.
La cabeza se poblaba de deseos ardientes; cada
palabra era una esperanza; se jugaba con la vida,
se apostaba a la felicidad en la carta insegura de
LA SEMASA EN SANTIAGO 115
1 ]as figuras i que sintetiza dolorosamente 10s
times instantes de aquel grupo abncgado de
lvenes que murieron por la Francia.
Segun cuentan las cr6nicas, Monvoisin vi m a
.- .. .. . .
er
i l l
jd
e:
1;
l a
dl
d
si
o vengar:
e aquello
~ . -. . !L. -l
aven tu
Lleva p(
. .
Chile por una de aquellas casualidades que I nn-
tilizan a un hombre i lo dejan en situacion ri-
dicula.
I nada mhos que Paul de Kock tuvo la culpa.
Parece que el artista cayti en desgrzcia ante el
;critor nombrado,-tan famoso en el barrio dc
is cocineras, a1 decir de T. Gautier, i para quien
L estdtica era un fdrmino de quimica. I querien-
;econ su injenio, cscribi6 un libro, uno
s libros que se venden a infimo precio,
,.n caramla i sin ortografia, dedicado a narrar
1 as ras de Monvoisin.
x- titulo: Monvoisin Raymoml, qui
biando las palabras en sentido inverso,
nombre del pintor: Raymond Monz~oisitz.
Esto es curioso i demuestra el grado de cele-
bridad que alcanz6 Paul de Kock; i solo por esto,
pudimos obtener las hermosas telas de Mon-
voisin.
El paisaje de Allongd llama la at
cuantos han visitado la Quinta. Un gru
bo mtos, que dejan ver una pi
1
*
lles corpulc
2 cam-
da el
:ncion ae
ipo de Br-
xspectiva
I 16
soiiadora, llena UL' IIUUCS grises, LUII UI I iiuriLunce
que se aleja hasta perderse; algunos
pacen tranquilos entre 10s prados.
I por bltirno, Los Desesperndos de Lu
H4 aqui m grau cuadro, mas bien d
gran situacion.
Un grupo de guerreros galos, que c
en una batalla, vienen a precipitarse a
Antes que perecer degollados por el en1
Uno de ellos, con 10s brazos cruzad
ojos; el caballo con las narices aspirand
to, majestuoso i con las [Link] el vac
figura admirable.
Lo demas del cuadro se adivina.
El polvo del coinbate solo deja ver p
siones, las escenas tremendas de la car1
llanto de las madres, el suplicio de 10s
ros, la fuga desordi :ncido
or las ilu-
liceria, el
prisione-
s. enada de 10s vc
A1 ir a ocupar el sciivr Ltmmuva, el ;
la suprema dignidad, se le acerc6 el se
can6nigo de la Catedral, i con palabr,
nada le dijo:
-Sefior, i .r el puestr
hace muchos ~ I I U B , UL- p > L u r de nuesti
Este es un dia de jbbilo para 10s cat61i
icabais de ocupa
,.=in- 1, -,." err.
animales
iminais.
licho, una
lerrotados
.1 abismo,
emigo.
os en 10s
lo el vien-
io, cs una
asiento de
:fior Solis
a emocio
1, vacante
-a iglesia-
cos; pero
en el c
tra dic
grandc
sotros.
I aa
10s ojo
AI c
repues
iDig
cion, 1:
LA SEMANA EN SANTIAGO 1x7
:ora, una pequeda nubecilla empafia nues-
ha. Un compafiero estA en desgracia. Sed
: i conceded la gracia de que vuelva a no-
lquel venerable anciano se le humedecieron
F, i se le enterneci6 la voz.
lia siguiente, el compafiero desgraciado fuC
to, i asiste, coin0 Antes, a1 oficio diario.
pa conducta, la del sefior Solis; digna ac-
I del sefior Casanova!
EROR DIRECTOR: Es mui dificil dar cuenta
del movimiento artistic0 que dia a dia se
opera en Paris. Esta gran colmena cambia sin ce-
sar de gustos, &e caprichos i de ideas, parece una
mujer hastiada de 10s perfumes que la acarician.
I hai razon para cansarse del talento. Hai dema-
siado injenio en la capital del arte; se inventa
dcmasiado, se vive demasiado lijero. Con una
(I ) Esta revista i la que se inserta a continuacion fue-
ron hechas en Santiago i son obras de pura imajinacion.
Se publicaron con el seudhimo yean de Lupn.
-1.. . .uuu I - - . ", --,- +e
sobrepasa las mayores locuras, 10s mayores dc-
seos, uno a1 fin ambiciona un poco de oscuridad,
mhos progreso, porque todas estas cosas, causan
vdrtigos indescriptibles, como si estuvidramos en
la cumbre de la torre monumental dc M. Eiffel:
una verdadera torre babildnica.
Los hombres en Paris son insoportables, solo
viven para hacer caZer;rzbooures y pasearse en victo-
ria por el bois; mi htras que las mujeres,-ese.
mundo de mujeres espirituales,-son el encanto
i las delicias de 10s bozdevares.
Imajinad una parisiense vestida con un traje-
cito escoces, de colores vivos, con un sombrero
adecuado a1 vestido i adornado con hebillas de
plata oxidada,-plata vi+; un quitasol rojo i
una de esas pequeiias bolsas tejidas, de seda, que
son de hltima moda i que ostentan un escudo
bordado de oro, es decir, la cnsefia de la familia,
porque en Paris hai que tener un marquesado,
aunque las rentas no den para alquiiar un coche.
Poned esta golondrina, paseando por las calles en
un dia de lluvia, con esa ajitacion de fiacres i de
vendedores ambulantes; i, a1 verla, perdonareis a
Dios que haya inventado tantos caprichos, que
haya inventado a Paris, - el capricho mayor del
PARIS-SANTIAGO 121
uni vw
este capricho! . . .
- i a las parisienses, que son las flores de
jon de
:stro i d
verdadei
. .
Alfonso Daudet, nuestro mejor novelista, con
per( M. Zola,-que se las presume de
mat e jefe de escuela,-acaba de .recibir
una ia ovacion en el Teatro Odeon. Es
verdad que el dxito de la pieza se encontraba
asegurado con solo exhibir en 10s carteles de
anuncio, el nombre de M. Daudet. Per0 ino aca-
ba de fracasar M. Sardou con su Cocodrido, ver-
dadero cocodrilo escCnico, que ha dado de mor-
discones a todas las reglas del arte i de la
novedad?
La novedad. H6 aqui lo que pierde a 10s fran-
cese trabajasen con mas confianza en sus
fuerzas 1 se preocupasen mhos del Cxito en pers-
pect idriamos mas chq-d)-mrzve, i mhos
librc varescos.
Ei argument0 de rQzrm. z Roumestan, que ha
sido representado en el Odeon es mas o m6nos
el siguiente:
Numa Roumestan, diputado provenzal, pica-
resco en estremo, familiar con las mujercs, engafia
a su esposa. Esta le perdona bajo la condicion de
no volver a las andadas, pero no hace cas0 de
s. Si
ha, tet
1s chari
1
I22 PEDRO RALMACEDA TOR0
esta advertencia. Se enamora de una chica de
dieziseis afios, la sefiorita Dachellery, que fre-
cuenta 10s caf&conciertos de Paris i lleva una
vida de bdtolzs de chaises, como suelen decir 10s
gomosos actuales. Roumestan, de mas en mas
enamorado, olvida sus promesas de fidelidad, i
obra con tanta soltura que su simpitica esposa
se da cucnta otra vez de las truhanerias de su es-
poso; le queda como Gltimo amparo el divorcio, i
sc lo anuncia como irrevocable resolucion, aun-
que le repugna, pues pronto va a ser madre.
Conmovido por esta revelacion, Roumestan supli-
ca, implora su perdon. Rosalia, herida en su amor
propio, resiste i se va a casa de sus padres, pues
M. i Mme. de Quesnoy viven todavia Aqui in-
tervietie el padre i dice que en otros tiempos
habia cometiclo la misma culpa que Roumestan,
cuya falta le fuC perdonada por Mme. de Ques-
noy; espera, pues, que Rosalia seguirA este ejem-
plo i reconoceri el sacrificio honroso que 41 ha
hccho. Se obstina, ruelve a1 mediodia de Francia
i alli nace un hermoso nifio. Durante todo este
tiempo 10s amigos de RoumeStan han arreglado
una intriga que tiene por resultado devolverle el
amor de su esposa, i el dia mismo del bautizo del
chic0 se efectha la reconciliacion. Como es natu-
PARIS-SANTIAGO 123
1, Rourncstan promete nuevamcnte fidelidad a
I querido esposa. Si; pero ya conocemos lo que
vale su palabra.
La interpretacion fuC regular. Paul Mounet no
nos ha parecido estar realmentc en el papel que
ternperamento exije. Mlle. Sizos fuC acertadi-
sima en su papel de Rosalia. Lhstima que Mme.
Favart tenga un papel tan corto en esta nueva
produccion: una escena no basta para satisfacer
a sus admiradores.
Nzma Rozrmestan ha hecho olvidar a1Cocodrilo.
Nada les hablo de FranciZZon porque es una
obra juzgada de antemano.
Ya conocen ustedes el Cxito obtenido por
OteZo, la 6pera de Verdi. Es colosal. Parece que
el jenio de Verdi ha desplegado todas siis alas,
alas magnificas, que en esta ocasion han rozado
el cielo, i un poco del infierno.
Todos 10s teatros de Europa piden hospeda-
je para OteZZo. Nosotros, que nos preciamos de
tener la dltima novedad, no la oiremos hasta
invierno pr6ximo. En L6ndres suceder6 lo
mismo.
CSaben ustedes que M. SuppC, el autor de
11
124 PEDRO RALhIXCEDA TOR0
Fatiltitza, ha compuesto otra opereta titulada
Be/Zwzmz?
Los temores de una guerra con Alemania van
desapareciendo. Los diarios esplican por una
multitud dc silojismos, casi todos absurdos, 10s
motivos que 10s iinpulsan a creer que S. M. cl
emperador de Alemania, se abstendrA de mover
sus cafiiones i sus enormes ejdrcitos. Pero la ver-
dadera causa, aquella que no se atreven a confe-
sar, porque es una pucrilidad, es que, ante todo,
dcsean que se inaugure la esposicion universal
del 89. De otro modo, Paris se moriria de nos-
taljia. Necesita para reir, una torre que alcance
a1 sol, cien bandas de mhsicos, que hagan murmu-
rar a1 Padre Eterno, i reflectores dc luz eldctrica
que despierten a 10s Anjeles del cielo.
Paris desea remover el cielo i la tierra; ya ha
conseguido lo 6ltimo. I si no, que lo diga la Ale-
mania.. . i que lo cuente cl jcneral Boulanger.
Es indudable. La guerra no sc llevari a cabo.
M. J ulio Simon lo asegura, i est0 basta para
satisfacer las mayores intranquilidades.
I con todo, muchas personas que en el aAo
1 8 7 ~ estuvieron en el sit:o dc Pa+., hari comen-
PARIS-SANTIAGO 125
mblicar nuevas historias de heroismo, en
es desernpefiaron un importante papel:
I encontraba en la Gare, cuando cay6
bala prusiana!lt
'ro, th no sabes lo que pas6 en 10s InvA-
an r l n mi r nr nnnf i i a pst nhn r l p f ar r i n n '
s cu U L l U V ..-- --.A. - - - - - ... - - I . - - A - - - - -. - .
cuerdas que una de las campanas de la
Zdalena toc6 a fuego, con solo las vibraciones
a metralla?lt
kte lenguaje de recucrdos i de patriotism0
Ita 10s inimos, i despues de media hora dc
elas, todos desean la guerra. iLa guerra!
or otra parte, M. Francisco Sarcey, gran cri-
de teatros, i que sin duda alg
ca de la guerra del 70, porque
'eatro de la guerra, iqud teat;
)anta a 10s mas incrddulos cc
le1 sitio. "Una vez, Martin Nouillt3 3c lllululv
razo para acallar su hambre!!, etc.
-Oh! qud horror! Es mucho mejor la paz! La
ZB i la pe r r a, tal es el titulo del hlti-
ue ha publicado Leon Tolstol. Los
ceses escribieron la primera parte, la paz, en
des. Parece que ahora desean la segunda,
1. Julic
)... en Raa-1:- 1
desea la paz. En la ci r
).. Lap(
libro q
UCI 1111 ;
3 Simon
una, hizo la
I 10s diarios
ro tan subli-
m 10s horro-
." "e ....A..a:A
I 26 PEDRO BALMACEDA TOR0
en 10s diarios, en todas partes donde sea un sitio
de reunion, predica la paz.
A propdsito. Hace una semana, inas o mhos,
fui a1 senado en busca de M. Flourens. No se
encontraba en la sala. A1 atravesar uno de lo(;
saloncitos destinados a 10s senadores, me vi dete-
nido por M. J ulio Sinton, que escribia una larga
carta, con esa letra inenuda, nerviosa, como sus
discursus.
-dusted cscribe todavia?
-Ha sido siempre mi mision.
-2Para el Joumod des Debnts?
-N6. Para La &$oca de Chile.
-jDe Chile!. . . dQuC es eso? ...- preguntaron
algunos senadores.
-Una pequefia gran nacion,-contest6 nuestro
viejo:-escribo para un diario liberal.
Todos se alejaron sonridndose. iNo creen que
en Amdrica haya un pueblo a1 cual se le pueda
hablar de libertades! . . .
-
Paris se divierte, i est0 es lo principal. Lo de-
mas no vale la pena.
Ustedes recordarh que hace cuatro o cinco
afios Orelie I, rei de Zo AraucalzZa, tuvo en jaque
la atencion de todoc 10s periodistas.
PARIS SANTIAGO 127
Hasta el F&am se ocup6 de 61. Piles bien,
ahora se pasea por 10s bOZLdeVfl?%?S otro oredie, per0
sin nombre, que reficre hazafias portentosas de
10s araucanos i de 10s chilenos.
Los parisienses, que son 10s hombres mas crC-
dulos, siguen en bandadas a este rei sin tierras.
Lleva en el bolsillo una multitud de conchas,
objetos de plata, algunas plumas vistosas, que
vende a mui buen precio. Vive de sus rcntas.
I hjico es suponer que este araucano jamas ha
salido de las puertas de Paris, i que ni siquiera
conoce la Normandia.
I esta es una de las muchas diversiones que
cxisten aqui.
Asi comprendo la ignorancia que hai en Paris
con respecto de Chile.
-
Hasta luego, sefior Director. En 10s hltiinos
n6meros de su diariv he visto un retrato de lord
Rostchild, que tom6 a su cargo la conversion de
la deuda de Chile.
LO felicito. Ese es un pais que comienza a in-
teresar a la Europa. I usted sabe que cuesta
tanto interesar a estos viejos ogros!
Hi
del a,
grise
izas!
a tre,
tierr;
c in1
lado.
E$
dora,
n .
.
-+-
EROR DI RECTOR: Tcnetnos ya una tarjcta
de saludo del invierno.
:e cuatro dias, a las cinco de la tarde, hora
Injo, se nub16 el cielo con enormes matichas
como la capa de Sarah Bernhardt en Fe-
sin esperar 10s paraguas, 10s waterproofs,
10s descarg6 una fuerte Iluvia, interrumpida
10s por blancas plumillas, que descicnden a
con toda lentitud, como flores descuajadas,
idan el suelo de barro brillante i acrista-
s horizontes metiilicos de las proximidades
I30 PEDRO CALMACEDA TOR0
de invierno, esos celajes sombrios, que parecen
cuadros de Breton, amortiguan la alegria de 10s
parisienses: cambia el escenario, las victorias i
10s coup&, 10s trajec oscuros, 10s sombreros i las
capotas de fieltros aplumados; pap& Noel, que re-
parte sus dones e inicia 10s especticulos del afio
conjelando el termdmetro, entre las risas de 10s
bebedorcs de cocktails i e! calor estrecho de las
parejas que se deslizan, apretados uno contra el
otro. HC aqui la nueva fisonomia que nos aguarda
de la estacion que se inicia.
I es tan agradable esperimentar la sensacion
hiriente de 10s cierzos; resbalar 10s patines de
acero por 10s prados conjelados del bosque de
Bolonia; repartir migajas a 10s cisnes ocultos en
sus chalets; i en la noche, despues de haber oido
La Tosca, de M. Sardou, recojersc a leer alguna
historieta de Daudet.
j VoiZd Za chose!
El invierno tiene placeres infinitos, fantasias
blancas, poemas de sudario, i liebres a clisposicion
de 10s aficionados a la caza.
Va de caza.
Les contar6 a ustedes, que el principe CBrlos
Trauttmansdorf, toclo un nomhre, ha cazado en
estos dias una liebre. Con dsta completa la suma
PARIS KARO 13'
de cincucnta mil, que lleva perdigoneadas CII su
vida.
El pobrc estd ya tan viejo, tan inGtil, tan go-
toso, que para realizar esta hazafia, ha necesitado
haccrse conducir en silla de mano, por sus cria-
dos, 1levando la escopeta alerta, a un bosqce de sus
posesiones. Casi cstoi tentado a creer que ic te-
nian guardado, entre las malezas, al pobre ani-
malito blanco.
L__
En Paris sc bebe. Eso es includable.
I atestiguan mi asercion, las nariccs radicdes i
comunistas quc se divisan en 10s paseos. Sc bebc
demasiado, sobre todo, demasiado alcohol.
A las cinco de la tarde ciertos cafdes de 10s
bulevares se llenan de jente, atraida por el exo-
tismo de una nueva bebida.
El principe de Baviera, que murid ahogado
como no sC quC heroe de las 6peras de Wagner,
de quien era Mecenas i discipulo, gustaba pre-
pararse un licor con las violetas frescas de uno
de sus castillos i con un buen Champagne fir-
mado por Rcederer. Las botcllas tienen firinas
como 10s cuadros de pintura. ~QuC desgracial Y o
nunca he probado un Benjamin Constant de las
bodegas.
PEDRO BALMACEDA TOR0
Uniendo, en taza de plata cincelada, un cesto
de violetas i unas cuantas botellas, se sacudia la
mezcla por espacio dc algunos minutos, i el licor
se pronunciaba en un matiz oscurecido por el
zumo de las flores.
iUnir el candor de las flores a1 fuego del Cham-
pagne!
Esta misma bebida, puesta hoi de moda, es la
que saborean 10s parisienses, de pic, casi a esca-
pe, en el mostrador niquelado de 10s restaurants
del barrio de Saint Germain.
Os nombr6 La Tosca de M. Sardou.
No puede llevarse mas alli la factura de la
neur6sis dramitica, del suplicio i la tortura mo-
ral, de 10s cuadros terriblcs que se desarrollan en
la esccna, i esa desnudez asombrosa que viste las
pasiones. M. Sardou ha llegado a1 fin. No hai
quien pueda ir mas ldjos, pues seria ir a1 abismo;
cstoi tentado a creer que en La Tosca se sienten
10s vCrtigos del vacio.
M. Pailleron, que parece que conversa, cuando
escribe sus comedias, ha estrenado Le Souris.
Mlle. de Richemberg, adorable actriz de cabellos
rubios, graciosa en el decir, espresiva en 10s dih-
PARIS KARO I 33
I ~~O S , ha tcnido el papel principal. T da una
Un amigo mio, que frecuenta todos 10s teatros,
desde la &era hasta el Cnfd C~mert , me hacc
unh observacion bastante orijinal sobre las ma-
nias i 10s coups de sche quc estudian las artistas.
rodas usan mas o mhos 10s inismos jestos, ]as
Inismas actitudcs; es mas aun, dejan caer el ca-
bello, en sueltos bucks, en situaciones parccidas
Ved, me decia, en el primer acto de FrcznciZZon,
cnmo Mlle. Bartet se dcsata 10s cabellos.
En el primer acto de Ed Abnte Consfantino,
Mlle. Darlaud se desata 10s cabellos.
En el primer acto dc Le Sewis, Mlle. Rei-
Lhemberg se clcsata 10s cabcllos.
No parece sino que las mujeres creen que su
i d0 es el filtro mas pernicioso de cuantos exis-
!en. Siempre vencen cn las esccnas de amor,
cuando sueltan 10s crespos i el pelo se les viene
:L la cara.
cion .
--
Ruenos libros. Libros raros.
Tchang-Tchin-ka.
I . . . . . . . . . . .
iOh! nos vamm a ahogar mui pronto en 10s
abanicos japoneses i 10s libros japcscs. Es una
I 34 PEDRO RALMACEDA TOR0
plaga mas colorada i mas enorme que 10s libros
rusos.
Sobre todo, 10s libros japoncscs fabricados en
Paris, con salsa francesa, con papel frances, tra-
duciendo las mAxirnas de Confucio en jerga de
bulevard, me parecc que es algo no mui distantc
de semejar a esos manuscritos cjipcios de Ram-
sinit, facsimilados en lengua brithica.
iOh! la mostaza de 10s griegos.
Pierre Loti, novelero breton, aficionado a las
marinas i 10s aires salados dc Biarritz i Trouville
dad mui luego a Iuz, Madanze Crisantema, hono-
rable manclarina del imperio Celeste.
Arsenio Houssaye, que tan pronto escribe pr6-
logos para Bonnetain como para la mas dclica-
da de sus obras, ha publicado tambien EZZibro
de media noche.
Le estracto dos frases:
IlQuien se embarca con las mujeres se cmbarca
con la tempestad. Pero tambien son eIIas 10s bo-
tes sa1vavidas:tt
llEn toda hija de Eva, hai una mujer honrada
i otra que no lo es.11
-
Los trabajos de la Esposicion adclantan sobre-
manera.
rr;
~ idc
r i
SU!
PARIS RARO '35
Mucho me alegra que vuestro gobierno concu-
t a1 tortieo. De ese modo se desvanecerh las
:as que aqui se tiencn sobre vuestro pais.
Unos, se imajinan que 10s chilenos son domes-
adores de osos; otros, que emplean el tatuaje
colores vivos; i existen periodistas que afirman
$4 juntillas que Chile es una rejion inesplorada
ue debemos protejer a Orelie I.
iPobre rei de Araucania!
i C ho va a desmoronarse su imperio! iqu4 ha-
de las condecoraciones que guarda para si i
j cortesanos? Frescas, sin uso, no han tenido
siquiera 10s honores de un Caffarel.
+-
3y 01 a leer un bosquejo de estudio sobre esta
?$ G interesante materia. Estas cuestiones en
que cl dogma estetico se confunde con la historia
rnisma de la civilizacion, son susceptibles de mu-
chas amplitudes i puede considerirselas bajo mu-
chos puntos de vista, ya sea con respecto a la in-
fluencia moral de la civilizacion, ya buscando el
desenvolvimiento artistic0 en la misma doctrina
relijiosa. Penetrando un poco mas all& de ]as
jeneralizaciones podriamos llegar a cstudiar di-
rectamente, por sistema comparado, 10s princi-
pies relijiosos i 10s principios artisticos, i veria-
12
LA RELIJION EN EL ARTE
1 40
mos la intima relacion que existe entre Ambos.
I esto sin ir a1fondo de la Grecia o del
Hoi dia, en nuestros tiempos, hai una literatn-
ra, un artc, que ha nacido con esas condiciones,
propias i orijinales de una civilizacion exdtica,
en que la relijion, el principio de gobierno, la
organizacion politica, la constitucion de la socie-
dad, emanan de la doctrina relijiosa: hablo de la
Rusia.
Alli el principio de la divinidad se encuentra
despedazado, fracturado por las sectas relijiosas,
que ramifican i separan 10s ideales: la propia
rclijion ha establecido, como consccuencia ldjica,
la profunda i marcada division que separa las
castas que forman la socicdad rusa. Por eso la
comuna relijiosa i politica vive arraigada i sin
contrapeso alguno.
La relijion, absorbida por el czar, estiende su
dominio a todas las conciencias, ya como lejisla-
dor, ya como pontifice, aniquilando todo esfucrzo
que no se produzca en el scntido de sus intereses
o de la nobleza que lo rodea.
Esta situacion an6mala) esta oscuridad en que
ha vivido el pucblo, le han forjado un caricter
mistico, supcrsticioso, i agotado su enerjia, aun-
que en el fondo exista esa o h mgm, que en todos
LA RELIJION EN EL ARTE
141
los paises ha cstallado junto con las revoluciones:
el escepticismo.
I en este rnedio social, en que la relijion forma
la vida de un pueblo, i crea sus instituciones, la
literatura reviste esa doble fisonomia de la nega-
cion i del principio mistica.
Desde Dostoyewski hasta Tolsto'i jerrnina en
todas las novelas lo que podriamos llamar la
neurrhis relijiosa. I aquel pueblo confunde en su
literatura 10s movimientos politicos i las evolu-
ciones sociales. El nihilism0 comenz6 con Tur-
geneff, que fu4 el primer0 que hab16 de esa pa-
l abra.
Por estas consideraciones tiene punto de mira
tan intenso. La literatura rusa abarca paisajes tan
en grande, que parece un reflejo de aquella tic-
rra, de aquel horizontc limitado solo por las nie-
ves o por el mar.
Todos 10s criticos europeos dcsentrafian el ca-
rricter literario de la Rusia en la rclijion eslava;
la produccion artistica toda sufre la influencia del
iluminismo, de la nostaljia.. . es decir, dc las du-
das, de las negaciones relijiosas.
De esta manera podriamos estudiar en cada
pueblo el desarrollo artistic0 segun Sean 10s prin-
cipios relijiosos que dominan en la sociedad.
142 PEDRO BALMACEDA TOR0
Hoi por hoi, muchas jcntes creen que nai de-
cadcncia en el arte; que hai postracion en 10s
ideales: se estudian las escuelas, se coinentan sus
principios, sc combaten sus defectos, i llegan to-
dos a la conclusion de que la incredulidad del si-
gh, el agotamiento de la doctrina relijiosa, ha
orijinado las incredulidades del arte, las ti biezas
en el concept0 de lo bello, las postracioncs dc la
forma humana, i se vuelven 10s ojos hicia el pa-
sado, i se recuerda el soplo herdic0 de la Grecia,
la absurda majestad de la civilizacion d
dia, el atrevimiento elegante de 10s arabes 1 ias
idealizaciones del catolicismo medieval, como si
en nuestro tiernpo el arte no revistiera toda la
enerjia, toda la verdad que corresponde a1 desa-
rrollo cientifico i social de la dpoca en que vi-
vimos.
El arte nace de la civilizacion: en cada pueblo
adquiere el caricter peculiar de sus instituciones
i de sus principios, i i ni htras no vuelvan a repe-
tirse 10s antiguos sistemas de gobierno; midntras
las antiguas relijiones no vuelvan a enseiiorear sus
doctrinas, no volverh tampoco las arks de 10s
griegos, de 10s romanos i de 10s Arabes. Asi sees-
plica el fen6meno curioso de las academias de arte,
en todos 10s paises del mundo, que deseando con-
r -
LA I
tELIJION EN EL ARTE I43
serbyar coillu >upl Lmo tipo de belleza el tip0 griego,
anulan 10s esfiierzos del arte modern0 i retardan
su lejitimo desarrollo. Hai que despedirse de 10s
gricgps; la inmovilidad de 10s dioses es la negacion
del caracter primordial del arte contemporheo:
lioi el ideal es cl movimiento, es la espresion, es
la vida real en todas sus manifestaciones, en
sus
detalles infinitos. II;Se van 10s dioses!,, dccia En-
rique E-Ieinc. Con efecto, 10s dioscs sc van.. . ipero
queda el hombre! ...
Si recorremos la historia de la civilizacion ve-
cmos en sus lineas jeneralcs esta idea: el arteno
vive a1 antojjo de 10s hombres, ni es el resultado
de utopias o de principios metafisicos; es la es-
prcsion de una dpoca, es el sello dcl caricter de
un pueblo i mui especialmentc de su relijion ...
De 10s eleinentos constitutivos de una socie-
dad, ninguno ha influido mas poderosamentc en
cl ideal artistico, en la idea de la belleza, que
Ins relijiones, que el principio de la divididad:
cn cada pueblo cl arte reviste formas diversas, i
cn cada pueblo el arte tiene el sello propio, el co-
lor que le presta la relijion dominante; t ' .'
'
artistic0 se modifica segun sea el ideal r(
N nos, pues, sorprendernos del t
cam mi do desde 10s monumentos d
o debet
ino recc
:I meal
dijioso.
:norme
le laci-
I44 PEDRO BALWACEDA TOR0
vilizacion antigua hasta .el movimicnto intelec-
tual contemporheo: el arte corre zncajonado en
10s principios relijiosos. No deben sorprendernos
10s infinitos cambios esperimentados por aquella
idca de la belleza suprema, que tuvo su cuna en
la Grecia i que ha florecido en todos 10s climas:
en las rejiones frias, destifiendo su color; en 10s
suelos templados, reforzando sus condiciones; i
bajo el sol ardiente, trasformhdosc en bacante
lujuriosa i desbordada.
No es posible desentenderse del principio reli-
jioso cuando se quiere juzgar la civilizacion dc un
pueblo o el desarrollo i el grado de cultura a que
alcanzaron sus individuos. Pero, a la vez, es mui
fAcil reconocer el orijen de esos principios relijio-
sos, en cada una de las inanifestaciones dc la ac-
tividad social.
El principio de la divinidad es uno solo, reco-
nocido, en abstracto, por todo cl mundo; pero, en
caiiibio, sus signos esternos, sus pcculiaridades,
revisten en cada pais una forma propia i orijinal.
Las relijiones, en opinion de Miiller, se modifi-
can i trasforman bajo la presion de 10s fcn6me-
nos fisicos, del adclanto intelectual, del clima, de
la naturaleza del pais donde nacen.
En la India, pur ejemplo, que es la cuna del
7
LA RELIJION EN EL ARTE
principio relijioso i de las civilizaciones dcl uni-
verso, el principio divino ha jerminado en relacion
con aqucl suelo, en donde la naturaleza es superior
a ]as fuerzas del hombre. Allies tan formidable el
fen6meno fisico, que la voluntad humana no alcan-
za a sobrepujar ni a vencer la sola produccion de
]a tierra. El clima enervante niega a 10s hombres
el caricter, la voluntad; cl desarrollo monstruoso
de la fauna, de la vejetacion, ahoga i aniquila
cualquier trabajo; todos estos materiales, en que
cntran ligados la accion fisica de 10s elementos,
han dado orijen al a relijion indiana. Cuando el
hombre no domina, sufre todas las torturas i 10s
cspantos de su naturaleza dCbil.
I en aquel pueblo, toda la civilizacion, todo el
dcsarrollo intelcctual, toda la vida se encuentra
consagrada a la adoracion supersticiosa de sus dio-
ses, que no son mas que simbolismos de aquella
:nisma naturaleza que triunfa sobre el hombre i
su cnerjia moral. De aqui proviene el imperio
que ejercen sobre esa raza anonadada, aplastada;
la idea de la diviniciad se desenvuelve sin trabas;
Dios es el eleincnto fisico, es el poder de esa mis-
ma naturaleza que ahoga. El arte, resultado de esta
corriente, no pasa de ser monstruoso, retrato de
esta lucha constante del cielo con el hombre; ahf
I45
146 PEDRO BALBIACEDA TOR0
la vida no es mas que una consagracion de la
muerte.
Las grandcs pagodas, talladas en la roca viva,
10s idolos de piedra, 10s monumentos arquitect6-
nicos, llevan impresos el sello enorme de un pue-
blo fanhtico i aniquilado por ese mismo suelo,
que en otras rejiones ha dado la libertad a1 espiri-
tu, creando dioses humanos i humana relijion.
Dc la India irradia en gran parte la civiliza-
cion antigua. Va hasta el Ejipto, que en condi-
ciones mas o mhos semejantes, crea la relijion
de 10s muertos.
No me detendrd a analizar su produccion ar-
tistica, ya que la casta sacerdctal, que era la pri-
vilejiada, la que tenia en sus manos 10s destinos
dc todo un pueblo, imprimia a la civilizacion el
carhcter pasajero de las vanidades humanas. La
mas hermosa de las industrias era la de 10s em-
balsamadores, que conservaban momificados has-
ta 10s animales domCsticos. La idea de la trasmi-
gracion era el principio fundamental de la moral
de la relijion; i alli, todo un pueblo cav6, con
sus propias manos, el sepulcro de 10s reycs i
de sus dioses. La civilizacion del Ejipto no cra
mas que un sepulcro destinado a enterrar una
raza entera. Hoi sus vestijios son algunas pi&-
LA RE
LIJION EN EL ARTF. 1-47
nJluL3, ,igunos templos, alguiias esthtuas. Si se
golpea la tierra, sonarh huecamentc, porque dcba-
jo yacen sepultadas muchas jeneraciones. Alli esti
la gran ciudad de 10s muertos que c ' riven.
En todos 10s pueblos antiguos existe la misma
fisonomia intelectual. Solo en 10s tiempos moder-
nos el arte se ha desprendido de la relijion para
vivir la vida humana; solo ahora abarca todas las
manifestaciones de la actividad social, porquc con
excepcion de la Grecia, que modific6 sus ideales
relijiosos, la civilizacion asiritica ha sido una mis-
ma i una misma su doctrina relijiosa.
La Grecia es uno de lospueblos en donde, por
exccpcionales circunstancias, se rcunieron la be-
nignidad del clima, la ondulacion suave del te-
rritorio, surcado de rios mansos que fertilizan 1as
praderas i desarrollan la produccion agricola, la
scrc :1 cielo azul, aquella calma serena que
vigc -talece la raza. El primer golpe de
vista es el ue un pueblo jdven, con una relijion
ca i por sus esterioridades, por las es-
tsruas ue sus dioses i por las leyes q
so n donde la rnanifestacion
CS severa, con todas esas enei
tranquilidades de 10s ideales humanos
iquella relijion, en quc la
.. ,
S
midad de
xiza i foi
- _ _ - 1 1
ciedad, e
rimplia, 1
... .
lorprende 2
148 PEDRO BALMACEDA TOR0
como base fundamental, en que la divinidad es el
principio de la forma. Todos 10s espiritus se desa-
rrollan bajo estas ideas, en quc la c6lera divina
es divinamen tc humana. La aspiracion suprcma
es la felicidad, no el temor. Las luchas de la vida
tienen por objeto mejorar las condiciones de la
familia, de la socicdad; la relijion es mas bien un
principio moral que fecundiza i hcrmana este de-
sarrollo de las instituciones con 10s principios re-
lijiosos.
Como se vC, la idea relijiosa nace pura, como
aspiracion suprema de la Grecia, porque el suelo,
la bcnignidad dcl clima, no alcanzan a dominar
la fuerza del hombre i Cste se encuentra en apti-
tud [Link] por entero.
La divinidad entraba en todos 10s actos de la
vida, aun cn aquellos mas fhtiles; se formaba el
pais para guardar 10s dioses; i se luchaba por la
patria para salvar 10s templos. A veces 10s mis-
mos dioses combatieron en 10s ejdrcitos griegos.
No es, pues, la idea de la divinidad una furia im-
placable, sino por el contrario, un estado superior
a1 cual puede llegar el hombre con la prhcticade
la virtud, un ideal que promete a la crcatura hu-
mana un rayo de luz del cielo!
He hablado de la forma: es esta la caracteris-
LA RELIJION EN EX, ARTE
149
tics de la civilizacion griega. Los dioses no eran
mas que hombres supcriores, dotados de ma-
yor intensidad moral; el dogma era la materiali-
zacion dc todos 10s simbolos relijiosos; et arte,
que arrancaba de estos mismos simbolos, era emi-
nentcmente objetivo, esteriorizado, se traducia por
aquella correccion de formas, en las cuales vagaba
el soplo divino de sus mismos dioses. Por eso la
fclicidad terrestre se disefia en todas sus esthas,
en aquellas reposadas actitudes--no el reposo can-
sado i violento de 10s idolos ejipcios, sin0 la in-
movilidad Ajil del hombre sereiio, tranquilo i
pcnctrado de la justicia de sus acciones.
Macaulay, que profcsa estas ideas, ofrece sin-
tetizada en una pAjina toda esta admirable evo-
lucion del espiritu humano, esta fibra moderna
incrustada en la civilizacion antigua. Rcune en
ella a Fidias que clava las metopas del Partenon;
a 10s rapsodas que en las calks recitari la I/Zada
de Homero; nos muestra el Aredpago, dondc la
voz de Temistocles arranca aplausos ensordece-
dores a la multitud; nos lleva a1 teatro, cn que
cse mismo pueblo estalla en jemidos, escuchando
la musa de Esquilo; i por filtimo, en la ncche,
recuerda las cenas en casa de Aspasia, en donde
se reunian a discrtar 10s fil6sofns acerca de 10s
150 PEDRO BALMACEDA TOR0
destinos del hombre i de la naturaleza de 10s dio-
ses. Imajinese por un momento esta actividad
intelectual, que se estendia a todas las ramas de
la civilizacion, i se comprcnderi por quC el arte
abarcaba la vida de todo un pueblo, por quC la
forma era venerada como la suprema espresion
de la belleza, i por quC 10s idcales relijiosos no
eran mas que corolarios de este desarrollo, de este
empuje que ha llegado hasta nuestros dias, sano
eintacto, a pesar de las crueldades del tiempo.
En el camino de la civilizacion la Grecia marca
un nuevo rumbo.
Quiero recordar lijcrameiite a 10s romanos, que
se desprenden de la misma Grecia. Todo su espi-
ritu se trasport6 al Lacio: las mismas leyes, las
mismas artes, con sus mismos relieves i admira-
bles es teriori d ades.
Sin embargo, el culto de la forma, de la mate-
ria, la idealizacion de lo real, cambia i percce con
la llegada del catolicismo. A las postrimeri'as del
imperio romano, por aquella implacable lei hist6-
rica de la renovacion i del cambio en 10s ideales
relijiosos, cl paganism0 se trasfortnaba poco a
poco, e iba a confundirseen la relijion dcl Cristo.
En 10s primeros tiempos de esta evolucion vino
la lucha entre la materia que condena el ideal i
LA RELIJION EK EL ARTE
151
2 mismo ideal que destierra la materia. El
3 tom6 ent6nces una fisonornia intermediaria,
. . . . . . . . .
arccia ahogada la for
simbolo de una reli
. ^ - L e^ l - - - l
c una nul
e un art
1 1 -
estc
art(
que Darticipaba de las dos corrientes 1 en la cual
ma, para transformarse en
Pi
el jion. Bizancio, donde pue-
den palparst. c b ~ a b luchas, encierra todos 19s teso-
ros del idealismo cat6lico, de la frajilidad sofio-
lienta i oriental dc 10s Arabes i de la pura forma
romana.
Alli se advierten por primera vez 10s jdrmenes
di eva civilizacion, de nuevas costumbrcs,
dl : nuevo. Los calados dc las mezquitas
manometanas enjendran las ojivas i aguzan 10s
dngulos i 10s circulos de las chpulas de Bizan-
cio; las columnas griegas se adelgazan i transfor-
man, agruphdose en 10s inacizos de 10s templos;
la l uz, la claridad, se pierden poco a poco, clando
1 la sombra misteriosa, a las penumbras dc
ijion catdlica, que levanta de este conjunto
ue tres civilizaciones, las catedrales i las basilicas
d dad Media, donde el arte se trasforma
ell uI1 J eal , en una espiritualizacion vaga i so-
fl
rte antiguo era la espresion de la vida; el
cristianismo trasform6 esa espresion real el
constantc aspiracion que tenia su punto de i
paso i
la reli
* .
adora
El a
* I.
152 PEDRO BALMACEDA TOR0
precisamente en lo que combatian las viejas re-
lijiones de la Grecia: la idealizacion del espi-
ritu.
El clogma catdlico, con sus principios relijiosos,
sus iuchas, sus mortificaciones, sus dolores apa-
sionados, cifraba la existencia de la humanidad, en
una vida futura, aniquilando la enerjia. del viejo
arte que espresaba 10s goces de la vida mundana.
iPreparacion para el cielo! . . . dice M. Guizot, cuan-
do habla del arte medieval.
Todas las pinturas de aquclla Cpoca son un
reflejo de csas mismas ideas. Se descuidaba la
forma para representar en 10s santos enflaqueci-
dos, torturados por la penitencia, el simbolo de
la aspiracion a la vida perfecta.
Las catedrales encerraban todo el misterio, toda
.,
la majestad biblica, toda la sombra que hai en
las luchas de tan opuestos setitimientos.
Esta estagnacion que alcanzaba e irradiaba a
todai las manifestaciones intelectuales, trajo co-
mo consecuencia, por su misma tension, un mo-
vimien to inverso, una resurreccion pagana enca-
bezada por 10s papas.
El renacimiento artistic0 volvi6 a la estatuaria
antigua, a la copia servil, a la adoracion de 10s
modelos consagrados por 10s escultores griegos,
LA RELIJION EN EL AKTE
I53
tomando, sin embargo, nueva fisonomia i caricter
propio.
Desde entdnces, el arte ha marchado indepcndi-
zindose de 10s principios relijiosos, dejando a un
lado la tirani'a de las sectas i trasfwmhdose,
poco a poco, en el espiritu mr>derno, en la savia
jeneradora del progreso de todas las instituciones.
Vemos asi que el ark ha pasado por todos 10s
ideales relijiosos, modifichdose con las costum-
bres de 10s pucblcs i el adelanto de la civilizacion.
Todos estos movimientos sigilen rigorosamente
el propio desarrollo de la historia.
El arte antiguo,. sencillo como su civilizacion,
dulcificado por sus dioses bendvolos, tranquilo
por la vida de la sociedad, es hc?i dia un atleta
que tienc todos 10s movimientos, todos 10s dolo-
res, toda la actividad, toda la lucha de nuestro
siglo, de nuestras ideas relijiosas, cambiantes, in-
dcterminadas, que a veces se subordinan a la
cicncia, i palidecen cada vez mas con este rigoris-
mo cientifico, esperimental; si tiene mas vida, es
mhos inmutablc por la variedad de accidentes
que lo modifican, aunquc la civilizacion, que es
una corriente jcneralizadora de ideas, tienda a
subyugarlo i adaptarlo en todas las manifestacio-
nes de la vida humana.
PEDRO BALMACEDA TOR0
I54
Este peyuefio bosquejo nos conduce a aprcciar
el lnovimiento contemporineo. Considerindolo
como una prolongacion, como un desarrollo de
las ideas relijiosas hicia el espiritu positivo, vemos
en el arte, coino en cualquiera otra rama de 10s
conocimientos humanos, una nueva direccion, un
nuevo rumbo, perfectamen te palpable i perfecta-
mente ldjico, dentro de 10s acontecimientos que
han orijinado su actual estado.
Antes, todos 10s conocimientos estaban basa-
dos en la filosofia especulativa, en la metafisica,
subordinando la ciencia a estos preceptos de in-
vestigacion, que llevaban, por lo jeneral, a las
utopias i a establecer principios fundados en sim-
ples presunciones o dudas.
El desarrollo deestas mismas ciencias ha trai-
do como corolario el sistema esperimental i la 16-
jica inductiva.
No esti en mis manos trazar el cuadro del de-
sarrollo cientifico de nuestra 6poca. Y o he querido
hacer notar simplemente el hecho de que estas
evoluciones hail enjendrado .el espiritu moder-
no. Hoi aplicamos todas nucstras fuerzas, nuestras
enerjias, a la investigation, a1 conocimiento de
Ias cosas. La relijion misma sufre esta corriente
LA RELTJlON EN EL ARTE
155
del espi'ritu positivo. Hoi buscamos la realidad i
la verdad.
Por eso el arte reviste ahora esta forma millti-
ple de la espresion, de la vida, de la naturalidad,
de la sinceridad, de la verdad. Por eso han surji-
do las nuevas escuelas literarias; i de aqui nace el
realismo, que es la doctrina que cncarna todas es-
tas evoluciones.
No es, como lo pretenden algunos, que el arte
modern0 no sabe lo que quiere, no sabe d6nde
va.. .
Mi htras 10s hombres sigan empefiados en re-
ducir todas las ciencias, todcs 10s conocimientos
a1 espiritu positivo e investigador, el arte seguirA
Lun igual enerjia, con igual intensidad, reflejando
todos csos cambios, todas esas variaciones que
dan el sello a1espiritu del siglo.
Gcethe pedia para si, Iuz, mas luz. El cspiritu
3derno pide para el arte, verdad, mas verdad.
AI temas en ei munuo de ias ideas, de 10s
hcchos i de 10s sentimien
una 6poca, que tienen especial
presentan a primera vista defini
cho I
e estudio, pero de ese estudio ficil,
( I ) bste interesante estudio fue escrito en
de 1887 i presentado a un certimen universitario.
campo d
itos dominantes de
atractivo, pues se
idos, i [Link] an-
agosto
Se in-
158 PEDRO BALMACEIIA TOR0
lijero, de palabras, en el cual pueden hacerse des-
filar todas las gracias brillantes de la imajinacion;
estudios que son torneos de injcnio, donde luchan
las frases con herrnosos vocablos i en jiros varia-
dos i especiales; fcria artistica, en fin, que da
ocasion para exhibir 10s encantos esteriores, las
conccpcioncs idcales i un rcalismo deslumbra-
dor.
Esta es la impresion que jeneralmente produ-
cen 10s problemas que ofrece la novela social con-
tem pori4 nea.
Analizando, sin embargo, el cuaclro de estudio
que ofrcce la novela, se ve cbmo disminuye el
atractivo, c6mo nacen las cuestiones sociales, c6-
mo disputan entre si 1as escuelas literarias, cbmo
la belleza no es la simple apreciacion de la for-
ma, sino tambicn cl estudio de ella, segun las
tcorias de la estetica; i ad, donde apCnas se cncon-
traba un paisaje que recreara la vista, surje una
sdrie de proposiciones que, para resolverlas, re-
quiere conocimientos i estudios anteriores que fa-
ciliten la resolucion del problema.
serta en este vollimen a pesar de que Fedro Balmaceda
consideraba sus observaciones sobre la novela social contcm-
poraiien, como apuntes destinados a servir de base a un
trabajo mas completo i de largo aliento.
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORANEA I59
inucha preparacion que se tenga para em-
er este estudio, siempre se encontrarin difi-
I , . . . _.*e. _.b#..-._ A,, . . e m ,,,, I..:.. :
iPodr4
lo fUtl

.s exuelas, si con-
uestion. estc exh-
Por
prendi
quc jive
<
. la novela S U C I ~ I contemporanea scrvir
en uro a la informacion histbrica?
bc: puedc afirmar que hai diversas escuelas,
que emplcan distintos procedimicntos para cscri-
bir la historia, i que igual cosa sucede con la no-
vel
iamos una sola de csta
sidr;Idlms una sola faz de la c
men seria incompleto por carecer de 10s requi-
sitos necesarios i por la deficienci
iistra.
se agrega todavia, que dad
que nan tomado la sociolojia, la siCvll.,,la.
cias esperimentales, la inedicina
cial, la fisiolojia, que es uno de 1~
mas contribuye para la aprecia
tempcramento de las personas, t
caractdres i las variaciones COI
hombres sufren en 10s actos d
tendremos que es mui dificil ret
pequefio hosyuejo, todas cstas j
,
[Link]-
sutnir
Si 4
a de datos que
. , -
L i, mui en espe-
)s elementos que
.cion exacta del
el . estudio de 10s
istantes que 10s
e la vida diaria;
conccntrar en un
ideas; analizarlas
I 60 PEDRO EALMACEnA TOR0
aunque sea a la lijera; comparar el sistema filos6-
fico de la historia, el modo d? escribirla i llegar a
una conclusion dada, sea esta afirmativa o adver-
sa a la proposicion que se estudia.
Un tema de esta especie, que en unas cuantas
palabras encierra toda una importante cuestion
de historia i de critica literaria, no es posible re-
solverlo en 10s estrechos limites de un estudio
compendiado, para el cual, si se pidiesen las Ii-
neas jenerales del problema, no seria dable exijir
nombres de autores, ni anAlisis detenidos de sus
obras o de su influencia en el campo de la propa-
ganda artistica, puesto que todas estas cuestiones,
cstensa i minuciosamente tratadas en libros de
gran valia, no tendrian mdrito alguno a1 ser re-
producidas, citando a cada paso, lo que sobre cada
materia especial, piensa dste o aquel escritor dis-
tinguido.
Iinajino que en todx las cuestiones donde ade-
mas de la fecha i documento histdrico, se pueden
emitir conceptos propios i traer deducciones ori-
jinales, dcben aceptarse, Antes queel lujo de eru-
dicion i la confrontacion de datos, las teorias
avanzadas en la discusion i el mdtodo empleado
en estas disertaciones.
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORANEA 161
I 1
Domina en el terreno literario una teoria, que
desde tiempo atras viene luchando esforzada-
mente por conquistar el cetro de la belleza, por
dominar las creaciones del arte; teoria revolucio-
naria, que a la vez que es el resultado de una si.-
rie de esfuerzos, significa el triunfo de la idea
moderna; corriente de civilizacion que arrastra a
su paso las estAtuas del paganismo, ias VCnus i
10s Apolos de mzirmol, las trajedias clisicas de
Racine, i las ligrimas cimxladas de la escuela
rom Antica.
De todas las manifestaciones del arte literario,
ninguna como la novela ha sufrido esta influencia
de olvido por las antiguas tradiciones.
Sistemas, procedimientos, escuelas, medios de
accion, todo ha cambiado, todo tiene un valor dis-
tinto; ha sido esta evolucion literaria un grande
ensanchamiento de facultades, el descubrimiento
de 10s mdsculos de la pasion, la prActica a1 des-
nudo de todos 10s sentimientos, la diseccion de
10s espiritus en el anfiteatro de las miserias hu-
manas.
La investigacion cienti'fica, 10s hombres obser-
I 62 PEDRO RALMACEDA TOR0
v ados intimamente en sus relaciones con la socie-
dad, la Gltima fibra del corazon que sufre el an&-
lisis de la fisiolojia, cl mundo, que intes habia
sido el invencible minotauro de Creta, desmenu-
zado i sufriendo el juicio de 10s novelistas; todas
las jerarquias sociales, el nabab i el obrero; todas
las tristezas i 10s misterios de la desgracia, todas
las depravaciones, todas las caidas, 10s grandes
caract4res i 10s corazones elevados, si se les re-
duce a elementos que disuelve la observacion, el
hombre de jenio 10s aprovecha para sus creacio-
nes, que jeneraliza el historiador formando la na-
rracion de 10s pueblos i las rudas epopeyas del
t rabaj 0.
Esta escuela, la escuela realista que ha existido
en estado latente desde mucho tiempo atras, ha
llegado a un period0 de gran desarrollo, puesto
que no solo en literatura dominan sus doctrinas.
sin0 que tambien la pintura i la m6sicasufren 10s
inismos cambios i las mismas transiciones.
La novela refleja en la actualidad estas luchas
i 10s triunfos del realismo. Esta evolucion ha ve-
nido producidndose lentamente, al travds de 10s
aiios, i edificando sus teorias sobre las ruinas de
viejas deidades literarias.
Este movimiento es nuevo i ficil sed cncon-
trar I
sica j
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORhNEA 163
ju orijen en las disensiones de la escuela CI A-
i la gloria moribunda del romanticismo.
La revolucion (
el
a
9
I 1 1
c 1833, que en brancia no solo
f ui civil i politica, sin0 que tambien alcanz6 a la
sociedad i a las letras, es el punto de partida de
la escuela realista.
Xquella dpoca, en que surjieron grandes idcales
literarios, en que se luchaba cuerpo a cuerpo por
una fbrmula c~ialquiera del drama o de la poesia;
en que 10s hombres, intimarnente preocupados,
ue de cncontrar la forma de gobierno, de
erigrandecer el siglo con sus producciones inte-
lectuales; en que se descuidttba a1 pueblo, olvi-
dando su pobreza, para dark torneos de sabidu-
duria i luchas cnlosales del pensamicnto; en que
todas las necesidades de la vida se encerraban en
el triunfo de la belleza; en aquella Cpoca en que
-ances veia flaquear sus instituciones, i,
de Arquimedes, recibia la muerte preo-
lpado de un problema de jeometrfa, 110 tiene
pal en la historia de las revoluciones, i presenta
ut
curioso espectAculo de un puAado de hc
ian por la libertad dc la idea lii
pueblo fi
ejetnplo (
. .
3 se bat
164 PEDRO BALMACEDA TOR0
confundiendo en esta idea a1 'Fais i sus hAbitos
sociales.
En Francia, todo movimiento, sea literario o
civil, ha tenido el caricter de una rcvolucion.
Surji6 la escuela romhti ca con Victor Hugo,
sin sujeciones ni tiranias, francainente hermosa,
llena de defcctos, con todas las condiciones de la
jiiventud, espansiva i arrebatadora, per0 que solo
gustaba de una faz de la belleza, de lo ideal; que
solo conccbia portentos, tiranos miserablcs o la-
cayos her6icos, empapada en las leyes del sacri-
ficio', misticamente voluptuosa, i que creia en
Dios porque no existia J 6piter.
Asi Te6filo Gautier era el gran sofiador de la
escuela; esckptico, imajinaba novelas como Mad&-
nzoiseZZe de Maupin o como Fortunio i Spirita, que
son la negacion d.e la vida real, pero absurda-
mentc hermosas.
Se trataba de rejenerar la sociedad con utopias
de frases; de encontrar el cielo abandonhdose a
especulaciones ideales o sorprendiendo a Dios en
un rincon de la naturaleza.
El triunfo de la frase trajo el triunfo de la idea.
Hablando Revilla de las trasformaciones de la
historia, dice: IlHai una lei inflexible que rije la
historia cntera, i con arreglo a la cual todo apy2o
r
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORhNEA 165
seg~~ido de decadeizcia; toda institucion i toda
nanifestacion de la actividad humana, dccaen
cuando se agota el ideal hist6rico en que por al-
.un tiempo se inspiran, i a toda accion corres-
pndc una reaccion en sentido contrariatt
Esta lei constante que clsplica ]as diversas for-
?as de gobierno que se han sucedido en todas
las naciones i el descrCdito en que caen ciertos
jeales politicos, no cs estrafia a 10s inovitnientos
que se operan en literatura.
La cscuela romintica fuC perdiendo su presti-
0, i aunque se rcconocia el talento de sus ini-
ciadores, una languidez involuntaria sucedi6 a su
apojeo; la transicion no se hizo esperar, surjiendo
de entre 10s csconbros personaliclades como Bal-
zac, 10s Goncourt i Flaubert, que son considera-
dos, hoi dia, como 10s ap6stoles del realismo.
Nos ocuparemos primeramentc de Ralzac, que
en la Comedia kzwzaizn ha planteado cl estudio
de 10s caractkrcs, de las pasiones, de las nccesida-
des del individuo, para demostrar el modo como
la vida se ve influenciada por cl mcdio en que nace
el hombre, cl circulo en que sc dcsarrolla su cspi-
ritu, la lucha constante del trabajo, i csos mil
clementos desconocidos que contribuyen a for-
mar el corazon, i que sin ellos, no podrian corn-
166 PEER0 RALMACEDA TOR0
prenderse las acciones ni 10s mdviles que imp1
san a la sociedad.
Balzac naci6 en un medio desgraciado.
Falto de recursos i siemprc en contradiccil
con sus deseos. form6 su carActer i el de 5
)a sensibilidad esquisita, ese con0
. 1,- :-J:*.:J ..-- I..^ 1.. --1--- -
11.
on
obras, las cuales esth llenas de observacioncs,
de detalles en que se toma la fisonomia del per-
sonaje, su indole i su inclinacion; siempre en lu-
cha con la sociedad, censurando sus defectos i
haciendo surjir de este conjunto encontrado de
pasionts las desgracias que sufren 10s que en-
cuentran en su camino la ausencia de hogar, de
fortuna, de titulos nobiliarios. La falta de re-
cursos hizo de Balzac un fildsofo; i su desgracia,
tin novelista. De X I U ~ esa Denetracion constante,
es cimiento cabal
de I U ~ I I I UI VI ULI W, ~ U C 1~ LUIWLCC como el jefe dc
una escuela sin rival en el mundo. Sus obras,
que forman un conjunto grandioso, tienen un
sello de verdad irresistible, por la exactitud para
producir la accion constante de 10s hechos i el
estudio continuado de las Dersonas, que dan a su
_ _ _ _ - J US
- 7 -
- - . . - . -
mpo. Cada una
ae sus noveias encierra el esruuio de un tipo dis-
tinto. Es la universalidad de sus conocimientos
r---" LA NQVELA SOCIAL CONTEMPORhNEA
167
en materia de pasioncs lo que hace mas valiosa
su obra i su labor mas intensa. No hai novelista
alguno que pueda presentar ante la historia un
conjunto inas grande de observacion i, a1 propio
tiempo, un anilkis mas dctenido dc las diversas
inclinaciones que revelan la voluntad i que espli-
can 10s m6viles que pi an a las personas cn sus
actos de la vida diaria.
Desde la Cpoca de Balzac hasta el dia el siste-
ma ha esperimentado grandes perfeccionamien-
tos. El arte encuentra ahora notas mas sensiblcs
i arranques mas contnovedores, situaciones mas
veridicas, mas exactas; pero corresponde a Ral-
zac habcr coinprendido la intensidad de las pa-
sioncs humanas, fundando asi la psicolojia de la
novela.
Con este jiro nuevo, hasta ent6nccs descono-
cido, que conquistaba discipulos i admiralores
merccd a1 talcnto crcador de un hombre, form6se
una nueva cscuela brillante, erizada de dificulta-
des, que exije Iarga preparacion i un facto espe-
cial para tomar de la vida las situaciones mas
cu 1 mi n an tc s .
FuC ent6nces cuando aparecieron Gustavo
Flaubert i 10s hermarios Goncourt.
Flaubert con sus libros perfeccion6 a Ralzac.
168 PEDRO RATXACEDA TOR0
Aun cuando las novelas de Balzac son a veces
mas profundas, de un sentimiento mas elevado,
de una filosofia liumana mas verdadera que las
de Flaubert, no hai ninguna que, bajo el punto de
vista de la perfeccion, pueda compararse a Mada-
me Bovary, que despucs de iWanorz Lescmt es la
mas admirable de las depravaciones humanas.
En esta obra la proporcion dcl cuadro, la cxac-
titud rigorosa de 10s hechos, la progresion cre-
cientc de un crimen que lleva hasta la muerte,
constituyen algo verdaderarncnte grande. Nunca
hasta ent6nces se habia cscrito una obra que,
como la de Flaubert, fuera mas profundamcnte
sentida, mas real, de mas vigor, i en dondc el
anilisis, la observacion i la Esiolojia estuviesen
mas cncubiertos por pAjinas de admirable estilo
i de una emocion dcsconsoladora.
En estos idtirnos tiempos solo El Nnbnb de
Alfonso Daudet puede comparirsele.
A la vez quc esta pintura de costumbrcs era el
resultado de las ideas planteadas por Balzac
tambien lo era del talent0 de Flaubert, que dAn-
dose cuenta de las impetuosidades de aquC1, logr6
formar, dcntro de cierta esfera, la escucla realis-
ta, cientifica, tomando la verdad como la conciben
10s hombres de espiritu superior, es decir, descri-
L A NOVELA SOCIAL CnNTEMPORANEA 169
biendo sus imprcsiones dcspucs de haber sabido
iuzgar por la 16jica inflexible de 10s hechos, i de
depurar su criterio por la sensibilidad, para pro-
ducir csa armonia de conjunto i esa suavidad de
tonos, que acusan un estudio continuado.
No era Flaubert un hombre que prcsentia la
sociedad. Si Ralzac escribi6 El Zirio e12 el vdZe
en dos semanas, Flaubert escribi6 Madame BO-
gary en siete u ocho afios. Este dato insignificante
demuestra, sin embargo, la coticiencia con que se
dedicaba a1 trabajo, a la elaboracion lenta de sus
obras; no le era suficiente su jenio, neccsitaba el
documento vivo. Asi, para La educacion senti-
vzelztal, uno dc sus libros de mas labor i de mas
observacion, dice J ulio de Goncourt, vivi6 en un
hospital de exp6sitos a fin de conocer en la inti-
midad a 10s nifios hudrfanos i apreciar mejor su
existencia prefiada de padecimientos.
J unto a Flaubert puedc colocarse a 10s Gon-
court, contemporheos suyos, que contribuyeron
en gran parte a la evolucion de la escuela realista.
Los hermanos Goncourt, espiritus delicados,
amantes de la naturaleza, paisajistas brillantes i
de un correccion de formas inimitable, tomaron
del romanticismo el culto de la belleza, i del rea-
kmo esa verdad de colorido, que hizo de ellos,
170 PEDRO BALMACEDA TOKO
10s escultores, por decirlo asi, mas audaces dc la
pasion. Sus libros son bajo-relieves que unen a la
pureza del arte de la palabra, la vida ajitada i
la conmocion estrafia de' la miseria i de 10s ha-
rapos.
F M es imajinarse el cambio de rumbo opera-
do en ese tiempo i el vasto horizontc que se abriG
a 10s escritores que venieron despues.
La corriente fu4 progresiva, i si la escuela ro-
i nhti ca ha sido comparada por su impetuosidad
i sus triunfos repentinos, a1 torrente que se des-
pefia, puede dccirse de la escuela realista que ha
sido el ancho rio que ha arrastrado leiitamente la
vejetacion, 10s edificios, 10s campos que sc estien-
den a su orilla. Mhos precipitada, per0 mas se-
gura, ha llegado mui Ejos.
Hoi el rio desemboca en el mar.
Basta hacer un estudiv comparativo, la crono-
lojia de la novela, para convencerse de esta evo-
lucion. Alfmso Daudet, Emilio Zola, Ohnet, Feuil-
let, Dumas, Cherbuliez, HalCvy, Merimbe, Droz
i tantos otros queno es posible retener en la me-
moria, han levantado la escuela, 10s unos, audaz-
mente; 10s otros, contenidos; ante todo artistas,
pero siempre apasionados de la realidad.
Ya es Zola con sus estudios sobre el pueblo
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORANEA 171
caido, depravado, sin instintos sociaies ; ya es
Ohnet con sus cuadros sobre las luchas de la vida;
ya narradores delicados como Octavio Feuillet,
que encierra en sus phjinas problemas de la alta
sociedad; ya pintores del campo, de las escenas
del mar; ya retratistas de la burguesia; ya, en fin,
observadores escrupulosos de la sociedad en to-
dos sus aspectos, en todas sus ramificaciones,
en 10s accidentes infinitos de la actividad i dc--
hambre.
Como se vi, en corto tiempo la novela ha ad1
quirido en Francia proporciones vastisimas, difi-
les de apreciar en este estudio. Se cultivan todos
10s jdneros; si unos caen 10s otros triunfan.
Intencionalmente nos hemos detenido para i n-
dicar el dcsarrollo de la novela francesa desde el
afio 33. Es en Francia donde mas palpables sc
han hecho 10s triunfos de 10s novelistas, donde
mas directamente han luchado las doctrinas lite-
rarias.
I V
Los pueblos de clima templado son mhos sus-
ceptibles de transformaciones sociales i politi-
cas que 10s paises donde el sol enardcce el tem-
peramento de 10s individuos, hacidndolos mas
14
172 PEDRO BA1,MACEDA TOR0
propensos a luchar por cualquiera idea nueva.
Este fenhmeno comprobado por antiguos i mo-
dernos publicistas i por 10s historiadores de I n-
glaterra i Alemania, puede aplicarse a Ambos pai-
ses, en lo que se refiere a su literatura.
Las costumbres severas han impreso a1 movi-
miento literario i artistic0 de Inglaterra el mismo
sello de fria grandcza que corona sus instituciones
sociales.
Es Dickens el mas jenuino representante de la
novela inglesa. Collins, Bulwer, Disraeli, Thacke-
ray, Browthon i Elliot, no son mas que sus discipu-
10s aventajados; observadores finos, atentos, per0
respetuosos de la moralidad p6blica. Un novelista
ingles es unpoZiceilzaiz de la sociedad, que cuida
del &den, i que aun sacrificaria el arte que cam-
pea en sus libros si alguna Zady se sonrojase con
sus pAjinas de escritor. Yor este motivo, casi to-
das las novelas adolccen de cierta 1Anguida co-
rreccion. Les falta la ernocion, la vida impetuosa,
i como en el estudio de la pasion suelen enccn-
tt'arse r as p que lastiman la virtud, de aqui que
hayan preferido la observacion esterior de las co-
sas Antes que la pintura intima del amor.
El espiritu prActico, el desarrollo comercial i
las instituciones libres del pueblo ingles, influyen
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORANEA 173
p,-&rosamente en 10s hombres de letras, 10s cua-
le. no han scntido nunca la opresioii, ni conocen
la ausencia de la libertad, que hacc a 10s hombres
tan inspirados i que procura a 10s poetas pijinas
tan admirables.
En un centro de esta especie, la novela tenia
que reflejar semejantcs ideas. Por eso desde De
Foe, el cardcter de la novela inglesa ha sido siem-
pre el mismo, acreccntindose con 10s afios en el
sentido de robustecer cada vez mas el ideal del
trabajo.
La atm6sfera tranquila, el humo de las chimi-
meas, el vapor, 10s ferrocarriles, el movimiento
incesante de la industria, el cspiritu obrero infil-
trado en las masas, la produccion agricola; tales
son 10s especticulos que se ofrecen a1 escritor i a
10s espiritus observadores.
Este cuadro social, esta vida de emprcsas no
puede mhos que dar a las letras tranquilos es-
critores.
Goldsmith est& hoi tan de moda como Hugo
Conway; De Foe no envejece a pesar de sus afios;
i Richardson conmoveri siempre el corazon con
SUs novelas apasionadas. Miintras que en Francia
sob Manon Lescaut salvari del naufrajio, porque
es una obra vivida, si se me permite esta espre-
I74 PEDRO BALMACEDA TOR0
sion, en Inglatcrra la tradicion realista arran
desde el T7icario de WakejeZd i de Robins
Cmsoe.
A1 reves de la escuela francesa, que ha si
psicoldjica, analizadora de caractdres, la escut
inglesa ha llevado la observacion estcrior has
10s hltimos limites. No hai pintor igual a un r
velista ingles. El esccnario donde se desarrolla
el drama, surje lentamente del libro; 10s drbol
se mecen con el viento; el agua del molino,
paisaje, la campiiia, todo vive a la vez que 1
personaj es.
Los novelistas ingleses han creado con la pl
ma un espldndido museo de paisajes, de cuadr
de jCnero i de costumbres.
'0% ca
do
:la
;ta
10-
irA
les
cl
os
lu-
'OS
V
Por mas que cn Espafia se discutan las teorias
de la nueva escuela, es un hecho comprobado que
no existe pais alguno que pueda ofrecer un con-
junto mas uniforme, mas vigoroso i mas constante
de un movimiento literario con tendencias realis-
tas, movimiento que naci6 con el Quzjbte, i que en
el dia se halla representado por Perez Galdbs,
Pereda, Alas, Valera, Alarcon i la sefiora Pardo
I tur
~ J in
fon
A01
I
r
.A NOVELA SOCIAL CONTEMPORhNEA I75
Bazan, escritores todos pcrtenccientes a la misma
escuela, realistas convencidos, paisajistas eximios,
cscritores sin rival, tanto por el arte de la forma
como por la exactitud del cuadro que describen.
En EspaAa no ha habido transiciones literarias.
Cervantes marc6 cl rumbo. 21 quC pueblo tiene
una novela como Don Quzjbte, en la cual las cos-
tumbres de la Cpoca, 10s personajes que campcan
en la obra, Sean inas fielmentc retratados? 2Por
quC la popularidad de Ritzconete i CovtadiZlo i Ed
licemiado Vidiievrts?
Porque todos rcconocen en sus pAjinas a AI -
guien quc han visto, a tipos que todos observan i
que todos conocen.
Las costumbres en EspaAa se mantienen in-
tactas, vfrjenes, con todo el sabor de la tierruca,
con todas sus viejas tradiciones dc franqueza, sol-
a i amabilidad; i si el Cid rompia lanzas i ) ~
icna, hoi dia el majo adora a su chula i des-
Ida el bolsillo por obsequiarle un ram0 de
El clcmcnto estranjero no ha cambiado 10s
itos ni las modas en la clase baja. El novelista
encuentra en ella las mismas tendencias de anta-
A ismas afecciones del hogar.
i su admirable Pepita Jimeizez; Galdds
I
' CS.
1
Fll!
con sus hpzsoazos naczonam I rnui especiaimentc
con Gloria, La famiZia de Leon Rod i La deshere-
dada; Pereda i sus Hombres de fir6 i EZ buei SL
Alarcon con zbrero de
picos; Alas i >U 11uvt:ld LLC nt-Jencu; i por 61t
Emilia Pardo Ba de homb
mo ha dicho M con sus
empapadas en el espiritu del pllebb, son el
testimonio de un movimiento realista que
lidece aun a1lado de las dorias literarias
Francia.
La novela en Espana, con raras escepc
como ser Ed escdndd RocA i a1
otras, no ha sido tri s simplemente
narrativa, llena de observacion, per0 a la vez lo-
zana, fresca i IT itud. Nunca ha
decaido ni esplurauu rcJ :J uI l c~ uusconocidas.
,
do, Gloria, Leon
ascendental. E
blicas, i aunque este hecho a.i
.. * , .
iaradoja, io vemos comprobi
.... D..-:..
!elto;
tres
:imo.
re, co-
obras
mejor
no pa-
de la
:iones,
gunas
En Espafia el S I ~ I U uc UIU uc ~d literatura co-
rresponde al siglo de hicrro de las libertades pd-
t slado, si se tratase
ile aplicarlo a ias aemas. naciones, pareccria una
E ado en la actualidad
11 I \ U>l d. r- --
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORhEA I77
tre
Po
en!
mL
ilismo social, la ignorancia del pueblo,
l3 instituciones sometidas a la voluntad de
;ole hombre, han hecho de la Rusia un pais
yaciado, enormemente rico, pero cuyo pro-
. .. . . . . ..
:tatnent
e 10s pu
~ . - 1
mo esc
La lit(
,,,a.
de lot
fatalis
To1
I_.._ ~
gV:
COI
del
ria
tvuc
un s
lesg
'rcso se ve rcuuciao a ias ciuuaues que mas di-
I e( e estin en contact0 con el mar, miCntras
9u ieblos del interior vejetan o caen postra-
dos por el Mtigo de 10s ajentes del emperador. En
ese pais estA la Siberia para recojer entre sus
nieves el pensamiento audaz, que cumplc las sen-
tencias de 10s tribunales de justicia. En esta al-
tprnativa queda la muerte o 10s cantos del pstrio-
clavizado.
xatura rusa reflcja en :
Illc;llua situacion. Las novelas
usckine no son mas que el PO
jangrentada, 10s jemidos i la!
iltitud. la vida de la soldade,,,, .ud [Link]
)OS o amores en 10s cuales domina la nota
ita i la implacable conclusion de la muerte.
Istof, tan popularmente conocido, escritor vi-
roso, realista acentuado, ha dado a conocer las
itumbres de su pais.
En Rusia no se puede sofiar cuar
nas oprimen las manos del escritt
mente, la pintura de estas tristezi
jus pijinas esta
de Turgueneff i
ema de la nieve
; torturas de la
crzi l s c csrnr: sc
ido las ca-
or. Necesa-
3s debe ser
r7 8 PF-DRO BAL1fACEI)A TOR0
el tema de 10s novelistas. I la realidad es Aspcra,
se impone cuando la acompafia cl nzenzenfo del
Idtigo.
En Estados Unidos, rama de la civilizacion in-
glesa, donde las costumbres participan de la mis-
ma franqueza i naturalidad de las dc la madre
patria, pero arrastradas por la civilizacion a un
grado de mercantilismo que sobrepuja a todo
otro pais, se ha debilitado toda idea del home;
pucs all!, la casa es Antes un almacen que un
nido, Antes negocio que afcctos. Los Estados
Unidos prescnta la imAjen de un pueblo sin tra-
diciones que embaracen el progreso de la libcrtad
i que vive para la industria, sin preocuparse de las
grandes conquistas intelectuales.
Esta misma carencia de hombres de letras hace
que cuando se presenta alguno, sea &e un hom-
bre superior, conjunto de cualidades que 10s de-
mas no tienen, objeto de adoracion de partc del
pueblo i que reviste, por ser casi hnico, una fiso-
nomfa de sibila democrAtica.
Longfellow es Victor Hugo.
Los novelistas norte-americanos han salido
todos del pueblo, i si entre ellos se cuenta a Ed-
gardo Poe que pus0 en prkctica el mdtodo induc-
tivo para llegar a la filosofi'a de lo absurdo, tam-
Lor
murid
..
marca
. .
es ese di
cscritor,
Daudl
Cada
_ A_. ^ .
LA HOVELA SOCIAL CONTEMPORANEA I79
tros que, cotno Rret-Hart i Marc-Twain
1- 1,- ..-- -&.-.I. 1 - 1 - ,.--...:*l-A
bten nal u
han revelauu IO> >L-LICLU.J uc L U I I I U I I I ~ I ~ U .
j hijos de Italia, como Salvador Farina, Ed-
o de Amicis, Giordano, Donato, Barrile,
tlactcios hajo un sol magnifico, en contact0 intimo
con el arte romano, que si hace soliar, es con el
ideal de la forma, de la estatuaria,-revclan to-
dos la tendencia uniforme, la marcha progresiva
quc se opera en Francia.
Viven 10s unos rindiendo culto a Daudet; 10s
otros siguen con cicrta timidez a Zola.
Xo es posible seguir paso a paso este movi-
miento que alcanza a todos 10s pueblos. En estas
lineas hemos tratado de haccr rrotar la tendencia
de ellos a acercarse a1 realismo. En Francia, Zola
la hltima de las conquistas, el estremo
sectario de la cscuela, asi como Alfonso Daudet
ficil tCrmino medio, en que, como dice un
principia la realidad i concluye la novela.
et termina donde principia Zola.
pais refleja estas ideas segun la fisonomia
pl up~a de su literatura. No es posible querer
uniforrnar en una sola lei, concentrar en una idea
comun esta revolucion, que en cada uno de ellos
2s diversa, orijinal, aunque mlituamente se acer-
quen en el fondo.
IS0 PEDRO BALMACEDA TOR0
VI I
Por mas que el arte parezca apartarse de la
vida, alentando en rcjiones elevadas, es un hecho
cierto, quc las transformaciones que con dste se
operan, no son mas que la consecuencia de mo-
vimientos anteriores en la sociedad.
Los descubrimientos cientificos, las ciencias
esperimentales, las leyes fisioldjicas de la historia,
que, afio por afio, avanzan en el terreno de la
cspeculacion; asi como tambien 10s antiguos pro-
cedimicntos; estas conquistas se traducen en el
artc literario por escuelas nuevas i nuevas teo-
rfas.
El realism0 es el resultado de esta sCrie de
esfuerzos, que ampliando el camino de la historia,
haciendo mas precisa la labor de la sociolojh,
marchando cn vida comun con la medicina, la
psicolojia i la fisiolojia ii demas ramas del saber,
producen todas, un rumbo J iverso i un horizonte
mas estenso para 10s conocimien tos humanos.
En la actualidad, cualquier escritor que desee
estudiar el desarrollo de un pueblo, conocer sus
instituciones i su vida politica, no podri desen-
tenderse de 10s principales elementos de la civili-
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORhKEA 181
zacion. Las leyes econdmicas, que en cada pais, a
pesar de ser jenerales, sufren las alteraciones del
medio comercial en que se producen; la cstadis-
tics, 10s c6digos i sus leyes, que directamente son
la manifestacion de adelanto, puesto que segun
el alcancc de dstas, asi es tambien el mayor de-
sarrollo politico de las clases sociales; 10s hombres
que impulsan estos movimientos, el mayor o me-
nor grado de instruccion, las condiciones del clima
la situncion jeogrifica de una nacion, todo est0
contribuye a apreciaciones mas exactas i mas
verdaderas.
Asi, pues, el historiador dcbe tomar en cuenta
estos detalles que auinentan a medida que 10s
descuhrimientos ampli'an las leyes del progreso.
Para escribir la historia, que cs obra de inves-
tigacion, 10s dcmas elementos le prestan ayuda i
se imponen forzosamentc, sin que tiadie pueda
desentendersc de ellos; es 16jico imajinar que
igual cosa succde en cualquiera otra manifesta-
cion de la actividad humana.
Hoi vivimos para la verdad i el conocimiento
exacto de todas las cosas. Son, pues, Ids ciencias,
aunquc de una manera indirecta, las que han en-
sanchando el camino de la escuela realista, dhn-
dole ese caracter cientifico, que tan estrafio es a1
I 82 PEDRO BALMACEDX TOR0
arte, i que, sin embargo, en la presente situacion
es precis0 aceptar.
La novela, que sin duda, ha nacido de la his-
toria, i que aun en Cpocas anteriores, cua;ido Csta
se confundia con la narracion maravillosa de su-
cescs mitol6jicos, viviendo Ambas en consorcio
Inhtuo. sin lirnites precisos ni demarcaciones ver-
daderas, i que despues de la investigacion dc 10s
hechos marc8 el riimbo del historiador, apartiin-
dnla de las pequeAas escenas; la novela, que
conserv6 esc sabor her6ico de la epopeya i que
sc ha mantenido hasta hace poco en rejiones
ideales, se siente influenciada, a1 presente, por csc
rigorism0 hist6rico i en pequefia escala, por el mis-
mo mCtodo de invcstigaciones que la historia em-
plea para llegar a1 conocimiento dc 10s hombrcs.
No cs, cn consecuencia, la novela realista el
esfuerzo de una sola persona, sino el resultado de
una cvolucion jeneralizadora, que abarca tcdas
las rejiones del artc; no es tampoco antojadiza
idea de unos escritores; i, inui por la inversa, es
corolario de una cadena de hechos i de circuns-
tancias que cs menester tornar para juzgarla co-
mo se debe.
No marcha desunido el artc con la historia.
El pueblo griego enjendr6 su escuela, que es ma-
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORAKEA 183
nifestacion acabada del cspiritu que cn aquella
dpoca ejercia su influencia. El artc asirio, mons-
truoso, apocaliptico, lleno de signos que encerra -
ban el problema de la divinidad, nos muestra el
cstado de civilizacion que alcanzaban las capas
sociales de aquel pais; dominadas por la igno-
rancia cdificaban para Dios, imprimiendo en tod,os
sus monumentos la idea de un porvenir supers-
ticioso. Igual cosa sucede con el arte indijena de
AmCrica.
El periodo revolucionario de 1793, que en
Francia trajo la resurreccion por brcve tiempo, de
la forma de gobicrno de 10s romanos i la copia
esterior de sus instituciones, alcanz6 a1 arte, que
solo veia la belleza en la estatuaria antigua.
David dAngers nos ha dejado obras del mas
pur0 estilo romano; el teatro era la trajedia; Tal-
ma, su mejor intdrprcte. Todos 10s palacios, desde
la Magdalena hasta la CBmara de Diputados, son
rcmedos del Partenon i sus hermosas columnas
j6nicas.
Es, pues, el realism0 una manifestacion dc las
ideas de nuestra tpoca, Cpoca de sintesis i de vi-
gorosa verdad hist6rica; i se verifica este movi-
miento estendidndose a la vida entera, llevando
su influencia a todas partes.
184 IEDRO BALMACEDX TOR0
El arte realista coincide con el romintico en la
lucha contra el clasicismo, la f6rmula consagrada,
la rutina acaddmica, 10s preccptos inmutables de
esta escuela. Toma, sin embargo, dc Cste la mis-
ma bandera que 10s preceptistas del siglo XVI I I
enarbolaron en s6n de combatc; la imitacion de
la tiaturalcza.
La escuela realista es formada por la ematici-
pacion del romanticismo contra las teorias de 10s
clAsicos, que Cstos nunca cumplicron, de la re-
production de la verdad.
Por este lado, no puede tildarse a 10s realistas
de audaces i revolucionarios. Succde, sin embar-
go, que todo movimiento que tiende a sacudir
cadenas i romper csclavitudes, nunca permanece
en el tdrmino medio, sino que es arrastrado a exa-
jeraciones desmedidas.
De aqui provienc la escuela nuturalista, que es
el partido avanzado, scctario i que se empciia en
resolver la f6rmula bajo una sola de sus bases: la
miseria, cuyo pintor mas acreditado es Emilio
Zola.
IlPara 10s realistas, el artc ha de arrancar de las
mismas entrafias de la realidad; ha de ser la rea-
lidad sentida i percibida por el artista i reprodu-
cida por su libre actividad en formas sensibles,
r-
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORhNE-4 185
tal coin0 ella'es, per0 marcada con el imborrable
sel]o de la orijinal personalidad del que lo repro-
(lute. La hi ca idealizacion lejitima es, para la
nucva escuela, esta imprcsion del carkter perso-
nal del artista en la obra, esta transfiguracion de
]a realidad por la emocion del artista, en ella pin-
tada con indelebles caractdres. L a belleza de Is
obra de arte no consiste hi ca ni primeramente,
por tanto, en la belleza que puede poscer la rea-
lidad reproducida, sin0 en la belleza de la forma
en que la presenta el artista, en la belleza de la
cmocion pcrsonal en ella reflejada, 0, lo que es lo
mismo, en la belleza de la espresion. Reproducir
fielmente la realidad, bella o no bella, que con-
templamos, i espresar con orijinalidad la cmocion
que en nosotros produce i la forma que en nues-
tra represeiitacion mental revistc, es, segun la
nueva escuela, el secret0 del arte i la razon ver-
dadera del goce que enjendra, nacido, no solo del
objeto reproducido, sino de la excelencia de su
[Link]
Esta pdjina de Revilla ahorra digresiones.
Es, pues, la base de la escuela reahta, la imi-
tacion de la naturaleza, sin alterarla en Io mas
minimo, i la orijinalidad, el sello propio que el
artista cornunica a sus observaciones a1 reprodu-
I 86 PEDRO BALMACEIIA TOR0
cirlas en una forma sensible. Bajo este punto de
vista, aun Zola tiene el mirito de la percepcion,
i de aqui' la falta de escritores realistas, pues para
serlo se necesitan un talent0 superior i dotes
especialfsimas de anilisis. En ningun caso, la
obra mas depravada, aquella que no es mas que
un corijunto dc cifras, la estadistica de la perdi-
cion, puede ser reprochada; pues, a1 estudiarla, el
novelista deduce de hechos aislados una sirie de
conclusiones que son del domini0 propio.
Uno de 10s defectos de la nueva doctrina es
que desconoce las variedadcs del arte, aceptando
solo aquellas en las cuales cabe el procedimiento
de la cscuela. De esta suerte quedan condenadas
la arquitcctura, la cerAmica, la jardincria i otras
manifestaciones del arte.
Esta es la escucla que ha perfeccionado la no-
vela contemporAnea, presthdole, Antes que todo,
la verdad de 10s hechos, i por medic de las cien-
cias, el conocimientc de 10s caractdres i el estudio
de las pasiones.
VI11
<De qu6 modo las ciencias han influido en la
novela? Es la novela una de las ramas literarias
LA NOVELA S9CIAL CONTEMPOKhNEA 187
que inas se acerca a la historia, i casi podriamos
decil- que Ambas empleati un mismo sistcnia. La
historia, de lo particular deduce jeneralidades, i
lsanchando hechos locales, cuya repeticion es
constante, llega a establecer conclusiones funda-
das en estos hechos. La novela no puede de je-
eraiizaciones descender, por metodo inductivo,
a plantcar el boceto de una personalidad aislada;
ttenc, sin embargo, el poder creador, acumulando
una serie de rasgos, incidentes, situaciones, que
escapan a la historia, para formar la narracion
de la vida de un conjunto de personas, el medio
en que Cstas se mucvcn, i, definiecdo cada uno
de 10s caractCres que obedecen a determinadas
inclinaciones, nos presenta un mundo de pasio-
nes, que son de su csclusivo dominio.
Vetnos as{, que en la novela se hace necesario
un sistema filos6fico.
Por otra parte, para el an%+ de 10s caract&
res se neccsita ser consecuente con 10s hechos
que 10s producen, ya que 6stos no nacen del es-
fuerzo aislado, del capricho de uii hombre; pues,
aun para cl disefio de tipos, que no son mas que
una entidad moral, tiene el escritor que sujetarse
a1 rigorism0 ficticio de la verdad moral, i segun
esta hip6tesis, describir sus creaciones, que de
15
188 PEDRO RALMACEDA TOR0
esta suerte, se trasforman en personas con vi&
propia i que se mueven cOmo si en realidad exis-
tiesen. Para llcgar a tal resultado se necesita del
estudio de la fisiolojia que tan poderosamente
ayuda o escudriiiar 10s secretos del corazon.
Los s&es imajinarios nacen, existen i obran en
las mismas condiciones que 10s sCres reales. Na-
cen de la aglomeracion sistemAtica de una in-
finidad de ideas, como 10s otros nacen de la
aglomeracion sistemitica de una infinidad de
causas. Existen por la presencia simulthea i la
conccntracion natural de las causas. Obran por el
impulso independiente, irreflexivo de las ideas que
10s componen, como 10s otros por el esfuerzo es-
pontheo i personal de las causas jeneradoras.
La medicina es tambien otra fuente de inves-
t igacion .
No nos referimos, por cierto, a ese jCnero de
novelas patoldjicas, que son el diagndstico de una
cnfermedad, i que en su empeiio, estudian el mo-
do c6mo flaquea el orgsnismo humano, descri-
biendo hasta sus dltimas convulsiones.
No es el carActer un don de la naturaleza. El
hombre est& formado de muchos elementos i
obra por inclinaciones o por la voluntad i a veces
por impulsos irresistibles que escapan a las fa-
v
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORANEA 189
ultades de la intelijencia. El hombre existe, se
lueve, picnsa por actos independientes de su
prsona, i si bien estos actos estdn en relacion
,n su naturaleza moral o fisica, nunca se preo-
cups de saber el por quC de estas acciones, asi
,mo 10s nifios andan sin asombrarse de ello.
Toca, pues, a la psicolojia darse cuenta de sus
acciones premeditadainente interiores, pues esta
j la naturaleza humana. Sus detalles son infini-
tos e infinitamente desligados entre si; sus pen-
lmientos corresponden al mundo esterior que lo
dea; i en su casa, en sus muebles, en sus nego-
cios, en sus jestos, en sus palabras, refleja este
drden de cosas. Preciso es estudiarlo con rela-
cion a1 medio en que vive para describirlo por
en tero.
La contcstura fisica, el desenvolvimiento de sus
m6sculos, el mayor o menor desarrollo de ciertas
partes del cuerpo, son causas de que en el indivi-
duo domine tal o cual pasion, i aquicntra la me-
dicina a esplicar todos estos fendmenos; pues el
temperamento de las personas dcpcnde a veces
del vigor cerebral que las enfermedades, que no
otra cosa son ciertas rarezas que en el cardcter se
notan, apagan o cambian en absoluto.
Podriamos seguir en este &den de ideas, pro-
190 PEIlRO UALMACEI~A TOR0
curando demostrar c6mo todas las ciencias tienen
para la novela el mcjor de sus encantos i la mas
hermosa de sus pijinas.
I X
Reviste la novela contemporhea una doble
fisonomia, social i privada; cn !a primera, cu mag-
nitud no es susceptible de medida alguna; su
campo es vastisimo, tan vasto como son las ideas,
10s gustos, las costumbres de la +oca. Es impo-
sible encerrar en estrecho limite esta aglomera-
cion infinita, que cada autor refleja a su manera,
que todos juzgan con criterio diverso, i que, como
Proteo, cambia de formas incesantemente. Asi
como 10s pintores, en un paisaje, encuentran dis-
tintas impresiones, el mundo social es superior
bajo todos 10s aspectos, a1 esfuerzo aislado de un
hombre que ciesea tallar en la carne viva de la
multitud, la historia siempre nueva, de las pasio-
nes i de 10s gustos. I a medida que la novela
conquista i descubre, a medid& que perfecciona
sus elemcntos de observacion, tambien la socie-
dad se perfecciona, autnenta, encuen tra nuevos
caminos, i en la marcha inccsante de 10s aconte-
cimientos, la novela i la sociedad se engrandecen, pc-
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORANEA 191
la una con sus estudios; con sus caidas i sus es-
fuerzos jigantescos la otra.
La novela personal, de carhcter privado, que
se desarrolla en el estudio de un solo tipo, de un
personajc aislado, indudablemente alcanza mas
pcrfeccion hoi dia, que otra cualquiera.
Se puede en este jCnero de investigaciones, al-
canzar una perfeccion relativa, estableciendo un
rigorism0 sistemAtico, de caricter cientifico, que
podria conducir a establecer una teoria que da a
la novela una fisonomia estrafia, dura i sin nin-
guno de 10s encantos del narrador. Parecc que,
Antes que todo, debe dominar la nota implacable
de la verdad excesiva, la verdad de la frase, el
tCrmino preciso, el insult0 escrito con todas las
inflecciones que le da la voz del hombre encole-
rizado; deben estudiarse, por ejemplo, la depra-
vacion de la mujer, hasta en el detalle infamc de
la desnudez, de 10s harapos, de 10s vestidos que
apCnas ocultan sus formas; la degradacion violen-
ta que produce el hambre; 10s estallidos de la
miseria, dando a este conjunto estrafio, una vida,
que si es realmente pintada, no la conocemos,
puesto que nadie desciende hasta ella, salvo el
novelista que la pinta; i para hacer mas exacta
estas revelaciones, se debe [Link] lenguaje toda
192 PEDRO RALMACEDA TOR0
bellcza, adapthdolo a este mcdio social, escul-
piendo, por decirlo as!, adjetivos que solo se co-
nocen entre esos infelices, ataviando espldndida-
mente la frase, como un rei indijena, con las
cabellcras, el corazon i la sangre de las personas
que describe. Se deben desechar como inhtiles,
todos 10s encantos del periodo, todo adorno que
haga mhos crud esos cuadros terribles; en una
palabra, se clebe ajustar el iiovelista a un sistema
castigado, trazando sus lineas con arrcglo a un
plan fijo, sin desviarse un solo instante de 61, preo-
cupado solo de producir la naturalidad en sus
personajes, i en su obra una sucesion de hechos
que lleguen a plantear una teoria.
Ese es Zola.
Si n desconocer 10s mdritos de hornbre tan dis-
tinguido, que posee una vista dominadora i un
talento incomparable de unidad, sin criticar su
escuela, que en el porvcnir sed el Album anat6-
mico mas perfecto que nuestro siglo abandone a1
futuro, es menester, con todo, darse cuenta de sus
estravios, que en ni ngun cas0 superarin la gran-
deza de su obra.
Las novelas tcfdas de Zola, forman una cadena
sucesiva que nace de una tdsis que el novclista ha
desarrollado por todos 10s caminos imajinables,
LA NOVELA SOCIAL COSTEMPORAKEA I93
teniendo en vista a1 escribirlas la union que entrc
ellas debe dominar, coin0 conjunto dc ideas so-
ciales i como prueba de un hecho que se repro-
duce en cada una de e!las.
La familia Rougon Macquart es el tronco de
una serie de individuos, que forman las novelas
de Zola.
Se nota en esta familia, en cada una de las per-
sonas que la componen, inclinaciones marcadas,
ya a la embriaguez, ya a1 jucgo, sin que ninguna
carezca de vicio o de pasiori arraigada.
Ahora bien, Zola cstudia a todas estas perso-
nas, en 10s hijos que despues nacen, en sus nietos
i en 10s entroncamientos sucesivos de unos con
otros; i analizando las inclinaciones que en cada
uno de cllos dorninan, inclinaciones i vicios que,
segun dicho autor, son la herencia inevitable de
10s padres, nos muestra una serie de individuos,
en 10s cuales se ve la reproduccion de las mismas
cualidades de caricter, de las mismas pasiones,
de las inismas miserias, que imperan en 10s pro-
jenitores de la familia.
Asi, la madfc de Lantier, personaje de LAs-
somoir, lega a su hijo todos sus malos instintos; i
&e, viviendo en un medio de hambre i de de-
pravacion sin limites, desarrolla las pasiones en
I94 PEDRO RALMACEDA TOR0
jCrmen qne yacen en cu alma i que son el obse-
qui0 de sus padres, de su familia, de todos sus
a ntecesores.
Lantier es brutal, ebrio, inconsiderado, no co-
ncce 10s placeres de la familia, i abandona a sus
hijos por seguir a una mujer perdida, i se!la con
sus actos el destino que por una especie de de-
bilitarniento de facultades, una anemia moral, su
familia ha infiltrado en sus venas,-anemia mo-
ral que constituye su vida i que 10 arrastra a la
in u er te.
"He querido pintar, dice Zola en el pr6logo de
una de sus novelas, la decadencia fatal de una fa-
milia obrera, en medio de la peste de nuestros
faubourgs. Despues de la embriaguez i de la ocio-
cidad se producen el relajamiento de 10s lazos de
familia, las infamias de la promiscuidad, el olvido
progresivo de sentimientos honrados, i por hlti-
m6, como conclusion, las deshonra i la [Link]
Estudiando aislaclamente cada uno de 10s per-
sonajes dominantes en las novelas de Zola, se
puede encontrar una perfeccion acabada de des-
cripcion. Si cada uno de ellos es realmente hu-
mano, si todos viven i se muevcn, no es posible,
Ilegar, sin embargo, como 61lo ha hecho, a reunir
err un solo haz esta enorme galeria, hacerla obe-
LA NOVELA SOCIAL COXTEMPORANEA I95
deccr desde el comienzo de la historia *de 10s
Rougon, a pasiones arraigadas, i dcspues que
&as se trasmiten de individuo a individuo, for-
mar una ecuacion terrible de miseria, que en todo
case, se resuelve en la muerte o en el suicidio.
Con justicia dice Lemaitre que Zola escribe
con cielo de otofio. Nunca se divisa el sol en sus
obras.
El defccto de Zola estriba, no en la pinturade
10s personajes, sino en el tono de su obra, en el
conjunto de sus observaciones, hipotCticamente
reales; pues no es dable, como lo hace el autor
del Germinal, que de una familia ficticia, adornada
de cualidades i de defectos mui pronunciados; en
una palabra, de la hip6tesis de una novela, se
pueda sacar conclusioncs cicntificamente verda-
deras, jeneralizar estas conclusiones, hasta escri-
bir la historia de una jeneracion compuesta de
centenares de individuos.
X
Hemos tornado la novela realista iinicamente
en relacion con la historia, es decir, analizando
10s puntos de semejanza que entre Bmbas existen,
poniendo de relieve sus ventajas i las dificultades
196 PEDRO BALMACEDA TOR0
con que se tropieza, para que se vea c6mo una i
otra se acercan, ya en procedimientos, ya en sis-
tema de investigacion.
Ante todo, conviene tener prescnte que la
novela ha sido rama de la historia, i que, en otro
tiempo, la historia i la novela se confundian en la
narracion de 10s acontecimientos, formando un
solo grupo.
Para cstablecer debidamentc la fuente de in-
formacion que la novela ofrece a1 historiador,
hemos tratado de hacer notar el caricter cientifico
de la escuela realista, 10s procedimientos que
emplea, i de quC suertc, por la evolucion social e
hist6rica opcrada en estos hltimos tiempos, Ia
novela se encuentra hoi dia aprisionada por las
ciencias, por la observacion i 10s detalles infinitos
de la vida; pues el novelista, a1 escribir la historia
de una pasion, el retrato de un personaje, las
costumbres de una familia, 10s resortes de una
sociedad, no puede desentenderse del medio quc
lo rodea, de la Cpoca en que vive, de 10s eletnen-
tos de civilizacioti que ejercen su influencia en
las personas, de las ideas dominantes, de 10s gus-
tos, de las preocupaciones que influyen en la
formacion del caricter i que traduce el novelista
LA NOVELA SOCIAL CONTEhiPOR.b!EA I97
insensiblcmente en siis libros, aunque desee apar-
tarse de cllos.
El hombre nace, se desarrolla i lucha por la
existencia, empapado en las ideas de su Cpoca.
El ideal de un siglo no es el ideal que vendra
dcspues. El progreso en su marcha creciente,
arrastra las preocupaciones, i en 10s altares derri-
bados coloca nuevos idolos, que cambian pot-
completo antiguas tradiciones i viejas teorias so-
ciales. Los afios renucvan los pueblos i las razas,
i con ellos, las costumbres i las ideas.
I aqui convienc hacer notar, aunque sea de
paso, la importancia del nuevo sistema del nzedio,
que tan anchos horizontes ha abierto a la critica,
que de tanta trascendencia es para la novela,
ideado por H. Taine, uno de 10s escritores mas
admirables de la Francia.
La teoria del medio aplicada a la novela, ha
venido a perfeccionar todo jCnero de investiga-
ciones sociales.
Estudiar a1 individuo en relacion con sus ideas,
su hogar, su familia, 10s objetos que le sirven para
el us0 diario, sus gustos, sus inclinaciones, obscr-
vando hasta el dti mo detalle de su trajc, su per-
sona, i el sello que da a 10s actos mas insignifican-
tes de la vida que constituye su orijinalidad i lo
PEDRO BALMACEDA TOR0
198
distingue de las demas personas; describir la SO-
ciedad i sus costumbres, tomando en cuenta las
idcas que la dominan, la situacion especial de las
ciudades, las calles, 10s edificios, las manifestacio-
nes infinitas de sus deseos, 10s teatros, la pobreza
del pueblo, el medio en que &e sc desarrolla,
todo esto es susceptible de ser analizado, i esos
fragmentos, que considerados en si poco vales,
son, juzghdolos en su conjunto, la espresion mas
acabada i el retrato mas perfecto de una so-
ciedad.
Esta es la teoria del medio.
No es posible ir a buscar en la historia estos
hechos que no puedan apreciarse debidamente,
si no se les estudia por separado; i nunca la his-
toria ha podido descender a la apreciacion de
hechos particulares, pues caeria en profundos
errores, ni jcneralizar, en seguida, sus observacio-
nes mhltiples, aplicAndolas corn0 evoluciones o
leycs sociales.
Toca, por lo tanto, a la novela presentar a1
historiador estas faces de la vida, que cambian
con 10s afios, que desapareccn, se renuevan o su-
cumben, ya por revoluciones antcriores, revolu-
ciones que escapan al ojo de la historia, puesto
quc-tllas se forman de gran n6mero de pequefios
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LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORhNBA I99
os; ya por la escasez de reciirsos i las
ldes del trabajo, que trasforman las cos-
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preocupaciones o
lerior; ya por las d
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di fi cuka
tumhres. U ~ I I U U I C U I I ~ mullulllla U I ~ C I ~ ~ , yd ~ U I
las
las tiranias de una clase
SUP egradaciones sociales, que
dcstrozan el marrimonio i crean un nuevo jCnero
de vida para el pueblo; ya por esa mczcla de
todas las jerarquias, que acerca a unos i que le-
vanta a otros; ya, en fin, por el esfuerzo constante
que domina a las multitudes para llegar a la al-
tura. Los encontrados deseos, 10s conflictos so-
les, todo se agolpa i vivc en la novela, a1 paso
: la historia, como un viajero situado en una
ntafia, no puede contemplar estas situaciones
la vida, sino por 10s resultados que ellas pro-
m en la marcha de un pueblo. La novela le
ece desarticulados todos 10s miembros del
ueleto social, que mas tarde el escritor reviste
1 su pluma, dotdndolos de la espresion de la
a, del movimiento, de la sangre que circula
Dicese, sin embargo, que la novela falsca 10s
actdres adornAndolos de cualidades excesivas
le pasiones que esth fuera de toda verdad i de
lo justo medio, i que este hccho solo desvirtha
condicioiies de exactitud que requiere para
las venas i produce la actividad humana.
200 PEIIRO UALMACEDA TOR0
que la historia pueda encontrar cn ella 10s re-
flejos de una Cpoca o las costumbres de una so-
ciedad.
Preciso cs confesar que cste argument0 parte
de una base falsa.
~Qu6 es lo que se busca en la novela?
dEs la frase?
2Es cl injenio del novelista?
<Es la novedad de la espresion?
Asi como clespojando a1 individuo de su traje
i 10s adornos esteriores que lo cubren, se puede
tocar su cuerpo, nos parece que el historiador, a1
estudiar nuestra kpoca, tomando coin0 fuente de
informacion 1as novelas de hoi &a, tendrA que
levantar 10s mantos i 10s abrigos de nuestra civi-
lizacion, i que mui luego tropezari con la carne
helada de la multitud, pudicndo juzgarla con en-
tera verdad.
dQu6 novclas serin las que en el futuro, puedan
dar a conocer nucstros tiempos?
<Serin las de Daudet? Serh las de Zola? Serin
las de Tolstoi', etc?
Los hombres pasan i solo queda su obra, que
cs documcnto, que es un pedazo de vida.
El obrero, el hombredel pueblo, acepta, por lo
jeneral, todas esas teorias aventuradas que colo-
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORANEA 201
can su felicidad en un procedimiento natural
,-L,alquiera,-el alza de 10s salarios o la diminu-
cion de las horas de trabajo,-mas que en las le-
yes econ6micas, que se desarrollan len tamente,
segun las necesidades de la sociedacl.
For eso vemos ciertas novelas, ]as novelas so-
cialistas i las novelas de Sue, por ejemplo, que
ajitando problemas d=. esta especie, pifitando con
vivos colores la lucha por la vida, desgarrando el
interior de toda esa inasa de hombres que espe-
ran una idea que 10s salve,-pies mas revolucio-
na una frase que un hombre,-consiguen ampli-
sima circulacion i la consiguen tan solo porque
suspenden las amarguras de las clascs trabajado-
ras por breves instantes.
Han removido las inasas con sus phjinas tcrri-
bles, i es lo cierto, quc sin tomar en cuenta el va-
lor literario de ellas, reflejan, con todo, la 6poca
critica de un pueblo i las ideas que lo han ajita-
do, i que choca con sus suefios de arnbicion o la
perspectiva de un porvenir mas feliz.
Todo periodo hist6rico tiem sus manifestacio-
nes ya en el poder,ya en el pueblo. I estas ideas
se traducen siempre, en cl dominio de 10s hechos,
por el acrecentamiento i cl bienestar del pais; i
en la vida de la intelijencia, por el carBcter varia-
202 PEDRO BALMACEDA TOR0
do que revisten 10s monumentos, 10s edificios pd-
blicos i por el espiritu literario que anima a 10s
hombres.
Bajo este punto de vista, la revolucion del ro-
manticismo es una prueba manificsta de las ideas
i esperanzas de una Cpoca de la historia, que si
despues ha sido eclipsada por nucvos i contrarios
acontecimientos, manifiesta, sin embargo, la situa-
cion excepcional del pueblo en que sc produjo.
No se puede aun apreciar el valor que dcsem-
peAa la novela como fuente de informacion his-
t6rica, porque si bien es verdad que toda escuela
literaria es una prueba de adelantamiento inte-
lectual i un reflcjo exacto de las ideas de esa es-
cuela i de ese tienipo, toca a lanovela contempo-
rhea el papel de tin gran documento, nuevo
am, pero que 10s historiadorcs que despues ven-
gan, j uzgarh, sin duda alguna, como cl mas corn-
pleto, el mas acabado quc las jeneraciones dejen
a su paso, i como la espresion de sus ideas i de
las costumbres de este siglo, tan dificil de apre-
ciar en su conjunto, si para cada uno de 10s infi-
nitos detalles de la vida i de la sociedad, no le
procurase la novela pzijinas de admirable pintura
i la definicion cxacta de sus trastornos i grande-
zas sociales.
_I
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORhNEA 203
Es irnposible desconocer la importancia de la
~~ovel a social contemporhea, aunqiie todavia no
puedan aprovecharse sus estudios i descubrimien-
tos.
Basta, sin embargo, para darse cuenta de la
estension de la obra de 10s novelistas de nuestro
tiempo, recordar quC ha sido la historia hasta hace
poco, si no fuera por Niebuhr, Ranke, Moomsem,
Weber, Macaulay, Rrickle, Irving, Rancroft, Mot-
ley, Guizot, Thiers, Cant6, Agustin : Amadco
Thierry, Enrique Martin, AlcalA Galiano i Ferrer
de! Rio, que le dieron carActer filos6fic0, levantan-
do el espiritu dc clla hasta colocarla como el juez
de 10s pueblos, donde las nacioncs todas deposi-
tan su tributo de verdad i adonde 10s hombres
llevan 10s actos her6icos dc SLI vida i 10s sabios
sus desculjrimientos.
,~Qud papel asumia la historia Antes dc este si-
glo? 2QuC pueblos vivcn en ella, a no ser como
un testimonio de la grandeza de un monarca, para
enaltecer sus cualidades, reuniendo las naciones
cn torno de su cabeza, i formar, por ejemplo,la
jigantesca corona de un CArlos V o de un Feli-
pe 112
2Para quC servia la historia si n0 para tejer las
guirnaldas i preparar el incienso de 10s C&sares?
16
204 PEDRO BALMACEDA TOR0
cQu6 ha sido sin0 un sacerdote de las vanidades
humanas, de 10s tiratios i de 10s reyes que la llc-
varon en sus carros de triunfo?
I asi es lo cierto. Basta recorrer las pijinas del
pasado, remontarnos a cualquier period0 histhi-
co que no sea el nuestro, para convencernos de
ello.
<Que importancia se conccdia a1 pueblo, a la
sociedad? 2Qud detalles poscemos de las costum-
bres, de las instituciones sociales, de 10s gustos i
modas del reinado de Luis XI , por ejemplo? zQl16
historiador nos mucstra el grado de cultura que
alcanzaban las masas, las relaciones de la vida, el
bienestar, las manifestaciones infinitas de activi-
dad de un centro constituido?
Se pregunta: 2por quC esta ignorancia tan ab-
soluta respccto del pueblo, i esa investigacion
excesiva en todo lo que se reficre a1 rei, descu-
bricndo su carkter, las personas que lo rodeaban,
las cscenas de palacio, las cacerias i bailes de su
corte? 2Por qu6 se ahogaba la historia convirtidn-
dola en la novcla de 10s monarcas?
Porque aun no existia la novela de la vida;
porque ni 10s Ralzac, ni 10s Flaubert, ni 10s Zola,
cstudiaron las costumbres, disefiaron a1 pueblo o
LA NOVELA SOCIAL CONTEMPORhNEA 205
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ron a conocer sus relacioiies sociales; porque
[Link] no habia noyelistas, novelistas en la
ncion dada a esta nalabra Dor la critica con-
i porhe
es a la
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diel
en ti
- . _
ace, - - - L - A
ten a.
novela de hoi, a la novela realista, a
En deberA la historia el conocimiento, el de-
e revelador, la cifra fisiolojica, las pasiones en-
tradas, la lucha, la ajitacion, las conmociones
la multitud, de la sociedad, tan desconocidas
ista qui , i que, sin embargo, son 10s grandes
ctores de la vida de un pueblo, de sus cambios
bliticos i sociales, de sus conquistas i de sus es-
erzos de civilizacion i de progreso.
El pueblo tiene vida interior, vida miserable,
tividad subterrinea, que se desarrolla en el si-
Icio i en la oscuridad, sin que tiingun signo
terior lo revele, i son 10s novelistas quienes han
jado a1 fondo del pueblo, quienes han acercado
luz a1 foco dc la miseria, pintando sus depra-
raciones, ese organism0 que ignorhbamos por
:ompleto, que nos asombra, i que viene formin-
lose con el despojo de todos 10s tiempos.
Se acusa a la novela de inmoralidad, de per-
rertir las pasiones.
msideramos este punto, dice Buckle, vcrc-
206 PEDRO EALMACEDA TOR0
MOS que la moral es estacionaria, i si alguna in-
fluencia social cambia su jiro, es por breve tiempo;
es un cambio de forma, no de fondo, es decir.
sirnplemente un cambio cn sus manifesta
esternas.
inmoral, por cuanto vemos
Se tilda de inmoral a algo
- L _ -1 - __: .- - - ___-I-
la el triunfo de 1,
que es la \
3e relieve ur
pues~o ae miserias que escapaba a toda 01
cion i que un pufiado de hombres discute
di a con todas sus alteraciones i cambios.
Con todo, hai fe en el progreso de las cc
bres, i la historia enscfia que existe un eqi
en todas las Paciones. Si en unas la so
decae, en otras la civilizacion renueva l a
agotada i orijin as instituc
de las ideas.
No es posible desconocer la importan
esta cnorme elahoracion social de la novel
entregari nuestro siglo a las fiituras jener;
como una I cual se E
la vida de 1 sus horr
sus costumures, 1 esra ajiz;aci~~i activa del t
de las evoluciones sociales que han transfc
la historia, destcrrando el domini0 que sot
ejercian 10s predestinados de la fortuna
-
momia viviente, en la
muchos pueblos, cor
I : - - I - -f:L--:_-- -
r
SOCIAL CONTEMPORhNEA
ambl Cl Ol l , 1 aDrienao sus pijinas a la ep.,r-r - --
las naciones civilizadas, cuyo hi co tirano es el
progreso.
tiago, 29 de agosto de 1887.
-Q-
~IAEROJOS,,, POR RUBEN DAR~ O
OR la maiiana el sirviente me present6 un li-
3j p: bro desconocido.
Recien impreso, htimedo, con las hojas unidas,
exhalaba un cierto olor a novedad. Con una
linda carAtula, con una multitud de pequefias
letras, que a1 esfoliar las pijinas, bailaban loca-
mente, dejando entrever algunas hermosas frases
e ideas, aquello parecia el poema de la vida de
un hombre, elegantemente encuadernado, en bri-
llante edicion.
213 PEDRO BALMACEDA TOR0
Ese es el poeta. Un libro escrito en puntos
suspensivos. La mitad de su vida, es llanto. La
otra mitad, canta sus IAgrimas.
Hoi dia las tristezas de 10s pobres no se acep-
tan en la sociedad, porque llegan as;, sucias, ha-
rapientas, con todo el sabor de la miseria igno-
rada.
iHai que imprimir las penas, publicarlas, ha-
cerlcs rldame! De otra suerte, si el desgraciado
pasa por la calle, sin que nadie lo conozca, i l -
guien pede dccir:
- i QU& feliz! Esc no ha sufrido!
Asi han llegado 10s Abrojos.
El poeta tiene miedo de que crean que es di-
choso; encarga a la irnprenta que d& a luz su
alma, desgarrada, llena de sollozos i de amargu-
ras; regala su libro a todos 10s conocidos, a todos
10s amigos.
Cuando sale un libro, uno duplica sus amista-
des: la ola del aplauso crece, autnenta; unos a
otros sc comunican sus impresiones; por fin, la
palabra desborda; vienen 10s aplausos de la pren-
sa; i el poeta conquista la gloria perdiendo el
alma.
Es el conde Ugolino, que da su espiritu para
alimentar las ideas.
PIKCELADAS 213-
I todos viviinos largo tiempo, impresionados
A d se conquista la gloria. iLa gloria, el ajenjo
por ajenas dcsvcnturas.
de 10s poetas!
*
* *
Este articulo es de impresiones.
Pocas veces he tenido la suerte de conocer cn
la intimidad a un j6wn poeta. ;Son tan mi sh-
tropos!
La casualidad me pus0 er. situacion de culti-
wr con Ruben Dari'o estrechas rclaciones de
coinpaiierismo li tcrario.
El libro de este j6iren poeta es toda una his-
toria.
Algo de ella, la cr6nica de su vida, refiere en
el pr6logo de 10s Abrqk; per0 lo mejor, lo inti-
mo, aquello que cncarna el secret0 del autor, la
manera cOmo nacieron sus poesias, el procedi-
miento que ha empleado, la historia, en fin, de un
libro, que entre 10s franceses constituye la pijina
mas delicada de una novela, eso lo relatari en un
brillante articulo nuestro amigo Manuel Rodri-
guez Mendoza.
I a la verdad, 10s AbqGs son poesias orijinales
2x4 I'EDRO BALMACEDA TOR0
10s poetas tienen siempre tristezas que sectarizan
cn el mundo literario.
Recuerdo que Dario no qucria publicar el pr6-
logo que hoi encabcza su libro. Decia que era
malo.
Si, yo he escrito estos Abrogbs
Tras hartas penas i agravios,
Ya con la risa en 10s labios,
Ya con el ZZanto en 10s ojos.
Esa es la palabra de valor. La risa i el llanto,
10s dos estremos del sentimiento.
Tu noble i leal corazon,
Tu carifio me alentaba,
Cuando entre 10s dos mediaba
La mesa de redaccion.
tYo haciendo versos, Manuel,
Descocado, antimet6dic0,
En eZ mtirjm de un perio'aico
0 en un trozo arpapcl.
Asi ha hecho 10s Abrajos, en unos cuantos tro-
zos de papcl, sin drden, sin plan, a1 acaso, toman-
do del airc algun pcnsamiento, llorando alguna
idea, algun recuerdo.
iI decir que era feo un pr6Iogo que corninza
tan hermoso!
Dario no conoce el valor de su pr6logo.
P'
0
tl
seis
If
bros
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r,
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L1
1i
I'INCELADAS 215
aul dc Saint Victor cscribia 10s prdogos de las
,bras de Hugc
odos 10s afios
-:- 1- :-&..,.A..,
I
1, quicn agrcgaba: 11;Yo publicaria
un libro siempreque vos me hiciC-
la 111 LIUUuccion!Ir
najino que si Dario escribiera tan lindos li-
_ _ _ - - A L . . - 2 - - -_ _ _ -.-I1 _ --_ - - - l J. 2- - L - J - 1-
curnu ~u o r u j u s , sus pruiugus vai uri w ruua la
ra.
v - 1 - 1 1 T , 1 1 1 1
s inauaame. La veraaaera noveuaa ae nues-
ra quincena serA el libro de nuestro amigo.
Tiene tnuchas raras cualidades, peculiaridades
.. .. 1. . - -
,.I
ianera de deck srijinal, propia, que revela el
r ..t -.. L-,.&.. ,.- 1,- A, . t - l l n- m - m
e estilo. iiros nuevos, eneriia cn ;a frase. Ls una
(
isignificantcs. I
on encantadore
Es un escultor ae iaeas raiiaaas en marni, con
as delicadczas i encantos de 10s antiguos vasos
:os detallcs de la frase, antc todo,
5.
1 - 1 , 11 1 .. r i _ _ .
-
florentinos.
Parece que tuviera entre sus manos toda la
historia de las imijeres, con sus timidcces i sus
audacias incontenibles. Mignon i J ulia dc Tre-
coeur.
~Q ud decir del totio jcneral del libro?
Es una poesia nueva entre nosotros, es la virjen
de 10s hielos, las rubias ondinas de 10s bosques
de Alemania, que han eniigrado a nuestro pais;
216 PEDRO HALMACEDA TOR0
i por lo mismo, que alld en el polo esa inspiracion
seduce, aqui, lleiios de sol, de aire, tiene atracti-
vos i magnificencias deslumbradoras.
Es BCcquer, con el cielo de Sevilla; es un poco
de Musset con la tristeza aristocdtica del fa.-
b0zu-g Sni~zt Geminin; cs Leopoldo Cano, es Bar-
trina, es Heine, el gran poeta, el hi co que ha
tenido cl ciclo entl'e sus brazos, el finico que ha
acariciado a 10s dioses, que ha vivido en el Olim-
PO i que ha sufrido grandes contrariedades a la
altura de' su j hi o i de su desgracia.
Heine.. .
Los Abvojos sor: un nido de palabras encanta-
doras, una serie de cuentos, bosquejos de novelas,
de dramas, sintctizados en bellisimas estrofas. que
caractcrizan el perfume di do de una nueva poe-
sia, que llega siempre en invierno.
El libro de Dario responde a una necesidsd del
espiritu, es algo quc hemos esperado sin saberlb,
es El Zib7~7 de Job de la adolescencia.
<Para qud dccir que la obra de Dario tcndri
mucho &xito, niuchos lectores? Se ha ido impri-
micndo poco a poco, se la ha recitado sotto +me
en 1as tertulias, clespues entre arnigos.
Hoi ya todosdiccn: "Dario,,. Este es uti gran
triunfo. Por ahi comicnza la gloria, tuteando.
PINCELADAS 217
La popularidad de ciertos novelistas, como Al-
fonso Daudet, se esplica con toda facilidad, a1
leer cualquicra de sus romances, EZ Nabab, Safo,
,Vz~nza Roumestan, etc.
Aquello es la. vida real con sus peripecias, sus
caidas, sus aniarguras inverosimiles. ~Qu6 hai mas
inverosimil que la vida? la vida ~ Z L jbur Z e j b w,
sin hogar, sin familia, sin ensuefios de mujercs?
La poesi'a puede entrar en 10s secretos del al-
ma; la novela disefia las rclaciones del espiritu
del hombre con la sociedad. La poesia es el hom-
bre, la novela es el mundo.
iSabes decir tan bien las cosas! ;Ya puedes es-
cribir en lor; diarios! esclama una niiia a1 escuchar
a Petit-chose.
I36 aqui una frasc exacta. iLos poctas dicen
tan bien las cosas! I Dario las dice de una ma-
nera especial.
Una composicion verdadcramente adorable es
csta que copiamos:
Cuando In vi6 pasar el pobre niozo,
I oy-6 que le dijeron: Es tu amada!. . .
Pidi-6 una copa i se bajo el enibozo.
iQue improvise el poeta!. . .
Lanz-6 una carcajada,
I hablG luego,
218 PEDRO BALMACEDA TOR0
Del placer, del amor, de su destino;
I a1 aplaudirle In embriagada tropa,
Se le rod6 una 18&inia de fuego
Que fui! a caer a1 vas0 cristalino.
Despues tom6 su coFa
I se bebi6 la lhgrima i el vino.
i QU 6 bicn sabc dccir 1as cosas!
En cuanto a 10s ti ps de mujeres vagamentc
disefiados en el trascurso de la obra, tienen ca-
ractdres dc creacion propia. Cada mujer cs una
orjia de palabras cspiritualcs o de frascs ainargas.
Dado solo conoce 10s estrcmos. Sns tipos idealcs
responden a sus amores desgraciados. Entre la
hruma de la poesia, se divisan rubias cabczas que
han pascado por las calles entre la admiracion
espontinea de la multitud, i la pasion, siempre
oculta, del poeta.
Podria aplicirscle el dicho de Saint Hcuve:
11Es dclicado como una mujer; se diria que
alguna vez lo ha sido.1,
En cambio, esas brusqucdades de cstilo acusan
claramc nte ciertas dudas, ciertos combates por
quc atraviesan las almas j6vaies. Como poeta,
las tiene inipcrdonables; como hombre, son ver-
dadcras.
Es mui dificil comenzar por ser un viejo para
-I- .*I-% -,- . - .. .. -- ,.. I
rmosa carta.-Rub&n &-
1 inspirrtdo pe $ q nicqraguense;
aylaudidas ri ms del certs
que no ha much0 tiampa vi-
patms. hq escrito i pub!io;td:,
en la8 oalumnna de LG Ui?iQn, diario que
dirijc en h n Sdvador, la signiente her-
mwa corta, eaviads a S. E. el predente
de IsRyl hl i ca de Chil'e, cum lnotivo de
haberie enviado &e ua ej eqi pl q dcl libro
t.-++v lqztlmgceda Toro.
L a carh dice @si;
aS+m--hcabs de l l i pr a mis ~ R U O S
el libro de 8u malogrado hijo, que deb a
la bonds? de usd.
&sa inapreciable eq para mi, por aer
obra de aquella alma brillante que tanto
I am& i p7"r aenir del padre de uno de mis
mejores fraternales amigoa.
U&ed ssbe CAPO se uaieyon nugatros
espfritns por el sfecto i por el arbe, o6mo
. ibrtmos jtintos en la labor del diario, odmo
asptrhbsrnos a lograr jnntos la gloria.
A1 saber la terrible noticia de In mnerte
1 de Pedro, he sufrido mucho. Me hallaba
I el c mp , i ileno dc; dnslo en qi retiyo,
escribi n ni rnenporia un Tibro, que $pest$
w:ai;aodo de imprimir cn Ia Imprenta Vq:
civuai de 8an halvaitot..
I
rio nn gran artist;, i la humanidad un co-
razon dulce i bueno, hoi, que son tan ra-
ros!
Compreodo el profundo dolor de su he-
rida al ms paternal. Nas, debe listed tener
el consnelo de que Ptdro vivi6 ia vida de
la luz i se ap9g6 coffio una estrella.
Su lirico espiritu soiiador que flut6 siem-
pre en la aurora, se sentirh feliz en tanto
qne cerca de la turcbs que guarda el cuer-
PO que animara, hay% flores i cantos de
phjaros, i su recuerdo vi va en el corazcn
de 10s suyos.
Para mi, el querido conpafiero no ha
nnerto. Yo no quiero imajinarme aquella
amable cabeee espresira, pAida sobre la
almohrtda del lecho mortuorio. Yo alimen-
tar6 mi engaiio, hasta cpie-si Dios vuelve
a guiar mis pasos a ese gran pais de Chi-
le-pueda ver en su cas8 el gabinete va-
cio, el nsiento en la mesa, solitario, i yo
sin aquel que me daba aliento, aplauso,
apoyo, co~~suelo, amor.
Pronto recibirll ujted el libro quc le
anuucio, i que es UIIB obra del corazon.
Entre tanto, soi corn0 Eielnpre eu qr a-
decido i nfectisimo amigo.-h6Qn Dario,
-Snn Sralvador, diciembre 11 de 1889,~
PIKCELADAS 219
llegar a ser 1111 nifio como aconscjaba Alguien.
La juventud es incontenible, i a vcces en ella,
valcn mas sus dcfectos que sus buenas cualida-
des. El criterio es cuestion de aiios, de esperien-
cia. La naturalidad, la espansion, son flores que
es prcciso abandonar cuando se entra en la vida;
pero miCntras tanto ... nada hai mas bello queesa
jgnorancia de las cosas, csc candor alcgre dc 10s
aiios. ..
Es el inconvcniente de 10s poetas j6vcnes.
Lloran demasiado.
Dario, por temperamento, por cscucla, time el
vino tristc. Sus poesias son concebidas en otofio,
con todos csos rasgos grises de la melancolia.
Solo de vez cn cuando se descubrcn algunas car-
cajadas, algunas historias de besos, el poema de
10s labios con toda la frcscura i delicadeza de la
mujer.
Dario es el primer cantor de la nueva escuela
que hallegado a nuestras playas. F. CoppeC, A. Sil-
vestrc, Aritne i todos lospamnsiens del gran ba-
rrio dc Paris, si comprendiesen el espaiiol, dirian
que Dario es un hercano. Tienc toda la gracia
de esos clegantes escdpticos, que aunque no creen
en la vida, pasean con todo lujo, con esplCndido
traje.
17
220 PEfiRO RALXIACEDA TOR0
i QuC riqueza de amores, de palabras! ]Qui. modo
tan oriental dc vestir las tristezas! Son vcrdade-
ros nababs de la frase. Ya sabcmos que Saint
Victor era el Don J uan del estilo.
A1 cerrar el libro, se produce en el alma una
imprcsion curiosa. Parece que abzndonAsemos
el taller de un artista. Por todas partes estAtuas,
bosquejos, medallones, grabados; la memoria se
puebla de una multitud de cabezas espresivas,
soiiadoras, per0 todas cabezas de mujeres.
Por eso, en una poesia que h6 tiempo se publi-
c6, Dario esclamaba:
iMujer, eterno estio,
Primavera inmortal!
c
o recuerdo quC diario santiaguirio se que-
- *FiK $ jaba en un articulo nosthljico de la pobreza
i de la inmovilidad de nuestros escritores. llYa no
se escribe en Chile!,! I les parece que con el filti-
mo libro que se publica en la quincena, van a emi-
grar todas las golondrinas de 10s versos o la musa
terca de 10s libros de invcstigacion.
Otros, que se iinajinan 10s finicos capaces de
reavivar el fuego sagrado, esclaman:--liQuC quie-
res! aqui uno se muere de hambre, las letrns no
dan para el mercado!,! I hacen un jcsto sarJ 6ni-
cu, I I I LI WVU, quc prui I i ci c i i i dh uc IU quc. CI I reali-
dad pueden dar.
Aqui, como en todas partes, 10s que escribcn 10
hacen en sus horas desocupadas, en sus ratos de
ocio, i solo tienen profesion de litcratos aquellos
que vcjetan en 10s diarios, en las imprentas.
A este propdsito, recucrdo un articulo de Hen-
ry Houssaye, que no tienc la frescura del padre,
aunque se reviste con la misma crudicion galantc
i fastuosa. Dccia que era un error creer que exis-
tian 10s literatos, en el sentido cstricto de la pa-
labra, es dccir, aquellos que viven dc sus libros,
como un hacendado de sus cosechas; que desde
la atitigiiedad,-i se remontaba hasta 10s buenos
tiempos de Esopo,-todos 10s que amaban las le-
tras eran simples amateam; i no micnto si
.que CCsar era un grande especulador en gi
que sac6 algunos talentos en su escursion
Galias; Bruto i Decio, varones eminentes i I
tados, no tenian empacho, Antes de diriji
foro, de arreglar sus negocios i calcular las
das del dia; i si Horacio 110 hubiera esculpi
hexdmetros El artepobtica, scria para nosotr
simple comerciante romano.
Rc-corriendo la escala, llegamos a1perioc
romanticismo de las letras i del bolsillo. Inc
ROM, ~NTICOS I ROIIEMIOS 223
bles soiiadores, hartos de riinas i alcanzados dc
deudas, 10s Alfrcdos de Mussct rieron la pobreza
i cantaron la orjia de la miseria. Lo que espre-
saban en sus versos, lo desdecian en la prictica;
algunas cr6nicas se han encargado de asegurar
que Alfredo dc Musset fuC el mas eximio vivi-
dor, gast6 cuanto cay6 en sus manos i espriini6
el jug0 de la vida hasta en su agonia de pocta i
de adorador de mujeres.
Ya 10s tiempos de la bohemia de Murger i de
10s inosqueteros de Dumas cstdn mui lCjos de
nosotros, por dcsgracia. No sC que hoi en ciia
puedx Alguien vivir trampeancln las cuentas del
sastre, sin que pare en el juzgado i lo empapelen
con demandas; o atrashdose en el alquiler de la
pieza que habita, con solo clecirle a1 patron unas
cuantas chuscadas injeniosas. Si algo con-igue,
es quc lo bajen a FuntapiCs i a escobazos clc la
poCtica bohardilla donde se tejen, por lo jencral,
10s bordados de la fantasia hambrienta.
C Q U ~ di rk M. Dumas, si en nombrc de las tu-
nanterias de DArtagnan le abriesen un forado en
su bodega i le bcbiesen sus mejores borgofias, o
a rompe i rasga se ccharan a1 bolsillo las salchi-
chas de 10s puestos de carne? Gritaria IliSocorro!fr
es includable.
224 PEDRO BALMACED A TOR0
Lo que hai de cierto en e m asunto, cs
Murger era pobrc i queria escusar ante sus
su pobreza; i con muchos sofismas se persu
de la necesidad del ayuno, i Miirger ayur
cuando no tenia que comer. Dumas era un
tr6nomo excelente, i sus novelas el mejor apc
vo para 10s admicos; i como todo gascon, tru
aficionado a las diabluras, pintaba a sus hC
pescando gallinas en seco, o levantando las b
llas de vino con aparatos de su invention,-
supuesto inferiores a 10s de Edison.
Lo quc estos buenos sujetos pintaban con
tima pintura de imajinacion, quieren realiz
en nuestro tiempo, tien pleno siglo XI XV, cc
dicen 10s polemistas, algunos muchachos quc
cien comienzan la vida i que sc dan de mojicoi
de trompadas para barnizar su cuero con el pr
go de las pellejerias que sufrieron 10s mosyuet
de Luis XILI, a quien Dios guarde.
Esto sucede pot- error de 6ptica. El cerebrc
10s j6venes es hecho de espejos, como el dt =-.,
mujeres. Con media idea, con una sombra de idea,
una mujer se basta por uti mes. Un hombre nece-
sita devorir muchos volhmcnes Antes de alcanzar
la misma suerte.
que
ojos
adia
iaba
gas-
:riti-
han ,
roes
bote-
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lej i-
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Dtno
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hfANTlCOS I BOHEWIOS 225
Los jovenes vi
~U Z ; pero a 10s j6venes les admira i lcs pasma su
propia claridad de espiritu. Basta una chispa para
que se refleje en la cabeza, i sc disperse i se des-
nc como un brasero encendido.
:rdo que en el colejio se fortn6 una aso-
:iacion de mosquetcros para robar la boZada i dar
le palos a 10s alumnos de 10s otros colejios. Te-
iiamos espadas de madera, i acuchillibamos con
ieroismo a nuestros encmigos. Sc ccnaba a las
atro de la tarde en cl jardin del colejio, dcbajo
! algun irbol, cuidando de escondernos de 10s
spectores. 21 quC se cenaba? iRah! pues claro!. ..
2 cenaba el pan que nos daban en el recreo.
i Qu4 nos faltC para llenar cumplidamente el
ipel de mosqueteros? iQue nos firmara M. Du-
as!-Tentadcs estuvimos de recurrir a M. Du-
as, el dc la calk de HuCrfanos, para que santi-
:ara nuestra institucion; per0 un compafiero
xerv6, lo que nosotros ignorAb,
C. Dumas, cra M. Dumas hijo; 1
m, el gordo, el cocincro Dumas,
hmas padre.
Con esa facilidad asimiladora c
amos, que este
uego, no era el
el novelista, el
le 10s nifios;un
226 PEDRO BALMACEDA TOR0
dia parodidbamos a Robinson Crusoe; otr
emprendiamos un viajc a la luna, como 1(
roes de J ulio Verne.
Debo confesar que aun ahora, hai muchos
patriotas que tienen aficion a este viaje; es
favorito de 10s desocupados ...
Pero el gusto de la lectura se trasforma
dida de 10s afios; a 10s siete, Tomasito ed
Bar; a 10s diez, Robinson; a 10s quince, Los
pueteros; i a 10s dieziocho, las Esceizas de Z '
de Eohemia, o 10s derivados de esta escuela
Es pasmosa la facilidad que tenemos
convertir en realidad lo ideal. Estamos dis
tos para la lucha, buscarnos el peligro, desaf
el porvenir; i cuando se debilitan 10s sueiio
tificamos nucstra espcranza en 10s libros,
hdroes de novelas que mas amamos i que s(
santos de la juventud.
De aqui viene esa necesidad de espansior
lleva a 10s j6venes hasta toniar la pluma, i
bir i soiiar escribiendo, toda una historia,
una vida, nuestra propia historia, nuestra propia
vida, juzgada por nosotros mismos, con nuestro
criterio de poetas sin musa.
a me-
PUZ-
Mas-
t vida
para
ipues-
iamos
s, for-
en 10s
3n 10s
1 que
escri-
toda
'o dia
3s hC.
com-
:1 pais
RoMhl
.. . .
YTICOS I BOHEMIOS 227
~f u i I ~J OS estoi de reir dc mis debilidades. Y o
las [Link] con &legria, y o picnso con tristcza
cn mis primeros ensayos literarios, escritos en el
colejio. Fu6 la 6nica vez quequedC satisfecho de
mi obra, orgulloso de mi miseria. Los otros arti-
ticulos desgastaron mi candor, 10s juzgud severa -
mente i fueron a parar a1 canasto de 10s papeles
in6 t iles.
Lo confieso, solo ent6nces tuve vanidad, o a1
mhos, confiC en mis fiierzas. Ahora creo en la
fortuna, espero la ocasion propicia, aguardo el
cuarto de hora en que 10s hombres hacen su ca-
rrera i su vida ...
Lo que mas sorprende a1 quc principia a es-
cribir, es aquello de Za wmz, esa personalidad
terrible que trae las ideas i empapa con pcrfiimes
el corazon.
Aun tiemblo con aqucllas cosas. Hacia mucho
tiempo que deseaba escribir algo, una historia de
amores, una poesia otofial. Habia leido mucho
a Lamutine, i Latnartinc decia que sus versos
eran dictados por su musa.
<Tendria yo tambien mi musa?
AguardC la noche, que es la hora propicia para
:onversar con el jenio, cerrC las puerta
pieza, encendi luces, i temblando, como
r
(
cerca; yo creia sentir el aire de sus alas, unas alas
mui blancas, tnui suaves, que cortaban el espacio
cotno las garzas de 10s rios.
-Vamos, siento la inspiracion.. . i borrando,
escribiendo, volviendo a borrar, con la cabcza
inclinada, la mano ncrviosa i aguardando a cada
momento las cestas de flores aue depositaria en
mi cerebro la musa, escribi mui lijero, muchas
carillas, hasta que a1 fin, jadeante, como si hu-
bicse corrido, i detenjdndome, tir6 la pluma a un
lado.. .
No vino la musa; pero yo habia encrito.. .
Era el primer ensayo dc un romhtico. Vi
amanccer, i como 10s demas poetas, senti el con-
traste del silencio i dcl bullicio. iOh! aquella pri-
mera velada es el principio de mi vida. Antes.. .
eso no era vivir.
El aire fresco de la mafiana impregnado de
ycrbas silvcstres, de aromas de la campifia, cntr6
por las ventanas de mi pieza i sacudih 10s pape-
les con movimientos cortos i parpadeantes.
Las jentes iban i venian, 10s coches se cruza-
ban en la calk i la ciudad despertaba con rumo-
ROMhNTICOS I ROHEMIOS 229
res prolongados, perezosos, que iban aumentando,
se acercaban i volvian a pcrdcrse.
Estaba consagrado pocta.. .
Muchas veces recurri a1 caf6, a la excitacion
de mis facultades, a las IAmparas dc parafina, a
cuyo derredor vuelan las mariposas i se chamus-
can las alas., . Todo era inhtil.
En cambio, despues, en muchas situaciones
apuradas, de pi6 en un rincon cualquiera, escribi
inuchas de aquellas cmas que aguardamos de la
jnspiracion i que vienen con la necesidad i las
obligaciones.
No quiero hacer eseas confesiones en alta voz.
SC quc son desconsoladoras para 10s que princi-
pian. Est0 lo SC por mi.
Quiero asegurar que no hai j6ven que se inicia
en las letras, que no principie por romhtico, i
que todos hemos comenzado la vida siendo bohe-
mios. Despues.. . ya es de otro modo.
No se escriben 10s libros con caf4, ni se hacen
10s versos respirando flores.
He preguntado a muchos poetas que peinan
canas, i me han contestado que !as estrofas son
csperiencias, i 10s madrigales desengafios.
No se apure a tiuestros escritores. Ellos pro-
ducirAn cuando puedan, cuando tengan tiempo
230 PEDRO BALMACEDA TOR0
Exijimos de 10s literatos en razon directa de
nuestros dcseos i de nuestra ociosidad.
Ahora que sabcmos c6mo se hacen las novelas,
c6mo se forjan 10s caractdres, c6mo se desarrollan
10s dramas, es preciso no impacientarse con 10s
autores. Detnasiado hacen con lo que publican.
En cl hltimo libro de Alfonso Daudet, Treinta
agos en Paris, se advierten muchas observaciones
respecto de 10s novdistas.
iPobres hombres! Tienen que vivir en las f6-
bricas, codearse con 10s obrcros, remontar el Sena
en dias de Iluvia, refujiarse en el campo en el
invierno i tiritar de frio en las calles que reco-
rren, buscando 10s secretos, las fraces, la ecuacion
de muchos problemas, la inc6gnita de muchas
ecuaciones.
Ya no se escribe con el coraz6n. Todo es re-
sultado del trabajo. Se acumulan 10s materiales
i se edifican 10s libros, como las casas, lentamen-
te, conforme a 10s planos, cifidndose a las reglas
de la arquitectura i de la estdtica. Los j6venes
estan demas.. . estamos de mas en el campo de
las letras. Hoi sienten 10s viejos i filoscfan 10s
nifios.
--1IPues, es claro, dice el gaiter0 de Alfonso
Daudet, yo of cantar a1 ruisefior, y me dije: inira,
ROMhNTICOS I XOHEMIOS
10 que hace UII pijaro con SLI gargar
puedes imitar tG con tu flautdll
Y 10s pobres escritores imitan el canto del
ruisedor; per0 el ruisefiior queda escondido en la
selva. 2No es verdad?
Hoi sc imitan 10s sonidos, se jmitan las cos-
nbres, las personas.. . per0 no se imita el co-
:6n. Eso, confesdmoslo, sucedia en 10s tiempos
J orje Sand. J orje Sand yaeno existe.
+pBEI $TO BLEST B,+
-9-
AS^de un hotel, dondc vivia, a morir en
un hospital.
Rara vez puede condcnsarse la historia de la
vida de un jdven en tan pocas palabras, i sobrc
todo, tan dolorosas.. .
Me imajino cud1 seria su $tima idea, su idtima
Ilamarada, la ~l ti ma frasc irdnica, terriblc, de un
hombrc que muere como Alberto, sin el consuelo
de sus amigos, sin 10s recursos dcl hogar, que para
dl era algo asi comouna l uz presentida, un deli-
cioso suefio de primavera entre el frio de la nieve.
Si n sus amigos, 2quiCn podria sospechar ese desen-
234 PEDRO RALMACEDA TOR0
lace de la muerte, que todos esperaban, pero qUc
nadie creia tan ccrcano?
Cuando lo divishbamos en la calle, nos parecia
leer en su fisonomia todos 10s estragos dc la en-
fermedad, tanto mas cuanto que 61, con su jenio
festivo, cspolvoreaba sus dolencias con algun
chiste, alguno de csos rasgos brillantcs de su edu-
ca:ion parisiensc. Aquella antitesis del cspiritu
con el cuerpo ya agonizante, daba a sus pala-
bras no sC que de alegria f6nebre.
Aficionado a la m6sica como pocos, siempre
hablaba entusiasmado de 10s grandes cantantes
franceses, i tenia para el piano esa gracia inherente
a su temperamento de nmafezzr.
Leia a Saint-Saons, Massenet y Chopin, sobrc
todo, a Chopin, por quien guardaba especial pre-
dileccion. Aqucllos valses Iinguidos, aquella poo-
sia enfermiza de la m6sica del amigo de J orje
Sand, lo embriagaban i adormeciati su enferme-
dad con la mas duke nostaljia; entre las melo-
dias nebulosas, arrastradas, llenas de suspiros, 61
sentia sueiios felices, luces de aurora.. , lo que
nunca tuvo sin0 en sueiios.
I, por contraste, en 10s momentos de buen hu-
mor, chispeaban 10s boleros, 10s aires de vuzidevid-
k, las operetas, 10s co?rp/ets de Paulus, aquellas.
ALBERT0 BLEST 13. 235
finisimas alusiones, pucstas en mhsica, de toclos
!os sucesos de importancia, la novedad del dia.
Muchas veces soliamos entrar en el altnacen de
pianos de Kirsinger.
-Vamos a hacer mhsica, decia, aunque el doc-
tor diga que es un galicismo.
El doctor era JosC Gregorio Ossa.
Ccrraba las mamparas del salon, escojia algu-
110s de esos largos pianos, brillantes, con sonido
de orqucsta, i pasibamos horas de horas en puras
reminiscencias. ImitAbamos todos 10s estilos, to-
dos 10s gustos, todas ]as modas; 10s nocturncs
atropellaban a 10s valses, la romanza sucedia a1
scherzo; i entre aquella orjia de notas i acordes, de
vez en cuando alguna carcajada, las notas felices
de la vida, con que Alberto Blest recordaba zm
poco de Paris.
Luego la litcratura, 12s bellas artes. En su afi-
cion desmesurada por todo lo que era sentimien-
to, tenia la frase oportuna, cada vez que escribia-
mos, en 10s salones de rcdaccion de L n i$f~oca.
Aquella tertulia de arnigos que traian articulos
sociales, rcvistas de teatro, incidentes de salones,
fu@ nuestra vida por inuckos meses. Alberto se
contajid, i principld, a escribii- mmo si hubiera sido
del ofieio. I t o se hizo popular, i en mas de una
18
--
236 PEDRO BALMACEDX TOR0
ocasion did mgrjen a interesantes polCmicas en
10s diarios santiaguinos.
Un buen dia apareci6 con un paquete de pin-
celes i unos tubillos de colores.
-iMe he hccho pintor!
I a mi no me estrafiaba aquella facilidad con
que Albert0 Blest iba de uno a otro asunto; todo
aquello forinaba parte de su elemento, de su san-
gre,-la pintura, la poesia. Tambien hxi a versos.
Conservo algunos espirituales, carifiosos, llenos de
franca intimidad.
La buena atm6sfcra del diario le era saludable.
Vivia desde la mafiana i la noche entregando
orijinales, haciendo traducciones, buscando temas
para articulos, algo que tuviera orijinalidad, que
hiciera vender la edicion dc L a &oca. Era todo
su empefio darle popularidad, circulacion.
Concluido- el trabajo, saliamos entonando entre
dientes L a Yigeonne, cancioncita delicada i que
tuvo boga en 10s salones, i nos dirijiamos a tomar
nn poco de aire, camino de la Alameda, proyec-
tando libros, rcvistas, bosqiiejos de cuadros i me-
lodias dc mhsica bohemia. ,
Era la Alameda nuestro paseo favorito, lugar
admirable donde ibamos a obscrvar puestas de
sol, quc parecian cuadros de autores estranjeros.
I
ALBERT0 BLEST B. 237
Entre el follaje de 10s Arboles negruscos i la
perspectiva luininosa de 10s edificios, con sus te-
&os brillantes, encendidos; i mas al& en la masa
confusa de objetos que se perdian en la bruma
de la distancia, se oian 10s piteos agudos de al-
gun tren que dejaba la estacion; i todavia mas
sonora, per0 mas a lo lijos, la cadencia de or0
de una campana sofiolienta, ankmica como una
nota de crephsculo.
Aquellas tardes eran encantadoras; i tanta me-
lancolia, tanta dulzura sofiadora! ...
-iUn descubrimiento! Gran descubrimiento!
era una de las manias de Albert0 Blest.
Andaba a caza de retratos. Queria sintetizar
la personalidad de un individuo en el menor nh-
mer0 de palabras, i daba i cavaba en las frascs,
las reducia a su mas minima espresion,-la qui-
mica de las frases,-hasta que de un solo rasgo
salia la caricatura burlona, enorme, con una boca
de Rabelais i con el espiritu de Mefistdfeles.
Nos reiamos de aquellas bromas, las repetia-
mos a 10s amigos, i a1 diasiguiente, todo el mun-
do sabia a1 dedillo i comentaba aquel retrato de
imprenta, lleno de injeniosa malignidad.
Los tontos lo perseguian, eran su sombra; CII
todas partes 10s encontraba, i lo que es mas, quc-
238 PEDRO B A1,MACEDA TOR0
-1 L 1-
rian ser sus amigos,--el Inas 1KIIl CIl Ut . J cas~1gu que
pueda infrinjirse a un hombre de talento.
En su boca tenia siempre pronto aquel pri
pi0 de editorial de J usto Arteaga:
nci-
--IIDios mio, tG que has puesto iimiws a la
telijencia de 10s hombres dpor quC no pone
mite a su tonteria?-Pero Dios no escucha e
plegarias, i 10s tontos andan en la calle como yo
en mi [Link] En mi casa, n6 ...
Alberto Blest no tenia casa!
Esta fuC una de Ias Gltimas esclamacior
Pas6 las vacaciones en Penco; i de reg1
le of a1 pobre Alberto.
L i n-
s li-
stas
ies que
reso al-
~ .. .*
gunos meses en su hotel, i dos o tres dias en CI
hospital. All{ murid desamparado, solo, porque
no supimos su enfermedad, sin mas ausilio que el
de 10s doctores: iescaso auxilio para aquel que ha
tenido tanta fe en la amistad!
Ya no oiremos mas su m6sica lijera. (t o sed
un recuerdo del j6ven escritor, i sus conversacio-
nes, que aun suenan con cl calor de nuestros
afectos, quedarh en boca de sus amigos, como
un testimonio de su talento, de su intelijencia
Clara i despcjada.
-0-
~ M O principiar?
B 3 No se trata de un pan poeta, de un 'gran
pensador. Es la pequefia historia de un hombre
del pueblo, que durante largos afios ha cantado
sus sentimientos i sus tristezas, porque, sin duda
alguna, en medio de las tumultuosidades de la
vida, el pueblo es triste i melanc6lico.
H6 aqui, pes, el secreto de muchos hombres
i de muchas poesias.
Interpretar el perfume salvaje de la naturaleza,
10s arranques apasionados del mundo de 10s po-
bres, traducir en estrofas sus deseos, sus pensa-
haber nacido en el circulo, haber esperimentado
10s sinsabores de la multitud, haber sentido c
ella, haber estudiado sus amores, para produ
esos cantares, que se repiten de boca en boca, q
las guitarras preludian mon6tonamente, como
zumbido de un ejambre de abejas, i que arreb:
esos corazones ignorantes, que despliegan a 5
ecos toda la fuerza de la esperanza, toda la est
cha ainbicion del porvenir.
Mui pocos son 10s poetas populares.
Recordamos a Ferrh, el espafiol, que echan
a un lado 10s mantos de seda i 10s ensuefios (
licados de su fantasia, nos tradujo con la fori
pulida de su pluma, las magnificas noches uL
Granada, 10s suspiros de or0 de sus mujeres i 10s
ayes de sus hombres desesperados por el amor.
Era aquel un infierno delicioso,en que las jen-
tes sufrian acompaiiadas de versos i de ligrimas.
La SoZedad es un magnifico poema, es el poema
de un pueblo escrito en cantares. Cada uno re-
conoce ahi su obra. Todos han depositado una
fli os. El pueblo siente i
a~ imores conserva la vi-
riliaaci triste ae la aesgracia.
En Espafia, tierra de guitarras, las carcajadas
or que muestran orgullos
ma, i cuando espresa siis i
. . . . . . . . . .
:on
cir
Pe
1 el
ita
;us
re-
do
le-
na
rln
.~
H
la
GlJAJARnO 243
n el sabor iiitelijcntc de sus mujeres; el pa-
les leg6 un recuerdo de htroes i pl anes que
tietw
sado
palpi
En Lniie-rorzoso es namar ae nuesrro pais ai
recordar un nombre para muchos desconucido -
en Chile son pocos 10s que bajo la manta i el
enorme sombrero, ocultan un curazon hecho para
cantar las Denas de la gran comunidad del tra-
baj
Ln ~ U C W popular nace de la tradicio
leyenda. Aqui alcanzamos con la man1
apartado de 10s hechos. Nucstra historia
sin Prometeo, sin ondinas, sin dioscs c
dos; dc aqui el carictcr or.;jinal, robusto, ineduca-
do de 10s poetas populares. Todo lleva el sabor
de la brisa de 10s campos, de 10s aircs de la tierra.
<Qui& no conoce, dc nombre siquiera, a Ber-
nardino Guajardo? QuiCn no conoci6 esa cabeza
hlnqca, esos ojos inmdviles, aquella pronunciacion
uliar?
Sra pequeiio. Vestia traje del campo, manta i
ibrero de anchas alas. Sus ver
pl duci an tambien el sonido caractc
espuclas. Nada le faltaba para ser
acia versos, eso si que provenia
s grandes personalidades de la 1
sos, a veces,
:ristico de las
. un o~gi nn~.
del pueblo, i
multitud solo
SUI I ~ ~ ~ I , I UUI U~ > CI I IO> I LI CI L~ UU> , CI I I C I ~ -LaLlones,
en las fiestas de Noche Buena, i nada mas.
Bernardino Guajardo imponia su talento i lo
vendia mui barato.
Todo era en 61 car
Una mala imprenta daDa a I UZ sus canciones.
El anuncio de la nueva poesia de Guajardo circu-
laba por la mafiana, en la plaza de abastos, a la
hora de las cocineras, i a la tarde, sc podia obser-
var a nn pr!!nn de hombres. acurrucados en un
CUAJARDO 245
.._, ------, __._ papelitos de colores firmados
Bcriiardino Guajardo.
n eco del puebloque se va es la historia de
--I ~_c..In..,-.- _..A _- , - 1. . x , #.I-.._" .... I.."
por
1'0' 1
u1
quejas.
I :queAos idolos se desmoronan, sus ado-
rad ufrcn ; per0 Ia gran constelacion de dio-
ses permanece impasible.
He cscrito estos reglones, porque, sin duda al-
b wna, el pueblo lo siente, i hoi dia lo que piensa
cl pueblo es acatado por muchos.
mucliw L WI QL U I I C ~ quc I I W p w ~ i i ~ t i i L - > ~ I C M L 3u3
se cnt
10s ara
artista
deras
asolea
hasta
grises
nilleo:
aguas
las ab
JANDO ias micses se ponen rumas, CI Clem
mas claro, mas dihfano, i en 10s campos
onan las canciones de la cosecha, se limpian
idos i se preparan 10s graneros; cuando 10s
is, con sus nialetas a1 brazo, recorren las pra-
i bosquejan perspcctivas brillantes, de tonos
dos; cuando la vista abarca el horizonte
con sus humaredas azulejas i sus montafias
o sonrosadas, i el oido percibe 10s campa-
j temblorosos de la esquila i el rumor de las
quc sonambulean entre las yerbas; cuandv
ejas zumban i el airc tienc perfumes de
248 PF.DR0 BALMACEDA TOR0
1 . t - - 1 -
menw 1 ae jenciana; cuanao se aespereza el al-
ma i quisidramos dar un suspiro mui grande, mui
intenso, que diera paso a la luz. a la vida. a la*
emanaciones hhmedas, a Ias ican-
tes, a un suspiro que entrisLcLt: 1 quc, 5111 em-
bargo, alegra; cuando nos sentimos mas buenos,
mas dispuestos a 10s actos her6icos) a 10s cariiios
impetuosos i la elasticidad del espiritu es tan
grande que nos damos cuenta de todo lo que nos
rodea, de lo que pensamos; cuando soiiamos el
mas duke de 10s sueiios, un suefio fresco como
un ram0 de flores.. . . !oh, enthces llega la pri-
mavera!
las rosas, el sol se desparrama por el aire, jttcg;dll
10s niiios con risas encantadoras, las calks se
pueblan de jente, i de entre 10s Arboles, salen 10s
himnos verdes de la csperanza i las melodias per-
fumadas del amor.
F d ent6nces cuando vi dejar el lecho a una
linda enferma de quince aiios. Tenia las dos t
la que describen 10s libros i la que mina el aliria.
;e alumbraba i desea-
d a.
Las golondrinas chillan alegremente, flo,
--Sacame, le decia a su madre.
I la buena sefiora rodaba hasta el jardin la si-
Su semblante descolorido c
ba la primavera como la vi
- . . . .
sensaciones p
L^^^ : ---^ -:-
recen
. ,.,-.-n ..
FOR LAS PLAYAS 249
]la i le ponia cerca algunas matas de claveles
rojos.
-iQuC aire tan fresco! Me siento mejor; no
tengo nada; ya podria andar.. .
- N6, hijita, es preciso quc te cuides. Mui luego
pasearemos con tus amigos; serA una escursion en
regla. Iremos a la avenida de 10s castaijos, en co-
che, mui despacio, para que no te fatigues.. . i en
la noche bailaremos. ?No es verdad?
-Si. Me gusta. Eso es... bailaremos. I me-
neaba la cabeza con signos de indecible alegria.
BailarC con J orje; 61me ha prometido venir para
cuando yo lo llame. Ahora debe de estar ocupado.
Me dicen que estudia de cabeza para recibirse de
bachillcr, porque 10s bachilleres.. . son como 10s
hombres, pueden ir donde sc les antoja i pasear
con las niiias. .. i .. . i eso es lo mas importante.
Si, J orje cumplirA su palabra. Para entcinces yo
estarC mejor, i le habrC concluido la carpeta bor-
dada para su escritorio.
El jardin era pequefio. Las murallas blancas
se vcian cubiertas de pasionarias azules i de ye-
dras trepadoras. Una encina, algunas flores silves-
tres, dos o tres hilos de agua que se deslizari
entre las plantas, i a1 fondo, un gran palomar
dondese sienten 10s arrullos de 10s pichones i 10s
oscurecidc
man chado
-._.- 1-
os de tierra coci,
. . .
uelo i
aieteos de las hembras que emprenden el V I
se pierden en el aire, como nubccillas ...
Desde el vestibuio de cristales, adornado con
abanicos, quitasoles i plat
da, se
divisa el campo verde, con un norizontc agreste,
) a trechos, i en otros, negro,
-,
I por 10s boscajes de pinos, qu
clan J ~ L proximidad del mar. Por esos lauus, riai
en Ia atm6sfera cierta humcdad salina i fortifican-
te, producida por 10s helechos de las pIayas. A
la izquierda, blanqiiea amontonado entre las aca-
cias un caserio; a traves de las hojas, se alcanza a
ver la flecha de una torre, que brilla a1 sol
iglesia.
Este era el viaje favorito de las palomas. Cuan-
do habia buen tiempo, se veian cruzar bandadas
que tcnian en el aire repiqucteos i conciertos pri-
maveralcs.
I en este conjunto de paisajes tristes i de risue-
fias perspectivas, brotaba el trigo, jcrminaban 10s
maizales i las palomas recojian la paja, el nido. ..
Per0 la nifia nada sabia de estas emociones;
nunca le habian contado las preciosidades del
campo. Solo tenia algunos recuerdos vagos ... Asi,
algo como recuerdo, nada mas. iHabia vivido tan
poco!. . , Sicmpre enferma, palideciendo. En su
r-
L1 c
chc
-
sie
dia
J Ol
Pon LAS FLAYAS 251
lomia se notaban todas las luces del crep6s-
, en sus ojos habia mucha sombra dc otoiio,
iinguna de las esplosiones de la primavera.
j t por que, cuando la vi, me dieron ganas de
ar en voz baja La caida de Zas hojzs. ..
-2Estoi mejor, no es verdad? me preguntaba.
.Mui mejor, le dccia.
las IAmimas asomaban a mis oios. No le aue-
fson
culo
sin r
No :
recit
L
c
- . I - - - - 1- -
I - _ - , _.._._._.._ . __. -
daba mas que el espiritu. Lo demas, el encanto
de las mujeres, las vivezas de la fisonomfa, las
carcajadas sonoras, las amplitudes del cuerpo, de
eso.. . solo quedaban rastros que se dibujaban en-
&-- 10s pliegues dc su bata.
Yo no podia soportar semejantes escenas.
pello era vivir engafiando con risa, cuando de-
s de la mhscara brotaba el Ilanto.. .
-?Nos deja?
-Si, seiiora. Es 6poca de trabajos.. . Tengo mu-
) que hacer, 10s negocios ...
-2Los negocios? Si usted 10s ha descuidado
mpre.
-Me he propuesto ser rico desde ahoi
-DGjalo, mam8 hl vendrh cuando F
. del paseo, por cjemplo ...
-Eso es, el dia del paseo estar6 a
-je, que ya habrh recibido su titulo.
19
POR L AS PLAYAS
"
pest
cual
Y
10s ]
. -
LCI.
se
tre
picador di6 la seiial. En m
1 1 -
mo.
;Ah! iAh
Un arch
rrOS se esparcieron yor la montana bt
rastro, midntras quc la cabalgata seg
sjlenciosa e indifercnte.
-iPchutt! Parece que han encontrado algo ...
dijo 1
-i
Antc la perspectiva de una lucha, todos apron-
taban 10s frenos, haciendo sonar las espuelas i
afirmhdose en la silla.
Los perros seguian firmes, con 10s hocicos pe-
g-ados a la tierra. De repente, en medio de la es-
Ira, sali6 un aullido prolongado, lastimero, al
rcspondi6 con furia la trailla, precipitmdose
perros unos en pos de 10s otros.
'a no habia duda. La presa estaba descubier-
+*' La caza cra cada vez mas tenaz. Los ladridos
escuchahan mas prdximos, como si 10s perros
'pasen cerro arri ba.
-Vamos, apron tarse.
La vista fija en cl fondo de la quebr
la rcspiracion corta, nerviosos, inquietoi
dibamos por momentos la sefial; con el
guiamos la direccion de la pesquisa; a
escuchaba el rumor dc hojas pisadas, intl
! Vamos a tener carrera...
-
lor gritos sonoros.
254 PEDRO BALMACEDA TO1
uierotl
t
--a, dijo el picador ...
Los pcrros treparon a la altura i prosig
I
en la direccion del valle, por el cnmino del mar.
Yusimos a1 galope 10s caballos, que hacian
cutir el suelo amarillento i duro. ConversLdlIlus
con mucha animacion de las diversiones que se
110s esperaban. Cada vez mas apurados, 10s nobles
animales, espuman tes, abrillantados por el s
seguian ]as huellas de 10s picadores.
-Parccc que toman el cainino del pueblc
--Sed mui dificil cazarlo ...
-iQUC IAstima! ..
-No importa. Azota fuerte.
I el escuadron continuaba andando por el ca-
-iQuC se escapa!. , ,
I haciendo un filtimo esfuerzo, latiguehbamos
con cdlera, aguardando un nuevo empujc.
El viento fresco heria nucstras sienes, levantaba
el ala de 10s sombrercs i la punta de las corbatas.
Algunas ovejas huian espatitandas.
Mui pronto vimos blanquear las casas, i lu
despues, las arboledas i 10s jardines en flor.
Cruzamos una callejuela que conducia
iglesia.
mino, a lo largo de 10s sauces i dc las acacias.
udor,
I...
ego,
a la
POR LAS PLAYAS
S
@*
las ,
C
un 1
sust
A1 pasar, algunos se descubrian relijiosamente.
Notamos cierta animacion estraiia i detuvimos
10s caballos.
La puerta llena de jente i con una cortina ne-
rrrii, que dejaba ver cierta claridad de luces; un
mrmullo de oraciones, llegaba hasta nosotms i
n pronunciado olor a humedad, a inciensoi a
ores nos hizo esclamar:
-iEs raro!
-8Qu6 sucede aqui?
Penetramos en la iglesia, cmpapados con la
luvia, a traves de las jentes que nos abrian paso.
)os o tres rnuchachos, con cirios encendidos, es-
aban cerca del sacerdote.
En la nave se veia un cataf ah negro, un ataud.
-iBah! Es un entierro! ... IN0 vale la pena!. ._
-Yo me quedo, dije, con acento seguro. No
i. No era mas que un ataucl rodeado por al-
as coronas de flores naturales i cubierto por
violetas del otofio.
krca de mi unz mujer sollozaba. Afirmado en
pilar, un muchachito miraba con semE1---e- .-I-
Ilo me voi.. .
SC lo que me sucede.
..-:o el or0 de la casulla del sacerdote.
--
256 PEDRO RALMACEDA TOR(
- -
s cortin2
-.. ..e, A .. ..
Entr6 una rhfaga de aire que cas1 apag6 las
LS i
velas i que sacudi6 con violcncia la
las colgaduras.
Las mujeres se encojieron como espatlLdua3.
Si n embargo, no me conmovi. Con aire indife-
rente, me puse a observar la iglesia. Aun incon-
clusa, con las ventanas abiertas, 10s techos eran el
recurso de las palomas. Algunas cruzaron par las
b6ved as, ale tean d 0.
iLas palomas!
Otras salieron por la puerta i se perdieron en
el azul. Luego despues, una nueva bandad:
netr6 por un hueco del coro, donde resonal
brgano, i se pase6 en todas dirccciones.
Aquello no era comun, las palomas dentrc
templo. iAh! I todavia bajan hasta el alt---. . .
hasta el f6retro ... iDios mio! 2QuiCn es ella? Dos
palomi tas, spoyhdose, picoteaban las guirnal-
das dc violetas, i luego se quedaron inm6viles.
Senti frio ... 10s ojos h6medos, escondi la cara
entrc las tnanos, sollozando como un nifio.
Una viejecita, tartamudeando algunas orac
nes, decia con voz la:
-iPobre seiioril a scr de don J o
iDon J orje! ...
Era la pobre nifia la que estaba ah!, bajc

en trecortad
ta! iQuC va
1 pe-
Sael
) del
ar. . .
:io-
rje!
la
r-
ia <
vez
bre
caz
son
em
rec
C
POR LAS PLAYAS 257
la negra, helada, qui h sabe si con mucho
)... jcorria tanto viento afuera! llovia tan fuer-
taF
fric
I a1 imajinarla ad mc par ed que creia haber-
1- qmado alguna vez, iqui6n sabe cuhndo! ... tal
; aquel dia de-despedidas i de promesas. ..
-Nos esperan. ~Q ud haces ah{? iVamos, hom-
b! ...
Sal{ de la iglesia con el ceHo oscuro.
cuando me retiraba entre 10s gritos de 10s
adores, 10s ahullidos de 10s perros i las risas
ioras de algunas jentes quc nos veian atravesar
papados, me pareci6 escuchar la campana ... i
ordd su pregunta de otros dias:
-Estoi mejor, dno es verdad?
3, tienes razon. Se esth mejor en el cielc.
260 PEI)RO 1:ALMACEDA TOR0
traidamente, el sombrero un poco inclinado hri
la dcrecha, la corbata torcida i el baston con
jiro impertinente, audaz. Estos detalles son ins
n; F; r qnt oc nqt.3 i ~ n hnmhrp norn l ~ c mi - i m- pc I
rencores para 10s libcrtii
co. lQui&n se atreve a
las mangas, el cuello,-
t . L. - - _ I -.
.cia
un
;1g-
que
nos del traje. Esto es Idji-
L implorar una caricia, si
-en donde ha de posarse
una caDeza ruma, a aondc vendrin a. descansar
linguidamente dos brazos pilidos i estenuados,
,1111 L.a,,LL.J y(L,LC U.. L L . , * . . " l b , y.4v 1u.J ' I' " J bo
CAMINO DEL SOL 26 I
panoplias de armas antiguas, 10s bajo-relievzs,
10s bronces modernos, todas las exuberancias de
la pasion del arte se encuentran anidadas en mi
pieza. Cuando pcnetro en ella a la hora del cre-
p6sculo i cuando las cortinas dcrraman discreta-
mente la luz con la delicadeza esquisita de una
esclava, imajino encontrarme por algun capricho,
en medio de una civilizacion que participa de to-
dos 10s rccuerdos del pasado i que aun presiente
el porvenir.
La compaiiia de las jentes del cielo trae a la
memoria, la frase del emperador romano, a1 mo-
rir. IlSiento que me voi cotivirtiendo en semi-
dies.,,
Esa vida intima, abstraida, secreta, tiene las
condiciones dc una revclacicn. El espiritu se en-
grandece, adquiere alas, i .. . sube a las alturas a
beber algo de la espuma que se derrama de la co-
pa cn que Gcethe cncontraba sus ideas.
Esa vida ajitada, rodeada de cuadros, que es-
presan las incredulidades de la fantasia, mujeres
risuefias, mujeres IAnguidas, Ilorosas, toda la es-
cala dc la pasion que se anima muda ante 10s ojos,
sin duda alguna impregna el espiritu con sus
ideas, i endiosz las pequerias concepciones de la
imajinacion. Dcsgraciadamente esto pasa cuan-
(iu la C ~ ~ C I I ~ X I L I ~ dull I I U iicgd, LU~I I UU ~ U I I sc VtVe
en el aire; pues 10s aiRos debilitan poco apoco
vagiiedad indefinible de la nifie
I IC
U
-
-iAi! cuando muchacho fui
decia Enrique Heine, esplicanc
colejial.
T,A," *:m".-m- , l a ;.-r,.-l 1 mcln
z.
n grande homb
sus proyectos
1 la
re7
de
encuentra la palabra que huye de la boca, es (
cir, escribc, lo que ajita a la muchedumbrc.
Heine era mi autor favorito. Heine se enan
r6, como yo, de las estatuas i de las virjenes
la antigiiedad.
La Venus de Mkdecis constituia mi hi co an1
lo. Imajinad las itnpresiones violentas de mi
ma, cuando el sol iba invadiendo lentamente
cuerpo de mdrmol, prestindole ese tinte rosa, q
tiene 10s rcflejos de la existencia; cuando llega
hasta la cara.. . entonces venian las locuras i las
jenialidades; entonces crcia un poco, pero mui
310
le-
10 -
de
ie-
al-
ue
ba
su
I _ ^
u I I ~ l l l d l l d l l ~ U C S ~ C I LC >""resaltado. Habia te-
nido la despreocupacion de dcjar abicrtas las ven-
tanas i la luz penetraba dmplia, clara, con toda la
r-
del
en t
vac
ace
ver
.aciones, escudrifiando las empufiaduras de
ro de las cspadas, asombrados ante 10s cspejos
i er i an n s t i mi dns rnn la i vni i r +a Vbni i s i nnr
illtimo, atrevidos hasta la exajeracion con mi po-
bre persona.
Aquello dur6 largo rato. Pas6 una nube por el
ripln i $i i $ smrisa.; scf diwwrsamn nrnmPtiCnrlnmP
La..*
nuc
I
dicc
cab
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hist
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IiMir
trari
El
su ar
-, - I - - I - - - - - - -- - - - - - -__ r- _--_-_---_-- *_--
:vas visitas, dAndome sus tristes adioses.
,a lluvia pdlida, 10s azahares del espacio, como
en algunos poetas, vi m con su manto gris i su
lellera blanca. Cerrd las. puertas, i ent6nces
pequefia musa de 10s frios, .me refiri6 esta
:oria:
*rise un vicjo, (asi comienzan 10s cucntos), un
;to sin dinero, sin juventud i sin Mefist6feles.
iuerte, que [Link] a su lado, le sonreia
nalicia. Cuando la muerte sonrie, lloran 10s
es del ciclo.
I madre le habiadic
a a1 sol, sigue recta
s la vida jhven, ruE
pobre viejo bes6 c
nada i emprendi6 1
264 PEDRO BALMACEDA TOR0
Largo fuC el camino, muchas malezas le des-
trozaban 10s pi&; pero a medida quc el aire se
hacia mas ardiente, su alma iba recobrando brios
i aspiraciones.
Hermosas mujeres le tendian sus brazos; algu-
nas rozaron su frente con 10s cabellos. El pobre
viejo seguia su camino.
En el fondo de un bosque encontrd a Loreley,
la ondina de 10s bardos alemanes. Su cuerpo hd-
medo recibia 10s besos de la luz.
Per0 era el sol lo que el viejo ambicionaba,
La jigantesca mariposa de alas de fuego, el dnico
poeta que vive dc luz, cl ilnico jdnio del universo.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2No cs verdad que cs mui fdcil escribir un
cuento?
Nunca he sofiado lo que escribo, i sin embar-
go, me impresiono a medida que refiero una
historia.
Es porque en el fondo del alma hai siempre
algo de esa fantasia de la pluma, que vive de la
realidad i que va consumiendo las horas alegres.
5 ,. os ofrecieron cl licorcn copas de crista1 de
3 @ Bohemia, or0 .li'quido, i mojamos 10s labios
cntrc las sonrisas de las damas i 10s cosquilleos
arm0 niosos de 10s trajes de seda verdc musgo.
A la distancia se oian nota de piano, murmu-
110s de voces, i, dc vez en cuando, algun grito
ahogado por las tapiccri'as.. . iEl principio del fin!
Aquel grupo de mujcres era sencillamente en-
cantador. Parecian acuarclas dibujadas por Cha-
piin sobre el fondo rosa de sus-tocados. I de entre
aquella orquesta de flores vivas, exdticas, criadas
en el conservatorio de 10s boz4a'oin, se divisaban
266 PEDRO B.4LMACEDA TOKO
algunas reclinadas cn sus sillas, con labio dcsde-
Aoso.
Llevaba cn 1 s manos un pufiado de violetas
que habia traido dcl comcdor-las violetas que se
bebian con el champagne.. .
-Tomad, dnjeles mios, les dije. Os voi a coro-
nar de florcs. Estamos cn otofio. iMcs de viole-
tas !. . . Colncadlas en vuestros pechos; eso os qui-
tarj. el spZeelz.
-21 nuestra promesa? prorrumpieron.
-2CUAl?. . .
- La que hicimos en el sepulcro de Albcrto.
-- i Oh!
--Oh! ioh! joh!
-Vamos, t6, Rerta, dime algo.. .
-Tc digo que cstAs ebrio.
-21 usted, condesa?
-Que tcngo descos de contaros nuestras pro-
-Pues.. .
-Las florcs que ticmblan con el aire, las rosas
hechas con palideccs de aurora i frescuras de nie-
ve, las espigas i las clemAtides de 6palo, 10s lirios
de 10s valles que sirven de cajuelas perfumadas
a1rocio de la noche, 10s nardos en donde guar-
dan las mariposas sus suspiros, las margaritas
mesas. IC-
LAS [Link] 267
empapadas en color dc cielo i vaguedades azules
de zafiro, las esmeraldas floridas; vosotras, nin-
fas de 10s bosques, que baiiais vuestros cuerpos en
agua de luz trasparente i sonrosada; encinas del
parque misterioso que teneis en cada hoja una
historia de amor, i todos 10s aromas del campo
que flotan con el viento i llevan en su sen0 perfu-
mes salvajes i embriagueces de bocas que se jun-
tan.. .
-iDios mio! el lenguajc de Anacreonte, de Ca-
tulle Mend&!. . . ivejestorios! i J aponiserias! CQuidn
habla con vos? iPshuch! Ya no se usa ese len-
guaje.
-2Ya no se usa el amor?
-Es mui distinto.
-Es igual. Porque el que habla a una mujer
querria tcner en su boca todas esas palabras que
guardan 10s novelistas en cofre de oro. I lo que
se escribe ?no puede acaso repetirse en alta voz?
-Si es asi', yo pienso ent6nces ...
-CAllese. Cuando ha adivinado el camino
quiere emprender la conquista. Asi son 10s hom-
bres.. .
-iOh! le pido mil perdones, per0 me parecia
a1 escucharla, que un mundo nuevo despertaba en
mi i que la ainaba desde hace mucho tiempo ...
20
26b PEDRO BALMACEDA TOR0
-<Desde cuando?. ..
-iDesde hace media hora! ...
-iEs demasiado tiempo! ...
-El necesario para sentir.. . una pasion ... Si
despues de su historia yo pudiera decirle, contar-
le mis tristezas.
-Le darC permiso para que me bese en la
frente i me cante esas rimas sin estrofas, que
abejean en el corazon i murmuran como ronda
de oro, ilumiuada.. .
EstAbamos en ia penumbra de la embriaguez
-dusted me ama? ... zya?
-La adoro ...
*
* *
En el saloncito turco, cn donde la luz se des-
maya entre sedas i encajes azules, i 10s vasos
chinescos derraman el aliento h6medo de las ro-
sas; junto a1 divan de plumas tornasoles que se
irisan i tiemblan con el aire; mui cerca de una
pie1 de cisne, en donde se apoya la cabeza como
en un pecho que palpita; alli, en aquel retrete
medio prilido, medio tembloroso de oscuridad, en
que vagan perfumes indcfinidos i se encuentran
miradas luminosamente negras; en aquellas at-
r
LAS VIOLETAS 269
mdsferas con hAlito de pastillas masticadas por
bocas en donde se desgrana la risa, i el corazon
se oprime, mareado, sofioliento, como cn la puer-
ta de una mezquita Arabe, la condesa de Luson
principi6 su historia, mientras las perlas dc sus
labios dejaban escapar l as frases hhmedas, como
suefios ala'dos.
--Es preciso amar i despues de haber amado,
seguir amando siempre.
-Yo tc amo... murmur4 por lo bajo.
-La vida no es mas que un poema entre dos
personas. I la muerte, una historia solitaria, que
nadic oye i se picrde en la sombra ...
-Recuerdo a1 pobre Alberto. Vivid como un
nabab, derrochando frases i monedas, i en aque-
Ila orjia de la juventud, su corazon, como una
ff or en capullo, no alcanz6 a abrirse a las emocio-
nes del alma. Si, sefioras. El vino ila risa alejan
del amor... La vida de aquel mozo no era mas
que una botella de champagne dcsparramada,
jcspuma! ... I cuando lleg6 la hora negra, aquella
en que se cierran 10s ojos i se apaga el fuego, re-
sult6 que despues de haber gastado sus afios
entre cabelleras rubias i vaguedades ideales, su
espiritu se apag6, como un crephsculo ...
A1 morir esclam6:
270 PEDRO BALMACEDA TOR0
-iDios mio, yo que creia! ...
Fueron sus hi cas palabras. Despues vino el
cementerio con sus noches heladas, sus claros de
luna ... Los pasos repercutian en aquellas calks
solitarias, como ecos de otros mundos. Sin duda
alguna, aquello era para morirse de miedo.
La pequeiia sepultura de Albert0 estaba a1
estremo de la avenida central. Era un losa de
mirmol sin inscripciones. i.4mor anhi mo! iVida
anhi ma! iMuerte anhi ma!
Cuando lleg6 el otofio cubrimos dc violetas
aquel hueco dond: reposaban millares de besos
dormidos, 10s besos que 61habia dado, como pa-
lomas en descanso.
-iTio Lucas!
El tio Lucas era el panteonero, una botella con
piernas; bebia para espantar a 10s muertos; cuan-
do de la fosa asomaba alguna canilla, el tio Lucas
decia: 116QuC significa eso, nihilista? Si aun no
ha llegado el juicio final! Tenga usted la bondad
de entrarse...lt i la pala caia despiadada sobre
10s huesos.
-Ti0 Lucas, las violetas no floreccn a pesar
del riego. ..
--Sefioritas. .. las flores, como ]as jentes, ne-
cesitan cuidados para crecer.
LAS VIOLETAS 27 I
-Pero, tio Lucas, si las regamos siempre ...
-jEh! I icon que objeto le ponen flores a ese
bellaco? Todas las noches, cuando vuclvo a mi
casa, oigo ruidos por ese lado. Es un mozo que
110 quiere dejar dormir a sus vecinos.. . I cuidadito
que si no anda derecho ... i arrastraba la pala por
el suelo como para intitnidarlo.
Era la estacion de 10s besos i de las rosas. El
aire de la noche cantaba en 10s pinos dcl ce-
inenterio. Los buhos, con sus ojos de fuego,
inm6vilcs, parecian vijilar aquella ciudad muerta.
De la montaiia bajaban perfumes, hojas de flores,
i frescuras verdes de tomillo i dc safico, que rma-
bzn 10s huesos con temblores i estremeciinientos
de vida.
La gran noche de la danza macabra, 10s violi-
nes sin cuerda, 10s fagotes destemplados, el Chas-
quido de 10s huesos, las risas de 10s crineos vacios,
las miradas de 10s ojos sin drbitas, i aquel vals,
aquel can-can desenfrenado, inacabable; aque-
lla mdsica agria, sardhi ca, aquel ris-ras de 10s
esqueletos articulados, corn0 quien sacude una
272 PEDRO BALMACEDA TOR0
bolsa de nueces, el canto del gallo, la brisa cl
nnche. el rAuaA de las lechuzas. L ue~o. desr
le la
- - - - - - ~~ ~ a , -,Jues,
la m6sica que se aleja, 10s esqueletos que se van,
la campana que suena... Todo qucd6 tranquilo.
Ent6nces. se levant6 la losa de la tumba i Al-
n su capa, como n
berto sali6 envuelto el
J uan.
A In lbins i i n nmn
aquell:
t .
- - --
blanco, que brillaba con la luna, parccia irisarse
con sus calados i cinceladuras ghticas. Los Anje-
les, con las inanos juntas, parecian tender las
alas a1 cielo, como aves prontas a volar.
boca sin labios.
Estamos en el mes <IC las rosas i tcngo ansias
infinitas, sed de amor. Mi vida en la tierra se
consumi6 entre orjias i carcajadas. iSueiio con un
beso que no he dado nunca! ...
iDespierta! Soi yo. Aun puedo amarte.
queda aun el alma de la tumba, esa que no IT
re jamas. Aun puedo decir a tus oidos fr,
ardientes. Yo llenard de vida tus ojos,yo cub
de carne tu cucrpo, darC color a tus labios
prestat-6 mi sangre; i cuando est& asf, trasfig
da, con la palidez del amor, entonaremos el h
no del llmas allAft...
-Amada, soi yo, despierta, murmur6 1
Me
iue-
ases
rirC
i , te
ura-
iim-
LAS VIOLETAS 27 3
iMira! ilos muertos saben amar como en vida,
I la pequefia puerta de la capilla se abri6 a1
contact0 de sus dedos; 10s Bnjeles bajaron sus
manos. Del nicho pulido i joyante surji6, como
J ulieta, la vision temblorosa.
-Te esperaba, dijo la nifia, como si despertase
de un suefio. Las mujeres siempre aguardamos
La luz de la luna iluminaba debilmente aquc-
lla escena, Los semblantes pilidos se accrcaban.
Las bocas estaban prdximas.. .
-Mira, volvi6 a decirle 61. Td eres mia. Hai
hombres que esperan, como yo, hasta en el se-
pulcro.
quizis mejor!. ..
algo.. . 6No es verdad que me quieres?. ..
'
-61 por quC me amas?
---Pot- mi mismo. Porque jamas he amado a
nadie.
-iI so10 aqui! ...
--Solo aqui. En la tierra se ama rara vez. iHai
tan poco tiempo! Las orjias, 10s negocios, 10s
negocios, las orjias.. .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
-Va a amanecer.. . jadios!. ..
amo or noi condusce sewzpre ad zina morte?... - -
574 PEDRO BALMACEDA TOR0
Lleg6 la mafiana. Soplaba la brisa i de aque-
lla bruma de amor, apdnas se percibia el 6paIo
rosado del cielo ...
-Ti0 Ldcas. Tenemos violetas.
El tio L6cas les cont6 la historia i agreg6
son riendo:
-iEh! iEh! Ese mozo no habia amado. Por
eso no florecian las violetas. Las violetas son las
flores del amor...
Concluy6 la condesa su historia en medio de
un silencio que hacia pensar: todos estaban preo-
cupadosde aquella vida sin amor i se miraban el
alma, para saber si en sus tumbas florecerian las
violetas,
Mad. de Luson se pus0 de pid i su cuerpofino
i esbelto se dibuj6 en la luz; su boca pequeiiita i
medio arqueada, su nariz de estilo griego, sus
ojos grandes de miradas intensas, que en nada se
fijan i vagan como esperando la vista del ideal,
resaltaban entre la tapiceria oscura.
-2No es la verdad lo que he dicho? me pre-
gunt6.
--Demasiado verdadero, por desgracia: .hai
LAS VIOLETAS 275
jentes que se mueren en vida i para quienes el
mundo 110 es mas quc uii perfume dc violetas
secas.
El verdadero carifio debe ser esclusivo, se debe
amar a una mujer; querer a muchas, no es querer
a nadie; i yo tengo en mi ese pecado. Sin em-
bargo, midntras usted ha referido su historia, me
parecia ... que la amaba. Perddneme, pero...
-iAh! iSi yo conmovicse sicmpre asi! ...
-iSi yo pudiera amarla asi!. ..
I entre aquella luz pdlida del saloncito chines-
co, 10s rosas esparcian sus hhmedos olores, mi&-
tras ondulaban tdnuemente las plumas de cisne,
junto a la cabellera negra i las oscuras miradas de
la condesa dc Luson ...
Para vosotras que nunca habcis sentido el
perfume que cierra 10s pArpados, ni conoceis 10s
misterios de las florei iluminadas por el sol, a
vosotras, lindas amigas, que no habeis temblado
a1 escuchar el rumor de un coche que se acerca,
o de un timbre de or0 que suena a la puerta de
vuestra casa, o de una voz que os llama; os repito
este cuento.
Y o sd algo de cstas cosas, yo me consider0
feliz sofiando en vuestras fclicidades i en vuestros
ojos llenos de promesas; por eso ha encontrado
276 PEDRO BALMACEDX TOR0
mi pluma estas frases que riman con vuestros
cabellos, coin0 las flores con la luz; i por eso os
pido que lleveis siempre violetas ell el pecho i
SC
A ceremonia tiene lugar en la capilla de 10s
Sagrados Corazones. Las esquelas impre-
sas en viejo pcrgamino, ,desflocado en SIIS bordes,
con monograma a dos tintas, I ~X i M. S. de X.
tienen el honor . . . I t anuncian que despues sc bai-
larA en la casa, es dccir, que llse tQmarA una taza
de tC.,t HabrA mhsica del Conservatorio; i en la
lista de 10s convidados, que se siisurra sotto voce,
estin 10s nombres de las muchachas inas bonitas
i elegantes.
iA las once i mcdia! asidice la invitacion. Per0
las jentes no llegan sin0 a las once tres cuartos.
278 PEDRO BALMACEDA TOR0
I principia a sentirse en la ancha avenida de la
Ahmeda, bajo aquel sol primaveral, entre 10s
grupos de curiosos estacionados en la porteria
del convcnto, el murmullo lejano de 10s coches
de posta, de 10s grandes Zandeazcx i de 10s ameri-
canos que se accrcan atropclladamente; 10s ca-
ballos resbalan en 10s adoquines, cliquetean 10s
arneses ilos cocheros sujetan las riendas con la
maestria de aprendiccs de circo, deteniend-, gra-
vemente sus alazanes.
Durante media hora se cscucha el ruido de las
portezuelas, el piafar de 10s caballos, 10s chasqui-
dos de las guascas, las ris3.s de las jentes, mi&-
tras las niiias van entrando en grupos alegres i
tumultuosos, con sus trajes claros, sus peinados
correctos i sus abrigos de seda; no se oye mas
quc el fru-fm de 10s vestidos i las conversacio-
nes atropelladas de 10s saludos i de las promesas
para el baile.
Se llena el saloncito que hai junto a la iglesia;
las mamAes arreglan i dan un Gltimo vistazo a
1as toiZZetes de sus hijas; 10s hombres agrupados
en el patio, fuman sus cigarrillos, enderezan la
corbata, cstirando ncrviosamente las piernas para
que el pantalon i el frac caigan de un modo
correc to.
LA VAPCHA NUP'CIAL 279
La novia se hace esperar aun cinco minutos
mas. Ti me razon: la felicidad hace esperar a to-
dos en la vida, per0 no tanto para que el fraile,
cubierto de un sobrepelliz, se asome de vez en
cuando a la puerta de la sacristi'a, con ojos inda-
gadores, i murmure algunas palabras en frances.
Ya se escapa de la iglesia el perfume dcl i n-
cienso i las notas de 10s instrumentos de cuerda,
que ensayan entre si'; parece que todo ese vaho
caliente del misticismo incita a penetrar por aque-
lla ancha puerta de cedro.
La orquesta preludia una sinfonia que sc dcs-
parrama por la nave g6tica i obliga a entrar a 10s
concurrentes, con pausa aristocritica i mesurada,
arrinconhdose 10s hom bres lijos del Abside.
El novio, pulcramente vestido, conduce con
timidez a una muchacha de traje blanco, que
sonrie a1 pasar, a todas sus amigas. Llega a1 altar
i ahf la envuelven las luccs, el canto, las flores, el
or0 de las imAjenes; i en tin momento se nos pier-
de de vista en la claridad luminosa de 10s cirios.
Las sefioras se arrodillan con intimo recoji-
miento, se cubren la cara con las manos, i cuando
principia la salmodia de 10s latincs i sigue con
dulzura el canto de la orquesta, 10s hombres dan
vuelta 10s ojos,-como si estuvieran de acuerdo
280 PEDRO RAi3fACEDA TOR0
- sc sonrien i principian una larga, conversacion
una conversacion interminzble que 10s obliga i
. . 1 . . .. . .
,
levantar la voz CUandO 10s vioiines eiecutan sus
3
LA MARCWA NUPCIAL 28 I
acaso piensan en una casita bien arreglada, en
un coche que reciba sus 6rdeiies, en un sirviente
que aguarde sus mandatos, en el calor alegre de
una sala confortable, en 10s vestidos de Pra,
-cuando llega la cuenta de una direccion hala-
gadora:-Iia la sefiora de V...11, en las sonrisas de
un nifio, en la gravedad apasionada que revesti-
rdn el dia que Sean dueiias de casa;-i todas estas
ideas pasan lijero, mui lijero, casi como un suefio,
por sus cerebros j6venes; se embriagan con estos
pensamientos i soilando, sofiacdo, se sumcrjen en
una beatitud deliciosa, que las impulsa a cerrar
10s pdrpados, dcletreando en voz baja: IlDios te
salve, Maria.. . I 1
Por el otro estremo, cn las bancas de 10s hom-
bres, se siguc con la vista acluella trasfiguracion
dc las fisonomi'as, se interpretan las ideas que
atraviesan por sus ojos, se crec en el amor, se
ambiciona un cariiio, hi htras algun caballero,
de cabello gris por 10s afiiris, fruncc las cejas i eii-
cuentra que aque!lo dura demasiaclo; entabla 10s
preliminares de un negocio, apretdndose el estd-
mago, como en las piezas de Sardou, diciendo
con uii ojo medio socarron:--lliQuC bien vendria
una copa de oporto, una tajada de galantiiia! ... u
Sigue la orquesta con su melopea elegante i
282 PEDRO BALMACEDA TOR0
sonora; las nifias continhn en voluptuosa ora-
cion, las mamdes hacicndo reminiscencias, i 10s
hombres, afirmados en 10s pilarcs bajo del coro,
retorcihdose 10s bigotes, con las piernas medio
dobladas por el cansancio, i en sus bocas, la eter-
na risa del fastidio.
jGZoyia i ~ 2 excelcis Deal
El sacerdotc apura el ritual, hojeando rApida-
mente el libro, pasando de una a otra plegaria,
de un latin a otro latin: es preciso que aquello
concluya cuanto intes,-el sacerdote esti tambien
en ayunas. Los monaguillos, con sus trajes de
un rojo cncendido, sueltan las cadenas de 10s in-
censarios, i la columna dc hum0 sube lijero, mui
lijero; parecc que en la iglesia todo time prisa
mucha prisa, mCnos la novia i el novio, que en-
cuentran tal vez que todo eso es delicioso i que
la mhi ca i el pcrfutne de las flores anuncian
ya las dichas prometidas.
La ceremonia estA agonizando, no da mas de si.
Una hltima vuelta del sacerdote hdcia la concu-
rrencia; alza sus manos blancas, dando la bendi-
cion .. ; i la orquesta, en aire de mi nd, con un brio
increible, estrepitosamente, da 10s compases de la
gran mnrc/ta m@'aZ. Suben 10s violines, crecen
las flautas, murinuran 10s oboes i de en medio de
F
L.4 MAKCHA XUPCIAL 283
aquclla orjia dc notas que parecen descar fclici-
dadzs, que parecen describir en la lijcreza de sus
ritmos, un cuadro del hogar, de la vida del matri-
monio, el novio i la novia, Ambos del brazo, cru-
zan sonriendo por entre las filas de las sefioras,
como exhibiendo el placer intenso que cllos qui-
sieran ofrccer a todos.
-iOh! cl jamon! cl vino del Rhin! la taza de
tC caliente! la lista de nombres apuntados en el
reverso de una tarjeta dc visita!
Se ponen 10s ramos de azahares cn el ojal del
frac, se da un abrazo mui apretado, se charla a
escape, en medio de aquel rumor de voces i de
carcajadas.
-Yo me voi a pic; nos encontraremos en la
casa. . .
-Voi a acompafiar a la sefiora Y., que me ha
ofrecido sy coche.. .
-Dispensa, no puedo: es un compromiso de
arnigo.. .
Llega de nuevo la confusion de 10s carruajes; las
portezuelas se abren, se cicrran; vienen las dcs-
pedidas.
--No clcje usted de pasar a casa a tomar una
taza de tC!
-Mil gracias, sefiora!
21
284 PEDRO BALMACEDA TOR0
iSicmpre la taza de ti.!
Eso es el matrimonio para 10s estrafiios: una
taza de t6.
I todos apurados, mui apurados, abrochbndose
10s sobretodos, dando las sefias a 10s cocheros, se
dirijcn a1 lugar del baile. Los curiosos de la porte-
ria ven alejarsc 10s cochcs, i en cinco minutos, la
calk queda desierta, mi6ntras la novia en su cou-
$4 ahogada por 10s encajes, 10s azahares i el velc
que le acaricia suavemente las mejillas, parece
aspirar el dltimo dejo de incienso i de velas de
cera, que aun conserva su vestido; i sueiia, entre
el estripito alegre de 10s cristales del cache, con
el hogar que aun no ha visto; i observa sin mirar,
a su madre, que enjuga con la punta del pafiuelo
de batista, para no desarreglar su tocado, dos o
tres ligrimas que rucdan por sus ojos,--las mis-
mas Idgrimas de la bendicion, las mismas Iigri-
mas de 10s besos, de la sacristi'a, del saloncito! . . .
iPobre seiiora! iEs la hi ca que, durante la ce-
remonia, ha gastado cinco minutos de sinceri-
dad!. . .
I
--+-
(Lectura hecha en el Ateneo de Santiago.)
ERORAS, SEROKES: Goethe, que conocia
mucho el corazon humano, hablaba siem-
pre de 10s escritores que tienen cn sus obras el
eternofemenbzo. I estas palabras han venido es-
presando en la vida literaria, la delicada influen-
cia que la mujer ejerce sobre el hombre de le-
tras.
Hoi dia, en nuestro propio tiempo, 10s novelis-
tal; de mayor fama, aquellosque gozan de rnzyor
popularidad, son 10s que llevan el sello irresistible
256 PEDRO BALMACEIjA TOR0
de la ternura, de las mas dulces impresiones de
la vida, comunicadas por el afccto del hogar.
Es este el secret0 msjico de muchas reputa-
cinnzs.
E n csa intimidad adorable reside la fuente de
emocion que suaviza a 10s hombres, les cormunica
scnsaciones desconocidas, les abrc horizon tes nue-
VOS, sendas ignoradas, que 10s hace mcjores i
mas dispuestos para' la lucha de la existcncia.
Es esa misma fuerza la que hermosea i pule las
rudas esterioridades de 10s escritores, la que les
da ese colorido que no poseen, esa finura que no
conocen, cse aroma que no es de ellos i que ha
hecho esclamar a LegouvP:
IIES delicado como una mujer. Se diria que
alguna vez lo ha sido! ... II
En la vida de la sociedad no es posible desco-
nocer este elemento de cultwa intelectual; i casi
podrfamos dccir una vcrdad que no es lisonja, a
saber: que no hai ajitacion, que no hai idea nue-
va, que no hai hombrc de talento, que no haya
recibido su consagracion en 10s salones.
Desde aquellos poetas que nacieron con el ro-
manticismo, desde Alfred0 de Musset i Lamarti-
ne, hasta 10s novelistas contemporineos, todos han
comenzado aspirando a la gloria, merced a 10s
.
1.05 SALONES LITERAKIOS 287
aplausos de las manos delicadas i sensibles de
una mujer ... Porque su influencia no es solo la
influencia dc su talcnto: es todavia la influencia
de su sexo, de su naturaleza, primorosamente dC-
bil; del conjunto de sus cualidades ferneninas, que-
en donde quiera que se manifiestan, llevan consi-
el sello de la bondad que las inspira, de la l ux
que las alumbra.
I cuando esas cualidades de mujer se complctan
con las condiciones prhcticas, con toda la encrjia,
con toda' la claridad dc 10s cspiritus superiores, se
obscrva el fen6mcno encantador de un siglo corno.
el nuestro, en que la vida del arte se halla cncar-
nada, casi en absoluto, en 10s frajiles hombros de
toda una corte de damas escritoras i artistas. I
no artistas por cuanto su temperamcnto las llcva
insensiblemente a encontrar el lado bello dc las
cosas, sino poryue la educacion de su espiritu, Ids
condiciones de su carzicter, las colocan en la cnvi-
diahle situacion de pensar por si mismas, de sentir
por si mismas; pues si el hombre necesita buscar
en 19s libt-os la espresion de sus pasiones, la mu
jer, quc vive con el alma, encuentra en si propia
todo lo que para 10s hombres significa ternura,
scntimiento o pasion.
Y o sC que algunos dirin que esto es detnasiado
288. PEDRO BALPIACEDA TOR0
hermoso para que sea cierto. Pero, es tan fAcil
desmostrar mi asercion ... Yo prcguntaria a 10s
mas asiduos lectores, +x&l es su autor favcrito,
cui 1 es su libro de prefercncia? I cs indudable
que entre esos, debe haber un nombre de mujer.
En Inglaterra la produccion literaria de la no-
vela es esclusivamente femenina; i lo que es mas
raro aun, la hspcra filosofia de nuestro ticmpo ha
encontrado en csc pais, shbias investigadoras, in-
fatigables idealistas, que aplican sus suei'fos i su
poesia, buscando la vcrdad de las cosas.
De Espaiia quisiera rccordar el nornbrc de una
seiiora, que empapada en el estudio dc 10s misti-
cos, de aquella lectura viva i apasionada de Santa
Teresa, se ha convertido en uno dc 10s primeros
novclistas de nuesrra 4poca, acatada en Francia
como autoridad, i en Espaiia inisma, reconocida
como jcfe de una cscuela litcraria. Me reficro a la
seiiora Emilia Pardo Razan.
Es indudable que para pintar con verclad, con
sentimiento, la vida del corazon, 10s impresiones
que en nosotros produce la naturalcza, no hai mas
que la mujer. Porque su organismo, SLI estructura
fisica, esthn formados de modo que la sensacion
mas insignificante llena su espiritu, ocupa todos
10s rinconcs de su imajinacion, i se esparce, ccmo
LOS SA1 ONES LITERARIOS 289
las vibracioties de un instrumento, en ondas de
dc calor, en arinonias de luz i de bellcza ... Si n
duda alguna, por este motivo vemos hoi que 10s
mas grandes escritores de la Francia han tenido,
como continuadores de su tarea literaria, a las
compafieras inseparables del hogar. Pero la mu-
jer no solo abarca las letras, sino que tambien
buscn emociones en el cultivo de la pintura, de la
mhsica, de esas nobles actividades del espiritu hu-
mano, en que cl corazon pone su sangre i la cabe-
za sus pensamientos. Es mas aun, sin recordar
nombres, pucdo decir aqui que casi todo cl mo:.i-
micnto literario frances, dcsde hacc vcinte afios, ha
nacido en un salon de Paris, impulsado por aque-
lla princesa Matilde, que, a la vez que escribia con
gracia inimitabk, manejaba 10s pinceles, con toda
la delicadcxa propia de un temperamento feme-
nino. Victor Hugo, Alfred0 de Musset, BCranger,
10s Goncourt, Balzac, Saint Beuve, Villemain, ha-
cian siis lecturas en los saIones de aquella gran
dama, que, a juicio de muchos criticos, di6 mate-
riales para sus obras a mas de un escritor, i con
sus conversaciones familiares, el jCnesis de muchas
poesias i de muchos poetas. Es la vida intima
de la socicdad la que forma nnestros gustos, pues
para producirse tienen a rnenudo necesidad de
PEDRO BALMACEDA TOR0
290
iniciadores, es decir, de aquellas criaturas privi-
lejiadas que hacen vibrar cn nosotros las cuer-
das dormidas de muchas sensaciones, de mu-
chos sentimientos, de aquella variedad infinita de
cualidades, que trasforman a1 individuo, lo dulci-
fican i lo cocvierten cn un hombre capaz de
grandes empresas i de acciories levantadas. No
s610 se trata aqui de la vida puramente intelec-
tual, que, despues de todo, no es el eletnento pre-
cis0 i ordinario en que se mueven las sociedades,
sino tambien de aquella otra educacion lenta i
asimiladora, de aquella influencia poderosisima
de la mujer, que pone algo dc su naturaleza, algo
de su esquisita scnsibilidad, en todo lo que la
rodea, cn todo lo que es de su esclusivo domi-
nio, i que, por lo tanto, abarca todas las esferas
en que se manifiesta de algun modo, ya sea en
sus conversaciones privadas, ya en sus relaciones
sociales, ya, en fin, en aquella otra tarea mas in-
tima de la educacion de la juventud, de la ense-
fianza, del cultivo del corazon en sus propios
hijos,
Por eso Michclet piensa que las sociedades
ticnen las mujeres que necesitan; es decir, que
mithtras la mujer con su educacion, con sus con-
diciones de vida, con sus costumbres, irradie,
291
LOS SAL0NP.S LITERARlOS
corn0 fuerza i calor, en torno de 10s hombres quc
la rodcan i les comunique su fe i 10s alicnte
con sus propdsitos, no decaeri el ideal dc la feli-
cidad humana, esa tendencia del cspiritu a buscar
la paz i la tranquilidad del corazon.
Por esta causa se da tanta importancia a la
influencia social de 10s salones, no ya de 10s
salones literarios, en donde cl cultivo de la intc-
lijerrcia alcanza un perfecto desarrollo, sino sim-
plemcnte, como base de reunion, cc;mo punto de
contact0 entre 10s hombres i las mujcres.
Aqui, en Chile, se mira poco esa faz de la cues-
tion, no porque falten 10s mcdios ni las personas
que hayan dc reaccionar en cse sentido, creando
una nueva fisonomia a esas relaciones sociales;
sino porque se ha descuidado, sc ha mirado en
mhos, i, casi diria, se ha mirado como ridiculo,
ese lazo de union que en la vida acerca 10s sexos,
que 10s une i 10s hace pensar dcl mismo modo,
10s hace sentir las misnias impresiones, tener las
mismas ideas, abrigar 10s mismos propckitos, con-
servar 10s mismos ideales ...
I esta situacion cs de responsabilidad jeneral,
porque ha sido el fruto del aislamiento que ha
dominado en toda ocasion cuando se trata de las
relaciones intelectuales. Las seiioras han vivido
ones, dis
I e .
cn voiuntario ostracismo. 31 ainan ias ietras, no
las practican; si tiencn inclinacion i sentimiento
a admirar las producriones literarias, no han ha-
tir sus bellezas o dar forma tanjible a sus iacas.
La juventcd, por su parte, se ha desarrollado en
cl aislamiento, trabajando por si sola i dando
a sus obras cl scllo austero de la labor que no
tiem compafiera, que no tier-lc consejo, que no
tienc auditorio, del hombrc de aliento que piensa
llado con quien departir esas impresi
cu-
* *
sin estimulo, que lucha sin esperanza.
Por eso, senoras, en vuestros salones podeis en-
contrar las relacioncs de 13s ideas, tan intcresan-
tcs como las del sentimiento; por eso vucstros
salones pueden scr el punto donde la juventud
reciba el bautismo dc las condiciones que IC fa!-
tan; en dondc la juventud logre suavizar sus aspe-
rezas, modificar sus conceptos i adquirir esa ao-
cion mas elevada de la vida, que solo se halla en
donde estais vosotras. Si', porque la vida es un
conjunto dc aspiraciones ideales i de principios
positivos; y porque en el mundo, la verdadcra fe-
licidad consiste en Is 2rmonfa de 10s corazones
i en la conformidad dc las ideas con el ratio-
cinio. L
LOS SALONES LITERARIOS 293
No habri cscCpticos rni6ntr;ls haya esperan-
zas para el porvenir i se debilitarin las desgra-
cias del .hogar, mi htras exista intima relacion,
consorcio de ideas i de voluntad, comunion del
espiritu, ectre las personas que mas tarde hayan
de formar la cadena de la vida.
Si a veces la juventud ofrece dificultades, si a
veces tiene sus puntos oscuros, es por la deficicn-
cia de sus elementos, es porque 10s j6venes no se
conocen bastante, es porque cntrc ellos hai ideas
opuestas, principios negativos.
iI no es utopia la felicidad humana! iI n9 es
suefio de poetas! Porquc ella reside, como lo
decia hace poco, en la armonia dc 10s sentimien-
tos, en la paridad de las ideas, en aquella conver-
jencia divina que arrastra las personas a scntir
i pensar de la misma manera.
Ningun medio mas podcroso para acercar 10s
cspiritus que la misma intelijencia; ningun siste-
ma mas fecundo que este de pensar mhtuamente,
de departir 10s deleites que procuran las obras de
la intelijencia humana, i acercarse 10s unos a 10s
otros por medio de un objcto tan noble, tan puro
i de resultados positivamente benCficos.
f. vosotras, seiioras, os corresponderii rcalizar
294 PEDRO BALMACEDA TOR0
este milagro que anda escrito en 10s libros, que
vaga en 10s corazones coin0 una prornesa, que
constituye el anhelo de toda nuestra vida ... iquidn
sabe si tambien de vucstra vida! .. . En vuestras
manos est& el cambiar la fisonomi'a de esa vi&
intelectual, de haccr prdctica aquella reconocida
influencia que podeis ejercer sobre la juventud,
aquellos derechos que constituyen vuestras prc-
rrogativas mas encantadoras, es decir, educar a1
hombre, trasformar sus defectos en cualidades
litiles, i su negro pesiinismo en fe avasalladora e
irresistible ...
Si, f6 parala lucha del porvenir, f4 para creer
que la felicidad no es un suefio, pues nace de vo-
sotras i reside en vosotras.
Sabed, sefioras, que vuestras gracias i vuestras
virtudes os dan grande influcncia en la vida so-
cial i en la felicidad del hombre; que si os parece
nueva la tarea de asociar vuestro cspi'ritu a1 mo-
vimiento literario e intelectual de nuestra +oca,
Clla no serd por cso m6no.i fecunda i mhos gra-
ta, pes yo creo que haceis fructiferas las obras
que hermoseais con vuestra prcsencia o acrecen-
tais con vucstro injenio.
Vivo persuadido de que si el hombre es bueno,
e i porque nace de la mujcr, i si es jeneroso, de
LOS SALONES LITERARIOS 295
,inimo levantado, porque en la madre, en la espo-
sa,en la hermana o cn la amiga, cncontramos
siempre el amor que dilata 10s horizontes de la
fclicidad, i el ideal que nos hace capaces de las
mas nobles acciones.
4-
ARANA me voi a1 sur. 1,levo mi miiquina
de fotografia i mis colorcs dc acuarcla.
Es una escursion de aficionado a1 artc. Pasark
pur ti. Tomarernos el tren de seis i media. -
Tup. -ALBERTO.,,
Aquella carta estaba cscrita con un tono tan
rcsuclto e imperativo que me sedujo. Sin pregun-
tarme nada, sir. hacer una sola reflcxion, saquk la
ropa dc mi c6moda i la puse en la vi+ maleta
de cuero.
Ademas, Albcrto ejercia sobre mi cspiritu una
influencia inesplicable; mc magnetizaba con sus
298 PF,DKO BALWACEDA T OR0
frascs, me persuadia con sus silojismos absurdos,
hasta el estremo de convencerme de que s u fila-
sofi'a era la ciencia de las ciencias. Por supuesto
que ahi entraban amasados todos 10s escepticis.
mos del siglo, revueltos en pintoresca confusion.
I, cuando a la hora de la comida, soliarnos liqui-
dar aquellos principios filosdficos, despues de be-
bernos algunas copas de vermouth i fumar una:
Pamzteln, resultaban las mas estravagantes con-
fusiones, que mi amigo solucionaba herdicamen-
te golpedndome 10s hom bros con toda socarro-
neria.
-Mira, no vale la pena. En la existencia hai
mrichos abismos. iCuidado con profundizar esc! ...
I la cosa no seguia mas all& pum nos asusth-
bamos mhtuamente de aquellas interrogaciones
mudas que hacian nuestras almas, i el problema
aquel, se resolvia en una polonesa de Chopin o en
una cancion de hlendclsohn.
Mi ainigo vestia con toda correccion. Tenia
cuentas en todas partes, leia libros franceses, ju-
gaba en cl club, i cuando se trataba de sondear
sus opiniones, seguia a1 persoriajc de Goncourt
que, en politica ... amaba el sol,
En cuanto a mi, fascinado por las cualidades
de mi amigo, seguia todas sus indicaciones, i
I J N NAUFRAJIO 299
aquel!a mafiana lo esper6 con mi maleta prcpara-
da i mi gorra de viajc sumida hasta 10s ojos.
Algunos minutos despues, arrellanados en nucs-
tros asientos, medio dormidos i acariciados por la
brisa matinnl, veiamos dcsfilar a traves de 10s
cristales de nuestro wagon, con la rapidez de una
linterna mAjica, aquellos anchos valles, que se
desprenden dc ]as cordilleras i siguen cncajona-
dos en las montafias, hasta dormirse en el mar.
En la ciudad de X tomamos un coche, una de
esas viejas dilijencias, polvorosas, enormes como
una casa, i que ruedan entre el estrdpito dc 10s
vidrios, de 10s cascabeles i de 10s latigazos del
mayoral, que anima a 10s caballos jadeantes i su-
dbrosos.
Debiamos llegar cn la tarde a un pueblecitode
bafios mui conocido, que ticne muchos recuerdos
hist6ricos, i se cncuentra rodeado de espesos Ar-
boles, que siivcn a 10s pintores para estudios de
vejetaciones.
Mi amigo iba a empapar sus pinceles bosque-
jando aquellas masas oscuras. Yo por mi parte,.
iba tambien dispuesto a admirar sus trabajos, pc-
ro, sobre todo, me llevaba la curiosidad de cono-
cer alguna jcnte de mar. Sentia el capricho de
entablar relaciones con algun pcscador, de ems
22
300 PEDRO BALMACEDA TOR0
que salen mar afuera, duermen en su bote, i tie-
ncn olor a liquen i a pescado.
Me tomaba dc nuevo la jerga dc la costa. Que-
ria estudiar aquellas cosas, aquellos hAbitos des-
conocidos para nosotros; las redes tendidas a1
derredor dc la casucha i la bnrquia meciindose
en el agua; elgZzi-gZu de las olas, aquel perfume
fuerte de las algas empapadas en la sal; i por 61-
titno, 10s hombres, con las piernas desnudas, la
catnisa abierta i la faz tostada por las brisas cdi-
das del verano, 10s vicntos hclados del invierno,
herida por las inclemencias de todas las esta-
ciones.
Despues de algunas horas de viaje, nos sentfa-
mos ya desesperados, cuando la dilijencia princi-
pi6 a bajar por la ancha carretera quc conduce a1
pueblo.
Unos cuantos latigazos aumentaron el entu-
siasmo de 10s caballos; crujiG con mayor fuerza
la caja del cochc; siguieron 10s gritos i 10s casca-
beles; i cuando mhos pensAbamos, nos encontra-
mos en la puerta del hotel.
El caserio se halla desparramado en una cnse-
nada formadx por las montafias que se juntan i
es trechan cerca de la misma arena. Las lluvias
han rasgado aquellas entrafias oscuras, sesgadas
UW NAUFRAJIO 301
por la vejetacion maritima, i del fondo misterioso
de aquellos rios, han crecido las arboledas, au-
mentando las casuchas, hasta que, a1 fin, buscaron
el valle, estendihdose por las aolinas i laderas,
salpicando alegrementc de colores vivos la tierra
amarillenta i apretada.
Se edific6 un hotel. I luego, despues, se cons-
truyeron las chimineas de una refineria de azbcar,
que oscurecen el aire con su hum0 negro. Exis-
ten tambien algunas minas de carbon, las paliza-
das de uti muelle de altos pescantes, en forma
de anzuelos, i dos o tres bodegas de techo curvo,
puertas anchas i macizas.
AI frentc, recostada en el agua, se alcanza a
divisar una isla pintada de rojo, con manchas
de sepia, mui suaves.
A un lado, otras minas de carbon i destilerias
aparecen medio esfumadas i envueltas en una
bruma azuleja, pardusca, de entre la cual se des-
tacan 10s perfilcs de 10s edificios i las rayas negras
de las chimineas, que parecen troncos secos i
quemados; mas alii todavia, en la rejion del ho-
rizonte, mui cerca de la costa, se adivina el agru-
pamiento de un puerto, las velas blancas de algun
navio. I a todos estos pequeiios detalles, dibuja-
dos con un pincel de acuarela, ddbiles, enfermizos,
301 PEDRO BALMACEDA TOR0
10s rodea el mar, con el verde profundo de s
aguas, que se dilatan i alejan hasta confundit
con el cielo ...
El muelle time algunas lanchas atracadas.
Cuando sube la marea, encallan en la oril
1 . . . r
AI oscurecerse, salen 10s pescadores ma
i vuelven con su provision que venden e
familia del hotel i dcl pueblo.
El mar ts mui tranquilo, [Link] mov
no tiene mas que ese oleaje continuo d
gunas. Esta particularidad ha hecho de es
un lugar de bafios.
El hotel se encuentra invadido en las
nes por turistas de todas las esferas SOC
pecialmente por estranjeros, que acude
satisfacer sus caprichos de pesca, i alg
otra miss rubia i disdicente. aue Dasa en
rc
r(
nario de la conversacion. Se escuchan f
todos 10s idiomas conocidos i por conocf
be toda clase de vinos; se fuma en las n;
las seiioras; se leen !os diarios en 10s hoi
10s mismos comensales. En una palabi
es un comedor en donde se permiten 1
us
-s e
la.
r aluera
:ntre las
rimiento;
e las la-
te rincon
vacacio-
iales, es-
n alli a
;una que
la orilla
1s climas
3 diccio-
rases en
:r; se be-
irices de
mbros de
ra, aquel
:odas las
UN NAUFRAJIO 303
i mpertinencias imzjinables i donde un mal educa-
do puede dar rienda suelta a sus espansiones.
Nos sefialaron una mesita pequefia situada en
un rincon. Devoramos toda la lista de comida
desde el encabezamiento, que era un potaje in-
fernal; pero, a1 llegar a1 pescado, el guiso de la
casa.. .
-iMozo! el pescado para el sefinr. ..
-No hai, sefior.
-$6mo? lno hai pescado aqui, a orillas del
mar? Sabe usted que esto seria mui estravagante
si no fiiera ridiculo? ... Pues ... que se eche un an-
zuelo i que se pesque lo que salga ... Y o no como
sin pescado. He venido precisamente a eso.. .
El sirviente encoji6 10s hombros i estir6 10s
labios como diciendo: usted sabrA 10que hace.
I por supuesto, que aquel pescado problemitico
no habria de tener la virtud de multiplicarse, para
servir a todas las mesas del hotel. Dccididamen-
te, principiAbamos de un modo desgraciado. Si
tambien seria mentira que existia el mar...
Mi amigo dijo:
Abri6 10s brazos en son de protesta, i nos que-
damos el uno frente a1 otro, mirhdonos las na-
rices, en la postura mas cimica.
-iOh! oh!
304 I'EDRO BALMACEDA TbRO
A mi se me ocurri6 volver a decir:
-<I el pescado? <El pescado? ... iY0 quia
Nos ofrecieron pescado en conserva. Aquell
pescado!. . .
1 . A 1 1 1. 3 . 1
'0
lo
nos nizo aumentar la molescia ae 10s nervios.
-Ustedes escusarin, sefiores, dijo el may
domo del comedor, acerchdosenos con una c
villeta entre las manos; pero ha sucedido que
lario aun no ha vuelto, i cum0 es 61 quien nos t
la provision de mariscos, hoi ha faltado.. . Dil
qne le ha tocado mar gruesa.
-inah! Hilario navega en todos 10s mal
prorrumpiii un vecino mio, no hai que tener c
dado. Seria capaz de ir de aqui a1 J apon en
lancha; si?zgZa admirablemente.
-iOh! oh! con que la lancha de Hilario si?
mui bien, agrcg6 Albert0 con la boca 11(
de pan.
-Lo cual no impidc que hoi v c haul faltz
pescado.. .
-No se burle usted de Hilario
rino valiente.
-<I a mi qub? 2De quC me sir
hoi no he de cotner pescado?
El vecino, que era un aleman
aquella insistencia i se content6
' Or
jer-
Hi-
rae
cen
res,
:ui-
su
i el
UN NAUFRAJIO 30.5
-iYa sabri usted qui dn es Hilario!. . . volvien-
do a seguir la lectura de un periddico que tenia
frente a su plato.
hueco del memt donde decia: Pescrrdo, i concluir
nuestra comida con una tam dc. cafd. Sacamos
nuestros cigarros i salimos echando hutno como
iinos turcos, si cs que 10s turcos echan humo.
El airc de la tarde estaba fresco, penetrante e
impregnado de cse olor caracteristico del mar.
En el muelle de 10s bafios encontramos algu-
nas personas que se divertian viendo ponerse el
sol entre las crenchas de nubes opalinas i rosadas,
cotno un trozo de metal fundido.
A lo lejos se divisaba una vela, casi impercep-
tible, que surcaha las aguas.
-Es la lancha de Hilario, dijeron algunos.
-2En qud la conoce usted? se mc ocurri6 pre-
guntar.
-Pucs, en la seguridad del rumbo; en el modo
como gobierna la vela. Solo 61 hace esas cosas.
El nombre de Hilario me habia tomado la
imajinacion; todos estaban acordes en declarar
que era un valiente, un marino atrevido, que ma-
nejaba su barquichuelo con la docilidad de un
caballo. En unm cuantos segundos, Hilario apa-
I
i
I
Tuvimos que rcsignarnos a dejar en blanco el
3 6 PEDRO HALMACEDA TOP0
reci6 a mis ojos como algo mui grande, abultado
por la fama i por su prcpia voluntad. Decidida-
mente habia encmtrado un tipo de estudio, un
mariner0 a quien observar de cerca, con todos
sus detalles.
Cuando gan6 la noche las faldas de la colina,
Hilario atracaba a1 muelle su bote que se sacudia
dcsesperadamente.
Hilario tenia una estatura regular, las espaldas
anchas, 10s ojos mui vivos i un cierto aire indife-
rente que adquiere con 10s aAos la jente de mar.
Vestia una camisa rayada; faja lacre en la
cintura, i en las espaldas una chaquetilla morena,
con las mangas flotantes; 10s pantalones recojidos
mas arriba de 10s muslos, dcscuhrian una pierna
delgada pero ncrviosa.
iSe contraia tanto el cuerpo a1 lanzar la remada!
El botecito era largo, en forma de gdndola,
encorvado en la punta i sumamente angosto; 10s
remos, como las piernas de un flamenco, cortaban
el agua casi sin ruido, musicalmente.
En la popa habia asiento para cinco personas.
Podiamos ir hasta el J apon! Asi lo habia dicho,
a1 mhos, el aleman.
ContratC el bote por algunas horas. fbamos a
dar una vuelta por la bahia. La luna, un poco
UN NAUFRAJJIO 307
pAlida, daba reflejos de acero sobrc las olas. La
noche estaba en calma profunda. A lo Kjos, cl
faro aparecia como una estrella melanc6lica i so-
litaria ... Hilario metiti los remos en los aros de
bronce; dos o tres empujes vigorosos i la embar-
cacion se alej6 de la orilla, como un ave, desli-
zhdose con toda suavidad por aquella superficie
sin movimiento
A 10s tres aiios ya metia ]as piernecitas en el
mar. As{ me lo cont6 41, miCntras hinchaba 10s
pulmones, inclinhndose para tomar con 10s remos
una buena paletada de agua. A 10s cinco, su pa-
dre lo llevaba en sus escursiones nocturnas, i mas
de una vez el frio i el hambre le habian cerrado
10s ojos entre aqnellos montones de redes. Esa
fuC su escucla, la mar ancha, bravia, tcnicndo
siempre en jaque a 10s pobres barquichuelos.
Una vez tuvo susto. Lo sacaron todo mojado i
tiritando. Desde eiitchces ya fu6 dueiio de su co-
razon i de sus emociones.
En el mar se va lijero, se crece rApidamente, i
el chico tuvo que ganar su vida a 10s quince aiios,
como si cstuviera solo en el mundo, sin mas am-
308 PEDKO BALMACEDA TOR0
par0 que el vigor de su cuerpo i la enerjia de su
espiritu.
-iPues!. . . a donde van todos, se dijo, a1 mar.
I de cuenta propia tuvo una barquia, redes i
pescados. El mundo, para el, principiaba i con-
cluia en las tablas de su bote, como que aun no
sofiaba con ]as tablas de su hogar.
Aquclla vida salvaje, mondtona, sin mas tran-
siciones que la de una tormenta, sin mas alegrias
que la fortuna dc una red ransada por el peso de
10s aranques i dc las corbinas, siempre remando,
siempre en el agua, entristeci6 su caricter bon-
dadoso. Vino la nostaljia del ocCano.
Aquel mozo, foniido como un roble, moreno
por las brisas, solia echar de mhos, cuando se
embarcaba a la hora del crcphculo, las blancuras
tibias de la casa, el fogon ardientc i aquel suave
calor, que imajinaba su alma como fin supremo
de la existencia.
i QU4 mal consejcro cs la pipa llena de tabaco,
de donde sale el humo, como salen 10s suefios
aprisionados del desvan dcl cerebro! La cabeza
metida entre las manos, acurrucado en una pie-
dra, tragaba el humo, es decir, 10s suefios.
iBah! En las ciudades, las jentes se imajinan que
la vida de mar es una barcarola con mhsica, como
U N NAUFRAJIO 309
]as que sc oyen cn la zarzuela, i quc 10s marinos
son poetas, sin saberlo, que viven sobrc el agua
por capricho, por placer, como vivimos nosotros
en cl club leyendo 10s pcriddicos. I se olvidan del
terrib!c reverso, de la verdadcra vida, aquella lu-
cha anhi ma, constante, tenaz, de todo monicnto.
Si', yo he ieido muchas historias dolorosas a
traves de aquellos semblantes impasiblcs, como
se sicnte correr el agua tajo la nieve. iDolores
conjelados por la miseria i el hambre!
I no es que vivan descoiitentos de su suertc. El
hombre de mar lo lleva todo en si: su fuerza i sus
esperanzas; nada hai mas alii dcl ocPanc.. Cuan-
do mas alguna compafiera; i entdnces el amor es
doble lucha, doble cnerjia. Vienen 10s pequefiue-
10s i hai que aumcntar el trabajo para dar ali-
mento a las pobres avecitas de aquel nido ama-
sad0 con las caricias de la madre i las fatigas del
esposo. I cuando 10s chicos cstAn ya con su ca-
misita, se les embarca en el bote para que acos-
tumbrcn sus cuerpecitos dCbiles, c a 1' ientes aun
por el hAlito del regazo, a 10s padecimientos i a1
frio, para que cduquen sus nervios i su sensibili-
dad en aquellas jornadas que han de constituir
su vida futura.
Todo se reduce a eso, a criar lobeznos de mar,
310 PEDRO RAIMACEDA TOR0
i cuando 10s m6sculos del padre estin cansados,
se pone en las manos del hijo el timon, 10s rcmos
i las redes, es decir, el patrimonio de la casa. Esta
es la historia que todos cuentan i esta es la vida
que todos viven, teniendo el mar a1 frente, inson-
dable, misterioso, grufion i tragando i devolviendo
10s restos dc la victimas, las entrafias desgarra-
das de 10s barcos, entre el frio de la niebla i la
cancion jemidora de las aguas.
Pues bien, Hilario era como 10s demas. Se cas6
con una de esas flores de la miseria, con una mu-
chacha ahogada en si1 desarrollo femenino por
las necesidades materiales, por la cscasez i por el
trabajo, que es el pan de 10s pobres. Detenidacn
si1 desarrollo, no alzanz6 a redondear su cuerpo,
esquivo de contornos, cmpaquetado en un vestido
de mezclilla azul, descalza, con un pafiuelo lacre
sobre 10s hombros, un delantnl en la cintura, pi -
lida, con esa risa franca de los que viven atados
a la cadena de su suerte, parecia un arbusto j6-
ven pasmado cn su crecimiento.
Si n embargo, era Ajil, fucrte, i las faenas de la
casa parecian disipar sus melancolias. Ademas,
se habia casado con Hilario, que era tan bueno.
iLa queria tanto! Cada vez que habia dinero, le
llevaba alguna cosilla para su ajuar, para 10s chi-
UN NAUFRAJIO 311
cos, que crecian a1 sol i a la intemperie. No habia,
pes, dc quC quejarse. Hilario trabajaba para ella,
para sus hijos. Era tambien justo que la pobre
le devolviera sus carifios. I aqui 10s menesteres,
la comida, algun plato nuevo i sazonado, alguna
pequcfia sorpresa que Hilario pagaba con abrazos
i sonrisas.
Aquello duraba poco; las intimidades concluian
a1 alba, porque el bravo inozo salia en puntillas,
para no despertarlos, i se iba a sus quehaceres.
El amor lo pagaba 41, como el pan que camia,
con el sudor dc su frente.
Una tarde la encontrd en cama. No habia po-
dido levantarsc; se scntia mui dPbi1 i tenia ojeras
en 10s piirpados.
Hilario hizo de comcr i se sent6 a la mesa si-
lencioso, con sus chicos.
-La mamita esti mui regalona, decian.
La mamita estaba mui enfcrina.
A1 fin de la semana, la mamita respirando con
dificultad, abrazaba a sus hijos con esa insistencia
dolorosa del que sabe que parte, abandonfindolo
todo. I 10s chicos rcian i jugueteaban, sobre el
jergon que apCnas cubria el lecho de la enferma.
A veces suele llegar la muerte entre soiirisas.
Amanecid otro dia,---un dia horrible, borrasco-
312 PEI PRO BALMACEDA TOR0
so,-i clla estendia las manos, con 10s tantcos in-
tas de sus pequefiuelo n-
r ien do:
contenibles de la agor :1-
-Mi mamita se quit
iSe quiere dormir! ...
La fisonomh de ayuclla pobre mujer sc con-
trajo un instante i volvi6 zi quetlar inm6
poco pilida, per0 tranquila, como quien !
hace de un fardogrande i mui pesado ...
Hilario, con I Cs ojos fruncidos, se fuC a la coci-
na, tom6 el machete de la carne i esgrimihdolo
techo de tablas que cu'
r c6mo se rajaban a1 g(
con fucrza, deshizo cl
el fogon. iI cra de ve'
del hacha!. . .
Las iunt6 como nut
iia, buscando las cabec
IS, que lnurmuraban so
:re dormir.
..
svil, un
se des-
- _ _ _
bria
11 pe
iizo
a el
stos
;An-
..
~~ , . - - ..._ I . ..do, las 11en6 de clavos e 1
con ellas un ataud. Si no era mui bueno, teni
espacio necesario para alojar un cndiver. E!
son 10s lujos de la pobreza.
Despues asi6 el cuerpo de su mujcr, pa:
dole 10s brazos por debajo de las espalcl-- I-
coloc6 en aquella especie de cajon. No puc
tener un jemido, i la bed en la boca.. . iYa
marcharse!. . .
Se pus0 el sombrero con desesperacion, tomo
que1 fardo, se lo ech6 a1 hombro i fuC a deposi-
b a a L A W
lo con-
I podia
. I
UN NAUFRAJIO 313
tarlo en la lancha que estaba en la oriila. No ha-
bia cementerio i era menester llevarla all& a1
frente, a1 puerto que se divisaba entre las hru-
mas.. .
MiCntras tanto, 10s chicos no sabian que su ma-
dre estaba muerta, i sonreian.
No era cosa fAcil atravesar aquel mar embra-
vecido. Las olas se arremolinaban, encresphdo-
se, como si bailara una lejion de locas. I luego,
despues, el cielo, anubarrado, oscuro, con grietas
de luz en el horizonte, presajiaba la tempestad.
No se divisaban casi las manos. La neblina es-
carchaba 10s &-boles i el viento 10s hacia jemir,
golpeando con fuerza sus ramas desnudas i que-
madas por el frio.
El mar, con murmullos sordos, que se alejaban
a veces i que volvian de nuevo con desoladora
insistencia, tenia un color indefinido de ajetijo con
barro.
Solo, en medio dc la playa, empapado por la
Iluvia, con las ropas destilando i hclado hasta 10s
huesos, Hilario aparejaba su chalupa, que subia i
bajaba a1 compas de las olas, llevando en el fon-
do aquel bulto oscuro, el suefio de sus amores.
Soh6 la cuerda, por fin, i empefi6 con 10s re-
mos la batalla de las olas, la lucha con el viento,
314 PEDRO BALMACEDA TOR0
con la lluvia, con el cielo que no tenia compa
para sus tristezas.
En unos cuantos instantes se encontr6 en
..
mor T - E tQhlqE p*iiiiqn A c n o r q r n m n t o Pn+n
aquellas montafias c
toda direccion. El po
rrihim-ta l n c hrainc
sion
alta
L
agua, i la marejada impedi
re hombre, con la cabeza des
, 1 *. 1
uiai. b a a L a u i u a bi u j i a A i u a y ~ f i u i ~ ~ ~ ~ r ~ b , [Link] +zO St
amenazaran abrirse; 10s remos adnas cortaban
le a
ib 3-
-. uyvu desnuaos, cnorreanao suaor, [Link] LC.,
fatigado, sin poder respirar, movia 10s remos
ajitaba con rabia, luchando en la impotencia.
Las olas lo cubrian, a veces, por completo,
entre el abismo, salia de nuevo a la superj
con mayor vehemencia, con toda la desespera
de su alma, ernpufiando aquellos remos 1u
obedecian a su voluntad.. .
Se abri6 otra vez el agua, implacable con
abismo; alcaiiz6 a decir: iah!.. i se sinti6 SE
tad0 bajo las clas.
Cuando reapareci6, uno de 10s remos es
roto, i su pequefio fardo habia desaparecido,
no estaba alli en el fondo de la lancha. El
I sposa.. .
edaba en forma c
mon, TraDajo ruuariienre Inuchas horas i consi:
por fin, que las aguas lo arrastrasen a la oril
cuerpo de la infortunada e
Yuso el remo que le qu
~ . 1 _ l . _ f l ..__ 1 ____- I _
i 10s
..
i de
ficie,
cion
e no
IO el
tpul-
taba
, Ya
:nar,
m el
le ti-
gui6,
la.
IIN NAUFRAJIO 3' 5
I lleg6 solo.
Se tendi6 en la arena, empapado, con 10s ojos
oscuros por la desesperacion; i mirando hicia el
mar, apretaba 10s pufios, impotente, encolerizado,
como si quisiera domar la braveza de aquella su-
perficie inmensa!
. . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . .
-41 aparecici el cadiver?
*-i Nunca mas! tnurmur6.
-41 tus hijos?
-Se murieron.
-dI no Iloraban?
-N6; cuando volvi a mi casa, me recibicron
-21 t6, Hilario?
-Ya lo ve usted; sobre el monstruo; bogatido
entre risas.
en el mar.
-
Siempre me acuerdo de aquella historia i de
aquel hombre. I ahora que escribo estas lineas,
abrigado en mi pieza, fumando un cigarrillo, no
puedo olvidar la cancion de las olas i el poema
de 10s naufrajios.
-9-
EL S E ~ ~ O R PEDRO BALMACEDA TORO
(De La Tribuna)
A tristc noticia se ha convertido en In inas
dolorosa de las realidadcs.
El corazon jeneroso de nuestro amigo Halma-
ceda Toro ya no late a1 impulso de 10s nobles
sentimientos que fueron 10s inspiradores de si1
brevc i luminosa existencia.
Ida vida material, que fub para 41 constante lu-
cha con la terrible i traidora cnfermedad que le
ha conducido prematuramente a1 sepulcro, ha con-
cluido para siempre.
320 PEDRO RALMACEDA TOR0
Ante 10s misteriosos designios de la Providen-
cia debemos inclinarnos respetuosos i esperar que
la resignacion, lenitivo de 10s mas grandes dolo-
res, venga algun dia a hacer mas llevadera, para
sus dcudos i amigos, esta desgracia inesperada.
A 10s que de cerca le conocian i de veras le
estimaban, les es penosisimo convencerse de que
haya podido terminar, en plena juventud, una
existencia consagrada a1 culto de 10s mas sagra-
dos deberes, de 10s mas sinceros afectos i a la sa-
tisfaccion de brillantes esperanzas i de altisimos
ideales.
Nuestro rnalogrado i queridisimo amigo era, en
efecto, acreedor, inas que nadie, a gozar de la sa-
tisfaccion completa de sus lejitimas aspiraciones.
Llevaba en su alma 10s jCrmenes fecundos del
que nace predestinado para sefialar horizontes
desconocidos a 10s demas. Su corazon sentia 10s
goces de las pasiones mas levantadas: el respeto
casi relijioso por la familia i la amistad; el culto
de lo verdadero i de lo bello.
Su trinsito terrenal sc asemeja a la breve i fu-
gaz aparicion de 10s meteoros; pero en tan corto
espacio dc tiempo, a pesar de que muere a la
edad de veintiun afios, edad de dichas i de dora-
dos ensuefios, sup0 hacer lo bastante para que su
EL JVICIO DE L A IRENSA
32
recuerdo sea perdurable en la memoria de sus
cieudos i amigos i en la de cuantos pudieron rtpre-
ciar el valer privilejiado de su talento i de su in-
jenio.
Espiritu de potencia creadora a1 par que rica
i esmeradamente cultivado, comenz6 a dar sazo-
nados frutos cuando aun no contaba quince afios
A 10s dieziseis, a pesarde 10s sdrios inconvenien-
tes que le oponia su delicada salud, obtuvo el
diploma de bachiller cn filosofia, humanidades i
bellas artes.
En lucha abierta i casi cotidiana con sus trai-
doras dolencias, continu6 sus estudios legales i de
derccho a la vez quc su aprendizaje literario; con
tal exit0 que ha fallecido en visperas de terminar
su carrera de abogado i de dar a l uz un vollimen
de mas de quinientas pdjinas de articulos publi-
cados en diarios i revistas de la capital.
Su mejor i mas valioso titulo, el que mas IC
enaltecc en el concept0 de 10s que le sobreviven,
debemos buscarlo en las cualidades privilejiadas
de su talento, en sus cxcepcionales aptitudns para
la carrera de las letras.
Nadie como 61, entre todos 10s que hoi ocupan
un puesto en las filas literarias de nuestro pais; na-
die coin0 41, deciamos,.supo cultivar con mas hri-
322 PEDRO RALMACEDA TOR0
llante suceso el jdnero de 1as novelas cortas, por
el estilo de 10s cuentos del cClebre autor del No-
&a& i dc Safo; ni nadie como 61, tampoco, did,
entre nosotros, a la publicidad, criticas de arte
mas acabadas i de gusto mas delicado.
Sus cuentos i sus articulos criticos tuvieron
desde el primer mornento, increible suceso, si se
atiende a que empez6 a escribirlos a la edad de
dieziocho afiios.
Los Debates, La ,!$ma, La Tribzcna, La Revis-
tu de,? Progreso i otras publicaciones. rejistran la
mayor parte de sus trabajos, suscritos con el
conocido i aplaudido seud6nimo de A. de Gilbert.
Las bellas letras, la pintura, la escultura i la
mhsica dominaban entre sus gustos favoritos i les
dedicaba sus mejores horas.
Dias Antes del golpe fatal que hoi lloramos, PO-
nia fin a un interesantisimo ensayo sobrc el rea-
lismo en el arte, i cotnenzaba a escribir una
pequefia sCrie de novelas cortas, que iba a dar a
la estampa con el titulo de Cuetztos deprimavera.
Si en nuestro lejitimo dcseo de rendir pobre
homenaje de estimacion a un amigo a1 cual nos
unian 10s lazos indisolubles del afecto mas since-
ro; si en nuestro ernpefio de honrar su memoria,
logramos editar las pAjinas llenas de colorido i
EL JUICIO DE LA IKENSA
323
de Iuz, quc brotaron de SLL pluma de oro, aprove-
charcmos esa ocasion para prcsentar a 10s deudos,
amigos i admiradores de Pedro Ralmaceda, una
semblanza de su cardctcr i de sus merecimientos,
un estudio mas completo de su vida, tan fccunda
en las variadas producciones de su injcnio.
For el momento nos faltan fuerzas i tranquili-
dad, tiempo i espacio suficientc, para bosquejar la
figura del ainigo que nos abandona cuando todos
ambiciondbamos para 61un porvenir sin nubes.
Entretanto, nos consuela, siquiera en parte, el
recuerdo de su bonda inagotable i la sonrisa que
sell6 en la hora postrera sus labios, como para
dar testimonio de clue su alma ha de encontrar
en las rejiones del misterio i de la eterna lux, la
recompensa reservada a 10s espiritus superiores.
EL SEROR PEDRO BALMACEDA TOR0
(De BZ F e ~ ~ o c n r d )
En la mafiana de ayer dej6 de existir, a la tcm-
prana edad de veintiun aiios, el sefior Pedro Bal-
maceda Toro. Aunque el estado de su salud ins-
piraba desde tiempo atras s6rios temores, el fatal
324 PEDRO BALMACEDA TOR0
desenlace no parecia estar tan cercano. El golpe
ha sido, pues, el mas doloroso para el hogar de
S. E. el Presidente de la RepGblica i para 10s
amigos del jdven fallecido. El Ateneo de San-
tiago, del cual el seiior Balmaceda era uno de 10s
miembros mas entusiastas, rindi6 anoche un ca-
rifioso tributo a la memoria del malogrado socio,
tan prematuramente arrebatado a1 amor de 10s
SLIYOS, de sus amigos i de SUS compafieros en Ias
tareas literarias.
EL SESOR PEDRO BALMACEDA TOR0
(De La Union)
El hogar del primer majistrado de la nacion
llora en estos momentos la pdrdida dcl mas que-
rido de sus miembros.
El j6ven Pedro Ralmaceda Tor0 ha caido a1
golpe rudo de la muerte, que desdefiando jiiven-
tud i talento, en un instante, convierte' en polvo
halagadoras ilusioncs i un porvenir hcnchido cle
esperanzas. 2A qui h sino a1 j6ven de intelijencia
despejada i consagrado siempre a1 estudio,. que
conforta el espiritu i vigoriza a1 hombre, le es
EL JUICIO DE LA IRENSA
325
dado tener derecho a la realizacion de sus aspi-
raciones i cnsucfios? Cuando se ha hccho la c; ~-
rrera de la existencia; cuando sc llega a1 fin dc
la jornada, aunquc se haya dejado mas de un jiron
entre 10s zarzales del camino de la vida, pede
recibirse con cierta quietud la visita dc la fiinebre.
amiga que nos ordena despedirnos para sicmprc
del mundo i sus efimcras venturas; pero, empren-
der el viaje eterno, tronchando bruscamente todo
el goce quc encierra la esperanza, constante com-
pafiera del alma, es la mas amarga i dolorosa de
las realidades humanas. Solo Dios nos brinda
ent6nccs el hi co consuelo a nuestras afliccioncs,
i en brazos de quiCn podemos, a1 decir adios a la
tierra,esperar confiados dcl mas recto de 10s jue-
ces el premio de nuestras buenas obras. HC ahi
la razon por qui el j6ven Halmaceda ha abando-
nado la vida sin ljgrimas i desesperaciones; hC
ahi por qui a 10s veinte afios se muere con resig-
iiacion i paz, con la muerte del cristiano que fija
en el Dios de las misericordias su illtima bienhe-
chora esperanza!
Pedro Ralmaceda dcsdc sus primcros afios, se
dedic6 con teson digno de elojio a1 cultivo de la
literatura i de las bellas artes.
En las columnas de Ln &poco tuvimos oportu-
326 IEDKO [Link] TOR0
nidad de leer sus articulos, cn 10s cualcs palpita-
ba nobleza dc espiritu i mui recto critcrio.
De estilo fdcil i clegante, se hacia leer COII
interes i amcnidad, dando siempre a sus escritos
un sello propio, Ejos de la vana palabreria de las
vulgaridades.
Trataba en ellos dc cuestioncs literarias o de
arte con la misma facilidad i versacion que pudiera
hacerlo UII hombre maduro i conocedor de las
artes i del habla castellana.
Tal vez nuestros lectores no habriin visto la
firtna de Pcdro Halmaceda en 10s articulos a que
hacemos rcfcrencia, porquc, tanto 10s publicados
en La Tribuna como en La dpocn, llevan la fir-
ma de A. de GiZbert, que era el seud6nimo que
acostumbraba usar en sus escritos.
A nosotros que tratamos a1 j6ven Ralmaceda
en la confianza de la amistad, 110s fu6 dado aprc-
ciar con todo conocimiento sus ciialidades de ar-
tista i escritor. Recordamos perfectamentc que,
en medio de la charla alegre i chispeante de que
hacia gala su injenio, se quej6 mas de una vez,
con cicrta fria decepcion, dc la vida; pues veia
que su sucrte desde la cuna nc, le habia sido mui
favorable i que secrcto mal iba minando dia a
dia su cxistencia. Era un alma noble, jenerosa
EL JUICIO DE LA PRENSA
327
intclijcnte i buena, en una cnvoltura dCbil i dcsti-
nada a consumirsc pronto.
De otra suerte, Pedro Halmaccda habria sldo
un literato de nota, uti hombre provechoso a la
sociedad en que naciera.
iDios no lo ha querido; acatetnos sus santos
e inescrutables designios: jE1, de seguro, coloc6
ya en su frente la corona de bienaventuranza,
galardon que solo se recibc en la patria inmortal
de 10s cielos! jFelices 10s que, como Pedro Bal-
maceda Toro, atandonan este rnundo sin dejar
tras de si resentimientos ni odios, i le acompafian
en el viaje a la eternidad las oracioncs i kigrimas
de su hogar querido i el recuerdo de todos aque-
110s qlie supieron apreciar sus bellas prendas!
Reciba la distinguida familia del sefior Ralma-
ccda la espresion de nuestra mas sincera condo-
lencia.
EL SEAOR PEDRO BALMACEDA TORO
(Del Chtiurr Times)
Tenemos el sentimiento de anunciar la muertc
del hijo mayor de S. E. cl Presidente de la Re-
p~bl i ca, acaecida el Ihnes en Santiago. 1
PE1)RO l?ALMACEDA TOR0
328
El difunto era un brillantc escritor i orador,
un j6ven lleno de promcsas.
Su salud venia resintiCndose desde hacia algun
tiempo, i, finalmente, sucumhi6 de una enfermc-
dad a1 corazon, a la tcmprana edad de veintiun
afiios.
Sus funeralos, a 10s quc asisti6 un numeroso
concurso, tuvieron lugar cl tndrtes.
Nos permitimos ofrccer a su acongojada fami-
lia nuestros respetuosos sentimicntos de condo-
lcncia i asegurar a s. E. qiie toda la colonia ingle-
sa de Chile deplora mui sinceramente tan scnsiblc
pdrdida.
Un irlgles, residentc ell Santiago, que conoci6
personalmentc a1 caballero muerto, nos envia el
siguiente tributo a sti memoria:
11Sc ha rmnifcstado una profunda simpatia a
S. E. don JosC Manuel Balmaceda, con mctivo de
la p6rdida de su hijo mayor don Pcdro, que dej6
este tnundo el 1.0 del presente mes.
IlHabia alcanzado la edad de veintiun afios,
cuando la sociedad, 10s amigos, las afecciones do-
inCsticas i la perspectiva de una brillante i litil
vida le hacian cara la existencia.
ltSu salud no fuC iiunca vigorosa, pcro 41 ccn-
fiaba siempre en que las enfermcdades peculiarcs
I
I
EL JUICIO DE LA PKENSA
329
a su organizacion dcsaparecerian alguna vez. No
fuC as;, sin embargo, i Chile ha perdido a uno de
sus mejores hijos a una edad temprana.
IlMieiitras que la naturaleza no le did vigor a
su cuerpo, en compensacion jencrosa, le otorg6
un cspiritu, una intelijencia i una claridad tal de
vision moral que: lo hizo a tan temprana edad, uno
cic nuestros mas brikntcs escritorcs i mas pro-
fundos pensadores, al mismo tiempo que uno de
nuestros mas notables oradores.
I I iQuC gran motivo de sufriniiento es esta pCr-
dida para sus dcudos, sus amigos i el pais!-Pero,
iai! aquellos que mas amamos son 10s escojidos
por Dios para que nos dejen una prematura he-
rencia de su gloriaIlt
EL SE6OR PEDRO BALMACEDA TOR0
(De El Indejendiente )
Un dia lcimos en La &poca un sentido i bello
articulo a la memoria de Albert0 Blest, firmado
por A. de GiZbevt.
Era la primera vez quc en la prensa diaria, fi-
guraba este nombre,.i a f6 que se incorporaba
brillantemente en la ruda falanje.
330 PEDRO BALMACEDA TOR0
ZQuiCn era A. de GiZbert? No tardamos en sa-
bcrlo.
Era Pedro Balmaceda Toro, el hijo mayor de
S. E. el Prcsidente de la Rephblica, arrebatado
ayer, en la flor de la juventud, a1 carifio de sus
padres i a1 vivo afecto de sus amigos.
Desde entdnces estimamos a1 sefior Balmaceda,
sin conocerlo personalmentc.
En aquel articulo habia tal diafanidad de esti-
lo, tal novedad en la frase i, s6bre todo, palpitaba
desdc el principio hasta el fin tal nobleza de alma
que conocimos en el sefior Balmaceda a un lite-
rat0 i a un hombre de corazon.
Literato a 10s veinte aiios, de factura propia,
sin la vana hojarasca de las vulgaridades i sin las
audacias estravagantes de las nulidades.
iPobre artista!
No ha pasado mucho tiempo de aquella pAjina
de Iigrimas i de esquisita fragancia en homena-
je a Albert0 Blest, cuando la muerte ha venido a
juntar a esos dos nifios, marchitos en la primave-
ra de la vida.. .
El sefior Balmaceda cultivaba las letras con
esa fria desesperacion del que nada espera, del
que sabe que no llegari jamas a la cumbre, no
por falta de talent0 o de medios, sino porque se-
EL JrJICIO DE LA PRENSA
331
creta cspina va minando lenta per0 scguramente
la salud. Si dl hubiera nacido robusto i sano, si 41
no hubiera sentido en su organism0 desde niilo el
hielo de la muerte, sus facultades, aquilatadas por
el estudio, habrian .hecho un camino rdpido i
glorioso.
Pedro Balmaceda mucre cristiano i con la vis-
ta en el Dios de las misericordias. iDichos0 61que
ya est& en la patria inmxtal i que deja en la
tierra un grato i querido recuerdo:
EL SE ~OR PEDRO BALMACEDA TORO'
(De La Zpoca)
A las siete i media de la mafiana de ayer dej6
de existir este distinguido jdven, hijo de S, E el
Presidente de la Rephblica, victima de una en-
fermedad a1 corazon.
Su fallecimiento, a mas de sembrar el pesar i
el desconsuelo en el hogar de sus padres, ha im-
presionado vivamente a sus amigos, que aprecia-
ban sus dotes de intelijcncia, sus inaneras afables
i carifiosas i 10s buenos sentimientos, propios de
su educacion, siis antecedentes de familia i todas
24
332 PEDKO BALMACEDA TOR0
aquellas nobles jenerosidades, patrimonio que na-
die puede arrebatar a la juventud.
Era un entusiasta cultivador i admirador de
las letras, amigo de la escojida i buena Icctura, i
se dedicaba a todos aquellos estudios que sigtiifi-
can recreo para el espiritu i gratos desvelos para
la imajinacion.
AI recordar shs gustos i su verdadera pasion li-
teraria, no podemos olvidar que en este diario hizo
sus primeras armas, que en estas mismas pijinas
did a luz muchas producciones de su pluma i que
en mas de una ocasion tuvimos con 61 charla ani-
mada i bulliciosa, en que revelaba las aspiracio-
tics de quc estaba poseido i su verdadero entu-
siasmo i decision por adquirir un notnbre entre
10s amantes de las bellas letras.
I como tenia talento i palpitaba su corazon por
todo lo bueno i amable, cscribi6 inuchas pAjinas
empapadas en sentimientos que revelaban sana
reflexion, revestidas de estilo lijero i ameno, que
hacian concebir lejitimas i envidiables esperanzas.
Pedro Balmaceda sabia mui bien que su cons-
titucion delicada le auguraba muerte temprana;
i por cso, en medio de su labores Iiterarias
cuando sostenia conversacion mas jovial, en la
intimidad de las afecciones amistosas, no oculta-
334 PEDRO BALMACEDA TOKO
EL S E ~ O R PEDRO BALMACEDA Au ALw
En la mafiana de hoi ha fallecido don rearo
Balmaceda Toro.
J 6ven de intelijencia viva, de bondadoso cora-
zon, alma abicrta a las inspiraciones de lo bueno,
deseoso de aprcnder, habia dado pruebas de lo
quc valia i habia demostrado que era capaz de
inspirar amistad.
En algunos diarios de esta capital cscribi6 du-
rante algun tiempo con brillo, con madurcz i fa-
cilidad.
Su constitucion delicada le facilitaba la con-
cepcion i comprension ficiles de todo lo que ha-
bia de sutil, de armonioso i perfumado en I(
110 i en lo bueno.
Alcanz6 apdnas a asomarse en el escenar
la vida i pudo distinguirse: las florcs mas
ciadas i hermosas viven apCnas una maHana
Su complexion [Link], su tcmperamcnto nc
so, la desgracia, todo se mi 6 para gastar sus
zas. Sufria desde hace tiempo; i la ciencia n
contr6 alivio a su enfermedad.
D bc-
io de
pre-
....
:rvio-
fucr-
o en-
Sesion trijbsima quinta, celebrad3 61 1." de julio de 1889
E abri6 a las ocho i media P. M., presidida
por el sefior director de turno don Luis
Arrieta Caiias, i con asistencia de 10s directores,
sefiores Rarros Borgofio, Rarros Grez i Holley,
del pro-secretario seRor Ricardo Montaner Bello
i ciento ochenta i tres socios.
Abierta la sesion, el director de turno don Luis
Arrieta Caiias di6 cuenta del sensible fallccimien-
to del seiior Pedro Ralmaceda Tom, miembro fun-
dador del Ateneo, i dijo las siguientes palabras:
PEDRO BALMACEDA TOR0
340
IlTcngo que daros una tristc noticia: la mucr
te acaba d" arrebatar a nucstro coiisocio Pcdrc
Balmaceda Toro.
m . , I . . 7- t * .
11 I octos vosotros le conocisteis. rue uno ae 10s
primeros que en agosto del afio pr6ximo pasado.
acudi6 a esta tnisma sala cn busca dc csa
intelectual que era para 61, mas qiie para (
una necesidad i un consuelo en la existcnci;
IlCuando el mal que lo llev6 a la muerte
tregua, aiinque pasajcra, a si1 pobre naturale:
veiamos ent6nces siempre entusiasta, tomai
empeiio una parte en la labor comun, la quc
beis recordarlo, fug a veces superior a sus
zas.
IIApasionado por Ias bcllas letras, por el
por todas las manifestaciones de la intelije
no sabia, tal vez no queria, detenerse en cl 11
hasta donde la enerji'a fisica podia solo acoi
fiar a si1 espiritu impaciente.
IlPcdro Balmaceda apinas se sinti6 vivir c
do ya comprendi6 lo que iba a ser para 1
vida.
1 1 1 era aqui, en nuestras reuniones, ya tranquilas,
ya calorosas por la lucha dc las opiniones, pcro
siempre cordiales i sinceras, en donde gastabaun
ontusiasmo que 'era parte de Su vida inisma:
vida
itros,
1.
daba
za, le
r con
!, de-
fuer-
arte,.
ncia,
imite
npa-
:uan 9
CI ia
hizo indicacion para quc se suspendiera la sesion
i se nombrase una comision de socios
bre del Atenco, asistiera a 10s funera
Balmaceda.
La indicacion fu2 unhnimemente a
director propuso la cornision siguicn
que, a nom-
les del sefior
probada, i el
te:
Sedores directores don J uan N. E
J orje Huneeus Gana.
Sefiores socios don Tomas Rios GI
Luis Orrego Luco i don Enrique Sn
Sspejo i don
onzilcz, don
rip burn.
Barros Bor-
. .
A indicacion del director don Luis
gofio, se acord6 que se agregara a 10s nommaaos
el director de turno sefior
v
Arrieta Cafias.
342 PEDRO RALMACEDA TOR0
Finalmente, se design6 a don Narciso Ton-
dreau para pronunciar en el cementerio ur1 dis-
curso fhebre en representacion del Ateneo i
para hacer phblico el sentimiento con que dicha
corporacion ha recibido la muerte de uno de sus
miembros mas entusiastas e intelijentes.
Con lo que se levant6 la sesion a las g P. h
346 PEDRO BALMACEDA TOR0
terpretaciori de ese debcr que impone imperiosa-
mentc la sinceridad de nuestras caras afccciones.
Escusadmc: es el postrcr adios a1 amigo cuya
muerte no viene a ser sino el prcludio de una
indcleble memoria que recojerh sus admirado -
res.
i Ah! sefiores, csta continua peregrinacion que,
desde tienipo atras, venimos haciendo a estc lhg-u-
bre i comun hogar de las crcaturas, se ha encar-
gado de demostrar que es tan cicrto como tre-
mcndo lo que el pocta latino decia, dando novedad
a1 pensamien to: Lapdi do nzuerte pisa con planto
igunlnzeizte segma la cnbuna de Zos pobres i el al-
cdzarde los rpeyes. Mas no escsto solo, parcce que
esta misteriosa guadafia va arrancando la vida,
no hnicamente a 10s hombres que eran orgulloi
ejemplo para la nacion; sino que tambicn parecc
que quisiera batirsc con aquellos quc esth desti-
nados a scr csperanza dc la patria.
En efccto, scfiores, Pedro Balmaceda habia
dado ya mas de un paso en aquel scndero, a cuyo
limite llegan solo 10s hombres que por su carActer,
ilustracion i juicio necesariainente reclama !a so-
ciedad.
Era modcsto i ccn razon; csta gran virtud sue-
le cobijarse siemprc a la sombra del talento.
DISCURSOS I COMlOSICIONES POkTICAS 347
Su vastisima i provechosa ilustracion la habia
adquirido en csa escuela de sapientisimos autores
que saben enseiiar i no en la dc aquellos que solo
entretienen el espiritu i entibian el corazon.. .
iAh! scfiores, en verdad que esta desaparicion
deja un vacio en el corazon de sus aflijidos padrcs
i una dolorosa huella en cl sen0 de sus amigos;
per0 es consueio i cs satisfaccion rcconocer que
cumpli6, en su corta vida, con la mision de 10s
hombres que dejan para la posteridad un nom-
bre que estampar en la historia de 10s nobles rc-
cuerdos.
iAh! se marchitarcin, sefiores, las florcs que en-
tretejidas forman las coronas que hoi depositamos
aqui; pero no se marchitan iai! 10s recucrdos que
crecen a1 calor dc las afcccione? i que se riegan
con las lhgrimas de sinccra i amistosa admiracion.
iDescansa en paz, que es grande i jenerosa la
justicia de Dios!
DON SANTIAGO EscurI ORREGO
I
iBrill6 i murid! ... 2Por qui. tan raudamcntc
25
En el azul profundo se aniquila?
348 PEDRO BALMACEDA TOR0
De su mAjica l uz cl ray0 ardiente
Aun parece alumbrar nuestra pupila.
iAstro novel! L a phblica mirada
Surjir le vi6, entre aplausos i loores,
Dc esa vivaz constelacion, fortnada
For tantos juveniles resplandores!
iCuAn breve su jornada!
La juventud, con voces de carifio,
En cntusiasta aclamacion le nombra;
I el inspirado nifio
L a pensadora sien acuesta helada
E n el regazo de la eterna sombra!
I 1
Muri6, per0 aun le veo,
L e escucho todavia:
Pienso que hablando est$ como solia,
Con su injenio hechizando a1 Ateneo;
Vertiendo con sus frases rutilantes,
Sobrc la. sorprendida muchedumbre,
Sus ideas triunfantes,
Como un collar de perlas i diamantes,
Como lluvia magnifica de lumbre.
DISCURSOS I COMPOSICIONES Pod I'ICAS
349
I11
iQu6 jeneroso sCr! Dando a1 olvido
De la natura injusta 10s rigores,
Hizo del arte su ideal querido.
iQui&n no le am6 a1 tratarle! Alma despierta
A todos 10s impulsos superiores,
A todo noble sentimiento abierta!
iI vivir un instante!
Morir tan nifio, sofiador i amante,
Con un mundo de intensas afecciones,
En el pecho que empieza
A latir con las grandes cmociones;
Con todo un cielo, en la febril cabeza,
De hermosas i elevadas concepciones.
I V
iD6bil ramo, cargado
De promesas en flor, que a1 patrio ambiente
Ya exhalaba su aroma regalado!
iFrAjil brote, arrancado
350 PEDRO RALMACEDA TOR0
Por traidor vendabal shbitamente,
Cuando recien, al desplegar sus flores,
Embalsamadas urnas de colorcs,
A1 Arbol paternal ricos tributos,
Ver ya dejaba sazonados frutos!
V
I tG, padre infeliz, dime 2quC has hecho
Para tal golpe recibir? <No has siclo
Guardian celoso del comun derecho,
A tus altos deberes contraido?
<No eres del pueblo tuyo la graiideza,
De su felicidad prenda segura,
Tendiendo el riel, la material riqueza;
Abriendo el libro, la moral ventura?
Victorioso en las luchas del trabajo,
I del saber en las pacientes lides,
Merecedor del pfiblico agasajo
De la nacion altiva que presides!
Seguias, en tus improbas labores,
Pudiendo contemplar, de gozo Ileno,
En futura vision, dias mejores
Para la suerte del hogar chileno.
DISCURSOS I COMPOSICIONES PO~TI CAS 35'
Per0 iai! que la pan lei desconocida
Que rije de 10s hombres el destino,
Te hiri6 en el corazon, i de tu vida
Empafi6 el horizonte cristalino;
Esa suprema lei que 10s arcanos
De este mundo gobierna,
Si n excepcion, 'vedando a 10s huinanos
Goce alguno cab;rl, ni dicha etcrna.
SC tu dolor joh padre infortunado!
J usto es que llores la teinprana muerte
De tu primer retoAo malogrado.
MiCntras llorando est& del cucrpo inerte
Ante la realidad desoladora,
Chile lBgrimas vierte,
Con tu afliccion, inconsolable llora;
I 10s hdmedos ojos
Clavando en estos p3idos despojos,
Vibra el poeta que tu duelo mira
El triste s6n de su enlutada lira!
352 PEDRO BALMACEDA TOR0
DON NARCISO TONPREAU
Sefiores:
Imprrsionado hondamcnte por la infausta nue-
va que ayer, en la inafiana, se trasmiti6 a nuestra
juventud cstudiosa, cl Ateneo de Santiago me ha
conferido la triste honra dc dar la despcdida su-
prema, a1 borde de su sepultura, a1 que fuC Pedro
Balmaceda Toro, uno de 10s miembros mas entu-
siastas i distinguidos de esa corporacion.
La muerte de este j6ven amigo nuestro, ornato
i csperanza de las letras chilenas, ha sido para el
Ateneo justo inotivo de pesar i de luto. Cuando se
trat6 de fundar esa institution, Pedro fuC uno de
10s primeros en colocar su firina a1 pi6 del acta
de compromiso que, para llevar a cabo tan bella
idea, suscrihieron numerosos miembros de la ju-
ventud intelijente i progresista. Fundado cl Ate-
neo, subi6 mas dc una vez a su tribuna, para
leernos articulos literarios i estudios criticos hro-
tados de su pluma elegaiitisima i de su cerebro
privilejiado, en que bullian las mas lozanas ideas,
iluminadas por la percepcion artistitica mas cabal
i dclicada.
Escribia con seductora elegancia i con admira-
DISCURSOS I COMPOSICIONES POBTICAS 353
ble facilidad; sus articulos, llenos de colorido, vi-
veza i frescura, no podian leersc sin cariiio ni
dejar de aplaudirse con calor. Artista eximio de
la frase, la modelaba con opulencia de formas i
contornos, dhndole la novcdad i jentileza que en-
contraba en 10s modelos franceses, que eran 10s
de su apasionada prefcrencia.
En /,os Debnt es, en ~n &ocn i en ~n Tribuna
public6 muclios articulos, que fueron adorno i ga-
lanura de estos diarios: algunos de esos articulos
eran improvisados i escritos a1 calor de una con-
versacion sobrc estitica, hojeando las hltimas en-
tregas de las revistas i peri6dicos estranjeros, i
entre e! bullicio que rodea las mesas de redac-
cion de 103 diarios. Arrastrado por el ejemplo i
el ixito de algunos de sus amigos, buscaba en la
prensa el lugar adecuado para dar vida i forma
a las ideas que hervian en su cabeza, en un lujoso
retofiamiento primaveral.
El ark era la fuente predilecta i siempre bus-
cada de SII inspiracion. Hablaba i cscribia sobre
pintura con una posesion i seguridad poco comu-
nes entre nosotros, i tenia un ojo critico, ccrtero
i atnaestrado. En mas de una ocasion di6 ideas i
traz6 planes a nuestros artistas para la ejecucion
de sus obras; su opinion era acatada por todos,
354 PEDRO BALMACEDA TOR0
viejos i jdvenes, porquc sabia sentir i espresar el
arte, i porquc le profesaba culto verdadero i ;do-
racion constan te.
La firma A. de GiZbert, su seud6nimo definiti-
vo, era ya respetada por 10s artistas chilenos; i
puesta a1 pi6 de un articulo, significaba que &te
era emanacion de un espiritu empapado en cse
artc sincero que solo saben cornprender i glorifi-
car unos pocos elejidos.
La escultura tenia para 61 atractivos i tenta-
ciones vehementes, i si su frAjil salud se lo hubie-
ra permitido, pronto, mui pronto, habria podido
modelar alguno de sus mdltiples i siempre per-
scguidos ensueiios. La mdsica, a la v e ~ que le
deleitaba, dibale vigoroso baiio de alivio i cspe-
ranza, en 10s motnentos de aridez i de vacilacion.
La poesia le fascinaba con su brillo i con su rit-
mo: 10s versos de sus amigos i de sus poetas
predilectos, tenian en sus labios una sonoridad
solemne, una vida palpitante i nueva, un perfume
delicioso de lozania i juventud.
Una sensibilidad esquisita, refinada, era la cua-
lidad eminente del temperamento de Pedro, i se
revelaba tanto en sus movimientos intimos i en
las espansiones del hogar, como en siis escritos i
en sus afectos dc amistad. Esa sensibildad era
DISCURSOS I COMPOSICIONES POkTICAS 355
natural en 61, i se habia ido acrecentando lenta-
mente con sus lecturas, su aficion a las letras i el
medio social en que vivia. La misma enfermedad
tenaz i demoledora que ha puesto fin a su cxis-
tencia, contribuy6 a1 desarrollo de este tempcra-
mento, danclo p,ibulo a sus inclinaciones artisti-
cas i sofiadoras.
Aunque no alcanz6 a llegar cl talcnto dc Pe-
dro a su completo desarrollo i plenitud, sin cin-
bargo, harto se pudo comprender lo que habria
sido, si la naturaleza hubiera prolongado 10s cor-
tos dias de su corta vida.
Entusiasta por todo lo que significa estudio,
anhelo i progreso, habria contribuido a aumentar
el brillo de las letras nacionales; 10s artistas ha-
brian tenido en 41 un alentador decidido i cari-
HOSO, i mas de una corona de gloria habria sido
tejida por su mano, siempre dispuesta a1 aplauso
merecido i justiciero.
El porvenir que por delante de si se presentaba
a Pedro, era, por mas de un motivo, envidiable.
&I mismo, sin embargo, comprendia a veces, en
las horas Ihnguidas de decaimiento i de fatidica
rcvelacion, que no habria de tocar esos horizon-
tes rosados i fulgurosos; i ent6nces nos hablaba
con intimo convencimiento i con dulcisima tran-
- l - - - - - - - - r
su vida.
Ese desenlace se ha efectuado, para desgracia
i luto de su hogar, i para intimo dolor de sus
amigos.
Aqui, delante de nosotros, en csta caja negra
cubierta de flores, barco fhebre en que se hace
el viaje del cual no se regrcsa, estin encerrados
10s despojos del que fud nuestro amigo i compa-
fiero en las tareas intelectuales. AcerquCmonos
eon piedad i demos a estos restos la postrera des-
pcdida, la que 10s amigos dan con 15grimas en
10s ojos i opriinido rudamente cl corazon.
DON EDUARDO POIRIER
(Encsrgado de Negocios de Nicaragua)
No creak, seiicrcs, que haya venido a esta fh-
nebre tribuna tan solo por darme la satisfaccion
dolorosa de hacer un discurso; ni espereis demis
labios golpes de oratoria ni banaIes floreos ret&
ricos.
Habla el alma en estos instantes, el alma con-
fristada, doliente, hudrfana. Sus arranques no son
sino el tristisimo dcsahogo de un dolor tan amar-
go coin0 intenso, el cumplimicnto de uti debcr
tan imperioso como ciesgarrador.
iAh, seiiores! iQuC triste, qu4 ominoso afio es
Cste! Ya no c's tan solo el Arbol secular, decaden-
te i debilitado por 10s aiios, el quc sucumbe a1
. ... .- .. ,.
yendo a su soplo letal i
No voi a reseiiar la vi
Toro. Ello seria ocioso.
~ % - I 7 - -..*--- n- - -
b n l l y C I J b Ub* 1IL41 C L b . U L I I" & L I I I L . U V I L . .>"I1 U I L \ , I C L I"., ,L-
nuevos, lozanos i verdes, 10s que van tambien ca-
yendo a su soplo letal i funesto ...
No voi a reseiiar la vida dc Pcdro Ralmaccda
Toro. Ello seria ocioso. 2QuiCn no le conoci6, le
admir6 i le quiso? Dos o tres de 10s rasgos mas
salientes de su individualidad bastan para pin-
tarlo.
,$%beis c6mo le conoci, cuAl fu4 cl lazo de
union de una amistad tan leal, abierta i noble
como la que nos lig6?
HallAhame a la sazon en Valparaiso. La tuicion
que por mi cargo oficial debo ejerccr sobre 10s
sdbditos del pais que represento, me impone
ciertos deberes; i tcniame preocupado la idea de
facilitar a un distinguido poeta estranjero medios
apropiados de dar vuelo a sus facultades cn estc
emporio de actividad literaria.
Me diriji aqui a colegas i amigos en busca de
esos medios. No conocia ent6nces personalmente
358 PEDRO RAI.?dACEDA TOR0
a Pedro Balmaceda, per0 Cranme notorias su
bondad injdnita, su talentoprecoz i su gran Cora-
zon. LlamC a sus puertas. Me abri6 10s brazos.
Habiase adelantado a mis deseos i colmidolos
con usura. Ruben Dario, mi rccomcndado, era
ya su compafiero, su amigo, i le debia muchos cs-
timulos, muchos alientos en la lucha, muchas re-
soluciones triunfantes. Pedro Balmaceda le abri6
caminos, le introdujo en 10s buenos i nobles cfr-
culos i a las veces di6 pan a1 cuerpo i calor a1
alma de que1 querido poeta pcregrino ...
I asi era Pedro coil cuantos se le acercaban:
todo luz, todo corazon, todo carifio.
Tratado intimamente, se advertian en dl pudo-
res i ternezas de mujer, injenuidades i candores
de nifio. I cso sc veia en su rostro hermoso i en
su mirada limpida como su alma, que jamas ho-
Ilaron, ni con cl mas Icvc contacto, el rencor, la
envidia o la etnulacion.
Se daba por completo i sin reserva. Era todo
de su familia, de sus amigos i dc 10s qne pade-
cian de neccsidad o de angustia. Dc si propio ja-
rnas se preocup6.
En sus dias melancolicos, parccia coino si esa
alma sintiera Ias nostaljias intimas del infinito
iCuAn lejitimo el dolor de su dignisimo padre,
DlSCU RSOS I COMPOSICIONES P08. rICAS
de s u madrc abnegacla, de su interesantc fa-
milia!
Desaparecer as!, de rcpente, un niiio dc veinte
afios, dotado a tan temprana edad de todos 10s
atributos nobles de la intelijencia i de todas las
cualidadcs excelsas del espiritu!
Todos le conociais. Los j6venes de su circulo
disfrutibamos dcl privilejio de las dotes de su in-
jenio, quc ora daba como el que mas, frutos
sazonados i vigorosos, ora sc desbordaba chis-
peante i derrochador de sus tesoros. De pluma
galana, culta, elegante, nerviosa, de gustos dclica-
damente artisticos, mereci6 A. de GiZbert ser ci-
tado hasta en Espafia como estilista notable i
atildado.
jI quC variedad en cse talento j6ven, brioso i
flexible, lleno de viveza, clc vigor i de imijencs
fulgurantes!
Era un artista que cincelaba frases, dindoles
las formas mas variadas i opulentas.
Con igual facilidad i soltura escribia una criti-
ca sobre arte, sobre mfisica, pintura o bellas le-
tras, como hacia un afiligranado cuento del jCnero
de 10s de Goncourt o Mend&. I estos bltimos, a
manera de solaz lijero, de retozona jimnasia inte-
lectual, en sus horas de buen hutnor i como desa
359
360 PEDRO BALMACEDA TOR0
canso despues de trabajos mas scrios, meditados
i duraderos.
iQuC grande, quC bella esperanza, tronchada
tan de improviso por la muerte!
iCdtn0 vienen a mi espiritu ahora 10s momen-
tos en que, presa de 10s ataques acerbos de su
enfermedad, dirijia nuestro querido Pedro hAcia
arriba su mirada dulcemente melancdlica!
Era que presentia su fin ya cercano i buscaba
su celestial tnorada. ..
En ella encuentres joh amigo querido! el re-
poso inefablc, la eterna ventura que alli es pa-
trimonio de las almas bucnas! Ha sido mui corta
tu jornada, per0 fecunda en beneficios, jcnerosa
en efcctos, i todavia realzada por 10s dardos pun-
zadores del martirio, cuya palma es hoi tu premio
i tu gloria! ...
DON BELISARIO GUZMAN CAMPOS
En plena primavera de la vida,
Cuando alzaba tu n6men alto vuelo,
Caiste derribado contra el sueio
A1 rigor de la parca encrudecida.
DISCURSOS I COMFOSICIONPS POkSTICAS 361
Si n piedad lleg.6 a herirte la homicida,
Cediendo a un egoista, injusto cclo;
Privar quiso a tu sicn del noble anhelo
De vcrse, un tiempo, de laurel cefiida.
Cual Arbol, que cediendo a 10s rigores
Del hacha, cuando estaba mas lozano,
AI caer se amortaja entre sus flores,
Caes hoi, escritor tierno i galano;
Pero, pese a la muerte, meritoria
Vivirh en nuestras letras tu memoria.
DON ENRI QUE DEL CAMPO
Sefiores i amigos:
A1 bordc de esta tumba, abierta para recibir
la envoltura corporal de un alma jhven, buena i
sofiadora, que vo16 a1 cielo, es donde vengo a
comprender, oprimido el pecho por el desencan-
to, la profunda verdad que entraiia aquel pensa-
miento de Lamartine definiendo la vida humana:
EZ dolor de kaber nacido que encierm eZ doZor de
morir!
dI cuhndo, con mayor razon que ahora, puede
362 PEDRO EALMACEDA TOR0
acudir a nuestra mente esta melancdlica idea;
ahora que vemos, con IAgrimas en 10s ojos i pun-
zadora angustia en el corazon, desaparecer para
siempre un espiritu noble i simpitico, una inteli-
jencia cultivada i artistica, un amigo querido, j6-
ven i lleno de lejitimas esperanzas?
Si es verdad que la madre naturaleza no pro-
dig0 con 61sus tesoros de fuerza i de salud cor-
poral, en cambio i como para resarcirlo de esta
pCrdida que lo ha traido fatalmente a la tumba,
habia dotado su espiritu con especialisimos i no
comunes dones.
Las elevadas aspiraciones i sentimientos de su
alma de artista, lo hacian olvidar, en ocasiones,
las flaquezas de la carne; i aun cuando su inteli-
jencia se deleitaba. en lo bello buscando en el
arte su consuelo i su solaz, la constante i cruel
mordedura del dolor fisico habia llcgado a im-
primir en su cspiritu un rnelanc6lico i habitual
sello de tristcza i desaliento.. .
Tal le conoci yo cuando tuve el gusto de es-
trechar por la primera vez su mano de amigo.
Habia nacido para ainar i ser amado. Necesi-
taba afccciones intiinas i lazos sinceros quc lo
reconciliaran con la vida; i su sCr espiritual, do-
tado particularmente para apreciar el amor i la
DISCURSOS I COWPOSICIONES I'OI?TICAS 363
belleza et: todas sus tnanifestaciones, sabia descu-
brir la hcrida oculta para dcrramar una Ihgrima,
i el gozo intimo i cfusivo para reir con &..
En sus ratos de charla i esparcimiento, cuando
en el sen0 dc la amistad franca i sin ambajes,
dejaba rodar su simpAtica i fatigada palabra por
el ameno tcrreno de sus lecturag favoritas, era
cuando 10s que le conocimos i tuvimos la fortuna
de tratarle de cerca, podiamos apreciar las felices
disposicioncs de su Clara intelijcncia, las delica-
dezas casi femeninas de su alma de artista, su
gusto fino i aristocrAtico, i en suma, las fundadas
esperanzas que claramente dejaba entrevcr a 10s
que I C escuchdbamos, de un porvenir no lejano i
brillante, cuando el mayor estudio i la esperien-
cia hubicran desarrollado plenamente todas las
facultacles de su espiritu. I-Iabia, si pucdo decirlo
asi, como palndeado el arte; i ninguno como 61
gozaba con s m figuras, sus jiros, sus lineas i sus
im Ajenes.
La literatura contcmporhea con sus toques,
sus galas i su rcalista colorido, habia educado su
gusto; i por eso la asidua lcctura de 10s modernos
maestros de la novcla le seducia.
Siguiendo accrtadamen te sus huellas, escribi6
muchos intcresantes articulos que vieron la luz
26
364 PEDRO Bt\[Link] TOR0
con jeneral aplauso, en diversos diarios i revistas
de esta ciudad; i como la modcstia le inclinaba a
ocultar su nombrc bajo un seud6nimo) hubo mu-
chos que, a1 lcerlos, sintieron la curiosidad de
conocer el nombre del escritor que asi lo disfra-
zaba.
Tal fuC, seiiores, pintada a grandes rasgos, la
interesante fisonomi'a moral del querido amigo a
quien venimos ahora a dar sepultura.
Pudo conquistarse afeccioncs profundas, por-
que sabia inspirarlas.
En el hogar, hijo modelo i cariiioso, herinano
delicado i ticrno. Humilde i modesto en la opu-
lencia, nunca desvanccido por la atmdsfera de las
alturas, i siempre dispuesto a reconocer i a apo-
yar a1 talento desvalido, donde quiera que se le
presen tara.
iI todo esto es solo ahora un recuerdo! I todo
csto se ha rcducido a un inertc i miserable vas0
terrenal, que maiiana se tornarA cn gusanos!
iAh! seiiores, cuhnta razon tenia yo a1 dcciros
que Lamartine dijo verdad, a1 definir la vida,
como eC doZor de hnbev nncido que encierrn eC dolor
de morir! ...
Pero, iqud iniporta que la materia se aniquile i
perezca, cuando el alma es inmortal! iLa tuya,
DIWJRSOS I COMPOSICIONES POQTICAS 365
amigo Pedro, debe pzar en estos momentos de
la eteriia mansion dc la luz!
AI darte nuestro 6ltimo adios, envianos desde
allA, consuelo i for4alcza para seguir luchando.
iYa tu cuerpo, que tanto sufri6, descansarA en
paz a la sombra bendita de la cruz! ...
DON AL FRED0 IKARRAZAVAL
Seiiores jcudntas veccs a la tarde
Hemos visto pasar las hojas secas
En las alas heladas de Ias brisas,
Que 110 sC a quC rejion corren con Cllas!
Pero tambien, a1 dcspuntar el alba,
Nunca pudimos conteinplar sin pena
Que cl viento arrebatara 10s rctofios
I llegase a arrancar las hojas frescas.
Entre la cuna que meci6 a mi amigo
Cuando le vino a herir la luz primera,
I el ataud, la cuna de otra vida,
Que en cste instante para 61comienza,
No ha habido, en realidad, mayor distancia
Que dcsde una ilusion grata i risuefia
366 PEDRO BALMACEDA TOR0
A una fria dccepcion amarga.
De la cuna a1 sepulcro ... jun paso apdnas!
PrOxima el ave a remontar el vuclo,
Dejar el nido i traspasar la selva,
Pleg6 las alas i apag6 siis trinos
En el sudario de la muerte envuelta.
Se durini6 en la ribera de la infancia
I ha despcrtado en la ribera opuesta,
Si n conocer el choque de las olas
Ni sufrir el rigor de las tormentas.
iFeliz aqudl que cruza el Oceano
Sin ver tronchada su ilusion primera!
iBendigamos a Dim, pues ha querido
Que mi amigo hasta hl llegue con dlla! ...
No teniendo otro espejo que su alma
Franca, sencilla, jenerosa, abierta,
No vi6, Pedro, en su paso por la vida.
(iMil veces feliz 61!) sino almas buenas.
Unia Pedro a su talento claro
I a su vasta instruccion, esa modestia
DISCURSOS I COMIOSICIONES FOfTICAS 367
Quees a cicrtas alinas delicadas
Lo que el suave perfume a las violetas.
I en su rApido paso por la vida
Despertar sup0 csa amistad sincera
En nombre de la cual vengo a este sitio
A darle yo mi despedida eterna.
DON CARLOS I,. HUBNEK
Sefiores:
Antcs de entregar a la tierra 10s restos morta-
les de Pedro Balmaceda, debo, en la amistad que
nos unia, cuatro palabras a vosotros que venis
como yo, a rendir este filtimo homenaje.
Rhpido fuC su paso por la vida, i como cl me-
tcoro, dej6 ancho raudal de brillo i de recuerdos;
de brillo, en cien [Link] que ilustraron diarios i
rcvistas; de recuerdos, en cien corazones que, no
como el suyo, laten aun, pero sf oprimidos i sollo-
z an tes.
Fu4 el primer0 entre su circulo por el poder de
su talento, pcr la vivacidad elegante de su inje-
nio, por la franca espontancidad de su carActer;
368 PEDRO RALMACEDA TOR0
i es tambien el primero quc nos deja, el primero
quc ha caido a la tumba, el prirnero que coloca
el infinito entre su alma i nuestras almas.
Cedi6 temprano en el combate terrenal; su dC-
bil envoltura cay6 luego bajo la implacable gua-
dafia de la muerte i dej6 escapar zquel espiritu
vigoroso i bello, abierto a todas las ideas grandes
i templado para todo sentimiento jencroso.
No hace mucho tiempo estuve a verle; I C pre-
guntC por s u salud. 1bMala estA, me dijo; aguardo
de un momcnto a otro, un ataque que mc [Link]
I pronunci6 estas palabras con la voz entera, sin
un pliegue en el rostro.
Poseia ese frio valor que rcquiere la lucha con
la mucrte. iQuiCn hubiera imajinado esa enerjia,
la verdadcra enerjia, en aquel carActer tan her-
moso, en aquel nifio sonriente, que, con su alma
de artista, parecia venido a1 mundo para gozar
de todas sus delicias, sin apurar una sola gota de
hiel!.. .
Per0 el destino, que inmola con fria crueldad
10s mas carifiosos ideales, no podia dejar entre
nosotros a un sCr tan exccpcionalmente dotado.
Ni quiso siquiera que se pudiese cntrever una
esperanza, i por eso, desdc hace afios, se a126 visi-
ble, como permanente espectro, el mal quc debia
DISCUKSOS I COMPOSICIOSES POfiTICAS 369
llevar a Pedro, ap6nas despcrtado a la vida, paso
a paso, hasta su temprana tumba.
iQuerid0 Pedro! el hielo de la muerte ha sella-
do tus labios i aterido tus miembros; jcn catnbio,
tu memoria vive y vivir& siempre, guardada con
caluroso afecto en el corazon de tus aniigos!
;Deja- un recuerdo de amor i de carifio no es
morir! jLa muerte es la nada!
DON LUIS ROJ AS SOTOMAYOR
.El afio 1889, que deberia ser para nosotros de
pllxblico rcgocijo, como lo es para todos 10s pue-
blos republicanos, nacidos a la vida independien-
te a1 calor de las grandes ideas que, hace ya una
centuria, hicieron si] aparicion en la eScena del
mundo, ha sido, por una suerte desdichada, un
afio fatal i de memoria infausta para 10s hijos de
esta tierra.
Durante este relimpago de tiempo, jcuhtos
hombres ilustres sc han hundido en las rejiones
insondables del mas all& cubriendo a la patria
chilena con 10s fiinebres crespones de un duelo
nacional!
La quimica i la mineralojta perdieron a Do-
370 PEDRO BALMACEDA TOR0
meyko; despues baj6 a la fosa el ilustre fisico i
eminente je6grafo Yissis; cay6 en seguida Verga-
ra, astr6nomo i hombre p6blico distinguido; si-
gui6lc breves dias el brillante profesor dc derccho
Hunceiis, sabio jurisconsulto i notable estadista.
No bast6 a la'fatalidad estc 6pimo tributo de
lurninosos talentos, escojido cn la primera fila de
nuestro mundo intelectual, i tambien cxiji6 el
suyo a la ilustrada i progresista juventud dc la
capital de Chile.
A la vanguardia i cntrc 10s mejores, figuraba
un jdven, casi un nifio-cumplia hacia poco 10s
veintc aiios-que ya se atraia poderosamente la
atencion de sus compaiieros en esa Cpoca de la
vida en que el hombre, no habiendo todavia tras-
pasado 10s umbrales de la pubertad, dedica toda
su atencion e intelijencia a las infantiles distrac-
ciones de esa edad encantadora.
AI abandonar las aulas de un colejio de huma-
nidades ingres6 en un circulo dc mozos cntusias-
tas, recien organizado, que tenia por objeto, apar-
te de una dc csas idealistas i fraternales relaciones
de amistad sincera que acarician 10s corazones
jdvenes, el cultivo de las ciencias, las bellas letras
i las artcs, cn todas sus manifestaciones.
Despues de una labor tan corta como fructifera
1)ISCURSOS I COMPOSICIONES POkIYCAS 371
dej6 de existir nuestro circulo-ihai algo durable
en nuestro planeta?-pero 10s lazos de esa amistad
nacida a1 calor de tan noblcs sentimientos, se hi-
cieron cada dia mas indisolubles, i cl carifio cntu-
siasta del niiio se trasform6 en la arnistad seria
i profunda del hombre quc cntra a la vida con
algunas ilusiones de indnos, pero, en cambio, con
mas sentido prictico i con la suficiente espcrien-
cia para saber pesar en la balanza cle precision
del buen sentido, 10s quilates de verdadera amis-
tad de 10s afectos juveniles.
Casi todos 10s que tuvimos el honor de formar
parte de ese centro, salimos inc6lumes de esas
horcns cauditzas i, hasta el presente, hemos man-
tenido con la comunion fraternal de 10s amigos,
las intimas i cariiiosas relaciones dc 10s cornpafie-
ros de trabajos intelectuales.
llLa juventud es confiadavl dice un conocido
adajio, el cual tiene, a mi juicio, indiscutible razon.
En nuestros sueiios ambiciosos de porvenir i
gloria iquiCn soil6 alguna vez con la desaparicion
de alguno de 10s compaiieros de trabajo i espe-
ranzas?
iNinguno! En cambio, todos esperAbamos sii-
bir unidos la escala de 10s honores i de la fama,
abrigando la noble i jenerosa esperanza de dar
372 PEDRO EALMACEDA TOR0
la inano a1 que la suerte hubiera rezagado en
n i i p c t r n r a m i n n - ni l r p1 Irma C I P nirectra ac n r i ar i n n
[Link].I.. \, .* ...... v , y..I u. . ...I C U ....I. I . . U Y . , V . U . V L I
era: Todospnra zmo i unopava todos.
&6mo, pues, hubi6ramos imajinado que tli,
amigo inolvidable, ibas a abrir en niiestras filas
la primcra brecha, dejando un claro que janias
seri llenado dignamente?
Contigo, amigo querido, se ha derrumbado una
de las mas bellas esperanzas de nuestra j6vcn
1 it era t u ra.
ZQuiCn, en nuestra patria,ha escrito a tu tempra-
na edad, esos delicadisimos i encantadorcs cuen-
tos que podrian llevar la firma de 10s Goncourt i
de Catulle Mendks; esas artisticas i brillantes re-
vistas de teatro i bellas artes, que con tanta justi-
cia llamaron la atencion de 10s intelijentes; i esas
espirituales i galanas traduccioncs de 10s injcnios
francescs, que vertiste a nuestro idioma con todo
el sabor de estilo i el brillo i Iijereza de la forma?
Pcro <a quC hablar del talent0 literario i artis-
tic0 tan ventajosamente conocido en Chile i aun
en el estranjero, del j6ven escritor que ocult6 mo-
destamente su ya envidiablc personalidad, bajo
el seud6nimo de A. de GiZbert?
Esos mdritos son conocidos de todos vosotros;
pero quiz& no conoceis bastante las prendas mo-
DISCURSOS I COMPOSICIONES PO6rI CAS 373
rales que adornaron a1 malogrado jdven, cuyos
rcstos cncerrados entre las cuatro tablas de ese
f&etro, van a dormir en este camposanto el sucfio
de que jamas se despierta.
Pedro Balmaceda, sefiores, fu6 uno de esos
hombres de alma dc l uz que se coiiquistan un si-
tio importantisirno en la historia de su pais, cuan-
do no caen, segados en flor, a1 rudo embate del
vicnto del destino.
Tenia un noble i jeneroso corazon. Lleno de ilus-
tracion i buen sentido, a la par que induljentc i
afectuoso con sus amigos, sup0 granjearsc, entre
nosotrbs, un puesto de primera fila, llegando a ser
en brcve el alina de nuestra pequefia socicdad.
Triste es ver troncharse en 10s albores de la ju-
ventud una existencia que cra una csperanza para
la patria; per0 mas desconsoladoramente tristc es
ver en un hogar ilustre i en el sen0 de un grupo
de amigos unidos estrechamcnte por 10s vinculos
de fraternal i desinteresado afecto, el sitio que
deja para siempre vacante el que ha caido en 10s
surcos de la vida a1 inconciente golpc dc la muerte.
La pCrdida que deploramos significa, sefiores,
un duelo ptiblico para la juvcntud chilena.
Las letras han perdido uno de sus mas entu-
siastas propagadores i el pais un ciudadano noble
374 PEDRO BALMACEDA TOR0
e ilustrado quc hubiera consagrado su existencia
a su adclanto material e intelcctual.
A nombre de esc antiguo circulo, a que perte-
neci6 Pedro Balmaceda, doi a ese amigo inolvi-
dablc i compafiero querido, 10s adioses de la par-
tida a un inundo, en donde, tarde o temprano,
volveremos a rcanudar 10s lazos quc nos ligaron
en esta vida transitoria.
No dird, pues, a mi amigo ~wz' i ns pma siempre,tt
como el novclista frances en la tumbrz de La-
martinc; tengo el consuelo de poder decide:
11iA~~tlp0 mio, hasz'n Zzdego!ll
DON MANUEL J. HERRERA S.
Sefiores:
Agobiiido el espiritu por la desaparicion suce-
siva de la cscena de la vida, de 10s hombres mas
notables del pais, nos es doblemente triste vcr en
estos solemnes momeiitos que la muerte, con su
eterno Ilanto, nos ha arrebatado a1distiriguido i
bondadoso jdven Pedro Balmaceda Toro.
Figura fresca, amable i risucfia, representaba
la intclijencia de la juvenfud chilena, i en su ce-
DISCURSOS I COMPOSICIONES POfiTICAS 375
rebro bullian las nobles ideas i desus labios fluia
siempre la palabra ripida i chispeante.
La elevacion de su caricter, la esquisita corte-
sia de maneras que le adornaban, i su alma siem-
pre abierta a las inspiracioncs de lo bueno, con-
quistironle pronto, i a pesar de sus pocos atios, el
aprecio i estirnacion de la sociedad de Santiago.
L16ralo hoi con honda pcna la juventud, i con
ella el pais cntero, que con su muerte ve desapa-
recer una de sus mas risuefias i caras esperanzas
del porvenir.
iQuc la tierra le sea lijera; i que esa tumba
prematuramente abierta, sirva en lo futuro de
nobles ejemplos i de nobles ensefianzas a las al-
mas juveniles!
DON CLEMENTE RARAHONA VEGA
Sefiores:
A1 borde de esta tumba, aue sorprendida va a
recibir el sagrado dcp6sito que condolidos le trae-
mos, permitidme recordar una virtud del querido
muerto, virtud que, en mi concepto, contribuia
mas que cua!quiera otra a cnaltecerlo, i la que
con mayor fucrza ha inducido a que se tribute a
376 PEDKO B.4LbfACEDA TOR0
sus restos un tan csplindido homenaje como el
que presenciamos.
Pedro Balniaceda Toro, es cierto, a pesar de
sus cortos aiios, agotando i aniquilando a sabien-
das su enfcrmiza i frAjil naturaleza, pudo con-
quistarse un alto puesto en el bello campo de la
literatura. Como pincelista de la pluma, como
. .
.... C,. A n -.-[Link] .<. ...-&!-..I-- _. . A ...A )A:-... -e.. ..I-
I
lectacion, como orador de palabra f5cil i galana,
como critic0 ilustrado de m6sica i pintura, se
hizo aplaudir, se hizo admirar.
Pero como amigo i compaiiero, consigui6 mas:
se hizo querer, sc hizo amar.
No cs dste privilejio dc todas las almas. No
todos tienen cse influjo suave i grato para gran-
jearse un espontiineo carifio, ni todos sellan sus
relacioiics con tan cnvidiable timbre de oro.
Nacido en un alchzar acariciado por la fortuna,
viviendo entre 10s esp!endores del poder que fas-
cina, respirando en un ambiente de comodi-
dades i ternisinios i solicitos cuidados, duefio
dc dos noinbres ilustres, Pedro Ralmaceda Toro
tuvo el tacto esquisito de acreccntar la herencia
decaricter caballeresco i bondadoso de sus pa-
d res.
FuC amable con todos, con todos fuC cortes; a
DISCURSOS I COMPOSICIONES PO~TI CAS 377
nadie interrog6 por su litiaje Antes de tendcrle la
mano.
Guiado por sabias inspiraciones, con la espe-
riencia suficientc que habia adquirido en la asi-
dua lcctura, habia 1lel;ado a fortnarsc un hermoso
i ejemplarizador programa de vida social. Sabia
61 que las democracias modernas van borrando
las fronteras dc castas; que ya no deben existir
lineas divisorias entre 10s hombres; que en una
repdblica cotno la nuestra, que diestramente di-
rijida cntra por la ancha via de la libcrtad i de
la igualdad, todos necesitamos de todos; que en
la colmena del trabajo, 10s esfiierzos de 10s gran-
des i de 10s poderosos requieren 10s esfucrzos de
10s humildes i de 10s ddbiles para que el progreso
sc arraigue i fructifique. I sabidndolo i estimAn-
dolo en su justo valor, era afectuoso con unos i
otros, a unos i otros trataba con igual benevolen-
cia i afabilidad, con unos i otros departia con la
misma sofirisa que aun la muerte no pudo des-
truir a1 dnrle el hltimo i terrible asalto ...
Posey6 Pedro Balmaceda Tor0 esa brillante i
rara virtud, que despert6 entre 10s que lo trata-
ron de cerca o de Idjos una profunda simpatfa.
Si por sus preclaras dotes de intclijencia, que-
dad su nombrc estrechatnente vinculado a1 li-
378 PEDRO BALMACEDA TOR0
sonjero renacimiento de las letras, por sus so-
bresalientcs dotes de corazon, su memoria serd
alabada siempre; i aqui, en su sepulcro, no habrA
viento profano que arrastre i confunda en el tor-
bellino de las hojas mustias i secas, las flores del
sincero afecto que le profes&bamos.
DON LUIS ORREGO Lcco
Senores:
Con la autoridad de un viejo afecto, que co-
menz6 siendo niAo i que aun no ha terminado,
vengo a dccir adios a1 amigo i a1 artista.
Los que le conocieron de cerca han podido vcr
una intelijencia Clara, una imajinacion estraordi-
naria i un caricter not2,ble enccrrado en un cuer-
PO ddbil i enfermizcj. I en ese combate vencia a
inenudo lo impalpable, lo imperccedero, lo idcal.
En medio de sus dolores hallzba siemprc libres
las horas del corazon, esas inolvidable horas que
consagr6 a 10s amigos i a1 cultivo de las letras.
El ark era la initad de su vida; sin dl quiz&
hubiera acabado mucho Antes esa cxistencia que
tenia tat1 pocos instantcs fclices en mcdio de tan-
tos desgraciados. L a pintura, la mhsica, sobre
DISCURSOS I COMFOSICIONES PO~TI CAS 379
todo, las bellas letras, lo atraian como un consuelv
i como espresion de un mas alii; daban el rc-
medio supremo a su arnargura, permitidndole be-
ber Ampliamente la copa de la esencia de la vida,
El arte fuk el amor de sus amores.
Ha rnuerto feliz, rodeado de 10s suyos que lo
amaban cntrafiablcmente; ha muerto sin sentir las
aflicciones morales de la vida, sin ambicion al-
guna, sin haber hecho mal a madie. iHermoso i
envidiable tdrmino, que mui pocos alcanzan! En
esta hora de scparacion necesaria desearia podcr
manifestar ese carifio estrccho de tantos afios, que
ha incrustado su nombre en mi existencia con
recuerdos que no se borrarh.
Pasarin losdias i ninguno de 10s que le cono-
cimos de cerca, olvidari esa alma Ilena de aspi-
raciones elevadas, esa intelijencia brillante que
vi6 confundidos a un tiernpo el ocas0 con la auro-
ra; ese noble amigo.
27
380 PEDRO RALMACEDA TOR0
DON CARLOS A. GUTI I ~RREZ
Au banquet de la vie, infortune convive,
Je meurs, et sur ma tombe, oil Ientement jarrive,
Japparus un jour et je meurs;
Nul ne viendra verser des pleurs.
A. DE GILBERT
Nunca cual ora se cumpli6 en mi patria
Con mas rigor la heldnica sentencia:
IliJ6ven muere el amado de 10s dioses!,,
Te amaron i la tumba ya te encierra.
Como el bard.0 frances, brillaste un dia;
Mas ddbil, como flor de primavera
Que el menor soplo de la brisa agosta,
Tu cuerpo j6ven se inclin6 a la tierra..
.
Prediciendo tu fin, su triste nombre
Ligaste con el tuyo en tu existencia,
l?1 llev6 en la batalla de tu vida
Alta siempre i triunfante la bandera.
Como 61de nobles sentimientos, puros,
Como 61 de corazon, como dl poeta,
Cual meteoro fugaz, cruzaste el mundo,
Tal vez guyado por su misma estrella.
DISCURSOS r COM POSICIONES PO~~TI CAS
Tti mils feliz: tu vida mas hermosa
Porque el amor te cobij6 en SLI ticnda;
T6 mas feliz porque a1 rhorir tan solo
Abandonaste la mansion paterna.
381
Porque una madre a tu postrer morada
VendrA a verter sus kigrimas. mas tiernas,
I como ella el amigo, i cl que solo
Pudo admirar tu viva intelijencia;
T6 mas feliz porque ornarin tu tumba
Hellas guirnaldas del carifio emblemas
I se verh en ella siemprevivas
Enlazadas con rosas i con hiedras;
Yo, el que mhos, tambien a1campo santo
Vengo a depositar mi pobre ofrenda;
Con sincero dolor sobre tu fosa
Hoi traigo una irioleta.
Humilde flor que dcl jardin estraba,
Del mundo a1 huir se escondc entre la yerba
Que guarda, cmpero, del carifio, oculta
En su chliz purisimo, la esencia.
382 PFDRO RALLMACKDA TOR0
La ofrenda que dedico a tu memoria
No es hija, n6, de escoria dc la tierra,
Es de aquellas que nacen en 10s pechos
Cuando la savia del dolor las riega.
F I N
384
. . . . . . . . . . . . . .
Paris-Santiago. - 119
Paris raro. 127
. . . . . . . . . . . . . . . .
CUARTA PARTE
. . . . . . . . . . . La relijion en el arte.
La novela social contemporinea. I57
I39
. . . . . . . . .
QUI NTA PARTE
Pinceladas. . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 I
Rominticos i bohemios.. . . . . . . . . . . . 22 I
Albert0 Blest B. 233
Guajardo. . . . . . . . . . . . . . . . . 241
Por las playas.. . . . . . . . . . . . . . . 247
Camino del sol. . . . . . . . . . . . . . . 259
Las violetas. . . . . . . . . . . . . . . . 266
La marcha nupcial. . . . . . . . . . . . . . 277
Los salones literarios. . . . . . . . . . . . . 285
Un naufrajio. . . . . . . . . . . . . . . . 297
. . . . . . . . . . . . . .
SESTA PARTE
El juicio de la prensa. . . . . . . . . . 5 . . 319
Iiomenaie del Ateneo de Santiago. . . . . . . . 337
a . ' 343

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