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Manuel Scorza

El documento resume varios poemas y obras literarias que sirvieron como antecedentes para el poema "Cantar de Túpac Amaru" de Manuel Scorza. Entre ellos se encuentran poemas de Pablo Neruda, José María Arguedas y Alejandro Romualdo que exaltan la figura de Túpac Amaru como símbolo de resistencia indígena. También describe brevemente la rebelión de Túpac Amaru de 1780-1781 en contra de la opresión colonial española.

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Manuel Scorza

El documento resume varios poemas y obras literarias que sirvieron como antecedentes para el poema "Cantar de Túpac Amaru" de Manuel Scorza. Entre ellos se encuentran poemas de Pablo Neruda, José María Arguedas y Alejandro Romualdo que exaltan la figura de Túpac Amaru como símbolo de resistencia indígena. También describe brevemente la rebelión de Túpac Amaru de 1780-1781 en contra de la opresión colonial española.

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Manuel Scorza, apuntes para una biografa / Juan Gonzlez Soto

En el mbito de la poesa peruana, los ms cercanos antecedentes de esta obra de Manuel Scorza se hallan en sendos poemas de Jos Mara Arguedas (Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Tpac Amaru. Himnocancin, 1962) y de Alejandro Romualdo (Canto coral a Tpac Amaru, que es la libertad, 1958). El ms lejano, en un drama en verso de Luis Ambrosio Morante, Tpac Amaru (1821)110. En el mbito del continente debe tenerse en cuenta Canto general (1950) que, editado en Mxico, sin duda conoca Manuel Scorza. Si bien es innegable que las races de esta extensa obra nerudiana se hallan en la experiencia humana del poeta, tambin debe reconocerse que en ella habitan -segn afirma Emir Rodrguez Monegal- grandes dosis de liberacin pedaggica y de intencin poltica111. Pero, por encima de todo, Pablo Neruda se muestra constantemente en su doble papel de testigo del herosmo ajeno y de las violaciones de Amrica, y cantor de esos mismos hechos112. En la parte IV de Canto general -designada con el nombre de Los libertadorespuede leerse un poema cuyo ttulo es Tpac Amaru (1781). Conviene considerar algunos versos de este poema, sobre todo aquellos en que se muestra ms vvidamente una dimensin poltica. Porque posiblemente Manuel Scorza va a repetir ese mismo hlito de reivindicacin social y poltica en su Cantar de Tpac Amaru. Pablo Neruda escribe:

Seor Inca... [...] El indio te mostr la espalda en que las nuevas mordeduras brillaban en las cicatrices [...] Era un sollozo y otro sollozo. Hasta que armaste la jornada de los pueblos color de tierra, recogiste el llanto en tu copa y endureciste los senderos. [...] y Tpac es una semilla, [...]

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y Tpac se guarda en el surco, [...] y Tpac germina en la tierra.

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(Tpac Amaru, 1781)

Pero conviene volver a la poesa peruana. En 1962, Jos Mara Arguedas publica Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Tpac Amaru. Himno-cancin113. Se trata de un texto bilinge que traduce al castellano el propio Jos Mara Arguedas. Segn sostiene Mario Vargas Llosa, ste es el primero de sus poemas escrito directamente en quechua (escribira cinco ms)114. La composicin va precedida por una emotiva dedicatoria: Lucanas india, mamay Doa Caytanaman, Auqa wasipi, wakcha warmalla kasiaqtiy, pay, urpi sonqonwan, khuyay weqenwan uywallawarqa. Tawantin Puquio ayllukunaq allin qarinkunaman. paykunapin qawarqani warma sonqoywan comunerupa kallpanta, imay mana ruway atisqanta.

A doa Cayetana, mi madre india, que me protegi con sus lgrimas y su ternura cuando yo era un nio hurfano alojado en una casa hostil y ajena. A los comuneros de los cuatro ayllus de Puquio en quienes sent por vez primera la fuerza y la esperanza.

El poema, editado en Espaa por la revista Anthropos115, es un largo y hermoso poema de aliento pico con intermedios lricos. Una voz plural, la del pueblo indio contemporneo, exalta la memoria del hijo del Dios Serpiente, Tpac Amaru, y la angustia alejada de toda resignacin: Qaparisianin, llaqtaykin kani, runayki; qanpa mosoqmanta ruwasqaykin nunay, weqey, mana tanisqa kiriy. Qan rimasqaykimanta, yawar mikuqjierroespaolwan maqanakusqaykimantan, uyanta toqasqaykimantan, yawarniki timpuq allpapi timpusqanmqntan manaa sonqoypi qasilla kanachu. Rupayllaan kan, amaru cheqniyllaan kan, supay weraqochakunapaq, sonqoypi.

(verso 3)

Estoy gritando, soy tu pueblo; t hiciste de nuevo mi alma; mis lgrimas las hiciste de nuevo; mi herida ordenaste que no se cerrara, que doliera cada vez ms. Desde el da en que t hablaste, desde el tiempo en que luchaste con el acerado y sanguinario espaol, desde el instante en que le escupiste a la cara; desde cuando tu hirviente sangre se derram sobre la hirviente tierra, en mi corazn se apag la paz y la resignacin. No hay sino fuego, no hay sino odio de serpiente contra los demonios, nuestros amos.

(verso 3)

El poeta tambin pone de relieve la comunin entre el mundo andino y la naturaleza:

Mayun takisian, tuyan waqasian, wayran muyusian, ichun, tuta punchay sukasian. Wamanikunaq, apukunaq kirunpi, riti sutusian. hatun mayunchijmi qaparisian. Maypitaq kantu oqayku rayku wausqaykimanta!

(versos 4-10)

Est cansado el ro, est llorando la calandria, est dando vueltas el viento; da y noche la paja de la estepa vibra; nuestro ro sagrado est bramando; en las crestas de nuestros Wamanis montaas, en sus dientes, la nieve gotea y brilla. En dnde ests desde que te mataron por nosotros?

(versos 4-10)

Y convoca al Dios Serpiente. Le convoca a escuchar la violencia y la opresin desatadas que recorren el continente. Tambin nombra Cerro de Pasco que viva, en los aos de publicacin del poema, las revueltas que posteriormente se novelan en La guerra silenciosa:

Uyariy, papay, Amaruy, uyarikuy: balan sipisian, metrallan yawarta toqyachisian, jierro cichullun runaq aychanta kuchuchkan, cawallun, irrajinwan, upa, yazca chakinwan umayta, wiksaykuta itisian, kaypipas maypipas: chiri wasa Cerro de Pasco orqokunapi, riti pampa allpaykipi, rupaq, chin niq yunka, comer kanchariy yunkakunapi.

(versos 23-31)

Escucha, padre mo, mi Dios Serpiente, escucha: las balas estn matando, las ametralladoras estn reventando las venas, los sables de hierro estn cortando carne humana; los caballos, con sus herrajes, con sus locos y pesados cascos, mi cabeza, mi estmago estn reventando, aqu y en todas partes; sobre el lomo de las colinas de Cerro de Pasco, en las llanuras fras, en los caldeados valles de la costa, sobre la gran yerba viva, entre los desiertos.

(versos 23-31)

Tambin debe tenerse en cuenta como antecedente del Cantar de Tpac Amaru de Manuel Scorza el poema que Alejandro Romualdo publica el ao 1958 en la obra Edicin extraordinaria116. Los treinta y nueve versos de Canto coral a Tpac Amaru, que es la libertad, sus efectos de simetra y sus reiteraciones confieren al conjunto un ritmo y una sonoridad vivamente entroncados con la letana. El poema va precedido de una cita: Yo ya no

tengo paciencia para aguantar esto (Micaela Bastidas)117. He aqu el poema de Alejandro Romualdo:

Lo harn volar con dinamita. En masa, lo cargarn, lo arrastrarn. A golpes le llenarn de plvora la boca. Lo volarn: y no podrn matarlo!

Lo pondrn de cabeza. Arrancarn sus deseos, sus dientes y sus gritos. Lo patearn a toda furia. Luego lo sangrarn: y no podrn matarlo!

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Coronarn con sangre su cabeza; sus pmulos, con golpes. Y con clavos sus costillas. Le harn morder el polvo. Lo golpearn: y no podrn matarlo!

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Le sacarn los sueos y los ojos. Querrn descuartizarlo grito a grito. Lo escupirn. Y a golpe de matanza lo clavarn: y no podrn matarlo!

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Lo pondrn en el centro de la plaza, boca arriba, mirando al infinito. Le amarrarn los miembros. A la mala tirarn: y no podrn matarlo!

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Querrn volarlo y no podrn volarlo. Querrn romperlo y no podrn romperlo. Querrn matarlo y no podrn matarlo.

Querrn descuartizarlo, triturarlo, mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.

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Querrn volarlo y no podrn volarlo. Querrn romperlo y no podrn romperlo. Querrn matarlo y no podrn matarlo.

Al tercer da de los sufrimientos, cuando se crea todo consumado, gritando libertad! sobre la tierra, ha de volver.

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Y no podrn matarlo.

El poema, transparente en apariencia, alude a dos smbolos y en ellos se sustenta. Por un lado, Cristo y el sacrificio; por otro, la tradicin incaica, la tortura de Tpac Amaru a manos de sus verdugos en la plaza del Cuzco118. Ms all del tenso dramatismo y de la desgarrada violencia con que es contemplada y se expresa la tortura y el aniquilamiento del lder rebelde, un verso repite un nico y pertinaz son de bordn: y no podrn matarlo! Obstinadamente, se repite, tras cada estrofa, un anuncio de esperanza. Segn la opinin del crtico Antonio Melis, que prologa la edicin de Poesa ntegra, la obra potica completa de Alejandro Romualdo, en un momento de crisis y cambio este texto representa la asimilacin creativa de la leccin vallejiana. Romualdo intuye la solucin para una poesa poltica que no sea celebracin del presente o lamentacin sobre el pasado, sino proyeccin utpica hacia el porvenir119.

El poema de Manuel Scorza apenas nombra a Tpac Amaru ms que en el ttulo; sin embargo, su espritu es invocado como la fuerza que empuja a las comunidades indias a levantarse contra la opresin. Se inspira en la figura de Jos Gabriel Condorcanqui Noguera (1738-1781). Cacique de Pampamarca, Tuangasuca y Surinama, tena un origen ilustre: Descenda en lnea recta de doa Juana Pilcowaco, hija del ltimo inca Tpac Amaru, ajusticiado por el virrey de Toledo en la plaza del Cusco el ao 1572120. Segn afirma Joseph Prez, gestion y consigui, ante la Audiencia de Lima, ser reconocido por la corona heredero de los seores que fueron de estos reinos121. Adopta, as, ante la historia, el nombre con el que entre los suyos ya era reconocido: Tpac Amaru.

Segn afirma Antonio Cornejo Polar, la rebelin que promovi es la manifestacin mayor de cuantos movimientos son genricamente reconocibles por sus races indgena y campesina122. Pero no slo eso, en palabras de Carlos Daniel Valcrcel (una de las voces ms autorizadas sobre el levantamiento de Tpac Amaru segn opinin de Antonio Urrello)123, la rebelin de Tpac Amaru es el movimiento anticolonialista, reivindicador y precursor de justicia social e independencia poltica ms importante que haya tenido el Per124. Puede decirse que comienza con una protesta contra la tirana colonial. Le sigue la gestin pacfica dentro del marco de la ley. Cuando los cauces administrativos han sido agotados, Tpac Amaru ensaya la reclamacin judicial. Silencio, ineficacia, desinters son los sucesivos encubrimientos de una doble respuesta: mal gobierno e injusticia. El sbado 4 de noviembre de 1780 estall la gran rebelin125. Segn opinin de Arturo Andrs Roig, la lectura de los documentos del levantamiento muestra dos facetas en el pensamiento y la accin de Jos Gabriel Condorcanqui Noguera126. Por un lado, los documentos exponen, de manera minuciosa, la injusta explotacin a que est sometida la poblacin indgena, sobre todo en las minas y en los obrajes textiles. Por otro lado, propone la primera gran utopa de la unidad continental, la idea de una Sudamrica; lo hace a travs de un texto solemne127. Alberto Flores Galindo opina, por su parte, que el movimiento de Tpac Amaru reuni una serie de rasgos y caractersticas muy diversas, incluso antagnicas. Contena un programa antifiscal, un propsito integrador, la lucha anticolonial, una base mesinica y, tambin, un germen de revolucin social. A su parecer, la sublevacin de 1780, aun a pesar de los propsitos conscientes y originales de sus lderes, termin siendo, con la destruccin de iglesias, haciendas y obrajes, con el papel protagnico y violento de las masas campesinas, una revolucin social128. Ya se ha dicho que el Cantar de Tpac Amaru que compuso Manuel Scorza nunca se ha publicado en su integridad, tan slo pueden leerse ocho de sus divisiones poticas numeradas. Cuanto pueda decirse sobre esta obra es, pues, provisional. Pero hay aspectos muy concretos que pueden ser comentados. El poema se abre con una invocacin a las comunidades indias, a los hombres que las integran, a los peruanos que viven bajo la injusticia. Son convocados al canto, a escucharlo. As, puede leerse en la divisin potica I:

Reunos, reunos! Hombres del Per, hombres perseguidos como piojos, hombres pisoteados, hombres tallados a sablazos, hombres que tienen una sola camisa! Escuchad el cantar de la Guerra de los Pobres, od el cantar de Tpac Amaru!

Este aspecto, el imperativo con que el poeta desea reunir ante s a quienes convoca, no ya a un auditorio en su mero valor retrico, sino al lector, es una clara muestra de que el poema podra ser inscrito dentro de una poesa de sentido poltico. Antonio Melis, que ha estudiado los rasgos de que participa este tipo de poesa en el Per, opina que la profusin de imperativos establece una relacin unilineal con el lector129. Otro de los rasgos de la poesa poltica es el empleo de un repertorio metafrico en el que predominan las imgenes convencionales. stas, en su alternancia con las provenientes de mbitos surrealistas, redundan an ms en la anulacin de la participacin activa del lector. He aqu un ejemplo, la breve divisin potica III:

Era invierno.

Era invierno, en los pasos aullaba el ao famlico. Slo encontraba carroa! Era invierno cuando chisporrote la Rabia. Y dnde hume la pelea? En Lima, la Tapada? En Huamanga, la Beata? En Trujillo, la Florida? En el Cuzco, por sus tesoros famosa?

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En Tungasuca, la Mendiga, empoll su flamgero huevo la Revuelta!

Manuel Scorza no qued satisfecho con esta obra que -quiz- quedara incompleta. Lo cierto es que el poema, en contra de lo que el poeta pretenda, avanza por una vertiente de ndole poltica y no pica. Es en verdad significativo que el poema no llegara a ser incluido por Manuel Scorza en la reunin potica Poesa incompleta. En 1978, le deca a Josep Sarret: no s si lo voy a publicar [...] tengo ciertas vacilaciones; no estoy seguro de haber logrado dar la autntica dimensin de Tpac Amaru130. En 1966 se divorcia de su primera esposa. El ao siguiente se casa con Cecilia Hare y, juntos, deciden abandonar Per. Los ltimos meses haban sido, segn dice Manuel Scorza, especialmente difciles, y peligrosos: Asist impotente a las ms terribles escenas: prisiones, fusilamientos, masacres, asaltos. La prensa no informaba nada y a los que queramos denunciar la situacin nos repriman. Yo fui enjuiciado junto a otros participantes,

acusados de atacar la seguridad del Estado, con mayscula. Yo era pasible de cinco aos de crcel, as que decid salir del pas131.

Cecilia Hare y Manuel Scorza recorren algunos pases de Amrica Central y residen durante mes y medio en Mxico. En este pas publica el que sera su ltimo poemario: El vals de los reptiles132. En conversacin con Toms G. Escajadillo en 1979 dice el poeta: He escrito un libro tan complicado como El vals de los reptiles en 1967, y se publica en 1970, junto con [al mismo tiempo que] Redoble por Rancas133. Sobre este poemario hablaba con Josep Sarret en 1978: Muchos crticos consideran que el ms importante de mis libros no es una novela, sino El vals de los reptiles, que es un libro de una tensin, de una textura de terror tal, que despus de l ya no vislumbr ms que la locura. Yo haba llegado al borde de la locura en poesa y tuve que retroceder: la guerra campesina, entonces, me permiti reencontrar la vida a travs de la palabra134.

Tres partes integran el poemario. La primera de ellas, carente de denominacin especfica, recoge un total de cuatro poemas titulados con nombres femeninos: Eva, Lorena, Dalmacia y Eundice. Las partes segunda y tercera son, en verdad, dos largos poemas: La trompeta (con siete divisiones poticas numeradas) y El falso peregrino (con nueve divisiones poticas numeradas). Eva, Lorena, Dalmacia y Eundice presentan, a travs de una imaginera profundamente surrealista, violenta, desgarrada, el insondable pasmo en que se halla el poeta: la disolucin de sus sueos, tambin de su voz potica.

Eva y yo a picotazos disputbamos los gusanillos de los aos [...] Por las playas buscbamos delirios, quizs estrellas, megaterios.

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(Eva)

Decenios he mezclado pcimas para hallar

la palabra! No hay palabra! La quimera no permite acariciar su plumaje. La pasin no es comunicable. Las galaxias se alejan a trescientos mil kilmetros por suspiro de nuestros labios.

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(Lorena)

Yo grit desde los acantilados: Dalmacia, es difcil vivir! Es difcil llevarse a los labios tazas humeantes de sueos!

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(Dalmacia)

No me marchar! Mis das enflaquecern en su jaula. No partir. Nunca escapar del corral de mi piel.

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(Eundice)

Puede decirse que estos cuatro poemas son una introduccin tras la cual el poeta queda involucrado en un conjuro. Sus sueos, tambin su voz, han vivido una suerte de embrujo, una suerte de encantamiento. Eva, Lorena, Dalmacia y Eundice, hembrasreptil, han bailado su vals ante los ojos enfebrecidos y atnitos del poeta. ste ha quedado hechizado:

No s lo que digo: el calor me enloquece, arranca los tentculos de mi cancin retorcida.

[...] No, no es el calor. [...] Hombre de cabeza cortada, hombre de sombra cortada [...] [...] tu oreja cortada, [...] tu alma cortada, [...] tu sonrisa cortada!

(Eundice)

Posedo por una voz que no reconoce como propia, habitado por el sortilegio del maligno hechizo de que ha sido vctima, el poeta inicia la escritura de la siguiente parte del libro. Puede decirse que estos cuatro poemas introductorios pretenden ser en el lector el perodo de acomodacin a una voz potica en verdad inundada por la amargura, desconsolada en una insondable tragedia para el poeta: la poesa no es capaz de habitarle; le habitan, en su lugar, el insomnio y la pesadilla.

Rogad por m. Pedid por el apestado. Rogad por el calcinado. Pedid por el inundado. Suplicad a la noche que descargue su hacha de nieve. Estoy clavado al alfiler de mi pasin sombra. Orad para que las estatuas alcancen a conciliar el sueo.

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(Eundice)

La trompeta, en sus siete divisiones poticas numeradas, supone el descenso a la irracionalidad, al dolor de los sueos imposibles de ser logrados:

Y as envueltos en el manto de ceniza de los desastres, intacto el cetro de roco de los tahres, las escalinatas del desengao

descendemos.

(La trompeta)

El falso peregrino consta de nueve divisiones poticas numeradas. Los siete versos de la primera no slo son una introduccin, sino tambin la anticipacin del final de la obra.

Cuando termin el verano el falso peregrino quebr su huevo, traves la floresta de sus crmenes, descendi la escalinata, el parque conduca a un verano, a una vida anterior. Melena al viento enfil hacia la ciudad.

(El falso peregrino, I)

Es el atardecer: quiebra su huevo, atraviesa la floresta de sus crmenes, desciende la escalinata, el parque conduce a un verano, a una vida anterior.

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(El falso peregrino, IX, El campo en primavera)

Las restantes ocho divisiones poticas numeradas de El falso peregrino poseen ttulo. Son, ordenados, los siguientes: Mocedades del Cid, El nio asombra a los sabios de Sin, Primeros milagros, Manjares de la amistad, La partida, El centelleante pjaro del amor, El reo pretexta ser prncipe de las golondrinas, El campo en primavera. La mera lectura de los ttulos depara un a modo de biografa de un personaje legendario o fabuloso. Este desarrollo, llammosle vital, de la vida de una persona, que acaba con la arribada a un estadio de felicidad y de dicha (El campo en

primavera), queda enmarcado en el crculo de un inicio y de un final idnticos, los versos que ms arriba han sido transcritos. Si las dos primeras partes de El vals de los reptiles, los cuatro poemas con nombres de hembra-reptil (Eva, Lorena, Dalmacia, Eunidice) y las siete divisiones poticas numeradas de La trompeta suponen un descenso a la pesadilla o al insomnio, la ntegra totalidad de la tercera parte, El falso peregrino, supone la arribada al despertar o a la luz. Por otro lado, convendra caer en la cuenta del sintagma que da ttulo a la tercera parte. El falso peregrino, entendido no sin cierta dosis de irona, expresa una realidad biogrfica ineludible en el poeta cuando escribe El vals de los reptiles: un falso peregrino es un exiliado. El poemario, en su conjunto, expresa un proceso profundamente doloroso. Sin embargo, la voz del poeta, despus de haber sido habitada por el estremecimiento y el desgarro, por la sombra y la alucinacin, se recobra para anunciar su vuelta a la vida. Verdaderamente, merece la pena recordar las palabras que, sobre este poemario, Josep Sarret recogiera de Manuel Scorza: Es un libro de una tensin, de una textura de terror tal, que despus de l ya no vislumbr ms que la locura. Yo haba llegado al borde de la locura en poesa135. El poeta, despus de El vals de los reptiles, no publica ms poemarios; el mismo ao de la publicacin de El vals de los reptiles aparece su primera novela, Redoble por Rancas. Pero se trata de un narrador dotado de una cualidad muy especial. De ella habla Augusto Tamayo Vargas: Ha devenido [...] de la poesa a la narracin, con un arsenal literario a cuestas, llevando la ventaja de poder implementar su prosa con ese riqusimo material potico que es indispensable para el desarrollo de un vasto campo de novelar136.

A finales de junio de 1977, en una entrevista televisiva en el programa cultural A fondo, Manuel Scorza le deca a Joaqun Soler Serrano: Yo creo que fundamentalmente soy un poeta, un poeta que escribe novelas137. A partir de Redoble por Rancas, Scorza ser por definicin el novelista de las luchas campesinas en el Per138. No obstante, segn confesaba a Ricardo Gonzlez Vigil en una entrevista publicada en marzo de 1982: Yo me propuse primero hacer un informe de tipo poltico. Cuando lo le, me di cuenta que era totalmente insuficiente, totalmente fro, no reflejaba nada. Despus alrededor del ao 1968-, me di cuenta de que deba escribir novelas, que deba contar tratando de ponerme en los ojos de los protagonistas, pero no aadiendo fantasas sino

prolongando sus metforas139.

El ciclo novelstico que inicia Redoble por Rancas no slo pretende ofrecer la mera descripcin de las luchas campesinas. Manuel Scorza admite: no poda seguir en el plano indigenista porque la oligarqua literaria del Per y de Amrica Latina haba anulado la tradicin de luchas campesinas [...] porque estaba representada por una literatura que yo llamara indigenista hecha por blancos [...] ha sido una literatura de denuncia pero mal escrita. Y en tanto que haba sido una literatura mal escrita [...] haba provocado la fcil refutacin, el desprecio, la indiferencia y el silencio. Entonces yo necesitaba en mi nima romper ese silencio [...] Porque hablo justamente de un problema intolerable que es el problema de la lucha campesina. [El ciclo novelesco] no se propone exclusivamente la descripcin de la sociedad india sino la descripcin pica de una sociedad en lucha contra los opresores140.

Redoble por Rancas se publica en 1970. Pero, en qu momento se inicia la escritura del ciclo novelesco? Segn afirma Albert Bensoussan, la redaccin de Redoble por Rancas se inici una vez que ya estaba establecido en Pars141. No antes de 1968 entonces. Tambin Modesta Surez habla explcitamente de esa fecha: el conjunto de esta balada gigantesca emprendida en 1968142. Idntica noticia ofrece Hugo Neira: Desembarca un da en Pars, cargado de cintas grabadas, documentacin y la memoria emocionada de lo visto, dispuesto a dedicarse a escribir la saga de novelas [...] debe haber llegado a Pars hacia 1968143.

En la entrevista con Modesta Surez, realizada en mayo de 1983, apenas seis meses antes de su muerte, habla el propio Manuel Scorza del proceso de gestacin del ciclo: Cuando tom conciencia de la gravedad del problema [de las luchas campesinas], vine a Lima y entonces publiqu los manifiestos que encuentra Ud. all en el Movimiento Comunal [los que aparecen en La tumba del relmpago]. Entonces yo me organic. El fondo histrico sobre el cual hay que colocar Redoble por Rancas es la realidad de La tumba del relmpago. En esta hora el ciclo estaba naciendo y yo necesitaba del punto

de vista de la novela para contar un mundo cerrado. No poda explicar todo el contexto. Con respecto a Rancas, no todos fueron documentos, sino testimonios orales que recog, notas cuando habl con los sobrevivientes de la masacre. Yo recorr la zona durante varias semanas, recogiendo testimonios. Y sobre estos testimonios hice el libro. He tenido dos tipos de informaciones sobre este problema concreto. Primero, una parte de los hechos la viv y la vi; y la otra parte, que es la parte fundamental, no la vi, pero la registr mediante grabaciones. Recorr durante muchos meses la zona de manera clandestina, cuando despus de 1962 en Cerro de Pasco se sigui el estado de sitio en la prctica. Era muy difcil moverse, era muy peligroso. En esos momentos fui porque tena ya la intencin de escribir una crnica al respecto. E inicialmente pensaba hacer una crnica y la crnica luego se transform en novela144.

Ms arriba han sido citadas otras palabras de Manuel Scorza pertenecientes a su conversacin con Josep Sarret en 1978. Se infiere de ellas la positiva experiencia que le supuso la escritura de las luchas campesinas mientras conclua El vals de los reptiles: Haba llegado al borde de la locura en poesa y tuve que retroceder: la guerra campesina, entonces, me permiti reencontrar la vida a travs de la palabra145. Probablemente el ciclo novelesco (Redoble por Rancas cuando menos) se inicia antes de su llegada a Pars, antes de 1968. Se infiere en la entrevista con Toms G. Escajadillo en 1979. Manuel Scorza afirma: En el ao 67 68, ya Redoble por Rancas estaba escrito. Una primera versin, es cierto, pero ya estaba escrito. Y haca apenas un ao que haba salido Cien aos de soledad146. Editorial Sudamericana publica la novela de Gabriel Garca Mrquez en mayo de 1967. Manuel Scorza est en Pars, segn afirma Josep Sarret, en vsperas de mayo de 1968147. Quiz Manuel Scorza llega a Europa con un primer manuscrito de Redoble por Rancas. Claude Couffon as lo testifica: En 1968 le vi llegar [...] Me traa el manuscrito que acababa de concluir. Cuando comenc a leerlo, su inters me absorbi por completo. El primer captulo contaba cmo una pequea moneda caa una noche del bolsillo del juez Montenegro, seor y dueo de Rancas [se trata de un lapsus: Montenegro posee la hacienda Huarautambo], un pueblo olvidado de los Andes peruanos, y trastornaba la vida cotidiana148.

Una vez en Pars desempea el cargo de lector de literatura hispanoamericana en la Ecole Normale Suprieure de Saint Cloud. El mismo ao que la UNAM publica en Mxico su poemario El vals de los reptiles, 1970, aparece en Barcelona Redoble por Rancas. La publicacin de esta novela propicia a su autor una fama editorial y un nmero de lectores de todo punto excepcional. Tambin posibilita un hecho sorprendente: con su acostumbrado tono irnico lo evoca el mismo Scorza en conversacin con Manuel Osorio: Para m, los libros son un recurso de apelacin. Cuando en Amrica Latina se pierden todas las instancias -por ejemplo, cuando en un combate humano un Gobierno masacra a todo un pueblo-, entonces queda la posibilidad de escribir un libro, y el libro reabre el debate. La rebelin de los comuneros de Cerro de Pasco -una de los miles de rebeliones que recorren clandestinamente nuestra historia continental- hubiera desaparecido en el olvido. Al aparecer Redoble por Rancas, reabre el debate y el propio presidente Velasco se ve obligado a liberar al personaje de este libro, Hctor Chacn, el Nictlope, que se encontraba en prisin. Este campesino pobre sala, despus de once aos de prisin149.

En 1974, la revista bonaerense Crisis daba puntual noticia del evento: Hctor Chacn, el Nictlope, escribe una carta a la revista Caretas confirmando que se encuentra cumpliendo desde hace once una condena de veinticinco aos [Se trata de un lapsus: Segn se ver ms adelante la condena era de diecisis aos] de crcel por haber ejecutado a un traidor a la comunidad de Yanacocha. La carta provoca intensa emocin. Un grupo de escritores peruanos constituye un comit proliberacin del Nictlope. Scorza viaja al Per para solicitar la libertad de Hctor Chacn. El presidente del Per general [Juan] Velasco Alvarado anuncia que Hctor Chacn, smbolo del sufrimiento de los comuneros del Per, ser liberado el 28 de julio [de 1971], sesquicentenario de la Independencia del Per150.

La campaa se haba iniciado con una carta de Manuel Scorza, fechada en Pars el 26 de abril de 1971 y dirigida a la revista Caretas. Agradeca el comentario favorable que esta revista haba hecho de su primera novela. Tambin escriba: El libro ha nacido de acontecimientos reales y ciertos

personajes son de carne y hueso [...] Por ejemplo, Hctor Chacn, el Nictlope, existe. La ltima vez que lo vi me salud con la mano desde el muelle del Frontn, desde el fondo de su condena. Que yo sepa todava sigue preso en El Sepa [...] El pasado febrero cumpli los dos tercios de su condena a 16 aos [...] Por la misma poca recib la carta de un comunero de Pasco cuya fotosttica adjunto [...] Me pedan gestionar la libertad de Chacn. Yo escrib a quienes tienen el deber de interesarse en su libertad pero me contest un pesado silencio. Pero creo que entre los abogados peruanos existir alguno que desinteresadamente gestione la libertad de Hctor Chacn que, como dicen los moralistas, ya pag su crimen. Pagado qu? Chacn nunca fue deudor sino acreedor de una sociedad podrida. S que no es el nico campesino preso pero s que ningn pas puede encarcelar siempre, impunemente, a sus hroes151.

Hctor Chacn, enterado de la publicacin de la carta aparecida en Caretas, escribe desde El Sepa una carta a la direccin de la revista, con fecha 15 de junio de 1971. Merecer la pena transcribir esa carta en su totalidad: El que suscribe, Hctor Chacn Reques, un peruano de nacimiento, con nueve menores hijos, de 57 aos de edad, sentenciado por el Honorable Tribunal de Hunuco a la pena de 16 aos de prisin, por el pseudo delito de homicidio en agravio de Amador Leandro, hecho que se sucedi segn lo acomodaron las autoridades en la Hacienda de Francisco de Huaractambo de Mandril [sic]152, con detencin privativa de mi libertad fsica por espacio de 11 aos, aos de prisin que los he sobrellevado con dignidad, con honor y con honradez con que lo har cualquier peruano, sabindome calumniado en toda su plenitud. Seores Directores de Caretas, el motivo que me ha impulsado a tomar la pluma y el papel ha sido la revista nmero 435 de mayo [...] y es all donde precisamente se quiere averiguar a ciencia cierta dnde me encuentro. Yo con todo el respeto que Ud. legalmente se merece, le dir que por medio de mi presente carta, que an me encuentro sufriendo una pena injusta que me ha impuesto la sociedad. Porque slo Dios es testigo que si soy una persona que tengo antecedentes ha sido slo por la inquebrantable lucha que he sostenido en bien de los campesinos y por cuya causa he llegado hasta este lejano lugar. Seores Directores: quiero poner en vuestro conocimiento que los aos de prisin han hecho ms fuerte mi voluntad y que gozo de gran satisfaccin que los

campesinos de mi pueblo disfruten de la tierra que otrora fue usurpada por elementos desnaturalizados y sin ninguna clase de conciencia cristiana. El da que se tom detenidos a mis compaeros de la comunidad, recuerdo bien que fueron tambin detenidos los personeros Agapito Robles, el seor Blas Lavalle (presidente)[,] Felicio de la Vega (agente municipal)[,] el seor Amador Minaya (Teniente Gobernador). Yo en vista que dichas autoridades estaban detenidas slo tuve que decidir una cosa y sacrificarme por un delito que realmente lo cometi todo mi pueblo. Pueblo que mucho tiempo vena padeciendo vejmenes y humillaciones indecibles. S, seores Directores, ahora despus de mucho tiempo han despertado ustedes la inmensa necesidad de obtener mi preciada libertad, ya que cuento con 11 aos detenido y jams pude alcanzar la Amnista Poltica dada por el supremo gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Ruego pues de todo corazn que Uds. den a mi presente carta la autntica consideracin que realmente se merece y que tengo puesta en vuestras personas toda mi fe y toda mi esperanza. Adjunto a mi presente carta la remito mi humilde solicitud de Indulto Especial153.

La publicacin de Redoble por Rancas tambin propicia otro hecho no menos sorprendente. De l da noticia Scorza en conversacin con Jos Guerrero Martn: El presidente [general Francisco] Morales Bermdez, al anunciar que la reforma agraria continuaba en el Per, lo hizo precisamente en Rancas. Por qu? Porque la literatura cumpla una funcin gracias a la novela. La rebelin de Rancas sali del anonimato a la evidencia154.

La segunda de las novelas del ciclo, Historia de Garabombo, el Invisible, tambin aparece publicada en Barcelona por la editorial Planeta, en 1972. No as las tres restantes. El Jinete Insomne (1977) y Cantar de Agapito Robles (1977) son publicadas por Monte vila en Caracas, mientras que La tumba del relmpago (1979) sale a la luz pblica en Mxico, en la editorial Siglo XXI. Manuel Scorza, en los primeros aos de la dcada de los setenta, comienza a estar presente en numerosos congresos. En 1972 viaja a Espaa: Granada, Sevilla, Valencia y

Alicante inician debates sobre su obra. En 1973 participa en los congresos de escritores de Lahti (Finlandia) y Bolognia (Italia). Precisamente del verano de ese ao data el que quiz haya que considerar su ltimo poema publicado, Lamentando que Hans Magnus Enzensberger no est en Collobrires. Se publica el ao siguiente, en abril de 1974, en la revista Crisis (nmero 12, 42-43). Se da noticia de la fecha de composicin: 20 de agosto de 1973, en Collobrires. En sus versos, se muestra el conmovido recuerdo del reciente nacimiento de Cecilia, su tercera hija: mi hija / que tiene cien das / [...] / mi hija / que tiene los ojos rasgados (versos 21-22 y 63-64). La primera reunin de su obra potica es publicada por la Universidad Nacional Autnoma de Mxico, en 1976: Poesa incompleta. Se trata de una edicin prologada por el poeta mexicano Rubn Bonifaz Nuo. Contiene los poemas de las ediciones originales de Canto a los mineros de Bolivia (1952), Las imprecaciones (1955), Los adioses (1960), Desengaos del mago (1961), Rquiem para un gentilhombre. Elogio y despedida de Fernando Quspez Asn (1962) y El vals de los reptiles (1970). Las ltimas reuniones de su obra potica aparecen siete aos despus de la muerte del poeta. La realizada por Siglo XXI lleva por ttulo Obra potica (Mxico: 1990) y ha corrido a cargo de Mara Oscos. Cecilia Hare, viuda de Manuel Scorza, en carta personal dirigida al autor de este ensayo (fechada en Pars el da 4 de mayo de 1993) escribe: Contiene la ltima versin corregida por Manuel o publicada de dichos poemas ms algunos otros encontrados aqu y all como indica la edicin de PEISA, Lima [1990], retomada por Siglo XXI, Mxico. Esta edicin [la de PEISA] estuvo a mi cargo.

En los aos setenta, en el Per, el rgimen militar del general Juan Velasco Alvarado haba logrado desarticular en gran medida el antiguo sistema de dominacin oligrquico. As, por ejemplo, el primero de enero de 1974 [...] expropia el gigantesco conjunto minero norteamericano de la Cerro de Pasco [Copper] Corporation y lo incorpora al Estado, bajo la denominacin de Centromn-Per155.

No obstante, no haba sido capaz de institucionalizar nuevas formas de organizacin poltica156. El 29 de agosto de 1975, por decisin de las Fuerzas Armadas, Juan Velasco Alvarado fue depuesto y reemplazado por el general Francisco Morales Bermdez. Esta segunda fase del rgimen militar busca un mayor consenso social mediante rasgos liberales paralelamente a un llamado enftico al esfuerzo productivo para encarar la crisis econmica157. La economa peruana contina en la segunda mitad de esta dcada en su fase de acelerado deterioro. La subida de los precios, el recorte de los gastos estatales, la precariedad laboral y una poltica que posibilita los despidos masivos potencian los movimientos obreros y populares. Por otro lado, el movimiento obrero pasar de una

fase principalmente sindical a una fase ms poltica158. Unidad Democrtica Popular (UDP) y Frente Obrero Campesino Estudiantil Popular (FOCEP) agrupan a la mayora de las nuevas organizaciones de izquierda. Manuel Scorza es un dirigente notable del FOCEP, cuyo liderazgo ejerce Genaro Ledesma [Izquieta], maestro rural, clebre alcalde de Cerro de Pasco y personaje de sus Baladas159. Claude Fell apunta que en las elecciones legislativas de junio de 1978 haba entrado en el FOCEP160. Y aade que Manuel Scorza haba declarado en febrero de 1980: Estoy junto a Ledesma por una experiencia que ha sido decisiva en mi existencia: mi participacin en las revueltas campesinas de 1960, que son el origen de todos mis libros161. Bajo el mandato del general Francisco Morales Bermdez, se abre un proceso electoral para elegir una Asamblea Constituyente. Va a cerrarse un periplo de doce aos de gobiernos militares en medio de la crisis econmica y de conflictos sociales. En las elecciones, el FOCEP obtuvo 433.423 votos, detrs del APRA y del PPC (Partido Popular Cristiano)162. Manuel Scorza, que era el candidato nmero cuatro en la lista de esta organizacin de izquierdas, expresa pblicamente su renuncia a presentarse a las elecciones. El documento aparece en la seccin de cartas de la revista limea Marka con el ttulo La denuncia de Scorza. La carta est firmada por Laura Caller Ibrico, Manuel Crdenas Bernal y Manuel Scorza Torres. Est fechada en Lima, el da 15 de junio de 1978, y est dirigida a Ulises Montoya Manfredi, presidente del Jurado Nacional de Elecciones. Los tres firmantes exponen las razones por las que deciden renunciar a la participacin en las elecciones. Estas razones pueden resumirse en una nica: Que el gobierno ha restaurado las garantas constitucionales y la libertad de expresin y levantado el estado de sitio nicamente en apariencia. En la prctica, mantiene suspendidas las garantas fundamentales163.

La renuncia de los tres firmantes se centraba en un hecho en verdad inslito: la deportacin de candidatos polticos de la UDP y de la FOCEP. Genaro Ledesma Izquieta no slo haba sido deportado, sino tambin puesto a disposicin de la Fuerza Armada de la Repblica de Argentina. La Asamblea Constituyente se instala el 28 de julio de 1978 presidida por Vctor Ral Haya de Torre. Entonces nacera la Constitucin de 1979. Se convocan elecciones generales para el 18 de mayo de 1980. Por abrumadora mayora es elegido Fernando Belande Terry. Despus de doce aos de regmenes militares, el hombre que fue desplazado del poder en 1968 por el general Velasco Alvarado vuelve a la silla presidencial en 1980. El FOCEP obtiene una senadura, la de Genaro Ledesma Izquieta164. Si la aguda crisis econmica, la movilizacin social y la entrada en la liza poltica parlamentaria de los partidos de izquierdas fueron los hechos fundamentales que

marcaron los aos setenta, un conflicto violento de nueva e insospechada ndole afectara al Per en la dcada que ahora se iniciaba: El mismo da en que fue elegido Belande, en un pequeo pueblo de Ayacucho, uno de los partidos maostas conocido como Partido Comunista del Per: Sendero Luminoso, se responsabiliz por la destruccin de las urnas electorales. Este acontecimiento marca el inicio de un nuevo conflicto que fue extendindose a todos los departamentos del pas165.

Pero Manuel Scorza apenas si vera discurrir el primer tercio de la dcada que ahora se iniciaba. A finales de junio de 1977, graba en Madrid una entrevista para el programa televisivo A fondo166. Joaqun Soler Serrano, el director del programa, anuncia como primicia que Manuel Scorza ya ha completado el ciclo novelesco y que ha firmado un contrato con la editorial venezolana Monte vila para la futura publicacin de El jinete insomne, Cantar de Agapito Robles y La tumba del relmpago. En 1978, en conversacin con Josep Sarret, habla de que ya ha acabado su sexta novela: Hace poco ms de un mes termin una novela de temtica completamente distinta: es una novela de amor que lleva por ttulo La danza inmvil y que ocurre en Pars167. En 1980, esta vez a Hctor Tizn, confiesa: Despus de ste [La danza inmvil] pasar a otro libro que es tambin otra fase168. A qu nuevo libro se est refiriendo? En conversacin con Roland Forgues habla del ttulo de esta nueva novela: El segundo volumen, la continuacin de La danza inmvil, que se llamar Los ptalos de la quimera, se me presenta como un soliloquio de trescientas a cuatrocientas pginas169. Probablemente alude a esta obra cuando, en 1979, habla con Toms G. Escajadillo: Finalmente, yo estoy escribiendo una novela en la que el personaje principal es un loco. La locura es una posicin que en torno al mito adopta el pueblo latinoamericano cuando es totalmente vencido, porque no puede aceptar la historia oficial170. En cualquier caso, en opinin de Anna-Marie Aldaz, La danza inmvil era el inicio de una triloga que llevara por ttulo El fuego y la ceniza171. Ricardo Gonzlez Vigil habla de los diversos ttulos de las novelas que integraran esta triloga: La danza inmvil, primera entrega del trptico El fuego y la ceniza, dedicado a las luchas guerrilleras [...] Segn el plan que se ha trazado, la triloga deber continuar en Segundo

movimiento y finalizar en Retablo ayacuchano -donde veremos a Sendero luminoso172.

Tambin avanza el ncleo temtico de la segunda de las novelas del trptico El fuego y la ceniza: Con relacin a Segundo movimiento Scorza ha adelantado el dilema nuclear: La lucha armada en Amrica Latina vista desde el ngulo de un hombre que desert del combate para salvar su vida, y gastarla en una vida de actos mseros, rutinarios, empobrecedores. Qu era mejor? Vivir o morir? O vivir para qu?173.

Gonzlez Vigil tambin informa del porqu del ttulo de la triloga: Las palabras de Scorza son esclarecedoras, al resumir el argumento de La danza inmvil: Un escritor en un restaurante ve pasar de repente a una mujer de belleza fulminante, y mientras ella avanza, l en sus sueos la ama y logra que esa mujer maravillosa le ame. El escritor padece y goza tanto con esta relacin, ha sido tan intenso este amor imaginario, que cuando ella se le acerca en el restaurante porque es a l a quien buscaba- el escritor se da cuenta de que la relacin real con esa mujer ya no le puede aportar nada. La realidad sera ceniza ante el fuego de ese amor imaginario174.

Por otra parte, parece que hay otra novela ms, El verdadero descubrimiento de Europa175. Hugo Neira habla del que quiz fuera el germen narrativo de esta novela: Un campesino llega a la conviccin, anclado en una aldea andina, de este par de cosas: no todo lo que dicen los diarios es mentira; y, adems, es probable que Europa exista. La historia es el relato de los preparativos de ese viaje. La historia de Coln, al revs. La antihistoria, la picaresca. Qu nos preparaba Manuel? Tal vez menos la narracin indigenista y, ms, el ingreso, por el lado de la stira, al universo mental de lo mestizo y lo criollo. Hubiera sido una empresa saludable. Hay mucho de ello ya en las cartas del Nio Remigio176.

An habra por medio un ensayo. De l habla Josep Sarret: El ciclo narrativo [ La guerra silenciosa] se cierra con un ensayo titulado La literatura, primer territorio liberado de Amrica Latina177. Qu ha sido de esta obra? El destino ha decidido que quede inconclusa junto con esa retahla de ttulos novelescos que Manuel Scorza sembr en las pginas de la prensa, Los ptalos de la quimera, Segundo movimiento, Retablo ayacuchano, El verdadero descubrimiento de Europa. No hay duda de que deja como legado a los estudiosos de su obra no slo la fascinacin del mundo narrativo que habita en sus novelas ya escritas, sino tambin la desbordante imaginacin y la desmedida capacidad fabuladora contenidas en aquellas otras obras cuya consecucin se llev consigo el destino la madrugada del 28 de noviembre de 1983. En cuanto al ensayo La literatura, primer territorio liberado de Amrica Latina, quiz pueda atisbarse alguna de las propuestas que contendra. En la entrevista realizada para el programa televisivo A fondo, a finales de junio de 1977, Manuel Scorza le deca a Joaqun Soler Serrano: Yo he sostenido siempre un poco polmicamente, y quiero publicar sobre esto un ensayo, que el verdadero territorio liberado de la Amrica Latina, que el primer territorio liberado es su literatura. La literatura de la Amrica Latina tiene ya una voz propia, tiene modelos que la poltica no ha dado, por ejemplo, no hay equivalentes polticos de Cien aos de soledad, de Paradiso, de Pedro Pramo, de los libros de Sbato ni de los de Borges178.

Jos Guerrero Martn publica en El Pas, ya en febrero de 1984, una entrevista con el escritor peruano cuyo mero ttulo es esclarecedor: Manuel Scorza: La literatura, primer territorio libre de Amrica Latina179. En esta entrevista, pero tambin en otras (las mantenidas con Josep Sarret, con Manuel Osorio, con Hctor Tizn, con Alda Teja, con Roland Forgues), el escritor peruano habla de esa concepcin de la literatura que tan a las claras se expresa en el ttulo de ese ensayo cuya escritura quiz lleg a ser iniciada. En 1981, Manuel Scorza es invitado por el diario napolitano Il Mattino a escribir una serie de artculos, que a partir del 25 de enero de 1981, durante cuatro domingos, iluminaron con rara inteligencia y gran sapiencia el mayor cotidiano de Npoles180. En febrero de 1983, apareca en Barcelona, publicada por Plaza y Jans, la que sera su sexta y ltima novela, La danza inmvil. El 18 de septiembre de ese ao, Manuel Scorza escriba a Matteo Collura, le insista por dos veces en su esperanzada duda acerca de un prximo viaje a Argentina. Tal vez sea posible, le deca181.

Su primera meta era el encuentro cultural hispanoamericano en Bogot que, organizado por la Academia Colombiana de la Lengua, se inaugurara el 29 de noviembre. El 24 de septiembre, escriba a Ramn Serrano Balasch, su agente literario en Espaa. As comenzaba la carta: T sabes bien que ningn libro nace de la inteligencia sino del corazn, si existen inteligencia y corazn. Y no somos sino palabras escritas por el dedo de alguien en un muro invisible182. Tambin le hablaba de su nuevo libro, La conquista de Europa [El verdadero descubrimiento de Europa?], del que estaba entusiasmado: Novela cmica, clsica, sin cambios de planos, humorstica, filosfica, me deca textualmente en su correspondencia. Y para hablarme de ella, para narrrmela (era un buen orador coloquial) vino a Barcelona un fin de semana183.

La novelista y periodista argentina Alicia Dujovne Ortiz se haba citado con Manuel Scorza el 8 de noviembre. Habl con l ms tarde, por telfono, una semana antes de su partida y fue a despedirle al aeropuerto: l que siempre se haba negado a viajar en sbado... Antes de subirse al avin, tuvo el presentimiento de su muerte? La pregunta queda en el aire. Haba garabateado desde el aeropuerto de Pars su ltima carta a su hija en Lima; le anunciaba su partida hacia Bogot. Escriba: He pedido que me den un billete Pars-Lima-Pars; pero, puesto que me han invitado a un encuentro de escritores en Bogot, me han dado Pars-Bogot-Pars, vaya suerte la ma! Pasar las fiestas de Navidad con vosotros, y me quedar hasta mediados de enero. Me hubiera gustado pasar all la primavera pero Tombeau de l'eclair saldr [la traduccin al francs de La tumba del relmpago] a finales de enero y debo estar de vuelta para entonces. Soy feliz porque, esta vez, podremos vernos y estar juntos.

Escrita en la hoja de un bloc, esta nota no haba sido firmada. Hablaremos, debo irme, terminaba184. Claude Couffon rememora los ltimos das de Scorza en Pars: Pocos das antes [de tomar el avin] me haba hablado de ese viaje [a Colombia], mientras cenbamos con su inseparable amigo Abel Posse. Despus de ese congreso

literario, pensaba reunirse con su familia en Per, para pasar all las fiestas navideas. Y para trabajar, pues Manuel estaba lleno de proyectos. Tres novelas en marcha que, como siempre, le obsesionaban sin descanso y le torturaban con su hervor. Casi haba terminado una de ellas, El verdadero descubrimiento de Europa.

Ramn Serrano Balasch escribe: Un da antes de tomar el avin me llam por telfono para que avisara a sus editores de que parta ya para Colombia y, despus, al Per en donde pensaba pasar las Navidades con sus hijos: Soy feliz -me dijo- porque ahora se me est leyendo en Espaa185.

En la madrugada del lunes 28 de noviembre, a la una y cinco minutos, a unos ocho quilmetros del aeropuerto de Barajas, el Jumbo 747-283B de la compaa colombiana Avianca, quiz en el inicio de la maniobra de aterrizaje, capota y cae. Incendiado inmediatamente despus de su impacto con tierra, el aparato se arrastra a lo largo de ochocientos metros. Los restos del avin se esparcen en una zona conocida con el nombre de Balcn de Mejorada. Ciento cincuenta y seis pasajeros y veinticinco empleados de la compaa mueren en el accidente. El encuentro de Bogot quedara convertido en homenaje hacia las figuras de la cultura que mueren en el accidente: la novelista y crtica de arte argentina Marta Traba (1930), su marido, el intelectual uruguayo ngel Rama (1926), el novelista mexicano Jorge Ibargengoitia (1928), la pianista espaola Rosa Sabater (1929). Tambin Manuel Scorza que, ironas de vyase a saber qu destino, ha de morir un 28 de noviembre, el mismo da en que, en el distante ao de 1969, Jos Mara Arguedas se disparaba dos tiros en su despacho de la Universidad Agraria. Los restos mortales de Manuel Scorza llegan a Lima el cinco de diciembre. Son recibidos por sus familiares, representantes del Gobierno, parlamentarios, militantes del FOCEP y, tambin, por grupos de campesinos de Yanahuanca, de Huancavelica, de Cerro de Pasco. El cuerpo de Manuel Scorza recibe sepultura, ese mismo da, en el cementerio de El ngel. El da anterior, 4 de diciembre, iniciaba el peridico El Pas la publicacin pstuma de los ltimos artculos de Manuel Scorza con Fe de erratas. El da 6, esta vez en La Vanguardia, apareca El Cervantes que nunca conoc. Y, finalmente, de nuevo en El Pas, ya el 22 de diciembre, Orwell tiene razn?. Manuel Scorza Torres muere a los cincuenta y cinco aos de edad. Deja, cuando menos, el ttulo de cuatro novelas inacabadas... y tantas otras que hubiera deparado su capacidad fabuladora. Deja una rica obra potica que le coloca en un lugar significativo

entre los poetas peruanos que comenzaron a publicar en la dcada de los cincuenta. Y una novela, La danza inmvil, en que palpita un brillante juego de espejos y contraluces. Y deja, sobre todo, La guerra silenciosa, que es -en palabras de Ricardo Gonzlez Vigil- el mayor retablo de la novela peruana de los aos setenta. Se trata, sin duda alguna, de un gran mural novelesco que est muy lejos de ser lo que Abelardo Snchez Len denomina mera reconstruccin histrica de las reivindicaciones en las poblaciones mineras de los Andes. Alguno de sus personajes, habitante en el sortilegio de la ficcin, reaparece en las pginas de Daimon (1978), de Abel Posse, y sigue convocando a nuevas o antiguas reivindicaciones eternamente recomenzadas: Agapito Robles, el rebelde de Rancas, buscaba adhesiones (sin darse cuenta de su propia muerte) para una batalla final contra la Cerro de Pasco Corporation. Febrilmente narraba cabalgatas por los altos desiertos, fusilamientos masivos, la sosegada crueldad del juez Montenegro.

Mientras, los lectores de ese vastsimo fresco compuesto por Manuel Scorza, nuevos doa Aada a esta otra parte de la ficcin que da a nosotros, comprueban cmo la realidad no es nica, sino tambin, y sobre todo, cuantas ficciones hay en ella, y por ella deambulan, y se multiplican y contradicen. Tantos y tantos momentos del ciclo novelesco perdurarn para siempre -siempre recomenzados- en la magia de nuevas lecturas. Eugenio Chang-Rodrguez evocaba en Manuel, hoy viajas186, poema de homenaje tras el trgico accidente, uno de los innegables sentidos -y no, desde luego, el nico- de la obra de Manuel Scorza: Ahora, en medio de la hoguera del viento levantado, / tus versos y novelas son gritos de batalla / en los torturados Andes.

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