100% encontró este documento útil (2 votos)
233 vistas46 páginas

El Talmud: Código Sagrado y Secreto

El documento introduce el Talmud como el código sagrado y secreto de los judíos, que transmite sus creencias religiosas y sociales de generación en generación. Explica que el Talmud es una compilación de enseñanzas orales judías escritas sobre temas religiosos, sociales y políticos. Finalmente, señala que el Talmud contiene principios que están en abierta contradicción con la moral cristiana y que consideran a los no judíos como inferiores.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (2 votos)
233 vistas46 páginas

El Talmud: Código Sagrado y Secreto

El documento introduce el Talmud como el código sagrado y secreto de los judíos, que transmite sus creencias religiosas y sociales de generación en generación. Explica que el Talmud es una compilación de enseñanzas orales judías escritas sobre temas religiosos, sociales y políticos. Finalmente, señala que el Talmud contiene principios que están en abierta contradicción con la moral cristiana y que consideran a los no judíos como inferiores.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL TALMUD - CDIGO

SAGRADO Y SECRETO
INTRODUCCIN
La mayor paradoja que puede hallarse en toda la historia de la
humanidad, es la de encontrar un pueblo que fuese el elegido y
seguidamente el vomitado por Dios; que no es otro ms que el
judo. En su continuo deambular por la vida, aferrado a sus
tradiciones como ningn otro, va transmitiendo de padres a hijos
sus creencias religiosas y sociales de forma que, a trav!s de los
siglos, el judasmo arrastra a una casta indomable, atribuy!ndose a
s misma la condici"n de casta superior, instruy!ndose en que el
judo es el nico Dios viviente en la tierra, el #dam $adm"n, el
hombre celeste; todos los dems han sido puestos en la tierra para
servir al hebreo.
%redicando entre s un odio espantoso contra todos los dems
pueblos, a los que a&u&a como a perros a la pelea, y adoctrinndose
entre ellos con la terrible idea de que, 'aun al mejor de entre los
goim (los no judos), se les debe e*terminar.'
El porqu! y c"mo viene ocurriendo todo esto, se puede e*plicar con
ra&ones sencillas y comprensibles que no hay porqu! ocultar. En
primer lugar, porque los hebreos tienen un espritu demonaco,
'tiene por padre al diablo que es el padre de toda mentira, y s"lo
quieren hacer las cosas de su padre'; en segundo lugar, porque
estn sometidos entre ellos, a una f!rrea disciplina a trav!s de los
$ahales (+onsejos nacionales, regionales y locales) y de los rabinos;
en tercer lugar, porque tienen un +"digo sagrado y secreto al que
no puede sustraerse ningn judo, y rige desde fechas
inmemoriales; y, por ltimo, porque todos estn sujetos a pagar un
tributo econ"mico al $ahal al margen de los otros impuestos, lo que
convierte al judasmo en la secta mejor organi&ada, pagada y
sostenida del mundo entero.
%ero ahora no vamos a hacer ms que una breve referencia a la
vasta obra del ,almud, pues no se trata realmente de un libro sino
de una colecci"n de -.; y basndonos en trabajos hechos por varios
escritores, escasos sobre el tema, tratamos ahora de darlo a
conocer en Espa/a, que ha sido y sigue siendo la cuna del
criptojudasmo, como reconoce el eminente historiador judo
contemporneo +ecil 0oth, en su 1istoria de los marranos. Esta
obrita aunque es peque/a, es de una labor ardua y paciente.
1ay que resaltar de entrada que El ,almud se acepta y respeta con
veneraci"n por los judos del mundo entero, particularmente por
todos los ortodo*os, que son la inmensa mayora.
2e trata de una obra elaborada e*clusivamente por rabinos, por
aquellos considerados como los ms sabios entre ellos, y
actualmente est de tal forma tan impuesto entre la judera, que ya
cualquier rabino, aisladamente, es incapa& de formular la menor
crtica sobre su contenido. 3inguno puede al&ar su vo& contra !l,
s"lo el 4ran 0abinato reunido podr ir lenta y ocasionalmente
corrigiendo aquellos aspectos que ms repugnen a las mentes de
los dems rabinos.
De las dos partes de que consta El ,almud5 La 6isn y La 4uemar,
qui& sea la primera la parte principal de todo !l. #s como la Ley
6ois!s, es considerada la primera Ley o Ley fundamental; la 6isn
es como una Ley ordinaria, y La 4uemar, como el 0eglamento que
la desarrolla y complementa. %ero ninguna de estas dos puede ser
vulnerada por ningn israelita. La Ley de 6ois!s s.
7 creemos sinceramente, que cuando no se conoce bien una
materia, lo primero y ms juicioso es informarse antes de afirmar o
entrar en discusi"n sobre ella, porque esto es ms propio de
irresponsables. Las pginas que siguen no pretenden otra cosa. 2"lo
satisfacer a alguien que sienta un sano inter!s por saber lo que es
el ,almud y lo que ense/a, y ya nos damos por satisfechos. 7
cualesquiera que sean las criticas que produ&ca, an las opiniones
ms encontradas, ser la recompensa a este peque/o trabajo.
7 rematemos ya esta introducci"n con una tradicional oraci"n que
durante siglos se vino repitiendo en la liturgia de cada 8iernes
2anto, desde el %apa de 0oma hasta el ltimo pastor de almas, que
aunque qued" e*cluida de dicha liturgia por el +oncilio 8aticano 99,
casi al mismo tiempo que %ablo 89 reconoca pblicamente que el
humo de satans haba penetrado en la 9glesia de +risto, y el
comn de la curia romana admita que algn diablo se paseaba
vestido de prpura por la ciudad del 8aticano; no por ello hemos de
entender que est prohibida, pues a diario se pide a Dios por toda
clase de autoridades, instituciones, pecadores, y, por qu! no por los
judos.
La oraci"n re&a as5
"Oremos tambin por los prfidos judos para que Dios quite el velo de
sus corazones, a fin de que reconozcan con nosotros a Jesucristo
Nuestro Seor
Omnipotente ! sempiterno Dios, que no e"clu!es de #u $isericordia ni
a%n a los prfidos judos& o!e los rue'os que te diri'imos por la
ce'uedad de aquel pueblo, para que reconociendo la luz de #u verdad,
que es Jesucristo, sal'an de sus tinieblas (or el mismo Dios ! Seor
Nuestro"
Penetrad en las moradas de aquel pueblo, y veris la miseria espantosa
que lo aflige. Hallaris a los padres haciendo leer a sus hijos un libro
misterioso que a su vez lo harn tambin leer los hijos a sus hijos.
Chateaubriand
EL TALMUD: CDIGO SAGRADO Y SECRETO
Lo cierto es que, aunque los judos no e*hiben el ,almud, o
conjunto de libros que lo integran, ms bien lo ocultan, es
considerado por ellos como una ley propia y superior, y su
:e*istencia es tan real como el crimen ritual mismo. 7 el ,almud no
es otra cosa ms que un conjunto de disposiciones y reglas de
conducta, de muy obligado y severo cumplimiento para el judo, en
donde lo religioso no es materia nica, y ms bien secundaria; en
donde todo est en abierta contradicci"n con la moral cristiana, y en
donde todo aparece escrito y con la suficiente claridad, acerca de la
consideraci"n y el posible asesinato de los goim, los no judos ;i<.
=asta esta sola cita del ,almud para formar criterio y emitir un
juicio ponderado5
2"lo el judo es humano, todos los dems no judos son animales.
2on bestias con forma humana. +ualquier cosa es permitida que
est! en contra de ellos. El judo puede mentirles, trampearlos y
robarlos. %uede violarlos y asesinarlos.
%udiendo comprobarse que principios semejantes se reiteran en
varios libros del ,almud, como veremos ms adelante ;ii<.
7 esto, aunque pare&ca inverosmil, es real y est escrito, y lo
escrito, escrito est. >uod scripsi, scripsi; verba volant, scripta
manent.
%or consiguiente, el ,almud resulta ser un amplio te*to escrito
punible por si mismo en muchsimas de sus partes, ya que su
contenido ha desbordado la mente humana, el mbito de la
intencionalidad o de los malos pensamientos, traspasando lo
probable y cayendo dentro de lo comprobable o verificable. Ello
aparte las muchas frases injuriosas contra otras religiones,
particularmente las cristianas y musulmana, sin que las palabras ni
el espritu con que se utili&an permitan tampoco la menor duda
acerca de la intenci"n injuriosa, (quando verba sunt per se
injuriosa, animus injuriandi praesumitur).
1emos de continuar, pues, adelante, con el e*amen del nico
c"digo sagrado de los judos, antes de sentar que su reprobable
contenido es un hecho inconcuso; que est en abierta contradicci"n
con la ley mosaica, en la que dicen que se inspira, as como con el
#ntiguo ,estamento, y por descontado contra el 3uevo, porque ni
siquiera lo admite, y por consiguiente, en pugna con el alegato
aducido por los defensores de 9srael, de que sus leyes no prescriben
la efusi"n de sangre. %or el contrario, el ,almud preconi&a el crimen
y lo justifica.
CONSIDERACIONES SOBRE EL ORIGEN E
IMPORTANCIA DEL TALMUD
%arece necesario, por consiguiente, hacer una referencia mucho
ms amplia al ,almud, para saber de !l y averiguar, sin lugar a
dudas, la opini"n que a trav!s del mismo tienen los judos sobre los
no judos, y el comportamiento a que les compele a todos los
israelitas en general, y a los sionistas en particular.
Digamos de entrada que el ,almud es una vo& hebrea derivada a su
ve& de lamud, que significa ense/an&a, y recoge, por escrito, la
tradici"n oral juda sobre diversas materias5 religiosas, sociales, e
incluso polticas y de medicina. %or ,almud, se conoce, pues, una
vasta compilaci"n de los preceptos ense/ados por los rabinos ms
autori&ados o maestros de la ley, (?ha?hams o doctores), sobre
varias materias, recogiendo y e*plicando completamente toda la
ciencia y ense/an&a del pueblo judo, ya milenaria; y que, los
israelitas, vienen observando tan rigurosamente, si no ms, que la
propia ley de 6ois!s o %entat!uco.
Los e*!getas concuerdan en considerar a 6ois!s como el autor del
%entat!uco, esto es, de los cinco primeros libros del #ntiguo
,estamento (4!nesis, @*odo, Levtico, 3meros y Deuteronomio),
que si no lleg" a redactarse todo por !l completamente,
interviniendo otros, dadas ciertas diferencias que se se/alan,
particularmente de estilo y las varias denominaciones que se le dan
a Dios, al menos .. nombres diferentes, si se hi&o bajo su
direcci"n. +omo tambi!n se acepta generalmente que 6ois!s utili&"
escritos ya anteriores a !l, as como cierta tradici"n oral. 7 dada la
pretendida inspiraci"n del ,almud en la ley mosaica, y basndose
en ello, surgen diferencias, toda ve& que algunos escritores
Aincluidos rabinosA, sostienen que los preceptos rabnicos Ao
talmdicosA proceden de 6ois!s, mientras que otros le atribuyen
una mayor antigBedad, como el alemn C. 2treicher, para quien las
leyes talmdicas provienen de hace ms de ..DDD a/os, y AdiceA,
son tan vlidas hoy como lo fueron entonces.
El caso es que, los israelitas, quienes llaman al %entat!uco
simplemente5 La Ley o ,or, le dan ms valor a las interpretaciones
talmdicas que a todo el #ntiguo ,estamento, incluido, por
supuesto, el %entat!uco, al que estiman mucho menos. Es decir, el
valor de la Ley (mosaica) es inferior al del ,almud.
%ara sostener esto ltimo, domina una corriente rabnica segn la
cual, argumentan que, 6ois!s, al subir al monte 2ina para recibir
del mismo Dios la ley escrita sobre las doce tablas de piedra con los
mandamientos, tambi!n recibi" las interpretaciones de la misma, o
sea, la ley oral; pues de otra manera no necesitaba permanecer
tanto tiempo en el monte, por cuanto Dios le pudo haber entregado
la ley escrita en un solo da. 7 tratan de apoyar esta tesis
recurriendo al @*odo, (cap. EF, GE), en donde se refiere el mandato
de Dios a 6ois!s5
)Dijo *av a $oiss& Sube a lo alto del monte en donde esto! ! detente
all *o te dar unas tablas de piedra con la le! ! los mandamientos que
ten'o escritos en ellas, a fin de que los ensees al pueblo+
Los doctores de la ley ArabnicosA interpretan que en este pasaje
bblico, las palabras tablas de piedra significan los die&
mandamientos; que la ley significa el %entat!uco; los
mandamientos significa la H6isn; que tengo escritos en ellas, los
profetas y los hagi"grafos; y a fin de que los ense/es al pueblo, la
H4uemarI. 7 as consta en el libro llamado H=era?hothI, el
primero del ,almud.
1ay que distinguir, por lo tanto, entre tradici"n oral y tradici"n
escrita. Es decir, tradici"n bblica anterior y posterior a 6ois!s. La
tradici"n oral de los preceptos talmdicos, vinieron transmiti!ndose
me&clados con los de la +bala entre los judos. +bala,
etimol"gicamente en hebreo significa eso5 tradici"n.
Las diferencias que se se/alan entre ,almud y +bala, son las de
que, mientras los preceptos talmdicos son dados para el
conocimiento y dominio del comn de los judos, con carcter
secreto para todos los dems, y sin perjuicio de que sus
interpretaciones queden reservadas para los doctores de la ley; la
doctrina cabalstica fue depositada en una minora juda, elitista, y
su ense/an&a es dirigida e*clusivamente a personas seleccionadas
entre estos mismos, generalmente rabinos. La ense/an&a talmdica
es e*ot!rica; la cabalstica, totalmente esot!rica u oculta. 7
mientras, las ense/an&as talmdicas son de inspiraci"n monotesta
con marcado acento egosta, basadas en el monotesmo de la
misma ley mosaica, la +bala es netamente pantesta, basada en
las costumbres de +aldea, Egipto y otros pueblos antiguos, que
adoraban a los dolos e incluso a los die& principales demonios,
practicaban la magia, la cartomancia y otras ciencias ocultistas o
supersticiosas, y desde luego ofrendaban ni/os a los dioses.
ANTECEDENTES CABALSTICOS DE LA MASONERA
Lo que s se puede afirmar igualmente y sin el menor temor a errar,
es que los dogmas filos"ficos y rituales de la +bala, se fueron
transmitiendo hasta nuestros das a trav!s de la masonera, la que
los mantiene igual que hace siglos. 1a de hacerse notar que la
masonera, tal como la conocemos actualmente, aflor" en el a/o
GJGJ en 9nglaterra, mas, es muy anterior, puesto que naci" de una
secta secreta fundada por nueve judos en el a/o F. despu!s de
+risto, bauti&ada con el nombre de La Kuer&a 6isteriosa, con dos
prop"sitos principales5 El primero, combatir a los na&arenos de
creciente e*pansi"n, y contrariar sus predicaciones. 7 el segundo,
conservar la influencia poltica israelita.
En medio del confusionismo e*istente, o que pretende crearse,
sobre el origen de la masonera, creemos que es decisivo lo que al
respecto dio a conocer el judo brasile/o de procedencia rusa, Corge
2amuel Laurant, bajo el titulo5 La Disipaci"n de las ,inieblas o el
Lrigen de la 6asonera. Este Laurant, descendiente de uno de los
nueve judos fundadores de la secta, fue el ltimo heredero y
depositario de esta historia familiar, la cual vino recogi!ndose por
sus antepasados con anotaciones sobre uno de los mismos
documentos originales de la fundaci"n, y fue publicada por primera
ve& a finales del siglo M9M, en franc!s, despu!s vertida al rabe y
turco, por el liban!s ortodo*o #Nad $houry, con la mediaci"n del
entonces presidente de la 0epblica de =rasil, Doctor %rudente Cos!
de 6oraes =arros (GOFGAGPDE), de quien $houry era el HEncargado
de 3egocios privados de 2.E. o pr!sidente da 0epblica dos Estados
Qnidos do =ra&ilI; y ms recientemente traducida al espa/ol por
9van Rodca, en La #rgentina en GP-E ;iii<.
Los nombres de los otros herederos o depositarios de aquel pacto
secreto, de los ochos restantes fundadores, todava se desconocen.
El bisabuelo de dicho Laurant, que ya se haba convertido al
cristianismo protestante por influencia de su esposa, y decidido a
desvelar este misterio, fue asesinado, sin que posteriormente
pudiese descubrirse jams al autor o autores. 0esulta curioso leer
en tal libro, lo que dej" escrito un judo que lleg" a alcan&ar la ms
alta graduaci"n mas"nica5 H2in embargo, el esclavo conoce a su
amo, pero nosotros, en cambio, no conocemos a quien nos ordena,
y le obedecemos ciegamenteI.
6onse/or Le"n 6eurin, jesuita, ar&obispo de %ort Louis en
6adagascar, afirma en su obra Kilosofa de la 6asonera5 HLa
doctrina cabalstica no es en el fondo ms que el paganismo en
forma rabnica; y la doctrina mas"nica, esencialmente cabalstica,
no es otra cosa que el antiguo paganismo reavivado, oculto bajo
una capa rabnica y puesto al servicio de la naci"n judaI. 6s
adelante, tambi!n emite este juicio5 HLa doctrina del ,almud es
para el judo la teologa moral, como la +bala es la teologa
dogmticaI. 7 en otro lugar an vuelve con la siguiente
observaci"n5 HE*aminemos las doctrinas y la alta direcci"n de la
Lrden, y en todas partes encontraremos a los judos. Los emblemas
y ense/an&as de las logias muestran, sin lugar a dudas, que la
+bala es la doctrina, el alma, la base y la fuer&a oculta de la
masoneraI ;iv<.
3icols 2erra y +aussa, escribe tambi!n a este respecto en su obra
El Cudasmo y la 6asonera5 HEl inventor, fundador o introductor del
sistema mas"nico, si no fue judo por la circuncisi"n, tan judo era
de cora&"n como los mejores circuncidados; pues la masonera
respira judasmo por los cuatro costadosI.
Luego cita 3icols 2erra la opini"n de un judo, de Cos! Lehmann,
despu!s sacerdote cat"lico, recogi!ndole estas palabras sobre el
particular5 HEl origen de la francmasonera debe atribuirse al
judasmo; no ciertamente al judasmo en pleno, pero, por lo menos
a un judasmo pervertidoI.
El historiador judo franc!s =ernard La&are, escribi" a finales del 2.
M9M5 HEs evidente que s"lo hubo judos, y judos cabalistas, en la
cuna de la masoneraI.
%or su parte, el rabino 9saac Sise escribi" en GOTT5 HLa masonera
es una instituci"n juda, cuya historia, grados, cargos, se/ales y
e*plicaciones, son de carcter judo desde el principio hasta el finI.
El fil"sofo alemn Kischer anot" en GOFO esta otra observaci"n5 HLa
gran mayora de la orden mas"nica no admite al cristianismo, sino
que lo combate a punta de cuchillo; y la prueba de ello la tenemos
en la admisi"n de todos los judos en las logiasI.
Ltra perspectiva digna de tenerse en cuenta sobre la influencia
juda en la masonera, es la que hace el e* mas"n 6. C. Doinel,
quien despu!s de haber militado en el 4ran Lriente de Krancia, y ya
convertido al cristianismo, sienta lo siguiente5 HLos masones se
lamentan de la dominaci"n que los judos ejercen en las logias, en
los 4randes Lrientes, en todos los :puntos del tringulo:, en todas
las naciones, en toda la e*tensi"n de la tierra. 2u tirana se impone
en el terreno poltico y financiero. Desde la 0evoluci"n Krancesa han
invadido las logias y actualmente la invasi"n es total. #s como la
masonera es un Estado dentro del Estado, as los judos forman una
masonera dentro de la masonera. El espritu judo reina en los
:talleres: con la metafsica de Lucifer, y gua la acci"n mas"nica,
totalmente dirigida contra la 9glesia +at"lica, contra su jefe visible,
el %apa, y contra su jefe invisible, Cesucristo; repitiendo el grito
deicida5 U+rucifcaloV La 2inagoga en el pensamiento de 2atans
tiene una parte preponderante, inmensa. 2atans cuenta con los
judos para gobernar la masonera, como cuenta con la masonera
para destruir a la 9glesiaI.
%ero la mejor caricatura de estos ilusos y siervos so/adores, qui&s
la haya tra&ado el judo hngaro ,eodoro 1er&l, famoso por ser el
padre de la moderna doctrina sionista, escritor y periodista, quien
convoc" y presidi" el primer congreso sionista celebrado en =asilea
en cuya ocasi"n afirm"5 HLas logias mas"nicas establecidas en todo
el mundo se prestarn a ayudarnos en lograr nuestra
independencia. Es que aquellos cerdos, de los masones no judos,
no comprendern jams el objeto final de la masoneraI.
Ltro importante personaje de la cabalstica esot!rica hebrea, ni
financiero ni hombre pblico, el judo franc!s 2aintA7ves d:#lveydre
(GOFPAGPDP), el te"rico y maestro, formulador de la llamada
doctrina de la 2inarqua, antecedente inmediato de la sionista, y por
consiguiente de las lneas maestras del futuro 4obierno 6undial, no
oculta su criterio sobre aquellos ilusos, escribiendo en uno de sus
libros (6isi"n de los Cudos, en GOOF)5 H2i se dejara en manos de
masones y papanatas el plan arquitectural y su ejecuci"n, jams se
levantara el monumento I ;v<.
%udi!ramos aportar otros muchos criterios autori&ados, pero sobre
este e*tremo, no vamos a insistir ms puesto que no es nuestro
prop"sito hacer aqu un e*amen de la masonera ni mucho menos
de los crmenes de la masonera. =aste ahora hacer la observaci"n,
para concluir, de no difcil comprobaci"n, de que ni la masonera en
su conjunto, ni un solo mas"n siquiera ocasionalmente, al menos
durante su militancia, haya hecho o dicho lo ms mnimo que
pudiese da/ar o simplemente molestar a los judos o a su poltica
imperialista. %or el contrario, santifican cualquier atrocidad juda,
como los brutales y sucios asesinatos de palestinos que se suceden
mes tras mes, actitud que incluso encuentra eco en la misma L3Q,
con su visible tolerancia, no pasando de las f"rmulas de consuelo y
condena, cuando de crmenes y ocupaciones de territorios ajenos,
por los judos se trata.
2e le achaca a la L3Q el ser una instituci"n de inspiraci"n juda,
pero al menos, por lo que se ve, es la caja de resonancia del
imperialismo sionista, normalmente a trav!s del norteamericano, o
mejor, del angloamericano, que se limita a pedir Hmayor
moderaci"nI ante los e*cesos sionistas, o veta propuestas que
ponen claramente de manifiesto que, en tal Lrgani&aci"n, la
igualdad, democracia y justicia, no tienen el mismo significado para
todas las naciones integrantes, como tampoco para los judos o
medio judos, unidos por los mismos la&os y sentimientos sionistas
;vi<.
,ambi!n hay que decir que, la masonera siempre fue tanto de la
mano del capitalismo como de su secretismo. 7 aun del comunismo,
salvo en aquellos pases en donde !ste queda impuesto, porque
entonces la masonera comien&a a ser cercenada. U+onsumada la
traici"n ya no es menester el traidorV 8!ase si no el ejemplo de
0usia durante los ltimos JD a/os, en donde la masonera ha estado
totalmente prohibida.
%or otra parte, en relaci"n con las guerras y su e*plotaci"n, veamos
lo que opina 1enry Kord, el famoso industrial norteamericano
inventor del autom"vil que lleva su nombre, y escritor, comentando
en uno de sus artculos periodsticos publicado en el Daily 6ail, de
EGAPAGPE. (luego recogidos en su libro El Cudo 9nternacional)5 No
necesitamos la ,i'a de Naciones para poner fin a la 'uerra (oned bajo
control a los cincuenta financieros judos m-s ricos, que promueven
'uerras para su %nico provec.o, ! las 'uerras cesar-n ;vii<.
%or ltimo, hagamos notar sobre este punto que, en el acta de la
sesi"n del :convento: (asamblea), del 4ran Lriente Kranc!s
celebrado en GPEP, se hi&o constar esta advertencia5
)Nuestra Orden no puede conservar su fuerza ! valor m-s que
manteniendo su car-cter secreto /l da en que perdamos nuestro
car-cter especfico en lo referente a nuestra discreci0n ! secreto,
nuestra acci0n en el pas .abr- finalizado+
7, para finali&ar, digamos que el ED de febrero de GPTP, la
#samblea %lenaria de +ardenales, #r&obispos y Lbispos de
#rgentina, publicaba una declaraci"n colectiva recordando la
condena formal de la masonera por los %apas, desde +lemente M99
a %o M, y subrayando que la francmasonera y el comunismo
persiguen el mismo objetivo, diciendo5
)(ara lle'ar a sus fines, la 1ranc$asonera se sirve de la alta finanza, de
la alta poltica ! de la prensa mundial2 el mar"ismo, por su parte, se
sirve de la revoluci0n social ! econ0mica contra la patria, la familia, la
propiedad, la moral ! la reli'i0n+
DE LA TRADICIN ORAL A LA ESCRITA
8olvamos a la tradici"n talmdica y cabalstica. El hecho es que
tanto a una historia como a la otra, se pretende rodearlas de
misterio e incluso ocultarlas. Qna corriente rabnica sostiene que
6ois!s transmiti" la ley oral a Cosas; Cosas a su ve& la transmiti" a
los setenta ancianos (o sabios); estos ancianos a los profetas, y los
profetas a la 4ran 2inagoga; posteriormente pas" en forma
sucesiva a ciertos rabinos, hasta que ya no fue posible retenerla por
ms tiempo oralmente.
%ero aparte estas especulaciones dogmticas aportadas por los
propios judos, lo cierto es que unos y otros preceptos, talmdicos y
cabalsticos, fueron siendo recogidos por escrito casi al mismo
tiempo. %rimero se recoge la doctrina cabalstica, por el fil"sofo
Kil"n el Cudo (G. a.+.ATF d.+.), de #lejandra; y poco despu!s la
talmdica por el rabino Cehud, desde finales del siglo 99 y principios
del 999, entre el a/o GPD y el EED, aunque ya antes de +risto
e*istan en %alestina colegios que ense/aban ,almud. #lguno afirma
que empe&" a redactarse despu!s de la destrucci"n de Cerusal!n.
El primero que le dio forma al ,almud, fue por consiguiente, el
rabino Cehud o 7ehud ha 3as ;viii<, pero no totalmente a todo !l,
sino a la primera parte del mismo, conocida por la 6isn, segunda
ley o ley repetida, tambi!n as llamada porque es un comentario a
la primera ley o ley de 6ois!s. Cehud llev" a cabo una recopilaci"n
de todo cuanto haba escrito sobre la materia, anterior a !l, as
como recensi"n de lo legado oralmente, ordenndolo y dndole
forma, y dividi!ndolo en seis partes o c"digos, cada c"digo en
libros, y, los libros en captulos.
Estas seis partes o c"digos de la 6isn Aseguimos aqu a %ranaitisA,
son las siguientes ;i*<5
9. RE0#965 2obre la agricultura5 semillas, frutas, hierbas, rboles, y
uso de las frutas. +ontiene once libros ;*<.
99. 6LED5 2obre las fiestas5 tiempo en que deben comen&ar y
finali&ar, y c"mo celebrar tanto el sabat como las otras festividades.
+ontiene doce libros ;*i<.
999. 3#2+196 o 3asim5 ,rata del matrimonio, las mujeres, repudio
de las esposas, sus deberes, relaciones matrimoniales, y
enfermedades. +onsta de siete libros ;*ii<.
98. 3ER9$935 2obre Derecho penal y civil, penalidades e
indemni&aciones. +onsta de die& libros ;*iii<.
8. $LD#2+1965 +oncerniente al Derecho religioso o sagrado, los
sacrificios y los ritos. Lnce libros ;*iv<.
89. ,L1L0L,15 +oncerniente a las purificaciones e higiene. ,rata
sobre la suciedad y purificaci"n de las embarcaciones, ropa de cama
y otras cosas. +onsta de doce libros ;*v<.
LAS PARTES DEL TALMUD
El talmud no es, pues, un s"lo libro como parecen dar a entender
algunos escritores que lo citan, sino por el contrario, un e*tenso
cuerpo de obra que abarca -. libros en total, como acabamos de
ver, distribuidos en -G. captulos ;*vi<. +asi tantos como la =iblia. 7
consta de dos grandes partes5 la 6isn, la primera parte, a que
acabamos de referirnos; y la 4uemar, que es una glosa a la
anterior, es decir, un comentario del comentario. En realidad, estas
dos partes van en cada libro; la segunda a continuaci"n de la
primera, o incluso intercalada con ella.
0edactada la 6isn, !sta fue siendo objeto de estudio y ense/an&a,
particularmente entre los siglos 99 y 8, por las dos escuelas o
academias rabnicas ms importantes de aquel entonces, la
palestina o de Cerusal!n y la babil"nica ;*vii<. Ese fue el motivo por
el que, sucesivamente, fue recibiendo ms a/adidos y ulteriores
comentarios, que, reunidos, vinieron a constituir la segunda parte o
4uemar.
+ada escuela sigui" sus propios m!todos, y as, dieron nacimiento a
un 4uemar doble, que, posteriormente, tras distintas
interpretaciones y pol!micas, concluy" con dos redacciones
distintas. La versi"n del 4uemar de Cerusal!n, se debe
principalmente al rabino Cochanan, quien presidi" la sinagoga de
Cerusal!n durante ocho a/os y concluy" sus trabajos en el a/o E.D
d.+. La versi"n babil"nica, sin embargo, se fue compilando por
distintos rabinos y !pocas. El rabino #schi trabaj" en la tarea de su
redacci"n durante sesenta a/os Ase diceA, desde el .EJ. La sigui"
posteriormente el rabino 6aremar, desde el a/o FEJ, y la complet"
el rabino 0avina alrededor del a/o TDD. 2e acepta generalmente,
que la versi"n de Cerusal!n, por su brevedad y vaguedad, es ms
rehusada por los judos, en cambio la babil"nica, fue tenida siempre
en ms estima por los judos de todas las !pocas.
La 4uemar, por consiguiente, no es ms que una suma de
comentarios sobre la 6isn. 2i bien, algunos preceptos de la 6isn
no fueron e*aminados, ya que su e*plicaci"n se dej" para la venida
de Elas y del 6esas. %ero, por lo de pronto, la 4uemar, no
solamente entr" a formar parte del ,almud, sino que lleg" a ms,
lleg" a alcan&ar una ms alta consideraci"n que la 6isn y la propia
,or o Ley mosaica.
Es el ,almud el que viene a avalar esta ltima afirmaci"n. En el
tratado 2opherim (ET, J, fol. G. b), se sienta esta curiosidad5 HLa
2agrada Escritura se asemeja al agua, la 6isn al vino, y la
4uemar al vino aromticoI.
7a en dos libros anteriores del 3e&i?in A98 parte o c"digoA, se hace
una valoraci"n sobre este particular. En el libro =aba 6etsia (fol. ..
a) se dice al respecto5 H#quellos que se dedican a leer la =iblia
ejercitan una determinada virtud, pero no mucha; aquellos que
estudian la 6isn ejercitan una virtud por la que sern premiados;
pero, no obstante, aquellos que se dedican a estudiar la 4uemar
ejercitan la ms grande de las virtudesI.
7 en el tratado 2anhedrn (GD, ., fol. OO b), se rebaja igualmente a
un segundo plano el valor de la Ley o ,or, es decir, el %entat!uco,
la misma =iblia, al establecer que5
Aquel que quebranta las palabras de los escribas peca ms
gravemente que aquellos transgresores de las palabras de la Ley.
#simismo, esto aparece sentado en el libro Erubhin (EW libro del 99
c"digo o 6oed)5 Hijo mo, presta atencin a las palabras de los
escribas antes que a las palabras de la Ley.
De donde se deduce claramente, por consiguiente, que lo inspirado
tiene ms fuer&a que la fuente inspiradora. Las palabras de los
rabinos valen mucho ms que las Escrituras 2agradas. 7 de aqu se
desprende que, si los rabinos preconi&an el crimen Aadems de
otras cualesquiera barbaridadesA, en sus aberrantes
interpretaciones del %entat!uco, no cabe duda de que sus
ense/an&as son las que valen y se imponen para todos los judos.
0esulta deplorable aquel alegato de los defensores de 9srael, de que
sus leyes se inspiran en la ley mosaica, porque lo que realmente
hacen es tergiversar y sobar sobre aquella ley segn mejor les
convenga; como los buenos curtidores de pieles antes de rematar el
curtido. 7 desde luego el ,almud prescribe el delito como cosa
normal frente a los goim (los no judos).
1ay que hacer la salvedad de que a los -. libros del ,almud, a que
ya hemos hecho referencia, se le han agregado cuatro breves
tratados ms, por posteriores escritores, pero que no han sido
incluidos en el ,almud corriente. Destacando %ranaitis, que casi
todas las ediciones del ,almud tienen la misma cantidad de folios y
la misma disposici"n del te*to; solamente vara el tipo de imprenta
o formato, segn sea modelo grande o peque/o.
+omo de todas formas, esta obra fue haci!ndose voluminosa y
desordenada, los judos sintieron la necesidad de algo ms sencillo
y manejable, lo que fue originando una nueva tendencia, no de
compilaci"n sino de recopilaci"n o breve compendio, que empe&" a
dar sus frutos a partir del siglo M9. El primero que lleg" a publicar
un ,almud breve, fue el rabino 9saac ben Cacob #lphassi, aunque no
lleg" a tener !*ito.
MAIMNIDES
%ero segn %ranaitis, el primero en editar una obra bien ordenada
sobre la Ley Cuda, fue el rabino 6oische ben 6aim"n, a quien los
judos llamaban abreviadamente 0ambam, o HEl Xguila de la
2inagogaI, y tambi!n rabino 9archi o 0aschi; ms conocido entre
los cristianos por 6aim"nides, que fue el nombre que prevaleci". Qn
judoAespa/ol que naci" en +"rdoba en GG.T, all estudi" medicina y
filosofa, y a trav!s de sus traducciones Europa conoci" la cultura
griega, a %lat"n y a #rist"teles. 7 muri" e*iliado en Egipto en GEDF,
malviviendo de la medicina.
6ois!s 6aim"nides, escribi" en rabe y hebreo sobre temas
filos"ficos, m!dicos y talmdicos. 2obre !stos, redact" primero unos
comentarios al ,almud que public" en un libro llamado %erusch,
incluido en la 4uemar. %osteriormente, en GGOD, concluy" su gran
obra denominada 6isn ,or (0epetici"n de la Ley), tambi!n
llamada 9ad +ha&a?ah (La 6ano Kuerte), que es un compendio del
,almud, dividido en cuatro partes o volmenes con GF libros en
total. 9ncluy" conceptos filos"ficos propios y nuevas leyes, motivo
por el que fue e*comulgado por su pueblo y condenado a muerte, y
aunque no fue ejecutado s fue perseguido. Despu!s de
6aim"nides, el mundo judo qued" dividi" en dos bandos, el de sus
seguidores y el de sus detractores. # pesar de ello, el valor de su
obra fue en aumento. ,anto es as, que actualmente entre los judos
circula como m*ima, el aforismo5
HDe 6ois!s a 6ois!s (6aim"nides), no ha habido otro 6ois!sI.
2u grey no le ha abandonado. En GP.T, con motivo de la
conmemoraci"n del 8999 centenario de su nacimiento y la fraternal
colaboraci"n del mas"nico gobierno de la 99 0epblica espa/ola, en
la sinagoga de +"rdoba se descubri" una lpida de mrmol blanco
con la siguiente inscripci"n5
3444 centenario de $aim0nides
5567869 de marzo de 5:67
/spaa por medio de su 'obierno
rinde .omenaje al 'enio inmortal del judasmo ;0rdoba,
su patria, le ofrece la veneraci0n de su recuerdo
2in embargo, todo hay que decirlo, 6aim"nides, con toda su
inteligencia y capacidad de trabajo, no fue sino una mente luciferina
al igual que algunos otros eminentes de la judera. 4uardan cierto
parentesco con los demonios, quienes siendo creados espritus
puros, nacidos ngeles, les perdi" la ambici"n y acabaron
rebelndose contra el mismo Dios, pensando que podran ser tanto
como !l y, claro est, lo que alcan&aron fue la eterna condena,
aunque el da/o ya lo dejaron hecho. 7a veremos ms adelante
c"mo 6aim"nides interpreta el Hno robarsI o el Hno matarsI5
s"lo a judos, no a los dems, porque los otros no son personas sino
animales, bestias. U2abrn esto los masonesV 2u egosmo le llev"
incluso a abjurar del mosasmo para abra&ar el islamismo.
+on posterioridad a 6aim"nides, ya solamente merece la pena citar
a dos rabinos en relaci"n con los trabajos del repetido ,almud, a
Cacob ben #scher y a Coseph +aro ben Efraim. #scher, public" en
G.FD un compendio de la obra de 6aim"nides, e*purgada de todo
cuanto consider" suAperfluo y personal, dividida en cuatro partes,
que no alcan&" el !*ito esperado.
EL SCHULCHAN ARUKH
Es obligado destacar al otro rabino, por su importancia, a Cos! +aro
(GFOOAGTJJ), de %alestina, quien, siendo ni/o, juntamente con sus
padres procedentes de ,oledo, fue e*pulsado de Espa/a en tiempos
de los 0eyes +at"licos. @ste fue el que dio satisfacci"n a la
necesidad generalmente sentida, de un libro breve y sencillo para la
inteligencia de todos los judos5 su famoso 2chulchan #ru?h (La
6esa %reparada), que lleg" hasta nuestros das y es actualmente
considerada como la obra ms sagrada para los judos ortodo*os, su
obligado +"digo de Leyes.
El 2chulchan #ru?h no es ms que una condensaci"n del ,almud.
Qn ,almud abreviado, dividido en cuatro peque/os libros, y !stos en
pargrafos numerados. Es pues, el +"digo imperante para los
judos, salvo para una minora que no reconoce ms que la Ley
mosaica, motivo por el cual unos pocos son soju&gados por la
mayora y condenados al ostracismo. ,anto es as, que
tradicionalmente las comunidades judas conciertan un contrato con
todo nuevo rabino, para conducir a la comunidad segn este +"digo
de Leyes, sin admitir discrepancias ;*viii<.
Cos! +aro con esta obra termin" con las pol!micas habidas entre los
rabinos anteriores a !l, aunque inicialmente tampoco dio plena
satisfacci"n a todos, ya que dividi" a los judos orientales de los
occidentales.
En lo que no hay unanimidad de criterio es en cuanto a la fecha de
redacci"n del 2chulchan #ru?h, y aun sobre su origen. #.
Lu&sens&?y, quien tradujo el ,almud y el 2chulchan #ru?h al
alemn, en la introducci"n a este ltimo se/ala al rab #scher como
el compilador originario, pero atribuy!ndole al rab Cos! +aro la
redacci"n definitiva en el a/o GFPD, cuando en este a/o, segn el
0vdo ruso %ranaitis, +aro solamente tena dos a/os de edad, y, por
otra parte, deba encontrarse todava en Espa/a puesto que la
e*pulsi"n de los judos tuvo lugar en GFPE, o a partir de este a/o. El
profesor %ranaitis no cita fecha de redacci"n de este libro, s"lo dice
que utili&a la edici"n de 8enecia de GTPF. 6onniot afirma que fue
escrito por el rab Cosiel hacia GTJ-, en %alestina. Cosiel debe ser el
mismo Coseph (+aro), pero esta ltima fecha nos parece muy tarda
por cuanto +aro ya tena OO a/os y falleca al siguiente. El judo
,eodoro 0einach, dice simplemente que debi" ser redactado a
mediados del siglo M89. 6as, no vamos aqu a entrar en ms
detalles sobre este particular, no es una cuesti"n primordial.
Lo que si se debe resaltar respecto del 2chulchan #ru?h, en cuanto
a su autor, es que el criterio dominante es unnime5 su autor es
Cos! +aro, en lo que concuerdan los israelitas. En el Qnivers
9sra!lite de GO de octubre de GPGE, escriben5
HEl principal aflujo se produjo en GFPE, despu!s de la e*pulsi"n de
los judos de Espa/a que buscaron refugio en el Este de Europa.
Entre los que emigraron a 3ic"poli estaba el rabino Ephraim +aro,
de ,oledo, cuyo hijo Coseph fue el jefe religioso de la comunidad,
estableci!ndose ms tarde en 2afed5 es el autor del 2chulchan
#ru?h, que qued" como c"digo del judasmoI.
2obre este libro sagrado, nos parece muy importante el decir
tambi!n que, en un snodo israelita celebrado en 1ungra en el a/o
GO--, los asistentes tomaron, entre otros, el siguiente acuerdo5
Hay que negar pblicamente el !c"ulc"an Aru#" a los ojos de los
no judos, pero en realidad, todo judo en todo pas est obligado a
cumplir en todo momento estas leyes. 0esoluci"n que fue suscrita
por PF rabinos, GOE abogados, FT m!dicos y GG.-JE judos de
distintos estamentos ;*i*<.
#lguien podr preguntarse c"mo llenar alguna laguna o aclarar
algn precepto talmdico de difcil interpretaci"n. %ues bien, se
puede decir al respecto que carecen de jurisprudencia pero no de
pragmatismo, pues los rabinos lo hacen todo, para los judos son el
alma y el sost!n de 7av! en la tierra, hacen y deshacen sin
apelaci"n. 2e puede traer aqu una cita del libro talmdico 1orcoim,
en el que sientan una regla de oro ante la necesidad de alguna
interpretaci"n, que es del tono siguiente5
),os rabinos ensean tambin, respecto al #almud, que si se encuentra
al'o en un libro que sal'a del orden natural o que sobrepase nuestra
inteli'encia, se debe culpar a la debilidad del entendimiento .umano, !a
que al meditarlo profundamente, se observa que el #almud no contiene
m-s que la pura verdad+
#h queda una ve& ms la reafirmaci"n de que los mandatos
talmdicos son obligatorios, han de obedecerse ciegamente por los
judos; y ya sabemos que estn en abierta contradicci"n con la
=iblia. En donde se inspiran es en su ancestral espritu de casta,
jams superado por ningn otro grupo humano.
ACTUALIDAD Y OCULTACIN DEL TALMUD
La e*istencia del ,almud ya no puede ser negada por nadie. 7a
hemos dicho que lo escrito, escrito est. %ero se pretende poner en
tela de juicio su permanente vigencia, su actualidad, aunque
pare&ca en principio ser un intento ftil. %ues son ellos mismos los
que nos muestran con frecuencia todo lo contrario.
2obre este particular podemos traer aqu como prueba, una
sentencia no muy lejana, divulgada en Espa/a por la agencia Efe,
con fecha ED.GE.GPJP, diciendo que5
)/l #ribunal rabnico de <aifa =4srael>, .a condenado .o! a un marido a
tener relaciones se"uales con su mujer8,a vctima es un profesor de
enseanza media de 6? aos, cu!a esposa se querell0 porque desde
.ace oc.o meses no mantena relaciones se"uales con ella+ * aade
que, )la decisi0n de los jueces rabnicos se .a basado en el #almud
=sic>, que prescribe que los esposos .an de tener relaciones se"uales
continuadas, salvo el caso de fuerza ma!or ,a multa .a de ser pa'ada
se'%n lo fijado por el #almud+
En lo que yerra la nota de prensa, es en se/alar que el ,almud fue
redactado en el a/o -DD antes de Cesucristo.
#unque sea de pasada, hagamos la observaci"n de que la moral
se*ual israelita, en este punto, no anda muy lejos de la de sus
hermanos en #braham, los musulmanes; ambas muy distantes de
la cristiana. # prop"sito de esta sentencia, creemos que los jueces,
necesariamente tuvieron que tener a la vista, aparte otras
consideraciones, el Libro 98 del 2chulchan #ru?h, dedicado al
Derecho matrimonial, a la mujer, sus enfermedades, dote, etc., en
estos pargrafos numerados que vamos a ver, los que muestran su
estancamiento en una moral primitiva, verdaderamente arcaica y
discriminatoria para la mujer Atodava se justifica la poligamia, el
aborto, y la consideraci"n de mujer objetoA, y transcribimos
seguidamente ya sin ms comentarios, dejndolo al criterio ajeno5
)5 @ todo israelita le est- permitido tener tantas mujeres
simult-neamente como pueda alimentar (ero los sabios .an
recomendado mantener s0lo cuatro mujeres, para que por lo menos
recai'a una vez sobre cada mujer un a!untamiento carnal (ara la mujer
el mandamiento de la procreaci0n no tiene fuerza obli'atoria+
)A Bn Co.en =sacerdote judo> no debe casarse con una divorciada,
ramera o debilitada DEuin es una rameraF ;ualquier mujer no juda, o
tambin una juda que .a tenido relaci0n con al'uien a quien no le
estaba permitido casarse con ella+
)GG, H ;uando un israelita se casa con una aCum =no juda> o una
esclava, entonces el casamiento es nulo, porque no son capaces de ser
tomados en casamiento, e i'ualmente cuando un aCum o esclavo se .a
casado con una israelita+
(En el pargrafo EJ, anterior, se dice que Hs"lo es prostituci"n, aun
en el caso de previa conversi"n de la otra parte a la religi"n
israelitaI).
)A? (uede uno casarse en un mismo da con tantas mujeres como
quiera, ! es suficiente que se di'a las usuales siete bendiciones S0lo
una vez sobre todas las mujeres (ero .a! que 'ozar con cada mujer en
particular, es decir, con una doncella durante siete, ! con una
co.abitada tres das+
)IA @quellos que no tienen ocupaciones de nin'una ndole deben
practicar el a!untamiento carnal cada noc.e2 los obreros de la ciudad
dos veces en la semana2 los que trabajan fuera de la ciudad una vez, los
conductores de camellos una vez al mes, los muleros una vez en la
semana, los marineros una vez en seis meses, los eruditos s0lo el
sabat @l que es dbil se le debe e"aminar para ver cuanto puede rendir
/l a!untamiento carnal debe ser practicado el da en que la mujer se .a
baado ;uando tiene varias mujeres, no todas necesitan vivir en la
misma casa+
%or otra parte, no quieren dar a conocer estos libros, ms bien
tratan de ocultarlos tomando prevenciones amparadas en lo
consignado en los mismos sobre este particular, qui& para hacerle
un cumplido a aquella observaci"n de ,cito de que Htodo lo
desconocido se supone maravillosoI.
Este afn de ocultar es viejo porque ha echado races en los viejos
libros talmdicos y en las sentencias rabnicas. En el 2anhedrn se
plasma lo siguiente5 HQn gentil que estudie el ,almud y un hebreo
que lo ayude en tal estudio, deben ser condenados a muerteI.
En el libro Dibbre ADavid, se hace esta otra advertencia5
$omunicar a un no judo algo de nuestros libros religiosos, sera lo
mismo que matar a todos los judos, pues si los no judos supiesen
lo que ense%amos en contra de ellos, &no nos mataran a todos
nosotros'
7 a/ade esta recomendaci"n5 (l judo est obligado, cuando se le
pregunta sobre la interpretacin de cualquier )rase de la literatura
de los rabinos, a interpretarla )alsamente, a )in de evitar que
contribuya con una e*plicacin verdica de las )rases, al
enriquecimiento de los conocimientos de otros en la interpretacin
de las escrituras rabnicas, porque lo contrario deber ser castigado
con la muerte segn dice el +almud.
LA OBLIGATORIEDAD DEL TALMUD
+onociendo de todas formas, cierto recha&o de muchos judos hacia
su libro sagrado, y no obstante, el ensogamiento e*istente entre
ellos y de todos a la autoridad rabnica, cabe preguntar5
Y+"mo se mantiene entonces la obligatoriedad del ,almudZ # lo que
hay que contestar rotundamente5 por imposici"n.
Y7, de qui!nZ %ues, del rabino y del $ahal (+onsejos 2upremos,
0egionales y Locales).
1a de tenerse presente que el ,almud, como ya hemos dicho, no
solamente trata de religi"n, sus preceptos abarcan muchas ms
materias de carcter social y poltico. Los rabinos, antes de recibir
su ttulo profesional, tienen que estudiar y pasar e*menes
rigurosos, todos, de =iblia, ,almud y +bala. 7 donde haya judos
hay organi&ado un ?ahal. 7 todo judo Asin e*cepci"nA est sometido
a una f!rrea disciplina y obediencia ciega a sus jefes, y los jefes al
4ran 0abinato, bajo amena&a de distintos castigos, incluida la pena
de muerte, generalmente por el veneno, como refiere Cean =oyer
;**<.
2on los mismos rabinos los que confirman el dato de que el control
de cada individuo judo es muy minucioso en todas las actividades
de su vida pblica y privada.
Desde los trece a/os queda sujeto al judasmo, ha de obedecer,
prestar juramentos, infiltrarse en el partido o instituci"n que se le
ordena, pagar impuestos privados al ?ahal, y no luchar ni pleitear
contra otro judo sin permiso de sus autoridades israelitas. #s es
como ha venido sosteni!ndose el judasmo y logrado ser la secta
racista mejor financiada del mundo, aparte el fanatismo innato de
todo judo.
Y>u! ocurre si un israelita se queja o no se someteZ 2encillamente,
no es escuchado, o puede ser e*comulgado, o, en caso e*tremo,
condenado a muerte. 8amos a traer aqu solamente dos muestras,
de dos casos divulgados en la prensa y recogidos por distintos
autores, que nos ponen claramente de manifiesto como funcionan el
?ahal y como acta o responde el 4ran 0abinato, en caso de
insumisi"n. Estas son las dos muestras5 Qna queja de dos judos
hecha pblica a medio de carta y[o e*comuni"n del poltico
norteamericano 1enry $issinger ;**i<.
,ueja de dos judos al -ran .abino
La carta de los dos judos apareci" en un diario de Esmirna
(,urqua), l\Echo de l\Lrient, de fecha GO de abril de GOFD, dirigida
al 4ran 0abino. +ontiene una grave denuncia y es indudable que
Acomo todas estas protestasA, conlleva cierto peligro. Estos son
esencialmente sus t!rminos5
Si la religin juda est enteramente basada en la Biblia, como lo hace
creer el Sr. Gran Rabino, le rogamos nos indique el texto que sire de
a!o"o a las !rcticas siguientes#
)5J DD0nde se encuentra que el uso de la carne est- pro.ibido cuando
el bue!, la cabra o el cordero no fueron de'ollados por la mano de un
rabinoF
)?J DEu el vino est- pro.ibido siempre que .ubiese sido elaborado o
tocado por una persona que no profesara la reli'i0n israelitaF
)6J D/n d0nde est- el te"to de la ,e!, que en los das de sabat pro.be
a los israelitas caminar si es portador de una llave, de un alfiler, de un
reloj o de cualquier otro objeto que no le sea absolutamente necesarioF
)GJ D Eu se di'a en que parte del testamento se lee que los que
emplean su tiempo en la lectura del #almud, aunque sean ricos
ne'ociantes, ser-n e"imidos de los impuestos debidos a la comunidad
israelita ! al Kobierno mismo, ! que los pobres deber-n pa'ar por
ellosF
)DEuieren saber qu nos sucede, a los pobres israelitas, si rec.azamos
el someternos a las capric.osas e"i'encias de los rabinosF
)Si tenemos al'o de dinero, nos lo sacan por la fuerza2 si no tenemos,
se nos e"comul'a, o si no, nos libran a las autoridades para ser
casti'ados como mal.ec.ores
)D#ratamos de defendemos ante nuestros juecesF ;ientos de falsos
testi'os declaran contra nosotros, !a que la le! rabnica tolera el uso
del fraude ! del artificio, la persecuci0n, ! .asta la muerte de todo
.umano que se opon'a a la pr-ctica de lo que los autores de esta ,e!,
llaman nuestra reli'i0n+
+omo podemos ver, la averiguaci"n de la respuesta a la insumisi"n
ya nos la facilitan ellos mismos, no e*ige mucho esfuer&o mental, ni
hay porqu! a/adir nada ms porque sera como dar lan&adas a
moro muerto.
La excomu!" #e He$% K!&&!'e$
8eamos ahora el caso de 1enry #lfred $issinger, cuyo verdadero
nombre es #braham ben Ela&ar. Los judos suelen cambiar de
nombre con tanta o ms facilidad que de ropa interior, sobre todo al
cambiar de nacionalidad. 2e trata de un judo nacido en #lemania el
EJ de mayo de GPE., en la localidad de KBrth (=aviera), en donde
convivi" con sus padres hasta GP.O en que emigraron a Estados
Qnidos. 2u padre mientras vivi" en KBrth ejerci" como rabino y se
dedic" adems a la ense/an&a. # los GT a/os, pues, $issinger
emigra, cursa estudios en la Qniversidad de 1arvard, en donde
despu!s pasara a ser profesor de la misma. En GPF. ingresa en el
ej!rcito yanqui, y como int!rprete es embarcado con la OF Divisi"n
de 9nfantera para la ocupaci"n de Europa, pasando poco despu!s al
servicio de espionaje; seguidamente a la Escuela del 2ervicio
2ecreto del +omando Europeo, en la que tambi!n pasa a ser
profesor, y al propio tiempo se convierte en un agente del espionaje
sovi!tico, sirviendo ms fielmente al comunismo que al
imperialismo yanqui. $issinger, mantuvo no solamente relaciones
sino amistad ntima con 4uillaume, el espa rojo cuya tambi!n
ntima relaci"n con Silly =randt, oblig" a !ste a abandonar
transitoriamente la escena poltica; fue el impulsor de la poltica
proAcomunista de #lemania Kederal as como el responsable de la
entrega de 8ietnam al bolchevismo ;**ii<.
%articipa ampliamente en la poltica y vida econ"mica de EE.QQ.,
siendo consejero ininterrumpidamente de $ennedy, Cohnson
(dem"cratas), 3i*on y Kord (republicanos), as como miembro
activo de los =ilderberger y de la ,rilateral; hasta que comien&a a
tomar iniciativas propias, y por desobediencia o pretender
independi&arse del 4ran 0abinato, aun con ms poder que el suyo
propio, fue e*comulgado, o e*pulsado de la comunidad juda, no
importa ahora que !sta sea o no considerada e*clusivamente
religiosa; como ya anteriormente lo haba sido =aruch 2pino&a,
6aim"nides, y otros sabios del judasmo. Los judos estn
sometidos entre ellos a una f!rrea disciplina, y han de ser todos
muy obedientes y solidarios, sin desmandarse. 9ncluidos los rabinos,
porque !stos podrn rebelarse aunque sea contra el mismo 7av!,
pero contra el 4ran 0abinato, eso jams.
3o ha importado que anteriormente $issinger hubiese consagrado
toda su vida y obra, inteligencia y trabajo, al servicio del sionismo y
particularmente del comunismo. 7 que hubiese alcan&ado el %remio
3obel de la %a& Acon tan buenas recomendacionesA, en GPJ.,
juntamente con el vietnamita Le Duc ,ho, quien lo declin" por no
compartirlo precisamente con $issinger. La e*comuni"n, por otra
parte, demuestra que su posible aplicaci"n a cualquier otro judo
errante, sigue en vigor. El ,almud est en pie.
El anuncio de la e*comuni"n se hi&o en el peri"dico judo CeNish
%ress, de 3ueva 7or?, de GO de junio de GPJ-, pgina GO; y
posteriormente en el maga&ine me*icano Cet 2et, no. GJ, a/o E, de
abril de GPJJ, pginas EE y E., de 6!*ico. El acto tuvo lugar en un
sal"n del hotel 1ilton de 3ueva 7or?. $issinger qued" as condenado
al ostracismo poltico, profesional y econ"mico, hasta que vuelva a
ser rehabilitado. 0eproducimos e*tracto de estos documentos que
resultan ser incontrovertibles.
En resumen, dos aportaciones que consideramos suficientes para
formar criterio, en esta audiencia pblica, de que las leyes
talmdicas siguen estando de actualidad.
DE LAS ESCANDALOSAS Y ACUSATORIAS
DELACIONES (ERTIDAS POR EL PROPIO TALMUD
6s que escandalosas y acusatorias, son espantosas, las delaciones
que contiene este c"digo sagrado y secreto.
%ues, de lo que piensan los judos sobre si mismos5 pueblo
escogido; de lo que piensan sobre los dems pueblos5 id"latras
destinados a servir y honrar a 9srael; de la consideraci"n sobre los
dems humanos5 bestias, basura, prostitutas; sobre sus mayores
aspiraciones5 alcan&ar el dominio mundial, por cualquier clase de
medios; sobre el concepto de bienes y propiedades ajenas a los
judos5 bienes mostrencos, todos los del mundo le pertenecen al
judo; as como sobre los crmenes sanguinarios5 sacrificios
necesarios para agradar a Dios; e incluso sobre otros aspectos
importantes del pensamiento judo, da ra&"n sobrada el ,almud, en
donde se revelan claramente y hasta de forma reiterativa, y repiten
como un eco todos cuantos rabinos vinieron escribiendo, siglo tras
siglo, sobre judasmo. La cuesti"n no es balad ni pasajera.
6as no se puede hacer ahora una rese/a apresurada de citas
talmdicas sobre todas estas cuestiones, ya que resultara
desmesurada y no es este nuestro prop"sito.
=aste para la acusaci"n, como para formar recto criterio el lector
ante esta tribuna pblica, traer aqu solamente aquellas que aluden
a aspectos generales y particularmente al asesinato del goy (el no
judo).
Lo que ya tienen escrito no puede ser negado, qui& tergiversado,
pero las intenciones quedan al descubierto, y los hechos
demuestran su concordancia, corroborando sus instintos.
2"lo hemos de hacer la advertencia previa de que las alusiones al
no judo, esto es, al id"latra, al pagano, al gentil, al a?um, al goy,
despu!s de la venida de Cesucristo se dirigen preferentemente al
na&areno, al cristiano, tambi!n al musulmn, y muy especialmente
al cat"lico.
#parte el precepto ya transcrito al principio de estas
consideraciones sobre el ,almud, de que s"lo el judo es humano, a
los dems puede mentirles, trampearlos y robarlos, puede violarlos
y asesinarlos; nos encontramos con otras prescripciones de igual
tono y similar criterio, que estn en contra de toda sana conciencia,
repugnan aun al ms d!bil, desafan al ms fuerte y, nos afligen a
todos. 7 que trataremos de recoger seguidamente, en lo que
consideramos ms trascendente.
En el libro >abbalah ad %entateucum, (fol. PJ, .), los judos se
glorifican de esta manera a si mismos5
)Dios se muestra en la tierra en las semblanzas del judo& Judo, Judas,
Jud-, Jeva. o Je.ov-, son el mismo ! %nico ser /l .ebreo es el Dios
viviente, el Dios encarnado2 es el .ombre celeste, el @d-n Ladm0n ,os
otros .ombres son terrestres, de raza inferior S0lo e"isten para servir
al .ebreo2 son pequeas bestias+
7 visto ya esto, resultar de fcil comprensi"n para esta breve
audiencia, la sospecha de que los judos se nos presentan a todos
los dems hermanos en +risto, como un hormiguero de peque/os
mesas. #l verdadero todava le esperan como a un rey, que pondr
a todos los dems seres y rique&as a los pies del hormiguero, para
su mayor servicio y gloria.
En el mismo ,almud, 999 %arte o 3aschim, (en el libro $ethubot, fol.
GGG b), se puede leer lo siguiente5
)/l $esas =a%n esperado por los .ebreos> dar- a los judos el 'obierno
real del mundo2 todos los pueblos les servir-n ! todos los reinos les
ser-n sometidos+
)(ero esa poca ser- precedida por una 'ran 'uerra en la que las dos
terceras partes de los pueblos perecer-n ,os judos necesitar-n siete
aos para quemar las armas conquistadas+ =/n el @bramanel, $asmia
Jes.ua, fol G: a>
7 nada menos que llegan a establecer un parang"n entre la
sabidura rabnica y la del mismo Dios. #lgo ins"lito. En la 99 %arte
de la 6isn, o sea, en el 6oed, en su ltimo libro o tratado llamado
+haniga, se puede leer asimismo5
/ios, el !e%or, pide a menudo su opinin a los rabinos en la tierra,
cuando en el cielo se presenta una cuestin di)cil en cuanto a la
Ley. Lpini"n esta defendida, adems, por el rabino 6enachen al
que le siguen otros.
7 se puede subrayar esta otra5
)Je.ov- mismo, en el cielo, estudia el #almud de pie #al es el respeto
que tiene por este libro+ =#rat $ec.illa>
En el %esachim (fol. GGO, b), se pone de manifiesto el desprecio al
cristiano como a ningn otro, pues se escribe que5 (l 0esas
recibir los regalos de todos los pueblos y 1l no rec"a2ar ms que
los de los cristianos.
2e ocupan mucho de los cristianos. En el 2chulchan #ru?h, E.W Libro
llamado Core de #h (Doctrina de la 2abiAdura, GFG.G), se consigna
esta observaci"n5
La reproduccin de una cru2 ante la cual se "ace reverencia, debe
ser tomada como un dolo y est pro"ibida.
7 en el 2epher Rerubadel5 (l lugar donde se lleva a cabo el culto
cristiano, se llama $asa de 3anidad y 4ecedad, en ve2 de una $asa
de 5racin.
#l domingo se le llama da de la calamidad, (no suelen ganar un
duro); a los 2antos Evangelios, Libros de 9niquidad, (le llaman ra&a
de vboras, hijos de satans, etc.); a las festividades cristianas, das
de infortunio; a 6ara le llaman +haria, esto es, esti!rcol, en ve& de
6iriam (nombre de 6ara en hebreo y arameo), y tambi!n le llaman
1aria (YZ), jugando con el vocablo, as como prostituta; y a
Cesucristo bastardo, etc., s"lo e*presiones procaces; a los sacrificios
cristianos5 Lfrecimientos de esti!rcol.
El respeto al sbado siempre ha sido proverbial entre los judos,
pero la referencia talmdica al mismo sobrepasa toda medida de fe,
y por otra parte, nos permite observar una ve& ms como al a?um
se le atribuye un tercer puesto, despu!s de los animales. 8eamos5
)Si al'uien est- de viaje ! el sabat !a .a comenzado, ! tiene dinero
consi'o, ! va con un burro ! con un no judo, entonces no debe car'ar
con dinero al burro, sino entre'arlo al no judo, pues el descanso
sab-tico del burro tambin le est- ordenado, pero el descanso del no
judo no est- ordenado +
2obre los bienes de los no judos hay varias prescripciones
talmdicas, pero baste citar algunas para formar idea clara de la
falta de la ms mnima consideraci"n5
),as propiedades de los 'oim son ! tienen la reputa8ci0n de un desierto
o de las arenas del mar, quien las ocupare primero $entre los judos%,
ser- su le'timo poseedor +
),os bienes de un no judo son como un bien mostrenco, ! el que viene
primero, ste toma posesi0n de ellos+ =;.osc.en <ammisc.pat, 57A7>
+omentando estos preceptos el rabino 9sidoro Loeb, escriba en
GOPE, en su obra HLa literatura de los pobres de la =ibliaI5
+oda la )ortuna de las naciones pasar al pueblo judo6 el )ruto de
los graneros de (gipto, los a"orros de (tiopa, sern de 1l6
marc"arn detrs del pueblo judo, encadenados, como cautivos, y
se prosternarn a sus plantas.
Ltro precepto que viene a incidir en lo mismo, se encuentra en el
libro 2epher 9?arim, en donde tambi!n se encuentran los principales
ataques contra la fe cristiana5
/ios "a dado a los judos poder sobre la )ortuna y la vida de todos
los pueblos.
El escritor judo 6arcus Eli 0avage, nacido en 0umania en GOOF y
emigrado desde joven a Estados Qnidos, en donde estudi", con
estancias en %ars, escribi" en ,he +entury 6aga&ine de enero de
GPEO, vol. GGT, lo siguiente, contradictorio en s mismo5
(n tiempos de guerra nos sustraemos a nuestro deber por la
7atria, porque por naturale2a y tradicin somos pac)icos. !omos los
arc"i8instigadores de guerras mundiales y los principales
bene)iciarios de tales guerras.
!omos en una misma persona los )undadores y adeptos
principales del capitalismo, y simultneamente los principales
autores de atentados de la rebelin contra el capitalismo. /e
seguro, la "istoria no tiene ejemplo alguno de semejante
multiplicidad.
7a el rabino Cochanan haba llevado al %asachim (GG., #), esta
advertencia5 H2i vas a la guerra no vayas en primera fila, sino en
las ltimas, as podrs ser el primero en volver.I E*cusado decir
que se refiere a las guerras que ellos promueven entre las dems
naciones, aunque les acojan de buena fe. En 9srael no se acepta la
objeci"n militar.
2obre la usura, el criterio lo tienen muy claro, apareciendo
coincidente y reiterativo. En el libro 2anhedrn (fol. G-.E), se
prescribe que5 Est prohibido prestar sin usura a los no hebreos.
En el 2epher de 6aim"nides (fol. J..F), se recalca como en un
mandamiento lo siguiente5
/ios "a ordenado practicar la usura respecto a un goim, y no
prestarle dinero sino nicamente cuando nos pague intereses, de tal
manera que en lugar de )acilitarle ayuda, nosotros debemos crearle
di)icultades, aun cuando 1l nos es til.
+omentando la misma m*ima el rabino 2chNabe Acitado por ,raian
0omanescuA, escribe al respecto5
!i un cristiano necesita dinero, el judo sabr enga%arlo6 1l a%adir
inter1s usurero a inter1s usurero, "asta que la suma est1 tan
elevada que el cristiano no podr pagarla sin vender sus bienes, o
"asta que la suma monte a tanto que el judo pueda comen2ar un
proceso y obtener de los jueces el derec"o a tomar posesin de sus
bienes.
El escritor judo ,eodoro 0einach, pretende e*plicar Anunca
justificarA, esta inclinaci"n de los suyos diciendo que los judos
aprendieron las artes del comercio y de la usura, de los griegos, y
que esta afici"n vino a Cudea de la Dispora, especialmente de
Egipto. #un concedido el beneficio de la duda, habra que
preguntarle el porqu! no habrn aprendido tambi!n las cosas
buenas de los otros, y porque ya desde el principio adoraban al
becerro de oro. 7 advertirles adems, que los cristianos ense/an
que a los dems se les debe imitar en las virtudes, no en los
pecados.
,ambi!n se ocupan de la hipocresa y del juramento. Dice el rabino
=echaf5 HLa hipocresa est permitida, cuando el judo la necesita, y
cuando tiene motivos de temer. >ue !l honre al no judo y le diga
\os amo\, en tales circunstancias. I
%ueden jurar en falso cuando sean obligados a hacerlo ante tribunal
o autoridad5 Curar con los labios, pero en el interior del cora&"n
invalidar el juramento.
=reve idea sobre el criterio de la moral preconi&ado por los judos
%ara dar una idea del criterio que tienen los judos sobre la moral
se*ual y su afn de endosrselo a los dems, baste leer esta
opini"n del judoAfranc!s Le"n =lum, quien fuera dos veces primer
6inistro de Krancia, aunque por breves espacios de tiempo, entre
GP.-A.J y GPF-AFJ, la que dej" escrita en su libro Du 6ariage.
Las jvenes volvern de sus amantes tan naturales, como a"ora
vuelven de tomar el t1 con la amiga. La virginidad ser destruida
pronto y nunca tendr esa singular sujecin que viene de la
modestia, dignidad y una especie de temor... 4unca "e discernido
que tiene de repulsivo el incesto. 0eramente noto que es natural y
)recuente entre "ermana y "ermano amantes.
El afn por llevar a la humanidad hacia la miseria moral tambi!n se
observa en estos otros dos conocidos judos, +arlos 6ar*
(GOGOAGOO.) y Kederico Engels (GOEDAAGOPT), como polticos,
fil"sofos y economistas, y muy poco conocidos tanto como rabinos
como por su dudosa moralidad, tanto en su vida privada y familiar
como pblica, quienes escribieron en colaboraci"n, entre otros, un
peque/o libro a modo de pastoral judaica titulado5 La sagrada
familia, en el que dejaron sentado algo abominable que sinteti&a el
criterio filos"fico de estas eminencias grises sobre el particular, cuyo
afn apenas han alcan&ado hasta ahora, pero que los judos siguen
predicando con esperan&as de !*ito frente a la moral cristiana5
Hay que volver a los orgenes, que estn en el matrimonio por
grupos6 es decir, en la comuna, donde el revoltijo e*termina el
concepto de paternidad. All nadie sabe quien es su padre. 9,
socialismo, comunismo, signi)ica eso antes que una idea del (stado.
4o lo olvidemos. :**iii;.
#bundando en esta lnea de inmoralidad preconi&ada por la doctrina
comunista, de clara inspiraci"n talmdica, que en la prctica no es
otra cosa ms que un poderoso instrumento sionista que
juntamente con la masonera utili&a preferentemente la judera para
alcan&ar sus fines, podramos citar otros ejemplos ;**iv<. Lo que
ocurre, con frecuencia, es que para separar el trigo de la paja en los
escritos judaicos, hay que majar sobre ellos como antiguamente con
la trilla en las eras. La revolucionaria judoArusa 6adame
$roups?aya, cuyo verdadero nombre era 3adie&da $onstantinovna,
y estuvo casada con Lenin desde el a/o GOPJ, una ve& enviudada en
GPEF acentu" su proselitismo a trav!s de la ense/an&a, dejando
escrito en su Lutchit 4a&eta (GDAGDAGPEP), lo siguiente5
Aunque la sociali2acin de las mujeres no est )ormalmente
rati)icada en la luc"a sovi1tica, debe convertirse en una realidad y
penetrar en la conciencia de las masas. $onsecuentemente,
cualquiera que intente de)ender a una mujer que es
<indecentemente= asaltada, muestra una naturale2a burguesa y se
declara a s mismo en )avor de la propiedad privada. (l oponerse a
la violacin es resistirse a la revolucin comunista de octubre.
La misma $roups?aya predicaba as sobre la religi"n sin ocultar su
odio visceral, lo que constituye el denominador comn a todo
comunista y a la ve& su credo atesta5
!e necesita imperativamente que el (stado )omente
sistemticamente el trabajo antirreligioso entre los ni%os. /ebemos
"acer de nuestros c"icos y c"icas no sean solamente no religiosos,
sino activa y pasionalmente antirreligiosos. La in)luencia religiosa
del "ogar debe ser vigorosamente combatida.
,ambi!n la criptoAjuda espa/ola Dolores 9barruri, ms conocida por
HLa %asionariaI, en el ardor de sus mtines revolucionarios e*hiba
sus pechos, entusiasmando todava ms a la masa proletaria, ya
confundida, y le haca creer que para progresar, no s"lo tena que
desaparecer la propiedad privada sino tambi!n la posesi"n en
e*clusiva de la mujer; al propio tiempo que gritaba con !nfasis la
consigna talmdica dictada para el goy, de5 Hhijos s, maridos noI.
Lo que evidenciaba que HLa %asionariaI no s"lo haba ledo a
$roups?aya y estaba en la veta poltica del comunismo, sino que
adems secundaba la regla de oro del comunismo, que pretenden
acomodar igualmente al se*o, conforme a la cual, Hcada uno ha de
aportar a la comuna segn sus posibilidades y recibir segn sus
necesidadesI. Esto es, en e*presi"n vulgar, ca/o libre para la
completa reali&aci"n de los goim, sin lmite, como las bestias, de
forma irracional, pensando que as podrn someterlos ms
fcilmente y encadenarlos como esclavos, para servir al hebreo, no
s"lo como nico amo sino tambi!n como elegido y predestinado.
7 otras consignas similares Ade inspiraci"n talmdicaA, se vinieron
repitiendo hasta nuestros das.
Durante la 99 0epblica espa/ola, su mas"nico gobierno hi&o circular
la de que Ha las monjas, levant!mosles las faldas y hagmoslas
madresI. Los obedientes seguidores de 2i"n acordaron, en un acto
ms bien oficioso celebrado en el #teneo de 6adrid, designar
gobierno, llegando a nombrar Directora 4eneral de %risiones a la
juda 8ictoria $ent, comunista y masona, aun antes de tramitrsele
la documentaci"n necesaria para nacionali&arse espa/ola. 7 nada
ms constituirse el mas"nico gobierno, se e*pandi" la furia
iconoclasta por toda Espa/a5 contra escudos, coronas, r"tulos de las
calles (sustituidos por nombres de masones), desmonte de estatuas
y retirada de crucifijos de las escuelas. El fiscal de la 0epblica,
Xngel 4alar&a, promueve en cadena sus famosos procesos, el
primero contra el propio 0ey #lfonso M999, y dirige las ms
importantes depuraciones5 furia persecutoria. Krancisco 6aci,
desde el %alacio de la Diputaci"n de =arcelona, inicia la furia de
independencia federalista con su discurso5 HEn nombre del pueblo
cataln proclamo el Estado cataln, bajo el r!gimen de una
0epblica catalana, que libremente y con toda cordialidad anhela y
pide a los otros pueblos hermanos de Espa/a, su colaboraci"n para
crear una confederaci"n de pueblos ib!ricos, ofreci!ndoles por los
medios que sean, liberarlos de la 6onarqua borb"nicaI, etc. y ...
8isca 6aciV 6ori +amb"V Empie&a a caer una lluvia de decretos, los
primeros dados a conocer a media noche. 2on sepultadas viejas
instituciones; ms de un centenar de publicaciones son
suspendidas5 furia de la contracultura. #ntes del mes de 0epblica
comien&an a arder iglesias y conventos, e*tendi!ndose desde
6adrid al resto de Espa/a; al +ardenal %rimado Dr. %edro 2egura se
le comunica por escrito que5 HEl 4obierno no garanti&a su vida en
Espa/a ni por espacio de una horaI, quien huye a 0oma, y a su
regreso es detenido, el GF de junio, cerca de 4uadalajara por una
pareja de la 4uardia +ivil y conducido a la +omisara, sita en los
bajos del mismo 4obierno +ivil, en donde le es entregado un
brevsimo oficio firmado por el 4obernador Cos! Le"n ,rejo, de
urgente contenido5 HLe comunico de orden del 4obierno provisional
de la 0epblica espa/ola, srvase ponerse inmediatamente en
marcha hacia la frontera de 9rn.I 2in que el asesinato previsto
llegara a consumarse por avera en el motor del coche de los dos
pistoleros enviados desde 6adrid con tal fin; se promocionan las
fiestas polticas y profanas en detrimento de las religiosas de vieja
raigambre y con tradici"n de siglos en Espa/a5 furia antirreligiosa.
En resumen, Espa/a era objeto de toda clase de e*cesos de
inspiraci"n talmdica. La convivencia era imposible ya desde los
primeros momentos.
7 medio siglo despu!s, otro gobierno igualmente mar*ista, hace
pblica la de que Hhemos de gobernar como si Dios no e*istieseI.
+on similares comportamientos y alucinaciones que no hace falta
citar, porque son de actualidad y estn a la vista.
#l respecto, si se tiene en cuenta, como dice Linneo, que, la moral
es la higiene del alma; y por otro lado, segn el 2chulchan #ruh?,
para lavarse las manos ]los judosA basta el agua de cscara y
media de huevo, ya tenemos tambi!n aqu dos buenas medidas
para enjuiciar la higiene toda del judo5 la de su cuerpo y la de su
alma, su soma y su psique.
La& )e$#a#e$a& $e'*a& #e
mo$a*!#a# #e *a Le% Mo&a!ca
6as, para los que piensen como Le"n =lum, 6ar* o Engels, o las
revolucionarias, particularmente si son judos o judas, bueno ser
refrescarles la memoria con las reglas de moralidad y las
consiguientes maldiciones bblicas que contiene la ley mosaica, que
tanto dicen respetar, Ade cora&"n a fuera, claro estA, y que siguen
en vigor sin que deban ser violentadas.
De ellas, baste ahora recordarles aquellas reglas de pure&a
contenidas en el Levtico, sobre las relaciones ilcitas y pecados
contra naturale&a (particularmente las del captulo GO, versculos -
a .D); as como las maldiciones del Deuteronomio, (cap. EJ,
versculos GG al E-), de las que entresacamos solamente las
siguientes5
)Nin'uno de vosotros se acercar- a una consan'unea para descubrir
su desnudez+ )No descubrir-s la desnudez de tu padre ni la desnudez
de tu madre,+ )ni la desnudez de tu .ermana, sea sta .ija de tu padre o
de tu madre, nacida en casa o fuera de ella2 de la .ija de tu .ijo,+ etc.
7 en la otra parte vienen las maldiciones5
)M$aldito el que peca con la mujer de su padreNM$aldito el que peca
con una bestia cualquieraN M$aldito el que peca con su .ermana, .ija
de su padre o de su madreN M$aldito el que peca con su sue'raN
$aldito el que .iere mortalmente, en secreto, a su pr0jimoN M$aldito el
que acepta una propina por .erir mortalmente una vida inocenteN
M$aldito quien no se aten'a a las palabras de esta le! ! las pon'a en
pr-cticaN * todo el pueblo responder-& M@mnN +
Dios anunci" las maldiciones a los judos a trav!s del mismo 6ois!s,
y se recogen en esos dos libros citados de la Ley o ,or5 Levtico y
Deuteronomio (..WA y T.WA del %entateuco), que tanto dicen respetar
los judos, y que de hecho, parece que le van cayendo
irremisiblemente, fatdicamente, como refiere 6aurice %inay ;**v<.
Dios avisa as a los judos5 H%ero si no me obedec!is y pon!is en
prctica todos mis mandamientos, si despreciis mis leyes,
desde/is mis prescripciones, no pon!is por obra mis mandatos y
romp!is mi alian&aI, etc. (Lev. E-, GF y ss.), vendr lo dems,
vendr lo peor, las temibles maldiciones, que son mucho ms
numerosas que las bendiciones. Es decir, las bendiciones se
combinan con un amplio catlogo de maldiciones; o premios o
castigos, pues Dios no admite posturas ecl!cticas.
Esperemos, sin embargo, que si el otro le est vedado, tampoco
este mundo, pueda ser ni quedar en manos de malditos y lunticos.
7 dicho todo lo anterior acerca del ,almud, en estas
consideraciones, ya no debe quedar la menor duda acerca de que
los judos ni se inspiran ni respetan el #ntiguo ,estamento, ms
bien se inspiran en su espritu demonaco y belicoso y s"lo respetan
sus perversas ansias, que aparecen bien a las claras reflejadas en
su libro sagrado y secreto. 7 hasta un ciego puede entender que
est en pugna con la ley de 6ois!s. %or eso mismo Dios los tiene
vomitados desde hace siglos.
%ara ellos, la vida de los no judos Atal como la enfoca el ,almudA
vale muy poco, como la de los animales, e incluso se valora menos.
Esto s"lo de por s ya es significativo, pero es que partiendo de esta
premisa, el asesinato y su justificaci"n les resulta muy c"moda, en
base a que adems mantienen sus burdas consideraciones de
pueblo escogido, de casta superior, de que s"lo los circuncisos son
puros, cuando la realidad ha venido demostrando todo lo contrario.
%ero as es como se van formando desde j"venes para que no
repugne en sus conciencias toda clase de transgresiones a la moral.
0ecu!rdese que ya el profeta Lseas, del 2. 8999 a.+., nos presenta
los amores entre Dios e 9srael bajo el smil de un matrimonio, el
suyo propio, mostrando como 7av! vino en desposarse con una
prostituta, quien lejos de recatarse, se sola&a en el adulterio y se
hace cada da ms infiel a su nico marido5 Dios. El profeta Lseas
nos presenta una constante, un paralelismo entre el permanente
amor de Dios hacia su escogido pueblo y la traici"n de !ste a su
2e/or; que va a repetirse en casi todos los profetas que le siguen,
reiterando que se trata de un pueblo ms amigo del pecado, de la
desolaci"n, de la destrucci"n y devastaci"n, en suma, de la
infidelidad; o simplemente, como dice 6iqueas5 Hvosotros que
detestis la justicia y torc!is el derecho, acabar!is siendo castigados
(cap. ., PAGE)I. 2in embargo, Lseas es un profeta del que nunca
omos una sola cita, ni siquiera en las rememoraciones de te*tos
que del #ntiguo ,estamento se hace comnmente en cada misa de
cat"licos.
Le secunda efica&mente otro profeta contemporneo suyo, 9saas, el
hijo de #m"s, quien como Lseas se dedic" durante cuarenta a/os a
sacudir las conciencias con sus impresionantes profecas de
denuncia social, las infidelidades y pecados de sus cong!neres.
Destaca Cos! L. 2icre que, tres profetas son especialmente famosos
por su crtica social5 #m"s, 9saas y 6iqueas. 8eamos ahora
solamente este breve orculo de 9saas (G, EGAE-), sobre Cerusal!n,
la ciudad infiel, tal como lo reproduce este profesor para sus
comentarios ;**vi<.
LA CIUDAD IN+IEL
U+"mo se ha vuelto una ramera la 8illa KielV
#ntes llena de derecho, morada de justicia,
y ahora de asesinos.
,u plata se ha vuelto escoria,
tu cerve&a est aguada;
tus jefes son rebeldes, socios de ladrones;
todos amigos de sobornos, en busca de regalos.
3o defienden al hu!rfano,
no se encargan de la causa de la viuda.
Lrculo del 2e/or de los ej!rcitos,
el h!roe de 9srael5
,omar! satisfacci"n de mis adversarios,
vengan&a de mis enemigos. 8olver! mi
mano contra ti5
te limpiar! de escoria con potasa
separar! de ti la ganga.
,e dar! jueces como los antiguos,
consejeros como los de anta/o.
Entonces te llamars +iudad Custa, 8illa Kiel.
Lo& ,$o-e.a&
Los profetas, con sus constantes denuncias no hacen otra cosa que
invitar a la conversi"n a su pueblo. %or eso se pregunta Ceremas5
HY>u! delito encontraron en mi vuestros padres para alejarse de
miZ El 2e/or os enviaba puntualmente a sus siervos los profetas, y
no quisisteis escuchar ni prestar odo.I
6as ha sido E&equiel, dos siglos despu!s, una ve& invadida
Cerusal!n en TPJ a.+. por 3abucodonosor, el rey de los babilonios, y
encontrndose desterrado junto con otros judos fuera de la capital,
en la actual ,elA#viv, cuando este profeta al&a su vo& contra los de
su ra&a con toda severidad, por los crmenes cometidos y porque los
judos haban desobedecido a Dios y tenan que implorar ahora su
perd"n. %ero no fue escuchado, y, lleg" la destrucci"n total en el
a/o TO- a.+.. >ui& ningn otro profeta como E&equiel nos da una
visi"n global del Cerusal!n hist"rico, desde sus orgenes cananeos,
id"latras, pasando por su segunda !poca de monotesmo y amoros
con Dios, hasta sus tiempos de prostituci"n y traici"n a Dios5 culto a
dolos paganos, sacrificios humanos, alian&as polticas con egipcios,
asirios y babilonios. Luego se compara a Cerusal!n con 2amaria,
Hque no pec" ni la mitad que tI. 7 toda traici"n necesita castigo.
El profesor Cos! L. 2icre todava mati&a ms al decir que, desde el
origen de Cerusal!n, E&equiel s"lo descubre el continuo amor de
Dios al que la capital siempre responde con nuevas infidelidades.
8eamos los siguientes versos que este profesor atribuye al poema
original de E&equiel (cap. G-), en una parte que ms llama
poderosamente la atenci"n.
MJerusalnN
/res cananea de casta ! cuna&
tu padre era amorreo ! tu madre era .itita
/l da en que naciste,
no te cortaron el ombli'o,
no te baaron ni frotaron con sal,
ni te envolvieron en paales
Nadie se apiad0 de ti .acindote uno
de estos menesteres, por compasi0n,
sino que te arrojaron a campo abierto,
asqueados de ti
el da en que naciste
(asando !o a tu lado, te vi
c.apoteando en tu propia san're,
! te dije mientras !acas en tu san're&
)si'ue viviendo ! crece como brote campestre+
;reciste ! te .iciste moza,
lle'aste a la saz0n2
tus senos se afirmaron
! el vello te brot0,
pero estabas desnuda ! en cueros
(asando de nuevo a tu lado, te vi
en la edad del amor2
e"tend sobre ti mi manto
para cubrir tu desnudez2
te compromet con juramento,
.ice alianza conti'o
8or-culo del Seor8
! fuiste ma&
#e ba, te limpi la san're,
! te un' con aceite
#e vest de bordado
#e calc de marsopa2
te ce de lino,
te revest de seda
#e en'alan con jo!as&
te puse pulseras en los brazos
! un collar al cuello
#e puse un anillo en la nariz,
pendientes en las orejas
! diadema de lujo en la cabeza
,ucas jo!as de oro ! plata
! estabas 'uapsima
#e sentiste se'ura en tu belleza
! amparada en tu fama fornicaste
! te prostituiste con el primero que pasaba
/n las encrucijadas instalabas tus puestos
! envilecas tu .ermosura2
abrindote de piernas al primero que pasaba,
continuamente te prostituas
(or eso, prostituta, escuc.a
la palabra del Seor&
3o! a reunir a todos tus amantes
#e entre'ar en sus manos&
derribar-n tus alcobas,
demoler-n tus puestos2
te quitar-n los vestidos, te
arrebataran las al.ajas,
dej-ndote desnuda ! en cueros
#raer-n un tropel contra ti
que te apedrear-
! te descuartizar- a cuc.illadas
(render-n fue'o a tus casas,
! ejecutar-n en ti la sentencia en
presencia de muc.as mujeres
La ue)a a*!a/a
7 recu!rdese tambi!n que despu!s de Cesucristo ya no cabe la
menor duda porque segrega a la ra&a de vboras y todos Asin
e*cepci"nA, son llamados a la fe5 pobres y ricos, sanos y enfermos,
cultos e ineptos, buenos y malos, incluidos judos y cananeos, para
una #lian&a 3ueva y Eterna.
7 tanto desde el punto de vista fsico como psquico, son los propios
doctores y la ciencia juda, los que reconocen su inferioridad.
En la misma CeNish Encyclopaedia, en el t!rmino enfermedades
nerviosas, reconocen que los judos estn ms sujetos a las
enfermedades del sistema nervioso que las dems ra&as y pueblos
entre los que habitan, siendo la histeria y la neurastenia las ms
frecuentes; es ms, doctores judos han reconocido Arecuerda C.
=ochacaA que la mayora de los judos son neurast!nicos.
,obles, proclama que todas las mujeres judas de %alestina estn
hist!ricas. 7 que esta enfermedad, que en el var"n raramente se da
en otras ra&as, es bastante frecuente entre los judos. 7 la misma
Enciclopedia especifica que estas enfermedades nerviosas se dan
tanto entre las clases pobres como entre las ms ricas ;**vii<. Los
propios doctores y organi&aciones judas han hecho estudios y
publicado estadsticas, que para ellos resultan particularmente
alarmantes en cuanto a las enfermedades del cerebro y del sistema
nervioso, aparte otras. 2e puede citar al judoArumano Dr. 1ugo
4an&; a los judoAalemanes Dr. 0udolf Sasserman y al Dr. 6. C.
4uttman; el informe del judo $reppel en su trabajo CeNs and
judaism of today (Editorial #malthea, GPET); y al psiquiatra vien!s
Dr. #lee*ander %ilc&, etc.
#simismo resulta sorprendente, segn las estadsticas, el alto
porcentaje de judos imb!ciles, atribuido a los frecuentes
matrimonios consanguneos durante siglos. UEn d"nde est, pues,
su superioridadV
%or otra parte, los autores coinciden en se/alar que en los judos se
acentan ciertas taras debido a los numerosos cru&amientos
consanguneos, a la endogamia5 alto porcentaje de individuos con
pies planos; tendencia al encorvamiento; labio inferior colgante;
orejas grandes; fimosis y parafimosis, y olor conocido
cientficamente como foetor judaicus (hedor de judo).
%ero el caso es que, unido, no obstante, a su complejo de
superioridad el odio que sienten hacia todos los dems pueblos, la
inclinaci"n al delito de sangre resulta ser algo innato al espritu
judo, al que incitan constantemente.
#s se e*plica que 6aim"nides, interpretando el no matars, dice
que significa que Hno se debe matar a un israelita, pero los goim,
hijos de 3o! y los herejes, no son israelitasI, (9ad +ha&a?ah,
1il?hoth 0o&each y, 1il?hoth 6elachim). Del mismo modo que hace
estas otras inmorales interpretaciones5 Est permitido abusar de
una mujer infiel, es decir, no juda. 7 en cuanto al mandamiento no
robars, significa que no se puede robar a un hombre, es decir, a
un judo.
%asemos ahora a comprobar, ms concretamente, si en sus leyes
Alos libros del ,almudA, se prescribe la efusi"n de sangre.
En t!rminos generales y por lo que se refiere al crimen ritual, hay
que constatar una y mil veces, que la doctrina talmdica no s"lo lo
autori&a o aprueba sino que aun lo establece como una acci"n
virtuosa, como un sacrificio agradable a Dios, cuando del goim se
trata.
El asesinato se prescribe, al menos, en varios pasajes del ,almud,
que rese/amos seguidamente5
(l judo que mata a un cristiano, no comete ningn pecado, sino
que o)rece un sacri)icio grato a /ios. <!ep"er 5r >srael, ?@@ b, y
en >al#ut !imoni ABC=.
De igual modo tambi!n se repite lo siguiente en el libro Rohar (9, .O
b y .P a)5 Los que matan a los cristianos, tendrn un lugar
elevado en el cielo.
#simismo consta en 9ore Dea (GTO.G), que5 A los a#um que no son
enemigos nuestros, no se les debe matar directamente, no
obstante, no se les debe salvar del peligro de muerte. 7or ejemplo,
si ves a alguno de ellos caer dentro del mar, no lo saques a)uera a
menos que 1l te prometa darte dinero.
%recepto este ltimo, que reafirma el judo 6aim"nides (en 1il?hoth
#?um, M.9), en parecidos t!rminos, que son estos5H3o tengas
piedad alguna por ellos, porque se ha dicho5 D4o muestres ninguna
misericordia "acia ellosD.I (#ludiendo qui& al Deuteronomio, J, E).
7or lo tanto, si ves a un a#um en di)icultad o a"ogndose, no
acudas en su ayuda. 9 si est en peligro de muerte, no lo salves de
la muerte. 7ero no est bien matarlo con tus propias manos,
empujndolo dentro de un po2o o de cualquier otra manera, si no
est en guerra contra nosotros.
7 escribe seguidamente5 (stas cosas estn dirigidas contra los
idlatras. 7ero tambi1n para los israelitas que dejan su religin y se
convierten en epicreos, pues deben ser muertos, y debemos
perseguirlos "asta el )inal. 7orque ellos acongojan a >srael y apartan
a la gente de /ios.
2"lo merece la pena a/adir aqu, que 6aim"nides, no tuvo empacho
alguno en convertirse al 9slam, presionado por los almohades
andaluces Ano por los cristianosA, aunque luego tuvo que huir
igualmente de +"rdoba, a u/a de caballo juntamente con su familia,
perseguido a muerte por los circuncisos, para refugiarse en el 3orte
de Xfrica, y de all pasar a Egipto , en donde malvivi" como m!dico
y falleci", como hemos dicho.
# los judos ni siquiera les est permitido ense/ar ningn oficio a los
a?um, ni hacerle regalos gratuitamente; s"lo se permite a un judo
hacer regalos a los gentiles que !l conoce, y con la esperan&a de
obtener de ellos alguna recompensa. (9ore Dea, GTG.GG).
REPROBACIN Y CONDENA DEL TALMUD
El ,almud se desacredita por s mismo, no se necesitan solemnes
declaraciones para ello. =asta un e*amen parcial del mismo. 7
cuanto ms se profundice en su e*amen ms recha&o produce. #un
e*purgado de algunos e*tremismos odiosos contra los cristianos,
como han hecho en algunas ediciones modernas, aun as, ante
normas que bendicen lo sangriento y ultrajante, y tachan al no judo
de bestia, de basura y e*cremento, no cabe otra cosa ms que el
repudio.
YD"nde est en el ,almud el amor al pr"jimoZ 2i el pr"jimo se
reduce para ellos al crculo judo. Y%ara qui!n la piedad del judoZ 2i
se vanaglorian de que ya en tiempos bblicos (9 6acabeos, G., F-),
hacan e*clamar a la vctima5 H3o nos trates segn nuestra mucha
malicia, sino segn tu gran clemenciaI.
Y>u! podr hacer el goy ante el judo talmudista5 Lfrecerle
eternamente la otra mejilla, o tomar el ltigo y hacer uso de !lZ
2uelen los defensores de 9srael, ante citas reprobables del ,almud,
oponer otros te*tos contradictorios buscando un falso equilibrio.
#firman una y mil veces que el ,almud es superior a la Ley o ,or,
pero cuando les conviene acuden a !sta para buscar la
contradicci"n, o la negaci"n del crimen sanguinario, como cuando
citan el Levtico (+ap. GJ, GEAGF), como norma inapelable en este
e*tremo5 7or eso "e mandado a los "ijos de >sraelE 4adie de entre
vosotros ni de los e*tranjeros que "abiten en medio de vosotros
comer sangre.... 4o comer1is la sangre de carne alguna, porque
la vida de toda carne es la sangre6 quien la comiere ser borrado.
%retenden ignorar las otras citas bblicas acusatorias, pasar por alto
las delaciones de los profetas, callar, qui& intencionadamente,
aquellos pasajes bblicos que reiteran el rescate del hombre por la
sangre de +risto, como el ltimo cordero sin defecto ni mancha.
%ero claro, como del 3uevo ,estamento no quieren saber nada en
absoluto, que queden pues, rese/ados sobre esta ltima
consideraci"n, las siguientes citas5 +arta de 2. %ablo a los 1ebreos,
cap. P y ss.; G.^ +arta de 2. %edro, G, GF; #p. 2. Cuan, EE, GO;
2. Lucas, M89, G A G., y 1e. #p. 2. Lucas, MM, EO; para los que
deseen manejar la =iblia ;**viii<.
# otros importantes aspectos de la =iblia volveremos en otro lugar.
2"lo recordar aqu que falsos profetas los ha habido en todo tiempo.
Elas delat" y desafi" a FTD de una sola ve&, que acabaron siendo
degollados en el monte +armelo ;**i*<, y despu!s de subir a la cima
del monte para dar las gracias, 7av! se limit" a hacer llover para
terminar con la sequa que afliga al pueblo y lavar aquellos
desechos (9 0ey. GO, EEAFT).
UCudos, no se puede servir a 7av! y a =aal a la ve&V
+on todo lo dicho, se puede afirmar ya sin titubeos que el ,almud
est en contra del orden natural. L como dice 6onniot, no s"lo es
anticristiano, es antihumano e inmoral.
En una de las grandes enciclopedias, en la vo& ,almud se puede
leer esto5 H2e acusa al ,almud de atacar al cristianismo y de
predicar una moral peligrosaI; lo que denota, evidentemente, una
de dos5 o ignorancia de los colaboradores en su redacci"n, cosa
improbable, que ms bien debe descartarse; o una malicia
descomunal encubierta en la misma e*culpaci"n, en la pretendida
e*oneraci"n de la acusaci"n. Esta nutrida Enciclopedia no dedica ni
siquiera un par de lneas a especificar el porqu! se le acusa, ni la
menor alusi"n a alguna de las delaciones a que nos hemos referido
en las anteriores consideraciones, del anterior epgrafe, s"lo
pretende e*culpar, sin ms, y, repetimos5 o hay ignorancia o hay
malicia. 7, nos parece ms bien esto ltimo, pues, e*cusatio non
petita, accusatio manifesta (e*cusa no pedida, acusaci"n
manifiesta). La larga mano negra y peluda del sionismo ;***<.
7 prosigue la nutrida Enciclopedia, finali&ando as su
adoctrinamiento a trav!s de esta vo&5 H1ubo controversias pblicas
e incluso solemnes (%aris, GEFD), en las que los rabinos refutaban
las falsas interpretaciones, pero que finali&aban con la prohibici"n
de estudiar el ,almud, y con la confiscaci"n y destrucci"n de los
ejemplares del te*to. En el 2. M8, un erudito alemn, 0euchlin, no
s"lo defendi" ardientemente el ,almud, sino que se dedic" a
promover el estudio de las literaturas hebraicasI.
6as la realidad es otra. 0euchlin jams defendi" el ,almud, tal
afirmaci"n constituye Uuna solemne mentiraV >ue se constituye
adems en burda, farisaica, cnica, al a/adirle lo de
HardientementeI. 7 por otra parte, no se puede identificar al
,almud con el resto de la literatura hebraica. Espa/a mismo cuenta
con literatura hebraica y no toda es talmdica. %ero sobre la
cuesti"n reuchliniana, volveremos ms adelante.
7a 8oltaire, nada sospechoso de clerical, y mas"n arrepentido,
dirigi!ndose a los judos, escriba5 5 renunciis a vuestros libros, o
con)esis que vuestros padres o)recieron ros de sangre "umana a
/ios, ms de lo que "i2o jams ningn otro pueblo.
La realidad es que, si se puede afirmar con el 3uevo ,estamento en
la mano, que el dinero es esti!rcol del diablo, con mayor ra&"n
tambi!n se puede afirmar que el ,almud, Agarante de dinero, poder
y sangre de los elegidosA, resulta ser la ms detestable inmundicia
que haya producido el g!nero humano a trav!s de los siglos. 2u
tufo es tal que no puede taparse con ninguna clase de maniobras
;***i<.
6ientras los judos mantengan que no hay nada superior a su
2agrado ,almud, los goim no pueden permanecer indiferentes. U,an
descomunal acometida reclama paralela defensaV
3o puede e*tra/ar, por consiguiente, que el repetido ,almud haya
sido condenado e*presamente por, al menos, dos emperadores
(Custiniano y 6a*imiliano) y die& %apas, de distintas !pocas, siendo
el ltimo Le"n M999, de mente tan lcida como de ejemplar firme&a
de pensamiento y obra, quien dispuso que el ,almud continuase
incluy!ndose en el 9nde* E*purgatorius, de libros prohibidos, de
acuerdo con lo acordado en el +oncilio ecum!nico de ,rento de
GTFTAGT-..
Las cosas son como son, tanto si las vemos y queremos como si no
las vemos o no lo queremos. El mismo 6agisterio de la 9glesia
ense/a que la verdad es una y une; la variaci"n es caracterstica del
error y de la mentira; la verdad hay obligaci"n de buscarla, y puede
llegarse a ella a la lu& de la ra&"n.
2i seguimos el 6agisterio ordinario de los papas, llevamos buen
gua. 2i este 6agisterio es afirmativo, podemos confiar; si es
reiteradamente afirmativo, podemos afirmar; si adems los papas
mandan mantener ese criterio y lo suscriben reiteradamente,
podemos estar seguros de estar en la verdad.
Este ra&onamiento vlido para cat"licos, como creemos, no tiene
porqu! ser rehusado por protestantes cristianos, ni aun por
ciudadanos incr!dulos, si de buena fe se preocupan por buscar la
verdad.
#ntes que los papas fue el Emperador Custiniano 9 el 4rande, con
fama de ser piadoso y versado en ,eologa, quien prohibi" en todo
el 9mperio 0omano la divulgaci"n de los libros talmdicos, en el a/o
TT..
Die& siglos despu!s, en el a/o GTGD, es el Emperador 6a*imiliano 9,
asesorado por el judo converso Cohannus %hefer?orn y la L.%. de
los dominicos de +olonia, quien orden" que los libros judos fuesen
confiscados y entregados a las Qniversidades, para ser e*aminados,
y en su caso quemados. Esto origin" la famosa controversia llamada
reuchliniana, derivada del nombre 0euchlin, debido a que !ste se
mostr" partidario de destruir solamente aquellos libros talmdicos
que fuesen injuriosos para los Evangelios, o los e*cluyesen,
admitiendo lo dems. Lo que no autori&a a decir que defendi"
ardientemente el ,almud. %ero el caso es que planteada as la
cuesti"n, ello dio lugar a que su idea fuese apoyada por Erasmo de
0otterdam y otros humanistas Y#caso, no se puede hallar algo
aprovechable en cualquier libroZ; y siendo el ,almud una colecci"n
de -., con mayor ra&"n, aunque, sinceramente, dudamos que
puedan aprovechar a alguien ms que a los judos.
%or el contrario, siguiendo a aquel judo converso y a la prestigiosa
Lrden de %redicadores, cuatro Qniversidades europeas5 Erfort,
6aguncia (hoy 6ain&), Lovaina y %aris, al&aron su vo& acusando a
Cohannes 0euchlin (GFTTAGTEE) de ser un propagandista judo; y la
9nquisici"n de ser un hereje. 7 la 9nquisici"n jams acus" a nadie
sino por escrito y con pruebas. Elevado el proceso al %apa, Le"n M,
!ste, sin embargo, no emiti" fallo definitivo, ordenando a las dos
partes que guardasen silencio. De esta manera Adice %ranaitisA, ni
0euchlin fue declarado inocente, ni los libros del ,almud llevados al
fuego.
7 as fueron llegando hasta nuestros das. Qn patrimonio de la
cultura juda. 7 de conocimiento obligado para el cat"lico que desee
saber por qu! son condenados y prohibidos.
El primer %apa que hace una condena e*presa de los libros del
,almud, es 4regorio 9M, de finales del siglo M99. Le sigue 9nocencio
98 (GEF.ATF), quien dicta la =ula >mpia Fudeorum 7er)idia, de P de
mayo de GEFF, en la que, considerando dicho %apa que el ,almud y
otros libros clandestinos de los hebreos, les incitan a cometer toda
clase de maldades, ordena en la misma =ula que sean quemados
pblicamente, Hpara confusi"n de la perfidia de los judosI.
,ambi!n hace estas otras consideraciones sobre los mismos, que
ms o menos van a ser reproducidas por otros %apas que le siguen5
HLa impa perfidia de los judos, de cuyos cora&ones por la
inmensidad de sus crmenes, nuestro 0edentor no arranc" el velo,
sino que los dej" permanecer todava en ceguedad cual conviene,
no parando mientes en que s"lo por misericordia, la compasi"n
cristiana los recibe y tolera pacientemente en su convivencia;
cometen tales enormidades, que causan estupor a quienes las oyen,
y horror a quienes les son relatadasI.
# los dos anteriores %apas, le suceden los siguientes 0omanos
%ontfices en la condena del ,almud, por contener toda clase de
vile&as y blasfemias contra los cristianos, y ordenando la quema de
dichos libros5 Culio 999 (GTTDATT); %ablo 98 (GTTTATP); %o 98
(GTTPA-T); 2an %o 8 (GT--AJE); 4regorio M999 (GTJEAOT);
+lemente 8999 (GTPEAG-DT); #lejandro 899 (G-TTA-J); =enedicto
M98 (GJFDATO); y Le"n M999 (GOJOAGPD.).
En la edici"n del 9nde* E*purgatorius (catlogo de los libros
e*purgados o sucios), publicada por orden de Le"n M999 en GOOJ, se
hace esta referencia e*presa al ,almud y a dos %apas anteriores a
!l5
)@unque en el 4nde" publicado por el (apa (o 43, el #almud Judo con
todos sus 'losarios, acotaciones, interpretaciones ! e"posiciones, .an
sido pro.ibidos2 pero admitiendo que si se publicaran sin el nombre de
#almud ! sin sus calumnias viles contra la reli'i0n cristiana podran ser
tolerados2 no obstante, Nuestro Santo (adre el (apa ;lemente 3444 en su
;onstituci0n contra la literatura impa ! los libros judos, publicado en
Ooma en el ao de Nuestro Seor de 57:?, los proscribi0 ! conden02
con lo cual no era su intenci0n permitirlos o tolerarlos aun bajo las
precedentes condiciones2 por cuanto l e"presa ! especialmente
estableci0 ! determin0 que los impos libros talm%dicos, cabalsticos !
otros nefastos libros judos, fuesen en su totalidad condenados !
pro.ibidos ! que siempre deban permanecer condenados ! pro.ibidos,
por lo cual su ;onstituci0n sobre estos libros debe ser perpetua e
inviolablemente observada+
7 an se puede mencionar al antipapa espa/ol =enedicto M999, el
aragon!s %edro 6artne& de Luna, ms conocido por el %apa Luna,
quien tras ser condenado y depuesto en el +oncilio de %isa de GFDP,
se instal" en %e/scola con su sede papal, en donde vivi" hasta su
muerte en GFEF. %ues se preocup" grandemente por el problema
judo, y ante las disputas promovidas en Espa/a por el judo
converso Cer"nimo de 2anta Ke, precisamente sobre el 6esas y el
,almud, entre judos y cristianos, convoc" un 2nodo que se celebr"
en ,ortosa (,arragona), a lo largo de casi dos a/os, (GFG.AGF), con
-P sesiones, con asistencia de rabinos invitados, particularmente
del reino aragon!s, y doctores cristianos. 7 despu!s de las largas
refle*iones y controversias, este %apa concluy" por condenar al
,almud y prohibir incluso su lectura a los judos, en unas fechas en
que todava no haban sido e*pulsados de Espa/a. 2u presencia en
Espa/a, hay que repetirlo una ve& ms, era fuente de toda clase de
discordias, no s"lo religiosas.
7, finalicemos ya, diciendo que el ,almud sigue hoy da tan en pie
para los judos, como su general reprobaci"n y condena por la
9glesia, cuya motivaci"n debe ser conocida por todos. 7 que desde
luego, prescribe los sacrificios humanos como las ofrendas ms
gratas a 7av!. 8olvamos al principio de estas consideraciones para
subrayar que aquel argumento de los defensores de 9srael, de que
sus leyes no prescriben la efusi"n de sangre, es fala&.
La sociedad humana, que viene haciendo tan rpidos progresos,
debe hacer un esfuer&o ms para superar las fundadas sospechas y
sacar de la oscuridad del olvido este c"digo sagrado y secreto, que
conserva toda su vigencia desde hace siglos, manteniendo de una
manera fatal y desdichada tan taimada y pon&o/osa doctrina, que
viene impidiendo la pacfica convivencia humana.
;i< 4oy significa Hno judoI en hebreo, y hace el plural en goym o
goim (los no judos). 2e emplea preferentemente por los judos
sionistas y en tono peyorativo, a los vocablos gentil y a?um, as
como id"latra, los que utili&an asiAmismo para designar a todos los
dems no judos. %ara los judos, la cru& es un smbolo id"latra, y
todo lo que ello significa, idolatra, pues, as consta e*presamente
en uno de los libros del ,almud.
;ii< 8!ase principalmente5 El ,almud desenmascarado, del
0everendo ruso 9ustinus =onaventura %ranaitis, uno de los
Hliquidados en checaI durante la revoluci"n =olchevique en 0usia,
premonici"n anunciada por el propio autor al final de esta obra,
editada por primera ve& en 2an %etersburgo (Leningrado Z), en
GOPE, en hebreo y latn, de cuyos idiomas era %rofesor en la
#cademia 9mperial Eclesistica de la 9glesia cat"lica, y Dr. en
,eologa; y el mismo a/o editada en 3orteam!rica. En espa/ol, por
primera y nica ve&, en =uenos #ires, #rgentina, Editorial
6ilicia,GPJ-.
,ambi!n a #lbert 6onniot en Los crmenes rituales entre los judos,
y a Culius 2treicher en E*posici"n del asesino plan judo contra la
humanidad no juda, de Editorial 6ilicia, =uenos #ires, GPJ-. # Leo
Kerraro en EL QL,96L %0L,L+LLL A Las claves secretas del
dominio sionista mundial, Ed. vassallo de 6umbert A #rca de la
#lian&a cultural, 6adrid, GPO-. 7 a ,raian 0omanescu en ,raici"n a
Lccidente, Qniversidad de =ucarest, edici"n en espa/ol de Editorial
Cus, 2.#., 6!*ico ., D.K., GPO..
;iii< Corge 2amuel Laurant en La Disipaci"n de las ,inieblas o el
Lrigen de la 6asonera, Ediciones Difah, =uenos #ires, #rgentina,
GP-E. En GPOD, la revista cat"lica 9glesia 6undo, quincenal, editada
por E.D.9.6.2.#., 6adrid, insert" en coleccionables dicha obra
;iv< 6onse/or Le"n 6eurin, 2.C., #r&obispoALbispo de %ortALouis,
Kilosofa de la 6asonera, Editorial 3os, 6adrid, GPTJ.
;v< +itado por %ierre 8iri"n, en El gobierno mundial y la
contraAiglesia, Ed. #cervo, =arcelona, GPJ-, p. ET y .G
;vi< En el diario #=+, del EG agosto GPPE, en un artculo titulado
+Q#3DL 2#L_ DE L# 1#=#3#, 8#L4#6E D9L2..., Corge 2emprn
6aura, e*iliado en Krancia despu!s de la 4uerra de Liberaci"n
3acional, internado por los alemanes en el campo de =uchenNald,
e* miembro del +omit! +entral del %.+.E., e*pulsado del %artido y,
ms tarde, nombrado 6inistro de +ultura por Kelipe 4on&le&, dice5
,ranquilos. 3o pasa nada. 2e acaba de nombrar al delegado
cubano, castrista furibundo, presidente de la +omisi"n de los
Derechos 1umanos de la L.3.Q. +onviene aclarar que tan medio
judo es Kidel +astro 0u& como Corge 2emprn 6aura, ambos por
parte de madre, unidos, pues, por la&os ancestrales, y aunque
suelen ocultar su segundo apellido, como todos los buenos
criptojudos, con frecuencia les traicionan sus genes hereditarios.
;vii< 1enry Kord en El Cudo 9nternacional, Ediciones +1#+L,
#rgentina, 0esistencia, GPJT
;viii< ,ambi!n llamada 2im"n Cudas, El 2anto, El %rncipe de la
cautividad, El %atriarca de ,iberades
;i*< 0vdo rusa 9ustinus =onaventura %ranaitis en El ,almud
desenmascaArada, obra citada, p. GO y ss
;*< G. =era?hoth.A E. %eah.A .. Demal.A F. $ilaim.A T. 2chebiith.A -.
,erumoth.A J. 6aaseroth.A O. 6aaser 2cheni.A P. +hallah.A GD.
Lrlah; y GG. =i??urim
;*i< G. 2chabbath.A E. Erubin.A .. %esachim.A F. 2che?alim.A T.
loma.A b. 2u??ah.A J. =etsah.A O. 0osch 1aschanah.A P. ,aanith.A
GD. 6egillah.A GG. 6oed $aton; y GE. +hagigah
;*ii< G. Cebbamoth.A E. $ethuboth.A .. $idduschin.A F. 4ittin.A T.
3edarim.A -. 3a&ir; y J. 2otah
;*iii< G. =aba $ama.A E. =aba 6etsia.A .. =aba =athra.A F.
2anhedrin.A T. 6a??oth.A -. 2chebouth.A J. Edaioth.A O. 1oraioth.A
P. #bhodah Rarah; y GD. #broth, que tambi!n lleva el nombre de
%ir?e #bhoth
;*iv< G. Rebbachim.A E. +hulin.A .. 6enachoth.A F. =e?horoth.A T.
Era?hin.A -. ,emurah.A J. 6eirlah.A O. $erituhh.A P. ,amid.A GD.
6iddoth; y GG. $innim
;*v< G. $elim.A E. Lholoth.A .. 3egaim.A F. %arah.A T. ,ohoroth.A -.
6i?vaoth.AAJ. 3iddah.A O. 6a?schirin.A P. Rabhim.A GD. ,ebhul.A GG.
9adaim; y GE. L?etsin
;*vi< %ranaitis, ya citado, contabili&a TEF, e*cluyendo los de los
ltimos libros no incluidos en el ,almud clsico
;*vii< 1ay que citar nuevamente al. =. %ranaitis, en este punto, y,
seguidamente al profesor Don 8icente 0isco en, 1istoria de los
Cudos, primera edici"n de GPFF, Ediciones 4loria, =arcelona. >ui&s
la mejor historia y ms completa que se haya escrito en un solo
libro sobre los judos, no ya en 4alicia sino aun en Espa/a, por este
historiador gallego. +laudio 2nche& #lborno&, 6en!nde& %elayo y
otros eminentes historiadores espa/oles, tratan ampliamente el
tema de los judos en Espa/a, por consiguiente, no en e*clusiva su
historia sino en un constante paralelismo con la de Espa/a y de los
rabes. La #cademia de %alestina estaba integrada realmente por
tres5 ,iberios, 9amnia y Laydda; y la de =abilonia por otros tres5
2ura, %umbaditha y 3ehardea. 3o concuerdan e*actamente en este
punto
;*viii< Qsamos la nica versi"n espa/ola que conocemos del
2chulchan #ru?h, de Ediciones 6i Lucha, #rgentina, GPJJ, de
defectuosa impresi"n, vertida de la alemana de #. Lu&sens&?y, y
por consiguiente incompleta. Dice el editor5
H0eprodu&co todo lo que puede interesamos a nosotros los no
judosI; incluyendo al final una parte de las GTD citas de obras de
los ms famosos rabinos, y dos artculos del rabino 6arcus Eli
0avage, publicados en `,he +entury 6aga&inea, nms. de enero y
febrero de GPEO.
La lectura del 2chulchan #ru?h juntamente con la de los %rotocolos
de los 2abios de 2i"n, constitua un deber nacional en la #lemania
hitleriana, para conocer directamente el pensamiento judo sobre el
a?um (el no judo). %or el contrario, en todos los pueblos de la
Q022, sin e*cepci"n, la sola posesi"n del ltimo libro citado (Los
%rotocolos de los 2abios de 2i"n), se consideraba gravsimo delito y
llevaba aparejada como castigo la pena de muerte
;*i*< 2nodo israelita recogido por KranciscoA=ienvenido %ascual
9glesias en su apasionadsima y ampliamente documentada obra,
3ueva 1umanidad, Ed. El 6onte +armelo, =urgos, GP-J; as como
en Los Cudos sobre si mismos, patrocinada por +ED#DE, =arcelona,
GPOD, basada !sta ltima en los eminentes trabajos que durante los
a/os treinta, Ad!cada hitlerianaA, llev" a cabo el H9nstituto para la
investigaci"n del problema judoI, y que publicaba en la revista
SeltADienst, que era editada adems en GO idiomas, y pese a ello,
dicen sus editores, que es prcticamente imposible encontrar un
ejemplar. En la Krancia ocupada se cre" otro 9nstituto similar, as
como en 1ungra, pero los judos y sus aliados se incautaron de
millones de libros, revistas y diarios, y la recopilaci"n de un material
tan e*tenso sobrepasa las posibilidades de un particular y aun de un
grupo, pues, la paciente y minuciosa labor que supone el disponer
de todas las publicaciones peri"dicas judas y e*aminarlas una por
una, es lo que haca el mencionado 9nstituto berlin!s. En esta
edici"n, remata la HLiga de 6ujeres #nticomunistas de 6ontrealI
con el siguiente comentario5 2i hay alguna mancha antisemita
(antijuda, debiera decir) en la presente publicaci"n, los judos s"lo
padr"n acusar de ello a sus lderes y escritores
;**< Cean =oyer en Los %eores enemigos de nuestros pueblos,
Ediciones Libertad, =ogot, mar&o de GPJP
;**i< La primera recogida de #lbert 6onniot en obra citada, y en
3ueva 1umanidad, de KranciscoA=ienvenido %ascual 9glesias,
Editorial El 6onte +armelo, =urgos, GP-J. 7 la segunda de Cean
=oyer, antes citado
;**ii< 8!ase Y>ui!n est detrs de $issingerZ Editorial 6ilicia,
#rgentina, =uenos #ires, GPJ-. %rimera edici"n en idioma espa/ol
de la versi"n hecha por Eva %ardo de la +ru&, del original en alemn
titulado5 H$issinger. %erson. %oliti?, 1intermbnerI, Sorld +opyright,
GPJF, by 8erlag fBr Reitgenossische Do?umentation 4mbh.
#s como a 6anuel =onilla 2auras en La trama oculta del %2LE, con
pr"logo de 0icardo de la +ierva. 7, Los peores enemigos de
nuestros pueblos, de Cean =oyer, ya citado
;**iii< Kederico Engels, despu!s de fallecido su amigo 6ar* con
quien escribiera de consuno, continu" su labor en este tema con su
obra (l origen de la )amilia, de la propiedad privada y del (stado,
cuya primera edici"n apareci" en GOOF, (Editorial Kundamentos,
6adrid, GPJD), suavi&ando un tantico aquella idea inicial, que
pretende justificar en su origen y evoluci"n hist"rica, sentando que,
Hhabiendo nacido de causas econ"micas la monogamiaI, se
pregunta5 Ydesaparecer con esas mismas causasZ; para concluir
que, Hlos intereses de la sociedad son superiores y anteriores en
absoluto a los intereses individualesI. +osa que e*igira
mati&aciones, por su intercomunicaci"n, y est por ver
;**iv< El comunismo y la masonera constituyen las dos principales
herraAmientas que vino utili&ando el sionismo imperialista para sus
prop"sitos; prediAcando a trav!s de ellas a los no judos, las
consignas de dominio y destrucci"n que ms le convenga en cada
momento.
Es sabido que tanto los te"ricos o inspiradores del comunismo como
sus principales sostenedores o reali&adores prcticos, son todos
judos sin e*cepci"n5 1egel, 6ar*, Engels, =a?unin, 1ess $um
($ohen), 0osa Lu*emburgo, Lassaile, =erstein, $auts? ($aus),
Lenin, ,rots?i (=ronstein), $erens?y, 2talin, etc. #l propio tiempo,
iniciados casi todos ellos en la masonera. #simismo, entre ellos,
algunos rabinos como el propio +arlos 6ar*, quien adems, es hijo
de rabino y nieto de rabinos tanto por lnea paterna como materna
;**v< 6aurice %inay en $omplot contra la >glesia, impreso en
6!*ico, Ediciones 6undo Libre, Ea edici!n de GP-P en idioma
espa/ol; lleva el Himprimatur canonicoI
;**vi< Cos! L. 2icre en Los %rofetas de 9srael y su mensaje,
Ediciones +ristiandad, 2.L., 6adrid, GPO-. Lleva el H3ihil obstatI de
la 9glesia cat"lica
;**vii< La CeNish Encyclopaedia (Enciclopedia Cuda), es un
diccionario de asuntos judos, editada por un comit! de sabios
judos bajo la direcci"n del Dr. +yrus #dler, y abarca desde
cuestiones econ"micas, e*puestas de forma insospechada, pasando
por las sociales, hasta las polticas, e incluso privadas sobre las ms
importantes familias del judasmo mundial
;**viii< 1ebreos, cap. P 5 H%or eso (+risto) es el mediador de una
nueva alian&a, a fin de que, interviniendo su muerte para redimir
las transgresiones cometidas en la primera alian&a, aquellos que
son llamados reciban la herencia eterna prometida. %orque donde
hay testamento, es necesario que sea constatada la muerte del
testador. I 7 en GD, EG, y puesto que tenemos un nuevo sumo
sacerdote al frente de la \casa de Dios\ ,...(GE,ET) guardaos, pues,
de no atender a aquel que os hablaI. G.^ carta de 2. %edro, G, GF5
+omo hijos de la obediencia, no queris adaptaros a las
concupiscencias que os esclavi&aban en otro tiempo, en los das de
la ignoranciaI. #pocalipsis, 2 Cuan, EE, GO 7o atestiguo a todo el
que escucha las palabras de la profeca de este libro que si alguno
hace a/adiduras a esto, Dios le a/adir a !l las plagas descritas en
este libro. 7 si alguno quita algo de las palabras de este libro
prof!tico Dios quitara su parte del rbol de la vida y de la ciudad
santa escritas en este libroI.
1echos de los #p"stoles, 2. Lucas cap ED ver. EO H8elad por
vosotros mismos y por todo el reba/o del que el Espritu 2anto os
ha constituido como obispos para apacentar la 9glesia de Dios, que
ha adquirido con sangre. I
7 el mismo 2an Lucas, cap. M89, G A G.5 HEn aquel tiempo dijo Cess
a sus discpulos5 El que es de fiar en lo menudo, tambi!n en lo
importante es de fiar; el que no es honrado en lo poco, tampoco en
lo mucho es honrado. 2i no fuisteis de fiar en el vil dinero, Yqui!n os
confiar los bienes verdaderosZ 7 si no hab!is sido fieles en lo
ajeno, Yqui!n os dar lo que es vuestroZ I.
H3ingn criado puede servir a dos amos5 porque, o bien aborrecer
a uno y amar al otro, o bien se dedicar al primero y no har caso
del segundo. 3o pod!is servir a Dios y al dinero. I
;**i*< En el #ntiguo ,estamento, la pena asignada a los falsos
profetas es la de muerte. 8!ase el Deuteronomio, +ap. G.,GA-
;***< 3ueva Enciclopedia Larousse, Ed. %laneta, =arcelona, GPOE.
8er la palabra ,almud
;***i< #s, vista y e*aminada la intitulada obrilla Las =elle&as del
,almud, impreso y distribuido para confusi"n de los no judos, hay
que llamar la atenci"n acerca de que su pretendido Hflorilegio de
verdadesI, s que constituye una verdadera patra/a contragoim,
simplemente porque oculta lo que no debe y recoge pueriles
sensibleras accidentales, que no concuerdan con estas otras
supremas fealdades, contrastan sobremanera con lo que aqu queda
e*puesto y es sobrado, para concluir con un recto criterio, en esta
audiencia pblica

También podría gustarte