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El Indigenismo Y La Integración de Las Artes en La Argentina

Este documento resume el surgimiento del indigenismo como corriente artística en la Argentina entre 1910 y 1930. Resalta que aunque no había una gran población indígena en el país, el interés por rescatar las tradiciones locales llevó a que intelectuales y artistas se inspiraran en motivos y símbolos prehispánicos. Describe cómo escuelas de artes y oficios promovieron el uso de estas influencias en diferentes disciplinas como la pintura, arquitectura y artesanías. El documento analiza algunos de los principales exponentes
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Temas abordados

  • arte y crítica,
  • arte decorativo,
  • arte contemporáneo,
  • arte y identidad,
  • arte nacional,
  • indigenismo,
  • arte y modernismo,
  • influencia europea,
  • escenografía,
  • arte y resistencia
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El Indigenismo Y La Integración de Las Artes en La Argentina

Este documento resume el surgimiento del indigenismo como corriente artística en la Argentina entre 1910 y 1930. Resalta que aunque no había una gran población indígena en el país, el interés por rescatar las tradiciones locales llevó a que intelectuales y artistas se inspiraran en motivos y símbolos prehispánicos. Describe cómo escuelas de artes y oficios promovieron el uso de estas influencias en diferentes disciplinas como la pintura, arquitectura y artesanías. El documento analiza algunos de los principales exponentes
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  • arte y modernismo,
  • influencia europea,
  • escenografía,
  • arte y resistencia

1

El indigenismo y la integracin de las artes en la Argentina (1910-1930). XIV Congreso


Nacional del CEHA (Comit Espaol de Historia del Arte), Mlaga, 18-21 de septiembre de
2002, t. II, pp. 283-292. ISBN: 84-688-4827-1.


EL INDIGENISMO Y LA INTEGRACIN DE LAS ARTES EN LA
ARGENTINA
Rodrigo Gutirrez Viuales
Universidad de Granada

Introduccin

En el continente americano, el estallido de la guerra europea de 1914, a la par de
condicionar la mirada de pensadores, artistas y literatos sobre un modelo cultural (el
europeo) hasta ese momento prcticamente indiscutible, marca la gradual acentuacin y
consolidacin de una mirada introspectiva en los distintos pases en la que lo propio
americano va a ser objeto de anlisis. El rescate de las tradiciones y las costumbres, y
una nueva interpretacin del paisaje, ligado ello a la idea de la identidad nacional y
americana, va a sentar nuevas pautas estticas.
Dentro de este momento crucial, en el cual se plantea con fuerza la idea de ese
arte propio, las manifestaciones artsticas van a tener en el Indigenismo una de sus
vertientes ms representativas, sugerentes y de ms largo aliento, segn se vislumbrar a
lo largo del siglo XX. Testimonios artsticos como el Muralismo Mexicano, de notable
irradiacin continental y con carga reivindicativa en muchos de sus representantes,
contrastarn con una lnea ms amable, en donde la recuperacin y exaltacin esttica e
idealizada del indio, mostrarn una faceta distinta. Si bien en todos los pases con
presencia indgena, y con mayor o menor efervescencia, tuvo presencia esta corriente,
debe sealarse a Mxico y a Per como los centros neurlgicos del Indigenismo, debida
cuenta de que eran los pases histricamente ms fuertes en cuanto a presencia aborigen.
En el caso concreto de Argentina, objeto del presente estudio, si bien
histricamente hubo tribus indgenas, en especial en la regin del noroeste, vinculado
territorial y culturalmente al antiguo imperio incaico, no podra afirmarse a ciencia
cierta que en los albores del XX fueran las mismas representativas en la poblacin del
pas. En tal sentido, la figura del gaucho como paradigma de la nacionalidad y figura
principal en las corrientes costumbristas literarias y artsticas, goz de mayor fortuna.
Sin embargo, el Indigenismo, ya sea por influencia fornea o por el inters mostrado por
varios intelectuales y artistas de la poca, va a tener una presencia sino decisiva, al
menos significativa y con peso dentro de la historia del arte argentino.
El presente estudio parte con la intencionalidad de congregar bajo el tema del
indigenismo diferentes manifestaciones artsticas producidas en el periodo 1910-1930,
teniendo en cuenta entre otros aspectos la pintura, las artes decorativas, la arquitectura,
y la educacin artstica As como en Mxico el arte azteca y sobre todo el maya van a
dar origen a singulares historicismos arquitectnicos (neoazteca y neomaya) y una
amplia gama de objetos inspirados en sus estructuras y ornamentaciones, Tiahuanaco va
a ser una de las referencias recurrentes en el sur del continente. Veremos como en la
Argentina se incorporarn todas ellas adems de otras estrictamente ms autctonas, en
un singular momento donde el fervor por lo prehispnico generar una integracin de
las artes de probada importancia.

Albores del Indigenismo en la Argentina. De la identidad nacional al
americanismo.
2

Desde finales del siglo XIX comenz a plantearse en la Argentina, el tema de la
identidad nacional en las artes y la cultura. Los encendidos debates en los que
participaron activamente personalidades como los literatos Rafael Obligado y Calixto
Oyuela, y el pintor Eduardo Schiaffino, fueron marcando un camino que ganara fuerza
en las primeras dcadas del XX. Cuando en 1907 el pintor Fernando Fader disert sobre
las Posibilidades de un arte nacional y sus principales caracteres, el tema ya se haba
arraigado dentro del mbito artstico argentino; dos aos despus hizo su aparicin el
ensayo de Ricardo Rojas titulado La Restauracin Nacionalista en el que reafirmaba la
necesidad de una "emancipacin cultural" y de dotar a la educacin argentina de un
carcter nacionalista a travs de la Historia y las Humanidades. Asimismo, la celebracin
de la Exposicin Internacional del Centenario en 1910, momento en el cual Buenos
Aires fue por unos meses escenario del mundo, sirvi para afianzar la recuperacin de
las tradiciones dentro de una nacin marcadamente cosmopolita.
En aquel certamen, la seccin dedicada a las bellas artes, con amplios y
significativos envos de pases europeos fundamentalmente, adems de Estados Unidos
y otras naciones americanas, fue una de las ms recordadas y marc un hito referencial
en el devenir de las artes en el pas. En la seccin argentina sobresali la figura de
Cesreo Bernaldo de Quirs, quien recin llegado de su experiencia europea,
fundamentalmente en Florencia, Cerdea y Mallorca, de donde provenan la mayor
parte de las 26 obras presentadas a la sazn, inclua ya sus primeras visiones del gaucho
argentino, tema al que se dedicara con mpetu desde 1918 a 1927. Obras como Carrera
de sortija en da patrio con la que obtuvo una medalla en aquel certamen, al igual que
lienzos presentados por otros artistas ya reputados como Carlos Ripamonte, testifican el
inicio de la consolidacin de la figura del gaucho y sus costumbres como prototipo y
paradigma de lo nacional.
En aos siguientes, varias personalidades como Cupertino del Campo (1913) o
Jos Len Pagano (1926) entre muchos otros abordaron el tema del arte nacional. La
introspeccin cultural, la mirada a lo nuestro, el rescate del pasado, el poder
telrico, el redescubrimiento de Amrica van a ser trminos todos que van a volverse
usuales en textos y conferencias de la poca.
A la par se va a manifestar una vocacin por la enseanza artstica bajo cnones
autctonos, siendo justamente Ricardo Rojas pionero en la Argentina. Propuso Rojas en
1914 la creacin de una escuela de artes industriales bajo la jurisdiccin de la
Universidad de Tucumn, que generase una corriente de modernidad basada en las
tradiciones. En tal sentido, habra de recurrirse al pasado prehispnico de la regin
tucumana y a sus lenguajes ornamentales como basamento para el desarrollo de la
misma. Uno de los puntos ms interesantes del programa de Rojas seala que la
universidad ha de diferenciar las artes de produccin individual, como la msica, la
poesa o la pintura, que nacern por obra independiente de artistas geniales; y las artes
de produccin colectiva, como los tapices, los vasos, las joyas, los muebles, la
encuadernacin, la tipografa, la cocina, el repujado de metales, las esencias del
tocador, las molduras arquitectnicas, etc., todas ellas susceptibles de organizacin
industrial"
1
, diferenciacin que no es caprichosa pues ms adelante leemos: Ms que
en sus artes puras, la historia descubre la ndole y la cultura de un pueblo en sus artes
aplicadas, por lo colectivo del esfuerzo que contribuye a crearlas...
2
.

1
. ROJAS, Ricardo: "Artes decorativas americanas", Revista de Arquitectura, ao I, N 4, Buenos Aires,
octubre-diciembre de 1915, p. 11.
2
. Ibdem., p. 12.
3
Quiz como repercusin a esta iniciativa vemos surgir pronto un conjunto de
escuelas de tejidos criollos e indgenas en Tucumn, Crdoba y Buenos Aires, de la
mano de los seores Padilla, Crcano y Onelli, respectivamente. Alfombras y tapices,
nicos de originalidad, que al ser hechos con la perfeccin acostumbrada,
posiblemente podran llegar a competir en mrito a los elaborados en los telares de
Flandes, del Artois, de Florencia, de Madrid, y de tantas otras fbricas europeas, cuyos
modelos se ven difundidos y copiados por todas partes...
3
.
El repliegue americano en los aos en que dur la contienda europea ir de la
mano con nuevas actitudes de los artistas argentinos. Cerradas las posibilidades de
perfeccionamiento artstico en Europa para aquellos que lograron en esos aos becas u
otras ayudas pblicas o inclusive para algunos que disponan de recursos propios, varios
fueron los que optaron por el viaje a otros pases americanos, situacin que sirvi para
alentar nuevos vnculos y favorecer una orientacin americanista. As lo hizo por
ejemplo Alfredo Guido
4
, paradigma de la integracin de las artes en la Argentina bajo la
idea del indigenismo, compendiando en su obra la pintura, el grabado y las artes
decorativas y/o utilitarias bajo lenguajes vernculos. Otros como Emilio Centurin,
Lonie Matthis o Jos Malanca, afianzaron tambin esta nueva senda que se abra a las
expresiones culturales del continente americano como base para crear arte nacional.
En el sentido sealado, resulta paradigmtico que en revistas de difusin masiva
como Plus Ultra, rgano creado por un conjunto de literatos y artistas espaoles
radicados en el pas y que sirvi para propagar la pintura espaola en la Argentina entre
1916 y 1930, a menudo se reprodujesen excelentes lminas a color con obras
paisajsticas y costumbristas de artistas argentinos bajo el rtulo de Arte Nacional,
independientemente de que el motivo fuera mallorquino, andaluz, cuzqueo o de la
provincia de Crdoba, que ya a comienzos de la dcada del veinte se haba convertido
en uno de los principales reservorios del alma nacional argentina, como en Espaa lo
haba sido Castilla para la llamada Generacin del 98. Adems de ello, y para ratificar
esa vinculacin nacionalismo-americanismo, resaltar como hecho singular el que el ya
citado Guido obtuviera en 1924 el primer premio del Saln Nacional con el lienzo
Chola desnuda, una suerte de venus cuzquea. As, un tema americano era
galardonado en un saln nacional.
Si bien en el prximo apartado haremos referencia a la publicacin de manuales
para la enseanza del dibujo en las escuelas en base a las formas del arte precolombino,
marcando as una clara intencionalidad de difundir y consolidar el movimiento desde las
mismas bases, es decir desde la instruccin infantil, antes queremos referir a otro intento
de penetracin social de las ideas del Indigenismo en la Argentina como fueron los
objetos utilitarios y decorativos que comenzaron a disearse y exponerse en certmenes
de carcter nacional y regional. En 1918, cuatro aos despus de las ya mencionadas
propuestas pedaggicas de Ricardo Rojas, se celebr el I Saln Nacional de Artes
Decorativas siendo otorgado el primer premio a Alfredo Guido y Jos Gerbino por un
Cofre incaico.
Este saln tuvo continuidad en los aos siguientes con xito de participantes y
variedad de modalidades artsticas, desde biombos y muebles, hasta lmparas,
almohadones y textiles. Como se aprecia, sobresalieron los objetos utilitarios lo cual

3
. PREZ-VALIENTE, Jos Mara: Alfombras y tejidos incaicos, Plus Ultra, N 33, Buenos Aires,
enero de 1919. Ver tambin: ONELLI, Clemente: Tejidos criollos e indgenas, Revista de Arquitectura,
ao II, N 7, Buenos Aires, julio de 1916.
4
. Extensa referencia a la labor artstica de Alfredo Guido puede encontrarse en nuestro trabajo "Espaa y
la Argentina a principios del siglo XX. Entre la tradicin y la modernidad", en PREZ-VALIENTE DE
MOCTEZUMA, Antonio: Un viejo resplandor. Granada, Editorial Comares, 2000, pp. 9-71.
4
llev al crtico Manuel Rojas Silveyra a proponer a la Sociedad Nacional de Artes
Decorativas: por qu no presentar sus muestras anuales bajo el ttulo ms simple,
ms exacto y tambin ms simptico de Arte aplicado a la vivienda?. El mismo
ensayo refiere a la exposicin del Werkbunde en Suiza y destaca el papel de los
arquitectos quienes concibieron el agradable conjunto de la casa moderna no slo
desde el punto de vista profesional -distribucin, aire, luz, etc.- sino tambin en lo que
concierne a la decoracin interior dentro de un concepto puramente artstico que
abarca, desde el estilo de los muebles, cuadros, adornos, tapiceras, etc., hasta el
carcter de la iluminacin y la tonalidad general de las habitaciones
5
.

Los aos veinte. Culmen y declive del Indigenismo en las artes argentinas.

Principiaremos el anlisis por las creaciones indigenistas de los aos veinte
haciendo referencia a las producciones pictricas. Habamos reseado la consolidacin
en la Argentina de la pintura de paisaje y de costumbres a partir de 1910, siendo la
provincia de Crdoba y la figura del gaucho, respectivamente, los paradigmas ms
sobresalientes. Sin embargo, en el noroeste del pas comenz a desarrollarse, al
principio con timidez pero luego con ms aplomo, una vertiente pictrica vinculada a la
figura del indgena, no tanto desde un punto de vista de rescate pretrito, ni siquiera
reivindicativo en lo social, situaciones dentro de las cuales plantearan parte de su
discurso en los aos veinte algunos de los muralistas mexicanos e inclusive artistas
como el peruano Jos Sabogal, sino ms bien mostrndolo como un tipo costumbrista
digno de redencin esttica.
Justamente Sabogal, tras pasar por Espaa y empaparse de las estticas del
regionalismo pictrico, se radic en la nortea provincia argentina de Jujuy, entre 1913
y 1918 desempendose como profesor de dibujo en una escuela. En Tilcara convivi
con un grupo de artistas argentinos, entre ellos Jorge Bermdez y Jos Antonio Terry,
quienes haban aprehendido tambin en Espaa las doctrinas regionalistas. Junto a
Sabogal comenzaron a desarrollar un lenguaje que fusionara aquellas doctrinas
hispanistas con las temticas propias de la regin en las que se haban asentado. La
relacin entre estos artistas creara un caldo de cultivo que despus continuaran otros
como el espaol Francisco Ramoneda, que se radicara en la localidad de Humahuaca.
En aquellos aos pasaran por la regin artistas de la talla de la francesa radicada
en Buenos Aires Lonie Matthis, quien dedicara varias series de gouaches al pasado y
al presente indgena del norte del pas. El indigenismo en la pintura argentina, si bien no
alcanz a tener la fuerza que tuvieron otras temticas, dej al menos expresiones
puntuales en un conjunto de artistas que hicieron del asunto leit motiv de sus obras.
Bermdez fue quiz el ms reconocido, llegando a puntos destacados como su
exposicin en Buenos Aires en 1919 que fue signada dentro de las tres exposiciones del
ao por el crtico y director de la revista Augusta, Manuel Rojas Silveyra.
Para entonces otro pintor, el tucumano Alfredo Gramajo Gutirrez, haba
consolidado una presencia dentro del mbito artstico argentino con escenas
costumbristas de tipos norteos del pas, rescatando esencialmente las tradiciones y los
ritos de su provincia natal y de su regin, casi a la manera que en literatura lo haba
hecho Ricardo Rojas -tambin tucumano- al publicar su libro El Pas de la Selva (1907)
que, dcadas despus, ilustrara Gramajo en una recordada edicin (1946). Retablos
populares, escenas de procesiones, fiestas religiosas y profanas, etc., sern todos temas
abordados por este artista que fue caratulado por Leopoldo Lugones como el Pintor

5
. Cfr.: ROJAS SILVEYRA, Manuel: El Saln Nacional de Artes Decorativas, Augusta, ao III, vol.
V, nm. 30, Buenos Aires, noviembre de 1920, pp. 209-226.
5
nacional. De l se dijo tambin que era el pintor ms indgena que hemos
producido
6
y el pintor del dolor argentino
7
.
Pasando al campo de la arquitectura, debemos sealar la existencia de una
corriente de reivindicacin del pasado ms fuerte que la propiamente indigenista: la
neocolonial. Figuras como los arquitectos Martn Noel, Angel Guido, Juan Kronfuss o
Hctor Greslebin teorizaron y/o practicaron una arquitectura que hunda sus races en la
otrora vituperada poca virreinal. Formas arquitectnicas y lenguajes ornamentales de
dicha procedencia fueron utilizados en edificios contemporneos. Esta corriente tuvo
presencia en casi todo el continente americano con arquitectos como Federico Mariscal
en Mxico o, aos despus, Hctor Velarde en el Per. La Hispanofilia tuvo tambin
un importante caldo de cultivo en toda el rea caribea
8
.
As como existi una arquitectura neocolonial y una arquitectura
neoprehispnica encontramos una postura intermedia que Angel Guido caracteriz en
el libro Fusin hispano-indgena en la arquitectura colonial (1925), que, en definitiva,
propona como la expresin ms viva y excelente del arte americano la arquitectura
religiosa de ciudades como Arequipa (Per) y Potos (Bolivia), en donde se aprecia una
convivencia entre las estructuras tradas por los espaoles y los aportes ornamentales de
los albailes indgenas. De esta manera, Guido ejemplificaba en arquitectura el trmino
Eurindia que Ricardo Rojas haba acuado para sintetizar el arte americano: una
combinacin de tcnica europea con emocin americana. En la prctica, se
convirti en paradigmtico por reunir los pensamientos de Guido y Rojas la residencia
de este ltimo en la calle Charcas, en Buenos Aires, que Guido realiz en 1927. La
fachada, recreando la de la histrica Casa de Tucumn, donde se haba jurado la
Independencia argentina en 1816 (neocolonial), el patio claustral interior, con claras
reminiscencias de la arquitectura arequipea y potosina (fusin hispano-indgena), y
espacios interiores como la biblioteca, con sus decoraciones tiahuanacotas
(neoprehispnico), presentaban una clara referencia a las tres vertientes historicistas,
concretando a la vez una edificacin de raigambre eurndica.
En lo que hace exclusivamente al neoprehispnico, los ejemplos hallados son
contados, pero interesan sobremanera una serie de proyectos presentados a los salones
nacionales y los anuales de la Sociedad Central de Arquitectos, primero por Hctor
Greslebin y el sevillano Angel Pascual en 1920, y en los dos aos sucesivos por ste
ltimo
9
. En la triloga de proyectos a que haremos referencia se puede apreciar una
bsqueda de afinamiento y concisin temtica, plantendose primero un Mausoleo
americano (1920), en el que Greslebin y Pascual plantean un conjunto urbano
monumental centrado en cuatro grandes pirmides comunicadas entre s por grandes
avenidas a la manera de las que aun puede verse en centros como Teotihuacn
(Mxico), utilizndose un lenguaje ornamental predeterminadamente eclctico que
integra decoraciones tomadas de lo maya, lo azteca y lo tiahuanacota. Pascual se
centrara luego en la proyeccin de una Casa Neo-azteca (1921), de dimensiones
verdaderamente monumentales, y de un Dormitorio Neo-azteca (1922), en el que para
aumentar la confusin los elementos que utiliza no son aztecas sino mayas. De cualquier
manera el xito marc esta participacin de Angel Pascual siendo sus proyectos
premiados en forma sucesiva.

6
. BARREDA, Ernesto Mario: Gramajo Gutirrez, La Nacin, Buenos Aires, 5 de junio de 1927.
7
. Atlntida, Buenos Aires, 3 de junio de 1920.
8
. Sobre el estilo neocolonial, remitimos a AMARAL, Aracy (coord.): Arquitectura neocolonial. Amrica
Latina, Caribe, Estados Unidos. Sao Paulo, Memorial-Fondo de Cultura Econmica, 1994.
9
. Dado que al tema especfico de la arquitectura neoprehispnica dedicamos recientemente un largo
artculo (Arquitectura historicista de raz prehispnica, Goya, Madrid, 2002), su presencia aqu tendr
ms un carcter testimonial que exhaustivo.
6
El ao 1923 marcar un momento peculiar en cuanto a manifestaciones de raz
indgena en la Argentina. En esa temporada se produjo un destacado acontecimiento en
lo que a las artes escnicas respecta, con la presentacin en el prestigioso Teatro Coln
de Buenos Aires, de la Compaa Incaica de Teatro dirigida por el estudioso Luis E.
Valcrcel. A la sazn se sumaron al proyecto varios artistas argentinos, entre ellos el
pintor, grabador y escengrafo Rodolfo Franco, autor de un ponderado cartel, quien
gozaba de una excelente formacin junto a Hermen Anglada Camarasa en Pars (1911-
1914), artista ste que tanto a Franco como a un importante nmero de artistas
argentinos y mexicanos
10
, les haba inculcado su inters por los ballets rusos
infundindoles a la vez la idea de conformar un arte nuevo en Amrica basado en obras
del arte precolombino, como las que podan admirar con asiduidad en el Trocadero.
En tal sentido, no es casualidad que otros dos artistas formados con Anglada en
esos aos, el argentino Gonzalo Leguizamn Pondal y el mexicano Adolfo Best
Maugard publicaran simultneamente, cada uno en su pas y en el mismo ao, 1923,
sendos manuales destinados a la enseanza del dibujo en base a las tradiciones
prehispnicas y populares. Leguizamn Pondal realiz junto al arquitecto Alberto Gelly
Cantilo los cuadernos Viracocha organizando un conjunto de ornamentos tomados de
la arqueologa americana con el fin de poner al nio en gratas relaciones con el arte
de razas nias a quienes se debe veneracin
11
. En ese mismo ao el arquelogo Eric
Boman junto al arquitecto Hctor Greslebin publicaron Alfarera de estilo draconiano
de la regin diaguita; basndose en los motivos recogidos en dicho libro, Greslebin
dise dos tapices de estilo draconiano y santamariano, confirmando que su inters
no quedaba en el mero rescate de las formas sino en su aplicacin moderna.
Con la irrupcin en la Argentina de las corrientes puristas llegadas desde
Europa, la accin de notables crticos como el arquitecto Alberto Prebisch, cido
detractor del ornamentalismo, y el propio agotamiento de las frmulas del Indigenismo,
el movimiento fue perdiendo terreno en forma paulatina, en torno a 1930. Cuando en
1928 se celebr el concurso para erigir el Monumento a la Independencia en
Humahuaca (Jujuy) varios de los proyectos mostraron lineamientos indigenistas en su
concepcin estructural y decoracin, llevando a Daniel Marcos Agrelo a denunciar que
pocos son los escultores que en esta oportunidad han podido liberarse de la nefasta
mana de reproducir servilmente, motivos y elementos de pasadas civilizaciones
indgenas de Amrica. Aparte de que no hay razn histrica ninguna para que tales
elementos intervengan significativamente en el monumento conmemorativo de hechos,
en que casi nula fue la actuacin del elemento aborigen, la abrumadora reproduccin
fotogrfica de ese elemento decorativo, se convierte en una obsesin"
12
.
A manera de conclusin, slo nos resta insistir en la notoria gravitacin que tuvo
en la Argentina la recuperacin de lo indgena como base para la integracin de las
artes. Como apreciamos, esta corriente tuvo tambin sus detractores, a quienes el propio
Ricardo Rojas respondi: "En cuanto a los que se obstinen en combatir esta tendencia
dir que no me interesa el polemizar con ellos. El problema consiste en sentir o en no
sentir la fuerza subconsciente de la raza, entendindose por raza un tipo espiritual, no

10
. Al respecto, puede consultarse nuestro trabajo "Hermen Anglada Camarasa y Mallorca. Su
significacin para el arte iberoamericano", en CABAAS BRAVO, Miguel (coord.): El arte espaol del
siglo XX. Su perspectiva al final del milenio. Madrid, Instituto de Investigaciones "Diego Velzquez",
CSIC, 2001, pp. 189-203.
11
. DEL SAZ, Eduardo: Viracocha, Plus Ultra, N 90, Buenos Aires, octubre de 1923.
12
. D.M.A. (Daniel Marcos AGRELO): "El Monumento a la Independencia en la Quebrada de
Humahuaca", urea, ao II, N 11-12, Buenos Aires, marzo-abril de 1928, p. 5.
7
un etnos fsico. Ellos no la sienten y en nada puede inquietarnos su simulacin de
elegancia libresca o de irona extica"
13
.

13
. ROJAS, Ricardo: Silabario de la decoracin americana. Buenos Aires, La Facultad, 1930, p. 18.
8
ILUSTRACIONES

1. Jos Lucio Bonomi: diseo de la portada del libro La Venus Calchaqu, de Bernardo
Gonzlez Arrili, Buenos Aires (1924).

2. Catlogo de la Exposicin de cermicas de arte americano, de Jos Gerbino y Alfredo
Guido, Saln Witcomb, Buenos Aires (1918).

3. Esilda Oliv: Biombo estilo clachaqu. III Saln Nacional de Artes Decorativas,
Buenos Aires (1920).

4. Hctor Greslebin y ngel Pascual: Mausoleo americano (fachada principal). Premio
Americano en el X Saln Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires (1920).

5. Rodolfo Franco: Escenografa para Ollantay, Buenos Aires (1926).

6. Hctor Greslebin: Tapiz de estilo santamariano (1923).

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