HORACIO QUIROGA
Literatura del siglo a finales del siglo XIX e inicios del XX
La literatura realista latinoamericana tiene influencia de las literaturas francesas,
inglesa, alemana y espaola. Es en este momento en el que la prosa adquiere un
papel prioritario como gnero literario.
La literatura realista se caracteriza por:
Mantener rasgos romnticos.
Un sentimiento amoroso ms sereno y menos exaltado.
La tendencia al individualismo social.
La presencia de una naturaleza viva y muy vinculada al ser humano.
El Realismo
Como el trmino lo indica, el
Realismo tiene por objetivo la
presentacin del mundo, tal como lo
perciben nuestros sentidos. Por lo
tanto, el arte de la escuela realista,
en cualquiera de sus
manifestaciones (pintura, literatura,
msica, escultura, etc.), persigue la
imitacin y copia directa de la
realidad. Desde este punto de vista,
el Realismo no supone nada nuevo,
pues no es ms que la
profundizacin de uno de los
objetivos del Romanticismo: el re-
chazo de las especulaciones
idealistas y la preferencia por la realidad objetiva.
Por su parte, el Naturalismo debe considerarse como un desvo de un sector del
Realismo, verificado hacia fines del siglo XIX. Esta particular visin esttica refleja
la enorme repercusin que tuvieron los numerosos descubrimientos cientficos y
los mtodos experimentales en los hombres dedicados al arte. Primero, un grupo
de escritores europeos y, luego, otros americanos intentaron ensayar los mismos
mtodos experimentales de la ciencia, en el campo literario, en particular en el de
la novela.
Caractersticas del Realismo literario
Tendencia marcada hacia la objetividad.
Preferencia por los temas socio-econmicos.
Preferencia por el sicologismo de los personajes.
Estila literario sobrio.
Propsito pedaggico.
Tendencia al gnero narrativo (novela).
Precisin y exactitud en las descripciones.
El Realismo en Latinoamrica
El Realismo latinoamericano es una reaccin contra el Modernismo y contra el
intimismo romntico. Se le denomina "Realismo social" y en algunos casos se
vincula con el regionalismo y criollismo. Incluye las llamadas novelas "de la tierra",
de la selva", "de la Revolucin mexicana", e "indigenista".
Ganadas las guerras civiles, fundadas las primeras capitales nacionales, ajustados
los lmites internacionales, definidas las nacionalidades, las luchas pasaron a otro
estadio: al de las relaciones entre los detentadores del poder y del capital y las
masas campesinas (indios, cholos, lIaneros, gauchos), los obreros, los empleados
o sin oficio. En Latinoamrica, despus de la Primera Guerra Mundial, y la
organizacin de las asociaciones obreras impulsadas por la Revolucin Rusa
(1917), surgen movimientos propios: la separacin de la Iglesia el Estado, los
golpes militares, las constituciones radicales, las legislaciones petroleras, etc.
En este marco histrico-social surge el Realismo latinoamericano, a travs de
autores eu-ropeos como: Gustave Flaubert y Honorato de Balzac, los rusos Len
Tolstoi y Nicols Gogol, y narradores espaoles como Pedro Antonio Alarcn,
Jos Mara de Pereda, Juan Valera y Benito Prez Galds.
Los representantes ms importantes de este movimiento son:
- Baldomero Lillo (chileno): cuentos mineros Subterra (1904)
- Horacio Quiroga (uruguayo): historias de la jungla- Cuentos de la selva.
Combin un enfoque de tipo regional centrado en la relacin entre los seres
humanos y la naturaleza primitiva, con la descripcin de fenmenos
psicolgicamente extraos en unos cuentos de misterio poblados
de alucinaciones, cuentos de amor, de locura y de muerte.
- Rmulo Gallegos (venezolano): Fue exiliado a Espaa a causa de sus ideas
liberales. Fue Presidente de la Repblica entre 1948 y 1953. Su obra muestra el
enfrentamiento de la civilizacin y la barbarie y las costumbres regionales Doa
Brbara.
La Literatura fantstica y el Realismo Mgico
Dentro del Realismo se desarrollaron 2 ramas del mismo las cuales son:
El relato fantstico
El cual se produce en los discursos narrativos en los que aparecen un orden real y
otro extraordinario, y adems aparecen en conflicto.
La narracin fantstica produce en el lector una sensacin de perturbacin en
relacin con la nueva situacin que modifica la realidad.
En el siglo XX, por el contrario, el relato fantstico, con sus acciones fuera de lo
comn, emerge de la cotidianeidad en que nos desenvolvemos y no como una
realidad extraa, generando as un mayor efecto de perturbacin en los lectores.
REALISMO MGICO
Es una tendencia narrativa propiamente latinoamericana en la cual coexisten de
modo armnico e integrado los planos de la realidad natural y sobrenatural.
El lector no se desconcierta por la aparicin de lo inslito; al contrario, la narracin
de esta tendencia tiene un efecto de encantamiento y hechizo sobre l.
Diferencias entre ambas ramas:
Literatura Fantstica Realismo Mgico
Modo de presentacin
de la realidad
Se mezcla lo natural y lo
sobrenatural de modo
problemtico
Se mezcla lo natural y lo
sobrenatural de manera
espontnea y sin
contradicciones
Autentificacin
narrativa
Se mezcla lo natural y lo
sobrenatural de manera
espontnea y sin
contradicciones
El narrador bsico
autentifica los hechos al
presentarlos como
naturales (generalmente
desde una neutralidad)
El lector y el efecto
discursivo
El lector se ve inmerso en
un mundo extrao que lo
perturba debido a la
mezcla conflictiva de
planos.
El lector acepta la
realidad maravillosa sin
cuestionarla, en una
especie de
encantamiento por lo
narrado.
Persona gramatical
empleada
Predominio de la 1
persona porque el
discurso aparece como
una versin discutible de
los hechos. Si se
presenta la 3 persona
estar subjetivada y
usada en funcin de
alguno de los personajes.
Predominio de la 1
persona porque el
discurso aparece como
una versin discutible de
los hechos. Si se
presenta la 3 persona
estar subjetivada y
usada en funcin de
alguno de los personajes.
Realidad cultural y
espacio
Posee una atmsfera
cosmopolita que lo
vincula a lo europeo y su
espritu racionalista (de
ah la colisin tan abrupta
con lo irracional).
Se contextualiza en el
espacio latinoamericano
rural y pueblerino
reivindicando una
comunicacin autctona
entre lo mtico, lo telrico,
lo mestizo y las creencias
colectivas.
Carcter Se centra en el individuo Involucra una colectividad
Universo de la ficcin Se presenta
desconcertante y
ambigua.
Se presenta como un
mundo armonioso y
coherente donde
conviven lo racional y lo
irracional.
Tiempo A veces se presenta
como una superacin
extraordinaria de las
dimensiones temporales,
los cual los personajes
asumen como
problemtico (viajes en el
tiempo, disyuncin del
tiempo, etc).
Se presenta como una
dimensin temporal
vinculada a lo mtico y a
lo sagrado.
Resolucin del conflicto Hay una explicacin
cientfica; se presentan
varias soluciones
simultneamente o el
conflicto queda abierto
Se basa en la fe
narrativa y en la
verosimilitud que
construye este tipo de
relatos; por lo tanto, lo
que se resuelve es la
historia en s, no los
hechos extraordinarios de
forma aislada
Procedimientos
compositivos
Recursos grficos de
nfasis (signos de
exclamacin); paradojas:
oxmoron, etc.
Hiprboles,
exageraciones,
naturalizacin de lo
maravilloso, etc
1878. El 31 de diciembre nace HORACIO SILVESTRE QUIROGA FORTEZA en la
ciudad de Salto. Es el cuarto hijo del matrimonio constituido por Prudencio
Quiroga, vicecnsul argentino en aquella ciudad haca ya dieciocho aos, y de
Juana Petrona Forteza, a quien familiares y amigos llamaban Pastora. Segn
apunta Jorge Lafforgue, su padre era "descendiente lejano del caudillo (de la
provincia argentina La Rioja) Juan Facundo Quiroga, que en 1845 Sarmiento
haba erigido en figura clave de su texto ms famoso: Facundo". An ms, como
lo ha demostrado Mara M. Garibaldi de Sbat Pebet, los Quiroga y los Sarmiento
estaban emparentados; las dos familias se haban instalado en el sur de Amrica
en el siglo XVI. (Entronque de Quirogas y Sarmientos, Buenos Aires, 1951.)
1879/1889. A raz de que a los dos meses y medio de vida el nio contrajo la tos
convulsa (que antes sus tres hermanos haban padecido), los padres deciden
trasladarse a una chacra ubicada en San Antonio Chico, prxima a la ciudad de
Salto. Segn Jos Mara Delgado y Alberto J. Brignole (sus amigos, coterrneos y
primeros bigrafos), en un paseo por el arroyo cercano, el padre de Horacio
Quiroga se dispar accidentalmente un tiro de escopeta, muriendo casi de
inmediato. Doa Pastora Forteza se traslada por un tiempo a Crdoba con sus
hijos. De regreso a Salto, en 1883, "la madre descubre que la fortuna familiar se
evapora. Trata de reorganizar la casa. Manda a Horacio a estudiar a la escuela
Hiram, fundada por la masonera y que daba sobre la calle Pintado, casi enfrente
de la casa familiar.
1890/1895. Ingresa al Instituto Politcnico para cursar estudios secundados, los
cumple con satisfaccin aunque sin brillo. En un breve pasaje de su familia por
Montevideo, casi dos aos de permanencia, estudiar en el Colegio Nacional. En
1891 su madre contrae enlace con Ascensio Barcos, "argentino de 52 aos,
residente en Salto desde hace aos". Al menos en apariencia relaciones con su
padrastro transcurren en un clima de cordialidad. Escasos aos ms tarde Barcos
sufre una hemorragia cerebral, situacin crtica que lo llevar a quitarse la vida en
1896. Ms all de estos sucesos que ensombrecen su vida, Quiroga se aficiona al
ciclismo, su primera pasin deportiva (una foto de 1893 lo muestra luciendo traje
de ciclista y sosteniendo una pesada bicicleta); frecuenta un taller de maquinarias
y carpintera e ingresa, tambin, al mundo de las ideas conectndose con algunos
rudimentos del materialismo filosfico.
1896. Con sus amigos Alberto J. Brignole, Julio J. Jaureche y Jos Hasda forma
su primer cenculo, la comunidad "Los tres mosqueteros". Quiroga, el
"D'Artagnan" del grupo, sobresale como lder. Leen textos decadentistas
franceses, escriben poemas y relatos. De esta poca proceden las primeras
experiencias literarias de Quiroga: veintids textos escritos entre 1894 y 1897.
1900. Quiroga vive de las rentas que producen los bienes que haban pertenecido
a su padre. Una propiedad de la calle Daymn "fue vendida por Quiroga en febrero
de 1900" (Enrique A. Cesio, art. cit.), urgido por la necesidad de dinero que no
ganaba en ninguna forma de empleo pero, adems, porque necesitaba fondos
para viajar de Salto a Montevideo (lo que hizo el 21 de marzo) y nueve das
despus de la capital a Gnova (Italia), en un barco italiano. La meta era Pars,
adonde llega el 24 de abril con ochenta y ocho pesos en el bolsillo: "Pars es una
buena cosa -escribe en su diario-, algo as como una sucesin de Avenidas de
Mayo populsimas".
Luego de pasar un par de semanas en Salto decide radicarse en Montevideo. Vive
con Julio Jaureche en una piecita larga y angosta" de pensin. Los amigos
salteos se reencuentran para formar su segundo cenculo, el "Consistorio del
Gay Saber", as bautizado por un nuevo integrante del grupo, salteo tambin:
Federico Ferrando. Por las tardes -y hasta las diez de la noche a lo sumo- se
renen ruidosamente en el Caf Sarand, a pocas cuadras de la modesta sede de
la agrupacin literaria. Con el seudnimo Aquilino Delagoa (portugus), Quiroga
publica un cuento en la revista Rojo y Blanco (N 17, 7 de febrero ) y, en
noviembre sobre un total de setenta y cuatro originales remitidos desde "toda
Amrica", obtiene el segundo premio del concurso de narraciones organizado por
la revista La Alborada, con el relato "Sinrazn, pero cansado". En el jurado se
encontraba Eduardo Ferreira junto a dos de los escritores ms prestigiosos del
Uruguay: Javier de Viana y Jos E. Rod. El primer premio lo obtuvo el
desconocido e irrelevante Oscar G. Rivas.
1901. Mueren dos hermanos de Quiroga que llevan el nombre de sus padres
(Pastora y Prudencio), el ltimo era un bienio mayor que el escritor. Cuando
declina el ao aparecen Los arrecifes de coral, libro de poemas y breves
narraciones, con una ilustracin en la podada del pintor Vicente Puig que
representa la provocativa imagen de una joven ojerosa, con uno de sus senos
semidescubierto, esta es la primera publicacin del autor.
1902. "Recuerdo as habemos encontrado una tarde, en marcial terceto, Herrera y
Reissig con sus guantes nuevos y sus botines antagnicos de siempre, Roberto
de las Carreras con un orioncillo verde cotorra, y yo -escribe Quiroga en 1925- con
un sombrero boer (...) Tenamos entonces veinte aos, bien frescos".
Seguramente fue entonces cuando conoci de paso al dramaturgo montevideano
Florencio Snchez cuando ste iniciaba el camino de su consagracin; con l se
volver a encontrar pocas veces ms en algn caf de Buenos Aires un par de
aos despus.
El 5 de marzo Federico Ferrando se prepara para batirse a duelo con el poeta
Guzmn Papini y Zs, luego de una fuerte polmica en la prensa por motivos
literarios, la que concluye en insultos de consecuencias irreparables. Quiroga
examina el arma de su amigo en la casa de ste en la calle Maldonado y,
sorpresivamente, se le escapa un disparo que hiere de muerte a Ferrando.
"Horacio Quiroga (...) tuvo que ser retenido a la fuerza, porque se quera eliminar
tirndose a un aljibe que exista en la vivienda", record casi noventa aos
despus Anastacia Albn, testigo directo del hecho. ("Un testimonio oculto: As
mat Quiroga a Federico Ferrando", en Brecha, Montevideo, Ao VII, N 331, 3 de
abril de 1992, p. 22.)
Estuvo detenido unos das hasta que su abogado (el doctor Manuel Herrera y
Reissig, hermano del poeta) logr demostrar su inocencia. Una vez liberado,
Quiroga parti de inmediato a Buenos Aires, donde pas a vivir provisoriamente
en casa de su hermana Mara. El "Consistorio", destruido por la doble ausencia, se
disuelve.
1903. A instancias de su cuado, Eduardo D. Forteza, y en ausencia temporaria
de ste, obtiene una suplencia como profesor de Castellano en el Colegio
Britnico de Buenos Aires. En marzo comienza a publicar cuentos en el peridico
porteo El Gladiador, que al 25 de diciembre totalizaban cinco, todos ellos
integrados ms tarde a su segundo libro. Mientras tanto fortalece su amistad con
Lugones. Este dirige una expedicin de estudio a las ruinas jesuticas, a la que
Quiroga se pliega como fotgrafo improvisado; "mi viaje por el territorio de
Misiones (...) no se limit a la parte argentina", escribi Lugones en el prlogo al
libro que sobre las misiones jesuticas public en 1904 a pedido del gobierno (El
Imperio Jesutico). Quiroga toma contacto en su aventura con San Ignacio y la
regin que sera su hogar en gran parte de su vida futura.
1904. Publica El crimen del otro, cuentos. En el transcurso del ao no se registra
ninguna colaboracin en las publicaciones peridicas rioplatenses. Quiz porque
el escritor decide utilizar todo su tiempo para el trabajo fsico y todo su capital para
la compra de un campo situado "a siete leguas al suroeste de Resistencia, a orillas
del Saladito". En ese pramo Quiroga no slo invierte lo que le queda de su
herencia y sus muchas energas de hombre joven en la plantacin del algodn,
sino que apenas escribe. Adems, Quiroga quem en la empresa casi toda su
desgarbada fortuna. "El mrmol intil", un cuento aparecido algunos aos despus
(y luego integrado al libro Anaconda, 1921), revela la dureza de esta experiencia,
en que se encontraba: "Sin noticia alguna del mundo", como le escribi a
mediados de 1904 a Fernndez Saldaa. La correspondencia con ste lo muestra,
tambin, afanoso por rememorar aventuras erticas juveniles; entusiasta en la
lectura de Dostoiewski ("el escritor ms profundo que haya ledo"), confidente
como en pocos momentos posteriores se lo ver. Las referencias y las preguntas
sobre Mara Esther Jurkowski (una saltea con la que haba tenido una
tormentosa historia de amor hacia 1896) se multiplican. De esta prolongada
obsesin saldr el relato "Una estacin de amor".
1906. Por influencia personal de Lugones se lo nombra profesor de castellano y
Literatura en la Escuela Normal N 8. "En las vacaciones de 1906 viaja a San
Ignacio con otro salteo, Vicente Gozalbo, boticario y hombre de empresa.
Aprovechando las facilidades que ofrece el Gobierno del Territorio a todos los que
deseen dedicarse al cultivo de la yerba mate, Cozalbo y Quiroga proyectan una
empresa, la Yabebir (...)". Quiroga compra 185 hectreas prximas a San Ignacio.
En la correspondencia a sus amigos salteos se repite la idea de "huir de la
civilizacin", de preparar "mi viaje definitivo a Misiones" donde "hacer un poco de
vida brava".
1909. En el correr del ao aparecen ms de una decena de cuentos breves (entre
ellos el posteriormente muy conocido "La gallina degollada", N 562, julio, 10), y
dos novelas ms de las que public en entregas y se recopilaron en 1967 junto a
la antes mencionada: "El mono que asesin" y "El hombre artificial". Todos ellos,
con la excepcin del cuento "El siete y medio", aparecen en Caras y Caretas.
1910. Quiroga y su mujer se trasladan a San Ignacio. Los acompaan, en los
primeros das, la madre del escritor y el doctor Brignole. "Quiroga teme un poco el
efecto que el msero casero y la desolacin de aquellos lugares (...) pueda
producir en Ana Mara", escriben sus amigos-bigrafos. Algn tiempo despus su
suegra compra una finca contigua en la que suele pasar largos meses, cercana
fsica con el matrimonio que contribuye a que las relaciones familiares se
enturbien.
1910. Quiroga y su mujer se trasladan a San Ignacio. Los acompaan, en los
primeros das, la madre del escritor y el doctor Brignole. "Quiroga teme un poco el
efecto que el msero casero y la desolacin de aquellos lugares (...) pueda
producir en Ana Mara", escriben sus amigos-bigrafos. Algn tiempo despus su
suegra compra una finca contigua en la que suele pasar largos meses, cercana
fsica con el matrimonio que contribuye a que las relaciones familiares se
enturbien.
1911/1912. El 29 de enero de 1911 nace Egl, primera hija del matrimonio. Se
practica el parto natural a expresa solicitud de Quiroga, primera muestra de la
manifiesta omnipotencia en el seguimiento de la vida de sus hijos.
El 15 de enero de 1912, tena 34 aos recin cumplidos, cuando naci su primer
hijo varn: Daro. Pero esta vez se trat de un parto convencional, Ana Mara se
traslad a Buenos Aires a donde fue acompaada por su madre, quien haba
quedado viuda un ao atrs.
1913/1914. El carcter irascible de Quiroga, las dificultades que su mujer
afrontaba para soportar la vida en la selva, la soledad, los roces y desgastes en la
pareja, todo o parte de esto, va minando la relacin con Ana Mara Cirs. Mientras
tanto el escritor escribe (aparecen los cuentos "Los pescadores de vigas", mayo 2,
1913; "Los mens", abril 3, 1914); trabaja en sus plantaciones; mata y diseca
animales; estudia y clasifica vegetales. Tambin su visin del mundo y de Uruguay
ha cambiado. Pero en cierta forma careca de patria, o su patria era lo que
buscaba incesantemente, buscndose a s mismo. Quiroga no era ms que un
observador lejansimo de las transformaciones que se operaban en su pas de
origen, atento s pero remoto, entre hormigas, yacars, ros violentos y rboles
infinitos.
1915/1916. El 14 de diciembre su mujer ingiere una fuerte dosis de sublimado.
Quiroga, quien trabajaba la tierra en ese momento, se enter del hecho a travs
de un pen: "Los ocho das que dur el proceso de intoxicacin fueron pavorosos.
Pasado el estupor inicial, cay Quiroga en un confuso estado de espritu, a un
tiempo colrico contra su esposa, hasta no querer verla ms, y anheloso de que
se revolviera el cielo y la tierra para salvarla". "Quiroga (explic el suicidio de su
mujer) en una especie de testamento, que deb leer como relato vulgar y corriente
entre los papeles que me dej en el departamento (suyo) que yo (E. Amorim)
ocupaba (transitoriamente) en la calle Agero (...) Descansar es el destino de
estas treinta cuartillas. Pudieron ser llevadas a cualquier redaccin y pasadas a
componer como texto narrativo. Pero eran nada menos que un testamento
terriblemente doloroso".
Una vez desaparecida su esposa decide quedarse en la selva, criando en toda
soledad a sus dos pequeos hijos. Contina escribiendo y publicando gran parte
de los relatos "para nios" que integrarn ms tarde los Cuentos de la selva,
seguramente los mismos que en las largas horas de compaa le narraba a sus
propios hijos. El relato "El desierto" (publicado en Atlntida, Buenos Aires, enero 4,
1923) contiene grandes trazos de estos momentos. A fines de 1916 decide volver
a Buenos Aires.
1917. En la capital argentina se instala en un stano de la calle Canning N 164,
precariedad que no oculta sus penurias financieras. Pero el 17 de febrero, merced
a las influencias de sus amigos batllistas en Montevideo (Fernndez Saldaa,
Baltasar Mezzera, Baltasar Brum, todos ellos salteos) se le nombra secretario
contador del Consulado General del Uruguay en la Argentina. Manuel Glvez,
escritor argentino y editor de circunstancia, lo visita para solicitarle un libro: "Y no
me ir si no me lo da. Me contest que tena un centenar de cuentos publicados
en Caras y Caretas (...) Trajo una carpeta y elegimos algunos (...) Le puso por
ttulo Cuentos de amor de locura y de muerte, y no quiso que se pusiera coma
alguna entre esas palabras. El libro se agot (...)".
Construye la embarcacin "La Gaviota", con la que realiza algunos paseos en el
Paran en compaa de ciertos amigos. "Por aquellos aos -anota Rodrguez
Monegal- Quiroga asiste a la primera conmocin social importante de la Argentina:
una huelga tranviaria en que de algn modo se registran los primeros ecos
rioplatenses de la revolucin rusa de 1917".
1918. Se muda a un departamento pequeo, pero bastante confortable, en la calle
Agero -al que aludi Amorm en el fragmento antes citado-. All se encontr con
"tres piezas y un cuarto de servicio", y con Julia, la empleada domstica que
Quiroga impuso a Amorim cuando le cedi el apartamento en alquiler para
regresar a Misiones (Vase 1925). Aparecen los cuentos "Un pen", en folletn;
"Los fabricantes de carbn"; "Juan Polti, halfback" (relato en el que narra el
suicidio del futbolista uruguayo -del Club Nacional- Abdn Porte, ancdota que
debi pasarle el presidente de dicha institucin y amigo del escritor, Jos Mara
Delgado) y el libro Cuentos de la selva (para los nios), que el autor haba
planificado como texto de lectura con destino a la escuela primaria de Uruguay,
pero el Consejo de Enseanza lo rechaz por "incorrecciones sintcticas" (sic). Se
trata de uno de los primeros libros de cuentos redactados, en toda Amrica, con
destino a un pblico exclusivamente infantil y cuyo uso escolar hoy es casi de
precepto.
1921. Aparece el libro de relatos Anaconda y publica seis cuentos ms, entre ellos
"El espectro" (julio, 29). El 17 de febrero se estrena en el Teatro Apolo de Buenos
Aires "Las sacrificadas".
1923. Publica nueve textos. Ao de magra produccin si se lo compara con los
anteriores; no obstante, aparecen "El desierto" (enero, 4), "Los destiladores de
naranja" (noviembre, 15) y los primeros artculos sobre la creacin literaria, sus
vicisitudes y las iniciales pistas tericas de su propia factura ("Satisfacciones de la
profesin del escritor", julio, 5; "La bolsa de valores literarios", enero 4, 1924).
1924. Aparece su libro de cuentos El desierto y entrega la serie "El hombre frente
a las fieras", reunidas en volumen en 1967.
1926. De regreso a Buenos Aires, a principios de ao, alquila una casaquinta en
Vicente Lpez. Se imprime su libro ms celebrado por la crtica ya desde
entonces: Los desterrados. Tipos de ambiente. BABEL publica un "Homenaje a
Horacio Quiroga", en el que participan desde Benito Lynch a Csar Fernndez
Moreno, de Luis Franco a Juana de Ibarbourou. Conoce a una muchacha de 18
aos, Mara Elena Bravo. Tena la edad de su hija Egl, de la que no era amiga
pese a que tanto se lo ha repetido en biografas, cronologas y artculos. As lo
declar la misma Mara E. Bravo en 1983.
1927. Los cuentos comienzan a ralear en su bibliografa. Como compensacin se
dedica a redactar textos sobre literatura ("El declogo del perfecto cuentista", "La
profesin literaria", etctera), junto a una serie de "Biografas ejemplares" hasta
ahora no reunidas en volumen. El 16 de julio se casa con Mara E. Bravo. Quiroga
tiene 48 aos. "(Lo conoc) en el tren. Vivamos en Vicente Lpez, viajbamos en
el mismo tren, yo iba a estudiar con mi hermana (...) Horacio me llevaba 30 aos,
era mayor que mi propio padre (...) Cuando vivamos en Buenos Aires, bamos al
cine todos los das y la casa estaba siempre con gente: Fernndez Moreno,
Gernuchoff, Berta Singermann, Alfonsina Storni y muchos otros amigos (...) y hay
que decir la verdad, en Misiones no lo queran, no podan entenderlo. Horacio no
saludaba a nadie. Entraba al almacn y deca: "Dme 10 clavos", "Dme un kilo
de harina", ni buen da ni buenas tardes" (Daniel Cabalero, "Cuentos de amor,
selva y orqudeas". Reportaje a Mara Elena Bravo, en El Da, Montevideo, 23 de
enero de 1983, Suplemento dominical en huecograbado, p. 1).
1928. Se trenza la amistad entre Quiroga y el joven escritor Ezequiel Martnez
Estrada. En abril nace la hija del nuevo matrimonio; lleva el nombre de la madre
pero la llaman "Pitoca". En 1988 se suicida en Buenos Aires, como antes sus
hermanos Egl (en 1939) y Daro (en 1954).
1929. Publica la novela Pasado amor, de la que apenas se vendieron medio
centenar escaso de ejemplares. Slo diez textos suyos aparecen en la prensa
peridica, entre ellos el cuento "Los precursores", el de mayor contenido social y
poltico de toda su obra, aunque estaba prefigurado en el cuento "Los desterrados"
con este enunciado tajante: "inicibase en aquellos das el movimiento obrero, en
una regin que no conserva del pasado jesutico sino dos dogmas: la esclavitud
del trabajo, para el nativo, y la inviolabilidad del patrn". Tal como lo ha
testimoniado Carlos Selva Andrade, vecino de Quiroga en Misiones, el escritor
pudo presenciar la sangrienta represin de los trabajadores rurales de la zona en
ms de una ocasin.
1930. Desde que en 1927 el gobierno uruguayo cae en manos del sector ms
conservador del coloradismo, alejados sus amigos del poder, el control sobre las
actividades burocrticas del escritor en el consulado se hacen ms estrictas.
Tambin comienzan algunas refriegas matrimoniales a lo que se suma, en fin, la
multiplicacin de ataques de la nueva generacin. Quiroga les responde con su
artculo "Ante el tribunal".
1931. En la segunda mitad del ao Quiroga decide trasladarse a Misiones con su
mujer y su hijo, lo que define en enero del ao siguiente. Salvataje desesperado
de su matrimonio, hasto de la vida ciudadana, rechazo a las presiones en su
trabajo consular, pueden ser las causas probables del traslado final.
A esta opcin por la soledad, por la huraa, se la compensa con el mismo cargo,
la que poda ejercer en la selva con idntica jerarqua y salario. Todava entre los
nuevos gobernantes uruguayos le queda algn influyente contacto.
1932. "Cuenta Castenuovo que, en 1932, l y lvaro Yunque, se empearon en
convencer a Quiroga de que, en vez de volver a Misiones (...) debera ira Rusia
donde podra vivir de nuevo. Quiroga no manifest ningn deseo de experimentar
aquella renovacin. Los oy con cierto escepticismo desdeoso, "como si tambin
fuese de los que crean que la revolucin rusa era o no era una revolucin
profunda (...)".
1933. Viviendo en la casa de piedra, el matrimonio renueva sus peleas. La vida
dura y aislada de Misiones no atrae a la joven esposa.
1935. Un grupo de escritores que lleva adelante el sello binacional y cooperativo
S.A.L.R.P, entre los que figuran Csar Tiempo y Alfredo Mario Ferreiro (quien,
adems, adhiere al terrismo y tiene, en consecuencia, influencias en el gobierno
dictatorial) publican Ms all. Quiroga celebra que su libro vaya con prlogo de
Zum Felde, en tanto ello significa una forma de retractarse del descarte
establecido por el critico en 1930. Tambin algunos jvenes lo reconocen como un
maestro, as lo hace el entonces crtico literario y ms tarde brillante musiclogo
Lauro Ayestarn en las pginas del diario catlico El Bien Pblico (18 de febrero
de 1935).
"(..) Yo no soy uruguayo ni argentino (...) La seccin uruguaya debe apreciar como
es debido la conquista de un raro pjaro como yo", le escribe Quiroga a Csar
Tiempo el 20 de agosto de 1934. Y muy cerca de su muerte, el 21 de noviembre
de 1936, le haca saber a Asdrbal Delgado que haba recibido "la excelente
noticia de mi reincorporacin oficial a la literatura uruguaya. An sin agasajos, me
alegro del hecho. Al fin y al cabo hasta los elefantes van a morir todos al sitio
donde dieron sus primeros trotes".
Por la intermediacin de Amorim y de Ferreiro, cada uno por su lado, merced a la
expresa simpata de Martn R. Etchegoyen, el gobierno lo nombra Cnsul
Honorario, liquidndole cincuenta pesos al mes y permitindole que inicie trmite
jubilatorio. Todo "en mrito a sus notorias y relevantes condiciones intelectuales".
Por ese tiempo comienza a padecer una "hipertrofia en la prstata"; su mujer lo
asiste aunque la relacin sigue enfrindose; su hija Egl se divorcia y "con el
varn (Daro) no nos entendemos", le confiesa a su "hermano" M. Estrada.
1936. En la correspondencia con Ezequiel Martnez Estrada arma el diagnstico
de sus propios achaques, haciendo gala de su autodidctica erudicin mdica
(dice deleitarse leyendo tratados de medicina y de agricultura, no dice lo mismo ni
de su literatura ni de la ajena). Al mismo tiempo se jacta de su todava intacto
potencial ertico que la afeccin sealada no ha menguado. Pero la crisis de
pareja llega al lmite y su mujer vuelve a Buenos Aires llevndose a la nia
consigo. Das despus, describe la total soledad en la que est sumido refiriendo
la espera de la correspondencia: "Yo slo estaba con las manos sobre las rodillas,
sin cartas, ni familia, ni nada. Pienso, hermano, en que he tenido un hogar durante
nueve aos, y que he sido abandonado por mi familia. Lo que lloro no es
seguramente la mujer con la que no nos entendemos hoy un pice, sino lo de
antes, y la poca en que nos amamos" (12 de agosto).
La soledad no pudo derrotarlo, tampoco lo hace ahora. Relata paseos por el
Paran, sus ltimos trabajos, su devocin siempre viva por Dostoiewski y por el
Brand de Henrik Ibsen; le agrada descubrir nuevos narradores norteamericanos
como Hemingway y Caldwell; se irrita con su viejo maestro Lugones por "la
torpeza de su prosa actual". La guerra civil espaola lo conmueve, confirma su
devocin republicana: "No quiero nada de militares, mi grande fobia, y tampoco de
curas" (19 de agosto).
A fines de setiembre viaja a Buenos Aires para atenderla enfermedad que los
"buenos clnicos" que hay en Posadas no se atreven a tratar. Se interna en el
Hospital de Clnicas, all su mujer lo cuida con devocin, all goza de la
permanente compaa de sus compadres: "Charlbamos de literatura, empero; y
se fue el tema central de nuestras charlas en el Hospital de Clnicas". A menudo
sala del Hospital a dar alguna vuelta, a visitar algn amigo. Tal vez fue entonces
que un joven ignorado, Juan Carlos Onetti, quien viva en Argentina en ese
tiempo, lo vio fortuitamente "en una esquina de Buenos Aires. Lo haba ledo tanto,
saba tanto de l, que me result imposible no reconocerlo con su barba, su
expresin adusta, casi belicosa (...) Era inevitable ver, mientras l esperaba el
paso de un taxi sin pasajero, que su cara haba estado retrocediendo dentro del
marco de la barba. Continuaban quedando la nariz insolente y la mirada clara e
imposible que impona distancia. Y cuando apareci el coche y Quiroga revolc su
abrigo oscuro para subirse record un verso de Borges (...) que dice, en mi
recuerdo, "el general Quiroga va en coche al muere".
Segn Alfredo Mario Ferreiro, probablemente a fines de este ao o a principios del
siguiente: "Amorim se lo llev a "Las Nubes", a su casa de la calle Paraguay, en
Salto, cerca de la estacin ferroviaria, en la parte norte de la ciudad. Ah lo tiene a
Quiroga un tiempo (...) Vicente Batistesa, quien se hace amigo suyo en el Hospital,
le atiende con solicitud enternecedora (...) le tiende la cama que Quiroga
destiende a menudo para recostarse vestido. (...) Quiroga, cuando se siente mejor,
puede salir del Clnicas, donde est como en su casa. Sale y torna a entrar. (...) El
mal avanza, sordo, implacable, decididamente. El que mejor lo sabe de todos, es
el propio Quiroga".
1937. A medida que los sufrimientos aumentan, Quiroga solicita a sus mdicos la
verdad, una verdad que sospechaba. Estos le declaran que tiene cncer gstrico.
l sabe que eso es irremediable. El 18 de febrero da un largo paseo en las calles
por las cuales tanto haba andado, compra cianuro, regresa a las once a su
habitacin. En la madrugada del 19 aparece muerto. Se lo vela en la Casa del
Teatro, sede de la Sociedad Argentina de Escritores, de la que haba sido
fundador y vicepresidente. Con amplios honores sus restos fueron trasladados a
su Salto natal donde permanecen.
Sus ms famosas obras fueron:
1. A la deriva
2. La gallina degollada
3. Las moscas
4. El almohadn de plumas
5. La muerte de Isolda
6. El desierto
7. La insolacin
8. El hijo
9. El perro rabioso
10. Anaconda
11. Juan Darin
12. Historia de dos cachorros de coat
y de dos cachorros de hombre
Conclusin:
Horacio Quiroga, a pesar de no ser muy
reconocido en nuestros tiempos, es uno
de los ms grandes cuentistas
latinoamericanos del siglo XX, quien vivi
una poca de grandes cambios en
Argentina y su pas de origen Uruguay.
Sus escritos representan como es la
sociedad desde un punto fantasioso, el
cual se expresa con animales y cmo
interactan con su medio, as es como
funciona la sociedad dentro del mundo de
este escrito.
Su vida estuvo llena de tragedias, por las cuales se vio varias veces sumido en
una profunda depresin, como la muerte de su padre, la muerte accidental de su
amigo Ferrando, el suicidio de su padrastro y de su primera mujer, al igual que la
de sus hermanos. A pesar de ello siempre intento vivir una vida activa y, aunque
no fuera posible, feliz, refugindose en sus escritos, en actividades deportivas y
recreativas, pero ms que nada en el mundo literario del cual se vea rodeado.
Sin duda un personaje altamente emblemtico para nuestra literatura
latinoamericana realista, de la cual hoy en da no se ve muy apreciada por que la
sociedad ya no sabe interpretar aquella realidad que se le intenta plantear.
Mndez Tobn
Jess Antonio
Horacio Quiroga
Taller de
Lectura y
Redaccin IV
3 A