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Capitulo 2

La Luna se formó entre 30 y 50 millones de años después de la Tierra, inicialmente cubierta por un océano de magma que dio lugar a su superficie actual. La Tierra, compuesta por un núcleo de hierro, un manto de peridotita y una corteza diferenciada, experimentó un intenso calentamiento y diferenciación temprana, formando su atmósfera y océanos. La corteza oceánica es efímera y se recicla, mientras que la corteza continental preserva la historia geológica de la Tierra desde su formación.
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Capitulo 2

La Luna se formó entre 30 y 50 millones de años después de la Tierra, inicialmente cubierta por un océano de magma que dio lugar a su superficie actual. La Tierra, compuesta por un núcleo de hierro, un manto de peridotita y una corteza diferenciada, experimentó un intenso calentamiento y diferenciación temprana, formando su atmósfera y océanos. La corteza oceánica es efímera y se recicla, mientras que la corteza continental preserva la historia geológica de la Tierra desde su formación.
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55

de las rocas lunares recuperadas en las misiones Apolo,


se calcula que nuestro satlite se origin alrededor de
30-50 Ma despus de la formacin de la Tierra. En un
principio la Luna estaba cubierta por un ocano de mag-
ma de hasta 450 km de profundidad, pero luego los
silicatos ms livianos cristalizaron formando las tpicas
anortositas de la superficie lunar. En los estadios finales
las depresiones topogrficas fueron rellenadas por
coladas de basalto formando las regiones oscuras de su
superficie los llamados mares en los que se han pre-
servado los crteres dejados por las sucesivas colisiones
de meteoritos.
Luego del gran impacto que separ la Luna, el
bombardeo de asteroides de ms de 300 km de di-
metro sobre la Tierra continu al menos hasta los 3,8
Ga. A partir de entonces, el tamao de los cuerpos
impactantes debi haber decrecido gradualmente,
aunque hasta los 3,3 Ga las colisiones de cuerpos de
hasta 100 km fueron todava frecuentes. Se estima que
este bombardeo debe haber tenido una marcada
incidencia en los procesos que dieron origen a la vida
(ver 2.10).
2.4 LA TIERRA EN SUS INICIOS
Los cuatro planetas interiores del Sistema Solar (los
llamados planetas terrestres), Mercurio, Venus, Tierra y
Marte, estn constituidos por silicatos y hierro y son ms
densos (3,9 a 5,4 g/cm) que los planetas ms externos
(tambin llamados jovianos) como Jpiter, Saturno,
Urano y Neptuno (Plutn es bastante diferente), con
densidades que varan entre 0,7 y 2,1 g/cm y formados
bsicamente por hidrgeno, helio, metano, amonaco en
estado gaseoso y escasos silicatos.
Como se sabe, los componentes de la Tierra estn
claramente diferenciados en tres envolturas o capas, el
ncleo, el manto y la corteza. El primero est formado
esencialmente por Fe y una menor proporcin de Ni. El
manto, en cambio, tiene una composicin similar a la de
la peridotita, una roca ultrabsica. La corteza de los
continentes es diferente a la de los ocanos. Determinar
los procesos que llevaron a esta diferenciacin ha sido
uno de los grandes temas tericos de la geologa. La
corteza continental tiene una composicin comparable a
la de la andesita, mientras que la corteza ocenica est
formada por rocas de naturaleza basltica. Se supone
que, en un comienzo, la estructura interna de la Tierra
era relativamente homognea, pero el proceso de dife-
renciacin debe haber comenzado muy temprano en su
historia, alrededor de 10 Ma de aos despus de su for-
macin (Fig. 2.4). Es posible que en la fase final de la
formacin de la Tierra haya ocurrido un fuerte calenta-
miento por la accin combinada de la acrecin de pla-
netesimales (transformacin de energa cintica en
calrica) que tuvo su clmax entre 4,5 y 4 Ga. Tambin
contribuyeron a aumentar el calor interno la compresin
gravitatoria y la radioactividad de las rocas; esta ltima
habra sido cinco veces mayor que en la actualidad. As,
en poco tiempo, la temperatura pudo haber alcanzado el
punto de fusin del hierro, de alrededor de 2000C,
menos refractario que los componentes silicatados.
Por su densidad mayor, el hierro y otros metales si-
derfilos se hundieron hacia el centro formando el
ncleo metlico, mientras que los compuestos silica-
tados ms livianos de Al, Ca, K y Na fueron desplazados
ascendiendo a las envolturas ms externas. En este
lapso tambin se origin el campo magntico terrestre.
Los voltiles, como el vapor de agua y diversos gases,
llegaron a la superficie formando la primitiva atmsfera
y los primeros ocanos. Se estima que la envoltura
gaseosa comenz a ser retenida cuando la Tierra alcanz
alrededor del 40% de su tamao actual. El colapso
gravitacional que condujo a la formacin del ncleo
terrestre debe haber generado un calentamiento adicio-
nal que fundi nuevamente parte de los silicatos del
manto, aunque no hay consenso acerca de la magnitud
EL TIEMPO PROFUNDO: EL EON ARQUEANO
Figura 2.6. Simulacin por computadora del impacto de un cuerpo
del tamao de Marte con la Tierra. El ncleo metlico aparece en
azul y el manto en tonos rojizos. En la colisin parte del ncleo del
cuerpo impactante es transferido a la Tierra; el resto del material
forma una pluma de rocas volatilizadas que luego darn origen a la
Luna. Toda la secuencia durara menos de 30 minutos (simulacin
realizada por Cameron, del Harvard-Smithsonian Center for
Astrophysics, Cambridge).
56
de la fusin de los materiales ms externos.
Las principales incgnitas se refieren a la extensin
y naturaleza de la corteza primitiva, la edad y los pro-
cesos de su formacin, y las causas de la diferenciacin
de la corteza ocenica y continental. Ambos tipos de
corteza tienen diferencias notables no slo en sus carac-
tersticas petrogrficas sino tambin en su edad: Las
rocas continentales ms antiguas, como dijimos, supe-
ran los 3800 Ma, mientras que la corteza ocenica ms
antigua tiene slo 180-190 Ma (edad Jursica), aproxi-
madamente 20 veces ms joven que el basamento ms
antiguo de los continentes. Esto tiene un profundo
significado geolgico pues revela que son los conti-
nentes, por su imposibilidad de subducir en el manto,
los que preservan los testimonios de la historia de la
Tierra desde la primera formacin de corteza hasta
nuestros das. La corteza ocenica, por el contrario, es
efmera pues se recicla una y otra vez en las zonas de
subduccin y de ella slo suelen conservarse retazos en
los cinturones orognicos, particularmente a lo largo de
las suturas continentales. El estudio de la corteza oce-
nica actual, no obstante, aporta valiosos datos sobre la
historia mesozoica y cenozoica, como veremos ms
adelante
2.5 LA FORMACIN DE LA CORTEZA PRIMITIVA Y
EL PAPEL DE LOS OCANOS
Al final de la etapa acrecional, la envoltura externa
de la Tierra estaba compuesta por silicatos fundidos
formando un extenso ocano de magma. Al descender
la temperatura su parte ms externa habra comenzado
a solidificarse originando los primeros ncleos de
corteza. La presencia de circones de 4,2 Ga indica que no
toda la Tierra estaba fundida y que ya haba ncleos
corticales embrionarios slo 160 millones de aos
despus de la acrecin. El principal influjo de calor
provena de los impactos de planetesimales que fundan
y refundan localmente esta delgada corteza original,
creando reservorios de magma que, por diferenciacin,
originaban materiales ms livianos que quedaban en la
superficie y silicatos ms densos que tendan a hundirse.
En este escenario se generaron la envoltura ga-
seosa y los primeros ocanos, elementos cruciales en la
evolucin subsiguiente del planeta. La atmsfera pri-
mitiva se origin a partir de gases emanados desde el
interior por un proceso conocido como desgasifica-
cin del manto terrestre. Si bien la composicin de la
atmsfera arqueana es aun tema de especulacin, hay
consenso en que era muy rica en CO
2
(entre 10 y 100
veces ms que en el presente) y vapor de agua, y
contena cantidades menores de nitrgeno, metano,
amonaco, dixido de azufre y vestigios de oxgeno
producido por fotolisis de molculas de agua en las
capas ms altas. El agua provino de distintas fuentes: 1)
por desgasificacin, bajo la forma de vapor; 2) contenida
en el interior de los meteoritos que impactaron la
superficie durante el gran bombardeo y 3) formando
parte de cometas, que contienen abundante hielo. Al
principio, es probable que la Tierra haya estado rodeada
por una densa envoltura de vapor. El CO
2
disuelto en los
ocanos reingresaba en el sistema hidrotermal pero en
parte precipitaba como carbonatos. El resultado fue una
disminucin neta de la concentracin de CO
2
en la
atmsfera y la consiguiente disminucin del efecto
invernadero. Esto contribuy al enfriamiento, la con-
densacin del vapor de agua y la formacin de la hidros-
fera. Esta, adems de seguir enfriando la superficie,
jug un papel decisivo en la ulterior diferenciacin de
la corteza continental. En el Sistema Solar los ocanos
constituyen un rasgo exclusivo de nuestro planeta,
aunque otros planetas como Marte o Venus pueden
haber tenido agua lquida superficial en algn momen-
to de su historia. La presencia de agua en la Tierra pri-
mitiva est corroborada por la existencia de rocas
sedimentarias de origen marino de ms de 3,8 Ga y de
lavas en almohadilla, las que adquieren esa forma al
solidificarse rpidamente debajo del agua. Pero hubo
agua lquida antes de esa poca? pueden estimarse las
condiciones de temperatura? Como se vio previamente,
los nicos registros preservados de esa edad son
pequeos cristales de circn detrtico reciclados en rocas
ms jvenes. El circn es un mineral traza frecuente en
rocas granticas y ms escaso en rocas mficas, como los
basaltos. Adems de ser excelentes para fechar rocas
(ver Captulo 1) los circones proveen valores del istopo
estable del oxgeno O
18
, cuya proporcin vara segn las
condiciones de formacin de las rocas gneas. El anlisis
de circones de 4.2 Ga demostr que la proporcin de O
18
(8-10) es similar a la de los circones presentes en gra-
nitoides formados a partir de un protolito alterado
hidrotermalmente. A partir de esto, Valley et al. (2002)
infirieron que en ese tiempo no slo ya haba ocanos
sino que la temperatura de la superficie terrestre no era
muy distinta a la de pocas posteriores, posiblemente
menor de 200C. De otra forma, el agua estara ntegra-
mente bajo la forma de vapor.
Debido a la abundancia de komatiita (Fig. 2.7) en
casi todos los ncleos arqueanos del mundo, se supone
que la corteza ocenica primitiva debi estar formada
esencialmente por esta roca, cuyo nombre se debe a
que fue descripta por primera vez en afloramientos
del ro Komati, en frica del Sur. Se trata de una roca
ultrabsica con alto contenido de xido de Mg (ms del
18%) y bajo tenor de slice (densidad 3,3 g/cm) en la que
el piroxeno cristaliza en forma de espinas (estructura
CAPTULO 2
57
spinifex). Por sus caractersticas petrolgicas y geoqu-
micas se acepta que las lavas komatticas se formaron
a una temperatura mayor de 1500C, mucho ms alta
que la de las lavas actuales, que lo hacen a 1350C. Su
frecuencia disminuye drsticamente en rocas ms j-
venes, lo que indica que la temperatura externa de la
Tierra fue decreciendo a travs del tiempo y que el flujo
trmico de la Tierra arqueana era al menos tres veces
mayor que en el presente. Esto lleva a suponer que en
el magma subyacente debieron desarrollarse enrgicas
corrientes convectivas. Esta conveccin constituye un
sistema de refrigeracin mediante el cual las rocas ms
calientes y por ello menos densas ascienden y liberan
calor al exterior. En las zonas de divergencia de clulas
convectivas se habran formado las primeras dorsales
submarinas (Fig. 2.8A). Un aspecto importante es que la
prdida de calor en las dorsales es proporcional a la raz
cbica de la longitud de las mismas, por lo que, si el flujo
de calor en el Arqueano era tres veces mayor, la longitud
de las dorsales debi ser inicialmente 27 veces mayor
que en la actualidad. De no haber existido este sistema
de enfriamiento, la Tierra se hubiera calentado al punto
de fundir ntegramente las rocas de la corteza. Sin
embargo, la existencia de rocas cristalizadas de ms de 4
Ga prueba que tal fusin generalizada no ocurri. La
velocidad de expansin de la delgada corteza ocenica
debi ser mayor que la actual y debi compensarse con
el desarrollo de extensas zonas de subduccin. De otra
forma la Tierra habra expandido su volumen, de lo cual
no hay evidencias convincentes.
Segn el modelo de Condie (1986), a partir de las
dorsales submarinas se inici la formacin de una
primera corteza komattica inestable. Por su alta den-
sidad comenz a hundirse formndose incipientes
zonas de subduccin, siendo rpidamente reciclada en
el manto. Pero en cierto momento, debido al continuo
enfriamiento de la envoltura externa de la Tierra, la
corteza de komatiita hidratada hundida en las zonas de
subduccin se fundi slo parcialmente generndose
por cristalizacin fraccionada magmas de composicin
granitoide que ascendieron formando arcos magm-
ticos de tipo insular (Fig. 2.8B). Estas rocas, que repre-
sentan los primeros esbozos de corteza continental,
eran trondhjemita, tonalita y granodiorita, de ah su
denominacin TTG. Se ha postulado que antes de los
3,1 Ga el ngulo de subduccin de la corteza komattica
era muy bajo, por lo que casi no haba interaccin del
magma TTG con la cua de manto suprayacente, pero
en el Meso y Neoarqueano las tonalitas se fueron enri-
queciendo en Cr y Ni lo que indica una mayor contami-
nacin con materiales del manto y, en consecuencia, una
mayor inclinacin de las zonas de subduccin.
Un aspecto controvertido es el papel que jugaron en
la gnesis de la corteza continental determinados pro-
cesos no vinculados a la tectnica de placas. Se cree
que se produjeron reajustes de tipo vertical en sitios
donde el basamento silico fue cubierto por extensos
flujos baslticos. Tal configuracin debi ser inestable
en trminos gravitacionales debido a la inversin de
EL TIEMPO PROFUNDO: EL EON ARQUEANO
Figura 2.7. Seccin delgada de una komatiita vista con luz polarizada
mostrando los cristales de piroxeno con estructura spinifex.
Figura 2.8. Representacin esquemtica de dos etapas en la formacin
de la corteza terrestre. A: formacin de corteza komattica en las
dorsales y posterior hundimiento. Intenso bombardeo de meteoritos
de gran tamao que refundan la corteza recientemente formada; B:
estadio posterior donde se produjo la fusin parcial de la corteza
ocenica y la formacin de la primera corteza continental de com-
posicin tonaltica (simplificado de Condie, 1986).
58
las densidades, de modo que las rocas ms densas se
hundieron y parte de la corteza TTG fue removilizada y
emplazada en forma de domos diapricos, como se
observa actualmente en el cratn de Pilbara de Australia.
En otras regiones, sin embargo, los procesos habran
estado ms ligados a deformacin tangencial como la
que se produce en las zonas de convergencia de placas.
2.6 DISTRIBUCIN ACTUAL DE LOS CRATONES
Los terrenos precmbricos tienen gran extensin en
todos los continentes. Las rocas de edades mayores de
2,5 Ga (Arqueano) son mucho ms restringidas que las
del Proterozoico y representan en su conjunto no ms
del 3% de la superficie del planeta (Fig. 2.9). Estos n-
cleos de rocas precmbricas se denominan cratones. Su
parte aflorante, de escaso relieve, forma los escudos,
mientras que la que yace bajo una cubierta sedimentaria
constituye las plataformas (a veces, sin embargo, suele
incluirse bajo el nombre de plataforma tanto las rocas
precmbricas aflorantes como su cubierta fanerozoica).
Por su rigidez y estabilidad tectnica, los cratones
forman el armazn estructural de los continentes. En la
periferia de los cratones se desarrollaron las regiones
mviles de la Tierra correspondientes a los extensos
cinturones orognicos fanerozoicos. En Amrica del Sur
estn representados por las fajas orognicas Caribe y
Andina.
Un rasgo llamativo, aun poco comprendido, es que
los cratones ms antiguos poseen una extensa raz o
quilla situada entre 250 y 350 km de profundidad, tal
como lo evidencian las velocidades anormalmente altas
de las ondas ssmicas. Esto significa que las races son
relativamente fras (hay menor cantidad de roca fun-
dida). A profundidades del orden de 120-150 km y a
temperaturas menores de 1000C se produce la fase de
transicin grafito-diamante, por lo que los diamantes
son casi exclusivos de los cratones arqueanos (King,
2005).
De acuerdo a su distribucin geogrfica actual se
reconocen dos conjuntos de escudos, los septentrio-
nales y los australes (Fig. 2.9). Entre los primeros estn
los escudos Laurntico (o Canadiense), de Groenlandia,
Bltico (o Fenoscndico), Siberiano y Snico (formado
por los cratones Sino-Coreano, de Yangtz y de Tarim).
El escudo Laurntico (o Canadiense) est formado
por diversos ncleos arqueanos (Superior, Hearne, Rae,
Slave, Wyoming) y orgenos paleoproterozoicos (2,0-1,8
Ga) de tipo colisional, como se
ver en el Captulo 3 (Fig. 2.10).
El orgeno colisional Trans-
Hudson es uno de los ms ex-
tensos. Hay evidencias paleo-
magnticas que sugieren que
los cratones Superior y Hearne
estuvieron separados por un
ocano de ms de 4000 km de
anchura y la colisin entre
ambos, de acuerdo a las data-
ciones, se produjo a los 1,9-1,8
Ga.
El Escudo Bltico est
cubierto por una potente se-
cuencia proterozoica y fane-
rozoica que constituye la Pla-
taforma Rusa, por lo que slo
estn bien expuestos el cra-
tn Fenoscndico, en el NO
de la regin escandinavia, y
el cratn Ucraniano, en el SE
(Fig. 2.11). Apartir de estudios
geofsicos y de perforacio-
nes profundas se ha puesto
en evidencia que debajo de la
cobertura sedimentaria de la
plataforma del este de Europa
hay extensas reas de rocas ar-
CAPTULO 2
Figura 2.9. Distribucin actual de los cratones del Arqueano y del Paleoproterozoico. Las rocas
proterozoicas estn en parte cubiertas por sedimentos fanerozoicos y por un manto de hielo en los
polos, especialmente en Antrtida (simplificado de Zhou et al., 2002).
59
queanas y proterozoicas con diferentes historias geo-
lgicas, por lo que actualmente se divide al basamento
de esta regin en los bloques Sarmatia, Fenoscandia y
Volgo-Uralia (Zhao et al., 2002). Estos se amalgamaron
a los 1,9-1,8 Ga y las suturas estn representadas por
los orgenos Ruso Central y Pechemel. A su vez, el
escudo de Fenoscandia est formado por dos cratones
ms pequeos, Kola y Karelia, unidos tambin por un
orgeno colisional.
Los principales escudos australes son los de
Guayana, Amazonas, San Francisco, Africano, ndico,
Australiano y Antrtico. Desde fines del Proterozoico
formaron parte del supercontinente Gondwana que se
fragment durante el Mesozoico luego de permanecer
unido durante casi 500 Ma. Muchos de estos escudos
encierran unidades menores. En el cratn Africano, por
ejemplo, se reconocen el escudo Nor-Africano, del
Congo y de Kapvaal-Zimbabwe, entre otros. Dado que
los escudos son litolgica y estructuralmente muy hete-
rogneos, es ms frecuente el uso de provincias o do-
minios corticales. Con este trmino se designan reas de
corteza caracterizadas por determinadas asociaciones
petrotectnicas, lineamientos estructurales, patrones de
metamorfismo, rangos de edades radimtricas y signa-
turas isotpicas. Todos estos rasgos reflejan un deter-
minado contexto geodinmico y una particular historia
de deformacin. Estos dominios corticales estn limi-
tados por discontinuidades estructurales tales como
megasuturas o zonas de cizalla. La provincia Central
Amaznica del escudo Brasiliano, la provincia Pilbara
del escudo Australiano y la provincia Superior del
escudo Canadiense son buenos ejemplos. Dado que
actualmente estn rodeados de orgenos ms jvenes
se presume que durante el Arqueano fueron elemen-
tos independientes que se amalgamaron en un ciclo
posterior. Sin embargo, la posicin geogrfica original
de los cratones arqueanos es una cuestin aun no
resuelta. La causa de esta incertidumbre es la dificul-
tad de aplicar los mtodos clsicos (paleomagnetismo,
EL TIEMPO PROFUNDO: EL EON ARQUEANO
Figura 2.10. Principales provincias corticales del Escudo Canadiense.
Los cratones arqueanos estn suturados por orgenos paleo-
proterozoicos (en negro). En la periferia del escudo hay orgenos
ms jvenes (simplificado de Hoffman, 1988).
Figura 2.11. Arriba: bloques arqueanos y proterozoicos del Escudo
Bltico. En el sector noreste de la pennsula escandinava los cratones
Kola y Karelia estn suturados mediante un cinturn orognico.
Abajo: interpretacin geodinmica de la aproximacin y colisin de
los cratones arqueanos (simplificado de Zhou et al., 2002).
60
paleobiogeografa) a rocas de esta edad. Todo indica que
al menos desde los 3,5 Ga existi un campo magntico
con caractersticas similares al actual. Sin embargo, los
paleopolos confiables para el Arqueano son aun muy
escasos debido a la sobreimposicin de eventos ms
jvenes. Las evidencias paleontolgicas son inaplicables
debido a la extrema rareza de fsiles. A pesar de estas
limitaciones, Aspler y Chiarenzelli (1998) especularon
que en el Neoarqueano hubo dos grandes continentes.
Uno de ellos, denominado Kenorlandia, comprenda las
provincias arqueanas de Norteamrica (provincias
Slave, Superior, Wyoming), Fenoscandia (provincia
Kareliana de la regin Bltica) y Siberia (provincia
Aldan) las que, de acuerdo a los datos paleomagnticos,
habran estado cerca del ecuador. El otro continente
habra estado formado por los cratones Kapvaal y
Zimbabwe (Sudfrica), San Francisco (Brasil) y Pilbara
(Australia), y posiblemente la India y parte de Antrtida.
Los bloques de Pilbara, Kapvaal y Antrtida fueron
referidos al supercontinente de Vaalbara (Cheney, 1996).
El desarrollo de sucesiones litolgicas de margen pasi-
vo bordeando los ncleos arqueanos (por ejemplo, la
Provincia Superior) marcan los lmites de este super-
continente. La ruptura de Kenorlandia habra comen-
zado hacia los 2,5 Ga y se correlaciona con la efusin
de enormes volmenes de basaltos continentales e
intrusin de diques de gabro. En el noreste del Escudo
Bltico (Provincia Kola), por ejemplo, se acumularon
cerca de 8 km de rocas volcnicas bimodales con una
edad de 2,5-2,1 Ga formando un cinturn de alrededor
de 1000 km de longitud. La ruptura del megacontinente
austral habra comenzado antes, hacia los 2,6 Ga. La
dispersin de los bloques arqueanos de Kenorlandia
habra culminado hacia los 2,1 Ga. Curiosamente, en
muchas de estas reas las secuencias de rift, formadas
por conglomerados y areniscas continentales, se asocian
con depsitos glaciales de edad paleoproterozoica (2,4
a 2,2 Ga), lo que permite inferir que una vasta glacia-
cin tuvo lugar en estos continentes antes de su ruptura
(ver 3.5).
2.7 ASOCIACIONES LITOLGICAS ARQUEANAS
En la mayor parte de los escudos las rocas ar-
queanas estn constituidas por dos tipos de terrenos
que difieren en su composicin litolgica y grado de
metamorfismo: 1) los cinturones de rocas verdes
(greenstone belts), que son terrenos lineales o de forma
irregular, metamorfizados en facies de esquistos verdes-
anfibolita e intruidos por cuerpos granticos de diversa
naturaleza, y 2) terrenos con metamorfismo de alto gra-
do, formados bsicamente por complejos de gneises gra-
nulticos y migmatitas. En las provincias Slave y Su-
perior del escudo Canadiense, situadas al norte de los
grandes lagos, se observa particularmente bien la rela-
cin espacial entre estos dos tipos de terrenos (Figs. 2.10,
2.12).
Las asociaciones de rocas verdes son estructural y
estratigrficamente complejas y muestran diferencias
importantes en el estilo tectnico y composicin segn
las distintas provincias corticales, lo que indica que no
todas se originaron por los mismos procesos. Del punto
de vista econmico, los cinturones de rocas verdes son
de enorme inters pues encierran importantes yaci-
mientos de oro, plata, cobre, hierro, cromo, nquel,
manganeso y bario, entre otros. En general, estos cin-
turones son ensambles de diversos tipos de rocas en
los que se reconocen al menos tres asociaciones que
reflejan distinta gnesis: 1) potentes sucesiones de flu-
jos de basaltos toleticos con estructuras en almohada,
komatiita, tufitas flsicas, hierro bandeado (ver el pun-
to siguiente), chert y rocas clsticas, principalmente
grauvacas. Esta asociacin se habra formado en am-
bientes marinos de variada profundidad, desde some-
ros hasta profundos, en encuadres tectnicos tan
diversos como plateau ocenicos, cuencas de trasarco,
islas ocenicas incipientes y dorsales meso-ocenicas; 2)
sucesiones de gran espesor de rocas metavolcnicas
calcoalcalinas (flujos de andesitas, dacitas y riolitas, y
rocas piroclsticas como tufitas, brechas y aglomerados
volcnicos) asociadas con granitoides comagmticos.
Tambin participan, aunque en menor proporcin, ba-
saltos toleticos y komatticos. Se ha sugerido que estas
secuencias corresponden a arcos magmticos de tipo
arco de islas o continentales pero, en parte, pueden re-
presentar magmatismo de trasarco o relacionado con
puntos calientes. Los grandes yacimientos de sulfuros
masivos arqueanos estn contenidos en esta asocia-
cin; 3) rocas volcnicas alcalinas asociadas con rocas
sedimentarias de origen continental (fluviales, abanicos
aluviales). Esta asociacin tiene una distribucin ms
restringida que las precedentes y se interpreta como
formada en cuencas de tipo transpresivo.
Los terrenos con metamorfismo de alto grado
estn formados esencialmente por gneises granulticos
provenientes del metamorfismo de rocas gneas de com-
posicin tonaltica a granodiortica y de rocas sedimen-
tarias como lutitas y cuarcitas. Las migmatitas son
frecuentes, revelando que se alcanz la fusin parcial
de las rocas. Adems de fuerte metamorfismo, estos
terrenos han sufrido deformacin tectnica severa
producto de varias fases compresivas superpuestas
(deformacin polifsica) que produjeron plegamiento
isoclinal. Si bien hay fajas de milonitas con deformacin
dctil que denotan zonas de cizalla, en general estos
terrenos testimonian intensos esfuerzos compresivos.
CAPTULO 2
61
El origen de estos terrenos arqueanos es an
materia de debate. Lo que parece indudable es que los
fuertes contrastes en la litologa y estilos de deformacin
requieren de la accin de procesos tectonomagmticos
diversos y de distintas configuraciones geodinmicas.
Incluso es posible que algunos no tengan estrictos
equivalentes actuales. Al comienzo prevalecieron los
modelos no plaquistas o no actualistas como el que
postulaba el hundimiento de las rocas mficas ms
densas en las rocas tonalticas subyacentes, producien-
do su fusin parcial y posterior intrusin en las rocas
verdes, o la hiptesis que supona la fusin parcial de la
base de la corteza ocenica seguida de hundimiento y
relleno sedimentario, para terminar intruida por el
ascenso de magma tonaltico a modo de diapiros. Tam-
bin se postul que los cinturones de rocas verdes son
cicatrices dejadas por impactos meteorticos que fun-
dieron las rocas corticales y luego fueron intruidos por
tonalitas y finalmente deformados. Sin embargo, nunca
se encontraron evidencias de minerales y/o texturas
de impacto. Al final del captulo ampliaremos esta
discusin ( 2.11).
Actualmente se piensa que los cinturones de rocas
verdes son compatibles con escenarios de subduccin
(Fig. 2.13). Los modelos de arco postulan que estas
rocas se formaron sobre corteza continental adelgazada
por detrs de un arco volcnico y representaran el re-
lleno de cuencas extensionales de trasarco en las que se
depositaron rocas clsticas inmaduras (grauvacas) y
rocas volcaniclsticas provenientes del arco magmtico
adyacente. La signatura geoqumica de las rocas gneas
que las intruyen es tambin compatible con magmas
originados a partir de la fusin parcial de una corteza
mfica y ultramfica en una zona de subduccin. Los
grandes volmenes de intrusivos pueden explicarse
por la alta tasa de subduccin relacionada con la gran
actividad de las dorsales. La deformacin tangencial de
estas cuencas es interpretada en trminos de colisiones
entre placas continentales pequeas y altamente mviles
(algunos hablan de tectnica de microplacas) que se
acrecionaban formando placas ms grandes. Dada su
temperatura elevada y su pequeo tamao podan de-
formarse completamente, a diferencia de las placas del
Fanerozoico en las que la deformacin tangencial se
restringe a su periferia. En tales colisiones se habran
exhumado las races de los arcos magmticos formados
a profundidades de 50 km y temperaturas del orden de
700-900C. Al erosionarse
la parte superior del arco,
estas rocas ascendieron
por isostasia constituyen-
do los terrenos de alto
grado metamrfico (los
gneises granulticos). Si
bien las asociaciones de
este tipo son raras en el
presente, se han hallado
equivalentes en las races
de los grandes orgenos,
como el Himalayo.
Las asociaciones de
ambiente continental, por
otra parte, pueden ser ex-
plicadas por los modelos
de rift, pero tambin son
compatibles con exten-
sin en arcos magmticos
EL TIEMPO PROFUNDO: EL EON ARQUEANO
Figura 2.13. Interpretacin geodinmica de la formacin de los cinturones de rocas verdes y de gneises
granulticos mediante la colisin de mltiples microplacas (modificado de Windley, 1984).
Figura 2.12. Detalle de las asociaciones litolgicas (subprovincias)
arqueanas de la Provincia Superior del escudo Canadiense. En
amarillo: complejos de gneises granulticos; en verde: cinturones
de rocas verdes; en azul: rocas metasedimentarias: en rojo y rosado:
rocas plutnicas.
62
(cuencas de intra-arco) y aun con puntos calientes. Los
grandes volmenes de riolitas y la presencia de rocas
volcnicas subareas de composicin bimodal asocia-
das con arcosas y conglomerados aluviales indican que,
al menos en parte, los cinturones de rocas verdes se
formaron en ambientes de rift y en zonas de fallas trans-
formantes.
A diferencia del Proterozoico, las rocas de origen
glacial son extremadamente raras en el Arqueano. Las
ms antiguas, de alrededor de 2,9 Ga de antiguedad,
han sido documentadas en Sudfrica (Crowell, 1999),
pero su distribucin restringida no permite inferir un
evento de glaciacin global.
2.8 LOS DEPSITOS DE HIERRO BANDEADO
Las formaciones de hierro bandeado (BIF, acrnimo
del ingls Banded Iron Formations) son tpicas del
Precmbrico. Hacen su aparicin a los 3,8 Ga, alcanzan
su mayor volumen hacia los 2,5 Ga y virtualmente
desaparecen del registro geolgico a los 1,8 Ga, para
reaparecer 1000 Ma de aos despus, en el Proterozoi-
co tardo (0,8-0,6 Ga), asociadas a depsitos de origen
glacial (ver Captulo 3). En el Arqueano, la mayor parte
del hierro bandeado est en los cinturones de rocas
verdes donde se intercala con metagrauvacas, meta-
pelitas y tufitas (Klein, 2005). Se presenta como lminas
alternantes de unos pocos milmetros hasta varios cen-
tmetros de espesor de chert de color rojizo o amari-
llento y capas oscuras de xidos de Fe (magnetita, he-
matita), carbonatos de Fe (siderita, ankerita) y silicatos
de Fe hidratados (greenalita, minnesotatita) (Fig. 2.14).
El contenido de Fe es, en promedio, mayor del 15%.
Teniendo en cuenta su amplia distribucin geogrfica,
las formaciones de hierro bandeado constituyen cerca
de la mitad del reservorio de hierro mundial. Fuera del
escudo Canadiense se explotan importantes yacimien-
tos de este tipo en Brasil, Bolivia y en el oriente de
Venezuela (Fig. 2.14).
Se han reconocido tres tipos de hierro bandeado
que reflejaran distintos ambientes de formacin. El
tipo Algoma es mineralgicamente complejo y est
asociado con sedimentos de aguas profundas (tur-
biditas). Dado que el hierro es de origen hidrotermal
su origen estara relacionado con centros volcnicos.
Es muy comn en los cinturones de rocas verdes del
Arqueano. El tipo Lago Superior abarca ms superficie
y tiene mayor espesor que los otros depsitos. El hierro
bandeado se intercala con sedimentos de plataforma
somera y con capas volcnicas. Se interpretan como pre-
cipitados qumicos inducidos por la accin de cianobac-
terias. En su mayor parte se formaron en el Proterozoico
temprano, entre los 2,5-1,8 Ga. Finalmente, el tipo Rapi-
tan est caracterizado por una mineraloga simple (esen-
cialmente hematita-cuarzo) y est asociado con depsi-
tos de origen glacial. Son los BIFs tpicos del Protero-
zoico tardo (0,8-0,6 Ga).
El origen de estos particulares depsitos es an
materia de discusin. El microbandeado y la ausencia
de elementos detrticos indican que se formaron de-
bajo del nivel de accin de la base de las olas, en sitios
ocenicos relativamente profundos, aunque se han
descripto estructuras mecnicas tales como estratifica-
cin cruzada, ondulitas y superficies de corte y relleno.
Los patrones geoqumicos (REE, anomalas de Eu y Ce)
de los hierros bandeados arqueanos sugieren precipi-
tacin qumica a partir de agua con influjo de actividad
hidrotermal proveniente de las zonas de expansin del
fondo ocenico y puntos calientes. Las aguas hidro-
termales profundas habran ascendido hasta la regin
externa de las plataformas de los cratones arqueanos
por el fenmeno de upwelling. Al hierro de origen hi-
CAPTULO 2
Figura 2.14. Arriba: mina de hierro a cielo abierto en el Escudo de
Amazonas. Abajo: muestra de mano de un hierro bandeado donde se
observa la alternancia de lminas de chert (rojizo) y de lminas ricas
en hierro (bandas violceas oscuras).
63
drotermal hay que sumarle el transportado a los oca-
nos bajo la forma de Fe
+2
soluble proveniente de la me-
teorizacin de rocas ricas en hierro. Su estado redu-
cido al momento de ingresar al ocano permite inferir
que la atmsfera arqueana posea poco oxgeno libre
para oxidarlo. La slice tambin podra provenir de la
actividad hidrotermal y magmtica submarina. El me-
canismo ms plausible para la formacin del hierro
bandeado, al menos para el tipo Superior, es la inter-
accin entre microorganismos y el hierro ferroso
disuelto en el agua de los ocanos (Konhauser et al.,
2002). La proliferacin de cianobacterias en las aguas
superficiales produjo O
2
como subproducto de la foto-
sntesis (ver 2.10). Este oxgeno libre se combin con el
Fe
+2
oxidndolo y formando magnetita (Fe
3
O
4
) que
precipit como geles amorfos de slice formando las
capas ferrferas. Para explicar la alternancia de capas
ricas en hierro y ricas en slice (o carbonato) se ha es-
peculado que la biomasa de cianobacterias habra
fluctuado drsticamente en el tiempo. En los intervalos
de mxima abundancia la produccin de O
2
bacteriano
no poda ser neutralizada por el hierro disuelto re-
sultando en la contaminacin del agua y en la decli-
nacin en el nmero de cianobacterias (a diferencia
de stas, hoy en da las bacterias tienen sistemas en-
zimticos propios para captar el oxgeno). Como con-
secuencia, el Fe disponible para captar el oxgeno
fotosinttico volva a aumentar y las poblaciones se
recuperaban, depositndose una nueva capa rica en Fe.
Tambin se ha sostenido que el bandeado puede ser
debido a variaciones en la actividad volcnica, espe-
cialmente las bandas ms gruesas, las que represen-
taran episodios mayores, aunque breves, de actividad
hidrotermal.
2.9 EL ARMAZN DE GONDWANA
El continente de Gondwana surgi como una enti-
dad paleogeogrfica recin hacia fines del Proterozoico,
a partir de la amalgama de diversas masas continen-
tales. Cmo estaban distribuidos estos cratones y cmo
se lleg a la consolidacin de esta enorme masa conti-
nental es aun materia de debate y se discutir en el ca-
ptulo siguiente. Lo que se observa actualmente es que la
corteza continental de Sudamrica y frica est com-
puesta por ncleos arqueanos y mesoproterozoicos
bordeados por cinturones orognicos del Neoprote-
rozoico generados durante la Orogenia Brasiliana/
Panafricana.
En Amrica del Sur las rocas precmbricas forman
los extensos cratones de Guayana (situado entre los ros
Orinoco y Amazonas) y Amazonas (al sur del ro del
mismo nombre), y diversos ncleos menores, como los
cratones de San Francisco, Luiz Alves y Ro de La Plata
(Fig. 2.15). En el cratn de Amazonas las rocas del
Arqueano integran la Provincia Amaznica Central, la
que est bordeada al NE y al E por orgenos del Protero-
zoico inferior (Orogenia Transamaznica), los que repre-
sentan las suturas con el cratn de Africa Occidental y
con el terreno de Imataca.
En el escudo de Guayana las rocas arqueanas estn
restringidas a la Provincia Imataca, la que ocupa una
franja de cerca de 500 km de longitud en el oriente de
Venezuela (Estado Bolvar) y reaparece hacia el SE en
Surinam y en la Guayana Francesa (Isla de Cayena). La
Provincia Imataca (o Provincia Bolvar) est constituida
principalmente por gneises granulticos flsicos a m-
ficos y escasas anfibolitas, con edades de 3,5-3,6 Ga.
Estas rocas estn fuertemente deformadas y fueron
afectadas al menos por dos eventos de intrusin de
granitos, uno de 2,8 Ga y otro de alrededor de 2,1 Ga.
Una caracterstica de la Provincia Imataca es la presencia
de capas de hierro bandeado que alcanzan localmente
hasta 100 m de espesor. Estas rocas ferrferas, ricas en
magnetita, se conocen desde el siglo 18 y se vienen
explotando intensivamente desde 1950, en particular los
EL TIEMPO PROFUNDO: EL EON ARQUEANO
Figura 2.15. Principales cratones arqueanos y reas de rocas prote-
rozoicas de Sudamrica (simplificado de Marques de Almeida et al.,
2000).

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