El peligro de ceder territorio al enemigo
Autor Fernando A. Jimnez-
Cierto da mientras distribuamos folletos con mensajes sobre el evangelio en
proximidades del ro Cauca, al oriente de Cali, nos encontramos con un drama
humano sin igual, en medio de la miseria y el mal olor. El hombre aparentaba ms
de sesenta aos. Cuando un chico de nuestra organizacin le iba a compartir la
Palabra de Salvacin, result que conoca muchos versculos bblicos. Al
profundizar ms en la conversacin, result que el mendigo haba sido pastor.
Nos cont que cuando su ministerio avanzaba victorioso y cada da evidenciaba
ms expansin en la ciudad, se dej seducir por el pecado y cay en adulterio.
Abandon su familia y el pastorado para irse tras la mujer que finalmente, tambin
a l lo abandon. Todo sali mal, termin en desgracia y all estaba frente a
nuestros ojos, arrinconado, sin esperanza, viviendo de recoger desperdicios...
Si nos desprendemos de Dios, vivimos las consecuencias
Un problema del cristiano hoy da es olvidar que no por un da sino por siempre y en todo
momento, debemos estar asidos de la mano de nuestro Seor Jesucristo. Cuando dejamos
de depender de Dios, comienzan las dificultades. Esto fue lo que ocurri con uno de los
reyes ms prsperos de Jud. Ezequas haba sido bendecido y prosperado por el Seor,
pero cuando se separ del Creador, llegaron los problemas.
La Escritura dice que: "A los catorce aos del rey Ezequas, subi Senaquerib rey de
Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Jud, y las tom" (2 Reyes 18:13). El
monarca asirio era un gran guerrero. La historia menciona que conquist gran parte de lo
que se conoce como Arabia, Irak, Irn, entre otros territorios. En aquella poca, uno de
sus orgullos fue tomar la ciudad juda de Laquis.
No podemos ceder terreno al enemigo...
He conocido cristianos que tras servir al Seor, vuelven atrs y terminan en una vida
disipada y pecaminosa. Le dieron espacio a Satans, cayeron en la tentacin de la
mundanalidad y pagaron las consecuencias. Igual ocurri con el rey Ezequas: "Entonces...
envi a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; aprtate de mi, y
har todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequas rey de Jud
trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro" (versculo 14).
Si le abrimos portillos y huecos en el vallado, el enemigo espiritual tomar ventaja. Es
como un luchador tramposo; busca el descuido de su contendor para atacarle. Y lo hace.
Igual ocurre con el mundo: Si jugamos con el fuego, nos quemamos. Si queremos participar
de los placeres que nos ofrece la sociedad sin dejar de ser cristianos, nos engaamos y
corremos el peligro de caer espiritualmente en la vida de fracaso de la que nos sac el
Seor Jesucristo.
Lo santo no se debe ni tiene que profanar
Todo aquello que consagramos para Dios, debe ser siempre para El. Si le consagramos
nuestra vida, si pactamos vivir en santidad delante de Su presencia (no en nuestras fuerzas
sino con la ayuda divina), debemos conservarnos en santidad, apartados del mal...
Lo grave es claudicar a nuestra palabra porque de nuevo nos veremos involucramos en el
mundo de pecado, y le otorgamos al enemigo todo lo que por siempre debe corresponder
slo a Dios.
As lo hizo el rey con su opresor Senaquerib. "Dio, por tanto, Ezequas toda la plata
que fue hallada en la casa de Jehov, y en los tesoros de la casa real. Entonces
Ezequas quit el oro de las puertas del templo y de los quiciales que el mismo rey
Ezequas haba cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria" (versculos 15 y 16).
Si cedemos terreno, el enemigo pedir ms...
Cuando dejamos de orar, de leer la Biblia, de congregarnos, le concedemos
terreno a Satans. Y l no desaprovecha oportunidad. Por el contrario, siempre nos
pedir ms. Ezequas recibi un nuevo requerimiento de su opresor, el rey
Senaquerib: "Cmo, pues, podrs resistir a un capitn, al menor de los
siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto con sus carros y gente
de a caballo?" (versculo 24).
Qu hacer ante una situacin as? Esta pregunta la he escuchado muchas
veces. Y de entrada permtame decirle que s hay salida. Primero, es necesario que
haya un arrepentimiento sincero en nuestro corazn. El segundo paso es pedir a
Dios que tome control de nuestra vida...
Usted no puede seguir con esas ataduras, producto de caer de nuevo en el
pecado. Corte todo lazo de mundanalidad que le impide caminar rectamente
delante del Seor! Dios espera una entrega absoluta. Es hora de comenzar ya...
Ah, y no olvide que es necesario deshacernos de todo aquello que nos puede
recordar el pasado cuando estbamos inmersos en el pecado voluntario. Todo lo
que nos evoque esa existencia miserable, debemos cortarlo y botar fuera todo
recuerdo...
Diccionario biblico: Ezequas
(heb. Jizqiyyh [], "Yahweh ha fortalecido [da fuerzas, fortalece]" o
"Yahweh
es fuerza"; en registros cun. el nombre del rey de Jud est escrito
como
Hazaqi(i)au ; gr. He5ekas).
1. Hijo de Acaz y 13er rey del reino sureo de Jud. Rein 29 aos
(segn 2 R.
18:2; 2 Cr. 29:1); quiz se comenz a contar desde la muerte de su padre
(c 715
a.C.). Tal vez su hijo Manass fue su corregente durante 10 aos de
los 29.
Pero, aparentemente, Ezequas habra gobernado junto con su padre unos
14 aos
antes de eso, de modo que estuvo en el trono un total de 43 aos (c 729-
c 686
a.C., de acuerdo con los sincronismos de la Biblia y la cronologa
asiria).
Ezequas fue un buen gobernante y rompi con las malas prcticas de su
padre
tan pronto como tuvo libertad para hacerlo. Repar y limpi el
templo,
reorganiz los cultos religiosos y celebr una gran Pascua a la cual
invit a
las 10 tribus del norte. Quit los lugares altos, destruy los dolos
y aun la
serpiente de bronce del tiempo de Moiss, por cuanto se la haba usado
con
propsitos idoltricos (2 R. 18:3-6; 2 Cr. 29:1-31;21). Tambin
coleccion
proverbios de Salomn no publicados y los registr (Pr. 25:1). En
tiempos de
Ezequas, adems de Isaas actuaron los profetas Oseas y Miqueas (Os.
1:1; Mi.
1:1). Cuando Ezequas muri (c 686 a.C.), su hijo Manass, que habra
estado
asociado con l por algunos aos en el trono, lleg a ser el
gobernante nico.
El reinado de Ezequas estuvo marcado por una prosperidad notable.
Obtuvo el
control de la llanura filistea (2 R. 18:8), construy ciudades (para
usar como
depsitos) con establos (2 Cr. 32:27-29) y fortific los muros de
Jerusaln
(Is. 22:10). Pero su mxima realizacin tcnica fue llevar el agua
hasta
dentro de Jerusaln. El tnel de Silo* que mand hacer, labrado en
la roca,
de unos 533 m de largo, conectaba un antiguo tnel, desde el manantial
de
Gihn, en el valle del Cedrn, con un estanque nuevo, ms bajo, dentro
de la
ciudad (2 R. 20:20; 2 Cr. 32:4, 30; cf Eclo. 48:17).
Ezequas es mejor conocido por su valiente lucha contra el poderoso
Imperio
Asirio, y por su fe en Dios durante una de las invasiones de
Senaquerib; fe que
fue recompensada por la destruccin milagrosa de un gran ejrcito del
enemigo.
En el 6 ao de Ezequas (evidentemente de su corregencia con su
padre) fue
testigo de la destruccin de Samaria y del fin del reino del norte (2
R.
18:10). Su padre Acaz se haba convertido en un vasallo de Asiria
(16:7-18).
Como detestara esta situacin, Ezequas decidi sacudirse el yugo
extranjero.
Parece haber hecho una alianza con Egipto a pesar de la oposicin del
profeta
Isaas a tan imprudente decisin (Is. 30:1-5; 31:1-3). No es seguro
si ya
haba cortado su relacin con Asiria en tiempos de Sargn. Una
inscripcin
cuneiforme quebrada menciona una campaa asiria dirigida por el
comandante del
ejrcito de este rey contra la ciudad filistea de Asdod en el 711
a.C.,
registrada tambin en Is. 20:1. La inscripcin dice que se haban
hecho
intentos de incitar a Jud, a Edom y a Moab a rebelarse contra Asiria.
Sin
embargo, el texto est roto y la referencia a Jud es un tanto vaga.
Es
posible que Ezequas ya haba chocado con Sargn, porque en una
inscripcin en
Nimrud, el rey asirio se llama "dominador del pas de Jud que est
lejos". 432
Un momento decisivo ocurri en el 701 a.C. cuando Senaquerib, que
haba
sucedido a Sargn II en el trono de Asiria en 705 a.C., realiz una
campaa
exitosa contra Palestina en general y contra Ezequas en particular.
Tenemos
registros de esta campaa tanto en la Biblia como en textos
cuneiformes. El
informe bblico (2 R. 18:13-19:36; 2 Cr. 32:1-21; Is. 36 y 37) combina
2
invasiones de Senaquerib, de modo que es difcil saber dnde termina
el informe
de la campaa del 701 a.C. y cundo comienza la 2 (que ocurri
despus del 690
a.C.). El registro de Senaquerib de su 1 invasin, est grabado en
prismas de
arcilla bien conservados (fig 216). La campaa tambin fue registrada
en
relieves de piedra en el palacio de Senaquerib en Nnive (fig 308).
Ezequas
tena aliados dbiles. Isaas haba advertido a la nacin a no poner
sus
esperanzas en Egipto o en Etiopa, ya que el profeta haba predicho la
conquista de esos pases por Asiria (Is. 20:2-6). Egipto, gobernada
en ese
entonces por reyes nubios, era tan impotente que el general de
Senaquerib
estuvo plenamente justificado al describir la nacin como un "bculo
de caa
cascada... en el cual si alguno se apoyare, se le entrar por la mano
y la
traspasar" (2 R. 18:21). Otro ineficaz apoyo de Ezequas fue
Merodac-baladn
(Mar-duk-apal-iddin), un caldeo que fue rey de Babilonia 2 veces (del
722/21 al
710/09 a.C., y por varios meses del ao 703/02 a.C.); las 2 veces fue
expulsado
de su trono y de su reino por un ejrcito asirio.
Aparentemente fue por el tiempo de la 1a invasin de Senaquerib a Jud
cuando
Ezequas se recuper milagrosamente de una enfermedad mortal, lo que
indujo a
Merodac-baladn a enviarle embajadores (2 R. 20:12, 13). Sin embargo,
el lder
caldeo en ese momento no estaba en condiciones de ayudar a Ezequas en
su lucha
por liberarse del yugo asirio. El informe bblico dice que Senaquerib
tom
todas las ciudades fortificadas de Jud, y luego amenaz Jerusaln con
un gran
ejrcito dirigido por algunos de sus ms altos oficiales. Entretanto,
el rey
siti y tom la fortaleza de Laquis, y despus la de Libna. Ezequas
pag un
enorme tributo a Senaquerib, que consisti en 300 talentos de plata y
30
talentos de oro (2 R. 18:13-19:8; Is. 36:1-37:8). Un examen cuidadoso
muestra
que los registros asirios concuerdan en todos los puntos principales
con la
narracin bblica, aunque hay algunas diferencias de detalles.
Senaquerib
pretende no haber encontrado oposicin en Siria ni en Fenicia, y que
muchos
reyes, incluso los vecinos de Jud como los reyes de Amn, de Moab y
de Edom,
pagaron tributos y se inclinaron para aceptar su yugo.
Los nicos opositores habran sido Sidqia de Ascaln, la poblacin de
Ecrn y
Ezequias. Senaquerib primero captur Ascaln y deport a Sidqia y a
su familia
a Asiria; luego pele una batalla en Elteque contra el ejrcito de
Ecrn, y
castig a los nobles de Ecrn en forma cruel. Luego atac Jud, donde
siti y
tom 46 ciudades fortificadas e innumerables aldeas, y captur en
total 200.150
ciudadanos de Jud. Afirma que convirti a Ezequas en "un prisionero
en
Jerusaln, su residencia real, como un pjaro en su jaula", pero no
dice que
conquist la ciudad. Senaquerib tambin menciona el tributo que pag
Ezequas,
aunque 433 hay discrepancias en las cifras, siendo ms altas las de
Senaquerib.
Esto se puede explicar si suponemos que el rey asirio dio una cifra
exagerada,
o incluy pagos posteriores que no se mencionan en la Biblia.
216. Prisma de arcilla del rey Senaquerib con inscripciones que
relatan la
campaa asiria contra Ezequas de Jud.
Ms tarde, despus que Tirhaca (Taharka), el rey nubio, hubo ascendido
al trono
(c 690 a.C.), Senaquerib habra intentado de nuevo dominar a Ezequas.
Le
envi una carta blasfema exigindole la rendicin de la ciudad, pero
el rey de
Jud, confiando en las palabras de Isaas de que Dios salvara a
Jerusaln,
rehus rendirse. Su confianza fue recompensada cuando por
intervencin divina
el ejrcito asirio fue destruido de noche con la muerte de 185.00
hombres (2 R.
19:9-36; 2 Cr. 32:21; Is. 37:9-37). Los cronistas de Senaquerib no
registraron
este desastre, porque por lo general los historiadores asirios
silenciaban las
derrotas o catstrofes. Sin embargo, el desastre asirio no fue
olvidado muy
rpidamente por otras naciones. De acuerdo con Herodoto, el ejrcito
de
"Senaquerib, rey de los rabes y asirios", sufri grandes bajas
durante una
campaa contra Egipto. Atribuye el desastre a un ataque de ratones
que le
produjo graves prdidas. Los eruditos piensan que el relato de
Herodoto se
refiere a una epidemia de peste bubnica que atac al ejrcito asirio.
En 1973, el Museo de Israel en Jerusaln obtuvo un sello de arcilla
("bulla")
con la inscripcin hebrea que dice: "Yehozara, hijo de Jilqiyh
siervo de
Jizqiyh". No hay duda que Jehozara era un ministro del rey Ezequas,
porque
en los sellos el heb. {ebed (aqu traducida como "siervo") siempre se
refiere a
ministros del rey.
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