Diversidad Cultural
Diversidad Cultural
tanto a nivel mundial como en ciertas reas, en las que existe interaccin de diferentes culturas coexistentes. Muchos estados y organizaciones consideran que la diversidad de culturas es parte del patrimonio comn de la humanidad y tienen polticas o actitudes favorables a ella. Las acciones en favor de la diversidad cultural usualmente comprenden la preservacin y promocin de culturas existentes. La Declaracin Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, adoptada por UNESCO en noviembre de 2001, se refiere a la diversidad cultural en una amplia variedad de contextos y el proyecto de Convencin sobre la Diversidad Cultural elaborado por la Red Internacional de Polticas Culturales prev la cooperacin entre las partes en un nmero de esos asuntos. Contenido
1 La diversidad cultural 2 La UNESCO como elaborador 3 Requerimientos de tratos especiales 4 Referencias bibliogrficas 5 Vase tambin o 5.1 Enlaces externos
La diversidad cultural Es deber de los Estados tomar medidas para preservar y promover la diversidad cultural, servir de base para una mayor cooperacin internacional en el ejercicio de ese derecho y, mediante la creacin de obligaciones, aumentar la transparencia de las polticas culturales, sus objetivos y su desarrollo. Esto deba servir asimismo de punto de referencia a distintas sociedades que se ocupan de negociaciones de comercio internacional. Pondra de relieve la necesidad de los gobiernos de disponer de un margen normativo para preservar y promover la diversidad cultural mediante el establecimiento de derechos y obligaciones, con disposiciones obligatorias sobre medidas relativas a la creacin, produccin, distribucin, comunicacin, exhibicin y venta de contenido cultural. De ese modo, contribuira a la coherencia entre los objetivos de preservar y promover la diversidad cultural y los procesos de liberalizacin del comercio que estn en curso. Tambin vendra a colmar el vaco que existe actualmente, desde el punto de vista de la diversidad cultural, en la normativa internacional relativa a la cooperacin y a los derechos y obligaciones en materia de polticas culturales internacionales. Ayudara, asimismo, a los pases a retener la capacidad de promover polticas culturales necesarias en otros foros internacionales, en particular en acuerdo paralelos. La UNESCO como elaborador Por la antigedad de su mandato cultural, sus competencias en materia de diversidad cultural y su carcter universal, la UNESCO es la institucin apropiada para elaborar un marco internacional de polticas culturales. de dar coherencia a objetivos de poltica pblica distintos pero interconectados. Podran tratarse las diferentes culturas en el mundo, porque diversidad se refiere a muchas cosas diferentes o similares; refirindose a culturas seran por ejemplo las religiosas, polticas, culturales, tribales, etc.
Requerimientos de tratos especiales Actualmente es de reconocimiento general que la diversidad cultural forma parte del patrimonio comn de la humanidad, y que la produccin y disponibilidad de una diversidad de bienes econmicos y servicios culturales procedentes de fuentes nacionales y extranjeras introducen externalidades positivas, es decir, ventajas sociales y culturales que superan el valor puramente comercial de esos bienes y servicios. Por esa razn, en la Declaracin universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural, por ejemplo, se reconoce que los bienes y servicios culturales no deben tratarse simplemente como productos bsicos o bienes de consumo. Los ministros que participan en los debates de la RIPC han estudiado las formas en que la diversidad cultural contribuye a la cohesin social, la vitalidad de la democracia y la identidad de los pueblos, todos ellos componentes esenciales del desarrollo social y econmico. Por consiguiente, los gobiernos deben fomentar que haya una amplia disponibilidad de contenido cultural variado. Un marco internacional eficaz asegurara que sus obligaciones y derechos en virtud de acuerdos internacionales den cabida y apoyo a su capacidad para materializar en el mbito nacional los beneficios de la diversidad cultural. A escala local, la Agenda 21 de la cultura, primer documento con vocacin mundial que establece las bases de un compromiso de las ciudades y los gobiernos locales para el desarrollo cultural, apoya a las autoridades locales comprometidas con la diversidad cultural. Los medios de comunicacin y la globalizacin Cuando hablamos de globalizacin, se piensa en un conjunto de relaciones econmicas, polticas y sociales que han modificado sustancialmente a la estructura mundial. Donde ms claramente se nota estos cambios son en los medios masivos de comunicacin, a partir de los avances tecnolgicos y de las modificaciones polticas y econmicas operadas en el nivel mundial. La globalizacin en lo comunicacional se revela como una tendencia hacia el establecimiento de una cultura global. Mensajes masivos, uniformes, estandarizados son recibidos en el mismo momento por personas diferentes, en distintos lugares del mundo. Esto provoca que la funcin originaria de la comunicacin social, la de transmitir los mensajes generados por miembros de una comunidad, se pervierta. Hoy los mensajes son generados y manipulados en un lugar lejano, por personas ajenas y con intereses ajenos a la comunidad que los recibe. Esto se evidencia an ms en los pases perifricos, como es el caso de Argentina. Se est produciendo un vertiginoso proceso de centralizacin y monopolizacin de los medios de comunicacin, han pasado de tener un rol estratgico, convirtindose en el rea a la que apuntan las mayores inversiones econmicas. Para resguardar nuestra identidad social y cultural dentro de un mundo globalizado, es necesario utilizar los avances tecnolgicos, de acuerdo a nuestros propios intereses. Otro tema ligado a ste, es la creciente influencia de los medio en la sociedad, en la poltica y en las instituciones. Los medios estn cumpliendo funciones que deberan ejercer las instituciones. Las crisis de las representaciones polticas y sociales, el repliegue del Estado, han llevado a que la gente encuentre en ellos un canal vlido para expresar sus inquietudes y necesidades. Esto se puede comprobar en la aparicin de numerosos programas que se encargan de escuchar y ayudar a las personas, como ser Causa Comn, Hablemos Claro, etc. Muchas veces es a travs de los medios, que se instalan los temas de la agenda poltica, pero estos surgen, a veces, desde el poder, otras de la comunidad que recurren a ellos para realizar sus reclamos y otras, incluso, surgen de los propios medios por motivos empresariales. El circuito meditico est formado por las empresas, los medios y el pblico. Las empresas generan mensajes, pero reciben presiones del poder econmico y del poder poltico; el pblico recibe esos mensajes ya manipulados, pero genera, al mismo tiempo, demandas a travs del consumo. Y, por ltimo, los medios a travs de los cuales se transmiten estos mensajes tampoco son neutros. Es notorio que existe un proceso de monopolizacin, mediante el cual grandes empresas estn absorbiendo a los pequeos medios. Los medios masivos de comunicacin tienen cada vez mayor poder y tienen una influencia creciente en la vida poltica nacional. Los grandes grupos monoplicos tienden a sustituir el dilogo social, uniforman, diluyen y lesionan la identidad, al no respetar las diversidades. Sin duda el principal problema que plantea la globalizacin se
relaciona directamente con los monopolios y los oligopolios informticos. Por un lado la concentracin meditica provoca una merma en las programaciones locales, en detrimentos de la difusin de la cultura y las tradiciones de cada comunidad. Por otro lado, el avance de la centralizacin ha puesto en riesgo numerosas fuentes de trabajo del personal de los medios de esas poblaciones. Los medios masivos de comunicacin, son parte constitutiva de la vida poltica y su influencia crece junto a la vida democrtica; es por ello que se necesita una legislacin con normas claras, para no dejar a los medios a los avatares de las reglas del mercado. El resultado del proceso de centralizacin y concentracin monoplica ha dejado reducidos a dos corporaciones como nicos propietarios de la mayora de las empresas que operan los medios de comunicacin masivos. La opinin pblica, la vida democrtica, depende de la mediacin que realizan estas corporaciones en el procesamiento de la reproduccin de la informacin y los valores culturales de la sociedad.
Globalizacin, identidad cultural, crisis Estamos en los inicios de un nuevo milenio, y como ocurre siempre en el umbral de los grandes cambios, profetas modernos, cientistas sociales y/o gerentes culturales, como se dice hoy, anuncian un orden mundial diferente que se caracterizar, segn estos, por procurar la participacin de las grandes y pequeas naciones en un proyecto conjunto de relaciones sociales, culturales y econmicas al que se le ha llamado globalizacin o aldeanizacin del mundo. Estos trminos globalizacin o aldeanizacin del mundo se utilizan para referirse a la creciente interdependencia mundial de la gente y las naciones. Desde hace unos aos, o bien desde la dcada de los 80, este proceso ha cobrado muchsimo mpetu, sobre todo debido a los grandes avances en el campo tecnolgico. La globalizacin de la economa, de las comunicaciones y las tecnologas no es un tema exclusivo de ellas, sino que tambin penetra hacia lo social y cultural en sentido general, ejerciendo una significativa influencia en la cultura de los pueblos, transformando as las relaciones ms cotidianas de los seres humanos de forma radical. Esta creciente integracin internacional ha producido toda una serie de consecuencias de carcter, econmico, poltico, cultural y medioambiental . Lamentablemente, algunas de ellas pueden ser y son negativas. La vida de la gente en todo el mundo est vinculada de manera ms profunda, ms intensa y ms inmediata que nunca antes. Esto abre muchas oportunidades, da nuevas posibilidades de bien y de mal, como sucede en el caso de gran cantidad de logros humanos, la globalizacin tiene un lado positivo y uno negativo, sta ha enriquecido el mundo en sentido cientfico y cultural, y tambin ha beneficiado econmicamente a muchas personas. Pese a los resultados positivos en el orden cientfico y cultural, muchas personas an temen que los efectos perjudiciales de la globalizacin superen los beneficiosos, pues las fuerzas de mercado se interesan mucho ms por las ganancias econmicas que en la proteccin del planeta tierra. La considerable cantidad de emigrantes y las repercusiones econmicas y socio - culturales de este hecho, hacen del mismo un fenmeno trascendente dentro de nuestra contemporaneidad . Hoy podemos observar como la comunicacin y el intercambio entre culturas se ha incrementado en forma rpida . Es nuestro inters al situar estas nuevas nociones definir que significa identidad ? Es el grupo de caractersticas esenciales y circunstancias que hacen que alguien o algo sea reconocido, sin posibilidad de confusin con otro. En tal sentido la identidad de una nacin es el conjunto de caracteres y circunstancias que hacen que ella sea reconocida sin posibilidad de confundirla con otra nacin. Esto implica, que la identidad Nacional habra que buscarla entre los elementos bsicos que definen a cada nacin, es decir: territorio, lengua, religin, raza, historia, conciencia colectiva, poltica etc. Y dentro de estos habra que buscar aquellos indicadores que hacen posible que sea reconocida y no confundida una con otras, por semejantes o parecidos que sean.
Y es, pues, que la gran circulacin migratoria en el mundo, as como el acelerado desarrollo de la comunicacin que ha hecho realidad la concepcin del planeta como una "aldea global" y de interconexin, impone la necesidad de manejar el concepto y proceso de identidad bajo nuevas pticas y bajo una concepcin diferente a la tradicional, en sintona con la realidad de hoy. Una identidad nacional no puede definirse ya por la pertenencia exclusiva a una comunidad nacional. El objeto de estudio no debe ser entonces slo la diferencia, sino tambin la hibridacin. Cuando menos, la nocin clsica de identidad debe ser repensada. Si como se ha dicho la cultura es el conjunto de caractersticas esenciales que adems de las artes, la ciencia y las tecnologas es el modo de vida prevaleciente en una sociedad. Esta consiste en mltiples formas en que un pueblo establece un sistema de supervivencia y de convivencia social en virtud de dos tipos de conductas en estrecha y constante relacin dinmica: la adaptacin al medio en que vive y la transformacin de ese medio para ponerlo al servicio de los deseos y necesidades humanas. La cultura es la mxima expresin de la identidad, y nuestras culturas locales se encuentran cada vez ms mediadas por los procesos migratorios y por el formidable avance de la tecnologa de la comunicacin, entonces es de lugar que la identidad sea cada vez ms transterritorial e hbrida. Esta transterritorialidad e hibridez no supone en nuestra consideracin, la anulacin de la especificidad que surge de la forma en que se combinan los diferentes elementos de la diversidad cultural, producto de procesos socio-econmicos, socio-histricos y culturales que han hecho posible la conformacin de cada nacin y que permiten hablar con plena validez de identidad cultural y nacional propias. Entender la globalizacin, o bien la aldeanizacin del planeta tierra slo en sus aspectos negativos, sera oponerse a la modernizacin, pues el desarrollo de un pas no necesariamente debe enfrentar lo tradicional y lo moderno como un hecho inaplazable. Se puede transitar una poltica de desarrollo social, articulando las formas tradicionales de la cultura a nuevas categoras que impliquen bienestar social, imprescindibles para cualquier avance orientado hacia la lucha contra la pobreza y la exclusin cultural. Debemos estar bien claros que en todo este proceso de cambios culturales a que se ve abocada la humanidad, se presentaron diversas formas o manifestaciones de transculturizacin y resistencia, igual que en otros momentos de la historia vivida por la humanidad. Esa resistencia cultural no es otra cosa que una manifestacin nacional y surge como respuesta al peligro de extincin de los que se consideran valores propios. La identidad de valores o expresiones culturales y populares de una nacin estriban en la diferencia de concepcin que se tenga frente al fenmeno cultural general y en la diversidad de los enfrentamientos de los actores con su propio medio. En las expresiones populares y folclricas descansan gran parte de la personalidad de un pueblo, y es que en todo proceso cultural la tradicin representa la raz de la actividad cultural del pueblo, siendo la tradicin en donde se asientan los valores que caracterizan la cultura de un pueblo, de ah la resistencia y respuestas autctonas y nacionalistas. Entonces parece obligado y necesario definir polticas culturales frente a este nuevo desafo derivado de la globalizacin, definir las lneas maestras de una poltica cultural que abarque una visin amplia de la cultura. Y es a travs de la participacin que la cultura, como manifestacin del hecho humano en todas sus vertientes, determina un patrimonio, como una cantidad de bienes con una afectacin especial y/o suis generis y que se denomina patrimonio cultural de una nacin. Este comprende " todos los bienes, valores y smbolos culturales tangibles e intangibles que son la expresin de cada nacin, tales como: las tradiciones, las costumbres, los hbitos, as como el conjunto de bienes, incluidos aquellos sumergidos en el agua, materiales e inmateriales, muebles e inmuebles, que poseen un especial inters histrico, artstico, esttico, plstico, arquitectnico, urbano, arqueolgico, ambiental, ecolgico, lingstico, sonoro, musical,
audiovisual, flmico, cientfico, tecnolgico, testimonial, documental, literario, bibliogrfico, museogrfico, antropolgico, los productos y representaciones de la cultura popular " La identidad cultural se manifiesta a travs de la identidad patrimonial, ya que lo cultural se expresa en funcin de su patrimonio. Y es que cuando el patrimonio llega a formar parte de la conciencia comn a todos los miembro del cuerpo social de la nacin, empieza a reconocerse su alma, que es lo que llamamos patria. De ah que la identidad cultural nacional es el sentimiento de pertenencia a una colectividad unida por una historia y las tradiciones del pueblo, y por un proyecto de desarrollo compartido en un marco de igualdad en cuanto a la dignidad humana y respeto a la diferencia. El fomento de la identidad cultural se concibe como una estrategia global destinada a preservar y proteger el patrimonio cultural de la Nacin, como defensa cultural de una nacin frente a la expansin de otras, para protegerse de los embates forneos y mantener vivos los autnticos modos de comportamientos de los pueblos. Como para la mayora de las personas la patria es un ente abstracto y distante, se hace muy difcil ensearle a conocer y querer tal cosa. Pero como el patrimonio se haya ms cerca de nosotros y nos encontramos en intima relacin con este, la enseanza del patriotismo integral se hace ms fcil y efectiva porque en cada elemento del patrimonio est presente la gente. El patriotismo como semilla debe sembrarse y cultivarse por doquier, en el hogar, en la escuela, en las instituciones sociales, para que pueda germinar, florecer y darnos esplndidos frutos. En algunos pases, el extranjerismo delicioso, o sea, la aficin por lo extranjero, por el solo hecho de serlo, es uno de los grandes daos que produce la ausencia del patriotismo. Hay quienes alegan que el poco o escaso patriotismo que prevalece en nuestros pueblos se debe a su poco desarrollo. Esto no es cierto en modo alguno, ya que las historias nuestras en el pasado fueron ms patriotas que en el presente, as lo ponen de manifiesto las epopeyas de la Independencia. La patria se halla por encima de las diferencias de raza, sexo, credos religiosos o polticos. Florece en todas las culturas, en todas la pocas y en todas las Naciones, no es privativo de ningn pueblo y es a travs de la misma que se conforma la Conciencia Nacional, producto de una larga evolucin histrica. Pero que es la conciencia nacional? ... Es el conjunto de representaciones y referencias a partir de las cuales una sociedad o cultura alcanza a percibirse, a pensarse, a sentirse e incluso a soarse. De este modo un pueblo es capaz de constituir una imagen de s mismo, sea esta favorable o no a travs del conocimiento del patrimonio, de los bienes y valores tangibles o intangibles de la nacin, entendiendo que el patrimonio tangible comprende: el monumental, el artstico, documental y humano. Dentro del patrimonio monumental figuran los datos relativos al patrimonio arquitectnico, plazas, lugares arqueolgicos, monumentos conmemorativos etc. El patrimonio artstico comprende los datos que se refieren a artes visuales (pintura, escultura, fotografa, pelcula y videos) y artesanas. Como patrimonio documental se exponen los datos concernientes a museos, bibliotecas, archivos de documentos importantes, fotografas histricas, videos y pelculas, partituras musicales, colecciones filatlicas y numismticas. En ese sentido, el patrimonio intangible, ese que no se puede tocar, se expresa en la msica, en cantos tradicionales, cantos religiosos cantos de trabajo, himno y tonadas infantiles. y en la literatura oral en la que nuestros campesinos iletrados transmiten de una generacin a otra mediante la dcimas, cuentos, oraciones, adivinanzas, refranes, creencias, mitos, ensalmos, e historietas algunos mensajes de su realidad, as como otras manifestaciones culturales.
Estas expresiones son los indicadores de nuestros valores y bienes que se manifiestan generalmente en nuestras comunidades. Quien no conoce los bienes y valores de que dispone la comunidad a la que pertenece, no puede amar a su colectividad, ni mucho menos defenderla. A propsito sealaremos algunos de los males que estn afectando a muchas naciones en los ltimos aos en funcin de la falta de patriotismo por desconocimiento del patrimonio en general, es decir, de la identidad cultural nacional. La crisis de la identidad cultural y el patriotismo posee indicadores muy concreto, veamos algunos: La indeferencia ante lo que perjudica el patrimonio nacional, al igual que la destruccin de la propiedad pblica y el descuido con que se administran los bienes pblicos. El poco amor o menoscabo por los hroes y prceres. Por las reliquias histricas, por las estatuas, bustos y monumentos. Por la propia historia y por las leyendas y tradiciones. La indiferencia con que se ve la destruccin de la naturaleza y la extincin de sus especies. El menosprecio por las instituciones civiles y el desdn por las actividades propias de la vida social nacional. El desamor que muchos sienten por sus artes (msica, pintura, escultura, literatura, teatro y danza). La creciente aficin a las creaciones culturales extranjeras, en detrimento o postergamiento de las nuestras, por moda o por capricho. Igualmente, el poco reconocimiento que muchos otorgan a sus artistas y hombres de ciencias. El irrespeto a las instituciones que conforman el Estado nacional y sus poderes, donde la carencia de valores patrios han hecho de estos, entre otras cosas, fuente de enriquecimiento ilcito. Las deficiencias del patriotismo nos hace cometer muchos errores que afectan la seguridad nacional, as como las identidades nacionales y la propia identidad territorial. En un mundo en va de globalizacin, a las naciones pequeas lo que las har sobrevivir es su patriotismo. Es decir, su amor a lo propio, al patrimonio cultural nacional, tangible e intangible . Por todo lo antes expuesto, se puede colegir que urge darle al patriotismo la importancia que se merece, ya que gracias a su ayuda se podrn corregir, en parte, algunos de los males crnicos que afectan a los pueblos. Pero s es importante significar a modo de colofn que ninguna cultura es nica, todas las culturas estn influidas por otras y a su vez ejercen influencias sobre ellas mismas. En suma, se impone una reflexin crtica acerca de este momento, el desafo que presenta el nuevo siglo es de mayscula responsabilidad para sus actores. Es un reto impostergable arribar al nuevo milenio quebrando los obstculos que impiden la plenitud y desarrollo integral del ser humano, conservando lo genuino nacional, defendiendo el respeto a la pluralidad o diversidad cultural del mundo del maana, para hacer de todos verdaderos ciudadanos con vocacin hacia la modernidad. Ahondando en el anlisis anterior, parece oportuno trascribir el siguiente artculo: Globalizacin, deculturacin y crisis de identidad} urhan Ghalioun Profesor de Sociologa Poltica. Universit de la Sorbonne-Nouvelle, Pars. El estudio del impacto de la globalizacin y de la emergencia de la sociedad de la informacin en la evolucin de las culturas del mundo todava est en sus comienzos1. Sin embargo, observamos el inicio de cinco grandes tendencias que, con el tiempo, pueden trastornar la configuracin geocultural del planeta. La primera tendencia se refiere a la relacin entre cultura y economa que nos anuncia la naturaleza de los nuevos valores que dominarn la prxima fase del desarrollo del capitalismo y del consumismo.
La segunda, concierne a la nueva relacin que parece establecerse entre cultura y geopoltica. Mucha gente ya no duda en hablar de la guerra de culturas como de un factor determinante en las relaciones internacionales. La tercera tendencia est ligada a la relacin entre cultura y poltica; la emergencia de una cultura global que trasgrede las fronteras culturales tradicionales se opone a la afirmacin del Estado-nacin y reduce visiblemente el control del Estado en la formacin de los ciudadanos. La cuarta tendencia atae a la relacin entre las culturas; no slo parece mantenerse la clsica separacin entre culturas dominantes y dominadas, culturas productoras de sentido y frustrantes, agresivas y estriles, creativas y pasivas, sino que se le aadirn nuevos fenmenos de destruccin y de esclerosis, ms extendidos en las sociedades marginalizadas. La quinta y ltima tendencia se refiere a la relacin entre cultura y sociedad; la integracin progresiva de una amplia franja de lites mundiales a una misma cultura global, dominada por las problemticas y los valores de las sociedades ms avanzadas, produce el desmembramiento de muchas culturas nacionales, y deja en un total vaco de sentido a sectores enteros de sociedades humanas. Crea, por lo tanto, las condiciones para una deculturacin extendida, con la consiguiente emergencia de ciertas formas de barbarie, en el seno mismo de los grandes centros de civilizacin. Economa y cultura: hacia un mercantilismo cultural de alcance mundial La contradiccin entre la lgica mercantil de las sociedades multinacionales y la lgica cultural de los creadores surgi en 1993, a raz de las negociaciones del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) en Uruguay. El debate enfrent a intelectuales y a gestores de la economa de mercado mundializada (en particular, el poder americano). En una defensa de la autonoma de lo cultural respecto a lo econmico, Octavio Paz escribi que la excepcin cultural significa el rechazo del poder absoluto del mercado, y del consiguiente sacrificio de nuestra conciencia y nuestro humanismo. En aquella ocasin Europa, con Francia a la cabeza, trat de imponer el principio de excepcin cultural para defender su lugar en el mercado. Pero el xito de los negociadores europeos slo fue parcial. Consiguieron el principio de un "tratamiento especial y limitado" slo en el terreno de la produccin audiovisual. Los norteamericanos -detrs de las multinacionales- continan acosndolos, con el objetivo de evitar que consigan la reconduccin de este tratamiento excepcional en el prximo ciclo de negociaciones globales en el marco de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC). Sin embargo, la sujecin de la cultura a la lgica economicista no atae slo al reparto del mercado cultural. Tambin influye directamente en la evolucin de la sustancia misma de las culturas. La generalizacin y la popularizacin a escala mundial de los valores de la sociedad de consumo, iniciada hace varios decenios, provocan un verdadero cambio de mentalidades, de costumbres y de tica, tanto en las lites sociales como en las clases ms desfavorecidas. Si, para la gente del pueblo, el consumo contina siendo un vector fundamental en la produccin de sentido y de valores, los verdaderos valores que circulan en la cultura globalizada son el abandono del compromiso social, poltico y moral de las lites en favor de la bsqueda del triunfo personal y de estrategias carreristas. Tener xito, superarse, ser eficaz y dinmico, constituyen ahora el ncleo central de la tica burguesa. Se rechazan los valores, las tradiciones y los conocimientos aparentemente difciles de convertir en xito, por carecer de inters y sentido. De hecho, la cultura al servicio de la accin depredadora slo representa la dimensin dinmica del consumismo pasivo, fundamento de un individualismo egocntrico que sustituye la clsica tica de libertad, igualdad y fraternidad, es decir, tambin de ciudadana. Cultura y hegemona internacional: el control de la industria es la clave del xito de la dominacin mundial
El sector de la industria cultural, es decir, de la informacin y de las comunicaciones, es actualmente el primer sector donde opera la dinmica de diferenciacin entre los grupos de naciones y donde se afirman nuevas formas de dominio. Es en este rea donde la concentracin del capital y de las inversiones es la ms importante respecto a los otros sectores. As, la infraestructura del mundo actual se coloca en manos de unas doscientas grandes multinacionales, lideradas por cinco gigantes como son Time Warner, Turner, Disney ABC y Westinghouse CBS. Son las mismas empresas que actan para obtener la rpida liberalizacin de los intercambios en el mbito de las comunicaciones y de la difusin (2). Casi todas estas empresas pertenecen a las tres grandes potencias econmicas: los Estados Unidos, Europa y Japn. En contra de la ilusin creada por el neoliberalismo en boga, estas empresas no actan solas ni en un vaco estratgico y poltico. Estn apoyadas poltica y financieramente por los estados mencionados, aunque sea de manera indirecta. La reivindicacin del derecho a defender los intereses llamados "vitales", afirmada cada da ms por la diplomacia de estos estados, as como las inversiones pblicas en diversos mbitos militares y cientficos, es algo muy significativo al respecto. Basta con indicar que sobre el presupuesto total del sector de la investigacin y desarrollo, valorado en 1992 en 250.000 millones de dlares, la contribucin de la trada citada (Estados Unidos, Europa y Japn) asciende al 83%, del cual el 38,5% corresponde a los Estados Unidos, el 28,3% a Europa y el 15,8% al Japn. La parte de Amrica Latina representa un 1% y la de frica un 0,5%. Esta situacin desfavorece visiblemente a los pases pequeos, que en esta nueva competicin se encuentran prcticamente excluidos y limitados a pelear violentamente por repartirse los mercados desvalorizados de sectores con un nivel tecnolgico muy bajo y, por consiguiente, con una productividad tambin muy baja. De este modo, en 1993 la trada produjo el 90% de las patentes de inventos registradas en Estados Unidos y el 93% de las registradas en Europa; en cambio, Amrica Latina y frica, juntas, produjeron el 2% (3). En el mbito de las redes informticas (como Internet), los bancos de datos y las cadenas por satlite, la situacin es la misma: el dominio de la trada es absoluto. Se extiende en todos los niveles: la propiedad, la gestin, la programacin y la produccin tcnica. No obstante, en el interior de la trada, las multinacionales norteamericanas se llevan la parte del len y experimentan mayores progresos. Por ejemplo, el porcentaje de pelculas norteamericanas proyectadas en las cadenas europeas ha pasado de un 56% en 1985, a un 76% en 1994. En este sector las prdidas para Europa, causadas por el intercambio con Estados Unidos, pasan de 2.100 millones de dlares en 1989, a 6.300 millones en 1995. Las cinco grandes productoras norteamericanas aplastan a las 140 empresas nacionales que existen hoy en el mundo. Este dominio en el sector de los medios de comunicacin an est ms consolidado en las redes informticas como Internet o en el mercado de la publicidad (4). Del mismo modo que la globalizacin refuerza la relacin estructural de marginacin y de subdesarrollo que caracteriza las relaciones internacionales en el aspecto econmico-social, tambin agrava el abismo que separa a los grupos de naciones en el mbito de las relaciones de hegemona. La globalizacin favorece el control del destino del mundo por parte de una potencia que con diferencia es la ms hegemnica. En efecto, sin cierto control de la revolucin de la informacin y de las comunicaciones, ninguna nacin es capaz, hoy en da, de elaborar una estrategia eficaz que pueda asegurar su supervivencia y su seguridad. Slo las pocas naciones ms avanzadas pueden participar activamente en el juego internacional. Pero los Estados Unidos son la nica potencia que puede pretender detentar el liderazgo mundial, pues tan slo ella es la nica capaz de elaborar una estrategia de alcance planetario. El control de las nuevas tcnicas de la revolucin de las comunicaciones no es indispensable nicamente para ganar en la competicin econmica en el mercado mundializado; tambin es la clave del dominio de todo el campo de las
relaciones internacionales (5). Ello explica la americanizacin del mundo despus de su occidentalizacin en el perodo de la revolucin industrial (6). Cultura y guerra de intimidacin: la estrategia de la guerra cultural Paralelamente al ascenso del papel de la cultura y de la industria cultural en la formacin de las fuerzas y la potencia de las naciones (en este caso, las que han protagonizado la revolucin cientfico-tcnica), se desarrolla una nueva ideologa llamada "del choque entre culturas". Por oposicin a las teoras marxistas y liberales clsicas que ponan el acento en los factores econmicos o en los factores polticos, sta afirma que la diferencia cultural es, por s misma, fuente de tensin y de contradiccin. Asimismo, es productora de conflictos que slo pueden resolverse con la desaparicin de una u otra cultura. As, los conflictos no se desarrollan en torno a asuntos materiales o polticos que pueden definirse y determinarse de modo claro y objetivo, sino en torno a asuntos simblicos, que no pueden cambiar ni ser objeto de ningn compromiso. La guerra de las culturas es una guerra sin salida, a no ser la despersonalizacin del otro, es decir, su eliminacin pura y simple como identidad cultural, y por consiguiente, como la correspondiente entidad poltica. La guerra de las culturas conduce pues directamente a la purificacin tnica, o ms bien al contrario, la justifica, le da sentido y razn. De este modo, donde la Guerra Fra clsica opona a los bloques del Este y del Oeste con asuntos poltico-ideolgicos y posiciones bien definidas, la guerra de culturas plantea un nuevo tipo de guerra fra: la que enfrenta a la parte avanzada del planeta, celosa de su progreso, de sus valores democrticos, de los Derechos Humanos y de su civilizacin, al resto del mundo, atrasado, oscurantista, violento, integrista, xenfobo, vindicativo y negativo en todas sus acciones y reivindicaciones. Al sentirse forzosamente amenazados, los islotes de paz y de libertad que constituyen el mundo "libre" y desarrollado deben tomar precauciones contra el peligro cada vez mayor procedente de las zonas marginalizadas y rebeldes. Progresivamente, pero de modo seguro, se impone una nueva doctrina estratgica que sustituye a la de la disuasin. Es la doctrina de la guerra preventiva, o de la anticipacin del peligro por medio de intervenciones militares, polticas, econmicas y mediticas llamadas intervenciones rpidas o tambin "quirrgicas". Esta guerra debe ser llevada por todas partes, y por todos los medios, contra las religiones, naciones, estados y grupos sospechosos de irredentismo, y que rechazan de manera demasiado visible el orden establecido. Las guerras ya no se preparan contra una agresin caracterizada o contra una amenaza real o posible, sino contra espectros trabajados deliberadamente para atormentar el sueo de las opiniones pblicas manipuladas y preocupadas. El nuevo conflicto no es un medio para llevar a cabo unos intereses; se instrumentaliza para instaurar un clima de Guerra Fra y de tensin permanente, con el objetivo de justificar el control por parte de las potencias dominantes de los factores del progreso, o de mantener posiciones privilegiadas. Por ello, la nueva guerra fra impuesta al resto de la humanidad no se juega nicamente ni siquiera esencialmente en el terreno militar. No cuenta ya con los medios clsicos, sino que, en primer lugar y ante todo, opera a travs de los medios de comunicacin del complejo meditico-diplomtico. El objetivo de la guerra meditica es la demonizacin del adversario sea ste una nacin, una religin, un grupo poltico o ideolgico para justificar su destruccin total, como lo ilustr el ejemplo de Irak, sometido desde 1990 a un embargo cruel y devastador. La manipulacin o el control de los medios de comunicacin se convierte en un elemento principal de las estrategias de dominio o, actualmente, ms bien de satelizacin. Y en el ncleo de esta accin se encuentra la reconstruccin de la imagen del otro, su deformacin y difamacin.
Con la demonizacin del otro, los protagonistas buscan simultneamente la desestabilizacin del presunto enemigo, el aniquilamiento de su voluntad de combate, y la legitimacin de su destruccin. Sobre esta base de anlisis, ciertos especialistas americanos y europeos en relaciones internacionales han desencadenado una guerra fra que supone la confrontacin ineluctable (en gran parte todava imaginaria, pero posteriormente real), entre Occidente y el mundo musulmn. Este ltimo se asocia, en la opinin pblica occidental pero tambin en las lites sociales dominantes de todo el mundo, al terrorismo, al integrismo, a la guerra y a la ausencia total de cualidades morales o polticas. Estas nuevas estrategias de dominio y de satelizacin se basan, sin duda, en un hecho real: el crecimiento del papel de la imagen en la formacin de las relaciones de poder y de hegemona. En efecto, a medida que el Estado-nacin pierde su pertinencia y ve decrecer su peso en el destino de las naciones, a los conflictos de intereses que enfrentan a las naciones se aade un segundo foco de discrepancia en el que lo que est en juego es la visibilidad de una colectividad, de unos signos de reconocimiento, de unos valores y smbolos en los que se manifiesta una identidad. El control de la infraestructura cultural planetaria, de los programas, de las patentes de los inventos, en resumen, de la produccin intelectual y de los medios que contribuyen a su difusin, ofrece un gran potencial, todava poco explotado, para asegurar la hegemona de una nacin. Adems, este control no es solamente un triunfo en el juego estratgico. Es un factor fundamental en el xito de todo enfrentamiento futuro (7). Cultura y poltica: la emergencia de la sociedad civil y el resurgimiento de las solidaridades tradicionales En el plano nacional, la incidencia de la globalizacin cultural en los vnculos de poder que determinan la naturaleza de lo poltico es similar a la que caracteriza a las relaciones internacionales. Mientras que los regmenes polticos de los pases dominantes parecen beneficiarse de un excedente de legitimidad gracias a la globalizacin y a la emergencia de una cultura global, en los pases dominados los regmenes polticos sufren, en cambio, un dficit de legitimidad. El imperio de las nuevas tecnologas de la informacin y de la comunicacin, en cambio, refuerza la osmosis entre lo poltico y lo cultural en los centros, es decir, en los sociedades y lites dominantes en todo el mundo. La mayora de las naciones y de la poblacin del planeta asisten a la ruptura entre la esfera poltica y la cultural. En la parte desfavorecida del mundo, los imperativos de organizacin civil que constituye lo poltico entran en contradiccin con la tica de la supervivencia individual, lo cual se traduce en la disolucin de los vnculos polticos en las sociedades perifricas. El Estado acta como nico actor poltico-militar y deja a la sociedad en una verdadera situacin de desorganizacin y de desolacin cvica. En efecto, en los centros de dominio de las nuevas tecnologas, la reduccin del espacio poltico, tanto en la organizacin de lo pblico como en la definicin de los desafos de la competicin entre grupos humanos, es compensado por la emergencia de lo cultural como espacio global de creacin y de organizacin. La sociedad poltica, dibujada slidamente por el Estado-nacin, puede apoyarse, en su proceso de desarrollo y reinvencin, en la organicidad y la fuerza renovada de la sociedad civil. En cambio, en los pases del Sur, que no dominan su entorno tcnico e internacional, la sociedad civil es casi o totalmente impotente, cuando no completamente artificial, y slo existe como excrecencia de la sociedad civil de los pases centrales. La pregunta que se plantea es la siguiente: cmo y por qu medios sera posible dinamizar, incluso promover, una sociedad civil en sociedades cuya cultura est cada vez ms desmembrada o sencillamente desestructurada (8)? Globalizacin y barbarizacin
La oportunidad para que una cultura est presente en la nueva configuracin cultural global, es decir, en el espacio comn de creacin y de difusin, depende cada vez ms de los medios financieros disponibles. Requiere inversiones considerables, de las que slo los grandes pases pueden disponer. Y no hay duda de que esta situacin perjudica a la mayora de las culturas del mundo. Aqullas que no disponen de los medios financieros y tcnicos para conectarse a las redes de comunicacin globales pierden inters ante sus propias naciones, pues ya no responden a las necesidades de la sociedad ni tampoco crean ningn valor y/o sentido. Estn, pues, condenadas a ser eclipsadas por las culturas globales y globalizadoras. No hay duda -es un hecho- que la globalizacin viene acompaada de un autntico fenmeno de "occidentalizacin", incluso de "americanizacin" del mundo. Slo los norteamericanos y sus aliados occidentales son, actualmente, capaces de tener una tecnologa, una ciencia, una estrategia y unas culturas de alcance planetario o difundidas a escala mundial. No obstante, "occidentalizacin" y/o "americanizacin" no significan la asimilacin efectiva de los grandes valores de la cultura occidental clsica por parte de las grandes masas de los pueblos desheredados. La "occidentalizacin" no es, para utilizar un trmino conocido, una aculturacin o fecundacin mtua de culturas que podra beneficiar, de manera igual o desigual, a todas las naciones. Es, ante todo, alienacin, deculturacin y despersonalizacin. Porque en el nuevo orden cultural el riesgo no se reduce al dominio de una cultura por otra dominante, con el objetivo de que siga su estela y que produzca los valores y sentidos que le son propios. El peligro reside en la destruccin de la fbrica de las culturas marginalizadas en tanto que productoras de un sistema coherente de pensamiento, de signos, de representacin y de identificacin. En la fase precedente, los valores humanistas y universalistas pudieron penetrar en las culturas tradicionales nicamente porque stas existan y funcionaban como culturas integrales e integradas. Esto quizs todava sea posible en lo referente a la relacin entre las culturas europeas y la cultura americana hegemnica, pero ya no es as en el caso de las otras culturas, excluidas de la revolucin de la informacin y de las comunicaciones, en gran parte desestructuradas y, a menudo, descuartizadas. En estas condiciones, la influencia de la cultura dominante no es igual ni homognea. Ms bien aparece a travs de los procesos de descomposicin-recuperacin selectiva de sus elementos contradictorios, procesos que protagonizan los diferentes grupos sociales, en funcin de sus estatus, puestos y ambiciones. Las lites dominantes, llamadas occidentalizadas, se identifican con los amos y dan prioridad a los elementos que ayudan a fabricar una subcultura de pied noir, hecha de arrogancia, de sed de distincin, incluso de discriminacin social. En cambio, los grupos desfavorecidos o sometidos se quedan con los elementos que mejor responden al hambre insaciable de consumo, al individualismo creciente y a los sueos de potencia fantasmagrica. As, a falta de una cultura local viva, capaz de digerir y de asimilar los elementos de innovacin y de creacin, las sociedades ms despojadas no acceden a la cultura global por la va de los valores y de los productos ms refinados. Compiten, al contrario, por los desperdicios, ms fciles de recuperar y obtenidos, incluso a veces regalados, en forma de pelculas y de una abundante literatura de violencia y de perversin pornogrfica. En resumen, podemos afirmar que, al contrario del proceso que desde el siglo XIX presidi la modernizacin de los pases del Sur a travs de la "occidentalizacin" de las lites y de la generalizacin de los valores de la Ilustracin como tica universal, la relacin entre culturas que establece la globalizacin conduce, ms all de la colonizacin del espritu, a la desestabilizacin profunda de las culturas dbiles, as como a la satelizacin de las clases dirigentes. Valores de progreso, ciencia, racionalismo, secularismo y humanismo no viajan del Norte al Sur, sino que son los elementos creativos, hombres, patrimonio cultural e innovaciones de los pases del Sur los que emigran al Norte y, de este modo, dejan a las sociedades en cuestin como cscaras vacas.
As, el espacio cultural global corre el riesgo de quedar dividido entre una esfera estructurada, ocupada por la cultura innovadora de la lites del mundo, y una segunda esfera sin cultura, donde se refugian centenares de millones de seres humanos despojados de sentido y de reconocimiento. Se trata de una esfera de contraculturas, formadas por los desperdicios de la cultura global y los restos de las culturas tradicionales. Su funcin no es la humanizacin de una comunidad, sino la constitucin de una alteridad (9). Aqu es donde pueden cultivarse los sentimientos de rebelda, los integrismos y la lgica de toda violencia, declarada o escondida. De este modo, amplios sectores de la sociedad, tanto en el Norte como en el Sur, corren el peligro de encontrarse moral y culturalmente desposedos, tanto por la falta de unas culturas locales suficientemente ricas y dinmicas para poder funcionar, dar un sentido, inspirar y promover la comunin y la comunicacin, como a causa de la transformacin de las culturas dominantes, que tienden a favorecer la carrera desenfrenada en pos del xito, de la eficacia, la productividad, del abandono colectivo del compromiso y la bsqueda individual y/o corporativista del bienestar, sinnimo actualmente de felicidad. Hacia una crisis generalizada de identidad La generalizacin de la crisis de identidad y su paroxismo en todo el mundo se explican por la prdida de toda referencia por parte de los pueblos masificados, cuyas culturas son incapaces de mantenerse en la carrera y de enfrentarse a la apisonadora de los grandes medios de comunicacin, que actualmente no conocen fronteras. Hoy en da actan dos dinmicas de identificacin-desafiliacin: -Una dinmica integradora, que refleja la mundializacin de las lites a travs de la adhesin a un sistema comn de valores: el del universalismo, la laicidad, el secularismo y la posmodernidad. Las poblaciones que aspiran a fundirse con esta lite internacional tienden a desarrollar un espritu cosmopolita liberado de toda traba tnica, nacional y religiosa. Esta identidad refleja su relacin abierta con el mundo y con el otro. -Una segunda dinmica de fraccionamiento, que acta por una bsqueda nunca satisfecha de ms especificidad y particularismo. Las microidentidades, necesariamente frgiles, que nacen de esta dinmica cristalizan en hechos efmeros, pertenencias, relaciones de parentesco o afinidades inventadas, inconexas y ocasionales. Se inspiran en relatos de clan, familiares, tnico-confesionales. En esta dinmica uno no se singulariza gracias a una cultura, sino oponindose a ella. As, identificacin casa con distincin, y separacin se vincula a repliegue en uno mismo, a cerrazn. Se constituye por negacin, rechazo y recelo; es la dinmica de la segregacin. La emergencia de estas dos dinmicas radicalmente opuestas provoca una fractura identitaria irreparable, tanto en el interior de cada sociedad, como a escala del conjunto de la humanidad (10). Al marginalizar las culturas menos dotada de medios, conduce a una nivelacin por abajo del nivel cultural a escala planetaria. Socava el equilibrio psicolgico de las sociedades y favorece el desarrollo de diversas variantes de racismo, xenofobia, prejuicio y desamparo moral e intelectual. Asimismo, amenaza la diversidad y el pluralismo cultural del mundo, reduce el margen de libertad de los creadores, tanto en relacin con los amos productores de la infraestructura cultural global, como ante las masas desclasadas de las megalpolis, transformadas en depsitos de una subhumanidad maltratada. Qu respuesta desarrollar ante los desafos culturales de la globalizacin? La estrategia que defienden los Estados Unidos y las multinacionales de la industria cultural no se basa slo en consideraciones econmicas. Forma parte de una estrategia global cuyo objetivo es asegurar el liderazgo mundial de los Estados Unidos y, tras sta, la hegemona occidental. A partir de ahora, los medios de comunicacin de la era global, dominados por multinacionales norteamericanas, cuyo nico principio son los beneficios, configuran la cultura del maana: los temas, las normas, los valores, la visin de la
vida, la agenda intelectual. Expresan el control por parte de un puado de empresas o de grupos industriales sobre el conjunto de la esfera cultural, de la produccin, de la distribucin y de la comunicacin. Tres momentos han marcado la respuesta de los estados a esta estrategia hegemnica: -La lucha en el GATT por imponer el principio de excepcin cultural. -El crecimiento de las inversiones de los estados en los equipamientos informticos. -La asociacin con las grandes multinacionales o la bsqueda de una mejor cooperacin con ellas, para acceder a la economa y a la cultura global. Estas estrategias han tenido efectos muy relativos, pues carecen de una visin global y humana del papel y del lugar que ocupan las culturas -o ms, bien, la cultura- en nuestras sociedades prximas al siglo XXI. Como ha demostrado la experiencia europea en la aplicacin del principio de excepcin cultural, es difcil encontrar una solucin a los problemas culturales nacionales, o incluso continentales, basndose en el egosmo. Al rechazar que se asocien los estados cuya integridad cultural se ve amenazada, para asegurarse un trato privilegiado y unilateral, los europeos se arriesgan a perder pronto la partida frente a los norteamericanos. En el prximo ciclo de negociaciones de la OMC, la poltica del "slvese-quien-pueda" conducir irremediablemente a la victoria de las multinacionales. Ciertamente, Europa no est tan amenazada como los pases ms despojados africanos, rabes, asiticos, latinoamericanos, pero su cultura puede encontrarse desestabilizada de un modo semejante. Qu hacer? El proteccionismo no slo resulta ineficaz, sino que ya no es posible en este terreno. El laisser aller es un suicidio. La respuesta a los peligros de la deculturacin, la precarizacin cultural, la marginacin colectiva y al riesgo de una crisis identitaria generalizada, que necesariamente desembocara en guerras de purificacin tnica no puede ser nacional o de tipo nacional. nicamente una accin global concertada que trate de contrarrestar los efectos negativos de la globalizacin puede detener la devastacin mercantil y ayudar a preservar a la humanidad de una hecatombe cultural. Esto supone una verdadera solidaridad interhumana pues, si no se desarrolla un marco internacional adecuado para proteger a las culturas amenazadas, la revolucin de la comunicacin puede producir, en el mbito cultural, el mismo efecto que la revolucin industrial tuvo sobre la artesana. La produccin de mercancas a gran escala trastorn los mercados nacionales y conden a la economa artesanal a desaparecer, aunque parte de ella continuar alimentando los mercados secundarios del turismo o de la poblacin pobre desclasada. Es la consecuencia de toda mutacin tcnica o tecnolgica, ya que sta conduce necesariamente a aumentar el abismo que separa las diferentes partes. Slo una poltica de prevencin y de ayuda al desarrollo cultural de los pases pobres puede evitar este trgico destino. Si Europa, con su gran cultura, siente la necesidad de un trato excepcional para defenderse del peligro de un predominio cultural y meditico norteamericano demasiado potente, los pases de culturas menos dinmicas y sin recursos no pueden pedir menos que una poltica de apoyo activo contra una destruccin cultural ineluctable. Ha llegado el momento de que se inicie un dilogo global entre todos los actores -creadores, poderes pblicos y empresas de produccin- para elaborar una estrategia y disponer de los medios apropiados para la preservacin del patrimonio cultural de la humanidad y para la lucha contra un verdadero peligro de desertizacin moral e intelectual. Los valores de la humanidad no deben ser comercializables. La comunidad internacional, que ha aceptado el principio de proteccin de los monumentos histricos del pasado, no podr o no debe dudar en defender por medios similares la calidad de nuestras culturas amenazadas. Creo que slo la adopcin por parte de las Naciones Unidas de un instrumento semejante, y la creacin de un gran fondo de ayuda tcnica y financiera pueden evitarle al mundo el riesgo de ver a cientos de millones de personas transformadas en excluidos y desheredados culturales (11).
Aspectos Fundamentales De La Peruanidad ASPECTOS QUE FUNDAMENTAN LA PERUANIDAD La peruanidad, como concepto, es una abstraccin, un sentimiento que est presente en los peruanos, pero que no puede materializarse en una imagen concreta. Por ello existen smbolos que permanecen a lo largo del tiempo, pero hay otros que aparecen de pronto y nos acompaan da a da. La peruanidad se expresa de muchas formas, algunas nos parecen comunes y corrientes, pero a los ojos del mundo son consideradas como maravillas. El Per tiene sus smbolos oficiales decretado por el Estado, estos nos han representado a lo largo de la historia. Sin embargo existen otros smbolos que los peruanos hemos creado y los seguiremos formando a partir de nuestra tradicin y creatividad: son nuestras danzas, nuestra msica, nuestras festividades, nuestra comida, nuestros paisajes y nuestra hospitalidad. Cmo se demuestra la peruanidad? Sentir y practicar la peruanidad es:
Ser fiel a la honradez en el manejo de la cosa pblica Mantener intacta la honestidad individual en el actuar personal y social Vencer la frustracin y levantar la cerviz con dignidad Peruanidad, a la vez es: El aliento constante a lo nuestro La superacin indeclinable ante lo adverso Buscar la excelencia en todos los campos para ser fuertes y realmente independientes, contribuyendo al prestigio del pas como conjunto homogneo y crisol de historia, costumbres, tradicin, realidad presente y responsabilidad para afrontar al futuro.
Los fundamentos de la Peruanidad son: * La dignidad y el Sentido de Pertenencia * La Riqueza multitnica y pluricultural * La Riqueza Natural * La historia Nacional * Las tradiciones y costumbres comunes Qu es una tradicin? Es tradicin todo aquello que una generacin hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes. Se considera tradicionales a los valores, creencias, costumbres y formas de expresin artstica caractersticos de una... Que es el Acuerdo Nacional?
El Acuerdo Nacional nace como una propuesta que reune a los partidos polticos con representacin en el Congreso, organizaciones de la sociedad civil con representacin nacional y el Gobierno para establecer Polticas de Estado sobre temas de inters nacional que permitan construir una democracia basada en el dialogo y la justicia, que sirva para el proceso de consolidacin de la afirmacin de la identidad nacional y una visin compartida del pais a futuro. A partir de la firma del Compromiso de Dilogo, el 5 de marzo de 2002, el Acuerdo Nacional estuvo conformado por:
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Foro Central de Gobernabilidad, instancia principal de la mesa de dialogo Foros Tematicos, divididos en:
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Foro de Equidad Social y Justicia Social Foro de Competitividad Foro de Institucionalidad y Etica Pblica
Foros Descentralizados, que permitieron la participacin de las organizaciones ms representaticas delas 24 regiones del pas Participacin ciudadana, atravs de la pgina web, lllamadas gratuitas, buzones de encuestas anivel nacional y sondeos de opinin
A partir de la suscripcin solemne en Palacio de Gobierno, el 22 de julio de 2002, el Foro de Gobernabilidad pasa a denominarse Foro del Acuerdo Nacional, el cual rene cuatro grandes objetivos:
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Democracia y Estado de Derecho Equidad y Justicia Social Competitividad del Pais Estado Eficiencia, Transparente y Descentralizado.
Participacin. Los valores cvicos y la formacin ciudadana Libertad Igualdad Equidad Justicia Respeto Tolerancia Solidaridad Responsabilidad PARTICIPACIN. LOS VALORES CVICOS Y LA FORMACIN CIUDADANA
La tolerancia, la cooperacin y la responsabilidad son algunas de las actitudes que favorecen una convivencia social armnica, tambin existen mecanismos para trasmitirlas y hacerlas valer. Uno de ellos son las normas de comportamiento, las cuales existen para guiar el comportamiento individual y grupal de una colectividad; sin ellas, se genera desorden porque cada cual acta segn sus propios deseos, aspiraciones e intereses, sin importar los del resto del grupo. Por ello, a lo largo de la historia de la humanidad, se han establecido leyes para regular la conducta de los individuos y garantizar la convivencia cordial y el bienestar colectivo. As, dentro de cada familia existen normas de comportamiento, como: asearse antes de sentarse a comer, no gritar ni provocar alborotos dentro de casa y cumplir con ciertos deberes, entre otras. Estas normas hacen posible la convivencia y la satisfaccin de las necesidades del grupo familiar. El no cumplirlas acarrea sanciones, las cuales son diferentes en cada familia. En muchas ocasiones no se recibe una sancin legal o administrativa cuando no se acta conforme a las normas sociales de comportamiento; por ejemplo: por no ayudar a cruzar la calle a un invidente no es motivo de crcel o multa. Sin embargo, quien acta as es mal visto o, incluso, rechazado, por el grupo o los grupos a los que pertenece. Tambin existen las normas de comportamiento jurdicas, es decir las leyes, que regulan los deberes y obligaciones entre individuos y entre stos y las autoridades, y adems establecen los lmites de la accin del gobierno. Su utilidad consiste en evitar que los individuos hagan dao a los dems. Una caracterstica de las leyes es que indican de forma precisa las sanciones para el infractor, por lo cual existen autoridades e instituciones encargadas de vigilar su cumplimiento. Algunas normas jurdicas son: pagar impuestos, respetar las seales de trnsito y respetar la integridad fsica y la propiedad terceros, entre otras. El orden y la paz entre los individuos no son resultado del azar o de fuerzas sobrenaturales, sino de la necesidad que tienen los humanos de vivir en sociedad. Todos saben que hay cosas permitidas y otras prohibidas. El cumplimiento de las leyes se debe adems del temor a una sancin a que existe algo que impulsa al individuo a comportarse de manera respetuosa en sociedad: los valores cvicos. stos tienen que ver con la forma de relacionarse con otros; sin embargo, a diferencia de las leyes y de otras normas de comportamiento, los valores cvicos permiten actuar correctamente en sociedad porque el convencimiento de que as debe ser y no porque una ley lo mande u otra norma lo indique. Los valores cvicos al igual que las normas de comportamiento son transmitidos de generacin en generacin a travs de la educacin. Gracias a ello, los seres humanos distinguen lo apropiado de lo incorrecto y anticipan las consecuencias de sus actos, de esta forma pueden participar responsablemente en la bsqueda del bienestar colectivo. En una convivencia sana los integrantes del grupo reconocen la importancia de que la libertad, la igualdad, la equidad, la justicia, el respeto, la tolerancia, la solidaridad, y la responsabilidad normen sus actos y relaciones. Por ello, la opinin y la participacin de todos son necesarias para decidir y actuar en bien del inters colectivo. Cuando se habla de democracia, no slo se hace referencia a una forma de gobierno en la cual los ciudadanos intervienen en la construccin de un presente y un futuro su pas, estado o municipio, tambin se alude a una forma de vida que se puede promover en la familia, en la escuela y en los dems grupos en los que se participa. LIBERTAD A diferencia del resto de los animales, los seres humanos tienen la facultad de elegir e inclusive inventar su forma de vida. Pueden optar por lo que les parece conveniente frente a lo presuntamente inadecuado. Sin embargo, el hacer uso de la libertad implica responsabilidades personales y ante los dems.
La libertad es uno de los valores ms importantes de la democracia y consiste en poder actuar por conviccin propia, sin interferencias ni amenazas; por ejemplo: todo ciudadano es libre de votar por el partido poltico que prefiera, de trabajar en tal o cual empleo, de formar o no una familia, etc. Es decir, la libertad es la posibilidad de elegir entre diversas opciones sin estar sujeto a sanciones, amenazas o impedimentos. Para ejercer la libertad es necesario pensar de manera crtica, reflexiva e independiente, los motivos que impulsan a proceder de tal o cual forma y las consecuencias de ello. Si todos los miembros de una colectividad se comportaran sin importarles las consecuencias, se provocara el caos; por ello, no puede existir una libertad absoluta. La libertad individual se limita para no afectar los derechos de los dems. Al hacer uso de la libertad, conlleva una responsabilidad ante las consecuencias de nuestras acciones. Se es libre de actuar, pero al mismo tiempo se es responsable de las consecuencias que pueda provocar este comportamiento. La libertad tambin se ve limitada por la cantidad de opciones existentes; por ejemplo: si slo existiera una determinada marca de productos de uso domstico, la libertad se reducira a la decisin de comprar o no dichos artculos. Todo ciudadano goza de una serie de libertades establecidas en la Constitucin Poltica. La libertad, empleada de forma inadecuada, puede hacer dao a quien abusa de ella y a los dems. Por eso es importante reflexionar muy bien antes de actuar; sin temor, pero con responsabilidad y respeto a los derechos de los dems. ste es el principio fundamental de una convivencia democrtica. IGUALDAD Con frecuencia se dice que todos los seres humanos son iguales. Sin embargo, si es cierto que se tiene algn parecido, en realidad no se puede decir que son completamente iguales. De hecho, lo evidente es que cada individuo es muy distinto: hay serios y alegres, blancos y morenos, por no hablar de que unos son mujeres y otros hombres, unos nios y otros adultos, en fin, lo que salta a la vista no es la igualdad entre los seres humanos, sino las diferencias. La igualdad como valor para la democracia no se refiere a que todos los integrantes de una sociedad deben que ser absolutamente iguales como objetos fabricados en serie. A lo que se refiere es que, sin excepcin, todos los seres humanos, sin importar las diferencias, gozan de los mismos derechos por el simple hecho de ser personas: igualdad ante la ley; igualdad para satisfacer necesidades bsicas (fsicas, afectivas, culturales, etc.) e igualdad de oportunidades. En la Constitucin Poltica de los Estados Unidos Mexicanos se reconoce la igualdad como una garanta individual: En el Artculo 1 se establece que todo individuo goza de las garantas que otorga la Constitucin. El Artculo 4 decreta que los miembros de todos los grupos indgenas que existen en el pas disfrutan de las mismas garantas que el resto de la poblacin y seala que hombres y mujeres son iguales ante la ley. En una sociedad democrtica, los individuos tienen una serie de derechos y obligaciones civiles, polticos y sociales. En ese sentido, la igualdad radica en reconocer a todos los mismos derechos y en aceptar que para poder gozar de ellos, se deben cumplir ciertas obligaciones. As, no todas las personas son iguales, de hecho existen diferencias: en lo fsico, en la forma de pensar y en la manera de comportarse. En lo que s se identifican completamente, es su pertenencia al gnero humano y, por ello, todos gozan de los mismos derechos; nadie puede tratar de manera diferente a un hombre o a una mujer argumentando superioridad o inferioridad de raza, color, religin, grupo poltico o social, etctera.
Ninguna diferencia puede justificar superioridad sobre los dems, todos los individuos de una sociedad pueden y deben hacer valer su derecho a un trato igualitario; sin embargo, tambin son responsables de respetar la igualdad de los dems. EQUIDAD Se afirma que todos los seres humanos tienen derecho a un trato igualitario, pero en realidad existen diferencias muy marcadas en las oportunidades para acceder a servicios de salud, educacin, vivienda y alimentacin. En el mbito internacional, existen desigualdades econmicas entre pases, las cuales generan problemas sociales como hambre, pobreza, deficiente asistencia mdica y educativa, entre otros. En Mxico, al igual que en muchas naciones, se presentan actos de discriminacin debido a la raza, la desigualdad entre la pobreza y sexos. Constantemente se escuchan noticias o se es testigo de situaciones de rechazo a indgenas, discriminacin a mujeres o abuso hacia personas de escasa educacin o recursos econmicos. Por otra parte en centros educativos algunos alumnos enfrentan rechazo por formar parte de familias econmicamente desfavorecidas o desintegradas; por necesitar atencin especial o por ser vctimas de maltrato infantil. Evidentemente estos menores tienen mayores dificultades para poder estudiar de manera adecuada. Los seres humanos no siempre reciben un trato equitativo, es decir, no siempre cuentan con las mismas oportunidades para estudiar, trabajar, alimentarse y satisfacer sus necesidades. Lo anterior no significa que todos los hombres y mujeres se comporten de la misma forma, pues la diferencia es lo que enriquece a la humanidad. La equidad se refiere a que cada uno obtenga lo que le corresponda conforme a sus necesidades, esfuerzo o trabajo. Al mismo tiempo todo individuo aspira a recibir lo que le corresponde de los bienes del grupo al que pertenece. JUSTICIA A lo largo de la vida, se tienen diferentes actitudes hacia los dems: aceptacin, rechazo, indiferencia, afecto, etc. Es frecuente preguntarse si las acciones y formas de pensar personales estn en lo correcto y, la verdad, casi siempre se tienen dudas acerca de ello; es decir, no se est completamente seguro de una actuacin completamente justa. La palabra justicia es empleada frecuentemente, sin embargo, se emplea de modos distintos. A continuacin se presentan tres ejemplos de lo que los seres humanos han considerado justo en diferentes etapas de la historia:
En 1792 a.C., Hammurabi (1800-1750 a.C.), uno de los monarcas de Mesopotamia, mand inscribir sobre una piedra un gran cdigo con las leyes vigentes de su tiempo. Una de las principales caractersticas de ste era la forma de aplicar la justicia en casos de crimen. La legislacin criminal se basaba en la "Ley del Talin": Si un hombre destruye el ojo de otro hombre, se le destruir a l el ojo; si un hombre arranca el diente a otro hombre de su misma categora, se le arrancar el diente a l. El Corn (libro sagrado de los musulmanes) otorgaba a los hombres el derecho de castigar a las esposas adlteras. En caso de adulterio planteaba que, cualquiera que acusara de este delito a una mujer, deba presentar cuatro testigos, prueba suficiente para condenarla a sentencias tan severas como la muerte. En la actualidad, en algunas comunidades indgenas del estado de Chiapas existe una aplicacin de la justicia muy peculiar; por ejemplo: si un individuo mata a otro el castigo consiste en que si el muerto era casado y tena hijos, el asesino debe mantener de por vida a la viuda y a los hijos. En sntesis, la aplicacin de la justicia vara con el tiempo y con las sociedades, pero, en todos los casos, se basa en leyes o preceptos vlidos para un determinado grupo social; por ello, el concepto de justicia se refleja en el conjunto de
leyes que una sociedad ha establecido para garantizar el orden y el desarrollo colectivos. La razn para hacer lo justo es que las personas se pueden reconocer como seres humanos con igualdad de derechos. Una sociedad como la mexicana, afectada por crisis econmicas recurrentes y en la que una parte importante de la poblacin se encuentra en condiciones de pobreza y expuesta a todo tipo de violencia, no puede pasar por alto la importancia del significado de los valores cvicos. Cada ciudadano debe participar en la construccin de una sociedad ms justa y democrtica. No se debe olvidar que la libertad, la igualdad y la equidad no son palabras vacas sino poderosos instrumentos de transformacin. RESPETO Suele decirse "igualdad para vivir, respeto para convivir". Cada ser humano posee caractersticas propias, personales; por ejemplo: de complexin gruesa o delgada; con nariz grande, pequea o mediana; tambin es un rasgo distintivo la forma de hablar, caminar y de vestir; existe la propiedad privada y, tambin, los bienes de todos los integrantes de la sociedad; se tienen gustos, ideas y preferencias propias. En fin, cada uno es como es y tiene lo que tiene. Si alguien no respeta la forma de ser o las cosas personales, seguramente se generar un conflicto. Para garantizar la convivencia se han establecido una serie de normas; pero hay la llamada "regla de oro", que consiste en "no hacer a otro lo que no se quiera que le hagan a uno". Lo anterior significa que respetar a los dems es la base para ser respetados. El respeto es un valor muy importante que consiste en considerar los derechos y la dignidad humana de los dems sin importar sus caractersticas fsicas o su forma de pensar. Cada ser humano es diferente, sin embargo, tiene los mismos derechos; por ello, aceptar a los dems tal y como son es el principio para obtener de ellos aceptacin y respeto. La diversidad en la forma de ser y de pensar de los seres humanos, brinda bienestar a la vida colectiva de las comunidades y naciones. En muchos casos, las diferencias entre los humanos son motivo de admiracin y alegra. Sin embargo, la falta de respeto en ocasiones origina intolerancia y sta provoca violencia, destruccin y muerte. Por el contrario, el intercambio y la aceptacin de las diferencias, posibilita el progreso y el bienestar social. El respeto como valor cvico tiene un profundo significado que se refleja en el trato a los dems. En la medida en que cada persona es capaz de conocerse a s misma y de conocer y aceptar a los dems tal y como son, ser posible convivir pacficamente. TOLERANCIA El respeto es imprescindible para convivir de manera pacfica; sin embargo, no siempre se respeta, principalmente cuando alguien no est de acuerdo con la forma de pensar o actuar personal. Los pequeos y grandes conflictos de la humanidad han empezado, casi siempre, al no respetar las ideas de otros (pueblos, grupos o personas), por condenar a quienes son diferentes, por no aceptar que las diferencias son necesarias para el progreso y no reconocer que la diversidad es condicin para vivir en paz con los dems y para que la humanidad pueda desarrollarse. A lo largo de la historia, los individuos han manifestado intolerancia hacia quienes son diferentes por su color de piel, religin, preferencias polticas, costumbres, nacionalidad o forma de pensar.
Tolerar es aceptar a quienes son diferentes y respetar sus opiniones, hbitos o costumbres. Es un valor de vital importancia que favorece una adecuada convivencia entre los integrantes de la sociedad. Las diferencias permiten el progreso, pero pueden provocar conflictos. Una manera de evitarlos es el dilogo. "Hablando se entiende la gente" dice un refrn popular. A travs del dilogo es posible conocer, comprender y ponerse de acuerdo. Sin renunciar a diferencias personales, es posible tomar decisiones que beneficien a la mayora. Desde luego, las ventajas de dialogar y tomar acuerdos es indiscutible. Si existe ste entre los integrantes de un grupo social, se crea la posibilidad de establecer acuerdos; por ejemplo: en clase se puede decidir quin ser el jefe de grupo; en familia decidir a dnde ir de vacaciones; en la comunidad es factible llegar a acuerdos para mejorar la limpieza de las calles, etctera. El reconocimiento y aceptacin a los otros ayudan a formar ncleos humanos con relaciones ms justas, en las que las voces de todos sean escuchadas y donde los acuerdos se respeten. SOLIDARIDAD "La unin hace la fuerza", "dar una manita", "meter el hombro", "jalar parejo", son dichos que se emplean para referirse a la cooperacin y a la solidaridad. Se dice que lo importante no es ganar, sino competir. Pero no es posible negar que, en la actualidad, los individuos compiten con la finalidad de ser los mejores en los deportes, el trabajo, la escuela, etctera. La competencia proporciona, en buena medida, la motivacin para mejorar; pero puede conducir al egosmo, a la falta de cooperacin o a la frustracin y a olvidar que "la unin hace la fuerza". Todos los das se viven conflictos y situaciones en las que es necesario unir ideas, energas y responsabilidades individuales con las del resto del grupo; esto es, se necesita actuar con solidaridad. La solidaridad significa identificarse con otros, unirse a una causa, trabajar en equipo para satisfacer las necesidades de todos los integrantes de una colectividad y para resolver los problemas que enfrentan. Esto es un acto libre, consciente y voluntario, por ello se debe hacer de manera responsable. Los retos de un grupo solidario son mejorar las condiciones de vida de la comunidad, compartir los recursos y el trabajo de una manera equitativa, ayudar a los dems cuando sea necesario, as como solucionar los problemas y atender las demandas en conjunto. En las familias, comunidades, centros escolares y de trabajo, etc., se enfrentan diversos problemas; es posible aceptarlos y resolverlos de forma personal; pero si la gente trabaja unida, puede resolver ms fcil y eficientemente las dificultades. RESPONSABILIDAD Los seres humanos son libres de elegir su forma de ser y vivir, sin embargo, al hacer uso de esta libertad adquieren un compromiso: la responsabilidad. Todos hombres y mujeres gozan del derecho de actuar con libertad, pero tambin tienen la obligacin de responder ante las consecuencias de sus acciones. Tal respuesta puede tener, al menos, dos facetas. La primera tiene que ver con aceptar las consecuencias de la conducta adoptada y responder ante los dems cuando quieran saber quin llev a cabo las acciones que fueron la causa de tales o cuales efectos, ya sean buenos o malos; la segunda, consiste en ser capaz de dar razones cuando se cuestione por qu se hicieron dichas acciones.
Si se tiene la capacidad para admitir la responsabilidad personal ante las consecuencias, entonces se ejerce de manera reflexiva la libertad. Por tanto, actuar con responsabilidad significa estar seguro de que lo que se hace es adecuado y no afecta a los dems. Es importante sealar que la responsabilidad no se asume solamente ante los otros, sino ante uno mismo, esto quiere decir que aunque no existan prohibiciones explcitas, si se considera que puede afectar a quien acta o a otros, se deben imponer lmites de manera personal ya que no puede haber reglas sociales para todo. En la vida social, lo importante no es el beneficio de unos cuantos sino el de la sociedad en general. Por eso, muchas veces, tomar decisiones resulta tan difcil. Algo similar sucede en los grupos sociales: no es adecuado obtener beneficios personales perjudicando a otros, no es democrtico mejorar las condiciones de vida de algunos sacrificando a otros, as como tampoco es justo que en algunas comunidades exista la intolerancia o la irresponsabilidad y, sin embargo, existen.
Responsabilidades cvicas y derechos humanos Octavo bsico: Unidad 4 Derechos y deberes que conlleva la vida en sociedad Derechos y responsabilidades individuales: Las responsabilidades cvicas e individuales en la perspectiva de los derechos humanos. Normas de convivencia social Una de las caractersticas de la persona humana es su sociabilidad. De all, entonces que no podamos vivir solos sino que acompaados, rodeados de otras personas formando sociedades. Fuera del grupo es difcil conservar y desarrollar la vida. Las personas tenemos necesidades de distinta ndole que solos no podemos satisfacer. El sabio Aristteles deca: "El hombre aislado o es un bruto o es un dios". Es en el medio social donde hombres y mujeres nos desarrollamos como personas humanas. Cada individuo forma parte de numerosas agrupaciones sociales: la escuela, el club deportivo, la junta de vecinos, el sindicato, la empresa, el grupo religioso, el partido poltico, el centro de alumnos etc. Distintos propsitos pueden tener las personas cuando forman grupos, sin embargo cuando se quiere realizar una tarea en comn es preciso converger hacia un fin que sea acordado y aceptado por todos para que ste se logre realizar. Esta idea est presente cuando se forma una sociedad, una organizacin de personas. Cuando las costumbres, la cultura, el entorno geogrfico y lazos afectivos unen a un grupo humano se habla de comunidad de individuos. Tanto en las sociedades como en las comunidades existen normas y reglas que facilitan la convivencia, de no ser as, la vida entre varias personas con distintas caractersticas, intereses, ideas, etc., es difcil de llevar, especialmente cuando se deben respetar los derechos y deberes que cada uno tiene por igual. Las comunidades
Las comunidades son agrupaciones humanas que comparten una cultura y modo de vida en comn. Normalmente residen en un rea geogrfica determinada. Estas agrupaciones como grupos tnicos y lingsticos se forman en virtud de hechos anteriores a una decisin deliberada de las personas que las integran, como por ejemplo las comunidades indgenas en nuestro pas. Son conscientes de que comparten cierta unidad y que pueden actuar colectivamente en busca de una meta. Las relaciones entre sus miembros son muy fuertes y con pautas de comportamiento acordadas por tradicin, costumbres que tienden a mantener siempre. Las sociedades Las sociedades son una forma de agrupacin humana, en la cual sus integrantes se unen segn intereses comunes, quienes determinan los objetivos que desean lograr. Para obtener la meta propuesta, la sociedad de personas se organiza; establece normas y procedimientos a seguir, elige autoridades, se determinan responsabilidades, etc. Hay muchos tipos de sociedades: clubes deportivos, sindicatos, empresas, hospitales, escuelas, municipalidades, etc. En relacin a la sociedad polticamente organizada, han existido entre otras desde la Antigedad: la polis griega, el Imperio Romano, la sociedad feudal y el Estado moderno. El Estado de Chile tal como lo conocemos hoy es un tipo de sociedad. Es un sistema social ms amplio y complejo, est institucionalizado. Contiene un ordenamiento jurdico que marca las pautas y normas a seguir para conseguir el bien comn general de la nacin chilena. Cuando las personas naturales o jurdicas quieren poner algo en comn con el fin de repartir entre s las ganancias que de ello provenga, renen capitales y anan esfuerzos para lograr los objetivos propuestos. Estas personas deben celebrar un contrato de sociedad determinando el tipo de actividad lcita que van a realizar, no contraviniendo las leyes ni el orden y la moral social establecida en la Constitucin. En consecuencia, resultan variados tipos de sociedades, a saber: las sociedades civiles y las comerciales, las de personas y de capitales como las sociedades annimas abierta o cerrada, las sociedades en comandita y las sociedades de responsabilidad limitada. Normas de comportamiento Al vivir en sociedad, se hace indispensable un orden, un mecanismo que regule la conducta de las personas, de tal manera que se respeten los derechos y las libertades de todos por igual; con ello surgen las normas. La norma es una ordenacin del comportamiento humano segn un criterio que conlleva una sancin al no ser cumplida. La norma tambin puede ser coactiva, la posibilidad de utilizar la fuerza para que se cumpla. Las normas tienen como finalidad establecer cmo debe comportarse la persona, es un "deber ser" u obligacin.
Existen variadas normas de comportamiento o "sistemas normativos". Estos son: La norma religiosa catlica: Regula el comportamiento segn un punto de vista sobrenatural. Su fin es que la persona alcance la santidad a travs del convencimiento libre y espontneo, no existe obligacin de acatar los preceptos religiosos y la sancin es la no salvacin del alma. La norma moral: Apunta al perfeccionamiento del hombre, desde la perspectiva de su bien personal, su fin es la bondad. La sancin est dada por el hecho de no lograr el perfeccionamiento. Por otro lado es incoercible. La norma de trato social: Tiene por meta regular el actuar social de tal modo de lograr una convivencia lo ms agradable posible. Varan segn la cultura, la poca, etc. No son coactivas pero existe una obligacin forzada por el medio o grupo social al cual la persona pertenece. La norma jurdica: Es un conjunto de reglas que tiene por objetivo ordenar y garantizar la vida en sociedad de la persona humana. Los valores que la sustentan son la seguridad y la justicia. Es de carcter imperativo y coercible pues impone deberes y obligaciones que han de ser cumplidos, pudiendo hacer uso de la fuerza en caso de no ser acatada. Derechos humanos y normas que organizan la vida en sociedad.
DERECHOS HUMANOS A TRAVS DEL TIEMPO Generacin Primera Segunda Tercera Tipo de Derechos Civiles y Polticos (finales siglo XVIII) Econmicos, Sociales y Culturales (principios siglo XIX) De los Pueblos (1951) Valor rector Libertad Igualdad Solidaridad
El fundamento de los Derechos Humanos est conformado por un macroescenario institucional dependiente de un sistema global compuesto por Declaraciones, Pactos Internacionales y Derecho Internacional pertinente a los Derechos Humanos.
Los esfuerzos de las Naciones Unidas por promover el respeto universal de los Derechos Humanos, adems de ser constatable en el importante nmero de tratados, declaraciones y conjunto de principios adoptados, tambin lo es en la actividad de los rganos competentes en materia de Derechos Humanos que devinieron en formulaciones novedosas. La nocin de Derechos Humanos se gest como fenmeno global debido a la necesidad de materializar exigencias. Para ello se desarrollaron determinados modelos de ordenacin social, constituyendo mecanismos que sirven de soporte para afianzar y asegurar valores plasmados en fenmenos de ndole jurdico, poltico y moral. Su desarrollo ha ido produciendo varios cambios fundamentales respecto del pasado. Por ejemplo, la limitacin del principio de soberana absoluta del Estado, el reconocimiento de los individuos como sujetos activos del Derecho Internacional y la puesta en marcha de una concepcin global de cules son los problemas pertinentes a solucionar. Para ello, ha sido necesario crear un Sistema Internacional de Proteccin de los Derechos Humanos, el cual cuente con un conjunto normativo de Derecho Internacional integrado por normas convencionales a travs de tratados internacionales, normas consuetudinarias y principios generales. Las Naciones Unidas nacieron con el objeto de facilitar la cooperacin de las relaciones pacficas y amistosas entre los pueblos, a fin de lograr la consecucin de unos propsitos comunes. La cuestin relativa a los Derechos Humanos, adems de constituir un propsito de las Naciones Unidas, constituye a su vez un factor estabilizador de paz, pues la Carta establece en su Artculo 55: "Con el propsito de crear las condiciones de estabilidad y de bienestar necesarias para las relaciones pacficas y amistosas entre las naciones (...) la Organizacin promover: (...) el respeto universal a los Derechos Humanos y a las Libertades Fundamentales de todos, sin hacer distincin por motivos de raza, sexo, idioma o religin, y la efectividad de tales Derechos y Libertades". Por su parte los Estados Miembros, de conformidad con el Artculo 56, se comprometen "a tomar medidas, conjunta o separadamente, en cooperacin con la Organizacin, para la realizacin de los propsitos consignados en el Artculo 55". Adems de contener diversas disposiciones en materia de Derechos Humanos, la Carta de las Naciones Unidas reafirma en su Prembulo "la fe en los Derechos Fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de Derechos de hombres y mujeres". En ms de los cincuenta aos de vida de la Organizacin Mundial, la materia relativa a los Derechos Humanos ha sido uno de los campos en que su actividad ha sido ms intensa, uno de los temas respecto de los que la aplicacin de las normas de la Carta ha tenido un desarrollo progresivo ms grande y, a su vez, uno de los asuntos que ha provocado y provoca ms controversia.
La tarea no ha resultado fcil ante la heterogeneidad jurdica, poltica, econmica, social y cultural de los Estados Miembros de la Organizacin; pluralidad que ha trado consigo, adems, diversas concepciones de los Derechos Humanos. Esta pluralidad hay que valorarla en sentido positivo porque ha contribuido a que se reconozcan Derechos de distinta naturaleza y porque ha posibilitado al debate sobre la universalidad e indivisibilidad de los Derechos Humanos. Derechos Humanos en el mundo contemporneo Las Naciones Unidas continan teniendo grandes retos en materia de Derechos Humanos, siendo uno de los ms importantes reforzar los medios tendentes a impedir violaciones masivas y sistemticas de los mismos. Para su consecucin, es necesaria una reflexin sobre las causas profundas y enraizadas que provocan estas situaciones y adoptar las medidas pacficas necesarias a fin de eliminarlas. No obstante, no se deber olvidar el respeto a los principios de integridad territorial e igualdad soberana de los Estados, as como la pluralidad de los mismos, pluralidad que ha sido puesta de manifiesto en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena de 1993. Esto no quiere decir que las diversidades, ya sean culturales, sociales, econmicas, polticas o jurdicas, puedan ser utilizadas como argumentos para justificar la inobservancia de los Derechos Humanos, porque: Todos los Derechos Humanos son universales, indivisibles e interdependientes y estn relacionados entre s. La Comunidad Internacional debe tratar los Derechos Humanos de forma global y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dndoles a todos el mismo peso. Debe tenerse en cuenta la importancia de las particularidades nacionales y regionales, as como de los diversos patrimonios histricos, culturales y religiosos, pero los Estados tienen el deber, sean cules fueren sus sistemas polticos, econmicos y culturales, de promover y proteger todos los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales. Promocin de los Derechos Humanos En la sociedad, variados actores desempean roles, defienden intereses distintos (incluso paradigmticamente distintos), engendran pticas, confrontan intereses, entrecruzan lgicas especficas y alcanzan soluciones. En rpida sntesis, se pueden mencionar entre otros: Los organismos no gubernamentales que luchan por encontrar soluciones a problemas concretos apelando a la denuncia pblica de las violaciones y basando sus reclamos en argumentos jurdicos y morales. En el Artculo 71 de la Carta de las Naciones Unidas se prev la participacin de las ONG, en la labor del Consejo Econmico y Social. Entre las 930 ONG reconocidas por el Consejo con carcter consultivo figuran Amnista Internacional, la Federacin. Los funcionarios y expertos que trabajan en los niveles supraestatales. Los funcionarios estatales que en su pas, o en rganos formales internacionales en los que les toca actuar, defienden la posicin del Estado al que pertenecen. Los educadores en materia de Derechos Humanos cuyo papel es promover el conocimiento y ensear la defensa de los Derechos Humanos. Los tericos de los Derechos Humanos, interesados en formular planteos crticos acerca del sistema y/o en elaborar propuestas conceptuales especficas. Finalmente debe resaltarse el escenario de los diferentes campos profesionales en los cuales, a travs de la praxis, se promocionan y se hacen efectivos los valores ticos contemporneos: los Derechos Humanos.
La democracia en el Per
El Dr. Csar Rodrguez Rabanal es un reconocido mdico y psicoanalista peruano. Vivi ms de 20 aos en Alemania, ha enseado en distintas universidades en el mundo y ha publicado sobre los temas de pobreza y violencia en la sociedad peruana. Paralelamente a su actividad acadmica, fue presidente del Foro Democrtico de 1993 a 2002 y luego consejero para Asuntos Sociales del ex presidente peruano Alejandro Toledo. Praxis Institute for Social Justice habl con l sobre su perspectiva de la sociedad peruana frente a la democracia y la reaccin al proceso del ex presidente Alberto Fujimori. Ud. trabaj en el Foro Democrtico y aconsej al Presidente Alejandro Toledo. Qu era el Foro Democrtico exactamente? Toledo convoc a varios dirigentes del Foro a formar parte de su gobierno. El Foro se fund un ao despus del golpe de Fujimori en el ao 93, y nosotros convocamos a los ms diferentes sectores de la sociedad civil, partidos polticos, organizaciones culturales y sociales. Todos los que estbamos en contra de la dictadura, que venan de la derecha, de la izquierda o del centro o independientes estuvieron en el Foro. Nosotros fuimos los que recolectamos un milln 500 mil firmas para convocar a un referndum para convocar an un referndum para evitar la reeleccin de Fujimori. O sea que el Foro hubo un papel muy importante como plataforma en la lucha contra Fujimori. Y nadie en el Foro ganbamos sueldos sino al revs, cada uno pagaba una suma mensual para mantener la oficina. Entonces Ud. cree que el gobierno de Fuimori era una dictadura? No, no creo, era. No hay ninguna duda. Pero Fujimori todava tiene un nivel significativo de apoyo, incluso personas que reconocen que es un dictador pero igual deciden respaldarlo. Por qu muchos peruanos aprueban de la dictadura? En el Per hay dos grupos importantes. Uno, el mayoritario absoluto de la gente que vive al borde de la sobrevivencia, en los zonas marginales, en las provincias, gente que vive muy mal, que no ha tenido nunca la oportunidad de pensar y desarrollar la conviccin sobre las instituciones, sobre la defensa de los derechos civiles, sobre la importancia que tiene pensar al largo plazo. Pues ese grupo de peruanos mayoritarios vive pensando que las soluciones requieren ser rpidas y contundentes. Entonces, ese sector mayoritario de la poblacin que sobrevive, que no ha tenido oportunidad ni intelectual ni psicolgica para desarrollar una visin ms diferenciada del mundo, cree que la nica manera de arreglar las cosas es mgicamente, con ayuda de Dios, de los dictadores, de las armas, de lo que sea de lo que pueda de hoy para maana cambiar las cosas muy rpido. Esa gente va a apoyar siempre opciones autoritarias como Fujimori o quien les promete
rpidamente terminar con todos los malos del pas. Aqu hay terroristas?, dice, bueno vamos a acabar con ellos. Hay hambre? Vamos a acabar con el hambre. Por supuesto que nada de esto es verdad, es una ilusin, pero es una ilusin que corresponde a la situacin psicolgica, social e histrica de un sector mayoritario de la poblacin. Y cul es el otro grupo? En el otro extremo, est un sector de la clase alta peruana, privilegiada, que en la poca de Fujimori o en las dictaduras apoyaron [a Fujimori] que hizo el trabajo sucio, que elimin a los cholos, a la gente que molestaba, que fastidiaba, que introdujo en el Per el modelo neoliberal. Todo eso es el trabajo de Fujimori que la clase alta peruana, con sector mayoritario, vena pidiendo y exigiendo hace mucho tiempo. Estos son los dos sectores que en las encuestas aparecen apoyando a Fujimori. Hay entonces, resumiendo, una relacin directa entre la exclusin social, la pobreza no solo material sino psicolgica y la tendencia a las soluciones supuestamente rpidas y fciles. Como lo que dijo el otro da (Barack) Obama, hablando de la campaa. En Pittsburg creo que fue que dijo que haba un sector empobrecido en Estados Unidos muy amargado bitter que cerraba a las armas, a la religin, a las cosas msticas, y desarrollaba una xenofobia, un rechazo a los extranjeros, a la inmigracin. Aqu ocurre exactamente lo mismo con los sectores altos pero no se refiere a los que vienen de afuera sino a los propios peruanos. Y Ud. cree que esta mentalidad ha cambiado? Yo dira que no porque las condiciones de este pais no han cambiado. Las condiciones son las mismas. Ha llegado al poder Alan Garca, que se ha aliado con un sector radical de la derecha catlica, el Opus Dei. Se ha aliado en el Congreso con los fujimoristas que tienen actitudes absolutamente dictatoriales. Aunque el sistema no es dictatorial, el sistema es formalmente democrtico, el estilo del gobierno s es autoritaria. Entonces el Per crece macreconmicamente, sin embargo es un grupo pequeo que se beneficia de esto y hay otro sector mayoritario que se siente muy frustrado. Ven que el Congreso es una desgracia de hecho es un desastre el nivel de los polticos peruanos es muy bajo, muy pobre. Entonces surge con mucha facilidad la idea hay que cerrar eso, echarlos a todos y de la necesidad de un hombre fuerte que arregle todo, pues nos va a salvar nuevamente. Y as nos pasamos soando con salvadores. Entonces cul es la percepcin que tienen los peruanos hacia la democracia? La idea de la democracia entendida no solo como un sistema formal sino una actitud frente a la vida es muy pobre en Per en general. Yo dira que es un grupo minoritario de peruanos que realmente han incorporado la idea de la democracia en el sentido ms profundo de la palabra, entendiendo que la democracia no es solo acudir a elegir cada cinco aos a un presidente, a los congresistas o a las elecciones regionales, sino que entienden la democracia como la forma civilizada de relacionarse con los dems, de tratar con los dems, de respetar los gneros, de considerar a los hijos, a la familia. Si la definimos de esa manera, yo dira que es un sector minoritario del Per que ha incorporado la idea de la democracia. Y cmo explicara Ud. el aumento en el apoyo hacia Fujimori desde su extradicin? Bueno, yo creo que hay un factor importante que es, primero, la frustracin de los peruanos que han soado con vivir mejor y que no viven mejor. Entonces hay gente que suea con que un dictador como Fujimori podra arreglar las cosas. Y luego, hay tambin la identificacin sin duda con la vctima. Ese pobre chino que est preso, que lo tienen ah en un juicio y hay un sector que se identifica con este seor que est juzgado. Por qu? Porque hay un nmero muy grande de
peruanos que son pobres, que sufren el abuso de la polica, de los jueces y de todos los dems y que se sienten identificados. Entonces es fcil imaginar por qu un sector de peruanos se identifica con la vctima Fujimori. Que est siendo acusado por una injusticia que todos odian, por otros motivos, o rechazan, y de otro lado, por la frustracin respecto del sistema democrtico formal que no ha significado una mejora en su vida. Entonces el proceso de Fujimori contribuir a la reconciliacin del pas? La reconciliacin es una palabra muy grande. Es un proceso que yo vi en Alemania donde se hablaba de la reconciliacin despus del pasado Nazi. Pero yo dira que Alemania est todava muy lejos de llegar a eso, a pesar de todos los esfuerzos, en un pas con una cultura muy desarrollada. Creo que en el Per tambin estamos lejos, pero que este proceso, de todas maneras es una experiencia importante para mucha gente que hay una justicia que procede de acuerdo a normas civilizadas que se puede pblicamente discutir sobre lo que pasa ah aunque el gobierno actual no contribuya a eso. La televisin del Estado no transmite el proceso. Entonces yo dira que lo de la reconciliacin es mucho, es muy ambicioso. Pero s que es una importante experiencia dentro de un proceso muy complicado y que se requiere mucho ms. Es un buen ejemplo ver a jueces y a fiscales y a abogados que actan de manera diferente a como los peruanos conocen la justicia. Cmo es que todos los que critican al gobierno o que critican de alguna manera son acusados de ser terroristas? En todas las sociedades primitivas es as. Es decir, esa tendencia a encontrar un chivo expiatorio alguien que hay que responsabilizar de todo. l que no me gusta, l que me critica es malo y es malvado. Entonces aqu es muy fcil a un crtico de la oposicin colocarle la etiqueta de terrorista. La discusin sobre MRTA tiene que ver con esto. Pero pasa en otros gobiernos tambin, no es cierto? Claro, en los Estados Unidos tambin. Sobre todo aqu la diferencia es que se dirige contra la propia gente del pas. En Estados Unidos, la famosa historia del eje de mal de Bush dice que todos son los malos all. Exactamente igual, con la diferencia que aqu eso se est aplicando mucho con la gente del pas. Ahora, en Estados Unidos tambin estas acusaciones se dirigen contra los de afuera pero tambin se insina que dentro de los Estados Unidos hay cmplices del eje del mal. En principio, no es algo de ac, es un fenmeno mundial, pero es ms intenso en los pases ms primitivos.