Qu es el anarquismo?
de Benjamn Cano Ruiz
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QU ES EL ANARQUISMO?
*
(ESTUDIO)
Benjamn Cano Ruiz
Oh, Libertad! Por qu necesita tu culto de tantos sacrificios?
Albert Camus
La anarqua es el principio y el fin del pensamiento humano.
Angel Falco
PRESENTACIN
El progreso consiste en hacer que nuestras opiniones concuerden con los hechos, y no podremos lograr
esto mientras nos empeemos en ver los hechos a travs de cristales coloreados por esas mismas
opiniones.
John Stuart Mill
UNA OBRA NECESARIA Y OPORTUNA
El primado de las ideologas que entroniz el siglo XIX sigue vigente en la actualidad a pesar de
los cantos que se vienen entonando anunciando la muerte definitiva de las ideologas. La
urgencia con la que los pensadores polticos de comienzos del siglo anterior acometieron la
mproba tarea de estructurar sus anlisis y opiniones polticas bajo una serie de criterios
uniformadores que les dieran coherencia, responda a la necesidad de dotarse de lo que en
adelante se denominar ideologa. En efecto, el orden social que se estaba forjando tras la
Revolucin Francesa y la revolucin industrial impona nuevos valores. Antiguas creencias eran
arrumbadas al paso resoluto e impertinente con el que avanzaba la nueva burguesa, que
posea la despiadada actitud de quien se cree el portador de un nuevo horizonte de progreso
para la humanidad y se permite por ello desdear por anticuadas buena parte de las creaciones
anteriores. Acordes con las realizaciones y sucedidos que ocurran a nivel econmico, poltico y
jurdico, las concepciones morales y las doctrinas sociales deban acomodarse para poder
explicar la nueva realidad que se vena fraguando, bien fuere para fundamentarla o negarla.
Analizar el nuevo orden requera establecer una serie de presupuestos metodolgicos
susceptibles de llevar a buen puerto la labor analista y a partir de ella permitir la elaboracin de
juicios de valor sobre esa realidad que se pretenda desmenuzar y examinar para poder
comprender. Para mantener opiniones polticas era menester, pues, hacerse con un mtodo de
anlisis que las fundamentara, por donde, entre enormes desafueros y grandes intuiciones, se
iban abriendo camino los pensadores polticos, al tiempo que intentaban perfeccionar sus
instrumentos viviseccionadores y sus juicios de valor, siendo as que procuraron las ms de las
veces fundar lo que se denominar una ideologa, a travs de la cual el mundo pudiera ser
comprendido y se pudiera intervenir en l de manera decisiva para imprimir el curso deseado a
*
Qu es el anarquismo? En un estudio de Benjamn Cano Ruiz, publicado por Tierra y Libertad. Digitalizacin
KCL. El texto alineado a la derecha que es de otro tamao: es la idea principal de los prrafos que le siguen a este.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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los hechos y posibilitar, por lo tanto, su transformacin. Con ello, del anlisis que coma primera
providencia se realizaba para entender la realidad, se pasar a las fundamentaciones de juicios
de valor que a su vez fundarn un marco conceptual global, cuya extensin y pretensin
depender de cada uno de los casos, en el cual se va a organizar la visin que se obtenga del
mundo y a preparar su transformacin.
La suerte que corri el anarquismo
La suerte que corri el anarquismo en un mundo poltico organizado a nivel conceptual en forma
de ideologas fue muy peculiar. Por un lado, el anarquismo presenta como ideologa una serie
de inconvenientes: la coherencia de sus distintas manifestaciones, pareceres, valores y
argumentaciones ha estado sujeta a cambios durante el desarrollo mismo del movimiento
libertario. La revisin que se ha ido haciendo constantemente del pensamiento anarquista, por
lo menos hasta los aos 30 del presente siglo, ha impreso un aspecto muy particular al
pensamiento anrquico, pues la no existencia de una iglesia anarquista, de un partido, de
jefatura alguna ha impedido que se pudiera legislar sobre la teora y decretar un modelo
unvoco que respondiera a una sola visin del anarquismo, por lo cual, si bien ste no presenta
un frente unido y nico de todas sus concepciones, como sucede con las otras ideologas, eso
mismo le permite recibir aportaciones nuevas a cada momento, pues la falta de uniformidad le
otorga un carcter abierto en permanencia y reactualizable constantemente. El ejemplo lo
tenemos en la trayectoria terica del anarquismo desde Godwin hasta Rocker, que fue
posiblemente el ltimo gran terico libertario.
Por otro lado, referente al aspecto externo de la ideologa, a la insercin de sta en la realidad,
que es su ms cara pretensin, ha tenido el anarquismo un no menos peculiar carcter. A lo
que parece naci el anarquismo de la confluencia entre la reflexin que en base a sus
necesidades venan hacindose los sectores populares, principalmente los obreros, y el
desarrollo del pensamiento poltico del momento, siendo el anarquismo la tendencia ms
extrema del liberalismo ilustrado. Esta unin entre la aspiracin redentora de los sectores
populares y el pensamiento liberal llevado hasta sus ltimas consecuencias le confiere al
pensamiento libertario, en tanto que unin de socialismo y liberalismo, su verdadera esencia y
sentido. No obstante, ha tenido que pugnar con todas sus fuerzas para abrirse un camino hacia
la realidad, de la cual fue expulsado en diversas ocasiones. Su radicalidad a la hora de juzgar
los problemas humanos, su exigencia de justicia no mediatizada por intereses ajenos a la causa
de conseguir mayor grado de felicidad par los hombres en un mximo de libertad, lo hace un
vecino incmodo a la vez que peligroso para el resto de ideologas polticas, siendo ello la
causa de la enemiga que stas le profesan, hasta el punto de pretender reducirlo al olvido,
expulsarlo de la realidad, aniquilarlo y diezmar sus filas, lo cual, unido a las propias deficiencias,
insuficiencias y errores ha marcado la trayectoria del anarquismo en el mundo.
As, pues, nos hallamos ante un pensamiento poltico que en virtud de sus peculiaridades
escapa a las definiciones tradicionales de ideologa que se vienen barajando. A las dos
caractersticas recin enunciadas hemos de sumar una tercera. La relacin que el pensamiento
libertario ha establecido con la utopa lo distancia de otras ideologas, puesto que considera la
utopa no slo como estructura ideal hacia la cual se debe tender, sino como criterio poltico con
el que evaluar los acontecimientos ms inminentes y actuales, procurando con ello acercar en
todo momento lo utpico a la realidad. Por todo ello, bien se comprende que el anarquismo se
resista a ser reducido a mera ideologa, pues rebasa los lmites de sta, siendo ms apropiado
referirse a l como pensamiento tico y social.
Establecer una definicin del anarquismo no es tarea fcil
La presente obra, debida al talento de Benjamn Cano Ruiz, nos sita frente a la teora v la
trayectoria social del anarquismo. Su mxima virtud es, como se ver, la forma como el autor ha
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tratado el tema. Pretender establecer una definicin precisa y rigurosa del anarquismo no es
tarea fcil. La diversidad de interpretaciones que los mismos anarquistas han dado a su
pensamiento, as como el carcter un tanto eclctico que ste presenta dificulta la tarea. No
obstante, Cano Ruiz, que conoce los entresijos del pensamiento y la accin libertarios gracias a
su dedicacin a la investigacin y al estudio y a su actuacin militante durante ms de sesenta
aos, ha sabido tratar un rema tan difcil y escurridizo con probidad, rigor y documentacin, y ha
concedido la palabra con asiduidad y de manera prolija a los principales protagonistas y tericos
del anarquismo, organizando las distintas intervenciones de cuantos ha credo conveniente
introducir de manera tal que fuesen ellos mismos quienes, conducidos adecuadamente por el
autor, fueran definiendo los diversos aspectos del pensamiento y la accin anarquistas.
Nacido en 1908 en La Unin, Murcia, a Benjamn Cano Ruiz le fue dado conocer desde muy
temprana edad las vicisitudes de la lucha social, pues al pertenecer a una familia de condicin
extremadamente humilde, y siendo los primeros aos del presente siglo muy agitados a causa
del descontento reinante entre los sectores populares debido a las enormes diferencias sociales
imperantes, pronto contempl las manifestaciones de inconformidad del pueblo y la respuesta
que a ellas daban los poderosos. La represin, las detenciones, las persecuciones y el valor del
empeo en la lucha puesto por los militantes obreros le fueron familiares muy pronto. Sus
hermanos Toms y Juan, mayores que l, empezaron a hablarle de las ideas libertarias que
haban abrazado, especialmente el primero, en compaa del cual asisti a una conferencia que
el conocido militante Tortosa dict en el centro El Avance Obrero de la Unin.
Esquema bibliogrfico del autor
La familia Cano tuvo que emigrar a Barcelona, como una ms de tantas, donde por esas fechas
se estaban concentrando multitud de murcianos que venan espoleados por el hambre a buscar
trabajo con qu poder vivir, con el que poder paliar siquiera un poco la condicin indigente que
sufran. En la capital catalana empez a desenvolverse el joven Benjamn ejerciendo diversos
oficios y dedicando sus ratos de asueto a leer libros de corte libertario y frecuentar centros,
ateneos y sindicatos. Posteriormente se traslada a Valencia, donde su militancia libertaria se
incrementa y se hace miembro de diversos grupos juveniles de estudios. En calidad de
representante de uno de estos grupos asiste en 1927 a la reunin en la que se funda la
Federacin Anarquista Ibrica. Enterada la polica de su participacin en dicho evento, ordena
su bsqueda y captura, as como la del resto de fundadores de la FAI. Cano regresa a
Barcelona, y de all, en 1929, se traslada a Pars.
La capital de Francia viva por aquel entonces un momento extremadamente rico e interesante
en acontecimientos sociales. De nuevo haba servido como punto de reunin de exiliados
provenientes de diversos pases de Europa. Por lo que a los medios anarquistas se refiere hay
que hacer constancia de la presencia en Pars de anarquistas rusos de gran importancia: Nestor
Majno, Volin, Archinov, Schapiro; all estaban tambin los italianos Borghi y Fideli; entre los
franceses se encontraban figuras tan destacadas como Sebastin Faure, Emile Armand,
Ixigrec, Han Ryner... A todos ellos habra que sumar la comunidad de anarquistas espaoles
que, como Cano, estaban exiliados en espera de tiempos ms favorables.
Cano aprende el francs -lo que le servir ms adelante para hacer varias traducciones-,
estudia, asiste a encuentros, conferencias y debates, y tiene conocimiento de la confeccin de
la Enciclopedia Anarquista que est llevando a cabo un grupo de compaeros, siendo
Sebastin Faure el mximo responsable. El ambiente parisino de la poca ser narrado por
Cano Ruiz en la novela Luzcinda que escribir en Mxico.
Posteriormente se traslad a Argel con su madre y sus dos hermanos. All vivi sufragando sus
gastos de manutencin gracias a la venta de estampas, ilustraciones y cuadros que l mismo
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pintaba, dando as rienda suelta a su vocacin artstica. En Argel se interioriz de aspectos
peculiares de la vida rabe, que ms adelante reflejar en su novela Una noche en la Kashba.
Cuando en 1931 se proclama la II Repblica, los hermanos Cano regresan a Espaa. En
Barcelona Benjamn colabora en el rgano de la FAI Tierra y Libertad, al mismo tiempo que
dirige una escuela racionalista en Gav. Por esas fechas se relaciona con el ambiente
intelectual libertario, as como con los grupos de accin.
Estando en Gav, es llamado para ir a hacerse cargo de una escuela racionalista en Alicante y
as fomentar el desarrollo de la pedagoga libertaria en la comarca, a lo cual Cano se prest con
diligencia. En Alicante, por participar junto con su hermano Toms en unos piquetes de huelga,
es detenido tras una escaramuza y se le intenta aplicar la ley de fugas, aunque cuando los
policas van a proceder en tal sentido una manifestacin popular escolta al detenido y a los
sicarios al juzgado, evitando que stos pongan en prctica su malvolo plan. Despus de unos
meses de estancia en la crcel es liberado y se reincorpora a sus actividades docentes.
En las jornadas de julio de 1936 Cano participa en el combate y forma parte del Comit
Revolucionario de Alicante. Poco antes de acaecer los sucesos de mayo de 1937, los
compaeros catalanes lo mandan a buscar con el propsito de que ocupe una serie de cargos
culturales de relevancia. Ya en Barcelona se pone al frente de una escuela racionalista en el
barrio de Poble Nou. Luego es transferido a la direccin de un instituto de enseanza media.
Por aquellas fechas desempea el cargo de secretario de las Juventudes Libertarias de
Catalua y secretario de la Federacin Regional Catalana de Escuelas Racionalistas. Es un
periodo de gran actividad y efervescencia. Como buena parte de los militantes libertarios, sus
actividades se multiplican. Muchas horas de trabajo y poco descanso. En 1938 dirige la revista
Tiempos Nuevos, que habra de contar en sus pginas con colaboraciones de Alaiz, Peirats,
Floreal Ocaa, el doctor Diego Ruiz, doctor F. Mart Ibez, etc. Simultneamente dirige
tambin la revista Porvenir, dedicada a los nios. En ambas hace Cano alarde de su buen
hacer tanto intelectual como artstico y se esfuerza por elevar el nivel de las revistas que dirige.
Al pasar la frontera francesa como exiliado poltico huyendo de las huestes fascistas, Cano
consigue, tras una serie de peripecias, eludir el destino aciago y cruel que el gobierno francs
haba reservado a la mayora de exiliados espaoles: el campo de concentracin, y llega a
Pars, donde entabla ntima amistad con el militante anarquista rumano Ionesco Capatzana, con
quien comparte una angosta habitacin y los pocos recursos de que disponen. Por entonces
conoce a Paraf-Javal, prestigioso cientfico anarquista, amigo de Ferrer Guardia, con quien
colabor en la Escuela Moderna, el cual, precisamente, le dio unas cartas inditas que ste le
haba escrito. Posteriormente, cuando la cada de Pars en manos de las tropas nazis era ya
inminente, le fueron sustradas a Cano junto con el resto de sus pertenencias en la estacin de
ferrocarriles, en medio de la mile que la histeria y el pnico colectivo haban creado.
Con Ionesco Capatzana deciden publicar una revista en tres idiomas: francs, rumano y
castellano de la cual vieron la luz varios nmeros. La precariedad de medios era casi absoluta,
pero sirvindose de unos tipos de caja mviles, por las noches confeccionaban los nmeros.
Euqen Relgis, el humanitarista rumano, Gerard de Lacaze-Duthiers, el artistcrata francs,
Capatzana y Cano eran los redactores de esta curiosa revista.
En esta segunda poca de estancia en Pars conoci Cano a Jean Grave, que ya estaba muy
enfermo, y tradujo diversos trabajos del escritor Jean Giono. Cuando los nazis estaban ya a las
puertas de Pars, logr abandonar la ciudad y se dirigi hacia el sur. Finalmente, embarc en
Burdeos rumbo a Mxico, dos horas antes de que los alemanes tomaran el puerto.
Labor desarrollada en Mxico
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Una vez en Mxico, intent, en compaa de Patricio Redondo y otros compaeros maestros,
organizar diversas escuelas racionalistas, pero debido al boicot de comunista el Proyecto fue
abortado. Como la mayora de libertarios espaoles, intent tambin colaborar con los
anarquistas mexicanos, que por aquel entonces todava se manifestaban activos, pues exista
un grupo organizado en torno a la C. G. T. y sacaban el peridico Regeneracin. Cano, cuya
valiosa experiencia en publicaciones puso al servicio de los compaeros mexicanos, entabl
relacin ntima con algunos de ellos como Efrn Castrejn. Nicols T. Bernal, Jacinto Huitrn, la
viuda de Ricardo Flores Magn, etctera.
Cuando los contingentes bastante numerosos de militantes anarquistas y anarcosindicalistas
arribaron a Mxico, sin dilacin crearon de nuevo sus organizaciones y publicaciones,
participando en ello el autor del presente libro. Mas tarde, algunos de ellos decidieron formar el
grupo Tierra y Libertad y sacar una publicacin propia, apareciendo el primer nmero del
peridico homnimo en julio de 1944. En noviembre de ese mismo ao, Cano Ruiz, miembro
fundador del grupo y uno de sus ms activos componentes, pas a dirigir la revista
Inquietudes, cuyo primer nmero vio la luz en noviembre del mismo ao. Se trataba de una
publicacin auspiciada por el grupo Tierra y Libertad que apareca como suplemento
extraordinario del peridico. Ms tarde pasara a denominarse tambin la revista Tierra y
Libertad, estando Cano al frente de ella durante ms de treinta aos. Entre los colaboradores
ms destacados de la revista encontramos una verdadera plyade de nombres seeros del
anarquismo: Herbert Read, Rudolf Rocker (que todava viva cuando aparecieron los primeros
nmeros) Agustn Souchy, Jos Viadiu, Liberto Callejas. Jos y Octavio Alberola, Carlos Rama,
Campio Carpio... e incluso Bertrand Russell lleg a mandar algunas colaboraciones. Se trata,
pues, sin duda, de uno de los esfuerzos ms encomiables del exilio espaol y de una de las
revistas ms valiosas del anarquismo en los ltimos aos.
La larga estancia en Mxico le sirvi a Cano para estudiar, investigar y preparar conferencias,
artculos y libros sobre el pensamiento anarquista, editando unas antologas de los principales
pensadores libertarios y encargndose de la publicacin de multitud de folletos y obras
divulgativas editadas por el grupo Tierra.
Finalmente, la hasta ahora ltima empresa emprendida por nuestro autor, es la edicin en
castellano de la Enciclopedia Anarquista, de Sebastin Faure, que conociera en Pars en su
juventud. El grupo Tierra decidi a finales de los aos sesenta encargarse de verter al
castellano y actualizar la edicin francesa, ponindose Cano Ruiz al frente de este monumental
proyecto. En 1970 apareci el primer volumen, y hasta 1983, posiblemente coincidiendo con la
edicin del presente libro, no ha podido ultimarse la publicacin del segundo. Para la edicin
espaola se han ampliado los vocablos, introduciendo voces nuevas, lo cual ha sido tarea
realizada por un equipo abnegado que pacientemente se empea en llevar a buen puerto esta
obra de colosal envergadura. Vctor Garca, Angel J. Cappelletti, Toms Cano Ruiz, J. Muoz
Congost, Ismael Viadiu y el propio Benjamn Cano Ruiz son los principales componentes del
grupo enciclopedista, adems de multitud de compaeros esparcidos en el mundo que han
realizado la tarea de traducir los vocablos del original francs.
Como se ve, la larga trayectoria de Cano Ruiz, tanto intelectual como militancial dentro del
campo anarquista, hacen de l una persona idnea para acometer la difcil tarea de resumir en
un nmero limitado de espacio, que forzosamente no ha de ser excesivo, los aspectos tericos
e histricos ms relevantes del anarquismo. Su larga experiencia como redactor y director de
importantes publicaciones libertarias lo facultan para poseer una visin panormica de las
diversas manifestaciones del anarquismo. Su multitud de contactos con compaeros de
diversos pases, su nimo inquieto para seguir los acontecimientos libertarios ms actuales y su
profundo conocimiento de los clsicos anarquistas, a los que ha antologado, contribuyen a
avalar su labor.
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Diversas facetas de esta obra
Las peculiaridades que el pensamiento anarquista presenta y que lo preservan de una
definicin ideolgica en un sentido estricto, tal y como veamos antes, problematizan tambin,
por contrapartida, todo intento de aludir a la teora anarquista de una manera precisa. Hasta la
fecha poseamos una obra que intentaba explicar de forma harto sucinta las caractersticas del
anarquismo a la par que los principales acontecimientos sociales en los que ste ha tomado
parte, se trata de la obra de Daniel Guerin, El Anarquismo, que a pesar de las limitaciones de
espacio constituye todava hoy una buena introduccin al tema. Tambin tenemos las del
historiador francs Henri Arvon, que si bien estn muy documentadas tienen el serio
inconveniente de no compartir el autor la perspectiva y las concepciones libertarias, siendo ms
una crtica (bastante deficiente, por cierto), que una introduccin o compendio. Por otra parte,
en cuanto a las obras histricas que versan sobre la trayectoria del movimiento anarquista
tenemos lo hecho por Max Nettlau y ms recientemente por el historiador canadiense George
Woodcock entre las de mayor vala. No obstante, la ventaja de la presente es que contempla
ambas facetas, la de introduccin al pensamiento anarquista y la de historia del movimiento. Y
ambos aspectos tocados con profundidad, abundancia de citas de los clsicos libertarios y
enjundia. Con ello, pues, queda claro que nos encontramos ante una obra importante para los
anarquistas, pues viene a llenar un vaco bibliogrfico existente. Es a la vez introduccin y
compendio. Glosario y crtica. Revisin y actualizacin. Todo lo cual ha exigido de su autor un
gran esfuerzo que es digno de profundo reconocimiento, pues por primera vez se realiza un
libro de este tipo.
Cano ha venido estudiando desde hace aos las races del pensamiento anarquista en la
historia. Aqu nos da, en el captulo concerniente, un resultado final de sus investigaciones, que
van ms all de lo apuntado por ningn otro historiador anarquista. La lectura de estas pginas
reviste, adems, el aliciente de ser algo nuevo, no explorado desde nuestro campo todava,
siendo por lo tanto muy sugerente y aleccionador.
Si el anarquismo aspira a sobrevivir debe buscar la constante renovacin y adecuacin a la realidad de
sus presupuestos y postulados
Hoy, cuando se habla de la crisis de las ideologas, conviene estar muy alerta y en guardia,
pues las voces que tal proclaman son sospechosas. Por un lado, el marxismo, que se ha
convertido en fundamentador de la forma ms eficaz, y por ello cruel, del totalitarismo, habla de
su propia crisis y retoma conceptos que hasta la fecha le eran ajenos, tales como federalismo,
autogestin, democracia, se dice defensor de la ecologa y deseoso de transformar la vida
cotidiana; por otra parte, el capitalismo entona tambin por boca de sus idelogos la muerte de
las ideologas, pero en su lugar nos habla de los mismos valores de antes, aunque fuera del
contexto en que anteriormente se nos presentaban. As, Progreso, Dinero, Eficacia, Desarrollo,
Orden... siguen siendo los valores dominantes en el mundo de hoy. Luego qu sentido puede
tener proclamar el ocaso de las ideologas? Por lo que se refiere al marxismo, parece bastante
claro. Su ideologa se ha vuelto inviable. En los pases de tradicin democrtica que todava no
ha podido someter a su gida, necesita enmascararse para seguir estando en la palestra
poltica. Y ah donde domina la sociedad, renuncia a penetrar en las conciencias de sus
sbditos, pues es lo nico que todava le es ajeno, luego prefiere prescindir de presentar ese
bloque homogneo de ideas de antao, para reforzar todava ms el poder por el poder mismo.
Y bajo el poder del capitalismo nos encontramos con que el sistema resulta que puede subsistir
perfectamente sin introducir una doctrina en la conciencia de la gente; le basta, es ms til y
eficaz, con que todos acaben haciendo la apologa de los valores anteriormente aludidos, y si
no ven conexiones entre ellos, pues tanto mejor, pues ms oculto es el mecanismo de poder a
por el cual se domina su mente, y en consecuencia todas sus manifestaciones.
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El carcter no ideolgico del anarquismo no debe ser ste. Cul entonces? Desde luego no se
trata de encubrir formas de dominio sino de ofrecer posibilidades de liberacin; ello confiere al
pensamiento anarquista un carcter todava hoy, en el mundo de la integracin de toda
rebelda, insumiso, luego liberador. Pensar en trminos de negacin del poder, de rechazo de
ingerencias institucionalizadas, soar y atreverse a sostener que el mximo de libertad posible
para los hombres est lejos de conseguirse y puede ser asumido slo en la labor colectiva, libre
de encadenamientos a instituciones e ideas, todo ello le da todava al anarquismo la posibilidad
de permanecer siendo una alternativa a las formas de poder existentes, precisamente por
negarlas y plantear un poder no mediatizado, colectivo y de constante puesta en cuestin. Si
aspira a sobrevivir, como parece, debe buscar la constante renovacin y adecuacin a la
realidad de sus presupuestos y postulados; para ello puede volver la vista a su pasado, no en
tanto que Historia, sino como ejemplificacin de lo que puede ser hoy realidad. En la
experiencia del movimiento anarquista, tanto en lo concerniente a su evolucin terica, modelo
de discusin libre y no dogmtica, de pensamiento abierto, vale decir joven y dinmico, como en
lo referente a la biografa de sus luchas, ilustracin de esfuerzo desinteresado, tiene el
anarquismo de hoy el manantial en que abrevar, siempre y cuando no se deje encadenar al
pasado, cosa que reprobaran los militantes libertarios que nos precedieron, y sepa prescindir
de lo que haya de prescindible, sin que duelan prendas, que con respecto a la teora que nos
informa tambin debemos tener una actitud libertaria. Para renovarse, no necesita el
anarquismo adoptar conceptos que le son ajenos ni proclamar ocasos inexistentes. Las teoras
fenecen cuando las realidades de las que son producto y vienen a reflejar desaparecen
tambin. Que no se nos engae, pues, con falsas decapitaciones de doctrinas. Renovarse, para
el anarquismo significa permanecer, pues siempre ha sido renovacin.
Nadie tiene el monopolio de la libertad, y en la medida en que lo planteado por el anarquismo
no excede el mbito de lo posible para el hombre, pues conoce las limitaciones que a ste le
afectan, significa que no aspira a otra cosa que a algo que pueda brotar del hombre mismo. No
es, pues, una doctrina alumbrada en un cerebro y retransmitida de generacin en generacin.
Est unida al destino humano, y como se ver en las pginas que siguen, su manifestacin la
encontramos ya en las primeras sociedades. Aprender de ellos tambin es una forma de
renovacin. Si lo libertario es algo consustancial al hombre, como se prueba en este libro, est
inscrito en la vida de las sociedades, por eso sigue y seguir vigente en tanto stas existan. No
est, pues, de ms, saber lo que es y ha sido el anarquismo, pues a ello va unida la posibilidad
de lo que pueda llegar a ser. No siendo ideologa ni doctrina dogmtica, el pensamiento
anarquista se constituye en un discurso sobre lo social cuyas races estn en una actitud tica
que sabe que la nica forma de convivencia pacfica y libertaria se funda en una mxima
simple, por ello en el complejo mundo de hoy sumamente difcil de llevar a la prctica, pero
sumamente sugerente y remunerador: luchar, como los anarquistas han mostrado saber luchar,
para evitar que se nos impongan, y renunciar a imponernos nosotros a los dems. As, vemos
abierta una perspectiva que la humanidad ha recorrido en muy parcas ocasiones y por corto
tiempo, pero cuya experimentacin puede conducimos hacia nuestro sueo de libertad; por eso
vale la pena intentarlo.
Ignacio de Llorens
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INTRODUCCIN
Cuando Federico Engels, tal vez para contrarrestar la crtica anarquista, deca que, una vez
desaparecidas las clases, el Estado propiamente dicho ya no tiene razn de ser y se transforma de
gobierno de los hombres en administracin de las cosas, slo haca un vaco juego de palabras. Quien
tiene el dominio sobre las cosas tiene el dominio sobre los hombres; quien gobierna la produccin
gobierna al productor; quien mide el consumo es el seor del consumidor. La cuestin es la siguiente: o
las cosas son administradas segn los libres pactos de los interesados, y entonces existe la ANARQUA,
o son administradas segn la ley hecha por los administradores, y entonces existe el gobierno, el Estado
y, fatalmente, ste se vuelve tirnico.
Errico Malatesta
CONOCER EL ANARQUISMO
La vorgine que arrastra a todas las manifestaciones de la vida social en nuestro tiempo,
cuando el ser humano puede ver y or cuanto acontece en la otra cara del mundo, o en mundos
ajenos, en el preciso momento en que estn sucediendo los acontecimientos, no deja lugar para
que las vicisitudes del pensamiento encuentren eco en las grandes multitudes. De ah que sean
los hechos ms que las ideas los que influyan en las declinaciones multitudinarias. Por eso, se
odia ms al capitalismo por su afn explotador y apoyo a las tiranas que por lo que representa
como estructura social aberrante e irracional. Y las simpatas que el comunismo autoritario hubo
de inspirar en los primeros tiempos de la Revolucin Rusa -o la transformacin china- se van
desvaneciendo ms por la accin tirnica de quienes gobiernan esos pueblos que por los
ideales autoritarios que les sirven de plataforma. Quiere decir que en el momento histrico que
vivimos tienen los hechos una preponderancia aplastante sobre las ideas, y son los planes y
programas de actuacin y organizacin lo que los sectores revolucionarios e inquietos de la
sociedad reclaman con un grado de urgencia proporcional a su grado de inquietud.
Ese fenmeno ha motivado que los ideales y las actuaciones que no estn englobados en los
dos grandes polos de atraccin formados por el capitalismo y el comunismo autoritario no sean
considerados de importancia en el vivir social. La propia militancia religiosa est vindose
forzada a declinarse a uno u otro polo, ahora que su alianza sempiterna con los poderosos se
ha resentido profundamente por las propias caractersticas del capitalismo de hoy y las nuevas
corrientes sociales nacidas en el seno de la propia Iglesia.
En esa situacin parecera que la disyuntiva es ineludible: capitalismo o comunismo autoritario,
sin que hubiera lugar a ningn otro sendero o solucin. Sin embargo, algunas mentes inquietas
claman por soluciones diferentes que satisfagan ese anhelo de libertad y justicia que palpita en
el ser humano como esencia fundamental de su naturaleza. Y vuelven la vista hacia los grandes
tericos del anarquismo, encontrando en ellos los ideales base para el establecimiento de una
sociedad donde la justicia econmica e igualdad real se compatibilicen con la verdadera y
racional libertad.
Porque eso es realmente el anarquismo: igualdad econmica, libertad social y dignificacin de
la personalidad humana, factores que estn esencialmente ausentes de todas las estructuras
actuales de organizacin social, sean de signo comunista, capitalista o fascista. Y cuando
algunas de esas estructuras han pretendido convertirse en regmenes de verdadera justicia y
libertad, como las comunas chinas, la autogestin yugoslava y argelina, los kibbuts israeles o
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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los grandams hindes han tenido que acercarse al anarquismo practicando algunos de sus
postulados.
El mayo francs fue el gran aldabonazo
Por eso, ante el fracaso de todas las formas del capitalismo, cuyo derrumbe es flagrante a
pesar de la enorme potencia que an conserva, y ante el fraude que el comunismo autoritario
ha representado para los anhelos de libertad y bienestar que los ideales del socialismo lograron
despertar en las postrimeras del siglo pasado y las primeras dcadas de ste, el anarquismo
reaparece como el ideal que conduce a las soluciones perentorias de los grandes males de
nuestra poca. El mayo francs de 1968 fue el gran aldabonazo que abri las nuevas puertas
por donde el anarquismo se reincorpora a la historia de hoy. Prohibido prohibir y otros slogans
de esta guisa esencialmente libertarios fueron formando la plataforma donde surgi aquel
movimiento rutilante, aunque breve, que hizo tambalear las slidas estructuras de la sociedad
francesa, tan cuidadosamente elaboradas por De Gaulle y sus seguidores, y ofrece nuevos
rumbos a la humanidad actual.
Como un renacer del anarquismo
A partir del mayo francs el mundo entero record de nuevo al anarquismo, casi olvidado desde
el desastre espaol de 1939, con el triunfo definitivo del franquismo sobre las sorprendentes
experiencias francamente anarquistas de la Revolucin Espaola. La Segunda Guerra Mundial,
como corolario a todo un largo periodo de represiones en casi todo el mundo, iniciadas por los
bolcheviques en cuanto se aduearon de la Revolucin Rusa, pareca sealar la muerte
definitiva del anarquismo, ya que diezmada, perseguida y acosada en todo el mundo su
militancia, y perdida la gran influencia que en otras pocas pudo ejercer en el movimiento
sindical, apenas pudieron sobrevivir durante esos treinta aos pequeos grupos con escasos y
pobres portavoces en la prensa mundial. Estas circunstancias, coincidentes con los grandes
acontecimientos transformadores del mapa poltico del mundo al ir desapareciendo el clsico
colonialismo, surgiendo ese nuevo e inquietante factor llamado tercer mundo, o mundo
subdesarrollado, como una nueva fuerza de gran peso en la balanza de los acontecimientos del
planeta, y las ltimas esperanzas que an se cifraban ingenuamente en el comunismo
autoritario como nuevo sistema de vida, ocasionaron un olvido casi mundial del anarquismo,
refugiado en los restos de la militancia anarquista espaola exiliada y esparcida por casi todo el
orbe y en los esfuerzos por renacer que se realizaban en distintos pases de Europa, liberados
de la tragedia nazi, y en algunas de las naciones americanas donde an pervivan algunas
editoriales que reeditaban algo de la literatura clsica del anarquismo y daban tambin a
conocer algunas de las nuevas aportaciones de los escasos tericos surgidos durante ese
negro periodo que hubo de sufrir el movimiento anarquista internacional.
Durante el transcurso de estos aos pasados desde el mayo francs de 1968 ha ido surgiendo
un creciente inters en vastas capas sociales por lo que el anarquismo es y representa. As, se
repiten las ediciones a escala mundial de las obras clsicas de la literatura anarquista y se
multiplican las obras que tratan de explicar, estudiar e historiar al anarquismo, visto desde un
ngulo ajeno al propio movimiento anarquista. Muchos estudiosos, catedrticos de grandes
universidades, y estudiantes que elaboran sus tesis, escogen al anarquismo como tema, y el
mercado se satura de obras sobre este ideal que estn llenando la gran laguna que
representaron aquellas tres dcadas de silencio forzado y aquella especie de conspiracin del
silencio que, en curiosa coincidencia, el gran mundo capitalista en decadencia y el mundo
comunista en expansin mantuvieron sobre el anarquismo como movimiento y como idea.
Cierto es que despus de la cada del fascismo en Italia ha surgido en aquel pas un
movimiento anarquista de mucha importancia, que edita revistas de gran categora, como
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Volont y Rivista Anarchica, junto a peridicos semanarios y mensuales de mucho valer,
adems de gran cantidad de libros y folletos tambin de mucha vala.
Tambin en Francia es muy importante el movimiento anarquista y se contina la tradicin de
pas donde el anarquismo ha tenido grandes exponentes de su riqueza terica, contando ahora,
incluso, con su propia estacin radiodifusora.
Y as por muy diversos lugares del mundo, como Norteamrica, Inglaterra, Japn, Australia,
donde florecen movimientos y publicaciones, algunas de largo aliento y otras de vida breve.
Ahora, a raz del nuevo Panorama que se abri en Espaa; el anarquismo ibero est
resurgiendo con unos bros que permiten cifrar en l las ms optimistas esperanzas. Ya se
cuentan por docenas los peridicos y revistas anarquistas y anarcosindicalistas que aparecen
all. Diversas editoriales ofrecen colecciones completas de obras importantes clsicas y
nuevas, sobre anarquismo. Apenas hay localidad espaola donde no haya algn grupo
anarquista o sindicato de tendencia anarquizante. Todo ello quiere decir que el anarquismo
espaol est recuperando su antigua fortaleza a pesar de los cuarenta aos de dictadura
criminal durante la cual fue perseguido a sangre y fuego. Y ese vigoroso renacer est
ejerciendo una visible influencia en el resto de Europa, sobre todo en los pases latinos.
Pero en esta especie de resurgir mundial del anarquismo, nace una interrogante para las
nuevas generaciones, que se preguntan: Qu es el anarquismo? El mundo est inundado de
propaganda marxista y religiosa y enajenado por la avalancha del consumismo capitalista, pero
las ideas generales que circulan por el orbe entero sobre anarquismo son las interesadamente
esparcidas por el capitalismo y el marxismo, que lo distorsionan y deforman insidiosamente,
canallescamente, por lo que en los grandes medios de informacin -televisin, prensa, radio-,
cuando por eventualidad se menciona el anarquismo se le seala con la clsica concepcin de
desorden y caos. Por ello es necesario puntualizar lo que es el anarquismo, labor que nos
proponemos realizar en el desarrollo de este libro.
Y aunque en el transcurso de las pginas que siguen intentamos esbozar una idea, aunque no
exhaustiva, un tanto completa sobre lo que es y significa el anarquismo, bueno ser que
adelantemos que el anarquismo es un ideal y un movimiento que propician:
Primero. La dicha y el bienestar del ser humano en todas las manifestaciones de su vida.
Segundo. La abolicin de todas las trabas creadas por el hombre que impiden la consecucin
de esa felicidad por la que la humanidad viene luchando durante toda su historia.
Tercero. El cultivo de la personalidad humana hasta los mayores grados asequibles de
dignidad, responsabilidad y perfeccin.
Como consecuencia lgica de esos tres postulados fundamentales el anarquismo considera que
las estructuras generales de la actual sociedad son falsas y nocivas, por lo que lucha por su
destruccin.
De ah que rechace el autoritarismo como sistema de organizacin social, proponiendo formas
de organizacin que hagan innecesario el Estado al suplantarlo por las libres asociaciones
federadas entre s.
No es el anarquismo un programa cerrado ni un proyecto domstico
Y que rechace el sistema de asalariado y propiedad individual como manera econmica para
regir la produccin y reparto de la riqueza, tanto la producida por el trabajo humano como la que
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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espontneamente ofrece la naturaleza. Entre las diversas maneras en que la produccin y el
consumo pueden organizarse sin necesidad de la explotacin y tirana capitalista y estatal, el
anarquismo propone principalmente el colectivismo autogestionario como forma de
administracin que permite la justicia distributiva sin intervencin autoritaria, con lo que pueden
concertarse la libertad y la igualdad econmica.
Finalmente, hay que sealar en este breve esquema que el anarquismo tiene como principio
fundamental el buscar todas las formas de compatibilizar la libertad con cualquiera de los
aspectos de la vida social, ya que considera que la libertad es el ms preciado de todos los
dones a que la humanidad puede aspirar. De ah que no sea el anarquismo un programa
cerrado ni un proyecto dogmtico, sino un principio libertario que puede manifestarse en las mil
y una maneras en que la vida humana puede ser libre. Y las formas de organizacin que el
anarquismo ofrece perentoriamente para salir del mundo autoritario y explotador en que vivimos
no tienen la pretensin de ser eternas ni siquiera nicas, sino, tal vez, hoy, las mejores.
Tambin es por eso que actualmente coinciden con los principios fundamentales del
anarquismo extensas capas del pensamiento mundial que no se definen como anarquistas pero
que en su cario por la libertad se acercan tanto al anarquismo que casi se confunden con l.
Ese es el caso de pensadores tan grandes como Bertrand Russell, Martn Buber, Albert Camus,
Erich Fromm. Octavio Paz y muchos otros.
Muchas pueden ser tambin las vas que conduzcan a la consecucin de esos objetivos que se
derivan de los postulados que propone el anarquismo, pero, fundamentalmente, el movimiento
anarquista ha escogido dos que se han distinguido y han preponderado en toda la praxis
histrica. Cuando en el transcurso del siglo pasado surgi el movimiento obrero generado por
las grandes concentraciones industriales, el anarquismo se volc en l y cre un movimiento
sindical con la doble funcin de conseguir aminorar la explotacin capitalista y preparar la gran
revolucin que habra de terminar con todo el sistema imperante para iniciar una nueva era de
libertad, bienestar y justicia. Ese movimiento sindical podra representar, a su vez, el inicio de la
nueva organizacin econmica, ya que, en realidad, en manos de los productores organizados
libremente podran establecerse las bases realmente justicieras de la produccin y la
distribucin. Los sindicatos, pues, para el anarquismo, podan y deban ser el instrumento de las
reivindicaciones inmediatas y una de las principales bases de la organizacin econmica de la
nueva sociedad.
En el orden poltico y social propiamente dicho el anarquismo an considera que el municipio o
la comuna libres, interfederados entre s, supliran con enorme ventaja la organizacin
autoritaria del Estado. Empero, dado que el sistema municipal tambin ha sido adoptado por el
Estado, aunque en sentido centralista y autoritario, el movimiento anarquista militante rechaza
la participacin en la administracin municipal por ser actualmente un apndice del sistema
autoritario gubernamental.
Las concepciones sociales del anarquismo nacen de bases morales y filosficas diferentes a las actuales
En el mismo sentido rechaza toda integracin y colaboracin con las estructuras actuales, y no
interviene, como hacen otros sectores sedicentes revolucionarios -los sectores marxistas, por
ejemplo-, en las contiendas parlamentarias. De ah su conocido apoliticismo, dado que no cree
que dentro del sistema ni colaborando con l se llegue a destruir ste, por lo que prefiere la
senda revolucionaria que deshaga totalmente las estructuras autoritarias y permita establecer
los inicios de una verdadera sociedad libre. Y en este aspecto el anarquismo difiere de todos los
dems movimientos sociales y polticos, pues propicia una verdadera revolucin social.
Se comprende que todas esas concepciones sociales del anarquismo han de nacer de
concepciones filosficas y morales diferentes a las que rigen en el panorama general de la vida
actual. De ah que a las grandes interrogantes de todas las pocas del pensamiento humano.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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(Qu es el hombre? Cul es la naturaleza del medio en que la vida humana se desarrolla?
Cmo debe vivir el hombre?), el anarquismo trate de responder con sus propias concepciones,
de donde nace su atesmo, su moral del apoyo mutuo y toda la plataforma filosfica que sirve
de base a la estructuracin de toda su ideologa, tan vasta como la vida misma.
De ah se puede deducir, pues, que un ideal y un movimiento tan diferentes a cuantos
movimientos e ideales transitan en las lides sociales requiera una explicacin que permita a
quienes no lo conocen de manera cabal tener una idea, aunque sea en cierto modo
esquemtica, de lo que es y representa.
Y eso es lo que intentamos en las pginas siguientes.
Empero, cuanto decimos en este libro no debe interpretarse como un credo absoluto y una
doctrina inamovible generadores de programas o sistemas morales cerrados y definitivos, como
son todas las religiones. Tampoco debe pensarse que las deducciones y afirmaciones que en
este libro aparecen forman la plataforma sobre la que rgidamente ha de construirse toda la
estructura orgnica de una corriente ideolgica o un partido, como ocurre con las doctrinas
autoritarias. Y aunque las deducciones que se apuntan en esta obra concuerdan en alto grado
con las declaraciones de principios de los congresos y organizaciones que se registran en toda
la historia del movimiento anarquista internacional, el autor se cree en el deber de hacer constar
que ninguno de esos congresos y organizaciones ha de ser forzosamente solidario
integralmente de las ideas que aqu se exponen.
El anarquismo es una concepcin rica en interpretaciones con ciertos principios como denominador
comn
El anarquismo es una concepcin ideolgica tan amplia como la vida misma, y por ello es muy
rico en facetas interpretativas, aunque hay algunos principios fundamentales que sirven como
denominador comn a esa riqueza interpretativa que representa uno de los ms ricos valores
del anarquismo
Es posible que el lector de esta obra encuentre excesivo el uso que en ella se hace de textos
ajenos. Como descargo a esa imputacin queremos sealar que los hemos incluido para dejar
constancia de que las ideas propias que en este libro se expresan tienen un estrechsimo
parentesco con las concepciones de las figuras mas representativas del anarquismo, por lo que
pueden tener esas ideas nuestras cierta validez en su pretensin de sealar, aunque sea de
manera harto deficiente; lo que es el anarquismo.
Es muy probable, tambin, que algunos apartados de esta obra le parezcan al lector
terriblemente montonos, de intrincados razonamientos sobre temas poco usuales en la
literatura anarquista actual y posiblemente innecesarios para el objetivo esencial que nos
hemos propuesto, pero nosotros los hemos credo absolutamente imprescindibles y hemos
procurado tratarlos de la mejor forma en que somos capaces de hacerlo. De todas maneras,
confiamos en la indulgencia de quienes nos lean con la esperanza de que estas pginas
puedan cumplir el cometido para el cual fueron escritas.
Y como es fcil comprender; con este libro no pretendemos haber agotado el tema que lo ha
motivado, sino que slo procuramos ayudar al esclarecimiento y estudio de un ideal
escasamente conocido y muy torcida mente interpretado.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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PRIMERA PARTE
FILOSOFA DEL ANARQUISMO
No es la ANARQUA un forzamiento de las cosas. Es el desenvolvimiento natural y continuo de todos los
elementos de integracin vital que estn contenidos en la Humanidad, trtese del individuo o de las
agrupaciones sociales no se reduce al mecanismo simplista de la existencia ordinaria, sino que abarca al
conjunto de la existencia universal y se propone explicarse, en suprema sntesis, la totalidad de la vida y
la totalidad de las relaciones. No es una invencin, sino una verificacin.
Ricardo Mella
A) DEFINICIN PRELIMINAR
Un nmero considerable -realmente excesivo- de entre las personas que se preocupan por los
problemas que ataen a las relaciones de los humanos entre s tiene un concepto errneo de lo
que significa ese amplsimo y complejo grupo de conceptos que comprenden las expresiones
anarquismo y anarquismo o acratismo y acracia. La acepcin oficial que le asigna el lxico
acadmico y rutinario de expresin genuina de desorden, desquiciamiento y caos ya no la
acepta ninguna persona mediana y honradamente enterada de estos problemas. El significado
etimolgico de a y an, partculas negativas, y cracia y arqua, indicadores de autoridad, poder y
gobierno, con lo que se forman los vocablos a-cracia y an-arqua, que significan ausencia de
autoridad, de poder y de gobierno, tambin lo saben quienes se inquietan algo por conocer las
grandes corrientes del pensamiento humano. No obstante, tal vez debido a que las actividades
del anarquismo, considerado como movimiento de presencia activa en las lides sociales, han
sido dedicadas en proporciones muy elevadas a las luchas del proletariado moderno contra sus
enemigos ms visibles, la mayora de las gentes que se han asomado a este movimiento lo han
considerado como la expresin revolucionaria de los ideales de una clase, como un programa
simple y escueto de reformas sociales o como una manifestacin de disconformidad y rebelda
ante la injusticia de los sistemas actuales de convivencia humana.
Empero, la realidad no es esa. Ese conglomerado amplsimo, complejo y ordenado de ideas
que forman el anarquismo no se estrecha en unos simples ideales de clase. Claro que el
anarquismo reconoce la existencia de una lucha social y en ella toma parte al lado de los
explotados, oprimidos y esclavizados, pero se es slo un aspecto de las ideas y la praxis
anarquistas. Tal vez uno de los aspectos ms visibles y una consecuencia lgica de sus propias
concepciones, y probablemente tambin una de sus consecuencias ms emotivas e
inquietantes, pero los ideales anarquistas no se reducen a eso. Si el anarquismo fuera un ideal
de clase, como el marxismo, se estrechara en el reducido campo de los problemas de poder:
de poder econmico y de poder poltico. Y el anarquismo est muy lejos de esa estrechez! El
anarquismo es un ideal mucho ms amplio, mucho ms complejo y mucho ms elevado que el
odio de una clase social contra otra clase social.
Ricardo Mella, tal vez el ms destacado de los tericos anarquistas espaoles, deca en el
prlogo a la primera edicin en espaol de la obra de Pedro Kropotkin La ciencia moderna y el
anarquismo que:
No es la ANARQUA un forzamiento de las cosas. Es el desenvolvimiento natural y continuo
de todos los elementos de integracin vital que estn contenidos en la Humanidad, trtese del
individuo o de las agrupaciones sociales. No se reduce al mecanismo simplista de la existencia
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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ordinaria, sino que abarca el conjunto de la existencia universal y se propone explicarse, en
suprema sntesis, la totalidad de la vida y la totalidad de las relaciones. No es una invencin,
sino una verificacin.
Porque el anarquismo es una filosofa
Cierto es que el anarquismo considera que las estructuras actuales sobre las que se basan
todos los aspectos del vivir social, y hasta las bases filosficas y morales que la componen, son
nocivas, errneas y altamente injustas para el desarrollo normal de la naturaleza humana, y,
como es lgico, al rechazar esas estructuras y sus fundamentos ha de inspirarse en razones
fundamentales que lo llevan a la concepcin de otros basamentos y otras estructuras. Y de ah
nace su filosofa.
Porque el anarquismo es una filosofa, tal vez la ms grande y profunda filosofa conocida hasta
hoy que, basndose en todos los conocimientos de la ciencia -que son las nicas verdades que
sensata y relativamente pueden aceptarse-, trata de encontrar solucin a todos los problemas
que la humanidad tiene planteados. Por eso el anarquismo es una concepcin integral de la
vida que, nacida de races eminentemente cientficas, se eleva a las ms altas especulaciones
de la filosofa.
La ciencia, investigando sobre la infinidad de fenmenos que se suceden en la Naturaleza y
cuyo conjunto es la vida misma, descubre y cataloga las leyes naturales que rigen esos
fenmenos y, como consecuencia, a la propia vida, con lo que va forjando ese acervo de
conocimientos que por s mismos forman toda la estructura cientfica de que dispone la
humanidad. Por su parte, el anarquismo descubre, selecciona y seala de entre esas leyes las
que encauzan, orientan y rigen el vivir humano. Y sobre esa plataforma de realidades
cientficas, el anarquismo elabora un edificio filosfico que trata de explicar las interrogantes
que atormentan desde siempre a la humanidad. Y propone soluciones -que se derivan
lgicamente de esa ciencia- a esas interrogantes.
Miguel Bakunin deca que:
De todo eso resulta que la ciencia, desde el principio, est fundada sobre la coordinacin de
una masa de experiencias personales contemporneas y pasadas, sometidas constantemente a
una severa crtica mutua. No puede imaginarse una base ms democrtica que sa. Es la base
constitutiva y primera, y todo conocimiento humano que en ltima instancia no repose sobre
ella, debe ser excluido como desprovisto de toda certidumbre y de todo valor cientfico.
Tal vez sera oportuno advertir que cuando Bakunin escriba estos razonamientos en defensa
de la ciencia an no se haban producido esos enormes desastres que los grandes
descubrimientos cientficos de este siglo han hecho posible, lo que ha motivado un
anticientificismo ms emocional que razonado. Los asombrosos descubrimientos de la ciencia
que caracterizan la vida del siglo que vivimos no son perversos por s mismos, sino que su
aplicacin tcnica al servicio criminal del autoritarismo nos estn acercando a ese apocalipsis
final que las personas sensatas estn denunciando. Pero si las verdades que la ciencia
descubre, esos secretos maravillosos de la Naturaleza, se pusieran ntegramente al servicio del
bienestar humano la ciencia sera el ms preciado tesoro de la humanidad.
Y Bakunin contina diciendo:
Por el trabajo de los siglos se establece en la ciencia un sistema de verdades o leyes universalmente
reconocidas
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Es as como, sucesivamente, por el trabajo de los siglos, se establece poco a poco en la
ciencia misma un sistema de verdades o de leyes naturales universalmente reconocidas. Una
vez establecido ese sistema y acompaado siempre de la exposicin ms detallada de los
mtodos, de las observaciones y de las experiencias, as como de la historia de las
investigaciones y de los desenvolvimientos, con ayuda de los cuales ha sido establecido, de
manera que pueda siempre ser sometido a un control nuevo y a una nueva crtica, se convierte
despus en la segunda base de la ciencia. Sirve de punto de partida para las investigaciones
nuevas que necesariamente se desarrollan y lo enriquecen con nuevos mtodos.
Al querer abarcar la universalidad de la ciencia, el hombre se detiene, aplastado por lo
infinitamente grande. Pero al entrar en los detalles de la ciencia encuentra otro lmite: lo
infinitamente pequeo. Por lo dems, no puede reconocer realmente ms que aquello cuya
existencia real le es testimoniada por sus sentidos, y sus sentidos no pueden alcanzar ms que
una parte infinitamente pequea del universo infinito....
El telogo y el metafsico se prevaldran tambin de esa ignorancia forzada y necesariamente
eterna del hombre para recomendar sus divagaciones o sus sueos. Pero la ciencia desdea
ese trivial consuelo, detesta esas ilusiones tan ridculas como peligrosas. Cuando se ve forzada
a detener sus investigaciones, por falta de medios para prolongarlas, prefiere decir No s a
presentar como verdades hiptesis cuya verificacin es imposible. La ciencia ha hecho ms que
eso: ha llegado a demostrar, con una certidumbre que no deja nada que desear, la absurdidad y
la nulidad de todas las concepciones teolgicas y metafsicas; pero no las ha destruido para
reemplazarlas por absurdos nuevos. Llegada a su trmino, dir honestamente No s, pero no
deducir nunca nada de lo que no sepa.
Esa importancia esencialsima que Bakunin atribuye a la ciencia en los problemas del
conocimiento humano demuestre la ntima relacin que existe entre anarquismo y ciencia.
Y por otra parte, como lgica deduccin, la filosofa que en s es el anarquismo tiene como base
especulativa a la ciencia misma. Con arreglo a eso, como toda filosofa, el anarquismo inquiere
sobre el ser humano y sus problemas, y se plantea las siguientes interrogantes:
Qu es el hombre?
Cul es la naturaleza del medio en que se desarrolla la vida humana?
Cmo debe vivir el hombre?
Estas preguntas, que podramos decir que sintetizan todas las interrogantes que el pensamiento
humano se ha formulado a travs de toda la historia, el anarquismo trata de contestarlas
remitindose a la ciencia, y cuando la ciencia no responde de manera definitiva y satisfactoria a
alguna de las infinitas facetas que estas interrogantes presentan, algunos de cuyos aspectos tal
vez la ciencia no los explique nunca, el anarquismo no acepta, por ello, las respuestas
metafsicas, no basa mentadas en hechos comprobados y experimentados o deducidos de
estos mismos hechos, que el hombre ha pretendido dar siempre cuando ha ignorado la
verdadera naturaleza de las causas que motivaron las interrogantes. Es decir, el anarquismo no
admite las elucubraciones metafsicas y religiosas que no tienen como basamento la realidad de
los hechos comprobados y experimentados. Por ello, cuando a una interrogante no se le han
encontrado explicaciones satisfactoriamente cientficas, el anarquismo mantiene viva la
interrogante, y de ah nace la inquietud permanente de su pensamiento y la perspectiva
interminable de su amor al saber, como seala Bakunin.
Por su parte, Pedro Kropotkin seala que:
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Nuestras ideas acerca de los fenmenos sociales son un reflejo del cambio que se opera en
las ideas acerca del conjunto del Universo y del conjunto de nuestros conocimientos.
Tengo, pues, que considerar la ANARQUA bajo estos tres aspectos: como modo de accin,
como teora social y como parte de un sistema general de filosofa.
Y como en el desarrollo de las tesis que ofrecemos en este libro pretendemos apoyarnos
frecuentemente en la ciencia consideramos imprescindible esclarecer, en la medida en que
seamos capaces de hacerlo, la concepcin que nosotros tenemos sobre qu es la ciencia,
objetivo que tratamos de cumplir en el apartado siguiente.
B) QU ES LA CIENCIA?
La palabra ciencia proviene del latn scientia, que significa saber, como la expresin griega
sophia. De ah que las expresiones filosofa y ciencia estn tan estrechamente emparentadas,
aunque en el decurso de la historia se hayan ido definiendo ms especficamente y se llame
ciencia al conjunto de los conocimientos empricos, experimentales, y a las consecuencias
lgicas que se derivan de esos conocimientos, y filosofa a las especulaciones y supuestos que
sobre la naturaleza y desarrollo de las cosas y los acontecimientos se elaboran en la mente
humana. La ciencia, pues, en el contexto moderno del trmino, engloba los conocimientos que
tambin sobre las cosas y los acontecimientos han podido atesorar los seres humanos a travs
de la historia y las comprobaciones, adems, de las deducciones que no estn en contradiccin
con ese conocimiento.
Empero, hay que tener en cuenta que tanto las cosas como los fenmenos presentan siempre
una infinita variedad de facetas, dado que ninguna cosa ni fenmeno de los que hasta hoy ha
conocido el hombre deja de ser un complejo ms o menos armnico de otras cosas y de otros
fenmenos.
Ciencia es virtualmente todo lo que contribuye a enriquecer la sabidura del ser humano
Una manzana considerada como cosa es un conjunto de elementos qumicos, y como
fenmeno es el producto de un conjunto de factores de tiempo y espacio. Igual acontece con
una hermosa sinfona o el simple canto de un gallo. En la sinfona se podran estudiar las
propiedades fsicas de las diversas vibraciones que producen los sonidos, la calidad de los
materiales de que estn compuestos los instrumentos, las cualidades acsticas del local, amn
de otras races ms subjetivas, como el estado de nimo del autor y el grado de destreza de los
ejecutantes. Tambin en el canto del gallo la ciencia podra estudiar la intensidad de las
vibraciones sonoras, como en la sinfona, la raza del gallo en cuestin y las razones que
impulsan al animal a proferir esos sonidos en determinadas horas y ocasiones. E incluso puede
ser un quehacer cientfico la investigacin de las sensaciones de placer o disgusto, la emocin
esttica o el horror que uno u otro acontecimiento provocan en determinado ser, objeto de
estudio en estos fenmenos. De ah la universalidad de la ciencia, concepto que amplan,
desbordndolo, las ideas base que desarrolla Paul F. Feyerabend en su libro Contra el mtodo
(Editorial Ariel, 1974), por las que aboga por la ANARQUA en la ciencia. Feyerabend reitera en
su obra que su anarquismo (o concepcin anarquista de la ciencia) no es el mismo que lo que l
llama el anarquismo poltico: ... el anarquismo, aunque tal vez no la filosofa poltica ms
atractiva, ciertamente es la medicina excelente para la epistemologa y para la filosofa de la
ciencia. Comentando estos criterios de Feyerabend, Daniel Morcate dice en un artculo
publicado en la revista Gungara correspondiente a la primavera de 1982: Pese a esta vaga
divagacin, Feyerabend logra describir con precisin y nitidez lo que para l significa el
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
21
anarquismo cientfico. Este consiste, adems de la prctica liberal de la ciencia, en el firme
repudio de cualquier tipo de metodologa que reclame para s una efectividad exclusiva. A la
inversa, el anarquismo acoge con entusiasmo los empeos pluralistas y creativos que se
realizan en el campo de la ciencia. Por otra parte, la ciencia no es algo tan fcilmente
reconocible como se ha pretendido en el pasado y como a menudo se sugiere en el presente.
Ciencia es virtualmente todo lo que contribuye a enriquecer la sabidura del hombre. Dentro de
esa amplia clasificacin pueden incluirse disciplinas tan dismiles como la fsica y la mitologa, la
astronoma y la astrologa, la biologa y la metafsica. Semejante concepcin de la ciencia se
aparta radicalmente del ideal cientfico del positivismo, que hace hincapi en la claridad,
profundidad y solidez que exige el cientificismo. El anarquismo cientfico se sita junto al
movimiento artstico-ideolgico conocido como Dadasmo. Tristn Tzara, uno de sus
fundadores, es el genuino inspirador de las convicciones cratas de Feyerabend, tal y como l
mismo indica. Del Dadasmo, Feyerabend extrae cierto gusto por lo incongruente y lo irracional.
La labor cientfica est matizada de paradojas, incongruencias y hallazgos que rayan en lo
irracional. Esto en parte explica la imprevisibilidad y complejidad extremas de la ciencia. Esta
ltima caracterstica de la ciencia es a menudo ignorada por cientficos y filsofos de la ciencia,
cuyo optimismo e ingenuidad excesivos promueven una actitud estrecha y simplista hacia el
conocimiento humano.
Esa concepcin anarquista de la ciencia que reivindica Feyerabend no es precisamente la
interpretacin que el anarquismo poltico, como l lo llama de una manera un tanto despectiva,
tiene de la ciencia, si se quiere significar con lo que defiende Feyerabend aceptar con crditos
de realidad las suposiciones religiosas y metafsicas. Cierto es que nada de cuanto se
manifiesta en la vida es ajeno a la investigacin cientfica, por lo que todos esos campos no le
estn vedados a la ciencia, pero lo que es acientfico son las conclusiones que son
caractersticas en esos mismos campos cuando ellas no son comprobables ni son deducciones
lgicas de comprobaciones reales. Es cierto tambin que son muy diversas las vas de
conocimiento de que goza el ser humano, pero algunos de esos conocimientos no pueden
considerarse como tales ni pueden entrar en los dominios de la ciencia hasta que no se
conozca su verdadera naturaleza. Todos los mitos fueron el resultado de las suposiciones
originadas por el desconocimiento de la verdadera naturaleza de algunos fenmenos que
llegaron al conocimiento humano por algunas de esas vas que an no son cientficas. La
confusin estriba en que se le llama conocimiento a lo que slo es percepcin. Y los caminos de
la percepcin no tienen ms lmite que el de los propios sentidos humanos, el horizonte de los
cuales la ciencia y la tcnica los han dilatado de manera asombrosa.
El anarquismo es fundamentalmente una concepcin del universo
No nos interesa iniciar polmica alguna en torno al tema, y slo quisimos intentar establecer lo
que parece que puede ser la relacin ms aceptable entre anarquismo y ciencia. El objetivo
doctrinario del anarquismo no se dirige hacia especulaciones alrededor de los mtodos
cientficos ni hacia una visin exhaustiva de la propia ciencia. El anarquismo es ms bien una
filosofa que procura encontrar los senderos que puedan conducir hacia los ms amplios
estadios de felicidad de la especie, y para ello se empea en conocer todo lo cognoscible de la
vida para tratar de encontrar las causas de infelicidad y los posibles medios para eliminarlas. Y
para ese objetivo esencial el anarquismo cree que la ciencia puede ser uno de los mejores
vehculos, pues si ella nos facilita el conocimiento de la verdadera naturaleza humana o, cuando
menos, las concepciones que pueden considerarse como ms cercanas al conocimiento real de
esta naturaleza, el anarquismo estar en posibilidad de cimentarse sobre las mejores bases que
le pueden ser asequibles al conocimiento humano. Y la verdad es que hasta ahora slo la
ciencia ha conseguido aportar algunos datos dignos de crdito sobre lo que el propio ser
humano es y sobre lo que es el medio que lo rodea. Y el anarquismo acepta la responsabilidad
de no dar crdito a los posibles conocimientos que no pueden entrar an en los terrenos de la
ciencia, a la vez que rechaza los seudoconocimientos que han intentado explicar fenmenos a
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
22
los cuales la ciencia ha encontrado explicaciones diferentes. Esas son las relaciones reales
entre el anarquismo y la ciencia.
Pedro Kropotkin, en su conocido libro sobre la ciencia y el anarquismo (Humanismo libertario
e a ciencia moderna. Edicin portuguesa de Cooperativa Editora Mundo Libre, Ro de Janeiro,
Brasil. Pginas 79 y siguientes), dice as:
El anarquismo es, fundamentalmente, una concepcin del universo basada en una
interpretacin mecnica (aqu aclara el propio Kropotkin en nota aparte que emplea el trmino
mecnica por ser ms asequible al lenguaje popular que el de cintica, que es el trmino ms
apropiado), de los fenmenos de la naturaleza, comprendiendo tambin como naturaleza los
fenmenos de la vida social y sus mltiples problemas de orden econmico, moral y poltico... .
Toda la inmensa serie de conocimientos adquiridos durante este siglo (se refiere Kropotkin al
siglo XIX, pues esto lo escriba a finales del siglo pasado), la debemos al mtodo inductivo-
deductivo (Feyerabend y Savater odian el mtodo y proponen la aniquilacin de todos los
mtodos, en nombre de una filosofa anrquica definitivamente nihilista), nico cientfico
conocido. Ahora, como el hombre es una parte de la naturaleza y su vida personal y social es
igualmente un fenmeno natural, de igual manera que el crecimiento de una flor o la evolucin
de la vida en colectividades como las de las hormigas o las de las abejas, no vemos razones
suficientes para que al pasar de una flor al ser humano o de una comunidad de castores a las
populosas ciudades humanas hayamos de abandonar un mtodo que tan esplndidos
resultados ha dado hasta ahora y hayamos de buscar otro en el arsenal de la estulta
metafsica.
Y no propone Kropotkin, ni ningn otro anarquista, que las verdades relativas que ofrece la
ciencia hayan de tomarse como dogmas intangibles e inamovibles, sino como aseveraciones
comprobadas que, aunque susceptibles de ampliacin y modificacin, son las nicas verdades
dignas de crdito sobre las cuales elevar el delicado edificio de la filosofa anarquista.
Es bajo este prisma que nosotros intentamos responder a la interrogante: Qu es la ciencia?
Cuando el cerebro humano adquiri el desarrollo suficiente para sentir curiosidad por conocer el
mundo en que vivimos, algunos seres de nuestra especie se empearon en buscar
explicaciones a nuestra propia existencia y a la existencia del mundo. Cmo naci el mundo,
cmo se desarroll, cmo naci la vida, cmo naci el hombre, y qu es, en realidad, la vida
universal?, fueron desde siempre enigmas inquietantes que ocuparon la imaginacin
especulativa de los cerebros ms desarrollados y de sensibilidad ms refinada. Y al par que
surgan los enigmas, nacan en nuestra especie fervientes anhelos por resolverlos, pues no
sabemos an por qu intrincados mecanismos es consustancial a la naturaleza humana una
necesidad imperiosa de encontrar solucin a todos los problemas que se le plantean. Por ello,
siempre se explic el hombre ante s mismo todos los misterios de la vida. Las primeras
explicaciones sobre estos enigmas fundamentales se desarrollaron en un marco esencialmente
mitolgico, religioso, intentando presentar respuestas totales, globales, absolutas. Y es que en
esos primeros tiempos de la cultura -tiempos que debieron abarcar muchos miles de aos-, en
nuestros semejantes an no haba nacido el pensamiento cientfico, analizador, comparativo,
que pretende sondear hasta el origen mismo de las cosas, aunque est consciente de que tal
vez jams llegue hasta ese origen primero en ninguna de esas cosas que le inquietan.
y se fueron investigando los fenmenos hasta encontrar algunas leyes
Pero en alguna poca de esta historia de la cultura, la curiosidad humana -la curiosidad de
algunos humanos probablemente ms inquietos o ms sensibles que los semejantes de su
tiempo-, se encamin por otros senderos, sin conformarse con las explicaciones totalitarias,
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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globales y absolutas ofrecidas hasta entonces, y se comenz a buscar explicaciones parciales,
al margen de los mitos y las religiones. Y se quiso saber especficamente cmo est constituido
el cuerpo humano, cmo funcionan los fenmenos fundamentales de nuestro vivir y sus
relaciones con el medio. Entonces, se comenz a estudiar el proceso de la digestin, el flujo de
la sangre, y otros detalles de nuestra vida fisiolgica, independientemente, y en algunos
momentos hasta contrariamente, a las explicaciones mitolgicas, religiosas, hasta entonces
dadas al misterio de la creacin. Y aconteci igual con el medio. Se puso atencin entonces al
movimiento de los planetas, haciendo abstraccin de los mitos globales.
Comenz as a surgir la verdadera ciencia y se fueron investigando los fenmenos y sus
relaciones entre s, hasta encontrar algunas leyes. El estudio de los cuerpos en movimiento
llev a la mecnica celeste y a la universalidad de las leyes de la gravitacin, y el estudio
detallado de la fisiologa y la anatoma humanas explic muchas de las incgnitas que los
criterios anteriores haban integrado en el terreno de la metafsica y de la religin.
Por esos caminos del conocimiento, ya fundamentalmente cientficos, hubo de llegarse a
nuevos conceptos sobre todos los aspectos de la vida. Se comprendi que las explicaciones
absolutas -como son las explicaciones religiosas-, son absolutamente falsas, por lo que se
aprendi que los conocimientos jams tienen un lmite y siempre estn sujetos a modificacin y
ampliacin. Al propio tiempo se iban descubriendo las falsedades o errores que servan de base
a los conceptos generales de la vida que haban surgido en el decurso de los siglos, creando
una moral que haba servido de cauce a la conducta social. Bakunin deca que en estos
periodos de la historia el pensamiento humano haba descendido del cielo religioso para
posarse en el universo natural.
Y en ese sendero la ciencia ya no se detuvo hasta conocer de manera profunda, aunque, como
es natural, no definitiva ni completa, muchos fenmenos que hasta hace poco representaban
intrigantes misterios.
As, por ejemplo, en el conocimiento de la composicin y comportamiento ntimo de la materia
se ha llegado a comprender por comprobaciones experimentales el funcionamiento atmico, y a
descubrir la naturaleza de los elementos constitutivos de la biologa molecular, y hasta muchos
secretos de los principios esenciales de los mecanismos que permiten la continuidad de la vida.
Se lleg a saber que nuestra tierra y todo lo que ella contiene esta regulado por las mismas leyes que
orientan al universo entero
Pero antes de continuar sealando veloz y esquemticamente algunas de las enormes
conquistas del saber cientfico, es conveniente recordar los cercos terribles que procuraban
impedir ese desarrollo y se esforzaban por malograr esas conquistas. Como las estructuras
esenciales de las religiones se asentaron siempre sobre las explicaciones falsas, absolutas, que
dieron a todas las incgnitas que inquietaban al hombre, el derrumbe de esas explicaciones, por
errneas, habra de implicar tambin un enorme deterioro en la estabilidad de esas religiones.
De ah la guerra sin cuartel que las religiones declararon a la ciencia y las enormes, trabas que
sta encontr en el proceso de su desarrollo. Pero lleg un momento en que todos los cercos
se rompieron, y el saber cientfico floreci desbordante y arrollador. Y algunos hombres y
mujeres quisieron escudriar los terrenos infinitamente pequeos y los infinitamente grandes. Y
se realizaron hazaas portentosas.
Y aunque todos los descubrimientos se consideraron siempre tentativos, como nociones
incompletas de una verdad mucho ms amplia, oculta en la plenitud de los fenmenos, estos
descubrimientos que fueron revelando fracciones de la gran verdad no llegaron a los humanos
por revelaciones o inspiraciones divinas, sino por esfuerzos ms o menos intensos que a veces
haba que recomenzar volviendo atrs los pasos, pero como aquella hermosa cancin catalana
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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que seala que los besos, como las cerezas, vienen unos enlazados a los otros cuando se
inician, muchos descubrimientos abrieron el camino para encontrar otros, a veces insospechada
mente. Empero algunos resultaron torpemente concebidos o incompletos y hubieron de ser
reformados, completados y hasta olvidados para que otros con ms visos de verdad ocuparan
su lugar.
As se lleg a saber que nuestra tierra y todo lo que ella contiene est regulado por las mismas
leyes que orientan al universo entero y, por otra parte, que las numerosas variedades de
manifestaciones de la materia tienen como sustrato y base a slo noventa y dos especies
diferentes de tomos; y la existencia de fuerzas electromagnticas que regulan la mayora de
los fenmenos que se suceden ante nuestra presencia y cuyas causas y mecanismos fueron
antes enigmas enormes que engendraron fantsticas creencias; y se descubrieron evidencias
suficientes para aseverar que la humanidad es otra ms de las especies vivas, todas sujetas a
ciertos procesos evolutivos a travs de los cuales han llegado a su estado actual; y se
formularon teoras, deducidas de los conocimientos hasta entonces adquiridos, como la teora
de la relatividad, formulada por Einstein, que implica la unidad del tiempo y el espacio, de la
masa y la energa, de la inercia y la gravedad; y la mecnica cuntica, resultado del
descubrimiento de Max Planck, que estableci que la energa no se manifiesta como un todo
continuo, sino como porciones extremadamente pequeas, a las que l llam cuantas, lo que
unido al principio de incertidumbre, formulado por Heisenberg, forman la base de nuestro
entendimiento del carcter de los quarks y los electrones; los quarks se combinaron en
protones y neutrones, que estn en todas partes en el medio que nos rodea y explican por qu
los tomos y las molculas conservan su identidad, sus formas y sus patrones.
La ciencia humana ha conseguido traspasar algunos lmites de la naturaleza normal del medio terrestre
En la sucesin de esos descubrimientos y conquistas de la ciencia adquiri un significado
verdaderamente extraordinario la biologa molecular, que ha revelado los procesos moleculares
que son responsables del desarrollo y reproduccin de las especies vivas. La idea base fue el
reconocimiento de la macromolcula de DNA, que contiene el cdigo para la produccin de
protenas, que son los elementos que aseguran el funcionamiento de los procesos vivos. Es
cierto que an estamos lejos de entender todo el funcionamiento que permite el desarrollo de
los seres vivos, pero en este campo la ciencia est en pleno desarrollo y cada da se saben
nuevas cosas que van profundizando en el conocimiento real de ese maravilloso panorama.
la mente humana ha conseguido aprovechar esos descubrimientos, y, con la invencin de
algunas tcnicas, ha traspasado algunos lmites de la naturaleza normal del medio terrestre,
construyendo los ciclotrones y otros aceleradores de partculas que pueden producir millones de
electrn-voltios, haciendo posible el desencadenamiento y la observacin de procesos
nucleares antes desconocidos, porque el medio terrestre normal no puede proporcionar las
energas necesarias para desencadenar esos procesos, los cuales se producen en el centro de
las estrellas, donde las temperaturas son lo suficientemente altas para superar el umbral
nuclear y desencadenar esas reacciones. Tras esas experiencias aparece ante la ciencia una
nueva fuerza, la fuerza nuclear, que es el agente que mantiene a los protones y a los neutrones
unidos en el interior del ncleo atmico. Y cuando se llegaron a construir aceleradores ms
potentes, capaces de proporcionar billones de electrn-voltios se conocieron nuevos secretos
desconocidos hasta entonces en el mundo extremadamente pequeo del tomo. Entonces se
revel que tanto el protn como el neutrn son tambin sistemas compuestos, cuyos
componentes parecen ser los llamados quarks, que, a su vez, se mantienen unidos por una
super fuerza llamada fuerza fuerte. Y se tiene la conviccin de que an deben haber algunos
componentes que forman los quarks, cuya naturaleza y la de la fuerza que los mantiene unidos
son an desconocidas.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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En sus visiones del macromundo, del universo como un todo, tambin la ciencia ha ensanchado
sus conocimientos como una lgica consecuencia de los dems descubrimientos de que tan
prdigos han sido los ltimos tiempos. Se supo, o supuso, que el mundo en general vive un
proceso de expansin constante, lo que nos llev a suponer tambin que debi haber un
comienzo en el que la materia estuvo extremadamente caliente y altamente comprimida, idea
que se afianz al descubrir la existencia de una dbil radiacin que llena aparentemente todo el
espacio.
Aunque en este terreno ya de los conocimientos cientficos se entra en el campo de las
especulaciones difciles de comprobar o absolutamente incomprobables, se cree que hace
algunos billones de aos esa fuerza fuerte a que se alude anteriormente, de alguna manera
produjo las partculas elementales de la materia en un estado caliente de alta energa. Se
debieron formar entonces los quarks y los electrones; los quarks se combinaron en protones y
neutrones y estos ltimos y los electrones se combinaron en hidrgeno y helio, lo que condujo a
ciertas concentraciones localizadas de la materia que dieron origen a las galaxias, planetas y
estrellas. Y en la superficie de algunos planetas, sometidos a la accin benigna de alguna
estrella, como nuestro Sol, se produjo el desarrollo de algunas molculas grandes, la
reproduccin de las clulas, la aparicin de especies multicelulares hasta llegar al grado actual
de la vida en que est inmerso, el propio ser humano, al que nosotros mismos consideramos
como el peldao ms alto de la evolucin y la ms compleja y maravillosa manifestacin de la
vida.
La visin cientfica y evolucionaria del mundo
Esta visin cientfica y evolucionaria del mundo y de la vida que en el mundo se manifiesta, se
presenta bajo una sucesin de pasos graduales que van desde lo elemental a lo compuesto,
desde lo catico a lo organizado, de lo distorsionado a lo armnico; desde el gas informe de
partculas elementales hasta el tomo y molculas ya estructurados, pasando por los lquidos y
slidos de ms compleja estructura hasta los complicados organismos vivos que se reproducen
a s mismos.
Es tan amplio y complejo actualmente el campo de la ciencia que la sola pretensin de explicar
lo que la propia ciencia es relatando todos sus dominios, sera una insensatez muy poco
cientfica. Como es natural, no es ese el propsito de este pequeo escarceo ni es realmente
necesario para el objetivo que nos proponemos, pues ese objetivo nuestro se reduce a
descubrir algunos de los valores que acreditan su valor para que sirva de basamento y
plataforma para las concepciones del anarquismo, pues repetidamente sealamos en esta obra
que el anarquismo y la ciencia estn estrechamente vinculados por ser ambos una bsqueda
permanente de la verdad, pero es tan subyugante el panorama que el tema ofrece que no
podemos resistir la tentacin de continuar con lo siguiente:
Algunos descubrimientos en las profundidades del universo revelaron la existencia de estrellas
o formaciones de estrellas de peculiaridades extraordinarias. Las estrellas de neutrones
parecen ser fracciones de materia con densidades billones de billones mayores que la materia
ordinaria: los quarks parecen ser galaxias que emiten un billn de veces ms energa que las
galaxias normales; los agujeros negros parecen ser concentraciones de materia alrededor de
las cuales el espacio se curva hasta tal grado que la materia y la luz slo pueden entrar en ellos
para no salir. Con todo, a pesar del carcter extrao de esos fenmenos, es muy probable que
puedan entenderse sobre la base de nuestro conocimiento actual de las propiedades de la
materia.
Todas estas peculiaridades han llevado a la gente cientfica a interesarse por estudiar la historia
de la materia. Hasta hace muy poco la ciencia se limitaba a estudiar la materia en su estado
actual, pero ahora ya se aventura la ciencia a suponer una eventual edad de la materia y el
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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mundo, los cuales se supone que nacieron hace ms de diez billones de aos, pero la propia
ciencia queda perpleja ante la incgnita terrible de lo que pudo haber o suceder antes de ese
acontecimiento base de todos los acontecimientos que el ser humano puede concebir
cientficamente. Todos sabemos cmo los mitos y las religiones despejaron siempre este
enigma, base de todos los dems. Cuando menos, la ciencia tiene en su haber la demostracin
de manera fehaciente y categrica que las soluciones que las religiones ofrecieron a todos los
enigmas de la vida son fundamental y definitivamente falsas.
Hay lmites infranqueables para la ciencia?
En el diminuto mundo atmico la complejidad tambin es infinita. La estructura atmica permite
un nmero vertiginoso de combinaciones y recombinaciones de tomos mediante la formacin
de una gran variedad de estructuras y superestructuras especficas superpuestas las unas
sobre las otras. Esta aptitud para combinar se basa en las configuraciones especficas de
estados cunticos del electrn, que permiten innumerables combinaciones y entrelazamientos
de unidades atmicas.
Las manifestaciones de las combinaciones atmicas van desde las bien conocidas propiedades
de los cristales hasta las conducciones electromagnticas de los sistemas nerviosos. La
biologa molecular se explica por esos estados cunticos. La estabilidad del DNA tambin se
basa en los mismos principios. As, los mecanismos de la herencia, el crecimiento de las
estructuras vivas y la evolucin de diferentes especies estn sujetas a las mismas leyes que
gobiernan las relaciones entre tomos y molculas. Por esos caminos la ciencia explica
satisfactoriamente casi todas las propiedades de la materia, pero a pesar de todo eso podra
parecer que hay ciertas fronteras o lmites que la ciencia no puede trasponer en el conocimiento
humano, pues hay facetas del conocimiento -o sentimiento- en el hombre que la ciencia no ha
podido codificar. Implica ello limites definitivamente infranqueables para la ciencia? la
evolucin biolgica presenta muchas de esas fronteras que an no se han podido abatir. Y el
problema se agrav con la aparicin del sistema nervioso y el cerebro. Esto representa un
nuevo modo de comunicacin entre el ser vivo y el exterior. Y aunque el fenotipo contina
estando determinado por una modificacin o ampliacin de la microestructura del DNA, sus
patrones de comportamiento dependen tambin de la reaccin del animal a impresiones de los
sentidos, donde tienen lugar acciones y reacciones debidas a delicados microprocesos que
provocan acciones y reacciones en gran escala que casi imposibilitan la cuantificacin de la
relacin entre el insumo y el comportamiento. Problemas que se agudizan con la aparicin de la
especie humana y sus posibilidades de aprendizaje acumulativo, que aportaron nuevos factores
muy difciles de conocer. En las otras especies, aunque disfruten algunas de ellas de la facultad
de aprendizaje, con la muerte del individuo se borran las experiencias adquiridas y la especie
contina durante muchsimas generaciones sin cambios sustanciales si no median algunos
cambios genticos de cierta importancia. Con la memoria acumulativa de que disfruta nuestra
especie por medio del lenguaje y los documentos entra en juego un factor histrico que tambin
forma parte de la personalidad e influye en los fenmenos del comportamiento y todo ello
significa que algunos fenmenos vitales pueden escapar al conocimiento humano, por lo que
seran incatalogables. En eso radicaran algunas de las fronteras o lmites de la ciencia.
Podra ello implicar que la ocurrencia de algunos acontecimientos impredecibles e
incatalogables por ahora las leyes generales que la ciencia ha descubierto queden violadas? El
que la humanidad no haya podido explicar an satisfactoriamente algunos fenmenos no cierra
todas las perspectivas ni pone lmites definitivos al conocimiento.
Es cierto que un respetable nmero de partes importantes de la experiencia no pueden
evaluarse razonablemente dentro del saber cientfico. No es posible hacer una definicin
cientfica del bien y del mal, del odio, del amor, del sentimiento esttico, de la dignidad, de la
felicidad, etc., aunque los progresos recientes en neurofisiologa y bioqumica nos hayan
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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demostrado que los procesos que producen esos aspectos de nuestra experiencia tienen como
fundamento y medio las bases esenciales de la materia representada en las combinaciones y
reacciones atmicas y electromagnticas, por lo que la virtud de la ciencia en estos horizontes
estriba en haber demostrado que las peculiaridades metafsicas por las que tradicionalmente
quisieron explicarse esos fenmenos no existen, a pesar de que algunos profesionales de la
ciencia no hayan podido despojarse de los prejuicios religiosos y arguyan que las explicaciones
metafsicas a esos fenmenos son explicaciones complementarias que pertenecen a un
mundo en el cual no cabe la ciencia.
Una actividad humana que se empea por descubrir la naturaleza de todos los fenmenos que integran la
vida
Contestando razonablemente a la pregunta qu es la ciencia? Podramos argir que es una
actividad humana que se empea por descubrir la verdadera naturaleza de todos los
fenmenos que integran la vida valindose de experimentaciones y comprobaciones, y
deducciones derivadas de esas mismas experiencias y verificaciones. Con esta actividad como
vehculo la humanidad ha conocido maravillosos secretos que la Naturaleza le mantuvo
vedados durante mucho tiempo, originando concepciones nuevas sobre la realidad misma de la
vida, a la par que ha venido demostrando de manera lgica y contundente que las creencias
que la misma humanidad se ha venido forjando a travs de toda su historia, y que dieron origen
a todas las religiones, han resultado falsas, por lo que todo el edificio moral que se vino
levantando fundamentado en las concepciones religiosas y que ha pretendido regular la
conducta humana durante toda la historia es fan falso como las religiones mismas, por lo que,
en ltima instancia, la ciencia ha de servir de base a una nueva moral. De esas races nace la
moral anarquista.
Ante las aplicaciones tcnicas de algunos descubrimientos cientficos, dirigidas preferentemente
hacia objetivos realmente criminales, como los sofisticados armamentos y las fabulosas
riquezas que se emplean en la fabricacin de stos, adems de numerosos usos que ms que
a conseguir la felicidad humana se orientan hacia sus peores desdichas, y las enormes
posibilidades que esas tcnicas pueden ofrecer a los Estados para someter a los seres
humanos a la catastrfica condicin de simples robots, muchos pensadores actuales de
esclarecida sensibilidad, y con ellos gran nmero de militantes anarquistas, presentan una
verdadera aversin por la ciencia, acusndola de ser el principal origen de la espantosa
situacin que estamos atravesando en estas ltimas dcadas del siglo XX. Esta actitud merece
algn comentario.
Es cierto que el desarrollo de la ciencia hasta los grados en que se halla actualmente ha
posibilitado ejercer ciertas tcnicas que han producido todas esas calamidades de que la
ciencia es acusada, pero en ese caso, si la ciencia se comprende como el conocimiento de las
cosas y los fenmenos, la acusacin habra de abarcar toda la historia del conocimiento
humano, lo que habra de presentar dilemas muy difciles de resolver razonablemente. Nosotros
pensamos que ms bien hay que condenar las estructuras de la sociedad, que no solamente
permiten sino que propician ese uso criminal del conocimiento cientfico. Que el ser humano
conozca algunos de los secretos que la Naturaleza encierra no puede significar un hecho
nefasto en s mismo, dado que el afn de conocimiento es consustancial a la naturaleza
humana, y su evolucin requiere de esos descubrimientos que constituyen el cuerpo mismo de
la ciencia. Por mediacin de tcnicas aplicadas al beneficio de la humanidad, la ciencia podra
significar la solucin casi definitiva a todos los graves problemas que la propia humanidad tiene
planteados. No es, pues, acertada esa aversin que se demuestra a la ciencia por s misma,
sino que debiera dirigirse al uso que se hace en la presente sociedad de sus mejores
descubrimientos y a la fcil disposicin que algunos hombres de ciencia tienen para venderse al
servicio de los poderosos y de las instituciones autoritarias.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Por ello el anarquismo no reniega de la ciencia y la considera como un vehculo indispensable
en el progreso humano, por lo que lucha por establecer otras estructuras sociales donde la
ciencia pueda ocupar el verdadero papel que humanamente le corresponde en un mundo donde
la sensatez y la justicia dejen de ser lejanos sueos para convertirse en realidades.
Y a la vez el anarquismo considera a la ciencia como el vehculo esencial para encontrar los
fundamentos de una tica natural que oriente toda su sociologa.
Siempre, claro, que se considere a la ciencia como ese acervo de conocimientos reales que han
venido enriqueciendo en el ser humano ese relativo saber que descubre los intrigantes secretos
de la vida y las leyes que regulan esos fenmenos que, en su conjunto, constituyen la vida
misma.
Angel J. Cappelletti en un estudio sobre la tica de Pedro Kropotkin dice que:
Para Kropotkin la moral puede fundarse slo en la ciencia o, para ser ms precisos, en una
concepcin del mundo derivada de la ciencia. Dicha concepcin del mundo es el materialismo
mecanicista, que encuentra su expresin ms cabal en el evolucionismo darwiniano. La moral
viene a ser, de este modo, una disciplina biolgica, en cuanto sus races se encuentran en el
estudio del comportamiento de las diferentes especies animales de las cuales surge el hombre,
y una disciplina antropolgico-sociolgica, en cuanto no puede desarrollarse sino a partir de las
tendencias y costumbres manifestadas en las diferentes sociedades prehistricas y
contemporneas.
C) QU ES EL SER HUMANO?
En casi todas las escuelas del pensamiento religioso, que de una u otra forma ha sido el
pensamiento oficial y dominante en todos los siglos, se ha considerado al ser humano como un
ente distinto e independiente de la Naturaleza. Para las religiones el ser humano es una
creacin directa de la divinidad, como una representacin de lo divino en el seno de la
Naturaleza misma, pero que no forma parte de ella. Segn ese concepto religioso -de casi todas
las religiones- la Naturaleza fue creada por la divinidad para servir al ser humano, o, cuando
menos, independientemente de l. Por eso en el pensamiento religioso se establece el dualismo
Hombre-Naturaleza, paralelo al dualismo Espritu-Materia, los cuales estn en la base misma
del pensamiento oficial de toda; las pocas. Las implicaciones que se derivan de este concepto
son fundamentales para el desarrollo general de las ideas morales, pues una tica basada en
ese fundamento ideolgico se aleja definitivamente de las leyes naturales que encauzan la vida
nuestra, pues esa tica impone al ser humano unas normas de conducta ajenas o contrarias a
su propia naturaleza. De ah que todas las morales religiosas sean tan enemigas de los
instintos.
Por el contrario, algunas escuelas del pensamiento filosfico, siempre minoritarias y nunca
oficiales a travs de toda la historia, han considerado al ser humano como una fraccin ms de
la. Naturaleza misma, compuesto por una combinacin especfica de elementos naturales
fundamentalmente idnticos a los dems elementos que componen la Naturaleza toda. Esta
concepcin, que se ha ido fortaleciendo a medida que el hombre fue enriqueciendo su haber
cientfico, se extiende hoy por todo el ancho campo del saber.
Malebranche, en el prlogo a su obra capital De la rcherche de la vrit, dice: De entre
todas las ciencias humanas la del hombre es la ms digna de l. Y, sin embargo, no es tal
ciencia, entre todas las que poseemos, ni la ms cultivada ni la ms desarrollada. La mayora
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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de los hombres la descuida por completo y aun entre aquellos que se dan a las ciencias, muy
pocos hay que se dediquen a ella, y menos todava quienes la cultiven con xito.
Sin embargo, cuando Malebranche escriba ese alegato (1674) haca ya varios miles de aos
que el hombre se haba hecho a s mismo esta pregunta: Qu soy yo? Desde los primeros
albores del pensamiento humano el hombre se pregunt sobre su propia naturaleza. Cuando
Eliseo Reclus deca que el hombre es la Naturaleza formando consciencia de s misma,
implcitamente afirmaba que en el devenir de toda su evolucin el hombre se iba contestando
estas dos preguntas fundamentales: Qu es el hombre? Qu es el medio en el cual vive el
hombre?, que han sido las piedras angulares sobre las que se ha ido edificando el pensamiento
de todos los siglos.
Para el anarquismo el hombre es una fraccin de la Naturaleza
Por ello el anarquismo, entre otras, ha de plantearse tambin la primera interrogante si, en
realidad, quiere encontrar un basamento slido a todas sus concepciones, ya que nicamente
podremos deducir cmo debe vivir el hombre -lo que encierra toda la moral y toda la sociologa-,
si sabemos qu es el hombre.
Y el anarquismo, aun en contra de quienes han afirmado que este ideal no tiene vinculacin
alguna con la ciencia ni la filosofa, sondea en todos los conocimientos humanos para saber qu
es el hombre. El anarquismo, aun con el dolor de los poetas que quisieran hacer de l un
hermoso ideal abstracto, sujeto a las ms claras y enormes contradicciones filosficas y
cientficas, es un ideal de basamento cientfico, experimental, de verdad comprobada. Con
arreglo a ello, las respuestas que el anarquismo puede dar a Qu es el hombre? han de ser
respuestas eminente y exclusivamente cientficas. Y para confeccionar esas respuestas el
anarquismo puede disponer de una verdadera riqueza de conocimientos que mltiples
disciplinas han extrado de los misterios otrora insondables de la vida. Apenas hay ciencia en la
actualidad que no aclare alguna de las facetas del vivir humano, y todos los aportes de la
ciencia convergen hacia esta respuesta fundamental: El hombre es una parte integrante de la
Naturaleza y est inmerso completa y absolutamente en ella.
Las concepciones religiosas le atribuyen al ser humano un dualismo existencial compuesto de
cuerpo y alma. El cuerpo, tomado del barro natural, es la fraccin que lo une al resto de la
Naturaleza; el alma o espritu, de esencia divina, es el vnculo que lo sujeta a la divinidad. Por
eso en todas las morales religiosas el cuerpo ha de ser sometido a los dictados del alma y ser
esclavo de ella para ser liberado de las cadenas que lo unen a la - animalidad e identificarse
plenamente con la divinidad. Las religiones orientales se destacan sobre las dems en las
normas de conducta y hasta ejercicios corporales que recomiendan o exigen para conseguir
esa liberacin de los lazos naturales -los instintos- para alcanzar la integracin con lo divino.
Pero el anarquismo, que es la bsqueda de la verdad y no una religin, acude a los
conocimientos que la ciencia aporta sobre la naturaleza del hombre y comprueba que el ser
humano es un organismo animal, con ciertas caractersticas peculiares de su especie,
constituido, como los dems organismos, con elementos esencialmente naturales, contenidos,
todos, en el seno de la Naturaleza misma, sin que haya en l ningn atisbo divino que lo aparte
de todos esos elementos naturales de los cuales es producto.
Empero, hay en el vivir humano algunas manifestaciones que por su complicada sutileza han
sido siempre de dificilsima comprensin; esas manifestaciones forman en su complejidad el
misterioso y subyugante mundo de la sicologa, que es donde las religiones ubican el alma o el
espritu. Pero el anarquismo, en su acuciosa bsqueda de la verdad no puede conformarse con
la simplista respuesta religiosa sobre la verdadera naturaleza y esencia de ese yo que es, en
definitiva, el mundo sicolgico.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Tiene sentido hablar de las facultades del alma?
Esas funciones sicolgicas, consideradas clsicamente como facultades del alma, originadas,
regidas y manifestadas por unos mecanismos ajenos e independientes a nuestra anatoma y
fisiologa, misteriosamente incomprensibles y confusamente embrolladas entre la realidad
tangible y palpable de la conducta y el irrealismo de la carencia absoluta de su ubicacin en
nuestro organismo; esas funciones, que son la esencia misma de nuestro vivir, tambin las ha
investigado la ciencia y ha llegado a explicarlas en gran parte, negando experimentalmente que
sean, en realidad, facultades del alma, segn la acepcin religiosa que al concepto alma se
atribuye. Hasta hoy no hay conocimiento cientfico alguno que haya demostrado que en el
organismo humano se encuentra rgano, funcin o partcula alguna que merezca la acepcin
que clsicamente se ha considerado bajo la expresin alma.
Con las aportaciones conseguidas en estas ltimas dcadas sobre la anatoma y fisiologa
cerebrales se han despejado muchsimas incgnitas sobre los problemas sicolgicos, y,
cientficamente, ya se parte invariablemente del hecho comprobado de que el cerebro es el
rgano indispensable para el ejercicio de esas facultades. Toda sensacin, toda percepcin,
toda representacin posee un sustrato orgnico cerebral, ya que los procesos destructivos
limitados a ciertas partes de ese rgano bastan para determinar la desaparicin de las
imgenes, de las percepciones, de los recuerdos, as como para engendrar modificaciones
profundas de la afectividad, de la inteligencia e, incluso, de la personalidad moral. Segn
experimentos realizados por neurocirujanos -Bianchi entre ellos-, la extirpacin de los dos
lbulos frontales determina un conjunto de trastornos que consisten en la alteracin de las
percepciones, dficit de la memoria, prdida de la iniciativa y modificaciones de la emotividad,
que se manifiestan por un temor injustificado que contrasta con el debilitamiento de los
sentimientos afectivos y sociales. El doctor Jean Lhermitte, en su libro Los mecanismos del
cerebro, dice en la pgina 107: De todo un enorme conjunto de documentos anatomo-clnicos
y experimentales se deduce que las mutilaciones frontales producen modificaciones del humor,
del carcter, de la memoria, de las facultades imaginativa y creadora, hasta el punto que la
personalidad del sujeto cambia completamente. Y el neurlogo americano Sidney Schaw dice
tambin: Ciertamente, en los sujetos con mutilaciones frontales no slo debemos analizar las
cualidades squicas que antes se designaban como facultades del alma: voluntad, inteligencia,
memoria, sentido moral y esttico, etc., sino que tambin importa definir las reacciones
especificas de la personalidad del sujeto. Y abundando en esos conceptos; en el libro
Psicologa y vida, de Floyd L. Ruch, que sirve de texto en los estudios superiores de la
Universidad de Mxico, se puede leer esta aseveracin: Un nmero infinito de estructuras
nerviosas del encfalo corresponde a un nmero indeterminado de sentimientos, pensamientos
y acciones del ser humano... La superioridad del hombre respecto a los animales inferiores se
deriva de su capacidad superior de obrar, pensar y planear, por lo que utiliza objetos tanto
presentes como ausentes para resolver problemas y vencer las dificultades que el ambiente le
opone. Su encfalo es el que hace posible esto, pues opera conforme a una complejsima
divisin del trabajo y ejerce un control mucho mayor sobre el resto del sistema nervioso que el
que se observa en cualquiera de los animales inferiores... .
Son realmente abrumadoras las pruebas que la ciencia puede aportar para explicar
fisiolgicamente esas facultades otrora inexplicables fuera de la metafsica, madre de todas las
ficciones y de toda religin. Quiere decir que en esos aspectos, que son los ms sutiles de la
personalidad humana y sobre los que hay tal cantidad de errores y confusiones que muy pocos
humanos hay con un concepto ni siquiera relativamente racional y claro sobre ellos, la ciencia
investiga encontrando exclusivamente sustratos y esencias simple y escuetamente materiales,
desechando el concepto clsico y religioso de que en el hombre coexisten un organismo fsico,
anatomo-fisiolgico, y un ente inmaterial sutil y metafsico, conocido clsicamente con las
denominaciones de alma o espritu.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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El hombre es la Naturaleza tomando consciencia de s misma
De ah que el anarquismo, si no quiere estar en contradiccin con las verdades demostradas
por la ciencia y quiere ser consecuente con su reconocido atesmo, ha de pensar que el hombre
-al contestar a la interrogante qu es el ser humano?-, es un ser que habita en la tierra,
surgido en la tierra misma, ocupando un lugar determinado en la escala zoolgica y compuesto
integralmente por materiales del mismo planeta que habita y sin ms diferencia de los otros
seres que pueblan este mundo que la gradual correspondiente a su eslabn en la escala
zoolgica, de la cual no puede evadirse. Por otro lugar, la ciencia ha demostrado hasta la
saciedad que todas las manifestaciones de la vida del hombre no son otra cosa que
manifestaciones de su misma materia, sin que haya en l ningn otro tipo de manifestaciones.
En consecuencia lgica el anarquismo rechaza la idea dualista concerniente a considerar que
en el hombre coexisten un cuerpo material y un alma o espritu inmateriales. Y con arreglo a
ese concepto contesta a todo ese complejo que se condensa en la pregunta esencial qu es el
hombre?
Para el anarquismo, pues, el hombre es una fraccin de la Naturaleza.
Y ello implica una concepcin propia de la moral que origina todos los basamentos de su
sociologa.
De todo lo anterior se deduce que en lo concerniente a la naturaleza del ser humano el
anarquismo es ateo y materialista. A este respecto dice tambin M. Bakunin:
Desde luego podramos objetarles que la materia a que los materialistas se refieren es
espontnea, eternamente mvil, activa, productora; la materia qumica y orgnicamente
determinada y manifestada por las propiedades de las fuerzas mecnicas, fsicas, animales e
inteligentes que le son peculiares, no tiene relacin alguna con la vil materia de los idealistas.
Esta ltima, producto de la falsa abstraccin, es seguramente una cosa estpida, incapaz de
dar l luz el menor producto, un caput mortum, una repugnante imaginacin opuesta a esa
bella imaginacin que llaman Dios: frente a frente de ese ser supremo, la materia, despojada
por ellos mismos de cuanto constituye su naturaleza real, representa necesariamente la nada
suprema.
Al separar de la materia la inteligencia, la vida, todas las cualidades determinadas, sus fuerzas,
sus traslaciones activas, sus impulsos propios, sin los cuales carecera de peso, no le queda
otra cosa que la impenetrabilidad, e inmovilidad absolutas en el espacio. En compensacin,
atribuyen todas esas fuerzas, propiedades y manifestaciones naturales a ese ser imaginario
creado por su abstracta fantasa; as que, invertidos los trminos, llaman a ese producto de su
imaginacin, a ese fantasma, a ese Dios que no es ms que la nada, el Ser Supremo; como
consecuencia necesaria, afirman que el ser real, la materia, el mundo, es la nada.
Tienen la razn los destas o los materialistas? Una vez planteada la cuestin, la duda es
imposible. Es indudable que los idealistas estn en un error; los materialistas tienen la razn. S,
los hechos son anteriores a las ideas; el ideal, ha dicho Proudhon, es una flor cuyas races
arrancan de las condiciones materiales de toda la existencia....
Para nosotros el alma humana es la ms alta expresin de su vida animal
Las diferentes ramas de la ciencia moderna, ciencia verdadera e imparcial, proclaman esta
gran verdad fundamental y decisiva: Que el mundo social, el mundo propiamente humano; en
una palabra, la humanidad, no es otra cosa que el supremo desenvolvimiento, la ms alta
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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manifestacin de la animalidad, al menos en cuanto se refiere al planeta que habitamos y a lo
que nosotros conocemos.
As, segn lo hice observar, el materialismo parte de la animalidad para constituir la
humanidad; el espiritualismo parte de la divinidad para constituir la esclavitud y condenar a las
masas a una animalidad eterna. El materialismo niega el libre albedro y lleva a la constitucin
de la libertad; el espiritualismo, en nombre de la dignidad humana, proclama el libre albedro y,
sobre las ruinas de toda libertad, establece la autoridad. El materialismo rechaza el principio de
autoridad porque lo considera, con razn, como el corolario de la animalidad, pues, por el
contrario, el triunfo de la humanidad, objeto y sentido principal de la historia, no es realizable
sino por medio de la libertad. En una palabra, siempre se encontrar a los espiritualistas en
flagrante delito de materialismo grosero, mientras se encontrar a los materialistas en filosofa
que persiguen y llevan a cabo las aspiraciones y los pensamientos ms ampliamente ideales y
libertarios....
Cierto es que, segn los materialistas, lo que general y equivocadamente se cree como
manifestacin del espritu no son otra cosa que el funcionamiento del organismo completamente
material del hombre, y la grandeza o pequeez de esas manifestaciones espirituales depende
de la mayor o menor perfeccin material del organismo humano. Pero estos mismos atributos
de grandeza o pequeez relativos no pueden ser atribuidos, tal como lo comprenden los
espiritualistas, al espritu absolutamente inmaterial, al espritu existente fuera de toda materia.
No puede haber all ms pequeo ni mayor, ni lmite ninguno entre todos los espritus, porque
no hay ms que un espritu: Dios. Si se agrega que las partes infinitamente pequeas y
limitadas que constituyen las almas humanas son a la vez inmortales, la contradiccin ser
llevada al colmo....
Si abandonamos el materialismo, el espiritualismo nos lleva de la mano a la manifestacin de
Dios en la tierra. Pero en cuanto Dios aparece, del hombre no queda nada. En cuanto Dios
aparece, el hombre se desvanece; cuanto ms grande se torna la divinidad, mas miserable se
vuelve la humanidad.
He ah la historia del espiritualismo y de todas las religiones; he ah el efecto de todas las
inspiraciones y de todas las legislaciones divinas. Histricamente el nombre de Dios es la
terrible maza con que los hombres, diversamente inspirados, derribaron la libertad, la dignidad,
la razn y la prosperidad de los hombres... Por eso nosotros, los anarquistas, que aceptamos el
materialismo como nica concepcin filosfica real y verdadera, rechazamos la Iglesia y el
Estado; rechazamos toda legislacin, toda autoridad y toda influencia privilegiada, oficial y legal,
aun cuando provenga del sufragio universal, convencidos de los intereses de la inmensa
mayora a ella sujeta .
Tal vez sea oportuno sealar que estas ideas de Bakunin, escritas a finales del siglo pasado,
cuando el marxismo an no haba nacido o se encontraba recluido en el propio Marx, son
susceptibles de alguna interpretacin poco acertada, confundiendo el materialismo filosfico a
que Bakunin se refiere con el materialismo histrico tan manoseado en nuestros tiempos por
todas las ramas del marxismo. El materialismo al que Bakunin se acoge pertenece a esa lnea
filosfica que desde Demcrito y Epicuro se ha mantenido latente en toda la historia del
pensamiento humano hasta manifestarse de manera esplendorosa en una amplia corriente del
pensamiento de los siglos XVIII y XIX con Diderot, Lamettrie, DHolbach, Feuerbach, Helvecio,
Godwin y otros como figuras ms representativas.
Para su propia vinculacin con la ciencia el anarquismo es ateo
As, pues, por su propia vinculacin con la ciencia, el anarquismo es ateo, aunque
histricamente exista la paradoja de un anarquismo religioso, cual es el caso de Tolstoi, Gandhi
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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y algunos grupos escasos y confusos esparcidos un poco por todo el mundo. Ese caso peculiar
habra de ser objeto ,de un estudio detenido, pero para el objetivo de esta obra podra
bastarnos con indicar que aunque las facetas antiautoritarias y de solidaridad humana que se
manifiestan en esos sectores religiosos coinciden con aspectos importantes del anarquismo, en
cuanto concierne a la concepcin general de la vida, que es lo que podramos considerar como
el anarquismo integral, ste es decididamente incompatible con cualquier creencia religiosa,
dado que, hasta hoy, todos los verdaderos conocimientos que la humanidad posee desbaratan
de manera definitiva todos los supuestos religiosos.
No obstante, despus de las dos grandes ltimas guerras se ha producido un fenmeno en el
campo general del pensamiento que es realmente raro y desconcertante por su falta de
congruencia y por lo que representa como retroceso hacia periodos ms oscuros en la historia
de las ideas. Cuando Einstein, en su clebre polmica con Max Planck, lanz la genial
expresin de Fuera de la ciencia, qu verdad ha descubierto el hombre? pareca que aunque
slo fuera en el panorama reducido del pensamiento vivo se habran de eliminar todas las
reticencias metafsicas, pero no ha sido as, y a pesar de los enormes descubrimientos de la
ciencia, que cada da explican de manera ms racional los fenmenos ms oscuros y
misteriosos de la vida, se ha operado una especie de retorno a las concepciones metafsicas y
un desprecio hacia las ideas que tratan de encontrar, acorde con la ciencia, una explicacin de
todos los fenmenos, incluidos los considerados como expresiones sutiles del alma y el espritu.
Por ello es probable que se pongan en tela d juicio esas ideas bakuninianas que hemos
anotado anteriormente. Pero ha de sealarse que son fundamentales en las concepciones del
anarquismo para establecer una hiptesis que intente responder a la interrogante Qu es el
hombre? Y no es posible indicar ninguna norma de conducta -y toda la sociologa est
encuadrada en las normas de conducta- sin que hayamos aceptado una teora -lo ms acorde
posible con la ciencia- sobre lo que es el ser humano y el medio en el cual se desarrollan todas
las manifestaciones de su vida.
y en ese aspecto de nuestro vivir que por lo sutil, complicado y fundamental es el punto
neurlgico en el desarrollo y confrontacin de las concepciones metafsicas y materialistas,
sobre todo ese complejo de fenmenos conocidos bajo el denominativo comn de vida anmica,
o sicolgica, sobre el cual se apoyan de manera harto slida las especulaciones religiosas y
metafsicas, razonaba Bakunin a ltimos del siglo pasado con conocimientos, argumentos y
deducciones que parecen escritos en nuestros propios das:
Es la educacin la que produce las grandes diferencias que nos desesperan hoy
Ha sido preciso una gran dosis de extravagancia teolgica y metafsica para imaginarse un
alma inmaterial que vive aprisionada en el cuerpo por completo material del hombre, cuando
est clero que lo que es material es lo nico que puede ser determinado, limitado, contenido en
una prisin material. Era necesario tener la fe robusta de Tertuliano, manifestada por esta frase
tan clebre: Creo en lo que es absurdo!, para admitir dos cosas tan incompatibles como esa
pretendida inmaterialidad del alma y su dependencia inmediata de las modificaciones
materiales, de los fenmenos patolgicos que se producen en el cuerpo del hombre. Para
nosotros, que no podemos creer en lo absurdo y que no estamos en absoluto dispuestos a
adorar lo irracional, el alma humana -todo ese conjunto de facultades afectivas, intelectuales y
volitivas que constituyen el mundo ideal o espiritual del hombre- no es nada ms que la ltima y
la ms alta expresin de su vida animal, el cerebro. La facultad de pensar, en tanto que
potencia formal, su grado y su naturaleza particular y, por decirlo as, individual en cada
hombre, todo eso depende ante todo de la conformacin ms o menos feliz de su cerebro. Pero
luego, esa facultad se consolida por la salud del cuerpo en primer lugar, por una buena higiene
y por un ejercicio racional, por la educacin y por la instruccin, por la aplicacin de los buenos
mtodos cientficos, lo mismo que la fuerza y la destreza musculares del hombre se desarrollan
por la gimnasia.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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La Naturaleza, ayudada principalmente por la organizacin viciosa de la sociedad, crea
desgraciadamente algunas veces idiotas, individuos humanos muy estpidos. Algunas veces
crea tambin hombres de genio. La inmensa mayora de los seres humanos nacen iguales, o
ms o menos iguales, no idnticos, sino equivalentes en el sentido de que, en cada uno, los
defectos y las cualidades se compensan aproximadamente, de suerte que, considerados en su
conjunto, el uno vale lo que el otro. Es la educacin la que produce las enormes diferencias que
nos desesperan hoy. De conde saco esta conclusin: que para establecer la igualdad entre los
hombres, hay que establecerla absolutamente en la educacin de los nios.
No he hablado hasta aqu ms que de la facultad formal de concebir pensamientos. En cuanto
a los pensamientos mismos que constituyen el fondo de nuestro mundo intelectual, y que los
metafsicos consideran como creaciones espontneas y puras de nuestro espritu, no fueron en
su origen nada ms que simples comprobaciones, naturalmente muy imperfectas primero, de
hechos naturales y sociales, y conclusiones, an menos racionales, sacadas de esos hechos.
Tal fue el comienzo de todas las representaciones, imaginaciones, alucinaciones e ideas
humanas, de donde se ve que el contenido de nuestro pensamiento, nuestros pensamientos
propiamente dichos, nuestras ideas, lejos de haber sido creadas por una accin espontnea del
espritu, o de ser innatas, como lo pretenden an hoy los metafsicos, nos han sido dados desde
el principio por el mundo de las cosas, y de los hechos reales tanto exteriores como interiores.
El espritu del hombre, es decir, el trabajo o la propia funcin de su cerebro, provocado por las
impresiones que le transmiten sus nervios, no aporta a ellas ms que una accin formal que
consiste en comparar y combinar esas cosas yesos hechos en sistemas justos o falsos. Justos,
si son conformes al orden realmente inherente a las cosas y a los hechos, falsos, si le son
contrarios. Por la palabra, las ideas elaboradas as se precisan y se fijan en el entendimiento del
hombre y se transmiten de unos a otros, de manera que las nociones individuales sobre las
cosas, las ideas individuales de cada uno al encontrarse, al controlarse y al modificarse
mutuamente, y confundindose, armonizndose en un solo sistema, acaban por formar la
conciencia comn o el pensamiento colectivo de una sociedad de hombres ms o menos
extensa, pensada, siempre modificable y siempre impulsada hacia adelante por los trabajos
nuevos de cada individuo; y transmitido por la tradicin de una generacin a otra, ese conjunto
de imaginaciones y de pensamientos, enriquecindose y extendindose ms y ms por el
trabajo colectivo de los siglos, forma en cada poca de la historia, en un medio social ms o
menos extenso, el patrimonio colectivo de todos los individuos que componen ese medio.
Toda generacin nueva encuentra en su cuna un mundo de ideas
Toda generacin nueva encuentra en su cuna un mundo de ideas, de imaginaciones y de
sentimientos que le es transmitido bajo forma de herencia comn por el trabajo intelectual y
moral de todas las generaciones pasadas. Ese mundo no se presenta desde el comienzo al
hombre recin nacido, en su forma ideal, como sistema de representaciones y de ideas, como
religin, como doctrina; el nio sera incapaz de recibirlo en esa forma; se impone a l como un
mundo de hechos, encarnado y realizado en las personas y en las cosas que le rodean, y
hablando a sus sentidos por todo lo que oye y lo que ve desde los primeros das de su
nacimiento. Porque las ideas y las representaciones humanas, que al principio no han sido nada
ms que el producto de hechos naturales y sociales -en el sentido que no han sido al principio
nada ms que la repercusin o la reflexin en el cerebro del hombre y la reproduccin, por
decirlo as, ideal y ms o menos racional por ese rgano absolutamente material del
pensamiento humano- adquieren ms tarde, despus de haberse establecido bien, de la
manera que acabo de explicarlo, en la conciencia colectiva de una sociedad cualquiera, ese
poder de convertirse a su vez en causas productoras de hechos nuevos, no propiamente
naturales sino sociales. Modifican la existencia, los hbitos y las instituciones humanas, en una
palabra, todas las relaciones que existen entre los hombres en la sociedad, y por su
encarnacin hasta en los hechos y en las cosas ms cotidianas de la vida de cada uno, se
vuelven sensibles, palpables para todos, aun para los nios. De suerte que cada generacin
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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nueva se penetra en ellas, desde su ms tierna infancia, y cuando llega a la edad viril en que
comienza propiamente el trabajo de su propio pensamiento, ya aguerrido, ejercitado y
necesariamente acompaado de una crtica nueva, encuentra en s, lo mismo que en la
sociedad que le rodea, todo un mundo de pensamientos y de representaciones establecidas
que le sirven de un punto de partida y le dan en cierto modo el material o la materia prima para
su propio trabajo intelectual y moral. A ese nmero pertenecen las imaginaciones tradicionales y
comunes que los metafsicos -engaados por el modo en absoluto insensible o imperceptible de
acuerdo al que, desde el exterior penetran y se imprimen en el cerebro de los nios, antes de
que hayan llegado a la conciencia de s mismos- llaman ideas innatas.
Sera infantil y dogmtico querer explicar toda la complejidad de la vida
Pero al lado de esas ideas generales, tales como las de Dios o del alma -ideas absurdas, pero
sancionadas por la ignorancia universal y por la estupidez de los siglos hasta el punto de que
hoy mismo no se podra pronunciar uno abiertamente y en un lenguaje popular contra ellas sin
correr el riesgo de ser lapidado por la hipocresa burguesa-, al lado de esas ideas por completo
abstractas, el adolescente encuentra en la sociedad en cuyo ambiente se desarrolla, y a
consecuencia de la influencia ejercida por esa misma sociedad en su infancia, encuentra en s
mismo una cantidad de otras ideas mucho ms determinadas sobre la Naturaleza y sobre la
sociedad, ideas que se refieren ms de cerca a la vida real del hombre, a su existencia
cotidiana. Tales son las ideas sobre la justicia, sobre los deberes, sobre los derechos de cada
uno, sobre la familia, sobre la propiedad, sobre el Estado y muchas otras ms particulares an
que regulan las relaciones de los hombres entre s. Todas esas ideas que el hombre encuentra
encarnadas en su propio espritu por la educacin que independientemente de toda accin
espontnea de ese espritu ha sufrido en su infancia, ideas que cuando ha llegado a la
conciencia de s, se presentan en l como ideas generalmente aceptadas y consagradas por la
conciencia colectiva de la sociedad en que vive, todas las ideas han sido producidas, he dicho,
por el trabajo intelectual y moral colectivo de las generaciones pasadas. Cmo han sido
producidas? Por la comprobacin y por una especie de consagracin de los hechos realizados,
porque en los desenvolvimientos prcticos de la humanidad, tanto como en la ciencia
propiamente dicha, los hechos realizados preceden siempre a la idea; lo que es prueba una vez
ms que el contenido mismo del pensamiento humano, su fondo real, no es una creacin
espontnea del espritu, sino que es dado siempre por la experiencia reflexiva de las cosas
reales.
Cierto es que la vida humana es muy compleja, y sera infantil, dogmtico y muy poco sensato
pretender explicar satisfactoriamente toda esa complejidad. Por esas razones el anarquismo no
pretende tal cosa, pero por los conocimientos reales, positivos, experimentales de que la
humanidad puede disponer en nuestro tiempo es lgico llegar a ciertas deducciones que
sealen la verdadera naturaleza de algunos de los aspectos fundamentales de esa vida
compleja, repleta de incgnitas, que es la vida humana. Y esos conocimientos, como trata de
demostrarlo Miguel Bakunin en los argumentos que anteceden, demuestran de manera
categrica que las respuestas dadas a esas interrogantes fundamentales por las concepciones
metafsicas y religiosas son esencialmente falsas y ajenas a esos conocimientos que integran
todo el saber cientfico, el que, en ltima instancia, es el nico saber digno de crdito, dado que
se basa menta en lo comprobado y experimentado.
Muchos aspectos de la vida humana representan formidables y delicadas incgnitas que ni
siquiera la ciencia ha llegado todava a descifrar. No obstante, las religiones, con sus
revelaciones y dogmas, pretenden explicar todos los misterios de la vida y someter a sus
interesados cauces todos los fenmenos que la propia vida origina. De ah se derivan toda esa
interminable variedad de conceptos falsos que integran las creencias que han dominado al
mundo a travs de todas las pocas. Por eso el anarquismo pretende encontrar una respuesta
esencial, aunque no sea exhaustiva, a la gran interrogante que inquiere sobre qu es el
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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hombre. Eso es lo que intenta hacer Bakunin en las pginas que anteceden. William Godwin
antes que Bakunin, y despus de ste Pedro Kropotkin, Juan Grave, Sebastin Faure, Ricardo
Mella y los ms grandes pensadores anarquistas, desarrollaron, en lo esencial, las mismas
ideas.
Kropotkin, el clebre autor de Campos, fbricas y talleres, La conquista del pan, El apoyo
mutuo, factor de evolucin y tica, origen y evolucin de la moral, fundamenta toda su
sociologa en los principios morales que se derivan del apoyo mutuo que es instintivo en un ser
humano que ha surgido, como todas las dems manifestaciones de la vida, incluidos sus
hermanos, los animales inferiores, en un medio natural ajeno a toda divinidad y a toda
metafsica.
En una conferencia pronunciada en Londres con el ttulo de Los tiempos nuevos, deca Pedro
Kropotkin:
El hombre? -responde hoy el filsofo-. No es un ser nico; es una colonia de
microorganismos, de clulas, agrupadas en rganos. Estudiadlas, estudiad sus agrupamientos,
si queris conocer al hombre.
Se nos hablaba en otro tiempo del alma del hombre, a la cual se dotaba de una existencia
aparte, casi aislada.
En la actualidad se descubre que aquella a que se daba el nombre de alma o espritu del
hombre es una cosa excesivamente compleja, un conjunto, una aglomeracin de facultades,
que deben ser estudiadas separadamente.
Se ha de entender que todas se encuentran asociadas, ninguna actividad puede producirse sin
que todas se resientan de un modo u otro. Pero cada una tiene su vida propia, cada una tiene
sus centros nerviosos, sus rganos. Y, en lugar de ser la ciencia de las facultades squicas del
individuo entero, la sicologa hace un estudio de las facultades separadas de que se compone
la vida del individuo.
Y esta concepcin fundamental sobre la verdadera naturaleza del ser humano ha de llevar
implcito todo un sistema de concepciones generales cuyo conjunto lgico se integra en lo que
se podra denominar como cuerpo filosfico del anarquismo.
D) QU ES EL MEDIO EN EL CUAL SE DESARROLLA LA VIDA HUMANA?
Sin pretender explicar todos los pormenores de la naturaleza humana, en un sentido global, el
anarquismo concibe al hombre como una fraccin ms de la Naturaleza y, como consecuencia,
como un producto del medio en el cual vive. Podra parecer que por el hecho de que el hombre
puede modificar en ciertos grados y en ciertas pocas el ambiente en que se desarrolla, puede
evadirse y dominarlo como si fuera un elemento independiente y, en muchos aspectos, superior
a ese medio. As lo han considerado casi todas las religiones. La falacia e ingenuidad de ese
criterio puede patentizarse por el simple hecho de que sin el oxgeno que se produce en la
Naturaleza el ser humano no puede vivir ms all de unos segundos. Y con ms o menos
urgencia, importancia o rigidez, hay una serie infinita de factores que forman un medio sin el
cual la vida humana no es concebible. Tal vez es por eso, unido al asombro que en el pobre ser
humano de todos los tiempos hubieron de producir los hermosos o terribles fenmenos que a
cada segundo se suceden en la Naturaleza, que en toda la historia del pensamiento se
encuentra esa inquietud por conocer la verdadera esencia de ese medio. De ah las
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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cosmogonas inventadas por todas las religiones y las fantasas propias de la enorme
ignorancia de que adoleci el hombre precientfico.
Y en la conducta individual y social del hombre influye de manera decisiva el concepto que el
propio hombre tenga sobre s mismo y sobre el medio en el cual se desenvuelve. Por ello es
que el anarquismo pretende estudiar cuanto la humanidad ha conseguido conocer sobre este
medio en el que vivimos para responder con toda la realidad que permitan los conocimientos
humanos a tan inquietante cuestin.
Tampoco en este aspecto pretende el anarquismo ofrecer teoras o soluciones exhaustivas y
definitivas (no puede caer en ese error de esencia eminentemente religiosa), sino que seala
las deducciones que se derivan de los conocimientos reales, cientficos, que sobre tales
aspectos posee el hombre actual. Por eso Bakunin, antes incluso que Kropotkin realizara esos
preciosos estudios que conocemos como El apoyo mutuo y tica, origen y evolucin de la
moral, se expresaba de esta manera:
Podra decirse que la Naturaleza es la suma de todas las cosas realmente existentes
No es este el lugar para entrar en especulaciones filosficas sobre la naturaleza del ser. Pero
como me veo forzado a emplear a menudo la palabra Naturaleza, creo que debo decir aqu lo
que entiendo por ella. Podra decir que la Naturaleza es la suma de todas las cosas realmente
existentes. Pero eso me dara una idea completamente muerta de la Naturaleza, que se
presenta a nosotros, al contrario, todo movimiento y toda vida. Por lo dems, qu es la suma
de las cosas? Las cosas que son hoy no sern maana; maana se habrn no perdido, sino
enteramente transformado. Me acercar, pues, mucho ms a la verdad diciendo que la
Naturaleza es la suma de las transformaciones reales de las cosas que se producen y que se
producirn incesantemente en su seno; y para dar una idea un poco ms determinante de lo
que pueda ser esa suma o esa totalidad, que llamo la Naturaleza, enunciar, y creo poderla
establecer como un axioma, la proposicin siguiente:.
Todo lo que es, los seres que constituyen el conjunto indefinido del universo, todas las cosas
existentes en el mundo, cualesquiera que sea por otra parte su naturaleza particular, tanto
desde el punto de vista de la calidad como de la cantidad, las ms diferentes y las ms
semejantes, grandes o pequeas, cercanas o inmensamente alejadas, ejercen necesaria e
inconscientemente, sea por va inmediata y directa, sea por transmisin indirecta, una accin y
una reaccin perpetuas; y toda esa cantidad infinita de acciones y de reacciones particulares, al
combinarse en un movimiento general y nico, produce y es lo que llamamos vida, solidaridad y
causalidad universal, la Naturaleza.
Llamad a esos dios, lo absoluto, si os divierte, que no importa, siempre que no dis a esa
palabra, dios, otro sentido que el que acabo de precisar: el de la combinacin universal, natural,
necesaria y real, pero de ningn modo predeterminada ni preconcebida, ni prevista, de esa
infinidad de acciones y de reacciones particulares que todas las cosas realmente existentes
ejercen incesantemente unas sobre otras. Definida as la solidaridad universal, la Naturaleza,
considerada en el sentido del universo sin lmites, se impone como una necesidad racional a
nuestro entendimiento, pero no podremos abarcarla nunca de una manera real, ni siquiera por
la imaginacin, y menos reconocerla. Porque no podemos reconocer ms que esa parte
infinitamente pequea del universo que nos es manifestada por nuestros sentidos, en cuanto al
resto, lo suponemos, sin poder comprobar realmente su existencia.
Claro est que la solidaridad universal, explicada de ese modo, no puede tener el carcter de
una causa absoluta y primera; no es, al contrario, ms que una resultante producida y
reproducida siempre por la accin simultnea de una infinidad de causas particulares, cuyo
conjunto constituye precisamente la causalidad universal, la unidad compuesta, siempre
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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reproducida por el conjunto indefinido de las transformaciones incesantes de todas las cosas
que existen y, al mismo tiempo, creadora de todas las cosas; cada parte obrando sobre el todo
(he ah el universo producido) y el todo obrando sobre cada parte (he ah el universo productor
o creador).
Habindolo explicado as, puedo decir ahora, sin temor a dar lugar a ningn malentendido, que
la causalidad universal, la Naturaleza, crea los mundos. Es ella la que ha determinado la
configuracin mecnica, fsica, qumica, geolgica y geogrfica de nuestra tierra, y que,
despus de haber cubierto su superficie con todos los esplendores de la vida vegetal y animal,
contina creando an, en el mundo humano, la sociedad con todos sus desenvolvimientos
pasados, presentes y futuros.
El orden en la infinita diversidad de los fenmenos y de los hechos
Cuando el hombre comienza a observar con una atencin perseverante y seguida esa parte de
la naturaleza que le rodea y que encuentra en s o mismo, acaba por apercibirse que todas las
cosas son gobernadas por leyes que le son inherentes y que constituyen propiamente su
naturaleza particular; que cada cosa tiene un modo de transformacin y de accin particular;
que d en esa transformacin y esa accin hay una sucesin de fenmenos y de hechos que se
repiten constantemente, en las mismas circunstancias dadas, y que, bajo la influencia de
circunstancias determinadas, nuevas, se modifican de una y manera igualmente regular y
determinada. Esa reproduccin constante de los mismos hechos por los mismos procedimientos
constituye propiamente la legislacin de la Naturaleza: el orden en la infinita diversidad de los
fenmenos.
La suma de todas las leyes, conocidas y desconocidas, que obran en el universo, constituye la
ley nica y suprema. Estas leyes se dividen y se subdividen en leyes generales y en leyes
particulares y especiales. Las leyes matemticas, mecnicas, fsicas y qumicas, por ejemplo,
son leyes generales que se manifiestan en todo lo que es, en todas las cosas que tienen una
real existencia, leyes que, en una palabra, son inherentes a la materia, es decir al ser real y
nicamente universal, el verdadero substratum de todas las cosas existentes. Aadir tambin
que la materia no existe nunca y en ninguna parte como substratum, que nadie ha podido
percibirla bajo esa forma unitaria y abstracta; que no existe y no puede existir ms que bajo una
forma mucho ms concreta, como materia ms o menos diversificada y determinada.
Las leyes del equilibrio, de la combinacin y de la accin mutua de las fuerzas o del
movimiento mecnico; las leyes de la pesadez, del calor, de la vibracin de los cuerpos, de la
luz, de la electricidad, tanto como las de la composicin y la descomposicin qumica de los
cuerpos, son absolutamente inherentes a todas las cosas que existen, sin exceptuar de ningn
modo las diferentes manifestaciones del sentimiento, de la voluntad y del entendimiento; pues
estas tres cosas, que constituyen propiamente el mundo ideal del hombre, no son ms que
funcionamientos completamente materiales de la materia organizada y viva, en el cuerpo del
animal en general y sobre todo del animal humano en particular. Por consiguiente, todas esas
leyes son leyes generales, a las cuales estn sometidos todos los rdenes conocidos y
desconocidos de existencia real en el mundo.
Pero hay leyes particulares que no son propias ms que a ciertos rdenes particulares de
fenmenos, de hechos y de cosas, y que forman entre s sistemas o grupos aparte; tales son,
por ejemplo, el sistema de las leyes geolgicas; el de las leyes de la organizacin animal; en fin
el de las leyes que presiden el desenvolvimiento social e ideal del animal ms perfecto de la
tierra, el hombre. No se puede decir que las leyes que pertenecen a uno de esos sistemas sean
absolutamente extraas a las que componen los otros sistemas. En la Naturaleza, todo se
encadena mucho ms ntimamente de lo que se piensa en general, y de lo que quiz quisieran
los pedantes de la ciencia en inters de una mayor precisin en su trabajo de clasificacin.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Pero, sin embargo, se puede decir que tal sistema de leyes pertenece mucho ms a tal orden
de cosas y de hechos que a otro, y que si, en la sucesin en que las he presentado, las leyes
que dominan en el sistema precedente continan manifestando su accin en los fenmenos, y
las cosas que pertenecen a todos los sistemas que siguen, no existe accin retrgrada de las
leyes en los sistemas siguientes sobre las cosas y los hechos de los sistemas precedentes. As,
la ley del progreso, que constituye el carcter esencial del desenvolvimiento social de la especie
humana, no se manifiesta de ningn modo en la vida exclusivamente animal, y an menos en la
vida exclusivamente vegetal; mientras que todas las leyes del mundo vegetal y del mundo
animal se encuentran, sin duda modificadas por nuevas circunstancias, en el mundo humano.
Infinitud de los fenmenos en la Naturaleza
En fin, en el seno mismo de esas grandes categoras de cosas, de fenmenos y de hechos, as
como de las leyes que le son particularmente inherentes, hay an divisiones y subdivisiones
que nos muestran esas mismas leyes particularizndose y especializndose ms y ms,
acompaando, por decir as, la especializacin ms y ms determinada -y que se vuelve ms
restringida a medida que se determina ms- de los seres mismos.
El hombre no tiene, para comprobar todas esas leyes generales, particulares y especiales, otro
medio que la observacin atenta y exacta de los fenmenos y de los hechos que se suceden
tanto fuera de l como en l mismo. Distingue en ellos lo que es accidental y variable de lo que
se reproduce siempre y en todas partes de una manera invariable. El procedimiento invariable
por el cual se reproduce constantemente un fenmeno natural, sea exterior, sea interior; la
sucesin invariable de los hechos que lo constituyen, son precisamente lo que llamamos la ley
de ese fenmeno. Esa constancia y esa repeticin no son, sin embargo, absolutas. Dejan un
vasto campo a lo que llamamos impropiamente las anomalas y las excepciones -manera de
hablar muy poco justa, porque los hechos a los cuales se refiere prueban solamente que esas
reglas generales, reconocidas por nosotros como leyes naturales, no siendo ms que
abstracciones deducidas por nuestro entendimiento del desenvolvimiento real de las cosas, no
estn en estado de abarcar, de agotar, de explicar toda la infinita riqueza de ese
desenvolvimiento-.
Esa infinidad de leyes tan diversas, y que nuestra ciencia separa en categoras diferentes,
forman un solo sistema orgnico y universal, un sistema en el cual se encadenan lo mismo
que los seres de quienes manifiestan las transformaciones y los desenvolvimientos? Es muy
probable. Pero lo que es ms que probable, lo que es cierto es que no podremos llegar nunca,
no slo a comprender, sino a abarcar ese sistema nico y real del universo, sistema
infinitamente extenso por una parte e infinitamente especializado por otra; de suerte que al
estudiarlo nos detendremos ante dos infinitudes: lo infinitamente grande y lo infinitamente
pequeo.
Los detalles son inagotables. No le ser dado nunca al hombre conocer ms que una parte
infinitamente pequea de ellos. Nuestro cielo estrellado con su infinidad de soles, no forma ms
que un punto imperceptible en la inmensidad del espacio, y aunque lo abarquemos con la
mirada no sabemos casi nada de l. Por fuerza, pues, debemos contentarnos con conocer un
poco nuestro sistema solar, del cual tenemos que presumir la perfecta armona con todo el resto
del universo, porque si no existiese esa armona, o bien debera establecerse o bien nuestro
mundo solar perecera. Conocemos ya muy bien este ltimo desde el punto de vista mecnico,
y comenzamos a conocerlo ya un poco desde el punto de vista fsico, qumico, hasta geolgico.
Nuestra ciencia ir difcilmente mucho ms all. Si queremos un conocimiento ms concreto,
debemos atenernos a nuestro globo terrestre. Sabemos que ha nacido en el tiempo y
presumimos que -no s en qu nmero indefinido de siglos o de millones de siglos- ser
condenado a perecer, como nace y perece, o ms bien se transforma, todo lo que es.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Para conocer ese mundo infinito
Cmo nuestro globo terrestre, primero materia ardiente y gaseosa, se ha condensado, se ha
enfriado; por qu inmensa serie de evoluciones geolgicas ha debido pasar, antes de poder
producir en su superficie toda esa infinita riqueza de la vida orgnica, vegetal y animal, de la
simple clula hasta el hombre; cmo se ha manifestado y contina desarrollndose en nuestro
mundo histrico y social; cul es el fin hacia donde marchamos, impulsados por esa ley
suprema y fatal de transformacin incesante que en la sociedad animal se llama progreso; he
ah las nicas cuestiones que nos son accesibles, las nicas que pueden y que deben ser
realmente abarcadas, estudiadas y resueltas por el hombre. No formando ms que un punto
imperceptible en el panorama ilimitado e indefinible del universo, esas cuestiones humanas y
terrestres ofrecen sin embargo a nuestro entendimiento un mundo realmente infinito, no en el
sentido divino, es decir abstracto, de esa palabra, no como el ser supremo creado por la
abstraccin religiosa; infinito, al contrario, por la riqueza de sus detalles, que ninguna
observacin, ninguna ciencia sabrn apreciar jams.
Para conocer ese mundo, nuestro mundo infinito, la sola abstraccin no bastara. Abandonada
a s misma, nos volvera a llevar infaliblemente al ser supremo, a Dios, a la nada, como lo ha
hecho ya en la historia, segn lo explicar pronto. Es preciso -aun continuando en la aplicacin
de esa facultad de abstraccin, sin la cual no podramos elevarnos nunca de un orden de cosas
inferior a un orden de cosas superior ni, por consiguiente, comprender la jerarqua natural de los
seres-, es preciso que nuestro entendimiento se sumerja, al mismo tiempo ron respeto y con
amor, en el estudio minucioso de los detalles y de lo infinitamente pequeo, sin lo cual no
podramos concebir jams la realidad viviente de los seres. No es, pues, ms que uniendo esas
dos facultades, esos dos actos del entendimiento, en apariencia tan contrarios, la abstraccin y
el anlisis escrupuloso, atento y paciente de los detalles, como podremos elevarnos a la
concepcin real de nuestro mundo. Es evidente que si nuestro sentimiento y nuestra
imaginacin pueden darnos una imagen, una representacin ms o menos falsa de este mundo,
slo la ciencia podr darnos una idea clara y precisa.
Cul es, pues, esa curiosidad imperiosa que impulsa al hombre a reconocer el mundo que le
rodea, a perseguir en una infatigable pasin los secretos de esa Naturaleza de Que l mismo
es, sobre esta tierra, la ltima y la ms perfecta creacin? Esta curiosidad, es un simple lujo,
un agradable pasatiempo, o bien une de las principales necesidades Inherentes a su ser? No
vacilo en decir que de todas las necesidades que constituyen la naturaleza del hombre, esa es
la ms humana, y que el hombre no se distingue efectivamente de los animales de las dems
especies ms que por esa necesidad inextinguible de saber, que no se hace real y
completamente hombre ms que por el despertar y por la satisfaccin progresiva de esa
inmensa necesidad de saber. Para realizarse en la plenitud de su ser, el hombre debe
reconocerse, y no se reconoce jams de una manera completa y real ms que en tanto que
haya reconocido la naturaleza que le rodea y de la cual es el producto. Por tanto, a menos que
renuncie a su humanidad, el hombre debe saber, debe penetrar con su pensamiento todo el
mundo real, y sin esperanza de llegar nunca al fondo, debe profundizar ms y ms la
coordinacin y las leyes, porque su humanidad no existe ms que a ese precio. Le es preciso
reconocer todas las regiones inferiores, anteriores y contemporneas a l mismo, todas las
evoluciones mecnicas, fsicas, qumicas, geolgicas, vegetales y animales, es decir, todas las
causas y todas las condiciones de su propio nacimiento, de su propia existencia y de su
desenvolvimiento, a fin de que pueda comprender su propia naturaleza y su misin sobre la
tierra, su patria y su teatro nico, a fin de que en este mundo de la ciega fatalidad, pueda
inaugurar su mundo humano, el mundo de la libertad.
La tarea del hombre es inagotable
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Tal es la tarea del hombre: es inagotable, es infinita y suficiente para satisfacer las mentes y
los corazones ms orgullosos y ms ambiciosos. Ser efmero e imperceptible, perdido en medio
del ocano sin orillas de la transformacin universal, con una eternidad ignorada tras s, y una
eternidad inmensa ante l; el hombre que piensa, el hombre activo, el hombre consciente de su
humano destino, queda en calma y altivo en el sentimiento de su libertad, que conquista
emancipndose por s mismo mediante el trabajo, mediante la ciencia, y emancipando,
rebelando a su alrededor, en caso de necesidad, a todos los hombres, sus semejantes, sus
hermano. Si le preguntis despus de eso su ntimo pensamiento, su ltima palabra sobre la
unidad real del universo, os dir que es la eterna transformacin, un movimiento infinitamente
detallado, diversificado, y a causa de eso mismo, ordenado en s, pero sin comienzo, ni lmite ni
fin. Es, pues, lo contrario absoluto de la providencia, la negacin de Dios.
Se puede decir que la anterior exposicin que hace Miguel Bakunin de su pensamiento sobre
los problemas ms profundos que se presentan al ser humano, condensa de manera
extraordinaria la verdadera esencia de la filosofa anarquista. Tal vez algunos detalles de esa
exposicin merezcan alguna renovacin acorde con los conocimientos que la humanidad actual
(1982) posee; pero el contenido medular de ese pensamiento representa la ms genuina
estructura de todo el pensamiento filosfico del anarquismo. Todas las derivaciones
sociolgicas que de ese pensamiento se deducen forman las bases de todo el movimiento
anarquista militante y vivo en las luchas sociales y los proyectos de nuevas maneras de
convivencia ms justa y ms libres que el anarquismo propicia basadas en una nueva moral.
Ese conjunto esquemtico de ideas tomadas del amplio y hermoso libro Consideraciones
filosficas, en el que Bakunin se muestra como uno de los ms grandes pensadores de su
tiempo y como el terico anarquista ms profundo, reflejan magistralmente el pensamiento
anarquista en cuanto a las interrogantes primordiales sobre la naturaleza del hombre y el medio
en el cual se desarrolla.
De esas ideas bakuninianas se deduce un atesmo que otro pensador anarquista clebre,
Sebastin Faure, detalla ms adelante.
E) EL ATESMO ANARQUISTA
Las cuestiones religiosas estn tan estrechamente relacionadas con la convivencia social que a
travs de toda la historia de la humanidad han constituido casi el cauce fundamental por donde
ha discurrido el hacer individual y colectivo de los humanos. No poda, por ende, permanecer
este problema al margen de las inquietudes anarquista.
La problemtica religiosa presenta dos aspectos bien definidos aunque estrechamente ligados
entre s: la religin propiamente dicha como concepto ideolgico, y el sacerdocio como
profesionalismo. Los ataques a este ltimo como institucin nefasta a la comunidad se han
repetido a travs de toda la historia de manera ms o menos franca y abierta, segn el poder
que el propio sacerdocio ha disfrutado en cada poca. Las tendencias liberales de los siglos
XVII, XVIII, XIX Y XX han sido particularmente fecundas en esos ataques, y en algunas
ocasiones los han acompaado con valiosos documentos y estudios especficamente
antirreligiosos. Y el anarquismo, recogiendo esa herencia anticlerical y antirreligiosa, en
concordancia con sus esencias eminentemente cientficas, hubo de establecer el atesmo como
una de las esencias de su filosofa.
Es conocida la sentencia, genuinamente anrquica, Ni dios ni amo, la cual se hicieron suya
numerosas agrupaciones revolucionarias y organizaciones obreras.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Hay muchas razones de peso para rechazar el sacerdocio y maldecir la accin de las diferentes
iglesias sobre las sociedades humanas a travs de toda la historia, pero a ello el anarquismo
agrega las razones fundamentales para negar la propia existencia de Dios. Y en esto radica la
verdadera esencia de su atesmo.
Cmo resolver el problema de la inexistencia de Dios
El gran anarquista francs Sebastin Faure, hijo de una familia profundamente catlica y que
estuvo a punto de ordenarse sacerdote, conocedor profundo de las interioridades religiosas,
dedic una gran parte de su vida a desenmascarar la falacia de la religin. Es muy amplia su
obra en este aspecto: Por qu no creo en Dios, Contestacin a una creyente, Doce pruebas
de la inexistencia de Dios, La impostura religiosa, y otras ms que forman el legado ms
amplio y razonado del atesmo internacional. En algunos de sus razonamientos, tomados de
Doce pruebas de la inexistencia de Dios, dice:
Hay dos maneras de estudiar y de intentar resolver el problema de la inexistencia de Dios.
La primera consiste en eliminar la hiptesis de Dios del campo de las conjeturas plausibles o
necesarias para una explicacin clara y precisa por la exposicin de un sistema positivo del
universo, de sus orgenes, de sus desarrollos sucesivos, de sus fines.
Esta exposicin hara intil la idea de Dios y destruira por adelantado todo el edificio
metafsico sobre el cual los filsofos espiritualistas y los telogos lo hacen descansar.
Eso supuesto en el estado actual de los conocimientos humanos, si uno se cie, como
corresponde, a lo demostrado o demostrable, verificado o verificable, esta explicacin, este
sistema positivo del universo falla. Existen ciertamente hiptesis ingeniosas y que no chocan de
ninguna manera con la razn; existen sistemas ms o menos verosmiles, que se apoyan sobre
una cantidad de comprobaciones y calan en la multiplicacin de observaciones con las cuales
han edificado un carcter de probabilidad que impresiona. As se puede atrevidamente sostener
que esos sistemas y esas suposiciones soportan ventajosamente ser confrontados con las
afirmaciones de los destas; sin embargo, en verdad, no hay sobre este punto sino tesis que no
poseen an el valor de la certidumbre cientfica, y cada uno, siendo libre, en fin de cuentas,
para conceder la preferencia a tal sistema o a tal otro que le es opuesto, la solucin del
problema as planteado, aparece, en el presente al menos, bajo la obligada reserva.
Sin embargo, hay una segunda manera de estudiar y de intentar resolver d problema de la
inexistencia de Dios.
Esta consiste en examinar la existencia del Dios que las religiones proponen a nuestra
adoracin. Supongamos que existe este Dios del cual se nos ha dicho, como si no estuviera
rodeado de ningn misterio, como si no se ignorara nada de l, como si se hubiese penetrado
en su pensamiento, como si se hubiesen recibido todas sus confidencias: El ha hecho esto, l
hace aquello y aun eso y lo otro. El ha dicho esto, l ha dicho aquello y aun eso. El ha obrado y
ha hablado con tal fin y por tal razn. El quiere tal cosa, pero prohbe tal otra; recompensar
tales acciones y castigar aquellas otras. El ha hecho esto, quiere eso porque es infinitamente
sabio, Infinitamente poderoso, Infinitamente bueno.
Este Dios no es el Dios Fuerza, Inteligencia, Voluntad, Energa que como todo lo que es
Energa, Voluntad, Inteligencia, Fuerza, puede ser sucesivamente, segn las circunstancias, y
por consiguiente, indiferente, bueno o malo, til o perjudicial, justo o inicuo, misericordioso o
cruel; este Dios es el dios en el que todo es perfeccin y cuya existencia no es ni puede ser
compatible -puesto que es perfectamente justo, sabio, poderoso, bueno, misericordioso- ms
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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que con un estado de cosas del cual sera el autor, por el cual se afirmara su infinita Justicia,
su infinita Sabidura, su infinita Potencia, su infinita Bondad, y su infinita Misericordia.
Este Dios es el que se ensea, con el catecismo, a los nios, es el Dios vivo y personal, al cual
se levantan templos, a quien se dirigen los ruegos, en cuyo honor se cumplen sacrificios y a
quien pretenden representar sobre la tierra los curas, todas las castas sacerdotales.
Dios slo es comprensible acompaado de su infinita Justicia, su infinita Sabidura, su infinita Potencia,
su infinita Bondad y su infinita Misericordia
No es este desconocido, esta fuerza enigmtica, esta potencia impenetrable, esta inteligencia
incomprensible, esta energa incognoscible, este principio misterioso, hiptesis a la cual, dentro
de la impotencia en que nos encontramos de explicar el cmo y el porqu de las cosas, el
espritu del hombre se complace en recurrir, ste no es el dios especulativo de los metafsicos:
es el dios que sus representantes nos han profusamente descrito, luminosamente detallado.
Este Dios, es aquel que con gesto poderoso y fecundo, ha hecho todas las cosas de la nada; el
que ha llamado a la nada a ser; el que, por su sola voluntad, ha cambiado la inercia por el
movimiento; a la muerte universal por la vida universal: l es el creador.
Este Dios es el que, realizado ese gesto de creacin, lejos de entrar en su secular inactividad y
de permanecer indiferente a la cosa creada se ocupa de su obra, se interesa en el la, interviene
cuando lo juzga a propsito, la dirige, la administra, la gobierna: l es el gobernador o
providencia.
Este Dios, es aquel que, Tribunal Supremo, hace comparecer a cada uno de nosotros despus
de su muerte, le juzga segn los actos de su vida, establece la balanza de sus buenas y de sus
malas acciones y pronuncia, en ltimo extremo, sin apelacin, la sentencia que har de l, por
todos los siglos venideros, el ms feliz o el ms desgraciado de los seres: l es justiciero o
magistrado.
Se deduce de ello que este Dios posee todos los atributos, y que no los posee solamente en
grado excepcional, sino que los posee todos en grado infinito.
As, no es solamente justo: l es la Justicia infinita; no es solamente bueno: es l la Bondad
infinita; no es slo misericordioso: es l la Misericordia infinita; no es solamente sabio: l es la
Sabidura infinita.
"DIVISIN DEL TEMA
He ah el orden dentro del cual se presentarn los argumentos.
Estos formarn tres grupos: el primero de estos grupos se ocupar ms particularmente del
Dios-Creador. Contendr seis argumentos. El segundo de estos grupos ser dedicado ms
especialmente al Dios-Gobernador o Providencia. Abarcar cuatro argumentos. En fin, el
tercero y ltimo de esos grupos se ocupar del Dios-Jesucristo o Magistrado. Comprender dos
argumentos.
Luego, seis argumentos contra el Dios-Creador; cuatro argumentos contra el Dios-Gobernador;
dos argumentos contra el Dios-Justiciero. Esto har doce pruebas de la inexistencia de Dios.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Primera serie de argumentos:
Primer argumento: El gesto creador es inadmisible.
Qu se entiende por crear?
Es tomar los materiales esparcidos, separados, pero existentes, luego, utilizando ciertos
principios experimentados, aplicando ciertas reglas conocidas, reunir, agrupar, asociar, ajustar
estos materiales, con el fin de hacer de ellos algo? No; esto no es crear. Ejemplo: Puede
decirse de una casa que haya sido creada? No; ha sido construida. Puede decirse de un
mueble que ha sido creado? No; ha sido fabricado. Puede decirse que un libro ha sido
creado? No; ha sido compuesto, impreso, encuadernado.
Luego, tomar estos materiales existentes y hacer de ellos algo, eso no es crear.
Qu es, pues, crear?
Crear es sacar algo de nada. Es hacer con nada alguna la nada a ser.
Eso supuesto, imagino que no se encuentra ni una sola de razn que pueda concebir y admitir
que de nada se puede con nada sea posible hacer alguna cosa.
Imaginad a un matemtico, elegid el calculador ms eminente, colocad detrs de l una
enorme pizarra. Rogadle que trace sobre ese cuadro ceros y ms ceros: podr esforzarse en
sumar, en multiplicar, en librarse a todas las operaciones de las matemticas, y no alcanzar
jams a extraer de la acumulacin de esos ceros una unidad. Con nada, no se hace nada; con
nada no se puede hacer nada. El famoso aforismo de Lucrecio el nihili nihil queda como la
expresin de una verdad y de una evidencia manifiestas.
El gesto creador es un gesto imposible de admitir; es un absurdo.
Crear, es, pues, una expresin mstica, religiosa, pudiendo poseer algn valor a los ojos de las
personas a las cuales satisface creer lo que ellas no comprenden y a quienes la fe se impone
tanto ms cuanto menos comprenden; pero crear es una expresin vaca de sentido para un
hombre enterado, atento, a los ojos de quien las palabras no tienen ms valor que en la medida
en que ellas representan una realidad o una posibilidad.
En consecuencia, la hiptesis de un ser verdaderamente creador es una hiptesis que la razn
rechaza.
El creador no existe
El ser creador no existe, no puede existir.
Segundo argumento: El espritu puro no puede haber determinado el Universo.
A los creyentes que, ti despecho de toda razn, persisten en admitir la posibilidad de la
creacin, les dir que en todos los casos es imposible de atribuir esta creacin a su Dios.
Su Dios es puro Espritu. Y yo digo que el puro Espritu, lo inmaterial, no puede haber
determinado al Universo, lo Material. He aqu por qu:
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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El puro Espritu no est separado del Universo por una diferencia de grado, de cantidad, sino
por una diferencia de naturaleza, de cualidad.
De manera que el Espritu puro no es ni puede ser una ampliacin del Universo, del mismo
modo que el Universo no puede ser una reduccin del Espritu puro. La diferencia aqu no es
solamente una distincin, sino una oposicin de naturaleza: esencial, fundamental, irreductible,
absoluta.
Entre el Espritu puro y el Universo, no hay nicamente un abismo ms o menos grande y
profundo que podra ser calmado o franqueado: hay un verdadero abismo, cuya profundidad y
extensin; cualquiera que sea el esfuerzo intentado, nadie ni nada podra colmar ni franquear.
El Espritu puro no admite ninguna aleacin material, no comporta ni forma, ni cuerpo, ni lnea,
ni materia, ni proporcin, ni espacio, ni volumen, ni color, ni sonido, ni densidad.
El Universo, todo, por el contrario, es forma, cuerpo, lnea, materia, proporcin, espacio,
duracin, profundidad, superficie, volumen, color, sonido, densidad.
"Cmo admitir que esto ha sido determinado por aquello?
Es imposible.
Hemos visto que la hiptesis de una potencia verdaderamente creadora es imposible. Hemos
visto, en segundo lugar, que, aun cuando se persistiese en creer en esta potencia, no se podra
admitir que el universo esencialmente material haya sido determinado por el Espritu puro, que
es esencialmente inmaterial.
Y bien, de dos cosas una: o bien la Materia estaba fuera de Dios o bien ella estaba en Dios (no
le podrais asignar un tercer lugar). En el primer caso, si ella se hallaba fuera de Dios, es que
Dios no ha tenido necesidad de crearla, puesto que ya exista; es que ella coexista con Dios, es
que era concomitante con l y, entonces, vuestro Dios no es creador.
"En el segundo caso, es decir, si ella no estaba separada de Dios, ella estaba en Dos, y en
este caso yo asumo: Primero: Que Dios no es el Espritu puro, puesto que l tena en s una
partcula de materia, y qu partcula! la totalidad de los mundos materiales. Segundo: Que
Dios, conteniendo la materia en l, no ha tenido que crearla, puesto que ella exista; no ha
tenido ms que hacerla salir, y en este caso, la creacin cesa de ser un acto de creacin
verdadero y se reduce a un acto de exteriorizacin.
En los dos casos no hay creacin.
Lo perfecto no puede producir lo imperfecto
Tercer argumento: Lo perfecto no puede producir lo imperfecto.
"Estoy convencido que si yo sometiese a un creyente la pregunta: Lo imperfecto puede
producir lo perfecto?, este creyente me respondera sin la menor vacilacin y sin el menor
temor de equivocarse: lo imperfecto no puede le producir lo perfecto.
En ese supuesto, digo yo: lo perfecto no puede producir lo imperfecto, y sostengo que mi
posicin posee la misma fuerza y la misma exactitud que la precedente, y por las mismas
razones.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Hay ms an: Entre lo perfecto y lo imperfecto no existe solamente una diferencia de grado, de
cantidad, sino tambin una diferencia de cualidad, de naturaleza, una oposicin esencial,
fundamental, irreductible.
Hay ms todava: entre lo perfecto y lo imperfecto no hay nicamente una diferencia ms o
menos profunda y amplia, sino un abismo tan vasto y tan profundo que nada podra franquearlo
ni llenarlo.
Lo perfecto es absoluto; lo imperfecto es relativo. A los ojos de lo perfecto, que es todo, lo
relativo, lo contingente, no es nada; a los ojos de lo perfecto, lo relativo no tiene valor, no existe,
y no est al alcance de ningn matemtico ni de filsofo alguno establecer una relacin -la que
sea- entre lo relativo y lo absoluto; a fortiori, esa relacin es imposible cuando se trata de una
relacin tan rigurosa y precisa como la que debe existir necesariamente entre causa y efecto.
Es, pues, imposible, que lo perfecto haya determinado lo imperfecto.
Por el contrario, existe una relacin directa, fatal y en cierto modo matemtica, entre la obra y
el autor de ella: tanto vale la obra, tanto vale el obrero; tanto vale el obrero, tanto vale la obra.
Es por la obra que se reconoce al obrero, como es por el fruto que se reconoce al rbol.
Si examinamos una redaccin mal hecha en la que abundan las faltas ortogrficas, en la que
las frases son mal construidas, en la que el estilo es pobre y desaliado, en la que las ideas son
raras y banales, en la que los conocimientos son inexactos, no se nos ocurrir la idea de atribuir
esta mala pgina idiomtica a un cincelador de frases, a uno de los maestros de la literatura.
Si dirigimos la mirada sobre un dibujo mal hecho, en el que las lneas estn mal trazadas, las
reglas de la perspectiva y de la proporcin violadas, no se nos ocurrir jams atribuir ese
esbozo rudimentario a un profesor, a un maestro, a un artista. Sin la menor vacilacin diremos
que es la obra de un alumno, de un aprendiz, de un nio; y tenemos la seguridad de no cometer
error, tanto es verdad que la obra lleva la marca del obrero, y que, por la obra, se puede
apreciar al autor de ella.
Luego, la Naturaleza es hermosa; el Universo es magnfico. Sin embargo, por entusiastas que
seamos de las bellezas de la Naturaleza y no importa el homenaje que le tributemos no
podremos decir que el Universo es una obra sin defectos, irreprochable, perfecta. Y nadie se
atrevera a sostener tal opinin.
El Universo es una obra imperfecta.
En consecuencia, hay siempre entre la obra y el autor de ella una relacin rigurosa, estrecha,
matemtica; luego, el Universo es una obra imperfecta: el autor de esta obra, pues, no puede
ser sino imperfecto.
Este silogismo conduce a poner en evidencia la imperfeccin del Dios de los creyentes, y por
consiguiente, a negarlo.
Se puede todava razonar de la manera siguiente:
O bien, siendo el Universo una obra imperfecta, vuestro Dios es en s mismo imperfecto.
Silogismo o dilema, la conclusin, el razonamiento resta lo mismo:
Lo perfecto no puede determinar lo imperfecto.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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El Ser eterno no puede haber estado inactivo e intil
Cuarto argumento: El Ser eterno, activo, necesario, no puede, en momento alguno, haber
estado inactivo e intil.
Si Dios existe, es eterno, activo y necesario.
Eterno? Lo es por definicin. Es su razn de ser. No se le puede concebir encerrado en los
lmites del tiempo; no se le puede imaginar teniendo un principio o un fin. No puede aparecer ni
desaparecer. Existe de siempre.
Activo? lo es y no puede dejar de serlo, puesto que su actividad es la que ha engendrado
todo, puesto que su actividad se ha afirmado, dicen los creyentes, por el acto ms colosal, ms
majestuoso: la Creacin de los Mundos.
Necesario? lo es y no puede dejar de serlo, puesto que sin l nada existira, puesto que es el
autor de todas las cosas; puesto que es el manantial inicial de donde todo brota; puesto que es
la fuente nica y primera de donde todo ha manado.
Puesto que solo, bastndose a s mismo, ha dependido de su nica voluntad que todo sea y
que nada sea. Es l, pues: eterno, activo y necesario.
Queremos demostrar que si es eterno, activo y necesario, debe ser eternamente activo y
eternamente necesario; que, consecuentemente, no ha podido, en momento alguno, ser
inactivo o intil; que, por consiguiente, en fin, no ha sido creador jams.
Decir que Dios no es eternamente activo, es admitir que no siempre lo ha sido, que ha llegado
a serlo, que ha empezado a ser activo, que antes de serlo no lo era; y puesto que es por la
Creacin que se ha manifestado su actividad, eso es admitir, al mismo tiempo, que durante los
millones y millones de siglos que quiz han precedido la accin creadora Dios estaba inactivo.
Decir que Dios no es eternamente necesario, es admitir que no lo ha sido siempre, que ha
llegado a serlo, que ha empezado a ser necesario, que antes de serlo no lo era, y puesto que es
la creacin que proclama y atestigua la necesidad de Dios, eso es admitir a la vez que, durante
millones y millones de siglos que han precedido quiz a la accin creadora, Dios era intil.
Dios inactivo y perezoso!
Dios intil y superfluo!
Que postura para el Ser esencialmente activo y esencialmente necesario!
Es preciso confesar, pues, que Dios es por todo tiempo activo y en todo tiempo necesario.
Pero entonces, l no puede haber creado, puesto que la idea de creacin implica, de manera
absoluta, la idea de principio, de origen. Una cosa que empieza no puede haber existido en todo
tiempo. Hubo necesariamente un tiempo en que, antes de ser, no era an. Por corto o por largo
que fuera ese tiempo que precede a la cosa creada, nada puede suprimirlo; de todas maneras,
es.
De eso resulta que: o bien Dios no es eternamente activo y eternamente necesario, y, en este
caso, l ha llegado a serlo por la creacin. Si no es as le faltaban a Dios, antes de la creacin,
esos dos atributos: la actividad y la necesidad. Este Dios era incompleto; era un pedazo de
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Dios, nada ms; y l ha tenido necesidad de crear para llegar a ser activo y necesario, para
completarse.
O bien Dios es eternamente activo y necesario, y, en este caso, l ha creado eternamente, las
creaciones son eternas; el Universo no ha tenido principio nunca; existe de todo tiempo; es
eterno como Dios; es el mismo Dios y se confunde con l.
Luego, en el primer caso, Dios antes de la creacin no era ni activo ni necesario, era
incompleto, es decir, imperfecto, y/ pues, no existe; en el segundo caso, Dios, siendo
eternamente activo y eternamente necesario no ha podido llegarlo a ser; y entonces, no ha
podido crear.
Si eso es as, el Universo no ha tenido principio. No ha sido creado.
El Ser inmutable no puede haber creado
Quinto argumento: El Ser inmutable no puede haber creado.
Si Dios existe, no cambia, no puede cambiar. Mientras que en la Naturaleza, todo se modifica,
se metamorfosea, se transforma, mientras que nada es perdurable y que todo se realiza, Dios,
punto fijo, inmvil en el tiempo y en el espacio, no est sujeto a modificacin alguna, no conoce
ni puede conocer cambio alguno.
Es hoy lo que era ayer; ser maana lo que es hoy. Que se mire a Dios en la lejana de los
siglos ms remotos o en la de los siglos futuros, es constantemente idntico a s mismo.
Dios es inmutable.
Si l ha creado, no es inmutable, porque en este caso, ha cambiado dos veces.
Determinarse a querer, es cambiar; resulta evidente que hay un cambio entre el ser que no
quiere an y el ser que quiere ya.
Paralelamente, determinarse a obrar, u obrar, es modificar.
Adems, es cierto que esta doble modificacin, querer obrar, es tanto ms considerable y ms
acusada cuanto ms se trata de una resolucin ms grave y de una accin ms importante.
Dios ha creado, decs? Sea. Luego ha cambiado dos veces: la primera, cuando ha tomado la
determinacin de crear: la segunda, cuando poniendo en ejecucin su determinacin, ha
cumplido el gesto creador.
Si ha cambiado dos veces, no es inmutable.
Y si no es inmutable, no es Dios. No existe.
El Ser inmutable no puede haber creado.
Dios no puede haber creado sin motivo
Sexto argumento: Dios no puede haber creado sin motivo; eso supuesto, es imposible
discernir uno solo.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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De cualquier lado que se examine, la creacin resulta inexplicable, enigmtica, vaca de
sentido.
Y salta a la vista que si Dios ha creado es imposible admitir que haya cumplido este acto
grandioso y del cual las consecuencias deban ser fatalmente proporcionales al acto mismo, por
consiguiente, incalculables, sin haberse determinado a ello por una razn de primer orden.
Y bien. Cul ser esta razn? Por qu motivo Dios se ha podido determinar a crear? Qu
mvil le ha impulsado? Qu deseo le ha tomado? Qu propsito se ha formado? Qu objeto
ha perseguido? Qu fin se ha propuesto?
Multiplicad, en este orden de ideas, las interrogantes, dadle vueltas y ms vueltas al problema;
examinadlo bajo todos sus aspectos; examinadlo en todos los sentidos y yo os reto a resolverlo
de otra manera que no sea por cuentos o por sutilezas.
Mirad: he aqu a un nio educado en la religin cristiana; su catecismo le afirma, sus maestros
le ensean que es Dios quien lo ha creado y lo ha puesto en el mundo. Suponed que l se hace
esta pregunta: Por qu Dios me ha creado y me ha puesto en el mundo? Y que quiera
encontrar una respuesta seria y razonable. No podr obtenerla. Suponed todava que,
confiando en la experiencia y en el saber de sus educadores, persuadido que por el carcter
sagrado de que curas y pastores estn revestidos, por los conocimientos especiales que
poseen y por sus gracias particulares; convencido que por su castidad, ellos estn ms cerca
de Dios que l y mejor iniciados que l a las verdades reveladas, suponed que este nio tenga
la curiosidad de pedir a sus maestros por qu Dios le ha creado y le ha puesto en el Mundo: yo
afirmo que ellos no pueden dar a esta simple interrogacin ninguna respuesta satisfactoria,
sensata.
En verdad, no la hay.
Apuremos ms de cerca la cuestin, profundicemos el problema.
Por medio del pensamiento, examinemos a Dios antes de la creacin. Tommoslo en su
sentido absoluto. Est solo. Se basta a s mismo. Es perfectamente sabio, perfectamente feliz,
perfectamente poderoso. Nada puede acrecentar su sabidura; nada puede acrecentar su
felicidad ni fortificar su potencia.
Este Dios no puede experimentar ningn deseo, puesto que su felicidad es infinita; no puede
perseguir ningn objeto, puesto que nada le falta a su perfeccin; no puede formar ningn
propsito, puesto que nada puede disminuir su potencia; no puede determinarse a querer,
puesto que no experimenta necesidad alguna.
La conclusin se impone, lgica, implacable: Dios, si ha creado, ha creado sin motivo, sin
saber por qu, sin objetivo.
Sabis a dnde nos conducen forzosamente las consecuencias de tal conclusin?
Vais a verlo.
Actos de la razn y actos dementes
Lo que diferencia los actos de un hombre dotado de razn de los actos de un hombre atacado
de demencia; lo que hace que uno sea responsable y el otro no lo sea, es que un hombre en
sus cabales sabe siempre, en todos los casos puede saber, cuando obra, cules son los
mviles que le han impulsado, cules los motivos que le han determinado a obrar. Cuando se
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
50
trata de una accin importante y cuyas consecuencias pueden comprometer pesadamente su
responsabilidad, basta que el hombre en posesin de razn se repliegue en s mismo; se libre a
un examen de conciencia serio, persistente e imparcial, basta que, por el recuerdo reconstituya
el cuadro en el que los acontecimientos le han encerrado; en una palabra, que l reviva la hora
transcurrida, para que llegue a discernir el mecanismo de los movimientos que le han hecho
obrar.
No est siempre orgulloso de los mviles que le han impulsado. Enrojece a menudo de las
razones que le han determinado a obrar. Pero esos motivos, sean nobles o viles, generosos o
bajos, llega siempre a descubrirlos.
Un loco, al contrario, obra sin saber por qu. Ya realizado el acto, aun el ms cargado en
consecuencias, interrogadle, apremiadle con preguntas; insistid; acosadle. El pobre demente
balbucear algunas locuras y no le arrancaris a sus incoherencias.
Lo que diferencia los actos de un hombre sensato de los actos de un insensato es que los
actos del primero se explican, es que tienen una razn de ser, es que se distingue en ellos la
causa y el objetivo, el origen y el fin, mientras que los actos de un hombre privado de razn no
se explican, es incapaz l mismo de discernir la causa y el objetivo; no tienen razn de ser.
Y bien: si Dios ha creado sin objeto, sin motivo, ha obrado a la manera de un loco y la Creacin
aparece como un acto de demencia.
Segunda serie de argumentos:
Primer argumento: El Gobernador niega al Creador.
Hay quienes -y forman legin-, a pesar de todo, se obstinan en creer. Se concibe que, pese a
todo, se pueda creer en la existencia de un creador perfecto, que pueda creerse en la existencia
de un gobernador necesario; pero nos parece imposible que se pueda creer razonablemente en
el uno y en el otro al mismo tiempo: esos dos seres perfectos se excluyen categricamente;
afirmar al uno es negar al otro; proclamar la perfeccin del primero, es confesar la inutilidad del
segundo; proclamar la necesidad del segundo, es negar la perfeccin del primero.
En otros trminos, puede creerse en la perfeccin del uno o en la necesidad del otro; pero
irrazonablemente es creer en la perfeccin de los dos; es preciso elegir.
Si el Universo creado por Dios ha sido una obra perfecta; si, en su conjunto y en sus menores
detalles, esta obra hubiese carecido de defectos; si el mecanismo de esta gigantesca creacin
hubiese sido irreprochable; si tan y tan perfecta hubiese sido su organizacin que no hubiese
debido temerse ningn desarreglo, ni una sola avera, en una palabra, si la obra hubiese sido
digna de este obrero genial, de este artista incomparable, de este constructor fantstico que se
llama Dios, la necesidad de un gobernador no se hubiese hecho sentir.
Una vez dado el primer empuje, puesta en movimiento, la formidable mquina, hubiera bastado
abandonarla a s misma, sin temor de accidente posible.
Por qu este ingeniero, este mecnico, cuyo papel es de vigilar la mquina, dirigirla, intervenir
cuando es necesario aportar a la mquina en movimiento los retoques necesarios y las
reparaciones sucesivas? Este ingeniero habra sido intil; este mecnico no habra tenido
objeto.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
51
En este caso, no precisa un Gobernador.
Si el Gobernador existe es que su presencia, su vigilancia, su intervencin, son
indispensables.
La necesidad del Gobernador es como un insulto, un desafo lanzado al Creador; su
intervencin atestigua la torpeza, la incapacidad, la impotencia del Creador.
El Gobernador niega la perfeccin del Creador.
El Dios gobernador niega al Dios creador
Segundo argumento: La multiplicidad de los dioses demuestra que no existe ninguno.
EI Dios Gobernador es y debe ser poderoso y justo, infinitamente poderoso e infinitamente
justo.
Pretendo que la multiplicidad de las religiones atestigua que est faltado de potencia y de
justicia.
Abandonemos los dioses muertos, los cultos abolidos, las religiones apagadas. Estas se
cuentan por millares y millares. No hablemos ms que de las religiones vivas.
Segn las estimaciones mejor fundadas hay, en el presente, ochocientas religiones que se
disputan el imperio sobre los millones de conciencias que pueblan nuestro planeta. No es
dudoso que cada una se imagina y proclama que slo ella est en posesin del Dios verdadero,
autntico, indiscutible, nico, y que los dems dioses son dioses de broma, falsos dioses,
dioses de contrabando y de pacotilla, que es obra pa el combatirlos y el aplastarlos.
La multiplicidad de estos dioses atestigua que no existe ninguno, porque ella demuestra que
Dios est faltado de potencia y de justicia.
Infinitamente poderoso, habra podido hablar a todos con la misma facilidad que a uno solo.
Infinitamente poderoso, le habra bastado con mostrarse, con revelarse a todos sin ms
esfuerzo del que ha necesitado para revelarse a unos cuantos.
Un hombre -el que sea- no puede mostrarse, no puede hablar ms que a un nmero limitado
de hombres; sus cuerdas vocales tienen una potencia que no puede exceder de ciertos lmites;
pero Dios!...
Dios puede hablar a todos -no importa el nmero-, con la misma facilidad que a unos cuantos.
Cuando se eleva, la voz de Dios puede y debe resonar en los cuatro puntos cardinales. El verbo
divino no conoce ni distancia, ni espacio. Atraviesa los ocanos, escala las cimas, flanquea los
espacios sin la menor dificultad.
Ya que le satisfizo -la religin lo afirma-, hablar a los hombres, revelarse a ellos, confiarles sus
propsitos, indicarles su voluntad, hacerles conocer su Ley, habra podido hablar a todos sin
ms esfuerzo que el empleado hablando a un puado de privilegiados
No lo ha hecho, puesto que unos lo niegan, otros lo ignoran, otros, en fin, oponen esto o este
otro dios a aquel otro de sus concurrentes.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
52
En estas condiciones, no es discreto pensar que no ha hablado a ninguno y que las mltiples
revelaciones no son otra cosa que mltiples imposturas; mejor que, si ha hablado a algunos, es
que no ha podido hablar a todos?
Si as fuese, es que es impotente e injusto.
Qu pensar, en efecto, de ese Dios que se muestra a algunos y se esconde de los otros?
Qu pensar de ese Dios que dirige la palabra a los unos, y guarda silencio ante los otros?
No olvidis que los representantes de ese Dios afirman que l es el Padre y que todos, con el
mismo ttulo y en el mismo grado, somos hijos bien amados de ese Padre que est en los
cielos.
Y bien, qu pensis de ese padre que, lleno de ternura para algunos privilegiados, los libera,
revelndose a ellos, de las angustias de la duda, de las torturas de la vacilacin, mientras que,
voluntariamente, condena a la inmensa mayora de sus hijos a los tormentos de la
incertidumbre? Qu pensis de ese padre que se muestra a una parte de sus hijos en el
resplandor deslumbrante de Su Majestad, mientras que, para los otros, permanece rodeado de
tinieblas? Qu pensis de ese padre que, exigiendo de sus hijos un culto, respetos,
adoraciones, llama a algunos elegidos a escuchar la palabra de verdad, mientras que, de forma
deliberada, niega a los otros este insigne favor?
La multiplicidad de las religiones proclama, pues, que Dios est faltado de potencia y de
justicia. Y Dios debe ser infinitamente poderoso e infinitamente justo; los creyentes lo afirman; si
le falta uno de estos atributos, la potencia y la justicia, no es perfecto; si no es perfecto, no
existe.
La multiplicidad de los dioses demuestra, por lo tanto, que no existe ninguno.
La multiplicidad de los dioses demuestra que no existe ninguno
Tercer argumento: Dios no es infinitamente bueno; el infierno lo demuestra.
EI Dios Gobernador o Providencia, es y debe ser infinitamente bueno, infinitamente
misericordioso. La existencia del infierno prueba que no lo es.
Seguid bien mi razonamiento: Dios poda -puesto que es libre-, no crearnos; pero nos ha
creado.
Dios poda -puesto que es todopoderoso-, crearnos a todos buenos; ha creado a buenos y a
malos.
Dios poda -puesto que es bueno-, admitirnos a todos en su paraso, despus de nuestra
muerte, contentndose con el tiempo de pruebas y tribulaciones que pasamos sobre la tierra.
Dios poda, en fin -puesto que es justo-, no admitir en su paraso ms que a los buenos y negar
su acceso a los perversos o bien aniquilar a stos su muerte, en lugar de destinarlos al
infierno. Pues quien puede crear puede destruir; quien tiene el poder de dar la vida, tiene el de
quitarla.
Veamos; vosotros no sois dioses. Vosotros no sois infinitamente buenos, infinitamente
misericordiosos. Tengo, sin embargo, la certidumbre, sin que os atribuya cualidades que quizs
no poseis, que, si estaba en vuestro poder, sin que ello os costase un esfuerzo penoso, sin
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
53
que de ello resultase para vosotros ni perjuicio material, ni perjuicio moral, si, digo, estaba en
vuestro poder, en las condiciones que acabo de indicar, de evitar a uno de vuestros hermanos
en humanidad, una lgrima, un dolor, una prueba, tengo la certidumbre de que lo harais. Y sin
embargo, vosotros no sois ni infinitamente buenos, ni infinitamente misericordiosos.
Serais vosotros mejores y ms misericordiosos que el Dios de las religiones?
Pues, en fin, el infierno existe. La Iglesia nos lo ensea; es la horrenda visin con ayuda de la
cual se asusta a los nios, a los viejos y a los espritus temerosos; es el espectro que instalan a
la cabecera de los agonizantes, a la hora en que la proximidad de la muerte les quita toda
energa, toda lucidez, todo discernimiento.
Pues bien: el Dios de los cristianos, Dios que dicen de piedad, de perdn, de indulgencia, de
bondad, de misericordia, precipita a una parte de sus hijos -para siempre-, en esa mansin
poblada por las torturas ms crueles, por los ms indecibles suplicios.
Cun bueno es! Cuan misericordioso!
Conocis esta frase de las Escrituras: Habr muchos llamados, pero muy pocos elegidos?
Esta frase significa, si no me engao, que ser mnimo el nmero de los elegidos y considerable
el nmero de los malditos. Esta afirmacin es de una crueldad monstruosa que se ha intentado
darle otro sentido.
Poco importa: el infierno existe y es evidente que habr condenados -pocos o muchos-, que en
l sufrirn los ms dolorosos tormentos.
Para qu y para quin son provechosos los tormentos del infierno?
Preguntmonos para qu y para quin pueden ser provechosos los tormentos de los malditos.
Para los elegidos? Evidentemente, no! Por definicin, los elegidos sern los justos, los
virtuosos, los fraternales, los compasivos, y no podemos suponer que su felicidad, ya
inexpresable, fuese acrecentada por el espectculo de sus hermanos torturados.
"Sera provechoso para los mismos condenados? Tampoco, puesto que la Iglesia afirma que
el suplicio de esos desgraciados no terminar jams y que, en los millares y millares de siglos,
sus tormentos sern intolerables como el primer da.
Entonces ?
Entonces, fuera de los elegidos y de los condenados, no hay ms que Dios; no puede haber
ms que l.
Es para Dios, pues, para quien pueden ser provechosos los sufrimientos de los condenados?
Es, pues, l, este padre infinitamente bueno, infinitamente misericordioso, quien se complace
sdicamente con los dolores a los que l voluntariamente condena a sus hijos?
Ah! Si es as, este Dios me parece el verdugo ms feroz, el inquisidor ms implacable que se
pueda imaginar.
El infierno prueba que Dios no es ni bueno, ni misericordioso. La existencia de un Dios de
bondad es incompatible con la del Infierno.
O bien no hay Infierno, o bien Dios no es infinitamente bueno.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Cuarto argumento: El problema del mal.
Es el problema del Mal el que me facilita mi cuarto y ltimo argumento contra el Dios-
Gobernador, al mismo tiempo que mi primer argumento contra el Dios-Justiciero.
Yo no digo que la existencia del mal, mal fsico, mal moral, es incompatible con la existencia de
Dios, pero yo digo que ella es incompatible con la existencia de un Dios infinitamente poderoso
e infinitamente bueno.
Es conocido el razonamiento, aunque slo sea por las mltiples refutaciones -siempre
impotentes, por lo dems-, que se le han opuesto.
Se le hace remontar a Epicuro. Tiene, pues, ya ms de veinte siglos de existencia; pero por
viejo que sea, ha conservado todo su rigor. Helo aqu:
El mal existe: todos los seres sensibles conocen el sufrimiento. Dios que lo sabe, no puede
ignorarlo. Pues bien: de dos cosas una:
"O bien Dios quisiera suprimir el mal, pero no ha podido.
O bien Dios podra suprimir el mal; pero no ha querido.
En el primer caso, Dios quisiera suprimir el mal; es bueno, se compadece de los dolores que
nos abruman; de los males que padecemos. Ah, si slo dependiese de l! El mal sera
destruido y la felicidad florecera sobre la tierra. Una vez ms: l es bueno; pero no puede
suprimir el mal; en este caso, no es todopoderoso.
En el segundo caso, Dios podra suprimir el mal. Bastara quererlo para que el mal fuese
abolido; l es todopoderoso; pero no quiere suprimirlo; en este caso, no es infinitamente bueno.
Si Dios es bueno no es Todopoderoso y si es Todopoderoso no es bueno
Aqu, Dios es poderoso, pero no es bueno; all Dios es bueno, pero no es poderoso.
Para que Dios sea, no basta con que posea una de estas dos perfecciones; potencia o bondad;
es indispensable que posea las dos a la vez.
Este razonamiento jams ha sido refutado.
El ensayo de refutacin ms conocido es ste:
Se plantea en trminos completamente errneos el problema del mal. Injustamente se hace
responsable de l a Dios. Es cierto, el mal existe y ello es innegable; pero es al hombre a quien
hay que hacer de l responsable. Dios no ha querido que el hombre sea un autmata, una
mquina, que l acte fatalmente. Al crearlo, le ha dado la libertad; ha hecho de l un ser
enteramente libre, de la libertad que le ha otorgado generosamente, Dios le ha dejada la
facultad de hacer, en todas las circunstancias, el uso que quisiera; y, si place al hombre en
lugar de hacer de ella un uso juicioso y noble de este bien inestimable, hacer un uso odioso y
criminal, no es a Dios a quien cabe acusar, porque sera injusto; de ella hay que acusar al
hombre.
He ah la objecin que resulta ya clsica.
Qu vale ella? Nada.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Distingamos primero el mal fsico del mal moral.
El mal fsico es la enfermedad, el sufrimiento, el accidente, la vejez, con su cortejo de taras y
de enfermedades; es la muerte, la prdida cruel de los seres que amamos: criaturas que nacen
y mueren algunos das despus de su nacimiento sin haber conocido ms que el sufrimiento;
hay una multitud de seres humanos para los que la existencia no es ms que una larga cadena
de dolores y de aflicciones, de suerte que hubiera valido ms que no hubiesen nacido; es, en el
dominio de la naturaleza los azotes, los cataclismos, los incendios, las sequas, las hambres,
las inundaciones, las tempestades, toda esta suma de trgicas fatalidades que se cifran en el
dolor y en la muerte.
Quin osara decir que hay que hacer responsable al hombre de este mal fsico?
Quin no comprende que, si Dios ha creado el Universo, si es l quien lo ha dotado de las
formidables leyes que le regulan y si el mal fsico es el conjunto de las fatalidades que resultan
del juego normal de las fuerzas de la Naturaleza, quin no comprende que el autor responsable
de estas calamidades es, ciertamente, aquel que lo gobierna?
Dios que gobierna el Universo es, pues, responsable del mal fsico.
Esto slo bastara, y mi respuesta podra quedar reducida a esto.
Pero yo pretendo que el mal moral es imputable a Dios de la misma manera que el mal fsico,
puesto que, si existe, l ha presidido a la organizacin del mundo moral como a la del mundo
fsico y que, consecuentemente, el hombre, vctima del mal moral como del mal fsico, no es
ms responsable del uno que del otro.
Pero es preciso que me refiera a lo que tengo que decir sobre el mal moral en la tercera y
ltima serie de mis argumentos.
Tercera serie de argumentos
El hombre no pude ser castigado ni recompensado
Primer argumento: Irresponsable, el hombre no puede ser castigado ni recompensado.
Qu es lo que somos?
Hemos presidido las condiciones de nuestro nacimiento? Hemos sido consultados sobre la
simple cuestin de saber si nos gusta nacer? Hemos sido llamados para fijar nuestros
destinos? Hemos tenido, en un solo punto, voz en el captulo?
Si hubisemos tenido voz en el captulo, cada uno de nosotros se habra gratificado, desde la
cuna, con todas las ventajas: salud, [Link], belleza, inteligencia, valor, bondad, etc. Cada uno
habra sido el resumen de todas las perfecciones, una especie de dios en miniatura.
Qu es lo que somos?
Somos lo que hemos querido ser?
Incontestablemente, no.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
56
En la hiptesis Dios, somos, puesto que es l quien nos ha creado, lo que l ha querido que
fusemos.
Dios, puesto que l es libre, hubiera podido no crearnos.
Hubiera podido crearnos menos perversos, puesto que l es bueno y todopoderoso.
Hubiera podido crearnos virtuosos, sanos, excelentes.
Habra podido otorgarnos todos los dones fsicos, intelectuales y morales, puesto que es
todopoderoso.
Por tercera vez: qu es lo que somos?
Somos lo que Dios ha querido que fusemos. El nos ha creado como ha querido, a su
capricho.
No hay respuesta a esta interrogacin: qu es lo que somos?, si se admite que Dios existe y
que somos sus criaturas.
"Es Dios el que nos ha dado nuestros sentidos, nuestras facultades de comprensin, nuestra
sensibilidad, nuestro medio de percibir, de sentir, de razonar, de actuar. El ha previsto, querido,
determinado nuestras necesidades, nuestros deseos, nuestras pasiones, nuestros temores,
nuestras esperanzas, nuestros odios, nuestros amores, nuestras aspiraciones. Toda la mquina
humana corresponde a lo que l ha querido que fuese. El ha concebido, organizado de la
cabeza a los pies el medio en el cual vivimos; l ha preparado todas las circunstancias que, en
cada instante, asaltarn nuestra voluntad y determinarn nuestras acciones.
Ante este Dios, formidablemente armado, el hombre es irresponsable.
Aquel que no est bajo ninguna dependencia es absolutamente libre; aquel que est un poco
bajo la dependencia de otro es un poco esclavo; slo es libre por la diferencia; aquel que est
muy supeditado a otro es muy esclavo; slo es libre en lo que le resta de independiente; en fin,
aquel que est por completo bajo la dependencia de otro, es por completo esclavo y no goza de
ninguna libertad.
Si Dios existe es en esta ltima postura, la de la esclavitud total, en la que se encuentra el
hombre con respecto a Dios, y su esclavitud es tanto ms completa cuanto mayor distancia
haya entre el Amo y l.
Si Dios existe, slo l sabe, puede, quiere; l slo es libre; el hombre no sabe nada, no quiere
nada, no puede nada; su dependencia es absoluta.
Si Dios existe, l lo es todo; el hombre no es nada.
EI hombre as mantenido en esclavitud, colocado bajo la dependencia plena y entera de Dios,
no puede tener ninguna responsabilidad.
Y si es irresponsable, no puede ser juzgado.
Todo juicio implica un castigo o una recompensa; y los actos de un ser irresponsable, carente
de todo valor moral, no provienen de ningn juicio.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
57
Los actos del irresponsable pueden ser tiles o perjudiciales; moralmente, no son buenos ni
malos, ni meritorios ni reprensibles; equitativamente no pueden ser recompensados ni
castigados.
Erigindose en Justiciero, castigando o recompensando al hombre irresponsable, Dios no es
ms que un usurpador se abroga un derecho arbitrario y usa de l en contra de toda justicia.
De lo que acabo de decir, saco en conclusin:
"a) que la responsabilidad del mal moral es imputable a Dios, como le es imputable la del mal
fsico.
"b) que Dios es un justiciero indigno, porque irresponsable, el hombre no puede ser ni
recompensado, ni castigado.
Dios viola las leyes fundamentales de la equidad
Segundo argumento: Dios viola las leyes fundamentales de la equidad.
Admitamos, por un instante, que el hombre sea responsable y veremos cmo en esta misma
hiptesis la divina justicia viola las reglas ms elementales de la equidad.
Si se admite que la prctica de la justicia no puede ser ejercida sin comportar una sancin y
que el magistrado tiene por misin fijar esta sancin, existe una regla sobre la cual el
sentimiento es y debe ser unnime: es que, del mismo modo que hay una escala de mrito y de
culpabilidad, debe haber una escala de recompensa y de castigos.
Sentado este principio, el magistrado que mejor practicar la justicia ser aquel que
proporcionar ms exactamente la recompensa al mrito y el castigo a la culpabilidad; y el
magistrado ideal, impecable, perfecto, ser aquel que fijar una relacin de un rigor matemtico
entre el acto y la sancin.
Pienso que esta regla elemental de justicia es aceptada por todos.
Y bien; Dios, con el cielo y el infierno, desconoce esta regla y la viola.
Cualquiera que sea el mrito del hombre, es limitado (como el hombre mismo), y, sin embargo,
la sancin de castigo, el infierno, no tiene lmites, aunque slo fuese por su carcter de
perpetuidad.
Hay, pues, desproporcin entre la falta y el castigo; desproporcin en todas partes. As, pues,
Dios viola las reglas fundamentales de la equidad.
El pensamiento liberal difcilmente encontrar en otros textos argumentaciones tan vlidas
como las que acaba de exponer Sebastin Faure para fundamentar un atesmo razonado y
filosficamente incontrovertible. Si se aaden a esos razonamientos de Sebastin Faure, el
ineludible y enorme enfrentamiento entre los dogmas y postulados religiosos y los
conocimientos cientficos que la humanidad ha llegado a conquistar, que han ido desmintiendo,
una a una, todas las explicaciones religiosas al revelar al hombre asombrosos secretos que la
Naturaleza guard celosamente durante siglos y siglos, y sobre el desconocimiento de los
cuales se apoyaron siempre las religiones, se llegar a la comprensin de un atesmo llano y
natural.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
58
Ante la existencia de algunas manifestaciones religiosas sedicentes anarquistas, segn
mencionamos ya, es prudente insistir en que no es slo el anarquismo una concepcin social
que considera nocivo e innecesario al Estado y propicia la abolicin de la explotacin del
hombre por el hombre; sino que es una concepcin integral de la vida y una bsqueda
permanente de la verdad, y considerado en esa amplitud, el anarquismo es fundamentalmente
incompatible con la falacia religiosa, tanto en lo que sta representa como factor regresivo,
tortuoso y oscurantista a travs de toda la historia, cuanto en lo que significa como mentira
intencionada o error motivado por la ignorancia. De ah que sea inconcebible un anarquismo
religioso y que anarquismo y atesmo sean inseparables.
El ateismo anarquista no es una simple especulacin filosfica
Y el atesmo anrquico no es en estos finales del siglo XX una simple especulacin filosfica,
sino que responde a una verdadera necesidad social tan viva e hiriente como la de aplastar
todas las formas de tirana y eliminar definitivamente la explotacin del hombre por el hombre
en las relaciones econmicas, dado que en el panorama mundial se comprueba una influencia y
dominio casi absolutos de las creencias religiosas en las grandes multitudes de todos los
pueblos, con toda la cauda de aberraciones, belicosidades, ignorancia, y sumisiones que son
inherentes a toda religin.
A eso se debe nuestra persistencia en sealar ampliamente este aspecto de las concepciones
integrales del anarquismo.
F) LA TICA
Ayuda mutua, justicia, moralidad: tales son las etapas subsiguientes que observamos al
estudiar el mundo animal y al hombre. Constituyen una necesidad orgnica que lleva su
justificacin en s misma y que vemos confirmada en todo el reino animal, empezando por sus
capas inferiores en forma de colonias de organismos primitivos y elevndose hasta sociedades
humanas, ms adelantadas. Nos encontramos, por lo tanto, ante una ley universal de la
evolucin orgnica. Los sentimientos de ayuda mutua, de justicia y de moralidad estn
arraigados hondamente en el hombre, con toda la fuerza de los instintos.
El gran conocimiento cientfico y el profundo pensamiento de Kropotkin definieron los
verdaderos fundamentos de la tica con esas palabras que se leen en la pgina 31 de tica,
origen y evolucin de la moral, en la edicin de Etyl, de Barcelona.
El concepto de la tica en la humanidad ha oscilado en el -transcurso de la historia al comps
de las concepciones generales de la vida que han prevalecido en cada poca, en cada localidad
y en cada raza. De ah que la moral no haya sido uniforme y nica a travs del tiempo y del
espacio, y que a un mismo tiempo hayan regido morales distintas en diversos lugares del
planeta, y que en un mismo lugar haya variado la moral con arreglo a las concepciones de las
distintas pocas. No obstante, y aun con todas estas mutaciones, hay unos principios
fundamentales que son inherentes a la naturaleza humana y que forman las bases naturales de
la verdadera tica: son los instintos.
No hay antagonismo entre instintos y moral
En el transcurso de toda la historia del pensamiento humano casi siempre se han relacionado
estos dos trminos como esencialmente antagnicos y casi siempre se ha recurrido a la moral
para poner un freno y un cauce a los instintos o para intentar su absoluta eliminacin, como ha
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
59
venido aconteciendo con casi todas las religiones. La moral religiosa de todas las pocas y de
todas las sectas ha operado directamente sobre los instintos, unas veces para destruirlos y
otras para exacerbarlos. Aunque la fuerza incontenible de los instintos siempre ha roto todos los
cercos, desbordando, ms o menos catastrficamente, todas las limitaciones de la tica o todas
las exacerbaciones de algunas morales religiosas.
Ese antagonismo que se ha establecido siempre entre instintos y moral es una realidad
intrnseca de la vida, de la naturaleza humana y de las exigencias naturales de la convivencia
social?
El anarquismo, que es bsqueda permanente de la verdad y que, en esencia, es tica pura,
inquiere sobre ese antagonismo que la historia ha hecho permanente y sondea en las
interrogantes que el problema plantea Qu son los instintos? Qu es la tica? para tratar de
establecer los principios de una tica cuya vigencia no ha de llevar forzosamente implcitos la
desdicha y el sacrificio humanos, pues una tica basada en el dolor, como son casi todas las
morales religiosas, es incompatible con ese anhelo de felicidad que representa la aspiracin
suprema del gnero humano. Felicidad y dolor son incompatibles como tambin han de serlo
desdicha y moral. Ha de encontrarse en la naturaleza la frmula armoniosa que hermane en
simultnea sensacin la tica y la felicidad. Claro que la moral religiosa seala la suprema
felicidad en el dolor. Pero eso es una aberracin absurda y criminal por cuanto tiene de
incongruente y falsa.
Sobre este tpico, en una parte de la definicin que Sebastin Faure hace del vocablo
Anarqua en la Enciclopedia Anarquista, se expresa de esta quisa:
Todos los filsofos y socilogos que han estudiado seria e imparcialmente la naturaleza
humana han comprobado que todas las aspiraciones, todos los deseos, todos los anhelos,
todos los movimientos, todas las actividades del individuo tienen por objeto la satisfaccin de
una o varias necesidades. No hace falta, por lo dems, haberse entregado a profundos estudios
filosficos, biolgicos o sociolgicos para llegar a esta comprobacin. Cualquiera de nosotros
puede hacerla si se lo propone.
A esta primera comprobacin hay que aadir la siguiente: que la satisfaccin de una necesidad
proporciona al que la siente una sensacin de placer, mientras que la no satisfaccin de esa
necesidad le causa una sensacin de dolor.
De estas dos comprobaciones, de las que la segunda no es ms que la consecuencia de la
primera, sacamos por conclusin que el individuo, al buscar la satisfaccin de sus necesidades,
tiene por mira el placer que encuentra, y en consecuencia afirmamos que el hombre busca la
dicha.
La persecucin de la dicha se convierte, pues, en el objetivo preciso al cual tiende el ser
viviente.
Henos aqu llegados a un punto importante, que consideramos como fundamental en la
ANARQUA.
La razn de ser de la sociedad es proporcionar la felicidad de sus miembros
El ser humano no vive en el aislamiento, sino que se agrupa con los seres de su especie: vive
en sociedad. Esto nos induce a pasar de lo individual a lo social. Si el individuo se agrupa, lo
hace, en primer lugar, porque ello est dentro de su naturaleza y porque experimenta esta
necesidad; en segundo lugar porque instintivamente trata de aumentar su felicidad mediante el
apoyo de la proteccin que espera encontrar en sus semejantes.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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De ah esta conclusin: la agrupacin en sociedad tiene por objeto aumentar la felicidad. Por
consiguiente, la razn de ser de lo que se llama sociedad no es otra que la de asegurar la
felicidad de sus miembros.
Henos ya en posesin de un segundo punto importante, fundamental en la anarqua.
Dirijamos ahora una rpida mirada hacia atrs, tanto para ver el camino recorrido por nuestro
razonamiento como para soldar fuertemente las dos comprobaciones que llevamos hechas.
Primera comprobacin: el individuo busca la felicidad por la satisfaccin de sus necesidades.
Segunda comprobacin: la sociedad tiene por objeto asegurar y aumentar la felicidad de todos
sus miembros. Luego la felicidad del individuo es la finalidad de la vida individual, y la felicidad
de todos es la finalidad de la vida social.
As llego a la tercera de las comprobaciones que, ligadas entre s, conducen a la primera de las
certidumbres sobre las cuales descansa la doctrina anarquista.
Y la plataforma de todas las necesidades a las que alude Sebastin Faure radica en los
instintos.
Los instintos son los impulsos que nos inducen a conseguir lo que nuestro organismo necesita
para mantener o mejorar su existencia. Por instinto, el nio se aferra al pecho nutricio de la
madre. Por instinto, cualquier animal se aleja del peligro en el momento que adquiere
consciencia de su cercana. El instinto ha sido considerado clsicamente como el impulso que
nos induce a la accin sin que en l opere de manera determinante la razn y el pensamiento.
Su origen es inherente a la propia naturaleza animal y no es producto de educacin o ambiente.
Es hereditario, como las cualidades especficamente fsicas que dan fisonoma a nuestro ser
material, y los instintos son la base fundamental de la conservacin de nuestra existencia. Sin
instintos no habra vida animal posible, pues ellos nos impulsan a la ejecucin de todos los
actos por los cuales nuestro ser fsico pervive. Los que se pueden considerar como primordiales
son los que nos inducen a la conservacin eje todos los aspectos de nuestra propia existencia
fsica. Despus hay en nosotros otro grupo de instintos que no se refieren intrnseca ni
exclusivamente a nuestra propia vida: los familiares, los de raza, los de especie, los de
conservacin y mejoramiento general de la vida. Y en algunos casos, algunas particularidades
de este segundo grupo de instintos son superiores a los de la propia conservacin, como el
instinto maternal, para sealar el ms caracterstico.
La presencia de esos dos grupos de instintos en el ser humano crea conflictos, cuya solucin ha
sido siempre el objetivo o el pretexto de la tica. Pero los conflictos no son consustanciales a la
naturaleza humana. El ser humano no es un ser de conflictos. Cuando stos surgen es por
razones anormales en el decurso de su vivir. En ese aspecto, y tal vez sin proponrselo
especficamente, Freud sent una de las bases ms fuertes de la tica moderna al demostrar
que los conflictos sicolgicos, que siempre fueron considerados como inherentes y
consustanciales al alma humana, y por tanto rodeados de todos los misterios metafsicos,
tienen su origen y naturaleza en determinadas facetas anormales de vivir que retuercen y
reprimen los instintos. Por ley natural, un ser vivo no puede llevar implcita a las esencias
mismas de su naturaleza manifestaciones contradictorias en conflicto permanente si no es
motivado ello por causas ajenas a esas esencias que caracterizan su ser. Un ser vivo es una
manifestacin de armona vital; cuando esa armona cesa, acontece la muerte, pues que la vida
en s no es otra cosa que una manifestacin de la armona. Y el ser humano, que es una de las
manifestaciones ms altas de la vida, no puede llevar contradicciones conflictivas permanentes
en lo que son fundamentos de su existencia.
El ser humano no es intrnsecamente conflictivo
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Es un error histrico, pues, la consideracin basada en los conflictos permanentes entre los
instintos egostas y los instintos altruistas. Las religiones no han querido considerar nunca como
instinto esas manifestaciones que se engloban bajo el denominativo comn de altruismo. En su
afn de establecer un abismo insondable entre la naturaleza y la divinidad, a los instintos que
nos inducen hacia la propia conservacin los rebaj a la categora de animales y groseros,
dignos de todos los desprecios y anatemas, y a los otros les regal un origen divino de
inspiracin extra humana y reguladores de la moral, aadindoles normas y cercos totalmente
ajenos a los propios instintos.
La tica es el cauce que regula nuestra conducta orientndola hacia el mayor bien en la propia
vida y en la vida de los dems. Es la frmula que compatibiliza todo orden de intereses que se
manifiestan en el individuo con todo el orden de intereses de la comunidad. En la historia del
pensamiento, tan influido siempre por las aberraciones religiosas, la tica ha sido ms bien
concebida como una serie de reglas reguladoras y coercitivas de los intereses individuales en
holocausto a los sacros intereses de los mitos colectivos. Como reaccin a esa interpretacin
unilateral de la tica, en casi todos los tiempos de, la historia hubo pensadores que se
colocaron en el lugar opuesto y desarrollaron un individualismo ms o menos feroz, levantando
el pendn de los sacrosantos intereses del nico y su propiedad, segn el lxico de Max Stirner.
Nietzsche ha sido tal vez el ms feroz de los representantes de esa religin del yo. Ni una ni
otra cosa pueden representar una verdadera tica natural. Los instintos que nos inducen a la
satisfaccin de las necesidades inherentes a nuestro propio vivir no pueden estar al margen de
la tica ni en contradiccin con ella. No puede ser amoral beberse un trago de agua o comer
una manzana o cohabitar con el sexo contrario, o descansar de una fatiga. Como tampoco es
moral satisfacer esas necesidades en detrimento de la satisfaccin de necesidades idnticas en
los otros seres humanos.
Las verdaderas esencias de la tica residen, pues, en la armonizacin entre la satisfaccin de
los instintos que nos inducen a la conservacin de nuestra propia existencia y los que nos
impelen a la cooperacin en la existencia de los dems.
Darwin, al investigar el origen del hombre, refirindose a -la tica dice: Deber!, pensamiento
maravilloso que no obras ni por intuicin, ni por lisonja, ni por amenaza, sino slo afirmando en
el alma tu ley desnuda, obligando a respetarte y a obedecerte, dnde se halla tu origen? Ese
origen del deber, de la conciencia moral, de la tica, Darwin lo encuentra nicamente desde el
punto de vista de la ciencia natural. Darwin encuentra los fundamentos de la tica en la propia
naturaleza del ser, como algo intrnsecamente natural y no como una influencia recibida de
fuera originada en normas y reglas confeccionadas artificialmente. Segn Darwin -dice
Kropotkin- el sentido moral procede de los sentimientos sociales instintivos o innatos en los
animales as como tambin en el hombre. La verdadera base de todos los sentimientos morales
la vea Darwin en los instintos sociales, merced a los cuales un animal se complace en la
sociedad de los suyos, en cierta simpata para con ellos y en la posibilidad de prestarles
algunos servicios.
Aceptando esa definicin darwiniana de la tica, la tica anrquica no puede ser otra que esa
tica natural manifestada por la libre expresin de los instintos. De ah que el anarquismo haya
de rechazar toda tica impuesta desde fuera, lo que en definitiva es todo autoritarismo. La tica
anrquica, librrima, se basa menta en la comprobacin cientfica de que los instintos naturales
del ser humano no son disgregadores, ni avasalladores, ni autoritarios, y cuando esos instintos
adquieren en l esas manifestaciones es por desviacin impuesta externamente o por
anormalidad funcional interna.
La tica anarquista como fundamento los instintos naturales del ser humano
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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La tica anrquica, pues, tiene como basamento a los instintos naturales del hombre, pues hay
en ellos las esencias de las mejores cualidades sociales de convivencia y de conducta. Cuando
la conducta del ser humano est regulada por los instintos es ms humana que cuando est
forzada por las normas morales fabricadas contra los propios instintos.
Tal vez parezcan atrevidsimas estas afirmaciones a quienes estn fuertemente influidos por el
concepto histrico de la moral y por la idea religiosa sobre la naturaleza de los instintos, pero
quienes se aventuren en un estudio acucioso y cientfico sobre esta verdadera naturaleza se
apercibirn de que los instintos son la verdadera gua de la conducta, y que sta, aun en los
casos en que parece ms ordenada y regida por la razn, es instintiva cuando no obedece a
prejuicios contrarios a las intrnsecas peculiaridades de nuestra naturaleza.
Incluso la razn, como producto de los mecanismos cerebrales, es esencialmente instintiva.
Por lo que los instintos y la tica son indisolubles.
En todos estos casos, el papel ms importante lo desempea un sentimiento incomparablemente ms
amplio que el amor o la simpata personal. Aqu entra el instinto de sociabilidad, que se ha desarrollado
lentamente entre los animales y los hombres en el transcurso de un periodo de evolucin
extremadamente largo, desde los estadios ms elementales y que ense por igual a muchos animales y
hombres a tener conciencia de esa fuerza que ellos adquieren practicando la ayuda y el apoyo mutuo, y
tambin a tener conciencia del placer que se puede hallar en la vida social.
Piotr Kropotkin
G) LA MORAL DEL APOYO MUTUO
Aunque el anarquismo no acepte la concepcin dualista que atribuye al ser humano esa doble
condicin de poseer un alma que no es material y un cuerpo que s lo es, resulta de toda
evidencia que en nuestra especie se manifiestan tendencias que encauzan su conducta, es
decir que, como en toda especie animal, se dan en nosotros una serie de instintos que son
como un cmulo de factores que intervienen en el resultado final del comportamiento. Un
estudio profundo sobre la fisiologa de los instintos nos arrastrara hasta esferas en cierto modo
ajenas al objetivo de este estudio, pero s es conveniente sealar que su existencia evidente no
significa ningn apoyo a las concepciones metafsicas y que, en ltima instancia, los instintos,
segn todos los aportes ge la ciencia, tambin tienen su asiento en las maravillas de nuestras
peculiaridades genticas y fisiolgicas.
Y a travs de toda la historia ha influido de manera decisiva en las concepciones morales y
sociolgicas, y en las normas establecidas sobre la conducta, la interpretacin ms o menos
acertada sobre la naturaleza y la esencia misma de esos instintos que forman, en definitiva, la
personalidad humana.
Los instintos son la gnesis ntima de los anhelos, y stos, a su vez, incitan a la accin
adecuada para alcanzarlos. Claro que, como en todas las manifestaciones de la vida humana,
los instintos y los anhelos sufren deformaciones como consecuencia del vivir errneo y las
falsas concepciones que arraigan por causas muy diversas en la mentalidad del hombre, pero
nuestra propia naturaleza lleva implcita una serie de instintos que generan una gama muy
variada de anhelos e impulsos que le dan esa fisonoma altamente distintiva a nuestra especie.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Toda vida animal tiene como substrato el andamiaje ms o menos desarrollado, pero
imprescindible, de sus instintos. Es muy probable que en las especies ms primitivas los
instintos no alcancen a convertirse en anhelos, mas en la especie humana, y tal vez en alguna
otra de las especies ms cercanas, los instintos e convierten indefectiblemente en anhelos que
forman como los rieles o cauces por los que se deslizan casi todas las acciones de nuestra
vida.
Esos instintos yesos anhelos generan los impulsos que incitan a la realizacin de las acciones,
cuyo conjunto es la conducta.
La conducta es la consecuencia necesaria de los instintos, los anhelos y los impulsos
Es, pues, la conducta el producto espontneo y caprichoso de la voluntad momentnea o la
consecuencia necesaria de los instintos, los anhelos y los impulsos?
El doctor Karl Landauer, en su clebre obra El sicoanlisis y la vida moderna, al referirse a
los impulsos, dice:
Las ciencias naturales suponen por lo general que lo fsico (corporal) y lo squico es una misma
cosa, pero visto desde dos puntos de vista diferentes, as como una bola puede aparecer hueca
por dentro y colmada por fuera. Podemos, por una parte, ver desde fuera los acontecimientos
internos en el hombre, su cuerpo, y con ello probar cmo una vida squica normal se une a la
consistencia de ste, y, en cambio, ver cmo su modificacin (la alteracin cerebral o de las
glndulas de secrecin interna) producen visible perturbacin. Por otra parte, las contemplamos
desde el interior como causadas porque vivimos; las observamos como producidas por un
segundo, tercero, etc., hecho squico que origina determinadas consecuencias squicas, pero de
un sentido uniforme. Sin embargo, si lo somtico (corporal) y lo squico son idnticos, es decir,
unos y los mismos hechos, se hace comprensible que las causas squicas tengan por
consecuencia fenmenos corporales (del organismo fsico), como la modificacin del ritmo
cardiaco (latidos), la presin sangunea, la profundidad de la respiracin, la secrecin sudorfica,
la actividad muscular o los movimientos temblorosos. De esa naturaleza son lo que llamamos
impulsos... Los impulsos se comportan como si quisieran hacernos realizar algo, como si
persiguieran un objetivo Estas fuerzas se parecen a nuestro yo, en tanto que las
experimentamos como apremiando a cumplir algo deseado. Los movimientos afectivos son la
respuesta sico-corporal a las excitaciones que actan sobre el cuerpo y la siquis y alteran la
temporal o actual quietud relativa de los impulsos. Estas fuerzas efectivas conducen a
restablecer la quietud de las excitaciones, sea por eliminacin de los excitantes o por huida,
escape o reaccin (solucin, trmino del trabajo de la funcin). Los impulsos no son, en
consecuencia, un nico y repetido excitante, sino la expresin del excitante continuado de la
actividad vital. Por tanto, mientras los impulsos afectivos son intermitentes, los excitantes se
desarrollan y fluyen constantemente. Pero tambin el impulso parece propender a buscar la
tranquilidad, y a esto lo denominamos satisfaccin de realizar un objetivo Una parte de los
impulsos obran de modo que sirven a la conservacin y seguridad de cada uno de nosotros, por
ejemplo, el impulso del hambre y los instintos de autoconservacin o defensa propia, o de los
familiares o ajenos. Otros actan en el sentido de la conservacin de la especie; el instinto
gensico o sea de la sexualidad (impulso de cubricin procreacin o cuidado de la prole).
Otros parecen servir a la sociedad (impulsos de asociacin, instinto gragario -de agregacin-), y
otros para el desarrollo superior de la especie (impulsos por saber, estticos y artsticos).
La sabia definicin que de los impulsos hace el doctor Landauer pudiera aplicarse a la definicin
de los anhelos, y hasta podramos sealar que los anhelos forman la base y el motivo
inmediatamente anterior de los impulsos. Los anhelos nos impulsan a la accin que nos ha de
llevar a la consecucin de lo que anhelamos, y casi todo nuestro vivir se basa menta en una
plataforma ms o menos amplia de anhelos. Los anhelos son los deseos que se proyectan
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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hacia un porvenir ms dilatado que el inmediato presente. La vida animal est entretejida de
anhelos mezclados con los deseos imperativos de lo inmediato. Y los anhelos aumentan en
desdoro de los deseos conforme la vida animal se eleva en la escala zoolgica. De ah que los
humanos tengan ms anhelos cuanto ms humanos son.
Toda la vida humana est impregnada de anhelos
Toda la vida humana est impregnada de anhelos. Desde que nace hasta que muere, el ser
humano vive en un anhelo permanente. Y todo su vivir se proyecta hacia la consecucin de una
infinidad de objetivos que se traducen en anhelos estimulantes y reguladores de sus actos.
Esa gama complejsima de anhelos que generan y dan fisonoma a la conducta humana
podramos dividirla en dos grandes grupos cuyos orgenes y consecuencias son diferentes y
antagnicos: los anhelos naturales, que se originan en las leyes tambin naturales que regulan
nuestra vida en todos sus aspectos, y los anhelos artificiales, creados por los prejuicios y las
falacias de la vida polticosocial. Los primeros, como son inherentes a nuestra naturaleza,
constituyen ese grupo de anhelos que han sido permanentes en todo el transcurrir de la historia
y representan el mayor acicate en el camino de la perfeccin humana. Los segundos por
extraos y hasta enemigos a esa naturaleza nuestra, constituyen esos valladares o fuerzas
negativas que han obstaculizado el desarrollo normal de la evolucin.
Los anhelos naturales han venido alimentando a los grandes ideales en el devenir de toda la
historia. Y en ltimo anlisis, los ideales ms sublimes no han sido otra cosa que anhelos
emergidos de lo ms sublime -y a la vez ms natural- de nuestro propio ser. Los anhelos que
han basa mentado esos ideales podran polarizarse en un anhelo que ha venido sirviendo como
denominador comn a todas las altas inquietudes de la especie. Ese anhelo es la aspiracin a
la felicidad. Nuestra especie anhela ser feliz, y esa felicidad que anhela lleva implcitos una
infinidad de anhelos englobados en esa aspiracin general, porque la felicidad humana slo
puede constituirse a base de un complejo armnico de factores, cada uno de los cuales implica
un anhelo particular.
Las religiones tienden hacia la represin o freno de los anhelos naturales en nombre de una
moral ficticia. Por eso idealizan el sufrimiento y anatematizan la felicidad natural oponindole
una hipottica felicidad extrafsica basamentada en el sufrimiento corporal.
El anarquismo est formado por todos los anhelos naturales que tienden hacia esa felicidad
terrenal, biolgica, que es, en esencia, la aspiracin suprema del ser. Hasta en lo que el
anarquismo tiene de especficamente social se basamenta en los anhelos naturales del hombre,
ya que por su naturaleza el ser humano anhela la igualdad econmica y la libertad social, las
dos columnas bsicas de toda la sociologa anarquista. Y hasta los anhelos ms sutiles del ser
humano se incorporan al anarquismo considerado como un cuerpo ideolgico enfocado hacia la
consecucin de la felicidad de toda la especie.
Como las religiones, las escuelas, autoritarias argumentan que los anhelos naturales del ser
humano -igual que los instintos-, son amorales y antisociales. Por ello es necesario frenar esos
anhelos con instituciones que limiten la libertad, para, as, conseguir una convivencia
proporcionalmente pacfica al grado en que esos anhelos son extirpados o cohibidos, Como en
todo, las escuelas autoritarias y las religiones, con esa similitud que las caracteriza, arremeten
contra las propias esencias de la especie, deformando para su conveniencia o por su idiotez
esas cualidades naturales que son caractersticas de la humanidad a la vez ,que la dignifican.
Como paradigma del pensamiento autoritario sobre los anhelos y los instintos humanos puede
tomarse, lo que en su Leviathan dice Toms Hobbes. Este autor; nacido antes de tiempo
(1588), a consecuencia del espanto que produjo en su buera mam la amenaza de la Armada
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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Invencible de Felipe II ante las costas de Inglaterra, y que no obstante su nacimiento prematuro
vivi 92 aos, es el filsofo donde se asientan con ms solidez las verdaderas races d las
concepciones modernas del Estado.
Toms Hobbes es el exponente ms significativo del pensamiento autoritario
Aparte de todo el complejo sistema de la filosofa hobbiana, incluido su materialismo y su
atesmo, el pensamiento de Hobbes con referencia al ser humano y sus relaciones con el
medio, se caracteriza por considerar al individuo ayuno por completo de todo sentimiento de
solidaridad. Es clebre su expresin de que el hombre es el lobo del hombre. Hobbes es el
antecesor de Darwin en, la no menos clebre teora de la lucha por la existencia, atenuado este
concepto en este ltimo por la necesidad imperiosa de vivir que incita al hombre a luchar contra
las otras especies y hasta contra sus semejantes, aunque ello no se ajuste al sentimiento innato
de su naturaleza. En Hobbes, el hombrees por naturaleza egosta, no pudiendo vivir sin lesionar
los intereses del vecino. Hobbes rechaza la opinin de Aristteles que sita al ser humano
como un animal con tendencias naturales a organizarse en comunidades, como la abeja, la
hormiga y el castor. Y segn l no ser -por instinto social cmo el hombre podr conseguir vivir
en paz con sus semejantes, sino por el temor a una fuerza superior a l mismo. Y esta fuerza
superior es el Estado. En el captulo XIII de la primera parte de su Leviathan, titulado De la
condicin natural de la humanidad en lo que respecta a su felicidad y a su infortunio, dice:
Asimismo, los hombres no tienen ningn placer (sino, por el contrario, una gran cantidad de
desazones), en seguir en compaa donde no hay ningn poder capaz de intimidarlos a todos.
Pues todo hombre quiere que su compaero le conceda el mismo valor que l se concede a s
mismo, y ante todos los signos de desprecio, o de subestimacin, se esfuerza naturalmente, en,
la medida en que es capaz (pues entre ellos el que no tiene ninguna fuerza comn para
mantenerlos tranquilos, es bastante capaz de hacerlos destrozarse), por obtener a la fuerza una
mayor estimacin de sus despreciadores, por medio del dao, y de los otros por el ejemplo.
De suerte que en la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de querella.
Primera, la competencia; segunda, difidencia; tercera, la gloria.
La primera, hace a los hombres invadir por afn de ganancia; la segunda, por la seguridad; la
tercera, por la fama. La primera utiliza la violencia para hacerlos dueos de las personas de
otros hombres, de sus mujeres, de sus hijos, y del ganado; la segunda, para defenderlos; la
tercera, por causas ftiles, como una palabra, una sonrisa, una opinin diferente y cualquier otro
signo de menosprecio, ora vaya directo a sus personas o, por reflexin, a su casta, a sus
amigos, a su nacin, a su profesin o a su nombre.
De donde resulta evidente que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder comn
que los mantenga intimidados, se hallan en la situacin que se llama guerra, y tal guerra es de
cada hombre contra los otros.
Y consecuente con este cauce general de su pensamiento, en la segunda parte, en la que trata
sobre el Estado, en el captulo XVII, titulado De las causas, origen y definicin de un Estado,
contina Hobbes razonando de esta guisa:
Pues las leyes naturales (como la justicia, la equidad, la modestia, la piedad y -en suma-
hacer con los dems lo que quisiramos que hicieran con nosotros), por s mismas, sin el
temor a algn poder que obligue a observarlas, son contrarias a nuestras pasiones naturales,
que nos llevan a la parcialidad, al orgullo, a la venganza, y dems cosas por el estilo. Y los
convenios, sin la espada, no son ms que palabras y no tienen fuerza para darnos la seguridad.
Por lo tanto, a pesar de las leyes de la Naturaleza (que cada uno observa cuando tiene la
voluntad de observarlas, cuando puede hacerlo con seguridad), si no hubiera ningn poder
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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establecido, o no fuera bastante fuerte nuestra seguridad, cada hombre confiara, y podra
hacerlo legtimamente, en su propia fuerza y habilidad para defenderse de los dems.
Segn Hobbes el hombre es el lobo del hombre
Comentando estas ideas de Hobbes, J. Ferrater Mora dice en su Diccionario de Filosofa,
(Edit. Atlante, 1944, pg. 332):
De este modo, todo el sistema de Hobbes se encamina a su teora del Estado, a la cual ha
dedicado la mayor parte de sus esfuerzos. El hombre es, para el filsofo ingls, un ser
dominado por el instinto de conservacin, que lo impulsa a buscar lo que le conviene a s
mismo, sin consideracin de las necesidades del prjimo; el instinto de conservacin propia
determina una constante guerra de todos contra todos (bellum omnium contra omes), que,
en fin de cuentas, se dirige a la destruccin de todos y de cada cual. La razn muestra que para
que el instinto de conservacin no sucumba bajo la accin de su propia potencia es preciso que
limite sus propios derechos, que supere su estado de primitivismo y tienda a la paz social. De
ah nace el contrato, que es, en el fondo, dejacin de derechos en aras a la conservacin de s
mismo. Ahora bien, no hay, segn Hobbes, posibilidad de construir ese estado de paz si la
inevitable precariedad del contrato mutuo no es asegurada y garantizada por un soberano que,
al concentrar en sus manos el poder y la cesin de los derechos individuales, permita realizar el
ideal bosquejado por la razn. Como la forma democrtica, bien que legtima en s misma, es
irrealizable por la incapacidad de los componentes de las asambleas, y, sobre todo, por ser,
bajo apariencias de legitimidad, manifestacin de instintos e intereses particulares, Hobbes
estima que el ideal de ese Estado es la monarqua absoluta, la concentracin del poder ilimitado
en un individuo que personifique al Estado, y la misma voluntad de los individuos, expresada en
el contrato, se transforma en un rgimen absolutista que, lgicamente derivado de la primera,
asume de hecho un carcter de coaccin. El Estado no es para Hobbes lo que se opone a los
individuos, sino justamente lo que por nacer de la dejacin de los derechos particulares de
stos defiende la posibilidad de la convivencia y el mismo instinto que ha dado origen al poder.
Por eso el Estado tiene la primaca frente a cualquier otro poder, incluso el eclesistico. La
soberana del Estado es defendida ardientemente en el Leviathan contra las pretensiones de la
Iglesia, porque en el Estado radica la facultad suprema de toda determinacin moral....
Toda teora del Estado considera a ste absolutamente necesario, en cualquiera de sus formas,
debido a la naturaleza rijosa y disoluta del ser humano, y aunque la filosofa hobbiana arrastra
hasta sus ltimas consecuencias la idea bsica del Estado y propone como moral poltica y
social un absolutismo dictatorial (cuya praxis es patente en nuestro tiempo en vastas regiones
del planeta), las dems teoras estatales, filosficamente consideradas, tienen el mismo
substrato. Hasta la concepcin religiosa del Estado se ubica en ese crculo estrecho de
considerar a la humanidad poseda por el instinto animal y demonaco que precisa
imperiosamente de la coaccin estatal mientras todos los humanos no alcancen la gracia divina
del amor a sus semejantes. Para las religiones, hay en la naturaleza humana una parte bestia
que ha de ser dominada permanentemente por la otra fraccin que hay en nuestro ser de
esencia divina, pero como el dominio ntimo de esta ltima sobre la primera est muy distante
de ser absoluto, si los seres humanos no estuvieran sometidos al Estado la vida social sera
semejante a como seala Hobbes.
La filosofa del anarquismo es diametralmente opuesta a las concepciones y doctrinas de
Hobbes y a la idea general de la necesidad del Estado en la convivencia humana.
En febrero de 1793 apareci en Londres, en dos tomos, una obra que puede considerarse como
la primera gran produccin del pensamiento anarquista. An Enquiry Concerning Political
Justice and its Influence on general Virtue and Happines (Investigacin acerca de la justicia
poltica y su influencia sobre la virtud y la felicidad generales), de William Godwin, tuvo un xito
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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clamoroso en cuanto apareci. Lo que fueron las Reflections, de Burke, para las clases
superiores, los Rights of Man, de Paine, para las masas, eso fue la Enquiry Concerning of
Political Justice, de Godwin, para los intelectuales. Godwin despert una maana,
repentinamente, como el ms famoso filsofo social de su tiempo. As opina Max Beer en A
History of British Socialism (Vol. 1, pg. 114, Londres, 1921). Por otra parte, Hazlitt deca en
The Spirit of the Age: Ninguna obra de nuestro tiempo dio tal impulso al espritu filosfico en
el pas.
William Godwin considera al ser humano como un ente esencialmente sociable
En An Enquiry Concerning Political Justice and Its Influence on general Virtue and
Happiness, se desarrolla con verdadera metodologa filosfica el pensamiento que considera al
ser humano como un ente sociable, esencialmente sociable, por un imperativo categrico de su
misma naturaleza. Ya antes que Godwin, desde los albores del pensamiento humano, la idea
de que el hombre es sociable y gusta de convivir con sus semejantes ocup amplias zonas en
el mundo de las ideas a travs de todos los tiempos (recurdese que el propio Aristteles deca
que el hombre es un animal comunitario, como las abejas, las hormigas y el castor), pero las
consecuencias filosficas que esta idea matriz haba de engendrar nadie supo o nadie se
atrevi a hallarlas y exponerlas hasta que Godwin public su clebre libro. Slo en algunas de
las utopas que salpican la literatura social de todos los tiempos se apuntaron tmidamente
algunas de esas consecuencias lgicas como fundamento de una moral diferente.
La mdula de la obra de Godwin es su antiestatismo. Nadie antes que l haba demostrado de
manera tan profunda la innecesidad y nocividad del Estado como institucin reguladora de la
vida social. Ante la doctrina de Toms Hobbes, que considera al ser humano como un ente
dominado por el instinto de conservacin que lo impulsa a buscar lo que le conviene a s mismo
sin preocuparse de las necesidades del prjimo, ya que en su estado natural el hombre es un
lobo del hombre (horno homini lupus), por lo que necesita un Estado omnipotente que le
impida devorar a los dems o ser devorado por ellos en esa lucha permanente de todos contra
todos, Godwin opone la necesidad imperiosa e instintiva de la convivencia social, de ayuda
mutua, que engendra una moral de cooperacin, voluntariamente aceptada, que convierte en
innecesario y nocivo al Estado, el cual, por sus propias esencias es coaccionador y limitativo, y
siempre responde al concepto hobbiano, cercando, codificando o aplastando el verdadero
instinto natural de apoyo mutuo. En el captulo VI del Libro Primero, con el ttulo de Invenciones
humanas susceptibles de mejoramiento perpetuo, dice Godwin:
... No hay caracterstica del hombre que parezca, al presente al menos, tan eminente para
distinguirlo o de tanta importancia en cada rama de la ciencia moral como su perfectibilidad.
Sanos permitido volver nuestro pensamiento al hombre en su estado original: un ser capaz de
impresiones y conocimientos en una extensin ilimitada, pero que no ha recibido an el uno o
cultivado el otro; y sanos permitido poner a este ser en contraste con todo lo que la ciencia y el
genio han producido; y desde aqu podemos darnos una idea de cunto es capaz la naturaleza
humana .
William Godwin demuestra que el ser humano tiende hacia el mejoramiento y la perfeccin
Hace despus un rpido bosquejo del progreso humano, desde la adquisicin del lenguaje
hasta el estado de civilizacin y desarrollo de las ciencias y las artes en el siglo de Godwin; para
terminar opinando despus de algunos razonamientos que:
Tal era el hombre en su estado original y tal es el hombre como la vemos ahora. Nos es
posible contemplar lo que ha hecho ya sin ser impresionados por el fuerte presentimiento de los
progresos que tiene todava que cumplir? No hay ninguna ciencia que no sea capaz de
adiciones; no hay arte que no pueda ser llevado a una ms alta perfeccin. Si esto es cierto
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
68
para todas las otras artes, por qu no ha de serlo para la institucin social? la verdadera
concepcin de esto como posible es excitante en el ms alto grado. Si an podemos demostrar
ms adelante que esto es una parte del progreso natural y regular del espritu, entonces nuestra
confianza y nuestras esperanzas sern completas. Esta es la disposicin con la cual
debiramos empearnos en el estudio de la verdad poltica .
William Godwin, como se esfuerza en demostrar a travs de toda su obra, piensa que el ser
humano lleva en su propia naturaleza la peculiaridad de tender a la perfeccin o al
mejoramiento, por lo que si se mejorasen las instituciones sociales (las estructuras, segn el
lenguaje actual), los vicios o males que pe corroen y pudren esas mismas estructuras
desapareceran en la misma proporcin en que esas instituciones se fuesen liberando de esos
vicios y esas podredumbres que engendran todos los males que dificultan la vida social. Y en
sus disquisiciones, henchido de entusiasmo, exclama:
He ah la ms esplndida etapa del progreso humano. Con qu deleite ha de mirar hacia
adelante todo amigo bien informado de la humanidad para avizorar el glorioso momento que
seale la disolucin del gobierno poltico, el fin de ese brbaro instrumento de depravacin,
cuyos infinitos males, incorporados a su propia esencia, slo pueden eliminarse mediante su
completa destruccin!.
Y ese antiestatismo, que es caracterstico y fundamental en las concepciones del anarquismo,
se apoya esencialmente en la idea base que considera al ser humano como un ser sociable por
los imperativos categricos de su misma fisiologa.
Esta idea fundamental fue desarrollada por Pedro Kropotkin en sus dos grandes obras El
apoyo mutuo y Etica, Origen y evolucin de la moral, aportando en sus basamentos sus
enormes conocimientos cientficos como gegrafo y naturalista. Kropotkin comprueba ese
sentimiento o instinto de sociabilidad en el ser humano y de todas esas pruebas de indiscutible
valor cientfico deduce una moral: la moral del apoyo mutuo. Y esa moral constituye uno de
los ms fuertes pilares de la filosofa anarquista.
Hacia 1890, como respuesta al fuerte movimiento amoralista desarrollado por Nietzsche y la
mayora de los discpulos de Carlos Darwin, Pedro Kropotkin public sus primeros trabajos
sobre el tema y pronunci una clebre conferencia en la Hermandad Ancola, de Manchester,
sobre Justicia y moral. Ya entonces opona al amoralismo nietzscheano y a los fanticos de la
lucha por la existencia sus convicciones de la moral del apoyo mutuo. De 1891 a 1894 public
en la revista Nineteenth Century, una serie de estudios sobre la ayuda mutua entre los
animales, los salvajes y los pueblos civilizados, estudios que ms tarde constituyeron el
hermoso libro El apoyo mutuo, factor de evolucin, que es como una valiossima introduccin
a sus concepciones morales, expuestas ms tarde en Etica, Origen y evolucin de la moral,
obra que no alcanz a terminar, lo que no obsta para que represente un documento
fundamental para la investigacin de la tica natural.
Tambin J. M. Guyau, en Esbozo de una moral sin obligacin ni sancin, aporta
valiossimos argumentos en favor de una moral natural que puede fundirse con la tica
kropotkiniana y anarquista.
No es correcta la significacin que los discpulos de Darwin dieron a la lucha por la vida
En las pginas 16 y siguientes de la edicin de Etyl, de Barcelona (1931), de su Etica, dice
Kropotkin:
Al lanzar Darwin su teora de la lucha por la existencia y presentarla como el motor principal
del desarrollo progresivo suscit de inmediato la vieja cuestin de saber si la naturaleza tiene un
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
69
carcter moral o inmoral. El origen de la concepcin del bien y del mal que preocup a los
espritus desde la poca de Zend-Avesta se convirti de nuevo en objeto de discusin, con
mayor viveza y profundidad que nunca. Los darwinistas imaginaban la naturaleza como un
enorme campo de batalla en el cual no se vea ms que la exterminacin de los ms dbiles. Y
que en la naturaleza el hombre no puede aprender ms que el mal.
Como es sabido, estas concepciones alcanzaron una gran difusin. De haber sido justas, los
filsofos evolucionistas hubieran tenido que resolver una honda contradiccin planteada por
ellos mismos. No podan negar, en efecto, que el hombre tiene un concepto elevado del bien y
que la fe en el triunfo gradual del bien sobre el mal est profundamente arraigada en la
naturaleza humana. Y siendo as se vean obligados a explicar de dnde procede ese concepto
del bien, de dnde esa fe en el progreso. No podan contentarse con la concepcin epicrea
que el poeta Tennyson expres con las palabras: Sea como fuere, el bien acabar saliendo del
mal. No podan representarse la naturaleza empapada en sangre, red in tooth and claw -
como han escrito el propio Tennyson y el darwinista Huxley-, luchando en todas partes contra el
bien, representando la negacin del bien en cada ser vivo, y, a pesar de todo ello, seguir
afirmando que al fin y al cabo el bien acabar por triunfar. Tenan por lo menos el deber de
decirnos cmo explican esa contradiccin.
Si un hombre de ciencia afirma que la nica leccin que el hombre puede sacar de la
naturaleza es la del mal, estar obligado a reconocer la existencia de otras influencias,
superiores a la naturaleza, que inspiran al hombre la idea del bien supremo y conducen a la
humanidad hacia el ideal. Y de este modo reducir a la nada su tentativa de explicar el
desarrollo de la humanidad por la nica accin de las fuerzas naturales.
En realidad la posicin de la teora evolucionista no es tan precaria ni conduce a las
contradicciones en que incurri Huxley, puesto que el estudio de la naturaleza no confirma, ni
de lejos, la concepcin de la vida ms arriba expuesta, y as lo reconoci el propio Darwin en su
segunda obra El origen del hombre. La concepcin de Tennyson y Huxley no es completa: es
unilateral, y, por consiguiente, falsa, y tan poco cientfica, que aun el mismo Darwin, en un
captulo especial de la obra citada, ha credo deber complementarla.
El apoyo mutuo es un verdadero factor de evolucin
En la propia naturaleza -ha dicho Darwin-, podemos observar al lado de la lucha mutua una
serie de otros hechos, cuyo sentido es completamente distinto, como el de la ayuda mutua
dentro de la misma especie; estos hechos tienen an ms importancia que los primeros para la
conservacin de la especie y su desenvolvimiento.
Siendo la ayuda mutua un factor necesario para la conservacin, el florecimiento y el
desarrollo progresivo de cada especie, se ha convertido en lo que Darwin calific de instinto
permanente (a permanent instinct), propio de todos los animales comunicativos, entre los
cuales hay que contar, naturalmente, al hombre. Revelndose desde el comienzo mismo de la
vida animal, no cabe duda que este instinto, como el maternal, est hondamente arraigado en
todos los animales inferiores y superiores, y an ms, pues se le encuentra incluso en aquellas
especies cuyo instinto maternal cabe poner en duda, como los gusanos, ciertos insectos y la
mayora de los peces. Por esto tuvo Darwin perfecta razn al afirmar que el instinto de la
simpata mutua se manifiesta en los animales comunicativos de una manera ms continua que
el instinto puramente egosta de la propia conservacin. En este instinto vea Darwin, como es
sabido, el rudimento de la conciencia moral.
Pero esto no es todo. En ese instinto reside el comienzo de los sentimientos que empujan a los
animales a la ayuda mutua, y que son el punto de partida de todos los sentimientos ticos ms
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
70
elevados. Sobre esta base se desarroll el sentimiento, ya ms elevado, de la justicia y de la
igualdad, y ms tarde lo que conocemos con el nombre de espritu de sacrificio.
De lo que dice Kropotkin, y lo apuntado tambin por el propio Darwin, se deduce una moral del
apoyo mutuo que el mismo Kropotkin desarroll en su hermoso libro El apoyo mutuo, factor
de la evolucin, ya mencionado.
Mutua ayuda, justicia y moralidad son los escalones consecutivos de una serie ascensional
manifestada por el estudio del mundo animal y el mundo del hombre. No es algo que se
imponga superficialmente, es una necesidad orgnica que se consigue en s por propia
justificacin, conformado e ilustrado por el total de la evolucin del reino animal, empezando por
la iniciacin de las colonias animales y que gradualmente llega a las civilizadas comunidades
humanas.
Hablando en un lenguaje figurativo, esto es una ley de la evolucin orgnica, y as es por lo
que los sentimientos de mutua ayuda, justicia y moralidad radican en la inteligencia del hombre
con toda la fuerza de un instinto innato. La primera, siendo evidentemente la ms fuerte, es
anterior, y la tercera, que es la ltima, es la menos imperativa de las tres.
Todas ellas, como la necesidad del comer, de guarecerse, o de dormir, son instintivos instintos
-valga la redundancia-, de la propia conservacin.
Por lo dems, pueden debilitarse bajo la influencia de ciertas circunstancias, y conocemos
muchos casos en los que la relajacin de semejantes instintos da lugar, por una razn u otra, en
un grupo animal o en una comunidad humana, cuando necesariamente le falta la lucha en la
existencia, a una gran decadencia. Si se persevera en una direccin errnea, si no se hace
retroceder a todas las condiciones necesarias de existencia y progresivo desenvolvimiento que
constituyen la ayuda mutua, la justicia y la moralidad, entonces el grupo, la raza o la especie
mueren o desaparecen, por no cumplir satisfactoriamente las necesarias condiciones de la
evolucin.
Este es el slido fundamento que la ciencia da a la elaboracin de un nuevo sistema de tica y
su justificacin. As, en vez de proclamar la bancarrota de la ciencia, se examina ahora cmo la
ciencia tica puede edificar sobre los elementos de un moderno examen, estimulado por la idea
de la evolucin puesta al servicio de este propsito.
Rafael Altamira, tal vez el ms grande de los historiadores modernos que ha dado Espaa
(1866-1951), autor de una Historia de Espaa y la civilizacin espaola, y de Psicologa del
pueblo espaol, que son considerados como mximas autoridades en la materia, deca
comentando El apoyo mutuo, de Kropotkin:
Rafael Altamira y Piotr Kropotkin
Una consideracin irreflexiva de los factores sociales y de las fuerzas que mueven la
conducta humana puede conducirnos a desestimar el valor que en este orden de cosas
alcanzan los prejuicios relativos al modo de obrar natural de la especie humana. Y si embargo,
en la esfera de los motivos internos, psicolgicos, que mueven al hombre, no hay otro ms
potente que el derivado del prejuicio (la creencia ms fcil y que ms pronto y ms vivamente
arraiga) de que talo cual modo de conducirse es el correspondiente a las leyes naturales del
vivir o a la condicin especial del sujeto. Convenced a un individuo o a un grupo de individuos
de que las cosas tienen que suceder necesariamente de cierto modo, o de que es incapaz de
hacerlas en otra forma que una determinada, y encarrilaris su conducta hasta el punto de
llevarle a desconocer la existencia en ella de actos contrarios a la nueva norma, y aun a
rechazarlos si se da cuenta de que los realiza espontneamente. El poder sugestivo de las
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
71
ideas de este gnero es enorme, y slo l explica ciertas epidemias morales que a veces afligen
a los pueblos y los sacuden en agitaciones locas, o los postran en la ms resignada de las
inacciones. El hroe de una famosa novela rusa, Demetrio Rodn; explica su inutilidad para la
accin diciendo que le han hablado tantas veces de fatalismos, de la pequeez humana, de la
pesadumbre de los hechos y de la tradicin, que su espritu se ha acostumbrado a ver como
intil todo esfuerzo que pretenda salvar esa enorme barrera, sin percatarse de que, al fin y al
cabo, no es ms que una barrera imaginativa. Demetrio Rodn es as el hombre
representativo de esos estados de sugestin.
La raz de tales prejuicios est unas veces en las creencias vulgares; pero otras veces arranca
del mismo campo de la ciencia. As ocurre, por ejemplo, con el prejuicio del struggle for life,
que a partir de Darwin ha sugestionado a tantos y ha producido monstruosidades psicolgicas
como la estudiada por Daudet en su novela La lutte pour la vie. Sabido es que Darwin, en su
clebre libro de El origen de las especies, formul por primera vez de un modo cientfico la
teora de la lucha por los medios de existencia como uno de los factores -de la evolucin
biolgica que viene a producir la seleccin natural de los individuos mejor dotados y ms
propios para la adaptacin al medio de vida dominante. Pero lo que en Darwin estaba dicho con
todas las reservas de un verdadero sabio, tom en sus discpulos el carcter de una afirmacin
absoluta, expresiva de una verdad incontrovertible; y aplicada esa afirmacin a la vida social
humana, la tradujo el vulgo, con el criterio del ms feroz egosmo, por la consagracin de la
ms despiadada competencia, en que el fuerte debe procurar seleccionarse a expensas del
dbil -puesto que de prevalecer stos, se contradira la ley natural de la especie-, y cada
hombre ser para los dems hombres como un lobo contra los dems lobos, segn la frase
clebre del filsofo ingls Hobbes. Y lo grave del caso fue que esa pedestre y positiva
interpretacin de la teora darwiniana, no slo hubo de sugestionar a los egostas y a los fuertes
-que vean as sancionados por la ciencia sus impulsos-, sino tambin a los generosos y los
dbiles, acostumbrados a obrar de otra manera; por donde los primeros repugnaron a ttulo de
sensiblera todo auxilio al prjimo, y los segundos creyeron que les corresponda soportar con
paciencia el papel de vctimas que naturalmente les tocaba, exagerando su misma debilidad y
renunciando a todo esfuerzo frente a los mejor dotados. El individualismo absoluto triunf en la
forma ms atomstica y antisolidaria.
Rafael Altamira y la teora del apoyo mutuo
Pero en aquellos mismos das en que as se apoderaba de la Humanidad la sugestin de la
lucha de cada uno contra todos, del mismo campo de la ciencia salan discretas advertencias en
punto a la relatividad de la teora llamada darwiniana y a la existencia en la vida natural de
hechos contrarios a los que aqulla supone como propios de la biologa. Y es interesante notar
que la expresin ms cientfica de esa primera rectificacin a la ley de la lucha, procediese de
un profesor ruso, Kessler (1880), as como su aplicacin concreta al estudio de la historia
humana la hiciese otro ruso, Metchnikoff, en su libro La civilisation et les grands fleuves
historiques (1889), dedicado en gran parte a probar que la cooperacin ha sido en todo tiempo
el agente principal de las grandes civilizaciones. Ahora es tambin un ruso, el prncipe Pedro
Kropotkin, quien recoge esa tesis y la desarrolla, con gran amplitud, en un libro cuya edicin
inglesa se imprimi no hace mucho y cuya edicin castellana acaba de ponerse a la venta. Hay
algo en mi vida que me liga personalmente con ese libro. Hace algunos aos, poco despus de
publicar mi Historia de la propiedad comunal, recib en Madrid una carta firmada por persona
desconocida, en que se me pedan noticias histricas acerca del colectivismo espaol,
aludiendo a un estudio que preparaba entonces Kropotkin. Contest lo mejor que pude a la
demanda y no volv a saber ms del asunto. La carta la conservo en mis legajos de
correspondencia; pero la haba olvidado por completo. Ahora, al ver el libro de Kropotkin, ha
vuelto el recuerdo a mi memoria; pero vanamente he buscado en estas pginas referencias a
hechos de esa parte de la historia espaola que, despus de mi libro, ha tratado con tan
insuperable maestra Joaqun Costa; y debo suponer que, o mi contestacin se perdi, o
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
72
Kropotkin, luego de enterarse de los datos relativos a nuestra Pennsula, los consider de
escaso inters al lado de los correspondientes a la historia de otros pases. Creo que en esto se
equivoca el ilustre escritor ruso. El sentido de las ideas y de las experiencias colectivistas
espaolas en pasados siglos y en el presente, tienen bastante relieve y originalidad (como
Costa ha demostrado) para que un historiador del apoyo mutuo los utilice como argumentos
de gran valor en la probanza de su tesis. El traductor espaol de Kropotkin ha querido, sin duda,
llenar el vaco, recordando a los lectores, en una nota, mi Historia de la propiedad comunal.
Le agradezco la cita; pero no basta, ni merece ser la primera despus de publicado el admirable
y documentado libro de Joaqun Costa.
Volvamos al de Kropotkin. Su objeto es el estudio de la cooperacin como un factor de la
historia social, reivindicando su lugar en ella, negado u oscurecido por los defensores de la
lucha por la existencia, y probando que ese lugar es el ms importante de todos para el
verdadero progreso y bienestar de las especies.
De modo que el libro contiene dos cosas: una rectificacin de la teora darwiniana y una
demostracin de la existencia real del apoyo mutuo en todas las sociedades y de la influencia
positiva que ejerce en la conservacin, propagacin y mejoramiento de las especies, segn la
finalidad de cada una. El autor expresa brevemente su posicin en el problema en la
introduccin a su obra:
( ) cuando ( ) se fij mi atencin -dice- sobre las relaciones entre el darwinismo y la
sociologa, no pude hallarme de acuerdo con ninguna de las obras que sobre tan importante
tema fueron escritas. Todas esfurzanse por probar que el hombre, gracias a su elevada
inteligencia y a sus conocimientos, puede moderar el rigor de la lucha por la vida entre los
hombres; pero sostienen asimismo que la lucha por los medios de existencia de todo animal
contra sus congneres, y de todo hombre contra todos los dems hombres, es una ley de la
Naturaleza. No poda aceptar esta opinin porque estaba persuadido de que admitir una
guerra despiadada por la vida en el seno de cada especie y ver en esta guerra una
condicin de progreso, era anticipar una afirmacin, no slo sin prueba alguna a su favor, sino
que ni siquiera tena el apoyo de la observacin directa.
Segn Altamira Kropotkin demuestra la realidad cientfica del apoyo mutuo
Como era natural -e imprescindible, tratndose de una teora que arranca de ideas darvinistas-,
Kropotkin ha comenzado su rectificacin en la propia esfera animal a que se refieren las
primitivas observaciones del gran naturalista ingls, y de donde se han sacado las
consecuencias aplicadas al vivir humano. Estudiando las sociedades y las costumbres animales
-cosa que, como es sabido, hacen ya todos los socilogos y no dejaron de hacer algunos
escritores antiguos- Kropotkin aduce, uno tras otro, todos los hechos, numerossimos, que
prueban cmo el apoyo mutuo juega un gran papel en la vida, cmo se sobrepone a la lucha
por sta (es decir, principalmente, por el alimento y la habitacin) en todas las especies, y cmo
ha sido necesario que los animales y los hombres lo utilicen para salvar las dificultades que a su
subsistencia y seguridad se han presentado.
Y en esto empieza por rectificar -hechos en mano- la creencia de que lo ms importante en la
biologa sea la lucha por los medios de existencia entre individuos de una misma especie,
con la demostracin de que no es el principal obstculo a la vida la competencia por el alimento,
sino los llamados por el mismo Darwin obstculos naturales a la plusmultiplicacin o
surmultiplicacin, o sea las contrariedades emanadas del medio fsico exterior, para vencer las
cuales precisamente hace falta el mutuo apoyo. Por esa necesidad esencial de su concurrencia,
es por lo que se ha impuesto ese factor en la vida. Kropotkin se esmera en hacerlo notar as,
fundando de este modo la condicin natural, inevitable, del apoyo mutuo. No se funda ste en
el amor, en la simpata, en la piedad o en otros sentimientos anlogos. El amor, la simpata y
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
73
el propio sacrificio -dice- desempean, ciertamente, un papel inmenso en el desarrollo
progresivo de nuestros sentimientos morales. Pero seguramente, ni en el amor, ni en la
simpata, se ha basado la sociedad de los hombres: est basada en la conciencia de la
solidaridad humana, aunque slo sea en el estado de instinto sobre el sentimiento
inconsciente de la fuerza que da a cada miembro la prctica del apoyo mutuo; sobre el
sentimiento de la estrecha dependencia de la felicidad de cada uno y de la felicidad de todos, y
sobre un vago sentido de justicia o de equidad, que conduce al individuo a considerar los
derechos de cada otro individuo como iguales a los suyos. Sobre esta amplia base, se
desarrollan los sentimientos morales superiores. El mismo Kropotkin ha tratado
especialmente esta parte de su doctrina en una conferencia titulada Justicia y moralidad, y en
unos artculos dedicados a discutir la Etica de Huxley, representante caracterizado de la
aplicacin radical del struggle for life a las relaciones sociales.
Kropotkin desarrolla su tesis en ocho captulos, que fueron, antes, otros tantos artculos
publicados en la Nineteenth Century, de 1890 a 1896. Los dos primeros hablan del apoyo
mutuo entre los animales, con ejemplos numerossimos que van desde los seres ms inferiores
de la escala zoolgica, sobre los que se han hecho observaciones adecuadas al caso, hasta los
mamferos superiores.
El nimo se conforta con esta visin nueva del vivir
En el tercero trata del apoyo mutuo entre los salvajes, y el asunto le lleva naturalmente al
estudio de la cuestin relativa al origen de la Sociedad, que para l est en la tribu y no en la
familia concreta. En el cuarto estudia su tesis en los pueblos brbaros, aceptando, pues, la
clasificacin tradicional de los estados de civilizacin, que distingue entre brbaros y salvajes.
En el quinto y sexto se ocupa con lo relativo al rgimen municipal de la Edad Media, y en los
dos ltimos, de los tiempos modernos.
La conviccin que claramente resulta de la lectura de este libro es en absoluto favorable a la
necesidad del apoyo mutuo en la vida, a sus efectos beneficiosos (muy superiores a los de la
lucha) y a la realidad de su prctica en todas las especies. El nimo se conforta con esta visin
nueva del vivir, arroja lejos la triste obsesin de la competencia implacable que legitima la
guerra y, el egosmo, y se levanta a nuevas aspiraciones de un futuro mejor en las relaciones
humanas.
No viendo ya en cada hombre un enemigo necesario, por ley de la Naturaleza, sino un
cooperador indispensable para nuestra vida y la de la especie, estamos ms prontos a
dejarnos invadir por las ms altas ideas del altruismo, que son, a la vez, las ms seguras
servidoras del inters individual en todo lo que ste tiene de legtimo. Sabemos ya que el apoyo
mutuo sirve de algo; que, lejos de contradecir el orden natural y la seleccin, contribuye a
afianzar la vida y a vencer los obstculos del medio en provecho de todos; y lo que nos pareci
sensiblera cuando estbamos bajo la presin de la tica deducida del darwinismo, se nos
muestra ahora como el cumplimiento de una ley que instintivamente cumplen los animales y
que el mismo hombre arrastra, a pesar de los ejemplos crueles de la maldad de algunos.
Admirable condicin la de un libro que fortifica el nimo, despierta la esperanza y destruye el
prejuicio de la animosidad!.
No es la nica obra de Kropotkin que produce ese efecto. Igual optimismo emana de la que,
con el ttulo de Campos, fbricas y talleres, ha venido a echar por tierra los abrumadores
clculos malthusianos. Y ese optimismo tiene a su favor que no es una pura y simple
explotacin de sentimientos y de retrica, sino una rigurosa deduccin de hechos observados y
comprobados cientficamente.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
74
De todo lo expuesto se puede deducir que el antiestatismo que caracteriza al anarquismo es
una consecuencia lgica de la moral del apoyo mutuo, que considera al ser humano con
genuinas esencias de ser sociable y comunitario, capaz de convivir con sus semejantes sin
necesidad de coacciones exteriores, porque hay en su propia naturaleza necesidades morales,
preponderantes sobre todas las dems necesidades, que lo incitan a la cooperacin y no a la
lucha.
Las consecuencias y proyecciones que se derivan de esos conceptos de solidaridad y ayuda
mutua hacia lo que debieran ser las bases de las estructuras sociales en una sociedad racional,
donde imperen la justicia y la libertad, forman la verdadera base del anarquismo considerado
como una filosofa de la conducta, tanto individual como colectiva. De ah que el anarquismo
propicie una moral del apoyo mutuo que haga innecesarias las coacciones gubernamentales y
permita una convivencia donde pueda convertirse en realidad la clebre expresin de Eliseo
Reclus: La ANARQUA es la ms afta expresin del orden.
Por otra parte, la moral del apoyo mutuo constituye uno de los basamentos ms slidos de las
concepciones econmicas de un socialismo integral, donde el ser humano no sea explotado por
otro ser humano ni por esa entelequia feroz y nefasta que es el Estado. Derivada hacia el
terreno econmico, la moral del apoyo mutuo propicia la cooperacin en verdaderos trminos
de igualdad, sin privilegios ni discriminaciones, que siempre contradicen las verdaderas
esencias del apoyo mutuo y la equidad.
Y si la humanidad ha luchado siempre por conseguir una justicia, una libertad y una felicidad
que hasta ahora jams ha conquistado, la moral del apoyo mutuo es tal vez el nico camino que
pueda conducirla hacia la consecucin de esos anhelos eternos.
Y la aplicacin prctica, real, de estas concepciones ha dejado ya de ser una utopa de
realizaciones lejanas en el devenir de la historia para convertirse en experiencias que ya se han
incorporado a la historia social de algunos pases, de lo cual proporcionamos algunos ejemplos
en otra parte de esta obra.
H) EL DERECHO NATURAL
El hombre, que es el animal pensador por excelencia, ha sido a travs de toda su historia un
animal fabricante de ideas, y las ha fabricado con profusin tal que actualmente se encuentra
como sumergido en un aluvin de concepciones contradictorias entretejidas en una espesa red
que lo tienen sujeto, confuso y enrollado. Y como la conducta es el producto de los impulsos
innatos -instintos- tamizados por el cedazo de nuestras concepciones -ideas-, la conducta
humana es contradictoria, dubitativa, confusa, como confusa, dubitativa y contradictoria es la
tica que encauza esa misma conducta. As, en cuanto concierne a la nocin del Derecho ha
habido en el pensamiento de todos los tiempos una confusin tal que an no han llegado los
pensadores y filsofos a ponerse de acuerdo sobre lo que el Derecho es.
Una de las definiciones del Derecho que ha sido ms caracterstica, y que ha influido en la
conducta general de las sociedades actuales ha sido la que hace Toms Hobbes en el captulo
XIV de su Leviathan:
El derecho de la Naturaleza, que los escritores llaman comnmente Jus Naturale, es la
libertad que tiene cada hombre pare usar su propio poder, como le plazca, para la conservacin
de su propia naturaleza, es decir, de su propia vida, y, consecuentemente, para hacer lo que en
su propio juicio y razn conciba como ms adecuado para ello.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
75
Por Libertad se entiende, conforme a la significacin propia de la palabra, la ausencia de
impedimentos externos, cuyos impedimentos pueden con frecuencia quitar parte del poder de
un hombre para hacer lo que quisiera, pero no puede impedirle usar el poder que le queda
segn lo que su propio juicio y razn le dictan.
La condicin del hombre es de guerra de uno contra todos (Hobbes)
Una ley de la Naturaleza (Lex Naturalis) es un precepto, o regla general descubierta por la
razn, que prohbe al hombre hacer lo que destruya su vida o elimine los medios para
conservarla y omitir aquello con lo que juzga se conservara mejor. Aunque los que hablan de
este tema acostumbran confundir Jus y Lex, Derecho y ley: pero estos trminos deben
distinguirse, porque el Derecho consiste en la libertad de hacer o dejar de hacer, mientras que
la Ley determina y liga a uno de ellos, de suerte que Ley y Derecho difieren tanto como
obligacin y libertad, que en una misma materia son incompatibles.
Y como la condicin del hombre (segn se ha declarado en un captulo anterior) es una
condicin de guerra de unos contra otros, en cuyo caso cada uno es gobernado por su propia
razn y no hay nada de lo que pueda utilizar que no sea una ventaja para l en la defensa de su
vida contra sus enemigos, de ello se sigue que, en tal condicin todo hombre tiene derecho a
todo: incluso al cuerpo de otro. Y, por lo tanto, mientras dura ese derecho natural de todo
hombre sobre todas las cosas no puede haber seguridad para ningn hombre (por fuerte o
sabio que sea) de vivir el tiempo que le permite vivir la Naturaleza ordinariamente a los
hombres. Y, consecuentemente, es un precepto o norma general de la razn que todo hombre
debe procurar la paz mientras tenga esperanza de alcanzarla, y cuando no la pueda
obtener debe procurarse y utilizar todas las ayudas y ventajas de la guerra. La primera
parte de cuya forma contiene la primera y fundamental ley de la Naturaleza, que es buscar la
paz y conservarla. La segunda, el resumen de todo el derecho de la Naturaleza, que es por
todos los medios que podamos defendernos.
Esta idea general del Derecho, que tiene como fundamento una idea prima que considera al ser
humano como posedo totalitariamente por una sola clase de sentimientos o instintos, tuvo su
oposicin tambin, en casi todas las pocas en que podemos dividir la historia del pensamiento.
Hobbes y toda la escuela que l representa consideran que el ser humano est regido, en
ltimo trmino, por el solo instinto de autoconservacin, lo que lo sita en un estado natural de
lucha o guerra -segn la expresin de Hobbes- general de uno contra todos, por representar
intereses resueltamente contrapuestos la conservacin de la propia vida con la conservacin de
la de los dems. Tal vez desde los, primeros albores del pensamiento humano -y una muestra
bien evidente de ello puede encontrarse en las ms puras esencias de la moral religiosa de
todas las pocas- se perfilaron concepciones totalmente dispares a ese pensamiento hobbiano,
viendo en el ser humano la manifestacin de un complejo de sentimientos e instintos que lo
incitan con igual fuerza a la conservacin de su propia existencia y a la conservacin de la
existencia de los seres cercanos: hijos, familia, tribu, raza, especie... y hasta algunas especies
amigas. Francisco Bacon (1561-1621) en Instauratio Magna, que es la obra que mejor expresa
la madurez de su pensamiento y de su ciencia, deca: Todos los seres vivos poseen el instinto
(appetite) para dos gneros de bienes: unos son los del individuo mismo y otros son los bienes
que sirven al individuo como parte de una entidad; este ltimo instinto es ms precioso y
ms fuerte que el primero, puesto que contribuye a la conservacin de algo ms amplio. El
primero puede calificarse de bien del individuo, el- segundo de bien de la comunidad. Siempre
ocurre que los instintos estn guiados por el deseo de conservar lo ms amplio. Y el propio
Darwin, cuyas teoras sobre la seleccin natural y la lucha por la existencia han sido
interpretadas de forma tan caprichosa que se las ha asociado de manera harto frecuente con
las concepciones de Hobbes, tiene ideas muy similares a las de Bacon al asentar que hay en el
hombre unos sentimientos sociales instintivos o innatos -que tambin se dan en muchas
especies animales- que se armonizan con los instintos de la propia conservacin. Hasta el
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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extremo de que Darwin ve las bases de toda moral en esos instintos sociales merced a los
cuales un animal se complace en la sociedad de los suyos, en cierta simpata para con ellos y
en la posibilidad de prestarles algunos servicios. Y aade an Darwin que la imposibilidad de
satisfacer ese instinto despertar en el individuo -segn refiere Kropotkin en Etica, origen y
evolucin de la moral- el descontento y hasta le har sufrir cuando al reconsiderar sus actos
encuentre que en talo cual caso ha obedecido no al instinto social sino a otros instintos que,
aunque ms poderosos en el momento, son tan slo pasajeros y no dejan una impresin
realmente honda. Es decir que Darwin considera que los instintos de sociabilidad son los que
tienen ms honda raigambre en la naturaleza humana y son los que forman el verdadero estrato
amplio y permanente de los sentimientos.
Tiene el derecho su asiento en la lucha de todos contra todos como asegura Hobbes?
As, pues, tiene el Derecho su verdadero asiento en los sentimientos e instintos a que se
refiere Hobbes y que dominan en las sociedades actuales o, en realidad, tiene su basamento
natural en la combinacin armnica de los instintos de autoconservacin con los de
sociabilidad, como indican Bacon, Godwin, Darwin y Kropotkin?
El carcter de dbil falsedad o slida certeza de algunos de los fundamentos esenciales del
anarquismo depende del esclarecimiento de esa cuestin. Si resultara que Hobbes tena razn
y la verdadera naturaleza del hombre fuese como indicaba l, los fundamentos ms esenciales
del marxismo estaran en lo cierto y las verdaderas esencias del anarquismo seran un error. Si
el ser humano, por la naturaleza misma de su ser, est en guerra y lucha natural con todos a los
dems individuos de su especie, la libertad, que condensa la ms amplia expresin del Derecho
segn el pensamiento anarquista, no slo sera un prejuicio burgus, segn la clebre
expresin marxista, sino que representara el ms grave peligro a los intereses de la comunidad
y la propia vida del hombre, y la sociedad slo sera imaginable sometida a los dictados de la
autoridad del ms fuerte, lo que es la negacin ms absoluta del anarquismo. Y si la
investigacin cientfica demuestra lo contrario, y en el ser humano coexisten los instintos de
autoconservacin y sociabilidad, la libertad no slo es conveniente a la vida del individuo y de la
comunidad, sino que es imprescindiblemente necesaria y es la ms alta expresin del Derecho
Natural, con lo que se solidifica de manera inalterable la esencia misma del pensamiento
anrquico. El anarquismo, pues, debe inquirir, si quiere basamentar slidamente su
pensamiento, en la verdadera naturaleza del Derecho Natural para contrastarlo con el Derecho
Consuetudinario con el fin de sentar las bases mismas de la nueva sociedad a la vez que
demuestra el error y la falacia de los fundamentos jurdicos de la sociedad actual.
En su verdadera esencia, el anarquismo es como un reajuste consciente de la conducta
humana a las leyes de la naturaleza. Miguel Bakunin, que ha sido uno de los maestros del
anarquismo que ms hondo supo llegar en las concepciones anarquistas., lo expres
magistralmente en ese fragmento titulado Dios y el Estado. En las pginas 25 y siguientes de
la edicin hecha por librera Comos, de Mxico, dice:
Qu es la autoridad? Es el poder inevitable de las leyes naturales que se manifiestan en la
sucesin y encadenamiento fatales de los fenmenos del mundo fsico y social. En verdad que
contra esas, leyes no cabe rebelarse, sino que es imposible. Podremos comprenderlas mal o no
conocerlas bien, pero nunca desobedecerlas; porque ellas constituyen la condicin fundamental
de nuestra existencia; nos envuelven, nos penetran, regulan todos nuestros pensamientos,
todos nuestros actos; y as, cuando creemos desobedecerlas, no hacemos otra cosa que poner
de manifiesto toda su omnipotencia.
S, nosotros somos en absoluto esclavos de esas leyes. Mas en semejante esclavitud no hay
humillacin alguna, porque la esclavitud supone un amo externo, un legislador extrao a aquel a
quien gobierna; y esas leyes no slo no estn fuera de nosotros sino que, por el contrario, son
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
77
inherentes y constituyen nuestro ser, toda nuestra individualidad, fsica, intelectual y
moralmente considerada; as vivimos, respiramos, obramos y pensamos slo en virtud de esas
leyes, sin ellas no somos nada. De dnde pues, podremos deducir el poder y el deseo de
rebelarnos contra su influencia? En sus relaciones con las leyes naturales, slo esta libertad le
queda al hombre: la de reconocerlas y aplicarlas progresivamente, de conformidad siempre con
el objeto de emancipacin individual y colectiva de la humanizacin del ser, propiamente
hablando, que persigue .
En resumen, nosotros reconocemos la autoridad absoluta de la ciencia, porque la ciencia no
tiene otro objeto que la reproduccin mental, reflexiva y tan ordenada como sea posible de las
leyes naturales inherentes a la vida material moral o intelectual de los mundos fsico y social,
que realmente no constituyen ms que un mismo mundo dentro de la naturaleza. Fuera de esa
autoridad, la nica legtima, porque es natural y conforme a la libertad humana, nosotros
declaramos a todas las dems falsas, arbitrarias y perniciosas.
Estas palabras de Bakunin dicen bien claro que el anarquismo est de tal modo vinculado a las
leyes de la naturaleza que es la expresin ms genuina de estas leyes.
El derecho es el conjunto de normas justas en las relaciones entre individuo y sociedad
Acordes con esas ideas, las concepciones anrquicas del Derecho han de ajustarse alo que
con arreglo a los conocimientos de las leyes naturales que el hombre haya adquirido pueda
entenderse por Derecho Natural. En realidad, en todas las pocas del pensamiento hubo
algunos aspectos del Derecho Natural que han habido de incorporarse a las concepciones
generales del Derecho. Y sobre todo en el pensamiento griego clsico ya fue objeto de amplia
discusin la oposicin entre el Derecho y la Naturaleza, entre lo que existe conforme a la ley, la
ley confeccionada, y lo que es segn la Naturaleza o Derecho Natural. Y es porque siempre
hubieron aspectos fcilmente perceptibles de la vida humana tan ligados a las leyes de la
naturaleza que a pesar de todas las mistificaciones religiosas, hubieron de tenerse en cuenta
para esbozar las reglas de conducta que habran de regir la vida colectiva.
Analizando lo que es en s el Derecho llegaremos a definirlo como el conjunto de acciones
que el individuo puede realizar en el seno de la comunidad sin lesionar los intereses de la
misma. (Tal vez convenga decir que cuando nos referimos a los intereses no aludimos slo a
los intereses materiales, sino a los de toda ndole).
En ltimo anlisis, el Derecho pudiera definirse como el conjunto de normas justas que
estabilizan las relaciones del individuo con la colectividad. No es el Derecho esa serie de reglas
por las cuales el individuo se defiende de la sociedad y la sociedad se defiende del individuo,
como se entiende en las concepciones oficiales del Derecho en la sociedad actual. Ese
concepto del Derecho como trinchera defensiva, fundamentado en las ideas hobbianas de que
el hombre vive en permanente lucha contra el hombre no se ajusta a una concepcin serena
del Derecho Natural. La estrecha alternativa de defenderse o atacar en que el Derecho
consuetudinario o histrico, completamente impregnado del lobismo de Hobbes, sita el
individuo y a la sociedad, no se ajusta a las leyes de la naturaleza en cuanto concierne a las
relaciones naturales que el hombre ha de mantener con los dems seres de la especie que con
l conviven. Y esa serie de normas justas que normalizan las relaciones del individuo con la
sociedad, segn el Derecho Natural, slo pueden establecerse analizando la verdadera
naturaleza del individuo y la sociedad para, entre ambas, deducir la naturaleza verdadera de
sus relaciones.
Considerado como un ente social qu es el individuo?
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
78
El individuo
Considerado como un ente social, como un miembro de la colectividad, qu es el individuo?
De acuerdo a los conocimientos que poseemos, sobre la naturaleza del hombre, ste se
asocia con sus semejantes por instinto, por necesidades circunstanciales o por necesidades
permanentes? Todos, sabemos que en la escala zoolgica hay especies cuya naturaleza exige
la vida en sociedad. La especie humana es de esta clase. Y lo es con cualidades especficas
que la hacen ms sociable que ninguna otra especie. No hay ninguna especie entre todas las
conocidas que disfrute de los medios de comunicacin que la especie humana posee -no nos
referimos a los medios de comunicacin inventados por el hombre, sino a los que son
inherentes a su propio organismo- para poder relacionarse con sus semejantes. Y los dones de
relacin son dones de sociabilidad. Para ejercer las facultades de relacin y comunicacin es
imprescindible la convivencia. Por otra parte, segn clculos estadsticos realizados por los
especialistas en la materia, alrededor del ochenta y cinco por ciento de los actos que el ser
humano realiza durante su vida son dirigidos hacia los dems -para beneficiarlos unas veces y
para perjudicarlos otras- y alrededor de un noventa y tres por ciento de su vida interna es
producto de las acciones de los otros. Quiere decir esto que la vida del individuo se proyecta
hacia los dems a la vez que la vida de los dems se proyecta en l de una manera tal, en una
u otra forma, que casi completan el total de su vivir. Y esta interrelacin es tal vez ms intensa
en las sociedades modernas, pero no es producto de esta civilizacin ms o menos falsa que
vivimos, sino que responde a las necesidades inherentes a la propia naturaleza del hombre.
Kropotkin, en las pginas 30-31 de Etica dice:
Ya en los comienzos de la vida social existi, naturalmente en cierta medida, la identificacin
entre los intereses del individuo y los de su grupo y as mismo lo encontramos entre los
animales inferiores. Pero a medida que se arraigan las relaciones de igualdad y de justicia en
las sociedades humanas va preparndose el terreno para el refinamiento de las mismas.
Merced a ellas el hombre se acostumbra a descubrir el reflejo de su conducta en la sociedad
entera, hasta el punto que llega a abstenerse de molestar a los otros renunciando a la
satisfaccin de un apetito o un deseo. Y hasta tal punto llega a identificar sus sentimientos con
los de los dems que se halla dispuesto a sacrificar sus fuerzas para el bien de sus semejantes
sin espera de recompensas. Slo estos sentimientos y hbitos calificados ordinariamente con
los nombres poco exactos de altruismo y espritu de sacrificio, son los que a mi, juicio
corresponden propiamente al dominio de la moral, aun cuando la mayora de los escritores los
agrupan junto al sentimiento de justicia.
Puede concluirse de lo aducido anteriormente que el individuo integra la comunidad cumpliendo
leyes inseparables de su propia condicin como especie animal que ocupa un lugar
determinado en la escala zoolgica, y que esta integracin a la comunidad est regulada por
algunas normas o leyes naturales que tampoco pueden separarse ni ser ajenas de sus propias
peculiaridades como especie.
La sociedad
Aunque la sociedad no es posible sin el individuo, y cada individuo es un sumando cuya suma
es la sociedad, esta ltima adquiere personalidad cuando se le considera como un ente, y a
pesar de que el individuo contribuye con su parte alcuota a la formacin de la sociedad, la
personalidad del individuo no llega a fundirse de una manera absoluta con la colectividad, e
individuo y colectividad forman dos entes bien diferenciados en mltiples aspectos. De ah la
histrica pugna entre individuo y colectividad en todas las formas histricas de sociedad en las
que no se supo compatibilizar la vida individual con la vida colectiva.
El origen y objetivo de la sociedad es el mejoramiento de la vida individual
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
79
El origen y el objetivo de la sociedad tuvieron como base el mejoramiento de la vida individual.
El ser humano se agrup con otros seres para obtener ciertos beneficios comunes e inherentes
al propio agrupamiento. Adems de la necesidad intrnseca de la vida instintiva del hombre, que
lo declinaba hacia las relaciones con los dems hombres, la necesidad de la ayuda mutua para
la realizacin de algunas labores originaron las primeras manifestaciones de sociedad. Y estas
sociedades primitivas hubieron de basarse en cierta reciprocidad en esfuerzos y beneficios y en
ciertas normas de conducta para las horas no dedicadas a los trabajos colectivos pero s
convividas en comn. Y tambin de ah hubieron de surgir los primeros rudimentos del Derecho.
El Derecho es un producto de la vida colectiva, como lo es la tica y la Justicia. Porque el
Derecho, como la tica y la Justicia, son modos de convivencia y de comportamiento humanos
en relacin con los dems humanos que ros rodean. Si el ser humano no hubiera tenido
necesidad de relacionarse con los dems seres de su especie no hubieran nacido en l las
nociones de la tica, de la Justicia, del Derecho, del Deber. Su comportamiento hubiera estado
siempre regido por el nico inters de su exclusiva supervivencia. Y el egosmo ms acendrado
hubiera sido su nica y necesaria norma de conducta.
El Derecho, pues, es una resultante del agrupamiento de la vida en colectividad, de la sociedad.
La vida colectiva, la vida en sociedad, implica para cada uno de sus componentes una serie de
derechos y una serie de deberes que son los dos cauces por los que ha de deslizarse en su
comportamiento. Esos derechos yesos deberes, cuyo conjunto denominamos Derecho Natural,
han de estar en relacin directa y armnica con los objetivos esenciales de la vida en sociedad.
Los objetivos originales de la asociacin de los individuos se polarizan en el inters que cada
uno de los asociados tiene por mejorar sus formas de vida y en defenderse de los elementos de
toda ndole que tienden a dificultar el libre desenvolvimiento de su vivir. Como estos beneficios
de la vida colectiva slo pueden producirse por ciertas cantidades y especies de esfuerzos
aunados, cada uno de los asociados ha de sumar forzosamente su esfuerzo al de los dems. Y
de ah proviene el deber de contribuir a la produccin de los beneficios para disfrutar del
derecho al goce de la parte alcuota de bienes, de cualquier ndole que fueren, que produjo el
esfuerzo colectivo. Y en esta situacin el equilibrio entre el derecho y el deber. Origina el
verdadero Derecho Natural. Esta definicin del Derecho Natural adolece, empero, de confusa,
pues el equilibrio entre el deber y el derecho es muy fluctuante, segn las peculiaridades de
cada uno de los individuos asociados y segn el principio de justicia que se adopte; Si privase el
criterio en la interpretacin de la justicia de dar a cada quien con arreglo a sus merecimientos,
cada miembro de la sociedad recibira de los beneficios conseguidos del esfuerzo comn la
parte correspondiente a una equivalencia del esfuerzo que l aport para la consecucin de
aquellos beneficios. Este es el criterio terico de la justicia en los sistemas; actuales de vida.
Pero esta interpretacin del Derecho Natural no se ajusta a la verdadera naturaleza del ser
humano ni a los verdaderos y naturales objetivos de la sociedad. Si el ser humano se asocia
para mejorar su vida y a esa asociacin aporta todo el esfuerzo de que es capaz, para que esa
comunidad cumpla plenamente su cometido debe ofrecer a cada uno de sus miembros los
mismos derechos al disfrute de los beneficios que la asociacin haya producido. Y en una
interpretacin natural de la justicia, si el individuo aport a la consecucin de los bienes
colectivos los esfuerzos que le permitieron sus capacidades, no se le puede privar de ninguno
de los derechos de que disfruten los dems miembros, sean cuales fueren los esfuerzos
aportados por cada uno de ellos.
De lo apuntado en prrafos anteriores podra colegirse que queremos decir que el nico origen
de la sociedad es motivado por el exclusivo inters egosta de gozar individualmente y en la
mayor proporcin posible de los beneficios que reporta la vida colectiva, pero no es as. Junto al
inters de autoconservacin (egosmo), al ser humano lo induce a la vida social un sentimiento
natural de solidaridad y apoyo mutuo que ya Darwin apuntaba que se encuentra en lo ms
ntimo de nuestro vivir como un instinto superior de conservacin de la especie; superior incluso
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
80
al instinto de conservacin propia. Con arreglo a este criterio, entre los motivos originarios de
las sociedades humanas se perfila como supremo motivo natural el de la conservacin de la
especie, que lleva implcitos los sentimientos de ayuda mutua y solidaridad. La frmula que
mejor cumple esos objetivos naturales de la vida en sociedad es, pues, sin duda alguna, la que
establece que de cada uno segn sus fuerzas y a cada uno segn sus necesidades, pues es
la mejor manera de superar el valor de cada una de las individualidades componentes de la
sociedad. Con lo que la sociedad misma, que en definitiva no es otra cosa que la suma de las
individualidades que la componen, supera su propio valer.
No hay ninguna clase de privilegios justos
De ah la falsedad y la injusticia de los principios sociales que establecen y justifican los
privilegios, incluso los llamados privilegios justos. En buena justicia no hay privilegios justos.
Los privilegios justificados como una recompensa a la mayor o menor aportacin a los bienes
colectivos son, fundamentalmente, tan injustos como los que se atribuyen a una distincin
natural originada por los favores divinos. Porque el verdadero origen y objetivo de la sociedad
no es un contrato mercantil en el que se evalan y equiparan las aportaciones y los beneficios,
sino un contrato social de solidaridad y ayuda mutua en el que cada quien aporta lo que puede
y se beneficia de lo que necesita, siempre que ese beneficio no represente detrimento del
beneficio a que, por la misma razn, son acreedores los dems. Si el criterio de la equivalencia
entre la aportacin y el beneficio primara estrictamente incluso en las sociedades actuales,
nuestra especie desaparecera, pues los individuos que nada aportan por su tempransima edad
pereceran al no recibir tampoco nada.
J. J. Rousseau, en la pgina 24 de Le contrat social, en la edicin de la librera de Henri
Bziat, de Pars, dice: Trouver une forme dassociation qui defense et protge de toute la force
commune la personne et les biens de chaque associ, et par laquelle chacun, sunissant a tous,
nobeisse pourtant qua lui meme, et reste aussi libre quauparavant. (Encontrar una forma de
asociacin que defienda con toda la fuerza comn la persona y los bienes d cada asociado, y
por la cual, cada quien, unindose a todos, no obedezca, empero, ms que a l mismo y
contine siendo tan libre como lo era antes.) Y lo que dice Rousseau en el aspecto poltico de la
sociedad, que implica el que cada quien, al unirse a los dems, se beneficia de esa unin sin
haber de sacrificar su propia libertad, puesto que aquella unin fue voluntaria y a ella aporta, de
manera librrima, cuanto le permiten sus capacidades, puede considerarse como la misma
esencia que impregna a todos los aspectos naturales de la sociedad considerada como una
necesidad humana.
En la poca en que nos toc vivir, el humano, al quebrarse el cordn umbilical que lo une con el
mundo interno del humano hembra que lo gest, se encuentra ya como miembro de una
sociedad que l no form y a la que forzosamente ha de pertenecer. Este hecho mismo, que se
traduce en una serie de deberes insoslayables, ha de representar, a su vez, tambin, una serie
de derechos inalterables. Tal vez sea en ese momento donde ms pueda apreciarse el
verdadero resultado de la vida social. En una sociedad mercantilista, donde a cada uno se le
recompensa con arreglo a su aportacin, en buena lgica, al recin nacido, que nada aport
an, nada debera drsele. Ni siquiera considerando la posterior aportacin que potencialmente
radica en el nio, pues segn la teora de la recompensa ya habra de adivinarse en el recin
nacido su aportacin posterior para, con arreglo a ella, prodigarle ms o menos beneficios;
como prstamos equivalentes a una justipreciacin de su posterior aportacin a los bienes
colectivos; pero como ello es totalmente imposible, la sociedad se encuentra en el dilema de no
dar nada al recin nacido o romper su principio de la recompensa y considerara todo ser venido
al mundo con el derecho inalienable de recibir todo cuanto la sociedad pueda ofrecerle para el
buen desarrollo de su personalidad integral.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
81
Y este Derecho Natural que todo ser humano que viene al mundo tiene a las mejores formas de
supervivencia, tericamente reconocido por todas las legislaciones del mundo civilizado, es la
ms elemental de las formas en que se manifiesta en nuestra sociedad la frmula que establece
que de cada uno segn su capacidad y a cada uno segn su necesidad.
El derecho natural es una deduccin de las leyes naturales
De esas premisas que venimos exponiendo se deduce que, por Derecho Natural, todo humano
debe tener iguales probabilidades de acceso que cualquier otro humano a las riquezas que la
humanidad produce y a las que en la naturaleza se dan sin la necesidad de la produccin
humana. Quiere decir eso que todo ser humano tiene igual derecho que cualquier otro humano
a los elementos necesarios para el mejor desenvolvimiento de su vida. Tanto de su vida fsica
como de su vida squica.
El Derecho Natural es, pues, una deduccin lgica de las leyes naturales que encauzan la vida
humana. Hay unas leyes en la naturaleza por las cuales se desenvuelve -o debe desenvolver-
el vivir de los seres humanos. Escarceando en esas leyes podemos deducir la verdadera
naturaleza del Derecho Natural, pues es de lgica incontrovertible que el derecho a vivir con
arreglo a esas leyes es la esencia misma del Derecho Natural. Estableciendo, pues, las
principales leyes que debieran regir el vivir humano habremos encontrado los verdaderos
fundamentos de ese derecho.
Una de las leyes fundamentales de la naturaleza humana estriba en sa suprema tendencia
hacia los ms amplios estadios de felicidad. Y todo el hacer de su vivir se encamina hacia la
consecucin de esa felicidad. As, pues, uno de los fundamentos bsicos del Derecho Natural
es el derecho que todo humano tiene a luchar por su bienestar. Eso implica el ejercicio de una
libertad que est en consonancia con la propia naturaleza humana. El ser humano es libre hasta
por su propia constitucin fsica. Dentro de las limitaciones que le imponen las leyes naturales
que mantienen su vida, el ser humano precisa de una libertad de accin que le permita buscar y
conseguir los elementos de diversa ndole que le son necesarios para la continuidad y
superacin de su existencia. Esa libertad va ligada a sus relaciones con la Naturaleza, de la que
es producto y de la cual vive. Otro de los fundamentos bsicos del Derecho Natural estriba,
pues, en el ejercicio de la ms amplia libertad que es imprescindible y necesaria a la naturaleza
humana.
El carcter social de la vida es universal
Otra de las leyes esenciales de la humana naturaleza es su sociabilidad. En realidad, el
carcter social de la vida es universal. Todas las manifestaciones de la vida son
manifestaciones de sociabilidad. Desde el ms simple elemento atmico hasta el ms grande
de los sistemas estelares, toda manifestacin de la vida es una manifestacin de fuerzas
coordinadas, de fuerzas, solidarias, de sociabilidad. Y la sociabilidad humana no es sino esa
misma tendencia natural valorizada por el pensamiento y la razn. Qu son los organismos
vivos, desde los ms simples hasta los ms diferenciados, sino verdaderas sociedades,
asociaciones de elementos biolgicos? En realidad, todo ser viviente es una sociedad, como
toda sociedad, animal o humana, es un ser viviente. El derecho a la sociabilidad es otro, pues,
de los grandes fundamentos del Derecho Natural. Y una consecuencia de la naturaleza sociable
del ser humano y su tendencia suprema hacia la felicidad se encarna en el postulado que
asienta que las normas de convivencia humana han de tener como base y orientacin la
consecucin en el mayor grado posible, de esos estadios de felicidad a que la humanidad
aspira desde siempre.
Nos aventuramos a decir que el concepto anrquico del Derecho Natural pudiera polarizarse en:
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
82
Primero. Todo ser humano tiene iguales derechos que cualquier otro humano a las riquezas
naturales y a las riquezas que la humanidad produce.
Segundo. Todo ser humano tiene derecho a la ms amplia libertad de accin encaminada a la
consecucin de esa felicidad a que aspire toda su naturaleza.
Tercero. Todo ser humano tiene derecho a que las normas de convivencia que regulan la
sociedad en que se desenvuelve se encaminen hacia la consecucin de las mejores formas
posibles de felicidad a que por propia naturaleza el ser humano aspira.
Como consecuencia lgica de esta concepcin anrquica del Derecho Natural ha de surgir una
concepcin anrquica del Deber Natural, que tambin podra polarizarse en:
Primero. Todo ser humano tiene el deber de contribuir en la medida de su capacidad a la
conservacin de las riquezas naturales y a la produccin de las riquezas fabricadas.
Segundo. Todo ser humano tiene el deber de respetar la ms amplia libertad de cualquier otro
ser humano en su accin encaminada hacia la consecucin de su felicidad.
Tercero. Todo ser humano tiene el deber de contribuir a que las normas de convivencia y la
convivencia prctica se encaminen hacia las mejores formas de bienestar y felicidad colectivos.
Es cierto que algunos pensadores anarquistas, llevados por su gran pasin por la libertad, han
considerado las nociones de derecho y deber como ajenas a los ideales anrquicos, pues
pueden implicar coacciones que limiten en mayor o menor grado la libertad. Tal es el caso del
amoralismo nietszcheano y el egosmo stirneriano; pero si es imposible negar que el ser
humano pertenece a una especie zoolgica sociable y que nicamente en sociedad puede
desenvolverse plenamente su naturaleza, debe deducirse que las sociedades que el hombre
crea han de tener como fundamento algunas normas de conducta, lo que, en definitiva, es la
moral, y que esa tica o moral lleva implcitos unos derechos y unos deberes que aunque no
representen ninguna forzada coaccin limitativa de las libertades naturales s orientan y
encauzan la vida social. De ah la necesidad de una clara concepcin del Derecho Natural que
compatibilice los instintos y los anhelos humanos con el desenvolvimiento normal de la vida
colectiva.
I) ANATOMA DE LA CONDUCTA
Pensamos que para comprender mejor la tesis que desarrollamos en este apartado es;
conveniente analizar algunas de las incgnitas que van implcitas en el propio desarrollo de esa
tesis que es el meollo mismo del tema que abordamos, puesto que no es posible averiguar los
fundamentos de una moral sin haber esclarecido lo que pueden ser las esencias de la conducta,
ya que la ligazn entre ambas es indisoluble. Para ello vamos a intentar introducirnos en el
intrincado laberinto d la conducta humana.
Segn las concepciones generales que siempre han prevalecido al enjuiciar la conducta del ser
humano, la voluntad es al propio tiempo el motor iniciador y regulador de las acciones, por lo
que es preciso que tratemos de analizar lo que es la voluntad.
Facultad del alma que mueve a hacer o no hacer una cosa. Esa es la definicin condensada y
simple que el diccionario que tenemos a la vista hace de esa facultad considerada por algunos
como la esencia misma de nuestro vivir.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
83
J. Ferrater Mora, en su Diccionario Filosfico dice: "La voluntad se entiende principalmente
en tres sentidos: 1) Psicolgicamente como un conjunto de fenmenos psquicos o tambin
como una facultad cuyo carcter principal se halla en la tendencia. 2) ticamente como una
actitud o disposicin moral para querer algo. 3) Metafsicamente, como una entidad a la que se
atribuye absoluta subsistencia y se convierte por ello en sustrato de todos los fenmenos. Estas
tres significaciones de la voluntad caracterizan las diferentes acepciones del voluntarismo, pero
junto con la distincin, necesaria en toda investigacin filosfica, debe reconocerse que en casi
todas las doctrinas voluntarias se proclama el dominio de la voluntad en las tres esferas y se
pasa insensiblemente de la Psicologa a la Metafsica .
Y al margen de estas acepciones oficiales y tcnicas, la idea general que cualquiera puede
tener de esa expresin jams vara de la facultad librrima que todo ser humano tiene de
realizar o no su prxima accin. Fuera de esta concepcin no hay idea posible de la voluntad. Y
este concepto ha estado y est de tal forma arraigado en la mentalidad humana que son muy
escasos los semejantes nuestros que difieren de esa opinin. A ese respecto, el doctor Georges
Matisse, en su libro Larrangement de Iunivers par Iesprit, dice en la pgina 134:
La fuente inicial de esta creencia responde a la espontnea ilusin del hombre, que toma sus
representaciones mentales como una primer causa.
Concebido as, naturalmente, el concepto de voluntad ha sido apropiado, sostenido y defendido
por las colectividades sociales. Estas colectividades sociales tienen una tendencia invencible de
transportar a ficciones abstractas, a fin de justificar por una aparente explicacin, las reglas
utilitarias -jurdicas y morales- que forman su arquitectura. Reglas que no saben desprender las
razones ele orden prctico. La voluntad, en este segundo aspecto, se presenta como una
ficcin moral -y casi siempre religiosa y teleolgica- que nada tiene que ver con los fenmenos
psicolgicos. Esta sirve, en el juego social, para atribuir a un individuo la responsabilidad de los
actos que ejecuta.
Empero, ser bueno que esa idea dominante en cuanto concierne a cualquier concepto relativo
a la personalidad humana la enfrentemos a los conocimientos cientficos que actualmente el
hombre posee sobre su propia realidad fsica y veamos el grado en que puede concordar con
ellos.
En esa labor tiene inexcusable prioridad el definir la funcin de la voluntad en el vivir humano. Y
esta funcin no puede ser otra que la de regir siempre las acciones. Como el nico objetivo de
la voluntad es esa funcin, sta ha de estar indisolublemente unida a los actos. No hay, pues,
otra forma de estudiar la anatoma de la voluntad que estudiando el mecanismo de las
acciones.
Un acto cualquiera es una serie de movimientos encaminados a un objetivo
Muy a pesar de las veleidades de la ciencia, a travs de ella ha conseguido el hombre conocer
algunas verdades concernientes a su propia naturaleza que le han abierto ventanales muy
amplios en el horizonte de su propio vivir. As, hoy, el hombre sabe casi hasta los ms mnimos
detalles sobre el mecanismo de sus acciones. Y se ha comprobado con repetidas
experimentaciones que cualquier accin humana se produce bajo las caractersticas que
tratamos de esbozar:
Un acto cualquiera es una serie de movimientos encaminados a un objetivo. Cualquier
acto de nuestra conducta est encuadrado en alguna de estas dos series: movimientos internos
-circulacin de la sangre, proceso de la digestin, etc.-, y movimientos externos -en el que estn
incluidos todo lo considerado realmente como actos- o los movimientos internos casi todos son
reflejos y escapan al control de eso llamado voluntad. En cambio, casi todos los movimientos
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
84
externos -los actos- se incluyen, salvo rarsimas excepciones, bajo el dominio absoluto de la
voluntad. De la fisiologa, pues, de est serie de movimientos hemos de ocuparnos para
investigar hasta el punto en el que ellos estn controlados, regidos e impulsados y hasta en qu
dependen de algo que no sea la propia fisiologa orgnica.
La conducta del ser humano est formada por sus actos
La conducta del hombre est formada, pues, por sus actos. Fuera de los actos no hay conducta
posible. Incluso las manifestaciones que se pueden considerar ms abstractas de la conducta
han de convertirse en acciones para que tengamos alguna nocin de su existencia.
Investigando la verdadera naturaleza de las acciones y escudriando hasta lo ms hondo de
donde el conocimiento humano puede llevar hoy, se ha establecido un cuadro casi acabado de
la fisiologa de la conducta o de las acciones. Ya en 1901 J. P. Pavlov, el clebre fisilogo ruso,
premio Nobel de medicina en 1904, demostr con sus experimentos de laboratorio que la
totalidad de la conducta animal est regulada por la naturaleza de sus reflejos. Su clebre teora
sobre los reflejos condicionados e incondicionados, demostrada hasta la saciedad por sus
experimentos, sent la primera piedra del vasto edificio cientfico que se ha ido levantando
sobre la fisiologa de las acciones del animal (incluido el hombre, como se ha comprobado
plenamente despus). Luego, los descubrimientos histolgicos del sabio espaol Santiago
Ramn y Cajal, que establecieron casi definitivamente la estructura y comportamiento de las
clulas del sistema nervioso (incluido el complicado sistema neuronal del cerebro), unido a los
descubrimientos sobre el magnetismo y la electricidad fisiolgicos, con todo su cortejo de
influencias sobre las permanentes descargas de iones, fotones y electrones que recibe el
organismo, han ido consolidando las teoras esbozadas por Pavlov y equilibrando los primeros
tanteos que acompaan siempre a todo descubrimiento.
Con arreglo a toda esa gama de aportaciones cientficas, hoy estamos en condiciones de
afirmar que la conducta humana se rige bajo el regular orden siguiente:
Primero. Desequilibrio, alteracin, modificacin (variacin, en suma) del medio que envuelve al
organismo.
Segundo. Acuse, por el sistema nervioso, de esa variacin del medio; transmisin, por ese
mismo sistema, hasta la regin cerebral adecuada, y excitacin del grupo de neuronas de la
respectiva regin.
Tercero. Irradiacin hacia el sistema nervioso y muscular adecuado de los estmulos que
acomodan la parte afectada del organismo al medio que vari.
Todo este proceso, que la brevedad del espacio nos obliga a esquematizar excesivamente, se
realiza mediante una serie de combinaciones qumicas, ya que todas las excitativas nerviosas y
musculares imprescindibles a cualquier accin no son otra cosa que descargas qumicas ms o
menos sutiles. A eso se debe la sensacin de cansancio que provoca cualquier accin
continuada. Incluso las actividades llamadas intelectuales, cuando pasan de cierto lmite
provocan malestar y hasta trastornos serios, dado que ese ejercicio, al ser producto de
combinaciones qumicas, genera sustancias de desecho que al no ser expulsadas
suficientemente intoxican las neuronas.
Podemos, pues, afirmar que cualquier accin o movimiento se debe a la dinmica de una serie
continuada de descargas qumicas o una sucesin intermitente de ondas electromagnticas.
Y hasta hoy la ciencia no ha encontrado otra gnesis de los actos. Entonces, si la voluntad es
necesaria y exclusivamente una entidad orientadora y controladora de los actos, y stos son
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
85
una conjuncin determinada de descargas qumicas y ondas electromagnticas cul es la
naturaleza de la voluntad?
Llegados a este punto es necesario presentar esta disyuntiva:
Primero. La voluntad es un rgano material ms o menos sutil que forma parte de nuestra
anatoma y est sujeto al mecanismo de nuestra fisiologa, o
Segundo. La voluntad es un ente metafsico, ajeno a nuestra anatoma e independiente del
mecanismo general de nuestra fisiologa, o
Tercero. La voluntad es un producto del funcionamiento general o especfico de nuestro
organismo, en funcin parecida a lo que es una sinfona como resultado del funcionamiento
general o especfico de los instrumentos que producen los sonidos.
El primer apartado de nuestra disyuntiva no ha sido corroborado por la ciencia, ya que hasta
ahora no se ha podido localizar ninguna partcula o regin orgnica que merezca ese nombre y
ese atributo.
El segundo apartado de la disyuntiva responde a la concepcin clsica, religiosa y
generalmente aceptada sobre la voluntad.
El apartado tercero, que es el ms cercano a la realidad de los conocimientos cientficos que el
hombre posee actualmente, nos lleva forzosamente a la negacin del concepto caracterstico de
la voluntad, dado que si sta es el producto del funcionamiento orgnico, siempre estar
determinada por las peculiaridades de ese funcionamiento y por los materiales con que el
funcionamiento se realiza, en cuyo caso la facultad caractersticamente volitiva de no estar
determinada por causa alguna se derrumba estrepitosamente y el concepto esencial del
voluntarismo desaparece.
Eso adems de que, cronolgicamente, en este caso la voluntad pierde su esencia directriz y
rectora, ya que al ser un producto del funcionamiento general de nuestra fisiologa, su
existencia y funcionamiento es posterior al funcionamiento que le da origen, lo que nos lleva de
la mano a la negacin de la voluntad misma, puesto que mal pudo regir una actuacin de la que
es, producto. Y sin la accin rectora de la actuacin no hay voluntad posible.
La voluntad es una ficcin mental
El resultado final, pues, de la disyuntiva planteada se simplifica con esta otra disyuntiva ms
concreta:
a) La voluntad es un ente metafsico ajeno, superior y de naturaleza diferente a nuestra
anatoma y fisiologa, o
b) La voluntad es una ficcin mental que nada tiene que ver con los fenmenos
fundamentalmente caractersticos de la vida humana.
Las consecuencias a que cualquiera de esos dos resultados nos lleva en el concepto general de
la vida social y el concepto especfico de la justicia son fundamentales para cimentar las
concepciones de la moral.
Se debe comprender que todas estas consideraciones, tienen un significado amplsimo y se
aplican a la conducta general de todo ser vivo, y pudieran condensarse diciendo que toda la
conducta animal tiene como origen y finalidad la adaptacin al medio en que se desenvuelve,
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
86
tanto fsica como moralmente considerado. Esa definicin puede causar asombro y aversin a
las personas que rinden culto a la personalidad humana y al genio creador del hombre, por el
que ms que adaptarse al medio, se confecciona su propio ambiente con arreglo a sus
necesidades y sus caprichos. Esa prevencin es comprensible, pero injustificada, puesto que la
definicin dada por nosotros no niega ese afn modificador del ser humano (que por otra parte
es una ley animal muy generalizada, puesto que no hay animal que no trate de modificar el
medio con arreglo a sus necesidades), sino que le encuentra un origen diferente al que le
quieren dar los partidarios de la teora que considera al hombre como posesor de facultades
internas capaces de crear necesidades y acciones no derivadas de otra causa que su propio
capricho. La idea que considera que toda la conducta humana se encamina a la adaptacin del
vivir al medio en el que el vivir se desenvuelve, segn la experiencia ha podido demostrar,
comprueba que toda adaptacin al medio significa un cambio del medio mismo, y que todo
cambio es una nueva adaptacin -a un medio ms amplio o ms restringido esta vez-. Ahora,
donde radica la verdadera discrepancia entre nuestro pensamiento -ajustado a la experiencia
cientfica- y el pensamiento de quienes consideran al hombre posesor de esas facultades
internas que le permiten, como a Dios, crear las cosas sin otro antecedente que su propia
voluntad, es en que a todas las acciones humanas nosotros hemos encontrado un estmulo que
las origina, y todas las noticias cientficas que sobre el particular tenemos confirman de manera
categrica esta tesis.
Los reflejos condicionados determinan en gran medida la conducta
Y como apoyo a nuestro criterio permtasenos citar el experimento realizado por el doctor
Ischlondsky con un nio de apenas tres meses de edad. Buscando Ischlondsky detalles en el
mecanismo de la induccin -la induccin es un descubrimiento debido a Ischlondsky por el cual
se explican fisiolgicamente la mayora de los problemas presentados por el sicoanlisis y la
escuela freudiana-, someti al nio de referencia a un experimento concerniente en aplicar un
cauterio elctrico de muy baja tensin (pues la sensibilidad a las corrientes elctricas es muy
acusada en esa edad) con el que caus una ligera excitacin en la planta de un pie del nio. La
inmediata reaccin del paciente fue la contraccin y retiro de la pierna correspondiente al pie
afectado, acompaado todo ello de un llanto pasivo. Hay que advertir que en esta primera fase
del experimento el nio no vio el cauterio ni al experimentador. En la segunda fase del
experimento Ischlondsky dej que el nio viera al experimentador y al cauterio y aplic de
inmediato la excitacin en el mismo grado que la anterior. La reaccin esta vez fue algo ms
violenta y el nio retir las dos piernas con un llanto ms agitado. Ischlondsky repiti durante
tres das consecutivos, a una vez por da, el mismo experimento, dejando que el nio viera al
experimentador y el aparato antes de efectuar la excitacin, sin que la reaccin del paciente se
presentara hasta que se le aplicaba el cauterio. Pero al cuarto da, al ver el cauterio y al
experimentador, el nio contrajo las dos piernas violentamente y comenz a llorar con
desesperacin. La excitacin no se realiz aquel da, y al siguiente se anestesi la parte que
haba de afectar el cauterio, de manera que la aplicacin fuese insensible para el nio. En estas
condiciones, cuando se intent hacer el experimento, viendo el nio al experimentador y el
aparato tuvo la misma reaccin que el da anterior, llorando y contrayendo las dos piernitas. No
obstante ello, se le aplic al nio el cauterio en la parte anestesiada, asegurndose que estaba
realmente insensible al cauterio. Ischlondsky tuvo que repetir durante nueve das consecutivos
la operacin insensibilizando al nio para conseguir la pasividad primitiva, que permiti aplicarlo
sin llanto ni contraccin previa, an habiendo visto bien el nio al experimentador y el aparato.
Ischlondsky explica as el experimento: Al recibir el nio la molesta excitacin en la planta de
su pie, las terminales perifricas de su sistema nervioso transmitieron al sistema nervioso
central la sensacin y ste produjo la excitacin motriz de la regin de la corteza cerebral que le
perteneca, promoviendo la transmisin nerviosa cuyo efecto fue la contraccin muscular que
retir la pierna del lugar de la molestia. Por una excitacin simptica -induccin- (algo muy
parecido a lo que ocurre entre la estacin radiotransmisora y el aparato receptor) se produjo
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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simultneamente la excitacin de la corteza cerebral que impulsa el llanto. Y todo ello origin la
compleja conducta del nio, que lloraba y contraa sus piernas. Cuando el experimento se
acompa de la sensacin visual en el nio, por el mecanismo de los reflejos condicionados de
Pavlov, la sensacin de molestia la asoci el nio a la presencia del experimentador y el
aparato, cuya combinacin bast al cuarto da para provocar en el paciente la reaccin
prematura al dolor por la simple sensacin visual, la que provocaba en la corteza cerebral las
dos excitaciones motivadoras de la contraccin muscular y el llanto. Despus, por inhibicin, al
no percibir la sensacin molesta en la planta, del pie, la excitabilidad provocada por la visin se
fue atenuando, por la falta de su estmulo primitivo, hasta desaparecer totalmente y, al dcimo
da, el nio permiti pasivamente y sin reaccin previa la aplicacin del cauterio .
Experimentos parecidos a ste se han realizado sobre personas de muy diversas condiciones, y
sus reacciones han variado con arreglo al grado de anormalidad cerebral. As, cuando las
regiones de la corteza cerebral a que corresponden especficamente los fenmenos que se
estudian sufren alguna lesin, no estn adecuadamente desarrolladas o sufren un desarrollo
excesivo, las reacciones de los pacientes son de un ilogismo algunas veces curiossimo. Eso
explica las rarezas de todos los grados de la demencia. La conducta de las personas afectadas
de lesiones o alteraciones en la anatoma o fisiologa cerebrales responde, tambin, al
funcionamiento de esas partes extremadamente delicadas del organismo.
Y por su parte, el doctor Santiago Ramn y Cajal, el clebre sabio espaol, agrega en un escrito
citado por Enrique Lluria en el libro Evolucin Superorgnica, editado por la Escuela Moderna,
de Francisco Ferrer Guardia, en 1905:
Si las sugestiones de los preceptores y de los padres obedecen a prejuicios, a ideas falsas,
tocante a la ciencia, religin, conducta, etc., se establecern en el cerebro del nio conexiones
exclusivas y anormales entre determinado grupo de clulas; y el resultado psicolgico ser
quiz la rutina del pensar, el desprecio a la ciencia, la credulidad excesiva, el ansia de lo
maravilloso y otros vicios de pensamiento tan graves como dificilsimos de desarraigar. Una
educacin basada en ideas positivas, en sentimientos sanos y generosos, en un concepto
imparcial de la ciencia y de los hombres, impulsar y perfeccionar las asociaciones fisiolgicas
de las neuronas cerebrales, y el resultado, llegada la edad adulta, ser un hombre de juicio
sano, exento de preocupaciones y especialmente apto para el cultivo de las ciencias y las
artes.
Las asociaciones fisiolgicas de las neuronas cerebrales regulan la formacin de las ideas y el desarrollo
de la conducta
Dados los defectos de nuestra educacin de la juventud, pocos sern los cerebros cuya
arquitectura celular no haya sido algo deformada, en los: que, al lado de asociaciones naturales
no hayan brotado algunas conexiones aberrantes. Son muy comunes, aun en talentos
superiores, el espritu de secta, la ausencia de imparcialidad y una apreciacin excesiva de los
propios mritos. Pero donde se advierten ms claramente las consecuencias de una educacin
defectuosa y exclusiva es en los sectarios o sistemticos, polticos, religiosos, literatos, etc.
Cada escuela poltica, filosfica, artstica, produce en sus adeptos un estilo de asociacin de
ideas, de juicios y raciocinios, tan exclusivo y cerrado, que es imposible no referirlo, en lo
somtico, a la existencia de conexiones especiales y sistemticas entre varios grupos de
corpsculos nerviosos. Estos modos de asociacin intercortical adquieren a menudo formas
antpodas, puesto que determinan manifestaciones tan opuestas como son el materialismo y el
espiritualismo, el realismo y el romanticismo, el socialismo y el individualismo, etc. Cuando tales
asociaciones sistematizadas, creadas durante el periodo juvenil alcanzan el grado de robustez
que expresa la palabra conviccin poltica, religiosa, filosfica, etc. (verdadera o falsa), causan
verdadero estado cerebral, y pretender deshacerlas es tanto como querer corregir la anatoma
del encfalo y cambiar la personalidad. Seguramente que el cerebro de un positivista no
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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funciona como el de un espiritualista, y las diferencias fisiolgicas que los separan implican
forzosamente diferencias estructurales que slo pueden borrarse a costa de mucho tiempo y de
pesada labor contrasugestiva. Y es que las expansiones protoplsmicas y nerviosas son tan
lentas en crecer y establecer asociaciones nuevas, como perezosas para retraerse y
atrofiarse.
Cuanto dejamos apuntado tiene la finalidad de apoyar esta conclusin:
La conducta humana est regida y canalizada por los mecanismos del cerebro. Esta conclusin
tal vez est reida con las especulaciones filosficas de la mayora de los pensadores de todos
los tiempos, pero es la nica verdad que, hasta hoy, se puede deducir de cuantos estudios se
han realizado al respecto con alguna seriedad cientfica.
Y por otra parte pensamos que est tan ligado el esclarecimiento de ese punto a todos los
problemas de la sociologa que lo consideramos como el problema base de todos los problemas
de la sociologa humana.
El problema de la miseria es un problema de la conducta. El problema de la tirana es un
problema de la conducta.
El problema de la ignorancia es un problema de la conducta.
No se puede establecer ninguna moral sin un conocimiento previo de la verdadera naturaleza de la
conducta
Por lo que no se puede establecer ninguna moral sin un conocimiento previo de la verdadera
naturaleza de la conducta. Y no se puede encontrar base alguna de una sociedad sin una moral
que la canalice.
De las concepciones del anarquismo sobre la naturaleza del ser humano, ya apuntadas en
pginas anteriores, adems de una moral del apoyo mutuo, teora desarrollada magistralmente
por Pedro Kropotkin en El apoyo mutuo, factor de evolucin y en tica, origen y evolucin
de la moral, se deriva el complicadsimo problema de la conducta humana y su
responsabilidad, a lo que ya aludimos anteriormente. Es esta una cuestin que la humanidad
tiene planteada desde muy antiguo, pues en ella se asientan las verdaderas races del concepto
clsico de la justicia aplicada como castigo o recompensa a las acciones humanas.
Partiendo de William Godwin y haciendo abstraccin voluntaria de las manifestaciones
anteriores a l que pudieran haberse dado en el pensamiento universal coincidentes con los
criterios que nuestro autor expone en Investigacin acerca de la justicia poltica, podramos
decir que los ms grandes tericos del anarquismo coinciden con Guyau cuando propone una
moral sin sancin, es decir, sin castigos ni premios.
Tal vez sea este tema el menos estudiado y el que ha suscitado mayores contradicciones en el
seno mismo del pensamiento anarquista. No podemos afirmar, como consecuencia, que las
ideas que en esta obra exponemos sobre tan controvertida cuestin representen el criterio clara
y rotundamente aceptado por todos los pensadores anarquistas. Por los textos que incluimos de
algunos de los ms preclaros tericos del anarquismo se habra de colegir que el
determinismo, ms bien que el voluntarismo, habra de ser la conclusin lgica de la filosofa
del anarquismo, pero hay que admitir que hay muchos militantes anarquistas que no entran en
el terreno de estas disquisiciones, y algunos escritores que tambin militan en este movimiento
que son decididamente voluntaristas, y otros que tratan de compatibilizar las dos
concepciones a travs de algunos malabarismos no exentos de antinomias
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
89
Por esas razones nos apresuramos a confesar que no pretendemos que las deducciones que
se apuntan en esta obra hayan de representar el reflejo de las nicas concepciones anarquistas
sobre el tema. El determinismo que exponemos aqu como plataforma de una moral sin sancin
ni obligacin no tiene ms valor que el que le pueden prestar nuestras propias deducciones y
los textos que reproducimos de algunos de los ms insignes pensadores anarquistas de todos
los tiempos.
El anarquismo rechaza las ideas de castigo y recompensa
Y aunque tal vez sea ste uno de los aspectos menos esclarecidos an de la filosofa
anarquista, la tendencia general y una posicin virtualmente aceptada por la gran mayora de
los anarquistas afirma que la delincuencia es un producto de las nefastas estructuras de la
sociedad V que en una sociedad anrquica, ms que el castigo a las acciones que perjudican a
la comunidad, habra de establecerse una verdadera profilaxis que eliminara las causas
determinantes de la conducta criminal y anticomunitaria. Y ese concepto se extiende hasta las
teoras pedaggicas del anarquismo, practicadas en todas las escuelas libertarias que se han
sucedido en la historia, desde la de Paul Robin y Sebastin Faure, en Francia, la de Francisco
Ferrer, en Espaa, la de S. Neill, en Inglaterra y muchas otras que han existido en muy diversos
lugares del planeta.
Esta prctica eminentemente libertara de la ausencia de los premios y los castigos ha ido
adquiriendo arraigo en las corrientes pedaggicas modernas.
Wlliam Godwin fue ante todo un pensador, y su agudeza filosfica no poda dejar de percibir la
importancia que tiene en el estudio de la conducta humana y, como consecuencia, en las
relaciones sociales, el enfrentamiento tradicional entre las concepciones del libre albedro y el
determinismo (lo que l llama necesidad). En el captulo V del libro IV de Investigacin acerca
de la justicia poltica, captulo titulado Del libre albedro y la necesidad, expone de manera
verdaderamente profunda un alegato irrebatible en favor del determinismo. El debate entre las
concepciones que abogan por el libre albedro y las que defienden el determinismo se remonta
casi a los propios inicios del pensamiento humano, pero Godwin, como pensador minucioso y
consecuente con el cuerpo general de sus concepciones, no puede olvidar ni desdear el
problema, y lo aborda con su gran lucidez habitual. Para Godwin, el determinismo es una de las
leyes fundamentales de la naturaleza, y todos los fenmenos que constituyen la vida misma
estn regidos por ella. Tambin Bakunin defiende la misma tesis en Dios y el Estado, tal vez
con ms vigor polmico, pero no con mayor profundidad filosfica.
Reconoce Godwin que en la historia del pensamiento ha gozado el determinismo de muy poco
favor y que el criterio general acepta sin ninguna clase de discernimiento las tesis contrarias,
que sirven de base a la sociedad autoritaria que ha venido prevaleciendo a travs de los siglos.
El que este asunto, como algunos otros de filosofa esencial, haya sido poco estudiado en el
desarrollo de las teoras generales del pensamiento anarquista tal vez se deba al fragor con que
las luchas sociales envolvieron casi siempre al movimiento anarquista. Bakunin aborda el
problema, pero ste resbala incomprensiblemente por sobre el pensamiento de casi todos los
pensadores del anarquismo, produciendo visibles antinomias en el desarrollo de la propia
doctrina por parte de algunos tericos, ms preocupados por las deducciones sociolgicas que
por los fundamentos filosficos, y tambin fuertemente influidos por las ideas bsicas que
preponderan en las estructuras actuales. H. Hamon, en Determinismo y responsabilidad,
replantea su estudio, pero sus deducciones hallan un eco demasiado escaso, y el tema
contina casi indito a travs de las dcadas, no obstante su vital importancia. Importancia tal
que puede situarse en el meollo mismo de las concepciones anarquistas, pues sin una
elucidacin clara, cientfica y real sobre la verdadera naturaleza de la conducta humana no hay
edificio social posible. Adems, filosficamente considerado, este asunto escabroso y difcil nos
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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conduce a una serie de incidencias que afectan a las concepciones ms profundas de las ideas
y de la vida misma. As, como argumenta Bakunin, no es posible negar la concepcin metafsica
de la existencia del alma o espritu como un ente extra material y admitir la existencia del libre
albedro sin caer en una flagrante y estpida contradiccin muy similar a las burdas
contradicciones religiosas, ya que la existencia del libre albedro lleva forzosamente implcita la
existencia de esa alma inmaterial inmune a cualquier influencia ajena a s misma. Y de ah, la
lgica ms elemental nos arrastra inexorablemente a la admisin de la existencia de Dios, a la
metafsica religiosa. Por eso Bakunin, al estudiar detenidamente la naturaleza de Dios y el
Estado se erige en defensor del determinismo y destroza la idea de libre albedro.
Pero antes que el mismo Bakunin, y con ms amplitud que ste, Godwin analiza este difcil
problema y dice:
Despus de madura reflexin, se hallar que la doctrina de la necesidad moral (Godwin
denomina como necesidad moral lo que nosotros entendemos, en general, como
determinismo), implica consecuencias de trascendental importancia y conduce hacia una
comprensin clara y abarcativa del hombre en la sociedad, la que probablemente no podr ser
alcanzada por la doctrina contraria. Fue necesario un severo mtodo para que esa proposicin
fuese establecida por primera vez como fundamento indispensable para la especulacin moral
de cualquier ndole. Pero hay personas sinceramente dispuestas que, no obstante la evidencia
que emana de esa doctrina, se sienten alarmadas por sus probables consecuencias, y ser
conveniente, en atencin al error que sufren esas personas, demostrar que los razonamientos
morales contenidos en la presente obra no tienen ms necesidad de la doctrina en cuestin que
cualquier otro razonamiento, sobre cualquier otro tema moral.
El determinismo significa que en todos los aspectos de la vida no hay efecto sin causa
Para la justa comprensin de los argumentos que empleamos en ese objeto es indispensable
tener una idea clara acerca del significado del trmino necesidad. El que afirma que todas las
acciones son necesarias, quiere significar que, si tenemos una concepcin exacta y completa
de todas las circunstancias en que se hall situado un ser vivo y pensante, veremos que no
pudo actuar, en ningn momento de su existencia, sino del modo que lo hizo. De acuerdo con
ese postulado, no hay en los hechos de la mente nada indiferente, incierto y precario. El
partidario de la libertad en el sentido filosfico se halla en dificultad para encontrar una salida a
la cuestin. Para sostener su tesis, est obligado a negar la certeza entre el antecedente y la
consecuencia. All donde todo es constante e invariable y los acontecimientos surgen
uniformemente de las circunstancias en que tienen origen, no hay lugar para la libertad.
Es sabido que en los hechos del universo material, todo se halla sometido a esta necesidad.
En esa esfera del conocimiento humano, la investigacin tiende ms decididamente a excluir el
azar a medida que aumentan nuestros conocimientos. Veamos cul es la prueba que ha
satisfecho a los pensadores a ese respecto. La nica base firme de sus conclusiones ha sido la
experiencia. Lo que ha inducido a los hombres a concebir el universo como gobernado por
ciertas leyes y a formarse la idea de la necesaria relacin entre ciertos hechos, ha sido la
semejanza observada en el orden de sucesin. Si al contemplar dos acontecimientos
sucedindose el uno al otro, no hubiramos tenido jams oportunidad de contemplar la
repeticin de esa sucesin particular; si hubisemos visto innumerables hechos en perpetua
progresin, sin un orden aparente, de tal modo que nuestra observacin no permitiera prever
cuando apareciera uno de ellos, que otro hecho de determinada especie habr de seguirle,
jams habramos podido concebir la existencia de una relacin necesaria, ni tener una idea
correspondiente al trmino causa.
De ah se deduce que todo lo que conocemos del universo material, estrictamente hablando,
es una sucesin de hechos. Ello sugiere irresistiblemente a nuestra mente la idea de una
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
91
relacin abstracta. Cuando vemos que el sol sale invariablemente por la maana y se pone por
la noche, teniendo oportunidad de observar este fenmeno durante todo el periodo de nuestra
existencia, no podemos evitar la conclusin de que existe cierta causa que produce la
regularidad del hecho. Pero el principio o la virtud por los cuales un hecho se halla ligado a otro,
estn frecuentemente fuera del alcance de nuestros sentidos.
No nos es posible conocer todas las causas que determinan un fenmeno
En otras palabras, slo conocemos aquellos efectos que han cado bajo nuestra observacin y
los que podemos inducir en la suposicin que circunstancias similares producirn
consecuencias semejantes, suposicin fundada en la constancia de la sucesin de los hechos,
registrada en nuestra pasada experiencia. Habiendo encontrado, por repetidas experiencias,
que la substancia material tiene la propiedad de la inercia y que un objeto en estado de reposo
pasa al estado de movimiento cuando es impelido por la fuerza de impulsin de otro objeto,
carecemos an de una observacin particular que nos permita predecir los efectos especficos
que resultarn de ese impulso, en cada uno de los cuerpos. Preguntad a un hombre que no
conoce de la materia ms que su propiedad general de impenetrabilidad, qu suceder si un
trozo esfrico de materia chocara con otro de igual forma, y veris cun poco puede informar su
simple conocimiento de una, propiedad general acerca de las leyes particulares del movimiento;
Supongamos que sabe que uno de esos objetos imprimir movimiento al otro. Pero qu
cantidad de movimiento? Qu efectos tendr el impulso sobre la bola impelente? Continuar
en la misma direccin? Se alejar en sentido opuesto? Rodar en sentido oblicuo o bien
permanecer en estado de reposo? Todas, esas eventualidades sern igualmente probables
para quien no haya realizado previamente una serie de observaciones que le permitan predecir
con conocimiento de causa lo que habr de ocurrir exactamente en este caso.
De esas observaciones podemos deducir con suficiente propiedad la especie de conocimientos
que poseemos acerca de las leyes del universo. Ningn experimento, ningn razonamiento que
podamos inducir podr instruirnos jams acerca del principio de causalidad o ensearnos por
qu razn ocurre que un acontecimiento producido en ciertas circunstancias es siempre
precursor de otro acontecimiento de determinada clase. Sin embargo, creemos razonablemente
que esos acontecimientos se hallan relacionados entre s por una perfecta necesidad y
excluimos de nuestras ideas de materia y de movimiento toda suposicin relativa al, azar o a un
suceso inmotivado. Despus de haber observado dos hechos constantemente ligados entre s,
la asociacin de ideas nos obliga, cuando ocurre uno de ellos, a prever inmediatamente al otro;
y puesto que esta previsin jams nos engaa, y como el hecho futuro resulta siempre copia fiel
de la sucesin ideal de los acontecimientos, es inevitable que esa especie de previsin se
convierta en el fundamento general de nuestro conocimiento. No podemos dar un solo paso en
ese sentido que no participe de la ndole de esa operacin de la mente que llamamos
abstraccin. Hasta tanto no consideremos la salida del sol en el da de maana como un hecho
de la misma ndole que el de su salida en el da de hoy, no podemos deducir de ello
conclusiones similares. Corresponde a la ciencia llevar esa tarea de generalizacin hasta su
ms lejana consecuencia, reduciendo los diversos hechos del universo a un pequeo nmero
de principios originales.
Tratemos de aplicar esos principios concernientes a la materia a la ilustracin de los
fenmenos mentales. Es posible descubrir aqu leyes generales, tal como en el ejemplo
anterior? Puede el intelecto ser objeto de la ciencia? Podemos reducir los mltiples
fenmenos de la mente a ciertas categoras del pensamiento? Si se admite la respuesta
afirmativa a esas interrogantes, la conclusin ineludible ser que tanto las funciones mentales
como los sucesos materiales ofrecen una constante conjuncin de acontecimientos, induciendo
a la razonable presuncin de que existe una relacin necesaria entre ellas. Poco importa que no
seamos capaces de percibir el fundamento de esa relacin ni podamos explicar por qu ciertos
conceptos o proposiciones, cuando se ofrecen ante la mente de un ser pensante, generan,
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
92
como consecuencia necesaria, actos de volicin o de movimiento animal, pues si es cierto lo
que hemos expuesto ms arriba, tampoco podemos percibir el fundamento de la relacin
existente entre dos hechos del mundo material, debiendo considerarse como un vulgar prejuicio
la creencia comn de que conocemos en realidad el fundamento de dicha relacin.
La personalidad es el resultado de las impresiones recibidas
La idea correspondiente al trmino carcter implica inevitablemente el concepto de relacin
necesaria. El carcter de una persona es el resultado de una larga serie de impresiones
comunicadas a su mente, a la que hacen objeto de ciertas modificaciones, permitiendo el
conocimiento de las mismas predecir en cierto sentido la conducta del individuo. De ah surge
su temperamento y sus hbitos, respecto a los cuales admitimos razonablemente que no
pueden ser anulados ni revertidos de un modo brusco y, si alguna vez se produce tal reversin,
ello no ocurre accidentalmente, sino a consecuencia de alguna razn poderosa que persuade al
ser o de algn hecho extraordinario que lo modifica. Si no existiera esa relacin primitiva y
esencial entre mviles y acciones y, lo que constituye una rama particular de ese principio, entre
las acciones pasadas y las acciones futuras del hombre, no existira nada semejante al carcter
ni posibilidad alguna de inferir lo que los hombres pueden llegar a ser, teniendo en cuenta lo
que han sido.
Finalmente, la idea de disciplina moral procede asimismo de ese principio. Si yo argumento, si
exhorto y ofrezco ciertos estmulos a una persona, es porque creo que esos estmulos tienden a
influir en su conducta.
Las reflexiones que acabamos de hacer en torno al principio de causalidad, no slo nos
facilitan argumentos sencillos y concluyentes en favor de la doctrina de la necesidad, sino que
sugieren la razn obvia de por qu la doctrina opuesta constituye en cierto grado la opinin
general de los hombres. Se ha demostrado que la idea de la necesaria relacin entre hechos de
determinada especie, es una leccin que nos ha ofrecido la experiencia y el vulgo no llega
jams a la aplicacin general de dicha idea, ni an en los fenmenos del universo material.
Pero si el vulgo es generalmente partidario del libre albedro, no deja de estar fuertemente
impresionado, aunque de modo incoherente, por la creencia en la doctrina de la necesidad. Es
una observacin bien conocida y justa que si no existieran leyes generales rigiendo los hechos
y las, cosas del universo material el hombre no habra llegado a ser jams un ser pensante ni
un ser moral. La mayor parte de los actos de nuestra vida son dirigidos por la previsin. El
campesino siembra sus tierras y espera la cosecha al cabo de un periodo determinado, porque
prev la sucesin regular de las estaciones. No habra bondad en mi obsequio de vveres a los
hambrientos, ni habra injusticia en el hecho de levantar mi espada contra mi amigo, si no se
hubiera establecido la propiedad nutritiva del alimento y la propiedad mortfera de la espada.
Otra idea que pertenece a la hiptesis de la autodeterminacin es que la mente no se halla
necesariamente inclinada en un sentido o en otro, en virtud de los mviles que ante ella se
ofrecen, por la claridad o la duda con que ellos mviles son discernidos, ni por l temperamento
o carcter que hbitos anteriores han generado, sino que, gracias a una actividad inherente al
mismo, la mente es igualmente capaz de obrar de un modo o de otro, pasando de un estado
anterior de indiferencia a una determinacin. Pero qu especie de actividad es esa que se
halla igualmente dispuesta a todo gnero de acciones? Supongamos una porcin de materia
dotada de una propensin particular al movimiento. Esa propensin la impulsar a moverse en
una direccin determinada, en cuyo caso deber continuar movindose constantemente en esa
direccin, a menos de ser determinada por una fuerza externa. O bien tender a moverse
igualmente en todas direcciones, en cuyo caso la resultante ser una perpetua inmovilidad.
Los mviles de las acciones tienen una influencia decisiva o no tienen ninguna
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
93
Es tan evidente el absurdo de tal conclusin, que los partidarios de la libertad intelectual han
tratado de modificarla, introduciendo un distingo. El mvil, dicen, es ciertamente, la ocasin, el
sine qua non de la volicin, pero carece de poder para compeler a la misma. Su influencia
depende de la libre e incondicionada aceptacin por parte del espritu. Entre consideraciones y
mviles opuestos, el espritu elige el que le place y mediante su eleccin puede convertir el
mvil aparentemente ms dbil e insuficiente en el ms fuerte. Pero esta hiptesis es en
extremo inadecuada para el propsito que la inspir. Los mviles deben tener una influencia
necesaria e irresistible o no tener influencia de ninguna ndole.
Pues, en primer lugar, debe recordarse que el fundamento o la razn de todo hecho, sea de la
naturaleza que sea, deben estar contenidos en las circunstancias que precedieron ese hecho.
La mente es supuesta en un estado inicial de indiferencia, y por consiguiente no puede ser
considerada como fuente primera de una decisin particular. Tenemos un mvil de una parte y
otro mvil de otra y entre ambos se halla la verdadera facultad de eleccin. Pero donde existe
tendencia a la eleccin, existen diversos grados de esa tendencia. Si tales grados son
equivalentes, la eleccin no puede producirse; equivale a poner pesos iguales en cada uno de
los platillos de la balanza. Si uno de ellos tiene mayor peso que el otro, es indudable que el
primero prevalecer. Cuando dos objetos se equilibran recprocamente, el excedente de peso
que se arroja en uno de los platillos, por pequeo que sea, es lo nico que entra finalmente en
consideracin al decidir en un sentido el fiel de la balanza.
En segundo lugar, debe agregarse que si el mvil no tiene una, influencia necesaria es
completamente superfluo. La mente no puede elegir primeramente un mvil determinado y
luego eludir sus consecuencias, pues en ese caso la preferencia pertenecer siempre a la
volicin inicial. La determinacin fue, en realidad, completa desde el primer momento y el
motivo que surgi posteriormente pudo haber sido un pretexto, pero no la fuente real de la
accin.
Finalmente, debe observarse, respecto a la hiptesis del libre albedro, que todo el sistema es
construido sobre una distincin, donde no hay diferencia alguna, a saber, entre las facultades
intelectuales y las facultades activas de la mente. Una filosofa misteriosa ha enseado a los
hombres que cuando nuestro juicio ha percibido que determinado objeto era deseable se
requera la intervencin de un poder extrao, a fin de poner el cuerpo en accin. Pero la razn
no encuentra fundamento a semejante supuesto, ni puede concebir que no se produzca cierto
movimiento corporal cuando nuestra mente ha hecho la eleccin de un objetivo y existe la
experiencia que dicho objetivo puede ser alcanzado. Slo debemos atender al evidente
significado de las palabras para comprender que la voluntad es, tal como se ha dicho
acertadamente, el ltimo acto de la conciencia, uno de los diferentes casos de asociacin de
ideas. Qu es, en efecto, la eleccin, sino la discriminacin acerca de algo que es inherente o
que se supone inherente a determinado objeto? Es el juicio, verdadero o falso, que hace la
mente respecto a las cosas que se ofrecen ante ella en una relacin comparativa. Si esto es
as, el libre albedro no puede ser seriamente defendido por los escritores filosficos, desde que
nadie puede imaginar que seamos libres de sentir o de no sentir la impresin recibida por
nuestros sentidos o de creer o no creer una proposicin aceptada por nuestro entendimiento.
Los conocimientos adquiridos a travs de la ciencia abonan las teoras deterministas
No ser necesario agregar nada ms a ese respecto, salvo una referencia circunstancial a la
ndole de los beneficios que nos traera el libre albedro, en el supuesto de que esa libertad
fuere posible. Siendo el hombre, tal como lo hemos demostrado, un sujeto gobernado por las
aprehensiones de su juicio, no se requiere ms, para hacerlo feliz y virtuoso, que perfeccionar
su facultad de discernimiento. Pero, si el hombre poseyera una facultad independiente de su
juicio, capaz de resistir por simple capricho a los ms poderosos argumentos, la ms esmerada
educacin y la enseanza ms cuidadosa seran completamente intiles. Esa libertad sera el
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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peor castigo y la peor maldicin para el hombre, y la nica esperanza de obtener un bien
duradero para nuestra especie consistira en aniquilar esa libertad, haciendo ms estrecha la
relacin entre la conciencia y los actos externos. El hombre virtuoso se hallar siempre bajo el
imperio de principios fijos e invariables, y un ser semejante al que concebimos bajo la idea de
Dios, no podr ejercer jams esa libertad, es decir no podr actuar jams de un modo arbitrario
y, tirnico. De un modo absurdo, se presenta el libre albedro como indispensable para que la
mente pueda concebir principios morales. Pero lo cierto es que en tanto que obramos con
libertad, en tanto que procedemos con independencia de todo mvil, nuestra conducta es
tambin independiente de la moral y de la razn, siendo imposible discernir elogio o censura a
un proceder tan caprichoso.
Los acelerados y enormes conocimientos que la humanidad adquiri a travs de la ciencia
durante casi todo el siglo XIX apoyaron de manera abrumadora las teoras deterministas, pero
las consecuencias filosficas a que lgicamente habran de llegar esas concepciones
representan una revolucin demasiado radical para el pensamiento clsico, el monoltico
pensamiento clsico que los grandes cientficos y filsofos materialistas han intentado perforar a
travs de los siglos, desde Demcrito hasta nuestros das; por ello el determinismo, como el
atesmo, ha sido aceptado slo por reducidos grupos de personas que lograron liberarse de la
influencia aplastante de las creencias generales.
Esto acontece en el propio campo cientfico, sobre todo apoyndose en la hiptesis de los
quanta, dada a conocer en 1900 por el fsico alemn Max Karl Ernst Ludwig Planck (1858-
1947), consistente en el descubrimiento de una frmula que determina una cuantificacin
mnima de la energa. Esta discontinuidad de la propia energa apoy las concepciones
indeterministas al establecer una laguna o separacin entre una fraccin y otra de energa, por
lo que la relacin de causa y efecto quedaba trunca en las manifestaciones ms esenciales de
la vida a partir de esas discontinuidades. De aqu parti una especie de renacimiento cientfico
del libre albedro que ha venido perdurando hasta nuestros das, sobre todo con el apoyo del
principio de indeterminacin formulado por Heisenberg (1901-1976), basado en la mecnica
cuntica.
No es este libro terreno apropiado para introducirnos en esta polmica, aunque seguramente
que Godwin no hubiera permanecido impasible ante ella, defendiendo con mejores argumentos
an sus concepciones deterministas y las consecuencias que de ellas han de aceptarse. En los
tiempos de Godwin se conocan muy elementalmente las caractersticas fisiolgicas de los
procesos mentales; por eso su determinismo ha de apoyarse en elucubraciones, de lgica
irrebatible, pero no en razones de ciencia experimental, como es posible hacerlo hoy en razn
del conocimiento que tenemos de las races fisiolgicas de todos los procesos sicolgicos.
Queremos destacar con estas afirmaciones que William Godwin fue un pensador tan profundo
que deduca consecuencias filosficas y sociales de una evidencia aplastante en cuestiones
muy difciles de analizar en su poca, ayuna an de la riqueza de conocimientos cientficos de
que podemos disponer hoy.
Y no se detiene en lanzar la teora y abandonar las consecuencias, sino que trata de afrontarlas
y dilucidarlas sin salirse de la lgica natural del curso general de su pensamiento. As, en el
captulo VI del mismo libro IV, que titula Inferencias de la doctrina de la necesidad, entre otras
argumentaciones dice:
Es el determinismo incompatible con la existencia de la virtud?
Considerando que la doctrina de la necesidad moral ha sido suficientemente fundamentada,
veamos las consecuencias que de ella se deducen. Esa concepcin nos presenta la idea de un
universo ntimamente relacionado e interdependiente en todas sus partes, donde, a travs de
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
95
un progreso ilimitado, nada puede ocurrir sino del modo en que realmente ocurre. En la vida de
todo ser humano incide una cadena de causas y efectos, generada en la eternidad que precedi
a su nacimiento, la que contina su sucesin a travs del periodo de su existencia y en virtud de
la cual el hombre no pudo actuar de otro modo que como lo hizo....
Es esta concepcin de las cosas incompatible con la existencia de la virtud?
Si entendemos por virtud la accin de un ser inteligente, dotado de un poder discrecional, de
modo que, bajo determinadas circunstancias, puede o no actuar de cierto modo, es indudable
que la virtud queda aniquilada.
Pero la doctrina de la necesidad no subvierte la naturaleza de las cosas. La felicidad y la
miseria, la sabidura y el error sern siempre diferentes entre s y siempre habr relaciones
entre ellas. Donde existen diferencias hay causas para la preferencia y el deseo o la indiferencia
o aversin. La felicidad y la sabidura son cosas que incitan nuestra simpata, as como
merecen rechazarse el error y la miseria. Por consiguiente, si entendemos por virtud ese
principio que nos hace preferir lo primero sobre lo ltimo, es evidente que su existencia no
queda disminuida por la doctrina de la necesidad .
Pero si la doctrina de la necesidad no destruye la virtud, tiende a introducir un gran cambio en
nuestras ideas a su respecto. De acuerdo con esa doctrina, ser absurdo que un hombre diga:
yo quiero esforzarme, tratar de recordar o an yo har esto. Todas esas expresiones
implican que el hombre es o puede ser algo distinto a lo que las circunstancias hacen de l. En
otro sentido, sin embargo, es suficientemente capaz de realizar esfuerzos. Si tuviramos
siempre nocin de ello, nuestra mente no estada menos ardientemente animada por el amor a
la verdad, a la justicia, a la humanidad, al bien comn. Tendramos mayor firmeza y sencillez en
nuestra conducta, sin malgastar energas en estriles luchas y lamentos, sin apresurarnos en
infantil impaciencia, observando ms bien los acontecimientos con sus inevitables
consecuencias, entregados tranquilamente y sin reservas a la influencia de las amplias
concepciones que inspira esta doctrina.
En cuanto a nuestras relaciones con los dems hombres, en los casos en que pudisemos
contribuir a instruir y perfeccionar su mente, les dirigimos nuestras exhortaciones y enseanzas
con doble confianza. El creyente en el libre albedro puede albergar escasas esperanzas al
exhortar o corregir a su discpulo, ya que supone que la ms clara exhibicin de la verdad es
impotente cuando choca con la arbitraria e indisciplinada facultad de la voluntad; mejor dicho, si
fuera consecuente con su doctrina, reconocera que no podra tener efecto alguno en tal caso.
El necesarista, por el contrario emplea antecedentes reales y tiene derecho a esperar efectos
reales.
El concepto consuetudinario de la justicia es incompatible con el determinismo
A continuacin se extiende Godwin en amplias consideraciones en relacin a las, implicaciones
que la teora de la necesidad (o determinismo, para emplear un trmino ms familiar a nuestro
lenguaje actual) lleva consigo en cuanto al problema del castigo o la recompensa y, como
consecuencia lgica, a la nocin de criminologa y jurisprudencia.
El pensamiento jurdico y las legislaciones de todos los pases en todas las pocas de la
historia, desde el Cdigo de Hammurabi hasta nuestros das, se han basado en el principio de
la responsabilidad y el castigo, como derivacin de la concepcin filosfica cimentada en la
aceptacin del libre albedro. Ese fenmeno tampoco escapa al anlisis de Godwin y anuncia
un concepto diferente de la justicia criminal, basamentado en el anlisis de la conducta
desajustada a los cnones normales de la convivencia armnica, para encontrar las causas de
esa conducta anormal y establecer una profilaxis que prevenga y evite la conducta criminal
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
96
(entendindose por conducta criminal el comportamiento perjudicial a la convivencia
armnica) antes que establecer el castigo o la venganza, que son la base misma de la justicia
establecida y consuetudinaria.
Tambin en esto fue Godwin un verdadero precursor, pues las ms modernas tendencias de la
criminologa se basan en ese principio, y en algunas naciones el procedimiento jurdico actual
est en alguna medida influido por estos principios, otorgndole al siclogo un papel tan
importante como al del propio juez en el anlisis de la conducta criminal.
En su gnesis y en su esencia misma, el concepto que la humanidad ha tenido siempre de la
justicia ha permanecido idntico en el espacio y el tiempo. Siempre, la idea de justicia se ha
unido a las ideas de responsabilidad y de libre determinacin. Si no se hubiera considerado al
ser humano posesor de esa libertad de proceder, bien o mal, segn pluguiese a su librrima
voluntad, no se hubieran considerado dignas de recompensa o castigo las acciones humanas,
ya que slo puede ser digno de recompensa el ser humano que, puesto en la disyuntiva de
obrar bien o mal en determinada circunstancia, sin ninguna otra fuerza que lo incline a ello, su
voluntad lo induce hacia la obra buena. Y en iguales circunstancias, slo es merecedor de
castigo el que, puesto en la misma disyuntiva, sin ninguna fuerza, tampoco, que lo incline al
mal, su voluntad lo lleva hacia la mala obra. Sin esa idea raz, todo el rbol de la justicia
histrica se derrumba. Y es curioso sealar, y muy digno de estudio, el hecho permanente en el
decurso de la historia de que en todos los cdigos de todos los lugares y de todas las pocas
esa idea raz sirve de base y esencia a todo el engranaje de los conceptos jurdicos, aun a los
que rigen la justicia de las civilizaciones modernas.
La idea de que el ser humano tiene una voluntad librrima que rige todos sus actos, que es
superior y ajena a la vida fsica de ese mismo ser, va unida, indisolublemente, a la otra idea del
dualismo humano concerniente a la doble existencia, fsica y espiritual, de nuestro gnero. Es la
concepcin espiritualista que es signo permanente en todas las religiones. No hay libre
determinacin sin voluntad, ni voluntad sin espritu, ni espritu sin religin. De donde podemos
deducir que el concepto clsico de la justicia es esencialmente religioso.
Y ese concepto librealbedrista de la justicia se ajusta a las realidades cientficas de la
naturaleza humana?
La gentica contra el concepto clsico de la justicia
En los ltimos decenios han progresado de una manera asombrosa las ciencias biolgicas, y,
de entre ellas, la gentica ha descubierto horizontes amplsimos sobre la naturaleza humana.
Desde que Mendel sent las bases de la moderna gentica hasta nuestros das se han
iluminado amplias zonas sobre las bases biolgicas del Homo sapiens que antes
permanecieron siempre en una misteriosa oscuridad. Y estas regiones iluminadas ahora y casi
completamente conocidas concuerdan poco con el concepto clsico de la justicia basada en el
voluntarismo.
La observacin ha demostrado que en los organismos superiores, incluso el hombre, la
existencia del individuo comienza en dos piezas distintas procedentes de dos individuos que
llamamos progenitores, y su vida se inicia cuando esas dos piezas se unen para formar una
clula. En su primera fase, el nuevo individuo es una sola clula con un solo ncleo, el huevo
fertilizado. Esta clula se divide y subdivide hasta formar el cuerpo entero, compuesto por
millones de clulas.
Por experimentaciones, se ha podido comprobar que la clula original contiene un gran nmero
de sustancias distintas y separables que aparecen ante el microscopio como partculas
diminutas. Sabemos que los individuos comienzan su existencia con determinados juegos de
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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esas sustancias y que su desarrollo, lo que llegan a ser, las caractersticas que adquieren, las
particularidades que presentan, dependen, en igualdad de condiciones, de la serie de
sustancias con las cuales se inicia esa existencia. Eso es lo que consideramos biolgicamente
como su herencia. Actualmente se conoce ya mucho sobre los resultados que se obtienen
cuando se altera una sola o algunas o muchas de la infinidad de sustancias distintas presentes
en la clula original. Algunas combinaciones de esas sustancias dan individuos imperfectos,
dbiles mentales, deformados o monstruosos. Otras combinaciones dan individuos normales y
otras individuos que sobrepasan el nivel medio de su gnero. Ha quedado probado
experimentalmente que las diferentes combinaciones de sustancias producen diferencias en el
comportamiento de eso que llamamos la mentalidad.
Esa infinidad de sustancias distintas, que se encuentran en el individuo cuando empieza su
desarrollo se hallan en los genes. Los genes existen en las dos piezas procedentes de los dos
progenitores que se unen para formar el nuevo individuo. Estos, los genes, existen en la clula-
huevo bajo la forma de nfimas partculas que se agrupan, formando estructuras visibles al
microscopio y conocidas bajo el nombre de cromosomas. Los cromosomas, con los genes
contenidos en ellos, forman una vescula, llamada ncleo, en el interior de la clula. La clula-
huevo est constituida por una masa de materia parecida a la jalea, llamada el citoplasma,
dentro del cual estn el ncleo, con sus cromosomas y genes. Se ha comprobado que en los
ncleos, los genes vienen a formar algo as como los eslabones de cadenas de pares sucesivos
de eslabones.
Se sabe que cada uno de nuestros progenitores nos da una serie completa de genes bajo la
forma de cadena de varios eslabones. Como consecuencia, tenemos en cada clula dos de
esas cadenas de genes, cada una de ellas completa en s misma. Por lo tanto, en lo que
respecta a nuestros genes, somos dobles. Cada una de las dos series, en una clula, contiene
todos los materiales necesarios para producir un individuo: por consiguiente, comenzamos la
vida como individuos dobles. Esa doble individualidad se aplica a cada una de las distintas
sustancias o genes con los cuales empezamos nuestra vida. Cada clase est presente en cada
clula en dos dosis, formando un par de genes. Un gene de cada par proviene del padre y otro
de la madre. Este hecho, la combinacin apareada de genes, es la clave para comprender la
herencia, la naturaleza del ser humano y de casi todos los problemas de la biologa.
Cada par de genes tiene una funcin distinta en el desarrollo del individuo, y los dos genes de
cada par tienen la misma funcin en Pose desarrollo: si uno tiene ingerencia en el color del
cabello, por ejemplo, el otro tambin. Pero aunque los dos genes de un par tengan que efectuar
una tarea de la misma ndole, cada uno de ellos puede tener tendencia a realizarla de una
manera distinta. Uno de ellos, sea el del padre o el de la madre, puede ser defectuoso y tender
a realizar un trabajo deficiente. Si se trata del color del cabello, puede tender a producir un
albino, con piel y cabello blancos. Si el otro gene es normal, puede realizarse el trabajo sin
defecto alguno porque el gene normal suple las deficiencias del gene defectuoso, pero si se da
la coincidencia de que los dos genes del par tienen el mismo defecto, infaliblemente, el
individuo sufrir del defecto de que adolecen los dos genes.
Esa doble individualidad de los genes, empero, acta como un seguro que reduce al mnimo las
consecuencias de los defectos de los genes, pues estos defectos son tan comunes que, de no
ser por esta doble racin de que se nos dota cuando se nos engendra, la sociedad estara
plagada de individuos defectuosos o tal vez la humanidad ya hubiera perecido.
S la conducta es determinada por la herencia y el contorno, qu queda de la voluntad?
Por otra parte, con estos principios, la gentica experimental ha demostrado que todas las
caractersticas del individuo: estructurales, internas y externas, los colores, las formas, los
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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tamaos, las propiedades qumicas, las funciones fisiolgicas, y hasta el comportamiento,
pueden cambiarse cuando se cambian los genes.
Tambin se ha demostrado que el contorno o medio ambiente en que se desarrolla la clula
influye igualmente en las caractersticas de la misma, de manera que los mismos genes pueden
producir diferentes tipos de individuos, segn sean unas u otras las condiciones en que se
desarrollen. Un individuo e que en condiciones normales sera una hembra podr, en gran
parte, transformarse en un macho, si se hace circular en su cuerpo la hormona masculina o si
se extirpan los ovarios y se trasplanta en su lugar un testculo. Un individuo destinado a ser un
imbcil o un cretino puede transformarse en una persona normal si se le alimenta
adecuadamente con tiroides.
La gentica, pues, ha demostrado que el individuo es el producto de las materias base que
orientan su desarrollo, los genes y el medio en el cual este desarrollo se efecta, y que toda su
naturaleza responde a esos dos factores.
La conducta, pues, del individuo, con arreglo a esas premisas sentadas por la gentica, est
siempre determinada por la herencia y el contorno.
Admitido eso, qu queda de la voluntad? Qu es la voluntad, en definitiva? Tiene el
individuo, como afirma el concepto clsico de la justicia, la libertad de determinar por su
librrima voluntad sus propias acciones? la gentica responde a estos interrogantes con
negativas categricas.
Como consecuencia, un concepto cientfico de la justicia ha de variar fundamentalmente del
concepto clsico que de ella se ha venido teniendo desde siempre. Si se ha comprobado que
las acciones humanas estn influidas y determinadas por una gran cantidad de factores que se
polarizan en la accin misma; si, a la vez, se ha demostrado que aquella accin no pudo ser
otra que la que fue y que, en realidad, la voluntad, la libre determinacin sobre las cuales se ha
basa mentado el merecimiento del castigo o la recompensa, segn la calidad de la accin, no
pasan de ser nebulosos conceptos nacidos de la primitiva mentalidad religiosa del hombre, la
actitud de la sociedad ante la accin del individuo no puede ser la misma. En su esencia, el
origen primitivo de la justicia clsica es la venganza. Analizando el problema de la justicia a la
luz de la ciencia; conocida la naturaleza humana hasta el grado en que se conoce hoy, el
principio vengativo de la justicia debe desaparecer si queremos ser lgicos con nuestros propios
conocimientos actuales.
En el momento actual de la historia humana hay una crisis general de valores y una subversin
general de conceptos. Todo lo considerado como base en el pensamiento humano, y todos los
cauces por los que se han venido desenvolviendo la tica y todas las manifestaciones de las
relaciones humanas, se estn desmoronando ante las verdades incontrovertibles de la ciencia.
El mundo no es como Aristteles y Platn crean y ha continuado creyendo el pensamiento
oficial durante muchos siglos. Y sobre la naturaleza del hombre est demostrando la ciencia
cada da que se han tenido siempre conceptos fundamentales errneos. (Slo algn que otro
pensador, que bien poco influy en el pensamiento oficial de todos los siglos, intuy la
verdadera naturaleza del hombre y del mundo). Y las ideas que indefectiblemente surgen de las
verdades que la ciencia ofrece cada da, son totalmente antagnicas a las que rigieron la vida
social de la humanidad en casi toda su historia. De ah que est surgiendo una moral
completamente nueva y que las ideas de bueno y malo estn sufriendo revisiones profundas;
que los conceptos de justo e injusto estn cediendo el paso a los conceptos nuevos y cientficos
de la justicia; que las ideas base de equidad social se estn desquiciando ante las
concepciones anrquicas de la identidad de origen biolgico demostrada por la ciencia; que, en
fin, se avizore un mundo social completamente diferente, edificado sobre los cimientos de la
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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ciencia, surgido de entre los escombros de este mundo que se desmorona, construido con
todos los materiales de la religin.
La negacin del derecho a castigar es la negacin del libre albedro
En un enjundioso estudio publicado en la revista oficial de la Universidad Autnoma
Metropolitana de Mxico (la casa del tiempo, nmero correspondiente a los meses de enero-
febrero de 1982) seala Angel J. Cappelletti, catedrtico de filosofa en la Universidad de
Caracas (Venezuela), que Bakunin "niega el libre albedro y el derecho a castigar de la
sociedad. Todo individuo humano, sin excepcin, no es sino un producto involuntario del medio
social y natural. Cuatro son las causas bsicas de la inmoralidad del hombre: 1) la carencia de
higiene e instruccin racional; 2) la desigualdad en las condiciones econmicas y sociales; 3) la
ignorancia de las masas, que emana naturalmente de su situacin; y 4) la consecuencia
inevitable de todas esas circunstancias: la esclavitud. La educacin, la instruccin racional y la
organizacin de la sociedad sobre una base de libertad y de justicia van a tomar el lugar del
castigo. Durante el periodo de transicin ms o menos prolongado que necesariamente seguir
a la revolucin social, la sociedad, al tener que defenderse de individuos incorregibles -no
criminales sino peligrosos-, nunca les aplicar otra clase de castigo salvo el de colocarlos ms
all de los lmites de sus garantas y de su solidaridad, es decir, el castigo de expulsarlos.
La negacin del libre albedro es una consecuencia del materialismo; la negacin del derecho
a castigar, es, a la vez, una consecuencia de la negacin del libre albedro y del principio de
autoridad.
Si cada hombre es lo que es, porque as lo han hecho la naturaleza y la sociedad (que es una
prolongacin, o mejor, una parte de la naturaleza) difcilmente se le podra pedir cuentas de lo
que hace o deja de hacer.
Cmo se explican, pues, el crimen, el delito, la inmoralidad? Bakunin tiene para esta pregunta
una respuesta acorde con la posicin naturalista que ha adoptado. Las, causas de la
inmoralidad y del delito (o de lo que as se denomina) son, sin embargo, para l, esencialmente
sociales (y no biolgicas). Es el medio y no la herencia lo que determina la criminalidad.
Los malos hbitos higinicos y la ignorancia, que son consecuencia de la pobreza, y que, a su
vez, generan la esclavitud, son, en definitiva, races de toda inmoralidad. El castigo carece,
pues, de sentido. Slo cabe sustituirlo racionalmente por la eliminacin de aquellas races, es
decir por la educacin (que acaba con la ignorancia) y por la organizacin de una sociedad justa
(que acaba con la pobreza, la desigualdad, la esclavitud).
Bakunin no ignora ciertamente la necesidad que la sociedad tiene de defenderse de quienes la
atacan. Estos no son, en rigor, delincuentes (puesto que no son culpables, al carecer de libre
albedro), pero no por eso dejan de constituir un peligro para los dems miembros de la
sociedad (como un rayo, una avalancha, un tigre, una epidemia). Es preciso, por tanto,
defenderse de ellos. Para eso, no es necesario eliminarlos fsicamente, ni siquiera encerrarlos.
Puesto que se trata slo de evitar que sigan perjudicando a los otros individuos y a la sociedad,
basta con alejarlos, expulsndolos.
No tendra sentido, para Bakunin, hablar de la pena como remuneracin de una conducta a
travs de la ley del Talin, pero, en verdad, tampoco lo tendra hablar de la reforma del
delincuente mediante la privacin de la libertad y la crcel, cualquiera que fuese la modalidad
de la misma.
Por otra parte, puede imaginarse una pena mayor que la expulsin de la sociedad y la
negacin de toda solidaridad y ayuda?
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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La negacin del libre albedro no implica la negacin de la libertad. Por el contrario, la libertad
representa el corolario, el resultado directo, de la necesidad natural y social.
La negacin del libre albedro no implica la negacin de la libertad
Bakunin niega el libre albedro desde un materialismo determinista que considera la naturaleza
como un todo regido por inflexibles leyes mecnicas. Admitir la existencia de un acto libre de la
voluntad equivaldra a admitir una excepcin en esas leyes, una ruptura y un nuevo inicio en la
universal cadena de las causas.
EI hombre, en cuanto parte de la naturaleza, debe interpretarse, segn l, como un ente
plenamente natural, cuyo comportamiento se explica por las leyes de la naturaleza, de las
cuales las leyes de la sociedad forman parte. Acudir a la idea de la voluntad libre, que se
autodetermina (en mayor o menor grado), implicara, dentro de tales supuestos, acudir a un
factor sobrenatural y aun milagroso; comportara un tcito reconocimiento de una instancia
superior y extramundana. El antiteologismo de Bakunin postula y exige su determinismo.
Pero la libertad, entendida, segn explicar ms adelante, como capacidad de emanciparse
de la naturaleza por medio de la ciencia y de la tcnica y de disponer de s mismo frente a
cualquier otro hombre o grupo de hombres e inclusive frente a la sociedad, es el resultado del
determinismo natural y social, en cuanto lo supone, y en cuanto no podra darse sino a partir de
l. En la primera nota a esta tesis dice Bakunin: El hombre no es libre con respecto a las leyes
de la naturaleza, que constituyen el primer fundamento y la condicin necesaria de su
existencia. Ellas lo penetran y lo dominan, as como penetran y dominan todo lo que existe.
Nada es capaz de sustraerlo de su fatal omnipotencia; cualquier intento por rebelarse lo llevara
al suicidio. Pero, gracias a la facultad inherente de su naturaleza, por virtud de la cual se hace
consciente de su medio y aprende a dominarlo, el hombre puede liberarse gradualmente de la
hostilidad natural y aplastante del mundo externo -tanto fsico como social- con la ayuda del
pensamiento, del conocimiento y de la aplicacin del pensamiento al instinto nativo, o sea, con
la ayuda de su libertad racional.
En el horizonte biolgico se manifiesta convincentemente el determinismo
En su ltima poca anarquista y atea, Bakunin adopta ntegramente, como hemos repetido
varias veces, una concepcin materialista del mundo y del hombre. El determinismo es la
primera consecuencia de este materialismo. El hombre es parte de la naturaleza y est
sometido, como todas las dems partes de la misma, a leyes fijas universales e inflexibles que
rigen su conducta y determinan su ser. Llena a atribuir a tales leyes una fatal omnipotencia, lo
cual implica un inevitable sometimiento de cada ente y, por tanto, tambin del hombre. Cuando
ste pretende -y, sin duda, muchas veces lo ha hecho en el curso de su historia- rebelarse
contra la naturaleza, en el sentido de negar sus postulados y contradecir sus leyes, no ha hecho
otra cosa ms que suicidarse. En sus Consideraciones filosficas sobre el fantasma divino,
sobre el mundo real y sobre el hombre, desarrolla extensamente el tema de la voluntad y la
inteligencia del hombre dentro de la concepcin materialista y determinista.
En el amplio horizonte de la biologa tambin se manifiesta el determinismo de manera harto
convincente. En alguna oportunidad se crey que entre la biologa y las otras ciencias haba un
abismo insondable. Segn ese criterio los maravillosos fenmenos de la vida no se podan
explicar con la grosera sencillez que se conciben los dems fenmenos naturales, pero
aunque en ese campo an hay incgnitas que se investigan y no han sido descifradas, se ha
demostrado por los conocimientos que hasta ahora tenemos que todos los fenmenos de esta
ciencia estn regulados por los principios generales del determinismo.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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No es raro que pervivan con insistencia las explicaciones teolgicas y metafsicas en biologa,
puesto que el conocimiento en esta ciencia est condicionado a los conocimientos de otras
disciplinas, como la matemtica, la fsica y la qumica. Ello explica que, en cierto modo, el
desenvolvimiento de esta ciencia tenga que seguir con cierto retraso al desenvolvimiento de
algunas de las otras ciencias.
Es un hecho ampliamente demostrado que el movimiento es una caracterstica de la vida como
lo es de cualquier otra clase de proceso del universo. Desde la accin del protoplasma, que es
el resultado de las modificaciones operadas en su propio seno, hasta las actividades biolgicas
ms complejas de los organismos superiores se tiene una transferencia constante de unas
formas de energa y de movimiento a otras formas distintas. Adems, las transformaciones
biolgicas son muy activas, se realizan incesantemente y en sentidos opuestos, y se resumen
en el proceso general del metabolismo.
Las peculiaridades de la biologa no implican el incumplimiento de las leyes de la fsica
Mientras las clulas musculares y las clulas de las glndulas de excrecin ejecutan un trabajo
externo considerable, por lo contrario, las clulas nerviosas y los vulos fertilizados apenas si lo
realizan, y en su lugar ejecutan un trabajo interno fundamental. As, la demanda, la obtencin y
el consumo de energa para la conservacin y el funcionamiento de la estructura interna son
caractersticas de los organismos. Pero la posesin de tales cualidades no constituye en modo
alguno el incumplimiento de ninguna de las leyes de la fsica, porque el sistema formado por el
organismo no se encuentra aislado, sino que, por el contrario, est ntimamente conectado y de
manera recproca, con el exterior, y esto ocurre as tanto para la obtencin de energa como
para la devolucin de la misma en otra forma y para el desenvolvimiento de su actividad.
La accin de los msculos se gobierna con arreglo a las leyes de la mecnica y, a la vez, tanto
la fase de contraccin como la de su restablecimiento en distensin, constituyen procesos
qumicos activos, por medio de los cuales se transforma primero el glicgeno en cido lctico y,
luego, ste se oxida en parte y en parte se reconvierte en glicgeno disponible para otro
movimiento. El esqueleto y los, cartlagos estn conformados siguiendo las lneas en que se
transmiten los esfuerzos que soportan, en forma enteramente anloga a los diseos
estructurales que calculan los ingenieros modernos. La respiracin es un proceso similar de la
combustin, en el cual se oxidan las grasas y los hidratos de carbono contenidos en las
sustancias asimiladas, en tanto que se conservan las protenas. Por otra parte, la propia
estructura y las actividades de los organismos se conservan, dentro de ciertos lmites, en medio
de todas las vicisitudes que pasan los seres vivos y del intercambio visible y constante que
existe entr el organismo y el medio ambiente. Pero, en todo esto no se tiene ninguna prueba
concluyente de la existencia de alguna especie de memoria orgnica, por la cual los
organismos mantuvieran su estructura y sus funciones; ni mucho menos de que esta
conservacin estructural y funcional carezca por completo de analoga en el campo inorgnico.
Por lo contrario, todo cuerpo fsico tambin posee una estructura definida y sta se mantiene,
dentro de ciertas condiciones, a pesar del intercambio de energa que se produce, de un modo
incesante, entre el cuerpo y el exterior. Cuando un conductor transmite una carga elctrica, sus
tomos se encuentran sujetos a un proceso de desintegracin y de integracin sucesivas,
porque entre ellos se produce un intercambio de electrones, en el cual consiste justamente el
paso de la corriente elctrica. Y, sin embargo, el conductor persiste en su estructura, a travs
de esta sucesin continua de modificaciones discontinuas que se operan en la conformacin de
sus tomos. Desde la ltima mitad del siglo pasado, la biologa ha podido establecer, con slido
fundamento en los resultados de sus investigaciones, la unidad interna de su propio dominio, al
llegar a unificar procesos que ocurren por igual, tanto en las plantas como en los animales. Los
mecanismos de la respiracin y de la alimentacin son fundamentalmente similares en las dos
clases de organismos. Sobre la funcin clorofiliana -que anteriormente se consideraba
especficamente peculiar de los vegetales- se sabe ahora que existe en ambos lados de la
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
102
frontera imprecisa que separa a los animales de las plantas. Algunas especies de animales
poseen cloroplastos., en tanto que hay plantas que carecen de esas formaciones y, en general,
se ha llegado a la conclusin de que la mayor frecuencia de clorofila en el reino vegetal se
encuentra vinculada con el hecho de que las plantas no se desplazan para obtener sus
alimentos. Por otra parte, el protoplasma es, en su aspecto general, y en muchas de sus
actividades, indiferenciable entre plantas y animales; e igualmente, la clula, como unidad vital y
en todos sus caracteres fundamentales, es la misma para animales y plantas. Los procesos de
la divisin celular y de su conjugacin sexual son fundamentalmente idnticos en ambos reinos.
Tambin en las plantas se observan alteraciones en su generacin, correspondiendo
enteramente a las que ya se conocan entre las clulas haploides y las clulas diploides de los
animales. La interdependencia entre animales y plantas se muestra en procesos tales como el
ciclo del nitrgeno; y se ha descubierto ampliamente dentro del dominio de la ecologa, que es
la disciplina que estudia las asociaciones y las relaciones recprocas que se mantienen dentro
ele las comunidades vegetales y animales, y entre unas y otras. En fin, todas las conclusiones
obtenidas acerca de la herencia se derivan por igual del estudio de los animales y de la
investigacin sobre las plantas (recurdense los primeros descubrimientos de Mendel con el
cultivo de los guisantes); admitindose asimismo, en este sentido, una semejanza fundamental
entre ambos. Con todo esto, adems de que la biologa se ha -constituido como la ciencia que
estudia a la vida desde un punto de vista integral, tambin se han desarrollado las leyes
biolgicas con caracteres de universalidad y de determinacin similares a los que tienen- las
leyes de la fsica.
Acerca de la regulacin dominante del sistema nervioso en la vida de todos los miembros de la
serie animal -con excepcin de los ms inferiores o elementales- se han realizado
investigaciones muy detalladas. Estas investigaciones han introducido en la biologa la
consideracin de un conjunto enormemente grande y complejo de sistemas para la transmisin
de los impulsos nerviosos. Estos sistemas, cuando estn intactos y funcionan normalmente,
determinan las actividades, las reacciones y la vida entera del organismo, incluyendo su vida
social. En la corteza cerebral se han localizado superficies especficas vinculadas a los
movimientos de diferentes partes y de diferentes rganos, otras regiones se encuentran
relacionadas con las varias formas de discriminacin sensorial, como fa vista, la apreciacin de
la pesantez, el gusto, la percepcin de la posicin ocupada, etctera, en tanto que otras zonas
intervienen en la articulacin del lenguaje, tanto hablado como escrito. Adems, se ha podido
descubrir que en la mdula espinal residen los de mayor complejidad. Se tiene, pues, una
concepcin general que explica todas las reacciones, y aun la vida ntegra de los organismos
superiores, con un fundamento enteramente objetivo y sin referencia alguna a elementos
extraos o metafsicos.
Mediante los reflejos condicionados los sistemas nerviosos se acoplan entre s
Mediante los reflejos condicionados estos sistemas se acoplan entre s en las formas ms
variadas e, incluso, los millones de clulas nerviosas tambin se concatenan en infinidad de
maneras, de tal modo que, fcilmente, se puede concluir que ningn organismo animal llega a
usar ms que un nmero muy pequeo de sus recursos cerebrales, en comparacin con el
enorme nmero de sus posibilidades. Por compleja que sea una actividad mental siempre se
compone fundamentalmente de conexiones sucesivas, adquiridas y modificables, entre las
neuronas. Por tanto, y desde el punto de vista biolgico, la libertad, la voluntad y la finalidad no
son otra cosa que reflejos condicionados de orden superior.
Es natural que las consideraciones y los resultados anotados no constituyen la ltima palabra
de lo que la biologa puede descubrir. Si es fcil advertir, en todos los dominios de la ciencia,
que los resultados siempre acusan su carcter de relativa inestabilidad y de manifiesta
susceptibilidad de superacin, es claro que en el caso de la biologa esto tiene que destacarse
igualmente. Pero asimismo, en el proceso ininterrumpido de la investigacin cientfica ocurre
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
103
que los resultados de las investigaciones anteriores no son invalidados por los nuevos cuando
aqullos han sido establecidos correctamente, y las modificaciones que se descubren ms bien
son como ampliaciones de los conocimientos basamentales. Por tanto, en general, lo que
ocurre es una limitacin del campo en que se cumplen con necesidad las relaciones conocidas
anteriormente, al ponerse al descubierto las condiciones definidas de la operacin, que parte de
las nuevas relaciones establecidas, siempre ms amplias y ms profundas que las primeras.
Entonces, los resultados alcanzados actualmente, a pesar de que su exactitud es relativa, no
slo representan conocimientos slidos y firmemente establecidos, sino que son, al mismo
tiempo, las bases ms firmes y precisas para el desarrollo ulterior del propio conocimiento.
De cuanto hemos expuesto acerca de la investigacin biolgica tenemos que concluir que en
ella se destaca el cumplimiento del principio del determinismo. La supuesta estructura
teleolgica de la biologa se encuentra en la ltima fase de su disolucin. Cada avance que
ahora se logra, cada vez que se descubre alguna nueva ley dentro de su dominio, se tiene un
nuevo aporte para el conocimiento que comprueba de modo creciente el cumplimiento de la
causalidad recproca. Y esta causalidad mutua, si bien posee las caractersticas propias de los
procesos biolgicos, no por ello deja de manifestarse con la misma universalidad con que se
observa en otras ciencias.
El anarquismo propicia una moral sin sancin ni obligacin
De todos esos razonamientos se derivan concepciones totalmente opuestas a las que han
regido a travs de toda la historia sobre la aplicacin de la justicia. Estas concepciones que
consideran que las acciones humanas son determinadas por un complejo ms o menos
complicado de factores generan una nueva moral y un nuevo proceder en las relaciones entre
los humanos, convirtiendo en nulos o nocivos los cdigos penales y los sistemas penitenciarios.
En otro lugar de esta obra se indicarn las posibles soluciones que podran aplicarse para
establecer un sistema de convivencia armnica sin las nociones aplicadas de castigo o
recompensa y la ausencia total de sistemas penitenciarios y aparatos jurdicos.
De todo lo anterior se puede deducir que el anarquismo propicia una moral sin sancin ni
obligacin, como seala Guyau, que est de acuerdo con el contexto general de su filosofa y
los conocimientos actuales de la ciencia.
J) RESUMEN
Ese breve texto de Ricardo Mella que sirve de umbral a esta primera parte de la presente obra
podra bastar como enunciado de lo que realmente es el anarquismo como filosofa. Hemos
credo necesario, sin embargo, desarrollar a nuestro modo todas las tesis que integran esta
parte primera, dado que de todas esas concepciones, que nosotros pensamos que son
fundamentales, se derivan todas las otras facetas del anarquismo considerado como una
doctrina social que aspira a cambiar las estructuras que regulan actualmente las relaciones de
los humanos entre s. Es probable que an puedan ofrecerse otras ideas que reflejen de modo
ms genuino las verdaderas races filosficas del anarquismo. Y hasta es posible que algunos
de los, nuevos tericos que han surgido en el campo anarquista niegue toda validez a las ideas
que nosotros hemos expuesto en el desarrollo de esta primera parte, la vez que brinden
nuevos conceptos ms acordes con las evoluciones que se han sucedido en el pensamiento
moderno. Por ello es que nosotros hemos querido afianzar nuestras propias opiniones con
textos de algunos de los tericos considerados como los maestros ms genuinos del
pensamiento anarquista. Y aunque parezca reiteracin, queremos sealar que no es slo el
anarquismo un sentimiento de rebelda ante las iniquidades estatales y un anhelo igualitario
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ante las injusticias econmicas, sino que es una concepcin integral de la vida que difiere
bsica y fundamentalmente de las ideas que sirven de plataforma y raz a todas las estructuras
de la sociedad que padecemos. Y esa concepcin integral de la vida, cuando menos en lo que
nosotros consideramos como sus facetas esenciales, podra estimarse expresada ms o menos
adecuadamente en las disquisiciones que hemos credo necesario incluir en la primera parte de
este libro.
Pensamos que, como resumen, se podra decir que el anarquismo reconoce que los seres
humanos forman en la escala zoolgica una especie con ciertas peculiaridades fisiolgicas que
le han permitido un desarrollo particular de su cerebro para hacerlo capaz de un
desenvolvimiento en las funciones del pensar que lo sitan en este terreno, cuando menos
aparentemente, a gran distancia de las dems especies animales.
Estas caractersticas en la amplitud de su pensamiento lo llevan a tomar consciencia de muchos
aspectos de su propia personalidad y de la naturaleza del medio en el cual vive.
En el desarrollo general de su vivir se generan en l necesidades que se convierten en instintos,
los que, a su vez, a travs del tamiz de su pensamiento, se manifiestan en anhelos, hacia la
consecucin de los cuales se orienta la conducta.
El anhelo supremo del ser humano es la consecucin de la felicidad
El anhelo supremo del ser humano es la consecucin de su felicidad; por ella ha luchado a
travs de toda su historia, sin que, salvo en rarsimas ocasiones de tiempo y lugar, haya
conseguido acercarse, sensiblemente, a esa felicidad que siempre anhel.
Entre la complicada red de necesidades que engendran los instintos y los anhelos se destacan
dos que pueden considerarse como primordiales en las interrelaciones humanas: el instinto de
conservacin propia y el de sociabilidad. Estos dos instintos, arraigados en lo ms ntimo de la
naturaleza humana, forman los principales factores o elementos de su personalidad sin que
haya, forzosamente, dicotoma entre ellos, como aseguraron siempre los partidarios del
autoritarismo para argumentar en favor de la autoridad necesaria para impedir la lucha
permanente y sin cuartel entre los humanos, por lo que es posible y necesario encontrar las
estructuras sociales adecuadas para que esos dos instintos puedan armonizarse sin la
necesidad del autoritarismo impositivo de todas las formas de gobierno.
De todo lo cual se deduce lgicamente que la libertad es una necesidad y un anhelo
imprescindiblemente necesarios para el desarrollo normal de la vida humana.
Los dioses inventados por todas las religiones son falsos, originados por las explicaciones
absolutas y simplistas que los humanos quisieron darse a s mismos sobre los grandes
misterios de la vida, misterios que la ciencia va revelando en gran medida a la par que estas
invenciones religiosas se muestran manifiestamente irracionales y ostensiblemente ridculas, de
donde se deriva un atesmo natural y lgico que el anarquismo se hace suyo.
Del estudio de la naturaleza del ser humano y del medio en el cual vive se deduce una tica que
regula las normas de conducta, realmente acordes con esa naturaleza y ese medio,
armonizando sus instintos de conservacin propia con los de sociabilidad, de donde se deduce
una moral sin sancin ni obligacin que tiene como plataforma el apoyo mutuo, producto de
unas estructuras sociales en las que la igualdad y la libertad se convierten en realidades en
toda su acepcin.
Qu es el anarquismo? de Benjamn Cano Ruiz
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De todo ese conglomerado de concepciones brota una idea especfica del Derecho Natural, en
oposicin a los conceptos oficiales e histricos de todas las facetas del derecho y la justicia que
han imperado siempre en las sociedades humanas.
Todo ese conglomerado de ideas bsicas que forman las estructuras filosficas del anarquismo
se complementan con las definiciones que sobre lo que el anarquismo es como concepcin
social han dicho muchos de los pensadores anarquistas de todos los tiempos.
Diego Abad de Santilln, uno de los escritores actuales ms conocidos del movimiento
libertario, al definir al anarquismo afirma que:
El anarquismo es un anhelo humanista que no culmina en una ordenacin o unas estructuras
ideales, perfectas, sin rozamientos de intereses ni ambiciones de poder, en las que el ser
humano carecer de problemas y en las que la vida transcurrir mansamente, dulcemente.
Esos parasos terrestres los forjan otros, y los presentan como solucin suprema, con la ayuda
de aparatos de represin muy perfectos: la autocracia, el rey por la gracia de Dios, la
democracia de los estamentos, la dictadura del jefe que no se equivoca nunca, infalible como
los papas, la dictadura del proletariado, la dictadura de la burguesa financiera o industrial, los
regmenes parlamentarios que se proclaman representativos, etc. El anarquismo no est ligado
a ninguna de esas construcciones polticas, aunque tenga que vivir, sufrir y desarrollarse en
ellas, en unas con mayor amplitud y en otras con menos o constreido al silencio, no est ligado
a ellas, buenas, tolerables, malas, medianas, ni propone un sistema que las sustituya y las
supere: se contenta con iluminar sus defectos, sus mentiras, sus insuficiencias, puede ver ms
justicia para los pueblos en un rgimen poltico que les permita acceso al nivel de decisin
sobre los destinos colectivos; puede propiciar una construccin social de abajo arriba, desde los
municipios, desde los gremios, desde las cooperativas, desde el mundo del trabajo, intelectual,
cientfico, tcnico, manual; pero tampoco adquiere compromiso de entrega al alentar esa
modalidad del nuevo organismo poltico, que suprimira muchas tensiones y conflictos y
permitira una ordenacin ms justa de las relaciones sociales y una distribucin ms equitativa
de las riquezas y de las posibilidades del fruto del pensamiento y del trabajo, que es tambin
pensamiento ideal.
El anarquismo no es una receta poltica, un programa perfecto ni una panacea
El anarquismo, pues, no es una receta poltica, un programa perfecto, una panacea. Ms all
de lo que hoy puede parecer ideal, hay siempre algo mejor, ms perfecto, un resorte irrompible:
el ideal.
Se ha dicho que esa falta de programa es la debilidad del anarquismo; sin embargo, est ah
su fuerza, su vitalidad, su piedra angular; quiere la defensa de la dignidad y de la libertad del
hombre, yeso en todas las circunstancias y en todos los sistemas polticos, los de ayer, los de
hoy, los de maana. No agota su vigor con un triunfo eventual, electoral o insurreccional, y
seguir su ruta y su resistencia contra toda forma de opresin de unos pocos o de muchos
sobre el hombre. Legalmente quedan pocos rastros de la esclavitud y la servidumbre, contra las
cuales se ha combatido durante siglos, durante milenios; no se puede negar el progreso en ese
punto preciso, y si ayer la supresin jurdica de la esclavitud pudo ser una meta, el anarquismo
tiene ante s siempre la misin de llevar la condicin lograda a una meta ms luminosa y
promisoria: la que disminuya o ponga fin a nuevas formas de esclavitud, de servidumbre, como
el asalariado en la poca capitalista, y tambin a la esclavitud y la servidumbre voluntaria.
El anarquismo no est vinculado fatalmente a ningn sistema econmico, no lo estuvo en la
Edad Media cuando prevaleca el feudalismo; no lo estuvo desde fines del siglo XVIII al
capitalismo que hizo su aparicin con la mquina de vapor; no lo estuvo cuando se propuso y
se llev a la realidad la llamada dictadura del proletariado. Puede existir y reivindicar su derecho
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a existir como defensa del hombre y de lo humano con el arado romano y la pareja de bueyes,
con el tractor moderno de muchas rejas. Su misin es similar en la era de la mquina de vapor y
en la era de la energa nuclear.
Y Rudolf Rocker, tal vez, hasta ahora, la ltima de las grandes figuras del anarquismo, agrega
al definir este ideal:
El anarquismo es una corriente intelectual con caractersticas propias dentro del pensamiento
socialista, cuyos partidarios defienden la abolicin de los monopolios econmicos y de todas las
instituciones coercitivas de carcter social y poltico. En lugar del orden econmico capitalista,
los anarquistas pretenden la asociacin libre de todas las fuerzas productoras, basada en el
trabajo en comn, cuyo nico objetivo sera la satisfaccin de las necesidades de todos los
miembros de la sociedad. En lugar de los Estados nacionales, con su sistema deshumanizado
de instituciones polticas y burocrticas, los anarquistas aspiran a una federacin de
comunidades libres vinculadas recprocamente por intereses econmicos y sociales, y que
solucionaran sus asuntos mediante acuerdos mutuos y contratos libres.
Todo aquel que haya estudiado en profundidad el funcionamiento del actual sistema social,
reconocer qu estos objetivos no sen producto de las ideas utpicas de unos cuantos
innovadores llenos de imaginacin, sino el resultado lgico de un examen detallado de los
desajustes sociales que, en cada nueva fase de las actuales condiciones sociales, se
manifiestan de forma ms patente y sin mscara. El moderno capitalismo monopolista y el
Estado totalitario constituyen los ltimos estadios de un proceso que no admite otro desenlace.
En el anarquismo moderno confluyen el socialismo y el liberalismo
En el anarquismo moderno confluyen las dos grandes corrientes que, antes y despus de la
Revolucin Francesa, han caracterizado la vida intelectual de Europa: el socialismo y el
liberalismo. El socialismo moderno tom forma cuando los investigadores de la vida social
descubrieron cada vez con mayor claridad que las constituciones polticas y los cambios en la
forma de gobierno no llegaran nunca a la raz del gran problema al que llamamos la cuestin
social. Sus adeptos reconocan que la igualacin de las condiciones sociales y econmicas en
beneficio de todos, a pesar de la belleza de las afirmaciones tericas, no ser posible mientras
exista la divisin en clases de las personas segn posean o no bienes, en clases cuya simple
existencia excluye de antemano cualquier idea de verdadera comunidad. Y de ese modo
llegaron a la conclusin de que slo suprimiendo los monopolios econmico