RESEAS 317
Harold BLOOM, Jess y Yahv. Los nombres divinos. Mxico, Taurus / Aguilar, 2006,
242 pp. [Jesus and Yahweh: The names divine. Riverhead: USA, 2005].
Harold Bloom se ha caracterizado en casi toda su carrera por proponer argumentos
frescos y polmicos; sus teoras no suelen pasar inadvertidas. Sin duda, su penltima
publicacin no ha sido la excepcin. No resulta del todo nuevo el hecho de que Bloom,
en principio crtico literario, se dedique tambin a la crtica religiosa. Lo ha hecho en
repetidas ocasiones en el pasado: pinsese en, por ejemplo, Kabbalah and Criticism
(1975), The Book of J (1990) y The American Religion (1992). La religin supone
una inquietud constante en la mente de Bloom. Y ello no es gratuito. Ciertamente, los
mbitos que defnen una y otra esfera (literatura y religin) pueden confuir. No es por
nada que los grandes textos religiosos estn redactados en forma literaria.
La tesis central de esta obra es que Yahv, el dios de la Biblia hebrea, es en realidad
incompatible con la fgura de Jesucristo. De esto se desprende que el cristianismo y el
judasmo son irreconciliables (235), como reza el penltimo captulo de Jess y Yahv.
Los nombres divinos. A juicio de Bloom, padres e hijos pueden divergir, pero no perte-
necer a planos de existencia completamente diferentes, que es lo que sucede con estos
dos personajes literario-religiosos. A demostrar esto dedica copiosas pginas, so riesgo
de parecer repetitivo. Para ello, recurre no slo a algunos escritores sobre judasmo y
cristianismo, sino tambin a consagrados rabinos y formuladores de teoras cabalsticas.
Lo que hace Bloom es elaborar acerca de la personalidad y el carcter de Yahv y de
Jess en distintos textos y examinar cmo se reconocen a s mismos (39).
El punto de partida para el argumento del libro es que mientras que la Alianza en la
cual confa el pueblo judo se basa en la creencia de un Dios nico (Yahv) que es igual
a la Tor, la Nueva Alianza supone la suplantacin de las Escrituras (particularmente el
Antiguo Testamento) por la fgura de Jesucristo. Adems, tambin entran en juego las
implicaciones y tensiones emanadas de la doctrina de la Trinidad cristiana. Mientras que
el Tanakh/Antiguo Testamento presenta claramente una religin monotesta, la tradicin
cristiana desarrolla la complicada idea de un Dios Trino, del cual supuestamente Dios
Padre corresponde con el Yahv del Tanakh. Harold Bloom se dedica a demostrar que,
de hecho, Yahv no puede ser el Dios Padre cristiano, sobre todo porque este ltimo est
casi ausente y con muy poca relevancia en trminos prcticos. Yahv, en contrapartida,
es un personaje bastante activo y aun terrenal, en el sentido de que goza y participa de
los placeres de su creacin. Por ello, Bloom concibe a Yahv como un dios humano,
demasiado humano. Al mismo tiempo, Yahv puede llegar a mostrarse indiferente y
aptico, un rasgo difcilmente compatible con la idea de amor universal implcita en
la Trinidad (caps. 13 y 15).
La contienda literaria-religiosa, pues, se lleva a cabo entre Yahv y Jess, y Bloom
dedica diez captulos a cada uno de estos personajes. Acerca de Jess, el autor es inci-
sivo: la teologa cristiana, en especial la catlica, se ha encargado de hacer del Jeshua
de Nazareth un judo entre judos un Dios teolgico, a saber, el Cristo. Uno y otro
no son la misma cosa. Como es de suponer, tal aseveracin slo puede venir desde el
318 RESEAS
escepticismo en torno de la naturaleza de Jesucristo. En el caso particular de Bloom,
quien se autodenomina como un judo gnstico, el Nazareno por supuesto no consti-
tuye una encarnacin de la Persona Divina. Todo esto no evita que Bloom haga alarde
de su perspicacia. Resulta muy interesante el modo en que Bloom discute los textos
evanglicos y cmo desmenuza los pasajes en que el Nuevo Testamento evidencia una
ruptura con la tradicin del Antiguo testamento, es decir, el Tanakh, la Biblia hebrea.
En Jess y Yahvh, Harold Bloom acusa la falta de coherencia en torno de la fgura
de Jess que existe en los cuatro evangelios cannicos (Bloom tambin hace referencia
al evangelio apcrifo de Toms). Una y otra vez contrasta esta difusa imagen de Jess
con la caracterizacin, supuestamente ms slida, de Yahv, el dios hebreo: el autor
cuenta hasta siete versiones diferentes de Jess segn las presentan Pablo, Marcos,
Mateo, Lucas y los Hechos, Santiago, Juan y el Apocalipsis (49-52). Para Bloom, los
criterios jerarquizantes son exclusivamente literarios. As, lee no slo el Antiguo y
Nuevo Testamentos, sino tambin a Yahv y a Jess como entidades literarias, suscepti-
bles de ser interpretadas. En muchos sentidos, por supuesto que lo son. Si bien es cierto
que la Biblia hebrea, en trminos estticos, es superior a la narrativa neotestamentaria,
ello no puede servir como criterio de valor religioso, que es donde Bloom desatina. Ms
de una vez, Bloom parece buscar una conclusin a interrogantes teolgicas a travs de
maquinaciones literarias, una cosa difcil y hasta peligrosa de realizar.
Bloom no toma en cuenta que la Tor (= Pentateuco) est tambin compuesta a
partir de cuatro diferentes fuentes. Bloom se cie exclusivamente al escritor J, tambin
conocido como el Yahvista o Jehovista, pero no menciona al Elohista, el Deuterenomista
o la fuente sacerdotal, entre ellas a veces tambin poco compatibles.
La diferencia crucial entre la Tor y los Evangelios es editorial: segn la Hiptesis
Documental, la primera cont con un redactor o editor principal que se encarg de or-
ganizar cinco libros a partir de la informacin disponible en cuatro fuentes principales
(mencionadas en el prrafo anterior); por su parte, los editores del Nuevo Testamento,
en lugar de hacer lo mismo con la historia de Jess, suscribieron cuatros distintas fuentes
(los evangelios cannicos), conservando sus discrepancias, y dejando de fuera otras
fuentes (consecuentemente denominadas apcrifas). En un sentido bien podramos decir
que existen no slo varias caracterizaciones de Jess, sino tambin de Yahv, segn el
fragmento hebreo que se cite. El Dios del Libro de Job es igual de omnipotente que
el de Gnesis/Bereshit? Como el mismo Bloom apunta, Yahv, este dios demasiado
humano que se pasea y alimenta en jardines en las primeras etapas de la Tor, de
manera casi misteriosa se escabulle en las partes posteriores del Tanakh; prcticamente
se autoexilia (205-220), al grado de que debera ser condenado por desercin (239).
Y la Cbala, no agrega manifestaciones a Yahv que no resultan menos complejas
que la concepcin de la Trinidad cristiana?
A lo largo de su libro, Bloom compara tambin al Yahvista (el supuesto autor de
los pasajes ms antiguos del Pentateuco/Tor) con Shakespeare y, en el mismo tenor,
a Yahv con el Rey Lear. La analoga entre aspectos teolgicos y literarios ya haba
sido desarrollada en Kabbalah and Criticism, donde el brinco entre una y otra esfera
RESEAS 319
resulta igualmente sorpresivo y no siempre claro. El argumento de la incompatibilidad
entre Yahv, el dios veterotestamentario, y Jesucristo, la divinidad neotestamentaria,
se desprende en buena medida de esta analoga. Yahv y Cristo, en tanto personajes
literarios, no comparten rasgos estticos o idiosincrsicos que pudieran sugerir una
suerte de transicin entre una y otra fgura. Yahv, un dios veleidoso y guerrero, no
puede devenir en un dios sufriente la imagen es la de un dios que se suicida. Un dios
ms bien blico no podra asumir la muerte voluntaria as sin ms.
Para el autor de Jess y Yahv, la fe cristiana fundamentada en el Nuevo Testamento
es en resumidas cuentas y en particular a travs de Pablo (63-67) una enorme y
errnea lectura del Tanakh, con repetidos atisbos de antisemitismo, sobre todo en Juan
(cap. 7). Pero acaso la Tor, al menos en algunos de sus pasajes, no constituye tambin
una lectura, apropiacin y reinterpretacin de textos anteriores al advenimiento del
judasmo? Para citar un solo ejemplo: la historia del Diluvio no es originalmente hebrea,
sino que est tomada de la tradicin babilnica; fgura en el Poema de Gilgamesh mucho
antes que en el Tanakh. Los dioses que en el relato del Diluvio fraguan y deciden en el
Gilgamesh se transforman en Yahv, el dios nico, y Utanapshtim, en No.
Es natural que Bloom aplique mtodos crticos literarios para analizar un fenmeno
religioso aun si ste se expresa a travs de formas literarias, sigue siendo un fen-
meno religioso. Siguiendo la clebre teora de Bloom sobre la ansiedad/angustia de la
infuencia, la tradicin neotestamentaria experimenta el conficto, el agn esttico, con
su contraparte veterotestamentaria. A juicio de Bloom, esta empresa es fallida. Un
poeta (o corpus religioso) puede o no lograr hacerse paso en el canon/la tradicin a
expensas de la pesada sombra de su predecesor; as, el poeta suele experimentar una
carencia de fuerza esttica, pero tambin una que puede desembarazarse de la casi
ineludible infuencia de la fgura edpica (el poeta anterior y consolidado). El que las
escrituras evanglicas desmerezcan en trminos estticos con la Tor, implica nece-
sariamente su falta de efcacia en el mbito religioso? Si es fallida tal empresa, por
qu el cristianismo se ha propagado y casi ha eclipsado al judasmo?
En ms de una ocasin, la postura de Bloom est determinada por un sentimien-
to de agravio: el cristianismo ha usado y abusado de las escrituras judas y Jesucristo
no es sino un usurpador de Yahv. El Nuevo Testamento (o Testamento Tardo, como
lo denomina Bloom), no es sino una lectura errnea de la Biblia hebrea lo bastante
poderosa como para resultar elocuente, coherente y convincente para muchas personas
de manera que perdura, y a veces se impone (58). Si bien Bloom se desmarca del
judasmo normativo y pretende aplicar criterios estrictamente literarios, sus conclu-
siones parecen reforzar opiniones ms bien cifradas en el orgullo y la identidad del
pueblo hebreo. Pero el mundo de las religiones no tiene por qu responder a criterios
estticos.
Cmo comprender la tensin imperante entre cristianos y judos? Es posible
construir un puente para sostener un verdadero y fructfero dilogo, como buscaba
Hans Kung? Harold Bloom concluye que no. En buena medida porque aquello de la
tradicin judeocristiana no es sino un mito elaborado con fnes polticos y sociales,
320 RESEAS
pero con muy poco fundamento ideolgico. El cristianismo, como bien desarrolla
Bloom, responde ms a un modo helenstico de concebir el mundo que a uno hebreo.
La Nueva Alianza, que sustituye a Yahv/Tor con el Cristo, no puede ser un avatar
de la Antigua Alianza. Y, sin embargo, esta Alianza no est desprovista de polmica.
Pese a la confanza juda en la Alianza, Yahv no ha sido capaz de cumplir su par-
te del trato: en particular, no pudo liberar al pueblo judo del yugo romano ni evitar
la destruccin del Templo de Jerusaln en 70 e.c. Si uno concede las libertades de
metodologa que se toma Bloom, yo mismo podra permitirme algunas y desarrollar
una tesis alternativa. Como hombre de guerra, Yahv fracas en derrotar al dominio
romano; ello resulta obvio. Pero y si hubiese decidido recurrir a otra estrategia, una
estrategia religiosa? Es por todos conocidos que el Imperio romano eventualmente
abandon sus cultos y adopt el cristianismo como religin ofcial. Acaso no podra
ser esto una sutil y aun paradjica victoria del Dios bblico sobre la tirana romana? No
slo habra conseguido erradicar los cultos paganos, sino que a la larga como ms
de un estudioso ha sealado habra contribuido a la cada del gran imperio (varios
acadmicos e historiadores han comentado que, en gran medida, la decadencia del
imperio romano se debi al infujo del cristianismo). Ello, por supuesto, no resuelve
el punto problemtico de que, tras la cada del imperio romano, sobrevivieron dos
religiones enfrentadas entre s desde entonces: el judasmo y el cristianismo.
Puede resultar un poco objetable aplicar criterios esttico-literarios a textos religiosos
para dirimir controversias ideolgicas. Ciertamente podemos aceptar que las caracters-
ticas, las personalidades, de Jesucristo y Yahv son muy distintas. Pero la analoga que
hace Bloom con el universo literario de Shakespeare an puede tener ms aplicaciones,
a expensas del mismo Bloom. Para Bloom, a partir de la estilstica de Shakespeare,
no hay modo de que un Lear se pudiese haber convertido en un Hamlet. Son, simple y
sencillamente, dos personajes diametralmente opuestos. Tambin Yahv y Cristo.
Ahora bien: si por un momento pensamos que Dios existe (sea cual sea su nom-
bre), por defnicin tendra que tratarse de un ser extraordinario y poderoso, capaz
de obrar prodigios y que, tambin por defnicin, escapa a nuestras concepciones
cognoscitivas. A diferencia de lo divino, lo humano es, por naturaleza, limitado. En
otras palabras: la criatura no puede abarcar al Creador. Tal vez Yahv/Dios tenga su
homlogo (siguiendo las metforas de Bloom) no en el Rey Lear, sino en el mismo
Shakespeare. William Shakespeare es el creador de ese universo narrativo, y todos
sus personajes (protagnicos y antagnicos) son obra suya. En muchos sentidos, Lear,
Hamlet, Macbeth y Falstaff no son sino manifestaciones parciales del dramaturgo. Si
Dios existiera, habra algo que podra coartar su voluntad y facultad de manifestarse
como le venga en gana? Despus de todo, tanto el man y la Ley como el Diluvio y
las lluvias de fuego son manifestaciones de Yahv: la preservacin y el exterminio. La
oposicin no signifca nada para lo divino.
Adrin MUOZ