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Historia de la Universidad de San Felipe

El documento es un libro escrito por J.T. Medina en 1928 sobre la historia de la Real Universidad de San Felipe en Santiago de Chile. El prólogo describe brevemente otros trabajos históricos sobre la universidad y sus limitaciones, y destaca la importancia del trabajo de Medina por usar documentación primaria del Archivo de Indias.

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Historia de la Universidad de San Felipe

El documento es un libro escrito por J.T. Medina en 1928 sobre la historia de la Real Universidad de San Felipe en Santiago de Chile. El prólogo describe brevemente otros trabajos históricos sobre la universidad y sus limitaciones, y destaca la importancia del trabajo de Medina por usar documentación primaria del Archivo de Indias.

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H ISTOR I A

D J O

LA REAL JJNIVERSIDAD

DE SAN FELIPE
DE

SANTIAGO, DE CHILE
FOR
~

J. T*MEDINA
PUBL~CASE A EXPENSAS DE LA COMISI~NOFICIAL ORQANIZADORA DE LA CONCURRENCiA DE CHILE A LA E IBERO-AMERICANA DE SEVILLA

T E X T 0

SAWAGO DIU CEXLB


b c . IMP.Y LIT. UNXP?ORBO.-ABWADA, 32

1928

W 31 STORI A
DE

LA REAL UNIVERSIDAD DE SAN FELIPE


DE

SANTIAGO DE CHILE
POR
i

1. T. MEDINA
PUBL~CASE A EXPENSAS DE LA C Q M I S I ~ N QF~CIAL QRGANIZADORA
DE LA L.::--QENCIA DE CHILE A LA EXPOSICI~N IBERQ-AMERICANA DE SEVILLA

T0ZRQ:O

a:

SANTIAQO DE CHILE
SOC. IMP. Y hT. UNIYERSO.-AHUMADA, 32

1928

E los cronistas de la poca de Ia colonia que pudiealguna noticia de E a Universidad de. San Felipe, el ianico que cuid de hacerlo fu6 don Vicente Carvallo y Goyeneche, y eso, de manera tan diminuta, que apenas si dedica unas cuantas lineas a referir la fecha de su instalacin y el aspecto que ofreca la fachada de su edificio. No as uno de los Doctores de su Claustro, que durante el espacio de nueve aos (17651713, y lstima es que resultaran tan pocos) fu apuntando Bss incidencias que en la marcha de la Corporacin se iban produciendo, comenzando por las elecciones de rector, la anhs importante de todas ellas, hasta la enume las tesis que desarrollaban los aspirantes a g olvidarse, ni mucho menos, de anotar 10s das de la muerte de los doctores que en ese espacio de tiempo ocurrieron.
1. Bistorz'adores de Chile, t. X, pp. 39-40. El silencio de los escritores jesutas Molina, Olivares, Gmez de Vidaurre, al respecto, acaso puede explicarse porque la Cornpaiiia estuvo lejos de aplaudir l a fundacin de la Universidad, que vino despus de un largo pleito (de que en el texto se har relacin), a privarla de ser la dispensadora de los gmdos que en SUS aulas se otorgdxm.
T Q ~ Bdejarnos

VI

UNIVERSIDAD DE S. FELIPE

Nos referimos al Diario del doctor don Fernando de los Ros, que slo en 1913 vino a publicarse.2 No result tampoco ms copioso que los cronistas coloniales en sus informaciones, uno de los que tuvimos en el primer cuarto de siglo de nuestra vida republicana,, de quien hubiramos tenido derecho a esperar algo ms, pues, juntocon haber formado parte del cuerpo de Doctores de la Corporacin, (como que se haba graduado en teologa en Abril de 1787),perteneca por su familia a una que cont con dos rectores en su seno. Aludimos al franciscano fray Jos Javier de Guzmn, que en su libro E l
chileno instruido en la historia topogrfica, civil y pottica de su pais, impreso en 1834-1836,se limita a recordar los nombres de dos de aquellos sus deudos y de un tercer rector, de quien refiere haber hecho plantar la palmera que en su tiempo an se veia en el patio universitario.. . L a historia patria adquiere con el tiempo cierto vuelo y cumple en gran parte con las exigencias cientficas, ha,biendo estado reservado al ms ameno de los modernos que supieracultivarla, haber hecho, aunque de paso y en alguna incidencia notable y caracterstica del tiempo en que ocurri, la relacin de la fundacin de la Universidad y de la persona de su principal inspirador, y luego, la del largo pleito que sobre la propiedad de la Ctedra de -Medicina siguieron el padre hospitalario doctor fray Pedro Manuel Chaparro y el simple bachiller entonces y despus protomdico de Chile, don Jos Antonio de los Ros. H ' ya por estas seas, el lector un tanto instrudo en nuestra historia patria, habr cado en cuenta que nos referimos

2. Fu editado por D. Toms Thayer Ojeda, precedido de una disquisicin acerca de quin hubiera sido su autor, pues que sin 61 apareca en el manuscrito' original, de propiedad que haba. sido del clrigo don Ignacio Victor Eyxaguirre.

PRLOGO

VI1

a don Benjamin Vicua Mackenna y a su libro Historia de la Ciudad de Santiago, impreso que fu en 1869. Dentro del cuadro general que trazaba, Barros Arana mencion en sus lneas principales la fundacin de la Uni~ e r s i d a dy , ~ en el curso de su obra, cuando el caso se ofreci, hubo de recordar uno que otro incidente de carcter poltico a que di origen la eleccin de algun de sus rectores o catedrticos. Tambin don Ramn Briceo insert una breve resea de su fundacin y la lista, de sus rectores, con algunos datos rfieos de los nueve primeros y apuntando los dems Li por el orden, ms o menos cronolgico, hasta el ltimo, que supone elegido en 1830.* Asimismo nosotros historiamos en el ltimo captulo de La Instruccin pblica en Chile (1905), de que la presente obra viene a ser continuacin, todos los antecedentes que dieron origen a la fundacin, insistiendo especialmente en los que se referan a su inspirador Ruie de Berecedo. Don Alejandro Fuenzalida Grandn en sus libros, Historia del desarrollo intelectual de Chile (1903) y La evohcZn social de Chile (1906) recogi del Archivo universitario y del de la Capitana General los datos ms estrechamente relacionados con el desenvolvimiento de la instruccih superior, y pudo presentar en esas sus obras, resmenes sobre apertura de aulas, rgimen de estudios y otras materias referentes a la marcha de la Corporacin, como la provisin de ctedras y captulos rectorales, y copiosas nminas de los extranjeros que a ella vinieron a, e ~ r s a r , argentinos especialmente.
3. Historia Jeneral de Chile, t. VI, (1889) pp. 167-168. 4. Antigedades chilenas (1889), pp. 284-296. Decimos es@ porque ese ltimo rector fu de nuevo elegido al ao siguiente y continu en el desempefio de su cargo hasta la fundacin de la Universidad de C h i l e .

VI11

UNIVERSIDAD DE S. FELIPE

En orden menos cientfico y acercndose al g6 mero que llamaramos tradicionista, public don Gaspar Toro en la revista Sud-AmFrica dos series de artculos, una que intitul Fiestas y etiquetas de la Real Universidad de San Felipe, y otra sobre Querellas y Captullm, que nos obligan a clasificarlos como de mera importancia literaria, por ms que sean verdaderos, porque su autor no di fuente alguna para sus relatos. Y de lleno les corresponde la misma nota a Las borlas de Doctor y Un claustro pleno, que con el donaire que le caracteriza ha dado al pblico ltimamente en las columnas dorningueras de La Nacin, el representante del gnero creado por Ricardo Palma en Amrica, nuestro Aurelio Dfaz MeDe intento hemos ido dejando sin mencionar un ensayo destinado a historiar en todas sus partes a la Real Universidad de San Felipe: nos referimos a las pginas que a ella le consagr don Miguel Luis Amuntegui en La Reuista de Santiago, en 1873,? y .que abarcan desde la fundacin de la Universidad hasta la conclusin del rectorado de don Manuel Jos de Sa1a)mancaen 1770. Lstima grande fu que trabajo de tamaa importancia quedara inconcluso,
5. Sud-Amrica; revista cientijica y literama, Santiago, 1873, pp. 725-738, con lo referente a los recibimientos de los presidentes Guill y Gonzaga, Morales, Juregui, Joaqun del Pino, Garea Carrasco, y jura de Carlos IV; y pp. 568-607; 987-1002, sobre las vay Tern y cantes de dos ctedras y el pleito de los cannigos R~OS Tapia y Zegarra con motivo de la eleccin de rector en 1768. 6. Versa el primero, publicado el 22 de Mayo del ao prximo pasado, sobre la ereccin de la Universidad y el ceremonia8 que se empleaba para conferir el grado de doctor, para concluir por contar que Manuel Rodrguez no recibi su ttulo de abogado (sic) <:porfalta de dinero para las propinas)); y el segundo, lo relacionado con la, eleccin de rector en 30 de Abril de 1808. 7. Hllase en el tomo 111, pp. 161-175; 241-253; 337-353; 361-376; 527-537; 575-592. Esas pginas fueron reproducidas en los Anales de la Universidad de Chile, Enero de 1874, pp. 1-94.

PRLOGO

I X

al parecer por la muerte de la revista en que se iba insertando, pero muy probablemente tambin, porque su autor no alcanz a ir ms all en su redaccin. El trabajo de Amuntegui, secretario general de 1 s Corporacin que era entonces, est todo basado en documentos, que se van insertando sin escatimar ninguno, pero sin que falte, ni mucho menos, en la redaccin misma el empeo de vestirlo con el lenguaje con que se procura interesar al lector. Dentro de esas normas, el autor, d contar las biografas de los rectores, ha ocurrido tambin al sistema de transcribir en su texto las relaciones que de sus mritos dieron a la prensa para presentar ante el Consejo de Indias y procurar adelantos en su carrera. Resulta, pues, este trabajo fundamental para el conocimiento de la khistoria de la Universidad de San Felipe, sin que esto quiera decir que en esa parte est completa, pues, sin otras consideraciones, bastar para ello saber que el autor no conoci B a documentacin que sobre la materia se guarda en el Archivo de Indias. No es de menos importancia para nuestro tema la publicacin que el Consejo de Instruccin Pblica, en sesin de 5 de Julio de 1897, orden se hiciese del Libro indice de los libros de matricula, de acuerdos, de exmenes y de eolaciln de qrados, que vino a ver la luz pblica en el aio siguiente de 1898, sin prembulo alguno. Basta la indicacin de su ttulo para comprender el inters que reviste para el conocimiento de las anotaciones referentes, sobre todo, a los estudiantes universitarios, cuyas partidas de matriculas y de exmenes se hallan puestas una a una. i&uin fu el autor de ese trabajo? De su texto aparece la menor indicacin que nos permita conocerlo. Por el hecho de que las anotaciones a que nos referfamos no p s e n mas all del a50 de 1808, es de suponer que ha

UNIVERSIDAD DE S. FELIPE

)/

debido ser obra de algin funcionario de la Universidad coettineo de esa fecha, y, por la indole misma del trabajo, es de creer tambin procediese de la mano del secretario que actuaba en aquellos abos. Pero todo esto no pasa de meras hiptesis * y antecedentes podemos exhibir que demuestran que ese trabajo se debi a don Pedro RamPn de Silva Bohrquez, quien lo haba iniciado en mediados de 1805, sin que 110 hubiera an terminado diez aaios ms tarde, dejndolo al fin en el estado en que ha llegado hasta nosotros. Pues ya conocernos cuanto se ha publicado con seferencia a la historia de que vamos a tratar, es del caso que hablemos de las fuentes de que hemos echado mano para ella. Ante todo, del Archivo de la misma Universidad, que
S. El Indice ese se encuentra en el actual Archivo Histrico y

en realidad es un simple borrador. El trabajo de Silva Bohrquez tiene una verdadera historia, CBmo va a verse. Habindose acordado en 5 de Junio de 1805 que se procediese a1 arreglo del archivo universitario, en vista de! desorden en que se hallaba, por una persona que nombrase el Rector, que lo era entonces don Juan Jos del Campo, se ofreci a aqul ejecutar el trabajo, por el cual se le asignaron 200 pesos, que recibi inmediatamente. Cuatro aos cabales ms tarde, el 5 de Junio de 1809, don Vicente Martnez de Aldunate, rector entonces, provey auto para que Silva Bohsquez entregase lo que tuviese hecho, o, en caso contrario, devolviese los 200 pesos que haba recibido, y no verificando uno u otro, se le sacar prenda equivalente, concurriendo en este ltimo caso el bedel a la. ejecucin de lo mandado)), rezaba literalmente el decreto del Rector. Notificado Silva Bohrquez el da 19, apel de esa resolucin ante el Gobierno, habiendo quedado el expediente por entonces era estado de expresin de agravios. Pasronse todava nueve aos ms, hasta principios de 1816, en que de nuevo se mand por el Rector que Silva procediese a entregar en el plazo de dos das lo que tuviese hecho. Y hasta aqui llegan nuestras noticias.

PRLOGO

X P

se guarda en la Biblioteca del Instituto Nacional y consta de 27 voli'imenes encuadernados y de varios legajos de papeles sueltos; siendo de advertir que de aqullos falta por hoy alguno, y que los tres primeros, por &cierto los ms importantes y que constituyen la piedra angular del edificio universitario, contienen los acuerdos de la Corporacin desde su establecimiento hasta su extincin; los restantes, los de grados, exmenes, matrculas (y de stos se echa igualmente de menos el que acaso debi de ser el ms Importante, elIprimero), y a 'no dudarlo, tambin el legajo que exista en fines del siglo XVIII de Reales cdulas.g Forma este cuerpo de documentos la base ms COMpleta de cuanto atafe a la historia univeLsitaria, que ha sido
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Alguna creemos que merece la persona del autor del I d e e . Pertenecia a una familia radicada en Chile desde principios del siglo XVII, y, segin nos parece, era hijo de don Pascua1 Silva Bohrquez, que en la Universidad de San Felipe alcanz el grado de bachiller en leyes en 1769 y desempe en el siguiente ao el cargo de consiliario menor. Don Pedro Ramn se haba matriculado para cursar tambin leyes en Febrero de 1793, hasta gradyarie de doctor en esa Facultad en Noviembre de 1806. Inici tambin sus estudios de Teologa, y en fines de 1394 haba sido autorizado por el presidente don Ambrosio O'Higgins para establecer en Santiago una aula pblica de latinidad, previo informe que de su persona di el rector don Francisco Javier de Errzuriz, en el que decia <tener acreditada su instruccin, juicio, aphacibn y empeosidad, como estoy cerciorado, y no dudo s e d til para el efecto estableciendo su enseanza dentro de los principales cuarteles de la ciudad,. . j,klev a la prctica semejante autorizacin? No podramos asegurarlo.

9. He aqu el comprobante de la existencia del tal legajo: Claustro de 24 de Noviembre de 1783, en el que, despus de hacer referencia a las dos tocantes a la Ctedra [Link], se lee: <<que en testimonio se hallan en el legajo de cdulas pertenecientes a esta E e d Universidad,. Libro II de Acuerdos, hoja 15 vlta.

XaI

UXXVERSIDAD DE S.

FELIPE

el de que nos hemos valido en primer trmino para nuestro

trabajo; sin contar con los varios expedientes que se hallan en el Archivo de la Capitana General, en el de la Real Audiencia y alguno tambin en el de los antiguos Jesuitas, y de que iremos dando cuenta en el curso de nuestro reBato. Pero, por ms abundante que parezca la documentae i h sacada de esas varias fuentes, es de saber que dista de ser completa sin e h conocimiento de los papeles que se conservan en el Archivo de Indias de Sevilla, y de que resulta, 8 primera vista, buena prueba, la compulsa que de ellos hacemos en el torno de Documentos.

CAPITULO PRIMERO
LA UNIVERSIDAD REAL

Dos Obispos chilenos solicitan la ereccin de una Universidad Real. -Situacin en que por falta de ella se vean los hijos del [Link] que hace don Francisco Ruiz de Berecedo en la se&n del Cabildo de Santiago de 2 de Diciembre de 1713.-Cortos rasgos biogrficos de algunos de los capitulares que asistieron a ella.-Quin era Ruiz de Berecedo.-Oficios enviados al Rey por el Obispo de Santiago y otras autoridades a instancias del Cabildo para que se conceda la ereccin de Universidad en Santiago.-Real cdula despachada a ese efecto.-Nuevos informes dirigidos a la Corte.-Gestiones del procurador del Cabildo en Madrid.-Otra Real cdula y ms informes de las corporaciones y autoridades chilenas.-El proyecto de Universidad ante el Consejo de Indias.-Real cdula de ereccin de la Universidad de San Felipe.

Al obispo de la Imperial fray Antonio de San Miguel, corresponde la prioridad del proyecto de fundar una Universidad Real en Chile. Otro obispo chileno, don fray Juan Prez de Espinosa, cuando haca poco a que haba tomado posesin de su di& cesis de Santiago, propuso al Rey la misma idea. Sera muy importante, escriba al monarca, que en esta ciudad de Santiago hubiese Universidad, porque en ella hay cinco conventos muy principales y religiosos de muchas letras, y en ellos hay estudios de gramtica, artes

UNIVERSIDAD DE S. FELIPE

y teologm'a, y pueden acudir a esta Universidad los estudiantes de las dos gobernaciones de Tucumn y Rfo de la

Plata, y ans no saldranlos mancebos del reino para Lima y pereceria gente, y los indios, viendo tanta, se atemorizaran >> .l Resulta natural que ambos proyectos tuvierna origen en los prelados de Chile. Ellos eran de las poqusimas personas que en aquellos remotos aos en que la organizacin del pas se hallaba an en paales, pudieran preocuparse de que se erigiesen en l los estudios necesarios a fin de que se educasen los clrigos que necesitaban para el servicio de las catedrales y curatos. LOS gobernadores, de ordinario militares, vivan dedicados por completo a las atenciones gravsimas que les demandaba el indomable valor de los araucanos ; los cabildos seculares deban preocuparse, antes que todo, y especialmente en el sur, de las necesidades ms premiosas de la administracin de las incipientes ciudades que les elegan para la direccin de sus intereses comunales; el Tribunal de B a Real Audiencia haba tenido una duracin del todo efPmera cuando se fund en Concepcin por primera vezi y a h a fecha en que el obispo Prea de Espinosa sometia al Rey su proyecto de ereccin de una Universidad en Santiago, aun IPQ se habla vuelto a restablecer en esta ciudad. Es fcil comprender, dado el estado del pals en ese entonces, su pobreza, la preocupacin constante de la guerra araueana y la escassima poblacin con que contaba, que aquellos proyectos, muy honrosos para sus autores y de utilidad indubitable, resultaban prematuros para la poca en que fueron propuestos al Rey. No tiene, pues, nada de extrao, y, por el contrario, resulta lo ms lgico y natural, que la fundacin proyectada por el Obispo de la Imperial y el de Santiago no encontrase acogida en el Consejo de Indias. En realidad, esa Universida aquel tiempo en Chile habria importado un verdadero macronismo. Sabemos tambin, que a contar desde el primer cuarto del siglo XVII, los domnicos y los jesuitas haban obtenido, a instancias de los monarcas espaoles, bulas ponti ficias pasa establecer en sus conventos de Santiago cursos de filo-

1. Carta de 28 de Marzo de 1602.

LA TJNIVERSEDAD REAL

sofa y teologa con ttulo de Universidad. Ellos vinieron a servir, en gran parte, durante muchsimos aos las necesidades de la educacin de los chilenos; pero desde fines del siglo XVTI comenz ya a notarse que en esos estudios hacan falta cursos de cnones, de leyes y de niedicina-de los dos primeros especialmente-que permitieran a los hijos del pas no abandonar su familia y patria por tiempo ms O mqnos largo y siempre a , costa de gran dispendio, que muy ~OCOS se hallaban en estado de sufragar. En las oposiciones a ]las canongas magistral y doctoral, que haban importado un verdadero estmulo para los pocos que en Chile se dea carrera de las letras, se hizo sentir la inferioridicaban a l dad forzosa a que stos se vean reducidos por exhibir titulos de grados en cnones y leyes, perdiendo as, T ~ Q por culpa de ellos, el legtimo lugar a que haban podido sspirar en concurrencia con los opositores que, fuera del pas, tenan IOS medios de ganar aquellos grados. Podan, de ese modo, obtener los ttulos de maestros en filosofa y de doctores en teologa, pero los de licenciados en cnones, leyes y medicina. Cualquiera que en Lima, por ejemplo, hubiera logrado estos ltimos, dejaba 8 10s chilenos en condicin inferior, por m8s talento que tuvieran y por ms preparacin que manifestaran en los otros ramos cursados en Santiago. De aqu por qu los que podan se marchaban a completar en la capital del vecino virreinato sus estudios de cnones y leyes. Era, pues, as, de todo punto conveniente que, sin salir de Chile, pudieran sus hijos tener los medios de abrazar una carrera literaria completa, que fuera ornamento de su persona y familia y medio eficaz de ganarse la vida. La poblacin del pas, por otra parte, haba alcanzado a principios del siglo XVIIP el incremento natural debido al transcurso de los aos; ya la guerra araucana no preocupaba los espritus; el comercio haba adquirido algn desarrollo, y los habitantes de la capital podan vivir ~ 0 p 3 ms holgura. Todo estaba, pues, indicando que era ya el tiempo en que pudiera pensarse en realizar algo de importancia en be~efieiode la instruccin pblica. ubo, todava, algunos hombres que comprendieron que esto Iitimo era precisamente 10 mas inihiispensable entonces.

UNIVERSIDAD DE 8. FELIPE

Veamos, en efecto, lo que pas en el Cabildo de Santiago en la memorable sesin que celebr en 2 de Diciembre de 1713. Son tan interesantes para nosotros esas rfagas de luz que de tarde en tarde brillan entre las espesas tinieblas de la vida colonial, que no slo hemos de reproducir ntegro el texto de aquella sesin, sino tambin todos los documentos que ataen a los estudios durante esa poca. Asistieron ese da a la sesin del Cabildo el corregidor y justicia mayor don Rodrigo Antonio Matas de Vaildovinos; don Pedro Gutirrez de Espejo y el licenciado don Francisco Ruiz de Berecedo, alcaldes ordinarios; don Cristbal Dongo y Barnuevo, alguacil mayor; el maestro de campo don Antonio Jofr de Loasa; el alfrez real don Toms Canales de la Cerda; don Luis de Uliloa, don Antonio Zumaeta, don Fernando del Pozo y don Jos de Prado\, regidores. Abierta la sesin, el licenciado Ruiz de Berecedo habl en 10strminos siguientes: En concurso de obras pblicas, deba ser preferida y atendida por los seores regidores de este Ayuntamiento la ms precisa, la preeminente y la ms concerniente al alivio de los vecinos de este reino, y que entre todas ellas reputaba el dicho seor alcalde por obra de mayor utilidad del servicio deambas Majestades, la ereccin de una Universidad Real, perteneciente al Real Patronato, para cuyo efecto se separasen perpetuamente en la Real Caja por los oficiales reales de ella y por quienes se recauda el ramo de la balanza, la cantidad de cinco mil y doscientos pesos, que era lo nfimo con que se pudiera erigir y costear la dicha Real Universidad, con el nombre del apstol S. Felipe, en memoria eterna de nuestro rey y seor don Felipe V, que Su Majestad Divina prospera en repetidos ascensos de la monarqua; y que con los dichos cinco mil y doscientos pesos se pudieran dotar las ctedras siguientes, que eran precisas para la libre aplicacin de la juventud a las letras divinas y humanas, que eran las siguientes: una ctedra de Prima de Teologa, con salario de seiscientos pesos; una de Vsperas de Teologa, con salario de cuatrocientos pesos; dos de Filosofa, a trescientos pesos cada una :y en B a Facultad de Cnones y Leyes, una de Prima de Cnones con salario de seiscientos pesos; otra de

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L A UNIVERSIDAD

REAL

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Prima de Leyes, con el mismo salario de seiscientos pesos; una de Vsperas de Cnones y otra de Vsperas de Leyes, cada una con salario de cuatrocientos pesos; otra de Instituta, con trescientos; y en la de Medicina, la de Prima, con cuatrocientos pesos de salario, y la de Mtodo con trescientos pesos: que importan cinco mil pesos, a que se ha de aadir doscientos pesos para dos bedeles o ministros de la Universidad, que tengan el cuidado de su limpieza y asistencia cotidiana en ella. Y que la dicha Universidad, en todo y por todo, despus de su ereccin se gobernase por las leyes de Indias o que se insertas en el ttulo de las Universidades; y que l hallase omitido, se supliese por las Constituciones de la Universidad de la ciudad de los Reyes; y que para SU gobierno se eligiese y votase rector todos los aos, alternndose en el uno un doctor clrigo, y en el otro un doctor seglar; y que en la oposicin a las ctedras se admitiesen todos los estados que hubiesen obtenido grado en la dicha Real Universidad, como clrigos, frailes, padres de la Compafia de Jess y seglares; y que para su planta y ejecucin se pidiese licencia o confirmacin a nuestro Rey y seor; y que no dudaba el dicho seor alcalde que S.M., con su piadoso y cristiano celo, vendra en conceder la dotacin de dicha Real Universidad y que mandara separar del dicho ramo de balanza los dichos cinco mil y doscientos pesos, que era l o ms moderado para la dotacin de sus cgtedras. Y que lo persuadi al dicho seor alcalde el hacer esta propuesta el considerar que los vecinos de esta ciudad, que con tanta liberalidad contribuyen a la dicha balanza, escasendolo aiiin de lo preciso de sus familias, se hallen atrasados y sumamente pobres, y que por falta de medios dejan de remitir sus hijos a la Real Universidad de San Marcos de Lima, donde, despus de los peligrosycontingencias de una dilatada embarcacin, son los gastos excesivos y que no pueden sufrir sus caudales; y que por esta rasGn los ingenios de este reino, que son aplicados a letras y aventajados en la Facultad a que se aplican, se hallan clamoreando por una Universidad de letras, de donde sald r h predicadores del Santo Evangelio para la conversin de tantos indios infieles; otros, que con aptitud y gran consuelo de los seores obispos y presidentes, serhn pre2*~&BTORI&

UNIVERSIDAD DE S. FELIPE

sentados a los curatos, sin escrpulos de sus conciencias, sobre que suele dispensar la necesidad; y que se criarn asimismo letrados y abogados para los negocios forenses de este reino, sin mendigar de la dicha ciudad de los Reyes; y que bien les constaba a los dichos seores cun falto se hallaba el reino de personas peritas en la Facultad de Cnones y Leyes para cualquier duda o consejo que se pudiese tornar, y que los negocios eran muchos y muy graves, y que hoy slo se hallaban tres abogados seglares y dos eclesisticos, y que no discurra qiie por ahora hubiese vecino de este reino que tuviese nimo de remitir un hijo suyo a estudiar a la dicha Universidad de los Reyes, por los crecidos gastos, que cada da van en aumento; y que el dicho seor alcalde lo tena por experiencia, porque habiendo pasado al Real Colegio de San Martn a estudiar la jurisprudencia en la dicha Real Universidad de San Marcos, en tiempo de ocho aos que se demor en el dicho Colegio, en gastos precisos consumi gran parte de su legtima, siendo as que sus bienes de fortuna no fueron tan escasos como hoy los reconoce en este reino. Y que asimismo representaba a los seores de este Ayuntamiento que, aplicados los dichos cinco mil y doscientos pesos para la ereccin y dotacin de la dicha Universidad, todava, con ms de mil seiscientos y cincuenta pesos quedaban de residuo de dicho ramo de balanza, se pudiera continuar con otras obras pblicas de la ciudad, aunque no con la celeridad que se perficionaran con gruesa de dinero. <Y que asi, propona a dichos seores deliberasen sobre esta materia, que era muy grave y de gran provecho a todo el reino; y que si Su Majestad, que Dios guarde, venia en conceder la ereccin de la dicha Universidad, se poda rezagar dos o tres aos los dichos cinco mil y doscientos pesos para comprar un sitio y edificar las casas de la Universidad. Y que mientras se criaban estudiantes y se graduaban doctores en ella, para la votacin de las ctedras, cuya confirmacin se haba de hacer por el seor Presidente, por razn del patronato, se poda pedir y suplicar a Su Majestad que en el innterin se diesen y votasen por los seores Presidente, Obispo y Oidores de esta Real Audiencia, que esto durara seis u ocho aos, y despus corriesen por la votacin del Claustro, arreglndose en lo

LA UNIVERSIDAD REAE

omitido, como dicho tiene dicho seor alcalde, a la Constitucin de la Universidad de Lima. Y que si los dichos seores de este Ayuntamiento conviniesen en la propuesta que tiene hecha el dicho seor alcalde, asimismo les propona fuera muy conveniente que el seor procurador general de esta ciudad se presentara ante los seores Presidente y Oidores de esta Real Audiencia con un tanto de este acuerdo para que informasen a L s u Majestad lo que les pareciese ms conveniente a su Real servicio; y que, asimismo, por este Cabildo, Justicia y Regimiento, con otro tanto del dicho acuerdo, se le escribiera carta al ilustrsimo seor doctor don Luis Francisco Romero, del Consejo de Su Majestad, obispo de esta ciudad, pidindole a su seora ilustrsima informase al Rey, nuestro seor, con su parecer, sobre lo acordado y deliberado por este Ayuntamiento. <Y que, por ltimo, y por razones de ms congruencia, para que los dichos seores de este Ayuntamiento viniesen a la propuesta de dicho seor alcalde, les representaba que en este reino de las Indias no haba ms Universidad que la de San Marcos de dicha ciudad de Lima; y que por la gran distancia que hay a las provincias del Tucuinn, Paraguay y Buenos Aires, raro o ningn hijo patricio de dichas provincias haba pasado a estudiar a la dicha Real Universidad, y que si se erigiese en este reino, por estar ms cercano a las dichas provincias y lindar con la del Tucumn, bajaran de ella y de las dems ciudades de esta jurisdiccin, como son, de San Juan, San Luis y Mendoza, y de la de Chilln y la ciudad de la Concepcin, Serena y otros partidos, al estudio de las letras, y que habra gran concurrencia de la juventud de mozos; y que cuando muchos de ellos se volviesen a sus tierras, consumados sus estudios, otros se quedaran, bien con el ahinco de la oposicin a ctedras y con la emulacin de las competencias entre unos y otros, y bien, por actuarse en los negocios forenses a vista del tribunal de esta R e d Audiencia, y que por este medio conseguira, no slo esta ciudad sino todo el reino, de poblarse con abundancia de gente, y que se hara una de las ciudades ms lustrosas de las Indias. Y concluy el dicho seor alcalde pidiendo a los dichos seores acordasen y deliberasen sobre materia tan grave y de tanta entidad.

UNIVEBSfDAD DE 8 . FELIPE

<Y los dichos seores, habiendo odo la dicha propuesta y conferido dilatadamente sobre ella, acordaron, unanimes y conformes, que se suplicase, pidiese y se escribiese carta a nuestro Rey y seor, para que, por los motivos referidos, consiguiese licencia, despachando su Real cdula para la ereccin de la dicha Universidad, con la dotacin de las ctedras en el ramo de la balanza, hasta la cantidad de los dichos cinco mil y doscientos pesos, segn y con las calidades que tiene propuestas el dicho seor alcalde; y para que Su Majestad se instruya mejor de los motivos de congruencia que persuaden a la fundacin de dicha Universidad con el nombre de San Felipe, el seor procurador general de esta ciudad, con un tanto de este cabildo, se presentase ante los seores Presidente y Oidores de esta Real Audiencia pidiendo carta-informe para Su Majestad, y que, asimismo, por este Ayuntamiento se escribiese carta al ilustrsimo seor doctor don Luis Francisco Romero, obispo de esta ciudad, con insercin de este cabildo, para que Su Seora Ilustrsima concurriese con los mismos informes ante el Rey, nuestro seor. <Y habindose hallado a todo presente el. seor capitn don Matas de Ugas, procurador general de esta ciudad, dijo que consenta en este acuerdo, segn y como en l se contiene.-Don Rodrigo Antonio Matias de Valdovinos.-Pedro Gutirrex de Espejo.-Licenciado don Francisco Ruiz. -Don Cristbal Dongo.-Don Antonio Jofr de [Link] Toms Canales de la Cerda.-Don Luis Niguel de Ulloa Ursino.-Don Antonio de Zumaeta.--Don Fernando del Pozo.-Don Jos de Prado y Carrera.-Ante m.-Gaspar Vdds, escribano pblico y de cabildo2. LOScapitulares que concurrieron con sus votos a tan memorable acuerdo en la historia de la instruccin ptibliczt en Chile, pertenecian a familias distinguidas de la capital, pero los m$s notables eran: Don Rodrigo Antonio Matas de Valdovinos, personaje muy bien considerado en la sociedad santiaguina de su tiempo; habia sido alcalde ordinario de la capital en los aos de 1699 y 1705, (cuya eleccin di6 lugar a un ruidoso
2. Amuntegui Solar, en las pgs. 244-248 del tomo XII de sua Mayorazgos y t4tulos de CastiZEa, ha publicado el acta de esta ae-

sin.

LA UNXVERGIDAD REAL -_

incidente) y otras tantas corregidor en 1700 y 1707, cargo que tena entonces tambin, como hemos visto. Don Pedro Gutirrez de Espejo era hijo de un militar que haba pasado a Chile en 1641 y que sirvi durante cerca de cuarenta aos en Valdivia, de cuya plaza fu nombrado gobernador. Su hijo, por los aos de 1686, se haba avecindado en Santiago, donde desempe, asimismo, el cargo de corregidor en 17013. Y, por fin, el autor de la indicacin de que tratamos, don Francisco Ruiz y Berecedo. Era este hijo del capithn Juan Alonso Ruilr de Berecedo, natural del valle de Valdivieso, en Burgos, y, por consiguiente, castellano viejo; y de doa Juana Alemn y POZO y Silva, seora perteneciente a una distinguida familia de Concepcin, donde don Francisco naci en 1674 *. De una carta dirigida por la Audiencia al Rey, fecha 16 de Enero de 1714, consta que Ruiz de Berecedo desde sus tiernos afios se aplic a los estudios de artes y teologa, y que en el Colegio de la Compaa de la ciudad de Santiago se perfeccion en la lengua latina y comenz a or la Facultad de Artes, en la cual se le confiri el grado de maestro, y prosigui en la de Teologa por espacio de tres aos y medio, sustentando en ellos varios actos literarios, con general aplauso de sus maestros, pos lo cual se le confiri el grado de doctor en la misma Facultad; que despus, el ao de mil seiscientos y noventa y dos, pas al Colegio Real de San Martn de %a ciudad de Lima, donde estudi la Facultad de Cnones y Leyes por espacio de cerca de ocho aos y defendi en l repetidos actos, presidiendo conclusiones piblicas y leyendo de oposicin de veinte y cuatro horas para sus exmenes, con general aprobacin; que regent la c&tedrade Prima de Leyes de la Universidad
3. Volvi a serlo nuevamente en 1718. Falleci en 1725. 4. Ruiz de Berecedo, en un poder para testar que otorg a su mujer doa Bernarda Aldunate, en 3 de Julio de 1742, se llama naturd de Concepcin. (Protocolo del escribano Mundaca, hoja 461). A 5 de Septiembre de ese mismo ao y ante el citado escribano, vol. 657, fol. 782, otorg Ruiz de Berecedo su testamento. Vicua Mackenna seal primeramente a Santiago por patria de Ruiz de Berecedo (Historia de Santiago, t. 11, p. 117) pero en la [Link] 194 de Los Lisperguer y la Quintrala rectific el dato.

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UNLVERBIDAD DE S . FELIPE
~ ~

de San Marcos, de la misma ciudad de Lima, por sustitucin del licenciado don Diego Gonzlez Montero, y se gradu de bachiller y licenciado en la Facultad de Cnones, aplicndose con aprobacin, as a la terica como a la prhctica, en la direccin de OS negocios forenses; y que habindose recibido de abogado en la Audiencia de Lima, se restituy a la ciudad de Santiago de Chile, y luego que lleg a ella hizo oposicin a la canonga doctoral de aquella @atedral y ley6 con puntos de veinticuatro horas; y que el afio de seiscientos y noventa y nueve fu recibido de abogado de la referida Audicneia de Chile5. N o hemos de seguir historiando la carrera pblica de Euiz de Berecedo, que ello nos llevara demasiado lejos, y adems, estB ya esbozada en otra obra nuestra-La Instruccin pblica e n Chile,-de la cual es este primer captulo de la presente un mero trasunto. Tomando alli en cuenta los antecedentes que logramos allegar, decamos que la impresin que dehaba su examen era que Ruiz de Berecedo se haba dejado llevar en el ejercicio de su profesin a extremos inconvenientes. Pero su crdito como abogado y COMO hombre no lleg a desmerecer en el concepto de sus conciudadanos, n i de las autoridades. Baste saber que, segn refiere el presidente don Juan Andrs de Ustariz, habiendo solicitado a poco de hacerse cargo del mando persona desinteresada, de letras, experiencia y judicatura, se fij en Ruiz de Berecedo, y en cerca de tres aos, deca despues al Rey, tengo experimentado en sus procedimientos un gran talento, indecible aplicacin a los libros, literatura y prctica en todos los negocios forensev 6 . Tal era el hombre autor de la indicacin hecha en el Cabildo para que en Chile se fundase una Universidad Real. En esa misma sesin la Corporacin acord dirigirse al Rey, y que al referido intento de conseguir la ereccin de estudios universitarios se solicitase, como decamos, del Presidente y oidores de la Real Audiencia y del ObfsPO que por su parte le informasen tambin sobre lo deliberado y acordado.
5 Relacin de los grados y servicios del licenciado don* Francisco Ruiz y Berecedo, Madrid, 20 de Marzo de 1716, fol., 2 hojas. 6. Carta de 22 de Diciembre de 1711.

LA UNIVERSIDAD REAL

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las corporaciones, segn el orden de fechas en que fueron

Be aqui ahora el texto de los oficios del prelado y de

escritos. Deca la Real Audiencia: Seor:-Por el Consejo, Justicia y egimiento de esta ciudad se pidi a la Real Audiencia inf rme a Vuestra Majestad sobre la peticin que hace de que se erija una Real Universidad en esta dicha ciudad perteneciente al Real Patronato y que se doten sus ctedras en el ramo de la balanza hasta en cantidad de cinco mil y ducientos pesos, que es lo m&s moderado, segn constar del acuerdo de la dicha Ciudad, que en esta ocasin remite a Vuestra Majestad. <Y habiendo discurrido en acuerdo sobre esta materia, con la especulacin que requiere negocio tan grave, y de tanta importancia, nos ha parecido representar a V. M. lo siguiente: Lo primero, que el ramo de la balanza est destinado por cdulas de Vuestra Majestad para obras pblicas y que es cuantioso y excede regularmente de ocho mil pesos cadaun ao, y que separndose los cinco mil y ducientos pesos que pide la Ciudad, en el residuo que quedard, se pudiera continuar con la peri'eccin las dems obras p'iiblicas. Y lo segundo, que en todo el reino de Indias no hay m&s Universidad Real que la de San Marcos, de la ciudad de los Reyes, distante ms de quinientas leguas demar de esta ciudad, y que por 10~3peligros de la embarcacin y otros costos y gastos, no se atreve la juventud a pasar a dicha Real Universidad, y que por lo propio y an mayores distancias de las provincias del Tucumn y Buenos Aires, escasean dichas provincias de tener sujetos de todas letras. Ypor ltimo, fuera de gran servicio a Vuestra Majestad se concediese a esta ciudad la fundacin de la Universidad que pide, porque excitados los mozos con las 1-tras, con las ctedras y con las oposiciones, se criarn sujetos para la predicacin del santo evangelio a los indios infieles, y otros que sirviesen los curatos sin escrpulo de su idoneidad, y otros de quienes se pudiese tomar consejo para la direccin de los negocios forenses, de que escasea mucho este reino; y se sirvieran ambas Majestades en lo temporal

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y espiritual : con cuya noticia deliberar Vuestra Majestad lo que fuere de su mayor agrado. *Nuestro Seor guarde la Real y Catlica Persona de Vuestra Majestad en los mayores ascensos de la monarqua.-Santiago de Chile y Enero 2 de 1914 aos.-Don Juan Andrs de Ustarix.-Don Ignacio Antonio del Castillo.-Doctor don Francisco Snchex de Barreda y [Link] Leonardo Fernando de Torquemada.-Lncenciado don Ignacio Gallegos>. El Obispo escribia, por su parte: Seor:-La Universidad y estudio general de letras en los reinos y ciudades, es el alma de sus habitantes que los distingue de los brutos. Por esto ha sido tanto el cuidado de los seiores reyes predecesores de Vuestra Majestad de su multiplicada ereccin en sus dilatados dominios. Y siendo este reino uno de los que componen la Real Corona, aunque, como piedra pequea, no de menos brillo que loa dems, as por el favor que ha merecido del cielo en la benignidad de su clima, abundancia y bondad de frutos, valor, ingenio y habilidad de sus daturales, como por la fidelidad con que han mantenido siempre, a costa de su sangre y haciendas, el leal vasallaje a Vuestra Majestad, no se ha de llorar desfavorecido de la Real liberalidad. Elencono con que dur la guerra en este reino desde su conquista por ms de un siglo divirti los naturales de las letras, y los pocos que se han dado a ellas lo han hecho en los estudios de la Compaa de JesUs, que tienen facultad de Vuestra Majestad en que sean graduados en teologa algunos sujetos; y respecto de no profesar en ellas las Facultades de Cnones y Leyes, se han hallado precisados sus naturales a buscar su estudio en la ciudad de los Reyes, a costa de quinientas leguas de peligrosa navegacin y muy crecidos gastos, por cuyas causas han sido muy pocos los que han logrado este beneficio, de que se ha seguido la inopia de estudiantes en una y otra Facultad, porque corno el premio es el nico impulsivo para el trabajo del estudiante, y ste totalmente falta en este reino a los profesores de Teologa, porque los curatos a que pudieran aspirar soiz muy cortos y de sumo trabajo, por cuya causa hay rara vez oposicin a ellos, y las ms los preciso a que los sirvan; a los profesores de Jurisprudencia, porque no hay otro si no es el trabajoso y corto de la abogaca; faltando totalmente

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ste, se hallarn sin cultivo estos buenos ingenios; para CUyo remedio se ha discurrido la ereccin de una Universidad Real donde se profesen las Facultades de Teologa, Jurisprudencia y Medicina, con las ctedras que pareciesen necesarias y se pudiesen dotar, que, adem5is del provecho en la enseanza, servirh de premio a los aplicados y de lust're al reino y a la ciudad. Los medios para la manutencin de esta niieva escuela los propone el Cabildo, Justicia y Regimiento, que, como tan interesado, se desvela en promover las medras de sus compatriotas, a que no puedo dejar de concurrir por la obligacin y conocimiento que me asiste del gran provecho espiritual y temporal que se debe esperar de esta nueva Universidad, suplicando rendidamente a Vuestra Majestad se sirva de atender esta causa con la catlica piedad que le merecen sus dilatados dominios, concediendo l a licencia para su ereccin, en que tengo por cierto ser Dios servido y Vuestra Majestad, cuya Catlica y Real persona guarde Nuestro Seor los muchos aos que necesita la monarqua,. Santiago de Chile y Enero 19 de 1714.-his Francisco, obispo de Santiago. Fcil es de presumir que la nota del Cabildo no sera menos explcita : Seor:-Procurando el lucimiento de esta ciudad y el crecimiento de vuestros vasallos, acordamos representar a Vuestra Majestad las razones de utilidad y congruencia que persuadan a la ereccin de una Real Universidad, dotada en el ramo de la balanza con cantidad de cinco mil y ducientos pesos, con el nombre de San Felipe, en memoria perpetua de la obligacin en que se halla esta ciudad a los especiales favores que tiene recebidos de Vuestra Majestad, para que con su Real y catlico celo se sirva de conceder la licencia para la creacin de la referida Universidad, como ms por menor constar del acuerdo del Concejo, Justicia y Regimiento que ponemos en las Reales manos de Vuestra Majestad; y es constante, seor, que de la dicha Universidad, se exaltar con indecible lucimiento la mayor parte del reino, concurriendo de las provincias inmediatas del Tucumn y Buenos Aires, Cuyo y de las ciudades dela Concepcin y Serena y otros partidos la mayor parte de la juventud al estudio de las letras, y aunque los naturales

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son aplicados a ellas, se privan de este beneficio por la imposibilidad, as de medios como de la larga distancia a la ciudad de los Reyes, donde se halla la Real Universidad de San Marcos, que es la nica en este reino de Chile. Consguese,asimesmo, el que se logren operarios para la predicacin del santo evangelio, que, instruidos en las letras divinas de Teologfa y Escritura, p o d r h con seguridad en la predicacin, desempear el catlico celo de Vuestra Majestad. Y se criarn sujetos que versados en las leyes puedan dar consejo y dirigir los negocios graves que se ofsezCBM entre los tribunales. Siguese, asimesrno, que conla emulacin de las letras y el a,plauso en las escuelas, se ver$ en breve tiempo POpulosa esta ciudad con la ocurrencia a la dicha Universidad, a que tanto aspiran las provincias comarcanas. Y puesto que facilita esta materia el ramo de la balanza, aplicado por Vuestra Majestad a obras de la ciudad, y que esta parece la ms congruente, y que, aun separados los dichos cinco mil y ducientos pesos, restaba dinero para continuar sus obras pblicas, aunque con mayor lentitud, esperamos el consueZo con que siempre V. M. atiende la, fidelidad de esta ciudad y de todo su reino. <<Y quedando la dicha Real Cniversidad debajo del Real patronato y suereccinsujeta a las leyes de Indias que hablan de las Universidades, y en lo omitido, a las constituciones confirmadas por Vuestra Ma,iestad sobre , la, Real Universidad de los Reyes, correr con todo acierto en el aprovechamiento de todas las letras, fundndose las ctedras en la forma y con la dotacin expresada en el citado acuerdo, y la memoria de Vuestra Majestad eterna en este reino para los siglos venideros. Y porque el especial cuidado de Vuestra Majestad es atender los ruegos de esta ciudad, esperamos el consuelo de la Real licencia de la benignidad de Vuestra de merecer lo que tanto conviene al servicio de ambas Majestades. Nuestro Seor guarde la Real y Catlica persona de Vuestra Majestad en los mayores ascensos de la monarqua. Santiago y Enero 27 de 1714 aos.-Don Rodri30 Antonio Matias de Valdovinos.-Don Xebastin Chaparro Chumaceros.-Don Ignacio de Aguirre.-Bon Antonio Jofr de Loaka.

L A DMVERMDAD RBAL

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Toms Canales de l a Cerda.-Don Fernando del Pozo y 8ilva.-Diego M ~ t de h Morales.-Diego BascuTicin Roxano.-Por mandado del Concejo, Justicia y Regimiento de esta ciudad de Santiago de CMe.-Gaspar Valds, escribano pblico y de cabildo p . Pero el Cabildo de Santiago, a fin de obtener la fundacin de Universidad, no se limit a solicitarla del Rey y a interponer en el mismo sentido las influencias del Obispo, de la Real Audiencia y del Presidente del reino, sino que asalari en la corte un letrado de reputacin, llamado don Manuel Antonio Balcarce Velasco ' , para que, reforzando su solicitud con todos los argumentos que pudiera deducir de los autores de derecho civil y cannico, se lograse inclinar el nimo del monarca en el sentido que se deseaba. Aquel letrado present, en efecto, un difuso memorial lleno de citas latinas, en el que, despu6s de aducir consideraciones generales e histricas sobre la utilidad de los estudios; de manifestar las fundaciones de las Universidades de Lima y Mxico; de cmo deba darse todo gnero de facilidades a los habitantes de Chile para que lograsen la educacin a que tenan derecho de aspirar, conclua con que haban sido y eran muy pocos los naturales de aquel reino y provincias circunvecinas de Tucumn, Paraguay y Buenos Aires que hayan podido y puedan pasar a Lima, mantenerse en ella y costear el tiempo, cursos y aos, estudios y grados, tanto por la distancia tan dilatada y asentada, como por lo peligroso y trabajoso della, como refiere Ovalle, pues aunque se pospusiesen riesgos tales, no se pueden conseguir sino con excesivosgastos y expensas del viaje, y lo ms invencible, los de la manutencin en Lima, ,de que, como la caresta y sumo costo y gastos les apartan de ella, as la fertilidad y abundancia de Chile por sus frutos facilita a sus naturales (an los ms pobres) la asistencia y progresos de la Universidad, si en l y SU ciudad de Santiago se crease y erigiese (como lo esperan.) El remedio, seor, a que aspiran, continuaba luego, del Estudio y Universidad general es tan til como necesario a este reino y provincias, porque sus naturales obtendrn el beneficio de ser instruidos en uno y otro Dere-

-Mccrt$n Gonxlex de la Cruz.--Don

-___I

7 . Vase otra alegacin de que fu autor bajo el nmero 761 de nuestra Biblioteca hispano-americana.

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cho, Civil y Cannico, tan necesarios corno precisos para la comtin utilidad y bien pblico del gobierno de las ciudades y pueblos, asistencia y patrocinio en los pleitos y negocios, as de la Audiencia Real COMO el de las eclesisticas, direccin en las Iglesias Cakdrales para la oposicin de las prebendas y ejercicio de los m$s oficios y empleos, as eclesihsticos como seculares. Y la conservacin y aumento de uno y otro florece ms cuanto son mayores y muchos los sabios que produce la Universidad, la que igualmente es precisa para la ensefianza de la medicina, necesaria para la vida humana. ]Por cuyo defecto se halla aquel reino y provincias sin sujetos que las ejerzan y practiquen, preckhdolesa !. necesidad a conducir a gran costa, expensas y C Q cre~ cidos salarios, sujeto de Lima que pueda asistir al piblico de aquella ciudad; 10 que se hace condigno de la piadosa consideracin de V. M., pues aunque con el supuesto de estar permitido en la ciudad de Santiago hubiese Estudio, se quiso providenciar se ganasen cursos y diesen grados, no tuvo efecto, as por haber sido temporal la licencia que la ley expresa, y de Estudio y Universidad menor, como por no haberse plantificado con asignacin de ctedras de Cnones y Leyes, salarios y lo ms necesario para su ereccin y duracin. <Deque ya en lo mismo que se reconoci se encuentra el fundamento de la necesidad que se padece, pues si en aquel tiempo se quiso establecer, en sta, en que el reino y provincias se hallan en el mayor aumento de ciudades, poblaciones y vecinos, insta con superior razn, por el conocimiento de lo pasado y presente, la providencia de lo Euturo, siendo ms precisa para la propagacin y aumento de la religin, reduccion, explicacin y enseanza de los indios en la doctrina cristiana, cuyo medio es la inteligencia de la lengua general de ellos, de la que esta prevenido haya una ctedra en las Universidades de Lima y M ~ x ~ c Y este. medio es necesario para que los sacerdotes salgan a las doctrinas, el que consiguen al mismo tiempo que se dedican a la teologa escolstica y moral en la Universidad, la que con la erudicin de las sagradas Religiones que iluminan aquellos reinos se ilustrar&, y an a los hijos de ellas excitar a m8s esplendor, corno se reconoce en las de stos.

<Para tan cristiano como glorioso asumpto del agrado de Dios y beneficio de la causa pblica sirve el estudio y Universidad general, la que al modo de las ms, debe componerse de las tres ctedras de Prima y Vsperas de teologa y de Escritura, dos de filosofa, a la que da aumento, lustre, beneficio y enseanza la doctrina del Subtil Doctor Scoto, que por ser una de las escuelas ms conocida y celebrada, se destinaron y sealaron maestros que la leyesen y enseasen en las Universidades, as de Salamanca como Alcal, por reconocerse y haberla as exaltado las Santidades de Urbano VIII, Inocencio X I y otros pontfices. Y con celo igual y amor tan grande V. [Link] sirvi conceder a sus discpulos opositores a las ctedras el que sean atendidos y provistos en ellas igualmente en uno y otro turno, o sea de tomistas O de jesuitas, para que florezca, cuyo medio es el de las catedras de teologa y filosofia, que se le deben conceder en ella, as por el esplendor y extensin de la Universidad como por el de la doctrina, y servir las dos ctedras sus hijos, sin salario, por su instituto y regla, que es igual beneficio a la inclinacin y devocin que tienen a la Serfica Religin aquellos naturales. Y en las ms ciencias y Facultades, las dos de Prima y dos de Vsperas de Cnones y Leyes y una de laistituta, y en la de Medioina las dos de Prima y Mtodo y la de la lengua general, igualmente til y necesaria. Y COMO la dotacin de renta para los salarios es el fundamento de su ereccin y duracin, la consideraban (con el permiso y facultad de V. NI.) en el producto del ramo de la balanza, que es una contribucin y derechos que los vecinos de la ciudad de Santiago le han impuesto en los frutos y gneros que trafican para la ciudad de los Reyes para hacer las obras pblicas, lo que se aprob por Real cdula, concedindole el que usasen de l por tiempo limitado. Y teniendo ya perfeccionado y acabado las obras pblicas, casas de la Audiencia y del Gobernador, es sin duda ms ventajoso, de mayor beneficio al pblico, vecinos y naturales la destinacin y conversin de este derecho y contribucin en la dotacin y salarios de la VnPversidad el que se pueda imponer y an repartir como gabela. Y a los doctores de Leyes y profesores orden el emperador Constantino les diesen salarios de propios, sin licencia imperial. Y as como en gastos de edificios p~bli-

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COS se deben convertir los propios, que fu para los que se impuso aquel arbitrio y derecho de la balanza, con la misma causa se debe convertir en stos de la manutenencia y salarios. Porque, siendo indisputable la utilidad pblica del reino, provincias y pueblos, la razbn y poltica cristiana precisa a tan justa aplicacin de esta contribucin. <Pues separados en su producto el importe de los salarios de los catedrticos, que el regular y moderado para la decencia y manutencin en aquel reino no puede ser menos que a seiscientos pesos a los de Prima de Teologa, Cnones y Leyes, cuatrocientos a los de Vsperas y de Escritura, trescientos a los dos de Filosofa e Instituta, al de Prima de Medicina cuatrocientos, y al de Mtodo de ella y de la lengua general a trescientos, y doscientos pesos para dos ministros: que todos componen cinco mil y quinientos, y an queda de residuo en el del ramo de la balanza dos mil doscientos para el gasto de obras pblicas o reparos de las hechas *. Por causas que no aparecen de los antecedentes reunidos sobre la materia, el expediente no se pas en vista al Fiscal del Consejo de Indias sino en 10 de Febrero de 1720. Algunos das ms tarde ese funcionario emita su opinin, diciendo que, atendida la gran distancia que hay desde Chile a Lima, que es donde se halla la Universidad, y de que, as los vecinos de aquel reino como de las provincias inmediatas estn imposibilitados de enviar sus hijos a los Estudios, por los crecidos gastosque son precisos; a que se aade ser la ciudad de Santiago muy a propsito a este fin por su abundancia y pertenecer al pblico los fondos con que se ha de erigir esta Universidad, pues voluntariamente se carg6 con el impuesto de este derecho de balanza, y siendo el fin que se refunda en beneficio del pblico, no parece que pueda verificarse mejor, y mAs, cuando las obras pblicas tienen el buen estado que refiere la Ciudad, suponiendo tambin que despus de paga-

S. El memorial de Balcarce se public en Madrid en un folleto en folio, sin fecha ni lugar de impresin, hacia los aos de 1714, y lo reprodujimos ntegro, pero sin las anotaciones marginales, en las pginas 287-294 del tomo 111 de nuestra Biblioteca hispano-chilena, de donde han copiado algunos fragmentos, sin decir su procedencia, dos escritores chilenos que no nombraremos.

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das las ctedras quedarn ms de 2,000 pesos para el reparo de las obras pblicas>'. En el Consejo mismo el proyecto no pas con la misma facilidad. En su seno se opin, en vista de que haba que gastar una suma no despreciable en casa adecuada para la Universidad y de que no se tenan antecedentes bastantes acerca del producido y destino del ramo de balanza de que se proyectaba sacar la dotacin de los catedrticos, que lo que corresponda por entonces era dar rdenes para que con toda brevedad se enven las noticias y autos pedidos, y para que el Obispo de aquella ciudad, Audiencia y Capitn general informen con toda individualidad l o que sobre esta instancia se les ofreciere y los medios que para el establecimiento de esta Universidad se podrn aplicar, que no salgan de la Real hacienda, ni sean perjuicio de las obras pblicas, porque esto es a lo que primero debe atenderse; previnindose tambi6n que la Ciudad, con intervencin de todos estos ministros, disponga que los maestros ms peritos formen planta con expresin de las circunstancias con que se deber fabricar la casa para esta Universidad y del coste que podr tener, envindolo todo justificado, pues nada sobrar para tomar resolucin con acierto. En virtud de esta opinin del Consejo, se despach al Presidente y Audiencia de Chile y al Obispo de Santiago la siguiente Real cdula: <(El Rey.-Mi Gobernador y Capitn General del reino de Chile y Presidente de la RealAudiencia. Por parte de esa Ciudad de Santiago se ha representado los graves perjuicios que se siguen a los naturales de ese reino por carecer del beneficio de estudios mayores, y la utilidad que, as a ellos como a los de las provincias inmediatas, les resultaria de que se estableciese en ella estudio mayor Universidad General con el ttulo de San Felipe, ctedras y consignacin para ellas con el producto del derecho de la balanza. Con cuyo motivo se ha considerado que los gastos que de esta ereccin han de resultar no consisten salo en los 5,500 pesos que se supone importarn las ctedras, sino en la fbrica de la casa que haya de servir para los esca citada.

9. Vase eata vista al final del toma I de

Lo Instruccin pfibli-

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tudios con tantas separaciones y oficinas, a que se aadirn los sirvientes que t a m b i h son necesarios; siendo preciso suba todo a costa tan crecida, que debe dudarse mucho pueda suplirse con el producto del referido derecho de balanza, y ms, que todo ste est destinado nicamente a las obras pblicas, que son muchas, y particularmente la del tajamar fabricado para detener las inundaciones del ro, en que es necesario estar gastando continuamente para tenerle reparado y fortalecido, pues de otra suerte asolarfa la ciudad, en cuyo caso se llevara tambin la casa de la Universidad, si se atendiese slo a sta y no al reparo de las obras pblicas; a que se aade, que respecto de las rdenes dadas los aos de 717 y 718 sobre la forma eii que se haba de distribuir el producto de este derecho y para que se remitan 30s autos que sobre l se hallan en esa Audiencia y cuenta de lo que ha producido, convendr tenerlo todo presente para el mismo fin que ahora se solicita, pues de ello podr resultar que pueda facilitarse. En cuya consecuencia, os ordeno nos informis con la mayor detencin lo que sobre esta ereccin se os ofreciese, y los medios que para el establecimiento de esta Universidad se podrn aplicar que no salgan de mi Real hacienda, ni sean en perjuicio de las obras pblicas, porque esto es lo primero a que debe atenderse; advirtiendo tambin, que con vuestra intervencin, la de esa Audiencia y Obispo ha de disponer la Ciudad (corno se la previene) que los maestros ms peritos formen planta con expresin de las circunstancias con que deber fabricarse la casa para esta Universidad y del coste que podr tener, mandndolo todo con la justificacin necesaria. Y as lo tendris entendido para su puntual cumplimiento en la parte que os tocase. De Madrid, a 17 de Marzo de 1720.-Yo EL REY.-gor Francisco de Aramandado del Rey, nuestro seor.--Don

Psose el cimp'nase a esta [Link] en Santiago el 15 de Noviembre de 1722 por el Presidente don Gabriel Cano, en cuyo decreto mand se informe a S. [Link] grave importancia de esta obra, por la suma inopia de sujetos literatos que hay para los gremios eclesistico y secular; y que dispensndose por [Link] rsmo de balanza el importe de los salarios, la ftibrica se perfeccionar, as con el donativo con que estn entendiendo concurrir volunta-

na,.

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riamente 1c)s vecinos, como suprimindose las rentas de dos afios de chedras, que serviran de balde, y con los grados de indulto: 3, que se aplicarn a este fin, hasta quince o dieB y seis mil pesos que se expendern en esta obra, inonativo, que llegar a cuatro mil pesos. Y se reclhaido el d( mita a S. M. tanto del cabildo celebrado en dicha razn yB a aclamacin general con que se anhela la Real licencia, para esta c)bra. Mientras esta tramitacin se segua en Madrid, el Cabildo d ! Santiago continuaba allegando elementos para inducir al Monarca a que accediese a sus instancias, interponiendo al efecto las splicas del obispo que gobernaba entonces lat dicesis. Lase lo que ste deca a Felipe V en carta de 1:5 de Febrero de 1721: u Hllzme, seor, esta ciudad en la pretensin de que Vuestra N bajestad la honre con mandar fundar en ella Universida,d en que estudie su juventud, y ha de permitir vuestra N1[ajestad que sobre este punto interponga tambin m i re'verente splica, por el bien que reconozco ha de resultar dc: ella a esta Iglesia, porque, aun no he pisado bien la tierra, cuando me he hallado interpelado de difereintes par:%jespor curas que les administren sacramentos; imamente corta la clereca de este lugar y muy siendo s 1 ChQ m&S C(irtos los emolumentos de los beneficios, no hallando c%rjigos seculares, me he valido de algunos regulares para que 5sirvan las doctrinas en el nterin que hallo algunos id& ieos sacerdotes a quienes precisar vayan a ellas, u ordenar1os a ttulo de los beneficios, que por lograr las rdenes pasen las penalidades de la campaa; y esto pudiera obviarse t miendo estudio en que ejercitarse, que, por falta +de ellos, se quedan en su idiotismo. <Ypu,edo asegurar a Vuestra Majestad que por 10 que he visto eln mi patria de los sujetos que de sta bajan a aquella cjiudad, son tan floridos sus ingenios, que siendo alienigenof5, he visto muchas veces triunfar en las ctedras de los naciionales; y es compasin que muchos no estudien POI' las P OIcas facultades de sus padres y no poderlos remitir a estiudiar en Lima, siendo as que, como estoy infor1 ~ 1 a dhav ~ , L servido y sirven a Vuestra Majestad en los ,ejrcitos de la Concepcin y ocasiones que se han ofrecido
10. ArChivo de la Capitana General, vol. 721.
%-&STO
IRIA.

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en el puerto de Valparaso; y algunos de sus hijos ejercitan lo proprio, siguiendo el ejemplo de sus padres, quedando los otros sin ejercicio por falta de escuelas. <<Si Vuestra Majestad atiende a nuestra sentida splica, hara un gran bien a esta ciudad, honrara sus vecinos, que lo merecen, y alentar la juventud a los estudios con la ansia del premio, y habr, con eso, sujetos capaces a quienes ordenar y que sirvan los beneficios y descarguen la real conciencia de V. M., siendo sta una muy propia honra de la Real magnificencia de V. A4.p A esta splica del Obispo vino a agregarse la respuesta dada por el mismo al informe que se le pedia: Seor:-Por cdula de 17 de Marzo de la20 me manda Vuestra Majestad informe sobre la pretensin de esta Ciudad en orden a la Universidad que pretende erigir, para cuyo efecto aplica del ramo de balanza cinco mil quinientos pesos para la dotackh de las ctedras, peso no expresa de qu efectos se haya de costear su %rica y pagar los ministros precisos; y en cuanto a esto lOaBtimo, debo poner en la alta consideracin de Vuestra Majestad lo que mi rudeza alcanza, a vista de lo que practic en la Universidad de Lima, cuyo alumno soy muchos aos ha, y es, que con dichos cinco mil quinientos pesos se pueden dotar las ctedras y dems ministros, (aunque no con la profusin que en dicha ciudad de Lima) y con lo que ac permite el pas, que por su abundancia se necesita de menos renta, y es en la manera siguiente:
REPARTIMIENTO :

4Ctedra de Prima de Cknones.. . . . . . . . . $ 688'Ctedra de Prima de Leyes.. . . . . . . . . . . 6801 Ctedra de Vsperas de CAnoaies.. . . . . . . 400 Ctedra de Vsperas de Leyes.. . . . . . . . . 400 Ctedra de Decreto.. . . . . . . . . . . . . . . . . . LO0 3 Ctedra de Inrstituta.. . . . . . . . . . . . . . . . . 350 Actetira de ~ r m a cie 'jl'eologfa. . . . . . . . . 600 Ctedra de Vsperas de Teologlst. . . . . . . 480 Ctedra de Artes.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 300 Ctedra de Prima de AiXedicina.. . . . . . . . 500 Gjtedra de Mtodo.. . . . . . . . . . . . . . . . . . 300 Secretario de Universidad. . . . . . . . . . . . . . 280

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Bedel primero.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . edeP segundo.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Alguacil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

150
180 100

ue, en fiel suma, importan:. . . . . . . . . . $5,400


edando los cien pesos restantes al cumplimiento nco mil quinientos para retejar cada ao y para los precisos aderezos que en este reino son necesarisimos en sus fhbricas. Fuera de estas ctedras pagadas, en que se consumen los dichos cinco mil quinientos pesos que Vuestra Majestad en su psecitada cdula manda se apliquen en el ramo de balanza, se ofrecen Pos padres de la Compaa de Jess a servir graciosamente las cltedras que se les asignaren, yam i me parecia, salvo el superior dictamen de Vuestra Majestad, se les sealasen tres, una de Escriptura, otra de Moral. y l a tercera de Arte os padres de San Francisco arecer les asignase Vuestra QfrWeII1 0 PPQpriQ,y J'Q er Majestad otras tres: un rima de Escoto, otra de E a ltima de Artes. e esta sucrte, sefior, se consigue el fin que se sslicita y que verdaderamente es muy preciso ya en este reino por lo mucho que ha crecido y el esplendor con que se halla, pues, a la verdad, por falta de Universidad se experinientan conocidos daos en 1 %falta de ministros para los beneficios, como tengo informado a V. [Link] carta de 15 de Febrero de 11721. Y por lo que mira a la compra de sitio y su edificacin, discurria la cortedad de mi ingenio que, siendo Vuestra Majestad servido, se podria aadir stl ramo de balitnza, que hasta aqui es de medio real, un cuartillo ms, con la expresin de que luego que se concluya esta fbrica, por el mismo hecho se entiende haber acabado esta contrit:uein sin nuevo deqacho, encargandolo asr' Vuestra Majestad a sus ejecintores con tado el aprieto necesario, porque 110 padezca el comn este nuevo gravamen, conseguido el alto f i n para que se destina. .Con esto me psbrecia que en dos aos, poco m&s, se y fabricar la Universidad, pues si pcdicra ecrnprar el ~ i t i o c l dicho ramo, por lo regular, suele ser de cantidad de 12 mil pcscs ceda 860, la mitad que se aUade en el cuartillo

serhn seis mil pesos, que, junto con los c i n c ~ m i l quinientos que Vuestra Majestad aplica para las cgtedras, harii:~ en 10s dos aos veintitrs mil pesos, que discurro suficientes para la conclusin de su fbrica. He formado este diseo en conformidad de lo que Vuestra Majestad me manda en su ya citada cdula, a s por cumplir con tan soberano precepto, como por l a utilidad que resulta al reino y mi particular genio, inclinado siempre a los estudios; sobre que Vuestra Majestad mandar$ lo que fuere de su agrado, que ser lo mas justo. Nuestro Seor guarde la Catlica persona de Vtmtra Majestad los muchos aos que necesita la cristisradad. Santiago y Septiembre 5 de 1721 aos.--Alejo Fernando, obispo de Santiago de Chile)). El informe que envi el Cabildo Eu el. siguiente: <{Seor :-Srvese Vuestra Majestad de expedir Real cdula de 17 de Marzo de 1720, por la cual se manda informar el arbitrio que se le ofrezca a esta Ciudad para la fbrica material de la Universidad, que n o sea a costa de Real hacienda ni de balanza, porque su ereccih no consiste slo en la renta de cinco mil y quinientos pesos que se aplican del dicho ramo de balanza para los salarios de los catedrticos, sino en la construccin de la casa, que no puede salir del ramo de balanza por el deatino de otras obras pblicas, ni de Reales Cajas, y que se remita la, planta y delineacin de la obra. Y en vista de su contenido, se le ofrece decir a esta Ciudad que el principal costo de esta obra slo se reduce al fundamento de salarios, que parece se esperan dispensar de la Real magnificencia en dichos cinco mil quinientos pesos de balanza, porque el edificio se ha facilitado cerca, de la tercera parte de su costo con un donativo voluntario que han ofrecido en cabildo abierto los vecinos de esta ciudad, promovidos del celo del Presidente, que contribuy6 en parte, que llega a tres mil pesos, segn el testimonio adjunto del Cabildo; y con lo que se espera de las dems ciudades y partidos del reino, pasar de cinco mil1 pesm, y el resto de los cinco mill se costear con la misma renta de los catedrticos, que suprimi6ndose para la obra, en m p nos de dos aos est completa la cantidad de quince mill pesos, que es la competente que se ha regulado para dicha fBbrica; en la cual, como no se gasts luego de contado el

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importe de su costo, sino que, segn el costo de la obra, que ha de durar m6s de dos aos, se vaya expendiendo, no hace falta no se hallen prontos antes de principiarse dichos diez mili pesos; a que contribuirn, asimismo, los primeros grados de doctores, que siendo de indulto para la obra, iin distribucin de propinas, puede adelantar muchos peFOS. " I en estos dos medios no se multa otro gremio que al de la Eniverdad, que carece, con muy grata condescen, fin de lodencia, de las rentas y propinas por dos aos, a grar ln ereccin de dichos estudios generales. (<Estaproposicin se ha conferido con el Presidente y Audiencia y ha parecido muy competente para el efecto, y aunque al Obispo se le ofreci otro arbitrio de aumentar l a balanza, es muy perjudicial al pblico, y ms bien informado, se persuade la Ciudad repetir el propuesto, segn se ha conferido. Y en cuanto a la delineacin de la obra por maestros peritos, no habiendo ninguno en esta ciudad, slo se ha podido hacer un clculo prudencial del costo de dicha obra, que llegar a quince o diez y seis mil pesos, sin que haya otra planta, como no la hubo para el palacioy Cajas Reales, que se acabaron con toda perfeccin; con cuya noticia espera esta Ciudad ver lograda, mediante la Real concepcin, obra que tanto se ha pretendido en universal utilidad del reino para el servicio de Dios y de Vuestra iMajestad: cuya Catlica Real persona guarde [Dios] los aos que la cristiandad ha menester.-Santiago de Chile y Abril 2 de 1723 aos.-Don Juan de la Cerda.-Don Francisco Gallardo Lisperguer.- Diego Martin de Morales.- Don Ventura de Camus.-Don Juan Barbosu de XiEva.-Don Tomds Canales de la Cerda.--Francisco de [Link] de los seores del Cabildo, Justicia y Regimiento.-BartoZom Mundaca, escribano pblico y de cabildo )). Conviene tambin que demos a conocer el texto integro de8 wbildo abierto que se celebr por indicacin del CQrregiddor don Juan de la Cerda, que fu presidido por e1 Gobernador en los tres das sucesivos que dur: .En la ciudad de Santiago de Chile, en cnt~rce das del mes de Agosto de mil setecientos y veinte y dos aos, los seores del cabildo, Justicia y Regimiento se juntwon en 1% Fala eapituiar de su ayrintami@nto, colno lo ae uso

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y costumbre, conviene a saber: maestro de campo don Juan de la Cerda, corregidor y justicia mayor desta dicha ciudad; maestro de campo don Melchor del Aguila, CQmisario general; don Josef de Perochena, alcalde de moradores; capitanes don Diego Martn de Morales, regidor decano, capitn don Juan Antonio Ruiz, don Juan Francisco de Tordesillas, regidor y procurador general; y asi juntos y congregados, acordaron, por propuesta del seor corregidor, sera muy til y conveniente para promover ereccin de Universidad, en cumplimiento de lo que Su Majestad manda, se esforzasen los, vecinos u contribus algn donativo gracioso para este fin y que no se librase todo el costo de la fbrica en otros adbitrios; para lo cual resolvieron se diese parte a el excelentsimo seor Presidente para que seale da para el dicho cabildo, sirvindose aprobarlo.-Don Juan de la Cerda.-Don Melchor del Aguila.-Josef Perochena.-lncenciado don Pedro Axa.-Don Diego Martin de Morales.-Juan Antonio Ruix.-Juan Francisco de Tordesil1as.-Ante m.-Bartolom Mundaca, escribano pblico y de cabildo. .Santiago y Agosto 27 de 1722.-Aprubase lo resuelto por la Ciudad en cuanto al cabildo abierto para el donativo de la Universidad, y para ello se seala el da primero de Septiembre y los dems siguientes que no fueren feriados.-Cano .-Licenciado Axa .-Ante m.-Bartolom Mundaca, escribano pblico y de cabildo. Y en conformidad de lo acordado y aprobado pos el excelentsimo seor Presidente, se congregaron en la sala del Ayuntamiento, por convocacin que hizo el seor corregidor a todos los vecinos y moradores de esta dicha ciudad, y fecha la proposicin del acuerdo de arriba y leda la Real cdula de Su Majestad, que Dios guarde, expedida sobre el adbitrio que haba de deliberarse para la brica de Universidad, condescendieron todos los capitulares y dems vecinos que asistieron a este congreso, que fueron en tres das subcesivos, presidiendo el dicho excelentsimo seor Presidente, en concurrir con un donativo libre para e l efecto referido; y en primer lugar ofreci su excelencia dicho seor Presidente cantidad de trescientos pesos, o bien en reales o en maderas, segn lo que ms se necesitase para, la dicha fbrica, y despus consecutivamente fueron ofreciendo los dems seores del Cabildo y vecinos las

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cantidades que constan por menor del apunte del libro d e cabildo y por mayor llegan a la de dos mil novecientos y seis pesos; y para que conste, en virtud de lo mandado por el excelentsimo seor don Gabriel Cano, Gobernador y capitn general de este Reino y Presidente de su Real Audiencia, doy el presente, en la ciudad de Santiago de Chile, a once de Marzo de mil setecientos y veinte y tres aos. <d%sante mi, y en fGe dello lo signo y firmo; en tes3 2 signo) .-Bartolome Mundaca, timonio de verdad (hay u escribano pblico y de cabildo. Seis meses ms tarde el Presidente volva a escribir al Rey dndole cuenta de las diligencias efectuadas en Santiago para lograr el anhelado establecimiento de la Universidad Real; del donativo con que los vecinos se haban suscripto para ese efecto; de cmo no se encontraba en la ciudad un solo arquitecto que pudiera levantar el plano de la proyectada casa universitaria; y, por fin, de que, en vista de la renuncia que de sus salarios se exigira por algn tiempo a los catedrticos que se nombrasen, ni las obras pblicas de la ciudad ni la Real Hacienda desembolsaran un maraved, ni aqullas experimentaran menoscabo alguno, por ms que se apartase de la contribucin de la balanza la parte destinada a la ereccin de la Universidad. Pero es mejor que se conozca en su texto literal esa el Presidente, que dice como sigue: Xeor:-Por Real cdula de 17 de Marzo de 720 me manda Vuestra Majestad informe con la mayor distincin lo que sobre la ereccin de Universidad se me ofrece y los medios que para su establecimiento se podrn aplicar, que no sean a costa de Real Hacienda n i en perjuicio de las obras pblicas; sobre que debo decir a Vuestra Majestad que la importancia de esta ereccin es de las mayores por que clama este reino, pues carece en todos los gremios de personas literatas, necesitando ocurrir a la ciudad de Lima, .con imponderable costo, los que quieren aplicarse al eskudio, especialmente de la Jurisprudencia. U aunque la concesin de esta fundacin no slo consiste en los 5500 pesos que pretende esta Ciudad se asignen en el caudal de balanza, sino en el costo de la fbrica, a que no puede contribuir dicho ramo por otros

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ms precisos fines de su destino; no obstante, he confesi

con personas inteligentes y celosas del bien comn el mo de la construccin de esta obra, y los medios ms efectivos se han discurrido en la supresin de las rentas y salarios de los catedrticos hasta la respectiva cantidad de dicha fbrica; porque si Vuestra Ma,jestad con su Real benevcpheia aplica para dicho efecto los 5500 pesos de el derecho de balanza, sin otro costo que la mesma asignacin de salario de las ctedras, est conseguida la material fbrica de dicha Universidad, pues con toda resignacin se servirn las ctedras sin premio alguno en tanto que se cione dicha obra, a que pueden contribuir los gra indulto, que tendrn la mesma aplicacin, sin que toda sirva de perjuicio al gremio de la Universidad, pues todo es menos que conseguir la Real licencia de su ereccin, aunque sea privndose los escolares de dos aos de renta y propinas, porque el mayor costo a que puede llegas esta obra, segn la situacin del pas, es a quince o diez y seis mil pesos, cuyas dos tercias partes estn costeadas con la supresin de los salarios mencionados; y reconociendo la Ciudad que para el principio de esta obra era necesario algn caudal, voluntariamente se congregaron todos sus vecinos por cabildo abierto en la sala del Ayuntamiento y ofrecieron un donativo libre, segn las fuerzas de cada uno, para el fin expresado, que slo en el recinto de esta ciudad pasa de (blanco) segn la certificacin que acompsfia sta, en que concurr con la contribucin de 300 pescas, que fu el mayor esfuerzo que permiten mis atrasos, que sirvi de poderoso incentivo para que las dems persoirsas lo hiciesen a proporcin de sus caudales; de suerte que con lo que se espera de las dems ciudades y partidos del reino, donde esta capital de Santiago ha hecho sus representaciones para el dicho donativo, puede subir a mals de einco mil pesos. Y as comprehenclo que lo principal de ]la fbrica puede costearse sin dispendio de la Real Hacienda ni de las obras pblicas, pues no se adelantar n a h gasto que la cantidad anual de los salarios de ctedras que Vuestra Majestad fuera servido disponer para esta obra, en la mal. no se ha observado la delineacin y planta de su costo por personas peritas, como Vuestra Majestad ordena, por no haberlas en la ciudad inteligentes en la arquitectura, y que solo se habra de correr en la fbrica en el modoj

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ordinario que se observa en las dems casas y que se observo en el Palacio y Cajas Reales; habindose tenido por rregulaein muy proporcionada para su costo el de quince a diecisis mil pesos, segn me he informado, con los cuales se poda conseguir la obra con toda decencia y con las separaciones y oficinas que se usan en las escuelas y estudios generales. <Diosguarde la Catlica Real persona de Vuestra iestad muchos aos, como la cristiandad ha menester. Sanhago, 16 de Marzo de 1723.-Don Gabriel Cano. Tres aos ms tarde fu la Real Audiencia la que volva a insistir cerca del Monarca a fin de que se librase 1%Real licencia para la fundacin, proponiendo el temperamento de que se verificase en condiciones ms modestas, segi4n aparece de la carta que va a leerse: Seor:-Con la propensin y celo que hemos procurado el bien particular de cada individuo en esta ciudad y reino, hemos solicitado el comn para su mayor estabilidad y mejor conservacin, desvelndonos con los discursos en los medios concernientes a este fin, poniendo en ejecucin nuestros informes y representaciones en todo lo que ha mirado a interpelar la soberana disposicin y con,curso de Vuestra Majestad, y as, reconociendo la universal utilidad que resultara a este reino de la ereccin y fundacin de una Universidad en esta ciudad de Sa,nttisgo, con aquellas ctedras sumamente necesarias en las dos principales Facultades de Sagrada Teologa y Jurisprudencia, por carta de dos de Enero del pasado de 714 propusimos a la Catlica y Real atencin de Vuestra Majestad ?os favorables efectos que se seguiran de esta justificada determinacin, as al Real servicio como a la conveniencia y bien general de los naturales de este pas, con l a dems narrativa de que se visti nuestro informe, sobre que hemos recibido por duplicado la Real cdula fecha en Madrid ti 17 de Marzo de 1720; y habindola obedecido y formdose la junta con los ministros que refiere, result el nuevo recurso a Vuestra Majestad, habiendo por este y Ayuntamiento propustosele a Vuestra Majes representacin que hizo, los medios ms proporcionados para aquel fin, ejecutndose el costeo de 18 material fhbrica con la supresin de las rentas de los tres prh~eros aRos de 40s catedr$&icss, que servirhn sin estipendio, por el bien

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pblico, y aplicados, asimismo a aquel fin los grados que por indulto se confirieren: que nos parecen estos medios proporcionados para la dicha fbrica, pues unidos a los tres mill y ms pesos que se han juntado por va de donativo de vecinos particulares de esta ciudad, hay caudal para dejar la obra en muy buen estado, que sin maestros peritos que se traigan de Lima, se fundar con acierto, as$ como se hicieron las Cajas Reales y otras fbricas que se hallan consumadas. Y habindoee propuesto por esta Ciudad y supliedose a Vuestra Majestad con todo rendimiento para la concesin y gracia de cinco mil y quinientos pesos de situacin en el ramo de balanza para la dotacin de tres ctedras de Prima en las Facultades de Teologa, Cnones y Leyes, a seiscientos pesos de estipendio cada una; tres de Vsperas, a quinientos; una de Decreto, con cuatrocientos y cincuenta; otra de la Instituta, con cuatrocientos; dos de Artes, con trescientos y cincuenta cada una, y una de Mtodo, con el proprio premio: cuyas cantidades importan cinco mill y ducientos pesos, aplicndose el residuo para los cinco mill y quinientos para bedeles y otros ministros de la Universidad. <<Nosparece excesivo el nmero de ctedras de esta propuesta, as por no haber tanta gente en este pas que necesite de la enseanza tan copiosa de Facultades, como porque los medios son cortos. E n cuyos trminos, fundadas las tres ctedras de Prima con los seiscientos pesos de estipendio cada tina, otra del Maestro de las Sentencias, que corresponda a Visperas de Teologa; la de Decreto, que mire a la de Vsperas de Cnones, por la conexin de este libro en muchas materias con las Decretales, Digesto y lo Moral, y la de Instituta, por la combinacih con las materias del Digesto Nuevo, y una sola de Artes, con otra y la principal, que es la de Lengua, con las dotaciones que ha representado la Ciudad, y esta ltima con el proprio estipendio que la de Artes; es bastante cuerpo de ctedras para un estudio general, gastndose en esta dotacin slo tres mil1 ochocientos y cincuenta pesos y quedando de resto un mil seiscientos y cincuenta, se consumir esta cantidad en 10s gastos de capelln, secretario, tesorero, bedel y portero, con proporcin a cada empleo; pudindose minorar de la balanza an los quinientos pesos, pues CQII

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los cinco mil hay bastante para dichas dotaciones, y tendrn esa ms cantidad los gastos ptiblicos de esta ciudad en su tajamar, pila, puente y empedrados de las calles, parecihndonos esta planta ms proporcionada: que concedida por la Real y Catlica piedad de Vuestra Majestad esta licencia y gra,cia, se harn los estatutos por las mesmas constituciones de la Universidad de Lima, sacadas de muchas de la insigne de Salamanca; y con vista de esta nuestra representacin, mandar Vuestra Majestad lo que fuere de su Real agrado, cuya Catlica y Real persona guarde Dios muchos aos para bien de la cristiandad.-Santiago de Chile y Mayo 18 de 1724.-DonJuan Prspero & Solis Vango.-Doctor don Francisco Xnchez de Barreda y Vera.-Licenciado don Juan del Corral Calvo de l a Torre.-Martin de Recabarren.-Doctor don Manuel Gregorio de Juregui y 0110~. Con fecha 15 de Abril de 1726, escribiendo el Cabildo al Rey sobre el origen de la contribucin de la balanza, la aplicacin que hasta entonces se le haba dado? y especialmente para oponerse a la pretensin del corregidor de Valparaso encaminada a que se le diese una considerable suma anual para los reparos de la fortaleza del puerto, con lo cual, caso de accederse, se vendra a dificultar mucho ms la fundacin de la Universidad, le deca: <<yporque habiendo celebrado, seor, cabildo abierto esta ciudad y tratdose en l con la vecindad lo til que sera a la vandicta ptiblica el que se fundase una Universidad para la enseanza de sus patricios, de comn acuerdo fueron de parecer que se pidiese licencia a Vuestra Majestad para su fundacin y que los medios ms favorables para su manutencin eran la perpetuacin del derecho .de balanza; habindose tratado este negociado, parece que nuestro procurador consigui del Real y Catlico celo de Vuestra Majestad el que del derecho de balanza se perpetuasen cinco mil y quinientos pesos para la manutencin de las cfitedras y dems ministros>>. Y como los aos se pasaban y no vena resolucin alguna de la Corte, la misma Real Audiencia volvi a duplicar, con fecha 6 de Marzo de 1727, la carta que acabamos de ver. No hay antecedentes que permitan establecer de r n h ~ preciso a qu se deba el que tan reiteradas instancias de

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capitulares y autoridades chilenas continuasen en el Consejo de Indias sin que se les prestase la menor atencin. Porque, en realidad, la creencia en que el Cabildo manifestaba hallarse de que se haba conseguido al fin la ereccion de la Universidad en Santiago, era completamente errnea, como luego pudo comprobarse. Por fin, en los primeros das de Octubre de 17'32 le lleg al Cabildo una carta de su apoderado en Madrid, en la cual manifestaba la conveniencia de que se enviasen de nuevo informes de la Real Audiencia, del Obispo y del a , UniPresidente del reino, para la concesin de la casa d versidad que se tiene pedida, dice el acta de la sesin de la, corporacin de 3 de aquel mes, en la cual se dispuso que se trajesen a la vista todos los antecedentes de 1 s materia. No parece que de este examen resultara alguna otra gestin, porque, en efecto, nada de nuevo podan agregar tampoco ni el Presidente ni la Audiencia. Acabamos de ver que el Cabildo de Santiago mantena un apoderado en la Corte. Ese apoderado era don Toms de Aza, de cuya persona trataremos brevemente en otro lugar de este libro. En desempeo de su cometido, Aza present al Consejo de Indias un memorial en que resuma el estado de la gestin universitaria en los, siguientes trminos : Seor:-Don Toms de Aza, diputado de 1 s ciudad de Santiago, capital del Reino de Chile, puesto a ]los pies de V. M., dice: que por el ao pasado de 24, se represent por dicha ciudad las grandes ventajas que lograria s n i z jurisdiccin y las provincias vecinas si en ella se erigiese Unia dotacih de versidad, expresando al mismo tiempo que l las ctedras poda hacerse de parte del ramo de balanza, en que, sin costo de Real Hacienda, slo se interesaba la soberana autoridad en la gloria del indulto; y habiendo la rendida instancia de dicha ciudad merecido la alta acept a c i h , se dign V. [Link] que 10s tribunales de aquel reino informasen sobre la importancia de dicha ereccin, del arbitrio con que podia costearse su fbrica sin cargo a Ba. Real Hacienda y del estado del derecho de balanza, porque siendo destinado ste al gasto de obras pblicas, deba ser la asignacin de rentas de ctedras sin perjuicio del principal objeto del impuesto: y satisfaciendo a la. orden del mencionado despacho, los superiores dcT reino T ~ R itieV

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ron sus informes, que todos contestan en la instruccin de la splica. Comprobndose por dichos informes el gran trabajo con que los naturales del Reino de Chile pasan a la Universidad de la ciudad de los Reyes al estudio de la jurisprudencia y dems Facultades, de cuya inteligencia necesita la poblacin de tan dilatado Reino; pues, adems del riesgo de una navegacin, le tienen continuado en la oposicin de climas, consumiendo en mantenerse en pas tan costoso crecidas cantidades, que regularmente exceden la f a c ~ ~ de sus caudales, lo que excusara dicha ereccin, con B a apreciable ventaja de que en el mayor concurso de estudiantes, que era consiguiente a la comodidad de dicha fundacE6n, habra muchos que en lo civil se aplicasen al acierto de los negocios, y en lo espiritual no pocos curas, que con igual suficiencia, en la extensin del reino administrasen las funciones de su dignidad, y que asimismo todas las artes lograran la perfeccin a que se dirigen las mas tiles facultades. Y aunque tan provechoso trmino por s solo excitara la splica de esta gracia, no son despreciables las felices consecuencias que lograran las provincias vecinas de Buenos Aires, Tucumn y Paraguay; pues siendo al presente las ms pobres del Per, la escasee de medios no permiten a sus naturales el conducirse a Lima con mil leguas de distancia, y cuando su aplicacin venciese el embmmo del viaje, nunca pudieran tolerar el crecido importe de su residencia en Lima; y constitudo el Estudio general en Santiago de Chile, tan lejos de encontrar semejantes ~bstdcsil~s a su viaje, slo tendran incentivos de ejecutarl o , pues la abundancia del pas supla la estrechez de sus caudales y la menor distancia facilitara a muchos el logro de las ciencias, con el que tendran dichas provincias hbiles letrados que dirigiesen sus gobiernos y en todo B o dems proporcionado acierto a la multitud de su poblaci6n. Por el costo de la fabrica de dicha Universidad convienen los informes en que sea del caudal de los vecinos, a ci~yo fin, luego que se public el despacho, contribuyeron GOQ la cantidad de mil doblones, lo que hace esperar que, entendido el despacho por las restantes ciudades del distrito, completaran la competente cantidad para los gastos de dicha construccin, y cuando el celo de ellas no corres-

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ponda al que habia manifestado su capital, puede enterarse dicha suma con la parte del derecho de balanza que V. M. se dignare asignar a las ctedras, pues sus dueos cederan estos emolumentos a favor de dicha fbrica. Igualmente contribuye a la gracia de la ereccin,la suficiencia del producto de balanza, as para el primer fin de su imposicin como para las dotaciones de ctedras, pues por los autos seguidos por la forma de su cobranza como por las cartas cuentas de Oficiales Reales, consta que produce sobre 11 mil pesos, y distribudos 6 mil pesos en rentas de ctedras, restan 5 mil que expenderse en las obras pblicas; pues aunque la desgraciada constituciisn de aquella ciudad despus de la ruina del ao de 30 se atraiga la atencin para su reforma, no tiene duda que la buena administracin del derecho le har producir ms proficuos reditos y su aligacin a slo el consumo de su destino, sin arbitrio a expenderse en otros usos, asegurar el restablecimiento de sus antiguos edificios; y la cantidad que se consume en dicha ereccin i n de dicho dede ninguna suerte se desvia del principal f recho, pudindose considerar esta fbrica como la primera pblica, pues la grandeza del edificio por la multitud de clases servir al adorno de la ciudad y las resultas de su prctica al til y adelantamiento de ]los vecinos. <<Por lo que.a V. [Link] se digne conceder la gracia de dicha fundacin, con el ttulo de San Felipe, permitiendo para ello que del derecho de balanza se destinen seis mil pesos para salarios de catedrticos, en la forma siguiente: 600 pesos a los de Prima de Teologa, Cnones, Leyes y Matemticas; 400 a los de Vsperas de Teologa, Ciriones, Leyes y al de Prima de Escritura y Prima de Medicina; 300 a dos de Filosofa, al de Lengua General; 200 al de Instituta, y otros 200 para dos porteros, cuyas cantidades enteran dichos 6 mil pesos; y que dicha ereccin sea segn las constituciones de la Universidad de Lima, concediendo a un tiempo las ctedras de Santo Toms, Escoto y Surez, las cuales sean proprias de sus Ordenes, puessiendo lustre su doctrina, es sin costo de la Universidad su ejercicio; y que asimismo hayan dos honorarias, una de cosmografa y otra de anatoka, pues el ascenso a las otras de las mismas Faculltades incitar a,servirlas sin premio, y atendiendo a la corta asignacin de la ctedra de Instituta, sea sta propria del colegio de San Francisco Jwier de dicha ciudad

LA UNIVERSIDAD REAL

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de Santiago, pues siendo su estudio proprio de la juventud que se aplica a la jurisprudencia, el deseo de obtenerla en concurso de opositores, har consigan la entera penetracin de dichas instituciones: todo lo cual espera dicha ciudad de la augusta piedad de V. [Link] con el ttulo mantendr todo el reconocimiento de tan elevada gracia, etc. Esta exposicin, tan sencilla como verdica y concluyente, motiv el que se pidiese nueva vista al fiscal del Consejo, quien en 1 5 de Junio de 1735 la evacu en sentido favorable a lo solicitado por el Cabildo de Santiago. l1 Basronse an diez meses antes de que el Consejo se pronunciase, al fin,en 12 de Abril de 1736,aceptando la opinin del Fiscal, bajo el supuesto de que la asignacin para la fbrica y dotacin de l a Universidad que se sacase del ramo de la balanza empezase a contarse desde Enero de 1737 y fuese siempre sin perjuicio de las obras pblicas, las que deban preferir a cualquier otro gasto. Cuando pareca que la ereccian de la Universidad Real de Santiago iba a quedar decretada con favorable parecer del Consejo, por circunstancias que no es posible explicarse, la Real cedula que en su consecuencia se dict-como era de estilo en la tramitacin oficial espaola-slo vino a firmarse por el Monarca en 28 de Febrero de 1738. ElRey.-Por cuanto por don Toms de Aza,,como diputado y en nombre del Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad de Santiago, capital del Reino de Chile, se ha representado dilatadamente lo conveniente que sera la ereccin de Universidad en riquella ciudad, as para los naturales de aquel reino como para los de las provincias de Buenos Aires, Tucumn y Paraguay, que siendo al presente las ms pobres del Per, la escasez de medios no les permite conducirse a Lima por la distancia de mil leguas, en que, sobre el riesgo de tan dilatada navegacin y oposicin de climas, consumen en pas tan costoso crecidas cantidades, que regularmente exceden a las facultades de sus caudales; aadiendo que en el ao de 1720 hizo igual instancia aquella ciudad, con la expresian de que la dotacin de ctedras se poda ejecutar del rmm de balanza, sin costo
11. Vase esa pieza y el parecer del COIIS~~Q de Indias bajo 10s nmeros XVIII y XIX de 10s Documentos de nuestras I n s t m i h pblica, etc.

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BSIYEBSSDAD DE S. FELIPE

de mi Real Hacienda, y la fbrica de dicha Universidad del caudal de los vecinos de aquella ciudad y otras del reino; porque aunque el citado ramo est aplicado para las obras pGblBcas de la ciudad, pasando ste, como pasaba, de once mi8 pesos, distribudos seis mil en ctedras, restaban cinco mi1 para las referidas obras, debindose considerar la fbrica de Universidad como la primera pblica, as pasa adorno de la ciudad, corno por la utilidad y adelantamient o de sus naturales; suplicando concediese a la referida a gracia de dicha fundacin con el ttulo de San ciudad l Felipe, permitiendo para ello que del ramo de balanza se destinen los enunciados seis mil pesos para salarios de cat,edr8ticos, sealndose dellos seiscientos pesos a los de Prima de Teologa, Cnones, Leyes y Matemticas; cuatrocientos a los de Vsperas de Teologa Cnones y Leyes y d de Prima de Escriptura y Prima de Medicina; trescientos a dos de Filosofa, al de Mtodo de Medicina y al de Lengua general; y doscientos al de Instituta, y otros doscientos para dos porteros: cuya ereccin sea con las mismas faedtades y constituciones que la de Lima, concedindose a un tiempo las ctedras de Santo Toms, Escoto y Surea, proprias de sus Ordenes, y que haya dos honorarias de Cosrnogsafia y Anatoma y la de Instituta sea propriadelColeglo de San Francisco Xavier. <Y habindose visto en mi Consejo de las Indias con lo que al Fiscal de l se le ofreci, y tendose presente todos los antecedentes de esta materia, desde la primiiiva irastancia y los informes que a su favor han hecho ltimamente el Presidente, Audiencia, Obispo y el mismo Cabildo Secular de dicha ciudad, se ha reconocido, lo primero, ser constante que el ramo de balanza est destinado para las obras pblicas de aquella ciudad y que la de la Universidad es unti de las ms principales de ellas y de las ms tiles y convenientes a aquel reino, para que se instruya la juventud s i n los crecidos costos de haber de hacer tan dilatado viaje a Lima y mantenerse en ella, que slo lo podr ejecutar, as de Santiago COMO de las provincias de Buenos Aires, Tucumhn y Paraguay, el que sea muy rico y acaudalado, privndose los dems de poder dar a sus hijos la crianza correspondiente; lo segundo, que el costo de dicha Universidad, segn los informes y regulacin que se hizo para las dem&sobras piiblicns, llegar& a quince m i l pesos,

LA UNIVERSIDAD REAL

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y cpe a cgenta de ellos se supone haberse recogido en Santiago cerca de cuatro mil de donativo gracioso, que junto con lo ya remitido de las provincias de Buenos Aires, Tucpamn y Paraguay, compondr la cantidad de cerca de seis mil pesos, con lo que se podr comenzar dicha fbrica; yB o tercero, que de las cuentas del anual producto del deo de balanza se reconoce que en los aos de 1727 y en el primero produjo este ramo 14,962 pesos y en el ndo 15,133, de cuya cantidad, rebajados los 5,500 pesos que se consideran suficientes para la dotacin de ct'edras, el res id^, que es ms de 9,500 pesos, convienen el Presidente, Audiencia, Obispo y Cabildo Secular ser suficiente para costear la subsistencia del tajamar y dem&s obras [Link]; en cuya inteligencia he resuelto, sobre consulta del mismo Consejo, conceder a la enunciada ciudad de Smkiiago de Chile la licencia que solicita para la fundacin da Universidad, con el establecimiento de tres Prima, de las Facultades de Teologa, C8eyes, dotadas con quinientos pesos cada una; otra icina con otros quinientos pesos; otra del Maestro tencias, con 450 pesos; otra de Matemticas, con ; otra de Decreto, con 450 pesos; otra de InstiO pesos, y dos de Artes y Lengua, con 350 pesos cada una; que todas son diez ctedras y sus salarios componen la cantidad de 4,500 pesos, que con 500 pesos ms para la manutencin de ministros de esta Universidad, ser6 el importe de su dotacin el de cinco mil pesos, que es l a planta y forma en que apruebo su fundacin. Y asimismo he venido en aprobar l a aplicacin del efecto propuesto del derecho de balanza, con las precisas condiciones : la ~ ~ ~ ~ ~ primera, e ~ t que e s la asignacin expresada empiece desde Enero del ao pasado de 1737 y que su importe e los donativos mencionados se haya de emplear en 'fa fbrica material hasta que est concluida, respccto de que hasta entonces no han de leer ni devengar los catedrticos. Y la segunda, que esta consignacin sea y se entienda sin perjuicio de las obras pblicas a que est aplicado el arbitrio o derecho de balanza, pues stas han de preferir siempre, en tanto grado, que en el caso fortuito de no producir algn ao integramente para una y otra carga, se satisfaga primero todo el importe de las obras pblicas, y
4 .-HISTORIA

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UNIVERSIDAD D E S. FELIPE

lo que sobrare se prorratee entre los catedrticos y manist'ros, sueldo a libra. Por tanto, por la presente y bajo las calidades enunciadas, concedo y doy licencia para la fundacin, ereccin y establecimiento de la mencionada Universidad en la precitada ciudad de Santiago del Reino de Chile, y mando a mi Gobernador y Capitn general, Real Audiencia, Cabildos Eclesistico y Secular y Oficiales Reales de l a citada ciudad de Santiago y dems ministros y personas de dicho Reino, que en inteligencia de sta mi Real resolucin coadi n peryuven por su parte a su ms exacto cumplimiento, s mitir en manera alguna se altere en nada la planta y regla con que es mi voluntad se ejecute la citada fundacin de la Universidad en la referida ciudad de Santiago; y de este despacho se tomar razn por los contadores de cuentas de mi Consejo de las Indias y por los Oficiales Reales de l a mencionada ciudad de Santiago de Chile. .Dada en San Ildefonso, a 28 de Julio de 1?38.-Yo EL Rm.-Por mandado del Rey, nuestro seor.-P)on Francisco Campo de Are 12. Se haba necesitado el largo espacio de un cuarto de siglo antes de que el Cabildo de Santiago viera logrados los anhelos manifestados en su seno por don Francisco Ruiz de Berecedo!
12. La R e a l cdula de ereccin de l a Universidad Real, que se llam de San Felipe en honor de Felipe V, G O ~ Q10 haba querido el Cabildo, fu publicada por don Miguel Luis Amuntegui en las pginas 161 y siguientes del tomo 1 1 1 de la Revista de Santiago, 1873, y reproducida en las 5-8 del tomo XLV de los Anabs de la Universidad de Chile, y ahora la insertamos nosotros tomndola del borrador ori-

ginal del Consejo de Indias.

CAPITULO 11
HACIA L A FUNDAClON
(1740-1 747)

Se recibe en Santiago la Real cdula de fundacin de la [Link] del procurador general del Cabildo para comprar sitio en que pudiera edificarse.-Suma que se pag por l.-Resultado de las averiguaciones practicadas acerca de 10s donativos ofrecidos para la fundacin.-Propuesta del Cabildo para el nombramiento de examinadores.-Calurosa recomendacin que hace de D. Toms de Azia para rector.-Su recibimiento COMO tal.

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i
l

Ejemplares de la Real cdula de fundacin de la Universidad fueron remitidos al Cabildo de Santiago y a la R e d Audiencia. Recibila sta y procedi a su obedecimierrto el 8 de Octubre de 1940, acordando, ante todo, se dieran las gracias al Rey por el Savor que con ella se dispensaba a la ciudad y que el Cabildo procediese desde luego a las diligencias de la fundacin de la Universidad. L a misma ceremcnia tuvo lugar poco tiempo despus en el Cabildo, y ((habindolaledo y entendido la Real cdula, reza el acta, elseor ccmisario general dan Antonio de Espejo, alguacil mayor y procurador general de esta dicha Ciudad, puesto en pie y en ncmbre de la Ciudad, la cogi, bes y puso a obedeca y obedeci como sobre su cabeza y dijo que l carta y mandato de nuestro Rey y seor,. Nleses ms tarde, y tal ccmo lo habfa hecho la Real Audiencia, el Cabildo se dirigi tambin al Rey para tributarle igualmente las gracias por la merced que le otorgaba a la Ciudad, tan conveniente y provechosa al Reino y provincias circunvecinas, lisonjendose de que el resultpdo seria la instruccin de sujetos que desempeasen la administrzcin de justicia y su obligacin en cuanto condujcre al Real servicio. Alguna alusin hizo a la pro-

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UNIVERSIDAD DE S. FE

yectada compra de sitio para la U 1 por el momento, no era posible pena la guerra que haba sobrevenido con Espejo, como representante del ( guida a solicitar del Presidente don sirviese dar las providencias necesar compra del sitio en que deba edifice versidad. Llevse el asunto a la Jun deleg la eleccin en el Presidente vo de la ausencia que se vea obliga( cin para avistarse all con el jefe Pizarro y atender a la defensa del la expedicin inglesa de Anson, la de corregidor D. Juan Nicols de Agui como su subalterno durante su auser advertencia de que no se pasase a c los caudales de las Reales Cajas los para atender a las operaciones lil ciesen. A pesas de semejante recome gido el local y despus de haber sido Cabildo, procedi ste a comprar U largo y media de ancho, que est a vento del seor San Agustn, qae p os,, en la cantidad de trece mil qui y cuatro reales2. Ya el lector santiaguino habr c: esos sitios ocupaban lo que es ahora A todo esto, y teniendo presente Real cdula de fundacin, el Preside
*

1. Insertamos ntegra esta carta delC Febrero de 1742, bajo el n. 1 1 1de los Docurri 2. El detalle de esas compras es el sigi de 1743, un solar que fu de D. Antonio de 3 reales, en remate pblico; en 9 de Mayo, el s Antonio Caldera, abogado, en 1,923 pesos, g i en 10 del mismo mes y ao, un sitio con su de doa Isabel y doa Teresa Montaner, en 1, mes y ao, a doa Mara Hidalgo, dona 7 de Aro el sitio y casas en que moraban, en 4 Las escrituras respectivas fueron public por don Ramn Briseo, en E l Araucano d 1847 precedidas de nueve actas del Cabildo, l a de 1740 y la ltima de 20 de Diciembre d la Universidad.

HACIA LA

FUNDACION

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el Cabildo pusiese de manifiesto el importe de los dona-

26 de Septiembre de ese ao de 1743, dict auto para que

~ P V O S que para la fundacin de la Universidad haba comunicado al Rey tener recogidos; y que pues la contribucE6n anual que para ella deba sacarse del Ramo de Balanza era a condicin de no perjudicar a las obras pblicas, el Procurador general hiciese constar que por entonces ningunas se hallaban en ese caso. Y en duros aprietos debi 0que verse el representante del Cabildo para satisfacer 1 se le peda en la primera parte de aquella orden del Presidente, para llegar a la conclusin de que nada apareca a ese respecto en los libros capitulares, y que, al fin de cuentas, slo se lograron reunir en aquel entonces, en calidad de donativo, ciento cincuenta pesos, q u e se perdieron, parte en don Rodrigo Nenrquez, y parte en Miguel Lepe, quien estuvo preso; de suerte, -concBua, -que ya no tiene forma dicho donativo, y nicamente est en estado 1 s materia de que se continen las justificadas providencias de V. S. para la ms pronta fundacin de dicha Universidad, pues para la compra del sitio ha cogido la Ciudad a inters cerca de catorce mil pesos, tolerando este perjuicio pos avanzar la breve educacin de los patricios,),a la vez que le sugermaque, en reemplazo de esa suma jams enkrada, <<tendra mejor compensacin en el destino de los grados, que ya haba tenido ocasin de insinuar. <Ypor 10 que mira al informe de obras pblicas, conclua, est pendiente el agua de Maipo, en cuya saca se est entendiendo, pero esto no perjudica a la fundacin, porque hasta ahora no se pide dinero alguno del Ramo de Balanza. Deleg el Presidente, tambin esta vez por tener que ausentarse a Concepcin, el seguir entendiendo en la materia, en Ea Real Audiencia, y sta, para mejor resolver, pidi informe a su Fiscal el doctor don Martn de Juregui sobre los dos puntos que el Procurador del Cabildo trataba en el suyo. Ese funcionario no acept que se echase tierra al asunto del donativo, y en cuanto a la propuesta de la concesin de grados, se manifest partidario de que se aceptase, bajo dos condiciones: primera, la de que los pretendientes cumpliesen con los requisitos legales para su otorgamiento, y segunda, que deba de ser bajo de la condicin necesaria de que se ha de traer aprobacin pontificia y Real por el dicho Cabildo dentro del trmino de

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UNIVERSIDAD DE S . FELIPE

la facultad que se comunica por licencia que se concede a los graduandos para I a exposicin de los textos cannicos y lugares sagrados; pues por lo que mira a B a jurisdiccin de Escuelas, que es mixta del fuero eclesistico y Real, no hay inconveniente en que se mantenga en suspenso y s i n su ejercicio la Universidad, nterin se consigue bula de Su Santidad para su establecimiento y observancia. Hemos querido transcribir esta parte del informe del Fiscal de la Audiencia para explicarnos cul fuera el motivo que, entonces COMO despus, se tena presente a efecto de lograr bula ponti ficia para el correcto funcionamiento de la Universidad. Y a esas razones el Doctor Juregui aadi, todava, en apoyo de su tesis, sta: que lox graduados, al ser promovidos a prebendas y dignidades eclesisticas, les faltara la autoridad pontificia, inconveniente, en verdad, menos grave, por ser todas las Iglesias de las Indias a que podan aspirar los graduados en esta parte de la Amrica, del Real Patronato. E l Cabildo, en su propsito de apresurar la feindaeibn de la Universidad y de allegar fondos para su sostenimiento, acord, en 5 de Septiembre de 11746, que a fin de lograr e l beneficio de los grados de indulto, se nombrasen examinadares para las Facultades de Teologa y Jurisprudencia, siguiendo en esto B a prctica que en sus primeros aos se observ al respecto en la de San Marcos de Lima, reservando esa misma atribucin y las dems propias de su instituto para cuando P a de San Felipe estuviese ya propiamente constituda. Propona, pues, que para designar examinadores telogos, no habiendo algunos graduados en Estudios generales en la Facultad, sino en el particular de la ciudad, nombrase el Vice-patrono cuatro doctores telogos del Clero, y cuatro Maestros de las Ordenes religiosas, que tenan semejante equivalencia, para que usasen del ministerio de examinadores de 10s pr8meros graduandos, concedindoles a aqullos la opcin del grado, sin estar obligados por su paste d examen. Ahora, por lo tocante a los de Leyes, tendran, de hecho, el carcter de examinadores todos los Ministros de la Real Audiencia, fuesen O no doctorados o licenciados siquiera, con aquella misma opcin. U habiendo el Fiscal de la Reai

l a ley, con lo que se subsana cualquier escrGpulo,--aada, -que pueda ofrecerse o discurrirse en lo respectivo a

HACIA LA F U N D A C I ~ K

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Audiencia aceptado la idea, el presidente don Domingo Qrtiz de Rozas, en auto fechado en Concepcin el 3 de Diciembre de ese ao, procedi a nombrar, como examinadoeologa, a don Francisco Aldunate, den de la Catedral de Santiago; a don Pedro de Tula Bazn, tesorero de l a misma Iglesia, comisario subdelegado de la Inquisicin de Lima, provisor y vicario general del obispado; y a los provinciales de Santo Domingo y San Agustn, fray Antonio Aguiar y fray Jos Quiroga; y para subrogar a alguno de stos, a fray Alonso Montero de Covarrubias, mercedario; y para los exmenes de jurisprudencia, al licenciado don Toms de Aza, cuyos ttulos ya conocemos, y it don Manuel de Alday, cannigo doctoral de Santiago y comisario general de Cruzada, quienes, asociados con los Ministros de la Real Audiencia, calificaran la suficiencia de 10sgrstduandos, dndoles su aprobacin, y con cargo de hacerlo presente al Gobierno para la confirmacin de sus grados. Se tendra as una base para el funcionamientode la Universidad, pero, en tal forma, sera como un cuerpo sin cabeza. Bien lo comprendi as el Cabildo y ya antes de expirar ese ao de 1746, se reuna para, juntamente con dar las gracias al Presidente por los nombramientos que a su instancia haba hecho, proponerle para rector, ya que no poda confiarse el cargo a ningn Ministro de la Real Audiencia por prohibicin expresa de la ley, a don Toms de Aaa, recomendando su persona en los trminos ms encomisticos, pues, adems de todas las cualidades necesarias,expresaba,-que en dicho seor concurren, se halla en el dicho el complemento de las Facultades de Sagrada Teologa y de ambas Jurisprudencias, con muy reglada instruccin en Matemtica y Medicina, para hacer, a la vez, recordacin de que en su recomendado se reconoca el ms acreditado celo a los aumentos de esta Capital, y an en lo especifico de Universidad, pues a su constante perseverancia de quince aos en la Corte con sus poderes, con muy cortas asistencias de esta Ciudad para su manutencin, se debe de la Real Piedad la perpetuidad del Ramo de Balanza para sus obras pblicas, la concesin del sello para la Cam de Moneda, y la ms slida decorada fundacin de dicha Realuniversidad.. . : a que se allega,konclua el Corregidor que usaba de la palabra, que esta Capital jus-

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UNIVERSIDAD DE S . FELIPE

tamente se interesa en tal destino, no slo por los incrementos que prevee por ella, sino asimismo por manifestar la gratitud con que perpetuamente estar reconocida B la, noble propensin a la patria de dicho seor don Toms. Razones eran estas de indiscutible valor, que el Piresidente acept sin vacilar, extendiendo a favor del doctor Aza su nombramiento de /rector de la Universidad, en Concepcin, a 16 de Enero de 1747. Es digna deleerse el acta que da fe de su recibimiento como tal, que dice as: <Yo,Juan Bautista de Borda, mcribano de Su Majestad y pblico de los del Nmero de esta Corte, certifico y doy fe la necesaria en derecho, cmo hoy sbado once de Marzo del ao de mil setecientos cuarenta y siete, como a las cinco de la tarde, fu recibido el seor licenciado don Toms de Aza Iturgoyen, caballlero del Orden de Santiago, del Consejo de su Majestad y su Psotector Fiscal de los naturales de este reino, al uso y ejercicio de Rector de la Real Universidad que por R e d concesin se est fundando en esta dicha ciudad con el ttulo de San Felipe, y al de examinador de los graduaai cuyos empleos se le ha hecho merced por este Supe bierno por decreto de tres de Diciembre del ao pr6simo pasado, y diez y seis de Enero del corriente, sus la ciudad de la Concepcin de este reino; halln sentes al dicho recibimiento la Real Audiencia, el Cabildo, Justicia y Regimiento de la Ciudad (en cuya sala de Ayuntamiento se celebr la funcin), el Claustro, compuesto de los dems examinadores, parte de lo principal de las Religiones y de la Nobleza, y mucho concurso del pueblo, en cuya presencia se ley el Real Despacho de m obedecimiento y los nombramientos de exami Rector; y, fecho, hizo el juramento acostumb seor don Toms, por Dios, Nuestro Seor, y por 10s Santos Evangelios, puesta la mano derecha sobre un misal; y se concluy este acto con una oracin que dijo. Y para que conste y obre el efecto que hubiere lugar, doy la presente en la ciudad de Santiago de Chile, fecha ut supra.--Y en fe de ello, lo firmo.-JuAN BAUTISTA DE BORDA, escribano pblico y Real.

CAPITULQ III
3MAS DE AZUA, PRI

(1747-4 757)
Celc:mauion U ~ Pprimer claustro ianiversitar~o.-Nombramiento de secretario.-Se acuerda designar procuradores de la Corporacin en Espaca.-Solicitud al Presidente para que se elevase a doce el n h e r o de examinadores en las Facultades de Teologa y de Cnones y Leyes.-Blasn de la Universidad.-Nombramiento de examinadores por el Rector.-Gestiones para el cobro de la asignacin hecha a la Universidd en el ramo de [Link] de la persona que tuviese a su cargo la fbrica material de la Casa Unive&itaria.-Se acuerda incorporar al Gremio los que hubiesen obtenido grados en otras Universidades, pero slo en la Facultad de Cnones y Leyes.-Nombramiento de bedel mayor.-Durante cerca de cuatro aos no se reune el Claustro.-Posesin que toma de la Casa el Presidente D. Manuel de Amat.-Designacin que hace de catedrticos.-Ceremonia del acto de posesin de la Ctedra (nota).

do E:n su cargo de rector, procedi Aza a celebrar el primei* claustro, uno 0 dos das ms tarde,I a intento, segn lo anunciaba en nota fecha 23 de aquel mes, de postular las providencias ms precisas a la ereccin del Gremio.. Trabse en esa sesin, en primer lugar, de B a necesidad de
1. En nota que AzGa pas al Presidente, le dice, en 23 de aquel mes: hice el primer claustro,, sin sealar da, que, claro est, no pul 20. do 8etr posterior a aquella fecha, ni anterior a

las funciones universitarias con el nombramiento que el Pret;idente Ortiz de Rozas hizo de examinadores, y recibi-

Allegados 10s primeros elementos para dar comienzo a

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UNPVGRBIDAD DE S. FELIPE

que se nombrase secretario de la Corporacin, para cuyo cargo se procedi a proponer desde luego a don Pedro Luque Moreno, sujeto de conocido juicio, prctica y reputacin,. Todos los presentes estuvieron de acuerdo en que se le propusiese al Vice-patrono para que se le nombrase, pero fu materia de discusin la duda que se suscit acerca de si los examinadores nombrados deba'an o no graduarse en sus respectivas Facultades con la correspondiente contribucin. Alegse para eximirlos de ese trmite, que el hecho de su nombramiento de examinadores, a ttulo de suficiencia, pareca llevar envuelta la concesin de9 grado; y se sostena, por los de diverso parecer, que no era posible se prescindiese de obtenerlo en quienes iban a ser los fundamentos de l a Escuela, ni tampoco exceptuarlos de pago de los derechos del grado, afectos, como estaban a la construccin material de la Universidad, siendo, a lo ms, tolerable en este punto que se les concediese alguna rebaja en su importe. Tales fueron los dos puntos que se acord someter a P a decisih de Ortiz de Rozas y que se resolvi en decreto del da siguiente, accediendo al nombramiento del secretario que se le propona y aceptando el segundo de los temperamentos enunciados respecto a derechos de grado, eso si, que hnitndo'hos a la cantidad de 280 pesos.' Das ms tarde, el 14 de Abril, citaba el Rectora claustro, al que sabemos asistieron ya siete doctores, cuyos nombres debemos recordar: don Francisco Martnez de Aldunate, don Pedro de Tula Bazn, don Manuel de Mday, fray Antonio Aguiar, prior provincial de los Dominicos, fray Jos de Quiroga y Salinas y fray Alonso Covarrubias, ambos tambin provinciales de los franciscanos y agustinos, se ve, eclerespectivamente; en su gran mayoria, C Q ~ Q sisticos. Se trat en l, de que se diese poder por la COTporacin para que l a representasen en la Corte y ante el
2. E l decreto a que hacemos referencia aparece puesto al margen de la nota de Aza, que se halla a fojas 16 del libro I de Acuerdos. Al nombrar a Luque Moreno, le seal el Presidente de sueldo 200 pesos anuales, sacados de los 500 que estaban asignados en globo para los ministrosu de la Universidad, y que solicit y obtuvo se le pagrusen desde el da de su nombramiento, declarndose por el Rector Aza que ese sueldo no corra la suerte de los sealados w los cate&ticos.

DON TOMS

DE AZA, PRIMER RECTOR

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Consejo de las Indias y gestionasen el logro de las pretensiones que haban de remitrseles a los doctores D. Juan Verdugo y don Manuel de Gorena;3 y concluda ya con esto l a sesin, volvise a abrir para acordar se solicitase del Presidente tuviese a bien aumentar hasta doce el nmero de examinadores en las Facultades de Teologa, Cnones y Leyes, o por lo menos, a siete, <porquesiendo el f i n de esta anticipada creacin,-decan-conferir grados cuyo indulto sirva a la fbrica, y a dichos grados han de preceder exhmenes, a los cuales no son bastantes los examinadores nombrados, pues en las respectivas Facultades ha de presidir un examinador y han de asistir cuatro, a que no puede satisfacer el corto nmero de los electos. Tambin se acord que se solicitase del Presidente que procediese a nombrar tesorero para la Universidad, reservando a sta el derecho de hacerlo en lo de adelante; y. por ltimo, que se le concediese tener su blasn, que deba ser ian escudo dividido por medio: a la derecha, la efigie de San Felipe, y a la izquierda, las armas de esta Ciudad, y par orla: Academia Chilena i n urbe Sancti Jacobi; en la inteligencia de que la Corporacin quedara obligada a obtener para ello confirmacin del Monarca, encargndose al Rector para que comunicase estos acuerdos.
3. Ambos eran chilenos, letrados que haban estudiado en Lima, y de los pocos americanos que llegaron a ocupar puestos de ministro de Audiencias. Sus biografas las encontrar el lector en nuestro Diccionario biogrfico-colonial de Chile. 4. De ese blasn se conservan dos solas muestras, que servan de sello para autorizar ciertas certificaciones del Secretario de la Corporacin, y una se halla en la primera hoja del expediente de don Joaqun Ganza y Griera para graduarse de bachiller en teologa, en Febrero de 1802. Media 35 por 28 milmetros. Es probable que ese grabado no sea anterior en mucho tiempo a aquella fecha. De l nos hemos valido para dar el que va en la portada del tomo 1 1 de esta obra, y que nos hizo el servicio de dibujar nuestro amigo don Ramn A. Laval. La otra muestra la encontramos en el volumen 959, intitulado .Universidad,, que se conserva en el Archivo Nacional y forma parte del de l a Capitana General, al pie de un certificado del secretario don Nicols de Herrera sobre concesin de los grados de licenciado y doctor en la Facultad de Cnones y Leyes a D. Marcial Lavaqui, fechado en 9 de Mayo de 1804. Su diseo es obra de don W. Long, joven y talentoso dibujante del Archivo histrico Nacional de Santiago. Es de creer, pues, que se obtuviera para ese blasn la aprobacin del Monarca.

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UNIVERSIDAD DE S. FELI

Se nos olvidaba decir que el Claust del Ayuntamiento. No tard mucho el Doctor Aza er; la comisin de que se le haba encargac siguiente mes de Mayo se dirigi al ndole la propuesta de los que podra ra completar el nmero de examinado tades de Teologa y de Cnones y 1 mente a don Jos de Vivar y Rocha PE el caudal del Claustro; a don Pedro don Juan Felipe Caol, para bedeles e graduando, con cien pesos anuales d y le explicaba, por ltimo, que en el d versitario se haba tenido en mira d a dad con el Gremio. Una quincena ms tarde, el Presid dictaba decreto, aceptando en todo y pc del Rector, eso s, que declarando res1 sera necesario obtener la confirmacin Nombrado ya casi en su totalidad trativo que llamaramos de la Universj ficiente de doctores para celebrar cl: pensar en el cobro de los fondos asignat: miento, y que a contar desde el ao de an no le haban sido pagados. A ese Rector al Claustro y en sesin que tue ni0 (1747) se acord dar bastante pode Cao1 para que se presentase a hacer e
5. En virtud de la propuesta del Rector, minadores de Teologa D. Jos de Pizarro, Catedral; los padres maestros fray Jos Go Utrera, de la Orden de los Predicadores; de padres maestros fray Luis Caldera, prior que 6 de, y fray Prspero del Pozo y Lemus; de la A! tros fray Jos Garmendia y fray Blas de Aci bos Derechos, don Martn Gregorio de Jurel R e a l Audiencia; don Juan Francisco de Larr tiago; don Jos Valeriano de Ahumada, don 1 don Alonso de Guzmn y don Pedro de los : dos en ejercicio. A todos ellos, eclesisticos y seculares, sc bramiento, que aceptaron y juraron en los df: de Mayo.

DON

TOMAS

DE AZA, PRIMER RECTOR

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Balama, Esta, a su vez, y en vista de la demanda del representante de la Universidad que cobraba 50 mil pesos de caados de la renta a r a z h de los cinco mil anuales que le estaban concedidos por el Monarca, se reuni el 14 de Agosto y resolvi, a mayora de votos, que se le acudiera con esa anualidad a contar desde el 1." de Enero del ao que corra, siempre que sobrara esta cantidad despus de sacar del producido del Ramo la que estaba destinada a obras pGblicas de la ciudad y que los Oficiales Reales informasen de lo que el dicho Ramo hubiese rentado desde 1."de Enero de 1737, y que se ponga razn en los autos del importe del censo que se tom para comprar el solar en que se ha de construir la Universidad, y de los corridos que se han pagado y debieren; y m&s, del importe de la consecucin de esta gracia, y de la distribucin de los seis mil pesos que en la Real cdula de fundacin se supona recogidos de las erogaciones del vecindario. Obtenido esto, el apoderado de la Universidad solicit tambin,-lo que no dej de dar lugar a discusin,-que se l e franquease testimonio de esta acta, que haba de servirle de libramiento para lo sucesivo. Otro asunto que preocupaba al Rector era la eleccin de la persona que podra tener a su cargo la fbrica material de la Casa Universitaria que no tardara en comenzarse, a cuyo efecto reuni al Claustro en 19 de Octubre y con su acuerdo propuso al Presidente tres que consideraba las
6. Ya se ver que despus de muerto el rector Aza, se encontr entre sus papeles una real cdula, que estableca, cosa de la mayor importancia en la materia, que los 5 mil pesos destinados a la Universidad se sacasen con preierencia a cualquiera otra asignacin. Resulta hposible averiguar la causa de no haberse valido a tiempo de ese documento. 7. El primer Iibro de Acuerdos de la Universidad comienza precisamente por la trascripcin de este acuerdo de la Junta de Balanza. Si el lector se interesase por conocer los nombres de los que la componan entonces, helos aqu: el presidente don Domingo Ortiz de Rozas; los oidores don Martn de Recabarren y don Juan de Balmaceda, y el fiscal de la Audiencia D. Martn Gregorio de Juregui y 0 1 1 0 ; el corregidor justicia mayor de la ciudad D. Juan Francisco Larran; el tesorero D. Jos Campino; don Juan Francisco de Barros y don Jos Antonio Badiola, regidores; el alguacil mayor, comisario general D. Antonio Gutirrea de Espejo, procurador general de la ciudad.

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ms a propsito para ello,' que al f i n qued por el momento en nada, no sabramos decir la causa, pero que hubo de verificarse por eleccin hecha directamente por el CPaustro el 30 de Abril del ao inmediato siguiente en el maestro de campo don Alonso Lecaros, a quien se remuneraria por su trabajo con un grado de indulto para algn miembro de su familia. 'Ta era tiempo, en efecto, de comenzar 1s construccin, pues el plano estaba hecho y se contaba con 4,933 pesos que hasta entonces habia producido el beneficio de grado^.^ En esta sesin se resolvi tambin que 1 0primero que se levantara del proyectado edificio sera la capilla, que deba ocupar el frente, y en la cual podran tenerse desde luego las funciones del grado y dems universitarias. Despus de esto, pudo ya el presidente Qrtiz de Rozas escribir al Rey, que si en un principio no se haba podido poner en inmediata ejecucin la casa de Universidad que tena mandado fundar, por haberse considerado m&s conveniente emplear los fondos consulta os para ella en la construccin de la acequia de Maigo, ante el temor de que la ciudad sufriese escasez de a,gua, hoy, deca con fecha 6 de Octubre de 1748, se ha tomado 6811ms esfuer8. Fueron los propuestos el general 19. Pedro Eecaros y Ovalle, corregidor que era de la ciudad; el general don Antonio Boza y Sols, y el general don Juan Francisco Barros. 9. He aqu la nmina que form el secretario de Ia Corporacin de esos compradores de grados, advirtiendo que todos ellos los pagaron, segn se haba acordado, a razn de 200 pesos, menos el maestro fray Antonio Vergara, que no sabemos por qu, slo pag 133 pesos 7 reales; y que la compra de tres de esos grados hecha por fray Alonso de Covarrubias para otros tantos miembros de su Orden, lo fu en materiales para la obra. No estar tampoco de ms saber que el primero en dar el ejemplo, 'en cuadrarse que diramos, fu el mismo Rector. Los restantes g m duados en esa forma fueron hasta esa fecha: D. Francisco Martnez de Aldunate, D. Jos PPzarro, D. Pedro de Tula Bazn, D. Alonso Guzmn, D. Jos Valeriano de Ahumada, fray Jos Quiroga, fray Prhspero del Pozo y Lemus, D. Francisco Larran, D. Santiago Tordesillas, D. Pedro de los Reyes, D. Pedro Lecaros Berroeta, D. Toms Durn, fray Antonio Aguiar, fray Jos6 Godoy, fray Ramn Florentn, D. Domingo Laririn, para su hijo; fray Manuel Rodrguez, fray Ignacio de Len Garavito, fray Francisco de Aranbar y D. Juan Caldera. Esta nmina y la de todos Pos Doctores graduados en la Universidad de San Felipe se ver ms en detalle d f i n de este volumen.

DON T ~ M SDE A ~ A PRIMER , RECTOR


X .J

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y se queda trabajando en la fbrica de la casa, habindose comprado B a mas proporcionada y en el lugar ms epmodo, y se anhela a su perfeccin para dar principio al curso de las Artes, arreglsl;n ose en toda, a la Real e-

urante cerca de los dos aos que se siguieron a aquella reunin del Claustro ningn asunto se ofreci que exigiera su convocatoria, Los cursos no se iniciaban an por falta de aulas en que leyesen los catedrticos; pero si por esta parte no era dable obtener grados en la Universidad, ocurra que no faltaba quienes tuviesen los de bachiller por la de San Marcos de Lima o se hallasen en estado de aspirar a l por sus estudios en Santiago, que no era justo privarlos de optar a grados mayores, bien entendido, que stos debian de ser ~6lcp en B a Facultad de Cnones y Leyes. Tal f u el asunto que oblig al Rector a reunir a los doctores de esta Facultad en 12 de Febrero de 1750, llegndose a la resoluci6n de admitir a unos y a otros al examen respectivo, a unos, previo el certificado que debieran exhibir de la Universidad de Lima, y a los otros, con solicitud al Rector para que se les admitiera a rendirlo, quien lo concederla nombrando cuatro de 10s examinadores para el efecto era cada Libro de la Hnstituta, por media hora; y el tercero y cuarto Libro de hora; y con certificacin de ser aprobados en estos exmenes, se les admitira por l a Universidad al examen del mayor grado)). En esa sesin di tambin cuenta al Rector de haber nombrado bedel mayor a don Bernardo Bustinza, por haberse ordenado de sacerdote el titular don Pedro Luque y a quien haba estado supliendo desde Slo un a f i ms ~ tarde hubo necesidad del Claustro, que ~ U V Q lugar el 7 de ayo de 1751, siempre
10. Insertamos esa carta bajo el niimero IV de los Documentos. 11. De este primer bedel y despus secretario de la Universidad que se hizo clrigo, da no pocos datos Prieto del Ro en su Diccionario bi~p-ficodel Cbro Secular de Chile. Viva an en 1789, fecha en que permut su parroquia de Petorca por una eapellana de 1,503 pesos de imncipal. Tuvo dos hermanos, Nicols, educado en Lima, abogado de su Audiencia y corregidor de Copiap en 1746, y Luis, notario desde 1758 y fallecido en 1789. Fueron esposas de los dos ltimos, Manuela Mandiola Mesa y Agustina Romero Eerrerst. Debemos estos datos a la amabilidad de D. GuiElermo de Ia Cuadra, nuestro mejor documentado genealogista y descendiente de P s familia Luque-Moreno.

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UMWERSPDAD DE S. F E L I P E

en la sala del Cabildo, donde se celebran los actos lite rarios,-nos informa el acta respectiva,-por no [Link] a Real Uni concluido las piems destinadas para ellos en l versidad, n a efecto de acordar el poder que deba otorgarse C Q ~ O su representante para Roma, al padre agustino fray Diego de Salinas, en ese entonces asistente all por las Pro vincias de su Orden de Espaga y Amrica, a intento de qu solicitase de Su Santidad los breves y decretos concernienn tes a los asuntos que se le daran en una instruccin po el Rector, que, apenas necesitarnos decirlo, aunque no s expresen en los documentos, que ellos deban ser los re lativos a obtener B a bula que diese B l a Universidad el t tulo de Bontificia. A su tiempo veremos que las esperanza que la Corporacin fund en ese su apoderado resultaron vanas. Y aqu se ofrece en nuestra crnica el lapso de inactivi dad m$s grande que recuerden los anales que compagina mos, pues desde ese da de Mayo de 1751. no hubo otra sesin del Claustro hasta muy cerca de cuatro aos des pus, el 21 de Enero de 1755, sesin a la que concurrieron a la inversa de lo ocurrido en otras anteriores, doctores de la Facultad de Teologa y de Cnones, para resolver la antigedad que en el Gremio deblan tener los que se in examinadores, en atencin B su notoria corporaban C O ~ Q suficiencia, respecto de aquellos que entraban al Claustro por examen; y se resolvi, reza el acta, por uniforme dic tamen, que los primeros tendran la antigedad de sus es tudios, prefiriendo a los segundos, aunque stos hubiesen recibido por examen el grado primero)). Acto seguido resolvi igualmente el Claustro que, esti mando la aplicacin del superintendente de la fAbrica ma terial de la Universidad don ABonso Lecaros, para remu nerar su celo y promoverlo para lo futuro se le restase a su descendencia un tercio en las propinas. Fu causa sin duda, de esa concesin el hecho de haberse terminado por esos das la construccin de la capilla, en la que por primera vez tambin se reuna entonces el Claustro. Pas un ao mas antes de que se verificase otra sesin motivada por el hecho de que habindose posesionado de la presidencia del reino don Manuel de Amat, se impona llevay a cabo su recik&nknto en la Universidad, a cuyo efecto se encarg al Rector de tomas a su cargo la celebracin

DON TOMAS DE AZA, PRIMER RECTOR

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de esa fiesta, arreglndose a los gastos precisos de ella, les cortas facultades de esta Universidad y a estar continuando su fbricaB. Aprovechose tambin el estar reunidos los doctores tanto telogos como canonistas, para tratar de poner remedio a T a falta que se haca sentir de examinadores en teologa, y si por esa causa sera conveniente admitir al grado de doctor y examinador en esa Facultad a los sujetos que en sus Religiones estuviesen graduados, sin exigrseles el examen y leccin de veinte y cuatro horas; acordndose por unanimidad la afirmativa. Oigamos ahora al secretario referir el acto del recibimiento del Presidente Amat en la Universidad y de la posesin que de ella tom: Yo, don Pedro Luque Moreno, secretario de la Real Universidad de San Felipe de esta ciudad de Santiago, certifico, en cuanto puedo y ha lugar en derecho, cmo hoy. jueves, que se contaron diez de Junio de mil setecientos cincuenta y seis aos, dia asignado para el recibimiento en dicha Real Universidad y que tomase posesin de la casa como Vice-patrn el muy ilustre sefior D. Manuel Amat y dunient, Caballero del Orden de San Juan, del Consejo de Su Majestad, Mariscal de campo de sus Reales Ejrcitos, Gobernador y Capitn General de este reino y Presidente de su Real Audiencia; habindose juntado, como a las tres de la tarde de dicho da, en cam del seor doctor don TQms de Aza, caballero del Orden de Santiago, del Consejo de Su Majestad, Fiscal Protector de los naturales de este reino y Rector de dicha Real Universidad, todo el Gremio y Claustro de Doctores, orlados con sus capirotes y borlas correspondientes a las Facultades que cada uno profesaba, pasaron con el dicho seor Rector al palacio de dicho seor Presidente, con quien se hallaban los seores de esta Real Audiencia, Cabildo, Justicia y Regimiento de esta dicha ciudad; y desde all, precediendo las cajas y clarines, se continu el paseo con toda la comitiva a la casa de dicha Real Universidad; y habiendo llegado a sus puertas, que estaban cerradas, yo, el presente secretario, entregu al dicho seor Rector las llaves, que las puso en manos de dicho seor Presidente, quien dijo, que, como tal vice-pafrai, en nombre de nuestro Catlico Monarca el seor Don Fernando Sexto, que Dios guarde, tomaba y tom posesin
5.-HiSTORIA

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de dicha casa, y en seal de ella, abri sus puertas y devolvi al seor Rector las llaves para el uso de ellas. Y habiendo entrado en su capilla, tomados asientos, y dicho seor Presidente el rectoral, le pas yo, el presente secretario, la ampolleta y campanilla, la cual tocada, en concurso de todas las referidas Religiones, Colegios y Nobleza de esta ciudad, subi dicho seor Rector a la ctedra y dijo una oracin en elogio de aquel recebiiniento y posesin; y terminada sta, se leyeron las poesas que en su certamen se aprobaron en aplauso del dicho seior Presidente y aquel acto; las cuales concluidas con la distribucin de presentes y propinas, de orden de dicho seor Presidente, el Secretario de Gobierno ley un decreto, en el cual dicho seor $residente distribuy las Ctedras de dicha Universidad por la primera vez, segn las regalas de su Superior Represenfacicn en los sujetos de aquel Gremio de su aceptacin y de todo el concurso; concluyendo tan seria funcin dicho seor Presidente con un discurso sucinto y grave, dirigido a exhortar a los Cuerpos de aquel Gremio al cumplimiento de su obligacin: con lo cual se termin, y con la misma orden se sali de la Universidad, principiando la comitiva el Claustro con su Rector en coches, precedido de clarines y tambores, y despus el Cuerpo de Ciudad, Audiencia y seor Presidente, y dirigida al Palacio, se qued en 61 dicho sefor Presidente, Real Audiencia y Cabildo, y continu el paseo hasta la casa del seor Rector; con lo que se concluy6 aquel acto y sus ceremonias. Y para que conste, de mandato verbal de dicho seor Rector, lo pongo por diligencia y certificacin, en dicho da, mes y afio suso referidos, y lo rmo.-PEDm LUQUE MORENO, Secretario. >) Ya por esos dias estaba constituido el cuerpo de catedrticos a CUYO cargo haba de correr la enseanza, nombrados todos por el Vice-patrn, en 19 de Mayo de ese ao de 1756, mientras llegaba el momento en que fueran elegidos en la forma definitiva prescrita por las Constituciones, y en 5 de Agosto a las once de la maana y reunidos en la capilla, se daba la posesin de sus Ctedras: a D. Pedro de Tula Bazn la de Teologa; a don Santiago Tordedlas, la de Prima de Leyes; a don Alonso de Guzmn la de Brima de Cnones; la del Maestro de las Sentencias d domnico fray Manuel Rodriguez; la de Decreto, a D. Santiago Mariin y Azda; la de Instituta al doctor don Jos Antonio

DON TOMS DE AZA, PFtXMER RECTOR

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Martnee de Aldunate; la de Lengua, al doctor don Domingo S h c h e z de la Barreda, por su notoria habilidad, virt$udy dems circunstancias que le hacen digno de ella,, deca Arnat; la de Prima de Medicina a don Domingo Nevh, iinico doctor mdico en esta ciudad.. De ah, que el cronista Carvallo y Goyeneche pudo con verdad decir, que despus de eso, .se abrieron las aulas y qued corriente aquel alczar de las ciencias, agregando que todo fu aprobado por el sefor don Fernando' VI, en cdula de Madrid, a 25 de Octubre de 1757.12
12. Coleccin de Bistoaiiadares de Chile, t. IX, p. 39. Como muestra de la ceremonia a que di lugar el acto de toma de posesin, insertamos aqu el certificado extendido por el secretario referente a la que don Pedro de Tula Bazn hizo de la de Teologfa: En la ciudad de Santiago de Chile, en cinco das del mes de Agosto de mil setecientos cincuenta y seis aos, como a las once de la mafiana, estando en la capilla de esta Real Universidad de San Felipe el sefior Doctor Don Toms de Aza, Caballero del Orden de Santiago, del Consejo de Su Majestad, Protector Fiscal de los Indios de este Reino, y Rector de esta dicha Real Universidad, y mucha parle del Claustro, congregados al efecto de dar posesin de sus respectivas Ctedras a 10s seores Doctores Catedrticos nominados por el Superior Gobierno de este Reino, hizo exhibicin ante dicho ceior Rector el seor Doctor ID. Pedro de Tula Bazn, Arcediano de esta Santa Iglesia, Provisor y Vicario General de este Obispado y Comisario del Santo Oficio, del ttulo de Catedrtico de Prima en Sagrada Teologa, cuyo tenor a la letra es como sigue: ((Enla ciudad de Santiago de Chile, en diez y nueve das del mes de Mayo de m i l setecientos cincuenta y seis aos, el muy Ilustre Seior D. Manuel de Amat y Junient, Caballero del Orden de San Juan, del Consejo de S. M., mariscal de Campo de sus Reales Ejrcitos, Gobernador y Capitn General de este Reino y Presidente de su Real Audiencia, dixo que en atencin a hallarse esta Real Universidad de San Felipe en estado de que se nombren los primeros catedrticos que han de leer y ensear en ella las Facultades respectivas a las Catedras que la Real benevolencia, se dign asignar, siendo de regala 1% primera nominacin, usando Su Seorfa de las facultades que le rompeten, nombraba y nombr por Catedrtico de Prima de Sagrada Teologa al Doctor Don Pedro de Tula Bazhn, Arcediano de esta Santa Iglesia, Provisor y Vicario general de este Obispado y comisario del Santo Oficio, por su notoria literatura y dems circunstancias que le hacen digno de la dicha Ctedra; y que con este nombramiento ocurra al Seor Rector de dicha Real Universidad para tomar la poses i h en la forma ordinaria, y sea anotado en los libros de ella; y as lo

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mand y firm Su Seora.-D. Manuel de Amat.-Por malluado d Su Seora.-Martn de Martiarena.>> Y visto por Su Seora dicho seor Rector, le mand dar y di con efecto la posesin de dicha Ctedra al mencionado seor f)oct Don Pedro de Tula Bazn, quien la aprehendi en la confonnida que disponen las Constituciones; y a ello fueron testigos el seor Do tor D. Domingo Martnez de Aldunate, del Consejo de S. M., Oido y Alcalde de Corte de esta Real Audiencia, otros varios DoctoresI y lo Ministros de dicha Real Universidad, de que yo, el presente Secretari de Cmara e interino de esta dicha Real Universidad, doy fe, coiBO d que lo firm dicho Seor Rector, con el Seor Doctor Cated r&k aposesionado.-Don T m s de Aza.-Doctor Pedro de Tula Bae:[Link] Bautista Borda, Secretario interino. Amat, con fecha de 18de Abril de 1757, di cuenta ad Rey de esta om l diligencias por l practicadas, encomiando el esmero con que don de Aza haba procedido en Ia fbrica de l a obra y de cmo, a sus iiistan cias, tom posesin de la Casa Universitaria en los trminos que ref iere, design los catedrticos, exhortndolos al ms exacto cumplinuent de su obligacin en desempeo de sus cargos. A su carta acompiaab la relacin de la toma de posesin hecha por el secretario de 1st Un versidad. Una y otra pieza van ntegra,s bajo el nmero V de la1-3DO cumentos. Por su Darte, el Real Claustro, en nota firmada por el Itecto Aza y los nueve catedrticos que por entonces lo formaban, en 2 de Abril de 1757 dirigieron una nota al Monarca en aplauso de Ama y refirindole sus gestiones en bien de la Universidad. Va esta cart bajo el nmero VI de los Documentos.

Dejaba de esta manera cumplida su misin el RI ecto Aaa. Terminado se hallaba el edificio de la Univerrkla y nombrados los catedrticos que en sus aulas dietrsra sus cursos.

PECTORADOS DE D. PEDRO DE TULA BAZAN VALERIANO DE AHUMADA.

Y D. ,IS&

(Octubre de 1757-Qiciembre
hcit:i

de 1763).

el Real Claustro la fundacibn de tres nuevas Chtedrm(oiicurren a1 mismo intento las Ordenes de Santo Doming0 y %n Ihmcisco y el Presidente Amat.-Reclama el Rector A d a 1 . lo? Catcdrhticos de la pretensibn de la Compaiiia de des& de que' 10s cursos dc sus estudios privados sirvan para obtener grarlos en In Universidad.-Combhtela tambi6n el Presidente.-%hertc tic1 rcctor don TomBs de Aztia.-Honras que le celebra el Clnustro -ElecciBn del nuevo rector D. Pedro de Tula BazBn.-Apertuin tie las aulas en 1758.--Visita el Claustro a1 [Link] del beneficio de grados para atender a la construccibn (I? la casa de la Universidad.-Se propone que el sobrante se distribuya entre 10s CatedrBticos.-Nueva eleccibn de rector en (Ion Josd Valeriano de Ahuniada.-Incidencias a que da lugar la icnuncia que hace del cargo.-Relacibn que hace del estado de lo? estudios.-Ampara el Presidente las medidas dispuestas por rl Itector para su ade1antamiento.-Cuales heron ellas.-Las q i i ~se referian a 10s Catedrfiticos.-Fundacibn de las Chtedras ctrl Subtil Escoto y del Eximio SwAres y una de Rethica, autorizndas por Real cedula de 25 de Abril de 1759.-Nbmbranse 10s cxtcrlriticos que debfan entender en la redaccibn de las Constitunones de la Universidad.-Obtiene la Compafija de Jeslis de qnc "par ahora, sirviesen sus cursos para ganar grados en la I nivcrsidad.- Defensa de sus fueros que hace el Rector Ahumnda.-Salc triunfante del pleito.

Poco in& de seis nieses despu6s de haber tornado poseclc sus cktedras esos doctores, comenz6se a sentir la i:tlta que se notaba de las delEximio SuArez y Subtil Esw t o y la de Retbrica, siendo asi que aun en los estudios pimdos se daba lugar a tres de teologh, Facultad a la y i i ~ concurria la mayor parte de 10s estudiantes; por cuya
4 i i

causa, el rectos AzGa y sus colegas de la Universidad SP dirigieron a1 monarca, en casts de 24 de A b d de 17.57, e~ solicitud de que, cual sucedia en la de Lima, a cuys imitaci6na se habia fundado la de Santiago, se aumentasen esas dos chtedras. <<La doctrina de esos dos sabios te6Yogos, expresaban, esclarece P a Universidad, y sus estudiantw hacen mayor el nGmero de 10s de la Universidad, sin @$n C O S ~ Qen la regencia, por prohibirlo la profesi6n de amhas ReBigiones)>. En apoyo de la de Ret6rica7hscian valer 1:1, circimnstancia que su catedrittico era el sefialado pars dar principio a las Escuelas el dia de su atperturn.' Concurriendo a este mismo fin, la Orden de>. Sstiito Doiningo inst6, a su vez, para que se fundasen esas CBtedraF, que debian ser, la del Subtil Escoto pa,ra la Religihn fsanciscana, y la del Exirnio Suhrez y de Ret6rica para la Cornpafiia de Jesiis, y para ella, la del Angglico Doctor Santol Tomiis; cso si, que con la renta que se tuviese a bieii asignark. Llevado en esta parte el asunto a conocimiento det FiscaJ del Consejo de Indias, ohserv6 que esta ljltirna pretensiGn le ofrecia el reparo que de d6nde se sacaria esa renta, y de ahi que se acordase pedir informe al Presidente.2 E P presidente Amat apoy6 decididamente I s pretensicic del Weal Claustro, y llevados estos antecedentes al Consejo de Indias, con vista de lo que se dijo su Fiscal, cw-t un , a h cabal m6s tarde, se acord6 acceder a ella.3 h s z tiempo diremos que sblo en parte pudo apkarse la autorizaciBn para establecer esas nuevas chtedras. Casi conjuntamente con aquella solicitucl del Rea B Claustro encabezada por el rector Azfia, hecha a1 Monsrca, hubo de dirigirle otra en asunto que revestia hsrto m6.s gra vedad, como que en el hecho importabs una estocada a fondo a la existencia de la, misma Universidad. Era, dig&mosl~ desde luego, la repetici6n de lo que en casos se1. Va esa carta inserta bajo el niimero VII de 10s Documento;.. 2. Hizose asi, en efecto, por Real chdula de 15 de Mapo de 17.77 (nGmero XIV de 10s Documentos). AdemSls de la carta del Provinennl de Santo Domingo de Santiago, datada en 6 de aquel mes aiio, 13, Orden de San Francisco, gestion6 en la Corte la creaci6n de la CAkGira que debia concedersele, por intermedio del apoderado que habia enviado por ese tiempo a Madrid, fray Jacinto de Fuenzalida. 3. La carta de Amat y el parecer del Consejo de Indim, C Q 9% ~ provjdencia final del asunto van bajo el n6mero X de 10s Docum~ntos.

ocurrido euando se fundaron las Univerxico y Lima a1 pretender la Compadia de tnasen cursos en sus estudios privados que :1 otorgamien to de los grados universitarios. infar sernejante doctrina, observaba el Real ibrada raz6n, el caudal que se gastaba en iiversidad, no tendria otro fin que graduar liesen estudiado en escuelas privadas, sin a ois las leecioiies de 10s catedrAticos ofijarian asi sin ejercicio; a lo que se aiiadia, anxa, dispeiisada en la aulas de la Compabba su doctrina, con prescindencia de otras, as, obsesvaba el Real Claustro, fuera igual ento,;. Por todo esto, insistia en que para licasen las mismas resoluciones estatuidas Indias y derecho municipal que ordenaban M6xico no se ganasen C U ~ S O Suniversitarios legios. El Presidente Amst vino de nuevo Universidad y en earta dirigida a1Monarca, tarle 10s favorables principios que en sus ,ban ya, le expresaba que su ((6xitopudiera Betensi6n que intent6 introducir el Colegio 1 de 3es6s a fin de ganar cursos en sus primra 10s grados de Universidad, suponiendo prhtieas de las de Lima y M6xico no se ender en esta coneesibn . . . Si tal ocurriese, ((una vex costeada por V. M. pliblica Unireino, quedaria en la mayor parte ilusoria Asunto fu6 este que motivb luego una la eontroversia, CUYO peso recayb sobre el Valeriano de Ahumada, y en la cual salib b e la doet,rina universitaria, seg6n hemos
t
) )

:to con que pus0 tbrmino a su largo rectorado 4z6a. Poco miis de seis meses despu6s, el 3 757, se verificaba su fallecimiento, quedan.a Universidad el vice-rector don Jos6 [Link], quien mandb despachar convocato4. Bajo 10s niimeros VI11 y IX de 10s Documentos incluimos la cart%del Claustro y la del Presidente, aquella, fechada el 28 de Abril, p la otra en 4 de N layo de 1757.

ria para todos 10s Doctores de ella a fin de que C Q ~ C U rriesen a la elecci6n de nuevo rector el dia 20 de aquef mes. En efecto, reunidos en la capilla, en nfimero de 27, el Doctor Ahumada, que presidia, les hizo <<una discreta. exhortaci6n>), que vino a servir de norma para cuantas funciones de ese orden se veri ficaron en la Universidad, a fin de que pusiesen 10s ojos en persona en quien concurriesen las prendas neeesarias para ese cargo y tuviese en mim el .bien, utilidad y adelantamiento de esta Universidad,. HicierQo* + & Q S 4 iuraePAh prescrih por \as &nsGhcb nes y se entreg6 a cada uno de ellos un papel en que iban escritos seis nombres de 10s Doctores eclesihsticos, pues que, conforine tambidn con lo preceptuado en ells, lies cosrespondia el turno; y hecho el escrutinio, se hall6 que por unanimidad sali6 electo don Pedro de Tula BazSn, arcediano que era de la Catedral, provisor y vicario general del Obispo y catedrhtico de Prima de Teologia. Cornunic6se por casta la elecci6n al Pmsidente del reino, y tenida su respuesta, procedi6 el electo a prestar el juramenta reglamentario y a sentarse en seguida en la silla rectcbral en seiial de la posesi6n que del cargo tornaba. Conchido asi el acto, pas6 inrnediatamente el nuevo Rector con e1 Glaustro, en carrozas, con cajas y clarines, a visitar al Presidente en su palacio, de donde, con el mismo acompaAamiento, fu6 llevado el Doctor Tula Bazhn a su rnorda. Cuatro dias d s tarde convocaba a1 Cllaustro para hacede gresente la obligaci6n que le corria de hacer ~ Q I I E ~ Sa1 difunto Rector, <(nos610 por haber sido quien 1 s esigi6 y fund6, sin0 tambidn la impetrb y alcane6 la gracia para su erecci6n de la Real magnificencia ; per0 que no era menos notorio que en poder del tesorero no habia cantidad alguna con que costearlas; 9 corn0 habia de acontecer siemprs en ccircunstancias parecidas, y no podia ser de otra manera, el 6nico temperamento que se crey6 podia tomarse fu6 la venta de diez grados para costear esas exequias, rebajando su i m p m , F o $ la urgencia del cas0 y la pbreza en que se hallaba la ciudad, a cien pesos, <<para que C Q este ~ incentivo se alentasen sujetos correspondientes a obteaner10s)).<<Y que con 10s mil pesos,-continlia el acta de aqueH a sesibn,-que importan 10s dichos diez grados, se eosteasen las diehas honras, con toda decencia posible, y juntamente se hiciesen tres retratos, uno del seiior Presiden) )

RIECTQRADOS DE TULA

RAZAN P

DE AHUMADA

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te, Goberiiador y Capititn General de este reino don Manuel de Am a t , caballero del Orden de San Juan, quien, cOmo vice-patr6n, tom6 en nombre de su Majestad posesi6n de la casa de esta Real Universidad y la entre@ a1 dicho sefic)r Rector difunto; otro del Ilmo. sefior don Manuel de N day, obispo de esta ciudad, como que fu6 uno de 10s primeros doctores y examinadores de ella; y el terceso, del dicho sefior don Tomits de Azsa, como su primer rector y fundlador, para que se ponga en ella y dure etesnamente su memoria>5. Con td nombramiento de Tula Bazitn qued6 de hecho adfalo el cargo de vice-cancelario que habia estado sisviendo, y a intento de nombrar reemplazasa en . .quien . 1 lon e *1 c 61, convoc,r--LA.,-r--"7 : t hacerle salber que se habia fijado en don Gregorio dc3 Tapia y Zegarra, dignidad de tesorero de la Catedral, desigpaci6n hue fu6 u nitnimemente aprobada. Llegaba con est0 el comienzo del afio de 1758 en que debia tene!r lugar la apertura de las aulas, y a efecto de que se verificara con la solemnidad debida, convoc6 el Rector a1 Claustro para el sitbado 7 de Enero, dos dias anOes de que comenzase la lectura en ellas. Reunidos fsdos 10s docton:s en la capilla, subi6 a la c&tedrael bachiller don Francisco L6pez (que, andando e ! tiempo, ocuparia tambi6n la silla rectoral), abogado que era de la Real Audiencia, (cy dijc3 en latin, - refiere el secretario, - una elegant~e y erudita oraci6n sobre el asumpto, que fu6 splaudida de todo el Claustro con universales elogios>>. Didse con ella fin a1 acto: , e inmediatamente el Rector se dirigi6 a1 CBaustro para p cedirle se asignase un premio a1 orador, que tambi6n habh1 corrido a su cargo la oraci6n declamada en lionra del Presidente cuando tuvo lugar su recibimiento en la UniTJersidad (de que ya se dijo), y que atendiendo a ello y a su literatura y cortedad de medios, estirnaba que podrk1 ser darle de gracia e indulto 10s grados de li-1 M1____ L .
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5. El retrato del doctor Azda se conserva en la sala del Consejo Universitaric 3 de la Universidad de Chile, y de 61 est$ tomado el que damos a1 frc:nte de este libro. Entendemos que 10s del Presidente y del Obispo, que son de gran tamafio, y que tambiEn se comervan, (e1 del primero en el Arzobispado) son posteriores y no del mkmo pincel del de A d a . Quien fuera el artista que hixo 6ste: no sabdarnos decirlo.

cenciado y doctor en Chnones y Leyes. P ' aceptada Is propuesta, se resolvib, ya que se trataba de semejante concesibn y en vista de estar completo el ntimero de exarninadores en ambas Facultades,-esto es, las de Teologia y CBnones y Leyes,-y las aulas y estudios corrientes, de ahi en adelante a ninguna persona se le concediese s a do sin que precedieran las funciones y exhmenes dispuestos por las Constituciones. Ya veremos cuhntas y c u h t a veces habia de tomarse seuiejante resolucibn y cbmo siempre no, faltaba medio de barrenarla. Durante ocho largos meses no se tuvo claustro alguncr, hasta que en 7 de Septiembre reunib el Rector a 10s doct,ores y catedrliticos para participarles un oficio que habia recibido del Presidente, al que se acompafiaba una Real orden de que debia tomar conocimiento la Corporacibn. Deciase en ella que el Rey habia aprobado la posesibn que el presidente Amat tomb en su nombre de la Casa de la Universidad y el nombramiento que hixo de catedrhticos de las respectivas Facultades, lo que se le participaba, .a fin de que, en inteligencia de que han parecido bien sus providemias, las continfie con igual esmero hasta qye perfectamente quede seglada,,). Comentando esa Real orden, le expresaba Amat a1 Rector que debia ella ser motivo de que se esforzase en el desempedo de su cargo mAs a6n si fuese posible, a fin de justificar con c u h t a justicia habia clamado el reino por el establecimiento de Universidad ; afiadiendo que por su parte acababa de dictar el decteto para la provisibn de la Cjtedra de Matemliticas, ((para que no le falte este lustre a una Casa que puede en poco tiempo (si la dedieacibn corresponde a1 cr6dito de 10s talentos) ser de las m& famosas de la Monarquia, y s6lo aguardo que el aprovechamiento de 10s discipulos sea tan visible como la justa emulacibn entre 10s maestros, pars que, aunque contrarrestando inmensas dificultades, se les sitfien y asignen a 6stos rentas corrientes, no eomo premios de unas tareas que para unos ingenios empeiiom y aplicados tienen mlis de delicia que de fatiga, sino coino honorario que les recrezca el esplendor a que aspira la nobleza, mirando COMO principal objeto la gloria y feliciciad de la patria. . .> Leidos estos anteeedentes, resolvib el Claustro que el Rector y Cateds6ticos pasasen el I I de ese mes a visitan:

a1 Presidente para darle laIS gracias "par haber merecido, mediamte su informe, la R,ea1 aprobacibn de su Majestad el nombramiento que en siu Real nombre hixo de las CBor el celo con que se dedica a1 tedras de su dotaci6n y PI mayor lustre y progresos 1 iterarios de esta Real Universidad No debia tratarse en esa visita, segGn se ve, de la insinuaci6n por todo extremo interesante que se contenia en el oficio del Presidente toe:mte a rentar a 10s Gatedrsiticos; pero si fui: materia de un a exposici6n del Rector en esa inisma sesibn, en la que, dlespu6s de rnanifestar que hasta entonces 10s catedrsiticos hlabian cedido el produeto de 10s sesenta, y un grados benefic:iados hasta entonces para atender R la fhbrica material de la Universidad, que a r a s h de dowientos pesos, habiar1 producido doce mil doscientos, sin el! menor estipendio p:5ra ellos y estimulados s610 de su WHO ;F' desinter&, agreg;6 tambikn que, (caunque todos, a irrmpdsos del honor con que aspiran a1 cr6dito de esta R e d Vrjiversidad y gloria de su patria han recibido estos emgxiios con la mira a firies tan importantes, muchos RO poch6,n satisfacer el cuinpliimiento de sus deseos mientras no be :&signenrentas corres;pondientes, eonforme a la Real 3nt~nei6n de Su Majestad, por cuanto el tiempo que gastan e m la llectura y ensefianza de 10s discipulos y en sus casas en cxcribir y estudiar lo que han de dictar, lo hurtan a otrw precisos ministerios cle que depende su manutenci6n y la ale sus familias)); agrc:gando que habia pasado a inforinasse a la tesoreria de la Universidad de la cantidad que Imbis en caja sobrante del produeto del beneficio de gradns, que resultaba ser de algo msis de tres mil pesos, era de ptlrecer que el Proc urador general ocurriese a1 Presidelnte para que se sirviese distribuir entre 10s catedrhticos la canatidad que tuviese 1por conveniente, entretanto se arbitmban 10s medios convenientes para el goce del todo rIc la xmta que les asignab:a el illonarea. De msis estsi decir qiie A w doctores y catedrsiticos alli presentes prestaron su apmbacibn a la propuesta del Rector. Luego que 6ste bubo enterado su periodo, reuni6 al Clmaasstm a fin que fijase dia para la eleccibn del que debia sucecrkrk, sefialando al efect#oel 9 de Noviembre (1758). Esa vce correxpondia el turno a un secular, de acuerdo con 1%
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UNIVERSIDAD DE S . FELIPE

alternativa establecida en las Constituciones. Treinta fueque tomaron parte en la votacibn, y salvotos dispersos, el escrutinio acusb 23 a favor de don Jos6 Valeriano de Ahumada, quien, prochmado su nombre, despubs de agradecer la honra que se le dispensaba, renunci6 el cargo, Kexpresando que no podia admitirlo s e g h su conciencia, por hallarse muy quebrantado en la salud, con otras varias raeones que aiiadi6 para esforaar su pretensibm: excusas que el Claustro no acept6, considerando que las Constituciones expresamente ordenaban que ninguno podia no aceptar el cargo para que fuese elegido. Insisti6 Ahumada y expresb que interponia apelacibn de semejante resoluci6n para ante el Bresidente y Oidores de la Real Audiencia. pidiendo que se le diese testimonio por el secretario del recurso que formulaba. Mand6 entonces el Rector y Claustro que Ahumada se setirase de la sala, digamos mejor, de la capilla, que era donde se celebraba la sesibn, y se procediese en votacibn secreta a resolver si se le admitia o no el recurso, que di6 por mayoria de 23 votos resultado negativo, por lo cual se notifie6 a Ahumada que, bajo pena de mil pesos de a mho reales, aceptase y jurase el cargo para que habia sido degido, que en seguida podria usar de 10s recursos que tuviese a bien; contestando entonces que obedecia b orden, bajo la protesta que tenia hecha y <<que de nuevo hacia, de que la posesibn que tomaba, de ningin mods perjudiease su derecho>>. Esa sesi6n habia empezado a las cuatro de la tarde y eran ya cerca de las ocho de la noche cuando Ahumada tomaba posesibn de la silla rectoral. Pendiente el recurso ante el Presidente y Real Audiencia que Ahumada se empefiaba en llevar adelante para que no se le obligara a aceptar el rectorado, no se h&fa hecho el nombr'amiento de 10s demas funcionarios que era de estilo, hasta que, por fin, el 1." de Febrero, despu6s de trascurridos tres meses, reunia el Claustro para dar ciaenta de un decreto de Amat, acompaiiado de una carta que le escribia partkipandole no habbrsele admitido sus excusas. Y s6lo despu6s de haberse dado lectura por el secsetario a esos documentos procedi6 a sentarse en la silla sectoral, para pronunciar en seguida <<una oracibn muy ebmente y erudita,, segtin el testimonio de 10s que se la.
B"QD 10s doctores VQ unos cuantos

RECTORADOS DE

TULA B A Z h Y D E AEUSIADA

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oyeron, y advertir que era necesario proceder a las elecC~QIWS hasta ese momento pendientes. Y en este punto surgi6 una duda, cual era, si podia admitirse la renuncia que verbalmente habia hecho del cargo de Vice-rector el doctor Tula. BaziLn por 10s embasazos que le producia el desempefio de las m6ltiples funciones de que estaba investido. Prod6jose alrededor de este asunt o una larga discusibn, en que se pas6 todala tarde, y polr ser ya entrada la noche qued6 pendiente la resolucibn para otro claustro, el que en efecto se celebr6 cuatro diax mdie t'arde. Esa vez, Tula BazBn present6 sus excusas por escrito, y considerhdoselas fundadas, se le aceptaron. Suscit6se a renglh seguido otra dificultad, pues debiendo la designacibn de consiliarios menores recaer, seg6n B o preceptuado por las Constituciones, en dos bachilleres, se tropezaba con que hasta entonces no 10s habia graduados
on I n 6u LO,

TTn;yrnm&r?nrl. lr. n r - n l -1 RnnCnn L : n a ;-d<nnAAv ~ ~ ~ v c ~ u ~ pw u ra LW u , buai GL L ~ G ~ U U L r u a u iiiuIcjacjiuu

Paril que la elecci6n de ellos se verificara en dos de 10s doctores menos antiguos. Salvada de este modo la situ%C li6n de derecho,, se procedi6 pos fin a votar, resultando e'legidos para consiliarios mayores don Alonso de Guzmh, CIatedrhtico de Prima de Sagrados Chnones, y el tesorero de la Catedral don Gregorio de a'apia; que en cuanto a 10s nienores, y habikndose dejado por el Claustro su eleccibn a1 I;lector, indic6 6ste a 10s doctores don Miguel de J A u Y don Francisco del Trigo. Y de nuevo, por haberse I ,Rd P pn [Link] IIiiiv - - t~ ---- 12 dinriirihn ---_------ v dilivpnrinn ----a-----------'""7 ue dejarse el juramento de 10s electos para otro dia. 16 el 16 de ese mes, que prestaron en la capilla, pueseos e rodillas, en mams del Rector. Mast$ ese momento se habian ido pasando los meses en P a organixacibn de lo que llamariamos el Estado Mayor de la Universidad en el gobierno del doctor Ahumada, hasta que por fin en el dia que apuntamos se pudo ya empezas a tratar de asuntos que interesaban a su r6gimen y adelantamiento, habiendo sido el primer0 el hallaago que el doctor don Ignacio Marin y AzGa habia hecho de una Real c6dula, fechada en 12 de Julio de 1739, entre 10s papelles del finado do6'komiLs de Aaiia, en la que se contenia nada menos que la orden del Monarca para que del Ram0 de Balanza se sacasen con preferencia 10s cinco mil pesos que le asignaba para su funcionamiento a la UniverI -

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sidad, que se dispuso presentara el Procurador general para su cumplimiento en la Junta de Balanza.6 Y entrando hablar por su parte el Rector, comenz6 por decir, oigftmosle a 61, que <<para enterarse del estado en que se hallaban 10s estudios de esta Real Universidad, como fin principal de su ereccibn, asi que tom6 posesi6n de dicho oficio, proveyb auto mandando que todos 10s estudisntes le llevasen 10s cuadernos de lo que habian escripto, asignhndoles dias y horas en su estudio para que concurriesen con ellos, distribuy6ndolos en las Facultades para que se executase sin confusi6n y con brevedad: lo cual executaron luego 10s estudiantes de la CAtedra de Prima de "eologia, admirando lo mucho que habian escrito, excediendo en gran manera a lo que puede dictarse en el tiempo que dura cada curso. Y tambikn lo hicieron 10s estudiantes de la CAtedra de Matemfiticas, teniendo muy bastantemente escrito y con buena orden. Per0 que no con esta puntualidad, sin0 habi6ndose repetido las conminaciones, lo fueron +cutando 10s cursantes de otras cfitedras, y el que mAs le , traido de lo que ha escrito, ha sido un cuaderno con ,rtos blancos y corrales por llenar, y otros, ocho hojas, is, cuatro y dos; y 10s cursantes de cuatro CAtedras, ni i renglbn. Lo cual le habia ocasionado sumo sentimien"", porque en lugar de irse aumentado [ y l exaltando esta Real Universidad, iba caminando para su depresih y ruina, lo cual era de grave deshonra de eUa y de comecuencias muy perjudiciales a1 ptiblico, pues con el especioso nombre de Universidad habian sacado algunos padres a sus hijos de 10s colegios, y otros de las partes donde estudiaban las Facultades mayores, pensando hallarlo todo mejorado, no sucediendo lo que se prometia, sin0 lo contrario, lo que resultaba era el clamor universal en deshonra de dicha Universidad, y que alguno de 10s matriculados en ella abandonase 10s estudios principiados, y otros se
5 insertar en el Libro de Acuerdos, antre 10s Documentos. No acabamos Qiiopdor niip el RPofnr A d a nn la hi&se
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dviesen a continuar 10s que hablan dejadlcr: y que ps,ra witar prontamente tan inrninente dado.. . . > Tal fu6 el lamentable cuadro del estado en que se halls,k : i 10s est,iidios en el est,ablecimiento eonfiado a su direcC!GR que hizo el Rector a1 Claustro, y a ind;emt,ode rnejorarlo PI: cuanto fuese posible y mientras se nrbitraban otrw proo esvideneias, indic6 que pues lss leceiones ordinarias m t s l m d a d o resultado alguno, se pusiers ea prhtica, en PU h g y , la dictacih de conferencias, contemplacla en !as constituciones, para lo cual sedalaria dias, se&n las Facultades, fijhdose en el General el terna de la conclusih que hzbizl de defenders6 por uno de 10s estudiantes y haciendo O~TQ de arguyente, sistema que tendria la ventaja de que todos fuesen <(prevenidos en I s materia)>, por ignorar qnlzncs serian 10s llamados B tomar parte en ellas. Dos de los catedrSticos presentes a la sesi6n objetaron la idea, aEegands que si no se hallaban estudiantes a quienes leer, tampoco los habria para tales conferencias; a B o que replic6 el Rector que se encargaria de allarmat. este ineonveniente, apremiando a todos 10s estudiantes para que cnmpkiesen con lo que se les ordenase, a cuyo efecto asistiria personalmente a esas conEerencias. En el fondo de todo eso, parece, sin embargo, que 10s catedrjticos no manifestaban en realidad inter& por el adelanto de sus alumnos, a causa de no hab6rseles satisEecho, segian alli expusieron, la cantidad que por recompensa se les habia ofreeido en el imterin que se les comenzase ,a acudis con su sueldo integro, cbmo ya I s tenian representado en varias veces a1 Gobierno; de lo que resultaba que por la asistencia a sus CBtedras perdian el tiempo que podfan emplear con provecho en el ejercicio de su profeFi6n de absgado. Replic6 a esto el Rectos, que su deber,
7. Sobre esta materia de la matrfcula encontramos noticia de un auto proveido por Ahumada en 7 de Febrero de ese aiio de 1759, cuyo texto no se halla en 10s libros universitarios y que en breves tJrm3m debemos dar a conocer. Mand6, se dice en ese documemto, que por cuanto habihdose notado que algunos estudiantes se matriculsban para oir varias Facultades a un tiempo, sin In neccsaria comprobaci6n; que para evitar semejante abuso, no se admitiese a nadie zll estudin de la Filosofia sin que previamente h e x examinado de gramftica por un doctor diputado para ello. Libro de Indice, hoja 1 vlta. Biblioteca Nacional de Santiago.

eomo tal, era hacer cumplir para catedrAticos y estudiantes B o que ordenaban las Csnstituciones por que se regia la Universidad CUYO gobierno le estaba confiado, y que en cuanto a1 hbramiento de salarios, su linica funci6n era que cuando 10s pidiesen, rnandar el libro que debia tener el Bedel en que se ascntaba el tiempo que cada catedrhtico hubiese lleido y librar lo que le correspondiese; con t ~ d que ~ ,acatando el recurso que decian tener interpuesko ante el Superior Gobierno dejaria en suspenso su prspuesta y daria cuenta a1 Presidente de lo ocurrido. Ya veremos el gira que tom6 el asunto y el resultado que a1 fin t w o , porque antes 00 debemos pasar en silencia otra consulta que el Zector him a1 Bresidelite C Q ~ O vice-patrono de la Universidad sobre la necesidad que habia d e amnentar dos CBtedrzLs de Artes, j r que, devuelta a 1% conderaciisn del Claustra, despu6s de largas discusiones que llenaron por eitero una sesiian, vino a1 fin a quedar redtwida a si sealmente existia tal necesidad y de diande hsbian de salir 10s salarios que se les asignase, siguiendo Q no en esto las indicsciones dcl Rector. Reparos van y sespuestas vienen, se ll!egia por 61timo a convenir en que 10s prescntes le rernitirian cerrados sus votos, para que, escrutados por 61, diese cuenta al Presidente del resultado a que se srribara, siempre que no se manifestaran 10s nombres de 10s votantes, C Q ~ Q expresammte lo pidieron. Y hasta aqui no m&sllega el libro de acuerdos respecto a este punto. Veamos ahora Ia suerte que eorri6 la otra eonsulta del doctor Ahumada de que veniarnos hablando. No conocemos el text0 de la representacih que e k V 6 al Gobierno, pero si el decreto librado por Amat que fu6 su consecuencia, dtindole la raz6n en todo y por todo, hast a conrninar a catedrBticos y estudiantes en la forma que vamos a ver: ((Santiago y Junio 8 de ]1759.-Autos y vistos: el Rector de la Real Universidad de San Felipe, usando de las facultades que por derecho le cornpeten y en virtud de las ordenanzas, apremiarg por todo rigor de derecho, asi a 10s Catedrtiticos corn0 a 10s cursantes que se hallaii matricuJados, a que U ~ Q Sy otros cumplan con sus respectivas obligaciones, hasta declarar por vacantes las CBtedsas de Ios que 910 leyeren Q no se allanaren a executarlo en adelalate, y a borrar dc !as matriedas a 10sestudiantes que no

las lecciones o a las conferencias que propone quien sobre el asumpto y lo demfts que ae ofream t promover el adelantamiento de dicha Univerextirpar de raiz 10s abusos introducidos, praetias diligeneias le dictase su celo, inforrnAridorne :esta proviclencia para dar cuenta a Su Majestad t ocasi6n.-DoN MANUEL DE AMAT.--Jos& Anio, eseribano mayor de Gobierno por S. X. rado y estimulado en forma tan arnplia respecnedidas que habia tornado, materia de su conwhn que fueron, procedib bien pronto a dictas pc)r su psrIn' un auto, que csnstituia un verdadero reghinento de Ci'dios, basado principalmente en lo preceptua do en las pscapias Constituciones por que se regia la Un iwersidadL. d"rsmenz6 en 61 por poner de manifiesto la verd:sdera falad (el tkrrnino de que us6 fu6 mucho m&sSIinve) que irnpalienba la anotacih puesta por e1 Secretario e'11 el libso CIP mntricula por lo tocante al afis ant,eeedente de 1758, cn la, que se daba fe de haberse empexado a lee'r las CAras el 9 de Enero. en 4as hosas que les estshn,nsefiallad:is, y que 10s catedrAticos de Instituta y de Gkcreto 10 ha,bian hecho de siete a ocho de la rnafiana, cosa (p e sesulbaSa impracticable e ininteligible,-tales fueron sus palaImT,--(<porque siendo un solo el general de esta Facultad ?e smbss y ZBKPOS rnismos 10s cursantes, no pudieron lees: :E una propia bora)\; y despu6s de smtar este antecedente, ~npetimos,y considerando que eran de primera imposkanv i m las CBtedras de Prima. dispuso que M a s Pe leveran p w 1%rnafiana, por el t'iempo dc hora y media gue les es:;>ha asignado a cada una, una hosa de lecci6n y media de licaeibn, fuera del /<postre\> para resolves 1as dudaa qix pudieran suscitarse as 10s estudiantes y exydamar las inaterias para su mejor inteligencia. En cainbi o, las de Bnstituta y de Decreto se verificarian por la tarde, de -a ~1i~t1-o a cineo y de cinco a seis, respectinmente. 1 w k tenor fu6 sefialando hora para todas Ins re: ;tantres. e 10s curDeelarb, en segundo lugar, que el cornienzs cB ,.que por respecto al afio antecedenke de 4758 , se le ha'nh nnformado haber sido el 9 de Elhero, no podia 1nantenerse m @sa forma, por HnGltiples conslderaeiones; jra porque m i ~e inchian en 10s seis rneses y un dia que aq a pssque
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EXIVEESIDAD D E 6. FELIPE

tampoco se arrnonizaba con lo estatuido respect'o 8, ias vacaciones; por la cud, ordenaba que, de ahi en a d e t ~ i t e , se empezase a leer las CBtedras el dia 16 de A g o ~ t o ,y se continuasen hasta el 17 de Febrero. Dispuso, en tercer lugar, que se observase lo pseseptuado en las Constituciones respecto a que 10s cat tlcos tuviesen cada quince dias conferencias en general de las materias que hubiesen leido despu6s de firascurridos 10s tres primeros meses del curso, .porque e n ese tiernpo ya 10s estudiantes habrian podido instruirse P I 10 que hahian escrito, debiendo frjarse a la puerta del g e a ~ a l las conchsiones que se tendrian, con tres dias de aaaticipacibn, y que defenderfa uno y le argumentarian d m de 10s que allf se nombrasen, a efecto de que todos fu prevenidos. Pas6, en seguida, a sefialar, en t6rrninos rnAs o wenos generales, las materias que habrian de servir de base 2, 10s eatedr6ticos en sus lecturas, con lo que el Rector Bhurnada pus0 de manifiesto la extensi6n de sus conocimienlos en cuantas materias abraxaba la ensefianza superior er aquel tiempo, sin exeluir a6n lo referente a las anatern& ticas. Para dar facilidades a 10s estudiantcs aplicados q w quisiesen acogerse a1 beneficio de 10s llarnados cursiElss o sea, que con dos medios cursos, se ganaba uno entero, dispuso que 10s que quisiesen gozar de este bernefieio, veinte dias antes de que se concluyese el que seguim, acudiesen a1 Rector y diesen noticia a 10s catedr6ticsa respectivos de las Facultades a que perteneciesen pms que sefialasen las horas en que hubiesen de ser las leccisnm. La 6ltima de esas disposiciones del Rector rexdm con el ejercicio de las fumiones de 10s bedeles, a quienes remmend6 muy encarecidamente que, debiendo ser considemdos eomo verdaderss ministros de fe, en las certificacisaes que dieran, no debian apartarse en ellas p ~ nada r de B a verdad, so pena de falsos, sabiendo las graves consecuencias que pudiera tener un informe inexacto, como nulidsd de claustros y otras de este jaez; disponiendo en cuanto 8 sus funciones, que el m8s antiguo asistiese todo el t i e m p ~ de cursos por la mafiana, y el m6s n-noderrro por la tarde; tsndrian limpios y aseados 10s generales, y la semana en que no hubiese fiesta, publicarian en ellos el asueto acostum-

RECTC

brzdo 10s jue, res. Psr BQ demhs, antes de emtsar a1 ejerciC ~ Ode siis f tmeisnes, debfan prestar jurarnento ante el Rectos de g m r d x las constituciones ea la parte referente a elfos, jurarn~ ent~ que renovarim cada ado antes de p i n CiFiaY la l&U ra de las CBtedras. Estc re& UIEII~Q en forma de proyecto fuf, sometido POS el Reetor : L la aprobaci6n del Presidente y enviado por 6ste en vista 211 Fiscal Doctor Salas, quien le prest6 calurosa aprobaci6in, calificBndolo de <<parto del celo del Doctor Ahurnada y d c3 su aplieaci6n e inteligencia en estas materias y conduce:nee a la reforma o creaci6n de esta Universidad, que tan1io necesita, expresaba, de quien la promueva y aghe 10s lentfsimos pasos que lleva para el progreso de 12s tiemelas, g ue desea Su Majestad, clama el pfiblico y a que V. S. debe propender)), le deeia al Presidente. N o par6 5illi la tramitaci6n que se di6 a1 proyecto del Dodo? Ahum ad&, pues se pas6 tambi6n al exanien del Rea! Acuerdo, que no hizo sino abundar en las consideracicries que ju: stifieabstn su inrnediata aprobaci6n; y evacuados ya todcOS esos trhnites, prest6sela Amat y dispuso que el Rector lo pusiera desde luego en prActica. A ese intenlo, come1ns6 Ahumada por haeerlo notificar EL todos 10s catedr6,ticcIS,y COMO se le hiciesen algunas advertenc i s respecto a1 la fecha en que se decia habia cornenzado en el afio precc:dente la lectura de las CBtedras, que en ver4nd habna sidcb la del 1. de Septiembre, volvnendo sobre la deterrninacjhn que antes diera, dispuso que tal fuese el dia de la ap ertura de 10s cursos; y, despu6s de eonferido con Ics catedr:iticos, que feneciese su lectura el dia dos de Marzo, sin intermisih de las vacaciones desde la Septua& h a . Atendiendo, asimismo, a que algunos de 10s catedrhticos tenia1I ocupaciones fuera de la Universidad, que no les permiti:z asistir a sus clases a las horas que se les habia sefialzdc3 , estableei6 las competentes variaciones en e: horario; y, 1por bltimo, que en vista de la epidemia reiriante, de que adolecian tambikn algunos de 10s catedrhticos, estudian tes y ernpleados subalternos, se postergase !a 2p3tu1-a in dicada hasta el 15 de Octubre. En 27 de Koviembre se vieron en elaustro 10s antececlcntes de un iisunto en que intervino tarnbikn el Presidente, que venisl, I~n cierto modo, a ccrnpletar las providencias que Ahumada, amparado por su autoridad de vice-patro-

no, venia poniendo en prhctica, y que ya tocaba muy cle cerca a1 comportamiento de 10s catedr&ticos en el desempefio de sus funciones, pues se trataba nada menos que de un decreto librado en 11 del anterior mes de Qctubre, en que pedia le informase de 10s que leian y asistian a la Universidad y de 10s que no curnplian con estas obligaciones. En su informe, el Rector hub0 de apartarse un tanto de esta disyuntiva para hablar de la clase intermedia de 10s eatedrhtieos que s610 en parte comenzaban <<a farmar algunas materias y a deducir sus conelusiones s e d n las reghs de Escuela)), que no habrian sido otras, a1 deeir del Fiscal, a quien se di6 vista sobre el asunto, que las que el propio doctor Ahumada les habia prescrito. El Presidente, una vez que tuvo en su podes la opinicin de aquel su consejero, la pas6 al Rector a fin de que pusiera desde luego en planta las medidas que aconsejaba, que no elan ofras que 10s apremios y declaraciones de vacantes en caso neeesario para 10s infractores de las Constituciones en cuanto a ellos se referian. En cambio, y haci6ndose cargo de que hasta entonces no goeaban de sus sueldos, dkponia que a 10s asistentes y eumplidores de sus deberes, se les acudiese con alguna cantidad moderada, por via de gratificaci6n; a los de segunda clase, que Uamaba, que se les atenderia conforme a la aplieacih que sigukeran rnanifesO de esperarlo, tando; y a 10s de tercera, finalmente, C Q ~ era &lo les tocaria oir las providemias que habim de tornarse a fin de someterlos a1 curnplimiento de las leyes, deeretos proveidos por el Gobierno y 10s autos dictados para, e1 cas0 por el Rector. De acuerdo con lo que en su decreto ordenaba el Bresidente, el Doctor Ahumada reunib a 10s Gatedraticos para hacerles conocer lo que por.61 se ordenaba, en sesi6n que tuvo lugar el 27 de Noviembre, y aprovecbb la ocasi6n para imponer tambien a1 Claustro de la resoluci6n recaida en consulta que habia hecho a1 Vice-patron0 respecto a la fecha en que deberia entenderse se enteraba el aiio de su rectorado, si seria desde el 9 de Noviembre en que habia sido electo, o desde el 1." de Febrero inmediato siguiente en que s610 vino a tornar posesi6n de su cargo, dando a conocer el texto del decreto reeaido en ella, en que se declaraba como tal esa segunda fecha, con

R E C T O S DE TUL.4 B A d N 1 - DE AHUMADA

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i n & , de que ((sin embargo del notorio celo, - resaba we documento, - con que se ha aplicado a1 establecimiento de dicha Universidad, aun no se ha conseguido ponerla en aquel estado que sea conforme a las intenciones de Su Majestad y mias; desde ahora para entonces declaro que, cunnplido dicho afio, no est$ en estado de proceder a nueva eleccih de rector, sin0 que deberB conservarse en el ejereicio de su empleo, por convenir asi a1 servicio del Rey y a1 beneficio de la causa pGblicaD. DBbasele facultad tambi6n para mantener o elegir nuevos consiliarios y derniLs funcionarios, segiin lo creyese conveniente para que coadyuvasen a la obra en que se hallaba empefiado. Y con est0 puede decirse que de hecho terininaron las actuaciones del Doctor Ahumada en su rectorado; a tal punto, que s610 vemos que reuniera el Claustro casi un aiio m&s tarde, a fines de Septiembre de 1760, y eso., para que se diese lectura a una Real c6dula de 25 de Abri! dcl afio precedente, en la que, acatando lo pedido por el Presidente del reino, concedia el Rey a la Univerd a d una GAtedra de Teologia .de la doctrina del Subtil. Doctor Escoto>),que debia regentar un religioso de San Francisco; y otra, t a m b i h de Teologia, de la del eximio doctor P. Francisco Susirez, que seria servida por un jesuita, como t a m b i h de una Ret6rica, que estaria igualmente a cargo de un mienibro de la Compafiia de Jes6s; habi6ndose acordado por unanimidad, desde luego expresar al Presidente 10s agradecimientos por su gestih, y en cuanto a la lectura de las Csitedras, que 10s que las hubiesen de regentar ocurriesen con 10s discipulos que tuvieren en sus Conventos a matricularlos en la Universidad para cursar ]as Facultades de Artes y Teologia. Tom6 pie de aqui el Rector para insistir en la idea que ya habia indicado antes de lo preciso que consideraba se fundasen dos CBtedras de Artes, a fin de que de ese modo se principiase cada afio nuevo curso; que habia 1110tivado, seglin se dijo, consulta a1 Presidente, y que bien pudiera entonces llevarse fsicilmente a la priLctica, ya que en aquellos dias el Catedrsitico de Lengua se habia allanado, en vista de la inutilidad de ella, a que se le conmutase en una de Artes; a lo que se afiadia, que seg6n el estado w e tenia la Universidad, no consideraba necesario la d e Rethrica, que asimismo podria cambiarse por una de Artes,

UNIVERSIDAD D F S. BELIPE

a cargo de un religioso jesuita, con B o que se enteraria a s : el ntirnero de las tres. Buesta en diseusi6n esta indicaci6n y aunque algunos de 10s doctoses asistentes asintieron a ella, no se llegb a tomar otra resolucibn que la .de dals cuenta de ello a1 Presidente. Y se enter6 todo ese afio de 1760 sin que el Claustro diera sefiales de vida, hasta que a fines de Febsero del siguiente de 1761, convoc6lo el Rector por haber recibids un decreto del Presidente para que se le propusiesen 4as constituciones de la Corporaci6n que mandaba el Rey se formasen, dando a1 Claustro nada mas que el plaxo de ocho dias para que asi lo ejecutase; y en esa conformidad, se procedib a nornbrar a 10s doctores don Alonso de Guzman, catedratico de Prima de CBnones, y don Fernando de 10s Rios, para que pusiesen mano a la obra y viesen las rnodificaciones que pudieran hacerse a las Constituciones de la Universidad de San Marcos, por las cuales, se&m lo preceptuado por el Monarca, se regia hasta entonces la de San Felipe, que pareciesen adaptables especialmente a elln, eornunicando a1 Rector lo que fuesen obrando en la materia, para que, una vex terrninada, se viese en el Claustro, y que como el plaxo sefialado para ella era surnamente angustiado, pidiese el Rector al Presidente se sirviese prorrogarlo, a intento de que se pudiese lograr el acierto qile se deseaba y tan necesario era en asunto de tanta importancia. Tal fu6 el primer paso que se di6 en el dictar de las Constituciones, destinadas a1 fin, despu6s de una larga viacrueis, a no verse jamas aprobadas. Siempre celoso del estricto cumplimiento del buen m B todo con que debia procederse en 10s estudios, el Doctor Ahumada hubo de sadir a la palestra judicial. con ocasi6n de la pretensih sustentada por algunos estudiantes sobse que se les admitiese a gsaduarse de bachiller en leyes. Pu6 el caso que don Fernando Bravo de Naveda, (1lan;lado mhs tarde a regir 10s destinos de la Corporacih), se present6 diciendo que despuks de haber concluiclo sus estudios dc Filosofia y Teologia, se dedic6 a 10s de cAnones y h y e s , tanto en la Universidad como bajo la direccibn de maestros competentes, y que hallandose aprobado en el tiltimo examen de Instituta desde 3 de Diciembre de 1759, solicitaba, se le admitiese a1 grado de bachiller, SL lo que asinti6 el procurador general de la Universidad Doctor Gtiqm&n:

RECTORADOS

DE TULA

BAZAN

Y DE AHUB~ADA

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A la vez que Bravo de Naveda instaur6 igual solicitucj don Bsrnardo Alvaree de Araya. Sa56 a eornbatir semejante pretensi6n el Rector Ahuma&, haciendo presente que por voto consultivo de la Real Audiencia ya se habia declarado que no debian 10s tales estudiantes ser admitidos a grados <<par no haber ganado B o x cursos que requieren las Constituciones,, , cosa que ya se les habia negado, aunque, llevaclo el asunto a conoclimiento del Claustro, se resolvi6 en 61 adrnitirlos por dim votos contra ocho. Pleito que termin6 por auto de la Aaidiencia de 23 de Febrers de 1763, por el que mandaba se cumpliese el que habia diciado el 27 del mismo mes del afio mtmior, que daba por nulo aquel acuerdo del Claustro, iendo, ademis, en esa su resolucih a otros ~ Q estudiantes, don Juan Manuel Vhsquez y don Antonio Torres. La 6ltima sesi6n que habia de presidir el Doctor Ahumada ~ U V Qlugar en 16 de Mayo de ese abo de 1761, y fu6 motivads por un oficio que le laabia dirigido el Presidente inchyendole una Real ehclula destinada a tener, cas0 de aplicsrrae, profunda trascendencia en la marclia y prestigio de Ia Universidad. Estaba fechada esa Real c6dula en 18 de Jsnlk~de 1758, y en ella se disponia, accediendo a una petielh del Procurador general de la Compabiia de JesGs, pars que, con la calidad de "par ahorw, 10s cursos ganados en el Colegio que la Orden mantenia en Santiago sirviesen para graduarse en la Universidad de San Felipe. Con BU vista, el Fresidente Amat diet6 decreto para que infomasen sobre ello el Rector y Claustro, y aquel, a su vea, para que lo hiciese el Procurador general de la Corporaci6n; y estando el expediente en ese estado, se le di6 leetura en el claustra, donde, despu6s de conferida la materia, de un acuerdo se resolvi6 <<suphear de dicha Real chdula pars que se suspendiese su efecto y execucibn, por 10s vieios y defectos que intervinieron en su impetraci6nD; facu~~aamdo a1 Rector para hacerlo asi presente desde luego al Presidente, y, si necesario fuese, ante el Supremo Consejo de Indias.
~

8. Hhllase el expediente de la materia en el volumen 546 de1 Archivo de la Real Audiencia. 9. La insertamos en el comienao del nlirnero XXIV de 10s Documelmtss.

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WNIVERSIDAD DE S. PELIPE

Tal es la primera noticia que sobre un asunto de tamaih gravedad y trascendencia se encuentra en 10s libros universitarios, vacfo que hemos de suplir de otras fuentes. La psetensi6n de la Compafiia de JesGs para que 103 mmos que 10s estudiantes ganasen en su Convictosio de , San Francisco Javier sirviesen para graduarse en Is Gaiversidad habia sido formulada en uno de 10s primeros meses del aiio de 1757, o sea, poco despuits de haberse entablado con regularidad la lectura de las CBtedras. Di6 noticia de xemejante pretensi6n el Doctor Ahumada a1 Rey, manifestando que la Compafiia la fundaba en que la prohibici6n establecida por las Leyes de Indias de que se ganasen cursos en 10s estudios yrivados, debia considerarse taxatira, a las Universidades de Lima y M6xic0, doctrina inaceptable, por ser iditnticas las razones que obraban en favor de la de San Felipe, suplicando, en conchsi6n, se mandase establecer respecto de ella la misma prohibicih. lo Y en cl , mismo sentido escribib t a m b i h dias despuits a1 Atonarea el Presidente del reino don Manuel de Amat. Por cierto que la Compafiia no se eruz6 de brazos ante semejante negativa y desde luego se aprest6 a la lucha que domrdequiera se hablia pretendido negarle la exclusividad de k a dispensaci6n de grados ganados en sus aulas habfa entablaclo, sin pararse en medios para su triunfo. Escsibi6, pues, desde Santiago para que su Procurador general sosSuviese sus pretensiones ante el Consejo de Indias, Q por 10 menos, que se le mantuviese en la posesibn a que aspimba mientras en Espaiia no se tomase una resolucih eon vista de 10s autos que aqui en Santiago estaban iniciadss. Cual fuera el resultado de esa gesti6n lo sabemos ya POF e l extract0 de la Real citdula que dejamos apuntado. 11
10. La carta de la Universidad lleva fecha de 28 de Abril de 1760: s e g b resulta del context0 de la Real cCdula citada de Julio de 1758. No hemos logrado verla, ni tampoco la que sobre el mismo a b t o escribi6 el Presidente a1 Monarca, cuya existencia congta de la misma faente. 11. La solicitud del Padre Procurador de la Compaaia que lo em cnatonees el P. Pedro Ignacio Altamirano, la present6 a1 Consejo de Indias en 25 de Noviembre de 1757, y la inserthmos bajo el niimem XI de 10s Docurnentos. El parecer del Fiscal que recay6 sobre e h , va a continuaei6n de aquGlla, con 10s fundamentos que sirvieron para que se pudera en la Eeal cddulla la clhusula de cpor aliora,, pues que en prhipio, ese funcionario fuC de opini6n que las leyes de Indiws E-

EECTQRADOS DE TULA B h Z h l DE AHTJMADh

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La Universidad, ya lo vimos, no pudo conformasse con sernejante disposicih del Monarca, y de acuerdo eon B o indieado en el claustro de 16 de Mayo, el Rector Ahumada se present6 ante la Real Audiencia haciendo valer 10s vicios de obrepci6n y subrepci6n de que adolecia la Real c6dula. Trab6se ante ese Tribunal una larga litis, en la que junto con cuantas alegaciones de derecho sugiri6 a las partes su respectiva defensa, no escasearon, sobre todo de mano del representante de la Compafiia, las alusiones y ataques un tanto personales y satiricos a1 Rector Ahumada, hmta llegar a suponer que se habian de intento hecho extraviar 10s autos del pleito, sin consideraci6n alguna a la persona del antagonista de entonces, que en afios anterisres habia sido defensor afortunado de los interems de la Compafiia en un pleito de tanta resonzncia como de beneficiosos resultados para ella.. . A nosotros no nos es posible, dentro del plan del presente estudio, entrar en pormenores de esas aJegaciones ; pero no podenios excusarnos de presentar el resumen de las forrnuladas por el Rector Ahumada en carta que dirigi6 a1 Presidente Amat cuando habia ya partido de Chile para tornar posesi6n del virreinato del PerG. Comienza en ella por piiitarle, vali6ndose de una met&fora acertadisima, lo que en el hecho importaba el cumplimiento de lo que en su Real ckdula disponia el Monarca, qmes, le dice, era un cierzo que se dirigia a azotar a esrta reciente planta cuando mhs necesitaba de diestro culitivo y de ben6volos influjos, tiraba a cerrar las puertas que ~ U V Q la dicha que V. E. a1 feliz ingreso de su gobierno abriese para la p6blica ensefianea de las ciencias, y que 10s Catedr8ticos. . . quedasen sin ejercicio . ..>> Y entrando en seguida al examen de 10s fundamentos en que se basaban
ferentes a la concesi6n de grados en Lima y MGxico, se debian aplicar tambi6n en la Universidad de San Felipe, ((conel superior fundarnento de que, dirigihdose la provisi6n principalmente a que no se distmiga la juventud de la asistencia a la Universidad, es m5ts necesaria, esta prevenci6n en la de Santiago de Chile, erigida, nuevamente y dotada por S. M., y que, estando en sus principios, necesita miis que otras para su conservaci6n y adelanttuniento que se prdcure por todos 10s medios posibles asegurar la concurrencia de 10s escolares.. . 12. Bajo el nGmero XXIV de 10s Documentos hernos dado c&da a 10s largos escritos presentados en ese pleito por el representank de la Cornpailia el P. Juan Nepomuceno Walter y el Doctor Ahurnada.

las pretensiones de la Cornpadis para Blegar a producir semejantes efeetos, easo de estimarse, observa que no eran ellos otros que bulas pontificias que databan de m&sde dos s i g h atrhs, que ccnunca pudiera hab6rseles ofrecido a la idea tuviesen execucibn en ninguna Universidad de Espada, las guardan y sacan de sus tinieblas para oponerse in&rectamente a las ereeciones que nuestros &Ionareas mandan hscer en estos sus dominios de Universidades, dejiindolas s61o en el nornbre y evacuBndoles toda la substancia de tales)>. l3 Por fortuna para la buena causa que sostenia el Rector, aqudls Real c6dula llegaba a Chile precisamente en 10s momentos en que el Presidente Amat se hallaba afm en Valpasaiso en visperas de ausentarse a1 Per& y prest$ndole ida obediencia conforme a la f6rmula usada en casos en. que de hecho se tornaba la determinacih contraria, declias6, que en cuanto a su ejecuci6n y cumplimiento, quedaba en suspenso, mientras el NIonarca, mejor informado, no resohiese otra cosa. l4 Far5 eso dispuso, a la vez, que Ahuniada hiciese incontinenti sacar dos copias de 10s autos, U G de ~ ellas para remitirsela a 61, junto con 10s originales, a Lima. Quedaba de ese modo en pie, seg6n el tenor literal del decreto presidencial, la posesih en que la Universidad se h d a b a de no conferir sus grados a 10s que I [ ~ Qhabian seguido en ella sus cursos y practicado las d e m h funciones tas en 10s estatutos. CQ despu6s de su arribo a Lima, Amat hub0 de dar cwenta 81 Rey de los motivos que tuvo para no dar cumpkimiento a 10 que por la c6dula de que tratamos le ordenaba, diciendo en t6rminos bien claros que de 12,s dos causas que del context0 de ella se desprendia haberla originado, eran la una falsa y la otra <(afectada>>, pues 10s autos de la materia estaban terminados y de hecho se hallaban en funciones %asCBLedras universitarias, salvo las mismas concedidas a la Compafiia, que no habia querido desempefiiar segummente para tener el pretext0 que alegaba. l5 Uevado el negocio a conoeimiento del Consejo de Indias
c _ -

13. Este oficio de Ahumada podrh leersefntegro bajo el n. ,233de 10s Doeumentos. 14. Ese deereto lleva fecha 28 de Septiembre de 1761, y va h s e d a 1 fin de 10s autos de la materia (p. 74 de 10s Documentos). 15. La carta del Virrey figura bajo el n. XXVI de 10sDocumentoe.

RECTORADQS DE TULA

EAZLN

Y DE AHUMADA

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despaaks de haberse oido a1 Fiscal, vino en conclusi6n a dictarse la Real c6dula de 4 de Marzo de 1764, por la que se aprsb6 lo obrado en el asunto por Amat, y que, asi, conforme a las leyes de 'Indias,-conviene repetirl0,-no habiaaa de aprovechar ni admitirse <(pararecibir grados en esa Universidad otros cursos que 10s que se ganen con 1%indispensable asistencia a sus aulas,); y pasando en seguida .a hacerse cargo de la noticia transmitida por Amat relativa a la admisi6n de las dos CBtedras por la Compafiiia, que le estaban sefialadas, (<heresuelto, expresaba el Monarc&, que si todavia no las hubiesen admitido, en el sup e s t s & que ya pueden haber reeibido la ordeii de su General para la admisi6n (que era el pretext0 de que una y otra vez habian echado mano para no entrar a desempeftaxlaa), les requirAis nuevamente, como os lo mando, para que resuelvan sin dilacibn, y no admitikndolas, me dareis menta para tomar las providencias que conven$a. . . .
) :

Hba este despacho dirigido a1 sueesor de Amat en la presidencia. Lkase ahora la respuesta que en su cumplimiento envi6 a 1 Rey: c Sedor :-Instruido el Padre Procurador general de provincia de E a Compadia de Jesllas del context0 de la c6dula de 4 de Msrzo de 1764, en que se digna I T . M. mandar se manfenga esta Real Universidad de San Felipe en la POsesiian de DQ admitir para recibir 10s grados otros CU~SOS que los que en ella se ganan, y que se ejeeute lo dernAs concerrniente a las CAtedras del Excelentisirno SuArez y de RetGrica, y admitido en nombre de su Religibn, segGn se les harm concedido por V. M., con protesta de que se sefiia,lar&nsujetos que lax empiecen a leer en esta dicha Real Universidad luego que principien 10s d e m h catedrAticos de su dotaei6n con la formalidad de 10s cursos. Y sustaneiada la instancia con el Fiscal, el Rector y Claustro de la exprresada Universidad, lie aprobado en el Real nomh e de V. M. la aceptaci6n del referido Padre Procurador de dkhas dos CAtedras, a cuyas lecturas dargn cuanto antes principio, por estar concluida la fAbriea material que n9arda en la apertura de sus aulas. Y en cumplimiento
16. Va inserta esta Real c6dula con el niimero XXVIII de 10s Documentos.

RECTQRADOS DE D. ESTANISLAQ DE A N D ~ A E ZABAL Y D. ALFQNSQ DE GUZMAN (5 de Octubre de 1761-9


de Enero de 1764)

HWRRA-

Sale decto a pluralidad de votos el nuevo rector don Estsnislao de hn&a e IrarrBaaba1.-Absoluta esterilidad de su rectorado.-En claust~o de 9 de Noviembre de 1762 resulta elegido para suce derle don Alonso de Guzmh-Estado en que encuentra his Pmdos universitarios.-Recibimiento del presidente D. Antonio Gang1 y Gonaaga en la Universidad.-Dos claustros celebradss en Noviembre de 1763 sobre la wonferencia, del grado de back& JBer y nombramiento del encargado de correr con la direccih de 9% fBbrica de la obra material de la Universidad.

Pashonse, despu6s de la sesi6n en que se habia dads lectura a la Real chdula de 18 de Julio de 1758, no menos de seis meses sin que el Rector Ahumada dictase providmcia algpna, ni citase tampoco a1 Glaustro, hasta que pos fin 10 remi6 el 5 de Bctubre, para dar cuenta de que a1 cab0 de B a s varias veces en que habia solicitado del Presidente B e ss@eplt,ase su renuncia, lo habia logrado, y era, por consigaaiente, BBegado el momento de elegirle reemplazante. Se procedi6 fx~tsnees a votar y a pluralidad de votos sal% elect0 don EstanisBao de Andia e IrarrBzabal, can6nigo de I s Ca-tedssl de Santiago, quien tom6 en el acto posesi6n de la silla rectoralli, psevio el juramento de estilo; y quedando de vice~ e t oy r primer consiliario el Rector saliente, sali6 ePegido para el segundo de este cargo don Antonio Rodripeas, t a m b i h del Coro de la Catedsal, y por no haber atin bsa hiller ex graduados en la Universidad, siguiendo %a costurn -

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UNPVERSIDAD DE S. FELPPE

b e , se designaron CQELO consiliarios menores a low doctores menos antiguos, don Martin de 8rt6zar y don Juan Afdunate. El cronista se ve obligado a dejar en blanco la, administraci6n de ese nuevo Rector, porque en todo el afia de su duraci6n s6lo ocurri6 C Q ~ digno O de recordarse Bs visita que la Corporaci6n hizo a1 gobernador interino del reino D. F6lix de Berroeta luego de su ingreso a1 gobierno; y e n seguida el clauatro que se celeb6 dfas m&s tarde, el 2% de tubre, para, recibirle en la Universidad en eosreqmnncia de esa visita, con el acuesdo que se tuvs en ese mismo acto de obsequiarle eon un grado de gracia, que el Presidente acept6 para cederlo luego a1 estudianle de C6nones y Eeyes 33. Ram6n Zafiartu. Sin m&snovedades que esa, enter6 el doctor Andia su recto~~do en , el cual le sucedi6 por eleccibn verificsda el 9 de Noviembre de 1762, con asistencia de 32 v o ~ a k s , D. ABonso de Guzm&n,catedrhtieo que era de Prima de C h o wes, que obtuvo 20 votos, y quien, luego de posesionarse alli m i s m ~ de su cargo, se procedi6 a nombrar de aegundo csnsiliario mayor (ya sabernos que el primer0 debla serlo el rector saliente) don Santiago Hgnacio Marin y AaGs; y de consiliarios menores, cosa que tenia lugar POT primera vez, los bachilleres, que antes no ISS habfa atin gradcaados en la Universidad, D. Bernard0 Alvarez de Arays y don Fernando Bravo de Naveda. Hizo presente el Doctor Guzman, a rengl6n seguids, que era necesario degir tambi6n procurador general, eargo que habia desempedado hastsk ese msmento y que por su ascenso a1 rectorado q u d a b a de hecho vacante, designAndose por votacih un&saimepara que le sucediera en 61 al doctor dsn Jos6 de urefa y Mena, alcalde osdinario de la ciudad y eatedrAtico interim de Prima de Leyes. Una semana m&s tarde convscaba el nuevo al CBaus$ro, desde hego, a intento de recibir el juramenta a 10s C O I X ~ ~ I - ~ menores, QS y, en seguida, para pones en su conocimiento que d eseoso entonces, que eataba reveatido de nqnel alto cargo, del adelantamiento de 4 a Real Universidad con mhs veras s6n de 10 que siempre abrigara, habia sido su primera diligencia averiguar el eatado de 10s fsprd~s de la Cosporaci6n, que, segtin me que le pas6 el tesorero, no aleanzaban a 1,6

RCCTORADQS DE A I W f A T 3? tCr?>Lh<

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cantidad eon la eual resdtaba impssible atender a B a contin~sci6n de la sbra del General, Hnkiada ya, y mucho menos para, poder eontribnir a Bos eatedrhticss con sus honorarios gesr su asistencia diaria a Bas aulas, sin less caales, ya la pr&ctica lo tenia demostrado, era hposible compeP W ~ al S cabal desempedo de sus obligaciones; escasea que provenia, de que desde rnucho tiempo at& 10s Ofieiales Reales no aeudian a la Universidad con cantidad aliguna de Ea, asignaci6n de 10s c i n ~ o mil pesos que le eorrespondian en e1 IYLIBQ de balanxa; a lo que se segregaba, que hsbi6ndose recibido del gobierno el nuevo Presidenee don Antonio GuiBE y Gonaaga, se acercaba forzosamente el gasto que hsebria que haces para su reeibimiento, y en el tablado y E ~ ~ ~ S consiguiente C Q a la ceBebridad de BQS toms que en su festejo le hacia la Cieedad en la plaza mayor; y que, sabedores de t&!~ ~ S Q ,vieran 10s presentes el temperamento oH a s medidas que ptldieran arbitrarse para salvar esa situaci6n; acsrdgndose que desde luego se requisiese extrajaadiciahente a Ios miembrss de la Junta de Balanaa para que cumpliesen con B o que B e s estaba mandado, y si no se mhiesema buenamente a H a entrega, se les demandase ante el Supremo Gobierno; que en euavlto a B o d e d s , contanado el. Rectos, corn0 contaba, corn la mas ampkia coafian5;a del Claustra, dejaban a su chaidado la disposici6m de I s fiesta en B a forma que en ocasi6n anterior se habaa verificado. No bubo ya otro claustro hasta fin de Febrero dell aho siguiente, en que se disenti.6 E a respuesta de un decreto residente relativo a la facultad que el Rector pudassa tener para proponer, como habia ocurrido CQEP la persona de D. Jose del Coo, examinadores sin CO~CUFSOde la Corporaci6n, resolvi6ndose que semejante temperaments ers el cossecto -y acostumbrado, tanto mAs, cuanto era rnanifiesta, B a falta de examinadores que se hacia sentir y notsria 18 suficieneia del propuesto. P~O~U tambi6n S Q el Rector alli que el catedrgtico de Deeseto don Santiago Ignaeio Masin y AzGa kaabia tornado a su eargo e B de& la oraci6n en e% reeibimiento del nuevo Presideaate, y que estimabse de insticia se le comediese por elas un grads de gracia, corno se esLi86 en el de D. Manuel de Amai, que se le ciib a1 doctor don Francisco E6pea POTel hecho de habes recitado en em acasi6n Pas poeElas, 8 intento de que con 61 gratificase a sra cn6ado D. Esta,nis-

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lao de Recabarren, en yuien concurria no s610 <<el distinmids m&ito>> de ser hijo de D. Martin de Recabarren, oidcas decano de la Real Audiencia, sino t a m b i h su notoria suficiencia y literatusa; propuesta que fu6 aeeptada, a condici6n de que el agraciado tuviera en la Universidad 10s actos de lecci6n pfiblica y secreta acostumbrados. Trascurrido el primer semestre del rectorado del Doc%or Guzm&n, sin mayor novedad que la del recibimiento que se venia anunciando del nuevo Presidente del reino, por tratarse de un S U C ~ S Qtan caracteristico de aquel tiempo y que tan hondamente agitaba a, la Universidad, V ~ ~ Q a oir de boca de su misrno seeretario su relacih: <(Yo, don Pedro Luque Moreno, secretario de esta Red. Universidad de San Felipe, certifieo, en euanto p u e d ~ y ha Eugar en derecho, c6nio h ~ dia y doming0 trece del
1. Aiiadiremos que en otra sesi6n que se verific6 poco despuk se hizo igslal concesi6n a don Pedro de Vivar y Aetia, considerando el pasentesco que le habia ligado a D. Tom& de Aztia, su tio; y que en una de 21 de Noviembre de dicho aiio (1763) expresd el Rector haber eonfiatdo la lectura de las poesias en el acto del recibimiento del Presidente a don Manuel Alvarez, estudiante de Chnones y Leyes, 10 que habia ejecutado, cy juntamente habia hecho una tarjeta en que ide6 un laberinto artificioso con varias poesias en Ioor de dicho seiior Presidente, iluminado y con su marc0 dorado, en que gastarla, no s610 I I I U C ~ Q tiempo de trabajo para la formaci6n del asumpto, sino tarnbit% algunos pesos en la paga del pintor y materiales para su construccj6n; y que, siendo un pobre cursante, que por la orfandad de BUS padres: s610 por su aplicacidn a las letras h a , continuado por su industria y sin foment0 en 10s estudiosn; por todo lo cual solicitaba se le otorgase alguna recompensa; y llevado el negocio a votaei6n, se scord6 concederle un grado de indulto, libre de refrescos y propinas. aunque no del acto p~blico de repetici6n y de la lecci6n de veinte y eplatro horas, para que pudiese acreditar su suficiencia. Yen respuesta, expres6 el Rector que para que 10s Uoctores que asistiesen a1 examen de su reeomendado no echasen menos el refresco acostumbrado, .BI se ofrecia desde ahora para entonces, aunque no se hallase de rector,, de darlo en su casa, por estar inmediata a la de la Universidad: liberalidad que agradecieron 10s presentes, declarando que no era necesaria, pues de su voluntad le hacian gracia al estudiante Alvarez de aquel gasto. Alvarez se gradu6 de bachiller en Leyes el 17 de Agosto de 1765 y fu6 nombrado consiliario menor en 1772, al tiempo de la elecciba del rector D. Antonio Rodriguez; pero, segiin creemos, su carrerz umiversitaria, que tanto prometia, no pas6 mhs all&, sin que llegara, por consiguiente, a aprovecharse de la concesi6n de ese p d o ae doctor.

RECTQRADQS DE A X D h Y DE GUZZ/l.$N

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rnes de Noviernbre de mil setecientos y sesenta y tres afios, como a las cuatro de la tarde de dicho dia, que fu6 %signado para el recibimiento del muy ilustre sefior don Apatanaio Guill y Gonzaga, brigadier de 10s Reales Ej6rci$os de Su Majestad, de su Consejo, Gobernador y Capit& general de este Reino y Presidente de su Real Audiemcia, se juntaron en la casa del sefior doctor don Alonso de: GuamBn, abogado de dicha Real Audiencia, catedratieo de Prima de Sagrados CSnones y Rector de dicha Real Univmsidad, todos 10s Doctores de esta Real Universidad, de b d a s Facultades, orlados con las insignias doctorales y bsslas correspondientes a su profesih; y asi juntos y congegados por citaci6n que para el efecto tenian hecha, pasarm en cornitiva de coches y calesas, precediendo cajas y darines, a1 palacio de dicho sefior Presidente, quien se hallaba con 10s sefiores de la Real Audiencia y el Cabildo, Jus-ticia y Regimiento de esta dicha Ciudad, con cuyo CBZ~CU~SO y de la Nobleza, que asimismo fu6 convidada psr dicho seiior Rector para el acto de este recibimiento en la dicha Real Universidad; para donde, yendo delante las mjas y clarines, las carrozas de los caballeros, el Gremio y Claustro de dicha Real Universidad, el Cabildo y Reghiento y tiltimamente la Real Audiencia con dicho sefior Bresidente, se encaminason, disparhndose, a cortas distancias, tsuenos o voladores de fuego, que con la m6sics de cajas y clarines, hacian muy plausible el paseo. Y linabiendo llegado a la casa de dicha Real Universidad Y emtrado, por el orden con que venian, en la capilla, que se IkaIBaba muy aderezada, colgada e iluminada; tornados 10s askntos prevenidos a 10s Tribunales, Religiones y Noble2 5 , mmd6 dicho sefior Rector pasar la campanilla a dicho mfi~rsrr Presidente, quien habihdola tornado, hizo sefia con dh para el silencio, eon lo que, levantkndose de sus asien40s bedeles de esta Universidad, pasaron a acompaiiar desde su asiento para la cStedra a1 doctor don Santiago k m e i o Marin y Aziia, abogado de esta Real Audiencia 9 catedrhtico de Decreto de esta Universidad, quien, en e h , por tiempo de una hora, poco m&s0 menos, dijo una o m d n panegirica en loa y alabanza de dicho sefior Pseajdente, su anticuada nobleza, distinguidss rneritos y serviCiOS, psopiss y de sus antepasados y progenitores; y concMda dicha sraeicin, s ~ ~ b a i 6B a chtedsa don Manuel AIHISTOR TO RIA

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varez, manteista, que ley6 varias poesias, heehas todas en lnombre de 10s familiares de dicho seiior Presidente y en xu slabanxa; y acabada, se repartieron las propinas y premiw a todos 10s Tribunales por 10s bedeles, y el del sedor Presidente por el Secretario, a quien asianismo se le obsequi6u, como es de costumbre, con un grado de doctor, para que Su Seiiorialo aplique a la persona quefuere de su benepld cita Y tocada la campanilla por dicho seiior Presidente, se ccbncluy6 el acto, y con la misma orden que viniemm salier~n de la Universidad, yendo delante llas cajas y e h rines del Claustro y su Rector, a quien seguia el Cuerpo de Ciudad, Real Audiencia y sefior Presidente; a q u h , dejhdolo en su palacio con la Real Audiencia y Cabildo, continu6 el Gremio a dejar en su casa al dicho sefior Reetor. Con lo que se acab6 la funci6n; y de mandato de dicho seiior Rector y para que en todo tiempo conste, lo pongo por diligencia, y lo firmo.-Fmm LWQUE MQRENB, eecretario Ea ceremonia habia resultado asi tan cumplida mmLo B a que se verific6 por primera vex en ocasi6n semejante, $e qu6 recurses habia echado mano el Rector para COBtearla y aquella otra funci6n del tablado de la plaza y de8 refresco que la Corporaci6n debia dar en 61 a sus hu6spdes el dia de la corrida de toros? Los papeles no lo dicen, pem all6 ir$ pareciendo. En ese misrno mes de Nsviembre, que viene a marex asi el momento de mayor movimients del rectorsdo de Doctor Guzm&n,se tuvieron tambikn dos claustros, en IC que se itratb, en el primero, del r6gimen a que debia @ S I tame la .conferencia)> del grado de bachiller, que se deterrain6 fuese por s610 el Rector, o si le pareciese, en u n i h d e Eos eonsiliarios mayores; y asimismo, que cuando dguno pretendiese el grado de doctor por suficiencia, se reuniese el Claustro para que, sin embargo de ella, d e c b rase ser digm de tal honar: procedimiento que debia en addante tenesse como parte de Ias Constituciones y aimtado al lustre y esplendor de la Real Universidad. En el segundo de ems claustros a que aludiamos y que se celebr6 en el m i m o dia que eI de que damos cuenta, voEvi6 el Rector a haeer reclrerdo de P a insignificante s m a que encopltr6 foranaba el caudal de la Universidad a1 tiernpo de ~GKGX posesi6n del rectorado, eon la mal parecia posiblc
)).

csnt,fnuarr la sbm material de e E B a y ayndar asi a su terTfiinacY6n1cosa indispensable para que, de acuerdo con lo preegptuado pos e l Rey, gudiesen 10s catedsziticos empe3;a,r ;p gozar de sus honssarios; y que ese eztmino hubiera seguids, B no haberse ofrecido 10s indispensables gastos que habria que hacw para el recibirniento d d mevo Presiderite y en lax fiestas de ltosos y alcancias que la Ciudad hacia en la plaza mayor; peps que, Ilegando a continuarse la obm, a 61 no le era posibk desistis diaria y continuarnent,e 8 su inspeeci6ah; terninando por haces indieaci6a para que ese ckaidado se confiase a don Alonsia Lecaros y Ovalle, th caayo celo y actavidad se debia todo P o que se lhallsba edificado, d&ndole amplias facdtades para rmombrar sus auxiliases y gastss lo que 86: fuese ofreciendo sin estas sujeto a m6sde la euentde jurada que rindiese; y el Claustrs tan entusiastarnente sprsb6 la indicaei6n del Rector, que 14eg6r2 expsesade que ai liogsaba obtener la aquiesceneia de don ,Pa%onso,(<haria glorioso el afio de su rectoradox. Pocos dias m8s tarde, el 10 de Diciembre, despu6s de tsatar de un asunto de ckaentas y de la admisi6aa de cierto pseteadiente al grado de doctor, polraiendo con est0 en ps6eticw lo 6ltimamend;e acordado a ese respecto, el Doc50s GuzmAa anunci6 a1 Claustso que su rectorado estaba t~minad hacfs ~ ya dfas, y que, en consecuencia, debfa proeederse a elegirk reernplaxamte, noticia que no habia podldo dar antes por haber e s t a d ~ a cargo del secibimiento del Bxsidente. Y dwspu6s de sefialar dia para elo, se acsrd6 10s Doctores w e el bedel mayor citase en persona a toda~s Y dkse raa6n de Bos que se hallasen enfermos para que el secretario pasase a recoger sus votos.

CAPITULO VI[
LOS TRES RECTORADOS DE DON J O S i ANTONIO MART ~ N E ZDE ALDUNATE.
(9 de Enero de 1764-26 de Eneso de 1767).

1SIecci61 n de rector de don Jos6 Antonio Martinez de A1dunate.-Malos vientos con que se inicia su gobierno.-Pksimo estado en que se ha1laba el edificio de la Universidad.-Designacibn de 10s Doctores que tendrian a su cargo la redaccibn de las Constitmiones.D. Jose Antonio de Vivar y Aziia es nombrado tesorero en reemPla zo de su padre don Jose de Vivar y Rocha.-& reelegido de rector Martinez de A1dunate.-Esterilidad de ese su segmdo rector ado.-Ordena el Presidente Guill suspender el claustro en 2 debia tener lugar su eleccibn en Enero de 1766, en vista de qu ha1serle nombrado para un tercer periodo.-Donativo que se pide a 1a Universidad.-Concddese el gado de doctor a tres abogados a t,itulo de examinadores.-Se autoriza a1 Rector para que contra te la fkbrica de un retablo para la capil1a.-Muerte del Catedr5ttico de Matemkticas fray Ignacio de Le6n Garavita-Terminac56n de la obra material de In Universidad.

En 9 de Enero de 1764 tuvo lugar la elecci6n del reemplaxar:tte de D. Alonso de Guzm&nen el rectorads y se verific6, sin iricidente digno de nota, con asistencia de 38 vocales, de 10s cuales 24 votaron por don Jos6 Antonio Martinez de Aldunate, canhigo doctoral de la Catedsal de Santia,go; doce por el doctor don Juan Jose de 10s Rios y T e r h, y dos por diversas personas; de modo, pues, que no hubo .(zapitulo. Acto seguido se verific6 la designacih del seguntio consiliario mayor, ya que el primer0 y a la vel; la del v:ice-rector, correspondia a1 doctor GuzmAn como
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rector saliente, resultando proelamado don iNaneael Segundo Salamanca. Consiliarios menores se nombsb a los bachilleres don Ignacio SantibAfiex y d~paJuan de Daos Gacitha, y de procurador general a don J O S de ~Ureta, que por el momento era cateds&ticointerins de Prima de Leyes. a Universidad se inieiaba el Con malos vientos para B gobierno del nuevo Rector, pues no habia expirado a h ese mes de Enero cuando el procurador dsctor Ureta di6 menta a1 Claustro de que el Cabildo de la ciudad hsabia acordado impedir que se le acudiese con P a asignacih de 10s cinco mil pesos de que disfrutaba, a causa de las obras pGblicas de la puente del rio y de la traida del agua de Ran26n: circunstancia que le colocaba en un verdadeso conflict~, ya que, por una parte, era uno de 10s regidores del Cabildo, y por otra, acababa de ser honrado con el nombramiento de procurador: cargo que, a esa causa, se veiw en el cas0 de declinar; resohiendo, en consecuencia, admitirle la excusa y nombrarle de reemplamnte a1 doctor don Juan Aldunate, abogado de la Real Audiencial. Tal fu6 uno de 10s asuntos que el Rector propuso a la consideracibn del Claustro en la sesi6n del 17 de Febresro inmediato, a fin de que se arbitrase el modo de asegurar la renta anual de la Corporaci6n, sin quedar expuesta a la contingencia de que se cobrase o no; pues era a todos manifiesto que sin la renta que le estaba asignada de cinw mil pesos anuales era imposible que subsistiese, ni Itlabria con que concluir su fhbrica material, ni despu6s de terrninada 6sta, era tolerable que 10s catedrhticos no gosasen de sus salarios en 10s tiempos en que se ofrecieren obras ptiblicas. Y en vista de todo esto, se resolvi6 que el Procurador general ocurriese ante Su Majestad con las representaciones convenientes, acompafiadas de 10s instrumentos que hiciesen a1 derecho 'de la Universidad, par2 que se la confirmase en la asignacih de esa renta, y quei si por acaso, no se la pudiese enterar en a l d n aco, se 1 s aumentase en otros en que no se gastase m&sde 10s 9,569ro pesos con que el Ramo de Balansa debia eontribuir para
1. Tal fu6 10 de que da e el acta de 30 de En& de 1764; si bien a1 pie de su k x h se halla esta nota del xecsehrio: ~ E s t e seuerds no tuvo efecto, p ~ B r o que no se firmb..

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obras pliblicas, y que para ese efecto se remitiesen a Espafia doscieritos pesos en doblones para las diligencias se hubieren de practicar, facultando a1 Rector para qtle designase la persona que habia de correr con ellas en ] a Corte. Habia, todavia, de por medio otro asunto tan grave C O ~ O ese, que el Rector expuso tambi6n en esa misma se& . I Dijo que, deseoso de cerciorarse del estado de la f6brim material de la Universidad, que se estaba prosiggiendo a su modo de ver en malas condiciones, habiase heeho acornpacar para su inspecci6n del jesuita hermano Juan Hayen, del padre Juan Nepomuceno Walter, de la misima, Brden, muy entendidos en materias de arquitec~ U F R del ~ maestro carpintero Cayetano Oliva y del maest,rs ahafiil Jose Antonio Vargas, del procurador general, del ,qeeretario y de otras personas, y que, de la vista de ojos y examen que del edificio del general que se estaba construyendo, aparecia que era de material de ladrillos sent a d m en barro, con escaso espesor de las murallas, que se t7~ia.n ya en partes desplomadas, y con otros defeetos que remltaban del plano que se habia seguido para la edificacibn, BBeghndose al acuerdo de que se demoliesen las murallas exterisres del general, conservando s610 la interior para cermr el patio; que la portada se dejaseen el mismo sitio que tenia, pero que se extendiera un poco mhs, para que por ella pudiesen entrar calesas a1 patio, y que se fortificasen las expinas de la capilla para trabarlas despu6s con el gene~al. Y. abandonado bste, que las sesiones se verificasen en adelante en la capilla, que podria adornarse con retablo, silleria < y otros proporcionados aparatos,, sin desdcxo alguno del culto, ya que se aeostumbra que en todas las igksias de la ciudad se celebraban del mismo modo las funeiones literarias, gastando para ello el dinero que se habfa de invertir en el general y en la conclusih de los corredores, puertas y ventanas y c(perfeccionar el patio. : ~qu~ eon e esto, concluia el Rector, se podrhn habilitar las rentas de 10s catedrhticos y ponerse en forma 10s estudiosp. cumplimiento de ese acuerdo, se procedi6 a nombrar supeylintendente de la obra a1 maestre de campo don AlonLecaros y a1 carpintero Oliva, y que corriesen con la adminktracih del dinero y la asistencia a la obra, con el s a h b que se estimase justo por su trabajo. Pero sucdi6

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lo que ocurre siempre que se trata de remiendos: al desBaaeer las murallas del general, se encontr6 con que se abri6 una profunda brecha en una y otra esquinoa de 12 capilla, desde lo alto hasta 10s cimientos, que la dejaba expuesta a venirse abajo con cualquier sacudimients de tierra; y como por la vista de ojos que se practic6 nor el jesuita Hayen y el maestro Oliva no se descubriese remedio que la f&brica de dos arcos correspondientes a una y otra esquina de la capilla, hub0 de acordarse que se suspendiese la demolici6n del edificio, y se procediese a construir otra vez el general, facultando a Lecaros (<para que con consulta de hombres peritos y de experiencia, la prosiga, dando a la capilla la mayor firmeza que se paaedai). Bcurria est0 el 10 de Abril, claustro en el que, salvo ese acuerdo, s610 se trat6 de la admisi6n de varios pseten dientes a grados, entre ellos, el religioso de San Juan cl Dios, fray Matias Verdugo, que se le otorg6 para 10s dc licenciado y doctor en Medicina sin el cargo de propinas, .de que le hicieron gracia, atendiendo a su pobreza y la de su Convento, empleado laudablemente en 10s seraaicios de 10s pobres enfermos y beneficio del ptiblico>). Y ya no hubo otro claustro hasta el tiltims Ala de Agosto. Refiri6 alli el Rector que no se habia enviado a Espafia el poder de que anteriormente se trat6, en la esperanza de que la gestih que se seguia para el cobra de la asignacibn universitaria fuese favorable, y que esltaba coneluida, con la declaraci6n de que s6lo se le entsegasen dos mil pesos para continuar la fAbrica, sin dereeho B redamar de las cuotas atrasadas, y que 10s cinco mil pesos se darian en adelante, cas0 que hubiese sobrante en el Ramo, despu6s de pagarse la asignacih a la Ciudad. Ese resultado implicaba, en verdad, un desastre para las justas pretensiones de la Corporaci6n, y l e ahi que se volviera il, skpelar a1 recurso a Su Majestad anteriormente acsrdsdo y que en lugar de 10s 200 pesos que se debian remitar al apoderado en la Corte, se aumentase esa cantidad hasta mil. No termin6 esa sesi6n sin una nueva propassici6n del Rector. Teniendo presente, dijo, que en un afio o a,fm y medio m&s, estaria terminada la fAbrica material de la, Universidad, que era lo que estaba entorpeciendo el curso de lias Cgtedras y el establecimient'o de 10s estudio~, @was

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$mbas que no se podrian regir por las Constituciones de la gTniversidad de San Marcos en esta de San Felipe, y que si bien en tiempo atr& se habia iniciado la fornnaaci6n de ellas, habia sido con la aceleracih a todos mtsria7 le parecia oportuno formarlas de nuevo, comisionanndo para me trabajo a dos miembros del Claustro que fuesem entendidos en la materia y conocedores de las pr&cticasseguidas en otras Universidades; aprovecha,ndo, a la vez, P a oportunidad del nombramiento de apoderado expensado que se iba a nombrar para la Corte, a fin de que reeabase para ellas la aprobaci6n del Monarca. Nizose tarde en la relacibn de todo y se acord6 entonces continuar la sesi6n para el siguiente dia primem de Septiembre. Asi se hizo, procedikndose en primer lugar B 9% designaci6n de 10s que habian de encargarse del trabajo, que por u n h i m e parecer fueron 10s doctoses D. Jose Clemente de Traslavifia y don Juan Verdugo, ministros de la Real Audiencia; don Alonso de Guzrnhn, vice-rector de la Universidad y catedriLtico de Prima de CAnones; d m Josd Valeriano de Ahumada, rector que babia sido en afios anterisres ; y don Pgnacio Poveda, catedr6tico de Demeto. Para el cas0 de excusa o impediment0 de alguiao de 10s lnombrados, entraria a suplirles don Juan Francisco Larrain, regidor perpetuo del Cabildo, y don Manuel Segundo de Salamanca, consiliario mayor de la Corporacibn.

Acto seguido se tom6 el aeuerdo de no otorgar en lo de adelante grados a titulo de examinadores o de suficiencia, en atenci6n a que la Universidad contab3 y-a con el suficiente nlirnero de doctores que pudieran sewir para dmrnpedar aquellas funciones, y que, asi, qyienquiem que 10s pretendiese tendria que pasar por 10s examenes y aprobaciones prevenidas por las Constituciones de Lima. Y, por liltimo, se determin6 conceder amplia f a d t a d a1 Rector para que pudiera nombrar persona de su satisfacci6n que representara a la Universidad en la Csrte. Transcurri6 lo restante de ese afio sin otra nowdad, hats el 7 de Enero del siguiente de 1765. Reunido el Claustro, anunci6 el Rector que era tiempo de que se pertsaw en la persona que habia de sucederle, pues estaba ya para enh u s e el afio de su administraci6n7 exhortando a 10s [are-

n era de estilo, a que se fijasen en un seeula~ para el cargo de entre 10s muehos eon que eontaba, y citando para la sesibn del mueve de ese mes, a l P a s euatro de la tarde, en que habia de tener lugar la elecci6n, resolviendo el Claustro que 6sta se postergase hasta el 25. Manifest6 tambi6n el Rector que era necesarlo proceder a nombrar tesorero, cargo que se hallah vaeante pop muerte de don Jos6 de Vivar y Rocha, que lo habia servido desde I s ereceibn de la Universidad por nombramiento del Gobierno; acordhndose a9 respecto que le su cediese su hijo el eapithn don Jose Antonio Vivar y AsGa que se ofrecia tomar a su cargo el aleance de 1300 pesst que habia resultado en contra de su padre, para irlo descontando de su sueldo y oblighndose a dar fianaa basta por cinco mil pesos, que en adelante se observaria como regh invariable, quedando especialrnente encargado el Broeurador general de dar aviso de la insolvencia o muerte de alguno de ISS fiadores para que se le seiialase reemplaaante y no corriesen peligro de perderse los escitsos fondos con que contaba la Universidad. Bor 69tim0, aprovech6 el doctor Aldunate la ocasS6w de hallarse reunido el Claustro para darle noticia del fallecimiento del doctor don Santiago Ignaeio Marin y Azba, catedrlitico que habia sido de Deereto, y proceder, en consecuencia, a declarar vaca esa Chtedra. Tal como se habia resuelto, el 25 de Enero (1 reunia el Claustro, en nljmero de 32 vocales, para p a ]la eleccih antes anunciada del reemplazante del doetor Aldunate en el rectorado, resultando del escrutinio que se le volvia a elegir casi por unanimidad, ( ( p e s de 10s treinta y dos votos que fueron 10s vocales,-refiere el secretario,los treinta de ellos fueron por el dicho sefior doctor, la que, publieada por mi, fu6 de general celebracibn y aplausoB, relevlindole de prestar nuevo jurarnento. Acto continuo se procedib por votos secretos a la designaci6n del vicerector, que recayb en el doctor don Fernando de 10s Rios, y de segundo consiliario mayor, en don Josh de Ureta y Mena, depositario general de Santiago. Terminada de este modo la sesibn, se diS parte de la elecci6n a1 Qidor Decano. encargado del Gobierno por auseneia del Presidente. Nada m8s est6ril que ese segundo afio del rectorads del doctor Aldunate, a tal punto, que durante todo 61 s6h

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se d e b r 6 una sesi6n, en Junio, y bsa, para tratar simplemente de si se admitia o no a1 grado de bachiller en CBy Leyes a don Bernardino de Echabarrieta2. Que el Claustra se desinteresaba t a m b i h por 10s negocios de la CorPporaci6n, bien lo manifiesta el hecho de que a esa rinica sesidn s610 asistieron 18 doctores. Per0 m&s extrado todavia puede parecer el hecho de que:, B pesar de no haber siquiera dado seiias de vida durante ese period0 de su segundo rectorado, el presidente d m Antonio Guill y Gonzaga mandase suspender la elecci6n que debia tener lugar el 23 de Enero de 1766, por deereto fechado tres dias antes, dando por fundamento pwm ello el que por propia experiencia le constaba <el celo J- eficaz anhelo,, del doctor Aldunate y el Cpropender con el mayor empefio a verificar la finalizaci6n de la obra material> de la Universidad. Y el Claustro, a1 prestar obe,decimiento a ese superior mandato, le expres6 por su parte a 1 Rector su agradecirniento por <<el empedo y eficacia con que se habia dedicado a1 adelantamiento de la obra material>. Vino en seguida la elecci6n complementaria de vicerector, que recay6 esta vez en el doctor Ureta y Mena, y en reemplazo de &te, para consiliario mayor, en don Francisco del Trigo y Le6n. Como procurador general, se design6 a% mismo doctor Ureta. Un mes m&starde, citaba el Rector a1 Claustro para psner en su conocimiento una carta que habia recibido del Presidente, a la que se acompaiiaba una Real orden, feeha 25 de Septiembre de 1764, en demanda de un donatrim uoluntario, que contribuyese a aliviar la desmedrada siluaci6n del Erarjo Real, por causa de 10s crecidos gastos que habia demandado a1 Monarca su viaje de Ngpoles ;L Espalijia, la filtima guerra y la boda de la infanta doda Maria. kuisa, uacreditkndose a1 mismo tiempo, con el posible esfueszo, el amor y lealtad que le profesamos en estos reinos>>. Per0 aquello importaba ir a golpear las puertas de quien tenia apenas para si: a la vista estaba que 1s asignaei6n concedida a la Universidad se empleaba toda
2. Recuerda el Doctor Rios en su Diario (p. 17) que Echabarrieta tux70 su funci6n pfiblica para el grado de doctor en Chones el 29 de Julio de 1767, y hasta cuid6 de anotar el titulo de su disertac i h . Dim m8s tarde (17 de Agosto) pudo apuntar tambidn la de fray h h t o l?uenzalida y de varios otkos frailes.

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TNIVERSLDAD DE S . FELIPE

ep~ su BBbrica material, sin que se acudiera a 10s catedrAticos eon sus suelidos; que el Glaustro lo eomponian muchos eclesi$sticos y seedares, en general de muy cortos remrsos, y que, en tales condicianes, paramanifestar de alguna, manera su devoci6n y fidelidad a1 Monarca no le quedaba a la Corporaci6n otro arbitrio que poner en ventla tres grades, que d preeio de entonces importaban 600 pesos, y que si por el momenta no hubiese interesados a ellos, toinam el Tesorero a inter& igual suma, con la obligaciiir de pagarlos cuando se verificase esa venta. , No hubo ya otro claustro hasta mediados de Julio, y se eelebrit corn0 rnanifestaci6n de la buena voluntad del Rector para eon tres abogados que pretendian el gsado de doctor a titulo de examinador en reemplazo del que tenia don Santiago Ignacio Marin de Poveda, reeient'emente fallecido. Larga frs6 la disertacibn que sobre el particular hizo el Doctor Aldunate, combatiendo en t6rainos, generales aquella pretensibn, que si en tiempos anteriores pudo ser admisible, por la falta que de doetores examiwadoT ~ Sse hacia sentir en la. Universidad, no convenh otorgarb C U ~ R ~ya O ese m5rnero de doctores ascendia a veinte y c h m ; y llevado a1 fin el asunto a votaeibn, se declarii par mayoria de votos que el Claustro 110 tenia facultad para dispensar 10s extimenes prevenidos en las Constitueiones. Salvo una sesi6n que hubo en Septiembre y que se ~edujo a la admisi6n a1 grado de doctor en Teologia a fray Tom& Cristi por rnitad de propina y en vista de su notoria idoneidad, como poco antes se habia resuelto tambi6n respecto de fray Francisco Mongabfi, ambos de la Orden de Predicadores, siilo tres m$s tuvieron lugas en P o que restaba del tiempo del rectorado del doctor ABdunate, y de poca importancia. En la primera de ellas, celebsada el 31 de Octubre, anunciiise la muerte del doctor don Santiago de Tordesillas, catedrtitico de Prima de Leyes, y, en xu eonseeueneia, la vacante de su Chtedra, posterghdose 3 s fijaei6n de edictos para su oposici6n hasta la conchsicin de8 general, donde habian de tener sus actos y elecciones 10s opositores. btuvo tamrhih el rector la autorixaci6n necesaria pass que ajustase con [Link] artifice la eonstrucei6n de un retablo para E a capilla, que Ilevase la efigie de San Felipe,

LOS T R E S RECMRADOS D E ALDTTNATE


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c~mo patrbn y titular de la Universidad, corno tambi6lrr que se fabricasen para el general 10s asientos sihrla, correspondientes para poder recibir a 4as rnuehas personas asi eclesi&sticascorn0 seculares que, adem& de las del Gremio y Claustro, corprrian a 10s actos paiblicos y literarim Y ya no hubo otra sesi6n hasta el 22 de Enero del afio siguiente, en la que se anunci6 la muerte de fray Ignaacio de Le6n Garavito, catedrAtico de MatemAticas, y la consipiente vacante de la cktedra, reservhndose poner 10s edictos para su oposicibn hasta la terrninaei6n del gQ'nerd, tal COMO se habia resuelto sespecto a la de Prima de h y e s ; hieose gracia de la rnitad de ldts propinas para que pudieran graduarse en teologia al c14rigo don Juan Manuel Mardones y a fray Agustin Canseco, del Osden de 10s Ermitafios, per0 sin que pudieran excusarse de 40,s actos y e x h e n e s dispuestos por I L a s Constitucibnes; y con esto, pasbse a tratar de la indicacibn que formulaba el Rector sobre que se diese regla fija para el establecimiento, r6gimen y m6todo que se habia de observas en 40s estudios de la Umiversidad, acordando todos !os presentes, una voce, que aqu6l nombrase ocho Doctores, cuatro te6logos y claatro juristas, para que se ocupasen de la forrnacib de8 reglamento del caso. En ese mismo dia 21 de Enero celebr6se tarnbi6n ohro claustro, que habia de ser el filtirno que presidiera el doetor Aldunate, y en el que, despu6s de manifestar que pos fin d cab0 de tantos afios se veia terminada la obra material de la Universidad, le parecia que &a se hallaba en el cas0 de manifestar de a l g h modo su gsatitud a1 maestro, de campo don Alonso de Lecaros, superintendente de I a o h , que por tantos afios la habia dirigido con su personal asistencia; y el Claustro, teniendo este antecedente en mira, acord6 que se le coneediese un grado de indulto de doctor, perpetuamente, para que de 61 gomse l a persons que nornbrase, c<dejandoa su arbitrio ]la eBecci6sl de BQS Patronos y de la Linea Q Lineas que designare para que entren por su orden, y de esta suerte se inmortalice con la %brica la memoria del celo de dicho se6os don Alorpso~~. Quedaba, de este modo, cumplid~ el objeto primordial que se habia tenido en vista para mantener en su puesto durante tres periocios consecutivss ELI Rector Mdunate, Y cuatro dias rnhs tarde de Haber hecho aqtael anuneio, Iba el Claustso a nombTarle SUCWQT.
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en reftido capitdo sale elegido de rector don Jose de Ureta y Mena.-

Auto que dicta luego de comenzar su gobierno formalando quejas por no haiberb acudido con el refresco varios de 10s Doctores p d u a d o s en el Gltirno tiempo.-Acu&rdase nombrar %poderado especial en la Code para que gestiosle el ~ u ~ ~ ~ p l i g l k de i e lo nt~ prec~ptuado xerca de la cuota que conespondfa a IELUniversidad en el mmo de baPanm.-$e resuelve que en BQ de adelante el importe de 10s grados se separtiese en propinas entre 10s [Link] de 10s religiosos para que se les sdmita 8, 10s grados mayores con s6lo el pago de cien pesos.-&glarnen$o que sobre el particular propone el doctor Martinez de AIdunate por comk%n del Glaustso.-Noticias biogrhficas de este personaje (no&).--1eretensi6n de la Orden de San Francisco para admitir con el gradis de doctores a cuatro de sus miembros en calidzld de reemglszantes del catedrhtico del Subtil Escoto.-El Provincial de 10s Dcminicos solicita para su Convent0 la Chtedra de9 Ang6lico Doctor Santo P'omhs.-Se concede habitaci6n a1 bedel en el edificio miversitaria-Sobre la provisi6n de las Ghtedras; de Brima de h y e s y de Deereto.--Se termina la fhbrica de I s Casa Universitaria.--Fray Juan Barbosa, catedstitko de S a n b Tomlts.-Car&cter general del rectorado de Ure'ca y Mena.

h s antecedentes con que contarnos para rederrir ]la decci6w de rector verificada el 26 de Eneso de 1767, o sea, dos dim despu6s de haber enterado el tercer afio de su rectsrado don %os6Antovio Martinez de ABdunate, inrducena a erees que para ellla hubo cstpitdo, tan estsecho en sus resultadss, que el candidlato triunfante don Josh de Ureta y M e m obtuvo veinte votos de entre 10s cuarenta doc-

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tores que se hallaron presentes en %el claustro, sin que del libro de Acuerdos respectivos conste cual fuera su rival. Pera I s que callan 10s documentos universitarios lo sabemas por anotaci6n del Doctor Rios, quien en su Diario apunta que Ureta triunf6 <<par exceso de dos votos, sobre su cornpetidor don Manuel Jos6 de Salamanca. De conformidad eon la ordenanza, qued6 de vice-rector y primer c~nsiliiario el Doctor Martinez de Mdunate, y habi6ndosa procedido a la elecci6n de las personas que tendrian lox dem6,s aficios, sali6 por segundo consiliario mayor don Juan de Mdunate, a pluralidad de votos 10s bachikres don Manuel Alvarez y don Besnardino Echabarrieta para consiliiarios menores; y COMO por la designacih de Urets resdtaba ?a vacante del cargo de procurador general que desempeiiaba, en votaci6n secreta y por mayosfa de votes f d designado para sucederle el abogado don Martin de Ortfiaar, destinado a tener m8s tarde una figarraci6n muc h mayor. , %26 Gomenz6 el nuevo Rector su gobierno con un auto de Abril, e$ el que, vale la pena de notarlo, *hue diet6 el 1.0 se limit6 a forrnular quejas por no haberle acudido con el refreseo preceptuado varios de 10s Doctores que en ese Gltimo tiempo se habian graduado, disponiendo que para remediar ese abuso, que importaba un verdadero despojo de Pa, regalia que le otorgaban las Constituciones, que el Seeretsrio notificase a todos 10s que en adelante se presentasen en solicitud de grado, que 410 fahasen a ella, so pena de que no serian oidos en la lecci6n secreta de prueba, ni admitidos al grado., Seis dim m&starde, reunia por primera vez el GBaust r s para poner ensu conocihiento que, seg6n noticias que tenia, el Gabildo pretendia hacer novedad en ]la entrega de 10s cinco mil pesos asignados a la Universidad en ell ram0 de balanza, a pesar de las reitesadas declaraciones as a1 respecto por la Junta de ese mmo, novedad csnsistia en que se le entregasen prirnesarnente 10s pesos destinados a las obras ptiblicas ; autori&$ndole pare que con testimouio de los autos obrados en la materia, infsrmase a S.M. a fin de que se sirviese ordenar, una ve% por todas, que debian cuwphse sin rernisih las providencias Bibsadas al efecto por esa Junta; y que para atemder a

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ansderado en la Corte y enviarle hasta 500 pesos. . ;&uantus mutatus ab illo! podriamos exclamar aqui a1 ver semejante actitud del Cabildo, siendo lo peor del cas0 que esa negativa se venia repitiendo de tiempo at&, se&n se reeordarh, y parecia ya sistemhtica. 'TT a tal punto resultaba por esos dias extemporiinea y abusiva, que la propia, Real Audiencia erey6 llegado el momento de poner 10s hcchos en conocimiento del Monasca en una extensa nota, en B6e. que, despu6s de hacer la historia de las peripecias por que habia pasado la subvenci6n que a la Universidad le fpe6 asignada del ram0 de balanza en la Real c6dula de su feandaei6n, hasta llegar a1 punto de la novedad a que se referis el Rector, le decia: (cpero ni a6n con esta providencia parece que se aquieta el Cabildo y Regimiento y queriendo consumir todo el psoducto del ram0 en las obras pfiblicas y que se suspenda en el todo la contribucih de 1%Red Universidad y vuelvan a parar las leccionesy CUFSOS, 30 que no parece conveniente ni de justicia, pues una vel; pussta la Universidad en toda su formalidad, debe continuar sin interrupci6n, pues de otro modo se perderian 10s estudios, se malograrhn 10s designios del mismo Cabikdo, que con tanto anhelo solicit6 en 10s principios la fundaci6n de &ha Real Universidad . . .>> Y a este tenor sigae el Tribunal exponiendo otras consideraciones en el mkmo sentido, que por obvias no hemos de repetir. El rector Ureta, por su parte y en obedecimiento del seuerrdo del Claustro y defensa de 10s intereses de la Corgsraci6n cuyos destinos le estaban confiados, escribi6 tambi6n a1 Monarca, quien, como era de esperarlo, por Red ckdula de 3 de Mayo del afio inmediato siguiente de 1768 disponia que el Bresidente ccestuviese muy a la mira>> del! cumplimiento que se diese a lo que ya tenia ordenado sobre la materia y comprobase la verdad de lo que el CabiMo (cpretenda persuadir que necesita para sus gastos y &pas, ocultando o minorando el importe de sus propios y adbitrios.. En resumen, pues, las cosas quedaron en que
1. Esta interesante carta, por todo extremo elogiosa de 10s reWltados que se habian logrado con el estableeimiento de la Universidad, que hallamos en el Archivo dehdias, v a integra bajo el n. XXIX de 10s Documentos.
HISTOR TO RIA.

top.-:gsstos que demandase dicha gesti6n, pudiese nombrar

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despu6s de satisfeclios 10s 9,500 pesos a la Ciudad, se acudiese a la Universidad con 10s C~IEO mil de su d s t a c i h . ' El tiempo vendria a demostrar que no habria de ser esa la 6Ptima vel; en que la Corporacibn tuviese que bregar para que se le pagase lo que en el rapno de balanza B e estaba eoncedido. -h", Antes de finalizar el claustro se vieron 10s expedientes e varios aspirantes a grados mayores, a quienes, por su psbregia o por pertenecer a Ordeses religiosas, se les limit6 a cien pesos el rnonto de las propinas con que debian contribuir; materia que ocupb tambikn la mayor parte de4 que se verificb, sin que hubiese otro intermedio, en. 6 de Julio, para entrar en seguida a tomar resolucibn que rnodi6cabs el regimen imperante hasta entunces en la materia. Hixsse presente, en efecto, que desde la ereccibn de la Universidad se habia venido aplicando el importe de B o s derechcas de g-rado hasta el nximero de cuarenta para su fAbriea material; que ya pos esos dias, y estando 6sta easi completa, ese n6rneso aleanxaba a mAs de setenta; psr 10 cual se determin6 qye dssde ahi en adelante se suspendiese esa aplicaeibn y que el importe de 10s grados se repartiese en propinas entre 10s doctor^; y todavia m&, que pues el nfimer0 de 6stos era <(competente)) en ambas Facultades, que el valor de los grados de backmiller, licenciads y doctor fuese <<par ahom)), de 500 pesos: disposicih que empexarfa a ponerse en pr&ctim desde el primer0 de Enero inmediato, limitando su valor a los que se presentasen a, pedirlos desde luego a B o s mi~mos doscientos pesos e~ que estaban estimados hasta entonces, pero con catidad de ser estrictamente personalex, y que para que esta modifi~acih Ilcgase a noticia de todos, sc fijasen carteles en 4as puertas 6e la Universidad y en las esquinas de la plaza mayor. Par Gltimo, para temr norma fija a que ateneyse en el repasto de las propinas, se determin6 eomisionar para que liciese el reglamento respeetivo a1 doctor dor, D Martinez de Alduaate, oidos p alcalde de corte de Audiencia, a quien abonaban especialmewbe para semejante

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eomisibn los muchos aiios que habia regelitado chtedra en -*P a Universidad de Snn Marcas. Con esta noticia, biern pronto ocrxrrieron no pocos religiosos ag~stinosy dominicos en solicitud de que se les admitiese a graduarse en Teologia por 1%cantidad n-Linima de eien pesos, alegando t ~ d o ssu pobreza, accediendose respecto de algunos en votaci6n secreta; y tomando pie de otras solicitudes semejantes, se present6 el Procurador general deriunciando CQMO abusiva y contraria a lo preceptuado en Pas Gonstituciones de aquella Universidad esa alegacibn de pobreaa que se pretendfa a titulo de ser miembros de Ordenes religiosas, pidiendo que de una vez por todas se atsjase. Y en esa mismz, sesibn, el Rector liubo de denunciar tam-bi6n el desarden que se experimentaba en las r6pEicas que debian haeerse en Ins funciones de 10s graduandos, psr excusarse los rn6s de 10s Doctores, quedando, psr em, a cargo de 10s euatro examinadores menos antiguos; C Q ~ Q ta,mbih la falta de orden que se observaba en el presidir de tales funciones, por no ser licit0 a cualquies ~ O C ~ Ode T la Faedtad, si no es quefuese catedsAtico, y por impediment~ de &os, a algumo de 10s examinadores de la Facultad: todo lo eual pedfa rernedio para poner a la Universid-ad <(en toda su iormalidad)),segfin la expresih del Reeks. Volvi6 entonces el Claustro otra vez sus O ~ S Shscia la persona del doctor Martinez de Aldumatepara que dictase lambi6n en estos puntos la resoluci6n que le sugiriese su larga prhctica era Lima y su particular esmero en favor del mismo CSaustro, en P a inteligencia de que lo que resolviese se tendsis por ley, no par st que quede,-expresrba ese acuerdo,-enteramente atajado el paso st 10s que intentaren entrar en Is de adelante con rebaja de propina, y que sepa cada seiiior Doctor su obBigaci6n para que no haya faEta en la &plica,s, ni exceso en presidir>>. U el doctor Martinez de Aldunate pus0 manos a !a que se le pedia y dos meses m&starde, el 25 de Septiembre, presentnba su reglamento de propinas y el m&k d s que debfn seguirse en aquellas mstterias, que se Bey6 POT dos veecs csnsecutivas en claustro celebrado el dia icdieado, en el que fu6 aprobado, sin otra dee8asacicin que

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la de de comenzar a rep$ lo relativo a las propinas desde el dia primero de Enero pr6ximo. Pero la sesiijn, que habia comenzado a las cuatso de la tarde y se verificaba en la capilla de la Universidad continu6 todavia por bastante tiempo m&s del gastado en la doble lectura de ese reglamenlo, para ocuparse el Glaustro de otros asuntos ligados muy de cerca a 10s estudim. Fu6, primeramente, de la pretensi6n formulada ante el Superior Gobierno por el Sindico general de la Orden Franciscana para que, en vista de haber obtenido el grado de doctor en Teologia el ex-provincial fray Sacinto Faenzdida, a causa de su nombramiento de catedrjtico del Sub3. El trabajo del Doctor Martinez de Aldunate, que vino a formar parte del c6digo universitario, si asi podemos llamarlo, lo insertamos integro bajo el nlimero xxx de los Documentos, y de 61 nos hemos a valido para dar a conocer el r6gimen imperante desde entonces en P contribuci6n de las propinas, de que tratamos en el capitulo VILI de este libro. La persona de su autor, una de las mhs respetables de nuestro period0 colonial, es acreedora a que le consagremos alguna ligera noticia. Don Doming0 Martinez de Aldunate fu6 natural de Santiago, hiso del maestre de campo do2 Juan Felipe Martinez de Aldunak, oriundo de Pamplona, y de dofia Juana Barona. Hizo sus estudios de Derecho en Lima y despuhs de haberse recibido de abogado, sirvi6 A i 10s cargos de agente fiscal de la Real Audiencia y de abogado de1 Santo Oficio y las Chtedras de Digesto e Instituta. En 1.0 de Julio de 1748 le nombr6 el Rey oidor supernumerario de Santiago, dispenshndole que sirviera en el distrito de una Audiencia de donde era natural, cargo de que se recibi6 el 24 de Abril de 1749. Por muerte del oidor don Gregorio Blanco Laisequilla, entr6 a ocupar su lugar, en 1772. El Conde de Superunda le design6 para fiscal de la Renta de Tabacos, habiendo concurrido eficazmente a su establecimiento. Arruinada la ciudad de Concepci6n a causa de un temblor de tierra, fu6 comisionado para arreglar la fundaci6n de la nueva ciudad, y cuando el presidente don Antonio Guill y Gonzaga pas6 a la F'rontera a celebrar un parlamento con 10s indios, le llev6 en su compaiiia en calidad de auditor de guerra. Fu6 tambi6n superintendente de la Casa de Moneda de Santiago, puesto en el que le confirm6 el Rey en 2 de Diciembre de 11768, habiendo tenido a la vez a su cargo varios otros ramos del servkio pliblico. Promovido al fin a la fiscalia del Crimen de la Real Audiencia de Lima en 1776, no pudo ir a servir ese destino a causa de una parhlisis que le habia sobrevenido tres aiios antes, por lo cual hub0 de solicitar se le dejase en su patria, donde falleci6 el 10 de Abril de 1778. Se cas6 en primeras nupcias en Lima con dofia Petronila de Acevedo y Borja, de la cual tuvo dos hijos, y d e v e de su matrimonio con doiia Micaela Guerrero y Carrera.

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til Escsto, de que se le habia hecho merced por el Rey a su Religihn, se admitiesen cuatro de sus religiosos a1 mismo grado, para suplirlo en cas0 de enfermeclad o de otro justo impedimento, pues que tall era la prhctica que se seghlia en la Universidad de San Marcos, que era la que servia de modelo a la de San Felipe. Y a ella se accedi6, Y ya verernos las dificultades que con ese motivo se suscitaron mzis adelante. * Presentaba la otra solicitud el Provincial de 10s Dominicos para que se concediese a su Convent0 la Czitedra del Angklieo Doctor Santo Tomzis, tanto por no existir basta entonces el n6mero competente de ellas de Teologia, mrno porque se hallaba establecida en la de San Marcos y las doctrinas de aquel Santo estaban recomendadas p ~ el r Monarca; y que, por lo demhs, debia correr en su dotacibn y- en todo igual a las de Prima y Visperas de Teologia. 8y6se ssbre el particular la opini6n del Procurador general, y con lo que expuso y considerando que el estableeimiento de dicha Chtedra no podria menos de redundar en el aprovechamiento de 10s cursantes de esa Facultad y en el mayor aumento de las letras y lustre de la Universidad, se inforrnase a1 Vice-patrono con 10s autos para que, a su vez, lo hiciese a S. M. a efecto de obtener su consecucibn. No tard6 el Presidente en dirigirse a1 Monarca para dark cuenta de 10 que sobre la materia habia dispuesto. Despubs de referir que la CBtedra del Doctor Escoto, que debia servir un religioso franciscano, estaba ya corriente desde ese aiio, <<graduzindose el que se nombr6 para regentasla. (que, acabamos ya de verlo, fu6 fray Jacinto Fuensalida)
[Link] aqui el oficio del Presidente en que comunica el hecho a1 Xey.--crSel?or: E n cumplimiento de la Real c6dula de 25 de Abril de 1759, y hallhndose ya cuasi concluida del todo la fhbrica material de esta Real Universidad, siguiendo la instancia la Iteligi6n de San Francisco acerca de la CBtedra del Subtil Escoto que por ella se concede de la Real dignaci6n de V. M., oyendo a1 Fiscal y substanciada la materia, determid, en S del preaente mes, declarar que la expresada Religi6n gozase en dicha Universidad cuatro grados para otros tantos doctores, a mhs del catedrhtico, a ejemplo de lo que se acostumbra en la de Lima; y en cumplimiento de mi obligaci6n lo hago presente a V. M. con el testimonio de 10s autos seguidos en el asunto, a fin de que, en su vista, se sirva resolver lo que sea de su ssberano amdo.- Nuestro Sefior, etc. Santiago de Chile, 21 de Octubre de 1767.-Don Antonio Guill y G0nzaga.x

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y que las dos destinadas a la Compadia no tuvieron efecto por causa de su ex'eraiiamiento, <<me pareci6, dice, subrogss en su lugar otras dos de Santo Tom&s,para que, habiendo las aecesarias en la Uraiversidad, pudiesen alli ganar sus cursos 10s estudiantes de Teologia, pues, por falta de ellas, frecuentaban mhs las aulas de la Corrrpafiia. A este fin,miade-mand6 se reeogiesen al Convictorio de San Javier 10s eolegiales, bajo la direcei6n del Rector y pasantev cl6rigcs que le tenia destinados, y que se estableciesen kas referidas dos C&tedras de Santo TomAs . . . Tomaron pie de esa resol.uci6n del Presidente 10sProcuradores de la l'dereed y de San Agustin para repl resentarle que pues con la creaci6n de @sa CAtedra eran ya bastantes ias de Teologia, se ereasen dos de Artes para s i , ~ ~ Religiormes, con lo que se evitaria que, habiendo upla sola er, la Universidztd, se dilstasen BOS ctmm a tres afios, con perjuicis de 10s estudiantes. Elevada la propuesta, a infor3 Clawstro, acept6 sin vacilar que se erigiese l a de San6s;y que, cas0 de estableceme las que solicitabar 10s zgustinos y mercedarios, ni ellos ni 10s dolninicos tampoco, pudiesen oponerse a Eas otras de cremi6n original, rescrvAndolns para el Clero y Doetores seculares. Y las cosas quedaron en este estads mientras no hubiese resoluci6n sobre el asunto e n la Csrte; eso si, que, por su pmtc, el Presidcnte se adelantaba a emitir su opiniibn, dicienrdo: Artes, por B a erecci6n no bay m&sque una;seria conente afiadis otra, eon que sada a y anedio pardria empezarse un nuevo curso, aunque el ector y Claustra piden una tereera : dudo que pueda haber nGmero bastante de cursantes para cada afijo)>. Tom6 t a m b i h conocimiento el Claustro de un iitulo despachado por el Presidente, fechado en 6 de Mawo de ese ado, por el mal nombraba a1 cl6rigo don MigueI 3 h regui catedrAtico de la CAtedra de Lengua, que habia v a cad5 por falleeirniento del doctor don Doming0 de In Barrera., y se acord6 admitirle desde l ~ g o en caiidad de tal.
) >

5. La carta del Presidente lleva feeha 17 de Noviembre de 1767. v a inserta bajo el n h e r o XXXI de 10s Doenmeratos. 6. En la carta del Presidente Guill y Gonzaga que acabamss de citar, se halla el siguiente piirrafo relativo a esta cktedra, que sale la pena de leer: ((...una de Lengua de Indios, a ~ g r estudio o no hay quien

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En ese mismo claustro se vieron varias solicitudes de pretendiexhes a grados con rebaja de propinas, otorghndoseles a algunos religiosos hasta por cien pesos; y como se volviese de este modo a repetir lo que de antes se habia tenado y declarado ya por intolerable abuso, orden6 el Claustro que a1 pi6 de la acta de la sesi6n se insertase la vista del Fiscal y providencia librada por el Real Acuerdo en 10s autos que sobre esa materia habian seguido dos religiosos agustinos, como rnedio de cerrar en absoluto la puerta a sernejantes pretensiones. Finalrnente, se pus0 remate a aquelia larga y labsriosa sesi6n aceptamdo la indicaci6n del Rector para que se diese a,B Bedel mayor una sala que se hallaba en el rinc6n del claksstro, frente a la puerta falsa del Convent0 de 10s Agustinos, que era una de las que habian de ocupar 10s estudiantes aunque necesaria por el momento, abri6ndole puesta para la calk y el solar, para que por alli entrase y s a k e su familia, <<teniendo sjlo para el patio principal una puerta reservada para que pueda entrar y salir al repars y cuidado de dicha Real Universidad y sus aulas>>. EE: digno de reeordarse lo que por estos diss estaba QCUrriendo en la provisi6n de Chtedras. HaIlhbanse vacas la de Deereto y la de Prima de Leyes, aqu6lla desde mediados de Sep$iesnbre del alllo anterior de 1766, por muerte de su catedrhtico D. Santiago Tordesillas, y la segunda, desde 2 de Elrzero de 1'165, tarnbi6n por rnuerte de quien la servia, D. Smtiago Ignacio Marin y Aztia, y se las habia dejado sin proveer hasta entonces porque se consider6 que 10s saIarios que les estaban sedalados era preferlble reservarlos pesa atender a la terminaci6n de la obra material de la Universidad. ' Mas, persuadlido el Rector de que era ya tiempo de atender a su provisibn, por auto de 1."de Sepse aplique, ni parece tan necesario, porque tOdQS10s que habitan entre espaiioles hablan el castellano y lo aprenden luego, aiin 10s que salen de s'rls tierras, donde tienen idionia propio; por cuyo motivo he mandado,--eoncluye,-al catedr%tico que lea Teologia moral, mientras no haya, c0m0 sucede hasts ahora, quienes estudien la lengua chilena,. 7. Tal es io que asegura el Presidente Guill y Gonzaga en carta al Rey, fecha 10 de Diciembre de 1767, que es el documento que nos sirve para la redaccidn del presente phrrafo, porque nada hallamos a1 respecto en 10s libros universitarios. Puede consultarse integra bajo el na5rmero XXXII de 10s Documentos.

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."

tiembre (1767) mand6 fijar edictos por el t6rmino de tlrep ineses para que se verificasen las oposicion,es, y estaba ya para vencerse, cuando se presentaron ante el Presidenlte. s e g h 6ste lo refiere, <(suplieandolo prorrogase a mi arbitrio, porque, de lo contrario, a falCa de opositores, si@ darian de Claustro, y sin el rigor del'certamen literarios, Sustanciada la instancia, contintla refiriendo Cuill y Gonzaga, con el Fiscal y dictamen de este Real Acuerdo, concedi dos meses m&s para que se verifiquen sus pruebas y para cdmar la inquietud de la mayor parte de 10s dockores que propendia a este recurso)) ; y, a modo de cornentaris, afiade que <(sineste indulto, hubiera faltado el msyor estimulo de la aplicacibn y se hubieran dado las vams a quienes disfrutasen mayor favor o mayor suerte, desmaymdo el desvelo en las tareas literarias, ni se ihabituarian al trabajo, ni se adelantarian 10s estudios, tlnica causa de la creacibn de las Universidades,,. Ya veremos que se pasaria todavia casi un ado antes de que llegase el moments de proveerlas. Otro asunto de que el Presidente hubo de dar cuenta tambien a1 Monarca en esa ocasih, fu6 c6rn0, mesced a las estrechas providencias que diera para que la renta asignada a la Universidad le fuese cubierta, coil toda regulaxidad y el haberla aplicado por entero a la obra material, se habia logrado que ccquedase el general (tiltirno reseo de su fiibrica) en proporcih para el examen de sus gradss y para la oposicih de sus CBtedras>>. U con este motivo, oportuno ser& recordar las palabras del cronista don Vicente Carvallo y Goyeneehe, que apreciando el edificio universitario, que por sus ojos pudo ver, nos iniorms que <<la obra es de buena arquitectura, con las correspondieamtes salas para las Facultades que se ensedan, espaciosa capiih para las funciones ptiblicas, y una lucida fachada con un escudo de armas. . .>>
Q:

8. Cokcci6n de Historiadores de Chile, t. X, p. 40.

La descripcibn completa del edificio la hallarh el lector curioao en las p%ginas 136-140 de 10s Documentos, y mhs adelante (pp. 243-245) entre 10s comprobantes de la carta del rector don Jos6 Antonio Err&zuriz a1 Rey, feeha 9 de Febrero de 1798. Con vista de ella, quisimc delinear plano, pero no se pudo, porque f d t a en aquel anexo algw frase, omitida, quizbs, por el copista.

RECTORADO DE D. JOSh DE: URETA Y BIEKA


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@bra resultaba esa de grandisima transcendenc i a para 1%vida de la Universidad, porque a contar desde ese momento, ya iba a llegar el de que 10s catedrAticos cornenzasen 8 gozar de 10s sueldos que les estaban asignados y de B a a s que basta entonces se habian visto privados por la preferenk atencih que debia prestarse a la conclusih de 1% fhbrica material. Y salvo el claustro que se tuvo el 16 de Diciernbre (1767) para admitir corn0 catedratieo de la Catedra de Prima de Santo Tomas de Aquino a1 P. maestro y doctor fray Juan Barbosa, del Qrden de Bredicadores,9en virtud de nombramiento que le extendib en primer0 de ese mes el presidente don Antonio Guill y Gonzaga, lo en las OS sesiones que se tuvieron enDiciembre y en otra de 6 de Enero del afio siguiente de 1768, todas ellas destinadas ; t ocuparse del otorgamiento de grados, nada mas hay que recordar del rectorado de Ureta y Mena; y por lo que de 4 hemos visto, puede considerarsele casi en su totalidad des9. Fray Juan Barbosa era hombre distinguido por su saber y que habfa corrido ya por entonces mucho mundo. A t i t d o de fundador de 'la Chtedra, daremos aqui algunas noticias biogrhficas suyas. Habia nacido en Santiago y era hijo de don Juan Barbosa y de dolia Beatriz Moreau y Pastene, cuarto nieto del celebre general de1 Mar del Sur el genov6s Juan Bautista Pastene. Despu6s de haber desempefiado por mhs de diez afios en su convent0 las Chtedras de Artes, de Teologis escolhstica y moral, y durante ocho regente de estudios en Santiago y Concepci6n7fu6 nombrado teblogo consultor del ConciIio diocesan0 de Concepci6n celebrado en 1743. Fu6 examinador sinodal en Lima, Quito, Popayhn, Cartagena, Panamh y Trujillo y en la Metropolitana de Santa Fe del Nuevo Reino de Granada. En la Universidad de Santo Tomhs de esta liltima ciudad se gradu6 de doctor en Teologia y tuvo 10s cargos de visitador general, secretario de C h a r a y te6logo consultor del Prelado. De regreso en Santiago, se le confirieron en la Universidad 10s grados de iicenciado y doctor en Teologia el 16 de Febrero de 1756. 10. Pendiente como se hallaba de la resoluci6n del Monarca la eonsulta que sobre creaci6n de Chtedras soiicitada por 10s Dominicos Y de que habia dado cuenta en su oficio de 17 de Noviembre (e ese afio, volvi6 a dirigirle otro, fechado el 7 de Diciembre, poniendo en su noticia el c<haber determinado posteriormente, en virtud de ]a ley, proceder a el nombramiento de catedrhtico de Prima de Teo1ogia,.

tinado B tratar de negocios de intereses en favor de 10s r$$icos y doctores de la Universidad.

11. Estimamos que bien vale la pena de recordar la eparvadas de grados que se concedieron en esa ~ l t i m sesi6n a del rectorado de Useta y del eonsiguiente reparto de propinas que le sigui6, en que por votos unhnimes y conformes declararon que debia hacerse de todo el dinero cons&pado del afio pasado de sesenta y siete segGn la antigiiedad de los mi,smos Doctores y en la misma conformidad que lo dispuso g detemnin6 por comisi6n del propio Claustro el sefior doctor E). Domingo Martinez de Aldunate),. ki6ase ahora la n6mina de 10s que se aeogieron a1 indulto de grades, pagando s610 200 pesos, antes de que entrara en vigeneia el nuevo reglamento que 10s elevaba a 500. Don Francisco Javier y don Ram6n de Rozas; don Francisco Regis del Castillo, don Juan Antonio Zafiartu, don Doming0 Salamanca, don Manuel Gitrnez, don Juan de Dios Herrera para uno de sus hijss: don Juan Serrano para un hijo o descendiente legitim0 de linea recta, don Jeritnimo Rurtado para up1 kijo de su mismo nombre; artrtin 9 0 ~ 6 de Earrain para uno de sus hijos; don Tomiis Lima ; el capitan don Manuel de Mata, para un sobrino que tenia esiudimdo; don Jose de Almandos, don Nicolhs de la Cerda y el generd don Juan Francisco de Earrain para un hijo s u p , nieto o biznieto; fray NicolBs de Silva, dominico; fray Ignacio Delso, agustE~o; y el doctor don Francisco de 10s Blivos; entotal, por coazsiguiente, 18.

REGTORAQO

DE D. GREGQRIO DE TAPIA Y ZEGARRA.


arm de 1768-4
de Febsers de 1769)

Refiido eapftulo para la elecci6n de Rector.-Se declara al fin el tsiunfo del doctor don Gregorio de Tapia y 2egarra.-Deereto del Presidente en que, entre otras cosas, se disponia que 10s estudiantes del Convictorio de San Francisco Javier tuviesen SUE rxkmenes y actos piiblicos en la Universidad.-Inaugur~c~itn de 10s cursos el 1." de Septielmbre de ese alio de 1768.-Tabla de 10s eapitulos y obligaeiones de 10s cursantes en la Universidad.Re4aei6n del claustro de! 23 de Septie4lbre.-Discusiones sobre la calificaciitn de votos.-Pleito que origina la provisih de la Cl'etedra de Prima de Leyes entre 10s Doctores Martinez de AIdunate y don Hilario Cisternas.-Real ckdula en favor de la obra lazeornodo. Pyobabilismi, en la que se condenaba la doctrina del re4 Rector gieidio y tiranicidi0.-Dos interesantes resoluciones que e sdicita del Moaarea.-U1tima reuni6n del Claustro que presidia el Doctor Tapia.

Enterado el aiio del rectorado del doctor Ureta, se reuni6 el Clszustro el 26 de Febrero (1768) pars elegide SUCCSQB". No recuerdan 10s aaales universitarios contiends tan refiida c ~ ; m o result6 esa y que se trab6 entre dos miembros del G Q ~ de O la Catedrd de Santiago don Juan Jos6 de 10s Rfos y Terhn y don Gregoris Eealagio de Tapja y Zegarm, con incidencias tan curiosas y caracterfsticas de aqueil k n p o , que motivaron se diese notieia de ella al mislyio Monarca por el Rector de ?a Universidad, la Red AudEetaeis 37 e 4 Presidente en persona, y que ha sarvido de tcma a ~ G C I ~ : cronis-tas ~ C E para heir sus dotes Hitera-

I12

UKIVERSLDAD DE S. FELIPE

rias. Su relato por extenso llenaria no pocas pdgimas, que vendrian a ser simple repetici6n de lo que el lector haBlarB contado en aquellas fuentes originales mucho mejor de lo que nosotros pudikrarnos liacerlo. BBstenos, prses, eon referir que proclamado por el Rector Ureta el resuitads de la votacih, se contaban 33 votos por Tapia y 32 pos Rios, si bien entre aqukllos se habia escrutado uno que aparecia marcado y que, seg6n las Constituciones, no debia computarse . Aleg6, pues, Rios que habia ernpate, y quiso tomar desde ese rnismo mornento posesi6n del rectorado, pretensi6n que no acept6 el Doctor Ureta, rnaaaifiestamente partidario de la causa de Tapia, quien, d E moslo para elogio suyo, no habia asistido a la sesi6n. Justo sera recordar tambihn que Rios di6 su voto a un tercero. Las cosas en este estado, ambos candidatos inmediatamente se presentaron alegando mejor derechs por las razones que exponian ante el Vice-patron0 ; y habihdose oeurrido en grado de apelaci6n ante la Real Audienacia,, expresaba el doctor Rios, sin decir la causa, sucedis que de ese tribunal formaban parte 10s doctores don Doanahgo Martinez de Aldunate y don Juan Verdugo, que habian votado en la eleccibn, quienes, a1 parecer, se inchaban del lado del doctor Tapia, y de ahi que su contendor solicitam del Presidente Guill y Gonzaga que adoptara el temperamento que tuviera por conveniente para evitar esa emergencia. Ese alto funcionario, que habia estado mal de salud por esos dias y no habia asumido por tal motivo paste
1. Vdanse esas piezas bajo 10s nGmeros XXXIII, X X X V I y XXXVIII de 10s Documentos. La relaci6n de esa contienda universitaria, hecha con vista de 10s autos por don Miguel Luis Amunhtegui, podrii el lector dame el placer de saborearla en las nueve phgims de que consta en 10s Anales de la Universidad de Chile del mes de Enero de 1874, o en La Revzsta de Santiago, del afio anterior. 2. El doctor don Fernando Antonio de 10s Rios, deudo segmramente del can6nigo de su apellido, en la phgina 20 de su Diasio, dib una breve relacibn del acto y dice a este respecto: cy porque no se descubriese la rnaldad del voto, 10s rornpi6 el Rector a1 tiempo que se habia pedido se registrasen. . .> Debib agregar que Ureta hizo pedaaos 10s votos, pero que, por rara casualidad, no corri6 esa suede precismente el voto marcado. Agreguemos, sin embargo, en sbsequio d e 3 1 andista, que a1 hablar de la pssesi6n que Tapia tom6 el dfsl 5 , dice que cfu6 un recibimiento muy plausible,.

RECTQRADO DE

I).

GREGQRIQ DE TAPIA Y ZEGARRA

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a,&va en la controversia, luego de tomar conocimiento del escrito del doctor Rios, procedi6 a dictar un auto, en 4 de Febrero, en el que, despu6s de manifestar el estado de exaltaci6n a que habian llegado 10s Bnirnos por esa causa y que apasionaba ya a la ciudad entera, nombraba a1 oidor decano don Juan de Balmaceda para que, trasladhdose a 1% Universidad, hiciese citar inmediatamente a1 Claustro y proeediese a dirimir la contienda, echando a la suerte a cual de los candidatos tocara el triunfo. Hizolo asi, y se encontr6 con que el Bedel mayor, que era el encargado de practicsr Bas citaciones, <<se hallaba en carnpafia)>,segfin la fmse del secretario designado para reemplazarle. Reunido el Claustro, orden6 el Qidor que se fuese en busca del Doctor Tapia, que no habia asistido, si bien por medio de su apoderado el doctor don Francisco Boza acababa de presentar un escrito en que protestaba de la reuni6n que se verificaba, temeroso de que en ella se tratase de la elecc i h , y ofrecia decir de nulidad de lo que se obrase, alegando que todo el negocio estaba pendiente ante la Real Audiencia. El representante del Presidente proveyb con un redondo no ha lugar y orden6, a la vez, que se procediese it dar cumplimiento a lo mandado por aqu4, a cuyo efecto se pusieron doce papeletas en un cBntaro, diez de ellas en blanco y las dos restantes con 10s nombres de 10s candidatos R~O ySTapia, que fu6 sacando un muchacho de corta edad, y B e cup0 la suerte,-reza el acta de la sesi6n,-a dicho doctor don Gregorio de Tapia, a quien, por no estar presente, maaad6 su Seiioria a1 Vice-rector le diese la posesicin a1 dia siguiente: todo lo cual pas6 sin la menor contradicciibn de la parte de dieho doctor don Juan de los Rios TerAn, antes si, expres6 la obedecia y celebraba recayme en un compafiero que tanto estimaba )>. A I dia siguiente se cumplia con lo dispuesto por el &dsr BaImaceda y se daba la posesibn del rectorado a1 Doctor Tapia, a quien en seguida acompafiaron en la vi&a que hizo al Presidente y luego hasta dejarlo en su casa. Dfas mAs tarde, se procedia a elegir segundo consiliario can6nigo tesorero de la Catedral don Estanislao Andia e h r r h a b a l , y en votacibn muy apretada, COMO procuFador, a don Fernando Bravo, y en iguales condiciones, de consiliario mayor a don Fernando de 10s Rios, en claus-

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UNHVERSlDAD DE S. FELIPE

kro tan C O ~ C U F ~ ~que ~ Q , se celebr6 con asistencia de 59 doctoses. Para el dia 28 del mes de Abril que entraba, hubo el Rector de convocar a claustro para dar cuenta de un decreto del Presidente relativo al Colegio Convictorio de San Francisco Yavier, en el que, entre otras disposiciones toeantes a sus maestros y alumnos, se disponia que 40s exhmenes y actos p6bhos de 10s eolegiales se Luviesen en la Universidad. DespuGs de diseutido el asunto, se acord6 por la mayoria, de lox doctores asistentes que DO ~610~ S Q Sestudiaantes y 10s manteistas que en dkho @olegio hubiese, sino tam 10s de 10s conventos de la ciudad, cearrhpliesen con lo que en aquel deereto se disponia, eon ealidad de que, ante cosas, se matriculasen en la Universidad declaraam Pacultad a que se destinaban, y p r ~ i el o pago a1 secsetario, por 10s gramAticos, de medio red, y 10s restanates, de LIB. real. Resultaria engorroso enumerar 10s trhmitm que %Labiaque seguir para la design n de los examinadores a acibn de sus exAmenes, que tendrian; que en erranto a P 10s de Ibgica y fisica serian de media hora; lox metsfisicos de una hora, y en P a misma proporcibn! para 10s te6log~s y legistas; y a este tenor, una serie de disposiciones tscantes al lugar en que se venifieah el exaiaen, 10s f ~ i c i ~ n a rios de la UDiversadad que debian presenciarlos, un ver&3,desO r e ~ h l e l l ~ o en , UnhB pdabI'.%, CUYO C O n O C i E l k I I t Q pcrr menor no reviste importancia.
3. Hablando de estas elecciones, refiere el Dmtor Rfsa en su Diario (p%ginlz 21) : ~1768, 19 Febrero.--PraB la eleeci6n de prseurador de 1%Universidad en don Fernando Bravo, y qued6 litigiosa P a de consiliaris mayor entre Pacheco y el Ido&or Nos,. 4. Ese deemto, fechado en 7 de B&arzo de 1768, fu6 obra, en realidad, del oidor Ba'hnceda, que habh si& cornisionado especi p ~ el r Presidente GuiU y Gonzaga para e1 arreglo de1 Convictorio. PUB notifieado al Rector el 27 de Abr2. Les autos originales de la4 materia obrm en nuestro psder. Corns complemento a ests detesminaci6m sobre 10s exhmenes d~ 10s azlu~~in~s de ese estableeirniento, asadiremos que err Diciembre di I?'ao, d rector don Jos6 Manuel Mardones ocurriit ante el Oidw parc hecede presente que con motivs de haber eorrido 4 a WQB de que en la Universidad se negaban B ndmitir a examern a sus n1umnos, cinco de 10s m$s %pro%.e6hadOS, en s61o el tkrrnino de &a y medio, haMan ade@do la beta,; y que, a ese pass, bien pronto seria necesario ceirar el Colegio; que era-v<s-ta de ello, si3 habin apersonado a1 Rector, per0 que sn ucposterior allanamientm no b h i a bastado para aquietar el movi-

RECTORADO DE D. GREGORIO D E TliPIA Y ZXG.4RRA

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No asi, justo ser& reconocerlo, respecto a1 (m6tod.o de estudios que se seguiria en la Universidad, que fu6 aprobado en el primer claustro que se celebr6 en seguida, irm meses y medio mzis tarde, y sobre el cual tendrernos ocasi6n de seraparnos en otra parte de este estudio. Una quincena despu6s, el 1.0d.e Septiembre, se reuniarz el Rector, 10s Catedrziticos de todas Facultades y cuantos estudiantes se Jnallaban rnatriculadss para CQmenmr a dar cumplimiento a ese plan de estudios con la apertrara de 10s cursos; <(y habiendo subido a la CAtedrapeza el acta de la funci6n,-el doctor D. Vicente A ~ ~ s c Q , pr~bitero, hies una arrogante oraci6n latina, de cerca de una hora; y babi6ndola acabado con todos aplausos se l e y e r ~ nen p6blico y en presencia de todos 10s capitulos que se eontienen a la obligacib que toea a 10s cursantes segtin el nuevo establecimiento de estudios>>. He aqui, ahora ( p o ~ p nos e parece que no podemos amitir su conocimiento,) euhl era, C Q ~ se Q la llam6, la d h b l a de 10s capitulos y obligaciones que tocan a los cursantes de ests Real Universidad s e g h el ~ U ~ V establecimien Q to de estudics que se ba,Pla aprobado en Claustro pleno, p9r3, que, arregkindose a, ~ U O S ,ganen curses que los apsovechen para 10s gmdos:
I D ~ ~ producido C I

en el Colegio con. el primer susurro; y de ahi, que solkitara se prefiriera a sus alumnos en 10s ex%menes en la Universidad a 10s estudiantes particulares o manteistas, COD la preciss condicibn que n unos y otros se exigirfa declaracibn jurada del respeetivo preceptos de estar preparados deboidamerrte para el examen. Y previa la opini6n del Fiscal, asi lo ordenb Balmaceda, no sin protestas de8 vicerwtor don Fernando Bravo de Naveda, que creis se vuheraban cob esa medida atribuciones privativas del Rector. P despugs de otras ddigemias, visto el expediente en el Real Acuerdo, en 6 de Maya de 1772, ia.f se detemin6. (Autos originales en nuestra biblioteca). 5. Lo insertamos, por lo demhs, integra bajo el nrirnero XXX'$IHI de 90s Documentos. 6 . Don Juan Vicente Afimsco, seg6n consta, era argentiao, y en l a Universidad de San Felipe se gradub de iicenciado y doctor en h5logia el 1.0 de Jnnio de ese d o de 1768. Curs6 tamhien keyes, y WSQO hubiese ya rendido su examen de Instituba y le fdtase el ialtmo Pam graduarse de bachiller en esa Facultad, aleg6 el haber sido w t o r de esa Oraci611 para que se le permitiese rendkIo antes de cumpIido el thnino, cporque estaba precisado, s e g ~ n decia a 1 Claustro en 23 de septiembre, a pasar a P a ciudad de Fuems Aires a oponerse a la eaQongEamagistral., lo que se le conced;6.

* Primeramente, desde el dia primero de Septiembre hasta el filtimo de Febrero ha de haber conferencias una, hora antes de las Avemarias, sobre todas las Facultades, que se alternarh por el orden que en otra tabla separadat se fijarB en las puertas del General, y se tendrtin todos 10s &as, except0 10s domingos y jueves de cada semana en que no haya otro dia de fiesta inmediatamente. <cLos fil6sofos deben asistir a las conferencias de Uuiea y Fisica y MatemBtica, a las de Medicina y Matemia . ticas; y 10s mkdicos y matedticos a las mesmas. (Los teb'nogos deben asistir a lax conferencias que tuvieren 10s CatedrBticos de Moral, de Escoto, de Santo Tom & ~de , Maestro de las Senteneias y de Prima de Teollogia. <<Los juristas deben asistir a las conferencias que tuvieren 10s Catedrtiticos de Instituta, Decreto, Prima de CBnones y Prima de keyes, y se previene a todos 10s sobredichos cursantes, que completando diez faltas en un a f i ~ a las funciones que respectivamente les estiin asignadas, B~Q se les pasarB el curso. <(Laconferencia la ha de defender el estudiante que seiialsrh el Catedrhtico a quien toea, y todos 10s demiLs que estuvieren matrieulados en aquellla Facultad han de ir indiferentes, para que el mesmo CatedrBtico elija dos que propsnga sus argumentos en el mismo acto. <<Los dos meses Gltimos del curso asistirhn todos 10s cursantes, sin distincibn alguna, todos 10s dias, exceptuados 10s jueves y festivos, dos horas antes de las Avemarias, para que, ocupada la primera en escribir cada uno dos cuestiones a1 CatedrBtico que se le seiialare, que ha de sesvir para sustentar actos pdblicos, se ocupe la segunda en la conferencia. <<La conferencia que en el tiempo de estos dos meses se reduce en leer de veinte y cuatro horas, lo que ejecutarkn 10s cursantes fil6sofos, m6dicos, mat emBticos, teiilogos y juristas de primero y segundo afio de curso por el tiernpo de media hora; y 10s de tercer0 afio de curso para adelante, por el tiempo de tres cuartos de hora, que durarh la repeticibn, despu6s de haberse picado puntos el dia antes en la Facultad, que por el mesmo orden alternativo CQrrespsndiere a1 estradiante que h e r e seiialado para eIh por el Gatedriitico de turmo.

reapl Curso

EECTQXdDO DE D. GEBGORIO D E TAFIA T ZEGARRA

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<<Se advierte que para que 10s estudiantes pasen de a otro y t a m b i h para graduarse de bachilleres, hsn de presentar certificaciones del Bedel mayor y de 10s Gntedrhticos a cuyas funciones deben asistir, de haber pntaaalmente concurrido a las sobredichas conferencias; y que para recibir el grado de bachiller ha de preeeder un e:iamen de dos horas, en que defiendan treinta y tres con&siones que pondrhn en tabla, 10s fil6sofos de Lbgiea, Fisics y Metafisica; 10s tehlogos, sobre las cuatro partes de Santo Tomhs; 10s juristas y canonistas, sobre los cinco J,iibros de 10s Decretales; y 10s dem&s cursantes, sobre lax respeetivas Facultades >>. U para que este reglamento pudiera tener sin excusa aplicaci6n, se mand6 leer en presencia de tocios 10s estudiantes, que se reunirian a1 efecto en ese dia en que se atbrim las Escuelas; que se sacasen copias de 61 y se remitiesen a 10s colegios y conventos, y que un ejemplar se fijase en las puertas del General. Como ya en dos ocasiones anteriores hubiese sido consultado el Claustro sobre si 10s Doctores y estudiantes gsaduados en tiempo de la vacanlte de las Chtedras de beyes y de Decreto podian tener voto en ellas,-duda que se habia originado desde que se produjo la de ambas, en 1764 y 1765, por la muerte de 10s doetores don Santiago Marin de Poveda y don Santiago Tordesillas, respectivamente,- y ya por dos veces se hubiese diferido la reso1uci6n de ambas dudas, mandb el Rector a1 Bedel que prorediese a citar a 10s 59 doctores que se hallaban entonces en 1 s ciudad para que a ese efecto se reuniesen en el claustrs que debia tener lugar el 23 de ese mes de Septiernbse. Gsst6se la primera parte de la sesi6n en resolver dos expedientes de aspirantes a grados, para entrar en seguida a ventilar la duda propuesta de antes por el Rectori y una vea expuesta por escrito, se procedi6 a leer un memorial del Procurador general por el que pedia se sobreseyese en esza resoluci6n, por estimar que no era facultativo del Claustro hater las declaraciones de que se trataba; y en seguida, otro c k don Wilario Cisternas, que decia de antemano de nulidad de lo que se resolviese, porque en la forma en que se desamllaba 1a materia venia a constituir un mer0 incidente en el expediente que seguia sobre su admisi6n a la oposie i h de una de esas Cktedms. Pidib entonces la palabra
~.-[Link].

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UMVERSIDAD D E S. FELIPE

don 3osB Antonio Martinez de Aldunate, canhigo doctoral, provisor y vicario general del Obispado y catedrGtico de Instituta, para combatir las tesis que en ambos escsi$os se sostenian, afirmando que, pues la provisi6n de esas CBtedras se habia acordado postergarlas hasta que estuviesen corrientes las rentas de la Universidad y hubiese con ell0 mayor estimulo de parte de 10s opositores, no era de creer que 10s que se habian graduado durante ese lapso 10 I-nicieran con el Bnimo de votar; de donde es fhcil @olegin\ que se sabia ya quienes de esos graduados durante el tiempo de las vacantes se inclinaban a favor de 10s candidatos a esas CBtedras, y sin duda adversos por lo que tocaba a1 doctor Cisternas. Despu6s de oir el largo discurso del Catedrhtieo de Instituta, le sigui6 en el us0 de la, palabra don Jos6 de Ureta, Ccdepositario general de esta Carte>\, para calificar de atrevimiento la presentacibn del Procurador general a1 negar al Cliaustro mayor su facultad de dictaminar en la materia; y habi6ndose en seguida resuelto se procediese a w t a r , el doctor don Fernando de ~ Q E Rios expres6 que era de pareeer se consukase sobre el punto a1 Vice-patrh, y como se le desatendiese, se sa&@ de la sala en compafiia de ciertos religiosos, seguidos de 10: doctores Martinez de Aldunate y Ureta, como <(interesados que eran. Se vot6 prinieramente si 10s estudiantes podfan tener voto en las oposiciones a las dos Chtedras vscas, resdtando 39 votos por la negativa y ocho por la abirmatiy en seguida, tambi6n por votos secretos, sobre 10s Doetores graduados en la vaeante, triunfando igualmente 10s que 4es negaban esa facultad. Preliminares wan &os de la votaci6n de Is CBtedra de Instituta EL que se habia abierto oposicih para Blelaar 4% vaeante que dej6 CQII su muerte don Santiago TordesiHas, a que se habian presentado 10s mismos Martinez de Aldunate y Gar& y don Hilario Cisternas, abogadc que era de la Real Audiencia y a la vez doctor por la Universidad. Pero sueedi6 que cuando 6ste acudi6 al t 0a ~ fin de que eitase a1 CBaustrs para la admisibn de 10s opositores y que en seguida se les sedalase dia para picar paarmtos, el Doctor Tapia diet6 un decreto fechado el 22 de Febrero (1768) declarando que por ser la C&tedra de Prima de Leyes de las de mayor laonor dentro de la Corpsraci611,, no podia admitide B la oposici6n por ser notoris
I

~ 7 s ~ ;

que no cra h B j ~ legitim~, y porque, ademis, se ignoraba. dbnde y cujndo hubiese iiecho sus eetudios, exigidndole dentro de tercero dia yresentase su fe de bautismo y el titulo de doctor que de& liaber obtenido. Cuatro dias m8s tarde, esto cs, el 26 de Febrero, Cisternas se presentaha ante la Rea% Audiencia en son de queja de las injurlas que decia contenia el decreto del Rector, justificaba que su grado de doctor le habia sido extendido en Junio de 1763, (siendo cosa digna de saberse, aiiadiremos nosotros, que le apadrin6 en aquel acto el mismo Martinez de Aldunate, su contradictor entonces), y con referencia a su nacirnienls que se le oponia como obsttieulo para su admisi6n a la ~ p o s i c i h deeia: , <(Seriatitulo suficiente la nmobleza y dignidad, y en. presenttindose uno de ?os patricios que se estiniase por noble, no hsbrti quien quiera lnacerle oposici6n, temeroso de que se le impute: B o que B mf; siendo cierto que las CBtedras no se erigieron pera prerniar noblems heredadas, sino principalmente para h n r a r con ellas a 10s que m8s se adelantan en las letras.. Wespondi6 el Rector en informe que se le pidi6, que el grads de doctm con que se decoraba Cisternas lo habia obtenido de manera subreptieia y p r deereto del Presidellre que entonices era,; <<y dltimamente, agregaba, el genio intrkpido del doctor don Hilario no se hacia lugar en aquel Gremio, como lo manifestaban varios lances de que haeia xeePlciipn, crrya prueba de todo era el eserito presentado a ruestro Presidente, quejBndose de la psovidencia del Rector, en el que pide que su deeseto se rornpa Q queme por maim de8 verdugo, que habia cometido delito de lesa majestad)). A la vez que Cisternas pleiteaba con el Rector, solicit6 que su contrario Martinez de Aldunate y don Jose de Ureta, que por ~ S O S dias se habia presentado eomo opesitor a la de Decrets, jwstifieasen sus estudios, 10s que, de modo, tuvieron que salir a tesciar en el pleito ; insistiendo ambos,-estA de m8s decirlo,-en la inhabilidad de @isternaspara continuar en SPBoposiciitn. Y cscritos van y viemen, despubs de tsascurridos seis rneses se ament6 aqu6l ~ r Lima., a dejando de apoderado a don Francisco Antonio Elizalde, y pidiend~ que l a causa se recibiese a prueba pos el t h n i n o de tres meses, para justificar, seg6n decia, la ~Itctividad de su titulo de bacbilPer ganado en la UniverF h d de aquekla eiudad, que el Bresideazte le acord6 pero

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UI\IIVERSIDAD DE S. FELTPE

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que hub0 de revocar la Audiencia. A1 fin, por auto de 40 de Noviembre,-se recordarii que el pleito 6ste se habia iniciado en [Link] a la larga demora que ha terzido la provisi6n de las Giitedras vacantes y a la voluntaria ausencia de dicho doctor don Milario, el Rector de esta Real Universidad,-disponia--har& se fijen nuevos edictos a ellas, convocando a 10s opositores con un breve t&mino>>. Hixose asi y esta vex ya Martinez de Aldunate no tuvo opositor.
7. El expediente sobre esta materia figura en el volumen 546 del -4rchivo de la Real Audiencia, y halla su complemento en la carta que dirigi6 el Tribunal a1 Rey, que insertanos bajo el n. XLI de 10s Documentos. Cisternas, por su parte, se dirigi6 a1 Rey en carta firmada en Lima, en 10 de Agosto de aquel aiio (que va inserta bajo eI n. XLVI de 10s Documentos) en la que le pinta la injusticia de que se creia victima y de la poca o ninguna esperanza que abrigaba de su gesti6n por su pobreza, sugiriendo como medio de que se descubriese la verdad, el que se comctiese el conorimiento de esa su causa a1 virrey -4mat, bien enterado de las cosas de Chile. ((Esperose digne V. M . , expresaba, atender la rendida s6plica de quien se ha empleado en su Real servicio desde sus tiernos aiios con el oficio de abogado de pobres, que ha exercido por mks de doce aiios,,; que habia servido tambidn de auditor de guerra en Chile y de asesor a1 Presidente Guill en el delicado asunto de la expulsibn de los Jesuitas, y, por tiltimo, que descendia nada rnenos que de Pedro Cisternas, compaiiero de Pedro de Valdivia. Y aqui serk del cas0 que digamos nosotros que de su fe de bautismo, extendida en Copiap6, en 15 de Enero de 1726, consta que era hijo natural de D. Miguel de Cereceda y de Antonia Herrera. E1 por su parte se decia hijo de D. Rain6n Javier de Cisternas y de doiia Antonia Herrera Sotomayor, ambos solteros. Con aquel apellido, referia la Audiencia, ghabia recibido el hhbito de novicio en las tres Religiones, San Francisco, San Agustin y las Mercedes de esta ciudad, y BO se le habian conocido estudios de Chnones y Leyes, pues aunque decia que fu6 graduado de bschiller en la Universidad de Lima, per0 @or la certificaci6n del secretario de ella constaba no se habia conferido semejant!e grado, ni se encontraba tal sujeto en 10s libros de aquella Universidad . ..B A la vez que Cisternas hacia valer sus servicios en ese documento ponderaba las consecuencias que para lo de adelante tendria el vyr que se desestimaban mdritos propios en 10s oposftores sin valimiento para darlos a1 favor o a1 parentesco, y como ejemplo recordaba lo que acababa de ocurrir en la propia Universidad de San Felipe, ccdonde vac6, contaba, la CBtedra de Instituta por el ascenso del doctor don Joseph Antonio Aldunate (sabemos que habfa sido su contradictor triunfante) a la de Le& y se di6 aquella a1 doctor don Juan de Aldunate, sin oposici6n y de Claustro, por no haber habido quien la f%mase,

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30 es, p e s , de extrafiar que despu6s de tal resultado, Martinez d e Aldunate obtuviese la CAtedra de Prima de Leyes, y que, a tal causa, procediese el Rector, en 27 de Diciembre, a declarar por su ascenso vacante la de Instituta que habia estado desempedando. No pasaron las cosas tan sencillarnente respecto a la provisi6n de la CAtedra de Decreto, y de ello viene a dar fe un certificado extendido por don Miguel G6mez de Silva, escribano piiblico y Real, que hacia de secretario interino, de lo ocurrido en un claustro menor celebrado el 7 de aquel mes, a efecto de imponerse de 10s autos remitidos a su conocimiento por decreto de la Real Audiencia fechado en ese mismo dia, y resolver las dudas que en orden a la calificacih de votos expuso don Fernando Bravo de niaveda, como opositor a dicha CAtedra, limitadas m&s bien dicho, a la de si podia tener voto y hasta qu6 nlimero, don Estanislao de Andia IrarrAzabal, tesorero que era de la Universidad por nombramiento del Rector : resolviendose, por unanimidad, que con seis votos, <ccomovotaria el propietario y votan 10s Doctor'es de la Facultad),, dando para ello raxones fundadas en las disposiciones de las Constituciones que hacian a1 caso, que resultaria tedioso reproducir. Y habihdose salido de la sala el Doctor Tapia, se procedi6 a resolver la otra duda suscitada acerczt del nGmero de votos que tendria el Rector que no fuese de I s Facultad, resolvi&dose, igualmente por unanimidad, que tarnbih seis, como cualquiera de 10s Doctores que a ella pert eneciese. La tercera de esas dudas versaba sobre si 10s Doctores que no se hubiesen hallado presentes a 10s actos de la oposici6n, tendrian o no derecho a voto en ella, contray6n-

abundando de doctores h&biles y benemkritos aquella Real Escuela, consintiendo todos, por temor bien fundado, que las CBtedras de San Felipe en Chile se vinculen hereditarias en las familias poderosas, aunque 10s pretendientes no hayan conocido otras ocasiones que las de un mostrador y tienda piiblica, sin tiempo de funci6n alguna, como mereci6 la de Instituta el citado doctor don Juan, sin sdir de la de mercaderias que ha servido y aiin sirve por su propia persona,. Ya veremos que algunos afios m&s tarde, en otro pleito que se suscit6 en la Universidad en el que se oponia a un pretendiente de Cgtedra su defect0 de natales, fu6 otro el temperamento que adopt6 la Corporaci6n, si bien no ajeno a1 nepotismo de que hablaba el-doctor Cisternas. . .

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UNIVERSIDAD DE S. FELIPE.

doh, mejor dicho, C O ~ Q en el acta de P a sesi6n se declara, a1 doctor don Josh Antonio Eecaros, a quien se le negaba, despubs de acreditarse que, en efecto, habia estado a ellos presente en la elecci6n del doctor don Fernando Bravo, <<con la circunstancia,-se expresa en ese documento,-de haber entrado a1 General junto con el doctor fray Joseph Portusagasti y senthndose en una de las bancas de abajo al lado de la CBtedra, por estar ocupados 10s asiento.; superiores>>; y con sefias tan mortales y en atenci6n a que por un articulo de las Constituciones, aun a 10s estudiantes se concedia facultad de poder votar en las CBtedras, sin asistir a 10s actos, hallhdose instruidos de la literatura y suficiencia de 10s opositores; procedi6se a declarar corn0 regla que debia observarse de ahi en adelante, que los doctores y catedrhticss tenian derecho a voto en esas mismas condiciones; y pasando a poner en ejecuci6n lo asi resuelto, se aprob6 la lista de opositores que de orden del Rectos habia formado el Secretario, con excepcibn del bachiller don Juan de Dios Gacitda, que no reunia las condiciones requeridas para ello; sefialando al mismo tiempo para votaci6n de la CBtedra el dia 10 de ese mes, a las euatro de la tarde, providencia que se haria saber a1 doctor Bravo de Naveda para que en el plazo de 48 horas usase de Boe recursos que creyese convenientes, con apercibimiento que, pasado ese tiempo, se procederia a la votaci6n. En cuanto a la C&tedra de Instituta, habin ocurkido que, declarada su vacante y mandado fijar edictos por thrrnino de quince dias, s61o se habia presentado como opositor el doctor don Juan de Aldunate, segdn lo expres6 el Rector en claustro de 15 de ese rnes deDiciembre (1768). Vi6se tambihn en ese dia, sin contar dos solicitudes de aspirantes a grados, la que hacia fray Juan Barbosa, catedrBtico de Santo TomBs, para que por via de ayuda de costa se le concediesen 150 pesos, "par el tiempo que estuviere vaca la CBtedra de MatemBticas>), que se le neg6 ex votaci6n secreta. Antes de expirar ese afio, tdvose todavia sesi6n especial, dedicada a imponerse de una Real ckdula, fecha 3 de Marzo anterior, <<en que manda corra la obra que imprimi6 fray Luis Vicente Mas de Casavalls, intitulada lnconzoda Probabilismi, impugnando, entre otras, la doct r i m del regicidio y tiranicidio. Y asimismo que 10s gra-

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duados, catedrsticos y Maestros de las Universidades hagan juramento a1 ingreso en sus oficios de hacer observas y ensecar la doctrina contenida en la sesi6n quince del Concilio general de Constanea, celebrado en el afio de mil cuatrocientos y quince; y que, en consecuencia, no ir&n, ni ensefiarh, ni aGn con titulo de probabilidad, la del regicidio y tiranicidio contra las legitimas Potestades,, . --De m&s est&decir que 10s Doctores todos alli presentes, cornensando por el Rector, pusieron esa Real c6dula sobre sus cabezas, la besaron y ofrecieron prestarle la debida obediencia. Hba ya a entrar el afio de 1769, y con 61 debia iniciarse, de aeuerdo con lo preceptuado en el decreto de mediados de Agosto del afio antecedente, la lectura de veinte y cuatro horas en que se ejercitarian 10s estudiantes, y la concurrencia de 10s CatedrAticos dos horas antes de las Avemarias para dictar dos cuestiones selectas, fitiles y curiosas,>,como declaraba el texto de aquella disposici6n; pero luego se vi6 que por esa 6poca del afio eran las vacaciones de todos 10s estudios, y que luego despues se seguia ;y embarazado>> el tiempo de cuaresma, <<naturalmente de ahi, que se tomase la resoluci6n de postergar aquellas funciones hasta el dia siguiente del Doming0 de Cuasimodo. Ya casi en visperas de terminar su rectorado, el Doctor Tapia crey6 del cas0 hacer presente a1 Monarca 10s ineoiavenientes que se seguian de que 10s claustros universitarbs tuvieran que celebrarse con asistencia de tantss doetores, haei6ndose muy penosa su citacibn, pues que su nGme~.o llegaba por entonces a sesenta, a la vez que, por aquella causa, era rnueha la variedad de dictiimenes que se producia, sin que, de ordinario, se pudiese arribar a resultado alguno; y de alii, la conveniencia que hallaba en que el n6mero de doctores para celebrar claustro se redujese a1 Rector y a diez Q doce doctores, o bien a1 Rector tambih, vice-rector, cancelario y catedr&ticos, a quienes debia naturalmente supon6rseles mejor instruidos en 10s asuntos de la Corporaci6n.' Y el Monarca, prestands ~klos a esa indicacibn, dispuso que en las Constituciones que debian formarse para el gobierno de la Universidad
< (

8. Carta de 20 de Enero de 1769. Documentos. n. XLII.

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ee consignase lo que para el cas0 creyese el Rector mas


ecertado. T eomo por esos dias se venia ya acercando el de &a eBecci6n de quien debiera sucederle en el rectorado, estlmd oportuno noticiar tambikn a1 Rey de 10s sintomas que se estaban palpando de la intervencibn que en aquel acts se aprestaban a tener 10s Provinciales de dos de las Ordenes religiosas que contaban con votos para el claustra, Recordaba, con tal motivo, el incidente ocurrido con el de IQS agustinos en su propia eleccibn y que en ese momemto x a b a b a de mandar a dos de sus sfibditos, doctores que man, a Iugares distantes setenta y 150 leguas de la capital, <<En las Religiones de Santo Doming0 y San Fraiackco, decia, entrando ya a pintar 10s males que de tal abuso se seguian, se advierte la mesma conducta, regulands los digiosos doctores 10s sufragios por la voluntad de 10s Pselados, que 10s hace Brbitros de las elecciones, facilitando con la autoridad que por este medio se concilian, el gobierno del Claustro, en que, no siendo partes, por no ser gsaduados, es consecuente no propendan a su mayor Bustre, que miran como extraiio, por no intesesarse su homr en sus progresos>>. lo De tamaiia anormalidad y tan perjudicial a 10s vesdaderos intereses de la Corporacibn, deducia el Rector y proponia al Monarca como remedio el que en las elecciones de rector y consiliarios no entrasen a votar 10s doetores religiosos, "par depender,-observaba,-de la elecci6n de personas de merit0 el lustre de la Universidad, la instruccibn de la juventud y el progreso de las ciencias)>. iTom6 el Monarca alguna determinaci6n a1 respecto? En definitiva, ninguna, pues, como acontecib con la otra insinuacibn del Doctor Tapia, por Real ckdula de 15 de Agosto de 1770 se encarg6 a1 Presidente que informase sobre ella, aunque comprendikndola tambikn en las Constitueiones que estaban elaborhdose. ''
9. Real c6dula de 2 de Octubre de eke mkmo aiio, que va bsjo el n6m. XLVII de 10s Documentos. 10. Carta de 20 de Enero de 1769, diversa de la de la misma, fecha. Va Bsta bajo el n. XLIII de 10s Documentos. 11. Esa R'eal c6dula va con el nhmero XLVIII de 10s Documentos, habi6ndole el Presidente prestado su obedecimiento el 7 de Enero de?. afio siguiente de 1771.

RECTORTDO DE D. GREGORIO DE TAPIA Y ZEGARRA

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Ea Gltima reuni6n del Claustro que presidi6 el Doctor Tapia se verific6 el 1.0de Febrero (1769) o sea, tres &as a n t s de que se procediese a elegirle reernplazante. y ella se redujo a declarar la vacante de la Cjtedra de Filosofizl por el fallecimiento del agustino fray Jose de Q~iroga,, que 1%servia 12; la petici6n del bedel mayor para que se B e acudiese con sus derechos s e g h la declaraci6n de Pas Constituciones redactadas por Martinez de Aldunate ; SE vieron solicitudes de dos aspirantes a bachilleres en Chones y Leyes; y, finalmente, se resolvi6, en vista de una present a c h de dos religiosos catedrjtieos y de otros frailes, que no debia serles obstAculo para consider&rseIesmatriculados en la Universidad a 10s alurnnos de sus Conventos por lista que habian presentado, sin que lo hubieran hecho personalmente.
12. ~~1769. Enero 21. A las once de lanochefalleci6 el P. M. fray Jos6 Quiroga, catedriitico de Filosofia en esta Real Universidad, quien hizo el entierro el 23 por la mafianaB. Diario de Wos, p. 31.

CAPITULO IX
WECTORADO DE DON MANUEL JOSE DE SALAMANCA
(4 de Febrero de 1769-5

de Abril de 1770)

En c;ipitulo muy reiiido sale elegido rector D. Manuel Jose de Salamanca.--Zndicaci6n que hace para que se solicite del Papa bula en fztvor de la Universidad.-Varios utensilios de que Bsta carecia y que se mandan hacer.-Es combatida por el Claustro la pro-. puesta del Rector sobre asistencia de 10s CatedrBticos.-Decreto que dicta para complementar el m6todo de estudios fijad qesibn anterior.-Real chdula relativa a la supresi6n de Chtedras y Escuela de 10s expulsos Jesuitas.-Otra Real c6dula por la que se pide a la Universidad informe sobre cinco puntos que se indican.-Propone el Rector se escriba a1 Monarca para que se digDase conceder a la Universidad 10s libros que fueron de la Compafiiia de JesGs en Santiago.-Queja contra el Cabi1do.-Claus%roque preside el Vice-rector para seiialar horas a 10s Catedrk tiem-Cuhles fueron esas.--Patri&ica actitud de 10s universitarios ante las noticias de una revuelta de 10s araucanos.-Propone el Rector que se admitan en la Universidad 10s graduadas en la de San Marcos de Lima, siempre que hubiera [Link] de tesorero.-Aumentase el sueldo a1 [Link] de hermandad entre todos 10s doctores para mandar deck eada uno dos misas por 10s fa1lecidos.-La Universidad en el reeibimiento del presidente D. Francisco Javier de Mora1es.-Da menta el Rector de hallarse terminada la redaccibn de las Constituciones.

A1 afio cabal de expirar el rectorado de Tspia y Ze- gama, digamos el 4 de Febrero de 1769, se reuni6 el Claustro para elegirle sucesor. Habia capitulo y con esra nos explicamos a1 punto que el nGmero de doctores asis-

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UNIVERSIDAD DE S. FELIPE

tentes a la sesi6n alcanzara a 58, cosa hasta entonces sam5s vista; resultando la votaci6n tan estrecha a favor de

D. Manuel Segundo Salamanca, que s610 aventajb por &res votos a su contendor don Francisco L6pez, y esa que hubo que desechar dos por consideriirseles viciados y uno que obtuvo cion Domingo Zambrano, que si no, es easi seguro que se hubiera producido tambi6n empate como en la elecci6n anterior. Sea dicho en honor del candidato friunfante que no asisti6 a la sesi6n y que, asi, hubo que mandarle buscar para que tomase posesi6n del cargo? deSeghndosele juntamente la facultad de que eligiese 105 consiliarios y procurador general, oficios que recayeron, resmxtivamente, en el Doctor Tapia de vice-rector, par ministerio de la constituci6n, en don Jos6 Alberto Dim y don Fernando de 10s R~Qs. Cornenz6 el nuevo rector a dar muestras de alguna actividad en 10s dos claustros que celebr6 en ese mismo mes de Febrero para la admisi6n de varios pretendbates a gsados mayores, y luego, en 7 de Marzo, otro en que p r ~ puso <(quele parecia rnuy precis0 y necesario solieitar de Su Santidad la Bulla, como la tienen todas las Universidades, para conferir 10s grados, porque era materia escrupulosa estar confiriendolos sin ella y sin la autoridad panti6cia de que a1 conferirlos se usa en la forma de su colacliislrn, ; agsegando que, a ese fin, se hacia indispensable acseditar ante las Cortes de Madrid y Roma un apoderado de la Universidad debidamente expensado, fijhndose pars d o , por acuerdo de 10s presentes a la sesibn, la cantidad de 600 pesos, aumentando esa suma hasta la cantidad que se meyese necesaria y confiando a1 Rector la manera de enBriarla. En ese mismo claustro se declar6 vacante la C5b;edra de Filosofia, por haber fallecido fray Jose Quiroga, que la servia, y se autoriz6 a1 Rector a efecto de que nombsase el regente interino, para cuyo cargo design6 incontinenti st, fray Jacinto Fuenzalida, agustino, que ya en varias ocasiones habia reemplazado a1 P. Quiroga en sus ausencias y enfemedades. Indicaciones del mismo doctor Salamanca fueron la de que se mandase jconstruir un tabernhculo, de que carecia la capilla universitaria, ya terminada, y la fiibrica de un eseeparate de madera con sus llaves que se pusiese en B a

RECTQRADO DE D. MANUEL J O S 6 DE SALAMAKCA

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saaa de acuerdos para que sirviese de archivo; cy que tambjhn le parecia,-continda el acta,-se rnandasen hacer u n candeleros ~ ~ de plata, respecto de que sucedia muchas veces empezar de un claustro o congreso por la tarde, y, aiendo preciso concluirlo entrada la noche, era menestea pedirlos prestados en la vecindad; y que tarnbien era necesario se comprasen unos tinteros para sernejantes actos ; 9 asimismo que se hagan y pongan en 10s corredores del patas amas bancas de firme, para que tengan donde sentasse 10s estudiantes mientras es hora de entrar a las aulas, y 10s sefiores Doctores mientras lo es de entrar a1 Genera? y a la capilla a las funciones; y asimisrno unos faroles para iluminar 10s corredores en las funciones secretas que se haem de noche, con cuya diligencia se evitarian muchos des6rdenes de las gentes que suelen concurrir a elas; y ztsimismo, que no habiendo mtts que diez y seis letras AB y o t ~ i tantas s RR, ofrecihdose muchas veces asuntos en que concurre votar todo el Claustro, por cuya causa ha ~ido necesario valerse muchas veces de granos de frejoles y mah, lo cual es ajeno de actos tan serios, le pasecia, ssirnisrno, se hiciesen mtts letras, hasta el n6rnero de sesenta de cada [Link],. iTriste cuadro, en verdad, pero que redunda en honra de aquellos buenos doctores, que en 'can pobres psfiales veian desenvolverse sus clesvelos por .la eneeiianaa! Sigui6 el rnes de Marxo bastante activo para las reunlones del Claustro, limitadas, eso sf, a la califieacih de 10s aspirantes a grados mayores; per0 ya en 5 del mes entrante de Abril se tuvo una de mueho m8s alcance y en 18 qua por primera, y quiz& Gnica vea, iba a desestimasse una indicaci6n del Rector. Vamos a ver c6mo. Haibia aqu&B &ado para el dia indicado a todos los catedriiticos, que emn, 10s doctores don Pedro de Tula BazBn, don Alonso $e Guzmhn, don Jos6 Antonio Martinez de Aldumte, don J O S ~de Ureta, don Miguel de Jhregui, don Juan de Aldunate y 10s reverendos padres fray Manuel Rodriguez, fray Juan Barbosa, fray Jacinto Fuenzalida, franciscam, y otro de este mismo nombre y apellido, agustino, a quienes {<kspropuso, refiere el Secretario, que habi6ndose manknido cerradas las aulas en'todo el tiempo de slia rectorado, que ernpez6 el dia 4 de Febrero de este afio, en fuerxa de8 acwrdo o claustro celebrsdo por sa antecesor en dos &as

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UNIVERSIDAD DE S . FELIPE

del mes de Enero, por el que se aeord6 que 10s dos meses de Enero y Febrero en que debia continuarse el curso que empea6 por Septiembre del abo pasado, debian transfesirse y contarse desde el. dia siguiente a1 Doming0 de Cuasimodo, y cumplirse a principios del mes de Mayo; en los cuales dos meses habian de concurrir por las tardes, dos horas antes de las Avemarias, 10s seiiores catedrhtieos a dictar dos cuestiones selectas, dtiles y curiosas, que habian de escribir los estudiantes en dichos dos meses, una hora cada tarde, y la otra bora se habia de ernplear en que dichos estudiantes repitiesen la lecci6n de veinte y cuatra horas sobre el punto que hubiesen picado el dia antes; y siendo llegado ya dicho tiernpo, dijo el selror Rector a dichos sefiores catedrhticos, que para empezar desde el dia siguiente habia hecho convocar a todos 10sestudiantes, 10s cuales se hallaban alli presentes, para que dichos seiiores catedrhticos reconociesen 10s que eran de sus respectivas Paeultades y cgtedras, para que asistiesen a sus boras>>. Oigamos ahora lo que 10s aludidos dijeron en respuesta a esta indicaci6n del Rector, referido tambikn por boca del seeretario: 4 que respondieron dichos sefiores catedr8 't'160s que respecto de ser cortas las tardes en este tiempo de invierno, y siendo algunos, can6nigos de esta Santa IgPesia que debian asistir precisamente a las horas del rem, no akanaaba el tiempo para ocupar dos horas en la Universidad; por cuya r a s h les parecia se tomase nueva deliber a c i h , dedicando estos dos meses y 10s otros dos de Septiembre y Octubre para ocuparlos en conferencias, sin leetura; y que en 10s otros dos rneses de Novienibre y ciembre se escribiese por cada catedrhtico las dos cuestiones, y repitiesen 10s estudiantes las lecciones. No amp66 el doctor Sahmanca semejante temperamento, alegando que, de ese modo, no seria posible ~ i u e en 10s seis meses de este curso hubiese lectura; que en cuanto a la objeci6n que se formulaba de ser cortas las tardes, podria f$cilmente subsanarse haciends que 10s catedrziticas dividiesen Iss dos horas, coaeusriendo durante una a leer pox la magma, y par la tarde ocupar la otra en que repitiesen 10s estudiantes las lecciones. Rechazaron igualmente este t e m p r a ~ ~ ~ 10s - @catedrhticos, nt~ significhdoles, despu6s de eso, el Rector que el arbitrio que propsnian de, ocupar cuatria meses en conferencias, sin lectura, ni respondia ((8la mente

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de S. &f.)>,ni al espiritu de las Constitueiones por que se regia la Corporaci6n7 pues jam& con semejante m6todo de conferencias podrian ganarse cursos conforme a lo en ellas dispuesto y estarian en cualquier momento expuestos a que se les pusiese reparo en sus estudios, cas0 de procederse con alguna estrictez, como estaba ocurriendo eabalmente en otros asuntos universitarios. U como nada de est0 bastase para hacerles cambiar de opinih, dejando a1 tiempo que pusiese de manifiesto lo que fuese m&s Gtil a 1% Universidad, hub0 de convenir en que continuasen las conferencias en 10s tkrminos propuestos por 10s catedriiitiCOS; y todavia, siguiendo ese sistema de tolerancia, se lleg6 tambien al acuerdo de que para ganar cursos 10s religiosos y 10s colegiales de ambos Colegios, cumplirian con asistir a la Universidad cuatro de cada uno de ellos, y dando por terminado el asunto con sus colegas, dirigi6se en seguida a 10s estudiantes para exhortarlos a que fuesen puntuales en su asistencia y en el cumplimiento de su obligaci6n. Dos meses m8s tarde el doctor Salarnanca procedia a dictar un decreto, que venia a complementar el mBtodo de estudios que se habia resuelto en el claustro de 5 de Abril, que hizo fijar en las puertas del General y que decia como sigue: <<En la ciudad de Santiago de Chile, en echo dias del mes de Junio de mil setecientos sesenta y nueve afios, el sedor doctor don Manuel Segundo Salamanca, Rector de esta Real Universidad de San Felipe, dixo: que por euanto le han representado varios estudiantes el deseo que tienen de completar sus cursos para secibir 10s grados a que principalmente aspiran, y el perjuicio que se lies origins de la demora, el que evitarian si adelantan en cada un ado, a m8s del curso de seis meses y un dia del cursillo que se observa en todas las Universidmdes, y se previene en la nota segunda que se halla a1 fin del titulo shptirno de las Constituciones de Lima, por las que hasta ahora se gobierna ksta, pues de este modo ganarian curso y medio eada ado, de que resultaria el adelantamiento de 10s j6vena, mayor estirnulo a fa asistencia a lsps Escuelias y ma-

1. El acuerdo de 5 de iibril de 1769 va integro bajo el nximero XLIV de 10s ~ o c u m e n t o s y se halls, segxin 10 adivertimos all?, a fojas 279 Y siguientes del volumen 546 del Archivo de la R e d Audiencia.

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UXIVEBSIDSD DE S . PELIPE

yor Justre de esta Universidad, como que lo recibe del mayor aprovechamiento de sus alumnos; por tanto, deseando, p ~ una r parte, propencler a estos fines, y hallando que dicho cussilks es conforme a las citadas Constituciones y a la pr&ct,icade las Universidades; y por otra, no proporcionBndose tiempo en que verificarlo que el que resta hasta fin de el mes de Agosto, por no haberse asignado en el reglamento hecho por su antecesor tiempo para otro cursillo, estar distinados para vacaciones 10s meses de Enero, Febsers y Marzo y deber precisamente empexar el nuevo curso desde primero de Septiembre: en atenci6n a todo, debh'a de mandar y mandaba se entable y siga en esta Real Universidad el expresado cursillo, desde el dia siguiente al 6'ttirno en que se concluye el curso de 10s seis rneses, acudiendo cada catedrktico se&n el orden y con 10s cursantes que les est&n asignados. En 11 de Agosto celebr6se daustro para dar lectura a una Weal c&dula, feoha 18 de Oetubre de 1768, dirigida aB a misma Universidad relativa a la supresi6n de CBtedras y Eseuda de 10s expulsos Jesuitas, con indicacih expresa de las ohras de autores de esa Qrden especialde %-arias mente prohibidas. Di6se cuenta en seguida de las solicitudes de dos pretendientes a grados mayores, uno de ellos para que se le admifiese a 10s de CBnones y Leyes a titulo de tener a su favor subrogaci6n de uno de 10s descendientes de don Jos6 Antonio Lecaros, alegando ser de su familia: a lo que se accedi6 en votacih, no sin que algunos de 10s presentes se opusieran a semejante corncesi611, que s610 podia otorgarse, a sa entender, a descendientes del favorecido, entre quienes no se eontaba a1 aspirante, sin que faltara tampoco la voe de don Alonso de GuxmAn que terminantemente neg6 fuese aaqu&lsiquiera de la familia; con lo que a1 cab0 se resolivi6 que ese pretendiente, que era el bachiller don Ram6n Bravo y Covarrubias, justificase su aserto.
2. La*s obras de Jesuitas especialmente sefialadas fueron: Doctrinas prcicticas, Bel padre Pedro Catatayud; Suma moral, del P. Kesman de Busembaum; y la Dedicatoria que pus0 el padre Alvaro Cienfuegos en su obra intitulada Enigma theologicum. 3. NO carece de rniga lo que el Rector Salamanca refesia acesca de 10s am6viviles que guiaban a1 doctor don Francisco U p e e a l solicitar la nulidad de 10s grados de bachiller, Iicenciado y doctor conferidos

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Zn el liltimo dia de ese mes de Agosto se tuvo tambi6n elaustro para dar lectura a una Real chdula, fecha 26 de Oetubre del afio anterior (1768), que le fu6 remitida a] Rector por el Presidente, a fin de que se informase por J,z Universidad de cinco puntos que en ella se indieaban. $ 3 primer0 era referente a dotar con el fondo de que goaaba la Universidad en el ram0 de balanaa, la c&tedra de Sants r$omBn$s,que estaba desempeiiando el dominico fray Juan &u%osa, cosa que se estim6 imposible, por cuanto toda esa suma, que no pasaba de cinco mil pesos, corn0 sabernos, se gastaba en el sueldo de 10s diex catedrAticos de erecci6n de la Universidad y en 10s salarios de sus ministros, y que, &SI, sblo cabia que de ese mismo ram0 se sefialase el honomrio del catedrhtico de nueva creaei6n : temperamento que era tambihn el Gnico que podia seguirse para rentar la nueva Cfitedsa de Filosofia que el Rey ordenaba se fundase, que em el segundo punto materia de la consulta. 'da verernos el temperamento que en vista de este acuerdo se adopt6 por e1 Presidente don Francisco Javier de Morales y en iihims thrmino por el Monarca en 177'3. El tercer punto estaba ligado de cerca a lo que se ordenaba respecto a prohibir las obras de Jesuitas ya apuntadas, pues que, por la, inversa, se exhortaba a la Corporaeibn a que se eligiesen 10s autores de la m&s segura doctrina que habia de leer e1 Catedrhtico de Moral; sobre lo c u d se acord6 expresas a1 Psesidente que el Claustro quedaba encargado de esa selecci6n y <<con la mayor atenci6n a que en esta Universidad se lean y ensenen las mhs seguras y sanas doctsinas>>. E 1 cuarto punto se referia a que se noticiase el estado en que se hallaba la obra material de ella, y el quinto y Gltims, en que se pedia por el Monarca se le enviasenlas Constitueiornes, que estaba informado quedaban hacihndose ; habihdose sobre ello acordado, despuhs de haberse distribuido el trabajo entre varios doctores, que para su mejor expea Bravo Covarrubias y a D. Jose Gregorio de 10s Rios, que era el otro
que se hallaba en el mismo cas0 que &te, diciendo que lo hacfa. a s 6 h

i ~ contra " su Rector, que no es el celo que aparenta del hien de la Universidad, sino otro menos bien ordenado celo, producido del resenthiento de no haber conseguido el rectorado, a que empefiosamente aspirb, como es notorioa. Perdib Ebpez el pleito, segdn consta de 10s autos sobre la materia, que se hallan en el volumen 546 del Arc h b o de la Real Audiencia.
POS

IO.-HISTORIA.

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dicibn ~610 se estudiase un titulo por cada uno, y terminados todos, se reviesen por el Claustro compuesto de 10s doctores que habian intervenido en la redacci6n. Peso aquella sesibn, ya de por si bastante laboriosa, no termin6 sblo en lo que se ha visto. Se habia firmado ya el acta, cuando se abrib de nuevo para dar lectura, por orden del Rector, a1 capitulo de la Instruccibn que el mandaba se observase en la confecci6n del inventaris y papeles de 10s Jesuitas expulsos, en la que se declaraba que podrian agregarse 10s libros que se hallasen en las casas de la extinguida Compafiia a las Universidades situadas en los mismos pueblos, y tomando pie de tal djsposicih, para que se representase a1 Monarca se dignase ordemr se entregasen a la de Santiago, en vista de que no tenia ISbro alguno, ni caudal para comprarlos, se le cediesen 10s que de acuerdo con 10s diputados que nombrase el Claustro se eonsiderasen necesarios. Luego hemos de ver c6mo todos ~ S O Slibros llegaron a formar poco despuks la b i ~ universit aria. Aprovech6se tarnbi6n esa sesi6n para tratar de vasiass otros asuntos, y, entre ellos, en primer tkrmino, lo que ambotba de ocursir en la injuria y agravio que la Universided acababa de sufrir del Cabildo, que sin aviso previo de n i na especie, habia enviado a un receptor, acompafiado del dugo, para que por mano de kste y a las horasmhs ptiblicas de9 dia, se dernoliese una pequefia caleada de las easas miversitarias. Ante semejante atropello, la Corporacih, sin psder hacer otra cosa, acord6 que por condlucto de su Procurador general se representase e l hecho al Presidente reino para que se obligase a1 Gabildo a darle la satisfacc i h a que creia tener derecho. Hubo, todavia, tienapo aqud dfa para ocuparse de un escrito de don Juan Bautis'ca Borda, escribano de Gsbierno, en el que, junto con representar 10s servicios que tenia prestados a la Universidad desde 10s prineipios de su fundaci6n, solicitaba, a mado de reeompensa, que se le csncediese un grado de indult,~ para un nieto suyo 8 descendiente, a 40 que se accedi6, no sin la protesta, ya vasias veces formulada en casos semejanafes, de que tal concesi6n no se otosgarfa para S o de adelante. AprobBronse tambibn las euermtas del tessre poardientes a 10s doa anterimes rectoorados de 10s

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~ ~ 9 Ureta; ~ i se vieron a 10s autos que habia seguido el caq$ntero Cayetano Caliva sobre lo que la Universidad le quedaba a6n a deber, aeordandose facultar a1 Rector para poder transz,r el asunto; y, finalmente, se di6 lectura a 10s escritss de 10s tres opositores que se habian presentado a la vacante de la CAtedra de Artes por Eallecimiento de fray JQS~ Quireaga, que lo erm, 10s doctores don Manuel de Toro, don Zoaquin Gaete y fray Francisco Balmaceda. del Orden de Predicadores; y corn0 al respecto se suscitasen algunas dudas y eran ya m8s de las siete de la noche, hubo de quledar pendiente su resoluei6n. Por ausencia del Rector, a lo que pudiera sospecharse, por la materia de que iba a tratarse despu6s que sabemos lo que algunos meses antes le habia ocurrido con 10s catedriticos en el fijar de las horas de lectura y confereneias, PSS su ausencia, decimss, presidi6 el claustro que se cdebr6 el 23 de Bctubre el vice-rector don Gregorio de Tapia y Zegarra, destinads especialmente a sefialar las horas en que los catedrhticos, que todos estaban alli presentes, habia de leer cada uno en sus respeetivas Chtedras. Creemcs que es de alg6n interks la lectura de esa parte del acta, que, a mas de darnos a conocer el tiempo en que ISS curses universitarios se verificaban, H~QSpreseatarB a la vea el cuadro del personal docente en esos dias. Don Pedro de Tala Baaan, que aparece nombrido el primeso, a titulo de ser el decano de todos ellos, eligiid para su ciitedra de Prima de TeoBogia, desde las diez a Bas once de la madana; El provincial fray Jacinto Fuenzalida, catedriitico del Subtil Escoto, desde las ocho a las nuleve de la mafiatna; Fray Manuel Rodriguez, catedrGtieo del Maestro de 18s Senteneias, desde B a s cuatro a las cineo de la tarde; E P doctor don A ~ O ~ G Su Qz d n , catedrBtico de Prima de Sagrados C~nones, desde las cineo ZL las seis de la tarde ; El doctor don Jos6 de Useta, cateds&ticode Decreto, las mismas horas del precedente;' El deetor don Jose Antoanis &b,rt:nez de !dduxhzete, COMO 10s dos snteriores; El doctor don Juan Migud de Aldunaate, catedriitico de In~t~itkata, desde ]as echo a las nueve de la meiiana;

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El doctor don Miguel de Jhuregui, catedrhtico de 340ral, desde las cinco a las seis de la tarde: Fray Juan Barbosa, catedrhtico de Santo Tomhs, como el precedente; Fray Jacinto de Fuenzalida (hom6nimo del otro ya nombrado), que hacia de catedrhtico de Filosofia, corn0 10s dos anteriores; Y, finalmente, el doctor don Domingo Nevin, catedr&ticode Medicina, desde las diez a las once de la mafiana. Resumiendo este horario, resulta, pues, que en las aulas usliversitarias habia dos clases de 8 a 9; dos de 10 a 11; una de 4 a 5 ; y seis de 5 a 6. SegGn esto, la Universidad permanecia abierta desde las ocho hasta las once de la maiiana; y por la tarde, desde las cuatro a las seis: horas estas 6ltimas que dan bien a entender que maestros y alumnos se daban bastante tiempo para dormir la siesta. Puestos ya de acuerdo sobre las horas en que habian de desempedar sus chtedras, acordaron t a m b i h que, tanto la lectura de chtedras como las lecciones de veinte y cuatro boras, comenzasen a correr desde el 15 del mes de Noviembre pr6ximeo,<<par ser 10s dias, asi festivos desde el primer0 como embaraxados, y juntamente estar las aulas ocupadas con rnaderas y demhs materiales del tabernhculo; y que para las lecciones de veinte y cuatro horas se distribuyesen p ~ el r orden de Chtedras, comenzando desde la de Filosofia, que era la que se seguia despuks de la de Escoto: y que por lo que hace a1 repartimiento de 10s cursantes, 10s respectivos catedrhtkos sefialarian a 10s que habian de dictar, haciendo el repartimiento de 10s que cursan esta Red Universidad >>. Pocas sesiones mAs solemnes que la que iba a tener lugar el 19 de Diciembre y a la que el Rector habia citado no s610 a 10s doctores, sino tambibn a 10s bachilleres y a 10s estudiantes todos. Reunidos en el General, tom6 la palabsa el doctor Salamanca para expresar que el motivo principal de la convocatoria era comunicar la noticia llegada de Concepci6n de que 10s indios pehuenches, huilliches y de 10s Llanos, despu4s de dar muerte a varios centinelas de 10s apogtados en 10s pasos de sus tierras fronterizas a las de 10s espafioles, se habian internado en la isla de la Laja, matsndo a muchos hombres, cautivando a no pocas mujeres

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pillando las haciendas, y que se sabia tenian deterrninado poner sitio a las plazas y fuertes de la Frontera: S U C ~ S O S que obligaban a1 Presidente a disponer aceleradamente SLI marcha para 10s lugares amagados, a la vez que dejaba dietadas las competentes provideneias para la defensa de la capital, hasta donde se creia que podrian arribar 10ssublevados por noticias quese tenian; y que, dada esa situacicin, creia llegado el momento en que la Universidad, que tan endeudada se hallaba para con el Monarca por 10s beneficios que de su mano recibia, mariifestase su lealtad y agradecimiento, exponiendo las vidas de sus miernbros, si necesario fuese;>> a cuyo fin, para mas moverlos, sin embargo de que no necesitarian otro edtimulo que el del honor, les expuso dicho sefior Rector,-refiere el secretario, -varies ejemplares de otras Univeraidades, que en casos semejantes habian defendido la patria; con lo que y otras razones que explic6 en el discurso que les hizo, respondieron todos, unhimes y conformes, que se hallaban prontos y dispuestos a concurrir a1 servicio de Su Majestad, a su costa y rnencibn, y cada uno con sus armas, que luego pondrian en una sala de esta Real Universidad, para estar prontos a salir de alli a la defensa, en cas0 de acercarse 10s indios a esta ciudad,,. El peligro era harto remoto, bien lo sabemos, si bien no quita que sea de aplaudir aquella actilud patricitica de 10s universitarios, que en parte hacia recordar el cas0 ocurrido en aiios ya muy lejanos en que 10s seminaristas de Santiago, en uni6n de no pocos clhigos, se trasladaron a la costa a combatir a1 pirata ingl6s que acababa de arribar. El resultado de esta r e u n i h se tradujo en una visita que el Rector, acompafiado de 10s dos doctores m8s antiguos, don Pedro de Tula BazBn, dean de la Catedral, y don Alonso de Guzmhn, hicieron a1 Presideiite para trasmitide ese ofrecimiento a nombre de todo el Claustra Pero aquella sesi6n no terminb alli, y una vez retirados 10s estudiantes, se continu6 para tratar de varios otros asuntos de la exclusiva incumbencia de la Universidad. Fu6 @lprimer0 de ellos la exposicicin que el Rector hiao de corn0 hasta entonces se habia incorporado a ella a todos 10s que habian presentado titulo expedido por la de Lima, sin encontrar documento por donde constase hab6rsele participzkdo semejante obsequio, ni que se bubiese solicitado

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una reeiproca correspondencia, era llegado el caso, en el momento en que se redactaban las peculiares constitucisnes de 6sta, en una de las cuales se establecia la admisi6n de los grados de la de aquella ciudad, de dirigirse a ella, ofrecihdole continuar en esa admisibn, siempre que por su parte hiciese otro tanto; y todavia mhs, despu6s de esa propuest'a del Rector, se lleg6 a1 acuerdo, por cierto muy del resguardo de la dignidad de la que regia, que mieneras no se tuviese respuesta favorable a dicha hermandad, no se admitiesen en adelante 10s grados de aquella Univessidad. Se absolvi6 tambi6n en ese clauxtro la dud-a que se habia suscitado respecto a la consulta hecha por un estudiante manteista que cursaba en la Universidad el tercer ago de teologia, sin haber dado en ella examen de los dos anteriores, que rindi6 en las aulas del Convents de la Mereed, donde estaba en funeiones un maestro particular, creyendo que le serian recibidos, s e g h lo habian dicho algunos doctores, creencia de buena fe en la que se halfaban 61 y otros estudiantes; peso que habi6ndoles hecbo saber el Rector que esos exhmenes no eran vhlidos, ocurria al Glaustro representando el perjuicio que se les seguiria, sin culpa suya, si no se les adrnitian dicbos ex&menes. D a d o el Claustro prueba de benignidad, aecedi6 a lo que pretendiam, siempre que hiciesen constar esos estudiantes estar matriculados y asistir diariamente a las aulas de la Universidad, con certificados de sus maestros de haber rendido ems exkrnenes, pero CQII advertencia de que en lo de adelante no se admitiria a 10s manteistas Q S ~ O S que fos que rindieran en la Universidad. En seguida se di6 cuenta del expedienate en que hacia renmeia de su cargo de tesorero de la Corporacibn don Jose Antonio Vivar y del ofrecimiento del doctor don Fernando Bravo para servirlo en las mismas condiciones que aqu6l lo tenia, de ir devengando de su salario la deuda del general don J O S Vivar ~ y Roeha; sobre lo que se resohi6 nolrhbrar a Bravo, no por renuncia de aqukl, sin0 a condiei6n de dar fhanaas legas, llanas y abonadas basta por la cantidad de cinco mil pesos, con las demhs calidades prevenidas en un acuerdo anterior fechado en 1765. Todavia hubo tiempo para ordenar se librasen a1 secretario veinte pesos para eomprar ~ Q libros S en que se

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%sentasen los grados mayores y menores, y otro para senttzs 10s exhmenes de 10s estudiantes, y que con esa suma se psoveyese t a m b i h del papel sellado necesario para 1as diligencias y testimonios de oficio que se ofrecieren. Mas, estaba en ese dia el Claustro animado de tal espiritu de trabajo, que aun se di6 tiempo de imponerse del expediente que el bedel mayor don Angel Francisco ViIlela habia estado siguiendo con el Procurador general de B a Universidad en demanda de que se le aumentase el sakario de cien pesos anuales de que goxaba; y hacihndose cargo de su irreprschable comportamiento y del aurnents de trabajo que se le habia recreeido desde el abo anterior can oessi6n del <<establecimiento de estudios>>, a que necesitaba estar todo el dia en la Universidad, a,dem&s de las rnucbas otras diligencias que tenia que practicar luera de ella con las citacisnes a todos 10s doctores en sus casas para lox claustros y dem& actos que se ofrecian, fueron todos 10s presentes de unjnime parecer que se le aumentase su sceldo en cien pesos m&s, pero que esos 10s cobrase en <(elBBXIQ de 10s 200 que est&devengando cada aiio el sefior Teeorero)>,y despuhs en el ramo de vacantes. Ni par6 en eso aquella sesi6n del 19 de Diciembre, pss todos conceptos memorable, pues en ella, a propuesta del Rector, se pact6 la hermandad de todos para mandar decir cada uno dss misas por 10s que muriesen.
por la materia que lo informa, como por la n6mina que encierra de 10s doctores que entonces formaban el cuerpo de la Universidad, lo insestamos aqui :

4. Gomo este documento resulta doblemente interesante, tanto

((Enla ciudad de Santiago de Chile, en diez y nueve dias del mes [del Diclembre de mil setecientos sesenta y nueve aiios, el doctor D. Manuel Joseph de Salamanca, Rector de esta Real Universidad, estando en el General de ella COR 10s demhs seiiores Doctores y Catedrhticos que la componen, !es propuso que siendo muy regular que todos !os seiiores Doctores, como miembros de este Cuerpo, se amasen y mirasen como hermanos, le parecia que la mbs verdadera muestra 9 sefid de mirarse y estimarse por tales, seria el procurarse mutuamente en la muerte, forzoso paradero para donde camina esta vida mortal, 10s auxilios para llegar m k s prontamente a la eterna; y siendo el santo sacrificio de la misa el sufragio mhs acepto a 10s ojos de Dios, proponia a dichos seiiores Doctores se hiciese Hermandad entre todos, oblighndose cada uno [del 10s seiiores sacerdotes a decir, y 10s seculares a mandar decir, dos misas por el alma de cads Doctor que en adelante muriese; y conferida la materia, unhnimes y conformes aprobaron la

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Wesulta de esta n6mina que el ntmero de esos doctores ascendia a 107. Lleg6, despu6s de todo esto, el 3 de Febrero de 1770, vlspera del dia en que el Doctor Salamanca cumpBia ell a5io de su rectorado, y habiendo reunido el Claustrs, tom6 la palabra para hacer un breve resumen de las taseas que habia desempefiado en su ejercicio, no s610 en B o material de la fhbriea y construccibn del retablo en la caapilla, de 10s asientos y bancas de la sala secreta, entalladss, y otras obras que estaban a la vista, sino taanbiBn y muy principalmente en lo formal de 10s estudios, no escatimanpsopuesta de dicho sefior Rector, y acordaron se firmase por todos esta determinaci6n en sefial de consentir en ella. Y a fin de que se tuviesen por comprendidos en esta Hermandad aquellos cuyas firmas se halien escritas, y que ponihndose por constituci6n en las que se esthn formando, esta obra tan piadosa, se les haga saber a 10s que en adelante se graduaren de doctores a1 tiempo de admitirlos a1 grado, para que forzosamente consientan en dicha Hermandad. Y asi lo acordason, de que doy fe.-Doctor Manuel Joseph de Sa1amanca.-Dr. Tap&.Tras1aviiia.-Doctor Diaz.-Dr. Juan Verdugo.-Don Doming0 Martinez de A1dunate.-Doctor Tula.-Dr. D . Joseph Joachin G&[Link] D . Alonso de Guzm&n.-Doctor Joseph Cabrera.-D. Miguel Jciuregui.-Doctor Francisco Ldpex.-Doctor Francisco Aguilar de 10s B1ivos.-Fray Miguel San Roque.-Doctor Francisco Boza.-Fray Nicolds Silva.-Doctor J u a n Augustin de Escanddn.-Fr. Felipe Santiago del Campo.-Fr. Jacinto Fuenza1ida.-Fr. Joseph Hidalgo.-Dr. Fernando Antonio de 10s Rios.-Doctor Joseph Antonio Err&zuriz.-Dr. Joseph de Ureta.-Fray Augustin Canseco.-Dr. Fr. Joseph Cruz.-Dr. J O S Miguel ~ Gdmez de Silva.-Fr. Manuel Rodriguez.-Fr. Sebasticin Diaz.-Fra y Thomds Christi.-Fray Francisco Balmaceda.-Fray Juan Barbosa.-Dr. D . Antonio Rodriguez.-Dr. J u a n Manuel Mardories.-Fray Jacinto Fuenza1ida.-Dr. Ramdn Martinez de [Link]. Francisco del Trigo.-Fr. Fernando Mor&.-Doctor Joseph. Die2 CBe Arteaga.-Dr. Fernando Bravo de Naveda.-Dr. D. Joseph Antonio AIdunate.-Dr Ignacio de J e d s Zambrano.-Fr. Joseph de Portusagasti.-Dr. Javier de Errdzuriz.-Fray Agustin del Aguila.-Frag Busilio Villa1ta.-Fr. Pablo Chaparro.-Dr. D. Domingo Newin.-Joseph Antonio Lecaros.-Dr. D . Estanislao Andia e IrarrcizabaL-Fr. Joseph Godoy.-Dr. D . Domingo Salamanca y 1Messia.-Doctor Juan Francisco Regis Linares del Casti1lo.-Juan Francisco de Lamain.-Doctor Pedro Ram6n de Silva %ohbrquez.-Doctor Juan Blas de Troncoso.-DoPt Miguel Raphael de Pahcios.-Doctor D. Juan Josb de los Rios y Therdn.-Doctor Juan Antonio de Zafiartu.-Fray Augustin Gutibrrez.-Don Martin 0rtCzar.-D. Manuel Joseph de 10s Reyes y Borda.-Dr. Rafael Huidobro.-Woctor iWanuel Jos&de Vargas.-Doctor Javier de [Link] J u a n Infante.---Doclor Jos6 Ignacio de Guzmcin.-Dr. Fr. Pedro Manuel Chaparro.-hAor Francisco Borja Huidobro.-Dr. Manuel

R.ECTORAD0 DE D. MANUEL J O S 6 D E SALAMANCA

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do su asistencia personal a 10s exiimenes, conferencias y leeciones y demhs funciones pGblicas y secretas, a intents de estimular a 10s estudiantes a su mayor aplicacibn y asistencia a las aulas y alin la de 10s catedrAticos, y que bien les constaba que habia hecho cuanto estaba de su parte y basta m&sde aquello a que le obligaba su cargo; conckuyendo su arenga por pedir que le dispensasen las faltas en que involuntariamente hubiese podido incurrir. De m&s est& decir, que 10s presentes respondieron que, lejos de hallar faltas que achacarle, no podian menos de tributark sus agradecimientos por el celo que habia desplegado en el ejercicio de su cargo, para terminar por pedirle que prescindiese de citarlos para verifienr nueva elecci6n en el dis siguiente, pues todos estaban de acuerdo en que continuase en el rectorado aunos dias mas>>, hasta dar cima a la redacci6n de las Constitueiones que tenian a su cargo 61 y un grupo de doce doctores y que tan adelantada estabn ya. Hubo excusas de parte del Rectos, pero cejh a1 fin, en vista de las nuevas instancias que se le hicieron para ellca. Celoso de 10s fueros del Cuerpo que presidia y eon motivo de hallarse en entredicho con el Cabildo Secular por aquel malhadado incidente de la intervencih del verdugo en una diligeneia que, con r a z h , se consider6 como atentatoria a la dignidad de la Universidad, el doctor Salamanca se vi6 en un duro aprieto para excusar a &$a de figurar en uni6n del Cabildo en el recibimiento del nuevo presidente don Francisco Javier de Morales, que se verifie6 el primero de Marzo del afio de 1770. Oigamos a9 sede Toro.-Doctor Jos.4 Santiago Rodriguez-Dr. Aranguiz.-Dr. JosS Santiago Aldunate.--Fr. Gregorio de Araoz.-Doctor Pedro Vicente Cafiete.-Dr. Jost? Antonio Rios.-Doctor Jos.4 Ureta y Aguirre.-Dr. ~ k m e n t eCorvaldn y Chirinos.-Fray Francisco Mongaburk-Doctor Ambrosio Joseple 0choa.-Doctor Antonio Mata.-Dr. Francisco Xavier Lamain.-Doctor Nicolds Josd Gandarillas Romer 0.-Dr. Jose Pacheco Y Gmez.--Fr. Jos6 Julio.-Doctor Augustin Seco y Santa Cruz.-Doctor Santiago Mardones.-Doctor Francisco B run0 de Rivaro1a.-Dr. Eafael Die2 de Arteaga.-Doctor Miguel Josd de Lastarria.-Doctor Ramdn Posse.-Doctor Jos.4 Ram& de Aristegui.-Doctor Fr. Jos.4 Javier Guzmdn.-Dr. Julidn de Leyva.-Dr. Josef Theodoro Sdnchez.-Doctor Josd Joaguin Rodriguez Zorril1a.-Doctor Ignacio de Trucios.-Dr. D . Pedro vwar.- Doctor Miguel de Eyzaguirre. -Dr. Francisco Egidio de la e m h a . - Dr. Fr. Francisco Antonio de Somalo.- Dr. Francisco de Gam.-Doctor Francisco de Ustariz.-Doctor Pedro Josi Gonzdkw.

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cretario de la treta de que se valib para lograr ese objeto: < ( I ' el dia que fu6 su recibimiento en la Real Audiencia, para el eual salib Su Sefiisria de la casa de don Martin de Martiarena (en donde vivia cuando le llegaron 10s despa&OS), acompaiiado de la Real Audiencia, Cabildo Secula,r, Oficiales militares y Nobleza; y para excusar la Real Universidad el menos aire que le resultaria de salir en diciao acompafiamiento, y no entrar en la sala de la Real Audiencia, entrando el Cabilds; dispuso el seiior rector doctor don Manuel Jos6 de Salamanca se juntasen 10s sefiores doctores en la Real Universidad y que el bedel estuviese a la rnira para cuando saliese el acompafiamieiito expresado arriba de la easa del sefior Presidente para la Rea% Audiencia, y pasase inmediatamente a la Universidad a dar aviso para que saliesen de ella 10s sefiores Doctores con el seiior Rector, en sus COCB~S, prsporcionando el tiempo de modo que llegasen cuando ya estuviesen en la sala de la Real Audiencia en el acto del recibimiento, para esperar que saliesen de 61 e incorpsrarse con el Cabildo para ir a dejar a1 sefior Presidente en su casa y cumplimentarle inmediatamente despu6s del Cabildo; y asi se execut6, de que doy fe.-Lms LUQUE MORENO)>. Veinte y dos dias m6s tarde, se reuni6 el Claustrs y en esa sesi6n di6 cuenta el Rector de haberle significado e! nuevo Presidente la indinacibn que profesaba a la Universidad y que aunque sus deseos eran de venir a ella a eosresponder el cumplirniento que le habia dispensado 8 su ingreso en el gobierno, se veia en el cas0 de diferjr su visita hasta despu6s de su regreso de la Frontera, adonde se veia precisado a marcharse por causa del levantamiento de 10s indios. Tom6 ocasi6n de ells el Rector para manifestar que la falta de fondos en que se veia la Corporacibn por el momento, pues hasta la renta que le estaba asignada se zaegaban a entreg6rsela 10s Oficiales Reales, le parecia conveniente irse preparando desde luego para aquella func i h , ocurriendo, como siempre, a1 beneficio de algunos grades, seg6n se habia acostumbrado en casos semejmtes. Insisti6 con este rnotivo en lo precis0 que se hacia solieitar onarca una orden terminante a fin de que 10s encargskdos de pagar a 1% Universidad su renta anual, no hallasen manera de eludir su entero; y c~ncluy6 por dar cuenta de hallalrse terminadas las Constitucisnes de la

RECTORdDO DE D. MANUEL JOSf DE S L MANCA

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Universidad y en estado, por consiguiente, de pasarse al Superior Gobierno para que por su conducto se enviasen a1 Rey y se dignase confirmarlas; per0 que, desgraciadamente, repetia, no disponer por el momento de caudal algun0 B a Corporacih para esa diligencia, y que el Claustso arbitrase el medio que para ello estimase msis hacedero y conveniente; y de msis estsi decir que, como de costumbre, no se ide6 otro que el de venta de grados en ntimero de diez, bajando su precio a 250 pesos, o sea, la mitad en que habian sido estimadas las propinas de cada grado se&n el Gltimo acuerdo, y que de su producido se sacasen mil quinientos pesos para 10s costos del recibimiento del Presidente, y !os un mil restantes para gastos de aseguracih de la renta e impresih de las Constituciones. Gurnpliase con est0 el tiempo del mandato confiads a1 rector Salamanca, y 61, por su parte, con haber dado cima a aquella obra que se estimaba de gran trascendencia para el m&sacertado r6gimen de la Corporacih, que, justo serh reconocerlo, nadie como 61 habia sabido dirigir, y asi, unas dos semanas despu6s de haber hecho esa su exposicih, el 5 de Abril se reunia el Claustro para elegirle sucesor.

CAPITWLO

RECTOWWOS DE DON JOAQUIN GAETE, DON FERNA BF!AVO DE NAVEDA Y DON ANTONsO RODRIGUEZ
(5 de Abril de 1770-30
de Abril de 1773)

En daustro de 5 de Abril de 1770 sale elegido de rector el can6nigo D.


Joacp i n Gaete.-Horas de lectura seiialadas a 10s [Link]:to del Rector.-Se acuerda que la concesibn de grados mayore s se verifique en una capilla de la Catedra1.-Muerte deli D O Ctor Nevin, catedrhtico de Medicha.-Opositores a la Chtear a de Filosofia.-N6mbrase por primera vez capellbn de la Unilrersidad.-AlocuciBn del rector Gaete en el claustro en que deMa elegirsele sucesor.-El@ciijn de D. Fernando Bravo de Naveda.-Recibimiento del presidente D. Francisco Javier de Morales.-Pequeiias incidencias.--Cesi6n que se hace a la Universidad de las librerias que habian sido de 10s Colegios de 10s s Jesuitas.-Reitbrase la disposici6n de ser precisa la asistencia a I Unilrersidad para ganar cursos.-$e propone que para evitar al resp!scto todo pretexto, se edifique en el sitio sobrante de la Universiidad con el product0 del remate del que ocupaba el Colegio de E!an Francisco Javier.-Jncidencias producidas en el claustro w e se tuvo para elegir sucesor a Bravo de Naveda.-Sale de rector (Ion Antonio Rodriguez.-Concesi6n hecha a1 P. Chaparro para graduarse de doctor en Medicha.-Incidencias relativas a la tocante a la declaraci6n de Ghtedra del Subtil Escoto.-Otra suspender toda concesih de grados de vacantes.-Acubrdase induIto para el recibimiento de 10s Presidentes.

1 s meses largos eran ya pasados desde que el rector nca habia enterado su periodo, cuando se reuni6 Stro, el 5 de Abril de 1770, para proceder a elegide tzante, que lo fu6 el canhigo magistral de la Csle Santiago don Joaquin Gaete, pos u z h total de

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UNPVERSIDSD DE S. FELPPE

28 votos, por 8 que salieron dispersos a favor de otros

camhigos, pues en la alternativa de seculares y eclesiAstieos, le correspondia a uno de &os. Respecto a la designaci6n de 10s demBs oficios, como el rector saliente iba a ausentarse pr6ximamente a Espafia, no pudo ser nombrado vice-rector y en su lugar sali6 elegido don Fernando Bravo ; don Francisco Javier de ErrAzuriz como segundo esnsiliario mayor, y menores 10s bachilleres don Ram6n Bravo de Covarrubias y don Pascual Silva Boh6rquez y de procurador general, don Francisco del Trigo y L e h , 10s que, estando alli presentes, aceptaron y juraron sus emple0s. Dos semanas m$s tarde, citaba a1 Claustro el nuevo Rector para proceder a sefialar las horas en que eada uno de 10s CatedrBtieos habia de leer en sus respectivas Facultades, que fu6 en la forma siguiente: Por la mefiana, de las siete a las O C ~ Q ,el catedrhtico de Escoto. De las ocho a las nueve, el del Maestro de !as Senitencias y el de Filosofia; De las nueve a B a s diez, el de Instituta. De las diez a las once, el de Prima de Teologfa, el de Medicina y el de Prima de CBnones; De las once, a las doce, el de Prima de Leyes; Por la tarde, de Eas tres a las cuatro, el de Santo Torn& ; De Pas cuatro a B a s cinco, el de Moral, el de Decreto y el de Fikosafia. Xnstml'dos 10s catedr&tieosde Pas boras en que B e s tociba lees, orden6 el eetor que entsasen al General ~ Q ~ O 10s estudiantes que cursaban en Eas aulas universitarias, que para el. efecto habian sido previamente citados, tanto seculares, C Q ~ O de los colegios Convictorio, del Seminasio< del Santo Angel de la Guarda y de todos los convenatos, y una vez reunidos, h i d e s el doctor Gaete una breve alo- : c u c i h , invit&ndslos a concurrir diarianzente a escribir lo que dictasen y leyesen s 8 p s catedrziticss, alenthndolos para seas tareas y e~f~rz&mdolos a que en manera alglana perdiesen su tiempo en ms estudios. Acto continuo, orden6 a 1 secreta140 que diese lectura a un edicto que iba a Gjarse en Bas puertas del Genesall a fin de que ninguno alegase
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ignorantia y les parase, asi, el perjuicio a que hubiese lugar en derecho. Decia asi ese edicto: <<El doctor don Jsaehin Joseph Gaete, canhigo magistral de esta Santa Iglesia Cathedral y Rector actual de Real Universidad de San Phelipe, etc.-Por cuanto, t,eniendo notieia extrajudicial que el muy ilustre sefior presidente, Gobernador y Capitan general de este Reino, antes de partirse para la Frontera dej6 provisto un decreto que reformando el rn6todo de estudios que se seguia en esta Real Universidad, manda que 10s Catedriticos lean conforme a las Constituciones de Lima, lo pedi para cerciorarme a1 escribano de Gobierno, y enteerado de su csntexto, man& juntar a 10s Catedr&ticos para que se k s hkiese sa,ber, quien [es], en su inteligencia, se allanaron a su cumplimiento; por tanto, para que tenga su debido efeeto, mando a todos 10s cursantes de esta Real Universidadl makrlcrrlados en cualquiera de las Facultades que en ella se enseban, que, sin excusa alguna, ocurran desde el $fa veinte y cinco del corriente mes y afio a lias aulas de ella eon 10s aparejos necesarios para eseribir lo q t e dietaren 10s Catedr&ticos de sus respectivas Facultades, y en las hsras que se les asignaren; con apercibimiento que, si no asistieren todo el tiempo del curso sefialado en las mencisnadas Constituciones, 0, si asistiendo, no escribiesen lo que los Catedraticos dictasen, formando cuadernss eon m6tod0 y claridad para poderlos estudiar despues, no lo ganarAn, a m i les aprovecbarB para poderse graduar, y sejrjln dedarados por incwsos en las dern&spenas que previenen !as referidas Constituciones. <<Y para que llegue a noticia de todos y les pare el ~juici0 que hubiere lugax, serhn citados para que el dfa minte y cuatro, a las euatro de la tarde, se junten en el GeneraI de dicha Real Universidad., donde se les notificarh este edieto; se hark saber a 10s Rectores del Colegio @onvictosio,del Santo Angel, y a 10s BreSados de las R e & giones para que compelan [a] 10s que esthn a su cargo zi asistencia; y se fijsrii en Ias puertas del General para que en ningien tiempo se alegue ignorancia. Que es fecha l a eiudnd de Santiago de Chile, a veikate y tres dim del. mes de Abril. de mil setecientos y setenta scow. A no dudado, que este reglamento estaba destinado

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a surtir magnificos resultados en 10s estudios conforme a las normas que informaban 10s m6todos que se seguian para el desempefio de sus clases por 10s Catedrhticos, per0 es imposible decir hasta que punto se verific6 lo que preceptuaba; en todo caso, just0 ser6 reconocer, por 10 que el mismo Rector declara en esa pieea, que la aplicacibn del ~I'LPWQ rn&odo, o mejor dicho, del que se seguia en la Univ e r d a d de San Marcos, procedia de la iniciativa de? Brresidente del reino, formulada en un decreto cuyo texto no conoeemos. +-. A instancias de Procurador 'general y en claustro csnvocado especialmente para tratar de la materia, se determind tambi6n que era conveniente seguir, en cuanto aE a cancesi6n de grados mayores, la pr6ctica de la Universidad de San Marcos y de otras que tenian ell car6cter de Reales; que esa ceremonia se verificase en la Catedral, tanto para su mayor lucimiento, como para que sirviese de estimulo a la juventud estudiosa: indicaci6n que el CBseustro acept6, acordando que se tratase el asunto con el Obispo y Cabildo Eclesihstico y se les pidiese sefialasen la capilla en que se pudieran conferir 10s grados, como en elfeeto se consigui6 en una de las laterales y que m6,s tarde, seg6n a su tiempo lo veremos y por 10s mstivos que se tuvieron presentes, se cambid por la que estaba d e t h del presbiterio. En materia de Chtedras, consta que en claustro de mediados de Mays de este afio (1770) se leyeron CAW Reales c6dulas referentes a asuntos que ya comcemas; una, de 20 de Mayo de 1769, relativa a la elecci6n de Rector de don Gregorio Tapia y a la intesvencibn que en ella tuvieron 10s Ministros de la Real Audiencia; y la &pa, de 13 de Octubre de ese mismo aiio, tocante a la oposicibn que habia hecho don Wilario Cisternas a ]la CBtedra de Prima de Leyes. nor muerte del doctor don Doming0 Nevin, que servis la de Medicina, se deelar6 vacante en 16 de Julio, se man1. En una solicitud de D. Pedro Vicente Caiiete para optar al grado de bachiller en Chnones y Leyes, presentada al Claustro en 1771, se dice que en ese afio we suspendieron las aulas por disposiciijn del Superior Gobierno. . .) $%tar&ese hecho ligado a1 decreto de que se trata? El cas0 es que de la tal suspensibn no hemos logrado h a b r otra noticia en 10s libms universitarios.

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d6 poner edictos en las puertas del General convocands a oposici6n para proveerla, y a propuesta del Rector se ncPmbr6 como catedrcitico interino que la regentara a don lgnaeio de Jesfis Zambrano, <(enquien concurrian-a su deciis,--todas las circunstancias y calidades necesariaias F , 3 ' a, B o que el Claustro asinti6 por unanimidad, ((expresando que, a mcis de su merito, tenia la circunstancia de selr el ainico doctor de la Facultad.. No habia ocurrido la eosa tan tranquilarnente mando se trat6 de declarar la admisi6n de opositores a la @& tedra de Filosofia, que ya en tiempo del anterior rector rilillotivb consulta a1 Vice-patron0 acerca de la ducla que 56: ofrecia tocante a la admisi6n de don Francisco Aguilar de 10s Olivos, con motivo de ghaberse presentado ciscunducto el t6rmino de 10s edictos>>-son palabras del acta que utilizamos,-y que aqu6l habia devuelto al Claustro para su determinacibn y de que se trat6 en sesi6n de 16 de Julio (1770), despu6s de evacuados otros asuntos: sesi6n que habia presidido el doctor Gaete hasta el punto en que entr6 a tratarse de esa oposici6n, como indicando que estabia en ella, por ser uno de 10s aspirantes, y que se prssigui6 bajo la presidencia del vice-rectos don Fernando Bravo de Naveda, quien, puesto el asunto a discusi6n, pidi6 al doctor Olivos que se retirase de la sala, pues que estaba interesado en 61, a lo que repuso debia suspenderse la sesicin y dirigirse de nuevo a1 Presidennte para que adarase su decreto, y que su indicaci6n se votase por votss secretos, con lo cual abandon6 la sala. Hizose asi secretarnente <<con frijoles y pepitam y result6 que no debia suspenderse el claustra; luego se vot6 si el doctor Qlivos debia ser. o pho admitido corn0 opositor, resultando tzrabi6n esta vex la negativa; despu6s de lo cual, el vice-rector previno haberse presentado t a m b i h en caiidad de tal O ~ O S ~ ~e1 O F Rector Gaete y <<que dijesen 10s sefiores doctores si habia al&n inconveniente para admitirle a dicha oposicih, a que respomdieron todos, un&nimes,que ninguno y que desde luego se adrnitiese,). Antes de dar fin a1 rectorado del Doctor Gaete es de 8aber que, dando prueba de ecuanimidad y a h yendo contra el reglamento de estudios que 61 mismo habia promulgado, accedi6 a la s6plica de varios estudiantes de @olegi;nos de hesa que scslicitabaa ses examinados <<sin haber
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escrito materias en esta Real Universidad>>, temiendo que cse perdieram de no accederse a ella, si bien no podian ser recibidos a grados, si no presentaban certificados del bedel mayor de haber cumplido con 10s cursos mandados ganar conforme a lo preceptuado en las Constitucioner: de Lima. Diremos, finalmente, que a su iniciativa se procedi6 a nombrar por primera ves capellan para la Universidad, como lo tenian todas lax que gosaban del titulo de Reales, nombramiento que recay6, a propuesta suya, en el doctor don Manuel Vargas, que se hallaba <<desembarazado de otras ocupaciones que tenian 10s mBs doctores del clero,,. A todo esto, habiase enterado el afio del rectorado de Gaete, y con tal motivo convoc6 a1 Claustro para el 8 de Abril (1771), poniendo en su noticia que el dia cinco de ese mes <<sin embargo de haber sido dia feriado de punto de la Santa Pascua de Resurrecci6n>>, habia pasado a palacio EL hac6rselo saber a1 presidente don Francisco Javier de Morales, que se hallaba ya de regreso de su expedici6n a la Frontera y cuya recepcibn en la Universidad, postergada por su forzosa ausencia, era ya irnprescindible se verificase lo rn8s pronto, para lo que se hacia de necesidad proceder a la elecci6n del nuevo Rector que corriese con la funcibn, sin embargo de 10s cortos fondos con que contaba la Universidad, cuyas CBtedras se hallaban alin impagas por estar exhaustas las Reales Cajas con ocasih de Ia guerra. Contest6 el Presidente, que responderia una vez que se irnpusiese de las ordenanzas peculiares de la Corporacibn, que no conocia, que consultaria el cam y luegd daria su respuesta, enviando a1 efecto recado para que, pasado el punto de la Santa Bascua, se procediese en el acto a la elecci6n Y en esa virtud, se sefialb para ella, el diez de ese mes, encargalado a1 bedel mayor que asi lo kkiese saber a 10s doctores que no se-hallasen presentes. Llegado el dia sefialado y reunido el Claustro, el doetor Gaete le dirigi6 la palabra de caj6n en tales ocasiones, invitado a 10s asistentes a fijarse en la persona que ereyeserr m8s apropiada para el cargo; y en seguida, aparthndose de ese pats6n que pudieramos llamar estereotipado, procedi6 a formular un verdadero programa de trabajo para el rector que le sucediera, asi para impulsar B o material de su fgbrica, que en su mayor parte estaba ya

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concluida, como principahente en lo formal de sus estudios, poniendo el mayor ernpefio tttmbih en el cobro de la asignacih concedida a la Universidad en la c6dula de su ereccih, easi del todo paralizada; haciendo ver, con este motivo, las gravisimas consecuencias que se estaban palpando psr no pagarse su sueldo a 10s catedrhticos, a quienes no podia, a esa causa, obligarles a que concurriesen a las horas que les estaban asignadas, como no lo hacian tarnpoco los estudiantes; "par lo que,-agreg6,--!es ha sido precis0 a 10s sefiores sus antecesores a pasarles a 10s cursantes lo que en las Religiones y Colegios han cursado, por no exasperarlos y que del todo quede la Universidad y sus Catedrhticos sin estudiantem. Recibi6se en seguida el. juramento de estiPo a 10s voeales asistentes y se procedib a votar por alguno de 10s 18 seculares que se apur,taron en Ia lista que se les reparti6, resultando electo por 31 votos el doctor don Fernando Bravo de Naveda. H7 Iuego se sigui6 con la designaci6n de 10s dernhs oficios, quedsndo de vice-rector y primer eonsiliario el rector saliente, de segundo, el doctor don Francisco Lhpea, y de procurador general, don Jose Albert0 Diaz. Una semana rn8s tarde convoeaba al Claustrs el nuevo Rector para darle cuenta del ofrecimiento que haeia el provincial de los daminicos fray Manuel Rodriguez, catedrAtico que era de8 Maestro de las Sentencias, a nombre de toda la Comunidad, de leer en la Universidad p o w I uno de sus religiosos una Chtedra de Artes .de la doctrina del dicho Angklico Doctor)>, sin premio alguno y s610 a intento de que la juventud de la ciudad no se viese en el cam de esperar uno, dos y ires ados antes de cursar Filosofia, . p e s que no habiendo mas de una de dotaci6n en la Universidad, no podia el catedriitico que la desempefiaba <<adelantar el tiempo, por h$biles y aplicados que fuesen sus oyentes~ ; de donde resultsba que algunos de esos j6venes se iban a Rdigiones o estudias privados, cuando no 10s abandonaban del todo y se daban a < < ~ t s muy o s perjudiciales>>, Coni8 le eonstabs a 61 por el desempebo continuado que habia tenido de su CBtedra desde su ftindaci6n y en el ejerei~50 de s u cargo de examinador, de los primeros nombrados PO^ el Gobierno. De mhs est&que digamos que el Claustro 30 pudo menos de reeomeer l a converriencia de la proP ~ e s t s que , apoy6 especialrnente eli provincial de 10sfmn-

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ciscanos fray Jacinto de Fuenzalida, a quien, el primero, pidi6 el Rector su parecer. El 27 de Mayo tuvo lugar en la Universidad el recibimiento del presidente don Francisco Javier de Morales, funci6n en la que el rector Bravo de Naveda dijo la oraeibn panegirica y el bachiller don Pascual Boh6rquez7 abogado de la Real Audiencia, hizo la lectura, de las poesias BXQStumbradas en esa ocasihn, resultando la funcibn, s e g h se dijo, con tal lustre e011118 jamas se habia vis-to antes. Se&n era de estilo, se acordb obsequiar a1 Presidente un grado para que dispusiese de 61 a su arbitrio, y otro al Rector, a quien, adern&, dispuso el Claustro dark las gra&as <cporel ernpefio y honor con que habia propendido al lustre y mayor aire de dicha R e d Universidad>>2. Algunas otras incidencias vale la pena de recordar de las ocurridas en tiempo del rectorado de Naveda, a saber: el nombramiento hecho por el Presidente, y obedecido p ~ el r Claustro en sesibn de 3 de Julio, de eate&$tics de Prima de Santo Tom& en el dorninico fray Torn& Cristi, por fallecimiento de fray Juan Barbosa; oeusrido el 7 de Febrero de ese abo (1771)3. La querella de despojo que la Corporacih acord6 iniciar ante el Bresidente contra el provincial de la Merced fray Pedro Nolaseo de Echeverria, porque a pesar de haber sido requcrido para ello amistosarnente, se neg6 el dia en que se celebraron en suconvent0 las exequias del rect'or que babia sido don Manuel Jos6 de Salamanca a servirle la vela a1 &ernPO del responso por un religioso, y esto despuks que t a m b i h no le sali6 a recibir la Cornmidad; el informe que ofreci6 dar el misrno Presidente acerca de la solicitud del P. fray Pedro Manuel Chaparro, del Orden de San Juan de Dim, para que se le concediese el grado de doctor en Medicina a titulo de examinador, eon respecto a la falta que de ellos habia en la Facultad; el, nombramiento de secretario de la Corporaci6n en don Luis kuque Moreno,
2. Corno no podia menos de ser, dada la importancia de sellaejante funcibn, el Doctor Rios la recuerda en su Diario (p. 51>,advirtiendo que fu6 con 10s mismos gastos de propinas y demhs d e eencias, que se acostumbran con 10s Presidentes propietarios,. Skivese en esa parte de Diario la errata en que se incurri6 a 1 decir Pascud V%squez,por Boh6rquez. 3. Lo recuerda Rios en su Diario, phg. 48.

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escribano pxiblico y Real de 10s de la capital, para suceder


a su padre don Pedro Luque Moreno por haber fallecido JJ a quien de tiempo atr&s estaba supliendo por causa de sus

continuas enfermedades; el acuerdo de remitir a Espaiia poder de la Universidad para recaudar de 10s herederos de don Manuel Jos6 de Salarnanca la cantidad de 630 pesos que llev6 para gestionar el despacho de la bula de Su Santidad para ella; el cumplbniento que se mand6 dar a una Real ckdula, fecha 14 de Agosto de 1771, por la que se ordeiiaba que 10s Qidores de la Real Audiencia no votasen en oposici6n de chtedras, ni en las eleeciones de rectores; la aprobaci6n que se prest6 a la persona de don Agustin Seco y Santa Crus para que pudiera graduarse de doctor en CBnones y Leyes valihndose del grado de indulto concedido a1 rector Bravo de Naveda por la oraeih panegirica que pronunci6 en el recibimiento del Presiderate, y que nos ha parecido deber recordar por el alto cargo que el pretendiente tuvo por dos veees en la Universidad; la gratificaci6n de 50 pesos acordada a favor del bachiller don Psscual Boh6rquez por la lectura que hiso de las poesias en el recibimiento del Bresidente; y dos sucesos m&s que merecen pgrrafo aparte, por hallarse ligados m&sde cerea con los estudios y la ilustraci6n de 10s universitarios . Sea el prirnero, la cesi6n que a la Universidad hacia la Junta Real de Temporalidades de Madrid, segtin carta de su presidente el Conde de Aranda, escrita en 12 de Junio de ese afio de 1771, de las librerias del Colegio M&ximo,la del Noviciado y de la Casa de tercera probaci6n de San Pablo de la capital que habian sido de 10s Jesuitas expulSOS, excluyendo 10s papeles manuscritos y 10s libros duplicados y las obras morales y teol6gicas que contuviesen doctrinas laxas y peligrosas a las buenas costumbres y
4. Ocurri6 el fallecimiento de Luque Moreno el 10 de Febrero de 1772. 5. No conocemos en su texto esa Real ckdula, librada que habia d o a consecuencia de lo ocurrido en la votaci6n para la eleccibn de rector entre 10s can6nigos Rios y Tapia. Vino esa disposici6n a echar w r tierra las pretensiones de la Real hudieneia, que de manera muy empeiiosa solicit6 del Monarca, en oficio que le dirigi6 con fecha 13 de Qctubre de 1770 (Documentos, n. XLIX) ((se dignase declarar la VOz aetiva de 10s Ministros graduados en ella, (la Universidad).

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quietud p6blica. Y el Claustro, despu4s de aeordar se diesen las gracias por tan singular obsequio, que el Procurador general de la Corporacih ocurriese ante el Presidente de! reino para que, como privativarnente encargado del cumplimiento de esa Real deliberacihn, sefialase el metodo que debia seguirse en la recepcih de esas librerias, ofreciendo por su parte, para verificar la separacih de obras que se ordenaban, nombrar dos miembros de su sen0 que en ella entendiesen, asoeiados con el que ya estaba nornbrade, por el Gobierno. A su tiempo se dir& quienes fueron esos comisionados universitarios y de la manera que cumplieron su cometido.6 El segundo asunto a que haciamos referencia estaba destinado, a1 menos como manifestacih de 10s deseos de la Universidad, a lograr resultados de la mayor importancia en el desarrollo de 90s estudios, y tuvo su origen en la renuncia que don Joaquin Serrano hiao de su cargo de pasante de Filosofia y Teologia que obtenia en el Convietorio de San Francisco Javier, en un escrito que present6 ante el Presidente y que 6ste mand6 pasar en informe a1 Claustro, convocado que fu6 para ello el 9 de Septiernbre (1771). Tom6 en 61 la palabra el Rector en 10s t6rminos que creemos del cas0 copiar a la letra, por las eonsideraciones de doetrina e hist6ricas que envuelven sus palabras. <<Propuso, reaa el acta de aquella sesibn, ser de grande ineonveniente la subsistencia de las Chtedras de Filosofia y Teologia que el pasante dirnitente regentaba o leia en las aulas privadas que fueron de 10s Regulares de la Cormpafiia, asi por no verificarse la debida instrucci6n de la juventud, como porque, segfin lo decidido Gltimarnente por S. M., se debian reunir las rentas de iguales CAtedras a las de la Universidad, quedando extinguidas las sobredichas, como lo conceptuaba neeesario para que, dotkndose con
6. Quiso tarnbi6n el Claustro que su representante aprovechase la oportunidad que se le ofrecia de dirigirse a1 Presidente y Real Junta de Temporalidades en solicitud de que de 10s ornamentos de iglesia que habian sido de 10s Expulsos se le cediesen dos, <<con albas, frontales y c&licesy dembs anexos, de una correspondiente deceneia a una Real Universidad., para las ocasiones en que era de necesidad celebrar misa en su capilla; haeiendo valer especialmente en favor de estn demanda, el hecho, digno de notarse, de que lo que se le habia entregado en esos tiernpos de la subvenci6n de que debfa gozar, no alcanzabs <<ni abn para una leve comtribucih a 10s Catedrjticos y ministros..

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mismas rentas de la de Filosofia que la Real Dignacih ha mandado aumentar a favor de esta Universidad, se hiciesen en ella efeCtiVOS 10s estudios y ensefianzas necesarias con las reglas oportunas, porque, de otra suerte, no se podrfan verificar 10s utilisimos fines de la erecci6n de la Real Universidad con el aprovechamiento que apetece el Clsustro y a que todos debian aspirar, ni la lectura de las CBtedras de dotaci6n y de gracia, por falta de oyentes. Oida por 10s doctores presentes esta exposici6n, se manifestaron un&nimes en reconocer que era precisa e indispensable la asistencia de 10s pasantes en las Facultades mayores, pero, a la vez, que 6stas debian de ser las que se enselliaban en la Universidad, en donde debian cursarse por 10s colegiales, <(sin disiinulo ni dispensa)); asunto sobre que ya habia motivado en tiernpo del primer rector la contienda que se sigui6 con el Procurador de la Compafiaa, terminada que fu6 por decreto del Presidente cuando estaba ya de camino para ir a servir el virreinato del Perir, fechado el. 28 de Septiembre de 1761 y aprobado que fu6 por Real cBdula de 4 de Marzo de 1764, por el que se orden6 se mantuviese la Universidad en la posesi6n de no confesir sus grados a 10s que no habian seguido 10s cursos en ella y cumplido con las funeiones dispuestas para el cas0 por derecho. Con esos datos, llegaban 10sasistentes a1 claustro a la conclusih de que si se diera lugar a que continuasen 10s estudios en las aulas que habian sido de 10s Jesuitas, sin asistir a las universitarias, de hecho quedaria burlada la soberana resoluci6n del Monarca y en nada el resultado de! juicio seguido y ganado por el rector Ahumada; temperamento tanto menos de aceptar, todavia, en momentos en que se necesitaba dirigir 10s estudios con total abstraccih de la escuela llamada jesuitica. Todo influia asi en que las tales dos cgtedras que funcionaban en escuela privada se diesen por extinguidas y sus rentas se agregasen a las de la Universidad, y para no perjudicar a 10s colegiales en su earrera, se lies notifiease fuesen desde luego a cursar en las aulas universitarias; y, por dltimo, lo que no era poco pedir, que se saease a remate aquel Colegio y que con su producido procediese a la fBbrica de otro en el sitio sobrante y CQntigwo a la Universidad, que precisamente a ese intento b b i a reservado el rector AzGa, trasladandose entretanto (Y sabe Dios ctianto podria daarar aquello) 10s expresados

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[Link] DE 6 . FELIQE

cslegiales a1 patio que fu6 de estudiantes de 10s referidos Regulares, .atento, dijeron textualmente, a que se estsba ~iend con ~ la experiencia que el principal motivo de no Aabesse continuado la lectura de las CBtedras de Universidad habia sido y era la resistencia de 10s colegiales de ocurrir a estas aulas, protextando la distancia de su Colegks a ellas, y ser en 10s manteistas tan voluntaria su asistencia y tan dificil la consecuciitn de que la verifiquen en I ras de asignaci6n para dicha lectura, que no ha h medio o arbitrio que baste de cuantos se han tocado y practicado a1 logro del fin de que cursen con la frecuencia que previenen las Constituciones, ni aliin con interpelacih que permitan disimulo)). Crey6se que, situado el colegio en ese sitio, no habrian de faltar <<oyentes fixes)> en gsan nbmero, que 10s estudios se formalizarian con aprovechamiento general, y que, asi las cosas, no sitlo frecuentarian 4as aulas universitarias 10s j6venes de Pas provincias <ma;l(pntanas)) sino tarnbien de las wltramontanas)) del reins, realizhndose en todo y por todo Ios anhelos que se tuvieron 3 presentes por el Cabildo de la ciudsed y su vecindario 8 solicitar y lograr a beneficio de sus hijos y descendientes fundaciitn de la Universidad por la Real c6dda de 28 Julio de 1738, que lastimosamente se estaban atrasancon la existencia del tal Colegio, que, por 10 dernzis, por si se iba extinguiendo por el cortisimo nGmero de 10s que permanecian en 61. KFuera ornisi6n del Claustro, exupresaba 6ste en conclusi6n, demasiadamente reprensible, no aprovecharse de esta oportunidad, represent6ndolo todo a1 Vice-Patrono, supuesto que en el rnismo informe que pide descubre su superior celosa intenci6n de que se le proponga lo m8s 6ti9 y conveniente para el adelantanaiento e las letras a favor de la causa p~blica y del mayor lustre de esta Real Universidad>>, declarando, en conclusi6n Jue el Claustro facultaba a su Rector procediese en el asunt o en la forma y valiendose de 10s medios que considerase mBs adecuadss para lograr el fin que se perseguia. Veinte dias eran pasados del afio reglarnentario de1 rectorado del doctor Bravo de Naveda cuando el C l t t ~ s t ~ se reuni6 para elegirle sucesor, el prinnero de Mayo de 9772, sesiitn que se hi,, notar por incidentes hasta entonces jaw ~ & vistos en semejantes ocasiones. En efecto, hsbia el mctor salicnte dicho ya su oraxi6n ineitando a 10s asisten-

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tes a proceder libres de pasi6n y odio y mirando s6lo el inter6s de la Corporaei6n en la designaci6n de la persona que debia sucederle, y habian prestado todos el jurameszto de hacerlo asi, cuando antes de proceder a la v o t a c h , el doctor don Antonio Rodriguez, canhigo dignidad de teSorer0 de la Catedral, tom6 la palabra para objetar como indebidamente recibidos por el secretario, entre 10s de 10s enfermos, uno de don Joaquin Gaete y el otrs de don Gregorio a'apia, ambos colegas suyos en el Cor0 de la Catedral, alegando que el primer0 estaba en esos I I I O ~ ~ K ~ &ndo ejercicios, circunstancia que en otras veces no lie : habia impedido concurrir personalmente a emitir su V O ~ Q y que el otro, como provisor de rnonasterios, no tenia sbst8culo para concurrir a la sesi6n, y que, asi, se votase si %os votos de ambos podian o no computarse, ((0 de no, se le diese testimonio,, . AlegBronse todavia otras razones en ese sentido, que el Rector IIQ estim6 aceptables y mand6 que se procediese no mhs a votas, reservando a Rodyfguez su derecho, frase muy de us0 en semejantes casos pars eludir el aprieto del momento y destinada, de hecho, a no ser de consecuencia alguna, seghn lo acseditaba la prActica. VoSvi6 entonces a tomar la palabra el doctor Rodriguez en apoyo de que tampaco debian votar en la elecci6n 10s doctores que eran miembros de la Orden Franciseana, a excepci6n del P. ray Jacinto Fuenzalida, catedrhtieo del Subtil Escoto, por cuanto el Rey no habia prestado su apsobaci6n a 10s grados de esos reverendos Padres, como podria verse de la c6dula del caso, que pidi6 se trajese a la vista. Replicaron sosteniendo su derecho 10s religiosos aludidos, Y mediaron nuevas alegaciones de una y otra paste, para resolver a1 fin el Rector que se procediese a la eleccibn, @onnueva reserva de su derecho a1 doctor Rodriguez. El escrutinio, que se verific6 luego, vino a dar la clave de la actitud de &te, pues result6 que era candidato a1 puesto y que en efeeto lo obtuvo por veinte votos, contra 19 que sac6 don Juan de 10s Rlos y Terhi, otro colega suys en el cor0 de la Catedral; tan estrecho resultado justificaba, wes, de sobra la interposici6n de 10s articulos formulados en esa sesi6n por Rodriguez tendientes a eliminar de la votacidrn a qnienes razones tendria para considerar partidarios de su competidor al rectorado. Sentado ya en la silla rectoral en que le coloc6 su an-

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tecesor y hecho el jurarnento a que era obligado, quedaron como primer consiliario mayor y vice-rector el rector saliente, de segundo don Manuel Vargas, y de procurador general don Agustin Seco y Santa Cruz; como consiliarios menores, se design6 10s bachilleres don Manuel Alvarez y don Ambrosio Toro, quienes fueron mhs tarde recibi9 dos en sus cargos, por no haberse hallado presentes a tiempo de su designaciitn. Contra lo que pas6 a ser cosa corriente en la historia de la Universidad trathndose de rectorados de eclesihsticos, no careciit de cierto movimiento el del doctor Rodriguez. Celebr6 su primer claustrs unos dos rneses despu6s de su elecci6i1, trat&ndoseen 61 de la admisi6n a 10s grados mayores que pretendia el P. Chaparro, en la que habian incidido dos decretos del Gobierno, proveidos con dictamen del Real Acuerdo, por 10s que en efecto se le dispensaba de las lecciones y propinas, si bien, de com6n acuerdo con el Rector, se habia cornprometido a leer en su Facultad y tener las funciones previas al otorgamiento del grado. Ta1 resolueibn ianplicaba, en verdad, un triunfo para la doctrina sostenida por la Universidad, que de reflejio irrsdiaba sobre la persona de su rector. El segundo asunto de que se trat6 era aquel que ya habia puesto en el tapete el mismo doetor Rodriguez en el dia de su elecci6n7referente a lo dispuesto por el Rey en su Real c6dula de 24 de Octubre de 1764, en la que, junto con aprobar la erecci6n de la CStedra del Subtil Escoto y el que para ella se hubiese nombrado a fray Jacinto de Fuenzalida, debia entenderse que sin salario, tal como lo habia ofrecido la Orden Frzunciscana, y como aprobatoria tarnbi6n de 10s que sucediesen a ese religioso en el desempefio de la CStedra. Era asimismo motivo de duda, si la declaraci6n de no aceptarse en esa c6duIa la concesi6n de 10scuatro gradas que le habia hecho a la Orden la Universidad con el carhter de interinamente, a intento de que 10s graduados supliesen y subrogasen en sus ausencias y enfcrmedades a1 dicho Catedrhtico, debia comprender a 10s ya designados, para rnantenerlos o no en la posesibn que por tiempo de cinco afios habian tenido de entrar como tales en el Claustro. Raxones tras razones ale& Bste para justi ficas su procedimiento, entre ellas, el haberse limitado a seguir lo que en casos semejantes se practicaba en Lima,

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1% idoneidad de 10s designados, rnanifestada en las funciones en que habian actuado, y, en filtimo termino, que dos de e S O ~ graduados eran ya fallecidos; por todo lo cual, resolvieron que 10s dos que sobrevivian continuasen gozando de la posesi6n de doctores de la Universidad en que se hallaban, mientras se consultaba a Espafia si serian tambibn ellos despojados del carhcter de tales Salvo una sesibn que se celebrb en fines de Noviembre Y destinada por entero que estuvo a la admisi6n de pretendientes a grados mayores, no hub0 otra hasta principios de Enero del afio que entraba de 1773, en la que se discuti6 la pretensi6n de 10s doctores don Jose de Ureta, catedrBtico de Decreto, por oposici6n7dela que se habia posesiowado en Diciembre de 1768, y don Juan Martinez de Aldunate, que lo era de la de Pnstituta, ganada asimismo por oposici6n y que servia desde el mismo mes y afio, para que no se las deelarase vacantes, como indicaba el Rector, por el hecho de estar cumplido el euadrienio reglamentario, en csnsideraci6n a que despues de haberlas estado desempefiando con puntualidad durante todo ese tiempo, s610 se les habia acudido con parte del sueldo de 450 pesos anuales que les estaba asignado, resthndoseles a deber 1125 pesos a cada uno. kargas considesaciones hicieron valer en apoyo de su tesis, que resultaria iniitil reproducir despu6s que sepamos que easi tsdos 10s asistentes a1 Claustro se pronunciaron por que no debian declararse vaeantes esas CBiedras hasta que les fuesen pagados a sus catedrhticos 10s sueldos insolutos que se les adeudaba, salvo dos de

7. En el volumen 644, pieza tercera, del Archivo de la Capitania General se halla el expediente que se sigui6 sobre esta materia. Consta de 61 que se present6 al Bresidente fray Pablo Chaparro, en su carhcter de vicario provincial de 10s Franciscanos, en solicitud de que se dejase sin efecto la Real c6dula que declaraba inaceptables 10s cuatro grados de doctores para suplir a1 Catedrhtico, en vista de 10s meritos que asistian a dos de ellos, que a h eran vivos; y tramitado el asunto con informe del Rector, vista del Fiscal de la Presidencia y voto consultivo de la Audiencia, dict6 Morales decreto, el 17 de Qctubre de 1772, declarando que "par ahora deben ser mantenidos en el honor de 10s graclos de doctores 10s dichos dos religiosos,. Y en tal sentido hub0 de informar el Presidente a1 Rey en carta de 1.0 de Diciembre de 1772, que insertamos bajo el n. LI de 10s Documentos. Todo fu6 aprobado por Real cedula de 3 de Noviembre del aiio siguiente de 1773. (Documentos, n. LV).

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aqu6llss, que fueron de opini6n de que debia esperarse la resolucibn solicitada ya del Soberano respecto a lo acordado en el nuevo plan de estudios en lugar de In lectura, preceptuada en las Constituciones por que habia estado rigidndose, y que, en tal evento, el t6rmino de las diehas CAtedras sblo debia empesar a correr desde que se publicase la resolucih de S. M. --.-: En fines de ese mismo mes de Enero se tuvo otro chaustro para resolver ssbre la admisi6n de varios pretendientes a grados, a que aspiraban en virtud de 10s de indealto que habian alcansado; pretensiones sobre las cualiex el Claustro no pudo menos de tomar acuerdo por coansiderarlas dadosas a la Universidad. V6ase lo que a1 respecto se dijo alli : <<ncordaron dichss sefiores se suspendiesen del tods y se cerrase la puerta a 40s grados de indulito que se daban con el motivo del recibimiento a 10s sefhores Pred e n t e s , y que estos grados eran surnamente perjendieiales a la Real Universidad y sus doctores, y que nunca se verificaba el que se llenasen 10s huecos de 10s grados de andalto que se daban para estos fines, pues de 10s diez que se dieron para el recibimiento del sedor don Francisco Jevier de Morales, hasta ahora s610 siete se benefieiaron en C Q F C ~ de tres alros a que se concedi6 dicho indulto.. Y enkrmdo en otro osden de materias, aunque muy de cerca lag con llas rentas que la Universidad pretendia obtener de la concesih de tales grados, se dijo en esa misma sesi6w que del ram0 de balanza se estaban debiendo a la Corporaci6n trece mil y mAs pesos, cuya cobranza urgia, tanto para satisfacer sus sueldos a 10s catedrAticos, corn0 para ahmdler a1 recibimiento del nuevo Presidente, que estaba por Elegar y volviendo de nuevo a1 tema de 10s grados, resolvieror que desde ahi en adelante y para siempre, por aeingrin motivo se concediesen, qmr 10s muchos perjuicios que se experimentan en la Real Universidad por dichos indultos. Tomemos nota de tan acertada resoluci6n, que, desgraeiamente, no habria m&starde de faltar ocasibn en que SQ barrenase para volver otra vez a la misma prhctica que tan fuertemente se censuraba. .~ No hubo m&s reuniones del Claustro que una, en Febrero para admitir a don NicolBs Gandarillas a los gm rnayores, por la propina de 208 pesos, y otra, en medisdos de hbril,, que se tuvg para ealificar a1 rnismo intento 18
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RECT0RADOS DE GAETE, BRAVO Y RODRfGUEZ

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persona de don Josh Ignacio Guzmhn, que pretendia graduarse en Chnones y Leyes, y destinado con el tiempo a presidir 10s destinos de la Universidad, y en la que tambibn se procedi6 a declarar la vacante de la CBtedra del Subtil Escoto por la ausencia de su catedrAtico el R. P. fray Jaeinto de Fuenzalida, a quien se le nombr6 corn0 sucesor inltesino mientras se proveia en propiedad. Tal fu6 el liltimo acto del reetorado del canbigo Rod rlguez.

CAPITULO XI
7ECTORADOS DE DON FRANCISCO LOPEZ, DON JUAN LOS RlOS Y TERAN Y DON JUAN MARTINEZ DE ALDUNATE
(30 de Abril de 1773-30 de Abril de 1777)

DE

i'asa el dia 30 de Abril a ser dia cl&sicopara las elecciones de [Link] electo en 1773 don Francisco L6pez.-Pintura que hace del estado a que habia llegado el Convictorio de San Francisco Javier.-Con tal motivo, renuhvase la idea de edificar un colegio en el sitio sobrante de la Universidad.-Todo no pasa de un simple proyecto.-Averiguacih del estado de 10s fondos universitarios.-Preparativos para la recepcih del Presidente.-Dotaci6n de la Chtedra de Santo Tom& y ereccih de dos de Artes.N6mbranse dos Doctores con cargo de bib1iotecarios.-En 30 de Sbril de 1774 resulta elegido rector por unanimidad D. Juan Jos6 de 10s Rios y Terftn.-Recibimiento del presidente D. Agustin de J&uregui.-Pasan siete meses sin que se reuna el C1austro.Elecci6n de rector de D. Juan Martinez de A1dunate.-AcuBrdase proveer la C%tedra de Artes que no habia querido admitis b Orden de la 1Merced.-Opositores a la de Teologia, vacante por muerte de D. Pedro de Tula Bazhn.-Se resuelve que la de Medicina se considere como de Prima.-Extirpacibn de algunos abusos.-Por decreto del Presidente, contintia de rector Martinez de A1dunate.-Ninguna importancia que reviste su segundo rectorado.

Verific6se la elecci6n del rector que habia de suceder Rodriguez el 30 de Abril (17731, dia que, a contar de esa fecha, pas6 a ser cli&ieo y del c u d ya no se apart6 jam&s la Universidad para dar c u m p h i e n t o a tan importante atribucih, y que hasta enteaaces habr'a tenido iugar, si el lector ha parado mientes en el hecho, en fechas
a1 canhigo

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ENIVERSIDAD DE S. FELIPE

varias; y es de saber que para sefialar esa del 30 de Abri1 se tuvo presente que era la vispera del dia en que B a Iglesia celebra a San Felipe. En realidad, esa designaci6n importaba un homenaje al santo patrono de la Corporaci6n. a cuareazta y uno ascendi6 el nfmero de doctores que para esa eliecci6n se congregaron en el dia que indicamos, habiendo dado su voto 33 de ellos a1 doctor don Francisco Upex, abogado de la Real Audiencia y asesor del Superior Gobierno, y repartidose 10s demzis entre otros cuatro doetokes. Era evidente, pues, que el resultado de la votaeih acusaba que no habia mediado capitulo. Verificado el escrutinio, se mand6 llamar a1 doctor LBpez y de su elecci6n se di6 tamhien parte en el acto al Presidente, y una vez que el nuevo rector se posesion6 alli del cargo, procedi6 a nombrar por consiliario mayor ai doctor don Juan Martinez de Aldunate, de procurador al doctor don Fernando de 10s R~Qs, y una vez que ambos juraron sus cargos, design6 por consiliarios menores a los bachilleres don Francisco de Borja Orihuela y don Pgnaeio Meneses. Muy luego pudo verse c u h acertada habia sido la eleecibn dell doctor Ldpex. En efecto, apenas eran pasados dim dias, cuando mand6 citar a sesi6n a1 Claustro para tratas de un asunto que interesaba sobremanera a la ensedanaa y que vamos a exponer siguiendo a1 pie de la letra ell acta respectiva, que aunque un tanto difusa, ostenta un marcado colorido de tiempo y lugar. Dice, pues, que a 10s doctores alli reunidos .les propuso que, habiendo acreditado la experiencis el perjuicio que ocasionaba la falta de asistencia de 10s estudiantes a las aulas para poder ganar sus respectivos cursos, en la conformidad que disponian las leyes 51 y 52, titulo 22, libro I de las Recopdadas de lhndias, rnandadas observar precisa e indispensablemente por Real c6dulla feeha en el Pardo a cuatro de Marxo de 1764, en que S. M., teniendo presente la representacih del Superior Gobierno de este reino, dispuso y confirm6 un auto proveido en 28 de Xeptiembre de 1761 relativs a que se mantuviese a la Universidad en la pssesi6n de no conferir sus grados a 10s que no hayan seguido sus cursos en ella y practieado las funcisnes dispuestas por dereeho, declarando, en su consemencia, que no han de aprovechar rai admitime para recibir grados otsos cursos que los que se

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gsnen con la indispensable asistencia a sus aulas. E igualmente les hizo presente que, lejos de hacerse progreso en los &udios, habia venido el Colegio Convictorio de San ~aviera su liltimo exterminio, a causa de hallarse en el dja sin colegial alguno, porque, desengaiiados sus padres y demhs vecinos de esta ciudad del ningiin adelantamiento de 1% juventud, no querian hacer costos in6tiles en poner10%9 mantenerlos en el citado Colegio, y que est0 procedis, sin duda, de no haber emulacidn ni menor respecto que 109 obligase a la debida aplicacidn y de ser moralmente imposible redueirlos a cursar las aulas de la Universidad, porque la distaneia del Colegio a ella no s610 causaba p6rdida de tiempo sin0 distraccidn, concurriendo, ademhs, no perrnitirsela en el verano lo fuerte de la estacidn, y en la de8 invierno, las aguas, quedando de esa suerte sin ejerciccio 10s catedrAticos de todas Facultades por defecto de oyentes, y 6stos sin aquel estimulo que demanda el serio concurso de 10s expresados catedrAticos a sus funciones; y que, habiendo pasado ya con varios arbitrios ese m6todo d e estudios la larga serie de afios que han corrido desde el 7 de Enero de 1758, en que se verified la apertura de las anlas y se di6 principio a la lectura de las CAtedras, era indispensable proveer de remedio que allanase todas esas dificultades e hiciese efeetivo el fin de la erecci6n de esta Real Universidad y el eumplimiento delas leyes y Reales e6dulas expedidas para la precisa observancia de lo expuesto, respecto a que en otra forma no se conseguiria el laudable y muy proficuo objeto de la soberana intencidn y piedad del Rey, que tanto propende a la utilidad pxibliea que resdta a sus vasallos en estos remotos dominios de que se instruya y adelante la juventud en las ciencias y no la domhen 10s vicios, a que puede lastimosamente conducir el ocio; y que el Gnico arbitrio que discurria era el de erigir en el sitio sobrante que tiene la Universidad contiguo a ella 3 a sus espaldas a1 lado del sur, un colegio costeado con el produeto de la venta del sitio que ocupa el expresado Convictoria, que, sobre estar 6ste ruinoso, es intitil, por 10s fnndamentos referidos de hallarse despoblado y haber sido causa de no leerse las CBtedras y desrnayar 10s Bnirnos de 18s vecinos a que sigan sus hijos la carrera de las letras, Y que, sobre todo, unavez que no servia a su destho pliblico, c u d era la instrucci6n en ellas, se debia trasladar, para que,
HISTORI TO RIA

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consolidads su ar,tigua erecei6n con la de esta Real Universidad, tuviesen 10s catedrhticos cursantes a la mano, y &&os, a la vista de 10s sefiores Rector y Catedrtiticos SQ~R dichos que 10s estimulasen al estudio en m6todo Gtil arreglado y conforme a las constituciones, leyes y ckdulas sobredichas; y que, con reflexibn a que la fhbrica material de dicho Colegio demandaba alguna demora, para que entretanto no continuase la carencia de estudios, en gravisimo dafio y perjuicio [Link] cornfin, se podfan acomodar 10s colegiales en las aulas y piezas de la misma universidad, por laaber en ella sobrada capacidad y extemi6n para que se mantengan provisionalmente con bastante comodidad; y Gltimarnente, que luego que se reduecaa a ps&ctica esos arbitrios, experirnentarian el proveeho que coiaceptuaba de su entable, y muy numeroso congreso de estudiantes, cesando el clamor del pGblico y justas instancias de 10s padres de familias de que se fsrmalicen 10s estudios para no ver perdidos a sus hijos y no vivir e m 10s euidados y desconsuelos que les ocasiona la faha del tinico entretenimiento que les puede servir en lo futuro,). Tal fu6 la exgosicibn que el doctor Lbpez hizo del triste estado a que se veian reducidos 10s estudios previos a 10s de eursos universitarios y el remedio que proponfa para [Link] 10s asistentes a la sesi6n el proyeeto de eolegis provisional que se indicaba y el que mAs tarde habia de tener el cargcter de definitivo, estimdando al Rector para que tscase cerca del Gobierno euantos securses le sugiriesen su celo y notoria aetividad a fin de que aquello se convirtiese pronto en realidad. De aeuerdo con esa insinuacibn, el doctor L6pez inici6 un expediente para j ~ s t i h c a rel temperamento que proponia; acogi.6 el President@don Agustin de J&uregui con entusiasmo la idea, remiti6 B o s antecedentes al Red Acuerdo, y previo su informe a l a Junta principal de Apliesciones, <(enla que se declar6, de& en cart,a escrita a un alto funeisnario de la Csrte, contra mi dictamen, no haher hgar POI- ahora 21 estableeirnient80 de Colegio Cenvictoris en e3 si& sobr e de 4 a Real Urmiversidad de San Felipe que pretendia etor de ella, y que, en el interin akte resolvia s. M. sobse la Eundae del CaxoIino en el de Sm Pablo, se habilihe el referi antiguo dc San Ja-

RECTORADOS RE L ~ P E Z ~2ios , Y

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vier, provey6ndslo este Superior Gobierno de los correspondientes mlrjistros,) '. Jhraregul eombzti6 resueltamente ese nuev.3 projxcto emanado de la Junta, recordando al intento el descrkdito en que babia caido el Convictorio, y que, asi, de la provie insinuaba nombrase para 61, si6n de minist,ros que se k us610 se consegrairian, observaba con razSn, que consuman sentas sin utilidad, ni ejercicio de 10s mismos rninistsos, que no lo tengan las CAtedras de la Universidad y que, viciada la juventud, sea la ruina de sus casas y ocasi6n de funestos subcesos a1 reino>). A1 fjn de euentas, sin seguir m;is all&,podemos decir quc el proyecto del Doctor Edpee qued6 al fin en nsda, eomo no podia menos de suceder. Otro asunto de g r a d e impsrtancia, aunque de otro orden, en que luego t a m b i h quiso poner mano el rector L6pex, fu6 la averiguach del estado en que se hallaban 10s fondos de la Universidad, a cuyo efecto pidi6 a1 tessrero que le pasase raedii individual del caudal que existiexe en la cnja de su cargo y de las dependencias de fiAci1 cobro que tuviese la Corporaci6n, de cuyo informe result6 que s610 hnbia disponible la cantidad de 399 pesos dos reales y m e d i ~y , que, hecha la euenta desde el abo de 1769 hasta el 1972 inclusive, resultaba que de la asignaci6n concedida a la Universidad de 10s cineo mil pesos anuales en el ramo de balanza, s610 Babia recibido seis mil, qusd&ndose?e a deber por ese eapitulo catorce mil pesos. De ahi, que 10s eatedrLticos en parte estuviesen impagos y que no hubiese tampoco diners de que echar mano para otros gsxtss hprescindibles, y, entre ellos, el que no podia eludirse, el de la recepci6n en la Universidad del nuevo Presidente, que se verificaria dentro de poco. Encarghse, pues, al Procurador general que se presentase ante el Preside& en solicitud de que se le pagase a la Universidad esa suma que le adeudaban las Cajas Reales, y si no en el todo, es seguro que obtuvo se B e diese algo a cuenta, porque muy poca;~ despu6s el Claustro acord6 que el Lesosero entregase Rector 300 pesos para hacer doras el tabern&culo de B a
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1. Carta a don Manuel Ventusa de Fjguersa., 1.0 de Abril de 1774. Docaernentos, N.o LVI.

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capilla recientemente concluido, y no falt6 tampoco diner0 para la recepci6n del Presidente. Sobre este particular, vale la pena de recordar lo que se resolvi6 en el claustro celebrado a ese prop6sito el 23 de Octubre (1773). Qigamos primeramente a1 Rector: aExgres6 que a1 presente se hallaban preparandose las fiestas para el recebkniento del M. I. S. P. G. y C. G. de este Reino don hgustin de JBuregui que le hace la Ciudad a su venida, y porque en semejantes funciones en que ssisten los Tribunales ha sido costumbre se le d6 el sitio correspondiente a la Universidad para tablado en la plaza para la corrida de toros, siendo, asimismo, costumbre se sirva y d6 refresco en las tres tardes en que asiste, y que, asi, viesen y acordasen lo que en el particular se debia hacerp. Mabl6se largo y tendido sobre la propuesta de ese funcionario, y a1 fin, por acuerdo unanime se resolvib que el Procurador se presentase pidiendo el sitio para el tablado, y que del libramiento dado a favor de la Corporae i h , se pidiese la cantidad correspondiente a1 gasto de dukes y refrescos en las tres tardes, a razbn de 300 pesos por cada una, o mas si fuese neeesario para que las fiestas se verificasen <<con el lustre que se requiere)>.Ya veremos a su tiempo que este gasto que parece a primera vista exorbitante, resulta de poca entidad comparado con el que se hiao andando el tiempo en ocasiones semejantes. De resultados de importancia para el adelantamiento de 10s estudios universitarios fu6 el obedecimiento que en claustro celebrado tres dias antes se prest6 a la Real c6dula expedida en Aranjuea a 7 de Mayo del aiio que vamos historiando, transcrita que fu6 a la Corporaci6n por el Presidente, relativa a la dotacibn de la CBtedra de Santo Tom& y a la erecci6n de dos de Artes concedidas una a cada Orden de la Merced y de San Agustin, sin salario, y con calidad de que no podrian obtener otra. De la suerte que una y otra corrieran, pronto lo hemos de ver. Algo mas conviene que adelantemos sobre este purato. En respuesta a la Real c6dula de 24 de Octubre de 1768 sobre creaci6n de Catedras, dib cuenta a1 Rey el presidente don Francisco Javier de Morales, en I1 de Abril de 1772, que efectuado el nombramiento de catedr&tico de Santo Tomis en fray Juan Barbosa, y por su muerte en fray Tom& Cristi, ambos de la Ordende

RECTORADOS D E LbPEZ, RfOS Y T E R d N

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predicadores, se habia seguido instancia sobre el ram0 en que se debia consignar su estipendio, por las clificultades clue manifestaron el Rector y Claustro de la Universidad en cuanto a que no podia tener cabida aquella consignacih en 10s einco mil pesos que le estaban destinados en el ran10 de balanza. Asimismo lo impugn6 el Cabildo por tener distraidos sus fondos en obras psblicas y especiahente en la construcci6n del puente. Propuso, en vista de ello, el Presidente que habi6nclose reconocido como superflua 1%CStedra de Lengua, pues el Catedrittico designado para ella con apsobaci6n de la Universidad, leia Moral, lo que tampoco era necesario, se suprimiese la dicha CBtedra de k n g u a , la que, por lo demhs, se encontraba establecida en ChiUBn. Con est0 se dispuso que se concediesen a las Religiones de San Agustin y de la Merced la CBtedra de Artes, sin estipendio, a ejemplo de lo que sucedia en Lima, con preeisa condici6n de que ni esos religiosos ni 10s de Santo Dominrgo pudiesen hacer oposici6n a las demits CBtedras de ereccibn, que debian reservarse para el Clero y Doctores de la Universidad. Se mand6 aplicar a la CBtedra de Santo TomBs, para la Religi6n de Santo Domingo, 10s 350 pesos. En 2 de Diciembre del mismo ado di6 menta el Presidente de haber aceptado la Religih de San Agustin y que la de la Merced expuso que debia permitirse la oposiciitn mientras la de Artes no tuviese renta. Dispuso entonces el Rey que se consult,ase a1 Clnustro y Real Audiencia sobre si podria verificarse su ereccih, y que se proveyese por edictos a oposici6n, y, en su defecto, Is comunicz~se con 10s clemBs provinciales para ver si se allanaban a desempedarla con las calidades con que la de San Agwtin aceptb, .por sujetos de todas, alternativamente, agregando se hiciese entender a1 Provincial de la Merced c s e ha hecho reparable que su Religih no haya admitido la gracia que me dig& dispensarle con preferencia a las dennBts Religiones,, .

2. Aranjuez, 7 de Mayo de 1773. 3. La documentaci6n sobre la dotaci6n y creacibn de esas cBM r a s es tan abundante y completa como pudiera desearse. Ad, en Abril de 1772, tenemos la propuesta del Presidente (Docurnentos, n. Lj; haego, la Real c6dula de 7 de Mayo del aiio siguiente (n. MI); 1% respuesta que a ella di6 JfLuregui (LIV) ;y finalmente, la Real c6dula oprobatoria de todo, fecha 24 de Noviembre de 1774 (LIX).

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Meses m$s tarde, en mediados de Abril del afio inmediato siguiente de 1774, tom6 t a m b i h conocimiento el Claustro de otra Real ckdula, que le fu6 comuiiicada en la misma forma, datada que estaba en San Lorenzo a 5 de Noviembre de 1773, en la que se concedian cuatro Frados de doctores a 10s religiosos de San Francisco, <<benerneritos, -expsesa el acta,-que eiatraron pore1 medio regular, y previos, con rigurosos exhmenes),. En esa misma sesibn, que habia de ser tambi6n la 1 3 tima que presidiesa el doctor Lbpex, como que estaba ya para vencerse el tiempo de s 1 1 rectorado, se tomb, a indicaci6n suya, una medida de gran trascendencia. Por ese tiempo, y de acuerdo con lo resuelto por el Monarca, se habian pasado a las piezas que para el efecto fueron destinadas en, el edificio de la Universidad 10s libros que habian pertenecido a1 Colegio MhxirPro que tuvieron los Jesuitas y estaban ya colocados en sus estantes, cuanclo se pudo reconocer que las m&sde las obras se hallaban <mancas), y que parecia indudable que a6n faltaban mrachas fuera de las que se habian llevado de aquel Colegio. En vista de eso, hizo indicacih para que, con cargo de bibhtecarios, se nombrasen 10s doctores que procediesen s recoger con empeiio 10s libros que debian ser de la Universidad, seg6n lo dispuesto por el Rey, teniendo presentes 10s inventarios que de ellos se habian heeho a1 tiempo de su secuestro. Aceptada la idea, se procedi6 a designar COIX~Qtales bibliotecarios a los dsctores don Juan Miguel Palaeios y don Francisco Javier Err&zuriz, eon especial encargo de que formasen lista individual y prolija de todas permitir, con wotivo ni pretexto alguno, las obsas y de <<no se ewtsavie de dicha libreria ningin torno, aunque lo pidan 10s secores Rectores, ni menos doctor alguno; s610 si, en el CSESOde querer ver, en cualquier asunto de su Facultad cualesguier libro o autor, les franyueen la libreria y que allif B o vean o saquen 10s apuntes que aecesitaren, a fin de que sirva de este modo a todos la dicha libreria, a hn de que no se pierdan ni manquen lss obras, extravio que pudiem oeasionarse sachndokos de la pieza Q libreria donde se hallan,,. Y como remate de tan sabia disposicibn, se declar6 tambi6n que ese acuerdo .quedase como constituci6n para su debido cumplimiento>>. Expiraba el afio del rectorads del Doctor L6pez el 30

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de Abril de 1774, y la eleccibn del que debia sucederle en el cargo, tendria que recaer, conforme a las constituciones, en un eclesihstieo. De seguro que 10s llamados a votar se habrian puesto ya de acuerdo a ese respecto, tanto porque el n & ~ e r o de asistenter, a la sesibn no pas6 de 27, indicio bien manifiesto de que no habia capitulo, como porque la votaci6n se produjo por unanimidad a favor de don Juan Josd de 10s Rios y TherAn, canhigo dignidad de la Catedral de Santiago. Por designacih suya, aprobada por Claustro, debian secundarle en sus tareas, como consiliario mayor, don Agustin Seco y Santa Crux, de procurador general don NicolBs Gandarillas, y de consiliarios menores 10s bachilleres don Rafael Diez de Arteaga y don Josk Santiago Rodriguez. Pocos rectorados m&s pobres en novedades de todo orden que el que se iniciaba en ese dia. Se pasaron, desde luego, cexa de cuatro meses antes de que se reuniera una sola vez el Claustro y en esta ocasibn, m&sque por otra CQSB, por ser forzoso tratar del reeibimiento del presidente don Agustin de JBuregui, acordhdose al respecto que, segGn se babia acostumbsado, se le obsequiase eonun grado, conclaaida que fuese su recepcibn; y que igual obsequio se hiciese ai doctor que en la funcibn se encargase de la oracibn laudatsria, que el Rector anuncib seria el doctor don J O S Al~ bert~ Diaz, que se habia dedlcado a su redaccibn con todo esmem; se delegb en el rector la designaci6n de dos de 10s miembrss del Clanstro que tuvlesen a su cargo el recibimiento de 10s Tribunaies y dem&sconcurso de nota en ese dia, y, fiaalmente, se convino e m acceder a una solicitud del bedel en que pedia se le adelantasen de su sueldo 165 pesos y c i m s reales que necesitabs para adquirir algunas cosas precisas a fin de presentarse con deceneia en la funci6n. lugar hsta, C O ~ O se esperaba, el 28 de ese rnes de Agosto, y vamos a ver en 10s tkrminos en que la refiere el secret ario : .Yo Luis Luque Moreno, escribano pliblico y R e d de 10s del Nhmers de esta corte, y secretario de esta Real Universidad de SanPhelipe, certifico y doy fe, en cuanto Puedo y ha lugar en derecho, C Q ~ Q hoy veinte y ocho del @orrknte, domings, como a las cuatro de Ia tarde de dicho dia de este presente mes de ~ g c s t o de mil setecientos setenta Y watro afios, que fu6 asignado pars el recebimiento del

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UNlVERSIDAD DE S, FELIPE

Muy Ilustre Sefior Don Agustin de JBuregui, Mariscal de Campo de 10s Reales Ejbrcitos, 'Gobernador y Capit& General de este Reino y Presidente de la Real Audiencia, se juntaron en la casa del seiior don Juan Jos6 de 10s Rios y TherBn, Dignidad de Maestre Escuela de esta Sans& Iglesia Catedral y Rector de la Real Universidad de San Phelipe, todos 10s Doctores de esta Real Universidad, de todas Facultades, orlados con las insignias doctorales y borlas correspondientes a su psofesi6n; y asi juntos y congregados, por citaci6n que para el efecto tenia hecha, pasaron en comitiva de coches y calesas, con caxas, clarines y' trompas marinas, toda la nobleaa y el Gremio y Claustsu, de dicha Real Universidad a1 palacio de dicho sefior R e sidente, quien se hallaba con 10s sefisses de la Real Audiencia y el Cabildo, Justicia y Regimiento de esta ciezdad; con cuyo concurso, el de la NobSeaa, que asimismo fu6 convidada por dicho sefior Rector para el acto de este recebimiento en la dicha Real Universidad, para donde, yendo delante las caxas, clarines y trompas marinas, con voladores de fuego, seguian las calesas y coches de 1%KO. bleza, el Gremio y Claustro de dicha Real Universidad, el Cabildo y Regimiento y Gltimarnente la Real Audiencia con dicho seiior Presidente, se encaminaron, disparhndose, a cortas distancias, voladores de fuego, que con la mtisica de caxas, clarines y trompas marinas hacian hermoso y amy plausible el paseo; y habiendo Ilegado a la dicha Red Universidad y entrado en ella por el orden con que vegnh, en la capilla, que se hallaba rnuy aderexada, eolgada de darnasco sus murallas, con kiminas de plata, buxim y arafias, todas iluminadas, como asimisrno el altar; rodeada dicha capilla de tarj etas curiosamente adornadas, con poesias trabajadas pos 10s sefiores Doctores del Real Cllaustro; y tornados 10s asientos prevenidos a 10s Tribundes, Religiones y Nobleza, rnand6 dicho sefior Rector pasas lab campanilla a dicho sefior Presidente, quien, habi4ndola tornado, hiao seiia con ella para el silencio; con 10 que, levanthndose de sus asientos 10s bedeles de dicha Real Universidad, pasaron [a] acompafiar desde su asiento para la, CBtedra a1 doctor don Josk Albert0 Diax, abogado de esta Real Audiencia, y i e n en ella. por tiempo de una hom, poco nxis o rnenos, dixo una osaci6n panegirica en 4oor 37 alabanea de dicho sefior Presidente, su anticuada nobleza:

RECTQRADOS DE L6PEZ, RfOS Y TERAN

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distinguidos mdritos y servicios, propios y de sus antepasa&isy progenitores, con toda especificaci6n, de que sali6 aprobado de todos; y conduida dicha o r a c h , subi6 a la Chtedra el bachiller don Jose Castro y ley6 varias psesias, hechas todas en nombre de 10s familiares de dicho sefior Presidente, y en su alabanza todas las poesias y cert6menes; y acabado, se repartieron las propifias y premios a todos 10s Tribunales por 10s bedeles, y el del sefios Presidente y sefior Rector y Secretario, obsequiando al dieho sefior Presidente, como es costumbre, con un grado de doctor que su Sefioria lo aplique a la persona que h e r e de su beneplkcito y superior agrado; y tocada la campanilla por dicho sefior Presidente, se concluy6 el acto, y con la misrna orden que vinieron, salieron de la Universidad, yendo dea lante las caxas, clarines y trompas marinas, siguie