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Nº 203 Revista EL AMANTE Cine

Este documento habla sobre la película Coraline en 3D. Discute cómo el uso del 3D en esta película de animación stop-motion es esencial para la historia, creando una sensación de inmersión que complementa la ilusión de vida de los muñecos. También menciona algunas metáforas y temas psicoanalíticos presentes en la película.

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Nº 203 Revista EL AMANTE Cine

Este documento habla sobre la película Coraline en 3D. Discute cómo el uso del 3D en esta película de animación stop-motion es esencial para la historia, creando una sensación de inmersión que complementa la ilusión de vida de los muñecos. También menciona algunas metáforas y temas psicoanalíticos presentes en la película.

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Los

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Los mejores momentos de los Baficis +Llegamos tarde a defender
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ELAMANTE CINE N203
ABRIL 2009
P
as loque suponamos que iba a pasar en algn momento: la valora-
cin de la visin de una pelcula vista en cine fue radicalmente distinta
a la que la misma pelcula haba tenido vista en DVD. Entre los que
haban visto Deat h Pr oof en DVD (la pelcula es de 2007, y ya estaba editada
en Espaa y otros pases) haba dos defensores convencidos, algunos a los
que la pelcula les caa bien y un ramillete de detractores. As las cosas, cubri-
mos la pelcula con una polmica: una nota totalmente en contra, otra a favor
peronopor completo. La pelcula finalmente se estren (vena de varios atra-
sos), y los que fueron a verla al cine conformaron espontneamente un equipo
de defensores acrrimos. Dos de ellos escriben, desde ngulos muy diferentes,
en las cinco pginas que le dedicamos a la pelcula al final de este nmero, en
nuestra nutrida seccin Llegotarde. Es decir que ahora, casi fuera de cartel, la
pelcula obtuvo ms espacio que como adelanto. y. ya que estbamos, le dedi-
camos la contratapa a Kurt Russell en su papel de Stuntman, en una especie
de acto"de reparacin histrica".
Nunca nos haba pasado que se modificara de manera tan extrema la
recepcin de una pelcula entre la visin en DVD y la visin en flmico.
S, claro, sabemos que las diferencias son notables, pero en este caso el
cambio fue muy llamativo. Sabemos que los DVDs son fundamentales
para nuestro trabajo, nos ayudan a revisar pelculas, encontrar detalles,
reafirmar anlisis e interpretaciones, estudiar secuencias, y a veces los
DVDs son la nica manera de cubrir estrenos por adelantado. El caso
Deat h Pr oof, ms que poner en cuestin los innegables beneficios del
DVD, nos recuerda -una vez ms- que el cine en el cine sigue siendo
una experiencia que todava puede asombrarnos, omodificarnos. O ser
todo mrito de Tarantino, el cineasta formado en un videoclub, que ahora
nos est diciendo que a sus pelculas nohay que verlas en un televisor?
Director
GustavoNoriega
Jefe de r edacci 6n IEdi t or
J avier Porta Fouz
Productora general
Mariela Sexer
Dlseflo
Mariana Marx
Conec:dn
Leticia Berguer
Micaela Berguer
Eugenia Sal
Colaboraron en
este nmero
Rodrigo Aroz
Toms Binder
Nazareno Brega
Agustn Campero
Gustavo J . Castagna
Leonardo M. D'Espsito
J uan Manuel Domnguez
Fabiana Ferraz
Marcela Gamberini
J orge Garca
J osefina Garca Pulls
Lilian Laura Ivachow
Fernando E. J uan Lima
Marina Locatelli
Federico Karstulovich
El Amante es propiedad de
Ediciones Tatanka SA
Derechos reservados. prohibida
su reproduccin total oparcial
sin autorizacin.
Registrode la propiedad
intelectual Nro. 83399.
J uan Pablo Martnez
Agustn Masaedo
Marcela Ojea
Marcelo Panozzo
J aime Pena
Eduardo Rojas
Eduardo A. Russo
Hernn Schell
Ezequiel Schmoller
Guido Segal
Manuel Trancn
Diego Trerotola
Ignacio Verguilla
J uan Villegas
Marcos Vieytes
Sergio Wolf
Preimpresi6n, impresin
digital e imprenta
Latingrfica
Rocamora 4161.
Buenos Aires.
Te!. 4867-4777
Correspondencia a
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N203 EL AMANTE 1
ESTRENOS
H
ay al go que me l l ama siempr e l a .atencin r es-
pecto de muchos de mis col egas. Suel en des-
pr eciar el cine de animacin -o, par a ser ms
pr ecisos, el dibujo animado- y admir an l os
fil ms r eal izados en stop-moton con muecos. En esa
apar ente par adoja, me temo, entr an tanto una l ectur a
er r nea -per o muchas veces fr uctfer a- de Bazin como
el despr ecio que el gner o "dibujo" caus Disney
mediante. Es l ar go par a expl icar y quizs esto sea moti-
vo de nota poster ior ; quier o nada ms apuntar que
compr endo tambin el hecho de que en el stop-moton
l as cosas (l as cositas, en r eal idad) estn ver dader amente
al l . Y hay al go ms sutil : a difer encia del dibujo anima-
do, en el que un dibujo es sustituido por otr o y l a il u-
sin del movimiento sl o se r eal iza en l a pr oyeccin,
en el stop-moton l as cosas se mueven r eal mente, sl o
que a un r itmo infinitesimal y nul o. L o que hace l a
cmar a es dotar de dur acin al movimiento, aunque,
par adjicamente, par a eso sl o deba sacar una fotogr a-
fa cada una veinticuatr oava par te de segundo.
Esoquizs expl ique un poco l a par adoja cr tica. Otr a
cosa que en este caso me asombr es l a coincidencia de
mi ar tcul o sobr e el 3D o cine con il usin de pr ofundi-
dad (EA 201) Y el estr eno de Coraline. Dije entonces que
en l a medida en que el 3D no se justificar a poticamen-
te, no pasar a de ser apenas un ingr ediente de fer ia en
fil ms que no l o necesitan. Bien, con Coraline pasa exac-
tamente l o contr ar io: l a il usin 3D es absol utamente
impr escindibl e. De hecho, es posibl e que tal il usin
sl o sea coher ente en pel cul as hechas con muecos, es
decir , con objetos tr idimensional es tangibl es que, desde
l a pr imer a imagen, gr itan al espectador su masa y su
peso. L os dibujos animados son etr eos, tr anspar entes,
absol utamente bidimensional es, yeso expl ica en gr an
medida por qu pueden viol ar l a fsica, defor mar se y
el udir l a muer te en cada por r azo, y por qu nunca cr ee-
mos del todo en su viol encia (y por qu, como cor ol a-
r io, l a viol encia es catr tica y cmica). Disney apar te,
cabe acl ar ar ; per o Disney tena el impul so fustico de
vol ver r eal es sus cr iatur as de dos dimensiones: el asom-
br o que nos causan l os pr ofundos pl anos secuencia de
Pinocho o l a impr esin documental de l a extr aa Bambi
pr ovienen de tal tentacin fustica, sus per sonajes son
homncul os ver sin cuento de hadas.
Vol vamos a Coraline en 3D. En su cr tica de l a pel cu-
l a, Schel l apunta a l o ter r or fico, al miedo como impul so
necesar io, al impul so vital que se enmascar a de juego
macabr o. Agr ego:no hay mayor demostr acin de vol un-
tad par a l a vida que jugar a bur l ar se de l a muer te. En el
caso de Coraline, todo par ece una casa de muecas (casi
estoy tentado de decir "incl uso en el sentido que Ibsen
daba al ttul o de su obr a"), y hay al go atr oz en el juego
de l as muecas: tiene al go de jugar con fal sos cadver es.
L os muecos nos r emedan par dicamente, per o no estn
vivos. L a tecnol oga l os ha hecho cada vez ms per fectos,
cada vezms cer canos a l as infinitas infl exiones del cuer -
po y el r ostr o humano. P ar a que esa impr esin de r eal i-
dad quede per fectamente compl ementada y que esos
muecos de l a pantal l a se comuniquen con nosotr os
-quier o decir , como si fuer an r eal mente juguetes de l os
que usbamos de chicos-, no estmal que el fil m esta-
bl ezca una estr ategia compl etamente inmer siva. Despus
de todo, Cor al ine debe decidir entr e dos mundos donde
estigual mente integr ada y apar te. Nosotr os compar ti-
mos sus emociones fr ente a l o mar avil l oso cuando l a
impr esin del espacio nos invade. Al mismo tiempo,
como el per sonaje, estamos apr esados en el cine, con l os
2 EL AMANTE N203
Cor ali ne y la
puer t a secr et a
Cor ali ne
Estados Unidos,
2009,100'
DIRECCIN Henry Selick
GUIN
Henry Selick, basado
en la novela grfica de
Neil Gaiman
PRODUCCi N
Claire J ennings, Mary
Sandell
EDICi N
Christopher Murrie,
Ronald Sanders
FOTOGRAFfA
Pete Kozachik
MSICA
BrunoCoulais, They
Might Be Giants
CON LAS VOCES DE
Dakota Fanning, Teri
Hatcher, J ennifer
Saunders, Dawn
French, Keith David,
J ohn Hodgman,
Robert Bailey J r.
ESTRENOS
ojos -ninguna metfor a es gr atuita en el fil m-escl avos
de ese l ugar que nos invita a r ecor r er l o. Aunque, cl ar o,
no podemos. 10 mismo sucede con esta nia.
Hay toda una ser ie de metfor as o tr opas casi fr eu-
dianas en el fil m: l a madr e poco amabl e, l a madr e
sobr epr otector a, l a br uja como identidad entr e l o peor
de ambas per sonal idades, l a famil ia como espacio o de
displ icencia o de escl avitud, el l ugar del padr e fr ente a
l a hija. P er o, por una vez, hagamos odos sor dos al
canto de sir enas de l a expl icacin psicoanal tica y pen-
semos -imaginemos- que l as ideas del psicoanl isis no
son ms que metfor as, juegos poticos apl icados a una
r eal idad. P ensemos que l a poesa es, tambin, una
for ma de juego. L o que hace Sel ick en el fil m -basado
en una novel a de Neil Gaiman- es potenciar l os aspec-
tos gr ficos de todos esos el ementos psicol gicos. L a
fbul a, par ece decir el fil m, tiene una mor al eja cl ar si-
ma desde el pr incipio, as que mejor no pr eocupamos
por el l a. L o que impor ta es otr a cosa: l a for ma que l e
demos al mundo -l os mundos- en el fil m. L a maner a
en l a que todos l os el ementos vagamente metafr icos
dejan de ser l o al tr ansfor mar se en for mas r eal es, cmi-
cas, bel l as, ter r or ficas, oscur as. De al l que, nuevamen-
te, sea impr escindibl e l a sensacin de pr ofundidad,
agr egar a l a il usin de que l as cosas se mueven l a de
que estn al al cance de l a mano.
Y el ter r or , entonces? Repitamos nuevamente: un
fil m de animacin es bueno si y sl o si su tcnica con-
cuer da con su tema. Bien. Aqu l o cor pr eo, l a sensa-
cin de r eal idad, toma un nuevo peso. No sl o estamos
viendo un espacio donde se mueven, sino que adems,
por el ar tificio del 3D, l o r ecor r emos siguiendo el punto
de vista de l a pr otagonista. Somos el l a en ms de una
cir cunstancia, especial mente en el pl ano subjetivo cer -
cano al final en el que Cor al ine asume su exper iencia
como un mater ial nar r ativo que sl o tiene sentido si se
compar te. Entonces s, el ter r or , l o monstr uoso que ace-
cha en cada tr ansfigur acin de esos muecos de l a pan-
tal l a -ni ms ni menos l a misma dimensin de ter r or
que todos l os que fuimos chicos sabemos que tiene un
mueco quieto, sentado en una r episa, en medio de l a
noche, l o ojos muer tos como botones-, adquier e su ver -
dader a dimensin: esos juguetes que apar ecen al al can-
ce de nuestr as manos ocul tan al go siniestr o, se vuel ven,
en el mundo de l os deseos, nuestr os ver dader os enemi-
gos. P or que en el univer so del deseo infantil -a esto
apunta el texto de Hemn- el ter r or es necesar io (de al l
que est en desacuer do con l a cr tica de Clarn, que des-
aconsejaba el fil m par a l os ms chicos, cuando son
el l os, pr ecisamente, l os que juegan al ter r or y l a viol en-
cia desatadas cuando usan sus autitos y sus muecos:
nadie mejor que el l os compr ende l o que l e sucede a
Cor al ine). Sin ter r or no hay her osmo, no hay l ucha,
no hay br ujas que vencer . El tr abajo de Sel icky l a
dimensin 3D se vuel ven entonces el ecciones indispen-
sabl es. No es El extrao mundo de Iack, en l a que se nos
peda seguir al per sonaje centr al en su investigacin y
su er r or : Coralne busca r ecor damos eso que Nietzsche
l l amaba "l a ser iedad con que jugbamos cuando r amos
nios". Y nos r ecuer da, de maner a casi pal pabl e, que el
juego es el mol de de l a exper iencia. Con sus col or es
oscur os o br il l antes, siempr e noctur nos: con su per so-
naje per spicaz y vvido, pr odigio de l a obser vacin del
animador par a captar l a ver dad de l a r eal idad y abs-
tr aer l a a l o indispensabl e, Coralne es una puer ta,
pequea, a un univer so nuevo que apenas est mos-
tr ando su potencia potica. [A]
N203 EL AMANTE 3
LA CORNISA
Lunes
Al trminode RSM
V
AMERICA--------------------
ESTRENOS
U
na famil ia se muda a una casa -encantada,
embr ujada-, per o hay otr a famil ia igual y
especul ar detr s de una puer ta condenada
-como en el cuento de Cor tzar - que
Cor al ine cr uza, uniendo dos mundos y dos tiempos.
Coraline sincr etiza tanto cine y tanta l iter atur a que pier -
de sentido l a identificacin, per o s l o tiene entender
que l a pel cul a vive, habita -y nada, y navega, y fl ota-
en esa dimensin de l os r el atos. Como si el tnel fuer a
su sntesis visual , l a condicin omnvor a de Coraline va
pr oduciendo una mutacin en el l a que l a hace impr evi-
sibl e como todo cl sico -aquel l o ya visto y siempr e
nuevo- y que es capaz de ar ticul ar l os gr andes tpicos
de siempr e y de Br uno Bettel heim, como l a puer ta que
se abr e o atasca, l os jar dines o bosques con tul ipanes o
cenicientos, l a madr astr a-br uja-ar aa, l os tr es deseos o
enigmas devenidos "escenas-mar avil l as" o l os secr etos y
embr ujas indecibl es, y puede hacer l a al mismo tiempo
que inventa otr os: l a mir ada par a l a que basta un botn,
el gato negr o de l a buena suer te, el adiestr ador de r ato-
nes, l a pr otagonista par a quien inventar o vivir sus fabu-
l aciones es l o mismo. Si toda pel cul a es una teor a sobr e
l a mir ada y sobr e el cine, en Coraline l o que se impone
es l a idea de que el cine tiene tr adiciones y es impr escin-
dibl e pr eguntar se qu hacer con el l as. L a ir ona del cho-
que y destr uccin del espejo tiene sentido en l a medida
en que el de Al icia no r efl ejaba sino que encubr a un
pasaje al otr o l ado, mientr as que en Coraline, quizs por
su mayor cer cana con el fantstico-ter r or fico, es l a
puer ta l a que comunica esos dos mundos y tiempos, y
tambin por que l a pel cul a misma est pensada como
espejo, y por tanto par a qu tener un espejo: mejor
incl uir l o par a poder astil l ar l o, un poco como cuando el
Guasn-Nichol son "manchaba" l os cuadr os en l a pr imer
Batman dir igida por Tim Bur ton, dir ector , a su vez, con-
tr a el cual est hecha Coraline. L ejos de l a amnesia, l a
jibar izacin y el vampir ismo del self-service -l as tr es fata-
l idades del cine contempor neo-, en Coraline el goce es
l a aventur a del dibujo, y no al r evs, como suel e suce-
der . Es como si l a aventur a siempr e definier a el tipo de
dibujo, mientr as que antes -incl uso en l as "pel cul as de
animacin" de Bur ton- el dibujo pr eceda a l a aventur a,
que se vol va un (extr aor dinar io) sucedneo par a poner
en escena un l ook, par a imponer un diseo. El hechizo
de l a aventur a, a l a vez, se desentiende del espectador
contempor neo deseoso de encontr ar guias contempo-
r neos -Shrek y su insufr ibl e idea de mar keting de que
"hay que dar l e al go a l os padr es" que l l evar on a l os chi-
cos al cine-, y se vuel ve sobr e s misma, autoconsciente,
r econocindose como una pel cul a que busca inscr ibir se
en una tr adicin del cine ms que de l a industr ia. Si se
l es vuel ve difcil a l os cr ticos fr ecuentador es de cl asifica-
ciones deter minar l a edad a l a que est destinada
Coraline, es por que ah est par te de su fuer za, de su
indocil idad como objeto, incl uso de su sal vajismo y de
su pr etensin. El epl ogo cir cul ar -a l a maner a de l os
fil ms de ter r or - par ece indagar en esa zona de l a pesadi-
l l a que par eca sueo y vuel ve a ser pesadil l a al ter mi-
nar , vol viendo a r ecomenzar , dinamitando de una
maner a el egante y sutil l a confor tabil idad final de l as
pel cul as par a chicos. Como siempr e con l as pel cul as
l l amadas a tr ascender . Cur iosa par adoja l a de Henr y
Sel ick: al imentndose de toda l a tr adicin hizo una pel -
cul a que abr e una puer ta hacia adel ante, par a que otr os
vean que hay un pasaje. Y que esa puer ta que se cier r a
cuando ter mina es l a aper tur a a otr o l ugar . [A]
N203 EL AMANTE 5
ESTRENOS
El i nfi er no
t an
t emi do
Her nn Schell
Atencin: se revelan importantes detalles argumenta les.
L
o pr imer o que puede notar se en Coraline y la
puerta secreta es que su nia pr otagonista
tiene todas l as r azones par a estar abur r ida.
Vive en una casa enor me, vieja y aisl ada de l a
civil izacin, sus padr es son tacaos -l o que no es una
buena r efer encia par a nadie- y el paisaje boscoso y
nebul oso que r odea esta misma r esidencia par ece
todo menos un ter r itor io auspicioso par a l a diver sin.
A l a buena de Cor al ine, entonces, l o nico que l e
queda es util izar su imaginacin de infante par a
jugar . As que l o pr imer o que vemos que hace l a chica
par a poder sal ir se del tedio es tomar una r ama, ir se
hacia al gn l ugar afuer a de su casa y fingir , ni ms ni
menos, que es una br uja.
Esta actitud es todo un augur io de l o que va a vivir
Cor al ine ms tar de. P or que dentr o de una vida que,
tal y como mostr ar el fil m a l o l ar go del metr aje,
consiste en tener padr es demasiado ocupados par a
habl ar con el l a y cier tamente muy poco inter esantes
y en r esidir en un l ugar donde l o nico apar entemen-
te inter esante par a hacer es contar goter as y ventanas,
l o nico que va a poder sacar a esta chica de un abu-
r r imiento insopor tabl e es, ni ms ni menos, una
br uja. Dicha hechicer a, a l a que Cor al ine conoce al
atr avesar l a puer ta secr eta del ttul o, l e va a constr uir
a l a nia un mundo en donde el l a tenga l a posibil i-
dad de vivir con "otr os padr es", gente mucho ms
diver tida e infinitamente ms atenta.
En esta otr a dimensin, adems, r einar n espectcu-
l os her mosos de r atoncitos bail ar ines y un patio l l eno
6 EL AMANTE N203
de pl antaciones exticas que for man l a car a de l a nena.
P or supuesto, al ser una br uja l a que pr epar a todo, no
puede esper ar se otr a cosa que el hecho de que toda esta
situacin ideal apenas sea una fachada que esconde l as
ver dader as intenciones de una maga mal vada y con
ganas de someter a chicos por toda l a eter nidad.
Un ar gumento as podr a ser vir como un r el ato
al eccionador que intente mostr ar que l os chicos debe-
r an optar por sus famil ias r eal es aun si no estn con-
for mes con el l os, y desconfiar de toda r ecompensa
fcil . Sin embar go, l a ambigedad esencial de Coraline
r eside en el hecho de que es muy difcil cr eer que ese
mundo de l a br uja, aun cuando se vuel ve espantoso,
no haya mejor ado y hecho mucho ms atr activa l a
vida gr is que tena l a nia. Despus de todo, l o mor -
tuor io y l o r el acionado con l o ocul to es al go que par e-
ce estimul ar mucho a l a pr otagonista. No sl o por el
mencionado hecho de que a Cor al ine l e inter esa jugar
a ser una br uja, sino por el hecho, an ms evidente,
de que el mundo que l e constr uye l a br uja se encuen-
tr a adaptado a l o que Cor al ine ve como un mundo
ideal ("el l a cr e el mundo que tu quer as", l e dice en
un momento un per sonaje a l a chica), y en este
mundo abundan, por un l ado, col or es pastel y fel ici-
dad, per o, por el otr o, mucha oscur idad (siempr e es de
noche en el mundo ideal de Cor al ine, adems de que
ste cuenta con al guna que otr a cr iatur a inquietante
como l as fl or es dr agones y l as cal abazas de Noche de
Br ujas ador nando el jar dn).
Incl uso cuando el fil m ter mina y l a br uja es, final -
mente, vencida, l o pr imer o que hace l a pr otagonista
es tr atar de contar el r el ato a una per sona par a r ecor -
dar de nuevo su aventur a espel uznante.
Es que Coraline y la puerta secreta es, ante todo, un
homenaje a l a imaginacin ter r or fica como al go
demasiado bel l o, demasiado diver tido. Hay en este
fil m una decl ar acin de amor al imaginar io siniestr o,
a l as br ujas, a l os bichos extr aos y a l os fantasmas. A
tal punto l l ega este car io que Sel ick es capaz de
hacer ngel es que se mueven como espectr os, o de
sentir l a necesidad de r odear l a mansin siempr e de
una niebl a espesa al estil o de un fil m de Cor man, o
de hacer del gato her oico de l a pel cul a una figur a
ms par ecida fisonmicamente a un per sonaje de P oe
que a un fel ino ador abl e, como si necesitar a impr eg-
nar todo l o posibl e a su fil m de una esttica l gubr e.
Sin embar go, toda esta mostr acin de el ementos aso-
ciados a l o oscur o y l o siniestr o tiene en Coraline una
car acter stica ms juguetona y tier na que ver dader a-
mente tr gica: es l o que pr opor ciona diver sin a l a
pr otagonista y l o que nutr e de aventur a, bel l eza y or i-
ginal idad a toda l a tr ama.
Si hay que buscar oscur idad, pesimismo y angustia
en Coraline, hay que hacer l a en el r etr ato que hace
Sel ick de cosas ms cotidianas y r eal istas: en l os
padr es desesper ados por tr abajar en cosas que ni
siquier a l es inter esan, en l a desatencin que sufr e
Cor al ine y en l a incapacidad esencial que tiene esta
famil ia enfer mizamente sumida en sus ocupaciones
per sonal es de mantener un conver sacin decente. L o
ver dader amente ter r or fico en esta pel cul a se escon-
de, ni ms ni menos, en l a posibil idad de vivir una
existencia constr uida sobr e l os basamentos de l a
monotona, en esta idea de que pueden existir fami-
l ias capaces de edificar se un infier no sil encioso tan
r etor cido y ter r ibl e que puede super ar cual quier ima-
ginar io ter r or fico. [A]
E
l cine tiene una poca oscur a -no
por sus infames r el aciones con el
poder , sino tan sl o por ser muy
poco conocida- que cor r esponde,
apr oximadamente, a sus pr imer os veinte
aos de existencia. El desconocimiento de
esas pel cul as (incl uso par a muchos inicia-
dos) se debe, en par te, al poco mater ial que
se conser va, per o, sobr e todo, a que esos
fil ms no r esponden a una nar r ativa o, al
menos, no es eso l o que pr ima en el l os
L
a habitual asignacin de l a autor a
de El extrao mundo de [ack (1993) a
su guionista y pr oductor Tim
Bur ton ha ecl ipsado el nombr e de
Henr y Sel ick, dir ector de esa pel cul a. El
siguiente l ar gometr aje de Sel ick, [im y el
durazno gigante (1996, basado en el l ibr o de
Roal d Dahl ), mostr aba a un fascinante cr ea-
dor de univer sos, o a un cr eador de univer -
sos fascinantes. En ambas pel cul as, en "l a
de Bur ton" y en l a de Sel ick sin Bur ton,
haba viajes a otr os mundos, pasajes entr e
for mas de vida de tonos distintos, con
r egl as nuevas y hor izontes cambiantes.
L os mundos de l a fantasa estuvier on en
el ter cer l ar gometr aje de Sel ick, Monkeybone
(2001), per o en estado de coma. Es decir , el
pr otagonista, un dibujante, un cr eador de
univer sos, estaba en coma, se debata entr e
l a vida y l a muer te en un mundo animado
y se l as tena que ver con un mono "al
pal o", de su pr opia cr eacin, que r edefina
el concepto de intensidad. Monkeybone, una
pel cul a de un sal vajismo, una oscur idad y
una cr eatividad al tsimos, fue tambin una
pel cul a mal dita, cor tada, pel eada entr e
Sel ick y sus pr oductor es. Fue un gigantesco
desastr e comer cial . Al gunos dijer on que no
se saba "a qu pbl ico apuntaba".
Ocho aos despus de Monkeybone, vuel -
ve Sel ick -un cineasta nada pr ol fico que
naci en 1952- con su cuar to l ar gometr aje:
(segn se dice, l a "pel i" -como l a conocemos
hoy, sin mayor es cambios- sur ge a pr incipios
de l a segunda dcada del sigl o XX gr acias a,
segn se dice tambin, D.W. Gr iffith). Hay
al go de aquel cine pr imitivo que afl or a en
Coraline y la puerta secreta.
Cuando l a pequea atr aviesa l a puer ta
que l a l l eva a ese mundo par al el o, Sel ick nos
despl iega, en un juego de abismo entr e
Cor al ine y el espectador , cier tas secuencias
(l as que Schel l l l ama "espectcul os her mo-
sos") que son como isl as en el r el ato y en l as
que se intensifica el efecto de tr idimensiona-
l idad, y l a nar r acin se distiende, r eposa,
par a dar paso a l o sensor ial . No es que no
inter venga l a nar r acin en el l os, sino que
queda por detr s del acto de mostr acin. Al
igual que en el cine pr imitivo, esas escenas
son autosuficientes, apel an a l a capacidad de
ESTRENOS
asombr o y, como anhel aban l os vanguar dis-
tas al emanes, del eitan visual mente por sus
for mas, col or es y movimientos (s, como un
espectcul o de fer ia; que l a discipl ina tam-
bin tiene su excel encia y no hay que ol vi-
dar que de ah viene el cine). Entonces, al
r etr aer se l a muchas veces tir nica l gica
nar r ativa, l o que queda no es ms que pur a
escopofil ia. El acier to de Sel ick est en que
mantiene l a pur eza de estas escenas y no
tr ata de integr ar l as al r el ato como se hace,
tr amposa e ineficazmente, en muchas pel cu-
l as pr ofusas en efectos especial es.
P or eso, con l a excusa del 3D, Coraline y
la puerta secreta nos r ecuer da ese pl acer pr i-
mitivo, inocente y desinter esado de disfr utar
l as imgenes simpl emente por l o que son:
un r ecuer do de l o que el cine supo y an
puede ser . RODRIGO AROZ
l a espl ndida e incandescente Coraline, una
de esas pel cul as que nos r ecuer dan que a
veces el cine es viajar a otr os mundos, atr a-
vesar puer tas car r ol l ianamente -Cor al ne es
l a ms" Al icia" de l as cr iatur as de Sel ick-
par a encontr ar todo patas ar r iba.
Tal vez al gunos tampoco sepan "a qu
pbl ico apunta" Coraline. No impor ta,
Coraline mar ca el r egr eso de un dir ector
genial ; en este caso, en el sentido ms noc-
tur no, ms onr ico y tal vez hasta un poco
al emn-expr esionista de esa mal a pal abr a.
Mar ca l a vuel ta de un seor que hace pel -
cul as genial es y a veces tambin mal ditas,
que apuntan a hacer ms intenso el cine y
l a vida que se vive en el l as. Ya esper amos,
pacientemente, l a pr xima puer ta del seor
(autor ) Sel ick. JAVIER PORTA FOUZ
N203 EL AMANTE 7
ESTRENOS
Msi ca
en esper a
Argentina,
2009,95'
DIRECCi N
Hernn Goldfrid
GUi N
PatricioVega, J ulieta
Steinberg
PRODUCCi N
DiegoDubcovsky,
Daniel Burrnan
DIRECCi N DE FOTOGRAFfA
LucioBonelli
DIRECCi N DE ARTE
Mara Eugenia Sueiro
VESTUARIO
Roberta Pesci
EDICi N
AlejandroBrodersohn,
Luis Barros
MSICA
GuillermoGuareschi
INTRPRETES
DiegoPeretti, Natalia
Oreiro, Norma
Aleandro, Carlos
BermeJ o, Rafael
Spregelburd, Pilar
Gamboa, Mara Ucedo,
Rafael Ferro.
Por Juan Pablo
Mar t nez
8 EL AMANTE N203
E
l comienzo de Msica en espera hace temer l o
peor . El nombr e de l os pr otagonistas y el ttul o
de l a pel cul a apar ecen escr itos sobr e un vidr io
empaado. L a cmar a tr aspasa el vidr io y vemos
un pl ano hor r ibl e, estetizadsmo, pr etencioso, de una
mujer desnuda que l agr imea. P er o, epa, er a todo un chis-
te. Resul ta que sa er a una escena de l a pel cul a que est
musical izando Ezequiel , el per sonaje que inter pr eta
Diego P er etti. Y el dir ector de esa pel cul a, un pedante de
aqul l os que en su cel ul ar tiene como r ingtone un gr ito
que suena a todo vol umen y sobr esal ta a Ezequiel y a
cual quier a que est viendo l a pel cul a, est inter pr etado
por Rafael Spr egel bur d. Osea que empezamos bien. Y
seguimos mejor , por que Msica en espera, per a pr ima de
Her nn Gol dfr id, habitual asistente de dir eccin de
Damin Szifr n y dir ector del genial ter cer episodio de
Hermanos &detectives (el del concur so de TV), es una de
l as ms gr atas sor pr esas que nos haya depar ado aquel
habitual infier no l l amado "cine industr ial l ocal " en bas-
La bsqueda
de la
feli ci dad
tante tiempo. Y l a pr imer a comedia r omntica l ocal y
actual que r eal mente entiende y maneja a l a per feccin
l os cdigos de l a mejor comedia r omntica amer icana
-desde Hawks, L ubitsch y Stur ges hasta Kasdan, Reiner y
Ephr on, por decir al gunos-y ar gentina -desde Romer o y
Schl ieper hasta ningn l ado-. P or que si No sos vos, soy yo
conver ta a Tar atuto en una pr omesa, l mismo se encar -
gde no cumpl ir l a con sus siguientes dos pel cul as. Y si
hay al go que difer encia a Msica en espera de l as pel cu-
l as de Tar atuto, incl uso de No sos vos... (adems de ser
super ior , cl ar o), es que, si en esas pel cul as haba un
intento de "emul ar " l a comedia r omntica amer icana, de
hacer una pel cul a "como l as de al l ", en Msica en espera
no se emul a nada, sino que se inscr ibe dentr o de esa tr a-
dicin, ter mina for mando par te de el l a. Y adems fun-
ciona por l as mismas r azones por l as cual es suel e funcio-
nar este tipo de pel cul as: con un guin l l eno de gr andes
one-liners, con una par eja pr otagnica que desbor da de
qumica, con gr andes per sonajes secundar ios, con un
La primera
comedia
romntica
local y
actual que
realmente
entiende y
maneja a
la perfec-
cin los
cdigos de
la mejor
comedia
romntica
americana.
ESTRENOS
dir ector con oficio que sabe poner en escena situaciones
cmicas a pur o timing como quien no quier e l a cosa.
Hasta su punto de par tida es inspir ado: al final
r esul ta que l a msica que haba compuesto Ezequiel
par a l a dichosa pel cul a fea del comienzo no l e gust
nada a su dir ector , as que tiene muy poco tiempo par a
componer una nueva. Y encima est bl oqueado. Y
como, adems de todo eso, est econmicamente en l a
l ona y no puede pagar un pr stamo del banco, l l ama
par a suspender l a cita que tena y, cuando l o dejan en
esper a, escucha una msica que l e viene como anil l o al
dedo par a l a escena que tiene que musical izar . Y es ah
cuando conoce a P aul a (Orero), subger ente del banco,
embar azadsima y sol ter a, cuya madr e (Al eandr o), que
vive en Espaa, l l ega de sor pr esa par a ver nacer al
beb. Ezequiel necesita dar nuevamente con esa msica
de esper a, y P aul a necesita a al guien que se haga pasar
por su novio, ya que no l e cont a su madr e que el
padr e del beb l a dej cuando el l a decidi tener l o. P af,
confl icto, y r ecin pasar on unos pocos minutos de
pel cul a. Y aqu tenemos otr a de l as gr andes vir tudes
del fil m, y de cual quier gr an comedia r omntica: el
guin es pur o mecanismo de r el ojer a, todas l as piezas
estn donde tienen que estar , nada se sobr e expl ica y
todo se r esuel ve de maner a natur al . Tal es el conoci-
miento que se tiene del gner o que par ecer a ser l a
dcima comedia escr ita por gente como L owel l Ganz &
Babal oo Mandel , tal vez l a mejor par eja de guionistas
de Hol l ywood, cuando en r eal idad es l a pr imer a pel cu-
l a del do Vega-Steinber g.
y el hecho de que Gol dfr id compar ta esa sensibil i-
dad, que sepa per fectamente qu hacer con todo eso,
es, por supuesto, otr a de l as r azones del xito de
Msica en espera. L a pel cul a adopta un estil o bien cl -
sico, en el que l a cmar a no par ecer a estar pr esente,
per o al mismo tiempo est l l ena de gr andes ideas de
puesta en escena, como cuando Ezequiel obser va
desde un vidr io empaado a su mejor amigo y ex
socio, inter pr etado por Rafael Fer r o, r eunindose con
el dichoso dir ector par a, posibl emente, r obar l e su tr a-
bajo, escena de l a que se habl a en l a entr evista con
Gol dfr id y que est r esuel ta mediante mir adas (y dibu-
jos). Oun her moso pl ano con el que l a pel cul a se
convier te, por unos segundos, en una buddy movie. O
el comienzo mismo, con su fesmo autoconsciente.
Todos el l os son gr andes momentos, per o, a l a vez, son
total mente funcional es a l a tr ama.
P er etti compone uno de esos per sonajes que l e sal en
de taquto, esto dicho de l a mejor maner a posibl e.
Natal ia Or eir o l ogr a, por fin, br il l ar en una gr an pel cu-
l a, l uego de haber br il l ado en demasiados bodr ios.
Siempr e fue una gr an actr iz, per o sta es l a pr imer a
opor tunidad de disfr utar l a r eal mente en una pel cul a
hecha a l a medida de su fotogenia. Or eir o tiene una
bel l eza y una gr acia que no se vean desde que a Meg
Ryan se l e ocur r i hacer se cir ugas. Nor ma Al eandr o
funciona muy bien en un papel que r ecuer da a l os
gr andes papel es secundar ios que tiene gente como
Shir l ey MacL aine en comedias. S, se puede hacer un
cine industr ial y con estr el l as que sea sl ido y digno,
que no sl o "cumpl a con su cometido" sino que ade-
ms exceda eso, y que tambin sea un pl acer de ver .
Biel insky y Szifr n l o mostr ar on en el pasado, y ahor a
es el tur no de esta pel icul ita por encar go que, a fuer za
de un guin pr eciso, un dir ector que sabe exactamente
qu hacer con l y un gr upo de excel entes actor es, ter -
mina convir tindose en al go gr ande. [A]
N203 EL AMANTE 9
ESTRENOS
No t ant a fel i ci dad
Algunas obj eci ones po Javi er Por t a Fouz
Atencin: en el punto 5 se r evel an detal l es
de l a r esol ucin del ar gumento.
Principio. Como habr n visto ac noms a
l a vuel tita, l a cr tica de Msica en espera l a
escr ibi el mayor entusiasta que se ha
podido hal l ar , al guien que no r epr esenta
en absol uto l a val or acin pr omedio de l a
r edaccin de El Amante hacia esa pel cul a.
Hay otr o extr emo: un r edactor al que l a
pel cul a no l e gust nada per o que no
escr ibi par a este nmer o por cuestiones
de tiempo (ver emos si escr ibe al go el mes
que viene). En al gn punto inter medio
entr e esos dos extr emos est l a mayor a de
l os dems r edactor es que vier on l a per a
pr ima de Her nn Gol dfr id, a l a que l e
encuentr an al gunas bienvenidas vir tudes y
tambin al gunos defectos. Como de l as vir -
tudes ya se ha encar gado J uan P abl o
Mar tnez (de sobr a, al guien afir ma y r efun-
fua), ante l a defeccin gener al izada tpica
de l os das pr evios al Bafici me he quedado
con l a sper a misin de mar car al gunos
pr obl emas que l e veo y l e escucho (o que
l e vemos y l e escuchamos) a l a pel cul a.
1. L a msica. Msica en espera pone uno de
sus focos en l a msica. Escuchamos msi-
cas, pensamos en msicas de pel cul as,
asistimos a l a musical izacin del r el ato
dentr o del r el ato. En cuanto a l a musical i-
zacin de l a pr opia Msica en espera, del
10 AMA
r el ato pr incipal , haba dos opciones extr e-
mas, y muchas en el medio. L as extr emas
consistan en no poner nada de msica
extr adiegtica ("incidental "), o poner
mucha y de for ma muy evidente.
L amentabl emente, se el igi l a segunda
opcin, y de l a for ma ms extr ema posibl e:
l a msica comenta todo, cada per sonaje
tiene un l eitmotiv y cada situacin se
r emar ca musical mente en su tono emoti-
vo, o cmico, o el que sea. As, a veces, en
una misma escena nos invaden de for ma
atr onador a y en gal opante sucesin tr es o
ms mel odas distintas, que subr ayan todo
y a veces se inter ponen ante l a accin que
se est desar r ol l ando. Es indudabl e que
hay mucho tr abajo puesto en l a msica de
Msica en espera, per o el r esul tado es un
mer o exceso, al go r eal mente desmesur ado
que l ogr a que no pocos segmentos se
hagan difcil es de atr avesar y se convier tan
en r ipios que atentan contr a l a fl uidez del
r el ato. No se tr ata aqu de una mezcl a
expl osiva de fr agmentos de canciones
como en Moulin Rougel, que daba or igen a
al go nuevo, sino de una apuesta de emul a-
cin subr ayada de for mas tr adicional es
-al gunas cl sicas, otr as simpl emente gasta-
das- de musical izar pel cul as.
2. Nor ma Al eandr o. Una actr iz extr a inten-
sa (r ecor dar Cleopatra), aqu bien encauza-
da y contenida en cuanto a gesticul acio-
nes, per o cuyo per sonaje se echa a per der
por l a r epeticin de una de sus vetas:
cuntos espaol ismos de ms hay en sus
dil ogos? A l os diez minutos de su apar i-
cin, esos espaol ismos se vuel ven mec-
nicos, un condimento fal so, y dejan de
funcionar como chistes.
3. L as coincidencias, l as casual idades, l os
mecanismos de encastr e de l a histor ia.
Recor dar l a vieja enseanza de Bil l y
Wil der : l as casual idades, por favor , al pr in-
cipio del r el ato. Aqu se suceden casual ida-
des casi todo el tiempo, y al gunos momen-
tos de tensin pr ovocados por situaciones
ad hoc se inyectan mal amente casi sobr e el
final (en especial , l o del ar r egl o de l a cen-
tr al tel efnica). Al gunos de esos momentos
r ompen un poco (o mucho) el ver osmil ,
otr os al ar gan l a pel cul a innecesar iamente.
Sobr e el tempo del r el ato, hay que decir
que l a ul tr a vel ocidad del pr imer cuar to de
l a pel cul a pr ometa una her mosa y l unti-
ea acel er acin que l uego no se cumpl e.
4. L os secundar ios. L os per sonajes de
Rafael Spr egel bur d y de Rafael Fer r o son
funcional es a l a tr ama, gener an tensin y
estn bien integr ados (tal vez una pr ueba
de esto sea que a par tir de el l os se gener a
un gr an momento como el del sushi bar ,
con l a l l uvia y l a tr aicin). En cambio, l a
compar sa l abor al del per sonaje de Or eir o
funciona como un cornic relief extr a apenas
justificado: ese jefe exager ado en sus ma-
nas, esa secr etar ia demasiado enftica,
ambos con muy poco par a apor tar nar r ati-
vamente. Sobr e l os cr ditos final es, l a
secr etar ia juega el momento "humor stico"
ms obvio y ms bajo de l a pel cul a con su
pattico pedido de una pr ueba de actua-
cin, que deja a su per sonaje como una
mar ioneta cmica, una cscar a deshumani-
zada.
5. L a sensibl er a y l a fal ta de sutil eza de
al gunos pasajes. Nada ms dir emos: l as
notas musical es inspir adas en l as l etr as del
mvil con el nombr e del nene!
Final. S, cl ar o, hay muy buenos momen-
tos cmicos en l a pel cul a, gr andes chistes
(l a madr e de Ezequiel -P er etti- tiene unos
cuantos en l a var iante "par iente pesadil l a
psicoanal tca"), enor mes acier tos de r itmo
en l a pr imer a par te, dos pr otagonistas con
innegabl e qumica. Y, pr incipal mente, l a
confir macin de P er etti como gr an come-
diante +l a absol uta fotogenia (es decir , l a
absol uta seduccin cinematogr fica) de
Natal ia Or eir o. Si Msica en espera l ogr a
empezar a hacer de el l a una estr el l a de l a
comedia ar gentina, ur uguaya, r iopl atense
o de l a her mandad l atinoamer icana, todas
l as objeciones expuestas en este apur ado
texto se disol ver n ms tempr ano que
tar de. [A]
ENTREVISTA CON HERNN GOLDFRID ESTRENOS
Las pelculas
de mi vi da
por Juan Pablo Mar t nez
Cmo sur gi el pr oyect o de Msica en
esper a?
P r imer o hubo un concur so de guin que
or ganiz Cine.ar , y el guin de Msica en
espera par ticip. No fue uno de l os sel eccio-
nados, per o despus sur gi l a posibil idad
de hacer l a; se entusiasmar on con el guin.
Me l l amar on a m por que yo haba tr abaja-
do mucho con P atr icio (Vega)y con P er etti,
que fue el pr imer nombr e que apar eci
par a hacer l a pel cul a. Ah me incor por al
pr oyecto; me dier on a l eer el guin. Y fue
todo medio mgico, por que imagina te, de
pr onto r ecib un l l amado tel efnico; yo
estaba en cual quier otr o l ado, y de r epente
me dicen "Quer s l eer un guin como
par a dir igir una pel cul a?". Fue como un
sueo. Y bueno, despus apar eci l a posibi-
l idad de que Natal ia (Or eir o) fuer a P aul a,
despus se sum Nor ma (Al eandr o), y
empezamos a ar mar un poco el r ompecabe-
zas. Comenzamos a r eescr ibir al gunas cosas
con P atr icio y]ul ieta Steinber g, que es l a
coguionista. Si bien no cambiamos l a pel -
cul a, s l a fuimos l l evando a al go mucho
ms compacto, ms gr acioso. Y despus me
l l am l a atencin que ]ul ieta y P atr icio me
mar car an cosas que par a m haban estado
siempr e en el guin y que par a el l os er an
al go nuevo. P onel e que ]ul ieta me deca:
"Esto que pusiste vos me encanta", y par a
m eso haba estado siempr e. Es como que
el hecho de que el guin no sea de uno no
tiene nada que ver con el r esul tado final .
Yome siento muy identificado con l a pel -
cul a; l a siento muy per sonal , a pesar de no
haber estado desde l a gestacin de l a
tr ama. Me identifico con l os confl ictos de
l os per sonajes, r econozco per sonajes como
el de l a mam de P aul a en integr antes de
mi famil ia.
uno no est convencido y dice "Bueno,
pongmonos a impr ovisar ". P or l o menos
par a mi maner a de tr abajar .
Cmo logr ar on que esa qumi ca ent r e los
per sonaj es se vi er a r eflej ada en pant alla?
P r imer o, pasndol a bien. Er a al go que dis-
fr utbamos. Como te deca, dos semanas
antes de empezar a fil mar tuvimos estos ...
ensayos, o char l as, o r euniones de l ectur a
del guin. Todos l os das nos encontr ba-
mos con Natal ia y Diego, con Natal ia, Diego
y Nor ma, con Rafael (Spr egel bur d), con
Natal ia y P il ar (Gamboa). Y bsicamente l o
que yo quer a l ogr ar con esos encuentr os er a
no sl o ver cmo funcionaban l as escenas y
el tono que deban tener , sino tambin
conocer nos, habl ar de cual quier cosa, diver -
timos. Diego er a una de l as pocas per sonas
del el enco que yo conoca, as que par te del
tr abajo er a conocemos como per sonas. Y fue
al go extr aor dinar io, por que estaba tr abajan-
do con per sonas que tenan ganas de pasar l a
bien, que quer an hacer una buena pel cul a,
que cr ean en el l a. Y todo eso no sl o gene-
r una qumica entr e l os actor es y sus per so-
najes, sino que adems esta qumica se
extenda tambin al r esto del equipo.
Dur ant e el r odaj e, se r espet mucho el
gui n o haba una li ber t ad par a que fuer an
sur gi endo cosas nuevas?
L a l iber tad siempr e existi. P er o par a m el
guin estaba muy cer r ado. Fil mamos l a ver -
sin nmer o siete del guin. No cambi
mucho. No cambi l a estr uctur a, per o s
fuimos modificando cosas. Esa sptima ver -
sin nos encantaba a todos: a m, a el l os, a
Natal ia, a Diego. Y el momento de impr ovi-
sar o de buscar er a el momento de l os ensa-
yos. Nosotr os l eamos el guin con l os acto-
r es y apar ecan ideas. En ese momento nos
sentamos compl etamente abier tos a nuevas
ideas. Yeso hizo que yo l l egar a al r odaje
sabiendo per fectamente l o que quer a, no
haba necesidad de impr ovisacin, ms al l
de que siempr e se ter minan impr ovisando
muchas cosas. P er o par tamos de un guin
compl etamente sl ido, que nos gustaba
muchsimo. Cr eo que, igual mente, a l a hor a
de impr ovisar , es mucho ms r endidor
cuando se par te de un guin que a uno l e
encanta que si se par te de al go de l o que
Cmo t r abaj ar on la msi ca con
Guar eschi ?
Bueno, a m me gustaban mucho l as cosas
que haba hecho Guil l er mo y l a pr epar a-
N203 EL AMANTE 11
ESTRENOS ENTREVISTA CON HERNN GOLDFRID
cin que l tena. Una de l as pr imer as
cosas que hice fue el egir l a msica de espe-
r a que apar ece en l a pel cul a desde el l ado
de l a comedia. P ar a m cada uno de esos
r ingtones er a un chiste, entonces tena que
el egir l os muy bien. Y en cuanto a
Guil l er r no, en l a pr imer a r eunin que tuvi-
mos despus de que yo l e dier a el guin
me dijo de qu maner a pensaba tr abajar l a
pel cul a; puso l a idea de usar un cl avicor -
dio, que es el instr umento que tocaba
Bach. Y agar r ar eso y mezcl ar l o con instr u-
mentos cl sicos y otr os moder nos cr eo que
tena mucho que ver con l a pel cul a.
Despus estaba el tema de que el per sonaje
de Diego es un msico que est compo-
niendo al go, entonces l e dije: "Yo necesito
empezar a fil mar l a pel cul a conociendo de
al guna maner a cmo va a ser l a msica".
Entonces l estuvo tr abajando un montn,
y antes de fil mar l a pel cul a yo ya haba
escuchado bocetos tanto de ese r ingtone
que el per sonaje escucha -que, de al guna
maner a, dispar a l a tr ama- como de l o que
l final mente compone a par tir de l a inspi-
r acin que l e otor ga todo el camino que
r ecor r e hasta encontr ar el l eitmotiv musi-
cal par a l a pel cul a en l a que est tr abajan-
do. Y bueno, Guil l er mo me fue tr ayendo
distintas opciones y l o fuimos viendo tam-
bin con Diego, que tom cl ases de piano
par a l a pel cul a. Eso estuvo buensimo,
por que cuando toca l a l tima fuga de Bach
no usamos dobl e.
Per o t l no saba t ocar el pi ano ant es de
la pelcula?
No, nunca en su vida se haba sentado en
un piano. P er o yo cr ea que el hecho de
tener un pr ofesor de piano er a muy impor -
tante. Y bueno, ya despus de fil mar l a pel -
cul a empezamos a montar l a y yo ah l e daba
a Guil l er mo pedazos de l a pel cul a y l me
pr opona cosas, me deca "par a este momen-
to compuse tal cosa ... ". Y entonces segui-
mos tr abajando a par tir de l a fusin de l as
tr es cosas: de l a msica de esper a, de Bach y
de l a msica or iginal . Y a par tir de eso se fue
cr eando al go que ... a m me encanta cmo
qued. Tiene muchas r efer encias a l a msica
de otr as pel cul as. L o que quer amos er a que
l a msica tambin funcionar a por el l ado
del humor , como cuando vemos el pl ano de
l a nuca de Nor ma l a pr imer a vez que apar e-
ce, que escuchamos una msica a l a maner a
de Tiburn. Quer amos jugar con eso, diver -
timos.
Tambi n se j uega mucho con el hecho de
que la meloda que el per sonaj e escucha
y que qui er e encont r ar , que es casi el
McGuffi n de la pelcula, apar ezca des-
pus en la msi ca i nci dent al.
Cl ar o, apar ecen el ementos de eso. Y todos
l os el ementos musical es de l a pel cul a se
van uniendo y uniendo hasta l l egar a ser
l a msica que l final mente compone.
12 EL AMANTE N203
Como si hubier a una tr ama musical par al e-
l a a l a tr ama de l a pel cul a. Y otr a cosa que
tr abajamos con Guil l er mo, que es al go que
yo quer a, es que cada per sonaje tuvier a su
pr opio l eitmotiv musical . Cada uno tiene
su pr opio l eitmotiv y su pr opio instr umen-
to, a l a maner a de, por ejempl o, Pedro y el
lobo, y as, en l os momentos de ms enr e-
do se enr eda tambin l a msica y se mez-
cl an todos l os l eitmotivs y l os instr umen-
tos. Eso er a l o que quer amos l ogr ar con
Guil l er mo.
Tant o en el comi enzo de la pelcula como
en var i os moment os post er i or es par ece
j ugar se con la sor pr esa, con hacer nos
cr eer algo que fi nalment e no es. Eso
vi ene del gui n o de la puest a en escena?
Y, al gunas cosas vienen del guin y otr as
de l a puesta en escena. En cuanto al
comienzo, no r ecuer do cunto de eso
haba en el guin, per o siempr e pens que
al comienzo haba que engaar al especta-
dor , hacer l e cr eer que iba a ver un tipo de
pel cul a par a despus encontr ar se con al go
compl etamente distinto. Cr ea que tena
que haber un estil o, un tipo de fotogr afa,
un tipo de cl ima que tena que ser compl e-
tamente ajeno a l a pel cul a. El cine en cier -
to punto consiste en eso, en ir engando-
te y engandote como par a que no
puedas par ar de sor pr ender te. Y l o del
comienzo fue al go que habl amos con
L ucio Bonel l , que me pr opuso que l a
cmar a atr avesar a el vidr io, l o que me
r emiti al comienzo de Peggy Sue, que es
una pel cul a que me encanta, y me diver -
ta jugar con esos el ementos. El dir ector
que inter pr eta Rafael Spr egel bur d es un
tipo total mente esttico, y su cine est en
l a ver eda opuesta a este cine. Y yo quer a
que, de al guna maner a, esta pel cul a inicial
estuvier a en l a ver eda opuesta a l a que
nosotr os quer amos contar , per o incl uyen-
do sonidos que despus ter minar an sien-
do impor tantsimos en l a pel cul a, como el
sonido del tr en, el de l a l l uvia, util izndo-
l os de maner a compl etamente distinta a
como estn util izados ms adel ante. El
vidr io empaado que vemos despus se
r eutil iza en otr a escena total mente opuesta
y total mente nar r ativa en l ugar de cl imti-
ea y contempl ativa.
Clar o, cuando volvs a r ecur r i r al vi dr i o
empaado lo hacs en una escena que es
bi en hi t chockeana, en la que el per sonaj e
de Per et t i ve por el vi dr i o del r est aur ant
que su ami go lo est t r ai ci onando.
Bueno, esper o que Hitchcock no se r evuel -
va en su tumba. (Risas) P er o s, l a idea er a
gener ar suspenso con el ementos total men-
te cinematogr ficos. No hace fal ta que el
per sonaje habl e. Estn sol amente el dibu-
jo, el cl ima que gener an l a l l uvia y el
vidr io empaado. Y l os col or es que usamos
en esa escena no apar ecen en ningn otr o
momento de l a pel cul a: esos nar anjas,
esos col or es satur ados ... Real mente, l o que
quer a l ogr ar en esa escena er a que el per -
sonaje de Diego estuvier a en un mundo
compl etamente ajeno al suyo, en todo sen-
tido. P er o bueno, vol viendo al comienzo,
l o que quer amos l ogr ar er a incl uir el e-
mentos que despus fuer an a ser usados
ms adel ante per o de otr a maner a. Y me
divier te cmo qued.
S, Y t ambi n est eso de t r abaj ar lo
i mpr evi si ble dent r o de una t r ama a pr i or i
pr evi si ble.
Cl ar o, uno entr a a l a pel cul a sabiendo que
l os per sonajes van a ter minar juntos. Eso
er a l o que quer amos, que l a pel cul a te
sor pr endier a de al guna maner a, que no
fuer a sol amente una histor ia de amor , por -
que en r eal idad l a pel cul a no se tr ata sol a-
mente de dos per sonas que se conocen, se
tr ata de un tipo que tiene un pr obl ema
muy gr ande y una chica que tiene un pr o-
bl ema muy gr ande. Y el hecho de que ten-
gan esos pr obl emas muy gr andes hace que
se conozcan y final mente se enamor en.
Eso er a fundamental . Que fuer a adems l a
histor ia de dos per sonas que tienen que
sol ucionar su vida. Y el hecho de que esas
vidas se sol ucionen con el l os conocindose
y enamor ndose es l o que hace que ter mi-
ne con ese final fel iz que, s, es pr evisibl e,
per o a uno l e al egr a que pase. Como en
gr andes comedias r omnticas que a m me
encantan como French Kiss (Quiero decirte
que te amo) o Sleepless in Seattle (Sintona de
amor): uno ya sabe cmo van a ter minar ,
per o como el l as no par an de l l evar te par a
un l ado y par a el otr o, uno quier e ver
cmo se va a l l egar a que el l os se enamo-
r en y todo eso. Y es cl ar o que esas pel cu-
l as vienen de L eo McCar ey, Fr ank Capr a,
Howar d Hawks, Fr ank Tashl in, L ubitsch. Es
imposibl e no r evisar todas l as pel cul as de
esa gente, por que l o que ests haciendo,
de al guna maner a, es dial ogar con el l as. Y
a l a vez es un disfr ute absol uto poder r eco-
nocer esas pel cul as en l as nuevas.
Tu pelcula podr a for mar par t e de una
t er cer a gener aci n de comedi as r omnt i -
cas, de los que vi er on las clsi cas y las
de fi nes de los ochent a y comi enzos de
los novent a.
Ojal , por que sas son l as pel cul as que
admir o, son l os dir ector es que me encan-
tan. Sin l ugar a dudas, no es que yo agar r
pel cul as y dije "Bueno, esto vaya hacer l a
de tal maner a", simpl emente son l as pel -
cul as que vi toda l a vida y es inevitabl e
r emitir me a el l as. Vos me decas que l a
pel cul a tena cosas de Hitchcock o cosas
de De P al ma. No es que haya decidido que
el comienzo de l a pel cul a sea el comienzo
de Blow Out o de Doble de cuerpo, per o si
apar ece eso, me encanta, por que son pel -
cul as que me encantan. [A]
La culpa la t uvo Fi del
por Gust avo J. Cast agna
A
l gunos nmer os atr s, dos cr ticas pol emiza-
r on sobr e l a pr imer a par te del cicl peo tr a-
bajo de Steven Soder ber gh sobr e el Che, l a
mir ada del dir ector en r el acin a su per sona-
je y l a el eccin de su puesta en escena. Ambos textos,
fundamentados desde el anl isis, pl anteaban -cr eo
entender - al gunos enigmas y sus r espectivas sol ucio-
nes en r el acin a cul es ser an l os difer entes caminos
par a fil mar cine pol tico con un per sonaje tr ascen-
dente. Che, el argentino est unos escal ones debajo de
Che: Guerrilla, per o l a puesta en escena sigue siendo l a
misma, como tambin l a decisin de Soder ber gh de
el egir al gunos momentos de l a vida del per sonaje en
l ugar de concebir una r emanida biogr afa. Ms an, l a
segunda par te se cir cunscr ibe a l a exper iencia del Che
junto a su mnimo ejr cito en Bol ivia, que l o l l ev a
l a muer te.
L os r ecur sos cinematogr ficos de Soder ber gh
siguen siendo l os mismos: l a cmar a l ejana que se dis-
tancia del mr mol y de l as fr ases cl ebr es, el segundo
pl ano en el que se ubica el Che en var ias escenas de
conjunto, l os sil encios ms que l as pal abr as, el susu-
r r o ms que l as voces estr identes. Sin embar go,
Che: Guerrilla, al desar r ol l ar se casi en su total idad en
l a sel va, ostenta un minucioso tr abajo con el espacio,
que no tena su antecesor a, ms r esignada a l a
(r e)pr esentacin convencional de sus pocos confl ic-
tos. El hecho puntual de que dur ante ms de una
hor a y media l a pel cul a se l imite a mostr ar l os suce-
sos de Bol ivia l e sir ve al dir ector par a contar , de
Che: Guer r i lla
Che: Part Two
Estados Unidos/
Espaa/Francia.
2008.131'
DIRECCi N
Steven Soderbergh
GUi N
Benjamin A. van der
Veen. Peter Buchman
PRODUCCi N
BenicioDel Toro. Laura
Bickford
FOTOGRAFfA
Peter Andrews (Steven
Soderbergh)
MSICA Alberto Iglesias
MONTAJE
PabloZumrraga
DIRECCi N DE ARTE
J uan PedroDe Gaspar
INTRPRETES
BenicioDel Toro.
Demin Bichir.
Catalina Sandino
Moreno, Franka
Potente, J oaquim de
Almeida. J orge
Perugorra, Gastn
Pauls. Lou Diamond
Phillips. Marc-Andr
Grondin.
ESTRENOS
maner a cl sica y sin apr esur amientos del montaje, l a
pr epar acin de l os sol dados en l a sel va, el desdn y l a
desconfianza de l os campesinos bol ivianos por l os
invasor es y al gunos enfr entamientos con l as fuer zas
dictator ial es del pr esidente Bar r ientos. En este punto
es que Che: Guerrilla avanza en l a descr ipcin de una
inminente der r ota en l ugar de r asgar se l as vestidur as
pr oponiendo un fil m car gado de ideol oga y de fr ases
al tisonantes par a el r ecuer do. En efecto, se tr ata del
r educido ejr cito con el cual el Che intent extender
l a r evol ucin iniciada en Cuba, per o el tr atamiento
for mal que l e da Soder ber gh es el de una pel cul a con
al gunas escenas bl icas en l as que se ve a un gr upo
sin r umbo casi per dido en l a sel va. En ese sentido, l os
per sonajes avanzan, como ocur r e con l a nar r acin,
per o dar a l a impr esin de que estn dando vuel tas
continuamente en unos pocos l ugar es y que el desti-
no fatal l es est asignado de antemano. Tambin
sobr e este punto no es casual que Ter r ence Mal ick
figur e en l os cr ditos, ms an r ecor dando l a for ma
en que se conceba al espacio en La delgada lnea roja.
Esa decl ar ada agona del Che y su gr upo tiene una
for midabl e r esol ucin en l as l timas secuencias, en
l as que l a pel cul a al canza su car cter el egaco que
l l ega, siempr e de maner a susur r ante, hasta l a inmol a-
cin del per sonaje. Al l Soder ber gh deja sol o al Che
l ibr ado a su suer te, el imina el sonido y el ige, otr a vez
con acier to, l a cmar a en mano. El mismo cr iter io de
puesta en escena tienen l as poster ior es escenas del
apr esamiento del Che hasta su muer te, incl uyendo l as
imgenes en bl anco y negr o anter ior es a l os cr ditos,
que r ememor an l as de P ike y su gr upo en el final de
La pandilla salvaje. En este punto, r econozco no ser
nada or iginal : una de l as pr oductor as de Che: Guerrilla
se l l ama Wil d Bunch.
Bueno, el Che ha sido r escatado por el cine per if-
r ico a Hol l ywood o bendecido por el Festival de
Sundance en dos pel cul as nada despr eciabl es, en l as
que l as imgenes gobier nan con mayor intensidad
que l as pr ocl amas pr ediger idas. Sin embar go, si el
Che es anal izado en el dptico a tr avs de una mir ada
pol ticamente cor r ecta, no ocur r e l o mismo con el
per sonaje de Fidel Castr o. Cuesta entender , en este
sentido, que a una pel cul a que apel a a l a sutil eza en
l ugar de al tr azo gr ueso l e cor r esponda una car icatur a
gr oser a y sin vuel tas en r el acin a Fide!. Si en l a pr i-
mer a de l a saga Fidel est tr atado de maner a esque-
mtica, en el desenl ace del dptico, pese a que pocas
veces apar ece en imgenes, l a pel cul a r inde cuentas
con el per sonaje a tr avs de un par de textos que
par ecen escr itos por un per iodista de lnfobae, al gn
gusano r esidente en Miami o por comunicador es
social es que han disfr utado de L a Habana desde l os
ochenta hasta hoy como par aso per dido y vacacional
y que desde hace un tiempo denigr an l a figur a del
octogenar io l der con el mote de "dictador ". L o dicen
el pr esidente dictator ial Bar r ientos ("El er r or de
Batista fue no haber asesinado a Fidel ") y otr o mil ico
fr ente al Che ("Qu piensa, comandante? Usted aqu
y Fidel al mor zando en el Nacional "). Ay, l a cor r eccin
pol tica de Hol l ywood, que, desde su vul gar ptica,
siempr e necesita a un viejo enemigo al que se puede
r escatar por que tuvo una muer te joven, digna y por
una causa justa, per o que tambin r equier e de un
r ival como r esponsabl e de todos l os mal es que, en
este caso, todava encar nan l a Revol ucin Cubana y
su "dictador " en r eposo per manente. [A]
N203 EL AMANTE 13
ESTRENOS
Cmo est ar
muer t o/Como
est ar muer t o
Argentina, 2008, 80'
DIRECCiN
Manuel Ferran
GUiN Manuel Ferrari,
Nicols Zukerfeld
PRODUCCiN EJECUTIVA
Carolina Krasansky
FOTOGRAFIA
FernandoLockett
DIRECCiN DE ARTE
Clara Picasso
MONTAJE
Hernn Hevia
SONIDO
FranciscoPedemonte
INTRPRETES
IgnacioRogers, Nahuel
Viale, J ulin Tello, Ins
Efrn,
14 EL AMANTE N203
Manual de
i nst r ucci ones
por Gust avo Nor i ega
L
a pel cul a de Manuel Fer r ar i con nombr e dobl e
cuenta l as per ipecias de tr es chicos que se r a-
tean del col egio y vagabundean por l as cal l es
del centr o por teo. Cuenta con una espl ndida
fotogr afa en bl anco y negr o de Fer nando L ockett, el
mismo de El hombre robado, de Matas P ieir o, Msica
nocturna, de Rafael Fil ippel l i, y A propsito de Buenos
Aires, el empr endimiento gr upal de al umnos de l a FUe:
tr es pel cul as con Buenos Air es como el emento centr al
en comn, l o que va convir tiendo a L ockett en el gr an
fotgr afo de l a ciudad. L os chicos deambul an, conocen
chicas, habl an por tel fono pbl ico (uno de el l os simu-
l a un secuestr o), final mente se disgr egan. Cada tanto,
apar ecen mir ando a cmar a y contando su histor ia per -
sonal y su r el acin con el mundo de l a publ icidad. No
son per sonajes inter esantes y tampoco nada de l o que
dicen l o es; par ecen un poco tontos, un poco ms de l o
que se esper a de un adol escente, a aos l uz de l os chi-
cos de El hombre robado. Como es descr ipta por David
Oubia y Rafael Fil ippel l i en una nota apar ecida en el
nmer o 192 de El Amante, l a mir ada de l a pel cul a
sobr e l a adol escencia es distante, cr tica y pesimista.
Cmo estar muerto/Como estar muerto es, en al gn
sentido, una pel cul a nacida vieja, por que da l a sensa-
cin de que su mr ito ms evidente consiste en cier ta
r econquista cinematogr fica de l as cal l es de Buenos
Air es, par ticul ar mente l a zona de Cal l ao y Cor r ientes.
Sin embar go, esa batal l a ya fue pel ead a y ganada por
Pizza, birra, faso hace doce aos. En aquel l a pel cul a
inaugur al del Nuevo Cine Ar gentino se tr ataba de
seguir l a vida de l a nueva fauna instal ada en l a zona del
centr o por teo, compuesta por jvenes del incuentes de
poca monta, mar ginal es, sin futur o. Aqu, en cambio, el
intento no es l a bsqueda de r eal ismo sociol gico, ya
que en este caso se tr ata de muchachos de cl ase media
que no suel en cir cul ar por esa zona. Segn el pr opio
Fer r ar i, en una entr evista publ icada en Pgina/12: "El
tema fundamental es el espacio y cmo mezcl ar una
gener acin de jvenes que ya no tienen nada que ver
con este espacio y que deambul an por esa zona. L a idea
fue hacer chocar una gener acin con un espacio que no
l es per tenece."
En esas decl ar aciones uno puede encontr ar el por qu
de cier ta insatisfaccin que l a pel cul a pr ovoca, cier to
air e hel ado que tr ansmite. CEM/CEM tiene ms el
aspecto de un exper imento cientfico que de una bs-
queda ar tstica. L a idea de poner a unos jvenes en l a
noche de l a avenida Cor r ientes a ver qu pasa tiene
como r espuesta posibl e que simpl emente no pase nada,
que se vea l a ciudad y a l os muchachos diciendo tonte-
r as y que de esa inter accin no emer ja nada especial .
L a idea de que CEM/CEM est pensada como un
exper imento r igur oso en el cual se tr atan de contr ol ar
al gunas var iabl es l iber ando otr as par a ver al gn r esul ta-
do de ese cr uce se despr ende tambin de otr as decl ar a-
ciones de Fer r ar i en l a misma entr evista: "Hay un el e-
mento extr a. P r obabl emente, es un el emento que no s
si for ma par te impor tante dentr o de una pel cul a: es
que al guien que vive en Buenos Air es puede r econocer
y puede hal l ar se en esa zona. Se da cuenta de que l a
pel cul a es honesta con l as dir ecciones: si un per sonaje
va por Cor r ientes no puede inmediatamente apar ecer
en Cal l ao si est fr ente al Teatr o San Mar tn, y as suce-
sivamente. Hay como una especie de obsesin por el
espacio."
Esa obsesin, que de al guna maner a funciona como
sntoma de una pul sin contr ol ador a, tampoco tiene
consecuencias positivas impor tantes. Hay pel cul as que
tienen un pl ano fil mado en un continente y el contr a-
pl ano en otr o: el cine per mite eso. No son necesar iamen-
te mejor es ni peor es que aqul l as en l as que despus de
Tucumn viene Viamonte y despus Cr doba. Respetar
l a geogr afa del mundo r egistr ado y a l a vez r epr esentado
gener a un pl us muy poco fr til . L a pel cul a, segn l emos
en l as cr nicas de Quintn y Fl avia en La Lectora
Provisoria, fue ms apr eciada en Viena que en el mismo
l ugar donde ese supuesto r igor podr a ser per cibido.
Si l a pel cul a entonces funciona con un manual de
instr ucciones for mal es r gido, que se asemeja a un
exper imento de l abor ator io, l os per sonajes pasan a ser
como cobayas. Esa distancia cr tica descr ipta por
Oubia y Fil ippel l i puede ser , en r eal idad, al go peor .
Ms inter esado por sus pr ocedimientos que por l a pel -
cul a misma, Fer r ar i deja poco mar gen par a que apar ezca
otr a cosa, par a que entr e air e fr esco. As, el desampar o
de l os muchachos no par ece ser el r esul tado de una
r epr esentacin de l a r eal idad sino una decisin del
dir ector . [A]
Ti empos
i nt er esant es
por Mar cela Oj ea
ESTRENOS
e
ar r efour , Mc Donal d's: dos mar cas par a una
pel cul a. Dos mar cas que no son auspicios,
sino signos de una poca. L os dos car tel es,
inmensos y distantes, dominan al ter nada-
mente l a escena de esos subur bios confor tabl es y despo-
jados por l os que se mueve Manu. En nada se par ecen a
l os que ar dier on en l a pr imer a pl ana de l os diar ios al l
por 2005, ni a aqul l os de l os que br otaba esa cul pa
col ectiva escondida en Cach (Michael Haneke, 2005),
que quemaba l a cabeza de su pr otagonista y l o per se-
gua hasta en l os sueos. Manu no es inmigr ante, no
incendia coches ni esten l os mr genes de un univer so
tor tuoso y r esquebr ajado como el de Cdigo desconocido
(Michael Haneke, 2000). Sl o un pr esente comn, que
l os car tel es desl ucidos denuncian de maner a ostensibl e,
par ece l igar l a en pr incipio a ese mundo de r efer encias.
Si el espacio r esul ta significativo es por que contr ibu-
ye a gener ar un distanciamiento. Manu se despl aza por
esos no l ugar es con un desgano natur al . Come en un
shopping, atr aviesa el hal l de un aer opuer to, y a pesar
de ser l a pr otagonista de l a histor ia jams sobr esal e de
ese fondo imper sonal . Quizs por eso tambin su voz
nar r a y r efl exiona en ter cer a per sona. P or que el l a tal
vez es ms que el l a misma -y tambin al go menos-,
habitando esa estampa moder na y descol or ida. Mucho
se habl del l aconismo de una pel cul a que pr efier e
decir a par tir de l os sil encios: un padr e enfer mo, el final
de un entier r o, Manu al go tr iste o r ar a, y a par tir de al l
un cambio que se insina l evemente sin l l antos ni estr i-
dencas: estados inter ior es que no se dicen ni se mues-
tr an sino que apenas cir cul an, ignor ados, por esa ur be
distante y annima. No ocur r e esto con l a madr e de
Manu, el per sonaje de Ascar ide, esa figur a al go gr otesca
que se r ecor ta del fondo como una car icatur a l eve de
una tr isteza no del todo sentida y poco convincente.
El l a es el exponente de un pasado de fr mul as y r ecetas
(su fer ia mar xista, su bicicl eta fija, su amante de oca-
sin, su deseo per tinaz de mudar se par a dejar atr s el
dol or ), un panor ama que Manu obser va con distancia e
incompr ensin y hasta con cier to fastidio. P or que a
difer encia de Rosetta, l a pr otagonista que da nombr e al
tr istemente nunca estr enado fil m de l os Dar denne,
Manu no hace al ar des de fuer za, no se empecina, no
patal ea. Y si Rosetta (1999)es ms cr uda por l os avatar es
El ao si gui ent e
L' Anne sui vant e
Francia. 2006. 91"
DIRECCiN
Isabelle Czajka
GUiN Isabelle Czajka
FOTOGRAFfA
Denis Gaubert
MONTAJE
Isabelle Manquillet
PRODUCCiN
Serge Duveau
INTRPRETES
Anars Demoustier.
Ariane Ascaride.
Patrick Catalifo. Mata
Gabin. Bernard Le
Coq. Coura Traor.
del per sonaje y l os dil emas a l os que nos enfr enta, y
por esto mismo tan intensa y desgar r ador a, El ao
siguiente r esul ta desol ador a en su agor afobia de diseo.
Ya desde l a desesper acin o el desasosiego, al go
compar ten, sin embar go, ambas histor ias, y es el esp-
r itu de una poca. "Ojal te toquen tiempos inter esan-
tes", r eza una mal dicin china, y son stos l os que nos
tocar on en suer te, l os mismos de l os que habl a l a pel -
cul a. As, mientr as Rosetta se afer r a a un puesto de
venta cal l ejer a, Manu ejecuta con indifer encia su tr a-
bajo en un cal l center . Es una entr e muchos en ese
inmenso pl ano gener al en el que se mul tipl ican l as
mesas y l os tel fonos. P or que uno de l os enor mes
mr itos de l a per a pr ima de Isabel l e Czajka r adica en
hacer visibl e el estado inter ior del per sonaje no a par -
tir de l os gestos ni de l as pal abr as, sino a par tir de
estos pl anos gener al es vacos y ascticos. P l anos que,
si bien estn pr esentes desde un comienzo, par ecen
tr ansfor mar se a medida que l a pel cul a avanza, dejan-
do en cl ar o que ese paisaje inspido del inicio es al go
ms que un decor ado par a l a pr otagonista y sus con-
fl ictos adol escentes. Es que el estado inter ior del per -
sonaje no es otr o que el estado del mundo, por eso
Manu se asimil a al paisaje hasta desapar ecer en esa
desol ador a imagen del final que l a muestr a al mor zan-
do en uno de l os bancos de l os innumer abl es cor r edo-
r es de un centr o de compr as. Tampoco l a dir ector a
busca difer enciar se de ese enor me col ectivo del cine
fr ancs de l os l timos aos que se ha ocupado de l as
excl usiones tanto de l os de afuer a como de l os de
adentr o. L a difer encia entr e unas y otr as es sl o una
cuestin de foco, par ece quer er decir ; pr ueba de el l o es
l a amiga afr icana de Manu y su famil ia, cuya par tida
queda en segundo pl ano y sin que se expl iciten l os
motivos. No es casual en este sentido que Manu sea
joven, por que si bien no es sa l a edad del mundo,
hay que decir que es sa l a edad desde l a cual se l o
inter r oga, desde l a extr aeza y l a incomodidad. Muy
distinta es l a mir ada de l a infancia, sa que r epr esenta
esa nia de sonr isa r adiante que pasea en l os hombr os
de un adul to al que l a cmar a deja fuer a de campo.
Una mir ada inocente que poco sabe an de tr abajos
pr ecar ios, de sol edades en ciudades hostil es, de gl eba-
l izacin y otr as mal diciones chinas. [A]
N203 EL AMANTE 15
ESTRENOS
Indi scr et o
desencant o
por Eduar do Roj as
e
hjov como tutor , Raymond Car ver (el de Tres
rosas amarillas, un desl umbr ante r el ato sobr e
l a muer te de Chjov) y Bor ges sal udando
desde un l ibr o. Sor n se car g una mochil a
pesada sobr e l a espal da. Don Antonio, el octogenar io
escr itor r ecl uido en su casa de campo, se pr epar a par a
mor ir . L a edad, cl ar o, y un ataque car daco del que no
se r ecuper ar . L a esper a de su pr opio final est matizada
por otr a: en unas hor as l l egar su hijo, un pianista
famoso del que est distanciado desde hace aos. No
hay ms el ementos ni accin que l a vida domstica de
l a casa y el estar del anciano -visitado por un vecino
deudor , r ecibiendo a su mdico y amigo, r eencontr n-
dose final mente con su hijo-, que en sus momentos de
sol edad cor r ige sus escr itos y r el ee a Chjov.
Esto es todo; con estos pocos el ementos Sor n se
ar r iesg a constr uir su pel cul a. Cul es er an sus r iesgos?
L os padr inazgos mencionados al comienzo, citados por
el dir ector en l as entr evistas pr evias, citando expr esa-
mente al autor r uso y al r el ato de Car ver . P ar a afr ontar -
l os Sor n dispona de una capacidad de puestista que no
se l e ha r econocido suficientemente -ms al l del r esul -
tado de cada una de sus pel cul as-. Sor n encuadr a y
despl aza su cmar a con una discr ecin que l a hace casi
invisibl e, y es capaz de constr uir y apr ovechar l os espa-
cios en l os que se desar r ol l an sus r el atos con una pl asti-
cidad y sentido esttico poco comn en nuestr o cine.
Estas capacidades, puestas en juego en sus anter ior es
pel cul as, podan acentuar sus vir tudes o, en al gunos
casos, disimul ar sus debil idades. Es cuestin de gustos,
per o nos quedamos con el Sor n desbor dado de sus pr i-
mer as pel cul as (La pelcula del rey o aun l a indita Eterna
sonrisa de Nueva Jersey, descar tada por el pr opio dir ector ,
que no pudo contr ol ar su edicin final ), con sus pr ota-
gonistas oscil ando entr e l a megal omana y l a humil l a-
cin, despl azando sus dil emas por l os enor mes espacios
de l a P atagonia (otr a difer encia a su favor en r el acin al
cl austr ofbico cine ar gentino de l os setenta y ochenta),
y no con el de su segunda etapa, en l a que, ar r ancando
de l os acier tos de Historias mnimas, r eiter l uego su fr -
mul a de el ementos nfimos, per o acentuando una ten-
dencia al sentimental ismo y l a va cuidad de l a ancdota.
16 EL AMANTE N203
La vent ana
Argentina/Espaa,
2008,80'
DIRECCi N Carlos Sorn
PRODUCCi N
J os Mara Morales
GUi N
Carlos Sorn, con la
colaboracin de Pedro
Mairal
FOTOGRAFfA
J uln Apezteguia
MSICA Nicols Sorn
MONTAJE
Mohamed Rajid
INTRPRETES
Antonio l .ar r eta. Mara
del Carmen J imnez,
J orge Diez, Luis Luque,
Arturo Goetz, Caria
Peterson.
La ventana par ece una sntesis desvada de esas dos
ver tientes: l a ambicin chejoviana en el r el ato mor oso
de l as hor as domsticas en aguar do de l a muer te, P er o
en Chjov, como en el mejor Hemingway o en Car ver
-sus discpul os expr esos o impl citos-, el peso de l o no
dicho apl asta l o cotidiano, se impone y l os desbor da sin
necesidad de expl icacin al guna. L a r utinas de l os per -
sonajes estn car gadas de una tensin ocul ta, muchas
veces sin r esol ucin posibl e. Esa veta que r enov buena
par te de l a l iter atur a y el teatr o del sigl o XX es un cami-
no estr echo y r iesgoso que debe ser r ecor r ido con l os
ojos y l a sensibil idad bien abier tos. La ventana, en cam-
bio, es, en su br eve metr aje, un compendio de vacos.
Cuando Sor n quier e decir al go, l o muestr a y/o l o dice:
l a antol oga de Chjov que l ee Antonio, el l ibr o de
Bor ges dedicado "a una joven pr omesa" por el autor y
l a inmediata expl icacin del pr opio Antonio de su fr us-
tr acin como escr itor . Una mosca que r evol otea por l a
habitacin del viejo r esul ta un smbol o tan obvio del
tiempo estancado que r ecuer da, aun con el al ivio de su
br evedad, a aquel l as inter minabl es ver siones del qual i-
t sovitico del pr opio Chjov, o al Obl omov del inso-
por tabl e Mikhal kov. El secr eto de cmo decir cal l ando,
de acosar con el sil encio, de nar r ar sin ancdota, se l o
l l evar on Chjov y Car ver a sus r espectivas tumbas.
Sor n, en cambio, invier te el mtodo que invoca: habl a
cuando deber a cal l ar , se r efugia en el sil encio de im-
genes equil ibr adas y bien encuadr adas per o despr ovis-
tas de vida. Entonces l os por qus y l os cmos de l a
vida de Antonio, de sus amor es y fr acasos, de l a r el a-
cin con su hijo -que se r eanuda en el encuentr o fsico
per o no se r establ ece en l o afectivo- no tienen expl ica-
cin per o tampoco peso en l a histor ia, y, l o que es
peor , una al ter nativa u otr a ter minan dando l o mismo
al espectador . Otr o tanto ocur r e con l a fr a r el acin del
hijo y su esposa. As, l a esper a es sl o l a del final cr o-
nol gico del metr aje. El asomamos a l a ventana de
Antonio (el excel ente Antonio L ar r eta) no nos dej ni
siquier a el pl acer ocul to del fisgn. P ar ece que en el
cine l as ventanas deben ser indiscr etas. Y sta peca por
l o contr ar io. No tiene nada par a esconder y nada par a
exhibir . [A]
Amor osa
Soledad
Argentina, 2008, 82'
DIRECCiN
Martn Carranza,
Victoria Galardi
GUiN
Victoria Galardi
FOTOGRAFIA
J ulin Ledesma
SDNIDO
Omar J adur
INTRPRETES
Ins Efrn, Fabin
Vena, Nicols Pauls,
Mnica Gonzaga,
RicardoDarn.
Al ot r o lado
Auf der ander en
Sei t e
AlemanialT urqua/
Italia, 2007, 122'
DIRIGIDA POR Fatih Akin,
CON Nurgl Yesilr;ay,
Baki Davrak, Tuncel
Kurtiz. Hanna
Schygulla, Patrycia
Ziolkowska, Nursel
Kbse.
A
morosa Soledad cuenta, pr ecisamente, l a histor ia
de Sol edad (Ins Efr n), una chica que acaba de
ter minar una r el acin con su novio Nicol s
(Nicol s P aul s) y en medio de una confusin dol or osa y
gal opante conoce a otr o Nicol s (Fabin Vena), que l a
invita a sal ir con cl ar a pr edisposicin.
Uno de l os mr itos de l a pel cul a est en mantener
un tono par ejo sin desbar r ancar se, pr opiciado por el
minimal ismo de su nar r acin y un estil o de fil macin
sin al ar des. Otr o es l a actuacin de Ins Efr n, quien
r esiste l os pr imer os pl anos y ser fil mada l l or ando o
haciendo pis con l a misma enter eza que tiene l a pel cu-
l a. Su Sol edad r ecubr e una dual idad atr activa: es hipo-
condr aca y por ende hnchapel otas, per o a l a vez es
comunicativa y quer ibl e.
Como Una novia errante, de Ana Katz, o como -con
otr os al cances y objetivos-Los paranoicos, esta pel cul a
F
atih Akin es un joven dir ector tur co al emn que
l timamente se encuentr a muy afecto a un cine de
tono gr ave. Este tono no es pr ecisamente mal o en
s mismo ni est mal constr uido, per o inutil iza l a facil i-
dad del dir ector par a montar una puesta en escena fl ui-
da y potencial mente seductor a. Y no r esul ta par a nada
atr activo. L ejos dej Akin el al tsimo nivel de su
comienzo, pr imer o con Corto y con filo y l uego con l a
inol vidabl e Im [uli, sobr e l a que escr ib en al guna pgina
cer cana de este mismo nmer o. De l a pr imer a, Al otro
lado her eda l a intencin de abor dar el cr uce cul tur al que
se da en Al emania (especial mente en Hambur go, ciudad
natal del dir ector ), ms especficamente entr e l a cul tur a
tur ca y l a al emana. De l a segunda, l a habil idad par a l a
util izacin de l a msica (cabe r ecor dar que Akin es tam-
bin DJ )-aunque no se acer ca ni r emotamente al tal en-
to despl egado anter ior mente- y l a r uptur a de fr onter as
ESTRENOS
compar te l a novedad de exponer un pr otagonista que
sobr esal e por sus debil idades, gesto infr ecuente en l a tr a-
dicin del cine nacional , en el que l os per sonajes suel en
ser vctimas de l as cir cunstancias. Evidenciar l a debil idad
de un per sonaje hace que l as pel cul as sean ms obser va-
dor as del mundo cir cundante. Cuando en una de sus
r ecur r entes y obsesivas consul tas mdicas Sol edad va a l a
cl nica en busca de un car dil ogo, vemos cmo su des-
bor dante mundo mental contr asta con l a r utina l abor al
de l a secr etar ia, total mente inmer sa en l o cotidiano. Otr o
acer tado momento de contr adiccin es cuando el "ex"
Nicol s l e pide que l e devuel va l a ar mnica y Sol edad se
l a tir a por el bal cn. Ah vemos cmo l a expr esin de su
r ostr o y sus movimientos ner viosos no condicen con sus
pal abr as, decididas y enr gicas, que sal en a tr avs del
por ter o el ctr ico. L a util izacin de fr ases como "estoy
fuer a de eje", "tengo que apr ender a estar sol a" o l a
diver tida "gol peame y acar iciame" son r econocibl es
mul etil l as psicol gicas de poca, que por el distancia-
miento con que se usan cr ean efectos humor sticos.
Amorosa Soledad se empar ienta tambin con otr as
pel cul as ar gentinas en l as que l os per sonajes no par e-
cen estar atr avesados por l a cr isis ni tienen que enfr en-
tar una r eal idad econmica, siendo su mundo de per -
pl ejidades ntimas l o que ms pesa. Un mundo psquico
-en este caso neta mente femenino- que dur ante toda l a
pr oyeccin me r ecor d al tema "Botiqun", del genial
gr upo Metr pol i, inigual abl e sntesis del "al ma femeni-
na fuer a de eje" que sonaba al l por el '8S: "Si voy al
cine, me daa l a vista; si ando en auto, me mar eo; el
cigar r il l o me da vr tigo; vivir me causa tanta fatiga,
vivir me causa tanta fatiga ... ", LlLIAN LAURA IVACHOW
geogr ficas. De todas sus pel cul as sur ge una destr eza
par a per mitir que l as histor ias tr anscur r an fl uidas. Y de
l a mul tipr emiada Contra la pared ar r astr a intenciones de
gr avedad y cier tos injustificados gol pes de guin que
dejan l a impr esin de que l a vida es no sl o desgr aciada
sino tambin extr emadamente fr gil , muy deter minada
por impr evistos al ejados de l a vol untad de l as per sonas.
P ar a col mo, l e adicion a esta histor ia, en el camino de
l a gr avedad, tangencia l es componentes de denuncia
pol tica.
L a histor ia de l a pel cul a se afir ma a par tir de tr es per -
sonajes pr incipal es -Nejat, L otte (ambos al emanes) y
Ayten (tur ca)-y se desata con l a muer te de l a pr ostituta
Yeter ,madr e de Ayten y vctima mor tal de viol encia
domstica a manos del padr e de Nejat. Cuando Yeter
muer e, Nejat par te a Tur qua en busca de Ayten, en el
mismo momento en que sta escapa a Al emania en cal i-
dad de per seguida pol tica. Ah conoce a L otte, que l e da
r efugio y de quien se enamor a. P er o Ayten es atr apada
por l a pol ica al emana y depor tada a Tur qua, destino
final de l os tr es per sonajes, ya que L otte decide ir a aquel
pas par a estar cer ca de Ayten. El tr asfondo es siempr e un
destino mal dito e inmodificabl e, del cual l os per sonajes
ser n, dir ecta o indir ectamente, sus vctimas. Entonces el
pr obl ema pasa a ser l a dictadur a de l a gr avedad que Akin
l e impone a su histor ia y sus ser es humanos, dictadur a
que por otr a par te pr ocur a capital izar el injustificado
pr estigio que el dir ector al canz con Contra la pared.
Akin jug a l o segur o, y l o segur o fue feo, per o eso per -
miti que l a cr tica adicta a l a denuncia social y a l a
supuesta pr ofundidad psicol gica de al gn tema apl au-
dier a nuevamente a un dir ector per dido. AGUSTIN CAMPERO
N203 EL AMANTE 17
ESTRENOS
Wat chmen - Los vi gi lant es
Watchmen
Estados Unidos, 2009, 162', DIRIGIDA POR Zack
Snyder, CON Patrick Wilson, J ackie Earl Haley,
Caria Gugino, Billy Crudup
E
n una de l as pr imer as escenas de l a pel -
cul a, Dan (P atr ick Wil son) encuentr a a
Ror schach (l ackie Ear l e Hal ey) en su pr opia
casa y l e pr egunta qu est haciendo.
Ror schash l e contesta: "estoy comiendo fr i-
jol es". A esta fr ase Zack Snyder l e acopl a un
pl ano detal l e de l os fr ijol es en cuestin.
Basta esto como ejempl o de l os l ar gusimos
160minutos que dur a el fil m.
P ar a l os que no l o saben, Watchmen - Los
vigilantes est basada en el cel ebr ado cmic
(o novel a gr fica, segn al gunos, como si
fuer a l a denominacin l a que l e confier e
estatuto ar tstico) de mediados de l os
ochenta de Al an Moor e y Dave Gibbons.
P odr amos habl ar de una tr ansposicin, al
menos de una adaptacin, per o no, l a pel -
cul a (quizs por exceso de r espeto, quizs
por har aganer a, quin l o sabe?) no es ms
que una extr apol acin visual de l os dibujos
a l a pantal l a, con el agr egado de al gunos de
l os peor es vicios del cine de nar r acin cl si-
ca. Un pr oceso ir r efl exivo e intil que r esul -
ta en 189pl anos (l os cont) de esos impor -
tantes, ar npul osos, diseados par a impactar .
Se l e podr a echar enter amente l a cul pa
a Snyder -quen ya haba l l evado ms o
menos satisfactor iamente el cmic 300 al
cne-, per o no hay que ol vidar a David
Hayter y a Al exTse, l os r esponsabl es (en el
peor sentido de l a pal abr a) del guin. A l a
r edundancia visual y el tono monocor de,
l etal en este gner o, l os muchachos l e
suman una buena cuota de pr evisibil idad y
una innumer abl e cantidad de fl ashbacks de
tipo didctico/il ustr ativo par a dejar todo
asunto ms que cl ar o y entendido.
P odr amos cr iticar otr os aspectos del
fil m, per o sobr an stos como pr ueba de l o
necesar io par a hacer de una histor ieta de
cul to una pel cul a de cul to ... a l a r edun-
dancia y l a obviedad. RODRIGO AROZ
18 EL AMANTE N203
Cuat r o vi das y un dest i no
The Air I Breathe
Estados Unidos/Mxico, 2007. 95', DIRIGIDA POR
J iehoLee, CON Forest Whitaker, Brendan Fraser,
Andy Garcia, Sarah Michelle Gellar, Kevin Bacon,
J ulie Delpy.
C
uatro vidas y un destino es una de esas
tantas pel cul as que, col onizadas por l a
publ icidad y el discur so tel evsivo, se han
quedado sin imgenes. (Como Benjamn
Button con sus postal es de r evista tur stica y
sus pajar itos metafr icos que sobr evuel an el
ocano.) Recar gada de pl anos sin densidad
dr amtica ni espesor , l a pel cul a entr eteje l a
vida de var ios per sonajes, r otul ados
Happiness (fel icidad), P l easur e (pl acer ),
Sor r ow (pena) y L ave (amor ) -pr esumibl e-
mente, l as emociones fundamental es de l a
vida segn un ancestr al pr over bio chno-, y
est estr uctur ada en cuatr o par tes que l l e-
van estos ttul os y se pr estan figur itas par a
dar nos a entender que estas emociones se
contaminan y deter minan unas a otr as.
Entr e tanto smbol o se cuel a una tr ama de
ml tipl es conexiones con intenciones de
ar aar el noir, per o en su vano intento de
cr ecer en espir al ter mina por hacer l a caer al
vaco. Es que l a per a pr ima de ]ieho L ee
(neoyor quino; l a ascendencia or iental se l e
puede haber mezcl ado con MTV,yeso l o
expl icar a todo) se ubica ms cer ca del new
age ver ncul o de Ar i P al uch que de cual -
quier atisbo de existencial ismo.
Montaje acel er ado, omnipr esencia de
voces en off, sal tos en el tiempo y r al entis
se suceden sin distincin ni jer ar qua, que-
dando en evidencia como mer os ar til ugios
epidr micos de una tr ama en l a que caben
un agente de bol sa que busca sal var se en l os
cabal l os, un matn que puede ver el futur o
(?), su jefe, que se aduea de una popstar
con el cor azn par tido, y un mdico con un
amor imposibl e y al bor de de l a muer te por
cul pa de una ser piente. El final une todas
l as l neas par a l ucimiento del guionista (que
aventur o no conoce Short Cuts per o s
Crash) y compl eta una ser ie de imgenes
que han abandonado l a pr etensin de
-cor no deca P il ppel l i- "mostr ar par a per -
mitir ver " y se han vuel to inmir abl es.
IGNACIO VERGUILLA
Si mplement e no t e qui er e
He's J ust Not That IntoYou
Estados Unidos/Alemania/Holanda, 2009, 129',
DIRIGIDA POR Ken Kwapis, CON Ginnifer Goodwin,
J ennifer Aniston, J ennifer Connelly, Scarlett
J ohansson, Drew Barrymore, Ben Affleck, J ustin
Long.
L
as pr emisas no er an auspiciosas. L as
pel cul as acer ca de tr eintaer as que cita
fal l ida tr as cita fal l ida tr atan de encontr ar l a
fel icidad amor osa ya son un cl sico dentr o
del gner o de l a comedia r omntica, y es
difcil que al guna sobr esal ga del gr ueso de
l a pr oduccin. Adems, nada bueno augur a-
ba esta hija dil ecta y dir ecta de un l ibr o de
autoayuda del mismo ttul o (qu cosa
buena puede sal ir de un l ibr o de autoayu-
da?) y dir igida por el decepcionante Ken
Kwaps, quien en 2007 nos enchuf esa
cosa r etr gr ada y sopor fer a que es mejor
ol vidar l l amada Licencia para casarse.
En este sentido, Simplemente no te quiere no
defr auda. Con for mato de ser ie tel evisiva
al/a Sex and the City y dividida en captul os
que simpl ifican hasta l o obtuso el intr inca-
do mundo del r omance, l a pel cul a cuenta
con cuatr o histor ias que deambul an a l os
tr ompicones por un r el ato que avanza a
fuer za de l a simpata -y bel l eza-de sus pr o-
tagonistas y al gn que otr o momento "gr a-
cioso", de sos que nos sacan una media
sonr isa. Goodwin es una joven ingenua y
r ayana en l o histr ica que busca con pate-
tismo su pr ncipe azul ; Connel l y, l a esposa
engaada que intenta encontr ar se a s
misma; ]ohansson, obviamente, l a ter cer a
en discor dia, y, por l timo, Aniston es l a
eter na novia a quien su bienamado nunca
l e pr opone casamiento.
Compar abl e en su misoginia -vaya que
esta gente tiene er r ados l os conceptos de
feminismo y femenino!- a Guerra de novias,
otr a de chicas desesper adas hasta l o incr e-
bl e por casar se, si l a pel cul a no deviene
esper pento es por l as demasiado pocas per o
l uminosas apar iciones de Dr ew Bar r ymor e
-quen es tambin l a pr oductor a de SNTQ-,
en l as que se atisban ver dader os momentos
de comedia cuando r el aciona el cor tejo
actual con l as nuevas tecnol ogas, y l a
empata que gener a ]ustin L ong, poseedor
de un ajustado timing cmico. MARINA
LOCATELLI
ESTRENOS
Loca por las compr as
Confessions of a Shopaholic
Estados Unidos, 2009, 104', DIRIGIDA POR P.J
Hogan, CON Isla Fisher, Hugh Dancy, J oan Cusack,
J ohn Goodman. J ohn Lithgow, Kristin Scott
Thomas.
E
l cuidado y ar tesanal pasado de P .].
Hogan en l a industr ia desper taba l a
pequea il usin de que Loca por las compras
poda l l egar a ser l a pr imer a gr an pel cul a
de l a chick l it, gner o l iter ar io hoy da ms
popul ar en Hol l ywood que en l as l ibr er as.
P er o el dir ector de Peter Pan, El casamiento
de Muriel y La boda de mi mejor amigo se
r ebaja y ni siquier a consigue poner se a l a
al tur a de l a seductor a El diablo viste a la
moda, aunque val e acl ar ar que al menos
aqu no hay foto gr ama al guno que exude el
ver gonzoso y sucio l ucr o de Sex and the
City. Como sucedi hasta ahor a con casi
todas l as adaptaciones que hizo Hol l ywood
de este tipo de novel as, el atr activo excl usi-
vo de Loca por las compras r eside en el car is-
ma de su pr otagonista. Isl a Fisher , pr eciosa
r etacona tr entaer a, vena justificando un
pr otagnico en una pel cul a mainstr eam ya
desde l os tiempos en que l e vol l a cabeza
al Vince Vaughn de Los rompebodas, y l a
austr al iana no desapr ovecha aqu l a peque-
sima ofer ta que se l e otor g. L a suger ente
Fisher , con P .]. Hagan y su mir ada per spicaz
-que r echaza todo tipo de facil ismo y jams
ensal za y mucho menos denosta a su pr ota-
gonista por cual quier a de sus actitudes-
como nicos al iados, l ogr a que Loca por las
compras consiga un cr dito menor a al gn
tipo de esper anza sobr e venider as adapta-
ciones cinematogr ficas del fenmeno l ite-
r ar io femenino. L a cr tica en todo el mundo
l e baj l a per siana a Loca por las compras,
que se l l ev un tr emendo 2xl de opr obios,
en muchos casos injustificados, y P .]. Hagan
pag el pr ecio del mal timing del l anza-
miento del fil m. Es cier to que el contexto
de cr isis gl obal deja a Loca por las compras
fuer a de tempor ada, per o eso mismo tam-
bin vuel ve a l a pel cul a ms fr gil y simp-
tica, y l a separ a un poquito de l as bar atijas
de ese cine 100% sinttico que comer cia el
Hol l ywood de hoy da. NAZARENO BREGA
Mundo Alas
Argentina, 2008, 90', DIRIGIDA POR Len Gieco,
Fernando Molnar y Sebastln Schindel.
U
sando como estandar te una fr ase de
Fr ida Kahl o ("P ar a qu quier o pies, si
tengo al as?"), Mundo Alas pel cul a muestr a a
Mundo Al as banda, es decir , var ios ar tistas
(mayor itar iamente msicos) con discapaci-
dades var ias que se enter an de que van a ir
de gir a con L en Gieco y, despus, l as par a-
das de ese viaje (desde comil onas hasta r eci-
tal es). L a l l egada final es el sueo de al gu-
nos de el l os: el L una P ar k. Uno de l os tr es
dir ector es, adems del mismo Gieco y
Fer nando Mol nar , Sebastin Schindel (Que
sea rack), decl ar : "Cuando uno entr a en
confianza, l a discapacidad desapar ece, y
apar ece l a per sona." Ok. Se nota que l a
cmar a en mano de l a tr ada es amiga de l a
pandil l a, l os ve comiendo, l os ve habl ndo-
se, l os ve en el desayuno, per o eso l e juega
en contr a. En l os momentos en que Mundo
Alas se saca l os l astr es decl amator ios (que
l os msicos quier an ser tr atados como per -
sonas ms al l de su discapacidad es ms
que l gico, no as centr ar el audio fuer a del
concier to en ese tipo de fr ases), adquier e un
air e de gueto, de video famil iar , de, seamos
sincer os, viaje de egr esados. Y ya sabemos
que uno puede quedar se afuer a de eso si no
es de l a cofr ada. Es ms, el ser ajeno a ese
mundo al as a veces convier te a cier tas im-
genes en demasiado exhibicionistas (pr ime-
r simo pr imer pl ano de l gr imas de fel icidad
o de emocin). Mundo Alas quier e gambe-
tear el infor me tel evisivo per o r epite sus
modos: un gua (Gieco) es el epicentr o de
l as apar iciones de l os dems. P or qu no
l iber ar l a cmar a hacia el l os del todo (una
chica fil ma, per o se usa muy poco de su
mater ial )? P or qu no mostr ar que es una
famil ia no sangunea sin hacer l os habl ar a
cmar a todo el tiempo? P or qu dejar pasar
esa secuencia de l a disco gr fica ignor ando l a
emocin de uno de l os de l a banda? Mundo
Alas sl o es fel iz cuando l a fel icidad, l o pr o-
fesional y el sacr ificio son tan simpl es como
mostr ar a al guien haciendo, sin poder cr eer -
l o del todo, aquel l o que cr ee que l o hace
especial en el mundo. JUAN MANUEL DOMfNGUEZ
Waz
Reino Unido, 2007, 105', DIRIGIDA POR Tom
Shankland, CON Stellan Skarsgrd, Melissa
George, Selma Blair, J ohn Sharian.
Hasta dnde puede l l egar al guien par a
que dejen de tor tur ado fsicamente?
Hasta matar a al guien que ama? De ah
par te este r el ato que pasea por l a idea (basa-
da en l a ecuacin de Geor ge R. P r ice) de
que, genticamente, todos somos egostas.
P or eso l ean (nombr e que suena igual a
gene, el ingl s de "gen"), una mujer que
busca vengar se de quienes l a viol ar on, afir -
ma que "no hay amor " mientr as tor tur a
fsica y psicol gicamente a cada uno de sus
antiguos atacantes (de hecho, en Estados
Unidos el ttul o de esta pel cul a es The
Killing Gene). Y quizs esas escenas de tor tu-
r a r ecuer den a El juego del miedo, per o Waz
r esul ta mucho mejor por que en el l a el gor e
es par te de un pl anteo inter esante y con
potencial nar r ativo: contr ar iamente a aque-
l l a pl aga de innecesar ias exager aciones, esta
pel cul a contiene una histor ia esencial men-
te per tur bador a, es decir , l o per tur bador no
es un medio sino al go "fundante", al go que
est en l a misma concepcin de una pel cu-
l a basada en l o siniestr o. P or eso, ms al l
de que el r el ato se detenga en gol pes bajos
o en dil ogos r edundantes (encima, sobr e
amor ), el per sonaje de l ean (gr an Sel ma
Bl air ) val e l a histor ia y l a pena. P or que en
l as espantosas sesiones de tor tur a el l a va
mutil ando no sl o el cuer po de al gn ser
humano, sino tambin su concepcin sobr e
l a amistad, el amor , l a mater nidad, l a fami-
l ia ... Y en el r echazo que todo eso gener a
r eside el atr activo de una histor ia que, ade-
ms, destapa el sombr o r etr ato de una fuer -
za pol icial que deja cr menes impunes.
L stima que todo este bosquejo de cr tica
institucional ter mine l ucr ando con l a idea
de venganza mer ecida y entonces abuse de
l a (casi justificacin de l a) justicia por mano
pr opia, por que justamente eso opaca l o
bien encaminado que vena este pr imer l ar -
gometr aje de Tom Shankl and. JOSEFINA
GARCfA PULLS
N203 EL AMANTE 19
Car t as a Malvi nas
Ar gentina,2007, 80', DIRIGIDA POR Rodngo
Fer nndez, CON Vctor L apl ace, Fr ancisco Catal di,
Her nn Sevil l a.
Qu mol estas son l as r isas de l as sitcoms!
IEsas car cajadas que se escuchan cuando
al gn per sonaje hace o dice al go gr acioso,
por qu diabl os existen? Si r esul tan
total mente contr apr oducentes: uno l as escu-
cha y ya no quier e r er se, l o nico que quie-
r e es que l o dejen pensar y decidir cundo se
l e canta siquier a sonr er . Ac, Fer nndez
hace al go simil ar con l a musiquita sensibl er a
que pone cada vez que "hay que emocionar -
se". Encima esta pel cul a tr ata sobr e un
gr upo de hombr es que, dur ante l a Guer r a de
Mal vinas, dan su vida por r epar tir l as car tas
que l l egaban desde Buenos Air es par a l os sol -
dados. Haca fal ta r emar car l os momentos
tr istes con esa musiquita mol esta? Al final , l a
confianza de este dir ector en l os espectador es
es tan nfima que l a pel cul a ter mina fagoci-
tada por esa desconfianza. Apar te, entr e el
expl cito (adems de sobr emencionado)
par al el ismo con el Nuevo Testamento y l os
paupr r imos dil ogos (con fr ases como el
"tengo fr o" de un mor ibundo), ahor a tene-
mos muchas r azones par a desconfiar nos-
otr os de l . JOSEFINA GARCIA PULLS
Guer r a de novi as
Br i de Wars
Estados Unidos. 89', 2009. DIRIGIDA POR Gar y
Winick,CON Kate Hudson, Anne Hathaway,Br yan
Gr eenber g, Chr is P r att, Steve Howey,Candice
Ber gen.
L
l ena de chistes viejos fil mados con una
absol uta fal ta de timing, habitada por
20 EL AMANTE N203
ester eotipos femeninos gr oser os, con mor al e-
jas idiotas dichas por una voz en off con pr e-
tensiones al eccionador as fr ancamente inso-
por tabl e y con una histor ia de amor metida
hacia el final de maner a for zada, esta come-
dia (bueno, por l l amar l a de al guna maner a)
sobr e dos mujer es devenidas en enemigas
que se empean en ar r uinar se mutuamente
sus bodas apenas se sal va del desastr e absol u-
to por Anne Hathaway. Muy buena actr iz
que en este fil m muestr a no sl o sus ya
conocidas dotes par a l a comedia sino tam-
bin su capacidad par a pasar por var ios r egis-
tr os actor al es y ser cr ebl e en todos el l os,
par a bail ar con mucha gr acia en l a nica
escena medianamente pasabl e de l a pel cul a
y par a hacer que, al menos con su pr esencia
y su ngel , l a visin de este fil m que par ece
empeado en ser insufr ibl e se haga, por
momentos, l l evader a. HERNN SCHELL
Hi elos mt i cos
Ar gentina, 2008, 75', DIRIGIDA POR Daniel Bazn.
E
l esl abn per dido entr e La aventura del
hombre y Discover y Channel es esta pel -
cul a, un documental que tr ata sobr e l as expe-
diciones a l a Antr tda, l a epopeya de sus ini-
cios impul sados por Her nn P ujato y l as
actual es expediciones a bor do del l r zar .
J ustamente, en una de esas l timas se embar -
ca Bazn, quien nos pr esenta un mundo
hel ado que esta pel cul a, gr acias a su dir ector
de fotogr afa, no muestr a de un bl anco
homogneo. Entonces tenemos un espl ndi-
do escenar io y muy buenas imgenes del
bar co abr indose paso en el hiel o, r ompin-
dol o de for ma casi her oica. Y tenemos
"Agua", l a cancin de L os P iojos, como met-
for a y poesa del tr iunfo de ese bar co. P er o
al go fal l a, por que todo eso constituye una
pel cul a cuya mayor atr accin sigue siendo el
paisaje. Adems, ni l os val iosos testimonios
(entr e el l os, l os de al gunos integr antes de l a
pr imer a expedicin a l a Antr tida) ni l a histo-
r ia del bar co navegando entr e iceber gs y pin-
ginos l ogr an que uno deje de esper ar que
apar ezca P ancho Ibez conduciendo esta
montona emisin tel evisiva. JGP
Sabor a mi el
The Secret Li fe of Bees
Estados Unidos, 2008, 109', DIRIGIDA POR Gina
P r ince-Bythewood, CON Oakota Fannl ng,Queen
l.atitah. J ennifer Hudson, Al icia Keys,P aul Bettany.
L
a estil izacin de l as imgenes, pl agadas
de vacos momentos bel l os y metafr cos,
tir a por l a bor da el buscado r eal ismo con el
que l a dir ector a y guionista P r ince-
Bythewood quer a mostr ar l a tumul tuosa
poca del movimiento de l os der echos civil es
de l a comunidad afr oamer icana en el sur de
l os Estados Unidos en l a dcada del 60. Sabor
a miel se par ece sospechosamente -en su
puesta en escena, en sus actuaciones y en
cier to tufil l o mel odr amtico- a aquel l os tel e-
fil ms que se pasaban en l os ochenta bajo el
ttul o de "L a pel cul a de l a semana". As de
anacr nica par ece. Dakota Fanning (atr ave-
sando fr ente a cmar as el desgar bado paso
entr e infancia y adol escencia), quien inter -
pr eta a una pber hur fana de madr e y mal -
quer ida por su padr e, se une a un el enco de
estr el l as y a unos pr oductor es (l a par eja Wil l
Smith y J ada P nkett-Smth), todos con
mucha conciencia social , que pr etenden
al eccionar sobr e l a segr egacin que sufr i y
sufr e su etnia a fuer za de no mostr ar mucho
ms que negr os apal eados. MARINA LOCATELLI
DE UNO A DIEZ LOS ESTRENOS DEL MES SEGN LOS CRTICOS
J ORGE AYALA LEONARDO J AVIER HERNN SCOTT ROBERT DIEGO LERER MIGUEL HUGO J OSEFINA PROMEDIO
BLANCO D'ESPSITO DIZ FERREIRS FOUNDAS KOEHLER Clar n PEIROTTI SNCHEZ SARTORA
El Fi nanci er o. El Amante Los FM Rack LA Weekly, Vanety, La Voz del subjetiva.corn Le Monde
MxIco inrockuptibles &Pop EE.UU. EE.UU. Int er i or diplornatique
Coraline y la puerta, .. 7 9 9 7 8 8 8.00
El ao siguiente 7 8 7.50
Cmo estar muerto ... 6 8 9 7 8 5
7.17
Al otro lado 7 6 8 7 2 6 8 8 6.50
Msica en espera 6 7 6.50
Che: Guerrilla 8 6 9 3 8 4 7
6.43
Amorosa Soledad 5 6 7 5
5.75
Watchmen - Los vigilantes 6 5 6 5 4 8 6 5.71
Cuatro vidas y un destino 5 5 5.00
Simplemente note quiere 5 5 4 6 5.00
La ventana 4 2 7 5 4.50
Loca por las compras 5 4 3 5 6 4 4.50
Sabor a miel 3 6 5 4 4.50
Guerra de novias 4 4 4 1 3.25
Cartas a Malvinas 1 3 2.00
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N203 EL AMANTE 21
RELACIONES ENTRE EL CINE Y LA LITERATURA Y MUCHAS OTRAS COSAS
Si dos personas con opiniones fuertes se juntan, se arma una discusin; si se agrega una tercera,
se arma un debate. Y si estos tres expresan sus puntos de vista en pblico, se conforma una mesa
redonda (aunque noimporte si hay una mesa en la sala y menos que sea redonda). El PC!, la
entidad que agrupa a varios directores independientes argentinos, y el Centro Cultural Rojas
intentaron a lolargode 2008 juntar por lomenos tres voces de distintos mbitos de la cultura en
una mesa redonda para que debatan sobre cine desde todos los ngulos posibles. Loque sigue es
la reproduccin de una de esas charlas, centrada en este casoen las relaciones entre cine y
literatura. Participaron J ulia Solomonoff (moderando en representacin del PCI), Gonzalo Castro
(escritor y cineasta), Fabin Casas (escritor) y Graciela Speranza (escritora y guionista).
Presentamos este texto como un adelanto de la publicacin de un libroque recopilar ste y los
dems debates que formaron parte del ciclo.
Ci ne de aut nomo
Juli a Solomonoff: Habl emos sobr e el tema
del tr abajo sol itar io o gr upal , segn sea cine
o l iter atur a, de l as fobias y l os pl acer es de l a
sol edad o del tr abajo en equipo. Me inter e-
sa saber cmo sienten l a cuestin de l a col a-
bor acin. Tenemos el caso de Gonzal o, que
se l as ar r egl par a mantener se sol o, fil man-
do Resfriada, aun en un medio como el
cine, en el que muchas veces se r equier en
cier tas compaas obl igator ias.
Gonzalo Cast r o: El hecho de haber demor a-
do tantos aos en hacer l a pel cul a tuvo
que ver con una evol ucin tecnol gica que
se est dando r ecin ahor a. Hace unos diez
aos ya tena l a idea, per o en ese momento
cr ea que l a nica for ma de r eal izar l a con el
nivel de intimidad que r equer a el r egistr o
de cier tos dil ogos er a sin ningn equipo
tcnico, que sl o se tr atar a de l os per sonajes
y yo. En ese momento poda acceder a una
cmar a de 16mm, per o me di cuenta r pi-
damente de que no er a posibl e al canzar un
mnimo estndar tcnico sin un gr upo de
col abor ador es. Dur ante un tiempo estuve
expl or ando con video, con Mini DV,al go
ms cer cano a un diar io en video. Con l a
l l egada hace un par de aos de l as cmar as
22 EL AMANTE N203
HD, de un r ango ms o menos accesibl e, vi
que haba una for ma de pr oducir una pel -
cul a sin necesidad de tener un dir ector de
fotogr afa, sin necesidad de tener un soni-
dista. Entonces, pude estar yo con l a cma-
r a y el l os, l os actor es, ah, sin inter media-
r ios. Haba una r el acin con el espacio y
con l as actuaciones que er a l o que yo ima-
ginaba como nica for ma posibl e.
JS: P enss que esa modal idad de tr abajo
tuvo que ver con l a histor ia par ticul ar que
quer as contar ? Oes una modal idad de tr a-
bajo que seguir as ms al l de cual quier his-
tor ia?
GC: No podr a pensar en pr oducir de otr a
maner a. Cr eo que par a pr ofundizar se como
ar te el cine tiene que tender a l a autonoma
del dir ector . Yodudo del ar te col ectivo.
Estn l os actor es, como par te de l a pr oduc-
cin de una deter minada r eal idad, per o en
l a fase del r egistr o de esa r eal idad, en el
momento de pr oducir una deter minada gr a-
mtica, me par ece que el contr ol tiene que
r esponder a una sol a per sona, an cuando
impl ique una pr dida tcnica. Me par ece
que esa pr dida es impr escindibl e, que no
se puede del egar l a gr amtica de l a fotogr a-
fa en un dir ector de fotogr afa.
JS: Sin embar go, el cine tiene ms de 100
aos y sin duda han existido autor es, an
del egando aspectos tcnicos. P or qu cr es
que hace fal ta estar sol o par a ser un autor ?
Tal vez un dir ector autor sea, pr ecisamente,
al guien que puede al inear a todo un equipo
tcnico en su idea de l a pel cul a.
GC: Es que yo cr eo que antes no se poda ni
pl antear esto que estoy diciendo. De hecho,
hoy tampoco se puede hacer una pel cul a
de 3Smm convencional sin ninguna col a-
bor acin. Ese pl anteo no exista por que no
er a posibl e bajo ningn punto de vista.
Ahor a, en l a medida en que uno est satis-
fecho con el r esul tado del HD, pasar a ser
un fetiche. Antes, l a cuestin er a r epr oducir
una deter minada r eal idad, l o cual sin l a
per icia tcnica de un dir ector de fotogr afa
er a imposibl e. Ahor a hay un visor que te
muestr a exactamente l o que se est gr aban-
do. A par tir de eso, no cr eo que sea necesa-
r io del egar en un dir ector de fotogr afa deci-
siones sobr e l a imagen. Me par ece que se
van a abr ir muchsimo l as posibil idades
par a l os cineastas, se van a r amificar hacia
l ugar es impensados. Bueno, as es l a l iter a-
tur a. L a l iter atur a nunca dependi de nin-
guna per icia tcnica. En ese sentido, par a
m el cine no puede competir l e. L as obr as
maestr as del cine no son casi nada al l ado
de l as obr as maestr as l iter ar ias. L a histor ia
del cine es muy br eve. Compar ando con l a
novel stca, podr amos decir que estamos
como en l a pr imer a mitad del sigl o XIX.
Eso es, en par te, por que cual quier per sona
que quisier a escr ibir una novel a simpl emen-
te l a escr iba. P ar a fil mar una pel cul a tenas
que tener un manejo muy exitoso en aspec-
tos econmicos y en tu r el acin con siste-
mas de financiacin muy compl ejos. El cine
r equer a de deter minadas car acter sticas per -
sonal es de extr over sin y de manejo de l as
r el aciones con un gr upo, que l o hacan
muy l imitado. Eso va a cambiar r adical men-
te de ahor a en ms.
Gr aclela Sper anza: Estoy total mente de
acuer do en que l as nuevas posibil idades tc-
nicas modificar on l a posibil idad de autono-
ma de un dir ector , per o me par ece que
desde este extr emo que pl antea Gonzal o, en
el que el dir ector par te de l as condiciones
ms extr emas de autonoma, a otr as condi-
ciones ms pr ofesional es, como el caso de
col abor acin de un escr itor o un guionista
con un dir ector , hay un espectr o muy
ampl io en el que el dir ector puede seguir
siendo un autor . Si hay un dir ector que
fil ma por que cr ee que tiene una mir ada par -
ticul ar sobr e el mundo, o busca una for ma
de expr esin cinematogr fica par a modifi-
car el l enguaje, hay un autor de cine. Me
par ece que, en ese ampl io espectr o del que
habl aba, l a col abor acin posibl e de un
escr itor debe par tir de l a pr emisa de que el
autor es el dir ector . El tr abajo del escr itor
debe estar , no dir a al ser vicio, per o s tr aba-
jando con cier ta empata con esa mir ada. Y
me par ece que esto no tiene que ver con
ninguna subsidiar iedad, sino con que l a
pel cul a es cl ar amente del dir ector . Hay al go
inter esante que tiene que ver con esta r el a-
cin que haca Gonzal o entr e l a histor ia del
cine y l a histor ia de l a l iter atur a. L a histor ia
de l a l iter atur a es mucho ms l ar ga y, por
eso mismo -y cr eo que esta idea es de
Ricar do P igl a-, el cine puede pl antear se
hacer cosas que l a l iter atur a ya no puede
hacer . A nadie se l e ocur r ir a escr ibir o r ees-
cr ibir a Kafka, por ejempl o, y uno podr a
pensar que El hombre equivocado de
Hitchcock es una for ma de vol ver al mundo
kafkiano a tr avs del cine. A nadie se l e
ocur r ir a r e escr ibir a Dostoevsky, per o ah
tens a Taxi Driver como r e escr itur a con-
tempor nea de Memorias del subsuelo. Y me
par ece que es el tipo de r el acin ms r ica
que puede establ ecer el cine, no sl o con l a
l iter atur a sino tambin con muchos otr os
l enguajes. P ienso en el cine y l a pintur a, en
Sokur ov, el cine y el teatr o desde Ber gman
hasta hoy, hasta esa pel cul a mar avil l osa de
Rohmer que r ecr ea l a Revol ucin Fr ancesa
con decor ados teatr al es y dil ogos tambin
teatr al es. Y par a l l egar a un ejempl o ms
pr ximo, l a pel cul a de Mar iano L l ins,
Historias extraordinarias, que me par ece que
es un ejempl o muy cl ar o de l o que el cine
puede hacer con l a l iter atur a, aun contr avi-
niendo todos l os mandatos de aquel l o que
no debe hacer : l a pr ofusin de l a pal abr a, el
voice over abundante, l a mul tipl icacin de
histor ias. En fin, me par ece que todava hay
mucho por hacer en el cine entr e el cine y
l a l iter atur a.
JS: Cr eo que estamos todos de acuer do en
que l as nuevas tecnol ogas per miten cier tos
nivel es de autonoma. Yo no s si estoy tan
de acuer do en equipar ar autonoma con
autor a. Cr eo que l as tecnol ogas son sl o
una tcnica en situacin de disponibil idad.
Mientr as Gonzal o habl aba, yo pensaba en
Al exander Astr uc, que escr ibi aquel l o de
que el cine podr a ser per sonal cuando se
pudier a manejar una cmar a como se
maneja un bol gr afo. Me par ece que ese da
ha l l egado, per o no necesar iamente todos
saben escr ibir . Me par ece que el cine es un
pr oceso muy compl icado y que l a autor a es
muchas veces el pr oducto de una col abor a-
cin. No quier o decir que l a autor a no sea
del dir ector . Me par ece ter r ibl emente hip-
cr ita habl ar del cine como una cr eacin
gr upal y democr tica. Cual quier a que haya
estado en un set l o sabe. Siempr e hay un
r ecor te y una decisin, y una r esponsabil i-
dad sobr e esos r ecor tes, de l os cual es el
dir ector se tiene que hacer car go. P er o que-
r a vol ver al tema de l a autonoma y l a
autor a. A m me gusta l a pal abr a "dir ec-
tor ", por que cr eo que tiene que ver con esto
de l l evar al go o al guien hacia cier ta dir ec-
cin. (A Gonzalo Castro) Tus actor es habr n
tenido sus humor es, sus disponibil idades,
sus capacidades, sus l mites. Vos l os dir igis-
te, per o de al guna maner a eso hace que no
haya sido una pel cul a total mente indivi-
dual , no?
GC: L o que yo digo es muy r adical en este
sentido. Ser a l gico que me apedr ee cual -
quier per sona que se haya dedicado ser ia-
mente al cine, per o sigo cr eyendo, como
hace cinco minutos, en esa autonoma. P or
ejempl o, si pensamos en l a fotogr afa, es
impensabl e un fotgr afo que tr abaje con un
dir ector de fotogr afa. Car tier -Br esson no
podr a no estar inter viniendo con su cma-
r a en for ma per sonal par a captar esos
momentos tan par ticul ar es que encontr aba.
Yo cr eo que l a imagen -cmo l l egar a una
deter minada imagen- es un el emento de
gr amtica ms impor tante de l o que sostie-
nen l os dir ector es de cine. Cr eo que siem-
pr e hay una r el acin de coautor a con l os
Stntang
dir ector es de fotogr afa. Y yo cr eo que debe-
r a ser l a cr eacin de una sol a per sona. Me
par ece que l a tecnol oga va l l evar a eso. Si
ahor a sl o se va a tr atar de inter pr etar l o
que te muestr a el visor , l a r el acin entr e un
dir ector y un dir ector de fotogr afa va a ser
muy hostil , por que el dir ector de fotogr afa
ya no tendr ese poder de pr evisual izar
aquel l o que l os dems no podemos ver . No
imagino cmo pueden mantener se esas
r el aciones en un mundo de cine digital .
JS: Cul es par a vos l a mater ia del cine?
P or que te veo, per dn que te l o diga, muy
cer r ado al r ol del dir ector de fotogr afa. Y el
cine tambin es tiempo ...
GC: Indudabl emente, hay muchos otr os
aspectos que son fundamental es: cmo se
ar ticul an l as actuaciones, el montaje ... r que
tambin me par ece al go muy extr ao, ya
que suel e estar en manos de otr a per sona,
un montajista. Me par ece que el montaje
tambin es al go que tiene que estar en
manos del dir ector , es otr a cuestin de gr a-
mtica decisiva.
Fabi n Casas: A pr ior i, l a idea de hacer cine
N203 EL AMANTE 23
RELACIONES ENTRE EL CINE Y LA LITERATURA Y MUCHAS OTRAS COSAS
par ece como si fuer a mucho ms col ectiva
que l a de escr ibir , donde uno est sol o. P er o
existen muchas for mas de pensar l a l iter atu-
r a, por suer te. Yo siempr e sent l a l iter atur a
como al go compl etamente col ectivo, por -
que me doy cuenta de que cuando me
pongo a escr ibir l o estoy haciendo con l as
per sonas que conozco, con l as l ectur as que
tuve. Ests escr ibiendo con l os vivos, ests
escr ibiendo con l os muer tos ... En ese senti-
do, par a m, cuando pienso en l iter atur a
hay al go anl ogo a l a exper iencia del cine,
que tambin for ma par te de al go col ectivo.
y no es sol amente l a imagen simbl ica de
estar escr ibiendo con un montn de gente.
Tambin muestr o l as cosas a per sonas a l as
que l es tengo confianza, por que me van a
decir l o que piensan. Eso me par ece que
siempr e es muy impor tante, no sol amente
en l a escr itur a sino en todos l os r denes de
mi vida. Est bueno tener al guien con
quien discutir el tr abajo que ests haciendo,
poder entr ar en una discusin mucho ms
compl eja e inter esante, que tr ascienda todas
l as for mas institucional es que tienen l as
ar tes de r efl ejar se, como pueden ser l os pr e-
mios, l os festival es ... r todas esas cosas que
entiendo que for man par te del univer so del
cine o l a l iter atur a, que for man un cir cuito
necesar io par a hacer se conocer , per o a l as
que no hay que dar l e mucha ms impor tan-
cia.
GS: En cuanto a mi exper iencia per sonal ,
siempr e cr e que l a col abor acin de un
escr itor en el cine deba contempl ar l a auto-
noma del dir ector . Si el escr itor quier e ser
autnomo, que escr iba una novel a o un
cuento. Si escr ibe en el cine, es en otr o tipo
de r el acin. L a col abor acin con el dir ector
puede ser una r el acin inter esante, siempr e
que al escr itor l e inter ese ese dir ector , que l e
inter ese el mundo del dir ector y el pr oyecto
de ese dir ector . Si uno no encuentr a un
punto de contacto en el que poder apr o-
piar se de ese pr oyecto, cr eo que esa r el acin
no tiene ningn sentido. Ocr eo que puede
tener sl o un sentido econmico, que
muchas veces es un buen mvil en el
mundo del cine. P er o no es el tipo de col a-
bor aciones en l as que yo par ticip. L o que
un escr itor puede hacer es acompaar al
dir ector , tr atar de buscar l a l ey que r ige esa
idea nar r ativa. A veces, una mir ada exter na
al dir ector puede ayudar a poner distancia
en al gunas cuestiones y pensar una for ma
mejor de ser fiel a eso que se pr opone. No
quier o habl ar de encontr ar una estr uctur a,
por que en l os pr oyectos de al gunos dir ecto-
r es no se tr ata de r espetar ninguna estr uctu-
r a sino ms bien de l o contr ar io.
JS: Tr ajiste el tema de l a distancia, que es
muy inter esante. Cr eo que en un dir ector
de cine hay una per manente tensin entr e
estar dentr o y estar fuer a de l a pel cul a. Yo
24 EL AMANTE N203
siento que el tr abajo de dir ector es un tr a-
bajo per manente de entr ar y sal ir , de dis-
tanciar se y de meter se a fondo. Cr eo que l as
ar tes pl sticas juegan tambin todo el tiem-
po con eso, con esa necesidad de distanciar -
se de una obr a y vol ver a entr ar . Qu pasa
con l a l iter atur a? Yo tengo l a sensacin,
aunque l o digo sin ser escr itor a, de que l a
escr itur a es un tr abajo hecho total mente
desde adentr o.
FC: Con r especto a l o de entr ar y sal ir ,
cuando escr ibo apar ece una voz que par a
m es como mi voz per sonal , l a que yo
identifico. Veo l o que escr ibo y digo: "Esto
l o escr ib yo". P er o tambin hay una voz
extr aa. Y siempr e tr ato de que l o que
quede es esa voz extr aa. Osea, tr ato de
combatir de al guna maner a cier ta habil idad
que uno tiene cuando escr ibe. P or que cual -
quier tar ado tiene una habil idad, no es al go
tan compl icado tener una habil idad. Si uno
natur al mente escr ibe desde que es chiquito,
adquier e deter minada habil idad. Yo tam-
bin tengo una for macin per iodstica y
for ma par te de ser per iodista poder escr ibir
al go inmediatamente cuando te l o piden.
De al guna maner a, cuando hacs per iodis-
mo siempr e ests tr abajando en estado de
r espuesta. Y cuando escr ibs otr as cosas que
tienen que ver ms con l o que uno podr a
l l egar a denominar l iter atur a ests siempr e
en estado de pr egunta. Cuando vos decas
esto de sal ir y entr ar en r efer encia al dir ec-
tor , yo l o asociaba mucho con esto de con-
ser var l a voz extr aa, que es l a que te gene-
r a ms incer tidumbr e. Quizs tiene que ver
con esa necesidad del dir ector de entr ar y
sal ir . Cuando apar ece al go que enseguida
puedo decir "esto l o escr ib yo", tr ato de
tr abajar en contr a. Me gusta tr abajar en
contr a de mi habil idad.
GC: Yo cr eo que mi voz pr opia es a l a
vez una voz extr aa. Osea, no tengo ese
distanciamiento que te pudo haber dado a
vos el oficio del per iodismo. Yo, al no tener
esa habil idad, cr eo que no tuve ese pr obl e-
ma. Voy el abor ando al go que voy sintiendo
pr opio, per o que siempr e es extr ao, por -
que nunca l o haba exper imentado antes. Y
el tema del cine en r eal idad devino de l a
fotogr afa. De hecho, tengo l a sensacin de
que me inter esa ms l a nar r ativa que devie-
ne de l a fotogr afa que l a nar r ativa que
podr a venir de tr anscr ibir una novel a. Yo
empec con una cmar a P ol ar oid, una
cmar a muy pr imitiva per o muy inter esan-
te, con muy al ta sensibil idad (3000 ASA),
con l a que poda sacar fotos en cual quier
entor no. Tena l a costumbr e de sacar fotos
sin encuadr ar , l o cual me per mita tomar l as
en un entor no social sin que nadie supier a
que l o estaba haciendo. De esas escenas
donde nadie saba que estaba l a pr esencia
de una cmar a yo fui ar mando l bumes.
Bsicamente, se tr ataba de mis entor nas
habitual es r egistr ados de una maner a y en
cier tas secuencias que me r esul taban muy
atr activas. Haba un potencial nar r ativo que
par a m sur ga de ese tipo de fotogr afas
espontneas que me atr aa mucho. Y me
atr aa pensar qu pasar a si pudier a exten-
der eso en el tiempo.
JS: Me inter esa que habl emos un poco de
cine ar gentino, qu han visto? Qu l es
inter esa? Qu no l es inter esa? Encuentr an
en al gunos dir ector es ar gentinos una posibi-
l idad de ver dader o inter cambio, de ver dade-
r o dil ogo con l a l iter atur a?
FC: Hay pel cul as. Yo pienso ms en pel cu-
l as que en autor es. Hay un sol o dir ector que
yo siento como autor , por que pienso en el
tipo y no en l a pel cul a, que es el caso de
L isandr o Al onso. Me gustar on mucho La
libertad y Los muertos. En r eal idad, no dir a
que me gustar on, por que no sent mucho
pl acer sino una gr an incomodidad. P ensar
eso me hizo r epl antear muchas cosas que
me pasan tambin cuando l eo l ibr os, o
cuando veo cuadr os, o cuando veo una
chica. Si yo tuvier a que escr ibir como cr ti-
co sobr e l as pel cul as de L isandr o Al onso,
me par ece que por ah tendr a que dejar
pasar un montn de tiempo par a tener r eal -
mente una opinin que est ms o menos a
l a al tur a de l o que acabo de ver . Cr eo que a
muchos l es habr pasado que muchas veces
uno sal e de ver una pel cul a y siente una
empata inmediata y siente que l e gustan.
Despus va pasando el tiempo y esa impr e-
sin se empieza a per der , empezs a encon-
tr ar cosas que no funcionan. Y despus
decs que en r eal idad no te gust. Como
pasa cuando vas a escuchar un r ecital de
poesa y, si el tipo l ee muy bien, puede l eer
un poema de un autor muy mal o y a vos te
par ece extr aor dinar io. En cambio, con
Al onso, si yo tuvier a que escr ibir inmediata-
mente sobr e l , cr eo que no podr a. Tar dar a
uno o dos aos en escr ibir una cr tica que
l e haga deter minado honor en tr minos de
r ecepcin de esa pel cul a, por que despus
de ver l a me ha gener ado un montn de
sensaciones y ter min pensando despus
que er a un cine que me inquietaba mucho,
que por eso a m me gustaba, por que a m
me gustan l as cosas que me inquietan. A
otr as per sonas l es pueden gustar cosas que
l as tr anquil izan. A m no.
GS: En muchos de l os dir ector es que me
gustan del cine ar gentino me par ece que
hay una r el acin bastante cl ar a entr e cine y
l iter atur a. En pr incipio, casi l iter al , en
Mar tn Rejtman, que es tan escr itor como
dir ector de cine. Y est el caso de L ucr ecia
Mar tel . Yo cr eo que su mundo es novel sti-
co. No l e todos l os guiones de L ucr ecia,
per o r ecuer do el guin de La cinaga; ah,
hasta en esa escr itur a imper sonal y un poco
de cir cunstancia que en gener al tienen l os
guiones, haba una mar ca l iter ar ia. P er o
esto no sl o se ve en el guin, sino tambin
obviamente en su cine, que es l o que ms
inter esa. Es ms, en su momento pens que
en La cinaga, que es una pel cul a que me
gust mucho, er a tan cl ar a l a idea de
mundo novel stico que el final desentona-
ba, por que er a un final de cuento. Y tam-
bin me gustan dir ector es en l os que esta
r el acin con l a l iter atur a no es tan evidente,
o es ms bien inexistente, como en el caso
de Tr aper o. No l o conozco a l per so-
nal mente, no ssi l ee o no, per o me par ece
que l a r iqueza de su cine no pasa por l os
vncul os con l a l iter atur a. Y est el caso de
Historias extraordinarias. Me par ece que es
una pel cul a de mucha l iber tad, per o no en
tr minos de espontaneidad. En pr incipio, es
una pel cul a de cuatr o hor as que contr avie-
ne todos l os mandatos de l o que no hay
que hacer con l a l iter atur a en el cine. Cr eo
que es una r el acin entr e l iter atur a y cine
que al menos yo nunca haba visto. Yo
siempr e haba fantaseado con l a idea de
escr ibir un guin con una voz en off como
l a de Tules et [im, muy abundante, per o cr eo
que el juego que pl antea L l ins no es sim-
pl emente eso, sino que es tambin afr ontar
el desafo de hacer en el cine cosas que ya
no se pueden hacer en l a l iter atur a, a pesar
de que el or igen pueda ser muy l iter ar io.
GC: A m tambin me inter esar on l as pel -
cul as de Al onso. La cinaga me gust
mucho, per o hace poco l a vi de nuevo y
empec a ver al gunos subr ayados que me
mol estar on. El final me par eci atr oz desde
l a pr imer a visin. En una pel cul a netamen-
te cl imtica, sin ninguna l nea dir ectr iz
definitiva en tr minos de nar r ativa cl sica,
el final apar ece como un cier r e for zado y
disr uptivo. Y adems va en contr a de toda
l a gr acia inter na de l a pel cul a, que tiene
que ver mucho con l o del nio tuer to, con
que estn ah con una escopeta en medio
del monte. Esteso de que todos tienen
como cier tos gr ados de l esin y dao. L a
inser cin de l a muer te cor ta total mente con
esa idea. En r el acin a l o que deca Gr aciel a
de que es una pel cul a novel stica, no
entiendo el adjetivo. P ar a m es netamente
cinematogr fica. Hay al go ah que no se
puede pensar como l iter atur a, me par ece
que abor da el mater ial cinematogr fico de
maner a muy pur a y l ogr a abandonar l a
nar r ativa del r el ato cl sico. L ogr a eso que
pas con l a l iter atur a mucho antes, l a pr di-
da de l a imposicin de seguir el r el ato, y
simpl emente confiar en que l a nar r acin de
todas maner as va a existir , por que es inevi-
tabl e, y centr ar se en l a mater ia pr opia del
l enguaje. Eso es l o que empieza a pasar con
el cine, y La cinaga l o l ogr a. Yotengo pr o-
bl emas con el cine cl sico. No puedo ver
cine anter ior a l a Nouvel l e Vague. No ssi
es l a ausencia de al gn tipo de gen o al gn
pr obl ema de sinapsis, per o me desinter eso
total mente cuando l os hechos empiezan a
encadenar se y se cier r an l as simetr as que se
pl antean. Me hacen dao, en gener al . L as
veo venir y me da cl austr ofobia. Siento
cmo se van cer r ando, cmo asl an a ese
r el ato del mater ial genuino que se est tr a-
tando. En ese sentido, estoy en contr a de l a
voz en off. No vi l a de L l ins, per o entiendo
que ah se tr ata de un exper imento l mite.
P er o el otr o da vi Tules et Iim y cr eo que l a
pel cul a est ar r uinada por l a voz en off y
por el exceso nar r ativo. Tiene momentos en
que l os per sonajes son encantador es, hay
una situacin bsica con ese tr ingul o que
me par ece que er a muy inter esante, per o l a
pel cul a se ar r uina por esa necesidad de cl a-
r ificar l a histor ia. P ar a m, es como una
pel cul a desper diciada total mente. Ni habl ar
de l a msica, que es otr a cosa que a m me
gener a un confl icto ter r ibl e. No puedo
sopor tar en ningn gr ado l a msica extr a-
diegtica. No puedo tol er ar l a idea de gene-
r ar una intencin emocional a tr avs de l a
apar icin de l a msica. P or eso yo tengo
una r el acin par ticul ar con el cine, por que
l as pel cul as me fastidian en al gn punto.
Vi cosas muy bel l as, escenas muy bel l as y
fr agmentos muy inter esantes, per o nunca
pude encontr ar una pel cul a que me r esul te
total mente satisfactor ia, como s me sucede
en muchos casos con l a l iter atur a. Ahor a
encontr una r el acin muy par ticul ar con
l as pel cul as. Estoy viendo muchas en l a
computador a por ttil . Entonces, empec a
tener una r el acin ms par ecida a l a que se
LLOREN, CINFILOS, LLOREN ...
tiene con un l ibr o. L as voy viendo por fr ag-
mentos. En al gunos casos, es inevitabl e.
Hace poco estaba viendo Stntang, de
Bl a Tar r , que dur a como siete hor as y
media. Ah hay un caso en el que hay un
mater ial que es pur amente cinematogr fico.
Hay una escena incr ebl e con una nia que
est caminando a tr avs del bosque en l a
noche. Y l l ueve. Una nia muy par ticul ar ,
con un r ictus extr asimo, que va ar r astr an-
do al go as como un gato muer to. L a escena
debe dur ar como diez minutos. Es un pl ano
secuencia inter minabl e, en el que l a cmar a
r etr ocede y l a nia camina. Bueno, eso sl o
el cine puede hacer l a. P er o hay otr as venta-
jas a favor de l a l iter atur a. P or ejempl o, a
un cl cul o pr omedio, una novel a de una
dur acin estndar te l l eva seis hor as de l ec-
tur a. Y ese tiempo uno l o puede estar espa-
ciando en muchos das. Eso hace que tam-
bin l a novel a tenga un pasado par a uno.
En el cine, esa necesidad de entr ar a l a sal a
y ver l a pel cul a de cor r ido hace que inevi-
tabl emente esa r el acin no tenga l a pr ofun-
didad que tiene el l ector con l a l iter atur a.
P or eso, ahor a estoy descubr iendo l a l ectur a
fr agmentada de pel cul as. P or un l ado,
amor tiguo cier tas cuestiones nar r ativas que
me pueden fastidiar , por que cuando l a r eta-
ma ya no sde dnde vena. Or eveo fr ag-
mentos que me inter esar on. Es como que
estoy cambiando el montaje de l as pel cu-
l as, y as es mucho ms satisfactor io.
JS: P er o l a maner a en que vos ests viendo
esas pel cul as en tu computador a no es l a
maner a en l a que l a concibi el dir ector . Es
tu maner a de l eer l a y es una maner a que
hoy l a tecnol oga te per mite, per o de al gu-
na maner a ests tr aicionando l a esencia del
cine, que par a m ms que l a imagen es el
tiempo. Hasta hoy, el cine er a una maner a
de estar pr esente en una sal a, o fr ente a un
tel evisor , un tiempo deter minado y no
inter venir l o. Osea, cr eo que sa er a l a
mar ca autor al ms fuer te que tena un
dir ector de cine: cunto tiempo te sentabas
a ver un r ostr o, un paisaje, escuchar una
voz? Hoy somos otr os l ector es de cine: l ee-
mos, como vos decs, en captul os y por
entr egas. Y en una computador a per sonal . Y
me par ece que eso tambin intr oduce otr a
SlfmPRf lIORf
( 1 relato descarnado de v uestras v idas ...
Conducen: fr anci sco Rbelenda y Clar a Rbelenda
--martes ~ l HS 9 4.1 f~
GALER A CORRIENTES ANGOSTA Local 31-33 Av . Corrientes 7 53 y Lav alle 7 50
De L unes a Vier nes de 11a 20y l os Sbados de 11a 16-Ol l am al 4326-4845.
N203 EL AMANTE 25
RELACIONES ENTRE EL CINE Y LA LITERATURA Y MUCHAS OTRAS COSAS
maner a de l ectur a del cine y otr a maner a de
inter vencin del cine que, casi te dir a, me
par ece ms impor tante que l a de l as nuevas
tecnol ogas de r egistr o, que son l as nuevas
tecnol ogas de l ectur a. Como dir ector a cr eo
que todava pr efier o l a for ma tr adicional . Si
un dir ector concibe una pel cul a de cinco
hor as, cr eo que por al guna r azn l a conci-
bi as. Cr eo que, por l o menos en un pr i-
mer vsonado, hay que dar l e l a posibil idad
al dir ector de que l a muestr e como l a
pens. Cr eo que l a exper iencia del cine
-pr obabl emente por que per tenezco a una
gener acin que vio pel cul as por pr imer a
vez en una pantal l a gr ande y en l a oscur i-
dad- es una exper iencia del tiempo. L o que
a m me hizo el egir el cine por sobr e cual -
quier otr a for ma no fue que yo me sintier a
par ticul ar mente dotada sino que me senta
par ticul ar mente tomada por esa exper iencia
de ver una pel cul a, por que me par eca l a
exper iencia mas fuer te que yo haba vivido.
Vos pl anteaste, desde l a l ectur a y desde l a
escr itur a del cine, dos maner as de fr agmen-
tar io, de vol ver l o ms autnomo, ms cer -
cano, y, de esa for ma, vol viste a cuestionar
qu es el cine. P or que si no est en el tiem-
po y no est en l a imagen, dnde est?
GC: P er o el objeto sigue siendo el mismo,
por ms extr ema que sea cada l ectur a de ese
objeto. L os tiempos inter nos siguen siendo
l os tiempos inter nos, una escena que dur a
diez minutos sigue dur ando diez minutos,
sea que uno tenga o no l a paciencia par a
segur l o, digamos, cor r el ativamente. S me
par ece que es posibl e tener distintos tipos
de l ectur as. Vol viendo a Stntang, haba
momentos de msica que no sopor taba.
Entonces, l e sacaba el audio y me quedaba
viendo l a imagen en sil encio. No tena por
qu tol er ar al go que me disgustaba. No l o
r espeto tanto a Bl a Tar r como par a no
tocar l o. Y cr eo que manipul ar l a pel cul a
me per mita pr ofundizar en l o que s me
l l egaba. Me par ece que esas inter venciones
pr opias s se pueden habil itar .
Lor ena Muoz (desde el pbl ico): Me par ece
que sos una per sona muy absol utista. Hay
fr onter as mar avil l osas, r itos de pasaje entr e
el cine y l a l iter atur a que funcionan muy
bien. Hay pel cul as mal simas y hay pel cu-
l as que estn buensimas. Y hay pel cul as en
l as que l as metfor as funcionan de mar avi-
l l a, en l as que no se l e est expl icando al
espectador l a metfor a sino que se l o consi-
der a suficientemente intel igente como par a
que l a constr uya por s mismo. Hace un
r ato habl abas de l a msica extr adiegtica en
el cine como al go mal o de por s. Me par ece
tr emendo que digas "l e baj l a msica y
l isto". Me par ece una fal ta de r espeto total .
Es como si yo agar r ar a un l ibr o y l e monta-
r a el final con otr o l ibr o de otr o y me for -
mar a mi pr opia histor ia. En r eal idad, es
26 EL AMA
como que vos quer s ser el dir ector de esa
pel cul a. Y no puede ser . Yo puedo l eer un
l ibr o y anal izar despus cada per sonaje,
cada histor ia, cmo funciona el confl icto,
puedo poner me a anal zar l o, per o el l ibr o es
uno y el autor es uno. Y no me par ece que
sea al go que se pueda discutir , entends?
GS: P er o yo no veo por qu no se l o puede
hacer . Cr eo que de usos per sonal es del ar te
se hace nuevo ar te. Y esto no es ninguna
novedad. L o que sal e despus no es gar anta
de nada, per o es vl ido como exper iencia.
GC: No, tiene r azn el l a (por Lorena Muoz).
Tuve muchos pr obl emas en mi vida con mi
absol utismo, que es decl ar ado.
GS: Digo que me par ece que no hay que
enojar se, me par ece que un exper imento de
esa natur al eza, hacer con l os textos al go
que no se supona que haba que hacer , no
es al go par a objetar .
JS: Yo te escucho como al guien con una
enor me fantasa de contr ol . P er sonal mente,
eso es l o pr imer o que yo quier o entr egar
cuando me siento en una butaca. A m me
encanta que me l l even. P ods adjudicar l o a
mi identidad femenina, si eso te conviene.
L o l timo que quier o es decir l e al dir ector
cunto tiempo y por dnde. y l o mismo me
pasa con l a l iter atur a. Si un l ibr o no me
inter esa, l o abandono, per o no empiezo a
cor tar l o o a sal tear l o. Nunca sal te un l ibr o.
Nunca l e el final antes que el pr incipio.
P er o no por una cuestin de r espeto, sino
por que senta que me per da al go. Al no
entr egar me, me estaba per diendo al go. Es
una maner a ma de acer car me a una expe-
r iencia esttica, que es l o que yo esper o de
una pel cul a o de un l ibr o. Imagino que
quien est detr s de eso, en un acto de
comunicacin, l o pens mucho ms que yo
y l e encontr l a mejor estr uctur a o l a mejor
fl uidez par a l a l ectur a. P or ah, l o mo es
obediencia, per o l a ver dad es que yo disfr u-
to as. Y si no disfr uto l a pel cul a, me l evan-
to y me voy, per o no disfr uto de fr agmen-
tar ia. P er o cambio de tema. Quier o r efer ir -
me a otr o tema que pone en r el acin el
cine y l a l iter atur a. El cine tiene que l uchar
con al go que par ecer a ser una r iqueza y
que al mismo tiempo es un l mite, que es l o
ontol gico del cine: l a imagen fotogr fica.
El cine est ter r ibl emente condenado a una
especie de r eal ismo botn. Es una dificul tad
per manente del cine. L l egar de eso a una
for ma r el ativa de abstr accin es una tar ea
muy compl eja. A m me pasa que me r esul -
ta mucho mas fcil l eer l iter atur a de hace
dos sigl os que ver pel cul as de hace cuar en-
ta aos, sal vo al gunas que me r esul tan
extr aor dinar ias. Y cr eo que es por una difi-
cul tad del mater ial con el cual uno tr abaja.
L as cosas envejecen ms r pido que l as
pal abr as.
FC: Esto que decs me hizo r ecor dar al go. A
veces veo pel cul as y tengo l a sensacin de
haber visto un poema. Despus me pongo a
pensar por qu tengo esa sensacin, si eso se
puede expr esar de al guna maner a concr eta.
y tengo en cuenta que l a definicin de poe-
sa que ms me gusta es l a de Al ber to Gir r i,
que deca que a l a poesa no se l a define
sino que se l a r econoce. El cine que a m
ms me conmueve es el cine que est atr a-
vesado por l a poesa. Qu es l a poesa? Es
al go que yo r econozco. P or ejempl o, hay
una pel cul a que vi como 60 veces a l o l ar go
de mi vida. L a vi muchas veces, l a vi de dife-
r entes maner as. L a vi l a pr imer a vez sin
saber qu iba a ver . L a tengo en DVD. y
cuando tengo ganas, veo par tes. Digamos
que tengo al go as como una r el acin con l a
pel cul a, por que me conmocion cuando l a
vi. Yo haba l edo el l ibr o en el que se basa-
ba, que er a bastante fl ojo, una especie de
bestsel l er juvenil , per o l a mir ada del dir ector
haba potenciado el or iginal del que par ta
el l ibr o. Y estaba l a msica de l a pel cul a,
que a m me par eca her mosa. Estaba util iza-
da de difer entes maner as y siempr e er a muy
poder osa. No er a demaggica, sino que
potenciaba l o que estabas mir ando en ese
momento. Y cuando vos mir abas l a pel cul a,
no sabas cundo suceda. P or eso me acor d
ahor a de esta pel cul a. P or ms que pasen
l os aos, siempr e va a ser imposibl e fechar -
l a. No sabs en qu momento pasa, no sabs
si es un sueo, no sabs si eso est sucedien-
do o no. Est todo el tiempo tr abajada a par -
tir de l a incer tidumbr e y, a su vez, r efl eja un
montn de estticas de muchas pocas dis-
tintas. Y l as metabol iza todas en un poema.
Es una pel cul a que se l l ama Rumble Fish, La
ley de la calle. Vos mir s esa pel cul a -por
ejempl o, yo cr eo que l a he mir ado tantas
veces, de maner as y en difer entes momen-
tos- y no sabs cundo sucede. Tiene cier ta
contempor aneidad, per o todo est medio
atr avesado por una especie de niebl a. P er o
no es como l a niebl a que saca U2 cuando
apar ecen en el escenar io, es ms como l a
niebl a de Amarcord. Y est eso que, a pr or .
podr a apar ecer como una mal a metfor a,
que es poner l e col or sl o a l os dos pececitos
que se estn pel eando. Vos decs "cl ar o, son
l os dos her manos". Si l o penss as, es una
metfor a muy estpida. Sin embar go, super a
todo eso, l o tr asciende. Cr eo que soy l a
nica per sona de l a Ar gentina que no estuvo
con Coppol a, ahor a cuando vino a fil mar ,
per o si hubier a estado, l e habr a dicho:
"Mir , r eal mente hiciste un poema. P ar a m
es ms un poema que una pel cul a". [A]
EDICiN J UAN VILLEGAS.
DESGRABACIN FLORENCIA SCARANO.
PRODUCCiN GENERAL DEL CICLO LOS DEBATES DEL
CINE ARGENTINO GABRIEL lICHTMANN.
SE AGRADECE LA COLABORACiN DE SERGIO WOLF.
J OS MIGUEL ONAINDIA Y RAL MANRUPE.
La vuelt a al
BAFICI
en 80
mundos
Ambos mundos
L
Os pr imer os aos del Bafici coincidier on
con mis l timos aos escol ar es: en el
2000 yo todava iba al secundar io. Y no a
cual quier a: al San Andr s (que en r eal idad
debe decir se en ingl s, el StoAndr ews's Scots
School ), un col egio pr ivado en el que ... en
donde ... al que ... bueno, un col egio al que
ni se l es ocur r a mandar a sus hijos, bajo
ninguna causa, r azn o cir cunstancia. L a
exper iencia escol ar er a sutil mente opr esiva:
haba que ir de unifor me, no se poda usar
pel o l ar go, haba semanas de l a "cer o tol e-
r ancia", no se poda ir al bao sin pedir per -
miso, se r ezaba el padr e nuestr o a l a maa-
na, el r espeto a l a autor idad er a esencial ,
casi todo er a fal so o feo o oo o de der e-
cha o todo junto. Se r umor eaba que todas
l as noches, antes de ir se a dor mir , mi pr ofe-
sor de histor ia se fijaba si no haba un
comunista debajo de su cama. P ar a col mo
de mal es, er a un col egio dobl e tur no: se
entr aba a l as 8:00y se sal a a l as 16:30. Y yo
viva a tr es cuadr as, as que er a de casa al
col egio y del col egio a casa. Mi pesadil l a
ms r ecur r ente, todava hoy, es estar de
nuevo en l a secundar ia y tener que r ehacer
cuar to o quinto ao. Ho-r r i-bl e. Qu tiene
que ver el Bafc con esto? J ustamente nada:
el Bafici er a l a contr a car a exacta de mi col e-
gio, compl etamente otr o univer so. Uno des-
or denado, contestatar io, desmesur ado,
oscur o, punk. L gicamente el festival fue
una gr an va de escape. Fal tar a l a tar de a
cl ases par a ver pel cul as, el viaje en col ecti-
vo hasta el centr o, el centr o, el catl ogo con
1.
L
a ver dad es que poner me a escr ibir mis
impr esiones sobr e el Bafc despus de
saber que unos cuantos de mis compaer os
pueden r el atar , entr e otr as hazaas, l a de
haber besado a Maggie Cheung -jen el caso
de al gunos hasta dos veces!-me par ece que
no tiene demasiado sentido. Con toda l a
fur ia, l o nico que puedo decir es que l o
ms cer ca que estuve de un contacto con el
estr el l ato consisti en sentar me al l ado de
Ionathan Rosenbaum dur ante l a pr oyeccin
de una pel cul a (en r eal idad fue l quien se
sent al l ado mo por que haba un sol o
l ugar en l a sal a, par a col mo en l a pr imer a
fil a y al costado), hacer l e un par de pr egun-
tas a Cozar insky despus de ver La guerra de
un solo hombre (por supuesto que desde el
auditor io) o sal udar a Batl l e antes del
comienzo de Rain Dogs. Supongo que a esta
al tur a ya pueden imaginar se que esta cr ni-
ca va a ser cual quier cosa menos emocio-
MISCELNEA FESTIVALERA
Como este nmero sale en medio del XI Bafici,
quisimos hacer "algo", ms que meramente comentar
algunas pelculas que algunos ya haban visto. Entonces,
con la anarqua que nos caracteriza, solicitamos a los
redactores que escribieran 2000 caracteres con "tema
libre" sobre algn aspecto, ancdota, ngulo, del festival.
Se prendieron casi todos, y obtuvimos esto, casi medio
librode variedades de rabiosa subjetividad.
cientos de dir ector es desconocidos, l as pel -
cul as ... Todo er a l a constatacin de que
exista un mundo ms al l del mo: un
mundo compl etamente difer ente, ms exci-
tante, ms compl ejo, ms col or ido, ms ate-
r r ador , ms r etor cido, ms sexual , ms
var iado, ms inter esante, ms pol tico ...
ms todo. Una exper iencia ver dader amente
l iber ador a. Al gn da el mundo Bafici va a
apl astar al mundo San Andr s. Ese da yo
vaya dejar de tener pesadil l as. Ezequi el
Schmoller
2.
En ot r o mundo
nante. P ar a col mo, si tengo que contar l a
impr esin ms intensa que me ha dejado el
festival debo r emitir me a una edicin que
no r ecuer do con exactitud cul es (cr eo que
l a de 2005) y una pel cul a cuyo ttul o ol vi-
d (aunque me par ece que es Un especialista,
de Eyal Sivan). P er o l o que sent esa noche
er a que estaba en otr o mundo, que l o que
me estaba pasando er a distinto a todo l o
que conoca. L a sal a se haba l l enado par a
ver l as imgenes del juicio a Eichmann y
todo er a concentr acin, apasionada ser ie-
dad, conciencia de l o mucho que el dir ector
se estaba jugando al poner en escena ese
mater ial pr evio y nosotr os al ver l o. Esa sen-
sacin de que al ver una pel cul a est en
juego nuestr o destino, de que ponemos a
pr ueba l o que pensamos y l o que sentimos,
que es imposibl e ser l a misma per sona que
r amos cuando entr amos aunque l amenta-
bl emente el mundo siga sindol o o se
modifique par a peor , cr eo que l a tuve por
pr imer a vez de for ma tan intensa, conscien-
te y fsica aquel l a noche en una sal a del
Abasto, l l ena de gente que no conoca per o
con l a cual compar ta de al gn modo mi
r ever encia. En par te me asusta. Mar cos
Vi eyt es
3.
Espr i t u
adolescent e
C
uando empec a ir al Bafici yo er a un
adol escente. Mi acer camiento al cine
er a bastante simil ar al que tena con l as
N203 EL AMANTE 27
MISCELNEA FESTIVALERA
mujer es: impul sivo, hor monal y car gado de
un r omanticismo ingenuo y desbor dado.
Recuer do l a ener ga viscer al con l a que
cor r a desde el col egio par a sacar l as entr a-
das y l as hor as enfer mizas en que estudiaba
l a gr il l a, l as l l enaba de mar cas, cambiando
abr uptamente de r umbo, cal cul ando hor a-
r ios y r ecesos. Con el paso de l as ediciones
y mi entr ada a l a adul tez, eso se fue per -
diendo, o al menos amain. P er o un buen
da l o r ecuper . Me tocaba pr esentar a
Reginal d Har kema, de quien nada saba; su
nombr e me sonaba sudafr icano u hol ands
y esper aba encontr ar me con un negr o gr an-
dote. En efecto, er a enor me, per o bl anco,
canadiense y smpatqusimo, de un modo
ner d y cinfil o. Nos entendimos de entr ada:
l os dos compar tamos l a pasin por La
mam y la puta, y el cine de l destil aba esa
r ebel da adol escente que yo tanto extr aa-
ba. Habiendo ter minado una de sus pr esen-
taciones, me invit a su cuar to de hotel a
escuchar msica. Subimos junto al ngel
que l e cor r esponda, un tipo r el ajado y de
cabel l o r evuel to, y Regpr endi un por r o.
Fumamos hasta quedar descer ebr ados y des-
pus vimos una pel cul a con Bel a L ugosi en
Retr o. Habl amos de msica y de cine y Reg
cont ancdotas sobr e Guy Maddin. Fue un
momento de juvenil ia pl ena, a medio cami-
no entr e el punk y el gr unge. Recuer do vol -
ver al Abasto con una sensacin que pensa-
ba per dida: el fer vor por consumir pel cul as,
de mir ar a chicas con pol l er itas y anteojos
de mar co r ar o y ser pber una vez ms.
Mejor an, el r ecuer do qued mater ial iza-
do. Todava guar do un vinil o de l a banda
de sonido de Monkey Warfare, con l as l etr a-
zas gar abateadas de Har kema: "Hey, Guido,
10:15, spar k it upl " Gui do Segal
4.
Oxgeno
S
upe sufr ir l os Baficis. En ms de una
opor tunidad, con una vor acidad que
r efier o menos a l o que podr a l l amar cine-
fil ia que a l o que l l amo neur osis obsesiva,
el festival de pel cul as fue par a m una
exper iencia angustian te. De una angustia
gozosa, es cier to, con puntos o momentos
de fel icidad entr e pel cul a y pel cul a, o
dur ante al guna de l as cinco o seis diar ias,
o ter minado el da, o al encar ar el vr tigo
de l a l ista de una nueva jor nada. Oquiz
exager e. Quiz l l ame angustia a l o que fue
un oscur o espr itu l dico o, como deca
r ecin, vr tigo. Ir del Abasto al Mal ba en
cinco minutos, contr a todo semfor o y
cor r eccin cvica; cor r er entr e l os usuar ios
del subte B como si en l a pel cul a a l a que
l l egaba tar de se escondier a l a r azn del
cine; agar r ar l e l a mano y l evantar l e l a voz
a una anciana que, sentada a mi l ado,
28 EL AMANTE N203
haca un casi imper ceptibl e r uido con un
papel de car amel o.
P or que es l a que mejor se r ecor ta contr a
l a ur gencia de l os viejos das del Bafc, per o
sobr e todo por que es l a que mejor justifica
l a bsqueda obstinada, decido r ecor dar
ahor a una pel cul a l uminosa, r eposada,
l l ena de pausas y de oxgeno. As 1 Was
Moving Ahead Occasionally 1 Saw Brief
Glimpses of Beauty es una pel cul a que
impone su mir ada y, sobr e todo, ensea a
mir ar y a vivir . L a vi en 2005 2004, en l a
sal a L eopol do L ugones, y al el egir l a pr oba-
bl emente haya tenido que descar tar otr os
dos o tr es fil ms. Cinco hor as escuchando l a
voz del viejo Mekas y viendo el pr odigioso
montaje de sus atisbos de bel l eza, que cum-
pl e con l a fascinante par adoja de obl igar me
a habl ar de pausas cuando se tr ata en r eal i-
dad de vibr acin cinematogr fica cr uda.
Nunca fue tan cier to aquel l o de que menos
es ms: ver esa pel cul a en el cine val e dos,
tr es, cuatr o, cien pel cul as. Vol ver a tr ansi-
tar una pel cul a as, vol ver a tr ansitar as
al guna pel cul a, es l a apuesta que r enuevo
al comenzar cada pr oyeccin, dentr o y
fuer a del Bafici. Efectivamente, cual quier
pel cul a puede encer r ar l a r azn del cine.
L os cr ticos tenemos l a obl igacin de l ibe-
r ar l a. Toms Bi nder
5.
La vaca y Doi nel
E
l Bafici es un festival exuber ante, gr an-
dote, imposibl e de abar car en diez das
con tantas pel cul as, confer encias de pr en-
sa, pr esentaciones de l ibr os y gente con l a
que uno se cr uza una vez por ao. Sobr e
al guna gente de efmer os encuentr os anua-
l es, bienvenida sea y hasta el festival
siguiente, buenas noches, buen pr ovecho y
que l a pases bien.
Ancdotas y r ecuer dos sobr e l as diez edi-
ciones hay muchos, agr adabl es unos, ol vi-
dabl e s otr os. Cinematogr ficos, afectivos,
gastr onmicos y festivos, aunque en ms de
uno se entr ecr uza una pel cul a con al go
necesar io par a el apar ato digestivo. En una
de l as pr imer as ediciones del festival se
exhibi Stntang de Bel a Tar r y sus siete
hor as y media de dur acin, una pel cul a
que ejempl ifica -como tantas- l os r iesgos
que toma el Bafici en su pr ogr amacin.
Bienvenidos r iesgos. Dur ante esa misma
edicin, entr e tantos fil ms impr escindibl es,
se exhibier on l as cinco par tes de l a saga de
Antoine Doinel bajo el l ente de Tr uffaut.
P ues bien, en esas pr imer as ediciones no
exista tanto per sonal de segur idad en el
Abasto (desde hace un tiempo, no par ece
un bar r io pr ivado?) y uno poda sal ir de
una sal a y meter se en otr a par a mir ar un
r ato de l a pel cul a de al l ado sin vigil antes
r espir ndote en l a nuca. Stntang se dio
con tr es inter val os y en el segundo de el l os
apr ovech par a compr ar un cor tado en
medio del gento que peda nachos y otr os
al imentos que despr ecia l a cer emonia cin-
fil a. Vol v a l a sal a, sin ninguna custodia a
l a vista, y desde el fondo, par ado, vi el r ei-
nicio de Stntang: un pl ano fijo de una
vaca y unos campesinos encuadr ados a l a
per feccin. Sal un r ato, me met en el cine
de al l ado y al l estaba Doinel jugando con
unos bar quitos en Domicilio conyugal. Mir
cinco minutos del fil m de Tr uffaut, r etor n
a Stntang, l a vaca segua en pl ano fijo y
mir hasta el final l a pel cul a de Bl a Tar r .
Es ver dad: aun estando cansado por tr atar se
de un domingo por l a noche y con otr as
pel cul as ya vistas, no hay que ver cine de
esta maner a; sin embar go, por unos minu-
tos, sent un inexpl icabl e pl acer por estar
mir ando dos gr andes pel cul as al mismo
tiempo.
Ms tar de, a l a madr ugada, so con
Antoine Doinel or deando una vaca.
Gust avo J. Cast agna
6.
Jos Lui s y
Mer cedes
S
er a mejor decir que el mayor pl acer de
l os festival es ha sido ver pel cul as mar a-
vil l osas como Grey Gardens, Historias extraor-
dinarias o Velvet Goldmine. Aunque tambin
a veces l a mar avil l a se mezcl a con l a decep-
cin. Cmo es que en medio de una pr o-
gr amacin sel ecta se exhibe una pel cul a
como Cordero de Dios? Cul es el estr icto
cr iter io de "independencia", si se ven pel -
cul as de enver gadur a y con una cir cul acin
ms que gar antizada?
L a mar avil l a y l a decepcin. Una vez me
impr esionar on tanto l as l etr as de l as cancio-
nes de una pel cul a catal ana que, cuando
ter min, cor r a l a video teca sl o par a tr as-
cr ibir l as. Otr a vez un dir ector austr aco,
cuya pel cul a incl uye en el ttul o l a pal abr a
"pesadil l a", me insista con que l a vier a de
for ma extr aa y descol gada (despus supe
que se er a un gesto extendido y habitual ).
P er o mi mayor gr atificacin ha estado
en l a posibil idad de entr evistar dir ector es.
Un empecinamiento que, aunque hecho a
cuentagotas, a contr a tur no y a pul mn
-como muchos, compatibil izo el per iodis-
mo cinematogr fico con otr a pr ofesn-, no
deja de ser continuo y fehaciente.
Cuando en el 2005 entr evist a Mer cedes
l var ez, un cur ioso y gr an adepto al festival
J or ge Gar ca me pidi escuchar el r epor taje.
Al devol ver me el casete, me r et por que yo
inter vena demasiado. Dos aos despus, en
ocasin del estr eno de El cielo gira, escuch
l a gr abacin y fui consciente de mis tor pes
e innecesar ias inter venciones. J or ge tena
r azn. L uego, al desgr abar l a, l as edit opor -
tunamente.
Cuando en el 2008 entr evist a J os L uis
Guer in, l e dije que en su cor to Souvenir l se
despl azaba a Notr e Dame movil izado por el
cine de Renoir . Que todas sus pel cul as esta-
ban atr avesadas por "despl azamientos" y
"puntos de par tida fcconal es". Guer in, que
me escuchaba con su habitual r espeto, me
acl ar que Souvenir haba sido un tr abajo
hecho por encar go par a l a tel evisin en el
que l e haban pautado como temtica una
"pel cul a de vacaciones". Que l as imgenes
util izadas er an de ar chivo. Que l a al usin a
Renoir no er a suya, sino de un texto de
P eter Handke. En fin ...
A veces cr eo que l a cr tica de cine -Iibr a-
da a l a subjetividad y l imitaciones de quie-
nes l a escr ibimos- cae en excesiva el ucubr a-
cin. L a posibil idad de entr evistar r edunda
en un ancl aje que nos ayuda a no desca-
r r iamos como par a confundir gigantes con
mol inos, o a no ser ni tan viscer al es ante l a
decepcin ni tan ingenuos ante l a mar avi-
l l a. Este l mite no siempr e es fcil de discer -
nir . Cuando final izado el festival de 2008
encontr a Mar iano L l ins en el col ectivo
61, mientr as yo l o fel icitaba por Historias
extraordinarias l insista con dar me el asien-
to. No se l o per mit. Cmo el dir ector de
Historias extraordinarias iba a dar me el asien-
to? Li li an Laur a Ivachow
Rayo de luna
ser s par a m,
azul
R
ecuer das del Bafici, ya que pr eguntan,
tengo de dos tipos: l os r ojos y l os azu-
l es. Cada col or tiene, adems, gr adaciones
diver sas, cor r espondientes supongo a inten-
sidades distintas, y ambos, con sus nivel es a
cuestas, for man al go que en cier tas civil iza-
ciones se da en l l amar destino. No tengo
maner a de pensar mi vida como cinfil o de
esta ciudad sin el Bafici; una fr ase tr il l ada
casi hasta l o desafor tunado que, sin embar -
go, es as 100 x 100 y no vaya poner me a
discutir cuando l o que tengo que hacer es
r ecor dar , hacia del ante y hacia atr s.
L os r ecuer dos azul es cor r esponden a
menos de l a mitad de l os l timos 11 aos-
abr il es-Baficis; en concr eto 99, 00, 05 Y 06,
tempor adas en l as que fui pbl ico del festi-
val , fiel y desbocado, a veces con al gn
assignment pr ofesional o al go r emotamente
por el estil o (cubr ir par a Clarn), siempr e
sacando tickets a montones, por que haba
que vivir ah, no sl o por el pr e p2p y el
7 .
desasosiego que causaba per der se al go, sino
por que, adems, l os pasil l os impor taban,
l os bar es impor taban, escenar ios de l a cr is-
tiana confir macin de que eso que bajaba
de l a pantal l a er a l o que quer amos r ecibir y
no otr a cosa, no en abr il .
L os r ecuer dos r ojos son ms compl ica-
dos: 01, 02, 03, 04, 07, 08 Y 09, aos en l os
que tr abaj par a el festival . P r imer o, gr acias
a l a gener osidad un poco temer ar ia de
Fl avia de l a Fuente y Quintn, como pr ogr a-
mador . Ms tar de, un retour en dos pasos:
l timo ao de Fer nando P ea, como editor
del diar io Sin Aliento (siempr e un r efugio
dentr o de l a Cudad-Bafici), y ar r anque del
cicl o Wol f (ese gr an Ser gio Wol f, habl ando
de gener osidad ...), de vuel ta a l a pr ogr ama-
cin y al Sin Aliento y a l o que guste man-
dar . Estos r ecuer dos r ojos cubr en l a gama
enter a del P antone, de un amabl e, neto 172
a un shocking 185, con vir ados al negr o o
al amar il l o l l amar ada: tr abajar en el Bafici
siempr e signific ar r egl r sel as con l o que
haba, invar iabl emente (y a veces por escn-
dal o) menos de l o que se necesitaba, tr atan-
do de evitar una mquina que nadie sabe
dnde est per o est, y pica humor es, hga-
dos, matr imonios, l o que l e eches.
No hay quejas; hay, decamos, destino.
Aunque, si fuer an tan amabl es, de ahor a en
ms quisier a ms r ecuer dos de l os azul es.
No me sienta bien el r ojo, me hace panza.
P er o el destino es el que manda, y ya ver e-
mos ... L o que toca, toca; l a suer te es l oca.
Mar celo Panozzo
8.
Un fulgor
E
l Bafici del 2001 fue mar avil l oso. No
sl o signific una vir tual expl osin del
festival , con Quintn a l a cabeza, sino tam-
bin un excel ente ao par a el cine ar genti-
no, con La libertad, Sbado, El descanso,
Vagn fumador, No quiero volver a casa y
Modelo 73, entr e otr as. P er o en aquel
momento no me impor taba tanto l a per s-
pectiva histr ica del acontecimiento -por
suer te-, sino el pur o pl acer , y a esa edicin
del Bafici yo l a r ecuer do por l a inol vidabl e
apar icin de Im [uli, l a segunda pel cul a
del dir ector tur co al emn Fatih Akn,
quien despus de esta mar avil l a (antes
haba dir igido l a muy buena Corto y con
filo) se dedicar a a menguar . Im [uli es una
road movie par ticul ar , r omntica, de apr en-
dizaje y de aventur as. Al guien me l o dijo,
y tena r azn: en esa noche de abr il , l a
gente sal i de esa sal a l evitando. As te
col ocaba Im [uli, y ese efecto cuasi nar cti-
co er a pr ovocado por una puesta en escena
que pona en pr imer pl ano l a conjugacin
del ful gor del col or amar il l o, l as excel entes
decisiones musical es del dir ector y l a
Two Si st er s, de Car ol ine L eaf
N203 EL AMANTE 29
MISCELNEA FESTIVALERA
imbr icacin de l os hechos en l a geogr afa
de Eur opa del Este, que er a el mar co ideal
par a que se desar r ol l e l a cadencia pr opia
del encuentr o del amor ideal . Encuentr o
que, por otr a par te, en l a histor ia queda
constr uido, pr ovocado y deter minado por
l a intel igencia y el tesn de l a her ona de
l a histor ia, juli (Chr istiane P aul ), quien a
l a vez per sigue y aviva a Daniel (Mor itz
Bl eibtr eu). L a pr esencia de juli se ve poten-
ciada por otr as pr esencias femeninas: l a
hipntica L una (Br anka Katic), l egtima
r epr esentante de un tr ip hipntico de
Budapest, y Mel ek (l a cantante tur ca Idil
ner ), quien constr uye el fcil enamor a-
miento a par tir de l a bel l eza de su pr esen-
cia y sus canciones. A esta pel cul a singul ar
l l egu no tan de casual idad: a par tir de l o
que deca el catl ogo de aquel festival , y
por l as r ecomendaciones de l os cr ticos de
esta r evista. Una vez ms, l a cr tica me sir -
vi par a enr iquecer mi exper iencia cine-
matogr fica, y a tr avs de el l a hacer ms
intensa mi vida. Agust n Camper o
9 .
Malhumor
E
n al guna medida, con el Bafici me pasa
l o mismo que con l os mundial es de ft-
bol . Veo par tidos a l o l ar go del ao en una
dosis que va de l os cinco a seis por semana.
Como todo habitu, soy un poco r ecel oso
de l os r ecin l l egados. Me mol esta bastante
ese mes que apar ece cada cuatr o aos en el
que sbitamente todo el mundo se pone
histr ico por l os sel eccionados, desde un
nio que todava se al imenta de teta y l e
pusier on l a al bicel este hasta l a ms r ecndi-
ta ama de casa que no ve ftbol desde l a
l tima final del mundial anter ior . En el caso
del Bafici, l os que me mol estan, en r eal idad,
son l os habitus. Siendo un consumidor de
cine con una vocacin hedonista total men-
te despr ovista de ansiedad, l a hister ia de l os
cinfil os en el mes Bafici me mal humor a
enor memente. L os cinfil os sal en de sus
atades un mes antes del festival y empie-
zan a aver iguar cosas neur ticamente: inte-
r r ogan a l os pr ogr amador es acer ca de qu
pel cul as van a ser exhibidas, tr atan de son-
sacar a cual quier per sona r el acionada con el
Bafici qu r etr ospectivas hay, quin va a ser
jur ado, si hay funciones a l as nueve de l a
maana, si con l a acr editacin te dan un
Gancia, etc. Cuando l a infor macin apar e-
ce, empiezan l os l amentos. Tr escientas pel -
cul as! Son demasiadas, se quejan al gunos,
no podemos ver todas. Otr os, en cambio,
dicen que son cada vez menos, que el festi-
val se va jibar izando. Fal ta tal , fal ta cual ,
cmo no dan tal pel cul a, cmo vaya hacer
par a ver tal otr a, qu ver genza que l a de
l os cieguitos egipcios sl o tenga dos funcio-
30 EL AMANTE N203
nes. Son todas quejas, como si empezar a l a
Semana Nacional del Tr mite en vez de un
evento en el que esencial mente vas a ver
pel cul as y a encontr ar te con amigos. El
Bafici es encantador , l uminoso, necesar io,
una causa a l a que abr azo con conviccin y
una tr adicin que nos enor gul l ece. Tambin
es un r ompeder o de huevos.
Si fuer a una per sona con convicciones
ms fir mes de l o que soy, har a l o siguiente.
Dur ante el Mundial me encer r ar a a ver una
r etr ospectiva de Bl a Tar r . Y dur ante cada
Bafici cor r er a a mi casa par a ver Nacional
B, Cl ausur a, Champions L eague y P r imer a B
Metr opol itana. No l o descar ten. Gust avo
Nor i ega
10 .
Chi quer i t o
lumpen
E
n un pr incipio atin a configur ar una
l istil l a inagotabl e de pel cul as y hechos
tr ascendentes de mis exper iencias bafcicas.
Si usted, l ector , esper aba eso, l o l amento:
no l o har . No me inter esan l os catl ogos,
as como a ustedes no l es inter esar a saber
que en el Bafici 2002 l e coqueteaba a M., l a
que l uego ser a mi novia; que en el Bafici
2001 me diver ta poniendo ner viosos a l os
chicos de Hoyts cambindome de funciones
a cada r ato en el que debe haber sido el
Bafici ms descontr ol ado, al punto de que
l os de segur idad del susodicho compl ejo l l e-
gar on a cor r er me; que en el Bafici 2000 me
l a pas comiendo sanguchitos y dur miendo
en l os cines, a veces sin abandonar l as sal as
entr e funciones (s, como l een, sobr e todo
en L ar ca y L or ange); que en el Bafici 2003
hice mi peor mar atn festival er a con siete
pel cul as al hil o por da, en al gunos casos
ter minando al amanecer con l as funciones
noctur nas en condiciones penosas; que en
el Bafici 2004 vi sal ir de l as sal as a l a mayor
cantidad de pbl ico que r ecuer de, no me
acuer do si por el r eguer o de penes, vaginas,
fl uidos cor por al es var ios o pedazos de mier -
da pr esentes en l as distintas pel cul as de l a
pr ogr amacin (vaya vaya: con Gr eenaway
eso no pasaba); que en el Bafici 2005 me
enfer m ms de l a cuenta (de gr ipe y de
pel cul as punk) y hu de ms pel cul as de
l as que hubier a quer ido, enfer mando a l a
gente dentr o de l a sal a; que en el Bafici
2006 me har t de cor r er tanto y comenc a
poner me sel ectivo al tiempo que apr ovech
l as cober tur as diar ias a modo de diar io nti-
mo abier to sobr e pel eas, r uptur as y otr os
var ios (catar sis necesar ia en un festival
demasiado for mal par a ese entonces); que el
Bafici 2007 fue el que menos me gust y
me defr aud de sobr emaner a al punto de
que me dier on ganas de abandonar l o por
compl eto y mandar a l a mier da el deseo de
escr ibir cr tica de cine; que el Bafici 2008
me encontr desor denado, mudndome
otr a vez, con muchas ms pel cul as vistas
en videoteca que en l as sal as por que l l egu
tar de muchas veces y fui ir r esponsabl e,
infantil y "poco pr ofesional " (categor a
detestabl e).
P er o por que l es inter esar an cosas seme-
jantes? Cr eo que ser impr esentabl e es con-
dicin sine qua non par a un festival . Sacar al
espectador l umpen asegur a que l a exper ien-
cia sea nica. Que el festival no nos r egul e
sino que sea al r evs.
P er o, pensndol o dos veces, cr eo que me
compor t demasiado bien: habr que pen-
sar cmo apr opiar se del pr ximo Bafici.
Feder i co Kar st ulovi ch
12.
Once
campanadas
E
s cur ioso que, mientr as ya estamos
metidos hasta el pescuezo en el Opus
11 del festival , l o pr imer o que sur ge en mi
memor ia son aquel l as pel cul as que no
pude ver y de l as que an guar do sus
entr adas sin cor tar : Cameles), Bungalow,
Durval Discos, Lo que trae la lluvia, Venta di
terra, Cristvdo Colombo - OEnigma son
sl o al gunas de l as que, por ausencia,
hacen tanto r uido como aqul l as que
l ogr ar on ingr esar al entr amado que va
tejiendo el Bafici que cada uno el ige tr an-
sitar . Al guna de el l as hubier a cambiado
mi vida? Habr que vivir con l a incer ti-
dumbr e, y siempr e es bueno pensar que l os
deseos incumpl idos nos mueven hacia ade-
l ante. Mientr as tanto, al guna otr a zona del
r ecuer do ya un poco mancil l ado (diez
tempor adas viviendo aos-cine de doce
das!) r ecoge imgenes inoxidabl es: el cuer -
po sudor oso de l a amante de Zaza en La
mujer de mi vida, l a ir r efutabl e sensacin de
pl enitud que gener a cada viaje al monte
en El viento nos llevar, l os tr avel l ings
imper ceptibl es de Flores de Shanghai, l a
ir r esistibl e r epugnancia del usur er o en
I/amico di [amiglia. Una puer ta abr e l a otr a
y caen nuevas imgenes que ar man una
suer te de imposibl e canon zool gico: l os
patos en l a pl aya de Five, l os pjar os de
Hogar dulce hogar, l os gatos de Chats per-
chs, El rbol de Fontn.
Dur ante l a infancia l a l itur gia er a l a r el i-
giosa, impuesta sin pr esin y disfr azada de
inofensiva. L a pr imer a r eaccin adol escente
fue tr ocar l a por pasin futbol er a; pasar on
l os aos y el cine fue ganando sin imposi-
ciones ni adoctr inamientos el l ugar de l o
r itual . L l egel Bafici y se pr odujo una r ar a
sntesis: un domingo de ftbol en el bar r io
El Bafici 2008 fue el ms extr ao. Como
siempr e, l a ciudad y el pas enter os se
par al izar on dur ante doce das pendientes
del festival . P er o sta no er a l a fiesta de
todos. Sl o cien mil favor ecidos acceda-
mos diar iamente a l as sal as del compl ejo
Abasto. Tal pr ivil egio excit l a envidia y
el r encor de l a chusma excl uida, que pr o-
cur demol er nuestr a cel ebr acin anual .
Dur ante una de l as pr imer as jor nadas, al
oscur ecer , una humar eda espesa comenz
a envol ver a l a ciudad enter a. Una niebl a
seca e impal pabl e que pr ovocaba toses y
al er gias desde Saavedr a hasta P ompeya se
ensa en par ticul ar con nuestr o templ o,
fil tr ndose por sus hendjas, atacando
nuestr as gar gantas y -peor - nuestr os del i-
cados ojos. Gar gantas r esecas, pupil as l l o-
r osas por humos gr oser os, ajenos a l as
emociones de l a pantal l a. L a pr ensa venal
se sum al compl ot: una quema acciden-
tal de pastizal es en el Del ta o, segn l as
ver siones ms dispar atadas, el sabotaje de
al gn pr oductor r ur al enemistado con el
gobier no por un qutame al l esas sojas.
P er o nosotr os, l os de siempr e, sabamos
l a ver dad: er a un ataque ar ter o de l os
adal ides de l a bar bar ie contr a l a cr ema
FOTO J AVIER PORTA FOUZ
Los Et er naut as
cinfil a. Denunci esta ver dad ante l a
tel evisin ecuator iana, que me entr evist
a tr avs de su cor r esponsal , mi amigo
Nico Bal bs, ampar ado por l a sombr a
inmensa de su camar gr afo, el cineasta
under Enr ique Stavr on, capaz de absor ber
con su inmensa espal da l a peor niebl a
car penter iana. Fue una guer r a de l a mate-
r ia contr a el espr itu. Y vencimos (l os del
espr itu). Mil es de hectr eas de soja inci-
ner adas no bastar on contr a pr oezas como
l as del hngar o Bel a Tar r , el nico hom-
br e sobr e l a tier r a capaz de hacemos dor -
mir con el maestr o Simenon. Cada gr an
festival -y el Bafici l o es-guar da como
l tima l nea de defensa estas del icadas
sor pr esas.
Toda victor ia es efmer a, per o estamos
pr epar ados. Este decimopr imer ao no
nos tomar despr evenidos. Tonel adas de
car il inas y pastil l as mentol adas, l a tel evi-
sin ecuator iana -nuestr a Al ]azeer a-ya
al istada son nuestr o ar senal . Nada podr n
hacer l os ar ietes de l a bar bar ie nebul osa,
disfr azados de bar ones de l a soja o empe-
r ador es del sor go hbr ido, contr a l a avan-
zada de l a cul tur a cinfil a. El Abasto r esis-
te. Al l vamos. Eduar do Roj as
de Nez, mientr as mil es avanzaban hacia
el Monumental , uno que antes segua ese
camino dejaba que l a estacin de tr en se
vaciar a; se cal zaba el discman en sus odos y
en el puente enjaul ado que pasa de un
andn al otr o r epeta en un loop infinito l a
msica de l a hipntica aper tur a de
Millenium Mambo, con su pr otagonista cr u-
zando al otr o l ado de su vida. Desde afuer a,
infr uctuosos, buscaban col ar se l os sonidos
de un campanar io. Ignaci o Ver gui lla
13.
10 + 1
11.
En mi caso, l a fiebr e Bafici se desper t en
su ter cer a edicin, par al el amente a l a l ectu-
r a r egul ar de esta r evista. Si bien haba asis-
tido a l os dos pr imer os festival es, fue en
2001 cuando el asunto tom otr o car iz. Es
que eso de l a "fiebr e" no es una metfor a:
escr ibo estas l neas l uego de tomar con-
ciencia -al bor de del l l anto- de que otra vez
r esul ta imposibl e ver todas l as pel cul as
deseadas; y, tr as tr es hor as de col a (no hay
acr editacin que val ga fr ente a l a posibil i-
dad de per der una "imper dibl e"), l as 40
entr adas adquir idas despier tan en m una
eufor ia que r ecuer da a l a pr imer a bor r ache-
r a. Esta fiebr e, esta ambival encia entr e el
disfr ute que se avecina con l os "sufr imien-
tos" que conl l eva (col as inter minabl es,
fal ta de sueo, mal a al imentacin, contr ae-
tur as var ias que uno acepta con cier to
masoquismo como contr acar a inevitabl e de
aquel disfr ute) tuvier on un dispar ador : The
City of Lost Souis, de Takashi Miike. El
shock de adr enal ina gener ado por l a fuga
del inicio y l a r ia de gal l os al mejor estil o
Matrix fue par te de un Bafici memor abl e
(focos -en ese entonces, "muestr as"-
]ohnny To, Haneke, Chr is Mar ker ...) e
impor t el descubr imiento de un cine asi-
tico que hasta ese entonces desconoca
(gr acias, Br oder sen, tutor al r especto en l os
aos sucesivos!) y el comienzo de un des-
contr ol en el que no hubo Bafici en el que
vier a menos de 4S l ar gor netr ajes. L a pasin
no ha disminuido. L o que s ha disminuido
(y esta disminucin par ece seguir pr ofundi-
zndose) es el por centaje de pel cul as exhi-
bidas en el Bafici que l uego tienen estr eno
comer cial . Esto l timo segur amente tenga
que ver con el cambio en su dir eccin, que
desde esa ter cer a edicin tom un camino
que por for tuna en l o sustancial se mantie-
ne, per o tambin con l a deval uacin del
peso y l a concentr acin de l a ofer ta cine-
matogr fica en nuestr o pas. Y esta sensa-
cin (que usual mente se ve confir mada en
l os hechos) de que es ahor a o nunca no
hace sino aumentar l a ansiedad, el evar l a
temper atur a y, par adjicamente, mul tipl i-
car el goce. Fer nando E. Juan Li ma
N203 EL AMANTE 31
MISCELNEA FESTIVALERA
14.
Cr i at ur a en
llamas
I
nesper adamente, en el Bafici 2001 haban
pr ogr amado uno de mis deseos: por pr ime-
r a vez en Ar gentina se pr oyectaba Flaming
Creatures (1963), de jack Smth, pel cul a
under que soaba ver desde haca ms de un
l ustr o y que descubr gr acias a un ensayo
br eve de Susan Sontag (que me saba -me s-
casi de memor ia) y a muchas menciones de
john Water s en entr evistas, en l as que ubica-
ba a Smith como infl uencia centr al en su
cine. Fui a l a pr imer a funcin (cr eo que l a
nica, si no l a habr a visto dos veces, o l a vi
dos veces?) y apar eci el cr tico J . Hober man
par a pr esentar l a. Y no l o poda cr eer , no
saba que l haba venido a acompaar esta
r etr ospectiva. Hober man no sl o er a por l ejos
el cr tico de cine que yo ms haba l edo (e
intentado copiar , par a qu mentir ), sino que
adems er a (es) uno de mis mximos hr oes
por su l ucha por conver tir al ensayo cr tico
en el mejor gner o del mundo. Tr as una
br eve pr esentacin, Hober man dijo que dia-
l ogar a con el pbl ico tr as l a pel cul a. Mi
hiper ansiedad se mul tipl ic y ya no tena
ua que masticar , estaba a segundos de
Smith y de Hober man. Ver Flaming Creatures
fue muy impor tante en mi vida, por su
humor , por su enr evesada fuer za pl stica, por
su confianza en el l enguaje audovsual , por
su idea de l a sexual idad y del gner o, por l a
esper anza r edentor a impl icada en cada uno
de l os big-bangs que constr uye pl ano a
pl ano. Tr as l a pr oyeccin, yo tambin qued
en l l amas por l a excitacin que impl icaba el
combo dobl e. As que en l a sesin de pr egun-
tas y r espuestas hice var ias inter venciones
par a que Hober man note mi inter s en
Smith y, cl ar o, qued como un pel otudo
super l ativo, como queda uno expuesto cuan-
do se hace el sofisticado en situaciones de ese
tipo par a captar l a atencin y seducir al
expositor . Er a un adol escente (de 26 aos) en
una pr imer a cita. Como eso no me bastaba,
ped hacer una entr evista con Hober man
como excusa par a ver y or de cer ca al cr ea-
dor del "moder nismo vul gar " en cine. Das
despus de l a entr evista (que fue un sueo
hecho dil ogo), cr uc a Hober man en l a
puer ta de un cine; tr as sal udamos, me r egal
un l ibr o diciendo que yo l o iba a saber apr o-
vechar : er a una compil acin de textos, dibu-
jos y entr evistas de jack Smith que l haba
editado con Edwar d L effingwel l bajo el ttul o
Wait For Me at the Bottom of the Pool. Ese
gesto inmer ecido casi me pianta un l agr i-
mn. Como l as cr ticas de Hober man, como
l as (anti)pel cul as de jack Smith, el l ibr o es
par te de esas cosas que se tr ansfor man en
una pgina esencial de mi cuader no per sonal
de bitcor a. Di ego Tr er ot ola
32 EL AMANTE N203
15.
Aut obombo
L
as diez ya cumpl idas ediciones del Bafici
me han per mitido no sl o apr oximar me
a l a obr a de gr andes dir ector es hasta ese
momento par a mi ignotos -como es el caso
del hngar o Bl a Tar r , de quien vi de un
saque su monumental Stntang, de ape-
nas siete hor as y media de dur acin-, sino
tambin conocer a dir ector es como J os
L uis Guer in (con quien, l uego de una entr e-
vista que l e hice, qued en fl uida r el acin)
o contactar me con br il l antes cr ticos como
el mexicano J or ge Ayal a Bl anco (dicho sea
de paso, l a per sona que ms sabe en el
mundo sobr e el cine azteca), con quien
entabl una entr aabl e amistad que me ha
per mitido compar tir inol vidabl es hor as en
su casa en mis viajes a Mxico. Eso sin con-
tar l a posibil idad que el festival me ha ofr e-
cido de encontr ar me en esos das con otr os
quer idos amigos extr anjer os, pr esentes en el
pas por ese motivo. P er o como hoy no me
siento modesto, quer a seal ar dos momen-
tos en l a histor ia del festival inol vidabl es
par a m por distintas r azones. Uno fue l a
posibil idad de entr evistar al por tugus
P edr o Costa, un per sonaje insl ito al que se
vio a l o l ar go de todo el evento siempr e ves-
tido con l a misma r opa y sin concur r ir
jams a ver ninguna pel cul a. Esa entr evista
y l a nota que escr ib sobr e l a r etr ospectiva
de su fil mogr afa fuer on par a m un motivo
de pequeo or gul l o por ser -cr eo- l as pr i-
mer as apr oximaciones que se hicier on en el
pas sobr e su obr a. L a otr a fue el agr adeci-
miento pbl ico que me hizo Mer cedes l va-
r ez, l a dir ector a del El cielo gira, en ocasin
de l os ml tipl es gal ar dones a su pel cul a en
el Bafici 2005, cuando ar r as pr cticamente
con todos l os pr emios. Cuando r eivindiqu
ese fil m -ignor ado ol mpica mente por l os
cr ticos espaol es- en mi cr nica par a El
Amante del festival de Val l adol id, no pens
que iba a obtener tamao r econocimiento
en el Bafici pocos meses despus. Y mucho
menos que su dir ector a -par a mi inesper ada
satisfaccin no despr ovista de ver genza-
iba a mencionar mi nombr e como el de
uno de l os gestor es de ese tal vez inesper a-
do tr iunfo. Un momento que l l evar gr aba-
do en mi memor ia dur ante toda mi vida.
Jor ge Gar ca
Document a
E
l Bafici es muchas cosas, casi todas con-
tr adictor ias. Desde hace aos par a m es
el l ugar donde encuentr o documental es.
Mis exper iencias par cial es e incompl etas
por l os ter r enos de l o ms o menos r eal
16.
incl uyer on: un ambicioso r esumen del sigl o
r evol ucionar io, The Last Bolshevik; l a inmer -
sin en l a l ocur a institucional izada de
Titicut Follies; l a mejor descr ipcin del ate-
r r ador mundo de l a pol tica de ul tr a izquier -
da de l os l timos 50 aos, L'Avocat de la
terreur; Repatriation, sobr e pr esos pol ticos
nor cor eanos que estuvier on 40 aos encar -
cel ados en Car ea del Sur y sal ier on a otr o
mundo con l as mismas convicciones ideo-
l gicas, y Guerrilla: The Taking of Patty
Hearst, r evol ucin, chol ul ismo, l avado de
cer ebr o y ganster ismo con onda. Tienen
poco en comn, sal vo que r el acionan pol -
tica y viol encia (Titicut Follies de for ma ms
l ater al ). Y que expl or an el sigl o XX, que
tiene una histor ia tan hipntica par a ser
contada como invivibl e. Entr e todo l o que
vi en el Bafici desde 1999, nada como The
Last Bolshevik. Chr is Mar ker l ogr sintetizar
esttica, histor ia y disyuntivas mor al es,
todo en uno. Es l a vida de un cineasta de
vanguar dia (Al eksandr Medvedkin) que fue
destr ozado por el mismo r gimen que no
pudo dejar de amar ; per o incl uye tambin
l a evol ucin del cine sovitico y de l a ideo-
l oga sovitica. Es tambin el r etr ato de una
gener acin vctima de l as mismas fuer zas
r evol ucionar ias que ayud a desatar . Todo
eso mostr ado a tr avs del cine, por que sl o
l sabe (o supo) cmo contextual izar ,
mediante una imagen y una voz, el devenir
histr ico.
Despus est el tema del choque extr ao
que pr odujo ver , por ejempl o, Repatriation
en el Hoyts Abasto: si el l ugar contamin a
l a pel cul a, si sta contamin al shopping o
si, ms ver osmil y ter r ibl e, fuer on mutua-
mente indifer entes. P er o er a al go incmodo
ver a esos pr esos car ean os pr ocl amando l a
r evol ucin inmor tal par a, sin sol ucin de
continuidad, sal ir a un Mc Donal d's. Dejo
par a al guien con ms tal ento l a tar ea de
inter pr etar estos detal l es de l a ambigedad
y l os compr omisos que convir tier on a nues-
tr as vidas actual es en exper iencias mucho
menos tur bul entas que l as de l os pr otago-
nistas de estas pel cul as. Manuel Tr ancn
17 .
Car oli ne
y SU feli ci dad
P
or r azones de timidez, en l os festival es
no me acer co a habl ar con deter minados
dir ector es, actor es o cr ticos par a tr atar de
mantener una conver sacin o par a decir l es
l o mucho que apr ecio sus obr as. P er o como,
al mismo tiempo, tengo muchas ganas de
conocer l os, mi estr ategia par a "acer car r ne" a
el l os se vuel ve al go pattica. L o que hago es
par ar me a unos metr os del dir ector , cr tico o
actor en cuestin y simul ar que estoy
haciendo al go como mir ar un pr ogr ama de
cine o esper ar una per sona, par a tr atar de
escuchar al guna decl ar acin suya. Suena
muy imbcil , ya s, per o tuve dos excepcio-
nes a este compor tamiento en l as cual es me
anim a dir igir me a un ar tista. L a pr imer a
fue cuando fui a dar l e l a mano al gr an cr tico
mexicano J or ge Ayal a Bl anco; l a segunda fue
cuando me acer qu a char l ar con l a dir ector a
canadiense Car ol ine L eaf. Esta r eal izador a,
duea de apenas doce cor tometr ajes de ani-
macin de car acter sticas mayor mente oscu-
r as y per tur bador as y hechos en base a dibu-
jos con ar ena sobr e vidr io, haba venido al
festival a pr esentar una r etr ospectiva suya.
Cuando me acer qu a habl ar l e, l o que me
sor pr endi fue su car cter afabl e que exuda-
ba un optimismo y una al egr a de vivir total -
mente antittica a su obr a. Y cr eo que l a
cl ave de esa fel icidad l a encontr cuando l e
pr egunt por qu haba decidido tr abajar de
una maner a tan sol itar ia (el l a dibuja pr cti-
camente todos y cada uno de l os pl anos de
sus fil ms) y con una tcnica de animacin
tan engor r osa como el dibujo sobr e ar ena. Su
r espuesta fue simpl e: no haba nada que l e
gustar a ms que tr abajar sol a y encer r ada en
su stano aos y aos, por eso se negaba a
tener toda ayuda posibl e y haba escogido
una tcnica tan compl eja, cosa de tar dar
mucho en ter minar un fil m. Osea, l a ms
fel iz de todas l as per sonas que haba conoci-
do er a al guien cuya mayor al egr a consista
en evitar todo l o posibl e el contacto humano
en un l ugar al ejado de l a l uz sol ar . Debo
admitir que esta idea de fel icidad me per tur -
b mucho ms que sus pr opias pel cul as.
Her nn Schell
18.
Peli t o
J
opa, l o que se dice jopo, no usaba. Y con
todo l o que quier o a Tintn ni se me
haba cr uzado l a idea de aumentar l a estatu-
r a mediante l a r emodel acin capil ar . De
hecho, mi peinado (que cr eo en ese
momento er a de padawan, con tr en cita a l o
P al acios) er a siempr e asunto de estado en
mi cer ebr o. Detestaba cuanta combinacin
posibl e de mis cabel l os. Un hombr e no fel iz
con su pel o no es del todo un hombr e.
Suena estpido, no? S, hasta que uno ve a
una deidad y cer tifica que del tal pel o tal
estr el l a. Y ah estaba l . Si, l . Yo saba haca
r ato que ya no estaba, saba er a gal axia,
per o l o vea por tel escopio, l o escuchaba en
difer ido; me er a mar ciano. P er o l hasta
muer to se hace r espetar . Ah estaba. Tan
gigante como l a pantal l a del Cosmos.
P r esto no sl o a ser bomba nucl ear de mi
pelucaffaire. sino adems a ir r adiar esa ener -
ga en donde quier a (y hasta no quer iendo)
que l a necesitar a. As de fuer te me pis
Elvis: That's the Way It Is en el Bafici 2002.
P uede, en par te, por que con Nazar eno
Br ega (si no est Br ega, par a m no es Bafici)
l a veamos de espal das contr a el suel o en
esa sal a l l ena. P er o, por otr a par te, l a de l os
tomos que se par ten de una vez por todas
er a una escal ada y peinada viol enta. Er a
tir ar se en patines al vaco, er a usar el sol
como anteojo: empezaba r econocibl e, con
El vis habl ando, ensayando, haciendo chis-
tes, y se tor naba en otr a dimensin, desco-
nocida, hacia el final . Todo er a incr ebl e,
como Hul k; todo destr ua cual quier concep-
to de espectcul o (puff, y l os diar ios dicen
tener secciones de eso); todo er a demasiado
par a contener l o con un mugr oso par de
ojos y de tmpanos (o cientos de cabel l os
que ya saban qu quer an ser cuando fue-
r an gr andes). Y expl ot. Haba amagado,
con "You've L ost That L oving Feel ing", en
conver tir se en mater ia obl igator ia del pr i-
mar io. P er o cuando El vis cant "Suspcous
Minds" me descubr caver ncol a: estaba des-
cubr iendo el fuego y quer a usar l o par a pei-
nar me. No er a un pr oyector l o que haba en
l a cabina, er a un bombar der o. Y l evantn-
dome de l as r uinas que quedar on de m,
mientr as Car y Gr ant l e daba l a mano a
El vis, saba exactamente cmo quer a pei-
nar me el r esto de su, per dn, mi vida.
Total , er a l o nico que poda copiar l e. O
no. Juan Manuel Domnguez
19 .
Hi st or i a
ar gent i na
E
l cine independiente ar gentino de estos
l timos aos tiene ya una histor ia con
su pequea pica y una modesta, casi sil en-
ciosa per o poder osa r evol ucin. El Bafici fue
sin duda uno de sus campos de batal l a fun-
damental es, hasta el punto de conver tir l o
en ter r eno pr opio, un hecho notabl e si pen-
samos que se tr ata de una institucin oficial
y en l a que se mueven fuer tes inter eses pol -
ticos y econmicos. Haber sido testigo y, en
una modesta medida, par tcipe de esa r evo-
l ucin es l o que ms me compr omete senti-
mental mente al festival , an ms, confieso,
que mi par ticipacin como espectador . Mis
dos pel cul as y uno de mis cor tos pasar on
por el Bafici. Todas l as dems pel cul as en
l as que me vincul en distintos r ol es, sin
ninguna excepcin, tambin se pr ogr ama-
r on. Gasto car acter es en nombr ar l as a
todas. Es mi homenaje. Sbado, Modelo 73,
Slo por hoy, Bonanza, Una tarde feliz, Ana y
los otros, Una semana solos. Quier o r ecor dar ,
sin embar go, un momento en el que mi
pr otagonismo fue nul o: l a pr imer a pr oyec-
cin de Mundo gra en el pr imer Bafici. Hay
momentos en que uno siente que est sien-
do testigo de l a histor ia, aun cuando esta-
mos habl ando de pequeas histor ias, como
l a del cine independiente ar gentino, nada
r el evante fr ente a otr as ms gr andes. No
vaya ol vidar nunca l a emocin de Tr aper o,
el cl ima de expectativa en l a sal a, l a sensa-
cin de fel icidad l uego de l a pr oyeccin, l a
cer teza de que al go nuevo se estaba consol i-
dando. Yo no tuve ningn vncul o con esa
pr oduccin, ni siquier a er a amigo de
Tr aper o. Sin embar go, esa noche me sent
par te. L a fel icidad de Tr aper o er a tambin l a
ma. Mundo gra fue impor tante por
muchas cosas, per o tambin por que fue el
pr imer desembar co del cine independiente
par a apoder ar se del Bafici. Cuatr o aos des-
pus, l a pr esencia exitosa de Ana y los otros
y Los rubios, dos pel cul as con fuer tes con-
fl ictos con el INCAA, l os cual es el festival
cl ar amente ayud a r esol ver a favor de l os
cneastas, fue, cr eo yo, el cier r e per fecto del
cr cul o. Juan Vi llegas
20 .
Mea culpa
Y
o no s qu decir del Bafici: es en par te
uno de l os momentos que ms esper o
del ao y, al mismo tiempo, como tengo
que cubr ir l o par a mi tr abajo, me r esul ta
extenuante y no poco fr ustr ante. Sin embar -
go, siempr e descubr o. Ya escr ib al guna vez
del azar con que suel o meter me a ver cual -
quier cosa. En ese azar , l os momentos ms
fel ices fuer on l os menos pensados. Ver La
commune, Stntang o Historias extraordina-
rias (en or den decr eciente de dur acin) o
descubr ir a L en L ye y Sta n Br akhage ya
hacen que l a exper iencia Bafici sea par a m
inol vidabl e. Sin embar go, hay dos pel cul as
que me vol car on definitivamente al festival .
L as vi en 2001, cuando me toc ser jur ado
por Fipr esci. L a pr imer a fue Platform; l a
segunda, Thomas est amoureux (y deber a
agr egar l a per a pr ima de Bong "The Host"
[oon-ho, Barking Dogs Never Bite). Platform
me descubr a un univer so que tomaba l o
mejor de l a Nouvel l e Vague, l o demostr aba
univer sal y l o depur aba de cier tos manier is-
mas par a contar l a pica del cambio en
China. Dije "este dir ector va a andar "; cl ar o
que el muy tonto no haba visto Xiao- Wu. El
dir ector er a J ia Zhang-ke. Thomas ... er a l a
per a pr ima de un bel ga que contaba l a vida
de encier r o, en un futur o no muy l ejano, de
un per sonaje atado a una computador a. Dije
l o mismo: "ac tenemos un gr an cr eador ",
con un ejer cicio de l a futur ol oga digno del
pato L ucas. P ues bien, el r eal izador er a el
bel ga P ier r e-P aul Render s, que hizo otr o
l ar go (que no vi) y ni po hasta l a fecha. El
pr emio se l o dimos a 25 Watts, cuando se l o
mer eca The Mad Songs of Fernanda Hussein,
de [ohn Gianvito. Y aunque otor gamos un
N203 EL AMANTE 33
MISCELNEA FESTIVALERA
pr emio digno a cineastas en ser io, l a pifia-
mas. tPlattorm, Barking Dogs y Thomas no
podan ser pr emiadas por que haban ganado
en otr as muestr as). P ar a m el Bafici ese ao
fue l a confir macin de que el cr tico nunca
puede ni debe estar segur o del todo de l o
que dice, y mucho menos intentar ejer cer
con l a sober bia inocente que tuve en ese
momento (er a l a pr imer a vez que er a jur ado
de al go) el don de l a pr ofeca. A veces l os
autor es apar ecen, a veces no, siempr e
depende de el l os. El Bafici, me dije, es el
hogar del azar . De al l mi mtodo al eator io
par a meter me en l as sal as. Leonar do M.
D'Espsi t o
21.
Ci ne cont r a
Vi er nes Negr o
V
ier nes 19 de abr il de 2002, IV Bafici.
Actual idad hor r enda, ahor r ar emos al
l ector el detal l e que sabr r ememor ar por su
cuenta. P or l a maana, l a vida l abor al
mar c el comps; adis funciones de pr en-
sa. P er o tempr ano a l a tar de comenc por el
mundo afabl e, aspir ante a una fel iz eter ni-
dad, de Manoel de Ol iveir a: Vou para casa.
Con su fbul a en tor no a un r adiante par de
zapatos, Michel P iccol i pr opona una meta-
fsica de l a vida como mar cha. Mar ch
l uego a l a sal a vecina: Siciliaf, de Str aub-
Huil l et, tr asmutaba el mundo noctur no de
El io Vittor ini con su l uz de medioda. Y en
una sal a l l ena de gente. Sin dudas, el Bafici
se r eafir maba como hecho insl ito.
An captur ado por Sicilial, otr a vez cam-
bio de sal a. P edr o Costa y O gt votre sourire
entoui, fil mado par a l a ser ie Cinastes con el
entr aabl e do S-H, sabios gr uones. Ver l a
justo l uego de Sicilial, basada como est en
el montaje de ese fil m, compl et l a l eccin
de cine ms il uminador a a l o l ar go de
muchos aos.
Mientr as tanto, en el Abasto, l as panta-
l l as de TV -cebadas en su tono entr e mana-
co y apocal ptico con l as pl acas r ojas-, info-
gr aph y pr esentador es con sus consignas
dir ecto al cer ebel o del espectador r epetan:
"[Vier nes negr o! Vier nes negr o!". Un fnc-
to del mundo a escal a nacional . P er o ese
mismo da en el Bafici uno poda ver l a dig-
nidad de un ar te de l as imgenes que er a
tan ir r eductibl emente l ibr e como nada
ajeno a un mundo sever amente daado. Al
decr eto de vier nes negr o se l e poda r espon-
der con el inol vidabl e "Davver o?" del per -
sonaje de Vittor ini r evisado por l os Str aub,
en esa Sicil ia que contestaba y pr opona
otr a for ma de ver l a vida. L as pantal l as
podan, deban ser vir par a al go distinto a l a
pr ovechosa pr opagacin de l a r uindad.
'R-Xmas de Fer r ar a empezaba l uego de
34 El AMANTE N203
medianoche, per o el cuer po peda descanso.
Dos l abor ator ios compar tan ese vier nes: el
de una debacl e l ocal que hoy apar ece como
gl obo de ensayo del capital ismo del sigl o
XXI y el de un cine que postul aba l a vida
como al go mucho ms ancho que l a actua-
l idad for mateada de l os medios. P el eando
par a subsistir , el mundo de ah afuer a r esis-
ta al siniestr o masajeo audiovisual . Y el
cine l e haba r endido homenaje. Eduar do
A. Russo
22.
Tema " La vaca"
E
scr ibir sobr e el Bafici sin una consigna
pr ecisa es difcil , me hace acor dar a
cuando en l a escuel a nos mandaban como
tar ea composicin tema "L a vaca". Todos
pensamos empezar con "L a vaca es un ani-
mal todo for r ado de cuer o ... n y despus l a
nada, qu se puede especificar sobr e un ani-
mal tan cotidiano, tan conocido, tan tr ansi-
tado. L o mismo es escr ibir sobr e el Bafici.
En pr imer l ugar se me ocur r e -par a homo-
l ogar con l a composicin acer ca de l a vaca-
"el Bafici es un festival todo for r ado de pel -
cul as" y despus qu ms podr a decir . En
r eal idad s podr a decir ms, l l enar estos
car acter es con al gunos adjetivos bien gr an-
dil ocuentes que a veces suel en estar vacos
de contenido, per o en definitiva expr esar -
an al gunas de l as sensaciones que me pr o-
duce el festival . P er o como en el caso de l a
vaca, se tr ata de tr atar de ver qu es l o espe-
cfico del Bafici, qu car acter sticas pr opias
de este evento y no de otr os podr an defi-
nir l o. A ver si puedo: el Festival de Buenos
Air es es "pur o cine", buen cine, ms al l de
cier tos par metr os del gusto que suel en ser ,
en l a mayor a de l os casos, subjetivos. Este
"pur o cine" me hizo conocer al gunos auto-
r es memor abl es como Tsai Ming-l iang y sus
l l uvias constantes, sus espacios abier tos y su
mel ancol a; a P edr o Costa con su negr simo
cine, sus cmar as ubicuas y sus angustiosos
r etr atos; a P abl o Tr aper o con su Mundo gra
y su cotidianeidad y sus miedos y sus per so-
najes entr aabl es. Tambin pude ver por
pr imer a vez en fil mico Cline y [ulie van en
barco, de Rivette, una tar de l l uviosa con el
cine l l ensimo de gente que mir aba extasa-
da l as bel l as imgenes de l as dos chicas que
van y vienen por l a pantal l a, entr e tants-
mas otr as. El Bafici es, me par ece ahor a,
mientr as escr ibo, adems de pur o cine,
pur as exper iencias. El ol or a cine que fl uye
en todas l as sal as es l o mejor que nos puede
pasar ; esos diez das en l os que todos, en
nuestr a pr opia ciudad, nos r eencontr amos
con amigos, en l os que cada paso es un
sal udo y un abr azo, el r e encontr ar se con l os
conocidos es como r eencontr ar se con el
cine mismo, aquel l o o aqul l os que a veces
dur ante el ao dejamos de ver y en esos
das l a dosis es excesiva per o gr atificante.
sa es l a especificidad, el r e encuentr o con el
buen cine y con l os amigos que hace que el
festival sea l o que es, una muy buena expe-
r iencia toda for r ada de cine. Mar cela
Gamber i ni
23.
Cr ecer en un
mundo nuevo
A
l l por fines de l os noventa haba senti-
do por ah que pasaban mi ansiada
Ve/vet Goldmine en un Bafici o al go as. No
r ecuer do bien si tena cl ar o o no qu er a el
festival , per o s que haca r ato ya que me
mor a por ver esa biogr afa apcr ifa sobr e
David Bowie, nombr e fundamental par a
al guien que no haca tanto haba egr esado
de ese tpico r ock de col egio secundar io.
Haca un mes que tena mi pr imer a novia en
ser io -l a que vino justo despus de esa ami-
gavia seminal que compar ti con uno el
col egio secundar io-, y el l a estaba tanto o
ms inter esada que yo en l a msica, el cine,
Bowie y Velvet Go/dmine. Mi novia haba
escuchado que haba que compr ar l as entr a-
das bien tempr ano ese fin de semana, y por
aquel l os hor monal es aos eso sl o poda sig-
nificar seguir de l ar go. As fue que, despus
del obl igator io pool tr asnochado de nuestr a
pandil l a, hicimos tiempo en mi casa y cami-
namos dol or idos l as cinco cuadr as tempr ane-
r as hasta l a estacin de Banfiel d.
Hor a y pico despus subimos l as escal e-
r as del subte excitados como si fusemos a
sal ir por el tnel de l a Bomboner a. El Rey
Sol ya intimidaba e impona r espeto mir an-
do bien desde ar r iba, per o ni siquier a l
pudo con nuestr a efer vescencia. Entr ar al
Abasto en ese momento fue una r evel a-
cin: tendr amos que haber sal ido de mi
casa muchsimo ms tempr ano. Haba una
col a inter minabl e que nos haca bajar
mucho ms el cansancio. P r eguntamos
incr dul os, per o s, sa er a l a col a par a
compr ar l as entr adas. Ni siquier a se vea
dnde empezaba ni l a cantidad de vuel tas
que daba. A esa al tur a ya asumamos gente
vibor eando por todo pasil l o y escal er a del
shopping. Un par de hor as y metr os des-
pus apar eci un guar dia de segur idad pr e-
gonando el fatdico, y a esa al tur a pr evisi-
bl e, sold out de Velvet Goldmine. Der r otados,
per o todava asombr ados y con l a fr ente
bien al ta, empr endimos l a vuel ta. Fue un
r egr eso pl acenter o e inol vidabl e, de cabezas
r ecostadas una sobr e otr a y de sueos sobr e
el descubr imiento, sin siquier a haber visto
una sol a pel cul a, de un mgico e incom-
pr ensibl e nuevo mundo cinematogr fico.
Nazar eno Br ega
DISPAREN SOBRE EL AMANTE
Lar go como er uct o de j i r afa
Bueno, a ver . Cr eo que esto va
par a l ar go. Tr atar , si es posibl e,
de dar l e un poco de for ma a
esta cosa que intenta ser una
car ta, que a su vez intenta ser
inter esante. And here we go,
dir a The Ioker ,
Quise, evidentemente no
pude, escr ibir l es par a el nmer o
200. Revisando ahor a el cor r eo
de l ector es de ese nmer o, sien-
to una especie de al ivio. L a cal i-
dad de muchos de l os textos de
esa seccin me habr a incomo-
dado. P ienso que es mejor escr i-
bir ahor a, y no es que uno sea
cr tico de cine ni especial ista en
L etr as, per o siempr e tr atamos
(tr ato) de combinar l as pal abr as
con cier ta destr eza como par a
que el asunto sea al menos
digno de ser l eda sentado en el
inodor o (joh, qu pl acer !) y que
no quede en un "l os escucho
siempr e, sigan as".
Este ao que pas fue espe-
cial par a m y mi r el acin con
el cine. Especial y definitivo,
dir a. Descubr dir ector es, acto-
r es, estil os, pal abr itas como
"puesta en escena", pal abr otas
como "degss" y muchas
cosas ms. Fue l a pr imer a vez
que concur r al Bafici. Ustedes
se imaginar n l a sor pr esa, l os
ojos de al egr a, l a baba tr azn-
dome una l nea pegajosa en l a
car a. Es como un nio y su pr i-
mer a vez ante el mar . Todo ese
ar senal de pel cul as que l amen-
tabl emente dur an un instante
de 10 das. P or que el festival , al
igual que el mar par a el nio,
no ser el mismo par a el segun-
do encuentr o (aquel l o de l a
imposibil idad de baar se dos
veces en el mismo r o). Si l a
Tier r a se mueve y no nos
damos cuenta y el Bafici hace
l o pr opio; si todo fl uye y nada
per manece, esper o que ese
cambio alla Her cl ito tr aiga un
festival mejor ado y un especta-
dor que acompae esa tr ansfor -
macin. Y ya que habl amos del
festival , una de l as cr ticas con
r especto a l a cober tur a que
hicier on desde l a r evista es que
pasar on por al to pel cul as como
l a inol vidabl e Let the Right One
In (l a pel cul a del festival y una
de l as mejor es que vi en mi vida)
y Fear(s) of the Dark, por mencio-
nar sl o dos. Cr eo que tampoco
comentar on l a de Her zog, aun-
que no estoy del todo segur o y
no es mi intencin fal tar a l a ver -
dad. L es pido par a esta pr xima
edicin del festival que comen-
ten ms pel cul as, y que l o hagan
de un modo ms cr eativo (al go
de eso hizo Vieytes con su nota
sobr e Invasin). No sl o con l a
cr tica de l a pel cul a, l a fichita
tcnica y un fotogr ama. Busquen
otr as for mas de apr oximar se a
el l as, inventen, innoven. Y ya
que estamos de mangazo, estar a
bueno que en el nmer o de
mar zo comenten al gunas de l as
pel cul as que van a for mar par te
de l a 11
0
edicin y, l l egado el
caso, l as r ecomienden. No pido
estr ictamente una cr tica, sino un
comentar io, quizs de l os pr ogr a-
mador es, acer ca de por qu el i-
gier on tal pel cul a, o de al guien
de l a r edaccin que no haya
visto tal otr a y desde ese l ugar
escr ibir tal vez sobr e el dir ector ,
sobr e el tema, sobr e sus expecta-
tivas, o simpl emente naufr agar .
Me dio l a sensacin en el nme-
r o del Bafici de que todo estaba
fr amente cal cul ado. Cada cosa
estaba en su l ugar y no haba
espacio par a afl ojar se un poco el
cintur n. P ar a esta cober tur a
(digo "cober tur a" y me siento un
maestr o pastel er o) que se avecina
l es pido, entonces, un poco de
air e fr esco. En mar zo esper o
r eencontr ar me con ese mundo
de pel cul as, butacas, catl ogos y
diar ios festival er os que me hizo
tan fel iz l a pr imer a vez. Y tam-
bin vol ver a ver a l a chica r ubia
del stand de infor mes del Abasto.
Qu her mosa dama ...
Quier o tambin agr adecer a
todos l os r edactor es por todo l o
que me ensear on. No todos me
caen bien, no de todos me gusta
cmo escr iben, per o de todos
apr end y seguir apr endiendo
al go. Gr acias a J or ge Gar ca, a
quien consider o una de l as mejo-
r es pl umas de l a r evista. Esa or to-
doxia juguetona y el egante hace
l as del icias de gr andes y chicos
(menor es de 20 como es mi
ESCRiBANOS A
Lavalle 1928
C1051ABD, Buenos Aires
Ar gentina
caso). L a cl ar idad par a r efl exio-
nar , l a pal abr a justa, el tono l di-
co de muchos de sus comenta-
r ios, su bigote, su sombr er o (s,
su sombr er o). En fin, todo ese
cmul o de car acter sticas hace de
l un per sonaje absol utamente
entr aabl e y mer ecedor de un
monumento en al guna de l as
avenidas pr incipal es de l a ciudad.
Gr acias, J or ge.
Gr acias tambin a dos r edac-
tor es de l a gener acin ms joven
de El Amante, aunque ms gr an-
des que yo. Me r efier o a Ezequiel
Schmol l er y J uan P abl o Mar tnez.
Apr end mucho con el l os y sus
textos. J uan P abl o me gua mes a
mes en el al quil er de pel cul as y
disfr uto con cada uno de sus ar t-
cul os, especial mente l os r el acio-
nados con ese gner o mar avil l o-
so y hoy en l amentabl e decaden-
cia que es el ter r or . Siempr e que
veo una buena pel cul a de este
gner o, me tel etr anspor to hacia
mi infancia; esa mezcl a de miedo
y fascinacin ante l as imgenes
me tr ae el ol or de aquel l os das y,
de al guna u otr a for ma, r econs-
tr uyo l a imagen del nio que fui,
y soy fel iz. Recuer do aquel l a nota
con motivo del estr eno de l a l ti-
ma de Romer o que r astr eaba or -
genes y devenir es del subgner o
de l os zombis, muy didctica y
diver tida. Oel ar tcul o sobr e l a
ser ie Masters of Horror, por citar
un par de ejempl os. L es pido
entonces (desconozco si l o hicie-
r on) dossier s sobr e el ter r or , sobr e
Car penter , sobr e Romer o, sobr e
Ar gento, etcter a. P or supuesto
con l a pr esencia estel ar del men-
cionado r edactor . Gr acias, J uan
P abl o.
Recuer do un texto de
Schmol l er sobr e cine negr o, y
otr o antol gico y muy bel l o
sobr e el cine y l as ciudades. El
nmer o que contena ese ar tcul o
fue el pr imer o que compr .
Febr er o de 2008. Siete tapas. Yo
con 17 aos, y al l eer l a r evista
me sucedi l o mismo que con el
Bafici. El descubr imiento de todo
un mundo nuevo. Ter r eno vir gen
par a pensar , apr ender y disfr utar .
Gr acias, Ezequiel .
Otr o hacedor de textos que
disfr uto mucho es L eonar do
POR E-MAIL
amantecine@inter l ink.com.ar
POR FAX
(011) 4952-1554
D'Espsito. Sus notas tienen un
br il l o especial y un tono muy
ameno. Si l o pienso, cr eo que
disfr uto ms l eyendo sus posts
en el bl og que sus notas en l a
r evista. Aunque no estoy del
todo segur o. P er o independien-
temente de mi cer teza sobr e esa
cuestin, consider o que mudar
al gunos de esos textos a l a r evis-
ta ser a muy piol a. Ono necesa-
r iamente esos textos, per o s
dar l e ese espacio par a desar r ol l ar
al go con un espr itu simil ar .
Fal tan ese tipo de notas. P or
ejempl o, "L a tr isteza", el post
sobr e Ms corazn que odio. O
aqul en el que expl icabas por
qu Titanic er a una obr a maes-
tr a. Oel dedicado a Buster
Keaton, o a l os l ibr os y el cine,
o a l as pel cul as que no existen.
No s, tantos textos y tan bue-
nos, que me l l evan a pr eguntar -
me por qu no tener ese espacio
o esas ganas par a escr ibir as de
vez en cuando. Y esto me l l eva
a una cr tica que pl antear ms
adel ante: desapr ovechar r edac-
tor es.
Agr adezco tambin a
Tr er otol a y a P anozzo, por que
muchas de sus cr ticas mer ecen
el cal ificativo de es-pec-ta-cu-Ia-
r es. Hice mencin en una car ta
anter ior a l a cr tica de Diego
sobr e Extranjera, que er a l iter atu-
r a de al to vuel o, aS, sin ms.
Tambin l as muy buenas cr ticas
sobr e su Kung Fu Panda enman-
teca do y sobr e Perspolis, l a don-
cel l a de hier r o. En este nutr ido
y tentador l timo nmer o que
me l l ega hoy mir col es 4 de
febr er o por l a tar de, l eo su nota
sobr e El hijo de Rambow. Una de
l as notas ms tier nas, sincer as y
ver dader as que l e en mucho
tiempo. Una nota que piensa el
cine como par te de l a vida, y no
como al go exter no. Un cine que
se incr usta en l os acontecimien-
tos de nuestr a infancia y vuel ve
con el tiempo, car pa r izndose
mister iosamente en un cuchil l o
o en l o que sea. Una nota fsica,
con movimientos, con accin,
con un espr itu aventur er o, y l o
mejor de todo es que par ece
escr ita por un nio. Gr acias,
Diego.
N203 EL AMANTE 35
No me ol vido de P anozzo
(r ebautizado por mi Wor d
como P aoso), que cada tanto
nos r egal a textos nicos y
mar avil l osos. Escr ib ms segui-
do, che.
Ya que estamos l l egando al
final , voy con l os mul tipuntos
par a l l amar l a atencin e insis-
tir sobr e al gunos aspectos.
1-Inter esante l a nota/r es-
puesta a Gar ca de D'Espsito,
Se ar m l a gor da en l a r evista.
2-Como bien dice J uan
P abl o Mar tnez en su bal ance
de fin de ao, no se l e dio el
espacio que mer eca a una pel -
cul a potente, bien fil mada,
inquietante y que pone l os
pel os de punta. De cul habl a-
mos? Los extraos, de Br yan
Ber tino. Ni cinco de bol a l e die-
r on, ni ustedes ni l os diar ios.
Fea l a actitud.
3-Me gustar a que convoca-
r an a cr ticos exter nos par a una
col umnita mensual . Dar l es
unas l neas par a que opinen
sobr e l a r evista o sobr e l o que
quier an. Ser a una for ma de
enr iquecer . Y no necesar iamen-
te buenos cr ticos. De diver sos
gustos y cal idades. Abr ir un
poco el juego, as se vol ver a
todo mucho ms heter ogneo y
atr activo.
4-L o que mencionaba ms
ar r iba sobr e desapr ovechar
r edactor es l o puedo exponer
ms o menos as. No entiendo
por qu se comentan estr enos
hor r ibl es. Se comentan todos,
y, haciendo nmer os, l a mayo-
r a de el l os no sal en del "vaya y
pase" o el "zafa", y otr o tanto
no menor dir ectamente per te-
nece al gr upo "nada de nada".
L a pr egunta, entonces, es: por
qu? No siempr e hay que escr i-
bir sobr e estr enos inter esantes
y/o desl umbr antes, tambin se
puede abor dar el cine y todo l o
otr o que nos r odea desde l o
feo, l o mal o, l o negativo, etc-
ter a. Gr andes notas sur gen
desde ah. P er o no advier to esa
postur a. Simpl emente se per ci-
be una obstinacin en comen-
tar todo l o que pase por l as
sal as l ocal es. Ese tipo de abor -
daje no es inter esante par a
nada y me da l a sensacin de
que se desapr ovechan r edacto-
r es. Comentando cosas como
Arrncame la vida (diciembr e),
Por siempre amigas (ener o) o
Asterix en los juegos olmpicos
(febr er o) se desper dicia tinta y
36 EL AMANTE N203
tal ento. Adems se nota una
especie de desgano/cancher eada
en ese tipo de notas. "Bueh,
tengo que escr ibir sobr e esta
cosa, a ver qu se me ocur r e",
pienso que piensan al gunos de
ustedes. Sque muchos podr an
escr ibir sobr e cual quier otr a cosa
(obviamente dentr o del bar r io
del sptimo ar te, tampoco el del i-
r io). P or supuesto que al decir l es
"escr ib sobr e l o que se te cante"
l as cosas se vol ver an ms hur a-
canadas y menos sstematzadas,
ganando en cl ima festivo y al e-
gr a. L l over an notas de cual quier
cosa yeso vol ver a a l a r evista
ms entr etenida, con ms despar -
pajo y no tan encor setada.
L ibr ense.
5-S, l ibr ense y, si pueden,
actual icen y r efor men l a pgina
de Inter net, que es cual quier
cosa. Es un l o acceder a notas
viejas, en el home estn todas l as
fotos amontonadas, no se entien-
de nada y tampoco tiene ningn
atr activo especial . Esper o que esa
pr omesa de subir textos antiguos
el egidos por l a r edaccin se cum-
pl a, par a poner l e un poco de
onda a l a web. Yendo a l o del
punto anter ior , si tan impor tante
es cubr ir toooooodos l os estr e-
nos, suban l os mini textos a l a
pgina y apr ovechen el papel
par a otr a cosa. P odr an tambin
ir subiendo textos de l os pr ime-
r os nmer os par a que l os de mi
gener acin, que apenas decamos
"ajo" cuando naci l a r evista,
conozcamos el or igen de esta his-
tor ia de l a que somos par te en el
pr esente, como l ector es.
6-Tengo una sospecha y es l a
siguiente: cr eo que fui el nico
que en l as votaciones de fin de
ao vot (hubier a pr efer ido
botar l o) a Los paranoicos como
peor pel cul a. Son esas situacio-
nes en l as que decimos "o yo
estoy l oco (cosa que no descar to)
o l os dems me estn vendiendo
hambur guesas". No vi en el fil m
de Medina nada r escatabl e. A
veces se hace mencin a l o de
r er se de l a pel cul a en cuestin y
no r er se con el l a. L a ver dad es
que yo ni siquier a me r e de l a
pel cul a, sino que me enoj.
Tena fr ente a mis ojos, adems
de l os de l a fil a l indante, un pr o-
ducto de P ol -ka hecho par a tel e-
visin. Con esas pal abr as descr i-
bo el motivo de mi votacin. Si
fui el nico de todos l os l ector es
de l a r evista que l a el igi peor
pel cul a, mer ezco ganar me entr a-
das par a el Bafici, o al go.
7-Teniendo en cuenta el
estr eno de Gran Torino, ser a per -
tinente un especial Eastwood.
Bueno, hasta ac l l egan l os
r ecl amos del da de l a fecha.
Segur amente vendr n ms, y l o
mismo har n l os agr adecimien-
tos. Esper o de ustedes l o habi-
tual : textos que piensen (y que
nos ayuden a pensar ) el cine. Ni
ms ni menos.
Como dijer a, al l l ejos y hace
tiempo, un tr istemente cl ebr e
r ojano (aunque de mi par te sin
l a mentir a): L os l l evo en el cor a-
zn!
IGNACIO SNCHEZ
Not a sobr e cr t i ca a El Amant e.
Es t ar de, per o bueno ...
Hace cinco aos y monedas que
no compr o l a r evista. L o hice
entr e 1995 (tapa con l os her ma-
nos Caen) y 2004 (bal ance
2003). No pienso en tr minos de
mal a o buena, per o ya me abu-
r r an al gunas notas. Uno se acos-
tumbr a a compr ar una r evista
semana a semana, mes a mes,
hasta que se da cuenta de que se
convier te en un acto pur amente
r itual , y capaz ni siquier a es hoje-
ada.
En l as buenas pocas haba
una var iedad que l uego se per -
di, desde el tono ms doctor al
al ms afectivo, ms r el acionado
con l a exper iencia cinfil a de l a
niez y l a adol escencia. En un
r ecuento de buen mater ial ,
puedo sel eccionar : dossier [er r y
L ews, dossier Car penter , Ser gio
Eisen escr ibiendo sobr e L ang, l as
cr ticas de Quintn a La ceremonia
y Twister, l a nota de Santiago
Gar ca sobr e Schl epper , Los
Simpson puesta en tesis por Sil via
Schwar zbock, inter esante y atr e-
vida nota de Castagna sobr e
Ar mando B y l a Coca, l os fina-
l es y comienzos favor itos de pel -
cul as, D'Espsito y su r escate de
McTier nan como autor
(Schwar zbck ha escr ito una
buena nota sobr e l , aunque
poniendo dudas), Oubia defen-
diendo a l os Caen, l a simpata de
Nor iega por l a Psicosis de Van
Sant (esto fue en l a r evista o en
Clarn? Oen ambos medios?), l a
seccin de J or ge Gar ca y su l ista
de l as 100 pel cul as amer icanas.
Y, en l neas gener al es, me ense
a val or ar ese cine "obvio" que es
el cine cl sico amer icano, y me
di cuenta de que es ms difcil
decir al go y anal izar al guna pel -
cul a de Capta, pongmosl e, que
l a de al guno que l e impr ime el
sel l o de estil o a fuego par a que
todos se den cuenta. Debe haber
ms, per o esto es l o que me
viene a l a mente.
El Amante r eval or iz al cr tico
de cine. De ser mal visto por que
juzgaba y no haca paso a ser r es-
petado, y junto con l a moda de
estudiar y ver cine, se puso de
moda ser cr tico de cine. Esto
l ase par a bien o par a mal . Se
empez a dejar de decir "me
gusta" o "no me gusta" y se pas
a buscar l e un fundamento a esos
sentimientos que pr oducen l as
imgenes. Y l os for os y sitios de
inter net se l l enar on de cr ticos,
gr andes y pequeos (yo tam-
bin).
Despus, l a r evista comenz a
cambiar , l o cual es inevitabl e, y
l e comenc a per der el r astr o. De
l a heter ogeneidad se pas a l a
homogeneidad, y el pensamiento
de l a publ icacin se convir ti en
el cine sl o como exper iencia
sensor ial . Sque peco de conser -
vador , que estamos en l a er a de
l os afectos y de l os abr azos, y que
hay que l iber ar l os impul sos,
per o tena que conver tir se en
l nea editor ial ?
L a discusin sobr e si el cine
est vivo o no me par eci de l o
ms inocua. Col ocar sol amente
l a fuer za visual y l a vel ocidad
como defensa del cine actual
par eca ms un acto de r ebel da
que convencimiento. Y como si
sl o eso al canzar a par a decir que
segua vivo. P or supuesto que r es-
cato muchas pel cul as industr ia-
l es que l os snobs suel en r echazar ,
per o hubier a esper ado ms de un
cr tico de cine. Er an notas escr i-
tas entr e el cido l isr gico y ao-
r anzas de l a infancia. Dos pel cu-
l as que me gustar on mucho en
2002, Spiderman y Los excntricos
Tenenbaum, tuvier on cr ticas
favor abl es, per o tan deshil acha-
das y vagas que ter minaban
habl ando ms del que escr iba
que de l a pel cul a. Y l a defensa a
Moulin Rougef, ni habl ar , qualit
ver sin nor teamer icana par a pr e-
sumidos. Y todo en nombr e de l a
expl osin, de sal ir a l a cal l e a gr i-
tar que el cine me r ebel a l os sen-
tidos. De todos modos, me gusta-
r an o no l as pel cul as exhibidas
en esos aos, l as cr ticas seguan
diciendo ms o menos l o mismo,
una mezcol anza de sentimientos
mal comunicados. Cual quier
excusa se haba vuel to buena
par a escr ibir una l istita de pel cu-
l as sobr e al gn tema. Y apar eci
l a r utina. Y el cine del "r ompan
todo", que par eca ser un com-
pendio de pel cul as que quer an
sal ir a hacer quil ombo, nada
ms. P er o, r epito, no er a que l as
pel cul as fuer an desastr osas y
vacas, sino que l os cr ticos, en su
entusiasmo por contar l o que
sentan se quedar on sin poder
hil ar un pensamiento. Me par e-
ca bien quer er pr esentar a ese
cine como un cambio inter esan-
te, quitar l e el mote de vaco, per o
con otr as ar mas que no fuer an l a
de intentar que el l ector tenga
que poner se en el l ugar del que
escr iba. Ms que invitar a l a
exper iencia del cine, se invitaba a
l a exper iencia del cr tico de
tur no.
Despus l l eg ms gente que
casi no he l edo, y que r epetan
sus amor es y odios hacia tal o
cual tipo. Despus se for m l a
casta de El Amante. Y despus no
l a l e ms. As que de hace cinco
aos a esta par te no puedo decir
mucho. Deber a compr ar al gn
numer ito a ver en qu andan, si
eso fue un momento de pr ueba y
exper imentacin, de duda y cr i-
sis, par a der ivar hacia al go supe-
r ador .
MARTfN GMEZ CNEPA
23903430, 4584-8092
Seor es de El Amant e:
A veces uno se siente (y esto me
es ajeno) como cuando va al psi-
cl ogo y l e paga par a or se habl ar
mal de uno.
Me pr opuse no l eer l a cr tica
en El Amante hasta no haber
visto El curioso caso de Benjamin
Button. L o l ogr . Vuel vo del cine
y me siento a l eer l a nota titul a-
da "Manipul acin y sentimien-
to" par a sentir que me pel l izcan
car iosamente el cachete (el de
l a car a) dicindome "tontito, te
han embaucado". Qu quier en
que l es diga? Me sent un imb-
cil , en cual quier a de sus dos
acepciones: l a que dice que nece-
sito un bastn y l a que me sindi-
ca como no apto par a l a guer r a.
Al fin y al cabo, par a qu va
uno al cine si no par a que l o
manipul en? Osea: contento yo
por haber pagado l a bicoca de
siete pesos par a pasar casi tr es
hor as en una sal a con escassimas
per sonas y dur ante ese tiempo
haber me dejado seducir , engaar ,
encandil ar por una histor ia
imposibl e de una per sona que
nace viejo y muer e beb. Con el
agr egado de haber accedido a
una modesta emocin y todo eso
par a l l egar a ver (ahor a s) qu
dicen mis amigos de EA sobr e esa
histor ia,
Resul tado: vuel vo con un
gl obo en l a mano y me encuen-
tr o con un cactus que me l o pin-
cha al decir me que Fincher ha
"inter venido con medios hbil es
y, a veces, ar ter os en l a infor ma-
cin, en este caso en l a cr eacin
con distor sin de l a ver dad en
beneficio de inter eses par ti-
cul ar es" (RAE dixit... casi).
Me obl igo a r epasar al gunas
de l as cosas que he l edo, y r esul -
ta que debo sentir me un incauto
por que me dej desl umbr ar por
Cor tzar con una histor ia de un
tol teca que en sus momentos de
descanso, acuciado por l a fer oz
per secucin de sus enemigos,
suea con l ujo de detal l es, con
viento en l a car a y todo, que va
en moto por una avenida car ga-
da de vehcul os. P or que me dej
engaar por J ul io Ver ne o por
jack L ondon.
En fin, muchachos; el cine no
es otr a cosa que el ar te de l a
mentir a, Ya l o s, as que no me
digan que no tengo que cr eer
todo l o que veo, que no es ms
que una pel cul a. Coincido con
D'Espsito en que hay fr agmen-
tos que mer ecer an haber sido
escr itos por P ol dy Bir d. Coincido
cuando l eo a Segal : "un ampl io
campo de expansin par a mar a-
vil l as tcnicas, como el maquil l a-
je, l os efectos visual es y el diseo
sonor o", per o que no me digan
que me manipul ar on hacindo-
me sentir tonto por eso.
Yo r ecib l o que fui a buscar ;
justamente por ser un simpl e
fotgr afo que l ogr a sustr aer se en
l as mentir as de l a il uminacin y
no un cr tico de cine que va con
l os sentidos al er tas par a descubr ir
l os piojos en l a cabeza del nio
que est acar iciando, l ogr ando,
de ese modo, desl ucir l a car icia al
l evantar entr e sus dedos un piojo
que (no sin cier ta saa) apl astar
entr e sus dedos.
ALFIO ARAUJO
http://sopaipil l abl og.bl ogspot.com/
Seor es de El Amant e:
Despus de haber visto l a pel cu-
l a y de l eer el comentar io (no l o
consider o "cr tica") en El Amante,
me pr egunto: por qu al gunos
par ticipantes de esta r evista no
pueden despr ender se de su yo y
de su subjetividad? P or qu no
son menos el abor ados y, de
maner a ms simpl e y sin r ebus-
camentos, no nos dan a l os l ec-
tor es no especial izados que
somos nosotr os una l eccin edu-
cativa de captacin del l enguaje
del cine?
Con El curioso caso de
Benjamin Button acuden a consi-
der ar l a estr ategia de l o pl aneado
y cal cul ado por el dir ector , como
si l a pel cul a hubier a podido ser
dir igida por un gener al . Esta
obser vacin peyor ativa no infor -
ma acer ca del or igen del tema del
fil m: una obr a de Scott
Fitzger al d, gr an novel ista amer i-
cano que ide magistr al mente
una histor ia que col oca el deve-
nir del tiempo al r evs (de l a
ancianidad al nacimiento) y l a
combina con otr a histor ia en
desar r ol l o de una vida nor mal . El
encuentr o de ambos per sonajes
en un momento que coincide en
al gunos aos pr ovoca una histo-
r ia de amor imposibl e por sus
difer entes caminos habl ndonos
as de l o il usor io del tiempo y de
l a eter nidad de un amor .
Difer entes dir ector es tuvier on l a
pr opuesta del novel ista par a una
obr a cinematogr fica, per o l a
r echazar on por l a compl ejidad y
dificul tades de una puesta: el ar te
cinematogr fico no haba entr a-
do a l a er a digital . L a pel cul a
induce a un pensamiento r efl exi-
vo y de compr ensin sobr e el
paso del tiempo y l as cir cunstan-
cias de vida de aqul l os que
avanzan sobr e el final . Esa idea
par a l os comentar istas de esta
pr estigiosa r evista es un ar gu-
mento tr ivial y, peor an, con
pr etensiones humanistas. Una
obr a que apel a a l as emociones es
de por s cr iticabl e a vuestr o
entender , como si toda obr a
ar tstica no ocasionar a por su
contenido y for ma una apr oxi-
macin emocional . El comenta-
r io de El Amante se sol aza de bur -
l ar se cinicamente de todo, sin
destacar el tr abajo de l os actor es,
el uso de l a fotogr afa y sus col o-
r es neutr os, l os impactos visual es
descr iptivos de l a guer r a, el incr e-
bl e manejo del maquil l aje, l os
efectos digital es del per sonaje en
su evol ucin de vida "al r evs",
el accidente de l a pr otagonista, el
comentar io musical de excel ente
cal idad ar tstica ,etcter a.
No se es un "cr tico" desta-
cado si no se destr ipa una obr a
hasta dejar l a total mente des-
tr uida (?).
ARQ. ADRIN H. TONELLI
LECTOR HABITUAL. EX INTEGRANTE DEL
CINE CLUB Ro CUARTO. ADMIRADOR DE
HOMERO ALSINA THEVENET. EL GRAN
CRITICO URUGUAYO DEL ARTE CINEMATO-
GRFICO.
Est i mados cur i osos de El
Amant e:
Entr e l a for ma (25%) y el con-
tenido (25%) de un fil m, hay
que tr atar de l ogr ar un equil i-
br io que establ ezca l a mitad
(50%) de l a pel cul a, ya que l a
otr a mitad que fal ta del sentido
(50%) se l o da el espectador .
S, vaya opinar acer ca de su
pr ogr ama nmer o once titul a-
do "Cine chor onga".
Cr eo que l a fr ase del
comienzo del pr ogr ama r esume
l a idea que pr eval ece en este
tipo de cine: el cine chor onga
no duda, no se detiene y no
medita.
J uan Vil l egas hace una
adver tencia: "l o peor del cine
chor onga no son l as pel cul as,
sino l os espectador es". A eso l e
r espondo: sin miedo, J uan, no
impor ta cmo suene!
El cine chor onga, par a m,
es como estar enamor ada de
una per sona "per fecta". Esta
per sona, al ser tan compl eta, es
incapaz de amar ; no es pur a, no
es vital , y encima es abur r ida.
Sl o es capaz de r eal izar
comentar ios al r especto de
cosas que ya se saben de una
maner a or iginal ? Al haber pl a-
cer en inter pr etar , como dice
P or ta Fouz, el espectador sacia
su hambr e de dil ucidar y es
fel iz; no hay fal ta. Esto hace
que este tipo de cine sea fasti-
dioso, por que todo se r emata,
todo se r el aciona, su tiempo
cr ee ser "novedosamente" ccl i-
co, cuando bien sabemos que el
ser humano por natur al eza
nunca se compl eta y siempr e
quier e ms.
"Nunca hay que dejar de
hacer se pr eguntas ..."
L as mejor es pel cul as son l as
que motivan, l as que antes de
afir mar vacil an con audacia.
El cine se conver sa y se
debate, como todo ar te, por eso
es bueno tener l o.
Un abr azo,
SOLEDAD
N203 AMANTE 37
38 EL AMANTE N203
DVD
Li ger eza y feli ci dad
por Mar cos Vi eyt es
ngeles
'! ,engador es -
Angeles
vengador es 2
Dung fong saam hap -
Xian dai haoxia zhuan
Hong Kong, 1993, 88' - Hong Kong,
1993,101', DIRIGIDAS POR J ohnny To-
J ohnny Toy Ching Siu-tung, CON
Michelle Yeoh, Anita Mui, Maggie
Cheung, Anthony Wong, Damian
l.au. (SBP)
1. Se acuer dan de l as publ icida-
des del jabn de tocador L ux
que pasaban por l a tel evisin
hace unos aos? sas en l as que
apar ecan actr ices ms o menos
famosas -l a mayor a, de or igen
eur opeo- tocndose con el
jabn, pasndose l a pastil l a por
todo el cuer po o por aquel l as
par tes del cuer po que el monta-
je y l a espuma dispuesta en el
pl ano con odiosa pr ecisin mil i-
mtr ica dejaban ver . Cuer pos
que no cor r espondan nunca al
de l a actr iz en cuestin, quien
sol a apar ecer evangel izando en
pr imer pl ano l os mil agr osos
efectos que el pr oducto haba
tenido en su per sona, l o cual l e
bastaba par a hacemos pensar
que l a piel de esas pier nas, br a-
zos o tor sos sin cabeza inter cal a-
dos al discur so vendedor er a l a
suya. A ese dobl aje de cuer pos
se sumaba el de l as voces, en un
pr ocedimiento que guar daba
puntos de contacto con l a po-
tica del espectcul o de fer ia de
Fel l ini, quien gustaba de aadir
l os par l amentos sin pr eocupar se
demasiado por l a sincr onizacin
entr e l abios y voz, por l a ver osi-
mil itud psicol gica o por el r ea-
l ismo de l as situaciones. En
aquel l os avisos que en mi casa
gustbamos l l amar "pr opagan-
das" -tr mno fechado per o
inconscientemente del ator de l a
comunin entr e pol tica y
espectcul o-, el modus operand
consista en ver a Nastassja
Kinski (por citar a l a pr imer a
que r ecuer do) dando a cmar a
un discur so cuyo dobl aje al cas-
tel l ano jams coincida con l os
movimiento de su boca. L o que
en pr incipio poda per cibir se
como un er r or acentuaba, sin
embar go, l a l ejana de esas
mujer es ajenas al or den doms-
tico de l a vida diar ia, habitantes
de un star system que ya no er a
pr ecisamente el de Hol l ywood
sino ms bien uno de l a r evista
Hola, cr uza extr aa entr e una
far ndul a con aspir aciones
monr quicas y una ar istocr acia
condescendiente por obl iga-
cin, cuyo ms cl ebr e ejempl o
debe haber sido el de Gr ace
Kel l y casndose con Rainier o.
Estr el l ato al que sl o podamos
acer camos compr ando el
mismo pr oducto que usaba l a
dama l nguida de tur no par a
enjabonar se el ombl igo, o idol a-
tr ando a Guil l er mo Vil as por
haber se l evantado a Car ol ina
despus de ganar al guna edicin
del tor neo de Montecar l o, an
sabiendo que esa identificacin
er a tan fr gil como l as pompas
que veamos desl izar se por l a
super ficie de unos cuer pos
inasibl es, tan desfasado s de
nuestr a r eal idad como esas pal a-
br as divor ciadas de l a boca que
simul aba pr onuncar l as.
2. El cine comer cial r eal izado en
Hong Kong apr oximadamente
desde comienzos de l a dcada
de l os 80 hasta mediados de l a
siguiente destil a una ar tificio si-
dad empar entada con el de
aquel l a publ icidad, y no sl o
por que gr an par te de esa pr o-
duccin l l eg a nosotr os dobl a-
da al castel l ano, sino tambin
por que se fil maban sin sonido
dir ecto y l uego er an gr abadas al
menos dos bandas de audio,
una con l os dil ogos en canto-
ns y otr a en mandar n, debido
a l a var iedad de idiomas habl a-
dos por l os r epar tos or iginal es
de esas pel cul as en l as que l os
efectos sonor os de patadas o
bal azos sonaban siempr e igual .
L o que hay en el l as es una r udi-
mentar ia exhibicin del ar tificio
que l as tr ansfor ma en ar tefactos
fascinantes; pr oductos ar tesana-
l es de consumo fsico, tctil ,
mater ial , inmediatos, pr imitivos
en el mejor y en el peor sentido
de l a pal abr a. "L a pr imer a vez
que uno absor be una de l as tc-
nicas de este cine, consistente
en mostr ar imgenes con un
fondo de hor r endo tema musi-
cal pop hongkons- deca El vio
Gandol fo en el nmer o 27 de l a
r evista Film-, se sor pr ende y se
encanta. (... ) L o val ioso es el
juego a fondo con el absur do,
que pr ovoca en el espectador
al go inexpl icabl e, r el acionado
con una l iber acin del ver osmil
mnimo, que baja sus exigencias
mucho ms al l del ver osmil
occidental , instal ado sobr e otr as
coor denadas. (... ) Todas l as
zonas que tienen que ver con l a
accin son del ir antes, inventi-
vas, inesper adas. En cambio, l os
inter l udios con 'emocin huma-
na' caen en el ms bur do tel ete-
atr o, con l gr imas y todo, mez-
cl ado con el ms antiguo fol l e-
tn: el que descubr e par entescos
inesper ados, r ebotes y car ambo-
l as entr e distintas vidas. Como
hay escenas de accin de sobr a,
todo ter mina cir cul ando con
ener ga, sadismo y al ar gues de
tensin inter minabl es". Esto
l timo ya l o deca a pr opsito
de The Heroic Tro (Dung fong
saam hap), que junto con su
l ibr e secuel a Executioners (Xian
dai hao xia zhuan) sal en editadas
por SBP como ngeles vengadores
y ngeles vengadores 2, ttul os
l ocal es que pr ol ongan el tpico
destino bastar do de esos pr o-
ductos r eal izados sin l a ms
mnima pr etensin ar tstica que
nacan condenados a tener diez
nombr es distintos, hasta que
al guno de el l os consegua tr as-
cender como objeto esttico
atendibl e y poda aspir ar desde
entonces a cier ta identidad ms
o menos pr ecisa. Cosa que suce-
di con estas dos pel cul as por
l o menos desde 1995, per o de l o
que no par ecen haber se enter a-
do l os editor es l ocal es. Dicha
tr ascendencia se debe en par te a
l a de l os nombr es que figur an
como r esponsabl es de el l as. Uno
es el de Ching Su-tung, dir ector
de l as dos continuaciones de
Swordsman, penl tima pel cul a
del maestr o King Hu (r eal izador
de Dragon Inn -fil m del que se
despide Tsai Ming-Iiang en
Goodbye, Dragon Inn- y A Touch
of Zen, entr e otr os, y que fuer a
al wuxia pian l o que Ser gio
L eone al spaghetti wester n), y
de l as mar avil l osas Historias chi-
nas de fantasmas, saga de tr es
par tes que fue uno de l os pr ime-
r os pr oductos comer cial es de
Hong Kong que tuvo difusin
en Occidente y cuya pr imer a
entr ega incl uso fuer a editada en
VHS en nuestr o pas. El otr o es
el de Iohnny To.
3. Iohnny To, pr omediando l os
noventa, y de este l ado del
mundo, no deba ser conocido
por nadie que no se l l amar a
Ol ivier Assayas, cr tico de cine
que no sl o haba sido el hom-
br e en Hong Kong de Cahiers du
Cinma al l por el 84, sino que
adems har a de l a cinematogr a-
fa or iental un tpico dr amti-
co, una r efer encia visual y una
pr esencia inel udibl e de l a pr o-
pia una vez que se l ar gar a a dr i-
gir . Irma Vep, encr ucijada tem-
tica y for mal expl cita de su fil -
mogr afa, funciona de al guna
maner a como car ta de pr esenta-
cin cul tur al de To en
Occidente, ya que en el l a se
incl uyen un par de minutos de
The Heroic Trio y se l e da el pr o-
tagnico a Maggie Cheung,
quien, junto a Michel l e Yeoh y
Anita Mui, haba encabezado el
r epar to de esa tel enovel esca per -
ver sin genr ica del cine de
super hr oes fil mada apenas dos
o tr es aos antes por el hongko-
ns, r ecogida casi de inmediato
por Assayas y r ecin ahor a edi-
tada en nuestr o pas. P er o ade-
ms de mostr ar un fr agmento
de esa pel cul a, debido al con-
texto en que l o haca, The
Heroic Trio -y, con el l a, todo el
cine hongkons industr ial - que-
daba vincul ada al univer so del
cine mudo en gener al y al de
l os ser ial es en par ticul ar (como
Los vampiros de Feuil l ade), fol l e-
tines fl micos por entr egas que
se r odaban a todo gal ope como
vehcul o de entr etenimiento
popul ar y nada ms, pl agados
de situaciones inver osmil es o
per sonajes que apar ecan y des-
apar ecan sin l a ms mnima
justificacin dr amtica. Cual -
quier simil itud con el cine en
ser ie de Hong Kong que no se
tomaba nunca en ser io a s
mismo no es pur a coincidencia.
Assayas encuentr a en l un
smil a escal a del Hol l ywood
cl sico, un antdoto contr a el
autor ismo ser ial , contr a l a auto-
conciencia exacer bada del cine,
contr a l a angustia de l as
infl uencias. El mismo J ohnny
To, en ese entonces, no er a
todava el johnny To que cono-
cemos, no haba fundado su
pr opia pr oductor a, no haba fil -
mado The Mission, no haba
sido invitado a festival es, no
haba comenzado a tr abajar
sobr e var iaciones de L eone,
Mel vil l e o Demy. Fil maba gozo-
samente a l o bestia como casi
todos l os que l o r odeaban, y si
hoy r escatamos l a exquisitez de
Andy L au agar r ando una car ta
de pquer al vuel o en Casino
Raiders II es por que ha cobr ado
sentido a l a l uz de secuencias
simil ar es de Needing You y
Throw Down y del r eincidente
val or dr amtico del juego y del
azar desar r ol l ado a l o l ar go de
su fil mogr afa.
4. El pl acer de Executioners y
The Heroic Trio viene de su
impunidad, de su fr esco ber r e-
tismo entr e tanto vedettismo de
autor r ecibido de tal ya desde
su per a pr ima. Viene de ver a
Maggie Cheung conver tida en
per sonaje de histor ieta, ponn-
dol e un car tucho de dinamita a
un tanque de 200 l itr os par a
vol ar montada en l . Viene de
l a suma de utensil ios del ir antes,
pr emisas de ciencia ficcin
bar ata, mujer es vol ador as que
nos vuel an l a cabeza, bebs que
cor r en el r iesgo de dar se l a
cabeza contr a cl avos de punta,
jaul as que decapitan, util er a
mito l gica con ol or a Shaw
Br other s y consistencia de car -
tn pintado, mucha cmar a
l enta, y esas pegajosas canel o-
nes pop que uno puede seguir
escuchando cada vez que
entr a a un l ocal del bar r io
chino de Bel gr ano. Ustedes
me dir n que todava no he
dicho nada del ar gumento,
per o es que el ar gumento afor -
tunadamente es l o de menos.
Habl ar de l dice tan poco de
l a pel cul a, que r esul ta ser una
oper acin tan del iciosa por su
inutil idad como l o er a l a de
l eer l as sntesis que apar ecan
en l as contr atapas de l os VHS
de pel cul as or iental es, catego-
r a que en el videocl ub de mi
bar r io sl o incl ua l as de kar a-
te. Sin ir ms l ejos, l a de l a
edicin espaol a en DVD de
hace unos pocos aos dice:
"En The Heroic Trio, l as 3
super her onas se unen par a
hacer fr ente a un mal vado
invisibl e que secuestr a a l os
bebs de una ciudad china del
futur o par a engendr ar con
el l os una nueva r aza. En
Executioners, nos encontr amos
tr as una guer r a nucl ear donde
l a ciudad padece una desespe-
r ante sequa ocasionada por
l as especul aciones de un vil l a-
no ... ", Como ver n, no es
mucho ms significativa que
aqul l as, per o en su pr escin-
dencia de citas cul tur al es, en
l os ar bitr ar ios puntos suspen-
sivos del final , en ese "tr es"
escr ito en nmer os en vez de
en l etr as, hay una inconscien-
cia segur amente ms fel iz y
l iger a que en todo el r esto de
este ar tcul o, ms afn al esp-
r itu de l a pel cul a que cual -
quier exgesis cr tica. [A]
Puma cebado y ot r os cuent os
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EL AMANTE AUSPICIA
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Gener osi dad
por Juan Pablo Mar t nez
Her manast r os
St ep Br ot her s
Estados Unidos, 2008, 98' (ver-
sin original), 105' (versin exten-
dida; ambas versiones estn inclu-
das en la edicin local), DIRIGIDA
POR Adam McKay, CON Will Ferrell,
J ohn C. Reilly, Mary Steenburgen,
Rlchard J enkins, Adam Scott,
Kathryn Hahn. (LK-Tel)
S
ise me per mite (N. del E.:
s, se l e per mite), voy a
empezar esta nota con un
pequeo "l l ego tar de" acer ca
de l a nota de Guido Segal
publ icada el nmer o anter ior
sobr e Pineapple Express (cuya
edicin en zona 4, segn me
dijer on, y al igual que l a pel -
cul a que nos ocupa, no se
consigue en Bl ockbuster , un
dispar ate imper donabl e que
no hace ms que dar l e l a
r azn a Gustavo Nor iega y su
ar tcul o publ icado dos nme-
r os atr s). En su r esea, Guido
se car ga a una pel cul a que,
en l neas gener al es, par ecer a
haber l e gustado, por que se
consider a "un cr tico ideal is-
ta", que "siempr e exige exce-
l encia", y l e par ece mal que l a
pel cul a no se tome en ser io a
s misma. Y todo l o dice con
un tono sobr ador que, since-
r amente, me r esul t un tanto
mol esto, por que ter mina justi-
ficando l a idea gener al que se
tiene sobr e l os cr ticos y su
ar r ogancia. De ms est decir
que estoy en desacuer do con
todas esas cosas que dice. No
me consider o un cr tico idea-
l ista, no l e "exijo excel encia"
a l as pel cul as de l a gente que
admir o, ni mucho menos que
se tomen en ser io a el l as mis-
mas. J ams se me ocur r ir a ser
"como un padr e exigente que,
ante el bol etn de su hijo, pr e-
gunta: nueve te sacaste?, y
por qu no diez?". Y esto se
debe a que, de hacer eso, deja-
r a afuer a a muchas de l as pel -
cul as que ms me gustan.
P or que no cr eo en l a per fec-
cin, no me inter esa, y cr eo
que en l o imper fecto se pueden
encontr ar muchas cosas, por -
que l o imper fecto puede ser
pr oducto del r iesgo, o de
tomar se l as cosas a l a l iger a o
por pur o pl acer . Esto l timo
puede ser apl icado a l as pel cu-
l as run [or caver de Hitchcock:
siempr e voy a pr efer ir l a fel ici-
dad que tr ansmite una pel cul a
como Para atrapar al ladrn por
sobr e aquel ejer cicio total mente
cer ebr al que es Vrtigo (con esto
no estoy descal ificando a
Vrtigo, que s, es una obr a
maestr a; sl o estoy establ ecien-
do una pr efer encia).
Despus tenemos difer encias
de apr eciacin: en ningn
momento me par eci que l os
per sonajes de Pineapple Express
fuer an car icatur as (l o cual no
estar a mal per se), sino que,
por el contr ar io, me par ecier on
tr emendamente humanos, tr i-
dimensional es, diver tdsimos,
s, per o tambin pr ofundos. Y
tampoco estoy de acuer do con
que el chiste de l a indestr uctibi-
l idad del per sonaje de Danny
McBr ide se agote a l a segunda
vez, sino todo l o contr ar io: fun-
ciona por acumul acin. Y si
bien no l e exijo excel encia,
cr eo que Pineapple Express es
una pel cul a excel ente, una
gr an comedia de accin cuyos
dos componentes funcionan y
se fusionan a l a per feccin, una
pr ueba ms del tal ento tanto de
David Gor don Gr een como de
sus guionistas Evan Gol dber g y
Seth Rogen, adems de todo su
el enco, en especial [ames
Fr anco que, y ah s estoy de
acuer do con Guido, se pasa.
P er o vol vamos al tema de l a
bsqueda o no de l a excel encia,
por que se apl ica per fectamente
a una pel cul a como
Hermanastros, l a ter cer a del do
ms descontr ol ado de l a come-
dia actual , el de Adam McKay y
Wil l Fer r el l , que aqu se con-
vier te definitivamente en tr o
gr acias al copr otagonismo y l a
coescr itur a del guin a car go de
john C. Reil l y, quien tanto
haba sor pr endido como amigo-
te de Ricky Bobby en l a pel cul a
anter ior de McKay-Fer r el l y,
sol ito, en l a incompr endidsima
Camina duro. Hermanastros no
es una pel cul a "excel ente". Es
ms bien imper fecta, tiene
al gn que otr o bache y, en tr -
minos gener al es, est un poqui-
to debajo de El reportero y de
Ricky Bobby. P er o cuando fal l a,
l o hace por que se ar r iesga todo
el tiempo, por que intenta al go
que par eca casi imposibl e:
hacer una pel cul a de Adam
McKay, con l a anar qua tpica
de l as pel cul as de Adam
McKay, per o que tr anscur r e en
un mundo ms, digmosl e,
convencional , y que, nar r ativa-
mente, es bastante ms cl sica
que l as dems. As, tenemos a
Fer r el l y Reil l y, o Br ennan y
Dal e, de 39 y 40 aos r especti-
vamente, que tienen l a edad
mental de nios de doce, que
estn compl etamente al ejados
de l a r eal idad per o que, esta vez
y al contr ar io de l as otr as pel -
cul as de McKay (que tr anscu-
r r en en univer sos par al el os y
ajenos al nuestr o), viven en el
mundo r eal . El padr e de Dal e
(Richar d Ienkins) y l a madr e de
Br ennan (Mar y Steenbur gen) se
casan, as que Dal e y Br ennan
deben apr ender a convivir , pr i-
mer o l l evndose a l as patadas y
l uego dndose cuenta de que
estn hechos el uno par a el
otr o, y de que se necesitan par a
convivir en un mundo que se
r ige con nor mas compl etamen-
te opuestas a l as suyas.
Como se dijo, l a pel cul a
tiene un par de baches. P er o
uno de esos baches ms impor -
tantes (y ojo que ac vaya
habl ar de todo el tr amo final ;
si no quier en enter ar se de
nada, pasen al pr r afo siguien-
te), ter mina siendo, en cier to
modo, al go compl etamente jus-
tificado. Resul ta que en un
momento, cuando l a situacin
se vuel ve insostenibl e, tanto
Br ennan como Dal e se convier -
ten en "per sonas nor mal es".
Br ennan consigue un tr abajo
en l a empr esa de su her mano
Der ek, un yuppie desagr adabl e
que se pas l a vida bur l ndose
de l . Y Dal e se convier te en
cociner o de una empr esa de
cater ing, aunque se es un dato
poco r el evante, ya que el pr ota-
gonista de todo este segmento
es Br ennan. Osea, Br ennan se
convier te en un yuppie ms. Y
de r epente, l a pel cul a, por
unos minutos, se desinfl a, pier -
de r itmo, queda en una media-
na bastante fuer a de l ugar en
una pel cul a que est todo el
tiempo bien ar r iba. P er o pode-
mos pensar tr anquil amente
que esto es al go buscado, que
l a pel cul a por un momento
abur r e a pr opsito, par a
demostr ar que estos per sonajes
no per tenecen a ese mundo,
que esa r epentina madur ez l os
convier te en al go que no son y
que no deber an ser . Dudo que
esta inter pr etacin sea descabe-
l l ada, por que hay hasta un
pequeo discur so al r especto
sobr e el final y l a pel cul a ente-
r a sostiene esa idea de que "l o
nor mal " es abur r ido. De ser
esto r eal mente as, l a pel cul a
se juega el pel l ejo par a establ e-
cer un par al el ismo con sus per -
sonajes, se niega tanto a l o
convencional que pone en r ies-
go su r esul tado final . P or que
encima, despus de todo esto,
cuando l os pr otagonistas asu-
men que esa vida "segur a" no
es par a el l os, tambin hacen
cambiar de opinin al r esto de
l os per sonajes. Mediante un
momento musical al tsimo, a l a
vez gr acioso y emocionante,
inter cal ado con fl ashbacks y
escenas desopil antes sal idas de
l a imaginacin de l os per sona-
jes secundar ios que asisten al
espectcul o que Dal e y
Br ennan montan de for ma
impr ovisada, todos entienden
por fin a l os dos pr otagonistas.
As que bueno, ah tienen un
ejempl o de cmo una pel cul a,
gr acias a r enunciar a l a exce-
l encia, se convier te en al go
mar avil l oso.
En cuanto al r esto de
Hermanastros, podemos encon-
tr ar al gunos momentos cmi-
cos muy inspir ados. Fer r el l y
Reil l y tienen aqu una qumica
an mayor que en Ricky Bobby
(yeso es decir ). Escenas como
aqul l a en l as que caminan
sonmbul os, o l a genial
secuencia de montaje de l as
entr evistas de tr abajo (l a de
"Hel l o, Miss L ady", de l a cual
se pueden ver par tes en el tr ai-
l er , es especial mente antol gi-
cal , o bien l a catr tica pel ea fil -
mada a l a Iohn Woo que apar e-
ce dur ante l os cr ditos final es,
son momentos de una anar -
qua y una fel icidad que r ar a
vez se encuentr an fuer a de l as
pel cul as de McKay. Y l o mejor
es que tambin se l es da espa-
cio par a l ucir se a cada uno de
l os actor es secundar ios. L as
escenas con Adam Scott -o sea,
Der ek-, su mujer sumisa inter -
pr etada por Kathr yn Hahn (que
se enamor a de Dal e, "quier e
metr sel o en su vagina" y mea
de par ada) y sus dos hijos son
todas br il l antes, per o l a que se
l l eva l as pal mas es su pr imer a
apar icin, en l a camioneta de
Der ek camino a una cena en
casa de l os pr otagonistas, en l a
que se mandan una ver sin a
capel l a de "Sweet Chil d
O'Mine" que hay que or par a
cr eer . Y ni habl ar de Richar d
J enkins y Mar y Steenbur gen,
quienes, habl ando mal y pr on-
to, l a r ompen.
Hermanastros es una pel cul a
gener osa; McKay y sus amigos
se ar r iesgan, l l evan todo hasta
l as l timas consecuencias y l l e-
gan a al tsimos nivel es de inco-
modidad cuyo nico, nobl e fin
es diver tir se y diver tir y, ya que
estamos, decir al go sobr e el
mundo. Yeso no se extiende
sol amente a l a pel cul a. El
comentar io de audio que apar e-
ce en el DVD es especial mente
bueno: un comentar io en chant
a car go del tr o, musical izado
por J an Br ion, autor de l a
banda de sonido de l a pel cul a.
El r esto de l os extr as del DVD
no se queda atr s (y en Estados
Unidos hay una edicin que
viene con un disco ms). Y
tampoco deber an per der se l os
mar avil l osos cor tos de
www.funnyor de.cor n, el site
que l l evan adel ante McKay y
Fer r el l (ahor a tambin se sum
judd Apatow) sl o por diver -
sin y sin fines de l ucr o, espe-
cial mente The Landlord y Good
Cop, Baby Cop, pr otagonizado
por Fer r el l y P ear l McKay, l a
hijita de dos aos de Adam,
una gr an comediante. Adems,
en l a pgina se consigue una
ver sin de The Landlord con
subttul os en castel l ano. [A]
Pi edr as 1086, San Telmo
Te! . 4300-5139
y
Sant i ago del Est er o 1188
4305-7887
N203 :'L AMANTE 41
ROCK EN DVD
Este especial naci de un feliz malentendido. Gustavo Noriega mand un mail a la lista de redactores con
un puntaje altsimo para el documental sobre Meat Loaf In Sear ch of Par adi se. Seguimos una comunica-
cin por lnea privada hablando de Meat Loaf y de las ganas que tena yode ver ese documental, del cual
haba visto sloun trailer haca un tiempo (despus lovi, y s, es maravilloso). Me dijoque tambin haba
visto la edicin local de Head, la pelcula de 80b Rafelson sobre los Monkees, que la copia era excelente y
que "habra que hacer algocon esoen la revista". l se refera a cubrirla en la seccin DVD, peroyoenten-
d que el "hacer algo" significaba hacer un especial a todo trapo, recomendando ediciones de DVDs de
rock. Y la idea le gust y ac estamos, comentando DVDs de sos que en Musimundo se encuentran bajo
el rtulo "Musicales". Y hablando de Musimundo, la consigna era sa, que se consiguieran fcilmente en
cualquier Musimundo ocadena similar, obien en su videoclub amigo.
Por logeneral, las ediciones locales de DVDs de msica tienden a ser bastante superiores a aqullas de
pelculas. Y la razn es simple: son un clon de las ediciones de afuera, ya que por logeneral las editan
las grandes discogrficas y no, como en el casode las pelculas, editoras que tienen la licencia y hacen
loque quieren (a veces bien -generalmente cuando clonan ediciones extranjeras-, a veces muy mal).
Con esto noestoy diciendo que todas las ediciones de DVDs de msica sean buenas, pero las que fue-
Que vi va la msi ca!
Dont Look Back. con Bob Dylan.
(BMG)
Dont Look Back (sic) es conside-
r ado "el mejor documental de
r ock de l a histor ia". L as canoni-
zaciones pueden gener ar des-
confianza, per o no es el caso de
esta pel cul a de D.A.
P ennebaker que sigue a Bob
Dyl an en su gir a por Ingl ater r a
en 1965, justito despus de
el ectr ificar se con l a pr imer a
mitad de Bringing It All Back
Home. L a pel cul a no muestr a
canciones compl etas en vivo; se
l imita a mostr ar l o en l a intimi-
dad, y as tenemos her mosos
momentos como aqul en el
que [oan Baez canta en una
habitacin de hotel y cuando
Bob inter cambia canciones con
el subval or adsimo Donovan; l
hace "It's Al l Over Now, Baby
Bl ue" y escucha a L eitch cantar
"To Sing for You". Y tambin l o
tenemos descal ificando de
maner a ter r ibl e a un per iodista
de l a r evista Time que est por
entr evistar l o, momento a l a vez
42 EL AMANTE N203
incomodsimo y desopil ante. L a
edicin en DVD editada aqu por
Sony es excel ente en cuanto a
imagen y sonido, y como extr as
contiene inter pr etaciones com-
pl etas de al gunas canciones y
una ver sin al ter nativa del cl ip
de "Subter r anean Homesick
Bl ues", que abr e l a pel cul a. P er o
no es l a edicin amer icana, de
dos discos, en caja de car tn, que
viene con un l ibr o de
P ennebaker sobr e l a r eal izacin
de l a pel cul a y un segundo disco
con otr o documental de
P ennebaker , Highway 65, hecho a
base de escenas descar tadas de
Dont Look Back. Esa edicin se
consigue -impor tada y, por ende,
car a- en var ias disquer as. JUAN
PABLO MARTINEZ
End o, t he Cent ur y: The St or y
o, t he Ramones. (Warner
Music)
Vista hace unos aos en el Baci,
End of the Century es sin duda
uno de l os documental es de r ock
ms impor tantes de l a histor ia.
Su r ecor r ido por l a car r er a de l a
banda fundacional del punk r ock
es meticul oso y ni un poquito
compl aciente: todos dicen l o que
tienen que decir sobr e l os dems
sin impor tar l as consecuencias, y
el que menos cal l a es J ohnny
Ramone, que se r evel a como una
especie de super vil l ano de sos
que apar ecen en l as buenas pel -
cul as de accin. El tipo dice cosas
ter r ibl es todo el tiempo sobr e sus
compaer os de banda (y el l os l e
r esponden y nos pintan un poco
l o jodido que er a) y sobr e P hil
Spector , quien pr odujo End of the
Century, disco que l odi gr abar
y sigui odiando par a siempr e, a
pesar de (o debido a) que a J oey
l e encantaba. De hecho, cuando
habl a sobr e l a muer te de joey,
cuenta que no poda cr eer que se
sintier a mal por su muer te, si ni
siquier a se l l evaban bien. Y l o
dice con una natur al idad que da
escal ofr os.
L a edicin en DVD es espec-
tacul ar , ya que se ve y suena
excel ente y, como extr as, tr ae
muchas escenas bor r adas, al gu-
nas dver tdsimas, como aqu-
l l a en l a que Mar ky Ramone
nos ensea l o difcil que es
tocar bater a en l os Ramones, y
cuando se menciona l a cor tsi-
ma estada en l a banda de
Cl em Bur ke, bater ista de
Bl onde, haciendo de El vis
Ramone l uego de que J ohnny
hubier a despedido a Richie
Ramone. Y adivinen quin des-
pidi a El vis. JPM
Head. con The Monkees.
(Warner Music)
The Monkees fue un gr upo
nor teamer icano cr eado por
diseo, al cal or del desbor dan-
te xito de L os Beatl es. Adems
de l os discos que gr abar on, el
gr upo pr otagoniz una ser ie de
tel evisin que se exhibi entr e
1966 y 1968. L os msicos
intentar on tomar el contr ol de
l a car r er a del gr upo y, como un
gesto vanguar dista casi suicida,
en 1968 fil mar on Head, una
pel cul a dir igida por Bob
ron lanzadas por las discogrficas suelen mantener un estndar alto de calidad (con la gran excepcin
de La gr an est afa del r ack In' r oll, el documental de J ulien Temple sobre los Sex Pistols y Malcolm
McLaren, que se ve bien y todo pero se olvidaron del pequeo gran detalle de subtitularlo, as que hay
que saber cockney para entenderla). Y otra ventaja es que, gracias a que loque vende es ms el artista
que el contenido, se editan cosas rarsimas como Ri di n' t he Rai ls, documental sobre los trenes ameri-
canos presentado por J ohnny Cash.
En estas pginas les ofrecemos un poco de todo: DVDs lanzados por discogrficas y por editoras de cine,
perosiempre teniendo en cuenta la calidad de las copias y su presentacin. Igualmente, ya que estamos,
se puede aprovechar este espacio para desrecomendar la que tal vez sea "la estafa ms grande del rock
'n' rol!" en cuanto a ediciones locales en DVD: unollamado simplemente The Beat les, que sac
Pgi na/12 y ms tarde empez a aparecer en Musimundos y aledaos. Consiste en unos 50 minutos de
imgenes borrosas de algoque parece copia de copia de copia de VHS, con un sonido casi inexistente,
un par de entrevistas y presentaciones en vivode los Fab Four; se consigue muy barato y ni as vale la
pena. Se recomienda ahorrar (mucho) y comprar la caja Ant hology, que justifica cada unode los cientos
de pesos que sale. Juan Pablo Mar t nez
Rafel son y pr oducida por jack
Nichol son. Head es una expe-
r iencia del ir ante que convier te
a l as pel cul as que Richar d
L ester hizo par a l os Beatl es en
expr esiones conser vador as y
tmidas. L a pel cul a espant a
l os fans de l os Monkees, que
er a un gr upo pop l iviano, y no
atr ajo a nadie fuer a de su r bi-
ta. Vista a ms de cuar enta
aos de distancia, Head es fas-
cinante. L a iconogr afa l isr gica
ms cr uda puntuada con l a
imagen de una ejecucin en
Vietnam y atr avesada por
cameos como l os de Rafel son,
Nichol son, el boxeador Sonny
L iston, Ter i Gar r , Victor Matur e
y Fr ank Zappa, todos apar e-
ciendo en un ambiente onr ico
instal ado en un estudio cine-
matogr fico (aunque tambin
l os Monkees apar ecen en el
desier to y como caspa en l a
cabeza de Victor Matur e!). L a
copia es excel ente y per mite
apr eciar el or iginal tr abajo
sobr e el col or . GUSTAVO NORIEGA
La canci n cont i na (The Song
Remai ns t he Same). con Led
Zeppelin. (AVH)
P r imer o, un l l amado de aten-
cin acer ca del ttul o con el que
esta pel cul a se consigue (a gl o-
r iosos 22 pestos, por cier to) en
el mer cado l ocal de DVDs:se
l l am, se l l ama y se l l amar , por
l os sigl os de l os sigl os, La can-
cin es la misma, y no "L a can-
cin sigue siendo l a misma", y
mucho menos -hor r or - "L a
cancin contina", por que con
el ttul o que siempr e tuvo y ten-
dr atr aves once aos de tr as-
noches, inver nal es al gunas, pr i-
maver al es otr as, fin-de-sueo l as
l timas, en el Cine L ar a de
Avenida de Mayo, donde se dio
entr e 1978y 1989, establ ecien-
do una ver eda de enfr ente cl ar -
sima (de espal das a l a cal l e
L aval l e y a su The Wall), un
r efugio de per sonas con quema-
dur as de diver sos gr ados que
una y otr a y otr a vez se fuma-
ban l a pel cul a de L ed Zeppel in
e incl uso l a apostil l aban a l os
gr itos, siempr e en l as mismas
escenas (ese car ter ol ), siempr e
con l a misma intensidad. L a
cancin es l a misma.
Ahor a hay un banco en l ugar
del L ar a (con l a msica a otr a
par te), y por eso el DVD. Hay,
en La cancin es la misma, una
idea que ya er a vieja antes de
nacer , y es l a de envasar en
35mm "al go ms" que un
concier to, cosa que aqu fun-
ciona de mar avil l as por l a va
del dispar ate: esas escenas fan-
tsticas, bucl icas y "per sona-
l es", aun con sus intenciones
"l ocas" o humor sticas que no
al canzan par a sacudir l es l a
candidez, contr astan br utal -
mente con el gr upo sobr e el
escenar io del Madison Squar e
Gar den. Campia, picnic,
famil ia vs. una intensidad
nica, infer nal , a l a que l l egan
sin despeinar se, acomodndo-
se apenas Rober t P l ant el pan-
tal n bul ter o, or a par a l a pl a-
tea, or a par a que l a voz l l egue
finita ah donde tiene que cl a-
N203 EL AMAN r E 43
ROCK EN DVD
var su aguijn (en el l omo de
Perro negro en el pecho de
Rompecorazones). L a espectacu-
l ar idad en Zeppel in es de
pl ano cer r ado: an en el
Madison, an con l a mul titud
r ugiendo abajo, l o impor tante
sucede en unos pocos metr os
cuadr ados, sin ms puesta que
l a de un J immy P age embr uja-
do, un [ohn Bonham mezcl a
de bal l ena bl anca y pul po
mecnico, [ohn P aul Iones el
pr imer tr abajador y P l ant,
cl ar o, cachete, pechito y
ombl igo, l os r ul o s esos imposi-
bl es, el chal eco hor r endo,
todo l iger amente fuer a de
l ugar y sin embar go en estado
de combustin eter na. MARCELO
PANOZZO
Meat Loaf: In Sear ch of
Par adi se. (Universal)
L a edicin de Bat 3, el r ecital
de Meat L oaf de 2007 en el
que canta temas de l as tr es
ediciones de Bat Out of Hell,
incl uye un excel ente docu-
mental titul ado Meat Loaf: In
Search of Paradise. Al l , l os r ea-
l izador es tuvier on un acceso
r el ativamente l ibr e al backsta-
ge de l a gir a de Meat L oaf por
Canad, en l a cual , en l a octa-
va fecha, se gr abar a el r ecital
que se muestr a en el DVD. A
l os 59 aos, Meat L oaf man-
tiene el humor y el mal humor .
Simptico per o al mismo tiem-
po neur tico, eter no discon-
for me consigo mismo, mani-
tico per feccionista, a l o l ar go
de l a pel cul a se hace quer er
con una intensidad que sl o
es compar abl e con l a fur iosa
ener ga de su show. El ttul o
tiene r el acin con que l a pel cu-
l a se estr uctur a al r ededor de l os
cambios de puesta en escena
par a l a cancin "P ar adise by the
Dashboar d L ight". El documen-
tal es apasionante y muy ins-
tr uctivo r especto de l as condi-
ciones en que se pr oduce y r ea-
l iza un espectcul o ar tstico.
P ega un sal to emocional cuan-
do apar ece Dennis Quaid, viejo
amigo de Loaf, que inter pr eta
en el escenar io una encantador a
ver sin de "Gl or ia", el tema de
Them. L uego de disfr utar del
documental , sl o queda pasar al
otr o disco, el que tiene el r ecital
de dos hor as y media de dur a-
cin, espl ndidamente fil mado.
L a estr ategia de Meat L oaf es
as: el r ecital ar r anca ar r iba,
sigue ar r iba y ter mina ar r iba. GN
44 EL AMANTE N203
Ri di n' t he Rai ls. A Nost algi c
Look at t he Hi st or y of t he
Amer i can Rai lr oad as Told i n
St or y and Songs by Johnny
Cash. (Warner Music)
L a figur a del gr an cantante
countr y J ohnny Cash l ogr
al gn inter s en l a Ar gentina
l uego de su muer te, con l a edi-
cin de al gunos discos y DVD
y el biopic Walk the Une. Al l ,
el actor que l o inter pr etaba,
Ioaqun P hoenx, se l imitaba a
desar r ol l ar su costado oscur o,
dejando de l ado un encanto
per sonal cier tamente existente
e ir r esistibl e. Esa per sonal idad
cautivante sal e a l a l uz en todo
su espl endor en el DVD Riding
the Rails, una ver dader a r ar eza
cuya edicin y ampl ia distr ibu-
cin en l a Ar gentina par ece
casi un mil agr o. Como indica
el subttul o de l a obr a, se tr ata
de una mir ada nostl gica sobr e
l a histor ia de l os tr enes nor tea-
mer icanos contada y cantada
por el pr opio Cash. Es una pr o-
duccin par a l a tel evisin del
ao 1974 con una estr uctur a
simil ar a l a del pr ogr ama hist-
r ico Algo habrn hecho, per o
bien. Es decir , como l o hacan
Mar io P er gol ini y Fel ipe P igna,
que se paseaban entr e r econs-
tr ucciones histr icas ficcional i-
zadas, Cash nos l l eva de l a
mano por distintas etapas de l a
histor ia nor teamer icana y su
r el acin con el fer r ocar r il ,
desde l a conquista del Oeste
hasta l a decadencia de l a msti-
ca de l as mquinas de vapor
con l a intr oduccin de l os
motor es Diese!. Cash cuenta,
acta y canta canciones fer r o-
viar ias con una sol tur a y una
simpata que hacen pensar que
si se hubier a dedicado a condu-
cir pr ogr amas de tel evisin
ser a igual mente famoso y r es-
petado. El nico y no pequeo
pr obl ema es que l as canciones
no estn subtitul adas en nin-
gn idioma y buena par te del
r el ato pasa por sus l etr as. Una
pena. Hay otr os dos DVDs
dedicados al Hombr e de Negr o.
Uno es [ohnny Cash! The Man,
His World, His Music, un docu-
mental fil mado entr e 1968 y
1969 con mucho mater ial case-
r o de su intimidad y al gunos
momentos musical es notabl es,
como un do con Bob Dyl an
inter pr etando "One Toa Many
Mor nings". El otr o es ms cer -
cano en el tiempo, se l l ama
[ohnny Cash and Friends y se
tr ata de un r ecital tr ibuto con
l a par ticipacin de, entr e otr os,
Bob Dyl an, U2, Br uce
Spr ingsteen, Emmyl ou Har r is,
Wil l ie Nel son, Kr is
Kr istoffer son. L a cal idad de l a
imagen es muy fl oja, eviden-
ciando que es tomado dir ecta-
mente de l a tel evisin, per o
val e l a pena por l os par ticipan-
tes y por ser una de l as l timas
pr esentaciones de Cash y de su
mujer [une Car ter Cash en
vivo. GN
St op Maki ng Sense, con Talking
Heads. (Warner Music)
Contr a l a tendencia "pel cul a-
que-es-ms-que-un-show", el
fil m de [onathan Demme sobr e
l os Tal king Heads, basado en una
puntil l osa puesta en escena de
David Byr ne, es sl o show, pur o
show, Y por esa va, al to cine.
Suel e suceder , con l os fil ms
musical es del tipo "l ive", que a
l os aditivos o anabl icos extr a-
stage van a par ar l as escasas
ideas que hay en juego, r eser -
vndose par a el concier to pr o-
piamente dicho una puesta de
cmar as a veces l iger amente pl a-
nificada, a veces a l a bar tol a. Se
tiende a pensar que car isma de
l os msicos +mil l n de cmar as
=pel cul a. Aqu hay otr a cosa,
un nuevo espcimen de fil m-
r ock: cada una de l as ideas pues-
tas en juego en Stop Making
Sense, que son muchsimas, est
apl icada al ar mado del show
(l iter al mente) y a su amal gama
con en el cine. El concier to se va
"ar mando" ante el espectador :
David Byr ne ingr esa a un escena-
r io pel ado con guitar r a y gr aba-
dor de casete, y ar r anca con
"P sycho Kil l er ": se suma Tina
Weymouth par a un segundo
tema, mientr as vemos a tcnicos
tr abajar en el ar mado de tar imas
entr an a escena, par a l a ter cer a
cancin, l a bater a y su cor r es-
pondiente bater ista, Chr is
Fr antz: par a l a cuar ta se suma
jer r y Har r ison. Ya estn todos,
per o hay ms. Dos cor istas, otr o
guitar r ista, otr o tecl adista, un
per cusionista, negr os todos,
negr o-negr o-negr o-bl anco-bl an-
ea-bl anco, como negr o tambin
es el tel n que cae, y negr as (de
al ma, de soul , de funk) son l as
intenciones del gr upo, embar ca-
do en un mil agr o musical -cine-
matogr fico del que jams va a
bajar se hasta el final , minuto 88,
5280 segundos per fectos, cada
uno en su sitio, cada uno funda-
mental y magntico. Demme
tr abaja a favor y en contr a del
imn en que se ve conver tido el
escenar io (cuya car a visibl e es
Byr ne, aunque no es l a nica): el
dir ector entiende que no siem-
pr e hace fal ta subr ayar , que ante
pr obl emas distintos mejor buscar
sol uciones diver sas, que se puede
entr ar y sal ir de una situacin
escnica sin estar mar cado por el
tempo de una cancin, y que
"cor eogr afa" en per sonas y en
mquinas significa cosas distin-
tas. Es ver dad que el mater ial er a
l o suficientemente bueno, casi a
pr ueba de imbcil es (en caso de
que exista al go por el estil o),
per o Demme l ogr a aqu l o que
muy, muy pocos (quizs l os
Maysl es con Gimme Shelter, per o,
cl ar o, por motivos difer entes)
han conseguido: no sentimos ni
pizca de envidia del pbl ico que
vio el show en vivo, por que el
show, el ver dader o, sl o funcio-
na cuando se pul sa "pl ay". MP
Tommy. con The Who.
(Emer al d)
L a apar iencia (l ase: car tul a) de
l a edicin de Tommy que l anz
Emer al d hace un par de aos
hace temer l o peor . Una fotoco-
pia col or espantosa, tpica de l as
ediciones bar atitas de l a empr esa
(de hecho, se consigue fcil men-
te a apenas 20 pesos). Encima
tiene, al igual que l a edicin
amer icana (y l a br asil er a, ya vol -
ver emos a esto), el car tel ito de
"Super bit". L os DVDs Super bit
fuer on l anzados hace var ios
aos por Sony, y consistan en
DVDs que sacr ificaban mater ial
extr a par a dar l e l a menor canti-
dad de compr esin posibl e a l as
pel cul as. Uno, acostumbr ado a
que Emer al d, incl uso cuando
mete dos pel cul as en un disco,
jams l anza DVDs de dobl e capa
(y l os de Super bit son siempr e
dobl e capa, cl ar o), poda dar por
sentado que simpl emente metie-
r on el car tel ito por que estaban
r epr oduciendo l a tapa de una
edicin extr anjer a, sin saber qu
diabl os er a (como P l us Video,
que pone "For mato: 16:9" a
DVDs que s, gener al mente
estn en Widescr een, per o no
adaptados par a tel evisor es 16:9).
Encima, en el disco dice
"Ful l scr een", con l o cual l a des-
confianza sigue. P er o es cuando
uno pone el disco que se da
cuenta de que estamos fr ente a
una edicin extr aa (l os men s
son l os de l a edicin br asil er a; o
sea, est cl onado de ah) que,
sin embar go, ter mina siendo
una de l as mejor es ediciones
l ocal es en DVD, y no sl o entr e
l as editor as independientes, sino
que tambin l e pasa el tr apo a
var ias ediciones de AVH. S, es
Widescr een anamr fico, o sea,
16:9. S, es un DVD de dobl e
capa. y l a cal idad de imagen y
sonido es sencil l amente per fec-
ta. Ms si uno tiene un home
theater , por que l a mezcl a de
sonido apr ovecha al mximo l os
5.1 canal es. Todo esto convier te
al hecho de ver esta extr avagan-
te mar avil l a de Ken Russel l y
The Who, que no envejeci ni
un minuto, en una exper iencia
nica, y a l a edicin de Emer al d,
en un Super bit. JPM
Zi ggy St ar dust and t he Spi der s
Fr om Mar s. con David Bowie.
(EMI)
Si en Dont Look Back P ennebaker
no muestr a canciones compl etas
en vivo y se dedica ms que
nada a r egistr ar a Dyl an fuer a
del escenar io, entonces Ziggy
Stardust and the Spiders From
Mars es casi el opuesto de aque-
l l a pel cul a, ya que se tr ata de
un concier to fil mado que, cada
tanto, inter cal a escenas en el
backstage, donde podemos ver
cameos de Angie Bowie y Ringo
Star r . y si Dont Look Back er a en
bl anco y negr o, esta pel cul a (o,
mejor dicho, el escenar io donde
el l a tr anscur r e) est casi per ma-
nentemente il uminada/o con un
r ojo bien de "tel o", Fil mada en
el Hammer smith Odeon l ondi-
nense el 3 de jul io de 1973,
dur ante el l timo concier to de
l a l tima gir a de Bowie car acter i-
zado como Ziggy Star dust y con
sus Spider s Fr om Mar s, l a pel cu-
l a r ecin fue estr enada en 1983
por Mir amax. Y siempr e, tanto
en su estr eno como en sus edi-
ciones hogar eas, el sonido fue
hor r ibl e hasta que, en 2003, ste
fue r emaster izado por el habi-
tual col abor ador del Bowie
setentoso, Tony Visconti. sa es
l a edicin que se consigue ac,
que, a fal ta de extr as, suena y se
ve incr ebl e. Aunque se puede
pensar que el r egistr o "sucio" de
P ennebaker , en 16mm, va un
poco en contr a de l o pul cr o y
br il l oso del gl am. P er o si tene-
mos en cuenta que l as ver siones
de l as canciones son de un nivel
de fur ia que pr efigur a al punk,
con esas guitar r as estr identes del
genio de Mick Ronson, casi tan
pr esente en el documental como
el mismo Bowie, entonces pode-
mos decir que esa esttica l e
viene como anil l o al dedo al
show. Y hasta podemos per do-
nar l e a P ennebaker que haya
incl uido ese momento hor r ibl e
en el que Bowie hace pantomi-
ma. y a Bowie por haber l o
hecho. JPM
N203 El AMANTE 45
ENTREVISTA CON L MAT A UN POLIcA MOTORIZADO
La banda de rock favorita de Trerotola y Masaedoes argentina, platense y,
adems, cinfila. Su ltimo disco, Da de los muer t os, es un lbum conceptual
cuyotema son las pelculas de zombis, y dispara imgenes que logran
apropiarse del cine de George Romeroy ubicarlo en un mundo bonaerense,
cercanoy a la vez imponente. Con este disco, sumaron adeptos en El Amant e.
y qu tanto, ya era hora de entrevistarlos.
Ms r ui do que dos esquelet os haci endo
el amor en un at ad de lat a por Di egoTr er ot ola
E
n agosto de 2007, en una seccin
de El Amante que se l l amaba Qu
me escucho, escr ib l o siguiente:
"Desde l a ciudad pl atense de l as
sinfonas diagonal es otr a vez el gr ito pr ima-
r io: l mat a un pol ica motor izado es una
banda de 'punk espacial ' de canciones
estentr eas r educidas a estr ibil l os esencial es,
ansiosos y desor bitados. P ocas pal abr as y un
viaje de ida: mel odas y distor siones en
inter mitencias sabias al canzan par a festejar
pequeas situaciones y gr andes per sonajes
(l a chica r uter a, el viejo ebr io y per dido, el
amigo piedr a ...) que se chocan en un r uido-
so br indis de sidr a en vasos de metal (sin
Soda, por suer te). Tienen tr es discos (l
mat a un polica motorizado, Navidad de
reserva, Un milln de euros), todos indispen-
sabl es, per o imposibl e escuchar l os sl o sen-
taditos en casa, por que como su nombr e
anar co l o r ecl ama, necesitan un tar get en
movimiento: sta es una banda par a teatr os
sin butacas (una gr an l eccin de Vir us)
donde se pueda sal tar y tomar el impul so
suficiente par a despegar . P or que, l o pr imor -
dial , cada cancin escupe l a misma utopa
punk: en tr es minutos y al go un tifn sono-
r o pone al mundo patas ar r iba, par a que se
l e caigan l as l timas monedas que val e l a
pena gastar en l a fiesta que te pr omet".
Empec a ir a r ecital es de l mat a un pol i-
ca motor izado ms o menos un ao antes
46 EL AMANTE N203
de ese texto. Al poco tiempo me vol v adic-
to a esta banda for mada por una cuadr il l a
de nombr es extr aos: Santiago Motor izado,
Nio El efante, P antr o P uto y Doctor a
Muer te. P r incipal mente en mal a yunta con
el gr an Agustn Masaedo, en L a P l ata o en
Buenos Air es, dur ante estos l timos aos
sal t como un chifl ado en esa tur ba que se
tr ansfor ma en tur bina que son l os pogos de
l os r ecital es de EMAUP M, donde ms de
una vez ter min en "una coda incier ta de
l isr gicos enr oscados en una ol l a de gr il l os".
Cada vez ms pobl ados, per o an intacto su
espr itu de festn pagano, l os r ecital es
vibr an con un sonido centr peto de ar mni-
cos y distor sionados mantr as con cl imax
kr autr ocker que me el ectr iza. Toda l a fuer za
esttica de l a banda me conmueve: confieso
que he l l or ado de emocin ms de una vez
escuchando sus canciones (incl uso dur ante
al gn r ecital ). Y habl ando con Santiago
Motor izado, pr incipal mente por MSN, me
di cuenta de que, adems, coincido con l a
sensibil idad cinematogr fica que tiene l a
banda, que en el disco que sacar on a fines
de 2008, Da de los muertos, se vuel ve ms
patente. P or que en el inicio, en el futur o y
en el fin de l mat a un pol ica motor iza-
do estuvo y estar el cine. Me junt en L a
P l ata, cuadr ado natal de l a banda, con
Santiago Motor izado, P antr P uto y
Doctor a Muer te par a habl ar de eso.
El nombr e de la banda sur ge del subt t ulo
de una pelfcula.
PP: Estbamos buscando nombr e par a l a
banda. Haba un posibl e nombr e que er a
"Quer as un mil agr o, john? Te pr esento al
FBI", que er a una fr ase medio sacada de
Duro de matar. Y en l a fiesta de una amiga,
estbamos habl ando del tema del nombr e
de l a banda y haba una tel e de fondo. Y de
pr onto, en l a tel e un per sonaje dice: "l
mat a un pol ica motor izado". Er a un sub-
ttul o, l a pel cul a estaba sin audio. Y qued.
y no saben cul es la pelfcula?
SM: No, per o hay una for ma de buscar l o
que es ir a l a r evista de cabl e y fijar se, por -
que er a una fecha pr ecisa, er a el cumpl ea-
os de una amiga, el 8 de jul io (de 2003).
PP: Igual a m me gustar a estar mir ando
te l e un da, dentr o de veinte aos, y que
apar ezca.
SM: No, yo quier o saber l o, estar a bueno.
Me acuer do de una escena de l a pel cul a
que er a una r uta, como un paisaje texano,
sur eo, un pol ica con uno de esos gor r os
tipo cowboy, un auto par ado y una char l a.
Er a en The Fil m Zone.
y esa fr ase del subt t ulo no slo baut i za a
la banda si no que adems, ar r ast r ando un
t i po de ci ne, se hace concept o en las
let r as.
SM: S, justo cuando estbamos ponindol e
nombr e a l a banda haba un montn de
temas que no tenan nombr e, y todo ese
imaginar io de una especie de viol encia pop
r ode toda l a esttica de l as pal abr as.
DM: Como l a tapa del EP Tormenta roja, que
son l as motos.
SM: El tema de ese EP l o cantbamos per o
no tena nombr e, y Wil Iy [DM] l e puso el
nombr e, "Tor menta r oja", sin l etr a. Despus
cuando hice l a l etr a no tena nada que ver ,
er a casi l o contr ar io.
y ven ant ecedent es en alguna banda de
est a r elaci n que ust edes t i enen con el
ci ne?
SM: Despus me di cuenta de que L os Natas
tambin toman l os motor es, ms par a otr o
l ado, ms heavy, ms stoner, como el video
de l a camioneta r otoscopeado que est muy
bueno. Cuando nosotr os l o cr eamos iba por
otr o l ado, ms de l l eno en el cine amer ica-
no de accin, y siempr e con un poco de ir o-
na; no s si ir ona es l a pal abr a, per o no
tomar l o como al go sol emne, sino ...
PP: Con humor .
SM: No s, hay que inventar una pal abr a
nueva ah, que no sea ni ir ona ni par odia.
PP: A l a vez, no tomar se en ser io el fanatis-
mo por el cine ...
SM: Igual yo me l o tomo en ser io, per o no
de una maner a sol emne. Cuando er npeza-
mas nos par eca que manejbamos ese ima-
ginar io como una cosa muy pr opia, per so-
nal , y er a al go que hacamos con pasin;
sintindol o, digamos.
Por ej emplo, Ri ff t i ene muchas let r as con
mot or es, con aut os, per o el t ema fi er r er o
se lo t omaban ms en ser i o, Pappo t ena
un t aller mecni co, et ct er a.
SM: S, esto es ms l l evado al pop visual .
P or ejempl o, muchas veces nos pr eguntan
si nos gusta el TC y cosas as. A m nunca
me gust ver una car r er a, me par eca sper
abur r ido. Ms de gr ande fl ashe con ir a ver
una car r er a per o como una aventur a, par a
ver cmo es l a cul tur a de todo eso. P er o l a
esttica de l mat tampoco es el cine cl ase
B; es el cine ms comer cial que es pop y
viol ento. El cine cl ase Bya tiene su r eivindi-
cacin.
Todo t i ene ms que ver con la ver si n ms
pi r ot cni ca, ms t r ash del ci ne de acci n,
de esas pelculas anni mas del cable.
SM: Me acuer do de que una noche funda-
mental fue cuando nos juntamos Diegui, el
cantante de Mazinger , Wil l y [DM] y yo y
vimos Triple X, y nos r eamos per o disfr ut-
bamos, aunque estbamos r e l ocos tambin.
El dir ector jugaba con todos esos el ementos
per o con mucha pasin; haba una fal ta de
pr eocupacin por un montn de cosas en l a
pel cul a, del r el ato, de l a fil macin, per o
haba una pr eocupacin tan r omntica por
escenas como l a de una moto, que no se
sabe por qu sal ta un tingl ado, per o no
impor taba eso. Impor ta que sal te un tingl a-
do que expl ota en mil pedazos y que sobr e
eso haya una moto vol ando: es una imagen
pr eciosa. Yeso er a el fin, l a pr eocupacin
del dir ector o del encar gado de l l evar l a
esttica de l a pel cul a. Me par eca genial . Es
al go que no es visto como al go genial .
Nosotr os bamos a Bel l as Ar tes; en muchos
puntos est buensimo l a escuel a de ar te,
per o tambin est l a par te acadmica. Y l a
bajada de l nea; el pensamiento imper ante
de l os pr ofesor es va por otr o l ado y est en
contr a de eso.
DM: Y l os al umnos tambin.
SM: S, un poco baja eso a l os al umnos y se
r epite. Y nosotr os estamos en l a ver eda
opuesta. Me acuer do de que sal i el Dogma
'95 y estaban todos como l ocos, al gunos ni
se haban enter ado de l o que er a el Dogma
y l o r epetan. Est bien, r amos chicos y
estbamos apr endiendo a sociabil izar .
Estaba bueno, iba a ver l as pel cul as sas y
me gustaban, l as disfr utaba. P er o er a toda
una l ucha entr e dos for mas de pensar , per o
no una destr uyendo a l a otr a, sino r eivindi-
car otr a for ma de ar te.
PP: Esa discusin est en el pl ano de l a
msica todo el tiempo, l o acadmico contr a
l o punk, por decir al go. Tal vez pods hacer
msica sin ser un gr an vir tuoso.
SM: A m me gusta cuando se mezcl a l o
sofisticado con al go ms br utal , esa mezcl a
gener a al go ms emocionante. Como un
cover de l os Ramones l l evado a cancin
pop, o una cancin de l os Door s hecha
punk.
Al pr i nci pi o, cuando empec a i r a sus
r eci t ales, pr oyect aban peUculas como Mad
Max y Tr on. Has eli gi er on por est as mi s-
mas r azones? Usar on alguna ot r a?
DM: Mad Max tiene que ver dir ectamente
con nuestr a esttica.
SM: Mad Max II iba con l o que ya venamos
pensando del Apocal ipsis del l timo disco.
y es todo esta accin, l a esttica de l os
motor es, de l os autos, mezcl ada con esos
per sonajes bien extr emos. Y de pr onto apa-
r ece una minita con una vinchita r osa y l a
r emer a mostr ando el hombr o. Esa mezcl a
de l o pop y l o sal vaje es ir r esistibl e par a m.
y cmo fuer on sur gi endo las let r as?
Sobr e t odo del lt i mo di sco, que es muy
ci nemat ogr fi co y en el que es clar a la
i nfluenci a del ci ne de t er r or . Hubo alguna
i nspi r aci n concr et a par a las canci ones?
En " El lt i mo ser eno" se nombr a una pel-
cula, es una pelcula especfi ca?
SM: El ser eno ve una pel cul a par a notar el
contr aste entr e su vida sol itar ia y r utinar ia;
l a pantal l a es al go gr andioso y el extr emo
contr ar io de l o que l estaba viviendo. Eso
N203 EL AMANTE 47
ENTREVISTA CON L MAT A UN POLIcA MOTORIZADO
cr ea el confl icto, per o no es ninguna pel cu-
l a especfica. P or ah l a ms puntual es "Mi
pr ximo movimiento", que est basada en
pel cul as de muer tos vivos, por ah nar r ada
de maner a ms r omntica, no tan descr ipti-
va de l os muer tos comiendo gente, ms
r omntica con esa imagen del chabn ar r i-
ba del techo con un r ifl e.
S, la escena del r i fle en el t echo es muy...
SM: El amanecer de los muertos.
PP: Tambin est Tremors, que tiene una
escena par ecida.
SM: L o que me vol va muy l oco de chico es
el concepto de una pandil l a contr a todo el
mundo, donde no hay final fel iz posibl e. Y
cuando vimos El amanecer de los muertos er a
como una evol ucin de este tipo de cine
por el simpl e hecho de que l os muer tos ya
no er an esquel etos destar tal ados sino que
cor r an como l ocos.
PP: Apar te el hecho de que no se expl ique
por qu hay muer tos vivos es genial . De
r epente te desper ts y estn todos mor fn-
dose entr e s, y tens que adaptar te a ese
mundo.
SM: Toda l a pr imer a escena es tr emenda. L a
cancin de J ohnny Cash nunca mejor
usada, por que estaba contr astada con el
caos gl obal , con gente cor r iendo con ir a,
con imgenes que nunca se haban usado
as por que l os muer tos vivos antes er an
encl enques.
PP: Ese tipo de cine tambin est en Del cre-
psculo al amanecer, que nunca tuvo el r eco-
nocimiento que se mer ece. P er o cuando l a
mina se convier te en vampir o es genial .
SM: S, adems l a gente dice "L os vampir os
ar r uinan l a pel cul a", per o no.
PP: P or ejempl o, hay gente a l a que no l e
gusta Planet Terror.
Cmo ven est o de que t odo el mundo
qui er a fi lmar los, hacer un vi deo con ust e-
des?
SM: P ar a m est buensimo; que me digan
"Hicimos un video y est car gado en
YouTube" me emociona mucho. Y es al go
con l o que yo fantaseaba de chico, ves al go
que te emociona y quer s sumar te a ese
univer so. Er a muy fantico de Star Wars y
dibujaba per sonajes inventados por m. Est
bueno cuando quier en r espetar l a esttica
de l a banda, y cuando quier en hacer su pr o-
pia esttica tambin. P er o no tenemos vi-
deos oficial es, ni siquier a el que compiti
en el Festival In-Edit.
Per o por qu t odava no hay vi deos ofi -
ci ales?
PP: P or que somos col gados y per feccionis-
taso
SM: S, col gados y per feccionistas. Nosotr os
estudiamos pl stica y, si quer s, tenemos
una pr eocupacin ms extr ema con l o
visual que con l o musical . Y si tenemos que
hacer un video tiene que estar joya.
48 EL AMANTE N203
Tambin esa exigencia te l imita.
PP: y l o quer emos hacer siempr e nosotr os,
pensar bien l o que quer emos hacer , cada
pl ano. No tomamos el video como si fuese
una especie de pr opaganda, pr omocin,
sino como si hicir amos un disco, y l o que-
r emos hacer bien.
SM: Cl ar o, no l o tomamos como un video
pr omocional de l a banda. Que el video sea
como una pieza musical pr opia.
PP: Estamos pl aneando un video con unos
chicos que se ofr ecier on, par a tener bastan-
te el contr ol .
SM: L es contamos l a idea que tenamos:
medio Mad Max y un poco Enki Bil al , que
es un dibujante gr osso, de una esttica
postapocal ptica que estaba en auge en l os
ochenta, al r ededor del movimiento cyber -
punk. Y ese imaginar io estaba bueno par a
tener l o en cuenta. Y en una histor ieta suya
de La feria de los inmortales hay un par tido
de hockey ul tr aviol ento. Y l o que habamos
fantaseado un poco nosotr os er a un par tido
de ftbol postapocal ptico.
L a char l a sigui infor mal por var ios caminos,
citando pel cul as, habl ando de Spiel ber g,
Spike Iones, Char l ie Kaufman, Wes Ander son,
de guionistas ver sus dir ector es, de histor ietas
de autor , de super hr oes. SM r ecor d que
haba comenzado, como chiste, a hacer l a
"pr imer a histor ieta enviada por mal " (pr ota-
gonizada por un super hr oe DJ ) que tuvo
difusin, como sal ir en el S de Clarn, per o
que casi no existi: fue a l a histor ieta l o que
Reynol ds a l a msica. P P dijo que pr epar a el
guin de una histor ieta sobr e un taxista
hombr e bomba que va a dibujar DM. Me
contar on que haban hecho una pel cul a de
ter r or en unas vacaciones cor dobesas, que
antes fil maban mucho y que pl anean hacer
otr a pel cul a per o que no cuentan nada por
cbal a. Tambin habl amos de que L aptr a, el
sel l o con el que editan sus discos y l os de
otr as bandas amigas (107 faunos y Shaman y
l os hombr es en l l amas, por ejempl o), pl anea
inaugur ar una editor ial y uno de sus l anza-
mientos ser an l os textos de P P il ustr ados por
SM. Coincidimos en que Okupas, l a ser ie de
Stagnar o, fue un momento excepcional de l a
TV ar gentina. Casi no habl amos de msica ni
de r ock: de eso habl an en todas l as entr evis-
tas que l es hacen.
Epl ogo. Dal l as, Texas. Una r adio anuncia
que todo el mundo se l ar ga de l a ciudad ese
fin de semana. Una par eja en un auto avanza
por l a r uta en pl an picnic, per o apar ece una
nebl ina extr aa y un hombr e her ido con una
mujer inconsciente se cr uzan en el asfal to.
De entr e l a oscur idad tambin apar ece un
cazador amenazante con un r ifl e que apunta
al hombr e her ido mientr as dice: "l mat a
un pol ica motor izado. L o he visto" (en
ingl s es exactamente: "This ol d guy just
kil l ed a motor cycl e cap. I've seen it"). Esa
fr ase es el punto de par tida de Rotar (1989),
una pel cul a cl ase B constr uida con l a chata-
r r a sobr ante de Robocop y Terminator, intento
de emul ar cier to cine de accin sci-fi ochen-
toso. El pol ica motor izado en cuestin es un
r obot antr opomor fo con tr aje de cuer o, casco
y anteojos Ray-Ban. Su nombr e es el acr ni-
mo Rotar , que significa Robotic Officer
Tactical Oper a tia n Resear ch, y fue cr eado con
el objetivo de que l as cal l es sean un poco
ms segur as ("L as bandas de punks, dealers de
dr ogas y el r esto de l a escor ia social podr an
ser contr ol ados y er r adcados"). P er o el expe-
r imento tecno sal i mal y el motor izado
r obtico se convir ti en un asesino indes-
tr uctibl e a l a ver a de l a r uta, que aniquil a a
gatil l o fcil por cual quier infr accin. No sl o
sal i mal ese exper imento en l a ficcin, sino
tambin l a pel cul a misma, dir igida por
Cul l en Bl aine. Acl ar o: l a mal a pr axis cinema-
togr fica, en este caso, es el val or agr egado.
Esto no quier e decir que el defecto l a vuel va
bizar r a, por que l a pel cul a ya er a bizar r a
desde l as ideas: tiene dil ogos que par ecen
per geados a do por Rayr nond Chandl er y
Ed Wood ("Har ms r uido que dos esquel e-
tos haciendo el amor en un atad de l ata"),
tiene per sonajes secundar ios esper pnticos
(incl uyendo un R2D2 tr ucha con gor r a pol i-
cial ) y var ias cor eogr afas de l ucha que son
pur o catch fal so, como un ensayo de gimna-
sia pugil stica. En r eal idad, l o mal o de l a pel -
cul a l a hace incandescente, ir r epetibl e, como
una exper iencia accidentada extr emadamen-
te nica. Si sta fuese l a pel cul a que l os inte-
gr antes de l mat a un pol ica motor izado
vier on en 2003, todo adquir ir a mucha ms
l gica (no pude chequear l a infor macin en
ninguna r evista de cabl e, per o al ver l a pel -
cul a compr ob que l a fr ase existe, l os r ecuer -
dos de SS coinciden con var ias escenas y
tiene el per fil de l as que pr ogr ama The Fil m
Zone). L a pel cul a par ece cr istal izar l as ideas
de l a banda: el contr aste entr e l o r stico r ur al
de Texas contr a l a ciencia ficcin futur ista
del l abor ator io cientfico, cier tas expl osiones
gr atuitas y poticas en su atr ofiada concep-
cin (como un r bol que estal l a), una for ma
de road movie con per secuciones y al guna
pir ueta automovil stica r ecia y canciones pop
ochenter as. Hay un camin como el de l a
tapa de Un milln de euros, una moto como l a
de Tormenta roja, autos como l os de Da de los
muertos. Hay, tambin, un chica r uter a como
pr otagonista, que escapa hbil mente del
r obot motor izado. Y, sobr e todo, est l a
metfor a ms cl ar a de l a msica de
EMAUP M: el r obot del ttul o se activa er r -
neamente por un cor tocir cuito que pr ovoca
un empl eado de l impieza del l abor ator io al
apoyar el aur icul ar del wal kman en unos fusi-
bl es, como si l a msica cr ear a l a el ectr icidad
que da vida a ese "moder no Fr ankenstein".
Esa misma el ectr icidad es l a que activa cada
cancin de l mat a un pol ica motor izado,
l a mejor banda de sonido par a l a pir otecnia
monstr uosa nuestr a de cada da, nuestr a
for ma ms r uidosa de fel icidad. [A]
31 canci ones
por Agustn Masaedo
Entre su lbum homnimo y los tres EPs,
EMAUPM suma el mismo nmero de canciones
editadas que aqullas a las que Nick Hornby les
declar su amor en su fantstico libro de 2003.
Loque sigue es un recorrido vagamente orde-
nado por esas canciones, oel intento vano de
poner en palabras la banda de sonido de mi
vida desde que tengo 25 aos; es decir, poca
cosa y demasiado.
Yo quera escribir sobre lo que hay en cada una
de esas canciones y que me ha hecho amar/as, no
lo que yo haya puesto en las canciones.
Nick Hor nby, 31 canciones
1. Sbado S, l a voz de Santiago Motor izado
se oye ms adol escente; l as guitar r as y el bajo
menos r uidosos de l o que sabemos que sue-
nan a esta al tur a, cien pagos sabatinos des-
pus; l os gol pes de bater a, menos mor tfer os.
P er o qu r emedio: "Sbado" es un himno, el
pr imer o, el fundador , el que da vuel ta el tpi-
co r ocker o del fin de semana sal vaje par a
quedar se en una cama a l a que nadie quier e
entr ar ni par a dor mir ni par a jugar .
2. Tor ment a r oj a Un tour de force snico,
ur gente y vital , mar cado por un estr ibil l o de
sintaxis estr ambtica (Son para m/ regalos de
vos) que sur fea sobr e r ocas afil adsmas, sem-
br adas como bombas por Nio El efante,
P antr o P uto y Doctor a Muer te: l a or questa
kr autr ocker empezaba a afinar desde su pr i-
mer simpl e.
3. Nuest r o ver ano, 4. Escupi me L a cal ma
que antecede y sucede a l a tor menta: un pun-
teo l eve acar iciando l o sper o, nubes que van
dando for ma de a poco a un r emol ino guita-
r r er o, r ematado por l a empr esa de demol i-
cin (chequear l a tapa del disco) de DM, un
da de ver ano inter minabl e y el empal me
casual con otr os punteas, l os de l a mel ancl i-
ca "Escupme". Efectivamente, una l etr a
como Desde el ascensor hasta m ella piensa en
l, mientras yo te enseo a escupir otra vez
puede ser el no-va-ms de l a mel ancol a;
sobr e todo si el otra vez se r epite, ar r astr ado,
hasta disol ver se en el espacio.
5. Doct or a muer t e Empezamos a sospechar
que nadie cantaba hey nena como SM -esto
es: sin pose ni cancher ismo, como si fuer a l o
ms natur al y tier no del mundo- desde esta
cancin juguetona, que tiene un ir r esistibl e
cor o ar mnico al/a Beach Boys y que ensaya
una var iacin (Despertate que ya me voy, esta
noche me voy) sobr e el motivo r ecur r ente de l a
mujer dor mida.
6. Rock espaci al, 9. Gui t ar r a comuni st a
Qu cl ase de r ock es el r ock espacial segn
EMAUP M? Uno hecho de tor siones y distor -
siones el ctr icas que, si l e deben al go a The
]esus &Mar y Chain, Spacemen 3 o a l a ol a
mutil ad or a de l os P ixies, es en el or den de l o
espir itual (ized) y no tanto en el de un sonido
y una imaginer a evocador es, expansvos, l l e-
nos de mister io y sentimiento que, con estas
dos canciones, encuentr an al go as como su
cul minacin tempr ana: Bajamos por el stano
y me mostrs ropa vieja que coleccions/ No quie-
ro verte con otros jugar/ Los manifiestos del futu-
ro no me explics; y sobr e todo Ella escucha
otra vez mientras esconde el cable y la TV/ Tan
perfecta que s, con su guitarra roja ella podra
ver que nadie la merece, ni yo que soy el mejor.
7. Ter r or i smo en la copa del mundo, 8.
Di amant e En "Ter r or ismo ... ", l a voz de Mor a
Snchez Viamonte -tecl adista de l os 107
Faunos- se acopl a al mantr a andr gino? (si
vienen a buscarme, estoy dormida) que SM
empieza a cantar r ecin dos minutos despus
de empr endido el apor r eo de bater a y l a
extr accin de r iffs picos de l as guitar r as.
"Diamante", haiku r el uciente o l etana l umi-
nosa, suena ms a pr ecuel a que a continua-
cin: esta nia se duerme hoy/ diamante. Eso es
todo; eso y ms sueo, ms amor , ms acor -
des como naves que cr uzan zumbando l a
estr atsfer a.
10. Pr ender t e fuego, 17. El r bol de fuego,
24. Lenguas de fuego en el ci elo, 31. La
celebr aci n del fuego
L os r ecital es motor izados ter minan, indefecti-
bl emente, con una decl ar acin de intencio-
nes que de-gener a en otr os sonidos (en l os
l timos tiempos, muta en l a tr emenda
"Noche de l os muer tos"). Sntesis per fecta de
l a oscil acin entr e el r uido y l a ar mona,
entr e l a simpl e bel l eza pop y l a r uidosa fur ia
desencadenada de l a que habl a SM en l a
entr evista, "P r ender te fuego" (es lo que quiero,
estar tranquilo prendiendo fuego) es tambin el
pr imer o de l os final es fl amger os de un disco
de l mat, cer emonia pagana que se r epite,
cmpl ice, con cadver es navideos, manos
gigantes en el ciel o, anar quas, descontr ol es y
spl icas de r edencin (y EMAUP M sabe que,
como dice Hor nby, "cuando se canta sobr e l a
r edencin hay que huir l e como peste a l a
pal abr a r edencin") a l o l ar go de l a tr il oga
que ilustra -nunca mejor empl eado el ver bo-
el nacimiento, la vida y la muerte.
Tr i loga
Desde 11. Navi dad en Los Sant os a 31. La
celebr aci n del fuego
11a 17. En el pr incipio de l a tr il oga hay un
P ap Noel sol tando a l os gal gos (dibujado),
una per secucin pol icial que es la fiesta que te
promet (otr o himno, y van ... : "Navidad en
l os Santos"), per dedor es her mosos (el Viejo
ebr io y per dido, l os que chocan sus autos
par a l l amar l a atencin en "El hr oe de l a
Navidad"), sidr a ser vida en vasos de metal (l a
etr ea "Noches buenas"), al guien que anuncia
que no va a vol ver y pr ovoca, pr imer o, el
r efugio cmodo en l as dr ogas y el al cohol
("Navidad de r eser va") y, despus, l a tr isteza
en r al enti dol or oso de "Vil l ancico del final ".
L a navidad motor izada es una fiesta tur bia,
oscur a, cl austr ofbica, un poco antisocial , y
por eso -y por el air e enr ar ecido, semisiniestr o
de l as far fisas y dems "sonidos navideos"-
el pr imer o de l os tr es discos pide ms que l os
otr os una escucha hogar ea, pr efer entemente
un 24 de diciembr e y en loop.
18 a 24. Qu decir de "Chica r uter a" y
"Amigo piedr a", tr acks 1y 2 de Un milln de
euros (l a vida), que no se haya dicho ya, des-
pus de figur ar en cuanta l ista de mejor es can-
ciones de l a tempor ada 2006/07 se haya
publ icado en este pas? Ambas compar ten una
estr uctur a simil ar -ver sos que se r epiten cada
vez ms acel er ados; un for mato ms "can-
cin" que l as composiciones anter ior es de
EMAUP M- y, como bien anotaba el cr tico
L ucas Gar fal o cuando sal i el disco, pr opo-
nen tr ocar el desasosiego de Navidad de reserva
por una esper anza r adiante. L a segunda, ade-
ms, qued inmor tal izada en cel ul oide en Los
paranoicos, el eccin justsima por que, como el
pr otagonista de l a per a pr ima de Gabr iel
Medina, todo Un milln de euros descubr e en
el movimiento (que puede ser l a vel ocidad
abstr acta de Un milln ... , el poder que se
dupl ica en "El r ey de l a TV ital iana", el andar
cadencioso de l as mul titudes inquietas de
"Vienen bajando" o el ser penteo guitar r er o en
l a instr umental "P r ovincia de Buenos Air es",
compuesta por NE par a su disco sol ista 1984 y
una de l as canciones favor itas de Mar iano
L l ins), en l a l uz del r itmo, l a r azn o al
menos l a fuer za por detr s de l a existencia. En
el viaje a esos l ugar es nuevos, l a msica de l
mat se hace enor me y her mosa, gigante en el
cielo, gigante lluvia eterna.
25 a 31. L a misma vocacin de gr andeza se
confir ma en l a imponente "Noche de l os
muer tos", pr imer movimiento hacia el final
de l a tr il oga, que es tambin el fin de l os
tiempos: casi nueve minutos de un cr escendo
dr amtico, de ejecucin tan compl icada que
r equir i el apoyo de otr as dos bandas (Go
Neko! y P r ietto viaja al cosmos con Mar iano)
par a su estr eno en vivo. Y sigue y sigue, atr a-
vesando ciel os azul es (l a desol ador amente
r omntica "El da del hur acn"), inventando
estr ibil l os imposibl es par a soundtr acks de
Geor ge Romer o (ahora estoy arriba de mi casa
con un rifle, en "Mi pr ximo movimiento"),
r ezndol e a l os dioses que tr aen apocal ipsis
("Da de l os muer tos", "L a cel ebr acin del
fuego"), r ogando sentir temor mientr as
Doctor a Muer te sacr ifica sus br azos al Seor
Oscur o y Nio El efante y P antr o P uto hacen
entr ar a sus guitar r as en tr ance zombi. Eso
l timo, en l a per fecta "El l timo ser eno", una
de l as que pone l a piel de gal l ina y puede
sacar l e l gr imas hasta al ms guapo, sobr e
todo cuando Santiago ar ticul a (cr ean que el
hey nena er a todo?) ese ayer vi una pel-cula. [A]
N203 EL AMANTE 49
FICCO
20 0 9
Cont i nui dad, pese a los cambi os
por Jor ge Gar ca
1. Cuando en el ao 2004 se inaugur el
FICCO (Festival Inter nacional de Cine
Contempor neo de l a Ciudad de Mxico),
un evento -cor r esponde decir l o- que tom
como model o nuestr o Bafici, ya apar eca
como uno de l os pr oyectos ms inter esantes
desar r ol l ados dentr o de ese ter r eno en el
continente amer icano. Conducido e impul -
sado por gente muy joven, fue pr ogr esiva-
mente afianzndose en su estr uctur a y en l a
homogeneidad y audacia de su pr ogr ama-
cin, as como inser tndose paul atinamente
en l a vida cul tur al de l a ciudad, convir tin-
dose en un foco de cr eciente inter s par a
l os cinfil os. A par tir de l o seal ado, indu-
dabl emente cr e una buena dosis de inquie-
tud e incer tidumbr e el conocer se hace unos
meses l a r enuncia del equipo fundacional
del FICCO, apar entemente por diver gencias
con Cinemex (l a cadena cinematogr fica
ms impor tante del pas y un socio con par -
ticipacin cada vez ms activa en el even-
to), de l as que no puedo habl ar en pr ofun-
didad por desconocer sus por menor es. L o
cier to es que, a pocos meses de comenzar l a
sexta edicin, un equipo total mente nuevo
debi hacer se car go de l a situacin y conse-
guir que el festival tuvier a continuidad. L o
pr imer o que hay que decir -aun cuando no
hay acuer do acer ca de qu por centaje de l o
exhibido cor r esponde a mater ial ya pr ogr a-
mado por l a conduccin anter ior (par a
al gunos l a casi total idad, par a otr os bastan-
te menos)- es que el evento, con una canti-
dad de pel cul as y pr oyecciones mucho
menor que en l as ediciones anter ior es, sal i
a fl ote, posibl emente en una ver sin al go
menos r adical y ar r iesgada, per o bien l ejos
del pr esunto comer cial ismo que al gunos
sector es l e atr ibuan a pr ior i. Sigue existien-
do, por cier to, el pr obl ema de l a disper sin
de l as sal as, que, dadas l as distancias exis-
tentes en el Distr ito Feder al , gener a diver sas
dificul tades de tr asl ado, y hubo par a mi
gusto demasiadas pr oyecciones en DVD y
video, per o cabe seal ar que en el haber del
FICCOpr cticamente no hubo pr obl emas
con l a l l egada de l as copias y su consecuen-
te exhibicin sin cambios en l a pr ogr ama-
50 EL AMANTE N203
cin. Tambin (y sobr e todo l os r eal izador es
invitados y per iodistas l ocal es ms jvenes)
se extr aar on l as fiestas, abundantes en l as
ediciones anter ior es. Y fuer on muchas
menos l as actividades par al el as r especto de
otr os aos, al go que puede ser atr ibuibl e al
escaso tiempo con que cont el nuevo equi-
po par a desar r ol l ar sus funciones.
En fin, y estar emos muy atentos a esto,
que par a establ ecer fehacientemente l as
eventual es difer encias entr e esta conduc-
cin y l a anter ior habr que esper ar a l a
pr xima edicin del FICCO, en l a que dis-
pondr n de todo un ao par a pr epar ar ade-
cuadamente el evento. Es de esper ar que
contine con l os pr incipios que l o sustenta-
r on desde su fundacin.
2. P asando dir ectamente a l a pr ogr amacin,
cabe decir que tuvier on continuidad pr cti-
camente l a total idad de l as secciones del
festival , esto es: l as dos sel ecciones oficial es
competitivas de ficcin y documental ;
Mxico Digital ; Gal as; Tendencias; Cine y
Der echos Humanos; l as funciones de tr as-
noche (11.59); P ar a Todos, con animacin
par a nios; l a dedicada a un pas invitado,
en este caso Mal asia, y diver sas r etr ospecti-
vas y tr ibutos dedicados a r eal izador es tan
var iados como Fr iedr ich W. Mur nau,
jacques Tati, Rober to Gaval dn, Wil l iam
Kl ein, Andr zej Wajda, [ean-Cl aude L auzon y
el exper imental ista Cr aig Bal dwin.
Cor r esponde seal ar tambin que Ar gentina
tuvo una fuer te pr esencia en l os pr emios, ya
que Los paranoicos, de Gabr iel Medina, com-
par ti el del mejor fil m de ficcin con
Ballast, de L ance Hammer (vista en el Bafici
2008), y Cmo estar muerto/Como estar muer-
to, de Manuel Fer r ar i, fue gal ar donado
como l a mejor per a pr ima ex aequo con
The Pleasure of Being Robbed, indie amer ica-
na a exhibir se en el Bafici 2009. Una semana
solos, de Cel ina Mur ga, y suden, de Gastn
Sol ncki, fil ms -en mi opinin- ms val io-
sos que aqul l os, quedar on fuer a de l a pr e-
miacin.
Como var ias de l as mejor es pel cul as
pr oyectadas en el FICCO ya haban sido vis-
La di osa ar r odi llada, de Roberto Gavaldn
Macar i o, de Roberto Gavaldn
tas y comentadas en ocasin del l timo fes-
tival de Mar del P l ata o se exhibir n en el
Bafici, me r efer ir br evemente a al gunos
otr os ttul os que l l amar on mi atencin. Una
fue l a ir an Antes del entierro, per a pr ima
del ir an Behnam Behzadi, centr ada en l a
r el acin de un potencial suicida con una
joven muchacha, que pr opone una l cida
r efl exin sobr e l a opr esiva sociedad r an,
siempr e expuesta fuer a de campo y que,
injustamente, no r ecibi ningn pr emio;
Goliat, indie amer icano de l os her manos
David y Nathan Zel l ner , es una inter esante
var iante sobr e l a neur osis que pr ovoca l a
disfuncional idad famil iar ; Campo salvaje, de
Mikheil Kal atozishvil i, nar r a l os avatar es de
un mdico que ha decidido ejer cer su pr ofe-
sin en l a estepa r usa, y muestr a una exce-
l ente util izacin de l as l ocaciones; El reloj de
arena, del hngar o Szabol cs Tol nai, con una
br il l ante util izacin del bl anco y negr o, se
centr a en l a bsqueda de un joven escr itor
de sus r aces famil iar es, en un r el ato por
momentos bastante her mtico, y el docu-
mental Va de acceso, de Nathal ie Mansoux,
ganador a del pr emio Cine y Der echos
Humanos, nar r a l os esfuer zos de l os habi-
tantes de una bar r iada de l os subur bios de
L isboa por evitar que demuel an sus casas
par a constr uir una autopista. Del pas invi-
tado, Mal asia, sl o vi un par de fil ms, per o
Mukhsin, de Yasmin Ahr nad, muestr a a una
r eal izador a a seguir por su sensibl e apr oxi-
macin al univer so de un amor pr eadol es-
cente, y La bella lavadora, de [ames L ee, r ati-
fica l a impor tante infl uencia de
Michel angel o Antonioni sobr e buena par te
del cine asitico.
3. L os dos cicl os ms impor tantes de r evi-
sin r eal izados en el FICCOfuer on l os
dedicados a Fr iedr ich W. Mur nau y Rober to
Gaval dn. El de Mur nau sir vi par a r ecor -
dar que se tr ata de uno de l os ms gr andes
dir ector es de todos l os tiempos, y l a posibi-
l idad de ver pr cticamente l a total idad de
su obr a disponibl e en copias r estaur adas no
hizo ms que r atificar l o, adems de br indar
l a posibil idad de descubr ir al guna obr a
maestr a desconocida por m como La tierra
en Llamas. Afor tunadamente, l a r espuesta
del pbl ico a este cicl o, exhibido pr incipal -
mente en l a Cineteca, fue muy buena, al go
que l amentabl emente no ocur r i con l as
pel cul as de Rober to Gaval dn, pr oyectadas
tambin con una cal idad de imagen y soni-
do impecabl e. En el centenar io de su nata-
l icio, Gaval dn apar ece hoy como uno de
l os mximos exponentes del mel odr ama
dentr o del cine mexicano. Con una fil mo-
gr afa de casi 50 ttul os (inevitabl emente
despar eja y con un notor io descenso de
cal idad en sus l timos aos), en sus mejo-
r es pel cul as se mostr dueo de un r igor
visual y nar r ativo que l o difer encia cl ar a-
mente de l a mayor a de sus col egas. Nacido
en Chihuahua, vivi en pr ovincias buena
par te de su infancia y pr eadol escencia,
antes de r adicar se en el Distr ito Feder al ,
dual idad que tal vez expl ique l as dos ver -
tientes pr incipal es de su obr a: por una
par te, ofr eci diver sas cl aves par a entender
l a vida en l a ciudad de Mxico hacia
mediados del sigl o XX, y por otr a, r epr e-
sent l os viol entos contr astes de conducta
de sus pr otagonistas a l o l ar go de diver sas
r egiones del pas. L uego de hacer l a secun-
dar ia en el D.F., Gaval dn viaj a L os nge-
l es con l a intencin de desar r ol l ar al guna
car r er a acadmica, per o, de maner a casi
casual , un contacto con l a compaa
Col umbia l o encar r il definitivamente
hacia l os ter r enos del cine, a l o que se
sum que en Hol l ywood conoci a Emil io
Fer nndez y Chano Ur ueta. Regr esado a
Mxico en 1932, desde ese ao hasta 1944
tr abaja como actor y asistente de dir eccin
en numer osas pel cul as. Su debut como
dir ector se pr oducir en 1945 con La barra-
ca, adaptacin de una novel a natur al ista de
FICCO
20 0 9
Vicente Bl asco Ibez que se constituy en
un gr an xito, desar r ol l ando a par tir de al l
una pr ol fica car r er a hasta 1977. Tal vez sin
el infl amado l ir ismo y el tono pico del
Indio Fer nndez, su estil o apar ece, sin
embar go, mucho ms homogneo, menos
sometido al vir tuosismo de l a il uminacin
de Gabr iel Figuer oa y ms pr eocupado por
l os el ementos nar r ativas y estr uctur al es que
el de su col ega. L a r etr ospectiva exhibida
en el FICCOper miti acer car se casi a l a
total idad de sus mejor es ttul os y as desfi-
l ar on, entr e otr os, La diosa arrodillada, con
Mar a Fl ix en l a pl enitud de sus dotes de
femme [atale l atinoamer icana; La noche
avanza, una ajustada tr asl acin de l os cdi-
gos del cine negr o a l a ur be mejicana;
Rosauro Castro, una l cida mir ada sobr e el
caciquismo en pr ovincias; Rosa blanca, su
fil m mal dito, pr ohibido dur ante ms de
una dcada y en el que se tr asl uce su des-
encanto por el fr acaso de l a Revol ucin
Mexicana. Y tambin Das de otoo, una de
sus pel cul as ms per fectas, el r etr ato inti-
mista de una joven mujer , con una mar avi-
l l osa inter pr etacin de l a pr ematur a y
l amentabl emente desapar ecida P ina
P el l icer ; El gallo de oro, col or ida tr asl acin
de un r el ato de J uan Rul fo, con guin de
Car l os Fuentes y Gabr iel Gar ca Mr quez, y
con L ucha Vil l a inter pr etando var ias can-
ciones, y Macario, una gr an obr a que bien
podr a encuadr ar se dentr o del cine fantsti-
co. L amentabl emente, y a pesar de haber
sido anunciada, no pudo exhibir se, por
pr obl emas de der echos, La otra, una de sus
obr as ms compl ejas, con Dol or es del Ro
inter pr etando dos papel es. Consider ado
dur ante bastante tiempo por buena par te
de l a cr tica oficial como un ar tesano r es-
ponsabl e de un cine comer cial sin mayor
r el ieve, l a obr a de Rober to Gaval dn, vista
hoy, apar ece como un hito impor tante, no
sl o en su pas sino dentr o del contexto del
cine l atinoamer icano en gener al . [A]
www.est oesci ner amma.com.ar
<IX-Lammbar 897 (Sar mmi ent o 4600) Almmagr o.1 O a 22 hs. Dommi ngos cer r ado.
N203 EL AMANTE 51
PANTALLA PINAMAR
20 0 9
Un par de r evelaci ones
por Gust avo J. Cast agna
L
a muestr a de P inamar , car acter izada
en l a mayor par te de su pr ogr amacin
por pr eestr enos y homenajes, ofr eci
este ao ms de 50 l ar gometr ajes, una
docena de cor tos y numer osas confer encias
de pr ensa con dir ector es, actor es, pr oductor es
y funcionar ios eur opeos. L a or ganizacin del
evento tr anscur r i sin inconvenientes, se vie-
r on al gunas pel cul as ar gentinas del 2008 y
ttul os que se estr enar n este ao, l as efemr i-
des democr atizar on el concepto ms que
nunca ms al l de sus val or es estticos (Breve
cielo, Don Segundo Sombra, Camila) y hasta
hubo espacio par a tr es fil ms de or igen mar r o-
qu. Camorra, Entre los muros, Las flores del
cerezo de Dor is Dr r e, El silencio de Loma de
l os her manos Dar denne, Jardines de otoo de
Iossel ani, el documental hol ands Para siem-
pre de Heddy Honigmann y al guna sor pr esa
que detal l ar ms adel ante fuer on l o ms
inter esante desde el punto de vista cinemato-
gr fico. Sobr e el cine ar gentino que vi en
P namar , mejor esper ar hasta que se estr enen
l as pel cul as, as poster gamos al gunos enojos
de dir ector es y distr ibuidor es.
P or P ina mar anduvo L aur ent Cantet pr e-
sentando Entre los muros, comentada en l a
r evista el mes pasado. Un desayuno compar -
tido con otr os col egas fue l a posibil idad de
pr eguntar l e sobr e l a pel cul a, el pr oceso de
pr epr oduccn, l os ensayos con sus jvenes
no actor es y l os pr opsitos educativos y cine-
matogr ficos de su obr a. Agr adabl e y r efl exi-
vo, per o tambin bur ocr tico en sus opinio-
nes (pr opongo a Cantet como ministr o de
educacin de Sar kozy), l a char l a con el dir ec-
tor de Recursos humanos tr anscur r i de for ma
pl acenter a. Es decir , l par eca el pr ofesor de
l os chicos y quienes estbamos a su al r ede-
dor , l os al umnos de Entre los muros. l tena
r azn y nosotr os tambin, como ocur r e con
l as pel cul as de Cantet: descr iptivas, pedag-
gicas, astutas, contando histor ias que tr anscu-
r r en en fbr icas o col egios, con Fr ancia como
estandar te del P r imer Mundo, ombl igo del
sigl o XXI que agr upa (y encier r a) chicos de
difer entes r azas, or genes y cr edos, como se
ve en Entre los muros. Didactismo cinemato-
gr fico y social , eso es el cine de Cantet.
Entr e tantas secciones, l a muestr a dej un
espacio par a el cine checo con dos pel cul as:
Los Karamazov de P etr Zel enka y Bhos noctur-
nos de Michael a P avl tov. Esta l tima cuen-
ta l a histor ia de una joven en l a Repbl ica
Checa de estos das, mostr ada como mar ginal
y sin posibil idades de futur o. Ms al l de l a
estupenda per for mance de su joven actr iz, l a
mir ada de l a dir ector a sobr e l os tantos con-
fl ictos que debe sopor tar el per sonaje es bon-
dadosa y convencional , muy l ejos de l as
tr ansgr esiones de l os exponentes sesentistas
del cine checo (For man, Chityl ov, Menzel ).
En todo caso, Bhos nocturnos, un fil m que
el ige l a discr ecin y el per fil bajo, sir ve como
ejempl o par a compr ender de una mejor
maner a hacia dnde apunt l a pr ogr amacin
del evento: muchos fil ms que no al ter en l a
(im)paciencia del espectador y pel cul as que
se al ejen de l a exper imentacin y el r iesgo
for mal . Como si se tr atar a de una extensin
de Mar del P l ata en ver sin r educida.
P or ese motivo, Cristbal Coln, el enigma,
de Manoel de Ol iveir a, atent contr a aquel l a
paciencia del pbl ico. Yeso que no se tr ata
de una gr an pel cul a, sino de un pequeo
fil m de tesis en el que el centenar io cineasta
por tugus confir ma -de acuer do a sus investi-
gaciones- el ver dader o or igen del famoso
expl or ador y descubr idor de ter r itor ios. El
mismo Ol iveir a apar ece, junto a su esposa, en
l a l tima media hor a visitando l a casa natal
del por tugus Col n y confir mando su tesis
en un fil m didctico y sin ms pr etensiones
que l a obsesin de un dir ector que se pl antea
enigmas par ticul ar es y que an tiene l a ener -
ga suficiente par a tr ansmitir l os en imgenes.
El evento, or ganizado por Car l os Mor el l i y
su equipo de tr abajo, tiene un segmento his-
tr ico denominado "L a pel cul a sor pr esa",
que dej de ser tal par a tr ansfor mar se en
Centochiodi, antel timo fil m de Er manno
Ol mi, r eal izador de La leyenda del santo bebe-
dor y El rbol de los zuecos. Si Ol iveir a sigue fil -
mando con cien aos, Ol mi tiene casi ochen-
ta y contina con su pr dica pantesta a tr a-
vs de sus campesinos y de un joven mesas
destinado a r esignificar l os postul ados del
catol icismo r ancio y r etr gado (es decir , el
que pr opone el poder del Vaticano). A esta
al tur a de su l ar ga tr ayector ia (medio sigl o
atr s de l as cmar as), l as pel cul as de Ol mi,
desde l a maner a en que se abor dan sus
temas, se asemejan a l as pr opuestas tel evisi-
vas de l os sesenta y setenta de Rossel l ini: un
cine que se acer ca a l a sabidur a, el conoci-
miento, l a r evel acin absol uta, l a tr ansmisin
de un saber fil osfico y teol gico que sea
compr ensibl e par a todos y que jams discr i-
mine. Desde estas l neas se sugier e que Rojas
no vea l a pel cul a por el r iesgo de que se
encar ne en el per sonaje centr al de
Centochiodi; ms que nada, par a impedir un
br ote mstico del car o Eduar do. [A]
Consult or a de Gui ones y Pr oyect os Ci nemat ogr fi cos
Juan Vi llegas gui oni st a - di r ect or - pr oduct or
[email protected]
52 EL AMANTE N203
49 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE
DE CARTAGENA DE INDIAS
Br i sas y cambi os
en Car t agena
por Eduar do A. Russo
U
na de l as cosas que me sor pr en-
dier on al bajar en Car tagena
esta tempor ada fue l a br isa.
Acostumbr amos l l amar as, por
estas l atitudes, a un vientito suave y
r efr escante. P er o r esul ta que en el Car ibe
l as br isas mar inas pueden tumbar r bol es,
vol ar techos o causar apagones y l os de
tr nsito por cmo embr avecen el mar , que
incl uso se sube a l a cal l e. L os cachacos
-todos l os que no somos costeos; diga-
mos, el r esto del mundo- nos enter amos
de que l a br isa puede ser bastante sal vaje.
y de que el mar for midabl e tambin
puede tener fauces; como dicen l os l uga-
r eos: "El mar est pidiendo cachacos".
En esos das, mejor meter se en l os cines
que entr e l as ol as. Y el Festival
Inter nacional de Cine de Car tagena, al
bor de de su medio sigl o de existencia, fue
entr e el 27 de febr er o y el 7de mar zo una
excel ente opor tunidad par a hacer l a de
for ma intensiva.
Un cambio pal pabl e ha sufr ido, de l a
pasada edicin a sta, el Festival de
Car tagena. El ms sentido se r el aciona
con l a desapar icin de su fundador , don
Vctor Nieto Nez, que an obser vaba el
festival desde cada pster o r emer a de esta
edicin, a l dedicada. L a figur a del muy
quer ido dir ector , pioner o tambin en l a
r adio y el cinecl ubismo col ombiano,
muer to el noviembr e pasado a l os 92
aos, er a evocada en cada una de l as pr e-
sentaciones de un festival que se encuen-
tr a en pl ena tr ansicin hacia un for mato
acor de a l os tiempos y tendencias del cine
contempor neo. El encuentr o cont no
sl o con ms de un centenar de fil ms que
abar car on un abanico bien ampl io.
Estuvier on desde Benicio del Tor o -quien
no poda par ar de fir mar autgr afos ni
par a sacar se ese habano per manente en su
boca- con sus dos Che (El argentino y El
guerrillero), pasando por l as pr opuestas
mainstr eam ms r epr esentativas del actual
cine l atinoamer icano, hasta pr opuestas
l igadas al documental , el cor to, l a anima-
cin y el videoar te. Todo acompaado por
intensas actividades cinecl ubsticas, aca-
dmicas y de expansin del cine ms al l
del espacio habitual de l as sal as.
A l o l ar go de su tr ayector ia, el festival
debi hacer gr andes esfuer zos par a que su
LakeTahoe,
de Fer nando
Eir nbcke
~~.1
impacto popul ar no quede ms bien l iga-
do a l a infl uencia de l a industr ia tel evisiva
(al go que tambin ha afectado numer osas
veces, por ejempl o, a su par es de Gr amado
o Via del Mar ), haciendo que par a el
pbl ico masivo fuer a un l ugar de encuen-
tr o fsico con sus dol os de TV. Refor zando
su identidad cinematogr fica, l a sal ida a l a
cal l e del festival , si bien cont con el
inevitabl e momento de l a bajada de estr e-
l l as tel evisivas a l a ciudad histr ica, se
pr ol ong dur ante l a semana con l a exten-
sin de dos actividades que intentaban
r econectar a toda l a pobl acin con el cine:
l os cicl os "Cine bajo l as estr el l as" y "Cine
en l os bar r ios" l l enar on l as pl azas y cada
r incn de Car tagena y de l ocal idades veci-
nas con una audiencia entusiasta, en ms
de SO l ugar es de pr oyeccin.
En el cambio de esta edicin sobr esal i
el tr abajo cinfil o y exper to de Or l ando
Mor a, quien, acompaado por Monika
Wagenber g, dise una pr ogr amacin
cuya audacia apunta a una r eor ientacin
hacia l a compl ejidad del cine contempor -
neo, pr omoviendo incl uso l as manifesta-
ciones ms expl or ator ias en el cine l atino-
amer icano, como el encuentr o con fil mo-
gr afas cuya exhibicin se basa en l a
exigencia cr tica y no en el cl cul o de pr e-
sunta satisfaccin de audiencias. As pudo
ver se en el festival una r etr ospectiva de
L isandr o Al onso, con contor nos inter esan-
tes: si bien l a asistencia a sus fil ms fue
despar eja, l a sal a en l a que se r eal iz el
dil ogo con el pbl ico l iter al mente r even-
taba de gente. Opudier on ver se r ar as y
r efinadas r etr ospectivas como l a dedicada
al ital iano Gianni Amel io.
El pr imer pr emio, l a India Catal ina de
Or o, fue par a el minimal ismo de Lake
Tahoe, de Fer nando Eimbcke (que tambin
gan l os de mejor guin y foto), mientr as
que l os pr emios de l a cr tica y a l a mejor
actr iz fuer on par a La nana, del chil eno
Sebastin Sil va. En l a pr imer a competen-
cia iber oamer icana de documental gan
Siete instantes, de Diana Car dozo (Mxico).
L as br isas car ibeas par ecen haber dado
nuevos movimientos al cine en Car tagena,
que bajo l a memor ia del fundador
empr ende un nuevo per fil , hacindose
car go del espr itu pioner o e instal ndol o
en l a necesar ia mul tipl icidad de l as panta-
l l as del pr esente. Tambin fue el festival
un buen mir ador par a avistar par te de l o
que se viene en el cine col ombiano. P or
ejempl o, Los viajes del viento, de Cir o
Guer r a, que ir a Cannes y con l a que hay
gr andes expectativas. Ambientada en l a
costa car ibea y, por l o que pudo ver se,
muy distinta a su notabl e per a pr ima La
sombra del caminante, habl ad a en var ios de
l os dial ectos costeos y con una histor ia
ubicada en l os aos sesenta, de imgenes
poder osas y un fundamental componente
sonor o, dej picando su inminencia. Y
tambin destac l a pr esentacin oficial del
Festival de Cine de Cal i, que comienza en
noviembr e bajo l a dir eccin ar tstica de
L uis Ospina, con un for mato que intenta
poner se a l a vanguar dia de l as tr ansfor ma-
ciones que el cine est viviendo en l os
l timos aos. Ubicado bien al inicio de l a
tempor ada, el Festival de Car tagena se
muestr a, adems de apto par a l os bal an-
ces, como un inter esante sensor de l o que
est pasando en Col ombia y l a r egin. [A]
N203 EL AMANTE 53
DESDE ESPAA
par eca l a obr a de un imitador de su cine
antes que una pel cul a or iginal . En cual -
quier caso, su desmesur ado xito l e dio l a
l iber tad suficiente par a abor dar a continua-
cin su pel cul a menos autocompl aciente,
Hable con ella, en mi opinin tambin l a
mejor de su fil mogr afa. Centr ada en un
insl ito (par a su cine) per sonaje mascul ino,
Hable con ella intr oduca un atpico segmen-
to de cine dentr o del cine simpl emente par a
pr oponer l a ar r iesgada metfor a de una vio-
l acin. Un Oscar al mejor guin l e dio al as
a un dir ector siempr e necesitado de r econo-
cimiento, l o que motiv que en La mala
educacin se l a jugase con una pr opuesta
for mal ista que haca del ar tificio su r azn
de ser , casi como en una pel cul a de Br ian
De P al ma en l a que sus par tes er an mucho
mejor es que el conjunto. Si se me per mite
l a autocita, hace tr es aos y en estas mis-
mas pginas escr iba l o siguiente acer ca de
Volver: "Se tr ata de una vuel ta al mundo
femenino, a Car men Maur a, P enl ope Cr uz
y Chus L ampr eave; una vuel ta tambin a
l os or genes, al univer so famil iar ; una vuel -
ta al puebl o, a L a Mancha. Un Al modvar
que siente l a necesidad de vol ver a pisar
ter r eno fir me y segur o tr as l os excesos for -
mal istas de sus dos pel cul as pr ecedentes
que der ivar on -no es un dato bal ad- en
unas r ecaudaciones a nivel mundial que en
el caso de La mala educacin se situar on por
debajo de l o esper ado." Como si ese ejer ci-
cio de r epl iegue (y el xito consiguiente)
que r epr esent su pel cul a anter ior l e hubie-
se pr opor cionado l a segur idad necesar ia
par a afr ontar nuevos desafos, Al modvar
per siste en l a senda iniciada en Hable con
ella, con l a l eccin de La mala educacin
bien apr endida. Quiz, ms que consider ar
sus nuevas pel cul as como r espuestas a l as
pr ecedentes, deber amos habl ar de una fil -
mogr afa constr uida sobr e el pr incipio bien
i Almodvar !
por Jai me Pena
L
eyendo en Al l music.com l o que
escr ibe Stephen Thomas Er l ewine a
pr opsito del l timo disco de U2,
No Line on the Horizon, me doy
cuenta del par al el ismo entr e l a banda ir l an-
desa y P edr o Al modvar . P ar a Er l ewine,
cada nuevo disco de U2, al menos desde
The [oshua Tree, es una r espuesta a l o que l a
cr tica dijo del anter ior , una for ma de pul ir
l os posibl es er r or es o l as ar istas ms acen-
tuadas de su obr a pr ecedente. Un compor ta-
miento ste que se expl icar a por l a impor -
tancia que U2 concede a l as opiniones aje-
nas. No s si habr otr o cineasta tan pr eo-
cupado por l o que se dice de l y su obr a
como Al modvar . Es famosa su confl ictiva
r el acin con l a cr tica espaol a, entr e l a
cual sus pel cul as nunca han gozado de
nada par ecido a l a unanimidad, al fin y al
cabo al go muy compr ensibl e en un cineasta
que no suel e desper tar r eacciones atemper a-
das. Su l ista de agr avios se extender a tam-
bin a l a industr ia, a un sector del pbl ico y
a l a pr ensa situada en el espectr o ms con-
ser vador del ar co pol tico. P r ototipo de per -
sonaje que no deja indifer ente a nadie, ni
con su obr a ni con sus opiniones, Al mo-
dvar es uno de esos cineastas que, si
pudiesen, l es gustar a tambin ar r ogar se el
der echo a dictar l as cr ticas de sus pr opias
pel cul as. Al go per fectamente compr ensibl e
si atendemos al peso que siempr e l e ha con-
cedido al mar keting.
De ah que toda o buena par te de su
car r er a, en especial l a l tima dcada, pueda
l eer se en el sentido que apuntaba Er l ewine
sobr e U2. Al modvar vivi unos er r ticos
aos noventa, que se cer r ar on con l a pel cu-
l a que l o r esitu en el pr imer pl ano inter na-
cional , Todo sobre mi madre, hasta cier to
punto el ttul o ms decepcionante de su fil -
mogr afa, en l a medida en que, por
momentos y con tantos l ugar es comunes,
54 EL AMANTE N203
www.l osabr azosr otos.cor n; ~=
conocido de dar dos pasos adel ante y uno
atr s, una evol ucin ma non troppo que no
l e haga per der pbl ico. P ues bien, el
Al modvar de 2009, Los abrazos rotos, es l a
cul minacin de l a senda iniciada con Hable
con ella, un l ogr o (casi) a su al tur a que hace
que ahor a podamos ver sus dos pel cul as
pr ecedentes como esl abones tan fal l idos
como necesar ios.
El mejor Al modvar siempr e ha navega-
do entr e dos aguas, l a de l a comedia y l a del
mel odr ama. Qu hecho yo para merecer esto?
y Mujeres al borde de un ataque de nervios
er an como dos car as de una misma mone-
da: en una, l os per sonajes y una tr ama de
comedia daban pie a un dr ama sr dido de
inspir acin neor r eal ista; en l a otr a, una
tr ama y l os per sonajes de un mel odr ama
constituan el ar mazn de una comedia en
l a mejor tr adicin del gner o. Los abrazos
rotos tiene tambin mucho de esa ambige-
dad genr ica: unos per sonajes y unos dil o-
gos a veces al tamente par dicos que nunca
acaban por decantar se por l a comedia, pues,
muy al contr ar io, son l as vctimas de un
tr gico mel odr ama. Al modvar l o constr uye
en dos tiempos, sin pr isas, como nunca l o
haba hecho (estamos ante su pel cul a ms
l ar ga), siendo consciente de que necesita
hacer cr ecer a sus per sonajes y de que l a
par te que se desar r ol l a en 1994 sir ve par a
tapar l os huecos de l a que acontece en
2008, de l a misma for ma en que sta cubr e
l os vacos de l a pr ecedente. Tal es as, que l a
pel cul a pr ecisa de dos final es y un epl ogo
que nos obl iga a r epl antear nos todo l o que
habamos visto y entendido hasta entonces,
no ar gumental mente, sino en cuanto a su
tonal idad y adscr ipcin genr ica.
Habl aba de l a tentacin de Al modvar a
ejer cer como cr tico de sus pr opias pel cu-
l as. L as ml tipl es citas que suel en pobl ar
sus pel cul as son como pistas que nos ayu-
dan a inter pr etar l as. En Los abrazos rotos
hay citas ms o menos expl citas a Wil l iam
Wyl er , Nichol as Ray, Rober to Rossel l ini,
L ouis Mal l e, Fr itz L ang o Feder ico Fel l ini.
Vamos a r ecoger el guante de esta l tima,
l a de 8y 1/2. Hay una ter cer a capa nar r ati-
va en Los abrazos rotos de l a que no haba-
mos habl ado, el cine dentr o del cine, con
un r odaje que no es otr a cosa que el r odaje
de Mujeres al borde de un ataque de nervios
ahor a r econver tida en Chicas y maletas. L a
pel cul a concl uye con una secuencia de
sta l tima que confir ma que l o que estuvi-
mos viendo a l o l ar go de ms de dos hor as
er a en r eal idad, en pr imer l ugar , una
r emake subter r nea de aquel gr an xito y,
por l o tanto, no un mel odr ama sino una
comedia, y, en segundo l ugar , una pr opues-
ta r efl exiva que, inspir ndose en Fel l ini,
nos habl a de uno de l os episodios ms tur -
bios de l a car r er a de Al modvar : su r el a-
cin con Car men Maur a. P ues bien, he
aqu su autojustificacin.js]
N203 EL AMANTE 55
LLEGO TARDE
Ser i es: ot r a
mi r ada
p Fer nando E. Juan Li ma
UNO. En el editor ial de EA 202 se l anz
un guante al r ostr o de quienes no com-
par tan l a mir ada acer ca de l as ser ies
r efl ejada en dicho nmer o que aqu se
intenta r efutar . Aun asumiendo l a endil -
gada ignor ancia y el desinter s (en mi
caso pr eponder antes sobr e l a har agane-
r a), debo decir que l as notas publ icadas
cual panegr icos de l os ser ial es no hacen
sino confir mar el deseo de mantener me
al mar gen de el l os. L o acl ar o desde el ini-
cio por que sque puede ser visto como
un punto dbil de mi ar gumentacin: de
todas l as nombr adas en el dossier sl o he
visto de maner a ms o menos compl eta
Seinfeld y Los Simpson. El l o no obstante, y
tomando en cuenta que, ms al l de l as
r efer encias par ticul ar es, se r eal iza "una
defensa de l as ser ies" en gener al , debo
decir que tal encendida defensa ha gene-
r ado en m cier tos inter r ogantes que aqu
compar to:
Se par te de l a godar diana difer encia-
cin entr e cine y tel evisin, par a susten-
tar l a idea de una pr etendida autonoma
de l as ser ies como una for ma especfica de
nar r acin, con sus "l imitaciones y venta-
jas". L eo y r el eo: cul es el sustento de
tal autonoma? Cul es son l as ventajas?
P r eponder ancia del guionista y del pr o-
ductor ejecutivo por sobr e el dir ector : una
ventaja no puede ser ... P or l o dems, no
es l o que viene sucediendo -en tr minos
gener al es-con el cine en el sistema de
estudios? Cl ar o que aun en ese mbito l os
ver dader os autor es han sabido dejar su
sel l o. Que exista al gn guionista o pr oduc-
tor que, ms al l de l os bar quinazos
impuestos por l os estudios de mar keting,
consiga gener ar pr oductos ms inter esan-
tes que l a media, tr ansfor ma al sistema en
s mismo en positivo?
Que el apur o, l a impr ovisacin, l as
ml tipl es inter venciones de distintos fac-
tor es en sentidos diver sos den l ugar a una
situacin al go catica, es al go que favorece
a l as ser ies en compar acin con l as pel cu-
l as? P odr a pensar se que l o que hace a una
56 EL AMANTE N203
obr a digna de consider acin no es el con-
texto en que se r eal iza. No ser que el
desor den se vincul a ms con l a pr oduccin
acel er ada y el descuido for mal que con l a
idea de un ter r eno ms fr til par a l a cr ea-
cin? No podr a ser que acudir a temas
ur ticantes usual mente no tr atados por l a
tel evisin en el pasado tenga que ver con
una estr ategia de venta, ante l a imposibil i-
dad de mostr ar otr a ventaja?
No ser , simpl emente, que habiendo
mayor ofer ta a r az de l a mayor cantidad
de ventanas (fr uto del cambio de l os
modos de consumo) aumenta pr opor cio-
nal mente l a cantidad de pr oductos dignos,
inter esantes y hasta osados y tr ansgr eso-
r es? No ser que l a mayor par te de l as
supuestas par ticul ar idades o ventajas que
se pl antean en r el acin con l as ser ies tie-
nen que ver en r eal idad con cambios de
hbitos de distr ibucin y consumo en
gener al , que no son pr opios de l as ser ies?
Oacaso l as nuevas tecnol ogas no han
impactado en igual modo en el cine pr o-
piamente dicho?
Ver ser ies es ms bar ato que ir al cine.
He ah l a nica ventaja concr eta que efec-
tivamente advier to como enumer ada. El
asunto es que l a enor me mayor a de l as
ser ies anal izadas son exhibidas en nuestr o
pas en l a tel evisin por cabl e, esto es,
paga. Y paga no sl o por el canon mensual
que se abona por l a cada vez ms acotada
ofer ta bsica (ya sabemos cmo l o que er a
par te del ser vicio gener al pas a ser pr e-
mium y, por l o tanto, objeto de pago
extr a), sino adems por que l as emisiones
estn pl agadas de tandas publ icitar ias, pese
al al udido pago. P or su par te, en l o que
hace al consumo en DVD, cunto cuesta
adquir ir l egal mente una tempor ada de
al guna de l as ser ies nombr adas?
P or l timo, por qu se acude a par -
metr os tan distintos par a cr iticar pel cul as,
pr ogr amas de tel evisin en gener al o espe-
cficamente ser ies? Sl o par a estas l timas
bastar a un buen guin y al guna actuacin
aceptabl e par a ser dignas de ponder acin?
Ol o que define l a bondad de l as ser ies es
animar se a cier tos temas o tr atar l os con
cier ta (cal cul ada?) incor r eccin pol tica o
(estudiado?) despar pajo?
DOS. Es cier to, son muchas pr eguntas. Y,
como de costumbr e, l as cer tezas son pocas.
Sin embar go, tambin tengo al gunas sos-
pechas. Muchas de el l as quizs son el fr uto
de cier to pr ejuicio, per o como cr eo que
existen al gunos indicios que l as aval an,
aqu van:
A difer encia de l o que ocur r i hasta l a
dcada del 80 con l as ser ies que ahor a
podemos cal ificar de "cl sicas", el consu-
mo de estas nuevas ser ies en nuestr o pas
apunta al pbl ico ABC1que tiene cabl e.
Y,sorry, eso de ver en ver sin or iginal sub-
titul ada, a poco del estr eno en el pas de
or igen, l o que al l es un xito o una nove-
dad no es par a cual quier a. As, dado el
r ating de l as seal es de cabl e en nuestr o
pas, me par ece un exceso cal ificar de
"masiva" o "popul ar ", as, sin ms, a cual -
quier a de l as ser ies a l as que se hace r efe-
r encia (en nuestr o pas l a excepcin par ece
ser Los Simpson). Y el l o no cambia por que,
par a no per der tiempo con cor tes, par a no
esper ar l a hor a de emisin, par a no gastar
diner o, etcter a, se vea l a tempor ada com-
pl eta en DVDcompr ado (en tanto l as
cifr as de venta de packs no son significati-
vas) o copiado, bajado, compr ado en l a
manta o pedido al del iver y. Cmo mensu-
r ar este consumo? Es cier to, par ece ser
impor tante. P er o l a sensacin tr mica de
un por teo cinfil o par ece poco sustento
par a aval ar tal pr etendida popul ar idad.
Una idea: pr imer o se abandonar on l as
sal as de cine en pos del consumo hogar e-
o de pel cul as. Ahor a par ece que se est
abandonando este l timo por el consumo
de ser ies.
En l as 28 r eseas par ticul ar es de deter -
minadas ser ies se hace r efer encia de mane-
r a casi excl usiva a sus ar gumentos y a al gu-
nas buenas actuaciones. En unos pocos
casos se val or a l a estr ategia nar r ativa o el
LLEGO TARDE
tr atamiento de al gn tema en par ticul ar ,
usual mente ajeno al univer so catdico (de
mr itos u or iginal idades estr ictamente for -
mal es pr cticamente ni se habl a). P or l o
dems, tal es estr ategias, as como l a ampl ia-
cin de l as temticas abor dadas, par ecen ser
cambios pr opios de l a tel evisin en gener al
(pinsese en l a tambin r evol ucin? de l os
r eal ity shows).
Un buen guin sumado a un star system
pr opio (cada vez ms conectado con el del
cine, cl ar o est) ha sabido dar buenos r esul -
tados tambin en el cine pr opiamente
dicho; per o tambin es cier to que puede
saber a poco como pl ato casi nico ... Aun
as, no l o podr a negar (no l o s; y confo
en el cr iter io de l os r edactor es de El
Amante): par ece que hay ser ies buenas!
P er o l a existencia de al gn oasis, o aun l a
pr ol ifer acin y aumento de stos (acept-
mosl o como hiptesis), cr eo que no autor i-
za a habl ar de "r evol ucin". Al menos no
como cambio pr ofundo que impl ica una
modificacin de l as instituciones vigentes.
0, mejor dicho, desde l a cinefil ia, espe-
r emos que as no sea. P r efer ir a cr eer que l a
infl uencia r ecpr oca entr e cine y tel evisin
no ha de ter minar con l a imposicin de
una tica y una esttica tel evisiva (l a de l as
ser ies). Aun cuando el tema excede el moti-
vo de estas l neas, podr amos encontr ar
ejempl os de col onizacin del cine por par te
de l a tel evisin en el cada vez ms desl uci-
do gner o de l a comedia r omntica (que
pr ogr esivamente se acer ca a l a sitcom tel evi-
siva). Starsky &Hutch o Miami Vice par ecen
excepciones, justamente por que han toma-
do como punto de par tida l as ser ies par a
cr ear univer sos cinematogr ficos pr opios
(en sentido contr ar io, en l o que hace a
intentos cr eativos for mal es significativos,
sl o puedo pensar en Twin Peaks).
Con el tr mino "r evol ucin" se han
nominado pr ocesos l iber tar io s, democr ti-
cos y pr ogr esistas, per o tambin dictadur as
que sil enciar on l a diver sidad, intentando
imponer un model o y un discur so nicos.
En el contexto actual , si "est siendo tel evi-
sada", temo que el cambio se par ezca ms a
estas l timas que a l os pr imer os.
y TRES. Cada quien sabe cmo ocupar su
tiempo. P er o l o cier to es que par ecer a que
l a mayor a del pbl ico dedica una par te
acotada de sus momentos de ocio al consu-
mo de bienes cul tur al es, existiendo de
hecho una competencia entr e el l os par a
ocupar aquel l a por cin. En ese contexto, el
avance de l a tel evisin no par ece un acon-
tecimiento digno de ser festejado. No es
que se quier a negar l a r eal idad, sl o se
advier te que se deber a intentar del imitada
en sus justos y efectivos l mites y car acter s-
ticas (ms al l de dejar asentada, cl ar o est,
una diver gencia val or ativa). Tanto l a
tel evisin como el cine han cambiado y
siguen hacindol o al comps en que l o
hace l a tecnol oga y l a sociedad gl obal ;
per o l a pr imer a par ece estar ms pr epar a-
da par a adecuar se al r itmo cada vez ms
ver tiginoso en que l as cir cunstancias
par ecen r equer ido. Si esto efectivamente
es as, cr eo que desde esta tr ibuna se
deber a aguzar l a mir ada fr ente a otr o
indicio que sugier e l a posibil idad de un
futur o a mi entender ominoso.
Desde l a mir ada de l a cr tica, vuel vo
al inicio y confieso que l as notas publ i-
cadas no han l ogr ado convencer me de
hacer un nuevo intento por acer car me
a estas ser ies (como s ha pasado y pasa
con muchas pel cul as). Que haya ser ies
un poco menos bsicas y l ineal es es
poco mr ito si tomamos en cuenta el
nivel del univer so con el que se l as
compar a, si ste es el del r esto de l a
tel evisin. El hecho de ser , quizs, de
l o mejor que podemos hal l ar en sta
cr eo que no autor iza par a imaginar (y
menos an par a apl audir ) l a supuesta
autonoma obtenida como fr uto de un
pr etendido pr oceso r evol ucionar io que
autor izar a a habl ar de cr uces o acer ca-
mientas al mundo del cine. Si esto l ti-
mo en efecto acaece, temo l o peor . ..
temo a Sex and the City, la pelcula. [A]
N203 AMANTE 57
LLEGO TARDE
Kap, o las dos
hor as vei nt e
de Gomor r a
Mar cos Vi eyt es
E
sta pel cul a tiene una for ma que hace pen-
sar en l a del catl ogo o l a del or ganigr ama.
Val e decir que enumer a y abar ca una situa-
cin l o ms exhaustivamente posibl e, incl u-
ye a l a mayor cantidad de actor es invol ucr ados en
el l a par a que l a compr endamos mejor y no par ece
sacar concl usiones por l os espectador es, o, al menos,
no apar ece en escena ningn per sonaje diciendo l o
que tenemos que pensar de l o visto. Esto l timo,
que gener al mente se consider a una vir tud cinemato-
gr fica, aqu se ve opacado por el pr ocedimiento
gener al del fil m. Si Gar r one evita l a incl usin de un
discur so ver bal expl cito sobr e el tema, se debe a que
l a enter a estr uctur a de l a pel cul a s es expl cita y no
deja l ugar a dudas, el juego o l a ambigedad.
Gomorra es una cl ar a pel cul a de tesis cuya for mul a-
cin qued r efl ejada en el ttul o del nmer o anter ior
de esta r evista. El pr obl ema es que esa tesis sobr e "el
capital ismo al desnudo" es tan expositiva que se
al eja del ter r eno del cine, ar te de l o r eal como
dobl ez, par a acer car se al del infor me sociol gico
natur al mente menos pr eocupado por el r el ieve for -
mal que por el contenido temtico. De al l l a cl ar i-
dad con que sabemos despus de ver l a -e incl uso
r ecin empezada l a pr oyeccin- sobr e qu tr ata, y
que no haya mucho ms que eso par a comentar .
Nos sucede con el l a al go as como si el anl isis del
cine de J ia Zhang-ke pudier a despachar se nicamen-
te con el l ema, cier to per o par cial , de que tr ata sobr e
"l a tr ansicin china al capital ismo". L o que l e fal ta a
Gar r one es una puesta en escena que tr ascienda o
agr iete el postul ado temtico, en l ugar de una que
confir me nuestr as opiniones sobr e el estado del
mundo.
L a abar cador a gener al idad de l a pel cul a es uno
58 EL AMANTE N203
Gomor r a
Italia, 2008, 137',
DIRIGIDA POR Matleo
Gar r one
de sus mayor es defectos, yeso tiene su cor r el ato al
nivel de l os per sonajes debido a su diver sificacin. stos
cir cul an por l a pel cul a con l a misma inmater ial idad
que l a de l as ideas o, ms bien, que l a de l os datos, sus
ver dader os y nicos pr otagonistas. El que no podamos
identificamos con ninguno de l os per sonajes, ya que l a
pel cul a no jer ar quiza demasiado a nadie, puede pensar -
se como una maner a de mostr ar el funcionamiento del
sistema, que mantiene a todos "conectados" entr e s e
indifer enciados par a mejor usufr uctuar l os como mano
de obr a per sonal y pr escindibl e, per o entonces l a puesta
en escena de Gar r one se tr ansfor ma en l a r epr oduccin
del funcionamiento que supuestamente cr itica o
denuncia. No pido un per sonaje que ante cada hor r or
excl ame el catr tico y mafal diano "sunescn dal unabu-
so", sino el ancl aje en un punto de vista cmpl ice que
incomode nuestr a mir ada, encar nndol a adentr o de l a
mier da, que haga mier da l a mir ada estadstica, especta-
cul ar izndol a incl uso a r iesgo de hacemos gozar de el l a
o confundir l o que sentimos que debemos pensar sobr e
una deter minada cosa, per o no distr ibuyndol o ince-
santemente de modo que ninguno de el l os nos r epr e-
sente ni nada nos duel a o estimul e demasiado. L o que
l e fal ta a Gomorra es abyeccin o, mejor dicho, una
puesta en escena que cor r a el r iesgo de caer en el l a,
nica maner a honesta de enfr entar se a cier tos escena-
r ios de l a r eal idad que son l iter al mente abyectos y no
acabar conval idando su existencia con una r epr esenta-
cin tibia de stos y pr otector a del espectador , que sal e
de ver Gomorra con su buena conciencia intacta.
Quizs el contr aejempl o r adical de Gomorra sea Sal,
o los 120 das de Sodoma, en l a que P asol ini pona toda
l a car ne en el asador y fil maba una pel cul a br utal
sobr e un sistema aber r ante, y que con el paso del tiem-
po no ha disminuido un pice de su mal estar . Cosa
que tambin ocur r e con Redacted, una de l as pel cul as
fundamental es de este sigl o, y su incor r eccin cinema-
togr fica l isa y l l ana del final , en el que De P al ma
manipul a imgenes de l as vctimas r eal es de l as ml ti-
pl es viol aciones y asesinatos per petr ados en Ir ak par a
desol ar al espectador y pr ovocar l e una r eaccin no
contr a l a r eal idad de l a guer r a sino contr a l a del iber a-
damente obscena manipul acin de l as emociones l l e-
vada a cabo por l a pel cul a, contr a el efecto anestsico
de l a pr ol ifer acin audiovisual contempor nea en l a
que todo atisbo de ver dad tiende a r el ativizar se.
Mientr as De P al ma, desde l as entr aas mismas del
espectcul o, atenta contr a l a banal idad de s mismo,
Gomotra hace l o opuesto y al l r eside l o ingenuo de su
actitud exter ior al cine. Cl ar o que estos ejempl os, pos-
tul ados desde un pr incipio como extr emos, pueden
pensar se por eso mismo como inaccesibl es, fr utos de
unas cir cunstancias per o sobr e todo de unos der r oter os
estticos, no sl o singul ar es sino tambin madur os e
incl uso ter minal es en l o que r especta tanto a l a obr a
como a l as vidas de sus r esponsabl es. Entonces me
par ece que habr a sido pr efer ibl e -a juzgar por l o que
dice Eduar do Russo del l ibr o en el que se basa
Gomorra- una adaptacin ms atenta a l a for ma un
tanto despr ol ija del texto or iginal con todos sus desni-
vel es de tono y cr uces discur sivos que a su homognea
cr nica de l a r eal idad, a l a mir ada de Saviano en l ugar
de al objeto mir ado por l . [A]
Est Tamar a?
Gust avo Nor i ega
L
o pr imer o que hay que decir de Los extraos es
que es una pel cul a que mete miedo. No r ecuer -
do haber l a pasado tan mal (l o que en una pel -
cul a de ter r or impl ica pasar l a bien) en muchsi-
mo tiempo. L a vi una noche en mi casa, en DVD.
Cuanto fal taban veinte minutos par a que ter mine, mi
mujer abandon y decidi seguir vindol a a l a maana
siguiente, a pl ena l uz del da, por que no sopor taba ms
el ter r or que l e pr oduca. Yo, mucho ms val iente, segu
vindol a per o con el vel ador pr endido. L uego, cuando
me desper t a l a mitad de l a noche y me l evant par a ir
al bao, l a idea de que podr a haber al guien en mi casa
con una mscar a tapndose l a car a me puso tan mal
que me cost vol ver a dor mir .
Entindase bien: estoy habl ando de un ter r or inso-
por tabl e, no de sustos. No se tr ata del viejo tr uco de
que en un deter minado momento de l a pel cul a apar ez-
ca una visin inesper ada, r efor zada por un gol pe musi-
cal estr idente. No es que no haya de esas escenas, per o
cada una de el l as est pr ecedida por una tensin extr e-
ma gener ada por el cl ima gener al de l a pel cul a.
En pr incipio no hay nada or iginal en Los extraos.
Desde el car tel infor mativo y l as imgenes del comien-
zo sabemos que l os pr otagonistas van a mor ir . No es l a
pr imer a vez que el cine cuenta una intr usin br utal en
un hogar de cl ase media: el caso ms pr etencioso fue el
de Michael Haneke en Funny Carnes. El ar te de Los
extraos no es l a sor pr esa ni el ingenio del guin ni l a
al egor a social , sino simpl emente l a constr uccin de
una atmsfer a inquietante.
L a pel cul a comienza con el r el ato de l a cr isis de una
par eja, [ason (Scott Speedman) y Kr isten (L iv Tayl or ),
que pasa l a noche en una casa de ver aneo, al ejada de l a
ciudad. L a intr oduccin da una cantidad de infor ma-
cin que despus no ser r el evante par a el desar r ol l o de
Los ext r aos
The Strangers
Estados Unidos, 2008.
86', DIRIGIDA POR Bryan
Bertino.
LLEGO TARDE
l os acontecimientos. Cuando el absur do comienza,
todo l o que sabemos deja de tener impor tancia.
Un ejempl o de l as imgenes ater r ador as de Los
extraos tiene que ver con el uso del pl ano gener al y
el foco pr ofundo. Kr isten queda sol a en l a casa y va
a l a cocina a habl ar por tel fono. El pl ano l a toma a
cier ta distancia, abar cando buena par te del ambiente
y el fondo, con un par de puer tas que comunican a
otr os sector es de l a casa. L a chica mir a hacia del ante,
y detr s de el l a, por una de esas puer tas, apar ece una
per sona. No hay msica que r emar que l a apar icin,
sl o el sonido ambiente. El foco pr ofundo per mite
distinguir que ese hombr e est vestido con saco y
cor bata y que tiene una mscar a infantil que cubr e
su car a. El intr uso queda par ado unos minutos a l as
espal das de l a chica. En una pel cul a de ter r or con-
vencional , al l se desencadenar a una ser ie de per se-
cuciones cuchil l o en mano. Ac, en cambio, pasa-
mos a un contr apl ano, viendo a l a chica de espal das;
ter icamente, una subjetiva del intr uso enmascar a-
do. Vuel ta al pl ano que toma a Kr isten de fr ente y
al l se ve que detr s de el l a no hay nadie, el extr ao
se fue. L a tensin cede per o queda una intr anquil i-
dad ambiente que sl o se al ter ar por l os episodios
de viol encia.
Esa escena no sl o gener a un cl ima tenso escal o-
fr iante, sino que adems comienza a dar infor ma-
cin ater r ador a sobr e l os per sonajes que acosan l a
casa: no actan de for ma l gica. El hombr e de l a
mscar a est al l , pasea por el inter ior de l a casa, no
par ece estar ur gido a nada. Los extraos no ofr ece
ningn el emento sobr enatur al : el mundo fsico de l a
pel cul a se r ige con l as mismas r egl as que nuestr a
vida cotidiana. Al mismo tiempo, l a conducta de l os
extr aos desdea todo intento de r eal ismo. No hay
expl icacin psicol gica ni motivos cl ar os acer ca de
por qu hacen l o que hacen. Su asal to y ataque a l a
par eja car ece de todo sentido: es l a expr esin br utal
del absur do, sucede por que puede suceder , no por -
que tenga que suceder .
Otr o ejempl o. En una escena pr evia suena un
gol pe en l a puer ta. L a par eja abr e, con cuidado por -
que siente que pasa al go extr ao. Una chica, que
antes, inexpl icabl emente, haba sido vista par ada
inmvil a unos metr os de l a casa. L a chica pr egunta
con voz neutr a, sin modul acin: "Est Tamar a?",
james y Kr isten l e dicen que se equivoc de casa,
que no hay nadie al l con ese nombr e. Ms tar de,
cuando el cl ima de ter r or es casi insopor tabl e, suena
de nuevo l a puer ta. L a misma joven vuel ve a r epetir
l a pr egunta: "Est Tamar a?". Kr isten l e dice que ya
haba estado al l y que no er a sa l a casa que estaba
buscando. L a joven, con el mismo tono de voz, pr e-
gunta: "Est segur a?". L a r espuesta no tiene sentido
yeso l a hace ms inquietante.
P odr amos seguir descr ibiendo y anal izando esce-
nas, y en todas encontr ar amos un matiz distinto a
l o habitual que hace a l a pel cul a una exper iencia
difcil de tol er ar al tiempo que pr ovoca un pl acer
cinematogr fico inusual . No hay aqu mor al ejas ni
anl isis social es ni r efl exiones sobr e l a viol encia: es
una pel cul a que se disfr uta por que se sufr e yeso es
todo l o que hay. Eso y Tamar a, cl ar o. [A]
N203 EL AMANTE 59
LLEGO TARDE
Fr enos y hembr as
p Li li an Laur a Ivachow
A menos de un mes del
estrenode A pr ueba de
muer t e, la persona que firma
esta nota nopuede creer que
el film slose est exhibiendo
en dos salas suburbanas.
Piensa que es la mejor pelcula
en loque va del aoy que
debera haber tenidouna tapa
(N. del E.: ahora, tardamente,
loha conseguido). Est
considerando suscribirse a la
revista Cor sa y se enamor por
quinta vez de Tarantino. Y de
Kurt Russell. Y de Arlene. Y de
Abby, Zoe, Shana, Lee y Kim.
60 EL AMANTE N203
A prueba de
muer t e
Death P r oof
Estados Unidos, 2007,
112', DIRIGIDA POR
Quentin Tarantino.
Atencin: Se revelan detalles argumentales
"Eres tan dulce que haces que el azcar parezca sal"
Stutmant Mike a Pam, ngel herido de la primera parte.
P
ocas veces en l os l timos tiempos una pel cul a
cr e autos tan idiosincr sicos que l ogr en
encender el paisaje ms montono, tomar
impul so en una car r eter a y ar r emeter a fondo
en una nica e inconfundibl e dir eccin. L a per secucin
final en A prueba de muerte es sencil l amente for midabl e,
y el gr ado de pur eza y honestidad que al canza es l a de
un buen r efr esco natur al y de fr util l a, en un tiempo de
jugos sintticos edul cor ados y tibios en r ecipientes de
pl stico. Nos hemos acostumbr ado a escenas de accin
ar madas por una cantidad excesiva y mar eante de pl a-
nos ajustados a r emachados esquemas sonor os que nos
impiden una l ectur a y un goce. Y si de sonidos se tr ata,
aqu tenemos el ar r anque del jukebox, l a car cajada or di-
nar ia y simptica de l a negr a L ee, el fr agor exager ado de
l a l l uvia que cae con l a misma intensidad del whisky
Wil d Tur key y de l a l ata de gaseosa BigRed, que en su
cada sincr oniza el cambio del bl anco y negr o al col or .
P r imer os pl anos sonor os r econocibl e s y bien difer encia-
dos como l os del acel er ador , el fr eno, el l ejano mar de
motor es que se per cibe en el her moso momento indie
en que Rosar io Dawson se cal za l as botas texanas. Si
al go no necesitaba Tar antino, er a pr obar su ver satil idad,
per o l o mejor de que l o haya hecho es que demuestr a
estar a l a al tur a de su pasin.
Cuando en l os excitantes veinte minutos final es
Stuntman Mike en el Dodge Char ger cr ee haber se saca-
do a l as chicas de encima, el Dodge Chal l enger ao '70
r eapar ece y otr o pl ano ms abier to y desde una mayor
al tur a nos muestr a a sus anchas l a guer r a de l os Dodges.
Es una imagen l acnica, el ocuente, diver tida. No es
inesper ada: sabemos por convencin cinematogr fica
que l as per secuciones estn pl agadas de fal sos final es y
hr oes que r esur gen de l as cenizas. P er o una msica
concientemente kitsch nos r evel a, con gr acia y ter nur a,
quin ganar l a car r er a, en una per secucin en l a que
l os tantos se han dado vuel ta y el per seguido se ha
tr ansfor mado en per seguidor .
Tar antino vuel ve a col ocar l a cmar a a l a al tur a de
LLEGO TARDE
N203 EL AMANTE 61
LLEGO TARDE
l os autos por que sabe, como en Carrera contra el des-
tino (Vanishing Point, Richar d Sar afian), que l os
coches y l as chicas son l as ver dader as estr el l as. Este
r ecaudo de no al ejar l a cmar a de l os pr otagonistas
ni de l os autos tiene fundamento en una cinefil ia
compar ada. Si l os ital ianos y l os mismos amer icanos
haban hecho per secuciones en l as que l os escena-
r ios cambiaban y por ende adquir an un gr an pr ota-
gonsmo, l os austr al ianos se l as tuvier on que r ebus-
car par a fil m ar ias en el paisaje del desier to. De aqu
que l os autos estn por dems per sonal izados y que
l a per secucin, ms concentr ada, r esul te emocionan-
te.
En este ejer cicio obsesivo de estil izacin, o bien
en este espectacul ar mambo de emul ar l as br utal es y
sanguneas car r er as de l os setenta (par a al gunos, pr e-
suntuoso; par a m, extr emo), Tar antino el ige usar
dobl es de r iesgo y evita efectos digital es. El por tavoz
es el mismo Stuntman Mike, ex dobl e de r iesgo que
acl ar a que "en l a poca del todo o nada, l os autos
ver dader os chocaban contr a autos ver dader os". Y
esto no impl ica en absol uto una bur da pose contr a
l os FX. Si hay al guien que se sir ve de l a histor ia,
r ecur sos y devenir del cine es Tar antino. En todo
caso ser , como deca L eonar do D'Espsito en una
nota sobr e el estado del cine amer icano del 2003 (El
Amante 139), ya no una cuestin de uso o no uso de
efectos sino de su per tinencia.
A prueba de muerte ter mina con esta per secucin
incr ebl e y se estr uctur a en dos par tes que tienen por
pr otagonistas a "l as chicas" y a un del icioso Kur t
Russel como asesino al vol ante. Esto de "l as chicas"
r eviste un car iz de novedad. No es fr ecuente que el
cine -que tiende a encumbr ar e individual izar a l a
mujer -l as tome "en bl oque" a excepcin de dos,
ter cetos o cuar tetos (ngel es de Char l ie, cl ubes de
divor ciadas, etcter a) que r eal zan per sonajes femeni-
nos a tr avs de machacadas distinciones. Aqu no se
mir a a l a mujer , como en [ackie Brown, desde l a
vener acin a l a Diosa dester r ada. Ni tampoco se pr e-
sentan her onas como en Kill Bill, cer canas a ar queti-
pos que podr an r empl azar se por par es mascul inos.
Ac vemos a Tar antino ms obser vador ; una suer te
de hombr e-hembr a a l a par de sus chicas y pl cida-
mente r odeado por el l as con al go de War r en, el
extr avagante bar man al que l mismo inter pr eta.
P odemos entonces empezar a habl ar de "chicas-
Tar antno" .
De aqu que en este desfil e incesante cada una
al cance su estel ar idad. L a sensual idad de Sydney
Tamiia P otier , l a per sonal idad desbor dante de
Rosar io Dawson (vean cambio de emotivo en el r os-
tr o cuando ve a Zoe en el cap del auto), el bail e
er tico de Vanessa Fer l ito, l a pr eeminente destr eza
fsica de Zoe Bel l . No se puede deter minar , fuer a de
pr efer encias o debil idades, una pr otagonista, y como
dicen l as de l a segunda par te de l a pel cul a, "cada
una tiene su capacidad". Estas capacidades definen
l a super ior idad del segundo gr upo, ms "en eje" y
menos pl ausibl e al engao de un "jodido cabr n".
L as chicas de l a noche, ms dul zonas, disper sas y a
l a der iva de l as hor monas y de l a emocin, estn
62 EL AMANTE N203
Tar ant i no
nos
muest r a
con solt ur a
y despar -
paroque
par a
seduci r
bast a con
unas uas
pi nt adas
con esmalt e
ber r et a, y
que par a
calent ar la
pava
alcanza y
sobr a con
una r emer a
y un shor t .
pendientes de l os mensajes de texto y ar r astr an absur -
das r encil l as de l a secundar ia. Son -util izando tr minos
que l a pel cul a pr opone- "ngel es her idos". L as de l a
segunda par te, l os ngel es vengador es, tienen un espr i-
tu de camar ader a ms inter esante. Tr abajan par a l a
industr ia del cine, habl an de coches y de pel cul as.
Estn, en todo sentido, ms ar madas y sabr n, con l os
autos o con l a vida, dnde poner el fr eno o acel er ar .
L o bueno es que l os gr upos no se pr esentan desde
estas oposiciones sutil es sino a tr avs de simil itudes
buscadas. En l os dos hay una ms r ecatada, una for aste-
r a, una que ol fatea al asesino y una conductor a con
mar cado acento sur eo (Ior dan L add en l a pr imer a
par te; Tr acie Thoms con su dial ecto r apper -gnster en l a
segunda). Todas sin excepcin son incr ebl emente gua-
r anga s, y l as dos histor ias r epiten el pl ano fetichista de
l os pies. Esta jer ar qua se desl inda a tr avs de inver os-
mil es dil ogos tar antinescos (quin dijo que no dicen
nada?) que desde l uego no se basan en un inter cambio
de infor macin, sino en una sobr ecar ga significativa
que r esiste detr s de l as pal abr as. Super ficies pul idas y
fotogr afiadas por l mismo que se expl icitan en pl anos
detal l e: una patada vol ador a y mor tal ser el gesto con
el que ter minar emos de conocer el pr ogr eso de Abby. Y
unas pier nas que suben l a escal er a, ms el audio "quie-
r o echar me l a meada ms gr ande del mundo", ms el
detal l e de una mano en el pubis nos dicen mucho ms
de Ar l ene, que si se l a pone a r ecitar al guna per or ata
sobr e su infancia.
As, mediante l a r epeticin de estos pl anos, a veces
demasiado autoconscientes per o siempr e bel l os y r edi-
mensionados, Tar antino nos muestr a con sol tur a y des-
par pajo que par a seducir basta con unas uas pintadas
con esmal te ber r er a, y que par a cal entar l a pava al canza
y sobr a con una r emer a y un shor t. Fjense en l a paca te-
r a con que muchas pel cul as de hoy fil man el er otismo
y el sexo, o l a gil ada obsesiva en tor no a gr andes dse-
ador es de r opa que r edunda en var ias comedias actua-
l es o en pr oductos estil o Sex and the City. A todo esto
debemos sumar l e l a decisin de impr imir l e a l a pel cul a
sus condiciones de pr oyeccin, l o que (al igual que en
Planet Terror, de Rober t Rodr guez) en A prueba de muerte
se l ogr a con eficacia: cor tes abr uptos, r ayones, defectos
del cel ul oide y fal l as de raccord. P or que tambin en este
gesto or iginal de tr aspasar l a cuar ta par ed par a contar
no sl o "aquel l o que vi" sino adems "cmo l o he
visto", Tar antno, que car ga con l os estigmas de "super -
ficial " y "cinfil o cer r ado", nos conecta con l a r eal idad.
Nos dice que existier on sal as pr ecar ias l l amadas
"Gr indhouse", a l as que iba gente de condicin pr eca-
r ia, par a ver pel cul as (pr ecar ias) que se exhiban tan
pr ecar iamente que l a col ocacin de un r ol l o en mal
estado poda cambiar el col or de l a pr oyeccin. Que en
el cor azn mismo de l a pr ecar iedad se exper imentaban
emociones sal vajes, pr ofundas y per dur abl es. Que todo
esto ya no existe ms y que l as for mas de consumo del
cine han cambiado. Y no se tr ata de una aor anza idea-
l ista por l o pr ecar io o ber r eta. Ms bien de un r escate
vivo del pasado par a mejor ar un pr esente en que l as
emociones ms pr imar ias estn ms manipul adas, el
consumo de pel cul as es demasiado individual y no
queda ni tiempo ni espacio par a el cine-exper iencia. [A]
LLEGO TARDE
Lneas, bloques, luces, manchas
Toms Bi nder
y sin embargo las utopas de la vanguardia histrica
aparecen preservadas, aunque bajo una forma
distorsionada, en este sistema de explotacin llamado
eufemsticamente cultura de masas.
Andr eas Huyssen, Despus de la gran divisin.
P
on, evidentemente, muchos l os r ecl amos que se
l e pueden hacer al cine de Quentin Tar antino.
En el nmer o de febr er o de esta r evista Guido
Segal acus a Death Proof de r epl icar l a l gica y
l a esttica (y l a mor al ) del capital ismo mul tinacional . A
l o que Mar iano Kair uzr esponde, tambin en el nmer o
202de El Amante, justificando el vacuo entr etenimiento
de esa pel cul a desde l a anl oga vacuidad de l os anter io-
r es fil ms del dir ector : Tar antino siempr e hizo "ar tefactos
entr etenidos" y "pel cul as per fectamente intr ascenden-
tes", per o l a tr ascendencia no es condicin necesar ia
par a el buen cine. Ni aquel ataque ni aquel l a defensa, me
pr opongo expl or ar Death P r oofindagando en l o que
ambas par ecen entender cuando l o cal ifican como un
fil m vaco, fetichista o intr ascendente.
El esteticismo del espectcul o y el r egodeo en l as citas
de l a cul tur a popul ar sostiene a l as pel cul as de
Tar antino, y obl iga a sus detr actor es a habl ar desde un
punto de vista que podr a decir se anacr nico. Se tr ata,
par ece, de vol ver a discutir l o que discutier on l as van-
guar dias al enfr entar se al autismo del ar te del sigl o XIX,
aisl ado en su for mal ismo el itista. L os tr minos, sin
embar go, cambiar on: l o que entonces er a l a demanda
por un ar te que incidiese cr ticamente en l a vida se
expr esa ahor a en el r epudio hacia una esttica "dema-
siado cool ", es decir , estr il . P er o l as cosas no fuer on ni
son tan contr astadas. Aunque suene par adjico, el ar te
contr a el cual se r ecor tar on l as vanguar dias (el arte por
el arte) fue autnomo por que se pens a s mismo anta-
gonista de l a sociedad bur guesa de l a que er a par te: fue
denunciado como funcional a ese status qua, per o ini-
cial mente se pr opuso desafiar l o. El caso del cine indus-
tr ial amer icano, estcl ar o, es muy distinto. Nadie pos-
tul a una distancia r especto de l a sociedad de consumo
sino que, en cambio, l as pel cul as se inscr iben en el l a
con total despar pajo. Hol l ywood excede l as definicio-
nes de esta dicotoma: si l as vanguar dias se pr oponan
r eempl azar l a distancia estr il del esteticismo por l a cer-
cana cor r osiva del ar te mediado por l as nuevas tcnicas
(dadasmo, futur ismo, sur r eal ismo, etcter a), este cine
par ece estar , a pr ior i, ms cer ca de l o segundo que de l o
pr imer o ... aunque l a utopa de l as vanguar dias par ezca,
en el pr esente, un cuento de hadas. A decir ver dad, el
cine mainstr eam no puede estar cer ca o l ejos del consu-
mo, por que es el consumo.
Quier e decir que por esto hay que tr atar a l as pel cu-
N203 EL AMANTE 63
LLEGO TARDE
l as del mainstr eam de maner a condescendiente? Estn,
por el sol o hecho de nacer de l as entr aas de l a indus-
tr ia, excusadas de cual quier obl igacin de cr tica o, al
menos, conciencia de l a sociedad amer icana? L a r es-
puesta es dobl e. Siendo l a ideol oga capital ista el ter r eno
sobr e el cual estas pel cul as se cimientan, hay cier tas
pr emsas, de for ma y de contenido, que necesar iamente
r espetar n. P er o esto no quita que l es exijamos a l as
pel cul as una per spectiva sl ida y vital sobr e el or den
nor teamer icano, sea cel ebr ator ia (Rescatando al soldado
Ryan) , cr tica (Petrleo sangriento) o, l o que r esul ta ms
sal udabl e, un pr omedio de ambas. Este l timo gr upo es
el que me inter esa, por que agr upa al cine de Quentin
Tar antino con otr as buenas pel cul as mainstr eam de l os
l timos aos: Gracias por fumar, Legalmente rubia,
Zoolander, por nombr ar al gunas. No puede decir se, jus-
tamente, que Legalmente rubia o Zoolander se r el acionen
negativamente con l a sociedad de consumo, de l a cual
se pr esentan en cambio como sntoma. sa es l a pal abr a
que l es cabe a estas pel cul as: son emer gentes de un
estado del mundo, y l ogr an r etr atar l o con una mir ada
que no por hiper bl ica deja de ser exacta. Ni L uketic en
Legalmente rubia ni Stil l er en Zoolander pr etenden disol -
ver cidamente l os mundos fr vol os que r odean a sus
pr otagonistas. L oque l ogr an, en cambio, es habitar l os
afir mativamente, il uminando l a posibil idad de l a vital i-
dad y l a intel igencia al inter ior de ese vaco.
L l egamos final mente a Tar antino y l a intr ascenden-
cia fetichista de Death Proof Como L uketic y Stil l er ,
Tar antino expl or a desde adentr o un mundo banal . A
difer encia de aquel l as pel cul as, este mundo cinemato-
gr fico no r efier e a ningn mundo r eal (el de l os mode-
l os publ icitar ios, el de l as estudiantes fr vol as), sino a
otr o mundo cinematogr fico, o quizs habr a que decir
otros. Como seal a Kair uzen su cr tica, nada existe en
Death Proof fuer a del sistema de r efer encias cinfil as. En
eso estamos de acuer do, aunque no en l a sentencia de
que l a pel cul a es buena por que se entr ega sin cul pas a
esa intr ascendencia. Hay muchas pel cul as que no bus-
can l o tr ascendente, y que tambin son entr etenidas,
per o que, sin embar go, no l ogr an ni l a intensidad ni el
efecto que l ogr a Death Proof. L a pel cul a de Tar antino
entr ega otr a cosa, al go ms, que l a tr ansfor ma en l a
montaa r usa cinematogr fica que es. Ni siquier a se
puede habl ar de "condimento extr a", por que acno
hay distinciones vl idas entr e el condimento y el pl ato
que ste vendr a a r ebasar . L os detr actor es no se equivo-
can: en el cine de QT,como en l os nachos que devor a
Stuntman Mike en ese bar tejano, el condimento es el
pl ato. As como l os nachos son l a excusa per fecta par a
satur ar el estmago de gr asas var ias, l a cor por al idad y l a
vel ocidad de Kur t Russel l ,l as chicas y sus autos son
par a Tar antino el detonador per fecto par a l a satur acin
de l os mater ial es del cine. L a for ma es el contenido, y
en este punto Death Proof se acer ca sil enciosamente al
cine exper imental . L a desbor dada sensual idad de l as
imgenes, el movimiento en estado pur o de l as secuen-
cias de per secucin, el montaje omnisciente del choque
fr ontal y l a puesta en evidencia de l a asper eza del
sopor te fl mico imponen, en pal abr as de Diego
Tr er otol a al escr ibir sobr e Planet Terror, "un espesor cor -
pr eo en l a pantal l a". L a pel cul a de Tar antino r ecl ama
64 EL AMANTE N203
Esta
ltima
pelcula se
presenta
como la
evidencia
implacable
del vaco
sobre el
que gira
una parte
de la
cultura
norteame-
ncana;y
sobre esa
evidencia
Tarantino
trabaja su
Cine.
una l ectur a y una exper iencia en tr minos ms abstr ac-
tos que figur ativos; y acl o abstr acto, se entiende, es
pr oducto de l a densidad opaca de l o concr eto cinema-
togr fico. No hace fal ta que QT sal ga de l a endogamia
de su univer so cnfil o, siempr e que tr aiga desde al l
ar cil l a cintica par a mol dear l a exper iencia del especta-
dor . Queda cl ar o entonces que no estamos habl ando de
cosas intr ascendentes.
Como Crash, de David Cr onenber g, Death Proof
expone y satur a el fetichismo fier r er o, epicentr o de l a
cul tur a de cl ase media nor teamer icana y, de al guna
maner a, de l a maquinar ia del consumo gl obal .
Cr onenber g expl or aba esa gr ieta del american way of life
mediante una puesta en escena gl ida y un extr aa-
miento actor al que obl igaban al espectador a r efl exio-
nar sobr e esos per sonajes a cier ta distancia. Tar antino,
en cambio, opta por l a empata: no sl o l a del especta-
dor con l as vctimas y el ver dugo sino, fundamental -
mente, l a de l a puesta en escena con el punto de vista
de l os stuntrnen y stuntwomen que puebl an l as r utas del
fil m. Estando tan cer ca de sus sicticos pr otagonistas,
Death Proofno necesita indagar en l os vncul os entr e
consumo y fetichismo sexual : se tr ata aqu de al go que
esten l a super ficie, per fectamente tangibl e par a cual -
quier espectador que acepte l a exper iencia cor por al que
el fil m pr opone. "P ar a Tar antno, el sentido de l a vida
es simpl e: l a gente sl o sufr e por fal ta de diner o. Es
posibl e que en esto tenga toda l a r azn y sta sea una
afir macin pol ticamente r adical ", escr ibi Quintn en
1998, en su cr tica de [ackie Brown. En su car cter de
sntoma, esta l tima pel cul a se pr esenta tambin como
l a evidencia impl acabl e del vaco sobr e el que gir a una
par te de l a cul tur a nor teamer icana; y sobr e esa eviden-
cia Tar antino tr abaja su cine.
P r obabl emente sea inexacto habl ar de QT como un
dir ector de cine manstr eam, per o l o es tambin r efer ir -
se a l y a su cine en l os tr minos que l a cr tica autor al
util iza par a pensar el cine moder no. Tar antino no es un
autor , sino un ar tesano de l os mater ial es de l a cul tur a
popul ar , que evidentemente no puede sino habitar pel -
cul a tr as pel cul a. Esta fatal idad define sus fil ms. Qu
hacer con l as imgenes que han deter minado el imagi-
nar io de mil l ones de nor teamer icanos?, par ece ser l a
ansiedad detr s de l os pl anos r el ucientes de l os Dodge
en l as r utas tejanas. L a de Tar antino es una pr egunta
sobr e l a per cepcin al inter ior de l a sociedad del espec-
tcul o. Y fue sa pr ecisamente una de l as vir tudes de l a
tr adicin del arte por el arte: desinter esado de cual quier
apl icacin en l a vida pr ctica, supo desar r ol l ar nuevos
pr ocedimientos y l iber ar una capacidad de per cepcin
y constr uccin de l a r eal idad ceida hasta entonces a
final idades r el igiosas o pol ticas. L oque distingue a QT
de aquel l os ar tistas es sin embar go fundamental , y se
vincul a dir ectamente con l os mater ial es de que est
hecho su ar te. Si su cine no es her mtico como l as
obr as de l os moder nstas, esto se debe a que su ar ma no
es l a autonoma del pr ocedimiento for mal ista sino,
todo l o contr ar io, l a r epr oduccin y estil izacin de for -
mas popul ar es diger idas social mente. En ese ter r eno,
Tar antino hace l o que quier e: del capital ismo un espec-
tcul o, y de ese espectcul o un mundo tan habitabl e
como l iber ador . [A]
ODAJE TERMINADO
Llamadoa concurso para directores que hayan terminadosu rodaje
de 90' a 120' en 35 mm
Fecha de recepcin 02/03/09 al 27/05/09
4 Premios tope 13% c/u costomediode FilmNacional- 8% para
documental
o y 2 LARGOS 35 mm
r l I I I I I I I J j w : . t S l - ~ ~
Primer llamadoa concursopara directores que aspiren a dirigir
su 1
0
o2
0
largometraje de 90' a 120' a terminar en 35 mm
Fecha de recepcin 01/04/09 al 30/06/09
2 Premios tope 80% c/u (39% del costomediode FilmNacional)
ISTORIAS BREVES 2009
Primer llamadoa concurso para directores que aspiren a dirigir cortos
(10') a terminar en 35 mm
Fecha de recepcin 14/04/09 al 06/08/09
5 Premios de $100.000 c/u
Los
mejores
momentos
de los
Baficis

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