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LA "Democratización" DEL Monumento Público. Notas Latinoamericanas

El documento analiza la evolución de la escultura pública en Iberoamérica, destacando la 'democratización' de los monumentos que ahora rinden homenaje a personajes contemporáneos y no solo a héroes históricos. Se observa una humanización en la representación de figuras, reflejando la realidad social y política del siglo XIX y XX, así como la integración de temáticas religiosas en un contexto laico. Además, se menciona la creciente conmemoración de trabajadores y personajes no políticos, ampliando el concepto de lo que constituye un héroe en la sociedad.
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LA "Democratización" DEL Monumento Público. Notas Latinoamericanas

El documento analiza la evolución de la escultura pública en Iberoamérica, destacando la 'democratización' de los monumentos que ahora rinden homenaje a personajes contemporáneos y no solo a héroes históricos. Se observa una humanización en la representación de figuras, reflejando la realidad social y política del siglo XIX y XX, así como la integración de temáticas religiosas en un contexto laico. Además, se menciona la creciente conmemoración de trabajadores y personajes no políticos, ampliando el concepto de lo que constituye un héroe en la sociedad.
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1

La democratizacin del monumento pblico. Notas latinoamericanas. En: Celebracin.


Memoria y culto. Escala, Bogot, ao 46, N 217, 2009, pp. 89-94.


LA DEMOCRATIZACIN DEL MONUMENTO PBLICO. NOTAS
LATINOAMERICANAS
1

Rodrigo Gutirrez Viuales

El hombre clsico, esculpido en mrmol o piedra, vestido con el uniforme de
inmortal, ha cado, quiz para siempre; hoy todos los tipos tienen derecho al cincel,
que antes se consideraba divino; la democracia poltica y literaria impone tambin
la democracia esculpida. Se ha dejado entrar el dolor en el arte plstico, y con l la
expresin, los gestos y las pasiones, haciendo carne palpitante del mrmol, y
espritu de las armnicas y tranquilas lneas; los moldes sagrados se han roto
2
.

Breves consideraciones introductorias

Es clave en la evolucin formal de la estatuaria durante el siglo XIX, una marcada
humanizacin gestual de los personajes histricos representados, que van alejndose de las
concepciones que los situaban en un plano supraterrenal para ver indicada no solamente su
circunstancialidad sino tambin la utilizacin de indumentarias, atributos y otros rasgos
propios de la vida mundana. Evidentemente no est ajeno a ello el objetivo que se persegua de
que dichas estatuas testimoniaran un papel susceptible de ser imitado en la vida cotidiana.
Asimismo, Un aspecto, seguramente nada despreciable, para explicar en parte el auge del
Realismo en la escultura monumental hay que buscarlo en la personalidad vulgar de los
conmemorados contemporneos, cuyas hazaas no tienen, por ms que a veces se pretendiera,
los rasgos picos o trgicos de los personajes histricos... tambin empieza a ser frecuente que,
puesto que no se trata de seres de otro mundo, no se vean obligados siempre a parecerlo. Al
fin y al cabo, muchas de las glorias decimonnicas llegaron al panten de los inmortales tras
haberse enriquecido rpidamente, no siempre con absoluta honradez, aunque alguna accin
caritativa limpiase su conciencia, o por haber ocupado un puesto ms o menos relevante en la
poltica o la estrategia militar del momento, que no escapaba fcilmente a las miserias del
mundo
3
.
Junto a las figuras de los hroes del pasado, comenzaron a hacerse cada vez ms
frecuentes las estatuas erigidas en homenaje a personajes contemporneos, y ya no solamente
procedentes del campo de la poltica o de las armas, sino tambin de las letras, las artes, las
ciencias y la religin. Si la Revolucin Francesa marc en buena medida el inicio de la
monumentalizacin de los nuevos hroes patricios, honor que hasta entonces era
prcticamente un privilegio de los reyes (aun cuando hubiesen sido unos perfectos intiles),
durante el XIX y sobre todo en el XX se asistir a una asuncin a los altares laicos de otro tipo
de personajes. Paulatinamente se generaran lugares de homenaje para los cados en las
guerras, los soldados desconocidos, las madres, los deportistas, los tipos raciales y los
trabajadores en sus diversos oficios. Esta democratizacin monumentalista del espacio

1
. Este ensayo es extracto de nuestro libro Monumento conmemorativo y espacio pblico en Iberoamrica.
Madrid, Ctedra, 2004, y ha sido adaptado, con algunos agregados, para este nmero especial de la revista
Escala.
2
. SORIANO, R.. Exposicin de Bellas Artes. La poca, Madrid, 18 de junio de 1897. Cit.: REYERO, C..
Gneros y modernidad en la escultura espaola de fines del siglo XIX. Una aproximacin a travs de seis
piezas del Prado depositadas en Canarias. Vegueta, Las Palmas de Gran Canaria, N 5, 2000, p. 305.
3
. REYERO, C.. La escultura conmemorativa en Espaa. La edad de oro del monumento pblico, 1820-
1914. Madrid, Ctedra, 1999, p. 64.
2
pblico se ha venido manifestando en Iberoamrica a lo largo de todo el siglo XX y lo que
llevamos del XXI.
As pues, la vena conmemorativa se dispar y qued abierta a cualquier ciudadano
proclive a adquirir la categora moral suficiente como para ser inmortalizado a travs de un
monumento. Inclusive asistiremos un tanto perplejos a iniciativas como el monumento a
Ubre Blanca, la vaca sagrada del castrismo, que se elev en su lugar de nacimiento, la
Isla de la Juventud (Isla de Pinos, Cuba); fallecida en 1985, la vaca era capaz de producir
110,9 litros de leche en tres ordeos, motivo por el cual entr en el libro Guinness de los
rcords. Toda una declaracin de principios...

Religin y monumento pblico

Por lo general, no es habitual encontrar durante el XIX en Iberoamrica esculturas
pblicas de temtica religiosa emplazadas con carcter permanente, aunque evidentemente
hay excepciones a la regla. La Iglesia, desde tiempos de la colonia hasta pocas
contemporneas aparece de manera asidua al lado del poder y por ello es lgico que
tambin fuera obteniendo parcelas de monumentalizacin en los espacios pblicos sin
contar claro est con el fuerte arraigo de la religin cristiana en Amrica. La religiosidad
del continente hace no solamente factible la ereccin de estos monumentos sino que
tambin genera slidos consensos. Una caracterstica fundamental para entender estas obras
es que los monumentos pblicos vinculados a la religin no son particularmente de carcter
devocional sino de tinte laico, vinculado inclusive a cierto grado de herosmo en el caso de
algunos sacerdotes. De cualquier manera es sabido que muchos monumentos son objeto de
peregrinaciones y actos devocionales, por caso el de Mara Lionza en Caracas.
En monumentos pblicos dedicados a religiosos debe sealarse pues una
laicizacin de la historia y hacerse referencia a que mientras se van afirmando los
espacios dedicados a las conmemoraciones civiles, las religiosas suelen permanecer en el
mbito de las iglesias y templos. Toma pues gran significacin la idea de la existencia de
una religin laica, a la cual se integran personajes de naturaleza religiosa. Segn
Brambilla, los monumentos religiosos son productos hbridos y subalternos respecto de los
que estn dentro de las iglesias. Estatuas dedicadas a personajes histricos que son a la vez
eclesisticos y patriticos
4
, como son claro ejemplo en Mxico los curas Miguel Hidalgo y
Jos Mara Morelos, cuya monumentalizacin tiende a elevar su condicin de hroes
cvicos, aun cuando sus iconografas, como es patente en el caso de Hidalgo portando el
estandarte con la Virgen de Guadalupe, integre especificaciones de ndole religiosa.
Como destaca Elosa Uribe, Las esculturas de santos no fueron abandonadas, pero
tampoco fueron creadas como objetos de veneracin. En las academias, el tema religioso
mantuvo su prestigio como fuente de inspiracin: En ninguna academia europea se neg el
tema religioso, sino que se adapt a la mentalidad de los artistas acadmicos, quienes
orientaron sus trabajos generalmente a la representacin de figuras bblicas, en las que podan
destacar alguna cualidad como: caridad, valor, fortaleza. Es as que se acercaron a los temas
religiosos por su carcter histrico, anecdtico y ejemplar...
5
.

4
. BRAMBILLA, E.. Devozione ufficiale e devozione popolare. En: PETRANTONI, M. (coord.). Memorie
nel bronzo e nel marmo. Monumenti celebrativi e targhe nelle piazze e nelle vie di Milano. Miln, Federico
Motta Editore, 1997, p. 121.
5
. URIBE, E.. Comentarios al catlogo. Escultura. En: ACEVEDO, E.; URIBE, E.. La Escultura del siglo
XIX. Catlogo de la coleccin de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Manuscrito de Manuel G. Revilla,
1905. Mxico, Cuadernos de Arquitectura y Conservacin del Patrimonio Artstico, SEP-INBA, N 9, 1980,
pp. 68 y 79.
3
En el siglo XX veremos el paso de Cristo o la Virgen al mrmol pblico a gran escala.
Indudablemente el monumento en este sentido es el Cristo Redentor (1926-1931) ubicado en
lo alto del Corcovado, en Ro de Janeiro, a manera de faro espiritual que protege la ciudad y
sus alrededores (fig. 1). De lneas art dco, el mismo fue realizado por el francs Paul
Landowski siguiendo proyecto de Heitor Da Silva Costa. En la misma senda podemos
destacar en Ecuador la Virgen alada emplazada sobre el Panecillo de Quito en 1976. De 45
metros de altura, la misma fue proyectada por el escultor espaol Agustn de la Herrn y
realizada mediante una aleacin de aluminio y magnesio, siendo fundida a la arena y con
estructura interior de acero. Est inspirada en la virgen alada, iconografa creada por el
escultor quiteo Bernardo de Legarda a finales del XVIII (fig. 2).

Monumentos a la ejemplaridad social

En Amrica, la realizacin de monumentos dedicados al Trabajo en general y al
trabajador en particular, est en parte vinculada a la conmemoracin de la inmigracin europea
como forjadora de la Patria a travs de las labores. Monumento emblemtico es el Canto al
Trabajo, realizado en Buenos Aires por el escultor Rogelio Yrurtia, formado en Pars con
Jules-Flix Coutan, y consustancindose de los conceptos de Augusto Rodin. Al acercarse las
fiestas del Centenario, la Municipalidad de Buenos Aires le encarg la realizacin de dicha
obra, la que se convertira en la ms popular de su produccin, en bronce, emplazada en la
ciudad en 1921. La comisin le fue hecha por el intendente Carlos T. de Alvear en 1907-1908.
La primera propuesta inclua dos figuras masculinas y una femenina, y lleg a tener 16 figuras
hasta estancarse finalmente en las 14 que tiene, las que se dividen en dos grandes grupos, uno
denominado El esfuerzo comn y otro El triunfo, ambos medios simbolizando la idea de la
conquista del porvenir a travs del arduo trabajo (fig. 3). Su primer emplazamiento pblico fue
la Plaza de Dorrego en 1927, trasladndose diez aos despus a la plazoleta ubicada entre
Paseo Coln e Independencia.
A lo largo del siglo XX la conmemoracin de los trabajadores tanto como colectivo
como de cada oficio en particular ira en aumento, siendo las caractersticas estticas y la
calidad de las obras smamente variadas. La vertiente kitsch ser en este sentido bastante
explotada, desde los monumentos a bomberos que aparecen cargando el cuerpo de alguna
vctima durante el salvamento, pescadores lanzando sus caas en direccin a un ro, mineros
en plena labor taladradora, e inclusive obreros camineros como el que se halla en la carretera
de Mxico a Cuernavaca que muestra una enorme ruta esculpida que deriva en abrupta curva y
termina detrs de un grupo de gigantescos trabajadores
6
.
Asimismo se asistira a un rescate de personajes histricos cuyas hazaas y
heroicidades no haban sido de tipo poltico ni militar, como los pioneros de la aviacin en
distintos puntos del continente. En Ro de Janeiro se inmortaliz al aviador brasileo Alberto
Santos Dumont, en monumento realizado por Amadeo Zani inaugurado en 1942; un lustro
antes, en la Argentina, se haba inaugurado el monumento funerario de Jorge Newbery,
fundador de la aeronutica argentina y muerto en accidente en 1914, obra realizada por el
escultor Hernn Cullen Ayerza. Tambin en 1937, se inauguraba en Lima el monumento a
Jorge Chvez Dartnell, de Eugenio Baroni. Ms conocido es el monumento a los Hroes de
la Travesa del Atlntico en So Paulo, de Ottone Zorlini, que homenajea a los italianos
Francesco di Pinedo, Carlo del Prete y Vitale Zacchetti, que en 1927 volaron en un hidroavin
desde Italia a Brasil (fig. 4). Indudablemente surge aqu la referencia al vuelo del Plus Ultra
que, el ao anterior, haba unido a Palos de Moguer con Buenos Aires, como smbolo del

6
. ESCOBEDO, H. (coord.); GORI, P. (fotogr.). Monumentos mexicanos. De las estatuas de sal y piedra.
Mxico, CONACULTA- Grijalbo, 1992, p. 92.
4
vnculo espaol y americano, y por supuesto con el correspondiente monumento, inaugurado
en la Costanera Sur de dicha ciudad en 1936, obra del espaol Jos Lorda.
Dentro de los monumentos a la ejemplaridad social podemos sealar los dedicados a
las madres y a los maestros, temtica abundantsima (sobre todo la primera) en la
conmemoracin pblica del continente americano. Es difcil encontrar ciudad de cierta
envergadura que no posea su monumento a la Madre, variando desde algunos de carcter ya
emblemtico como el de la ciudad de Mxico realizado por el arquitecto Jos Villagrn
Garca y el escultor Luis Ortiz Monasterio en 1949 (fig. 5), hasta el ms habitual, tpico de
las poblaciones del interior, caracterizado por su expresin popular y su confeccin casi
artesanal, generalmente con materiales pobres como el yeso.
Desde los aos treinta pero fundamentalmente desde la dcada siguiente fueron
imponindose en Amrica los cnones monumentalistas tpicos de los regmenes totalitarios
europeos, caracterizados por la realizacin de conjuntos macizos en los que las figuras fueron
por lo general talladas en piedra, material ideal para alcanzar la severidad y la austeridad que
requeran los monumentos, que se convertan por este medio en verdaderos artculos de fe
tallados en piedra como dira Peter Adam. Este modelo fue aplicndose paulatinamente a los
nuevos gneros temticos que iban poblando las ciudades, fundamentalmente entendidos
dentro de ese proceso de democratizacin iconogrfica urbana, y en el caso de los
monumentos vinculados a los trabajadores se hace evidente, incorporndose conceptos como
el de juventud y deporte, tan apetecibles para aquellos estados europeos. Inclusive
monumentos dedicados a la madre como el ya citado de Luis Ortiz Monasterio en Mxico,
recurren al lenguaje monumentalista a travs de la piedra.
Los deportistas como tema de representacin fueron emblemticos en el arte del Tercer
Reich y en la Italia de Benito Mussolini, poca en el que se acentu la estrecha colaboracin
entre arquitectura y escultura, convirtindose sta en el complemento ideal y necesario de
aquella. En 1934 se dict una ley que ordenaba que todos los edificios pblicos deban
incorporar esculturas a manera de ornamentacin, siendo uno de los ejemplos ms sealados el
Estadio Olmpico de Berln (1936), salpicado por entero de estatuas de deportistas. La
imagen del Hombre Nuevo -un desnudo masculino idealizado- se convirti en la encarnacin
del fascismo por excelencia... / Estar desnudo significaba... estar sometido y desclasado.
Aunque los cuerpos aparecan vestidos al principio, con el tiempo acab por ensearse todo.
El hombre nuevo desconoce la vergenza porque su alma es noble
7
. El espritu olmpico
marc decididamente la imagen de la Alemania de Hitler, identificndose con el espritu de la
nacin, cuya disciplina y carcter frreo quedaban sobradamente explicitadas con dichas
esculturas y con las de los trabajadores heroicos.
En el caso de Italia, donde tambin la construccin de estadios deportivos y la
correspondiente estatuaria alusiva sern motivo principal de competencia entre los artistas,
sobresale el llamado Stadio dei Marmi (Estadio de los Mrmoles) integrado al Foro Mussolini
(1928-1933), construido por el arquitecto Enrico Del Debbio, y que incorpora 60 hrcules
estatuarios, gigantes de 4 metros de altura esculpidos con mrmoles apuanos y donados por las
provincias italianas. Para entonces se haba fundado ya (en 1928) la fascista Academia de
Educacin Fsica y Juvenil, que potenciara en las juventudes italianas la educacin del cuerpo
no solamente para el adiestramiento de los msculos sino para ensear fuerza de voluntad y
rapidez de decisiones, objetivo cuya lectura actual muestra que la aplicacin del mtodo
deportivo tenda, en definitiva, a una preparacin premilitar. Otros estadios construidos en la
poca fueron el Littorale de Bolonia (1926) del arquitecto Arata, el de Florencia (1929) por

7
. ADAM, P.. El arte del Tercer Reich. Barcelona, Tusquets, 1992, pp. 178 y 203.
5
Pier Luigi Nervi y el de Turn (1933) proyectado por Fagnoni, Bianchini y Ortensi, y dedicado
a Mussolini
8
.
Con el paso del tiempo algunos deportistas famosos, de forma individualizada,
tendran sus monumentos en los espacios pblicos del continente, por lo general ubicados
cerca de estadios y recintos deportivos. Una muerte imprevista, ms aun con accidente por
medio, reforzar la heroicizacin de estos personajes, como ocurri con el monumento al
boxeador Carlos Monzn en la ciudad argentina de Santa Fe y con el del piloto de Frmula 1
Ayrton Senna en So Paulo, ambos campeones mundiales en sus respectivas disciplinas y
fallecidos en accidentes automovilsticos. En esta lnea no faltan curiosas expresiones como
el monumento al Pibe Valderrama, en Santa Marta (Colombia), en la que el maestro
Amlcar Ariza hasta se preocup de darte tintes amarillos al representar la peculiar
cabellera ensortijada del futbolista (fig. 6).

Monumentos a la intelectualidad y al arte

La monumentalizacin de personajes terrenales fue decantando un tipo de
representacin ms realista, como habamos visto en algunas obras citadas con anterioridad, en
tanto no era demasiado afortunada una idealizacin de personas que los potenciales artistas y
espectadores haban llegado a conocer fsicamente y hasta convivir con ellos de manera
directa. Con ello se consolid un tipo de escultura en la cual las figuras aparecan a menudo en
posturas muy naturales, como recogiendo un instante cualquiera de su vida cotidiana. Como
bien seala Reyero, una de las alternativas aunque no muy frecuentes, fue la representacin
sedente, por lo general aplicada a literatos que aparecen bien en una actitud de comunicacin
con el pblico, o bien retrados en sus propios pensamientos: la postura sedente denota
intrascendencia, ausencia de accin e, incluso, de observador externo
9
. A ello agrega Jess
Pedro Lorente: ...tambin la escultura monumental se hizo eco de esa transicin de la
teatralidad gestual a los personajes solitarios y absortos que, segn Michael Fried, marc la
evolucin de la modernidad pictrica desde la poca de Diderot a la de Manet. Quiz las
estatuas dedicadas a creadores artsticos e intelectuales fueran especialmente propicias a esa
actitud ensimismada, mientras que las de los polticos y militares presuponan poses ms
activas, de arenga o de combate
10
. Algunos de los casos que podemos sealar en
Iberoamrica son la estatua de Andrs Bello situada en uno de los patios de la Universidad de
Chile, en Santiago, obra realizada por Nicanor Plaza, de la que se emplaz una copia en la
Plaza Venezuela de Caracas, donada por Chile, y el monumento a Cervantes, obra del italiano
Carlo Nicoli, inaugurado en La Habana en 1908
11
.
Al referirse a la pedagoga de las estatuas, el pensador y literato argentino Ricardo
Rojas afirmara que Las estatuas de los hroes polticos no pueden levantarse sino en los
solares de la sociedad poltica a la cual sirvieron. Las estatuas de los hroes intelectuales son
las nicas que pueden alzarse en cualquier sitio de la tierra, porque ellas son el smbolo de las
cosas universales y humanas. Aadiendo: Pero no ha llegado an el tiempo de que nosotros
comprendamos lo que significa erigir estatuas a los poetas, ni an a los propios... Los poetas,
cuando alcanzan a glorificar el verbo de su pueblo, y a expresar la emocin de todos los

8
. CRESTI, C.. Forum Beniti. En: Muchachos de Olimpia, dossier de FMR, Barcelona, Ebrisa/Franco
Mara Ricci, 1989, pp. 110-115.
9
. REYERO, C.. La escultura conmemorativa en Espaa. La edad de oro del monumento pblico, 1820-
1914. Madrid, Ctedra, 1999, p. 214.
10
. LORENTE, J. P.. Pintura y escultura de historia: los grandes artistas a las puertas de los museos. En:
LACARRA DUCAY, C.; GIMNEZ, C. (coords.). Historia y poltica a travs de la escultura pblica: 1820-
1920. Zaragoza, Institucin Fernando el Catlico (CSIC), 2003, p. 154.
11
. Ver: BAZN DE HUERTA, M.. La escultura monumental en La Habana. Cceres, Universidad de
Extremadura, 1994, pp. 62-64.
6
hombres, son los que resumen por esos dos elementos lo heroico de la raza y lo heroico de la
humanidad
12
.

Las catstrofes naturales y blicas como va de glorificacin

Los monumentos dedicados a las vctimas de catstrofes naturales o blicas tienen
existencia en el continente americano ya desde el siglo XIX, no limitndose su emplazamiento
a los cementerios sino teniendo destacada presencia en las propias ciudades. En el XX,
tambin por influjo de las ondas expansivas monumentalistas que llegaban de Europa,
glorificando a las vctimas de las dos grandes contiendas mundiales, como as la fortuna de los
monumentos al soldado desconocido, la moda se esparci por Amrica multiplicndose este
tipo de conmemoraciones. Inclusive hechos sin influencia absolutamente directa en la vida de
nuestras naciones, como la segunda guerra mundial, fue monumentalizada en ciudades como
Ro de Janeiro o Recife, en homenaje a los soldados brasileos cados en la conflagracin. En
la Argentina el escultor Pablo Tosto plante en 1945 cuatro proyectos dedicados a
conmemorar a los muertos por la dignidad humana: a los poetas, a los msicos, a los hombres
de ciencia y a los artistas plsticos. El primero de ellos mostraba en el centro una figura que
representa a la Poesa agobiada; el siguiente planeaba varios relieves alusivos a la Exaltacin
de la msica; el cenotafio de los cientficos incluira varios prismas historiados, y finalmente el
dedicado a los artistas plsticos estara compuesto por nueve prismas con caritides,
custodiando el cenotafio central, siendo realizado en su totalidad con granito rojo a travs de
grandes bloques
13
.
La monumentalizacin de las vctimas de las guerras como tema de investigacin ha
gozado de continuada presencia tanto en Europa como en Amrica, siendo motivo de estudios
pormenorizados como el publicado en Estados Unidos por Mildred Baruch y Ellen Beckman
sobre los monumentos vinculados a la Guerra Civil de 1861-1865
14
, el coordinado en Italia
por Lucio Fabi sobre los mitos, monumentos y memoria cotidiana de la primera guerra
15
, el
de Harv Moisan sobre los monumentos franceses surgidos a partir del mismo
acontecimiento
16
, y dos amplias monografas editadas por James E. Young sobre los
memoriales conmemorativos del Holocausto
17
.
En Amrica, entre los primeros memoriales pblicos se encuentran el dedicado en
Santiago de Chile a las vctimas del incendio del 8 de diciembre de 1863 (1873), obra del
francs Albert Ernest Carrier-Belleuse, y el ofrendado a los fallecidos en la epidemia de fiebre
amarilla que azot a Buenos Aires en 1870 y que hizo colapsar la capacidad de los
cementerios porteos. El monumento se inaugur en 1889 en el Parque Ameghino, obra del
escultor Juan Ferrari.
Con el paso del tiempo se ira imponiendo como modalidad la realizacin de
monumentos dedicados al soldado desconocido. A su concepcin acompaaran nuevos
giros de tuerca en lo que atae a transformaciones estticas, llegndose a un punto en el cual el
soldado dejar inclusive de ser un desconocido. En los aos 80 un monumento que va a

12
. ROJAS, R.. La Restauracin Nacionalista. Crtica de la educacin argentina y bases para una reforma en
el estudio de las humanidades modernas. Buenos Aires, A. Pea Lilli Editor, 1971 (1 ed. 1909), p. 222.
13
. TOSTO, P.. Antografa escultrica, 1914-1964. Buenos Aires, Librera Hachette, 1966, pp. 150-153.
14
. BARUCH, M. C.. Civil War Union Monuments. Washington, Daughters of Union Veterans of the Civil
War, 1978.
15
. FABI, L.. La guerra in salotto. Udine, Paolo Gaspari, 1999.
16
. MOISAN, H.. Sentinelles de pierre. Les monuments aux morts de la guerre de 1914-1918 dans la Nivre.
Saint-Pourain-sur-Sioule, Bleu Autour, 1999..
17
. YOUNG, J. E.. The texture of memory. Holocaust memorials and meaning. New Haven-London, Yale
University, 1993; y YOUNG, J. E.. (coord.). The art of memory: Holocaust memorials in History. Munich-
Nueva York, Prestel-Verlag, 1994.
7
marcar un nuevo concepto de Memorial va a ser el Vietnam Veterans Memorial, obra de
Maya Lin, construida en los jardines del Capitolio en Washington (1982). Parti de la
premisa de que los monumentos anteriores eran exaltaciones estatales alrededor de la idea de
victoria, esto les converta en propaganda poltica porque, segn ella, se trataba de
monumentos que no hablaban de las gentes que haban luchado y ofrecido sus vidas ms que
de forma alegrica... El monumento no poda ser, por lo tanto, un objeto esttico y distante que
la gente pudiera slo mirar de lejos, deba ser, ms bien, un largo relato donde los nombres de
los muertos y desaparecidos, por s solos, narraran una historia sin adjetivos ni triunfalismos
de la que cada cual pudiera extraer sus propias conclusiones sin estar mediatizados por la
grandilocuencia de frases, imgenes o alegoras
18
. As, en una grieta abierta en el suelo, a
manera de monumental lpida realizada en granito negro, Maya Lin grab los nombres de ms
de 57.000 soldados muertos o desaparecidos en Vietnam, muro al cual todos pueden acercarse
sin limitaciones fsicas como podran ser rejas o gradas.
Este monumento de Maya Lin es interesante porque ya no se trata de una
conmemoracin a un colectivo de personas simbolizadas en una unidad, sino que incorpora el
nombre de cada una de ellas. Este esquema gozar a partir de entonces de una fortuna indita
como ocurri con el monumento dedicado a los combatientes muertos en 1982 en la Guerra de
las Malvinas, el mismo ao de la inauguracin del monumento en Washington, obra que se
emplazara en 1990 en Buenos Aires (fig. 7). Los hroes de Malvinas tendran tambin otras
conmemoraciones, en casos cercanas a lo farnico, como puede apreciarse en el monumento
elevado en su honor en la localidad de Quequn (provincia de Buenos Aires) e inaugurado en
1999. De 35 metros de altura y 470 toneladas de hormign, el mismo fue ejecutado por
Andrs Mirwald, autor que en moderno sentido de autopromocin ofrece obras colosales y
baratas, gracias a las posibilidades del cemento, eterno y econmico entre las que se
encuentra otro gigantesco monumento, el dedicado a los guardacostas en la Costanera Sur
de Buenos Aires. La obra de Quequn posee una fuente que rodea el conjunto escultrico, y
las cadas de agua simbolizan las lgrimas derramadas por madres y padres por los hijos
que perdieron en la contienda. El elemento vertical principal del conjunto es una bandera
argentina sobre la que destaca la figura de la patria sosteniendo el cuerpo de un soldado
muerto en combate. La silueta de las islas Malvinas se ubica en el frente del basamento
19
.
Sirve esta ltima obra para abrir una reflexin final acerca del sentido y los mviles
actuales de los monumentos conmemorativos, no solamente desde lo simblico sino, sobre
todo, desde lo esttico. Es indudable que detrs de muchas de estas realizaciones suelen
estar circunstancias como la obsesin glorificadora de las autoridades polticas (en realidad
autoglorificadora, porque aunque se trate de homenajear a otros, el objetivo suele ser el
rdito poltico personal de quien promueve la iniciativa), el ya legendario y vigente mal
gusto de las mismas, los grandes dispendios monetarios, la ausencia de filtros estticos a ser
realizados por expertos en materia artstica y urbana; son todos estos elementos a considerar
y por ende a cuestionar. La ruta hacia lo kitsch (en tanto sinnimo de mal gusto) es un
trayecto abierto en el que continuamente se dota a nuestros espacios publicos de adefesios
seudo-artsticos ante los cuales a veces slo quedan como opciones llorar o reir (preferimos
lo ltimo, claro est). En contraposicin, nos es ms grato defender otro tipo de obras, de
carcter popular, muy habitual en poblaciones numricamente menores del continente, que
suelen manifestarse ajenas a las pretensiones de aquellos monstruosos proyectos, y son
mucho ms sentidas desde la idiosincracia de los ciudadanos, siendo en parte
prolongaciones vivas de una tradicin de genuinas expresiones americanas.

18
. MADERUELO, J.. La prdida del pedestal. Madrid, Crculo de Bellas Artes, 1994, p. 67.
19
. No deje de ver sus obras en: http://www.mirwald.com.ar/
8
ILUSTRACIONES

1. Paul Landowski. Cristo Redentor (1926-1931), Ro de Janeiro. (Foto: Clinton, Estados
Unidos).

2. Agustn de la Herrn. Virgen alada (inaugurado en 1976), Quito. (Foto: Bambirra, Brasil).

3. Rogelio Yrurtia. Canto al trabajo (inaugurado en 1921), Buenos Aires. (Foto: lex
Cockroach).

4. Ottone Zorlini. Monumento a los Hroes de la Travesa del Atlntico (inaugurado en
1929), So Paulo. (Foto: ARTExplorer).

5. Jos Villagrn Garca y Luis Ortiz Monasterio. Monumento a la madre (1949), Mxico
D. F. (Foto: L. Michael Roberts).

6. Amlcar Ariza. Monumento al Pibe Valderrama (inaugurado en 2002), Santa Marta.
(Foto: D. Maldonado).

7. Andrs Morn. Monumento a los Cados en Malvinas. (inaugurado en 1990), Buenos
Aires. (Foto: Diego Maia).

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