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Libro Psicologia Juridica y Penitenciaria 2011 PDF

Este documento presenta una introducción a la psicología jurídica. Explica que la psicología jurídica estudia los problemas psicológicos relacionados con el derecho y la administración de justicia. Discute diferentes definiciones y teorías sobre la relación entre la psicología y el derecho. También describe las cuatro principales áreas de aplicación de la psicología jurídica: psicología forense, del testimonio, victimología y perfiles penitenciarios.

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Este documento presenta una introducción a la psicología jurídica. Explica que la psicología jurídica estudia los problemas psicológicos relacionados con el derecho y la administración de justicia. Discute diferentes definiciones y teorías sobre la relación entre la psicología y el derecho. También describe las cuatro principales áreas de aplicación de la psicología jurídica: psicología forense, del testimonio, victimología y perfiles penitenciarios.

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PSICOLOGIA JURIDICA, EVALUACION Y TRATAMIENTO DE LA CONDUCTA

ANTISOCIAL






Jos Ignacio Ruiz Prez
Editor

Luz Stella Rodrguez Mesa
(Editora asociada)























Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 2
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 3

TABLA DE CONTENIDO


TABLA DE CONTENIDO.............................................................................................
PRESENTACION.........................................................................................................
PSICOLOGA JURDICA: FUNDAMENTOS EPISTEMOLGICOS Y AREAS DE
APLICACION..............................................................................................................
LA EXPERIENCIA DEL ENCARCELAMIENTO: UNA PERSPECTIVA
PSICOSOCIAL...........................................................................................................
SUICIDIO EN PRISION.............................................................................................
ESTADO DEL ARTE SOBRE APOYO SOCIAL EN FAMILIAS DE INTERNOS E
INTERNAS EN ESTABLECIMIENTOS CARCELARIOS..........................................
PELIGROSIDAD Y REINCIDENCIA DESDE UNA PERSPECTIVA
PSICOLOGICA........................................................................................................
PSICOPATIA: UNA REVISION DE LA LITERATURA..
EVALUACIN DE LA INTELIGENCIA EN EL CONTEXTO
PENITENCIARIO.....................................................................................................
VIOLENCIA DOMESTICA: EVALUACION Y TRATAMIENTO CON
MALTRATADORES............................................
AGRESORES SEXUALES: FACTORES DE RIESGO, EVALUACIN Y
TRATAMIENTO.......................................................................................................
USO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS POR INTERNOS E INTERNAS EN
ESTABLECIMIENTOS DE RECLUSION Y ESTRATEGIAS DE
INTERVENCION......................................................................................................
GRUPOS ARMADOS ILEGALES
AUTORES...










Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 4
PRESENTACION

Este libro nace en primer lugar de una serie de revisiones bibliogrficas en el rea de la
psicologa que se realizaron en el marco de la ejecucin del Convenio Interadministrativo 029
suscrito en el 2008 entre la Universidad Nacional de Colombia y el Instituto Nacional
Penitenciario y Carcelario. Aquel convenio tena por objeto desarrollar unos documentos
conceptuales como base para el diseo de instrumentos de evaluacin psicolgica, y de otras
disciplinas, para los distintos cometidos que deben llevar a cabo los Consejos de Evaluacin y
Tratamiento.
En el marco de este Convenio el presente documento rene los temas propios de la
psicologa aplicada a la evaluacin y tratamiento de la conducta antisocial, para lo cual se
lleva a cabo un cubrimiento de los aspectos epistemolgicos de la psicologa jurdica y de los
tratamientos de problemticas que generan hoy da honda preocupacin social con relacin a
la prevencin y abordaje de delitos como el maltrato domstico y la agresin sexual, pasando
por la revisin del impacto del encierro en los individuos y sus familias. Las revisiones
documentales iniciales, fueron, a su vez, actualizadas y revisadas para dar lugar a un texto que
pretende ofrecer al estudiante o profesional de la psicologa jurdica y de otras ciencias
forenses materiales actualizados y compediados sobre el abordaje psicojuridico de la conducta
antisocial, en su evaluacin y tratamiento. Complementado todo ello con el abordaje de
cuestiones propias del contexto penitenciario y carcelario, que repercuten a menudo en el
desarrollo de los programas de intervencin penitenciaria.
El texto comienza con una introduccin a la psicologa jurdica, sus relaciones con el
derecho y las caractersticas principales de las cuatro reas principales: psicologa forense, del
testimonio, victimologa, perfiles y penitenciaria. El captulo siguiente se refiere a los
correlatos psicosociales del encarcelamiento, o efectos de prisionizacin, integrando la
investigacin sobre afectividad y cultura. Como una problemtica especfica del encierro se
aborda a continuacin el problema del suicidio en el medio penitenciario, y posteriormente, se
trata un tema muy poco frecuente en otros textos sobre psicologa penitenciaria, el del papel
que puede brindar la familia a sus miembros detenidos, los factores crimingenos familiares y,
tambin, el impacto que el encarcelamiento de uno de sus miembros puede tener en la familia,
especialmente en los hijos.
El siguiente captulo se centra en los conceptos de peligrosidad y reincidencia, y sirve
de prembulo de los siguientes captulos, en los que se abordan formas y patologas delictivas
especficas: psicopata, violencia domstica y agresin sexual. El penltimo captulo se dirige
a exponer investigacin reciente sobre las relaciones entre la delincuencia y las drogas. Por
ltimo, cierra el texto un tema de actualidad en Colombia, relativo a la reinsercin de
integrantes de grupos armados. La literatura al respecto es muy escasa, y suele consistir en
recopilaciones de experiencias en otros contextos. Aqu tambin se abordan, junto con un
recorrido de lo que han sido varias iniciativas de paz en el conflicto armado Colombiano. Este
capitulo hace parte de una psicologa j entroncada tambin con la psicologa poltica y social,
pero tambin con una psicologa juridica local, ya que es indudable el contenido delictivo, y
las repercusiones en vctimas directas e indirectas, individuales y colectivas que genera la
violencia organizada, tenga o no connotacin poltica.
En los diferentes captulos se ha procurado mantener una perspectiva psicolgica que
no es reduccionista-, haciendo nfasis en describir estrategias de evaluacin e intervencin de
cada una de las problemticas que se van abordando. Esperamos que este texto sea de utilidad
para los estudiantes y profesionales que se desenvuelven en contextos juridicos y
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 5
penitenciarios y que les estimule a avanzar en la investigacin de estas temticas e ir ms all
de la actualizacin temtica que aqu se ofrece.




Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 6
PSICOLOGA JURDICA: FUNDAMENTOS EPISTEMOLGICOS Y AREAS DE
APLICACION
1


Luz Stella Rodrguez Mesa
Jos Ignacio Ruiz Prez
Universidad Nacional de Colombia



Psicologa Jurdica

Definicin y Controversia
Esta rama de la psicologa, ha pasado por diversas definiciones posibles, desde las ms
primigenias discusiones en torno a las diferencias en su filosofa, sus concepciones tericas,
epistemologa y metodologa, que han sido gradualmente superadas, hasta las diferentes
teoras que se han propuesto para hacer un campo comn donde ambas disciplinas (Derecho y
Psicologa) puedan encontrarse.
Para Vargas (2008), la psicologa jurdica no ha logrado una definicin unificada, si no que
se han propuesto una gran diversidad, en su mayora dirigidas a describirla "como aquella
rama de la Psicologa aplicada al derecho".
Para Agreda (2006), existen dos teoras explicativas a este encuentro entre el derecho y la
psicologa, una primera de subordinacin, donde se ve a la psicologa como una disciplina
aplicada al derecho, una psicologa, en, por y para el derecho. Dentro de este marco terico la
psicologa se ve como un auxiliar del derecho, slo siendo integrada cuando el derecho le
solicita. De la misma forma propone otra teora, la teora de la complementariedad, donde se
considera la relevancia e independencia de cada disciplina, de manera que cada una conserva
su objeto de estudio. Dicha interpretacin, considera el espacio psicojurdico como una
interseccin de conjuntos. En este orden de cosas, se puede postular tambin, una tercera
postura, la teora de la independencia, en la que la psicologa jurdica es considerada una
disciplina mas all de la psicologa o del derecho, es una ciencia en s misma Es una posible
definicin es una disciplina independiente que estudia y busca resolver los problemas de los
hechos, actos y procesos psicojurdicos. Psicolgicos por la personalidad de los actores
jurdicos, y jurdicos por las leyes y el derecho correspondiente de las personas que tienen que
ver con la administracin de justicia (Agreda, 2006).

1
Para la elaboracin del presente documento se hizo una revisin de un total de 57 fuentes
bibliogrficas, obtenidas de libros recientes dedicados a las nuevas tendencias de la psicologa
jurdica, a las aplicaciones de la misma. Adems se recurri a la bsqueda de investigaciones
recientes relacionadas dentro de las bases de datos disponibles de recursos electrnicos como
EBSCO, Proquest, Redalyc, Scientific Electronic Library Online, ABI/INFORM, E-Journal, EBook y
ELibro. Colecciones como Psicologa y Ley de Espaa, Revistas como Revista Colombiana de
Psiquiatra, Revista Latinoamericana de Psicologa y Revista Espaola de Investigacin Criminolgica
entre otras.
Los criterios de bsqueda utilizados fueron Psicologa Jurdica, Psicologa y Ley, Psicologa
Aplicada, Tribunales, Testimonio, tica en Psicologa, Psicologa y Penitenciarias, Aplicacin de la
Psicologa en crceles, psicologa y crcel, salud mental y penitenciara, Victimologa, psicologa del
testimonio, credibilidad en psicologa, psicologa forense, perfiles en psicologa, psicometra en
crceles y penitenciarias, resocializacin.

Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 7
Para Muoz-Sabate (1980) la psicologa y la ley tienen tres espacios de encuentro, que se
relacionan con parte de la teora de encuentro de Agreda, y es la psicologa para el derecho
donde la labor de la psicologa est vinculada con la toma de decisiones judiciales, un
segundo nivel de relacin, en el derecho es el estudio de la conducencia de la norma jurdica,
que no es otra cosa que un estmulo verbal para persuadir o disuadir de ciertas conductas,
Tambin, comprende el estudio de los trminos psicolgicos que aparecen en el Derecho
positivo. La psicologa del derecho que se caracterizara por la funcin de explicar la
esencia jurdicaes decir, investigacin psicolgica del derecho (p.14). Quiz es este autor
el ms citado actualmente cuando se trata de delimitar el concepto de psicologa jurdica, ya
que es mencionado en textos ms recientes como Rico (1995) o Sobral y Prieto (1996).
Sin embargo, recientemente se han desarrollado nuevos debates acerca de las relaciones
entre psicologa y derecho, y, por ende, sobre los fundamentos epistemolgicos de la
psicologa jurdica. Por ejemplo, para Garrido y Herrero (2006), la psicologa y el derecho si
comparten un mismo objeto de estudio, la conducta humana. Pero difieren en el mtodo de
estudio, en los objetivos que persiguen, en la misma concepcin de la naturaleza humana, del
libre albedro y de la determinacin de la conducta, entre otros aspectos
2
. Por si fuera poco,
resaltan estos autores, los juristas consideran con frecuencia que los aportes de los psiclogos
en el campo del derecho no van ms all de lo que se puede obtener con el uso correcto del
sentido comn.
En cuanto a Clemente (2008), ubica la psicologa jurdica entre la esfera ms externa de los
diferentes niveles de profesionales que intervienen en un proceso legal. El ncleo primario
est representado en las personas que han estudiado leyes, el siguiente est representado en los
cuerpos de seguridad del Estado y Administraciones Publicas, y por ltimo la ms externa,
donde se ubica la psicologa jurdica, en la que se encuentran todos aquellos profesionales que
no han estudiado leyes y/o derecho.
Todas esta definiciones parecen transmitir la creciente sensibilidad que se ha generado
entre ambas disciplinas (derecho y psicologa) al ver como cada una impregna lentamente el
campo de accin de la otra, si bien algunos autores como Piaget 1976; Ellison y
Buckout,1981; Bartol, 1983 (citados en Rodrguez, 2006) presentan una postura donde la
psicologa y el derecho tienen infinidad de puntos de interaccin e intereses comunes que les
permiten un trabajo complementado, enriquecedor y humanizante; existen autores (Horowitz y
Willigng, 1984; Tapp, 1993; Lsel, 1992; Sabat, 1980; Bays, 1980; Mun, 1987; Garzn y
Seoane, 1988; Rodrguez, 2006) que encuentran diferencias e incompetencias; encuentran que
la forma de abordaje de la realidad desde la psicologa es inductiva, emprica, experimental,
observacional, generalizante; mientras el derecho es deductivo, doctrinal, casustico,
categorizante, y de investigacin acadmica.
El mayor nivel de permeabilizacin de una y otra disciplina se hace evidente en el hecho de
lograr una transformacin de facto en la administracin de la justicia, pero esta incursin no se
ha dado de forma gratuita. Ha surgido, como lo mencionan Pinto y Cols. (2004), de una
exigencia social y de una mejor especializacin de los profesionales, que desemboca en la
creacin de espacios jurdicos que respondan efectivamente a las exigencias y que destacan a
la psicologa como una disciplina activa en la reconstruccin de los tejidos sociales, por tanto,
no una ciencia divorciada del ejercicio del derecho, sino de la mano del mismo y en una
accin conjunta y reconciliable.

2
Al respecto es muy ilustrativa la enumeracin de tales diferencias entre la Ley y la Psicologa, que estos autores
resumen en la pgina 19 de su trabajo.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 8
Dangond (2007), hace notar, como aunque la psicologa jurdica tiene una gran cabida en la
administracin de justicia, se ha limitado su participacin, justificando dicha limitacin en un
temor surgido de los diferentes prejuicios que se tejen alrededor de esta disciplina, relegando
la labor al acompaamiento y asistencia de vctimas en problemticas sociales, desconociendo
la participacin positiva que podra ofrecerse en el mejoramiento de la aplicacin de la ley y la
eficiencia del mismo. Esta resistencia a la injerencia de la psicologa en el derecho, no es
nueva. Ya Muoz-Sabat (1980), indicaba: las causas de este fenmeno pueden ser varias.
Por un lado, el clebre caparazn impermeabilizado de los juristas (p.15).
Para Rodrguez (2008), un elemento que facilita la construccin de una definicin, es
revisar las funciones en comn que realizan los psiclogos jurdicos en las diferentes areas de
la psicologa jurdica, y propone las siguientes definiciones:
1. Orientacion psicojuridica: intervencin que realiza el psiclogo jurdico al
USUARIO, brindando informacin de carcter psicolgico y jurdico relacionada
con los mecanismos, procedimientos y efectos del proceso de administracin de
justicia. La orientacin que se brinda propende por impactar positivamente en la
toma de decisiones autnoma e informada y disminuir creencias errneas y no
fundamentadas. La orientacin psicojuridica debe contar con fase de seguimiento
que permita evaluar y realimentar peridicamente el proceso e impacto de la
administracin de justicia.
2. Asesora psicojuridica: Intervencin que realiza el psiclogo jurdico a los
FUNCIONARIOS, brindando informacin de carcter psicolgico y jurdico
relacionada con los mecanismos, procedimientos y efectos del proceso de
administracin de justicia. La asesora que se brinda propende por impactar
positivamente en la toma de decisiones y disminuir creencias errneas y no
fundamentadas en el sistema de justicia.
3. La evaluacin psicojurdica: es una prctica profesional de los psiclogos jurdicos o
forenses que en calidad de expertos proporcionan conocimientos de las diferentes
reas de la psicologa a la administracin de justicia. Esta prctica profesional
responde a criterios de rigor cientfico, a un marco jurdico establecido y a principios
ticos y tiene como objetivo general contribuir a una eficaz y eficiente imparticin
de justicia.
4. Investigacion: El psicologo jurdico que trabaje como investigador debe establecer
las metodologas y procedimientos ms adecuados para llevar a cabo un
acercamiento desde la academia a la realidad tanto de las vctimas, victimarios,
como de la sociedad donde se presenta los fenmenos a estudiar.

Finalmente, y en respuesta la creciente polmica frente a las posibles definiciones de la
psicologa jurdica, Clemente (2008), aboga por el mantenimiento de una Psicologa, no una
jurdica u organizacional o de algn otro orden, tan solo una psicologa ms all del contexto
en el que se desarrolla; el autor llama la atencin sobre que, en realidad, es imposible excluir
cualquier prctica de la psicologa del marco legal, no es posible abstraer a los sujetos de su
marco social regido por la ley.


Competencias Para el Ejercicio de la Psicologa Jurdica
El psiclogo jurdico debe poseer ciertas caractersticas, habilidades y conocimientos, que
le permitan desarrollarse de manera adaptativa dentro de la disciplina, entendiendo que sean
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 9
estas denominadas competencias, las que direccionen el actuar y garanticen la calidad de la
intervencin.
Para Tejada (Citado por el Colegio Colombiano de Psicologa, 2008) las competencias se
definen como las funciones, tareas y roles de un profesional (incumbencia), para desarrollar
adecuada e idneamente su puesto de trabajo (suficiencia), que son el resultado y objeto de un
proceso de capacitacin y cualificacin.
Para algunos expertos citados por Castro (2004), los psiclogos jurdicos deben contar con
competencias especificas en el rea, entre ellas la redaccin de informes psicolgicos,
realizacin de entrevistas de diagnstico, interconsulta con otros profesionales, intervencin
psicolgica en familias, trabajo en poblaciones con bajos recursos econmicos, aplicacin de
bateras de test, intervencin en crisis, presentaciones orales, realizacin de pericias, tareas de
medicin, y aunque se consideran estas, concretas al ejercicio en lo jurdico, segn la
investigacin desarrollada por el autor, la mayora de las competencias auto percibidas por
psiclogos graduados de universidades argentinas, que se relacionan con la psicologa jurdica,
no aparecan como un grupo concreto, si no una mezcla entre competencias de lo
organizacional y de el ejercicio clnico. Castro (2004), destaca, que en psiclogos con mayor
tiempo de grado, las competencias percibidas para el ejercicio de la psicologa en general se
refieren mayoritariamente a habilidades clnicas, dejando en evidencia la necesidad de
fortalecer dicho aspecto en las otras especialidades.
Para Rodrguez y Ricaurte (s.f), la competencia ms importante a determinar en un
psiclogo jurdico es la capacidad de reconocer su objeto de estudio, es decir, que posea una
clara postura desde la epistemologa. Esto le permite ubicarse con claridad en el rol en que es
solicitado desde el aparato legal y responder a la solicitud de forma pertinente. As mismo
mencionan la importancia que un psiclogo jurdico sea capaz de desprenderse del sesgo y
articular el actuar solo de los datos.
Para el Colegio Colombiano de Psicologa (2008), las competencias a poseer por un
psiclogo jurdico estn divididas en varias reas, una de conocimiento terico y desarrollo
conceptual, otra de orden epistemolgico, otra de inters investigativo, una de evaluacin, un
marco tico, un rea de actuacin, de desarrollo profesional y de asesoramiento.
Pinto y Cols (2004), consideran que un psiclogo jurdico debera recibir formacin
especfica en diversas reas que le permitan ser funcional en diferentes mbitos, entre algunas
de estas es posible encontrar la formacin en fundamentos de psicologa, en derecho civil,
penal, procesal, de familia, penitenciario y del menor. Tambin se esperara formacin en
derecho sustancial, procesal, jurisdiccin y pruebas judiciales. En el contexto del ejercicio
penitenciario, conocer sobre el fenmeno de prisionalizacion, estrs y psicologa ambiental.
En cuanto a las competencias tericas que Pinto y Cols (2004), consideran importantes en
el ejercicio de la victimologa estara la evaluacin y tratamiento de las vctimas e intervencin
en crisis.
Rodrguez y Ricaurte (s.f), resaltan la importancia que el psiclogo jurdico tenga fortalezas
en el desarrollo de investigaciones, de forma que tenga una base metodolgica que sustente la
construccin adecuada de reportes. Pero adems, que pueda proyectar esta habilidad en la
produccin de conocimiento y en el crecimiento acadmico y a su vez este redunde en una
funcionalidad como sustento terico en la prctica.
En resumen, deberan proyectarse todas estas competencias en un objetivo concreto, el
posicionamiento de la disciplina, a travs del desarrollo de un buen nivel de racionalidad, del
asentamiento de fundamentos filosficos y epistemolgicos y el inters por el trabajo
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 10
interdisciplinario que consiga exteriorizar el aporte que cada perspectiva disciplinar ofrece
(Dangond, 2007).
En este sentido se ha encontrado en un diagnstico de los Consejos de Evaluacin y
Tratamiento de los establecimientos penales colombianos que los psiclogos penitenciarios
consideran que son importantes para su trabajo tanto la psicologa clnica como la jurdica, y
como competencias generales que deben poseer los profesionales se destaca poseer formacin
en derecho, experiencia de trabajo penitenciario, inters por aprender sobre las personas, y
contar con una serie de cualidades como resistencia a la frustracin, tolerancia y valores como
honestidad, responsabilidad, profesionalismo y confidencialidad (Ruiz, Pia y Soto, 2009).
Para concluir, Cisquen (1995, citado en Hagan y Hagan, 2008), hace un compendio en el
cual se apoya para cuestionar los vacios que se perciben dentro de la prctica de la psicologa
jurdica, en trminos de falta de competencias. Entre estas carencias, se encuentran la falta de
relacin entre la experiencia del evaluador y la exactitud de los informes, la poca utilidad que
se le da a la retro-alimentacin que otros colegas pueden ofrecer sobre el trabajo de uno, y los
sesgos evidentes en la interpretacin de algunos resultados, de manera que lo que comnmente
se denomina experiencia, no resulta ser si no un "sesgo acumulado" a ser controlado al
momento de dar un concepto experto.

Areas de la Psicologa Jurdica
Forense.
El psiclogo jurdico, dentro del universo legal puede ser requerido de mltiples formas y
en diversas instancias puede ser llamado para servir como perito. Dentro del desempeo de
este rol deber entender en primera medida, todos los aspectos anteriormente mencionados
frente a la prctica de la psicologa jurdica, en trminos de principios y tica, as como la
postura epistemolgica esperada, de forma que ubique sus acciones segn la definicin de
Esbec (2002, citado en Rodrguez, 2007), donde la actuacin del psiclogo forense se refiere a
la exploracin, evaluacin, y diagnstico de las relaciones y pautas de interaccin, aspectos de
la personalidad, inteligencia, aptitudes y actitudes y otros aspectos de esta especialidad de las
personas implicadas en los procesos judiciales de quien se solicite el correspondiente informe
psicolgico.
Para Rodrguez (2008), la psicologa forense es la prctica profesional de los psiclogos
que en calidad de expertos proporcionan conocimientos de las diferentes reas de la psicologa
a la administracin de justicia. Esta prctica profesional responde a criterios de rigor
cientfico, a un marco jurdico establecido y a principios ticos y tiene como objetivo general
contribuir a una eficaz y eficiente imparticin de justicia.
Partiendo de esta definicin, el denominado perito deber responder de manera concreta y
acertada a la pregunta especfica relacionada con el inters jurdico, sin ofrendar informacin
innecesaria que llegue a desviar el objeto primario de inters. El perito puede actuar ya sea
llevando a cabo valoraciones a cualquiera de las partes involucradas acusado o acusador- a
fin de determinar estados emocionales, perfiles de personalidad, bsqueda de patologas, entre
otras muchas solicitudes, a fin que el aparato judicial cuente con herramientas, que apoyen sus
labores de defensa o acusacin al ofrecer informacin que el aparato legal no posee por no
pertenecer a su rea de experticia (Fras, 2007).
Para Rodrguez (2008), esta informacin obtenida por el perito es una declaracin de
conocimiento que emite una persona tcnica o prctica sobre los hechos de autos, cuando para
la accin probatoria son necesarios o convenientes conocimientos cientficos o artsticos. Dada
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 11
su importancia para una resolucin final, es relevante recordar los niveles de exigencia,
conocimiento y objetividad, con que se lleve a cabo cada procedimiento.
Tal como lo manifiesta Davies (2007), el concepto de un perito dentro de un tribunal puede
llegar a ser determinante para el curso del caso, debido al peso que ha adquirido la evidencia
psicolgica obtenida dentro de la administracin de justica.
La evidencia psicolgica mencionada en el anterior apartado, entre otros, se refiere a la
capacidad, estado mental o rasgos de personalidad de los involucrados, tambin sus
testimonios. Dichas evidencias juegan un rol protagnico dentro de un proceso legal y debe
tenerse en cuenta, as como lo exponen Hagan y Hagan (2008), que si bien los conceptos del
psiclogo aportan una opinin experta a los mltiples factores a ser evaluados, el profesional
no debera esperar que los resultados de las evaluaciones entrevistas y pruebas, sean tomados
como nica base para la decisin final, de igual forma insta a los psiclogos jurdicos que se
desempean en esta rea, para que su labor sea desarrollada mas all de la aplicacin de
instrumentos, si no al anlisis completo de toda la informacin con que se cuente.
Parte de esta informacin puede ser obtenida a travs de diferentes tcnicas, dependiendo
de la lnea terica que siga cada profesional, pero entre los instrumentos de mayor popularidad
se encuentran:
Cuadro 1. Revisin no sistemtica de instrumentos de posible uso en Psicologa Forense.
Area/Intensidad Instrumento Descripcin Poblacin
Inteligencia y
desarrollo.
4 horas
WAIS III Evaluacin y diagnstico
clnico de la inteligencia
16 94 aos
Personalidad
(Normal).
2 horas
Inventario de
Personalidad (NEO PI-
R)
Evaluacin de los cinco
grandes factores de
personalidad.
Adultos
Personalidad
Normal y
patolgica.
3 horas
Inventario Multifasico
De Personalidad De
Minnesota MMPI
Evaluacin de la
personalidad normal y
patolgica.
Adultos.
Personalidad
patolgica.


1 hora.
Inventario Clnico
Multiaxial De Millon
II (MCMI II)
Evaluacin diagnstica de
los trastornos mentales y de
la personalidad.
Adultos.
Personalidad
Patolgica
4 horas

Si se utiliza
como prueba de
Screening o lista
de chequeo la
aplicacin es de
1 hora
Examen Internacional
De Los Trastornos De
La Personalidad IPDE
Modulo DSM V
Entrevista clnica
semiestructurada para
evaluar los trastornos de
personalidad segn los
sistemas de clasificacin
CIE 10 y DSM IV.

Adultos.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 12
Signos y
sntomas.
1 hora
Cuestionario De Salud
General De Golberg
GHQ-28.
Cuestionario que identifica
la existencia de posibles
problemas psicopatolgicos
o de salud general del sujeto
durante las ltimas semanas.
Adultos.
Estado mental
1 hora
Cuestionario De 90
Sntomas SCL - 90- R
Dimensiones sintomticas
primarias de salud mental.
Adultos
Ansiedad
1 hora

Cuestionario de auto-
evaluacin ansiedad
estado/Rasgo. STAI.
Evaluacin de la ansiedad-
estado y la ansiedad-rasgo.
Adultos
Depresin.
1 hora
Inventario de Beck.
BDI.
Evaluacin de
sintomatologa depresiva.
Adultos.
Violencia
2 horas
Escala HCR-20 de
Evaluacin de Riesgo
de Violencia.
Evaluacin de factores
histricos, clnicos y de
riesgo de violencia.
Adultos.
Agresividad y
conductas
violentas.
30 minutos
Escala De Riesgo De
Violencia De Plutchik
RV-
Conductas violentas Adultos.
Impulsividad
1 hora
Escala De
Impulsividad De
Plutchik
Evaluacin de conductas
impulsivas
Adultos.
Agresin
1 hora
Cuestionario De
Agresin. AQ. (Buss y
Perry, 1992)
Evaluacin de agresividad,
ira y hostilidad.
Adultos.
Empata
30 minutos
Indice de Respuesta
Interpersonal. Davis,
M. H.

Evaluacin de cuatro
componentes de empata.
Adultos.
Evitacin y
ansiedad social
30 minutos
Escala de evitacin y
ansiedad social
(Watson, David &
Friend R. (1969).
Evaluacin de ansiedad en
situaciones sociales y la
evitacin de interaccin
social
Adultos
Alcoholismo
30 minutos
Test de Exploracin de
Alcoholismo de
Michigan. TEAM
Cuestionario que evala
exploracin de alcoholismo
Adultos
Estilo de vida
delincuencial
(Reincidencia)
2 horas
Lifestyle criminality
screening form G.D
Walters , T.W White y
[Link]
Evaluacin de un estilo de
vida delincuencial
persistente
Adultos
Psicopata
2 horas
Escala de calificacin
de la Psicopata de
Har. PCL
Escala de evaluacin de 20
caractersticas de psicopata.
Adultos.
Violencia
2 horas
Escala HCR-20 de
Evaluacin de Riesgo
de Violencia.
Evaluacin de factores
histricos, clnicos y de
riesgo de violencia.
Adultos.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 13
Riesgo de
violencia sexual
2 Horas
Sexual Violence Risk
20. SVR-20.
Evaluacin de riesgo de
violencia sexual en
poblacin civil, criminal y
forense.
Adultos.
Fantasas
Sexuales.
1 hora
Cuestionario de
Fantasas Sexuales de
Wilson.
Fantasas sexuales en temas
ntimos, exploratorios,
impersonales y pornografa.
Adultos.
Caractersticas
sexuales y grado
de negacin de
las mismas.

2 horas

Inventario Multifasico
de la sexualidad
Cuestionario de autoinforme
que ha sido diseado y
estandarizado,
exclusivamente, para ser
utilizado con delincuentes
sexuales. Identifica las
caractersticas sexuales y
evala el grado de negacin
de tales caractersticas.

Adultos
Actitudes hacia
derechos y roles
femeninos.
Escala de actitud hacia
la mujer Spence, J.T &
Helmreich R.L (1978)
Actitudes hacia los derechos
y roles de las mujeres
Adultos

(Fuente: Elaboracin propia)

Otras pruebas que pueden apoyar la labor de peritaje, son herramientas que ayuden a la
medicin de otras reas de la personalidad, de control de los impulsos, consumo de
sustancias psicoactivas, entre otras que permiten verificar el estado mental o las
motivaciones que pudiera tener el implicado (Bernat-Nol, 2008). Es importante
resaltar que actualmente una baja proporcin de pruebas tiene una versin
estandarizada para la poblacin colombiana, por lo que en muchas ocasiones los
resultados deben ser aproximados con base en la experticia del perito.
Frente al uso de pruebas diagnsticas, Piotrowski (2007) hace un llamado, a fin de
minimizar el impacto del uso indiscriminado de instrumentos psicolgicos, haciendo evidente
que mientras en algunos contextos o crculos concretos, algunos instrumentos pueden ser
relevantes y dicientes, en otros crculos o ramas diferentes dentro de la misma prctica, estos
instrumentos pueden llegar a ser inadecuados o irrelevantes. De all la importancia que el
psiclogo reconozca que si bien el uso de instrumentos es de utilidad, no debe darse a los
resultados de estos un rol protagnico, si no ser utilizados como apoyo a las diferentes tcnicas
utilizadas en la investigacin. Es decir, la evaluacin forense no se reduce a una mera
aplicacin de escalas (Jimnez Gmez y Snchez-Crespo, 2001) ni debe fundamentarse
exclusivamente en la evaluacin mediante entrevista (Fernndez-Montalvo y Echebura,
2006).


Testimonio
Esta surge a raz de la necesidad de determinar si el testimonio ofrecido por un implicado es
veraz o desva intencionalmente o no- el curso esperable de la investigacin. El riesgo, tal
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 14
como lo exponen Terrell y Weaver, (2008), es que la memoria no funciona como una
filmadora, de forma que es imposible creer que el testimonio de un testigo ocular se ajuste
completamente a la realidad objetiva. Esto tambin se asocia al hecho que el funcionamiento
cerebral se ve alterado bajo situaciones de estrs, por falta de motivacin y errores en el
procesamiento transformando la memoria y por tanto, la narracin del relato (Bernat-Nol,
2008).
A pesar de estas posibilidades, es la entrevista narrativa la que, desde la perspectiva de la
labor jurdica, ofrece mayor informacin. Para Arce y Faria (2008), esto es altamente
efectivo, ya que no slo recoge el relato del evento, sino que con este formato, se han
formulado diversos protocolos para la obtencin del testimonio visual del evento acorde a las
capacidades cognitivas del testigo y uno para la obtencin del testimonio sobre el estado
clnico. Uno de estos protocolos de recoleccin de informacin a travs de la narrativa es
aquella que consiste en la afinacin de habilidades de lectura de la conducta, las expresiones y
manifestaciones de engao, de forma que es posible dar una primera aproximacin de la
veracidad del testimonio. A esta tcnica se le ha dado el nombre de entrevista cognitiva
(Sampson, 2008).
La entrevista cognitiva comprende, segn Arce y Faria (2008), cuatro tcnicas diferentes,
que, en conjunto, conllevan una reconstruccin mental de los contextos fsicos y personales en
el momento del evento. Se recoge informacin sobre a) Elementos emocionales, b) Elementos
Secuenciales y c) Caractersticas Perceptuales, as:
1. Narracin continua e ininterrumpida del suceso con tantos detalles como sea
posible, as estos detalles parezcan irrelevantes, es a travs de estos detalles que se
realizan asociaciones e hiptesis.
2. Se invita al testigo a que se ponga en el lugar de otro involucrado en el evento, sea
la vctima, otro testigo o cualquier otro e intente imaginar que hubiera visto.
3. Narrativa de la historia desde diferentes puntos de la secuencia temporal, que ayuda
a minimizar el impacto de conocimientos previos, esquemas y expectativas.
4. Todo este modelo de evaluacin debe ir adaptado a la poblacin con la que se
trabaje, dando lugar a la flexibilidad de la tcnica y a la pericia del interrogador.
Si bien existen diferentes modelos en la verificacin de testimonio, hay modelos que se
mantienen a lo largo del tiempo. Es as, como aun se encuentra vigente el Modelo de Control
de Fuentes en la Evaluacin de la credibilidad del testimonio (Colegio Oficial de Psiclogos
de Madrid, COPM, 2006), inicialmente propuesto en 1982, pero que ha venido actualizndose
de manera permanente debido a la pertinencia de los conceptos que propone.
Parte de la propuesta, es la generacin de una serie de criterios tiles para la valoracin de
la credibilidad del testimonio. De acuerdo, por tanto, con el modelo original y sus desarrollos,
podra concluirse que los contenidos determinantes de un recuerdo de lo realmente percibido
seran, segn el modelo inicial y sus avances, los contextuales, sensoriales y semnticos, la
informacin afectiva (pensamientos y sentimientos) y la informacin de apoyo, mientras que
los atributos ms frecuentes del denominado recuerdo imaginado se asociaran a atributos
operacionales (COPM, 2006).
Pero la valoracin del testimonio no solo se da con el objeto de recoger informacin
acusatoria y/o de defensa, tambin se utiliza para determinar las consecuencias psicolgicas de
un evento; en respuesta a esta necesidad y con el objeto de diferenciar a los simuladores de
personas con secuelas reales, Arce y Faria (2004), han desarrollado una tcnica de entrevista
llamada Entrevista Tcnico Forense, en la que recogen de forma narrativa un relato del
evaluado que contraste su estado anterior al evento, con su estado posterior, cambios
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 15
comportamentales y de pensamiento. A travs de amplios conocimientos en psicopatologa y
escucha activa se logra llevar a cabo la valoracin, siempre recordando que la evaluacin
puede ir dirigida a dos aspectos diferentes, la exactitud del testimonio o la credibilidad del
testigo, es importante tener clara esta diferencia de forma que se pueda utilizar la informacin
obtenida de manera ptima.
El anlisis cuidadoso del testimonio es de vital importancia, ya que no es inusual que el
testimonio errado surgido de un recuerdo modificado (por comisin o por omisin) ha
soportado grandes ndices de veredictos errados. Gracias a la labor de Innocence Project en
Estados Unidos, ha sido posible identificar, como lo ilustra Terrell y Weaver (2008), que
alrededor de un 75% de 200 casos criminales que recibieron veredictos equivocados en los
Estados Unidos estaban relacionados con testimonios errados de testigos oculares. Innocence
Project tambin se ha ocupado de fortalecer el sistema legal, de forma que las normativas
(inicialmente en USA) que regulan el actuar de los peritos, incluyendo los psiclogos, sean
prcticas seguras y eficaces.

Elaboracin de Perfiles
La labor de construir un banco de informacin que identifique la conducta de un criminal, y
lo diferencie, recibe el nombre de perfil criminal, y ha encontrado un espacio de participacin
amplia dentro de los cuerpos de investigacin, segn Snook, Gendreau, Bennell, y Taylor,
(2008) a lo largo de las ltimas tres dcadas, los perfiles criminales han ganado gran
popularidad como tema para los medios, como un rea acadmica de estudio, y como una
herramienta de investigacin para la polica alrededor del mundo.
Pero para entender claramente que es lo que se busca con la elaboracin de un perfil, debe
tenerse la claridad de que es. Para Garrido (2006), (Citado en Jimnez, 2006), el perfil
criminolgico puede definirse como una estimacin acerca de las caractersticas biogrficas y
del estilo de vida del responsable de una serie de crmenes graves y que an no se ha
identificado. Gracias a la realizacin de estos perfiles, la polica logra estimar recursos de
vigilancia y delimita el tipo de sospechoso que se busca, de forma que facilita la organizacin
del equipo investigativo y focalizar las acciones de bsqueda (Snook, y Cols. 2008). Es tan
determinante el rol de los perfiles criminales en el trabajo de los investigadores, que hacia
1970 se crea la Unidad de Ciencias del Comportamiento en el FBI, como una unidad
especializada en el diseo de este tipo de perfiles. Uno de los miembros ms destacados es
Robert Ressler, quien se ha especializado en el campo de la perfilacin, su aporte ms notable
fue la inclusin de la expresin asesino en serie en el argot legal (Jimnez, 2006).
Con los estudios de Ressler (citado en Jimnez, 2006), se han acuado dos grandes formas
de elaboracin de los perfiles criminales, que si bien fueron propuestas hace algunas dcadas,
con cada avance tecnolgico se renuevan y recobran vigencia. El primer mtodo se denomina
mtodo inductivo, que consiste en recolectar informacin sobre el criminal ya capturado o
identificado, a travs de entrevistas directas con l, sus familiares y conocidos, a este tipo de
perfil tambin se le llama Perfil de Agresor Conocido.
Por otro lado se encuentra el mtodo deductivo o de agresor desconocido, que tiene como
objetivo dar caractersticas generales sobre lo que se podra esperar de la personalidad y el
comportamiento del criminal. El mtodo deductivo deriva en una herramienta de relativa
novedad en Colombia, la Elaboracin de Perfiles Criminales Desconocidos con Base en La
Escena del Crimen (Tapias, Avellaneda, Moncada y Prez, 2007), es una tcnica de
investigacin judicial que consiste en inferir aspectos psicosociales del agresor con base en un
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 16
anlisis psicolgico, criminalstico y forense de sus crmenes, con el fin de identificar un tipo
de persona (no una persona en particular).
Este tipo de investigacin de agresor desconocido ha tenido una amplia difusin en los
medios, gracias a series de televisin y pelculas, que distorsionan la visin original de la
herramienta, hacindola parecer ms un ejercicio metafsico que cientfico de anlisis del
comportamiento (Snook y Cols. 2008).
A pesar de las controversiales visiones alrededor del anlisis investigativo de la conducta,
se han generado importantes teoras alrededor de los resultados de las mismas. Es por esto, y
con el objetivo de convertir el arte de la perfilacin como se le ha denominado en algunos
espacios (Snook y Cols. 2008)- en algo ms cientifico (Winerman, 2004).
Este autor propone varios elementos que pueden direccionar de modo concreto la
construccin de un perfil criminal: a) antecedentes, b) mtodo y forma c) disposicin del
cuerpo y d) comportamiento posterior al crimen. Estos elementos juntos construyen la base de
recoleccin de informacin til y relevante, en la investigacin e identificacin, tanto en
agresores conocidos como desconocidos, que complemente el anlisis de casos futuros.
Jimnez (2006), propone otros elementos de anlisis para la construccin de un perfil
criminal:
1. La escena del crimen, el motivo de escogencia, si es primaria o secundaria. La
escena primaria hace referencia al lugar donde ocurri el hecho criminal, la escena o
escenas secundarias se refiere a otras escenas donde el criminal pudiera haber
estado.
2. El perfil geogrfico, escenas del crimen, lugares de desplazamiento y zonas de
riesgo. Este aspecto ha sido uno de los ms estudiados debido a los grandes avances
que se han logrado al respecto. Cuquerella (2004), se interesa en diferenciar los
perfiles criminales de los geogrficos, teniendo en cuenta que su base de
elaboracin difiere, pero su descripcin es la misma encontrada en otros
documentos, es el anlisis de la ubicacin de las escenas del crimen. Segn este
ltimo autor, el criminal se mueve en forma de espiral, moviendo cada vez ms
cerca de su lugar de vivienda sus lugares de ataque, describiendo un desplazamiento
centro periferia centro.
3. Modus operandi y firma, este consiste en el mtodo usado por el criminal, actos
ritualsticos innecesarios para el objetivo primordial del ataque. (Cuquerella, 2004).
Gracias al anlisis del modus operandi, se logra determinar el tipo de criminal
organizado/desorganizado- y se recoge la mayor parte de la evidencia psicolgica.
Para Garrido (citado en Jimnez, 2006), el modus operandi tiene tres metas:
proteger la identidad del delincuente, consumar con xito la agresin y facilitar la
huida. Se convierte en una firma conductual.
4. Victimologa, la forma de escogencia de la vctima determina en parte el modus
operandi del criminal. De la vctima es necesario reunir una serie de informacin
respecto a su domicilio, educacin, estado civil, aficiones, situacin econmica,
temores, hbitos, enfermedades, amistades, trabajo. (Jimnez, 2006).


Victimologa
La victimologa hace referencia a la adquisicin de tanta informacin como sea posible
sobre la vctima. Ello puede permitir aclarar elementos de la personalidad del victimario, pero
adems brindara informacin sobre las caractersticas que pusieron en riesgo a una persona en
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 17
concreto (Joyce, 2006). Para Iiguez (2003), la concepcin de la Victimologa como
disciplina, se dio hacia 1970, ante la necesidad de identificar a la vctima, ms all de un
objeto neutro y pasivo, intentando aprovechar lo que sobre el crimen o el criminal pudiera
traducir.
Siguiendo a Soria (2002) se puede diferenciar en la victimologa dos aproximaciones
diferentes: la primera, ms antigua y denominada Victidogmtica, centrada en valorar el grado
de responsabilidad de la vctima en el delito, la cual podra suponer un aminoramiento de la
sancin del infractor. Es as como taxonomas de las vctimas de autores pioneros en esta
disciplina (Von Henting o Mendelshon, revisados por Neuman, 1979) coincidan en proponer
el concepto de vctima pura o inocente, como aquella que no ayud en nada a la ocurrencia del
delito, mientras que otras categoras de vctimas se diferenciaban entre s por el grado de
colaboracin que haban proporcionado para hacer posible el delito y, por ello, su propia
victimizacin.
La segunda rea de la victimologa sera la psicologa de las vctimas, interesada en la
evaluacin del dao psicolgico producido por el delito y de la relacin de la vctima con el
sistema judicial policial, penal y penitenciario. A estas dos perspectivas, podramos aadir
una tercera, la del estudio de los factores de riesgo de la victimizacin. Por ejemplo, Neuman
(1979), en su tipologa de vctimas alude a ciertas condiciones que aumentan el riesgo de ser
victimizado, como la pertenencia a minoras sociales y ostentar posiciones de subordinacin
en el seno de la familia.
Las primera definicin oficial que se tuvo de esta disciplina fue expuesta en el I Simposio
Internacional de Ciencias Jurdicas, llevado a cabo el Jerusaln en 1973, como "el estudio
cientfico de las vctimas (Iiguez, 2003). Aunque anteriormente, en los aos 40, se haba
empezado a popularizar el uso de dicha denominacin, surgida como un contrapuesto a la
criminologa. Cabe anotar que aun hoy en da las palabras derivadas de dicha expresin, como
victimizacin o victimizante, son neologismos que nos son localizables en los diccionarios
especializados (Iiguez, 2003).
Guzmn (2008), describe la vctimologa, como la disciplina criminolgica que estudia el
papel que la vctima desempea con relacin al delito y las consecuencias que el delito
ocasiona en las vctimas.
Cabe mencionar que as como otras ramas de la psicologa, la Victimologa sufre los
embates de la controversia en su definicin. Esta discusin frente a la validacin de la
Victimologa puede ser ilustrada desde la opinin de Rivacoba (1974), (Citado en Iiguez,
2003), que afirma que las inquisiciones y conocimientos victimolgicos, no constituyen otra
cosa que un enfoque ms de los varios que integran la criminologa, de particular inters en
determinados delitos; como por ejemplo, la violacin o la estafa.
Pero para entender a cabalidad esta rea hay que tener claridad sobre su actor principal: la
vctima. Para Bilsky y Weltzes (1995) y Guzmn (2008), una vctima es un ser humano
sufriente por un suceso traumtico accidental o por el dao provocado por otro ser humano. Al
dejar de ver a la vctima como un objeto neutral, se le ofrece un carcter, y se convierte en un
objeto de estudio en s mismo, se le otorga la importancia suficiente como para que hoy en da,
tanta como para que su papel y personalidad sea tenida en cuenta por algunos cdigos penales,
para la atenuacin y agravamiento de la pena (Iiguez, 2003).
En cuanto al objetivo de esta prctica, Chvez (2003), encuentra que la victimologa est
llamada a recuperar ante todo la dimensin interpersonal del crimen como conflicto humano
devolviendo a la justicia la cara humana y de solidaridad que nunca ha debido perder.
Trayendo a la superficie el hecho que la Victimologa no debe permanecer nicamente a nivel
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 18
del estudio, sino tambin apuntar al restablecimiento de los derechos de la vctima,
disminuyendo los efectos de la revictimizacin - o victimizacin secundaria.
Gracias a la incursin de la Victimologa ha sido posible acoger el estudio de las secuelas
de la victimizacin primaria, es decir las consecuencias y repercusiones fsicas y psquicas del
evento traumtico (Domnguez, 2003), pero tambin a travs se ha permitido dar atencin a la
victimizacin de segundo orden. Como lo expone Chvez (2003), La victimologa permite
presentar a la comunidad la necesidad de que instituciones estatales de administracin de
justicia reduzcan los niveles de re-victimizacin y ofrezcan espacios de formacin y
sensibilizacin en el trato con las vctimas, puesto que se ha tomado en consideracin la
victimizacin del implicado directo, dejando de lado las vctimas indirectas que tambin
sufren las consecuencias de un evento delictivo, sea porque tienen una relacin directa con la
vctima o porque se encuentran profesionalmente vinculados con el acontecimiento
(Domnguez, 2003).
Iiguez (2003), agrega a las anteriores un tipo ms de victimizacin, denominada,
victimizacin terciaria, que es aquella sufrida por el victimario mismo al entrar en contacto
con el sistema legal, respondiente a dos factores a tener en cuenta: el funcionamiento anormal
de la justicia o el error judicial. En cualquiera de estos casos, por ejemplo en Espaa, se ha
dado respuesta a travs de las indemnizaciones a favor de personas presas o detenidas de firma
ilegal o errada.
A nivel del Cdigo de Procedimiento Penal vigente en Colombia, se han contemplado
algunas consideraciones que permiten que la vctima tenga asegurado el acceso a la justicia de
una forma protegida y de calidad, es as que Rodrguez (2007), hace un compendio de estos
artculos de ley, entre los cuales figuran:
-Articulo 11: Derechos de las Vctimas,
-Articulo 132: Vctimas
-Artculo 133: Atencin y Proteccin Inmediata a las Vctimas
-Articulo 134: Medidas de Atencin y Proteccin a las Vctimas
-Articulo 135: Garanta de Comunicacin a las Vctimas
-Articulo 136: Derecho a Recibir Informacin, y
-Articulo 137: Intervencin de las Vctimas en la Actuacin Penal.
De esta forma se evidencia que la victimologa no es una disciplina desarticulada, sino que
justamente es el Cdigo de Procedimiento Penal, en el contexto colombiano, el que no solo
normatiza la atencin, sino que implcitamente avala la existencia de profesionales que sean
garante de estos derechos y acompaen en el ejercicio de los mismos.
Para Jimnez (2006), la importancia del ejercicio de investigacin victimolgica, consiste
en que la vctima es un testigo de primera mano, si sobrevive, la entrevista es fundamental, en
caso de fallecer, deber realizarse una autopsia psicolgica, pero toda esta informacin nutre
la investigacin y el desarrollo de procesos justos y orientados a la consecucin de la verdad.




Psicologa Penitenciaria
Es indispensable para entender la psicologa penitenciaria, conocer el entorno del cual
surgi y tomo asidero para su prctica: la institucin carcelaria.
Roca (2007), hace un recorrido rpido por el avance de este tipo de institucin; narra cmo
antes del siglo XVIII, el hecho de recluir a alguien acusado de crimen solo era un estado
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 19
transitorio, se le guardaba antes de pasar a un castigo ejemplar, frecuentemente de tipo
corporal. Posterior al siglo XVIII, la privacin de la libertad, se convirti en un castigo per
se, gracias al estallido de la Revolucin Francesa, que potenci la libertad como un valor
social importante, que ofreca la posibilidad de castigar a travs de la privacin de la misma
(Tamarit, Sapena y Garca, 1996, citados en Ruiz (2008), conceptualizando lentamente lo que
a futuro se conocera como prisin. Abad, Dueas, Carmona, Carrasco, Fernndez,
FernndezOsuna, Hernndez, Herrera, Mrkez, Ramos, Rendueles, Santos, y Roig, (2003)
indican que la prisin como un espacio que limita la libertad del ser humano ya es per se una
institucin que puede generar un alto poder patgeno sobre la vida mental de los internados.
Este poder patgeno se sustenta en la ruptura con la cotidianidad, con las diferentes redes y la
insercin en un medio de privaciones, que se convierte en un evento traumtico (Ruiz, 2007).
A nombre de esta situacin de vulneracin psquica, la psicologa jurdica responde con la
especializacin de los campos y surge la Psicologa Penitenciaria, que Abad y Cols. (2003),
definen como un rea de especializacin de la Psicologa Jurdica, toda vez que se enmarca en
el sistema de administracin de justicia, al estar referida al psicodiagnstico, intervencin y
tratamiento de la poblacin penal.
La tarea de la rehabilitacin social como la definen Garayoa y Arozarena (en Prez,
2005), no solo declara la intencionalidad de la psicologa penitenciaria y su importancia en los
procesos de resocializacin; si no que el hecho de definirla de esta forma, favoreci
histricamente su posicionamiento dentro del medio penitenciario, especialmente en labores
de tipo forense, y esto posteriormente desemboc en un gran requerimiento de psiclogos de
esta especialidad en las instituciones carcelarias.
La psicologa jurdica justifica su actuar en el entorno penitenciario en una dimensin
psicolgica: el abordaje de las causas internas de la conducta desviada planteado por la
Escuela Positivista italiana. Es el delito como sntoma de una enfermedad que debe curarse
(Ruiz, 2007).
Pero de forma que se enmarque de una forma consistente en el sistema penitenciario, Ruiz
(2007), propone que los psiclogos y psiclogas penitenciarios/as deben insertar su actividad
profesional en el marco de grupos de trabajo interdisciplinares en donde tambin participan
trabajadores sociales, juristas, educadores, criminlogos, entre otros, segn lo determine la
legislacin penitenciaria de cada pas.
Y es que el rol del psiclogo penitenciario (Rutte, Bastias, Madariaga, Velasco, y Prez,
2004) es muy importante pero como pieza de un equipo, porque el avance necesario es desde
la multidisciplinariedad a la interdisciplinariedad, de manera que todos los profesionales del
tratamiento penitenciario, en la medida de lo posible, hablen un lenguaje comn.
Esta participacin del psiclogo penitenciario puede darse en dos tipos de sistema penal: 1)
el cerrado, desde los consejos de beneficios intrapenitenciarios, por ejemplo, los estudios de
libertad condicional, evaluacin de buena conducta y programas de atencin psicosocial; y 2)
sistemas abiertos, con una participacin en los consejos tcnicos, elaboracin de informes
presentenciales, realizacin de diagnsticos, ejecucin de modelos diferenciados y
seguimiento a los participantes del sistema (Rutte y cols, 2004).
El ejercicio de la psicologa penitenciaria no debe limitarse tan solo a estas tareas, sino que
tambin debe apuntar a la evolucin, tanto de la disciplina como de sus objetos de estudio.
Parte de este camino evolutivo se refleja en el paso de una orientacin evaluativo/diagnstica
pura hacia parmetros ms interventivos, con el propsito de mejorar las posibilidades de los
presos y/o de las propias organizaciones penitenciarias (Clemente, 1998, citado en Medina y
Ruiz, 2008).
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 20
De hecho para Ruiz (2007), el aspecto que caracteriza ms a la psicologa penitenciaria que
a otras ramas de la psicologa jurdica es que en aquella tiene tanta importancia la dimensin
evaluativa como la de intervencin. Para facilitar la comprensin del universo de la psicologa
penitenciaria dentro del ambiente carcelario, puede estudiarse el siguiente cuadro en donde se
ilustra un resumen de los componentes bsicos de la psicologa penitenciaria.

Tabla 1.
Resumen de los Componentes Bsicos de la Psicologa Penitenciaria (adaptado de Ruiz, 2007)
Componentes Bsicos de la Psicologa Penitenciaria
Gnesis en la pena privativa de libertad y en la prisin moderna
Contribuye en el tratamiento penitenciario realizado en un marco jurdico garantista
de los derechos de los condenados
Contribuye a la funcin resocializadora-repersonalizadora de la prisin mediante un
trabajo interdisciplinar
Que con frecuencia se contrapone a la funcin retributiva y protectora de la sociedad
Que debe responder a mltiples y diferentes problemticas
Que exige dominar habilidades profesionales y poseer cualidades personales
especficas para el desempeo laboral en esos contextos
Varias reas de la psicologa jurdica, como la forense o la del testimonio, son
eminentemente evaluativas. La psicologa penitenciaria tiene adems una marcada
orientacin a la intervencin.
Abierta a la comunidad, para obtener datos y recursos que redunden en una mayor
efectividad del sistema jurdico-penal-penitenciario
Nota. De: Ruiz, J. (2007) Psicologa Penitenciaria. Manuscrito sin publicar

Uno de los roles destacados del psiclogo penitenciario, es el de ser evaluador en los
diferentes momentos en que el interno entra en contacto con el medio penitenciario (al
ingreso, durante su permanencia, y al momento de su egreso); a travs de la evaluacin se
permite obtener informacin que brinde realimentacin en tres frentes, tanto en la prctica
psicolgica, como al sistema penitenciario, como al interno.
La importancia de esta labor evaluadora resalta en campos concretos, por ejemplo Abad y
cols. (2003), favorecen la idea de que a travs de una evaluacin tica y completa se evita que
se psiquiatricen desde la salud mental conductas disruptivas, meramente antisociales, y a
que se penalicen, desde la justicia, conductas disruptivas de origen psicopatolgico.
Siempre es importante que el psiclogo penitenciario, con objeto de llevar a cabo
evaluaciones objetivas, claras y tiles, haga un uso consiente y tico de las pruebas
psicodiagnsticas. A continuacin se expone una propuesta del conjunto de pruebas
psicodiagnsticas aplicables dentro del medio penitenciario con relacin a la evaluacin de
personas violentas (Melis, 2007), aunque podra ser aplicable a otras problemticas en las que
se considere prudente:

Tabla 2.
Principales Instrumentos de Evaluacin Psicolgica en Personalidades Violentas*
Aspecto a Evaluar Prueba Psicodiagnstica
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 21
Violencia domstica
Inventario de Pensamientos distorsionados sobre la Mujer y
sobre el Uso de la Violencia (Echebura y Fernndez-
Montalvo,1997)
Inventario de Hostilidad [BDHI] (Buss y Durkee, 1957)
Escala de Autoestima (Rosenberg,1965)
Escala de Inadaptacin (Echeburay Corral, 1987)
Agresin sexual y
abuso de menores
Inventario Multifsico de la sexualidad (Nichols y Molinder,
1984)
ndice de respuesta interpersonal [IRI] (Davis, 1980)
Tests de competencia situacional (Garrido y Beneyto, 1995):
Escala de Evaluacin Psicolgica de Agresores Sexuales
Psicopata
The Hare Psychopathy Checklist Revised [PCL-R]
(Hare,1991):
Psychopathy Checklist: Screening Versin [PCL: SV]
(Hart,Cox y Hare, 1995):
MMPI-2
Escala para el Trastorno Antisocial de la Personalidad
[ETAPA] MCMI-III
EPQ-R
NEO PI-R:
16 PF-5:
Nota. Creacin propia basada en Melis (2007)

Otro frente de accin se da desde la necesidad de evaluar aquellas personas que requieren
atencin especializada de carcter psiquitrico, o ya sea una labor de tipo forense en el entorno
penitenciario, en la que sea indispensable para determinar el estado mental de una persona,
para responder acertadamente al tipo de intervencin penitenciaria que debe recibir. En este
caso, Melis (2007) tambin propone una batera para la evaluacin de simuladores, en cuyo
caso se utilizaran herramientas como la entrevista, a travs de la cual se pueda obtener una
serie de indicadores observables de la conducta, e instrumentos como el MMPI-2, el MCMI-
III, el 16 PF-5 o el SCL-90-R, as como pruebas neuropsicolgicas, a fin de brindar hallazgos
positivos y negativos que arrojen luces sobre la direccin de la intervencin de la justicia.
Ruiz (2007), revela tambin una lista de pruebas que suelen ser tiles en la evaluacin de
las personas recluidas en medios penitenciarios, su propuesta se recoge a continuacin:
Tabla 3.
Pruebas psicolgicas diseadas para la evaluacin de delincuentes
Instrumento Objetivo
AECS (Actitudes y Estrategias Cognitivas
Sociales), de Moraleda, Gonzlez y
Garca-Gallo (1998).
Mide aspectos de liderazgo, solidaridad,
resolucin de problemas y estilos
cognitivos.
IAC (Inventario de Adaptacin de la
Conducta), de TEA (2004)
Mide adaptacin personal, familiar,
escolar, social. Instrumento para evaluar
los resultados de intervenciones en
competencias prosociales (Garrido y
Lpez, 2005)
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 22
Psychopatic Check List (versiones de 20 y
18 tems, PCL-R20 y PCL-SV
Para la evaluacin de la psicopata,
prediccin de conductas antisociales
futuras de corto plazo.
Evaluacin de entrevistas y estudio de
expedientes del interno aspectos como
falta de empata y remordimiento,
mentiras, ausencia de responsabilidad o
conducta antisocial en la infancia.
HCR-20 (Adaptacin de Hilterman y
Andrs-Pueyo, 2005, sobre el trabajo de
Ch.D. Webster; K.S. Douglas; D. Eaves y
[Link]).
20 aspectos relacionados con la
prediccin de conducta violenta futura.
Trastornos mentales graves, consumo de
drogas, expectativas hacia el futuro
SVR-20. (Adaptacin de Hilterman y
Andrs-Pueyo, 2005
Mide 20 aspectos relacionados con la
prediccin del riesgo de agresin sexual
desde 3 factores: ajuste psicosocial,
ofensas sexuales y planes para el futuro
Gua de entrevista para agresores sexuales
(adaptada de Garrido y cols., 1993 por
Ruiz, 2006)
Recoge informacin sobre internos
cumpliendo condena por delitos sexuales.
Nota. De: Ruiz, J. (2007). Psicologa Penitenciaria. Manuscrito sin publicar

Es interesante la observacin frente a la estandarizacin o no de las pruebas utilizadas en el
medio penitenciario que hace Melis (2007), que apunta a que la mayora de las pruebas no se
encuentran adaptadas y con baremos de poblacin delincuencial, situacin que podra verse
como una falla metodolgica. Pero justamente la observacin apunta a que si se bareman las
pruebas, los resultados no tendran un ndice comparativo frente a poblacin general no
delincuentes-, resultando intiles en cuanto a la informacin que se busca obtener.
Otro elemento dentro de la evaluacin a travs de la evaluacin completa y que vale la pena
resaltar, es la valoracin del riesgo de reincidencia. Redondo (2005) explica que en cada caso,
el riesgo de reincidencia y tambin las posibilidades del tratamiento van a depender de la
tipologa de agresor de que se trate y, especficamente, de los factores de riesgo que confluyan
en cada sujeto.
Para el autor, existen dos tipos de factores que juegan un papel en la reincidencia: los factores
de riesgo y los factores de proteccin o resistencia. De acuerdo a Garrido (2003) no solo deben
tenerse en cuenta los factores mencionados, tambin se deben incluir los factores que l
denomina estticos y dinmicos, tanto de la personalidad, del entorno carcelario, como del
entorno al cual egresa el sujeto.

Otro de los mbitos cubiertos por la psicologa penitenciaria es el de los diferentes fenmenos
conocidos al ingresar al entorno carcelario. Estos fenmenos se desencadenan cuando una
persona ingresa al sistema penitenciario (Ruiz, 2007).
Inicialmente las personas en prisin sufren un proceso de desculturizacin, que se entiende
como la perdida de adaptacin a condiciones necesarias psicolgicamente para la vida en
libertad (Reija, Grioni, Maceira, Arguiariz, y Debarnot, 2007).
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 23
En un segundo momento, se da la prisionalizacion. Para Gonzlez (2008) este es un
proceso en que los antiguos referentes sociales son sustituidos por actitudes, formas de
comportamiento y valores propios del ambiente carcelario. Para Reija y cols. (2007), los
elementos psicolgicos que caracterizan el paso de la desculturizacin a la prisionalizacion
son:
1. Reaccin exagerada al estmulo (desproporcionada resonancia emocional y
cognitiva)
2. Conflicto con la autoridad
3. Alta incertidumbre
4. Baja autoestima

La incorporacin de estos elementos slo facilita la estigmatizacin de la pena privativa de
la libertad y segn Gonzlez (2008), el aprendizaje adaptativo de la cultura dominante en
la prisin contrarresta las pretensiones reeducativas y resocializadoras de la pena de prisin,
poniendo en crisis de legitimidad la propia sancin de privacin de libertad
Prez (2005), complementa la preocupacin actual del sistema frente a las condiciones de
las prisiones, las cuales dificultan la consecucin de los objetivos sealados por la ley ya que
los establecimientos no renen las condiciones marcadas, el nmero de funcionarios es
insuficiente, etc. Situacin que no parece mejorar ante el aumento exponencial de la poblacin
carcelaria.
Sin embargo, y aun con toda la carga controversial, la resocializacin como objetivo
primordial de la prisin, contina siendo uno de los elementos ms importantes, debido a la
gran variedad de posibilidades que ofrece, de forma que se mantenga lo que para Reija y cols.
(2007), debera promover el encarcelamiento: el hombre privado de su libertad debe
desarrollarse en su integridad, madurez, respetuoso de la ley y practicando la libre eleccin de
sus actos y responsabilidades sociales.
En la actualidad coexisten diversos modelos propuestos para la resocializacin (De la
Cuesta, 2006) y entre ellos es posible encontrar el modelo de socializacin y el de correccin.
En la primera se buscara ofrecer al recluso la oportunidad de aprender nuevamente las formas
adecuadas de socializacin, asumiendo que el origen de su falta es justamente la falta de
habilidades en este aspecto. En la segunda propuesta, la correccin apuntara a la integracin
de herramientas de enmienda, de autorregulacin y correccin de la conducta.

Estas perspectivas son reflejo de modelos anteriores de intervencin penitenciaria, que
Nez (1997) ha resumido en tres: el modelo clnico, el educativo social y el organizacional
(ver Tabla 4).
Para Ruiz (2007), un programa resocializador completo debe tener accin en diferentes
reas entre las cuales se puede mencionar: el proceso de adaptacin a la vida en prisin, las
caractersticas psicolgicas y necesidades de los internos, el riesgo de suicidio en prisin, la
cultura y otros fenmenos grupales de la prisin, la evaluacin de la organizacin, y una
accin evaluativa de los programas propuestos.

Tabla 4.
Modelos de Tratamiento Penitenciario (adaptado de Nez, 1997)
Modelos de tratamiento
penitenciario
Teoras y enfoques psicolgicos Cuestiones abordadas
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 24
Modelo clinico
Psicometra, psicodiagnstico
Psicoanlisis, Teora de la
personalidad de Eysenck
Personalidad criminal
Peligrosidad
Enfermedad mental
Drogadiccin
Modelo educativo-
social
Aprendizaje social
Competencias pensamiento
prosocial
Habilidades (sociales,
resolucin de
conflictos, educativas,
laborales)
Modelo organizacional
Psicologa ambiental
Conflicto intergrupal
Clima social ([Link])
Organizacin del ambiente
correccional
Clima social
(convivencia)
Cultura carcelaria
Cultura funcionarios
Modelo evaluativo Meta-anlisis
Eficacia y efectividad
de los programas
Nota. De: Ruiz, J. (2008) Capitulo Psicologa Penitenciaria. Manuscrito sin publicar

Todos estos modelos tienen una visin globalizadora del fenmeno carcelario, donde no
slo se trata del sujeto que ingresa y debe ser resocializado. En vez de ello, la psicologa
penitenciaria abarca todo el fenmeno carcelario y tiene en cuenta a todos los actores en ella
vinculados, como los guardas, las familias de las personas internas y el cuerpo
interdisciplinario dentro del cual se desenvuelve la labor del psiclogo penitenciario.

tica en el Ejercicio de la Psicologa Jurdica
Para poder llevar a cabo toda esta labor, los y las psiclogas que se desempean en el
campo jurdico, deben contar con una gua tica que permita mantener un norte establecido en
la intervencin. Es por ello que cada pas ha generado lo que podra denominarse un cdigo
tico; ste consiste a veces en un documento especifico, mientras que en otras ocasiones se
encuentra una diversidad de documentos de recomendaciones que deberan tenerse en cuenta
al momento de intervenir. En cualquiera de los dos casos, es claro que existen parmetros que
deben mantenerse para que la labor sea admisible, tica y eficaz.
Para Molina, Arch, y Jarne (2008), cada rea de conocimiento o prctica profesional debe
velar por una prctica tica y dicha tica solo puede abordarse desde el campo especfico de
cada profesin. Para este autor la idea de tica profesional se relaciona con un ejercicio
juicioso de las competencia profesionales y una actualizacin acadmica constante.
Parte de esta actitud, parece estar relacionada con la habilidad del psiclogo jurdico para
determinar para cuales casos o intervenciones es competente y para cuales no, desde todos los
aspectos desde los que sea posible evaluarse. Al respecto, acerca de este tema, el Cdigo tico
de la Asociacin de Psiclogos Forenses de la Repblica Argentina (s.f) menciona que los
psiclogos se empearn en ser concientes de sus sistemas de creencias, valores, necesidades
y limitaciones y del efecto que estos tienen sobre su trabajo, haciendo un nfasis importante en
la capacidad que tenga el psiclogo para funcionar como un autoevaluador constante frente a
sus competencias personales y disciplinares.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 25
Dicha habilidad le permitir al profesional buscar una postura frente a los diferentes
dilemas ticos tan frecuentes en la prctica de la psicologa jurdica, no solo presentes en el rol
a escoger dentro de la intervencin, si no tambin frente al manejo que se debe dar de la
informacin, ya sea desde lo teraputico o desde lo evaluativo; por ejemplo, es frecuente que
las personas una vez se encuentran en un proceso teraputico, sean requeridas a comparecer en
un proceso legal, en cuyo caso, el psiclogo poseera informacin relevante si el proceso legal
se relaciona con la causa que motiv a la bsqueda de ayuda teraputica. Es por esta razn,
que White y Cols (2007), (Citado en Day y White, 2007), recomiendan dar nfasis al proceso
de encuadre con el usuario, dentro del cual sea aclarado que la confidencialidad de los
perodos de sesiones puede verse comprometida si
su tratamiento se convierte en una cuestin relevante para cualquier
litigio o si el inters del cliente individual esta en conflicto con los de los dems (Day y White.
2007), en trminos de lo legal.
Estos autores afirman que no debera considerarse tico que un psiclogo hiciera parte de la
intervencin o tratamiento de un involucrado y al mismo tiempo, tener un rol como evaluador
del tribunal. Incluso afirman que debera ser el psiclogo que est involucrado en alguna de las
instancias de intervencin en el proceso legal, quien se declare inhbil para atender la otra
instancia para la cual se requiere.
Estas medidas, permiten que la labor se desarrolle de manera tica y til, as tambin, otros
documentos que hablan sobre la labor tica del psiclogo jurdico, como las Guas de
Actuacin en Psicologa Forense del Consejo General de Colegios Oficiales de Psiclogos de
Espaa (2008), dejan en evidencia que no slo debe haber claridades en la intervencin, si no
principios concretos que los psiclogos deben seguir a fin de mantenerse dentro de los cdigos
ticos. Estos son: responsabilidad, competencia, relaciones con clientes y otros profesionales,
confidencialidad, metodologa y procedimientos y la comunicacin con pblico y otros
profesionales.
Es importante el rol de estos principios, ya sea tal como se enumeran en dicho documento o
como sea que los haya consignado cada organizacin, pues a travs de ellos es posible
asegurar una labor eficiente, una intervencin que responda a los principios de la labor
psicolgica en el mbito jurdico, que permita analizar y responder frente a las necesidades
expuestas, la aplicacin correcta de mtodos y estrategias de intervencin directos e indirectos,
el anlisis y presentacin adecuada y til de resultados (Asociacin de Psiclogos Forenses de
la Repblica de Argentina, s.f).
Por su parte, tambin es importante mencionar algunas de las infracciones que se deben
rechazar dentro de la praxis, como la imprudencia, la negligencia, impericia, explotacin,
mentira-falsedad-engao, ruptura del secreto y confidencialidad, abandono, discriminacin,
comportamiento deshonesta de colegas (Chamarro, Albert, Linares, Llado, Romero, Snchez,
Valiente y Ventura, 2007). Estas prcticas son rechazables en la medida que atentan contra la
tica, ofrecen resultados errneos, discriminan poblaciones y romperan la lealtad entre
colegas, deteriorando los vnculos necesarios de camaradera y cooperacin. Otra
consecuencia negativa es, por supuesto, la de desviar los resultados esperados de un peritaje
objetivo o de una intervencin psicolgica solicitada por el sistema judicial.
Para finalizar, es importante dar una mirada sobre algunos aspectos del ejercicio
profesional que generan mayores o menores dilemas ticos. Molina y cols. (2008) encuentran
que los psiclogos son muy conscientes frente a la importancia de la formacin adecuada en el
ejercicio del rol profesional. Otro aspecto de la tica se refiere a evaluar sin engao, mentira o
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 26
irrespeto. Con relacin a los honorarios, si bien muchos tienen claridad frente ello, un dilema
tico se plantea en torno a qu honorarios cobrar a personas con pocos recursos econmicos.
No es difcil observar que los dilemas ticos son un reflejo de los dilemas de cualquier
persona en su vida diaria. Sin embargo el psiclogo jurdico tiene la responsabilidad de
responder a ellos desde una postura tica, en nombre de la administracin eficaz y eficiente de
la justicia y el ejercicio honesto de la profesin.

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Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 31

LA EXPERIENCIA DEL ENCARCELAMIENTO:
UNA PERSPECTIVA PSICOSOCIAL
3

Jos Ignacio Ruiz Prez
Universidad Nacional de Colombia

La prisionizacin como correlato psicosocial del encierro

Introduccin
La tasa de poblacin carcelaria ha aumentado progresivamente en los ltimos aos, y en
todo el mundo, lo cual revela la importancia que esta forma de control social tiene en las
sociedades actuales con relacin a los comportamientos que generan mayor impacto social
(Kiser, 1988). Varias discusiones se pueden plantear en torno a la prisin moderna, como el
de su real eficacia con relacin a la prevencin secundaria, es decir, a su capacidad para
disuadir a los reclusos de la comisin de nuevos delitos. Otros aspectos son el impacto que la
privacin de libertad tiene entre los reclusos y sus familiares (Lynch y Sabol, 2000). En este
mismo documento, otro captulo aborda la relacin familia-crcel. En cambio, aqu se presta
atencin a los correlatos psicosociales que tiene la experiencia del encarcelamiento en las
personas reclusas. Estos correlatos se relacionan con el grado de desadaptacin que el interno
puede sufrir para vivir luego en libertad y con la probabilidad de reincidencia. Por ejemplo,
Redondo, Funes y Luque (1993) encuentran que una variable relacionada con una mayor tasa
de reincidencia es la cantidad de tiempo de la condena cumplida en condiciones de mayor
disciplina y seguridad. Por otro lado, el impacto del encierro, con los cambios que ste puede
ocasionar en la vida del recluso y de su entorno social se asocia con un mayor riesgo de
suicidio, como se muestra en el captulo sobre suicidio de este documento.
El trmino prisionizacin se refiere al proceso mediante el cual la persona que ingresa en
prisin vive cambios en sus cogniciones (Belea y Baguena, 1992), y emociones (Jaimes,
Montenegro, Morales, Ortiz y Quiroga, 1995; Ruiz, 2007), en la salud mental y fsica, en la
sexualidad (Neuman, 1987) y en sus pautas de conducta como reaccin adaptativa a las

3
Para llevar a cabo este documento se procedi a una revisin inicial de la literatura psicolgica
realizada en las bases de datos OvidJournal y Muse. La bsqueda se literatura se circunscribi a los
aos 2000 en adelante bajo los trminos imprisonment, y culture and prison por otro lado. Sin
embargo no se hall un volumen muy alto de literatura, especialmente en lo relativo a estudios sobre
impacto cognitivo y emocional del encarcelamiento. Por ello, se recurri a la revisin de literatura de
pocas anteriores a las mencionadas ms arriba, y a la revisin de manuales de psicologa jurdica
que incluyen temas penitenciarios: por ejemplo, la coleccin de Retos Jurdicos en las Ciencias
Sociales, coordinada por Miguel Clemente y Jess Nez desde 1997, el texto Psicologa Social y
Sistema Penal, de Florentino Jimnez-Burillo, de 1986, y algunos trabajos sobre la adaptacin
psicosocial identificados en la revisin de publicaciones latinoamericanas: la Revista Colombiana de
Psicologa y la Revista Latinoamericana de Psicologa. Tambin se llev a cabo una revisin de
trabajos de investigacin realizados en el Laboratorio de Psicologa Jurdica de la Universidad
Nacional de Colombia. Tambin se revis el texto de Elas Neuman El problema sexual en las
crceles (Buenos Aires, De Palma, 1987), que sigue siendo absolutamente vigente en los fenmenos
que describe, a pesar de su relativa antigedad.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 32
exigencias del ambiente penitenciario, entre ellas, la asuncin de la cultura carcelaria
(Clemmer, 1940, en Caballero, 1986; Cornelius, 1992).
Es necesario explicitar que el abordaje de este tema no supone negar la influencia positiva
que puede tener el paso por la prisin o centros anlogos. De hecho, la evaluacin de
programas de intervencin en prisin permite identificar logros que determinadas
intervenciones alcanzan con los internos (ver captulos sobre violencia domstica y agresin
sexual, y, sobre la problemtica de la reincidencia). Dedicar un captulo del presente
documento a los efectos negativos del encarcelamiento supone llamar la atencin sobre el
efecto desocializador que puede tener en distintos rdenes de la conducta el paso por la crcel.

El Impacto Emocional y Cognitivo del Encierro
En primer lugar, el internamiento en prisin suele ser considerado como uno de los sucesos
ms traumticos que puede experimentar una persona (Holmes y Rahe, 1967; Valds y Flrez,
1985), al reunir varios de los rasgos atribuidos a un evento traumtico, como son la ruptura
con el ritmo y estilo de vida habitual de la persona, el alejamiento de la red social, afectando a
las rutinas sociales, laborales, y de ocio, y la insercin en un medio que adolece de muchas
privaciones. Por otro lado, el ingreso en prisin puede constituir el inicio de una cadena de
estresores dificultades con la pareja, disminucin de ingresos familiares, comunicar a los
hijos la situacin del encierro del familiar, etc.- (Mellizo y Moreno, 2005). Tambin, la
experiencia de encarcelamiento favorece el locus de control externo por la sumisin al
rgimen del centro horarios, contadas- y a las normas del grupo de internos, y por la falta de
privacidad e intimidad (Goffman, 1984; Pez, 1980; Garca-Bors, 1998). Todo ello permite
analizar la experiencia del encarcelamiento desde una perspectiva psicosocial (Zamble y
Porporino, 1990; Garca-Marijun, 1997; Gutirrez, 1997; Martnez-Taboada y Arnoso, 1999).
Varios trabajos han intentado probar la presencia generalizada en contenidos y etapas de
manifestacin de unos efectos psicolgicos y psicosociales asociados al internamiento en
prisin. Para Valverde (1991), la vida en prisin tiene los siguientes efectos en los
individuos:
a) la exageracin de las situaciones, dado que la prisin supone un ambiente total
toda la vida del recluso se estructura entorno a ella atribuyendo gran importancia a cosas y
situaciones que en otro medio no tendran tanta relevancia;
b) autoafirmacin agresiva o sumisin frente a la institucin lo cual se explica a
travs del profundo rechazo que suele encontrar el interno por parte de los dems reclusos y de
la institucin, que lo obligan a utilizar como forma de supervivencia y por tanto de adaptacin
bien sea la sumisin, es decir el sometimiento a la institucin o la adopcin de una posicin
firme y agresiva;
c) alteracin de la sexualidad ya que las relaciones sexuales adems de escasas van
a tener que realizarse en el interior de la crcel y por tanto estarn matizadas por la
estructuracin de la vida penitenciaria y por ende se involucrarn en la anormalizacin que
supone la vida en prisin ya que no hay tiempo para sutilezas amorosas, slo se dispone de
un breve espacio de tiempo. As mismo es evidente que los niveles de masturbacin y
desviacin sexual se disparan en la crcel ya que son las nicas vlvulas de escape que tiene el
recluso, dada la prdida de contacto con el mundo exterior;
d) prdida de control sobre la propia vida lo cual puede conducir a la depresin,
aislamiento, agresin y hostilidad;
e) estado permanente de ansiedad;
f) ausencia de expectativas hacia el futuro, de manera que el individuo no es capaz
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 33
de disear su futuro, de planificar su conducta en funcin de unas expectativas que no est en
condicin de establecer, lo cual se convierte en una dificultad para la recuperacin del
individuo ya que su vida gira en torno al fatalismo;
g) ausencia de responsabilidad, debido a lo referido anteriormente dicha situacin
genera la delegacin de la responsabilidad de la propia vida al entorno institucional. El
individuo se limita a aceptar pasivamente lo que se le viene encima;
h) prdida de vinculaciones, el interno va a ver restringidas sus relaciones
interpersonales, lo que le llevar a una prdida gradual de las vinculaciones que tena
establecidas ya que si bien al principio del encarcelamiento las personas del exterior lo
apoyaron socialmente, despus tendrn que ir reajustando sus vidas y con mayor razn si la
situacin se prolonga, estableciendo nuevas relaciones en las que el interno ya no est
presente.
i) alteraciones de la afectividad, sensacin de desamparo y anormalizacin del
lenguaje: con respecto a este aspecto el interno va asumiendo determinados trminos verbales
exclusivos de la crcel (jerga carcelaria), as mismo con una entonacin y una gesticulacin
peculiares. De esta manera el interno va asimilando la crcel tambin a nivel lingstico ya que
la forma de hablar se va incorporando a su proceso de prisionalizacin y adaptacin.

Ello indica que la vida prolongada en prisin empobrece psicolgicamente y
desocializa a las personas detenidas a nivel cognitivo, la vida prolongada en prisin tiende a
empobrecer psicolgicamente y desocializar a las personas detenidas. Belea y Baguena
(1992) encontraron que un grupo de mujeres reclusas puntu ms bajo en indicadores de
habilidades interpersonales en una segunda medicin a lo largo del tiempo, mientras que otro
grupo de mujeres que particip en un programa de entrenamiento mantuvo su desempeo en
dichas habilidades en el mismo intervalo de tiempo.
A nivel emocional, la detencin y encarcelamiento se asocian con niveles altos de
sintomatologa de ansiedad y depresin (Ruiz, 2007; Muro de Araujo y Paino Quesada, 2008).
Para Harding (1984), se pueden dar dos aproximaciones en el estudio de las relaciones entre
prisin y estados psicolgico: una primera, de carcter epidemiolgico, de acuerdo a la cual se
puede estudiar la frecuencia, en trminos de incidencia y prevalencia, de los estados
depresivos en una poblacin, en este caso la recluida en las instituciones penitenciarias. Otra
perspectiva es la de considerar el ingreso y estancia en prisin como un acontecimiento
estresante en la vida de los individuos. Harding y Zimmerman (1989) indican que la
prevalencia de sntomas ansiosos-depresivos es mayor en la poblacin encarcelada que en la
general, aunque la sintomatologa depresiva no es indicador de riesgo de suicidio.

Cultura Carcelaria
Al analizar la cultura informal de la prisin, es decir, el conjunto de normas, valores,
actitudes y conductas que tienden a darse entre los internos, sobre todo hombres, en pases
como EEUU (ver la revisin sobre cultura carcelaria de Caballero, 1986; Cornelius, 1992),
Per (Prez-Guadalupe, 1994), Colombia (Ruiz, 1999) o Argentina (Irrzun y Neuman, 1979)
se identifica un conjunto de caractersticas que definen los distintos cdigos o culturas
carcelarias a las que se ve expuesto el interno que entra por primera vez en prisin, sobre todo
en un centro masificado. En la cultura carcelaria se puede identificar una serie de componentes
normas, tatuajes, lenguaje, armas-, que se desarrollan a continuacin:

Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 34
Las normas de la cultura carcelaria
En cuanto a su contenido, estas normas pueden agruparse en varias categoras. (Clemente,
1997; Cornelius, 1992):
a) Normas que imponen cautela: son normas que prescriben no intervenir en la vida de los
dems internos. No preguntar sin ser invitado a hacerlo, seguir el propio camino y no hablar
demasiado de los propios problemas. Normas especficas de este grupo son no delatar (no ser
"sapo") a otro interno, especialmente no dar a conocer a los funcionarios lo que ocurre. La
violacin de esta norma puede acarrear sanciones muy duras para el infractor.
b) Normas que prescriben no ser conflictivo: consiste en no provocar peleas, ni discusiones.
Ser duro, fro, soportar las tensiones cotidianas con entereza. Al mismo tiempo, hay que
mostrar valor y responder antes las ofensas graves, ante las cuales si se admite una reaccin
violenta. En ningn caso, estos enfrentamientos entre internos deben ser conocidos por los
guardianes.
c) Normas que prescriben no explotar a los dems presos mediante la fuerza, fraude o
engao. Aunque esto ltimo excepcionalmente se cumple, si parece ms cercano a la realidad
el rechazo que tiene entre los internos no slo la figura del delator, sino del traidor, del que
falta a la palabra dada o a la confianza otorgada por el otro. Es la figura del "faltn", en la
jerga carcelaria de Bogot.
d) Normas que giran en torno al mantenimiento del yo: hay que mostrarse entero, valeroso,
duro, cuando las circunstancias lo requieran, tanto para aguantar firmemente las frustraciones
y los peligros de la vida en prisin, como al responder a las agresiones. A cambio, se respeta al
preso que resiste, que es duro y que mantiene la lealtad a los otros internos.
e) Normas que prescriben desconfianza y hostilidad hacia los funcionarios: ellos son los
representantes del mundo legal y convencional que les ha condenado. Hay que recelar siempre
de ellos. Por otra parte, la va del xito no es el trabajo continuado y esforzado de aquellos
que se someten a la ley, sino es el engao, el sabrselo montar, aprovechar los contactos y
las oportunidades, de forma que se consigan las cosas con el menor esfuerzo posible.
f) Normas de manipulacin de los empleados: Dentro de las reglas que regulan la interaccin
con los funcionarios, para Cornelius (1992), la cultura del preso puede contener estrategias de
manipulacin de los empleados, para obtener determinados favores, prebendas, para sobrevivir
durante el internamiento. La manipulacin puede involucrar a miembros de la familia o
amigos del interno que estn de acuerdo en ser parte de un plan de manipulacin a un
funcionario. Por ejemplo un interno puede decirle a su esposa que se comunique con la
institucin penitenciaria con una historia falsa sobre su nio que est enfermo. Las prebendas
que espera conseguir el interno con la manipulacin son diversas: permiso para llamadas,
traslado a un patio menos peligroso, visitas, etc. Ante ello, el funcionario de prisiones debera
preguntarse si realmente es necesaria la demanda que realiza el interno. Para Cornelius (1992),
diversos pueden ser los mtodos de manipulacin que pueden usar los internos sobre los
funcionarios. Uno es el de la organizacin que consiste en preparar un escenario al
funcionario que el preso ha escogido para manipular intencionalmente: quizs el funcionario
tiene problema que no le dice a ningn de los presos, o el funcionario es desordenado en la
apariencia y hbitos de trabajo que le dicen al preso que el funcionario no presta mucha
atencin al detalle. Por consiguiente, el funcionario no puede verificar detalles que la demanda
de un preso requiere. Hay varias formas de manipular: una es adular, para simpatizar acerca
del problema personal, pedir una ayuda que supuestamente nicamente puede usted dar. Otro
mtodo popular es dividir y conquistar el personal. El interno puede decir de un funcionario al
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 35
supervisor que oy por casualidad que el funcionario en cuestin no cumple bien sus tareas. Se
espera que el oficial vea en el interno un amigo que tiene cuidado con l o ella.
g) Adaptarse lo mejor posible a la crcel: esta regla, identificada por Cornelius (1992) indica
que la persona presa va a intentar hacer su vida en prisin lo ms fcil y cmoda posible. Por
ello, buscan ocupar el tiempo libre en actividades lo ms interesantes posibles, accediendo por
ejemplo a trabajos o destinos en la prisin. As, la cultura carcelaria no supone un total
rechazo a la institucin sino que implica tambin aprender a aprovechar los recursos que ella
proporciona trabajo, servicios varios- siempre que ello no suponga aparecer como desleal con
el grupo de pares (Ruiz, 1999).
Hay que tener en cuenta, que el estatus que el preso tenga entre los dems internos depende
en parte de aspectos como el no delatar a otros, no meterse no ver, no or- donde no le llaman
y cumplir con las promesas dadas a los otros internos. Adems, el reconocimiento que el
interno llegue a alcanzar en prisin depender del grado en que goce de las siguientes fuentes
de poder:
a) Uso de fuerza o violencia: en el delito cometido (excepto para los delincuentes sexuales) o
en sus relaciones con los dems internos
b) Dinero: que permite comprar seguridad, espacios, mejor comida y otros privilegios en el
patio
c) Informacin: el interno que logra reunir informacin de quien entra y sale de la crcel, qu
medidas prepara la institucin en el penal o en alguna de sus secciones, o el que tiene
conocimientos de derecho y ayuda a otros internos en sus causas judiciales se vuelve til
para los dems internos, lo cual le permitir tener una posicin ventajosa en la prisin.
En resumen, como seala Cornelius (1992), la cultura de los internos es de supervivencia.
Una manera de sobrevivir es manipular a los oficiales de las correccionales e imponerse a
otros internos, para controlar el entorno penitenciario y acceder a ciertos beneficios.
En una investigacin sobre normas de convivencia en el patio y liderazgo en Bogot (Ruiz,
2004) se encontr cinco dimensiones que estructuran las relaciones sociales en el interior de
los patios, y que pueden darse en diferentes niveles segn los establecimientos carcelarios:
a) Funciones de los parches: recoge palabras como ideas", compartir, apoyo, a
drogarnos, amistad, distraer y hablar, que fueron contestadas en las preguntas sobre
ventajas de pertenecer a un parche y funciones de los parches.
b) Normas de cooperacin en el parche: formada por palabras como disciplina,
colaborar, honesto, ser unido, responsabilidad, sinceridad, compaerismo y
criterio. Estas son cualidades que se espera que tenga el aspirante a entrar en el parche. Por
ejemplo disciplina se asocia con tener autocontrol y dominio, cualidades necesarias para
cometer delitos de cierta importancia. Colaborar, ser unido, compaerismo recalcan la
necesidad de ligarse al grupo y actuar cuando ste lo demande. Honesto y sinceridad realzan
la lealtad al grupo, al parche, mientras que tener criterio se refiere a saber estar, saber
comportarse en cada situacin como haga falta, no huyendo sino que actuando activamente en
las situaciones tensas o de enfrentamientos.
c) Dialogar: hace referencia a expresiones como acuerdo, dialogan y dilogo, que son
respuestas que algunos dan a la pregunta de cmo se toman las decisiones en el patio.
d) Cdigo carcelario: esta dimensin rene algunas caractersticas que la literatura ha
identificado como propias de la cultura carcelaria en oposicin a la cultura oficial de la
institucin. Se sumaron para estas dimensin las frecuencias en palabras como armas,
maldad, cuidarse, matan, cacique, mandar, poder, dinero, duro.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 36
e) Evitacin: se renen aqu aquellas palabras que indican conductas de evitacin
adaptativas para la supervivencia en la crcel, de acuerdo al principio sealado ms arriba de
no ver, no or. As, forman parte de esta dimensin, palabras como evitar, no deuda (no
endeudarse con otro interno), alejarse (cuando se tiene problemas con otros internos), no
meterse en problemas, aislarse (pedir cambio de patio o traslado a celda de seguridad
cuando se sabe que otro interno quiere agredirle a uno), no ser sapo y callar.
Como se desprende de estos resultados, varias de las normas que parecen emerger en las
interacciones entre reclusos son similares a las descritas aos antes por Cornelius (1992) y
otros autores. Se puede explicar esta coincidencia como un resultado de la interaccin entre
caractersticas ambientales elementos arquitectnicos, rgimen de vida-, y caractersticas de
los internos delitos, personalidades, contacto con drogas-, que presentan manifestaciones
similares en los diferentes contextos nacionales en los que se enmarcan las prisiones.

Tatuajes
Los tatuajes realizados en la prisin pueden ser un indicador de identidad social, para
ciertos grupos de internos, pero pueden reflejar tambin algn estilo de personalidad. En este
sentido, Hellard, Aitklen y Hocking (2007) encontraron en una muestra de 642 reclusos
varones de Australia, que el 70.2.% presentaban tatuajes, y 182 sujetos de esa muestra se
haban tatuado estando en centros de detencin de menores o de adultos, mientras que el 66%
de 124 mujeres tena al menos un tatuaje. Adems, entre los internos que se inyectaba droga
era mayor la proporcin de los que haban adquirido el tatuaje en la crcel, respecto a los que
no se drogaban. De otro lado, acerca de las relaciones entre tatuajes y personalidad, Cardasis,
Huthbocks y Silk (2008) encontraron en una muestra de pacientes psiquitricos con y sin
trastorno antisocial de personalidad, que los pacientes con tatuajes tenan en una proporcin
mayor un trastorno de personalidad antisocial (TAP) que los sujetos sin tatuajes. A la vez, los
sujetos diagnsticados con TAP tenan ms tatuajes, mayor rea de su cuerpo tatuada y mayor
probabilidad de tener antecedentes de abuso de sustancias que los pacientes psiquitricos sin
TAP. Por ltimo, los sujetos con tatuaje, diagnosticados o no con el TAP, tenan mayor
probabilidad de estar afectados por abuso de sustancias, haber sido abusados sexualmente y
haber tenido intentos de suicidio.

La Jerga Carcelaria
Definiremos sta como el conjunto del vocabulario especfico en su uso al interior de los
patios de las prisiones, entre los reclusos/as, aunque puede contener trminos que tambin son
empleados en ciertos mbitos de la subcultura criminal. Es sorprendente, en este sentido, la
similitud de trminos en prisiones muy distantes geogrficamente, pero del mismo pas, sin
que se haya estudiado de forma concluyente los mecanismos de nacimiento, transmisin y
evolucin de este vocabulario. Si tenemos en cambio alguna evidencia de su aprendizaje para
un individuo determinado una vez que ingresa en prisin: en un estudio basado en entrevistas
a reclusos (n=31), en dos momentos, al ingreso y al cabo de dos meses, se encontr que de una
lista de 16 palabras, la media de palabras conocidas al ingreso era 5.5, mientras que al cabo de
dos meses era de 7.2 (p <.001), siendo esta ltima media equivalente a la de otro grupo de
internos que llevaba en prisin, por lo menos dos meses (Becerra, Torres, Ruiz, 2008). Desde
una perspectiva el aprendizaje rpido de la jerga carcelaria facilita al nuevo interno
comunicarse con aquellos con quienes pasa la mayor del tiempo en contacto directo en el
patio: los internos. A la vez, la jerga carcelaria protege las comunicaciones que se dan al
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 37
interior del endogrupo respecto de la vigilancia que puede intentar ejercer el exogrupo
(personal de vigilancia).

Armas
La visita a establecimientos carcelarios de diferentes regiones (Amrica Central y del Sur)
y pases (Estados Unidos, Espaa) permite constatar la facilidad con que una parte de la
poblacin encarcelada fabrica armas caseras, o intenta introducirlas en el establecimiento por
medio de las visitas otros medios, incluyendo armas de fuego. Este ingreso o fabricacin de
armas constituye un problema permanente para las reas de vigilancia y seguridad de los
centros penales. Al respecto, un estudio relevante es el de Stretesky, Pogrebin, Untan y Venor
(2007), quienes en un estudio sobre motivaciones de los internos para portar algn tipo de
arma en prisin, encontraron que en los sujetos con condenas cortas, las armas se asocian con
proteccin, ya que el recluso las busca para defenderse de la inseguridad que percibe, mientras
que en sujetos con condenas largas, la posesin de armas se asocia con exhibicin de estatus y
poder.

Cultura Carcelaria en Mujeres Reclusas
En su revisin sobre la cultura carcelaria, Caballero (1986) indica que la cultura carcelaria
y el cdigo de los internos que acabamos de exponer se dara ms entre los internos varones
que entre las mujeres. En estas habra una tendencia a estructurarse como grupo de acuerdo a
la estructura familiar que prevalece en la sociedad libre, con una figura central que es
reconocida como lder, quien, a modo de una madre o abuela es la figura de autoridad
informal entre las internas. Por nuestra parte, en la supervisin de prcticas de estudiantes de
psicologa en una crcel de mujeres y en otra de hombres, hemos observado que la cohesin
entre las internas en cada patio tiene un importante componente socioafectivo, por el cual las
internas procurar buscar apoyo unas en otras para hacer menos dura la vida en prisin. En
ocasiones esta necesidad de apoyo socioafectivo de las nuevas internas es manipulada por
otras ms veteranas quienes acaban exigiendo a la nueva, tras haberle hecho algunos favores
informacin de cules son las reglas en esa prisin, ropa, algo de plata- favores sexuales. Ello
lleva a que el lesbianismo no sea una prctica infrecuente entre estas internas, pero como
expresin de una necesidad de apoyo socioafectivo, para la mayora. Ello se agudiza cuando la
interna deja de ser visitada por el compaero y otros familiares, porque stos dejan de hacerlo
o porque la pareja tambin est encarcelada.

Factores que Inciden en la Violencia y en la Fuerza de la Cultura Carcelaria
El grado en que un individuo preso se identifique con las normas de la cultura carcelaria o
asuma comportamientos relacionados con ella depende de varios factores, que son
principalmente:
a) Tasa de hacinamiento: a mayor hacinamiento, mayor tendencia a formar subgrupos de
presos y ms dificultad de la guardia para vigilar y controlar las interacciones de los internos.
b) Tamao de la institucin: las razones son semejantes al punto anterior.
c) Condiciones ambientales y recursos institucionales: a mayor deprivacin de los internos,
se acenta ms los sentimientos anti-institucin.
d) Separacin entre reclusos de distintas categoras y de delitos: a menor separacin, los
internos ms agresivos y los ms reincidentes imponen su mando a los dems.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 38
e) Capacitacin de empleados de prisiones: a menor preparacin, resultan ms vulnerables a
ser manipulados por internos.
f) Valoracin del trabajo en prisin y apoyo institucional: a menor apoyo institucional el
empleado se identifica menos con los objetivos de la organizacin y se hace ms proclive a
aceptar sobornos y a corromperse.
g) Principio de autoridad: cuando son los internos, o algunos de ellos los que mandan de
verdad en una prisin se instauran liderazgos de opresin y extorsin sobre los dems internos.
h) Apoyo social externo: la ausencia de vnculos con el exterior en forma de visitas de
amigos o familiares le hace al interno sentirse aislado del mundo social y ello le puede hacer
volcarse hacia el mundo social intra-muros de la prisin.

La Vivencia de la Sexualidad en Prisin
Este tema puede abordarse de, por los menos, dos maneras: por un lado, los efectos
negativos que el encarcelamiento puede tener sobre la esfera sexual de los detenidos, y, por
otro, desde las experiencias realizadas para dar respuesta a esos efectos, experiencias
sustentadas con frecuencia en la normativa penitenciaria sobre las visitas conyugales. Por otro
lado, hablar de desviaciones sexuales, o de efectos negativos sobre la sexualidad supone correr
el riesgo de preocuparse por esta cuestin desde una perspectiva exclusivamente moralista.
En cuanto a los efectos negativos, tomaremos como referencia los trabajos de Neuman
(1987), Valverde (1991) y Becerra y Torres (2005), quienes, desde contextos penitenciarios
diferentes, Argentina, Espaa y Colombia, respectivamente, coinciden en las consecuencias
que la vida de encierro tiene sobre la sexualidad. As, tales manifestaciones de la sexualidad
en prisin, seran:
a) Incremento de la masturbacin: relacionada con las restricciones que el rgimen de
aislamiento impone a las relaciones de intimidad y sexuales, y como forma de
afrontamiento ante los estresares de la vida en prisin. As, Becerra y Torres (2005)
encontraron en un grupo de internos entrevistado al ingreso y al llevar dos meses
encarcelados que las actitudes hacia la masturbacin eran ms favorables en la segunda
medicin diferencia estadsticamente significativa. Tambin encontraron un aumento
tendencialmente significativo de conductas masturbatorias a los dos meses de encierro.
b) Masturbacin en comn: Un ejemplo de ella es el que narra Neuman (1987), al describir
una escena en un penal argentino en el que varios internos empezaron a masturbarse en
presencia de otros, durante la exhibicin de una pelcula.
c) Masturbacin asociada: Esta consiste en que los internos se masturban mutuamente.
Neuman (1987) menciona que esta forma de onanismo suele preceder la realizacin de
conductas homosexuales.
d) Violaciones efectuadas por la fuerza: La organizacin no gubernamental Human Rigths
Watch (2001) denuncia que las violaciones a internos hombres no son infrecuentes en las
prisiones de Estados Unidos, tanto individuales como las realizadas por grupos. El interno
nuevo y joven suele ser blanco de estas agresiones, pero especialmente el sujeto que ingresa
al establecimiento en prisin preventiva o por condena- por un delito sexual. Por nuestra
parte, a travs de la supervisin de prcticas de estudiantes en diferentes establecimientos
carcelarios hemos conocido varios casos de violaciones sobre internos hombres, hechos que
en ocasiones finalizan con el asesinato de la vctima o con graves lesiones fsicas. Se
incluye tambin en esta clase, las relaciones sexuales solicitadas como devolucin de
favores previamente realizados a la vctima prstamo de dinero, de objetos de aseo o
embellecimiento, apoyo emocional, apoyo informacional, por ejemplo-.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 39
e) Homosexualidad ocasional: Nos referimos aqu a los sujetos que mantenan relaciones
heterosexuales antes del encarcelamiento, y es en ste cuando las inician con personas del
mismo sexo. Esta orientacin puede haber sido precedida, como acabamos de comentar,
por conductas masturbatorias asociadas. En Colombia, Snchez (2002) encontr que
algunos reclusos de un establecimiento se definan as mismos, en la esfera sexual, como
Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH), queriendo referirse con ello a que no eran
homosexuales, sino que se ayudaban mutuamente a obtener gratificacin sexual.
f) Los homosexuales anteriores al ingreso: Otra cuestin aparte son las personas que se
declaran homosexuales/lesbianas desde antes del encierro. Neuman (1987) llama la
atencin sobre el respeto que se debe a estas personas, como a los dems internos, sobre los
cuales recaen en ocasiones los prejuicios y desprecios de los dems internos y del personal
de prisiones, a menudo carente de una formacin adecuada en ste y en otros aspectos.
Reconoce que, dentro de este grupo minoritario, se dan diferencias en la manera de
expresar su sexualidad, lo cual hace que cada caso deba estudiarse particularmente, dentro
de un respeto bsico a la orientacin sexual libremente elegida. Propone tambin que los
homosexuales sean segregados de los dems internos, para evitar la propagacin de
conductas homosexuales, pero ello es inviable en muchos centros de los pases
latinoamericanos, en los que las cifras de hacinamiento suelen ser altas. Por otra parte, la
creacin de unidades de reclusin para estas personas (Neuman, 1987) sera fuente de otros
problemas, como el aislamiento de las redes sociales, y no evitara el contagio crimingeno.
g) Embrutecimiento/degeneracin del instinto: este ltimo autor indica que en los contextos de
encierro con hacinamiento tiende a darse el contagio crimingeno y la perversin de los que
llegan por primera vez. La esfera sexual se primitiviza, por la falta de intimidad, las
coacciones o las limitaciones de tiempo para mantener contactos ntimos con la visita
conyugal.
h) Diferencias entre sexos: Becerra y Torres (2005) encontraron en su estudio que las
actitudes ms favorables a la homosexualidad eran de las mujeres, en comparacin de los
hombres, ms favorables hacia la masturbacin. Este hallazgo converge con lo que nos han
manifiestado algunas profesionales del rea de tratamiento de establecimientos de mujeres,
cuando sealan la frecuencia de manifestaciones abiertas de relaciones lsbicas entre las
internas. Sin embargo conocemos poco sobre la extensin real de tales comportamientos en
estas poblaciones, sobre sus causas y sobre las estrategias ms adecuadas de intervencin.
Si la conducta homosexual en la mujer es una forma de buscar apoyo social y emocional,
experiencias de intervencin en grupo, como las descritas por Martnez-Taboada y Alonso
(1999) dirigidas en un primer momento a amortiguar el impacto del encierro, podran
incidir, quiz, en una reduccin de tales manifestaciones.

Ahora bien, cuando las instituciones solicitan apoyo de practicantes para reducir las
expresiones abiertas de homosexualidad en prisin vale la pena preguntarse, Cul es el
problema realmente en torno a la sexualidad? Qu es lo que nos preocupa de estas
situaciones? Nos interesa conocer a qu se deben? Nos planteamos intervenir en esta
problemtica porque nos ofende o molesta, o porque nos preocupan los internos e internas?
Ellos, los internos e internas, y nosotros, el personal que trabaja en las prisiones, los
estudiantes y los profesores, tenemos nuestra particular manera de vivir la sexualidad,
incluyendo actitudes, prejuicios, formas de expresarla, etc. Ello no quiere decir que tengamos
que compartir cualquier otra forma de expresin sexual, pero si respetarla en cuanto no
supongan comportamientos claramente peligrosos para la propia persona, ni una imposicin
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 40
hacia los dems. En la vida libre, el ejercicio de la sexualidad se enmarca a menudo en marcos
de intimidad, privados, por lo cual es ms fcil ser tolerante ante las diversas opciones
sexuales. En cambio, en prisin, por las mismas restricciones que impone la escasez de
espacios, el hacinamiento y la falta de intimidad, estas expresiones de la sexualidad suelen
visibilizarse ms.
Es llamativo que rara vez la sexualidad, y su vivencia en prisin, se aborda en las
intervenciones con los internos/as. Sin embargo, no por ello el problema deja de existir. A tal
fin se han dado soluciones o propuestas diversas, desde las que propugnan la abstinencia total
de los detenidos a otras como (Neuman, 1987):
a) Uso de drogas para mitigar el impulso sexual
b) Facilitar las visitas conyugales
c) La ocupacin de los internos mediante deporte o trabajos (pesados)
d) Establecimientos de servicios profesionales, para quienes carecen de visita
conyugal.
En cuanto a las visitas conyugales, tanto el derecho penitenciario internacional como las
respectivas normativas nacionales reconocen y regulan este derecho, probablemente por sus
efectos teraputicos sobre el estado de nimo de los detenidos y por su contribucin a
mantenerles en contacto con las redes sociales del exterior.
Evidentemente, la visita conyugal no se reduce a una relacin fsica, sino que constituye un
re-encuentro con la intimidad y la confianza en el otro. Los procedimientos de requisa/cacheo
a las visitas, la premura de los tiempos, las condiciones del lugar donde tiene lugar el re-
encuentro con el otro, inciden en favorecer o perturbar la calidad de esa relacin. Con
frecuencia generan sentimientos de resentimiento por la falta de privacidad y de tiempo.
Por otro lado, los servicios de profesionales suponen un desafo para las instituciones, ya
que en torno a ellos fcilmente se desarrolla un entramado de corrupcin con capacidad de
incidir en los sistemas de vigilancia y en las dinmicas de los establecimientos.

Cambios a lo Largo del Tiempo
Algunos autores encuentran que los efectos negativos asociados al internamiento pueden
acentuarse a lo largo del mismo mientras otros sntomas pueden remitir o estabilizarse. Por
ejemplo, Paulus y Dzindolet (1993) evaluaron a una muestra de 106 internos, hombres y
mujeres, en dos momentos, con un intervalo entre medidas de 4 meses, en estado de nimo,
soporte social, evaluacin de la permanencia en prisin, estilos de resolucin de conflictos,
sntomas fsicos, valoracin de los problemas dentro y fuera de prisin, tolerancia a varios
aspectos de la vida en prisin, y medidas de presin sangunea. Entre otros resultados
encontraron que las mujeres se mostraron ms ansiosas por su permanencia en prisin, con
presin sistlica ms baja, ms preocupadas por los estresores de la vida en prisin, y con ms
sntomas fsicos que los hombres. En cuanto a variaciones a lo largo del internamiento, la
evaluacin de la prisin fue ms negativa en la segunda medida que en la primera; aumentaron
las referencias a los problemas sociales al interior de la prisin, pero disminuyeron los
problemas externos. Los rangos en enojo, depresin, ansiedad y locus de control no variaron a
lo largo del internamiento, mientras el apoyo social disponible para los internos declin con el
tiempo, as como la satisfaccin de los internos con este apoyo. Las puntuaciones en la escala
de tolerancia fue un predictor fuerte de las reacciones de los internos en ambas medidas. Los
autores concluyen que los internos reflejan respuestas diferentes a diversos aspectos del medio
ambiente en la prisin. Mientras la preocupacin por algunos problemas (externos) decrece,
aumenta la inquietud por los conflictos al interior de la prisin, mientras otros indicadores
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 41
emocionales permanecen en un nivel similar a lo largo del encarcelamiento. Los autores
proponen un modelo de adaptacin a la prisin basado en dos componentes: por un lado la
evaluacin de la vida en prisin realizada por los internos, tanto mujeres como hombres, se
vuelve ms negativa a medida que aumenta el tiempo de internamiento debido a las continuas
deprivaciones de la vida en prisin y a los diversos problemas con el staff, con otros internos y
con los programas y procedimientos de la institucin. Sin embargo, debido al incremento de la
familiaridad con el personal de la prisin, los procedimientos y la poblacin, el nivel de
incertidumbre disminuye con el tiempo, y ello se reflejara en una reduccin en los niveles de
estrs fisiolgico.
Este modelo sera aplicable tanto a mujeres como hombres internos. Por ejemplo, Jaimes,
Montenegro, Morales, Ortiz y Quiroga (1995) comparando grupos de internas con distintos
periodos de tiempo de detencin, encontraron que algunos indicadores sobre quejas y
cogniciones de salud mostraban una evolucin temporal, en sentido de correlacin positiva
con el tiempo de internamiento, sin controlar el tiempo de resto de condena, especialmente en
lo relativo a las quejas relacionadas con el aparato locomotor, circulatorio y del sistema
nervioso, mientras el nivel de depresin, en la realizacin de actividades y en las conductas
agresivas tenda a decrecer con el tiempo.
Desde la perspectiva de la prisionizacin (Zamble y Porporino, 1990), los prisioneros se
adaptan al ambiente carcelario en forma tal que se les hace dificultoso sobrevivir en libertad
sin quebrantar la ley. Estos autores obtuvieron una variedad de medidas del estado emocional
y la conducta social de internos en la prisin de Canad durante ao y medio. Despus de 14 a
16 semanas los internos reportaron un incremento en el tiempo empleado en conductas pasivas
tales como: ver televisin, escuchar la radio o grabar msica, e increment el contacto con
individuos al exterior de la prisin a travs del envo de cartas. Los reportes de conductas y
solucin de problemas permanecieron igual. Los sentimientos de depresin y ansiedad
disminuyeron pero la agresividad increment. Un ao despus de la segunda intervencin los
modelos de resultados permanecieron igual. Los internos reportaron tener pocos amigos en la
prisin y permanecer ms tiempo en su celda. La ansiedad y la depresin declinaron an ms y
aquellos internos que permanecieron en la prisin por ms de 7 aos evidenciaron pocos
cambios en las reacciones emocionales durante este perodo.
En cuanto a la cultura carcelaria, Wheeler (en Caballero, 1986) postulaba un efecto de U
invertida en la insercin de la persona en la cultura carcelaria, de manera que esta insercin
sera ms dbil al ingreso y en la preparacin para la salida. Puede haber, sin embargo,
aprendizajes permanentes de la cultura carcelaria: por ejemplo, Becerra, Torres y Ruiz (2008)
informan de que el conocimiento de la jerga carcelaria aumenta con el paso del tiempo en
prisin medida con el conteo de palabras conocidas al ingreso y a los dos meses de
permanencia en prisin-, y es de suponer que este conocimiento se mantenga al menos por un
tiempo despus de la salida.

Variaciones en la Adaptacin al Internamiento en Prisin en Funcin del Gnero y la
Personalidad
Los efectos negativos del encarcelamiento pueden ser modulados ciertas circunstancias y
variables. La literatura muestra, en este sentido, el papel que puede tener el tipo de institucin,
el sexo, la personalidad o la nacionalidad de los reclusos con relacin al contexto en el que se
encuentran. Adems, el apoyo social aparece como una variable importante en la
amortiguacin de los efectos del encarcelamiento.

Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 42
Institucin
Se pueden dar variaciones en este proceso en funcin de las caractersticas de la institucin:
si es de mxima seguridad y con hacinamiento el proceso de adaptacin a la prisin puede ser
ms lento. Reisig y Lee (2000) consideran que estas reglas informales de los internos son
fomentadas por un rgimen de cumplimiento rgido y autoritario, el cual genera una reaccin
opuesta de resistencia y de apoyo mutuo entre los internos. En un estudio en quince prisiones
surcoreanas, estos autores encuentran que, a nivel agregado, una mayor rigidez de la
institucin y orientacin de la misma ms hacia la custodia que al tratamiento se asoci a una
mayor identificacin con los valores de la cultura carcelaria. Sin embargo, los autores no
mostraron que las poblaciones carcelarias de los establecimientos eran similares, por lo que la
relacin encontrada entre cultura carcelaria y tipo de institucin podra ser debida a la
diferente composicin de las poblaciones albergadas: habitualmente las personas condenadas
por delitos ms graves son confinadas en establecimientos de mayor seguridad.

Gnero
El estudio de Paulus y Dzindolet (1993) indicaba que las mujeres puntuaban ms en
ansiedad, estrs y sntomas fsicos que los reclusos varones. El mayor impacto del
encarcelamiento en las mujeres sera la razn que quiz explicara el mayor consumo de
tranquilizantes en este colectivo, como lo mostraba el estudio de Harding (1984). MacKenzie,
Robonson & Campbell (1989) estudiaron el proceso de adaptacin de 75 reclusas voluntarias,
asignadas a tres grupos: de sentencia corta (estancia en prisin menor a dos aos, y con
sentencias de menos de 48 meses; n=37), con ingreso reciente y con sentencias de 96 meses o
ms (n=20), y con condenas largas y tiempo en prisin por lo menos de 18 meses (n=18). Se
les aplic un instrumento que contena: un inventario de preferencias en prisin, control de
eventos y percepcin de problemas y necesidades, y una medida de ansiedad (escala de
ansiedad de estado-rasgo). Se encontr que no existan diferencias de gnero entre los grupos
en nmero de arrestos anteriores, en la medida de ansiedad ni en el afrontamiento de
problemas; las diferencias en el inventario de preferencias de prisin fueron pocas. En
cambio, las internas con sentencias cortas e ingreso reciente reportaron un control de eventos
significativamente menor que el grupo que tena condenas largas y con ingreso reciente. Para
las mujeres internas con sentencias largas era mayor el nmero de problemas y necesidades
experimentadas en la prisin, es decir, el ambiente de la prisin les creaba muchas dificultades
en relacin con las diferentes reas (social, laboral, familiar, personal), y reduca las
oportunidades de relacionarse con los dems.
En un estudio de Maitland y Sluder (1998) entre 81 internos (57% hombres) participantes
en programas de tratamiento de drogas, el 45% haban empleado sobre todo la cocana o el
crack. Las mujeres informaron que fue un suceso ocurrido en la vida adulta lo que les llev al
consumo de estas sustancias. Tambin las mujeres informaron ms que los hombres sobre
policonsumo de drogas, mostrando ms variedad de razones que los varones para explicar su
consumo. Las mujeres indicaban ms que los varones el escapar de la realidad, acoplarse al
dolor fsico, evitar el impacto de eventos o sentimientos dolorosos, para ser normal, por no
poder manejarlo y por querer integrarse con amigos. Tambin ms mujeres (28) que hombres
(16) indicaban el abuso de drogas de sus padres. El 65%, hombres y mujeres inform de abuso
fsico en la infancia, el 54% abuso emocional, y ambos por una tercera parte. Ms mujeres
(24) que hombres (5) indicaron haber sido abusadas sexualmente en la infancia, y 32 mujeres
respecto a 14 hombres informaron de haber sufrido maltrato emocional en la infancia por otro
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 43
familiar. Ambos sexos obtuvieron porcentajes altos en abuso fsico y emocional en la adultez.
Ms mujeres que hombres fueron vctimas de abuso fsico, sexual y emocional y fueron con
ms frecuencia testigos de de abuso emocional y de maltrato o abuso fsico o emocional. En
cuanto a sntomas clnicos un rango entre el 31% y 76% de los sujetos tenan problemas como
la depresin, el autoconcepto, el estrs personal, agresin o problemas con familia y/o con
amigos. Tambin, el porcentaje de mujeres con puntajes clnicos en sentimientos de culpa,
pensamientos confusos y desorden del pensamiento. Otros estudios confirman niveles altos
de ansiedad, depresin e ideacin paranoide en mujeres encarceladas (Madureira y Jlluskin,
2008), o niveles de sintomatologa de estrs ms altos en mujeres que en hombres, en prisin
(Ruiz, 2007).
Siguiendo a Beristan y De la Cuesta (1989), algunas de las razones por las que la vida en
prisin exige mayor esfuerzo de ajuste a las mujeres que a los hombres seran las siguientes: el
diseo ambiental y el rgimen de normas de la prisin se concibieron inicialmente para
albergar poblacin masculina, por lo cual tienen menos en cuenta la problemtica particular de
las mujeres infractoras. Por otra parte, debido al hecho de que la criminalidad femenina
registrada es mucho menor que la masculina existen menos establecimientos de reclusin para
las mujeres, y en bastantes casos los que existen consisten en secciones o patios de centros
para hombres, que se han habilitado para albergar a mujeres. Esta escasez de plazas para
mujeres delincuentes hace ms probable que la mujer sea internada en un establecimiento
alejado de su lugar de residencia, y por tanto de su red social, con lo cual se hace ms difcil
que reciba visitas de familiares y amigos. A ello hay que aadir que, de acuerdo a las
publicaciones, existen muchos menos programas de tratamiento o intervencin psicolgica
dirigidos especficamente a mujeres, y de los que existen bastantes son extrapolaciones de
programas diseados para hombres.

Personalidad y Eventos de Vida
Varios estudios, desde una perspectiva epidemiolgica, han mostrado la presencia entre la
poblacin reclusa de tasas de trastorno mental y de personalidad superiores a los encontrados
entre la poblacin general. En el estudio de Harding y Zimmermann (1989), entre 208
prisioneros y de acuerdo a puntuaciones en el MMPI el 38% mostr rasgos neurticos
distintivos y/o desorden de carcter, y el 29% haba sufrido un desorden severo de
personalidad. Un 17% haba realizado por lo menos un intento de suicido. En otro estudio,
Hodgins y Ct (1991) estudiaron a 72 internos distribuidos en dos unidades especiales, una
de control especial y otra de segregacin a largo plazo. En la primera, 29% de los internos
sufra desrdenes mentales (esquizofrenia, depresin mayor o desrdenes bipolares), y el 61%
presentaba problemas de alcohol o dependencia, un 50% abuso de drogas y ms del 51%
desrdenes de ansiedad generalizada. Una tercera parte report intentos de suicidio. La
prevalencia de desrdenes mentales severos entre los internos de esta unidad era del 46.4%,
comparado con el 29.6% de la poblacin penitenciaria general. En la segunda unidad, el 31%
de los internos haba sufrido desrdenes mentales severos (esquizofrenia, depresin mayor o
desorden bipolar) y en un 64% de los casos, estos desrdenes se presentaron antes del ingreso
en prisin. Adems, el 53.1% de los sujetos presentaba problemas de alcohol o dependencia, y
11 personas intentaron suicidarse. La tasa de desrdenes mentales era del 59.3%.
Por su parte, Medina y Ziga (1995) indican que los trastornos mentales ms prevalentes
en una poblacin de 83 sujetos hombres y mujeres en una crcel peruana eran los relacionados
con la angustia y el estrs y Tengstrm (2000) encontr entre una muestra de internos con
esquizofrenia (el 43% de una muestra ms amplia, de n=141) una alta proporcin de sujetos
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 44
que padecan psicopata medida con el Psychopatic Check List-Revised, PCL-R)- la cual era
adems el factor que se asociaba con ms fuerza a la reincidencia. De esta forma, la alta
prevalencia de trastornos mentales en poblacin penitenciaria podra resultar de una
interaccin entre variables externas al sujeto y variables de personalidad. Por ejemplo,
mientras Grayson y Taylor (2000) sealan como uno de los factores desencadenantes de la
psicosis carcelaria a las condiciones del rgimen de vida y las restricciones implcitas en l-
en la crcel, Jimnez-Burillo (1986) indicaba que el engranaje jurdico-penal acta como un
filtro que selecciona a los sujetos de forma que aquellos que reinciden y vuelven a la prisin
acaban diferencindose de otros internos, en aspectos como la personalidad. Por otra parte hay
que evitar caer en descripciones homogenizadoras de las poblaciones de internos en cuanto a
variables de personalidad y trastornos mentales.

Nacionalidad
Algunos de los impactos negativos del encierro pueden acentuarse con la condicin de
extranjera del detenido. Esta condicin puede conllevar dificultades en el acceso a recursos
institucionales y a no reconocer los cdigos culturales implcitos en las reglas informales de
convivencia. En el caso de mujeres extranjeras reclusas en Espaa, se ha encontrado un sobre-
esfuerzo de adaptacin al entorno penitenciario, procurando tener buenas relaciones con los
funcionarios y con otras internas (Ribas, Almeda y Bodeln, 2005).
Por otro lado, el desconocimiento del medio penitenciario, sobre todo cuando se da una
barrera idiomtica, puede relacionarse con niveles ms elevados de psicopatologa en
comparacin con poblacin reclusa local. Por ejemplo, Bohn y Traub (1986) encuentran en
una muestra de 30 hispanos monolinges en una prisin de [Link], que sus puntuaciones en
algunas dimensiones del MMPI depresin, psicastenia, mana y desviacin psicoptica-
empeoraron en el segundo turno de dos tiempos de aplicacin de este instrumento. Los autores
proponen que estos resultados se deben a la dificultad de estos internos de comunicarse con la
institucin, y de aprovechar sus recursos, sintindose ms aislados conforme transcurre el
tiempo. Este estudio muestra que algunas variables pueden dificultar el proceso de adaptacin
psicolgica al choque del internamiento en prisin.
La condicin de extranjera conlleva habitualmente una gran lejana fsica de las
potenciales fuentes de apoyo social, lo cual puede reducir las posibilidades de acceso a
beneficios que incluye la legislacin penitenciaria, como permisos temporales de salida, o la
concesin de libertad anticipada (condicional).

El Apoyo Social
En el captulo sobre peligrosidad y reincidencia se ha comentado el papel que el apoyo
prosocial puede tener en la disminucin del riesgo de reincidencia. Adems de ello, el apoyo
social familiar externo se asocia con un menor nivel de sintomatologa afectiva (Ruiz, 2007),
de ansiedad (Muro de Arajo y Paino Quesada, 2008) y facilita la resistencia a la
identificacin con la cultura carcelaria (Caballero, 1986). En cambio, la ruptura con la pareja,
o el abandono de esta hacia el interno o la interna est presente en algunos casos de suicidios
consumados y autolesiones que han tenido lugar en crceles de Bogot en aos recientes
4
.
La relacin entre apoyo familiar y adaptacin a la prisin es compleja, porque el
encarcelamiento puede generar en la familia dificultades econmicas y de otra ndole por
ejemplo, el cmo contar a los hijos/as que uno de los padres est encarcelado. Estas

4
Conocidos por el autor de este documento a travs de relatos de empleados penitenciarios.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 45
dificultades econmicas no se deben slo a la incapacitacin laboral que el encierro tiene en el
padre que provee los recursos para el sostenimiento de la familia, sino los gastos que el juicio
y la condena generan en los internos y sus familias: pago de abogados, costas procesales,
elementos para dormir y vestir en el establecimiento.

Conclusiones
El encarcelamiento supone, en general, una experiencia traumtica en la vida de los
reclusos y sus familias, al menos en el momento del ingreso. Este impacto puede tener lugar
en la esfera cognitiva, emocional, social y sexual. Los estudios sobre cualquiera de estos
mbitos son escasos en la literatura psicolgica, y ms en la ltima dcada, ya que la mayora
de la literatura disponible, al menos la que sent los el ncleo conceptual de tales efectos se
encuentra en la literatura anterior al ao 2000. Ello podra conllevar el riesgo de que el
impacto psicolgico del encierro sea un tema que pase a segundo plano en las polticas
penitenciarias publicadas a nivel internacional. Sin embargo, hay otra interpretacin que se
puede adoptar respecto a la evolucin de esta literatura: la prisionizacin, o algunos aspectos
de ella, como la cultura carcelaria, puede ser mirada desde otra ptica, la de la salud pblica,
lo cual proporciona argumentos nuevos para actuar institucionalmente sobre cada una de las
dimensiones de la prisionizacin.
Por su parte, el componente de la adaptacin de la sexualidad a la situacin de encierro
prolongado quiz sea el menos investigado y abordado en la literatura. No por ello, las
conclusiones de los trabajos que se han ocupado de ella son convergentes y contundentes: la
vivencia de la sexualidad es claramente afectada por el encierro, desde la restriccin impuesta
a su expresin, a las modalidades de tales expresiones y a las relaciones sexuales forzadas
dentro de los establecimientos. Algunos estudios con estudiantes universitarios muestran que,
entre las dimensiones de la sexualidad, la vivencia de intimidad es una de las preferidas por la
gente (Ruiz, 2008), y es precisamente la intimidad uno de las necesidades psicolgicas
humanas que el encarcelamiento suele afectar con mayor facilidad.
Adems del momento de ingreso, a lo largo del encarcelamiento otros sucesos, vividos en
prisin u ocurridos en el exterior, pueden impactar el equilibrio psicolgico de los reclusos. En
estos, hay diferencias importantes entre mujeres y hombres: aquellas informan de niveles ms
altos de sintomatologa y de mayor preocupacin por la separacin de su entorno social,
particularmente la familia y, en ella, de los hijos.
No existen estudios directos acerca de la interaccin entre estos efectos y la participacin
en programas de intervencin en prisin, pero existen elementos suficientes para suponer un
efecto desmotivador para la resocializacin cuando aquel impacto tiene lugar. Conocer estos
efectos puede ayudar a la prevencin de un mayor deterioro de las personas reclusas y a
maximizar los efectos de otro tipo de intervenciones.

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Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 50

SUICIDIO EN PRISION
5


Eduardo Ordoez y Jos Ignacio Ruiz
Universidad Nacional de Colombia

Introduccin
La accin de quitarse voluntariamente la vida actualmente es un problema que preocupa en
los diferentes mbitos de la sociedad donde se presenta. Actualmente las cifras de muertes
causadas por accin propia y voluntaria han aumentado en diferentes pases. A este respecto
la Organizacin Panamericana de la Salud (2008) muestra en su portal las estadsticas de los
diferentes aos e igualmente evidencia la preocupacin por el incremento de estas muertes,
por lo que invita a los pases a generar programas de prevencin dirigidos a debilitar los
factores de riesgo que llevan a una persona a tomar la decisin de suicidarse.
Tan preocupante como la cantidad de suicidios en la poblacin general son las cifras de
esta accin en los sitios de reclusin. En este captulo nos centraremos en el suicidio en el
medio penitenciario, diferencindolo del parasuicidio, es decir, de la conducta agresiva que no
persigue una finalidad letal, pero que se puede desencadenar como conducta manipulativa o
que, puede llevar a suicidios no intencionados. El suicidio, en las instituciones carcelarias ha
estado aumentando durante las ltimas dcadas (Fruehwald, Frottier, Matschnig y Eher, 2003).
Las causas del problema varan desde diversos factores a los que se enfrenta una persona en
prisin, por un lado se encuentran datos empricos que asocian el suicido con la ruptura de
lazos familiares como el matrimonio, aunque estas razones no son muy diferentes de las que
dan en la poblacin no recluida (Trtaro y Lester, 2005. Distintos autores sealan que en
pases como Inglaterra, Escocia, Estados Unidos y Mxico la proporcin del suicidio en las
instituciones penales es considerablemente ms alto que en la poblacin general; por ejemplo,
en 2004 en las prisiones de Inglaterra hubo 95 suicidios, que corresponden a una tasa de
aproximadamente 125 por 100,000 comparada a 12 por 100,000 para la poblacin general
(McKenzie y Keane, 2007), esta tendencia parece generalizarse al resto del mundo. En este
sentido Ruiz (2004) citando datos de la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) seala que
la tasa media de suicidio en la poblacin general mundial es de 12,35 para hombres y 3,75
para mujeres por cada 100.000 habitantes, mientras que en contextos penitenciarios, para el
ao 2006, se han encontrado por cada cien mil internos, tasas de 146 suicidios en Alemania,
187 en Blgica, 197 en Camern, 317 en Chad, 194 en Francia, 91 en Nueva Zelanda o 118
en el Reino Unido (Observatorio Internacional de Prisiones, 1996, en Ruiz, 2004). En Canad,
entre 1996 y 1997, el suicidio constituy el 61% de muertes de internos, siendo la principal
causa de muerte para aqullos que estn detenidos (John Howard Alberta Society, 1999) y en

5
Para la bsqueda de informacin se recurri al SINAB Nacional de Bibliotecas de la Biblioteca
Universidad Nacional de Colombia en el que se consultaron las bases de datos Academic search
Complete, EBESCO. Medline, Psyc Articles, y Psyc Info adems de los meta buscadores como Dog
Pile y Metacrawler. Los criterios de seleccin de los artculos fueron: relevancia en cuanto a la
informacin del tema (Suicidio), que la investigacin o el cuerpo del trabajo fuera realizado en un
centro de reclusin, que se encontrara en bases de datos acadmicas, y que las fechas de publicacin
correspondieran del 2003 en adelante. Los descriptores que se emplearon en la bsqueda fueron:
Suicidio, prisin, prevencin de suicidio, tratamiento, evaluacin e intervencin.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 51
Catalua, la tasa de suicidio en prisin es ocho veces ms la de la poblacin general (Bedoya,
Martnez-Carpio, Humet, Leal y Lleopart, 2009) Lo anterior deja ver la vulnerabilidad de la
poblacin carcelaria frente al suicidio, poniendo en evidencia que los internos son un grupo de
alto riesgo (Konrad, Daigle, Daniel, Dear, Frottier, Hayes, Kerkhof, Liebling y Sarchiapone y
cols., 2007).
Estudios como los realizados por Konrad y cols. (2007) reafirman las altas tasas de suicidio
al interior de las crceles y sealan que el suicidio es a menudo la causa ms comn de muerte
en las correccionales +y adiciona al respecto, que las crceles, prisiones, y penitenciaras son
responsables de la proteccin, la salud y seguridad de su poblacin interna, siendo el fracaso
en esta labor un desafo legal.
A partir de la realidad expresada en las cifras, es claro que la problemtica del suicidio
dentro de un establecimiento de reclusin es ms preocupante de lo que puede parecer, y ms
aun si se tiene en cuenta que el suicidio no solamente afecta a la persona que se produce la
muerte, sino tambin de manera considerable a quienes hacen parte del entorno cercano. Sobre
el particular, se ha afirmado que la conducta suicida realizada por internos de una crcel se
convierte en un evento que aumenta los niveles de estrs en los funcionarios del
establecimiento carcelario y en los otros prisioneros (Konrad y cols. 2007).
Dada la informacin sobre el suicidio en las crceles y las prisiones muchos de los
esfuerzos se han encaminado a identificar los factores que contribuyen a la presentacin de
este hecho (McKenzie y Keane, 2007). Ruiz (2004) seala que en la actualidad son muchos
los investigadores que se han ocupado del estudio de los factores que seran responsables de
estas elevadas tasas, aunque los nmeros y las estadsticas del comportamiento suicida en los
centros penitenciarios varan ligeramente de ao a ao, los factores de riesgo siguen estando
presentes, lo que pone en evidencia entre otras cosas, que la intervencin de los internos con
conducta suicida ha sido inadecuada.
Se han identificado muchos factores de riesgo que influyen en la decisin de un interno
para cometer suicidio, se mencionan factores demogrficos, relacionados con la salud mental
y fsica y por supuesto los propios del establecimiento carcelario y la situacin misma de
encarcelamiento.
En la bsqueda de claridad y constituyendo un esfuerzo de sntesis frente a la multiplicidad
de estos factores se encuentra el trabajo de Ruiz, Gmez, Landazbal y Snchez, (2002) y
Ruiz (2007), quienes se refieren a cuatro grupos de factores:
a) Factores Judiciales: Son aquellos que tienen relacin con las condiciones jurdicas del
interno, como el estado y la velocidad con la que las autoridades judiciales llevan las etapas de
su proceso judicial. Entre las causas judiciales, la persona encarcelada puede resentirse
psicolgicamente de problemas como la lentitud de los procedimientos, las dificultades del
proceso, el formalismo jurdico, la falta de celo del defensor o la gravedad de las decisiones
judiciales. En relacin con este aspecto la John Howard Alberta Society (1999) seala que el
crimen por el que se ha encarcelado tambin es un factor de riesgo. As, internos cuyos
crmenes eran contra la persona tienen un riesgo ms alto de cometer suicidio que aqullos
cuyos crmenes eran de propiedad.
2. Choque del encarcelamiento: incluye las variables que estn asociadas a los diversos
efectos que tiene el encierro en el individuo, la ruptura con el medio de vida habitual y con las
coordenadas espacio-temporales y afectivas del interno, la distorsin del tiempo, que se vuelve
inmvil e interminable en la prisin, la soledad, violacin de la intimidad, aislamiento
afectivo, ausencia de comunicacin positiva y de relaciones sexuales, estrs moral, tensin
psicolgica, ansiedad por la aproximacin de decisiones judiciales, la tensin de estar
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 52
encerrado, entre otras. Adems, la vida en prisin favorece volverse sumiso y vegetativo (Ruiz
2007).
Se ha sealado en el mismo sentido de lo planteado que los factores de riesgo implican la
circunstancia del encarcelamiento en tanto se considera que el encarcelamiento es un castigo
y una desgracia, lleva al rechazo de la sociedad, implica la prdida de control sobre la vida, la
prdida de familia y amigos, y conlleva la preocupacin sobre traslados, apelaciones, o
decisiones de libertad provisional; todo ello en un sistema sistema social cerrado, la prisin,
adems de la atmsfera de violencia, miedo y desconfianza propias de estos ambientes (John
Howard Alberta Society, 1999). Los estudios de Konrad y cols. (2007) apoyan estas
descripciones y ello permite hablar de factores de riesgo comn a las crceles y las prisiones
atendiendo a que tienen unas caractersticas que lea son propias frente a otras instituciones de
regulacin social, pero que comparte muchos elementos comunes dado que la estructura es
similar a en distintos pases (Valverde, 1991).
En este mismo tpico, Archel y Rauvant (en Ruiz, 2007) afirman que los intentos de
suicidio y autolesiones pueden ser vistos como forma de dar una temporalidad a la vida en
prisin y de romper con el pasado: por un lado, estos actos constituyen formas de introducir
variacin en la vida de la prisin, de romper la monotona del tiempo y por otro, el recluso
intenta olvidarse, aunque sea un instante, de su pasado delictivo, que es lo que ha determinado
que l est en prisin, y que constituye el elemento central de su identidad social en prisin
(rol del preso), identidad que est constantemente presente, sin poder sustituirla por otra -
como ciudadano/a, trabajador/a, padre/madre, etc.). As mismo, el
Estudios como los realizados por Ruiz (2007), Konrad y cols. (2007), Blaauw, Kerkhof y
Lindsay (2005), la John Howard Alberta Society (1999), Fruehwald y cols. (2003), Bonner
(2006) y Bedoya y cols. (2009) sealan que la presencia de comportamientos suicidas se
presenta en las primeras etapas del encarcelamiento, generalmente en las primeras semanas o
meses del encierro.
Dentro de otros aspectos relacionados con el choque del encarcelamiento, la segregacin en
la crcel y la falta de pertenencia a algn grupo de reclusos -por la naturaleza de su delito, o
por su personalidad- son factores que contribuyen a aumentar la vulnerabilidad, ya que
entonces se ven privados de la autoestima y del sentimiento de pertenencia -frente al de
aislamiento-, y del sentido de control que proporciona el grupo (Ruiz, 2008).
3. Factores Psicolgicos: estos factores relacionados con aspectos como la depresin, el
consumo y abuso de drogas o alcohol y en general de sustancias psicoactivas, la ansiedad, la
presencia de ideas suicidas, la historia de enfermedad psiquitrica y de tratamiento
psiquitrico (John Howard Alberta Society, 1999; Bird y Sharon, 2008), los problemas
emocionales (Konrad y cols. 2007) y los intentos previos de suicidio. De acuerdo con Blaauw
y cols. (2005) de estos factores la historia psiquitrica y el consumo de drogas y alcohol son
los principales factores de riesgo de la conducta suicida.
En este mismo grupo pueden incluirse las caractersticas relacionadas con la historia
personal del interno que apunte a develar: el apoyo familiar; la historia de violencia; los
problemas financieros; los problemas de salud fsicos o mentales actuales y las
hospitalizaciones previas (John Howard Alberta Society, 1999; Bird y Sharon, 2008).
Con relacin al estado de nimo depresivo, Harding (1984), analiz en 50 personas
detenidas que estaban siendo atendidos en los servicios mdico-legales de la institucin, los
indicadores asociados a la depresin, tales como los trastornos de sueo, los porcentajes de
internos que reciban tratamiento psicotrpico, el comportamiento autoagresivo y el
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 53
diagnstico psiquitrico. El autor concluye que el insomnio es un fenmeno relativamente
habitual entre los internos, y que no responde necesariamente a cuadros depresivos.
4. Factores estructurales: son los factores referidos a la estructura tanto fsica como
administrativa del centro carcelario, se incluyen el hacinamiento, las limitaciones en el espacio
habitable para los individuos, pobres condiciones de higiene, insuficiencia en las instalaciones
de sanidad y menos tiempo para actividades exteriores (fuera de las celdas). En muchos pases
estas circunstancias se suman a los recursos insuficientes para la alimentacin (afectando la
calidad y cantidad), el vestuario e incluso para garantizar ptimas condiciones para el
descanso y el sueo (Ruiz, 2008). En cuanto al hacinamiento el estudio de Meredith y Thomas
(2005) ratifica niveles altos de hacinamiento se relacionan con una mayor probabilidad de un
acto de suicidio.
Por otro lado, el aislamiento puede aumentar la probabilidad de suicidio porque altera el
estado mental del interno, puede llevar al aumento de la incapacidad de comunicar y expresar
sus sentimientos suicidas a otros, y con ello intensificar sus sentimientos e ideas suicidas.
Por su parte, Ruiz (2007) seala tambin una serie factores asociados al riesgo de suicidio.
Por ejemplo, la comunicacin de sentencia condenatoria, sobre todo cuando la carga de aos
en prisin es muy alta, desata la expectativa de pasar mucho tiempo en prisin y puede tener
un efecto devastador en la persona. Este tipo de comunicaciones se suele realizar de manera
impersonal, sin prever el efecto que puede tener en el recluso o interna. Otro factor es el
consumo de drogas, previo al ingreso. El ingreso en prisin conlleva una imposibilidad, al
menos temporal de sostener el consumo, y ello puede dar lugar a niveles muy altos de
ansiedad. Est tambin el tedio y la desocupacin, que facilita que el interno piense y rumie
sus problemas judiciales, sobre la familia que queda fuera, etc. Ocasionalmente ocurren
eventos durante la estancia en prisin que disparan la conducta suicida, como por ejemplo ser
notificado de la muerte o enfermedad grave de un familiar (mayor riesgo cuando el interno no
logra un permiso temporal de salida para asistir al funeral o visitar al enfermo) o recibir un
diagnstico sobre l mismo de enfermedad grave o terminal. Tambin, hemos conocido casos
de suicidio en prisin asociados temporalmente a la ruptura de las relaciones entre el interno y
su familia. En otros casos, el incremento de la violencia en los patios pareci ser la causa de
que en un establecimiento penitenciario, los intentos de suicidio pasaran de 12 en un ao a 11
en tres meses.

Sin duda los factores presentados pueden proporcionar una motivacin y pueden jugar un
papel importante en s o no una persona comete actos suicidas, por lo que se considera que
estos factores no deben ignorarse al intentar crear programas y mtodos para reducir la
proporcin de suicidio en las instituciones correccionales (John Howard Alberta Society,
1999). Por lo mismo, tampoco debe desconocerse las motivaciones y los mtodos empleados
para llevar a cabo el intento de suicidio as como el impacto del denominado suicidio
imitativo.

Respecto a los mtodos, Magaletta y cols. (2008) afirman que hasta el momento los
estudios han hecho poco por aclarar los mtodos usados en los intentos suicidas o para evaluar
la mortalidad de tales intentos en las instalaciones correccionales; agregando as un tema ms
de debate sobre el particular y es el referido a la letalidad de la accin, la cual puede
entenderse la seriedad -carcter mortfero o la severidad- de un incidente de intento de suicidio
particular. Estos autores que conocer los intentos no consumados de suicidio puede ser un
importante instrumento para poder entender los casos en que las personas han sobrevivido a un
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 54
intento de suicidio. Aqu hay que sealar que, en aras de la prevencin del suicidio, en los
establecimientos penitenciarios se procura reducir este riesgo mediante normas y diseos
ambientales que reducen el contacto del recluso/a con objetos que pueden favorecer el intento
suicida (y la agresin entre los internos).
Con relacin al segundo aspecto, el suicidio imitativo, recientes trabajos han sugerido que
el comportamiento por imitacin puede significar un factor adicional en los casos de suicidio.
Una vez ocurre un acto de suicidio en un centro carcelario, el riesgo de que suceda otro
aumenta en las siguientes cuatro semanas (Cox y Skegg, 1993 citados por Konrad y cols.,
2007). Un fenmeno similar nos ha sido informado por psiclogos de prisiones de Bogot: la
ocurrencia de un suicidio, aparte de constituir un evento que afecta al clima emocional del
lugar aumentando la tensin y la tristeza, suele ir seguido con frecuencia de otros intentos
suicidas (Leyton, 2008). Una prisin es una comunidad en la que los internos sufren de
aumento en sus niveles de estrs, depresin y ansiedad que les puede llevar a ver en el suicidio
un camino de salida. Sin embargo la evidencia directa que permita confirmar la imitacin
como una de las causas que contribuyen al suicidio es difcil o imposible de obtener A ello se
refiere el estudio de McKenzie y Keane (2007), en el que usando tcnicas epidemiolgicas
concluye que existe un 5% de suicidios que se da por imitacin. Lo anterior agrega un nuevo
factor para tener en cuenta en la construccin de un perfil para los internos que son
vulnerables a cometer una accin para morir voluntariamente.

Perfiles de conducta suicida
Una vez agrupados los diversos factores de riesgo, vistos anteriormente, es inters de los
investigadores elaborar un perfil del interno con riesgo de cometer un acto suicida, a este
respecto Konrad y cols., (2007) identifican dos clases de perfiles a partir del tipo de delito y
de la situacin jurdica del interno. En el primer perfil se encuentran los internos que estn
detenidos por delitos menores o aquellos que en el contexto colombiano se denominan
sindicados o imputados, y en otros reclusos en prisin preventiva, detenidos mientras se
realizan las investigaciones y el juicio. Entre estos internos, los que presentan mayor riesgo de
suicidio suelen ser jvenes (20-25 aos), consumidores de drogas, solteros, en su primera
experiencia de encarcelamiento y arrestados por delitos de baja entidad robos, trfico de
drogas a pequea escala, entre otros. En este grupo el suicidio se presenta frecuentemente en
las primeras horas o das de encierro. Un segundo periodo de riesgo es cuando la sentencia
est a punto de darse o en los das siguientes a la misma.
El segundo perfil de riesgo es el de los internos que se encuentran condenados y que
cuentan con edades entre 30 y 35 aos. En este grupo el suicidio tiene relacin con factores
adicionales al hecho de estar encerrado como, conflictos con otros internos o con otros
miembros de la institucin carcelaria, conflictos con la familia, o recibir negativas a sus
solicitudes judiciales como, una apelacin (Konrad & Cols, 2007). Frente a la caracterstica
de edad Daniel (2006) menciona que tanto quienes tienen intentos suicidas como quienes lo
completan son generalmente menores de 25 aos, con intentos previos de suicidios, historia
del tratamiento psicolgico y mayor propensin a la adiccin a opiceos y otras sustancias
psicoactivas.
Hay que tener en cuenta que los perfiles de riesgo de los internos pueden cambiar, debido a
modificaciones en la vida de los establecimientos por ejemplo, aumento de hacinamiento-,
cambios en las posibilidades de descuento de pena, restricciones a las visitas, nuevas
modalidades delictivas y estilos de vida que llevan a las crceles nuevos tipos de internos (por
ejemplo, por ciertos delitos que antes no se castigaban con penas privativas de libertad).
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 55
Incluso, cambios en las directivas de un establecimiento pueden generar cambios en el clima
social de la organizacin (Garay, Gmez y Ruiz, 2008), aumentando la vivencia de emociones
colectivas negativas, como la soledad y la tristeza. As, los factores de riesgo que se puedan
identificar no sustituyen a una evaluacin clnica meticulosa, teniendo en cuenta adems que
el interno que responde al perfil de suicida no parece que se va a suicidar.
Por otro lado Ruiz (2007) cita a Rager y Bnzech (1987) quienes consideran que la
institucin carcelaria rene a sujetos de alto riesgo en varios factores relacionados con el
suicidio: padres separados o fallecidos, ausencia de vida familiar, ruptura de relaciones
sociales, falta de formacin e insercin profesionales, inactividad, categoras sociales
desfavorecidas, consumo de psicotrpicos, etc. Adems, esta poblacin presenta una
acumulacin de eventos de vida traumticos. En un estudio realizado por estos autores entre
25 jvenes reincidentes, 14 sujetos haban tenido accidentes de motos, 14 sufrieron en algn
momento de su vida un coma o prdida de conocimiento, 16 sujetos padecieron un
traumatismo craneal y 22 sujetos usaban de forma crnica productos txicos (16
especialmente herona) situndose la edad media de inicio del consumo a los 14 aos, 16
sujetos se haban auto-mutilado (en 10 casos en situaciones de detencin), y 10 haban
informado de tentativas de suicidio (9, fuera de la prisin, la edad media del intento de
suicidio fue 16 aos).
Otras caractersticas que la John Howard Alberta Society (1999) y Daniel (2006) aportan en
el intento de construir un perfil del interno suicida, son: privacin del entorno familiar;
historia de violencia; problemas financieros, historia de tratamiento psiquitrico, problemas
de salud fsicos o mentales actuales, y consumo o abuso de droga o alcohol. El cuidadoso
registro y conocimiento de estas caractersticas permiten detectar a tiempo si un interno es o
no proclive a quitarse voluntariamente la vida.
Con la idea de constituir perfiles de riesgo, el estudio realizado Blaauw y cols. (2005), que
revis 19 estudios sobre el particular, sugiere que pueda ser factible identificar a prisioneros
que estn en riesgo del suicidio, con base en las caractersticas demogrficas, psiquitricas, y
delictivas. Estos autores apuntan a identificar combinaciones de caractersticas capaces de
identificar a las vctimas potenciales del suicidio, tales como edad, las carencias del hogar, la
historia psiquitrica, el consumo y abuso de drogas, haber estado detenido antes y la ofensa
violenta. Estas caractersticas de 95 vctimas de suicidio en el sistema penitenciario holands
se compararon con aqullos de una muestra aleatoria de 247 presos en diez crceles. Las
combinaciones de indicadores para el riesgo del suicidio tambin fueron probadas para
identificar 209 suicidios en las crceles de [Link]. y 279 en prisiones de Inglaterra y Gales.
El estudio arroj correlaciones significativas entre las combinaciones de caractersticas y
suicidio en los casos holandeses y una prediccin media en los casos de Estados Unidos y el
Reino Unido. En un estudio similar Bonner (2006) encontr relaciones significantes entre,
salud mental, la historia del problema, tentativa de suicidio previa, y desesperacin, con el
comportamiento suicida.
Despus de lo presentado es claro que la motivacin que tiene una persona recluida para
cometer suicidio, adems de estar asociada a los factores de riesgo, que estn relacionados a
las circunstancias de encarcelamiento o a la historia personal del interno como lo seala John
Howard Alberta Society (1999), por lo que es necesario que a partir de las variables
identificadas con el suicidio en prisin se continu en la promocin de iniciativas que permitan
prevenir, intervenir y tratar este fenmeno que reviste importancia, dado que en muchos
establecimientos carcelarios es la causa ms comn de muerte, a la vez que es fuente
importante de estrs para el personal que labora con los internos. As los programas de
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 56
prevencin y tratamiento benefician no slo a los internos sino tambin al personal que est en
contacto con los mismos.

Prevencin
De acuerdo con John Howard Alberta Society (1999) los esfuerzos en este sentido se han
encaminado a la prevencin primaria y secundaria, en el primer caso se encuentran los
cambios en los ambientes, en la educacin para el grupo de custodia o educacin sobre las
conductas suicidas. El segundo caso implica el trabajo con quienes han sido identificados
como en riesgo de cometer suicidio, ya sea porque han tenido intentos o porque han
expresado sus sentimientos o intenciones de hacerlo (Roger & Lariviere, 1998 citados por
John Howard Alberta Society, 1999) acciones como facilidades para ir a casa o una
observacin especial, monitoreo y medidas a travs de los familiares y amigos para identificar
quienes pueden ser suicidas y por supuesto un asesor que observa al interno, son ejemplos de
cmo sera la prevencin secundaria (Conacher, citado por John Howard Alberta Society,
1999).
Otros autores sealan que el primer paso en este sentido es la realizacin de perfiles
suicidas que permitan identificar grupos y situaciones de alto riesgo (Konrad y cols., 2007).
Este planteamiento parte de caracterizar muy bien a partir de sus aspectos sociodemogrficos
y psicolgicos a quienes ingresan a prisin. De acuerdo con estos ltimos autores, estos
programas deben implicar una fase inicial de entrenamiento sobre prevencin de suicidio al
personal que est en contacto con los internos, tanto los de custodia como el personal de salud,
y estar alerta de los internos que estn bajo su cuidado, sobretodo porque muchas de las
conductas suicidas se presentan con antelacin al hecho. Este entrenamiento debe realizarse
peridicamente. As en un momento inicial y dado que muchos suicidios se presentan al poco
tiempo de ingreso en la crcel, resulta de vital importancia realizar un chequeo que permita
identificar los factores que se han asociado con suicidio, como por ejemplo si previamente el
interno ha tenido problemas mentales, que tenga poco apoyo externo. Adems de encuestas
que apunten a registrar esta informacin, la aplicacin de listas de chequeo son de utilidad
dado que proveen preguntas estructuradas que se aplican en poco tiempo y permiten indagar
en profundidad sobre varios aspectos de relevancia para la problemtica. Un segundo
momento implica la observacin permanente de los internos, enfatizando algunas situaciones o
comportamientos a los que se debe estar atentos, tales como llanto, insomnio, pereza, cambios
repentinos de humor, calma extrema, cambio de hbitos de comida o de sueo, perdida de
inters en actividades o relaciones, rehusarse a tomar la medicacin o requerir un incremento
en la misma, estar atento a las conversaciones que realiza con los dems internos que le son
prximos en las cuales se pueden identificar sentimientos de desesperanza o de cometer
suicidio. Se seala como importante supervisar las visitas de familiares o amigos que permita
identificar disputas o eventos que puedan desencadenar el suicidio (como el divorcio) y
mejorar las relaciones interpersonales del equipo de la institucin con los internos. El
monitoreo deber ser realizado de forma permanente y el equipo de profesionales deben
comunicarse frecuentemente con los internos, a la par que se realiza intervencin social tanto
con el grupo de internos como con la familia, dentro de los programas de monitoreo el uso de
las cmaras de observacin han resultado ser de importante ayuda, aunque se reconoce que a
pesar de contar con ella muchos suicidios se continan presentando, as es importante sealar
que este instrumento no debe sustituir el contacto directo del personal con los internos.
Para llevar a cabo un programa de intervencin en un establecimiento de reclusin, Daniel y
cols., (2006) sealan que ste es deber de todo el equipo de atencin de la institucin tanto de
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 57
los guardias como de los administrativos. El autor incluye adems una serie de pasos
administrativos para la creacin de un programa de prevencin, haciendo nfasis en la
necesidad de desarrollar polticas e implementarlas de tal forma que aseguren buenas prcticas
clnicas, las cuales deben apuntar a cubrir: 1. evaluacin de suicidio, observacin e
intervencin; 2. uso de medicacin psicotrpica; 3. medicacin y tratamiento involuntario; 4.
hospitalizacin de los enfermos mentales.
Un programa realizado con este objetivo es reportado por la Oficina de Salud Mental del
Estado de Nueva York, el cual est compuesto por varios pasos que implican: 1.
Entrenamiento sobre suicidio y prevencin para el personal encargado de la custodio y
vigilancia; 2. El manual de recursos de salud mental dirigido al personal que est en cada
crcel y el cual principalmente tiene aspecto informativos sobre el sistema penal del estado y
sugerencias sobre el manejo de situaciones de aspectos relacionados con la salud mental; 3.
directrices de poltica pblica y procedimientos sobre el manejo de internos con problemas
mentales y con problemtica de suicidio, en particular se sealan directrices sobre evaluacin
en la admisin que permita identificar internos en situacin de riesgo; 4. Curso para reafirmar
los aspectos esenciales para identificar y manejar los factores de riesgo y 5. Un curso para el
equipo de salud mental y otros profesionales sobre la reglamentacin penal, la legislacin
sobre higiene mental y las alternativas a la encarcelacin. En cuanto a la ejecucin de
programas Daniel y cols., (2006) afirma que un programa debe permitir incorporar individuos
con alto riesgo suicida iniciando con una adecuada evaluacin. El objetivo debe ser identificar
internos suicidas y monitorearlos, evaluar el riesgo suicida y clasificarlo.

Intervencin
La importancia administrativa de tener una poltica de prevencin de suicidio clara para los
sistemas penitenciarios debe ser una parte de las directrices de la administracin carcelaria.
Actualmente varios pases han mostrado su inters por esta poltica, convirtindose la
prevencin de suicidio en un elemento clave de direccin en los establecimientos de reclusin.
En este orden de ideas existe la necesidad de entrenar todo el personal de la institucin
penitenciaria en la prevencin de suicidio y en los procedimientos de intervencin (Henos,
1995, y Comisin Nacional sobre Atencin de Salud Correccional, en Magaletta y cols.,
2008). Estos autores afirman que los profesionales de salud mental que trabajan en crceles
indican que la conduccin de evaluaciones de riesgo de suicidio est entre los aspectos ms
importantes de su trabajo.
En muchas instituciones carcelarias dado que no es factible determinar si algunos hechos
son intentos suicidas o no, como el caso de las lesiones personales, muchos de los esfuerzos en
este sentido son ms de proveer custodia que de proveer terapia. La ruptura en la
comunicacin con el cuerpo de custodia, la escasez de personal, las inadecuadas facilidades
psiquitricas y la insuficiente vigilancia de los internos con alto riesgo suicida dificultad la
intervencin efectiva con los internos (John Howard Alberta Society, 1999; Magaletta y cols.,
2008).
De acuerdo con la John Howard Alberta Society (1999) una accin que ayuda a realizar un
mejor trabajo de intervencin es la recoleccin de la informacin de conductas fuertemente
asociadas con el suicidio, para ello es importante contar con formatos de registro que lleven a
realizar reportes estandarizados sobre los internos y su riesgo de presentar conductas suicidas.
La intervencin en el tema del suicidio en las crceles es una decisin individual, ya sea
para brindar supervisin individual o para llevar a que el interno a participar en grupos de
ayuda con otros internos. La autoayuda y los mtodos de asistencia de grupo y la supervisin
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 58
de equipo de profesionales son prcticamente las medidas para realizar intervencin en los
estadios tempranos. Adicionalmente sera importante que los psiquiatras, los psiclogos o el
equipo de salud cuente con el reporte de todas las acciones de auto-dao o de intentos suicidas
de los internos.
La prevencin e intervencin en suicidio debe tener presente la articulacin y el trabajo
conjunto de todos los estamentos o grupos que forman parte de la institucin carcelaria. Con
relacin a ello, Daniel (2006) plantea diferentes acciones a realizar por la institucin as:
a) Manejo administrativo de las instituciones, con cuatro acciones:
1. Monitoreo segregado
2. Asignacin de los internos
3. Facilitar la movilidad
4. Diseo de la celda
En cuanto a entrenamiento y educacin, hacer nfasis en el entrenamiento a guardianes y
equipo de trabajo en aspectos como:
1. Identificacin de internos en alto riesgo
2. Identificacin de signos y sntomas de enfermedad mental
3. Comunicacin con los internos
b) Procedimientos clnicos: que incluye llevar a cabo un buen procedimiento de evaluacin
inicial que incluya recepcin, salud mental y evolucin mdica en los primeros siete das, se
busca identificar a quienes tienen riesgo suicida.
c) Tratamiento de problemas psiquitricos y abuso de sustancias: despus de hacer un buen
diagnstico de acuerdo con el DSM-IV se hace el tratamiento preferiblemente en unidades
hospitalarias.
d) Programas de desintoxicacin.
e) Manejo de sistema de informacin: exige tener un buen programa para manejar la
informacin que permita tener los datos de los instrumentos de evaluacin, las formas de
riesgo de suicidio, los reportes, los archivos de clasificacin, las historias mdicas, las historia
mental, las evaluaciones psiquitricas, la medicacin.
f) Evaluacin continua del programa: Dado que no se conoce con exactitud si los programas
en efecto disminuyen el suicidio es necesario evaluar cada componente de programa, hacerlo
de forma sistemtica y rigurosa (Daniel y cols., 2006).

Por otro lado, muchas de las circunstancias y problemticas que aquejan a la prevencin y
el tratamiento estn presentes en el tratamiento. Es claro que el tratamiento es responsabilidad
conjunta, que implica a los internos, al grupo de profesionales de la penitenciaria, a los
visitantes, a la administracin y por supuesto el ambiente fsico. Quienes intervienen, en
particular el personal de salud, deben tratar los problemas creados por el encarcelamiento, y
deben responder de forma ms efectiva a las dificultades con las que se reportan en la
institucin carcelaria, tales como la rotacin de los miembros del equipo, el insuficiente
tiempo del equipo para atender los prisioneros y el insuficiente entrenamiento en especial en
cuanto a las relaciones interpersonales (John Howard Alberta Society, 1999; Daniel, 2006).
Igualmente los profesionales encargados de la admisin del interno tendran una importante
responsabilidad en tanto en este primer momento podran juzgar entre quienes pueden estar en
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 59
riesgo de suicidio de quienes no lo estn. De acuerdo con Konrad y cols. (2007), quienes
estn enfermos mentalmente pueden recibir apoyo de las instituciones de salud mental que
brinden programas de terapia psicolgica o un adecuado tratamiento con psicofrmacos, si es
el caso. Sin embargo, la sociedad John Howard Alberta Society (1999) menciona que esta
ltima opcin es un tratamiento usual que lleva a resultados efectivos, es necesario estar
alerta a los efectos adversos que puede provocar.
Un mtodo efectivo de tratamiento realizado en la ciudad de Alberta ha sido la
implementacin de programas de soporte con pares (Roger & Lariviere, 1998, citado por John
Howard Alberta Society, 1999). Esta intervencin con pares podra ser importante para
realizar sobre todo para disminuir el riesgo de suicidio imitativo, lo que en el personal de salud
implica que adems de estar alerta a la necesidad de tratamiento por enfermedad mental en
algunos internos, les obliga a ser cautelosos con la forma de comunicar la forma como el
suicidio ha ocurrido (Konrad y cols., 2007).
Sobre este ltimo aspecto, una vez el intento suicida ha ocurrido es importante tener
presente varias consideraciones: 1. Evitar los canales ineficientes de comunicacin entre el
personal de salud y los encargados de atender la emergencia, 2. Realizar tan pronto como sea
posible una evaluacin psicolgica que permita clarificar los factores que precipitaron el
suceso, 3. Evaluar el grado de intento suicida y los problemas subyacentes con los cuales el
interno esta en confrontacin; 4. Determinar si el interno tiene un trastorno psicolgico y
determinar si puede volver a intentarlo en el corto plazo; [Link] el tipo de ayuda que
requiere. Es importante en esta evaluacin determinar si el intento es realizado con fines
manipulativos para obtener beneficios tales como ser llevado a un hospital o ambientes menos
restrictivos (Konrad y cols., 2007).
Se seala que la solucin a este problema consiste es discriminar y hacer un uso apropiado
del encarcelamiento, guardando a quienes en verdad son un peligro para la comunidad y
prelsentando mayores facilidades en cuanto al acceso en programas de salud mental para los
internos que as lo requieran (John Howard Alberta Society, 1999).


Instrumentos de Evaluacin
Las herramientas de evaluacin que se utilizan en el ambiente penitenciario son los
mismos que en otras reas de la psicologa, en particular la clnica (Yela y Chiclana, 2008), y
principalmente son: la entrevista, la observacin conductual, los autoinformes, informacin de
los familiares cercanos y otros profesionales que han atendido al interno, los protocolos del
establecimiento y las pruebas psicomtricas, esta ltimas en funcin de lo que se quiera
evaluar. Siguiendo a estos ltimos autores, se puede destacar:
a) Para evaluar la inteligencia: test de matrices progresivas de Raven, Test Domins, Test
de Wechsker, Alexander, PMA, DAT, CAS.
b) Evaluacin de la personalidad: MMPI, CPI, CEP, EPQ, MPQ, 16 PF.
c) Evaluar la autoestima: Cuestionario de Rosenberg
d) Evaluacin de la motivacin: Inventario de Intereses Profesionales de Strong, Kuder,
Cuestionario MAE de Pelechano.
e) Evaluacin de locus de control: escala de Rotter.
d) Evaluacin de la ansiedad: ISRA, BAI, STAI, CAQ.
f) Evaluacin de la depresin: BDI y Cuestionario de Beck.
g) Evaluacin de comportamiento delictivo y drogodependencias: Escala de Actitudes y
Valores Criminales de Andrews, Escala de Creencias Acerca del Abuso de Sustancias,
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 60
Cuestionario de Creencias sobre el Craving, Escala de Actitudes hacia la Polica, o el
Cuestionario de Refuerzo ante la Ley.
Adems de otros instrumentos para dar cuenta de las conductas violentas y los agresores
sexuales.

En la evaluacin inicial cuando el interno ingresa a la crcel adems de hacer un registro
demogrfico, los distintos profesionales de la salud hacen su diagnstico de manera tal que
puedan prevenirse problemticas posteriores en la estancia en la institucin, as en el caso del
suicidio la evaluacin apunta a determinar si el interno es o no un potencial suicida; de tal
manera que los instrumentos a utilizar depender de cada caso en particular, si se encuentra
asociado a problemas de naturaleza mental ser adecuado evaluar ansiedad y depresin y por
supuesto hacer uso de los protocolos estandarizados con los que cuenta la institucin y que
apuntan a definir los perfiles asociados con actas suicidas o en general a identificar y registrar
las caractersticas de los internos que puedan estar asociadas con el hecho de quitarse la vida.
Un ejemplo ilustrativo lo constituye el Programa de Prevencin del Suicidio de la Direccin
General de Instituciones Penitenciarias (2005) del rea de tratamiento, seguridad y vigilancia
de Madrid que presenta formatos de registro en los cuales por medio de una lista de chequeo
por interno se registran aspectos como: valoracin por psiquiatra o el realizar actividades que
favorezcan la comunicacin con la familia, si requiere vigilancia especial o celda
independiente. Este mismo programa contempla la aplicacin de un instrumento breve que
determina el riesgo de suicidio, el cual se presenta en la Tabla 1.

Tabla 1.
Factores de riesgo para determinar riesgo de suicidio.
Delito motivo del ingreso: Parricidio/Homicidio/Asesinato/Contra la Libertad
Sexual/Violencia de gnero
Depresin actual
Ideas recientes de suicidio (ltimo mes)
Ha planeado recientemente la manera de cmo podra suicidarse en el ltimo mes
Intento de suicidio en los ltimos tres meses
Intento de suicidio hace ms de tres meses
Trastorno psictico
Padecimiento de una enfermedad crnica grave, terminal, invalidante o dolorosa
Perdida reciente de algn familiar/allegafo o ruptura de pareja
Falta de apoyo familiar, social o econmico
Nota: Adaptado de Direccin General de Instituciones Penitenciarias (2005).


Se utilizan tambin otros instrumentos de deteccin de situaciones de crisis acompaados
de la entrevista semiestructurada para valorar el suicidio y que incluyen preguntas para
determinar la ideacin y finalidad suicida, como piensas mucho en el suicidio? ests
convencido/a de que es la nica solucin?.
Toda la informacin recolectada se resume en un formato que exige dar una apuntacin a
las distintas variables que constituyen un riesgo de suicidio en prisin.

Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 61
En cuanto a instrumentos de evaluacin y escalas que se especialicen en la evaluar el riesgo
de suicidio a nivel general, hay cierta polmica sobre su utilidad en la clnica por la cantidad
de falsos positivos y falsos negativos que producen (Daz-Sastre, 2000). No obstante la
valoracin final debe fundamentarse en el juicio clnico del mdico conocedor de los factores
de riesgo y en la capacidad para entrever la solicitud de ayuda que el paciente a menudo
trasmite con la conducta suicida. Este autor seala una serie de escalas que pueden emplearse
para evaluar el riesgo de suicidio en el rea clnica (ver tabla 2).

En el marco colombiano, en la evaluacin de riesgo de suicidio en internos encontramos
instrumentos como el protocolo de riesgo de suicidio que presenta Ruiz y cols. (2002) como
una alternativa prctica y dirigida al mbito penitenciario. Este protocolo interroga a la
persona sobre ideas de morir, autolesiones e intentos de quitarse la vida, adems de preguntar
sobre dificultades sexuales, psiquitricas y accidentes graves u hospitalizaciones anteriores,
conformando una breve lista de 10 tems. En cuanto a escalas, el Cuestionario de Percepcin
del Mundo (CPM, en su versin de 36 o 22 tems) es una medida breve de autoestima, locus
de control y pensamientos negativos sobre el mundo y los dems, y se ha asociado
coherentemente con puntajes en el Inventario de Depresin de Beck (Ruiz, Livano, Malambo
y Surez, 2003; Ruiz, 2007b).


Tabla 2.
Escalas para la evaluacin del riesgo de suicidio
Autor (ao) Escala Comentario
Letteri (1974) Escala de Potencialidad de
Suicidio para Grupos por Sexo
y Edad
Adaptacin de la LASPC a
poblaciones de diferente sexo y
edad
Pokorny (1974) Escala objetiva de letalidad de
Pokorny
Valora pacientes con ideacin,
tentativa y suicidio a travs de 5
dimensiones
Weisman y Jorden
(1972)
Escala de Riesgo-Rescate Ayuda a diferenciar entre tentativa
de suicidio y suicidio frustrado
Beck y cols (1974) Escala de Tentativa Suicida
(SIS)
Evala la intencin de morir en
pacientes con tentativa de suicidio
Beck y cols (1979) Escala de Ideacin Suicida
(SSI)
Referida a la intencin de morir en
pacientes con ideacin suicida
Cull y Gill (1982) Escala de Probabilidad Suicida
(SPS)
Autoaplicada para determinar
letalidad del intento
Pallis y cols (1982,
1984)
Versin ampliada y reducida
de la SIS Aade a la SIS tems
clnicos y demogrficos.
Discrimina futuros suicidios de las
futuras tentativas
Patterson y cols
(1983)
SAD PERSONS Intensidad de
Riesgo de Suicidio.
Da pautas de actuacin.
Linehan (1983) Razones para Vivir Evala creencias y expectativas que
se consideran razones para vivir
Motto y cols (1985) Estimadores de Riesgo para
Suicidio
Estudio prospectivo del poder
predictivo de 44 variables
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 62
Plutchick y cols
(1989)
Escala de Riesgo de Suicido de
Plutchick
Identifica pacientes con tentativas
de suicidio
Nota: Tomado de Daz-Sastre (2000)


CONCLUSIONES
Los registros de suicidios en las prisiones suelen ser ms altos que los encontrados en
poblaciones similares en edad o estatus social en el medio abierto. Sin embargo, no por ello
debe atribuirse a la institucin carcelaria en s misma la principal responsabilidad en trminos
causales sobre esta problemtica.
En vez de ello, en muchos casos la persona llega a la prisin con un riesgo importado, por
ejemplo alteraciones psiquitricas previas (Konrad y cols., 2007) o un estilo de afrontamiento
evitativo expresado en el consumo de drogas y asociado a unos recuerdos de la infancia de
baja calidez en la relacin con los padres (Ruiz, Gmez, Landazbal, Morales, Snchez,
2002).
En otros factores parece claro la interaccin entre la situacin jurdica del interno la
detencin o captura- con otras esferas importantes del sujeto, como el vnculo familiar. Al
respecto, en el contacto con profesionales del medio penitenciario hemos conocido casos en
los que el primer precipitante del suicidio ha sido la ruptura de la familia con el interno, es
decir la retirada explcita del apoyo social que le podra proporcionar en forma, por ejemplo,
de visitas.
La revisin de los diferentes factores de riesgo y de los instrumentos de evaluacin indican
que stos ltimos pueden no tener en cuenta algunos de aquellos, como la victimizacin dentro
del establecimiento, las relaciones con la familia, etc., mientras que tems como ha planeado
como suicidarse pueden ser demasiado directos y generar respuestas de engao en quien ya
ha tomado la decisin de atentar contra su vida. Un protocolo de deteccin de riesgo de
suicidio podra cumplimentarse a partir de datos recogidos en otras entrevistas por ejemplo,
en el marco de una evaluacin general de trastornos de personalidad-, sin perjuicio de que esta
problemtica se explore con el recluso de forma explcita. En la recogida de informacin
debera caber tanto la suministrada por el propio sujeto como la procedente de las
observaciones de otros internos, guardias u otro personal penitenciario, aunque la colaboracin
en este sentido deba romper la cultura carcelaria del silencio y de no entrometerse en las
decisiones de cada quien, como bien lo sealan algunos programas de prevencin del suicidio
en prisin.
Con todo, hay que reconocer que el suicidio en prisin es una realidad dinmica, cambiante
en factores de riesgo y que la responsabilidad en su deteccin e intervencin no debe
depositarse en esos instrumentos, sino que recae en los miembros del sistema penitenciario y
carcelario.

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Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 65


APOYO SOCIAL EN FAMILIAS DE INTERNOS E INTERNAS EN
ESTABLECIMIENTOS CARCELARIOS

Carlos Adolfo Moreno
Universidad Nacional de Colombia



Introduccin
El presente documento es un resumen de la investigacin bibliogrfica en la modalidad
estado del arte, realizada para determinar los resultados y hallazgos ms relevantes
encontrados en la literatura cientfica disponible sobre apoyo social y familias de internos e
internas en establecimientos de reclusin. Se ofrece, en primer lugar, una revisin de los
conceptos clave en torno a los cuales este captulo toma sentido para seguidamente abordar
varios puntos relacionados con el apoyo social de las familias de los internos y, finalmente,
tratar la cuestin de los hijos/as de personas reclusas y las posibles repercusiones en ellos y en
sus progenitores encarcelados de la propia situacin de encierro. Por ltimo, el anexo
bibliogrfico proporciona informacin sobre el proceso de elaboracin de este captulo.

Conceptos
Apoyo Social: Segn Sarason & Sarason (1996), cada vez hay ms evidencia de que las
personas que tienen poco apoyo social presentan formas desadaptadas de pensar y comportarse
con mayor frecuencia que otras. Cuando se reduce el apoyo social aumenta la vulnerabilidad
al colapso fsico y psicolgico; en ese sentido, la cantidad, la efectividad y la disponibilidad
del apoyo social son factores importantes que influyen en la vulnerabilidad y el afrontamiento
de una persona. El apoyo social es til tanto en periodos de estrs como de tranquilidad
relativa porque nos ofrece seguridad y confianza en nosotros mismos para probar nuevas
estrategias y obtener habilidades adicionales para mejorar la capacidad de afrontamiento
(ibid.).
La importancia del apoyo social ha sido reconocida en diversos estudios en salud orientados
a determinar sus efectos en los logros de los diferentes tratamientos y en el bienestar de las
personas. El trmino apoyo social se ha usado por lo general para referirse a cualquier proceso
por el cual las relaciones sociales pueden promover la salud y el bienestar (Cohen, Underwood
y Gottlieb, 2000).
Familia
En general, se pueden entender las familias como grupos de personas unidas por lazos de
sangre, afinidad o adopcin, independientemente de su cercana fsica o geogrfica y su
cercana afectiva o emocional (Wartenberg, 1991, citado en DNP (2004).
Pero otras definiciones ofrecen una concepcin ms completa, tal como la de Hoyos
(2002), quien indica que la familia es el vnculo que garantiza la estabilidad de la cultura y es
el elemento central en el proceso de cambio. (p. 237). Segn esta autora, la familia es una
unidad estructural y funcional cuya tarea es fomentar la unin, la autorrealizacin, el
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 66
crecimiento personal, la autonoma, la independencia, adems posibilita ofrecer y recibir
amor, ayuda, contacto, escucha y reconocimiento. Esta autora indica adems que los padres
tienden a reproducir en forma inconsciente los modelos parentales que adoptaron, siendo stos
muchas veces inadecuados.
De lo anterior se evidencia la importancia de la familia para la persona y para la sociedad al
influenciar de forma importante el comportamiento de sus miembros. En especial, la
capacidad de ajuste y grado de cohesin de quienes conforman el grupo familiar se evidencia
en las crisis familiares o situaciones negativas anormales que a veces este experimenta. De
acuerdo con el DNP (2004), las familias se ven obligadas a modificar la asignacin de
recursos cuando se presentan las crisis, ya sean debidas a un evento esperado o un hecho
fortuito. Indican tambin que las crisis terminan cuando la familia logra reasignar sus recursos
de una forma similar o igual que antes, o si esto es imposible porque el dao es irrecuperable,
la crisis terminar cuando la familia aprende a convivir con la prdida.
Precisamente, el encarcelamiento de un integrante de la familia es un evento de crisis
importante en general. El grado de impacto en la familia puede depender de diversos factores,
algunos de los cuales se encuentran frecuentemente relacionados en estudios sobre familias de
internos/as -como el aporte econmico que provee regularmente la persona encarcelada al
grupo- y otros que poco o nunca han sido estudiados como el grado o medida de cohesin de
las relaciones entre los diferentes miembros de la familia- . En general, se encuentra que el
encarcelamiento de uno o ambos padres en una familia provoca cambios significativos en
muchas dimensiones del funcionamiento familiar, tales como la estructura familiar, las
relaciones financieras, los niveles de ingresos econmicos, los sistemas de apoyo emocional y
los proyectos de vida (Travis, Cincotta y Solomon, 2005).

Apoyo Social en Familias de Internos/as
Aunque el apoyo social y el papel de la familia en el contexto carcelario no hayan sido
temas prioritarios de investigacin, en comparacin con otros temas, en algunos estudios e
investigaciones formales se tienen en cuenta estos, ya sea como factores para explorar las
relaciones entre caractersticas familiares con el desarrollo del comportamiento criminal, o en
su relacin con problemticas que afectan por lo general al interior de los establecimientos de
reclusin. Sin embargo, no existen muchos estudios que analicen especficamente la influencia
del apoyo social de la familia y otras personas en el ajuste de los internos/as al ambiente de
encarcelamiento y en el logro del mantenimiento de la unidad familiar, as como en el logro
alcanzado por los programas de tratamiento recibidos por los internos/as.
Moreno y Zambrano (2005) indican que de las relaciones de los internos e internas con sus
familias depende en gran medida el xito de los programas de tratamiento y el mantenimiento
del grupo familiar. Sin embargo, la importancia de dichas relaciones no ha tenido la relevancia
efectiva en las polticas penitenciarias ni en los programas de tratamiento en Colombia. Se
encuentra por lo general que los programas que se realizan para las familias de internos se
enfocan en asesoramiento para minimizar los efectos de tener a uno de sus miembros
encarcelado o en visitas domiciliarias sin una clara finalidad (Orrego, 2001, citado en Moreno
y Zambrano, 2005).
Travis, Cincotta y Solomon (2005) sealan que los hallazgos de investigacin destacan la
importancia del contacto entre los miembros de la familia durante la encarcelacin,
encontrndose por ejemplo, que la facilitacin del contacto reduce el impacto de la separacin
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 67
e incrementa las posibilidades de la reunificacin satisfactoria, y que el ofrecer servicios a las
familias de prisioneros recientemente liberados produce resultados positivos para estos, tales
como la reduccin de posibilidades de sufrir problemas fsicos, psicolgicos y emocionales,
uso de drogas y reincidencia.
Al hacer una revisin de estudios sobre familias de prisioneros en los Estados Unidos,
Hairston (2002, citado en Moreno y Zambrano, 2005) destaca dos hallazgos consistentes en
dichos estudios: al comparar prisioneros varones que mantenan fuertes lazos familiares
durante el encarcelamiento con otros que no los tenan, se encuentra que los primeros tienen
tasas ms altas de xito post-liberacin, y adems, los hombres que asuman las
responsabilidades de esposos y roles de padres despus de la liberacin, tienen tambin tasas
ms altas de xito que los que no asumieron dichas responsabilidades.
Es frecuente la realizacin de estudios estadsticos peridicos en algunos pases que han
desarrollado sistemas de evaluacin organizados y de nivel nacional sobre las instituciones de
reclusin. Por ejemplo, Mumola y Karberg (2006) presentan resultados de una encuesta en el
2004 a reclusos de instituciones estatales y federales, en los Estados Unidos, en donde
relacionaron variables de antecedentes familiares y de apoyo social de los reclusos con el
consumo de sustancias psicoactivas. Entre muchos aspectos indagados, se encontr que los
reclusos que cumplieron los criterios de diagnstico de abuso o dependencia de drogas -segn
el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, fourth editon (DSM-IV)- fueron
ms propensos que los dems reclusos a reportar antecedentes personales traumticos, tales
como experiencias de abuso fsico o sexual, carencia de hogar, desempleo, padres con abuso
de sustancias y encarcelamiento de los padres.
La tabla 1 muestra los datos relacionados con antecedentes personales y familiares
encontrados para reclusos que cumplieron los criterios de dependencia o abuso de drogas en
comparacin con otros reclusos:

Tabla 1.
Porcentajes de prisioneros con/sin dependencia o abuso de SPA en reclusiones estatales y
federales, segn tipo de antecedentes personales y familiares.


Caracterstica

Porcentaje de prisioneros
Estatal Federal
Dependencia
o abuso
Otros
reclusos
Dependencia
o abuso
Otros
reclusos
Sin hogar en el ao anterior al
ingreso a la prisin

13.9% 5.7% 5.7% 3.3%
Empleado en el mes anterior al
ingreso
68.2% 77.6% 67.3% 76.8%
Tiempo complete 56.4 67.0 55.6 67.0
Tiempo parcial 9.6 8.5 9.1 8.1

Alguna vez abusado

23.4%

15.4%

14.0%

8.8%
Abusado fsicamente 19.6 12.2 11.8 7.0
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 68
Abusado sexualmente 10.1 7.0 5.0 3.5

Mientras creci

Alguna vez recibi asistencia
pblica*
42.2% 31.5% 35.3% 23.4%
Alguna vez ha vivido en un hogar
de
adopcin, agencia o institucin
17.6 10.9 8.6 7.4

Vivi la mayor parte del tiempo
con:

- ambos padres 41.0% 48.5% 43.9% 51.1%
- uno de sus padres 45.1 39.3 42.8 36.8
- alguien diferente a los padres 11.4 10.5 12.4 11.6

Los padres o cuidadores alguna vez
abusaron de:

- Alcohol 24.1% 16.8% 23.8% 13.3%
- Drogas 3.4 1.6 2.3 1.4
- Alcohol y drogas 13.9 5.3 10.0 2.6
- Ninguno 58.6 76.3 63.9 82.7

Miembros de la familia alguna vez
encarcelados

53.4%

40.2%

49.7%

34.8%
Madre 7.5 3.9 4.9 3.4
Padre 21.2 12.8 16.5 8.9
Hermano 36.3 29.0 33.1 24.2
Hermana 7.3 4.9 5.7 4.1
Hijo 2.5 2.6 2.9 3.3
Esposo/a 1.8 0.8 2.6 1.7
*La asistencia pblica: albergues pblicos, alimentos, ayuda mdica y otros programas.
_____________________________________
Fuente: Adaptado de Mumola y Karberg (2006).


Se observa en la tabla 1 que los reclusos que cumplieron los criterios para abuso o
dependencia reportaron significativamente ms antecedentes familiares negativos que otros
reclusos; por ejemplo, la proporcin de reclusos con problemas de consumo que han tenido
padres abusadores de drogas y/o alcohol es significativamente mayor que en los no
consumidores. Tambin, ms reclusos consumidores reportaron tener familiares que fueron
encarcelados alguna vez, en comparacin con los reclusos no consumidores, y ms reclusos
consumidores que no consumidores indicaron haber crecido con uno solo de sus padres. De
igual forma ocurri con la variable sobre carencia de hogar en el ao anterior al
encarcelamiento.
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 69
Un tema de inters recurrente sobre la relacin familia-internos es el de la influencia de las
caractersticas de la familia en la conducta criminal que han tenido los individuos detenidos.
Al respecto Ruz (s.f.) indica que no se han realizado estudios de tipo explicativo sino,
descriptivo-comparativos para analizar esa relacin, y dichos estudios se orientan en general a
verificar algunas caractersticas que tienen las familias de delincuentes o a comparar
caractersticas entre familias de delincuentes y no delincuentes. Dicho autor precisa que en
esos estudios se interpreta el ser delincuente como estar detenido en una institucin de
reclusin debido a una infraccin legal.
En un estudio realizado por English, Spatz y Brandford (2002) se compararon frecuencias
de delitos juveniles y en edad adulta a partir de diversas fuentes de informacin en
instituciones judiciales, tomando como base una muestra prospectiva de nios que estuvieron
bajo proteccin del estado debido a determinaciones judiciales por maltrato o negligencia por
parte de sus padres o cuidadores, comparndolos con un grupo control de nios que nacieron
en la misma zona y en la misma poca. De acuerdo a los resultados obtenidos, estas autoras
confirman que los nios y nias que fueron abusados o maltratados tenan un riesgo
significativamente ms alto de arrestos juveniles o en edad adulta que los del grupo control, en
especial, las diferencias fueron ms grandes en los arrestos juveniles. Tambin, los crmenes
violentos se presentaron significativamente ms en el grupo de nios/as maltratados/as que en
el grupo control.
Lpez Coira (1987, citado en Ruz, s.f.) seala que un antecedente caracterstico de
personas encarceladas es el llamado hogar roto, entendido como la falta de un ambiente de
cario, de proteccin y seguridad, y donde existan normas claras de comportamiento. Segn
este autor, esta clase de familias puede ser ms frecuente en estratos sociales bajos, que estn
afectados por estresores psicosociales relativos a factores laborales, de servicios de salud,
higiene y vivienda adecuados.
Otro estudio que tom en cuenta la influencia del entorno familiar en el comportamiento
criminal fue el realizado por la Universidad Nacional de Colombia para la Secretara de
Gobierno de Bogot en 2003 (Arturo, Aguirre, Ruiz, Henao y Hernndez, 2003), en el cual se
analizaron diferentes motivos por los cuales los internos de una muestra en la Crcel Distrital
de Bogot cometan delitos menores. Algunos resultados obtenidos de las entrevistas a los
internos evidenciaron problemticas familiares:
- De los internos entrevistados, uno de cada cuatro provena de hogares separados, donde se
presentaba la ausencia de uno de los padres o ambos; por lo general las madres fueron las que
los criaron, y en otros casos otros familiares.
- Las dos terceras partes de los entrevistados indicaban pobreza econmica de sus hogares.
- Tambin dos tercios de los entrevistados indicaron haber recibido maltrato en sus hogares,
donde los agresores reportados fueron en un 40% las madres, 56% los padres y 4% los
hermanos.
- Casi la mitad de los entrevistados indic tener problemas de consumo de drogas, 12%
inform consumo de drogas en los hermanos, 7% en la madre, 13% en el padre y 22% tanto l
como sus hermanos. El 40% de los entrevistados inform que es apoyado por su familia en su
problema de consumo, y el 60% indic que son rechazados por ello.
- Un tercio de los entrevistados indic que miembros de su familia haban cometido delitos.
- Se encontr que los entrevistados se perciben alejados de su familia porque no compartan
los valores de laboriosidad y honestidad, definindose a s mismos como ovejas negras.
Rodrguez, Menndez, Herrero, Bringas, Rodrguez y Becedniz (2008) indican que en las
Psicologa Jurdica, Evaluacin y Conducta Antisocial 70
historias de vida de menores delincuentes se encuentra por lo general ausencia de figuras
parentales, presencia de miembros del hogar con antecedentes penales, privacin
socioeconmica, inconsistencia en los estilos educativos y pautas de control, desempleo y
otros, por lo cual en estos casos la familia no cumple lo que se espera para adaptar y transmitir
valores vlidos para que los menores se integren de forma adecuada en la sociedad.
Estos autores realizaron una investigacin documental para analizar la influencia del
contexto familiar y el estilo educativo sobre la reincidencia de menores infractores, a partir de
588 expedientes judiciales.