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Clepios 60

Clepios es una revista dedicada a la formación de profesionales en salud mental, publicada por Polemos S.A. El documento incluye información sobre el comité de lectura, colaboradores, y artículos que abordan temas relevantes en la formación y experiencias de residentes en salud mental. Se enfatiza la importancia de la formación como un proceso colectivo y la necesidad de revisar históricamente las prácticas educativas en este ámbito.

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Clepios 60

Clepios es una revista dedicada a la formación de profesionales en salud mental, publicada por Polemos S.A. El documento incluye información sobre el comité de lectura, colaboradores, y artículos que abordan temas relevantes en la formación y experiencias de residentes en salud mental. Se enfatiza la importancia de la formación como un proceso colectivo y la necesidad de revisar históricamente las prácticas educativas en este ámbito.

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Comit de lectura

Dr. Norberto Conti


Dr. Norma Derito
Lic. Patricia Dolan
Lic. lida Fernndez
Dr. Pablo Gagliesi
Dr. Emiliano Galende
Dr. Miguel ngel Garca Coto
Dr. Norberto Garrote
Dr. Anbal Goldchluk
Lic. Hayde Heinrich
Dra. Gabriela Jufe
Lic. Eduardo Keegan
Dr. David Laznik
Dr. Santiago Levn
Lic. Marita Manzotti
Dr. Miguel Mrquez
Dr. Daniel Matusevich
Lic. Daniel Millas
Dr. Alberto Monchablon Espinoza
Lic. Eduardo Mller
Dra. Mnica Oliver
Dr. David Pattin
Lic. Mara Bernarda Prez
Lic. Fernando Ramrez
Lic. Adriana Rubistein
Lic. Miguel Santarelli
Dr. Juan Carlos Stagnaro
Lic. Alicia Stolkiner
Dr. Sergio Strejilevich
Dr. Esteban Toro Martnez
Dr. Fabin Triskier
Lic. Alejandro Vainer
Lic. Adriana Valmayor
Dr. Ernesto Wahlberg
Lic. Dbora Yanco
Lic. Patricia Zunino
Reg. Nacional de la Prop. Intelectual No 1603324 - ISSN No 1666-2776 - Hecho el depsito que marca la ley.
Clepios, Vol. XIX - Nro. 1 - Marzo / Junio 2013
Todos los derechos reservados. Copyright by POLEMOS S.A.
Clepios, revista de profesionales en formacin en salud mental
es una publicacin de Polemos, Sociedad Annima
Informes y correspondencia: Clepios, Moreno 1785 5 piso (1093) Buenos Aires. Tel/Fax 4.383-5291.
E-mail: [email protected] www.editorialpolemos.com.ar
Prohibida su reproduccin total o parcial por cualquier medio, sin previo consentimiento de su Editor Responsable.
Los artculos frmados y las opiniones vertidas en entrevistas no representan necesariamente la opinin de la revista
y son exclusiva responsablidad de sus autores.
Impreso en: Cosmos Print SRL Edmundo Fernndez 155, Avellaneda
clepios 60
revista de profesionales en
formacin en salud mental
Coordinadores
Comit de Redaccin
Colaboradores
Comit Asesor
Diseo editorial
Lic. Michelle Elgier
Dr. Alejandro Mogliatti
Lic. Cecilia Taboada
Dr. Martn Caillava
Lic. Paula Dombrovsky
Lic. Yesica Embil
Dra. Mara del Milagro Hernndez
Lic. Cecilia Kiper
Lic. Alejandro Michalewicz
Lic. Luana Ducasse
Dr. Guilad Gonen
Lic. Martn Agrest
Lic. Mara Juliana Espert
Dr. Javier Fabrissin
Dra. Valeria Fernndez
Dr. Federico Kaski Fullone
Estudio THISIGN
Foto de tapa: Diego Israelit
Colaboradores fotogrfcos de este nmero:
Luciana Goldstein: [email protected]
Diego Israelit: www.fickr.com/photos/diegoisraelit;
[email protected]
Cecilia Kiper: [email protected]
Alejandro Michalewicz: [email protected]
Cecilia Taboada: [email protected]
Romina Wallach: [email protected]
Victoria Watson: cargocollective.com/pictoria
---
Ilustracin: Adrin Goldfrid: [email protected]
Lic. Maia Nahmod
Dr. Nicols Oliva
Lic. Brbara Schnfeld
Dr. Leonardo Verna
Lic. Natalia Villani
Lic. Luciana Grande
Dr. Martn Nemirovsky
Lic. Laura Ormando
Dr. Javier Rodrguez
CLEPIOS 2
Formacin
+ c 60
5
Una formacin
que se inventa
Victoria Rubinstein
36
LO HUBIERA SABIDO ANTES
Conociendo las RISaMs:
un acercamiento a otras
experiencias de formacin
en Salud Mental

46
LAS 5 PELCULAS QUE
MS ME MARCARON
Hernn Goldfrid
45
LOS OTROS NOSOTROS
Pino de Trieste
9
Relatos sobre lo posible en
la formacin del Terapeuta
Ocupacional en Salud Mental
Anabel Arias
18
CADVER EXQUISITO
Formacin
David Pattin / Anbal Goldchluk /
Marta Campo / Javier Fabrissin /
Adriana Casanova
29
CLEPIOS INVESTIGA
La formacin en la residen-
cia de Salud Mental de la
Ciudad de Buenos Aires
Comit de Redaccin
47
COMENTARIO DE EVENTOS
Mara Magdalena Gonzlez
14
Tiempo de actuar
Paula Dombrovsky
24
REPORTAJE
Entrevista a
Vernica Roma
42
YO ESTUVE EN...
El Tobar...
Montserrat Fonoll Alonso

CLEPIOS 3
>
Clepios N 12 (Jun/Ago 1998)
Panel de Apertura de las IV Jornadas Metropolitanas de Residentes de Salud Men-
tal: La formacin del Residente de Salud Mental
Quedan resonando temas que surgieron en jornadas anteriores:
- Hay que modernizar la formacin en relacin con lo que los prepagos piden
- Como no nos vamos a quedar en el hospital, tenemos que formarnos para el
da despus
- El problema de la formacin se solucionara cambiando los marcos tericos
predominantes
- Estudiar salud pblica es una orientacin para quienes les interesa
(Se enuncia) la intencin de enfatizar que la formacin no es equivalente slo a un
saber hacer tcnico o terico, sino tambin: propiciar la asuncin de una respon-
sabilidad tica sobre la tarea y estimular el compromiso social con la salud de la
poblacin as como la participacin institucional. Pensar la prctica no debe ser un
acto individual sino colectivo.
Clepios N35 (Sep/Feb 2003)
X Jornadas Metropolitanas de Residentes de Salud Mental: Los residentes: de
formacin en Formacin
Se realizan talleres para discutir sobre el tema de las Jornadas. Se realiza una acti-
vidad previa en cada sede de residencia: se confeccionan posters con la consigna
Logros y obstculos en la formacin.
Panel de apertura a cargo de los residentes: Este ao nos proponemos que las
Jornadas funcionen como espacio de produccin y que ste pueda plasmarse en
un escrito que permita transcender en el tiempo lo efmero de este encuentro;
entonces, esperamos escuchar respecto de la formacin lo que los residentes tene-
mos para decir.
Algunos de los puntos que surgieron en ese taller:
- Mejorar y/o implementar cursos unifcados a partir de las propuestas de resi-
dentes, vehiculizados por comisiones para este fn.
- Trabajar sobre el programa de la residencia para poder introducir modifcaciones.
- Organizar reuniones entre residentes con el objetivo de formar una asociacin.
- Favorecer contacto interinstitucional entre sedes de residencias.
- Y, entre otras cosas valiosas, crear una bolsa de trabajo, abrir ms puestos de
planta y... no entrar tan temprano a la maana!
Editorial Otra vez sopa?
Recuperar el pasado para ser usado hoy.
Preguntarse las mismas preguntas, sin conocer las
respuestas dadas en el pasado, nos puede condenar
a algo peor que al olvido: a la repeticin y la queja
(Alejandro Vainer, Clepios N13. Sep/Nov 1998)
CLEPIOS 4
Sobre el por qu comenzar
con estas crnicas lejanas?
Por cuestiones poco azarosas, creemos, empezamos a pen-
sar este nmero dedicado a la formacin desde una tarea
de revisionismo histrico, si se nos permite la licencia. Poco
azarosas decimos porque de a poco fuimos avizorando que
la pregunta por la formacin del residente est indisoluble-
mente ligada a la cuestin del tiempo y del uso que el resi-
dente hace de l. A veces hurfano del tiempo, sin herencia
formal de lo conseguido en otras pocas, otras tantas so-
metido casi maniatado a su paso fugaz. Ambas posiciones
susceptibles de redundar en cierta ahistoricidad.
El encuentro con las viejas Clepios nos permiti pensar al-
gunas cuestiones, atravesados por la sorpresa ante la sen-
sacin de una plena actualidad de lo escrito por residentes
hace casi dos dcadas.
Uno arranca en la residencia con ciertos a prioris, cosas que
van de suyo; pero creemos en el valor de la revisin histrica
porque en el acto mismo hay algo as como un impacto, que
marca origen, que punta procesos, que da cuenta de que
hubieron momentos de ebullicin potenciados por momentos
histricos otros, que han dado comienzo a algunos de los en-
cuentros que hoy pensamos como tradiciones, nacidas mu-
chas veces de la necesidad de juntarse y proponer cambios.
Tanto la mesa debate de Clepios en las ltimas Jornadas
Metropolitanas de Residentes (donde quisimos, justamente,
refexionar sobre la formacin), como aquellas que citamos al
inicio de esta editorial, surgen con la impronta de una nece-
sidad de colectivizar, compartir y dejar letra de lo producido
en los encuentros, una materializacin, una fotografa que
permita sortear algo de un pasaje efmero y transitorio. Es
esa transitoriedad la que hoy nos lleva a preguntarnos por el
valor de la transmisin de la experiencia. La escritura es una
salida. El encuentro otra.
Tenemos revista prcticamente desde el inicio de las resi-
dencias. Qu lugar ocupa y ha ocupado la Clepios en la for-
macin y en la historia? Hoy una respuesta, una narrativa
posible... Quizs no sera ambicioso sostener que tenemos
fuente para armar historia.
Entonces, la revista es registro de una historia posible de las
residencias, una historia posible respecto de las preguntas
insistentes de los jvenes en formacin a lo largo de las l-
timas dcadas.
La idea del debate que propusimos para las ltimas jornadas
intent contemplar las diversas vas de entrada y ramifcacio-
nes para pensar la formacin; quizs mostrar que hace casi
dos dcadas encontrbamos las mismas reclamos, los mis-
mas quejas, casi como un soliloquio que no logra traducirse
en organizacin, podramos decir, institucional.
La Clepios puede ser un testigo privilegiado de ello, de ese
eterno retorno y de las sucesivas vueltas alrededor de la
pregunta por la formacin y las respuestas parciales que se
fueron dando. Pero no son cuestiones idnticas repensar y
trabajar al comps de un contexto -que obliga la pregunta,
motoriza el pensamiento, exige respuestas-, que plantear
una y otra vez, la misma pregunta como novedad. Tambin
en el pensamiento vale la premisa freudiana: que si no recor-
damos, repetimos.
La revista puede tener pequeos usos cotidianos. Algn lec-
tor habr elegido rotaciones, habr conocido dispositivos, ha-
br quizs encontrado algn pensamiento que lo represente.
Bueno sirve para apoyar la pava, como lectura de bao, de
inters, para el fuego del asadito. Sirve tambin a algo que
construye identidad de clase.
Invitamos a los residentes a dejar huella de la marca vivencial
como protagonistas de nuestra formacin en los trabajos de
Adelante. Convocamos a quienes consideramos referentes
de las residencias en la seccin Cadver Exquisito para que
nos aporten sus ideas respecto a la formacin y, para saber
ms sobre los lineamientos generales del programa de resi-
dencia y su impacto e implicancia, entrevistamos a la Coor-
dinadora general de las Residencias en Salud Mental de la
Ciudad de Buenos Aires, Vernica Roma. Contamos tambin
con la produccin de los compaeros de las RISaMs, para
conocer cmo se piensa la formacin desde un programa con
fuerte acento en la interdisciplina, en la seccin Lo hubiera
sabido antes. Por ultimo, en el Investiga presentamos una
produccin del Comit de redaccin de Clepios alentada por
la temtica del nmero.
Aqu terminara esta editorial sino fuera porque, una vez ms,
los hechos se cuelan en la refexin. Fervientemente espera-
mos que lo vivido el 26 de abril pasado en el Hospital Borda
no sea historia, sino que nos convoque a construir, en el
presente y futuro, un sistema de salud pblica acorde a la
ley, de la mano de la justicia y con el compromiso de todos
nosotros.
LA REDACCIN
[ [email protected] ]
CLEPIOS 5
Una formacin que se inventa
01

CLEPIOS, REVISTA DE PROFESIONALES EN FORMACIN EN SALUD MENTAL 2013 - VOLMEN XIX - N 1: 5-8
Victoria Rubinstein
Psicloga. Residente de tercer
ao en Salud Mental. Hospital
General de Agudos Bernardino
Rivadavia. Perodo 2012-2013.
([email protected])
RESUMEN :: El presente artculo intentar problematizar desde dnde nos paramos para defnir aquello que entendemos por
formacin en Salud Mental, ubicando los callejones sin salida a los que conduce hacer del problema de la formacin un problema
de orden estrictamente individual. A su vez, se propondr una aproximacin posible al problema de la formacin como un problema
que atae a un saber incompleto y qu marcos podemos discutir para la promocin de dicho saber, en contraposicin con un saber
cerrado y pretendidamente total.
PALABRAS CLAVE :: formacin Salud Mental residencia saber incompleto invencin
INVENTING PROFESSIONAL TRAINING
ABSTRACT :: This article will try to take in consideration the place where we stand to defne our understanding about profes-
sional training in mental health, pointing out the impasses of presenting the problem as a strictly individual one. The article will
also propose a possible approach to the issues of professional training associated with an incomplete knowledge and discuss the
framework for promoting that kind of knowledge, opposed to a closed and supposedly complete one.
KEY WORDS :: Professional Training Mental Health Residence Incomplete Knowledge Invention
Foto/ Cecilia Kiper
LA REDACCIN
[ [email protected] ]
CLEPIOS 6
Sobre la formacin, todos opinamos. Todos elaboramos
algn juicio respecto de la idoneidad de la misma, de su suf-
ciencia, de sus dramas, de sus escollos, de sus potenciali-
dades. Cada quien identifca problemas diferentes, a veces
(no siempre) propone respuestas posibles a esos problemas,
pero no hay quien, an sin saberlo, no sostenga una posicin
respecto a la formacin que nos encontramos realizando. O,
para decirlo de otro modo (lo cual ya implica una posicin par-
ticular en relacin a cmo se concibe la formacin) respecto
a cmo la formacin nos encuentra produciendo a nosotros.
Se comprende que Formacin no es un ente abstracto que
nos construye en exterioridad, sino una posicin subjetiva de
quien atraviesa una experiencia y se deja atravesar, se pone
en cuestin, toma posicin frente a lo que lee, frente a lo
que le dicen, frente a lo que (le) sucede. No obstante, ante
esta perspectiva cabra preguntarse: Acaso la formacin
depende solo de aquella posicin singular que se adopte?
O podr tambin pensarse como efecto subjetivo producido
por un dispositivo de formacin que provee los marcos a par-
tir de los cuales podr surgir una invencin singular?
Una necesaria deformacin
Ante la multiplicidad de defniciones posibles respecto a qu
es formarse en una residencia de Salud Mental, encuentro
problemtico que esas opiniones se elaboren, muchas veces
exclusivamente, en base a gustos o preferencias persona-
les, desconociendo as el carcter social de la formacin, la
prctica y el saber: A mi APS no me gusta. Si yo soy mdico,
quiero ver pacientes o, para evitar herir susceptibilidades
propongo otra posible exclamacin de un residente inven-
tado: Qu del psicoanlisis en un taller, en una salida a
la comunidad? Dnde est el tan mentado sujeto, efecto
de la cadena discursiva, evanescente, en la sala de clnica
mdica con esa mezcla de olor a desinfectante y fuidos cor-
porales?. Creo que all se evidencia el abismo que existe
entre nuestras expectativas e ilusiones universitarias y el
encuentro, fallido, con lo que nos espera como residentes en
los servicios de Salud Mental en los que nos incluimos. Sin
embargo, si ese abismo se resuelve obturndose por la va
de la insistencia del bagaje previo, con la obstinacin por no
dejarse atravesar por lo que aparece como novedad respecto
al discurso universitario, he all un problema. Si el pasaje por
la residencia no reformula, no deforma, las ideas previas en
relacin a qu es ser un mdico y qu es ser un psiclogo e
incluso respecto a qu entendemos por formacin, entonces
ubico all el fracaso de su funcin. Defnindolo por la nega-
tiva, me permito sostener que una formacin no sera aque-
lla que aspire a una continuidad armnica con lo previo, lo
cual implica plantear que la residencia tiene una funcin que,
entiendo, le es propia: producir una transformacin. Y no por-
que se trate de una evidencia, de una obviedad, debiramos
olvidar que esa transformacin ser el modo de respuesta
ante la imposibilidad de hacer de nuestra prctica una prc-
tica que confgure una totalidad cerrada, coherentemente
unifcada. Ser el modo en que cada quien construya su ver-
sin de su profesin, la modalidad de singularizacin de la
misma. Es esa transformacin, esa produccin, esa novedad
la que descompleta el saber y lo agujerea, promoviendo su
circulacin en un movimiento de constante construccin y
cuya meta ser producir y asumir verdades efcaces y provi-
sorias, que permitan pensar e intervenir sirvindose de ellas,
pero que al mismo tiempo conecten con el carcter fcticio de
las mismas y, en tanto fcticio, impotente para decirlo todo.
Con esto no pretendo desestimar la importancia de la elec-
cin, la preferencia, el gusto por algo y no por otra cosa. Ni
tampoco afrmar que ingresamos a la residencia cual tabulas
rasas debiendo admitir masivamente todo lo que esa expe-
riencia nos ofrece. Si no que la decisin de formarse bajo
esta modalidad que es la residencia implica estar advertido
de que nuestra capacitacin en servicio apunta a ser rea-
lizada bajo las coordenadas de una orientacin particular.
Orientacin que podremos cuestionar, pero no exactamente
desde nuestro agrado personal, siempre presente, sino
situando nuestro punto de vista en el hecho de que nuestra
formacin deber ordenarse segn aquellos principios que
atraviesan la totalidad de las prcticas en Salud Mental.
El lmite como saber
Podemos decir que la formacin, sin pretender atribuirle a la
etimologa un valor de verdad que duerme en las races de
las palabras, supone precisamente dar una forma. Y para dar
una forma hay que partir de un molde, un molde que recorta
y deja por fuera aquello que no permite la constitucin de
una fgura. La pregunta es si el molde ofertado por la resi-
dencia, al mismo tiempo que necesariamente excluye otros
campos de saber, otros discursos, estableciendo un lmite,
genera un saber sobre ese lmite. Un saber que no implique
una mera aceptacin del desconocimiento de lo que queda
por fuera de nuestra prctica, sino un saber respecto de lo
que otras prcticas y otros saberes pueden introducir como
perspectiva novedosa sobre una situacin particular. Un
saber sobre la incompletud y sobre cmo afrmarse en esa
CLEPIOS 7
>
incompletud teniendo algo especfco que brindar sin supo-
nerlo total, renunciando a toda posicin dogmtica y dando
lugar al intercambio con otros saberes que, con viento a
favor, pueda decantar en una creacin singular. Aclaremos
que esta mesinica misin no se reduce slo a promover
discursos que abonen dicha perspectiva. No se tratar de
hacer del saber del lmite una consigna panfetaria, sino que
se me ocurre que ms bien se trata de favorecer encuen-
tros en donde esta posicin se encarne y lo que se transmita
valga por el lugar desde donde se lo hace, ms all de la
utilidad de los contenidos concretos que sus enunciados pue-
dan vehiculizar.
La experiencia como saber
Ahora bien, si de discutir la formacin se trata no se podr
garantizar ni mucho menos imponer la posibilidad de que la
prctica deje necesariamente huellas en los sujetos que en
ella se embarcan. Pero entonces, qu discutimos cuando
discutimos acerca de involucrarnos en nuestra formacin? Si
se tratara de un camino meramente singular, privado, estas
refexiones perderan sentido. Que cada quien revise cules
son sus niveles de implicacin y punto. Pero como se trata
de pensar qu estructuras, qu moldes favorecen la apa-
ricin de la curiosidad, el inters, la iniciativa crtica, creo
que no es en vano interrogar qu de la prctica cotidiana
forma, en el sentido de qu espacios son aquellos en los
que los profesionales podemos volcar nuestras preguntas,
nuestras incertidumbres y ponerlas a trabajar. Ponerlas a
trabajar y producir un saber sobre la experiencia. Que no es
lo mismo que la experiencia de un saber, en la que quedara
dibujado el derrotero de alguien vido por hacer coincidir su
experiencia con lo que alguien ms ya elabor acerca de
lo que debiera suceder y sucederle. Con esto no pretendo
anular la infnita necesidad de sostener una referencia en
personas que ayudan a pensar y orientan desde un recorrido
de mayor alcance que el nuestro. Pero sostengo que dichas
personas que elegimos para que nos transmitan algo de su
experiencia, all donde los residentes tenemos cierto margen
de eleccin y decisin, debieran tener alguna afnidad con
los criterios antes mencionados en relacin a qu supone la
formacin en Salud Mental, alguna relacin con el lmite de
su propio saber.
Uno podra afrmar que es deseable que el profesional
de Salud Mental pueda evaluar el riesgo que presenta un
paciente en un momento dado, que un profesional pueda
hacer una lectura del caso en el que trabaja, pueda basar
sus prescripciones farmacolgicas en cierto nivel de con-
senso cientfco. Ahora, esas competencias, defnen nues-
tra formacin? Podemos decir que es en eso en lo que nos
formamos? Ensayo una respuesta. Creo que no. Lo que s
se me ocurre que hace una formacin en una residencia de
Salud Mental es formar subjetividad. Aunque, a decir ver-
dad, existen siempre grados diferentes de disposicin a que
la propia subjetividad se vea cuestionada, subvertida por el
encuentro con la prctica. Estn quienes se inventan, quie-
nes construyen sirvindose de lo ofertado. Pero tambin creo
que existe, y es inevitable, que la formacin slo sea con-
cebida en su vertiente de aprendizaje de saberes admitidos
como vlidos, hermticos, unvocos, acumulacin de expe-
riencia, absorcin de consejos, indicaciones, recomendacio-
nes y observaciones de los rockstars del campo en que nos
movemos, que saben, pueden, tienen y conocen. Quedara
as planteada la existencia de, al menos, dos modos en puja
de concebir la formacin que se plasmarn en modos dismi-
les de posicionarse frente a la prctica, segn se privilegie
una modalidad u otra.
Entre marco y collage (tentativa relacional
entre lo general y lo singular)
Hay que decir, sin embargo, que si defniramos as el pro-
blema, a partir de la dicotoma entre la preferencia individual,
entre el saber acadmico tradicional y un saber que da lugar
a la experiencia singular (con todos los matices que pueden
admitir estas dos posiciones), entraramos en la confusin de
particularizar un problema de orden general, poniendo as el
acento en cmo dichas variantes individuales se traducen en
formas de hacer concretas y no en cmo la estructura a la
que llamamos residencia puede constituirse como ocasin
para que las singularidades puedan verse interpeladas, inco-
modadas como efecto de ese encuentro y de esa insercin
institucional. Y, a su vez, cabra refexionar acerca de cmo
las instancias de modifcacin de dicha estructura pueden
colectivizarse a partir de prcticas particulares que puedan
cimentar otros modos de habitarla.
Esto signifca que la formacin ser, en ltima instancia,
la resultante de un movimiento entre dos planos, entre la
estructura residencial y sus mecanismos de formacin, y las
prcticas singulares que traducirn modos de particulariza-
cin de los mismos. Agregando al mismo tiempo un movi-
miento suplementario en el que dichas prcticas, pequeas,
sutiles, a veces inadvertidas, puedan habilitar, aunque ms
CLEPIOS 8
no sea en los otros que cotidianamente comparten un trabajo
comn, un espacio para inventar.
Desde esta perspectiva, pienso que nuestra formacin puede
asimilarse a la idea de un collage artesanal armado de retazos
de elecciones, de encuentros, de preguntas, sobre un teln de
fondo que ofcia de marco para el despliegue de una inven-
cin. Este marco no reviste la caracterstica de constituir un
molde cerrado sobre s mismo que modela de forma estricta
segn expectativas rgidamente planteadas. Sino que ese
marco ser aquel al que nos referimos inicialmente cuando
mencionamos la existencia de una orientacin particular. O
bien, dicho de otra manera, que nuestra prctica se inscribe en
un movimiento ms general del sistema de salud que ofrecer
lineamientos para pensar lo propio. Para inventar. Ms preci-
samente, inventamos en base a marcas, huellas trazadas que
nos ubican en un horizonte discursivo e histrico al que nece-
sariamente debemos volver, al que necesariamente debemos
interrogar para hacer de nuestra prctica una prctica con un
sentido que trascienda los lmites de nuestra individualidad.
Tiendo a creer que es sobre ese marco sobre el que deber
centrarse la discusin cuando revisamos nuestra formacin,
de manera que el mismo no devenga un pretendido molde
ingenuo, sino que se confgure sosteniendo una visin particu-
lar que permita leer la realidad desde un lugar determinado y
que, al mismo tiempo, contemple las singularidades en juego
sin diluirse como tal, sin consagrar el deseo singular, la ley del
corazn, a aquello que comandar unilateralmente la forma-
cin del residente. Si, despus de todo, ese deseo ser el que
fnalmente movilizar la produccin de una posicin frente a
todo aquello que, ms all de l, y en cumplimiento del marco
al que nos plegamos al elegir este modo de capacitacin, hubo
que transitar, conocer, explorar. Me gusta la idea de pensar
que es de la contingencia de esos encuentros que se cons-
truye una formacin, a partir del dilogo en uno mismo que
las irrupciones imprevisibles ocasionan jaqueando las miradas
previas, y no slo en base al reforzamiento de una eleccin ya
consumada de antemano.
Tras la pista de la contradiccin
La residencia es un trayecto plagado de contradicciones. Por
nombrar algunas, mencionemos la contradiccin que supone
que se invierta en nuestra formacin para luego, por incapa-
cidad del sistema pblico de salud para absorber los mismos
profesionales que se dedic a formar, vernos arrojados al ejer-
cicio de la prctica en mbitos privados, donde las lgicas de
atencin son, por lo general, bien distintas a aquellas bajo las
que nos formamos.
Por otra parte, sin ahondar demasiado, rpidamente salta a la
vista que gran parte de la residencia de Salud Mental dedica
buena parte de su formacin a la insercin en dispositivos
comunitarios de inclusin social, cuando la misma poltica que
delinea esos programas no adhiere a las leyes sancionadas
que pretenden privilegiar ese tipo de estrategias en el abordaje
de Salud Mental por sobre otras. Es una paradoja ciertamente.
Ahora, creo que en las contradicciones, en las inconsistencias,
las tensiones, se encuentra la potencialidad transformadora.
Si no leemos eso, suprimiendo el carcter paradojal de la for-
macin en este contexto, creo que la consecuencia ser per-
der el potencial que las polticas, an, tal vez, contrariamente
a sus objetivos, generan en materia de transformacin. Ser
cuestin, a mi entender, de profundizar esas contradicciones,
capitalizarlas, en el sentido de aprovechar la existencia de un
espacio donde no est todo dicho. Si hay inconsistencias, si
aparece una vacilacin, habr all lugar para la para la nove-
dad. Y esa novedad quiz solo sea posible colectivizando ins-
tancias donde pueda producirse una crtica a los fundamentos
epistemolgicos, ticos y polticos de nuestras prcticas. De
manera tal que la residencia no constituya una masa amorfa
cuyas partculas se mueven cada una alrededor de su propia
rbita, si no que pueda establecerse una discusin en torno
a cuestiones centrales tales como por qu, para qu y cmo
nos formamos. Lo que me lleva a pensar que la actitud crtica,
siempre y cuando no conduzca a la objecin masiva y el incon-
formismo generalizado es, tambin, formacin.
CLEPIOS 9
02

CLEPIOS, REVISTA DE PROFESIONALES EN FORMACIN EN SALUD MENTAL 2013 - VOLMEN XIX - N 1: 9-13
Relatos sobre lo posible en la formacin
del Terapeuta Ocupacional en Salud Mental
Anabel Arias
Licenciada en Terapia Ocupacional.
Residente de tercer ao en Salud Mental.
Hospital Escuela de Salud Mental ex
Antonio Roballos. Perodo 2012-2013.
([email protected])
RESUMEN :: Este trabajo se propone refexionar sobre la formacin en Salud Mental desde la mirada de la Terapia Ocupacional.
Como objetivo se plantea dar cuenta del posicionamiento en el trabajo clnico y poltico, de algunos profesionales que trabajan
intentando la conformacin de equipos interdisciplinarios en el mbito pblico de la salud. Tambin interesa problematizar sobre
ciertos supuestos que son puestos en juego en el trabajo cotidiano.
Para poder pensar sobre estas coordenadas se toman algunas escenas de las prcticas cotidianas, fcciones que permiten
teorizar acerca de cmo y por qu pensamos la clnica con otros, la subjetividad que all deviene y su entrecruzamiento con las
polticas pblicas.
PALABRAS CLAVE :: terapia ocupacional interdisciplina invencin
ACCOUNTS OF POSSIBLE TRAINING OF MENTAL HEALTH OCCUPATIONAL THERAPISTS
ABSTRACT :: The purpose of this study is to refect on Mental Health training from the point of view of Occupational Therapy. It
intends to explore the positions adopted in clinical and political work by certain professionals who work with the aim of building
interdisciplinary teams within the feld of public health. It is also aimed at posing questions about certain assumptions that come
into play in daily practice.
In order to analyze these elements, we will take into account some scenes from everyday practice, fctions which allow us to
theorize about how and why we think about clinical practice with others, the subjectivity it implies and and how it interweaves with
public policies.
KEY WORDS :: Occupational Therapy Interdiscipline Invention
Foto/ Romina Wallach
CLEPIOS 10
Introduccin
En este escrito me propongo refexionar algunas cuestiones
en funcin de mi experiencia como Terapeuta Ocupacional
(en adelante TO)

en la Residencia Interdisciplinaria en Salud
Mental (R.I.Sa.M) de Entre Ros. Sistema de formacin con
orientacin en Salud Mental y Salud Pblica que tiene la fuerte
particularidad de pensar el trabajo dentro de las coordenadas
de la Interdisciplina, integrada por mdicos, psiclogos, tra-
bajadores sociales, terapeutas ocupacionales y ha abierto su
convocatoria a profesionales de enfermera. Especfcamente
en este campo, es una de las pocas residencias en Argen-
tina dirigida a TO con lo cual considero importante tanto en lo
singular en lo que respecta al propio desarrollo profesional
como en lo particular en relacin a la construccin y el aporte
para la Terapia Ocupacional poder realizar experiencias en
stos escenarios. Formacin que supone toda una apuesta
de enriquecer y ser enriquecidos por las prcticas pblicas,
en funcin de que la salud devenga en un derecho ciudadano
y no en un benefcio, privilegio o mercanca.
La formacin en la residencia propone distintos escenarios,
dentro y fuera del hospital, teidos del encuentro con el otro.
As transitamos por las salas de internacin, los dispositivos
alternativos como el Hospital de Da, el Dispositivo de Aten-
cin Psicosocial, la Radio, la Guardia, otras Instituciones, y/o
por la casa y el barrio de los pacientes. Que los escenarios
sean amplios es un posicionamiento ideolgico, clnico y pol-
tico, que busca barrer una lgica hospitalocntrica de la aten-
cin en Salud Mental. A su vez, ofrecen diversas condiciones
y en ellos se juegan siempre supuestos que me interesa pro-
blematizar desde las preguntas y relatos que se dispararon a
partir de dos vietas o situaciones.
Cartografas posibles
En el recorrido por este campo, entre otros interrogantes,
comenc a preguntarme sobre la nocin de experiencia y
entiendo que compartir algo de esto, implicara superar el
mero relato de ancdotas o acciones. En tanto que es la
posibilidad de tejer un relato posible de ser transmitido lo
que da lugar a la experiencia. Enlazar esas postales que se
quedan en el espacio que abrimos con las preguntas, leerlas,
esbozar hiptesis, desestimarlas, volver a moverlas. Por eso,
an valindome de algunas situaciones o recortes, intentar
superar lo meramente anecdtico para refexionar sobre lo
que hacemos y de qu modos, a la luz de algunas concep-
tualizaciones tericas.
POSTAL 1
Marcos no llega al taller porque le dieron el alta. Juan se
encuentra con sus compaeros, arrancan el mate, comenta
sobre el fn de semana y comienza a preparar la masa para
hacer los panes que vendern en el hospital. Juan es bus-
cado para tener la entrevista con su mdica, deja la actividad.
El grupo no dice nada, continua con su hacer. Al rato, Marcelo
sale para tener la entrevista con la psicloga. Juana tiene que
ir a buscar la medicacin porque sino la farmacia va a cerrar.
Lorena pide a la terapeuta que la ayude a pensar que hacer
a la tarde porque el tiempo no pasa ac adentro. Cuando
Juan vuelve ya estn cocinando los panes, entonces el grupo
le cuenta algunos procedimientos nuevos de la actividad que
se perdi. Cuando vuelve Marcelo el grupo sali a vender,
entonces sale a buscarlos.
Por qu ofrecemos actividades?, Para qu?, Cmo?
Son preguntas que venimos sosteniendo y que tambin nos
sostienen en nuestro propio hacer. Y Desde dnde construi-
mos prcticas? Desde dnde somos interpelados? Desde
dnde intentamos agujerear ciertas lgicas?
Decimos que ofrecemos espacios grupales para que los usua-
rios compartan y se encuentren desde un hacer y un tiempo
con otros. Ofrecemos actividades porque queremos hacer
algo con el pedido de Lorena y con esa vivencia de que el
tiempo no pasa ac adentro. Tiempo que a menudo parece
detenido, vaco, que pareciera volverse presente, marcar tem-
poralidad, discontinuidad, cuando llega la hora de la comida,
la hora de la visita, la hora de la medicacin, y en esta serie
quizs tambin la hora del taller. Pensamos a la actividad
ofrecida en el marco de un posible tratamiento al malestar,
que busca poder fraccionar algo de este tiempo eterno, que
la arquitectura y las rutinas del hospicio proponen. Ordenar
un espacio, planifcar compras, una salida, organizar tareas
para generar un producto, registrar y atender los tiempos de
elaboracin, salir a vender, son instancias que procuran una
ruptura de ese tiempo vaco. En la sucesin de los hechos,
que podemos pensarlo como en un movimiento diacrnico,
vienen a hacer ruptura, marca, un movimiento sincrnico.
Que sean retirados para las entrevistas, que ya no estn en la
institucin sin previa coordinacin de su continuidad o no en el
espacio grupal, son prcticas que acontecen y que son pues-
tas en tensin generando discusiones, movimientos, resisten-
cias, encuentros y desencuentros. Postales que nos permiten
pensar que el manicomio cmo lgica y no necesariamente
como lugar de encierro- nos somete todo el tiempo a la fuidez
y superfcialidad de los vnculos, a la fragilidad del nosotros.
Recortes de lo cotidiano que nos permiten repensar estas
categoras de imposibles, de obstculos, de resistencias
como las condiciones institucionales en las cuales se vuelve
necesario pensar lo posible. No renegar de lo que acontece, o
CLEPIOS 11
>
intervencin en este campo y desde dnde se nos ha interpe-
lado: Es competencia del TO el espacio la urgencia?, Qu
es lo hacen? Preguntas, agujeros que nos posibilita movilizar-
nos, seguir avanzando, seguir investigando. En este punto,
al igual que sostenemos otras preguntas en el campo de la
salud mental, en esto decidimos no retroceder.
Estas postales tambin hacen visible y enunciable que el res-
peto por la diversidad de miradas y la posibilidad de cons-
truir una intervencin en la diversidad, suele ser una tarea
compleja. Como trabajadores de la salud nos encontramos
a menudo en la difcultad de ser reconocidos como sujetos
del hacer por algn otro, somos omitidos en los supuestos,
otras veces omitimos con los propios, somos fragmentados
en nuestro hacer, fragmentamos a otros. Disputas, de las rea-
les y de las imaginarias, en las que, muchas veces, perdemos
el sentido y otras tantas el deseo. Solo con un otro semejante,
que viene a romper los solipsismos, a situar un lugar, a hacer
marca, lmite, a irrumpir el puro deseo del sujeto aislado, a
instalar cierto orden, a regular y hacer diferencia, surge la
tica de nuestro trabajo.
Supongo que las disciplinas no eligen el lugar que otros atri-
buyen cuando la nombran, no eligen como ser llamadas. Eso
hacen los emperadores o dictadores, que se nombran como
quieren a s mismos para que as los nombre la historia. En
esta bsqueda, la TO, entiendo va nombrndose a s misma
en lo cotidiano de su trabajo, en las fsuras que va encon-
trando para hacer/ser, en el deseo de que algunas cosas
cambien, en la espera de ciertas condiciones pero tambin
arremetiendo y acelerando un poco el curso de la historia.
Esos supuestos desde dnde se convoca a una disciplina no
estn anclados nicamente al presente, sino que las ms de
las veces se ponen en juego en relacin a la historia. En este
punto, la TO tiene una historia compleja, dnde en sus orge-
nes fue considerada auxiliar de la medicina, y vinculada al
tratamiento moral con una fuerte orientacin conservadora y
positivista; luego en una pretendida bsqueda de cientifcidad
que nos posicionara de otro modo en el campo de la salud -y
ante los supuestos de que el nico objetivo del uso de la acti-
vidad era el entretenimiento-, consumi hasta el hartazgo
las producciones del norte del continente revisando sus ins-
trumentos de evaluacin y de intervencin. En ese momento
tom un carcter pragmtico, funcionalista, posicionndose
en un paradigma que nada tiene que ver con los procesos de
salud y enfermedad de nuestro contexto, perdiendo otra vez
su direccin, su sur. En Brasil, sobre todo, comienza un nuevo
proceso de construccin de un marco terico de la mano de
la lectura del materialismo histrico y dialctico quedando las
bases de un nuevo paradigma participativo-dialctico. Apelo
brevemente a la historia de la TO, para dar cuenta de una dis-
ciplina desde siempre interrogada, movilizada. Proceso en el
que como TO renegamos, a veces jugamos a las caperucitas,
pero tambin apelamos a una refexin de las posiciones que
no slo no renegar, sino pensar desde all algn intersticio por
donde crear alguna lnea de fuga, inventar ciertas condiciones
para que algo sea posible, convertir los obstculos en moto-
res para el movimiento, para volver la mirada sobre uno, para
la invencin que posibilite otro posicionamiento subjetivo.
En este sentido, desde hace un tiempo a esta parte, nues-
tro campo clnico viene siendo interpelado en estas nuevas
formas de pensar el malestar. Venimos construyendo modos
de trabajo, en un contexto que puja por la transformacin de
estas lgicas. Esto puede verse refejado en algunas polticas
locales e institucionales que se encuentran en relacin con
la Ley Nacional de Salud Mental. Se piensan actividades a
desarrollar en la comunidad, los espacios acadmicos y cl-
nicos empiezan a abrirse y son visibles las transformaciones
en las prcticas del hospital que apuestan a que los recorri-
dos institucionales de los pacientes devengan saludables. Por
mencionar algunas: la gestin de la casa de medio camino,
la transformacin de todos los servicios unidisciplinares en
equipos interdisciplinarios tanto para el abordaje en las salas
de internacin como en todos los dispositivos de atencin,
incluso la Guardia, una de las puertas de entrada a la salud
pblica que histricamente ha estado bajo la hegemona
mdica. Diversas acciones en el marco de una poltica de
inclusin e integracin social, que buscan sustituir un sistema
de encierro y aislamiento.
POSTAL 2
Es fn de mes, tenemos que armar los equipos para hacer
las prximas guardias y se escuchan en diferentes ocasiones
voces del tumulto de residentes que plantean: Ponme con
este, Si no hay psiclogo no hago guardia, Armemos el
equipo con un mdico, un psiclogo y algn T, De la inter-
vencin del trabajador social en la urgencia hay experiencias
pero del TO no, No es necesario el TO piensan/dicen algu-
nos, Si es necesario piensan/dicen otros, Ponete a escribir
de una vez as sustentan algo dice una con buenas inten-
ciones.
La guardia interdisciplinaria es un proyecto que surge de la
residencia
(1)
y que apuesta a la ruptura de modelos clsicos
de atencin, entendiendo como imprescindible el abordaje
interdisciplinario de la urgencia subjetiva. Tomar la guardia
es una experiencia novedosa para las TO y para quienes
hemos deseado hacer camino all, ha sido y sigue siendo un
desafo. Poder construir una situacin y una intervencin en
los tiempos que propone la urgencia, es un proceso del que
considero hemos avanzado en la prctica, pero que merece
detenimiento para la posterior revisin y construccin terica.
Cuando nos detenemos, nos encontramos con un desabas-
tecimiento de teoras disciplinares, y prcticamente no hay
antecedentes de otras experiencias que den cuenta de la
CLEPIOS 12
asumimos en el cruce permanente de los lugares que tambin
le fueron y le son atribuidos.
En relacin al pedido que se nos hace de ubicar cierta identi-
dad profesional de la intervencin del TO en la guardia, con-
sidero es un tanto complicado, porque se nos llama a que
podamos caracterizar y delimitar cierta imagen desde la cual
luego se nos reconocer, pero sobre un algo que siempre
se ver afectado por el campo de trabajo. Lo que hace una
disciplina no es esttico, se dinamiza en funcin de una pro-
blemtica a abordar. Entonces Cmo delimitar sin caer en
modelos cristalizados? Quizs antes de preguntarnos por la
indispensabilidad o innecesaridad de cada disciplina, tenga-
mos que sostener otras preguntas que nos atraviesan como
equipo. Tal vez podamos empezar a pensar la construccin
de los dispositivos, y en particular el de la guardia, como un
acto y una escritura, una invencin que acontezca en el espa-
cio de las dialcticas, que se pregunte por los quizs y que
trascienda los si y los no. Quizs as nos demos cuenta
de que tomar la guardia tiene ms que ver con el deseo que
con una determinada disciplina y tal vez sea ese deseo lo
que habilite un recorrido y en funcin del cual cada uno har
su eleccin. Deseo que aparecer necesariamente a donde
haya una pregunta, una falta y por ende un malestar. Y en
ese hacer, cada profesional, dependiendo de las perspectivas
desde donde se posicione y entienda las situaciones en las
que interviene responder o no por su eleccin.
Delimitando lo imposible:
la intervencin de las terapeutas
A menudo decimos que en la guardia ofrecemos una escucha
a quin sufre en su urgencia para que ste tenga a quin
dirigirla. Escucha en la que cada cual se ver interrogado
desde su propio objeto de estudio. La del TO se orienta tanto
a la cotidianeidad, entendida como la invencin que hace
un sujeto para sostenerse en su existencia, como al hacer
humano, es decir la vida de actividad, en funcin de que
stos puedan ser fundados con autonoma. Estos son los
objetos de estudio y de intervencin que se ponen en juego
en nuestra escucha.
Un sujeto que llega a nuestros consultorios, talleres o a la
guardia, no es slo alguien que delira, que alucina, que est
indocumentado, que se intoxic, que abandon el tratamiento
farmacolgico o que est en situacin de calle. Las crisis
subjetivas para la mirada de un TO se presentan como
ruptura de lo cotidiano. Hay cierto o gran desarme de esa
invencin, de esa red tejida por las actividades que producen
cortes en la continuidad del tiempo. Algo de lo que sostena
la vida del sujeto: los lazos con su trabajo, con sus estudios,
con los otros, el lazo que hace cultura por momentos se quie-
bra. Desde ese momento, el sujeto pierde las referencias que
antes lo amarraban, no cualquier referencia, sino las suyas,
las inventadas en ese cotidiano. Al sujeto en crisis se le vuelve
extrao lo cotidiano y cuando esos lazos se cortan y la subje-
tividad queda desarmada, har intentos locos por amarrarse
a algo: el auto-encierro, o ese andar suelto. Actos que quedan
por fuera de los cdigos convencionales que nos ordenan.
Alguien que llega urgido o que se siente en crisis, tambin
puede ser escuchado/interrogado/abordado desde la particu-
laridad de sus modos de hacer. Muchas veces encontramos
en los lazos que un sujeto establece con el trabajo, su casa,
sus objetos, sus diversas ocupaciones y actividades los ele-
mentos que facilitan su descompensacin. En estos lazos con
lo cotidiano encontramos los facilitadores y tambin el efecto
desbastador de una crisis.
En esa escucha particular que hacemos nos preguntamos:
Cules son las condiciones de vida de este sujeto urgido?
Qu puede narrar de su vida cotidiana? Qu actividades
ubica que lo sostenan en su cotidianeidad? Cules disfru-
taba? Cules encuentra poco saludables? Cmo sostuvo
estas actividades hasta llegar a la consulta? Para cules
se encuentra desorganizado? Cuida de otros? Alguien lo
ayuda? Podr volver a su casa despus de la consulta?
Qu hacemos en funcin de eso que escuchamos? Qu
intervencin proponer para un sujeto a quin la cotidianeidad
se le vuelve extraa? Qu acercar para rearmar algo de eso
que aparece desarmado? Muchas veces encontr en estos
interrogantes el punto ms complicado. Entiendo que la inter-
vencin es una fccin de todo un equipo y de cada disciplina
en particular. Cmo intervenir, para algunas disciplinas estar
un poco ms allanado, por ejemplo, que frmaco dar para
aliviar tal sntoma es un saber indiscutiblemente especfco
del mdico. l sabe qu frmaco va a ayudar a bordear un
poco el desamarre, ahora, cmo acercarle o no ese saber a
quien se encuentra urgido ser una intervencin a construir
en ese momento puntual, y a partir de la lectura de una situa-
cin construida entre todos. Lo mismo ser para las dems
disciplinas.
Entonces a partir de la escucha, de la fccin que armamos de
una situacin, de cierta problemtica que ubicamos, es que
pensamos posibles respuestas para ese sujeto y su familia.
Si se piensa a la intervencin como una respuesta que busca
aliviar un momento crtico, tendr que haber una respuesta
vinculada a re-armar algo de lo que aparece desarmado, que
devuelva alguna forma de seguir. Re-armar lo cotidiano es
intervenir sobre la forma de ese cotidiano. Que en la urgencia
pueda haber una escucha en relacin a cmo es ese coti-
diano, qu lo sostena a ese sujeto enlazado al mundo y a los
otros, qu le daba cuerpo a su existencia, vuelve necesaria
y pertinente una accin posterior para construir esa forma.
CLEPIOS 13
>
NOTAS
1- La guardia interdisciplinaria fue propuesta como
proyecto al hospital por un grupo de Residentes en el
ao 1992, pudiendo concretarse slo por el trmino
de un ao- y es retomado en el 2011 siendo llevado
a cabo hasta la actualidad con fuerte aval de la
direccin de este hospital y de la direccin de Salud
Mental y Adicciones.
REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS
- Belaga, G et.al (2006) La urgencia generalizada.
La prctica en el hospital. (1 ed) Buenos Aires:
Grama ediciones.
- Blanco, Florentino (s.f): La vida a ti debida:
fundamentos antropolgicos para una tica del
cuidado. Universidad Autnoma de Madrid
- Gilles Deleuze: Qu es un dispositivo? en Michel
Foucault, flsofo. Gedisa, Barcelona, 1990.
- Lewkowicz, Ignacio y Grupo doce (2001): Del
fragmento a la situacin. Notas sobre la subjetividad
contempornea. Grupo Editor Altamira, Bs As.
- Sotelo, I. et al (2009) Perspectivas de la clnica de
la urgencia. (1 ed) Buenos Aires: Grama ediciones.
- Stolkiner, Alicia (1999): La interdisciplinar: entre
la epistemologa y las prcticas. Recuperado en
septiembre de 2010 de: http://www.campopsi.com.ar/
lecturas/stolkiner.htm
Esto ser de diversas maneras: acompaando en el pasaje
de la consulta por guardia hasta la sala de internacin favo-
reciendo las condiciones en que se produce y el proceso de
reorganizacin de la cotidianeidad que implica una interna-
cin; ser acompaando en esa construccin de un nuevo
lugar y nuevas rutinas dentro del hospital; otra vez ser acom-
paando el pasaje hacia un tratamiento ambulatorio, ya sea
en una derivacin a un espacio individual o grupal que est
ligado o no a una actividad; ser tambin coordinando con
algn lugar de referencia, como tambin el caso lo amerita,
de contener una crisis dando un tiempo y un espacio donde
se despliegue alguna actividad en la guardia. Actividad que
pueda ser pensada como ese parntesis que instaure un
comps de espera mientras se delibera qu es lo que est en
juego en esa urgencia y para quin.
Es evidente que segn cmo se lea el problema se cons-
truye la respuesta. La interdisciplina tratar de poner en juego
diferentes lecturas para aquellos problemas complejos que
aborda, de modo que las respuestas que se ofrezcan sean
complejas.
Reexiones nales
El modo en que pensamos e intervenimos en lo cotidiano y
lo que de all puede o no devenir teraputico para alguien da
luz a una manera de posicionarnos entre la diversidad que
nos ofrecen los paradigmas. Responde a un modo de enten-
der al sujeto, al hacer, al proceso salud-enfermedad. En este
sentido, la formacin en la R.I.Sa.M aboga por un posicio-
namiento en el hacer colectivo, donde la lgica sea inventar
condiciones de posibilidad, romper con las repeticiones. As
nuestros actos se vuelven clnicos, ideolgicos y polticos.
En este proceso de formacin, como residente he caminado
por arquitecturas ms o menos similares, interpelando(me)
sobre prcticas que se encuentran y desencuentran, conge-
lando algunas postales que movilizan los sentidos. He visto
que la catarsis de imposibilidades, el desgano, el poco entu-
siasmo suelen ser un clsico, pero tambin hay experiencias,
intentos, esbozos, recortes, recovecos o bordes delimita-
dos en otras voces. Pinceladas que se dan en el mientras
tanto, porque an en las peores condiciones entiendo puede
hacerse otra cosa. Dialcticas permanentes entre lo trgico
y la esperanza. Controversias en las que se puede asumir
como posicin tica crear otras condiciones de trabajo para
que los procesos saludables tengan lugar.
El paso por la residencia es una invitacin al movimiento, a
sacudir all a donde tienda a hacerse sedimento, donde, desde
luego, no todos se atrevern a los sacudones que supone. En
este campo, el todo y la nada se diluyen. Es una apuesta
a interpelar lo que viene dado y devenir en tiempo presente
lo potencial, superando la queja en funcin de una posicin
que permita concretizar acciones en lo cotidiano. Malestares
y esperanzas se entremezclan en quienes trabajamos en
salud, que mientras recorremos estos escenarios, soamos
juntos otros mapas y otras geografas que hagan distancia a
la alienacin que propone el manicomio cmo lgica. Artifcios
de transformacin y de creacin constante.
CLEPIOS 14
Tiempo de actuar
03

CLEPIOS, REVISTA DE PROFESIONALES EN FORMACIN EN SALUD MENTAL 2013 - VOLMEN XIX - N 1: 14-17
RESUMEN :: Potencia es un concepto flosfco que inaugura Spinoza para oponer al concepto de esencia que se sostuvo clsi-
camente para pensar algo as como lo que hace a la identidad de los seres. Platn o Aristteles pensaban que la singularidad de
un ser tena que ver con su esencia, entonces planteaban que se era en funcin de sta. Spinoza plantea algo diferente: se es en
funcin de la potencia de cada ser. Dice, tambin, nadie sabe lo que puede un cuerpo. Lo que podemos, nuestra potencia, nadie
lo sabe. El nico modo de acercarse a ese conocimiento es experimentando el encuentro, las relaciones con otros. Parece un
lugar comn hablar de los encuentros, poner nfasis en la relacin y en la importancia de interrelacionarse, pero el planteo va
ms all. Nuestro ser, uno mismo como entidad y el resto de las cosas del mundo, componen su existencia en base a encuentros
y relaciones. Se trata de ser, del ser en tanto existencia, no ser como esencia innata, sino un ser que se despliega, se constituye,
deviene ese ser y no otro, en cuanto ese ser puede en su potencia de afectar y ser afectado. En tanto pueda desplegar esta
potencia, este poder, es que ser un ser, existir, de lo contrario no ser.
PALABRAS CLAVE :: encuentro potencia tiempo formacin
TIME TO ACT
ABSTRACT :: Potency is a philosophical concept created by Spinoza in opposition of the classic concept of essence used for
thinking of the identity of beings. Plato and Aristotles thought that a beings singularity had to do with its essence. Spinoza makes
a different argument: being is related to potency. He also says that no one knows what a body is capable of. What we are capable
of, our potency, is unknown to us all. The only way of getting close to that knowledge is by experiencing the encounter, relationships
with others. It seems commonplace to speak about encounters, emphasizing interrelations, but the objective of this article goes
beyond it. Our being, oneself as an entity and the rest of the things in the world, compose their existence based on encounters
and relationships. Its about being and existence, not as an innate essence but as a being that unfold, becoming that being and no
other, a being with the potency for affecting and being affected. It will become a being, or the contrary, if it can display this potency.
KEY WORDS :: Encounter Potency Time Training
Paula Dombrovsky
Psicloga. Residente de segundo ao en
Salud Mental. Hospital General de Agudos
Dr. Ignacio Pirovano. Perodo 2012-
2013. ([email protected])
Foto/ Cecilia Kiper
CLEPIOS 15
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cumplir horario completo o trabajar sin sostener la preocupa-
cin por estar actualizado y enriquecido en nuestra formacin
constantemente como parte de nuestra tica. Se concibe como
oportunidad de fuga que no resulte muy riguroso el mtodo de
control de los horarios laborales e incluso, los das laborables.
Esto se constituye en una prctica instituida que aplasta cual-
quier mpetu de aprovechar el tiempo en proyectos para trans-
formar lo que funciona mal, de trabajar en el tiempo y de la
forma que se supone o se espera de nosotros, la que la pobla-
cin necesita, o de hacer lo que no es nada ms que cumplir
con el tiempo estipulado por el cual obtenemos nuestro salario.
Cuerpo
Otra cuestin es cuando el mtodo de control de nuestra pun-
tualidad, asistencia y permanencia se vuelve riguroso y no
resulta posible encontrar hiancias para poder evadirlo. Cuando
s o s tenemos que cumplir con tiempo y lugar de trabajo.
Muchas veces no digo siempre porque a pesar de la aparien-
cia pesimista, este escrito intenta ser realista, crtico y ante todo
AUTOCRTICO, lo que fue y es motor de este despliegue ret-
rico que tambin intenta abrigar aquellos esbozos que, ahora
s, SIEMPRE estn en algn lado para romper con las lgicas
aplastantes la obligacin de coincidir se torna tan ajena, tan
obligatoria y arbitraria que nos aliena, no habitamos ese tiempo
y slo duramos y transcurrimos y es eso lo que no nos da dere-
cho a presumir. No nos da derecho a presumir como parados
del otro lado, porque se arma rpida y fcilmente este otro
lado. Cul? El de estar enfrente, en contra de los de Planta.
Los residentes nos diferenciamos por esa energa, esa fuerza
que tiene lo nuevo, ese movimiento que genera sobre lo anti-
guo, esa turbulencia sobre lo instituido que puede modifcarlo.
Los de Planta entonces pasan a representar todo lo antiguo
por transformar y los residentes a esa fuerza transformadora.
Deca, nada de eso nos da derecho a presumir, ya que muy
silenciosamente, los sostenes ms profundos, las costumbres
ms arraigadas nos terminan aplastando y nos convierten en
refejo de muchas de esas formas que rechazamos. Al fnal de
la carrera, nos vemos como la hormiga que ya no puede luchar,
idealista ella frente al elefante blanco, que entonces termina
entregndose a los modos de hacer acostumbrados, a lo que
siempre fue as.
Por ello parece muy difcil escapar a la arrasadora institucin
hospitalaria, al aplastamiento propio de las lgicas que rigen
nuestras prcticas en el hospital. En algn momento nos vemos
reproduciendo, en un espejo que creemos un poquito mejo-
rado, ese mismo funcionamiento que repite y repite metonmi-
camente el personal de Planta. No todos. Hablo de las plantas
de Planta. Individuos, personas que se ubican como plantas
de adorno en rincones. Uno piensa en sacarlas muchas veces,
pero all siguen, envejeciendo, quietas, sin cambios ms que el
dejarse transcurrir en un tiempo que slo dura y sin conciencia
de lo que perjudican en su abandono y pasividad: plantas.
Y no pensemos que se trata de plantas malintencionadas,
de maldad intrnseca o simplemente avivadas. Creo que jus-
tamente en esa plantifcacin se aloja mucho sufrimiento. La
posicin nace quizs de la constante frustracin al ver que el
esfuerzo individual no alcanza y no es sufciente. Lleva como
modo de fuga a caer all, rendirse ante esa lgica, reproducir
Introduccin
Pensamos en encuentro y tiene que ver con el lugar comn
desde el que se piensa un encuentro. Vamos por cualquier pasi-
llo del hospital y nos encontramos con pacientes, familiares
de pacientes, enfermeros, mdicos, psiclogos, trabajadores
sociales, alguna monja, el chico del quiosco, etc. Pero otro ele-
mento como coordenada para entender algo ms de este plan-
teo: Spinoza plantea, oponindose al postulado cartesiano, que
no podemos conocernos por nosotros mismos, slo nos cono-
cemos por la accin con otros cuerpos, y dice tambin que el
primer hombre, Adn, muy lejos de la perfeccin planteada cl-
sicamente por la religin, es justamente el ser ms impotente e
imperfecto (Deleuze, 2003), dado que su potencia, su ser dado
por lo que se compone en cada encuentro, al afectar y dejarse
afectar en ste, es desventajosamente limitada a un nmero
ms que fnito de encuentros: uno, Eva. Obviamente por sta,
entre otras razones es excomulgado por ser ateo peligroso por
la comunidad religiosa a la que perteneca.
Coincidir en espacio y tiempo parece ser la condicin de posibi-
lidad de los encuentros. Pero los encuentros no necesariamente
se producen contando con estas dos condiciones. Es que se
trata de eso: son condiciones, permiten que suceda, pero no lo
garantizan. No hay garantas, como en tantas otras cosas.
Y muchas veces contamos con ambas condiciones que favo-
recen el encuentro, pero pareciera que preferimos desencon-
trarnos. S, preferimos estar en otro lugar o hacer algo diferente
con ese tiempo, o ambas. Para ser ms especfca, nosotros,
residentes en Salud Mental, la mayora de las veces termina-
mos satisfechos por poder dejar una condicin de lado: Estando
con otros en un mismo lugar, pero en diferente tiempo, viendo
la oportunidad de poder irnos antes o de entrar ms tarde, olvi-
dando la importancia de ese tiempo destinado a encontrarnos
para compartir, para generar proyectos conjuntos, para trabajar.
Tambin estando en diferentes lugares en el mismo tiempo, en
diferentes consultorios, cada uno elige leer por su lado, aprove-
char el tiempo de trabajo institucional destinado al grupo para
hacer alguna gestin personal. De entrada preferimos recha-
zar esas condiciones tan necesarias, deshacernos de ellas o
de alguna de ellas. Evitando as encontrarnos, coincidiendo en
tiempo y espacio nada sabremos de nuestra potencia.
Ahora, en las situaciones en que coincidimos en tiempo y espa-
cio, estando obligatoriamente todos en un mismo lugar situados
y en un mismo tiempo demorados, preferimos ignorar muchas
veces no todas, claro al ese otro con el que compartimos ese
tiempo y espacio, soportando esa obligacin como ajena, sin
apropiarla y pensar en la relevancia y riqueza que puede tener
la formacin conjunta. Escapando a confictos, problemas y
debates propios de esta relacin compleja que implica encon-
trarse con otro tampoco sabremos acerca de lo que podemos,
o sea, de lo que somos, de la potencia que hace a nuestro ser.
Desconocer el conficto propio del encuentro con el otro es una
forma de matar al otro, hacerlo desaparecer, negando esa alte-
ridad como solucin frente a esa diferencia que no se tolera, no
desplegamos nuestra potencia y tambin anulamos la potencia
del otro.
Y efectivamente muchas veces nos encontramos repitiendo eso
que criticamos. Por ejemplo, respecto a la obligacin mnima de
CLEPIOS 16
y verse reproduciendo aquello que se rechaza. Por supuesto
que todo esto conlleva mucho sufrimiento. Las plantas, tambin
sufren. No podemos tener la mala suerte absoluta y categrica
de contar en los hospitales con aquellos individuos de la socie-
dad que ms ejercitada tienen su desidia, los ms hbiles para
perder el tiempo, los que tienen mayores conocimientos en la
ley del menor esfuerzo. Es poco creble que los concursos, los
jurados, las evaluaciones para conseguir puestos permanentes
sean tan efcientes como para lograr aportar al sistema perf-
les idnticos en su inoperancia y mediocridad. No es posible.
Es importante entender que no se trata de cuestiones innatas.
Otra vez, no es la esencia lo que cuenta, no es algo que no se
pueda transformar por ser inmanente al ser de cada uno. No,
no se trata de eso. Se trata de un efecto institucional del que
todos somos partcipes y todos tenemos responsabilidad en
sostenerlo. Y todos sufrimos. Es por eso necesario hacer algo,
pero entre todos, o entre muchos al menos, porque ya sabemos
que de a uno no resulta. La opcin de dejarse transcurrir sin
hacer, de dejarse llevar por el tiempo, de negarnos el derecho a
cambiar las cosas parece fcil, quizs es la ms fcil; pero eso
no quita que acarree mucho sufrimiento y tenga un alto costo
para nuestra vida. Ya sabemos cunto sufrimiento acarrean las
soluciones fciles, slo echando un vistazo a nuestra historia
como humanidad y como pas. Hubo una poca muy cercana
en que negbamos todo lo que estaba pasando y nos alegr-
bamos del 1 a 1, adormecidos frente a una realidad que priva-
tizaba el Estado, benefciaba a unos pocos y termin empobre-
ciendo a muchos, con el libre mercado como bandera nacional.
Un amigo me deca hace poco, en una analoga de esa etapa
con su propia vida, que se dio cuenta que acababa de terminar
una etapa de neoliberalismo y menemismo mental. Justamente
haba credo que lo ms fcil era derrochar el tiempo negando
los problemas que tena, suponiendo que esta solucin era la
mejor porque no tena costo y se encuentra de pronto con una
crisis que lo hizo darse cuenta de lo profundo que haba cado
y ahora tiene que despertar de todo ese letargo en el que vivi
con anteojeras para enfrentar cuestiones que quizs ahora no
pueda revertir. Negar tambin implica un esfuerzo y un costo,
quizs sea mejor usar ese esfuerzo hacia otros horizontes.
Parece que esta lgica que sign aquellos aos que devastaron
lo pblico y lo estatal nos sigue devastando, sigue devastando
la atencin que prestamos y la forma de mirarnos, el valor que
damos a nuestro trabajo y continuamos algo adormecidos. Es
entonces necesario mirarnos para poder pensar qu nos pasa
y particularmente en nuestro mbito mirarnos como obligacin
tica, ya que trabajamos en Salud Mental y lo que nos pasa
como equipo, como conjunto de trabajadores en ese campo,
impacta directamente en nuestros modos de atencin, en nues-
tra tarea, en nuestro modo de ser profesionales y en sus depo-
sitarios, no slo pacientes sino la poblacin en general que a
veces ni llega a ser paciente. No podemos ser buenos profe-
sionales si no miramos como trabajamos entre nosotros, si no
observamos cmo nos llevamos como equipo, cmo hacemos
equipo. Todo esto no slo afecta sino que estructura nuestros
modos de atender, nuestros modos de observar la realidad,
nuestro trabajo sobre la realidad y sus problemticas. Cuanto
ms sigamos negando, multiplicamos ceguera en los universos
en que trabajamos.
Y aquellos que simpatizan con el psicoanlisis como tica,
como prctica, como corriente terica o ideologa... si el psicoa-
nlisis se propone reducir algo del costo que tiene el goce de
cada sujeto, cmo no nos preguntamos por el costo que tiene
el goce puesto en lo laboral cada da en nuestro campo?Cmo
no trabajar sobre ello para orientarlo en el camino del deseo
teniendo en cuenta el alto costo y el padecimiento que implica
dejarse llevar por el sistema y las identifcaciones sostenidas
metonmicamente sin intervencin alguna, que en su repeticin
ad infnitum no generan ms que un agravamiento de la neuro-
sis de todo el sistema?
Para escapar un poco de todo esto quizs debamos iniciar un
proceso en reversa. No en sentido contrario porque lo contrario
sostiene la misma lgica sin cambios trascendentes. En reversa
en el sentido de recuperar lo histrico. Lo histrico de nuestra
prctica, de nuestras disciplinas, pero tambin lo micro-hist-
rico: las ambiciones subjetivas al rendir el examen y lo histrico
del dispositivo Residencia. Qu sera esto? Rendimos el
examen para obtener tiempo, para ganar un tiempo. Un tiempo
remunerado, s, pero que tambin es tiempo de formacin y
capacitacin profesional, que nos ubica en ese lugar interme-
dio entre trabajadores, becarios-estudiantes pero tambin fun-
cionarios del Estado. Estudiamos durante meses, con muchas
renuncias, mucho esfuerzo y trabajo, para poder ganar ese
tiempo de formacin que implican las residencias, esos 4 aos
conformados formalmente por 8 horas todos los das hbiles y
vacaciones de 15 das hbiles al ao, como cualquier trabaja-
dor. Pero este tiempo est establecido de entrada y su fnaliza-
cin marca un punto de trascendencia en la que obtendremos,
adems de cierto prestigio, un ttulo habilitante, un puntaje para
poder insertarnos en el campo laboral. Pero en fn, buscamos
ese tiempo tan preciado, ganamos ese tiempo que adems de
ser cotizado monetariamente es un tiempo que se nos habilita
desde el Estado y nos habilita tambin un lugar y una funcin
para tener una prctica hospitalaria que nos capacitar. Nos
capacitar, aunque no necesariamente ya que, otra vez, no hay
garantas.
Bien, ganamos ese tiempo y tambin ese espacio, el espacio
hospitalario. Soamos y fantaseamos con nuestra circulacin
por el hospital, nuestros encuentros con pacientes, discusiones
con otros profesionales, nuestra identidad de residentes, pero
cuando llegamos, cuando tenemos ese tiempo y espacio tan
ansiado y por el que tanto luchamos, nos dejamos arrasar por la
desvalorizacin de esas horas, por el descuido de ese espacio
y fundamentalmente de nuestra funcin pblica, y se nos vuelve
todo ajeno, impuesto como algo de lo que deberamos sustraer-
nos, sabiendo sortear los controles formales que lo sostienen.
Nos evadimos de eso que ganamos, escapamos a la posibili-
dad de ser, de desplegar nuestra potencia. Parece terrible, es
terrible, y pasa, lo bueno es que no siempre, lo terrible es que la
mayora de las veces y a la mayora de nosotros.
Y como dira una amiga Otra vez la burra al trigo: volvemos al
tema principal, este desarrollo intenta refexionar sobre impor-
tancia del encuentro de a dos y del encuentro colectivo y su
potencia de transformacin. Es necesario insistir en la necesi-
dad de encuentros colectivos por la fuerza transformadora de
la realidad que tiene la multiplicidad en contraposicin al uno
queriendo transformar el sistema en solitario, como aquella
CLEPIOS 17
>
hormiga. Quiero enfatizar cunto se pierde si cada uno hace
su propio camino particularmente, usa el tiempo ganado para
s, descontndolo del tiempo colectivo que proporciona la resi-
dencia, para utilizarlo en un proyecto individual, formndose en
privado por fuera del sistema, por ejemplo; si no se concibe un
sentido compartido que lleve a un proyecto grupal, una valora-
cin de ese tiempo. Si los intentos de transformacin se dan
en solitario y no a travs de una decisin conjunta que pueda
tener consecuencias. Lo que sirve, servir si se multiplica, si por
lo menos son dos los que deciden valorar ese tiempo, debatir,
compartir, aprender juntos; si sirve como ejemplo y se puede
hacer algo de este tiempo aquella vez ganado que ahora debe
cobrar existencia y no solamente existir para demorarnos en l.
Parece fundamental tomar una posicin colectiva orientada a
una accin transformadora, que tenga su base en una refexin
sobre nuestra historia, un proceso en reversa. Una marcha atrs
para poder avanzar sin chocarnos y quedar estancados y rotos.
Necesitamos una prctica colectiva y conjunta que genere la
fuerza para no dejarnos arrasar. Y ya que an estamos a tiempo,
estamos todos empezando, tomar ahora conciencia de nuestro
poder, nuestro poder de accin y transformacin, nuestra poten-
cia, apropindonos de lo que es nuestro, de aquello por lo cual
luchamos y lucharon tantos antes de nosotros. Empecemos por
sumar a uno ms en este movimiento, uno es uno, pero digan lo
que digan las matemticas, dos es igual a uno multiplicado por
dos mil, como dira Chesterton (2007).
Hay muchos espacios no pensados que es necesario incluir en
este proceso de reapropiacin, vayamos por todos. Todo esto
tiene que ver, con dar una lucha constante en el sentido de ser
sujetos de nuestra propia formacin, decidir nuestra orientacin
estando advertidos de los intereses que se juegan en cada una
de las opciones. Ser agentes de nuestras acciones y decisio-
nes, entender nuestra prctica y ser dueos de nuestra orien-
tacin, con la libertad de elegir a quin seguimos y, por ms
que esa decisin se trate de optar por el menos peor, ejercer
nuestra libertad.
Muchas veces pienso que es preferible ser cnico que ingenuo.
Ser cnico implicara conocer las opciones que tenemos para
seguir una tica en nuestra prctica y elegir entre ellas, por
ejemplo, aquella que sea normalizadora, que sirva para soste-
ner los intereses dominantes y los poderes hegemnicos vigen-
tes que rigen el estado de cosas actual que benefcia a unos
pocos y perjudica a la mayora. Ser cnico implica ser conciente
de los efectos de nuestro accionar, de las causas que nos lle-
van a tomar una decisin en lugar de otra y de los poderes a
los que servimos con nuestra prctica y nuestras decisiones.
Implica ser conciente de eso que hacemos, sabiendo que sirve
a sostener las desigualdades, las injusticias y la desintegracin.
Un cnico es sujeto de su prctica, de su hacer, es sujeto por-
que decide sobre lo que sabe y conduce su prctica hacia ello,
siendo conciente de los efectos. Creo que es mejor ser cnico
que ingenuo, pero tambin creo que es atroz y monstruoso ser
cnico.
Ingenuo. Ser ingenuo implica llevar a cabo una prctica acrtica,
siguiendo lo que entendemos por el sentido comn sin pregun-
tarnos a qu sistemas de perpetuacin sirve ese sentido comn
instalado, sin cuestionar nada de lo que est establecido, dado
que fue as siempre; reproducindolo todos los das en todas
nuestras decisiones, tranquilizndonos en que cumplimos con
REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS
Blzquez, Eladia (1980) Honrar la vida. Buenos Aires, Argentina.
Chesterton, Gilbert K. (2007) El hombre que fue jueves: una pesadilla. Buenos
Aires, Argentina. Editorial Losada.
Deleuze, Gilles (2003) En medio de Spinoza. 1ra edicin. Buenos Aires. Ed.
Cactus. Pg. 177.
nuestro trabajo y hacemos lo que debemos hacer. Esto implica
ser entes que reproducen las decisiones tomadas por otros, las
lgicas impuestas por otros, que no garantizan ni ser las mejo-
res ni las peores, sino las que siempre se dieron y mantienen
al sistema como est. Es una posicin cmoda, tranquila, lle-
vadera, que nos permite vivir en paz, dormir bien, no dedicar
demasiado esfuerzo a nuestra tarea, sin hacernos demasiadas
preguntas para no sufrir demasiado. De hecho parece no tener
demasiado costo, el problema es que, si algn da, por casuali-
dad, por algn encuentro inesperado, por una iluminacin, por
infortunio o por fortuna nos anoticiamos de los efectos que
tiene nuestra prctica, como la de tantos otros en igual condi-
cin, de los intereses que siguen vigentes gracias a nosotros y
a nuestra falta de responsabilidad por no querer interrogarnos
por las verdaderas causas de los modos de hacer estableci-
dos, de lo que siempre fue as; si entonces en nuestro camino
sembrado de buenas intenciones, en una vuelta, nos encon-
tramos con ese momento de desengao, quizs sea tarde y
haya pasado demasiado tiempo, hayamos derrochado la mayor
parte de nuestra vida, de nuestras energas y de nuestra poten-
cia, creyendo en una fccin que ya no estamos a la altura de
transformar. Quedaremos solos e inermes en la decepcin, des-
ahuciados y defraudados por todo lo que creamos ser y hacer,
entendiendo que fuimos un eslabn ms de esa cadena que
cremos combatir.
Conclusiones
Como alguien dijo, el tiempo es el nico bien real que tenemos,
del que somos poseedores; por ese tiempo es que rendimos
el examen, por este tiempo hicimos una carrera y es ahora el
tiempo en el que debemos actuar. Esta lucha, esta concepcin
del tiempo, esta importancia de situar nuestra refexin colectiva
no es nada ms y nada menos que estar orientados a darle a la
verdad, y a nuestra propia libertad, la bienvenida. Es que a fn
de cuentas nadie sabe lo que puede un cuerpo, nadie sabe lo
que podemos todos juntos como cuerpo

Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber,
adormecida...
Merecer la vida no es callar
y consentir,
tantas injusticias repetidas...
Es una virtud, es dignidad
y es la actitud de identidad
ms defnida.
Honrar la vida
(Letra y msica de Eladia Blzquez)
CLEPIOS 18
CADVER EXQUISITO
Formacin

CLEPIOS, REVISTA DE PROFESIONALES EN FORMACIN EN SALUD MENTAL 2013 - VOLMEN XIX - N 1: 18-23
Foto/ Victoria Watson

01 David Pattin / 02 Anbal Goldchluk / 03 Marta Campo / 04 Javier Fabrissin / 05 Adriana Casanova
En este nmero de Clepios, intentando refexionar sobre la formacin y haciendo una retrospectiva, encontramos
que lo escrito en los diferentes nmeros de nuestra revista permite constituir una trama narrativa que enlaza
algo de la historia de nuestras residencias. Intentamos entonces pensarnos en relacin a esa historia, pensar en
nuestra formacin y nuestro lugar en el hospital pblico. Por ello es que en este devenir nos proponemos indagar
a informantes claves sobre preguntas que tambin nos parecen claves:
1. Qu espacios, tareas o dispositivos le parecen imprescindibles para la formacin
de profesionales de la Salud Mental?
2. Qu obstculos y qu fortalezas puede observar en la formacin de residentes de Salud Mental?
3. Cmo concibe la tensin entre formacin y trabajo?

CLEPIOS 19
>
Lo que pueda decir o pensar ahora tiene que ver con mi for-
macin, como parte de la generacin de los 70s, en un con-
texto social, poltico y epistemolgico diferente al actual. Las
residencias de Salud Mental haban sido creadas en Argentina
no haca mucho tiempo. Tambin tiene que ver con la perte-
nencia, durante 40 aos, a hospitales peditricos; todo lo que
s y pueda decir sobre las residencias est referido a las resi-
dencias en hospitales peditricos y probablemente infuido por
el trabajo con la pediatra y las especialidades clnicas.
En esos aos, la formacin ya era conjunta entre psiclogos
y psiquiatras pero con una diferencia sustancial al presente,
que fue motivo de luchas por muchos aos: el reconocimien-
to de los psiclogos como profesionales que deban percibir
tambin un sueldo. La formacin tena una fuerte base teri-
ca vinculada al psicoanlisis kleiniano pero tambin inclua, y
yo creo que hay que retomarlo, ciertos modos de atender la
demanda como el trabajo con la familia, lo vincular, el trabajo
teraputico grupal. Una propuesta desde el Servicio de Salud
Mental que era ms amplia que lo actual, donde no slo se
ofertaba terapia individual.
Ya hace varios aos que pienso que hay otros tipos de cono-
cimientos que un trabajador de salud debera poseer. Digo a
propsito trabajador de salud, porque estoy en contra, pese a
que yo tambin soy psicoanalista, de la confusin en la cual se
piensa que las residencias de Salud Mental deben ser mbitos
de formacin de psicoanalistas o de psiquiatras farmaclogos.
Si yo tuviera posibilidad de decisin, sumara a la formacin
a antroplogos y socilogos. Lo cultural, las caractersticas
de las poblaciones que se atienden en los hospitales, su ori-
gen socioeconmico, los fenmenos de transculturacin, etc.,
hacen necesario tener conocimientos adecuados, una verda-
dera interdisciplina.
Ha sido muy til para mi tarea y mi profesin el deseo y la posi-
bilidad de jugar y disfrutar. Tener otras lecturas, de otras disci-
plinas o de fccin, que contribuyen no slo a entender mejor el
mundo sino tambin a adquirir capacidad creativa e imaginativa.
Siempre privilegi la clnica. El aprovechar el trabajo con
pacientes y sus familias es la mayor riqueza que recibe un resi-
dente. Es posible que, mientras realice tareas clnicas, habr
muchas cosas que no entienda y no pueda explicar en un foro
de alto nivel acadmico. En ese punto son importantes las
supervisiones, que a mi criterio, como todo lo que se hace en
la residencia, tienen que ser colectivas. Estoy en contra de las
supervisiones unipersonales, porque el trabajo y la escucha de
otros son sumamente enriquecedores.
Considero que tiene que haber espacios de formacin terica,
aunque es imposible que en la residencia se incorporen todos
los conocimientos tericos que se deberan saber. Pero algu-
nos s, como por ejemplo, la capacidad de describir correcta-
mente a un paciente, con alguna inferencia hipottica de lo que
le est sucediendo al paciente, a la familia, lo situacional, en
trminos de semiologa clnica. Una de las difcultades que a
veces veo es que hay un supuesto con respecto a que todos
compartimos un saber o un cdigo lingstico y esto no siempre
es cierto. En ese sentido, creo que tiene que haber un buen
entrenamiento conjunto para psiclogos y mdicos.
Como fortalezas destaco el intercambio activo, por ejemplo,
en los pases de guardia. No habra texto terico que pudie-
ra ensear esa experiencia. Los obstculos estn dados por
la institucin, por un espacio que naturalmente es violento.
Desde ya lo socioeconmica, la falta de recursos, y a esto le
agrego la falta de capacidad para ser creativo con los pocos
recursos con los que se cuentan. Y el trabajo dogmtico.
Tambin noto que en las residencias actuales no hay trabajo
de investigacin, al menos de un bajo nivel de complejidad,
por ejemplo, investigaciones epidemiolgicas descriptivas. Y
creo que no aprender eso empobrece mucho, porque se ter-
mina hablando desde un caso haciendo una generalidad que
no tiene validez. Y porque se pierde la posibilidad de ordenar
datos que contribuyan a organizar y proponer acciones pre-
ventivas o teraputicas.
En cuanto a la relacin entre formacin y trabajo, quizs los
residentes tienen muchos ms derechos de los que utilizan a
veces. En eso es muy importante la funcin de los subcomi-
ts de residentes, que fueron creados por ley al regreso de
la democracia. Creo que es un mbito de debate. Y desde
ya, creo que los residentes de Salud Mental deberan estar
integrados con otros residentes en los Hospitales Generales;
el hospital tiene una fuerza de residentes muy importante. Hay
que traer los debates adentro de las residencias, siempre des-
de las bases del hospital. Para resumir, insisto: la residencia
es perfectible, pero como etapa de formacin, para m, fue
la mejor, es una etapa intensa, de mucho aprendizaje, para
pensar sobre lo vincular, lo grupal, para hacer trabajos conjun-
tos, publicar con tus compaeros y, tal vez, poner en prctica
nuevas estrategias teraputicas y de prevencin.
Para terminar, quiero decir que uno de mis mayores orgullos
es haber sido residente del Nios.
Mdico psiquiatra y psicoanalista. Ex Jefe de Servicio de Salud Mental del Hospital de Pediatra
J. P. Garrahan. Ex jefe de Unidad de Salud Mental, Hospital de Nios R. Gutirrez.
([email protected])
01
David Pattin
CLEPIOS 20
1.
Globalmente hablando, creo que los espacios, tareas o dis-
positivos que se usan actualmente en las residencias con las
que tengo contacto son correctos. Si tuviera que decidir sobre
espacios de formacin para lo que vislumbro ser el futuro de
la prctica clnica, incorporara lo siguiente:
a) Estadstica
b) Psiquiatra Comunitaria
c) Neuroanatoma del SNC y Diagnstico por Imgenes
d) Evaluaciones Neurocognitivas
e) Espacios destinados al trabajo y refexin sobre el efecto de
la prctica clnica en SM en la persona del terapeuta
2.
Las fortalezas estn dadas por la prctica clnica activa que
los residentes realizan y por el compromiso con el que, en
general, la cumplen. Ms que obstculos, mencionara la falta
de una formacin regular y establecida de los puntos enume-
rados en la anterior pregunta.
3.
An reconociendo de antemano la validez de las crticas que
lo que voy a decir puede merecer, concibo la residencia como
una cantera de lderes. Desde mi punto de vista, esto requie-
re que la seleccin de los residentes debe basarse no slo
en el promedio de pregrado y en el examen de evaluacin
de conocimientos, sino tambin en una entrevista que evale
ms personalmente a cada postulante. Dicho esto, tanto la
formacin acadmica como el trabajo son las dos partes de la
formacin de un residente. Si entre ambas se produce tensin,
debe considerrsela como un sntoma y analizarla como tal.

Mdico psiquiatra. Jefe del Servicio de Consultorios Externos del Hospital interdisciplinario
psicoasistencial J. T. Borda.
([email protected])
02
Anbal Goldchluk
CADVER EXQUISITO
CLEPIOS 21
>
Entiendo que la residencia, a diferencia de otras instancias
de tipo universitaria, propone una formacin que tiene como
fundamento la clnica. No se trata de otro modo de apren-
der sino de otro saber, un saber a concebir, a extraer del
quehacer cotidiano. Quehacer que se entreteje con el saber
mismo que produce. Otra caracterstica que considero que
le es propia a la residencia es que es una experiencia entre
otros y con otros.
Me resulta difcil pensar las actividades o los dispositivos
como imprescindibles. Lo que s me parece imprescindible
es que se tenga por brjula en todos los espacios la produc-
cin de la articulacin teora - prctica.
En ese sentido, la supervisin, la discusin de casos o la
escritura de ateneos pueden parecer lugares imprescindibles
para la formacin. Digo parecer porque sin duda son espa-
cios privilegiados; sin embargo, pueden desarrollarse sin que
se produzca el encuentro entre teora y prctica.
Adems, advertimos que los relatos clnicos que se trabajan
en esos espacios ya son, en s mismos, la teorizacin del
caso, pero que los conceptos que rigen la construccin del
relato quedan desentraados al calor del intercambio que
all se produce. Por eso entiendo que lo medular es que las
actividades y los dispositivos posibilitan la produccin de un
saber que precisa de otros para que surja. Incluso ah en-
cuentro lo que anima la funcin de los que intentamos acom-
paar este proceso de formacin, es decir, propiciar la forma-
lizacin de la prctica.
Por otro lado, tambin aquellos espacios en que aparente-
mente se trata de la teora: los cursos y seminarios que se
organizan en la residencia son un lugar clave para practicar
esta sensible relacin entre teora y prctica. O acaso cuando
leemos, no leemos desde nuestra prctica escudriando el
texto con nuestra experiencia clnica?
Dicho en otros trminos, no se trata de teora aplicada a la
prctica, ni de una prctica que aspire a convalidar la teora,
tampoco de una prctica ingenua que no se deje interrogar
por la teora; sino del complejo cruce de prctica y teora,
siendo el trabajo con otros lo que colabora en su produccin.
Creo que pensar con este sesgo las actividades de la resi-
dencia permite que se interpele el saber que se acumula en
la formacin universitaria. Porque este saber muchas veces
toma la forma de cliss, de frmulas cerradas que van va-
cindose de sentido por su repeticin y que, justamente, por
eso devienen mandatos, teniendo el efecto de obstaculizar la
produccin propia. La fsonoma de prescripcin que puede
tomar la teora es lo que muchas veces produce malestar en
los espacios de formacin, porque lejos de ponerse al servi-
cio de la propia prctica y la propia lectura, produce inhibi-
cin. No permite encontrar a cada uno su estilo y su prctica
porque adormece las propias ocurrencias y conclusiones.
Este espinoso entrecruzamiento entre teora y prctica ani-
da en la siempre fuctuante relacin entre el trabajo y la for-
macin, porque siempre tiende a polarizarse tanto hacia un
exceso de trabajo cubriendo las impotencias y las imposibili-
dades de la institucin, como tambin hacia el saber univer-
sitario, donde muchas veces nos escabullimos para eludir lo
apremiante de la prctica. Esta sensible articulacin siempre
es inestable porque nuestra clnica no es sin escollos, no es
sin resistencias.
Respecto de los obstculos en la formacin de los residen-
tes, entiendo que la particularidad de que est conformada
por mdicos y psiclogos, es decir, que la formacin sea
conjunta hace que muchas veces se pierda de vista que se
trata de dos prcticas heterogneas. En ese sentido, creo
que conservar la especifcidad del saber que cada prctica
despliega es lo que permite el dilogo. Muchas veces se as-
pira a que converjan los conceptos, mientras que sostener la
divergencia que cada disciplina propone, es lo que permite
el intercambio. Por eso, muchas veces este obstculo puede
devenir fortaleza, porque si se parte de que son prcticas
diferenciadas se puede servir cada disciplina de la otra y la
discusin devenir ocasin para la elaboracin de cada una
de las prcticas.
Por ltimo, no puedo omitir que cada residente transita las
actividades y se sirve de los espacios que la residencia ofre-
ce con su modalidad y sus intereses. Y de esto depende en
gran medida lo que resulta en esos espacios, aunque no nos
quita para nada responsabilidad a quienes creemos que la
residencia es un espacio privilegiado de transmisin clnica
y desde esa conviccin acompaamos este tiempo de for-
macin.
03
Marta Campo
Psicoanalista. Psicloga de Consultorios Externos del Hospital Piero. Supervisora y docente
de las residencias del Hospital Alvear, Hospital Alvarez, Hospital Borda y Hospital Piero.
([email protected])
CLEPIOS 22
1
Es difcil sealar espacios, tareas o dispositivos imprescindi-
bles para la formacin de profesionales de la Salud Mental ya
que esto depende de la orientacin particular del Sistema de
Residencia (residencia de orientacin clnica, orientada al pri-
mer nivel de atencin, RISaM, RISaMC).
La formacin est condicionada por el encuadre referencial,
terico, poltico, ideolgico, geogrfco en que se desarrolle
cada residencia.
Un ejemplo: para un psiquiatra que se forma en una RISAM
posiblemente le sirva mucho ms capacitarse en tcnicas gru-
pales o estrategias de promocin de la salud que aprenderse
los sntomas psiquitricos en pacientes internados en terapia
intensiva.
Adems, si uno adhiere a esa teora que afrma que est bien
que entre las distintas profesiones que componen el campo de
la Salud Mental haya cierta especifcidad y diferenciacin en
la formacin (y en el trabajo), se estara agregando otro factor
que complejiza an ms las opciones formativas indispensa-
bles.
En trminos generales, los espacios de formacin terica
deberan plantearse a partir del marco referencial de cada
Residencia y en base a las rotaciones por los dispositivos
asistenciales (o de otra ndole) pertinentes para ese Sistema
de residencia. Es razonable exigir que cada rotacin cuente
con un curso, clase o cualquier tipo de imparticin de aspec-
tos tericos que sirva, cuando menos, para anoticiar sobre la
temtica vinculada con cada rotacin o prctica. (Esto puede
sonar a una obviedad si quien lo lee pertenece a alguna resi-
dencia del GCBA, pero existen otros Sistemas de Residencia
en los que esto no est instituido de forma sistemtica). De
todos modos, no es sencillo que estos cursos vayan sincr-
nicamente acompasados con la rotacin en cuestin y que
garanticen el conocimiento absoluto y respondan a todos los
interrogantes con que un residente pueda llegar a encontrarse.
En trminos especfcos, en una residencia con orientacin
clnica (como en la que fui residente) la enseanza sobre
psicopatologa es esencial, aunque pareciera estar bastante
descuidada. Me refero a saber sobre clnica, esa que arranca
con la semiologa; y digo la semiologa que se obtiene del con-
tacto con el paciente y gracias a la ayuda de un maestro que
sepa transmitir lo singular del signo y del sntoma. Al mismo
tiempo, y aunque sea contradictorio, creo que es importante
que el residente est ms empapado de temas vinculados
con la salud pblica, con los datos estadsticos, con la gestin
de salud y con la investigacin y la produccin de trabajos
cientfcos. (En mi caso, fui capaz de apreciar la relevancia de
estos temas, especialmente para quien trabaja en un sistema
pblico, una vez alejado de la residencia).
No afrmo que capacitarse en todo esto sea imprescindible
porque, de hecho, el entrenamiento en dichos temas no es
homogneamente abundante y los residentes terminan formn-
dose y trabajando igual, dentro y fuera de la residencia.
8. Otras: supervisar, presentar trabajos en jornadas y congre-
sos, llevar un libro en el bolso/mochila, participar en ateneos
clnicos, hablar con el otro sin miedo a ser cuestionado.
2
Pienso que a las debilidades y fortalezas habra que buscarlas
entre quienes llevan adelante la residencia, es decir, los resi-
dentes.
En ltima instancia, la formacin del residente depende de s
mismo y en ello radica su fortaleza o su debilidad.
Lgicamente, el residente no adquiere todas las competencias
para su prctica posterior por el simple hecho de transitar como
un fneur los meandros residenciales; y tampoco las residen-
cias son un sistema total de aprendizaje y prctica. Pero las
diferencias individuales entre los residentes radican menos en
sus capacidades intelectuales, en el preciosismo del programa
docente o en algn otro factor contingente (como el hospital, la
sala, los compaeros, etc.) que en las intenciones, deseos y
voluntades personales. Es el residente quien tiene en su poder
la posibilidad de darle sentido a la residencia o desperdiciarla.
Igualmente, una fortaleza inmanente de la residencia es que
promueve un clima invadido por la clnica, donde los pacientes
y sus circunstancias circulan entre los residentes: hablan de
pacientes, se quejan de pacientes, aprenden de pacientes, se
preocupan por los pacientes.
Esta convivencia favorece al dilogo con el otro (profesional),
una experiencia que muchos, lamentablemente, rechazan o no
logran aceptar.
3
No considero que exista una tensin entre la formacin y el tra-
bajo. Es ms, el mismo lema que defne cualquier tipo de resi-
dencia, esto es, capacitacin en servicio, aparea la formacin
y el trabajo como complementarios, como trminos amigos,
como representaciones distintivas del residente. Pero es obvio
que si existe un exceso de trabajo o un exceso de formacin (o
un exceso de lo que sea) va a haber tensin.
A mi entender, la oposicin se plantea entre la formacin y el
trabajo versus la clnica. Es el encuentro con las situaciones
clnicas lo que pone al descubierto las limitaciones formativas
y la pesadumbre del trabajo. Es lo inefable del padecimiento
mental y toda su cohorte de asuntos relacionados lo que suscita
procesiones de quejas y de sensaciones de desconocimiento
tcnico, de impericia personal, de orfandad institucional, de
falencias formativas, de carencias de tiempo y de espacios de
refexin, etc.
Todo lo que tiene lugar en el mbito de una residencia es
aprendizaje. Desde esta perspectiva, no es vlido afrmar que
el trabajo va en desmedro de la formacin (aunque, claro est,
el trabajo pueda ser agotador).
04
Javier Fabrissin
Mdico. Especialista en psiquiatra. Miembro del Captulo de Interconsulta y psiquiatra de
enlace (APSA). Docente y supervisor de la Residencia de Salud Mental del Sistema Provincial
de Salud de Tucumn. Ex residente y jefe de residentes del Hospital Argerich. Ex Instructor de
residentes del Hospital Rivadavia.
([email protected])
CADVER EXQUISITO
CLEPIOS 23
>
La cuestin de la formacin es siempre ms sutil
cuando su fn no es solamente obtener la adquisicin de sabe-
res, sino tambin la aparicin de ciertas condiciones subjeti-
vas, una transformacin del ser del sujeto.
Jacques-Alain Miller
Hace cuatro aos me incorpor como docente de la Residencia
de Psicologa Clnica del Si.Pro.Sa. de la Provincia de Tucumn.
All coordino un espacio de transmisin denominado Casustica
e Instituciones para los residentes de primer ao.
Desde aqu pude refexionar sobre la formacin del residente
lugar que no hizo a mi recorrido particular y pude advertir que
se trata de poder construir para cada ao un atravesamiento
que posibilite a los sujetos en formacin armar un lugar privi-
legiado donde la lgica de transferencia de conocimiento se
articule a la experiencia singular del encuentro con la clnica.
Lugar necesario para la formacin de un profesional de la Salud
Mental.
Las nuevas polticas pblicas trajeron cambios estratgicos en
el mbito de la Salud, implicando tambin a esta residencia. La
responsabilidad del Estado en cuestiones esenciales: el acceso
a derechos, las polticas de inclusin, el abordaje socio-comuni-
tario, etc., son parte del proceso que se ha generado.
De a poco se fue modifcando el concepto que haba albergado
la formacin de la Residencia de Psicologa Clnica por ms de
25 aos; antes, dependa del comit de Docencia e Investiga-
cin del Hospital Dr. Juan M. Obarrio, hoy dependen directa-
mente de Si.Pro.Sa con bi-sede en los 2 hospitales monova-
lentes de la provincia y desde aqu se determina su director.
En el medio, hubo un fuerte debate en relacin con la idea de
transformarla en formacin en psicologa comunitaria o residen-
cia en Salud Mental.
Durante los ltimos aos aument notablemente el nmero de
residentes, esto determin que haya 2 jefes y nuevas rotacio-
nes. Entre las ms recientes decisiones se destaca la extensin
de un ao ms en la formacin (de 3 a 4 aos). Histricamente,
los docentes, participan ad-honorem, no pertenecen al sistema
y se sostienen en el deseo de transmisin que la episteme te-
rico-clnica del psicoanlisis les permiti construir. Existe el fan-
tasma de que pudiera reconocerse solamente a aquellos que
hoy forman parte del Si.Pro.Sa.
Cada uno de estos cambios trajo debate y tensiones. Se puede
estar a favor o en contra de lo que se viene realizando, pero lo
central, considero, es preguntarnos: est mal que como pol-
tica de estado las residencias acompaen las polticas pbi-
cas en salud? Podemos oponernos a que formen parte de
manera integral del sistema? Qu profesionales de la Salud
Mental se necesitan para dar respuestas a las demandas de
la poca? Cul es la formacin que se debe atravesar para
estar a la altura de las circunstancias?
No debemos aturdirnos con perspectivas ideolgicas. El Ideal
es un horizonte que domina al modo del Amo; sin embargo, no
tenemos por qu perder de vista esa vieja pero actual ense-
anza de Freud que nos advierte acerca de lo imposible de
ensear.
El saber como conocimiento cientfco busca una verdad. El
discurso universitario difunde estas verdades y construye for-
mas de poder dominante. Quizs una de las problemticas
de la poca sea intentar unifcar, universalizar, en un nico
discurso, epistemes diferentes como la psicologa, el psicoa-
nlisis, la salud mental, etc. Tampoco se trata que ninguna de
stas quede fuera del sistema.
Lo interesante de la formacin del residente es que se rea-
liza en el contexto de una prctica. Muchos podran ser los
discursos que propongan modos de sostenerla. Para el psi-
coanlisis es fundamental la formacin que se atraviesa en
lo singular de cada residente como practicante. Porque, si
de algo est advertido este discurso (supongo, otras prcticas
tambin), es que la clnica se transmite en tanto practicante.
Desde aqu, lugar privilegiado.
Esto supone que no se trata solamente de lo que se pueda
ensear en trminos acadmicos, sino de una relacin singu-
lar de lo que cada uno, como profesionales, podamos inte-
rrogarnos y asir de la teora y de la condicin subjetiva del
paciente. Desde esta perspectiva epistmica se concibe la for-
macin como la posibilidad de saber acerca del inconsciente.
Saber al que puede accederse en la medida en que los practi-
cantes puedan saber acerca de su propia condicin subjetiva.
Aprendizaje no es formacin. La formacin corresponde a un
tiempo posterior, la formacin deviene en el desfallecimiento
que tiene el saber propio. En ese momento aprehendo.
Estoy convencida que la efcacia de nuestra residencia con-
sisti, justamente, en legitimar este modelo de formacin.
Legitimar digo, porque ha sabido incorporar tanto tiempos
de transmisin terica como tiempos de supervisin. Es una
formacin que implica no solamente pensar en contenidos o
saberes respecto de las personas que enferman, sino pensar
en los sujetos que operan con estos saberes.
Estas son las cuestiones que quizs hagan ruido hoy.
05
Adriana Casanova
Psicloga. Psicoanalista. Docente de la Residencia de Psicologa Clnica del Si.Pro.Sa
(Sistema Provincial de Salud Provincia de Tucumn). Miembro del Equipo del Hospital de Da
Dr. Juan M. Obarrio Provincia de Tucumn.
([email protected])
CLEPIOS 24
REPORTAJE

CLEPIOS, REVISTA DE PROFESIONALES EN FORMACIN EN SALUD MENTAL 2013 - VOLMEN XIX - N 1: 24-28
Entrevista a Vernica Roma
CLEPIOS 25
>
Clepios: Uno de los ejes principales del nmero en que estamos trabajando tiene
que ver con refexionar acerca de qu cuestiones y de qu manera se apropian,
o no, los residentes de su formacin. Es por eso que nos parece interesante
comenzar revisando la historia de las residencias de Salud Mental en la Ciudad
de Buenos Aires.
Vernica Roma: La historia es larga y hay mucha gente que ha trabajado sobre ella. Es
una historia interesante a tener en cuenta porque lo que se despliega all son los veri-
cuetos polticos, ideolgicos, histricos y los movimientos sociales en relacin con el
campo del conocimiento. La residencia, antes de la resolucin que avala el programa
docente del ao 2003, tena una organizacin que se intentaba respetar en todas las
sedes que, adems, eran muchas menos. No estaba formalmente centralizado, ni pla-
nifcado y evaluado como ahora. Es recin con la escritura formal del programa en el
2003 que empieza a tener otro estatuto. De todos modos, hay que tener en cuenta que
no es un movimiento que surge solo, sino que acompaa muy bien el importante movi-
miento que constituye la Ley 448 de la Ciudad de Buenos Aires. Acompaa y sigue
a la ley en cuanto a los artculos que hablan especfcamente de la capacitacin de
recursos. Pero tambin surge de un movimiento en la Direccin de Capacitacin que
apunta a aunar todos los programas de formacin de residentes y empezar a seguir
los lineamientos respecto de lo que seran programas de competencias profesionales.
Es decir, que surge de los dos lugares: por un lado, las modifcaciones que tienen que
ver con la legislacin y, por otro lado, las cuestiones pedaggicas relacionadas con la
implementacin de este tipo de programas. Hoy en da ya no puede haber residencias
sin programa; de hecho, las pocas residencias que llegaron a constituirse en estos
ltimos aos tuvieron que sentarse entre los coordinadores y expertos a conformar
un programa. Adems, la importancia del programa, que est sostenida desde todos
los que trabajamos en la Direccin de Capacitacin, no radica slo es hacer los pro-
gramas, sino actualizarlos en lo que sea necesario. El nuestro est en el camino de la
actualizacin, estamos haciendo foco en lo operativo de ese programa: cmo se lleva
a cabo, cmo se operativiza en los distintos espacios. Porque la verdad es que en su
estructura es un buen programa, en tanto contempla los distintos aspectos de lo que
seran las competencias esperables para un profesional de la Salud Mental, entendida
como un campo de prcticas. An nos queda plasmar lo que, durante todos estos aos
de implementacin del programa, operativamente ya se est llevando a cabo.
C: El hecho de que se haya constituido un programa en el ao 2003 tuvo varias
implicaciones, entre ellas, que se establezca un perfl de profesional de la Salud
Mental que se busca formar con la residencia. Cmo describiras este perfl?
Y cul diras es la particularidad de este sistema de formacin respecto de
otras ofertas de posgrado?

En esta oportunidad nos interesaba refexionar desde Clepios sobre nuestro lugar e impli-
cacin como profesionales en formacin. Para el reportaje contamos con la Lic. Vernica
Roma, coordinadora general de la residencia en Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires.
CLEPIOS 26
VR: El perfl del profesional que se va a formar est contem-
plado a grandes rasgos en el programa. Obviamente, en cada
una de las instancias de formacin habr que reforzar cules
competencias se tratan en esa rea en particular. En principio
dira que el perfl est sostenido en un programa con una posi-
cin que entiende la Salud Mental como un campo de prcti-
cas. El perfl del profesional est sostenido en esta lgica, en el
atravesamiento formativo en todas esas prcticas contempla-
das en lo que es el campo de la Salud Mental. Es interesante
pensar, en cuanto a la salida laboral, que el mbito privado sea
ocupado en parte por recursos que se formaron en el mbito
pblico; este hecho va a modifcar las prcticas en general. El
objetivo es formar desde la lgica de la Salud Pblica y la Salud
Mental, por eso, las veces que se hacen reuniones informativas,
durante el proceso de seleccin de los postulantes que se pre-
sentan, se aclara que no se trata de la formacin especfca que
pueda obtenerse en otros lugares, que tiene sus lgicas diferen-
tes, ya que se trata de una lgica singular que tiene que ver con
las polticas pblicas y no se puede obtener en otros espacios.
La particularidad, me parece, tiene que ver con los lineamientos
generales del programa, principalmente con la capacitacin en
red. Esto posibilita un pensamiento que se plasma directamente
en la intervencin, en las acciones. El profesional se entrena en
un tipo de pensamiento que ubica una red frente a la problem-
tica que se nos plantea, problemtica que puede ser individual,
social, grupal, comunitaria, pero que est inscripta en una red.
Es necesario pensar cualquier problemtica de esta manera y
no en solitario.
La otra diferencia tiene que ver con la diversidad terica soste-
nida en el programa y en la articulacin con el inters de cada
joven profesional, que muchas veces se juega desde el inicio
con la seleccin de la sede. Cada sede tiene su lgica de tra-
bajo. Nosotros tenemos que garantizar que un residente pueda
tener las distintas instancias y posibilidades para poder res-
ponder desde aquello que ese residente considera ticamente
mejor, pero sin desconocer todas las otras aristas instituciona-
les y formativas que le da el sistema, adems de la teora parti-
cular a la que adhiera. El marco terico que hay que utilizar es
el marco de la Salud Pblica. Despus se ver cmo pensar
las intervenciones puntuales desde cada una de las disciplinas
y teoras.

C: Cmo penss las crticas o quejas que los mismos resi-
dentes pueden hacerle a veces a esta lgica de formacin
plasmado formalmente en el programa docente?
VR: Es interesante. Estuve releyendo artculos de Clepios. En
uno de ellos, en una entrevista realizada a Goldchluk (N. de la
R: Dr. A. Goldchluk, Jefe de consultorios externos del Hospital
Borda), l hablaba de la formacin y contaba que, cuando l
hizo su residencia, lo que se sostena era una oposicin entre
lo reglamentado y el deseo que llevaba a querer formarse en
reas especfcas en relacin con los intereses propios. Yo creo
que en algn momento, al no haber un recorrido tan formali-
zado, el inters individual estaba ms puesto sobre el tapete,
y, a veces, lo sigue estando. Porque lo que es llamativo es el
cuestionamiento que ahora muchos le hacen a determinadas
instancias del programa. Es llamativo porque, por ejemplo, en
la facultad no cuestionamos el programa de la formacin de
grado. Entonces, para no ubicarlo nicamente como una pola-
ridad entre grado y posgrado, se podra pensar en trminos de
la tensin entre lo acadmico y la residencia, entendida como
una combinacin entre lo acadmico y lo asistencial. Yo creo
que queda el resabio de esto que dice Goldchluk, del deseo de
formarse en tal o cual cosa, cuestin que me parece importan-
tsimo. Si nosotros a lo largo del recorrido logramos transmitir,
no educar, algo del deseo y de la pasin de ser un profesio-
nal de Salud Mental, la verdad es que estaramos contentos.
Me parece que el deseo de cada quien puede ser reforzado
en diferentes instancias pero existe tambin una va formal que
cada vez va formalizndose ms. Podramos pensar el reco-
rrido posible desde una cuestin informal del deseo individual,
hasta la regulacin hecha por un programa, en el que incluso
va tomando forma a nivel nacional e internacional. En este sen-
tido, la lgica de formacin no puede depender de un individuo
o de un pequeo grupo que sera una sede o una jurisdiccin
sino que ahora, por ejemplo, con la acreditacin nacional de
sedes formadoras, hay variables que tambin son supra juris-
diccionales para nosotros. Entonces, hay una lgica comn a
ser respetada que implica pensar la Salud Mental Pblica como
un campo de prcticas. Claro que se dan tensiones entre esta
legalidad comn y el deseo de cada uno; sin embargo, esas ten-
siones deben ser sostenidas, no eliminadas. Frente a la riqueza
de prcticas que hay en el campo de la Salud Mental se vuelve
necesaria la insercin en todas ellas, an en las reas que a
uno podran no interesarle. Toda esa prctica, en diferentes
espacios, termina produciendo efectos y multiplicndose en el
resto de las otras reas.
C: Mencionabas la tendencia a la formalizacin a nivel
nacional. Teniendo en cuenta que hace un tiempo que se
aprob la Ley Nacional de Salud Mental, podras contar-
nos algo acerca del estado de las residencias a nivel nacio-
nal? Cmo crees que podra repercutir en las residencias
a nivel nacional?
VR: En principio, la situacin de la Ciudad de Buenos Aires res-
pecto de su historia y trayectoria en el campo de la Salud Mental
es importante. Los contactos que se han tenido en distintas ins-
tancias van desde aquellas informales hasta las formales. Las
informales pueden ser los contactos que tenemos con distintas
residencias en provincias por rotaciones de nuestros residentes
y las formales pueden ser los cursos que se organizan tanto
desde Nacin como desde la Organizacin Panamericana de la
Salud. Cmo est regulado y la lgica o eje partcular que se le
fue dando en cada provincia va a depender de diferentes varia-
bles, por ejemplo, si tenan leyes jurisdiccionales antes de la
nacional. En Buenos Aires lo que tenemos es una variedad tan
amplia que tiene sus ventajas as como, obviamente, tambin
tiene sus contras. Su contra es que a veces hay tanta fragmen-
tacin en esa variedad que se vuelve difcil poder articular entre
todas esas reas diferentes.
En la actualidad, el Ministerio de Salud de la Nacin est convo-
cando a la mesa de debate sobre este tema. La jurisdicciones
van a responder a esto y van a tratar de ver si acuerdan o no,
pero en la mesa de discusin ya est la ciudad de Buenos Aires.
Van a ser lineamientos generales pero que van a tener mucho
que ver con lo que nosotros ya hacemos.
C: Cmo penss esa tensin entre una mayor tendencia
a la formalizacin y la heterogeneidad propia del campo?
VR: Creo que es interesante tomar esto para plantear la tensin
entre homogeneidad y heterogeneidad en la formacin. En una
REPORTAJE
CLEPIOS 27
>
entrevista que en algn momento me hicieron en Clepios sobre este tema, una de las
preguntas era si la idea de un programa implica la homogeneizacin de la formacin,
donde se entenda que esto se planteaba como si fuese un problema. En realidad, la
formalizacin tiende a la homogeneidad pero, a su vez, permite que se sigan respe-
tando ciertas cuestiones que son heterogneas. Esa es la idea de un programa, dar
un marco. Esta tensin constante se plasma, por ejemplo, en la inclusin y el trabajo
conjunto de las diferentes disciplinas que se estn considerando como parte de la for-
macin en Salud Mental. La formacin se est pensando a nivel nacional de manera
mucho ms amplia, con la intencin de ir incluyendo a Trabajo Social y Enfermera;
asimismo, que el programa formativo est encarado desde estas cuatro disciplinas.
Faltaran varias disciplinas, tales como Terapia Ocupacional, Musicoterapia o Psicope-
dagoga, que son consideradas dentro del campo en general y con las cuales tambin
se articulara. Para que esto ocurra tiene que haber un marco. Es lo que nosotros en la
actualidad intentamos hacer slo con dos disciplinas, con la intencin de que cada una
pueda mantener la especifcidad disciplinar pero, a su vez, con la lgica de antemano
de un pensamiento interdisciplinario que est en s sostenido o es la pata fuerte del
campo de la Salud Mental.
C: Consideramos que para la capacitacin de los profesionales y el sistema de
salud en general sera de inters poder conocer mejor la complejidad de proble-
mticas con que trabajamos cotidianamente, as como relevar las necesidades
de la comunidad y construir nuevos modos de abordaje. En este sentido, nos
preguntamos sobre el lugar que tiene la investigacin dentro del programa de
formacin.
VR: En algn momento se hicieron cursos centralizados sobre investigacin, con algu-
nas difcultades que hicieron que estos cursos no continuasen. Lo cierto es que la
tarea de investigacin es fundamental en cualquier prctica y debera acompaarla
todo el tiempo. La Direccin General de Docencia e Investigacin tiene dos patas, una
es la Direccin de Capacitacin y Docencia y, la otra, la Direccin de Investigacin. La
investigacin debera atravesar los cuatro aos de la residencia y es algo que tiene
que estar sostenido claramente en cada una de las sedes; no especfcamente en rela-
cin con la sede de la residencia de Salud Mental sino respecto a la sede en general,
es decir, el hospital mismo. De hecho cada hospital tiene un Comit de Docencia e
Investigacin y ellos estn trabajando respecto del tema investigacin, de diferentes
maneras.
El inconveniente que hoy nosotros tenemos tiene que ver con que todas las temticas
en esas reas estn sostenidas en medicina basada en la evidencia y la difcultad es
poder incluir investigaciones de tipo cualitativo. De hecho, hay un curso organizado
por la Direccin de Capacitacin, abierto a todos los que quieran participar, que es
sobre este tema. Muchas sedes ya se estn acoplando, debido al funcionamiento del
CODEI, a diferentes investigaciones y la idea es que la Direccin de Investigacin
tambin lo pueda ir implementando porque es fundamental que la residencia pueda
empezar a utilizar las herramientas que brinda el Comit de Docencia e Investiga-
cin. Es importante que los resultados de esas investigaciones despus se apliquen,
porque es un insumo para la sede, ya que podran tomarse decisiones respecto no
slo de los dispositivos a implementar sino de la articulacin e implementacin de los
recursos humanos. Para nosotros es importante que se pueda empezar a movilizar la
articulacin con el Comit de Docencia e Investigacin y las distintas coordinaciones
locales de cada sede. Pero no todo depende del programa, muchas veces se le pide
al mismo programa que cubra todas estas variables y a veces los programas tienen
lmites reales, concretos y para ello estn dispuestos estos organismos que deben
cumplir sus funciones.
C: Pensando en la lgica de tensiones que planteaste, entendemos que hay una
en particular relacionada con la modalidad de capacitacin en servicio. Cmo
penss esta tensin entre la fgura de profesional en formacin y la del traba-
jador?
VR: Ya planteamos tres tensiones: una entre homogeneidad y heterogeneidad, otra
entre grado y posgrado y la tercera entre lo acadmico y la capacitacin en servicio.
Tambin hay una cuarta tensin, que se da entre lo formativo y el mbito de trabajo.
CLEPIOS 28
Como nosotros somos profesionales de la Salud Mental sabe-
mos que las tensiones hay que trabajarlas y no eliminarlas.
Sostenerlas, saber que existen, y trabajar con ellas sin tratar de
eliminarlas porque, como dice Freud, siempre que intentamos
evitar un conficto nos paramos en alguna de las dos patas.
Lo cierto es que los residentes trabajan y por trabajar tienen
determinados derechos propios del universo laboral. Pero no
hay que desconocer en ningn momento que ese trabajo es
para capacitarse como profesionales y esa es justamente la
tensin especfca de la capacitacin en servicio. Las condicio-
nes laborales de un residente deben ser las ptimas y hay ins-
tancias que cuidan ese lugar. Sobre todo la instancia que debe
estar velando por eso es la subcomisin de residencia. Esta
tensin entre lo laboral y lo formativo no es slo una tensin
inherente a la capacitacin en servicio: a veces, el propio resi-
dente no considera como trabajo el espacio formativo no asis-
tencial y eso s es trabajo porque el residente est contratado
para formarse.
C: Los cursos centralizados, por ejemplo?
VR: La formacin est sostenida en distintos pilares. Los cursos
centralizados son parte del apoyo matricial al programa. Estos
cursos fueron sostenidos paulatinamente. En mi poca como
residente, cuando no haba programa, no existan. Despus
hubieron dos o tres cursos, que eran muy amplios o genera-
les, y ms adelante se fueron reforzando con otros cursos. Su
objetivo es el apoyo matricial de cada una de las prcticas que
el residente realiza. Es decir, cada rotacin est sostenida por
tres instancias: el curso centralizado, la formacin de la sede y
el acompaamiento al residente. La formacin tiene dos patas:
la capacitacin en servicio en cada dispositivo el aprender
haciendo y, por otro lado, el acompaamiento a ese apren-
der haciendo. Ese aprender haciendo, que es, por ejemplo, una
entrevista de admisin que hicieron con un referente o lo que
charlaron despus con un referente, sera una de las patas. La
otra tiene que ver con las prcticas en general, las lgicas de los
dispositivos, el reforzamiento que cada una de las sedes hace
sobre esas lgicas y todas las tareas ms amplias, como, por
ejemplo, participar en supervisiones de otros. En ese sentido
surgieron los cursos centralizados.
Los cursos generales en este momento son: Escenarios de
la Salud Mental en la Cidad de Buenos Aires, Introduccin al
diagnstico en Salud Mental, Aspectos clnicos relevantes en la
atencin integral del paciente psiquitrico, Textos fundamenta-
les de la clnica psiquitrica y Consumos problemticos.
Adems, estn los cursos centralizados cuyo objetivo es abrir
la discusin para pensar en los dispositivos en los que se
rota, estos son: Interconsulta, Urgencias, Dispositivo de inter-
nacin en Salud Mental, Inclusin Social y Atencin Primaria
de la Salud. Todos estos cursos se entrecruzan en los cursos
generales, por ejemplo, si vos conocs el escenario de la Salud
Mental de Buenos Aires, pods comprender como el campo de
la urgencia est inserto en el mismo.
C: Por qu crees que ocurre que muchas los residentes
no pueden apropiarse de estos espacios y ronda la queja?
VR: Yo creo que tiene que ver con esta tensin entre el deseo y
la regla, el hecho que se les dice qu deben hacer y se les juega
esto de yo estoy ac porque quiero y quiero formarme en esto
que yo quiero. Pasa muchas veces que a posteriori se valoran,
porque a los cursos centralizados viene gente con mucha tra-
yectoria y en ese momento no son aprovechados. Entonces, lo
que terminamos diciendo es bueno, los tienen que hacer y eso
no est bueno... Nosotros tratamos de incluir la opinin de los
residentes acerca de las clases; por eso, tambin en la orga-
nizacin participan los jefes de residentes. Esta queja no slo
se vincula con los cursos centralizados, tambin aparece en
los espacios formativos no asistenciales de las sedes. Muchos
jefes de residentes comentan que los residentes quieren eva-
dir algunos espacios del da de formacin. Pero no entiendo
por qu los residentes comienzan a quejarse en primer ao,
cuando recin ingresan, porque en todo caso tendra sentido
que la queja aparezca en cuarto, una vez que atravesaron y
conocieron todo el sistema. Sin embargo, suele ocurrir al revs.
Tambin hay una queja que creo se sostiene con la forma de
ingreso: el residente entra con una especie de sensacin de
un derecho adquirido por haber logrado un puntaje alto en un
examen como el nuestro y no con la sensacin de que eso los
obliga y les otorga la responsabilidad de transitar una residen-
cia. Pero creo que tiene que ver con el tipo de examen que se
realiza, que permite que entren aquellos que tienen ms memo-
ria y no necesariamente quien tiene ms idoneidad; no necesa-
riamente entran los mejores profesionales, habr que formarlos
como tales. Igualmente, creo que es la forma de ingreso ms
adecuada ya que debe ser transparente, objetivable y ecu-
nime. No nos olvidemos que el programa, la ordenanza y el sis-
tema de residencias est sostenido en una lgica mdica que
clsicamente se sostuvo en criterios cuantifcables y medibles.
C: Respecto de la modalidad de evaluacin, cul sera el
objetivo de la evaluacin durante la residencia? Qu dif-
cultades encuentran en su implementacin?
VR: La evaluacin es fundamental. Cualquier programa de
formacin tiene tres pilares: la gestin del programa, la pla-
nifcacin del programa y la evaluacin. El problema principal
que nosotros tenemos es que el sistema no considera la eva-
luacin como parte importante del proceso. Entonces, muchas
de las difcultades que encontramos en su implementacin es
que muchos referentes no quieren comprometerse en este
proceso que es la evaluacin aunque s lo hacen con la forma-
cin. Surge otra tensin con las formaciones ms tradicionales
y sta, que no lo es. Hay diferentes preguntas sobre lo que
es una evaluacin: es una evaluacin que evala los cono-
cimientos adquiridos? o es una evaluacin que est dentro
de la planifcacin de la prctica? Lo cierto es que habra que
darle ms peso. No puede haber ninguna sede de residencia,
ningn proyecto local que se desprenda del programa cen-
tral sin el proceso de evaluacin. Este proceso involucra dis-
tintos actores, el referente del dispositivo, el coordinador del
programa y el jefe de residentes. Pero una de las mayores
difcultades es que no hay cultura de evaluacin en el sistema
y es difcil introducir esta cultura.
Otro aspecto a destacar es que permitira perfeccionar absolu-
tamente el programa. De hecho, la actualizacin que nosotros
queremos hacer del programa docente est sostenida en la
evaluacin. Ningn proceso puede pensarse sin la evaluacin
de los objetivos propuestos y de los resultados obtenidos.
C: Muchas gracias.
REPORTAJE
CLEPIOS 29

CLEPIOS, REVISTA DE PROFESIONALES EN FORMACIN EN SALUD MENTAL 2013 - VOLMEN XIX - N 1: 29-35
La formacin en la residencia de
Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires
RESUMEN :: El propsito del siguiente trabajo es indagar qu piensan los residentes de Salud Mental
de CABA acerca de la formacin. Se estudi acerca de la residencia como sistema de formacin, la
formacin conjunta, la orientacin profesional, el programa de formacin y el potencial transformador.
A tal fn, se analizaron cualitativa y cuantitativamente los resultados de cuestionarios completados por
residentes de las 14 sedes.
PALABRAS CLAVE :: residencia formacin programa de residencia orientacin profesional
participacin
PROFESSIONAL TRAINING IN MENTAL HEALTH RESIDENCIES IN THE CITY OF BUENOS AIRES
ABSTRACT :: The purpose of this article is to inquire about what mental health residents think about
their training. It aims to study residency as a professional training program, joint training, professional
orientation, training program and the potential for transformation. To this end, the results of question-
naires flled by residents in 14 hospitals were analyzed qualitatively and quantitatively.
KEY WORDS :: Residency Professional Training Residency Program Professional Orientation
Participation
Foto/ Luciana Goldstein
CLEPIOS INVESTIGA
Comit de Redaccin de la Revista Clepios
CLEPIOS 30
Presentacin
Partiendo de la pregunta que nos convoca en este nmero
de Clepios, pensamos que era una buena oportunidad para
que los residentes podamos decir nuestras opiniones sobre
la formacin y pensar cmo nos posicionamos en el trayecto
que la residencia nos propone. Para esto diseamos un breve
cuestionario a fn de lograr una primera aproximacin que nos
permita empezar a pensar esta temtica. En dicho cuestiona-
rio incluimos preguntas que agrupamos en diferentes ejes te-
mticos, a saber: la residencia como sistema de formacin, la
formacin conjunta, la orientacin profesional, el programa de
formacin y el potencial transformador.
Materiales y mtodo
Se trata de un estudio de tipo descriptivo de corte transver-
sal. Se utiliz un cuestionario autoadministrado que combina
preguntas cerradas y abiertas (ver anexo). Algunas preguntas
permitan una sola respuesta y otras eran de respuesta ml-
tiple las del primer tipo sern expresadas en los resultados
como porcentaje del total de casos y las del segundo como
porcentaje del total de menciones.
El relevamiento se realiz en el mes de abril de 2013. Se en-
tregaron encuestas individuales en cada una de las 14 sedes
que integran el sistema de residencias de Salud Mental de la
Ciudad de Buenos Aires (lvarez, Alvear, Argerich, Borda, Du-
rand, Elizalde, Gutirrez, Moyano, Piero, Pirovano, Ramos
Meja, Rivadavia, Tobar Garca, Torn).
Resultados
Se obtuvieron un total de 168 casos, cuya distribucin, en
cuanto a tipo de hospital, profesin y ao de residencia, fue:
78% hospitales generales y 22% hospitales monovalentes;
54% psiclogos y 46% mdicos; 30% primer ao de residen-
cia, 23% segundo, 17% tercero y 30% cuarto.
A. La residencia como sistema de formacin
En la pregunta 1, que indaga de manera abierta sobre la valo-
racin de la residencia como sistema de formacin, muchos la
destacan como la mejor forma de iniciar el recorrido profesio-
nal, si bien plantean que habra cuestiones a mejorar.
Entre los aspectos que se destacan como positivos los ms
mencionados son: trabajo grupal e interdisciplinario, acerca-
miento a la clnica supervisado, combinacin de aprendizaje
terico y prctico, formacin en mbito pblico, rotacin por
diferentes campos de prcticas.
En cuanto a las falencias, si bien muchos residentes mencio-
nan la necesidad de mejorar el sistema, la mayora no precisa
cules son los aspectos negativos, excepto aquellos que si-
tan que el sistema deja la formacin en segundo plano frente
a lo asistencial.
En la pregunta 2, respecto a las motivaciones para el ingreso
al sistema, las opciones ms seleccionadas fueron: acerca-
miento a la clnica en institucin pblica (30%); formacin gru-
pal interdisciplinaria (25%); trabajo rentado (18%).
B. Formacin conjunta
Del total de los encuestados el 81% declar que saba que
la residencia era conjunta antes de ingresar (pregunta 3) y
el 85% considera que es muy importante esta modalidad de
formacin. Respecto a la opinin sobre la formacin conjunta
(pregunta 4) las opciones ms elegidas fueron: posibilita un
abordaje complejo de las problemticas (39%); permite inte-
rrogar la propia disciplina (28%); nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente (28%).
C. Orientacin profesional
Las respuestas a las preguntas 7 y 8 nos aportan distribucio-
nes similares entre las referidas al proyecto de insercin labo-
ral y las que se referen al campo de insercin laboral al que
se orienta el perfl profesional que forma el sistema. En ambos
casos las ms mencionadas fueron: hospital y consultorio.
D. Programa de formacin
Del total de encuestados (pregunta 9) el 69% saba que la resi-
dencia estaba estructurada en rotaciones por diferentes reas
de atencin, mientras que el 31% restante lo desconoca. En
orden de prioridad las rotaciones que los residentes conside-
ran ms aportan a su formacin (pregunta 10) son: consulto-
rios externos (29%); internacin (27%); guardia (20%); inter-
consulta (10%); rotacin libre (5%) y salud mental comunitaria
e inclusin social (4%).
A su vez, en funcin de las rotaciones existentes, se indag
cuales deberan tener un lugar ms preponderante en rela-
cin al tiempo y la organizacin (pregunta 11) y en este caso
las menciones fueron: salud mental comunitaria (24%); inclu-
sin social (24%); consultorios externos (14%); rotacin libre y
guardia (12%); internacin (10%); interconsulta (5%).
En cuanto a investigacin, se pregunt si les gustara que tu-
viera un lugar ms relevante dentro de la formacin y el 90%
respondi afrmativamente. Las razones con las que justifcan
su respuesta son: produccin de conocimiento, revisin de las
prcticas, relevamiento de las necesidades de la poblacin,
enriquecer la experiencia, pensar nuevas estrategias de abor-
CLEPIOS INVESTIGA
CLEPIOS 31
>
daje, repensar teora y clnica.
En la pregunta 12 que indaga sobre las problemticas que no
podemos abordar con la formacin, las respuestas ms men-
cionadas fueron: adicciones, trastorno lmite de la personali-
dad, problemticas sociales complejas, inclusin social, traba-
jo con la comunidad, abordajes familiares y grupales.
Por ltimo, se indag sobre los diferentes espacios de forma-
cin. En la pregunta 15 se pide a los encuestados que mencio-
nen aquellos que consideran que ms aportan a su formacin.
Los resultados arrojaron que el espacio de supervisin es el
ms elegido (32%), seguido por los ateneos conjuntos (25%),
los cursos anuales por especialidad (16%), los ateneos por
especialidad (12%), las jornadas de residentes y los cursos
anuales conjuntos (5%), la asamblea (3%), los cursos centra-
lizados (1%).
Se indag tambin acerca de cules son los espacios que me-
nos aportan a la formacin de los residentes y en este caso los
cursos centralizados fueron elegidos con un 51%. Luego fue-
ron nombrados: la asamblea (23%), las jornadas de residentes
(10%), los cursos anuales conjuntos (9%), los cursos anuales
por especialidad (4%) y por ltimo, las supervisiones, los ate-
neos conjuntos y los ateneos por especialidad (1%).
E. Potencial transformador

En la pregunta 17 se les pregunta a los residentes cunto con-
sideran que participan para transformar los espacios que con-
sideran menos aportan a su formacin. El 71% de los encues-
tados, considera que hace poco por realizar cambios, el 16%
manifesta no hacer nada y solo el 13% considera hacer mu-
cho. Luego, se indaga (pregunta 18) acerca de cmo pueden
mejorarse esos espacios que estn desaprovechados. Entre
las respuestas y las propuestas que ms se mencionan en
esta pregunta se pueden indicar: creacin de espacios estruc-
turados para hablar de la formacin, espacios de intercambio
supervisados, espacios de refexin con personal de planta o
con residentes de otros hospitales, polticas centrales, mayor
compromiso, organizacin y participacin de los residentes.
Cabe destacar que muchos de quienes proponen la formacin
de espacios de discusin nuevos aclaran que consideran que
las asambleas no cumplen dicha funcin.
Discusin
- Al indagar sobre la residencia como sistema de formacin, se
destaca su carcter de ser un sistema de formacin pblico,
rentado y grupal. La valoracin en trminos generales es po-
sitiva, aunque se considera que el mismo presenta fallas, que
en la mayora de las respuestas no se especifcan.
Cuando se indaga por la participacin a la hora de transformar
aquellos espacios fallidos, un 87% de los encuestados respon-
de que percibe su propia participacin como haciendo poco
o nada al respecto. A la vez, en la pregunta acerca de cmo
se podran mejorar dichos espacios, si bien muchos plantean
la posibilidad de organizarse y repensar los programas y las
prcticas, la mayor parte de las respuestas dan por supues-
to que el agente de la transformacin debera ser un tercero,
ubicando a otro como responsable de la formacin ya sea la
direccin de capacitacin, los jefes de residentes, o alguna
otra identidad desconocida.
En este punto, se puede suponer cierta pasividad en los resi-
dentes, ya que all donde sealan fallas en el sistema como
problema en su formacin, se perciben participando poco para
su transformacin.
Nos parece que sera interesante refexionar en este punto,
abriendo preguntas en principio: Se cree que tiene sentido
participar? Se considera la participacin como una va regia
para lograr transformaciones? O por qu otras vas se consi-
dera se darn transformaciones?
- En cuanto al apartado referido a la formacin conjunta, es de
destacar el alto porcentaje de residentes (97%) que conside-
ran que la formacin conjunta es muy importante (85%) o algo
importante (12%). Nos interesa pensar estos datos en relacin
con aquellos que se referen a cules son los espacios que
ms aportan a la formacin (pregunta 16). En esta pregunta,
respecto a los ateneos se puede observar una diferencia entre
la valoracin de los ateneos conjuntos, elegidos por 109 del
total de 168 encuestados que respondieron esa pregunta. Los
ateneos por especialidad fueron elegidos por 53 encuestados
de los 168. A su vez, en lo concerniente a los cursos, los cen-
tralizados cuya modalidad es conjunta fueron elegidos slo
por 4 residentes del total y los cursos anuales conjuntos por 21
de ellos, contrastando con la eleccin de los cursos anuales
por especialidad que fueron seleccionados por 69 residentes
del total.
Podemos hipotetizar entonces que en el momento de pensar
en la formacin conjunta se les da mayor importancia, o se
destacan ms, aquellos espacios que tienen mayor relacin
con la prctica clnica que aquellos que se presentan en forma
de curso, siendo este formato mas elegido para compartir con
compaeros de la misma disciplina. Suponemos que efectiva-
mente, en las presentaciones de ateneos, se produce cono-
cimiento relativo a como pensamos la prctica conjunta y las
diferentes variables que la atraviesan.
Pareciera que algo resulta fallido a nivel de la transmisin
terica y de la articulacin de saberes menos anudada a la
prctica cotidiana. Cabe preguntarse si habra algn saber ya
conceptualizado y articulado susceptible de ser transmitido o
pensado que d cuenta y pueda orientar la prctica conjunta.
Asimismo, nos preguntamos por la sistematizacin de la discu-
sin en los ateneos, ya que en la mayora de los debates que
surgen entre integrantes de ambas disciplinas a raz de estas
presentaciones se produce conocimiento que justamente es
CLEPIOS 32
compartido, pero se pierde al no contar con herramientas para
sistematizarlo y poder conceptualizar ese material que pue-
de tener potencial para dar cuenta de los avances en nuestra
prctica, nuestro pensamiento sobre ella y como registro his-
trico de las modifcaciones que todo ello va experimentando
a lo largo de la historia de cada residencia.
- En cuanto al captulo correspondiente al programa de resi-
dencia, las rotaciones ms valoradas resultaron ser consulto-
rios externos, internacin y guardia; a la vez que se expresa
que inclusin social y salud mental comunitaria deberan tener
un lugar ms preponderante, en cuanto a tiempos y organi-
zacin, dentro del programa actual de formacin. Podemos
pensar que estas respuestas, por una parte, expresan inters
e intenciones de dar mayor lugar a aquellas prcticas que pre-
tenden instituir un abordaje en el campo comunitario, aunque
se marca que tal como estn organizadas actualmente no se
considera que aporten a la formacin profesional. Asimismo
estn entre los menos mencionados como mbitos para los
cuales nos forma el sistema de residencias. En la vereda de
enfrente, se observa una notoria valoracin de dispositivos
que respaldan un abordaje de tipo hospitalocntrico o privado
(hospital y consultorio), en desmedro de aquellos que sientan
sus bases en la comunidad.
Parece coherente entonces que nos percibamos como forma-
dos para reproducir la misma prctica hospitalocntrica, con
una formacin en la que se ven ms valorados los espacios de
guardia e internacin, espacios que justamente sostienen una
prctica centrada en el hospital y en aquellos sujetos que pue-
den llegar a l. Pero se evidencian las necesidades que aguje-
rean esta reproduccin continua y la necesidad de cambiar el
paradigma de abordaje cuando se expresan las problemticas
frente a las cuales los residentes dicen carecer de herramien-
tas (pregunta 12) sean: adicciones, abordajes grupales y co-
munitarios, inclusin social, problemticas sociales.
- En relacin a la orientacin profesional, tanto en lo que
hace a los proyectos personales (pregunta 7) como al perfl
de profesionales que formara la residencia (pregunta 8), los
espacios ms mencionados fueron el hospital y el trabajo en
consultorios. Estas respuestas coinciden con las rotaciones
que los residentes valoran como aquellas que ms aportan a
su formacin profesional. Cabe la pregunta entonces acerca
de si hay alguna relacin de determinacin entre el proyecto
personal y las rotaciones que ms se valoran en el trascur-
so de la residencia. En este sentido, podra pensarse que de
haber alguna modifcacin en las rotaciones de la residencia,
por ejemplo y siguiendo la opinin de los residentes en las de
salud mental comunitaria e inclusin social, se podra modif-
car la orientacin y los proyectos profesionales de los mismos.
En este sentido, se puede pensar el potencial de replantear
los programas y su implementacin a la hora de formar profe-
sionales que puedan sostener una transformacin del sistema
de salud pblica acorde a las normativas vigentes en el mbito
de la salud mental.
- Por ltimo, nos interesa pensar el apartado respecto al po-
tencial transformador en relacin con algunos de los aspectos
planteados en esta discusin.
Como ya sealamos, es de destacar la poca valoracin que
reciben los cursos centralizados: los mismos fueron mencio-
nados slo por 4 encuestados de los 168 como espacio que
aporta a la formacin, mientras que fueron sealados por 128
del mismo total como uno de los espacios que menos aporta
a la formacin.
El mismo anlisis cabe en cuanto a las opiniones respecto a
las rotaciones de inclusin social y salud mental comunitaria,
las menos valoradas por los residentes, que se expresan tam-
bin en forma de queja insistente, pero que no se traduce en
ninguna propuesta de accin.
Estos aspectos se pueden asociar con la posicin del 71% de
los encuestados que dice hacer poco por transformar aque-
llos espacios desperdiciados, junto con la de otro 16% que
dice hacer nada por transformarlos.
Habra que pensar entonces: Qu es lo que hacemos con
los espacios que estn dispuestos institucionalmente para pro-
mover la participacin?Cmo nos apropiamos de ellos? En
qu los derrochamos o para qu los aprovechamos?. Porque
quizs para generar nuevos espacios y promover ms parti-
cipacin habra que empezar por aquello que ya tenemos y
que no percibimos: solo 12 encuestados eligieron la asamblea
como espacio que aporta a su formacin, 58 encuestados lo
ubicaron como uno de los que menos aporta a la formacin.
La asamblea parece utilizarse para debatir lo cotidiano de la
limpieza y la escasez de caf, o la caja chica Por qu?
Teniendo en cuenta que el disgusto y la queja existen, cabe
preguntarse si nos queremos seguir manteniendo en esta po-
sicin o si comenzamos a cambiar nuestra actitud. No est
dems recordar que toda posicin de queja esta asociada a un
sufrimiento, y es en este punto que nos interesa compartir lo
que propone el escritor I. Calvino en su libro Las ciudades in-
visibles: El inferno de los vivos no es algo que ser; hay uno,
es aquel que existe ya aqu, el inferno que habitamos todos
los das, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de
no sufrirlo. La primera es fcil para muchos: aceptar el inferno
y volverse parte de l hasta el punto de no verlo ms. La se-
gunda es peligrosa y exige atencin y aprendizaje continuos:
buscar y saber reconocer quin y qu, en medio del inferno,
no es inferno, y hacerlo durar, y darle espacio.
CLEPIOS INVESTIGA
CLEPIOS 33
>
Hospital:
Profesin:
Ao de residencia:
1 Qu penss de las residencias como sistema de for-
macin? (A desarrollar sintticamente)
2 Por qu elegiste entrar a un sistema de residencias?
a. Porque brinda la posibilidad de una formacin grupal
b. Porque brinda la posibilidad de una formacin grupal e
interdisciplinaria.
c. Por el prestigio acadmico
d. Para iniciar una carrera hospitalaria
e. Porque es un trabajo rentado
f. Por la posibilidad de un acercamiento a la clnica en una
institucin publica.
g. Otros (Expresar cul/es)
3 Sabas que la residencia era conjunta antes de
ingresar?
SI/NO
4 Crees que la formacin conjunta?
a. Posibilita un abordaje complejo de las problemticas
b. Va en desmedro de la formacin disciplinaria especfca
c. Permite interrogar la propia disciplina
d. Nos prepara para trabajar interdisciplinariamente
e. No afecta/aporta a la formacin profesional.
f. Otros (Expresar cul/es)
5 Cun importante te parece que la formacin sea
conjunta?
a. Muy importante
b. Algo importante
c. Ni importante ni poco importante
d. Poco importante
e. Nada importante
6 Por qu? (A desarrollar sintticamente)
7 Cul es tu proyecto de insercin laboral cuando ter-
mines la residencia?
a. Docencia
b. Hospital
c. Centro de salud
d. Dispositivos de inclusin social
e. Clnicas privadas
f. Consultorio
g. Obras sociales
h. Otros (Expresar cul/es)

8 Entre los lugares nombrados y los que se te ocurran
para qu mbito/s de insercin laboral crees que nos
forma el sistema de residencias?
9 Sabas que la residencia estaba estructurada en
rotaciones por diferentes reas de atencin, al momento
de ingresar?
SI/NO
10 Mencion o marc las dos rotaciones que con-
siders que ms aportan a tu formacin? (consultorios
externos, internacin, guardia, salud mental comunitaria,
inclusin social, interconsulta, rotacin libre)
11 Qu dos rotaciones considers que deberan
tener un lugar ms preponderante (ms tiempo, mejor
organizacin, etc.)?
12 Qu problemticas crees que no podemos abor-
dar con las herramientas que nos brinda la formacin?
13 Te gustara que la investigacin tuviera un lugar
signifcativo?
SI/NO
14 Por qu? (A desarrollar sintticamente)
15 Mencion los tres espacios que considers que
ms aportan a tu formacin
a. Supervisin
b. Jornadas de residentes
c. Ateneos conjuntos
d. Ateneos por especialidad
e. Asamblea
f. Cursos centralizados
g. Cursos anuales por especialidad
h. Cursos anuales conjuntos
i. Otros
16 De los espacios mencionados en la pregunta ante-
rior cules considers que son los dos que menos apor-
tan a la formacin?
17 Cunto considers que particips para transfor-
mar aquellos espacios que menos aportan a tu forma-
cin?
a. Mucho
b. Poco
c. Nada
18 Cmo crees que se pueden mejorar aquellos
espacios que estn desperdiciados? (A desarrollar sint-
ticamente)
Anexo 1: Cuestionario

CLEPIOS 34
CLEPIOS INVESTIGA
2
Por qu elegiste entrar a un sistema de residencias?
4
Crees que la formacin conjunta...
7
Cul es tu proyecto de insercin laboral
cuando termines la residencia?
8
Entre los lugares nombrados y los que se te ocurran
para qu mbito/s de insercin laboral crees que
nos forma el sistema de residencias?
Anexo 2: Grcos
3%
25%
14%
9%
18%
30%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Acercamiento a la clnica
en institucin pblica
Trabajo rentado
Iniciar carrera hospitalaria
Prestigio acadmico
Formacin grupal e
interdisciplinaria
Formacin grupal
39%
2%
28%
28%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45%
Posibilita abordaje complejo
de las problemticas
Va en desmedro de la formacin
disciplinaria especca
Permite interrogar
la propia disciplina
Nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente
No afecta/aporta a la
formacin profesional
12%
23%
11%
7%
8%
24%
13%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
6%
28%
13%
9%
13%
19%
9%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
29%
27%
20%
4%
4%
10%
5%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
14%
10%
12%
24%
24%
5%
5%
12%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
32%
5%
25%
12%
3%
1%
16%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
1%
10%
1%
1%
23%
51%
4%
9%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60%
3%
25%
14%
9%
18%
30%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Acercamiento a la clnica
en institucin pblica
Trabajo rentado
Iniciar carrera hospitalaria
Prestigio acadmico
Formacin grupal e
interdisciplinaria
Formacin grupal
39%
2%
28%
28%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45%
Posibilita abordaje complejo
de las problemticas
Va en desmedro de la formacin
disciplinaria especca
Permite interrogar
la propia disciplina
Nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente
No afecta/aporta a la
formacin profesional
12%
23%
11%
7%
8%
24%
13%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
6%
28%
13%
9%
13%
19%
9%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
29%
27%
20%
4%
4%
10%
5%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
14%
10%
12%
24%
24%
5%
5%
12%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
32%
5%
25%
12%
3%
1%
16%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
1%
10%
1%
1%
23%
51%
4%
9%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60%
3%
25%
14%
9%
18%
30%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Acercamiento a la clnica
en institucin pblica
Trabajo rentado
Iniciar carrera hospitalaria
Prestigio acadmico
Formacin grupal e
interdisciplinaria
Formacin grupal
39%
2%
28%
28%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45%
Posibilita abordaje complejo
de las problemticas
Va en desmedro de la formacin
disciplinaria especca
Permite interrogar
la propia disciplina
Nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente
No afecta/aporta a la
formacin profesional
12%
23%
11%
7%
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13%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
6%
28%
13%
9%
13%
19%
9%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
29%
27%
20%
4%
4%
10%
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0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
14%
10%
12%
24%
24%
5%
5%
12%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
32%
5%
25%
12%
3%
1%
16%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
1%
10%
1%
1%
23%
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4%
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0% 10% 20% 30% 40% 50% 60%
3%
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14%
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18%
30%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Acercamiento a la clnica
en institucin pblica
Trabajo rentado
Iniciar carrera hospitalaria
Prestigio acadmico
Formacin grupal e
interdisciplinaria
Formacin grupal
39%
2%
28%
28%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45%
Posibilita abordaje complejo
de las problemticas
Va en desmedro de la formacin
disciplinaria especca
Permite interrogar
la propia disciplina
Nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente
No afecta/aporta a la
formacin profesional
12%
23%
11%
7%
8%
24%
13%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
6%
28%
13%
9%
13%
19%
9%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
29%
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20%
4%
4%
10%
5%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
14%
10%
12%
24%
24%
5%
5%
12%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
32%
5%
25%
12%
3%
1%
16%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
1%
10%
1%
1%
23%
51%
4%
9%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60%
CLEPIOS 35
>
10
Mencion las dos rotaciones que considers
que ms aportan a tu formacin
11
Qu dos rotaciones considers que deberan tener un lugar
ms preponderante (ms tiempo, mejor organizacin, etc.)?
15
Mencion los tres espacios que considers
que ms aportan a tu formacin
16
De los espacios mencionados en la pregunta anterior cules
considers que son los dos que menos aportan a la formacin?
Anexo 2: Grcos
3%
25%
14%
9%
18%
30%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Acercamiento a la clnica
en institucin pblica
Trabajo rentado
Iniciar carrera hospitalaria
Prestigio acadmico
Formacin grupal e
interdisciplinaria
Formacin grupal
39%
2%
28%
28%
2%
0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45%
Posibilita abordaje complejo
de las problemticas
Va en desmedro de la formacin
disciplinaria especca
Permite interrogar
la propia disciplina
Nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente
No afecta/aporta a la
formacin profesional
12%
23%
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7%
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Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
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Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
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Rotacin libre
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
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Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
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0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35%
Acercamiento a la clnica
en institucin pblica
Trabajo rentado
Iniciar carrera hospitalaria
Prestigio acadmico
Formacin grupal e
interdisciplinaria
Formacin grupal
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2%
28%
28%
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0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45%
Posibilita abordaje complejo
de las problemticas
Va en desmedro de la formacin
disciplinaria especca
Permite interrogar
la propia disciplina
Nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente
No afecta/aporta a la
formacin profesional
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Docencia
Hospital
Centro de salud
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inclusin social
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Obras sociales
Otros
Docencia
Hospital
Centro de salud
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inclusin social
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Consultorios externos
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Guardia
Salud mental comunitaria
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Consultorios externos
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por especialidad
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Supervisin
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Ateneos conjuntos
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Acercamiento a la clnica
en institucin pblica
Trabajo rentado
Iniciar carrera hospitalaria
Prestigio acadmico
Formacin grupal e
interdisciplinaria
Formacin grupal
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28%
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Posibilita abordaje complejo
de las problemticas
Va en desmedro de la formacin
disciplinaria especca
Permite interrogar
la propia disciplina
Nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente
No afecta/aporta a la
formacin profesional
12%
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Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
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Obras sociales
Otros
Docencia
Hospital
Centro de salud
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inclusin social
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Salud mental comunitaria
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Consultorios externos
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Guardia
Salud mental comunitaria
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Supervisin
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Ateneos conjuntos
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por especialidad
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Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
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Acercamiento a la clnica
en institucin pblica
Trabajo rentado
Iniciar carrera hospitalaria
Prestigio acadmico
Formacin grupal e
interdisciplinaria
Formacin grupal
39%
2%
28%
28%
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0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45%
Posibilita abordaje complejo
de las problemticas
Va en desmedro de la formacin
disciplinaria especca
Permite interrogar
la propia disciplina
Nos prepara para trabajar
interdisciplinariamente
No afecta/aporta a la
formacin profesional
12%
23%
11%
7%
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0% 5% 10% 15% 20% 25% 30%
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
Docencia
Hospital
Centro de salud
Dispositivos de
inclusin social
Clnicas privadas
Consultorio
Obras sociales
Otros
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Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
Consultorios externos
Internacin
Guardia
Salud mental comunitaria
Inclusin social
Interconsulta
Rotacin libre
14%
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Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
Supervisin
Jornadas de residentes
Ateneos conjuntos
Ateneos por especialidad
Asamblea
Cursos centralizados
Cursos anuales
por especialidad
Cursos anuales conjuntos
Otros
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CLEPIOS 36

CLEPIOS, REVISTA DE PROFESIONALES EN FORMACIN EN SALUD MENTAL 2013 - VOLMEN XIX - N 1: 36-42
LO HUBIERA
SABIDO ANTES
Conociendo las RISaMs: un acercamiento a
otras experiencias de formacin en Salud Mental
Dado que este nmero de Clepios se propuso abordar la temtica de la formacin de los residentes, nos pare-
ci importante indagar acerca de diversas formas de organizar y pensar la formacin. Nos interes convocar a
aquellos que se forman en los sistemas de formacin que se estructuran como Residencia Interdisciplinaria en
Salud Mental (RISaM), para conocer su funcionamiento, sus modos de articular la clnica y la teora, de trabajar
con otros. El propsito es que la lectura de estas experiencias nos posibilite interrogar nuestro sistema de forma-
cin. Para ello invitamos a participar de la revista a las residencias que se llevan a cabo en los siguientes hospi-
tales: Hospital de Salud Mental Dr. Miguel Ragone, de la Provincia de Salta; Hospital Escuela de Salud Mental
Dr. Carlos Pereyra, de la Provincia de Mendoza y Colonia Nacional Dr. M. Montes de Oca, de la Provincia de
Buenos Aires.
Foto/ Cecilia Taboada
CLEPIOS 37
>
En el ao 1986 se instituyen las RISaM en el pas, ao en el
cual tambin comienza a funcionar en la Provincia de Sal-
ta. Desde esa fecha los lineamientos para la formacin de
residentes se han ido modifcando; cada instructora ha pre-
sentado diversos proyectos de formacin y cada uno de los
equipos de residentes vamos imprimiendo en la formacin
un recorrido particular. A mediados de los aos noventa los
proyectos de formacin comienzan a poner nfasis en tres
ejes que continan hasta la actualidad, siendo los mismos:
eje clnico, eje comunitario y eje institucional.
Los equipos son conformados por las siguientes profesiones:
Medicina (formacin en Psiquiatra), Psicologa, Enfermera y
Trabajo Social, integrado por un profesional de cada discipli-
na por ao. La formacin en servicio se desarrolla durante un
perodo de tres aos, al cual se suma un ao de asistencia
en el servicio que se considere desde el Ministerio de Salud
Pblica de la Provincia.
La residencia tiene como base el Hospital de Salud Mental
Dr. Miguel Ragone, siendo en esta institucin donde se
desarrollan los espacios de formacin: supervisiones (disci-
plinares, por equipo, individuales, generales); espacios co-
munes a todos los residentes (grupo de estudio; seminarios
y ateneos).
La programacin de las prcticas est pensada siguiendo la
lgica de la estructura del Sistema de Salud, considerando
que resulta indispensable para trabajar en el segundo y ter-
cer nivel de atencin, haber tomado contacto con el primer
nivel: conocer su funcionamiento, su lgica, su dinmica, para
poder luego implementar estrategias coherentes con dichos
lineamientos.
Segn el Programa de Actividades 2012-2015, se considera
que desarrollar las prcticas de los equipos siguiendo esta
lgica posibilitar reconocer las posibilidades y condicio-
namientos en diferentes contextos; favorecer el desarrollo
creativo de diversas formas de insercin en cada mbito de
rotacin y disminuir la probabilidad de la identifcacin a ro-
les profesionales estereotipados (Programa de Actividades
Periodo 2012-2015 RISaM Salta Morales B., 2012, pg.12).
En primer ao est prevista una rotacin de duracin se-
mestral en un Centro de Salud y, conjuntamente, una guar-
dia activa semanal durante el periodo de un ao en Hospital
Materno Infantil de complejidad IV de referencia provincial
y regional (Servicios de Emergencia Peditrica y Unidad de
Trabajo de Parto y Recepcin); en el segundo semestre se
prev una rotacin diaria por el mismo hospital, por los ser-
vicios de atencin peditrica y obsttrica. En segundo ao
se efecta la rotacin en el Hospital General San Bernardo,
de referencia provincial, por los Servicios de Ciruga Gene-
ral, y de Emergencias, efectuando guardias activas en este
ltimo. En tercer ao se realizan rotaciones en el tercer ni-
vel de atencin, teniendo la particularidad de que permite la
posibilidad de eleccin entre los servicios dentro de la insti-
tucin base, desarrollando prcticas con personas con pade-
cimientos mentales tendientes a la desmanicomializacin y
descronifcacin; en el segundo semestre se desarrolla una
rotacin electiva, sujeta a los intereses de cada residente.
Se desprende de la descripcin realizada que las rotaciones
contemplan siempre prcticas en un servicio de internados.
Si bien cada equipo plantea su propio recorrido, en lneas
generales podemos ubicar como modalidad de trabajo la
realizacin de diagnsticos situacionales, privilegiando abor-
dajes interdisciplinarios que se delimitan en conversaciones
tanto al interior de cada equipo, como entre los equipos de
diversos aos y/o con los equipos de salud, a los fnes de
defnir estrategias teraputicas, donde importa lo particular
de cada situacin.
Segn la institucin donde se efecten las prcticas, sern
objetos de nuestras intervenciones los pacientes (nios, ado-
lescentes, adultos), sus acompaantes, y/o el equipo mdico
tratante dependiendo del objetivo y estrategia de los equipos.
Qu ejes organizan nuestra formacin?
Como referimos anteriormente, las estrategias de abordaje
desde los equipos son planifcadas desde tres ejes: lo clni-
co (defnicin y precisin diagnstica, intervenciones y trata-
miento), lo institucional (recepcin y problematizacin de la
interconsulta, diagnstico de situacin, anlisis de la lgica
institucional, intervenciones institucionales) y lo comunitario
(articulacin inter e intrasectorial, articulndose entre s a tra-
vs del abordaje interdisciplinario) (Propuesta de trabajo en
U.T.P.R RISaM Salta Morales B., 2013, pg.5).
Se piensa en abordajes donde se intenta particularizar las
intervenciones, pensando que trabajamos con sujetos que
se encuentran afrontando una situacin problemtica; sien-
01
RISaM Hospital de Salud Mental
Dr. Miguel Ragone. Salta
Residentes RISaM Hospital de Salud Mental Dr. Miguel Ragone.
Salta
1
. Mail de contacto: [email protected]
CLEPIOS 38
La experiencia dentro del mbito hospitalario se vuelve un reco-
rrido fundamental y necesario en la formacin de los profesio-
nales de la Salud Mental. En nuestro caso, dicho recorrido se
encuentra enriquecido por la prctica hospitalaria enmarcada
dentro de una RISaM. Con ello, nuestro crecimiento y desarrollo
profesional se ve acompaado por el debate, el intercambio y el
entrecruzamiento de discursos con otras disciplinas tales como
Psiquiatra, Psicologa y Trabajo Social.
La RISaM de la Colonia Nacional Montes de Oca (CMDO) se
crea en el ao 2004 en el marco del proceso de transformacin
institucional llevado adelante por el Programa de Reforma del
Modelo de Atencin y Rehabilitacin Integral. El mismo surge
despus de 9 aos de intervencin de la institucin y su objeti-
vo fundamental apunta a la reinsercin social de los pacientes
con padecimiento mental y discapacidad intelectual a partir de
acciones directas en la comunidad. En la actualidad la institu-
cin se encuentra atravesando un giro paradigmtico que va
de un modelo hospitalocntrico-asilar-manicomial a un modelo
basado en los principios de la Salud Mental Comunitaria (SMC).
El cambio de paradigma comenz con tres transformaciones
principales que buscaban generar un efecto de irradiacin so-
bre otros sectores institucionales: reestructuracin del pabelln
7 (ex pabelln de los gatosos), establecimiento de un Centro
de Da en la comunidad de Torres (Yenu Aiken) y el programa
Regreso al Hogar, cuyo objetivo es facilitar el proceso de ex-
ternacin y reinsercin social de pacientes a la comunidad.
La RISaM se inscribe como una de las estrategias de formacin
y capacitacin de recursos humanos en salud para contribuir
al proceso de transformacin del modelo, pasando del eje he-
gemnico enfermedad-hospital hacia uno apoyado en la salud-
comunidad.
Nuestra residencia, en concordancia con el modelo propuesto
de formacin, est compuesta por tres disciplinas: mdicos en
formacin de Psiquiatra, Trabajo Social y Psicologa, que se
entrecruzan en esta instancia de especializacin en el campo
de la Salud Mental. Esto nos mueve de posiciones tradicional-
mente asignadas a cada una de las disciplinas y nos enfrenta
con el trabajo conjunto, en equipo, instndonos a comprender
que la realidad se nos presenta de forma compleja, siendo una
nica mirada limitante para actuar en ella y transformarla.
LO HUBIERA SABIDO ANTES
do ellos mismos quienes defnen aquello que los difculta o
les genera malestar y quienes cuentan con las herramientas
para hacer algo con lo que les aqueja.
Teniendo en cuenta que estos son los ejes que articulan
nuestra formacin, consideramos que los programas repre-
sentan una orientacin, que necesariamente van a ser inter-
pretados por quienes acuerdan con estos, ello implica que no
puede omitirse el pasaje y pregunta sobre el modo en que
cada residente lleva a cabo su prctica y recorrido.
En este punto nos acercamos a la pregunta que ha ido sur-
giendo en algunos de nosotros, a saber: Qu es ser un re-
sidente? Interrogante que tiene un matiz de extraamiento,
difcultad y de movilizacin.
Entendemos que la emergencia de esta pregunta es efecto
de un modo de trabajo de la RISaM Salta. Nos referimos a
una lgica presente en los espacios de formacin, que def-
nimos como una orientacin hacia la bsqueda de los funda-
mentos de la prctica, que no es sin el movimiento de dirigir
y plantear preguntas hacia el otro y hacia uno mismo, que
implican, a veces, revisar supuestos, advertir ideales y el po-
der pensarse como practicante.
Consideramos que el residente no puede pensarse por fue-
ra de la residencia. Forma parte, aunque no slo se trata de
la pertenencia a un lugar como integrante: compartimos un
proyecto que redunda en una orientacin de trabajo. Pero
profundizando un poco ms en la pregunta, notamos que
slo puede ser esbozada una respuesta desde la experiencia
particular. Por nuestra cuenta nos parece que el ser residente
tal vez tenga que ver con formar parte, acordar y desacordar;
compartir un proyecto sin perder de vista el inters y pregun-
tas de cada cual.
No pretendemos cerrar la pregunta, nos interesa dejarla
abierta, sostenerla, en tanto representa una apuesta que vale
la pena emprender para poder encontrar nuevas respuestas
en cada momento.
En este recorrido, de poder repensarnos como profesionales
en formacin, es donde nos encontramos por estos das en
Salta, siendo el presente escrito un medio a travs del cual
dar a conocer la Residencia Interdisciplinaria en Salud Men-
tal de nuestra provincia y una invitacin para poder empezar
a compartir con otros residentes nuestras impresiones.
NOTAS: 1 Ibarra Carlos. Lorenzini Florencia.
02
RISaM Colonia Nacional
Dr. M. Montes de Oca. Buenos Aires
Residentes RISaM Colonia Nacional Dr. M. Montes de Oca,
Buenos Aires
1
. Mail de contacto: [email protected]
CLEPIOS 39
>
La RISaM pertenece al Ministerio de Salud de Nacin, sin em-
bargo, adjudicamos el cargo a travs del examen de residencia
de CABA. La CMDO se encuentra en la localidad de Torres a 15
km de la ciudad de Lujn, lo que representa un desafo a la hora
de decidir la adjudicacin, sumado a esto la formacin interdis-
ciplinaria que se propone, diferente a las residencias conven-
cionales y los preconceptos que se tienen sobre la institucin.
Quienes somos
Conformamos la residencia, dieciocho residentes (seis de cada
disciplina y seis por ao), dos jefes de residentes (actualmente
una Psicloga y un Psiquiatra), tres instructores (uno de cada
disciplina que acompaa y supervisa la articulacin terica-cl-
nica del residentes) y un Responsable de Programa.
Qu hacemos
Nuestra residencia est organizada en distintas actividades a
lo largo de los tres aos de duracin: rotaciones por diferentes
dispositivos, cursos de formacin y mbitos comunes de deba-
te y construccin terica-clnica. Contamos semanalmente con
un da de formacin exclusivo durante el cual se llevan a cabo
varias actividades a detallar:
- Instructoras disciplinares.
- Curso de SMC y Ateneos Clnicos compartidos por residentes,
jefes e instructores.
- Cursos disciplinarios e interdisciplinarios acordes al ao de
rotacin.
- Asamblea de residentes, donde se discuten temas relaciona-
dos con la residencia, se transmiten comunicaciones y se to-
man decisiones por medio de votacin.
- Cursos semanales, especialmente para los residentes que re-
cin ingresan a la institucin.
PRIMER AO
Se dividen los seis residentes en dos equipos interdisciplinarios
para realizar seguimiento de casos en dispositivos de interna-
cin. Las actividades se orientan fundamentalmente a la aten-
cin de pacientes graves, mediante la elaboracin de un pro-
yecto teraputico interdisciplinar, que tienda a la descronifca-
cin y a la articulacin de redes que favorezcan la externacin.
Se realizan guardias semanales en hospitales monovalentes de
salud mental en CABA (Hospital Moyano y Hospital Borda). El
residente incorpora herramientas para la implementacin de es-
trategias en la urgencia/emergencia, a partir de una evaluacin
integral de la situacin.
SEGUNDO AO
Durante el mismo, se realiza la rotacin por el Servicio de In-
terconsulta del Hospital Piero, para mdicos y psiclogos, y
por la Curadura Ofcial de Alienados de San Martn, para los
trabajadores sociales. Ambas duran tres meses.
Luego de estos 3 meses, cada equipo interdisciplinario se in-
serta en el Servicio de Atencin Ambulatoria de Salud Mental
(ex Consultorios Externos), para la atencin y seguimiento
integral de pacientes externados de la institucin y del rea
programtica de la misma, tendiendo a la descentralizacin de
pacientes para la atencin en su comunidad.
Los residentes tambin se insertan en el Servicio de Evalua-
cin, Orientacin y Admisin, donde realizan la evaluacin de
las solicitudes de internacin y la asistencia y contencin a
pacientes en estado de crisis.
Las guardias se realizan en el Hospital Argerich, teniendo por
objetivo la transicin por otros espacios de guardia con carac-
tersticas dismiles al de nuestra institucin monovalente.
TERCER AO
Comienza con una rotacin libre durante los primeros cuatro
meses. Al regreso, se realizan las rotaciones por el Programa
Regreso al Hogar y por Atencin Primaria de la Salud. La par-
ticipacin en dicho programa permite desarrollar estrategias
de intervencin con personas en condiciones de externacin y
que, por cuestiones sociales, se difculta. Se realiza un segui-
miento teraputico y evaluacin constante para acompaar su
proceso de inclusin en la comunidad.
Los residentes tambin realizan actividades de docencia y un
proyecto de investigacin de forma interdisciplinaria.
Los ejes que atraviesan nuestra residencia se basan en un
modelo de atencin en SMC y por tanto con un abordaje in-
terdisciplinario.
Posicionamientos ideolgicos frente a
la problemtica de la Salud Mental
La interdisciplina es de las mayores fortalezas de la forma-
cin que brinda nuestra residencia. Favorece la amplitud de
la mirada en el abordaje, estimula el pensamiento complejo,
la discusin y la horizontalidad a la hora de la toma de deci-
siones, en consonancia a lo establecido por la Ley Nacional
de Salud Mental N26.657. La misma nos convoca a actuar
profesionalmente a partir de dilogos profundos entre diferen-
tes saberes, a fn de construir otros modos de pensar y hacer,
respetando las especifcidades y complementariedad del tra-
bajo en equipo.
Este dilogo implica, por un lado, reconocer los lmites de
CLEPIOS 40
LO HUBIERA SABIDO ANTES
La Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental es entendi-
da como un espacio en el que confuyen distintas vertientes.
Por un lado, constituye un espacio de formacin profesional
de postgrado, que apunta al aprendizaje a partir de la conjun-
cin entre la prctica clnica, la formacin terica, el trabajo en
equipo o interdisciplinar, la supervisin y acompaamiento de
la tarea con referentes correspondientes a cada disciplina, en
el marco de una formacin integral en Salud Mental.
Por otro lado, se constituye un grupo humano en el que se van
entretejiendo experiencias, sentimientos y conocimientos en
relacin a la tarea. Las nuevas formas de padecimiento mental
nos llevan a re-pensar continuamente en los mtodos y tcni-
cas teraputicas empleadas, lo cual se enriquece a partir del
trabajo en equipo e interdisciplinar.
Resulta relevante nombrar a la Dra. Nilda Astorga quien crea
la primera Residencia Interdisciplinaria en el Hospital Pere-
yra siguiendo los lineamientos del Plan Nacional en el ao
1984 conformada por mdicos/as, trabajadores/as sociales
y psiclogos/as. La residencia se ha ido ampliando principal-
mente en los ltimos aos en el nmero de residentes, dando
posibilidad de ingreso a ms plazas de psicologa y trabajo
social, logrando una mayor equiparacin entre las tres espe-
cialidades.
El funcionamiento de la residencia de este Hospital y del
Hospital El Sauce (ambos Hospitales Monovalentes de Salud
Mental en Mendoza) se enmarca en la Ley del Sistema de
Residencias de Mendoza LEY N 7.857 del ao 2008 y la Ley
de Salud Mental LEY N 26657. Si bien obedecen a la misma
formacin terica en los seminarios, poseen caractersticas y
funcionamientos diferentes.
En nuestro Hospital funciona el Comit de Docencia e Investi-
gacin que actualmente trabaja en conjunto con un nico Jefe
de Residentes en funcin de la formacin asistencial y aca-
dmica de la RISaM y con instructores de las tres disciplinas.
Recorrido en la formacin asistencial
Como primera instancia se realizan rotaciones en sala de in-
ternacin de hombres y de mujeres de aproximadamente 7
meses de duracin cada una. Las salas de internacin cuen-
tan con una capacidad para 40 pacientes cada una y en su
mayora estn conformadas por pacientes agudos y en una
pequea proporcin pacientes cronifcados. El residente de
Segundo ao termina su rotacin por sala e ingresa a rotar en
Hospital General durante los primeros seis meses y disposi-
nuestras propias disciplinas frente a la situacin compleja que
se nos presenta, y as, poder dar paso a una construccin de
saberes desde el intercambio de las disciplinas. Asimismo, nos
permite refexionar acerca de los orgenes, representaciones y
preconceptos del funcionamiento de cada disciplina, permitin-
donos democratizar las relaciones de poder y responsabilida-
des frente a las intervenciones en procesos teraputicos.
Para nalizar...
Consideramos nuestro pasaje por esta residencia como un
privilegio para poner en cuestionamiento, en tensin, viejas y
nuevas prcticas como paradigmas de pensamientos.
La desinstitucionalizacin tiene que empezar por nosotros
mismos, por nuestras prcticas, pensamientos, intervenciones
trascendiendo la multiplicidad de dispositivos alternativos al
manicomio que puedan crearse. Este posicionamiento implica
abordar la problemtica de la Salud Mental desde la interdisci-
plina, en tanto no se puede pensar en dispositivos alternativos
al manicomio sin un equipo de trabajo donde dialoguen distin-
tos saberes.
La RISaM adems de encontrarse en un programa institucio-
nal de reforma, intenta ser un movimiento instituyente que pro-
cura generar nuevas prcticas ante las problemticas actuales
en Salud Mental, como tambin lo es desde el primer momen-
to en que cada residente adjudica en una residencia con las
caractersticas como la nuestra.
NOTAS
1 - Ranno M., Moreno E., Melecrinis M., Azparren M.E., Rivero C., Gilgado L.,
Ycora A., Lopez K., Arroyo S., Haindl I., Nuez C., Paz M., Medina S., Ferreira G.,
Franquet V., Bumbacher A., Viola A., Azcona M., Portaluppi V., Racana F.
REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS
Rosseto, J. y De Lellis, M. Programa de Reforma del Modelo de Atencin y Rehabili-
tacin Integral. 2005-2012. Buenos Aires.
03
RISaM Hospital Escuela de Salud Mental
Dr. Carlos Pereyra. Mendoza
Residentes RISAM Hospital Escuela de Salud Mental Dr. Carlos Pereyra,
Mendoza
1
. Mail de contacto: [email protected]
CLEPIOS 41
>
tos y ampliar la mirada del trabajo cotidiano.
As mismo, es una oportunidad valiosa para que desde la resi-
dencia se realicen trabajos, se debata y construya en conjunto
con otros profesionales de la Salud Mental.
Consideramos que la RISaM en este Hospital posee como
fortalezas la posibilidad de contar con un espacio de instructo-
rado de cada disciplina, generando encuentros de supervisin
y de estudio. Estos han sido gestionados desde los residen-
tes con el apoyo del Comit de Docencia e Investigacin y se
encuentran vigentes para las tres disciplinas desde hace un
ao aproximadamente. Asimismo, el Hospital cuenta con gran
desarrollo en el rea de Rehabilitacin, con diferentes disposi-
tivos por los que los residentes pueden rotar, los mismos son:
Hospital de Da, Centro Psicosocial, Centro de Rehabilitacin
y Capacitacin Laboral Milenio, Arteterapia (para pacientes in-
ternados), Seguimiento Domiciliario, Casas de Medio Camino
y el reciente Proyecto de Enlace con la Comunidad.
Otra gran fortaleza es la posibilidad de aprender en relacin
a la urgencia, contando en la guardia con: Dispositivo de In-
tervencin en Crisis y Preinternacin. En el primero un equipo
interdisciplinario aborda al paciente y su grupo familiar en in-
ternaciones breves situaciones de crisis y en el segundo dis-
positivo se realiza un abordaje en la guardia por residentes y
equipo de guardia coordinados por el Jefe del Servicio.
Como desafos a alcanzar creemos que es importante abor-
dar la temtica de Investigacin como forma de produccin de
conocimiento que ample la mirada de las intervenciones. Por
otro lado, apostar a que desde la formacin participen otros
actores socialmente relevantes como universidades, organi-
zaciones de la sociedad civil y otras instituciones estatales
que puedan aportar al conocimiento sobre la Salud Mental.
Como ya expusimos, slo los mdicos/as poseen contempla-
da la rotacin en comunidad en su cuarto ao, que en la mayo-
ra no ha sido realizada en la prctica por no estar sufciente-
mente programada. Por ello creemos relevante que los planes
de formacin viabilicen una prctica y formacin orientada a la
comunidad y a ubicar a la Salud Mental dentro de la Atencin
Primaria de la Salud como marca la nueva Ley, pudiendo par-
ticipar de este cuarto ao todas las especialidades.
Entendemos que el proceso de adecuacin a la nueva legisla-
cin lleva un tiempo y que es necesario un cambio en las prc-
ticas, en los modos de vincularse a los sujetos y no un cambio
en la nomenclatura simplemente. En este sentido creemos
que la residencia debe acompaar este proceso y tomar una
posicin ideolgica y activa para ello.
Como refexin fnal nos parece relevante resaltar la impor-
tancia y la necesidad de enmarcar las prcticas desde una
concepcin de Salud Pblica dentro de la perspectiva de
derechos humanos. Incluir la formacin del residente en un
proyecto que habilite esta perspectiva, sin dejar de lado la for-
macin clnica, sino por el contrario, ampliar la mirada clnica
y construirla en la comunidad.
NOTAS
1 - Duarte Laura Cecilia; Funes Iluminatti Carolina; Lucero Luciana; Mendieta Ma-
ln; Velzquez Ivana
tivos de Rehabilitacin dependientes del Hospital Dr. Carlos
Pereyra el posterior semestre.
Los ltimos cinco meses del tercer ao se lleva a cabo una
rotacin electiva. Cabe aclarar que nicamente los mdicos/
as poseen un cuarto ao destinado a actividad comunitaria, ya
que en las otras especialidades la residencia tiene una dura-
cin de 3 aos.
Finalizando cada rotacin se rinde un examen y/o trabajo so-
bre la rotacin y una monografa fnal al terminar la residencia.
Paralelamente la/el residente desarrolla actividades asisten-
ciales en Servicio de Guardia de 24hs semanales, las ltimas
se implementaron desde septiembre del 2011 y consisten en
grupos interdisciplinares a cargo del mdico/a de guardia.
Se cumplen funciones en el Servicio de Consultorio Externo
con un nmero aproximado de pacientes mensuales en Psico-
loga y Trabajo Social de 10 pacientes y para los mdicos/as
de 30 a 35 pacientes.
Composicin del Grupo
Actualmente somos 46 residentes.
Primer ao: 7 residentes psiclogos, 4 residentes de trabajo-
social y 6 residentes mdicos.
Segundo ao: 5 residentes psiclogos, 3 residentes de trabajo
social y 7 residentes mdicos.
Tercer ao: 4 residentes psiclogos, 3 residentes de trabajo
social y 4 mdicos.
Cuarto ao: 3 residentes mdicos.
Formacin Acadmica
Los viernes son das de formacin para los residentes de
ambos Hospitales Monovalentes. Los Seminarios son orga-
nizados por los jefes de residentes de ambos Hospitales y
coordinados con docentes de las diferentes especialidades ad
honorem. Los mismos segn los aos son:
PRIMER AO
Seminarios interdisciplinares: Semiologa, Psicopatologa, Ur-
gencias y breve introduccin a psicofrmacos, Psicodiagns-
tico y Trabajo Social.
Seminarios monodisciplinares: Psicofarmacologa, Psicodiag-
nstico, Trabajo Social.
SEGUNDO AO Y PARTE DE TERCER AO
Seminarios interdisciplinares: Psicopatologa Dinmica, Re-
habilitacin.
Seminarios monodisciplinares: Psicofarmacologa II, Aborda-
jes Psicoteraputicos, Trabajo Social.
La residencia realiza las Jornadas de Residentes de Salud
Mental anualmente junto con la RISaM del Hospital El Sauce,
donde se trabaja en conjunto en pos de defnir objetivos y ejes
temticos, a partir de los cuales se invitan expositores locales,
nacionales e internacionales para enriquecer los conocimien-
CLEPIOS 42
Montserrat Fonoll Alonso
Psicloga. Residente de psicologa clnica del
Hospital Universitario Insular Materno-infantil
de las Palmas de Gran Canaria, Espaa.
Periodo 2009-2012.
([email protected])
Yo estuve en el Tobar
YO ESTUVE EN...

CLEPIOS, REVISTA DE PROFESIONALES EN FORMACIN EN SALUD MENTAL 2013 - VOLMEN XIX - N 1: 42-44
RESUMEN :: Se trata de una refexin acerca de las similitudes y diferencias que acontecen entre
Argentina y Espaa en el abordaje de la Salud Mental y la formacin de los residentes. La autora es una
residente espaola de psicologa clnica, quien toma como analizador su experiencia de rotacin externa
por el Hospital Infanto-Juvenil Carolina Tobar Garca de Buenos Aires.
PALABRAS CLAVE :: Monovalente Residencia Tobar Garca Formacin
I WAS AT... THE TOBAR
ABSTRACT :: This article is about the similarities and differences between Argentina and Spain in its
approach to Mental Health and residents professional training. The author, a Spanish clinical psycholo-
gist resident, takes her experience in Buenos Aires child and adolescent hospital Carolina Tobar Garca
as an analyzer.
KEY WORDS :: Monovalent Hospital Residency Tobar Garca Professional Training
Foto/ Alejandro Michalewicz

CLEPIOS 43
>
Al origen
Me adentraba en el invierno del 2011 de la Ciudad de Buenos
Aires despus de un cambio estacional desde mi procedencia,
Las Palmas de Gran Canaria en Espaa, hacia el encuentro
del lugar donde iba a concurrir los siguientes tres meses de mi
residencia. A pesar de mi desconocimiento, ya el nombre del
barrio de Barracas descifraba la esttica con la que me iba
a topar; entre edifcios desaliados y hogares desmantelados
se alza el Hospital Infanto-Juvenil Dra. Carolina Tobar Garca.
En ese momento, el Hospital se presentaba vestido con suelos
falsos de madera y sustentado por material de construccin,
pues me encontraba delante de la remodelacin del monova-
lente en medio de la popularmente conocida manzana de la
locura. Esa instantnea del Tobar, junto con los otros dos Hos-
pitales Psiquitricos, Borda y Moyano, marcaba un estilo propio
que pona de manifesto en primera instancia la sectorizacin y
segregacin de la locura.
Antes de partir, me hallaba rotando en un Centro de Da de
Adultos, dispositivo fruto de la reforma psiquitrica iniciada en
los aos 80s en Espaa. Estaba inmersa en el estudio del pro-
ceso de desinstitucionalizacin en la Europa Occidental, que
impuls la diseminacin e implantacin de recursos comunita-
rios. Los mismos recursos desde donde se trabaja hoy en da en
mi territorio y los que siguen remodelndose constantemente,
an en la actualidad. Y all Situada frente a esa tentadora
panormica, se me repeta la pregunta de cmo se trabajara
tras esos muros. Cul habra sido su evolucin y diferencias
con Espaa desde el momento que sta tom otro rumbo?
Pinceladas del Tobar
La eleccin del Tobar haba sido motivada por mi deseo de
aproximarme a la clnica infantil y adolescente, especialmente
a la psicopatologa grave. En Espaa, nuestro programa for-
mativo engloba de modo general en la misma Especialidad la
formacin tanto en adultos como en nios y adolescentes. No
se contempla en el Sistema de Salud la especialidad de Infantil
(ni en Psiquiatra ni Psicologa). Por lo que la opcin de partici-
par del plan docente de los residentes del Tobar, como parte de
mi tercer ao de residencia en Psicologa Clnica, iba a ser el
punto de inicio de un nuevo sendero en mi camino profesional.
El Tobar es un centro infanto- juvenil opulento de referencia
nacional, as como tambin para los pases colindantes. Des-
pliega una amplia variedad de Servicios especializados en
Psiquiatra y se abastece de otros recursos peditricos que se
vuelven imprescindibles para la atencin integral de nios y
adolescentes que sufren de alguna afeccin mental. En trmi-
nos generales, se distinguen 3 grandes bloques: el Dispositivo
de Internacin, con elevado nmero de camas y que alberga a
nios desde una temprana edad hasta los 18 aos; Consulto-
rios Externos, donde se realizan tratamientos de forma ambu-
latoria; y el Hospital de Da. Se ofrecen diferentes formatos de
terapia (individual, grupal o familiar) y se trabaja interdisciplina-
riamente con Servicio Social y Medicina Legal.
Mi experiencia consisti fundamentalmente en incluirme al
equipo de Admisin as como a todas las actividades de Docen-
cia que realizaran los residentes. A travs de ellos fui enten-
diendo la dinmica y la poltica general del Tobar, los monova-
lentes y La Argentina.
Con el transcurso de los das iba integrndome en el Hospital
como un residente ms; me haba familiarizado tanto con las
instalaciones que ya no me sorprenda la precariedad de recur-
sos causada por la remodelacin del edifcio. Por otra parte,
esta precariedad no haba imposibilitado seguir con el trabajo
diario, ya que para ello se habilitaron salas y se compartan
espacios. Varios servicios hacan uso de los mismos consul-
torios, lo cual entorpeca el trabajo, formndose esperas tanto
para los profesionales como para quienes iban a ser atendidos.
En algunas ocasiones, cualquier recoveco haca posible el
encuentro con los pacientes.
Por mi situacin de residente externo, tuve el privilegio de traba-
jar en tndem en cuanto al cumplimiento de las funciones de
Admisin. Siempre junto a otro compaero, realizbamos dife-
rentes intervenciones para intentar comprender qu le pasaba a
cada nio o adolescente que, en su gran mayora, eran trados
a consultar a peticin del adulto. Creo que una de las grandes
aportaciones de mi estada consisti en ese momento en el que
podamos escucharnos, compartir nuestras dudas, supervisar y
terminar construyendo algo de lo que en un inicio pareca con-
fuso. Pero esto no se teja solo, haba una base frme donde
anidarse: la sala de residentes.
Dado que en el sistema sanitario espaol la atencin en Salud
Mental est constituida por varios centros teraputicos que tra-
bajan en red, los residentes de un mismo hospital acostumbran
a permanecer en distintos dispositivos y se agrupan slo en el
espacio destinado a la docencia que es de frecuencia semanal,
con un formato muy distinto al de la sala de residentes. Consi-
dero que ubicar un lugar donde alojar a las personas que estn
en formacin es ofrecerles la imagen de ser parte del personal
integrante del Hospital y, a la vez, de poseer unas caracters-
ticas propias. Pertenecer a un colectivo crea identidad grupal
con referentes de accin. En el paso por la residencia, muchas
cuestiones personales se ponen en juego y tener un espacio de
contencin es fundamental. Y en esa habitacin de uso tanto
para los residentes que se iniciaban como para los ms expe-
rimentados circulaba la palabra y se compartan inquietudes
dentro de un ambiente distendido.
Aunque fue la fgura del jefe de residentes uno de mis grandes
descubrimientos. Entidad que se contempla desde el organi-
grama para llevar a cabo el plan formativo, el jefe de residentes
est fsicamente presente acompaando, mediando e instru-
yendo al residente. Crea y comparte espacios en los que se
promueve la refexin y se anima a producir, opinar, discutir,
supervisar, anudar e integrar en cada uno el devenir de esta
profesin.
Esta posicin no existe en Espaa; los jefes en docencia estn
ubicados a un nivel ms poltico y derivan las funciones de
supervisin al Tutor, quien trata a travs de reuniones mensua-
les con el residente las temticas que le conciernen. A su vez,
cada dispositivo donde se va a rotar tiene un supervisor asig-
nado, que se va a ocupar de disear la estada y los objetivos a
cumplir y de mostrarle y supervisarle en su quehacer diario. De
este modo, en mi pas, esta organizacin piramidal con mlti-
ples referentes abre un abanico de posibilidades para contactar
con diferentes profesionales pero, a la vez, se establecen rela-
CLEPIOS 44
YO ESTUVE EN...
ciones ms bien puntuales, cortas y distantes, repercutiendo as
en un tipo de formacin menos individualizada.
Otro vrtice de la docencia en Buenos Aires son las supervisio-
nes de casos con profesionales externos al Hospital, quienes
mantienen con los residentes un vnculo de colaboracin. Las
visitas a los consultorios de psicoanalistas son un eje transver-
sal en la formacin curricular de los residentes. Esta prctica,
asidua entre ellos, refeja una vez ms las diferencias intercul-
turales en la formacin, permitiendo preguntarse dnde est
puesto el acento en el plan docente de cada pas. En Espaa
no se contempla la supervisin con especialistas que perte-
nezcan a otra institucin o que sean ajenos al propio Hospital,
a excepcin de reuniones concretas con expertos en alguna
temtica. Si bien se realizan revisiones de la prctica clnica con
el supervisor de cada rotacin, no se efectan de una manera
prefjada y depende en ocasiones de la disponibilidad de ste
en su agenda. Pareciera que en Espaa el inters recae prin-
cipalmente en que los residentes atiendan a una gran cantidad
de pacientes y los espacios de formacin quedan limitados ni-
camente a seminarios tericos generales.
Mezcolanza de impresiones
Muchas son las incgnitas que se destaparon en el transcurso
de mi contacto con una forma diferente de trabajar, las cuales
sacaron a relucir cuestiones que ya haba dado por obvias
durante mi experiencia como residente:
Accesibilidad de Puertas abiertas: El primer contacto paciente-
profesional marca una diferencia que va a determinar los pasos
ulteriores: la primera persona que escucha y evala suele con-
vertirse en un referente importante. El acercamiento inicial en el
sistema de salud pblico espaol est centralizado en la fgura
del pediatra o mdico de familia, quien se ocupa de una forma
integral de las necesidades de salud, tanto fsica como mental.
Esta atencin primaria es un requisito necesario para poder ser
derivado y tratado luego por algn especialista. De esta manera,
quien llega en Espaa a la primera consulta de Psicologa o
Psiquiatra ha pasado ya por un primer fltraje mdico. Este
funcionamiento es distinto al llevado a cabo en el monovalente
Tobar, que a pesar de tratarse de un efector del tercer nivel se
muestra accesible a la comunidad, permitiendo a los mismos
pacientes, padres o tutores pedir directamente turno para ser
evaluados. Pero esta accesibilidad puede llegar a ser contrapro-
ducente, ya que en ocasiones se duplican pasos como volver
a derivar a otro recurso ms apropiado y se generan a su vez
largas listas de espera, siendo una minora los que entran en el
circuito interno del Hospital.
Los tiempos. La cuestin de cantidad y calidad se entrecru-
zan para cumplir distintos tipos de objetivos, delimitando de
este modo un estilo teraputico. Mientras en Espaa cada vez
estn ms apretadas las agendas en relacin con el nmero
de pacientes que atender al da (ms de 8 pacientes/da), en
el Tobar se trabaja con ms fexibilidad para organizar los tiem-
pos y considerar qu es necesario en cada caso de una forma
menos protocolizada. Esto se traduce en una mayor disponibili-
dad de tiempo para invertir con cada sujeto: la frecuencia de las
citas aumenta, as como la duracin de las mismas y la del trata-
miento en su totalidad; este incremento repercute directamente
en el lazo teraputico, evolucin y pronstico. Podra asegurar
que el tratamiento psicolgico ambulatorio con una asiduidad
semanal es en la actualidad un imposible en la red de salud
mental pblica espaola, siendo lo ms usual la atencin psico-
lgica una vez al mes. Por ende, cada vez son ms frecuentes
ciertas terapias como la cognitivo-conductual donde la focaliza-
cin del tratamiento est dirigida al sntoma.
La poblacin. La eleccin de ser atendido por el sector privado
y obras sociales en La Argentina prima por encima de la oferta
sanitaria pblica. Por ello, la mayora de nios y adolescentes
que llegan al Tobar lo hacen con una psicopatologa muy grave
o bien con unas condiciones sociales muy precarias. Resulta
difcil evaluar a menores tan comprometidos socialmente y con
sus necesidades bsicas tan vulneradas, ya que las situaciones
de abandono, institucionalizacin, violencia, desestructuracin
o negligencia familiar entre muchas otras inciden directa-
mente en la clnica con la que se trabaja cotidianamente.
Luego de mi experiencia en el Tobar, puedo decir que los nios
se convirtieron a travs de la prctica clnica en grandes
maestros; a pesar de las muchas cuestiones que no ponen en
palabras, utilizan otros caminos con los que nos guan para
acercarnos a ellos y nos ensean cmo intervenir.
Reexin
La Argentina es un pas que siento prximo al mo, quizs por
compartir el mismo lenguaje y por la gran inmigracin espaola
que ha ido acogiendo a lo largo del tiempo. No obstante, las
polticas e infraestructuras que se han desarrollado en relacin
con el sistema sanitario y en concreto para abordar la Salud
Mental evidencian muchas diferencias entre ambos pases. Del
mismo modo, esto pasa con su mtodo de trabajo y la forma-
cin de los residentes.
Durante mi travesa por el Tobar, asever que existen premi-
sas en relacin con el residente que se comparten intercultural-
mente. La aceptacin del rol, la dicotoma de asumir progresiva-
mente responsabilidades pero estar an en formacin, trabajar
y coordinarse con otros profesionales, miedos e inseguridades,
as como tambin satisfacciones. Pero otras, dependen de cada
uno junto a la eleccin de la institucin de su flosofa e incluso
la del pas.
El tipo de residencia con la que me encontr estaba sostenida
por una estructura frme; disposicin de un lugar, contar con
unos jefes escogidos mediante votacin democrtica, y un pro-
grama especfco que vara segn el ao de residencia y las
necesidades de supervisin que van a requerir para formarse
y sobrellevar su prctica clnica. Los residentes, por su parte,
estaban muy involucrados en su formacin; algo se desprenda
de ese grupo que me hizo verme envuelta de una contagiosa
curiosidad al saber, a escuchar y elaborar. Y all volvi a m y
entend eso del curriculum oculto del que me haban advertido
en mi primer da de residencia. Aquello que se transmite ms
all del contenido formal es tanto o ms importante para el
desarrollo de sta profesin. Pues, aunque mi paso por el Tobar
fue corto, result una intensa y signifcante experiencia tanto a
nivel laboral como personal.
CLEPIOS 45
Me presento, me llamo Pino y vivo en Trieste.
Yo no soy un animal incivilizado.
Yo soy mis pensamientos y mis palabras, soy el ambiente que
me rodea, soy esta sociedad. Esta sociedad demasiado indi-
ferente, superfcial.
Yo soy mi desorden mental, lo que fui y lo que ser.
Yo sanar.
Quisiera que se sepa que yo era una persona con grandes
difcultades, muchas veces he tocado fondo y me he agarrado
con todas mis fuerzas de un hilo aparentemente imperceptible
que se llama esperanza, aun cuando pareca que no quedaba
ms. Me he equivocado ms y ms veces. An me seguir
equivocando, pero ya no tengo miedo.
Yo sanar.
Para salir de la crisis necesitamos instrumentos, herramientas
indispensables para cambiar.
Para comenzar una vida posible, sobre todo en el sutil y difcil
paso del estar y vivir mal, al estar y vivir mejor/bien. Momentos
trabajosos, que son afrontados, sostenidos, corroborados a
travs de la confanza y la esperanza.
Se trata de llenar un vaco, construir una objetividad/identidad
posible, donde yo soy no el desorden mental.
Un juego continuo donde los instrumentos sirven para cambiar
y los cambios devienen nuevos instrumentos. Una persona
sedada no puede hacer mal pero tampoco puede hacer bien.
Llegu a los servicios de salud mental luego de una depresin,
debida a varias vicisitudes de la vida, que me llev primero a
la soledad y posteriormente al aislamiento total, a tener miedo
refutando cualquier contacto con el mundo externo, a no tener
la voluntad/fuerza para hacer nada, llegando poco a poco a
no poder realizar los actos ms elementales de la vida, como
hacerse cargo de la propia persona, de la casa, en pocas pa-
labras, precipitarse hacia la autodestruccin. En el centro de
salud, seguido de personal medico y operadores teraputicos,
que desempean sus tareas con humanismo, comenc un do-
loroso y trabajoso camino hacia la curacin. Continuaba sien-
do aptico, no hablaba con nadie, evitaba cualquier contacto
con quien frecuentaba el centro pensando que yo no era como
ellos. Me preguntaba qu haca all y de qu serva todo eso,
viva anclado a mi pasado, a lo qu haba sido, invalidando de
esta manera cualquier forma de seguir adelante y mis pen-
samientos se volvan cada vez ms cerrados, sin esperanza.
Se requera que en aquel periodo, uno se volviese caso de
estudio de los Helper. Personas con o sin desorden mental,
que hicieron un curso sobre auto-ayuda. El mdico que me
segua, me quiere presentar a dos personas maravillosas, Bo-
ris y Silvana; me escap, al da siguiente volv, me sedaron
en silencio, solo, apartado, se acercaron luego con la excusa
de traerme un caf y se sentaron cerca mo, en silencio. Con
desgano les di las gracias, pero con esa nica palabra sent
que algo en mi haba cambiado, haba comenzado y as un
lentsimo y doloroso camino hacia la curacin/el estar mejor,
siempre seguido por los operadores teraputicos, ayudado por
Boris y Silvana.
Particip en Firenze, en Abril del 2012, en un congreso nacional
de usuarios para la formacin de una red nacional de coordina-
cin de los mismos. Durante su desarrollo, otros usuarios que
haban tenido una experiencia participativa, se reconocieron
sujetos portadores de derechos y decidieron colaborar con la
formacin de la red. La red naci el 21/4/2012 y tambin yo
formo parte en calidad de delegado de mi regin. La neored
RED NACIONAL USUSARIOS DE SALUD MENTAL tiene como
objetivo principal la participacin de los usuarios como interlocu-
tores privilegiados en las diferentes sedes institucionales.
FUERON PROPUESTOS LOS SIGUIENTES LINEAMIENTOS:
- estrategias que favorecen para cada usuario la reivindicacin
de su derecho a la cura. Sin que sean incluidas formas de per-
juicio, ni de parte de los curadores ni de parte de la sociedad
misma.
- Favorecer estrategias destinadas a promover y defender los
derechos de ciudadana y la inclusin socio-laboral, aspectos
centrales en el camino hacia la cura, para que los usuarios pue-
dan llegar a construir una real autonoma y una identidad social
y profesional.
- Contra el prejuicio y el estigma social: organizacin de en-
cuentros pblicos para visibilizar la subjetividad de las perso-
nas con desordenes psquicos, a travs de la narracin de la
propia experiencia, con miras a desarticular en el imaginario
colectivo el miedo al otro en tanto portador de un sufrimiento.
- Para los no colaboradores, intentamos funcionar como ayuda
para aquellos que no quieren aceptar el hecho de estar mal, re-
futando la posibilidad de reapropiarse de su propia existencia.
- Difusin y realizacin de cursos para Facilitador Social (usua-
rios operadores)
- Reconocimiento de derechos sociales: trabajo, estudio y fa-
milia.
- Activacin del testamento psiquitrico
Para saber ms acerca de las asociaciones que operan en el
campo de la salud mental, hice una bsqueda y descubr que
hay muchas cooperativas sociales que emplean a personas
portadoras de desordenes mentales, las cuales usufructan de
una bolsa de trabajo.
Existen otras asociaciones de familiares, asociaciones de
auto-ayuda como el club Zip y el artculo 32, avaladas por el
departamento de salud mental y gestionadas por operadores
del mismo, desde mi punto de vista con paternalismo, en las
cuales nosotros usuarios aparecemos pero no somos actores.
No existe, en cambio, ninguna asociacin de usuarios verda-
dera y propia. Quiero intentar fundarla, partiendo del CSM de
pertenencia, haciendo propios los lineamientos gua de la red
nacional. Nosotros debemos luchar da a da, hora a hora, mi-
nuto a minuto, para vivir/existir, no debemos permitir/delegar
a ningn otro, ya sea operador, familiar o asociacin nuestros
derechos y en esto nuestra asociacin nos puede ayudar. Creo
que es necesario trabajar nosotros usuarios, ustedes operado-
res y familiares unidos, todos juntos debemos intentar cambiar
las cosas, potenciar el servicio de psicoterapia y eliminar cual-
quier forma de contencin fsica y psquica.
Si sos un benefciario de los servicios, sabes que nosotros so-
mos o fuimos aquellos con difcultades. Nosotros somos aque-
llos bajo el examen de la sociedad. Podemos aceptarlo o no,
podemos escondernos o reaccionar, demostrar nuestro valor.
Demostrar que hemos sanado o que estamos mejor o explicar
francamente cules son las races de nuestros males.
AYUDA A LOS OTROS,
HACELO SOBRE TODO POR VOS.
Pino de Trieste
Trieste, Italia. Abril 2012.
CLEPIOS 46
Cuando era muy chico me gustaba ordenar metdicamente
mis Transformers, He-man, Rambos y dems muecos en un
bal cada vez que terminaba de jugar. Aos ms tarde, esa
misma tradicin del orden se la traslad a mis estampillas, que
coleccionaba y clasifcaba con suma dedicacin. Despus la
coleccin era de VHSs, perfectamente etiquetados y cataloga-
dos, que grababa diariamente luego de marcar obligadamente
al comienzo del mes en la revista del cable las pelculas que
nunca haba visto o que no haba podido conseguir. Hoy los
VHS se convirtieron en DVDs, o en archivos en la computa-
dora, o en lo que sea, pero la obsesin por tener una colec-
cin perfectamente ordenada y catalogada nunca se termina.
Muchas veces a lo largo de mi vida he recibido el diagnstico
de obsesivo. Nunca quise hacerme cargo de este rasgo, aun-
que quizs sea cierto. Mi pasin no pasa por el coleccionismo,
si no por la posibilidad de poder explorar y recorrer los mundos
de cada uno de los autores que admiro. Tal vez me obsesio-
nan sus obsesiones? Ser entonces tambin un obsesivo?
No es algo nuevo decir que un director de cine pone en sus
pelculas su propia visin del mundo, utilizando la historia que
cuenta como canal para hablar de los temas que le interesan,
o que lo obsesionan... De esa manera, uno, como director,
no puede evitar identifcarse con sus personajes depositando
en ellos sus caractersticas propias. En ese caso, es hora de
hacerme cargo de que el motor principal de los personajes de
mis pelculas tiene que ver con la obsesin. La obsesin que
tiene Ezequiel Font (Diego Peretti) en Msica en espera por
encontrar la meloda del telfono que lo ayude a terminar de
componer la msica que le permita pagar la hipoteca de su
casa. O la obsesin que tiene el profesor Roberto Bermdez
(Ricardo Darin) por poder probar que uno de sus alumnos es el
autor del crimen sucedido en el estacionamiento de la facultad.
Si me pongo a pensar muchas de las pelculas que ms me
gustan encuentro ese tema como algo recurrente en sus per-
sonajes.
Tal es el caso, por ejemplo, de Tony Montana en Scarface
(Brian DePalma 1983), un ex presidiario cubano que entra
al negocio del narcotrfco, camino que rpidamente lo lleva
a enriquecerse sumergindolo en una ambicin de poder
comparable a la febre de oro. Sin importarle pisar cualquier
cabeza, llega a enceguecerse y a destruir incluso a su propia
hermana, por ser lo nico que no puede poseer. -Quiero todo
lo que viene hacia mi, el mundo y todo lo que hay adentro-
deca Montana.
Otro caso es el del Capitn Willard de Apocalipsis Now (Fran-
cis Ford Coppola 1979), quien emprende un viaje con el
objetivo de capturar al desaparecido Coronel Kurtz, sin saber
que esa aventura lo llevar a obsesionarse por su presa. La
idea de alguien que trgicamente se convierte en lo que ms
odia es algo que siempre me result muy interesante.
En Vrtigo (Alfred Hithcock 1958) Scottie se obsesiona por
saber la verdad acerca de Madeleine, la hermosa mujer que
muere cayendo de un campanario antes de que l pueda evi-
tarlo a causa de su propia difcultad. La obsesin por la mujer,
por poder descifrarla, por poder lograr su amor, es uno de los
temas ms recurrentes en el cine.
Paul Prier, en El Inferno (Claude Chabrol 1994), es un
hombre enceguecido por los celos y se convence de que su
bella mujer lo engaa. Al intentar confrmar esa sospecha se
sumerge en una obsesin que lo lleva a destruir todo a su alre-
dedor, su pareja e incluso a s mismo.
Y por qu no un ejemplo en el cine argentino, en Los Pulpos
(Carlos Hugo Christensen 1948) el personaje encarnado
por Roberto Escalada pierde absolutamente sus cabales por
lograr ser aceptado como l quiere por su amada, que nunca
terminar por aceptarlo. Nuevamente la obsesin por poseer
lleva a perderlo todo.
Claramente son el tipo de historias, por su tragedia, que me
atraen por completo. Sin lugar a dudas el cine, o por lo menos
el que a mi me fascina, est lleno de personajes que por
alguna razn u otra se obsesionan y, quizs por eso, todos en
algn punto nos identifcamos con ellos.
LOS 5 PELCULAS QUE
MS ME MARCARON
Las 5 pelculas que
ms me obsesionaron
Hernn Goldfrid
Director de cine. Tesis Sobre un Homicidio (2013),
Msica en espera (2009)
Ilustracin/ Adrin Goldfrid
CLEPIOS 47
Otra vuelta de tuerca
Comentario sobre la Mesa debate organizada por la Revista Clepios en las
XIX Jornadas de Residentes de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires.
En noviembre de 2012 se realizaron las XIX Jornadas de Re-
sidentes de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires. En
el marco de las mismas, tuvo lugar una mesa de debate or-
ganizada por Clepios que llev por nombre: La formacin en
las Residencias de Salud Mental. Se propuso como objetivo
general de la reunin discutir y problematizar sobre dicha te-
mtica, convocando a la participacin de todos los residentes.
Un repaso de las publicaciones anteriores de Clepios permiti
situar que la discusin sobre la formacin de los residentes
como profesionales de la Salud Mental encuentra una plena
actualidad en cuestiones ya planteadas hace casi dos dca-
das atrs. Palabras escritas en uno de los nmeros de la revis-
ta nos advierten al respecto: Preguntarse las mismas pregun-
tas, sin conocer las respuestas dadas en el pasado, nos puede
condenar a algo peor que al olvido: a la repeticin y la queja.
Para colmo, an despus de todo el esfuerzo e inteligencia in-
vertidos, llegar a eso que haban dicho y hecho hace cincuenta
aos. (Alejandro Vainer, Clepios N13. Sep/Nov 1998).
Enmarcando de esta manera el encuentro, residentes de di-
ferentes hospitales tomaron la palabra y presentaron diversas
perspectivas del tema convocante: el trabajo en equipo y la
interdisciplina, la relacin entre teora y prctica, las expectati-
vas sobre la formacin, el lugar de los residentes en el Sistema
de Salud, las crticas y el malestar que se escuchan una y otra
vez acerca de las falencias tanto de la formacin universitaria
y de la residencia como del funcionamiento del Sistema de
Salud en general Qu posibilidad tiene la residencia para
transformar la realidad institucional? Qu posibilidad tienen
los residentes para transformar la residencia?
Tambin participaron miembros de la recientemente conforma-
da ARSaM (Asamblea de Residentes de Salud Mental), quie-
nes sealaron la importancia de la asamblea para la discusin
de problemticas y propuestas y la consolidacin de relacio-
nes entre los residentes de los diferentes hospitales.
Mara Magdalena Gonzlez
Psicloga. Residente de segundo ao en Salud Mental. Hospital
General de Agudos Parmenio T. Piero. Perodo 2012-2013.
([email protected])
COMENTARIO
DE EVENTOS
A partir de estos aportes, se gener un espacio de preguntas
e intercambio de opiniones. Sorprendi el descubrimiento de
que actividades comunes han sido el resultado de discusio-
nes por parte de los propios residentes, abriendo a discusin
cmo hacer de las mismas espacios creativos y productivos
para la formacin. Se hizo hincapi en el rescate histrico para
hallar un modo y un medio de transmisin del pasado y de la
historia de la residencia. En relacin con ello, la creacin de
la ARSaM fue destacada como instrumento de cambio para
la apropiacin de la formacin y de cuestiones institucionales
hospitalarias y disciplinarias.
Se problematiz la residencia como prctica de capacitacin
en servicio y el lugar de los residentes como trabajadores en
el sistema de salud pblico, ubicando como eje fundamental el
interrogante sobre quin nos forma. En otras palabras: desde
qu lugares e intereses se nos forma como profesionales y
qu fuerzas infuyen en nuestra formacin y se benefcian con
nuestras decisiones y actos cotidianos.
Trascender los discursos dados. Considerar la historia para
(re)pensar los problemas, las preguntas y los malestares del
presente (slo del presente?) mirando hacia el porvenir. No
olvidar la impronta del contexto socio-poltico en las discusio-
nes. Ser partcipes y conductores activos de nuestra forma-
cin. Aprovechar la potencia del colectivo que constituye la
residencia y las posibilidades de accin conjunta.
stas son algunas de las coordenadas que trazaron el es-
cenario aquel da Que el intercambio compartido y la letra
escrita permitan capturar y plasmar dicha reunin en una na-
rrativa que trascienda lo efmero propio del encuentro mismo.
Y que ello sirva para que el reencuentro futuro con la huella
del pasado no conlleve un eterno retorno de lo igual sino que
permita reinventarnos para dar otra vuelta de tuerca a las
cuestiones que nos asedian da a da.
CLEPIOS 48
CORRESPONSALES
Buenos Aires
Baha Blanca
- Hospital Interzonal General de Agudos Dr.
Jos Penna;
Lic. Mara Cecilia Bucciarelli
([email protected])
General Rodrguez
- Hospital Zonal General de Agudos Vicente
Lpez y Planes;
Dra. Mara Noel Fernndez
([email protected])
Junn
- Hospital Interzonal General de Agudos Dr.
Abraham Pieyro;
Julieta Santos ([email protected])
La Matanza
- Hospital Paroissien;
Lic. Jimena Garcia Lauria
([email protected])
La Plata
- Hospital Interzonal General de Agudos Prof.
Dr. R. Rossi;
Dr. Mariano Barraco
([email protected])
- Hospital Zonal General de Agudos Dr. Mario
V. Larrain;
Carolina Ledesma
([email protected])
- Hospital Interzonal General de Agudos
General San Martn;
Lic. Julia Martn ([email protected])
Lujn
- Colonia Montes de Oca;
Lic. Lucila Corti ([email protected])
Mar del Plata
- Hospital Privado de Comunidad;
Dra. Josefna Prieto ([email protected])
- Hospital Interzonal General de Agudos de Mar
del Plata;
Lic. Mariana Julieta Aguilar
([email protected])
Necochea
- Hospital Subzonal Especializado
Neuropsiquitrico Dr. Domingo J. Taraborelli;
Lic. Ruth Kalle ([email protected])
Pergamino
- Hospital Interzonal Gral. de Agudos San
Jos;
Lic. Mara Laura Zapata
([email protected])
Regin Sanitaria VI
- PRIM Florencio Varela ;
Lic. Cecilia Goffredo ([email protected])
- PRIM Lans;
Dra. Nadia Martnez
([email protected])
Regin Sanitaria VII
Lic. Cintia Schemberger
([email protected])
San Martn
-Hospital Eva Pern;
Lic. Irene Dreiling ([email protected])
Ciudad Autnoma de Buenos Aires
- Hospital General de Agudos Dr. T. lvarez;
Nadina Tahuil
([email protected])
- Hospital de Emergencias Psiquitricas
Torcuato de Alvear;
Lic. Sebastin Kreidler
([email protected])
- Centro de Salud Mental N 3 Dr. A.
Ameghino;
Lic. Leonor Surez
([email protected]).
- Hospital General de Agudos Dr. C. Argerich;
Lic. Florencia Soriano
([email protected])
- Hospital de Salud Mental J. T. Borda;
Lic. Enrico Mastrulli
([email protected])
- Hospital Churruca;
Gisela Guyet ([email protected])
- Hospital General de Agudos Dr. C. Durand;
Lic. Juliana Guirao ([email protected])
- Hospital General de Nios Pedro de
Elizalde;
Enrique Ginestet
([email protected])
- Hospital General de Nios Ricardo
Gutirrez;
Dra. Yemina Marzetti
([email protected])
- Hospital Italiano de Buenos Aires;
Dr. Juan Pablo Garca Lombardi
([email protected])
- Hospital de Salud Mental Braulio Moyano;
Lic. Soledad Maudo
([email protected])
- Hospital General de Agudos P. Piero;
Dr. Andrs Kremenchuzky
([email protected])
- Hospital General de Agudos Dr. I. Pirovano /
Centro de Salud Mental N 1
Lic. Fabin DAlessandro
([email protected])
- Hospital General de Agudos J. M. Ramos
Meja;
Nicols Alonso
([email protected])
Residencia Interdisciplinaria de Educacin
para la Salud (RIEpS);
Lic. Maria Andrea Dakessian
([email protected])
Lic. Carla Pierri ([email protected])
- Hospital General de Agudos B. Rivadavia;
Victoria Rubinstein
([email protected])
- Hospital Infanto Juvenil C. Tobar Garca;
Mara Beln Frete
([email protected])
- Hospital General de Agudos Dr. E. Torn;
Lic. Juan Del Olmo
([email protected])
Chaco
- Hospital 4 de Junio Dr. Ramn Carril.
RISAM; Dra. Valeria Chapur
([email protected])
Chubut
- Hospital Zonal Adolfo Margara (Trelew).
Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental
Comunitaria.;
Lic. Candela Agero
([email protected])
- Hospital Zonal Andrs Isola (Puerto
Madryn). Residencia Interdisciplinaria en Salud
Mental Comunitaria.;
Lic. Vanesa Gutkoski
([email protected])
Crdoba
- Hospital Trnsito Cceres de Allende;
Lic. Marina Rizzonelli
([email protected])
- Hospital San Roque;
Dra. Gabriela Coralli
([email protected])
-Hospital Colonia Santa Mara;
Dra. Carolina Viarengo
([email protected])
Entre Ros
- Hospital Escuela Salud Mental;
Lic. Maringeles Estap
([email protected])
Jujuy
- Hospital Nestor Siqueiros;
Lic. Luciana Massaccesi
([email protected])
Mendoza
- Hospital Pereyra;
Dra. Laura Andrea Rodriguez
([email protected])
Misiones
- Hospital Ramn Carrillo;
Lic. Vernica Bentez
([email protected])
Misiones
- Hospital Ramn Carrillo;
Lic. Vernica Bentez
([email protected])
Rio Negro
- Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental
Comunitaria - Rio Negro; Lic. Matas Pozo,
Lic. Emilse Luiz ([email protected])
- Hospital Dr. Miguel Ragone; RISAM;
Lic. Carlos Ernesto Ibarra
([email protected])
San Luis
- Hospital Escuela de Salud Mental;
Residencia Interdisciplinaria en Salud
Mental con Orientacin en Procesos de
Transformacin Institucional;
Lic. Romina Lescano
([email protected]) ([email protected])
San Juan
- Hospital Dr. Guillermo Rawson;
Lic. Fernanda Atienza ([email protected])
Santa Fe
- Hospital Escuela Eva Pern, Rosario;
Juan Marcos Salazar
([email protected])
- Hospital del Centenario, Rosario;
Dr. Mauro Druetta
([email protected])
- RISaM Santa Fe; Lic. Laura Mezio
([email protected])
- Sanatorio de la Merced, Santa Fe;
Dr. Ignacio Francia ([email protected])
Santiago del Estero
- Hospital Diego Alcorta;
Dra. Mara Eugenia Ferullo
([email protected])
Tucumn
- Hospital J. M. Obarrio;
Lic. Giovanna Vannini
([email protected])
- Hospital Padilla;
Lic. Daniela Lombardo
([email protected])
- Hospital del Nio Jess;
Lic. Ivanna Szteinberg ([email protected])
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Comit de Lectura. Este informar a la Redaccin sobre eventuales
modifcaciones para su publicacin. El artculo podr ser publicado sin
previa evaluacin del Comit de Lectura si fue premiado o mencionado
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