1
El COMERCIO INTERNACIONAL
Dr. Gustavo Zunino (2003-2006)
Introducción.
En esta investigación desarrollaremos el comercio Internacional: definición, causas,
origen y ventajas, así como también los principales conceptos que derivan del mismo. Antes
de comenzar, haremos una breve mención sobre las teorías del comercio internacional, para
un mejor entendimiento del tema planteado.
El comercio es el intercambio de bienes y servicios ya sea realizado directamente, bajo la
forma de trueque, o indirectamente, por medio del dinero. La tendencia a cambiar bienes
diferentes responde a un criterio de maximización de utilidad que se desarrolla en los seres
humanos desde sus más tempranos orígenes. El comercio, puede decirse, es la expresión
más o menos consolidada y estable de esta tendencia natural al intercambio. Sin la
existencia del comercio cada grupo humano y, en último análisis, cada unidad consumidora,
estaría condenada a satisfacer todas sus necesidades mediante la elaboración de sus
propios recursos. Gracias al comercio es posible entonces una ampliación inmensa de los
bienes a los cuales se tiene acceso, generándose además una creciente especialización
productiva que, como ya lo indican los estudios clásicos sobre comercio internacional,
favorecen tanto a vendedores como a compradores. Es esta especialización, en última
instancia, la que ha permitido el gigantesco progreso en la productividad que caracteriza y
hace posibles a las sociedades modernas, pudiendo decirse entonces que sin el comercio
sería inconcebible la civilización tal como la conocemos. Desde el punto de vista histórico y
antropológico el comercio ha sido un elemento importante de difusión de las innovaciones
culturales, de transmisión indirecta de ideas y de contacto entre pueblos diferentes.
Al analizar la economía debemos revisar la dimensión que trasciende las fronteras de un
país, es decir, la que aborda los problemas económicos con fines internacionales. Aunque el
comercio internacional siempre ha sido importante, a partir del siglo XVI empezó a adquirir
mayor relevancia; con la creación de los imperios coloniales europeos, el comercio se
convierte en un instrumento de política imperialista.
La riqueza de un país se medía en función de la cantidad de metales preciosos que tuviera,
sobre todo oro y plata. El objetivo de un imperio era conseguir cuanta más riqueza mejor al
menor coste posible. Esta concepción del papel del comercio internacional, conocida como
mercantilismo, predominó durante los siglos XVI y XVII.
El comercio internacional empezó a mostrar las características actuales con la aparición de
los estados nacionales durante los siglos XVII y XVIII. Los dirigentes descubrieron que al
promocionar el comercio exterior podían aumentar la riqueza y, por lo tanto, el poder de su
país.
Las ganancias derivadas del comercio internacional
En 1776, el economista escocés Adam Smith propugnaba en su obra La riqueza de
las naciones que la especialización productiva aumenta la producción total. Smith creía que
para poder satisfacer una demanda creciente de bienes de consumo, los recursos limitados
de un país debían asignarse de modo eficaz a los procesos productivos. Según la teoría de
Smith, un país que comercia a escala internacional debe especializarse en producir los
bienes en los que tiene ventaja absoluta, es decir, los que produce con menores costes que
el resto de los países. El país exportaría parte de estos bienes para financiar las
importaciones de otros que los demás producen con menores costes. La obra de Smith
representa el punto de partida de la escuela clásica de pensamiento económico.
Medio siglo más tarde, el economista inglés David Ricardo mejoró esta teoría del comercio
internacional. La teoría de Ricardo, que sigue siendo aceptada por casi todos los
2
economistas actuales, subraya la importancia del principio de la ventaja comparativa. A
partir de éste, se deduce que un país puede lograr ganancias si comercia con el resto de los
países aunque todos los demás produzcan con menores costes. Hay ventaja comparativa
cuando los costes de producción y los precios percibidos son tales que cada país produce un
producto que se venderá más caro en el exterior de lo que se vende en el mercado interior.
Si cada país se especializa en la producción de los bienes y servicios en los que tiene
ventaja comparativa, el resultado es un mayor nivel de producción mundial y mayor riqueza
para todos los estados que comercian entre sí.
Además de esta ventaja fundamental hay otras ganancias económicas derivadas del
comercio internacional. Éste aumenta la producción mundial y hace que los recursos se
asignen de forma más eficiente, lo que permite a los países (y por tanto a los individuos)
consumir más bienes y mas diversos. Todos los países tienen una dotación limitada de
recursos naturales, pero todos pueden producir y consumir mas si se especializan y
comercian entre ellos. Como se ha señalado, la aparición del comercio internacional
aumenta el número de mercados potenciales
en los que un país puede vender los bienes que produce. La mayor demanda internacional
de bienes y servicios se traduce en un incremento de la producción y en el uso más eficiente
de las materias primas y del trabajo, lo que a su vez aumenta el nivel de empleo de un país.
La competencia derivada del comercio internacional también obliga a las empresas
nacionales a producir con más eficiencia, y a modernizarse a través de la innovación.
El comercio internacional obedece a dos causas:
1. Distribución irregular de los recursos económicos
2. Diferencia de precios, la cual a su vez se debe a la posibilidad de producir bienes de
acuerdo con las necesidades y gustos del consumidor.
El Comercio internacional es el intercambio de bienes económicos que se efectúa entre los
habitantes de dos o más naciones, de tal manera, que se dé origen a salidas de mercancía
de un país (exportaciones) entradas de mercancías (importaciones) procedentes de otros
países. Es decir, que supone especialización e intercambio.
La importancia del buen desempeño de las relaciones internacionales en el desarrollo,
político, comercial, cultural a nivel mundial es primordial hoy día para el logro del desarrollo
integral de las naciones.
No hay una sola nación que pueda considerarse autosuficiente así misma y que no necesite
del concurso y apoyo de los demás países, aun las naciones más ricas necesitan recursos de
los cuales carecen y que por medio de las negociaciones y acuerdos mundiales suplen sus
necesidades y carencias en otras zonas.
Las condiciones climatológicas propias de cada nación la hacen intercambiar con zonas
donde producen bienes necesarios para la supervivencia y desarrollo de áreas vitales entre
naciones. El desarrollo del comercio internacional hace que los países prosperen, al
aprovechar sus activos producen mejor, y luego intercambian con otros países lo que a su
vez ellos producen mejor.
La teoría económica señala convincentes razones para esa relación. Todos los países,
incluidos los más pobres, tienen activos -humanos, industriales, naturales y financieros- que
pueden emplear para producir bienes y servicios para sus mercados internos o para
competir en el exterior. La economía nos enseña que podemos beneficiarnos cuando esas
mercancías y servicios se comercializan. En el comercio internacional se benefician tanto la
nación que vende, o exporta, como la que compra, o importa: ello sucede, al igual que en el
comercio interno, porque cada una posee ventajas comparativas particulares que se
traducen en costos comparativos diferentes. Al incremento del comercio exterior, por lo
tanto, hay que atribuir una buena parte del crecimiento económico contemporáneo)
Dicho simplemente, el principio de la "ventaja comparativa" significa que los países
prosperan, en primer lugar, aprovechando sus activos para concentrarse en lo que pueden
producir mejor, y después intercambiando estos productos por los productos que otros
países producen mejor.
3
Una de las ventajas del comercio internacional es consecuencia de las economías de
escala: al aumentar la cantidad producida para satisfacer un mercado más amplio, los
costes medios disminuirán.
El comercio internacional permite una mayor movilidad de los factores de
producción entre países, dejando como consecuencia las siguientes ventajas:
1. Cada país se especializa en aquellos productos donde tienen una mayor eficiencia lo
cual le permite utilizar mejor sus recursos productivos y elevar el nivel de vida de
sus trabajadores.
2. Los precios tienden a ser más estables.
3. Hace posible que un país importe aquellos bienes cuya producción interna no es
suficiente y no sean producidos.
4. Hace posible la oferta de productos que exceden el consumo a otros países, en otros
mercados (Exportaciones).
5. Equilibrio entre la escasez y el exceso.
6. Los movimientos de entrada y salida de mercancías dan paso a la balanza en el
mercado internacional.
7. Por medio de la balanza de pago se informa que tipos de transacciones
internacionales han llevado a cabo los residentes de una nación en un período dado.
Hay diversos grados de apertura de un país al comercio internacional. El más cerrado, la
autarquía absoluta, supondría negarse a cualquier importación; un pequeño grado de
apertura implicaría permitir la importación de productos que no pudieran ser fabricados
en el interior del país; si finalmente se diera la libertad total de comercio, seria lógico
esperar que sólo se importasen los productos que pudieran ser fabricados en el país a un
coste excesivamente alto. Pero lo que observamos en el mundo real es algo más
avanzado: con mucha frecuencia se comercia con productos que podrían ser fabricados
fácilmente por el país importador (galletas, camisas) pero que resulta más ventajoso
adquirirlos en el exterior.
¿Pero por qué un país determinado se especializa en un producto concreto? La respuesta
parece obvia: cada país se especializará en aquellos productos que pueda producir
ventajosamente con respecto a los demás países. ¿Y qué significa producir
ventajosamente? Adam Smith respondió a esas preguntas afirmando que los países se
especializarán, en producir aquellos bienes sobre los que tengan una ventaja absoluta,
es decir, que sean capaces de producir el mismo número de bienes aplicando menor
cantidad de trabajo. Su discípulo David Ricardo dio un paso más, demostró que todos
los países se pueden beneficiar especializándose cada uno en la producción de bienes
aunque no tengan ventaja absoluta en ellos; es suficiente que tengan ventaja
comparativa, es decir, que sean capaces de producirlo a un precio menor.
LA VENTAJA COMPARATIVA.
Hay un principio que subyace en todo tipo de comercio, y es el de las ventajas
comparativas. Según este principio, los países tienden a especializarse en la producción y
exportación de aquellas mercancías en las que poseen mayores ventajas comparativas
frente a otros países. El resultado de esta especialización es que la producción mundial, y en
consecuencia su capacidad para satisfacer los deseos de los consumidores, será mayor que
si cada país intentase ser lo más autosuficiente posible.
Ventajas comparativas:
Nombre que se le da a la teoría, formulada por primera vez por David Ricardo a comienzos
del siglo XIX, que explica los beneficios que obtienen todos quienes participan en el
comercio internacional. También se la denomina teoría del coste comparativo. La misma
afirma que, en unas condiciones técnicas dadas, el producto total que se obtiene de la
especialización y el cambio, en lugar de la autarquía y el aislamiento económico, se
4
maximizará si cada país o región se especializa en la producción de aquellos bienes o
servicios en los que su coste comparativo sea relativamente menor. Aunque Ricardo formuló
tal principio sólo para el comercio internacional destacó también que el mismo es
claramente aplicable a todas las formas de especialización o división del trabajo e
intercambio, ya sea entre personas, empresas o naciones.
Ventaja absoluta:
Un país posee ventaja absoluta sobre otros países en la producción de un bien cuando
puede producir más cantidad de dicho bien con los mismos recursos que sus vecinos.
Ventajas competitivas:
Suelen denominarse así a las ventajas comparativas que no provienen de la dotación
específica de recursos naturales de un país o de otros factores semejantes, sino de las
habilidades y la tecnología que se incorporan a los procesos productivos. El término sirve
para destacar, en particular, la diferencia entre las exportaciones tradicionales de materias
primas y productos poco elaborados con respecto a las exportaciones de mayor valor
agregado que incorporan mayor tecnología y un tipo de gerencia más eficiente.
Pueden presentarse tres casos cuando comparamos los costos de producción entre dos
naciones, A y B que producen las mismas mercancías, x e y. Si cada país posee una
dotación de recursos diferentes, y esto no puede ser de otro modo si tomamos en cuenta
todos los aspectos particulares que la definen, sus costos de producción serán también
distintos. En un primer caso puede ocurrir que, con unos recursos iguales para cada país, se
produjese la siguiente cantidad de bienes:
País A: 100x, o 50y.
País B: 50x, o 100y.
Si no existiese la especialización que procede del comercio internacional y se repartiesen los
recursos entre ambos bienes, A produciría entonces 75 unidades, en conjunto, de los bienes
x e y, y del mismo modo lo haría B, dando un total de 150; con comercio internacional, en
cambio, A producirá 100 unidades del bien x y B producirá 100 unidades del bien y, con lo
cual se mejorará el resultado con respecto a una situación de autarquía. Este es el caso de
las denominadas ventajas absolutas, típico cuando se comparan países con dotaciones de
recursos muy diferentes (como por ejemplo aquellos de clima tropical con respecto a los de
clima templado).
Ahora supongamos que, como producto del diferente adelanto tecnológico, las cifras de
producción son en cambio las que siguen:
País A: 100x u 80y
País B: 50x o 60y
En este caso el país A posee ventajas absolutas tanto en la producción de x como de y, pero
su ventaja es comparativamente mayor en cuanto a la producción de x, y a la inversa
sucede para B, quien se halla en desventaja absoluta pero relativamente menor para el caso
de y. La especialización que promueve el libre comercio internacional llevaría entonces a
que el país A produjese 100 unidades del bien x en tanto que B produciría 60 unidades de y,
por lo que el resultado total (100+60) sería también superior al de una situación de
autarquía (75+70) en la que se dividiesen los recursos entre la producción de ambos
bienes.
Por último, supongamos que, con la misma dotación de recursos, ambos países estuvieran
en condiciones de producir las siguientes cantidades:
5
País A: 100x u 80y
País B: 50x o 40y
En este ejemplo el primer país posee una ventaja absoluta en cuanto a cada uno de los
bienes considerados y no existe una ventaja comparativa para ninguno de los dos países,
por cuanto la relación proporcional es la misma tanto para el bien x como para el bien y. En
esta situación particular, por lo tanto, la especialización no arroja ninguna ventaja concreta,
pues sin ella se producirían 75x y 60y, en tanto que con la misma se obtendrían 100x y
40y, y, dado que los 25x en que se aumenta la producción son exactamente compensados
por la disminución de los 20y, de acuerdo a las relaciones que existen en cada país, la
ventaja obtenida es nula.
El análisis de estos ejemplos: la especialización a la que lleva el comercio libre internacional
hará que cada país se especialice en la producción de aquellos bienes en que,
relativamente, posee ventajas comparativas, produciendo beneficios netos para todos. Tal
principio se manifestará, salvo en el caso compare en que los costes relativos sean
exactamente iguales, o sea que no existan ventajas comparativas.
Pero este último caso, en la vida real, es sumamente infrecuente, por no decir imposible: en
primer lugar porque el comercio mismo puede hacer variar la escala de la producción,
haciendo variar también los costos de cada país en la medida en que se especializa; en
segundo lugar porque raramente los bienes producidos en cada país pueden considerarse
totalmente idénticos; en tercer lugar porque, no tomamos en cuenta un amplio conjunto de
países y de bienes –como el que existe en la realidad, y no en la simplificación de nuestro
ejemplo- aparecerán una multitud de ventajas comparativas que proporcionarán
oportunidades para todos los países que participan en el comercio internacional.
LA POLÍTICA COMERCIAL.
El carácter de las relaciones económicas de comercio entre los distintos países, ha dado
nacimiento a lo que se llama política comercial de los Estados. Esa política ha ido variando
con los años y según sea el sistema de producción imperante. En la época de la libre
competencia, surgieron dos tipos fundamentales de política comercial: el libre cambio y el
proteccionismo. Pero en los tiempos del mercantilismo, también hubo una política comercial
con características particulares.
Sin embargo, ¿Qué es la política comercial? Suele llamarse así al conjunto de medidas
gubernamentales que regulan el comercio internacional. Es la política del gobierno que
influye en el comercio mediante impuestos, subvenciones y restricciones directas a las
importaciones y a las exportaciones. La política comercial puede considerarse como una
parte específica de la política económica de un gobierno, pues sólo de este modo es posible
concebir una acción coherente sobre el desarrollo de las actividades económicas.
Naturalmente, la política comercial de las naciones atrasadas es pasiva, pues cuando más,
se limita a defender en lo posible sus intereses. No es necesario decir que, cuando un país
atrasado se encuentra dominado por una fuerza formada de lacayos al servicio del capital
extranjero, la política comercial de ese país no es ni siquiera defensiva, sino netamente
entreguista.
LOS ARANCELES.
Los aranceles son impuestos que pagan los bienes que son importados a un país. Los
aranceles son derechos de aduana que pueden ser específicos o ad valorem: los primeros
obligan al pago de una cantidad determinada por cada unidad del bien importado, por cada
unidad de peso o por cada unidad de volumen; los segundos se calculan como un
porcentaje del valor de los bienes y son los que más se utilizan en la actualidad. Los
aranceles aumentan el precio de los bienes importados. Se emplean para obtener un
ingreso gubernamental o para proteger a la industria nacional de la competencia de las
importaciones. El primero de esos usos ha tendido a decaer en las economías modernas,
prefiriéndose otras fuentes de ingreso. Los aranceles que se establecen para proteger
6
industrias incipientes o para "defender el empleo" constituyen la base de las políticas
proteccionistas que estuvieron tan difundidas en América Latina hasta la década de los
ochenta. En definitiva, los aranceles originan ineficiencia económica, pues la pérdida
ocasionada a los consumidores excede la suma de los ingresos arancelarios que obtiene el
Estado y los beneficios extra que reciben los productores nacionales. Pero la teoría
económica ha mostrado insostenible esta práctica, pues encarece indebidamente los bienes
en el mercado local y -de hecho- hace más difícil que la industria local se actualice
tecnológicamente. Los aranceles han mostrado una tendencia a bajar internacionalmente,
gracias la acción del GATT -"Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio"- y a la
emergencia de mercados comunes en diversas regiones del mundo.
El establecimiento de un arancel, en resumen, tiene cuatro efectos fundamentales:
• Anima a determinadas empresas ineficientes a producir.
• Induce a los consumidores a reducir sus compras del bien sobre el que se impone el
arancel por debajo del nivel eficiente.
• Eleva los ingresos del Estado
• Permite que la producción nacional aumente.
Argumentos a favor y en contra del establecimiento de aranceles.
• Defensa de la industria nacional. Quienes defienden este argumento, sostienen que
evitar el despilfarro no es el único objetivo de una sociedad. El arancel, al proteger
la industria nacional, fomenta la creación de empleo.
• Para compensar que la mano de obra de otros países es más barata. Se puede
formular dos objeciones a este razonamiento. En primer lugar, es probable que los
trabajadores extranjeros sean menos productivos. En segundo lugar, debe
recordarse que uno de los factores que explica el comercio internacional es la
existencia de diferencias internacionales en las dotaciones de factores. El comercio
aparece como una vía para explotar las peculiares condiciones de producción de
cada país y para aprovechar las ventajas comparativas, exportando aquellos
productos que podemos elaborar a un costo relativamente menor e importando los
productos en los que otros países tienen ventajas comparativas.
• Defensa ante las subvenciones de otros países. La validez de esta argumentación
depende de si la subvención se establece con carácter temporal o permanente. Si es
permanente, se justifica el establecimiento de aranceles, si no lo es, serán los
productores nacionales los que se verán afectados por la medida.
LA SUBVENCIÓN EXTRANJERA Y EL DUMPING.
Las subvenciones son subsidios que se dan a particulares para alentar ciertas actividades
económicas específicas, en especial aquéllas que no podrían desarrollarse sin algún tipo de
apoyo externo. Son corrientes las subvenciones a instituciones educativas y culturales.
También se subvencionan a veces otras actividades productivas, como industrias
consideradas estratégicas o de desarrollo incipiente. Adicionalmente, se requiere que la
subvención sea "específica", es decir, debe favorecer a una empresa o rama de la
producción o grupo de empresas o ramas de la producción sobre otras, por otra parte, el
dumping es una práctica comercial que consiste en vender un bien a precios artificialmente
bajos para desplazar a la competencia y ampliar el control del mercado. El término se usa
frecuentemente en comercio internacional para referirse al caso de los productos que se
exportan a un precio inferior al que poseen en el mercado doméstico. El dumping puede ser
realizado por una empresa o producirse como resultado de subsidios gubernamentales.
Cuando el dumping lo realiza una empresa es considerado como una práctica monopolística
de discriminación de precios. El dumping puede estar motivado por el deseo de deshacerse
de stocks excesivos o puede ser predatorio; en este último caso el proveedor reduce
temporariamente sus precios con el objeto de ganar una posición monopolística en el
mercado, ofreciendo a los consumidores ventajas que son sólo transitorias. No es verdadero
7
dumping, por supuesto, la baja que se produce en el precio de un bien exportado cuando
ésta obedece al empleo de una mano de obra más barata o a la incorporación de nuevas
tecnologías. En este caso, aunque los productores locales suelan quejarse, lo único que
existe es una forma de competencia totalmente normal dentro de la economía de mercado.
Numerosos gobiernos adoptan medidas contra el dumping con el objeto de proteger a sus
industrias nacionales. La OMC' es la Organización Mundial del Comercio, es la única
organización internacional que se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los
países. El objetivo de esta organización es ayudar a los productores de bienes y servicios,
los exportadores y los importadores a llevar adelante sus actividades.
LAS BARRERAS NO ARANCELARIAS.
Son aquellos métodos, excluyendo a los aranceles, que utilizan los gobiernos para limitar las
importaciones. El propósito de tales barreras puede ser equilibrar la balanza de pagos o
proteger a la industria nacional. Para ello se establecen, según los casos: a) prohibiciones,
que impiden por completo las importaciones de ciertos bienes; b) cuotas o contingentes,
que fijan límites a la cantidad de bienes que es posible importar; c) otros controles. Las
prohibiciones y cuotas son llamadas restricciones cuantitativas, las cuales comprenden
también las licencias previas, autorizaciones específicas que dan los gobiernos para
importar.
Los controles se aplican por lo general a la calidad técnica o sanitaria de los bienes; aunque
tienen, por lo tanto, otros propósitos no ligados a la restricción de las importaciones, actúan
de hecho muchas veces como efectivas barreras para la penetración de los mercados
nacionales. Las barreras no arancelarias reducen la oferta de los bienes importados,
forzando a la demanda a trasladarse hacia los bienes de producción nacional. Ello induce,
por lo general, un aumento en los precios. Las barreras no arancelarias, por otra parte, se
prestan a prácticas discriminatorias y casuísticas, incrementando la discrecionalidad de los
funcionarios gubernamentales y quitando transparencia al comercio internacional. Por ello
han recibido la creciente atención del GATT y de otros organismos internacionales.
LAS BARRERAS AL COMERCIO INTERNACIONAL.
Para corregir los desequilibrios de la balanza de pagos, los gobiernos tratarán, lógicamente,
de fomentar las exportaciones. Pero para ello, en algunos casos, se sentirán tentados a
utilizar medidas perjudiciales para el resto de los países, por lo que pueden provocar
reacciones indeseables. Además, siempre está la tentación de establecer barreras a las
importaciones.
Existen varios tipos de barreras a las importaciones, a saber:
Los contingentes son barreras cuantitativas: el gobierno establece un límite a la
cantidad de producto otorgando licencias de importación de forma restringida. En definitiva,
son útiles para limitar la cantidad de divisas o de moneda nacional que puede entrar y salir
del país. Los contingentes a la importación representan el medio más rápido de frenar o
revertir una tendencia negativa en la balanza de pagos de un país. También se utilizan para
proteger a la industria nacional de la competencia exterior.
Los aranceles son barreras impositivas: el gobierno establece una tasa aduanera
provocando una subida en el precio de venta interior del producto importado con lo que su
demanda disminuirá.
Las barreras administrativas: son muy diversas, desde trámites aduaneros complejos
que retrasan y encarecen los movimientos de mercancías, hasta sofisticadas normas
sanitarias y de calidad que, al ser diferentes de las del resto del mundo, impidan la venta en
el interior a los productos que no hayan sido fabricados expresamente para el país. Los
acuerdos internacionales para derribar estas barreras no servirán de nada si no hay una
8
voluntad liberalizadora clara y firme. La imaginación de los dirigentes políticos podrá
siempre descubrir nuevos métodos "no prohibidos" de dificultar las importaciones. La
barrera más reciente y sofisticada de las ideadas hasta ahora son las autorestricciones
concertadas en virtud de las cuales un país limita voluntariamente la cantidad de productos
que envía a otro país. Los instrumentos de fomento a la exportación son de varios tipos:
comerciales, financieros y fiscales. Los gobiernos prestan apoyo comercial a sus
exportadores ofreciéndoles facilidades administrativas, servicios de información y
asesoramiento e incluso promocionando directamente los productos originados en el país
mediante publicidad, exposiciones y ferias internacionales. Las ayudas financieras a la
exportación son principalmente los préstamos y créditos a la exportación, frecuentemente
con tipos (tasas) de interés muy bajos, y los seguros gubernamentales que cubren los
riesgos empresariales incluso el riesgo derivado de perturbaciones políticas o bélicas. Entre
las ayudas financieras hay que incluir las medidas de tipo monetario que actúan sobre el
tipo de cambio haciendo que los productos nacionales resultan más baratos en el
extranjero. Los instrumentos fiscales consisten en las desgravaciones fiscales, la devolución
de impuestos y las subvenciones directas. Estos instrumentos son los menos aceptados
internacionalmente ya que pueden conducir a situaciones de dumping, a que el producto se
venda en el extranjero a un precio inferior al nacional e incluso a precios inferiores a su
coste. En los últimos años se han multiplicado las denuncias contra el dumping ecológico y
social.
Se denomina dumping ecológico a las exportaciones a precios artificialmente bajos que se
consiguen con métodos productivos muy contaminantes y perjudiciales para el medio
ambiente. Se denomina dumping social a las exportaciones a precios artificialmente bajos
que se consiguen mediante trabajadores mal pagados o cuasiesclavizados, trabajo infantil,
trabajo de presos, etc. Si no existieran barreras a las importaciones ni ayudas artificiales a
las exportaciones, los movimientos internacionales de bienes y servicios se producirían
exclusivamente por razones de precio y calidad. Esa es, en el fondo, la única forma
sostenible de mejorar la posición internacional y la relación real de intercambio de un país:
conseguir producir con mayor eficacia, más calidad, a menor coste. Y para ello lo que hay
que hacer es mejorar la organización productiva, la formación de los trabajadores y la
tecnología.
* Algunos ejemplos de barreras no arancelarias:
Cuotas: Limita la cantidad de productos que pueden entrar o salir de un país. Por ejemplo,
un país asiático tiene una cuota sobre la cantidad de frutas cítricas que pueden entrar al
mismo.
Embargos: La prohibición de la exportación y/o importación de ciertos productos dentro o
fuera de un país. Por ejemplo, un país norteamericano embargó embarques de grano a uno
europeo después de que este último invadiera una región asiática.
Control de intercambio: Control gubernamental sobre el acceso a la moneda de su país de
parte de extranjeros. Por ejemplo, un país que controla qué tanto produce una empresa de
base extranjera en ese país puede enviarla a su país nativo.
Control de impuestos: Ejercicio de la autoridad gubernamental sobre los impuestos de
manera discriminatoria para controlar las inversiones extranjeras en ese país.
Políticas de procuración gubernamental: Dar preferencia a los proveedores internos sobre
los extranjeros al otorgar contratos de compra del gobierno.
Reglamentos y patrones qubernamentales: Reglamentos de gobierno que tratan de la
seguridad y salud, y otros patrones de producto. Por ejemplo, una ley que regía en un país
de Europa derivada de una ley bavaria de 1516 sobre la pureza de la cerveza, prohibía la
venta de cerveza elaborada con cualquier cosa que no fuera agua pura, malta, levadura y
lúpulos. Sacó las cervezas que contienen otros granos o preservadores. La corte Europea de
9
justicia, no obstante, derogó la ley de "pureza" en 1987.
Procedimientos de aduana: Métodos de inspección y valoración de los productos importados
para propósitos de aduana. Por ejemplo, inspeccionar cada nuevo auto importado a un país
en vez de inspeccionar una muestra de esos autos.
En síntesis:
1. Los países comercian porque pueden comprar bienes más baratos en otros países. Las
diferencias entre los costos internacionales de producción se deben a la existencia de
diferencias en la tecnología y en la dotación de factores.
2. La teoría ricardiana del comercio muestra que un país producirá aquellos bienes en los
que tenga una ventaja comparativa, es decir, aquellos que produzca relativamente
barato.
3. Según los simplificadores de Ricardo, los países se especializan en la producción y en la
importación y exportación. La línea divisoria de estos últimos depende de su tamaño
relativo.
4. Los países se benefician del comercio si se especializan. La apertura del comercio
beneficia al menos a uno de los socios comerciales y no perjudica a ninguno. Es más
probable que los países chicos se beneficien del comercio que si son grandes.
5. Los países que tengan una relación capital-trabajo relativamente elevada exportarán
bienes intensivos en capital e importarán bienes intensivos en trabajo. El comercio de
bienes es una forma indirecta de intercambiar servicios de capital por servicios de
trabajo. La abundancia relativa de materias primas, como el petróleo, es otro importante
factor que explica los patrones del comercio mundial.
6. El comercio intraindustrial se debe a la existencia de economías de escala y a las
preferencias de los consumidores por la diversidad. Produciendo para el mercado
mundial, las empresas tienen menores costos de producción y los consumidores se
benefician al poder elegir entre los productos nacionales y los importados.
7. El comercio mundial crea conflictos entre los intereses de los consumidores y los de
productotes. Las importaciones baratas benefician al consumidor, pero perjudican al
productor nacional. En cambio, con las subvenciones a las exportaciones sucede a la
inversa. Al análisis económico de la política comercial le interesa analizar los costos y
beneficios de los diferentes instrumentos de restricción o fomento del comercio.
8. Los aranceles elevan el precio nacional de los bienes importados sujetos a ellos. La
subida del precio nacional desalienta el consumo, pero expande la producción y esto trae
como consecuencia la disminución de las importaciones
9. Los aranceles elevan el costo de los bienes para los consumidores, pero también generan
pérdidas irrecuperables de eficiencia, es decir, para los consumidores que no tienen una
contrapartida en forma de mayores ingresos para otros sectores. Éstas se deben a una
producción excesiva de las empresas -el costo marginal es superior al precio mundial- y
al subconsumo de bienes importados y representan el costo social de los aranceles.
10. Hay pocos argumentos a favor de los aranceles que resistan un análisis detenido. En la
mayoría de los casos existen, más bien, argumentos en favor de las subvenciones a la
producción o del impuesto sobre el consumo.
11. Las subvenciones a las exportaciones elevan los precios nacionales para los
consumidores y los productores, reducen la cantidad demandada y aumentan la
producción, elevando así la producción. La igual que el arancel, conllevan despilfarro.
12. Los aranceles de Estados Unidos y de otros países han disminuido desde la 2° Guerra
Mundial y hoy son más bajos que nunca. No obstante, a menudo hay oleadas de
proteccionismo en industrias específicas.
13. La protección es perjudicial desde el punto de vista social. La presión persistente en su
favor se explica por el hecho de que los productores tienen más intereses -per cápita-
que los mismos consumidores y, por tanto, les resulta más rentable movilizar un apoyo
político a favor de sus posturas.
10
El comercio internacional en la actualidad.
Los procesos de internacionalización tienen una larga historia: desde la "economía
del mundo" de Wallerstein, que se remonta a la expansión europea del siglo XV, las
economías se han interrelacionado progresivamente, siendo inherente al modo de
producción capitalista su carácter expansivo e internacional. La base de la etapa actual de la
llamada globalización reposa, sobre todo, en el auge del capital financiero y en el carácter
crecientemente transnacional izado de sus transacciones. Ello se vincula con el desarrollo
informático y comunicacional que otorga peculiar agilidad y ligereza al traslado de la
información, prácticamente paralela al movimiento de los capitales y, sin duda, con la
generalizaron del modelo neo-liberal, que impone a los mercados de todos los continentes,
en especial a los mercados financieros, los mismos lenguajes y las mismas normas.
En el neo-lenguaje de la globalización, sin duda, derivado de la hegemonía de las
finanzas, los países que antaño se conocían como el tercer mundo, periféricos o
simplemente sub-desarrollados, ahora quieren-cuando se desempeñan bien- la nueva
condición de "mercados emergentes", noción que indica la posibilidad de obtener beneficios
en rápidas entradas y salidas que se abre a los capitales «volátiles" al calor de las etapas y
peripecias de las privatizaciones, ajustes y flexibilizaciones que componen el catecismo
universal de esta etapa de expansión del capitalismo a escala mundial. Somos Argentina -un
mercado emergente, condición que compartimos con Brasil, Venezuela, los "tigres"
asiáticos, Rusia, Polonia, y muchos otros países, indicando que la babel de idiomas y
culturas, de costumbres, de sistemas políticos, historias pasadas y recientes, ha claudicado
-por lo menos en lo que atañe el ámbito del dinero- en las puertas de las bolsas de
comercio y de las grandes casas bancarias.
El consumo avanza sobre la cultura, mas aun, se inserta en ella. Cada nuevo producto
coloniza un espacio semiológico, se legitima en un mundo de sentidos y de signos, arraiga
en un humus cultural. El intercambio de productos, la mundialización de algunos bienes o
servicios, como la Coca Cola, las comidas "rápidas", el automóvil o los servicios bancarios,
que requieren también, previamente, sistemas de percepción y apreciación compartidos,
códigos comunes, una cierta estandarización en los signos, valores y ritmos. Todo nuevo
producto -y mas un bien producido por una empresa mundial para su consumo en ámbitos
diversos- coloniza un territorio cultural, influye las costumbres, los hábitos, los gustos y
valores, requiere un capital cultural para su uso y, con frecuencia, inicia una cadena de
nuevos lenguajes.
Insistiremos en el tema del efecto cultural de los consumos, en los requisitos
semiológicos vinculados con la incorporación de un nuevo producto - bien o servicio - en el
proceso de colonización de mercados lejanos. Lo local se articula con lo global, entran
muchas veces en confrontación pero también se integran. Lo global no destruye lo local, a
veces, como producto de diversidad, lo intensifica, ratifica las identidades que son
relacionales y se nutren de la otredad.
Entre los efectos producidos por el auge de los modelos neoliberales se impone en la
vida cotidiana el avance del desempleo, la pobreza y la inestabilidad laboral. La actual etapa
de acumulación capitalista, cuyas condiciones técnicas, financieras e ideológicas dan lugar a
la aceleración de la globalización, acarrean, aun en los países mas avanzados, una.
profunda crisis en el sector asalariado: aumento del desempleo, limitaciones en la seguridad
social, avance en la desprotección, pobreza y exclusión.
Los modelos económicos preponderantes que caracterizan al mundo actual,
impregnados de la ideología neoliberal, no conducen a que el maravilloso desarrollo técnico
alcanzado redunde en mejorías manifiestas para la población. El impacto de la tecnología,
que acarrea un enorme aumento en la productividad del trabajo y, por lo tanto, abre la
posibilidad de producir más y mejores bienes al alcance de un mayor numero de personas,
no concuerda con la evolución de los mecanismos de distribución social del producto. El
avance de la productividad no reduce en términos globales el hambre y las privaciones, no
se concreta en nuevas oportunidades de desarrollo humano para un mayor número de
personas, no se avecina el "reino de la libertad". Ocurre lo contrario: desemboca en
beneficios acumulados por los conglomerados económicos más poderosos y en el auge del
11
nivel de vida de las capas mas ricas; para las mayorías implica inseguridad económica y
laboral, deterioro en las condiciones de vida y de bienestar, nuevas masas excluidas y al
borde del hambre y la desesperación.
Los logros de la ciencia y de la técnica, la reducción del tiempo de trabajo necesario
para la elaboración de los productos, la automatización, no se traducen, procesados por los
modelos económicos predominantes, en reducción de la jornada laboral ni en mejores
condiciones de trabajo y de vida, se convierten asombrosamente en un aumento del
desempleo, en peores condiciones laborales, en mayor inseguridad social, en vulnerabilidad
y desamparo, abandono y exclusión para millones de personas en todo el mundo.
La etapa actual que atraviesa el mundo, en la que se inscriben la mentada
globalización y la expansión de las políticas neoliberales, esta signada por la brusca
alteración en los equilibrios del poder económico-político-militar a escala mundial. La cadena
de procesos que desembocan en los acontecimientos sintetizados por la caída del Muro de
Berlín, desequilibra la escena política y las pujas por el reparto del producto y el poder. Se
debilitan los factores que habían dado lugar al rápido desarrollo del Estado de Bienestar en
algunos países, al logro de conquistas laborales, de condiciones de trabajo, de formas de
protección social. El modelo en vigencia tiende a reducir el papel del estado, a debilitar los
sindicatos, a hacer retroceder las conquistas laborales. Se observa paradojalmente que al
mismo tiempo que los logros de la ciencia y la tecnología incrementan la productividad del
trabajo, la jornada laboral tiende a alargarse, anulando conquistas obreras en el plano de
las condiciones laborales que protegían la salud física y mental del trabajador y las
condiciones de reproducción de su familia, retrotrayendo este campo a situaciones que
estaban en vigencia en el siglo pasado.
El capitalismos mundializa, avanza hacia zonas del globo que se ofrecen para su
expansión o hacia países en que su desarrollo era débil. La caída del Muro simboliza un
proceso que ya estaba en marcha y que significa la apertura de inmensos territorios a la
expansión del capital;
Una porción muy importante de la población del planeta ingresa ahora a los juegos del
capitalismo: como mercado para sus productos, como fuente de materias primas o como
yacimiento de mano de obra barata, también como "mercados emergentes" para las
diversas formas de valorización del capital financiero. En esta etapa, parecería que el capital
mas concentrado a nivel mundial esta orientado hacia la "digestión" de estos nuevos
territorios incorporados a la orbita del capitalismo; la fuga hacia delante que significa esta
expansión territorial permite al gran capital, en su conjunto, desentenderse de las
consecuencias negativas que origina en el interior de los mercados nacionales la perdida de
poder adquisitivo por parte de sectores mayoritarios de la población.
Se producen, en este periodo, circunstancias políticas que facilitan a ciertos sectores
de la economía mundial la obtención de ganancias extraordinarias, su reubicación en el
mercado internacional, el avance hacia nuevos territorios y un aumento en la concentración
desplazando la competencia, y ello viene acompañado por una cantidad de discursos en
diversos planos de la teoría económica, histórica y social, de la política, de la cultura y de la
estética que tienden a neutralizar las ventajas que el capital mas concentrado obtiene de la
coyuntura. Sin embargo no hay que olvidar, para apreciar y predecir la duración y el
equilibrio de esta coyuntura, el peso social y político que pueden llegar a adquirir las masas
progresivamente desplazadas del producto social. En "todas partes", inclusive en los países
mas ricos, se observa un numero creciente de excluidos de la torta global que son absurda
y ciegamente empujados hacia senderos sin salida.
El modelo neo-liberal en boga incluye de modo importante la instalación de
condiciones económicas, jurídicas, comerciales y culturales para la circulación sin obstáculos
de capitales y de mercancías. Los factores de la economía deben fluir con facilidad, moverse
ágilmente por los mercados del globo, sin trabas legales ni arancelarias, gozan de
seguridad, de información, de protección jurídica. Ello es vigente para todos los "factores"
de la producción menos uno, el más hábil, el más perecedero: la fuerza de trabajo. Los
tratados internacionales restringen el movimiento de personas, los obstáculos a su traslado
en cuanto fuerza laboral son cada vez mayores. El NAFTA o el MERCOSUR no alientan las
migraciones laborales, al contrario, junto con las facilidades comerciales y financieras para
la circulación y protección de mercancías y de capitales se instalan barreras antaño
inexistentes a la migración de personas o se refuerzan las medidas represivas y
12
desalentadoras. La lógica económica imperante alienta la migración de capitales, o sea de
fabricas y empleos, en busca de bajos salarios, pero apunta a obstruir la migración de
trabajadores hacia los países donde se concentra la riqueza y el consumo y donde puede
alentarse la esperanza de obtener algún empleo y huir de la pobreza.
Bibliografía consultada.
• “Economía”, Samuelson, P., Nordhaus, W. y Perez Enrri, D., Mc Graw–Hill. Bs.
As. 2004.
• “Economía, Principios y Aplicaciones”., Francisco Mochón y Victor Beker. 3ra.
Edición. Bs. As. 2006.
• “Cultura y discriminación social en la época de la globalización”., Margulis, M.,
Editorial FUBA. 2003.
• “Macroeconomia”, Blanchard, O. y Perez Enrri, D., Mc Graw–Hill. Bs. As.
2002.
• Suplementos económicos de los diarios “Clarín”, “La Nación” y “Ámbito
Financiero”.
• Revista “Poder”.
• Direcciones de internet:
o [Link]”
o “[Link]”
o “[Link]”