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Profecías y sufrimiento de Jeremías

Este documento resume la vida y obra del profeta Jeremías. Menciona que Jeremías fue llamado al ministerio profético a una edad temprana durante el reinado de Josías. Tuvo que sufrir persecución por parte de los reyes y sacerdotes posteriores debido a sus mensajes de condena a la apostasía del pueblo y anuncios de la destrucción de Jerusalén. A pesar de su temperamento afectivo, continuó fiel a su vocación profética. El documento también describe el contexto histórico turbulento durante el cual Jerem

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Profecías y sufrimiento de Jeremías

Este documento resume la vida y obra del profeta Jeremías. Menciona que Jeremías fue llamado al ministerio profético a una edad temprana durante el reinado de Josías. Tuvo que sufrir persecución por parte de los reyes y sacerdotes posteriores debido a sus mensajes de condena a la apostasía del pueblo y anuncios de la destrucción de Jerusalén. A pesar de su temperamento afectivo, continuó fiel a su vocación profética. El documento también describe el contexto histórico turbulento durante el cual Jerem

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Jeremas.

ntroduccin. 1. Vocacin del Profeta. 2. La apostasa de


srael, Causa del estado desgraciado Actual. 3. Posible
reconciliacin de srael con Yahv. 4. nvitacin a la
conversin y amenaza de castigo. 5. Corrupcin de Jerusaln
y Venganza de Yahv. 6. Anuncio de la nvasin. njusticias
Sociales. 7. La simple presencia del templo no es garanta de
Seguridad. 8. La suerte de los muertos. Contumacia y falsa
confianza en la ley. 9. Deslealtad y Apostasia general. 10.
nanidad de los dolos. El Exilio. 11. Exhortacin a la guarda
de la alianza. Conjuracin contra el Profeta. 12. Prosperidad
de los mpos. Juda es devastada. Los enemigos de Jud. 13.
La faja podrida. Contra los orgullosos. Mensaje al rey. Exilio.
14. La gran sequa. Castigo del pueblo. Oracin. 15. La
Mortandad y el hambre. Quejas de Jeremas y respuesta de
Yahve. 16. Jeremas, smbolo de las calamidades de su
pueblo. 17. dolatra de Jud. Coloquio del profeta y Yahv.
Observancia Sabtica. 18. La Orza Rota. nsidias contra
Jeremas. mprecaciones. 19. El Cntaro roto, smbolo de la
destruccin de Jerusaln. 20. Jeremas, encarcelado, se
queja a Yahv. 21. Embajada de Sedecias a Jeremas. La
justicia social. 22. Profecas sobre los Reyes de Jud. 23.
Profecas Mesianicas. Contra los falsos Profetas. 24. Vision
de los higos simblicos. 25. Castigo de Jud. El Cliz de la
ra Divina. Juicio sobre las naciones. 26. Conspiracin contra
Jeremas. 27. nvitacin a la sumisin a Babilonia. 28.
ncidente personal entre Jeremas y el falso profeta Ananias.
29. Epstola de Jeremas a los Exilados. 30. La Salvacin de
srael. Juda castigada por sus pecados. 31. Restauracin de
las tribus. Retorno de la dispora. 32. La compra del campo
por Jeremas. 33. Promesas de Restauracin. 34. El Destino
del Rey Sedecas. Deslealtad de los Amos. 35. Fidelidad de
los Recabitas y Desobediencia de los Judos. 36. Lectura
publica de las Profecas de Jeremas. 37. Consulta de
Sedecas y respuesta de Jeremas. 38. Jeremas es
encarcelado de Nuevo. 39. Toma de Jerusalen. Liberacin de
Jeremas. 40. Liberacin de Jeremas. Godolas, gobernador
del Pas. 41. Asesinato de Godolias y de tros ciudadanos
Judos. 42. Consulta a Jeremas sobre la huida a Egipto. 43.
Los Jefes fugitivos se llevan a Jeremas. 44. Jeremas
denuncia la idolatra de sus compatriotas en Egipto. 45.
Palabras de consolacin a Baruc. 46. Orculo contra Egipto.
47. Orculo contra los Filisteos. 48. Orculo Contra Moab. 49.
Orculos contra Amon, Edom, Damasco, Arabia y Elam. 50.
Orculo Contra Babilonia. 51. Orculo contra Babilonia. 52.
Apndice histrico: la destruccin de Jerusaln.

Introduccin.

Vida del Profeta.
Jeremas (en heb. Yirmeyahu: "Yahv exalta"?) aparece en la
introduccin histrica a sus orculos como "hijo de Releas,
del linaje de los sacerdotes que habitaban en Anatot,"
1
la
actual Anata, a unos cuatro kilmetros al nordeste de
Jerusaln, camino del desierto, que era tambin la patria del
sumo sacerdote Abiatar,
2
a cuya familia sacerdotal poda
pertenecer el profeta. Cuando era an muy joven, en el ao
13 del reinado de Josas (627 a.C.), fue llamado al
ministerio proftico,
3
que ejerci durante los reinados de
este rey y de sus sucesores Joacaz (609), Joaquim (609-
598), Joaqun o Jeconas (598) y Sedecas (598-586); y an
sobrevivi a la catstrofe nacional del 586 a.C. Su vida fue
muy agitada, ya que tuvo que sufrir en los vaivenes de la
poltica despus de la muerte del piadoso rey Josas (609).
Durante el reinado de ste, colabor extraordinariamente en
la reforma religiosa emprendida en 622-621, cuando fue
hallado el libro de la Ley en los cimientos del templo. Su vida,
en este sentido, es paralela a la de saas, que un siglo antes
haba prestado auxilio moral en la reforma religiosa
emprendida por el tambin piadoso rey Ezequas (727-698).
Bajo el rey Joaquim (609-598), el profeta de Anatot tuvo que
sufrir mucho, en primer lugar de sus propios conciudadanos
de Anatot
4
; y en Jerusaln, por recriminar la impa conducta
del pueblo, fue encarcelado
5
; y por anunciar la ruina de la
ciudad, los sacerdotes quisieron atentar contra su vida,
siendo librado de la muerte por algunos prncipes que
recordaron la profeca de Miqueas sobre la destruccin de
Jerusaln.
6
En el ao 604 (ao cuarto del reinado de
Joaquim) dict sus orculos a su amanuense Baruc, y los
ley al ao siguiente pblicamente en el templo. Por orden
del rey Joaquim indignado porque Jeremas le echaba en
cara su impiedad y tirana fueron quemados
7
; pero
Jeremas los volvi a dictar a Baruc.
8
Ms tarde fue
encarcelado, como traidor, por orden del rey Sedecas (597-
587).
9
Fue libertado despus de la toma de Jerusaln por los
babilonios (586), quedando por algn tiempo dedicado a la
consolacin de los vencidos y a la reconstruccin religiosa y
nacional del pas en colaboracin con el gobernador
Godolas, nombrado por Nabucodonosor. Pero la faccin
ultranacionalista asesin al gobernador, huyendo a Egipto,
llevndose por la fuerza al profeta, el cual continu all su
obra de exhortacin a la penitencia.
10
Segn la tradicin
judaica, Jeremas fue lapidado en Egipto por sus
compatriotas, a los que recriminaba su psima conducta .
Segn una tradicin menos fundada, Jeremas fue llevado
por Nabucodonosor a Babilonia despus de haber
conquistado Egipto en el 566 a.C.
12

ndole temperamental del profeta.
En el profeta saas hemos indicado como caractersticas de
su temperamento la virilidad, serenidad y aplomo ante las
situaciones crticas, como consecuencia de ser un hombre
reflexivo y aun cerebral, con pocas concesiones a lo afectivo.
Jeremas es, al contrario, un hombre de temperamento
afectivo y aun tmido, el cual, sin embargo, tuvo que afrontar
situaciones mucho ms crticas que su antecesor saas. A
pesar de su natural retrado y solitario, el profeta de Anatot,
con la gracia divina, supo mantenerse firme y enrgico
cuando llegaba la hora de la intransigencia. A pesar de tener
un profundo amor hacia su pueblo, Jeremas tuvo que
predicar el sometimiento a Babilonia, apareciendo como
traidor a la causa nacional. Esta fue su gran tragedia; fue tan
amarga su misin, que muchas veces, llevado de su natural,
protesta ante Dios por haberle obligado a soportar una carga
superior a sus fuerzas y que est en contra de sus
sentimientos.
13
Quiso orar por la salud de su pueblo, y Yahv
se lo prohibi
14
; quiso callar sus orculos de exterminio sobre
Jerusaln, pero no poda, porque le ardan como fuego en su
interior.
15
Varias veces, en medio de esta lucha psicolgica,
se atrevi a quejarse de Yahv.
16
Su misin era la de "destruir, arrancar, arruinar y asolar,
levantar, edificar y plantar"
17
; deba ser el contrastador de la
conducta de su pueblo,
18
el portavoz de la ira de Yahv,
anunciando la destruccin,
19
mientras que l, dulce y
tranquilo por temperamento, hubiera deseado anunciar cosas
agradables al pueblo oprimido
20
. Fue durante su vida un
signo de contradiccin,
21
objeto de las burlas de sus
contemporneos. Hubiera querido huir al desierto para vivir
tranquilo.
22
Dios es su seductor, por haberle obligado a
aceptar una misin para la que no se siente con fuerzas.
23

Pero no puede menos de seguir los impulsos de su Dios: "T
me sedujiste, oh Yahv! y yo me dej seducir. T eras el
ms fuerte, y fui vencido. Ahora soy todo el da la irrisin, la
burla de todo el mundo. Siempre que les hablo tengo que
gritar, tengo que clamar: Ruina, devastacin! Y todo el da la
palabra de Yahv es oprobio y vergenza para m. Y aunque
me dije: 'No pensar ms en ello, no volver a hablar en su
nombre', es dentro de m como fuego abrasador, que siento
dentro de mis huesos, que no puedo contener y no puedo
devorar."
24
Su misin es la de ser un signo constante de contradiccin:
"Soy objeto de querella y de contienda para todos. A nadie
prest, nadie me prest, y, sin embargo, todos me maldicen.
Soy yo culpable? En el tiempo del infortunio no te rogaba
por el bien de los que me odian?"
25
No caben palabras ms
elocuentes para describir la tragedia ntima de Jeremas, la
paradoja de una vida entregada a una misin que contrariaba
a sus afectos ms ntimos. Toda su vida fue un sufrimiento
continuo por la incomprensin, el escepticismo, la irona
sangrienta. A pesar de todo, senta que Yah, aunque su
seductor, era tam!in su refu"io # su fortale$a,
26
Por eso,
en medio de las contrariedades prosigue su tarea de profeta,
de "centinela" de los intereses espirituales de su pueblo,
anunciando el peligro, pero, al mismo tiempo, la era
mesinica, que ser el gran contraste con las angustias e
incomprensiones de sus compatriotas.
27
En ningn profeta aparece tan clara la ocacin diina al
ministerio proftico como en Jeremas, ya que la labor que
se impone en nombre de Dios est en total contradiccin con
su temperamento, retrado, afectivo y pacfico. Los Santos
Padres presentan al profeta de Anatot como el tipo doliente
de Cristo, que es incomprendido de sus compatriotas y sufre
por la ceguera de su pueblo. Hasta su misma vida de celibato
le asemeja al Maestro de Nazaret. Pero, naturalmente, el tipo
difiere mucho del antitipo, porque en Cristo no se dan los
desahogos airados de Jeremas, que llega en algunos
momentos a desear el castigo de sus enemigos.
28
Es la
diferencia del hombre puramente hombre y el Hombre-Dios.

Am!iente histrico.
A Jeremas le toc asistir a la mayor tragedia de su pueblo, la
catstrofe del 586, en que tuvo lugar el colapso nacional de
Jud como consecuencia de una equivocada poltica
nacionalista contra el invasor babilonio. Por ello, los ltimos
aos de la vida del profeta no pudieron ser ms agitados, ya
que tuvo que hacer frente a la faccin egiptfila, que
postulaba una resistencia a ultranza contra el coloso caldeo.
En 625 haba muerto Asurbanipal (668-625), el monarca ms
grande de Asira, que haba logrado llegar con sus tropas
hasta Tebas, en el Alto Egipto. Despus de l, el general
caldeo Nabopolasar logr liberar a Babilonia del yugo asirio,
inaugurando as su reinado (625-605). Los viejos sueos de
Merodacbaladn contra Senaquerib se van a cumplir ahora,
cuando el imperio asirio, gastado, entra en su ocaso. Los
medos, por su parte, caen sobre el nordeste del imperio asirio
a las rdenes de Cixares, y, al no poder tomar la ciudad de
Asur, se alian con el rebelde Nabopolasar de Babilonia en el
sur. El pacto fue sellado por el matrimonio del hijo de
Nabopolasar, llamado Nabucodonosor, con la hija del medo.
Despus de infructuosos ataques aislados contra Asur y
Nnive, lograron por fin tomar esta ciudad en 612 a.C. El rey
asirio Asuruballit se traslad a Jarran con nimo de organizar
la resistencia, pero tambin esta ciudad cay en poder de la
coalicin medo-babilonia. El faran egipcio Necao acudi
en auxilio del rey asirio en 609, pero fue derrotado a las
puertas de Jarran por Nabopolasar.
En el reino de Jud sucedan tambin cambios importantes
durante este tiempo. En 640 mora el impo rey Manases, que
se haba dedicado sistemticamente a deshacer la reforma
religiosa que haba emprendido su padre, el piadoso
Ezequas, con la aprobacin y auxilio moral de saas.
Persigui a los fieles yahvistas, introduciendo, como su
abuelo Acaz, los cultos asirios en el templo.
29
Su hijo Amn
segua la misma conducta, pero fue asesinado en 640 a.C.,
subiendo al trono su hijo de ocho aos, Josas (640-609), el
cual, educado religiosamente bajo la gida de los sacerdotes,
empez de nuevo la reforma religiosa. En 621 tuvo lugar un
acontecimiento notable: el halla$"o del %li!ro de la &e#% en
los cimientos del templo, al parecer el 'euteronomio
30
.
nmediatamente mand poner por obra sus preceptos
relativos a la centralizacin del culto y la supresin de todos
los santuarios sincretistas que pululaban en el pas. ncluso
extendi su reforma religiosa al antiguo reino de Samara,
que desde el 721 era una provincia asira.
31
El piadoso rey se consideraba dueo de aquellos territorios, y
por eso en el 609 sali al paso del faran Necao , con el que
trab batalla desigual en Megiddo, cerca del monte Carmelo,
y all muri trgicamente (609 a.C.).
32
Con esta prdida se
comprometi toda su obra de reforma religiosa y se termin
el ciclo de paz relativa que desde haca veinte aos
disfrutaba el reino de Jud. Su hijo Joacaz fue su sucesor,
aclamado por el "pueblo de la tierra," o clase humilde del
pas; pero Necao le depuso, y entroniz en su lugar a su
hermano Eliaquim, al que puso el nombre de Joaquim (609-
598) en seal de dominio.
33
El nuevo rey era de carcter
desptico y no favoreci el desarrollo de la vida religiosa en
el pas, cometiendo torpezas polticas que le llevaron a la
ruina.
34
Es bajo su reinado cuando comenz el calvario de
Jeremas, el cual haba sido muy bien considerado por el
piadoso Josas. En 605, Nabucodonosor hizo una incursin
por la tierra siro-fenicia-palestina despus de haber derrotado
al faran Necao en Carquemis,
35
persiguindolo hasta la
frontera egipcia. El rey Joaquim le ofreci tributo, y as se
liber de la invasin caldea. Nabucodonosor se volvi a
Babilonia para recoger las riendas del imperio al morir su
padre en 605 a.C.
Poco tiempo despus, el rey Joaquim de Jud se atrevi a
rebelarse contra el babilonio,
36
y al principio Nabucodonosor
no tom en serio esta actitud, enviando slo unas partidas de
soldados caldeos, rameos, moabitas y amonitas para que
hostigaran el pas de Jud.
37
Pero, una vez que se vio
desembarazado de sus preocupaciones en Babilonia,
Nabucodonosor emprendi una expedicin punitiva contra
Jerusaln en 598 a.C.
38
Joaquim muri durante el asedio (no
est claro si de muerte natural o violentamente),
39
y le
sucedi su hijo Joaqun o Jeconas, el cual capitul a los tres
meses de subir al trono, siendo llevado en cautividad, con su
familia y lo ms selecto de la nacin, a Babilonia.
40

Nabucodonosor puso en su lugar en el trono a su to
Matanas (hermano de Joaquim y de Joacaz), cambindole el
nombre en Sedecas (597-587). Al principio ste se mantuvo
dcil al rey caldeo, mas en 594 entr en relaciones con los
pueblos vecinos para insurreccionarse contra Babilonia; pero,
por la intervencin de Jeremas,
41
la coalicin antibabilnica
no tuvo realizacin formal.
Egipto, por su parte, fomentaba la insurreccin de los
reyezuelos de Palestina contra el coloso babilonio. En el 589
subi al trono egipcio Hofra, el cual al punto orient su
poltica contra Nabucodonosor. Este decidi jugar la carta
definitiva, y as se vino al occidente, estableciendo su cuartel
general en Ribla, junto al Orontes (Alta Siria), seguramente
para dirigir las operaciones contra Tiro, que continuaba
resistiendo
42
. Contra Jud envi a uno de sus generales,
Nabuzardn, el cual se apoder de las pequeas ciudades
hasta lograr aislar a Jerusaln (589 a.C.). Ante el ataque del
faran Hofra, el ejrcito caldeo se vio obligado a levantar el
sitio de Jerusaln para atacar al ejrcito egipcio, al que
venci, llegando hasta las fronteras de Egipto.
43
Despus el
general babilonio se entretuvo en asediar a Laquis y Azeca
antes de volver al asedio de Jerusaln. Esta tardanza hizo
nacer el optimismo entre los jerosolimitanos, los cuales
llegaron a apropiarse de nuevo los esclavos que haban
manumitido.
44
Pero no tard en comenzar de nuevo el
asedio, y las condiciones de resistencia se hicieron
imposibles. Jeremas predicaba la capitulacin para evitar el
desastre completo. Sedecas no supo imponerse a la faccin
nacionalista fantica, y en un momento de confusin huy por
una brecha, siendo alcanzado por los soldados caldeos en la
llanura de Jeric, donde fue apresado y llevado a presencia
de Nabucodonosor en Ribla. Ms tarde fue llevado al exilio,
sin que se sepan ms noticias de l. Mientras tanto,
Jerusaln caa en poder de los babilonios en julio del 586
a.C.; la parte cualificada de la poblacin fue llevada en
cautiverio hacia Babilonia, y Jud fue convertida en provincia
babilnica. El vencedor nombr gobernador de dicha
provincia arruinada al nativo Godolas, amigo de Jeremas. El
nuevo gobernador procur rehacer la vida poltica, econmica
y social de la nacin; pero la faccin ultranacionalista le
asesin, y los judos, temiendo la represin, huyeron a
Egipto, llevndose con ellos al profeta Jeremas, el cual se
opona a esta huida. As termin la vida de Jud como
nacin.
En este ambiente de inseguridad y de tragedia personal
debemos estudiar los orculos de Jeremas. No es fcil
establecer una cronologa de la mayor parte de sus orculos,
pero conocemos perfectamente el ambiente histrico en que
se desarroll su trgica vida, y esto nos sirve para
comprender la actividad proftica y literaria del profeta de
Anatot, que merece el nombre de mrtir.

(l li!ro de Jeremas.
Los escritos proftico-histricos que han llegado a nosotros
con el nombre de Jeremas son como los de saas una
coleccin desordenada de orculos y de datos histricos,
recopilados sin orden cronolgico por un redactor posterior al
profeta. Como en el libro de saas, pudiramos distribuir los
orculos jeremianos lgicamente, segn los tres apartados
siguientes: a) profecas contra Jud y Jerusaln; b) profecas
contra las naciones paganas; c) profecas relativas a la
restauracin de srael como nacin. Pero esta distribucin
lgica no corresponde a la cronolgica y, sobre todo, no
coincide con la distribucin de los orculos en el actual libro
de Jeremas. Para darnos una idea de la distribucin
anmala de los orculos, presentamos el cuadro siguiente
segn las indicaciones cronolgicas del libro actual:

a) Reinado de Josas (640-609):
1:2 (ao 13 de Josas: 627 a.C.).
3:6 (en tiempo de Josas: 626-609).
b) Reinado de Joaquim (609-598):
26:1 (principio del reinado de Joaquim: 608).
25:1 (ao 4 de Joaquim: 605).
36:1 (ao 4 de Joaquim: 605).
45:1 (ao 4 de Joaquim: 605).
35:1 (durante el reinado de Joaquim: 609-598).
7:1 (principio de Joaquim: 608).
c) Reinado de Sedecas (598-586):
24:1 (despus de la deportacin de 598).
29:1 (despus de la deportacin de 598).
27:1 (al principio del reinado de Sedecas: 598).
28:1 (al principio del reinado de Sedecas: 598).
49:34 (al principio del reinado de Sedecas: 598).
32:1 (ao 10 del reinado de Sedecas: 588).
33:1 (al tiempo de la detencin de Jeremas:
588).
34:1 (durante el asedio de Jerusaln: 588-587).
37:1-6 (durante el asedio de Jerusaln: 588-587).
39:1-15 (poco despus de la toma de Jerusaln:
586).
40:1 (poco despus de la toma de Jerusaln:
586).
44:1 (mientras el profeta estaba en Egipto: 5865).

De esta distribucin cronolgica se deduce que la
compilacin actual se ha hecho en diversas pocas y sin
criterio uniforme. Sin embargo, en la distribucin actual del
libro de Jeremas podemos dividir los orculos en tres partes:

Parte I) Vaticinios contra Jud* +c.,-,./.
1. Corrupcin general (c.2-6).
2. Contra el fetichismo del templo y el formalismo
religioso (c.7-10),
3. Dios no perdonar al pueblo que infringe el
pacto (c.11-17).
4. Simbolismo de la vasija rota. Sufrimientos de
Jeremas (c. 18-20).
5. nvectivas contra la corte y los jefes polticos y
falsos profetas (c. 21 23). Simbolismo de los
dos cestos de higos (c.24).
6. Prediccin del exilio de setenta aos y
orculos contra las naciones (c.25).
Discurso en el templo y peligro para Jeremas
(c.26). Muerte del profeta Uras (c.26:20).
Jeremas y los falsos profetas (c.27-28).
7. Carta a los deportados (c.29).

Parte II) &a (ra 0esi*nica +c.31-33/
1. Retorno de srael renovado (c.30-31).
2. El nuevo pacto (31:315).
3. Compra simblica del campo de Anatot (c.32).
4 srael en la paz mesinica (c.33).

Parte III) Vaticinios 'urante el Asedio de Jerusaln +c.32-
21/
1 Contra la injusticia de tomar de nuevo a los
esclavos (c.34).
2. Los recabitas (c.35).
3. El "rollo" quemado por Joaquim (c.36).
4. Encarcelamiento de Jeremas (c.37-38).
5. Toma de Jerusaln (c.39-40).

Parte IV) Vaticinios despus de la cada de Jerusaln
+c.21-23/.
1. Godolas, gobernador (c.40-41).
2. Huida a Egipto (c.42-43).
3. Jeremas predice la suerte de los refugiados y
de Egipto (c.43-44).
4. Apndice: Vaticinio sobre Baruc (c.45).

Parte V) Vaticinio contra las naciones +c.24-35/
Apndice: Fin de Jerusaln. Liberacin de Joaqun (c.52).

'istri!ucin &"ico-6ronol"ica 7eneral de los
8r*culos.
I. Introduccin) Vocacin de Jeremas (1:1-19).
. Orculos contra Jud: (c.2:1-45:5).
1. Orculos en tiempo de Josas (2:1-6:30).
niquidad del pueblo e ingratitud (2:1-3:5).
Las dos hermanas srael y Jud, perversas (3:6-
6:30).
2. Orculos en tiempo de Joaquim (7:1-29:32).
Contra la falsa confianza en el templo (7:1-
10,25).
Castigo por el pacto quebrantado (11:1-13:27).
Reprobacin de Jud (14:1-20).
La cautividad anunciada (25:1-38).
Jeremas es condenado y salvado (26:1-24).
La muerte de Uras profeta (26:20).
Jeremas y los falsos profetas (27:1-28:17).
Epstola de Jeremas a los exilados (20:1-32).
3 Vaticinios en tiempo de Sedecas (21:1-24:10).
Contra la casa real, la corte y los falsos profetas
(21:1-23:4).
Smbolos relativos a la suerte de Jud (24:1-10).
4 Vaticinios de salvacin mesinica (30:1-33:26).
Restablecimiento de srael (30:1-31:30).
Nueva alianza (31:31-40).
Compra del campo, smbolo de la restauracin
(32:1-44).
Enmienda del pueblo y restauracin (33:1-26).
5. ltimos vaticinios y su!rimientos de "eremas (34:1-36:32).
Contra Sedecas y el pueblo (34:1-22).
Fidelidad de los recabitas (35:1-19).
Joaquim manda quemar los escritos de Jeremas
(36:1-32).
6. Sucesos durante el asedio de "erusal#n (37:1-40:6).
Jeremas encarcelado y salvado (37:1-38:13).
Coloquio de Jeremas con el rey (38:14-28).
Destruccin de Jerusaln (39:1-40:6).
7. $espu#s de la destruccin de "erusal#n (40:7-54:5).
Godolas, gobernador de Jud (40:7-41:18).
Fuga de los judos a Egipto (42:1-43:7).
Jeremas en Egipto (43:8-44:30).
Consolacin de Baruc (45:1-5).

. Orculos contra las naciones paganas (46:1-51:64).
1. Contra Egipto (46:1-28).
2. Contra los filisteos (47:1-7).
3. Contra Moab (48:1-47).
4. Contra Amn (49:1-6).
5. Contra dumea (49:7-22).
6. Contra Damasco (49:23-27).
7. Contra Arabia (49:28-33).
8. Contra Elam (49:34-39).
9. Contra Babilonia (50:1-51:64)
45
.

Apndice histrico) Cautividad de Sedecas, liberacin de
Jeconas. Destruccin de Jerusaln (52:1-34).

Autenticidad.
A la vista de esta distribucin, podemos decir que el actual
libro de Jeremas es una coleccin de orculos y de relatos
de diferentes pocas de la vida y actividad del profeta, que
han sido reunidos al azar en el transcurso del tiempo. En
realidad, parece que antes de reunirse en esta coleccin
general existieron antes con unidad independiente en
colecciones particulares, como resultado de aportaciones de
redactores diferentes. Se suelen reconocer tres estratos en la
formacin de la actual coleccin de escritos de Jeremas: 1)
orculos en primera persona (c.1-25); 2) orculos en tercera
persona (c.26-35); 3) biografa del profeta (en tercera
persona), dispuesta segn un orden cronolgico (c.36-45). La
primera seccin podra en general considerarse como
redaccin personal del profeta
46
. En ella est la seccin de
las llamadas con!esiones de Jeremas, porque el profeta
refleja sus luchas y problemas personales por cumplir
fielmente su ministerio profetice, impuesto por Yahv. Ningn
profeta nos ha revelado como Jeremas ese carcter "ntimo"
del oficio proftico. Con toda sinceridad expresa sus
dificultades, ansiedades, pensamientos y deseos y los de su
Dios.
47
La parte biogrfica, en que se habla en tercera persona, y
algunos orculos pueden ser obra de Baruc, su secretario.
De todos modos hay que reconocer el carcter fragmentario
de cada una de estas secciones. En el texto actual se dice
que el profeta dict algunos de sus orculos y hechos
personales a Baruc.
48
Algunos de ellos aparecen en primera
persona,
49
mientras que otros estn redactados en tono
narrativo, en tercera persona.
50
Los relatos de los c.37-44
parecen ser obra de Baruc, el cual puede considerarse como
el principal compilador-redactor de la actual coleccin. Sin
embargo, esto no quiere decir que no haya abundantes
adiciones posteriores al mismo Baruc.
51
De hecho, muchos
textos tienen gran parecido con otros del libro de Ezequiel,
52

lo que indica que las tradiciones oraculares de ambos
profetas se interfieren mutuamente, y un redactor posterior,
sin mayor preocupacin crtica, los asign a alguno de ellos
para que se conservaran en la coleccin cannica.

9e:to # ersiones.
Es clebre en la historia de la exgesis la gran discrepancia
en el libro de Jeremas de los textos hebreo, masortico y
griego de los LXX. La Vg sigue el texto hebraico.
53
En el
texto griego falta la octava parte (unas 2.700 palabras) del
TM. Esta tendencia a abreviar se concreta en la supresin de
eptetos de Dios, frmulas accesorias que no afectan a la
sustancia de los orculos. ncluso faltan algunos versculos
ntegros.
54
Adems, la disposicin de muchos de los orculos
no es igual en el TM y en el texto griego, pues ste coloca los
orculos contra las naciones despus de 25:13, mientras que
en el TM ocupan los c.46-51. Todas estas diferencias pueden
explicarse por la diversidad de criterio del recopilador hebreo
y el traductor griego. As, bien pudo ste tener un criterio abre
viador, y por ello suprime cosas que le parecen
redundancias. Muchos autores,\sin embargo, suponen que
hubo en principio dos textos originales hebreos, uno ms
ceido y breve, seguido por el traductor griego y otro ms
amplificado y redundante, que estara extendido en
Palestina.
55
La %etus &atina est traducida sobre el texto griego, mientras
que la versin de San Jernimo (actual texto de la %ul'ata)
est sobre el texto hebreo masortico.
56
La versin siraca
llamada (eshitta es muy afn al TM, aunque parece que en
su redaccin actual tiene influencias de la versin de los LXX
e incluso del Targum de Jonatn
57
.

(stilo literario.
La personalidad del profeta queda perfectamente retratada
en su estilo, el cual, lejos de tener el vigor de expresin y la
irona de saas, se desliza ingenuamente, reflejando las
ansias de paz de un alma atribulada. Se le ha querido
comparar con el estilo virgiliano,
58
pero su situacin
psicolgica es muy distinta de la del gran vate romano, y por
eso sus expresiones tienen un contenido de tragedia, que, si
no alcanzan el radicalismo del libro de Job, sin embargo,
matizan sus pensamientos de inquietud y aun de
desesperacin. Jeremas es un alma nacida para la soledad,
la tranquilidad del hogar, y, sin embargo, es lanzado por Dios
a la vida agitada poltica de Jud en los momentos ms
crticos de su historia. Por otra parte, es un temperamento
claramente afectivo, y en esto habra que compararlo con el
profeta Oseas, pero no posee la riqueza de imaginacin de
ste. Pudiramos caracterizar el estilo literario de Jeremas
como carente de adorno. Con la mayor sencillez y sin
pretensiones expresa sus profundas ideas, generalmente
coloreadas con un aire de tristeza y amargura.
Por otra parte, en sus orculos es propenso a la repeticin de
frases, imgenes y pensamientos.
59
En su predicacin suele
depender mucho de la de los profetas anteriores y aun de la
doctrina deutero-nomstica, lo que es perfectamente
explicable teniendo en cuenta que en su tiempo se encontr
el libro de la Ley (probablemente el Deuteronomio), el cual le
proporcionaba muchas expresiones e ideas estereotipadas
para dar a entender sus propias ideas. Sin embargo, no se
debe negar a Jeremas la elevada inspiracin literaria y
potica, ya que, aunque a veces su estilo es difuso y abunda
en frases estereotipadas, con frecuencia es muy original en
sus simbolismos e imgenes, algunas de belleza
extraordinaria. As, habla de Dios como fuente de agua viva,
60
y a srael lo compara a una camella o asno salvaje que anda
alocado tras de los dolos,
61
y en momentos de especial
afeccin lo compara a una via amorosamente cuidada por
su Dios.
62
Tena una especial predileccin por la vida solitaria
campestre, deseando habitar en una "cabaa de viandantes"
en el desierto.
63
Tambin siente nostalgia de la paz
domstica. La vida de celibato le ha sido impuesta por Dios.
64
En las con!esiones
)*
es donde mejor se revela el alma
profunda del profeta. ;u lucha interior entre sus afectos
m*s queridos # su misin parece reflejada en una serie de
expresiones sublimes, de una sinceridad desconcertante. En
todas sus palabras hay un tono elegiaco y descorazonador,
que slo parece superado por el realismo y vigor de
expresin del libro de Job. Algunos autores le han
proclamado el poeta ms grande entre los profetas de la
Biblia.
66
Esta afirmacin parece basada en el aspecto
puramente "psicolgico" de la poesa jeremiana
67
; pero, en
conjunto, la elevacin potica de Jeremas no se acerca a la
de saas. Desde el punto de vista estilstico del lenguaje, el
hebreo de Jeremas es muy inferior al de saas, pues aunque
es clasicista, sin embargo, no es un estilo tan depurado y
aticista como el de su gran antecesor. San Jernimo dice que
el estilo de Jeremas es "sencillo y propio de uno que no est
habituado a la elegancia ciudadana y literaria, como lo estaba
saas."
68
Los lingistas encuentran en las expresiones de
Jeremas influencias aramaicas en cuanto al vocabulario y
a la sintaxis.
69
Aparte de la predicacin oracular, Jeremas tiene especial
preferencia por las acciones simblicas para plasmar mejor
sus ideas.
70
Este gnero de predicacin era muy adaptado a
la mentalidad poco evolucionada de muchos de sus oyentes.
Como oriental, el profeta busca impresionar con sus
acciones. Ezequiel seguir esta pauta, y con l otros
profetas.

'octrina teol"ica.
En Jeremas encontramos las nociones teolgicas comunes
que ya hemos visto en saas, pues haban sido ya
propuestas por Amos, Oseas y Miqueas. La gran tradicin
yahvista se contina segn las grandes ideas monotestas en
el sentido ms estricto. Podemos distinguir en la predicacin
de Jeremas los siguientes apartados teolgicos.
1. Dios. Enfticamente se dice que los dolos son
"vanidades,"
71
y, por tanto, implcitamente se expresa la idea
de la sola existencia del Dios de Jud e srael, que es la
"fuente de la vida,"
72
y, como Dios, escruta y penetra los ms
ntimos pensamientos de los hombres.
73
La trascendencia
divina aparece en la clara afirmacin sobre la creacin y
conservacin de todas las cosas por Yahv.
74
Como Seor
de todo, domina los elementos de la naturaleza y siembra la
vida.
75
Es omnisciente, y todo lo ha creado y dispuesto con
sabidura.
76
Es el Dios omnipotente,
++
pero su fuerza no es
ciega, sino que la atempera a las exigencias de su justicia.
78

Como Juez justo, da a cada uno lo que es suyo.
79
Pero su
justicia est contrarrestada con su misericordia.
80
2. Dios y la humanidad, Supuesto que todo ha sido creado
por Dios, se sigue que todas las naciones deben reconocerle
como tal.
81
Su influencia no se limita slo a los destinos del
reino de Jud e srael, sino que dirige el curso de la historia
de las naciones. ncluso se promete a los gentiles que le
reconozcan por Dios el "habitar prsperamente en medio del
pueblo" elegido.
82
Pero por sus pecados tendrn que apurar
la "copa de su ira," como lo ha tenido que hacer el propio
srael.
83
Dios es el que seala los confines de los pueblos,
incluso de los paganos.
84
Y no slo su justicia descargar
sobre ellos, sino que tambin su misericordia les abraza a
todos, y sus ciudadanos podrn disfrutar de los mismos
derechos que los del pueblo elegido.
3. Dios e ,srael. Los vnculos que Dios tiene con la
humanidad en general quedan reforzados cuando se trata de
srael, pues fue escogido por El con designios providenciales
y le ha prodigado toda clase de proteccin a travs de la
historia.
85
El profeta compara el cuidado que Dios tiene de
Jud al de un agricultor que cuidadosamente cultiva su via.
86
Como Oseas, compara las relaciones de srael con Dios a las
de dos esposos, que han hecho una alianza.
87
Las
expresiones en este sentido son sumamente tiernas.
88
Dios e
srael se pertenecen mutuamente.
89
Por eso la apostasa de
srael, yndose tras de los dolos, reviste los caracteres de un
verdadero adulterio.
90
srael deba estar unido a Yahv como
el ceidor a la cintura del que lo lleva,
91
nico medio de
preservarse intacto. La base de tales relaciones est en el
pacto del Sina,
92
pero Jud ha roto el "pacto,"
93
y por eso
Yahv enviar el castigo y la ruina. Despus del castigo
purificador, Dios har una "alianza nueva," escrita en los
corazones, de forma que no haya lugar a su
quebrantamiento.
94
srael volver despus del exilio a ser el
hijo "primognito,"
95
# Yah oler* a ser el pastor <nico
de la "re#.
96
Todas estas relaciones se refieren a Dios e srael como
colectividad nacional, pero con la prueba del exilio la
responsabilidad individual adquiere ms relieve: "En esos
das ya no se dir ms: Nuestros padres comieron las
agraces, y los hijos sufrimos la dentera, sino que cada uno
morir por su propia iniquidad; quien coma el agraz, se
sufrir la dentera."
97
En efecto, el profeta se plantea
problemas puramente personales, sin conexin con la nacin
israelita como colectividad; as inquiere la razn de sus
propias angustias y tragedias ntimas y se plantea el
problema sobre la ecuacin entre mritos y premios, pecados
y castigos, siendo as un antecesor del libro de Job
98
. El tono
a veces se asemeja al de los Salmos, en los que con toda
viveza se plantean las angustias personales de los justos
perseguidos y despreciados.
4. -l pecado. En su primera fase de predicacin, el profeta
fustiga los pecados de srael como nacin, y por ello ser
castigado por Yahv. El pecado "nacional" era la idolatra, el
sincretismo religioso y el abandono sistemtico de Yahv
como nico rector de los destinos de Jud. En esto contrasta
con la conducta de los pueblos paganos, que nunca
abandonan a sus dioses. El profeta pone en boca de Yahv
esta queja lacerante: "Qu tacha hallaron en m vuestros
padres para apartarse de m e irse en pos de la vanidad de
los dolos?"
100
El pueblo ha abandonado totalmente la Ley y
se ha entregado a toda clase de excesos: lujuria, violencia,
atropellos sociales, falsedad, perjurios,
101
y esto no slo en la
clase humilde, sin formacin, sino tambin en la clase
directora
102
. El profeta insiste en la malicia del corazn
humano como fuente de pecados
103
; por eso, en la nueva
teocracia mesinica suspira por un cambio de "corazones,"
ya que no basta la Ley escrita, sino que era necesario
grabarla en lo ms ntimo de la personalidad humana
104
. El
profeta suspira por una unin ms ntima del hombre con
Dios como "fuente de vida,"
105
como fruto de una
reconciliacin con El por el arrepentimiento y la penitencia.
106
5. &as observancias reli'iosas. Como saas y los profetas
que le precedieron, Jeremas detesta el mero formalismo
religioso, al que considera como una hipocresa.
Enrgicamente protestaba por la confianza fetichista en el
templo de Jerusaln como medio de liberarse de la ira divina.
107
Ante todo predica ,n!idelidad a Yahv" como consecuencia
de un conocimiento profundo de su Ley. Para l, la
"verdadera religin" consiste en la prctica de la justicia con
el prjimo
108
y la "circuncisin del corazn,"
109
lo que implica
obediencia a la Ley de Yahv.
110
&os alores ticos de!en
prealecer so!re los ritos formalistas de culto) "A m
qu el incienso de Sab y las caas aromticas de tierras
lejanas? Vuestros holocaustos no me son gratos, vuestros
sacrificios no me deleitan."
111
Hasta el "arca de la alianza"
ser sustituida en el nuevo orden de cosas, donde
prevalecer la religin del "corazn."
112
(sa interioridad de
la reli"in en Jeremas se refle=a en su espritu profundo
de oracin. En todos los momentos crticos de su vida ha
acudido a la plegaria como solucin a los grandes problemas;
as ora por la nacin.
113
Dios le prohibe que ore por el pueblo
para no verse obligado a emplear su misericordia.
114

Enfticamente afirma el profeta la eficacia de la oracin
confiada.
115
En este aspecto, la personalidad de Jeremas es
paralela a la de muchos salmistas, que, movidos de una
religiosidad profunda, acuden a Dios como nico valedor de
sus intereses.
116
6. ,deas mesianicas. A pesar del espiritualismo tan
elevado de los orculos de Jeremas, apenas se encuentran
en sus escritos promesas claras mesianicas
t
como hemos
visto, al menos en lo referente a la persona del Mesas, en
saas. Naturalmente, el profeta tiene una profunda
esperanza en los destinos mesianicos del pueblo israelita
como tal. As anuncia la restauracin de la nacin despus
del castigo del exilio, la cual ser gobernada por jefes que,
lejos de esquilmarla, como antes, la ayudarn a conseguir
toda clase de felicidades.
117
srael y Jud volvern a unirse
para constituir una nacin sola, como en el pasado.
118
El
templo ser nuevamente purificado de toda contaminacin, y
la ciudad, reedificada. El nombre del futuro rey
reencarnacin de David ("suscitar a David, vstago de
justicia") ser el smbolo de la nueva teocracia y llevar el
nombre prometedor de "Dios, nuestra justicia."
119
Todos
reconocern al nuevo rey, vstago de David, como
lugarteniente de Yahv,
120
porque implantar un reinado de
justicia y de equidad: "Yo suscitar a David, vstago de
.usticia, que como verdadero rey reinar prudentemente y
har derecho y .usticia en la tierra. En sus das ser salvado
Jud, e srael habitar en paz."
121
Y toda esta situacin de
paz vendr como consecuencia de una "nueva alianza"
grabada en los corazones signada entre Yahv y su
pueblo. El pecado desaparecer y no volver a romperse lo
pactado, como en das antiguos.
122

Jeremas # el 'euteronomio.
Durante la vida de Jeremas tuvo lugar un acontecimiento
trascendental en la vida religiosa de Jud: el hallazgo del
libro de la &ey en los cimientos del templo en 621 a.C.
reinando Josas.
123
Generalmente se admite entre los crticos
que el libro hallado cuyo contenido constern a los fieles
yahvistas de la poca por las amenazas que en l se
consignan contra los transgresores de la Ley es el
'euteronomio, al menos los captulos 12-26 del mismo.
Ahora bien, en los escritos de Jeremas no encontramos la
ms mnima alusin a este hecho. Segn la Biblia, el profeta
haba iniciado su ministerio hacia el ao 627 (decimotercer
ao del reinado de Josas). Qu influencia tuvo el profeta en
la reforma religiosa que sigui al hallazgo del libro de la &ey/
Una de las cosas que ms se urgieron en esta reforma fue la
centrali$acin del culto en el templo de Jerusaln, como
!ase del retorno a Yah. Pero hemos visto que el profeta
apenas da importancia a la religin ritualista externa, a los
actos de culto formalsticos, sino a la reli"in del corazn.
No obstante, no por esto debemos generalizar su actitud de
oposicin al culto e0terno. Como saas, ataca a los actos de
culto externo cuando van desprovistos de la entrega del
corazn a Dios, con lo que esto supone de reconocimiento de
sus derechos, plasmados en la legislacin positiva dada al
pueblo elegido. Es verdad que Jeremas urge ante todo la
circuncisin del cora1n,
124
la rectitud de intencin,
125
la
sumisin a la voluntad divina
126
y la prctica de las virtudes
sociales.
127
En esto no hace sino colocarse en la lnea
doctrinal de los antiguos profetas. Precisamente en el
Deuteronomio se urgen el monotesmo estricto, el amor a
Dios con todo el corazn y las virtudes sociales como parte
fundamental de la vida religiosa. En este sentido, Jeremas
se halla dentro de la lnea deu-teronomstica. Por otra parte,
los crticos han sorprendido muchas frases en los escritos de
Jeremas que parecen depender del Deuteronomio.
128
El
fomentar el culto externo era tarea de los sacerdotes como
tales, y de seguro que por su propio inters no dejaran de
inculcar la necesidad de que todos los israelitas fueran a
Jerusaln a cumplir sus votos y sus sacrificios. Jeremas,
como los profetas anteriores Amos, Oseas e saas ,
ante todo urga el cumplimiento de los valores ticos y del
espritu. En esto no hace sino seguir la pauta de saas.
Tambin ste tena que conocer los esfuerzos de reforma
religiosa desplegados por el rey Ezequas sobre todo la
lucha contra los lugares de culto fuera del templo , y, sin
embargo, saas no se preocupa de predicar el cumplimiento
de los actos meramente cultuales. Esta labor incumba a los
sacerdotes, los cuales, por otra parte, apenas se
preocupaban de predicar el cumplimiento de las virtudes
sociales y la entrega del corazn a Dios. Jeremas, pues, en
esto no es sino un mero continuador de la anti"ua
tradicin proftica.

1 Jer 1:1. En 2 Re 22:8 se habla de un
sacerdote llamado 2elcas, que descubri
el libro de la Ley; pero puede ser otro
personaje distinto del padre del profeta.
2 1 Re 1:26. 3 Jer 1:2-19; 25:3- 4 Jer
11:18-12:6. 5 Jer 19:1-20,6. 6 Jer
26:1-19; 7:1-28. 7 Jer 11:1-5.9-14;
22:13-19. 8 Jer 36:1-32. 9 Jer 27:12-
15. 10 Jer 43:1-44:30. 11 Cf. A.
Condamin, "#r#mie, 0.269 X; J. Gutmann,
"erema3Apo4riphon: "Encyclo-pedia
ludaica," V (1931) 1092-1094; Tertuliano:
PL 2:137; San Jernimo, Adv. ou. [Link] PL
23:335; San sidoro: PL 83:142. 12 Cf.
Seder 5lam 6abba 26. 13 Jer 15:10-18;
20,7-9.14. 14 Jer 14:11. 19 Jer 20:8.
15 Jer 20:7-9. 16 Jer 15:1. 17 Jer
1:10. 18 Jer 6:27. 20 Jer 28,6. 21
jer 15:10; 20:8. 22 jer 20:8. 23 Jer
20:7. 24 Jer 20:7-9. 25 Jer 15:10s.
26 Jer 16:19. 27 Jer 36:23; 11:18-21;
18:18-23; 26:8s, 28 Jer 15:15-16; 20:12.
29 Cf. 2 Re 78:8). 32 Cf. 2 Par 35:21.
30 2 Re 22:8s. 33 Cf. 2 Re 23:33; Jer
22:10. 31 Cf. 2 Re 23:15-20.. 34 Cf. 2
Re 23:37; Jer 22:13-17 35 Cf. 2 Re 24:7.
Vase tambin Flavio Josefo; 9ontra
Appionem 19:135-141; y Anti:, X
[Link]-221. Vase Bi 8 (1927) p.401.
36 Cf. 2 Re 24:1 37 2 Re 24:2. 38 2
Re 24:3. 39 Jer 22:19. 40 Jer 52:318.
41 Jer 27:1. 42 Cf. Ez 29:175. 43
Cf. Ez 30:20-25. 44 Jer 34:8s. 45 Cf.
Hopfl-Miller-Metzinger, ,ntroductio specialis
in V. T. (Roma 1946) p.441. 46 Es la
tesis de E. Podechard, &e livre de "#r#mie.
Structure et !ormation: RB 37 (1928) 181-
197. Ntscher la acepta en general; cf. su
obra Das ;uch "eremas (Bonn 1934) 21-
23 47 Cf. Jer 11:18s; 15:10-21; 17:14-
17; 18:18-20; 20,75. 48 Jer 36:4.27.32;
45:1. 49 Jer 1:1-6; 11:6.9. 50 Jer 7:1;
11:1; 19:14; 20:3. 51 Entre ellas se
suelen citar por los crticos: Jer 10:1-16;
52:1-34; 17:19-27; 50,1-51:58. Cf. A.
Condamin, "#r#mie et la criti:ue radicale
en Allema'ne: RScR 6(1916) 167-184; F.
Ntscher, O.C., 21S. 52 Comprese Jer
3:6-10 y Ez 16 y 23; Jer 7:16; 11:14, Y Ez
14:12-20. 53 Cf. San Jernimo, ,n ler.:
PL 28:848. 54 Por ejemplo: 8:10-12;
10,6-8; 11:75; 17:35; 23:105; 29:16-20.
55 As J. Gotsberger, Giesebrecht, E.
Tobac, Steuernagel. 56 Cf. A.
Condamin, Les caracteres de la traduction
de la ;ible par St. /erme: RScR 2 (1911)
105-138; A. Penna, S. <erolamo (Turn
1949) 371-377 57 Cf. A. Rahalfs,
;eitrd'e 1u =e0t4riti4 der (eshitta: Zatw 9
(1899) 161-210; P. Churgin, =ar'um
"onathan to the (rophets (N. Haven 1907).
58 Cf. A. Penna, o.c., p.17. 59 Cf.,
por ejemplo, 2:28b y 11:133; 4:6 y 6:1b; 5:9
y 9:9; 7:16 y 11:14, etc. Vase una lista
ms completa en A. W. Streane, "eremiah,
34. 60 Jer2:13 61 2:23-24. 62 2:21.
63 Jer 9:1. 64 Jer 16:35. 65 Jer
11:18-23; 15:10.15-21; 17:14-18; 18:18-23;
20,7-17. 66 As P. Volz, $er (mphet
"erema (Lipsia 1922) [Link]. 67 Es la
opinin de A. Psvvd, o.c., 18. 68 San
Jernimo: PL 28:903. 69 Cf. C. Zimmer,
Aramaismi lereminiani (Halle 1880). 70
Las acciones simblicas aparecen en 13,is;
18:2s; 18,is; 32:85. 71 Jer 2:5; 8:19;
18:8. 72 Jer 2:13. 73 Jer 23:235.
74 10:16; 27:5; 31:35-37- 75 5:24; 10:13;
14:22; 31:35- 76 32:18; 10:12. 77
21:1; 32:19; 4:27- 78 32:19; 3:12; 4:27;
5:18. 79 31:3-11; 33:11. 80 16:19.
81 12,l6. 82 25:15s. 83 4:6; 19,3;
22:7; 43:10. 84 12:l6. 85 Jer 2:6; 11:4;
23:7; 32:20.21. 86 Jer 2:21; 12:10; cf. s
5:1. 87 Jer 2:2. 88 Jer 3:4. 89 Jer
24:7- 90 Jer 2:11. 91 Je 13:11. 92
Je 11:33; 14:21. 93 Je 22:9. 94 Je
31:31s. 95 Je 31:9- 96 Jer 23:35.
97 Jer 31:29. 98 Job 21:7; Sal 37:1s.
99 Jer 20:13; cf. Sal 40,18; 70:6. 100 Jer
2:5. 101 Jer 5:8; 5:1s; 7:9. 102 Jer
2:8.26; 5:5; 8:10. 103 Jer 17:9. 104
Jer31:31s. 105 Jer 2:13. 106 Jer
18:23. 107 Jer 7:4; 3:134; 33:8. 108
Jer 22:16. 109 Jer 4:4. 110 Jer 7:23.
111 Jer 6:20; 7:21s; 14:12; 7:4; 11:15.
112 Jer [Link]; 29:13. 113 Jer7:16;
11:14; 24:6; 32:16. 114 Jer 7:16; 11:14;
11:11. 115 Jer 27:18; 37:3. 116 Sobre
la personalidad espiritualista profunda de
Jeremas vanse los siguientes artculos
del P. M. L. Dumeste, &e messa'e du
proph#te "#r#mie: "Vie Spirituelle," 55
(1938) 38-59; id., "#r#mie et la reli'in de
l>-sprit: ibid., 156-182; id., &a reli'in
personnelle de "#r#mie: ibid., 56 (1938) 40-
59. 117 Jer 23:8; 31:2-6. 118 Jer
23:6. 119 Jer 23:6. 120 Jer 30:9
121 Jer 23:3-7 122 Jer 31:31,33 123
Cf. 2 Re 23:1-3- 124 Jer 4:4; 17:1.
125 Jer ii,20; 17:16. 126 Jer 3:17; 9:2-5;
22:16. 127 jer [Link]; 9:1-5; 22:135.
128 Jer 2:5; 8:19; 14:22; 16:19, y Dt 32:21;
Jer 2:6 y Dt 32:10; Jer 7:24; 9:14, y Dt
29:19; Jer 4:4 Y Dt 10:16; Jer 5:15 Y Dt
28:49; Jer 7:18; 8:19; 25:7, Y Dt 4:25;
31:29; 32:16; Jer 7:33; 16:4 Y Dt 28:26; Jer
11:3 y Dt 11:265; Jer 11:4 y Dt 4:20; Jer
11:5 y Dt 7:13; Jer 15:4; 24:9 y Dt 28:25;
Jer 23:17 y Dt 29:19.


5. Vocacin del Profeta.
(l propio profeta nos presenta en este primer captulo el
origen de su vocacin y misin como enviado de Yahv.
6onsciente de su responsa!ilidad, se resiste, porque se
considera demasiado d!il para tan "ran misin> pero
Yah le conforta # le fuer$a a aceptarla prometiendo su
asistencia. Las tres visiones de este captulo tienen la misma
finalidad y son como una introduccin a todo su libro.

?ecapitulacin histrica +5-3/.
5 Pala!ras de Jeremas, hi=o de @elcas, del lina=e de los sacerdotes que
ha!ita!an en Aiatot, tierra de Aen=amn, , a quien lle" la pala!ra de Yah en
los das de Josas, hi=o de Amn, re# de Jud*, en el aBo decimotercero de su
reinado, 3 # despus en tiempo de Joaquim, hi=o de Josas, re# de Jud*, hasta la
deportacin de Jerusaln en el mes quinto.

Esta introduccin tiene un carcter redaccional y es fruto de
adiciones sucesivas. El ncleo primitivo parece ser: palabras
de "eremas, hi.o de 2elcas (v.12), al estilo de los dems
profetas. Las sucesivas adiciones tienen por finalidad
introducir la misin de Jeremas tal como aparece en los 25
primeros captulos de su libro, que constituyen el ncleo
primitivo del mismo. El nombre de "eremas, que se suele
interpretar "Yahv exalta," aparece en otros lugares del
Antiguo Testamento.
2
Era de la clase sacerdotal, y su linaje
estaba vinculado a la aldea de Anatot, la actual Anata, a
cinco kilmetros al nordeste de Jerusaln, hacia el desierto.
Era una de las 13 villas asignadas a los sacerdotes,
3
y a ella
haba sido desterrado el sumo sacerdote Abiatar por
Salomn,
4
del que Jeremas poda ser descendiente. La
localidad perteneca a la tribu de ;[Link], en los confines
con Jud. La expresin palabra de Yahv# (v.2) es sinnima
de comunicacin divina en sentido amplio, sin concretar si se
trata de comunicacin sensible, imaginaria o intelectiva.
5

Tuvo lugar esta su visin inaugural en los das de "osas, rey
de "ud (v.2), uno de los grandes reyes piadosos de Jud.
Subi al trono en el 639 a.C., a la edad de ocho aos. Sus
antepasados Amn y Manases haban sido reyes impos y
haban difundido la idolatra. En el 627 (duodcimo de su
reinado) hizo la purificacin de la idolatra en Jerusaln y
Jud.
6
Es precisamente al ao siguiente cuando tiene lugar
la inauguracin del ministerio de Jeremas: en el a?o
decimotercero de su reinado (v.2), es decir, en el 626 a.C.
En este momento, el coloso asirio est a punto de entrar en
el colapso definitivo. El gran rey conquistador Asurbanipal
muere en el 625, y con l desaparece el poder de su imperio.
Sus sucesores no logran sujetar las ansias de independencia
de los pases sometidos, sobre todo de las tribus de los
caldeos (o @aldim), que merodeaban por las montaas al
este del golfo Prsico e iban a caer en tromba, a las rdenes
de Nabopolasar, sobre el agonizante imperio asirio, para
crear el nuevo imperio babilnico, en el que destacara como
mximo soberano su hijo, el implacable Nabucodonosor, de
triste memoria para el pueblo judo. Precisamente la gran
equivocacin del rey Josas de Jud ser no comprender el
cambio poltico que se estaba realizando en Mesopotamia,
oponindose ingenuamente al faran egipcio Necao. La
consecuencia de su oposicin fue morir trgicamente en
Megiddo, en el 609, en lucha desigual con el ejrcito egipcio.
Fue la gran tragedia para el pueblo de Jud, que no acertaba
a comprender que Yahv permitiera la muerte de un rey tan
piadoso de modo tan trgico, dejando a la nacin en una
orfandad total, expuesta a los nuevos golpes que vinieran de
los victoriosos egipcios y babilonios. Toda la vida del profeta
Jeremas ir marcada con el estigma de la tragedia nacional.
Su carcter dbil y melanclico tena que enfrentarse con
situaciones polticas crticas que sobrepasaban sus energas
humanas. Es preciso tener en cuenta esta situacin histrica
para comprender su vida y su misin. Su primera etapa
proftica se desenvolvi en el reinado del piadoso Josas,
que vea muy bien la predicacin de Jeremas. En el 621 se
haba encontrado el libro de la Ley, y el piadoso rey
emprendi una reforma religiosa a fondo, secundado por el
profeta de Anatot. La segunda parte de su vida se
desenvolver bajo "oa:uim, hijo de Josas; pero las
circunstancias polticas sern peores. Al morir trgicamente
Josas en la batalla de Megiddo, subi al trono su hijo
"oaca1, el cual, despus de tres meses de reinado, fue
depuesto por Necao, rey de Egipto, quien a su vez entroniz
al otro hijo de Josas, -lia:uim, al que cambi el nombre en
"oa:uim, que en hebreo tiene un valor equivalente? Este
rein del 609 al 598. Poco antes de la rendicin de Jerusaln
en el 598 muere y le sucede su hijo "oa:un, o "econas, el
cual slo reina tres meses, siendo deportado a Babilonia
despus de habrsele arrancado los ojos. El invasor
babilonio pone sobre el trono a su to Aatanas, al que
cambia el nombre en Sedeas, hermano de "oa:uim y de
"oaca1, hijos los tres de Josas. Tales son los reyes bajo los
cuales se desarrolla la actividad de Jeremas. Sedecas es el
ltimo rey de Jud, al que le tocar asistir a la destruccin de
Jerusaln por Nabucodonosor en el 586.
Es el fin del reino de Jud y el principio de la deportacin
definitiva de sus habitantes, despus de haber sido destruido
el templo de Jerusaln: es el a?o und#cimo de Sedecas
(v.5). La frase hasta la deportacin de "erusal#n en el mes
:uinto es probablemente una glosa aclaratoria de la fecha
anterior dada para Sedecas. -l mes :uinto vuelve a aparecer
como fecha exacta de la destruccin de Jerusaln en Jer
52:12, donde se seala el da 10 del mismo mes, en el ao
decimonono del reinado de Nabucodonosor.

Vocacin del profeta +2-51/.
2 &le"me la pala!ra de Yah, que deca) 3 Antes que te formara en el ientre
te conoc, antes de que t< salieses del seno materno te consa"r # te desi"n
para profeta de pue!los. 4 Y di=e) CAh ;eBor, YahD @e aqu que no s ha!lar,
pues so# un niBo. E Y me di=o Yah) Fo di"as) ;o# un niBo, pues ir*s a donde
te ene #o # dir*s lo que #o te mande. G Fo ten"as temor ante ellos, que #o
estar conti"o para salarte, dice Yah. . 9endi Yah su mano, #, tocando
mi !oca, me di=o) @e aqu que pon"o en tu !oca mis pala!ras. 51 0ira que te
constitu#o ho# so!re naciones # reinos para arrancar # destruir, para arruinar #
asolar, para edificar # plantar.

El profeta no nos da las circunstancias concretas de esta
primera llamada de Dios, como lo hace, por ejemplo, saas.
8

Las vocaciones de saas y Ezequiel estn revestidas de un
ambiente solemne y expectante. En todo caso, en este relato
de Jeremas queda claro que su ocacin proftica es
impuesta por 'ios # que l no la !usca, sino que m*s
!ien es en contra de su car*cter temperamental. No dice
cmo recibi esa palabra de Yahv# o comunicacin divina,
pero l es consciente de que Dios le habla y le ha elegido,
antes de que l se diera cuenta, para esa misin proftica
(v.5). La eleccin de Jeremas por Dios es anterior a su
existencia. Dios ha tenido una presciencia amorosa y
selectiva: te conocB es algo ms que un conocimiento
especulativo, es un conocimiento selectivo y a!ectivo en
orden a su misin. Y esto antes de que Jeremas hubiera
podido hacer mrito alguno para obligar a Dios a esta
eleccin. Aunque no es cientfico incrustar en la mente del
hagigrafo nociones de teologa miderna, no cabe duda que
en el contexto se destaca el acto librrimo y gratuito de Dios,
que elige a Jeremas sin depender para nada de los mritos
de ste, y que el verbo conoc tiene un sentido complexivo de
eleccin y amor, como en otros lugares bblicos del A.T.
9
La palabra te consa'r#, que la Vg traduce por "te santifiqu,"
no tiene el sentido de conferir la 'racia santi!icante. Esto est
fuera de contexto. En hebreo significa poner aparte, separar
para el serico de 'ios. Santi!icar es elevar una cosa a una
atmsfera superior para que pueda entrar en relacin con el
Dios "santo." mplica la idea de pureza y la de trascendencia.
Pero a veces santificar o consagrar significa destinar para
una misin santa, como se dice a continuacin: te desi'n#
para pro!eta de pueblos (v.5b). En Eclo 49:9 se dice
expresamente que Jeremas fue Cconsa'rado desde el seno
de su madre para arrancar, destruir y arruinar."
10
La misin
de Jeremas como "profeta de pueblos" o de naciones
gentiles no se ha de entender como si le correspondiera ser
misionero al estilo del Siervo de Yahv# del libro de saas, o
de San Pablo en el N.T. La labor misionera propiamente tal
estaba confinada a sus compatriotas; pero, por
concomitancia y en razn de las circunstancias polticas,
tena que anunciar juicios condenatorios sobre las naciones
circunvencinas, como dir en el v.9: te constituyo sobre
naciones. para arruinar, destruir. De hecho vemos que en su
libro hay muchos orculos sobre las naciones paganas, pero
todos en relacin con los destinos de srael.
&a misin que le encar"a Yah es inmensa, y el profeta
se siente sobrecogido: DAh Se?or, Yahv#E Fo s# hablar. Soy
un ni?o (v.6). Aqu la palabra ni?o tiene el sentido de
inexperto para hablar . saas se ofrece voluntariamente
cuando Yahv insina que quiere enviar un profeta.
12

Jeremas es de temperamento tmido, como se ve a travs de
su libro. Slo el auxilio sobrenatural de Dios hace que se
entregue a la ms ingrata misin: la de aparecer ante el
pueblo como traidor a su patria por mantener los principios
del #ahismo # una poltica estrictamente reli"iosa.
La respuesta de Yahv no se hace esperar: iras a donde te
enve. (v.7). La asistencia de Dios suplir su debilidad natural
de timidez y le convertir en un muro de bronce, como dir
ms tarde (v.18).
Despus Yahv hace un gesto de consagracin del profeta:
tendi Yahv# su mano, y, tocando mi boca, me di.o (v.8a). Le
toca la boca. En s 6:7 encontramos un rito anlogo: uno de
los serafines purifica con un carbn encendido, tomado del
altar del templo, los labios impuros del profeta, queriendo
indicar que le purificaba de los pecados. Aqu, en Jeremas,
el gesto de Yahv parece ms bien tener un carcter positivo:
darle una ciencia infusa para predicar sus orculos,
dotndole de especial elocuencia que compensara su
inexperiencia y corta edad. Haba de ser la "boca de Yahv"
(v.9). En Ezequiel, el profeta tiene que engullir
simblicamente un rollo en el que estn escritos los orculos
y endechas.
13
No quiere decir esto que, en esta
comunicacin inaugural, Dios le haya comunicado por ciencia
infusa todas las revelaciones que habra de transmitir durante
su vida, ni que Jeremas, durante todos los actos de su vida,
obrase como profeta y en nombre de Dios. Jeremas, como
aparece en su libro, tiene que reci!ir nuevas revelaciones
sucesivas segn las circunstancias.
14
Lo que se quiere
indicar en este rito de tocar su boca Yahv es la aptitud que
le da para hablar oficialmente en nombre de El, dotndole de
cierta potestad de ma'isterio para ejercer su misin.
Naturalmente, estas comunicaciones inaugurales
transmitidas a los profetas dejaban una profunda impresin
en su ser para toda la vida, y en cierto modo los transformaba
en otros hombres, pues al sentir el contacto directo con el
mundo sobrenatural, se sentan otros hombres, que slo
vivan para los intereses de Dios.
Despus del rito por el que es oficialmente constituido
Jeremas en profeta, Yahv le explica sustancialmente el
sentido de su misin: te constituyo hoy sobre naciones y
reinos para arrancar y destruir., para edi!icar y plantar (v.10).
Por estas palabras, Jeremas es constituido nada menos que
en arbitro de las naciones: su palabra, en cuanto tiene el
respaldo oficial de Yahv (v.9), ser como una espada con
doble funcin punitiva: arrancar y destruir naciones y reinos,
es decir, comunicar los orculos punitivos que Dios pone en
su boca. Como stos son expresin de la voluntad de Dios,
que rige los destinos de los pueblos, de ah que las palabras
del profeta realmente pueden arrancar y destruir las naciones
y pueblos. Su prediccin equivale a su reali1acin, pues su
palabra est cargada de e!icacia real efectiva.
15
Y esto
tambin cuando se trate de edi!icar y plantar, es decir,
restaurar y consolidar las naciones y reinos. No obstante, el
profeta recalca los sinnimos de castigo, repitindolos
intencionadamente: arrancar y destruir, arruinar y asolar, lo
que parece insinuar que su misin es ms bien anunciar
castigos divinos que bendiciones: edi!icar y plantar. Los
Santos Padres han visto en esta doble misin del profeta un
prenuncio de la misin de 6risto, que ino a traer la
guerra con desgarrones de corazn y, al mismo tiempo, a ser
blsamo para restaar las heridas morales de la humanidad.

Visiones relatias a su misin +55-54/.
55 Y me lle" pala!ra de Yah, que me deca)
HIu es, JeremasJ Yo le contest) Veo una
ara de almendro.
5,
Y me di=o) Aien es,
Jeremas> pues #o elar so!re mis pala!ras
para cumplirlas.
53
'e nueo me lle" la
pala!ra de Yah, que deca) HIu es,
JeremasJ Yo contest) Veo una olla
hiriendo # de cara al septentrin.
52
Y me di=o
Yah) 'el septentrin se desencadenar* el
mal
54
so!re todos los moradores de la tierra>
53
pues he aqu que o# a conocar a todos los
reinos del septentrin
5E
, dice Yah, para que
en"an # e:tiendan cada uno su trono a la
entrada de las puertas de Jerusaln, # so!re
todos sus muros, # so!re todas las ciudades
de Jud*.
54
Y pronunciar contra ellos mis
sentencias por todas sus maldades, pues me
a!andonaron para incensar a dioses e:traBos
# adorar la o!ra de sus manos.

En estas dos visiones se contiene un mensaje punitivo de
parte de Yahv. En una visin imaginaria, el profeta ve una
vara de almendro (v.11). Para entender esta visin es
necesario comprender el juego de palabras hebreas que
emplea el profeta. Al almendro en hebreo se le llama
poticamente vi'ilante, porque es el primero que florece al
despuntar la primavera, adelantndose a los otros rboles.
18

Pues, jugando con su nombre, Yahv dice a Jeremas: T
ves un (almendro) "vigilante," pues as velar# yo sobre mis
palabras para cumplirlas (v.12). Como el almendro "vela" en
medio de la naturaleza dormida, as Yahv "vela" por el
cumplimiento de sus palabras relativas al casti'o que va a
anunciar en la visin siguiente, y como madruga el almendro
("vigilante") entre los dems rboles, as Yahv madrugar
para manifestar su justicia, cuando todos estn tan tranquilos
en un sopor moral, como los rboles en el letargo invernal.
La segunda visin explica el sentido inicial de la primera: el
profeta ve una olla hirviendo de cara al septentrin (v.13).
Parece que el sentido es que ve una olla hacia el norte en
estado de ebullicin: hirviendoB este detalle nos da la clave de
la interpretacin de lo que sigue. Esa olla hirviendo es un
ejrcito enemigo formado con los reinos del septentrin, que
amenaza (hirviendo) con caer sobre Jud. Ese ejrcito es
como un turbin que viene del norte, el camino tradicional de
las invasiones asiras y babilonias, pues stos suban por la
ruta caravanera del Eufrates hasta cerca del actual Alepo, o
atravesaban el desierto por Palmira, camino de Damasco, y
caan sobre Palestina. Esta invasin, pues, viene del
septentrin para el profeta, que est contemplndola en
Jud. Otros autores prefieren dar la siguiente interpretacin:
la olla hirviendo es Jud, y dentro de ella estn los habitantes
19
; est orientada hacia el septentrin, como se sola hacer
para que recibiera el aire del norte y que se encendiese
fcilmente. Del septentrin vendr el mal, la invasin.
20
Yahv mismo va a convocar a todos los reinos del
septentrin, incitndoles a que acampen a las puertas de
"erusal#n. Es el anuncio del asedio de la Ciudad Santa
llevado a cabo por las tropas de Nabucodonosor en diversas
ocasiones, pero principalmente en el 598 y el 587. Y todo
esto es para castigar a sus habitantes por sus maldades
(v.16), sobre todo por el pecado de idolatra: incensar a
dioses e0tra?os. y adorar la obra de sus manos (v.16b). Es el
pecado tradicional. En otros orculos har tambin hincapi
en los otros desrdenes morales y sociales.

(l profeta, fortalecido en sumisin +5E-5./.
5E 9<, pues, ciBe tus lomos, #r"uete # diles todo cuanto #o te mandare. Fo
tiem!les ante ellos, no sea que #o te ha"a tem!lar ante ellos. 5G Y he aqu que
te pon"o desde ho# como ciudad fortificada, como frrea columna # muro de
!ronce, frente a la tierra toda, para los re#es de Jud* # sus prncipes, los
sacerdotes # el pue!lo del pas. 5. Y te com!atir*n, pero no te podr*n, porque
#o estar conti"o para salarte, dice Yah.

Llegan tiempos difciles y es preciso que desde el principio se
percate de su misin, adoptando una postura decisiva y
varonil: ci?e tus lomos, y#r'uete y diles (v.14). Lejos de
intimidarse el profeta, debe, ante su misin, tomar una
postura arrogante y decidida, preparndose a todo, como el
que se dispone a una gran tarea emendse sus vestidos para
estar ms expedito.
21
;i el profeta no corresponde a su
ocacin, mostrando desconfian$a ante 'ios, entonces
ser* casti"ado) no sea :ue yo te ha'a temblar, dejndole en
mal lugar ante ellos (v.17b). Yahv se encarga de fortalecerle
espiritualmente, dndole una resistencia como un muro de
bronce,
22
para que pueda hacer frente a todas las clases
sociales: desde los reyes, prncipes y sacerdotes hasta el
humilde pueblo del pas, e.d., los que no tenan ninguna
posicin social oficial destacada; la expresin, con el tiempo,
tomar un carcter despectivo, sobre todo en la poca
farisaica y rabnica. El profeta, pues, tendr que enfrentarse
con todas las clases sociales. Efectivamente, la misin de
Jeremas ha sido siempre ir contra la corriente de la opinin
pblica, sin ceder ante los halagos y los oportunismos. A
pesar de su carcter pusilnime, desarroll su actividad de un
modo admirable, "racias a la a#uda de Yah) #o estar
contigo para salvarte +.5./.

1 Cf. Am 1:1; Jl 1:1. 2 Cf. 2 Re 23:31;
Jer 35:3 3 Cf. Jos 21: 18. 4 Cf. 1 Re
2:26. 5 Cf. Jer 14:1; 46:1; 49:34; 6 Cf.
2 Par 0.34. [Link] cambio de nombre
indicaba que Necao tena poder sobre l.
-lia:uim significa "Eohim sostiene,"
mientras que "oa:uim significa CYahv#
sostiene." Cambia slo la parte te-fora del
nombre. 10 Cf. Ex 13:2; Lev 27:14ss; s
49:1.5; Gal 1:15. 11 Cf.Zac2:8;Ex 3:11.
12 s 6:1. 13 Ez 2:8; Dt 18:18. 14
Cf. Jer42:1-7- 15 Cf. Jer 5:14; 6:11; s
6:9-10; 55:10-11; Ez 43:3. 16 As segn
el hebreo. En el griego: "hierve." 17 As
segn el griego. Segn el hebreo: "todas
las !amilias de reinos," que recarga el ritmo.
18 En hebreo el juego de palabras:
so:ed: "almendro," y sa:ad "vigilar." Vg:
"virgam vigilantem." Cf. Am 8:2. 19 Cf.
Ez 24:3-14. 20 La primera interpretacin
es sostenida por Maldonado, Knabenbauer,
Condamin, Dennefeld; la segunda, por
Duhm y Cornill, entre otros. 21 Cf. 1 Re
18:46; Ef 6:14; 1 Pe 1:13. 22 "Frrea
columna" falta en los LXX.


,. &a apostasa de Israel, 6ausa del estado des"raciado
Actual.
(n este captulo encontramos diversos fragmentos profetices,
unidos posteriormente por cierta ilacin lgica. Parecen de la
primera poca de su ministerio. En 2:28 se alude a Asira
como centro de atraccin de los judos, lo que quiere decir
que es de antes de la cada del imperio asirio, que sufri el
primer colapso con la muerte de Asurbanipal en 625, y
definitivamente en 612 con la cada de Nnive. No es, pues,
esta profeca posterior a esta poca. Por otra parte, en 2:36
aparece Egipto como centro de atraccin de un sector de
opinin juda, y como Egipto fue derrotado por
Nabucodonosor en el 604 y expulsado de Palestina, sguese
que este fragmento no puede ser posterior a esta fecha.

Israel, esposa de Yah +5-3/.
5 Vnome la pala!ra de Yah, dicindome) , Anda # clama a los odos de
Jerusaln) As ha!la Yah) 0e acuerdo en faor tu#o del afecto de tu
adolescencia, del amor de tus desposorios, de tu se"uirme en el desierto, tierra
donde no se siem!ra, 3 +(ra/ Israel lo santo de Yah, la primicia de sus frutos.
Iuien de ella coma, peca!a , # caa so!re l la des"racia, or*culo de Yah.

Encontrarnos aqu por primera vez el smil del matrimonio
para reflejar las relaciones amorosas de Yahv con srael. Un
siglo antes, Oseas haba hecho girar todos sus orculos en
torno a este smil, que se convirti despus en un tpico en la
literatura proftica y sapiencial. Jeremas debe proclamar a
los odos de "erusal#n sus infidelidades, contraponindolas a
las buenas relaciones que en otro tiempo tuvo su pueblo con
Yahv. La poca del desierto haba quedado como la era
ideal de las relaciones de srael con su Dios. Aislados en la
estepa, sin infiltraciones de los cultos sensuales cananeos,
aquella generacin del desierto tena una mentalidad ms
sencilla, y, formada en un ambiente de milagrosa providencia
divina, tena una psicologa ruda e infantil, pero saba
corresponder mejor a las exigencias de la religin.
Naturalmente, toda esta concepcin era fruto de una
idealizacin del pasado hecha por los representantes del
yahvismo, que estaban hastiados del materialismo reinante
en su poca. Reiteradamente los profetas acuden al pasado
como poca ideal de las relaciones entre Yahv y su pueblo.
2
Yahv mismo tiene nostalgia de aquellos tiempos en que
srael se entregaba virginalmente a su providencia: me
acuerdo. del a!ecto de tu adolescencia, del amor de tus
desposorios (v.2b). srael entonces se entregaba ilusionada a
la solicitud de su Dios, esperndolo todo en una tierra
inhspita, donde no se siembra (v.2c). Cuando srael se
instal en Canan y se dedic a trabajar una tierra ms feraz,
se olvid de Yahv, atribuyendo la feracidad de la regin a la
bendicin de los dioses cananeos, con lo que desert de su
primera vocacin religiosa.
srael en su primera etapa del desierto era lo santo de Yahv#
(v3); e.d., 1a propiedad sagrada de Yahvi, a quien le
perteneca la primicia de los !rutos (v.3). Era la porcion que
se haba reservado entre todos los pueblos. Segn la ley
levtica, las primicias de todos los frutos pertenecan a Yahv,
y el que se atreva a apropirselos estaba sujeto al castigo.
3

Es el caso de srael: quien se atreva a tocarle como nacin,
deseando apropiarse de ella, estaba sujeto al castigo divino:
:uien de ella coma pecaba, o deba recibir el pago (v.3b).
4

Infidelidad de Israel +2-4/.
2 8d la pala!ra de Yah, casa de Jaco!, # todas las familias de la casa de
Israel. 3 As dice Yah) HIu in=usticia hallaron en m uestros padres para
ale=arse de m e irse en pos de la anidad de los dolos, para hacerse anosJ 4 Y
no di=eron) H'nde est* Yah, el que nos su!i de la tierra de ("ipto, el que
nos condu=o a tras del desierto, tierra de estepas # de !arrancos, tierra *rida
# tene!rosa 3, tierra por donde no transita nadie # donde nadie ha!itaJ

Despus de consignar la nostalgia de Yahv por los tiempos
del desierto, el profeta se dirige enfticamente a la casa de
"acob, o srael, encarndose con su ingratitud. A qu
obedece la actual apostasa? Es que creen que el Dios
actual de ellos no es el de antes? Es que ven en El algo
[Link] o desleal? (v.5). El hecho es que le han abandonado
para ir en pos de la vanidad de los dolos, para hacerse
vanos ellos mismos (v.5b). La expresin de vanidad (cosa
hueca, sin valor) aplicada a los dolos es muy caracterstica
de Jeremas
6
. Los dolos no tienen vida, en contraposicin a
Yah, el 'ios iiente por e:celencia. Como no son nada,
no pueden ayudar a sus fieles, que terminan hacindose
vanos como ellos, engandose a s mismos.
En realidad, este vicio ya es antiguo, pues sus padres
abandonaron a Yahv, sin querer acordarse de sus
beneficios en el desierto, cuando srael estaba naciendo a la
vida como pueblo organizado. En el fondo de esa conducta
est una inmensa ingratitud, pues se olvidaron de los
beneficios que Yahv haba hecho a su pueblo en los
momentos ms crticos de su existencia (v.6). El profeta se
complace en destacar el carcter estepario e inhspito del
desierto, para resaltar ms la especialsima providencia que
Yahv ha tenido con ellos. Ezequiel dir que encontr a srael
como un nio recin nacido abandonado y que tuvo que
prestarle los primeros y elementales cuidados
7
.

&a profanacin de la heredad de Yah +E-./.
E Yo os introdu=e en tierra frtil para que comierais sus frutos # sus !ienes, # en
cuanto en ella entrasteis, contaminasteis mi tierra e hicisteis a!omina!le mi
heredad. G9ampoco los sacerdotes pre"untaron) H'nde est* YahJ los
depositarios de la &e# me desconocieron # los pastores se insurreccionaron
contra m. 9am!in los profetas se hicieron profetas de Aaal # se fueron tras de
los que nada alen. .Por eso todaa he de entrar en =uicio con osotros,
or*culo de Yah, # con los hi=os de uestros hi=os contender.

La providencia especial de Yahv sobre srael continu
despus de la peregrinacin en el desierto, pues fue El quien
los introdujo en la tierra !#rtil (v.7) de Canan, la cual, en
comparacin con las estepas del Sina, era un verdadero
edn. Pero, lejos de agradecer tal beneficio, la contaminaron
con sus idolatras, haciendo abominable la heredad de
Yahv, su verdadero propietario. Los israelitas eran slo
usufructuarios, pero se entregaron a otros dioses, como si
fueran los propietarios del pas.
Y en esta apostasa general intervienen en primer trmino los
sacerdotes, que no se preguntaron: G$nde esta Yahv#/
(v.8). Abdicaron de su condicin privilegiada de depositarios
de la &ey. Con ellos, los dirigentes o pastores del pueblo se
alejaron de Yahv, sin que faltaran entre esos desertores los
pro!etas, que tenan por misin despertar las inquietudes
espirituales del pueblo; se pasaron al culto de ;aal,
considerando ms lucrativo ejercer su profetismo en dichos
cultos licenciosos. ;aal es un nombre genrico que se aplica
a cualquier dolo. Significa "dueo," y existan dueos o
"baales" en cada localidad. El profeta les arguye desde el
punto de vista utilitario, ya que esos que se entregan a los
dolos slo buscan prosperar en sus negocios materiales;
pero aun en esto se equivocan, pues nada valen.
Pero esta situacin no puede seguir as. Yahv va a iniciar un
proceso judicial: he de entrar en .uicio con vosotros., y con
vuestros [Link] contender# (v.9). El pecado es demasiado
grave, y por ello el castigo afectar aun a las generaciones
venideras. Es una frase para encarecer la magnitud del
pecado de idolatra. Por otra parte, en la teologa del A.T. se
destaca mucho el principio de la solidaridad en el mal y en el
bien.
8
Este principio parecer modificado despus del
destierro, como lo expresar el mismo Jeremas.
9

0a"nitud del crimen de idolatra +51-53/.
51 Pasad, pues, hasta las islas de Kittim # ed, mandad a 6e-dar e informaos
!ien, a er si =am*s sucedi cosa como sta. 55 H@u!o =am*s pue!lo al"uno
que cam!iase de dios, con no ser dioses sosJ Pues mi pue!lo ha cam!iado su
"loria por lo que nada ale. 5, Pasmaos, cielos, de esto # horrori$aos,
estupefactos, so!remanera, or*culo de Yah. 53 Pues un do!le mal ha
cometido mi pue!lo) de=arme a m, la fuente de a"uas ias, para e:caarse
cisternas a"rietadas, incapaces de retener el a"ua.

El estilo es ahora ms solemne. Se invita a hacer una visita a
los pueblos paganos desde el oriente al occidente, para ver si
algn pueblo ha cambiado de divinidad. @ittim es la @ittion de
los documentos antiguos, la actual Larnaca, en Chipre.
10

9edar es la conocida tribu en la Biblia que tena su asiento en
el desierto siro-arbigo, al este de Palestina, confinando con
la actual Jordania, vecina de los antiguos nabateos. Muchas
veces en la Biblia suele ser sinnima de rabe o de hombre
de la estepa. El profeta invita a sus oyentes a que visiten
pases paganos para ver si son tan ingratos como los
israelitas, que abandonaron a su Dios nacional: G2ubo .ams
pueblo :ue cambiase de dios/ (v.11a). Todo pueblo es reacio
a abandonar sus tradiciones religiosas, que considera como
el mejor patrimonio del pasado, su 'loria. srael, en cambio,
ha cambiado su 'loria (v.11b). Yahv, que le haba sacado
milagrosamente de Egipto, haba mostrado su omnipotencia,
y deba constituir un timbre de 'loria estar vinculado a tan
excepcional protector. Ningn pueblo poda presentar una
historia semejante ni una divinidad tan excelsa. Yahv era
realmente la 'loria de su pueblo con su majestad y esplendor
12
. El profeta recalca que los dioses de otros pueblos no son
dioses (v.11a), para evitar el equvoco a que pudiera dar
lugar la frase anterior.
13
La conducta de srael ha sido un mal
negocio: ha cambiado su 'loria (Yahv) por lo :ue nada vale,
es decir, los impotentes dolos.
Enfticamente, el profeta toma a los cielos como testigos de
esta enorme maldad y equivocacin desde el punto de vista
del clculo lucrativo (v.12). Al abandonar su 'loria, se han
labrado la ruina: han dejado a Yahv, !uente de a'uas vivas,
para e0cavarse cisternas a'rietadas, incapaces de retener el
a'ua (v.13). El pecado ha sido doble: abandonar a Yahv,
omnipotente, y buscar otros dioses que no puedan ayudarlos.
Yah era como una fuente de agua viva, es decir, un pozo
manantial, que siempre se renueva cristalino, dando por eso
la impresin que el agua est viva. En cambio, los dolos a
quienes acuden son mseras cisternas a'rietadas para
recoger al agua de lluvia, siempre inferior a la de manantial.
14

Israel, casti"ado # humillado +52-5./.
52 H(s por entura Israel un siero, un siero
nacido en casaJ H6mo, pues, ha enido a
ser presaJ 6achorros de len ru"ieron so!re
l, dieron su ru"ido.
53
@an hecho de su tierra
un desierto, han quemado # despo!lado sus
ciudades.
54
@asta los ha!itantes de 0enfis #
de 9afnis te que!rantaron la coronilla.
5E
H9odo
esto no lo ha trado so!re ti el ha!erte
apartado de Yah, tu 'iosJ
5G
Y ahora Hqu
es lo que !uscas camino de ("iptoJ HAe!er
las a"uas del ;i=orJ HY qu es lo que !uscas
camino de AsiraJ HAe!er las a"uas del roJ
5.
;rante de casti"o tus perersidades, # de
escarmiento tus apostasas. ?econoce #
adierte cuan malo # amar"o es apartarte de
Yah, tu 'ios, # no poseer mi temor, or*culo
del ;eBor, Yah de los e=rcitos.

Como en los v.2-3, contrasta el profeta la situacin del srael
actual, entregado a los dolos como siervo (v.14a), y el
estado de plena libertad de hi.o en que se hallaba al ser
elegido por Yahv en el desierto. Era lo santo de Yahv, las
primicias entre todos los pueblos, objeto de las
complacencias de Dios, en tal forma que nadie poda tocarle
sin incurrir en castigo. Ahora, por su idolatra, ha sido
castigado y convertido en esclavo de todas las naciones
paganas. srael por vocacin no es un siervo, ni siervo nacido
en casa, sino un ser li!re. La Ley distingua dos clases de
esclavos: a) los que haban sido privados de su libertad
despus de haber sido libres, por una accin de guerra o por
una deuda que no pudieron saldar; b) los nacidos en casa (el
verna de los romanos), e.d., los hijos nacidos como tales,
hijos de un esclavo. La condicin de estos ltimos era ms
degradante, pues no tena esperanza de emancipacin,
mientras que el simple siervo, si era israelita, deba ser
dejado en libertad a los seis aos de esclavitud,
16
o antes si
era rescatado o dejado en libertad por su dueo. En la
interrogacin, pues, del profeta hay un climax o avance de
pensamiento: srael ni era siervo simplemente ni siervo
nacido en casa, sino que en los planes de Dios era su
primognito.
17
Pero ahora ha perdido su libertad: G9mo ha venido a ser
presa/ (v.14b); alusin a su sometimiento poltico a Asira y a
la poltica de otras naciones ms fuertes. Sus enemigos han
cado sobre srael como cachorros de len (v.14b). Quiz en
la imagen hay una alusin al emblema de len que
empleaban los asirios como seal de su imperialismo.
18
El
paso del invasor ha dejado la devastacin y la ruina: han
:uemado y despoblado las ciudades (v.15). A qu hecho
concreto alude el profeta? En el 701, Senaquerib haba
invadido Jud, pero ste quedaba muy lejano en la mente de
los contemporneos de Jeremas. Quiz aluda a la derrota de
Josas en Megido, a manos de Necao , en el 609. Puede el
profeta aludir a incursiones de otros pueblos invasores, como
moabitas y edomitas, que constantemente amenazaban sus
fronteras. En todo caso, el pensamiento del profeta es claro:
en otro tiempo, srael era algo "santo" y las "primicias" ante
Dios, que no permita que le tocaran; en cambio, ahora todas
las naciones abusan de l como si fuera un siervo, y Yahv
se desentiende de su suerte.
En esa humillacin ha tenido parte principal Egipto: Los
habitantes de Aen!is y =a!nis te :uebrantaron la coronilla
(v.16), probable alusin a la derrota de Megido antes
mencionada. Necao humill a Jud despus de haber
muerto Josas, deponiendo a su hijo Joacaz, elegido por los
judos, y nombrando en lugar de l a su hermano Eliaquim, al
que cambi el nombre en Joaquim, para mostrar
insolentemente su poder.
19
Egipto es aqu mencionado con
el nombre de sus dos capitales: Aen!is,
20
capital del bajo
Egipto, junto a El Cairo actual, y =a!nis, la "Dafne" de los
griegos, actualmente llamada Tell-Defenne, al sudeste de
Pelu-sium, fortaleza en el delta oriental, en la ruta caravanera
de Egipto a Asira. La expresin :uebrantaron la coronilla
(v.16), que indica humillacin y subyugacin, es traducida por
algunos: rasuraron la coronilla, signo de humillacin y
oprobio, ya que la rasuracin era signo de duelo para los
judos y otros pueblos orientales.
21
El profeta da la razn teolgica de esta humillacin y
esclavitud de srael: G=odo esto no lo ha trado sobre ti el
haberte apartado de Yahv#, tu $ios/ (v.17). Los dirigentes de
Jud haban hecho clculos polticos humanos, y desoyeron
los consejos de los profetas, que predicaban volver a Yahv
como mejor medio de conciliar su proteccin contra los
peligros de invasin. Por eso se opone Jeremas a toda
poltica humana de acercamiento a Egipto y a Asira. Fustiga
la posicin de los dos partidos: el egiptfilo y el asirfilo, que
se dividan la opinin desde haca un siglo. Nada tienen que
esperar de Egipto ni de Asira. Lo mejor es neutralidad y
confiar en Yahv, Seor de todo: GHu# es lo :ue buscas de
-'ipto/ G;eber las a'uas del [Link]/ (v.15a). [Link] era uno de
los canales del Nilo en el extremo norte oriental,
22
y aqu es
sinnimo de Egipto. El profeta no quiere tampoco que se
acerquen a Asira: GHu# es lo :ue buscas camino de Asira/
G;eber las a'uas del ro/ El ro sin artculo en hebreo
designa al Eufrates, el ro por excelencia. Aqu es sinnimo
de Asira.
23

&as infidelidades de Israel +,1-,3/.
,1 Porque desde anti"uo que!rantaste tu #u"o, rompiste tus co#undas # di=iste)
Fo serir> pues so!re todo collado alto # !a=o todo *r!ol frondoso te acostaste
# prostituste. ,5 Y #o te plant de id "enerosa, toda ella de le"timos
plantones. H6mo, pues, te me has conertido en sarmientos de"enerados de
id a=enaJ,2. ,,Pues aunque te laes con nitro, por mucha le=a que emplees,
permanecer* marcada tu iniquidad ante m,3, or*culo del ;eBor, Yah. ,3
H6mo dices) Fo esto# manchada, no me he ido en pos de los !aalesJ ?epara
en tu conducta en el alle, reconoce lo que hiciste, camella =oen, li"era,
titu!eante en sus caminos. ,2 Asna sala=e, ha!ituada al desierto, en el ardor de
su pasin olfatea el iento,4> su celo, Hquin lo reducir*J ,E(l que la !usque
no tendr* que fati"arse, la hallar* en su mes +de celos/. ,3(ita que tus pies
estn descal$os,G, que tus fauces estn sedientas. Pero t< dices) (s en ano,
no,.> pues amo los e:tran=eros # tras ellos me o#.

Sigue la diatriba con la enumeracin de las infidelidades de
srael. En el fondo, toda su historia ha sido una constante
rebelin contra Dios (v.20). La Ley de Yahv era un yu'o
para srael, pero que haba de reportarle muchos beneficios.
El culto a los dolos era de momento ms atrayente, pero iba
a traerle la catstrofe. La imagen de srael como novilla
indmita era la ms propia para expresar su permanente
espritu de rebelin contra su Dios
30
: no servir# (v.20b). srael
se prostituy, entregndose a los dolos. srael estaba
desposada con Yahv con una alianza
31
; al abandonarle,
yndose tras de otros dioses, se entre" a una prostitucin
espiritual) te acostaste. (v.20c). Y los lugares de esa
prostitucin son sobre todo collado alto y ba.o todo rbol
!rondoso, lugares tradicionales de culto a los dolos: los
lu'ares altos
32
y los .ardines llenos de rboles frondosos
33
,
lugares de culto cananeo, smbolo de la fecundidad otorgada
por divinidades licenciosas, como Astart (la sthar me-
sopotmica) y Adonis (el Tammuz asiro-babilnico).
De nuevo el recuerdo del elevado origen de srael como
pueblo: Yo te plant# de vid 'enerosa., de le'timos plantones
(v.21a). Esta comparacin es muy similar a la famosa
alegora de la via de saas
34
. srael es como una via
plantada con los mejores plantones
35
. Dada su calidad
selecta, era de esperar que diera buenos frutos, pero se ha
degenerado, convirtindose en sarmientos de vid [Link]
(v.21b). Supuesta su buena naturaleza, hubiera debido dar
frutos de santidad y de justicia; pero ha dado frutos de
apostasa, de injusticia y de infidelidad. Esta es la terrible
realidad. Como en la alegora de saas, dio a'ra1ones,
indignos de las cepas de calidad de origen.
Ese proceso de degeneracin ha hecho que srael aparezca
manchada ante los ojos de su Esposo, Yahv: Aun:ue te
laves con nitro., con le.a., permanecer marcada tu ini:uidad
ante m (v.22a). Tambin esta imagen parece estar tomada
de s 1:18.25. Con estas palabras el profeta quiere destacar
la enormidad de los pecados de srael, acumulados durante
su historia. Ha sido una rebelda constante, y por eso a los
ojos de Dios aparece como un vestido tan manchado, que es
muy difcil dejarlo en su limpieza primitiva. No quiere esto
decir que sus pecados sean imperdonables, sino que quiere
destacar el grado de degeneracin a que ha llegado srael,
acumulando infidelidades que le fueron alejando de su Dios.
La obcecacin de srael es tal, que no reconoce su conducta
alejada de Yahv. El pueblo crea lcito un culto sincretista, es
decir, reconocer oficialmente a Yahv, asistiendo al culto en
el templo; pero, al mismo tiempo, participar en cultos
licenciosos de los baales. Por eso dice: No estoy manchada,
no me he ido en pos de los baales (v.23a). El profeta
concreta al punto sus acusaciones: 6epara en tu conducta
en el valle. (v.23b), probable alusin al culto de Moloc en el
valle que resulta de la confluencia del Cedrn y el <e3
2innom o <ehenna, famoso por sus cultos idoltricos
36
.
srael se parece en sus galanteos con los dolos a la camella
.oven, li'era, titubeante en sus caminos (v.23b) cuando est
en poca de celos y anda inquieta buscando satisfacer su
instinto ertico con el macho. Es el asna salva.e, habituada al
desiertoB en el ardor de su pasin ol!atea el viento (v.24a). El
asno salva.e es considerado en la Biblia como smbolo del
que quiere vivir libre
37
. srael se parece en este aspecto a
una asna salva.e, que no quiere "coyundas" y que al mismo
tiempo desea entregarse a los cultos de los dolos,
satisfaciendo sus instintos sensuales. La comparacin est
jugando con la idea de "prostitucin" religiosa, expresada con
crudo realismo, y al mismo tiempo parece aludir a la causa de
frecuentar estos cultos, participar de ritos orgisticos
licenciosos. En esa poca de su celo, G:ui#n la reducir/ es
decir, quin ser capaz de sujetarla y hacerla volver a su
dueo? El profeta insiste ms en la locura de srael siguiendo
el smil de la camella o asna salvaje: el :ue la bus:ue no
tendr :ue !ati'arse, la hallar en su mes (de celos); es decir,
sus amantes no tendrn que fatigarse en hacerle la corte,
pues ella misma se ofrecer en la poca del celo para
satisfacer su sensualidad con el primero que encuentra. La
inclinacin de srael por la idolatra, por sus amantes los
dolos, es tal, que, en vez de buscarla stos a ella, sta los
buscar ansiosamente.
El profeta irnicamente dice a srael que ande menos aprisa,
no sea que pierda el calzado y se haga dao en los pies:
-vita :ue tus pies est#n descal1os (v.25a). Anda tan loca tras
de sus amantes, que corre peligro de hacerse dao en los
pies. Por otra parte, tanto andar le va a resecar la garganta:
evita :ue tus !auces est#n sedientas. Es demasiado caminar
tras de los dolos. Pero la respuesta de srael no se hace
esperar: Es en vano, no, pues amo los [Link]. (v.25b).
Confiesa que es tal la pasin que tiene por los dolos
[Link], que no puede contenerse.

'e"radacin idol*trica de Israel +,4-31/.
,4 6orno queda confundido el ladrn al ser sorprendido, as ser* confundida la
casa de Israel. (llos, sus re#es, sus prncipes, sus sacerdotes # sus profetas, ,E
que dicen a un leBo) %9< eres mi padre,% # a una piedra) %9< me en"endraste.%
Pues uelen hacia m la espalda, # no su rostro, pero al tiempo de su des"racia
dicen) Ll$ate # s*lanos, ,G H'nde est*n tus dioses que te hicisteJ CIue se
alcen ellos si pueden salarte al tiempo de tu desenturaD Pues tantos son tus
dioses cuantas tus ciudades, Coh Jud*D # cuantas son las calles de Jerusaln,
tantos son los altares a Aaal3G. ,.HPor qu pretendis liti"ar conmi"oJ 9odos
os ha!is re!elado contra m,or*culo de Yah. 31(n ano os he casti"ado>
uestros hi=os no aceptaron la correccin, &a espada ha deorado a uestros
profetas como len deastador.

La apostasa de srael es un mal negocio, pues le va a
acarrear la confusin y el deshonor como ladrn sorprendido
"in fraganti" (v.26). La infidelidad ha comenzado por las altas
clases, que tenan especial obligacin de velar por los
intereses religiosos de su pueblo. Los reyes, prncipes,
sacerdotes y pro!etas son los principales culpables de la
idolatra; =I eres mi padre (v.27), dicen a un simple le?o.
Alusin a los cultos de rboles sagrados. An hoy da entre
las gentes incultas beduinas se cree que los rboles tienen
especiales geniecillos y poderes. Son restos de la religin
animista. En el culto cananeo se daba mucho realce al rbol
como smbolo de la fecundidad; y aun se daba culto a leos
secos llamados asera, relacionndolos con Astart, la diosa
de la fecundidad. Adems, estaba el culto a la piedra o estela
llamada massebah. Los templos cananeos eran al aire libre:
bosques naturales o artificiales (troncos dispuestos
verticalmente) o piedras en forma de menhires; por eso aqu
se dice que el devoto dice a una piedra: =I me en'endraste
(v.27a). Quiz en estas expresiones del profeta slo haya
una simple alusin al material de que estaban hechos los
dolos en general. La irona es sangrante: los hombres
reconociendo como progenitores suyos a los seres
inanimados, la vida proporcionada por objetos que no la
tienen. saas desarrolla esta idea del modo ms sarcstico
39
.
Los israelitas abandonan al Dios-Yahv, trascendente,
santsimo, que los ha elegido como pueblo, para entregarse a
la ms crasa idolatra. No cabe mayor degradacin religiosa.
Esta conducta, no obstante, es slo en pocas de bonanza,
pues cuando llega la des'racia y la adversidad, vuelven a
Yahv, diciendo: Jl1ate y slvanos (v.27c). La expresin
hebrea usada para slvanos es el hoshianna (hosanna), que
despus quedar estereotipado en el uso litrgico como
exclamacin de jbilo y esperanza. Yahv responde con
irona a este grito de socorro in e0tremis, diciendo que,
puesto que tienen tantos dolos cuantas ciudades. (v.28b),
que acudan a ellos para que les ayuden
40
.
Pero, adems, la hipocresa de estos israelitas idlatras llega
a tal trmino, que se atreven a pedir cuentas al mismo Yahv.
Se creen inocentes, y se atreven a acusar a Yahv de
demasiado susceptible y severo. G(or :u# pretend#is liti'ar
conmi'o/ (v.29). &a historia de Israel ha sido una
constante re!elin contra su 'ios. Yahv les recuerda los
castigos que ha enviado a sus hijos. Los israelitas han tenido
que sufrir los rigores de la ira divina con el fin de hacerles
entrar en buen camino, pero ha sido todo en vano: no
aceptaron la correccin. Parece que Jeremas alude a alguna
matanza general debida a un levantamiento popular en el que
hubieran cado los falsos profetas del pueblo: &a espada ha
devorado a nuestros pro!etas (v.30b). No obstante, no
sabemos que en estos tiempos hubiera habido una matanza
de profetas como la haba habido en tiempos de Elias y de
Jeh, rey de srael
41
, en el reino del Norte. Por eso, algunos
autores prefieren ver aqu una alusin a los verdaderos
profetas de Yahv muertos en alguna rebelin popular.
Sabemos que Manases aos antes haba llenado Jerusaln
de sangre inocente
42
, especialmente de profetas. Pero el
contexto parece insinuar la primera interpretacin.

In"ratitud de Israel para con Yah +35-3E/.
35 8d los de esta "eneracin la pala!ra de Yah23) HPor entura so# #o para Israel un desierto o
una tierra tene!rosa J HPor qu dice mi pue!lo) 5 ;omos li!res 22, no iremos m*s en pos de tiJ 3,
H;e olida por entura la doncella de sus "alas, # de su ceBidor la esposaJ Pues mi pue!lo se ha
olidado de m #a desde das sin cuento. 33 CIu !ien amaBas tus caminos para !uscar el amorD
9am!in a las maldades ae$aste tus caminos. 32 @asta en tus palmas de la mano se descu!re
san"re de idas de po!res inocentes 23, no de sorprendidos en conatos de ro!o24. 33Y dices)
%;o# inocente, su clera se ha apartado #a de m.% @eme aqu para =u$"arte por decir) %Fo he
pecado.% 34H6mo te apresuras so!remanera a cam!iar tus caminosJ 2E 9am!in de ("ipto ser*s
aer"on$ada, como lo fuiste de Asira. 3E9am!in de ah saldr*s con las manos en la ca!e$a,
porque Yah ha recha$ado aquellos en quien confas, # no tendr*s :ito con ellos.
La conducta de srael ha sido inexplicable, pues Yahv no ha
sido para ellos precisamente un desierto o una tierra
tenebrosa (v.14). Yahv no ha sido en la historia tan hosco
como para huir de El como si fuera un lugar inhspito, lleno
de tinieblas. El desierto era smbolo de terror, que haba de
evitar el viajero, ya que, aparte de su carcter estepario y sin
vida, era lugar de salteadores y guarida de fieras, amparadas
en la oscuridad. En realidad, Yahv ha sido en la historia
como un lugar atractivo, lleno de vida y vegetacin, pues le
ha protegido y ayudado siempre. Y, sobre todo, la religin
yahvista era mucho ms luminosa y elevada que las
idoltricas
48
. Sin embargo, srael dice despectivamente:
somos libres, no :ueremos ir en pos de ti (v.31c). Esta
conducta es inexplicable, como lo sera la de una doncella
que olvidara sus 'alas (v.32a), que son su adorno y le dan
prestancia ante los hombres. Yah es, en realidad, el
me=or adorno que puede tener Israel. En Oriente an hoy
da mujeres pobrsimas lucen joyas de mucho valor, que han
recibido por tradicin en herencia y de las que no se
desprenden aun en la mayor necesidad. Saben que ello
forma parte de su personalidad. srael, en cambio, se ha
olvidado de su adorno y ce?idor, que es Yahv. En saas
encontramos un smil semejante: el buey y el asno saben ir a
su pesebre, mientras que srael no sabe volver a su Dios, del
que todo lo recibe
49
. Y este proceso de apostasa es antiguo,
de das sin cuento (v.32b).
De nuevo el tono irnico recriminatorio: DHu# bien ama?as
tus caminos para buscar el amor (v.33a) de los dioses
extranjeros! srael tiene una predisposicin especial para
apartarse de su Dios y entregarse a su amor, su obsesin de
los cultos idoltricos. Es como una mujer que est experta en
probar amores bastardos. Pero su proclividad es a algo ms
que a los cultos idoltricos, pues se ha familiarizado con los
mayores crmenes (v.33b). Y especifica estas maldades:
2asta en tus palmas de la mano se descubre san're de
vidas de pobres inocentes (v.34a). El profeta parece aludir a
los sacrificios cruentos de nios a Moloc. Es una explicacin
de lo dicho en v.22-23. Esa sangre est presente a los ojos
de Yahv, que sabe ver en las mismas palmas de la mano
que levantan hipcritamente para orar en las pocas de
angustia. Y esta sangre que ve en las manos de los israelitas
no es precisamente de ladrones que han sido cogidos
atacando el muro de una casa: No de sorprendidos en
conatos de robo (v.34b). Segn esta versin, se aludira aqu
a la ley mosaica, segn la cual, cuando se mataba a un
ladrn en el acto de atacar, no haba culpa alguna
50
. Esta
idea de que los israelitas tienen las manos manchadas en
sangre se encuentra a menudo en Jeremas
51
.
A pesar de estos horrendos crmenes, Israel no admite su
culpa!ilidad (v.35a). srael parece aqu presumir de
inocencia, precisamente porque se siente prspera. Segn la
mentalidad de la poca, el mal provena de algn pecado,
como castigo de Dios. De ah la ecuacin de justicia y
prosperidad, desgracia y pecado. Yahv ahora quiere
castigar a srael por esta presuncin hipcrita, pues no quiere
reconocer sus pecados: 2eme a:u para .u1'arte por decir:
"No he pecadoC (v.35b). El castigo le har recapacitar
reconociendo su culpabilidad.
Y de nada le han de valer las alianzas polticas para evitar la
manifestacin justiciera de Yahv: G9mo te apresuras
sobremanera a cambiar tus caminos/ (v.36a); alusin a su
nerviosismo buscando aliados en Egipto y en Asira. Parece
que haba una faccin fuerte egiptfila, que buscaba en
Egipto proteccin contra el peligro babilonio, encarnado en
Nabucodonosor. Pero de nada le servir esta alianza, pues
los egipcios sern derrotados por Nabucodonosor en 604,
siendo definitivamente arrojados de Palestina. Y entonces se
volver a repetir la historia de la alianza anterior con Asira,
cuando Josas sali a defender a sta contra Necao en
Megiddo, y la suerte fue la muerte trgica del piadoso rey
Josas: =ambi#n de -'ipto sers aver'on1ada, como lo !uiste
de Asira. No hay ms que una poltica realista segn el
profeta: reconocer los pecados y volver a Dios, el nico
salvador de srael.
Todo lo que sea meterse en alianzas con potencias
extranjeras ser ir al fracaso, teniendo que volver con las
manos sobre la cabe1a (v.37a), gesto de confusin y
desesperacin
52
. La suerte ya est echada, y el profeta lo
anuncia en nombre del que dirige los hilos misteriosos de la
historia (v.37b).

1 Otros traducen: "quien de ella coma
deba pa'an, es decir, recibir el pago de su
atrevimiento. 2 Cf. Os 2:15(17). 3 Cf.
Ex 23:19; Nm 8:8; Lev 22:9. 4 Cf. Ex
i9:5ss; Dt 7:6; 14:2. 5 En heb. "sombra
de muerte." 6 Cf. Jer 8:19; 10:1-16;
14:22; 16:19; cf. tambin 1 Sam 12:21; s
44>9s; Dt 32:21; 2 Re 17:15. 7 Cf. Ez
16. 8 Cf. Ex 34:7. 9 Cf. Jer 31:29; Ez
0.28; Dt 24:16. 10 Cf. Flavio Josefo, Ant.
6:1. Los Kftttm aparecen en Gen 10:4
como descendientes de Yavn o Grecia.
En Dan 11:30 se refiere a las naves
romanas. En 1 Mac 1:1; 8,5, se refiere a
Macedonia. Cf. Dt 11:30. 11 @edar o
9edar era el segundo hijo de smael (Gen
25:13). Cf. s 42:11; 60,7; 21:17; Ez 27:21;
Cant 1:5. Son los 9edraei de Plinio, Htst.
Nat. V 11:12. 12 Cf. Dt 10,21; 1 Sam
4:21; Sal 106:20. 13 Cf. Dt 32:21; s
37:19; 1 Cor 8:4; Jer 16:20. 14 Cf. Sal
36:10; Jn 4:10ss; 7:38. Dussaud ve en
estas palabras una alusin al Bahal fenicio
patrono de la lluvia. Cf. &es d#couvertes de
6as Shamra et % Anden =estament (Pars
1937) P-74- 15 As segn el hebreo. El
griego dice: "te conocieron y te ultrajaron."
16 Cf. Ex 21:2-4; 34:10. 17 Cf. Ex
4:22. 18 Cf. Nah 2:12; Jer 4:7; 5:6;
25:38; 49,iQ; So.i? 19 Cf. Jer 22:10-12;
2 Re 23:315. 20 En egipcio Aen35!er.
21 Cf. s 15:2; 22:12; s 3:17.24. 22 Cf.
Jos 13:3; 1 Par 13:5; s 23:3. Los LXX
traducen <en, identificando al Nilo con el
Gen del paraso. Cf. Flavio Josefo, An.
1:3. 23 Cf. s 8:7. 24 El texto es
oscuro en el detalle, pero claro en la idea
general. La ;ible de "#rusalem traduce:
"planta degenerada, via bastarda."
Dennefeld: "plantas degeneradas y
bastardas." 25 As segn la ;ible de
"#rusalem. Dennefeld: "la mancha de tu
iniquidad permanecer ante m." 26
Frase oscura. La traduccin arriba
expuesta es la seguida por la ;ible de
"#rusalem, Dennefeld, Streane. 27 La
;ible de "#rusalem: "su ruta, quin la
frenar?" Streane: "En su ocasin, quin
puede volverla?" 28 ;ible de "#rusalem:
"Ten cuidado! Tu pie va a descalzarse."
29 ;ible de "#rusalem: "No, qu importa."
Dennefeld: "mposible." 30 Cf. Os 10:1-
1; Jer 31:18. 31 Cf. Jer 2:2; Os 4:13s;
Am 2:7. 32 Cf. Dt 23:18; 1 Re 1:14.24;
22:47; 2 Re 23:7. 33 Cf. Jer 3:6ss; 17:2;
s 1:21; 57:5; Os 4:13.14; Ez 6:13. 34 Cf.
s [Link]. 35 En hebreo dice de Sore:,
que es una localidad llamada hoy @h.
Suri4, junto al actual Beit-Dgebrim. En Jue
16:4 es la patria de Dalila. Quiz fuera
famoso por sus vinos, y de ah el nombre
de esas cepas excepcionales. 36 Cf. s
57:9. 37 Cf. Job 39:5ss. La traduccin
de los LXX es muy diferente: "alargo sus
caminos hacia el agua del desierto, llevada
del viento en el ardor de su alma; existe
va determinada para hacerla volver?"
38 Este ltimo estico falta en el TM. 39
Cf. s 44:11-17. 40 Aparece de nuevo en
Jer 1:13. 41 Cf. 1 Re 18:40; 2 Re 10:18-
27. 42 Cf. 2 Re 21:6; Lc 11:47; Act 7:52.
43 El texto es inseguro. 44 ;ibl. de
"#rus.: "corremos aqu y all." 45 As
segn G., pero el H. dice: "en los bordes de
tu vestido hallse sangre." 46 Frase muy
oscura, aunque el sentido general es claro.
La ;ible de "#rus.: "A stos no los habas
sorprendido forzando puertas." 47 ;ible
de "#rus.: "Cmo frivolamente cambias de
camino!" Dennefeld: "qu poco te cuesta
cambiar de caminos!" 48 Cf. Dt 30:11s;
s 45:19. 49 Cf. s 1:3. 50 Cf. Ex 22:2.
La versin de los LXX difiere bastante:
"Sobre tus manos se ha encontrado sangre
de almas inocentes; no la encontraste en
las fosas, sino bajo toda encina." Con-
damin deduce de esto que aqu se aludira
a sacrificios de nios bajo los rboles en
los que haba ritos idoltricos. 51 Cf. Jer
5:26; 22:13.17; s 1:15; 8:15; Ez 34:23.
52 Cf. 2 Sam 13:19.


3. Posi!le reconciliacin de Israel con Yah.
(ste captulo contiene dos partes: una en verso y otra en
prosa. &a idea central es el retorno de Israel a su 'ios, e
inclu#e al"unos fra"mentos mesi*nicos.

Initacin a Israel a retornar a Yah +5-3/.
5 ;i un hom!re despide a su mu=er # ella se
aparta de l, si iniere a ser de otro hom!re,
Holer* aqul a ella de nueoJ HFo ser* del
todo profanada esta mu=erJ
,
9<, pues, que
con tantos amantes fornicaste, Hpodr*s
oler a mJ 8r*culo de Yah.
,
Al$a tus o=os
hacia los collados # mira dnde no has sido
profanada. Junto a los caminos te asenta!as
en acecho a ellos, como el *ra!e en el
desierto. 6ontaminaste la tierra con tus
fornicaciones # perersidades.
3
Y fueron
retenidos los a"uaceros # no hu!o lluia de
primaera
3
. Y t< tenas frente de prostituta,
no queras aer"on$arte.
2
HPor entura no me
inocas desde ahora) %Padre mo, t< eres el
esposo de mi =uentud%J
3
HVa a durar por
siempre su cleraJ H&a mantendr* hasta el
finJ 0as, mientras +esto/ dices, si"ues
cometiendo las maldades que puedes.

De nuevo vuelve el tema de la esposa. Antes ha sido
presentado srael como una esposa que al principio fue feliz
en sus amores con Yahv, pero ha sido deshonrada por sus
muchos amantes
4
. Pero Yahv quiere hacer un ltimo
llamamiento para hacerla venir al buen camino, y lo hace
presentndole en crudo sus crmenes e infidelidades. El caso
de srael es como el de la mujer despedida con justicia por
alguna infidelidad y que se va con otro hombre. Segn Dt
24:1-4, no poda volver a su primer marido. El marido, en ese
caso, no podr volver a tomarla: Gvolver a:u#l a ella de
nuevo/ (v.1). No obstante, en la historia de srael hay
algunos casos en los que una mujer dada en matrimonio a
otro ha sido tomada de nuevo
5
. Pero aqu la conducta de la
mujer repudiada es muy desarreglada moralmente, siendo
pro!anada
6
; lo que parece indicar que ella andaba en uniones
ile'timas despus de haber abandonado al primer marido.
Es el caso de srael, que se ha prostituido con tantos
amantes, lo que hace muy difcil que pueda retornar a su
primer marido: Gpodrs volver a m/ (Yahv).
Y ahora Yahv enumera detalladamente sus prostituciones
con sus muchos amantes: Al1a tus [Link] hacia los collados y
mira donde no has sido pro!anada (v.2). Esos collados son
los famosos "lugares altos," donde haba santuarios locales a
los que iban los israelitas. La descripcin que sigue es muy
realista y cruda: srael se ha sentado al acecho de amantes
(dolos) como lo hacan las meretrices
7
: .unto a los caminos
te asentabas., como el rabe en el desierto ([Link]). El rabe o
beduino de la estepa, que vive de la espada, como Esa,
est al acecho por si da con algn desprevenido caminante
para robarle
8
. Es el caso de srael, que no slo est
dispuesta a entregarse a la prostitucin espiritual con los
dolos sus amantes, sino que va en busca de ellos
9
. Las
!ornicaciones son los actos de idolatra, y las perversidades,
la sangre inocente que ha derramado
10
como consecuencia
de estos cultos idoltricos.
La primera frase del v.3 parece interrumpir el sentido del
contexto. Y quizd sea mejor adoptar la leccin de los LXX
que hemos indicado: "t has tenido numerosos pastores
(amantes), que han sido para ti piedra de escndalo"; lo que
sera una repeticin del v.1. No obstante, la lectura
masortica puede mantenerse: Kueron retenidos los
a'uaceros y no hubo lluvia de primavera (v.3a), en el sentido
de que Yahv, para hacer volver a srael a s, no dud en
enviarle castigos, privndole de los a'uaceros o lluvias
primeras del otoo para la sementera, y de los de la
primavera, necesarios antes de la maduracin de los
cereales
n
. Pero todo ha sido en vano, porque srael segua
obstinada en sus vicios con !rente de prostituta, sin querer
avergonzarse. srael ha llegado a la degradacin de la
meretriz, que ha perdido todo pudor, y por eso no sale a sus
mejillas el sonrojo por un acto inmoral por ella cometido.
Esa insolencia llega al colmo al querer srael conciliar el favor
de su Dios sin abandonar sus caminos perversos de idolatra:
Gno me invocas desde ahora: "(adre mo, tI eres el esposo
de mi .uventud?" (v.4). Esas invocaciones afectuosas estn
en contradiccin con su conducta prctica. Es un reproche
del sincretismo religioso. Los israelitas crean conciliar el
culto a Yahv y el de los dolos. En la hora de la desgracia
volvan hacia su Dios tradicional. Pero no son compatibles
ambos cultos
12
. Pretende srael conservar a Yahv, su
Esposo, como en los das de su .uventud en el desierto
13
,
cuando disfrutaba de sus primeros amores. srael quiere
jugar con la justicia divina, creyendo que Yahv est
dispuesto a reconciliarse con ella segn sus conveniencias:
G%a a durar por siempre su clera, la mantendr hasta el !in/
(v.6). Est acostumbrada a recibir muchas muestras de
perdn y de misericordia, y por eso cree que ahora Yahv se
excede en los castigos.

6omparacin entre la conducta de Israel # de Jada. +4-55/
4 Y me di=o el ;eBor en tiempo del re# Josas) H@as isto lo que ha hecho
IsraelJ ;e fue por todo monte alto, # !a=o todo *r!ol frondoso para fornicar all.
E Yo di=e) 'espus de ha!er hecho todas estas cosas, uele a m. Pero no se
oli. Vio esto su prfida hermana Jud*. G Vio que por todo cuanto ha!a
adulterado la re!elde Israel ha!ala despedido # dado el li!elo de repudio, pero
no temi la prfida Jud*, su hermana, sino que fue # fornic ella tam!in. . Y
sucedi que, por la li"ere$a de su prostitucin, contamin la tierra # adulter
con la piedra # con el leBo> 51 # tampoco con todo esto su prfida hermana
Jud* se oli a m de cora$n, sino mentidamente, or*culo de Yah. 55 M me
di=o YahN) &a apstata Israel se ha =ustificado al lado de la prfida Jud*.

En este fragmento encontramos una leccin de justicia
comparativa a los ojos de Dios. srael, con ser tan culpable
por sus idolatras Lse !ue por todo monte alto, y ba.o todo
rbol !rondoso para !ornicar, v.6), lo es menos en
comparacin de Jud, ya que sta no aprovech la leccin
que dio Yahv a aqulla castigndola severamente. Cuando
escribe Jeremas este orculo haban pasado ya ms de cien
aos despus de la conquista de Samara por los asirios (en
el 721 a.C.) y haba desaparecido totalmente el reino del
Norte, ,srael. Todo ello fue como consecuencia de haberla
abandonado Yahv, dndole el libelo de repudio (v.8). La
imagen est tomada de Dt [Link] un marido poda abandonar
a su esposa por encontrar algn defecto grave en ella,
entregndole el "libelo de repudio." Es lo que ha hecho Yahv
con srael. La ha entregado a sus enemigos, los asirios, que
la llevaron en cautividad.
Jud no aprendi la leccin de esto, y tambin se dio a la
idolatra: adulter con la piedra y el le?o (v.8), es decir, con
dolos de piedra y de madera
14
. Multiplic sus prostituciones
idoltricas Lpor la li'ere1a de su !ornicacin, v.9). Jud era
propensa y tena especial !acilidad para la idolatra
15
.
Consecuencia de ello fue que contamin la tierra, es decir,
Palestina, que era la heredad de Yahv, la cual era
profanada al admitir cultos idoltricos en ella. Adems,
hipcritamente se considera an vinculada a Yahv, pero es
mentidamente (v.10). De ah que ,srael jurdicamente sea
menos culpable ante Dios que "ud, que sigue prevaricando,
sin escarmentar por lo sucedido a su hermana
17
.

Initacin al retorno +5,-53/.
5, Anda # "rita estas pala!ras hacia el septentrin # di) Vulete, apstata
Israel, or*culo de Yah> no apartar mi rostro de osotros, porque so#
misericordioso, or*culo de Yah> no es eterna mi clera. 53 ?econoce, pues, tu
maldad, pues contra Yah, tu 'ios, has pecado, dispersando tus caminos
hacia los e:traBos, !a=o todo *r!ol frondoso, # deso#endo mi o$, or*culo de
Yah.

El retorno a Yahv, aunque es difcil (v.1-5), es posible (v.5).
srael debe emprender otro camino y dejar de llevar una
conducta ambigua, acudiendo a Yahv y a los dolos:
dispersando tus caminos hacia los e0tra?os (v.15), es decir,
sus mandos postizos, a los que hace la corte ba.o todo rbol
!rondoso
18
.

Outura unificacin de Israel # Jud* +52-5G/.
52 Voled, hi=os re!eldes, or*culo de Yah, porque #o so# uestro dueBo, # os
tomar uno de una ciudad # dos de una familia, # os introducir de nueo en
;in. 53 Yo os dar pastores se"<n mi cora$n, que os apacentar*n
sa!iamente. 54 Y suceder* que, cuando os multipliquis # fructifiquis so!re la
tierra, en aquellos das P or*culo de Yah P no dir*n #a) %Ah, el arca de la
alian$a de YahD% Fo se acordar*n #a de ella, se les ir* de la memoria, ni la
echar*n de menos ni har*n otra. 5E (n aquel tiempo ser* llamada Jerusaln
trono de Yah, # se con"re"ar*n en torno a ella todas las "entes en el nom!re
de Yah, a Jerusaln, # no se"uir* m*s la o!stinacin de su cora$n malo. 5G
(n aquellos das endr*n =untamente la casa de Jud* # la casa de Israel, =untos
endr*n de la tierra del septentrin a la tierra que da en heredad a uestros
padres.

Parece que el profeta se dirige a los expatriados del reino del
Norte, llevados en cautividad por Teglatfalasar ,
Salmanasar V y Sargn . Para ellos hay todava esperanza
de repatriacin. Los invita a volver, ya que Yahv es su
due?o (v.14) verdadero. Y El se encargar de que algunos de
entre ellos retornen a la nueva patria de Sin (v.14b). Es la
doctrina del resto rescatado por Yahv de la catstrofe.
saas deca que "un resto volver"
19
. Entre los deportados
(quiz hable en futuro el profeta de los deportados tambin
de "ud) habr un selecto nmero que tendrn la suerte de
poder volver a Sin a constituir la nueva teocracia. El nmero
ser reducido: uno de una ciudad, dos de una !amiliaB pero es
una puerta a la esperanza. El nuevo orden de cosas ser
presidido por el sentido de justicia, pues Yahv dar pastores
se'In su cora1n, :ue los apacentaran sabiamente (v.15).
Son los nuevos gobernantes de la era mesinica
20
. En s
40,11 se presenta a Yahv como el futuro pastor de srael,
que enviar al pastor fiel, Mesas
21
. Gobernarn los nuevos
pastores sabiamente (lit. "con inteligencia y prudencia").
Despus del retorno de la cautividad, los judos tuvieron
como excelentes pastores a Zorobabel, a Esdras y a
Nehemas. Pero todos stos sern una preparacin del Buen
Pastor ideal, el Mesas. ndudablemente que la mente del
profeta se proyecta hacia la era mesinica, por lo que dice a
continuacin: Aquel pequeo grupo salvado se multiplicar
hasta constituir una comunidad pujante (v.16a).
En la nueva era mesinica (la frase en a:uellos das suele
tener un carcter marcadamente mesinico) no ser
necesaria la presencia del arca como sm!olo de la
presencia de Yah. El pueblo se hallar bajo una
proteccin especialsima de su Dios, en tal forma que sentir
nostalgia de los tiempos pasados (v.16b). (l arca de la
alianza de Yahv ha!a sido el centro del culto en la
poca anterior al destierro. Era smbolo de la presencia de
Dios en su pueblo y estaba guardada en el santo de los
santos, primero en el tabernculo y despus en el templo de
Jerusaln. 6ontena las ta!las de la &e#, estaba cubierta
con el propiciatorio, o lmina de oro sobre la que se asentaba
Yahv como en un trono para comunicarse con srael
22
, y
flanqueada por dos querubines con sus alas extendidas uno
frente al otro. En la poca de lucha con los filisteos se llevaba
al campo de batalla para obtener la victoria. Slo el sumo
sacerdote poda entrar una vez al ao al santo de los santos,
en el da de la expiacin, para aspersionar el propiciatorio
con la sangre de la vctima para aplacar la justicia divina.
Despus de la cada de Jerusaln, el arca no aparece ms
en la historia de srael, y as, en el nuevo templo reconstruido
despus del exilio bajo los persas (520-18) faltaba el arca. En
lugar de ella haba una piedra saliente, sobre la que el sumo
sacerdote cumpla el rito de la expiacin
23
. Segn un
documento apcrifo del que se hace mencin en 2 Mac 4,
Jeremas escondi el arca en una caverna del monte Nebo.
Es una leyenda que refieren los hebreos de Palestina a los
de Egipto
24
. Jeremas anuncia que en la nuea era
mesi*nica no har* falta el arca como si"no e:terno de la
presencia de Yah, pues ste se har de tal modo sensible
a los corazones de los nuevos ciudadanos, que aventajar
con mucho a la realidad de aqulla. Ni siquiera sern
colocadas entonces las tablas de la Ley en ella, pues la &e#
de Yah ser* escrita so!re los cora$ones de los nueos
israelitas
25
. Es un anuncio de que el culto mosaico
desaparecer y ser sustituido por otro de concepciones ms
amplias. Malaquas dir que cesarn los sacrificios de
Jerusaln para ser sustituidos por otro que se ofrecer de
"oriente hasta occidente"
26
.
Jerusaln, al entrar en una nueva fase, la definitiva de su
historia, cambiar hasta de nombre para expresar mejor su
realidad. En el antiguo templo, Yahv estaba simblicamente
sentado sobre el arcaB ahora toda la ciudad podr ser
llamada trono de Yahv#, porque Dios realmente se har
sentir sensiblemente sobre ella. Es ms, esta nuea
Jerusaln ser el punto de convergencia de todo los pueblos
(v.17a). Es lo mismo que saas y Miqueas haban anunciado
al presentar a todos los pueblos dirigindose al monte del
Seor, a Sin, para adoctrinarse en su Ley
27
. Tenemos,
pues, aqu enseado claramente el universalismo
mesinico, que va apareciendo peridicamente en los
profetas. El profeta presiente una nueva religin no basada
en lo exterior, sino vinculada al corazn. San Juan, en el
Apocalipsis (21:23), dice que la nueva Jerusaln no tendr
templo, ni habr sol ni luna, porque el ;eBor # el 6ordero
har*n sus eces para los !ienaenturados.
En la poca mesinica se realizar de nuevo el gran sueo
de los israelitas: la unin de las doce tribus: la casa de "ud
y la casa de ,srael (v.18). %endrn de la tierra del septentrin,
es decir, de la regin mesopotmica adonde haban sido
dispersos en la cautividad. Para el profeta, que habla en
Jerusaln, el camino del cautiverio (va Damasco-Eufrates
por Palmira) estaba hacia el norte. En el c. i haba dicho que
la invasin de Jud vendra del norte en el mismo sentido. El
punto de convergencia de los repatriados es Palestina, la
tierra :ue di en heredad a vuestros padres (v.18). Ezequiel
tambin anunciar la fusin de los dos reinos hermanos
antagnicos
28
.

?econocimiento de los pecados de parte de Israel +5.-
,3/.
5. Y #o me pre"unt) H6mo o# a contarte entre los hi=os # darte una tierra
deliciosa, la heredad m*s preciosa entre las nacionesJ Y me contesta!a) 0e
llamar*s %mi padre% # no te separar*s de m. ,1 ;in em!ar"o, como la mu=er
infiel a su marido, as has sido t< infiel a m, casa de Israel, or*culo de Yah. ,5
Qna o$ se de=a or so!re las peladas alturas, llantos # s<plicas de los hi=os de
Israel por ha!er perertido su camino # ha!erse olidado de Yah, su 'ios. ,,
6onertios, hi=os re!eldes, # sanar uestras re!eldas. @enos aqu, enimos a
ti, pues t< eres Yah, nuestro 'ios. ,3 6iertamente slo mentira +nos ha
enido/ de los altos, ruido de los montes. Verdaderamente en Yah, nuestro
'ios, est* la salacin de Israel. ,2 &a er"Ren$a +de los dolos/ ha deorado el
tra!a=o de nuestros padres desde nuestra =uentud) sus re!aBos, sus acadas,
sus hi=os # sus hi=as. ,3 CYacemos en nuestro opro!io # nos cu!re nuestra
er"Ren$aD Porque hemos pecado contra Yah, nuestro 'ios, nosotros #
nuestros padres desde nuestra =uentud # hasta el da de ho#, # hemos desodo
la pala!ra de Yah, nuestro 'ios.

El pensamiento del profeta vuelve a la idea de
arrepentimiento como condicin necesaria para la
rehabilitacin de srael en su amistad con Yahv. Se presenta
a srael como una [Link] a la que se quiere dar herencia entre
sus hijos (v.19a), haciendo una excepcin, ya que, segn la
Ley, las mujeres no podan heredar
29
. Esos hijos pueden ser
las naciones paganas, sometidas tambin a Yahv; entonces
srael sera como el primognito que heredara lo principal.
Como srael es presentada como una [Link] para que pueda
servir de smil para el matrimonio con Yahv, de ah la frase
de Jeremas. Quiere dar a srael Palestina, la tierra deliciosa
entre las naciones. Pero ello exige una condicin: el
reconocimiento de la paternidad de Yahv por parte de srael:
me llamaras Cmi padreC y no te separaras de m (v.19c).
Quiere que vuelva a los buenos tiempos del desierto, en que
se entregaba totalmente a Yahv (v.2-3). Pero la. conducta
de srael ha sido la de una esposa in!iel (v.20).
Como contestacin a la invitacin amorosa de Yahv, el
pueblo siente un movimiento profundo de compuncin, y en
medio del jolgorio de los cultos idoltricos en las alturas se
oyen ahora llantos y 'emidos de los hijos de srael (v.21a),
que reconocen su mala conducta. Yahv, conmovido, los
invita a la penitencia: convertios (v.22), pues por su parte
est dispuesto a reintegrarlos a su favor: sanar# vuestras
rebeldas (v.22a), es decir, vuestra tendencia a la idolatra,
con todas sus consecuencias morales.
Por primera vez el pueblo reconoce la vaciedad de los cultos
idoltricos (v.23a). Han confiado en dolos que no les podan
ayudar, y todo su culto era una mentira, una farsa. Aquellas
fiestas eran un puro ruido de los montes (v.23), alusin a las
orgas ruidosas que se desarrollaban en esos lugares de
culto: procesiones, danzas licenciosas, prostitucin sagrada
30
. Quiz los reveses polticos y militares de la poca sirvieron
para abrir momentneamente los ojos de los israelitas. El
culto de los baales no ha servido sino para empobrecer al
pueblo, perdiendo las riquezas acumuladas por los
antepasados: la ver'Men1a (es decir, los dolos) ha devorado
el traba.o de nuestros padres
31
.
Como consecuencia, el pueblo reconoce sus descarriados
caminos y est como en luto: yacemos en nuestro oprobio y
nos cubre nuestra ver'Men1a (v.26). La expresin est
calcada sobre los ritos habituales de duelo: se recogan en
casa, echndose sobre ceniza, y se cubran de saco. Aqu el
oprobio hace las veces de ceniza, y la ver'Men1a de saco.

1 As segn el TM. En G. se lee "volver a
l." 2 As segn el TM, que parece
interrumpir el pensamiento. Los LXX lean:
"Y tienes muchos pastores para tu
tropiezo." Conforme a esta lectura, Duhm
ha sugerido un arreglo del TM y lee: "Y de
tus numerosos compaeros (amantes)
result un lazo para ti." As Con-damin.
Pero mantienen la lectura del TM Streane,
Dennefeld, ;ible de "#rus., 3 Cf. Jer 2:2-
3. 4 Jer 3:20. 5 El G. ms bien
supone que Cella vuelve a l." 6 El H.
dice "tierra" en vez de "mujer." Es una
influencia de Dt 24:4. 7 Cf. Gen 38:145.
8 Es la primera vez que aparece la
palabra rabe en la Biblia. Y es aqu en el
sentido de hombre de la estepa o arabah.
9 Cf. Jer 2:23-24. 10 Cf. Jer 2:22-
23.33-34; 3:5-23-24. 11 Cf. Dt 11:14;
28:12-24. 12 Cf. Jer 2:23. 13 Cf. 2:2.
14 Cf. Jer2:27- 15 El hebreo se
puede traducir "con su rumorosa
fornicacin," y entonces pudiera ser una
alusin a las orgas que acompaaban a
los cultos idoltricos. La Vg. traduce
C!aciltate fornicationis," que es aceptable.
17 Sobre la conducta comparativa de
srael y Jud cf. Ez 23:11. 18 Cf. Jer
2:2
5.
19 Cf. s 10,21. 20 [Link] 23:4-5;Ez
34:23. 21 Cf. Ez 34:23; Jer 23:1-8. 22
Cf. Ex 25:22. 23 Cf. Goldschmid, $er
bab. =almud 147. "oma v.2. Citado por
G. Vittona-to, O. P., ,, &ibro de "erema [Link]
(Torino 1955). 24 Cf. Knabenbauer,
Comm. in Aach. p.298. 25 9!. Jer 31:31-
26 Cf. Mal 1:11. 27 Cf. s 2:2-4; Miq
4:11s. 28 cf. Ez 37:16-28. 29 Cf. Nm
27:1-8. 30 Cf. s 22:13; 28:7-8; Os 9:1;
Jer 3:23; Am 5:21; 1 Sam 10; Am 2:7; Os
4:14. 31 La palabra ver'Men1a, en
hebreo boshet, era el nombre despectivo
que los yahvistas daban a los baales o
dolos. As muchas veces sustituyen la
palabra baal por ver'Men1a, como aqu. Cf.
Os 9:10; Jer 11:13; 2 Sam 2:8; 1 Par 8:33.


2. Initacin a la conersin # amena$a de casti"o.
;e encarecen los efectos beneficiosos que para srael tiene
una sincera conversin. Despus se anuncia la invasin de
un ejrcito que viene del desierto para caer sobre el pueblo
escogido. El estilo e; pattico y descriptivo.

Initacin a la sincera conersin +5-2/.
5 ;i te coniertes, Israel P or*culo de Yah P , oler*s a m. ;i quitas de
delante de m tus a!ominaciones, no andar*s errante. , ;i =uras por la ida de
Yah con erdad, con derecho # con =usticia, ser*n en ti !endecidos los
pue!los # en ti se "loriar*n. 3 Pues as dice Yah a los hom!res de Jud* # de
Jerusaln) ?oturaos un erial # no sem!ris en cardi$ales. 2 6ircuncidaos para
Yah # quitad los prepucios de uestros cora$ones, arones de Jud* #
ha!itantes de Jerusaln. Fo sea que sal"a como fue"o mi ira # se encienda, sin
que ha#a quien lo apa"ue, por la maldad de uestras o!ras.

Se insiste en la necesidad de que el arrepentimiento sea
sincero. Si la conversin del pueblo es sincera, debe dirigirse
a Yahv: volvers a m (v.1). Pero tienen que renunciar a sus
abominaciones, es decir, los dolos, con todas las
consecuencias inherentes a los cultos cananeos. El premio
de su retorno al buen camino ser que no andar vacilante:
no andars errante (v.1b), fuera de la rbita de la proteccin
divina, errante como otro Can, sin poder participar en los
cultos verdaderos de Yahv.
La expresin de jurar por la vida de Yahv# equivale a jurar
por el Dios viviente, en contraposicin a los dolos, que son
vanos, muertos, y, por tanto, no pueden prestar auxilio a sus
devotos. En 5:2, el profeta dice que sus contemporneos,
aunque juran por el nombre de Yahv, lo hacen !alsamente,
precisamente porque contemporizan con los cultos paganos.
La frase siguiente: sern en ti bendecidos los pueblos, est
tomada directamente de Gen 22:18 de 26:4. La idea es que
srael ser motivo de bendicin para todas las gentes; es
decir, los pueblos se saludarn desendose los bienes que
Yahv ha otorgado a srael.
Pero para que estas bendiciones se cumplan sobre srael y
den buenos frutos es preciso una reforma a fondo: roturaos
un erial y no sembr#is en cardi1ales. Antes de sembrar un
campo es preciso roturarlo bien cuando es erial y prepararlo
para la siembra. No se debe sembrar en cardi1ales, porque
se ahogara la buena semilla. Ya el profeta Oseas, un siglo
antes, haba escrito la misma imagen con sentido anlogo:
"Sembrad en justicia, cosechad en misericordia, roturad el
barbecho del conocimiento para buscar a Yahv mientras
viene l a ensearos la justicia"
2
.
El profeta especifica lo que quiere decir con el smil anterior,
tomado de la agricultura: circuncidaos para Yahv# y :uitad
los prepucios de vuestros cora1ones. Para tener derecho a
formar parte jurdicamente de la comunidad israelita era
preciso y bastaba haber cumplido el rito de la circuncisin en
los varones. Aqu el profeta exige algo ms para entrar en
relaciones normales con Yahv. Habla a los varones de
"ud. Lv.4), y les dice que lo que importa ante todo es la
circuncisin interior: circuncidaos para Yahv# (v.4a). El rito
externo deba ser smbolo de una entrega interna total a
Yahv. Para ello era preciso deshacerse de los prepucios o
apegos inmorales de sus cora1ones. El corazn de los
israelitas se hallaba como materializado y recubierto de una
espesa capa de materialismo. Era preciso deshacerse de
esto para entrar en relaciones puras, libres de intereses
bastardos, con Yahv. Se trata de formar parte de una
sociedad nueva vinculada espiritualmente a Yahv, y para
ello era preciso practicar esa circuncisin espiritual, que
supone la renuncia a participar en los cultos idoltricos y a
todas las apetencias torpes y sensuales inherentes a ellos
3
.
Esta llamada a la religin interior es caracterstica de los
profetas y culminar en la predicacin evanglica 4.
Despus de esta exhortacin paternal, Dios refuerza su
invitacin, anunciando el castigo caso de que no cambien de
conducta: no sea :ue sal'a como !ue'o mi ira (v.4b).

Inminente inasin +3-G/.
5 Anunciad en Jud* # proclamad en
Jerusaln, clamad # tocad las trompetas por
la tierra, "ritad con toda fuer$a # decid
C6on"re"aos # a#amos a las ciudades
amuralladasD
6
&eantad !andera hacia ;in,
salaos, no os deten"*is, porque o# a hacer
enir la des"racia del septentrin, una "ran
cat*strofe.
E
(l len ha su!ido de su espesura,
el deastador de pue!los est* en marcha, ha
salido de su lu"ar para deastar tu tierra #
asolar tus ciudades hasta no de=ar en ellas
morador.
G
Vestios, pues, de saco, llorad #
lamentaos, porque no se ha apartado de
nosotros la ira encendida de Yah.

Con estas palabras del v.5 se inicia un nuevo ciclo de
profecas, que prosigue hasta el c.6 inclusive. No se
especifica el enemigo invasor. El profeta, en este primer
fragmento (v.5-8), refleja la alarma de los habitantes de
Jerusaln y de sus alrededores ante la proximidad del
enemigo, los cuales se congregan como nico recurso en las
ciudades fortificadas (v.5). El profeta se presenta como
centinela que da la voz de alarma al estilo militar: clamad y
tocad las trompetas por la tierra (v.5a). Esta tierra es la
campia de Jud. Ante la invasin es intil quedarse a campo
raso, y slo resta refugiarse en los recintos amurallados.
Adems, el profeta invita a los habitantes de Sin a que
enarbolen una bandera para indicar la direccin hacia la que
deben converger los fugitivos Llevantad bandera hacia Sin,
v.6a), ya que la invasin viene del septentrin, e.d., de la ruta
caravanera de Damasco, itinerario tradicional de las
invasiones asiras, que ser seguida tambin por los
babilonios. El invasor es presentado como el len que ha
subido de la espesura (v.7). En la regin frondosa de las
mrgenes del Jordn abundaban los leones y fieras salvajes.
Su espesura era famosa por los sobresaltos a que tena que
someterse el viajero incauto, siempre expuesto al ataque de
dichas fieras. De all suban hacia las montaas colindantes.
El profeta recoge este smil tradicional para presentar el
peligro del invasor. Ese len es el devastador de pueblos
(v.7), sin duda Nabucodonosor, implacable invasor de
Palestina, primero como lugarteniente y generalsimo y
despus como rey de Babilonia. El profeta anuncia su efecto
devastador sobre Jud (tu tierra, v.7b). Consecuencia de su
implacable incursion militar ser un duelo general entre los
habitantes de Jerusaln: vestios de saco, llorad. (v.8a)
5
. Pero
en realidad deben considerar la razn verdadera de la
desgracia. Nabucodonosor no es sino un instrumento de la
justicia divina, que se muestra airada contra su pueblo (v.8b).

6onsternacin en las clases diri"entes +.-51/.
. Y suceder* en aquel da P or*culo de Yah
P que desfallecer* el cora$n del re# # el de
los ma"nates, se consternar*n los
sacerdotes, se pasmar*n los profetas
51
#
e:clamar*n) CAh ;eBor, YahD
4
6iertamente
has en"aBado a este pue!lo # a Jerusaln,
diciendo) %9endris pa$,% # la espada ha
lle"ado hasta el alma.

En el momento de la invasin sern las clases ms
responsables las que perdern el nimo. En la corte no se ha
querido seguir las instrucciones de Jeremas, y, en cambio,
se han buscado frmulas diplomticas y alianzas militares
con Egipto al margen de los intereses de Dios. La
consternacin ser general en la corte: des!allecer el
cora1n del rey y el de los ma'nates (v.8). Estos han sido los
responsables de la catstrofe al no seguir la poltica yahvista
aconsejada por Jeremas, siguiendo, en cambio, los
supuestos orculos que halagaban sus puntos de vista
proferidos por los falsos pro!etas y sacerdotes. Su insolencia
llegar hasta el extremo de atribuir sus errores al mismo
Yahv: DAh Se?or, Yahv#E 2as en'a?ado a este pueblo y a
"erusal#n, diciendo: "=endr#is pa1" (v.10a). La corte tomaba
como verdicas las predicciones de pa1 de los falsos profetas,
y ahora creen que Yahv los ha engaado.

&a inasin arrallador a +55-,5/.
55 (n aquel tiempo se dir* a este pue!lo # a Jerusaln) Qn iento c*lido sopla
de las dunas del desierto so!re los caminos de la hi=a de mi pue!lo> iento no
de limpia ni de a!aleo> 5, un iento impetuoso me lle"a. Ahora o# tam!in #o a
pronunciar casti"os contra ellos. 53 @e aqu que su!e como denso nu!lado>
sus carros son como el tor!ellino> sus ca!allos, m*s eloces que las *"uilas.
CA# de nosotrosD C(stamos perdidosD 52 &impia de maldades tu cora$n,
Jerusaln, para que puedas ser sala. H@asta cu*ndo se al!er"ar*n en tu
interior tus perersos pensamientosJ 53 C;e anuncia una o$ desde 'an # se
hace or la desentura desde el monte de (framD 54 ?ecordadlo a las naciones,
proclamadlo en Jerusaln) Vienen los asaltantes de le=anas tierras, lan$an sus
"ritos contra las ciudades de Jud*, 5E la rodean como "uardias rurales por
ha!erse re!elado ella contra m, or*culo de Yah. 5G (sto es lo que te han
trado tu conducta # tus acciones. @e aqu que tu maldad es amar"a, pues hiere
tu cora$n. 5. A# mis entraBas, a# mis entraBasD C'esfalle$coD CParedes de mi
cora$nD C0i cora$n se a"itaD CFo puedo callarmeD Ya oi"o el sonido de la
trompeta, el estrpito de la !atalla. ,1 Ya se anuncia desastre so!re desastre,
pues toda la tierra ha sido deastada. 'e repente inadieron mis tiendas, en un
instante mis tentorios. ,5 H@asta cu*ndo he de er !anderas # or el sonar de
los clarinesJ

La descripcin de la invasin es dramtica y nerviosa para
reflejar la ansiedad del momento. El profeta presiente
inminente la invasin que avanza del norte. Es el ejrcito
implacable de Nabucodonosor, que cae como un enjambre
sobre la tierra de Jud. Antes se le present como un len
que sale de la espesuraB ahora se le describe como un viento
clido, el simn o .amsim, que sopla abrasador desde las
dunas del desierto (v.11), que no trae sino abrasamiento y
esterilidad. Es un viento devastador tan fuerte, que no sirve
para las faenas de trilla y de seleccin del trigo Lno de limpia
ni de abaleo, v. 1:1b), pues es demasiado violento y se lleva
tambin el grano con la paja. Es un huracn surgido
repentinamente en el desierto, que siembra por doquier la
devastacin y la ruina
7
. Ahora sopla. sobre los caminos de la
hi.a de mi pueblo, e.d., Jerusaln
8
. Por su aspecto ttrico, el
invasor se parece a un denso nublado (v.15), o turbin, que
avanza amenazador
9
. No hay salvacin posible: D-stamos
perdidosE es la exclamacin unnime del pueblo, sobrecogido
de terror.
Ante este ambiente de consternacin general, el profeta, en
su oficio de centinela de su pueblo, le dice que no est todo
perdido y que an hay lugar a la esperanza si el pueblo de
Jud se arrepiente de sus pecados (v.14). Cuando todo es
depresin moral y desesperacin, los profetas presentan al
pueblo un horizonte de esperanza, y cuando todo es jolgorio
y optimismo inconsciente, anuncian castigos. Es el eterno
balanceo ideolgico de la teologa proftica. Tras esta
interrupcin alentadora en forma de consejo a su pueblo,
prosigue el profeta la descripcin de la invasin. Llegan las
primeras noticias de la parte septentrional del pas de que el
ejrcito invasor ha entrado en Palestina: Se anuncia una vo1
desde $an y se hace or la desventura desde el monte de
-!raim (v.15). $an constitua la ciudad ms septentrional de
srael, ya en los confines de Siria y Lbano, a cinco kilmetros
de Banyas, la actual tell3el3Hadi. Era tradicional la frase
"desde Dan hasta Bersab" para designar la totalidad de
Palestina, desde la frontera sir-fenicia hasta el Negueb, en
el sur, con Bersab (la actual ;ersheba) como capital
10
. El
monte de -!raim (v.15) estaba al norte de Jerusaln, en la
ruta que haba de seguir el invasor en su marcha hacia la
capital. Al citarle el profeta juntamente con $an, es para
destacar la celeridad del avance arrollador; apenas llegan las
noticias desde la frontera norte en Dan, cuando otro
mensajero trae la noticia de que las tropas invasoras han
acampado en el monte de -!raim, a unos kilmetros al norte
de Jerusaln. La descripcin es entrecortada y llena de
dramatismo. Las naciones o pueblos paganos deben ser
testigos de este castigo que se cierne sobre el pueblo elegido
(v.16) para mayor baldn de ste. La avidez de los asaltantes
es comparada a la de los 'uardias rurales (v.17), que velan
sobre la mies y los frutos para que no sean robados. Segn
algunos intrpretes, la expresin 'uardias rurales se referira
a los ineptos defensores de la Jerusaln ante los bien
armados asaltantes. En realidad, la conducta y las malas
acciones de Jud han sido la causa del estrago, ya que los
invasores no son sino instrumentos de la justicia divina
(v.15a).
El profeta asiste en espritu a la batalla y se conmueve en sus
entra?as (v.19). El temperamento de Jeremas era
esencialmente afectivo, y senta ms que nadie la tragedia de
su pueblo. La expresin paredes de mi cora1n (v.19) es
paralela a entra?as y significa la sede de sus afectos
ms'ntimos M. El profeta asiste espiritualmente a las
escenas terribles del combate: oigo el sonido de la trompeta,
el estr#pito de la batalla, y con ello presiente el desastre que
se cierne sobre toda la tierra devastada (v.20). Piensa en su
pueblo y se identifica con l: invadieron mis tiendas. Con la
imaginacin se traslada a la poca primitiva en que viva
srael en tiendas en el desierto. Sus campamentos o
tentorios han cado en poder del enemigo. Las murallas de
Jerusaln, lejos de ofrecer defensa alguna, se pliegan
fcilmente, como las tiendas, ante el empuje arrollador de los
asediantes. Ante tanta desolacin, el profeta pregunta cunto
durar esta invasin militar: G2asta cuando he de ver
banderas y or los clarines/ (v.21). La paz ha desaparecido
de su pueblo, y el estruendo blico de los guerreros que
despliegan las banderas conmueve las entraas de
Jeremas, que asiste en espritu al triste espectculo.

'esolacin "eneral +,,-35/.
,, Porque mi pue!lo est* loco, me ha desconocido. ;on hi=os necios # no son
inteli"entes) sa!ios para el mal, i"norantes para el !ien. ,3 0ir a la tierra, # he
aqu que era aco # confusin> # a los cielos, # no ha!a lu$. ,2 0ir los
montes, # he aqu que tem!la!an, todos los collados se conmoan, ,3 0ir, #
no se ea un hom!re, # las aes del cielo ha!an huido todas. ,4 0ir, # he aqu
que el er"el era un desierto, # todas sus ciudades eran ruinas ante Yah, ante
el furor de su clera. ,E Pues as dice Yah) 9oda la tierra ser* un desierto,
pero no consumar la destruccin. ,G &lorar* la tierra # se entene!recer*n los
cielos arri!a, porque #o lo anunci, # no me arrepentir> #o lo he resuelto, # no
desistir de ello. ,. Al ocero de la ca!allera # de los saeteros, todas las
ciudades emprenden la huida, penetraron en las selas # escalaron las rocas>
todas las ciudades fueron a!andonadas, sin que en ellas quedara un morador.
31 Y t< la desolada, Hqu har*sJ ;i te istes de p<rpura, te adornas con =o#as
de oro, te ras"as los o=os con los afeites, en ano te acicalar*s) tus amantes te
desprecian, !uscan tu ida. 35 6iertamente oi"o "ritos como de mu=er en parto,
an"ustias como de primeri$a. (s la o$ de la hi=a de ;in, que "ime # e:tiende
sus manos. CA# de mD pues desfallece mi alma ante los asesinos.

Despus de dar la razn de la catstrofe, el profeta describe
con caracteres escatolgicos el ambiente de desolacin y de
terror que domina la tierra de Jud. Parece un fragmento
apocalptico similar a la descripcin que del da de Yahv
hace el autor de s c.24-27
12
. Quiz sea un fragmento
apocalptico errtico del mismo Jeremas, insertado por un
redactor posterior para completar el cuadro de desolacin
anunciado por Jeremas en los versculos anteriores.
El profeta constata, en nombre de Yahv, el estado de
estolidez de srael, que no sabe reconocer la mano de Dios,
que les castiga por sus pecados: mi pueblo est loco (v.22).
Los israelitas son slo sabios para el mal, e.d., agudos para
escoger caminos que los llevan a la perdicin; y al contrario,
i'norantes para el bien. Es la gran tragedia de srael en la
historia, ya que, lejos de reconocerse como pueblo elegido
bajo la proteccin de Yahv, le ha desconocido (v.22a),
yendo tras dioses extraos.
Despus pasa a describir la desolacin general con
caracteres csmicos. En la tradicin literaria proftica, el %da
de Yah% era descrito como manifestacin de la ira
diina
13
. Ahora, despus de haberse manifestado la justicia
vengadora de Yahv, todo es desolacin y ruinas: la tierra.
era vaco y con!usin (v.23). Las palabras empleadas por
Jeremas son las mismas que leemos en Gen 1:2 para
describir el caos primitivo de la creacin. Para colmo de
desolacin, no haba lu1, que en el relato genesaco aparece
como primer signo distintivo. En Gen 1:2 se dice que las
"tinieblas cubran la faz del abismo." Sin duda que Jeremas
depende de la descripcin del Gnesis. En este ambiente de
confusin catica, las mismas montaas parecen estar fuera
de s. Los montes, smbolo de estabilidad e inmovilidad en la
Biblia por sus supuestos fundamentos, que llegan hasta lo
ms profundo de la tierra, temblaban (v.24). Todo aparece
trastornado en este da de la manifestacin de la ira de
Yahv
14
. Y en esa naturaleza revuelta falta todo signo de
vida: no vea un hombre, y las aves del cielo haban huido
(v.25). Todo es vaco catico y ruinas. Los hombres han
perecido en la mortandad o han sido llevados en cautividad, y
las aves, al no encontrar nada con que alimentarse en
aquella tierra, convertida en yermo, se han ausentado a otras
regiones. En efecto, Palestina, que era un ver'el, se ha
convertido en un desierto (v.26). La expresin es hiperblica.
Palestina, en comparacin con el estado de abandono en que
haba de quedar, era un campo feraz
15
. La nueva situacin
desoladora es efecto del !uror de Yahv, que quema como
fuego.
Pero de nuevo hay una esperanza salvadora para un "resto"
rescatado: pero no consumar# la destruccin (v.27). srael,
por ser el pueblo elegido, se salvar en un pequeo ncleo
de bendicin, para que sigan en pie las promesas mesinicas
anunciadas a los patriarcas. La justicia divina respecto del
pueblo elegido no es totalmente exterminadora
16
. (l =uicio
diino es una preparacin para la manifestacin del reino
mesi*nico, del que ese %resto% salado constituir* el
primer n<cleo de ciudadanos. Pero el castigo ser tal, que
los cielos y la tierra mismos participarn del duelo general
(v.28). Y para insistir en la seguridad del castigo, pone el
profeta en boca de Yahv la decisin reiterada de enviarlo
(v.28b). Las expresiones paralelas se repiten con nfasis
para indicar la certeza del castigo, pero hay que tener en
cuenta que estas profecas conminatorias son siempre
condicionadas, e.d., estn subordinadas en los planes de
Dios al endurecimiento o arrepentimiento del pueblo israelita
17
.
A continuacin se describe con detalles la invasin: la
caballera, los saeteros o arqueros avanzan despiadados
(v.29). En los bajorrelieves asirios aparecen los jinetes
guerreros armados con el carcajo lleno de flechas a la
espalda, atacando al enemigo. Ms tarde la caballera
montada se generaliz como instrumento de guerra. En la
poca de Jeremas, el uso de ella era muy comn entre los
babilonios y escitas. Las poblaciones de los pequeos
estados invadidos, como Palestina, quedaban atemorizadas
ante la ligereza y elasticidad que proporcionaba tal arma de
combate. Por eso, el profeta ve a los habitantes de todas las
ciudades emprender la huida hacia las selvas, dirigindose a
los lugares inaccesibles rocosos (v.29). Con ello las ciudades
quedaban abandonadas a merced del vencedor
18
.
Ante este espectculo de invasin previsto por el profeta,
Jerusaln sigue inconsciente como una prostituta, ofreciendo
sus encantos al mejor postor. Est, en realidad, desolada
19
,
abandonada de Dios y de sus amantes; por eso es intil que
quiera atraerlos con seducciones artificiales (.30). Aqu los
amantes son las naciones extranjeras, cuyo favor buscaba
ingenuamente Jud, ofreciendo sus dones y mejores
servicios, como una cortesana que quiere atraer con sus
vestidos de pIrpura, sus .oyas de oro y sus a!eites de
antimonio, con lo que haca destacar ms los prpados,
dando impresin de tener los ojos rasgados (te ras'as los
[Link]. , v.30b). Esta descripcin parece estar calcada en el
relato de Jezabel, la esposa de Acab, que quiso conquistar
con sus artimaas de cortesana el corazn de Jeh, el cual
brutalmente, lejos de dejarse ganar, la asesin, arrojndola a
los perros de la calle
20
. Es lo que harn los amantes de
Jerusaln: tus amantes te desprecian, buscan tu vida (v.50c).
Es intil que quiera atraerlos, pues en la primera ocasin le
darn de muerte.
La tragedia se aproxima, y Jerusaln debe prepararse para lo
peor. Lejos de alejar el peligro que sobre ella viene con sus
vanos requiebros a las naciones, en plan de meretriz
despreciada de todos, lo que hace es adelantar la hora de la
angustia. El profeta la ve ya en situacin casi desesperada de
dolor, como la [Link] en parto, con an'ustias de primeri1a,
invocando auxilio, extendiendo las manos (v.31). El grito de la
hi.a de Sin (Jerusaln) es desesperado bajo los golpes del
enemigo: des!allece mi alma ante los asesinos (v.31 c). Se ha
consumado la tragedia, y Jerusaln ha sucumbido. El profeta
anuncia con estas palabras trgicas la situacin de la Ciudad
Santa cuando, asediada por los soldados de Nabucodonosor,
caiga definitivamente en el 586 a. C., desapareciendo como
capital de la nacin elegida.

1 El texto hebreo dice lit. "sern en #l
bendecidos los pueblos y en #l se
gloriarn," por mantener materialmente la
bendicin del Gnesis. Pero la
acomodacin parece exigir cambiar de
persona. 2 Os 10:12. 3 Cf. Dt 10:16;
Lev 26:41. 4 Jess hablar de la
adoracin de Dios en espritu y en verdad
(Jn 4:24), prometiendo la plenitud de la vida
interior por el Espritu (Jn 14:155). Gal [Link]
"Tanto la circuncisin como el prepucio no
son nada, pues lo que importa es la criatura
nueva." 5 Para el smil del "saco" como
vestido de luto, cf. s 3:24; 15:3; Jl 1:13;
Miq 1:8. 6 El texto hebreo lee: "y dir"
(Jeremas). Pero esto es increble en labios
del profeta que ha anunciado la
desventura. Por otra parte, los LXX leen: "y
se dir." El cdice Alejandrino lee: "dirn,"
que se adapta perfectamente al contexto, y
por ello creemos que es la mejor leccin.
As la ;ible de "#rusalem y Gondamin. 7
Cf. s 27:8; Job 27:21. 8 Sobre la
expresin "la hija de mi pueblo," aplicable a
la poblacin de Jerusaln, cf. s 16:1; 22:4;
Lam 4:223. 9 Cf. s 5:28; Hab i,8. 10
Cf. Jue 20,i; 1 Sam 3:20. 11 Cf. Lam
i,20; s 16:11. 12 Cf. tambin Jl 2:10;
3:15; Am 8:9. 13 Cf. s 13:10; Jl 2:10;
Sal 18:9-11. 14 Cf. Hab 3:10; Jue 5:5;
Sal 114:4-6. 15 Cf. Ex 3:8. 16 Cf. s
6:13; 10,21; 11:11-15; Am 9:8; Miq 2:12;
Sof 3:13. 17 Cf. Jon
3:4
18 Cf. Jue 6:2;
1 Sam 13:6. 19 Los LXX omiten
desolada, que est en el TM. Teod. lee
"infeliz." 20 Cf. 2 Re 9:30. Sobre el
colirio como adorno de los ojos cf. s 45:11;
Ez 23:40; 1 Re 9:30.


3. 6orrupcin de Jerusaln # Ven"an$a de Yah.
'e nuevo se describe con caracteres vividos la profunda
inmoralidad general de Jud. La corrupcin abarca a todas
las categoras sociales, desde las altas clases hasta los
ltimos estratos de la sociedad. Por eso Yahv se ver
obligado a enviar un castigo devastador en forma de invasin
extranjera, porque la justicia divina puede transigir con tal
estado de cosas ni mostrarse indiferente ante la conculcacin
sistemtica de los principios religiosos y morales ms
elementales.

'enuncia de la depraacin moral +5-4/.
5 ?ecorred las calles de Jerusaln, ed e informaos> !uscad por sus pla$as a
er si hall*is un arn, uno solo, que o!re =usticia, que !usque fidelidad, # le
perdonar. , Pero cuando dicen) CVia YahD =uran en falso. 3 HFo es la
fidelidad, Coh YahD lo que !uscan tus o=osJ &os has casti"ado, no se han
dolido> los destruste, pero rehusaron aceptar la correccin> tienen la cara m*s
dura que una piedra, no quieren conertirse. 2 Yo me deca) ;lo la "ente !a=a
es insensata # desconoce los caminos de Yah, el derecho de su 'ios. 3 Vo# a
diri"irme a los "randes, # les ha!lar, porque stos conocer*n los caminos de
Yah, el derecho de su 'ios, pero todos a una han que!rado el #u"o, han roto
las co#undas. 4 Por eso los herir* el len en la sela, los deastar* el lo!o del
desierto, # el ti"re rondar* sus ciudades. 6uantos sal"an de ellos ser*n
despeda$ados, porque se han multiplicado sus crmenes # se aumentaron sus
apoetasas.

La corrupcin reinante es tan general, que Yahv se
contentara con encontrar un solo justo (v.1). Es una frase
hiperblica para destacar el estado desolador, desde el
punto de ista moral # reli"ioso, en que se encuentra la
6iudad ;anta. En el relato de Gen 18:325, Dios exige a
Abraham diez justos para perdonar a Sodoma; aqu su
generosidad es an mayor: tal es el amor que profesa hacia
el pueblo elegido. Pero la religin de sus habitantes es
puramente formalista: juran por Yahv, diciendo: D%iva
Yahv#E (v.2), pero no son fieles a sus palabras. Esto es en
realidad un insulto a los ojos del mismo Dios (v.3), ya que El,
ante todo, busca la !idelidad, porque no puede avalar falsos
juramentos, por ser la misma Verdad. Quiz el profeta aluda
con estas palabras, sobre todo, a los engaos contractuales
de la vida comercial. En todo caso, esa falsedad de sus
corazones es sntoma de una falta de sentido tico-
reli"ioso.
Ante esta triste perspectiva, el profeta quiso consolarse,
pensando que esta situacin de inmoralidad afectara slo a
la 'ente ba.a del pueblo, que pecaba por ignorancia y
desconoca los caminos de Yahv# (v.4), sus preceptos y su
derecho, o conjunto de exigencias de la alianza sellada en el
Sina. Pero la decepcin no es menor al dirigirse a los
'randes (v.6). Como clase superior ilustrada, era de esperar
conocieran los caminos de Yahv# (v.5b); pero tambin stos
se han rebelado contra la Ley del Seor (v.5b). Puesto que
han roto el yu'o de su amor, Yahv, para verse libres en el
campo, quedarn expuestos a las incursiones de los
animales feroces, que aqu son los soldados babilonios, que
caern salvajemente sobre los judos: cuantos sal'an de
ellas (las ciudades) sern despeda1ados (v.6b), y todo ello
por la abundancia de sus crmenes y apostasas (v.6c).

Inmoralidad "eneral entre el pue!lo +E-./.
E H6mo podr perdonarteJ 9us hi=os se han apartado de m # =uran por aquello
que no es dios. G Yo los hart, # se dieron a adulterar # se fueron en tropel a la
casa de la prostituta. ;ementales !ien "ordos # lascios, relinchan ante la mu=er
de su pr=imo. . HFo ha!r de pedirles cuenta de todo estoJ 8r*culo de Yah.
'e un pue!lo como ste, Hno ha!r #o de tomar en"an$aJ

El estilo ahora es directo, pues habla personalmente Yahv.
Se echa en cara la apostasa general y la idolatra al invocar
en sus juramentos a a:uello :ue no es dios (v.7). A pesar de
que Yahvi les colm de bienes materiales hasta la saciedad
(v.8), se entregaron a las prcticas idoltricas (v.8). Y como
consecuencia de esta desquiciada conducta religiosa vino la
bancarrota moral, manifestada principalmente en la lascivia
desenfrenada (v.8b). Las expresiones son fuertes, con
realismo oriental
1
, pero reflejan bien la situacin de la
sociedad corrompida. El v.9 es como un ritornello amargo
que aflora varias veces a los labios del profeta
2
. La locucin
un pueblo como #ste (v.9b) tiene en el fondo un dejo
despectivo, en contraposicin a la frase cariosa habitual en
los labios divinos: "mi pueblo"
3
. &a =usticia diina e:i"e
reparacin, que aqu aparece en forma de venganza
contra su pueblo, pero con intencin de escarmiento, no
como manifestacin pasional desordenada.

&a en"an$a diina +51-5E/.
51 (scalad sus !ancales # arrasadlos, sin destruirlos totalmente> arrancad sus
sarmientos, pues no son de Yah. 55 Porque se ha re!elado contra m la casa
de Israel # la casa de Jud*, or*culo de Yah. 5, ?ene"aron de Yah, # di=eron)
Fo es (l, ni endr* so!re nosotros nin"<n mal, no eremos "uerra ni ham!re.
53 &os profetas son puro flato # no han tenido or*culo de Yah. As les
resultaron a ellos. 52 Por eso as ha!la Yah, 'ios de los e=rcitos) Porque
ha!is dicho todo esto, mis pala!ras ser*n en tu !oca fue"o, # este pue!lo, cual
montn de leBa, que los a!rasar*. 53 6ontra osotros o# a traer un pue!lo, de
le=os un pue!lo, Coh casa de IsraelD P or*culo de Yah P > un pue!lo fuerte, un
pue!lo de anti"uo a!olen"o, un pue!lo cu#a len"ua desconoces, del que no
comprender*s lo que ha!le. 54 ;u al=a!a es como sepulcro a!ierto> todos ellos
alerosos, 5E # deorar* tus cosechas # tu pan, a tus hi=os # a tus hi=as.
'eorar* tus re!aBos # tus acadas, tus iBas # tus hi"ueras> demoler* tus
ciudades muradas, en las que confas.

Yahv va a someter a su heredad a una poda sistemtica.
Jerusaln es comparada a una vi?a con sus bancales (v.10),
que van a ser arrasados por Yahv, quien invita
enfticamente a los invasores a cumplir su fallo: arrancad sus
sarmientos
4
B sin embargo, estas expresiones absolutas dejan
una puerta abierta a la esperanza: sin destruirlos totalmente
(v.10a). Es la idea del "resto" de srael, que se salva a travs
de todas las vicisitudes histricas
5
. La razn de esta decisin
purificadora de Yahv es la rebelin de la casa de ,srael
6
, ya
que su apostasa general es una constante provocacin a la
ira vengadora de su Dios ultrajado. Adems, al pecado de
apostasa han aadido el de presuncin, pues se creen
seguros porque Yahv no se preocupa de ellos: No es -l
(v.12), e.d., no se interesa por ellos ni interviene en sus
asuntos; es la actitud de un atesmo prctico: no vendr
sobre nosotros nin'In mal, no veremos ni 'uerra ni hambre
(v.12b). Se creen seguros, pues todos los anuncios de
castigo no son sino fruto del pesimismo del profeta. Sus
palabras son un puro !lato (v.15); e.d., sus vaticinios son
lucubraciones areas, sin fundamento alguno; pero de ningn
modo son expresin de la voluntad divina, que dirige el curso
de la historia (v.13). Parece que Jeremvas refleja en estas
palabras las impresiones de la calle, que llegaban
reiteradamente a sus odos. Pero el decreto divino est dado,
y el castigo sobrevendr necesariamente ([Link]). Porque hay
un Dios de los e.#rcitos (v.14.) omnipotente , la
expresin aqu sin duda es buscada intencionadamente para
hacer resaltar el poder devastador y justiciero de Yahv, que
va a castigar tantas insolencias y altaneras. Ha llegado la
hora de la manifestacin =usticiera de Yah, el cual va a
probar que los pro!etas son algo ms que puro !lato, ya que
son intrpretes verdicos de los orculos de Yahv#: mis
palabras sern en tu boca !ue'o, que devorar
implacablemente a aquella generacin despectiva y
despreocupada: este pueblo (ser) cual montn de le?a
abrasado por el fuego (v.i/), pues los pecados de estas
gentes son el mejor combustible para que arda la ira divina,
manifestada por la boca del profeta
7
.
Y el instrumento devastador de la justicia divina es un pueblo
!uerte (v.15a), descrito como nacin antigua y de lengua
extraa
8
; son los babilonios, creadores de un imperio
antiguo, anterior a los mismos asirios. El profeta insiste en la
eficacia blica de los invasores: su [Link] es como sepulcro
abierto (v.16), porque sus flechas son certeras y
sembradoras de muerte
9
.

&a idolatra, causa de la deastacin +5G-5./.
5G Pero tampoco en aquellos das P or*culo de Yah P os consumir del
todo. 5. Y cuando te pre"unten) HPor qu ha hecho Yah, nuestro 'ios, todo
esto con nosotrosJ les dir*s) 6omo os apartasteis de m # sersteis a dioses
e:traBos en uestra propia tierra, as ha!ris de estar sometidos a los
e:tran=eros en tierra no uestra.

De nuevo se declara aqu que la destruccin no ser total
(v.18), porque Yahv siempre se reserva un "resto" en su
pueblo para que sea en el futuro el ncleo de restauracin
nacional. Una de las cosas que ms se aprecian en la
Sagrada Escritura es que la justicia en Dios va combinada
con su misericordia. En el caso concreto de srael, las
promesas mesinicas eran una garanta de que el pueblo
elegido no habra de desaparecer, ya que su historia deba
culminar en una etapa definitiva en la que se dara el pleno
reinado de Yahv. Esa es la razn de que en las
circunstancias crticas para la nacin se salve siempre un
grupo de fieles yahvistas, que habran de ser los verdaderos
herederos de las promesas con vistas a la plena
manifestacin mesinica.
Despus de hacer esta salvedad esperanzadora, el profeta
insiste de nuevo sobre la causa del castigo ineludible, e.d., la
idolatra y la apostasa general. La argumentacin es irnica:
han servido a dioses e0tra?os en la propia tierra de Palestina
heredad de Yahv , y por eso Yahv los castiga a que
estn sometidos a [Link] en tierra extraa (v.19). Es el
anuncio explcito del exilio babilnico. Puesto que los
israelitas son tan complacientes en introducir dioses
e0tra?os, Yahv les dar por el gusto en buscar lo extranjero,
llevndolos cautivos a tierra extraa.

?e!elin contuma$ de Israel +,1-,3/.
,1 Predicad esto en la casa de Jaco!, pre"onadlo en Jud*, diciendo) ,58d
esto, pue!lo necio e insensato, que tiene o=os # no e, tiene odos # no o#e. ,,
HFo me temeris a mJ P or*culo de Yah P . HFo tem!laris ante m, que de
arenas he hecho muro para el mar, !arrera perpetua que no podr* traspasar>
que, aunque se conmuea, no lo lo"rar*, #, aunque se em!rae$can sus olas,
no podr* atraesarlaJ ,3Pero este pue!lo tiene un cora$n re!elde # contuma$>
se apartaron # desertaron ,2 # no se di=eron en su cora$n) 9emamos a Yah,
nuestro 'ios, que da las lluias tempranas # las tardas a su tiempo, semanas
fi=as para la sie"a "uarda para nosotros. ,3 Vuestras maldades han trastornado
todo esto, uestros pecados os han ro!ado el !ienestar.

Yahv es el Omnipotente, que domina las fuerzas csmicas
como las olas del mar (v.22). El profeta se dirige a la casa de
"acob, que aqu es srael como colectividad, abarcando los
reinos del norte y del sur. El pueblo israelita es llamado
insensato porque est ciego para no ver la mano justiciera y
vengadora de Yahv, que enva calamidades y privaciones
por sus muchos pecados. La omnipotencia de Yahv se
muestra precisamente en el hecho de sujetar el mar
embravecido con una cosa tan liviana y despreciable como
las arenas, que constituyen una barrera tan slida, que el mar
nunca podra traspasar. Por eso resulta ridcula la postura
rebelde de este pueblo, que se atreve a desafiar la ira divina;
y, por otra parte, es insensato cerrar la puerta de los
beneficios que su proteccin otorga, pues Yahv es el que da
las lluvias tempranas y las tardas a su tiempo (v.24a). La
cosecha de Palestina depende de ese doble ciclo de lluvias,
las tempranas en el otoo, necesarias para la sementera, y
las tardas primaverales, necesarias para favorecer el
crecimiento de las espigas antes de la cosecha del esto.
Esta, pues, depende de que ambas lluvias lleguen a su
tiempo
10
. Y todo ello obedece a un ciclo impuesto por Dios
con vistas a la recoleccin: semanas ![Link] para la sie'a
'uarda para nosotros (v.24c). Segn la Ley, la siega de las
cebadas comenzaba al da siguiente de la Pascua, y despus
la del trigo, que terminaba para Pentecosts; eran siete
semanas, que constituan el tiempo de la sie'a, llamado por
ello de las semanasB Pentecosts era llamada "fiesta de las
semanas"
11
. A esta terminologa parece aludir la frase de
Jeremas: semanas ![Link] para la sie'a (v.24c). Pero, a pesar
de que Dios ha establecido perfectamente los ciclos de
lluvias y los tiempos de la siega, las cosas ahora no vienen
as, porque sus maldades han trastornado todo esto (v.25);
Dios, por sus maldades, los ha castigado, negndoles las
lluvias, privndoles del bienestar que los frutos de las
cosechas les deban proporcionar.

&os ricos desaprensios +,4-,./.
,4 @a# en mi pue!lo malados que acechan como ca$adores en em!oscada #
tienden sus redes para ca$ar hom!res 5,. ,E 6omo se llena de p*=aros la =aula,
as est* llena su casa de rapiBas. As se han en"randecido, as se han
enriquecido, ,G as en"ordaron # se pusieron lustrosos, # traspasaron mis
pala!ras maladamente> no =u$"aron el derecho del hurfano, # prosperan> no
hacen =usticia a la causa de los po!res 53. ,.HFo ha!r de pedirles #o cuenta
de estoJ P or*culo de Yah P . 'e un pue!lo como ste, Hno ha!r #o de
tomar en"an$aJ

Una de las causas de que Yahv no les enve las lluvias
necesarias es la injusticia social reinante. La clase alta
atropella a los de la clase humilde; sobre todo en los
tribunales, todo son artilugios para apoderarse de los bienes
de los pobres: acechan como ca1adores (v.26). Sus casas
abundan en rapias como de [Link] la .aula (v.27), y toda su
riqueza es fruto de atropellos y exacciones, ya que traspasan
las palabras o mandatos de Yahv (v.28).

Profetas # sacerdotes +31-35/.
31 Qna cosa horrenda # a!omina!le ha acontecido en la tierra) 35 los profetas
profeti$aron mentira, los enseBan por su propia cuenta52, # mi pue!lo "usta!a
de esto. HIu cosas, pues, ha!r*n de acontecer al finJ

El captulo se cierra con una denuncia alarmante: las clases
dirigentes son las primeras en sealar malos caminos al
pueblo sencillo
15
. La vida de Jeremas ha sido una constante
lucha contra los falsos profetas y sacerdotes, que no tenan
sino miras humanas interesadas. Halagando las apetencias
populares, hacan crear un falso clima de seguridad; por otro
lado, los sacerdotes fomentaban los cultos sincretistas,
hablando a la vez en nombre de Yahv y de los baales. Todo
esto se opona a la obra de restauracin religiosa a la que se
dedicaba Jeremas. &os falsos profetas, que por ocacin
de!an diri"ir al pue!lo, despertando los verdaderos
sentimientos religiosos, pro!eti1aban mentira (v.31); los
sacerdotes, encargados de ensear la Ley al pueblo, se
asocian a los falsos profetas, y el pueblo los sigue
ciegamente, porque les halagaban en su predicacin. Ante
este inaudito estado de cosas, el profeta se pregunta
perplejo: Qu cosas habrn de acontecer al !in/ &a ira
diina tendr* la pala!ra para poner fin a tal estado de
cosas.

1 Cf. Ez 16:26; 23:20. 2 Cf. Jer 5:29; 9:9
3 Es significativa aqu la palabra hebrea
'oy aplicada a srael, cuando siempre se
aplica a los pueblos 'entiles
despectivamente. 4 Cf. s
5:2
s; 18,5. 5
Cf. Jer4:27; 5:18. 6 El texto hebreo
aade: "y la casa de Jud," que no es
necesario, y recarga el ritmo. 7 Cf. s
9:7; 55:10-11; Sal 47:15- 8 Cf. Dt 28:49;
s33:19 9 Cf. Sal 5:10. 10 Cf. Jer
31:35s; 33:25s. 11 Cf. Ex 14:22; 23:16;
34:22; Dt 16:9. 12 El TM es inseguro.
13 Tambin aqu el TM no es seguro, pero
el sentido general es claro. 14 As segn
la Bit," de "#r. El TM dice: "gobiernan por
sus manos." Los LXX y la Vg.: "aplauden
con sus manos." 15 Cf. Jer 2:8; 23:9-40;
20.26-28.


4. Anuncio de la Inasin.
In=usticias ;ociales.
6omo Jerusaln, por sus pecados, ya est madura para el
castigo divino, el profeta centinela de Yahv anuncia de
modo dramtico la hora de la invasin, que es inminente. No
sabemos en qu circunstancia histrica fue redactado este
fragmento, pues como toda la vida de Jeremas est
dominada por la obsesin de invasiones extranjeras, la mayor
parte de sus orculos son adaptables a diferentes
circunstancias en que se reflejan estas invasiones.

Asedio de Jerusaln +5-3/.
5 C@uid, hi=os de Aen=amn, de en medio de JerusalnD 9ocad las trompetas en
9ecua # al$ad !andera so!re Aet-ASerem, porque es del septentrin de donde
amena$a el infortunio # la "ran ruina. , H(s que ha enido a ser seme=ante a un
prado delicioso la hi=a de ;inJ 3 Acuden a ella pastores con sus re!aBos,
claan en derredor su#o las tiendas, cada uno apacienta su porcin,. 2 0oed
"uerra contra ella. CArri!a, la asaltaremos al mediodaD CA# de nosotros, que #a
cae el da, que #a se tienden las som!ras de la nocheD 3 CArri!a, amos a
asaltarla por la noche, asolemos sus palaciosD

El fragmento es bellsimo y pattico. El profeta, en espritu, ve
llegar a los invasores, que caen, vidos de botn, sobre
Jerusaln, y describe sus mutuos coloquios. Ante la
perspectiva de la invasin inminente, el profeta invita
nervioso a sus compatriotas, habitantes de Jerusaln, a
abandonar la ciudad. Y en esos momentos de angustia
piensa sobre todo en los pertenecientes a su tribu: los hijos
de ;[Link] (v.1), aunque aqu la expresin pudiera
entenderse como sinnima de habitantes de "erusal#n, ya
que la capital de Jud estaba enclavada en territorio de
Benjamn
3
. No obstante, la mayor parte de sus habitantes
como capital de la nacin eran de la tribu de Jud, cuyos
lindes llegaban hasta las mismas murallas de Jerusaln. Por
eso es ms probable que la invitacin del profeta se dirija a
sus compaeros de tribu que habitaban en Jerusaln, y
quiz, por su carcter provinciano, eran menos corrompidos
moralmente y, por tanto, menos responsables de la situacin
depravada moral y religiosa de la Ciudad Santa. Despus de
sembrar la alarma entre sus compatriotas de tribu, el profeta
pone en guardia a los pueblos que se hallaban fuera de
Jerusaln: =ocad la trompeta en =ecua, localidad a unos 18
kilmetros al sur de Jerusaln (la actual @h. =e:u), patria del
profeta Amos. ;et3A4erem es identificada por algunos
autores con Ain @arim, a siete kilmetros al oeste de la
Ciudad Santa
4
. Parece que el profeta, al citar estas dos
localidades, distantes entre s, invita a los benjaminitas a huir
hacia el sur y oeste, pues la invasin viene del septentrin
(v.1c), por la ruta tradicional de las invasiones ya desde la
poca asira, pues los invasores mesopotmicos descendan
por Damasco y, bordeando el mar por Fenicia, caan sobre
Palestina. As haban llegado a este pas Teglatfalasar ,
Senaquerib y despus las tropas de Nabucodonosor. La
expresin al1ad bandera significa lugar de cita o de
concentracin para los huidos
5
.
Despus sigue la descripcin de la invasin: Sin es como un
prado delicioso (v.3), que excita la avidez de los pastores, y
por esto van a concentrar en l sus rebaos. La expresin
hi.a de Sin es sinnima de "ciudad de Sin" o Jerusaln,
comparada reiteradamente en los escritos profetices a una
graciosa doncella atrayente y delicada
6
. Los pastores con
sus reba?os (v.3), que buscan ansiosamente participar de los
pastos deleitosos de Jerusaln, son los jefes y soldados del
ejrcito babilonio invasor, que clavan en derredor suyo las
tiendas, acampando en torno a la ciudad. Y, en el consejo de
guerra tenido antes del ataque, a cada jefe militar se le
asigna una parte de la ciudad para ser atacada: cada uno
apacienta su porcin. El smil est calcado en la costumbre
de distribuirse los pastos por zonas los rabadanes que tienen
sus rebaos juntos.
El profeta deja la metfora de los pastores para hablar
claramente de la preparacin blica: moved 'uerra contra
ella (v.4). La expresin exacta hebrea es Csanti!icad la guerra
sobre (o contra) ella," aludiendo a los ritos religiosos que
acompaaban a la iniciacin de los combates. Con ellos la
guerra tena un carcter sagrado
7
, #a que era la oluntad
de 'ios que se emprendiera para manifestar su justicia
punitiva sobre los pecadores. En este sentido, los guerreros
son como los "santificados" o "cruzados" de Dios. El profeta,
despus de proclamar la guerra "santa," finge un vivido
coloquio entre los mismos asaltantes de Jerusaln: DArribaE
D&a asaltaremos al mediodaE (v.4). La hora del medioda es
escogida por inesperada para los defensores, pues los
ataques se solan hacer entre dos luces. El profeta, con esta
exclamacin, quiere resaltar el ardor combativo de los
atacantes, que no tienen paciencia para esperar a que se
echen las sombras del atardecer. Pero la hora del medioda
ha pasado, y los invasores ven con pena que se acerca la
puesta del sol, lo que supone perder un da de ataque: DAy
de nosotros, :ue ya cae el daE (v.4b). Es como una
expresin de rabia por no haber sido tomada todava la
ciudad. Por ello surge un sentimiento unnime de ataque:
DArriba, vamos a asaltarla por la nocheE (v.5). No quieren
esperar otra jornada y deciden arriesgarse a un ataque
nocturno; consideran la presa al alcance de la mano, y no es
cosa de paralizar la maniobra para comenzar de nuevo al da
siguiente. Con este coloquio entre los asaltantes, fingido por
el profeta, se quiere destacar que los invasores son guerreros
avezados al combate, y, por tanto, temibles como milites
profesionales.

&as in=usticias sociales +4-G/.
4 Porque as dice Yah de los e=rcitos) 6ortad sus *r!oles # haced de ellos
empali$adas contra Jerusaln> es la ciudad casti"ada G. 'entro de ella todo es
in=usticia. E 6omo mana el a"ua en los po$os ., as mana en ella la iniquidad> no
se o#e en ella sino in=usticia # iolencia> a mi ista ha# siempre dolencias #
heridas. G '=ate amonestar, Jerusaln, no sea que mi alma se aparte de ti # te
conierta en desierto, en tierra inha!itada.

Sigue la descripcin detallada del ataque a la ciudad
asediada. Los asirios talaban sistemticamente los pases
invadidos para utilizar los rboles para el asedio y para
sembrar la ruina total en el pas vencido. Es lo que aqu
sugiere el texto: cortad los arboles (v.6). Jerusaln es la
ciudad casti'ada, o "visitada" por la ira de Yahv, por razn
de su [Link]. Su ini:uidad es tan inagotable y, por otra
parte, tan connatural como el a'ua que mana de los po1os
(v.7). Consecuencia de su [Link] y violencia son las
dolencias y heridas de los oprimidos, que estn clamando
ante la vista de Yahv por el castigo. A pesar de su malicia,
Dios les invita de nuevo a entrar por las vas de la
conversin: d#.ate amonestar, "erusal#n (v.8). Yahv no
quiere abandonar a su pueblo, por las consecuencias
devastadoras que esto implica: no sea :ue te convierta en
desierto (v.8). Es la amenaza de la invasin de los caldeos.

&a clera de Yah +.-53/.
. As dice Yah de los e=rcitos) @a$
cuidadoso re!usco, como en las iBas, de los
restos de Israel> uele tu mano, como
endimiador, entre los sarmientos,
51
HA quin
ha!larJ HA quin amonestar que me oi"aJ
@e aqu que tienen odos incircuncisos, no
pueden or nada, &a pala!ra de Yah es para
ellos o!=eto de escarnio, no "ustan de ella.
55

Yo esto# lleno de la clera de Yah, esto#
cansado de contenerla 'err*mala so!re los
niBos de la calle # so!re los =enes
con"re"ados a un tiempo. Porque ser*n
tomados marido # mu=er, ie=os # adultos
51
.
5,
;us casas pasar*n a manos de e:traBos, los
campos # tam!in las mu=eres, pues
e:tender mi mano so!re los moradores de la
tierra, or*culo de Yah.
53
Porque, desde el
pequeBo al "rande, todos est*n *idos de
rapiBa> desde el profeta al sacerdote, todos
cometen fraude.
52
Pretenden curar la
des"racia de mi pue!lo como cosa lee,
diciendo) CPa$, pa$D cuando no ha# pa$.
53

;er*n confundidos por ha!er o!rado
a!omina!lemente. Y no se aer"Ren$an. Por
eso caer*n entre los que cai"an. Al tiempo de
la cuenta res!alar*n, or*culo de Yah
55
.

Yahv invita al profeta a inquirir cuidadosamente en la
sociedad corrompida israelita para ver si queda an algo
bueno, en gracia de lo cual pueda otorgarla el perdn. El
smil es el del vendimiador que hace un cuidadoso rebusco.
entre los sarmientos (v.9a) para ver de encontrar algn
racimo aprovechable. srael es la vi?a de Yahv
12
. El profeta
debe buscar un "resto" de fieles yahvistas que justifique la
paralizacin de la clera divina, pues Dios quiere perdonar a
su pueblo en el supuesto de que haya algo aprovechable en
l
13
. Pero el profeta se siente descorazonado ante esta
invitacin de su Dios: GA :ui#n hablar#/ (v.10). Conoce la
realidad de la sociedad, y por eso duda que pueda encontrar
alguno que le oi'a. Siente la indiferencia y escepticismo
general. No hacen caso a sus amenazas de castigo de parte
de Yahv, porque tienen odos incircuncisos (v.10b), son
insensibles a la palabra de Dios
14
. En efecto, los
contemporneos de Jeremas se burlaban de la palabra de
Yahv# (v.10c) al no creer en sus amenazas y promesas
15
.
Esta actitud de resistencia crea un drama en el alma del
profeta, pues no quiere anunciar cosas desagradables a sus
compatriotas, porque ama profundamente a su pueblo y no
desea aparecer como traidor a sus intereses; no obstante, la
clera de Yahv# (v.11a) est a punto de estallar y devorar a
todos. Con sus splicas procura contenerla, pero ya est
cansado de esa actitud ingrata, y por eso, en un momento de
ntimo despecho, pide a Dios que la derrame como fuego
devorador sobre aquella sociedad incrdula, aunque tengan
que caer inocentes: $errmala sobre los ni?os de la calle.
(v.11b). Es un desahogo oratorio que no ha de tomarse al pie
de la letra. El profeta contempla el espectculo de una
juventud que alegremente se entrega a los juegos en la calle,
inconsciente de la gravedad de la hora de su pueblo
16
, y,
posedo de la inminencia del castigo que l con sus splicas
est deteniendo, desahoga su nimo, dando paso a sus
sentimientos ntimos.
La matanza va a ser general, pues afectar no slo a la
juventud, sino a todos: marido y [Link], [Link] y adultos
(v.11d). Y los e0tra?os o enemigos invasores se apoderarn
de todos sus bienes, quedando todo el pas devastado. Y
todo ello es efecto de la intervencin de Yahv, que e0tendi
su mano punitiva sobre los moradores de la tierra (v.12b).
Entre las causas de la catstrofe est la excesiva avaricia
(v.13a), pues en todos los estratos sociales prevaleca el
ansia de lucro desmedido. Sobre todo, los ms responsables:
el pro!eta y el sacerdote (v.13b), que estaban obligados a dar
ejemplo y abrir los ojos al pueblo sobre los peligros que se
cernan, los hipnotizaban por afn de lucro diciendo que
habra pa1 (v.14) y prosperidad, halagndoles as en sus
intereses materiales. No creen en la des'racia o desventura
que se avecina8 sobre el pueblo, y as crean un falso clima
de confianza, prometiendo la pa1, cuando en realidad no hay
pa1 (v.44), sino un estado realmente preblico. Pero la hora
de la verdad llegar inexorablemente, y entonces sern
con!undidos (v.15a), y caern entre los :ue cai'an vctimas
del juicio purificador que Yahv va a ejercer. Todos los
principales responsables de la catstrofe no formarn parte
del "resto" de restauracin, sino que resbalarn al tiempo de
la cuenta (v.15b), e.d., no podrn permanecer firmes ante la
manifestacin judiciaria de Dios.

8!stinacin equiocada de Israel +54-,5/.
54 As dice Yah) @aced alto en los camino # ed, pre"untad por las sendas
anti"uas) H(s sta la senda !uenaJ Pues se"uidla # hallaris reposo para
uestras almas. Pero di=eron) %Fo la se"uiremos.% 5E Yo os ha!a dado
atala#adores) Atencin a la o$ de la trompetaD Pero ellos di=eron) CFo
queremos orlaD 5G Por eso od, pue!los> entiende, con"re"acin, 5E lo que les
acaecer*. 5. 8#e t<, tierra) @e aqu que #o traer una desentura so!re este
pue!lo> ste es el fruto de sus malos desi"nios 5G, porque no atendieron a mis
pala!ras # despreciaron mi le#. ,1 HA m qu el incienso de ;a!* # las caBas
arom*ticas de tierras le=anasJ Vuestros holocaustos no me son "ratos,
uestros sacrificios no me deleitan. ,5 Por eso as dice Yah) @e aqu que #o
pondr tropie$os a este pue!lo, # en ellos trope$ar*n padres e hi=os> ecinos #
pr=imos perecer*n =untamente.

Dios hace una invitacin final a los israelitas para rectificar su
conducta descarriada. Son como viajeros que van fuera de
camino y estn buscando vacilantes nuevas sendas. En ese
caso, lo primero que deben hacer es detenerse antes de
proseguir: 2aced alto en los caminos y ved (v.16a). La frase
tiene un sentido moral; si quieren caminar seguros, deben
preguntar por las sendas anti'uas, e.d., los preceptos de la
ley de Dios, por los que caminaron los antepasados de srael.
Sobre todo deben pensar en los tiempos dichosos de la
alianza en el Sina bajo Moiss, cuando srael era como la
esposa enamorada de Yahv
19
, Los israelitas deben ante
todo buscar la senda buena +.54/, la de la fidelidad a la
&e# del ;eBor. Seguirla supone encontrar reposo para sus
almas, porque es volver a vivir bajo la proteccin segura de
Yahv, participando de sus bendiciones.
Pero la respuesta a la invitacin paternal es categrica: DFo
la se'uiremosE (v.16c). Para dirigirlos por la senda buena,
Yahv haba puesto atalayadores (v.17) que dieran el toque
de alerta con la vo1 de la trompeta. Son los profetas llamados
frecuentemente centinelas en la literatura proftica. Su oficio
era advertir al pueblo los peligros que se cernan sobre sus
intereses espirituales. Pero la respuesta del pueblo israelita
fue negativa: No :ueremos orla (v.17b). Ante esta obstinada
y reiterada negativa, Dios anuncia solemnemente ante los
pueblos y la tierra el castigo que va a enviar. La palabra
con're'acin parece referirse a la reunin de esos pueblos
paganos a los que idealmente se dirige Yahv. Dios quiere
que quede claro que esa desventura que va a enviar es !ruto
de sus malos desi'nios (v.16b). La conducta de srael ha sido
contraria a la &ey de Yahv, pues no ha tenido otros
designios que apartarse de su Dios. Ante esta actitud
espiritual de rebelda, de nada sirven los ritos externos en el
templo: el incienso de Sab. (v.20). La regin de Sab, al
sudoeste de la pennsula arbiga, era famosa por el incienso
y dems especias aromticas que se utilizaban en el culto
20
.
El profeta no condena aqu las manifestaciones de culto
externo como tales, sino en la medida en que no van
acompaadas de la entrega del corazn
21
. Esta conducta
hipcrita de los judos no har sino acelerar la venida del
castigo de Yahv (v.21). La apostasa ha sido general, y por
ello la desventura alcanzar a todos.

9errorfica inasin militar +,,-,4/.
,, As dice Yah) 0ira, iene de la tierra del septentrin un pue!lo, una "ran
nacin sur"e de los confines de la tierra. ,3 (mpuBa el arco # el ena!lo, es
cruel # despiadado> su estrpito es como el del mar enfurecido, # ca!al"a so!re
ca!allos> est* apare=ado como hom!re de "uerra contra ti, hi=a de ;in. ,2 Ya
omos su noticia> desfallecieron nuestros !ra$os, nos oprime la an"ustia,
dolores como mu=er de parto. ,3 Fo sal"*is al campo, no andis por los
caminos, porque la espada del enemi"o, el terror, nos rodea. ,4 Vstete de saco,
hi=a de mi pue!lo> reulcate en la ceni$a. &lora como se llora por el
primo"nito, llora amar"amente, porque de repente endr* so!re nosotros el
inasor.

Con lirismo dramtico describe el profeta la llegada del
invasor, que viene del septentrin (v.22). El profeta alude a la
llegada del ejrcito de Nabucodonosor, que cae sobre
Palestina despus de haber ocupado Siria y Fenicia
22
.
Avanza armado de arcos y es cruel y despiadado. En efecto,
la crueldad es la caracterstica de los ejrcitos de Asira y de
Babilonia. En los textos cuneiformes vemos que los
conquistadores se complacen en detallar cmo empalaban a
los vencidos a las puertas de las ciudades. Los caballos
montados por guerreros eran el terror y la admiracin de los
pueblos pequeos
23
. El profeta nombra aqu la caballera del
ejrcito invasor para aterrar ms a sus oyentes. Los
invasores caern con el aparato de guerra ms moderno
sobre la desfallecida hi.a de Sin (v.23), expresin de ternura
y compasin para indicar la capital de Jud, Jerusaln.
A continuacin, el profeta, con nerviosismo, anuncia las
primeras noticias de la invasin, que sobrecogen a los
habitantes de la Ciudad Santa: Ya omos su noticia (v.24); a
la vista de aquel ejrcito, cuyo estr#pito es como el mar
en!urecido, a los judos les faltan las fuerzas (v.24a)
24
. El
profeta les invita, pues, a mantenerse encerrados en la
ciudad: no sal'is al campo (v.25) para no caer bajo la
espada del enemi'o, que siembra el terror por doquier.
Ante esta perspectiva de angustia y de tragedia general
surge de nuevo la voz misericordiosa de Yahv llamando al
arrepentimiento) %stete de saco, hi.a de mi pueblo (v.26a).
Es preciso que Sin, la hi.a del pueblo de Yahv, reconozca
sus pecados y d muestras de penitencia. La descripcin es
conforme a las costumbres de la poca; el vestirse de saco y
echar ceni1a sobre la cabeza eran ritos de penitencia y de
duelo corrientes en la antigedad
25
. El smil del llanto por el
primo'#nito, como mxima expresin de duelo, es corriente
en la literatura proftica
26
.

Jeremas, e:aminador de su pue!lo +,E-31/.
,E 9e he puesto por e:plorador de mi pue!lo, cual fortale$a ,E, para conocer #
e:aminar su conducta. ,G 9odos son sumamente re!eldes, andan sem!rando
calumnias, son !ronce # hierro ,G, todos ellos son corrompidos. ,. ;e infla el
fuelle, por el fue"o es consumido el plomo ,.. (n ano fundi el orfice, pues
las escorias no se desprendieron. 31 ;er*n llamados plata de desecho, porque
Yah los ha desechado.

La misin de Jeremas en los planes de Dios es
precisamente la de e0aminar la conducta de Jud (v.27),
aquilatar su sinceridad. El resultado de su labor ha sido
negativo, pues todos son rebeldes (v.28). El profeta ha hecho
las veces del or!ice (v.29), el cual por el fuego contrasta y
aquilata el valor de los metales. En efecto, los habitantes de
Jud han resultado ser viles metales: bronce y hierro (v.28),
por estar corrompidos. Por eso, a pesar de que el !uelle ha
encendido el fuego para consumir el plomo (v.29), &as
escorias no se desprendieron (v.26b). El profeta no ha
logrado separar la plata de los metales inferiores
30
. En
consecuencia, sern rechazados como plata de desecho
(v.30) o inservible.

1 Los traductores no concuerdan al reflejar
el sentido del versculo. As la Bib. de "#r.:
"Sera comparable a un tierno lugar de
pastos la hija de Sin?" 2 Lit. el TM dice:
"apacienta su mano." 3 Cf. Jos 15:8;
18:16; i Par 9:2. 4 As Abel, <#o'. t.2
p.295. 5 Cf. s 10,28-32. 6 Cf. s
37:22; 52:2; Jer 49:4; Lam 2:13; 4:22; Zac
2:10; 9:9; Jn 12:15. 7 Cf. 2 Sam 13:9; 1
Sam 7:9; s 13:3; Jl 3:9; Sof 1:7; Ez
21:2.26; Jer 22:7. 8 Los LXX traducen:
"Oh ciudad de la mentira!"; Vg.: "sta es la
ciudad visitada"; ;ib. de "er.: "Esta es la
ciudad de la mentira." 9 LXX y Vg.:
"Como una cisterna conserva fresca su
agua, as ella (la ciudad) conserva fresca
su malicia." 10 Lit. el TM: "el viejo con el
colmado de das." 11 Lit. el TM: "al
tiempo de la visita." 12 Cf. Jer 2:21;
5:10; s N.*. 13 Cf. la conversacin de
Dios con Abraharn sobre los justos de
Sodoma (Gen 18:235). 14 Para esta
expresin de "incircuncisos de odos"
vase Lev 26:4; Ez 44:7; 6.12. 15 Cf. s
28,7-13. 16 Cf. Jer 15:17; s 22:2; 24:8.
17 Los LXX: "Escuchad, pueblos, y
vosotros, pastores de la grey." 18 Los
LXX: "fruto de la rebelin." 19 Cf. Jer
2:12; s 1:2. 20 Cf. Lev 1:1; 6:15; 24:7;
Ex 30,75; 1 Re 10,2s; s 60,6; Ez 27:2;
Plinto, Ht's. Nat. 6:32; Virgil. -neida 1:417;
vase la nota de Van Hoonacker sobre el
uso antiqusimo de estas especias (RB
1914 161-187). 21 Cf. 1 Sam 15:22; Miq
6:6-8; Jer 7:21. 22 Cf. Jer 1:15; 4:6.16;
5:15; s 6:26. 23 Cf. Jer 4:13; Abd 1:8.
24 Los v.22-24 aparecen repetidos en
50:41-43. 25 Cf. Jer 4:8; 1 Sam 13:19;
Ez 27:30; Miq 1:10. 26 Cf. Am 8:10; Zac
12:10. 27 9ual !ortale1a falta en los LXX,
y parece glosa que oscurece el sentido.
28 As segn el TM; algunos autores, sin
motivo, quieren eliminar estas palabras
como glosa. En el texto griego se lee
rebeldes en ve1 de sembradores de
calumnias. 29 As segn la lectura del
Her#, los LXX y Vg. El TM parece
ininteligible. 30 Se funde el plomo en el
crisol, y, cuando est derretido, se echa la
plata. Bajo la influencia del calor, al
contacto con el aire, el plomo se transforma
en litargirio, y la plata se separa de las
otras sustancias y se deposita en el fondo
del crisol" (Lestre, en DBV vol.5 col.469).


E. &a simple presencia del templo no es "aranta de
;e"uridad.
6on este captulo se abre una nueva seccin en el libro, que
comprende los c.7-10. Las alusiones a cultos astrales
parecen suponer que esta seccin sera compuesta en
tiempos del rey Joaquim (609-598), el cual, bajo influencia
babilnica, permita las nuevas tendencias religiosas de
importacin mesopotmica. Con todo, aqu encontramos
diversos fragmentos de distintos discursos reunidos
artificialmente ms tarde, sin unidad lgica ni cronolgica
estricta.

&a ana confian$a en el templo +5-E/.
5 Pala!ra de Yah que lle" a Jeremas, dicindole) , Ponte a la puerta del
templo # pronuncia estas pala!ras # di) 8d la pala!ra de Yah todos los de
Jud* que entr*is por estas puertas para adorar a Yah. 3 As dice Yah de los
e=rcitos, 'ios de Israel) 0e=orad uestros caminos # uestras o!ras, # #o
morar con osotros en este lu"ar. 2 Fo pon"*is uestra confian$a en pala!ras
en"aBosas, diciendo) C8h el templo de Yah, el templo de YahD CTste es el
templo de YahD 3 Pues si me=or*is uestros caminos # acciones, si hacis
=usticia entre unos # otros, 4 si no oprims al pere"rino, al hurfano # a la iuda>
si no ertis en este lu"ar san"re inocente, si no os ais tras de dioses e:traBos
para uestro mal, E entonces #o permanecer con osotros en este lu"ar, en la
tierra que di a uestros padres por los si"los de los si"los.

Yahv ordena a Jeremas ponerse a la puerta del templo
(v.1), seguramente la del atrio exterior, que daba acceso al
atrio interior, probablemente la "oriental," en la que se
congregaba ms gente para asistir a los sacrificios. Esta
puerta se hallaba sobre las gradas que daban acceso al atrio
interior; as se concibe que Jeremas, en lo alto junto a la
puerta, dominara a las gentes que se aproximaban por la
explanada circunstante: 5d la palabra de Yahv# todos los de
"ud :ue entris por estas puertas para adorar a Yahv# (v.2).
El profeta exige atencin en nombre del mismo Dios al que
van a adorar. Yahv consiente morar con su pueblo en el
supuesto de que se cumplan sus preceptos. Los
contemporneos de Jeremas se crean al abrigo de todo
peligro por el hecho de la presencia sensible del templo en
Jerusaln, morada de Yahv. En consecuencia, su Dios no
poda permitir que la Ciudad Santa cayese en manos de sus
enemigos, porque guardaba el santuario de Yahv. De ah la
jactanciosa exclamacin: D5h templo de Yahv#E (v.4), que
pareca resumir la confianza fetichista en el santuario
material. Pero stas eran palabras en'a?osas, que daban pie
para una falsa seguridad. En realidad, para que Dios more
con ellos en Jerusaln de!en practicar las e:i"encias de la
=usticia social +.4/. 'ios ela por los derechos de los
d!iles # desheredados. Entre stos estaba el pere'rino o
forastero, el hu#r!ano y la viuda
l
. Sobre todo deban
abstenerse de violencias sangrientas: si no vert#is san're
inocente. Posible alusin a los sacrificios cruentos de nios a
Moloc o simplemente a los atropellos violentos que se
cometan contra los que predicaban el cumplimiento de los
deberes. El profeta, pues, exige un mnimum de un cdigo
moral para que Yahv permanezca en la tierra que haba
dado a sus padres.

6ontra la insinceridad reli"iosa +G-55/.
G @e aqu que confia!ais en pala!ras en"aBosas, que de nada siren. . Pues
HquJ C?o!ar, matar, adulterar, per=urar, quemar incienso a Aaal e irse tras
dioses a=enos que no conocais, 51 # enir lue"o a mi presencia en esta casa,
en que se inoca mi nom!re, diciendo) Ya estamos salos, 55 para lue"o hacer
todas estas a!ominacionesD H(s acaso a uestros o=os esta casa, donde se
inoca mi nom!re, una cuea de !andidosJ 0irad, tam!in #o lo eo, or*culo
de Yah.

De nuevo el profeta insiste en que es muy peligroso confiar
en palabras en'a?osas (v.8). En realidad no puede
compaginarse ese culto meramente externo en la casa de
Yahv y entregarse a todas las abominaciones (v.11), como
son robar, matar. (v.8). Por tanto, es presuntuosa esa
supuesta seguridad, ya estamos salvos, (v.10), basada en un
mero ritualismo externo. Esta actitud es semejante a la de los
salteadores, que se esconden en una gruta para ocultar el
fruto de su rapia: Es acaso a vuestros [Link] esta casa,
donde se invoca mi nombre, una cueva de bandidos/ (v.11).
Del mismo modo, los israelitas contemporneos del profeta
crean encubrir sus atropellos refugindose en el templo,
dando de lado a sus deberes tico-religiosos y cubrindose
externamente con prcticas de mero ritualismo cultualista
2
.
Esto es un insulto a la justicia divina, ya que se busca la
inmunidad de sus crmenes con pretextos religiosos
3
. Por eso
Yahv, en ese caso, considera a su templo como profanado
y, en consecuencia, desvinculado de El, de forma que ya no
se ve obligado a protegerlo. Se han empeado en convertirlo
en cueva de bandidos, y as aparece a los ojos divinos:
=ambi#n yo lo veoB y obrar en consecuencia.

(l templo de ;ilo # el de Jerusaln +5,-53/.
5, Id, pues, a mi lu"ar de ;ilo, donde al
principio esta!lec mi nom!re, # ed lo que
hice con l por las impiedades de mi pue!lo
Israel.
53
Pues ahora, por ha!er hecho estas
cosas P or*culo de Yah P # porque os
amonest a tiempo repetidas eces # no me
escuchasteis, os llam # no respondisteis,
52

har de esta casa en que se inoca mi
nom!re, en que confi*is osotros, # de este
lu"ar que di a osotros # a uestros padres, lo
que hice de ;ilo>
53
# os arro=ar de mi
presencia, como arro= a uestros hermanos,
a toda la pro"enie de Tfram.

Dios quiere probarles por la historia que la confianza ciega en
la presencia material del templo es vana como defensa
contra la invasin extranjera. El recuerdo de la liberacin
milagrosa de Jerusaln de las tropas de Senaquerib un siglo
antes (701)
4
haba creado una falsa confianza, como si
Yahv, el Dios nacional, se viera obligado a salvar la ciudad
por estar necesitado de los sacrificios y actos de culto del
templo de Jerusaln. Esta concepcin es totalmente gratuita
y no est en consonancia con los hechos de la historia. Por
eso Yahv, para traerlos a razn, les invita en este orculo a
visitar las ruinas de Silo (v.12), centro en otro tiempo del culto
a Yahv, en la poca de los jueces y de Samuel
5
. Silo es una
localidad que est a unos 30 kilmetros al norte de Jerusaln,
la actual Seilun, y fue la capital religiosa de srael, en sentido
amplio en tiempo del rgimen federal de las tribus ,
despus de la conquista de Canan por Josu; all se instal
durante mucho tiempo el tabernculo con el arca de la
alian1a, smbolo de la presencia de Yahv en su pueblo. Con
la victoria de los filisteos, el arca fue capturada, y la ciudad de
Silo destruida, siendo llevado el tabernculo a Nobe, junto a
Jerusaln
6
.
La historia, pues, demostraba que la simple presencia del
tabernculo smbolo de la presencia de Yahv en su
pueblo no bastaba para garantizar la permanencia de la
localidad en que estaba establecido. Dios amenaza ahora
hacer otro tanto con Jerusaln, y todo ello por las
transgresiones de sus habitantes a pesar de las
amonestaciones divinas transmitidas por los profetas (v.13-
14). Jud, pues, sufrir la suerte de la pro'enie de O!ram
(v.16), ya que han incurrido en los mismos pecados que las
tribus del Norte, entre las que destacaba O!ram, el smbolo
del reino de srael. En efecto, Samara, capital del reino del
Norte, fue tomada en 721, y sus habitantes fueron llevados
en cautividad; sta ser tambin la suerte de los habitantes
de Jerusaln: os [Link]# de mi presencia, como arro.# a
vuestros hermanos (v.15).

A!erraciones idol*tricas de los israelitas +54-,1/.
54 Y t< no me rue"ues por este pue!lo ni
elees por ellos clamor # s<plica, no me
porfes, porque no te oir.
5E
Porque Hno es
lo que ellos hacen en las ciudades de Jud* #
en las pla$as de JerusalnJ
5G
&os hi=os
reco"en la leBa, los padres prenden el fue"o,
# las mu=eres amasan la harina para hacer
tortas a la reina del cielo # li!ar a los dioses
e:traBos para ofenderme.
5.
Pero Hme
ofenden a m, or*culo de YahJ HFo es m*s
!ien a ellos, para su er"Ren$aJ
,1
Por tanto,
as dice el ;eBor Yah) @e aqu que mi ira #
furor se derramar*n so!re este lu"ar, so!re
hom!res # animales, so!re ar!oledas #
campos # so!re los frutos de la tierra, #
arder*n # no se e:tin"uir*n.

Una de las misiones principales de los profetas era
interceder por su pue!lo
7
. Pero ahora Yahv quiere que
Jeremas cese en sus splicas: no nie'ues, (v.16), porque la
obstinacin de Jud ha llegado a su colmo, y la justicia divina
no puede tolerar ms lo que hacen en las ciudades y pla1as
(v.17). En Ex 32:10 se dice a Moisis: "Deja que castigue a
este pueblo." El espectculo de la idolatra reinante es un
desafo a la majestad divina, y, por tanto, merece su castigo.
Ahora en todas las pla1as y ciudades se alzan altares a
dioses e0tra?os. Todos son cmplices en esta apostasa
general: los [Link] reco'en la le?a. y las [Link] amasan la
harina para hacer tortas a la reina del cielo (v.18). Parece que
el profeta alude aqu a cultos astrales, sobre todo al culto de
Astart, la diosa de la fecundidad y reina del cielo, ttulo que
en efecto se aplica en la literatura cuneiforme a star,
identificada con el planeta %enus
8
. Ya en tiempos de
Manases este culto de tipo asirio haba entrado en Jerusaln
9
. Con estas aberraciones o!enden a Yahv, pero sobre todo
se llenan ellos mismos de ver'Men1a y confusin (v.19), pues
la ira de Dios se derramara sobre hombres y animales (v.20).
Como toda la naturaleza fue asociada al culto idoltrico, ser
tambin castigada en su totalidad
10
.

8!ediencia, no sacrificios +,5-,G/.
,5 As dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) ABadid uestros holocaustos
a los sacrificios # comed la carne. ,, 6uando #o saqu de ("ipto a uestros
padres, no fue de holocaustos # sacrificios de lo que les ha!l # orden, ,3 sino
que les di este mandato) 8d mi o$ # ser uestro 'ios # osotros seris mi
pue!lo, # se"uid los caminos que #o os mando, # os ir* !ien. ,2 Pero ellos no
+me/ escucharon, no +me/ dieron odos, # si"uieron sus conse=os en la dure$a
de su mal cora$n, # se pusieron detr*s, no delante de m. ,3 'esde el da que
uestros padres salieron de ("ipto hasta ho#, os he eniado a mis sieros, los
profetas, da tras da sin cesar, ,4 pero no me escucharon, no me prestaron
odo, # endurecieron su ceri$ # o!raron peor que sus padres. ,E 'ir*s todo
esto, # no escuchar*n> los llamar*s, # no te reprender*n. ,G 'iles, pues) (s una
nacin que no o#e la o$ de Yah, su 'ios> que no acepta correccin> ha
perecido la fidelidad # ha desaparecido de su !oca.

El profeta vuelve de nuevo a condenar el culto puramente
formulista. Yahv habla irnicamente: A?adid vuestros
holocaustos a los sacri!icios y comed la carne (v.21), e.d.,
podis comer todo lo que sacrificis, pues a m no me
interesa; esas ofrendas no son consideradas como sagradas
por Dios, si por ello le son indiferentes. En los holocaustos, la
vctima se quemaba totalmente a Yahv, mientras que en los
sacri!icios pacficos slo se quemaban las partes grasas y
entraas de la vctima a Yahv
n
. Yahv aqu renuncia a todo
lo que le pueda pertenecer de ellas, porque esos sacrificios
no van acompaados de las debidas disposiciones de
entrega del corazn, que es lo que le interesa en los
miembros del pueblo elegido. Porque, en realidad, la
legislacin relativa a los holocaustos y sacri!icios era muy
secundaria en comparacin con la obediencia a los mandatos
de Yahv: Se'uid los caminos :ue yo os mando (v.23). Esa
doctrina est expresada de modo antittico absoluto, en
expresiones radicales que no han de tomarse al pie de la
letra
12
. Ya Oseas, un siglo antes, haba dicho: "piedad y no
sacrificios, conocimiento de Yahv ms que holocaustos"
13
.
En este segundo hemistiquio se concreta y puntualiza el
sentido radical contrapuesto del primero: "piedad quiero y no
sacrificios." As, la primera negacin tiene un valor relativo,
en cuanto que lo que se quiere urgir es el "conocimiento de
Yahv" frente a lo ms secundario, que son los sacrificios.
Del texto, pues, de Jeremas no puede deducirse que la
legislacin del Levtico fuera posterior a Moiss y aun al
profeta. Sabemos que en la predicacin de Amos, Oseas e
saas profetas anteriores en un siglo a Jeremas
aparecen mencionados estos sacrificios del Levtico
14
.
Jeremas, pues, habla en sentido enftico e hiperblico para
hacer resaltar ms su idea sobre la inutilidad de los
sacri!icios como tales, si se prescinde de las disposiciones
internas del corazn a Yahv. San Pablo emplea el mismo
radicalismo de expresin en una cuestin paralela: "Cristo no
me mand a bautizar, sino a predicar"
15
; sin embargo,
sabemos que bautiz a varios. &o que quiere destacar es
que su misin de apstol es ante todo la predicacin. Del
mismo modo podemos decir respecto de la frase de Jeremas
(". no !ue de holocaustos y de sacri!icios de lo :ue os
habl#."), que lo que quiere afirmar es que Yahv, al hacer la
alianza del Sina, no insisti tanto en los ritos de sacrificios
cuanto en la necesidad de que cumplieran los israelitas su
voluntad
16
.

'uelo # desolacin de Jud* +,.-32/.
,. 6rtate tu lar"a ca!ellera # trala, # entona
por las desoladas alturas una lamentacin,
pues ha echado Yah de s # repudiado a la
"eneracin que prooc su ira.
31
Pues
hicieron los hi=os de Jud* la maldad ante mis
o=os, or*culo de Yah. @an instalado sus
a!ominaciones en la casa en que se inoca mi
nom!re, profan*ndola.
35
Y edificaron los altos
de 9ofet, que est* en el alle de Aen-@inom
para quemar all sus hi=os # sus hi=as, cosa
que ni #o les mand ni pas siquiera por mi
pensamiento.
3,
Por eso he aqu que ienen
das P or*culo de Yah P en que no se le
llamar* m*s 9ofet # alle de Aen-@inom, sino
alle de la mortandad, # se enterrar* en 9ofet
por falta de lu"ar,
33
# los cad*eres de este
pue!lo ser*n pasto de las aes del cielo # de
las !estias de la tierra, sin que ha#a quien las
espante.
32
Y har que de=e de orse en las
ciudades de Jud* # en las pla$as de Jerusaln
el son de los cantos de ale"ra # de re"oci=o,
los cantos del esposo # de la esposa, porque
no ha!r* m*s que desolacin en esta tierra.

El profeta invita a Jerusaln personificada en una doncella
Lla hi.a de mi pueblo) a hacer seales de luto, a cortarse la
cabellera
17
. Sin debe andar en duelo como una virgen, con
los cabellos rasurados, por las desnudas alturas (v.29) sobre
las que se ha dado culto a los dolos
18
. Quiz haya una
alusin al rito de duelo que practic la hija de Jeft antes de
ser inmolada por su padre
19
. La razn del duelo o
lamentacin es porque Yahv ha repudiado (v.29) a la
'eneracin :ue provoc su ira, a los contemporneos del
profeta, cuyas transgresiones de la Ley llegaron a su colmo; y
el pecado mximo es la idolatra, pues por doquier se han
instalado las abominaciones (v.30), o dolos astrales, desde
los tiempos del rey Manases
20
, que haba seguido el ejemplo
de su abuelo Acaz, importador de cultos asirios
21
. Su hijo
Ezequas haba purificado el templo de estas abominaciones
idoltricas
22
, pero su hijo Manases volvi a introducirlas. En
tiempo de Jeremas, el rey Josas haba purificado de nuevo
el templo
23
; pero bajo su hijo Joaquim se reanudaron las
infiltraciones idoltricas mesopotmicas. Estos ritos astrales
iban acompaados de ritos infamantes, lo que constitua
realmente una pro!anacin de la majestad de Yahv (v.30). El
profeta menciona especialmente los cultos idoldtricos en los
altos de =o!et (v.31), en la confluencia del Cedron y el valle
de ;en32inom, ms tarde llamado <ehenna
24
, al sur de
Jerusaln. Era el lugar donde se haban ofrecido sacrificios
humanos a Moloc; por ello era objeto de aversin para los
judos
25
. Moloc parece ser una divinidad infernal, causante
de las pestes y flagelos, a la que se procuraba aplacar con
vctimas inocentes. Es un dios de origen canaeo.
En la Biblia se cuenta con aversin cmo el rey Acaz quem
a su propio hijo, y despus Manases hizo lo mismo
26
. Por
eso las palabras de Jeremas aqu son muy realistas: para
:uemar all a sus [Link] (v.31), abominacion que jams Yahv
haba prescrito. Y, en consecuencia, Dios va a enviar un
castigo terrible, de forma que aquel lugar ser llamado valle
de la mortandad (v.32) o de la matanza que va a realizar. Ese
lugar se convertir en sitio de enterramiento general, porque
no habr suficiente espacio para los cadveres en los lugares
habituales de enterramiento: y se enterrar en =o!et por !alta
de lu'ar (v.33). Sabemos que el rey Sedecas huy en 586
a.C. por la puerta meridional de la ciudad que da a Tofet
al entrar las tropas de Nabucodonosor, y sin duda que en
aquella zona debi de haber gran carnicera entre el pueblo
que se agolpaba all al escaparse de los babilonios, que
atacaban por el norte de la ciudad. La carnicera ser tal que
los cadveres. sern pasto de las aves del cielo (v.33).
Quedar sin sepultura era el mayor baldn y castigo, pues se
crea que, mientras el cuerpo no fuera entregado a la tierra, el
espritu del difunto deba andar vagando como fantasma por
el mundo, sin hallar reposo
27
. El profeta anuncia ese
terrorfico castigo, que traer como consecuencia el duelo
general, pues no se oirn cantos de ale'ra (v.34) en Jud ni
en Jerusaln, ni siquiera los tradicionales de las nupcias del
esposo ;y de la esposa, porque todo ser desolacin en la
tierra.

1 Cf. Jer 5:28; Ex 22:21-24; Dt 10,8-18;
24:17; 27:19. 2 Cf. Ex 21:13. 3
Jesucristo parece aludir a este texto al
echar a los vendedores del templo; cf. Mt
21:13. Mc 11:17; Lc 19:46. 4 Cf. s
37:363. 5 Cf. Jos 22:12; Jue 16:31; 1
Sam 1:3.9.24; Sal 78,60. 6 1 Sam 5:1;
21:1. 7 Cf. Jer7:11-14; 14:11-19s; Ez
13:5; 22:30. 8 Cf. M. J. Lagrange, &es
reli'ions s#miti:ues p.120. En los textos
cuneiformes se llama a star sarrat same,
que significa exactamente "reina de los
cielos." La palabra hebrea que traducimos
por "tortas" L@aPenim) es una transcripcin
dialectal del asirio @amani o Ka-Pani, que
son precisamente los grandes "panes" que
se ofrecan a star. 9 Cf. 2 Re 21:35; 2
Par 32:23. 10 Cf. Jer 4:235; 5:25; Os
4:3; Miq 7:13. 11 Cf. Levc.1-3. 12 Cf.
Gen 29:30; Mal 1:2. 13 Os 6:6. 14 Cf.
Am 5:22; Os 6:6; s 1:11s. 15 i Cor 1:17.
16 Cf. Jer 11:4; 24:7; 30,22; 31:1s; Ez
11:20; 36:28; 37:23; Zac 2:11; 8:8. 17
Cf. Jer 16:6; 48:37; s 15:2; Miq 1:16. 18
Cf. Jer 2:20; 3:2. 19 Cf. Jue 11:37ss.
20 Cf. 2 Re 21:5-7. 21 Cf. 2 Re [Link].
22 Cf. 2 Re 18:4; 21:4. 23 Cf. 2 Re
23:43. 24 De <e32innom ("valle de
Hinnom"). 2innom debi de ser primero un
nombre propio de persona que dio nombre
a esa localidad, heredad suya o de sus
hijos L;en32innom). La expresin atos de
=o!et tiene aqu un sentido amplio, pues
originariamente esos lugares de culto
estaban en las "alturas" o colinas, pero
despus qued como sinnimo de
"altares," que podan estar en las
depresiones o valles, como en este caso.
Sobre la localizacin de Tofet vase H.
Vincent, "#rusalem t.1 (1912) p. 127. 25
Cf. 2 Re21:8s. 26 Cf, 2 Re 21:6. 27
Cf. 2 Re 21:8s.


G. &a suerte de los muertos.
6ontumacia # falsa confian$a en la le#.
Varios son los orculos que integran este captulo.
Primeramente el autor contina hablando de la suerte de las
vctimas de la gran matanza, pasando despus a destacar la
pertinacia de srael en su apostasa y rebelin, terminando
con una diatriba contra los que confan indebidamente en la
Ley.

(:humacin de los huesos de los =efes de Jud* +5.-3/
5 (n aquel tiempo P or*culo de Yah P sacar*n de sus sepulcros los huesos
de los re#es de Jud*, los de sus prncipes # sacerdotes, los de los profetas #
los de los ha!itantes de Jerusaln, , # los esparcir*n al sol, a la luna # a toda la
milicia celestial, que ellos amaron, # a la que sirieron, tras de la cual se fueron,
# que consultaron # adoraron> nadie los reco"er* ni sepultar*> ser*n como
estircol so!re la superficie de la tierra. 36uantos restos de esta mala
"eneracin so!reian preferir*n la muerte a la ida en todos los lu"ares a que
los arro=, or*culo de Yah de los e=rcitos.

La mortandad de que se habla en el captulo anterior
adquiere mayores caracteres de catstrofe ahora, pues ni
siquiera se pretende dejar tranquilos a los muertos, y por eso
se les priva de sepultura, de forma que no puedan llevar una
vida tranquila en la regin de los muertos o seol. Adems, en
este pasaje concreto de Jeremas,el exponer los restos
mortales de los reyes de "uda y sus prncipes., (v.1) tiene un
carcter irnico, ya que los huesos de stos se exhibirn
como o!rendas al aire libre al sol, a la luna y a toda la milicia
celeste (v.2), a los que en otro tiempo dieron culto. De nada
les servirn sus dioses astrales para librarlos de esta
situacin afrentosa de estar fuera de sus sepulcros.
Pero los malvados que sobrevivan a la catstrofe no estarn
en mejor condicin que los cados, pues se vern
condenados a una existencia miserable y desearn la muerte
(v.5), porque sern arrojados por Yahv fuera de su patria, en
situacin de esclavos de los invasores.

6ontuma$ re!elda de Israel +2-E/.
2 Y les dir*s) As dice Yah) HPor entura quien cae no hace por leantarseJ
HIuin se desa no ueleJ 3 HPor qu, pues, la re!elda de este pue!lo,
Jerusaln i, # su aersinJ ;e ha aferrado a la mentira # rehusa conertirse. 4
Yo esto# atento # escucho> no ha# quien ha!le rectamente, nadie que se
arrepienta de su maldad, diciendo) HIu es lo que he hechoJ 9odos corren
desenfrenadamente su carrera, como ca!allo lan$ado impetuosamente a la
!atalla, E &a ci"ReBa en el cielo conoce su estacin> la trtola, la "olondrina # la
"rulla "uardan los tiempos de sus mi"raciones, pero mi pue!lo no conoce el
derecho de YahD

La conducta de srael es necia y sin sentido, ms irracional
que la de los mismos animales, pues se obstina, contra todo
buen sentido de conservacin, en seguir los caminos que le
conducen a la perdicin. Todo el que cae procura levantarse,
y el que se desva intenta rectificar su camino volviendo
sobre sus pasos (v.4). Pero Jerusaln, en su estulticia, no
reconoce que est descarriada, y est aferrada a sus
desvaros, a la rebelda (v.5) y a la mentira. Por eso su
situacin es desesperada, ya que no reconoce su situacin:
rehusa convertirse (v.5b). La situacin de la sociedad israelita
es deprimente desde el punto de vista moral. El profeta,
como centinela de su pueblo, est atento a su conducta: yo
estoy atento y escucho, (v.6), y ha llegado a una triste
consecuencia: el mal est tan generalizado que no hay :uien
hable rectamente ni reconozca su mala conducta con un
sincero arrepentimiento de su maldad. Nadie hace un acto de
examen de conciencia, diciendo: GHu# he hecho/ (v.6b). La
falta de escrpulos en materia de moral social hace que
todos corran sin miramientos apresuradamente, como
caballo lan1ado a la batalla (v.6c), tras su carrera, negocios y
placeres.
Esta conducta inconsciente y ciega de srael, que no quiere
reconocer lo que le conviene, contrasta con los instintos de
las aves, como la ci'Me?a, la 'olondrina., que se atienen a lo
que les conviene y 'uardan los tiempos de sus mi'raciones
(v.7). srael deba tener un instinto religioso, formado por la
experiencia de su historia, para saber dnde est lo que le
conviene, que no es otra cosa que vivir en torno a Yahv, que
le protege y le ayuda cuando le es fiel. El smil es paralelo al
de s [Link] "conoce el buey a su dueo, y el asno el pesebre
de su amo; pero srael no tiene conocimiento." En realidad, la
obcecacin del pueblo elegido no le permite conocer el
derecho de Yahv#, es decir, sus preceptos y exigencias, que
deben regular la vida de srael para que ste sea feliz y
prospere en todos sus caminos.

Oalsa confian$a en la &e# +G-53/.
GH6mo os decs) ;omos sa!ios # la &e# de Yah est* con nosotrosJ 6iertamente la conirtieron
en mentira las mentirosas plumas de los escri!as. .@an sido confundidos los sa!ios,
aer"on$ados, co"idos. @e aqu que desecharon la pala!ra de Yah> Hqu sa!idura les quedaJ 51
Por eso dar sus mu=eres a e:traBos, sus campos a otros propietarios, porque, desde el pequeBo al
"rande, todos se llenaron de rapiBas> desde el profeta al sacerdote, todos se dieron al fraude, 55#
cura!an las lla"as de mi pue!lo a la li"era, diciendo) %Pa$, pa$,% cuando no ha!a pa$. 5, ;er*n
confundidos, porque hicieron a!ominaciones # no se aer"on$aron, ro conocen siquiera la
er"Ren$a> por eso caer*n con los cados, al tiempo de la cuenta trope$ar*n, dice Yah. 53&os
aniquilar P or*culo de Yah P > no quedar* racimo en la iBa ni hi"o en la hi"uera, # se
marchitar*n las ho=as, # les dar +"entes/ que los trasladen ,.

La presuncin hipcrita de los israelitas, que blasonan de la
Ley de Yahv, es un ttulo ms que los hace dignos del
castigo. Se crean que, cumpliendo la materialidad de la Ley
en lo referente al culto, se hallaban a salvo del castigo divino
3
. La reforma de Josas haba contribuido a que el culto
volviera a ser esplendoroso, y esto haba creado un clima de
falsa confianza. Los escribas, o peritos de la Ley, haban
contribuido a ello, dando slo importancia a lo puramente
externo y cultual de la Ley: la convirtieron en mentira las
plumas de los escribas (v.8b). Los escribas, en la poca
anterior al exilio, eran los funcionarios de la corte y
secretarios de los tribunales. Aqu en Jeremas es sinnimo
de dirigente del pueblo, responsable de la desorientacin
general, y, sobre todo, de esa falsa confianza en el
cumplimiento superficial de la Ley de Yahv. La enseanza
de la Ley perteneca sobre todo a los sacerdotes y levitas
4
;
pero tambin los copistas de la Ley fueron tomando parte en
el adoctrinamiento del pueblo, terminando por ser los
especialistas de la Ley en la poca rabnica inmediatamente
anterior a Cristo. Algunos comentaristas quieren ver en la
frase la convirtieron Lla &ey) en mentira las plumas de los
escribas (v.8b) una alusin a su posicin frente a la reforma
de Josas, basada en el "libro de la Ley" hallado por los
sacerdotes en el templo. Aqu, segn stos, les echara en
cara a los escribas que ellos ha!an falseado la &e#
erdadera de 'ios, presentando una nuea como si fuera
mosaica. Pero no hay ninguna insinuacin de que Jeremas
se opusiera a dicha reforma de Josas. Lo que aqu dice es
que falsean el contenido de la Ley divina al exigir slo lo
accidental, haciendo creer al pueblo que con ello poda estar
tranquilo. La Ley no poda ser como un talismn mgico para
evitar la ira divina, sin o!rar conforme a su espritu, como
tampoco la presencia del templo en la Ciudad Santa era una
garanta absoluta contra la destruccin de la misma
5
.
Los hechos mostrarn que estas enseanzas de los sabios o
escribas no son verdaderas y quedarn con!undidos,
aver'on1ados y tomados (v.8a). La palabra sabios aqu es
irnica. Los escribas, que se crean sabios, se convencern
que son ignorantes al desechar la palabra de Yahv#, es decir,
los orculos de Jeremas, denunciando la falsa situacin de
confianza predicada por ellos, y la verdadera &ey de Dios que
es la sabidura verdadera de srael
6
. Al falsear la Ley han
perdido dicha sabidura Lv.Q). Han preferido sus puntos de
vista humanos a las exigencias estrictas y claras de la Ley,
que eran la gua de su pueblo, y por eso han sido
con!undidos, al ver que a la hora de la prueba nada ha
resultado conforme a sus enseanzas presuntuosas de
sabios.
Esto est clamando por la intervencin de la justicia divina,
que no puede tolerar ms una situacin tan falsa: por eso
dar# sus [Link] a e0tra?os. (v.10). Es la prediccin de la
invasin enemiga y la derrota de los confiados israelitas. Y
todo como consecuencia de la inmoralidad general reinante:
desde el pe:ue?o al 'rande., etc. (v.10b). La frase es casi
idntica a 6:13-15, donde parece tener su lugar propio. La
clase dirigente (profetas falsos y sacerdotes) son los
responsables de este falso clima de seguridad: curaban las
lla'as de mi pueblo diciendo: C(a1, pa1C (v.11). En sus
conveniencias de halagar al pueblo en sus caminos fciles,
les decan que no haba peligro de guerra, confiando en sus
alianzas diplomticas; pero la realidad es muy otra, y el
castigo llegar. Cuando llegue la hora del castigo divino,
caern con los cados en la mortandad general del valle de
Ben-Hinnom, de que se hablaba en el captulo anterior.
La ira divina desatada amenaza aniquilar al pueblo israelita,
porque no encuentra nada de bueno en l.
7
. srael es
presentado en la literatura proftica como una via que no da
fruto, en contra de las esperanzas de Yahv
8
. Es el caso de
ahora: no :ueda racimo en la vi?a ni hi'o en la hi'uera, y se
marchitan las [Link] (v.13a); por eso Yahv los entregar a
los enemigos: y los dar# a ('entes) :ue los trasladen en
cautividad. Otros interpretan el versculo en el sentido de que
Yahv anuncia una destruccin completa de srael: no
:uedar racimo en la vi?a. Pero esto parece en contradiccin
con la doctrina del "resto" salvado, que es comn a Jeremas
y a otros profetas. Por otra parte, la alusin en la ltima frase
a la deportacin indica que no todos perecern.

&a inasin deastadora +52-5E/.
52 HPor qu nos estamos sentadosJ ?eunios, a#amos a las ciudades
amuralladas # pere$camos all, pues Yah, nuestro 'ios, nos a a aniquilar,
nos ha dado a !e!er a"ua de adormideras por ha!er pecado contra (& 53
C(sper*!amos la pa$, # no ha ha!ido !ien al"uno> el tiempo de curacin, # he
aqu el paorD 54 Ya se o#e desde 'an el relinchar de los ca!allos, Al estruendo
de los relinchos de sus corceles, tiem!la la tierra toda. Ya ienen a deorar la
tierra # cuanto ha# en ella, la ciudad # cuantos la ha!itan. 5EPues he aqu que
o# a eniar contra osotros serpientes, !oras, contra las que no ha# con=uro
posi!le, # os morder*n, or*culo de Yah.

Ahora el pueblo se percata de la inminencia de la invasin
devastadora y, por instinto de conservacin, quiere huir a las
ciudades amuralladas. Cree que estar en la campia resulta
suicida: Gpor :u# nos estamos sentados/ (v.14). Esa actitud
pasiva de expectacin, sin decidirse a la huida, es
comprometedora; por eso se animan mutuamente: reunios,
vayamos a las ciudades amuralladasB aunque tienen la
conviccin de que no hacen sino retardar la hora de la
muerte: pere1camos all. Estn convencidos de que aun las
ciudades amuralladas nada pueden hacer contra los
invasores, pues stos son instrumentos de la justicia divina:
pues Yahv# nos va a ani:uilar (v.14b). El ejrcito invasor es
tan mortal como el a'ua de adormilares que ahora, por
decisin divina, se ven obligados a beber. Todas las falsas
esperanzas anunciadas por los falsos profetas relativas a la
"paz" han resultado fallidas: D-sperbamos la pa1, y no ha
habido bien al'unoE (v.16). Crean que todo se iba a arreglar
bien (el tiempo de la curacin, v.15), conforme a los arreglos
polticos que predicaban, y el resultado ha sido la catstrofe y
el pavor, como consecuencia de la invasin
9
. Llegan los ecos
de la incursin del ejrcito enemigo por el norte: ya se oye
desde $an el relinchar de los caballos (v.16a). Como
consecuencia, tiembla la tierra toda, es decir, la Palestina
invadida.
Los invasores son tan perniciosos como serpientes
venenosas (v.17a), contra las que no hay remedio. A las
serpientes se las puede hacer frente con conjuros mdgicos
(probable alusin a Nm 2:6), pero al ejrcito babilonio no
hay medio de salirle al paso en su avance arrollador: contra
los :ue no hay [Link] posible (v.17b); por eso
irremisiblemente sufrirdn sus exacciones: os mordern.

Profundo pesar del profeta por la suerte de su pue!lo
+5G-,3/.
5G 0i mal es sin remedio 51, mi cora$n desfallece. 5.@e aqu el "rito de
an"ustia de la hi=a de mi pue!lo desde le=ana tierra. HFo esta!a por entura en
;in YahJ HFo esta!a en ella su re#J HPor qu, pues, proocaron mi ira con
sus dolos, con dioses e:traBosJ ,1 Pas la sie"a, se conclu# el otoBo, # no
hemos sido salados. ,5 (sto# que!rantado por el que!ranto de la hi=a de mi
pue!lo, esto# cu!ierto de luto, se ha apoderado de m el espanto. ,,HPor
entura no ha!a !*lsamo en 7alaad ni ha!a mdicos allJ H6mo, pues, no
sur"i la curacin de la hi=a de mi pue!loJ ,3 CIuin me diera que mi cabeza se
hiciera a"ua, # mis o=os fuentes de l*"rimas, para llorar da # noche las lla"as
de la hi=a de mi pue!loD

En este fragmento se cambian constantemente los
interlocutores. No est claro si las frases han de atribuirse
directamente a Dios, al profeta y aun al pueblo. La frase del
v.18 puede muy bien ser una continuacin de la confesin
hecha por el pueblo anteriormente y continuada aqu. La
situacin es desesperada: Mi mal es sin remedio (v.18). Pero
puede tambin entenderse como introduccin a la frase
siguiente, proferida por Jeremas en nombre de Yahv: mi
cora1n des!allece. el 'rito de la hi.a de mi pueblo (v. 19). El
profeta asiste en espritu a la tragedia de su pueblo,
errabundo en el exilio despus de la cada de Jerusaln,
dando gritos de an'ustia desde [Link] tierra (v.19a). La
expresin hi.a de mi pueblo, aplicada a Jerusaln y Jud,
tiene un tono afectivo de ternura. El profeta o el pueblo no
pueden hacerse a la idea de esta tragedia, pues todava est
en Jerusaln su rey Yahv#: GFo estaba por ventura en Sin
Yahv#., su rey/ (v.16b). &a presencia de Yah en su
templo de ;in era como una "aranta de la permanencia
de su pue!lo. Los deportados parecen estupefactos por lo
que les ha pasado: No estaba por ventura en Sin Yahv#/
La respuesta de Yahv da la explicacin de lo sucedido:
G(or :u# provocaron mi ira con sus dolos/ (v.19c).
Sigue hablando el pueblo o el profeta en su nombre. El
tiempo va pasando, sin que llegue la hora de la salvacin:
pas la sie'a, se concluy el oto?o, y no hemos sido
salvados (v.20). La frase parece tener un aire de proverbio,
para indicar las distintas fases de una esperanza fallida. Los
agricultores, cuando la sie'a de los cereales ha sido
deficiente, esperan compensar el contratiempo con una
buena cosecha de frutos en otoo, y viven con esta
esperanza. As, los israelitas exilados han esperado en varias
ocasiones la intervencin salvadora de Dios, pero no ha
llegado: no hemos sido salvados. Por ello, la decepcin ha
sido total.
El profeta siente ms que nadie esta situacin de angustia de
su pueblo, y sabe el futuro que les espera en el destierro
babilnico: estoy :uebrantado por el :uebranto de la hi.a de
mi pueblo (v.21).
La herida que sufre Jud Lla hi.a de mi pueblo) es tan
profunda, que no bastan los remedios ordinarios para curarla:
No haba blsamo en <alaad ni m#dicos/ (v.22). Galaad
era famosa por sus blsamos, que se empleaban para todas
las epidemias
n
. La frase blsamos de <alaad tiene, pues,
aire de proverbio: las mejores medicinas, como las hechas
con blsamos de <alaad, eran insuficientes para curar a
Sin, porque el castigo viene de Yahv directamente. Por
tanto, no era posible la curacin de la hi.a de mi pueblo. La
frase del profeta tiene un sentido irnico: los remedios que
han querido poner a las desgracias de Jerusaln han sido
intiles. Todas las alianzas polticas con otras naciones no
han servido para salvarla de la catstrofe.
Despus de poner el dedo en la llaga fustigando la conducta
de srael, el profeta abre su corazn herido y muestra el
profundo pesar que le causa la tragedia que viene sobre su
pueblo. DHui#n me diera :ue mi cabe1a se hiciera a'ua, y
mis [Link] !uentes de la'rimasE (v.23). La vida de Jeremas ha
sido un continuo duelo por la suerte de su pueblo. Por eso,
muchos Padres han considerado al profeta de Anatot como el
tipo de Jess llorando por la Ciudad Santa
12
.


.. 'eslealtad # Apostasa "eneral.
'espus ce anunciar el castigo, el profeta vuelve de nuevo,
con su estilo incisivo, a fustigar los vicios y excesos reinantes
en la sociedad de su tiempo: fraude y deslealtad para con el
prjimo; apostasa idol*trica, con a!andono de Yah.

'enuncia de la corrupcin moral reinante en la sociedad
+5U,-GU./.
5U, C8=al* tuiera en el desierto un al!er"ue de
caminantesD Y de=ara a mi pue!lo # me ira
le=os de ellos, pues todos son ad<lteros,
"ailla de ladrones.
,
U
3
9ensan su len"ua
como un arco> la mentira # no la fidelidad
predominan en la tierra, Pues caminan de
iniquidad en iniquidad, # a m no me conocen
P or*culo de Yah P .
3
U
2
7u*rdese cada
uno de su pr=imo # nadie confe en su
hermano, pues todos los hermanos en"aBan
siempre, todos los ami"os calumnian.
2
U
3
6ada
uno se !urla de su pr=imo, no ha!la erdad.
;e han ae$ado sus len"uas a mentir, se han
cansado de o!rar mal.
3
U
4
Oraude so!re fraude,
en"aBo so!re en"aBo
53
, rehusan conocerme,
or*culo de Yah.
E
U
G
Por eso as dice Yah
de los e=rcitos) @e aqu que los fundir en el
crisol # los pro!ar, Hpues que otra cosa o#
hacer ante la hi=a de mi pue!lo J
G
U
.
;us
len"uas son saetas mortferas, las pala!ras
de su !oca son dolo. %Pa$,% dicen a su
pr=imo, # tienden la insidia en su cora$n.

A Jeremas la vida se le hace insoportable en medio de un
pueblo desleal y falaz. Todos son engaos y fraudes en sus
relaciones sociales. Quisiera poder aislarse de esta sociedad
corrompida y retirarse a la soledad del desierto: [Link] tuviera
en el desierto un alber'ue de caminantesE (v.1/2). Aunque los
alber'ues de caminantes en las rutas caravaneras del
desierto (los 4hans o caravanserrallos) no eran apetecibles
por su falta de comodidad, y por el barullo y confusin que en
ellos reinaba, sin embargo, Jeremas los considera
preferibles a vivir en un ambiente de deslealtad y mentira:
todos son adIlteros, 'avilla de ladrones (v.1/2c). Son
engaosos y fraudulentos, que tensan su len'ua como un
arco (v.2/3), lanzando calumnias como saetas envenenadas
14
. No hay confianza mutua, predominando la mentira. Todo
este estado de ini:uidad es consecuencia de la falta de
conocimiento de Yahv y de sus preceptos. No le reconocen
como Seor, y por eso cruje la sociedad en sus bases
morales: no me conocen (v.2/3). Es tal el estado de
desconfianza social, que el profeta invita a sus compatriotas
a no entregarse ingenuamente a los ms allegados:
'urdese cada uno de su [Link], y nadie con!e en su
hermano (v.3/4)
15
.
Yahv no puede soportar esta situacin y quiere hacer
intervenir su justicia, envindoles la tribulacin y la angustia
para probarlos: los !undir# en el crisol y los probar# (v.7/8)
16
.
No cabe otra solucin, en bien de Jerusaln, que castigarla
(v.7/8). De nuevo recalca el carcter doloso de sus
compatriotas: sus len'uas son saetas mort!eras. "Paz,"
dicen a su [Link], y tienden la insidia en su cora1n (v.8/9).
La palabra de saludo pa1, que decan al encontrarse (salom,
en hebreo, que se repite an hoy da en la conversacin), es
un engao, ya que los corazones estn distanciados y
tramando interiormente insidias para aprovecharse de su
prjimo.

&a en"an$a de Yah +GU.-51U55/.
GU. HFo ha!r de pediros cuentas de todo
estoJ or*culo de Yah. H'e un pue!lo como
ste no he de tomar #o en"an$aJ
.U51
&lorad #
"emid so!re los montes, lamentaos por los
pasti$ales del desierto, porque est*n
desolados, no ha# quien pase por ellos ni se
o#e el !alar de los re!aBos. 'esde las aes
del cielo hasta las !estias, todos hu#eron # se
fueron.
51U55
y de Jerusaln har un montn de
ruinas, cu!il de chacales> # de las ciudades
de Jud*, desolacin, donde no ha!itar* nadie.

La justicia divina tiene sus exigencias y no puede tolerar ms
este estado de cosas: Gno habr# de pediros cuenta de esto/
(v.8-9). El callar equivale a consentir, y es necesaria la
ven'an1a de Dios para escarmiento general, y Dios mismo
invita a un duelo general por la desolacin del pas como
consecuencia de su intervencin justiciera: llorad. sobre los
montes (v.9-10). Los montes, que antes estaban cubiertos de
arboleda, van a ser desolados. Probablemente se alude aqu
tambin a los montes como lugar de jolgorio con ocasin de
los ritos idoltricos all practicados
17
. La alegra se va a
convertir en luto. Tambin los pasti1ales del desierto,
altamente estimados como oasis raros, desaparecern, y se
invita a hacer duelo por ellos
18
, pues no se va a or ms el
alegre balar de los reba?os (v.9-10b). La desolacin es
completa, y todo signo de vida desaparecer: desde las aves
del cielo hasta las bestias huyeron (v.9-10c).
Esta suerte de la campia estar reservada tambin a la
capital, Jerusaln. En ella, los chacales harn su morada
19
.
Este smil es corriente en la literatura proftica
20
. Nada ms
triste, pues, que una ciudad arruinada, en la que slo se oyen
los aullidos de los chacales, nicos moradores entre los
escondrijos formados por las ruinas. As quedar Jerusaln
despus de su destruccin por los soldados de
Nabucodonosor
21
.

&a apostasa "eneral, causa de la ruina +55U5,-53U54/.
55U5, HIuin ser* el hom!re sa!io que entienda esto, al cual pueda diri"irse la
pala!ra de la !oca de Yah, i # ha"a sa!er la causa por que pereci la tierra,
que ha sido asolada como desierto, sin que nadie pase +por ella/J 5,U53 Y di=o
Yah) Porque han a!andonado la le# que les di # no han escuchado mi o$ ni
procedieron se"<n ella, 53U52 sino que, se"<n la pertinacia de su cora$n, se
fueron tras los !aales, como les enseBaron sus padres. 52U53 Por eso, as dice
Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) @e aqu que dar de comer a este pue!lo
a=en=o, # le dar a !e!er a"ua de adormilares, 53U54 # los dispersar por entre
las "entes que no conocieron ni ellos ni sus padres, # har que los persi"a la
espada hasta consumirlos.

El profeta quiere explicar a su pueblo la razn profunda de la
ruina, y busca personas inteligentes que comprendan la
leccin teolgica del castigo para que la transmitan al pueblo:
GHui#n ser el sabio :ue entienda esto. y ha'a saber la
causa por :ue pereci la tierra/ (v.10-11). En Dt 11:26-28;
28:1, se dice que, si el pueblo no era fiel a la promesa
cumpliendo su Ley, sufrira los castigos de Dios. Es
justamente lo que ha ocurrido, pues se !ueron tras los baales
(v.12-13) en una apostasa insultante. Consecuencia
inexorable ser el castigo y la amargura: $ar# de comer
[Link].o. El [Link].o, por su sabor amargo, es smbolo de la
amargura y la tribulacin
22
. El a'ua de adormilares era
considerada como fuertemente venenosa
23
. Aqu ambos
smiles se refieren a la tribulacin que espera a los habitantes
de Jud por su idolatra. La suerte de ellos ser la dispersin
y la muerte por la espada
24
. Los que no caigan muertos a
manos de los soldados babilnicos sern llevados en
cautividad entre 'ente :ue no conocieron ni sus padres (v.
15-16).

&a mortandad "eneral +54U5E-,5U,,/.
54U5E As dice Yah de los e=rcitos) Atended, llamad a las plaBideras, que
en"an> eniad por las h*!iles # en"an, 5EU5G que se apresuren # eleen so!re
nosotros lamentaciones,# descienda de nuestros o=os el llanto, # manen a"ua
nuestros p*rpados, 5GU5. porque de ;in se o#en oces # lamentos. 6mo
hemos sido destruidos # aer"on$ados so!remaneraD Porque nos echan de la
tierra, nos arro=an de nuestras moradas. 5.U,1 Porque od, mu=eres, la pala!ra
de Yah, # perci!an uestros odos la pala!ra de su !oca, para que enseBis a
uestras hi=as a lamentarse # enseBen unas a otras endechas, ,1U,5 Pues la
muerte ha su!ido por nuestras entanas # penetr en nuestras moradas, aca!
con los niBos en las calles, con los mance!os en las pla$as. ,5U,, @a!la as)
8r*culo de Yah) &os cad*eres de los hom!res #acen como estircol so!re el
campo, como queda tras el se"ador el mano=o, sin ha!er quien lo reco=a.

La catstrofe es tan inminente, que Yahv invita a que
vengan las pla?ideras de oficio a solemnizar el duelo (v. 16-
17). El profeta une su suerte a la del pueblo: :ue eleven
sobre nosotros lamentaciones (v.17-18). Sin ha sido
destruida, y sus habitantes tienen que abandonar su tierra y
sus moradas (v. 18-19) hacia regiones extraas. La
catstrofe debe quedar como proverbial, y su luto debe
repetirse de generacin en generacin: 5d, [Link]., para
:ue ense?#is a vuestras [Link] a lamentarse (v. 19-20). La
mortandad es general, y es intil querer recogerse en casa
para evitarla, porque la muerte ha subido por nuestras
ventanas (v.20-21). Ni los de corta edad estn libres de la
fatal suerte: acab con los ni?os en las calles (v.20-21b). El
espectculo es desolador, pues por doquier hay cadveres.,
:ue yacen como esti#rcol sobre el campo (v.21-22). No hay
quien se preocupe de darles sepultura piadosa; son como el
mano.o :ue :ueda tras el se'ador, sin haber :uien lo reco.a.
Ha pasado el ejrcito invasor, y no quedan sino ruinas
humeantes y vidas tronchadas en flor.

(l conocimiento de Yah, !ase de la sa!idura +,,U,3-
,3U,2/.
,,U,3 As dice Yah) Iue no se "lore el sa!io en su sa!idura, que no se "lore
el fuerte de su fortale$a, que no se "lore el rico de su rique$a. ,3U,2 (l que se
"lore, "lorese en esto) en ser inteli"ente # conocerme a m, pues #o so# Yah,
que ha"o misericordia, derecho # =usticia so!re la tierra, pues en esto es en lo
que #o me compla$co, or*culo de Yah.

Este fragmento es de estilo sapiencial, y puede ser un bloque
errtico incorporado aqu por el mismo profeta o el redactor
posterior. Las ideas expresadas en l pueden acomodarse a
todas las situaciones. La catstrofe de Jud ha ocurrido por
haber abandonado a Yahv y sus preceptos y por creer las
clases dirigentes que podan por s mismos encaminar a su
pueblo por nuevos derroteros polticos. Dios slo quiere que
confen en El como condicin para ofrecerles su proteccin.
Se han empeado en querer gobernarse sin El, confiando en
s mismos y sus supuestos aliados, y ahora deben reconocer
que les han fallado los clculos: :ue no se 'lore el sabio en
su sabidura,. ni el !uerte., ni el rico (v.22-23). Dios puede
desbaratar los planes de stos en un momento. Si el hombre
ha de gloriarse en algo, es en ser inteli'ente y conocer a
Yahv (v.23-24), pues la verdadera sabidura est en
conocer a Dios en el sentido prctico, conformando la vida a
los preceptos de su Ley
25
. Slo Dios puede hacer
misericordia y reconciliar a los descarriados, y slo El puede
establecer un ambiente de derecho y .usticia sobre la tierra
(v.23-24b).

Juicio so!re todos los pue!los +,2U,3-,3U,4/.
,2U,3 @e aqu que ienen das P or*culo de Yah P en que #o pedir cuenta a
todos, circuncisos e incircuncisos. ,3U,4 A ("ipto, a Jud*, a (dom, a los hi=os
de Ammn, a 0oa!, a los que se rapan las sienes # ha!itan el desierto, pues
todos estos pue!los son incircuncisos> pero todo Israel es incircunciso de
cora$n.

Este fragmento aislado parece incluido aqu por un redactor
posterior, sin que esto quiera decir que no sea de Jeremas.
-Los discursos del profeta tuvieron lugar en mltiples
ocasiones. Pero su ilacin lgica en el libro a l atribuido
depende muchas veces de la mayor o menor pericia del
copiador posterior. En estos versculos se anuncia el castigo
general tanto sobre el pueblo elegido como sobre las
naciones circunvecinas, que han contribuido a que srael y
Jud se separaran del buen camino con sus infiltraciones
idoltricas y polticas. La diplomacia humana jug gran papel
en el desastre definitivo del pueblo de Dios. Los profetas
siempre se opusieron a las alianzas polticas de srael y Jud
con otros pueblos, enfocando los problemas desde un punto
de vista puramente religioso. srael era una teocracia !a=o la
inmediata proteccin de Yah, que lo cre como
colectiidad nacional, y por tanto no necesitaba de medios
humanos extraos para subsistir. La Providencia divina era la
encargada de velar directamente por los intereses del pueblo
elegido.
El castigo alcanzar a todos. La expresin vienen das suele
tener un alcance mesinico en la literatura proftica. Aqu
parece se alude al juicio purificador de Yahv sobre su
pueblo y las dems naciones circunvecinas. Yahv pedir
cuenta a los circuncisos e incircuncisos
26
. La frase se aplica
a srael y a las otras naciones fuera de la alianza, cuyo signo
externo era la circuncisin. No obstante, la mayor parte, si no
todas las naciones aqu mencionadas, practicaban dicho rito.
Los profetas, al hablar de "circuncisos" o "prepucio," lo
entienden en sentido moral de incircuncisin del corazn
27
.
Bajo el reino de Joaquim (609-598), la corte de Jerusaln
buscaba la alianza de las naciones vecinas, como Egipto,
Moab, Ammn, etc., para hacer frente a la prevista invasin
de Nabucodonosor. Por eso quiz este fragmento sea de
esta poca, y entonces formara parte de las profecas contra
las naciones, que estudiaremos ms tarde. Los :ue se rapan
las sienes son los rabes. Esta prctica de rasurarse la
cabeza por delante en forma de crculo aparece atestiguada
en Herodoto y Flavio Josefo. Esto estaba prohibido a los
israelitas, pues parece tena un carcter idoltrico de
adoracin al sol
28
. Todos estos pueblos son despreciados
como incircuncisos (v.25-26), es decir, ajenos a las promesas
de srael; pero los israelitas, a pesar de ser el pueblo elegido
con el signo de la circuncisin, instituido por el mismo Dios,
son en realidad ajenos a las promesas divinas por ser
incircuncisos de cora1n, es decir, rebeldes y materializados
en sus costumbres, insensi!ili$ados para lo reli"ioso.


1 "erusal#n falta en el texto griego. 2
Esta ltima frase falta en los LXX, y es
traducida de diverso modo. Con un ligero
cambio de consonante se pudiera traducir:
"pero les dar segn su producto" o
merecido, lo que se adaptara bien al
contexto. 3 Cf. Jer 6:20. 4 Cf. Lev
10:11; Dt 33:10; 2 Par 17:7; Jer 2:8; 18:8;
Os 4:5. 5 Cf. Jer 7:4-21. 6 Cf. Dt 4:6.
7 El texto no est claro, pues la palabra
que traducimos por ani:uilar# puede
significar "reunir*. 8 Cf. Jer 5:10; 6:9; s
5:1-7, Miq 7:1. 9 Cf. Jer 4:10; 5:12; 6:14.
10 El texto est oscuro. Seguimos en la
traduccin a los LXX. La ;ible de
"#rusalem traduce: "el dolor me invade."
Pirot-Clamer: "sin que haya remedio." 11
Cf. Gen 37:25; 43:11; Ez 27:17; Jer 34:11;
51:8. 12 Cf. Le 19:41. Este v.23 del TM
en los LXX y Vg aparece como el v.i del
c.'. 13 En la traduccin hemos seguido
a los LXX, con la ;ible de "#rusalem. Pirot-
Clamer: "violencia sobre violencia." El texto
hebreo dice: "tu habitacin en medio del
engao." Cantera : "Su morada est en
medio de la perfidia engaadora." 14 Cf.
Sal 64:4- 15 Cf. Miq 2:4-5. Es
interesante notar que la palabra hebrea
correspondiente a engaar es la raz que
forma parte del nombre de "acob L>a:ab).
Probablemente se aluda aqu al engao"
que Jacob hizo a su hermano Esa (Gen
27:26; Os 12:4). Los israelitas se gloriaban
de ser descendientes de Jacob, pero en
realidad slo le imitan en lo malo, en el
"engao" de que hizo vctima a su
hermano. 16 Cf. s 48:10; Ez 22:20; Zac
13:9; Mal 3:2. 17 Cf. Jer3:23. 18 Cf.
Am 1:2. 19 Cf. Job 30,29; Miq 1:8. 20
Cf. s. 14:23. 21 Cf. Neh4:2. 22 Cf.
Jer 23:15; Lam 3:19; Am 5:7; 6:13; Prov
5:4. 23 Cf. Jer 8:4; Dt 29:18. 24 Cf.
Jer 5:19; Dt 4:27; 28,64; Lev 26:33; Jer
42:17; Am 9:4; Ez 5:2-12. 25 Cf. s 1:1;
Jer 4:22; 5:5; 8,7; 9:2. 26 El texto hebreo
dice literalmente "circuncisos en el
prepucio." La frase, aparentemente
contradictoria, parece aludir a la
contraposicin entre el carcter externo de
circuncisos y la actitud de incircuncisos de
corazn. 27 Cf. Jer 4:4. Segn Herodoto
( 37), los egipcios practicaban la
circuncisin por razones higinicas. Lo
mismo dice de los fenicios, cananeos,
edomitas, moabitas, amonitas y hebreos.
Para los israelitas, los "incircuncisos" por
antonomasia eran los filisteos de filiacin
no semtica. Slo los asiro-babilnicos no la
practicaban. Cf. Lagrange, Otudes sur les
re3li'ions s#miti:ues s.747374). Segn
Flavio Josefo, los idumeos fueron obligados
a practicar la circuncisin bajo Juan
Hircano (135-105 a.C.). 28 Cf. Herodoto,
8; Flavio Josefo, 9ontra Apion. 77B cf.
Lev 19:27.


51. Inanidad de los dolos.
(l (:ilio.
(ste captulo es bastante heterogneo por su contenido.
Primero se dan unos consejos a los desterrados para que no
se dejen llevar por el culto de los dolos, que son nada y
vanidad, mientras que slo Yah es "rande # poderoso.
Despus viene un fragmento conminatorio anunciando el
destierro, con una lamentacin sobre la futura ruina del
pueblo, prevista por el profeta. Finalmente, se inserta una
oracin a Yah para que modere su ri"or para con el
pueblo pecador y descargue su ira sobre las naciones
paganas que afligieron a srael.

Inanidad de los dolos +5-3/.
5 8d, casa de Israel, lo que os dice Yah. , As dice Yah) Fo os
acostum!ris a los caminos de las "entes, no tem*is los si"nos celestes,pues
son los "entiles los que temen de ellos, 3pues los estatutos de esos pue!los
son anidad> leBos cortados en el !osque, o!ra de las manos del artfice con la
a$uela, 2se decoran con plata # oro, # los su=etan a martilla$os con claos para
que no se muean. 3;on como espanta=os de melonar, # no ha!lan> I ha# que
llearlos, porque no andan> no les ten"*is miedo, pues no pueden haceros mal,
ni tampoco !ien.

El fragmento tiene un carcter apologtico y parece dirigido a
los israelitas, que vivan entre gentiles con peligro de imitar
sus cultos idoltricos. En concreto, en Babilonia, las grandes
procesiones y ostentosos ritos externos eran ocasin de
admiracin y atraccin para gentes de una mentalidad
sencilla que se dejaban fascinar por las apariencias. Sobre
todo les previene contra los cultos astrales y supersticiones
astrolgicas, que estaban muy de moda en Mesopotamia.
El profeta se dirige enfticamente a la casa de ,srael. Su
preocupacin se extiende a todos los israelitas, que estn en
peligro de ser fascinados por los pomposos cultos idoltricos.
Les previene contra los caminos de las 'entes, es decir, sus
creencias y conducta, totalmente ajena a la tradicin de
srael. Los signos celestes (v.2) eran los meteoros, eclipses y
dems fenmenos extraordinarios siderales, cuya aparicin
daba ocasin a cabalas sobre el futuro de los pueblos. En
Babilonia la astrologa estaba en todo su apogeo, y sus
cultivadores eran los rbitros de la sociedad, pues desde los
cortesanos hasta las gentes sencillas acudan a ellos para
resolver sus problemas particulares. Adems, la vida poltica
y militar de la misma nacin dependa de ese lenguaje
misterioso del mundo astral, cuyo sentido slo captaban los
magos y astrlogos. Los fenmenos siderales eran expresin
de la voluntad de las divinidades, y por eso era muy
importante conocer esta "escritura del cielo." Los presagios
buenos o malos dependan de determinadas apariciones o
conjunciones de los astros. Si el presagio que daba el
astrlogo era malo, entonces el interesado procuraba aplacar
a los dioses con encantos mgicos. De este modo, el pueblo
viva siempre en tensin, auscultando los si'nos celestes. En
la poltica, la marcha de la nacin dependa de ellos tambin,
pues si se daban ciertos signos, se poda o no declarar la
guerra, iniciar determinadas obras, etc.
1
El profeta declara a
sus compatriotas que nada deben temer de esto, pues Yahv
est por encima de todo el curso de los astros. Los astros,
pues, no tienen ninguna virtud especial benfica o malfica
en s mismos, sino que slo Yah es al que ha# que
temer # suplicar
2
.
Todas esas creencias de los paganos no tienen consistencia:
los estatutos de los pueblos son vanidad (v.3). Aquv
estatutos es sinnimo de doctrina (v.8) y caminos (v.2). Por
tanto, no deben preocupar a los israelitas, que tienen otros
estatutos o creencias ms slidos, pues saben que Yahv es
omnipotente. Y para probar esto les recuerda que las
imgenes de los dolos son le?os cortados del bos:ue.
En s 44:12 encontramos una apreciacin irnica semejante.
Y en Bar 6:7, la "carta de Jeremas" se expresa en el mismo
sentido. Es un gnero literario apologtico que se haba
generalizado. El desprecio culmina en la frase son como
[Link] de melonar, que no tienen otro fin que ahuyentar
los pjaros. Tambin con fuerte irona alude a las
procesiones solemnes, en que los dolos eran transportados
a hombros: hay :ue llevarlos, no andan (v.5). En la
legislacin mosaica se prohiba toda representacin sensible
de Yahv para evitar que el pueblo se formara un concepto
material y grosero de El.

7rande$a de Yah # nulidad de los dolos +4-54/.
4 Fo ha# seme=ante a ti, oh YahD t< eres "rande, # "rande # poderoso es tu
nom!re. E HIuin no te temer*, ?e# de las nacionesJ Pues a ti se te de!e el
temor, # no ha# entre todos los sa!ios # en todos sus reinos nadie como t<.
G9odos a uno son est<pidos # necios, doctrina de anidades, +son/ un leBo3>
.plata laminada enida de 9arsis, oro de 8fir2, o!ra de escultor # de orfe!re,
estida de p<rpura # =acinto> o!ra de diestros +artfices/ son ellos. 51Pero Yah
es erdadero 'ios, el 'ios io # ?e# eterno. ;i (l se aira, tiem!la la tierra, #
todas las naciones son impotentes ante su clera. 55 As, pues, ha!is de
decirles) 'ioses que no han hecho ni los cielos ni la tierra, desaparecer*n de la
tierra # de de!a=o de los cielos. 5, (l con su poder ha hecho la tierra, con su
sa!idura ciment el or!e # con su inteli"encia tendi los cielos. 53A su o$ se
con"re"an las a"uas en el cielo> (l hace su!ir las nu!es desde los confines de
la tierra, conierte los ra#os en lluia # saca los ientos de sus escondri=os.
52(m!rutecise el hom!re sin conocimiento> todo orfice se aer"Ren$a de su
dolo, porque es mentira su estatua fundida i # no ha# aliento en ellos, 53son
nada, o!ra ridcula. (n el tiempo de su casti"o perecer*n. 54 Fo es sta la
herencia de Jaco!, pues (l es el @acedor de todo, e Israel es su tri!u
hereditaria> su nom!re es Yah de los e=rcitos.

Los v.6-7 faltan en el texto griego, y parecen ser una glosa.
Son un canto a la grandeza de Yahv de estilo salmdico. Se
le llama 6ey de las naciones (v.7) en cuanto que domina
tambin sobre los otros pueblos. El monotesmo estricto
sobresale en las enseanzas profticas
5
. Los sabios de las
naciones idoltricas, que ensean el culto a dolos sin
consistencia, no son nada en comparacin con Yah #
sus le#es. Ensean doctrina de vanidades, es decir,
predican la adoracin de dolos vanos, que no son ms que
un le?o. (lata de =arsis: generalmente se identifica con la
=artessos de los romanos, en Espaa, en la desembocadura
del Guadalquivir, cercana a Huel-va
6
. 5ro de 5!ir: localidad
en la Arabia meridional o en Etiopa (Punt). Sabemos que los
egipcios explotaban minas de oro en esta zona. Salomn
traa oro de estas partes orientales del mar Rojo
7
. El v.10
parece ser una respuesta a los que crean en las se?ales
celestes (v.2). No se ha de temer a supuestas fuerzas
misteriosas de los astros, pues slo Yahv es el verdadero
$ios, el $ios vivo (v.10), que rige todo el universo, ante quien
tiembla la tierra. El v. 11 en prosa tiene todos los visos de
glosa aramea aclaratoria, pues interrumpe el ritmo. Es
considerada como una frmula imprecatoria, que sera usada
por los exilados para expresar el deseo de que
desaparecieran los dolos: dioses :ue no han hecho ni los
cielos.,., desaparecern (v. 11). En realidad es Yahvi el que
permanecer, porque El ciment el orbe (v.12). En la
mentalidad hebraica, el mundo estaba asentado sobre unas
columnas que se hundan en el gran abismo
8
. Tambin los
cielos eran concebidos como una masa slida o bveda que
separaba la parte superior, en la que estaba el trono de Dios
y los ngeles, y la parte inferior, donde revoloteaban los
pjaros: tendi los cielos (v.12). &as a'uas en el cielo (v.13)
son las que estdn sobre el firmamento, que Dios deja caer
cuando abre las cataratas del cielo
9
. Las nubes, en cambio,
estn cargadas de a'uas in!eriores, que caen en forma de
lluvia no torrencial. Yahv hace subir las nubes desde los
con!ines de la tierra (v.13) en cuanto que aparecen a lo lejos
en el horizonte, formndose y condensndose cerca de la
tierra. La frase convierte los rayos en lluvia debe entenderse
de los royos, que en la tormenta acompaan a la lluvia, o,
sencillamente, que hace que los royos o relmpagos, que
dominan al principio una tempestad, desaparezcan,
resolvindose sta en lluvia. A una voz suya, la tempestad
queda reducida a una "lluvia" bienhechora. El dominio de
Yahv se extiende tambin a las fuerzas misteriosas de los
vientos: soca los vientos de sus [Link] (v.15b). Segn la
mentalidad popular de la poca, en el cielo haba depsitos
de granizo, de "vientos," que Yahv soltaba a voluntad
10
.
Esta omnipotencia y majestad de Yahv no es reconocida por
el hombre, que es sin conocimiento (v.14), y en su lugar da
culto a cosas que son obra de sus manos. El or!ice que ha
hecho la estatua se aver'Men1a de su dolo (v.14) al ver que
esa obra exclusivamente suya es el dolo objeto de
veneracin, y sabe que es mentira su estatua !undida, pues
bien sabe que no es una divinidad, ni siquiera tiene vida: no
hay aliento en ellos (v.14b). En contraposicin a la inanidad
de los dolos est Yahv, la herencia de "acob, pues por una
alianza especial se ha ligado a srael para ser suyo corno
herencia. Yahv es la "herencia de Jacob" u, e srael o Jacob
es la "herencia de Yahv"
12
. Por la alianza han quedado
obligados mutuamente y se deben entre s: ,srael es su tribu
hereditaria (v.16b). Pues este Yahv, herencia de ,srael, es el
2acedor de todo, y, como tal, dueo de los mundos y de los
destinos de la humanidad, en contraposicin a la impotencia
e inanidad de las estatuas idoltricas adoradas por los
gentiles, Y para ms resaltar el poder de Yahv, el profeta le
da su nombre temeroso: su nombre es Yahv# de los
e.#rcitos. Es el seor de los e.#rcitos estelares de los cielos,
del "ejrcito" de los seres, y tambin Seor de las batallas en
pro de srael. Por ello es la mejor garanta para los exilados,
acobardados por los cultos pomposos de los gentiles.

&a ruina del pue!lo, o!=eto de dolor para el profeta +5E-
,,/.
5E ?eco"e de la tierra tu hato, moradora de la ciudad asediada, 5G pues as dice
Yah) @e aqu que o# a lan$ar a los ha!itantes del pas esta e$ para ponerlos
en an"ustia # que me encuentren. 5. A# de m por mi que!rantoD C'oloroso es
mi "olpeD Pero #o di"o) 6iertamente es mi dolencia, de!o soportarlo. ,10i
tienda est* deastada, # todas mis cuerdas rotas> mis hi=os me han
a!andonado, no e:isten #a> ha# quien desplie"ue mi tienda # leante mis lonas.
,5 Pues fueron unos insensatos los pastores, # no !uscaron a Yah> por eso
no prosperaron, # todos sus re!aBos han sido dispersados, ,, @e aqu que
lle"a el rumor de una noticia, iene "ran al!oroto de la tierra del septentrin
para reducir las ciudades de Jud* a desolacin, a "uarida de chacales.

El profeta invita a los habitantes de Jerusaln a prepararse
para ir al destierro babilnico: reco'e tu hato, moradora de la
ciudad asediada (v.17). Jerusalin es personificada en una
pobre prisionera, que debe llevar consigo el ajuar ms
elemental para sus necesidades primarias. En los
bajorrelieves aparecen las mujeres llevadas en cautividad
cargadas con sus enseres domsticos y nforas sobre su
espalda. Yahv ha decidido enviar al cautiverio a su pueblo:
voy a lan1ar a los habitantes del pas (v.18). Pero en sus
designios punitivos y justicieros ha# intenciones de
misericordia. El castigo de Jud ser el <nico medio de
que recapacite en sus torcidos caminos y vuelva a su Dios:
para ponerlos en an'ustia y :ue me encuentren (v.15b).
El profeta siente al vivo la tragedia de su pueblo: DAy de m
por mi :uebrantoE Algunos autores creen que aqu el que
habla es el pueblo mismo que experimenta el castigo. En
este caso, sus deseos de expiacin son el mejor medio de
conciliar la amistad divina: Es mi dolencia, debo soportarlo
(v.16b). En el caso de que sea Jeremas el que habla, la
frase tendra un sentido de plena aceptacin por la parte de
su misin de anunciar estragos y castigos a su pueblo, que
es su dolencia, a la que no puede renunciar, porque est
impuesta por Yahv: debo soportarlo. El profeta se lamenta
porque su pueblo ha sido arruinado: mi tienda esta
devastada, y todas mis cuerdas, rotas (v.20); y contempla
con tristeza a Jerusaln arrasada, como el beduino que ve
que su tienda ha sido llevada por el viento con las cuerdas
rotas
12
. Es el caso de la nacin juda, arrancada en sus
fundamentos por el turbin de la guerra. Sus habitantes han
desaparecido por la espada o en el cautiverio: no e0isten ya
(v.20b). El exterminio ha sido total, y no hay quien pueda
empezar la restauracin de la nacin: No hay :uien
desplie'ue mi tienda y levante mis lonas (v.20c). El smil de
la tienda resulta muy exacto para reflejar la tragedia de la
situacin. Para el beduino, la tienda, sus cuerdas y lonas es
todo su tesoro. Pero ahora todo se ha ido abajo y no hay
esperanza de poder volverla a levantar: le faltan sus hijos y
parientes de clan.
Despus el profeta da la razn de la catstrofe: los dirigentes
no han sabido gobernar a la nacin, a la que han llevado a la
ruina total (v.21). En lugar de confiar en Yahv y seguir sus
preceptos, base de una sana vida social, han buscado
alianzas extraas y se alejaron de la Ley de su Dios: no
buscaron a Yahv. Han obrado slo segn sus puntos de
vista meramente humanos
13
, halagando las pasiones de la
masa. Al no darse cuenta del estado privilegiado de la nacin
israelita entre todos los pueblos, por ser objeto de la eleccin
del mismo Yahv, han sido unos insensatos. La
consecuencia ha sido trgica: todos sus reba?os han sido
dispersados (v.21c). La cautividad de Jud ha sido la
culminacin de su proceder egosta y materializado. De
nuevo el profeta asiste en espritu a la invasin que viene del
norte: lle'a el rumor., 'ran alboroto del septentrin. Los
soldados de Nabucodonosor avanzan implacables a travs
de Siria y Fenicia, para caer como una inundacin sobre la
tierra de Jud, convirtindola en desolacin, en 'uarida de
chacales (v.22)
14
.

@umilde sumisin a los desi"nios diinos +,3-,3/.
,3 Aien s, Yah, que no est* en mano del hom!re tra$arse su camino, no es
dueBo el hom!re de caminar ni de diri"ir sus pasos. ,2 6orr"eme, Yah, pero
conforme a =uicio, no con ira, no sea que me aniquiles. ,3 'errama tu furor
so!re las "entes que te desconocen # so!re los pue!los que no inocan tu
nom!re, que han deorado a Jaco!, le han consumido # han deastado su
morada.

Este fragmento es de tipo sapiencia, segn el mdulo de
ciertos salmos. Por eso es considerado como adicin
posterior. Expresara el estado de nimo de la comunidad
juda despus de la catstrofe, cuando ya se hallaba en
medio de los gentiles. Con todo, puede entenderse en labios
de Jeremas, que ante la catstrofe hace una confesin
humilde de la impotencia humana, y pide que el furor de
Yahv, en vez de cargar sobre su pueblo, se derrame sobre
las gentes que no le conocen y ofenden. Confiesa primero
que el curso de la vida del hombre est en manos de Dios y
es intil que el hombre quiera trazarse un camino fuera de su
Dios: no es due?o el hombre de caminar (v.23). Los profetas,
profundamente religiosos, destacan siempre la intervencin
de Dios en la vida, y prescinden muchas veces de las causas
segundas. Naturalmente, estas frases del profeta no se han
de entender literalmente, como si el hombre careciera de
libertad. Son expresiones radicales para destacar ms la
omnipotencia divina. El pueblo reconoce su mal proceder e
implora la misericordia divina: corr'eme, Yahv#, pero
con!orme a .uicio (v.24), no mirando a los pecados, por los
que era el pueblo merecedor de la ira divina, sino fijndose
en su actitud actual de arrepentimiento y en las promesas
que ha hecho a sus antepasados. Por otra parte, el pueblo (o
el profeta) pide que Yah considere tambin la conducta
de las 'entes que no le invocan (v.26), y que, adems, han
devorado a "acob (srael), sembrando la devastacin y la
ruina en su morada
15
. La catstrofe de srael no ha servido
sino para hacer ms audaces y despectivos a los paganos
frente al pueblo elegido. Aqu el autor clama por los derechos
de la soberana divina, que no es reconocida por los pueblos
gentiles, y, adems, recuerda a Yahv que srael es un
pueblo bajo su proteccin especial y que ha sido pisoteado
por la insolencia de las naciones paganas.

1 Cf. Meissner, ;abylon und Assur
p.247ss. 2 Cf. Dt 4:19; s 47:12-13. 3
El texto est oscuro. Pirot-Clamer: "(su
doctrina) es vanidad, madera." La ;ible de
"#rusalem: "la instruccin que dan los que
son nada (dolos) no tiene sentido." 4 El
TM lee R!ar, que es desconocido; los LXX
leen Ao!ar. El Targum, la Sir., Tood., leen
5!ir, lugar famoso en la Biblia por el oro.
5 Cf. s 40,6-8; 9:1-8; Zac 6:1-8; 9:1-8; Ez
5:6-7; 21:235; s 23:11; Je. 10:10; Am 1:2;
4:12 6 Cf. s 23:1; -G 27:12; 1 Mac 8:3.
7 Cf. Dan 10:5; 1 Re 9:28; 10:11; 2 Crn
8:18; 9:10. 8 Cf. 1 Par 16:30; Sal 24:2;
48:9; 93:1; 96:10. 9 Cf. Gen 1:3. 10
Cf. Job 38:22. En la -neida de Virgilio
(1:52) encontramos una concepcin
anloga: Eolo suelta los vientos
encadenados en una caverna. 11 Cf.
Dt32.9. 12 Cf. Dt 4:19.20; Lam 3:24; Sal
16:5; Nm 18:20. 12 Cf. Jer 4:20; 49:29;
s 54:2. 13 Cf. Jer 2:8; 4:9; 5:5-3o; 8:8-n.
14 Cf. Jer 1:14; 4:6-15; 5:15; 6:23; 8:16;
9:10. 15 Este versculo es idntico a Sal
79:6-7. Muchos crticos lo consideran como
glosa.
1
Cf. 2 Re 22:13; Jer 11:7-8.10; 2 Re
22:16-17, y Jer 11:8.10-17.


55. (:hortacin a la "uarda de la alian$a.
6on=uracin contra el Profeta.
(l contenido de este captulo en su primera parte parece una
alusin a la reforma emprendida por Josas con motivo del
hallazgo del "libro de la Ley" en el 621, comnmente
identificado con el Deuteronomio. Podemos, pues, datar este
fragmento de Jeremas de la poca inmediata al hallazgo de
dicho libro. Las alusiones que se hacen despus a la idolatra
reinante parecen indicar, por otra parte, que la ltima
redaccin es de la poca posterior del rey Joaquim (609-
598), bajo el cual volvieron a rebrotar los cultos idoltricos,
prohibidos por la reforma del piadoso rey Josas, muerto
trgicamente en la batalla de Megido en 609.

(:hortacin a la o!serancia de la alian$a +5-G/.
5 Pala!ra que diri"i Yah a Jeremas, diciendo) ,8d las pala!ras de esta
alian$a # comunic*dselas a los arones de Jud* # a los moradores de
Jerusaln. 3'ecidles) As ha!la Yah, 'ios de Israel) 0aldito el arn que
desoi"a las pala!ras de esta alian$a, 2 que orden a uestros padres al tiempo
de sacarlos de la tierra de ("ipto, del horno de hierro, diciendo) 8d mi o$ #
o!rad se"<n todo lo que os mando, # seris mi pue!lo, # #o ser uestro 'ios,
3para que #o manten"a el =uramento que hice a uestros padres de darles una
tierra que mana leche # miel, como +es/ el da de ho#. Yo respond diciendo) As
sea, Coh YahD 4 Y me di=o Yah) Anuncia todas estas pala!ras en las
ciudades de Jud* # en las pla$as de Jerusaln, diciendo) (scuchad las pala!ras
de esta alian$a # cumplidlas, E pues con insistencia he amonestado a uestros
padres desde el da que os hice su!ir de la tierra de ("ipto hasta ho#, # con
toda dili"encia les amonest, diciendo) (scuchad mi o$. G Pero ellos no me
escucharon, no me dieron odos, # se fueron todos en pos de la dure$a de su
pererso cora$n, e hice enir so!re ellos todas las pala!ras de esta alian$a
que les mand cumplir # cumplieron.

El profeta tiene que proclamar en todo el territorio de Jud la
necesidad de atenerse a las exigencias de la alianza *. Las
palabras de la alian1a (v.2) comunicadas por Dios a Jeremas
son dirigidas en general a todo el pueblo, incluido el mismo
profeta. Las palabras aqu son los trminos concretos de la
alian1a, que ha sido oficialmente renovada por el pueblo bajo
Josas despus del hallazgo de la Ley
2
. Las expresiones son
casi idnticas a las del Deuteronomio: maldito el varn :ue
desoi'a las palabras de esta alian1a (v.3). Todo el
Deuteronomio est redactado a base de promesas y
amenazas
3
; desor las prescripciones en l expuestas era
abandonar a Yahv. Yahv hace resaltar el momento
histrico en que les puso las prescripciones de la alianza: al
tiempo de sacarlos de la tierra de -'ipto (v.4). srael debe su
existencia como nacin a la especialsima providencia de
Yahv, que los ha liberado de la opresin de Egipto, que era
un horno de hierro, e.d., un lugar de gran afliccin, al ser
tratados y exprimidos como el hierro en el horno. La metfora
est tomada del Deuteronomio
4
.
Las ordenaciones de Yahv a su pueblo tienen por fin hacer
una alianza entre El e srael: od mi vo1. y ser#is mi pueblo, y
yo ser# vuestro $ios (v.4). En la poca patriarcal, Dios
personalmente haba hecho una alianza con el gran
antecesor, padre del pueblo, Abraham
5
; en el desierto se
renueva la alianza y se concretan ms las clusulas por las
que srael se constituye en teocracia bajo la inmediata
direccin de Yahv. srael, por la alianza, se converta en un
pueblo aparte de todos los otros, con derecho a las
bendiciones prometidas por su Dios nacional, Yahv. Haba
sido escogido como "pueblo sacerdotal y nacin santa"
6
. Y
todo esto fue un acto gratuito por parte de Yahv. Adems, la
finalidad de esa vinculacin de srael a El tena por objetivo
inmediato instalar a srael en una nueva tierra: para :ue yo
manten'a el .uramento :ue hice a vuestros padres de darles
una tierra :ue mana leche y miel (v.5). La promesa de Yahv
estaba condicionada a la fidelidad que los israelitas
guardaran a las prescripciones de El
7
. Yah ha mantenido
el =uramento a pesar de las muchas infidelidades #
trans"resiones del pue!lo. Y ahora se complace en
constatar el hecho de que ha cumplido su palabra de darles
la tierra de Ganan: como es el da de hoy. Los oyentes de
Jeremas eran testigos del cumplimiento de la palabra de
Yahv. La expresin :ue mana leche y miel
8
es hiperblica y
tiene un valor -relativo, pues en comparacin de la estepa del
desierto sinatico, la tierra de Palestina es un vergel.
Jeremas acepta al punto la orden de Yahv de predicar sus
palabras: As sea, Doh Yahv#E Tambin en esta frase hay un
eco del Deuteronomio, ya que, segn Dt 27:15-26, a cada
maldicin el pueblo deba responder: "Amn." La frase en
labios de Jeremas puede referirse a la aceptacin del
encargo que le hace Yahv de predicar sus palabras o
simplemente de asentir a la frase de Yahv: maldito el varn
:ue desoi'a. (v.3-4). La misin de Jeremas debe extenderse
a todas las ciudades de "uda y pla1as de "erusal#n (v.6),
e.d., a todo el reino de Jud en general. Algunos han querido
suponer que Jeremas formaba parte de las misiones
volantes organizadas en tiempos de Josas para extender la
reforma conforme al libro de la Ley hallado en el templo; pero
no sabemos que la actividad de Jeremas se haya extendido
ms all de Jerusaln y Anatot antes de la cada de
Jerusaln. La orden de Yahv tiene, pues, un alcance
genrico. Los v.7-8 faltan en los LXX y son considerados por
algunos crticos como glosa posterior. El contenido es similar
a 7:24-26
9
. Pero no tiene nada de particular que aparezcan
repetidas frmulas afines para expresar ideas fcilmente
adaptables a parecidas situaciones del contexto. La
desobediencia de srael hizo que Yahv les enviara todas las
palabras de esta alian1a (v.8), e.d., las amenazas anunciadas
en el Deuteronomio contra los incumplidores de las clusulas
de la alianza
10
. Las calamidades que histricamente
sufrieron los israelitas eran en realidad castigos enviados por
Dios por haber incumplido sus promesas de fidelidad para
con lo prescrito en la alianza del Sina. En el 701, Jerusaln
sufri un cruel asedio de parte de los asirios, y en el 721,
Samara fue tomada por stos, y su poblacin, deportada.
Son dos hechos culminantes en la histora de los israelitas,
que hablaban bien claro del rigor de la justicia divina. Pero
todo fue en vano: no cumplieron (v.8). Por eso Jeremas
anuncia como prximos nuevos castigos. La impenitencia del
pueblo elegido obligaba a la justicia divina a interenir
peridicamente para hacerle oler al !uen camino.

Apostasa de los ha!itantes de Jud* +.-52/.
. Y me di=o Yah) ;e han confa!ulado los arones de Jud* # los moradores de
Jerusaln. 51 @an uelto a las iniquidades de sus primeros padres, que
rehusaron or mis pala!ras, # se han ido tras dioses a=enos para serirles. &a
casa de Israel # la de Jud* han roto el pacto que hice con sus padres, u Por eso
dice Yah) @e aqu que traer so!re ellos males de que no podr*n li!rarse, #
clamar*n a m, # no les oir> 5, e ir*n las ciudades de Jud* # los ha!itantes de
Jerusaln # clamar*n a los dioses a quienes ellos sacrifican, # no los salar*n
en el tiempo de su tri!ulacin. 53 Porque cuantas son tus ciudades, tantos son
tus dioses, Jud*, # cuantas son las calles de Jerusaln, tantos fueron los
altares al$ados a la %i"nominia,% altares para quemar incienso a Aaal. 52 Y t< no
me supliques por este pue!lo # no elees por ellos clamor ni oracin, porque no
oir cuando ellos clamen a m al tiempo de su afliccin.

La reforma de Josas no parece que haya tenido mucho xito,
pues a la primera ocasin el pueblo se volvi a la idolatra,
como sabemos ocurri bajo sus hijos Joacaz y Joaquim u.
Quiz bajo este rey (609-598) se profirieron estos orculos.
La apostasa es masiva. En la poca del impo rey Manases,
las infiltraciones idoltricas llegaron a su colmo, deshaciendo
ste toda la obra de reforma religiosa que antes haba
propugnado su padre Ezequas. Quiz a ese estado de
idolatra aluda aqu Jeremas. Es el mayor pecado contra
Yahv, ya que supone un abierto desprecio
12
# una
in"ratitud suma al no reconocer sus !eneficios. &a casa
de ,srael es el reino del Norte, con Samara como capital,
conquistada por Sargn en el 721. La casa de "ud es el
reino del Sur, con Jerusaln por capital. Josas haba tratado
de extender la influencia de la reforma religiosa en ciudades
que haban antes pertenecido al reino del Norte
13
. Aqu la
expresin indica el pueblo elegido en general, que ha
prevaricado en masa tanto en el norte como en el sur: han
roto el pacto, e.d., la alianza del Sina, base de la vida
religiosa y social de srael, con Yahv por Dios. Pero la
magnanimidad de Yahv tiene un lmite, y va a llegar la hora
de la justicia (v.1.11). Entonces acudirn a los dolos, y de
nada les servirn (v.12). La frase tiene un carcter irnico. El
tiempo de la tribulacin es la hora de probar la eficacia de los
dolos. Jud sentir la amarga experiencia de verse sin ayuda
alguna.
La proliferacin de altares idoltricos en Jerusaln era
exorbitante: cuantas ciudades, tantos los dolos (v.15). La
i'nominia es un nombre despectivo para significar los
dolos
14
, sinnimo de ;aal, dios cananeo, que variaba segn
las localidades, llegando a significar el nombre comn de
dolo en la Biblia. La desercin es tan general e insensata,
que Yahv manda a Jeremas que no ore por el pueblo, que
est colmando la copa de la ira divina (v.14).

Inutilidad de los sacrificios sin entre"a interior +53-5E/.
53 HIu tiene que hacer mi amado en mi casa, mientras comete iniquidadesJ
H(s que los sacrificios # las carnes santificadas apartar*n de ti tu maldad, de
que te ale"ra!asJ 53 54 %8lio erde # hermoso, de ma"nficos frutos,% te ha!a
puesto Yah por nom!re. 6on "ran estrpito, prendi fue"o en l # se
quemaron sus ramas. 5E Y Yah de los e=rcitos, que te plant, ha decretado la
des"racia contra ti por los crmenes de la casa de Israel # de la casa de Jud*,
que han cometido para irritarme, ofreciendo incienso a Aaal.

Esta seccin parece un cntico breve que versa sobre la
inutilidad de los sacrificios como medio de evitar la catstrofe
nacional. El texto es difcil y oscuro en algunas frases. El
pueblo de Jud es el amado de Yahv
16
(v.15). Aqu la
denominacin afectuosa tiene un aire irnico. Jud ha sido
objeto de las predilecciones de Yahv, y ahora se conduce
de un modo impropio de su condicin, pues mientras asiste a
la casa o templo de Yahv, comete ini:uidades (v.15). Es una
contradiccin viviente, pues cree que cumple sus
obligaciones para con su Dios con los ritos externos
sacrificiales. Lo que ante todo quiere Yahv es la entrega de
su corazn. Un culto puramente formalstico y externo no
puede aplacar a Yahv (v.15b). Los pecados del pueblo de
Jud no pueden ser borrados con sacrificios, sino con
arrepentimiento # cam!io de ida.
En su optimismo, los habitantes de Jud consideraban a su
nacin como un olivo verde y hermoso
17
, siempre
rejuvenecido. El olivo es de hoja perenne; por eso simboliza
bien a srael en las esperanzas populares. Quiz aqu la frase
aluda a un cntico popular patritico jubiloso que repetan en
los momentos de exaltacin nacional. Pero estas esperanzas
son inconsistentes, y Yahv va a destruir sus ilusiones,
precisamente porque los frutos de ese olivo verde no
responden a las esperanzas puestas en l. Por eso Yahv va
a hacerlo desaparecer prendiendo fuego con 'ran estr#pito
(v.16b), probable alusin al estruendo del ejrcito invasor,
que se extiende como un incendio por Jud, quemando sus
ramas, e.d., todo aquel follaje aparente de religiosidad
superficial. El v.17, en prosa, por su estilo convencional, es
considerado generalmente como glosa explicativa. Yahv
mismo, que plant el rbol de srael como nacin, al no
recibir los frutos esperados, ha decretado la des'racia sobre
l, condenndole a la desaparicin, como haba hecho con la
"via" de malos racimos
18
.

6on=uracin de los de Anatot contra el profeta +5G.-,3/
5G Yah me lo ha dado a conocer # #o lo he entendido. (ntonces me hiciste er
sus acciones. 5. (sta!a como manso cordero que sin sa!erlo era lleado a
de"ollar, pues ha!an tramado contra m una con=ura, +diciendo/) 'estru#amos
el *r!ol con su i"or # e:tirpmoslo de la tierra de los ios, # no se har* m*s
memoria de su nom!re. ,1 0as Coh Yah de los e=rcitos, =ue$ =usto, que
escudriBas los rBones # el cora$nD que ea #o en ellos tu en"an$a, pues a ti
te he confiado #o mi causa. ,5 Por eso, as dice Yah contra los hom!res de
Anatot, que !uscan tu ida, diciendo) Fo profetices en nom!re de Yah si no
quieres morir a nuestras manos. ,, Por eso as dice Yah de los e=rcitos) @e
aqu que les o# a pedir cuentas. &os =enes morir*n al filo de la espada> sus
hi=os # sus hi=as morir*n de ham!re. ,3 Y no quedar* superiiente entre ellos,
porque #o traer la desdicha so!re los hom!res de Anatot en el aBo de su
casti"o.

El profeta nos entera en estos versculos de un complot
secreto tramado contra l por sus compatriotas de Anatot.
Tambin en esto Jeremas es tipo de Jess, repudiado por
sus conciudadanos de Nazaret. Seguramente las
predicaciones pesimistas en contra de la opinin corriente del
profeta comprometan a sus compatriotas de Anatot, poblado
situado al nordeste de Jerusaln. En el c.26 se habla de otra
conjura de los falsos profetas y sacerdotes contra Jeremas.
Por una revelacin especial recibida de Dios sabe los
designios de sus enemigos (v.15). El profeta estaba
totalmente ajeno a lo que se tramaba, y viva pacficamente
entre los que tramaban contra su vida. Su actitud era la de un
manso cordero :ue sin saberlo era llevado a de'ollar (v.19).
Es la misma imagen aplicada al "Siervo de Yahv" en s 53:7,
el Mesas doliente. Jeremas refleja los pensamientos
homicidas de sus conciudadanos: $estruyamos el rbol con
su vi'or (v.19). La frase parece un proverbio. Aqu parece
aludir a Jeremas, que estaba n toda su plenitud vital
19
. La
frase siguiente: e0tirp#moslo de la tierra de los vivos,
confirma esta interpretacin. Jeremas confa su defensa a
Yahv directamente como protector: a ti he con!iado mi
causa (v.20b). Quiere asistir a la manifestacin de la .usticia
divina. Aqu ven'an1a tiene un sentido antropomrfico, pues
expresa los efectos de la justicia divina al modo humano.

1 La expresin palabra :ue diri'i Yahv# a
"eremas indica que se inicia un nuevo
orculo o serie de orculos.
2
Cf. Dt
29:9; comp. con 2 Re 23:3; 2 Par 34:31.
3
Cf. Dt 27:26; 4:9.25; 8:11; 11:28; 28:15;
29:25.
4
Cf. Dt 4:20. 5 Cf. Gen 15:755
6 Cf. Ex 19:6.
7
Cf. Gen 15:18; 17:8;
50,24; Ex 3:8.17; 13:5.11; 32:13; Nm
11:12; 14:16.23; Dt 1:8; 4:31; 6:10; 18:23.

8
Cf. Ex 3:8.17; 13:5; 33:3; Lev 20,24;
Nm 13:28; Dt 6:3; 11:19.
9
Cf. tambin
Jer 17:13; 24:26.
10
Cf. Dt 11:265; 27:15-
26; 28:15-68; 29:20-28; 30:153. 11 Cf. 2
Re 23:32,-23:37.
12
Cf. Dt 5:7; 6:14; 7:4;
8:19; 11:16.28; 13:2.6.13; 17:3;
28:14.36.64; Jer 5:19; 7:6.9.18; 13:10. !3
Cf. 2 Re 23:15-20.
14
Cf. Jer 3:4. La frase
altares a la i'nominia falta en los LXX, y
puede ser adicin posterior.
15
El texto
es oscuro en algunas palabras. Nuestra
traduccin es parecida a la de la ;ible de
"#rusalem.
16
Los LXX leen "amada," en
femenino. Entonces Jud es considerada
como la "esposa" de Yahv. Pero cf. Dt
33:12; Sal 127:2; 60,7; 108,7; s 5:1.
17

Yahv haba comparado a Jud a una
"via"; cf. Jer 2:21. Para "olivo," cf. Rom
n,i7 18 Cf. Jer 6:9; s 5:53. La higuera
estril, Le 13:63. 19 El texto griego y la
Vulgata leen: "Pongamos el leo en el
pan," que no parece dar sentido
satisfactorio.


5,. Prosperidad de los Impos.
Juda es deastada. &os enemi"os de Jud*.
(n tres partes se puede dividir este captulo: a) dilogo del
profeta con Yahv, en el que se plantea el problema de la
prosperidad de los impos y su conciliacin con la justicia de
Dios (1-6); b) anuncio de la devastacin de Jud (7-13); c)
anuncio del destierro y restauracin de las naciones vecinas
(14-17).

&a prosperidad de los impos # la =usticia diina +5.-4/
Las reflexiones de este dilogo del profeta son de tipo
sapiencial. El problema de la prosperidad de los impos ha
sido un tema muy comentado en la literatura posterior,
especialmente en el libro de Job. Las reflexiones del profeta
son de tipo general y pueden adaptarse a diferentes
situaciones de su vida; por tanto, no podemos determinar el
momento en que fueron redactadas.

5 Justo eres t<, Yah, para que #o pueda
contender conti"o> pero o# a proponerte
al"unas demandas) HPor qu es prspero el
camino de los impos # son afortunados todos
los perdidosJ
,
9< los plantas # echan races,
crecen # fructifican. 9e tienen a ti en la !oca,
pero est* mu# le=os de ti su cora$n D
3
Y t<,
;eBor, me conoces> t< me es> t< has
pro!ado mi cora$n en lo referente a ti.
;ep*ralos como re!aBo destinado a la
matan$a, cons*"ralos para el da de la
mortandad.
2
H@asta cu*ndo estar* la tierra en
duelo, se secar*n las hier!as del campoJ Por
la maldad de los que ha!itan en ella,
perecieron !estias # aes, pues di=eron) %'ios
no er* nuestro fin.%
3
;i corriendo con los de
a pie te has fati"ado, Hcmo competir*s con
los ca!allosJ Y si en tierra de pa$ no te
sientes se"uro, Hqu har*s en los !osca=es
del Jord*nJ
4
Pues incluso tus hermanos, los
de la casa de tu padre, esos mismos te son
a<n traidores # a espaldas tu#as "ritan,Fo te
fes de ellos cuando te dicen !ellas pala!ras.

El autor sabe que Yahv es justo, pero quiere pedir
justificacin de algunas cosas que no entiende: %oy a
proponerte al'unas demandas (v.1). Para los antiguos
hebreos, sin luces sobre la vida de ultratumba, el problema
era insoluble. 6onsidera!an los !ienes de esta ida como
un premio a la irtud. La ecuacin buena obra y premio,
accin mala y castigo en este mundo, les pareca una
exigencia de justicia elemental. Por eso se pregunta: G(or
:u# es prspero el camino de los impos/ (v.1b). Es un hecho
que los que no tienen escrpulos de conciencia triunfan en la
vida, mientras que los timoratos y honrados muy
frecuentemente fracasan en sus negocios. En el caso de
Jeremas el problema revesta caracteres muy agudos, ya
que a l, inocente, no le cupo en suerte sino sufrir, mientras
que los que no tienen temor de Dios prosperan en la
sociedad. Su sentido de justicia se rebela contra esta
desigualdad. Y parece que Dios los favorece: =I los plantas
y echan races (v.2). Los bienes de que gozan provienen de
Yahv, pero ellos se aprovechan de las diversas vicisitudes
de la vida para triunfar. A la sombra, pues, de la bondad y
magnanimidad de Yahv echan races. Yahv, pues, parece
tambin responsable. No ser que se deja engaar por las
manifestaciones externas de culto?: =e tienen en la boca,
pero est [Link] su cora1n (v.2b). Guardan culto formalstico,
pero interiormente hacen caso omiso de los preceptos divinos
2
. Es el reproche que Jess lanz a sus contemporneos
3
.
La situacin de Jeremas es muy otra. Est entregado de
lleno a Dios y a la propagacin de sus enseanzas: =I,
Se?or, me conoces y has probado mi cora1n (v.3). Tiene el
sentido de justicia tan desarrollado, que pide a Dios asle a
los impos para que no contaminen la sociedad: sepralos
como reba?o destinado a la matan1a (v.3b). La frase es dura,
pero es una expresin oriental radical para indicar la angustia
de su alma. No debemos perder de vista que los orientales
tienen preferencia por las frases exageradas, que resultan a
veces para nosotros despiadadas. No olvidemos, por otra
parte, que la caridad cristiana era an una meta muy alta
para los mejores justos del A.T. Aqu Jeremas se deja llevar
de las exigencias de su corazn lacerado, que se rebela
contra la injusticia reinante: cons'ralos para el da de la
mortandad (v.3b). La palabra consa'rar equivale a "separar"
del comn, destinndolos a un fin especial. Quiz aluda a la
prctica del "anatema." Declarar "anatema" una cosa
equivala a destinarla a la destruccin
4
, reservndola para
Dios y separndola de todo uso profano. El da de la
mortandad es el da de la manifestacin de la clera divina,
tantas veces anunciado por los profetas
6
.
La presencia de los impos hace que est la tierra en duelo
(v.4a), porque sufre una prolongada sequa: G2asta cundo
se secarn las hierbas del campo/ (v.4a). Los malvados se
burlan del profeta y dicen: no ver nuestro !in. Todas las
predicciones de castigo anunciadas por Jeremas contra ellos
son consideradas como alucinaciones, y por eso el profeta no
ser testigo del cumplimiento de ellas
7
.
La respuesta de Yahv a los requerimientos del profeta es un
tanto irnica: Jeremas parece ser demasiado dbil, pues se
da por vencido cuando le esperan mayores contradicciones:
Si corriendo con los de a pie te has !ati'ado, Gcmo
competirs con los caballos/ (v.5a). Si se da por vencido en
los primeros obstculos y contrariedades, qu har cuando
le vengan mayores? Hasta ahora su vida ha sido como una
competicin con peatones, pero llegar un momento en que
tendr que competir en una carrera con caballos. La frase
parece ser proverbial adaptada al contexto. Hasta ahora sus
opositores han sido extraos a su familia, pero tiempo vendr
en que sus hermanos mismos se le opongan. Esa idea es
reforzada por otra imagen: si en tierra de pa1 no te sientes
se'uro, G:u# hars en los [Link] del "ordn/ (v.5b). La
tierra de pa1 era la zona libre de peligros de incursiones de
eras en la meseta palestiniana, y es contrapuesta aqu a la
zona baja de la depresin del Jordn con sus [Link] o
semiselva, en la que abundaban los animales peligrosos
8
.
Jeremas ahora est todava a seguro, como en tierra de pa1,
en la altiplanicie de Judea; pero tiempo llegar en que tendr
que andar tembloroso como el viajero que se aventura a
caminar por las riberas del Jordn. En el v.6 aclara la idea.
;us peores enemi"os ser*n los m*s alle"ados, #
entonces se sentir* desfallecer (v.6). Debe, pues,
prepararse y aceptar callado los caminos de la Providencia.
Dios permite que los impos triunfen y que la copa de la
injusticia se llena hasta rebosar de parte de los hombres,
sabiendo esperar con magnanimidad. La hora de su
intervencin y del castigo de los malvados es cosa a El
reservada. Entre tanto, da un consejo al profeta para el
futuro: No te !es de ellos cuando te dicen bellas palabras
(v.6b). Lo dems son arcanos de su providencia.

'eastacin de Jada +E-53/.
E @e desamparado mi casa, he a!andonado mi heredad, he entre"ado lo que
ama!a mi alma en manos de sus enemi"os. G Oue mi heredad para m como
len en la sela> lan$ contra m sus ru"idos> por eso la a!orrec. . H@a enido
a ser mi heredad a!i"arrada ae de rapiBa, para que las aes rapaces ronden en
torno su#oJ Venid, =untaos, fieras todas del campo, enid a deorarla. 51
0uchos pastores han entrado a saco en mi iBa # pisotearon mi heredad, han
conertido mi deleitosa posesin en desolado desierto. @icieron de ella una
desolacin, # est* ante m triste # asolada> toda la tierra es desolacin por no
ha!er quien recapacite en su cora$n. 5,Por todas las colinas peladas del
desierto irrumpieron los deastadores, pues la espada de Yah deora de un
e:tremo al otro de la tierra, sin dar pa$ a ser iiente .. 53 ;em!raron tri"o #
han reco"ido cardos, se fati"aron tra!a=ando sin proecho, quedaron confusos
de su cosecha por la clera encendida de Yah.

Este fragmento parece desconectado del anterior. Son
orculos y profecas reunidas al azar por redactores
posteriores. Se habla de una devastacin de Jud. Sabemos
que en tiempos de Joa-quim (609-598) hubo varias
incursiones de pueblos vecinos. Quiz se aluda a estas
invasiones parciales. En los v.7-11 es Yahvi el que habla.
Jud ha sido entregada a sus enemigos por permisin de
Yahv: he abandonado mi casa., heredad (v.7). Las
expresiones para con Judd son muy afectuosas: mi casa.,
heredad., lo :ue amaba mi alma (v.7). Con ello quiere indicar
el sentimiento que le produce desamparar a su pueblo por
imperativo de su justicia. A continuacion da la explicacin de
su conducta: !ue mi heredad para m como len en la selva
(v.8). Es una alusin al carcter insolente y agresivo que
haba revestido la apostasa general de su pueblo. Yahv
tuvo que apartarse como asustado por sus rugidos. Por eso
le aborreci. Y la consecuencia ha sido el castigo de la
invasin.
La situacin de Jud invadida es como la de una abi'arrada
ave de rapi?a puesta por el cazador como reclamo para que
las otras aves ronden en torno suyo (v.9). En el hebreo est
en forma interrogativa, pero quiz sea mejor entenderlo sin
interrogacin
10
. Las naciones vecinas de Jud caen sobre
Jud como las aves se acercan al ave de reclamo. Y es
Yahv mismo el que anima al ataque contra Jud: venid,
!ieras del campo, venid a devorarla (v.8b). Las !ieras del
campo son las naciones enemigas de Jud.
A continuacin describe la invasin de los enemigos: muchos
pastores han entrado a saco en mi vi?a (v.10). Los pastores
son los jefes de los pueblos invasores. Sus ejrcitos son
como rebaos que devastan un campo ajeno. De nuevo se
refleja el tono afectuoso de Yahv, pues llama a Jud mi vi?a
n
, mi heredad, mi deleitosa posesin. A pesar del castigo,
siente la predileccin por su pueblo elegido, convertido ahora
en desolado desierto (v.10b). Y la causa de esta desolacin
es el desconocimiento de los mandatos de Yahv: por no
haber :uien recapacite en su cora1n (v.11b). No hay quien
piense en la Ley, en los reclamos de los profetas.
Los enemigos circunvecinos de Jud le asaltan por doquier:
por todas las colinas del desierto (v.12); parece aludir a las
incursiones de amonitas, moabitas y otras tribus de
TransJordania que invadan el territorio de Jud por la zona
desrtica oriental frente al mar Muerto
12
. Eran hordas que
peridicamente asaltaban la tierra de Yahv. Pero estos
devastadores son instrumentos de la justicia divina: pues la
espada de Yahv# devora (v.12b); e.d., su ira desencadenada
es como una espada devastadora, que siembra la mortandad
por doquier, sin dar pa1 a nin'In ser viviente.
Esta devastacin hace que la tierra no d sus cosechas
normales, sino que todo sean cardizales y yermos:
sembraron tri'o y han reco'ido cardos (v.13). Los israelitas
se habvan afanado en sembrar trigo, confiados en la paz, que
crean permanente, y a la hora de la cosecha se han
encontrado que sus campos haban sido saqueados y
devastados
13
. Por eso, sus fatigas han sido sin provecho,
quedando avergonzados de su cosecha, es decir, burlados
en sus esperanzas.

&a suerte de las naciones circunecinas +52-5E/.
52 As dice Yah acerca de mis malos ecinos, que asaltan la heredad que #o
di en herencia a mi pue!lo, Israel) @e aqu que #o los arrancar de sus tierras #
arrancar a la casa de Jud* de en medio de ellos, 53 # suceder* que, despus
de ha!erlos arrancado, oler a tener misericordia de ellos # los har oler
cada uno a su propiedad, cada uno a su tierra> 54 # cuando ha#an aprendido los
caminos de mi pue!lo # =uren en mi nom!re) %CVia YahD% como ellos
enseBaron a mi pue!lo a =urar por Aaal, ser*n esta!lecidos en medio de mi
pue!lo. 5E Pero, si no escucharen, arrancar esa nacin de ra$, # perecer*n,
or*culo de Yah.

Ahora se anuncia el castigo de estos pueblos devastadores
de Jud. Han sido instrumentos de la justicia divina, pero a su
vez van a ser castigados por sus desmanes. saas llama a
Asira "vara de su ira," en cuanto que castiga al pueblo
israelita pecador; pero despus lanza profecas
conminatorias contra ella por haberse excedido en su
cometido
14
. Jeremas en el c.2 dice que, despus de haberse
servido Yahv de Babilonia como instrumento de castigo, se
volver contra ella para castigarla
15
. La expresin mis malos
vecinos
16
puede entenderse en boca de Dios, en cuanto que
consideraba a Jud como su via, su heredad, como aparece
en los versos anteriores. Las naciones, pues, son vecinas de
Yahv, protector de su pueblo, su heredad: asaltan la
heredad :ue yo di en herencia a mi pueblo (v.14). Esos
pueblos sufriran la misma suerte de la cautividad que sufrir
Jud: los arrancar# de sus tierras (v.14b). Ms tarde hablar
en concreto de la suerte de cada una de las naciones
paganas
17
. Y el pueblo de Yahv, pecador, ser el primero
en sufrir la terrible suerte del exilio: arrancar# la casa de
"ud. Despus de la prueba, Yahv volver a tener
misericordia de esos pueblos.
La profeca se abre hacia perspectivas mesinicas
universalistas
18
. Habr una reconciliacin general, de tal
forma que todos los pueblos puedan asociarse a la felicidad
mesi*nica del pue!lo esco"ido. ;lo e:i"e de las
naciones la conersin # el reconocimiento de su
so!erana) cuando hayan aprendido mis caminos y .uren en
mi nombre: CD%iva Yahv#EC (v.16). Es un deber, por otra parte,
de justicia ese reconocimiento solemne de la soberana de
Yahv adhirindose a Jud, pues esos pueblos paganos
fueron la causa de la defeccin del pueblo elegido,
ensendole a .urar por ;aal. Adems, deben seguir los
caminos del pueblo elegido. Supuesto este cambio, sern
incorporados a la nueva teocracia (v.17b). Podrn con ello
participar de las promesas y bendiciones del pueblo elegido
19
. Al contrario, si se obstinan en no reconocer a Yahv como
Dios supremo, sern desenraizados y perecern (v.17).

1 Literalmente "sus rones." 2 Cf. Jer
7:4.8-10.21ss; 8:8; 11:15. 3 Cf. Mt 15:8,
5 s 29:17. 4 Cf. Dt 7:26; 13:17; Jos
6:17. 6 Cf. s 29:13. 7 Los LXX leen:
"No ve Dios nuestros caminos." En ese
caso parece aludir al atesmo prctico de
los impos, que no se preocupan de si
existe Dios o no. 8 Cf. Jer 49:19. 9
Literalmente, en hebreo, "toda carne."
10

El sentido de "abigarrado" es oscuro.
Los LXX traducen: "Se ha convertido mi
heredad en caverna de hiena?" 11 Cf.
[Link]; 6:9; s 5:5- 12 Cf. 2 Re 24:2.
13 Cf. Jue 6:3-4. 14 Cf. s 10:5-27. 15
Cf. Jer 25:71 25:12. 16 En LXX y Targ.
falta mt's, que aparece en el heb., Vg., Sir.
17 Cf. Jer c.46-49- 18 Cf. Jer 48:47;
49:6. 19 Cf. Jer 16:19; 46:25; s 18:17;
19:23; Sal 87:4.


53. &a fa=a podrida.
6ontra los or"ullosos. 0ensa=e al re#. (:ilio.
(ste captulo puede dividirse bien en tres partes: a) la accin
simblica de esconder el ceidor en el ro, y su explicacin
(1-11); b) la parbola de las tinajas de vino (12-14); c)
invitacin a la conversin y amenaza del exilio (15-27). Las
dos primeras partes estn en prosa; la ltima, en verso. Es
difcil sealar el momento de su composicin; quiz en la
poca del rey Joaquim (609-598), pues se anuncia como
inminente la catstrofe.

&a accin sim!lica de esconder la fa=a +5-E/.
5 As me ha!l Yah) Ve # cmprate una fa=a de lino # pntela so!re tus lomos
# no la metas en el a"ua. , V adquir la fa=a, como me mand Yah, # me la
puse so!re los lomos> 3 # me ha!l Yah por se"unda e$, diciendo) 2 9oma la
fa=a que adquiriste, que est* so!re tus lomos> le*ntate # ete al Oerat #
escndela en una hendidura de la piedra. 3 Oui, pues, # la escond =unto al Oerat,
se"<n me mand Yah. 4 Y
a
l ca!o de muchos das me di=o Yah) &e*ntate #
e al Oerat # reco"e de all la fa=a que te mand esconder all. EOui, pues, al
Oerat, # !usqu # tom la fa=a del lu"ar en el que la ha!a escondido, pero he
aqu que esta!a podrida la fa=a, no sera para nada.

Nos hallamos ante la primera accin simblica de Jeremas.
Este gnero de predicacin haba de ser muy propio de l y
de otros profetas posteriores, como Ezequiel. Jeremas
recibe la orden de comprarse un ceidor de lino y esconderlo
bajo una piedra en el ro Ferat. Despus de algn tiempo, por
instigacin divina, va a recogerlo y lo encuentra podrido. El
ceidor es de lino, como los de los sacerdotes. Los profetas
solan llevar cinturones de cuero
2
; pero, como Jeremas era
sacerdote, deba guardar las costumbres de la clase
sacerdotal. Se le previene para que guarde el ceidor libre de
toda humedad (v.1), y esto en razn del simbolismo que debe
representar, como veremos en la explicacin que Yahv
mismo da. Debe llevarlo al ro Ferat, que es el nombre
hebreo del -u!rates. Como no es concebible que Yahv le
mandara a mil kilmetros de distancia a esconder su cinturn,
de ah que los crticos se inclinen ms bien por ver en el
vocablo Kerat el actual Sady Kara, a una hora de camino al
este de Anatot. Debe poner la faja en una hendidura de la
piedra (v.4), a orilla del ro, para que recibiera su humedad y,
al mismo tiempo, no fuera llevada por la corriente. Despus
de muchos das, cuando ya estaba bien empapada, recibe la
orden de ir a recogerla, y la encuentra podrida e inservible
(v.7).

(:plicacin de la accin sim!lica +G-55/.
G Y me ha!l Yah, diciendo) +/ As dice Yah) Asi har #o que se pudra la
so!er!ia de Jud* # el or"ullo de Jerusaln. 51 (ste pue!lo malado, que rehusa
escuchar mis pala!ras # en la depraacin de su cora$n se a tras dioses
a=enos para serirlos # adorarlos, ser* como esta fa=a, que no sire para nada.
55 Pues como se adhiere la fa=a a los lomos del hom!re, as hice #o que se
adhiriese a m toda la casa de Israel # toda la casa de Jud*, or*culo de Yah,
para que ellos fuesen mi pue!lo, mi renom!re, mi ala!an$a # mi ornato> pero
ellos no me escucharon.

En la explicacin cabalgan varios sentidos superpuestos en
la misma accin simblica. Segn la explicacin, la !a.a
representa la soberbia de "ud y el or'ullo de "erusal#n (v.9).
La faja era considerada como la prenda ms vistosa del
hombre
3
. Aqu !a.a representa a Jud con toda su
magnificencia, su or'ullo, e.d., sus palacios, templo, culto,
riquezas, murallas, etc., todo lo que constitua su orgullo
como nacin. La !a.a en estado de podrida (v.10), que para
nada sirve, es srael en el estado de apostasa y relajacin
moral. Mientras se mantuvo fiel a Yahv y se adhiri a El,
como la !a.a a los lomos del profeta, se conserv en buen
estado, precisamente por no estar contaminada con el a'ua,
que aqu significa la idolatra. Yah recuerda a Jud* su
"ran di"nidad de pue!lo ele"ido. Era el objeto de las
complacencias de Yahv, que se senta orgulloso de tenerlo
adherido como su !a.a. La casa de ,srael es el reino del
Norte, y la casa de "ud, el del Sur. Aqu indica toda la
descendencia de Jacob como colectividad nacional. Yahv la
haba escogido para que fuera su pueblo, que le diera
renombre o gloria entre los dems, objeto de alaban1a entre
los pueblos por ser su especial ornato (v.11). Estas palabras
parecen proferidas con amargura y tristeza. Es una triste
constatacin de la infidelidad del pueblo elegido con tanto
amor.

?ealidad de la accin sim!lica.
Ya desde la poca de los Padres, los autores se dividen al
explicar la realidad histrica de la accin: a) Para San
Jernimo se trata de una parbola imaginaria, sin realizacin
en el tiempo. La razn para ello era la dificultad del profeta
para trasladarse hasta el Eufrates, a unos [Link] kilmetros
de Anatot. Adems, en Jer 25:15-17 se dice que Dios le
ofrece una copa para que d de beber a todas las naciones,
lo que ciertamente tuvo slo realidad visionaria.

&as tina=as rotas +5,-52/.
5, Y les dir*s esta pala!ra) As dice Yah, 'ios de Israel) &as tina=as se llenan
de ino. Y te dir*n) HAcaso no sa!emos mu# !ien que las tina=as se llenan de
inoJ 53 Pero t< les dir*s) As dice Yah) @e aqu que o# a llenar de
em!ria"ue$ a todos los ha!itantes de esta tierra, a los re#es que se sientan en
el trono de 'aid, a los sacerdotes, a los profetas # a todos los moradores de
Jerusaln, 52 # los que!rar chocando unos contra otros, padres contra hi=os a
la e$, or*culo de Yah. Fo tendr compasin, ni clemencia, ni misericordia
para no destruirlos.

El profeta presenta un nuevo smil para anunciar el castigo.
Sustancialmente parece continuar la ilacin lgica del
fragmento anterior, tratando de lo mismo con otra
comparacin. Tomando como base un hecho trivial de la
vida, quiere llamar la atencin sobre el castigo que espera a
Jud. El profeta dice una sentencia proverbial: &as [Link] se
llenan de vino (v.12). Ante esta afirmacin vulgar, los oyentes
respondern displicentes: Acaso no sabemos muy bien :ue
las [Link] se llenan de vino/ (v.12). Era lo que quera el
profeta, llamar la atencin de los oyentes. Los israelitas son
como tinajas que se estn llenando del vino de la ira divina:
voy a llenar de embria'ue1 a todos los habitantes de esta
tierra. (v.15). Se compara la ira divina al vino porque tiene el
efecto de turbar la razn. En el c.25, el profeta, por orden
divina, da a beber de la copa de la clera de Yahv a las
naciones gentiles para hacerlas perder la razn
7
. En s 51:17
se dice: "Despierta, Jerusaln, t que has bebido de la mano
de Yahv el cliz de su ira, t que has apurado hasta las
heces el cliz que aturde." En el smil de Jeremas, todos los
habitantes de "erusal#n haban de participar del aturdimiento
causado por la clera desencadenada de Yahv. De ese cliz
de venganza participarn en primer lugar los reyes (v.15). El
profeta asiste en espritu al fin trgico de la dinasta davdica:
Josas muri en la batalla de Megido (609); su hijo Joacaz,
depuesto por Necao , fue llevado prisionero a los tres meses
de subir al trono, en el mismo ao de la muerte de su padre
(609). Su hermano Joaquim muere cuando Jerusaln estaba
cercada por las tropas de Nabucodonosor (598); el hijo de
ste, Joaqun o Jeconas, fue llevado como cautivo a
Babilonia, donde deba morir. Su sucesor, Sedecas (to suyo,
hermano de Joaquim y Joacaz), asistira al triste espectculo
de ver morir por la espada a toda su familia (586). Todo ello
fue efecto de esa misteriosa embria'ue1 a que les someti la
clera de Yahv. Tambin participarn de ella los
sacerdotes, pro!etas y dems moradores de "erusal#n. La
perversin era general, y a todos deba alcanzar el castigo.
Yahv mismo har que luchen entre s: :uebrar# unos contra
otros (v.14). Sigue el smil de las tinajas llenas de vino, que
chocarn entre s y se rompern. Los israelitas, pues, son
como [Link] que estn llenndose de la ira divina para
despus reventar estrepitosamente. En la hora de la
catstrofe no habr compasin ni clemencia, pues han
abusado de los llamamientos de Yahv hechos por los
profetas. Dios, pues, se ve obligado a destruirlos. Pero, como
siempre, hay alguna esperanza de salvacin.

&lamada a la penitencia +53-5E/.
53 (scuchad, dadme odos, no os enane$c*is, que es Yah el que ha ha!lado.
54 'ad "loria a Yah, uestro 'ios, antes que se ha"a oscuro # antes que
tropiecen uestros pies por los montes en tinie!las #, en e$ de la lu$ que
esper*is, os d som!ras de muerte # densas tinie!las. 5E ;i no escuch*is, mi
alma llorar* en secreto uestra so!er!ia, # mis o=os derramar*n a!undantes
l*"rimas, porque ha sido hecho cautio el re!aBo de Yah.

Una conversin sincera podra alejar todava el espectro de la
catstrofe. El pueblo estaba obstinado y no quera humillarse
y reconocer sus malos caminos, denunciados por los
profetas: no os envane1cis. (v.15). (l profeta quiere
resaltar que lo que comunica iene directamente de 'ios)
Iue es Yahv el que ha hablado. Y los invita a cam!iar de
conducta: $ad 'loria a Yahv# (v.16), reconociendo sus
derechos
8
. Todava es tiempo de atraerse la benevolencia
divina, y puede el pueblo caminar abiertamente con la
seguridad del que anda de da; pero es preciso reaccionar
antes que llegue la noche de la manifestacin de la ira divina:
antes :ue se ha'a oscuro y tropiecen vuestros pies (v.16). La
lu1 y las tinieblas en la Escritura son muchas veces smbolo
de prosperidad y de adversidad
9
. En los profetas, el da del
juicio punitivo sobre srael y las naciones es llamado da de
tinieblas
10
. Por otra parte, pone Jeremas en guardia a sus
contemporneos, que son demasiado optimistas, esperando
un tiempo mejor, de lu1 (v.16c), cuando, en realidad, Yahv
les va a enviar sombras de muerte., densas tinieblas, un
tiempo de angustia y de miseria
11
Todo esto lo anuncia el profeta con el corazn lacerado.
Nadie ama ms que l a su pueblo; por eso tiembla ante el
pensamiento de que desoiga su llamamiento de penitencia,
que es la <ltima oportunidad de salacin. Est seguro de
que, si no cambian de conducta, el castigo de Yahv vendr
inexorable; por tanto, si no le "escuchan," no le quedar sino
llorar en secreto (v.17), e.d., retirado de la vida piblica, por la
soberbia y obstinacin de su pueblo, pues el final de todo
ser la esclavitud y el exilio de su pueblo: por:ue ha sido
hecho cautivo el reba?o de Yahv# (v.17b). Las
Lamentaciones, atribuidas a Jeremas, testigo de las llamas
humeantes de Jerusaln, son el mejor comentario a este
verso conmovedor.

&a humillacin del re# # de la reina +5G-5./.
5G 'i al re# # a la reina) @umillaos, sentaos +en el suelo/, porque est* para caer
de uestras ca!e$as la corona de uestra ma"nificencia. 5. &as ciudades del
sur est*n cercadas # no ha# quien las a!ra. 9oda Jud* es deportada, en
deportacin completa 5,.

Se anuncia claramente la deportacin al rey y a la reina
(madre). Quin es el rey? Muchos autores creen que es
Joaqun (Jeconas), porque se menciona a la reina madre.
Este rey rein slo tres meses en el 598, durante el asedio.
Despus fue llevado en cautividad, de donde no volvi
13
.
Otros, en cambio, creen que el rey es su padre, Joaquim
(Eliaquim), quien despreciaba abiertamente las predicciones
de Jeremas.
El profeta les invita a la penitencia, humillndose, pues ya no
les queda mucho como reyes (v.18). Deben hacer penitencia
sentndose en el suelo, en el polvo, como era de ley en los
duelos. &a corona de ma'ni!icencia o ma'ni!ica es llamada
as por ser la de David y Salomn, que en la tradicin
figuraban como mximos exponentes de la magnificencia
cortesana y representaban la edad de oro de la historia de
srael. Cuando el profeta profiere esta prediccin, la situacin
en el pas es angustiosa, pues el pas est ya invadido por el
enemigo: Las ciudades del sur estn cercadas (v.18). La
frase tiene carcter enftico. Se nombran las del sur para
indicar que todo el pas est invadido, ya que los invasores
provienen del norte
14
. Esas ciudades estn cercadas por el
enemigo, y no hay :uien abra (v.19), e.d., no es posible salir
de ellas. La frase toda "ud es deportada es hiperblica. La
deportacin del 598 no fue general, aunque inclua las
fuerzas vivas de la nacin. En este sentido puede hablarse
de deportacin completa. Segn 2 Re 24:11, los deportados
fueron diez mil, cifra muy considerable teniendo en cuenta
que la poblacin de Jud era de algunas decenas de millares.

&a inasin de Jada +,1-,E/.
,1 Al$a tus o=os # mira, Jerusaln 53, a los que ienen del septentrin. H'nde
est* la "re# que te fue dada, tu esplndido re!aBoJ ,5 HIu dir*s cuando te
casti"uen, pues t< los ae$aste a ti, tus amantes como dominadoresJ 54 HFo te
so!reco"er*n dolores como de mu=er en partoJ ,, Y si te pre"untas en tu
cora$n) HPor qu me suceden estas cosasJ Por la muchedum!re de tus
maldades han leantado tus faldas # maltrataron tus talones. ,3 H0udar* por
entura su te$ el etope, o el ti"re su ra#ada pielJ As, Hpodris osotros o!rar
el !ien, tan ae$ados +como est*is/ al malJ ,2 Yo los dispersar como pa=a que
uela al iento del desierto. ,3 9al es tu parte, tu porcin asi"nada de mi parte,
or*culo de Yah, por ha!erme olidado # ha!er puesto tu confian$a en la
mentira. ,4 9am!in #o descu!rir tus elos en tu parte anterior # se er*n tus
er"Ren$as) ,E tus adulterios # tus "ritos de lu=uria, tus e:ecra!les
fornicaciones. ;o!re los collados del campo he isto tus torpe$as. CA# de ti,
Jerusaln, que no te limpiasD H@asta cu*ndo a<nJ

El profeta invita a Jerusaln a contemplar el espectculo de
la invasin que viene del septentrin (v.20): son los
babilonios, que avanzan de la frontera siro-fenicio-palestina.
Jerusaln, con su corte y sus sacerdotes, era la principal
culpable de la catstrofe: Gdnde #sta la 'rey :ue te !ue
dada./ (v.20b). Como centro de la teocracia, con sus clases
dirigentes, tena obligacin de velar por los intereses de su
pueblo, como un pastor por su espl#ndido reba?o.
A continuacin el profeta reprocha a Jerusaln porque ha ido
en busca de amantes (con sus devaneos diplomticos), que
al fin han de invadirla como dominadores, a los que antes
haba abierto las puertas de su intimidad: los ave1aste a ti
(v.21), introduciendo sus dioses y costumbres. Ha
abandonado a Yahv para buscar otros amantes, :ue
terminarn por despreciarla y dominarla. Pero no tardar en
probar las consecuencias, ya que le llegan angustias como a
[Link] en parto (v.2:1b).
Jerusaln, inconsciente y habituada al pecado, no piensa por
qu le sucede todo aquello; pero el profeta le dice que es por
sus maldades por lo que queda reducida a esclava, presa de
la lujuria de los vencedores
17
. La palabra talones parece ser
un eufemismo para indicar las partes pudendas
18
. Jud est
tan habituada a sus pecados, que parece muy difcil, casi
imposible, que cambie de conducta: GAudar su te1 el
etope, o el ti're su rayada piel/ (v.23). Con tanto pecar se ha
creado una segunda naturaleza.
La consecuencia de sus transgresiones es- la cautividad: los
dispersar como paja. (v.24). Tal es tu parte, tu porcin
asignada (v.26).
Yahv haba destinado a srael a ser un pueblo grande, como
la ms bella herencia entre las naciones
19
; pero esto estaba
condicionado a la fidelidad a sus mandatos. Pero srael se
olvid de Yahv y puso su con!ian1a en la mentira (v.25b), en
los dolos engaosos, que no son sino vanidad. Por eso
Yahv la avergonzar ante todas las naciones como doncella
deshonrada (v.26), expuesta a la lujuria de sus amantes, que
ahora vienen en plan de dominadores. Las ver'Men1as de
Jud son sus adulterios., e.d., sus prcticas de idolatra,
dejante de ser la fiel esposa de Yahv
20
. Principalmente en
los collados o lugares altos haba multiplicado sus actos
idoltricos, que son sus torpe1as, por tener relaciones
adulterinas con los dolos, dejando a su Esposo, Yahv
21
.
Despus el profeta lanza un suspiro amoroso, preocupado
por la suerte de Jerusaln: DAy de ti, "erusal#n, si no te
limpiasE (v.27c). Es una ltima llamada a la conversin. Por
fin, un grito desesperado de amor: G2asta cundo aIn./

1 Cf. Ex 28:40ss; Lev 16:4. 2 Cf. 2 Re
1:8;Mt3:4. 3 Cf. s 3:24; Jer 2:32; s
49:18. 4 Cf. S. Jern., Pro! in 5s.: PL
25:8180; Condamin, &e lime de "#r#n?e
[Link]. 5 Buzy, Les symboles de l>Ancien
=estament p. 124. Sobre la identificacin
del -u!rates y Fura cf. Abel, <#o'. de la
(alestine c.400; 11404. 6 Cf. Osc.1;
sc.20; Ez c.4-5. 7 Cf. s 19:14; 29:20;
51:17; Ap 14:10; 16:19. 8 Cf. Jos 7:19;
Mal 2:2', Tn c,24; Act 12:23. 9 Cf. 159:1.
10 Cf. Am 5:18; s 5:20. 11 Los LXX y
la Vulgata traducen la palabra hebrea por
sombra de muerte. Hoy da se suele
traducir ms bien simplemente "oscuridad,"
siguiendo la vocalizacin salmut en vez de
salmaPet, que es la vocalizacin del TM.
12 Otros traducen: "deportada entera"
(;ible de "#rusalem). 13 En el c.29:2
habla Jeremas de la deportacin de
"Joaqun y la reina madre," con el mismo
trmino de 'hebirah. Cf. 22:26. 14 Cf.
Jer
3
4:7. 15 "erusal#n falta en el TM,
pero est en los LXX. 16 Texto oscuro.
La ;ible de "#rusalem: "Qu dirs cuando
te visiten triunfantes los que habas
habituado a tus intimidades?" 17 Cf. s
47:2-3. 18 Cf. Ex 4:25; s 7:20; 36:12; Ez
7:17. 19 Cf. Jers.19. 20 Cf. Nah 3:5
21 Cf. Jer 2:20; 3:6.


52. &a "ran sequa. 6asti"o del pue!lo. 8racin.
(l captulo est integrado por piezas diferentes, yuxtapuestas
por un redactor posterior: a) elega por una gran sequa (1-
10); b) dilogo de Yahv y del profeta (11-16); c) lamentacin
por la catstrofe (17-18); d) splica para que cese la sequa
(19-22).

(le"a por una "ran sequa +5-4/.
5 &le" la pala!ra de Yah a Jeremas a propsito de la sequa) , Jud* est* de duelo # sus puertas
lan"uidecen, se inclinan hacia tierra, # se al$a el "rito de Jerusaln. 3 ;us ma"nates mandaron a
los su!ordinados por a"ua> fueron stos a los po$os, no hallaron a"ua # se olieron con sus
c*ntaros acos. (st*n aer"on$ados, confundidos, con las ca!e$as cu!iertas, 2 pues el suelo est*
consternado porque no ha# lluia en la tierra. &os la!radores est*n aer"on$ados, se cu!ren sus
ca!e$as. 3Aun las cieras en el campo paren # a!andonan +la cra/ por falta de pastos. 4 &os asnos
sala=es se paran so!re las colinas peladas, aspirando el aire como chacales, con los o=os
consumidos, por falta de hier!a.

No sabemos cundo tuvo lugar esta calamidad cantada con
elocuencia exquisita por el profeta. La se:ua ha afectado a
todo "ud, que esta de duelo (v.2). Una consternacin
general se apodera de todo el pas. La vida de las ciudades,
que se desarrollaba bulliciosa y animada en sus puertas, est
desierta: las puertas lan'uidecen (v.2).
Era el lugar de reunin de las caravanas que salan y
entraban, y tambin el lugar del mercado y de las
contrataciones
2
. Ahora no se ven sino personas tristes y
lnguidas. Mientras tanto, surge el llanto por doquier dentro
de la ciudad: se al1a el 'rito de "erusal#n. La situacin es tan
crtica, que los ma'nates, que tenan sus propias cisternas en
casa, se ven obligados a enviar a sus subordinados a buscar
agua a los po1os pblicos por la campia (v.3). Pero vuelven
con los cntaros vacos, ante la decepcin general de los que
ansiosamente les esperaban: estn aver'on1ados, con las
cabe1as cubiertas, en seal de duelo y afliccin
3
. La
situacin es trgica, ya que el suelo esta consternado al no
recibir la lluvia bienhechora. Las mismas ciervas,
consideradas en la antigedad
4
como los animales ms
afectuosos con sus hijos, abandonan (la cra) (v.5), pues por
!alta de pastos estn ciegas buscando medios de subsistir. El
instinto de conservacin es en ellas superior al de
reproduccin. Los mismos asnos [Link] (onagros o cebras),
que por morar en zonas desrticas estn habituados a
prescindir del agua a menudo, ahora se paran sobre las
colinas aspirando el aire como chacales (v.6). En su deseo
de refrigerar la garganta reseca, se suben a los lugares ms
altos para aspirar el viento, por si les trae una corriente de
humedad, que tanto ansan. Los chacales suelen estar con la
boca abierta hacia arriba, lanzando aullidos muy
caractersticos.

;<plica de salacin a Yah +E-./.
E Aunque nuestras maldades clamen contra nosotros, o!ra, Yah, por la "loria
de tu nom!re. Porque muchas son nuestras re!eldas. @emos pecado contra ti.
GC8h esperan$a de Israel, oh Yah 3, su salador en el tiempo de la an"ustiaD
HPor qu has de ser como pere"rino en el pas, como ia=ero que se para para
pernoctarJ .HPor qu has de ser como hom!re a$orado, como "uerrero incapa$
de salarJ Pues t<, Yah, +ha!itas/ en medio de nosotros, # tu nom!re es
inocado so!re nosotros, Fo nos desampares.

El profeta reconoce la culpabilidad de su pueblo, pero pide
auxilio a Yahv para que manifieste su 'loria, su nombre, y
no quede como impotente ante los pueblos paganos (v.7).
Yahvi es en realidad la esperan1a de ,srael (v.8) y, por
consiguiente, no debe conducirse como pere'rino, que pasa
por el pas sin preocuparse de sus problemas. srael es la
heredad de Yahv y, por consiguiente, debe preocuparse de
las tragedias y problemas de su pueblo. Si no interviene en
favor de srael en los momentos crticos, los paganos
considerarn a Yahv como hombre a1orado
6
, posedo del
terror, que pierde sus fuerzas ante el peligro y no sabe
reaccionar serenamente, castigando a los enemigos. Por otra
parte, los paganos deben ser testigos de las proezas de
Yahv como 'uerrero que antiguamente salv a su pueblo.
Mucha era la fama de Yahv como salvador, como h#roe de
su pueblo; pero, si ahora no sale en favor de ste, todos
creern que sus antiguas proezas no fueron sino invencin
de la imaginacin popular y que en realidad es un 'uerrero
incapa1 de salvar (v.9a). Debe tener en cuenta Yahv que
mora en srael y que da nombre a todos los descendientes de
Abraham: tu nombre es invocado sobre nosotros (v.9b); son
el pueblo de Yahv# ante los gentiles; como el esposo da
nombre a la esposa, as ellos son denominados pueblo de
Yahv#. Por eso, la catstrofe de Jud compromete el honor
de su Dios. Yahv haba prometido proteger a su pueblo
como el guila a sus polluelos
7
, y ahora es el tiempo de
mostrar su proteccin omnipotente.

?espuesta de Yah +51-5,/.
51 (sto ha!la Yah de este pue!lo) 7ustan
de andar errantes de un lado para otro, no se
contienen sus pies. Pero Yah no se
complace en ellos> ahora se acordar* de sus
maldades # les pedir* cuenta de sus pecados,
11
Y me di=o Yah) Fo rue"ues por este
pue!lo para su !ien.
5,
Aunque a#unaren, no
escuchar sus clamores, # aunque ofre$can
holocaustos # o!laciones, no los aceptar,
sino que los consumir con la espada, con el
ham!re # con la peste.

Yahv responde a la splica intercesora del profeta alegando
que el pueblo sigue sus caminos perversos, alejado de su
Dios. En vez de volver al camino sealado por su Dios, anda
errante de un lado para otro (v.10). En lo religioso va tras de
los dolos; en lo moral sigue sus conveniencias y pasiones, y
en lo poltico busca alianzas con pueblos extranjeros, como
Babilonia y Egipto. Estn tan inquietos y nerviosos, que no
contienen sus pies. Por eso Yahv no se complace en ellos,
porque no puede aprobar tal conducta extraviada; y les
pedir cuenta de sus pecados. Ha llegado la hora de su
intervencin justiciera, y, en consecuencia, no quiere que
Jeremas rue-gue por su pueblo para bien (v.11), como si la
sentencia estuviera ya dada. Naturalmente, en estas frases
hay que tener en cuenta que las profecas conminatorias en
el A.T. son siempre condicionales, pues est supeditado su
cumplimiento a la conversin o impenitencia de los
destinatarios. Los ritos externos en el templo, con sus
sacri!icios y o!rendas, y los ayunos, no bastarn para detener
la ira de Dios (v.12), que se va a manifestar con el hambre, la
espada y la peste, la terrible triloga del exterminio que
quedar clsica en la literatura bblica proftica y
apocalptica. Son los tres flagelos que constituyen como los
instrumentos de la justicia divina en todos los tiempos.

6ontra los falsos profetas +53-54/.
55 Y #o di=e) CAh, ;eBor, YahD @e aqu que los profetas les dicen) Fo eris la
espada ni tendris ham!re, pues pa$ autntica os dar en este lu"ar. 52 Pero
Yah me di=o) 0entidamente los profetas profeti$an en mi nom!re> #o no los
he eniado, no les he mandado, no les he ha!lado. Oalsas isiones, a"Reros,
anidades # en"aBos de su cora$n es lo que os profeti$an. 53 Por eso dice
Yah contra los profetas que profeti$an en mi nom!re, sin ha!erles #o
eniado, diciendo) %Fo ha!r* en esta tierra espada ni ham!re.% A la espada #
por ham!re perecer*n esos profetas. 54 Y el pue!lo a quien ellos profeti$aron
ser* arro=ado a las calles de Jerusaln por el ham!re # la espada, # no ha!r*
quien les d sepultura, ellos, sus mu=eres, sus hi=os # sus hi=as, # har caer
so!re ellos su maldad.

Los profetas, por halagar al pueblo, lanzaban falsas
promesas de paz: no ver#is la espada. (v.13). Pero todo esto
no es sino creacion de su propia imaginacin, ya que Yahv
no les habl (v.14). En Dt 18:15 se dan las normas para
distinguir a los verdaderos de los falsos profetas, y entre ellas
la ms clara es que el que predique el culto idoltrico,
separndose de Yahv y de su Ley, no es verdadero profeta.
Tal es el caso de los falsos profetas, que no se preocupan de
ganar el corazn de sus oyentes, acudiendo a sortilegios,
a'MerosB pero todo son en'a?os de su cora1n. Son unos
impostores. Por eso, el castigo ser terrible, pues se
desencadenar una mortandad sobre todos ellos y los que
les hicieron caso (v. 16).

;<plica del profeta +5E-,,/.
5EY les dir*s esta pala!ra) 'erraman mis o=os l*"rimas noche # da sin cesar,
pues la ir"en hi=a de mi pue!lo ha sido que!rantada con "ran que!ranto,
herida de "rasima pla"a. 5G ;i sal"o al campo, he aqu muertos por la espada>
si entro en la ciudad, sufrimientos por el ham!re, pues hasta los profetas #
sacerdotes andan errantes por un pas que no conocen. [Link] has
desechado del todo a Jud*J H@a detestado tu alma a ;inJ HPor qu nos
heriste sin que hu!iera curacinJ (sper*!amos pa$, # no ha# !onan$a, # al
tiempo del aliio slo ha# tur!acin. ,1?econocemos, Coh YahD nuestra
maldad # la de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti. ,5Por tu nom!re
no nos rechaces, no de=es profanar el trono de tu "loria. Acurdate, no rompas
tu alian$a con nosotros. ,,H@a# entre los dolos de las "entes quien pueda
hacer lloerJ H8 pueden los cielos dar la lluiaJ HFo eres t<, Yah, 'ios
nuestroJ (n ti esperamos, porque has hecho todo esto.

Un nuevo canto elegiaco sobre la ruina de Jud como pueblo.
La mortandad es tan grande, que tanto en la campi?a como
en la ciudad no hay sino muertos por la espada y
su!rimientos por el hambre (v.18). La expresin vir'en hi.a de
mi pueblo es sinnima de "pueblo" de Jud, personificado en
una doncella, objeto de los amores de Yahv
8
. Los
sacerdotes y pro!etas, que antes haban hecho creer que no
habra guerra ni necesidades, se vern obligados a andar
errantes por un pas :ue no conocen (v.15c) en busca de
alimentos para cubrir sus necesidades ms elementales.
Despus de reflejar el estado de trgica ruina de su pueblo,
el profeta se identifica con ste, lanzando una splica
angustiosa a Yahv para que evite tanta desgracia: GAcaso
has desechado a "ud/ (v.19a). El profeta recuerda las
relaciones ntimas que en otro tiempo hubo entre Yahv y su
pueblo en virtud de la alianza. Yahv haba prometido estar
siempre con su pueblo, pero ahora apenas ha# esperan$a
de salacin. Quiz haya cambiado Yahv de sentimientos
para con su pueblo: G2a detestado tu alma a Sin/ (v.16a).
En otro tiempo los castig, pero no tanto como ahora: G(or
:u# nos heriste sin :ue hubiera curacin/ (v.16b).
La catstrofe es tal, que no hay esperanza: en vez de pa1 y
alivio, cada vez hay mayor turbacin y angustia. Ciertamente
que todo esto ha venido por los pecados de Jud, y el pueblo
lo reconoce (v.20); pero al menos que no los rechace por su
nombre. Es preciso que su nombre, e.d., su fama como
omnipotente y protector de sus fieles, permanezca entre las
gentes. Adems, Jerusaln es el trono de su 'loria (v.21),
que sera pro!anado por las gentes si llegaran a ocupar la
Ciudad Santa. Estn, pues, en juego los intereses de Yahv,
y si bien el pueblo como pecador merece todo esto, sin
embargo, el celo de su 'loria debe salir en defensa de ste
para que no sea objeto de burla entre las naciones. La
derrota de su pueblo sera la derrota del prestigio de Yahv
entre los pueblos paganos. Y, como una ltima apelacin, le
recuerda la antigua alianza: acu#rdate, no rompas tu alian1a
con nosotros (v.21b). Aunque el pueblo le haba sido infiel,
sin embargo, siempre subsistan las clusulas de la alian1a
con srael. Precisamente, por mantener las promesas de esta
alian1a, Yahv haba protegido milagrosamente a su pueblo
en muchas situaciones crticas.
Por fin vuelve el profeta al tema de la se:ua. Es Yahv
omnipotente y slo l puede enviar la lluvia. Los dolos no
pueden hacer que los cielos enven esto que tanto necesitan
en estos momentos. Todo depende de Yahv, y los cielos por
s mismos no pueden enviar la esperada lluvia. Y de nuevo
lanza una apelacin a las especiales relaciones que Yahv
tiene con su pueblo: Gno eres nuestro $ios/

1 As segn el TM. Los LXX: "han cesado
los trabajos de la tierra," que hace buen
sentido. La ;ible de "#rusalem: "el suelo
cesa de producir." 2 Cf. s 3:26. 3 Cf.
2 Sam 15:30; 19:4; s 53:3. 4 Cf. Plin., 8
0.32; Prov 5:19. 5 Yahv# falta en el TM,
pero est en los LXX. 6 La palabra
hebrea empleada es de significado incierto.
Los LXX leen "hombre que duerme."
Schultens, siguiendo el rabe, traduce
"atnito." 7 Cf. Dt 32:11. 8 Cf. s
[Link] "virgen hija de Sicidn"; [Link] "virgen
hija de Bdtuom'a"; Jer [Link] "virgen hija
de -'ipto.C


53. &a 0ortandad # el ham!re. Iue=as de Jeremas #
respuesta de Yahe.
(ste captulo contiene fragmentos en prosa y verso. Se habla
de la irrevocabilidad de la decisin divina de castigar a Jud
(1-4). Despus se anuncia la guerra devastadora de Jud (5-
9), siendo el resto un desahogo del alma atribulada del
profeta, que se queja a Yahv por la triste situacin que le
crea!a su misin, a lo que responde severamente Yahv
(10-21).

'ecisin irreoca!le diina de casti"ar a Jud* +5-2/.
5 Y Yah me di=o) Aunque se me pusieran delante 0oiss # ;amuel, no se
olera mi alma a este pue!lo. Iutalos de mi presencia, que se a#an., Y si te
pre"untan) HAdonde hemos de irJ les responder*s) As dice Yah) (l que a la
muerte, a la muerte> el que a la espada, a la espada> el que al ham!re, al
ham!re> el que al cautierio, al cautierio. 3Yo les dar por re"idores cuatro
deudosD or*culo de Yah) la espada para matar, los perros para arrastrarlos,
las aes del cielo # las fieras del campo para deorarlos # consumirlos. 2 Y los
har el terror de todos los reinos de la tierra a causa de 0anases, hi=o de
($equas, re# de Jud*, por cuanto hi$o en Jerusaln.

A pesar de la angustiosa splica de perdn del profeta,
Yahv no quiere revocar su decreto de exterminio sobre su
pueblo pecador. Es tal su grado de culpabilidad, que no
admitira como intermediarios ni a Moiss ni a Samuel,
famosos por su poder intercesor ante Yahv
2
. En Ez 14:14,
Dios dice que enviara su castigo aunque estuvieran
presentes en el pueblo No, Daniel y Job. En el caso de
Jeremas, Yahv slo quiere destacar la maldad del pueblo
impenitente, y, si le castiga, no debe extraarse de que no
oiga su splica, pues ni a personajes de ms relieve en la
historia de srael los hubiera escuchado. Esto indica, de un
lado, cierto poder intercesor ante Dios de sus amigos, si bien
la concesin de lo que piden est condicionada por las
exigencias de la justicia divina y su misteriosa providencia
sobre los hombres y las cosas. Ahora no quiere escuchar la
splica que en nombre del pueblo ha hecho el profeta, y pide
que se vayan y no continen orando: :utalo de mi presencia.
(v.1b). Es una expresin fuerte, que no se debe tomar a la
letra. Ya hemos dicho que los orientales buscan las frases
radicales, los contrastes violentos, para expresar
enfticamente una idea determinada, sin hacer caso por el
momento de los matices de la misma. No es que Yahv no
quiera que interceda con splicas, sino que aqu se quiere
resaltar el decreto de castigo irrevocable, para indicar la
magnitud de sus delitos. El estilo es entrecortado y seco,
para dar ms vigor al pensamiento. No es necesario suponer
que el pueblo estuviera en aquel momento en el templo
orando y que Yahv mandara a Jeremas que lo hiciera salir
de l, sino que aqu nos encontramos con una idealizacin
dramatizada, creada por el mismo profeta: antes,
identificndose con el pueblo, haba suplicado perdn; ahora
Yahv responde que no puede darlo, y le dice que el pueblo
no siga ante su presencia, orando: :ue se vayan. Sigue la
idealizacin dramatizada: si el pueblo preguntara: GAdonde
hemos de ir/ (v.2), entonces el profeta debe indicar a cada
uno su destino trgico: el :ue a la muerte, a la muerte.B la
espada., el hambre., el cautiverio (v.2). Las expresiones son
terribles y entrecortadas. En el v.12 del captulo anterior,
Yahv haba anunciado la espada, el hambre y la peste al
pueblo pecador. Ahora llega la hora de su cumplimiento: el
que est destinado a la muerte (por pestilencia), a la muerteB
el destinado a la espada, a la espada, e.d., a muerte violenta.
Y todo esto se confirma con lo que dice en el v.3: la
mortandad serd general y de tales proporciones, que los
cadveres quedarn insepultos, pasto de las aves y de las
fieras del campo
3
. El castigo infligido a su pueblo ser tan
grande, que se har famoso en todos los lugares: los har#
terror de todos los reinos de la tierra (v.4). Todos se
sobrecogern al or tales noticias de destruccin y de muerte.
El pueblo de Jud ser considerado como una maldicin
permanente de su Dios, que lo ha abandonado, y nadie
querr vivir a su lado, pues sentirn terror al coniir con un
pue!lo maldito de su 'ios. Y el principal responsable de la
catstrofe es el impo rey Manases (693-640), que haba
introducido los cultos idoltricos asirios, y por ello haba
quedado como smbolo de la impiedad en la historia de
srael. Muchos autores consideran la frase a causa de
Aanases, hi.o de -1e:uas, rey de "ud (v.4b), una adicin
de un glosista postexlico
3a
.

&a deastacin de Jada +3-./.
3 HIuin, pues, a a compadecerse de ti, oh
JerusalnJ HIuin se doler* de tiJ HIuin se
saldr* del camino para pre"untar por ti #
saludarteJ
2

4
9< me de=aste a m P or*culo de
Yah P , me oliste la espalda, # #o o# a
e:tender contra ti mi mano # aniquilarte>
esto# cansado de sentir compasin.
E
Y los
aentar con el !ieldo a las puertas de la
tierra> de=ar sin hi=os, destruido a mi pue!lo,
que no se uele de sus caminos.
G
;er*n m*s
numerosas sus iudas que las arenas del mar.
&an$ar contra las madres de los =enes un
deastador en pleno da. @ar que cai"a so!re
ella de repente el terror # el espanto.
.
A=se la
madre de siete +hi=os/, a=se la que dio a lu$ a
siete> su alma desfalleci> p<sose para ella el
sol cuando a<n era de da, qued confusa #
aer"on$ada. ;us restos los entre"ar a la
espada en presencia de sus enemi"os,
or*culo de Yah.

Es una nueva lamentacin sobre la ruina de Jud. El colmo
de la desolacin de Jerusaln es que no encontrar quien
tenga compasin de ella, y sobre todo se sentir sin el apoyo
de Yahv (v.5). Jerusaln es representada como una persona
aislada de las vas de comunicacin, sola en su dolor, que se
hace mayor al ver que nadie deja su camino para preguntarle
por su estado: G:ui#n se saldr del camino para. saludarte/
(v.5b). Pero esto es consecuencia de sus transgresiones. Es
la ley del talin: puesto que srael ha abandonado a Yahv,
ste, a su vez, la dejar sola, sin consuelo: me volviste la
espalda (v.6). No tiene derecho a que Yahv se preocupe de
ella, pues ha roto voluntariamente sus relaciones con El
5
. Es
ms, Dios quiere castigarla por su conducta: voy a e0tender
contra ti mi mano para ani:uilarte (v.6b). La expresin
e0tender la mano en la Biblia equivale a castigar
6
. En otro
tiempo, Yahv e0tenda su mano para castigar a los
enemigos de srael
7
; en cambio, ahora lo har contra su
propio pueblo. Tantas veces le ha perdonado sin conseguir
una verdadera penitencia, que ahora se siente cansado de
sentir compasin por ella. La consecuencia del castigo divino
ser el exilio babilnico: los aventar# con el bieldo (v.7).
Yahv aqu es como el agricultor, que arroja el grano al aire
para purificar la era, siendo la paja llevada lejos por el viento.
El pueblo israelita, pecador, es aqu la pa.a, sin valor, llevada
por el turbin de la catstrofe. La frase puertas de la tierra
equivale a las ciudades del pas
8
. Las puertas eran el lugar
de concurrencia de la ciudad, y que designan la misma
ciudad. La expresin [Link]# sin [Link] es hiperblica, para
indicar la magnitud de la catstrofe. Por efecto de la guerra
habr ms viudas. :ue arenas del mar (v.8); otra hiprbole
oriental al estilo de la anterior.
Cuando nadie lo piense y estn todos ms despreocupados,
Yahv enviar un devastador en pleno da (v.8b). La alusin
puede ser a la invasin babilnica despus del 605, cuando
Nabucodonosor merodeaba con sus tropas por Palestina, o a
las ra11ias de moabitas, amonitas y edomitas, que
peridicamente asaltaban el territorio israelita, sembrando la
consternacin y la ruina
9
. La frase contra la madre de los
.venes del TM ha de entenderse en sentido colectivo, y
mejor siguiendo la leccin siraca: "las madres y los
adolescentes"; es decir, toda la poblacin caera en manos
del devastador, que en pleno da, es decir, cuando menos se
esperaba, asaltara las localidades de Jud, sembrando el
terror y el espanto, que provena de Yahv, en cuanto que el
devastador era un instrumento de la justicia divina para
castigar a su pueblo pecador. Las madres que se sentan
ms felices y orgullosas por tener numerosa prole sern las
ms desgraciadas, al ver morir al fruto de sus entraas: ajse
la :ue dio a lu1 a siete (v.9). Perder a todos sus hijos, su
gloria
io
y felicidad, era una. desgracia que no tena parangn.
De nuevo el profeta habla con frases hiperblicas para hacer
resaltar la magnitud de la catstrofe. En el caso de esta
madre, el haber tenido muchos hijos es ocasin de mayor
desgracia; por ello des!alleci, pIsose para ella el sol cuando
aIn era de da, es decir, muri antes de tiempo, en edad
prematura, cuando an poda esperar muchos aos de vida;
o bien aqu el sol simboliza la !elicidad, que le es arrebatada
al perder los hijos, que constituan como la luz radiante del
da. Al verse privada de lo que constitua su motivo de orgullo
en la sociedad, :ued con!usa y aver'on1ada, pues la
desgracia era considerada como un casti'o de parte de
Yahv.
Y no terminar aqu la catstrofe, pues los restos que se
salven de la nacin sern condenados a la espada. Es el
anuncio de una invasin posterior que traer la ruina
definitiva de la nacin, la catstrofe del 586, que termin con
la toma de Jerusaln por los babilonios y la desaparicin de
Jud como nacin.

&amentos del profeta +51-5G/.
51CA# de m, madre ma, pues me
en"endraste, so# o!=eto de querella # de
contienda para toda la tierraD A nadie prest,
nadie me prest, #, sin em!ar"o, todos me
maldicen.
55
H(n erdad, Joh YahD so#
culpa!leJ
55
(n el tiempo del infortunio # de la
an"ustia, Hno te ro"a!a por el !ien de los que
me odianJ
5,
H;e puede romper el hierro, el
hierro del norte # el !ronceJ
5, 53
9us !ienes #
tus tesoros #o entre"ar al pilla=e # sin precio,
por todos tus pecados # so!re todo tu
territorio.
52
Yo te har esclao de tus
enemi"os
53
en tierra que no conoces, porque
se ha encendido el fue"o de mi clera #
arder* contra osotros.
53
9< lo sa!es, Yah)
Acurdate de m # mira por m, # n"ame de
mis perse"uidores. Fo conten"as tu ira
52
. 0ira
que por ti soporto opro!ios
54
de parte de los
que desprecian tus pala!ras. 6ons<melos
53
.
(ran para m tus pala!ras el "o$o # la ale"ra
de mi cora$n, porque #o lleo tu nom!re
54
,
Coh Yah, 'ios de los e=rcitos D
5E
Funca me
sent entre los que se diertan para "o$arme
+con ellos/. Por tu mano me sent solitario,
pues me ha!as llenado de tu ira.
5G
HPor qu
ha de ser perpetuo mi dolor, # mi herida,
desahuciada, rehusa ser curadaJ HVas a ser
t< para m como +torrente/ fala$, cu#as a"uas
no son se"urasJ
5E

En este dramtico fragmento, el profeta refleja su lucha
interior al tener que llevar adelante con una misin que le es
ingrata, pues debe aparecer como enemigo de su pueblo y
traidor a sus compatriotas. Debi de ser compuesto en la
poca tormentosa del rey Joaquim (609-598), bajo el cual
tuvo que sufrir mucho de parte de la corte. Jeremas se
considera como vencido por la vida y se lamenta a Yahv por
la misin que le ha obligado a aceptar
18
. En algunos
momentos le parece que est abandonado hasta del mismo
Dios.
As, en un momento de desnimo, se pregunta si no sera
mejor no haber nacido: DAy de m, madre ma, pues me
en'endrasteE (v.10). Es un desahogo similar al del profeta
Elias perseguido por Jezabel y al de Job en el colmo de los
infortunios
19
. Jeremas se siente atacado por todas partes
por tener que hacer frente a los abusos de todas las clases
sociales. Por eso es objeto de :uerella y de contienda por
doquier. Todos le salen al paso y le maldicen. Sin embargo,
l jams se ha metido en negocios de inters material con
nadie: A nadie prest#, nadie me prest. El prstamo con
inters a los compatriotas estaba prohibido en la Ley
20
, pero
la costumbre haba creado un ejercicio de prstamo bastante
generalizado. El profeta se halla al margen de todo, en tal
forma que nadie puede quejarse de sus intereses personales.
Jeremas se siente inocente (v.11), e incluso su bondad se
extenda a los enemigos, por los que rogaba (v.11).
El v.12 es muy enigmtico y considerado por algunos como
glosa, aunque est en todas las versiones. La versin de los
LXX es totalmente diferente del TM: "Se puede conocer el
hierro y el recubrimiento del cobre?" Ninguna de las dos
lecciones parece dar un sentido aceptable. La frase hierro del
norte parece aludir al hierro del Cucaso, que era donde
primero fue extrado, y era considerado como de mejor
calidad. Quiz se aluda a la imagen de Jer [Link] "Te pongo
como columna de hierro, como muro de bronce," aplicado a
Jeremas resistiendo los embates de los enemigos. As, pues,
hablara Yahv: Puesto que te he puesto como "columna de
hierro," no debes temer nada, pues Gse puede romper el
hierro del norte y el bronce/ (v.12). Otra explicacin posible
es tomar la frase hierro del norte como sinnima del ejrcito
babilonio. Como no es posible romper el hierro y el bronce,
as no es posible a Jud romper la fuerza militar de Babilonia.
Todas sus riquezas, bienes y tesoros caern en poder del
invasor omnipotente sin compensacin alguna. Y todo ello a
causa de los pecados del pueblo israelita (v.13). Y despuis, el
cautiverio en tierra desconocida (v.14). La justicia divina se
manifestar como un !ue'o devorador
21
. De nuevo Jeremas
vuelve a su problema personal ntimo, pidiendo proteccin
contra los que conspiran contra su vida, sus perse'uidores
(v.15). Al profeta en su tragedia ntima se le hace larga la
espera por el castigo de sus enemigos: no conten'as tu ira
(v.15b), Y para ello invoca el celo de Yahv, pues todo lo
soporta por El. Adems, vuelve a presentar su inocencia y
fidelidad: las palabras y mandatos de Yahv constituan su
'o1o y la ale'ra de su cora1n (v.16). Es un autntico
pro!eta de Yahv#B por eso puede decir que lleva su nombre.
Toda su vida perteneca a su Dios: yo llevo tu nombre
(v.16b). Precisamente por estar al servicio de Yahv estaba
condenado al ostracismo social: por tu mano me senta
solitario (v.17b). El, que tenva un temperamento
comunicativo, deba aislarse de los :ue se divertan (v.17).
Siempre tenva que anunciar cosas fnebres y conminatorias
a sus conciudadanos, proclamando la manifestacin de la ira
divina: pues me habas llenado de tu ira (v.17b) para
difundirla en su nombre sobre la sociedad corrompida. Toda
su vida ha sido un sufrimiento continuo, una herida incurable
(v.18). Durante su penoso ministerio profetice se repiten las
situaciones de modo terriblemente montono: desprecios,
incomprensiones, calumnias, irrisiones; se es su patrimonio
en esta vida; es su sino terrible, semejante a una herida :ue
rehusa ser curada (v.18). Sobre todo, lo que ms angustia su
alma es que Yahv no parece cumplir sus promesas de
castigo sobre sus enemigos. Es que le engaa? En ese
caso, la situacin de Jeremas es la del viajero que atraviesa
la estepa sediento con la ilusin de encontrar un torrente de
agua conocido de antes, y, al llegar al lugar, se encuentra
con que est seco: Gvas a ser como torrente !ala1, cuyas
a'uas no son se'uras/ (v.18)
22
.

6onfortamiento del profeta por 'ios +5.-,5/.
5. Por eso as dice Yah) ;i t< ueles, #o te oler # permanecer*s ante m.
;i t< sa!es distin"uir lo precioso de lo il, se"uir*s siendo mi !oca ,3. (llos se
oler*n a ti, no ser*s t< quien te uelas a ellos, ,1 # te constituir para este
pue!lo como muro ine:pu"na!le de !ronce. 6om!atir* contra ti, pero no
podr*n conti"o, porque #o estar conti"o para salarte # li!erarte, or*culo de
Yah. ,5 Y te li!rar de la mano de los malados # te rescatar de la "arra de
los iolentos.

El profeta en sus quejas pareca querer sustraerse a su
ingrata misin. Sin embargo, Yahv le da una oportunidad
para volver sobre su supuesta resolucin, ofrecindose de
nuevo al servicio de El: si tI vuelves, yo te volver# (v.19a).
Pero es preciso que sepa abstenerse de todo punto de vista
personal; es necesario que se entregue plenamente a la
misin de profeta, comunicando la palabra divina (lo
precioso), separndolo de las escorias inherentes a sus
puntos personales: lo vil (v.19b); probable alusin a la
nostalgia que en el v. i mostraba por las lvcitas expansiones y
alegras sociales a l vedadas. Si vuelve de nuevo
desinteresadamente a ponerse al servicio de Yahv,
continuar su nobilsima misin de profeta: se'uirs siendo
mi boca (v.19b), el intrprete del mismo Dios
24
. Adems,
llegar un momento en que sus enemigos se acercarn al
profeta para que interceda por ellos cuando llegue la
catstrofe: volvern a ti, no tI a ellos (v.19c). Por el mismo
Jeremas sabemos que, en un momento de angustia, el rey
Sedecas rog a Jeremas que orara por la nacin, y despus
de la toma de Jerusaln por los babilonios, los que se
salvaron pidieron a Jeremas que intercediera por ellos ante
los babilonios antes de huir a Egipto
25
. Dios, por su parte, le
repite lo que le haba prometido al ser llamado al oficio
proftico: le dara fuerzas para resistir como ine0pu'nable
muro de bronce (v.20). No podrn con l precisamente
porque Yahv est a su lado para liberarle
26
.

1 Otros traducen de un modo ms ceido:
"Yo voy a poner sobre ellos cuatro
hermosas familias" L;ible de "#rusalem).
Mejor quiz: "enviar sobre ellos cuatro
especies (de flagelos)." 2 Cf. Ex 17:1ss;
32:11-14; Nm 14:13-24; Dt 9:18-20.25-29;
1 Sam 7:8-9; 12:19-23; Sal 99:6ss. 3 Cf.
Jer 6:2; 9:22; 2 Re 9,35-37- 3a Sobre
Manases cf. 2 Re 31:3233; 23:26; 24:3.
4 Literalmente "para preguntarte la paz," es
decir, preguntar si est en paz, que es el
saludo habitual hebreo. 5 Cf. Jer 12:7;
23:33. 6 Cf. Jer 6:12; s 9:12; 17:21;
10:4. 7 Cf. Ex 7:19; 8,5. 8 Cf. Jer
14:2; 1 Re 22:10. 9 Cf. 2 Re 24:1; 2
Crn 36:6-7; Dan 1:1-2. 10 Cf. 1 Sam
2:5; Rut 4:15- 11 Verso muy oscuro.
;ible de "#rusalem: "En verdad, Yahv,
no te he servido lo mejor que pude, e
intercedido por mi enemigo?" Dennefeld:
"Verdaderamente te he servido bien."
Literalmente el TM dice: "Dice Yahv: Si no
te fortalezco para bien." 12 Tambin
oscuro. Hemos preferido la traduccin de
Dennefeld y de la ;ible de "#3rusalem.
13 Literalmente el TM dice: C=raer# a tus
enemigos de una tierra que no conoces"
(Cantera). Hemos seguido en la traduccin
la versin de los LXX, que supone un ligero
cambio de consonantes. 14 Literalmente
el TM parece decir: "No me arrebate tu ira
por tu longanimidad" (Cantera). Nosotros
hemos seguido a los LXX, suprimiendo una
palabra. La ;ible de "#rusalem: "Tu clera
es demasiado lenta, que no me lleve" (la
muerte). 15 Tambin aqu hemos
preferido la versin de los LXX. El TM dice:
"Fueron halladas tus palabras y las he
comido." Lo que parece est conforme a Ez
2:8ss. 16 Literalmente en hebreo:
"porque tu nombre es invocado sobre m."
17 Literalmente el TM dice: "Vas a ser
t como algo engaoso, aguas que no son
fieles?" La mencin de "aguas" parece
suponer que el "engaoso" anterior se
refiere al torrente, cuyas aguas faltan la
mayor parte del ao, y as causan
decepcin al caminante. La frase torrente
!ala1 era muy comn en la literatura bblica.
18 Cf. Jer 11:18-23; 17:14s; 18:18-23;
20,7-18. 19 Cf. 1 Re 19:4; Job 3:1; Jer
20:14. 20 Cf. Lev 25:26; Dt 23:19. 21
Los v. 13-14 son considerados por muchos
autores como adicin posterior, tomada de
17:3-4- 22 Cf. Job 6:15-20. 23
Literalmente en hebreo: "sers como mi
boca." 24 Cf. Ex4:16. 25 Cf. Jer
21,iss; 42:2. 26 Cf. Jer 11:18; 21:1;
15:10; 20:1; 26:8; 28:15.


54. Jeremas, sm!olo de las calamidades de su pue!lo.
La vida de Jeremas debe ser como una parbola en accin
para instruccin de sus compatriotas. As, se le prohibe: a)
fundar una familia (1-4); b) tomar parte en los duelos por los
difuntos (5-7); c) participar en las alegras y festines de sus
conciudadanos (8-21). Con su vida debe ser un anuncio
permanente del desastre que espera a su pueblo; con su vida
de celibato simbolizar la desaparicin de las familias; con su
abstencin en los duelos se significar que en la hora de la
catstrofe no habr tiempo para hacer duelo por los muertos,
y con su aislamiento en materia de alegras sociales debe
mostrar que no es hora de jolgorios y alegras. No sabemos
cundo compuso este captulo, que puede estar formado de
fragmentos compuestos en distintas circunstancias de su vida
y juntados posteriormente por un editor. Muchos crticos
suponen que fue compuesto bajo el reinado de Joaquim
(609-598).

0andato de permanecer cli!e +5-2/.
5 &le"me la pala!ra de Yah, dicindome) , Fo has de tomar mu=er # no
tendr*s hi=os ni hi=as en este lu"ar. 3 Porque as dice Yah de los hi=os # de las
hi=as nacidas en esta tierra, de las madres que los parieron # de los padres que
los en"endraron en esta tierra) 2 0orir*n de epidemias, # nadie los llorar* ni
sepultar*> serir*n de estircol so!re la ha$ de la tierra, ser*n deorados por la
espada # por el ham!re, # sus cad*eres ser*n pasto de las aes del cielo # de
las !estias de la tierra.

La orden dada a Jeremas de no contraer matrimonio supona
un sacrificio muy grande para el profeta. El matrimonio con
una numerosa prole era signo de bendicin divina, mientras
que la esterilidad lo era de maldicin . Por otra parte,
Jeremas era por temperamento afectuoso y comunicativo, y
por ello inclinado a la vida ntima familiar. Sin embargo, debe
abstenerse del matrimonio para ser como un smbolo ante
sus compatriotas de las desventuras que les esperaban. La
vida de Jeremas deba ser una ofrenda total a una misin
ingrata: la de comunicar de parte de Yahv los castigos que
haban de caer sobre la sociedad israelita. El celibato del
profeta sera un anuncio permanente de la suerte que
esperaba a los padres, que se veran privados de sus hijos
por efecto de la guerra devastadora (v.3). La mortandad ser
tal, que no habr ni quien los entierre, quedando los
cadveres abandonados como esti#rcol sobre la ha1 de la
tierra., pasto de las aves
7
.

A!stencin de participar en duelos +3-E/.
3 As, pues, dice Yah) Fo a#as a casa de duelo, ni a#as a plaBir, ni te lamentes por ellos, pues
he retirado de este pue!lo mi pa$ P or*culo de Yah P , la !eni"nidad # la misericordia, 4 #
morir*n "randes # pequeBos en esta tierra> no se les sepultar* ni se los llorar*, ni nadie se har*
incisiones ni se rasurar* por ellos> E # nadie les partir* el pan del duelo 3 para consolar a uno por
el muerto, ni se le dar* a nadie la copa para consolarle por la muerte del padre o de la madre.

Jeremas debe abstenerse tambin, por orden divina, de
participar en los duelos. Es decir, no debe tomar parte ni en
sus alegras (el matrimonio) ni en sus penas. Debe
abstenerse de manifestar condolencias, ya sea en los
festines fnebres, ya en las otras manifestaciones sociales de
duelo. Con ello deba simbolizar la futura mortandad, en la
que no quedaran gentes para hacer los ritos fnebres de
rigor. Ha llegado la hora de la justicia despus de haber
abusado del tiempo de la misericordia. En el v.6 especifica
los ritos fnebres de que debe abstenerse. Entre ellos
estaban los de hacerse incisiones y rasurarse la cabeza. El
primer rito estaba prohibido entre los israelitas
4
. Los
sacerdotes no podan rasurarse la cabeza en signo de luto
5
,
pero parece que era comn entre el vulgo
6
. Al principio, estos
ritos tenan sentido supersticioso, y despus pudieron quedar
como mero rito externo de duelo, sin sentido religioso.
Jeremas no dice nada sobre la licitud o ilicitud de estos ritos,
sino que se limita a decir que no habr ocasin de ellos, dada
la cantidad de muertos en la guerra. No habr lugar para
hacer los honores a los cados, ni tampoco para consolar a
los vivientes por la prdida de sus deudos: nadie les partir el
pan del duelo (v.7). Esta frase parece aludir a los banquetes
fnebres que los familiares daban a los que se unan a su
dolor. Otros creen que alude a la supuesta costumbre de
llevar los amigos sus manjares y bebidas a los deudos
prximos del difunto, que guardaban un da de ayuno en
seal de luto
7
. El mismo sentido tendra la copa de
consolacin por la muerte del padre y de la madre (7b). La
tragedia ser tal, que nadie se preocupar de estos deberes
elementales sociales, sino que cada uno slo se preocupar
de su suerte y vida.

A!stencin de festines # ale"ras +G-./.
G Fo entres tampoco en casa donde ha#a !anquete para sentarte a comer #
!e!er con ellos, . pues as dice Yah de los e=rcitos, el 'ios de Israel) @e aqu
que o# a hacer cesar en este lu"ar, a uestros o=os # en uestros das, el canto
del "o$o # de la ale"ra # el canto del esposo # de la esposa.

Tampoco debe Jeremas participar en los festines alegres de
sus conciudadanos, para significar con su conducta que
cesar toda alegra y exultacin en el pas. Aqu ban:uete
(v.8) no se refiere a los festines fnebres a los que antes
haca alusin, sino a los banquetes alegres que se
celebraban con ocasin de solemnidades alegres, como
bodas y otros acontecimientos felices. El profeta debe
renunciar a todas las alegras honestas sociales y dedicarse
a una vida solitaria, austera y triste. Con ello se convertir en
un smbolo viviente de las futuras tristezas nacionales
8
, que,
por otra parte, son inminentes: en vuestros das (v.9)
desaparecer toda alegra, y entre ellas la ms caracterstica
de todas, las jubilosas fiestas nupciales: el canto del esposo
y de la esposa.

&a apostasa, causa de la cat*strofe de Israel +51-53/
51 Y suceder* que, cuando anuncies a este
pue!lo todas esas cosas # te di"an) HPor qu
nos anuncia Yah todos esos "randes
malesJ H6u*les son nuestras maldades #
cu*les los pecados que hemos cometido
contra Yah, nuestro 'iosJ u les
responder*s) Porque uestros padres me
a!andonaron P or*culo de Yah P para irse
tras de los dioses a=enos, para serirles #
adorarlos, de=*ndome a m # no "uardando mi
le#>
5,
pero osotros ha!is o!rado peor que
uestros padres, pues he aqu que se a cada
uno tras la dure$a de su mal cora$n, sin
escucharme a m.
13
Pero os arro=ar de esta
tierra a un pas que no conocis ni conocieron
uestros padres, # all seriris da # noche a
dioses e:traBos, pues no conceder "racia.

Los contemporneos del profeta crean que cumplan sus
obligaciones para con Yahv con la vida de culto normal en el
templo. Con sus sacrificios y ofrendas crean contentar a su
Dios, y no tenan reparo en participar en cultos sincretsticos
de tipo idoltrico. Por eso no comprenden las profecas
conminatorias de Jeremas: G(or :u# nos anuncia Yahv#
todos estos males/ G9uales son nuestras maldades/ (v.10).
La respuesta de Yahv no se deja esperar: toda la historia de
srael es una constante apostasa y degradacin moral. La
obstinacin es una de las caractersticas de los israelitas a
travs de su historia (v. 11-12), rompiendo el pacto de Yahv
desde los albores de su historia nacional
9
. Esta mala
conducta ha sido colmada por la presente generacin (v.12),
y por eso los condena Yahv al cautiverio (v.13), donde
podran entregarse plenamente al culto idoltrico, que tanto
amaban. La frase es irnica
10
. Yahv est cansado de
mostrarse complaciente con su pueblo, y esto tiene una
medida. En adelante no les conceder 'racia o compasin .

&a restauracin despus del e:ilio +52-53/.
52 Por eso he aqu que ienen das P or*culo de Yah P en que no se dir* #a)
%Vie Yah, que sac a los hi=os de Israel de la tierra de ("ipto,% 53 sino) %Vie
Yah, que sac a los hi=os de Israel de la tierra del aquiln # de todos los
pases adonde los ha!a e:pulsado.% Y los har oler a su tierra, que ha!a
dado a sus padres.

Estos versos parecen glosa que interrumpe el contexto. Con
ligeros cambios aparecen en 23:7-8, donde tienen su lugar
debido. Algunos autores, sin embargo, quieren considerarlos
como pertenecientes al contexto en que se hallan, pues
aunque interrumpen las amenazas, seran como una luz de
esperanza para los israelitas fieles a Yahv, recordndoles
que las promesas mesinicas se cumpliran y que el pueblo
elegido recuperara otra vez su amistad con Dios. La nueva
liberacin ser tan gloriosa, que se olvidarn las futuras
generaciones de la milagrosa liberacin de Egipto y cantarn
ms bien la nueva liberacin de los [Link] de ,srael de la tierra
del a:uiln (v.15), es decir, de Mesopotamia, adonde fueron
llevados cautivos, siguiendo la ruta del norte o de Damasco.
Volvern a instalarse en la tierra de sus padres, que les
pertenece por concesin especial divina.

Amena$as # casti"os +54-5G/.
54 @e aqu que o# a mandar muchos pescadores P or*culo de Yah P , que
los pescar*n, # despus muchos ca$adores, que los ca$ar*n por los montes
todos, por todos los collados # por las caernas de las rocas, 5E porque mis
o=os est*n so!re todos sus caminos, no se esconden de mi rostro, # sus
maldades no est*n ocultas a mis o=os. 5G &es pa"ar al do!le sus iniquidades #
pecados 5,, por ha!er profanado mi tierra con la carroBa de sus dolos 53 #
ha!er llenado de a!ominaciones mi heredad.

De nuevo se repiten las amenazas comenzadas en los v.9-
13, es decir, las alusiones al cautiverio. Los soldados
enemigos sern como pescadores o ca1adores (v.16), que
andarn ansiosos de tomar a los israelitas por los montes. y
collados. Es intil que se escondan en las cavernas de las
rocas, pues sern buscados y cazados como alimaas (v.16).
Los invasores son instrumentos de Yahv, que ve todos los
escondrijos y caminos de los israelitas (v.17), su conducta
depravada. Nada se oculta a sus ojos. Ser una deportacin
completa. Y todo esto les vendr por sus prcticas idoltricas,
con las que han pro!anado la tierra de Yahv, que le
pertenece como su exclusiva heredad (v.18). Se compara los
dolos a carro?a de cadveres porque contaminaban el pas
de Yahv, como los cadveres contaminaban el lugar en que
estaban
14
y todo lo que tocaban, o porque son
despectivamente considerados como seres sin vida,
totalmente impotentes, como los cadveres
15
.

&a salud por la confian$a de Yah +5.-,5/.
5. CYah, mi fuer$a # mi fortale$a, mi refu"io en el da de la tri!ulacinD A ti
endr*n los pue!los desde los confines de la tierra # dir*n) ;lo mentira fue la
herencia de nuestros padres, anidad sin proecho al"uno. ,1 ;i es el hom!re
el que se hace los dioses, entonces no son dioses. ,5 Por eso he aqu que les
o# a dar a conocer, esta e$ les o# a mostrar la fuer$a de mi !ra$o 54, #
sa!r*n que mi nom!re es Yah.

Este fragmento es de estilo salmdico y parece un desahogo
del profeta, que expresa sus sentimientos de esperanza en
Yahv en medio de tantas amenazas. En medio de la
catstrofe, Yahv ser siempre la !uer1a y re!u'io del profeta
(v.19). Pero su perspectiva se alarga, y entrev
profticamente el universalismo de la nueva teocracia, pues
numerosos pueblos entrarn a formar parte del nuevo reino:
a ti vendrn los pueblos desde los con!ines de la tierra
(v.19b). Reconocern estos paganos que sus dioses y los de
sus antepasados son falsedad: slo mentira !ue la herencia
de nuestros padres (v.19c). El v.20 parece una profesin del
profeta, que predica la inanidad de los dolos, de origen
humano. Muchos autores consideran estos versos como
adicin posterior, obra de un piadoso israelita que viviera en
el destierro y despreciara las manifestaciones pomposas
idoltricas del pas: no son dioses (v.20), clara profesin de fe
yahvista. El v.21 parece la conclusin del anuncio del castigo,
interrumpido por los v. 19-20. Al sentir la desgracia, los
israelitas reconocern la !uer1a del bra1o de Yahv y vern
en el nombre de Yahv# la sntesis de su historia como pueblo
elegido. Yahv ha sido su salvador en las grandes vicisitudes
histricas, el que les dio la Ley y el que los protegi. Llegar
un momento en que volvern a valorar el nombre de Yahv#
como sntesis de las promesas y esperanzas de srael.

1 Cf. Dt 7:14. 2 Cf. 8:2. 3 As segn
los LXX. 4 Cf. Dt 14:1; Lev 19:28; 21:5.
Sobre el rito cf. Lagrange, -ludes sur es
reli'ions s#3miti:ues 2.
a
ed. p.325. 5 Cf.
Lev 25:5. 6 Cf. Am 8:10; Miq 1:16. 7
Cf. 2 Sam 1:12; 3.35; Dt 28:14; Job 42:13;
Os 9:4; Flavio Josefo, $e bello judaico 2
c.1. 8 Cf. Jer 7:34; 15:17. 9 Cf. Jer
3:17; 7:24; 9:14; 11.8. 10 Cf. Dt 28:26;
Jer 5:19; 15:14. 11 Cf. Jer 6:19; 11:11-
14. 12 En el TM se aade
"primeramente," que no hace sentido, y
falta en los LXX. 13 Lit. en heb.: "los
cadveres de sus horrores," e.d., los dolos
en sentido despectivo. Cf. Jer 4:1; 7:30.
14 Cf. Lev 18:25; 26:30; Nm 10:10. 15
Cf. Jer 2:8; 11:12. 16 Lit. "mi mano y mi
fuerza."


5E. Idolatra de Jud*.
6oloquio del profeta # Yah. 8!serancia ;a!*tica.
(ste captulo es muy heterogneo, pues en l se mezclan
observaciones y sentencias del ms diverso gnero, y la
prosa y la poesa se suceden caprichosamente. Podemos
dividirlo en cuatro secciones: a) empieza con el anuncio del
exilio (1-4); b) sentencias de tipo sapiencial con numerosos
proverbios (5-13); c) splica de estilo salmdico (14-18); d)
observancia del sbado (19-27).

Anuncio de la cautiidad +5-2/.
5 (l pecado de Jud* est* escrito con estilete de hierro, a punta de diamante se
ha "ra!ado en la ta!la de su cora$n # en los cuernos de sus altares, , cuando
se acuerdan sus hi=os, de sus altares, sus %aseras% =unto a los *r!oles erdes #
las eleadas colinas, 3 los montes del llano. 9us rique$as, todos tus tesoros, los
dar al pilla=e, tus lu"ares altos, por los pecados cometidos en todo tu territorio.
29e o!li"ar a a!andonar tu heredad W, que te ha!a dado, # te har serir a tus
enemi"os en tierra para ti desconocida, pues ha!is encendido el fue"o de mi
ira, que arder* por siempre.

Este fragmento falta en los LXX, aunque en 15:13-14 se
reproduce parte de esta percopa. A pesar de todo, podemos
considerarla como autntica tal como aparece en el TM
2
. No
se puede precisar la fecha de su composicin.
El pecado de "ud por antonomasia, la idolatra, es tan
inveterado y habitual, que a los ojos de Dios aparece como
escrito con estilete de hierro, a punta de diamante, en la tabla
de su cora1n (v.1). Por eso es difcil de corregir. El corazn
de los hebreos era como una superficie metlica en la que
haba sido grabada la idolatra; de ah su propensin innata a
irse tras de dioses extraos, abandonando a Yahv, su Dios.
-n los cuernos de sus altares (v.1c): los altares sir-fenicios,
entre los que se incluan los dedicados a Baal y a Astart en
Canan, eran rematados por cuatro cuernos en sus ngulos,
que simbolizaban el poder de la divinidad. A esto alude el
texto de Jeremas: la presencia de esos cuernos en sus
altares era reflejo del culto idoltrico que practicaban; por eso
el pecado de "ud. estaba 'rabado en los cuernos de los
altares. En la Biblia se habla tambin de los cuernos de los
altares del templo de Jerusaln y del tabernculo del
desierto, que eran ungidos de la sangre de la vctima
3
. Pero
aqu parece referirse a los altares idoltricos. Las aseras (v.2)
eran troncos de rboles verticales, plantados junto a los
altares idoltricos, que simbolizaban la frondosidad del
bosque y representaban a la divinidad de la fecundidad,
asociada a Baal. Los rboles verdes eran tambin lugares de
culto y simbolizaban la fecundidad de la naturaleza
4
. A su
sombra se daban todos los desrdenes morales con ocasin
de los cultos paganos. Las colinas elevadas son los famosos
"lugares altos" o bamot, en los que abundaban los cultos
idoltricos
5
.
Por estas transgresiones idoltricas, Yahv condenar a su
pueblo con todas sus ri:ue1as al pilla.e (v.2b). Y despus el
cautiverio, teniendo que abandonar la heredad que Yahv le
haba dado, es decir, la tierra de Canan
6
, y todo como
consecuencia de la manifestacin justiciera de Yahv, cuya
ira arder para siempre (v.4c). La expresin es hiperblica y
designa la magnitud de la ira divina, que se manifiesta en
toda su fuerza al castigar a su pueblo.

6onfian$a e:clusia en Yah +3-G/.
3 As dice Yah) 0aldito el hom!re que en el hom!re pone su confian$a, # de la
carne hace su apo#o E, # ale=a de Yah su cora$n. 4 ;er* como desnudo
ar!usto en la estepa, que, aunque le en"a al"<n !ien, no lo siente, # ie en las
arideces del desierto, en tierra salitrosa e inha!ita!le. E Aienaenturado el arn
que confa en Yah # en (l pone su confian$a. G ;er* como *r!ol plantado a la
era de las a"uas, que echa sus races hacia la corriente # no teme la enida del
calor, consera su folla=e erde, en aBo de sequa no se inquieta # no de=a de
dar fruto.

Este fragmento, de carcter sapiencial, incrustado en un
contexto inadecuado por algn redactor posterior, interrumpe
la ilacin lgica del captulo y parece no encajar en el estilo
de Jeremas, que se preocupa ms de lo concreto que de la
exposicin de ideas de tipo general. De todos modos,
algunas veces Jeremas expresa incidentalmente principios
tericos sin conexin con determinadas circunstancias
8
.
Aqu la expresin maldito el hombre :ue en el hombre pone
su con!ian1a (v.5) puede ser una alusin de Jeremas a la
obsesin de sus compatriotas en buscar alianzas de pueblos
extranjeros, asirios o egipcios
9
. Quiz lanzara su apostrofe al
rey Joaquim, que segua una poltica demasiado humana.
9arne aqu es equivalente a debilidad e impotencia
10
. El que
ale.a su cora1n de Yahv# es como arbusto en la estepa, que
crece raquticamente. El profeta parece pensar en los
arbustos esculidos que crecen en la zona esteparia a orillas
del mar Muerto, en su parte sur, llenas de emanaciones
salitrosas. Al contrario, el que con!ia en Yahv# ser el rbol
que crece exuberante junto a las corrientes de las a'uas, y a
medida que se acerca la poca estival extiende sus races
hacia la corriente (v.8). El justo que confa en Yahv en los
momentos crticos se afinca en sus creencias y esperanzas
religiosas, y as desafa la venida del calor, es decir, las
persecuciones y angustias consecuentes.

;entencias sapienciales +.-53/.
. 9ortuoso es el cora$n so!re todo # pererso. HIuin puede conocerleJ 51
Yo, Yah, que penetro los cora$ones # prue!o los rBones, para retri!uir a cada
uno se"<n sus caminos, se"<n el fruto de sus o!ras. Perdi$ que empolla
hueos que no ha puesto es el que in=ustamente alle"a rique$as> a la mitad de
sus das tendr* que de=arlas, # en sus postrimeras ser* un necio. 5, 9rono de
"loria, e:celso desde el principio, es el lu"ar de nuestro santuario. 53 Yah es
la esperan$a de Israel> todos los que te a!andonan ser*n confundidos. &os que
te de=an en el pas se cu!rir*n de er"Ren$a , porque de=aron la fuente de a"uas
ias, a Yah.

Son estas sentencias de tipo sapiencial, sin conexin entre
s. En los v.8-10 se trata de la admirable penetracin de la
sabidura divina, que penetra los cora1ones y los r?ones
(v.10). Segn la mentalidad hebrea del A.T., los r?ones eran
considerados como el asiento de las inclinaciones y aun de
los movimientos intelectivos
12
. Yahv conoce los caminos o
conducta de cada uno (v.10), a pesar de que el corazn del
hombre es tortuoso y perverso (v.9).
El contenido del v.11 no tiene ligazn con lo anterior. Es un
proverbio sapiencial. Segn la creencia popular, la perdi1
robaba los huevos de los otros pjaros para incubarlos, y los
polluelos, una vez crecidos, abandonaban a su supuesta
madre; sta, pues, no sacaba provecho de su trabajo. Del
mismo modo, el que [Link] alle'a ri:ue1as (v.11a) no
podr disfrutar de ellas, ya que, castigado por Dios, a la
mitad de sus das tendr :ue [Link] (v.1 1b). Por eso, al fin
(en sus postrimeras) aparecer como un necio, que no ha
sabido conducirse en la vida conforme al temor de Dios
13
.
Los v.12-13 son un nuevo fragmento desconectado del
anterior. Se celebra la gloria de Sin como trono de Yahv.
Aunque el profeta haba combatido la idea de que la
presencia del templo tena un poder talismnico para apartar
la desventura de su pueblo, sin embargo, segua creyendo
profundamente que el templo era el centro de la vida religiosa
de su pueblo. All estaba su trono de 'loria (v.12), y esto
desde el principio, es decir, desde que Yahv escogi la
colina de Sin como centro de la teocracia davdica
14
. Yahv
es la razn de ser de toda la vida nacional, la esperan1a de
,srael (v.13), pues lo ha protegido a travs de su historia y le
ha hecho unas promesas mesinicas redentoras. De ah la
estulticia de quienes le abandonan, siendo como es la !uente
de a'uas vivas (v.13). En 2:23 se contrapone a Yahvi, !uente
de a'uas vivas. que siempre est manando, y los dolos, que
no son sino "cisternas rotas," que no pueden retener el agua.

;<plica de proteccin +52-5G/.
52 ;*name, Coh YahD # ser sanado> s*lame, # ser salo, pues t< eres mi
"loria53. 53@e aqu que ellos me dicen) %H'nde est* la pala!ra de YahJ CIue
se cumplaD% 54 Pero #o no he ido tras ti a incitarte al mal54, ni he deseado el da
de la calamidad> t< lo sa!es. &o que ha salido de mis la!ios, ante tu presencia
est*. 5EFo me ha"as tem!lar. 9< eres mi refu"io en el da de la desentura.
5G;ean confundidos mis perse"uidores, no #o. ;ean ellos los que tiem!len, no
#o. @a$ enir so!re ellos el da de la des"racia, que!r*ntalos con do!le
que!ranto.

De nuevo aparece la tragedia ntima del profeta. Ha
anunciado castigos inmediatos a sus contemporneos
pecadores, y no llegan; de ah la burla de todos al ver que no
se cumplen sus predicciones. Quiz la fecha de composicin
ms verosmil de este fragmento sea en los primeros aos
del rey Joaquim, hacia el 607, cuando los babilonios estaban
an lejos y se gozaba de relativa tranquilidad confiando en
los aliados egipcios.
La frase sname. tiene un sentido moral: el profeta desea
verse libre de aquel estado angustioso de conciencia al no
ser comprendido de sus compatriotas, que siguen alejados
de Yahv, que los va a castigar
17
. En realidad, Yahv es su
'loria (v.14), es decir, el objeto de su nico orgullo personal,
pues a El ha dedicado desinteresadamente su vida. Pero,
con todo, no puede evitar pedir que le libre de las burlas de
los que dicen: G$onde est la palabra de Yahv#/ DHue se
cumplaE (v.15). La frase tiene un sentido irnico, pues le
echan en cara al profeta que sus lgubres predicciones no se
cumplen
18
. Y Jeremas confiesa que l no tiene inters en
lanzar profecas conminatorias, sino que es Yahv el que le
empuja a hablar as a sus conciudadanos. Personalmente no
desea la suerte que anuncia a stos: (ero yo no he ido tras
de ti a incitarte al mal, ni he deseado el da de la calamidad
(v.16a). Jeremas era de sentimientos muy afectuosos y
amaba profundamente a su pueblo; por eso le dola
ntimamente anunciar el da de la calamidad o del castigo
divino
19
. Reiteradamente haba suplicado que Yahv
contuviera su ira
20
. Yahv era testigo de que de sus labios no
sali nada en contra de su pueblo ni que ha hecho mal
alguno.
Supuesto esto, suplica a Yahv que no le abandone a sus
enemigos, ya que es su re!u'io en el da de la desventura
(v.17), en el dva de la manifestacin de la justicia divina,
esperando salvarse de la catstrofe. Por honor de su Dios
quiere que sean con!undidos sus perse'uidores (v.15a), para
que se convenzan de que estn engaados. Por eso desea
que Yahv enve sobre ellos el da de la des'racia, del
castigo divino.

&a santificacin del s*!ado +5.-,E/.
5. As me di=o Yah) Ve a ponerte =unto a la puerta de los @i=os del pue!lo, por
la que entran # salen los re#es de Jud*, # ante todas las puertas de Jerusaln,
,1 # diles) 8d la pala!ra de Yah osotros, re#es de Jud*, # todo Jud*, #
todos los ha!itantes de Jerusaln que entr*is por estas puertas. ,5 As dice
Yah) 7uardaos, por uestra ida, de llear car"as en da de s*!ado # de
introducirlas por las puertas de Jerusaln. ,, Fo saquis tampoco car"as de
uestras casas en da de s*!ado ni ha"*is la!or al"una, mas santificad el da
del s*!ado, como se lo mand a uestros padres. ,3 (llos, sin em!ar"o, no me
o#eron, no me dieron odos, sino que endurecieron su ceri$, sin o!edecerme #
sin corre"irse. ,2 ;i en erdad me escuch*is osotros, or*culo de Yah, #
de=*is de introducir car"as por las puertas de esta ciudad en da de s*!ado, #
santific*is el da del s*!ado, no haciendo en l la!or al"una, ,3 entrar*n por las
puertas de esta ciudad los re#es +# prncipes/ que se sientan so!re el trono de
'aid, montados en sus carros # ca!allos, ellos, sus prncipes, los hom!res de
Jud* # los ha!itantes de Jerusaln, # esta ciudad estar* siempre ha!itada. ,4 Y
de las ciudades de Jud* # de los contornos de Jerusaln, de la tierra de
Aen=amn, del llano, de la montaBa # del medioda, endr*n con holocaustos,
ctimas, o!laciones, incienso, # traer*n ofrendas de accin de "racias a la casa
de Yah. ,E Pero, si no me escuch*is en lo de santificar el s*!ado # en lo de
no llear car"as e introducirlas por las puertas de Jerusaln en da de s*!ado,
entonces encender #o en sus puertas fue"o, que deorar* los palacios de
Jerusaln # no se apa"ar*%

Jeremas apoyaba la reforma de Josas, y entre las
observancias de la Ley ms estrictas estaba la del descanso
sabtico. Es el nico fragmento de Jeremas en el que se
habla de la observancia del sbado. Por eso, muchos autores
sostienen que es posterior al profeta, y creen que fue
compuesto en tiempos de Nehemas
21
. Pero, aunque es
verdad que los profetas no urgan mucho el cumplimiento de
los preceptos culturales, porque esto era misin de los
sacerdotes, no obstante, no olvidemos que Jeremas era de
la clase sacerdotal y que la ley del descanso sabtico era la
ms antigua prescripcin de la Ley mosaica, pues aparece ya
en el Declogo
22
. En el estado actual de los conocimientos
orientalistas, la institucin hebraica del sbado no tiene
paralelo en las instituciones de otros pueblos antiguos. Cierto
que existe el nombre babilnico shabattu para indicar el da
de luna llenaB pero en la Biblia jams el sbado est
relacionado con la luna llena. El culto lunar est
expresamente condenado por Jeremas, siguiendo al
Deuteronomio
23
.
La ley sobre el descanso sabtico era la ley fundamental de
la alianza
24
, y su observancia era la mejor muestra de
!idelidad a Yahv, como la circuncisin era el signo de
pertenencia a Yahv. Por eso no tiene nada de particular que
Jeremas insistiera en la observancia de una ley tan
fundamental en la Ley descubierta bajo Josas (721), que fue
la base de la reforma emprendida por este rey, eficazmente
secundada por el profeta de Anatot.
Dios manda a Jeremas que se aposte junto a la puerta de
los [Link] del pueblo ([Link]). Nos es desconocida una puerta de
Jerusaln con tal nombre. Se ha querido identificarla con una
puerta del palacio real que diera a la explanada del templo,
por la que pasaran los reyes de "ud y el pueblo cuando
iban al palacio. En todo caso, parece que era una puerta muy
frecuentada por el pueblo; por eso Jeremas debe colocarse
all para comunicar a las gentes, en nombre de Yahv, un
mensaje importante sobre la observancia del sbado. El
profeta les urge la observancia del sbado por su vida (del
pueblo); e.d., esto les afecta en tal forma, que la profanacin
del sbado puede traer como consecuencia un peligro de
muerte para ellos. Se ve que haba prevalecido la costumbre
de aprovechar el da del sbado para traer car'as (v.21) para
aprovechar el da
25
. En la Ley se prohiban los trabajos del
campo, el comercio, la recogida de lea, el encender el fuego
para cocer la comida
26
. El llevar cargas poda incluirse en los
trabajos del campo. Los antepasados de los contemporneos
de Jeremas no haban cumplido estos preceptos (v.23). Con
ello se muestra la paciencia de Yahv para con su pueblo.
Sin embargo, ahora deben cambiar de conducta si quieren
continuar como pueblo con su monarqua: entrarn por la
puerta de esta ciudad los reyes (v.25). La continuidad de la
dinasta davdica, con sus carros y caballos, est vinculada al
cumplimiento de los preceptos de la alianza, cuyo smbolo
era la observancia del sbado
27
.
Y tambin de esto depender la continuacin del culto
esplendoroso en la casa de Yahv# (v.26). De todas las partes
del pas afluirn a Jerusaln con sus holocaustos (sacrificios
cruentos en los que se quemaba toda la vctima), vctimas
(sacrificios cruentos en los que se quemaba slo una parte
de la vctima), o!rendas de accin de 'racias (o de "alabanza"
en hebreo, sacrificio de una vctima, de la que se quemaba
parte, y se la acompaaba de la ofrenda de flor de harina)
28
;
y vendrn de la tierra de ;[Link], tribu en la que se inclua
Jerusaln; del llano, e.d., la parte costera, ocupada antes por
los filisteos
29
; de la monta?a, la parte montaosa de Jud, y
del medioda o Negueb, la regin colindante con el desierto
de la pennsula del Sina (v.26).
La infraccin del descanso sabtico, como signo de
infidelidad hacia la alianza, traer como consecuencia la
ruina de Jud: encender# !ue'o en sus puertas, :ue
devorar los palacios de "erusal#n (v.27). Todo el esplendor
de la monarqua davdica, con sus palacios, desaparecer en
virtud del castigo divino por las infidelidades de Jud
30
.

1 ;ible de "#rusalem: "debers despegarte
de tu heredad." 2 Se encuentra en
Teod., Sim., Aquila, Orgenes (Exapla),
Targ., Sir. y Lat. 3 Cf. Lev 8:15; 16:18
4 Cf. Jer 2:20; 3:6. 5 Cf. Jer 2:20; 19:5.
6 Cf. Dt'32:22. 7 Cf. Jer 2:173; ii,7NB
5:26. 8 Cf. Jer 2:17. 9 Lit. "de su
carne hace su bra1o,C smbolo de la fuerza.
10 Cf. s
31
,3. 11 Lit. el TM dice:
"quienes se apartan de ti, en la tierra sern
escritos"; lo que es de difcil interpretacin.
Por eso hemos escogido la versin de los
LXX, siguiendo a Condamin, Ricciotti y a la
;ible de "#rusalem. 12 Cf. Sal 15:7;
25:2; Jer 11:20; 20:12.
13
Cf. el rico
"insensato" de Le 12:20. 14 Cf. Jer 3:17;
14:21; Ez 20:40; 2 Crn 3:1-3; 2 Sam
24:16. 15 Lit. el heb.: "mi alabanza."
Hemos adoptado aqu la versin de los
LXX. 16 El texto es muy oscuro. Los
LXX traen una versin que se acerca a la
nuestra. La ;ible de "#rusalem: "pero yo no
he empujado hacia lo peor." Dennefeld: "Yo
no he insistido. ante ti a causa del mal."
17 Cf. s 19:22; 57:19; Sal 6:3; 30:3, 18
Cf. ss,18s; 28:14; -1 12:21. 19 Cf. Jer
4:19; 4:17; 11:7. 20 Jer 7:16; 11:14; 14"
21 Cf. Neh 13.1555 22 Cf. Ex 20:83;
16:25; 29:20. 23 Cf. Dt 4:19; 17:3; 5:12s.
Existe en la poca sumeria una distribucin
del mes en siete das, conforme a las fases
de la luna, y as se consideraban como
das de sacrificios el da primero de mes
(luna nueva), el s#ptimo (cuarto creciente),
el decimocuarto Lshabattu: "luna llena"), el
21 y el 28 (cuarto ltimo). Pero estos das
no eran das de descanso, sino que eran
considerados ms bien como das
infaustos, en los que haba que aplacar a
las divinidades con sacrificios expiatorios.
North cree encontrar analogas entre estas
prcticas del shapattum babilonio-sumerio
y el sbado hebraico, relacionndolo con la
luna llena. Vase su artculo =he derivation
o! Sabbathon: Bi (1955) p.182-201. Cf.
Tambin Vittonato, u libro de <eremia
p.258 (Torino 1955). 24 Cf. Ex 20:8;
31:15; 35:2; Lev 23:3; 25:2; Dt 5:12. 25
Cf. Neh 13:15. 26 Cf. Ex 34:21; Am 8,5;
s 58:13; Neh 10:31; Nm 15:32; Ex 35:3.
27 Cf. Jer 22:4. Los israelitas se sentan
orgullosos del atuendo externo de "carros y
caballos" de sus reyes. Cf. 2 Sam 15:1; 1
Re 1:5. 28 Cf. Lev 7:12; 22:29. 29 En
la Biblia se llama se!ela o llano la parte
intermedia entre las montaas de Jud y la
zona costera. 30 Para el smil del fuego
cf. Jer 7:20; 17:4; Os 8:14; Am 1:14; 5:6.
En Ez 20:12; 22:26, la profanacin del
sbado es considerada como causa de la
ruina de srael.


5G. &a 8r$a ?ota.
Insidias contra Jeremas. Imprecaciones.
6on este captulo se abre una nueva seccin del libro, que se
extiende hasta el c.20 inclusive. El sentido teolgico de los
tres captulos se basa en la parbola en accin de la orza
rota. Con ella el profeta quiere hacer ver que era vana la
suposicin de que, por ser srael el pueblo ele'ido por Dios,
nunca llegara la ruina de Jerusaln. El captulo se divide en
dos partes: a) en la casa del alfarero (1-17); b) imprecaciones
del profeta (18-23).

Yah for=ador de pue!los +5-51/.
5 Pala!ra que de Yah lle" a Jeremas,
diciendo)
,
&e*ntate # !a=a a la casa del
alfarero, # all te har or mis pala!ras.
3
Aa=,
pues, a la casa del alfarero, # he aqu que ste
esta!a tra!a=ando a la rueda.
2
6uando se
estropea!a entre las manos la asi=a que
esta!a haciendo
l
, torna!a a hacer otra asi=a,
se"<n cumpliera hacerlo a los o=os del
alfarero.
3
Y me ino la pala!ra de Yah,
diciendo)
4
HAcaso no puedo #o hacer de
osotros, casa de Israel, como hace el
alfareroJ P or*culo de Yah P . 6omo est*
el !arro en la mano de alfarero, as est*is
osotros en mi mano, casa de Israel.
E
'e
pronto decido #o arrancar, destruir # hacer
perecer a un pue!lo # a un reino>
G
pero si este
pue!lo se conierte de las maldades por las
que #o me ha!a pronunciado contra l,
tam!in #o me arrepiento del mal que ha!a
determinado hacerle.
.
I"ualmente resuelo #o
de pronto edificar # plantar a un pue!lo o un
reino>
51
pero, si o!ra el mal a mis o=os # no
escucha mi o$, me arrepiento del !ien que
ha!a determinado hacerle.

Jeremas recibe la orden de ir a la casa del al!arero (v.2) y
observar lo que ste hace, para despus sacar una leccin
moral para su pueblo. El alfarero estaba a la rueda o torno
(v.5), alusin al sistema primitivo, an existente en Palestina,
de hacer la vasija utilizando dos ruedas de piedra o madera
unidas por un eje. La inferior es movida por el pie, y en la
superior se va modelando la arcilla a gusto del artfice.
Jeremas se fij en que, cuando se estropeaba entre las
manos la vasi.a :ue estaba haciendo (v.4), la deshaca, y con
la misma arcilla haca otra a su gusto. El detalle tena su
significacin en el orden religioso para el profeta, y as se lo
declara Dios expresamente: srael est en manos de Yahv
como la arcilla en manos del alfarero (v.6).
Lo que quiere destacar en primer trmino con este smil es la
librrima omnipotencia divina, en tal forma que puede hacer
de srael y de los pueblos lo que le plazca, como el alfarero
hace la vasija a su gusto. Yahv es dueo absoluto de los
destinos de srael. La aplicacin ms exacta, conforme al
smil, es que as como el alfarero hace, con la misma arcilla
de la vasija deshecha por haberse estropeado, otra a su
gusto, as Yahv, sin desechar las malas cualidades de
srael, sobre todo su obstinacin, le utiliza con sus defectos
para modelarle conforme a sus designios. Pero en las
parbolas y alegoras es necesario atender sobre todo a la
finalidad de la misma exigida por el contexto, que aqu es
destacar la autnoma omnipotencia de Yah. Este
carcter omnmodo se extiende a los destinos de todos los
pueblos. No obstante, en los planes de Dios se salva siempre
la justicia y la misericordia, y por eso muchas veces sus
amenazas son condicionadas y dependen de la reaccin de
los pueblos. Aqu se presenta a Dios antropomnicamente,
pues es capaz de arrepentirse de sus planes y designios
(v.8). Son modos de hablar humanos que no han de tomarse
al pie de la letra. La suerte, pues, de srael depende de su
conducta.

6ontumacia de los =udos +55-5,/.
55 'i, pues, ahora a los hom!res de Jud* # a
los ha!itantes de Jerusaln) As ha!la Yah)
@e aqu que esto# tra$ando males # formando
planes contra osotros. 6onirtase, pues,
cada uno de sus malos caminos, # me=oradlos
# me=orad uestras o!ras.
5,
Pero ellos dicen)
C(s en anoD pues se"uiremos nuestros
desi"nios, # cada cual o!raremos se"<n la
dure$a de nuestro pererso cora$n.

Despus de haber enunciado el principio general, el profeta
detalla su aplicacin prctica a srael, que ha sido infiel a
Yahv; por tanto, la justicia vengadora puede rechazar y
aniquilar a dicho pueblo, pero quiere dar una ltima
posibilidad de salvacin, invitando al arrepentimiento: Yahv
est tra1ando males contra los israelitas en el supuesto de
que no cambien de conducta. Pero el pueblo sigue aferrado a
sus malas costumbres: es en vano (v.12); no creen en las
recriminaciones del profeta de Yahv. Jeremas pone en
boca del pueblo el modo de pensar de ste, reflejado en su
conducta prctica: obraremos se'In la dure1a de nuestro
cora1n. Es ya la obstinacin declarada y porfiada.

(l crimen inaudito de Israel +53-5E/.
53 Por eso as dice Yah) Pre"untad a las naciones. HIuin o# cosas
seme=antesJ Qn horri!le crimen ha cometido la ir"en de Israel. 52HPor entura
desaparece de la roca del campo la niee del &!ano o se a"otan las a"uas
frescas que corren de los montesJ 3 53 Pues mi pue!lo se ha olidado de m, ha
ofrecido incienso a la anidad. Van de tropie$o en tropie$o por sus caminos, los
senderos anti"uos, si"uiendo sendas e:traiadas, camino no trillado, 54 para
hacer de su tierra una desolacin, o!=eto de eterna !urla. 9odos los que pasen
por ella se asom!rar*n # moer*n la ca!e$a. 5E 6omo iento solano los
dispersar ante los enemi"os. &a espalda les mostrar, no el rostro, el da de su
infortunio.

El pecado de srael no tiene paralelo en la historia, pues ha
abandonado a su propio Dios, que le protegi en toda su vida
nacional, para irse tras dioses extranjeros: es el horrible
crimen. de la vir'en de ,srael. La frase tiene un sentido de
ternura, reflejada en el epteto aplicado a srael: la vir'en,
e.d., srael, que ha sido la vir'en desposada de Yahv en sus
primeros tiempos de eleccin en el desierto. Su defeccin la
explica el profeta por un smil de la naturaleza inanimada: la
nieve del &bano permanece unida en las cimas de la roca
del campo
4
; probable alusin al monte Hermn, que se eleva
en el campo o llanura. En 21:13 se llama a Jerusaln roca de
la llanura en un sentido anlogo. La idea de la comparacin
es que,
3,1
JEREMAS 18
mientras la nieve permanece vinculada a las crestas de las
montaas, donde slo puede subsistir en las pocas de calor,
y las a'uas !rescas siguen fluyendo de los montes, sin
pretender buscar otros cursos caprichosos, que las haran
agotarse en seguida, srael, en cambio, no permanece unido
a Yahv, donde slo puede subsistir y de cuyo manantial slo
puede recibir vida nacional. Los israelitas han olvidado a
Yahv, tropezando por sus caminos, los senderos anti'uos
(v.15b), e.d., apartndose o recalcitrando en los caminos de
la tradicin yahvista, que deba seguir, los cuales eran los
senderos anti'uos, trazados por Dios
*
, si'uiendo sendas
e0traviadas, peligrosas (la idolatra), que no era el camino
trillado que se le haba sealado desde el principio.
Consecuencia de su error ser la desolacin y la ruina. Dios
los castigar con la destruccin de sus ciudades y con la
deportacin en masa, y todos los :ue pasen por ella se
asombrarn y movern la cabe1a (v.16) en seal de burla y
desprecio, pues vern en ello una maldicin divina
6
. Yahv
har que venga un ejrcito enemigo que agoste, como el
viento solano (el .amsim, viento abrasador del desierto), todo
lo que haya de vida, dispersando a la poblacin hacia el exilio
(v.17). Yahv se desentender de su pueblo, dndole la
espalda u ocultando su rostro en el momento de la tragedia,
el da del in!ortunio.

Imprecaciones del profeta +5G-,3/.
5G (llos di=eron) %Venid, tomemos asechan$as contra Jeremas, pues no ha de
desaparecer la le# del sacerdote, el conse=o del sa!io # la pala!ra del profeta.
Venid, amos a herirle con la len"ua, # no demos odos a nin"una de sus
pala!ras.% 5. Atindeme, Coh YahD # o#e la o$ de mis adersarios. ,1 H;e
pa"a por entura mal por !ienJ \ Pues me caan una ho#a. Acurdate cmo me
present ante ti para ha!lar en faor su#o, para apartar de ellos tu indi"nacin.
,5 'a, pues, sus hi=os al ham!re # entr"alos al poder de la espada. Iudense
sus mu=eres sin hi=os # iudas, # mueran sus maridos de peste, # sus mance!os
traspasados por la espada en la "uerra. ,, ;al"an "ritos de sus casas cuando
de repente ha"as enir so!re ellos el salteador, pues han caado una ho#a
donde capturarme, # tendieron a mis pies la$os ocultos. ,3 Pero t<, Coh YahD
conoces sus maquinaciones de muerte contra m. Fo les perdones por su
iniquidad, no !orres su pecado de ante tus o=os> cai"an ante ti> en el da de tu
ira o!ra so!re ellos.

Encontramos aqu una situacin similar a la descrita en
11:18-20; 5,ioss. Los enemigos de Jeremas traman
asechanzas contra l para quitarle de delante y verse libres
de sus acusaciones, que consideran inoportunas (v.18). La
acusacin principal contra l es que ha predicho la ruina de la
nacin y del templo, lo que no poda concebirse conforme a
las promesas divinas de permanencia del pueblo: no ha de
desaparecer la ley del sacerdote, el conse.o del sabio y la
palabra del pro!eta (v.18). La teocracia hebrea se basaba
espi-ritualmente en el sacerdote, el pro!eta y el sabio o
escriba de la Ley. A pesar de las predicciones de Jeremas,
estas instituciones fundamentales permanecern, y, por
tanto, son blasfemas y atentan contra la providencia que
Yahv tiene de su pueblo las palabras de ruina de la nacin
que constantemente anuncia Jeremas. As discurran los
grupos de oposicin al profeta
7
. La expresin Darnos a
herirle con la len'ua alude a las maquinaciones secretas y
calumnias que urdan contra el profeta para acusarle y
condenarle. Queran condenarlo ante la opinin pblica como
sacrilego, pues anunciaba cosas contra los intereses de la
nacin elegida por Dios. Es la misma acusacin que los
contemporneos de Cristo hicieron contra El. Una vez ms
Jeremas aparece como tipo del Cristo doliente.
Al profeta, ante estas insidias y acusaciones, no le queda
sino recurrir a Yahv, que le ha prometido liberarlo de los
violentos
8
; por eso a El acude confiado: oye la vo1 de mis
adversarios Lv.i'). Se siente herido por la ingratitud de su
pueblo. Todo lo que ha hecho es en bien de sus
compatriotas, y, sin embargo, pagan mal por bien (v.20). En
sus predicciones no ha buscado sino el arrepentimiento del
pueblo para librarlo de la ira divina. Pero se lo pagan
acusndole de traidor y sacrilego. Es la eterna tragedia ntima
de Jeremas, que durar toda su vida hasta ver consumadas
literalmente sus profecas de ruina y de exterminio.
En un momento de amargura, el profeta deja desahogar su
alma con unas imprecaciones que hieren nuestro sentido
cristiano de la caridad. De nuevo nos encontramos aqu con
expresiones orientales hiperblicas, y de nuevo tenemos que
recordar que el nivel espiritual del A.T. era muy inferior al del
N. T. El perdon total de los enemigos, orando por ellos, y su
conversin, es un fruto espiritual de la muerte de Jess,
perdonando a sus enemigos desde la cruz. San Esteban es
el primero en iniciar la serie de mrtires que bendicen a sus
verdugos, implorando para ellos el perdn de sus pecados y
ofreciendo su sangre por ellos. En el A.T., slo el Siervo de
Yahv# del libro de saas culminacin mxima de las
profecas personales mesinicas aparece sufriendo
callado, sin protestar ante sus enemigos. Precisamente esto
era lo que no pudieron comprender los judos en la profeca,
y de ah que, cuando Jess aparece cumpliendo
materialmente los detalles del vaticinio, sus compatriotas le
condenen, por considerarle en oposicin a las concepciones
tradicionales de srael. (l amor a los enemigos es una
reelacin de la predicacin ean"lica, y la fundamental
de todas, y es tan elevada que aun los grandes justos del
A.T., como los patriarcas y profetas, no pudieron llegar a ella,
a pesar del profundo sentido de justicia que los dominaba. Es
que la caridad cristiana tiene unas cimas muy superiores a la
ms elevada justicia humana.
La expresin sal'an 'ritos de sus casas (v.22) alude a los
gritos de los nios y dems seres dbiles que estn en casa
cuando llega el salteador o ejrcito enemigo invasor. Estas
imprecaciones del profeta son un deseo de castigo para sus
enemigos, que han cavado una hoya para tomarlo. Los
conciudadanos de Jeremas le tienden asechanzas, como
hacen los cazadores para cobrar sus piezas, poniendo la1os
ocultos y hoyas, para que caigan inadvertidamente en ellas.
La imagen es muy usual en la Biblia
9
. Por eso pide a Yahv
que no olvide la ini:uidad de ellos: no borres su pecado de
ante tus [Link] (v.23). Yahv lleva en un libro la contabilidad de
las buenas y malas acciones, y Jeremas quiere que contine
el enorme pasivo que carga sobre sus enemigos
10
y que en
el da de la ira de Yahv reciban el pago de sus obras.

1 As siguiendo a los LXX. El TM aade
"como arcilla en las manos del alfarero,"
que es parafraseado por algunos: "como
(sucede con) la arcilla en manos del
alfarero." 3 Lit. el TM: "se derretirn las
aguas extranjeras frescas?" 4 La versin
de los LXX da otra versin muy enigmtica,
al traducir por "pecho" lo que nosotros
hemos traducido, con un ligero cambio, por
"campo." 5 Cf. Jer 6:16, donde los
senderos anti'uos significan los buenos
caminos tradicionales de srael. 6 Cf. Dt
29:23; 1 Re 9,8; s 37:22; Sal 22:8; Mt
27:30. 7 Muchos autores prefieren
entender la frase de los enemigos de
Jeremas en el sentido de que, aunque
muera ste, no faltarn sacerdotes,
profetas y sabios que los guen. As Ric-
ciotti, Trochon, siguiendo la interpretacin
de San Efrn y de otros Santos Padres.
8 Cf. 15:20. 9 Cf. Sal 7:16; Eclo 11:32;
Ecl 10:8; Prov 26:27; Eclo 27 20 10 Cf.
Sal 109:145.


5.. (l 6*ntaro roto, sm!olo de la destruccin de
Jerusaln.
(n este captulo nos encontramos de nuevo con una
parbola en accin, del tipo de la del cinturn escondido en el
ro. Por orden de Yahv, el profeta rompe una vasija de barro
que acababa de comprar ante testigos, para expresar la
destruccin de Jerusaln, esco"ida por 'ios como lu"ar
de su residencia en la tierra. Desde el punto de vista
literario no hay unidad, y es necesario admitir, por lo menos,
amplificaciones redaccionales.

(l c*ntaro roto +5-53/.
5 As dice Yah) Ve # cmprate una or$a de
!arro # llea conti"o al"unos de los ancianos
del pue!lo # de los sacerdotes,
,
# sal al alle
de Aen-@innom, delante de la puerta de la
Alfarera, # pronuncia all las pala!ras que #o
te dir.
3
'ir*s, pues) 8d la pala!ra de Yah,
re#es de Jud* # ha!itantes de Jerusaln. As
dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) @e
aqu que traer so!re este lu"ar males que a
cuantos los oi"an les retiBir*n los odos,
2
por
ha!erme de=ado a m # ha!er ena=enado este
lu"ar, ofreciendo incienso en l a dioses
a=enos, que no conocan ni ellos, ni sus
padres, ni los re#es de Jud*, llenando este
lu"ar de san"re de inocentes,
3
# edificando
los altos lu"ares a Aaal, para quemar sus
propios hi=os como holocausto a Aaal, lo que
#o no ha!a mandado ni me ha!a enido a la
mente.
4
Por eso, he aqu que endr*n das P
or*culo de Yah P en que no se llamar* #a a
este lu"ar %9ofet% # %Valle de Aen-@innom,%
sino %Valle de la mortandad.%
E
(n este lu"ar
frustrar #o los desi"nios de Jud* # de
Jerusaln, # los har caer a espada ante el
enemi"o # a mano de cuantos !uscan sus
idas, # dar sus cad*eres en pasto a las
aes del cielo # a las fieras de la tierra.
G
Y
har de esta ciudad la desolacin # la !urla,
de modo que cuantos pasen por ella se
asom!ren # sil!en irnicamente so!re todas
sus heridas.
.
Y les har comer la carne de
sus hi=os # de sus hi=as, # se comer*n unos a
otros en las an"ustias # apreturas con que les
estrechar*n sus enemi"os, que !uscan sus
idas.
51
Y romper*s la or$a a la ista de los
que te acompaBan,
55
# les dir*s) As dice
Yah de los e=rcitos) As romper #o a este
pue!lo # a esta ciudad, como se rompe un
cacharro de alfarero, sin que pueda oler a
componerse.
12
As har #o con este lu"ar #
con sus ha!itantes P or*culo de Yah P ,
con irtiendo a esta ciudad en un %9ofet%.
53

&as casas de Jerusaln # las de los re#es de
Jud* quedar*n inmundas como el lu"ar del
%9ofet,% todas las casas en cu#os terrados
quemaron incienso a toda la milicia celeste #
li!aron a dioses e:traBos.

Yahv ordena a Jeremas que baje con algunos ancianos y
sacerdotes, como testigos de excepcin, al valle de ;en3
2innom, o depresin al occidente de Jerusaln, el actual
Sady -r36ababy, y 'e3henna de la tradicin rabnica
contempornea de Cristo
2
. La puerta de la Al!arera, cuyo
nombre parece persistir en el "campo de la Alfarera" (o
2ac#ldama), consagrado para lugar de sepultura de
peregrinos
3
, es generalmente localizado en la zona de
confluencia del Cedrn, el Tiropen y Er-Rababy
4
, donde por
la abundancia de agua es fcil que hubiera muchas
artesanas de alfarera. El profeta all se dirige solemnemente
a toda la nacin (reyes de "ud y habitantes de "erusal#n,
v.5)
5
; y parece levantar enfticamente su mano desde el
valle hacia la colina de Jerusaln y sus alrededores que
estaban enfrente: traer# sobre este lu'ar (v.3). El =o!et era el
smbolo de todas las abominaciones y transgresiones que
haban cometido los habitantes de Jerusaln. La culminacin
de la insensatez idoltrica est representada en los sacrificios
cruentos de sus hijos en holocausto a ;aal (v.5). Haban
llenado aquel lugar de san're de inocentes, quemando sus
hijos a Moloc
6
. Con ello haban [Link] este lu'ar del
=o!et, levantando altares a dioses extranjeros, abandonando
a su Dios nacional. Los v.5-6 reproducen casi a la letra el
pasaje de 7:31-32 (vase su comentario en este lugar).
Yahv se encargar de frustrar las vanas esperanzas que
haban puesto, en los dolos del =o!et. No los librarn en la
hora del castigo (v.7). La mortandad ser general. Todos los
que pasen por ese lugar silbarn en son de burla al ver que el
pueblo israelita ha sido abandonado de sus dioses (v.8). En
el asedio de la ciudad se darn las escenas ms trgicas,
comindose mutuamente entre s los padres y los hijos
7
.
La rotura de la orza representa la rotura que Yahv har con
Jud como pueblo. La expresin sin :ue pueda volver a
componerse (v.11) no debe entenderse en sentido absoluto,
sino, como todas las profecas conminatorias, en sentido
condicionado, e.d., supuesto que el pueblo no se arrepienta y
vuelva a Dios.
Los v.12-13 parecen obra redaccional, fuera de contexto, que
estn mejor en el discurso sobre el =o!et. Este lugar de la
mortandad, al estar lleno de cadveres, se contaminaba. As,
Jerusaln, al caer en manos de los enemigos, tendr sus
calles y plazas convertidas en un montn de cadveres,
quedando, por tanto, inmundas (v.13), como lo era el =o!et o
lugar de maldicin divina. El contacto con un cadver haca
impuro al que lo tocaba. Toda Jerusaln ser convertida en
un inmenso cementerio, pues en sus casas hubo prcticas
idoltricas: todas las casas en cuyos terrados :uemaron
incienso a toda la milicia celeste y libaron a dioses e0tra?os
(v.13). Desde Manases haba habido una infiltracin de cultos
idoltricos en su ms variada manifestacin: en el templo
8
,
en las plazas
9
, en las terrazas del palacio real
10
y de las
casas privadas
11
. Sobre todo, el culto astral Lla milicia
celeste) estaba muy extendido por influencia asiro-babilnica.

6asti"o de Yah por la contumacia de Jud* +52-53/.
52 Y se oli Jeremas del %9ofet,% donde le ha!a eniado Yah para que
profeti$ara, # se detuo en el atrio del templo, # di=o a todo el pue!lo) 53 As
dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) @e aqu que traer contra esta ciudad
# contra todas las ciudades que de ella dependen todos los males con que les
he amena$ado, porque han endurecido su ceri$ # por no ha!er escuchado mis
pala!ras,

Jeremas haba bajado al valle de ;en32innom, junto al
=o!et, para destacar el carcter idoltrico y abominable de
aquel lugar; pero con l estaban un reducido nmero de
personas, y era preciso anunciar la ruina a todo el pueblo de
Jerusaln, y por eso sube al atrio del templo (v.14). El castigo
es inevitable por la obstinacin en el pecado por parte de
Tuda, desoyendo los mandatos de Yahv 12.

1 En los LXX falta la frase "Y en Tofet
mismo sepultarn, por no haber otro sitio
para enterrar," que est en el TM, y cuyo
lugar propio sera el v.6, donde se
reproduce 7:32. 2 Cf. 7:31- 3 Cf. Mt
27:8-10. 4 Cf. Vincent, "#rusalem
antige p.129 nt..1 5 Quiz la frase
reyes de "ud y habitantes de "erusal#n
sea una expresin redaccional tomada de
17:20, pues los LXX traen todo el 17:20.
6 Cf. 2 Re 21,16; 24:4" 7 Cf. Dt 28,53;
Lev 26:29. Segn Baruc 2:3 y Lam 4:18,
estos casos de canibalismo se dieron
realmente en el asedio. 2 Re 6:28 refiere lo
mismo con ocasin del asedio de Samara
por los sirios. Flavio Josefo lo relata del
asedio de Jerusaln por Tito L;ell iud. V
3:4). 8 Cf. 2 Re 13:4.12. 9 2 Re
13:12. 10 Cf. 2 Re 13:12. 11 Cf. Sof
1:5. Vase tambin Estrabn, <eo'. XV
3:26, que habla de este culto en los
terrados entre los nabateos. Sobre la
milicia celeste cf. Jer 8.2. 12 Cf. Jer
7:26; 17:32.


,1. Jeremas, encarcelado, se que=a a Yah.
'os partes se distinguen en este captulo: a) se relatan los
hechos que siguieron al discurso del profeta en el atrio del
templo (1-6); b) Jeremas se desahoga ante Dios por la dura
misin a l confiada (7-18). Esta seccin segunda est en
verso, mientras que la primera est en prosa.

(ncarcelamiento del profeta +5-4/.
5 Y Pas=ur, sacerdote, hi=o de Immer, que era
inspector =efe de la casa de Yah, o# a
Jeremas aticinando estas cosas,
,
e hi$o
a$otar a Jeremas, profeta, # ponerle en el
cepo que ha# en la puerta superior de
Aen=amn, =unto a la casa de Yah.
3
Y
cuando a la maBana si"uiente sac Pas=ur a
Jeremas del cepo, le di=o ste) Fo te llama
Yah %Pas=ur,% sino %0a"or-misa!i!.%
2
Pues
as dice Yah) @e aqu que te traer el terror
a ti # a todos tus ami"os. Y caer*n a la espada
de sus enemi"os a tus propios o=os, #
entre"ar a todo Jud* en manos del re# de
Aa!ilonia, adonde los llear* cautios # los
har* morir a espada.
3
Y dar todos los !ienes
de esta ciudad, todas sus "anancias, todas
sus preciosidades # todos los tesoros de los
re#es de Jud* en mano de sus enemi"os, que
los saquear*n # se apoderar*n de ellos # se
los llear*n a Aa!ilonia.
4
Y t<, Pas=ur, con
todos cuantos ha!itan en tu casa, iris a la
cautiidad a Aa!ilonia, # all moriris # seris
sepultados t< # todos tus ami"os, a quienes
profeti$aste mentiras.

En este incidente, lleno de verismo, podemos ver la tragedia
ntima de Jeremas, que, incomprendido, es considerado
como traidor a su pueblo y encarcelado. ([Link] era un
nombre no raro en su tiempo
1
. Era de la clase sacerdotal, hi.o
de ,mmer, cuya descendencia constitua la decimosexta clase
de sacerdotes
2
. Despus del exilio aparece una familia
sacerdotal numerosa con este nombre
3
. Era inspector .e!e
del templo
4
, encargado quiz de los servicios de polica del
mismo
5
. Este, que aparece como seudoprofeta despus,
quiere dar una leccin punitiva a Jeremas para que no
contine sus predicciones siniestras, desmoralizando al
pueblo, que est ilusionado con resistir a los babilonios
apoyado "por supuestas alianzas egipcias. Le manda poner
en el cepo, instrumento de tortura que por la palabra hebrea
empleada parece indicar extorsin d miembros. Quiz se
sujetara a la vctima inclinada con las manos y pies a un
tronco de madera
6
. &a puerta superior de ;[Link] deba de
estar al norte de la ciudad, mirando hacia el territorio de la
tribu de Benjamn. Se la llama puerta superior para
distinguirla de otra "puerta de ;[Link]" que estaba ms al
occidente, hacia el Tiro-pen
7
.
Al da siguiente de ser libertado, Jeremas severamente le
anuncia un castigo. La profeca desventurada que le anuncia
la basa en un cambio de nombre de ([Link], que en adelante
se llamar Aa'or3misabib, que quiere decir "Terror por
doquier" o "alrededor." Quiz haya un juego de palabras
entre los dos nombres, pero no sabemos el significado de
([Link]. Probablemente el nuevo nombre ha sido escogido
imaginariamente por Jeremas para expresar la desventura
que espera al tirano ([Link], como antes cambi el nombre de
=o!et en valle de la Aortandad en funcin de las escenas de
muerte que en l haban de tener lugar. El nuevo nombre
puesto al jefe inspector del templo indicara el extremo pavor
de que ser presa l y sus ami'os cuando se vean en la
apretura del asedio y despus camino del destierro, donde
morirn irremisiblemente (v.6).

Iue=as del profeta +E-53/.
5 9< me sedu=iste, Coh YahD # #o me de= seducir. 9< eras el m*s fuerte, # fui
encido. Ahora so# todo el da la irrisin, la !urla de todo el mundo. G Pues
siempre que ha!lo ten"o que "ritar, ten"o que clamar) %C?uina # deastacinD%
Y todo el da la pala!ra de Yah es opro!io # er"Ren$a para m. . Y aunque
me di=e) %Fo me acordar de l, no oler a ha!lar en su nom!re,% es dentro de
m como fue"o a!rasador, encerrado dentro de mis huesos, # me he fati"ado
por soportarlo, pero no puedo. 51 Pues he odo calumnias de muchos) %C9error
por doquierD% %'elatadle, delatmosle%G. 9odos mis ami"os. acechan mi
traspi) %CIui$* se de=e seducirD # podamos con l, C# nos en"aremos de lD%
55 Pero Yah est* conmi"o como fuerte "uerrero> por eso mis perse"uidores
trope$ar*n # no triunfar*n, ser*n enteramente confundidos, porque no
prosperaron, con perpetua i"nominia, que nunca se olidar*. 5, 0as, Coh Yah
de los e=rcitosD t< que prue!as al =usto # penetras los rBones # el cora$n, que
ea #o tu en"an$a contra ellos, pues a ti te he encomendado mi causa. 53
6antad a Yah, ala!ad a Yah, pues li!ra el alma del po!re de la mano de los
malados.

La misin de Jeremas es tan dura e ingrata, que su alma ya
no puede soportarla por ms tiempo, y por eso de nuevo
desahoga su alma, quejndose a Dios por haberle puesto tan
pesada carga, que l no ha buscado. En toda su misin no ha
cosechado sino escarnios y afrentas. En su desesperacin
acusa el profeta a Yahv de haberle engaador =I me
[Link], y "me de.# seducir" (v.7). Cuando era joven
inexperto, le carg con una misin que ahora no aceptara.
Se ha aprovechado, pues, de su inexperiencia
10
. La frase es
fuerte y radical, al estilo oriental. Lejos de buscar el matiz,
que nosotros expresaramos diciendo: "Me persuadiste," se
expresa con frases radicales para resaltar ms el contraste
de la idea. Lo que quiere el profeta destacar es lo ingrato de
su misin de intrprete de los designios punitivos de Yahv
sobre su pueblo. Voluntariamente no se hubiera ofrecido para
ello, y slo por la imposicin divina lo acept: =I eras el mas
!uerte, y !ui vencido.
Por otra parte, sus vaticinios, al retrasarse su cumplimiento,
son considerados por sus contemporneos como
lucubraciones de su imaginacin, y con ello se convierte en
objeto de burla e irrisin (7b). Su misin ha sido siempre
ingrata, ya que no le toca anunciar cosas agradables, sino
ruina y devastacin para su pueblo (v.8). Con ello tiene que
presentarse ante sus conciudadanos como traidor y enemigo
de los intereses de su pueblo: la palabra de Yahv# es
oprobio y ver'Men1a para m (v.8b). Es tan dura e ingrata su
misin, que en algunos momentos, desfallecido, quiso
substraerse a su cumplimiento (Y aun:ue me di.e: Fo me
acordar# de #l, no volver# a hablar en su nombre., v.9), sin
embargo, la imposicin divina le ha vencido, pues el callar el
mensaje divino le era un tormento mayor, ya que senta en
sus entraas como un !ue'o abrasador, que penetraba hasta
sus huesos y se le haca insoportable. En otras ocasiones
dice que estaba lleno de la clera divina. Estos desahogos de
Jeremas muestran cmo las profecas verdaderas no son
fruto de reflexiones personales de los profetas, pues hablan
contra lo que ellos quisieran decir si se dejaran llevar de sus
sentimientos humanos
12
. Sienten que son instrumentos de
algo superior a lo que no pueden substraerse.
A continuacin refleja la conducta de sus adversarios, que
buscan una ocasin de denunciarle (v.10). La frase terror por
do:uier es considerada generalmente como glosa
redaccional posterior, tomada del v.3. ncluso sus ami'os (lit.
"los hombres de mi paz," es decir, con los que vive en paz) le
acechan, esperando un traspi#. Le haban abandonado, y,
aunque se mostraban corteses exteriormente, sin embargo,
hacan causa comn contra el.
Jeremas, por toda respuesta, hace un acto de confianza en
Yahv. ;e siente !a=o la proteccin de su 'ios, que le ha
eniado, # esto le da fuer$a contra todo. En realidad,
Yahv es un !uerte 'uerrero que est a su lado, y, por tanto,
desbaratar los planes de sus perse'uidores, que sern
con!undidos al verse fracasados en sus planes de eliminarle.
Yahv es en realidad el que conoce los secretos de los
r?ones y el cora1n (v.12), e.d., los ntimos pensamientos
urdidos en la zona misteriosa de la conciencia humana; por
eso debe conocer las tramas injustas de sus enemigos. El
profeta, en una confesin muy humana, desea ser testigo del
castigo sobre sus perseguidores, # confa su causa =udicial
a 'ios mismo.
Este v.12 y el 13 tienen un carcter netamente salmdico, y
quiz sean obra de un redactor de la poca sapiencial.

Imprecaciones del profeta +52-5G/.
52 0aldito el da en que nac> el da en que mi madre me pari no sea !endito.
53 0aldito el hom!re que ale"re anunci a mi padre) %9e ha nacido un hi=o
arn,% llen*ndole de "o$o. 54 ;ea ese hom!re como las ciudades que Yah
destru# sin compasin, donde por la maBana se o#en "ritos, # al medioda
alaridos. 5E HPor qu no me mat en el seno materno, # hu!iera sido mi madre
mi sepulcro, # #o preBe$ eterna de sus entraBasJ 5G HPor qu sal del seno
materno para no er sino tra!a=o # dolor # aca!ar mis das en la afrenta J

La belleza incomparable de este fragmento se sobrepone al
efecto que en el lector pudiera evocar el radicalismo de los
deseos y afirmaciones del profeta. La reaccin del profeta
parece desesperante, y es un crescendo sobre lo anterior, en
que culpa a Dios de su tragedia. Se halla sumergido en un
profundo aburrimiento de vivir; quisiera no haber nacido. Las
frases son cortantes y absolutas y reflejan la situacin de su
alma, angustiada y apesadumbrada por tanta desventura. Su
debilidad humana aparece descrita con honesta desnudez.
La falta de luces sobre una vida de ultratumba explica ese
estado de desesperacin, incomprensible en nuestra
sensibilidad cristiana. La sobrenaturalizacin del dolor en su
sentido de purificador de las propias faltas y aun redentivo de
las ajenas es una adquisicin del N. T. A nosotros, ante tales
desahogos humanos del profeta, no nos queda sino "respetar
el drama vntimo de un alma grande purificada y fortalecida
por el sufrimiento"
17
. Se puede admitir la hiprbole en las
crudas expresiones del profeta
14
. Sus expresiones, reflejo de
un alma dolorida en extremo, no han de tomarse al pie de la
letra, sino como eco de su profunda e ntima tragedia. Sus
invectivas son figuras retricas admitidas en las literaturas
universales.
Como su vida no ha sido sino una cadena ininterrumpida de
dolores, se pregunta enfticamente si no hubiera sido mejor
no haber nacido: Aaldito el da en :ue nac (v.14). Sus
imprecaciones son expresiones de dolor, no de odio: Aaldito
el hombre :ue ale're anunci a mi padre: "=e ha nacido un
varn" (v.15). La alegra natural que proporciona la aparicin
de un vastago masculino no tiene razn de ser en su
nacimiento, ya que es el principio de las desdichas. Entre los
orientales, el nacimiento de un varn tiene un sentido de
regocijo inmenso, pues es un motivo de orgullo entre los del
propio clan. Es el fruto pleno de la bendicin de Dios. En
cambio, el nacimiento de una nia es recibido con frialdad y
resignacin
15
. El mensajero de quien habla el profeta es
creado ficticiamente para hacerle objeto de las invectivas. En
su deseo de no haber nacido, hubiera querido que el
mensajero de la nueva alegre de su nacimiento hubiera
desaparecido como las ciudades :ue Yahv# destruy (v.16),
e.d., Sodoma y Gomorra, cuyo castigo qued como ejemplo
de exterminio total en la literatura bblica
16
. Todo en ellas es
terror y sobresalto: por la ma?ana se oyen 'ritos, y al
medioda alaridos (v.16). De nuevo vuelve a expresar el tedio
de haber nacido (v.17-15). Las expresiones han de
entenderse en su alcance retorico, sin que ellas impliquen
deseo efectivo de lo expresado en ellas
17
. Su vida era tan
triste, que no mereca haberse vivido.

1 Cf. Jer 21:1. 2 Cf. i Crn 24:14- 3
Cf. Esd2:37; Neh7:40. 4 Cf. Jer 28:25-
26; 29:26. 5 Cf. i Crn 263; 2 Crn
[Link] 23:19; 8:14. 6 Cf. Job 13:27. 7
Cf. Jer 37:12; 38,7. 8 Otros traducen:
"anunciadlo." 9 Lit. "todo el que me
saluda," 10 Cf. Jer 1:6. 11 Cf. Jer
15:17; 4:19-21. 12 Cf. 2 Pe 1:21. 13
Vittonato, ,, libro di <eremia p.252. 14 ,n
leremiam (rophetam, ad locum. 15 Cf.
Jaussen, 9outumes (alestiniennes
(Naplouse) [Link]. 16 Cf. Gen 19:21;
25:19; s 1:9. 17 Cf. Job 10:18; 1 Mac
2:7; Eclo 30:17.


,5. (m!a=ada de ;edecas a Jeremas.
&a =usticia social.
&os c.21-24 constituyen como un apndice a la primera
coleccin de orculos de Jeremas. En ellos se refieren
intervenciones de Jeremas en diversas circunstancias
relacionadas con problemas nacionales. El c.21 se divide en
dos partes: a) respuesta de Jeremas al rey Sedecas (1-10);
b) exhortacin a la justicia (11-14).

(m!a=ada del re# ;edecas al profeta +5-,/.
5 Pala!ra de Yah que lle" a Jeremas cuando el re# ;edecas le eni a
Pas=ur, hi=o de 0alaquas, # a ;ofonas, sacerdote, hi=o de 0aasas, para que le
di=eran) ,6onsulta a Yah acerca de nosotros, pues Fa!ucodonosor, el re# de
Aa!ilonia, nos hace la "uerra. Iui$* ha"a Yah con nosotros se"<n todos sus
prodi"ios, # +aqul/ ten"a que retirarse de nosotros.

Las circunstancias histricas en que se desenvuelve este
relato son muy diferentes de las de los captulos anteriores.
Ha muerto el rey Joaquim, que trat siempre hostilmente y
con desprecio a Jeremas. Las tropas de Nabucodonosor
haban obligado a rendirse al rey Joaqun (o Jeconas), hijo
del anterior, llevando en cautividad a una gran masa de la
poblacin. Durante doce aos reina en Jud con anuencia
del vencedor babilonio Sedecas (o Matanas), hermano
de Joaquim, hijo de Josas. Los anuncios punitivos de
Jeremas se han cumplido en parte con la deportacin del
598, y con ello el profeta gana ms crdito entre los que
rodean a Sedecas, si bien siguen su poltica humana de
buscar alianzas extranjeras, en contra de las advertencias del
profeta de Anatot. A ste se le considera como un perpetuo
aguafiestas; pero, cuando llegan las circunstancias crticas,
los ojos del rey y de la corte se uelen hacia l como
intrprete de la oluntad diina. Es un reconocimiento
pasajero de su cualidad de enviado de Dios y una ligera
compensacin a las incomprensiones que haba tenido que
hacer frente en aos anteriores.
El recuerdo de la liberacin milagrosa de Jerusaln, asediada
por las tropas de Senaquerib (701), haca concebir fundadas
esperanzas en una nueva intervencin de la omnipotencia
divina. Por eso, el rey enva una embajada para que
Jeremas interviniera ante Yahv por su pueblo. El enemigo
est cerca y amenaza caer como una tromba sobre el pas.
Es, pues, hacia el 588 cuando tuvo lugar esta embajada.
Entre los comisionados figura un tal ([Link], distinto del
mencionado en 20:1. Aparece ms tarde como oficial de la
corte
1
. So!onas vuelve a aparecer ms tarde
2
. Los dos
comisionados piden al profeta que consulte a Yahv# sobre
los asuntos del rey y del pueblo. No se trata slo de una
consulta sobre el resultado de la guerra, que ya es inevitable,
sino que le insinan que interceda ante Yahv por ellos para
que use de misericordia
3
. Un siglo antes, el rey Ezequas
haba enviado una embajada en el mismo sentido al profeta
saas
4
. Sin duda que Sedecas pensaba en este hecho
cuando envi a sus emisarios, y esperaba que el resultado
fuera semejante: la liberacin de Jerusaln de sus enemigos.
En efecto, la situacin era muy crtica, pues las tropas de
Fabucodonosor se acercan hostiles al reino de Jud (v.2).
Esta vez su ataque es ms temible, y no tendr
conmiseracin con los habitantes de Jud, pues se han
rebelado contra l, sin haber sacado leccin del escarmiento
del 598. El gran conquistador babilnico, hijo de Nabopolasar
(625-605), despus de haber vencido a los asirios, haba
extendido las fronteras hasta Egipto, y era de capital
importancia el dominio de la costa sir-fenicio-palestina,
como avanzada contra los faraones, replegados a sus
fronteras. Ante un tal enemigo, vencidos o alejados los
ejrcitos egipcios, no le queda al rey Sedecas, confiado en
stos, sino recurrir a la omnipotencia de Yahv para que
renueve sus prodi'ios (v.2), alusin a la liberacin de
Jerusaln del ejrcito de Senaquerib en el 701.

?espuesta de Jeremas +3-51/.
3 Y Jeremas les respondi) %As diris a ;edecas) 2(sto es lo que dice Yah,
'ios de Israel) @e aqu que #o har oler las armas que lle*is en uestras
manos, con las cuales pele*is contra el re# de Aa!ilonia # los caldeos, que os
asedian fuera de las murallas, # las reunir en medio de esta ciudad. 3Y #o, #o
mismo luchar contra osotros con mano e:tendida, con poderoso !ra$o, con
ira, clera e indi"nacin "randes. 4Y herir a los moradores de esta ciudad,
hom!res # animales, # morir*n de una "ran peste. E Y despus de esto P
or*culo de Yah P , a ;edecas, re# de Jud*, # a sus seridores # al pue!lo, a
cuantos en esta ciudad se salen de la peste, de la espada # del ham!re, los
pondr en manos de Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, # en manos de sus
enemi"os # en manos de los que !uscan su ida, que los pasar*n a filo de
espada sin compasin, sin piedad, sin misericordia. GY a ese pue!lo le dir*s)
As ha!la Yah) 0irad, os do# a ele"ir entre el camino de la ida # de la muerte.
.&os que se queden dentro de esta ciudad, morir*n por la espada, por el
ham!re # por la peste. &os que se sal"an # se entre"uen a los caldeos que os
cercan, iir*n, # tendr*n por !otn la ida sala. 51Porque he puesto mi rostro
so!re esta ciudad para mal, no para !ien P or*culo de Yah P , # la har caer
en manos de Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, que la dar* al fue"o.%

La respuesta de Jeremas es totalmente diferente de la dada
por saas a los enviados del rey Ezequas
5
. La maldad del
pueblo elegido ha llegado a su colmo, y la paciencia divina a
su lmite. Ha llegado la hora en que desaparecer Jerusaln
como desapareci Samara, capital del reino del Norte bajo
Sargn (721). Yahv, lejos de ayudarles y salvarlos, en esta
ocasin har volver las armas que los soldados llevan,
luchando fuera de la ciudad contra los invasores, a Jerusaln
(v.4). Es decir, que tendrn que replegarse dentro de los
muros. Y no slo tendrn como enemigos a los soldados de
Nabucodonosor, sino que Yahv mismo luchar contra ellos
con mano e0tendida, e.d., amenazadora
6
, envindoles la
peste (v.6). Naturalmente, aqu no se excluyen las causas
segundas naturales. En la mente profundamente religiosa de
los profetas es siempre Yahv el que enva directamente los
flagelos, y entre ellos los clsicos de peste, hambre y espada
7
. Esto por lo que se refiere a los asediados, aunque los que
logren salir no tendrn mejor suerte, pues todos perecern.
La respuesta, pues, a los emisarios del rey no pudo ser ms
descorazonadora. Los de la corte eran los principales
responsables de la catstrofe, y deban sufrir el castigo divino
en toda su crudeza.
En cambio, al pueblo sencillo, Jeremas todava le da una
esperanza de salvacin: la de someterse a los invasores
caldeos sin hacer resistencia. Les da a elegir el camino de la
vida o de la muerte (v.8). La frase est calcada en Dt 30:15,
aunque con diferente sentido, ya que en este lugar se trata
de la entrega a la alianza de Yahv, para ser feliz, o de seguir
los caminos de la idolatra, con las consecuentes maldiciones
de Yahv. (n Jeremas se trata de salar la ida o morir.
Si se entregan, tendrn la vida por botn (v.9), salvando lo
que el hombre ms aprecia, aunque pierda todas las dems
cosas
8
; en dichas circunstancias crticas, salvar la vida se
considerar como la mxima ganancia o botn. Y despus
aade el profeta que la catstrofe se debe al mismo Yahv,
que ha enviado el castigo. La expresin he puesto mi rostro
sobre esta ciudad (v.10), aqu tiene un sentido de amenaza,
como si Dios fijara especialmente, su atencin sobre
Jerusaln para mal
T
. En otras ocasiones es, para bien
10
.
Ahora Yahv tiene un inters especial, pero para su
desventura: la har# caer en manos de Fabucodonosor., :ue
la dar al !ue'o, prediccin que se verific a la letra
11
.

Initacin a la =usticia +55-52/.
55 Y a la casa del re# de Jud* +d5/) 8d la pala!ra de Yah, 5, casa de 'aid)
As dice Yah) @aced de maBana =usticia, li!rad al e:poliado de la mano del
opresor, no sea que !rote como fue"o mi ira # se encienda, # no ha#a quien la
apa"ue, por la maldad de uestras o!ras. 53 @e aqu que a ti me diri=o, morada
del alle, roca de la llanura P or*culo de Yah P . A osotros que decs)
HIuin descender* so!re nosotros # quin penetrar* en nuestras "uaridasJ 52
Yo os dar la pa"a se"<n el fruto de uestras o!ras P or*culo de Yah P , #
prender fue"o a su !osque # deorar* todos sus alrededores.

Los v.11-12 son una invitacin a los cortesanos para que
administren justicia diariamente sin desmayar. La expresin
de ma?ana (v.12) indica la presteza con que deben ejercer la
justicia, preocupndose desde la aurora de ella como la cosa
ms importante y acuciante del da. De lo contrario no se
har tardar la ira divina, ya que la maldad de sus obras est
clamando imperiosamente por una interencin =usticiera.
Los v.13-14 incluyen una profeca contra Jerusaln. La
capital de Jud, asentada sobre un promontorio rocoso,
rodeada de valles por todas partes, menos por el norte, se
senta segura ante cualquier expugnacin enemiga: GHui#n
descender sobre nosotros/ (v.13b). Se la llama moradora
del valle y roca de la llanura porque se levanta como una
roca sobre la llanura y est rodeada de los valles del Cedrn,
al este, y el Er-Rababy, al occidente, que se juntan al sur de
la ciudad, siendo por ello inexpugnable por la parte de estas
depresiones profundas
12
. Sus habitantes, pues, se crean
seguros. Pero ser su mismo Dios el que abrir sus puertas a
los enemigos y prender !ue'o a su bos:ue (v.14). Jerusaln,
con sus casas y palacios cuajados de columnas de cedro, es
presentada como un bos:ue, en el que fcilmente hacen
presa las llamas, quemando todos sus alrededores.

1 Cf. Jer 38:1. 2 Cf. 29:253; 37:3. 3
Cf. 37:3. 4 s 37:36, 5 Cf. s 37:6ss.
6 Cf. Ex 6:6; Dt 4:34; 5:15; 26:8; s 9:11;
16:20. 7 Cf. Ap 6:3-8; Jer 14:12; 24:10;
27:13; Ez 6:11; 8 Cf. Job 2:4; Jer 38:2;
45:5- 9 Cf. Lev 17:10; Am 9:4; Jer
44:11.; 12:16. 10 Cf. Jer 24:6. 11 Cf.
Jer 39,8. 12 Cf. Lam 4:12; Jer 5:12.
Vase tambin vincent, "#rusalem antige
p.122.


,,. Profecas so!re los ?e#es de Jud*.
(n este captulo se renen una serie de orculos dirigidos a
la, casa real, en los que se exhorta al cumplimiento de la Ley
y sus observancias. Yahv mantendr sus promesas si el
pueblo vuelve a El y es fiel a sus mandatos.

(:hortacin a practicar la =usticia social +5-3/.
5 As dice Yah) Aa=a a la casa del re# de Jud* # pronuncia all estas pala!ras)
,'ir*s, pues) 8#e la pala!ra de Yah, re# de Jud*, que te sientas en el trono de
'aid, t<, tus seridores # tu pue!lo, los que entr*is por estas puertas. 3As
dice Yah) @aced derecho # =usticia, li!rad al e:poliado de la mano del opresor
# no e=is al e:tran=ero, al hurfano # a la iuda> no ha"*is iolencia # no
derramis en este lu"ar san"re inocente. 2 ;i fielmente cumpls estos
mandatos, entrar*n por las puertas de esta casa re#es que se sienten en el
trono de 'aid, montados en carros # ca!allos, ellos, sus seridores # su
pue!lo. 3 Pero, si no os estas pala!ras, por m mismo lo =uro, or*culo de Yah,
que este palacio se trocar* en ruinas.

Este fragmento es muy similar al de 21:11-12. El contenido
es el mismo. El profeta es enviado al palacio real para
transmitir un mensaje admonitorio a la corte, en el sentido de
que, si no se practica la justicia con los oprimidos, vendr
indefectiblemente la ruina para la dinasta davdica. Los
palacios reales estaban en la parte meridional de la gran
explanada del templo. Jeremas, pues, que recibira la
comunicacin divina en el templo, tiene que descender para
comunicar el orculo al rey y sus cortesanos. En el palacio
real estaba el aula de justicia, donde tenan su asiento los
tribunales. El contenido del mensaje tiene relacin con la
administracin de justicia. Podemos suponer, pues, a
Jeremas hablando pblicamente en uno de los atrios que
daban acceso al palacio real propiamente tal. Quiz se
detuvo a la entrada del aula de justicia, presenciando el
desfile de gentes pobres y sencillas que iban a reclamar sus
derechos ante los tribunales. No es necesario suponer que el
profeta hablase directamente al rey. La frase oye la palabra
de Yahv#, rey de "ud (v.2), tiene un sentido amplio, de
forma que bastaba que se dirigiese solemnemente en el
auditorio general al rey para que los oyentes se lo
retransmitieran.
Jeremas pide en su mensaje que se haga derecho y .usticia
(v.5), es decir, que se juzgue conforme a las exigencias
equitativas de la Ley dada por Yahv, sin dejarse ganar por
ddivas ni favores. Ante todo deben mirar por los intereses
de los socialmente abandonados y dbiles, como el
[Link], el hu#r!ano y la viuda, expresin estereotipada
tradicional en la literatura proftica, que declaraba el profundo
sentido social de la ley mosaica
1
. Sobre todo, debe evitarse
todo lo que suponga violencia. El rey haba hecho matar al
profeta Uras, y quiz la expresin no derram#is en este lu'ar
san're inocente aluda a ello y a otras violencias cruentas que
eran caractersticas del reinado de Joaquim (609-598). Por
otra parte, puede haber en la frase una alusin a los
sacrificios de nios inocentes en el Tofet a dioses
extranjeros
2
.
El v.4 es casi igual a 17:25, y puede ser una adicin
redaccional posterior
3
. Yahv profiere un juramento solemne
(.uro por m mismo" v.5) de que, si no se cumplen sus
preceptos, condenar los palacios reales a la ruina total. La
expresin del juramento de Yahv es enftica. Los hombres
juran por Dios, pero Yahv jura por s mismo como mxima
garanta del cumplimiento de la profeca conminatoria.

&a ruina del palacio real +4-./.
4 Pues as dice Yah del palacio del re# de Jud*) (res para m como +el monte/
de 7alaad, +como la/ cum!re del &!ano. 6iertamente te har un desierto, ciudad
inha!itada. E Yo consa"rar contra ti deastadores, cada uno con sus armas, #
talar*n tus cedros m*s selectos # los arro=ar*n al fue"o. G Y pasar*n muchas
"entes ante esta ciudad, # se dir*n unos a otros) %HPor qu ha tratado as Yah
a esta "ran ciudadJ% . # dir*n) %Porque a!andonaron la alian$a de Yah, su
'ios, # adoraron dioses a=enos # les sirieron.%

El presente orculo se refiere a la ruina de la dinasta, de la
que el palacio real es un smbolo. Los habitantes de
Jerusaln se sentan orgullosos de sus esplndidas
construcciones reales, realizadas por el megalmano
Salomn. Pero esto no ha servido sino para crear un clima de
orgullo y de desobediencia en su Dios. Han credo que sus
obras les bastaba para permanecer como pueblo en la
historia sin ayuda de Yahv. Pero ha llegado la hora de la
manifestacin airada de su Dios abandonado, y todo aquello
que constitua el ntimo orgullo de los israelitas desaparecer
como un soplo. La frase del profeta puesta en boca de Yahv
es irnica. La grandiosidad y suntuosidad de las
construcciones reales aparecen ante Dios como el monte de
<alaad (famoso por sus florestas)
4
y como el &bano, por las
numerosos cedros empleados en los palacios (una de sus
salas se llamaba enfticamente "casa del bosque del
Lbano," por sus numerosas columnas y artesonados de
cedro del Lbano)
5
. Pero esta su grandiosidad aparente,
motivo de orgullo nacional, desaparecer como un soplo,
pues Yahv lo va a convertir en un desierto (v.6b). Los
enemigos actuales de Jud, lejos de ser rechazados por
Yahv, sern impulsados por El contra Jerusaln, como
instrumentos de su justicia vengadora. La frase yo
consa'rar# contra ti devastadores (v.7) equivale a "tomar
como instrumentos mos" a los invasores babilnicos, que
como tales luchan en una guerra "santa," y en este sentido
son santi!icados o consa'rados para el combate
6
.
Los v.8-9 se refieren a la ciudad. La perspectiva de la
catstrofe se alarga para hacer resaltar ms la impresin de
ruina y desolacin. En todo caso, el profeta quiere hacer
constar que toda esta catstrofe no ha tenido otra causa que
la apostasa general y la idolatra (v.9).

Anuncio de la cautiidad perpetua del re# Joaca$ +51-5,/.
51 Fo lloris por el muerto ni ha"*is duelo por
l. &lorad amar"amente por el que se a,
porque no oler* m*s ni er* la tierra en que
naci.
55
Porque as dice Yah de ;ellum, hi=o
de Josas, re# de Jud*, que sucedi a su
padre, Josas, # que sali de este lu"ar) Fo
oler* #a m*s>
5,
morir* en el lu"ar a que ha
sido lleado cautio # no oler* a er m*s
esta tierra.

El rey Joacaz, llamado tambin Sellum
7
, haba sido elegido
rey por el pueblo despus de la trgica muerte de Josas en
la batalla de Megiddo (609), donde quiso oponerse al faran
Necao de Egipto, que iba en auxilio de los asirios, en trance
de sucumbir ante la coalicin babilnica (dirigida por
Nabopolasar) y media (acaudillada por Ciaxares). Despus
de un precario reinado de tres meses, fue depuesto por
Necao , que volva victorioso, el cual puso en su lugar a su
hermano Eliaquim, al que cambi el nombre en Joaquim,
quien rein hasta el 598. Joacaz fue llevado en cautividad por
el faran egipcio. El duelo por el piadoso rey Josas, muerto
trgicamente, fue general, y Jeremas anuncia a su pueblo
que an le espera otra desgracia, otro duelo nacional: No
llor#is por el muerto ("osas)., llorad por el :ue se va (v.10).
En efecto, Joacaz haba sido llamado por Necao a Ribla, en
Siria, y el resultado fue su deposicin como rey, siendo
llevado cautivo a Egipto
8
.

?ecriminacin contra el re# Joaquim +53-5./.
53 CA# del que edifica su casa sin =usticia, sus salones altos sin derecho,
haciendo tra!a=ar a su pr=imo de !alde, sin darle el salario de su tra!a=oD 52 (l
que dice) Vo# a hacerme una casa espaciosa, con amplias salas, de ras"adas
entanas, con artesonados de cedro, pintados de ro=o. 53 H?einas, acaso, para
riali$ar en o!ras de cedroJ HFo coma # !e!a tu padre # haca derecho #
=usticia, # todo le i!a !ienJ 54 @aca =usticia al po!re # al desalido, # todo le i!a
!ien. HFo es esto conocermeJ or*culo de Yah. 5E Pero t< no tienes o=os ni
cora$n m*s que para !uscar tu inters, para derramar san"re inocente, para
oprimir # hacer iolencia. 5G Por eso as dice Yah de Joaquim, hi=o de Josas,
re# de Jud*) Fo le lamentar*n) CA# hermanoD CA# hermanaD Fo le plaBir*n) CA#
;eBorD CA# ma=estadD 5. ;epultura de asno ser* la su#a, arrastrado # tirado
fuera de las puertas de Jerusaln.

El profeta lanza una invectiva contra el impo rey Joaquim,
hermano y sucesor (impuesto por Necao 1) de Joacaz.
Favoreci el sincretismo religioso, dando cabida a cultos
idoltricos junto al legtimo de Yahv. Jeremas tuvo que
luchar constantemente contra su poltica destructiva y
materialista. En cierta ocasin, el rey mand quemar las
profecas de Jeremas
9
. Quiz fue en esta ocasin cuando
pronunci el profeta este orculo contra l, hacia el 605 a.C.
Jeremas le echa en cara con valenta sus atropellos
sociales, pues se dedica a hacer construcciones fastuosas
sin pagar debidamente a sus subditos (v.13). Su conducta
era semejante a la de los omnipotentes tiranos de
Mesopotamia y Egipto, que en su megalomanva gastaban los
recursos de la nacin en palacios suntuosos, utilizando la
mano gratuita de los esclavos. Los salones superiores son
los compartimientos que sobre la terraza se edificaban para
que se respirara mejor el aire fresco de la costa
mediterrnea.
Pero esta megalomana no tiene sentido, pues el verdadero
oficio del rey no es precisamente hacer ostentacin de un lujo
desbordado: G6einas para rivali1ar en obras de cedro/
(v.15). La frase es irnica. La verdadera grandeza de un rey
est en la sabia administracin de la .usticia (v.16), como
haca su padre, el piadoso Josas, y Dios le bendeca: y todo
le iba bien. La expresin coma y beba (v.15b) indica los
placeres honestos y lcitos de una vida ordenada
10
. A Josas
nada le faltaba, y su preocupacin era ms elevada: la de
hacer .usticia a sus subordinados. Al cumplir los preceptos de
equidad impuestos por la Ley, Josas mostraba conocer las
intenciones de Yahv, y mostraba prcticamente que el
verdadero camino era buscar la proteccin divina cumpliendo
sus mandamientos: No es esto conocerme/ orculo de
Yahv# (v.16)
11
.
La conducta de Joaquim es totalmente opuesta a la de su
padre, ya que, despreciando los intereses de Dios y de su
pueblo, no busca sino los suyos propios (v.17), sin parar ante
la opresin y el homicidio si le conviene.
El castigo ser inmediato y terrible. Morir sin que nadie se
lamente por l (v.18). Por Josas haba habido un sentido
duelo general; en cambio, l ser enterrado como un asno
(v.16), sin que nadie se acuerde de l ni le haga los oficios
fnebres. Ser su cadver arrojado !uera de las puertas de
"erusal#n para pasto de las aves del cielo y de las bestias del
campo
12
. Cmo se cumpli esta profeca? Segn 2 Re 24:6,
el rey Joaquim "se durmi con sus padres," frmula que se
suele aplicar a la defuncin normal de los reyes de srael. No
se dice nada de su sepultura
13
. No obstante, la frmula "se
durmi con sus padres" es aplicada tambin a la muerte de
Acab, que muri violentamente en su carro de batalla
14
. Por
eso no se excluye una muerte violenta de Joaquim, que
muri joven, a los treinta y seis aos, en el asedio de
Jerusaln del 598 por las tropas de Nabucodonosor. Quiz su
cadver qued sin sepultura por algn tiempo, o su sepulcro
fue violado por las tropas babilonias. En todo caso, quiz
haya que mantener en la profeca de Jeremas slo lo
sustancial, es decir, que Joaquim morira sin gloria, odiado de
su pueblo, que no hara lamentaciones pblicas por l. Y
entonces la frase una sepultura de asno ser la suya habra
que entenderla en sentido amplio. No es improbable que
Joaquim haya muerto vctima de una insurreccin popular por
haber lanzado a su pueblo a la aventura de enfrentarse con
el ejrcito de Babilonia, y que su cadver haya sido
arrastrado !uera de las puertas de "erusal#n (v.19), o que su
sepulcro haya sido violado por las tropas asaltantes, como lo
hizo Asurbanipal con el del rey de Elam.

;uerte tr*"ica de los re#es de Jada +,1-,3/.
,1 ;u!e al &!ano # "rita, # so!re Aasan al$a tu o$, # clama desde A!arim,
pues todos tus amantes han sido destruidos. ,5 9e ha!l en tiempo de tu
prosperidad, # t< di=iste) Fo escuchar. (ste ha sido tu proceder desde tu
mocedad) no escuchaste mi o$. ,, A todos tus pastores, el iento los
apacentar*, # tus amantes ser*n lleados cautios. (ntonces te aer"on$ar*s #
sonro=ar*s por todas tus maldades. ,3 9<, que te asientas en el &!ano # anidas
en los cedros, Ccmo "emir*s cuando te so!reen"an dolores, torturas como de
partoD

En esta seccin se predice la suerte trgica de los dirigentes
de Jud. El profeta se dirige a Jud, personificada en una
dama que queda sola en su desgracia dando gritos de dolor.
No sabemos cundo fue compuesta esta percopa. Hay
autores que la ponen en los primeros aos de Joaquim,
cuando an Jerusaln se senta segura. Otros, en cambio,
creen que la composicin data de una fecha posterior a la
primera cautividad del 598
15
. El profeta invita a Jerusaln a
que suba a las cimas ms altas que rodean Palestina, el
&bano al norte, ;asan al nordeste y el Abarim al sudeste
16
,
para dar rienda a su dolor, comunicndolo en todas las
direcciones, y para contemplar a sus aliados o amantes
destruidos.
Yahv haba amonestado con tiempo a Jud cuando an
estaba en tiempos de prosperidad (v.21) y se senta segura,
sin temor a las invasiones de enemigos extranjeros. Pero,
orgullosa, no quiso obedecer: No escuchar#. Y esta conducta
es inveterada en srael: desde tu mocedad no escuchaste mi
vo1 (v.21b). Desde los primeros tiempos de su vida nacional
en Canan, #a Israel a!andon a su 'ios, #endo tras de
dioses a=enos.
La catstrofe nacional aventar a todos los dirigentes o
pastores del pueblo elegido (v.22). En la frase hebrea el
viento los apacentara hay un juego de palabras. El sentido es
que, as como los pastores dirigen y empujan a sus ganados
hacia los pastos, as un viento devastador (el ejrcito
babilonio, que vendr del desierto como un huracn o simn)
17 los apacentara, e.d., los obligar a emigrar hacia nuevos
pastos. Es el anuncio de la cautividad. Y participarn de esta
suerte del exilio sus amantes, o aliados extranjeros.
De nuevo el profeta echa en cara la falsa seguridad que se
ha forjado Jud. Se cree segura como un pjaro inaccesible
al cazador en la copa de los rboles ms altos, como los
cedros: tI :ue te sientas en el &bano y anidas en los cedros
(v.23). Quiz se aluda en esta comparacin a la fastuosidad
de los palacios con sus artesonados de cedros del Lbano,
smbolo de su falsa seguridad y prosperidad material. Pero
llegar la hora del castigo divino, y entonces gemir con
torturas de parto
18
.

8r*culos contra el re# Joaqun +,2-31/.
,2 Por mi ida P or*culo de Yah P que, si fuera Jeconas, hi=o de Joaquim,
re# de Jud*, el anillo de mi mano derecha, de all lo arrancara. ,3 Yo te
entre"ar en manos de los que !uscan tu ida, en manos de aquellos a quienes
temes, en manos de Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia> en manos de los
caldeos> ,G# te arro=ar a ti # a la madre que te en"endr a tierra e:traBa en que
no nacisteis, # all moriris. ,E Pero a esta tierra que con toda su alma querr*n
oler, no oler*n. ,G H(s, pues, este hom!re, Jeconas, un utensilio
desprecia!le # que!rado, un aso que a nadie a"radaJ HPor qu han sido
recha$ados l # su pro"enie, # arro=ados a tierra a ellos desconocidaJ ,.
C9ierra, tierra, tierraD o#e la pala!ra de Yah. 31 As dice Yah) Inscri!id a ese
hom!re) %;in hi=os, arn que no prosperar* en sus das,% pues no lo"rar* de
su estirpe un arn que se siente en el trono de 'aid # reine so!re Jud*.

Estos orculos hay que situarlos durante el asedio de
Jerusaln, en el 598-97, pues Jeconas sucedi a su padre
Joaquim ya cuando la capital se hallaba sitiada por las tropas
de Nabucodonosor. Jeconas o Joaqun rein slo tres
meses, siendo llevado en cautividad, donde muri despus
de una vida triste. Los contemporneos crean que el invasor
babilnico se contentara con una sumisin externa,
permitiendo al joven rey, recin entronizado, continuar como
soberano en Jerusaln. El profeta quiere disipar estas vanas
ilusiones. La suerte del rey ser muy trgica. La expresin es
enrgica: por mi vida orculo de Yahv# (v.24), y con su
carcter solemne indica la irrevocabilidad de la sentencia
divina de mandar al exilio a Jeconas
19
. La decisin de
castigar al joven soberano es tan firme, que, aunque ste
fuera la cosa ms querida (el anillo de mi mano derecha,
v.24), se desprender de l. En la antigedad, el anillo era el
instrumento de autenticar los documentos, como hoy los
autgrafos. De ah que se le guardase con el mximo
cuidado, como algo inherente a la personalidad; por eso era
intransferible. Se aplicaba sobre la arcilla de las tabletas
cuneiformes en los contratos como signo de autenticidad.
Yahv, pues, est tan decidido a deshacerse de Jeconas,
que, aunque fuese su anillo personal, lo abandonara
20
.
En efecto, lo entregar en manos de Nabucodonosor y sus
huestes, para ser llevado al destierro, sin esperanza de
retorno, junto con su madre, Nesuta, responsable tambin de
la catstrofe por no haber aconsejado bien a su hijo
21
.
Jeremas siente profunda compasin por la suerte del joven
Jeconas, que va a ser arrojado como utensilio despreciable
(v.28) e inservible. Las palabras del profeta tienen un acento
elegiaco. Jeconas acaba de estrenarse como rey y va a ser
desechado como vaso de alfarero recin hecho, que no
agrada a sus compradores y es arrojado entre los
desperdicios. Jeconas y su pro'enie sern arrojados, camino
del cautiverio, hacia tierra desconocida. Esto enardece al
profeta, el cual enfticamente lanza un triple apostrofe:
D=ierra, tierra, tierraE para dar mayor solemnidad y llamar la
atencin de sus oyentes sobre el contenido de su prediccin:
,nscribid ese nombre: "Sin hijos. (v.3o). Entre los habitantes
de Jerusalin haba excesivas ilusiones sobre una prxima
derrota de Babilonia, y esperaban que los cautivos exilados
en el 598 volveran pronto a su tierra. Pero el profeta les
anuncia que ni Jeconas ni sus descendientes se sentarn
sobre el trono de David. Por eso, en las tablas genealgicas
pueden muy bien inscribir el nombre del rey Jeconas con la
aadidura de sin hijos (v.30). Sabemos que Jeconas tuvo
varios hijos en el destierro
22
, pero ninguno de ellos logr ser
investido con la dignidad real davdica. El sucesor de
Jeconas fue su to paterno Sedecas o Matanas. Zorobabel,
aunque descendiente de Jeconas, no fue rey, sino
simplemente dirigente de los exilados en su retorno a la
patria. Slo el Mesas, Jess, descendiente de Jeconas,
inaugurar un nuevo reinado totalmente diferente del
tradicional davdico. El horizonte es totalmente nuevo, y, por
consiguiente, la etapa desborda las concepciones
tradicionales sobre un rey de la dinasta davdica sentado en
un supuesto reino terrenal de Jerusaln.

1 Cf. Jer 7:5. 2 Cf. Jer 7:31; 19:5- 3
Cf. Jer 7:5; 17:24. 4 Cf. s 2:13; 23:9;
Nah 1:4; Zac 11:2; Jer 8:22; 46:11. 5 Cf.
1 Re 7:2. 6 Cf. Jer 6:4; s 13:3. 7 Cf. 1
Crn 3 :1s. 8 Slo aqu y en i Crn 3:15
se llama Sellum a Joacaz. Quiz al subir al
trono cambi su nombre, como su hermano
Joaquim (antes Eliaquim). 9 Cf. Hab
2:[Link]. 10 Cf. Ecl 2:24; 3:13. 11
Cf. Jer 9:23-24. 12 Cf. Jer 15:3; 7:33;
36:30. 13 En la versin de los LXX se
dice que fue sepultado con sus padres en
la 'ano1ae, palabra que es una
deformacin de la palabra hebrea 'an3
R11a, Cel jardn de Uzza," en el que
estaban enterrados los impos reyes
Manases y Amn (2 Re 21:18). Quiz sea
sta una adicin del traductor griego, que
quiere colocar al impo Joaquim juntamente
con sus antecesores los reyes impos de
Jud. 14 Cf. 1 Re 22:40. 15 En
Jeremas se alude muchas veces a esta
personificacin de Jerusaln sentada en
luto sobre las alturas: 7:29; 2:7; 7:13-25;
4.30-31 16 En Sal 68:16, Basan es
sinnimo de 2ermnB Abarim es una
cordillera de montaas al este del mar
Muerto, de la que formaba parte el monte
Nebo, desde el cual Moiss contempl la
tierra de promisin (Nm 33:4; 27:12; cf.
Abel, <#o'raphie p.377-378). 17 Cf.
Jer 2:8; 10,21; 23:1. 18 Cf. Jer 4:31;
6:24; 13:21. 19 Cf. 46:18; Dt 32:40. El
nombre de "econas aparece aqu en
Jeremas en su forma abreviada de
9oniyahu, como nombre hipocorstico. En
24:1 se le llama YeconiyahuB en 27:20;
28:4; 29:2 se le llama Yeconiah. En 2 Re
24:63, Yoya:uin, y de ah nuestro "oa:un.
As tambin en Jer 52:31. 20 2 Re 24:9 y
en 2 Crn 36:9 se dice que Jeconas "hizo
el mal a los ojos de Yahv." 21 Cf. 2 Re
24:8.12; Jer 29:2. 22 Cf. 1 Grn 3:173.


,3. Profecas 0esi*nicas.
6ontra los falsos Profetas.
(n dos partes netas se divide este captulo: a) resumen de lo
anterior, con algunos vaticinios de consolacin mesinicos (1-
8); b) contra los falsos profetas. Se discute la autenticidad de
los v. 16-40, entre otras razones porque se supone cierta
dispersin entre las gentes.
Cuando estaban a punto de cumplirse los vaticinios siniestros
de Jeremas, el profeta presenta ciertos orculos de
consolacin mesi*nicos para refor$arles su fe en los
destinos mesi*nicos del pue!lo, que, a pesar de la
tragedia que se avecina, saldr purificado y preparado para la
inauguracin de la nueva era mesinica. Quiz el momento
ms adecuado para la composicin de estas profecas de
consolacin sean los ltimos das del reinado de Sedecas,
cuando ya estaba iniciado el terrible asedio de la ciudad, en
587 a.C.

6ontra los pastores de Israel +5-,/.
5 CA# de los pastores que hacen perecer # destro$an el re!aBo de mi pasti$alD
8r*culo de Yah. , Por eso as dice Yah, 'ios de Israel, de los pastores que
apacientan a mi pue!lo) Vosotros ha!is dispersado mi "re#, la ha!is
descarriado # no ha!is cuidado de ella. @e aqu que o# a isitaros por la
maldad de uestras o!ras P or*culo de Yah.

El profeta se encara con la clase dirigente de srael, que ha
sido la principal responsable de la ruina de su pueblo. Son los
falsos pastores (v.1), que han fomentado la apostasa y la
idolatra en el pueblo sencillo, atrayendo sobre l los justos
castigos divinos, concretados en la invasin extranjera y en la
deportacin en masa hacia tierras extraas. Son estos versos
como un resumen de lo anterior predicho sobre el rey. Yahv
llama a su pueblo cariosamente el reba?o de mi pasti1al
(v.1). srael ha sido conducido por el desierto como una
tmida grey en medio de peligros sin cuento, y toda su historia
como nacin es una continua sucesin de providencias
divinas para salvarlo en las vicisitudes ms crticas
l
. Pero los
actuales pastores, encargados de llevar a buenos pastos a su
grey, la han descarriado (v.2). La comparacin aparece
reiteradamente en Jeremas y otros profetas posteriores
2
.
Yahv no puede tolerar esta situacin anormal, y se ve
precisado a intervenir justicieramente visitando a su pueblo.

Promesa de restauracin mesi*nica +3-G/.
3 Yo mismo reunir los restos de mi re!aBo
de todas las tierras en que los he dispersado,
# los oler a sus prados, # fructificar*n # se
multiplicar*n.
2
Y suscitar so!re ellos
pastores que los apacienten, # #a no ha!r*n
de temer m*s ni an"ustiarse ni afli"irse P
or*culo de Yah .
3
@e aqu que ienen das P
or*culo de Yah P en que #o suscitar a
'aid un *sta"o =usto, # reinar* como re#
prudentemente, # har* derecho # =usticia en la
tierra.
4
(n sus das ser* salado Jud*, e
Israel ha!itar* confiadamente, # el nom!re
con que le llamar*n ser* ste) %Yah +es/
nuestra =usticia.%
3

E
Por eso he aqu que
endr*n das P or*culo de Yah P en que
no se dir* #a) %Vie Yah, que su!i de la
tierra de ("ipto a los hi=os de Israel,%
G
sino
m*s !ien) %Vie Yah, que sac # tra=o al
lina=e de la casa de Israel de la tierra del
aquiln # de todos los pases a que los arro=,
# los hi$o ha!itar en su propia tierra.%
2

Despus de anunciar la deportacin sin retorno de Jeconas y
su carencia de descendientes reales, el profeta se proyecta,
para consolar a sus compatriotas, hacia una era futura en la
que sern olvidados los pecados de Jud y de sus pastores,
pues el mismo Yahv personalmente se encargar de
pastorear a su reba?o, que har volver de todas las tierras en
:ue lo haba dispersado (v.3). Es el anuncio de retorno del
exilio. La catdstrofe, pues, nacional es relativa, y un da
volvern los israelitas a recogerse bajo la proteccin de su
Dios, que directamente los gobernar como el pastor a su
rebao. En realidad, Yahv ser riguroso con las clases
dirigentes, causantes de la ruina, pero benigno con las ovejas
descarriadas. Dios, despus de traerlos a nuevos pastos, les
dar pastores :ue los apacienten (v.4). Para entender bien
esto hay que tener en cuenta el doble plano sobre el que se
mueve la profeca: primero se refiere a la restauracin que
sigue al exilio, y entonces los pastores sern Zorobabel,
Josu, Esdras y Nehemas, etc., que colaboraron
directamente en la repatriacin y en la restauracin de la vida
nacional; pero despus hay otra perspectiva ms amplia, y es
la del mesianismo. Las dos se confunden en superposicin
de planos en la mente del profeta, en cuanto que la primera
es la inmediata preparacin de la segunda. Esos dirigentes
postexlicos son los tipos de otros pastores de la era
mesinica, que podremos identificar con el mismo Mesas y
sus colaboradores, como los apstoles y sus sucesores.
La expresin no habrn de temer mas ni an'ustiarse alude
claramente a la era venturosa de paz mesinica, como la
frmula siguiente: he a:u :ue vienen das (v.6)
5
. Los tiempos
mesinicos estarn presididos por la figura desbordante del
Mesas, vasta'o .usto. La atencin del profeta se centra en
un misterioso reto?o de la casa de $avid, que impondr un
reinado de derecho y de .usticia. Todo esto parece depender
de la profeca isaiana sobre el "vastago de Jes"
6
, sobre el
que descansar el %espritu de Yah%> es el %Prncipe de
la pa$% de los tiempos mesinicos, dotado de las cualidades
ideales de un hombre de gobierno: inteligencia, ciencia,
sabidura, fortaleza y temor de Dios. Por eso aqu se dice que
ese vasta'o .usto reinar como rey prudentemente. La
palabra vasta'o o 'ermen, aplicada al Mesas, aparece en el
profeta Zacaras
7
medio siglo despus. Aqu, en Jeremas, el
vastago es apellidado justo, porque inaugurar un reinado de
equidad y de justicia. Es una idealizacin de lo que en 2 Sam
8:15 se aplica al gran antepasado David, modelo de
soberanos teocrticos para la mentalidad hebrea. Ese
vasta'o tendr categora real: reinar como rey (v.6). Esto
excluye la aplicacin del texto al restaurador Zorobabel, el
cual nunca tuvo la dignidad real.
As, pues, sobre el primer plano de la reorganizacin de los
repatriados despus del exilio, dirigida por Zorobabel, la
mente del profeta se proyecta hacia un horizonte ms
glorioso y espectacular, en que se impondr un reinado de
derecho y .usticia en la tierra. Ser el da de la "salvacin" del
pueblo elegido en su totalidad: de "ud, o reino del Sur, y de
,srael, o reino del Norte (v.6). De nuevo formarn un solo
reino bajo la figura deslumbrante del Rey ideal, el Mesas.
Este sueo de la unificacin de las doce tribus, separadas
despus de la muerte de Salomn, tan acariciado por los
verdaderos yahvistas, ser realizado plenamente en los
tiempos mesinicos. Ser tal la equidad que implantar el
nuevo Rey mesinico, que podr llamarse Yahv# es nuestra
.usticia (v.6). Este nombre es puramente simblico y no indica
la divinidad del Mesas, sino slo que el Mesas vincular su
reinado de .usticia a Yahv# de un modo tan estrecho, que
podr ser llamado Dios es nuestra .usticia (en heb.
Sid:uenu), como el misterioso Nio nacido de una doncella
en s 7:14 podr llamarse ,mmanuel ("con nosotros Dios"), en
cuanto que Yahv estar con l y con su pueblo.
En Jer 33:16 se llama a "erusal#n "Yahv, nuestra justicia."
Se trata, pues, de nombres simblicos, no raros en la Biblia
8
.
Es posible que el nombre Sid:uenu ("Yahv es nuestra
justicia"), aplicado al Mesas, sea sugerido por el nombre de
Sed#elas (en heb. Sid:uiyahu, que significa "mi justicia es
Yahv"), y que haya buscado un juego de palabras el profeta
para mostrar que el Mesas cumplir plenamente lo que
materialmente significaba el nombre del rey Sedecas, que
los haba defraudado en sus esperanzas liberadoras.
Los v.7-8, repeticin de 16:14-15, parecen fuera de contexto.
Los LXX los ponen al final del captulo. Se adaptaran mejor
al contexto colocndolos detrs del v.3. No obstante, an
pueden entenderse, en cierta ilacin lgica, con lo que
antecede en el lugar que actualmente tienen. La salvacin
obrada por el Mesas, realizada primero en el retorno de la
cautividad y despus colmada en los tiempos mesinicos,
harn palidecer las maravillas del xodo. La liberacin de
Egipto no ha sido nada en comparacin con la futura y
definitiva liberacin de srael (v.7). En las frmulas de
juramento se har slo mencin de esta salvacin iniciada
con el retorno del pueblo de la cautividad de la tierra del
a:uiln, es decir, de Mesopotamia, que ser definitiva en la
era mesinica.

6orrupcin moral de las clases diri"entes +.-5,/.
. A los profetas) ;e me parte mi cora$n dentro de m, se estremecen todos mis
huesos, esto# como un hom!re e!rio # cual arn dominado por el ino ante
Yah # sus santas pala!ras, 51pues la tierra est* llena de ad<lteros> a causa de
la maldicin, la tierra est* en duelo> se han secado los oasis del desierto> corren
tras la maldad, # su fuer$a es la in=usticia. 55Pues aun los profetas mismos # los
sacerdotes son unos impos> hasta en mi casa he hallado sus perersidades,
or*culo de Yah. 5,Por eso sus caminos se les an a tornar res!aladeros en
medio de tinie!las. ;er*n empu=ados # caer*n, pues o# a hacer enir so!re
ellos males el aBo en que ser*n isitados, or*culo de Yah.

Las clases dirigentes han cado en una profunda degradacin
moral, y la copa de la ira divina se est colmando. El profeta
se estremece ante el castigo que les espera (v.9).
Temperamento tierno, siente vivamente la tragedia de sus
compatriotas
9
. Conmovido por lo que les espera a stos, se
siente debilitar y vacilar como hombre ebrio. Tal es el temblor
al sentirse ante Yahv# y sus santas palabras, sus orculos de
castigo, sobre los que ha recibido una viva comunicacin
divina.
La situacin religiosa y moral de su pueblo, sobre todo de sus
clases directoras, es tan deprimente, que es necesario una
intervencin justiciera de Dios: &a tierra esta llena de
adIlteros, :ui1 en sentido propio de rela=acin moral de la
sociedad, aunque pueda aludir al adulterio espiritual o
idolatra
10
. El castigo de Yahv se hace sentir en la
naturaleza, enviando la sequa y la miseria: se han secado
los oasis del desierto (v.10), y, como consecuencia, la tierra
da impresin de estar en duelo, agostada n. Y todo como
consecuencia de la maldad y la [Link] de los israelitas. Los
primeros en prevaricar son los pro!etas y los sacerdotes,
cediendo a la avaricia
12
, en vez de ensear la Ley del Seor
al pueblo. ncluso han prevaricado en el templo de Yahv:
hasta en mi casa he hallado sus perversidades (v.11).
Sabemos que en el atrio del templo haba estatuas de
divinidades paganas
13
, y hasta en los anexos del santuario
se practicaba la prostitucin sagrada en nombre de Astart
14
.
Todo esto los llevar a una ruina segura. Se han lanzado por
unos caminos tortuosos y oscuros, y necesariamente han de
caer: sus caminos se les van a tornar resbaladeros (v.12). En
vez de caminar por los senderos trillados a la luz de los
preceptos de Yahv, han preferido seguir las
anfructuosidades y angosturas de un sendero peligroso
15
.
Necesariamente caern empujados por el mismo Dios, que
les pedir cuentas en el a?o en :ue sern visitados por su
justicia vengadora.

'iatri!a contra los falsos profetas de Jerusaln +53.-53/
53 (n los profetas de ;amara i #o la insensate$) profeti$a!an en nom!re de
Aaal # descarriaron a mi pue!lo, Israel. 52 Pero en los profetas de Jerusaln he
isto al"o horrendo) adulterio # andar tras la mentira, # fortalecen las manos de
los perersos para que nadie se conierta de sus maldades. 9odos ellos han
enido a serme como ;odoma, # sus ha!itantes como 7omorra. 53 Por eso as
dice Yah de los e=rcitos acerca de los profetas) @e aqu que les dar a comer
a=en=o # les dar a !e!er a"ua enenenada, porque de los profetas de Jerusaln
ha salido la corrupcin para todo el pas.

Para Jeremas, los falsos profetas de Jerusaln son peores
que los de Samara la cismtica. En su afn de halagar los
sentimientos populares, los profetas procuraban infundir
optimismo sobre los destinos nacionales de Jud. A Jeremas
lo presentaban como traidor a los intereses de su nacin
16
.
En 3:6-11, Jeremas afirma, despus de establecer un triste
parangn, que Jud es ms culpable que su hermana srael,
por no haber sabido aprovecharse de la leccin del reino del
Norte, desaparecido en el 721 con la toma de Samara y la
deportacin en masa de la poblacin a Mesopotamia. Los
profetas de Jerusaln eran ms culpables que los de
Samara, porque tenan el inestimable privilegio de habitar
junto al templo, smbolo de la presencia de su Dios. El
pecado de los profetas de Samara era el fomentar el culto de
;aal, profetizando en su nombre (v.13), dando cabida a
cultos cananeos idoldtricos y conservando un mnimum de
culto yahvista
17
. Pero se han quedado cortos en comparacin
de los pro!etas de "erusal#n, que estn practicando al'o
horrendo (v.14): en primer lugar fomentan el adulterio
espiritual, permitiendo el culto idoltrico en el pueblo;
adems, andan tras la mentira al anunciar al pueblo cosas
venturosas, cuando lo que se avecina es la ruina total. Y con
ello no hacen sino fomentar el vicio: !ortalecen las manos de
los perversos al dar falsas seguridades y permitirles pecar
impunemente contra su Dios. Consecuencia de ello es que
los ciudadanos de Jerusaln no reconocen sus caminos
extraviados y no se convierten de sus maldades
18
.
El castigo, pues, es inevitable. A los profetas les queda un
porvenir amargo: les dar# a comer [Link].o (v.15). La frase
aparece en 9:14, e indica la extrema amargura de espritu en
que se vern envueltos en la hora del castigo. El [Link].o es
smbolo de amar'ura en la Biblia
19
.

6ontra los falsos profetas +54-,2/.
54 As dice Yah de los e=rcitos) Fo
escuchis las pala!ras de los profetas) os
en"aBan> lo que os dicen son isiones de su
ima"inacin
,1
, no procede de la !oca de
Yah.
5E
'icen a los que se !urlan de la
pala!ra de Yah) %Pa$, tendris pa$,% # a
todos los que si"uen la o!stinacin de su
cora$n les dicen) Fo endr* so!re osotros
nin"<n mal.
5G
0as Hquin asisti al conse=o de
Yah, io # o# su pala!raJ HIuin ha
prestado atencin a su pala!ra # le o#J
5.
@e
aqu que se desencadena el tor!ellino de la ira
de Yah # una tormenta furiosa descar"a
so!re la ca!e$a de los impos.
,1
Fo
retroceder* la ira de Yah hasta que e=ecute
# cumpla los desi"nios de su cora$n.
,5
Yo
no enia!a a los profetas, # ellos corran> no
les ha!la!a, # ellos profeti$a!an. ,, ;i han
asistido a mi conse=o, que ha"an or mis
pala!ras a mi pue!lo # lo coniertan de su
mal camino # de sus perersas o!ras.
,3
H;o#
#o por entura 'ios slo de cercaJ P or*culo
de Yah P. HFo lo so# tam!in de le=osJ
,2

Por mucho que uno se oculte en escondri=os,
Hno le er #oJ P or*culo de Yah P . HFo
lleno #o los cielos # la tierraJ P or*culo de
Yah.

Jeremas tiene especial inters en mostrar que lo que
anuncian los falsos profetas, que halagan las aspiraciones
nacionalistas del pueblo, son unas imposturas: lo :ue dicen
son visiones de su ima'inacin (v.16). No han recibido
mensajes de la boca de Yahv# como l. En vez de predicar el
cumplimiento de la ley de Dios, anunciando el castigo divino
contra sus infractores
21
, no hacen sino lanzar vanas
esperanzas, anunciando una pa1 (v.17) y una seguridad
social que no corresponden a la realidad
22
. Los peligros que
se ciernen sobre Jud son muy grandes, y est muy cercana
la catstrofe nacional, y es intil cerrar los ojos. No cabe sino
retornar de veras a Dios para conjurar su ira desatada. En
cambio, esos profetas halagan a los :ue se burlan de la
palabra de Yahv#, manifestada en sus preceptos y en las
comunicaciones que transmite a los verdaderos profetas.
No es cosa fcil conocer los designios divinos: Quien asisti
al conse.o de Yahv# y oy su palabra/ (v.18). Jeremas tena
conciencia de su misin y estaba seguro de que transmita
los ntimos pensamientos de Yahv, mientras que los
profetas adversarios suyos eran impostores, que
comunicaban lo que les sugera su imaginacin y sus
intereses materiales. Miqueas describe con detalles una
sesin del consejo de Dios con sus espritus y las decisiones
tomadas y comunicadas al profeta
23
. San Pablo se inspirar
en las palabras de Jeremas y de saas
24
para trazar los
misterios de la obra salvadora de Dios sobre el mundo.
Jeremas, en su interrogacin: Quien ha prestado atencin
a sus palabras/ (v.18), sugiere implcitamente que slo l es
intrprete de los orculos divinos, pues tiene conciencia de
que Yahv le ha hablado, mientras que sus adversarios, al
no reci!ir nin"una erdadera comunicacin diina, no
pueden sa!er nada, pues no han asistido al conseo
divino.
Los V.10-20 son considerados por muchos autores como
intercalacin que interrumpe el contexto, y reaparecen en
30,23-24. Si realmente forman parte del contexto donde
estn ahora, pudieran entenderse como un parntesis
explicativo: los falsos profetas no han asistido al conse.o de
Yahv# ni han recibido comunicacin alguna de El; por tanto,
sus afirmaciones sobre una supuesta pa1 son lucubraciones
de su imaginacin; en cambio, Jeremas ha reci!ido una
comunicacin real diina so!re los destinos tr*"icos de
su pue!lo (v.19). La justicia punitiva de Dios ser inexorable,
cumpliendo los designios de su cora1n (v.20).
Despus de este parntesis anunciando la catstrofe del
pueblo de Jud, el profeta vuelve a hablar de la impostura de
los supuestos profetas, pues Yahv no les hablaba (v.21); sin
embargo, pro!eti1aban. La prueba de que no hablan en
nombre de Yahv es que no se preocupan de hacer que el
pueblo se convierta de su mal camino y de sus perversas
obras (v.22). Yahv no puede comunicar nada en contra de
sus preceptos, y menos aprobar la conducta de gentes que
fomentan los malos caminos de su pueblo. Esa conducta
desaprensiva para con la ley divina es una prueba de que no
han asistido al conse.o de Yahv, pues obran en contra de
sus designios.
Parece que los falsos profetas creen prcticamente que
Yahv es un Dios solitario y lejano que habita en los cielos y
no se preocupa de lo que pasa en este mundo; por
consiguiente, no deben temer sus castigos anunciados por
Jeremas. Pero se engaan, pues Yahv no slo ve lo que
est cerca, sino lo que est lejano: GSoy yo $ios solo de
cerca/ GFo lo soy tambi#n de [Link]/ (v.23)
25
.

6ontra la impostura de los falsos profetas +,3-3,/.
,3 Yo he odo lo que decan los profetas que en mi nom!re profeti$a!an
mentiras # decan) %@e tenido un sueBo, he tenido un sueBo.% ,4H@asta cu*ndo
ha de ha!er en el cora$n de los profetas aticinios falsos, profeti$ando los
en"aBos de su cora$nJ ,EPretenden que mi pue!lo olide mi nom!re con sus
sueBos, que unos a otros se an contando, como se olidaron sus padres de mi
nom!re por Aaa& ,G(l profeta que tiene un sueBo, que lo cuente como sueBo, #
el que ten"a mi pala!ra, que pre"one mi pala!ra fielmente. HIu tiene que er la
pa=a con el "ranoJ P or*culo de Yah P. ,.HFo es mi pala!ra como el fue"o
P or*culo de Yah P # cual martillo que tritura la rocaJ 31Por eso heme aqu
contra los profetas P or*culo de Yah P que se ro!an unos a otros mis
pala!ras. 35 @e aqu que esto# contra los profetas P or*culo de Yah P que
"astan sus len"uas pronunciando) %8r*culo.% 3,6ontra los profetas que sueBan
mentiras P or*culo de Yah P , #, cont*ndolas, descarran a mi pue!lo con
sus mentiras # sus =actancias, siendo as que #o no los he eniado, no les he
dado misin al"una, # no han sido de proecho a este pue!lo P or*culo de
Yah.

Prosigue la diatriba contra los falsos vaticinios de los que a s
mismos se llamaban pro!etas. Estos se presentaban como
portadores de un mensaje divino recibido en sueos: he
tenido un sue?o (v.26). El sue?o, como vehculo de
transmisin de una revelacin divina, era tradicional en la
historia de srael desde los tiempos patriarcales
26
. Pero aqu
Jeremas le da un sentido peyorativo de pura "fantasa." Son
vaticinios !alsos (v.26), fruto de la imaginacin o del cora1n
de los pro!etas. La mejor prueba de que no son verdaderas
sus supuestas revelaciones es que trabajan contra los
intereses de Dios, al buscar que olviden su nombre, como
sus padres, a causa del culto de Baal (v.27). Auscan slo
sus intereses # no los de la "loria # nombre de Yah. Es
preciso que haya un mnimum de sinceridad: el que tenga un
sue?o, fruto de su imaginacin, debe exponerlo como tal para
110 engaar al pueblo, mientras que el que realmente tenga
la palabra de Yahv debe exponerla como la recibi,
!ielmente (v.28). Y la piedra de toque para reconocer el
verdadero del falso profeta es el inters por la conversin del
pueblo a Dios. Lo contrario es querer confundir el grano con
la paja: G:u# tiene :ue ver la pa.a con el 'rano/ (v.28b). &a
palabra de Yah es el erdadero grano, que debe
recogerse cuidadosamente, mientras que los sueos de los
falsos profetas son paja que se lleva el viento. Por otra parte,
el valor de la palabra divina se conoce por sus efectos: es
como !ue'o y como martillo :ue tritura la roca (v.29), pues
vence la obstinacin de los corazones ms empedernidos.
Quiz se aluda aqu al furor de la ira divina, que purificar
como !ue'o y triturar como martillo a la nacin de Jud. En
ese caso, la palabra divina seran las amenazas de castigo
de Yahv transmitidas por Jeremas. Ese prurito de pro!eti1ar
se ha convertido en mal endmico, pues se roban unos a
otros mis palabras (v.30), es decir, se apropian sueos que
han tenido otros, exponindolos como si los hubiesen
recibido de Yahv. No tienen otra obsesin que pronunciar
enfticamente: 5rculo (v.31). Constantemente comprometen
los mensajes de Yahv, presentando sus caprichos e
imaginaciones enfticamente, como si fueran orculos del
mismo Yahv. Y con eso no hacen sino engaar al pueblo,
atentando contra la verdad divina. Prometen bonanza y paz a
ste, conducindole al error y a la catstrofe (v.3a).

6ontra el a!uso de la e:presin %6ar"a de Yah% +33-
21/.
53 Y cuando te pre"unte este pue!lo, o un
profeta, o un sacerdote, diciendo) H6u*l es la
car"a +or*culo/ de YahJ les responder*s)
Vosotros sois la car"a de Yah
,E
, # #o os
arro=ar, or*culo de Yah.
32
Y al profeta, al
sacerdote, al pue!lo que di"a) %6ar"a de
Yah,% #o le pedir cuenta a l # a su casa.
33

As ha!is de deciros unos a otros,
compaBeros # hermanos) HIu ha
respondido YahJ HIu ha dicho YahJ
34

Fo se mentar* #a la %car"a de Yah,% porque
para cada cual la %car"a% ser* su propia
pala!ra, pues ha!is perertido la pala!ra del
'ios io, Yah de los e=rcitos, nuestro
'ios.
3E
As dir*s al profeta) HIu te ha
respondido YahJ HIu ha dicho YahJ
3;

Y si decs) %6ar"a de Yah,% entonces as
dice Yah) Porque ha!is dicho esa pala!ra)
%6ar"a de Yah,% ha!indoos #o eniado a
decir) Fo di"*is %car"a de Yah,%
3.
por eso
he aqu que #o os leantar
,G
# os arro=ar de
mi presencia a osotros # a la ciudad que a
osotros # a uestros padres di,
21
# os
entre"ar a eterno opro!io, a eterna
er"Ren$a, que =am*s ser* olidada.

Jeremas ahora se enfrenta con los que hacen burla de sus
predicciones, que l llama "orculos" de Yahv. La palabra
orculo en hebreo es massah, que significa tambin car'a,
"peso incmodo"
29
. Los oyentes jugaban con el doble sentido
de la palabra, y el profeta tambin les responde con el mismo
juego de palabra, pero en sentido amenazador; sus
compatriotas se burlan del profeta que anuncia un "orculo"
(o car'a) de Yahv, y dicen irnicamente: Dnde est esa
car'a o amenaza de Yahv, que nunca se cumple? (v.33).
Entonces Jeremas les contesta irnicamente tambin,
tomando la palabra massah en el sentido de car'a, de peso
insoportable, y no de simple orculo: vosotros sois la car'a
de Yahv# (v.33b), es decir, sois onerosos a Dios, y El se
deshar de ellos como de una car'a insoportable: os
[Link]#, dejndoos abandonados como car'a intil. En otros
textos de la Biblia se dice que Yahv lleva a srael como una
car'a suave, como un padre lleva a su hijo
30
; pero ahora por
sus pecados se ha convertido en una car'a insoportable
31
.
Por eso Jeremas no quiere que se mencione la palabra
massah (en el sentido de car'a), porque es un mal presagio
para todos los que se burlan de sus palabras, en las
diferentes clases sociales: sacerdotes, pro!etas y pueblo
(v.34), a los que Yahv pedir estrecha cuenta por su
conducta despectiva y despreocupada. Por ello exhorta a sus
compatriotas a ser respetuosos con la palabra de Dios, y,
puesto que la frase "orculo de Yahv" (car'a de Yahv#)
tiene un sentido despectivo, les aconseja que no la utilicen, y
que, en cambio, al informarse sobre alguna comunicacin
divina, digan simplemente: G:u# te ha respondido Yahv#/
(v.35). Adems, los falsos profetas gustaban de presentar
sus predicciones con el nombre pomposo de orculos (car'a)
de Yahv#, cuando en realidad no decan sino lo que les
sugera su imaginacin, siendo para cada cual la car'a su
propia palabra (v.36), pervirtiendo o simulando la palabra de
Yahv# autntica, comunicada a Jeremas.
Si continan hablando despectivamente de la car'a de
Yahv#, Dios los levantar efectivamente como una carga
para transportarlos lejos de su faz, a tierras extranjeras. Es
una paranomasia con la que expresa el futuro desgraciado
que les espera por su inconsideracin con los verdaderos
"orculos" o car'as de Yahv, transmitidas por su autntico
profeta Jeremas
32
. La cautividad servir para srael de
eterno oprobio (v.40), en cuanto que aparecer ante los otros
pueblos como un pas abandonado de su Dios y entregado a
sus enemigos.

1 Cf. Sal 95:7; Jer 13:17-20. 2 Cf. Jer
3:15; 10,21; Ez 34:20; Jn 10:1. 3 En heb.
Sid:uenu, nombre simblico como
,rnmanu3-l en s 7:14. Los LXX: Yosede4 3
"Yahv-justicia." 4 As segn los LXX.
5 Cf. s 2:2. 6 Cf. s ii,i. 7 Cf. Zac
3:8
;
6:12. 8 Cf. Jer 33:16; Gen 33:20; Ex
17:15. 9 Cf. Jer 4:19; 8:18; 14:1? 10
Esta clusula falta en los LXX. 11 Cf. Jer
4:28; 12:4. 12 Cf. Jer 6:13-14- 13 Cf.
Jer 11:15; 32:34- 14 Cf. 2 Re 23:7- 15
Cf. Sal 35:6; Prov 4:19. 16 Cf. elc.27.
17 Cf. 1 Re 18:253. 18 Cf. Ez 22:25.
19 Cf. Prov 5:4; Lam 3:19; Am 5:7; 6:13.
20 Lit en heb.: "visiones de su corazn."
21 Cf. Dt
3>4
s. 22 Cf. Jer 4:10; 5:11-13;
6:14. 23 Cf. 1 Re 19:23. 24 Cf. Rom
11:34, citando a s 40,13. 25 Cf. Eclo
23:27; Sal 139:12. 26 Cf. Gen 20:3; Nm
12:6; 1 Sam 28,6. 27 As segn los LXX,
lectura obtenida por una divisin diferente
de las letras del TM. 28 El TM dice
"olvidar," pero las versiones antiguas leen
"levantar," con un ligero cambio: nasiti en
vez de nashi>ti. 29 La palabra massah
viene de nasah (levantar, llevar). De ah
que signifique el "peso o carga" que se
levanta. Pero tambin puede significar
"orculo," en el sentido de levantar (la voz)
para comunicar una revelacin divina (cf. s
1:7; 42:2). Por eso massah equivale a
"sentencia," "dicho," "orculo,"
"comunicacindivina" (cf. Prov 30:1; 2 Re
9:25; s 13.1; 14-20. Nah 1:1; Abd 1:1; Zac
9:1; 12:1). Algunos autores, por el hecho de
que aparece massah en el sentido de
orculo conminatorio, creen que alude a
"carga) o imposicin punitiva de Yahv.
30 Cf. Dt 1:31; s 46:3; 63:6. 31 Cf. Jer
15:6; s 1:19. 32 Cf. Jer 7:15; 32:31.


,2. Visin de los hi"os sim!licos.
'e un modo plstico, el profeta describe las dos clases de
judos: la de los deportados con el rey Joaqun en el 598 y la
que permaneci en Palestina con Sedecas hasta el 586. La
suerte de los primeros ser mejor, ya que podrn volver a su
patria, mientras que la de los segundos ser irremediable, ya
que estn condenados al total exterminio. La visin es
parecida, en cuanto a la materia de la misma, a la de Am 8:1-
2. Este carcter visionario no es raro en Jeremas, pues ya
en la inauguracin de su ministerio profetice nos explica su
futura misin bajo el smil del almendro florido y de la olla
humeante
1
.
La fecha de composicin de este fragmento visionario hay
que colocarla poco despus de la deportacin del rey
Joaqun (598). El profeta Ezequiel se colocar en la misma
lnea de la perspectiva del profeta de Anatot: los de la
primera deportacin, purificados por la prueba del destierro,
sern el ncleo de donde surgir la nueva teocracia, mientras
que los que permanecen en Palestina estn destinados al
naufragio total
2
.

&os hi"os sim!licos +5-3/.
5 0ostrme Yah dos cestos de hi"os delante del templo de Yah. Oue
despus de ha!er lleado cautios Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, a
Jeconas, hi=o de Joaqun, re# de Jud*> a los prncipes de Jud* # a los herreros
# carpinteros de Jerusaln, a Aa!ilonia. , Qno de los cestos tena hi"os mu#
!uenos, como !reas, pero el otro tena hi"os mu# malos, tan malos que de
malos no podan comerse. 30e di=o Yah) HIu es lo que es, JeremasJ Yo le
respond) @i"os. &os !uenos son mu# !uenos> pero los malos, tan malos que
de malos no pueden comerse.

La visin es imaginaria, como la del almendro y de la olla
humeante. El profeta ve dos cestos de hi'os delante del
templo (v.1). Este detalle, delante del templo, es una alusin
al sentido religioso de la visin; los hi'os son buenos o malos
aqu en relacin a su vinculacin a Yahv. Por otra parte, la
finalidad de la visin es dar un juicio discriminativo por parte
de Yahv, que tiene su sede judicial en el templo
3
. A
continuacin nos da la ocasin histrica de la visin: despus
de la deportacin de Jeconas, rey de Jud, por
Nabucodonosor. La deportacin haba tenido efecto sobre
todo en las fuerzas vivas y operantes de la nacin: los
prncipes de "ud (dignatarios en general) y los herreros y
carpinteros de "erusal#n (v.1), es decir, los artesanos en
general, capaces de crear de nuevo con su industria una
nueva resistencia militar.
El profeta ve en las dos cestas higos buenos y malos.
Aqullos son tan apetecibles como las brevas, que aparecen
en junio, las cuales, por ser las primeras frutas, son recibidas
con particular alborozo por la poblacin, hecha a las
privaciones de Palestina
4
. En cambio, al lado de ellos estaba
la otra cesta con higos psimos, que resultaban repugnantes
y desabridos: de malos, no pueden comerse.

(:plicacin de la isin +2-51/.
2 Y me fue diri"ida pala!ra de Yah) 5 As dice Yah, 'ios de Israel) 6omo a
esos hi"os !uenos, as mirar a los cautios de Jud*, que para su !ien he
arro=ado de este lu"ar a la tierra de los caldeos. 4 Pondr so!re ellos mis o=os
para !ien, # los har oler a esta tierra, los edificar # no los destruir, los
plantar # no los arrancar, E# les dar un cora$n para que recono$can que #o
so# Yah, # ellos ser*n mi pue!lo # #o ser su 'ios, pues se conertir*n a m
de todo cora$n. G Y de los hi"os malos, que de malos no pueden comerse, de
stos dice Yah) As har #o de ;edecas, re# de Jud*, # de sus "randes # del
resto de Jerusaln que quedaron en esta tierra, # de los que ha!itan en el pas
de ("ipto. .&os har o!=eto de terror # desentura para todos los reinos de la
tierra, el opro!io, el proer!io, la irrisin # la maldicin en todos los lu"ares
adonde los arro=ar, 51 # mandar contra ellos la espada, el ham!re # la peste,
hasta que desapare$can de la tierra que les di a ellos # a sus padres.

Los exilados en Babilonia son los higos buenos (v.5), objeto
de las complacencias divinas. Yahv ve en ellos el ncleo de
bendicin del que ha de salir la resurreccin futura del
pueblo: los edi!icar# y. los plantar#, y les dar# un cora1n
para :ue recono1can :ue yo soy Yahv#, y ellos sern mi
pueblo (v.6-7)
5
. En los nuevos tiempos habr un profundo
conocimiento de Yahv, con sus exigencias religiosas y
ticas. De este modo srael ser realmente el pueblo de
$ios
6
, considerado por El como la pupila de sus ojos; pero
todo esto como consecuencia de una fiel conversin. De
nuevo aqu nos encontramos con la doble perspectiva en la
mente del profeta. Su pensamiento se proyecta
inmediatamente sobre la escena del retorno de los exilados a
su patria para reconstruir la nacin sobre una base religiosa
ms sincera y slida; y de hecho sabemos que despus del
destierro los repatriados no volvieron a caer en la idolatra y
apostasa general; pero el pleno cumplimiento de la profeca
de Jeremas slo se dar en los tiempos mesinicos en el
%Israel de 'ios,% la I"lesia, fundada por 6risto, en la que
sus fieles se"uidores centrar*n sus cora$ones en torno a
(l.
Los hi'os malos son los israelitas que se salvaron de la
primera deportacin del 598 y estn an con su rey Sedecas
en Jud. Como no queran reconocer la mano justiciera de
Yahv despus de la primera deportacin, se crean a salvo
de todo peligro, siguiendo su perversa conducta. Por eso el
castigo que les espera ser devastador: los har# [Link] de
terror y desventura., la irrisin y la maldicin en todos los
lu'ares (v.8). Esta suerte alcanzar tambin a los israelitas
:ue habitan en -'ipto, es decir, los judos que huyeron a
Egipto para escapar a la deportacin organizada por los
babilonios, o quiz los que hubieran sido llevados a Egipto
con Joacaz (609), depuesto por Necao
7
. Estos se crean all
seguros, pero la mano de Yahv los alcanzar
8
. No es
probable que se refiera a los judos que, despus de la toma
de Jerusaln por Nabucodonosor, mataron a Godolas,
gobernador judo colaboracionista, impuesto por los
babilonios, y se llevaron al profeta Jeremas a Egipto por la
fuerza para huir de la venganza de los invasores. En este
caso, el fragmento proftico tena que estar datado despus
del desastre del 586.
El v.9, en parte, es la simple repeticin de 15:4 y falta en los
LXX. Parece, pues, una adicin redaccional posterior. La
humillacin a que se vern sometidos Sedecas y los
israelitas que an siguen en Palestina provocar la irrisin y
sern citados como proverbio, como si dijeran:
"Desventurado y maldito como un israelita"
9
. Con ello se
cumplirn las predicciones conminatorias anunciadas en la
Ley contra los contraventores de la misma
10
.

1 Cf. Jerc.1. 2 Cf. Ez 11:3.13. 3
Algunos autores creen que se alude aqu a
la presentacin de ofrendas o primicias de
frutos en el templo. Cf. Lev 16:10; Dt 26:1.
4 Cf. s 28:4; Miq 7:1; Os 9:10. 5 Cf.
Ez 11:19; Jer 2:8; 4:22; 5:23; 9:2.5; Ez
36:26. 6 Cf. Jer 7:23. 7 Cf. 2 Re
23:34. 8 Cf. Jer 44:11ss. 9 Cf. Jer
29:22. 10 [Link] 28:37; 30:1; Jer 9:15;
14:12. 11 Cf. Jer 26:2; 25:3-13.


,3. 6asti"o de Jud*. (l 6*li$ de la Ira 'iina. Juicio so!re
las naciones.
(ste captulo es una recapitulacin de orculos diversos
contra los judos y las naciones. El momento de esta
proclamacin sumaria de orculos es en el 605, cuando
Nabucodonosor venci a los egipcios definitivamente en
Carquemis. Este captulo parece cerrar el libro dictado por
Jeremas a Baruc
11
. Comprende tres partes: a) orculos
contra Jud (v.1-14.); b) contra las naciones (15-29); c)
desolacin de todos los reinos de la tierra (30-38). En la
primera y segunda parte, los LXX ponen orculos contra las
naciones que el TM pone al fin del libro. ndudablemente que
este captulo ha sufrido muchas manipulaciones
redaccionales. Es como una introduccin a los orculos
contra las naciones paganas.

Apoetasa de Jada +5-E/.
5 Pala!ra de Yah que acerca del pue!lo todo de Jud* lle" a Jeremas el aBo
cuarto de Joaquim, re# de Jud*, es decir, al aBo primero de Fa!ucodonosor, re#
de Aa!ilonia, ,# que pronunci el profeta Jeremas a todo el pue!lo de Jud* # a
todos los ha!itantes de Jerusaln, diciendo) 3 'esde el aBo trece de Josas, hi=o
de Ammn, re# de Jud*, hasta el da de ho#, eintitrs aBos #a, he reci!ido la
pala!ra de Yah, # os la he predicado pronto # reiteradamente, # no ha!is
escuchado. 28s eni Yah todos sus sieros los profetas una # otra e$, #
tampoco escuchasteis, no les disteis odos 5 cuando deca) 6onertios de
uestros malos caminos # de uestras malas o!ras, # ha!itaris la tierra que
Yah os dio a osotros # a uestros padres por eternidad de eternidades. 4 Fo
os a#*is tras de los dioses a=enos para serirles # adorarlos. Fo prooquis mi
clera con las o!ras de uestras manos, # no endr* el mal so!re osotros. E
Pero no me escuchasteis P or*culo de Yah P , prooc*ndome con las o!ras
de uestras manos para uestro mal.

Es la primera vez que se da la fecha de la proclamacin de
un orculo. Sabemos por el c.36 que Jeremas reuni los
orculos pronunciados desde su iniciacin proftica (627-
605). El presente orculo tuvo lugar el a?o cuarto de
"oa:uim, rey de "ud (v.1), es decir, el ao 605. La frase el
a?o primero de Fabucodonosor, rey de ;abilonia, falta en el
texto griego, y es considerada generalmente como glosa.
Nabucodonosor sucedi a su padre, Nabopolasar, en el 605,
que coincide, ms o menos, con el a?o cuarto del rey
Joaquim, que sucedi a su hermano Joacaz en el 609.
El profeta nos da el a?o trece de oslas como principio de su
misin proftica, como en 1:2. En el tiempo en que redacta
estos orculos (605) lleva, pues, ya veintitr#s a?os de
ministerio proftico, cifra que se obtiene partiendo del 627
("ao trece de Josas") hasta el 605, contando dos veces el
ao 609, en que subi al trono Joaquim (es el Iltimo de
Josas y el primero de Joaquim, y, por tanto, atribuible a
ambos reyes, por lo que en el cmputo figura como
duplicado).
La frase no hab#is escuchado (v.3) falta en los LXX. El v.4 es
una repeticion literal de 7:25-26, y parece glosa explicativa,
que interrumpe la ilacin lgica.
En los v.5-6 se resume la sustancia de la predicacin
proftica de Jeremas: recriminacin por la apostasa e
invitacin a la conversin para ser digno de las promesas de
Yahv, sobre todo para volver a gozar de la pacfica posesin
de la tierra de Canan que les haba dado.

Anuncio del casti"o por la apostasa +G-55/.
G Por eso, as dice Yah de los e=rcitos)
Porque no ha!is escuchado mis pala!ras,
.

he aqu que conocar todas las tri!us del
aquiln P or*culo de Yah P , a
Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, mi siero, #
los har enir contra esta tierra, # contra sus
ha!itantes, # contra todas las naciones que la
rodean, # los destruir # los conertir en
desolacin, o!=eto de !urla # en ruinas
eternas.
51
@ar desaparecer de ellos los
cantos de ale"ra, las oces de "o$o, el canto
del esposo # el canto de la esposa, el ruido de
la muela # el resplandor de las antorchas.
55
Y
toda esta tierra ser* ruina # desolacin, #
serir*n las "entes estas al re# de Aa!ilonia
setenta aBos.

Por esta obstinacin en seguir los malos caminos, Yahv va
a hacer uso de su justicia vengadora. El castigo vendr del
norte, como en 1:15. Yahv va a tomar como instrumentos de
su furor a los babilonios: convocar# todas las tribus del
a:uiln (v.8). La frase Fabucodonosor, rey de ;abilonia, falta
en los LXX, y parece glosa explicativa. Las tribus son los
diversos pueblos que formaban parte del ejrcito asirio,
nutrido en gran parte de mercenarios de los pueblos
vencidos. Si la expresin del TM mi siervo, aplicada a
Nabucodonosor (falta en los LXX), es autntica, tendra el
sentido de instrumento de la justicia divina, como Ciro, al que
se le llama en saas "mi ungido."
1
Ese ataque contra el
pueblo elegido prevaricador adquiere el valor de una
cru1ada, y los invasores son considerados como
"consagrados" para la guerra que trae la purificacin de
srael. Siempre los profetas se mueven en los planes de la
teologa de la historia, y ven a travs de las tramas histricas
el hilo sutil de los planes misteriosos de Dios.
Pero este castigo no ser slo sobre Jud, sino que
alcanzar a las naciones :ue la rodean (v.8b), que con sus
influencias idoltricas y sus intromisiones polticas han
inducido al pueblo escogido a orientarse por los caminos de
la apostasa y del materialismo. La expresin los destruir#
(v.10) tiene un sentido hiperblico. El verbo hebreo utilizado
est formado de la palabra .erem, trmino tcnico en la Biblia
para indicar la exterminacin total
2
. Aqu, sin embargo, ha de
atenuarse a la luz de otras profecas, en las que se dice que
se salvar un "resto" como ncleo futuro de restauracin. El
castigo para srael tiene siempre en los profetas un sentido
de "purificacin," no de exterminio. Pero de momento la
desolacin del pas ser general, sin que se oigan los
tradicionales cantos nupciales del esposo y de la esposa y el
ruido de la muela (v.10), smbolo de la paz tranquila en un
pas
3
. En tiempos de guerra se aoran estos signos de vida
que en pocas de paz resultan triviales. La mujer a la muela
simboliza la paz y la abundancia.
Despus de ser asolada la tierra de Jud, sus habitantes y
las 'entes servirn al rey de ;abilonia setenta a?os (v.11)
4
.
Si la leccin del TM es autntica, se anunciara la sumisin
de las naciones vecinas a Jud por un trmino de setenta
aos.

Anuncio de la cada # destruccin de Aa!ilonia +5,-52/.
5, Y al ca!o de setenta aBos, #o pedir cuentas al re# de Aa!ilonia # a la nacin
aquella P or*culo de Yah P de sus maldades, # a la tierra de los caldeos, # la
conertir en eterna desolacin. 53 Y har enir so!re aquella tierra todo lo que
anunci, todo lo que est* escrito en este li!ro, lo que profeti$ Jeremas contra
todos los pue!los. 52 Porque tam!in ellos ser*n so=u$"ados por otros pue!los
"randes # por re#es poderosos, # #o les retri!uir se"<n su merecido, se"<n
las o!ras.

La cifra de setenta a?os corno trmino del imperio babilnico,
y, en consecuencia, de la cautividad de los israelitas, no ha
de entenderse de modo matemtico, sino en nmeros
redondos, como equivalente a la vida de un hombre. Es intil,
pues, hacer clculos buscando el trmino de partida
(momento de este orculo, 695) y la fecha tope de la
desaparicin del imperio babilnico bajo Ciro (538), que es la
fecha de la liberacin de los exilados hebreos
5
.
El v.13 es considerado como una adicin redaccional, pues
se alude a los c.50-51. La frase lo :ue pro!eti1 "eremas
contra los pueblos, en los LXX constituye el ttulo de los
orculos contra las naciones (c.50-51 del TM), que intercala
en este lugar.
La hora de la ruina del imperio babilnico est decidida en los
designios divinos; otros pueblos 'randes (v.14) lo sojuzgarn,
alusin a la coalicin medo-persa que caer como una
trompa sobre las llanuras mesopotmicas, extendiendo su
imperio hasta Grecia y el Alto Egipto.

(l c*li$ de la clera de Yah +53-,./.
53 Porque as me di=o Yah, 'ios de Israel)
9oma de mi mano esta copa de espumoso
ino
4
# h*$selo !e!er a todos los pue!los a
los que #o te he eniado.
54
Iue !e!an, que se
tam!aleen, que enloque$can ante la espada
que #o arro=ar en medio de ellos.
5E
Y tom la
copa de la mano de Yah # la di a !e!er a
todas las naciones a las que me eni Yah)
5G
a Jerusaln # a todas las ciudades de Jud*,
a sus re#es, a sus prncipes, para hacer de
ellos ruina, desolacin, !urla # maldicin,
como es ho#.
5.
Al faran, re# de ("ipto> a sus
seridores # a sus prncipes # a todo su
pue!lo>
,1
a todos los adenedi$os, a todos los
re#es de la tierra de Qs # a todos los re#es de
la tierra de los filisteos) a Ascaln, a 7a$a, a
(crn # al resto de Asdod>
,5
a (dom, a 0oa! #
a los hi=os de Amn>
,,
a todos los re#es de
9iro, a todos los re#es de ;idn # a los re#es
de las islas que est*n pasado el mar>
,3
a
'ed*n, a 9ema, a Au$, a todos los que se
rapan las sienes>
,2
a todos los re#es de Ara!ia
# a todos los monarcas de occidente que
ha!itan en el desierto>
,3
a todos los re#es de
Ximr, a todos los re#es de (lam # a todos los
re#es de 0edia>
,4
a todos los re#es del norte,
pr:imos # le=anos, # a todos los reinos de la
tierra que ha!itan la superficie del suelo> # el
re# de ;esac !e!er* despus de ellos.
,E
Y les
dir*s) As dice Yah de los e=rcitos, 'ios de
Israel) Ae!ed, em!ria"aos, omitad # caed
para no leantaros ante la espada que #o
echar entre osotros.
,G
Y si rehusaren tomar
de tu mano la copa # !e!er de ella, les dir*s)
As dice Yah de los e=rcitos) 9endris que
!e!er,
,.
porque si #o, al desatar el mal, he
comen$ado por la ciudad en que se inoca mi
nom!re, Hi!ais a quedar osotros impunesJ
Fo quedaris, pues que llamar a la espada
contra todos los moradores de la tierra P
or*culo de Yah de los e=rcitos.

Despus de anunciar enfticamente que tambin los
babilonios recibirn su merecido, de un modo apocalptico y
arrebatador se describe la hora de la justicia divina sobre
todas las naciones culpables. Dios mismo ofrece al profeta la
copa rezumando ira para que se embriaguen de ella todos
los pueblos (v. 15). Despus se enumeran muchos de stos.
Sin duda que el texto ha sido muy retocado por redactores
posteriores. De hecho, algunos de los nombres de naciones
que despus da el TM faltan en los LXX
7
. Ya hemos indicado
que este c.25 es como una recapitulacin de orculos de
Jeremas para cerrar la primera serie del libro actual y, a la
vez, una introduccin a los llamados orculos conminatorios
contra las naciones, expuestos en los 0.50-51. Despus de
hablar del castigo sobre Jud, se extiende al de sus naciones
paganas circunvecinas, para dilatarse, en fin, su perspectiva
a todos los pueblos. Es el procedimiento que hemos
encontrado en el libro de saas
8
. &a profeca de Jeremas
es menos espectacular, pues falta el elemento csmico.
No obstante, la doctrina teolgica es la misma, ya que se
trata de reinidicar la =usticia diina, conculcada por todos
los pueblos. Todo se halla sometido al hilo de los misteriosos
designios divinos, y las historias particulares de todas las
naciones son slo una parcela de esa inmensa perspectiva
histrica teolgica, segn la cual las exigencias de la justicia
y la santidad divina regulan la marcha de los pueblos.
La metfora de la copa del furor divino es corriente en la
literatura bblica. La clera divina es concebida como un
lquido embriagador que est llenando paulatinamente la
copa hasta desbordarse sobre las naciones pecadoras. Bajo
el efecto del castigo de la ira divina, el hombre sentir los
mismos efectos que el ebrio bajo el licor espumoso:
aturdimiento, temblor y desvaro total de la mente
9
. La
metfora es plstica, y no ha de entenderse a la letra la visin
imaginativa. No es necesario suponer, al estilo de los libros
apocalpticos, que Yahv, como Juez sentado en un trono,
ofrece la copa al profeta para que la entregue a las naciones
all reunidas. Es una simple metfora para indicar que debe
anunciar el inminente y terrible castigo divino: que beban, que
se tambaleen, que enloquezcan ante la espada (v.16).
La primera nacin que tendr que apurar la copa de la clera
divina es "erusal#n, pueblo elegido, con sus reyes, prncipes
(v.18). Su condicin de pueblo escogido entre todos hace que
sus transgresiones adquieran un carcter de ingratitud
imperdonable. Por eso, la primera que se ver envuelta en la
ruina, la desolacin, ser la tierra de Jud, de forma que
venga a ser objeto de burla y de maldicin para todas las
otras naciones
10
.
A continuacin viene la amenaza contra Egipto (v.19),
principal instigadora de la poltica de rebelin contra
Babilonia. Egipto siempre haba sostenido las ilusiones
nacionalistas de muchos judos, prometindoles una ayuda
que nunca habra de ser eficaz
11
. La expresin sus
advenedi1os (v.50) alude a la poblacin flotante forastera que
en todas las pocas se haba sumado a Egipto
12
, lugar de
concentracin de pueblos asiticos en el alto Delta, por su
feracidad. Todos stos, pues, sufrirn la suerte del pas del
!aran y de sus principes. &a tierra de Rs falta en el texto
griego. Parece que era una regin al sudeste de Palestina,
cerca de Edom, en los confines de Arabia
13
. Despus se
enumeran cuatro de las ciudades de la pentpolis filistea:
Ascaln, <a1a, -crn y el resto de Asdod, en la franja
costera de Palestina. Falta slo Gat, que haba perdido su
importancia por haber sido absorbida por los israelitas
14
. La
extraa expresin resto de Asdod parece aludir al estado de
la ciudad despus de la destruccin realizada por Psamtico
, rey de Egipto (666-610 a.C.)
15
. -dom, Aoab y Amn
constituyen la TransJordania actual, enumeradas de sur a
norte
16
. Eran los tradicionales enemigos de Jud, que
vejaron sistemticamente al pueblo israelita, sobre todo
despus de la catstrofe del 586 a.C.
=iro y Sidn eran las dos grandes metrpolis fenicias,
verdaderos emporios comerciales del Prximo Oriente, que
haban creado muchas colonias comerciales en todas las
costas del Mediterrneo. Los reyes de las islas son los
soberanos de las ciudades de las costas del Mediterrneo,
juntamente con las clsicas islas de Chipre y Greta. Se los
cita junto a =iro y Sidon por las ntimas relaciones
comerciales que tenan con estas dos ciudades, de las que
muchas ciudades mediterrneas eran filiales. La palabra islas
tiene el sentido de ciudades costeras
17
: son la colonias
fenicias del Mediterrneo y los pueblos que con Sidn y Tiro
tenan relaciones comerciales, dependiendo en cierto modo
de los dos grandes emporios fenicios. Despus el profeta
enumera diversas localidades del desierto sir-arbigo:
$edn, identificado hoy con el3-la, a 300 kilmetros de
Medina
18
. =ema, la actual =eima, a unos 150 kilmetros al
nordeste del oasis de el3-la mencionado, en la ruta de
Damasco a la Meca.
;u1, tribu aramea-rabe segn la Biblia, pero no localizada
19
.
Los :ue se rapan la cabe1a (v.23): expresin genrica para
designar a los rabes del Norte. El v.24 es una expresin
general para indicar todas estas localidades: todos los reyes
de Arabia. Uimr es desconocido. Falta en el texto griego
20
.
-lam y Aedia, bien conocidos, aparecen ya asociados en la
literatura proftica anterior
21
. Eran dos reinos contiguos al
este de Mesopotamia y haban colaborado con los babilonios
para aplastar el imperio asirio en el 612, fecha de la cada de
Nnive. Los reyes del Forte (v.26) son los reinos de la zona
de Elam en general. Asira no es nombrada porque ya haba
sido destruida, y ;abilonia ser anunciada ms tarde de un
modo muy particular. Por otra parte, ahora es el instrumento
de la ira vengadora de Yahv sobre los otros pueblos. La
frase y el rey Sesac beber despu#s de ellos (v.26) falta en
los LXX y tiene todos los visos de ser una adicin cabalstica
posterior. La palabra Sesac es considerdada como
equivalente a ;abilonia segn las reglas cabalsticas del
sistema de combinacin de letras llamado atbash
22
. Si la
frase es autntica, se anunciara que Babilonia (Sesac)
sufrira la suerte de los otros pueblos: beber despu#s de
ellos del cliz de la ira divina.
Los v.27-29 encuentran su lugar apropiado detrs del v.26. El
v.27 reproduce sustancialmente el v.16. Quiz el profeta
quiere destacar la firmeza indefectible del juicio futuro sobre
los pueblos. As, la expresin bebed, embria'aos., caed para
no levantaros (v.28), tiene el carcter de anuncio enftico
sobre el irremediable juicio punitivo sobre las naciones. El
cliz de la ira divina se ha colmado, y es preciso que todos
los pueblos culpables experimenten los efectos de una
embriaguez entontecedora, como consecuencia del castigo
de Yahv: tendr#is :ue beber (v.28). No les toca elegir a las
naciones, sino sufrir resignados la suerte que se les impone.
Es una exigencia de la justicia divina ultrajada, que, si no ha
perdonado a Jerusaln, la ciudad en :ue se invoca su
nombre (v.29), objeto de sus complacencias, no iba a dejar
impunes a las naciones paganas prevaricadoras.
Jerusaln, como capital de Jud, era la esposa de Yahv,
que le daba su nombre
23
. Pero la santidad diina no poda
permanecer indiferente a las transgresiones e ingratitudes
de su pueblo
24
, y mucho menos a las de pueblos que no
estn vinculados de un modo especial a El. Por eso llamar
la espada contra todos los moradores de la tierra (v.29); es el
anuncio de la devastacin y la guerra como medio de castigo
y de reivindicacin de sus derechos.

(l =uicio de Yah so!re todos los pue!los +31-3G/.
31 Y t< les profeti$ar*s todas estas pala!ras, dicindoles) ?u"e Yah desde lo
alto, desde su santa morada lan$a su o$, ru"e fuertemente contra su pradera,
lan$a el "rito de los la"areros contra todos los moradores de la tierra. 35 &le"a
su estrpito hasta los confines de la tierra, porque =u$"ar* Yah a las "entes, #
ser* este =uicio contra toda carne> los malados los entre" al filo de la espada,
or*culo de Yah. 3, As dice Yah de los e=rcitos) @e aqu que el mal pasar*
de nacin en nacin> un fortsimo hurac*n se desencadenar* desde los
e:tremos de la tierra, 33 # ha!r* heridos de Yah en ese da del uno al otro
ca!o de la tierra. Fo ser*n llorados, no ser*n reco"idos ni sepultados> quedar*n
como estircol so!re la fa$ de la tierra. 32 Qlulad, pastores, # clamad, #
enceni$aos, ma#orales de la "re#, porque ha lle"ado el da de uestra matan$a #
caeris como carneros selectos,3. 33Fo ha!r* posi!ilidad de huir para los
pastores, ni salacin para los ma#orales de la "re#. 347ritos de espanto de los
pastores, clamores de los ma#orales de la "re#, porque ha deastado Yah sus
pasti$ales. 3E @an enmudecido las pacficas praderas ante el furor de la ira de
Yah. 3G @a a!andonado como len =oen su "uarida, pues ha sido deastada
su tierra ante la espada destructora, ante el furor de su ira.

Yahv se manifiesta terrorficamente, ru'iendo desde lo alto,
desde su mansin elevada en los cielos
26
. Es presentado,
pues, como un len dispuesto a lanzarse sobre su presa, que
es su pradera, la tierra santa de Yahv, donde pasta su
rebao ingrato, srael
27
. Yahv se siente alegre al ver llegar el
momento de la manifestacin de su justicia, y por eso lanza
el jubiloso grito de los la'areros (v.30c), proverbial como
signo de alegra
28
. La alegra de los vendimiadores y
lagareros simboliza aqu el grito victorioso de Yahv, que
ataca a su pueblo pecador y a todos los moradores de la
tierra (v.30c). La perspectiva se extiende no slo sobre Jud,
sino que abarca a todos los reinos del universo. Todas las
naciones son transgresoras; por eso el .uicio de Yahv sera
sobre toda carne (v.31)
29
.
La ira de Dios vengador se alza como !ortsimo huracn
(v.32). Es la guerra trada por el invasor babilnico,
instrumento de Yahv para hacer valer los derechos
conculcados de su justicia, desde los e0tremos de la tierra. El
flagelo de la guerra dejar el pas sembrado de heridos de
Yahv# (v.33), e.d., vctimas de la ira divina
30
.
El profeta invita a los caudillos de los pueblos invadidos a
hacer duelo por la devastacin de su pas: Rlulad, pastores,
'ritad (v.34). Las expresiones pastores., mayorales de la
'rey, para designar a los jefes de los pueblos, son ya
habituales en Jeremas
31
. Los caudillos de los pueblos son
los principales responsables de la catstrofe, por su
influencia oficial y su mal ejemplo al llevar a sus pueblos
respectivos por caminos opuestos a los de las leyes
naturales. Se les llama carneros selectos, como vctimas
escogidas de propiciacin en el gran holocausto que Yahv
va a realizar. Por eso les invita a cubrirse de ceniza, como
signo externo de duelo. Es una alusin irnica al cambio de
perspectiva en su vida. Hechos a verse vestidos de sedas
recamadas, tendrn que practicar el ms humillante de los
lutos
32
. La consternacin es general, y la misma naturaleza
inanimada se asocia al duelo de los mayorales de la 'rey.
Los pases tranquilos, en los que la gente viva en paz y
prosperidad como rebaos en sus praderas ubrrimas, son
reducidos a la ruina: han enmudecido las paci!icas praderas
(v.37). Ha pasado el !uror de la ira divina (v.37), y todo son
ruinas y devastaciones; las antes ubrrimas praderas,
alegres con sus numerosos rebaos, han enmudecido, y todo
es desolacin. El ejrcito invasor, enviado por Yahv, es
como un len que ha abandonado su 'uarida (v.38) para
llevar la devastacin a su tierra, e.d., la tierra santa de Jud.
De nuevo la perspectiva se centra particularmente en la
heredad de Yahv, la tierra de srael. La justicia divina ha
trado al invasor babilonio a su tierra como medio de
purificacin de sus habitantes culpables.

1 Cf. s 44:28. 2 Cf. Dt 7:2; Jos 6:18;
8:26; 10:1; Jer 18:16; 19,8. 3 Cf. Jer
7:34; 16:9. 4 Los LXX leen: "Toda la
tierra ser una desolacin, y servirn entre
las naciones durante setenta aos." 5
Cf. s 47:6-7; Jer 0.50-51; s 14:13; 47:10;
Bar 6:42. 6 As segn el texto de los
LXX. El TM lee: "copa de vino de la ira."
7 Faltan Us, Arabia, Zimri y no se alude al
rey Sesac. 8 Cf. s c.13-14 y 24-27. 9
Cf. Jer 49:12; 51:7; Lam 4:21; s 51:17.21;
Ez 23:31; Abd 2:15.16; Sal 60:5; 75:9; Ap
14:10. 10 La frase como es hoy (v.18)
falta en los LXX y es ciertamente una
adicin posterior. Cf. Jer 5:11; 19,8; 24:9;
29:18. 11 Cf. Jer 2:36; s 31:3- 12 Cf.
la misma expresin en Ex 12:38. 13 Cf.
Job 1:1; Lam 4:21. 14 Cf. Am 1:7; Sof
2:4; Zac 9:5- 15 Cf. Herod., 157. 16
Cf. Jer 49:7-22; 48:1; 49:1-6. 17 Cf. s
20:6; 23:2-5. 18 Cf. RB (1910) p.521-531
19 Cf. Gen 22:21. 20 Algunos quieren
identificar Uimri con los cimerios de Gen
10,2, los 'imirri de los textos cuneiformes.
21 Cf. s 21:2. 21 Cf. S 21,2. 22
Segn este procedimiento cabalstico, las
letras primeras del alefato deban coincidir
con las ultimas; de ah el nombre de
atbashB es decir, d y v, primera y ltima
letras, eran seguidas de la segunda, b, y
penltima, shin, y as sucesivamente. Por
este procedimiento tenemos que Sheshac
equivale a ;abel. 23 Cf. Jer 2:2.7; 7:10;
14:9; 15:16. 24 Cf. Ez 9:6; Abd 16; Lc
23:31; 1 Pe 4:18. 25 As segn los LXX.
El TM dice "carneros de matanza." 26
Comprese Am 1:2 y Jl 4:16. 27 Cf. Jer
9:9; 10:24; 23:3. En 6:2, Jud es la
"pradera de Yahv." 28 Cf. s 16:10;
Lam 1:15; s 63:1; Jl 4:13; Jer 48:33. 29
Cf. s 3:13-14. 30 Cf. s 66:16; Jer 8:2;
9:22; 12:12; 16:4. 31 Cf. Jer 10:21;
22:22. 32 Cf. Jer 6:26.


,4. 6onspiracin contra Jeremas.
(n este captulo, de ndole histrica, el profeta nos cuenta un
trgico lance de su vida. Es el mismo hecho que hemos
encontrado en el c.7, narrado por su secretario Baruc. Son
interesantes las circunstancias de lugar y personales que
aqu se dan. Este fragmento, que nos revela el temple
valeroso de Jeremas, que saba afrontar los mayores
peligros cuando se trataba de cumplir su misin de profeta de
Yahv, y, por otra parte, confirma su tesis reiterada de que la
presencia material del templo de Jerusaln no es
"aranta de permanencia de la nacin.

Anuncio de la destraccin del templo +5-4/.
5 Al principio del reinado de Joaquim, hi=o de Josas, re# de Jud*, lle" a
Jeremas esta pala!ra de Yah) ,As dice Yah) Ve a ponerte en el atrio de la
casa de Yah # ha!la +a las "entes de/ todas las ciudades de Jud*, que ienen
a prosternarse en la casa de Yah, todas las pala!ras que #o te he ordenado
decirles, sin omitir nada. 39al e$ te escuchen # se coniertan cada uno de su
mal camino, # me arrepienta #o del mal que por sus malas o!ras ha!a
determinado hacerles. 2 'iles) As dice Yah) ;i no me escuch*is, caminando
se"<n la le# que os he dado, 3# escuchando las pala!ras de mis sieros los
profetas, que #o os he eniado desde mu# temprano # repetidamente # que
ha!is desodo, 4 #o har de esta casa lo que hice de ;ilo, # de esta ciudad har
la maldicin de todos los pue!los de la tierra.

El hecho tiene lugar en los primeros aos del reinado de
"oa:uim (609-598). Dios le ordena subir al atrio del templo,
e.d., al atrio exterior, o a la puerta que estaba entre el atrio
exterior y el interior. Debe hablar a las 'entes de las
ciudades de "ud, reunidas quiz all con motivo de una gran
solemnidad. El contenido de su discurso deba centrarse en
la inutilidad de un culto meramente formalstico, atacando a la
falsa confianza que les proporcionaba la presencia fsica del
templo de Sin. El fin de todo ello es dar ocasin al ejercicio
de la misericordia divina, siempre dispuesta a perdonar en el
supuesto de que se conviertan de su mal camino (v.3). Es la
condicion que exige la santidad divina, ya que Dios no quiere
la muerte del pecador, sino que se convierta y viva
1
. Las
amenazas de Dios por los profetas son siempre
condicionadas a la conducta que observe el pueblo. Siempre
hay una esperanza de retirarlas, si hay un movimiento de
compuncin y de cambio de vida en el pecador. Estas frases
de invitacin a la penitencia resultan un lugar comn
reiterado en la literatura proftica
2
. Dios condiciona sus
castigos a la conducta de los hombres; por eso, hablando
antropo-mrficamente, est dispuesto a arrepentirse del mal.
:ue haba determinado hacerles (v.3).
Los v.4-5 son una repeticin de 7:4-7. Yahv les ha dado una
ley, y su cumplimiento llevar al perdn, mientras que el
apartarse de ella conduce a la ruina total del templo de
Jerusaln, como el de Silo en tiempos de los jueces: yo har#
de esta casa lo :ue hice con Silo (v.6). Silo haba sido la
capital provisional de la naciente nacin israelita, cuando an
estaba fraccionada en tribus. La razn de su preeminencia
sobre las otras ciudades radicaba en el hecho de que era el
centro reli'ioso, donde se guardaba el arca de la alianza
3
.
Por las infidelidades de los sacerdotes se perdi
momentneamente el arca en tiempo de los filisteos, siendo
Silo abandonada y postergada en la poca de la monarqua.
Es la suerte que espera al templo de Jerusaln si sus
habitantes no cambian de conducta, en tal forma que su
suerte ser considerada como objeto de maldicin divina por
todos los pueblos de la tierra. Se convertir su suerte en
proverbio y servir de comparacin cuando se quiera
expresar una maldicin: que te suceda lo que le ha
sucedido a Jerusaln.

?eaccin de las clases diri"entes contra Jeremas. +E-55/
5 Y los sacerdotes, los profetas # todo el
pue!lo o#eron a Jeremas decir estas
pala!ras en la casa de Yah.
G
Y cuando
aca! Jeremas de ha!lar todo lo que Yah
le ordenara al pue!lo, los sacerdotes # los
profetas # todo el pue!lo le prendieron,
diciendo) CVas a morirD
.
HPor qu profeti$as
en nom!re de Yah, diciendo) 6omo ;ilo
ser* esta casa, # esta ciudad quedar* asolada
# sin moradoresJ Y se reuni en torno a
Jeremas todo el pue!lo que ha!a en la casa
de Yah.
51
Y o#endo estas cosas los
ma"istrados de Jud*, su!ieron del palacio del
re# a la casa de Yah # se pusieron a la
entrada de la puerta nuea del templo.
55
Y los
sacerdotes # profetas ha!laron a los
ma"istrados de Jud* # a todo el pue!lo,
diciendo) ?eo es de muerte este hom!re por
ha!er profeti$ado contra esta ciudad lo que
osotros mismos ha!is odo.

La reaccin de los oyentes fue hostil, como era de esperar,
pues anunciaba desventuras, y sobre todo se permita dudar
de la permanencia del templo de Yahv, equiparado al
modesto santuario de Silo. Tenan an el recuerdo de la
milagrosa liberacin de Jerusaln cuando la invasin de
Senaquerib en el 701, un siglo antes
4
, y no iba a ser menos
generoso ahora Yahv en prodigar sus auxilios
extraordinarios a su pueblo. Al invasor babilonio, pues, segn
la mentalidad de aquellos inconscientes habitantes de
Jerusaln, le esperar la misma suerte que a las huestes del
coloso asirio. Anunciar la ruina del templo era blasfemar de
Yahv, pues se pona en duda sus promesas de proteccin
para con su pueblo. En esta reaccin llevan la parte dirigente
los falsos pro!etas y los sacerdotes, a quienes interesaba
halagar los sentimientos nacionalistas y patrioteros del
pueblo sencillo; por eso, al or las predicciones sombras de
Jeremas, le dicen amenazadoramente: D%as a morirE El
templo era considerado por ellos como salvaguarda de la
nacin y prenda de su permanencia. Hablar contra el templo
era hablar contra Yahv; por eso era, en opinin de ellos, reo
de muerte, como blasfemo
5
. La escena se repetir en el
dilogo de los fariseos con Cristo ante el supuesto anuncio
de la destruccin del templo de Herodes
6
; Jeremas aparece
constantemente, en varias circunstancias de su vida, como
tipo de Jesucristo. As aqu, como Jess, es declarado reo de
muerte por los dirigentes del pueblo (v.11). El rumor del
tumulto causado por las predicciones de Jeremas lleg a
odos de los ma'istrados de "ud, quiz reunidos en el "aula
de justicia"
7
del palacio real, al sur de la explanada del
templo, donde tena lugar la predicacin de Jeremas, y al
punto subieron al atrio exterior del templo. Al llegar los
representantes de la justicia, las voces se acallaron de
momento, y los sacerdotes y pro!etas, causantes del tumulto,
trataron de justificarse diciendo la causa: Jeremas ha
hablado en contra de los intereses de esta ciudad de
Jerusaln al anunciar la futura destruccin de su templo,
smbolo de la presencia y proteccin de Yahv, y, por tanto,
como blasfemo pblico, es reo de muerte (v.11). Es la
acusacin que se repetir ante el tribunal romano contra
Cristo por las clases dirigentes judas
8
. Con mala idea, los
enemigos de Jeremas no dicen que haya hablado contra el
templo, que pudiera interpretarse por los oficiales reales
como una defensa de sus intereses personales, sino que,
para interesarles en el terreno poltico, dicen que ha hablado
contra esta ciudad, cuyos intereses deban ellos
salvaguardar. Por otra parte, callaron que la profeca de
Jeremas era condicionada, e.d., subordinada al cam!io de
conducta moral de los ha!itantes de Jerusaln. Hay,
pues, positiva mala voluntad en la formulacin de la
acusacin.

Valiente respuesta de Jeremas +5,-53/.
5, # di=o Jeremas a los ma"istrados # a todo el pue!lo) Yah me ha mandado
profeti$ar contra esta casa # contra esta ciudad todo lo que ha!is odo. 53
Ahora !ien, enmendad uestros caminos # uestras o!ras # escuchad la o$ de
Yah, uestro 'ios, # se arrepentir* Yah del mal que ha!a determinado
haceros. 52 (n cuanto a m, en uestras manos esto#> haced conmi"o lo que os
pare$ca !ueno # recto. 53 Pero sa!ed !ien que, si me mat*is, ser* san"re
inocente que echaris so!re osotros, so!re esta ciudad # so!re sus
ha!itantes, porque en erdad he sido eniado a osotros por Yah para
deciros todo esto.

Jeremas sale responsable de las palabras que ha proferido
en nombre de Yahv, y, por tanto, hace frente a todas sus
consecuencias, exponiendo su vida. Se considera como un
"enviado" de Dios, y no quiere oponerse a su voluntad:
Yahv# me ha hecho pro!eti1ar contra esta casa. Es de notar
la conviccin con que expresa esa accin ntima e incoercible
de Dios en su alma, empujndole a transmitir su mensaje. El
profeta tiene conciencia de una misin ingrata, y no duda en
afrontar todas las hostilidades para cumplir su misin. Es una
prueba de su desinters personal. Por otra parte, con sus
palabras conminatorias no quiere sino dar una oportunidad
de salvacin, invitndoles a la penitencia. No quiere la ruina
del pueblo, sino su salacin definitia (v.15). Todava es
tiempo de conseguir que Yahv suspenda su castigo
arrepintindose del mal :ue haba determinado hacer.
Despus les declara que est dispuesto a afrontar la muerte
sin defenderse (en vuestras manos estoy, v.14), pero al
mismo tiempo les previene contra el derramamiento de
san're inocente, que sera aadir un pecado ms a los
anteriores. Con ello logr tocar los ntimos sentimientos de
justicia que latan en sus oyentes, y la reaccin le fue
favorable. Jeremas confa en el sentido de justicia de los
magistrados, y, en efecto, la reaccin del pueblo sencillo,
antes soliviantado por las clases dirigentes, se pone a favor
de la vctima.

?eaccin de los ma"istrados faora!le al profeta. +54-5./
54 Y di=eron los ma"istrados # todo el pue!lo
a los sacerdotes # los profetas) Fo es reo de
muerte este hom!re por ha!larnos en nom!re
de Yah, nuestro 'ios.
5E
Y, al$*ndose
al"unos de los ancianos de la tierra, di=eron a
todo el pue!lo all con"re"ado)
5G
0iqueas de
0orasti profeti$ en tiempo de ($equas, re#
de Jud*, # ha!l a todo el pue!lo de Jud*) As
dice Yah de los e=rcitos) ;in ser* arada
como campo de la!or, Jerusaln ser* un
montn de ruinas, # el monte del templo ser*
una sela.
5.
H&e hicieron acaso matar
($equas, re# de Jud*, # todo +el pue!lo de/
Jud*J HFo temieron m*s !ien a Yah # le
aplacaron, # se arrepinti Yah del mal que
ha!a pronunciado contra ellosJ HVamos a
echar nosotros so!re nuestra alma un crimen
tan "randeJ

Los magistrados y el pueblo, impresionados por la
argumentacin de Jeremas y por su actitud serena,
reconocen que ha hablado en nombre de Yahv#. Por tanto,
no es reo de muerte (v.16), pues, a pesar de que sus
palabras contradicen a las aspiraciones naturales de los
habitantes de Jerusaln, Jeremas es un mensajero de Dios,
y, en consecuencia, merece el mayor respeto. Este veredicto
de los ma'istrados fue confirmado por al'unos de los
ancianos, representantes de la tradicin, y, por tanto, dignos
de toda veneracin. Aqu representan en sus respuestas la
sensatez y el sentido de responsabilidad, y citan el caso del
profeta Miqueas, el cual un siglo antes, en tiempos del rey
Ezequas, haba profetizado la destruccin de la Ciudad
Santa: Sin ser arada como campo de labor (v.18). La cita
es literal
9
. Es el nico caso en toda la literatura proftica en
que en un escrito proftico posterior se cita expresamente a
otro anterior. Miqueas de Morasti haba anunciado que el
monte del templo seria una selva (v.18), para indicar el
abandono en que se hallara despus de su destruccin. El
profeta acumula varios smiles, "campo de labor," "montn de
ruinas," "selva," para destacar enfticamente el estado
lamentable a que vendra a parar la Ciudad Santa, orgullo de
sus contemporneos. Las frases son hiperblicas, y no es
necesario entenderlas a la letra. En realidad, la destruccin
llevada a cabo por las tropas de Nabucodonosor no pudo ser
ms asoladora.
A pesar de este anuncio trgico de Miqueas, sus
compatriotas, y en primer lugar el piadoso rey Ezequas (727-
690), no le persiguieron, sino que le hicieron caso, cambiaron
su conducta, con lo que se arrepinti Yahv# del mal :ue
haba determinado contra ellos
10
. Es, pues, un ejemplo para
los contemporneos de Jeremas. Tambin stos deben
aceptar humildemente y con espritu de compuncin la
predicacin de Jeremas, y, sobre todo, no deben cometer el
crimen de derramar su sangre inocente.

In=usta represin del re# Joaquim +,1-,2/.
,1 Y hu!o tam!in un hom!re de los que
profeti$a!an en nom!re de Yah, Qras, hi=o
de ;ema#a, de Iuiriat-Yearim, que profeti$
contra esta ciudad # esta tierra lo mismo que
Jeremas.
,5
Al or el re# Joaquim, sus
"uardias # sus ministros lo que deca, quiso
el re# matarle, #, o#ndolo Qras, temi # hu#
a ("ipto>
,,
pero el re# Joaquim eni a ("ipto
emisarios, a (lnat*n, hi=o de A"!or, # a otros
que le acompaBaron a ("ipto,
,3
#, sacando a
Qras de ("ipto, le condu=eron al re# Joaquim,
que le hi$o matar a espada, arro=ando su
cad*er a la fosa com<n.
,2
(n faor de
Jeremas interena A=icam, hi=o de ;afan,
para eitar que fuese entre"ado en manos del
pue!lo para matarle.

El compilador de los orculos de Jeremas, secretario
personal suyo, Baruc, aduce otro ejemplo para destacar el
gran peligro en que se hallaba el profeta de Anatot a causa
de su predicacin en contra de los deseos populares. Este
Rras profeta nos es desconocido en la Biblia fuera de este
lugar. Era natural de Huiriat3 Yearim, identificada hoy con
Huiriat ,nab o Abu <hosh, a 12 kilmetros al noroeste de
Jerusaln, en la carretera de Jafa u. El profeta huy a Egipto
por temor a ser objeto de las iras intempestivas del rey y de
sus cortesanos. Egipto era el lugar de refugio de muchos
judos, como el rebelde Jeroboam en tiempos de Salomn
12
.
Pero ahora la situacin era diferente, ya que la corte de
Jerusaln estaba en muy buenas relaciones diplomticas y
aun militares con la de los faraones. Por eso, el rey Joaquim
no tuvo dificultades en enviar emisarios a buscar al fugitivo.
El faran egipcio Necao , que buscaba ante todo tener
contento al reyezuelo de Jerusaln, facilit la extradicin del
infortunado profeta. Podemos poner el hecho en los primeros
aos del rey Joaquim, entre el 609-605, cuando el faran
egipcio tena mucha influencia en Palestina, antes de la
invasin de Nabucodonosor, como generalsimo de las tropas
babilonias, en tiempos de Nabopolasar, su padre. El impo
Joaquim mand matar a Uras, privndole, para mayor
escarnio, de una sepultura honrosa y enterrndole en la !osa
comIn de los desheredados.
El hagigrafo da la razn de por qu Jeremas tuvo mejor
suerte que el infortunado Uras. El profeta de Anatot tena
entre los altos dignatarios uno que le defenda abiertamente,
[Link], hi.o de Sa!an (v.24.), que conocemos por otros
lugares de la Biblia. Parece que es el mismo que fue en la
comisin enviada a consultar a la profetisa Huida en tiempos
del piadoso rey Josas
13
, y, a su vez, era el padre del futuro
gobernador Godolas, nombrado por los babilonios despus
de la toma de Jerusaln.



,E. Initacin a la sumisin a Aa!ilonia.
&os c.27-29 parecen guardar cierta unidad literaria, tanto por
la materia de que tratan (la lucha de Jeremas contra las
falsas pretensiones de los falsos profetas) como por ciertas
peculiaridades redaccionales. La misma ortografa de los
nombres propios tiene un sello especial. El texto griego
difiere mucho del texto masortico
1
. Los hechos parecen
desarrollarse ms tarde, en tiempos de Sedecas, cuando ya
haba tenido lugar la primera deportacin masiva, en el 598.
Haba una esperanza general de ver el retorno de los
exilados, y los falsos profetas anunciaban de parte de Yahv
tan venturoso acontecimiento. Jeremas, sin embargo, tiene
que hacer frente a tales vanas esperanzas. La realidad va a
ser muy otra. Dios ha decidido entregar la Tierra Santa al
instrumento de su justicia, Nabucodonosor, y es preciso que
se acate esta realidad como mal menor; de lo contrario, las
consecuencias sern ms trgicas, ya que desaparecer la
nacin como tal. Con el advenimiento al trono egipcio de
Psamtico (594) resucitaron las esperanzas nacionalistas
entre los reyezuelos de Canan, los cuales quisieron formar
una liga antibabilnica. Ante esta situacin, Jeremas
recomienda prudencia y sentido realista de la situacin.

Amonestacin a las naciones ecinas +5-55/.
5 A principios del reinado de Joaquim, hi=o de
Josas, re# de Jud*, lle"le a Jeremas de
parte de Yah esta pala!ra, diciendo)
,
As
dice Yah) @a$te unas co#undas # un #u"o #
pntelas al cuello,
3
# manda a decir
,
al re# de
(dom, al re# de 0oa!, al re# de los hi=os de
Amn, al re# de 9iro # al re# de ;idn, por los
em!a=adores que han enido a tratar con
;edecas, re# de Jud*, a Jerusaln
2
que di"an
a sus seBores) As dice Yah de los
e=rcitos, 'ios de Israel) (sto ha!is de decir
a uestros seBores)
3
Yo, con mi "ran poder #
la fuerza de mi !ra$o, he hecho la tierra, al
hom!re # a los animales que ha# so!re la ha$
de la tierra, # la do# a quien quiero.
4
Ahora he
dado todas estas tierras en poder de mi siero
Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, # aun las
!estias del campo las he puesto a su sericio,
E
# ha!r*n de estarle sometidas todas las
naciones a l, a su hi=o # al hi=o de su hi=o,
hasta que en"a el tiempo tam!in para su
tierra # la so=u$"uen pue!los poderosos #
re#es "randes.
G
Al pue!lo # al reino que no
quiera someterse a Fa!ucodonosor, re# de
Aa!ilonia, # no d su cuello al #u"o del re# de
Aa!ilonia, le isitar #o con espada, ham!re #
peste P or*culo de Yah P hasta someterlo
a su poder.
.
Fo escuchis, pues, a uestros
profetas, a uestros adiinos, a uestros
soBadores, a uestros a"oreros # a uestros
encantadores, que os dicen) Fo os eris
sometidos al re# de Aa!ilonia.
51
Porque es
mentira lo que os profeti$an para que se*is
ale=ados de uestra tierra # #o os disperse #
pere$c*is, Al pue!lo que d su cuello al #u"o
del re# de Aa!ilonia # se le someta, le de=ar
en su tierra P or*culo de Yah P # la
cultiar* # ha!itar* en ella.

El v.1 falta en el texto griego y es idntico a 26:1. Por otra
parte, la mencin de "oa:uim no puede ser autntica, ya que
en el contexto se habla del reinado de Sedecas
3
. Habra que
cambiar, pues, el nombre de "oa:uim en Sedecas. Algunos
crticos prefieren sustituir el verso por el 28:1, o lo suprimen,
ya que el v.2 parece una segunda introduccin, que, por otra
parte, es idntica a 13:1.
Por orden de Dios ejecuta de nuevo el profeta una accin
simblica
4
. La finalidad de esta predicacin plstica era
impresionar a las mentes de las gentes, poco dadas a la
abstraccin. El oriental vive sobre todo de la imaginacin y
prefiere las composiciones dramticas a las exposiciones
conceptuales al estilo helnico. saas anduvo tres aos
medio desnudo para atraer la atencin de sus oyentes.
Ezequiel utilizar a menudo estos procedimientos, que a
nosotros nos resultan infantiles y hasta ridculos. Jeremas
mismo anduvo por las calles de Jerusaln con un yugo al
cuello para simbolizar la futura sujecin de Jud a Babilonia
*
.
Aqu Dios manda al profeta que se presente a los
embajadores extranjeros con un yugo al cuello. La accin
simblica de Jeremas deba significar a aquellos
representantes de los pequeos reinos siro-fenicio-palestinos
el destino que les esperaba, y que era intil querer hacer
ligas contra Babilonia, ya que Yahv haba decidido dar el
triunfo a Nabucodonosor. En este sentido, Jeremas hace de
pro!eta tambin para las naciones paganas
6
. Como garanta
de la veracidad de lo que anuncia, proclama enfticamente
que habla en nombre de Yahv, que es el Creador de todo y
que, por tanto, dirige los hilos de la historia de todas las
naciones, aun las paganas: Yo con mi poder y mi bra1o he
hecho la tierra. (v.6), y, por tanto, la da a quien quiere: 2e
dado todas estas tierras en poder de mi siervo
Fabucodonosor (v.6). Es el arbitro de los destinos de los
pueblos
7
. Sobre todo acontecer histrico estn los designios
inescrutables de la divina Providencia, que gua los hombres
y los reinos segn las exigencias de su justicia y santidad.
Nabucodonosor ser su siervo en cuanto instrumento de sus
justicieros designios. Con ello no se quiere aprobar todas sus
injusticias y atropellos. Tambin para el imperio babilnico
llegar su castigo, cuando sea sojuzgado por pueblos
poderosos y reyes 'randes (v.7). El profeta invita a la
sumisin no slo por prudencia elemental humana, sino como
acatamiento obediente de la voluntad omnmoda de Yahv,
preludio de una conversin futura y acatamiento de sus leyes.
Es voluntad del Dios de srael que se sometan todas las
naciones al invasor babilnico durante un breve lapso de
tiempo, es decir, durante la vida de Nabucodonosor, de su
hi.o y del hi.o de su hi.o (v.7). Efectivamente, sabemos que el
podero del imperio caldeo dur, poco ms o menos, la vida
de un hombre, siendo suplantado en el 538 por el imperio
persa, con Ciro el Grande al frente. La palabra hi.o aqu tiene
el sentido amplio de sucesor. La duracin otorgada por el
profeta al imperio babilnico coincide, ms o menos, con el
nmero redondo de setenta aos que aparece en 29:10.
El rehusar someterse a este destino inevitable no har sino
aumentar las proporciones de la catstrofe, ya que la rebelin
no har sino traer la destruccin, las matanzas, las
deportaciones: la espada, el hambre y la peste (v.8), los tres
terribles flagelos enviados por Yahv para castigar la
obstinacin de los que no le quieren reconocer como
'ios.
Esta es la nica perspectiva segura: la invasin y el triunfo de
Nabucodonosor ser inevitable; por tanto, es intil guiarse
por promesas vanas humanas lanzadas por pro!etas
desaprensivos, que no transmiten mensajes autnticos de
Yahv, sino lo que les dicta su imaginacin y sus intereses
materiales. Son so?adores y a'oreros, que no merecen
crdito alguno.

Initacin a ;edelas a someterse a Aa!ilonia +5,.-53/
5, Y a ;edecas, re# de Jud*, le ha!l de todo esto, dicindole) 'ad uestro
cuello al #u"o del re# de Aa!ilonia, someteos a l, a su pue!lo, # iiris. 53
HPara qu morir t< # tu pue!lo de espada, ham!re # peste, como di=o Yah
respecto del pue!lo que no se someta al re# de Aa!iloniaJ 52 Y no escuchis a
los profetas que os dicen) %Fo os eris sometidos al re# de Aa!ilonia,% pues lo
que os profeti$an es mentira. 53 Porque no los he eniado #o P or*culo de
Yah P , aunque ellos mentirosamente profeti$an en mi nom!re, # ser*n causa
de que #o os disperse # pere$c*is osotros # los profetas que os profeti$an.

El profeta, despus de haber hablado a los embajadores
extranjeros, habla directamente al rey Sedecas,
comunicndole el mismo mensaje. Es intil querer sustraerse
al yu'o de Babilonia, pues es cosa decidida de Yahv. Le
habla en plural porque en l ve representada toda la nacin
en peligro. De la decisin real depende la suerte de todo el
pueblo (v.13). Las vanas promesas de los falsos pro!etas no
tienen el respaldo de la palabra divina, ya que slo quieren
halagar las aspiraciones del ambiente popular y de la misma
corte: No los he enviado yo (v.15); de ah que sean meros
impostores aunque profeticen en nombre de Yahv. La
caracterstica de los verdaderos profetas es promover el
retorno de los corazones a Yahv y su Ley. Toda otra
predicacin que aparte del Dios nacional es esprea.

Anuncio de la depredacin del templo a los sacerdotes
+54-,,/.
54 Y a los sacerdotes # a todo este pue!lo les ha!l, diciendo) As dice Yah)
Fo escuchis lo que os profeti$an uestros profetas, diciendo) %@e aqu que los
asos de la casa de Yah an a ser deueltos de Aa!ilonia ahora en se"uida,%
porque os profeti$an mentira. 5E Fo los escuchis, someteos al re# de Aa!ilonia
# iiris. HPor qu esta ciudad ha de enir a ser un desiertoJ 5G Y si en erdad
son profetas, si tienen pala!ra de Yah, que intercedan ante Yah de los
e=rcitos para que los asos que todaa quedan en el templo # en el palacio del
re# de Jud* # en Jerusaln no sean lleados tam!in a Aa!ilonia. 5. Porque as
dice Yah de los e=rcitos acerca de las columnas, del mar de !ronce, de los
!asamentos # de los dem*s utensilios que todaa quedan en esta ciudad ,1 #
no han sido lleados por Fa!ucodonosor a Aa!ilonia al llear cautios de
Jerusaln a Aa!ilonia a Jeconas, hi=o de Joaquim, re# de Jud*, # a todos los
nota!les de Jud* # de Jerusaln. !" Pues as dice Yah de los e=rcitos, 'ios
de Israel, de los utensilios que a<n quedan en la casa de Yah # en el palacio
del re# de Jud* # en Jerusaln) ,, A Aa!ilonia ser*n lleados, # all estar*n
hasta el da en que los isite P or*culo de Yah P # los har traer # restituir a
este lu"ar.

El profeta sale al paso de una ilusin, efecto de la falsa
predicacin de los falsos profetas. Se crea que se acercaba
el tiempo del retorno de los cautivos llevados en el 598, y con
ellos los vasos de la casa de Yahv# (v.16), llevados como
botn por las tropas babilnicas
8
. Pero Jeremas conoce por
revelacin divina la suerte que espera al resto de los
utensilios del templo salvados en la primera expoliacin.
Tambin stos sern llevados a Babilonia. Era anunciar la
total depredacin del templo, la ruina total de la Ciudad Santa
(v.20). Las columnas eran las famosas de bronce fundidas
por Salomn, que estaban ante el vestbulo del templo
9
. -l
mar de bronce era el gran recipiente que contena el agua
para los sacrificios y las lustraciones
10
; los basamentos eran
los diez carritos de bronce que servan para llevar el agua a
los diversos servicios del templo. Despus de la toma de
Jerusaln del 586, los babilonios deshicieron estos utensilios,
llevndose el material precioso de ellos
11
. Es el cumplimiento
de la promesa de Jeremas (v.22). La frase all estarn hasta
:ue los visite es considerada generalmente como glosa
posterior. En Esd 1:7-11 se habla del retorno de estos
utensilios, como aqu se anuncia.

1 Las razones que se suelen aducir para
considerar estos tres captulos como
seccin aparte redaccionalmente son: a) a
Nabucodonosor se le llama Fabucadnesar,
en vez de Febucadre1ar, que aparece en el
resto del libro; b) los nombres teforos
aparecen bajo la forma abreviada de y ohB
c) al nombre de Jeremas le precede el
sustantivo pro!etaB d) el texto griego tiene
mayores diferencias con el TM que en el
resto del libro. Cf. streane, o.c., [Link]. 2
Lit. "envalas," es decir, las coyundas, a los
reyes citados, lo que no es verosmil. 3
Cf. v.3:12.20.28. Tres manuscritos hebreos
y la versin siraca ponen Sedecas, como
pide el contexto. 4 Cf. c.13 y 19-5Cf.
c.28. 6 Cf. Jer 1:5.10. 7 Cf. Jer 18,5;
Dan 4:17; Sal 115:15-16. 8 Cf. 2 Re
24:13. 9 Cf. 1 Re 7:155. 10 Cf. 1 Re
7:23. 11 Cf. 2 Re 25:13.


,G. Incidente personal entre Jeremas # el falso profeta
Ananias.
(ste interesante relato encaja perfectamente en el contexto
del captulo anterior. Jeremas haba aconsejado sujetarse al
yugo babilnico, en contra de las esperanzas fciles y vanas
de los falsos profetas, que andaban halagando al pueblo. Se
presentaban como portadores de revelaciones secretas de
Yahv, conocedores del futuro de su pueblo. Haca cuatro
aos que haba tenido lugar la primera gran deportacin
(598), con el joven rey Jeconas (o Joaqun) al frente. Al
predicar Jeremas la sumisin a Babilonia, se opona a los
sentimientos nacionalistas de sus conciudadanos, y por eso
era considerado como traidor a los intereses de su patria aun
sospechoso de connivencia con el enemigo. Para l, como
para los dems verdaderos profetas, ante todo deban
prevalecer los intereses religiosos de la nacin, lo que
supona abstenerse de combinaciones polticas con pueblos
extranjeros que habran de traer consigo influencias
idoltricas. Por otra parte, era necesario emprender un
camino de conducta totalmente nuevo, con la entrega plena
de los corazones a Yahv, y no limitarse a meras
formulaciones ritualistas en el templo. Los falsos profetas, en
cambio, hacan creer al pueblo que Yahv no poda permitir
la derrota de su pueblo, ya que se comprometera su honor
como protector del mismo.

Prediccin de Anemias +5-2/.
5 Y sucedi en aquel mismo aBo, al comien$o del reinado de ;edecas, re# de
Jud*, en el aBo cuarto, en el quinto mes, que Ananas, hi=o de A$ur, profeta de
7a!an, me di=o en la casa de Yah delante de los sacerdotes # de todo el
pue!lo) , As dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) @e roto el #u"o del re#
de Aa!ilonia. 3 Al ca!o de dos aBos har oler a este lu"ar todos los utensilios
de la casa de Yah que de este lu"ar se lle Fa!ucodonosor, re# de
Aa!ilonia, transport*ndolos a Aa!ilonia> 2 # a Jeconas, hi=o de Joaquim, re# de
Jud*, # todos los cautios de Jud* lleados a Aa!ilonia, los har retornar a este
lu"ar P or*culo de Yah P , porque que!rar el #u"o del re# de Aa!ilonia.

El incidente tiene lugar en el a?o cuarto del rey Sedecas,
e.d., en el 594, cuando haba pasado la impresin de la
primera gran deportacin (598). El contrincante de Jeremas
es un falso profeta, Ananas, de <aban, antigua ciudad
levtica, la actual -l3<ib, a 10 kilmetros al noroeste de
Jerusaln
l.
Famosa por el "lugar alto" adonde iba Salomn a
ofrecer oblaciones. Ananas pretende presentarse en nombre
de Yahv, ofreciendo la liberacin de la opresin babilonia:
(ie roto el yu'o del rey de ;abilonia (v.2). Sus
contemporneos vivan con la ilusin de que el imperio
opresor babilnico haba de derrumbarse ante la presin de
Egipto y de otros pueblos coligados. La frase de Ananas
alude a la invitacin hecha por Jeremas en el captulo
anterior a someterse al yu'o de Nabucodonosor. Segn el
v.10, Jeremas llevaba realmente al cuello un yu'o para
indicar esta sujecin, y esto exasper a Ananas. No slo iba
a quebrarse el podero babilnico, sino que retornaran los
exilados, y con ellos los utensilios de la casa de Yahv# (v.3).
Esta prediccion es contraria a la de Jeremas, que anunciaba
un exilio de larga duracin, de setenta aos en nmeros
redondos
2
.

?espuesta de Jeremas +3-./.
3 Y di=o Jeremas, profeta, al profeta Ananas, delante de los sacerdotes # de
todo el pue!lo que esta!an en la casa de Yah) 4 As sea, h*"alo Yah> que
manten"a Yah tu pala!ra que has aticinado, haciendo oler a este lu"ar de
Aa!ilonia los utensilios de la casa de Yah # a todos los cautios. E Pero o#e
lo que delante de todo el pue!lo o# a decirte) G &os profetas que desde anti"uo
antes de m # antes de ti fueron, profeti$aron a numerosos pases # a "randes
reinos la "uerra, la desentura # la peste. . (l profeta que profeti$a pa$, por el
cumplimiento de su profeca ha!r* de ser tenido por profeta, eniado en erdad
por Yah.

Jeremas responde a las venturosas predicciones de Ananas
diciendo que bien deseara que as sucedieran las cosas: as
sea., :ue manten'a Yahv# tu palabra (v.6). Pero la realidad
es muy otra; pues, segn sus revelaciones personales, el
destino de sus compatriotas va a ser muy trgico como
consecuencia de la indefectible invasin babilnica. Como
buen patriota, deseaba que los utensilios de la casa de
Yahv# volvieran a su lugar debido. Pero, aparte de que l no
participa de este optimismo, la experiencia de pro!etas :ue
desde anti'uo pro!eti1aron (v.8) confirma sus lgubres puntos
de vista, pues pro!eti1aron. la 'uerra
3
, y sus predicciones
han sido confirmadas por la historia. En efecto, las profecas
anteriores a Jeremas son predominantemente pesimistas, y
en este sentido estn en la lnea de l mismo, en contra de la
posicin ingenua de Ananas. Una de las caractersticas de
los verdaderos profetas era hacer frente a la opinin optimista
popular, llam*ndolos a la penitencia> de lo contrario, no
tardara en interenir la =usticia diina. La misin del
profeta verdadero es ante todo despertar la conciencia
religiosa del pueblo escogido, fustigando sus vicios y
transgresiones e invitndole a retornar a Yahv, dejando sus
caminos materialistas y humanos. Por eso, cuando el profeta
anuncia pa1 (en contra de su ordinario modo de obrar), es
necesario esperar el cumplimiento de esa prediccin
venturosa para ver si es verdadera (v.9). La presuncin,
pues, por regla general, est a favor del profeta que anuncia
castigos en contra de las ilusiones del vulgo, ya que es un
signo claro de que no se !usca la popularidad. La
respuesta de Jeremas es prudente y comedida, buscando en
todo el buen sentido en su contrincante.

Ananas rompe el #u"o de Jeremas +51-5E/.
51 9om entonces el profeta Ananas el #u"o del cuello de Jeremas, profeta, #
lo rompi, 55 diciendo delante de todo el pue!lo) (sto dice Yah) %As romper
#o dentro de dos aBos el #u"o de Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, de so!re el
cuello de todos los pue!los.% Y el profeta Jeremas se fue su camino. 5,
'espus que Ananas, profeta, ha!a roto el #u"o de so!re el cuello del profeta
Jeremas, tuo ste pala!ra de Yah, diciendo) 53 %Ve # dile a Ananas) As
dice Yah) @as roto un #u"o de madera. (n su lu"ar #o har un #u"o de hierro,
52pues as dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) Yu"o de hierro pondr #o
so!re la ceri$ de todos estos pue!los, para que estn sometidos a
Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, # le serir*n> aun los mismos animales del
campo se los he dado a l. 53 Y di=o el profeta Jeremas a Ananas, profeta)
(scucha, pues, Ananas) Fo te ha eniado a ti Yah, # t< est*s dando a este
pue!lo falsas esperan$as> 54 por eso as dice Yah) @e aqu que o# a quitarte
de so!re la ha$ de la tierra> este mismo aBo morir*s por ha!er predicado la
re!elin contra Yah. 5E Y muri el profeta Ananas en ese mismo aBo, en el
sptimo mes.

La respuesta sensata, aunque irnica, de Jeremas tuvo el
efecto de sobreexcitar a Ananas. Para salvar su prestigio
ante los oyentes, recurri a un gesto teatral, con el que iba a
reafirmar la conviccin en sus predicciones: tom el yu'o de
sobre el cuello de "eremas, hacindolo pedazos. Jeremas
se haba presentado con el yu'o como smbolo de su
prediccin de la esclavitud babilnica. Ahora su contrincante
quiere impresionar al auditorio con otro gesto simblico, al
romper el yu'o llevado por Jeremas: As romper# yo el yu'o
de Fabucodonosor (v.11), y da el trmino de dos a?os para el
cumplimiento de su profeca. Eran muchos los que esperaban
y confiaban en una derrota del coloso babilonio; por eso esta
promesa de Ananas confirmaba sus puntos de vista. Ante
esta actitud histrica de Ananas, el profeta de Anatot opta
por callarse, esperando mejor ocasin; as se !ue su camino
(v.12). Era la actitud ms digna, ya que lo contrario era
rebajarse a alternar con un charlatn de feria. Ha cumplido su
misin de predicar al pueblo. Aparentemente ha triunfado su
adversario. Ya llegar el momento en que hablar de modo
ms convincente de parte de Yahv. El no poda
extralimitarse en su misin de profeta, y dependa en todo de
la inspiracin directa diina. Era justamente esto lo que le
distingua de los falsos profetas, que predicaban lo que
halagaba sus intereses y les sugera su imaginacin.
Por orden divina, Jeremas vuelve a enfrentarse a Ananas
para comunicarle una revelacin que acaba de recibir. Ha
credo triunfar con su gesto teatral de romper el yugo, pero no
ha conseguido nada, pues Yahv, por su presuncin, le va a
castigar de muerte. Con su aparatoso acto de romper el yugo
haba querido dar a entender que Yahv iba a romper el yugo
babilnico, pero las cosas iban a ir muy de otro modo. Yahv
reafirma su voluntad de que todos los pueblos se sometan a
Nabucodonosor de modo inexorable: fas roto un yu'o de
madera. -n su lu'ar, yo har# un yu'o de hierro (v. 13). En
vez del yu'o de madera que propona antes Jeremas,
invitando a su pueblo a someterse a los babilonios, con lo
que la servidumbre sera menos dura, Yahv har venir una
opresin feroz, consecuencia de la rebelin contra
Nabucodonosor, y entonces el yugo ser insoportable, de
hierro (v.14).
Y como prueba de esta prediccin, Jeremas le dirige
personalmente a Ananas un vaticinio lgubre sobre su propia
suerte. Se ha arrogado el oficio de profeta, sin que Yahv le
hubiera enviado, desconcertando al pueblo con sus !alsas
esperan1as (v.15), y Dios justamente le va a enviar la muerte
como castigo en un breve plazo, de modo que todos vean en
ello un signo de la certe1a de las profecas de Jeremas
(v.16). Efectivamente, Ananas muri en ese mismo a?o, en
el s#ptimo mes (v.17). Es la simple constatacion del hecho,
prueba de la veracidad de las profecas de Jeremas.

1 Cf. Abel, <#o'. 8 6e 3:4-#o'. p.335;
Jos 11:19; 18:25; 21:17; Flavio Josefo, ;el
iud. 19:1; 2 Cf. Jer 29:28; 27:7; 25:11;
29:10. 3 Asi Segn el texto Sriego. El
TM lee "guerra, desventura y peste." Con
un ligero cambio de letras tenemos la
triloga clsica de los flagelos: "guerra,
hambre y peste."


,.. (pstola de Jeremas a los (:ilados.
9ambin los exilados de la deportacin del 598 mantenan
vanas esperanzas en el destierro sobre su prxima
repatriacin, esperanzas que eran alentadas por falsos
profetas y adivinos oportunistas. Jeremas en una epstola les
previene contra este excesivo optimismo, anunciando el
castigo a los causantes de la agitacin entre los deportados.
Esta comunicacin de Jeremas no fue bien recibida por un
sector de los exilados, entre ellos un tal Semeyas, que
escribi a su vez al inspector del templo de Jerusaln
quejndose de que no hubieran tomado medidas contra el
profeta de Anatot. Estas cartas indican que haba una
comunicacin fluda entre los desterrados y los que an
permanecan en Palestina antes de la catstrofe del 586. De
tiempo en tiempo iban a Babilonia comisiones de israelitas a
llevar los tributos impuestos por los babilonios.
Jeremas est preocupado por la suerte de los exilados, en
los que ve el ncleo de la futura restauracin nacional. Este
c.29 tiene muchos puntos de contacto con el c.24
1
. Quiz
esta epstola sea del tiempo de la visin del c.24, en la que
se habla de higos maduros agradables (los exilados) y de
brevas insoportables (los que an permanecen en Palestina,
a quienes les est reservada una suerte ms dura). Jeremas
aprovech una legacin oficial para enviarles una carta
admonitoria. Le preocupaban las noticias que llegaban de la
agitacin causada por ciertos falsos profetas, y era preciso
hacer ver al pueblo que deba pensar en instalarse para
permanecer all mucho tiempo, durante el cual deban
procurar habituarse al ambiente en lo econmico y hacer
prosperar la propia comunidad israelita exilada.

Anuncio de un lar"o e:ilio +5-./.
5 (stas son las pala!ras de la carta que desde Jerusaln eni Jeremas profeta
al resto de los ancianos de la cautiidad, a los sacerdotes, a los profetas # a
todo el pue!lo que de Jerusaln ha!a lleado Fa!ucodonosor a Aa!ilonia, ,
despus de ha!er salido Jeconas, el re#, la reina, los eunucos, los nota!les de
Jud* # de Jerusaln, los herreros # los carpinteros, 3 +lleada/ por mano de
(lasa, hi=o de ;afan, # de 7amaras, hi=o de @elcas, a quienes mand ;edecas,
re# de Jud*, a Aa!ilonia a Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia. 'eca) 2 As dice
Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel, a todos los cautios que #o he desterrado
de Jerusaln a Aa!ilonia) 3 6onstruid casas # ha!itadlas, plantad huertos #
comed sus frutos. 4 9omad mu=eres # en"endrad hi=os e hi=as. 'ad mu=eres a
uestros hi=os, # maridos a uestras hi=as, # ten"an hi=os e hi=as> multiplicaos
all en e$ de disminuir. E Procurad la prosperidad de la ciudad adonde os he
deportado # ro"ad por ella a Yah, pues su prosperidad ser* uestra
prosperidad. G Porque as dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) Fo os
de=is en"aBar por uestros profetas que ha!itan entre osotros # por uestros
adiinos. Fo escuchis su sueBo. . Porque mienten cuando os profeti$an en mi
nom!re. Yo no los he eniado. 8r*culo de Yah.

La epstola va enviada a los ancianos o cabezas de familia,
directores espirituales de su pueblo. Era una institucin
patriarcal que haba tenido siempre gran influencia al lado de
las otras clases dirigentes, como los sacerdotes, pro!etas.
Sobre todo en Babilonia, privados de las organizaciones
oficiales estatales, volvieron a restablecer el rgimen del
patriarcado, que haba perdido mucho durante la monarqua.
La palabra resto parece indicar que eran pocos los que
quedaban
2
. Sabemos que los babilonios concedan cierta
autonoma jurdica a los exilados para poder gobernarse
conforme a sus propias leyes
3
. Los pro!etas de que se habla
parecen ser los falsos profetas, corno traducen los LXX.
Precisamente porque fomentan vanas ilusiones de retorno,
no eran autnticos profetas, como lo era Ezequiel. Se les
asocia maquinalmente a los sacerdotes por procedimiento
mecnico redaccional. Estos tres primeros versos son de
Baruc, secretario de Jeremas, que quiere situar la epstola
en su circunstancia histrica.
El verso puede ser adicin posterior redaccional, para
destacar que la deportacin de que se habla es la del 598 y
no la del 586. &a reina es la madre de Jeconas, o "reina-
madre"
4
. Los eunucos son los cortesanos en general. Los
herreros y carpinteros o cerrajeros son las fuerzas
industriales vivas de la nacin, llevadas por los babilonios
para que no pudieran organizar de nuevo la resistencia
5
. Los
portadores de la epstola son altos dignatarios de la corte,
encargados quiz de una misin oficial de llevar los tributos o
de informar a Babilonia de las buenas disposiciones de
Sedecas hacia los babilonios. Algunos nombres son
conocidos, y parece que alguno de los citados era favorable a
Jeremas
6
. En todo caso, los portadores deban de ser
agentes bien mirados en la corte babilnica por sus ideas
moderadas y realistas, y, por tanto, no ajenas al pensamiento
de Jeremas, que predicaba la sumisin para evitar mayores
males. Jeremas, al escribir a sus compatriotas, lo hace en
nombre del Dios nacional (v.4). El contenido de la carta es de
lo ms realista. Los exilados deben hacer sus clculos como
si fueran a ser ciudadanos perpetuos de la nueva tierra,
echando las bases de una economa domstica y aun
procurando el aumento demogrfico del pueblo (v.5-6). Y
aade algo ms revolucionario que haba de resultar
blasfemo para muchos puritanos: procurad la prosperidad de
la ciudad adonde os he deportado y ro'ad a Yahv# por ella
(c.7). Estas palabras tenan que resultar inauditas para
aquellos cerrados israelitas, que no podan comprender que
Yahv pudiera ayudar a sus enemigos, y, por tanto, que era
absurdo orar por ellos a su Dios
7
. Para Yahv, segn ellos,
no poda haber otros intereses que los de srael y su ciudad
santa. En cambio, para Jeremas, el invasor babilonio es un
instrumento de Yahv para corregir a su pueblo, y, por tanto,
los israelitas deban aprovecharse de las buenas cualidades
de sus dominadores y convivir pacficamente con ellos. En
estas palabras de Jeremas vemos una cierta insinuacin de
simpata, que, sin ser una declaracin expresa de amor a los
enemigos, lo que es propio del N. T.
8
, supone un horizonte
universalista que se va abriendo paso en la literatura
proftica y sapiencial. En el mismo Jeremas encontramos la
profeca sobre la participacin de las naciones paganas, en
los tiempos mesi*nicos, de las !endiciones diinas
9
. La
dispersin de los israelitas en la cautividad sirvi, en los
planes divinos, para difundir el conocimiento del Dios
universal de las promesas.
El profeta sale al encuentro de las predicciones optimistas de
los falsos pro!etas y adivinos (v.8), que predicaban una
resistencia pasiva, basada en la esperanza de un prximo
retorno. En realidad mienten, porque no hablan en nombre de
Yahv. Son usurpadores del oficio proftico.

&a penitencia, condicin de retorno +51-52/.
51 Pues as dice Yah) 6uando se cumplan los setenta aBos de Aa!ilonia, os
isitar # mantendr para con osotros mi pala!ra enturosa de oleros a este
lu"ar. 55 Pues #o cono$co mis desi"nios para con osotros P or*culo de Yah
P , desi"nios de pa$ # no de desentura, de daros un porenir # una esperan$a.
5,0e llamaris # endris a suplicarme, # #o os escuchar> me !uscaris # me
hallaris. 530e !uscaris # me hallaris si me !uscareis de todo cora$n. 52Y
me de=ar hallar de osotros P or*culo de Yah P > #o har oler a uestros
desterrados, # os reunir de entre todos los pue!los # de todos los lu"ares a
que os arro= P or*culo de Yah P # os har oler a este lu"ar de que os
ech.

No obstante, la condicin de exilados rio durar siempre, sino
que llegar un momento en que podrn volver a su patria,
pero esto despus de una larga generacin: cuando se
cumplan los setenta a?os de ;abilonia (v.10). Lo indicado por
esa cifra redonda de setenta es lo que, ms o menos, dur el
imperio babilnico: desde el 605 (batalla de Carquemis, en la
que Nabucodonosor venci definitivamente a los egipcios) al
538, en que Ciro entr en Babilonia.
La repatriacin se cumplir, pues los desi'nios de Yahv
para con su pueblo son designios de pa1 y no de desventura
(v.11). Si los ha castigado, ha sido para salvar los derechos
inalienables de su justicia y santidad; pero de nuevo quiere
darles un porvenir y una esperan1a, es decir, resucitarlos
como pueblo, como colectividad nacional. Y por eso, aunque
estn en tierra extranjera, lejos del santuario de Yahv,
donde reside oficialmente, los escuchar: me llamar#is. y yo
os escuchar# (v.12). Pero es necesario que le busquen de
cora1n. Yahv entonces no estar lejos de ellos: me [Link]#
hallar de vosotros (v.14). Y el resultado de ello ser que
volvern los desterrados (v.14).

;uerte tr*"ica de los moradores de Jerasaln +53.-5./
53 6omo osotros decs) Yah nos ha suscitado profetas en Aa!ilonia, 54 pues
as dice Yah del re# que se sienta en el trono de 'aid # de todo el pue!lo que
mora en esta ciudad, uestros hermanos, que no salieron con osotros al
destierro. 5E As dice Yah de los e=rcitos) @e aqu que #o mandar contra
ellos la espada, el ham!re # la peste> los tornar en hi"os que de malos no
pueden comerse, 5G # los perse"uir con la espada, el ham!re # la peste, # los
har o!=eto de terror para todos los reinos de la tierra, maldicin, espanto,
ludi!rio # opro!io entre todos los pue!los a los que los arro=ar, 5. por no
ha!er escuchado mis pala!ras P or*culo de Yah P , que mu# pronto #
reiteradamente les anunci por mis sieros los profetas, a quienes #o eni # no
los escucharon P or*culo de Yah.

Jeremas sale al paso de una falsa ilusin: los exilados creen,
ilusionados, que su retorno est prximo, pues tienen
pro!etas suscitados por Yahv# que les aseguran una prxima
liberacin (v.15).
En realidad son unos impostores, ya que el futuro va a ser
muy diferente del anunciado por ellos. La primera deportacin
no ha sido sino el preludio de otra catstrofe ms general.
Por eso la suerte de los que quedaron en Jerusaln ser peor
que la de los actualmente exilados, pues Yahv
desencadenar sobre ellos la espada, el hambre y la peste
(v.17)
10
.

6ontra los falsos profetas +,1-,3/.
,1 Vosotros, pues, todos los cautios que #o he lleado de Jerusaln a
Aa!ilonia, od la pala!ra de Yah) ,5 As dice Yah de los e=rcitos, 'ios de
Israel, a Aca!, hi=o de Iola#ah, # a ;edecas, hi=o de 0asa#ah, que
mentirosamente os profeti$an en mi nom!re) @e aqu que #o les entre"ar en
manos de Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, que los a=usticiar* a uestros o=os,
,,# quedar* de ellos, entre los cautios de Jud* que est*n en Aa!ilonia, la
maldicin) %C@a"a conti"o Yah como con ;edecas # Aca!, a quienes as al
fue"o el re# de Aa!iloniaD% ,3Por ha!er hecho iniquidades en Israel, ha!er
adulterado con las mu=eres de sus pr=imos # ha!er ha!lado mentirosamente en
mi nom!re, sin que #o les mandara. Yo lo s # lo atesti"uo. 8r*culo de Yah.

Jeremas se dirige a los exilados para que no imiten la
conducta obstinada de sus compatriotas que an quedan en
Jerusaln y as permanezca la venturosa promesa de Yahv
de hacer que retornen algn da a la patria. Los exilados se
sentan orgullosos de los pro!etas que crean haba suscitado
Yahv entre ellos, y los engaaban con vanas promesas del
prximo retorno (v.15). Pero les va a revelar Jeremas
quines son esos profetas que los engaan, a los que Yahv
les tiene reservado un deshonroso fin en pago a sus
crmenes inauditos en srael. Precisamente por haber
sembrado la sedicin entre los exilados, dos de ellos, Acab y
Sed#elas, sern ajusticiados por la polica de
Nabucodonosor, y morirn con muerte afrentosa y terrible por
el fuego, como era usual en Babilonia
11
.


Profeca contra el falso profeta ;eme#as +,2-3,/.
,2 Y a ;eme#as el Fe=lamita dile) As dice
Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel)
,3
Por
cuanto t< has mandado en tu nom!re cartas a
todo el pue!lo de Jerusaln, # a ;ofonas, hi=o
de 0asa#ah, sacerdote, # a todos los
sacerdotes, dicindoles)
,4
Yah te ha hecho
sacerdote en lu"ar del sacerdote Yo#adah,
para que, como prefecto, i"iles en el templo
de Yah a todo demente que quiera hacer el
profeta # lo ha"as encadenar # poner en el
cepo.
,E
Ahora, pues, Hpor qu no has
reprendido a Jeremas el de Anatot, que anda
profeti$ando entre osotrosJ
,G
Pues hasta
nos ha eniado un mensa=e a nosotros a
Aa!ilonia, diciendo) %(so ser* lar"o.
6onstruid casas # ha!itadlas, plantad huertos
# comed sus frutos.%
,.
Y el sacerdote
;ofonas le# a Jeremas profeta esta carta,
31

# Yah ha!l a Jeremas, dicin-dole)
35

0anda a decir a todos los cautios) (sto dice
Yah so!re ;eme#as el Fe=lamita) Por
ha!eros profeti$ado ;eme#as sin que #o le
ha#a eniado, # ha!eros hecho conce!ir
falsas esperan$as,
3,
por eso dice Yah) @e
aqu que #o casti"ar a ;eme#as el Fe=lamita
# a su descendencia. Fo tendr* descendencia
que ha!ite en medio de este pue!lo # ea el
!ien que #o har a mi pue!lo P or*culo de
Yah P , por ha!er predicado la re!elda
contra Yah.

La epstola de Jeremas haba sido mal recibida de los falsos
profetas que pululaban entre los exilados de Babilonia. Uno
de ellos, Semeyas, se atrevi a enviar una protesta oficial al
prefecto del templo por permitir esa libertad de escribir a
Jeremas. Sus afirmaciones categricas sobre un destierro
prolongado desmoralizaban a los cautivos (v.24-25). El
destinatario de la carta, Sofonas, amigo personal de
Jeremas
12
, mostr a ste la carta para que se diera cuenta
del ambiente que tena entre muchos de los exilados. Parece
que el oficio de prefecto de polica del templo, como
So!onas, era vigilar el orden en las aglomeraciones en los
atrios. Por eso Semeyas le echa en cara a Sofonas, prefecto
del orden en el templo, que haya permitido a Jeremas hablar
en pblico en los atrios, sembrando la desmoralizacin en el
pueblo. Deba, pues, encarcelarlo y ponerlo en el cepo (v.26),
pues para l Jeremas era un simple demente que se las
echaba de pro!eta.
Al or el contenido de la carta de Semeyas, Jeremas, por
orden de Yahv, enva una segunda carta a los desterrados
ponindoles en guardia contra las actividades del falso
profeta Semeyas, que iba a ser castigado inexorablemente
por oponerse a los planes divinos sobre su pueblo (v.32).
Ninguno de sus descendientes asistir al retorno de los
exilados.

1 Cf. 24:5-7 y 29:10-14. 2 La palabra
"resto" falta en los LXX. 3 Cf. Dan 13:5.
4 Cf. Jer 13:18; 22:26. 5 Cf. Jer 24:1.
6 Cf. Jer 26:24; 36:10.25; 2 Re 22:8;
40,6. 7 Sobre el precepto de orar por las
autoridades paganas cf. Rom 1:11; 2 Tim
2:1. 8 Cf. Mt 5:44- 9 Cf. Jer 3:17.
10 Los v. 16-20 faltan en el texto griego, y
son considerados por muchos como
adiciones posteriores redaccionales a base
de otros textos de Jeremas, especialmente
de 24:8-10. Sin embargo, sostienen su
autenticidad Condamin y Driver. 11 Cf.
9di'o de 2ammurabi art.25.110.157; Dan
3:6; 1955 12 Aparece en 21:1 y 37:3
como enviado respetuoso de Sedecas a
Jeremas. Muri en el 586. Cf. Jer 52:24; 2
Re 25:18. El falso profeta Semeyas de
Babilonia le dice que est en vez de
Yoyadah sacerdote. No sabemos de ningn
Yoyadah en esta poca que haya sido
prefecto antes de Sofonas. En los primeros
aos del rey Joaquim lo era Pasjur (20:1).
Quiz Semeyas aluda al famoso Yoyadah
que se levant contra la impa reina Atala
en el 836 a.C., como modelo de celo
religioso a imitar.


31. &a ;alacin de Israel. Juda casti"ada por sus
pecados.
&os c.30-33 forman cierta unidad y versan sobre la
restauracin de srael. Constituyen el libro de consolacin
jeremiano, en contraposicin al libro de amena1as escrito por
orden de Yahv en el 605. Cumplido ya el castigo con la
catstrofe del 586, el profeta recibe la orden de escribir sobre
el futuro glorioso del pueblo resucitado. Jeremas haba sido
escogido para "destruir, arrancar y asolar," pero tambin para
"edificar, levantar y plantar"
1
. Esta segunda parte es la que
cumple en estos vaticinios de consolacin para sostener la
moral de los deportados, obsesionados por la magnitud de la
tragedia.
Este libro de consolacin (c.30-33) comprende dos partes: a)
c.30-31: discursos proferidos oralmente antes, pero recogidos
ahora por escrito para uso de los exilados; b) 32-33: seccin
cronolgicamente anterior a la anterior. Contiene un acto
simblico y su explicacin.
Los C.30-31 constituyen una unidad literaria y lgica. Desde
el punto de vista potico son la obra cumbre de Jeremas. El
pensamiento se desarrolla armnicamente en un continuo
crescendoB las ideas se expresan en crculos concntricos,
pero avanzando siempre. La idea central es el retorno de
srael del exilio para constituir una nuea teocracia ideal
contrapuesta a la situacin msera actual
2
. Esta profeca
parece fue redactada por escrito poco despus de la gran
catstrofe del 586, quiz en Egipto, adonde fue llevado por
sus compatriotas rebeldes.

Juicio so!re las naciones opresoras de Israel +5-55/.
5 &le" a Jeremas pala!ra de Yah, diciendo) , As dice Yah, 'ios de Israel)
(scri!e en un li!ro todo cuanto #o te he dicho, 3 porque he aqu que ienen
das P or*culo de Yah P en que har oler los desterrados de mi pue!lo,
Israel # Jud*, # los har tornar a la tierra que di a sus padres, # la poseer*n. 2
(stas son las pala!ras que ha pronunciado Yah so!re Israel # Jud*. 3 Pues
as dice Yah) 8mos "ritos de terror, de espanto, no de pa$. 4 Pre"untad #
ed) H(s que paren los aronesJ HPor qu, pues, eo a todos los arones con
las manos en los lomos como en parto, demudados # amarillos todos sus
rostrosJ ECA#D C(s el da "randeD Fo ha# nada i"ual a l. 9iempo de an"ustia
para Jaco!, pero de l le endr* la salacin. G Y suceder* que en ese da P
or*culo de Yah de los e=rcitos P que!rar el #u"o de so!re su cuello #
romper sus co#undas, . # no ser*n m*s sieros de e:tran=eros, sino que
serir*n a Yah, su 'ios, # a 'aid, su re#, que #o los suscitar. 51 Y t<, siero
mo Jaco!, no temas, or*culo de Yah> no tiem!les, Israel, porque o# a
li!erarte de la tierra le=ana, # a tu descendencia de la tierra de cautiidad. Jaco!
tornar* # iir* tranquilo # se"uro, sin que nadie le pertur!e. 55 Porque #o esto#
conti"o P or*culo de Yah P para salarte> #o llear a la ruina a todos los
pue!los entre los que te dispers, pero a ti no te arruinar, sino que te casti"ar
con moderacin, no te de=ar impune.

Los tres primeros versos son la introduccin a todo el libro de
consolacin, en contraposicin a 36:1-3, donde se ordena al
profeta escribir las profecas conminatorias contra srael y
Jud. Le manda consignarlas por escrito para que sirvan de
signo profetice a las generaciones futuras y como
confortamiento y esperanza para los exilados. &as profecas
de los c.31-35 resumen todos los aticinios mesi*nicos
de su ministerio proftico. La idea fundamental del libro de
consolacin es el retorno del exilio como prembulo a la
inauguracin de la teocracia mesinica. ,srael y "ud
volvern a formar una unidad nacional, olvidando las antiguas
diferencias (v.3); por eso aparecen aqu como participantes
de la futura salud mesinica.
El profeta asiste a un parto doloroso acompaado de gritos
de terror, pero que se dirige, como todo parto, a un
alumbramiento feliz. Parece aludir a las convulsiones habidas
en Mesopotamia ante la invasin medo-persa, que traera la
salvacin para srael exilado y la ruina para sus opresores los
babilonios, que estn con las manos en los lomos como en
parto, demudados y amarillos sus rostros (v.6).
Ante las conmociones de guerras palidecen los caracteres
ms varoniles
3
, pues ha llegado el da 'rande (v.7), el
castigo de los enemigos de srael, pero al mismo tiempo la
liberacin de ste
4
. No obstante, srael, antes de ver
cumplidos sus deseos, se ver en la estrechez y en la
angustia: tiempo de an'ustia para "acob (v.7b). Tendrdn que
pasar por dolores de alumbramiento antes de participar de
las alegras de la liberacin como pueblo
5
. Pero despus
vendr la salvacin (v.7), resumen de todos los anhelos del
pueblo en el exilio. En ese da 'rande se romper el yugo e
srael servir slo a su Dios y a $avid, es decir, volver a
tener su culto en Jerusaln y sus reyes propios,
descendientes del padre de la dinasta, David, smbolo de la
grandeza nacional y religiosa. Yah se encar"ar* de
resucitar un re# ideal que recuerde al aBorado #avid. (l
profeta se pro#ecta directamente en la fi"ura
deslum!radora del 0esas, procedente de la casa de
'aid # persona=e culminante de su dinasta "loriosa
6
.
Ser el 'ermen de .usticia de que habla en 23:435.
Por eso el horizonte que se abre ante los israelitas exilados
est lleno de confianza y de paz: tI, siervo mo "acob, no
temas (v. 10). Es de notar la expresin siervo mo, que en
Jeremas slo aparece en este lugar, y que es comn en
saas
7
. Los israelitas en el exilio podan considerarse como
definitivamente abandonados de su Dios nacional, porque
temporalmente apart su faz de ellos. Pero ha pasado la hora
de la justicia # lle"a la de la misericordia para su pue!lo #
el casti"o para sus opresores: llevar# a la ruina a todos los
pueblos (v.112). Todas las naciones fueron culpables del mal
trato dado a srael en su dispersin, y todas sern
castigadas. En cambio, el castigo impuesto a srael por sus
pecados ser menor en virtud de las promesas divinas: pero
a ti no te arruinar#, sino :ue te casti'ar# con .uicio (v.11c), es
decir, moderadamente, sin exterminarle, pero sin perdonarle
totalmente: no te [Link]# impune. Dios no puede
desentenderse de las exigencias de su justicia y santidad, y,
por tanto, no puede aprobar la impunidad de crmenes de su
pueblo.

@erida # curacin de Jud* +5,-5E/.
5, As, pues, dice Yah) (s incura!le tu herida, tu lla"a sin remedio. 53Fo ha#
para tu <lcera remedio G, no tienes curacin 529odos tus amadores te han
olidado, no pre"untan por ti, pues #o te her como hiere un enemi"o, con cruel
casti"o, por tus "randes maldades, por la ma"nitud de tus pecados. 53 HA qu
"ritas por tu heridaJ (s incura!le tu mal. Por tus "randes maldades, por la
ma"nitud de tus pecados, te he tratado as. 54Pero todos los que te deoraron
ser*n deorados, tus enemi"os ir*n todos al destierro. 9us saqueadores ser*n
saqueados, # tus e:poliadores ser*n e:poliados. 5E 6iertamente te restituir a
la salud, pues o# a sanar tus heridas P or*culo de Yah P , porque te
llamaron la %desterrada,% ;in ., de quien nadie se cuida.

Sin es presentada como una dama llena de heridas,
abandonada de sus antiguos amantes y a la que nadie puede
curar. Yahv, el causante de sus heridas y de su afrentosa
situacin, es quien la cura amorosamente, y castiga
justicieramente a sus adversarios. Por esto parece que la
profeca es escrita despus de cumplida la catstrofe del 586.
Jud ha sido despreciada como nacin; su capital, destruida,
y, por tanto, parece que su situacin es desesperada y sin
remedio: es incurable tu herida (v.12). Con el exilio parece
que la historia del pueblo elegido como nacin ha terminado
10
. Ha sido abandonada Jud de sus amantes (v.14), los
pueblos que haban prometido ayudarla. Es representada
como una meretriz que ha perdido su belleza y que no tiene
ya atractivos
11
al perder su categora como nacin. Haba
buscado alianzas con pueblos extranjeros, pero de nada le
han serido en la hora de la prue!a. En vez de confiar en
Yahv, su Esposo, se haba confiado adulterinamente a libres
amantes.
Pero la prue!a entra!a dentro de los planes diinos. Los
enemigos que la arruinaron fueron instrumentos de la justicia
y providencia divinas: yo te her como hiere un enemi'o.
(v.14b), y todo ello como castigo de sus pecados. Yahv se
ha portado aparentemente como un enemi'o atacando a
Jud, que se haba separado de El para ir tras otros amantes.
Yah es celoso de sus derechos.
Jud, como dama abandonada de sus amantes y malherida,
da gritos de socorro, esperando que alguno se acuerde de
ella: a :u# 'ritas por tu herida? (v.13). Ha recibido lo que ha
merecido por la ma'nitud de sus pecados. Debe reconocer
en el castigo la mano providencial que la hiere
misericordiosamente, y no debe entregarse a la
desesperacin, y menos buscar remedio humano a un
castigo divino.
Pero ah est Yahv para poner remedio a su situacin
aparentemente desesperada. Sus enemigos que la
devoraron sern devorados (v. 16). Se han excedido en su
condicion de instrumentos de su justicia y recibirn su
merecido: sus sa:ueadores sern sa:ueados (v.16b). Es la
ley inflexible del talln en la historia de los pueblos. Los
babilonios fueron despojados y vencidos por los persas, y
stos por los griegos. En toda la historia ha habido una
conspiracin de imperios contra el pueblo de Dios, pero en
sus invasiones y atropellos no han hecho sino preparar los
caminos del mesianismo espiritualista, dando por el suelo
con los sueos imperialistas terrenos mesinicos del pueblo
escogido.
Yahv tiene decidido restablecer a srael como pueblo: =e
restituir# a la salud (v.17)
12
. Las naciones circunvecinas se
haban burlado de srael al verle abandonado de su Dios, y
por eso la llamaron irnicamente la desterrada de :uien
nadie se cuida. En realidad, este abandono ha sido slo
temporal y para bien del pueblo elegido; por eso Yahv
empea su palabra de restablecer el honor conculcado de su
pueblo.

&a restauracin de Israel +5G-,,/.
5G As dice Yah) @e aqu que o# a resta!lecer los ta!ern*culos de Jaco!, #
me compadecer de sus tiendas, # se reedificar* la ciudad so!re su teso de
ruinas, # el palacio se asentar* en su de!ido lu"ar. 5. Y saldr*n de ellos cantos
de ala!an$a # oces de los que se ale"ran, # los multiplicar, # no ser*n
disminuidos> los en"randecer, # no ser*n empequeBecidos. ,1Y ser*n sus
hi=os como en el pasado, # su con"re"acin estar* firme ante m, # casti"ar a
todos sus opresores. ,5 Y su =efe saldr* de ella misma, de en medio de ella
saldr* su so!erano, # #o le har acercarse # se alle"ar* a m, pues Hquin, si
no, intentara acercarse a mJ 8r*culo de Yah. ,,Y osotros seris mi pue!lo,
# #o ser uestro 'ios.

Sobre las ruinas del pasado, Yahv va a restablecer los
tabernculos de "acob (v.18). La bella frase recuerda la vida
peregrinante de srael en el desierto, cuando habitaba en
tiendas bajo la proteccin inmediata de Yahv, sin recursos
humanos de ningn gnero, pero totalmente confiados a su
Libertador. De nuevo se insina otra liberacin no menos
gloriosa, pues sobre el teso de ruinas de la ciudad
abandonada surgirn de nuevo los palacios y moradas de los
repatriados. Con ello renacer la vida ciudadana con cantos
de alaban1a (v.19). Antes haba gritos de angustia y espanto
u, ahora gritos de accin de gracias por la resurreccin del
pueblo, que se multiplicar como efecto de la bendicin
divina: los en'randecer# y no sern empe:ue?ecidos.
Se crear una nueva teocracia bajo un nuevo .e!e (:ue)
saldr de ella (v.21), de la nacin
14
. Ser el soberano que
gobernar a su propio pueblo, en contraposicin a los
gobernadores babilonios, que los sometan a todas las
humillaciones y exacciones. De nuevo el profeta parece
proyectarse en la figura del gran &i!ertador de su pue!lo, el
0esas, si bien en primer plano pudiera pensar en Zorobabel
conduciendo a los primeros repatriados y restableciendo la
vida nacional de modo precario, pero como preludio de la
futura y definitiva restauracin. Ese nuevo soberano gozar
de una particular benevolencia de Yahv, pues le permitir
acercarse a El sin temor: le har# acercarse y se alle'ar a m
(v.21). De Moiss se dice que hablaba a Yahv cara a cara
como un amigo
15
. El nuevo Rey vivir tambin en relacin
ntima con su Dios, para que establezca un reinado de
justicia conforme al espritu de Yahv. Y todo esto por
iniciativa especial de Dios, ya que acercarse a El sin ser
llamado sera comprometer su vida: quin, si no, intentara
acercarse a m/
(v.21b)
16
.
El v.22 falta en los LXX, y quiz sea una glosa, pues
sorprende la introduccin, brusca de la segunda persona en
el texto. Es una frase general que recapitula bien el contexto:
srael ser el pueblo de Yahv, que a su vez ser su Dios. La
idea aparece tambin en 31:1. La nacin va a entrar en una
nuea fase teocr*tica, en la que Yah ser* el centro de
toda actiidad cica
17
.

&a tempestad de Yah +,3-,2/.
,3 @e aqu que el hurac*n de la ira diina se desencadena # una tempestad se
desata # descar"ar* so!re la ca!e$a de los malados. ,2 Fo oler* atr*s la
clera de Yah hasta e=ecutar # cumplir los desi"nios de su cora$n. Vosotros
los conoceris al fin de los tiempos.

De nuevo encontramos la idea de un juicio purificador de
Yahv sobre los malvados antes de la inauguracin de los
tiempos mesinicos. La ira de Yahv se desencadenar
como un gran huracn, que todo lo lleva por delante. San
Juan Bautista habla de un juicio purificador llevado a cabo
por el Mesas antes de la inauguracin mesinica
18
. Cristo
dir en sus discusiones con los elementos hostiles judos que
ese "juicio" se realiza individualmente en cada uno, segn la
actitud que tome ante la venida del Mesas, que es El mismo
19
. Los profetas, en su idealizacin de los tiempos
mesinicos, piensan en una intervencin divina purificadera,
descrita con colores apocalticos
20
. Los escritores orientales
no quieren los colores intermedios, sino los brochazos
fuertes, para recalcar sus ideas. Sustancialmente, sus
profecas sobre un reinado de justicia deal se cumplen en el
reino mesinico inaugurado por Cristo; y bien en su primera
etapa terrestre tendr miembros no santos, pero en su etapa
definitiva ultraterrena ser realmente el reinado de los .ustos.
La frase al !in de los tiempos (v.24) tiene perspectivas muy
diversas: una mesinica inmediata y otra ms lejana, como
en Daniel
21
, en la consumacin de las cosas. En la mente del
profeta se superponen los planos histricos y metahistricos.

1 Cf. Jer 1:10. 2 Cf. 30:5-9.12-17, etc.
3 Cf. s 13:8; Nah 2:10; Jl 2:6. 4 Cf. Jl
2:11; Sof 1:14. 5 Cf. s 20:20; 27:1-2SS.
6 nmediatamente puede aludir a
Zorobabel, que dirigi la repatriacin, pero
es una primera perspectiva que se
completa en la edad mesinica. 7 Cf. s
41:8-13; 43:1. 8 El TM aade "quien
juzgue tu causa" antes de tu "lcera," pero
recarga el ritmo e interrumpe la imagen; por
eso parece glosa. 9 En vez de Sin, los
LXX leen "nuestro botn." 10 Cf. Jer
10:19; 14.17. 11 Cf. Jer 4:30; 22:20; s
23:16. 12 Literalmente el texto h ebreo
dice: "har subir una nueva carne para ti";
e.d., sobre la herida har surgir una nueva
epidermis, signo de rebosante salud. 13
Cf. Jer 18:22. 14 Literalmente la palabra
hebrea significa "glorioso, ilustre," y de ah
caudillo. 15 Ex 31:11; Nm 12:8. 16
Cf. Lev 10:1-2. 17 Cf. Jer 24:7; 31:1; 33-
18 Mt 3:12. 19 Jn 3:18. 20 Cf. Jl
c.3. 21 Cf. Dan 12.


35. ?estauracin de las tri!us. ?etorno de la di*spora.
Podemos dividir el captulo en cuatro secciones lgicas: a)
profeca sobre la restauracin de srael, principalmente de las
tribus del reino del Norte (Samara), unidas de nuevo a Jud
(v.2-6); b) retorno gozoso de los judos de la Dispora (7-14);
c) profeca sobre la restauracin del reino del Norte (15-22);
d) pequeos orculos sobre el futuro (23-40). Esta ltima
parte est en prosa, mientras que las anteriores estn en
verso.

?estauracin de las tri!us +5-4/.
5 (n aquel tiempo P or*culo de Yah P ser el 'ios de todas las tri!us de
Israel, # ellos ser*n mi pue!lo. , As dice Yah) @all "racia en el desierto el
pue!lo escapado de la espada> se fue a su reposo Israel. 3'esde le=os se le hi$o
er Yah. 6on amor eterno te am, por eso te he mantenido faor. 2'e nueo
te edificar # ser*s edificada, ir"en de Israel. 3 9odaa oler*s a adornarte
con tus tmpanos # saldr*s en ale"res dan$as. 9odaa plantar*s iBas en las
alturas de ;amara, # los que las planten las "o$ar*n. 4Porque ienen das en
que los atala#as clamar*n en el monte de (fram) C&eantaos # su!amos a ;in,
a Yah, nuestro 'iosD

En la poca de la restauracin final, Yahv ser el centro de
todas las tribus o familias de srael, es decir, de los dos
reinos, separados despus de Salomn. Todas constituirn el
pueblo de Dios como en los tiempos del xodo.
La poca del desierto qued como la era ideal en el pasado
de las relaciones ntimas entre Yahv y su pueblo. Los
profetas aoraban la simplicidad de aquellos tiempos cuando
los israelitas an no se haban contaminado con las idolatras
y vicios de los pueblos sedentarios de Canan
2
. Por eso el
profeta, al describir la nueva liberacin del exilio babilnico,
piensa en una nueva vida en el desierto, en que las
relaciones de Yahv con su pueblo, en vas de repatriacin,
lleguen a la mxima intimidad. La palabra, pues, desierto
aqu es trmino de comparacin, para despertar las ilusiones
del pueblo, que viva an de los recuerdos de las maravillas
del xodo. El pueblo escapado de la espada (v.2), e.d., los
supervivientes de las calamidades de la guerra y del desierto,
hall 'racia en el desierto, al encontrarse de nuevo bajo la
proteccin de su Dios, que los acompaa paternalmente a
travs del desierto sir-arbigo en su retorno a la patria. El
profeta piensa en las caravanas de repatriados que con
Zorobabel y dems guas de srael fueron retornando a
Palestina despus del decreto libertador de Ciro en 538 a.C.
La palabra desierto puede significar lo equivalente a triste,
luctuoso, lugar de prueba, y entonces el profeta
contrapondra la situacin de vida de pruebas en el desierto y
la intervencin milagrosa divina que los salva de la situacin
triste del exilio; es decir, su 'racia, su proteccin
misericordiosa. Precisamente en estos aos de prueba, como
los pasados en el desierto del Sina, fueron los aos en que
se fraguar la nueva alianza entre srael y su Dios protector.
Como consecuencia de esta proteccin, srael se reintegr a
su tierra: se !ue a su reposo ,srael (v.2b), a la heredad santa,
donde podr disfrutar de los bienes otorgados por Dios.
Y la iniciativa para entrar en nuevas relaciones de amistad
parti del mismo Yahv. El pueblo se hallaba [Link] de su
Dios por sus pecados y confinado en las [Link] del
destierro, abandonado a su suerte, sin posibilidad propia de
rehabilitarse; pero Yahv tuvo compasin de l y desde [Link]
se le hi1o ver (v.3), ofreciendo sus gracias y proteccin para
sacarle de aquel msero estado. Y a continuacin se explica
la razn de esta actitud de Dios: 9on amor eterno te am#B
por eso te he mantenido !avor (v.3b). A pesar de las
infidelidades de srael, Yahv, exclusivamente por amor,
decidi volver a tener relaciones amistosas con su pueblo.
Sus predilecciones por srael son eternas, e.d., muy antiguas,
desde su eleccin en Abraham y desde su liberacin de
Egipto
3
. Por eso promete restaurarla en su vida nacional: de
nuevo te edi!icar#, y seras plantada (v.4). srael es concebida
como una via o plantacin que cuidadosamente es plantada
por Yahv para que d frutos. La expresin vir'en de ,srael
tiene un particular acento idlico de ternura. srael es
considerado como una doncella virgen que merece de nuevo
los amores de su verdadero Esposo
4
, y se le promete el
volver a participar de las alegras de la vida, como las
jvenes de su edad: volvers a adornarte con tus tmpanos y
saldrs en ale'res dan1as (v.5). Bajo estas imgenes, llenas
de ingenuidad, se insina la nueva vida de srael como
pueblo entregado a su vida pacfica alegre, gozando de sus
propios bienes, despus de haber pasado la poca de la
opresin y de la devastacin. De nuevo surgirn las nobles
alegras de la vida y el Jolgorio de la juventud en las plazas
festejando los anales familiares y nacionales del pueblo.
Los israelitas podrn de nuevo dedicarse a sus trabajos de
campo con la esperanza de participar de sus frutos: plantars
vi?as en las alturas de Samara (v.5). Este verso parece
indicar que la profeca se centra sobre todo en la restauracin
del reino del Norte, con Samara por capital. Samara era
famosa por sus vinos
5
. La expresin y los :ue las plantan las
'o1arn indica la paz del pas
6
. Ya no sern los exactores
extranjeros los que disfrutarn de los frutos que no son
suyos, sino que los usufructuarn los propios israelitas
establecidos en su pas.
Y con la paz vendr la restauracin plena del culto en
Jerusaln. De nuevo las doce tribus se considerarn ligadas
a ;in como centro reli"ioso, y por eso en aquellos das
los atalayas clamarn en el monte de -!ram: &evantaos y
subamos a Sin, a Yahv#, nuestro $ios (v.6b). Esos atalayas
o centinelas parecen ser los que estaban en las cimas de las
colinas vigilando la salida de la nueva luna para anunciar a
todo el pas el momento de las fiestas pertinentes al nuevo
mes o "neomenias." Quiz se aluda tambin a la pa1 total
que reinar en el pas. En adelante los atalayas, que antes
estaban encargados de anunciar invasiones militares,
anunciarn slo acontecimientos religiosos: las asambleas
santas en Sin, donde mora Yahv, el Dios de todos. La
expresin monte de -!ram es clsica para designar el reino
del Norte, de Samara, centro de un culto cismtico a Yahv
desde los tiempos de Jeroboam, en el siglo antes de Cristo.

?etorno "lorioso de la 'i*spora +E-52/.
E Pues as dice Yah) (:ultad por Jaco! con ale"ra, "ritad loores a la primera
de las naciones, pu!licad, ala!ad # e:clamad) Yah ha salado a su pue!lo E, a
los restos de Israel. G @e aqu que los o# a hacer enir de la tierra del aquiln, #
los reunir de los e:tremos de la tierra, entre ellos al cie"o # al ren"o, a la
em!ara$ada # a la recin parida =untamente, Iu "ran comunidad la que ueleD
. ;alieron entre llantos G, # los "uiar con consolaciones> #o los "uiar a las
corrientes de las a"uas, por caminos llanos para que no tropiecen, pues #o so#
el Padre de Israel, # (fram es mi primo"nito. 51 8d, naciones, la pala!ra de
Yah, dadla a conocer a las le=anas islas, # decid) (l que dispers a Israel lo
con"re"a # lo prote"e como el pastor a su re!aBo. 55Pues Yah ha redimido a
Jaco!, le rescat de mano m*s fuerte que l. 5,Vienen dando "ritos de =<!ilo
por las alturas de ;in, aflu#endo para "o$ar de los !ienes de Yah) el tri"o, el
ino, el aceite, los corderos # los terneros> # ser* su alma como =ardn re"ado, #
no oler*n a lan"uidecer. 53(ntonces la ir"en dan$ar* ale"re en el corro,
=enes # ie=os, todos =untos> trocar en =<!ilo su triste$a, los consolar #
conertir su pena en ale"ra. 52 ;aciar a los sacerdotes de la "rosura de las
ctimas, # se hartar* mi pue!lo de mis !ienes, or*culo de Yah.

Yahv invita a celebrar el retorno glorioso de srael, la
primera de las naciones (v.7), en cuanto que ha sido
escogida por El como heredad particular para que participara
de sus beneficios materiales y espirituales
9
. Por eso es su
pueblo, y sa es la razn de que le haya salvado, a pesar de
estar reducido a un resto, despus de tantas calamidades y
guerras
10
.
A continuacin describe el retorno de la Dispora de la tierra
del al:uiln y de los e0tremos de la tierra (v.8). El retorno
ser completo, alcanzando aun a los tarados fsicos e
impedidos (v.8b). Ningn obstculo se opondr a la
manifestacin de la omnipotencia liberadora de Yahv, que
los guiar y asistir paternalmente durante la travesa de
retorno. La caravana de los repatriados es inmensa. El
profeta se complace en contemplar la muchedumbre que
retorna: D:u# 'ran comunidad la :ue vuelveE Y contrapone
dos situaciones histricas: Salieron entre llanto (v.8c) en otro
tiempo camino del destierro, y ahora vuelven con
consolaciones bajo la gua paternal de Yahv, que dirige la
repatriacin, facilitando el paso de la caravana por caminos
llanos para :ue no tropiecen (v.8c), llevndolos a las
corrientes de las a'uas
11
. El paso por el desierto lleva
consigo el peligro de perecer de sed. Pero esto no ocurrir en
el retorno de los exilados por el desierto, ya que Yahv, que
los gua personalmente, se encargar de llevarlos por
senderos que lleven a los oasis y pozos que jalonan las rutas
de la estepa para los que las conocen. Porque Yahv es el
(adre de ,srael, que siente un afecto profundo hacia el
pueblo que ha elegido y criado como hijo suyo
14
.
-!ram era la tribu principal del reino del Norte, y aqu es
sinnimo del mismo, que es el primo'#nito de Dios, segn
expresin conocida aplicada a srael en general
15
. El profeta
contrapone aqu al reino del Norte (-!raim), en exilio, a las
otras naciones, y en este sentido es el primo'#nito, en cuanto
que es parte del srael total histrico, objeto de las promesas
divinas. No se le quiere anteponer al reino de Jud, del que
hablar a continuacin. El profeta concibe a ambos reinos
como parte integrante del srael autntico tradicional, con sus
doce tribus, descendientes de Jacob.
El profeta, obsesionado con la idea del retorno glorioso de su
pueblo, invita enfticamente a todas las naciones, a las
[Link] islas, o pueblos costeros del Mediterrneo, a
reconocer el gran hecho de la salvacin del pueblo israelita,
disperso en todas las regiones. Yahv lo dispers primero
para castigarlo y purificarlo en la prueba, siendo los pueblos
invasores que lo dispersaron meros instrumentos de la
justicia divina
16
. Pero ahora ha llegado el momento de la
liberacin, y por eso Yahv lo prote'e como el pastor a su
reba?o (v.10b). Es intil, pues, que se opongan a sus divinos
designios obstruyendo el retorno de los expatriados, pues
Yahv# ha redimido a "acob (v.11), rescatndolo de mano
ms !uerte :ue #l. A pesar de la insignificancia del pueblo
israelita, ha logrado substraerse del poder omnmodo
mesopotmico "racias a la interencin directa diina.
Despus de describir la travesa gloriosa por el desierto y su
xodo triunfal de entre las naciones, el profeta, lleno de jbilo,
contempla la reanudacin del culto solemne en Sin, adonde
afluyen con 'ritos de .Ibilo (v.12) de todas las tribus. Como
premio a su nueva religiosidad, Yahv proveer de toda clase
de bienes materiales: el tri'o, el vino, el aceite, los corderos,
los terneros., siendo su alma como un .ardn re'ado (v.12);
es decir, los israelitas sern abastecidos de toda clase de
ubrrimos frutos, como al jardn que no le falta la abundante
irrigacin del agua. Han pasado los tiempos del hambre y de
la devastacin de la campia por el enemigo invasor, y de
nuevo empezarn a surgir los tradicionales productos
palestinianos de trigo, vino y aceite. Con ello la alegra
reinar por doquier: la vir'en dan1ar ale're en el corro
(v.15). El luto ha sido sustituido por el sano jbilo popular,
fruto de la seguridad nacional bajo la proteccin de Dios.
Con la abundancia de bienes vendr la afluencia de
sacrificios en el templo, de forma que los sacerdotes se vern
cumplidos: saciar# a los sacerdotes de la 'rosura de las
victimas (v.14). Muchos autores han querido suprimir este
verso como espreo, porque parten del prejuicio de que
Jeremas es sistemticamente opuesto a todo lo que sea
manifestacin de culto externo en el templo. Pero el verso
est en todos los cdices y versiones. Por otra parte, no se
opone a un culto externo, siempre que est basado en una
coniccin interior profunda, con la entre"a de los
cora$ones a Yah. En la nueva teocracia, los sacerdotes
participarn de los beneficios debidos a su clase. De nuevo
tenemos que repetir que bajo estas imgenes de bienes
materiales hay que ver la idea sustancial mesinica de
felicidad y paz. Los profetas, hombres de su tiempo,
hablando para sus contemporneos, conciben el mesianismo
con colores terrenos. Sin embargo, lo sustancial de su
mensaje la justicia y paz de las conciencias se cumple
en la era mesi*nica inau"urada por el 0esas, que, por
otra parte, tiene su plena manifestacin en la etapa celeste.

?estauracin del reino del Forte +53-,,/.
53 As dice Yah) Qna o$ se o#e en ?ama, un lamento, amar"o llanto. (s
?aquel que llora a sus hi=os # rehusa consolarse por sus hi=os, pues #a no
e:isten. 54 As dice Yah) 6ese tu o$ de "emir, tus o=os de llorar, porque ha#
compensacin a tus penas. 5E @a# a<n esperan$a para tu porenir, or*culo de
Yah 5E. Voler*n tus hi=os a su territorio. 5G 8i"o a (fram lamentarse) %9< me
has casti"ado # #o reci! la reprensin como noillo indmito. 6onirteme # #o
me conertir, pues t< eres Yah, mi 'ios.% 5. Porque despus de mi
defeccin me he arrepentido> lue"o que entr en m, herme el muslo. (sto#
confuso # aer"on$ado, pues lleo so!re m el opro!io de mi mocedad. ,1HFo
es (fram mi hi=o predilecto, mi niBo mimadoJ 5G Pue cuantas eces trato de
amena$arle 5., me acuerdo de l> por eso se conmueen mis entraBas por l, #
ten"o que tener piedad de l, or*culo de Yah. ,5Ponte hitos, al$a =alones, pon
toda atencin en la cal$ada, el camino que antes recorriste. Vuele, ir"en de
Israel, retorna a estas tus ciudades. ,,H@asta cu*ndo has de andar titu!eando,
hi=a descarriadaJ Pues har* 'ios una cosa nuea en la tierra) la hem!ra rodear*
al arn.

De un modo conmovedor, el profeta describe el retorno de las
dos tribus del norte (reino de Samara). Muchos autores
creen que es de la primera poca de su actividad proftica,
por su parecido conceptual y estilstico con 3:12ss. A medida
que la catstrofe de Jud se acercaba, Jeremas fue
centrando su atencin en torno a sta; pero en los primeros
tiempos felices de Josas senta obsesin por la suerte
trgica de los hermanos deportados del reino del Norte en el
721, un siglo antes. 9am!in para ellos ha# esperan$a de
salacin.
En su sensibilidad extrema le parece or los llantos de
Raquel, la esposa predilecta de Jacob, al ver camino del
destierro a sus descendientes (v.15). Raquel era la madre de
Jos, padre a su vez de Efram y de Benjamn,
representantes, por su importancia histrica, del reino
cismtico del Norte. Precisamente en una de estas tribus se
hallaba localizada, segn la tradicin, la tumba de Raquel
20
.
6ama es la actual er36am, a 10 kilmetros al norte de
Jerusaln, junto a la calzada que conduca a Samara. El
profeta refleja poticamente el duelo de la madre Raquel por
la suerte de sus hijos, que avanzan hacia el norte en tristes
caravanas camino del destierro.
El profeta se atreve a consolarla en nombre de Dios, porque
la situacin va a cambiar sbitamente: cese tu vo1 de 'emir.,
por:ue hay compensacin para tus penas (v.16). Sus dolores
de alumbramiento de hijos no han sido vanos, pues no
desaparecen totalmente, ya que llegar la hora del retorno a
la patria; por eso hay esperan1a para su porvenir (v.17).
Esta esperanza est basada en el arrepentimiento de srael
en el exilio: oi'o a -!ram lamentarse: "=I me has casti'ado."
(v.18). Se reconoce rebelde como novillo indmito, que al fin
es vencido por la astucia de su dueo y se deja llevar de la
cuerda: convi#rteme y yo me convertir# (v.15c). En su plena
juventud, lleno de vitalidad, era indmito, y se dej llevar por
vas extraas a las de Yahv. Pero la prueba del exilio le ha
hecho comprender su falsa situacin, y pide humildemente
que le haga volver a El: convi#rteme y yo me convertir#.
Reconoce humildemente su causa y se da golpes de
compuncin: lue'o :ue entr# en mi, herime el muslo (v.19).
Es el gesto que expresa consternacin, dolor
21
. Est
avergonzado por el oprobio de su mocedad (v.19b). Es la
alusin a sus desviaciones en los tiempos en que como
pueblo se senta joven y se permita el lujo de abandonar
inconscientemente a su Dios
22
.
Por otra parte, Yahv siente una debilidad inexplicable por
srael: No es -!ram mi predilecto, mi ni?o mimado/ (v.20).
Muchas veces ha querido castigarlo segn mereca, pero
instintivamente se acuerda de esta predileccin y se
arrepiente del castigo que iba a enviarle (v.20b), y siente que
sus entra?as se conmueven. La frase es bellsima y
antropomrfica. El profeta finge un soliloquio divino para
explicar esa lucha que en El siente entre los derechos de su
justicia y el amor que tiene por srael: cmo explicar el que,
a pesar de ser Efram infiel, le ame tanto?
23
. Es la historia del
amor divino en sus relaciones con los pecadores de todos los
tiempos. Por fin, el profeta describe la ltima fase de este
proceso de retorno. Ha llegado la hora de emprender el
camino de la patria, y es necesario conocer bien las sendas.
srael es representado como una dama, la vir'en de ,srael
(v.21c), que anda vacilante al tomar el camino de retorno.
Llega la hora de volver a encontrarse con el Esposo, Yahv,
y, por tanto, no es el momento de perder el tiempo en
indecisiones. srael parece que se ha acostumbrado a la vida
hurfana del exilio, y al sentirse libre tiene los miembros
como entumecidos y anda remisa en emprender el regreso.
El profeta le exhorta enfticamente a ello. Es el grito de las
ansias reprimidas de Jeremas, que desea er a su
pue!lo esta!lecido en su patria. Por eso les pide que
preparen cuidadosamente el itinerario, colocando jalones
para no extraviarse: ponte hitos, al1a .alones, pon tu atencin
en la cal1ada, el camino :ue antes recorriste (v.21b). srael
debe hacer memoria del camino que en otro tiempo sigui
hacia el destierro, para no perderse en el desierto. Es una
exhortacin potica para destacar la inminencia y seguridad
del retorno. Yahv tiene tan decidida su repatriacin, que ya
pueden los exilados ir pensando en preparar el itinerario de
las caravanas de retorno.
Debe, pues, salir de la somnolencia producida por los aos
de exilio y estar lista para el camino: Ghasta cundo has de
andar titubeando/ (v.22). srael no debe temer, pues va a
gozar de una proteccin especial, ya que har $ios una cosa
nueva en la tierra: la hembra rodear al varn (v.22). El
sentido de este verso ha sido muy discutido, y los autores no
convienen en sealar en qu consiste esa cosa nueva. San
Jernimo vea en ello la concepcin misteriosa virginal del
Mesas
24
. Pero nada en el contexto insina esta
interpretacin
24
.
La versin de los LXX difiere totalmente del TM, que es
seguido por la Vulgata. Dice el texto griego: "El Seor
suscitar la salvacin para una nueva plantacin; los
hombres rodearn en salud," que realmente no hace sentido,
lo que indica que el texto original hebreo era para los
traductores un misterio. La Vetus Latina trae un texto similar
a los LXX
25
.
En la tradicin juda no se le daba sentido mesinico
26
. Las
sentencias de los autores modernos son muy diversas
27
.
Generalmente, los autores catlicos suelen entender la frase
misteriosa en el sentido de que la hembra es srael, esposa
de Yahv, que es el varn. La cosa realmente nueva que
Dios va a "crear" o hacer aparecer es que srael en la nueva
etapa rodear al varn (Yahv), es decir, buscar
afanosamente adherirse a Yahv como su Dios, y esto es
algo admirable dada su propensin innata a la idolatra y a
apartarse de las prescripciones de Yahv. Este sentido est
conforme con la profeca de Jeremas de que en la nueva
alianza la Ley estar escrita en los cora1ones
28
. Por otra
parte, el smil del desposorio entre Dios e srael es un lugar
comn en la literatura proftica
29
. Adems, parece que ste
es el sentido que da la versin siraca: "la mujer amar
diligentemente al varn," interpretacin seguida por San
Efrn
30
.
Recientemente se ha propuesto una luminosa solucin que
tambin parece encajar en el contexto: el profeta invita a los
exilados a no vacilar y a que preparen el camino, y para que
no sientan aprensiones sobre los peligros del itinerario por el
desierto, les anuncia un portento inaudito: la hembra rodear
al varn. En las caravanas, normalmente, las hembras, con
sus nios, como seres indefensos, van en el centro de la
comitiva, mientras que los varones, como ms fuertes, van en
los flancos, con las armas en la mano, dispuestos a defender
a los componentes de la caravana contra cualquier repentina
incursin o ra11ia de los belicosos beduinos. Esta disposicin
es la normal; pero, en la caravana de retorno de los exilados,
Dios los proteger directamente, en tal forma que las mujeres
pueden libremente ir en los flancos "rodeando al varn," que
ira descuidado en el centro, pues no habr peligros
inesperados. As, pues, aqu se exaltara la suprema
seguridad de que disfrutarn los repatriados en su camino de
retorno
31
.

?econstruccin de Jud* +,3-,4/.
,3 As dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) 9odaa se dir*n estas
pala!ras en la tierra de Jud* # sus ciudadades cuando #o ha"a oler a sus
cautios) %Aend"ate Yah, sede de =usticia, monte de santidad. ,2 Pues
ha!itar*n en ella Jud* # todas sus ciudades =untamente, los a"ricultores # los
pastores de re!aBos. ,3 Porque #o saciar a toda alma desfallecida # hartar a
toda alma lan"uideciente. ,4 Por esto, al despertar # er, me fue dulce mi
sueBo.

Yahv promete al reino de Jud la reconstruccin que haba
prometido al reino del Norte. En sus designios forman un solo
pueblo. Ser una reconstruccin material y, sobre todo, moral
y reli'iosa. La profeca puede ser compuesta despus de la
ruina de Jerusaln en el 586, para consolar a los israelitas,
decepcionados en sus ilusiones. No todo estaba perdido,
porque Yahv velaba sobre los destinos de su pueblo. El
profeta se transporta mentalmente al momento en que los
exilados, ya de retorno a su patria, saludan jubilosos a la
Ciudad Santa: ;end'ate Yahv#, morada de .usticia, monte
de santidad (v.23). Jud ser un pas de .usticia, porque
definitivamente reinar en l la equidad
32
, # el centro ser*
el monte de santidad, es decir, ;in, morada de Yah,
que ie en una atmsfera de santidad # lo santifica todo
con su contacto
33
.
A su sombra florecer de nuevo la vida nacional en su plena
manifestacin. Resurgir la vida industrial, agrcola y
ganadera, de modo que todos se sientan contentos en la
nueva sociedad: saciar# a toda alma des!allecida y hartar# a
toda alma ln'uida (v.25). La abundancia ser la
caracterstica de los nuevos tiempos. Tambin aqu el profeta
idealiza mucho el cuadro, pues sabemos que los aos que
siguieron a la repatriacin fueron bien penosos y estrechos;
pero el sentirse libres en su patria endulzaba sus trabajos.
Por otra parte, como siempre, en la mente del profeta se
superpone el horizonte mesinico, que ve vinculado
inicialmente a esta primera etapa de repatriacin. (n la
poca del 0esas, la felicidad ser* plena.
La frase del v.26 es enigmtica y diversamente traducida
34
.
Muchos autores
35
la explican en el sentido de que el profeta,
maravillado de la grandiosa perspectiva liberadora de su
pueblo, se senta como al despertar de un dulce sueo: por
eso, al despertar y ver, !ue dulce mi sue?o. Otros autores
creen que la frase es una observacin del lector, aadida
posteriormente, el cual, al leer tan esplndidas perspectivas
para su pueblo, pensara que todo eso era demasiado bello
para que fuera realidad, y as lo catalogara entre los "dulces
sueos."
36

?esurreccin de Israel # Judo +,E-,G/.
,E @e aqu que ienen das P or*culo de Yah P en que #o sem!rar la casa
de Israel # la casa de Jud* de simiente de hom!res # de simiente de animales,
,G # suceder* que lo mismo que el so!re ellos para arrancar # destruir, para
arruinar # deastar, as elar so!re ellos para edificar # plantar, or*culo de
Yah.

Es la promesa de la repoblacin de los pases asolados de
srael y Jud. Despus de la guerra han quedado
despoblados, y es preciso que Dios favorezca de nuevo la
multiplicacin de sus habitantes y de sus ganados. Yahv
ahora va a actuar como el sembrador que lanza a voleo el
grano que debe germinar: yo sembrar#. de hombres y
animales (v.27). Es de notar que el vaticinio se refiere a los
dos reinos separados, el de srael y el de Jud, que en los
futuros planes de Dios estn destinados a constituir un solo
reino mesinico. Ha pasado el tiempo del castigo y llega la
hora de vivir ambos en paz dentro de la abundancia. ,srael y
"ud son comparados a un campo feraz, bien dispuesto para
la siembra que Yahv mismo va a realizar. Antes Dios haba
enviado el castigo, la devastacin y la ruina para
salvaguardar los derechos de su justicia y de su santidad:
vel# sobre ellos para arrancar y destruir. (v.28). Ha sido la
primera parte de su labor; pero llega la hora de la segunda:
velar# sobre ellos para edi!icar y plantar (v.28). Las
expresiones estn calcadas sobre la misin encomendada a
Jeremas de anunciar la destruccin y la ruina, de un lado, y
despus la resurreccin y "edificacin" del nuevo pueblo
37
.
Es el instrumento de la justicia y misericordia divinas, que
"vela" por los intereses de su justicia y de los de su pueblo.
Le castiga primero para purificarle y despus para premiarle.
Si lo "destruye" primero, es para "plantarlo" y "edificarlo"
despus segn un nuevo mdulo ms espiritual.

&a retri!ucin personal +,.-31/.
,. (n esos das no se dir* m*s) %&os padres comieron a"races # los hi=os
sufrieron la dentera,% 31 sino que cada uno morir* por su propia iniquidad.
Iuien coma el a"ra$, se sufrir* la dentera.

En ese nuevo orden de cosas, en el pueblo de Dios reinar
una justicia ms personal. Hasta ahora predominaba el
principio de la responsabilidad colectiva, basada en la
interdependencia social de las tribus. La ley de la sangre,
esencial en la vida tribal del desierto, traa como
consecuencia una interdependencia de intereses que a veces
resulta injusta. Los contemporneos de Jeremas se
consideraban injustamente castigados al sufrir ellos
totalmente las consecuencias de la catstrofe debida en gran
parte a los pecados de los antepasados: los padres comieron
los a'races y los [Link] su!rieron la dentera (v.29). Este
proverbio, que pareca correr entre los exilados
38
, expresaba
bien su estado de nimo. Jeremas se hace eco de ello, y
anuncia para un futuro prximo una justicia ms proporcional
basada en la responsabilidad individual. Segn las leyes de
la solidaridad tribal, los hijos deban pagar por los pecados de
los padres. En realidad, los contemporneos de Jeremas y
de Ezequiel no haban sido peores que sus antepasados.
Sobre todo, la poca del impo rey Manases se haba
caracterizado por la apostasa general. Y por eso los
contemporneos de Jeremas, que no tenan luces sobre la
retribucin en la vida de ultratumba, no encontraban justo el
sufrir por pecados que ellos no haban cometido. Jeremas
concede en parte esto, # les promete una nuea era en la
que la responsa!ilidad ser* indiidual. Tampoco Jeremas
tena especiales luces sobre la retribucin en el ms all, y
por eso sus promesas se basan en la esperanza de una
=usticia perfecta en la era mesi*nica. No habr entonces
pecado nacional, porque Yahv har que la ley reine en los
corazones, y, as, la masa total del pueblo vivir centrada en
torno al pensamiento de su Dios. Si alguno peca, l solo ser
castigado, sin infringir dao a la nacin. Por eso ya no tendr
vigencia el viejo proverbio: los padres comieron los a'races y
los [Link] su!ren la dentera. El nuevo reino mesinico ser, en
su marcha, independiente de la conducta de los individuos.
Jeremas piensa aqu en la nacin, cuya suerte como tal ser
independiente de la conducta de algunos transgresores.
Ezequiel se fija ms en la responsabilidad de los individuos
como tales: los hijos no sern responsables de las acciones
de los padres
39
. La promesa de Jeremas se cumple en el
"srael de Dios.," la glesia, inmaculada en s, aunque sus
componentes sean pecadores en gran parte. Cada uno
responder ante Dios de sus acciones. La poca plena del
mesianismo total no se da en este estadio terrestre en el
sentido de que no habr pecadores. El reino de Dios obra
como un fermento que fructifica en toda la masa, pero slo
en el estadio definitio celeste se da la plena teocracia de
los =ustos en torno al 6ordero inmolado. Es la etapa
definitiva, cantada en el Apocalipsis. Los profetas no sa!an
distinguir las diferentes etapas, y vean vinculadas al srael
histrico realizaciones ideales que slo se daran en el "srael
de Dios," que tiene su plena eclosin y su razn de ser en la
definitiva etapa celeste.

&a nuea alian$a +35-32/.
35 @e aqu que ienen das P or*culo de Yah P en que #o har alian$a con la
casa de Israel # la casa de Jud*, 3, no como la alian$a que hice con sus padres
cuando, torn*ndolos de la mano, los saqu de la tierra de ("ipto, pues ellos
que!rantaron mi alian$a # #o los rechac 21 P or*culo de Yah P . 33 Porque
sta ser* la alian$a que #o har con la casa de Israel despus de aquellos das,
or*culo de Yah) Yo pondr mi le# en su interior # la escri!ir en su cora$n, #
ser su 'ios, # ellos ser*n mi pue!lo. 32 Fo tendr*n que enseBarse unos a
otros ni los hermanos entre s, diciendo) %6onoced a Yah,% sino que todos me
conocer*n, desde los pequeBos a los "randes, or*culo de Yah, porque les
perdonar sus maldades # no me acordar m*s de sus pecados.

Este fragmento es uno de los ms bellos de toda la literatura
proftica por el espiritualismo que resuman sus palabras. La
alianza antigua, basada en penas y castigos, ser sustituida
por otra nueva alian1a que tiene su asiento en los
corazones. Parece un anticipo del mensaje evanglico. El
pacto del Sina haba caducado por la infidelidad de una de
las partes contratantes, y se haba mostrado ineficaz para
dirigir la vida religiosa del pueblo elegido. Las imposiciones
e0ternas no haban logrado despertar la entre"a ntima #
profunda de los cora$ones. El materialismo de la letra
haba ahogado el espritu contenido en la misma. El
ritualismo haba suplantado al contenido tico-religioso del
pacto sinatico, y era preciso iniciar una nueva etapa con
nuevas bases para regular las relaciones de srael con su
Dios. Faltaba el principio interior de la gracia, que transforma
los corazones
41
. Puesto que la antigua alianza haba
fracasado, no se de!a reconstruir la nuea teocracia con
las mismas !ases #a caducas. Por eso, Jeremas, en
nombre de Dios, anuncia una nueva alian1a
42
, escrita sobre
los cora1ones, en sustitucin de la antigua, escrita en piedra.
En vez de meras imposiciones externas, con promesas y
amenazas materiales, la base de la nuev alian1a ser el
"conocimiento" amoroso e ntimo de Yahv y de sus
derechos.
La nueva alian1a ser con el srael total: la casa de ,srael y la
casa de "ud (v.31). Las doce tribus son objeto del amor de
Dios, y de ellas saldr el ncleo sustancial de la era
mesinica, del "srael de Dios" del N. T. La expresion vienen
das alude a una perspectiva ilimitada iniciada con el retorno
de la cautividad y plenamente manifestada en la era
mesinica. En el horizonte profetice se superponen
constantemente ambas perspectivas histricas, en cuanto
que la primera es una preparacin de la segunda; pero los
confines de ambas quedan indeterminados. Pero la nueva
alian1a se diferenciar bien de la del Sina, cuando Yahv
sac a srael de la tierra de -'ipto (v.32), ya que sta fue
quebrantada por una de las partes signatarias, los israelitas.
En cambio, la nueva alianza durar para siempre, porque
Yahv imprimir en los corazones un conocimiento de El
mismo que los atraer y guiar en todas sus acciones
conforme a los intereses de Yahv: yo pondr# mi ley en su
interior y la escribir# en su cora1n, y ser# su $ios, y ellos mi
pueblo (v.33). Ambas alianzas tenan por fin vincular a srael
a su Dios, pero en la nueva etapa las leyes no sern meras
proposiciones externas e invitaciones a cumplirlas, con el
anuncio de las correspondientes sanciones o premios, como
en el Sina
43
, sino que Yahv actuar en los cora1ones de los
ciudadanos de la nueva teocracia para que irresistiblemente
las cumplan. Es una expresin hiperblica para recalcar el
sentido interior de la nueva legislacin divina. La antigua Ley
mosaica haba sido escrita en tablas de piedra
44
B la nueva, en
los cora1ones. La expresin es bellsima e irreemplazable
para designar el carcter espiritual del nuevo pacto
45
.
Entonces Yahv ser realmente el Dios de su pueblo (v.33).
La accin ntima de Yahv en los corazones ser tan
profunda e incoercible, que no habr necesidad de doctores
que enseen la ley del Seor: o tendrn :ue ense?arse
unos a otros (v.34), porque Yahv mismo, dominando los
cora1ones, ser el Doctor de cada uno. En s 54:13 se dice lo
mismo: "Todos tus hijos sern instruidos por el Se?or.C La
mxima docilidad presidir los mviles de los nuevos
israelitas. Naturalmente, estas palabras de Jeremas no se
oponen a la existencia de doctores en la nueva ley, como han
querido entender los anabaptistas. Aqu se quiere resaltar el
car*cter ntimo e insinuante de la le# del ;eBor, que no
depender en su eficacia tanto de la audicin externa,
comunicada por un maestro humano, cuanto de la accin
ntima de Yahv, que mueve los corazones. Todos lo
conocern, desde los pe:ue?os a los 'randes (v.34).
9onocer a Dios aqu no es tener un conocimiento
especulativo sobre Dios y sus atributos, sino que la frase en
el A.T. implica un conocimiento afectivo, que supone la
entrega de la vida a sus preceptos
46
. (e:ue?os y 'randes
aqu son probablemente la clase dirigente de la nacin y los
simples ciudadanos, sobre todo los pobres e ignorantes.
'ios, en reconocimiento a esta entre"a ntima de los
cora$ones, les perdonar* sus maldades. La nueva era se
abre con una amnista general, de modo que las relaciones
con Dios sern totalmente cordiales. De nuevo Jeremas
insina la nueva obra de remisin de los pecados, que se
cumplir en el N. T. con la infusion desbordante de la gracia.

Permanencia de Israel +33-3E/.
33 As dice Yah) Yo he puesto al sol para que lu$ca de da, las le#es a la luna
# a las estrellas para que lu$can de noche> el que contur!a el mar # hace !ramar
sus olas tiene por nom!re Yah de los e=rcitos. 34 ;i de=aran de re"ir estas
le#es ante m P or*culo de Yah P , tam!in cesar* la descendencia de Israel
de ser ante m una nacin por siempre, 3E As dice Yah) ;i pueden medirse
arri!a los cielos # descu!rirse por a!a=o los fundamentos de la tierra, entonces
repudiar #o a toda la descendencia de Israel por lo que han hecho, or*culo de
Yah.

Este pequeo orculo, que tiene mucha semejanza con el
Deutero-saas
47
, puede ser bien una intercalacin posterior
del redactor, aunque de inspiracin jeremiana. Y puede
concebirse como culminacin de los v.31-34, en el sentido de
que en la nueva alian1a no slo los individuos como tales
vivirn permanentemente vinculados a Yahv, sino que la
misma sociedad teocrtica subsistir eternamente como
consecuencia de esa entrega de los corazones de aqullos a
Dios, sellada en el nuevo pacto.
El profeta, con estilo solemne y enftico, destaca la
inmutabilidad de las leyes de los astros como modelo de la
inmutabilidad de srael. El que garantiza la permanencia de
srael es el que ha puesto al sol para :ue lu1ca de da, y
leyes a la luna. para :ue lu1ca de noche (v.35), y el que
dirige la marcha de los elementos, sujetando a leyes al
mismo mar, smbolo tradicional de !uer1a, indmita
48
.
La frase solemne de Yahv tiene el carcter de juramento: Si
[Link] de re'ir estas leyes ante m (Creador de ellas).,
cesara la descendencia de ,srael de ser ante m una nacin
por siempre (v.36). No se puede expresar de modo mds
vigoroso la seguridad de la permanencia de srael como
nacin. La misma idea se recalca en el smil del v.26: como
no pueden medirse los cielos ni descubrirse los !undamentos
de la tierra (v.26), as tampoco podr Yahv "repudiar" a su
pueblo.

?econstruccin # "rande$a futura de Jerusaln +3G.-21/
3G @e aqu que ienen das P or*culo de Yah P en que ser* edificada para
Yah la ciudad desde la torre de Jananeel hasta la puerta del Ln"ulo, 3. #
saldr* derecho el cordel de medir hasta la colina de 7are!, # dando uelta
despus hacia 7oa, 21 todo el alle de los cad*eres # de la ceni$a # todos los
campos hasta el torrente de 6edrn, hasta la esquina de la puerta de los
6a!allos, hacia oriente, ser*n consa"rados a Yah, # no ser*n #a =am*s
destruidos # deastados.

En esta descripcin ideal se traza el permetro de la nueva
ciudad de Jerusaln, dentro del cual habr lugares que antes
tradicionalmente haban sido considerados como impuros por
haber sido profanados con la presencia de cadveres y con
los sacrificios de nios a Moloc. Todo el rea ser puro y
consagrado a Yahv. El profeta no cita el recinto sagrado del
templo, que ya supone consagrado a Dios, sino lo que
tradicionalmente era considerado como profano. Es una
descripcin ideal de la capital de la teocracia mesinica.
Ezequiel se mover en el mismo plan ideal al describir la
nueva Tierra Santa
49
. En la perspectiva mesinica de
Jeremas no se menciona la reconstruccin del templo
porque toda la ciudad ser morada de Yahv. El autor del
Apocalipsis trazar tambin el permetro ideal de la Jerusaln
celestial
50
. Las perspectivas son profticas, con una carga
fuerte potica para impresionar en los lectores; por eso las
descripciones no han de tomarse literalmente
51
. El profeta,
ante las ruinas de la ciudad, suea con otra ciudad
reconstruida ms perfecta, aun topogrficamente, que la
anterior, sobre todo girando en torno a su Dios, del que
irradia toda su grandeza y esplendor.
La torre de "ananeel estaba en el ngulo noroeste de la
explanada del templo, donde hoy est enclavada la Torre
Antonia
52
. La puerta del Jn'ulo corresponde a la actual
"puerta de Jafa."
53
La colina de <areb es desconocida como
localidad, pero se supone que el profeta se refiere a la colina
llamada de Sin, donde est el Cenculo. De ah parta hacia
el sudeste, hacia <oa, lugar tambin desconocido, pero que
se supone que estaba en la confluencia del Cedrn, del
Tiropen y del er36ababy
54
. La intencin del profeta parece
englobar dentro de la Ciudad Santa los lugares que eran
tradicionalmente impuros, como la depresin, punto de
convergencia de los tres Padys antes citados, donde se
arrojaban los cadveres y donde haba sido erigido el impuro
=o!et, o abominacin idoltrica, con su secuela de sacrificios
de nios inocentes: y todo el valle de los cadveres, hasta el
torrente 9edrn, hasta la es:uina de la puerta de los
9aballos (v.40). La puerta de los 9aballos estaba en el
ngulo sudeste de la actual explanada de la mezquita de
Ornar (2aram esh3Sheri!), donde se juntaba la muralla del
templo con la de la ciudad
55
. De este modo queda
completamente cerrado el permetro de la ciudad, que,
partiendo del noroeste de la explanada del templo, haba
dado vuelta hacia el occidente por la actual puerta de Jafa,
descendiendo al punto de unin del Cedrn y el er36ababy,
para volverse hacia el este hasta empalmar con la explanada
del templo de nuevo. Con este trazado, el profeta quera
indicar que en la nueva ciudad no habra zonas impuras, sino
que todo sera "consagrado" a Yahv como suyo. Es una
idealizacin geogrfica que no ha de ser entendida a la letra.
Siempre los profetas juegan con smbolos en funcin de
ideas. La nueva ciudad ser santa totalmente, sin zonas
impuras. En el nuevo orden de cosas, hasta la topografa de
la ciudad ser diferente, al verse libre de lugares
tradicionalmente infamantes.

1 As segn los LXX. El TM lee en primera
persona: "se me hizo ver." 2 Cf. Jer 2:2.
En Os 11:16 se dice a propsito de srael
infiel esposa: "te conducir al desierto y
hablar a tu corazn," como lugar propicio
para las intimidades de esposos. 3 La
palabra 5lam, que traducimos por eterno,
tiene el sentido genrico de anti'uo, no
precisamente eterno en el sentido de no
tener principio. 4 Cf. Jer 14:17. 5 Cf.
s 28:1; Am 4:1. 6 Cf. s 37:30. 7 As
segn los LXX. El TM lee Ctu pueblo." 8
Seguimos la versin griega. El TM lee
Cvinieron entre llantos." 9 Cf. Dt 7:6; 2
Sam 7:23. 10 Cf. Jer4:27- 11 Cf. s
41:12; 43,iQss; 48:21; 49:10 14 [Link]
3:19; Ex 4:22. 15 Cf. Ex 4:22. 16 La
expresin islas [Link] es caracterstica del
Deutero-saas (cf. s 41:1; 42:10; 49:1); sin
embargo, la simple semejanza de
situaciones histricas pudo sugerir la frase,
sin indicar con ello dependencia estricta
literaria del fragmento deutero-isaiano.
17 5rculo de Yahv# falta en los LXX,
18 Lit. en hebreo "nio de delicias." 19
Lit. "cada ve/ que hablo de l o contra l."
20 Cf. Gen 35:16; 1 Sam 10,2. San
Mateo en su Evangelio ve, por asociacin
de ideas, una analoga entre el llanto de
Raquel, que ve partir a sus hijos al
destierro, y el de las mujeres de Beln
llorando por sus hijos sacrificados, y as lo
acomoda a la nueva situacin (2:18). Por
esta acomodacin surgi la tradicin de la
tumba de Raquel junto a Beln. 21 Cf.
Ez 21:17; Homero, ,lada XV 397-8;
Jenofonte, Ctrop. V 3:6. $escenso de
hhtar a los in!iernos (DuoRME, 9hoi0 de
te0tes reli'. p.337). 22 Cf. Jer 3:22-24.
23 Como antes apuntbamos, el texto
se puede traducir: "cada vez que hablo de
l," y en ese caso simplemente se
insinuara que, al tratar de srael, siente
conmoverse sus entraas. 24 San
Jernimo, ,n ler.: PL 24:880-881. Le siguen
Toms y San Buenaventura.
4
* Las
palabras hebreas que traducimos por
hembra y por varn parecen aludir
claramente a la forma sexual de cada uno,
sin que se insine la idea de "virginidad."
25 Dice as: "Creavit Dominus salutem
novam, in salute circuibit homo." As
muchos Padres latinos. 26 El Targum:
"Yahv crea algo nuevo sobre la tierra, y el
pueblo y casa de srael se adherirn a la
Ley." Cf. Condamin, &e lime de "er. (1920)
p.227-228. 27 Cf. Condamin, O.C.,
p.227~228. [Link] 33:31. 29 Cf. Os
c.2; s 54:6-8; Jer 2:2; 20-25; 3:8; 9:2; Ez
c.i. 30 Cf. E. Tobac, (aulisper e0plana
verba lerVmiae XXX 21.22: "Vie
Diocesaine" (Mali-nes 1910) 66:69;
&esproph#tes d>,srael 7 (1921) 275-276.
Siguen esta opinin Condamin, o.c., 227;
Ceuppens, $e prophetiis Aessianicis
(Romae 1935) 428-433; Dennefeld, o.c.,
337 Vase tambin Condamin, &e te0te de
"#r#mie W8:77.est3il messiani:ue/: RB 6
(1897) 396-404 Para otra explicacin cf.
%erbum $ei 517. 31 Cf. E. Ncar,
Sobre la interpretacin de CKemina
circumdabit inrum" (Jer 31:22): EstBib
(1942) 405-436. 32 Cf. Jer 23:5-6. 33
Cf. s 6:15s. 34 Lit. en hebreo: "por eso
me despert y mir, y mi sueo fue dulce."
35 Mald., A Lp., Calm., Knab., etc.
36 Duhm, Peake, Cornill, Ntscher. 37
Cf. Jer 1:10; 24:6. 38 Cf. Ez 18:2. Sobre
el principio de solidaridad cf. 2 Sam 21:1-9;
1 Sam 22:16-19; Jer 32:18; Ex 20:5; 34:7;
Nm 14:18; Amy.17; Jer 11:22; 20,6; 29:32;
Nm 16:32; Dt 24:16; 2 Re 14:6. Sobre el
tema en general vase el libro de F.
Spadafora, 9ollettivismo e individualismo
nel %echio =estamento (Rovigo 1953) 121-
167. 39 Cf. Ez 18:2. 40 As segn los
LXX, con un ligero cambio. El TM: "los he
dominado." 41 Cf. Rom 7:75; 8:3. 42
Esta frase nueva alian1a aparece por
primera vez aqu en el Antiguo Testamento,
y ser el nombre tcnico de la era
evanglica. Fuevo =estamento,
designacin que da Cristo a la nueva
alian1a, sellada con su sangre (cf. Le
22:20; i Cor 11:25; Heb 8:8-13; 10:15-42; 2
Cor 3:6). 43 Cf. Dt4:8; 11:32; 1 Re 9:6.
44 Cf. Ex 31:18; Dt 4:13; 9:11; 10:4.
45 Cf. Jer 24:7; 30,22; 32:38. 46 Cf. Jer
9:23; 22:16; Os 4:1; 5:4; 6:6. 47 Cf. s
40,26; 51:6.15. 48 Cf. Job 38:8. 49
Cf. Ez 0.40-48. 50 Ap 3:12; 11:8; 21:2-
22:5. 51 Cf. Ez c.40-48. Vase P.
Vincent, "#rusalent %ille sainte (Jerusaln
1934). 52 Cf. RB (1932) p.83; cf. Neh
3:1; 12:39; Zac 14:10. 53 Vase Vincent,
o.c., [Link]; cf. Zac 14:10; 2 Re 14:13; 2
Crn 26:9. 54 Cf. id., ib., [Link]. 55
Cf. Neh 3:28; 2 Re 11:16; 2 Crn 23:15;
Neh 2:125; 3:1


3,. &a compra del campo por Jeremas.
(sta seccin biogrfica del profeta refleja la poca inmediata
anterior a la cada de Jerusaln en el 586. El captulo
comprende: a) introduccin histrica (1-5); b) compra del
campo de Anatot (6-16); c) oracin del profeta (17-26); d)
respuesta de Yahv (27-44). La redaccin actual ha sido
retocada y ampliada despus de Jeremas, pero
sustancialmente la percopa es netamente jeremiana.

Jeremas, encarcelado +5-3/.
5 Pala!ra que fue diri"ida a Jeremas de parte de Yah el aBo dcimo de
;edelas, re# de Jud*, que fue el aBo dieciocho de Fa!ucodonosor. ,(ntonces
el e=rcito del re# de Aa!ilonia cerca!a a Jerusaln, # el profeta Jeremas esta!a
encerrado en el atrio de la "uardia del palacio del re# de Jud*, 3 pues ;edecas,
el re# de Jud*, le ha!a encarcelado, dicindole) HPor qu profeti$as
ase"urando que Yah dice que entre"ar* la ciudad en manos del re# de
Aa!ilonia, que la tomar*, 2 # ;edelas, re# de Jud*, no escapar* a las manos de
los caldeos, sino que ser* entre"ado en manos del re# de Aa!ilonia # ha!lar*
con l !oca a !oca, # sus o=os er*n sus o=os, 3 # llear* a ;edelas a
Aa!ilonia, # all estar* hasta que le isite P or*culo de Yah P , # aunque
ha"*is la "uerra a los caldeos, no tendris :ito J

La datacin histrica es perfecta. El a?o d#cimo de Sededas
corresponde al 588, pues Sedecas subi al trono en el 598,
sucediendo a su sobrino Jeconas, llevado en cautividad. El
asedio de Jerusaln comenz en el ao noveno de Sedecas
d
. es decir, en el 589-588, y fue levantado temporalmente
para hacer frente al ejrcito egipcio, que vena en auxilio de
Jerusaln. Quiz en este lapso de tiempo tuvo lugar el hecho
que se cuenta aqu, ya que Jeremas recibe a uno de sus
parientes de Anatot, lo que en un riguroso asedio no hubiera
sido posible. El a?o dieciocho de Fabucodonosor coincide
con lo que se dice en 25:1
2
. En esas circunstancias de cerco
de la Ciudad Santa, Jeremas estaba encerrado en el atrio de
la 'uardia del palacio del rey (v.2). Parece que era la parte
del atrio real reservada para crcel de personas que no se
queran enviar a la prisin comn
3
. Era una libertad vigilada,
como la "custodia libera" de los romanos
4
, y as eso se
concibe el episodio en cuestin, ya que se le permita hacer
contratos y recibir visitas de parientes. Se le custodiaba
porque se le consideraba peligroso como derrotista al
anunciar el triunfo de los babilonios asediantes (v.3-4). En el
c.37 se especifican ms estas acusaciones
5
. La frase hasta
:ue la visite (v.5), que en el contexto parece tener un sentido
favorable de liberacin, no est en los LXX, y es quiz una
glosa posterior. No sabemos que Sedecas haya sido
liberado del cautiverio, sino que ms bien en 52:11 se dice
que muri en la cautividad. Quiz algn redactor posterior
confundi a Sedecas con Jeconas
6
. En todo caso, Jeremas
haba anunciado reiteradamente el desastre de Jud, en el
que perecera tambin la casa real.

&a compra sim!lica del campo de Anatot +4-53/.
4 Y afirm Jeremas) ;e me ha diri"ido la pala!ra de Yah, diciendo) E @e aqu
que Janameel, hi=o de ;ellum, tu to, endr* a decirte) 6mprame el campo que
ten"o en Anatot, pues a ti te corresponde adquirirlo por ra$n de rescate. G
Vino, pues, a m Janameel, el hi=o de mi to, se"<n lo que me ha!a dicho Yah,
al atrio de la "uardia, # me di=o) 6mprame el campo de Anatot, en tierra de
Aen=amn, pues te corresponde su posesin por ra$n de rescate. (ntend,
pues, que era pala!ra de Yah, . # compr el campo a Janameel, mi primo de
Anatot, pa"*ndole diecisiete siclos de plata. 51 @ice el contrato por escrito, lo
sell, tom testi"os # pes la plata en la !alan$a, 55 # reci! el contrato de enta
sellado # el acta de las estipulaciones a!ierta, 5, # se lo entre"ar todo a Aaruc,
hi=o de Feras, hi=o de 0asas, en presencia de Janameel, mi primo, # de los
testi"os que ha!an firmado el contrato # de todos los =udos que se halla!an en
el atrio de la "uardia. 53 Y delante de todos di a Aaruc esta orden) 52As dice
Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) 9oma esos documentos, ese contrato de
enta, el sellado # el a!ierto, # mtelos en un recipiente de !arro cocido para
que puedan conserarse lar"o tiempo. 53Porque as dice Yah de los e=rcitos,
'ios de Israel) 9odaa se comprar*n en esta tierra campos # iBas.

El relato tiene un valor simblico, como las acciones del
ceidor escondido en el ro y la vasija de barro rota en la
casa del alfarero. Aunque parece que el contenido de la
narracin tiene un carcter personal un negocio particular
con un pariente suyo , sin embargo, Dios le advierte de
antemano que el contrato que va a realizar tiene un alcance
proftico.
Jeremas era de familia sacerdotal. Segn la Ley, los
pertenecientes a la tribu de Lev no podan tener terrenos
propios
7
, sino que deban vivir de los sacrificios y ofrendas
que se hacan en el templo. Sin embargo, hay otras leyes
segn las cuales se les permita tener algo de campo en
torno a las ciudades que les eran concedidas para que
pudieran mantener sus ganados
8
. En todo caso, en la
prctica parece que la ley primitiva se cumpla con cierta
laxitud, y de hecho tenan bienes propios, regulados
conforme al derecho consuetudinario
9
. El caso que se
plantea aqu tiene otro paralelo en el libro de Rut
10
. Para que
los bienes, en lo posible, no salieran del mbito de la familia
que los haba heredado tradicionalmente, estaba estipulado
que, cuando alguno quera vender un campo, deba ofrecerlo,
antes que a nadie, a su pariente ms prximo
n
. El que lo
adquira era llamado rescatador, o 'oel en hebreo. Por eso,
el primo dice a Jeremas: te corresponde su posesin por
ra1n de rescate (v.8). Como Yahv le haba anunciado de
antemano que su primo le haba de visitar con este fin, vio en
ello la voluntad expresa de Dios: entend :ue era palabra de
Yahv# (v.8), a pesar de que no se dice que Dios le hubiera
ordenado expresamente hacer la transaccin.
El precio de diecisiete sidos de plata (v.8) es realmente
exiguo (unas 50 pesetas oro). No sabemos el valor
adquisitivo del dinero entonces; tampoco sabemos la
extencin del campo; pero, puesto que la compra se
realizaba entre parientes, quedaba siempre el derecho del
vendedor de rescatar el campo por la misma cantidad
12
. Las
mismas condiciones de inseguridad social por la guerra
(Anatot estaba en la zona de guerra, pues est a unos
kilmetros al nordeste de Jerusaln) haran que el valor de
los inmuebles fuera mnimo. En todo caso, para el fin
simblico que tena la compra en la mente del profeta, no
interesa la cantidad, que no es inverosmil histricamente por
lo antes dicho. Jeremas tiene inters en que el contrato se
haga segn todas las formalidades pblicas, sellndolo ante
testigos como signo de autenticidad. Adems quera dar la
mxima publicidad para poder despus declarar
pblicamente su sentido proftico para la posteridad. Era
corriente hacer un duplicado del contrato
13
.
Probablemente Jeremas lo escribi sobre papiro, al modo
egipcio, no en tabletas de arcilla, al modo babilnico. Segn
la costumbre egipcia, se escriba el texto dos veces en el
mismo papiro, una por dentro, y se enrollaba, sellndolo para
que no pudiera ser abierto, y otra a continuacin, pero de
modo que al enrollarse el papiro quedara para afuera el texto,
siendo posible leerlo sin dificultad
14
. Ambas partes de papiro
estaban unidas y no podan separarse. En el caso de
Jeremas, una copia quedaba sellada y otra abierta, sin
especificar si ambas estaban unidas. Despus lo dio a ;aruc,
que aparece aqu por primera vez como fidelsimo secretario
que le habra de acompaar en su exilio involuntario a Egipto
15
. El profeta haba sellado el contrato delante de todos los
.udos :ue se hallaban en el atrio de 'uardia (v.12),
probablemente el pblico que acuda junto a Jeremas con la
esperanza de or sus orculos. El profeta da a Baruc el
documento para que lo guarde en un recipiente de barro
cocido (v.14), como era usual en Egipto y Babilonia
16
. Los
ltimos descubrimientos de Ain Fesja y de Qumrn, en el
desierto de Jud, confirman este uso en Palestina
17
.
El deseo de conservar los documentos era con vistas al
futuro: para :ue puedan conservarse lar'o tiempo (v.14). No
le interesaba el presente, pues saba que la catstrofe era
inevitable, sino con vistas a un futuro ms lejano, pero cierto.
El quiere dar con ello una leccin de esperan1a a sus
compatriotas desmoralizados: =odava se comprarn en esta
tierra campos y vi?as (v.15). Las predicciones sombras de
Jeremas podan sembrar la desesperacin en el auditorio,
creyendo que, con la destruccin de Jerusaln por las tropas
de Nabucodonosor, el pueblo israelita estaba definitivamente
borrado de la faz de la tierra. Por eso quiere que piensen en
un futuro de restauracin, de paz y de prosperidad en que
volvern a hacerse transacciones.

8racin del profeta +54-,3/.
54 'espus de ha!er entre"ado el contrato de enta a
Aaruc, hi=o de Feras, diri" a Yah esta oracin)
5E
CAh
;eBor, Yah D 9< has hecho los cielos # la tierra con tu
"ran poder # tu !ra$o e:tendido. CFada es difcil a tiD
5G
9<
eres el que haces "racia a millares # quien retri!u#e la
culpa de los padres so!re el seno de los hi=os despus
de ellos, el 'ios "rande, el fuerte, cu#o nom!re es Yah
de los e=rcitos,
5.
"rande en el conse=o, poderoso en la
o!ra, cu#os o=os est*n a!iertos para er los caminos de
los hi=os de los hom!res # dar a cada uno se"<n su
camino # se"<n el fruto de sus o!ras>
,1
el que hi$o
maraillas # portentos en la tierra de ("ipto hasta el da
de ho# en Israel # en los +otros/ hom!res, # te has hecho
un nom!re, como lo es en el da de ho#,
,5
# sacaste a
Israel, tu pue!lo, de la tierra de ("ipto, en medio de
maraillas # portentos, con mano fuerte # !ra$o tendido #
en medio de "ran paor,
,,
# les diste esta tierra que
prometiste dar a sus padres, tierra que mana leche #
miel,
,3
#, entrados en ella, la pose#eron, pero ellos
escucharon tu o$ ni anduieron en tu le#, # no hicieron
lo que mandaste hacer, # has llamado contra ellos esta
desentura.
,2
@e aqu que #a tocan a la ciudad los
terraplenes para tomarla, # la ciudad ser* presa de los
caldeos, que la com!aten con la espada, el ham!re # la
peste, # como t< anunciaste, as ha sucedido, !ien lo es
t<.
,3
Y ahora, cuando la ciudad a a caer en manos de
los caldeos, me dices, Coh YahD) %6ompra el campo #
toma testi"os.%

Esta oracin, que en parte es un mosaico de frases hechas
salmdicas, sin duda que ha sido muy retocada, y slo
sustancialmente podr atribuirse a Jeremas. Se destaca la
providencia de Yahv sobre su pueblo con las clsicas
alusiones a la milagrosa salida de Egipto. Parecen ser de
Jeremas los v.24-25, al menos se adaptan bien al contexto.
Jeremas no comprende por qu se le manda comprar un
terreno, cuando ya tocan a la ciudad los terraplenes para
tomarla (v.24). Es una dramatizacin de sus deseos para que
Yahv mismo explique el alcance simblico del
extemporneo contrato.

?espuesta de Yah) la destruccin de Jerasaln +,4-33/.
,4 Y fue pala!ra de Yah a Jeremas,
diciendo)
,E
0ira, #o so# Yah, 'ios de toda
carne. H@a# al"o difcil para mJ
,G
Por eso as
dice Yah) @e aqu que entre"ar esta ciudad
en manos de los caldeos # en manos de
Fa!ucodoiiosor, re# de Aa!ilonia, que la
tomar*,
,.
# endr*n los caldeos, que atacan
esta ciudad, # la pe"ar*n fue"o # la
quemar*n> quemar*n las casas en cu#os
terrados quema!an incienso a Aaal # ofrecan
li!aciones a los dioses e:traBos para
irritarme,
31
pues lo mismo los hi=os de Israel
que los hi=os de Jud* no hacen m*s que el
mal a mis o=os desde su =uentud, pues los
hi=os de Israel no hacen m*s que irritarme con
las o!ras de sus manos, or*culo de Yah.
35

8!=eto de ira # de furor ha sido siempre para
m esta ciudad desde el da en que fue
edificada hasta ho# para que la ha"a
desaparecer delante de m,
3,
por el mal que
los hi=os de Israel # los hi=os de Jud* han
hecho para irritarme, ellos, sus re#es # sus
prncipes, sus sacerdotes, sus profetas, las
"entes de Jud* # los ha!itantes de Jerusaln.
33
0e han uelto la espalda en e$ de darme la
cara> #o los he amonestado desde mu#
temprano # sin cesar, pero ellos no han
querido or ni reci!ir la correccin.
32
@an
puesto sus a!ominaciones hasta en la casa
en que se inoca mi nom!re, profan*ndola.
33

@an edificado los lu"ares altos de Aaal que se
hallan en el alle de Aen-@innom, para pasar
+por el fue"o/ a sus hi=os # a sus hi=as en
honor de 0oloc, cosa que #o nunca les
marid ni nunca me propuse. C6ometer
a!ominaciones seme=antes # hacerse Jud*
reo de tal crimenD

Esta respuesta de Yahv, tal como est en el texto, resulta
redundante y construida a base de lugares comunes de la
literatura proftica, particularmente del mismo Jeremas: Dios
entrega a Jerusaln a la ruina por sus pecados,
particularmente el de la idolatra (v.29). Se enumeran los
terrados de las casas en los que se quemaba incienso a Baal
(v.29), los lu'ares altos (v.35), las abominaciones en el valle
de ;en32innom (v.35), donde se sacrificaban los nios a
Aoloc, etc.
18
El castigo, pues, de Yahv es inexorable; los
ejrcitos de Nabucodonosor entrarn e incendiarn la ciudad.

Fuea alian$a con los repatriados +34-22/.
34 Por eso dice ahora Yah, 'ios de Israel, de esta ciudad de la que osotros
decs) @a sido entre"ada en manos del re# de Aa!ilonia por la espada, por el
ham!re # por la peste. 3E @e aqu que los reunir de todos los pases en que los
dispers en mi clera, en mi indi"nacin # en mi furor, # los har oler a este
lu"ar para que en l ha!iten se"uros. 3G (llos ser*n mi pue!lo # #o ser su
'ios. 3. Yo les dar un solo cora$n, un solo camino, para que siempre me
teman # siempre les a#a !ien, a ellos # a sus hi=os despus de ellos. 21 Y har
con ellos una alian$a eterna de no de=ar de hacerles !ien, # pondr mi temor en
su cora$n para que no se aparten de m, 25 # me "o$ar en ellos al hacerles
!ien, # los plantar firmemente en esta tierra con todo mi cora$n # toda mi
alma. 2, Porque as dice Yah) 6omo he trado so!re este pue!lo todos estos
"randes males, as traer so!re ellos todo este !ien que di"o de ellos, 23 #
ha!r* todaa poseedores de esta tierra, que osotros decs desierta, por rio
quedar en ella hom!re ni !estia # ha!er sido entre"ada en manos de los
caldeos. 22 ;e comprar*n campos, dando por ellos el precio en plata> se har*n
contratos escritos, se sellar*n # se aducir*n testi"os en tierra de Aen=amn, en
las ciudades de Jud*, en las de la montaBa, # en las del llano, # en las del
medioda, porque #o har oler a sus desterrados, or*culo de Yah.

Como siempre, la contrapartida del anuncio del castigo sobre
srael es el vaticinio de la futura resurreccin del mismo como
colectividad nacional. Dios ha empeado su palabra desde
antiguo en favor de este pueblo privilegiado, y se siente
vinculado de un modo especial a l. Yahv los ha dispersado
en su !uror y los reunir en su misericordia
19
, para ser su
pueblo y El su Dios
20
. Para ello, Yahv mismo les inducir
por los caminos de su ley, dndoles un cora1n nuevo y un
solo camino, de modo que vivan en su santo temor. Sus
disposiciones internas cambiarn totalmente
21
. Y en el orden
material se reconstruir la vida nacional en la tierra santa:
habr poseedores en esta tierra (v.43). La alian1a que har
con srael Yahv ser eterna, ya que no habr de nuevo
ruptura, pues los israelitas obedecern siempre con docilidad
al Seor
22
. La expresin es enftica e hiperblica, basada en
la idealizacin de los tiempos mesinicos, cuya preparacin
se iniciar con la repatriacin de los exilados de la Dispora:
los plantar# !irmemente en esta tierra (v.41). Estas palabras
responden a las ansiedades del profeta, ya que la tierra
despus de la catstrofe no quedar perennemente desierta
(v.43), sino que de nuevo habr poseedores en ella, de modo
que se reanudarn los contratos comerciales (v.44). El
vaticinio tiene por fin, pues, suscitar esperanzas en el
auditorio del profeta, que pudiera creer irremediable la
catstrofe de su pueblo: Yo har# volver a los desterrados
(v.44).

1 Cf. Jer 30:1. 2 Segn el cmputo de
52:29, sera el ao diecisiete de
Nabucodonosor. 3 Cf. Neh 3:25. 4 Cf.
Act 28,ios. 5 Cf. Jer 21:7; 34:2-3; 37:8;
38:18.22-23. 6 Cf. Jer 52:31-34- 7 Cf.
Nm 18:20-23; Dt 18,iss. 8 Cf. Nm
35:2-8. 9 Cf. Lev 25:32-34. 10 Cf. Rut
4:3-10. 11 Cf. otras compras de terreno,
Gen 23:16; 2 Sam 24:24. 12 Cf. Lev
25:263. 13 Segn la costumbre
babilnica, se escriba el contrato en una
tableta de arcilla, se la sellaba con el sello
de las dos parte contratantes, y despus se
la recubra de otra capa de arcilla, en la
que se reproduca de nuevo el texto con los
sellos para que se conociese el contenido
sin romperlo. En caso de disputa se
descubra la primera tableta (Meissner,
Bab. und Ass. p.342 fig.48). 14 Vase
Gressmann, A2. 5r. =e0t. und ;. fig.92 y
explicacin en p.61. 15 Cf. Jer 36:4-5;
41:1is. 16 Meissner, o.c., 44-45; Ermann
Rankee, Ae'ypten p.127. 17 Cf. RB
(1949) p.204.234-586; (1953) p.82.245- Cf.
"Verbum Dei," 8673. 18 Cf. Jer 19:13;
3:6-10; 22:21; 25:6; 11:17; 2:27; 7:13; 7:30-
31. 19 Cf. Jer 23:3; 29:14; 31:8; Dt 30:3.
20 Cf. Jer 24:7; 30,22; 31:1-33; Ez
36:28; Zac 8:8. 21 Cf. Ez 11:19; 36:26.
22 Cf. Jer 31:31; Ez 37:26; s 55:3; Ez
16:60.


33. Promesas de ?estauracin.
(l contenido de este captulo parece ser una continuacin del
orculo anterior, ya que gira en torno a la restauracin
maravillosa de Jerusaln desolada. La revelacin tuvo lugar
en el atrio de la 'uardia, como la anterior. El captulo se
divide en dos partes netas: a) restauracin de Jud (1-13); b)
porvenir de la dinasta davdica y del sacerdocio levtico (14-
26). Esta segunda parte falta en el texto griego, y es muy
similar a 31:34-40. (arece, pues, una aplicacin a Jerusaln,
por un redactor posterior, de lo que en 23:6 se haba
vaticinado de srael en general.

?econstruccin material # moral de la ciudad +5-./.
5 Oue diri"ida la pala!ra de Yah a Jeremas por se"unda e$ mientras esta!a
preso en el atrio de la "uardia, dicindole) , As dice Yah, el que ha hecho la
tierra # la ha formado # afirmado> Yah es su nom!re. 3 &l*mame # #o te
responder, # te comunicar cosas "randes # ocultas que t< no conoces, 2
pues as dice Yah, 'ios de Israel, de las casas de esta ciudad # de los
palacios de los re#es de Jud*, destruidos para serir de !aluartes para resistir a
los caldeos, 3 llen*ndose con los cad*eres de los hom!res que #o her en mi
furor # en mi indi"nacin, ocultando mi rostro a esta ciudad por todas sus
maldades. 4 @e aqu que #o les restituir la salud, los sanar # les descu!rir
a!undancia de pa$ # de erdad> E #o har oler a los cautios de Jud* # a los
de Israel # los reconstruir como al principio, # los limpiar de todas las
iniquidades que contra m cometieron, G # les perdonar todas las culpas #
todas sus re!eliones contra m, . # ser* para mi renom!re, ale"ra, ala!an$a #
ma"nificencia entre todos los pue!los de la tierra, que oir*n todo el !ien que #o
les har # tem!lar*n # se tur!ar*n de tanto !ien # de tanta pa$ como #o les
dar.

Parece que este vaticinio tuvo lugar, como el anterior, cuando
el asedio de Jerusaln era intenso y se prevea el fatal
desenlace. La redaccin debe de ser de Baruc, secretario del
profeta; por eso en el v.1 habla ce ste en tercera persona:
Jeremas estaba preso en el atrio de la 'uardia. La frase por
se'unda ve1 supone la revelacin de 32:16ss. El ambiente
histrico es el mismo. El orculo ahora recibido se asienta en
la veracidad de Yahv, :ue ha hecho la tierra, la ha !ormado
y a!irmado (v.2). Es la frmula tradicional para recalcar
enfticamente la certeza de lo que se anuncia *. Lo mismo se
ha de decir de la expresin Yahv# es su nombre
2
. El te3
tra'rammaton del Dios libertador del Sina era la garanta de
su poder para cumplir nuevas maravillas. Tambin ahora
quiere comunicar cosas 'randes y ocultas (v.3), e.d., el
vaticinio que sigue en torno a la restauracin de Jud. Yahv
mismo est ansioso de comunicarlas para confortarle a l y a
sus oyentes; por eso le invita a que le pregunte sobre las
mismas
3
. Dios quiere contraponer la situacin trgica y
desesperada actual y el futuro esplendoroso que espera a la
ciudad derruida. Ahora las casas y los palacios estn
destruidos, y con sus ruinas sirven de baluartes para
rechazar a los caldeos, y todo esto por especial permisin
divina: llenndose de cadveres de hombres :ue yo her en
mi indi'nacin (v.5). Los invasores caldeos no son sino
instrumentos de su justicia vengadora y purificadera, Yahv
se ha desentendido temporalmente de Jerusaln, ocultando
su rostro por sus maldades (v.5)
4
. Pero estas ruinas no son
definitivas, ya que despus llegar la hora de la
reconstruccin (v.6). El castigo har que se purifiquen y
hagan penitencia, con lo que Yahv les perdonar todas sus
transgresiones (v.8), quedando limpios para constituir una
nueva teocracia, que ser causa de renombre, alaban1a
(para Yahv) entre todos los pueblos de la tierra (v.9). Como
el castigo infligido a Jud haba sido objeto de burla y
consternacin entre los paganos
5
, as su restauracin la har
objeto de bendicin y admiracin de los mismos
6
.

?estauracin de la ida ciudadana # pastoril +51-53/.
51 As dice Yah) 9odaa en estos lu"ares
de que osotros decs) ;on un desierto sin
hom!res # sin !estias> en las ciudades de
Jud* # en las calles de Jerusaln, sin
ha!itantes, sin !estias,
55
se oir*n oces de
=<!ilo # oces de ale"ra, los cantos del
esposo # los cantos de la esposa, oces que
cantar*n) %Ala!ad a Yah de los e=rcitos,
porque es !ueno, porque es eterna su
misericordia,% # de los que llean al templo
sus o!laciones, porque #o har oler a los
desterrados de esta tierra como esta!an
antes, or*culo de Yah.
5,
As dice Yah de
los e=rcitos) 9odaa ha!r* en estos lu"ares
desiertos, sin hom!res ni !estias, # en todas
sus ciudades, ma=adas, donde los pastores
apriscar*n a sus re!aBos>
53
en las ciudades
de la montaBa, en las del llano # en las del
medioda, en la tierra de Aen=amn # en torno
a Jerusaln, # en las ciudades de Jerusaln,
todaa pasar* el "anado !a=o la mano del que
lo cuenta, or*culo de Yah.

Contina el pensamiento de restauracin de la seccin
anterior, concretando particularidades de la restauracin. Con
la venida de los desterrados renacer la vida y alegra en los
lugares que ahora son desiertos, sin hombres ni bestias.
(v.10). Se reanudar el culto sincero en el templo (v.11) y se
oirn los alegres cantos nupciales (v.11). El grito de alabanza
del v.11 es una frmula litrgica corriente en los Salmos
7
.
Adems surgir de nuevo la vida pastoril (v. 12-13),
abundando por doquier el ganado, que pasar ba.o la mano
del :ue lo cuentaB alusin a la costumbre del pastor, que
diariamente cuenta sus ovejas para ver si falta alguna
8
.

?eino eterno # perpetuo sacerdocio +52-,4/.
52 @e aqu que ienen das P or*culo de
Yah P en que #o cumplir la !uena pala!ra
que #o he pronunciado so!re la casa de Israel
# so!re la casa de Jud*.
53
(n esos das # en
ese tiempo, #o suscitar a 'aid un renueo
de =usticia que har* derecho # =usticia so!re
la tierra.
54
(n esos das ser* salado Jud*, #
Jerusaln ha!itar* confiadamente, # se
llamar* %Yah, =usticia nuestra.%
5E
Porque
as dice Yah) Fo faltar* a 'aid un arn
que se siente so!re el trono de la casa de
Israel.
5G
Y a los sacerdotes leitas no les
faltar* tampoco arn a mi sericio que
ofre$ca holocausto # queme la ofrenda #
sacrifique todos los das.
5.
Y reci!i Jeremas
pala!ra de Yah, diciendo)
,1
As dice Yah)
;i rompis mi pacto con el da # mi pacto con
la noche, para que no sea da # noche a su
de!ido tiempo,
,5
entonces se romper* mi
pacto con 'aid, mi siero, para que no ten"a
hi=o que reine so!re su trono, # mi pacto con
los leitas sacerdotes, mis ministros.
,,
6omo
no pueden contarse las milicias celestes ni
las arenas del mar, as multiplicar #o la
descendencia de 'aid, mi siero, # a los
leitas, mis ministros.
,3
Y reci!i Jeremas
pala!ra de Yah, diciendo)
,2
HFo es lo que
dicen estas "entesJ) %&as dos familias que
eli"i Yah, las dos las ha repudiado,% #
desprecian a mi pue!lo por no ser #a a sus
o=os una nacin.
,3
As dice Yah) ;i no he
hecho #o pacto con el da # con la noche, ni
he dado le#es a los cielos # a la tierra,
,4

entonces repudiar #o a la descendencia de
Jaco! # de 'aid, mi siero, prohi!iendo
tomar de su pro"enie =efes para la ra$a de
A!raham, de Isaac, de Jaco!, pues #o har
oler a mis cautios, tendr piedad de ellos.

Esta seccin tiene el aire de una compilacin de textos en
torno a dos ideas fundamentales: la reconstruccin y
permanencia de la dinasta davdica y del sacerdocio levtico.
Parece que un redactor posterior al exilio recogi de la
tradicin hebrea, y sobre todo del mismo Jeremas,
fragmentos en los que se hablaba de la resurreccin de las
dos instituciones fundamentales de la teocracia israelita.
Despus del destierro, los israelitas no tuvieron rey hasta la
poca asmonea, y el mismo sacerdocio levtico no pareca
tener el ascendiente e importancia que haba tenido antes del
destierro. Los fieles yahvistas estaban inquietos y ansiosos
porque no llegaba la hora de la plena restauracin de las
instituciones fundamentales de su pueblo. El redactor recoge
fragmentos profticos diversos para pro!ar que la promesa
de Yah so!re la perennidad de la dinasta dadica #
so!re la permanencia del sacerdocio letico estaba en
pie y que haba de cumplirse algn da. Por eso, esta
profeca parece insertada en el llamado "libro de consolacin"
de Jeremas
9
.
En efecto, Yahv har surgir de la dinasta davdica un retoo
que obrar en todo conforme a su justicia, haciendo
prosperar a su reino, de forma que podr llevar bien el
nombre simblico de Yahv#, nuestra .usticia (v.16), porque en
todas las manifestaciones de la vida social de la nueva
teocracia prevalecer el sentido de equidad, basada en los
derechos de Yahv. La buena palabra (v.14) o venturosa
promesa es la misma de 29:10, relativa a la restauracin
mesinica, y se refiere a toda la descendencia de Jacob: la
casa de ,srael y la casa de "ud (v.14), como en 23:6. Pero
despus la profeca se orienta de modo particular a la suerte
de Jud y Jerusaln, trasladando la promesa de 23:6 al reino
del sur, como primer plano. La expresin en esos das
suscitar#. (v.15) es tpica para designar los tiempos
mesinicos, anhelados de todos, y por eso son los das por
excelencia, sin ms determinacin. La expresin es, pues,
solemne y enftica en boca de los profetas, que quieren
llamar la atencin sobre la gran realidad de los tiempos
objeto de todas las esperanzas.
El renuevo de .usticia es paralelo al renuevo .usto de 23:5,
del que parece ser una simple variante. El sentido es el
mismo. La mente del profeta se proyecta directamente sobre
un personaje ideal de la dinasta davdica, al que llama
renuevo, dependiendo literariamente quiz de s 11:1, donde
se habla del "renuevo de la casa de Jes," la casa de David.
Se le llama de .usticia porque implantar un reinado de
equidad: har derecho y .usticia en la tierra (v.15). De ah que
se le podr dar el nombre simblico de Yahv#, nuestra
.usticia (v.16). Como en s 7:14, -mmanuel es el nombre del
Mesas, en cuanto que simboliza la proteccin de Yahv
sobre su pueblo, aqu es llamado Sid:uenu ("Yahv es
nuestra justicia"), en cuanto que inaugurar un reinado de
plena .usticia
10
.
A continuacin se anuncia la permanencia de la dinasta
davdica como garanta de que aparecer un da el renuevo
de .usticia . Y asociada a esta profeca est la relativa a la
permanencia de la casta sacerdotal
12
. La dinasta davdica
ces de reinar sobre Jud en el 586, cuendo fue tomada
Jerusaln por los caldeos. Su ltimo rey, Sedecas, fue
llevado en cautividad a Babilonia. Despus del exilio, el jefe
de los primeros repatriados fue Zorobabel, de la familia
davdica; pero no tuvo nunca el ttulo de rey, sino que era
como un gobernador dependiente de la satrapa persa. El
sacerdocio levtico, en cambio, tuvo gran auge despus de la
cautividad, precisamente porque no haba rey que les hiciera
contrapeso. Bajo los Macabeos y Asmoneos (s. a.C.) se
unieron los dos poderes. La dinasta davdica, como
institucin de gobierno temporal, de hecho desapareci de la
historia hebrea, y el sacerdocio levtico se extingui con la
destruccin de Jerusaln por Tito en el ao 70 d. G. Cmo
se cumpli, pues, la profeca de la permanencia de la
dinasta davdica y del sacerdocio levtico / De nuevo aqu
tenemos que hablar del empalme del srael histrico con el
"srael de Dios." La grandeza de la dinasta davdica se salv,
y se sublim en la persona de su mximo representante, el
Mesas-Jesucristo. Descendiente de la casa de David
13
,
inaugur un nuevo reino, del que la historia de srael haba
sido una preparacin. 6risto es realmente re$, pero en un
plano muy superior, no soado por el mismo Jeremas. Su
reino es realmente de .usticia, y por eso con todo derecho
puede llamarse Jess-Mesas: Yahv# es nuestra .usticia
(Sid:uenu), como tambin -mmanuel ("Dios con nosotros"),
nombres todos descriptivos y aproximativos de su excelsa
misin. Como siempre, los profetas intuyen horizontes
altsimos para su tiempo, pero muy inferiores a la realidad del
N. T. Nunca los profetas pudieron comprender la grandeza
espiritual de la futura glesia fundada por Cristo, aun en su
primer estadio de militante.
La cuestin de la continuidad del sacerdocio levtico habr
que resolverla tambin en un plan anlogo. El sacerdocio del
A.T. fue sustituido y sublimado por el instituido por Cristo.
Pero lo mismo que los sacrificios cruentos del A.T. en el
templo de Jerusaln eran tipo y preparacin del gran
sacrificio eucarstico de la cruz, as tambin el sacerdocio del
A.T. fue la preparacin del sacerdocio del N. T. Malaquvas
habla de otro sacrificio universal que sustituir al de
Jerusaln
14
. Aqu el profeta tambin parece tener intuicin
sobrenatural sobre una etapa ms grandiosa del sacerdocio,
de la que el levtico es una sombra y preparacin. Esta
perennidad de la reale1a davdica y del sacerdocio levtico es
proclamada enfticamente a continuacin. Como existe una
ley o pacto constante que dirige el curso del da y de la
noche y los movimientos de las milicias celestes o estrellas,
as existe un pacto de parte de Yahv que asegura la
permanencia de la dinasta davdica y del sacerdocio levtico
(v.21 -22). As sale al paso del escepticismo de sus
contemporneos respecto del destino de su pueblo. La
catstrofe les haba hecho pensar que Yahv se haba
arrepentido de la eleccin de srael y de Jud y que los haba
desechado definitivamente: &as dos !amilias :ue eli'i Yahv#
las ha repudiado (v.24). En la mente de todos estaba el
recuerdo de la catstrofe de Samara, rendida a las tropas
asiras de Sargn en el 721 a.C., y la deportacin en masa
de sus habitantes, los cuales, despus de ms de un siglo,
no tenan esperanza de retornar a su hogar patrio. Esta
misma suerte espera a Jerusaln y Jud, a las que
desprecian por no ser ya nacin (v.24). Creen los
contemporneos de Jeremas que el pueblo judo, como
colectividad nacional poltica, ha desaparecido para siempre.
Pero Yahv niega que los haya repudiado definitivamente, y
lo afirma con carcter de juramento. Tan seguro est de ello
como que ha hecho pacto con el da y la noche (v.25). Y cita
a los grandes antepasados: Abraham, ,saac y "acob, para
recordarles las promesas grandiosas a ellos hechas
15
. Yahv
se ha empeado por ellas a mantener la estirpe de "acobB
por eso, despus de la catstrofe purificadera, har volver a
los cautivos (v.26), teniendo piedad de ellos. Es una nueva
promesa de consolacin.

1 Cf. Jer 41:20; 45:11; 46:11; s 45:21;
46:10. 2 Cf. Jer 31:35. Es corriente la
expresin en el Deutero-saas: s 42:8;
47:4; 48:2; 51:15. 3 Cf. Job 38:3; 40,2;
42:4. El estilo de estos dos versos parece
deutero-isaiano. 4 Cf. s 54:8; 57:17,
64:7; Ez 39:23.24.29. 5 Cf. Jer 24:9;
25:9; 29:18. 6 Cf. s 45:14; 60,6.11. 7
Cf. Sal 106:1; 118:1; 136:133. 8 Lev
27:32; Ez 20:37; Jn 10:11. Virgilio, -'lo'. 3:
alter et haedos." "isque die numerant ambo,
pecus, 9 Niegan la autenticidad
jeremiana del fragmento, entre otros,
Notscher, Das ;usch "eremas (Bonn
1934) p.248; Vittonato, 11 ibro di <eremia
(Torino 1955) p.418. La sostienen
Gondamin, &e livre de "#r#mie XXX 251;
Dennefeld: DTG 10 (1929) 1452, Ceup-
Pens, $e prophetiis Aessianicis 428. 10
Ntscher, Gelin y otros entienden .usticia
en el sentido de "legtimo" jurdicamente,
como en Zac 9:9; lit. Sid:uenu se aplica a
Jerusaln, pero es una clara trasposicin
de 23:6. 11 Cf. 1 Re 2:4; 8:25; 9:5; 2
Sam 7:12; 2 Grn 6:16; 7:18. 12 La
expresin sacerdotes levticos no se
encuentra en Jeremas ms que aqu.
Muchos autores creen que esta
preocupacin por la suerte de la casta
sacerdotal es ajena a la mente de
Jeremas. Pero era sacerdote, y es normal
que pensara en el destino de los de su
clase. 13 Cf. Mt 1:6. 14 Mal 1:11.
15 Cf. Gen 15; Ex 3:15; Lev 26:42; Sal
89:208; 2 Sam 7:12.16.


32. (l 'estino del ?e# ;edecas. 'eslealtad de los Amos.
(ste captulo es como un apndice a la segunda parte del
libro de Jeremas (c.26-35). Contiene dos episodios que
tuvieron lugar durante el asedio de Jerusaln por las tropas
de Nabucodonosor, con poca diferencia de tiempo. Se puede
dividir el captulo en tres partes: a) anuncio de Jeremas a
Sedecas sobre la destruccin de Jerusaln (1-7); b)
emancipacin de los esclavos (8-11); c) denuncia de Yahv
contra la esclavitud (12-22). En la narracin hay retoques
redaccionales posteriores, pero no hay motivos objetivos para
dudar de la autenticidad jeremiana sustancial, si bien el relato
se deba probablemente a su secretario, Baruc.

Jeremas anuncia al re# ;edecas la tr*"ica suerte. de
Jerusaln +5-E/
5 Pala!ra de Yah que reci!i Jeremas mientras Fa!ucodonosor, re# de
Aa!ilonia, con todo su e=rcito # todos los reinos de la tierra sometidos a su
dominacin # todos sus pue!los, ataca!a a Jerusaln # a todas sus ciudades. ,
As dice Yah, 'ios de Israel) Ve a ;edecas, re# de Jud*, # dile) As dice
Yah) @e aqu que o# a entre"ar esta ciudad en manos del re# de Aa!ilonia,
que le pe"ar* fue"o, 3
#
t< no escapar*s de sus manos, sino que ser*s hecho
prisionero # le ser*s entre"ado, # er*s con tus o=os al re# de Aa!ilonia, # te
ha!lar* !oca a !oca, # ser*s lleado a Aa!ilonia. 2 8#e, pues, Coh ;edecas, re#
de Jud*D lo que dice Yah) (sto es lo que te dice a ti) Fo morir*s a la espada, 3
morir*s en pa$, # como se quemaron perfumes +en los funerales de/ tus padres,
los re#es que te han precedido, as se quemar*n tam!in en los tu#os, # se te
har*n lamentaciones) CA# seBorD pues #o so# quien lo di"o, or*culo de Yah. 4
(l profeta di=o todo esto a ;edecas, re# de Jud*, en Jerusaln, E mientras el
e=rcito del re# de Aa!ilonia esta!a atacando a Jerusaln # a las otras ciudades
de Jud* que no se ha!an rendido, a &aSis # A$eqah, pues slo ellas ha!an
quedado entre las ciudades amuralladas de Jud*.

Jeremas tuvo varias entrevistas con el rey Sedecas durante
el asedio de Jerusaln
8
. Al empezar la guerra, el rey haba
enviado una embajada al profeta, con la esperanza de que
interviniera favorablemente ante Yahv para que fuera
propicio en la guerra contra el invasor babilnico; pero la
respuesta fue categrica: la guerra terminara en desastre
para la nacin y la familia real, y lo mejor era rendirse, pues
as las condiciones de los vencedores seran ms benignas.
Pero el consejo del profeta no fue seguido, y el pas se
dispuso a la resistencia. Los babilonios invadieron el pas,
tomando los puntos estratgicos con miras a hacer el asedio
de Jerusaln ms efectivo. En estas circunstancias,
Jeremas, por instigacin divina, decide ir al rey para invitarle
de nuevo a rendirse, pues de lo contrario le espera un fin
desastroso a l y al pas.
El redactor destaca que entre las tropas invasor as, adems
de las babilnicas, haba otras mercenarias de todos los
reinos sometidos a su dominacin (v.1). En realidad, la
campaa de Nabucodonosor no iba dirigida slo contra Jud,
sino contra toda la coalicin sir-fenicio-palestina, que,
auxiliada por Egipto, trataba de oponerse a la dominacin
mesopotmica en esta zona estratgica. La posesin de toda
Palestina supona tener el paso franco para atacar a Egipto.
Nabucodonosor haba establecido su cuartel general en
Ribla, sobre el Orontes (Alta Siria)
2
. Las operaciones contra
Jud fueron dirigidas, como comandante general, por
Nabuzardn. La expresin tocios los reinos y todos los
pueblos es hiperblica para indicar el vasto imperio
babilnico.
La profeca hecha a Sedecas de que sera prisionero de
Nabucodonosor (v.5) se cumpli literalmente, pues el
infortunado rey de Jud huy de la ciudad sitiada y fue
capturado en Jeric y llevado ante el rey de Babilonia en
Ribla, donde le fueron sacados los ojos, y despus de haber
visto matar a sus hijos, fue llevado encadenado a Babilonia
3
.
El v.4 hay que entenderlo en el sentido de que, si el rey
Sedecas escucha la palabra de Yahv# y la sigue
(deponiendo la resistencia intil), no morir por la espada,
sino en pa1, recibiendo los honores fnebres como sus
antepasados (v.6). La condicional si, aunque no est
expresa, se puede sobrentender bien en el texto. De lo
contrario, habra que suponer que Sedecas recibi honores
fnebres en Babilonia al morir, lo que no es concebible
permitiera un rey tan desptico como Nabucodonosor, que lo
haba tratado cruelsimamente. En 38:17 dice Jeremas de
nuevo a Sedecas que, si se rinde, salvar su vida.
El redactor no dice nada sobre la reaccin del rey a las
palabras del profeta, y se limita a consignar la circunstancia
histrica en que la entrevista tuvo lugar: el ejrcito babilnico
estaba preparando el cerco de Jerusaln y sometiendo las
ciudades amuralladas de Jud, quedando slo entonces sin
tomar &a4is y A1e:ah (v.7). La primera se suele identificar
con =ell ed3$uPeir, a ocho kilmetros al sudoeste de ;eit
<ebrin
4
, y la segunda parece ser el actual =ell Uacaria, al
norte de ;eit <ebrin
5
. En las cartas contemporneas de
Jeremas llamadas ostracas de Lakis, encontradas en =ell
ed3$uPeir, aparece mencionada tambin A1e:ah. En una de
ellas, el jefe de un destacamento, aislado por las tropas
invasoras babilnicas, escribe al comandante superior de
&a4is que ve an las seales (de fuego) que le hace, pero
que no ve las de A1e:ah. Parecen reflejar la misma situacin
de que nos habla este c.34 de Jeremas
6
.

Iue!rantamiento de la le# de la seridum!re +G-55/.
GPala!ra de Yah que reci!i Jeremas despus de ha!er hecho el re#
;edecas un conenio con todo el pue!lo de Jerusaln .de que se pu!licara la
manumisin, de=ando cada uno li!res a sus esclaos # esclaas he!reos,
hom!res # mu=eres, a fin de que no fuera retenido como esclao nin"<n =udo o
=uda por un hermano su#o. 51 9odos los ma"nates # todo el pue!lo, que ha!an
aceptado este conenio, consintieron en li!ertar cada uno a sus esclaos #
esclaas # no retenerlos en la esclaitud> consintieron # los li!ertaron> 55pero
se arrepintieron lue"o, # reclamaron los esclaos # esclaas que ha!an
li!erado # los o!li"aron de nueo a ser esclaos # esclaas.

Segn la Ley7, los esclavos hebreos deban ser manumitidos
en el ao sptimo de su servidumbre, porque Yahv haba
liberadoa srael de Egipto
8
. Era una ley muy sabia para evitar
la esclavitud perpetua. Slo podan ser perpetuamente
esclavos los que as lo desearan. Pero esta ley debi de
cumplirse mal. La Biblia slo nos cita este caso de
cumplimiento en tiempos de Sedecas. El mvil deba de ser
religioso y poltico. De un lado queran aplacar a Dios para
que los ayudara en la resistencia, y de otro queran disponer
de las manos de los esclavos para la defensa, y aun entre los
amos habra inters en deshacerse de los esclavos para no
cargar con su manutencin en poca tan difcil como en el
asedio. El convenio hecho por Sedecas con todo el pueblo
de "erusal#n (v.6) fue solemnizado con el rito del becerro
sacrificado. Los que aceptaban el pacto pasaban por entre
las partes de la vctima descuartizada, colocadas
paralelamente segn un rito que se remonta a la poca
patriarcal
9
. El significado de este extrao rito parece ser el de
conminar a las partes contratantes a cumplirlo so pena de
sufrir la suerte del becerro sacrificado por efecto de la
maldicin divina. Los amos de Jerusaln, por todas estas
razones, aceptaron la manumisin (v.7) proclamada por el
rey, y en un arranque de generosidad dejaron libres a sus
esclavos y esclavas (v.10). No se especifica si fueron slo los
que llevaban ya seis aos de servidumbre y, segn la Ley,
deban quedar libres, o si fueron todos los esclavos, como
algo realmente excepcional. Parece que el contexto favorece
esta ltima interpretacin. Pero en cuanto pas el peligro y
vieron que el asedio se interrumpa al tener Senaquerib que
retirar las tropas para salir al frente del ejrcito egipcio, que
avanzaba por el sur hacia Jerusaln en ayuda de Sedecas,
se arrepintieron y reclamaron los esclavos y esclavas :ue
haban liberado (v.11), infringiendo as el convenio solemne
que haban hecho. Crean que con el acto anterior haban
logrado alejar la ira divina y ganado su proteccin y que
podan en adelante volver a las antiguas costumbres. Esto
fue una deslealtad, que Jeremas, como representante de
Yahv, no poda pasar por alto, y as, en nombre de El,
protesta, anunciando el castigo terrible incluido en el rito del
convenio.

(nr"ica protesta de Yah +5,-,,/.
5, ?eci!i, pues, Jeremas pala!ra de Yah,
diciendo)
53
As dice Yah, 'ios de Israel) Yo
hice con uestros padres un pacto al tiempo
que los saqu de ("ipto, de la casa de la
esclaitud, dicindoles)
52
al fin del aBo
sptimo, cada uno dar* li!ertad al hermano
he!reo que se le ha#a endido> te serir*
durante seis aBos, pero lue"o le li!erar*s>
pero uestros padres no me o!edecieron, no
me dieron odos.
15
Vosotros ho# os ha!is
conertido # ha!is hecho !ien a mis o=os,
proclamando la sumisin de uestros
hermanos, # ha!is hecho ese pacto en mi
presencia, en la casa en que se inoca mi
nom!re>
54
lue"o os ha!is uelto atr*s,
ha!is profanado mi nom!re, ha!is uelto a
retraer cada uno a sus sieros # sieras que
ha!ais li!erado, reducindolos de nueo a la
seridum!re # hacindolos uestros esclaos
# esclaas.
5E
Por eso, as dice Yah)
Vosotros no me ha!is escuchado,
proclamando cada uno la manumisin de su
hermano # de su pr=imo> he aqu que #o os
proclamo la manumisin P or*culo de Yah
P para la espada, para la peste # para el
ham!re, # har de osotros o!=eto de terror
para todos los reinos de la tierra,
5G
# har de
los que han que!rantado mi pacto # no han
"uardado las pala!ras de la alian$a que ante
m sellaron como el !ecerro que partieron en
dos mitades, entre cu#os tro$os pasaron.
5.

&os "randes de Jud*, los "randes de
Jerusaln, los eunucos, los sacerdotes # todo
el pue!lo de esta tierra pasar*n por entre las
partes del !ecerro,
,1
# los entre"ar en
manos de sus enemi"os, en las manos de los
que !uscan sus idas, # sus cad*eres ser*n
pasto de las aes del cielo # de las !estias de
la tierra>
,5
# a ;edecas, re# de Jud*, # a sus
prncipes, los entre"ar en manos de sus
enemi"os, en manos de los que de muerte los
persi"uen, en manos del re# de Aa!ilonia, que
de osotros se ha retirado.
,,
@e aqu que les
dar orden P or*culo de Yah P # los har
oler a esta ciudad, # la com!atir*n # la
tomar*n # la incendiar*n, # har de las
ciudades de Jud* un desierto, # no ha!r*
quien las ha!ite.

Esta requisitoria de Jeremas tuvo lugar en los primeros das
de la interrupcin del asedio, cuando Sedecas mand una
nueva embajada al profeta
10
antes de que fuera encarcelado
11
.
Yahv les recuerda la alianza del Sina, en cuyas clusulas
estaba la manumisin de los siervos en el ao sptimo
12
;
pero ya los antepasados faltaron sistemticamente a esta ley
(.13-14). En contraposicin a la conducta de los
antepasados israelitas, Yahv les presenta, en tono de
alabanza, el gesto que han tenido los contemporneos de
Jeremas de cumplir la ley de la manumisin de los siervos,
acto que firmaron solemnemente en un pacto en su
presencia, en la casa donde se invoca su nombre (v.15). Dios
les reconoce el mrito de este acto de generosidad y de
justicia social, pero les recrimina al mismo tiempo la
inconstancia en el cumplimiento de lo pactado (v.16), ya
que reclamaron de nuevo a sus antiguos siervos, y con ello
han pro!anado su nombre (v.16). Por eso, el castigo de Dios
ser inexorable: Yo os proclamo la manumisin para la
espada, la peste y el hambre (v.17). Como ellos no han
querido liberar a sus esclavos, Yahv los libera, es decir, los
deja sin proteccin ante la trada siniestra: la espada, la
peste y el hambre. Van a ser libre presa de la guerra con sus
trgicas secuelas
13
.
Al pasar entre las dos mitades del becerro (v.18),
implcitamente se comprometan a las consecuencias de la
alianza. El quebrantarlas era exponerse a la suerte de aquel
becerro descuartizado. Todas las clases dirigentes de Jud
(los 'randes de "erusal#n., los eunucos, v.16) sufrirdn la
misma suerte del becerro inmolado. La palabra eunuco tiene
el sentido de cortesano en general
14
. Yahv har gran
mortandad entre ellos, dejando sus cadveres expuestos a
las aves del cielo y a las bestias de la tierra (v.20), lo que
constitua el mximo baldn para un semita
15
. Y esta suerte
afectar al propio rey Sedecas, principal responsable de la
deslealtad de los amos para con sus esclavos, ya que les
permiti tomarlos de nuevo (v.21).

1 Cf. Jer 21:1s; 34:1-7; 37:3s; 37:17s; 38:145. 2 Cf. Jer 39:5. 3 cf. 2
Re 25:6-7. 4 Cf. Abel, <#o'r. de (alestine , ad verbum. 5 Cf. d., ib.,
ad verbum. 6 Cf. Bi (1939) p.191; RB (1939) p.205. 7 Cf. Ex 2:2. 8
Cf. Dt 5.12S. 9 Cf. Gen 15:198. Este rito, cumplido ya por Abraham, era
corriente en el antiguo Oriente. Por los documentos de Nuzu sabemos que
en la Alta Mesopotamia se descuartizaba un asno, y as se deca para
indicar un pacto: "cortaron el asno de la alianza." En un contrato entre el
rey asirio Assurnirari y Mattiilu de Bit-Agusi, despus de sacrificar un macho
cabro, dice el rey asirio: "Esta cabeza (del macho cabro) no es la cabe1a
del macho cabro, sino la de Mattiilu. Si falta a su juramento, como se corta
esta cabeza del macho cabro, se cortar la de Mattiilu" LAlt. 5rient. =e0t.
p.33o). Entre los griegos y romanos haba un rito similar. Cf. ,lada 298;
tit. Liv., 24. De este uso surgi la expresin hebrea @arat berit ("cort la
alianza") para decir que se hizo un pacto. Es una expresin similar y
paralela a la griega pkid svsiv. Cf. Vittonato, o.c., 425. 10 Cf. 37:3-5.
11 Cf.37:11. 12 Cf. Ex 13:3-14; 20,2; Dt 5:6. 13 Cf. Jer 21:9; 29:17;
24:9; 29:18 14 Cf. Jer 29:2. 15 La frase "en manos de los que buscan
su vida" falta en los LXX. Parece adicin erudita. Sobre la suerte de sus
cadveres cf. Jer 7:33; 16:4. El redactor trabaja con frmulas
estereotipadas que no son necesariamente del original.


33. Oidelidad de los ?eca!itas # 'eso!ediencia de los
Judos.
(ste captulo est fuera de contexto, desde el punto de vista
cronolgico, respecto de los captulos anteriores, pues stos
reflejaban hechos de la poca del rey Sedecas (598-586),
mientras que el presente captulo nos relata un hecho del
tiempo del rey Joaquina (609-598). Pero tambin exista en
este tiempo el peligro de la invasin babilnica, ya que los
ejrcitos de Nabucodonosor campeaban libremente por los
territorios de Jud, en su afn de asegurarse la victoria
definitiva sobre Egipto. Jeremas viva entonces obsesionado
con la ilusin de que sus conciudadanos rectificaran su
conducta religiosa y moral para verse libres de la catstrofe
que se avecinaba.
Ahora les presenta un modelo de fidelidad a Yahv en la tribu
de los recabitas, gentes de vida sencilla semibeduina, que
estaban libres de la contaminacin de la vida muelle de las
ciudades sedentarias. Al invadir Nabucodonosor la campia
de Jud, se han visto obligados a encerrarse en la Ciudad
Santa al albergue de sus muros. Por 1 Crn 2:55 sabemos
que los recabitas eran un clan relacionado con los ceos,
emparentados con los madianitas
1
. No eran, pues, hebreos
propiamente, sino que se haban asimilado a stos,
abrazando su religin y establecindose en la Palestina
meridional
2
; pero sabemos que parte de ellos andaban
tambin por la parte septentrional de Canan
3
. Vivan en
tiendas en torno a las ciudades. Eran, pues, semibeduinos, al
estilo de las tribus de ganado que merodean hoy por el
desierto de Jud. Conocemos a su antepasado Yonadab
4
.
Aparecen como aliados de Jeh (842-815) en la lucha contra
Acab y el culto de Baal. Su tradicin yahvista estaba bien
probada. Guardaban ciertas prescripciones en cuanto a su
gnero de vida: no construan casas, ni tenan posesiones, ni
sembraban campos, ni plantaban vias, ni beban vino
5
. Es
el gnero de vida practicado por los nabateos
6
. Es la vida
actual de los rabes del desierto. Lo esencial en su vida es la
movilidad y la libertad. La sencillez de vida y el aislamiento
del ambiente corrompido sedentario hizo que se conservaran
los recabitas en un estado de fidelidad a Yah
desconocido para los habitantes de Jerusaln. Esta es la
razn por la que los profetas consideran la vida sencilla de
srael en el desierto como la etapa religiosa ideal en su
historia
7
.

Oidelidad de los reca!itas a sus tradiciones +5-55/.
5 Pala!ra que Jeremas reci!i de Yah en tiempo de Joaquim, hi=o de Josas,
re# de Jud*) , Anda # ete a casa de los reca!itas. @a!ales # tr*elos a la casa
de Yah, a una de las c*maras, # dales a !e!er ino. 3Yo tom a Ja$anas, hi=o
de Jeremas, hi=o de Ja!asinas> a sus hermanos # a todos sus hi=os # a toda la
familia de los reca!itas, 2 # los introdu=e en el templo, en la c*mara de los hi=os
de Jan*n, hi=o de Je"delas, hom!re de 'ios, que est* =unto a la c*mara de los
prncipes, de!a=o de la de 0ahasas, hi=o de ;allum, el "uardia del est!ulo. 3Y
puse ente los reca!itas =arras # copas llenas de ino, dicindoles) %Ae!ed ino.%
4Pero ellos me contestaron) Fo !e!emos ino, pues Jonada!, hi=o de ?eca!,
nuestro padre, nos mand) Fo !e!*is ino =am*s, ni osotros ni uestros hi=os,
Eni constru#*is casas, ni ha"*is siem!ras, ni plantis ni pose*is iBas, sino que
ha!itaris en tiendas todo el tiempo de uestra ida, para que i*is muchos
das so!re la tierra en la que sois pere"rinos. G Fosotros hemos o!edecido a la
o$ de Jonada!, hi=o de ?eca!, nuestro padre, en cuanto nos mand no !e!er
ino en los das de nuestra ida, ni nosotros, ni nuestras mu=eres, ni nuestros
hi=os, ni nuestras hi=as, .# no edificar casas, # no tenemos iBas ni campos de
sem!radura, 51sino que ha!itamos en tiendas, como lo mand Jonada!,
nuestro padre. 55Pero cuando Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, su!i a
nuestra tierra, nos di=imos) Vamos a refu"iarnos en Jerusaln para escapar al
e=rcito de los caldeos # al e=rcito de Aram, # enimos a ha!itar en Jerusaln.

El relato est en primera persona y forma parte de las
narraciones autobiogrficas del profeta redactadas por Baruc,
como los c.24 y 27, que sirven para enmarcar y completar las
dos primeras secciones de orculos
1
. Por el contrario, este
captulo pertenece a los orculos conminatorios
caractersticos de la predicacin de Jeremas durante el
reinado de Joaquim. El profeta, por orden de Yahv, invita a
la casa (o clan) de los recabitas a ir a una de las cmaras del
templo (v.2), e.d., uno de los departamentos disponibles para
los sacerdotes, que estaban entre el atrio exterior y el interior
2
.
El jefe de los recabitas parece ser un tal "a1anas, hi.o de
"eremas (v.3), para nosotros desconocido
3
. El nombre de
"eremas era comn entonces, pues aparece en una de las
ostracas de Lakis. Jeremas los introduce en la cmara de
los [Link] de "ann, hombre de $ios (v.4); la indicacin deba
de ser clara para los contemporneos del redactor, pero
nosotros no conocemos a ese personaje "annB pero, al
aplicrsele el denominativo de hombre de $ios, bien
podemos presumir que se trataba de un fiel profeta yahvista
4
que estaba en buenas relaciones con Jeremas, el profeta de
Yahv por excelencia de la poca. En ese caso, la expresin
hijos de "ann bien pudiera aludir a los discpulos del profeta,
que tenan sus reuniones para sus instrucciones disciplinares
en una de las cmaras del templo, a las que tena fcil
acceso Jeremas por su amistad con el hombre de $ios,
Jann. La cmara de los prncipes, o dignatarios en general,
deba de ser el lugar de consejo de los magnates de
Jerusaln
*
. $eba.o de la de Aahasas (v.4): sabemos que
los departamentos que rodeaban el templo estaban
distribuidos en tres pisos
6
. <uardia de la puerta, el tercer
cargo en la direccin del templo
7
.
Jeremas les invita a beber vino, segn indicacin divina,
para probar su virtud, y ellos lo rechazan abiertamente, como
contrario a las prescripciones recibidas de "onadab, hi.o de
6ecab, nuestro padre (v.6). El sentido de padre aqu es el de
progenitor y organizador de la vida del clan de los recabitas.
Les prohibi todo lo que pudiera recordar la vida sedentaria
de agricultores: no construyis casas. ni plant#is vi?as (v.7).
El ideal para ellos era vivir errantes en tiendas, como medio
de conseguir la bendicin divina (v.7)
8
. Para ellos, la vida
nmada era el mejor medio de mantenerse fieles a Dios y as
merecer sus bendiciones. Deban de estar constantemente
cambiando de lugar y pasando por las diferentes tierras de
Canan como pere'rinos o huspedes. Si ahora viven en
Jerusaln, es excepcionalmen-te, obligados por las
incursiones del ejrcito babilnico (v.11), o de las bandas de
Aram o Siria, Moab y Ammn, que efectivamente desolaron
Palestina hacia el ao 602 a.C., aprovechndose de la
invasin de Nabucodonosor
9
.

'eslealtad de los =udos a Yah +5,-5./.
5, Y diri"i Yah la pala!ra a Jeremas,
diciendo)
53
As dice Yah de los e=rcitos,
'ios de Israel) Ve # di a los hom!res de Jud*
# a los ha!itantes de Jerusaln) HFo
aprenderis a o!edecer mis pala!rasJ
8r*culo de Yah.
52
&as pala!ras de
Jonada!, hi=o de ?eca!, son o!edecidas)
mand a sus hi=os no !e!er ino, # no lo han
!e!ido hasta ho#, cumpliendo el mandato de
su padre, # #o os he ha!lado tantas # tantas
eces, # no me ha!is o!edecido.
53
8s he
eniado una # otra e$ a mis sieros los
profetas para deciros) 6onertios de uestros
malos caminos, enmendad uestras o!ras #
no os a#*is tras de los dioses a=enos para
darles culto, # ha!itaris la tierra que os he
dado a osotros # a uestros padres> pero no
me ha!is dado odos, no me ha!is
o!edecido.
54
&os reca!itas han o!edecido a
lo que les mand su padre, pero este pue!lo
no me ha o!edecido a m. iJ Por eso, as dice
Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) Yo har
enir so!re Jud* # so!re todos los ha!itantes
de Jerusaln todos los males con que los he
amena$ado, pues les he ha!lado, # no me han
odo> los he llamado, # no me han respondido.
J
G Pero al clan de los reca!itas les di=o
Jeremas) Por ha!er o!edecido al mandato de
Jonada!, uestro padre, cumpliendo cuanto
os mand,
5.
por eso as dice Yah de los
e=rcitos, 'ios de Israel) Fo dear de ha!er
siempre ante mi presencia un arn de la
estirpe de Jonada!, hi=o de ?eca!, que me
sira.

El profeta haba convocado a los recabitas a la cmara del
templo por orden de Yahv, sin saber el sentido de ello, y,
cuando se hallaba reunido con los fieles descendientes de
Recab, recibe una comunicacin divina explicando lo
acaecido. Todo ha sido ejecutado para dar una reprensin al
pueblo judo, infiel a los mandatos divinos. El profeta
contrasta la conducta de los recabitas con la de sus
compatriotas. Aqullos obedecen ciegamente a un precepto
humano dado slo en una ocasin, mientras que los israelitas
desobedecen a un precepto divino que reiteradamente les ha
sido propuesto (v. 14-15). Por eso, el castigo es inevitable
(v.17); pero, a pesar de la catdstrofe que se avecina, los hijos
de Recab se salvarn y estarn siempre ante la presencia de
Yahv (v.19), e.d., gozarn de su proteccin
10
. No sabemos
ms de la suerte de este clan ejemplar despus del exilio,
pero en la historia santa qued como modelo de fidelidad a
Yahv.

1 Cf. Jue 1:16. 2 Cf. Jue 1:16. 3 cf.
Jue 4:11-17; 5:24615 4 cf. 2 Re 10:15-
23. 5 Cf. Jer 35:7. 6 Cf. Diodoro De
Sicilia, 19:94. 7 Cf. Os 2:16-17. 1 Las
dos series de orculos estn incluidas en
los c.1-25 y c.20-35. 2 Cf. 1 Re 6:5; 1
Crn 26:12; 2 Crn 31:11; Ez 40,12; 43:1;
Neh 10:38; 13:4; Jer 26:10. 3 Cf. Jer
40,8; 1 Re 25:23. 4 A los profetas se les
sola llamar hombres de $ios: cf. 1 Re
12:22; 13:1. 5 Cf. Jer 26:10. 6 Cf. 1
Re 6:5. 7 Cf. Jer 52:24. Aahasas puede
ser el mismo que aparece en 21:15; 29:25;
37:3 8 Cf. Ex 20:12; Dt 5:16; 4:40. 9
Cf. 2 Re 24.2. 10 La frase se aplica al
siervo que est pronto a servir a su seor
(1 Re 1:2; 10:8) y a los sacerdotes (Dt
10:8).


34. &ectura pu!lica de las Profecas de Jeremas.
6on este captulo comienza la tercera seccin del libro de
Jeremas (c.30-45), que se caracteriza por el tono biogrfico.
El c.36 es como una introduccin a toda la seccin. Es
interesantsimo desde el punto de vista biogrfico, ya que nos
refleja el modo como Jeremas pona por escrito sus
orculos, tomando como amanuense al fiel discpulo Baruc,
y, por otra parte, describe las vicisitudes a que estaban
sometidos los escritos profeticos en esta poca en que la
clase dirigente de Jud estaba contra l. El estilo de estos
relatos es sencillo y lleno de frescor, reflejando las
circunstancias del momento.

&ectura p<!lica de los or*culos de Jeremas en el templo
+5-51/.
5 (l aBo quinto de Joaquim, hi=o de Josas, re# de Jud*, reci!i Jeremas
pala!ra de Yah, dicindole) , 9oma un olumen # escri!e en l todo cuanto
#o te he dicho contra Jerusaln, # contra Jud*, # contra todas las naciones
desde el da en que te ha!l en tiempo de Josas hasta ho#, 3 a er si, o#endo la
casa de Jud* todos los males que #o pienso traer so!re ella, se conierte cada
uno de sus malos caminos, # #o les perdonar sus iniquidades # pecados. 2
&lam, pues, Jeremas a Aaruc, hi=o de Feras, # escri!i ste en un olumen,
dict*ndole Jeremas, todas las pala!ras que Yah le ha!a dicho. 3 Y le di=o
Jeremas a Aaruc) Yo esto# impedido de poder ir a la casa de Yah> 4 ete,
pues, t< # en el li!ro que a mi dictado has escrito lee las pala!ras de Yah,
o#endo el pue!lo en el templo en un da de a#uno # o#endo todos los que
ienen de todo Jud* # de sus ciudades, E a er si acaso sus oraciones lle"an a
la presencia de Yah # se conierte cada uno de sus malos caminos, porque
"rande es el furor # la indi"nacin con que amena$a Yah a este pue!lo. G
@i$o, pues, Aaruc, hi=o de Feras, lo que ha!a mandado Jeremas, profeta, #
le# en el li!ro las pala!ras de Yah en la casa de Yah. . ;ucedi, pues, el
aBo quinto de Joaquim, hi=o de Josas, re# de Jud*, en el mes noeno, que se
promul" un a#uno a todo el pue!lo de Jerusaln # a todos cuantos enan a
Jerusaln de las ciudades de Jud*, 51 # le# Aaruc el li!ro de los sermones de
Jeremas en el templo, en la c*mara de 7amaras, hi=o de ;afan, escri!a, en el
est!ulo superior, a la entrada de la Puerta Fuea del templo, o#endo todo el
pue!lo.

La lectura de los orculos de Jeremas por Baruc es datada
en el a?o :uinto de "oa:uim, rey de "ud, es decir, en el 605,
pues Joaquim sucedi a su hermano Joacaz (que rein tres
meses) en el ao 609. En 605, Nabucodonosor era
virtualmente dueo de Palestina, pues haba descendido en
sus incursiones hasta la frontera egipcia, expulsando
definitivamente al faran Necao de la costa sir-palestina.
Las invitaciones del profeta a someterse a la potencia
babilnica eran algo elemental desde el punto de vista de la
prudencia. Yahv quiere que Jeremas recoja por escrito los
orculos proferidos durante veintitrs aos desde los tiempos
de Josas, para hacer un ltimo llamamiento a la cordura y a
la penitencia (v.3), ya que los destinos de Jud estaban, en
definitiva, en manos de Yahv y no en las combinaciones
polticas proegipcias que privaban en la corte de Jerusaln.
Jeremas pide el concurso a su fiel discpulo, escriba de
profesin (v.26), Baruc, que nos es ya conocido
l
. Fue tan fiel
al profeta, que le sigui en el exilio a Egipto
2
. Debe escribirlo
en un volumen o me'hillah, es decir, un rollo de cuero o de
papiro que se enrollaba (de ah la palabra volumen, de volvo)
en un pequeo eje de madera. Para leerlo se desenrollaba de
derecha a izquierda, y la parte descubierta se dejaba caer o
se enrollaba en otro pequeo eje de madera. Baruc escribi
todas las palabras de Jeremas al dictado. Parece ser un
resumen de los orculos del profeta, ya que no es posible
que sea todo el libro actual, pues Baruc lo ley varias veces
en el mismo da. La finalidad de consignarlos por escrito era
primeramente para darlos a conocer al pueblo de Jud en
una ltima llamada al arrepentimiento, para que se convirtiera
cada uno de sus malos caminos (v.3). Pero, adems, Dios
quera que permanecieran escritos para la posteridad, pues,
una vez que han sido quemados por el rey, le manda
escribirlos de nuevo, sin ordenar que los leyera pblicamente.
Jeremas, probablemente, tena notas personales sobre sus
orculos anteriores, pero quiere que un escriba de profesin
las consigne, sin duda porque as eran ms legibles.
Jeremas era sacerdote, y es de suponer que saba escribir.
Adems, cuando compr el famoso campo de Anatot no se
dice que utilizara secretario
3
. El profeta enva a Baruc a leer
sus profecas al templo, pues no puede personalmente (v.5),
probablemente por razones de prudencia, pues saba la
hostilidad de que era objeto por parte de las clases
dirigentes. No estaba en prisin, pues en el [Link] se dice que
los dignatarios le invitan a esconderse. Por otra parte, el
secretario Baruc, de familia de buena posicin, era un buen
sustituto de Jeremas. La ocasin de la lectura fue la
concentracin del pueblo en un da de ayuno (v.6). Debe de
ser un da de ayuno excepcional, como los que se tenan en
momentos de calamidades pblicas
4
. En el Levtico se
prescriban actos de "humillacin del alma" como expiacin
ante Dios
5
. Entre ellos estaba el ayuno. Zacaras, en el siglo
V a C., habla de ayunos pblicos en el quinto, sptimo y
dcimo mes
6
. Jeremas espera que, con la lectura de sus
orculos conminatorios, el pueblo se convierta a Yahv (v.7).
En efecto, en el a?o :uinto de "oa:uim, en el mes noveno
(v.8), se promulg un ayuno a todo el pueblo de Jerusaln.
Teniendo en cuenta que el ao religioso comenzaba en el
mes de Nisn (marzo-abril), tenemos que el mes noveno es
el de noviembre-diciembre. Por otra parte, por el v.22
sabemos que el rey estaba en el departamento de invierno de
su palacio, calentndose al fuego, cuando ley y quem el
volumen de los orculos de Jeremas. As, pues, hacia
diciembre del 604 tuvo lugar la lectura de los orculos de
Jeremas en el templo.
Baruc da detalles exactos del lugar en que ley los orculos
de su maestro: en la cmara de <amaras (v.10), sin duda
uno de los amigos de Jeremas
7
. El vestbulo superior parece
ser el atrio interno, al que podan entrar slo los varones
israelitas. La (uerta Fueva debe de ser la que daba acceso
del atrio exterior al interior
8
.

&ectura de las profecas ante los ma"nates +55-5./.
55 Y ha!iendo odo 0iqueas, hi=o de 7amaras, hi=o de ;afan, las pala!ras de
Yah del li!ro, 5, !a= al palacio del re#, a la c*mara del escri!a, donde se
halla!an todos los "randes) (lisama, escri!a> 'alaas, hi=o de ;emea, #
(lnat*n, hi=o de A=a!or, # 7amaras, hi=o de ;afan, # ;edecas, hi=o ce Ananas,
# todos los di"natarios, 53 # les comunic 0iqueas todo lo que ha!a odo leer a
Aaruc del olumen ante el pue!lo. 520andaron, pues, todos los ma"nates a
Jud, hi=o de Fatanas, hi=o de ;elemas, hi=o de 6us, para decir a Aaruc) Ven #
trae el olumen que has ledo al pue!lo. 9om, pues, Aaruc el olumen # ino
con l a ellos, 53que le di=eron) ;intate # lenos eso a nosotros, # se lo le#
Aaruc. 546uando o#eron, pues, todo aquello, mostr*ronse unos a otros
atnitos, # di=eron a Aaruc) 9enemos que comunicar esto al re#, 5E# le di=eron)
Indcanos cmo has escrito t< esto. 5GAaruc les di=o) (l me dicta!a todas estas
pala!ras de su propia !oca, # #o lo escri!a con tinta en el li!ro. 5. Y di=eron los
ma"nates a Aaruc) Ve # escndete, # que se esconda tam!in Jeremas, sin que
sepa nadie dnde est*is.

Parece que la lectura de los orculos ante el pueblo sembr
la consternacin en unos y la irona en otros. Miqueas, que
no parece ser hostil al profeta, impresionado, cree verse
obligado a comunicar lo ocurrido a los dirigentes (v.12). La
cmara del escriba, o secretario real, deba de ser una
cancillera del Estado en la que se reunan los magnates de
Jud
9
. Parece que stos no eran hostiles del todo al profeta
de Anatot. Entre ellos habra muchos del tiempo de Josas,
que haban amparado a Jeremas, su fiel colaborador en la
reforma religiosa
10
. Enterados de lo que les dijo Miqueas,
quisieron cerciorarse personalmente del contenido del
volumen ledo por Baruc al pueblo (v.14). Reciben con
deferencia a Baruc, invitndole a sentarse y a leerles los
orculos (v.15). Les impresion la lectura de tantas profecas
conminatorias contra la ciudad, el templo y la casa real, y,
sobre todo, les aterr la impresin derrotista que pudieran
haber causado la lectura de stos ante el pueblo, cuya moral
haba que preparar para la resistencia ante el eventual asedio
de los babilonios. Decidieron comunicar el asunto al rey, pero
antes queran saber ciertamente quin era el autor de estos
orculos: indcanos cmo has escrito esto (v.17). Baruc dice
que solo ha sido un simple copista, ya que escribi al dictado
de Jeremas (v.18). Con ello quiere decir que considera las
profecas como expresin de la voluntad de Yahv, pues
conceptuaba a su maestro Jeremas como su mensajero. Los
magnates, conocedores del carcter tirnico y susceptible del
rey, invitan a Baruc a que se esconda con su maestro
Jeremas (v.19).

&ectura de los or*culos ante el re# +,1-,4/.
,1 (llos se fueron al re#, al atrio, de=ando el olumen en la c*mara de (lisama,
escri!a, # di=eron al re# lo que pasa!a. ,5 0and el re# a Jud que lleara el
olumen, # ste lo tom de la c*mara de (lisama # lo le# en presencia del re# #
en presencia de todos los di"natarios que esta!an =unto a l. ,, (sta!a el re# en
las ha!itaciones de inierno> era el noeno mes, # tena delante de s un !rasero
encendido, ,3 #, se"<n i!a le#endo Jud tres o cuatro columnas, lo i!a
ras"ando +el re#/ con el cuchillo del escri!a, # lo arro=a!a al fue"o del !rasero,
hasta que lo quem todo. ,2 Fo temieron ni ras"aron sus estiduras ni el re# ni
sus cortesanos que o#eron todas aquellas pala!ras. ,3 ;in em!ar"o, (lnat*n,
'alaas # 7amaras ro"aron al re# que no quemara el olumen> pero ste no les
o#, ,4 # mand el re# a Jeremiel, hi=o de Amelec, # a ;ara#as, hi=o de ($riel, # a
;elemas, hi=o de A!deel, que apresaran a Aaruc, escri!a, # a Jeremas, profeta>
pero Yah los ocult.

Los magnates se quedaron con el volumen de los orculos,
porque suponan que el rey lo haba de reclamar, y si se lo
devolvan a Baruc, les echara en cara el no haberse
quedado con l. De todos modos, tenan esperanzas de que
el rey se contentase con un resumen del mismo, y as, de
primeras no le llevan el volumen, quiz para que no
conociera la crudeza de algunos orculos, realmente
derrotistas para los intereses polticos segn sus clculos
humanos (v.20). Pero el rey no se content con una relacin
vaga oral, sino que exigi llevaran el volumen para leerlo
personalmente (v.21). De este modo se cumpli el deseo de
Jeremas de que sus orculos fueran conocidos de todos los
estratos sociales, llegando a odos del mismo rey. Se hace
notar que esto tuvo lugar en una de las cmaras reales de
invierno
n
, en las que el rey se estaba calentando junto al
brasero
12
. Segn el secretario lo iba leyendo, dejando libre,
colgando, el rollo de papiro, el rey se apoderaba de l y con
el cuchillo del escriba (utilizado para afilar las plumas y hacer
correcciones) iba desgajando las hojas y echndolas al fuego
(v.23)
13
.
El hagigrafo destaca el nulo resultado de la lectura de tan
temibles profecas. El rey, oportunista y escptico, no se dej
conmover por aquello que consideraba como impertinencias
de Jeremas. Un siglo antes, el piadoso rey Ezequas, al
percatarse del peligro de la invasin asira, "rasg las
vestiduras" e hizo duelo vestido de "saco", echndose ceniza
sobre la cabeza, segn era ley en los duelos
14
. Lo mismo
hizo el padre de Joaquim, Josas, al or las palabras de la
Ley, encontrada en el templo
15
. Hasta el impo Acab haba
reaccionado as ante las conminaciones del profeta Elias
16
.
La conducta, pues, de Joaquim no puede ser ms insultante
para Dios; pues, adems de quemar displicentemente los
orculos, dio rdenes de buscar a Jeremas y a su secretario
para apresarlos (v.26).

8rden de redactar de nueo los or*culos +,E-3,/.
,E 'espus que el re# quem el olumen de los sermones de Jeremas que
ha!a escrito Aaruc al dictado de aqul, reci!i Jeremas pala!ra de Yah, que
le di=o) ,G 9oma un nueo olumen # escri!e en l todos los sermones
anteriores que ha!a en el primero, que quem Joaquim, re# de Jud*, ,. # a
Joaquim, re# de Jud*, le dir*s) As dice Yah) 9< has quemado aquel olumen,
diciendo) HPor qu has escrito esto anunciando que endr* el re# de Aa!ilonia
# deastar* esta tierra, no de=ando en ella hom!re ni =umentoJ 31 Pues as dice
Yah contra Joaquim, re# de Jud*) Fo tendr* descendiente que le suceda en el
trono de 'aid, # su cad*er ser* arro=ado al calor del da # al fro de la noche,
35 # le pedir cuenta a l # a su descendencia # a sus sieros de sus
iniquidades, # traer so!re ellos, # so!re los ha!itantes de Jerusaln, # so!re
los hom!res de Jud*, todos los males que les he anunciado # ellos no han
querido or. 3, 9om, pues, Jeremas otro olumen # se lo dio a Aaruc, hi=o de
Feras, escri!a, el cual escri!i de !oca de Jeremas todos los sermones que
quem Joaquim, re# de Jud*, # se aBadieron todaa otros muchos como
aqullos.

En los planes divinos, las profecas divinas iban tambin
dirigidas a la posteridad, y por eso, por orden divina,
Jeremas tiene que redactar de nuevo sus orculos. El gesto
despectivo del rey no ha servido sino para confirmar su
condenacin en los planes de la justicia de Yahv. El rey
Joaquim haba querido considerar como alucinaciones lo
escrito en el volumen de Jeremas, pero los hechos
demostrarn lo contrario. Quedar sin heredero, cesando la
realeza con l (v.30). En realidad, tuvo un hijo, Joaqun o
Jeconas, que le sucedi durante tres meses en el trono; pero
su reinado fue ficticio, pues tuvo lugar durante el asedio, y su
misin fue slo entregar el poder a los babilonios en 598,
siendo l llevado en cautividad. Le sucedi su to, hermano
de Joaquim, Sedecas; por consiguiente, no era
descendencia de Joaquim, cumplindose as materialmente
la profeca de Jeremas. Su cadver qued insepulto al calor
del da y al !ro de la noche (v.30)
17
. Y todos los que
colaboraron en su pisima poltica sern igualmente presa de
la justicia divina (v.32)
18
.

1 Es mencionado en 32:12. Era nieto de
Mahasas, antiguo gobernador de la ciudad
(2 Crn 34:8) y hermano de Semeyas,
intendente de Sedelas (Jer 51:59) 2
Cf. Jer 43:6-7 3 Cf. Jer 32:10. Vase
gondamin, o.c., p.264. 4 Cf. Jue 20,26; 1
Sam 7:6; 2 Sam 1:12; Jdt 4:8. 5 Cf. Lev
16:29; 23:37; Nm 29,7. 6 Cf. Zac 7:3-5;
7:5; 8:19. 7 Cf. 2 Re 22:3. 8 Cf. 26:10.
9 Cf. RB (1939) p-397. 10 Algunos de
los nombres aqu citados aparecen en otros
lugares. Sobre la posible identificacin de
-lisama, cf. Jer 41:1 y 2 Re 25:25; -lnatn:
cf. 2 Re 22:12.14. 11 Cf. Am 3:15- 12
Aes noveno falta en los LXX. 13 Cf.
Condamin, o.c., p.262. En hebreo, la
palabra que traducimos por columnas
propiamente significa puertas, por la
semejanza del trazado de una puerta en la
distribucin de las columnas del papiro.
14 Cf. s37:1ss. 15 Cf. 2 Re 22:1. Sobre
el rito de "rasgarse las vestiduras" como
signo externo de protesta, de luto y de
penitencia, cf. Jos 7:6; Jue 11:351 1 Sam
4:12; 2 Sam 1:11; 13:31; 2 Ke 5 7; 6:30.
16 Cf. 1 Re 21:27. 17 Cf. Jer 22:19.
18 Cf. Jer 19:15; 35:17.


3E. 6onsulta de ;edecas # respuesta de Jeremas.
&os c.37-39 reflejan la vida trgica de Jeremas en el ltimo
perodo del asedio de Jerusaln por los caldeos, bajo el rey
Sedecas. Por inspiracin divina segua predicando la
sumisin a los babilonios, ya que Yahv haba decidido
entregar Jerusaln a Nabucodonosor. Toda resistencia
resultaba sin sentido, ya que no hara sino aumentar las
proporciones de la catstrofe. Naturalmente, fue
reiteradamente considerado como traidor a los intereses de
su patria. El rey Sedecas, dbil de carcter, dudaba entre
seguir los consejos del profeta, que consideraba de
inspiracin divina, y los oportunismos polticos sugeridos por
sus cortesanos. Crea encontrar en la ayuda de Egipto la
salvacin del peligro babilnico.
Durante el asedio, los ultranacionalistas haban constituido
escuadrones autnomos, y, por su parte, administraban
justicia con los derechos que se arrogaban en una supuesta
guerra santa por su pueblo. Consideraban como el mayor
enemigo para sus sueos patrioteros al profeta de Anatot, y
constantemente atentaban contra su vida. Sus profecas
conminatorias eran consideradas como orculos de mal
agero, fruto de un pesimismo exagerado del profeta. Por
eso, cuando en un momento los caldeos abandonaron el
asedio para hacer frente a las tropas egipcias que suban por
la costa palestina, creyeron verse libres del peligro babilonio,
y cantaron victoria, considerando definitivamente equivocado
y fracasado a Jeremas. Este continu diciendo que volveran
los ejrcitos de Nabucodonosor y que al fin tomaran la
Ciudad Santa. Sus enemigos le encarcelaron. Por fin es
liberado gracias a la intervencin de un etope. Es interesante
constatar que el profeta, en todos estos dificilsimos trances,
no se siente abatido como en otras ocasiones de su vida en
tiempo de Joaquim
1
. Estaba ya habituado a la lucha y
responde fidelsimamente al llamamiento profetice.

6onsulta de ;edecas al profeta +5-3/.
5 ?ein ;edecas, hi=o de Josas, en lu"ar de Jeconas, hi=o de Joaquim. Oue
Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, quien le hi$o re# de la tierra de Jud*. , Y no
o!edecieron l, sus sieros # el pue!lo de la tierra a las pala!ras que ha!a
ha!lado Yah por medio de Jeremas, profeta, 3 # eni el re# ;edecas a
Jucal, hi=o de ;elemas, # a ;ofoas, hi=o de 0ahasas, sacerdote, a Jeremas,
profeta, dicindole) ?ue"a por nosotros a Yah, nuestro 'ios. 2 Y Jeremas
anda!a li!remente entre el pue!lo, pues todaa no le ha!an encarcelado. 3
;ali entonces de ("ipto el e=rcito del faran, #, al sa!er la nuea, los caldeos
que asedia!an a Jerusaln se retiraron de all.

Despus del asedio de Jerusaln por los babilonios en el
598, Nabucodonosor puso en el trono de Jerusaln a
Sedecas, to de Jeconas, que fue llevado en cautividad.
Para halagar a los pueblos vencidos, solan los
conquistadores babilonios poner a un nativo, a ser posible de
la familia real, en el trono vacante de algn rey rebelde. As lo
haba hecho tambin Necao en el 609 al destituir a Joacaz,
hijo de Josas, y entronizar a su hermano Joaquim, de ms
confianza para el faran
2
. Nabucodonosor, al poner en el
trono de Jud al hermano de Joaquim, le cambi su nombre
de Matanas en Sedecas en seal de dominio
3
. Antes tuvo
que hacer juramento de fidelidad a Babilonia. Esto le pona
en una difcil situacin ante la opinin popular, que era reacia
al yugo de Nabucodonosor. Aunque fundamentalmente no
era hostil a Jeremas como lo haba sido su hermano
Joaquim, sin embargo, por congraciarse con la opinin
cortesana y popular, no se atreva a seguir los consejos
prudenciales del profeta de Anatot, que predicaba la sumisin
a Babilonia como mal menor
4
. La expresin pueblo de la
tierra (Am ha >ares) designaba al pueblo llano, en
contraposicin a los de clase social elevada. Aqu tanto el
pueblo como los cortesanos y el rey son culpables al desor
los consejos de Jeremas (v.2). No obstante, el rey senta
gran veneracin por el profeta, y por eso le envi una
segunda embajada para que intercediera ante Yahv por los
intereses muy comprometidos de su pueblo (v.3).
La retirada del ejrcito babilnico haba hecho surgir la
euforia general entre los nacionalistas a ultranza. Crean que
haba llegado la liberacin definitiva, y suponan irnicamente
que las predicciones de Jeremas haban resultado fallidas
5
.
Sin embargo, el rey no comparta esta euforia, pues estaba
preocupado por la seriedad de las amenazas de Jeremas, al
que consideraba como hombre de Yahv. De ah la razn de
la embajada
6
. El faran Ofra
7
, sucesor de Psamtico ,
haba atacado repentinamente hacia el 588 al ejrcito
babilonio, que estaba en Palestina en un ltimo esfuerzo por
reponerse del desastre sufrido por Necao en Carquemis
(605)
8
. El choque fue violento, y la consecuencia fue que el
faran retorn a Egipto. Libres del peligro egipcio, los
babilonios volvern a reanudar el asedio de Jerusaln.

?espuesta de Yah +4-51/.
4 Y reci!i Jeremas, profeta, pala!ra de
Yah, dicindole)
E
As dice Yah, 'ios de
Israel) 'ecid al re# de Jud* que os ha
mandado a pre"untarme) @e aqu que el
e=rcito del faran que ha enido en socorro
uestro se tendr* que oler a su tierra de
("ipto,
G
# oler*n los caldeos a com!atir
esta ciudad, # la tomar*n e incendiar*n. . As
dice Yah) Fo os en"aBis a osotros
mismos, dicindoos) %;e ir*n los caldeos de
nosotros,% porque no se ir*n.
51
Pero, aunque
destro$arais a todo el e=rcito caldeo que
lucha contra osotros # no quedasen de l
m*s que al"unos heridos, stos saldran de
sus tiendas # pe"aran fue"o a esta ciudad.

La respuesta de Jeremas a la consulta del rey Sedecas no
pudo ser ms desconsoladora: el ejrcito babilonio volver
con nuevos mpetus a asediar la ciudad y la incendiar (v.8).
Son vanas, pues, las ilusiones fciles de este momento, ya
que, aun en el supuesto imposible de que los judos
vencieran al colosal ejrcito de Nabucodonosor, detrs
estaba la mano de Yahv, que con unos cuantos :ue
:uedasen. heridos entre los babilonios habra de pe'ar !ue'o
a Jerusaln (v.10). La suerte de la ciudad est echada. Los
babilonios son los instrumentos de la justicia divina, que
inexorablemente se cumplir.

(ncarcelamiento de Jeremas +55-54/.
55 6uando se ha!a retirado de Jerusaln el e=rcito caldeo por la enida del
e=rcito del faran, 5, sala Jeremas de Jerusaln para ir a tierra de Aen=amn a
hacer una particin en medio del pue!lo> 53 pero, al lle"ar a la puerta de
Aen=amn, el =efe de la "uardia, llamado Jeras, hi=o de ;elamas, hi=o de
Ananas, apres a Jeremas, diciendo) C9< as a pasarte a los caldeosD 52
Jeremas respondi) 0entira, no o# a pasarme a los caldeos. Pero no escuch
Jeras a Jeremas, #, arrest*ndole, le condu=o a los =efes, 53 que, airados contra
Jeremas, le hicieron a$otar # encerrar en la c*rcel que ha!a en la casa de
Jonat*n, escri!a, de la cual ha!an hecho prisin. 54 Y entr Jeremas # fue
metido en una cisterna a!oedada, # estuo all mucho tiempo.

Otro precioso relato autobiogrfico, lleno de verismo por sus
circunstancias. Jeremas quiso aprovechar aquel intervalo del
asedio para ir a su pueblo de nacimiento, Anatot, a arreglar
sus negocios personales familiares. Ausentados los soldados
de Nabucodonosor, era posible salir al campo y encaminarse
a su lugar de nacimiento, a unos cinco kilmetros al nordeste
de Jerusaln. La expresin tierra de ;[Link] (v.12) indica el
territorio en que estaba enclavado Anatot. La tribu de
Benjamn lindaba con la Ciudad Santa. Su intencin era
hacer una particin en medio del pueblo, es decir, arreglar un
asunto familiar de herencia o de compra. Quiz su viaje est
relacionado con el campo comprado a su primo Ananeel
9
. La
puerta de ;[Link] deba de estar cerca de la actual "puerta
de Damasco," que daba acceso directamente al territorio de
la tribu de Benjamn. Exista una puerta de ;[Link] en la
parte septentrional del recinto del templo
10
, pero aqu debe
de aludir a una puerta de los muros exteriores de la ciudad.
Algunos la identifican con la "puerta de las Ovejas"
11
, pero es
ms probable que corresponda a "la puerta de los Peces"
12
,
al oeste de la torre Ananeel, en la direccin de la actual
"puerta de Damasco." All fue apresado Jeremas cuando
sala para Anatot, acusado de querer pasarse a los caldeos.
Era el pretexto para encarcelarle. Tantas veces haba
predicado la rendicin a los babilonios
13
, que bien poda
sospecharse de l que era un espa de los asediantes.
Jeremas protesta enrgicamente contra esta acusacin de
traicin (v.14). De nada le sirvi su protesta, pues fue llevado
a los .e!es, mal dispuestos contra el profeta (v.15), los cuales,
despus de azotarle, le encerraron en una cisterna
abovedada, o cavidad subterrnea, utilizada, cuando estaba
seca, para prisin
14
.

Jeremas suplica al re# que le de=e li!re +5E-,5/.
5E 0and a !uscarle el re# ;edelas, # le pre"unt en secreto en el palacio)
H@a# pala!ra de YahJ 5G ;, la ha#, contest Jeremas) ;er*s entre"ado en
manos del re# de Aa!ilonia. Y di=o Jeremas al re# ;edecas) HIu pecado he
cometido #o contra t, contra tus cortesanos # contra tu pue!lo, para que me
ha#*is metido en la c*rcelJ 5. 'nde est*n ahora uestros profetas, que os
profeti$a!an diciendo) Fo endr* el re# de Aa!ilonia contra osotros # contra
esta tierraJ ,1 Y#eme, pues> Coh re#, mi seBorD te lo rue"o> aco"e mi s<plica #
no me uelas a la prisin de la casa de Jonat*n, escri!a, porque morir all. ,5
0and, pues, el re# ;edecas que fuese lleado al est!ulo de la "uardia # se le
diese cada da una torta de pan de la calle de los @orneros, mientras no faltase
del todo el pan en la ciudad. As qued Jeremas en el est!ulo de la "uardia.

Mientras tanto, las circunstancias haban cambiado. Despus
de haber sido vencidos los egipcios, las tropas de
Nabucodonosor iban a volver de nuevo a poner sitio a
Jerusaln. Las ilusiones de liberacin fomentadas por los
falsos profetas se desvanecan, y el rey empez a pensar de
nuevo en las predicciones sombras de Jeremas, que tena
todos los visos de profeta autntico de Yahv. Quiso
entrevistarse con l en secreto para no contrariar a los
cortesanos enemigos de Jeremas y de su poltica religiosa.
El rey ha llegado a la conclusin de que slo Yahv puede
salvar la ciudad, y tiene esperanzas que modifique las
predicciones derrotistas comunicadas antes por el profeta;
por eso le pregunta ansioso: G2ay palabra de Yahv#/ (v.17).
Saba que Jeremas reciba muchas comunicaciones divinas
relativas a la suerte del pueblo judo. Qu designios tena
actualmente Yahv sobre Jerusaln y sobre la suerte del rey?
Jeremas, a pesar de hallarse extenuado por los tratos
recibidos, dice con energa a su rey, sin abdicar de su
condicin de mensajero de Dios: S, la hay.B sers entre'ado
en manos del rey de ;abilonia (v.16). El profeta, pues, fiel a
su misin, segua anunciando la misma suerte trgica para la
familia real. La injusticia ha colmado el cliz de la ira divina, y
llega la hora de la cuenta, en la que se confirmarn los
trgicos vaticinios de Jeremas.
Despus proclama su inocencia ante el rey y protesta
enrgicamente contra el trato injusto que se le da. No pide
piedad, sino justicia: GHu# pecado he cometido yo contra ti.
para :ue me hayas metido en la crcel / (v. 18). El rey, en
definitiva, era el responsable de que il estuviera en la prision,
pues consentva la injusta conducta de sus funcionarios. Y a
continuacin Jeremas pregunta con irona por los falsos
profetas (v.19). Ellos, deseando halagar al rey y a sus
cortesanos, han anunciado la liberacin, engandolos
miserablemente, pues ya tienen de nuevo a los babilonios
cercndolos, y, en cambio, esos falsos profetas estn libres o
huyeron avergonzados. Mientras que Jeremas, que anunci
lo que le comunicaba Dios, y cuyas predicciones se estn
cumpliendo, est encarcelado. Proclamada su inocencia,
hace una splica de liberacin al rey (v.20). El rey no se
atrevi a libertarlo del todo, pero por sentimientos de
humanitarismo le mitig la pena, ya que la prisin en el fondo
de la cisterna era condenarle a muerte lenta e inhumana. As,
pues, Jeremas qued, en calidad de libertad vigilada, en el
vestbulo de la 'uardia del palacio, y el rey le seal una
mnima racin de subsistencia
15
.

1 Cf. Jer 20:7s. 2 Cf. 2 Re 23:34- 3
Cf. 2 Crn 36:10; Ez 17:13-20; Jer 22:11.
4 Cf. 2 Crn 36:13-16. 5 Cf. Jer
37:19. 6 Algunos de los personajes de la
embajada son conocidos por otros textos
(cf. Jer 21:1; 36:26). 7 Desde la batalla
de Carquemis (605), los faraones no
haban invadido militarmente Palestina,
pero seguan intrigando, fomentando la
rebelin de los pequeos estados de la
costa siro-fenicio-palestina contra el invasor
babilnico (cf. 2 Re 24:7). Necao (610-593)
sigui esta poltica, y despus de l
Psamtico (593-588). 8 5!ra es el
Apries de los griegos y el 5uhibre de los
egipcios (588-566). 9 Cf. Jer 32:6-15.
10 Cf. Jer 2:2. 11 Cf. Neh 3:1; 12:39.
12 2 Crn 33:14; Sof 1:10. 13 Cf. Jer
21:8; 38:2. 14 Cf. Jer 36:6; Lam 3:53;
Zac 9:11. 15 Es interesante el dato de
que la torta de pan estaba hecha en la
calle de los 2orneros panaderos. Esto nos
indica que la artesana se distribua por
calles, como an se ve en Oriente y era
corriente en Europa en la Edad Media (cf.
Jer [Link]) "puerta de los Alfareros"; 16
Re 20:34; Neh 3:32. Sobre la caresta en
Jerusaln en el tiempo del asedio, cf. Jer
52:6; Lam 2:19; 4:9.20; 5:10. En estas
circunstancias, la racin sealada a
Jeremas no era mezquina.


3G. Jeremas es encarcelado de Fueo.
Aqu se habla de nuevo de un encarcelamiento del profeta,
que es arrojado por sus enemigos a una lgubre celda. Por
intercesin del etope Abdemelec es sacado y llevado a
presencia del rey. Este le interroga de nuevo sobre la suerte
de Jerusaln. Jeremas le invita otra vez a someterse a
Babilonia como condicin para salvar su vida. Es el ltimo
coloquio con el rey. Los acontecimientos se desarrollan con
tanta celeridad, que la catstrofe se precipita por momentos.
Los vaticinios de Jeremas se cumplen inexorablemente, y su
misin de profeta va a entrar en su ltima fase, la posterior a
la destruccin de Jerusaln. Los incidentes aqu relatados
pertenecen a los ltimos meses del asedio (588-586).

Jeremas, arro=ado a la cisterna +5-4/.
5 8#eron ;afatas, hi=o de 0atan> 7uedelas,
hi=o de Pas=ur> Jucal, hi=o de ;elemas, #
Pas=ur, hi=o de 0elquas, que Jeremas deca
delante de todo el pue!lo)
,
As dice Yah)
9odos cuantos se queden en esta ciudad
morir*n de espada, de ham!re # de peste> el
que hu#a a los caldeos iir* # tendr* la ida
por !otn.
3
As dice Yah) 6on toda certe$a,
esta ciudad caer* en manos del e=rcito del
re# de Aa!ilonia, que la tomar*.
2
Y di=eron los
ma"nates al re#) @a# que matar a ese hom!re,
porque con eso hace flaquear las manos de
los "uerreros que quedan en la ciudad, # las
de todo el pue!lo, dicindoles cosas tales.
(ste hom!re no !usca la pa$ de este pue!lo,
sino su mal.
3
'=oles el re# ;edecas) (n
uestras manos est*, pues no puede el re#
nada contra osotros.
4
Prendieron, pues, a
Jeremas # le metieron en la cisterna de
0elquas, hi=o del re#, que est* en el est!ulo
de la c*rcel, !a=*ndole con cuerdas a la
cisterna, en la que no ha!a a"ua, aunque s
lodo, # qued Jeremas metido en el lodo.

Jeremas continuaba aconsejando la rendicin al pueblo. Los
nacionalistas no pudieron soportar esto, que consideraban
contrario a los intereses de su pueblo. Algunos de los que
ahora atentan contra la vida del profeta nos son conocidos
1
.
Parece que el profeta, en su relativa prisin en el vestbulo
de la 'uardia, continuaba predicando la sumisin al invasor
babilnico, invitando a pasar a las filas del enemigo como
nico medio de salvacin, pues los que quedaran en la
ciudad moriran por la espada, el hambre y la peste (v.2). Ya
que no haba logrado convencer al rey de la inutilidad de la
resistencia, al menos que el pueblo sencillo se pusiera a
salvo, pues resultaba criminal la pretensin de resistencia en
tales circunstancias: el :ue huya a los caldeos tendr la vida
por botn, e.d., en estas circunstancias crticas slo el hecho
de salvarse supone un riqusimo botn. Pero este lenguaje
era considerado como traidor por los nacionalistas (v.4)
2
.
ndudablemente, desde el punto de vista meramente
humano, la predicacin derrotista del profeta sembraba la
desmoralizacin de los defensores de la ciudad. No habra
otra solucin que quitar del medio a esa voz traidora e
inoportuna. Para ellos, Jeremas no era patriota: no busca la
pa1 de este pueblo, sino el mal (v.4). El rey accedi, pues,
dbil como era, no se atrevi a hacer frente a los airados
nacionalistas: -n vuestras manos est (v.5). Y confiesa que,
en esos momentos de superexcitacin nacionalista, l, como
soberano, nada puede: Nada puede el rey contra vosotros.
En esta frase se refleja su espritu vacilante y pusilnime
3
.
Es la solucin de Pilatos ante las exigencias de los sanedritas
4
.
Los jefes nacionalistas, con anuencia del rey, arrojaron al
profeta a una cisterna. No se atrevieron a derramar su
sangre, y prefirieron una muerte incruenta. El hecho de
derramar sangre les impresionaba ms
5
.
La expresin hi.o del rey (v.6) tiene el sentido amplio de
"pariente" del rey, prncipe
6
, pues no conocemos ningn hijo
de Sedecas con ese nombre. La cisterna estaba cerca del
vestbulo de la 'uardia, en los departamentos del mismo
palacio. El hagigrafo da el detalle de que, aunque no tena
agua, estaba llena de barro, para dar una idea de lo penoso
que resultara para el profeta estar all. Estaba, pues,
condenado a muerte lenta.

Jeremas es sacado de la cisterna +E-53/.
5 8# A!demelec, etope, eunuco de la casa real, que ha!an metido a Jeremas
en la cisterna. (l re# esta!a entonces en la puerta de Aen=amn. % ;ali
A!demelec del palacio, # fue a decir al re#) . ?e#, mi seBor, han hecho mal esos
hom!res tratando as a Jeremas, profeta, metindole en la cisterna para que
muera all de ham!re, pues no ha# #a pan en la ciudad. 51 0and el re# a
A!demelec el etope, dicindole) 9oma conti"o tres hom!res # saca de la
cisterna a Jeremas antes de que muera. 559omando, pues, consi"o A!demelec
a los hom!res, se diri"i al ropero del palacio, # tom de all unos cuantos
estidos usados # ropas ie=as, que con cuerdas se hi$o lle"ar a Jeremas en la
cisterna. 5, Y di=o A!demelec el etope a Jeremas) Ponte estos trapos # ropas
ie=as de!a=o de los so!acos, so!re las cuerdas. @$olo as Jeremas, 53 #
sacaron con las cuerdas a Jeremas de la cisterna, # qued Jeremas en el
est!ulo de la c*rcel.

El cronista se complace en relatar que la iniciativa de
liberacin del profeta parti de un extranjero, un etiope o
nubio
7
, que era eunuco, palabra que puede significar un
hombre mutilado, encargado del harn real, o simplemente
un funcionario real
8
. Un extranjero, pues, sale valedor de los
derechos de un profeta de Yahv. En esto hay un tono de
irona en el hagigrafo. Los compatriotas de Jeremas le
quieren matar, mientras que los extranjeros le reconocen
como enviado de Dios. Sobre la puerta de ;[Link] vase lo
antes dicho a propsito de 37:13. El rey se hallaba all
circunstancialmente, quiz inspeccionando las obras de
defensa.
El eunuco sabe que el rey es dbil de carcter y que, si bien
no ha sabido imponerse a los inicuos designios de sus
cortesanos respecto a Jeremas, tiene buenos sentimientos, y
por eso le aborda de improviso, seguro de su xito,
recriminando la conducta de sus cortesanos (v.8). El etope
convence al rey, y ste le da tres hombres
9
que le ayuden en
la liberacin del profeta. Despus el cronista da encantadores
detalles sobre la liberacin de Jeremas. El buen etope se
haba preocupado de que el profeta no se lastimara al ser
levantado con la soga, y de antemano le echa ropas que le
sirvieran de amortiguador debajo de sta (v.12). Esta accin
del eunuco fue premiada por el profeta con un vaticinio en el
que le anuncia que se salvar de la catstrofe
10
.

Qltimo coloquio de Jeremas con el re# ;edelas +52-,G/.
52 (l re# ;edelas mand !uscar a Jeremas # le hi$o llear =unto a la tercera
entrada del templo, # all le di=o) Vo# a pre"untarte una cosa. Fo me ocultes
nada. 53 'i=o Jeremas a ;edecas) ;i te la di"o, me har*s matar> # si te do# un
conse=o, no lo se"uir*s. 54 @i$o, pues, en secreto ;edecas a Jeremas este
=uramento) Vie Yah, que no ha dado la ida a nosotros, que no te dar la
muerte # que no te entre"ar a esos que !uscan tu ida. 5E 'i=o entonces
Jeremas a ;edecas) As dice Yah de los e=rcitos) ;i sales # as a entre"arte
a los =efes del re# de Aa!ilonia, salar*s tu ida, # esta ciudad no ser* dada a
las llamas, te salar*s t< # tu familia> 5G pero, si no sales a entre"arte a los =efes
del re# de Aa!ilonia, caer* esta ciudad en manos de los caldeos, que la
incendiar*n, # t< no te escapar*s de sus manos. 5. Y di=o el re# ;edecas a
Jeremas) 9emo que me entre"uen a los =udos que se han pasado a los
caldeos, # aqullos me escarne$can. ,16ontestle Jeremas) Fo te entre"ar*n.
8#e lo que te di"o de parte de Yah, # te saldr* !ien # iir*s. ,5Y si no
quieres salir, mira lo que me ha mostrado Yah) ,,9odas las mu=eres que han
quedado en el palacio ser*n lleadas a los =efes del re# de Aa!ilonia, # he aqu
que dir*n) %C9e han en"aBado # te han encido tus ami"os, han hundido en el
lodo tus pies, te olieron la espaldaD% ,3 Y todas las mu=eres # tus hi=os ser*n
lleados a los caldeos, # t< no escapar*s a sus manos, sino que ser*s
entre"ado al re# de Aa!ilonia, # esta ciudad ser* incendiada. ,2 'i=o, pues, el
re# ;edecas a Jeremas) Iue nadie sepa nada de esto, # no morir*s. ,3 ;i
sa!en los ma"nates que he ha!lado conti"o # ienen a decirte) 6untanos lo
que has dicho al re#, no nos ocultes nada> si no, te mataremos, # dinos lo que el
re# te ha dicho, ,4les responder*s) @e suplicado al re# que no me ha"a oler a
la casa de Jonat*n, pues morira all. ,E Vinieron, en efecto, los ma"nates a
Jeremas # le pre"untaron> # l les di=o lo que el re# ha!a mandado decir, # le
de=aron, pues nada se ha!a sa!ido. ,G Iued Jeremas en el est!ulo de la
"uardia hasta el da en que fue tomada Jerusaln.

Las condiciones del asedio van empeorando, pues aumentan
las deserciones, faltan los alimentos, y la situacin se hace
desesperada. El rey, impresionado, quiere de nuevo
consultar a Jeremas para que le d una palabra de
esperanza. En realidad piensa como el profeta, pero tiene
miedo a sus cortesanos, que quieren mantener una
resistencia a ultranza, y por otra parte teme a los judos
perseguidos por su poltica que se pasaron al enemigo. Su
situacin es realmente comprometida. As, hi1o llamar (a
Jeremas) .unto a la tercera entrada del templo (v.14). Debe
de referirse a la puerta que en la parte sur de la explanada
del templo estaba reservada al rey para subir de su palacio al
santuario
11
. All, pues, en uno de los departamentos secretos,
debi de tener el coloquio ltimo con el profeta de Anatot.
Esperaba an una comunicacin divina favorable a sus
clculos polticos, pues no poda creer que Yahv
abandonara la Ciudad Santa a sus enemigos. Pero Jeremas
desconfa de la debilidad del rey. Ya le ha dicho tantas veces
sus predicciones, que han quedado sin efecto, que no
merece la pena comunicrselas de nuevo: Si te doy un
conse.o, no lo se'uirs. Por otra parte, si le va a anunciar
cosas desagradables, teme que el rey,, en un momento de
ataque nervioso, le entregue a sus enemigos y le maten: S
te la di'o, Gno me vas a matar/ (v.15).
El rey hace un juramento solemne, apelando al Dios de los
vivientes, de que no atentar contra la vida de Jeremas
(v.16). Jeremas entonces comunica de parte de Dios el
orculo final sobre la suerte de Jerusaln y del rey, que
resume los anteriores pronunciados en las otras entrevistas
con el rey
12
. Los caldeos tomarn Jerusaln, y no queda sino
rendirse a ellos. Como antes haba anunciado, la salvacin
para los particulares est en que se pasen a los caldeos;
igualmente, si el rey pasa a los .e!es del rey de ;abilonia, se
salvar (v.17).
Pero el rey alberga otros temores. No basta conseguir de los
babilonios que le perdonen la vida, sino que tiene enemigos
de su nacin entre stos. Todos los que eran contrarios a una
poltica de resistencia y de guerra se haban pasado al lado
caldeo, entre ellos el que haba de ser gobernador de Jud,
Godolas
13
. Estos consideraban al rey responsable de la
catstrofe al aventurarse a una resistencia intil, planteada
por grupos de nacionalistas irresponsables (v.19). El rey,
pues, estaba ms preocupado de sus intereses personales
que de los de la nacin. Jeremas le asegura que no le
pasar nada, pues Yahv le proteger (v.20). El rey estaba
preocupado de que le escarnecieran sus antiguos subditos
pasados a los caldeos. Ms vergonzoso ser el escarnio que
harn de l las [Link] de palacio, tomadas por los jefes
caldeos, las cuales satricamente le echarn en cara que las
ha llevado a la ruina por dejarse guiar de sus cortesanos y
amigos, que en el momento crtico le han abandonado: =e
han en'a?ado. y vencido tus ami'os., te volvieron la espalda
(v.22). Sus antiguas esposas y concubinas le despreciarn,
incluso para hacer mritos ante los nuevos amos.
Si contina la resistencia, ser la ruina total de su familia, y l
tendr que comparecer personalmente ante Nabucodonosor
(v.23). Sedecas oye todo esto, y no se atreve a tomar una
solucin firme, y, al contrario, slo se preocupa de su
posicin ante los cortesanos. Teme que stos se enteren de
lo hablado en la entrevista y que desconfen del rey, tomando
una resolucin extrema, destronndolo.
Por eso dice a Jeremas que no informe a nadie sobre lo
hablado (v.24). Y le sugiere que diga que han hablado del
asunto de su libertad (v.26). Sin duda que entre ambos se
trat tambin de esto. Jeremas no tena obligacin de decir
lo que haba constituido objeto principal de la entrevista. Por
razones de prudencia lo calla, y da como razn algo que se
habra tratado en ella, si bien de modo ms incidental. El
profeta, pues, aqu no miente. Dada su actual entere1a,
habra dicho todo si lo hubiera credo necesario. Pero los
magnates no merecan que les dijera toda la verdad. No hay
inmoralidad en ello. Cuando Samuel fue a ungir a David en
Beln, por orden de Dios dice a los que le preguntaban por el
fin de su viaje que iba a sacrificar a Yahv, callando el motivo
principal del mismo
14
. Jeremas volvi a su prisin tolerable
del vestbulo de la 'uardia, y all estuvo hasta que entraron
los babilonios (v.28).

1 Cf. Jer 21:1; 37:3 2 La frase hace
flaquear las manos de los combatientes
aparece en la carta sexta de Lakis (cf. Jer
37:15). 3 En el texto griego, en vez de
nosotros, se dice ellos. En ese caso sera
una observacin del hagigrafo. 4 Cf. Mt
27:24. 5 Es la razn por la que Rubn
aconsej a sus hermanos echar a Jos en
una cisterna en vez de matarle (cf. Gen
37:21-22). 6 Cf. Jer 36:26. La Vulgata
traduce "hijo de Amelec," tomando como
nombre propio el nombre comn de rey
(Aele4). 7 Cf. s 18:2; 45:14; Jer 46:9.
8 Cf. Jer 34:19; 29:2. 9 Todos los
manuscritos hebreos (menos uno) y las
versiones dicen treinta en vez de tresB pero
la mayor parte de los autores creen que es
una confusin en la palabra hebrea
sheloshim (treinta) en vez de sheloshah
(tres). 10 [Link] 39:15. 11 Cf. 2 Re
16:18. 12 Cf. Jer 21:4-10; 34:2-5; : 13
Cf. Jer 40:5s. 14 Cf. 1 Sam 16:5.


3.. 9oma de Jerusalen. &i!eracin de Jeremas.
;on clsicas las anomalas redaccionales de este captulo: a)
los v-4-13 faltan en los LXX; b) los v. 1-2 y 4-13 parecen un
resumen del c.52; c) el v.14 empalma perfectamente con el
v.3, mientras que resulta violento despus del v.13 del texto
actual; d) la liberacin del profeta, iniciada en 38:28, se
contina en 39,3 y se concluye en 39:11-14. Por otra parte,
los v.1-2 y 4-10, relativos a la historia del asedio y suerte del
rey, reproducen sustancialmente los textos de Jer 52:4-16 y 2
Re 25:1-12. Todo esto hace pensar en posteriores retoques
redaccionales, en los que se mezclan textos diversos. Se
pueden considerar como adiciones redaccionales posteriores
los v.1-2 y 4-10.
En el captulo se narran la toma de Jerusaln por las tropas
de Nabucodonosor, la huida y captura de Sedecas y la
liberacin de Jeremas, terminando con una profeca
salvadora relativa al etope Abdemelec, antiguo libertador del
profeta.

9oma de Jerusaln por los caldeos +5-3/.
5 Y sucedi que fue tomada Jerusaln. (l aBo noeno de ;edecas, re# de Jud*, en el dcimo mes,
ino Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, con todo su e=rcito a Jerusaln # la siti, , # el aBo
undcimo de ;edecas, el cuarto mes, se a!ri la !recha, 3 # penetraron en la ciudad los =efes del
re# de Aa!ilonia # ocuparon la puerta del medio) Fer"alsareser, ;am"ar-Fe!o, ;arsaSim,
%ra!saris%> Fer"alsareser, %ra!ma",% # todos los otros =efes del re# de Aa!ilonia.

El hagigrafo da la datacin exacta de un hecho tan
trascendental como la cada de Jerusaln, la Ciudad Santa.
El d#cimo mes del a?o noveno de Sedecas (v.1)
corresponde a diciembre 589-enero 588.
Es la fecha exacta (en 52:4 se dice que comenz en el da
die1 de dicho d#cimo mes) del principio del asedio de
Jerusaln por las tropas de Nabucodonosor. Este diriga las
operaciones generales desde el cuartel general, instalado en
Ribla, sobre el Orontes (Alta Siria). El general jefe de las
operaciones dirigidas contra Jerusaln fue Nabuzardn
1
. El
asedio dur ao y medio, ya que los caldeos entraron (se
abri la brecha, v.2) en el cuarto mes del a?o und#cimo de
Sedecas, es decir, en junio-julio del 587 a.C. El cronista da
con detalles los nombres del estado mayor del ejrcito
invasor, que se instal en la puerta del medio (v.3), que nos
es desconocida. Se supone que sea una denominacin
genrica para designar una puerta en el centro de la ciudad.
Se la ha querido identificar con la puerta de -!ram, junto al
actual santo sepulcro, en el primer muro que una la colina
occidental con la colina del templo
2
.
De los cuatro nombres propios de los babilonios dados en el
texto, el tercero y cuarto van acompaados de su ttulo oficial.
El primero y el cuarto son nombres idnticos. En la
transcripcin arriba puesta hemos seguido el texto hebreo,
pues el griego y el latino son bastante diferentes. Conocemos
una lista de dignatarios de la corte de Nabucodonosor,
conservada en un prisma, actualmente en Constantinopla
3
,
en la que aparecen los nombres de Fabu1ardn y
Fer'alsareser, que encontramos tambin en este texto de
Jeremas. A este ltimo se le llama "el hombre de Sin-Magir,"
que debe de ser lo que el hebreo transcribe como Sam'ar.
Sarsa4im debe de ser una ditografa de rabsaris o sar3saris,
que significa "jefe de los eunucos." Febo debe de ser
Fabuse1bn (v.13), que ha perdido se1ban por semejanza
con el nombre siguiente. Fer'alsareser
4
parece ser el que
despus ser sucesor de Nabucodonosor, al que en las listas
de reyes se le llama Neriglisar, que rein desde el 560 al 556
a.C. El ttulo de rabma' corresponde al nombre babilnico
rab3mu'i, que se ha traducido por "alto funcionario"
5
en la
corte civil. As, pues, en esta maraa de nombres dados por
la Biblia quedan slo como nombres propios reconocibles en
las inscripciones cuneiformes Fer'alsareser y Fabuse1bn.

@uida # prendimiento de ;edecas +2-51/.
2 Al erlos ;edecas, re# de Jud*, # todos sus
hom!res de "uerra, hu#eron, saliendo de
noche de la ciudad por el camino del =ardn
real, por la puerta de entre los dos muros, #
se diri"ieron hacia el Ara!a.
3
(l e=rcito de
los caldeos los persi"ui, # alcan$ a
;edecas en las estepas de Jeric, lle*ndole
preso a Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, que
esta!a en ?i!la, en la tierra de Jamat. (l re#
de Aa!ilonia pronunci contra l su
sentencia.
4
@i$o matar en ?i!la a los hi=os de
;edecas, a la ista de ste> dio muerte a los
no!les de Jud*,
E
e hi$o sacar los o=os a
;edecas # le car" de cadenas para llearlo a
Aa!ilonia.
G
&os caldeos prendieron fue"o al
palacio real # a las otras casas # arrasaron las
murallas de Jerusaln.
.
(l resto de los
ha!itantes que ha!a quedado en la ciudad,
los huidos que se ha!an pasado a los
caldeos # todo el resto del pue!lo, los deport
a Aa!ilonia Fa!u$ard*n, =efe de la "uardia.
51

A los po!res del pue!lo, que no tenan nada,
los de= Fa!u$ard*n, =efe de la "uardia, en la
tierra de Jud*, # les dio iBas # campos de
la!or.

Los caldeos atacaron la ciudad sobre todo por el norte, que
era el lado ms vulnerable y por donde entraron todos los
invasores en la Ciudad Santa desde Nabucodonosor a los
cruzados. El rey y su estado mayor, viendo la situacin
insostenible, huyeron por el sur hacia el desierto, por donde
el ejrcito de asediantes estaba ms desguarnecido.
Atraves el .ardn real
6
, fuera ya de los muros, en la
confluencia del Cedrn con el valle de 2innom (ms tarde
"Gehenna"), actual er36ababy. La puerta de entre los dos
muros (v.4) estaba en el sudoeste del Ofel, que se abra en el
bastin que obstrua con doble muro el valle del Tiropen
7
.
Los fugitivos tomaron el camino del desierto o Araba, con el
nimo probablemente de refugiarse en Amn, reino que
formaba parte de la liga antibabilnica
8
. Araba, que significa
"estepa," es la depresin formada por el lecho del Jordn,
pero sobre todo la parte que va del mar Muerto al mar Rojo
9
.
Sedecas y sus compaeros lograron llegar a las estepas de
"erico, a punto de pasar el Jordn hacia TransJordania (v.5).
Sedecas logr reunir en torno a Jeric muchos oficiales y
soldados fugitivos
10
, pero no pudo organizar la resistencia.
Fue capturado por las tropas caldeas y llevado a 6ibla, la
actual 6ible o 6abie, en la regin de "amat o "Hama" en la
actualidad, en la Alta Siria, a 34 kilmetros al sur de Homs.
Era un centro de comunicaciones muy apto para dirigir las
operaciones contra Fenicia y Palestina, y all estableci
Nabucodonosor su cuartel general, como lo haba hecho
antes Necao en 609
11
. La sentencia del rey babilonio fue
despiadada. Sedecas era un rey vasallo que haba
quebrantado el juramento de fidelidad. Haba sido puesto en
el trono por el mismo Nabucodonosor en 598, cuando fue
depuesto su sobrino Jeconas. Fueron asesinados sus hijos
de tierna edad (ya que el rey entonces no tena ms que
treinta y dos aos) delante de #l (v.6). Quera desenraizar
toda su descendencia, acabando as con todo posible brote
de insurreccin posterior. Y en un refinamiento de crueldad, a
Sedecas no le quit la vida, sino que le sac los [Link] (v.7)
para que llevara una vida triste y despreciada en Babilonia,
recordando su triste destino. Era costumbre entre los reyes
orientales sacar los ojos a los soberanos vencidos y despus
llevarlos a formar un cortejo con los otros reyes vencidos en
torno al rey vencedor mesopotmico. Algo parecido a la
costumbre de los generales romanos de llevar en triunfo por
las calles de Roma a los reyes brbaros vencidos.
Asurbanipal se glora de haber cegado a sus enemigos
12
, y
en un bajorrelieve asirio se ve a Sargn (721-705) cegando
con su lanza al rey vencido postrado a sus pies. Ezequiel
haba profetizado que Sedecas no vera al rey de Babilonia,
y Jeremas reiteradamente dice que le hablara boca a boca
13
.
El general en jefe de las operaciones en Palestina,
Nabuzardn
14
, deport a las fuerzas vivas de la poblacin
juda. Los palacios y templo de Jerusaln fueron pasto de las
llamas. Slo se dej en Jud a los pobres del pueblo, :ue no
tenan nada (v.10), permitindoseles cultivar vi?as y campos
de labor, con cuyos productos habran de pagar un fuerte
tributo al implacable vencedor babilnico.

&i!eracin de Jeremas +55-5G/.
55 Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, ha!a dado orden a Fa!u$ard*n, =efe de su
"uardia, respecto de Jeremas, dicindole) 5, Prndele # mira por l # no le
ha"as mal al"uno, sino que ha$ con l se"<n te di"a. 53 Y Fa!u$ard*n, =efe de
la "uardia, # Fa!use$!*n, %ra!saris%> Fe"alsareser, %ra!ma",% # todos los otros
=efes del re# de Aa!ilonia, 52 mandaron sacar a Jeremas del est!ulo de la
"uardia # se lo encomendaron a 7odolas, hi=o de A=icam, hi=o de ;afan, para
que le llease a su casa, # qued ha!itando en medio del pue!lo. 53 Jeremas
ha!a reci!ido pala!ra de Yah, mientras esta!a preso en el est!ulo de la
"uardia, dicindole) 54 Ve # di a A!demelec el etope) As dice Yah de los
e=rcitos, 'ios de Israel) Yo cumplir mis pala!ras so!re esta ciudad, para su
mal, no para su !ien> esto suceder* a tus propios o=os en ese da. 5E (ntonces
#o te li!rar P or*culo de Yah P # no ser*s entre"ado en manos de los
hom!res a quienes temes. 5G Yo te salar # no caer*s a la espada, # ser* sala
tu ida, porque confiaste en m. 8r*culo de Yah.

Nabucodonosor conoca, sin duda por relatos de los
desertores hebreos, la actitud de Jeremas durante el asedio,
predicando la rendicin. Por eso senta cierta estima por el
profeta, aunque no entendiese los motivos religiosos por los
que el profeta peda la sumisin al rey caldeo, instrumento de
la justicia divina. Por eso se mostr generoso con l,
encargando a su comandante jefe de operaciones,
Nabuzardn, que lo tratase con deferencia (v.12). Conforme
a estas rdenes, los jefes babilnicos libertaron a Jeremas,
que an se hallaba preso en el vestbulo de la 'uardia (v.14),
y se lo encomendaron a <odolas (v.16), que iba a ser el
gobernador judo puesto por los babilonios despus del
desastre. Era hijo de [Link], protector de Jeremas
15
. Por
eso es de suponer que Godolas y el profeta fueran amigos,
pues compartan la poltica de sumisin a Babilonia antes de
arrostrar la aventura de una resistencia sin esperanza.
Jeremas, pues, :ued habitando en medio del pueblo, es
decir, con libertad de accin, participando de las penalidades
de los supervivientes. La expresin para :ue le llevase a su
casa parece indicar la reintegracin a sus derechos cvicos
16
.
La profeca relativa a Abdemelec (v. 15-18) quiz fue hecha
antes de caer la ciudad en manos de los caldeos, cuando
Jeremas fue liberado de la cisterna por su humanitaria
intervencin
17
. El redactor la pone aqu en el momento de su
cumplimiento. Jeremas le promete, en nombre de Dios, que
nada le ha de suceder en premio a su buena accin. El
eunuco etope ha dado una leccin de religiosidad a todos los
judos, y Yahv se lo premia con la salvacin de su vida en
medio de tanta ruina. Jerusaln ser destruida en
cumplimiento a las palabras de Yahv (v.16), pero l no
perecer en la catstrofe (v.17). El buen etope haba credo
en Jeremas como hombre de $iosB con ello expres un acto
de fe en el mismo Dios: con!iaste en mi (v.18).

1 Cf. 39:13; 52:128. 2 Cf. 2 Re 14:13-
3 Publicada por E. unger, ;abylon p.28a
(1925). 4 En el prisma cuneiforme:
"Nergal-sar-usur": "Nergal protege al rey."
5 Cf. Bezold, ;abylonisch3assyrisches
<lossar p.252. 6 Cf. Jer 52:7; 2 Re 25:4.
7 Cf. De Vaux, &e livre des 6ois p.225;
s 22:11. 8 Cf. Jer 40,14; 41:10. 9 Cf.
Jos 12,is; 11:2; 2 Sam 4:7. Vase abel,
<#o'raphie de la (alestine p-423- 10
Cf. Jer 52:8; 2 Re 25:5. 11 Cf. 2 Re
23:33- 12 Anales de Asurbanipal 117;
113. 13 Cf. Ez 12:13; Jer 32:4.5; 34:3;
37:17; Flavio Josefo, Ant. Jud. X 8:2. 14
En babilnico: "Nabuzer-iddinam": "Nabu
ha dado descendencia." En el v.11 se le
llama en la Biblia Rab-tabajim, lit. "jefe de
carniceros." En el prisma babilnico antes
citado se le pone por ttulo rabnujtimmu:
"jefe de horneros," que qued como ttulo
cortesano de gran dignidad. Como el "jefe
de coperos" (Gen 40:9) en la corte del
faran. 15 Cf. Jer 26:24. 16 En casa
falta en los LXX. 17 Cf. Jer 38:13.


21. &i!eracin de Jeremas.
7odolas, "o!ernador del Pas.
(n los c.40-44 encontramos una serie de episodios relativos
a la vida de Jeremas despus de la cada de Jerusaln.
El c.40 resulta embarazoso en lo tocante a la liberacin de
Jeremas, supuesto lo que acabamos de ver en el c.39:14,
donde con detalle se narra que los jefes caldeos
personalmente libertaron al profeta al entrar en Jerusaln,
cuando aqul estaba an preso en el vestbulo de la 'uardia.
Aqu, en cambio, se dice que Jeremas estaba en 6ama, al
norte de Jerusaln, encadenado con los otros conciudadanos
en un campo provisional de concentracin. Para resolver esta
contradiccin, muchos autores consideran los v.1-2 del C.40
como adiciones posteriores redaccionales
1
. Otros, en
cambio, consideran como esprea la narracin de 39:142. Y,
finalmente, no faltan quienes intentan concordar ambas
narraciones del modo siguiente: al llegar Nabuzardn a
Jerusaln, un mes despus de tomada la ciudad, Godolas se
haba trasladado para vivir en Misfa. En su ausencia, los jefes
subalternos caldeos prendieron a Jeremas en una redada
general con los otros habitantes de Jerusaln. Llegados stos
al campo de concentracin de Rama, se enter Godolas de
ello, e intervino en su favor ante los jefes babilnicos, que le
libertaron definitivamente
2*
. Pero bien pudiera ser que el
redactor posterior recogiera dos tradiciones diferentes sobre
el prendimiento de Jeremas, y en ese caso nos
encontraramos con uno de tantos duplicados de la Biblia.

&i!eracin de Jeremas +5-4/.
5 Pala!ra de Yah que reci!i Jeremas despus que Fa!u$ard*n, =efe de la
"uardia, le de= ir de ?ama, donde le hall car"ado de cadenas en medio de los
cautios de Jerusaln # de Jud* que i!an deportados a Aa!ilonia. , (l =efe de la
"uardia real di=o a Jeremas) Yah, tu 'ios, ha!a amena$ado con males este
lu"ar, 3 # los ha trado so!re l, como lo anunci, porque ha!is pecado contra
Yah # no ha!is escuchado su o$> por eso os ha sucedido esto. 2Y ahora he
aqu que te quito ho# las cadenas de tus manos> si quieres enir conmi"o a
Aa!ilonia, en, que #o mirar por ti> pero, si te desa"rada enir conmi"o a
Aa!ilonia, d=alo> tienes la tierra toda a tu disposicin. Ve a donde me=or te
pare$ca. 3 Y como a<n no se decidiera a oler, ulete +le di=o/ a 7odolas,
hi=o de A=icam, hi=o de ;afan, a quien ha hecho el re# de Aa!ilonia "o!ernador
de las ciudades de Jud*, # ha!ita con l en medio del pue!lo, o ete a donde t<
me=or quieras. 'iole tam!in el =efe de la "uardia proisiones, le hi$o re"alos #
le despidi. 4 Vino, pues, Jeremas a 7odolas, hi=o de A=icam, que resida en
0isfa, # ha!it con l en medio del pue!lo que ha!a quedado en la tierra.

Nabuzardn, al volver de Ribla, adonde haba ido a recibir
rdenes de Nabucodonosor despus de la conquista de
Jerusaln, se dirige al campo de concentracin de prisioneros
de 6ama, la actual er36am, a ocho kilmetros al norte de
Jerusaln, en la carretera general de la capital a Naplusa
3
, y
all encuentra a Jeremas, sobre el que tena particular
inters. Si el relato de 39:14 responde a la verdad de los
hechos, podemos suponer que Nabuzardn, despus de
libertar a Jeremas del vestbulo de la 'uardia, se march a
Ribla, y, durante su ausencia, algunos jefes subalternos, que
no saban las predilecciones e intenciones del comandante
jefe sobre Jeremas, le haran prisionero como medida de
seguridad, y en condicin de tal le llevaron a 6ama.
La frase palabra de Yahv# :ue recibi "eremas. (v.1) parece
que debiera ser seguida de un orculo del profeta, segn
costumbre. Por ello, algunos autores creen que se ha perdido
el texto de ese nuevo orculo
4
. Otros, en cambio, prefieren
ver en la frase estereotipada un ttulo general que servira de
introduccin al contenido de la seccin de los c.40-44, donde
se habla de las vicisitudes del profeta despus de la ruina de
Jerusaln. En ese caso, palabra de Yahv#. equivaldra a
"actividad proftica de Jeremas por inspiracin divina."
5
Pero
aqu parece que se inaugura una seccin biogrfica, con la
excepcin del discurso del c.44, que tiene su propia
introduccin oracular.
Jeremas estaba car'ado de cadenas, segn la costumbre de
los babilonios y asirios respecto de los prisioneros varones
6
.
A las mujeres se les permita llevar consigo algunos hatillos
con ropas y enseres domsticos.
Parece un tanto extrao el discurso de tipo proftico judaico
puesto en boca del caldeo Nabuzardn. Por ello, no pocos
autores creen que se trata de una insercin redaccional
extraa al original. No obstante, no debemos perder de vista
la mentalidad de los conquistadores orientales politestas,
que reconocan el carcter divino de los dioses de otros
pueblos. El legado de Senaquerib en tiempo de saas habla
en trminos anlogos: "Acaso sin contar con Yahv he
invadido yo esta tierra para devastarla? Yahv me ha dicho:
nvade la tierra y devstala"
7
. Ciro se expresa en trminos
parecidos
8
. Se consideran, pues, como cumplidores de la
voluntad del dios del pueblo vencido, que quera castigar a su
pueblo. Con ello lograban captar la benevolencia de los
vencidos, ya que se les respetaba lo que les era ms caro, la
religin. As, pues, Nabuzardn conoca la predicacin
proftica de Jeremas, centrada en torno a la reiterada idea
de que Jerusaln sera entregada a los babilonios por haber
pecado contra Yahv. Ahora, pues, hablando con Jeremas,
le expresa su punto de vista, coincidente con sus doctrinas.
Es un modo de querer ganarle, presentndose como
instrumento de la justicia del mismo Yahv. As le dice para
halagarle: Yahv#, tu $ios, haba amena1ado con males este
lu'ar., por:ue hab#is pecado (v.2-3). Sin duda que en estas
palabras hay un trasfondo de sagacidad diplomtica. Le
interesaba mucho al comandante babilonio tener a su lado a
Jeremas, y as acepta sus puntos de vista religiosos en lo
concerniente a la marcha de la Providencia divina sobre su
pueblo.
Despus le deja escoger, para su futuro, entre ir a Babilonia,
donde ser tratado con deferencia particular, o quedar en
Jud con Godolas, hombre ponderado y amigo personal del
profeta
9
. Nabucodonosor le haba establecido como
'obernador en Jud, descartando todo sujeto de la lnea
dinstica davdica, que se haba mostrado reiteradamente
insurgente. Godolas, por su prudencia y moderacin, era una
garanta de sensatez, y, por otra parte, estaba capacitado
para organizar esta parte de Palestina, de tanta importancia
para el imperio babilnico por colindar con el imperio egipcio.
Era conveniente que all no existiese un estado catico, sino
organizado, y por eso el rey caldeo quiere crear un nuevo
estado vasallo, resucitado de las ruinas anteriores (v.5).
Jeremas prefiere quedarse con los pobres del pueblo en
Jud*, para compartir sus penalidades # a#udarles a
leantar las esperan$as de resurreccin nacional.
Ezequiel, en el exilio babilnico, estaba cumpliendo esta
misin con los desterrados a orillas del Eufrates. Era preciso
que en Palestina quedara un hombre de $ios que fuera como
el director espiritual de su pueblo, que vegetaba en la mayor
miseria y postracin. Por eso, Jeremas habit en medio del
pueblo (v.6) en Ais!a, donde Godolas haba fijado su
residencia oficial
10
. Jerusaln estaba en ruinas, y era
preferible esta localidad provinciana en los confines del reino
de Jud.

?eunin de los =efes =udos dispersos con 7odolas. +E-
54/
E 7uando todos los =efes de tropas que se ha!an dispersado por la campiBa
supieron, ellos # sus hom!res, que el re# de Aa!ilonia ha!a hecho "o!ernador
de la tierra a 7odolas, hi=o de A=icam, encomend*ndole los hom!res, las
mu=eres # niBos # los po!res de la tierra que no ha!an sido deportados a
Aa!ilonia, G inieron a 7odolas, en 0isfa, Ismael, hi=o de Fatanas> Yo=an*n #
Jonat*n, hi=os de 6arca=> ;era#as, hi=o de 9an=umet> los hi=os de (fa#, de
Fetofa, # Je$onas, hi=o del 0ahaSat, ellos # sus hom!res, . # los con=ur
7odolas, hi=o de A=icam, hi=o de ;afan, a ellos # a sus compaBeros) %Fo tem*is
serir a los caldeos> ha!itad en la tierra, serid al re# de Aa!ilonia, # os
reportar* !ien. 51 Yo me quedo en 0isfa para representar al pas ante los
caldeos que en"an a nosotros, pero osotros haced la endimia, reco"ed las
mieses # el aceite # "uardadlos en uestros recipientes, # quedaos en las
ciudades que ha!it*is,% 55 9am!in todos los =udos que esta!an en 0oa!,
entre los hi=os de Amn, en Idumea # en todas las otras re"iones, al or que el
re# de Aa!ilonia ha!a de=ado un resto de Jud* # que les ha!a dado por
"o!ernador a 7odolas, hi=o de A=icam, hi=o de ;afan, 5, olieron de todas las
re"iones en que se ha!an dispersado, # inieron a la tierra de Jud*, a 7odolas,
en 0isfa, # reco"ieron ino # mieses en "ran a!undancia. 53 Pero inieron a
7odolas, en 0isfa, Yo=an*n, hi=o de 6area=, # todos los =efes del e=rcito que se
ha!an dispersado por la campiBa, 52 # le di=eron) %H;a!es que Aaals, re# de
los hi=os de Arrimn, ha mandado a Ismael, hi=o de Fatanas, para darte
muerteJ% Fo lo cre# 7odolas, hi=o de A=icam. 53 # Yo=an*n, hi=o de 6area=,
lle aparte a 7odolas # le di=o) %Yo ir # matar a Ismael, hi=o de Fatanas, sin
que nadie lo sepa> no te mate l a ti # se dispersen todos los =udos que se han
reunido en torno tu#o # pere$can los restos de Jud*.% 54 Y le contest
7odolas, hi=o de A=icam) %Fo ha"as eso, pues lo que dices de Ismael es falso.%

Despus de conquistada Jerusaln por los caldeos, quedaron
pequeos grupos de guerrilleros dispersos por la campia
desrtica, tropas que haban quedado fuera de los muros de
la ciudad y otras de las que haban huido con Sedecas
11
. Al
saber que se haba organizado de nuevo el Estado judo bajo
las rdenes de Godolas, impuesto como gobernador por los
babilonios (v.7), decidieron unrsele para trabajar en la
reconstruccin de la nacin. Naturalmente, como militares
que haban luchado con Sedecas, teman por su suerte. El
historiador da algunos nombres de ellos, conocidos por otros
textos bblicos
12
. Godolas les invita a deponer el miedo,
pues l tiene amplios poderes de amnista, y saba que los
caldeos tenan inters una vez vencida la resistencia
fundamental en reorganizar el nuevo Estado vasallo, y, por
consiguiente, no se haban de meter con ellos (v.8). Les invita
a permanecer en Jud (v.8). Parece que los jefes dispersos
estaban dispuestos a marcharse lejos, hacia Egipto, lejos de
la dominacin babilnica. Godolas, por su parte, se
considera como el responsable de la situacin y
representante de los intereses del pueblo de Jud ante los
babilonios (v.10).
Eran horas en que se exiga mucha cordura y paciencia para
no soliviantar a los vencedores. Por eso les invita a
reintegrarse a su vida normal cvica, trabajando los campos,
ya que no podan aspirar a continuar en organizaciones
militares: haced la vendimia. y :uedaos en las ciudades
(v.10). Con la deportacin, la ciudad y parte de la campia
haba quedado casi despoblada, y era preciso trabajar para
que se llenasen las necesidades materiales de la nacin. A
estos jefes militares vencidos se juntaron en Misfa muchos
prfugos judos, al ver que la nacin se volva a organizar
despus de la marcha de las tropas de ocupacin babilnica.
Por otra parte, se daba la circunstancia de que aquel ao
haba vino y mieses en 'ran abundancia (v.12). Despus de
las estrecheces del asedio, esto resultaba una bendicin. Los
caldeos, pues, no haban devastado el campo, destrozando
sus cosechas y sus frutos.
Pero en estos das de incertidumbre no faltaron profundas
inquietudes polticas para el nuevo gobernador Godolas.
Tena muchos enemigos entre los fanticos nacionalistas que
an andaban en bandadas por el desierto, los cuales no
aceptaban esta colaboracin con los vencedores caldeos.
Entre estos nacionalistas acrrimos estaba smael, de sangre
real, que no poda soportar que Godolas, sin ser prncipe,
fuera el jefe del nuevo Estado judo; de ah la sospecha de un
complot suyo en combinacin con el rey de Amn, Baals, el
cual quiz soara con hacer una liga antibabilnica, y por ello
no le agradaba que en Jud estuviera gobernando un hombre
sumiso a los caldeos (v.14.). No obstante, Godolas, de
espritu equilibrado y magnnimo, no quiso dar odos a esto,
y menos permiti que se asesinara por ello a smael (v. 15-
16).

1 As Ntscher. 2 Opinin de Volz. 2*
As Peake. 3 Cf. Jer 31:15. 4 As
opina Ntscher. 5 Es la opinin de
Condamin y Ricciotti. 6 Vase
Gressmann, Alt. 5rient. =e0t. una ;ild.
fig.128.133.141. 7 Cf. s 36:10. 8 Esd
1:2. 9 Cf. 2 Re 22:8; Jer 21:3; 26:24;
29:3; 36:10. 10 Ais!a suele identificarse
generalmente con =ell en3Fasbe, a 13
kilmetros al norte de Jerusaln. Fue
fortificada por el rey Asa (i Re 15:22). En
las excavaciones del 1932 se encontr un
sello con el nombre de "Ya'azaniyahu
siervo del rey," que se ha querido identificar
con el "e1onas, jefe militar del v.8. Cf.
abel, <#o'. p.398. Algunos autores, con
menos probabilidad, han querido identificar
Ais!a con la altura de Febu SamPil, al sur
de Gaban. 11 Cf. Jer 52:8. 12 El
nombre de "onatn falta en algunos
manuscritos hebreos y en el texto griego.
Debe de ser una ditografa del nombre
anterior [Link]. Feto!a se ha querido
identificar con @hirbet ;edd Kaluh, a unos
cinco kilmetros al sur de Beln, camino de
Tecoa. "e1onas, cf. 2 Re 25:23. Aahacat
o macateo, e.d., de Mahaca, junto al
Hermn +, Sam 10,6; 1 Crn 19:6-7) Quiz
sea un nombre gentilicio "del clan
maacateo," descendiente de Caleb (1 Crn
2:48; 4:19), que habitaba al sur de Jud.


25. Asesinato de 7odolias # de tros ciudadanos
Judos.
;e contina la historia del nuevo gobernador, muerto
trgicamente por los fanticos nacionalistas. Las sospechas
del complot que Godolas haba rechazado magnnimamente
se confirmaron, pues smael traidoramente mat a Godolas y
a los suyos. Tambin asesin a fieles israelitas de Siquem y
de Silo que se dirigan con ofrendas al templo de Yahv.
Despus emprendieron la fuga hacia Amn. Los pocos que
pudieron salvarse de la jurisdiccin de smael se marcharon a
Egipto, temiendo las represalias de los caldeos.

Asesinato de 7odolas +5-3/.
5 Y sucedi que el sptimo mes ino Ismael, hi=o de Fatanas, hi=o de (lisama,
de san"re real, de los ma"nates de la corte, con otros die$ a 7odolas, hi=o de
A=icam, en 0isfa, # comieron =untos en 0isfa. , Y se leant Ismael, hi=o de
Fatanas, # con l los die$ que le acompaBa!an, # mataron a 7odolas, hi=o de
A=icam, hi=o de ;afan, al que ha!a puesto de "o!ernador de la tierra el re# de
Aa!ilonia, 3 # mataron tam!in a todos los =udos que le acompaBa!an en 0isfa,
# a los caldeos que se encontra!an all.

Tres meses despus de la cada de Jerusaln tuvo lugar el
asesinato del gobernador Godolas, impuesto por los
babilonios. -l s#ptimo mes corresponde a septiembre-
octubre. La ciudad haba sido tomada en el mes cuarto, es
decir, junio-julio del 586, y destruida en el mes :uinto, julio-
agosto
1
. Cuando Godolas fue asesinado, ya se haba
recogido el vino y el aceite. As, pues, podemos suponer que
fue muerto a principios de octubre del 586. smael haba
hecho acto solemne de sumisin; Godolas le invit a un
banquete teniendo en cuenta su categora de prncipe. Pero
all muri a traicin a manos de los esbirros del criminal
nacionalista. El acto tena el carcter de una rebelin abierta
contra los babilonios, que haban impuesto a Godolas como
gobernador. Con su muerte desapareci la esperanza de una
segura, aunque lenta, reconstruccin del pas. El asesinato
del bueno de Godolas dej una profunda huella en la historia
de srael, en tal forma que en tiempos de Zacaras (s. v a.C.)
se celebraba un da de ayuno solemne en el aniversario de
su muerte, como en el de la toma de Jerusaln
2
. Con l
murieron sus fieles funcionarios y algunos caldeos.

(:terminio de los pere"rinos de ;iquem # de ;ilo +2-51/.
2 Al se"undo da de ha!er muerto 7odolas, sin que nadie lo supiera todaa, 3
inieron unos hom!res de ;iquem, de ;ilo # de ;amara, ochenta en n<mero,
rasurada la !ar!a, ras"adas las estiduras e incisas las carnes, que traan en
sus manos o!laciones e incienso para ofrecerlos en el templo de Yah. 4
;aliles al encuentro Ismael, hi=o de Fatanas, de 0isfa. I!an llorando, #, al
lle"ar a ellos, les di=o) Venid a er a 7odolas, hi=o de A=icam. E 6uando
estuieron en medio de la ciudad, los mat Ismael con los que le acompaBa!an,
arro=*ndolos a la cisterna. G @u!o entre ellos die$ que di=eron a Ismael) Fo nos
mates, que tenemos en el campo "ran cantidad de tri"o # de ce!ada, de aceite #
de miel. 'e=los # no los mat con los dem*s. . &a cisterna en que arro= Ismael
todos los cad*eres de los hom!res a quienes mat es una "ran cisterna que
hi$o construir el re# Asa cuando se defenda de Aaasa, re# de Israel. (sta es la
que llen de cad*eres Ismael, hi=o de Fatanas. 51 &le cautio Ismael a todo
el resto del pue!lo que se halla!a en 0isfa, a las hi=as del re# # a todo el pue!lo
que en 0isfa ha!a quedado, al cual ha!a dado Fa!u$ard*n, =efe de la "uardia
real, por "o!ernador a 7odolas, hi=o de A=icam. Ismael, hi=o de Fatanas, se los
lle cautios hacia la tierra de los hi=os de Amn.

Este trgico episodio revela el alma criminal del asesino de
Godolas. No slo no se content con matar al que
consideraba rival y colaboracionista de los caldeos, sino que
se ensa con un grupo de inocentes peregrinos que
llevaban sus ofrendas a Jerusaln para implorar misericordia
a Yahv sobre las ruinas del templo (v.4-5). smael, el
prncipe davdico asesino, no quera que se reanudase la
vida normal de la nacin colaborando con los babilonios.
Quera sembrar el caos y el descontento para que no se
aceptase pacficamente como situacin de hecho la
ocupacin babilnica, y por eso extermina a gentes sin
culpabilidad alguna, representantes del pueblo fiel y sano. A
tanto puede llevar la histeria del supernacionalismo y de la
intriga poltica!
Los peregrinos son de Siquem, Silo y Samara, las ciudades
ms importantes del antiguo reino del Norte, desaparecido en
tiempos de Sargn (721). En tiempos de Josas (640-609)
se haba incorporado prcticamente a Jud el teritorio del
reino del Norte, que haba quedado sin sus fuerzas vivas
despus de la deportacin asira. Con ello, su profunda
reforma religiosa haba penetrado en la regin de Samara, y
se reanudaron las peregrinaciones al templo de Jerusaln.
Como la matanza de estos peregrinos tuvo lugar en el mes
sptimo (septiembre-octubre), podemos suponer que iban a
Jerusaln a celebrar la fiesta de los Tabernculos. Sobre
todo, queran mostrar su duelo pblico por la destruccin de
la Ciudad Santa. Por eso se dice de ellos que iban con la
barba rasurada, ras'adas las vestiduras e incisas las carnes
(v.5), signos habituales de duelo y de penitencia
3
. =raan en
sus manos oblaciones e incienso para o!recerlos en el templo
de Yahv# (v.5). Puesto que el altar de los holocaustos haba
sido destruido, no haba posibilidad de celebrar sacrificios
cruentos; por eso traan oblaciones (de harina, aceite) e
incienso, sin duda para derramarlas sobre las ruinas del
templo. El templo de Yahv# haba sido destruido, pero all
estaban sus ruinas humeantes, sealando el lugar donde se
deba adorar al Dios nacional de los israelitas. Aquellas
ruinas, pues, eran sagradas, y estaban an santificadas por
la presencia, en otro tiempo, de Yahv.
Los peregrinos pasan por la ruta que sube de Samara a
Jerusaln junto a la colina donde estaba Ais!a (actual tell en3
Fasbe). smael los ve de lejos y los invita a subir a la ciudad
para que se presenten al nuevo gobernador Godolas (v.6).
Despus los asesin en la ciudad, arrojando sus cuerpos a
una cisterna, famosa por haber sido construida por el rey de
Jud Asa (914-874) cuando fortific Ais!a contra la incursin
del rey de srael ;aasa
3
*. Un grupo de peregrinos se salv
diciendo que tenan escondidas grandes cantidades de tri'o
y cebada. (v.8). Esto parece suponer que notaron que smael
y los suyos estaban vidos de provisiones, y por eso le
recuerdan que, si les perdona la vida, le entregarn grandes
cantidades de vveres que tienen escondidos en cisternas y
grutas secretas para que no se apoderaran de ellos las
tropas caldeas
4
. smael, viendo que no poda continuar en
Ais!a, huy llevando en rehenes a las [Link] del rey, o mujeres
de la familia real en sentido amplio, que no haban sido
deportadas por los babilonios. Sin duda que quera poder
utilizarlas para intercambios polticos en sus futuras alianzas
con el rey de Amn u otros reyes
5
.

@uida de Ismael a 9ransJordania +55-5G/.
55 Yo=an*ii, hi=o de Iarea=, # los =efes de
tropas que con l esta!an, supieron todo el
mal que ha!a hecho Ismael, hi=o de Fatanas,
5,
#, tomando todos sus hom!res, salieron en
persecucin de Ismael, hi=o de Fatanas, # le
alcan$aron cerca del "ran estanque de
7a!an.
53
9odo el pue!lo que esta!a con
Ismael se ale"r al er a Yo=an*n, hi=o de
Iarea=, # los =efes de tropas que le
acompaBa!an,
52
# todo el pue!lo que Ismael
llea!a a 0isfa dio la uelta # se fue con
Yo=an*n, hi=o de Iarea=.
53
Ismael, hi=o de
Fatanas, con otros ocho, hu# delante de
Yo=an*n, # se refu"i entre los hi=os de Amn.
l4
9omaron, pues, Yo=an*n, hi=o de Iarea=, #
todos los =efes de tropas que le
acompaBa!an, a todo el resto del pue!lo que
Ismael, hi=o de Fatanas, ha!a lleado de
0isfa despus de ha!er matado a 7odolas,
hi=o de A=icam> hom!res # mu=eres, niBos #
eunucos que ha!a trado de 7a!an,
5E
# se
olieron, detenindose en los apriscos de
Kimham, cerca de Aeln, para desde all
diri"irse a ("ipto,
5G
hu#endo de los caldeos, a
quienes teman por ha!er matado Ismael, hi=o
de Fatanas, a 7odolas, hi=o de A=icam,
puesto por el re# de Aa!ilonia como
"o!ernador del pas.

Los .e!es de tropas (v.11), que estaban por el campo, segn
indicacin del mismo Godolas, al saber el asesinato de ste
a manos de smael, como se teman, decidieron vengarle, y
por eso le persiguieron sin tregua. Las consecuencias del
asesinato tenan que ser muy graves, pues eran de temer las
represalias de los caldeos al ver que haban matado a su
gobernador. No quedaba ms que llevarles la cabe1a, del
asesino para que vieran que slo ste era el responsable del
acto. Si no conseguan dar muerte a smael, no les quedaba
sino huir a Egipto, como nico medio de salvarse de las
terribles iras de los babilonios. smael, en lugar de marchar
directamente hacia la depresin del Jordn, camino de
TransJordania, hizo un rodeo hacia el oeste, pues fue
alcanzado junto al 'ran estan:ue de <aban (v.12), que
parece ser el mismo en que combatieron las huestes de Joab
contra Abner
6
. <aban es el actual el3<ib, a 10 kilmetros al
noroeste de Jerusaln
7
, donde se ve an un antiguo depsito
de agua, resto, sin duda, del 'ran estan:ue de que se habla
en el texto.
Los que acompaaban a smael forzados, al ver a Yojann,
se fueron con l, dejando solo a smael, que logr escapar a
Transjordania entre los [Link] de Amn (v.16), reino al norte de
Moab.
Al no poder dar alcance al asesino, los perseguidores no
tenan opcin a volver a Misfa, ya que no podran demostrar
a los caldeos que no haban tomado parte en el asesinato del
gobernador Godolas. Por eso decidieron encaminarse hacia
Egipto, lugar tradicional de refugio para los asiticos, que
ahora los recibira como antiguos aliados contra
Nabucodonosor. Se detuvieron en los apriscos de @imham,
cerca de ;el#n
8
. No sabemos a punto fijo el lugar de este
nombre, pero bien puede ser cualquiera de los refugios para
animales y hombres que se ven en las grutas que rodean a
Beln. All, pues, hicieron alto para organizar la marcha.
Estaban ya cerca de las fronteras egipcias y podan esperar
llegar a territorio amigo antes de que les alcanzaran los
caldeos.

1 Cf. Jer 52:6; 12-13. 2 Cf. Zac7:51 8:19
3 Las incisiones estaban prohibidas por
la Ley: Lev 19:27; Dt 14:1; Jer 7:29; 16:6;
48:37- 3* Cf. Abel, <#o'. 398. 4 Cf.
Jue6:2-11. 5 En los LXX falta y todo el
resto del pueblo :ue estaba en Ais!a. 6
Cf. 2 Sam 2:135. 7 Sobre su
identificacin vase Abel, <#o'. p.335; RB
(1922) P-364; (i934).P-3605 8 La
palabra hebrea que traducimos por
apriscos L'herut) es de sentido incierto.


2,. 6onsulta a Jeremas so!re la huda a ("ipto.
'e nuevo aparece Jeremas en estas circunstancias crticas
despus de la ruina de Jerusaln. No parece que estuviera
en Misfa cuando el asesinato de Godolas, pues, siendo su
mentor espiritual, difcilmente se habra salvado de la muerte,
y, por otra parte, no es fcil que la Biblia se hubiera callado el
nombre del profeta, cuando da los de los otros jefes judos.
Podemos suponer, pues, que Jeremas se enter de lo
ocurrido en Misfa estando l en Jerusaln u otra localidad en.
su misin de consolar a los desmoralizados habitantes de
Jud. Sin duda que haba puesto muchas esperanzas en la
sensatez del nuevo gobernador Godolas, impuesto por los
babilonios, viendo en l la clave de un futuro renacer nacional
sobre bases ms prudentes y religiosas.
Por eso podemos suponer su consternacin al enterarse de
la muerte de Godolas. nmediatamente trat de reunirse a
los fugitivos, a los que alcanzara en los alrededores de
Beln, y all comienza, con sus orculos y consejos, a ser de
nuevo el centro de la narracin.

6onsulta a Jeremas so!re la huida a ("ipto +5-4/.
5 9odos los =efes de las tropas, Yo=an*n, hi=o de Iarea=> Je$onas, hi=o de
8saas 5, $ todo el pue!lo, chicos # "randes, se acercaron a Jeremas , # le
di=eron) Acepta nuestro rue"o # pide por nosotros a Yah, tu 'ios> por todos
estos restos, pues de muchos hemos quedado pocos, como t< es. 3 Iue
Yah, tu 'ios, nos d a conocer el camino que de!emos se"uir # lo que hemos
de hacer. 2 (l profeta Jeremas les di=o) 8s oi"o, # pedir por osotros a Yah,
uestro 'ios, se"<n uestros deseos. 9odo cuanto me responda Yah os lo
comunicar, sin ocultaros nada. 3Y ellos di=eron a Jeremas) ;ea Yah contra
nosotros testi"o erdadero # fiel si no hiciramos en todo se"<n la pala!ra que
Yah, tu 'ios, te mande para nosotros. 4Aueno o malo, se"uiremos el mandato
de Yah, a quien te eniaremos para que nos suceda !ien, o!edeciendo a la
o$ de Yah, nuestro 'ios.

La presencia del gran profeta levant los nimos. Saban que
era el confidente de Yahv, y por eso al punto quieren que
les d un consejo de parte de Dios en orden a su futura
conducta. Estaban decididos a ir a Egipto, pero queran una
confirmacin divina de sus planes. Jeremas acepta
interceder por ellos, pues contempla la situacin triste en que
se hallan sin culpa alguna por su parte, pues han sido
vctimas de una poltica descabellada. Los demandantes son
de toda clase social ('randes y chicos, v.1). Sin duda que los
de bajo estrato social no queran ir a Egipto, y slo los jefes
les empujaban a ello. Muchos, pues, desearan una negativa
sobre el particular, y as buscaban la autoridad de Jeremas
para salir con sus legtimos deseos. Los jefes teman la
represalia caldea, y estaban decididos a huir a Egipto. Los
fugitivos dicen con humildad: (ide por nosotros a Yahv#, tu
$ios (v.2). Despus de la catstrofe crean que Yahv los
haba abandonado definitivamente, y por eso no se atreven a
considerarle como su Dios, sino que dicen al profeta: tu Dios.
Jeremas accede a pedir por ellos: (edir# por vosotros a
Yahv#, vuestro $ios (v.4). La expresin vuestro $ios tiene un
acento de confortamiento, como rplica a la insinuacin de
que ya no era Dios protector de "ellos." Todo ha sucedido
conforme a los caminos de la Providencia divina; pero, por
haberlos sumido en la desgracia, no por eso los ha
abandonado.
Los consultores se obligaron con juramento a seguir el
consejo del profeta (v.5). Las circunstancias eran tales, que lo
ms prudente era huir, y estn seguros que Yahv confirmar
este punto de vista. Con todo, la promesa es arrogante:
;ueno o malo (c.d., gstenos o no), se'uiremos el mandato
de Yahv# (v.6). En su deseo de que Jeremas consultara a
Yahv, han sido demasiado arrogantes en sus promesas.

?espuesta de Jeremas +E-,,/.
E Pasados die$ das, reci!i Jeremas pala!ra de Yah> G # llam a Yo=an*n,
hi=o de Iarea=, # a todos los =efes de tropas que con l esta!an, # a todo el
pue!lo, chicos # "randes, . # les di=o) As dice Yah, 'ios de Israel, a quien me
ha!is mandado para presentarle uestros rue"os) 51%;i os qued*is tranquilos
en esta tierra, #o os edificar # no os destruir, os plantar # no os arrancar,
pues me pesa #a del mal que os he hecho, 55Fo os d miedo el re# de
Aa!ilonia, a quien temis> no tem*is de l P or*culo de Yah P , pues #o
esto# con osotros para salaros # li!raros de sus manos. 5, 8s otor"ar
misericordia # se apiadar* de osotros # os de=ar* en uestra tierra. 53 Pero si
decs) Fo queremos se"uir en esta tierra, # no escuch*is la o$ de Yah,
uestro 'ios, 52 diciendo) Fos iremos a la tierra de ("ipto, donde no eremos
#a la "uerra ni oiremos el sonido de la trompeta # no ha!r* falta de pan, all
ha!itaremos, 53 entonces, resto de Jud*, escuchad la pala!ra de Yah) As
dice Yah de los e=rcitos) ;i olis uestros o=os a ("ipto para iros all* #
ha!itar en l, 54 la espada que temis os alcan$ar* so!re la tierra de ("ipto> el
ham!re que recel*is os so!reendr* en ("ipto # os har* morir all. 5EY todos
cuantos uelan el rostro hacia ("ipto para ir a ha!itar all, morir*n de espada,
de ham!re # de peste> ni uno solo escapar* ni se li!rar* del mal que #o har
enir so!re ellos, 5G porque as dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) &o
mismo que ha estallado mi clera # mi furor contra los ha!itantes de Jerusaln,
as estallar* mi furor contra osotros si os ais a ("ipto, # seris o!=eto de
e:ecracin, de horror, de maldicin # de opro!io, # no eris m*s esta tierra. 5.
@e aqu la pala!ra de Yah para osotros, resto de Jud*) Fo a#*is a ("ipto.
;a!ed que #o os lo adierto ho# solemnemente. ,1 6iertamente os en"aB*is a
osotros mismos. 0e ha!is mandado a Yah, nuestro 'ios, diciendo)
Intercede por nosotros cerca de Yah, nuestro 'ios. 9odo lo que di"a Yah,
nuestro 'ios, comuncanoslo, # nosotros lo haremos. ,5 Yo os lo ha"o sa!er
ho#, # osotros no escuch*is la o$ de Yah, nuestro 'ios, lo que me ha
encar"ado deciros. ,, ;a!ed, pues, que certsimamente moriris de espada, de
ham!re # de peste en el lu"ar adonde queris iros a ha!itar.

A pesar de la ansiedad de los consultores, la respuesta tard
die1 das en llegar. Durante este tiempo, los jefes procuraban
con sus propagandas ganar los nimos del pueblo en favor
de un xodo hacia Egipto. Baruc trat de hacer frente a esta
tesis, pero su labor fue contraproducente, ya que, por su
amistad con Jeremas, creyeron que haba sido aqul el
instigador de la propuesta del profeta de que permanecieran
en el pas sin ir a Egipto. Jeremas tard en dar respuesta
sencillamente porque no haba recibido comunicacin divina.
Aunque en su punto de vista personal no era partidario de
que sus compatriotas se marcharan a Egipto, sin embargo,
su escrupulosidad religiosa le impide presentar como orculo
divino lo que es fruto de su reflexin, y por eso espera la
comunicacin divina, que no llega hasta die1 das despus.
Vea el estado de excitacin del pueblo y la labor de
propaganda de los jefes en favor de la marcha hacia Egipto,
y, sin embargo, calla. Es un testimonio de la sinceridad
proftica, y prueba que en ellos la "iluminacin" proftica no
era habitual, sino carismtica transente
2
.
La respuesta de Yahv es taxativa: la salvacin del pueblo
est en permanecer en la tierra patria, mientras que el exilio
egipcio no les traer ms que desventuras (v. 10-13). Hasta
ahora Yahv ha cumplido la labor punitiva purificadera, la
labor de destruir y desenrai1ar
3
; pero ahora llega la segunda
parte: yo os edi!icar# (v.10). Gomo los exilados de Babilonia
van a entrar en una etapa nueva de reconstruccin bajo la
proteccin divina, as los que quedaron en Palestina van a
inaugurar tambin una fase de rehabilitacin nacional y
social. Pero es preciso que el pueblo se decida a seguir los
consejos de Yahv. Si permanece en la tierra patria, ser
protegido especialmente por Dios, mientras que, si le
desobedecen, Dios continuar castigndoles en Egipto, sin
esperanza de futuro. El profeta pone en boca de Yahv una
reflexin antropomrfica: Ae pesa ya del mal :ue os he
hecho (v.10). No es que Yahv est arrepentido de haber
castigado merecidamente a su pueblo, sino que, cumplido ya
el castigo y satisfecha su justicia, cambia ya de conducta
para con l, ofrecindole el camino de la misericordia y del
perdn. Esta idea la refleja bien la traduccin de la Vulgata:
"iam placatus sum super malo."
Y el profeta, en nombre de Dios, les dice que no deben
temer. los caldeos. Yahv es el que los ha trado a Jud, y
Yahv har que to los maltraten (v. 11-12). Dios puede
"cambiar el cora1n del rey"
4
, inducindolo a la misericordia y
al perdn, como quedaba demostrado en el hecho de que
hubiera nombrado un gobernador judo sobre ellos despus
de la toma de Jerusaln. Por otra parte, los fugitivos son unos
ilusos si creen que, huyendo a Egipto, se van librar de las
consecuencias de la guerra (v.14). Pero no saben que, si ha
pasado el tiempo de la devastacin en Jud, comenzar
pronto en Egipto, pues tambin all llegar la guerra con su
trgica ecuela de la espada y el hambre (v.16)
5
. El
desobedecer a Yahv lleva siempre como consecuencia la
desventura y la desgracia. Los oyentes parecen no estar
dispuestos a acatar el consejo del profeta, y por eso ste les
echa en cara su falta de fidelidad al juramento que haban
hecho de seguir lo que Dios les comunicara (v.20). Esto
constituye un pecado gravsimo de desprecio a Yahv y no
quedar sin castigo. Y, por ello, con el corazn lacerado, les
anuncia el triste destino que les espera en Egipto: morir#is de
espada, de hambre, de peste (v.22). Jeremas haba puesto
sus esperanzas en aquel "resto" de Jud como ncleo de
restauracin nacional, pero con su rebelda se haca indigno
de las promesas mesinicas de rehabilitacin nacional.

1 En los LXX se lee "Azaras, hijo de
Mahasas," como en 40:2. 2 Cf. S. =h. -
171:5; San Agustn, Super <en. ad litt.
1.2 c.17. n.37 = PL 34:278. 3 Cf. Jer
1:10. 4 Cf. Prov 21:1. 5 Cf. Jer 7:20;
24:9; 25:18; 28:18.


23. &os Jefes fu"itios se llean a Jeremas.
&as palabras del profeta son desodas, ya que las consideran
inspiradas por Baruc, y los jefes judos se llevan a la fuerza al
pueblo hacia Egipto, y entre ellos al propio profeta con su
secretario Baruc. Es una nueva prueba terrible para el profeta
de Anatot, que haba querido quedar en su patria consolando
a los pobres judos, desmoralizados por la derrota (1-7).
Una vez en la tierra de los faraones, contina su misin de
profeta anunciando males. Por una accin simblica, vaticina
la invasin de Egipto por Nabucodonosor, que destruir los
palacios y templos del pas (8-13).

Jeremas es lleado a ("ipto contra su oluntad +5-E/
5 ;ucedi, pues, que, cuando Jeremas aca! de ha!lar a todo el pue!lo las
pala!ras de Yah, su 'ios, todo cuanto Yah, su 'ios, le ha!a encar"ado
decirles, , A$aras, hi=o de 0ahasas> Yo=an*n, hi=o de Iarea=, # todos los
hom!res so!er!ios, di=eron a Jeremas) (s mentira lo que dices, no te ha
eniado Yah, nuestro 'ios, para decirnos) Fo a#*is a ha!itar en ("ipto. 3 (s
Aaruc, hi=o de Feras, que te incita contra nosotros para entre"arnos a los
caldeos, para que nos den muerte o nos deporten a Aa!ilonia. 2 'e este modo,
Yo=an*n, hi=o de Iarea=> todos los =efes # todo el pue!lo, deso#eron la orden de
Yah de quedarse en la tierra de Jud*. 3 Y Yo=an*n, hi=o de Iarea=, # todos los
=efes de tropas tomaron a los restos de Jud* que ha!an uelto de las re"iones
todas en que se ha!an dispersado para ha!itar en la tierra de Jud*, 4 los
hom!res, las mu=eres, los niBos, las hi=as del re# # todos cuantos Fa!u$ar-d*n,
=efe de la "uardia real, ha!a de=ado con 7odolas, hi=o de A=icam, hi=o de ;afan,
# a Jeremas profeta, # a Aaruc, hi=o de Feras, E # entraron en ("ipto,
deso#endo la o$ de Yah, # lle"aron a 9afnes.

Los interlocutores de Jeremas no vieron en su respuesta
sino el eco de una opinin particular de su secretario Baruc,
sin reconocer carcter divino a su orculo. Era dudar de la
veracidad del profeta. Baruc, principal colaborador de
Jeremas en su predicacin en favor de una rendicin a los
babilonios, haba sido tratado con deferencia particular por
los conquistadores. Por eso, personalmente nada tena que
temer de ellos. En cambio, los jefes judos haban luchado
contra ellos, y de seguro humanamente hablando que
haban de caer represalias mortales sobre ellos. No quieren
exponerse a tales peligros, y saben que no se hallarn tan
seguros como Baruc, que los invita a permanecer en el pas
(v.3). Le atribuyen, pues, a Baruc intenciones siniestras
contra ellos: te incita contra nosotros para entre'arnos a los
caldeos. (v.3). Contra la voluntad del profeta, le obligaron a l
y a su secretario a acompaarlos en la fuga. No sabemos las
razones que pudieran tener los jefes para llevarse a
Jeremas. Ni sabemos tampoco el grado de resistencia que
ste les opuso. Quiz ante la inevitable partida para Egipto
del pueblo, al que tanto amaba, quiso acompaarles para ser
el gua espiritual en una nacin pagana, con el nimo de
evitar cayesen en las prcticas idoltricas. Quiz los jefes
tenan particular inters en que les acompaara el profeta,
que gozaba de gran prestigio en el pueblo. Su presencia
ayudara a mantener el espritu nacional religioso de los
fugitivos. En los planes de Dios, Jeremas deba continuar su
oficio de "centinela" siempre avizor de los peligros
espirituales de su pueblo, y en su funcin de "arrancar y
desenraizar pueblos," como prembulo para despus
"edificar y plantar."
1

Anuncio de la Inasin de ("ipto por Fa!ucodonosor +G-
53/.
G Y reci!i Jeremas pala!ra de Yah en 9afnes, dicindole) . 9oma con tu
mano unas piedras "randes # mtelas en un mortero en el empedrado, =unto a la
entrada de la casa del faran en 9afnes, en presencia de los =udos. 51 Y diles)
As dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) Yo mandar a !uscar a
Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, mi siero, que asentar* su trono so!re estas
piedras que aca!o de colocar # e:tender* so!re ellas su tapi$. 55Vendr* # !atir*
la tierra de ("ipto) los que a la muerte, a la muerte> los que al cautierio, al
cautierio> los que a la espada, a la espada. 5,Y pe"ar* fue"o a los templos de
los dioses de ("ipto, # los a!rasar*, # los conducir* cautios, # despio=ar* la
tierra de ("ipto como despio=a el pastor su $amarra, # saldr* de all en pa$. 53 Y
romper* los o!eliscos del templo del ;ol en ("ipto, # quemar* los templos de
los dioses de ("ipto.

Jeremas reanuda sus acciones simblicas para expresar
grficamente
2
la futura humillacin de Egipto, que con sus
instigaciones fue la causa del desastre de Jud. La parbola
en accin tiene lugar en =a!nes, ciudad fortificada en la
frontera oriental de Egipto, la actual tell $e!enne. Era el lugar
de concentracin de muchos judos fugitivos. Algunos haban
sido ya deportados en tiempo de Joacaz (608 a.C.), cuando
el faran Necao llev a Joacaz, hijo de Josas, a Egipto,
poniendo en el trono en su lugar a Joaquim.
Jeremas les haba dicho a los fugitivos en las cercanas de
Beln que no fueran a Egipto, donde encontraran la ruina y
la espada. Ahora su primer orculo sirve para confirmar
aquellas palabras. Yahv, Seor de los reinos y de la historia,
ha decidido la invasin de Egipto por el implacable
Nabucodonosor. Con ello quiere decir que los judos no
encontrarn en el pas del Nilo la seguridad y abundancia
anheladas. La accin simblica del profeta quiere indicar que
en aquel lugar donde est poniendo piedras., en el
empedrado a la entrada de la casa del !aran, asentar
Nabucodonosor su trono (v.10). Es el anuncio de la invasin
del coloso caldeo. Las piedras 'randes colocadas all a la
vista de todos por Jeremas deben servir de "memorial" de su
profeca. La casa del !aran no es necesario tomarla en el
sentido de palacio personal del faran, sino uno de los
edificios o!iciales en los que estaban instalados los
representantes del faran en aquella zona fronteriza. No
sabemos que Tafnes haya sido nunca residencia personal del
faran egipcio. Se trata, pues, de la residencia-fortaleza de la
guarnicin fronteriza egipcia, en donde moraba el
gobernador, representante del faran. Quiz habra sido
residencia accidental del faran en sus visitas de inspeccin
a las fronteras y de paso en sus campaas militares en
Palestina.
Yahv har que su siervo Nabucodonosor, instrumento de su
justicia, plante sus reales en tierra de Egipto (v.10). Con l
llegar la destruccin y la ruina: los :ue a la muerte, a la
muerte. (v.11). Abrasar los templos, llevando cautivos a sus
dolos
3
. Nabucodonosor limpiar a Egipto de sus dioses e
dolos como despio.a el pastor su 1amarra (v.11). El smil es
expresivo y refleja la minuciosidad con que Nabucodonosor
destruir todo, sin dejar nada en pie
4
. A su paso caern los
obeliscos del templo del Sol, o Helipolis, la ciudad egipcia
de On (nombre que da el texto griego), centro del culto solar,
a poca distancia de El Cairo actual
5
. Uno de sus obeliscos
est an en su lugar, mientras que otro fue llevado a Roma
por Augusto.
Tenemos, pues, que aqu se anuncia una expedicin de
Nabucodonosor contra Egipto, como lo profetiz tambin
Ezequiel all por el 572
6
. Durante mucho tiempo se dudaba
de la realizacin de estas profecas. Flavio Josefo dice que
Nabucodonosor conquist Egipto en el ao 23 de su reinado,
es decir, en el 583-582 a.C. Pero quiz esto dependa de la
profeca de Jeremas
7
. Herodoto no conoce tal expedicin a
Egipto, pero el historiador griego tiene muchas lagunas. En
un fragmento de una inscripcin babilnica traducido en el
1878
8
se dice que Nabucodonosor dirigi una expedicin
contra Egipto en el ao 37 de su reinado (568-567) contra el
faran Amasis (569-526), que durante algn tiempo
comparti el trono como corregente con su antecesor Ofra
(588-569). No sabemos detalles de esa expedicin a Egipto
llevada por Nabucodonosor, pero podemos suponer que fue
victoriosa, pues de lo contrario no la hubiese consignado en
la inscripcin. Con esto tenemos lo suficiente para probar el
cumplimiento de la profeca de Jeremas. Sin duda que
sembr la ruina y la devastacin por doquier, como era su
costumbre, y ms al tratarse del gran imperio enemigo. Como
=a!nes estaba en la frontera oriental de Egipto, con toda
seguridad que en su expedicin militar Nabucodonosor
instal su trono. y tapi1 (v.10) en el palacio-residencia del
representante del faran, cumplindose as literalmente la
profeca.

1 Cf. Jer 1:10. 2 Cf. Jer 13:1-11. 3
[Link] 48:7; 49:3 4 El sentido de la
palabra hebrea que traducimos, como la
;ib. de "#r., por [Link], es oscuro.
Algunos quieren traducir 'irar, y as la
imagen sera que Nabucodonosor
cambiara la faz de Egipto con la misma
facilidad con que el pastor da vuelta a su
zamarra. 5 La palabra hebrea ;eth
Shemesh, que traducimos literalmente
"casa del sol," es la traduccin del egipcio
(i36a, "casa de Ra" o del dios solar,
adorado en On o Helipolis. 6 Cf. Ez
29:193; 30:1 s. 7 fl. Josefo, Ant. "ud. X
9,7. 8 Langdon, Die neubabylon.,
Komgsinschriften (1912) p.206s.


22. Jeremas denuncia la idolatra de sus compatriotas en
("ipto.
(ste vaticinio tuvo lugar con ocasin de una fiesta popular de
los judos fugitivos de Egipto en honor de la "reina del cielo."
No hay datacin cronolgica ni geogrfica alguna, lo que es
raro en el estilo de Baruc. El estilo narrativo es convencional
y parece que refleja manipulaciones posteriores
redaccionales. Es el ltimo discurso contra la idolatra de sus
compatriotas. Les echa en cara el culto a la "reina del cielo,"
o star, tan querida del elemento femenino israelita. En su
obcecacin idoltrica llegaron a creer que todas las
desgracias pasadas les sobrevinieron por no haber dado
suficientemente culto a esta divinidad. Esto exacerb los
nimos de Jeremas, que les anuncia definitivamente la
destruccin y ruina total. La leccin del desastre de la nacin
no haba servido para nada. Entre los judos exilados en
Egipto se haba fomentado un sincretismo religioso. Desde
los tiempos de Psamtico (663-609) haba ya numerosos
judos en el pas del Nilo. Sin duda que con Joacaz, el rey
depuesto por Necao en 609, bajaron tambin muchos
nobles judos, que se instalaron en Tafnes y otras localidades
egipcias.
La colonia militar de Elefantina, del tiempo de los persas, sin
duda que tuvo su origen mucho antes en estos ncleos de
fugitivos judos. Estos emigrados haban resucitado por
atavismo los antiguos cultos cananeos, que les eran tan
queridos. Entre los judos de la colonia de Elefantina, en el
Alto Egipto, aparecen adorados juntamente con Yahv, Dios
nacional, los dioses Anat, Betel y Asim. El culto zoomorfo
egipcio no pareca ejercer mucha atraccin sobre ellos,
familiarizados con la idea trascendente de Yahv; pero los
antiguos cultos cananeos resucitaban en ellos nostalgias muy
queridas. En su simple modo de discurrir crean que, si
haban sufrido el desastre de perder la nacionalidad poltica,
se deba a haber abandonado esos cultos en virtud de la
reforma del rey Josas (640-609). Yahv haba sido impotente
para hacer frente a los enemigos de Jud. Por eso ahora en
Tafnes resucitan el culto de star, la "reina del cielo."
Jeremas, al final ya de su carrera proftica, despus de
tantas tragedias, tiene que constatar que el castigo divino ha
sido en balde para aquellos compatriotas huidos a Egipto, y
vuelve con amargura a su antiguo tema de fustigar la
idolatra, anunciando la definitiva ruina del resto de Jud en
Egipto. Toda su vida ha sido una tragedia de incomprensin.
Sigue ahora considerado como enemigo de los intereses del
pueblo, pero l no duda en lanzar la profeca conminatoria
definitiva: sus compatriotas, con su idolatra, estn llamando
de nuevo al desencadenamiento de la ira divina. El resto de
la nacin se salvar en la esclavitud del exilio babilnico. Son
los judos llevados a Mesopotamia los que heredarn la
bendicin divina y los que iniciarn la restauracin de la
nacin. La vida fcil de Egipto no ha servido sino para
insensibilizar religiosamente a los judos.
El discurso del profeta tiene un carcter edificante, menos
vivo y enrgico que otros orculos suyos, lo que parece
indicar que la primitiva profeca de Jeremas ha sido
amplificada un poco convencionalmente por un redactor
posterior.

&a destruccin de Jud*, consecuencia de sus pecados
+5-4/.
5 Pala!ra que fue diri"ida a Jeremas respecto de todos los =udos que
ha!ita!an en tierra de ("ipto, en 0i"dol, 9afnes, 0enfis # en la re"in de Pairos.
, As dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) Vosotros ha!is isto todos los
males que #o he trado so!re Jerusaln # so!re todas las ciudades de Jud*,
desiertas ho#, sin que nadie las ha!ite, 3 por las iniquidades que cometieron,
proocando mi ira # #ndose a ofrecer incienso a los dioses a=enos, que no
conocan ni ellos ni sus padres. 2 Yo os mand repetidamente a mis sieros los
profetas, dicindos) Fo ha"*is esas a!ominaciones que detesto. 3 Y no
o!edecieron ni dieron odos, conirtindose de sus maldades # de=ando de
ofrecer incienso a los dioses a=enos. 4 Y estall mi clera # se encendi mi furor
so!re las ciudades de Jud* # en las pla$as de Jerusaln, conertidas en
desierto # deastacin, como ho# est*nZ

El discurso conminatorio del profeta est hecho a base de
frases estereotipadas de discursos anteriores que hemos
visto ya. De ah el carcter convencional de la composicin.
En la amenaza al pueblo no se dice ninguna idea nueva que
no se haya expresado antes. La expresin d tocios los .udos.
de -'ipto (v.1) indica el carcter general del discurso. Quiz
con motivo de una reunin solemne de culto, el profeta fue
testigo de cultos idoltricos, y por eso les recuerda sus
antiguos pecados, causa de la ruina de su pueblo. Dios har
lo mismo con ellos si no cambian de conducta. Son dignos
sucesores de sus padres idlatras. Las localidades que
menciona son perfectamente identificables: Ai'dol (palabra
hebrea que significa "torre") designa la fortaleza fronteriza al
este del Delta, la actual tell el32eir, a 15 kilmetros al sur de
Pelusium
1
. =a!nes: cf. 2:16. Aen!is: en egipcio Nof, capital
del Bajo Egipto, junto a El Cairo actual
2
. Pairos: en egipcio
(atoris ("pas del medioda"), designa el Alto Egipto, es decir,
la regin de Tebas
3
.
Yahv, pues, los castigar, como a sus antepasados, por sus
idolatras
4
. En otro tiempo les envi profetas para que se
convirtieran, y ahora hacen caso omiso de Jeremas como
antes de aqullos.

;uerte tr*"ica de los =udos de ("ipto +E-52/.
E Ahora, pues, as dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) HPor qu cometis
contra osotros mismos ese "ran mal de hacer que pere$can hom!res #
mu=eres, niBos , de en medio de Jud*, sin que quede resto al"uno de osotros,
G prooc*ndome con las o!ras de uestras manos, ofreciendo incienso a los
dioses a=enos en la tierra de ("ipto, que ha!is enido a ha!itar, #
desapare$c*is # se*is maldicin # opro!io de todas las "entes de la tierraJ .
H@a!is, por entura, olidado las iniquidades de uestros padres, de los re#es
de Jud*, de uestros ma"nates, las uestras # las de uestras mu=eres, las
cometidas en la tierra de Jud* # en las calles de JerusalnJ 51 Fo se han
arrepentido todaa ho#. Fo han tenido temor ni han se"uido mis preceptos, los
que os di a osotros # a uestros padres. 55 Por tanto, as dice Yah de los
e=rcitos, 'ios de Israel) Yo oler a osotros mi rostro para mal # e:terminar
a todo Jud*, 5, # tomar a los restos de Jud* que olieron su rostro a ("ipto
para enir a ha!itar en l, # perecer*n todos en tierra de ("ipto, caer*n por la
espada, morir*n de ham!re desde el m*s pequeBo hasta el m*s "rande, morir*n
de espada # de ham!re, # ser*n e:ecracin, asom!ro, maldicin # opro!io. 53
Yo a=ustar cuentas a los que ha!itan en tierra de ("ipto, como las a=ust a los
de Jerusaln, por la espada, por el ham!re # por la peste. 52 Fo ha!r* fu"itios
ni superiientes de los restos de Jud* enidos a ha!itar en ("ipto que uelan
a la tierra de Jud*, o!=eto de las ansias de su alma, a la que querran oler para
ha!itar, si no es al"<n fu"itio.

Las frases de este discurso conminatorio tienen, como
decamos antes, un carcter antolgico, pues parecen
tomadas de vaticinios y de discursos anteriormente proferidos
por Jeremas y representan un resumen de su actividad
oracular. La conducta idoltrica de los judos es un pecado
colectivo que atraer la ira divina sobre todos, incluso los
inocentes (v.7). &as obras de vuestras manos (v.8) son los
actos idoltricos, sacrificios, ofrendas, etc., a los dolos. Con
ello, en vez de encontrar la salvacin en Egipto, como
buscaban, encontrarn la ruina, siendo objeto de maldicin y
oprobio para todos los pueblos (v.8). Su castigo ser
proverbial entre todas las gentes. A pesar de todo lo que ha
pasado, siguen impenitentes en sus caminos antiguos (v.9-
10). Por ello, Yahv sembrar el exterminio en Jud. La
expresin e0terminar# a todo "ud (v.11) se aplica a los que
viven en Egipto, no a los exilados de Babilonia, y aun as
tiene un carcter radical e hiperblico, que no ha de tomarse
al pie de la letra. Lo mismo ha de entenderse el v.12. Por eso
se dice en el v.14 que podr salvarse al'In !u'itivo que
retornar a Jud. El resto morir por el hambre, la espada y
la peste en Egipto.

?espuesta del pue!lo al aticinio de Jeremas +53.-5./
53 (ntonces todos los hom!res, sa!edores de que sus mu=eres ofrecan
incienso a los dioses a=enos, # todas las mu=eres, reunidos en "ran asam!lea, #
todos los del pue!lo que ha!ita!an en ("ipto, en la re"in de Pairos,
respondieron a Jeremas) 54 Fo te escucharemos en lo que nos dices en
nom!re de Yah, 5E sino que persistiremos en hacer todo cuanto nos en"a en
!oca, quemando incienso a la reina del cielo # ofreciendo li!aciones, como
antes hemos hecho e hicieron nuestros padres, nuestros re#es # nuestros
ma"nates en las ciudades de Jud* # en las pla$as de Jerusaln, indonos
entonces hartos de pan # felices, sin e:perimentar la desdicha, 5G mientras que,
desde que de=amos de quemar incienso a la reina del cielo # ofrecerle
li!aciones, carecemos de todo # nos consume la espada # el ham!re. 5. Y si
nosotros quemamos incienso a la reina del cielo # le ofrecemos li!aciones, Hes
acaso sin nuestros maridos como hacemos las tortas para ofrecerlas a su
ima"en # hacerle las li!acionesJ

La reaccin de los oyentes no pudo ser ms tumultuosa e
insolente. No slo no reconocen pecado en haber cumplido
actos idoltricos, sino que estn dispuestos a continuarlos,
pues en ellos ven la fuente de la felicidad. Precisamente,
segn ellos, el haber cesado de dar culto a los dolos, y sobre
todo a la reina del cielo, star, fue la causa de la ruina. La
reforma religiosa de Josas, acabando con los "lugares altos"
de culto sincretista idoltrico, fue para los oyentes de
Jeremas la causa del desastre de su pueblo; pues, mientras
que adoraban a los dolos, todo les iba bien, vi#ndonos
entonces hartos de pan (v.17), y, en cambio, el culto adusto a
Yahv no les trajo sino la ruina de la nacin. No es que
rechacen totalmente al Dios nacional, pero creen que es
necesario tambin tener contentos a los antiguos dioses de
Canan, como condicin para tener bendiciones materiales.
El culto de star, la reina del cielo, aparece entre los hebreos
ya en tiempos de Acaz, hacia el 734
5
. Fue particularmente
favorecido por el impo rey Manases, hijo de Ezequas. La
influencia asira se dej mucho sentir en los siglos V y V a.
G. en Jud, como en los dems pases de la costa siro-
fenicio-palestina. Josas (740-609) comenz la reforma
religiosa profunda en el 622, y despus de pocos aos de
tranquilidad comenzaron los males para su pueblo: muerte
violenta de Josas (609), deposicin de Joacaz, deportacin
del 598 a Babilonia y, por fin, la destruccin de la Ciudad
Santa en 586. Yahv, pues, los haba abandonado. Cuando
las prcticas idoltricas estaban en su vigor, la nacin
prosperaba. Este era el simple modo de discurrir de aquellos
refugiados de Egipto. Para ellos la predicacin del profeta
Jeremas no haba servido para nada, ya que Dios descarg
su mano sin piedad. No comprendan que todo esto haba
sucedido por sus pecados, fustigados por el profeta. Y en
esta respuesta altanera al profeta son las mujeres las que
llevan la voz cantante: Ges acaso sin nuestros maridos :ue
hacemos las tortas para o!recerlas a su ima'en/ Se justifican
diciendo que lo hacen con el consentimiento de sus maridos
y no ven ninguna irregularidad moral en ello. Los maridos
podan anular los votos de sus mujeres
6
, pero ahora
colaboran con ellas en esos cultos idoltricos.

Fueo anuncio de la ruina de los =udos de ("ipto. +,1-31/
,1 Y di=o Jeremas a todo el pue!lo, a los hom!res # a las mu=eres, a todos los
que as le ha!an respondido) ,5 CIuD (l incienso que en las ciudades de Jud*
# en las pla$as de Jerusaln quemasteis osotros, uestros ma"nates # todo el
pue!lo, uestros padres # uestros re#es, Hno lo ha recordado Yah # no lo ha
tenido presenteJ ,, Fo poda #a soportar Yah la malicia de uestras
perersidades # uestras a!ominaciones, # por eso uestra tierra ha sido
conertida en un desierto inha!itado, hecha horror # maldicin como est* ho#.
,3 Por ha!er quemado incienso a los dolos, pecando contra Yah, sin or su
o$ ni se"uir su le#, sus preceptos # sus amonestaciones, por eso han enido
so!re osotros todos esos males que ho# padecis. ,2 'i=o, pues, Jeremas a
todo el pue!lo # a todas las mu=eres) 8d la pala!ra de Yah todos los de Jud*
que ha!it*is en la tierra de ("ipto) ,3 As dice Yah de los e=rcitos, 'ios de
Israel. Vosotros # uestras mu=eres lo decs con uestra !oca # lo haris con
uestras manos> decs) 6umpliremos los otos que hemos hecho de quemar
incienso a la reina del cielo # ofrecerle li!aciones. 6iertamente los cumpliris,
ciertamente los pondris por o!ra. ,4 8d, pues, la pala!ra de Yah los de
Jud* que ha!it*is en ("ipto) Yo =uro por mi "ran nom!re P or*culo de Yah P
que no ser* #a m*s pronunciado mi nom!re por !oca de nin"<n hom!re de
Jud*, diciendo) CVia el ;eBor, Yah, en toda la tierra de ("iptoD ,E Yo elar
so!re ellos para mal, no para !ien, # todos los arones de Jud* que ha!itan en
tierra de ("ipto ser*n consumidos por la espada # por el ham!re hasta que
pere$can del todo, ,G # los que escapen a la espada oler*n de la tierra de
("ipto a la tierra d Jud*, mu# pocos en n<mero, # los restos de Jud* que han
entrado en tierra de ("ipto sa!r*n qu pala!ra es la que se cumpie, si la ma o
la su#a. ,. Y he aqu la seBal P or*culo de Yah P de que #o os pedir
cuentas en este lu"ar # de que se reali$ar* mi pala!ra contra osotros para
uestro mal. 31 As dice Yah) Yo entre"ar al faran @ofra, re# de ("ipto, en
manos de sus enemi"os, en manos de los que !uscan su ida, como entre"u a
;edecas, re# de Jud*, en manos de Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, su
enemi"o, que !usca!a su ida.

Jeremas les recuerda por todo argumento el castigo que ha
enviado contra Jud por los cultos idoltricos de sus
antepasados (v.21). Esta es la suerte que les espera tambin
en Egipto. Sus idolatras les traern la ruina total. Se obstinan
en sus desvarios (v.25), y Yahv, por su parte, cumplir lo
que exige su justicia y su santidad: la exterminacin general
ser la suerte de los fugitivos de Egipto. Yahv hace un
juramento solemne por su honor o 'ran nombre (v.26), de
que no quedar nadie en Egipto que le invoque en tono de
juramento: No ser ya ms pronunciado mi nombre por boca
de nin'In hombre de "ud (v.26). La expresin es tambin
absoluta e hiperblica, pero es suavizada en el v.28, donde
se dice que algunos, muy pocos en nImero, se escaparn
huyendo a la tierra de Jud. Y los desafa a que asistan al
cumplimiento de su pala!ra: 3; los restos de "ud. sabrn
:u# palabra es la :ue se cumple: la ma o la suya (v.28). El
haba anunciado la amenaza
7
, mientras que los judos
esperaban bienes del culto a la "reina del cielo"
8
. Y da una
se?al de su cumplimiento: el faran 2o!ra ser entregado en
manos de sus enemigos (v.30).
La muerte del faran Hofra
9
es narrada por Herodoto
10
y
Diodoro de Sicilia n. Amasis, su sucesor, sostuvo una lucha
por el trono, cogiendo prisionero a Hofra, que fue
estrangulado por los soldados de aqul. As se cumpli
literalmente la profeca de Jeremas de que sera entregado a
sus enemi'os (v.30). No dice que sera entregado en manos
de Nabucodonosor, como lo dijo de Sedecas. Hofra rein del
588 al 569. Nabucodonosor lanz su expedicin a Egipto en
569-568, cuando ya estaba en el trono Amasis.

1 En egipcio se llama m4rt. Algunos la
identifican con tell el3Semut. 2 Falta en
el texto griego. 3 La frase "de Migdol a
Sienes o Assuan, designaba todo Egipto
(Ez 29:10). 4 Cf. Jer 11:17; 19:4; 7:25-
26; 35:15; 42:18. 5 Cf. 2 Re 16:10s;
23:12. 6 Cf. Nm 30:6s. 7 Cf. Jer
44:26-27. 8 Cf. Jer 44:17-18. 9 En
egipcio, Rahebra, y en griego, Apries. 10
Cf. Herodoto, 161.169. 11 Cf. Diod. De
Sicilia, 68.


23. Pala!ras de consolacin a Aaruc.
Aaruc nos pone un apndice a los incidentes biogrficos que
acaba de consignar sobre Jeremas (c.36-44). El secretario
de Jeremas se senta desalentado por tanta adversidad e
incomprensin, y Jeremas le transmite de parte de Yahv un
orculo de consolacin. La datacin del cuarto a?o de
"oa:uim (e.d., 605 a.C.) es considerada como adicin
posterior por muchos autores. Pero los argumentos aducidos
no prueban la imposibilidad de que este apndice haya sido
escrito cuando el texto lo indica. El lugar propio hubiera sido
a continuacin de lo narrado en el c.36, pero bien pudo
trasponerlo al final de la seccin biogrfica de Jeremas, por
l redactada para que no se perdiese el fragmento oracular
de su maestro, el cual, por otra parte, no deba interrumpir el
contexto general de los incidentes del profeta.

5 Pala!ra que di=o Jeremas, profeta, a Aaruc,
hi=o de Feras, cuando escri!a estas cosas al
dictado de Jeremas, el cuarto aBo de
Joaquim, hi=o de Josas, re# de Jud*.
,
As
dice Yah, 'ios de Israel, a ti Aaruc)
3
9<
dices) CA# msero de m, que Yah no hace
m*s que aBadir dolor a mi dolorD C0e canso de
"emir, # no hallo reposoD
2
As dice Yah)
'ile esto) @e aqu que lo que #o ha!a
edificado lo destru#o, lo que ha!a plantado lo
arranco, # esto en todo el pas.
3
Y t< pides
para ti "randes cosas. Fo las pidas, pues
mientras #o ha"o enir males so!re toda
carne, te de=o a ti sala la ida dondequiera
que as.

Baruc sufra una fuerte depresin moral, como la haba
sufrido su maestro Jeremas
1
. Necesitaba ser confortado por
Dios, como lo haba sido ste. Al redactar las profecas e
incidentes de su maestro, se senta deprimido ante tanta
incomprensin, ya que tena que participar de los desprecios
de que era objeto Jeremas. Por otra parte, la obcecacin
general llevaba inevitablemente a la catstrofe. Slo tena
que consignar por escrito ruinas, amenazas, que llenaban el
triste horizonte futuro de su pueblo. Las profecas se
sucedan cada vez ms sombras, y l tema personalmente
por su suerte; de ah su queja: DAy msero de m, :ue Yahv#
no hace ms :ue a?adir dolor a mi dolorE (v.3). Su
sentimiento patritico le laceraba ante los tristes destinos de
su nacin, y su destino personal le angustiaba. Por todo se
senta en una amargura profunda, en una crisis psicolgica:
DAe canso de 'emir, y no hallo reposoE (v.3).
Pero Yahv en su mensaje le invita a la reflexin. Est en
contra de los intereses personales. Tambin Yahv tiene
llagado el corazn, ya que tiene que destruir, por imperativos
de su =usticia # santidad, lo que con tanto amor ha
formado: 2e a:u :ue lo :ue yo haba edi!icado lo destruyo,
lo :ue haba plantado lo arranco (v.4). Muy contra sus
sentimientos de amor, se ha visto obligado a castigar con la
ruina general a su pueblo srael, que con tanto amor haba
edi!icado y plantado al formarlo como pueblo, sacndolo de
Egipto. Todos sus desvelos han resultado intiles. Pero su
justicia es inexorable, y tiene que intervenir. Si, pues, Yahv
mismo tiene que sacrificar los ntimos sentimientos de su
amor en aras de la justicia
2
, por qu se va a exceptuar el
propio Baruc?: Y tI pides para ti 'randes cosas. (v.6). Esto
es pedir demasiado, ya que tiene que compartir un mnimum
de penalidades. No debe poner en primer plano sus
sentimientos personales y sus intereses particulares, sino
pensar en las exigencias de la =usticia # santidad diina.
Debe contentarse ahora con salvar su vida, y por eso todava
es un privilegiado, ya que Dios le anuncia que no perecer en
la ruina general: =e de.o a ti salva la vida donde:uiera :ue
vas (v.6)
3
. Efectivamente, su vida fue milagrosamente
salvada en muchas circunstancias crticas: cuando tuvo que
esconderse de los esbirros del rey Joaquim despus de la
lectura del "volumen" de las profecas de Jeremas
4
, cuando
se salv del asedio y del complot urdido contra Godolas, etc.

1 Cf. Jer 4:19; 8:18; 15:10; 18:18; 20,7.
2 Cf. Jer 1:10; 18:9; 24:6; 42:10; 12:7;
31:20. 3 Lit. el heb. dice "la vida ser
para ti como botn" (cf. 21:9; 38:2; 39:18),
que refleja mejor la penuria de los tiempos
en que el salvar simplemente la vida se
consideraba como el mejor botn. 4 Cf
Jer 36:10.15.26.


24. 8r*culo contra ("ipto.
@a terminado la seccin biogrfica del libro de Jeremas y se
abre la ltima seccin de orculos contra las naciones
paganas. Ha cumplido la labor de amonestar a su pueblo,
pero contina ahora su misin oracular, anunciando los
tristes destinos de las naciones, culpables tambin de
grandes pecados contra Dios y su pueblo. En su visin
inaugural se le dijo que estaba destinado a "arrancar y
desenraizar" pueblos
1
, es decir, anunciar el castigo y la
destruccin de muchos pueblos. Por eso, su misin no se
limitaba al pueblo de srael
2
. En el c.25 presenta Jeremas la
copa de la clera divina que ha de ser apurada por todas las
naciones. Porque, si bien es verdad que Yahv es el Dios
propio de srael, es tambin el Dios de todos los pueblos,
cuyos destinos rige
3
. Y las naciones paganas son
consideradas no slo en sus relaciones con el pueblo
elegido, srael, en cuanto que son ocasin de que ste caiga
en la idolatra o en cuanto que son instrumentos de la justicia
divina para castigar los pecados de su pueblo, sino que
tambin son considerados como miembros de la humanidad
con sus transgresiones y desvarios contra la moral natural.
Dios les pide cuenta del cumplimiento de estas leyes
naturales, base de la sociabilidad de los pueblos
4
. Yahv,
pues, castiga los desmanes de los pueblos en sus diversas
manifestaciones, y para ello toma a algn pueblo como
instrumento de su justicia; pero este mismo es castigado si se
enorgullece o se desmanda en sus atribuciones de
instrumento justiciero de Dios.
El profeta pasa revista aqu a diez pueblos sobre los que se
va a manifestar la ira divina: egipcios, filisteos, moabitas,
amonitas, edomitas, rameos, rabes y elamitas. Contra
todos ellos se alzar la espada de Nabucodonosor, que
circunstancialmente es el instrumento de su justicia
vengadora: Yo entre'ar# a estos pueblos en manos de
Fabucodonosor
5
.
Los crticos ms radicales reconocen en esta serie de
orculos un ncleo oracular sustancial jeremiano. En todo
caso, se reconoce una estrecha dependencia de algunos de
estos orculos contra las naciones de otros fragmentos
profetices anteriores
6
. Es necesario admitir retoques y
ampliaciones en algunos orculos por mano de autores
piadosos que concretaban y ampliaban el ncleo primitivo
jeremiano para consolar a los exilados, esperando el castigo
de las naciones paganas.
Se suele suponer como fecha de la composicin de estos
orculos en su ncleo primitivo la del 605 a.C.
7
El texto griego coloca estos orculos a continuacin de 25:13.
El orden de los mismos en el TM es diferente del de los LXX.
El c.46 incluye dos orculos sobre Egipto, precedidos de una
nota histrica y seguido de palabras de consolacin: a) 3-12,
escrito con ocasin de la derrota de Necao en Carquemis
por Nabucodonosor; b) 13-26: la expedicin del rey de
Babilonia contra Egipto.

&a derrota de los e"ipcios +5-5,/.
5 Pala!ra de Yah a Jeremas contra las
"entes.
,
Acerca de ("ipto) 6ontra el e=rcito
del faran Fecao, re# de ("ipto, que esta!a
en 6arquemis, =unto al ro (ufrates, al que
derrot Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, el
cuarto aBo de Joaquim, hi=o de Josas, re# de
Jud*.
3
Preparad escudo # !roquel, aan$ad
hacia el com!ate, apare=ad los ca!allos.
2
A
montar, ca!alleros> formad, el casco en la
ca!e$a> !ruBid las lan$as, ceBid la lori"a.
3

HIu eoJ (st*n consternados, uelen la
espalda. Aatidos los m*s alientes, han huido
por completo, sin olerse. 9error por
doquier, or*culo de Yah.
4
Fo escapar* el
m*s elo$, no escapar* el m*s a"uerrido. Al
norte, a orillas del (ufrates, res!alaron #
ca#eron.
E
HIuin es ese que su!e como el
Filo
G
, cu#as a"uas ru"en como torrentesJ
G

(s ("ipto, que su!e como el Filo, cu#as
a"uas ru"en como torrentes, que dice) ;u!ir
e inundar la tierra, deastar las ciudades
con sus moradores.
.
CAdelante la ca!allera,
aancen furiosos los carros, sal"an los
hroesD C(topes # li!ios, el escudo al !ra$o>
lidios, los que tensan el arcoD
51
(se da es el
da del ;eBor, Yah de los e=rcitos, da de
en"an$a contra sus enemi"os. &a espada
deorar*, se hartar*, se em!ria"ar* de su
san"re. 'a de sacrificio al ;eBor, Yah de
los e=rcitos, en tierras del norte, =unto al ro
(ufrates,
55
C;u!e a 7alaad en !usca de
!*lsamo, ir"en hi=a de ("ipto D (n ano
multiplicar*s los remedios, no ha# cura para
ti.
5,
8#eron las "entes tu i"nominia, # tus
alaridos llenaron la tierra. 9rope$ el hroe
con el hroe, # am!os =untamente ca#eron.

Bellsima descripcin del choque de los ejrcitos egipcio y
babilonio en Carquemis, a orillas del Eufrates! El estilo es
entrecortado e incisivo. Las escenas se suceden en oleadas:
la preparacin del combate, el choque violento, la derrota de
Egipto, sus intiles remedios y su ignominia entre los
pueblos.
El v.1 es un ttulo general a toda la seccin de orculos
contra las 'entes o pueblos paganos de los c.46-52. Falta en
el texto griego y resulta superfluo. Es, pues, probablemente
una adicin erudita de algn escriba.
El c.46 se refiere todo a -'ipto, la gran culpable de la
catstrofe de Jud, ya que constantemente le instig a
levantarse contra el coloso babilnico. La primera profeca (1-
12) se re!iere a la derrota de Necao en el 605 en
9ar:uemis, la actual $.erablus, en la orilla derecha del
Eufrates, al oeste de Jarran, en la Alta Siria. Muchos autores
creen que este fragmento pico es ms un canto de victoria
que una profeca propiamente tal. Sera el desbordamiento
lrico del profeta al conocer la derrota de Necao en
Carquemis. Pero todos los orculos de los ^46-51 se
presentan como "profecas," y no tenemos ningn motivo
especial para negar este carcter al del c.46.
Fecao es el famoso Necao
9
, sucesor de Psamtico ,
muerto en el 610, quien depuso en el 609 a Joacaz, hijo de
Josas, despus de haber muerto ste en la batalla de
Megiddo luchando contra l.
La batalla de 9ar:uemis aparece testificada en dos textos
bblicos
10
y en Flavio Josefo n. Segn estos datos, se
supona por los autores en general que tuvo lugar esta batalla
en el 605 a.C. Muchos autores modernos, en cambio
12
,
creen que la famosa batalla tuvo lugar en el 609, cuando
Necao , despus de vencer a Josas en Megiddo, march
hacia el norte al encuentro de Nabucodo-nosor. De hecho no
encontramos ninguna mencin de esta batalla de 9ar:uemis
en documentos extrabblicos de la poca. No obstante, por la
crnica de Gadd
13
sabemos que Necao subi al encuentro
de las tropas de Nabucodonosor, llegando hasta Jarran
despus de pasar el Eufrates, sitiando esta ciudad, teniendo
que hacer frente a los refuerzos babilnicos. Nada se dice del
xito de los babilonios, pues la crnica est mutilada en esta
seccin, pero se supone. Los babilonios continuaron sus
operaciones contra Armenia antes de caer definitivamente
sobre los egipcios, ya en retirada hacia el sur.
El cuarto a?o de "oa:uim, rey de "ud (v.2), es el 605, fecha
que puede mantenerse, como vemos, para la supuesta
batalla de 9ar:uemis.
El orculo de Jeremas est expuesto en forma dramtica,
que se va desarrollando en escenas, con estrofas paralelas
(3-6; 7-12). En la primera se refleja la preparacin de la
batalla, haciendo or las rdenes de ataque y de avance de
los jefes: preparad escudo y bro:uel., [Link] los caballos.,
a montar, !ormad., ce?id la lori'a (v.3-4). El estilo es nervioso
e incisivo, como corresponde a las exigencias militares del
momento: las rdenes de los jefes militares se entrecruzan
despticas. El profeta presenta a las tropas egipcias remisas
para el ataque, que necesitan ser espoleadas reiteradamente
para entrar en fuego. Primero se da orden a la infantera:
preparad escudo. Despus se ordena uncir los caballos a los
carros de guerra: [Link] los caballos. El ejrcito egipcio y
el asirio estaban bien pertrechados de carros de combate
14
.
Los caballeros no son jinetes, sino gentes que iban en los
carros tirados por los caballos. ban sobre todo armados de
arco, sin excluir totalmente la lanza. Todo lo contrario de la
infantera.
El profeta describe la segunda escena: el choque de los
ejrcitos; en el momento crtico, las tropas egipcias no
responden a las rdenes: G:u# es lo :ue veo/ (v.5). El
profeta no cree a sus propios ojos: tanta preparacin blica
no ha servido para nada. Los soldados, en un primer
momento, estn consternados, no esperaban tanta
resistencia en el enemigo, y empiezan a ceder las lneas
atacantes: vuelven la espalda (v.5), para emprender la huida,
vergonzosamente batidos los ms valientes. La frase es
irnica. Y la consecuencia es el pnico general: =error por
do:uier. La huida es intil, porque no escapar el ms velo1
(v.6). Y el profeta resume enfticamente a sus oyentes: a
orillas del -u!rates resbalaron y cayeron (v.6). De nada ha
servido todo el orgullo militar egipcio. Han sido capaces de
derrotar al minsculo ejrcito de Josas en Megiddo (609),
pero han sucumbido ante otro ejrcito superior. Yahv ha
castigado al vencedor del reino de Jud.
En la segunda estrofa entran en escena los actores
principales del drama: de un lado, Egipto, personificado en el
faran, incitando las tropas al asalto, y del otro, Yahv, que
los espera para destruirlos. El ejrcito egipcio es comparado
al Filo, que inunda todo el pas, sembrando la desolacin y la
ruina (v.8)
15
. El ejrcito egipcio avanza con arrogancia,
creyendo que todo est a su disposicin y que nada va a
resistir su embate. Y de repente se oye la voz del jefe o
faran: DAdelante la caballeraE D-topes, libios.E Lv.Q). En el
ejrcito egipcio haba muchos mercenarios nubios o etopes
y libios, que eran excelentes soldados, el terror de los
asiticos
16
. Los lalos no son los de Lidia del Asia Menor,
sino de una regin africana llamada &ud
17
. Desde el siglo vi
formaban parte en el ejrcito del faran tropas griegas como
mercenarias, adems de las tradicionales africanas.
Pero esa arrogancia se estrellar contra la omnipotencia
divina. Es el da del Se?or, Yahv# de los e.#rcitos (v.10), es
decir, de su manifestacin vengadora. Detrs del ejrcito de
Nabucodonosor est la mano omnipotente de Yahv, que
dirige el curso de la historia, y ahora ha escogido al rey
caldeo para castigar a Egipto por sus truculencias polticas al
incitar a los pequeos estados palestinos a una resistencia
suicida
18
. Sobre el ejrcito egipcio se cebar la espada, y se
embria'ara en san're (v.10)
19
. El estrago ser total, y no
habr remedio para la derrota. El profeta invita irnicamente
a la vir'en hi.a de -'ipto, es decir, a Egipto
20
, a buscar
remedios excepcionales en los blsamos de <alaad (v.11),
famosos por sus virtudes curativas
21
. Pero la derrota de
Egipto en Garquemis no tiene remedio: No hay cura para ti.
En efecto, despus de esta batalla, Egipto perdi su
hegemona sobre el Medio Oriente, quedando expuesto a las
invasiones posteriores de Nabucodonosor y de los persas.
Con su derrota qued humillado ante todos los pueblos:
oyeron las 'entes tu i'nominia (v.12). De nada sirvieron sus
h#roes, pues .untamente resbalaron y cayeron.

6onquista de ("ipto por Fa!ucodonosor +53-,4/.
53 Pala!ra que di=o Yah a Jeremas, profeta,
so!re la enida de Fa!ucodonosor, re# de
Aa!ilonia, para !atir al pas de ("ipto)
52

Anunciadlo en ("ipto, pre"onadlo en 0i"dol,
proclamadlo en 0enfis # en 9afnes, decid)
CArri!aD CPreparaos D porque la espada a a
deorar en tu alrededor.
53
H6mo ha huido
Apis, tu toroJ
,,
Fo ha a"uantado, porque
Yah lo derri!.
54
0uchos han trope$ado #
aun han cado> dcense unos a otros) CArri!aD
ol*monos a nuestros pue!los, a la tierra en
que nacimos, ante la espada destructora.
5E

&lamad al faran, re# de ("ipto, %?uido a
destiempo%
,3
. Vio #o, dice el re#>
5G
Yah de
los e=rcitos es su nom!re. 6omo el 9a!or
entre los montes # el 6armelo =unto al mar
endr*.
5.
&a el hato del cautierio, moradora
hi=a de ("ipto, pues 0enfis se conertir* en
un desierto, deastada, sin ha!itantes.
,1
(s
("ipto una herniosa noilla> del norte ha
enido el t*!ano a picarla,
,5
;us mercenarios
en medio de ella eran como noillos ce!ados,
pero tam!in ellos olieron la espalda,
hu#eron todos # no resistieron cuando les
lle" el da de su infortunio, el da de su
cuenta.
,,
;u o$ es como +sil!ido de/
serpiente que anda, pues ienen con "ran
podero, lle"an a ella con hachas, como
leBadores de la sela.
,3
9alan su !osque,
or*culo de Yah, porque es impenetra!le,
pues son m*s numerosos que la lan"osta>
nadie puede contarlos.
,2
@a sido confundida
la hi=a de ("ipto, entre"ada en manos del
pue!lo del norte.
,3
'ice Yah de los
e=rcitos, 'ios de Israel) Yo o# a casti"ar a
Amn de 9e!as # al faran # a los que en l
confan.
,4
Y los entre"ar en manos de los
que !uscan su ida, en manos de
Fa!ucodonosor, re# de Aa!el, # en manos de
sus su!ditos, # despus de esto +("ipto/
oler* a ser ha!itado como antes, pala!ra de
Yah.

Este orculo de Jeremas sobre la incursin de
Nabucodonosor en Egipto es paralelo al vaticinio de 43:8-13,
y parece que ha sido compuesto estando el profeta ya en
Egipto, poco antes de la expedicin del coloso babilnico a la
tierra de los faraones en 569-568 a.C. Sin embargo, muchos
autores creen que es de la poca del anterior, es decir, poco
despus de la batalla de Carquemis (605). Por el hecho de
que Nabucodonosor no penetrara en Egipto inmediatamente
despus de la victoria sobre Necao , surgi en los egipcios
un respiro de esperanza. Pero el profeta dice claramente que
la invasin de Egipto llegar con todas sus trgicas
consecuencias, porque as lo ha decidido Yahv.
Tambin en este vaticinio hay un desenvolvimiento dramtico
de escenas, si bien no tan marcado y bello como en el
anterior. Pero el lenguaje es tambin vigoroso e incisivo:
primero un anuncio solemne y enftico de lo que va a pasar:
anunciadlo en -'ipto, pre'onadlo en Ai'dol (v.14)
24
. Es un
grito de alerta, ha llegado la hora de la guerra: la espada va a
devorar en tu alrededor (v.14). De nada sirven en ese
momento las divinidades protectoras: G9mo ha huido Apis,
tu toro/ (v.16). El toro Apis, dedicado al dios Ptah, protector
de Menfis, capital del Bajo Egipto, es aqu smbolo de la
divinidad protectora de Egipto
25
. Ha quedado derribado ante
la omnipotencia de Yahv Lv.8)).
El profeta invita a los mercenarios a llamar al faran 6uido a
destiempo (v.17), porque sus planes ambiciosos no han sido
sino ruido extemporneo; "mucho ruido y pocas nueces." Tal
es el juicio irnico del profeta.
Yahv jura por su nombre, como seor de los e.#rcitos
26
, que
el invasor vendr del norte indefectiblemente, y se
asemejar, en su magnitud imponente, al =abor, que se
levanta solo en la llanura de Esdreln, o al 9armelo, sobre la
superficie del mar (v.18). Nadie puede medirse con l. Tal es
la fuerza del ejrcito de Nabucodonosor; el ejrcito egipcio
ser ante l como la desnuda llanura o superficie del mar.
Por eso, la derrota total de Egipto no se dejar esperar. Sus
habitantes Lmoradora hi.a de -'ipto, v.19) deben hacer los
preparativos para el destierro: la el hato del cautiverio. El
profeta presenta a Egipto como una doncella o viuda que ha
quedado sin amparo, dispuesta a ir a donde la lleven. La
capital Aen!is ser convertida en desierto al paso del invasor.
Con una nueva imagen, el profeta describe a Egipto,
acostumbrado a ser tratado bien: es una hermosa novilla
(v.20), que en su abundancia estaba libre pastando por
doquier. Egipto era famoso por su prosperidad. Cuando a los
pases vecinos les llegaba la caresta por las sequas
intermitentes, Egipto prosegua su vida normal con los
grandes recursos procurados por la feracidad de las riberas
del Nilo. Pero de nada le servir su proverbial autosuficiencia
27
, pues aunque ahora Egipto est gruesa como una novilla
hermosa y cebada, por ello resulta ms apetitosa para el
tbano babilnico, que viene sobre ella: del norte ha venido
el tbano a picarla (v.28)
28
. Y los mercenarios del ejircito, bien
tratados, como novillos cebados
29
, abandonarn Egipto,
asustados por la fuerza del ejrcito invasor (v.21).
Los babilonios avanzan cautelosamente como serpiente :ue
anda (v.22). El smil cambia de repente: los babilonios son
comparados a le?adores que entran en la selva de Egipto
para abatir sistemticamente sus rboles, pues ante la
imposibilidad de abrirse camino por la maraa de los rboles,
los talan, porque la selva es impenetrable (v.23). Quiz la
frase son innumerables, ms numerosos :ue la lan'osta
(v.23), se refiera a los babilonios, que avanzan como un
ejrcito de le?adores innumerables, arrasando todo lo que
encuentran en la "selva" de Egipto: templos y palacios. Egipto
es como una dama presumida, que ha sido deshonrada y
humillada hasta el extremo por el invasor caldeo (v.25).
Los v.25-26, en prosa, parecen ser un comentario amplificado
de lo expresado en el verso anterior. El texto griego tiene slo
el v.25, Y en forma abreviada, como es costumbre. Parece,
pues, una amplificacin de un redactor posterior. =ebas es el
nombre griego dado a la ciudad de Fo3Amn (hoy Luxor-
Karnak), capital del Alto Egipto
30
. Con la dinasta XV (1550-
1350), que inaugura el nuevo imperio, se convirti en la
capital de todo Egipto, siendo Amn dios titular tambin de
todo el valle del Nilo. Fue unido al de Ra, llamndose Amn3
6a, creador del mundo y de los hombres. El faran era una
representacin humana del dios nacional. Por eso, la
expresin voy a casti'ar a Amn y al !aran (v.25) equivale a
castigar a Egipto. De nada le servir su supuesta fuerza ante
el instrumento de Yahv, Nabucodonosor
31
, el gran enemigo
del norte.
Pero tambin hay una esperanza de rehabilitacin para el
pas de los faraones a pesar de su culpabilidad: $espu#s de
esto volver a ser habitado (v.26). Esta promesa de
restauracin nacional para Egipto aparece ya en saas
32
,
quien anuncia, adems, su incorporacin a la paz mesinica
con todas sus prerrogativas de nacin adherida a la teocracia
juda. Ezequiel habla tambin de un resurgimiento del pas de
los faraones despus de cuarenta aos
33
. Jeremas aqu no
dice nada de su reincorporacin al horizonte mesinico, como
saas, sino que ms bien se insina una resurreccin como
nacin rehabilitada socialmente: volver a ser habitado. La
desolacin causada por el ejrcito invasor ser slo pasajera.

&i!eracin # repatriacin de Israel +,E-,G/.
,E Pero t<, siero mo, Jaco!, no temas> no desma#es, Israel. @e aqu que #o te
salar de tierra le=ana, # li!rar a tu descendencia del pas del destierro, #
oler* Jaco! # descansar* se"uro # sin temor. ,G Fo temas, no, siero mo,
Jaco!, pala!ra de Yah, que #o esto# conti"o # destruir a todas las naciones
en que te he dispersado, pero a ti no te e:terminar, sino que te casti"ar
conforme a =uicio # no te dear impune.

Estos dos versos reproducen sustancialmente 30:10-11, y
aqu estn fuera de contexto. El texto griego, sin embargo,
los pone aqu. Muchos autores los consideran autnticos,
aunque insertados posteriormente
34
. Sera un bloque errtico
relativo a la consolacin de srael, aadido por el redactor,
pero que puede ser eco de la predicacin de Jeremas.
La expresin siervo mo, "acob, es deuteroisaiana
35
. Yahv
castigar hasta el exterminio a las naciones paganas, pero se
apiadar de su pueblo: te casti'ar# con!orme [Link] (v.28),
es decir, moderadamente. No quedar impune, porque el
.uicio exige el castigo, pero siempre hay un margen para la
piedad y misericordia en virtud de las promesas mesinicas.

1 Cf. Jer 1:10. 2 Cf. Am 1:3-2:3; s 0.13-
23; Ez c.25-32. 3 Cf. Jer 25:29; s 23:11;
Ez 5:6-7.

4 Cf. Ez 5:6-7. 5 Cf. Jer 27:6.
6 As los relativos a Moab (Jer 48:29-39,
de s 0.15-16; Jer 48:45-47, de Nm 21:28-
30). 7 Cf. Jer 36:2. 8 La palabra heb.
ye>or viene del egipcio .oor [Link]: "ro"), y
designaba el ro por excelencia: e 1 Nilo.
9 Fecao en egipcio es Fe4au, heb. Fe4o.
10 Cf. Jer46:2; 2 Par 35:20. 11 fl.
Josefo, Ani. "ud. X6:1,y X, cita a Beroso.
12 As Alfrink: Bi 8 (1927) 397; Florit: Bi
15 (1934) 273; Ntscher, Das ;uch
"eremas p.302; Rudolph, "eremas p.231;
Pohl, 2istoria populi israelitici (1933) P-iSS-
Sostienen, en cambio, la fecha de 605
Cappart-Contenau, 2istoire de l>5rient
(1936) p387 1 Gelin, "#r#mie (1951) p.197;
De Vaux, &es limes des 6ois (1949) p.223;
Albright: JBL 51 (1932) p.82s; Nelis: RB 61
(1954) 3873. Vase Vittonato, ,, &ibro di
<eremia (Torino) 55-57. 13 Texto de la
crnica de Gadd en Al. 5rient. =e0t. de
Gressmann, p.365, y en An-cient Fear
-astern =e0t. de Pritchard (1950) p.303s.
14 Vase Gressmann, Alt. 5rient. =e0t.
und ;ild. 1055 n.62.90. 15 Jer 47:2;
51:42; s 8,7-8. 16 Cf. Nah 3:9; Gen
10,6; 1 Par 1:8; Ez 27:10; 30:5; 38,5. 17
Cf. Gen 10:13; Ez 30:5; 1 Par 1:11. 18
Cf. S2,12; 13:6. 19 Cf. Jer 25:34; s
34:6; Sof 1:7; Ez 39,i7s. 20 Cf. Jer
14:17; s 23:12. 21 Cf. Jer 8:22. 22
As segn los LXX. El TM dice: "Por qu
ha sido abatido tu toro?" 23 Lit. en heb.
"Tumulto que ha dejado pasar su plazo."
24 Ai'dol y =a!nes estaban en la lnea
fronteriza oriental, rayando con Palestina, y
Aen!is era la capital del Bajo Egipto, junto a
El Cairo actual. Cf. Jer 2:16; 44:1. 25 El
toro Apis era negro con manchas blancas y
con un tringulo blanco en la frente. En el
Serapeum de Sakkara se ha encontrado un
hipogeo con varios toros Apis. 26 Cf. Jer
48:15; 15:57; Zac 14:16.17. 27 Cf. Gen
41:2. 28 Cf. [Link]. 29 Cf. Herodoto,
152.154.163. 30 En heb. es Amn de
Fo, que es la transcripcin del egipcio
Feut3Amon ("la ciudad de Amn"), llamada
por los griegos Tebas o Dispolis. 31 Cf.
Jer 21:9; 34:21; 44:30. 32 Cf. s 19:21-
25. 33 Cf. 239:11-14. 34 As
Condamin y Ricciotti. 35 Cf. s42:1.


2E. 8r*culo contra los Oilisteos.
&os filisteos no son de raza semtica, sino indoeuropea. Se
instalaron en la costa de Canan (denominada despus por
los griegos (alestina) en el siglo X a.C., despus de haber
sido rechazados por Ramss cuando pretendan
establecerse en la desembocadura del delta del Nilo.
Formaban parte de los llamados "pueblos del mar" que
aparecen en las inscripciones egipcias. Procedan del Asia
Menor, y nunca pudieron asimilarse la mentalidad semtica;
sobre todo, jams aceptaron la circuncisin. Desde el punto
de vista material estaban ms adelantados que los cananeos
y hebreos, que tambin hacia el siglo X a.C. llegaron a
Canan, ocupando la parte montaosa, mientras que
aqullos se quedaron en la costa con una organizacin
especial, gobernados por un seren o prncipe, que
corresponda al tyrannos de los griegos. Sus ciudades
principales constituan la famosa Pentarqua o Pentpolis
filistea: Gaza,
Ascaln, Ecrn, Gat y Asdod. Fueron los introductores del
hierro en Canan y desde el principio estuvieron en colisin
con los hebreos, que se establecan en regiones a ellos
contiguas. Generalmente la victoria sola estar del lado de los
filisteos, por estar mejor preparados
l
B pero en tiempos de
David fueron sometidos definitivamente, dejando de ser un
peligro serio para srael. Los israelitas los llamaban
despectivamente los "incircuncisos." En el siglo V a. C., los
filisteos fueron vasallos de Egipto
2
. Antes, en el siglo V,
formaron liga contra Asira, pero fueron sometidos por
Senaquerib, quien en su estela nos describe al detalle la
expugnacin de sus ciudades
3
.
El profeta parece que alude en su profeca a la invasin de la
regin filistea por Nabucodonosor en el 605 a.C., pues el
enemigo viene del "norte."

Inasin de Oilistea desde el septentrin +5-4/.
l Pala!ra que diri"i Yah a Jeremas so!re los filisteos antes que el faran
tornara 7a$a. , As dice Yah) @e aqu que las a"uas su!en del norte, son
como torrente des!ordado, inundan la tierra en toda su amplitud, la ciudad #
sus moradores. &an$an "ritos los hom!res, # se lamentan todos los ha!itantes
de la tierra 3 al estrpito de los cascos de sus ca!allos, al estruendo de los
carros, al retum!ar de sus ruedas. &os padres no cuidan de sus hi=os, se les
de!ilitan los !ra$os. 2 (s que lle"a el da, el da de la ruina de los filisteos, de
arrancar a 9iro # a ;idn cuantos au:iliares le quedan. (s Yah, que a a
destruir a los filisteos, a los restos de la isla de 6aftor> 3 7a$a ha sido rasurada,
Ascaln ha enmudecido> resto de los Anaqim2, Hhasta cu*ndo te har*s
incisionesJ 4 CA# espada de YahD H@asta cu*ndo no tendr*s reposoJ CVuele
a tu aina, descansa # reposaD EH6mo a a cesar, si es Yah quien la mandaJ
6ontra Ascaln # la costa del mar ha sido diri"ida.

El primer verso resulta embarazoso, por la indicacin de la
toma de <a1a por el faran. Si el enemigo invasor viene del
norte (v.2), cmo va a ser el ejrcito egipcio el invasor?
Algunos suponen que aqu se aludira a una expugnacin de
Gaza por el faran all por el ao 605, al bajar derrotado de
Garquemis. Herodoto
5
dice que despus de la batalla de
Aa'dalos (Megiddo?) tom @adytis, que se ha querido
identificar con <a1aB pero quiz sea mejor identificarla con
9ades, sobre el Orontes, en la Alta Siria. Pero en Jeremas el
enemigo del norte suele ser siempre el babilnico. Por eso,
otros autores creen que la observacin cronolgica antes :ue
el !aran tomara <a1a es una adicin posterior redaccional.
El profeta describe al invasor del norte como un torrente
desbordado, que lo anega todo a su paso. Es un smil
corriente en la literatura proftica
6
. Como consecuencia de
ello viene la consternacin general de la poblacin filistea
7
, la
cual ser de tales proporciones, que los padres, preocupados
de huir en busca de un refugio, no cuidan de sus [Link] (v.3).
Se sienten desfallecer al sentir el fragor y el estruendo del
ejrcito que avanza
8
.
(s el d%a de la interencin =usticiera de Yah +.2/, que
diri"e los destinos de los pue!los, castigando a los que
han abusado de su fuerza conculcando los derechos de los
dems. Los filisteos, por sus intereses comerciales
martimos, tenan ntimas relaciones con los dos emporios
comerciales del mar, =iro y Sidn. Al aniquilar Yahv la
Filistea, quitaba a las dos ciudades fenicias su apoyo o
auxiliar. Los restos de la isla de 9a!tor (v.4b) son los filisteos
provenientes de 9reta
9
o del mar Egeo en general
10
.
Y cita a las dos principales ciudades filisteas, <a1a y Ascaln
(v.5), que hacen un mudo duelo por la devastacin de su
pas: <a1a ha sido rasurada.
11
. Como los filisteos estaban
establecidos sobre el territorio de los antiguos pobladores
gigantes llamados Ana:im
12
, el profeta se encara con ellos, y
les pide cuentas irnicamente de su duelo desmesurado:
resto de los Ana:im, Ghasta cundo te hars incisiones/
(v.5b). El hacerse incisiones era tambin uno de los ritos de
duelo y penitencia
13
.
Y el profeta entabla un dilogo imaginario entre l y los
filisteos devastados. Estos, en un momento de sinceridad y
de desnimo, piden a Dios cuenta de su poder devastador, y
no comprenden su actitud: DAy espada de Yahv#E Ghasta
cundo no tendrs reposo/ (v.6). Ya es hora de que
descanse en su mortfera devastacin: D%uelve a tu vaina,
descansaE Y el profeta responde implacablemente: Gcmo va
a cesar, si es Yahv# :uien la manda/ (v.7). La espada
devastadora es una mera ejecutora de las rdenes de Yahv,
que ha decidido castigar la tierra de los filisteos. Es el da de
la manifestacin vengadora de Yahv, y no hay lugar a
tregua. &a =usticia diina no puede renunciar a sus
e:i"encias. Filistea ha pecado y tiene que ser
inexorablemente castigada.

1 Cf. 1 Sam 13:19-22. 2 Cf. Herodoto,
157. 3 Prisma =aylor col.2-3. 4 As
segn los LXX. El heb. dice "resto de los
rales" L>im:m). 5 Cf. Herod., 159.
6 Cf. Jer46:7; s 8,7. 7 Cf. Jer 25:34-
8 Cf. Jer 4:13-29; 8:16; s 5:28; Ez 26:10.
9 As segn la opinin general. Cf. Abel,
<#o'. de la (al. p.261; Macalister, =he
(hilistines (1914) p.4-28. Parecen ser los
@e!tiu de las inscripciones egipcias. Cf. Am
9,7; Dt 2:23; Sof 2:5; Ez 25:16. 10 As
Lagrange, &ivre des "u'es p.264. 11 Cf.
Jer 16:6; 41:5. 12 Cf. Nm 13:22; 28:33;
Jos 11:21. 13 Cf. Jer 16:6.


2G. 8r*culo 6ontra 0oa!.
(ste largo captulo, por su contenido, parece una
compilacin, sin que se pueda sealar un orden estricto
lgico en el desarrollo de las ideas. Por otra parte, su
carcter de pieza-mosaico le hace oscuro, sin que sea fcil
determinar las circunstancias histricas que hayan dado lugar
a su composicin. Moab comprenda la parte oriental del mar
Muerto entre el Arnn, al norte, y el W. Hesa, al sur. Su
poblacin era de origen arameo, como los hebreos, amonitas
y edomitas. La Biblia considera a los moabitas como
descendientes de Lot, sobrino de Abraham l. El dios nacional
era Gamos; de ah que los moabitas fueran llamados "hijos
de Gamos." Durante algn tiempo, Moab fue tributario de
srael, pero se independiz en tiempos de Mesa (c.550 a.C.),
segn consta por la famosa "estela" encontrada en Dibn en
1868, actualmente en el Louvre. Las relaciones entre
israelitas y moabitas fueron siempre hostiles ya desde los
tiempos del xodo
2
. En 602, los moabitas hicieron
incursiones en el territorio de Jud aprovechndose de las
dificultades polticas planteadas por la invasin de las tropas
de Nabucodonosor. Despus del exilio, Moab fue absorbida
por una poblacin rabe.
Esta profeca de Jeremas no alude para nada a la hostilidad
tradicional de Moab contra Jud, pues en ella slo se
recrimina el orgullo y rebelin contra los designios de Yahv
(v.42). Por eso muchos autores creen que ha sido compuesta
antes del ao 602, ya que no se comprende que no aludiera
el profeta a las incursiones de Moab contra el reino de Jud.
Los v.29-38 estn tomados de saas. El pensamiento
fundamental del orculo es que Moab ser destruido por un
enemigo que viene del norte, el ejrcito de Nabucodonosor,
aunque no lo nombre expresamente.
Desde el punto de vista literario encontramos fragmentos en
prosa y en verso. En muchos de ellos no es fcil determinar
su carcter potico, debido a que los procedimientos
externos de expresin potica hebraicos nos son en parte
an desconocidos y nos movemos muchas veces en el
terreno de la pura hiptesis.

6onsternacin de 0oa! por la deastacin +5-51/.
5 ;o!re 0oa!. As ha!la Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) CA# de Fe!oD
(st* deastada. 6onfundida # conquistada est* Iuiriata#im, confundida #
derruida la ciudadela 3. , CFo e:iste #a la "loria de 0oa!D C(n @ese!n se trama
su malD %C(aD CAorrmosla de entre los pue!losD% C9am!in t<, 0admen,
sucum!ir*sD C9ras ti caminar* la espadaD 3 7ritos se o#en de Joron*#im,
deastacin, ruina inmensa. 2 0oa! est* que!rantada, los alaridos se o#en
hasta ;e"or2. 3Por la su!ida de &u=it se su!e con llanto, por la !a=ada de
Joron*#im se o#en "ritos de an"ustia. 4@uid, salaos, sed como el ona"ro en el
desierto 3. EPor ha!er puesto tu confian$a en tus o!ras # tus tesoros, tam!in
t< ser*s tomada. ;aldr* 7amos para el destierro, # con l sus sacerdotes # sus
ma"nates. G (ntrar* el deastador en todas las ciudades, nin"una se salar*, (l
alle ser* arrasado> el llano, deastado. CYah lo ha dichoD .'ad alas a 0oa!
para que emprenda el uelo 4. ;us ciudades se conertir*n en desierto, sin que
ha#a quien las ha!ite. 51C0aldito el que e=ecute ne"li"entemente la o!ra de
Yah, # maldito quien retrai"a la espada de la san"reD

El estilo es incisivo y nervioso. El profeta ve ya en marcha al
devastador implacable, instrumento de la clera divina. A los
ojos del profeta aparecen las ciudades y la campia bajo el
efecto de la devastacin ms cruel. Para reflejar el
nerviosismo de la situacin, tan pronto aparece hablando
Yahv como el profeta y los habitantes de Moab. El enemigo
ha llegado inesperadamente a Febo (v.1), localidad junto al
monte del mismo nombre, desde el cual Moiss contempl la
tierra de promisin, identificada con "hbet el3A.a3yet
7
.
Hiriatayim es el actual Jirbet el3Hureytat, a 78 kilmetros al
sudoeste de Mdaba
8
. 2esebn es el actual Hesbn, a 12
kilmetros al norte de Mdaba
9
, a 30 kilmetros al este del
Jordn. El profeta supone que el enemigo ya ha llegado a
Hesebn y que all tiene un consejo de guerra para ulteriores
planes de invasin: -n 2esebn se trama su mal:
D;orr#mosla de entre los pueblosE (v.2). Los invasores han
decidido la destruccin total de Moab
10
. Aadmen, :ui1 las
actuales ruinas de $imne, a cuatro kilmetros al noroeste de
Rabba , aunque muchos autores creen que es una variante
del nombre $imn o $ibn, la ciudad principal del Moab
septentrional. La devastacin ha llegado al corazn del reino:
tras ti caminar la espada.
La devastacin ha llegado ya al sur: <ritos se oyen en
"orondyim (v.5), en la costa sudeste del mar Muerto
12
. En
aquella zona estaba tambin Se'or o Soar, una de las
ciudades de la Pentpolis bblica, la nica salvada del
cataclismo narrado por Gen 19:20. Pero ms tarde, como
consecuencia de un terremoto, fue anegada por las aguas
13
.
La consternacin ha llegado, pues, hasta los confines
meridionales de Moab. &[Link] (v.6) parece ser la actual $.ebel
el3Sitat, correspondiente al &[Link] de la inscripcin nabatea
de Mdaba
14.
La situacin es tan desesperada que se invita a la precipitada
huida: salvaos, sed como el ona'ro en el desierto (v.6). El
asno salvaje, u ona'ro, era famoso por sus ansias de libertad
y por su facilidad en huir de los cazadores. La imagen, pues,
es muy apropiada para representar a los moabitas, sueltos
por las estepas de Moab, aturdidos ante las noticias del
ataque enemigo
15
. La razn del castigo enviado por Yahv
radica en su orgullo y su autosuficiencia, pues se crean
seguros en sus obras 3; tesoros (v.7). Tena una posicin
estratgica buena para la defensa. Pero de nada le servirn
sus muchas fortalezas, pues hasta su dios nacional, Gamos,
saldr para el destierro, y con l las fuerzas vivas de la
nacin, los sacerdotes y los ma'nates. La frase tiene un
sentido irnico. Los moabitas, confiados en el poder de su
dios y en sus recursos, se crean a salvo de todo peligro;
pero Gamos, como los dioses de otras naciones, ser llevado
como trofeo de victoria por los vencedores en trgico cortejo
con sus adoradores. La devastacin ser completa (v.8).
Tanto su valle o depresin del Jordn, al norte del mar
Muerto, como su llano, o altiplanicie, sern arrasados
16
, y
todo como consecuencia de un decreto del Dios de Jud:
Yahv# lo ha dicho (v.8b). El Dios de los judos ejerca un
poder omnmodo aun sobre los otros pueblos, y en este
sentido dirige la historia de todos los reinos del universo
17
.
De nuevo el profeta hace una invitacin a la rpida huida:
dad alas a Aoab para :ue emprenda el vuelo (v.9). La suerte
est echada y no hay otra solucin que la desbandada
general.
El v.10, por su forma prosaica, parece una glosa posterior
18
.
La guerra contra Moab es considerada como una guerra
santa, y, por tanto, el ejrcito invasor es un instrumento de la
ira divina. No cumplir sus designios es oponerse al mismo
Dios; por eso el hagi-grafo dice con todo vigor: DAaldito el
:ue [Link] ne'li'entemente la obra de Yahv# y maldito el
:ue retrai'a la espada de la san'reE (v.10). Es Yahv el que
le ha escogido y le ha dado las armas, y no puede retraerse
19
. En Jue 5:23 se dice que sea maldito quien no participe en
la guerra santa de liberacin contra los enemigos de srael.
Es necesario tener en cuenta la concepcin teocr*tica y la
propensin a las frases radicales de los orientales para
comprender estas expresiones, que a nuestra sensibilidad
cristiana nos resultan demasiado feroces. No debemos
olvidar que el hagigrafo pertenece a un estadio de la
revelacin an muy rudimentario, en el que la caridad de
6risto todava estaba muy lejos de ser el centro de la misma
verdad religiosa.

6ontraste entre el pacfico pasado de 0oa! # su tr*"ico
futuro +55-54/.
55 9ranquilo estuo 0oa! desde su adolescencia, reposado so!re sus heces>
no ha!a sido trase"ado de tina=a en tina=a, lleado al destierro. Por eso
conser su "usto # no se disip su aroma. 5, Por eso ahora ienen das, dice
Yah, en que #o le mandar trase"adores que le trase"ar*n, que aciar*n sus
tina=as # las romper*n. 53 Y se aer"on$ar* 0oa! de 7amos como la casa de
Israel se aer"on$ de Aetel, su confian$a. 52 H6mo decais) ;omos alientes,
hom!res fuertes para la luchaJ 53 (l deastador de 0oa! su!e contra tus
ciudades, la flor de su =uentud !a=a para la matan$a. 8r*culo del ?e#, Yah de
los e=rcitos es su nom!re. 54 Ya se acerca la ruina de 0oa!, # su mal corre
elo$mente.

El profeta contrapone dos situaciones de Moab: hasta ahora
las altiplanicies moabticas se crean resguardadas en su
aislada posicin geogrfica y en sus fortalezas; por eso Aoab
estuvo tran:uilo desde su adolescencia (v.11). La tragedia de
Jud e srael fue estar en una gran encrucijada de caminos,
lugar de choque entre los colosos imperiales que durante
siglos se disputaron la hegemona del Prximo Oriente.
Moab, en cambio, se hallaba lejos de las ambiciones
territoriales de los grandes imperios, aunque haba tenido que
someterse a Teglatfalasar y a Senaquerib en el siglo V.
Pero la dominacin asira fue mucho ms dbil que en la
zona de la costa siro-fenicia-palestina. Esto hizo que pudiera
gozar de una paz y prosperidad desconocidas para los
pueblos de la costa. El profeta refleja este estado de
opulencia con imgenes apropiadas a la principal riqueza del
pas, sus excelentes viedos
20
. Como el vino dejado en
reposo sin trasegar conservaba toda su !uer1a, as Moab
estuvo reposado sobre sus heces (v.11). Moab no haba sido
agitado ni llevado al e0ilio. Por eso pudo desarrollarse
prsperamente hasta ser envidiada por las otras naciones:
conserv su 'usto y no disip su aroma (v.11b). Pero su feliz
pasado ha terminado, ya que Yahv la va a agitar como a
srael, envindole trase'adores. :ue vaciarn sus [Link] y
las rompern (v.12). Los devastadores acabarn con la
prspera nacin. Y entonces comprender el error de haber
confiado en su dios nacional, el impotente <amos, el cual, al
dejarlos marchar derrotados al exilio, los cubrir de
vergenza, como se aver'on1 ,srael de ;etel (v.13), en el
que ha!a puesto su confian$a. El culto cismtico del reino
del norte, srael, en Betel, fue una de las causas de la ruina
del mismo y de su deportacin
21
. La experiencia se repetir
en Moab. ;lo quien confa en Yah puede su!sistir. Por
eso la seguridad y autosuficiencia de los moabitas ha sido la
causa del castigo: G9mo decais: Somos valientes./ (v.14).
Yahv les dar el merecido a su insolencia, envindoles el
devastador. :ue sube contra sus ciudades, en la altiplanicie,
mientras que la flor de su juventud baja para la matanza
22
.
La frase 5rculo del 6ey. falta en el texto griego, y es quiz
una glosa. Con todo, designa la certeza del cumplimiento de
la profeca, ya que proviene del 6ey, que tiene por nombre
Yahv# de los e.#rcitos, es decir, seor de las batallas y de
toda la creacin. Nadie puede resistirse a su palabra
decisiva.
El profeta presenta como inminente la ruina de Aoab. En su
visin proftica, los aos corren velozmente. Flavio Josefo
nos dice que Moab fue sometida por Nabucodonosor cinco
aos despus de la toma de Jerusaln (587). Desde luego no
es difcil que las tropas babilonias hicieran incursiones por
aquella zona una vez sometida totalmente Jud. Sus viedos
y su trfico comercial eran un buen cebo para los
conquistadores caldeos.

(le"a so!re las ruinas de 0oa! +5E-,E/.
5E &loradle todos sus ecinos> todos los que por la fama le conocis, decid)
H6mo ha sido roto el cetro poderoso, el !*culo "loriosoJ 5G 'esciende de tu
ma"nificencia # sintate en el cieno, moradora hi=a de 'i!n, que #a su!e
contra ti el deastador de 0oa!, que arrasar* tus fortale$as. 5. C;al al camino #
atala#a, ha!itante de AroerD pre"unta a los huidos, a los que se han salado>
diles) %HIu pasJ% ,1Aer"on$ado est* 0oa!, ha sido derrotado. 6lamad,
"ritad. Anunciadlo en el Arnn) C0oa! est* deastadoD ,5@a enido el =uicio
so!re el pas de la meseta, so!re Joln, so!re Yahasa, # so!re 0efaat, ,,#
so!re 'i!n, so!re Fe!o, so!re Aet-'i!lataim, ,3so!re Iuiriat-Yearim, so!re
Aat-7amul, so!re Aet-0ehn, ,2 so!re Iueriot # so!re Aosra, # so!re todas las
ciudades de la tierra de 0oa!, cercanas # le=anas. ,3 (l cuerno de 0oa! ha sido
a!atido, roto ha sido su !ra$o, or*culo de Yah. ,4 (m!orrachadle, pues se
al$ contra Yah. Y 0oa! se reolcar* en su mito, conirtindose en o!=eto
de !urla. ,EHFo te !urla!as de IsraelJ H@a sido acaso sorprendido entre
ladrones para que al ha!lar de l mueas la ca!e$a J

La tragedia de Moab es tan grande, que el profeta invita a las
naciones circunvecinas a que hagan duelo sobre l
23
. Ha
cado toda su fortaleza (v.17). Se crea invencible, pero ya ha
sido roto el cetro, su independencia y seoro han
desaparecido. Moab debe abandonar su ma'ni!icencia y
sentarse en el cieno (v.18); la contraposicin es irnica y
sangrante. De reina, la moradora hi.a de $ibn (sinnima de
Moab) se ha convertido en esclava
24
, porque ha llegado la
hora de la cuenta bajo la implacable invasin del devastador.
El profeta invita a los habitantes del sur, de Aroer
25
, a que
contemplen el triste espectculo de las caravanas de huidos
que bajan de la parte septentrional: sal al camino y atalaya
(v.19). La invasin ha venido del norte, y las primeras nuevas
del desastre las dan los fugitivos que en trgica desbandada
corren hacia el sur buscando refugio. Ellos dirn lo :ue pas.
La devastacin ha sido total
26
. Todo el podero de Moab ha
sido abatido.
Y todo ha ocurrido como efecto del castigo divino, que les ha
hecho beber la copa de su ira. Por eso el profeta dramatiza la
situacin presentando a Moab como un ebrio de la clera
divina: emborrachadle., se revolcara en su vmito (v.26). Su
castigo le ha venido por su insolencia contra Yahv al creerse
seguro en sus riquezas y aislamiento: pues se al1 contra
Yahv#. Siempre los profetas ven en los aconteceres
histricos una dimensin teolgica, expresin de los
designios divinos. Moab, revolcndose en su vmito como un
ebrio, por efecto de la ira divina, ser [Link] de burla de
todos, como lo es el que embriagado se halla tendido en el
suelo sin sentido
27
. En otras ocasiones, al ver castigado a
srael, se burlaba de l, considerndole como un malhechor
herido por la mano de su Dios: No te burlabas de ,srael/
G2a sido acaso sorprendido entre ladrones para :ue al
hablar de #l muevas la cabe1a/ (v.27). El escndalo fingido
de Moab ante las supuestas maldades de srael resultaba
hipcrita, ya que era ms culpable que ste en muchas
cosas. En todo caso, ya le ha tocado la hora de probar el
cliz de la clera de Yahv.

'uelo "eneral en las tierras de 0oa! +,G-3./.
,G A!andonad las ciudades # ha!itad en las
rocas, ha!itantes de 0oa!, # sed como la
paloma que anida al !orde de los
precipicios
,G
.
,.
@emos odo de la so!er!ia de
0oa!, =actanciosa so!remanera de su or"ullo,
su altanera, su arro"ancia, de la altie$ de su
cora$n.
31
Yo cono$co su =actancia P or*culo
de Yah P , sus anas !raatas, sus f<tiles
o!ras.
35
Por eso me lamento por 0oa!, #
clamo por 0oa! todo, # "imo por las "entes
de Iuir-Jeres>
3,
m*s que por Yaser, lloro por
ti, iBa de ;i!ma. 9us sarmientos atraesaron
el mar # se e:tendan hasta Yaser
,.
. ;o!re tu
cosecha # tu endimia ha cado el deastador.
33
@u#eron el re"oci=o # la ale"ra de los
er"eles # campiBa de 0oa!. Yo he aciado el
ino de tus tina=as> no pisar* #a m*s el
la"arero. &a cancin #a no es cancin
31
.
32
&os
alaridos de @ese!n lle"an hasta (lal, hasta
Yahsa lan$an su o$, desde ;oar hasta
Joron*#im, hasta ("lat-;elisi#a, pues tam!in
las a"uas de Fimrim se conierten en
desolacin.
33
Yo har desaparecer de 0oa! P
or*culo deYah P al que su!e al lu"ar alto
35

a ofrecer incienso a sus dioses.
34
Por eso mi
cora$n suspira como una flauta por 0oa!,
por las "entes de Iuir-Jeres, por la prdida de
cuantos !ienes ha!an adquirido.
3E
9oda
ca!e$a ha sido rapada, toda !ar!a rasurada>
so!re todas las manos ha# incisiones, # so!re
los lomos sacos.
3G
;o!re todos los terrados
de 0oa! # en sus pla$as no ha# m*s que
llantos, porque he roto a 0oa! como se
rompe un cacharro eno=oso, or*culo de
Yah.
3.
C6mo ha sido que!rantadoD
C&amentaosD C6mo oli 0oa! las espaldas
er"on$osamenteD ;e conertir* en o!=eto de
!urla # de espanto para cuantos le rodean.

La situacin es tan desesperada para los habitantes de
Moab, que el profeta les invita a esconderse en lugares
inaccesibles, como la paloma. al borde de los precipicios
(v.28).
Los V.29-39 estn tomados de s 16:6-12 y adaptados
libremente por un redactor posterior al mismo Jeremas. En
todo caso es de destacar la ruina de Moab como castigo
divino por su orgullo y altivez. Las acusaciones contra ella se
ponen en boca de los habitantes de Jud: 2emos odo de la
soberbia de Aoab. (v.29), que se consideraba autosuficiente
y segura en su riqueza material y en su aislamiento
geogrfico. Despus Yahv mismo toma la palabra (v.30), y
confirma esta altanera tradicional de los moabitas, y por ello
se ve precisado a castigarlos. Y el profeta, en nombre de
Yahv, se lamenta por la tragedia de Moab (v.31). En s 16:7
son los mismos moabitas los que se lamentan por la ruina de
su nacin. El redactor posterior ha tenido un criterio de
adaptacin muy libre. Cambia constantemente de interlocutor
para expresar las ideas. De todos modos es interesante ver
cmo aqu el profeta reela profundos sentimientos de
compasin ante la catstrofe de los enemigos tradicionales
del pueblo judo, los moabitas. Por un lado celebra la
manifestacin de la usticia divina, y por otro se siente
asociado al duelo de una poblacin arruinada. Su grandeza
de alma le haca pesar las tragedias ntimas de sus enemigos
polticos. Aqu el profeta se lamenta sinceramente por la ruina
material del pueblo moabita, simbolizado en las 'entes de
Huir3"eres (v.31), la capital de Moab, la actual fortaleza de
@era4 al sudoeste de Moab, en un promontorio sobre el mar
Muerto
32
. El profeta llora por la ruina material de la vi?a de
Sibma, smbolo de la riqueza caracterstica de la campia
moabita, sus viedos. Su prdida supone mucho ms que la
destruccin de la ciudad de Yaser
33
. Era el centro del cultivo
del viedo, famoso aun en las regiones apartadas: tus
sarmientos atravesaron el mar hasta Yaser (v.32b). Las
cepas de Sibma, buscadas por su calidad, haban sido
plantadas desde ms all del mar Muerto hasta Yaser por el
oriente. Pero ha cado el devastador., huyeron el re'oci.o y la
ale'ra. de la campi?a de Aoab (v.33). Los alegres cnticos
tradicionales de los que pisaban en los lagares
desaparecieron, porque han sido arruinados los viedos, y
todo como castigo divino: yo he vaciado el vino de tus [Link].
El v.34 es una repeticin de s 15:4-6
34
; por lo que parece ser
insercin de un redactor posterior. El v.35 repite libremente s
16:12. Se trata de la destruccin de los lugares de culto en
Moab como consecuencia de la devastacin general que
llevar consigo la despoblacin del pas.
El v.36 est integrado por reminiscencias de s 16:11 e s
15:7 El profeta siente en su persona el duelo general, se
siente conmovido: mi cora1n suspira como una !lauta. (el
instrumento tpico de las honras fnebres
35
), por las 'entes
de Huir3"eres, sinnimo del pas moabtico. El duelo es
general en el pas: =oda cabe1a ha sido rapada, toda barba
rasurada. (v-37). El rasurarse la cabeza y la barba, hacerse
incisiones y vestirse de sacos eran las tradicionales seales
de duelo
36
. nsensiblemente deja de hablar el profeta,
asociado a la tragedia de la poblacin moabtica, y de nuevo
toma la palabra Yahv para recalcar que la catstrofe la ha
enviado El, ya que los invasores no son sino instrumentos de
su justicia: 2e roto a Aoab como se rompe un cacharro
[Link] (v.38).

?uina # restauracin de 0oa! +21-2E/.
21 Pues as ha!la Yah) @e aqu que iene olando como el *"uila # e:tiende
so!re 0oa! sus alas. 25 &as ciudades han sido tornadas, asaltadas sus
fortale$as, # entonces el cora$n de los "uerreros de 0oa! ser* aquel da como
el cora$n de mu=er en parto. 2, Y de=ar* 0oa! de ser una nacin por ha!erse
al$ado contra Yah. 23 9error, ho#a # red contra ti, moradora de 0oa!, or*culo
de Yah. 22 (l que escape al terror, caer* en la ho#a> el que se li!re de la ho#a,
ser* co"ido en la red. Yo har enir todo esto contra 0oa! el aBo de su casti"o,
or*culo de Yah. 23 ;e detienen a la som!ra de Jese!n, e:tenuados por la
fu"a> pues fue"o sale de Jese!n, # llamas de en medio de ;i=n, # deora las
sienes de 0oa!, la coronilla de los tumultuosos. 24 CA# de ti, 0oa!D Perdido
est*s, pue!lo de 7amos. 9us hi=os han sido tomados cautios, # tus hi=as en
cautierio. 2E Pero al fin de los das #o har oler a los cautios de 0oa!,
or*culo de Yah. @asta aqu el =uicio de 0oa!.

En los V.40-44 se resume la profeca sobre la devastacin de
Moab
3
?
Se presenta al invasor como un 'uila :ue e0tiende sus alas
sobre Aoab (v.40). Tal es la celeridad del impetuoso avance.
No especifica al invasor, que suele identificarse con
Nabucodonosor
38
. A su paso han cado las !ortale1as, y
entonces el pavor invadi a sus defensores corno [Link] en
parto (v.41). La catstrofe ha venido enviada por el mismo
Yahv, contra quien se haba al1ado orgullosmente Moab.
Ha sido un delito contra su omnmoda majestad, que no
puede quedar impune. Por eso humilla a Moab para que
reconozca su debilidad y dependencia de Yahv, que dirige
la historia de las naciones.
Todo se ha conjurado contra la orgullosa Moab. Los
enemigos han puesto todos los medios para tomarla en sus
manos: terror, hoya, red (v.43). La imagen est tomada de la
caza. Los cazadores asustan la presa para que, precipitada,
caiga en la hoya y la red preparadas de antemano. Quien se
salve de una caer en otra (v.44b). (s el mismo Yah
quien ha dispuesto todo esto, ya que los invasores son
meros instrumentos suyos (v.44c).
Los v.45-40 faltan en el texto griego, y reproducen Nm
21:28-29 y 24:17. En ellos se canta la victoria del rey amorreo
Sen sobre Moab al tomarles la ciudad de "esebn. De esta
ciudad conquistada por Sen sala la espada como un !ue'o
devorador sobre todo el pas. La otra frase, devora las sienes
de Aoab y la coronilla de los tumultuosos (v.45c), est
tomada de la profeca de Balaam, en la que se predice la
humillacin de Moab por los israelitas. Podemos suponer,
pues, que un redactor posterior al mismo Jeremas adapt
estos versos al contexto de la profeca contra Moab. As, la
escena es la siguiente: llegada la invasin, los pobres
fugitivos de la campia moabtica se refugian en la fortaleza
de "esebn (v.45). Pero de nada les ha servido esto, pues el
enemigo ha tomado en seguida "esebn, de la que salen,
como !ue'o devastador, a conquistar todo el pas
39
. A los
moabitas se les llama despectivamente tumultuosos (v.45c),
lit. "hijos del estrpito," por su carcter altanero, con complejo
de autosuficiencia
40
. La frase sienes y coronilla de Aoab
puede significar los puntos ms culminantes de la nacin.
La catstrofe nacional ha sido completa, ya que la poblacin
en masa ha sido llevada en cautividad (v.46). La expresin
pueblo de 9araos es irnica y despectiva, ya que el dios
nacional no ha podido salvar a su pueblo. Pero, en cambio,
ser Yahv el que rehabilitar a Moab de nuevo como nacin
(v.47). Jeremas en 602 predijo que los pueblos vecinos de
Jud, despus de ser castigados convenientemente, seran
restablecidos en sus tierras
41
. Y en uno de sus orculos los
admite a formar parte del futuro reino mesinico de srael
42
.
La expresin al !in de los das es clsica para designar la
inau"uracin de los tiempos mesi*nicos. En la mente de
los profetas, todos los aconteceres histricos de los pueblos
tienen un sentido en la mente divina, y as Dios unas veces
los castiga y otras veces les permite llegar a un estado de
prosperidad; pero todos estn subordinados a la futura
manifestacin mesinica en el pueblo elegido.

1 Cf. Gen 19,30-38. 2 Nm c.21. 3 El
texto griego lee, en vez de cindadela, Amaz
y Agaz, como si fueran dos localidades.
4 El TM: "sus pequeos" en vez de
"Segor." 5 As segn los LXX. El TM
"como Aroer." 6 Los LXX leen "dad a
Moab una tumba o cenotafio," como signo
de su desaparicin. La versin que hemos
elegido, siguiendo a muchos autores, es
problemtica, pero hace perfecto sentido.
7 Cf. Abel, <#o'. de la (alestine
p.397. 8 Cf. id., o.c., p.419. 9 Eran
famosas sus piscinas. Cf. Cant 7:4; Jos
21:39; Nm 21:25. En el hebreo hay un
juego de palabras como en el siguiente
nombre Aadmen. 10 Cf. s 15:9; 10:31;
Jos 15:31. 11 Cf. Abel, o.c., sub verbo.
12 Cf. s 15:15. Aparece en la estela de
Mesa, y es citado por fl. Josefo, Ant. "ud.
XV 1:4. 13 Cf. Gen 19:203. Vase Fl.
Josefo, ;el. "ud. V 8:3, y San Jernimo
Huaest. in <en. 14:3; cf. Abel, <#o'. de la
(al. p.466. 14 Cf. Abel, o.c., p.3?o.
15 Los que no siguen la lectura griega,
sino la hebrea, con algn cambio, creen ver
una alusin a un arbusto propio del
desierto. En ese caso se comparara a la
poblacin salvada de la catstrofe con ese
arbusto en medio de la desolacin de la
estepa. 16 Cf. Dt 3:10; 4:43; Jos 13:9.
17 Cf. Am 1. 18 As opina, entre otros,
Gondamin. 19 Cf. Jer 50,25. 20 Cf.
Jer 32s; s 16:8.10. 21 Cf. 1 Re 12:29.
22 Cf. s 34:7. 23 Cf. s 14:4. 24 Cf. s
47, 15s. 25 Aroer se hallaba en la orilla
septentrional del Arnn. Cf. Abel, o.c.,
p.250. 26 La enumeracin de las
localidades es prolija, y la mayor parte de
ellas puede identificarse. Muchos autores
traducen la palabra hebrea que hemos
vertido por meseta por un lugar geogrfico
llamado Aishor, segn suena el vocablo
original hebreo. Cf. abel, o.c., P.429-30.
"oln nos es desconocido. Abel supone
que estaba junto a Mdaba. Yahasa: segn
el 5nomasticom de Eusebio, estaba entre
Mdaba y Dibn. Ae!aat parece ser el
actual Fe3!aa, al NE. de Hesbn. ;et3
$iblataim seran las ruinas de 6eleilat, al
NE. de Libb, entre Mdaba y Dibn. Cf.
Abel, o.c., p.242-26g. Qw'rtaazm, el
actual el3Hareiyat, a 21 kilmetros al SE.
de Mdaba. ;et3<amul, el actual el3
<ameil, entre el Arnn y Umm er-Rasas.
;et3Aan, Aain, al SO. de Mdaba.
Hueriot: quiz el actual Salive. ;osra:
segn Abel, es Rmm el3Amad, al N. de
Mdaba. 27 Cf. Jer c.25. 28 Algunos
autores toman la palabra heb. (ipahat, que
hemos traducido por precipicios, por una
localidad geogrfica. 29 El TM dice "Mar
de Yaser." Pero la palabra mar falta en
algunos manuscritos y en el lugar paralelo
de s 16:8. Por otra parte, en Yaser no
haba ningn "mar." 30 Lit. 2edad,
hedad no es hedad. 2edad parece ser el
grito alegre del lagarero. Otros traducen: "ni
se oye el hedadC (Cant.). ;ib. de "#rus.: "no
resuena el grito de alegra." 31 Otros
traducen: Csacri!icios sobre los lugares
altos" (Cant.). 32 Cf. Abel, o.c., p.i4&
33 Cf. s 16:8-9. 34 Sobre la
identificacin de 2esebn vase com. al
v.2. -lale es el3Al, al NE. de Hesebn:
Hesbn. Sobre Yahsa vase com. al v.21.
Sobre Soar vase com. al v.3 Y sobre
"oronyim vase tambin com. al v.3. &as
a'uas de Fimrim aparecen en s 15:6.
Seguramente es Padl Fimrim, al norte de
Moab. Cf. Nm 32:32-36; Jos 13:29. 35
Cf. Mt 9:23. 36 Cf. s 15:2-3; Jer 7:29;
16:6; 41:5; 47:5; 49,3- 37 Parte de los
v.40-41 aparece en el orculo contra Edom
(49:22). Los v.43-44 estn calcados en s
24:17-18. 38 La figura del "guila"
aplicada al invasor aparece en s 46:11; Ez
17,3; cf. Dt 28:49. 39 Si.n, o Sehn, es
sinnimo aqu de "esebn, ya que el rey
Sehn haba tomado esta ciudad. 40
Quiz la frase coronilla y sienes tenga el
sentido de denominacin tnica, aplicada a
los rabes y beduinos. Cf. Herodoto, 8,
donde se dice que los rabes se cortaban
los cabellos en forma circular. En Flavio
Josefo se llama a los rabes los "rasurados
en crculo" L9ontra Apin 22). 41 Cf. 2
Re 24:2. 42 Jer 12:15-16.


2.. 8r*culos contra Amon, (dom, 'amasco, Ara!ia #
(lam.
(n este captulo, de carcter sumario, se insertan las
profecas contra los pueblos vecinos de los israelitas: Amn,
Edom, Damasco, Arabia y aun contra el lejano Elam.

6ontra Amn +5-4/.
5 ;o!re los hi=os de Amn. As ha!la Yah) HPor entura no tiene hi=os IsraelJ
HFo tiene herederoJ HPor qu, pues, 0ilcom ha heredado a 7ad, # su pue!lo
ocupa sus ciudadesJ , Por eso he aqu que ienen das P or*culo de Yah P
en que #o har or contra ?a!at, de los hi=os de Anin, el "rito de "uerra)
quedar* conertido en montn de ruinas, # sus hi=as ser*n quemadas. Y
heredar* Israel a sus herederos P or*culo de Yah. 3 C7rita Jese!n @a sido
deastada @ai. 7ritad, hi=as de ?a!at> ceBios cilicios # llorad, porque 0ilcom
ser* lleado cautio =untamente con sus sacerdotes # ma"nates. 2HPor qu te
"loras de los alles, de tu alle frtil, oh hi=a re!eldeJ 6onfiada en tus tesoros
+decas/) HIuin endr* contra mJ 3@e aqu que #o traer so!re ti el terror,
or*culo del ;eBor, Yah de los e=rcitos, # os dispersaris cada uno de su
lado, # no ha!r* quien re<na a los huidos. 4Y despus de esto #o har oler la
cautiidad de los hi=os de Amn, or*culo de Yah.

Segn la Biblia, los amonitas proceden de Lot; por tanto, eran
afines tnicamente con los hebreos. En la Biblia se les suele
llamar siempre los [Link] de Amn (v.1), frase estereotipada
que encontramos a menudo
1
. Los amonitas, juntamente con
los edomitas y moabitas, pertenecan a la rama aramea de la
que surgi tambin el clan hebreo. Se ha querido relacionar a
los amonitas con el dios Amm, adorado en Arabia meridional;
pero no hay ninguna divinidad amonita con este nombre. El
dios de los amonitas era Ailcom
2
, que es una derivacin de
la raz Aele4 ("rey"), divinidad muy corriente entre los
cananeos, conocida en la Biblia hebrea con el nombre de
Aolec, y en los LXX y Vulgata con el de Aoloc
3
. El reino de
Amn se extenda desde el Arnn, al sur, hasta el Yabbok, al
norte, y desde el desierto sir-arbigo hasta el Jordn
4
. El rey
amorreo Sehn ocup la zona fronteriza con el Jordn, y al
entrar los israelitas se instalaron las tribus de Gad y de
Rubn en el noroeste del reino de Arnn. Existi siempre
lucha entre ambos pueblos, ya que Amn siempre consider
como intrusos a los israelitas y trat de expulsarlos
5
. Fueron
sometidos por David
6
. Despus de la deportacin del reino
del norte de srael organizada por Teglatfalasar (734-732)
y por Sargn ms tarde (721)7, l
os
amonitas se hicieron
dueos del territorio ocupado por las tribus de Gad y de
Rubn. Y a esto alude ahora Jeremas. En 602 aparecen los
amonitas haciendo incursiones en el territorio de Jud
8
. El
profeta les echa en cara el que se aprovechen de las
circunstancias adversas de Jud para atacarla; el territorio
ocupado por ellos pertenece de derecho a los israelitas,
como herederos de sus padres: No tiene [Link] ,srael., no
tiene heredero? (v.1). La ocupacin por los amonitas slo se
justificara en el caso de que srael se hubiera extinguido
totalmente. Pero la nacin, aunque diezmada, subsiste, y por
eso sus derechos permanecen. No tiene, pues, Amn
derecho a desposeerlos de su herencia: G(or :u# Ailcom
9

ha heredado a <ad/ Aqu Ailcom (dios de Amn) es
sinnimo de la nacin, que ha querido suplantar a la tribu de
<ad, israelita, que se haba establecido en la parte
septentrional de Amn desde haca siete siglos
10
. Esto es
una flagrante violacin del derecho, y por eso Dios va a
enviar un castigo sobre la nacin usurpadora: Yo har# or
contra 6abat. el 'rito de 'uerra (v.2). 6abat X Amn era la
capital del pas, hoy llamada Ammn, capital de Jordania. En
los tiempos helensticos fue llamada Filadelfia. Dios enviar,
pues, la 'uerra contra la nacin amonita, simbolizada en su
capital, 6abat, y sus [Link], o ciudades menores, las cuales
sern :uemadas (v.2).
Y los israelitas volvern a poseer el territorio que en derecho
secular les perteneca: heredera ,srael a sus herederos. El
profeta invita al duelo a los amonitas por la destruccin de su
nacin: 'ritad, [Link] de 6abat. (v.3), o ciudades que estaban
bajo la jurisdiccion de la capital, Rabat. La mencin de
"esebn y de 2ai es extraa, ya que la primera estaba en
Moab, y la segunda al oeste del Jordn, en territorio israelita.
Quiz el profeta pone esas dos ciudades casi fronterizas con
el reino amonita para indicar la presencia del invasor
babilonio en Amn, amenazando por lo mismo a Moab y a la
regin occidental del Jordn. O mejor, quiz nos hallamos
ante una corrupcin del texto
n
. En todo caso, el profeta
quiere destacar la tragedia de la invasin: ce?ios cilicios.,
por:ue Ailcom ser llevado cautivo (v.3). Ailcom aqu, como
divinidad nacional, simboliza a la misma nacin. En la frase
hay un tanto de irona: la divinidad de Amn, en la que
confiaban sus adoradores, ser llevada cautiva
12
. Con l irn
sus sacerdotes y las fuerzas vivas de la nacin.
La primera acusacin contra Amn era el atropello que
haban cometido al usurpar el territorio que secularmente
haba pertenecido a los israelitas. Ahora el profeta lanza otra
acusacin similar a la expuesta contra Moab: el or"ullo. La
parte septentrional de Amn era famosa por sus pastos y
valles feraces, en los que se criaban los mejores ganados.
Esto cre en los amonitas un complejo de superioridad sobre
las pobres regiones de Cisjordania: Por :u# te 'lorias de los
valles, de tu !#rtil valle, oh hi.a rebelde/ (v.4). Fiada en sus
riquezas y tesoros naturales, se crea a resguardo de toda
contingencia. Su misma posicin geogrfica favoreca su
aislamiento: G:ui#n vendr contra mi/ La frase es insolente
contra Yahv, seor de los destinos de los pueblos. Por ello,
ahora va a mostrar su poder sobre la altiva Amn: =raer#
sobre ti el terror. y os dispersar#is. (v.5). Los enemigos
invadirn el territorio de tal forma, que los amonitas,
despavoridos, no sabrn adonde huir: os dispersar#is cada
uno de su lado. La desbandada ser tan general y
desordenada, que no habr caudillos ni guas que se
comprometan a congregar a su pueblo (v.6).
Slo Yahv, que los ha dispersado y castigado, ser capaz
de reunirlos de nuevo: Yo har# volver la cautividad de los
[Link] de Amn (v.6). Los exilados amonitas, humillados por el
castigo divino Ldespu#s de esto) se reintegrarn a su patria
dirigidos por Yahv. Segn Flavio Josefo
13
, Nabucodonosor
ocup y saque Amn cinco aos despus de la toma de
Jerusaln (587). Esa reintegracin a la patria de los amonitas
est conforme a lo anunciado en la profeca contra los
moabitas del captulo anterior. Ya hemos visto que en la
perspectiva proftica de Jeremas
14
se admite como posible
la incorporacin de los pueblos vecinos a srael en la era
mesinica. Aqu no se dice esto, pero parece que se insina
en esa providencia especial de Yahv sobre los paganos
amonitas.

8r*culo contra (dom +E-,,/.
E As dice Yah de los e=rcitos) HFo ha#
sa!idura en 9emanJ H@a desaparecido el
conse=o de los inteli"entesJ H;e ha
desanecido su sa!iduraJ
G
@uid, oled las
espaldas, !uscad refu"ios profundos,
ha!itantes de 'ed*n, porque o# a traer la
ruina de (sa<, el tiempo de su casti"o.
.
6uando en"an so!re ti los iBadores, no
de=ar*n re!usco. 6uando de noche te asalten
los ladrones, saquear*n a su "usto.
51
;o# #o
quien despo=a a (sa<, #o descu!rir sus
escondites, no podr* ocultarse. ;u
descendencia ser* destruida> sus hermanos #
sus ecinos de=ar*n de ser. C'e=a a tus
hurfanos, que #o los criar> que cuenten
conmi"o tus iudasD
5,
Porque as dice Yah)
@e aqu que los que no hu!ieran de!ido !e!er
el c*li$, han tenido que !e!erlo, # Has a
quedar t< impuneJ Fo quedar*s, no, lo
!e!er*s.
53
Porque he =urado por m mismo,
or*culo de Yah, que desolacin, o!=eto de
opro!io # de maldicin ser* Aosra, # sus
ciudades ruinas por siempre.
52
he reci!ido de
Yah una noticia, ha sido eniado un heraldo
por los pue!los) ?eunios # marchad contra l,
al$aos para la "uerra.
53
Porque he aqu que te
he hecho pequeBo entre los pue!los,
desprecio de los hom!res.
54
9e ha en"aBado
la altanera de tu cora$n, t< que ha!itas en
los huecos de las rocas # escalas las crestas
de los montes. Aunque pon"as tan alto como
el *"uila tu nido, de all te har !a=ar P
or*culo de Yah P .
5E
(dom endr* a ser
o!=eto de horror> el iandante se quedar*
estupefacto, # contemplar* sus ruinas
sil!ando !urlonameiite.
5G
'estruido como
;odoma # 7omorra, con sus ciudades
ecinas, dice Yah. Fo ha!r* quien la ha!ite,
ni hi=o de hom!re que en ella more.
5.
@e aqu
que como un len su!ir* desde los !osca=es
del Jord*n a los pastos siempre erdes. (n un
momento los arro=ar de ellos # esta!lecer
so!re ella a quien me pla$ca> pues Hquin
como #oJ HIuin me pedir* cuentasJ HIuin
es pastor que me har* frenteJ
,1
8d, pues, los
desi"nios de Yah contra (dom, los planes
que tra$a contra 9eman) (n erdad que ser*n
conducidos por lo m*s ruin del re!aBo, # a su
ista se espantar*n los pasti$ales.
,5
9em!lar*
la tierra al fra"or de su ruina, # se oir*n sus
alaridos en el mar ?o=o.
,,
@e aqu que como
*"uila su!ir* # olar*, # e:tender* sus alas
so!re Aosra, # el cora$n de los "uerreros de
(dom ser* entonces como el cora$n de
mu=er en parto.

El anuncio de la invasin sobre Edom empieza con una
interrogacin irnica. Los habitantes de Moab estaban
orgullosos de sus viedos; los de Amn, de sus feraces
valles, y los de Edom, de su tradicin sapiencial. Era el lugar
de la sabidura
15
. Sin embargo, como los viedos y los valles
feraces no haban servido para nada a la hora de la prueba
de Moab y de Amn, as la supuesta sabidura excepcional
de nada servir a los edomitas cuando les llegue la hora del
castigo. =eman era la patria de los sabios de Edom, la
Atenas de los orientales, y aqu simboliza a toda la nacin,
como los viedos de Yaser simbolizaban a Moab
16
. A pesar
de su sabidura, los edomitas no han sabido conocer los
designios de Yahv sobre su pueblo, procurando evitar el
desastre.
No les queda sino la desbandada vergonzosa cuando llegue
el invasor enviado por Yahv: 2uid., habitantes de $edn
(v.8).$edn era. una ciudad de Arabia
17
en estrechas
relaciones con los edomitas. Eran frecuentes las caravanas
comerciales de dedanitas. Por eso aqu se invita a los
habitantes de $edn a huir con celeridad, pues se acerca el
devastador (v.8), enviado por Yahv para traer la ruina a
-saI, es decir, de Edom, ya que Esa, hermano de Jacob,
era el epnimo de los edomitas
18
. La devastacin ser
completa. Los invasores caern sobre Edom como
vi?adores, que no [Link] rebusco, o como ladrones, que
asaltan de noche y saquean a su 'usto (v.9)
19
. Por otra
parte, como es Yahv quien los ha trado, les ensear los
escondites, de modo que puedan llevrselo todo. Los pueblos
que antes eran considerados como hermanos o vecinos,
llegada la hora de la prueba, se desentendern de sus
compromisos de sangre o de alianza (v.10b). Y por eso, su
descendencia ser destruida. Nada podr evitar la ruina total.
La frase es muy radical, pero no es necesario tomarla al pie
de la letra. En el v.11 se alude a los hu#r!anos que quedan
desamparados y son protegidos por el mismo Yahv. La
catstrofe afectar sobre todo a los varones, y slo Yahv se
preocupar de sus viudas y hurfanos.
El v.12 reproduce en forma abreviada 25:28-29. La idea
parece ser que, si otros que tenan ms ttulos para verse a
resguardo de la ira de Yahv (como srael, por ser su pueblo
escogido) han tenido que beber el cli1 de la clera divina,
cunto ms Edom, que no merece consideracin especial
alguna? Yahv jura solemnemente destruirlo
20
. Es una
expresin antropomrfica y enftica para indicar la certeza
del castigo. Su capital, Bosra
21
, ser convertida en
desolacin y [Link] de oprobio y maldicin (v.13), frase
estereotipada que expresa la trdgica suerte de una nacin
antes gloriosa.
Los v.14-i6 estn casi al pie de la letra en Abd 1-4. El profeta
se presenta como un centinela puesto en los confines de
Edom
22
y asiste en espritu a la invasin: Yahv ha enviado
un heraldo por los pueblos, convocando a los invasores:
6eunios y marchad contra #l. (v.14) para declararle la 'uerra
y exterminarle
23
. Con esta escenificacin, el profeta quiere
destacar que es Yahv el que enva al invasor sobre Edom.
Yahv ha decidido humillarle convirtindole en un pueblo
pe:ue?o entre los pueblos. (v.15), sin que se le tenga
consideracin alguna. Y todo le ha venido por la altanera de
su cora1n. Se consideraba seguro en los huecos de las
rocas., en las crestas de los montes (v.16), favorecido por las
anfractuosidades de su territorio, desde donde se lanzaba
impunemente a las ra11ias sobre los pueblos vecinos. Se
crea libre como el 'uila, :ue pone alto su nido, pero Yahv
se encargar de hacerla [Link]
24
. Su destruccin ser tal, que
los que pasen por sus ruinas quedarn estupe!actos.,
silbando burlonamente (v.12)
25
. La comparacin con
Sodoma >y <omorra para indicar el castigo aselador divino
era clsica en la literatura proftica
26
. Las dos ciudades
malditas estaban colindando con los territorios de Edom, y
por eso su recuerdo deba ser una leccin permanente para
los edomitas. Los edomitas fueron suplantados en su
territorio por las tribus rabes nabateas.
Los v. 19-21 aparecen ligeramente cambiados en 50:44-46.
El devastador es representado como un len que sube de los
[Link] del "ordn a los pastos siempre verdes (v.19). La
exuberante vegetacin era lugar donde se ocultaban las
fieras
27
que inesperadamente irrumpan en la llanura de la
depresin del Jordn, donde pastaban confiados rebaos. La
feracidad de la zona del Jordn era un verdadero oasis para
los que habitaban en los parajes semiesteparios de la
montaa y meseta palestinense y moabita. En realidad,
Yahv mismo ser el que trae al devastador, y nadie puede
impedirlo: los [Link]# y establecer# a :uien me pla1ca.
GHui#n me pedir cuentas/ GHui#n es el pastor :ue me har
!rente/ Nadie puede oponerse a sus designios. Sigue el smil
anterior. Si l enva al len devastador, quin es el pastor
que puede proteger al rebao? Ningn rey de Edom puede
defender su grey en contra de los planes de Yahv, que ha
decidido el exterminio.
Y a continuacin se concretan sus planes contra =eman o
Edom. La carnicera que har el len invasor ser tan grande,
que no se contentar con matar lo mejor del rebao, sino
tambin lo ms ruin (v.20) del mismo. As segn la traduccin
griega. Si se sigue el hebreo, entonces parece que se refleja
el estupor de los pasti1ales al ver que sus propios rebaos
son conducidos por lo mas ruin del reba?o, del ejrcito
invasor. La versin griega parece dar mejor sentido al
contexto
28
. Los alaridos de los habitantes de Edom sern
odos en el mar 6o.o o golfo de Aqaba, al sur. El ejrcito
invasor, como un 'uila volar y subir y e0tender sus alas
sobre ;osra (v.22). La celeridad del avance cubrir en
seguida todas las metas propuestas, tomando la capital,
Bosra. Los edomitas desaparecieron en el siglo V,
suplantados por los nabateos. Es probable que
destacamentos babilnicos hayan hecho incursiones por
aquella zona despus de la destruccin de Jerusaln (586)
para asegurar la va comercial con Arabia, que pasaba por
Edom.

8r*culo contra 'amasco +,3-,E/.
,3 ;o!re 'amasco. Jamat # Arpad est*n cu!iertas de er"Ren$a, les ha lle"ado
una mala nuea, se contur!aron # se a"itan como el mar ,., # no hallan
descanso. ,W 'amasco, aco!ardado, se dispone a la fu"a, es presa del terror,
siente an"ustias # terrores como de parturienta. ,3 C@a sido a!andonada la
ciudad "loriosa, la ciudad de la ale"raD ,4 Por eso caer* en sus pla$as su
=uentud, # todos sus hom!res de "uerra perecer*n en aquel da, or*culo de
Yah de los e=rcitos. ,E Yo pe"ar fue"o a los muros de 'amasco #
consumir* los palacios de Aen-@adad.

Este orculo contra la nacin siria puede muy bien
concebirse en la poca de la invasin de Nabucodonosor de
la zona sir-fenicio-palestina despus de la batalla de
Garquemis (605), en que, derrotado el faran Necao , qued
libre el acceso de las tropas babilonias hasta las fronteras
egipcias. Ya un siglo antes Siria haba sido ocupada por los
ejrcitos asir los de Teglatfalasar , el cual tom Damasco
en 732 a.C. El profeta anuncia aqu una nueva invasin sobre
la opulenta Siria, representada por sus tres ciudades
principales: "amat o Hamat, la actual 2ama, sobre el
Orontes, en la Alta Siria, a 180 kilmetros al norte de
Damasco. Arpad es la actual tell3-r!ad, a 39 kilmetros al
noroeste de Alepo, tambin en la Alta Siria
30
. $amasco es la
tradicional capital siria, emporio comercial en la encrucijada
de las rutas caravaneras con Mesopo-tamia, Arabia y el Asia
Menor. El profeta presenta la invasin viniendo del norte, ruta
tradicional de los invasores mesopotmicos. Las primeras
ciudades sobrecogidas por el espanto son las del norte:
"amat y Arpad (v.23). Al llegar la noticia a $amasco, queda
acobardada y se dispone a la !u'a (v.24) sin ofrecer
resistencia. La ciudad que antes se caracterizaba por el
bullicio de mercaderes y de gentes despreocupadas Lla
ciudad de la ale'ra), ahora aparece abandonada y solitaria,
sin .uventud, que ha sido pasada a cuchillo en las pla1as por
los invasores.
El v.27 reproduce literalmente Am 1:4.14 y debe de ser una
trasposicin hecha por un redactor posterior. No obstante,
110 debemos perder de vista que los profetas a veces
utilizaban tradiciones orales y escritas de los profetas
anteriores para reforzar su autoridad ante el auditorio
31
. La
idea aqu expresada refleja el estilo de Amos: Yahv mismo
ser el que cause la ruina de Damasco, consumiendo por el
fuego los palacios de ;en32adad (v.27), que era el nombre
comn en los reyes de la dinasta siria.

8r*culo contra los pue!los *ra!es +,G-33/.
,G 6ontra 6edar # los reinos de Jasor, que !ati Fa!ucodo-sor, re# de
Aa!ilonia. As dice Yahe &eantaos, su!id contra 6edar # deastad a los hi=os
de 8riente. ,.Apodrense de sus tiendas # de sus "anados, de sus pa!ellones
# de todos sus utensilios, apropense de sus camellos, "ritando) %C9error por
doquierD% 31@uid, escapad a toda prisa, !uscad profundos refu"ios, ha!itantes
de Jasor, or*culo de Yahe. Porque Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, ha
tra$ado contra osotros sus desi"nios # est* maquinando contra osotros un
plan. 35 Al$aos, marchad contra una "ente tranquila, que mora confiada P
or*culo de Yahe P , que no tiene puertas ni cerro=os# ha!ita aislada. 3, ;er*n
uestro !otn sus camellos, # uestra presa la multitud de sus "anados. Yo
dispersar a todos los ientos a esas sienes rapadas, # de todos los confines
har enir la ruina P or*culo de Yahe P . 33 # se conertir* Jasor en "uarida
de chacales, por siempre desierta. Fo morar* en ella nadie ni la ha!itar* hi=o de
hom!re.

Esta profeca va dirigida contra los hijos de 5riente,
designacin que en la Biblia se aplica a las poblaciones
beduinas o semibeduinas del desierto arbigo ms all de
TransJordania (Amn, Moab, Edorn)
32
. En 25:23 se
mencionaban las localidades de Dedn, Tema y Buz. Ahora
la zona desrtica es simbolizada en 9edar, tribu conocida del
desierto sir-arbigo al este de Palestina
33
. En Cant 1:5 se
mencionan las "tiendas de Cedar" como conocidas de los
lectores de Palestina. Sin duda que, para la poblacin
sedentaria de srael, esa expresin recordaba la vida
trashumante de los beduinos del desierto. "asor, que aparece
como localidad, nos es desconocida, pero deba de ser un
lugar prximo a Cedar
34
. No sabemos por fuentes
extrabblicas que Nabucodonosor venciera y sometiera estas
tribus, como se dice en el texto (v.28). Segn Flavio Josefo,
siguiendo a Beroso (escritor babilnico del s.V a.C.),
Nabucodonosor ocup Egipto, Siria, Fenicia y Arabia
35
. Por
otra parte, sabemos que la tribu de 9edar pagaba tributo
normal a Asaradn (681-668) y a Asurbanipal (668-625). No
tiene, pues, nada de particular que Nabucodonosor, un siglo
ms tarde, al considerarse heredero del imperio asiri,
reclamase los tradicionales derechos de sumisin, y para ello
que hubiera enviado ua expedicin militar, lo que sera el
cumplimiento de la profeca de Jeremas.
El profeta pone en boca de Dios Apalabras d nimo los
invasores para que cumplan sus designios' como
[Link] su justicia: &evantaos. contra 9edar. (v.28b);
Ha" llegado la hora de su castigo, y por eso Yahv los incita
al ataque y a la devastacin (v.29), para que se apoderen de
lo que constituye la riqueza del beduino: tiendas, 'anados,
camellos. Estas tribus rabes estaban acostumbradas a las
ra11ias, y, en concreto, la de Cedar gozaba fama de tener
buenos arqueros
36
; pero nada podrn hacer contra el ejrcito
organizado de Nabucodonosor, que sembrar el terror por
do:uier (v.28b). No les quedar a las poblaciones del
desierto sino huir, buscando pro!undos re!u'ios en las
anfractuosidades de la estepa. Pero la espada de
Nabucodonosor instrumento de Yahve los perseguir
con saa por doquier.
De nuevo los invasores son animados por Yahve para que
sean implacables en la persecucin, que, por otra parte, no
ofrece riesgos, ya que los rabes son 'ente tran:uila en
cuanto que no tienen defensas amuralladas con vistas a la
guerra. Estn en los oasis al descampado, confiando en su
aislamiento: no tiene puertas ni [Link] y habita aislada
(v.31)
37
. El botn ser grande camellos., 'anados (v.32)
, la riqueza caracterstica del morador de la estepa
arbiga. Yahve ir delante abrindoles paso y forzando la
dispersin de esas sienes rapadasB expresin despectiva
aplicada a los rabes
38
por su costumbre de rasurarse gran
parte de la cabeza. La desolacin ser total, ya que el lugar
donde antes estaba "asor se convertir en 'uarida de
chacales (v.33). Entre sus ruinas slo morarn las fieras
salvajes.

8r*culo contra (lam +32-3./.
32 Pala!ra de Yahe a Jeremas, profeta, acerca de (lam, que le fue diri"ida al
comien$o del reinado de ;edecas, re# de Jud*. 33 As dice Yahe de los
e=rcitos) @e aqu que #o romper el arco de (lam, el fundamento de su fuer$a.
34 Yo

desencadenar contra (lam los cuatro ientos, de los cuatro confines del
cielo. A todos estos ientos los dispersar, # no ha!r* nacin adonde no
lle"uen los fu"itios de (lam. 3EYo har tem!lar a (lam ante sus enemi"os,
ante los que !uscan su ida. Yo har enir so!re ellos el mal, el furor de mi
clera P or*culo de Yahe P . Yo mandar en su persecucin la espada, hasta
destruirlos. 3GYo pondr mi trono so!re (lam # har perecer al re# # a sus
"randes, or*culo de Yahe. 3. Pero al fin de los das har oler a los cautios
de (lam, or*culo de Yahe.

Elam era el, reino, que se extenda al este de Mesopotamia,
con Susa por capital. Su cultura era milenaria, como se
desprende de las excavaciones arqueolgicas. Aparece
mencionado en la Biblia en los tiempos patriarcales como un
gran imperio, que est al frente d una coalicinde estados
orientales
39
. Fue dominado por los asirios, destruyendo
Asurbanipal la capital, Susa, en 640 a.C. Ms tarde fue
conquistada por los persas (520 a.C.); pero, como en
territorio elamita se han encontrado muchas inscripciones de
Nabucodonosor, podemos deducir que el coloso babilonio
haba extendido su imperio en la regin elamita. Quiz la
profeca de Jeremas se refiera a una invasin babilnica de
este gnero. saas cita a los elamitas como soldados
mercenarios en el ejrcito asirio
40
. Seguramente Jeremas
haba visto estos mercenarios elamitas en el ejrcito
babilonio que puso asedio a Jerusaln en 598 a.C.
41
, y de ah
la profeca contra su nacin. En realidad, Elam no haba
tenido ninguna relacin con el reino de Jud. Pero el profeta,
que quiere destacar el dominio que Yahv tiene sobre los
destinos de todos los pueblos, bien pudo vaticinar el futuro de
una nacin lejana, de la que ciertamente haba odo hablar.
La profeca tuvo lugar al comien1o del reinado de Sedecas
(v.34) el cual subi al trono entre fines del 598 y principios del
597 a.C En esta profeca no se menciona el enemigo que
destruye a Elam es el mismo Yahv quien lo hace
directamente: romper# el arco de -lam (v.35). Los arqueros
elamitas eran famosos por su habilidad
42
; por eso eran el
!undamento de la !uer1a del imperio elamita. Elam nada
podr hacer por defenderse, ya que Yahv enviar enemigos
de los cuatro con!ines del cielo (v.36). La poblacin elamita
ser dispersada
43
a todos los vientos. Y Yahv enviar en su
persecucin la espada. Con ello quiere el profeta indicar que
el desastre de la nacin ser muy grande. Las expresiones
son hiperblicas, para encarecer las proporciones de la
catstrofe. Yahv mismo se instalar como rey sobre el trono
de -lam (v.38), juzgando con plena majestad a los culpables.
Pero, como siempre, en toda profeca conminatoria hay un
rayo de esperanza y de rehabilitacin: (ero al !in de los das
har# volver a los cautivos de -lam (v.39). Los profetas, en
sus concepciones grandiosas sobre la teocracia mesi*nica,
dejaban un lugar para los pueblos extranjeros como
asociados a la manifestacin "loriosa de 'ios en su
pue!lo
44
. Aqu no se dice esto, pero esa repatriacin parece
expresar una manifestacin particular de los designios
misericordiosos que Yahv tiene sobre el castigado Elam.

1 Cf. Gen 19:18. 2 Se ha querido
explicar el nombre de Ailcom
descomponindolo en Aele43Amm ("el dios
es rey"). 3 A pesar de la similitud
nominal, Aelcom y Aele4 y Aoloc son
divinidades diferentes. Vase lagrange,
-ludes sur les 6eli'ions s#miti:ues [Link].
En Tiro encontramos una ciudad llamada
Ael4art ("rey de la ciudad"). 4 Cf. Jos
13:25; Jue 11:12. 5 Cf. Jue 10:8; 1 Sam
11:1. 6 Cf. 2 Sam 12:26-31. 7 Cf. 2
Re 14:29; 17:6. 8 Cf. 2 Re 24:2. 9 En
el TM se lee Aalcam, que significa "rey de
ellos." Pero hemos preferido la lectura de
Milcom, como est en los LXX, ya que
Ailcom era la divinidad principal amonita.
10 La otra tribu de Rubn haba sido
absorbida por la poblacin moabita. 11
Son muchas las correcciones propuestas.
As, en vez de "esebn , Duhm propone
Armn. En vez de Hai, se propone "Hair"
("la ciudad"), etc. 12 Es lo mismo que se
dice en la profeca contra Moab. Cf. Jer
48:7. 13 Cf. Fl. Josefo, Ant. "ud. X 9,7.
14 Cf. Jer 12:16. 15 En el libro de Job
se ensalza esta "sabidura" de los
edomitas. De =eman era el sabio Elifaz que
discuti con Job el problema de la
retribucin individual (cf. Job 2:11), el cual
apela a la sabidura de sus antepasados
(Job 15:18). En Bar 3:22-24 se alude a la
"sabidura" de los habitantes de =eman, y
en Abd 8 se habla de la sabidura de los
habitantes de Edom. 16 =eman, que no
debe confundirse con "Tema," ciudad de
Arabia (Jer 25:23), es localizada por el
5nomasticom de Eusebio a 12 millas de
Petra. Hoy se la suele identificar con
Shoba4. Vase Abel, o.c., , 77iaiman.
17 Cf. RB (1910) p.329; Jer 25:23. 18 El
mismo nombre -dom, que significa "rojizo,"
y parece expresar el color arcilloso rojizo
de la tierra edomita, recuerda el epteto de
"pelirrojo" aplicado a Esa. 19 Cf. Abd 5.
20 Cf. Jer 22:5; 44:26. 21 Bosra es la
actual ;useira, al S. de Tafile, 35
kilmetros al SE. del mar Muerto. jBosra es
considerada por s 34:6 como la ciudad
ms importante de Edom. En tiempos de
los na-bateos, la capital fue Petra (Sela).
22 Cf. s21:6. 23 Cf. Jer 6:4; 22:7; s
5:26; 13:2. 24 Aqu parece aludir a las
"rocas" de Petra o Sela, famosa ciudad
excavada toda en roca viva en el Pady
Musa, entre el mar Muerto y el golfo de
Aqaba. 25 Cf. 19,8; 18:16; 25:11; 50,13-
26 Cf. s 13:19; Am 4:11; Os 11:8; Jer
50:40. 27 Cf. Jer 4:7; 12:5. 28 Cf. Jer
48:40-41. 29 Es una traduccin algo
libre, pues lit. el TM dice: "en el mar est el
espanto." Pero creemos que es la mejor
solucin la adoptada en la versin. 30
"amat y Arpad suelen aparecer citadas
siempre juntas en la Biblia. Cf. s 10,9;
36:19; 37:13; 2 Re 18:34- 31 Cf. Jer
11:16; 21:14; 43:1232 Cf. Jue 6:3.33; 7:12;
8:10; 1 Re 5:10; Job 1:3; s 11:14; Ez
25:4io. 33 Cf. s 42:11. En los
documentos babilnicos son llamados
Hidri. Cf. Abel, o.c., 296. 34 Muchos
autores quieren tomar la palabra Jasor en
el sentido de "aldea" o lugarejo de
poblacin sedentaria, como el hadar rabe
actual. 35 fl. Jos., C. Ap. ; 19. 36 Cf.
s 21:13.15. 37 Algunos autores ponen
estas palabras en boca del generalsimo de
las tropas babilnicas. Pero el verso
siguiente parece indicar que es Yahve
quien habla. 38 Cf. Jer 9:25; 25:23.
39 Cf. Gen [Link]. 40 Cf. s 22:6. 41
Cf. 2 Re 24:10. 42 Cf. s 22:6; Tit. Liv.,
37:27. 43 Cf. Esdr 5:12. 44 Cf. Jer
12:16.


31. 8r*culo 6ontra Aa!ilonia.
(n estilo dramtico y entrecortado, el profeta anuncia el
castigo de la opresora Babilonia. Todos los pueblos son
invitados a caer sobre ella en la medida que fueron oprimidos
por su omnipotente fuerza. Los crticos creen que esta
profeca contra Babilonia tiene un marcado carcter
compilatorio. Se repiten los temas, lo que hace pensar en una
serie de orculos contra Babilonia ensamblados por un
redactor posterior a Jeremas.

Anuncio de la cada de Aa!ilonia +5-3/.
5 Pala!ras que diri"i Yah a Jeremas, profeta, acerca de Aa!ilonia # de la
tierra de los caldeos) ,Anunciadlo a las "entes, pre"onadlo, al$ad !andera,
pu!licadlo, no lo callis, decid) %Aa!ilonia ha sido tornada, aer"on$ado Ael,
encido est* 0arduS, confundidos sus dolos, a!atidos sus dioses, 3 Pues del
septentrin aan$a contra ella un pue!lo que har* de su tierra soledad, en que
no ha!itar* nadie> hom!res # "anados hu#eron, desaparecieron.

Babilonia era la gran opresora de todos los pueblos del
Antiguo Oriente, digna sucesora de la insoportable Asira. Por
eso la cada de Babilonia suscita una alegra incontenible en
todos los corazones oprimidos. Nabucodonosor haba sido
elegido como instrumento de la =usticia de Yah, pero se
haba excedido en su cometido, y, sobre todo, se haba
considerado como omnipotente, sin consideracin para con el
Dios de srael, que le haba dado la victoria. Por eso la
justicia divina exiga tambin el castigo del insolente
babilonio. Ningn pueblo se substrae al poder de Yahv.
Todos han tenido que beber la copa de la clera divina, y la
gran opresora Babilonia no iba a quedar exceptuada.
El profeta anuncia, alborozado, la cada de la comn
opresora: al1ad bandera. Todos los pueblos oprimidos deben
alegrarse ante tan magna nueva. Es la hora de la liberacin.
Y, sobre todo, para los monotestas israelitas era la hora de
la derrota de los supuestos dioses babilonios. Los caldeos
crean que, por el hecho de haber sometido a otros pueblos,
sus dioses eran superiores, y se haban atrevido a ponerlos
por encima del Dios de srael, Seor de los mundos y de los
reinos de la tierra. Pero ahora, con la derrota de Babilonia, ha
quedado aver'on1ado ;el, vencido Aardu4 (v.2). ;el aqu es
sinnimo de Aardu4. El nombre de ;el, o "seor," lo haban
aplicado primero los semitas al dios sumerio Emlil, adorado
en Nippur. Cuando Babilonia lleg a ser la capital de
Mesopotamia, su dios principal, Aardu4, fue llamado ;el, o
seor por excelencia. El nombre de ;el equivale al ;aal de
los cananeos, con el mismo sentido sustancial. Con la cada
de Babilonia, sus dolos han demostrado su total impotencia
para salvar a su pueblo de la ruina; por eso han sido
con!undidos y abatidos
1
.
Yahv har que venga un pueblo procedente del septentrin
que convertir su tierra en soledad. Para los israelitas, los
invasores siempre haban llegado del norte (asirios y
babilonios)
2
; por eso el nombre de septentrin tena, para
ellos algo de recuerdo fatdico. Pero tambin para Babilonia
el septentrin significar el camino de la desolacin y de la
ruina, pues de las montaas septentrionales de Mesopotamia
surgirn los nuevos invasores, los medo-persas, bajo la
direccin del gran caudillo Ciro. La invasin del conquistador
persa no fue en realidad a sangre y fuego, como solan ser
las de los asirios y babilonios. Ciro mostr un gran talento
diplomtico con los pueblos vencidos, ahorrndose todas las
posibles humillaciones y desgracias. Pero el profeta, al
describir la invasin medo-persa, lo hace segn los mdulos
tradicionales en las conquistas de los antiguos vencedores:
desolacin y muerte por doquier. Es una indicacin ms en
favor de la autenticidad jeremiana del fragmento, ya que, si
estuviera compuesto por un autor posterior a la toma de
Babilonia por Ciro (538), habra evitado descripciones que no
estuvieran en consonancia con los hechos reales. Ya hemos
indicado en otras ocasiones cmo los profetas conocen la
sustancia del hecho futuro revelado por Dios, pero
generalmente no las circunstancias concretas de su
cumplimiento. De ah que en sus descripciones generalicen e
idealicen las situaciones futuras conforme a concepciones
tradicionales adaptables a la expectacin del ambiente. No
obstante, podemos decir que, segn Herodoto, Babilonia fue
desmantelada bajo Daro y destruida bajo Jerjes,
terminando por ser abandonada y reducida a un gran
desierto.

Arrepentimiento de los israelitas +2-E/.
2 (ntonces, en aquellos das, endr*n los hi=os de Israel, # con ellos los hi=os de
Jud*. ;e"uir*n su camino llorando # !uscar*n a Yah, su 'ios. 3Pre"untar*n
por el camino de ;in, uelto hacia ella su rostro) %CVenid # li"umonos con
Yah con pacto eterno, que no se olide =am*sD% 6?e!aBo descarriado ha
enido a ser mi pue!lo. ;us pastores le e:traiaron # le hicieron a"ar por los
montes. Anduieron de monte en collado, se olidaron del aprisco. E 6uantos
los hallaron los deora!an, # se decan sus enemi"os) %Fo ha# delito en ello,
porque han pecado contra Yah, sede de la =usticia # esperan$a de sus padres,
Yah.%

La cada de Babilonia significar para los exilados israelitas la
liberacin. De nuevo las doce tribus, los [Link] de ,srael., los
[Link] de "ud (v.4), se unirn para constituir la nueva y nica
nacin de Yahv. El fragmento est inspirado en orculos
anteriores
3
. Los repatriados se'uirn su camino llorando con
lgrimas de arrepentimiento por el pasado pecador de su
pueblo, causa de la tragedia de la nacin, y llenos de
indecible alegra ante la perspectiva de la liberacin y
restauracin nacional. Todas sus ilusiones se dirigirn a
buscar a Yahv#, su $ios. Amos haba anunciado que los que
quedaran de la catstrofe andaran por los montes
hambrientos de la "palabra de Yahv."
4
Despus de tantos
desvarios reconocern que su Dios debe ser el nico centro
de sus corazones. Los repatriados pre'untarn por el camino
de Sin (v.6). Los aos del exilio les haban hecho sentir la
nostalgia de Sin, la morada tradicional del Dios de sus
antepasados. Por eso, cuando llega la hora del retorno, no
tienen otra obsesin que volver a Jerusaln, centro de sus
aspiraciones espirituales y nacionales. Desengaados con el
pan amargo del destierro, se proponen emprender vida
nueva, haciendo un nuevo pacto con Yahv: &i'u#monos con
Yahv# con pacto eterno, :ue no se olvide .ams LY.)). El
pacto del Sina haba sido quebrantado por sus padres, y era
hora de echar las bases de una nueva teocracia. En estas
palabras animosas de los repatriados se echa de ver la
ilusin de los tiempos mesinicos, seuelo de sus corazones.
Varios profetas anteriores haban hablado de un nuevo pacto
entre el srael rescatado y Yahv
5
. Segn Jer 31:33, la nueva
Ley sera escrita en los "corazones," de modo que su
obligatoriedad provendr no de la coaccin externa, sino del
anhelo ntimo del nuevo ciudadano de srael.
Esta actitud de conversin en el pueblo le hace recordar al
profeta la tragedia de su pueblo, que ha sido como un reba?o
descarriado. por sus falsos pastores (reyes, sacerdotes y
falsos profetas)
6
, los cuales, en vez de urgir el cumplimiento
de la Ley y de las obligaciones tico-religiosas para con su
Dios, le hicieron va'ar por los montes. (v.6), adorando a los
dolos en los lu'ares altos
+
y olvidndose de su aprisco
(v.6c), es decir, del templo de Jerusaln, sntesis de la verdad
religiosa de srael. Consecuencia de estos extravos fue que
el pueblo elegido se hall indefenso ante los ataques de sus
enemi'os, que impunemente le atacaron. Y el profeta pone
en boca de ellos consideraciones teolgicas que justifican el
mal trato que dieron al pueblo israelita: no hay delito., han
pecado contra Yahv#, sede de .usticia y esperan1a de sus
padres (v.7). Ellos se consideraban as como instrumentos de
la justicia divina de Yahv, abandonado de sus fieles, cuando
en realidad era la esperan1a de sus padres, es decir, Yah
les ha!a hecho promesa de felicidad # prosperidad a
condicin de que le fueran fieles a la alianza sinatica
8
.

Inminencia de la destruccin de Aa!ilonia +G-54/.
G @uid de en medio de Aa!ilonia, de la tierra de los caldeos salid. ;ed como
machos ca!ros a la ca!e$a del "anado, . porque he aqu que o# a suscitar #
lan$ar contra Aa!el un con"lomerado de "randes naciones procedentes del
norte, que se aprestar*n contra ella, # desde all ser* conquistada. ;us saetas,
como de "uerreros adiestrados, no oler*n de aco. 51 Y ser* dada 6aldea al
pilla=e, # se hartar*n todos sus despo=adores, or*culo de Yah. 55Aunque os
ale"ris # os re"oci=is,[ despo=adores de mi heredad> aunque saltis como
noilla so!re la hier!a # relinchis como sementales, 5,"rande ser* la
confusin de uestra madre, la er"Ren$a de la que os en"endr. ;er* la <ltima
de las naciones, desierto, aride$ # estepa. 53&a ira de Yah la de=ar*
desha!itada, la conertir* en soledad> cuantos pasen por Aa!el se espantar*n,
# sil!ar*n por todas las ma"ullaciones. 52 Aprestaos contra Aa!el en sus
contornos cuantos tendis el arco. 6om!atidla, no escatimis las saetas,
porque pec contra Yah. 53 &an$ad "ritos contra ella alrededor> entre"a su
mano, caen sus pilares, han sido arrasados sus muros. (s la en"an$a de
Yah. Vn"aos de ella, haced con ella como ella hi$o. 54 (:terminad de Aa!el
al sem!rador, al que empuBa la ho$ en tiempo de sie"a) Ante la espada
deastadora, cada uno se oler* a su pue!lo, cada uno huir* a su tierra.

El profeta urge, en nombre de Yahv, la salida a todos los
que estn deportados en Babilonia, porque se acercan los
das de la invasin y destruccin de la gran metrpoli. Los
israelitas, aleccionados por su Dios, deben dar el ejemplo y
dejar inmediatamente la ciudad maldita, saliendo a la cabeza
de los deportados de todas las naciones como los machos
cabros a la cabe1a del 'anado (v.8). El smil es expresivo y
refleja bien la urgencia de partir. Los israelitas deben salir los
primeros, porque han sido avisados antes que todos de la
catstrofe que se aproxima. El ejrcito invasor est ya a la
vista. Yahv mismo escoge a los que han de castigar a la
insolente Babilonia: voy a suscitar contra ;abel un
con'lomerado de 'randes naciones (v.9), el ejrcito
combinado de Media y de Persia, acaudillado por Ciro,
instrumento de la justicia divina, que cae de las montaas del
norte (la cordillera que separa Persia de Mesopotamia) como
una inundacin, que todo lo anega y destruye. Sus arqueros
son tan certeros que sus saetas no volvern de vaco, sin dar
en el blanco (v.9c). Los conquistadores harn presa de
Caldea, emporio de riquezas, apropindose hasta la saciedad
de un inmenso botn (v.10).
Sin embargo, los caldeos siguen, inconscientes del peligro,
entregados a los placeres, disfrutando del despojo de los
pueblos vencidos y, sobre todo, de la heredad de Yahv,
srael (v.11). La opulencia los ha embrutecido y no piensan
sino en gozar de sus riquezas como las mismas bestias:
aun:ue salt#is como novilla sobre la hierba y relinch#is como
sementales (v.11). Pero la suerte trgica sobre los babilonios
est echada, y su nacin ser humillada y avergonzada:
'rande ser la con!usin de vuestra madre. (v.12). Toda su
riqueza y opulencia se trocar en desierto, aride1, estepa
9
, y
todos los pueblos harn befa de ella al contemplar sus ruinas
(v.13)
10
. Despus de anunciar la suerte trgica de los
babilonios, Yahv mismo exhorta a los invasores a cumplir
bien su cometido de instrumentos punitivos de su justicia:
Aprestaos contra ;abel.Z, cuantos tend#is el arco., no
escatim#is las saetas (v.14): los futuros conquistadores de
Babilonia deben ser celosos en el cumplimiento de su misin
y no deben ahorrar esfuerzo en ello, porque Babilonia pec
contra Yahv#. Ha sido insolente en su orgullosa posicin
entre las naciones, sin pensar que en sus victorias no haca
sino cumplir los designios de Dios. Por eso ahora llega la
ven'an1a de Yahv# (v.15b).
Los ejrcitos invasores son a los ojos de Dios como
"cruzados" o cumplidores de un designio punitivo divino sobre
la arrogante metrpoli mesopotmica. Los conquistadores
deben ser implacables en la destruccin, matando todas las
fuentes de riquezas nacionales, entre ellas la agricultura:
-0terminad de ;abel al sembrador, al :ue empu?a la ho1.
(v.16). La desolacin del campo es la ruina de la capital. Las
frases son radicales y duras para expresar la magnitud de la
catstrofe babilnica. Las gentes extranjeras huirn
despavoridas ante la espada devastadora . La seal del
ataque es la ocasin de la desbandada general de todo el
abigarrado de poblaciones que vivan en el emporio de
Babilonia hacia sus respectivos pases nativos: cada uno se
volver a su pueblo.
Despus de entrar Ciro en Babilonia se dieron las mximas
facilidades para que todas las colonias de extranjeros que
estaban exilados por la fuerza se reintegraran a sus tierras
respectivas, entre ellas la de los judos, dispersos por
Mesopotamia despus de la expatriacin forzosa impuesta
por Teglatfalasar y Salmanasar V al ocupar el reino de
Samara, y ms tarde por Nabucodoaosor al destruir la
ciudad de Jerusaln.

?einte"racin de Israel a su tierra +5E-,1/.
5E Israel es una oe=a dispersa> leones la dispersaron. Primero la deor el re#
de Asira> lue"o Fa!ucodonosor, re# de Aa!ilonia, le que!r los huesos. 5G Por
eso as dice Yah de los e=rcitos, 'ios de Israel) @e aqu que casti"ar al re#
de Aa!el # a su tierra, como casti"u al re# de Asira. 5. Y har oler a Israel a
sus pasti$ales, # se apacentar* en el 6armelo # en Aasan, se saciar* en el
monte de (fram # de 7alaad. ,1 (ntonces, en aquellos das P or*culo de
Yah P %e !uscar* la iniquidad de Israel, # no se hallar*> los pecados de Jud*,
# no se encontrar*n, porque #o ser propicio a los que queden.

La atencin del profeta se dirige hacia su pueblo srael, que
ha sido tratado como una ove.a dispersa (v.17), indefensa
ante los leones :ue la dispersaron. Primero los insoportables
monarcas asirios Teglatfalasar , Salmanasar V y Sargn,
destruyeron el reino del norte, ocupando a Samara, su
capital; y despus Nabucodonosor
12
le :uebr los huesos a
Jud, deshaciendo su vida nacional. La toma de Jerusaln
por los caldeos en 586 seala el fin de la vida de srael como
colectividad nacional. Pero Yahv no puede dejar impunes a
los expoliadores de su pueblo. El imperio asirio haba
desaparecido (en el 612 cay Nnive), y a Babilonia le est
reservada la misma suerte (v.18). Dios los haba escogido
como instrumento de la justicia purificadora para hacer volver
al buen camino a su pueblo. Pasada la hora del castigo,
vendr la de la rehabilitacin. Sobre srael existen unas
promesas de salvacin, y Yahv las cumplir. Nunca en sus
designios ha querido destruir totalmente a su pueblo; por eso
ahora renueva la promesa de la restauracin de srael como
pueblo: 2ar# volver a ,srael a sus pasti1ales. (v.19). El pueblo
elegido haba corrido disperso fuera de la rbita de la
proteccin divina en justo castigo por sus pecados, pero llega
la hora de que la ove.a descarriada vuelva a sus pasti1ales
(v.18), a encontrarse en la tierra que desde antiguo les haba
dado Yahv en heredad, desalojando a los cananeos. Bajo la
gida protectora de Yahv, srael volver a conocer das
venturosos de prosperidad en los ricos pastizales del
9armelo y de ;asan, territorios famosos por sus ricos pastos
13
, y en las ricas regiones de -!ram (parte central de
Palestina) y de <alaad, en TransJordania
14
. La mencin de
todos estos lugares insina que srael volver a formar una
nueva nacin con todas sus tribus, desapareciendo la
tradicional separacin habida despus de la muerte de
Salomn. Y, sobre todo, ese nuevo srael ser muy distinto
del histrico anterior al exilio. La prueba tremenda de la
a!andonado de su 'ios, sintiera nostal"ias de
([Link] ha servido para que srael, Por eso, en la nueva
teocracia (en a:uellos das. de la plena rehabilitacin de
srael en los tiempos mesinicos) se ver libre de las
tradicionales lacras, en tal forma que se buscara la ini:uidad
en ,srael y no se hallar (v.20). Es la realizacin plena de la
nueva alianza con las leyes escritas en el cora1n
15
. La
nueva comunidad israelita vivir del conocimiento y del amor
de su Dios. Por ello, Yahv se manifestar en toda su
magnanimidad: ser# propicio a los :ue :ueden, es decir, el
resto salvado de srael
16
, ncleo de restauracin en los
tiempos mesinicos. Para entrar en la nueva fase teocrtica
es preciso una amplia amnista de los pecados del pueblo
israelita
17
. De nuevo nos encontramos ante entusiastas
idealizaciones profticas: la nueva comunidad ser sin
mancilla, iiendo nte"ramente de la &e# de 'ios.
Histricamente, la realizacin de esto se da inicialmente en la
glesia (srael espiritual) y plenamente en la etapa definitiva
mesinica celeste, hacia la que converge este primer estadio
histrico de la glesia militante.

(:hortacin a los enemi"os de Aa!ilonia para. marchar
contra ella +,5-,G/
,5 ;u!e contra la tierra de 0erat*#ini # contra
los ha!itantes de Pecod. C0ata a espada #
e:termnalos, or*culo de Yah, # ha$ cuanto
#o te he mandadoD
,,
(struendo de "uerra en
la tierra, inmensa ruina.
,3
H6mo ha sido roto
en peda$os el martillo de toda la tierraJ
H6mo ha enido a ser Aa!el horror entre las
"entesJ
,2
;o# #o quien te ha tendido la red, #
has quedado presa, Coh Aa!elD sin que te
dieses cuenta. (st*s tomada, has sido
apresada, porque proocaste a Yah.
,3

Yah a!ri sus arsenales, ha sacado las
armas de su clera, porque tena un quehacer
el ;eBor, Yah de los e=rcitos, en la tierra de
los caldeos.
,4
Venid desde los <ltimos
confines contra ella, a!rid sus "raneros,
+haced de ella montones como de "aillas #
destruid, que no quede nada.
,E
0atad todos
sus toros, que a#an al matadero. CA# de
ellosD les lle" su da, el tiempo de su
casti"o.
,
% ?umor de tumulto de los fu"itios,
de los que escapan de la tierra de Aa!el,
anunciando en ;in la en"an$a de Yah,
nuestro 'ios> la en"an$a de su templo.

De nuevo una urgente invitacin a los invasores para que
cumplan los designios punitivos de Yahv
18
. El profeta
escoge dos nombres para designar Babilonia en consonancia
con su pasado y su castigo: Aeratayim se suele identificar
con Far Farratu ("ro amargo"), la regin pantanosa entre el
delta formado por el Tigris y el Eufrates. Transcrito en
hebreo, Aeratayim significa "doble rebelin," alusin a la
insolencia de Babilonia contra Yahv. El profeta ha escogido
este nombre aplicado a Babilonia para establecer una
paranomasia en consonancia con el pecado especfico de
Babilonia. (ecod es el (u4udu de los textos babilnicos, y
designa una tribu aramea establecida en el extremo oriental
de Babilonia. En hebreo, su nombre juega con la palabra
pa:ad, que significa "visitar" con designios punitivos. As,
pues, se aludira en este juego de palabras al "castigo" que le
espera a Babilonia. Ha llegado la hora del exterminio contra
la impa ciudad, y los conquistadores deben cumplir fielmente
su cometido: ha1 cuanto te he mandado (v.21). El
cumplimiento de la orden ya est en marcha: -struendo de
'uerra en la tierra. (v.22); es el eco de los gritos de los
vencedores, que siembran por doquier una inmensa ruina
(v.22). De nuevo tenemos que hacer recalcar que estas
descripciones profticas son ideales, conforme al clis
tradicional de las invasiones, que solan llevar consigo la
destruccin y la ruina por doquier. En realidad sabemos que
las tropas de Ciro no sembraron la desolacin al entrar en
Babilonia, pero el hecho de la derrota total de la ciudad
permanece a travs de estas descripciones hiperblicas y
radicales.
Tambin la tremenda frase puesta en boca de Yahv, mata a
espada y e0termnalos (v.21), hay que entenderla en el
contexto del profeta; es la justicia divina la que se va a
manifestar en toda su magnitud; los conquistadores son
meros ejecutores de dicha justicia de Yahv, y conforme a las
leyes de guerra de la poca se predica el e0terminio o .#rem
(anatema), es decir, la aniquilacin de todo como
consagracin al Dios de los ejrcitos, de forma que nada
quede para el vencedor. Nuestra sensibilidad cristiana se
horroriza ante estas tremendas leyes de exterminio, pero una
vez ms debemos recordar que la moral del A.T. es muy
inferior a la del N. T., y que, por otra parte, los profetas,
posevdos de la idea de la justicia vengadora de Yahv,
recargan los colores en sus descripciones para impresionar
ms en el auditorio, cmo lo hacen al encarecer la
misericordia divina. Siempre nos encontramos con el
radicalismo de expresin de los escritores orientales, que no
tienen tintas medias, sino que lo que nosotros vemos como
gris, ellos lo presentan como negro o blanco. Hablan para
gentes de imaginacin ardiente, que sistemticamente
recortan la mitad de la mitad del contenido ideolgico
expresado, y, por tanto, en este supuesto, es necesario
recargar el cuadro en funcin de una idea que ciertamente ha
de quedar en la prctica muy diluida.
El cumplimiento de la orden de destruccin le sugiere al
profeta un canto elegiaco teido de irona sobre el vencido:
cmo ha sido roto en peda1os el martillo de toda la tierra/
(v.23)
19
. Yahv se haba servido de Babilonia como de un
martillo para abatir a otros pueblos pecadores, entre ellos
srael
20
; pero ahora ese martillo, que pareca de hierro, ha
sido roto en peda1os en manos de la justicia vengadora
divina, que acta tambin como un martillo sobre su anterior
instrumento punitivo de los pueblos. Es la visin teolgica de
la historia en los profetas: Yahv dirige el curso de la historia
de todas las naciones y pide cuenta de sus acciones y
desvarios. Babilonia se ha convertido en horror entre las
'entes, pues todos los pueblos la considerarn como una
ciudad maldita de Dios, que la destin a la ruina
21
. Babilonia,
orgullosa en su opulencia, se crea a resguardo de todo
peligro, y por eso no se daba cuenta que en su vida haba
grmenes de destruccin y de muerte; de ah que viva
totalmente despreocupada, sin darse cuenta que Yahv le ha
tendido la red (v.24), quedando presa como un animal cogido
con lazos. Segn Herodoto, cuando las tropas de Ciro haban
tomado una parte de Babilonia, los de la otra parte,
despreocupados, no se haban dado cuenta de ello
22
. El
profeta ve en todo esto los designios secretos de Yahv, que,
como un soberano equipado para la guerra, llegado el
momento, abri sus arsenales., sacando las armas de su
clera (v.26). Los instrumentos de Yahv en esta gran
cruzada contra el tirano babilnico son las naciones que,
federadas bajo Ciro, caen sobre Babilonia
23
, pues Yahv#
tenia un :uehacer en la tierra de los caldeos (v.25):
manifestar su justicia vengadora sobre un pueblo insolente y
opresor. Por eso, enfticamente invita a sus instrumentos de
justicia a hacer presa en las riquezas inmensas de la nacin
vencida, enriquecida contra toda justicia: %enid desde los
con!ines de la tierra., abrid sus 'raneros, haced de ella
montones de 'avillas y destruid (v.26). Nada debe quedar
para la antigua nacin opresora. Es la ley del .#rem, o de la
consagracin al exterminio, del Dt 13:10s. Y entre las
vctimas de esta hecatombe no deben faltar los toros,
probable alusin a los guerreros babilonios vencidos. Todos
estn destinados al matadero. Es su da, el tiempo de su
casti'o (v.2y). Cumplida la sentencia de exterminio, el profeta
refleja nerviosamente la nueva de la catstrofe trada por los
!u'itivos, y entre ellos los israelitas, que anuncian en Sin la
ven'an1a de Yahv# (v.28)
24
. Es el triunfo de la justicia divina
sobre la nacin opresora, y por eso el momento de la alegra
para los rescatados de la esclavitud.

Fuea Initacin a atacar a Aa!ilonia +,.-21/.
,. 6onocad contra Aa!el a los arqueros, a cuantos entesan el arco> cercadla,
que no escape nadie> retri!uidla se"<n sus o!ras, haced con ella como ella
hi$o, pues se ir"ui contra Yah, contra el ;anto de Israel. 31 Por eso caer*n
sus =enes en sus pla$as, # todos sus hom!res de "uerra perecer*n aquel da.
35 @eme aqu contra ti, insolente, or*culo del ;eBor, 'ios de los e=rcitos. @a
lle"ado tu da, el da de tu casti"o. 3, Vacila la insolente, caer*, # nadie podr*
leantarla. Yo pe"ar fue"o a sus ciudades, que consumir* todos sus
alrededores. 33 As dice Yah de los e=rcitos) &os hi=os de Israel ien en la
opresin, # con ellos los hi=os de Jud*. 6uantos los hicieron esclaos, los
retienen, # rehusan soltarlos. 32 Pero su redentor es fuerte> su nom!re es
Yah de los e=rcitos. (l sa!r* defender su causa, para dar reposo a la tierra #
confusin a los ha!itantes de Aa!ilonia. 33 C(spada contra los caldeos P
or*culo de Yah P # contra los moradores de Aa!el, contra sus "randes #
contra sus sa!iosD 34C(spada contra sus mentirosos adiinos, que ser*n
tenidos por neciosD C(spada contra sus hom!res de "uerra, que se llenar*n de
paorD 3EC(spada contra sus ca!allos, # contra sus carros, # contra todas sus
tropas au:iliares,3, que est*n en medio de ella, que se har*n como mu=eresD
C(spada contra sus tesoros, que ser*n saqueadosD 3G C(spada contra sus
a"uas, que se secar*nD Porque es tierra de dolos # se "loran por sus
espanta=os. [Link] eso se conertir* en cu!il de fieras # chacales, en morada de
aestruces. Y no ser* m*s ha!itada, ni po!lada por si"los. 216omo destru#
Yah a ;odoma, a 7omorra # a las ciudades ecinas, no ha!itar* hom!re en
ella, ni morar* en ella hi=o de hom!re.

Babilonia es condenada por su arrogancia y opresin sobre
otros pueblos. Yahv convoca a los ar:ueros persas,
dirigidos por Ciro, para que pongan cerco a la ciudad
opresora e insolente. Babilonia no ha querido limitarse a ser
instrumento de la justicia de Yahv, y se ha atrevido a
profanar el santuario de Yahv, destruyendo totalmente al
pueblo elegido: se ir'ui contra Yahv# (v.29). Por eso est
decretada su destruccin, con la hecatombe de sus .venes y
de sus 'uerreros (v.30)
26
. Babilonia ha atentado contra el
Santo de ,srael, expresin rara en Jeremas y caracterstica
de saas. Yahv, al ser santo, es inaccesible, trascendente a
todo lo profano y pecaminoso y, por tanto, intransigente con
toda transgresin e iniquidad. Por eso debe castigar la
insolencia de Babilonia, que ha mancillado el templo santo de
Jerusaln y ha querido exterminar al pueblo santo de srael,
sellado con la eleccin divina. Yahv, como Santo, debe
vengar los atropellos cometidos contra su soberana y contra
la santidad de su pueblo.
Por eso sale al paso de la arrogancia de Babilonia: 2eme
a:u, insolente.B ha lle'ado tu da (v.31). Sobre todas las
iniquidades de Babilonia hay una que permanece
continuamente ante los ojos de Yahv; es la opresin de su
pueblo. Esto est exigiendo venganza, ya que Babilonia se
obstina en mantenerlos en la opresin. como esclavos (v.33).
En Mesopotamia estn an cautivos los hijos de ,srael (el
reino del norte, cuyos habitantes fueron deportados por los
asirios en el siglo V), y los hijos de "ud, o reino del sur,
deportados por las tropas de Nabucodonosor. Pero el pueblo
escogido tiene un precioso valedor o 6edentor (v.34), que es
fuerte, y garanta de su poder es su nombre nico de Yahv#
de los e.#rcitos. srael era la heredad de Yahv; por tanto, a
Yahv le corresponda defender los derechos de su pueblo
como 'o>el o defensor familiar
27
. Sobre todo, en la opresin
de srael estaba comprometido el honor y la majestad de su
Dios. Nadie tena verdadero poder sobre el pueblo israelita
sino Yahv, que lo haba rescatado de Egipto y lo haba
formado como colectividad nacional. Yahv, pues, celoso de
sus derechos (el Santo de ,srael), debe salir por los fueros de
su pupilo y de!ender su causa para dar reposo a la tierra
(v.34). La venganza sobre Babilonia deba traer como
consecuencia la vindicacin de los derechos del pueblo
israelita, oprimido, y la liberacin de los otros pueblos
esclavizados. Con la desaparicin de la nacin opresora, las
dems naciones de la tierra encontraran reposo, pues no
tendrn que temer el yugo opresor
28
. La derrota de Babilonia
traer el alivio a los dems pueblos, mientras que ser
ocasin de con!usin para los habitantes de ;abilonia
(v.34b), orgullosos de su podero sobre los dems pueblos.
Los v.35-38 constituyen el llamado "canto de la espada." Con
estilo dramtico y entrecortado, el profeta anuncia la guerra
contra la nacin babilnica en todas sus manifestaciones
sociales. Fadie ni nada podr* salarse de la espada de
Yah eniada para casti"arla. En primer lugar caern los
ms responsables: 'randes y sabios (v.35), la clase alta de la
sociedad, que se manifestaba ms insolente con los pueblos
vencidos. Entre ellos estn los adivinos o astrlogos, tan
numerosos en Babilonia. Toda la vida de los hombres y de la
nacin dependa, segn ellos, del curso de los astros; pero
de nada les valdrn sus clculos, pues a la hora del castigo
sern tenidos por necios (v.36). ncluso los famosos
'uerreros desfallecern como mujeres, llenos de miedo. Y
todo el aparato guerrero de caballos y carros, orgullo de la
nacin y espanto de los pueblos vencidos, no servir para
nada cuando llegue la hora de la espada de Yahv.
Las mismas tropas mercenarias (v.37) temblarn como
[Link]. De nada les servir su veterana en la profesin de
las armas, porque vendr otro ejrcito ms aguerrido,
manejado, como espada, por el mismo Yahv. Y la guerra, en
su plena manifestacin, dar un golpe de gracia a toda la
riqueza agraria babilnica, basada en las canalizaciones del
Tigris y del Eufrates: espada contra sus a'uas (v.38). Todas
las obras de regado desaparecern bajo el golpe de la
guerra, de la "espada" enviada por Yahv
29
. Con ello vendr
la sequa y la miseria de la nacin. De hecho no sabemos
que los persas, al entrar, se hayan ensaado contra las
maravillosas obras de ingeniera de canalizacin de los
mesopotmicos. Pero el profeta idealiza la situacin
conforme a los tradicionales cuadros de invasin, que trae
como consecuencia la destruccin de las naciones vencidas
con todas sus riquezas y recursos naturales.
Yahv castiga a Babilonia por su arrogancia, pero tambin
por su exagerada idolatra: por:ue es tierra de dolos (v.38b).
Para los israelitas, los simulacros de sus dioses son meros
[Link], y no comprenden que se gloren de ellos. Por
eso, Yahv ha decretado su destruccin. Los v.39-40 imitan
s 13:19-22, y el v.40 es idntico a Jer 49:18. Todo esto nos
hace pensar en el carcter redaccional artificial de varios
pasajes de este captulo, que tiene el aire de una compilacin
de pequeos poemas reunidos por un redactor posterior.
Babilonia, segn las imgenes tradicionales de los profetas,
quedar convertida en ruinas, morada de los chacales y
avestruces, siendo deshabitada por los siglos. La profeca se
cumpli materialmente, ya que hoy da la antigua ciudad no
es sino un montn informe de ruinas, con un puro valor
arqueolgico para los eruditos. Su destino ha sido, en este
sentido, similar al de Sodoma y <omorra (v.40), las dos
ciudades tradicionalmente malditas en la historia bblica: no
morar en ellas hi.o de hombre. La frase tiene un valor
proftico altsimo teniendo en cuenta que, cuando fue
proferido el orculo, Babilonia, con su milln de habitantes,
era el emporio comercial del mundo conocido.

&a inasin, inminente +25-24/.
25 Ya iene del norte un pue!lo, una nacin
"rande> muchos re#es se al$an de los
confines de la tierra.
2,
(mpuBan el arco # el
ena!lo, son crueles # sin piedad. ;u
estrpito es como el mu"ido del mar> montan
ca!allos, ienen con todos los pertrechos de
"uerra contra ti, hi=a de Aa!el.
23
(l re# de
Aa!el ha reci!ido la noticia, se le han cado
los !ra$os, es presa de la an"ustia # de
dolores, como de mu=er en parto.
22
Vedlos, se
lan$an como leones que su!en de los
!osca=es del Jord*n a los pastos siempre
erdes. (n un momento los ha"o partir #
esta!le$co all a quien me place. HPues quin
como #oJ HIuin me pedir* cuentasJ HIuin
es el pastor que podr* oponrsemeJ
23
8d,
pues, los desi"nios de Yah contra Aa!el,
sus planes contra 6aldea. Ir*n conducidos
por lo m*s ruin del re!aBo, # a su ista los
pasti$ales se asom!rar*n.
24
Al rumor de la
conquista de Aa!el tem!lar* la tierra> sus
ecos repercutir*n en las naciones.

Los v-41-43 son una reproduccin de 6:22-24, aplicados al
caso de Babilonia (vase el comentario a dicho lugar). Todo
esto prueba el carcter antolgico de esta seccin.
gualmente, los v.44-46 son una reproduccin del orculo
contra Edom (49:19-21), sustituyendo el nombre de esta
nacin por el de Babilonia. Vase el comentario en dicho
pasaje relativo a Edom, ya que el sentido es el mismo, y sus
smiles idnticos.

1 Cf. lo dicho para otros pueblos: Egipto,
46:25; Moab, 48,7; Amn, 49:4. 2 Cf. Jer
1:14. 3 Cf. 50,20; 3:18. 4 Am8,18.
5 Cf. Os 2:18; s 14:1. 6 Cf. Jer 2:8;
23:1. 7 Cf. Jer 2:20; 3:6.23. 8 Cf. Jer
14:8; 17:13- 9 Cf. Jera.; 51:43 10 Cf.
Jer 49:17; 19,8. 11 Algunos creen que
esta ltima frase es adicin posterior. Cf.
Jer 25:38; 46:16. 12 En el texto griego
falta el nombre de Fabucodonosor. 13
Cf. s 33:9; Miq 7:14. 14 Cf. Am4:1; Nah
1:4; Nm 32:1; s 35:2. 15 Cf. Jer 31:31-
34- 16 Cf. Jer 31:7s; 44:14- 17 Cf. Jer
31:34; s 40:2; 59:1s. 18 Muchos autores
consideran esta seccin de los v.21-28
como un poema aparte. 19 Cf. el canto
irnico de s 14:3. 20 Cf. Jer 51:20s.
21 Cf. lo mismo aplicado a srael, Jer
25:18; 20.18 22 Cf. Herod., 191. 23
Cf. s 13:5. 24 La frase ven'an1a de su
templo falta en los LXX, y est tomada de
51:11. 25 Lit. la palabra hebrea usada
aqu significa "mezcla," aludiendo al
conglomerado de tropas mercenarias de
diversos pueblos. 26 Cf. s 1:4; 5:19;
10:5; Jer 51:5. 27 El 'o>el era el
miembro de la familia que tena que vengar
los ultrajes cometidos contra alguno de la
misma. Adems tena derecho y deber de
rescatar una propiedad que haba pasado a
manos extraas. Cf. Lev 25:25; Prov 23:11;
Job 19:25; s 43:14; 446 14 41:14; 48:17;
54:5- 28 Cf. s 14:7- 29 Algunos
autores han querido cambiar .reb (espada)
en .rcb (sequa) para adaptar mejor la
imagen al contexto, pues no comprenden
que la espada se enve contra las a'uas.
Pero, tomando la espada como sinnimo
de 'uerra en general, no hay dificultad,
teniendo e q cuenta el cardcter
eminentemente potico del fragmento.


35. 8r*culo contra Aa!ilonia.
;igue la serie de profecas contra Babilonia. El estilo es muy
similar al del captulo anterior: exhortacin al ataque contra la
nacin opresora. Yahv la castiga por su insolencia y, sobre
todo, por haber oprimido desmesuradamente al pueblo de
Yahv, srael. La descripcin de la toma de la ciudad es
impresionante y dramtica, siempre segn el cuadro
tradicional de las invasiones, sin que se requiera que sus
detalles se hayan cumplido literalmente, por esa falta de
perspectiva histrica que es comn a los profetas, los cuales
conocen sustancialmente el hecho futuro; pero, respecto a
sus circunstancias, muchas veces se expresan conforme a su
mentalidad e imaginacin.

(:hortacin a los conquistadores para com!atir a
Aa!ilonia +5-51/.
5 As dice Yah) @e aqu que o# a suscitar
contra Aa!el # contra los ha!itantes de &e!-
Iama# un espritu e:terminador,
,
# mandar
contra Aa!el !ieldadores que la !ielden, que
har*n eacuar su tierra, # endr*n de todas
partes contra ella el da de su desentura.
3
Fo
de=e, pues, el arquero su arco de la mano ni
se desciBa la malla. Fo perdonis a su
=uentud, e:terminad todo su e=rcito.
2
Iue
cai"an muertos en la tierra de 6aldea,
traspasados en sus pla$as.
3
Fo son #a Israel
ni Jud* iudas de su 'ios, Yah de los
e=rcitos. Porque su tierra est* llena de
crmenes ante el ;anto de Israel.
4
@uid de
Aa!el> sale cada uno su ida, no pere$c*is
por su iniquidad. (s el tiempo de la en"an$a
de Yah, a a darle se"<n su merecido.
E
(ra
Aa!el como copa de oro en manos de Yah,
siri para em!ria"ar a toda la tierra. &as
naciones !e!ieron de su ino> por eso
enloquecieron.
G
'e repente Aa!el ha cado #
se ha roto> "emid por ella. Id en !usca del
!*lsamo para su herida, a er si sana.
.

@emos querido curar a Aa!ilonia, pero no se
ha curado> de=mosla, amonos cada uno a
nuestra tierra, porque su!e su maldad hasta
los cielos # se elea hasta las nu!es.
51
Yah
ha hecho =usticia a nuestra causa> enid,
anunciemos en ;in / la o!ra de Yah,
nuestro 'ios.

Yahv interviene con sus ejrcitos vengadores para castigar
a Babilonia la pecadora. &eb3Hamay es una cifra cabalstica
segn el procedimiento de atbash, y equivale a 9aldea,
segn lee el texto griego
2
.
Yahv va a enviar un espritu e0terminador
3
contra Babilonia;
es el genio conquistador de Ciro, que va a acabar con la
arrogancia del imperio mesopotmico. Sus tropas actuarn
como bieldadores, que harn dispersar a los habitantes de la
gran metrpoli (v.2)
4
. Yahv mismo exhorta a los atacantes a
estar prestos para la lucha: no de.e el ar:uero su arco de la
mano ni desci?a su malla (v.3). No deben, pues, darse por
contentos con la primera victoria, sino que deben continuar el
ataque hasta exterminar al enemigo (v.4). La hecatombe ser
general
5
. Y el pensamiento del profeta se vuelve, en medio
de la lucha, a srael, objeto de las predilecciones de Yahv.
La cautividad pudo dar a entender que srael y Jud haban
sido abandonados totalmente por su Dios, como viudas que
se han quedado sin marido; pero no es as: No son ya ,srael
ni "ud viudas de su $ios (v.5). Yahv haba escogido al
pueblo elegido como esposa de su juventud, y segua
amndolo; por eso nunca podr abandonarlo totalmente
6
. La
frase su tierra est llena de crmenes ante el Santo de ,srael
(v.5b) hay que entenderla, por exigencias del contexto, como
aplicada a Babilonia
7
. Est, pues, fuera de lugar y hay que
ponerla antes del v.5a.
Despus de afirmar que Yahv no ha abandonado a srael y
a Jud en el momento de la ruina de Babilonia, invita a todos
los exilados, principalmente a los israelitas, a salir de la
ciudad para que salven su vida (v.6). La ini:uidad de la
nacin caldea ha sido colmada, y ha llegado la hora de las
reivindicaciones divinas. Babel ha sido un instrumento de la
justicia divina, haciendo las veces de una copa de oro que ha
de pasar de labio en labio de las otras naciones a las que
haba que castigar. Esa copa de oro en manos de Yahv#
(v.7) estd rebosante de la clera divina sobre los pueblos. En
25:135, Yahv la hace beber a todas las naciones para que
se embriaguen de la ira divina: Babilonia, invadiendo y
arrasando las naciones, es entonces el instrumento de su
justicia. Pero ha llegado la hora a ella, que fue copa de oro en
manos de Yahv para embriagar a los otros pueblos. Se ha
extralimitado en su oficio de castigar a las otras naciones, y
por eso no puede quedar impune en su iniquidad: Sirvi para
embria'ar a toda la tierra. (v.7), pero de repente ;abel ha
cado y ha sido rota (v.8). Babilonia ha cado de su estado de
magnificencia Lcopa de oro) a un estado total de postracin.
El profeta invita irnicamente a que se le ponga un remedio a
la situacin ruinosa, al mismo tiempo que entona un canto
fnebre: 'emid por ella, id en busca de balsamo para su
herida (v.8b)
8
. Los que asisten a la catstrofe 110 pueden
creer en la ruina definitiva de la gran nacin, y buscan un
remedio desesperado, respondiendo a la invitacin del
profeta; pero han constatado que no hay solucin: 2emos
:uerido curar a ;abilonia, pero no se ha curado (v.9). Todos
los que estaban interesados en la prosperidad de la gran
metrpoli (mercenarios, comerciantes, aliados, etc.) buscan
dar una prolongacin de vida a la situacin, pero, en vista de
que nada pueden hacer, deciden marcharse cada uno a su
pas para salvar su vida: de.#mosla, vamonos cada uno a
nuestra tierra (v.9b). Y en la ruina reconocen un castigo
divino: sube su maldad hasta los cielos. La frase es
hiperblica, muy en consonancia con las arrogancias de
estilo en los protocolos reales babilonios, segn consta por
las inscripciones halladas. En s 14:13 se pone en boca del
rey de Babilonia esta frase pretenciosa: subir# hasta el cieloB
frase anloga a la de los constructores de la famosa torre de
Babel: hagamos una torre que llegue hasta el cielo
9
.
En esta ruina de la nacin opresora reconocen los israelitas
la mano justiciera de su Dios: Yahv# ha hecho .usticia a
nuestra causa (v.10). srael haba sido culpable ante su Dios,
pero Babilonia se haba excedido en el castigo, oprimindolo
excesivamente, destruyendo su santuario y pretendiendo
prolongar indebidamente el tiempo de la cautividad. Pero, al
castigar Yahv a Babilonia, ha hecho justicia a la causa de su
pueblo. Por eso de las gargantas de los libertados sale un
canto de alabanza a su Dios: Anunciemos en Sin la obra de
Yahv# (v.10b), que los ha salvado, manifestando as la
fidelidad a sus promesas
10
.

&a ruina inminente de Aa!ilonia +55-,4/.
55 CAfilad las saetas, llenad las al=a!asD Yah
ha e:citado el espritu de los re#es de 0edia.
9iene contra Aa!el un pro#ecto) destruirla. (s
la en"an$a de Yah, la en"an$a de su
templo.
5,
Al$ad las !anderas so!re los muros
de Aa!el, esfor$ad la "uardia, preparad
em!oscadas. Porque Yah har*, como lo
pens, todo cuanto ha dicho contra los
ha!itantes de Aa!el.
53
9< que moras =unto a
a"uas a!undantes, rica de tesoros, ha lle"ado
tu fin, el trmino de tu destino
55
.
52
Por s
mismo lo =ur Yah de los e=rcitos) te
inundar de hom!res como de lan"ostas, #
lan$ar*n contra ti "ritos de triunfo.
53
(l con su
poder ha hecho la tierra, con su sa!idura
ciment el or!e # con su inteli"encia tendi
los cielos.
54
A su o$ se con"re"an las a"uas
en el cielo. (l hace su!ir las nu!es desde los
confines de la tierra, hace !rillar el ra#o entre
la lluia # saca los ientos de sus escondri=os.
5E
(m!rutecise el hom!re sin conocimiento,
los orfices se cu!rieron de i"nominia por sus
dolos, pues no funden sino anidades, que
no tienen ida.
5G
;on cosa ana, ridicula> el
da de la cuenta perecer*n.
5.
No es sta la
herencia de Jaco!, que (l es el @acedor de
todo, e Israel es la tri!u de su heredad> su
nom!re es Yah de los e=rcitos.
,1
9< me
fuiste martillo # ma$a de "uerra> conti"o
aplast pue!los, conti"o que!rant reinos,
,5
conti"o derri! ca!allo # ca!allero, conti"o
aplast al carro # al conductor,
,,
conti"o
aplast hom!res # mu=eres, conti"o aplast
ie=os # niBos, conti"o aplast mo$os #
doncellas,
,3
conti"o aplast al pastor # a su
re!aBo, conti"o aplast al la!rador # a su
#unta, conti"o aplast "o!ernantes # =ueces.
,2
Pero #o deoler a Aa!el # a todos los
ha!itantes de 6aldea todo el mal que a
uestros o=os hicieron ellos a ;in, or*culo de
Yah.
25
@eme aqu contra ti, Cmonte de
destruccin P or*culo de Yah P que
destru# la tierraD Yo e:tender mi mano
so!re ti # te har rodar desde lo alto de las
rocas, # har de ti mi horno encendido.
,4
No
se sacar* m*s de ti una piedra an"ular, ni una
piedra de cimiento,;er*s perpetua ruina,
or*culo de Yah.

El profeta supone al ejrcito persa invasor ya a las puertas de
la ciudad maldita, y da militarmente rdenes entrecortadas
para el avance: a!ilad las saetas., al1ad las banderas,
re!or1ad la 'uardia. (v.11). Es Yahv quien dirige el ataque,
encomendado a los reyes de Aedia, es decir, al
conglomerado de tropas mandadas por Ciro, que era rey de
Persia y de Media despus de haber vencido a Astiages, rey
de esta ltima. Los planes destructores de Yahv se
cumplirn inexorablemente: har como lo pens (v.12). Es la
ven'an1a de su templo, es decir, la hora de pedir cuentas por
la profanacin del templo de Jerusaln. De nada le vale a
Babilonia su opulencia y su posicin estratgica, situada a los
dos lados del Eufrates, rodeada de numerosos canales: .unto
a a'uas abundantes (v.13)
12
, y, por otra parte, rica de
tesoros, amontonados con su prspero comercio y sus
depredaciones sobre los otros pueblos vencidos.
Pero, a pesar de todas sus riquezas, ha lle'ado su !in (v.13),
porque asv lo ha decretado Yahv, dueo de los destinos de
los pueblos. El decreto de destruccin de la ciudad es
inexorable, ya que por s mismo lo .ur Yahv# (v.14) 13. El
ejrcito invasor ser incalculable: te inundar# de hombres
como de lan'ostas.
Los v.15-19 son idnticos a 10:12-16 (vase all su
comentario). Parecen romper con la ilacin lgica del
contexto, y, por tanto, podemos considerar el fragmento
como adicin posterior de un redactor, que ha credo cantar
el poder de Yah como =ustificante de su dominio sobre
Babilonia.
Los v.20-23 constituyen el llamado "himno del martillo," como
50:355 constituan el "himno de la espada." Parece que est
aplicado a Babilonia, que ha sido instrumento de Yahv en el
castigo sobre los otros pueblos: tI !uiste mi martillo y ma1a
de 'uerra (v.20). En el v.7 se compara a Babilonia a una
copa de oro en manos de Yahv#, llena de la clera divina
para embriagar a las naciones. Ahora se la compara a un
martillo en manos de Yahv sembrando la destruccin por los
pueblos. Babilonia ha abusado de su poder sobre los
pueblos, sembrando la guerra por doquier contra todas las
clases sociales: guerreros, mujeres, pastores, labradores,
gobernantes, etc. (v.21-23). Y entre los oprimidos est sobre
todo el pueblo israelita. Pero ahora ha llegado la hora para el
martillo. Babilonia va a sentir el peso de la ira divina (v.24)
14
.
Se la compara a una monta?a de destruccin (v.25), o
destructora, por la masa imponente de su poder aplastante
frente a todas las naciones. Est como en la cima de la
montaa de su poder, pero Yahv extender su mano y la
har rodar desde lo alto de las rocas (v.25). En este segundo
smil se la presenta como un castillo roquero que es destruido
y echado a rodar con sus materiales dispersos por la
montaa abajo. Los profetas superponen a menudo
imgenes rompiendo la ilacin lgica estricta. Se convertir
en horno encendido, en cuanto que sus piedras sern
calcinadas como en un horno
15
, en tal forma que no se
podrn utilizar para la edificacin, ni como piedra an'ular ni
como piedra de cimiento (v.26) para reconstruir de nuevo
Babilonia. Ser una perpetua ruina, la desolacin total.

6aldea, entre"ada a san"re # fue"o +,E-21/.
,E Al$ad !andera en la tierra, tocad las
trompetas en las naciones, santificad +para la
"uerra/ contra ella las "entes, conocad
contra ella los reinos de Ararat, de 0inni #
AsSena$. Instituid contra ella oficiales
54
,
lan$ad contra ella los ca!allos 5 como
lan"ostas hirsutas.
,G
;antificad +para la
"uerra/ contra ella a las naciones, a los re#es
de 0edia, a sus =efes, a todos sus s*trapas # a
toda la tierra de su =usrisdiccin.
,.
&a tierra
tiem!la # se estremece, porque a a cumplirse
el desi"nio de Yah contra Aa!el, para hacer
de la tierra de Aa!el un desierto inha!ita!le.
31
&os "uerreros de Aa!el han cesado de
com!atir, permanecen en las fortale$as. @an
perdido su alor, se han uelto mu=eres.
35

6orren los correos uno al encuentro del otro,
# unos mensa=eros al encuentro de otros
mensa=eros, para anunciar al re# de Aa!el que
su ciudad ha sido tomada del uno al otro
e:tremo.
3,
&os ados, ocupados> las
defensas, ardiendo, # los hom!res de "uerra,
a!atidos.
33
Porque as dice Yah de los
e=rcitos, 'ios de Israel) &a hi=a de Aa!el es
como una era al tiempo de ser apisonada>
!ien pronto le lle"ar* a ella el tiempo de la
recoleccin.
32
(l re# de Aa!ilonia,
Fa!ucodonosor, me deor, me consumi,
me de= como asi=a aca, me tra" como
dra"n, # llen su ientre de mis !ocados
m*s suculentos
5E
.
33
;ean so!re Aa!el mi
iolencia +sufrida/ # mis carnes, dice la
moradora de ;in, # mi san"re so!re los
ha!itantes de 6aldea, dice Jerusaln.
34
Por
eso dice Yah) @e aqu que #o tomar por mi
cuenta tu causa> #o te en"ar, #o secar su
mar # ce"ar sus manantiales,
3E
# se
conertir* Aa!el en un montn de ruinas, en
"uarida de chacales, o!=eto de horror # de
sarcasmo, sin ha!itantes.
3G
9odos a una ru"en
como leones, "ruBen como cachorros de
leona.
3.
(n su fie!re, #o les preparar la
!e!ida, los em!ria"ar para que se
adormilen
5G
# duerman el sueBo eterno, del
que no despertar*n, or*culo de Yah.
21
Yo
los llear al de"Rello como corderos, como
carneros # chios.

Yahv invita a levantar una bandera para congregar a las
naciones al ataque (v.27)
19
. La guerra tiene en este caso un
sentido sagrado, el de salir en defensa de la justicia de
Yahv; por eso los combatientes conquistadores son
considerados corno "consagrados" para la guerra: santi!icad
(para la 'uerra) contra ella las 'entes (v.27b)
20
. (s la hora
de la reha!ilitacin de la =usticia diina. Las naciones o
gentes llamadas a la cruzada de Yahv son el conglomerado
de pueblos del norte que formaban parte del imperio medo, y
entre ellos Ararat o Armenia, Ainni y As4ena1, tambin
regiones de esta parte de Armenia
21
. Con su caballera
deben presentarse como lan'ostas hirsutas, es decir, con
aspecto aterrador. La caballera de guerra es de importacin
indoeuropea (medopersa), y era el terror de los pueblos del
Oriente Medio. Al frente de ella viene el rey de Aedia (v.28),
designacin genrica de los pueblos medo-persas, bajo la
direccin de Ciro el Conquistador.
Ante ese espectculo terrorfico de la caballera persa, los
guerreros babilonios se repliegan y no quieren dar batalla en
campo abierto, encerrndose en las fortalezas (v.30). De
todas partes llegan los correos con las infaustas noticias: la
ciudad ha sido tomada del uno al otro e0tremo (v.31). La
descripcion de los [Link] al rey es pattica: los vados,
ocupadosB las de!ensas, ardiendo, y los hombres de 'uerra,
abatidos (v.32). La situacin, pues, es totalmente
desesperada
22
. Babilonia es como una era al tiempo de
apisonarlaB bien pronto lle'ar el tiempo de la recoleccin
v.33), e.d., est preparada cuidadosamente para el castigo,
que es la recoleccin merecida. Cuando la era est ya limpia,
apisonada y preparada, es que la recoleccin se acerca. As,
Babilonia, ya cercada por las tropas persas, est dispuesta
para ser tomada, recibiendo as su merecido, la recoleccin
de tanta iniquidad obrada impunemente hasta entonces.
El profeta, ante el castigo de Babilonia, piensa de nuevo en la
tragedia de su pueblo a manos de la opresora Babilonia:
Fabucodonosor me devor, me tritur. (v.34). La Ciudad
Santa fue expoliada, saqueada y vaciada de todo su valor:
me de. como vasi.a vaca. Todo fue a engrosar los tesoros
de la implacable nacin invasora: llen su vientre de mis
bocados mas suculentos. La vida de la nacin desapareci, y
las fuerzas vivas del pas fueron llevadas en cautividad. Por
eso, los habitantes ce Jerusaln dicen amargados y con
deseos de revancha: sean sobre ;abel mi violencia, mis
carnes, mi san're. (v.35). Han sufrido tanto, que no pueden
menos de desear el castigo de la nacin opresora. Yahv
recoge estos desahogos de su pueblo y garantiza con su
palabra que pedir cuenta al opresor de sus violencias (v.36):
secar# su mar.B alusin a la destruccin de la canalizacin del
Eufrates y de sus afluentes artificiales, fuente de la riqueza
de Mesopotamia. Con ello todo ser un montn de ruinas
(v.37)
23
.
Pero los moradores de Babilonia no conocen la proximidad
de la tragedia y se entregan a gozar de sus riquezas y
expoliaciones: ru'en como leones. (v.38). Su inconsciencia
serd trgica, ya que, calentados por el vino en los festines, no
les har ver la gravedad de la situacin: en su !iebre, yo les
preparar# la bebida, los embria'ar# para :ue se adormilen
(v.39). El mejor comentario de esto es lo que nos narra el
libro de Daniel sobre la cena de Baltasar. El mismo Herodoto
se hace eco de una tradicin segn la cual, cuando los
persas entraron en Babilonia, los magnates de sta estaban
entregados al desenfreno en continuos convites
24
. Yahv los
va a hacer dormir el sue?o eterno, del :ue no despertaran
(v.39), pues la muerte est prxima, porque as lo ha decidido
Yahv: Yo los llevar# al de'Mello como corderos. (v.40). La
frase es impresionante, pero es la que mejor refleja la suerte
trgica de la gran metrpoli mesopotmica
25
.

(le"a so!re Aa!ilonia +25-23/.
25H6mo ha sido tomada %;heshaS%J H6mo
ha sido conquistada la "loria de toda la tierraJ
H6mo ha enido a ser Aa!el o!=eto de horror
entre las nacionesJ
2,
@a su!ido el mar contra
Aa!el, la ha sumer"ido !a=o el c<mulo de sus
olas.
23
;us ciudades se han conertido en
desolacin) tierra *rida # desierta, que nadie
ha!itar* ni por la que pasar* hi=o de hom!re.
22
Yo me ensaBar contra Ael en Aa!ilonia, #o
le har omitar por la !oca cuanto en"ull> #a
no concurrir*n m*s a l las "entes> caer*n
tam!in las murallas de Aa!el.
23
;al de ella,
pue!lo mo> sale cada cual su ida ante el
furor de la clera de Yah.

El canto elegiaco comienza con el caracterstico Cmo ha
sido. / El profeta asiste en espritu a la realizacin de la ruina
de Babilonia, llamada con el nombre cabalstico de Shesha4
(v.41) segn el procedimiento del atbash, que hemos visto en
25:26. Babilonia era considerada como la 'loria de toda la
tierra (v.41) por su magnificencia y riquezas, lo que constitua
la admiracin de todos los pueblos
26
. Pero de pronto se ha
convertido, por la derrota, en [Link] de horror entre las
naciones (v.41b). El ejrcito enemigo ha cado sobre
Babilonia como el mar, sumergindola ba.o el cImulo de sus
olas (v.42). No quedar ms que desolacin y ruinas (v.43)
27
.
Y todo ha sido efecto de la ira divina, que se ha ensaado
con ;el, la principal divinidad babilnica: Bel-Marduk. Aqu el
dios simboliza la ciudad, ya que, en la mentalidad antigua, el
dios segua la suerte de su nacin. La desolacin ser total, y
ya no concurrirn ms a #l las 'entes (v.44). Babilonia era el
centro de convergencia de millares de comerciantes que iban
con sus mercancas a la gran metrpoli. Todo esto
desaparecer, y las mismas murallas de ;abel, orgullo de los
babilonios, caern. De nuevo ante la inminencia de la
catstrofe, el profeta piensa en la salvacin de srael exilado:
sal de ella, pueblo miB salve cada uno su vida (v.45). La
expresin pueblo mi tiene un aire de ternura muy
caracterstico del espritu afectuoso del profeta de Anatot.
Para l, su vida ha estado siempre vinculada a la tragedia de
su pueblo, y ahora piensa en su liberacin ante el !uror de la
clera de Yahv# (v.45); srael ha sufrido ya demasiado y no
debe exponerse a nuevos peligros.

&a destruccin total de Aa!ilonia +24-3G/.
24 Fo se tur!e uestro cora$n ni tem*is por el rumor que se ha odo en la
tierra, pues un aBo correr* un rumor, # el otro otro> ha!r* iolencia en la tierra,
un tirano contra otro tirano. 2E Por eso ienen das en que #o me ensaBar
contra los dolos de Aa!el, # toda su tierra se cu!rir* de er"Ren$a, # todos sus
muertos #acer*n so!re ella. 2G 6ielos # tierra # cuanto ha# en ella se ale"rar*n
por Aa!ilonia, pues del norte endr*n contra ella los deastadores, or*culo de
Yah. 2. Por los muertos de Israel caer* Aa!el, como por Aa!el ca#eron los
muertos de toda la tierra. 31 &os que ha#*is escapado de la espada, partid, no
os deten"*is. 'esde le=os acordaos de Yah, # que uela Jerusaln a uestra
memoria. 35 (stamos llenos de er"Ren$a, hemos sido ultra=ados> Cnuestro
rostro se cu!re de confusin, pues entraron e:tran=eros en el santuario de la
casa de Yah. 3, Por eso ienen das P or*culo de Yah P en que #o isitar
a sus dolos, # por toda Hu tierra se oir* el "emir de los heridos. 33 Aunque se
al$ase Aa!el hasta el cielo e hiciera inaccesi!les por los altos sus !aluartes,
endr*n contra ella deastadores de mi parte, or*culo de Yah. 32 8#nse los
alaridos de Aa!el, ruina "rande en la tierra de los caldeos. 33 Porque deasta
Yah a Aa!el # pone fin a su "ran =actancia, # !raman sus olas como a"uas
des!ordadas, retum!an con estruendo, 34 porque ha enido contra Aa!el el
deastador. ;on apresados sus "uerreros, rotos sus arcos, porque es Yah
'ios de retri!uciones # les da se"<n su merecido. 3E Y em!orrachar a sus
"randes, a sus sa!ios, a sus =efes, a sus ma"istrados, a sus "uerreros, #
dormir*n un sueBo eterno, del que no despertar*n, or*culo del ?e#, cu#o
nom!re es Yah de los e=rcitos. 3G As dice Yah de los e=rcitos) &a ancha
muralla de Aa!el ser* enteramente arrasada> sus altas puertas, quemadas,
9ra!a=aron en ano los pue!los, # las naciones para el fue"o se han cansado.

El v.46 est en prosa y tiene el aire de nota redaccional
posterior. El autor parece querer salir al paso de rumores de
disturbios que pudieran intranquilizar a la comunidad israelita
exilada. Muchos autores creen ver en este verso una alusin
a los disturbios que precedieron a la cada de Babilonia.
Entre los aos 550-540, Ciro fue apoderndose poco a poco
de las provincias medo-persas, y se extenda hacia el imperio
babilnico. Este, gastado, haba entrado en una poca de
clara descomposicin: el rey Nabnides haba sido confinado
al oasis de Tema, en el desierto sir-arbigo, gobernando el
reino su inepto hijo Baltasar. La regin de Gutium se haba
emancipado de los babilonios. Por todas partes haba brotes
de rebelda. Quiz en este ambiente de inseguridad hay que
entender las palabras confortadoras que initan a la
confian$a en Yah, defensor de los intereses de su pueblo
(v.46).
La hora del castigo de Yahv se acerca: caern los dolos y
vendr la matanza general (v.47). Todos los pueblos, cielos y
tierra (expresin hiperblica) se ale'raran por la cada de
Babilonia
28
. El vengador viene del norte: es el ejrcito medo-
persa (v.48). La sangre de los muertos de ,srael est
clamando venganza contra Babilonia, y lo mismo reclaman
los muertos de toda la tierra (v.49). La suerte de la nacin
opresora es inexorable. Sufrir la suerte de las naciones
antes expoliadas y oprimidas. Como en secciones anteriores,
el profeta, a la hora de la catstrofe, piensa en sus
conciudadanos y los invita a salir para que no caigan con los
babilonios: Partid, no os deten'is (v.50). Por otra parte, el
profeta quiere evitar que los israelitas, que se haban creado
una vida prspera en Babilonia, se queden all. Les exhorta
por ello a acordarse desde [Link] (;abilonia) de Yahv#,
pensando siempre en &erusaln, su <nica # erdadera
patria (v.50). Los israelitas responden a la invitacin del
profeta con la mejor disposicin. La tragedia de la madre
patria la llevan muy en el corazn, y sienten un ntimo
bochorno por lo acaecido a su pas: -stamos llenos de
ver'Men1a., pues entraron [Link] en el santuario de
Yahv# (v.51). La profanacin del templo de Jerusaln es la
mayor humillacin para los deportados de Babilonia
29
.
Precisamente por este ultraje al pueblo santo y a su santuario
va a intervenir la justicia divina: yo visitar# a sus dolos (v.52).
De nada servirn los baluartes inaccesibles (v.53) para salvar
a Babilonia, pues est la mano omnipotente de Yahv, que
hace venir a devastadores para cumplir sus designios
punitivos.
El efecto de la intervencin divina no se deja esperar: yense
alaridos en ;abel. (v.54). Es el gritero de los vencidos y
heridos. El estado catico de la ciudad es como el mar
alborotado, cuyas olas braman como a'uas desbordadas
(v.55). Ha llegado la hora del castigo, porque Yahv# es $ios
de retribuciones (v.5). Por encima de todo brillan sus
atributos de justicia y de santidad. Sobre todo sern
castigadas las clases directoras, responsables de las injustas
opresiones de Babilonia: -mborrachar# a sus 'randes.
(v.57). La muerte ser su pago: dormirn un sue?o eterno. Y
como garanta del cumplimiento de esto est Dios, que tiene
por nombre Yahv# de los e.#rcitos (v.57). Su omnipotencia,
como Seor de los cielos y de la naturaleza y como Seor de
las batallas, vencer todos los obstculos, y de nada servirn
a Babilonia sus orgullosas defensas amuralladas: la ancha
muralla de ;abel sera arrasada (v.58). Las murallas de
Babilonia, con sus puertas de bronce y sus altas torres, eran
la maravilla de la antigedad
30
. Las excavaciones recientes
han probado que las cifras de las dimensiones de las mismas
no son tan exageradas como parecan. Babilonia estaba
rodeada por una muralla doble de 18 kilmetros de largo en
tiempos de Nabucodonosor. Tena dos muros: uno externo,
de ocho metros de ancho, y otro interno, de la misma
anchura. Entre ambos, un espacio de 26 metros de ancho, y
por fuera un foso de agua. Adems, innumerables torres,
entre las que destacaba la llamada de star, de 12 metros de
altura
31
. La obra era colosal, y pareca que la ciudad era
inexpugnable; pero, llegada la hora de Dios, de nada sirvi el
trabajo invertido en construirla. Durante generaciones,
millones de esclavos haban trabajado en la ereccin de esta
obra gigantesca: [Link] en vano los pueblos (v.58c). Pero
han trabajado para el !ue'o. Todo ser pasto de las llamas.
Como hemos dicho varias veces, no fue necesaria una lucha
excepcional para que los soldados de Ciro entraran en la
gran metrpoli, pues las disensiones internas haban
facilitado la entrada. Por otra parte, Ciro no destruy la
ciudad. Ms tarde, Daro dara cumplimiento a la profeca;
hoy da slo quedan inmensas masas informes de paredes
de ladrillo, que nos dan una idea de la grandiosidad de las
fortificaciones de la poca del esplendor del imperio
babilnico.

Profeca, acompaBada de una accin sim!lica,. contra
Aa!ilonia +3.-42/
59 0isin que encomend Jeremas, profeta,
a ;ara#a, hi=o de Feras, hi=o de 0asas, al ir
ste a Aa!ilonia con el re# ;edecas el cuarto
aBo de su reinado. ;ara#a era entonces "ran
intendente.
41
(scri!i Jeremas en un
olumen todo el mal que ha!a de enir contra
Aa!ilonia, cuanto ha!a escrito so!re
Aa!ilonia.
45
Y di=o Jeremas a ;ara#a) 6uando
lle"ues a Aa!ilonia, lee en o$ alta todo esto,
4,
# dir*s) Yah, t< has ha!lado de destruir
este lu"ar, sin que ha#a ni hom!re ni "anado
que lo ha!ite, hecho perpetua soledad.
43

6uando ha#as aca!ado de leerlo, le atar*s
una piedra # lo arro=ar*s en medio del
(ufrates,
42
diciendo) As se hundir*
Aa!ilonia, sin al$arse #a m*s del estra"o # de
la destruccin que #o traer so!re ella. @asta
aqu las pala!ras de Jeremas.

Esta seccin est fuera de contexto, y su lugar natural sera
despus de los c.27-28. Segn el v.59, esta profeca fue
redactada en el ao cuarto del reinado de Sedecas, es decir,
en 594 a.C. Por lo que aqu se refiere, el rey Sedecas se fue
personalmente a Babilonia a rendir pleitesa a
Nabucodonosor para evitar que ste desconfiara de Jud. En
realidad, el rey judo estaba tramando una alianza contra
Babilonia, basndose en Egipto. Le acompaaba Saraya, que
deba de ser pariente de Baruc, el secretario de Jeremas.
Esto facilit la transmisin del mensaje del profeta a los
deportados del 598. Por orden suya, Saraya deba anunciar
despus la ruina de Babilonia, echando al ro el mensaje en
una accin simblica, para indicar la ruina de la metrpoli
mesopotmica. Es interesante notar que Jeremas en
aquellos aos en que predicaba la sumisin al coloso
babilnico, porque Yahv haba decidido entregar la tierra de
Jud a Nabucodonosor, enviase al mismo tiempo una
profeca sobre la futura destruccin de Babilonia. Era
consecuente en ello, ya que saba que, si bien Babilonia era
el instrumento de la justicia divina para castigar a Jud por
sus pecados, sera ella a su e$ casti"ada por Yah a
causa de sus iniquidades # de su deso!ediencia. Siempre
los profetas se mueven en el campo de la teologa de la
historia, persuadidos de que Yahv dirige los hilos de los
hechos humanos y que al fin impondr sus designios.
No se da el contenido de la profeca de Jeremas al detalle,
sino la idea general, que es confirmada por el acto simblico
de lanzar la profeca al agua. Su sentido es que del mismo
modo que se hunde el escrito en el ro, se hundir Babilonia
para no levantarse jams (v.64). Se trata, pues, de una
accin simblica del estilo de las que hemos visto en 13:19.
El colofn hasta a:u las palabras de "eremas falta en los
LXX, y parece una nota redaccional posterior.

1 As segn la versin siraca, seguida por
Condamin y Dennefeld; est conforme con
la segunda parte del verso. El TM actual no
hace sentido: "contra el que tiende el arco,
tienda el arquero su arco." 2 El
procedimiento atbash consiste en sustituir
la primera letra del alefato (A) por la ltima
(T); la segunda (B), por la penltima (Sh);
de ah el nombre de abash. En 25:26 se
emplea en el nombre Shes/iak por ;abel.
As, &eb3Hamay est por @ashdim
(Caldea), y significa lit. "corazn de mis
adversarios." Es as un nombre simblico
apropiado para designar a la gran rebelde y
enemiga Babilonia. 3 Los LXX y la
Vulgata leen "viento destructor," que puede
adaptarse bien al sentido del contexto. 4
Cf. Jer 15:7; 49,32-36; Mt 3:12. 5 Cf. Jer
49:26; 50:30. 6 Cf. Jer 2:2; 31:22.31; Os
1:7; s 49:14; 50,1; 54:6. 7 As
Condamin, Ntscher, Gelin. 8 Cf. Jer
46:11. El profeta exhorta irnicamente a
que se busque blsamo para curar a
Egipto. Cf. s 23:1; 21:9; Ap 14:8; 18:2. 9
Cf. Gen 11:4. 10 Cf. s 62:11-12; Jer
50,28. 11 La frase es elptica. ;ible de
"#rusalem: "el trmino de tus rapias."
12 Cf. Herodoto, 1:178.185; Jenofonte,
9iropedia %,, 5:8. 13 Cf. Jer 22:5; Am
6:8. 14 El verso est en prosa, y quiz
sea glosa. 15 Cf. s 33:12. 16 En
hebreo es =i!sar, relacionado con el asirio
tupsharu (escriba); pero parece que aqu
designa un oficial militar. Cf. Nah 3:17.
17 Lit. en hebreo: "de mis delicias." Un
ligero cambio de vocalizacin da la
traduccin arriba consignada. 18 Lit. el
TM dice "para que se alegren," que no
parece adaptarse a lo trgico del contexto.
La versin arriba expuesta sigue a los LXX,
que supone una palabra hebrea muy
similar. 19 Cf. ss,25; 13:2. 20 Cf. Jer
6:4; 22:7; s 13:3. 21 Ararat es el Rrartu
de las inscripciones cuneiformes. Ainni es
el Aannai de las inscripciones asiras, al
SE del lago Urma. As4ena1 (Gen 10:3) es
probablemente el Ash'u1ai asirio. 22 Cf.
Herodoto, 186. Segn ste, los persas
desviaron al ro para entrar. 23 Cf. Jer
9:1 1; 10,22; 18:16; 49,33; 50,13; 50.39
24 Cf. Herodoto, 191. Vase Dan 5:13.
25 Cf. Jer 48:15; 50,27; s 34:6s; Ez 39:18.
26 Cf. Jer 49:25; Herodoto, 178. 27
Cf. Jer 2:6; 48:9; 49:18.33; 50:12. 28 Cf.
s 14:8; 30,29; 44:23. 29 Algunos
autores quieren entender el verso en
sentido de negativa: los exilados no
queran pensar en Jerusaln por el
recuerdo triste de su humillacin. 30 Cf.
Herodoto, 172-182; Diodoro, c.y-10;
Estrabn, XV i. 31 Cf. Herodoto, l.c.;
Contenau, Aanuel d>arch#olo'ie ori#ntale
353s; H. Gress-Mann, Alt. 5r. ;ild. u.
Alt. =. fig.373.


3,. Apndice histrico) la destruccin de Jerusaln.
(sta seccin postuma del libro de Jeremas es similar a 2 Re
24:18-25:30. Ha sido insertada aqu por un redactor posterior
para probar con los hechos el cumplimiento de las profecas
sobre la destruccin de Jerusaln y de su templo y del
destierro de los judos. En el captulo anterior hemos
encontrado ya el colofn: "Hasta aqu las palabras de
Jeremas." No obstante, hay indicios de que este captulo
depende de una fuente independiente de 2 Re 24:18-25. Al
menos puede caber la posibilidad de que ambos autores
hayan bebido de una fuente comn; de ah algunas
omisiones y variantes, en el supuesto de que se copiaban
libremente adaptando a las exigencias de cada uno.

9oma de Jerusaln # captura del re# ;edecas +5-55/.
5 A la edad de einti<n aBos comen$ a reinar ;edecas, # rein once aBos en
Jerusaln. ;u madre fue Jamital, hi=a de Jeremas, de &i!na. , @i$o mal a los
o=os de Yah, como lo ha!a hecho Joaquim, 3 encendiendo la clera de Yah
contra Jerusaln # contra Jud*, hasta hacer que los arro=ase de su presencia.
;edecas se re!el contra el re# de Aa!ilonia. 2 Y sucedi que el aBo nono de
su reinado, el dcimo mes, el die$ del mes, ino Fa!ucodonosor, re# de
Aa!ilonia, con todo su e=rcito contra Jerusaln, la cerc, leant
fortificaciones contra ella en derredor, 3 # estuo sitiada la ciudad hasta el aBo
undcimo del re# ;edecas. 4 (l mes cuarto, el nuee del mes, se apoder el
ham!re de la ciudad, # no ha!a en ella nada que comer. E A!rieron !recha en
los muros, # todos los hom!res de "uerra hu#eron, saliendo de la ciudad de
noche, por el camino de la puerta entre am!os muros, que est* =unto a los
=ardines reales, mientras los caldeos rodea!an la ciudad. 9omaron el camino
que conduce al Ara!a. G (l e=rcito caldeo persi"ui al re#, d*ndole alcance en
los llanos de Jeric, # todas sus tropas le a!andonaron # se dispersaron. .
Apresaron al re# # le llearon ante el re# de Aa!ilonia, en ?i!la, en la tierra de
Jamat, donde le =u$". 51 (l re# de Aa!el hi$o de"ollar a los hi=os de ;edecas a
la ista de ste, e i"ualmente a los "randes de Jud*, en ?i!la. 55A ;edecas le
hi$o sacar los o=os # le car" de cadenas de !ronce para conducirle a Aa!ilonia,
donde le tuo encarcelado hasta el da de su muerte.

En los v.1-3 se da el conocido esquema histrico del libro de
los Reyes, haciendo el juicio teolgico del reinado de
Sedecas, que result digno sucesor de su hermano Joaquim,
ya que favoreci el sincretismo religioso e hi1o el mal a los
[Link] de Yahv#. La frase es la estereotipada del libro de los
Reyes para condenar a los soberanos que no acomodaron su
conducta pblica a las exigencias del yahvismo tradicional ! A
causa de sus iniquidades se encendi la clera de Yahv#
contra "erusal#n y "uda (v.2). Los profetas consideran los
hechos a la lu1 de la teologa de la historia de srael; as, para
ellos los casti"os son la =usta retri!ucin de los a!usos
de la nacin como colectiidad.
Los v.2-4 se encuentran en 39:1-10, y son idnticos a 2 Re
25:1-7. Slo se da como dato nuevo la alusin a la caresta
de vida en Jerusaln. Segn estos datos, el ataque de las
tropas de Nabucodonosor a Jerusaln tuvo lugar entre
diciembre del 589 a enero del 588
2
. El sitio dur hasta el ao
586. La cada de Jerusaln fue en este ao, en el mes cuarto,
es decir, junio-julio
3
. La huida fue por el lado sur de la
ciudad, .unto a los .ardines reales (v.7). Los babilonios
atacaban por el norte, la parte ms vulnerable, y los fugitivos
buscaron el camino del desierto o Araba, como lugar ms
propicio para pasar inadvertidos. En los llanos de "eric fue
cogido el rey, abandonado de sus soldados, cumplindose
as la profeca de Jeremas
4
. El rey fue llevado a 6ibla, en la
Alta Siria (v.6), donde Nabucodonosor tenva su cuartel
general. El castigo infligido a los hijos del rey, asesinados a la
vista del padre, est en consonancia con las brbaras
costumbres antiguas orientales.

'estraccin total de Jerusaln +5,-,3/.
5, (l quinto mes, el da die$ del mes, el aBo
decimonono de Fa!ucodonosor, re# de
Aa!ilonia, ino Fa!u$ard*n, =efe de la "uardia
real, ministro del re# de Aa!ilonia, a
Jerusaln,
53
# puso fue"o al templo, # al
palacio del re#, # a todas las casas de
Jerusaln, quemando principalmente todas
las casas "randes,
52
# el e=rcito de los
caldeos que esta!a con el =efe de la "uardia
arras toda la muralla que rodea!a a
Jerusaln.
53
(l resto del pue!lo que ha!a
quedado en la ciudad, los prfu"os que se
ha!an pasado al re# de Aa!ilonia # el resto
de los artesanos los lle Fa!u$ard*n, =efe de
la "uardia,
54
de=ando slo los po!res de la
tierra, iBadores # la!radores.
5E
?ompieron
tam!in las columnas de !ronce que ha!a en
el templo de Yah, las !asas # el mar de
!ronce del templo, # se llearon todo el
!ronce a Aa!ilonia.
5G
;e apoderaron los
caldeos de las palas, los cuchillos, las copas,
las cucharas # todos los utensilios del culto.
5.
I"ualmente tom el =efe de la "uardia los
pilones, los !raseros, las copas, las calderas,
los candela!ros, las cucharas # los platos>
todo cuanto era de oro, por oro> lo de plata,
por plata>
,1
las dos columnas, el mar de
!ronce # los doce toros de !ronce # las !asas
que ha!a hecho el re# ;alomn para el
templo, de un peso incalcula!le.
,5
&as
columnas eran de dieciocho codos de altura>
rode*!alas un cordn de doce codos # tenan
cuatro dedos de "rueso, pues eran huecas
por dentro.
,,
9ena cada columna su capitel
de !ronce, de cinco codos de alto> todo en
torno de los capiteles ha!a un entrete=ido con
"ranadas, todo de !ronce. &o mismo la otra
columna.
,3
(ran noenta # seis las "ranadas,
pendientes, ciento entre todas, so!re el
entrete=ido en derredor.

El quinto mes del ao 19 de Nabucodonosor es julio-agosto
del 586, es decir, un mes despus de la toma de Jerusaln
por las tropas babilonias. An hoy da los hebreos celebran
como da de luto este fatdico 10 del mes quinto (julio-agosto)
del 586
5
, en que la Ciudad Santa fue total y
sistemticamente desmantelada. Despus de haber tomado
la ciudad, el lugarteniente de Nabucodonosor, Nabuzardn,
se fue a Ribla con el rey Sedecas y los magnates judos para
presentarlos al rey caldeo y, al mismo tiempo, recibir rdenes
concretas sobre la conducta a seguir con los vencidos y con
la ciudad de Jerusaln. El rey babilnico decidi destruir
totalmente la ciudad que tantas preocupaciones le haba
costado. En el ao 598 la haba perdonado, pero ahora lo
mejor pareca desmantelarla y dejarla inerme para que no
tuvieran sus habitantes la veleidad de sublevarse de nuevo
contra l.
Lo que ms doli a los vencidos fue que puso !ue'o al
templo (v.15). (sto si"nifica!a el fin de la nacin para
ellos. No comprendan que la casa de Yahv fuera a parar
un da a manos de sus enemigos. En tiempos de Senaquerib,
'ios ha!a salado la ciudad por amor a su santa
morada. Esto haba hecho crear la ilusin de que Jerusaln
era inexpugnable
6
; pero Jeremas anunci reiteradamente
que estas ilusiones eran vanas y que Yahv entregara su
ciudad y su templo a los babilonios
7
. Era el cumplimiento de
sus lgubres profecas. Con el templo fueron destruidos los
palacios del rey y de los magnates. Las murallas fueron
dejadas en estado inservible (v.14)
8
, de modo que no
pudieran organizar nuevas resistencias. Despus se organiz
la deportacin sistemtica de las fuerzas vivas de la nacin
(v. 15-16)
9
, quedando slo los pobres de la tierra, vi?adores
y labradores.
El autor constata con tristeza la situacin en que fue dejada
la ciudad. El templo haba sido ya expoliado en 598, pero
ahora fue totalmente desmantelado: las columnas de bronce
(v.17) eran las dos que estaban a la entrada del templo, de
nueve metros de altura y seis de circunferencia. &as basas
eran diez soportes de bronce de los recipientes para llevar el
agua. El llamado mar de bronce, por sus grandes
dimensiones, era el gran depsito de agua junto al, altar de
los holocaustos para lavar las vctimas
10
. Estaba asentado
sobre doce toros de bronce (v.20).

'eportacin de la clase directora de Jada +,2-32/.
,2 Y se lle el =efe de la "uardia a ;ara#a,
sumo sacerdote, # a ;ofonas, el se"undo, # a
los tres prefectos del est!ulo.
,3
'e la ciudad
lle a un eunuco intendente de las "entes de
"uerra, a siete de los conse=eros ntimos del
re#, que esta!an en la ciudad> el secretario
del =efe del e=rcito, encar"ado de la recluta, #
sesenta m*s del pue!lo, que se halla!an en la
ciudad.
,4
Y los lle Fa!u$ard*n, =efe de la
"uardia, ante el re# de Aa!ilonia, en ?i!la.
,E
Y
el re# de Aa!ilonia los hi$o matar en ?i!la, en
tierra de Jamat, # Jud* fue deportado de su
tierra.
,G
(stos son los que deport
Fa!ucodonosor) (l aBo sptimo de su
reinado, tres mil eintitrs =udos>
,.
el aBo
dieciocho, ochocientas treinta # dos almas>
31

el aBo eintitrs de Fa!ucodonosor deport
Fa!u$ard*n, =efe de la "uardia, setecientas
cuarenta # cinco almas> entre todos, pues,
cuatro mil seiscientas almas.
35
# sucedi que
en el aBo treinta # siete de la deportacin de
Joaquim, re# de Jud*, en el duodcimo mes,
el da einticinco de l, (il-0erodac, re# de
Aa!ilonia, el aBo del comien$o de su reinado,
hi$o "racia a Joaqun, re# de Jud*, # le sac
de la prisin.
3,
&e ha!l !enolamente #
puso su silla so!re las de los otros re#es que
esta!an con l en Aa!ilonia.
33
'e= sus
estidos de preso, # comi #a siempre a la
mesa del re# por todos los das de su ida.
32

9odo cuanto necesita!a para su
mantenimiento se lo dio da por da hasta el
de su muerte.

Despus del fin de la resistencia de los judos, fueron
entregndose a los babilonios algunos personajes influyentes
que haban logrado substraerse al primer contacto con los
vencedores. Sin duda que quedaron resistiendo algunos
bastiones despus de la cada de la capital. Entre ellos
estaba Saraya, sumo sacerdote en tiempos del rey Josas y
antecesor de Esdras
12
. A So!onas le conocemos ya por
otros textos y sabemos que estaba en muy buenas relaciones
con Jeremas
13
. Los v.28-30 faltan en el griego y en 2 Re
25:1. Parece que est basado en un documento de
procedencia babilnica. Al menos el cmputo de los aos de
Nabucodonosor se hace al modo caldeo, que no tena en
cuenta el tiempo entre la subida al trono y el ao nuevo
siguiente. Las cifras de deportados son muy moderadas, por
lo que llevan viso de veracidad. Recuerda tres deportaciones
de Nabucodonosor (598, 587, 582). La ltima es recordada
por Josefo. Es interesante lo relativo a la liberacin del rey
Joaqun o Jeconas, que haba sido llevado cautivo en 598.
Durante la vida de Nabucodonosor estuvo encadenado. Hoy
da conocemos, por documentos cuneiformes extrabblicos, el
trato que se le daba en la corte de Nabucodonosor. En un
texto babilnico publicado en 1939 por Weidner
14
se
concreta la racin mensual de aceite asignada al rey
prisionero Joaqun y a los suyos. En 562 muri
Nabucodonosor y le sucedi su hijo Evel-Marduk, o -vil3
Aerodac segn la Biblia (v.31), el cual inaugur su reinado
con una amplia amnista de los prisioneros de su padre.
Joaqun fue tratado con especial consideracin (v.32). Goz
de cierta libertad vigilada, pero tuvo que continuar en
Babilonia. Evil-Merodac fue asesinado por Neriglisar, que
rein desde el 560 al 555. Aunque nada se dice, podemos
suponer que continuara la poltica comprensiva de su
antecesor con los prisioneros.

1 &ibna suele ser identificada con tell es3
Sa!i, cerca de ;eit3<ebrin. 2 El rey
Sedelas comenz su reinado en 598. 3
Sobre la caresta cf. Jer 37:21; Lam 2:20;
4:9. As se cumplieron las profecas ce
Jeremas: 11:22; 14:12; 15:2; 16:4; 18:21;
21:7.8; 24:10; 27:8; 29:17. 4 Cf. Jer
38:22. 5 Cf. Zac 7:5; 8:19. Segn 2 Re
25:8, fue el da "octavo." 6 Cf. Jer 7:4s.
7 Cf. Jer 7:14; 26:6. 8 Cf. Neh 9
Cf. Jer 39:9-10; 2 Re 25:11-12. 10 Cf. 2
Re 25:13-17; 1 Re 7:15-22; 7:27-39- Para
valorar las que un "codo" equivala, ms o
menos, a medio metro. medida? tngase
en cuenta 11 Sobre todo esto cf. 2 Re
25:18-21; i Par 6:14; 7 Re 77:4. 12 Cf.
Esdr7:1. 13 Cf. Jer 21:1't 29:25.29; 37:3.
14 E. F. Weidner, "[Link], @o ni' von
"ud, in babylonischen @eilschri!te0ten:
"Mlanges Syriens R. Dussaud," vol.2
(Pars 1940) 923-5; A. Bsd, @oni' "[Link]
im @eilschri!te0ten: Bi 23 (1942) 78-82.

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