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Batallones Disciplinarios del Franquismo

Este documento resume la historia de José Barajas y Elena Díaz, quienes sufrieron la represión franquista. José militó en las Juventudes Socialistas y ambos fueron enviados a un batallón disciplinario en Navarra, donde sufrieron malos tratos. El documento también describe brevemente los batallones disciplinarios y la memoria de las víctimas del franquismo.
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Batallones Disciplinarios del Franquismo

Este documento resume la historia de José Barajas y Elena Díaz, quienes sufrieron la represión franquista. José militó en las Juventudes Socialistas y ambos fueron enviados a un batallón disciplinario en Navarra, donde sufrieron malos tratos. El documento también describe brevemente los batallones disciplinarios y la memoria de las víctimas del franquismo.
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B A T A L L ON E SDI S C I P L I N A R I OS ( E s c l a v o s d e l f r a n q u i s m o )

C o l e c c i n : Me m o r i a a n t i f r a n q u i s t a d e l B a i x L l o b r e g a t . V o l . I

SUMARIO
Presentacin ....................................................................... Introduccin ....................................................................... I Mis orgenes ..................................................................... II La guerra ........................................................................ III El regreso ...................................................................... IV Los batallones disciplinarios ................................................ V En el ejercito ................................................................... VI La posguerra ................................................................... VII Elena, mi compaera ........................................................ DOCUMENTACIN ANEXA .........................................................
Anexo n 1 Listas de prisioneros del batalln disciplinario de soldados trabajadores n 6 Anexo n 2 Informe clasicacin campos de concentracin 1942 Anexo n 3 Batalln disciplinario n 6. Media liacin Anexo n 4 Batalln disciplinario n 6. Hoja de prendas Anexo n 5 Informe de la Guardi Civil. 1941 Anexo n 6 Informe de Falange Espaola Tradicionalista y de la J.O.N.S Anexo n 7 Cartilla profesional de Sindicatos de Falange Espaola Tradicionalista y de la J.O.N.S. 1960 Anexo n 8 Cartilla profesional. Datos personales Anexo n 9 Cartilla. Clasicacin profesional Anexo n 10 Cartilla. Actividad profesional Anexo n 11 Gobierno Militar del Campo de Gibraltar. 1943 Anexo n 12 Ministerio de Defensa. 2003 Anexo n 13 Departamento de Justicia. 2003

Presentacin
Entre las mltiples formas de represin del franquismo poco se ha hablado de los Batallones Disciplinarios, autnticos campos de concentracin diseminados por toda la geografa espaola. Es una realidad que se empieza a conocer por algunos trabajos que intentan la recuperacin de una memoria ocultada y menospreciada durante las ltimas dcadas, entre los que destaca el de Fernando Mendiola y Edurne Beaumont Esclavos del franquismo en el Pirineo, de consulta obligada para conocer la tenebrosa realidad de las personas que lucharon en defensa de la legalidad y las libertades de la II Repblica y en contra del alzamiento militar fascista del 18 de julio de 1936. Gracias al trabajo de decenas de miles de presos esclavos del franquismo, desde 1940 a 1962 pudo reconstruirse una gran parte de las infraestructuras del pas que quedaron destrozadas una vez nalizada la guerra civil: carreteras, canales, aeropuertos y obras hidrulicas como pantanos, que orgullosamente inauguraba el Caudillo de Espaa mientras se ocultaba el coste humano de los que murieron de hambre, de fro, de agotamiento, cuando no 3 de palizas o torturas. El caso ms escandaloso fue la obra faranica de la baslica del Valle de los Cados (cados por Dios y por la patria del bando franquista), en donde 12.000 presos polticos republicanos fueron sometidos a trabajos forzosos y en donde muchos encontraron la muerte. En l reposan, como smbolos del fascismo, los cadveres del dictador Franco y de Jos Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Espaola Tradicionalistas y de la JONS, de ttrico recuerdo para la memoria histrica de Espaa, sin que ningn Gobierno desde la transicin democrtica haya tenido la voluntad o los arrestos polticos de trasladar sus restos a un cementerio comn. Entre otras muchas, sta constituye una de las mayores ofensas a todas las victimas del franquismo y a cualquier persona de sentimientos democrticos. Cuesta entender este hecho en el contexto de la comunidad europea, cuando en pases como Alemania e Italia no quedan vestigios ni smbolos de los dictadores Hitler y Mussolini. Me llamo Jos Barajas Galiano y a mis noventa y un aos voy a contar mi historia ahora que la ausencia del miedo me lo permite.

Helena Daz, su compaera, dice al nal: Hemos estado cuarenta aos con una cremallera en la boca y eso se acab..Que no, que no y que no, ya no me callo. Con estas frases comienzan y terminan Jos Barajas y Elena Daz su estremecedor relato de su participacin en la guerra civil y de su posterior calvario en diversos campos de concentracin, muy especialmente en el Batalln Disciplinario de Soldados Trabajadores n 6 de Igal (Navarra), en donde lo primero que le colocaron fue un gorro con la inscripcin de la letra D de desafecto al rgimen franquista (a los republicanos que perdieron la vida en los campos de exterminios nazis le colocaban una S de Spanien). Jos es uno de los pocos supervivientes que quedan de ese campo, y nos aporta su testimonio y sus sufrimientos (y tambin los de su compaera Elena, sus hijos y sus familiares) con dolor pero sin deseo de venganza alguno. Este trabajo se lo debemos a su nieto David Lora y a Mari Carmen Lpez con residencia en Cornell de Llobregat, quienes con tesn y entusiasmo han estado grabando sus testimonios durante meses y recopilando todas las fotos y la documentacin que guran en los anexos. Gracias a ellos nuestra Associaci per a la Memoria Histrica 4

i Democrtica del Baix Llobregat publica esta historia en el primer volumen de la coleccin Memoria antifranquista del Baix Llobregat. Agradecemos la colaboracin prestada por el Ayuntamiento de Huelma (Jan) y a Nicols Barajas del departamento de informtica. A la Asociacin para la recuperacin de la memoria de Navarra Memoriaren Bideak (los caminos de la memoria) y a Esteban Gota y Josebe Zoroza componentes de la misma. A Fernando Romero del proyecto Todos los nombres de Andaluca. A todos ellos que nos han aportado informacin, fotos y documentos. Tambin nuestra Asociacin tiene motivos de gratitud para el Departament de Relacions Institucionals i Participaci de la Generalitat de Catalunya, ya que ha aportado los medios econmicos para la realizacin de esta obra dentro del programa del Memorial Democrtico. Pero no quisiera terminar esta presentacin sin rendir un homenaje sincero y emocionado a todos aquellos que sufrieron la represin franquista en los Batallones Disciplinarios, a los que perdieron all sus vidas y a los que ya no estn para contarlo. Francisco Ruiz Acevedo Presidente de la AMHDBLL

Introduccin
Elena y Pepe: una historia de ms de dos nombres

FERNANDO MENDIOLA
ASOCIACIN MEMORIAREN BIDEAK NAFARROAKO UNIBERTSITATE PUBLIKOA UNIVERSIDAD PBLICA
DE

NAVARRA

Uno de los grandes logros de lo que ha venido a llamarse movimiento de recuperacin de la memoria histrica ha sido el sacar a la luz la historia, las historias, de miles de hombres y mujeres que sufrieron de diferente manera el peso de la guerra y la represin franquista, de hombres y mujeres silenciados desde hace ms de setenta aos. Sus vidas son un claro ejemplo de la magnitud de la represin, de sus mltiples formas, as como de las diferentes estrategias de lucha, resistencia y solidaridad puestas en marcha por quienes intentaron vivir de otra manera y transformar una realidad social injusta. Andaluca, adems, ha sido pionera en una iniciativa que ya tiene nombre propio: Todos los nombres, con la que se pretende dar a conocer pblicamente el nombre y la experiencia de miles de personas, un proyecto muy similar al de Peatones de la historia, impulsado por la Associaci per a la Memria Histrica i Democrtica del Baix Llobregat, en la que tambin se recogen memorias 5

y biografas de la represin y de la resistencia antifranquista1. Este libro forma parte tambin de este proyecto. Es una autobiografa que nos vale para conocer la historia de dos personas, Jos Barajas y Elena Daz, que trabajaron por poder vivir de otra manera ms justa y libre, al margen de la Iglesia. Jos, adems, milit desde antes de la guerra en las Juventudes Socialistas Unicadas, intentando poner en prctica diferentes medidas sociales en su pueblo natal, Huelma (Jan). Y claro est, por todo ello fueron castigados. Este libro es su historia, pero sin embargo, es tambin la historia de muchas ms personas. Es una historia en la que aparecen muchos ms nombres, cuyas vidas tambin aparecen reejadas en esta autobiografa. A travs de esta, adems, podemos conocer mejor diferentes aspectos de una realidad triste y dura todava desconocidos en buena medida, como son algunas facetas de la re-

presin en el mundo rural (en este caso en Huelma, en la comarca de Sierra Mgina, al sur de la provincia de Jan), la vida en los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores (en este caso en el Pirineo navarro y en la provincia de Cdiz) o la pervivencia de la memoria a travs de la emigracin (en este caso de Andaluca a Catalunya). Las pginas de esta autobiografa son ms que elocuentes sobre estos aspectos, de manera que en esta introduccin tan slo intentar contextualizarlos, aludiendo a las principales investigaciones histricas que hasta ahora se han realizado y que pueden ayudar a entender algunos pasajes de este libro o servir como referencia a quienes quieran profundizar en alguna de las cuestiones tratadas. Las mltiples caras del terror en la provincia de Jan Como deca, la historia de Pepe y Elena es una historia de mucho ms de dos nombres. A travs de sus pginas podemos asomarnos a diferentes facetas de lo que la guerra y la represin franquista supusieron para los y las jiennenses, presentndonos, adems, a personas que no suelen aparecer en listados de vctimas del franquismo, a pesar de que su sufrimiento y su muerte sean fruto directo de la represin. 6

Sin duda alguna, el primer castigo iningido a la poblacin jiennense es la propia experiencia de la guerra. Es verdad slo hubo frentes de batalla en alguno de los extremos del sur y del occidente de la provincia, ya que casi la totalidad de la provincia permaneci en territorio republicano hasta el nal de la guerra. De todos modos, el propio estallido de la guerra marc la vida de los aos posteriores, dando tambin paso a interesantes experiencias colectivizadoras y revolucionarias2. Se interrumpi la vida cotidiana y miles de jvenes fueron convertidos en improvisados soldados, bien reclutados obligatoriamente o alistados voluntarios, como Jos Barajas. Todos ellos tuvieron que abandonar a sus familias y la vida social y poltica que llevaban a cabo en sus pueblos, para sumergirse en una larga guerra de la que muchos no salieron vivos. En el captulo 2 de este libro se puede ver con claridad cmo vivieron la guerra muchos de estos soldados. No es un relato mtico, de hroes superhombres, sino que lo que podemos ver en esta autobiografa es una historia de un soldado que salva la vida de milagro en ms de una ocasin, que ve asustado morir a algunos de sus compaeros, que asiste impotente a la agona de otros, o que tiene que huir a la desesperada o resistir como pueda ataques enemigos. Es un relato de

guerra en el que la guerra misma se muestra como el primer castigo que tuvieron que sufrir toda una generacin de jvenes que no tenan vocacin militar. Se ha sealado en ms de una ocasin que la guerra no termin en 1939, y eso es especialmente cierto para provincias como Jan, que en su gran parte no cay bajo dominio fascista hasta el mes de marzo de ese ao. En otros lugares las tropas rebeldes haban aplicado desde el primer momento una fuerte poltica represiva, pero en el caso de Jan todava tenan mucho trabajo por hacer en su afn por puricar Espaa. Gran parte de la historiografa sobre la represin franquista se ha centrado en los asesinatos y ejecuciones ordenadas por las nuevas autoridades. Esta no es, ni mucho menos, la nica herramienta represiva utilizada por el nuevo rgimen, pero s que es la ms irreparable, al eliminar en pocos aos a buena parte de la poblacin potencialmente opositora. En este sentido, y aunque siguen faltando investigaciones completas para buena parte de las provincias, ya qued hace aos claramente documentada la diferencia cuantitativa y cualitativa existente entre la represin efectuada en la retaguardia republicana y en la franquista, muy superior durante la guerra y 7

mantenida en los aos de posguerra. Adems de otros aspectos, una de las diferencias claves es que la violencia de la retaguardia republicana es puesta en marcha por la propia guerra, mientras que el golpe de estado franquista llevaba consigo un plan claro de puricar y exterminar a buena parte de la poblacin, de cara a cortar de raz toda las experiencias transformadoras de los aos anteriores3. En el caso de la provincia de Jan, el historiador Francisco Cobo Romero4 ha estudiado con profundidad las races histricas de la represin, poniendo de maniesto el mayor impacto que tuvo en las reas de la provincia con mayor porcentaje de campesinos jornaleros, en las cuales haban sido ms fuertes las organizaciones obreras durante las primeras dcadas del siglo XX. De hecho, Cobo Romero analiza el surgimiento de estas asociaciones obreras en los inicios del siglo XX a la par del crecimiento de la especializacin olivarera en el campo jiennense, con una tendencia al monocultivo y a la privatizacin de comunales que dej a buena parte de la poblacin campesina a merced de los propietarios de olivares, no slo de grandes latifundistas, sino tambin de pequeos y medianos propietarios que se beneciaron de la expansin del primer cuarto de siglo. Estas crecientes tensio-

nes entre propietarios y jornaleros se acrecentaron durante los aos de la II Repblica, en los que coinciden un descenso de los precios del aceite con una mejora de las condiciones laborales de los jornaleros gracias al poder de las organizaciones sindicales y a la poltica reformista del primer gobierno republicano. Al mismo tiempo, todas estas fuerzas estaban intentando, de una manera u otra, cambiar la estructura de propiedad agraria en benecio de esa gran multitud de jornaleros sin tierra. Segn remarca este historiador, son esas tensiones las que van a marcar la direccin e intensidad de las polticas represivas, en un intento claro de anular toda esa experiencia asociativa, tanto sindical como poltica o cultural, y es por eso que las zonas de campia ms cercanas al Guadalquivir sufrieron una represin mayor que las zonas de las Sierras del Segura o Mgina. De este modo, Cobo Romero deja clara la falacia de entender esa represin como una mera respuesta a la violencia desatada en la provincia contra dirigentes derechistas, autoridades locales o miembros de la Iglesia durante los aos de la guerra, una violencia que acab con la vida de 1.368 personas en esta provincia. Muy superior fue la desatada en la provincia por el bando franquista 8

y tambin ms difcil de cuanticar, por las mltiples modalidades con las que se puso en prctica. Se puede hablar de por lo menos 2.414 personas jiennenses fusiladas o fallecidas por la accin represiva franquista en la misma provincia, la mayor parte de ellas en los aos de posguerra, a los que hay que aadir los 241 muertos a consecuencia de las condiciones de crceles de otras provincias o los 143 exterminados en los campos de concentracin nazis, entre ellos Sebastin Martnez Garca y Fausto Daz Morales, tambin naturales de Huelma, como Jos Barajas. Estamos hablando, por lo tanto, de unas 3.000 personas que fueron directamente eliminadas por la represin5. Se trata de una cifra muy superior a la de la represin en la retaguardia republicana, si bien menor cuantitativamente de la desatada en la retaguardia de otras provincias como Sevilla, Huelva, Badajoz, Navarra o La Rioja en los primeros meses de la guerra, en los que el objetivo era aniquilar a la mayor parte de la poblacin opositora. Conforme la guerra fue avanzando la represin se fue burocratizando y haciendo ms selectiva, de manera que se combinaron los fusilamientos con encarcelamientos masivos que produjeran terror y parlisis para la accin en el resto de la po-

blacin. No es que se abandonara la poltica aniquiladora, y prueba de ellos son las en torno a 50.000 personas fusiladas en posguerra en todo el estado, sino que se combin esta modalidad represiva con otras medidas que permitieran intentar conseguir una mano de obra paralizada y aterrorizada en fbricas y campos de labor. En ese sentido hay que entender la superpoblacin de las crceles de posguerra, entre ellas la de Jan, en la que haba en 1940 alrededor de 4.000 presos, de los cuales unos 3.000 eran originarios de esta provincia, y varios cientos ms fueron trasladados a otras crceles o campos de trabajos forzados a otras provincias. Se trataba, adems, de crceles en las que las condiciones de vida eran dursimas, y prueba de ello son los altos niveles de mortalidad, como se vio en Andujar, con la muerte por enfermedad de 26 presos entre mayo de 1939 y junio de 19416. Sin embargo, las personas muertas en la crcel no fueron las nicas que murieron a consecuencia de ella, y en este caso este libro de Jos Barajas y Elena Daz nos proporciona buenos ejemplos de ellos, de otras muertes producto de la represin que sin embargo no aparecen en los listados de vctimas. Uno de ellos es Gernimo, esposo de una 9

de las primas de Elena, Fuensanta Daz, quien se suicid aos despus de salir de la crcel por no haber podido superar las torturas sufridas por su esposa mientras le buscaban a l. Tambin el padre de Elena, Antonio Daz Aguilar, sufri durante aos ataques de pnico tras la detencin de tres de sus hermanos, y muri nalmente como consecuencia de uno de ellos pocos aos despus. El padre de Pepe, Francisco Barajas, tambin sali trastornado de la crcel, y muri aos despus sin recuperar sus facultades fsicas ni mentales. Fuensanta, una de las tas de Elena, tambin fue presa de la angustia y la locura tras el encarcelamiento de su esposo, Manuel Daz, y el destierro posterior. Adems, en el caso de los Batallones Disciplinarios, Jos Barajas comenta que un paisano suyo, Francisco Venezuela Guzmn, fue enviado desde Igal a Huelma cuando estaba ya a punto de morir, falleciendo muy poco despus de ser liberado. Todos estos casos son claro ejemplo de la magnitud del terror, del sufrimiento iningido, y de una represin que se extendi mucho ms all de los muros de crceles y campos de concentracin, afectando de diferentes maneras a gran parte de la poblacin, sobre todo a las familias de las personas represaliadas. Enfermedades, desesperacin, tristeza, locura...,

son diferentes consecuencias de la represin que provocaron vctimas no registradas como tales, que slo pueden salir a la luz gracias a libros como este, en el que se recogen los testimonios orales de las familias afectadas. Y es tambin gracias a las investigaciones con fuentes orales como est quedando patente y visibilizndose el protagonismo femenino en muchas de las facetas de la represin, tanto en cuanto a los castigos y afrentas sufridas en propia carne como a su sufrimiento y trabajo en el caso de ser encarcelados sus maridos o familiares. En este caso podemos conocer de primera mano la experiencia de Elena Daz, compaera de Jos y madre de la primera de sus hijas cuando fue trasladado al batalln disciplinario7. As, poco a poco, y gracias a este tipo de investigaciones y memorias vamos tambin comprendiendo el amplio efecto de las polticas represivas. Vamos as viendo, y podris verlo a lo largo de estas pginas, cmo la vida de estas generaciones de posguerra estuvo claramente marcadas por la amenaza y el terror. Y no solo la vida. Tambin despus de muerta se poda sufrir el castigo, como le sucedi a Fuensanta, una de las tas de Elena.

Batallones de esclavos Otra de las grandes virtudes de este libro es reejar con claridad las condiciones de vida y trabajo en los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores (BDST), en concreto en el n 6, formado en junio de 1940 en el campo de concentracin de Rota (Cdiz) y trasladado inmediatamente a Igal (Navarra), para continuar las obras de la carretera que unira esta localidad con el Valle del Roncal, tambin en el Pirineo Navarro8. Esta carretera, en cuya apertura trabajaron unos 2.000 prisioneros, estaba aislada en las montaas, pero formaba parte de todo un plan de defensa del Pirineo Occidental, en el que tambin se incluan otras carreteras, as como diversas obras de forticacin. Posteriormente, en primavera de 1941, el batalln es trasladado a Lesaka, para trabajar en otra carretera pirenaica, y poco despus es trasladado a la provincia de Cdiz, donde tambin se haba puesto en marcha un plan militar en torno al estrecho y al Pen de Gibraltar en el que trabajaron varios miles de prisioneros. Este BDST estaba integrando por 505 prisioneros, de los cuales la gran mayora eran andaluces: 74 cordobeses, 209 granadinos y 148 jiennenses, entre ellos 8 jvenes de Huelma cuyos nombres aparecen en la autobiografa. 10

A travs de estas pginas Jos Barajas narra con precisin la vida en estos batallones, de manera que leyndolas nos podemos hacer una idea, siquiera lejana, de cules fueron las condiciones a las que fueron sometidos miles de jvenes antifranquistas. Los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores han sido relativamente poco investigados hasta hace pocos aos, y fueron una de las diferentes modalidades de trabajos forzados que impuso el rgimen franquista desde que, en marzo de 1937, se publicara el Decreto de Concesin del Derecho al Trabajo a presos y prisioneros. Como el mismo decreto deca, se trata de un derecho obligacin, por si hubiera alguno que no quisiera acogerse a l. A partir de ese momento se pusieron en marcha dos grandes modalidades de trabajos forzados. Por un lado estaba el trabajo de presos y presas, regulado a partir de la instauracin del Sistema de Redencin de Penas por el Trabajo, en 1938. Bajo este sistema se puso en marcha el trabajo de miles de presos y presas en fbricas, talleres penitenciarios, minas, canales, carreteras o vas frreas en diferentes puntos del estado espaol. Sin duda, una de las obras ms famosas de las construidas con este sistema fue el Monasterio del Valle de los Cados, donde todava

se mantienen los restos mortales de los padres del fascismo espaol: Jos Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco. Sin embargo, el sistema fue mucho ms amplio, y puso en marca obras que beneciaron a empresas y latifundistas que previamente haban apoyado el golpe de estado, como los latifundistas andaluces beneciados por las obras del Canal de los Presos, como se llama popularmente al Canal del Bajo Guadalquivir. De los cerca de 10.000 presos que trabajaron en las obras han sido identicados 2.514, de los cuales 326 eran de la provincia de Jan9. Adems del trabajo de presos, tambin tuvo una gran importancia el trabajo de prisioneros no condenados judicialmente, pero clasicados en los campos de concentracin como desafectos al rgimen, o afectos dudosos. Este sistema de clasicacin se puso en marcha en 1937, y permiti la creacin en los mismos campos de Batallones de Trabajadores compuestos por estos prisioneros, y dependientes de la recin creada Inspeccin de Campos de Concentracin de Prisioneros10. En estos batallones fueron integrados unos 100.000 prisioneros que realizaron diferentes trabajos, la mayor parte de ellos en actividades relacionadas con la guerra, en las que se incluan apertura de trincheras, de carreteras, trabajo 11

en minas o canteras, trabajos ferroviarios, de intendencia militar... En suma, multitud de trabajos que permitieron al ejrcito y al estado franquista sacar provecho econmico de los cautivos. Terminada la guerra, varios de estos Batallones de Trabajadores fueron trasladados al Pirineo, para trabajar en carreteras y forticaciones, y dos de ellos, los BB.TT. 106 y 127, trabajaron en la apertura de la carretera Igal-Vidngoz-Roncal entre mediados de 1939 y mayo de 1940. El propio reglamento de los BB.TT. redactado en 1938, deja bien claras en su artculo segundo cules eran las nalidades de este tipo de trabajos forzados: 1 La de compensacin, en lo posible, de la carga originada por la sustentacin de los prisioneros 2 La de contribuir directa o indirectamente a la reparacin de los daos y destrozos perpetrados por las hordas marxistas 3 La de conseguir la correccin del prisionero, proporcionndole medios y ocasin de demostrar sus propsitos y en todo momento su grado de rehabilitacin moral, patritica y social, adquiriendo el hbito de la profunda disciplina, pronta obediencia y acatamiento al principio de autoridad, precisa-

mente y muy especialmente en el trabajo, como base previa e indispensable de su adaptacin al medio ambiente social de la Nueva Espaa. Como se puede apreciar, y se repite una y otra vez en el largo reglamento, se trata de sacar el mximo de benecio econmico del trabajo de los prisioneros, al tiempo que se les reeduca para que aprendan a vivir en la nueva Espaa. Es decir, que olviden toda esa tradicin de autoorganizacin y defensa de los derechos laborales que haban puesto en marcha en los ltimos aos, y que aprendieran a ser obedientes y sumisos. Conseguir esto no era tarea fcil, y para ello fueron necesarias unas dursimas condiciones de trabajo, una miseria cotidiana que se utilizaba para intentar doblegar a los prisioneros, y una frrea disciplina que llevaba conllevaba extenuantes castigos fsicos, agresiones, y muerte por fusilamiento en algunos casos. No me voy a extender en dar detalles, ya que el da a da de estos batallones aparece descrito con claridad en las pginas siguientes en boca de uno de sus protagonistas. Los Batallones de Trabajadores, nacidos en el transcurso de la guerra, resultaban ms difciles de justicar una vez terminada esta, teniendo en cuenta que sus casi 12

100.000 integrantes no estaban acusados de ningn delito concreto, sino simplemente clasicados en funcin de su ideologa. Por todo esto se produce una reorganizacin de los batallones en la primavera de 1940, disolvindose los BB.TT. y crendose unos nuevos, los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, integrados en una nueva normativa sobre el servicio militar. Con la nueva norma de servicio militar se obliga a realizar ste a los jvenes integrados en las quintas entre 1936 y 1942 (es decir, nacidos entre 1915 y 1921) que haban participado en la guerra en el bando republicano o habran sido declarados desertores. Ahora bien, antes de realizar ese servicio militar los jvenes eran de nuevo clasicados siguiendo unas normas parecidas a las utilizadas durante la guerra en los campos de concentracin, basadas en los informes locales de Falange Espaola Tradicionalista y de las JONS, del Ayuntamiento, y de la Guardia Civil. Quienes segn estos informes eran clasicados como desafectos eran enviados de nuevo a un campo de concentracin e integrados en los recin creados Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, en los que tuvieron que trabajar unos 50.000 jvenes antifranquistas en diversos tipos de trabajos11.

En su gran mayora se trataba de simpatizantes de organizaciones antifascistas o militantes de base, como era el caso de Jos Barajas, de quien el informe de la Guardia Civil local dice textualmente: tengo el honor de participar a su autoridad que el citado individuo ha sido siempre de ideas izquierdistas. Se march voluntario al ejrcito rojo y ha estado aliado a las J.S.U. siendo, como igualmente sus padres, personas de dudosa conducta poltica12. Como se puede apreciar leyendo las memorias de Jos Barajas, el rgimen de vida y disciplinario de los BDST era muy similar al de los BB.TT. y de hecho se aplic en los batallones el mismo reglamento, de manera que se sigui intentando doblegar fsica y psquicamente a los prisioneros. En algunos casos, adems, la dureza de las condiciones de vida llev a la muerte de varios de los integrantes de estos batallones, como fue el caso de otros dos jiennenses del BDST n 6: Antonio Martn Castillo, natural de Frailes (Jan), que falleci en el Hospital Disciplinario de Pamplona, y el anteriormente citado Francisco Venezuela Guzmn, natural de Huelma, quien obtuvo un permiso para volver al pueblo cuando estaba a punto de morir. Como nos comentaba en una entrevista el 13

prisionero granadino Andrs Milln, es imposible hacerse una idea de lo que pasaron en el Pirineo estas personas, y por eso lo mejor es dejar hablar a los protagonistas. Leer su testimonio. Y creo, en este sentido, que las pginas en las que Jos explica su estancia en Igal y en Lesaka, en Navarra, as como en la provincia de Cdiz, son ms que elocuentes de lo que supona este tipo de castigo. La gran mayora de estos batallones, excepto 8 especiales creados a partir de 1941 para jvenes presos en libertad condicional, los llamados BDST (Penados), se disolvieron en diciembre de 1942, a la par de la disolucin de la Jefatura de Batallones Disciplinarios y Campos de Concentracin, de la que dependan. A partir de entonces, sus integrantes fueron obligados a realizar un ao ms de servicio militar antes de poder regresar a casa. Sin embargo, todava se mantuvo durante dcadas el trabajo de presos y presas dentro del Sistema de Redencin de Penas. Silencios y distancias El rgimen franquista tuvo que disminuir de manera drstica el nmero de presos y prisioneros en los primeros aos cuarenta, dada la dicultad de gestionar unas crceles superpobladas y a punto de

desbordarse. As, durante esos primeros aos se combinaron los fusilamientos (en torno a 50.000) con los indultos para ir disminuyendo la poblacin carcelaria, al tiempo que se haca sitio para nuevos encarcelamientos de luchadores contra la dictadura. Sin embargo, la vuelta a casa tras los aos de cautiverio no fue nada fcil para los cientos de miles de presos y presas ni para sus familias, con el peso del sufrimiento sobre sus espaldas y la amenaza de nuevos castigos, y en un contexto de estancamiento econmico. En el caso de Jan, el estudio de Cobo Romero deja bien claro que la cada de la produccin agraria no se debe a los destrozos de la guerra, sino a la gestin de las nuevas autoridades, al tiempo que documenta tambin la cada de los salarios reales de la clase trabajadora, algo que tambin ocurri en el resto de las provincias. Es en ese contexto de miseria y agobiante control social en el que hay que situar la gran oleada migratoria que se dio en buena parte de la Espaa interior, en la que fueron tambin protagonistas, aunque no slo ellas, aquellas familias que ms haban perdido con la guerra y la represin. Durante la dcada de los aos cuarenta el rgimen franquista intent frenar este xodo a las ciudades con fuertes controles 14

burocrticos, pero an as algunas provincias empezaron a perder poblacin. En el caso de Jan, el saldo migratorio fue ya negativo en esta primera dcada de posguerra, algo que se acentu en las dcadas siguientes, alcanzando la cifra de 410.898 entre 1940 y 1970. Esto es, casi medio milln de jiennenses abandonaron su provincia durante estos treinta aos, a los que habra que sumar quienes se exiliaron antes de esta fecha13. De esa forma, muchos pueblos perdieron tambin parte de su memoria con la emigracin. Esto es algo comn a la mayor parte de las zonas rurales despobladas, pero en este caso agudizado tambin con la anulacin de buena parte de la memoria social transformadora. Tuvieron que irse o fueron asesinados muchos y muchas de quienes protagonizaron nuevas formas de vida y de lucha por el cambio social, y con ellos se fue tambin el recuerdo de esas iniciativas as como de la represin sufrida. Sin embargo, esa memoria no quedaba anulada del todo, sino que contribuy a cimentar y sustentar nuevas formas de lucha antifranquista. Buena parte del movimiento obrero que protagoniza todo el movimiento de los aos sesenta y setenta se nutre de esa memoria transportada por las familias

emigrantes a las zonas de pujante industrializacin, y un ejemplo de esto es la experiencia sindical del Baix Llobregat, protagonizada en buena parte por poblacin emigrante14. Muchas de estas familias mantuvieron el anhelo de cambio social, y tambin el recuerdo de la represin sufrida. Algunas lo transmitieron rpidamente en su nuevo entorno, lejos ya de sus lugares de origen, y otras optaron momentneamente por callar, todava atenazadas por el miedo, queriendo dar a sus descendientes una vida un poco ms tranquila y con menos sufrimientos. An en estos casos, muchos de los protagonistas tienen desde hace tiempo un inters claro en hablar, en comunicar sus experiencias, y esto queda de maniesto en este mismo libro. Por eso mismo es necesaria su difusin en su pueblo natal. Se cerrar as un ciclo. Se recompondr as uno de los mltiples hilos de la memoria rotos por la dictadura y la emigracin. Sern unos emigrantes que abandonaron el pueblo hace muchos aos quienes le devolvern a Huelma pasajes silenciados de su historia, quienes recordarn que varios jvenes de este pueblo fueron obligados a trabajar como esclavos en el Pirineo en condiciones infernales. Sern personas que 15

viven a cientos de kilmetros quienes sacarn de nuevo a la luz nuevos nombres de paisanos cuyas vidas fueron destrozadas por el golpe de 1936 y la represin posterior. As, gracias a esa voluntad de recordar y de escuchar es como se ha producido esa transmisin de la memoria que ha posibilitado romper el silencio impuesto desde arriba, tanto en el franquismo como durante la transicin y el presente. Y es que si bien resulta lgico que el franquismo quisiera mantener en silencio y oculta la memoria de los represaliados, son sin embargo mucho ms difciles de entender las polticas de la memoria llevadas a cabo durante la transicin. Esas polticas supusieron alargar el castigo de silencio impuesto a las y los luchadores antifranquistas, al tiempo que una renuncia a transmitir la memoria democrtica y antifascista a las generaciones posteriores. Mientras que en otros lugares, como en la Europa de la posguerra o incluso en Amrica Latina a nales del siglo XX, se iniciaban procesos contra los militares golpistas o se convertan crceles o campos de concentracin en lugares de la memoria antifascista, en el estado espaol el silencio ha sido la norma, y todava hoy no hay un propsito claro de solucionar esta cuestin, dado que el proyecto de

ley de Memoria Histrica tienen graves defectos ya puestos a la luz por diferentes asociaciones15. Sin embargo, se ha avanzado mucho en los ltimos aos gracias a mltiples iniciativas sociales. Fruto de ese trabajo en red ha sido el contacto de la familia de Pepe y Elena con la Asociacin Memoriaren Bideak, en el que ha sido fundamental el papel jugado por la iniciativa Todos los nombres. Gracias a esa iniciativa contact con nosotros su familia y gracias a todo ello ha sido posible su vuelta a Igal el pasado 23 de junio, al homenaje a los esclavos del franquismo que anualmente se celebra entre las localidades de Igal (Igari) y Vidngoz (Bidankoze), en Navarra, al pie de la misma carretera que ahora hace casi setenta aos abrieron esos prisioneros. Pero no es slo eso, gracias a todo esto hemos podido las y los integrantes de Memoriaren Bideak conocer a una encantadora pareja, y a su familia, que recuerda con dignidad, humor y satisfaccin una larga historia de amores, luchas y castigos. La recuerdan, y nos la quieren transmitir. Y fruto de esa voluntad de transmisin es este libro. Fruto del inters en que no se olvide lo pasado, ya que, como dice Elena, ya hemos 16

estado mucho tiempo con la cremallera en la boca. Fruto de un inters familiar, y en especial de su nieto David y su compaera Mari Carmen, quienes se han encargado de grabar y transcribir los recuerdos de sus abuelos. Fruto tambin del esfuerzo de las asociaciones de recuperacin de la memoria, en este caso de la Associaci per a la Memria Histrica i Democrtica del Baix Llobregat, cuyo presi-

dente, Paco Ruiz Acevedo, vivi en carne propia durante el franquismo esa transmisin de la memoria en el movimiento sindical y sigue ahora trabajando en ella a travs de una iniciativa muy valiosa, que sirve para sacar a la luz los nombres y las experiencias de los y las protagonistas de la historia, esa multitud de peatones cuyos pasos quedan a menudo silenciados por el ensordecedor ruido del trco.

Bibliografa - ACOSTA BONO, G.; GUTIRREZ MOLINA, J.L.; MARTNEZ MACAS, L.; y DEL RO SNCHEZ, ., 2004, El Canal de los Presos (1940-1962), Trabajos forzados: de la represin poltica a la explotacin econmica. Barcelona, Crtica, 2004. - ASOCIACIN PARA LA RECUPERACIN DE LA MEMORIA HISTRICA DE JAN, 2007, Estudios y Actividades. Edita: ARMH Jan. - ASSOCIACI PER A LA MEMRIA HISTRICA I DEMOCRTICA DEL BAIX LLOBREGAT,2006, Peatones de la Historia del Baix Llobregat, Edita: AMHDBLL - COBO ROMERO, F., 1999, Conicto rural y violencia poltica: el largo camino hacia la dictadura: Jan, 1917-1950. Jan, Universidad de Jan. - CHECA, S. y DEL RIO, ., 2006, Andaluces en los campos de Mauthausen, Sevilla, Centro de Estudios Andaluces. - ESPINOSA, F., 2007, Contra el olvido, Barcelona, Crtica.

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- GASTN, J.M., Y MENDIOLA, F., (coords.), (2007) Trabajos forzados bajo el franquismo. Edita: Instituto Gernimo de Uztariz y Memoriaren Bideak. Iruea-Pamplona. - JULIA, S., (coord.), 1999, Vctimas de la guerra civil, Temas de Hoy, Madrid. - MENDIOLA, F., y BEAUMONT, E., 2006, Esclavos del franquismo en el Pirineo. La construccin de la carretera Igal-Vidngoz-Roncal. Txalaparta, Tafalla. - MOLINERO, C., SALA, M., Y SOBREQUS, J., (eds.), 2003, Los campos de concentracin y el mundo penitenciario en Espaa durante la guerra civil y el franquismo. Crtica, Barcelona. - PRESTON, P., 2006, La guerra civil espaola, Debate, Madrid. - RODRIGO, J, 2005, Cautivos, campos de concentracin en la Espaa franquista, 1936-1947. Barcelona, Crtica. - RUIZ ACEVEDO, F., GARCA SANCHEZ, A., y LIZANO VERGES, V., 2003, El estilo sindical del Baix Llobregat. El sindicalismo bajo la dictadura franquista: 1960-1976, CC.OO Baix Llobregat. - SANCHEZ TOSTADO, L.M., 2006, La guerra civil en Jan, historia de un horror inolvidable. Jan.

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NOTAS
1 La iniciativa andaluza, impulsada por la Asociacin Memoria Histrica y Justicia de Andaluca (AMHYJA) y la Confederacin General del Trabajo (CGT) puede consultarse en internet (www.todoslosnombres.org), donde tambin aparece otra iniciativa asturiana similar (www.todoslosnombres.es). En el Baix Llobregat ya se ha publicado el primer volumen de biografas de Peatones de la historia, y al mismo tiempo que este libro sale a la luz el segundo volumen. 2 Una buena sntesis de la evolucin de la guerra a nivel estatal es la proporcionada por Preston (2007). Sobre la vida poltica y social en la retaguardia jiennense durante la guerra se pueden consultar los trabajos de Cobo Romero (1998) y Snchez Tostado (2006). 3 El libro coordinado por Santos Juli (1999) es una referencia como obra de sntesis sobre la represin en ambas zonas, pero hay muchas investigaciones provinciales que han ido apareciendo posteriormente, de modo que se hace necesaria una nueva sntesis actualizada. 4 5

Entre otras hay que destacar su obra publicada en 1998.

Un listado completo de estas personas aparece recogido en el libro recientemente publicado por la ARMH de Jan (2007). Sobre la presencia de andaluces en los campos nazis puede consultarse el libro de Sandra Checa y ngel del Ro (2006), en el que aparece el listado completo de andaluces, adems de entrevistas con varios supervivientes y familiares de deportados. Estos datos, as como los listados de vctimas, aparecen recogidos en el libro de la ARMH de Jan (2007). Un panorama general sobre las crceles franquistas puede encontrarse en los trabajos recogidos en el libro coordinado por Molinero, Sala y Sobrequs (2003). La experiencia de otras familias pertenecientes tambin a los prisioneros de los batallones que abrieron la carretera de Igal a Roncal, en Navarra, aparece recogida en nuestro libro (Mendiola y Beaumont, 2006). Tambin la investigacin sobre los presos que trabajaron en el Canal del Bajo Guadalquivir ha dejado claro el protagonismo de las mujeres en la solidaridad con los propios presos y en la reconstruccin del tejido social en los nuevos ncleos de poblacin (Acosta et al., 2004).
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Detalles sobre la construccin de esta carretera y los planes de forticacin del Pirineo, as como testimonios de otros prisioneros integrantes de diferentes batallones aparecen recogidos en nuestro trabajo ya citado (Mendiola y Beaumont, 2006).

La construccin de este canal, as como la organizacin del Sistema de Redencin de Penas, aparece recogida en una investigacin colectiva (Acosta, Gutirrez, Martnez y Del Ro, 2004). Adems, en el catlogo de la exposicin Esclavitud bajo el franquismo: carreteras y forticaciones en el Pirineo Occidental, organizada por el Instituto Gernimo de Uztariz y Memoriaren Bideak se recogen diversas investigaciones sobre los trabajos forzados en diferentes zonas del estado espaol (Gastn y Mendiola, 2007).
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Para ms informacin sobre los campos de concentracin franquistas y la formacin de los Batallones de Trabajadores es imprescindible el libro de Javier Rodrigo (2005). Ms informacin sobre el proceso de reorganizacin de los batallones, el nuevo servicio militar, y el nacimiento de los BDST puede consultarse en nuestro trabajo (Mendiola y Beaumont, 2006).

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Archivo General Militar de Guadalajara, Fondo BDST, Caja 633.

Estos datos, as como los relativos a produccin agraria y salarios en los aos de posguerra, estn recogidos en el citado libro de Cobo Romero (1998). Un ejemplo de las races inmigrantes de buena parte del movimiento sindical antifranquista cataln es el excelente estudio de Ruiz Acevedo, Garca Snchez y Lizano Verges. Dentro de la bibliografa sobre las polticas de la memoria durante la transicin sobresale el libro de Francisco Espinosa (2007).

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BATALLONES DISCIPLINARIOS (Esclavos del franquismo)

Dedicamos este libro a nuestros hijos, nietos y biznietos, con cario innito. A todos aquellos que se quedaron por el camino y no han tenido nuestra suerte ni la posibilidad de contarlo. A todos aquellos que fueron victimas: del exilio, de la tortura, de la humillacin, de la explotacin y persecucin, del secuestro de sus ideas en las crceles franquistas. Todas victimas del silencio y la vergenza. A los voluntarios internacionales, que dejaron aqu sus ilusiones. A los desaparecidos, cuyo nombre qued en el olvido. A los vilmente asesinados y a sus familiares. A todos ellos, hombres y mujeres, por defender la libertad, la democracia y luchar contra el fascismo, fueran o no espaoles. A su memoria.

I. MIS ORGENES
Me llamo Jos Barajas Galiano y a mis noventa aos voy a contar mi historia ahora que la ausencia del miedo me lo permite. Nac en el pueblo de Huelma, provincia de Jan el once de Abril de 1916, hijo de Francisco Barajas y Serana Galiano. Mi casa estaba situada en la Plaza Fernndez Cuesta, hoy llamada Plaza de la Calesera. Posteriormente, con mi mujer e hijos vivimos en la calle Fuente Nueva. Es un pueblo precioso en el que entre otras muchas cosas bonitas est el Castillo medieval que es lo ms representativo de Huelma. Hoy vivimos en que tristemente abandonar nuestro circunstancias que Barcelona ya tuvimos que pueblo por las nos toc vivir, las que voy a explicar a continuacin. Aqu muestro orgulloso las fotos de mi pueblo, de la plaza en donde nac y de la calle donde viv con mi familia, de aquella poca y las actuales. Tuve la mala suerte de que en mi niez, a los veintids meses, muri mi madre de parto a la edad de veinticinco aos dando a luz a mi hermano llamado Jernimo, que por mala suerte muri tambin cuando tena mas o menos un ao. Se hizo cargo de m, mi abuela que la llamaban Ana la Macarena por lo guapa que era. Por ella fue que me apodaron el Macareno. Tristemente para m, falleci mi abuela cuando yo tena siete aos, entonces mi padre busc una mujer, y se cas con ella, que fue la que me acab de criar. Se llamaba Isabel Junquera y no tuvo hijos, por suerte para m, porque no tuve ningn cario con ella, pero tampoco se portaba mal conmigo. Como yo me cri sin el cario de mi madre y sin hermanos, y la verdad es que yo en casa no tena ilusin 23

Poblacin de Huelma (Jan), Al fondo el Castillo

bien porque la familia de mi madre era de buena posicin. Mi escuela era la escuela de don Dionisio .En aquella poca, en los pueblos grandes, haba una escuela para la gente de dinero, para prepararlos bien para hacer una carrera y desde la escuela pasaban ya a las universidades. Me acuerdo de algunos de mis amigos y compaeros de colegio. Los hermanos apodados charqueras, (en los pueblos todo el mundo tena motes) que se llamaban Pepe y Cristbal .Pepe estuvo conmigo en la guerra, y se apunt a unas escuelas que haba, y lleg a teniente como yo. No s nada de l. Viva cerca de m y bajbamos a la plaza a jugar con el hijo del boticario que se llamaba Juanito y era de la familia apodada los Guzmanes, que mas adelante explicar, como uno de sus hermanos ,despus de ser gente rica, se fue voluntario conmigo a defender la Repblica y acab con una sentencia de muerte. As iba pasando el tiempo, y ms o menos cuando yo tena unos doce aos, mi padre arrend una nca grande, y me sac del colegio para llevarme con l. Yo, como no tena una madre, tena, digmosle, un responsable de 24

Pablo Iglesias, en un mitin a favor de los presos de la Semana Trgica (Archivo Fundacin F. Largo Caballero).

ninguna. Es por eso que quise tener una familia grande, para no tener esa soledad que tuve de nio. Yo iba a casa de mis primos y era feliz, porque all jugbamos, nos pelebamos y nos revolcbamos por el suelo, pero luego llegaba a mi casa y estaba ms solo que un santo. Mi familia viva bien .porque tenamos tierras con olivos y trabajbamos para nosotros. ramos digmosle as, de clase media, no ramos ricos, pero tampoco pobres porque vivamos bien. En mi pueblo haba dos escuelas pblicas de nios y dos de nias, pero yo no fui a las del gobierno. Mi padre me meti en un colegio privado, porque quera que yo estudiara y en las privadas te preparaban para la carrera. Yo tena la herencia de mi madre para m, para que me preparase

la familia que era mi to el mayor, que era el que dispona que era lo que se deba hacer. (Aunque parezca mentira, antes, en los pueblos, era normal que hubiese un cabeza de familia que diera la ltima palabra, que era por norma general el hermano mayor). Mi to le dijo a mi padre: Para que quieres meter a tu Pepe a que estudie, si con lo que tiene le sobra. Si va a estar solo, con lo de su madre y lo tuyo para que quiere mas? . As, que me sacaron del colegio y no llegu a hacer el bachiller. La verdad es que tenamos muchas tierras con olivos y nos daban para vivir bien como dije antes, pero si mi madre hubiera vivido, yo hubiera estudiado porque entonces mi to no hubiera mandado en mi padre que era demasiado bueno. Yo tampoco me opuse, porque me haban concienciado as y las cosas funcionaban de esa manera. Mi madre si que hubiera querido que yo tuviese estudios. Yo me puse a trabajar en el campo ayudando a mi padre a cavar para los olivos, regar, recoger las aceitunas, lo normal en el campo. Siendo yo adolescente recuerdo que haba un bar que le llamaban el bar sol y luego estaba el del sindicato en la plaza .Tambin estaba el bar de los ricos que le llama-

ban Baltasar. De todas maneras, nosotros nos divertamos haciendo estas en las casas. En la calle Almodvar haba un albail que no tena hijos y nos arrendaba una habitacin muy grande que tena y hacamos estecillas all. Invitbamos a las chicas y nos juntbamos a bailar diez o doce chicos y otras tantas chicas, eso si, a sus madres tambin. Les ponamos unas sillas todo alrededor y las invitbamos a aguardiente. As que, nosotros bailbamos y las madres en las sillas con su aguardiente. As nos calentbamos todos a gusto, je je.

Pablo Iglesias (1850-1925), fundador del PSOE, de laUGT y primer Diputado Socialista de Espaa.

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Me acuerdo, en una ocasin, que queramos ir a un baile mi novia Elena (hoy mi mujer) y yo, y el padre no la quera dejar ir. En contra de la voluntad de mi suegro, mi suegra le dej ir (con ella acompandonos por supuesto, porque las cosas funcionaban as en esa poca). Cuando llegamos a su casa el hombre haba cogido un mosqueo muy importante y nos cerr fuera. Ellos vivan en la crcel, porque mi suegro trabajaba all y por eso la puerta no quedaba cerrada del todo y pudimos entrar solo hasta la cocina que era lo que estaba sin cerrar. All estuvimos toda la noche en una silla hablando mi novia, mi suegra y yo. Cuando entr la Repblica, yo tena mas o menos unos catorce aos y recuerdo la alegra que hubo en mi casa y en mi familia. Estbamos todos muy contentos. Antes tenamos la dictadura de Primo de Rivera y enviaron a un capitn con todos sus soldados a gobernar el ayuntamiento, pero despus de todo en mi pueblo tuvimos ms suerte que en otros sitios porque no fue un hombre malo, al contrario. Se llamaba Gonzalo Guerra. Vio un da, al poco de llegar, en la plaza del pueblo un montn de hombres esperando algo. Aquello

lo dej asombrado y pregunt que haca all toda esa gente. Le dijeron que eran parados esperando que les viviesen a ofrecer trabajo. Le dijo al ayudante que hiciera inmediatamente un bando en el que informase que todo aquel que estuviera parado viniera a apuntarse a la ocina. En aquellos aos haba muchsimo paro y mucha necesidad y haba gente rica con muchas tierras y con pocos trabajadores. El resto no tenan donde trabajar. Se form una cola enorme. Fue tomando nota de todos los parados. Clasic los cortijos por extensin y distribuy a la gente para ir a trabajar, tanto nmero de trabajadores, como grande era la extensin de tierra. Hizo un clculo segn su criterio y a unos terratenientes les mandaba dos, a otros cuatro o a los mas ricos, diez. A don Francisco Jerez le mand diez obreros, que se presentaron en su puerta y dijeron que los haba mandado don Gonzalo y este hombre les dijo que quin los hubiera mandado que les pagase, que no tena trabajo que darles. Vuelven a hablar con don Gonzalo y les dijo: Os vais otra vez al cortijo, os quedis hasta la hora de comer. Comis en la puerta y cuando sea la hora de venir, os vens . 26

seor lo acogi y lo cuid hasta que se cur en una casa que tena en una vega muy grande. All tena un empleado que le vigilaba todo aquello que era un sinvergenza y un ladrn. Este empleado atrac y mat al que cobraba la luz en el pueblo. Era un ignorante que para darse importancia empez a colaborar con la guardia civil tanto, tanto que al nal se dieron cuenta de que haba sido l mismo el que haba asesinado y robado al pobre hombre. Explico esto porque tiene relacin con lo que le pas a don Francisco. A este elemento lo apresaron y para ver si lo soltaban se chivo y explic que don francisco Jerez haba tenido escondido a un fugado. Les cont todo, el fugado se llamaba Manuel y les dijo como lo haba curado, alimentado y ayudado, donde lo tuvo y como lo ayud a escapar. Apresaron a este buen hombre, lo llevaron a la crcel de Jan y en la misma puerta le dio un ataque y muri. Fue una injusticia porque no hizo nada malo, ms que ayudar a un necesitado. As crec y poco a poco se fueron formando mis inclinaciones polticas a travs de mi padre, que era del partido socialista y me contaba 27

Francisco Largo Caballero, Ministro de Trabajo y Presidente del Gobierno de la II Repblica, desde septiembre de 1936 hasta abril de 1937

As estuvieron una semana y en vista de que no haba manera mand a una pareja de la guardia civil para advertirle de que si no les daba faena al da siguiente se lo llevaban con ellos al calabozo. Al da siguiente les dio trabajo a los diez. No era muy buen sistema, pero al menos la gente tena trabajo, porque haba mucha tierra repartida entre unos pocos. De todas maneras, este seor, Francisco Jerez no era mala gente, todo lo contrario, porque haba cuatro hermanos apodados los Chaparros que se echaron al monte en la posguerra (sea, que se fugaron porque estaban perseguidos) y a uno de ellos lo hirieron y este

que de joven acompaaba a Pablo Iglesias a dar sus mtines por los pueblos de la provincia de Jan, en el transporte ms usual de la poca, que era en burro y en caballo. Socialista de Espaa. Cuando se form el partido socialista en Huelma, los jvenes del pueblo nos aliamos a las Juventudes Socialistas y nos reunamos en La casa del pueblo (que estaba situada justo enfrente de la ma), en donde hacamos las asambleas para pedir mejoras sociales, como las viviendas para los obreros, ms escuelas pblicas, etc. y se enviaban al gobernador. Recuerdo a alguno de los compaeros, por ejemplo a Amable Donoso Garca, que haba estudiado para cura. Su historia es curiosa. Como digo estudi para cura y al proclamarse la II Repbli-

ca, tir los hbitos. Fue a la guerra y en esos momentos, se junta con una mujer y tiene dos hijos. Acaba la guerra y vuelve a coger los hbitos y se escapa a Dos Hermanas (Sevilla) con su compaera. El otro compaero era Virgilio Guzmn, hijo del farmacutico, que fue juez en Jan durante la Repblica. Cuando acab la guerra lo queran fusilar, pero como toda su familia era de la falange, estuvo unos aos en la crcel, y luego lo soltaron. Tambin recuerdo a Manuel Daz Aguilar, to de mi mujer, que estuvo sentenciado a muerte y preso durante veinte aos, sin haber hecho nada malo, solo por ser de izquierdas. A Anselmo Valle, otro amigo mo. Fue el primero que cay en la guerra, cuando estaba en el hospital de Toledo recuperndose de un balazo. Los marroques lo asesinaron a machetazos en la cama. As tantos otros cuyos nombres me cuesta recordar, tanta buena gente Por aquel entonces, no haba normas ni horarios, t tenias que acabar tu trabajo y daba igual las horas que te llevase. Si estabas en una fbrica, el encargado deca que haba que hacer tal faena, y si tardabas diez como si tardabas catorce horas, lo tenias que acabar y punto. 28

F. Largo Caballero (1869-1946), preso tras el golpe de estado. Exiliado en Francia y trasladado a un campo de concentracin nazi. Fue liberado por las tropas aliadas.

Lo mismo ocurra en el campo, no te ibas hasta que el trabajo conclua fueran las seis de la tare o las diez de la noche, daba igual, no haba ley. Fuimos a la huelga para reivindicar la jornada laboral de ocho horas porque en Catalua y en el norte ya la tenan. El partido socialista, nos dio unos pasquines para repartir por el pueblo y los alrededores, y por ese motivo nos metieron en la crcel unos das, y algunos compaeros recibieron enormes palizas. Tambin haba buenos momentos, como cuando toda la juventud del pueblo nos reunimos para hacer un simulacro de entierro de Gil Robles, con una caja de muertos de verdad llena de piedras a la cual dimos sepultura con toda solemnidad. Tambin recuerdo, en la Repblica, una copla que le sacaron a Largo Caballero (que era entonces ministro de trabajo) cuando rm las bases, sea cuando regul los horarios de trabajo y en el campo, cada kilmetro que haba que caminar para llegar al puesto de trabajo equivala a doce minutos de jornada laboral, as, si tenias cinco kilmetros andando suponan 60 minutos de trabajo. Y la copla que le sacaron deca as: Viva Largo Caballero que rm las bases. Diez pesetas de jornal y espigar entre los haces.

He de decir que con diecisiete aos, me hice novio de mi mujer Elena, que tena catorce Que todava me dura!! y tiene ochenta y siete aos. Durante la guerra llev esta foto de ella en el bolsillo, que ha llegado hasta el da de hoy. No me separ de su foto ni siquiera en los tres aos que estuve preso es una bonita historia, de la que estoy muy orgulloso porque siempre nos hemos querido y nos hemos respetado. Nos pasamos toda la guerra cartendonos, y yo quise que aprendiera bien a leer para que nadie tuviera que leerle las cartas que yo le escriba.

Elena, con 14 aos

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II. LA GUERRA
Los fascistas inician el golpe de estado cuando yo tena veinte aos. Nos juntamos un grupo grande de jvenes del pueblo, de los cuales solo me acuerdo del nombre de tres de ellos, que eran Serafn Vico Bayona, que termin la guerra como teniente, Francisco Daz Aguilar, otro de los tos de mi mujer, Juan Rayatodos buena gente. Decidimos alistarnos a los batallones de voluntarios que se estaban formando en Jan, para defender el gobierno de la Repblica. Creamos que nos iban a destinar a los combates que se libraban por la parte de Crdoba, llegando a Jan, para defender la provincia, pero nos llevaron a Aranjuez. All nos dieron unos fusiles mejicanos. Venan en cajas envueltos. Me acuerdo que los desembalamos y les limpiamos la grasa que traan. Eran muy brillantes. De all nos llevan a Toledo. Pasamos por el Alczar y vimos como las fuerzas republicanas lo tenan sitiado con los fascistas dentro. Tiraban sin parar hacia las ventanas. Dos das despus nos llevan por la carretera de Talavera de la Reina a unos siete kilmetros de Toledo. Aproximadamente a esa altura, asomaron unos batallones de mercenarios marroques, que eran la peor gente del mundo. Asesinos, violadores y ladrones, que emple Franco para machacar no solo al ejrcito de la Repblica sino al pueblo, porque tenan carta libre para hacer lo que quisieran. Estos mercenarios perfectamente formados para la guerra nos atacaron de una manera tal, que tuvimos que salir corriendo. Ellos estaban bien enseados y tenan buenas armas, pero eran unos sanguinarios, no respetaban a na31

Jos Barajas el da que march a la guerra

die, ni nios ni mujeres ni viejos ni enfermos. Eran unos asesinos, y cobraban por eso. Quisiera hacer una observacin desde mi modesto punto de vista. Creo que uno de los factores entre muchos otros del fracaso de la defensa de la Repblica, fue que, a pesar de que voluntad y valor nos sobraba a casi todos, quiero destacar, que el ejrcito de la Repblica estaba desarmado por completo, y sobre todo, los batallones de voluntarios bamos sin apenas disciplina. A m me dieron el fusil, y yo no haba cogido uno en mi vida. Saba tirar algo porque mi padre tena una escopeta en casa de esas sencillas. Nos metieron en el frente sin saber nada, solo con las ganas de luchar, y ya est. Fue un desastre por parte del gobierno de la Repblica. Pusieron al mando de mi compaa a un hombre mayor, un capitn retirado de los de Azaa, aquellos a los que tiempo antes dio la posibilidad de retirarse con su paga ntegra, pero al iniciarse el golpe tuvo que llamarlos de nuevo. Aquel hombre mayor, ya no era capaz de dirigir en condiciones y cada uno iba por donde le daba la gana o por donde poda o saba.

Jos Barajas, a la izquierda, con tres compaeros de las Juventudes Socialistas de Huelma, el da que se alistaron para defender la Repblica.

Tambin estaban los regimientos formados por los comunistas, los anarquistas, los socialistas, la UGT y luego el propio ejrcito, pero muy mal, muy mal dirigido. As que los mercenarios marroques nos dieron una paliza que nos metieron en Toledo. Ellos si que iban bien organizados y adems eran unos salvajes. Recuerdo que a un amigo que ya he citado anteriormente, Anselmo Valle, de los que salimos voluntarios del pueblo, le dieron un tiro en el hombro y llevaba la bala metida dentro. Quisimos sacrsela noso32

tros, y no quiso, porque estbamos cerca del hospital y preri ir a que se la sacasen all para luego incorporarse de nuevo a nuestro batalln. Llegaron por desgracia los mercenarios marroques al hospital, y mataron a todos los enfermos indefensos, en la cama a machetazos. Este buen amigo, cay all porque no lo volvimos a ver ms Como ya dije, no respetaban ni a los enfermos ni a los heridos. Por aquel entonces, el General Moscard, que estaba atrincherado con todos sus guardias civiles en el Alczar, recibi los refuerzos, contraatac y a todo aquel que vieran por la calle y creyeran sospechoso fuera o no militar, lo mataban directamente sin preguntar. Nosotros nos salvamos porque de los nuestros, algunos pudieron escapar cruzando el ro nadando, y nosotros atravesando el Puente de San Martn. De los que intentaron huir por el ro, a muchos se los llev la corriente. La situacin era tan mala que tenamos que cruzar el puente arrastrndonos. .El muro del puente era tan bajo que a un compaero le dieron un tiro en la cabeza porque se incorpor. Tuvimos que apartar-

lo hacia un lado, empujndolo con el fusil, porque si pasbamos por encima de l nos mataban. Era una autntica lluvia de balas que venan por todas partes. Conseguimos salir, y nos fuimos hacia Mora de Toledo y all nos fuimos organizando. Tardamos ms de un da y una noche en llegar. Voy a contar una de las muchas ancdotas que nos ocurrieron. Camino de Mora de Toledo, ya de noche, estbamos muertos de hambre y buscando que comer llegamos a una casa que estaba vaca. Se haba ido todo el personal huyendo y no encontramos comida ninguna, pero lo que s encontramos fue una olla de miel de abeja. Cogimos unas cucharas y comimos todo cuanto pudimos. Seguimos andando, y como estbamos rendidos, nos acostamos un rato. A las tres o cuatro horas, la miel nos provoc un ataque de sed que no nos dej dormir ni descansar. Decidimos seguir andando y cuando asomaba la claridad del da vimos un pueblo pequeo en donde salieron a darnos agua. Gracias a eso pudimos seguir nuestro camino hacia Mora de Toledo, donde iban 33

llegando fuerzas para nalmente formar un batalln. All nos dieron de comer en unas cocinas que organiz en el ayuntamiento. De los que salimos del pueblo, tres se fueron, en vista de cmo se estaban poniendo las cosas. Desde all nos llevaron de nuevo hacia Toledo pero por la parte de la carretera que iba a Madrid. Nos atrincheramos, y a los dos dias cuando los fascistas salieron de Toledo, nos dieron una batida en la que cayeron muchsimos compaeros. Salimos por la carretera de Madrid a pi. Llegando a Villanueva de la Sagra casi nos alcanza un escuadrn de caballera, que nos vena persiguiendo. Mientras se entretuvieron en el pueblo, nos alejamos y llegamos al siguiente, a Illescas donde pudimos organizarnos durante una semana. All se decidi dar un contraataque para recuperar el pueblo que nos habamos dejado atrs. Fue una batalla muy dura. Yo viv de milagro. Cayeron los dos compaeros que iban a mi derecha y a mi izquierda. Cuando los vi caer pens ahora voy yo.me libr. El terreno era inclinado, y al ir saliendo, se liaron con nosotros a

El Alczar de Toledo antes y despus del asedo del ejrcito Republicano

tiros. Al lado derecho, iba un batalln de los comunistas, que fracas en su ataque y entonces viendo que no podamos avanzar ms dieron la orden de slvese quin pueda, y que nos retirsemos. Cuado bamos llegando a una vaguada que haba en el terreno, le pegan un tiro a un compaero en los testculos. Empez a chillar y le bajaba la sangre por las piernas. Me puse corriendo a liarle una venda para pararle la hemorragia, y en esto que viene otro compaero que me dice vmonos Barajas, que mira por donde vienen, corre que nos cogen. All lo tuve que dejar al pobre con toda la pena del mundo. Le dije: qudate ah escondido y quieto que a la que se vaya la luz del da te venimos a buscar. Ya no lo vimos ms. Lo cogeran y vete a saber que le hicieron. Siguieron atacndonos, y nuestra intencin era llegar a Parla. Cuando dan esos ducumentales en la televisin, que se ve a la gente 34

con los chiquillos, con los bultos y los carros con sus cuatro cosas huyendo de los pueblos, parece que no sea verdad y que sea una pelcula, pero es verdad porque yo lo vi. Era una pena muy grande ver toda esa gente, nios, viejos todos escapando de sus hogares, llorando, sin saber seguro a donde iban a parar. Era muy triste ver la carretera llena de gente en la, una cosa es verlo en la tele y otra es verlo real. Se te cae el alma al suelo. Aquellas criaturas muertecitas de miedo va, maldita guerraSi se hubieran quedado quietos y hubieran dejado seguir al gobierno de la Repblica, no se hubieran muerto tantos inocentes, ni de ellos, pero ellos fueron los que dieron el golpe, y por su culpa murieron los suyos, los nuestros y la gente del pueblo.

Entonces me preguntaba cada da si poda ser que hubiera Dios. Mucho tiempo despus me lo segu preguntando. Hoy recordando todo esto, todava me lo pregunto. En un pueblo abandonado, haba un casero grande, tambin abandonado, en el que haban dos caballos buenos, y el compaero que iba conmigo y yo, montamos uno cada uno y salimos a galope. Al compaero ya no lo vimos ms. Hago un parntesis para decir, que hay que ver la cantidad de amigos y compaeros que bamos todos juntos y que ya no vi ms. Es que a lo largo de mi relato, voy explicando cosas de compaeros, que acaban con ya no lo vi ms o no lo volv a ver. Hay que ver Montado en el caballo, por la carretera, me encuentro al capitn de mi compaa, (al hombre mayor al que llamaron para la guerra estando jubilado como ya expliqu anteriormente), que iba el pobre andando como poda y muy cansado. Me puse a su lado, y le dije mi capitn, suba usted aqu, hombre. Le ayud a subir porque es que me dio pena de ver a este seor en un sitio que no le tocaba. Llegamos a un pueblo que creo que era Torrejn de la Calzada, en el que haba una granja de conejos. 35

Puente de San Martn de Toledo

Estando en Parla, lleg un batalln, y nosotros muy contentos claro, toda ayuda era poca. Venan bien vestidos, bien armados y con una ropa bien forrada y de abrigo. Iban como un pincel. Cuando se metieron en el combate, y vieron el contraataque que nos dieron, y vieron como se mora la gente, se echaron atrs y nos dijeron que se iban porque los haban engaado. Un sargento, un cabo unos cuantos ms y yo mismo, cabreados, nos atravesamos en la carretera y les dijimos: aqu no pasa ni dios, el que quiera marcharse, tiene que dejar los fusiles y la municin, tal y como estaba el patio, se iban a ir con lo que trajeron y nosotros casi desarmadosSe largaron y lo dejaron todo, todo. Llevaban unos buenos chaquetones de cuero, y les dijimos. los chaquetones tambin los dejis ah y la ropa de abrigo. Lo dejaron todo con tal de irse. Segn ellos, los haban engaado. No s que se crean que era la guerra. Puede parecer muy seria esa clase de enfrentamientos, pero una cosa es contarlo y otra es estar all, casi sin armas, casi sin ropa, comiendo como se poda y recibiendo ataques, viendo morir a los compae36

Camino del exilio huyendo de la guerra

Con el hambre que llevbamos cogimos unos cuantos para llevarlos y comer. Vimos el cielo abierto. Llegamos a Parla donde nos dijeron que haban llegado una Brigadas Internacionales y que vendran en nuestra ayuda y defender Madrid. Hicieron unas trincheras bien hechas de cemento, que haba que quitarse el sombrero. Aquello eran trincheras, no las nuestras. Ellos s que traan una disciplina y fueron los que organizaron nuestro ejrcito. Hasta entonces haba sido un desastre, porque Franco s tena un ejrcito bien organizado, y tena a los regulares de Marruecos, que hacan todo lo que se les deca, aparte de que eran unos salvajes mercenarios. Contar otra ancdota, para que sirva de ejemplo del desastre de organizacin que tenamos y la poca informacin con la que llegaba la gente al frente de guerra.

ros. As que, si llegaba alguien para ayudar y se iba, lo que tena que hacer era dejar lo que traan, sino como nos apabamos? As no se puede ganar una guerra. El 29 de octubre del 36 una bala me atraviesa el pi en Torrejn de la Calzada. Mi compaa iba en retaguardia con un camin blindado. Media compaa iba a un lado de la carretera y la otra media al otro y dentro del tanque iba el jefe que estaba al mando de la operacin. Herido, como dije, en el pi, me sacaron a la carretera, y un motorista de los que llevaban los partes que mandaba el jefe del escuadrn, me dijo que si me poda coger bien a l, me llevaba al hospital de Carabanchel. All haba un grupo de franceses, buena gente, que me ayudaron. Me cogieron en brazos y me metieron en el hospital en donde me hicieron las primeras cura. Desde luego, a veces pienso: Hay que ver esa gente de fuera de Espaa, que se vino aqu a luchar por la Repblicaeso si que tiene mrito, irte a un pas sin conocer a nadie, solo con la voluntad de ayudarhay que quitarse el sombrero, eso si que es grande. Al n y al cabo nosotros bamos voluntarios por nuestro gobierno.

Entretanto, los fascistas se hicieron con Parla y seguan avanzando. Iban a por el hospital, y en vista de la masacre que hicieron en el de Toledo, decidimos huir. Yo no tena muletas ni nada parecido, as que cog una escoba y me la coloqu debajo de brazo dispuesto a largarme con los dems a pi. Efectivamente, al llegar la noche metieron a todos los heridos en camiones y nos distribuyeron por la Costa de Levante. Nos decan que si alguno era de Valencia o Alicante, que lo comunicsemos porque nos iran dejando por el camino. Como iban en direccin a Elche, prefer que me dejasen all, donde me acabaran de curar en condiciones.

Jos Barajas, sentado, con tres compaeros en un Hospital de campaa.

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En esta foto estoy con tres compaeros en Elche, en el hospital de campaa en donde estuve durante tres meses, tras los cuales me concedieron un permiso para ir a ver a mi familia, tras el cual, me enviaron a Aranjuez de nuevo al batalln. En ese intervalo de tiempo, los internacionales consiguieron parar a los fascistas en Madrid. La gente, mujeres, nios, ancianos, todos ayudaban a los soldados en la defensa de la ciudad como podan. Hacan fortines y barricadas arrancando los adoquines y con todo lo que estaba a su alcance. Comentar que yo, en un principio quera ir a la aviacin, pero, al no tener el bachillerato, fui a parar a transmisiones. Tambin, haba estado a punto de participar en lo que le llamaban Los nios de la noche que era una especie de grupo que pasaba al otro bando como espa. Por suerte no llegu a ir porque amigos mos que se alistaron, no aparecieron ms. Nos llevaron a Aranjuez, como ya he comentado antes, a aprender Morse en una escuela durante tres meses. Unos fueron obreros de lnea, otros telefonistas y otros fueron a la central. A m me dejaron en la central, y mi trabajo en transmisiones consista en hacer el

Toda la poblacin particip en la defensa de Madrid

recorrido diario por las compaas para dar el parte de guerra a los capitanes. En cada compaa haba un obrero de telfono. Poco despus me dieron el cargo de cabo de transmisiones. Haba en cada compaa, cuatro cabos, un teniente y un sargento. Volviendo al combate, a nosotros nos destinaron a Cuesta de la Reina porque los fascistas queran cortar la carretera de Madrid. All a nuestro batalln, que ramos todos voluntarios, nos metieron en el foco ms grande, y tuvimos un combate en el que cayeron muchos, pero de ellos, eso s cayeron ms, porque en la zona en la que estbamos situados podamos verlos venir. Queran cortar tambin las comunicaciones con el sur desde Madrid en Guadalajara. En esos momentos los fascistas ya tenan la carretera de La Corua, pero no pudieron con nosotros. 38

Hago un pequeo parntesis para decir que cuando los internacionales llegaron para ayudarnos, (que por cierto aquella gente s que tena mrito, su objetivo era parar el fascismo, y vinieron aqu sin saber casi ni el idioma, sin conocer el pas, solo con el afn de ayudar) Francia e Inglaterra no nos ayudaron mucho, entonces los rusos nos mandaron armamento y soldados. Recibimos unos aviones que les llamaban los chatos, que fueron de una gran ayuda. Poco despus, Francia e Inglaterra nos abandonaron y a pesar de que los rusos nos ayudaban, Franco reciba ayuda de Alemania e Italia que tenan un armamento muy superior y gente ms preparada, adems de los miles de mercenarios que se trajo de Marruecos como ya he mencionado, Portugal mirando a otro lado, pero dejando pasar armamento, luchamos a la desesperada, saliese por donde saliese, para nada. Al nal, Europa nos abandon, Rusia nos estaf y Estados Unidos hizo sus negocios con Franco. As perdimos la guerra. As se acab un gobierno legtimo elegido a travs de unas elecciones democrticas y libres, por lo que tanta gente como yo habamos luchado. Cogiendo el hilo en donde lo dej, hablar de otros combates en los

que participamos, como el de la Casa Conde que era una nca muy grande cerca de Sesea, en donde nos atac un tambor de mercenarios marroques que venan de Ciempozuelos. Explicar otra vivencia que tuve, esta vez en mi puesto de transmisiones: Con nosotros iba la central de telfono y cada compaa tena una longitud de unos trescientos a quinientos metros. En aquel momento iba todo por cables tirados por el suelo, que a m hoy en da me asombra muchsimo cuando veo los mviles que funcionan sin los dichosos cables. Ojala en aquel momento hubisemos tenido este tipo de telfonos, porque, como haba tanto tiro suelto, les daban y se cortaban. Entonces, haba que mandar a un obrero de lnea (que iban con un carrete de hilo a todas las secciones), siguiendo el cable hasta encontrar el corte y empalmarlo, con lo cual muchos moran en este trabajo.Cuantos compaeros se hubieran salvado con el simple hecho de que los telfonos no llevasen cables! En aquel combate, casi se nos meten en las trincheras. El ejrcito de Franco segua con la intencin de cortar las comunicaciones con Madrid. 39

Para entonces a m me haban ascendido a sargento, y la situacin era muy crtica. Se haba roto la lnea de la primera compaa, y como digo el ejrcito moro casi se nos mete en las trincheras. Solo quedaba un soldado en la central, y le dije que saliera a reparar la lnea, que era de gran urgencia, porque estbamos incomunicados. Me dijo que no iba, que si yo quera, que lo matase, porque si sala, de todas maneras lo iban a matar. Yo presa de la desesperacin, ech mano de mi pistola y le dije que no iba a ir l solo, que iramos los dos, lo quisiera o no. Por supuesto que mi intencin no era pegarle un tiro, pero fue la nica forma en la que pude movilizarlo, sino hubiera tenido que ir yo solo. Llegamos al lugar donde se supona que estaba la avera, y en aquella zona ya no haba nadie. Nos acercamos al puesto de mando y haba un capitn desesperado que nos pidi que le echsemos una mano, porque de los soldados, unos se le estaban escapando, y otros estaban quitando las ametralladoras para retirarse. As estaba la situacin. Me fui a la seccin de ametralladoras donde haba tres a un metro de distancia cada una. Encontr al teniente Blanca, que era el que di-

riga la seccin (lo fusilaron al acabar la guerra), conect de nuevo las ametralladoras y comenzamos a disparar a los marroques que venan por las vias. Estos, llevaban unos gorros blancos y grandes que nos servan de blanco y gracias a eso conseguimos pararlos. Al llegar la noche, avisaron por megafona que fusemos a recoger a los muertos. Nosotros sacamos a los que tenamos ms cerca, y los amontonamos hasta que lleg un camin a recogerlos. As de fra es la guerra. Estbamos tan faltos de tabaco, que les registrbamos los bolsillos a ver si tenan, porque en nuestro ejrcito no tenamos ms que el papel y los del ejrcito moro traan un tabaco muy bueno. Recuerdo que, ms o menos en el tiempo en el que se desarrollaba la batalla del Jarama, Franco, que estaba aliado con Hitler, reciba estas armas qumicas para experimentarlas con nosotros. Nos tiraron unos caonazos de una sustancia que hizo que el cielo se tiese de amarillo. Pensamos que era azufre, pero, azufre no era. Deba ser un producto qumico muy fuerte porque nos provoc unas diarreas tales, que nos tuvieron que retirar a todos. Se llevaron la comida, el 40

agua y muchas otras cosas porque todo estaba contaminado. Nos llevaron a Aranjuez para tratarnos. Afortunadamente despus de tres semanas nos recuperamos. Los mdicos nos haban dicho que bebisemos mucha agua para eliminar el producto del cuerpo. Tantas cosas recuerdo y a tantos compaeros, que no tendra suciente con un libro. Como por ejemplo, estando en las trincheras disparando lleg un compaero a sustituirme, con la mala suerte de que, nada ms colocarse, le entra una bala justo por debajo del casco, en la frente, y lo deja seco. Yo ni siquiera me doy cuenta. Le hablo y veo que no me

contesta, y pienso qu le pasa a este que no me habla?. Lo toqu y comprob que el pobre estaba muerto. El destino, supongo. Tuve que sacarlo de all arrastras hacia fuera con un nudo en el pecho. Eso era la guerra. As era todos los das. Muerte, desgracia, va tantos compaeros se quedaron por el camino.yo me libr, pero porque tuve suerte, ni ms ni menos. Cada vez que intento recordar toda esa gente que muri, me pongo malo y es que me sube el azcar a trescientos, porque pienso: Por qu? Por qu tuvimos que pasar tanto? Yo afortunadamente sobreviv, pero pensar en tantas y tantas familias que quedaron rotas, humilladas, hambrientas. Eso para qu? Qu hicimos de malo para sufrir tanto?. Al acabar la guerra, al estar en transmisiones, escuch las conversaciones de los mandos. Era muy triste orlos llorar y decir: Qu va a ser de m ahora? Qu va a ser de mi familia? A dnde voy ahora? A mi pueblo no puedo volver y tengo a mis hijos y a mi familia! Que va a ser de mis nios!, Esta gente no es buena y nos matarn. As era, todos lamentndose. Lo malo era que yo, tambin pensaba lo mismo. 41

He de decir que yo segua con la foto de mi novia Elena en el bolsillo, y haba estado cartendome con ella, con la tranquilidad de que nadie tena que leerle las cartas puesto que como ya he dicho antes, quise que aprendiese bien a leer para que nadie se enterase de lo que nos decamos. A veces preero no acordarme. Hemos pasado mucho, mucho!.

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III. EL REGRESO
Acabada la guerra, nos fuimos a Aranjuez, en donde estaba la patrona que tenamos cuando estbamos en el frente. Nos lavaba la ropa y nos daba de comer. Estuvimos all una semana, vestidos de paisanos, con miedo, porque haba llegado un batalln de italianos. Nos mezclbamos entre ellos, incluso les pedamos tabaco. Esperbamos all, porque un ferroviario que conocamos, nos dijo que nos quedsemos all dentro hasta que empezasen a circular los ferrocarriles que en el momento en el que llegase uno, nos llamara para meternos en el tren. Una noche nos llam, porque vena un tren de Madrid .Era un mercancas entonces, l abri la puerta del vagn y nos meti all. Fuimos hasta Alczar de San Juan .En cada parada suban familias que venan huyendo de Crdoba y Sevilla. En Alczar de San Juan, una mujer que baj a comprar algo, nos dijo que haba visto a militares fascistas que se llevaban a todo soldado republicano que vean.

Estacin de ferrocarril de Aranjuez, de la poca

Aquella mujer vena con su familia, con sus hijos y con otra familia ms. Nos meti en una esquina del vagn, nos ech en lo alto los colchones y las mantas que traan, y se sentaron encima. Entraron los soldados en el vagn, lo registraron, y se fueron sin vernos. Ja,ja! Arranc el tren y llegamos a la estacin de Baeza .All tenamos que enlazar con otro tren, porque de all salan a Almera y Sevilla .Nosotros tenamos que coger el de Almera que era el que pasaba por nuestro pueblo. En Baeza una escuadra de soldados fascistas se llevaban a todo republicano que vean .Nos cogieron y 43

nos pusieron en la. ramos unos cuarenta. Lleg un teniente que, viendo la situacin, le omos decir, que qu iban a hacer con aquellos hombres, donde los meteran y como les iban a dar de comer. Decidi entonces, que cada uno se fuese a su pueblo y que all ya nos juzgaran a cada uno. Nosotros, como no nos bamos, no se diera el caso de que cambiase de opinin, nos fuimos andando por la va hasta la siguiente estacin .All esperamos varias horas hasta que lleg el tren que era un marranero autntico. As llegamos por n al pueblo con mucha hambre, con la suerte de que a unos tres kilmetros viva una ta ma que tena un cortijo. Llegamos los tres paisanos, uno de ellos Serafn Vico Bayona (teniente), dos aos mayor que yo el cual muri hace poco todava. Viva en la Paz, en Barcelona .Del otro compaero la verdad es que no recuerdo su nombre, pero s que era militar con cargo tambin. All mi ta nos dio de comer, y nos repusimos bastante. Estuvimos un tiempo escondidos. Hago otro parntesis para comentar que cuando en 1986 sali la ley en

la que se reconocan benecios a los militares republicanos, ni a m ni a Serafn nos encontraban registrados en ningn sitio con el rango que alcanzamos durante la guerra. La mujer de Serafn, contrat un abogado para gestionar el tema, y yo tambin puse en sus manos mi historial, pero no hubo manera. Yo creo que los mandos quemaron todos los documentos de los batallones de voluntarios al irse, para que no quedasen pistas, porque me supongo que al cogernos y comprobar que habamos ido a la guerra sin pedrnoslo nadie por iniciativa propia, nos hubieran dado un peor castigo o directamente nos hubieran fusilado. Entonces el gobierno, en vista del caos y de la poca informacin de la que se dispona, hizo que todo aquel que quisiera reclamar y tuviese poca documentacin, presentase testigos conforme era cierto que esa persona haba alcanzado tal graduacin. Yo era sargento, y cuando acab la guerra supe que yo estaba propuesto para teniente, pero, claro, no consta en ningn sitio tal cosa. Present como testigo a un capitn de la primera compaa y otros ms que saban mi historial. 44

Por suerte me dieron mi carn de militar y la compensacin que marcaba la ley .Poda haber reclamado ms de lo que me dieron, pero yo me di por contento con el reconocimiento que recib, y no reclam ms. Volviendo a Huelma, el miedo me hizo estar escondido en el cortijo de mi ta hasta que empec a salir con los amigos. A los pocos dias me pill la falange, me llevaron a su sede y me encerraron durante aproximadamente una semana en el hueco de una escalera. Me soltaron porqu mi padre conoca a un notario al que llevaba a la caza de la perdiz, llamado don Bernardo. Este hombre le hizo jurar a mi padre que yo no haba cometido ningn delito, y no s si fue porque apreciaba a mi padre o porque saba seguro que me iban a llevar a hacer la mili a algn campo de

concentracin, consigui que yo saliera. Mi novia Elena y yo, nos juntamos (sin casarnos porque lo de la iglesia no va conmigo) porque nos queramos y yo quera tener un hijo con ella. Contar otra ancdota .Elena qued embarazada enseguida, y yo tan contento, y el cura del pueblo, no tanto, le deca a mi suegra: M Ramona mira tu hija como est, Y mi suegra le respondi: mi hija? Mire usted como est, es la ms feliz del mundo. Este trato con el cura, se lo permita mi suegra porque era primo de ella claro est.En aquel tiempo cualquiera discuta con los curas En el pueblo haba una seccin de niatos de la falange, que se crean algo importante, y nos clasicaron a todos .A unos les pusieron afectos y a otros desafectos al rgimen franquista .Tambin haba dudosos. 45

A m, claro est me colocaron la D de desafecto, junto a otros seis, y nos destinaron a los batallones disciplinarios de soldados trabajadores. Vaya nombre tan falso le pusieron a lo que fueron campos de trabajos forzados destinados a matarnos y torturarnos. Mi compaera Elena, (para m era mi mujer) como ya dije antes, estaba embarazada de una preciosa nia que se llam Josena y que conoc cuando tena dos aos y medio. Esperando que nos llamasen para hacer el servicio militar, calicados como desafectos al rgimen y sospechando que iramos a parar a los batallones disciplinarios, nos fuimos a Sevilla a apuntarnos a la legin porque pensbamos que si podamos entrar, correramos mejor suerte de la que nos esperaba. Cuando llegamos, un alfrez nos dijo que lo senta, que el cupo ya estaba cubierto. Haban muchos ms que haban pensado igual que nosotros. Tuvimos que volver al pueblo, y cuando llegamos, a uno de mis compaeros lo metieron en la crcel y estuvo unos doce aos ms o menos. El otro compaero se fug a otro pueblo en donde tena unas amistades que lo escondieron.

A su novia, la guardia civil la tortur para que les dijera donde estaba pero ella aguant y no les dijo nada. La raparon, le clavaron astillas entre las uas y la carne. Los muy canallas las cosas que le hicieron, solo las sabe ella. Al nal, lo cogieron y lo metieron en la crcel en Sevilla durante unos siete u ocho aos. Cuando sali, un seor que haba estado con l en la crcel, y que tena una nca muy grande lo recogi a el y a su mujer, y lo puso de encargado trabajando en su casa. Este chico no sali bien de la crcel porqu al cabo de unos aos, teniendo mujer y tres hijos, se colg, a consecuencia de las barbaridades que le hicieron pasar en la crcel, y de saber lo que le hicieron pasar a su mujer para protegerlo. No lo pudo superar. Fue una pena muy grande, mucho. Su nica obsesin era matarse y matarse. Estaban muy bien en aquella nca, pero Fuensanta su mujer, no lo dejaba solo y lo vigilaba continuamente. Por la maana se levantaba siempre con l para controlarlo. Aquella maana ella se durmi y al poco la vinieron a avisar:Fuensanta ven que Geromo se ha ahorcado. Pobre mujer cuanto pas en la vida. Ella se qued all en la nca un 46

tiempo, pero no poda vivir con ese recuerdo y con un dinero que haba juntado. Se vino a Barcelona con sus tres hijos, al barrio de la Trinidad. Hoy todava vive habla a veces con mi mujer, pero no est muy bien. Su vida ha sido muy triste. Al resto de compaeros nos llevaron a Jan y de all a Rota para formar los batallones disciplinarios y a nosotros nos mandan a Igal en Navarra para hacer carreteras. Nos llevaron en tren hasta Pamplona y de all a Igal en camiones. De mi pueblo fuimos siete: -Esteban Aranda Barajas -Fausto Daz Morales -Jos Justicia Pulido -Antonio Lpez Hernndez

-Juan Martnez Mira -Jos Mara Roa Justicia -Francisco Venezuela Guzmn -Y el que les habla Jos Barajas Galiano Hoy el nico que vive soy yo .Algunos murieron all y otros hace no tantos aos. Hoy, el historiador Fernando Mendiola y Edurne Beaumont, han escrito un libro fantstico llamado esclavos del Franquismo en el Pirineo, sobre los que fuimos esclavizados en los batallones disciplinarios. All cada ao se hace un homenaje a todos los esclavos que trabajamos para hacer aquella carretera y se ha levantado un monolito en memoria de todos los que sufrieron la tortura y la esclavitud all.

De izq. a der: Elena Daz, Edurne Beaumont, Jos Barajas y Fernando Mendiola en el homenaje a los esclavos del franquismo en Bidangoza (Nafarroa), el 23 de junio de 2007.

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IV. LOS BATALLONES DISCIPLINARIOS


A los que no nos metieron en la crcel o no nos sentenciaron a muerte, nos llevaron a Jan, para formar los batallones disciplinarios y nos mandan a Igal en Navarra para hacer carreteras.

23 de junio de 2007. Jos Barajas en el tramo de la carretera de Igal, en la que hizo trabajos forzosos esclavos del franquismo.

23 de junio de 2007. Jos Barajas en el trmino municipal de Igal, con motivo del homenaje a los esclavos del franquismo.

Ingresamos en el Batalln disciplinario de soldados trabajadores n 6. Nos dieron un gorro en el que llevamos la puetera D de desafectos durante todo el tiempo en el que estuve preso. Ahora voy a hablar de lo que fueron los batallones, que es lo que yo quiero que se sepa. All fue peor que la guerra. En la guerra eras li-

bre, y podas moverte. Al n y al cabo, te defendas de los fascistas, y corras, ms o menos podas comer, tenas un objetivo, el de luchar por una causa pero all, all lo nico que queran era esclavizarnos y matarnos!! Esos no eran batallones de trabajadores, lo que ramos era esclavos y nada ms. Batalln disciplinario de soldados trabajadores n 6 de Igal, Navarra. Era invierno, un invierno terrible. Estbamos en unos barracones que 49

no cerraban bien y nos moramos de fro. Nos llevaron a Igal y nos metieron en las cuadras con las vacas y los caballos. All, con el calor, cogimos una piojera que no podamos aguantar. Le pedimos al teniente que nos llevase a la nieve que no podamos ms. Estbamos llenos de piojos y se nos coman. As nos llevaron de nuevo a los barracones, porque era preferible pasar fro que soportar aquello. Nos las tenamos que ingeniar para calentarnos. Solo nos dejaban salir del barracn para hacer nuestras necesidades. De paso hacamos lumbre y metamos el carbn picn con las brasas en una lata, y lo llevbamos adentro. Las ponamos en un brasero, y as nos calentbamos un rato. Lo malo era que nos tiznaban la cara y la ropa, y lo peor es que no nos podamos lavar en ninguna parte. Viene un da un teniente, y cuando nos vio dijo que que gente ms guarra que ramos. Dio la orden de que nos llevasen al ro a lavarnos. Nos hizo quitar la ropa romper el hielo y meternos en el agua. El que no quera meterse, le echaban agua al cuerpo con platos. De all salieron muchos enfermos. Unos volvieron y otros no. Un paisano mo de los siete que salimos, Francisco Venezuela, enferm el

pobre hombre y cuando vieron que se mora, le pusieron una inyeccin y lo mandaron al pueblo a que se acabara de morir. Pasamos mucha hambre porque el alfrez y el cabo (los muy sinvergenzas) vendan la comida que era para el batalln, aceite, garbanzos, todo lo que podan. Hacan estraperlo con nuestra comida!! La que se supone que era para alimentar a los presos de los campos, y a nosotros no nos quedaba que comer. Quiero que esto se sepa, y me gustara saber los nombres de esos sinvergenzas para que queden como unos delincuentes, porque all no se llamaban por el nombre, nadie saba nada. Entre ellos no se nombraban. Nos ponan en la y uno nos echaba el caldo y el otro los garbanzos. Como mucho eran siete, y los compartamos si a alguno le tocaban ms. Eso comamos hasta el da siguiente. As un da y otro. Recuerdo que cuando bamos a trabajar, en la, pasbamos por un campo de Remolachas y si alguno poda coger unas hojas de remolacha, las coga y nos las comamos y si era la remolacha entera, mejor. Comamos hierbas cocidas .Nos moramos de hambre, pero lo bueno 50

era que compartamos lo poco que podamos conseguir. A mi nieto le digo que los chavales que eran grandes y corpulentos como l se moran antes, porque necesitaban ms comida que los que eran como yo, que aunque era bastante alto, soy delgado de constitucin y no necesito comer mucho para sobrevivir. Nos haban llevado all para trabajar en la carretera que queran hacer atravesando los pirineos desde Girona a Irn. A nosotros nos haba tocado hacer el trozo de Igal. Para hacer la carretera tenamos que limpiar la zona por donde iba a pasar. Tenamos que quitar la tierra, las piedras y los rboles. Luego allanarlo y hacer la caja. Esta, se rellenaba con una capa de piedras grandes. Despus con un porrillo (una especie de martillo con el mango de madera, pero que no es rgido, sino elstico) machacbamos las piedras muy menudas, hasta que se haca gravilla. Echbamos una capa de esta gravilla mezclada con tierra encima de las piedras y luego pasaba la mquina para compactarlo todo. As hacamos la carretera. Una vez, a las puertas de Igal, haca mucho calor, y el agotamiento y la falta de alimentos, nos haca

perder el conocimiento y caer al suelo. Decidimos tirarnos todos al suelo cuando vena un capitn ingeniero a ver las obras y nos pregunt sorprendido que era lo que estaba pasando. Le explicamos que era producto del hambre y el agotamiento, y que algunos ya no se levantaran ms, porque caan muertos y que no nos daban de comer. Por lo visto ese hombre dio parte y durante unos dias comimos mejor, pero al irse, otra vez volvimos a lo mismo, porque el capitn tardaba meses en volver. El cura que haba en Igal, a diferencia del de Lesaka, era una malsima persona. A lo nico que se dedicaba era a vigilar a la gente del pueblo que faltaba a la misa, para multarles, cosa que le iba muy bien porque la multa se la tenan que pagar a l. De nosotros no se preocupaba, aunque nos pudrisemos. Haca la misa, y como no cabamos todos muchos la oamos fuera, y con la falta de alimento nos desmaybamos y el muy desgraciado, no se asomaba ni siquiera para ver que pasaba. Tena un cerdo que iba suelto por la calle y que viva como un mar51

qus. Como era del cura, cuando pasaba por la puerta de alguna casa, necesariamente tenan que echarle un puado de trigo o cebada, y alimentarlo bien. Era del cura. As le criaban el cerdo, era el nico que coma bien. Recuerdo un chaval desesperado se tir monte abajo y suponemos que se mat porque no lo volvimos a ver ms. Tenamos tanta hambre que cuando nos llevaban a trabajar, pasbamos cerca de unas casas, y si podamos nos escapbamos un momento a pedir que comer. En algunas casas no nos reciban bien, pero en otras nos daban unos panes enormes que hacan all, de dos o tres kilos. Llenbamos el saco de pan, y como podamos lo metamos en el campamento y as calmbamos el hambre unos dias. Comamos las hojas de los espinos, las hierbas, lo que podamos y el que no lo haca, se iba consumiendo poco a poco hasta que se mora. Cuando entramos en el batalln haba chavales grandes, robustos, colorados y al cabo de un ao, eran autnticos esqueletos, igual que las fotos de los campos de los nazis. Luego decan que en Espaa no haba campos de concentracin.

Aquellos sargentos y cabos no queran otra cosa ms que matarnos. No tenan consideracin ni humanidad con nosotros. Nos mataban de fro, nos mataban de hambre, nos molan a palos. Un da, bamos por el lado del ro y un compaero, se escap a ver si poda comprar un pan en el pueblo de Igal, pero uno de los escoltas (que iban uno cada lado de nosotros), lo ech de menos, y cuando el chico asom con el pan lo cogieron, le pegaron una enorme paliza y al da siguiente le colgaron una piedra enorme a la espalda que pesara, que s yo, ms de diez kilos, atada con unos alambres a los hombros. Al cabo de unos dias de colocarle la piedra, se le pusieron los hombros tan mal, que ya no se le vean los alambres, de lo hundidos que los llevaba en la carne. Le quitaron la piedra, porque tena los brazos y la espalda tan hinchados que no poda trabajar. Lo de las piedras se lo hicieron a ms compaeros, yo lo vi. Era muy mala gente. Los escoltas y los sargentos no hablaban ni entre ellos. Fue la gente ms mala que Franco tena, y los envi a los batallones para matarnos. Si nos vean coger hierbas y comerlas, nos pegaban patadas con aquellas botas, y golpes 52

con palos. Muchos palos, muchos. Nos pegaban por cualquier cosa, pero a lo duro, a muerte. Cada vez que me acuerdomurieron muchos compaeros, muchos. Me acuerdo de un compaero alto y muy recio, muy fuerte, que se fue consumiendo poco a poco, poco a poco, hasta que se fue quedando sin vida. Tena dos hermanas y como supieron que estaba muy mal, fueron a verlo pero no las dejaron entrar, se fueron llorando. Era muy buen chaval y muy simptico, mucho. Se lo llevaron y ya no lo vimos ms. Le llambamos el churrero porque su padre tena una churrera. Nosotros le decamos a la familia cuando escribamos, que pasbamos mucha hambre, y de mi casa me mandaron un paquete con comida, con jamn, queso, huevos cocidos. Cuando me lo dio el cabo, estaba lleno de piedras. Se haban comido mi comida, haban metido piedras, y me haban dejado los huevos cocidos, que ya se haban podrido. Este cabo un tal Fulguer, o algo as (ya digo que no se nombraban entre ellos), iba al pueblo a buscar pan, y la emprenda a patadas con los sacos para hacerlo polvo. Luego lo que nos daba a nosotros eran
Barracones de Igal (foto cedida por la famlia Santa Maria-Amurrio)

los pedazos pequeos de aquel pan deshecho, y el hijo de puta, todo chusco que quedaba entero, nos lo venda a dos reales. Se aprovechaba de nuestra hambre. Era una mala persona. Haba algunos escoltas que no eran tan malos, y nos decan :tened cuidado con aquel sargento, porque le ha dado una tremenda patada en los testculos a uno de vosotros y lo ha matado Los barracones, tenan una puerta muy pequea, de medio metro, para salir. Donde dormamos, eran una especie de camas de dos pisos y el que estaba arriba, tocaba con el techo que era de Uralita, y se helaba de fro. 53

Al entrar nos dieron una manta grande y una pequea. Nada ms. Nos escapbamos a los cortijos y las vendamos para comprar pan. Tenamos mucho fro, pero el hambre nos poda mas. Yo tuve la suerte de que me tocase abajo y la ropa que poda se la echaba al compaero de arriba, que se mora de fro, porque all en Igal caan unas heladas terribles. Por la noche, como podamos nos arrimbamos unos a otros y as nos calentbamos. Cuantas veces al llegar la luz del da, te encontrabas a algn compaero que se haba quedado tieso durante la noche. As era, sabamos cuantos nos bamos a dormir, pero no cuantos nos despertaramos al da siguiente. Si queras hacer tus necesidades, tenas que ir al monte y te vigilaban fusil en mano. A ms de uno le clavaron el fusil en las costillas, porque si. Eran gente sin corazn. Nos sacaban a pasar lista y a partir del momento en que nos daban la orden, solo tenamos unos minutos para formar. La puerta era tan pequea que no podamos salir todos a la vez, prcticamente de uno en uno a empujones. .Entonces cuando a aquel fulano se le antojaba, deca ALTO!, y los que no haban podido salir, los dejaba arrestados

en la nieve, descalzos algunos y otros con trapos en los pies, porque solo nos dieron unos zapatos al entrar y a la mayora se nos haban roto y no tenamos ni zapatos. Aquel personaje, se diverta de esa manera. Les gustaba humillarnos. Yo creo que la orden que dio Franco era que nos liquidaran a todos, pero ramos demasiados y le bamos bien porque trabajbamos gratis. Para lavarnos, como ya he comentado antes, nos llevaban al ro que estaba helado. A parte de los que murieron en el episodio que expliqu, muchos murieron de pulmona e infecciones por enfriamiento. Otro amigo mo enferm y no lo llevaron al hospital, y lo que hicimos entre todos fue darle de nuestra comida, y afortunadamente se fue recuperando poco a poco. Cuando algn compaero caa enfermo por el fro, entre todos lo calentbamos y lo alimentbamos. Unos se recuperaban y otros no. Lo que era seguro, era que, al que llevaban supuestamente al hospital, no volva. Despus de las cosas que yo he vivido y he visto, pienso que no debe de haber Dios, porque si hubiera, no poda ser que permitiese que pasara lo que estaba pasando all, 54

y en otros muchos sitios como ese, porque ya digo, que nosotros ramos una pequea parte de lo que se estaba cociendo en toda Espaa. As son los fascistas. Yo me libr, afortunadamente de milagro y por suerte, ni ms ni menos ,as que digo, que se joda Franco que no me llev por delante!. Aquello era inhumano, y total nosotros no habamos hecho nada, solo ir voluntarios a la guerra para defender a la Repblica, que era el gobierno legal, elegido por el pueblo en unas elecciones democrticas, esto tiene que quedar bien claro .Ellos fueron los que dieron el golpe de estado. Ellos iban en contra de la mayora. Nosotros defendamos la legalidad. Estuvimos aproximadamente un ao en Igal. De all nos llevaron a Lesaka cerca de Irn. All estuvimos algo mejor, pero poco. Recuerdo que cuando bamos para Lesaka, salan mujeres con bocadillos para darnos de comer a lo alto de los camiones porque deban saber que pasaban los camiones con los esclavos por all. Contar tambin que cuando estall la guerra europea, segn radio macuto, que era con lo que uno se enteraba de las noticias en aquella poca, el gobierno de la Rep-

blica estaba en Francia, y nosotros creamos que los americanos nos iban a ayudar. Entonces, por lo visto Franco fue a negociar con Hitler y le daba un milln de soldados a cambio de quedarse con Portugal y la parte de frica. Hitler no acept porque quera apoderarse de toda Europa, incluida Espaa. Franco entonces, se ali con los americanos, que fue cuando a cambio instalaron las tres bases de Sevilla, Zaragoza y Madrid. Todo esto, como ya digo segn radio macuto. Franco, para hacer una gracia y aparentar ante los americanos que en Espaa no haba tanta presin, (que a los americanos creo que poco les importaba) elimin los campos de concentracin y nos enviaron al ejrcito. Nosotros fuimos a parar a Punta Paloma y luego nos llevaron a Tarifa, desde all nos distribuyeron. Habamos pasado mucho miedo porque de haber enviado Franco el milln de soldados, creamos casi con toda seguridad, que en ese milln iramos los soldados de los batallones disciplinarios. Batalln disciplinario de soldados trabajadores n 14 de Lesaka, Navarra. En Lesaka, tambin trabajbamos haciendo carreteras. Los ingenieros 55

Diciembre 1941. Campamento Zala del batalln Disciplinario n 14 de Lesaka (Navarra)

nos pona por grupos y nos dio un libro para que lo leysemos a los soldados. Esto se haca los domingos, que era cuando nos confesaban. As que yo hice algo de amistad con el cura que era un buen hombre y yo creo que era de izquierdas o abertzale, porque no hablaba bien de Franco. Yo, al ver que no era malo como los otros, le dije: Padre, en lugar de confesarnos aqu, por qu no nos conesa en el pueblo, por lo menos podemos darnos una vuelta y vivir un poco mejor? .Y el cura me respondi: pues no has pensado mal . Habl con el capitn y ste le dijo que si. bamos al pueblo y al nal, a confesar, iban tres o cuatro y los dems nos dbamos una vuelta. Pagbamos con sellos de las cartas que nos enviaba la familia. Les borrbamos el matasellos y de esa manera nos las ingenibamos para pagar. Mientras, el cura callaba y nosotros lo pasbamos bien.

eran militares. Un sargento, me llam a m de ayudante para que le llevase el material. Entonces, empez a ensearme el ocio. Al cabo de un tiempo yo saba trazar ya las curvas y hacer su faena, con lo cual a veces no iba l y me mandaba a m solo. Todava hoy me acuerdo de cmo se traza una curva. A m me pusieron el apodo de el delineante En Lesaka, estbamos algo mejor, pero pasbamos mucha hambre. All lo bueno que tena es que haba muchos campos con rboles frutales. De camino al trabajo pasbamos por un campo de manzanos y si podamos nos despistbamos para poder coger alguna manzana, que era un lujo. Lo que tambin hacamos era dejarnos caer y cuando pasaban todos, nos llenbamos los bolsillos y las repartamos. Haba un cura que vena a ensearnos la doctrina y como ramos tantos y no daba abasto, pidi gente que supiera algo para ayudarle y yo le dije que saba (poco). Entonces,

Jerarcas de la Iglesia Catlica haciendo el saludo fascista

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Lo pasbamos bien, en lo que cabe, porque bamos a tomarnos un vino y nos reamos mucho, porque con lo poco que comamos, beber un vasillo de vino con el estmago vaco nos haca coger unas buenas borracheras. Bueno, al menos nos reamos. Yo hablaba mucho con este hombre, pero no de religin. Como digo, fascista no era porque no poda ver a Franco, se portaba bien con nosotros y las cosas que hablbamos no eran de curas. All haba tres que me decan que nos furamos de all de noche, porque desde Lesaka podamos pasar a Francia. Detrs de la sierra que veamos estaba la frontera. Haba unos escoltas que eran catalanes que se iban y me dijeron Barajas si quieres venir a Francia, yo vivo cerca y si quieres te paso, que yo s por donde se puede pasar. Estbamos hechos un lo y al nal no nos atrevimos. Al n y al cabo no habamos hecho nada, nos alistamos voluntarios por la Repblica y al acabar la guerra no hicimos nada malo a nadie, no cometimos ningn delito, no tenamos porqu huir, era injusto. Ninguno habamos hecho nada para estar all en donde estbamos.

Punta Paloma, Tarifa Aproximadamente cuando estall la guerra Europea, como ya dije antes, disolvieron los batallones y nos enviaron a Tarifa, a Punta Paloma en Cdiz a hacer fortines para las ametralladoras y los caones. Estuvimos varios meses. En Punta Paloma estaba el can ms grande de la artillera. Lo haban trado de Mahn. Nos dijeron que lo haban subido arrastrando los esclavos del batalln de trabajadores por un sitio en el que no haba carretera. Lo subieron casi a pulso. All tambin pasbamos hambre, tanta que recuerdo a un chaval de Bilbao que en un descuido se meti en la chabola de un escolta cogi un fusil y se peg un tiro .Deca que para que quera vivir. Yo y algunos ms lo llevamos a enterrar al cementerio de Tarifa. Era una gran persona, pero no pudo aguantar.

Punta Paloma, Tarifa.

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Cuartel de Facinas, foto de la poca

Pueblo de Facinas, en la actualidad

Facinas Nos llevaron para hacer un campamento para militares que creo que todava hoy existe, en Facinas. All estuvimos cerca de un ao. El tramo de carretera que llevaba al campamento, tambin la hicimos nosotros. Cuando llegamos all el jefe del campamento pregunt a mi superior si tena a alguno que supiera algo de carreteras y me llamaron a m y me dijeron que era lo que tena que hacer. De algo me sirvi lo que me haba enseado el sargento de Lesaka. Haba que echar las piedras y picarlas. Luego vena la mquina de planchar para alisar la carretera, todo eso la diriga yo. Me pusieron a un delineante y a esas alturas yo ya era el que me encargaba del trabajo. Llegaba el sargento con los soldados en la de a dos y as se distribuan las herramientas. A uno un pico y a otro una pala y a trabajar.

All pasamos hambre tambin pero al menos haba muchas encinas y podamos coger bellotas para comer. Tambin a veces nos dejaban ir al pueblo de Facinas. Entonces lo pasbamos bien, como en el pueblo de Lesaka porque bamos a beber unos vasos de vino, el que tena algo con que pagar claro, el que no tena si se poda lo invitaban y como estbamos tan desmayados de hambre nos bebamos dos chatos y la pillbamos. Llegbamos al campamento cantando. Al campamento venan mujeres vendiendo naranjas y arenques. Nosotros les comprbamos si tenamos con que pagar y nos comamos las naranjas con la piel y los arenques con la cabeza, la espina y todo lo que llevase, ya ves, todo lo comamos. Conil de la Frontera. Terminamos el campamento y nos llevan a Conil de la Frontera, a hacer una carretera de unos cin58

co metros de ancho que iba desde la carretera de Cdiz a Algeciras, hasta un pueblo llamado Bolonia. Estando all, nos toc por suerte un alfrez joven y buena persona que, cuando vio la comida que nos daban, cogi un escolta con un camin y se fueron a pedir a los cortijos garbanzos y trigo y todo lo que pudieran darle para nosotros. Asomaban con el camioncillo cargado de comida. Se li a darnos potajes y consigui que nos engordsemos y todo. All al menos comamos, pero porque dimos con una buena persona y con corazn que yo creo que se arriesgaba por nosotros porque eso era cosa suya, no de los jefes. Lo que se ve en la foto de ms adelante era una barraca muy grande. All cerca estaba el mar y haba una carretera para bajar. Venan los pescadores e bamos a echarles una mano porque tiraban una red de tres o cuatro kilmetros y haba que tirar de la cuerda poco a poco para traerla. Vena llenita de sardinas. Los pescadores nos daban un cubo lleno de sardinas por ayudarles, que llevbamos a la barraca y las asbamos. All aunque estbamos presos estbamos mejor alimentados y tenamos mas libertad. Nos dejaban ir de vez en cuando al pueblo de Conil.

Yo all lo pasaba mal porque tena gente a mi cargo y yo no me vea capaz de obligar a mis propios compaeros a picar, as que bamos haciendo como podamos y si vena algn jefe nos ponamos a picar ms. Yo los tapaba todo lo que poda. Entre todos nos las arreglbamos para poder descansar un poco de vez en cuando. No era lo mismo que en Igal, por lo menos. Al estar bien alimentados no caamos desfallecidos ni enfermos. Trajeron a tres para estar conmigo que venan del Pas Vasco. Haban estado en la crcel, no recuerdo bien si en Bilbao o en San Sebastin. Aquellos tres venan a redimir penas al batalln de trabajo. Eran tres jefes republicanos y de uno se me qued el nombre porque fuimos buenos amigos. Se llamaba Ramn Urraca y me lo llev de ayudante porque era yo el que distribua el trabajo. Estando en Bolonia fue cuando Franco desmantel los batallones de trabajadores para dar buena imagen ante los americanos, que poco les importaba lo que pasaba aqu, por cierto .Lo que andaban buscando era poner bases en Espaa. Oamos rumores de que los americanos nos iban a ayudar y aquellos tres y yo estbamos tan ilusionados, que planeamos que cuando vi59

niesen a liberarnos les quitaramos los fusiles a los escoltas, los encerraramos y nosotros saldramos en busca de los que viniesen a salvar al gobierno de la Repblica y luchar junto a ellos, pero por desgracia no fue as. Fue una traicin ms, otro pas que nos abandonaba y que se aliaba con Franco, a cambio de las bases, claro. Creamos que los americanos lucharan con nosotros para echar a Franco.

Batalln de Conil de la Frontera. De pie el septimo por la izquierda Jos Barajas.

Foto enviada a mi familia con estas letras al reverso. Durante mi estancia en los Batallones Disciplinarios mi padre fue encarcelado por el nico delito de ser de izquierda.

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V. EN EL EJRCITO
Desmantelados los batallones de trabajadores, nos mandan a hacer la mili al ejrcito, por si no habamos hecho ya bastante, y nos llevan a Tarifa andando. Vino un teniente que se llev a treinta o cuarenta. Luego vino un sargento que quera a doce y un escribiente, que fueran altos y bien parecidos, y que estuvieran algo curiosos, porque, ya ves, algunos bamos que dbamos pena descalzos, con la ropa rota y sucia. Nosotros bamos algo ms curiosos porque yo saba coser algo y medio me arreglaba la ropa con trozos que me iba cosiendo. Como yo era alto, me cogi y le dije que si poda venir mi paisano que tambin era alto, y me dijo por suerte que s. Sac a los doce, y le dije que el tal Urraca era escribiente, que despus result que nada menos que era ingeniero. Nos metieron en un camin, y con mucho miedo en el cuerpo porque no sabamos a donde bamos a ir a parar. Le pregunt a donde nos llevaban, y se extra que no nos lo hubieran dicho. Nos dijo:vais nada menos que al segundo sector del campo de Gibraltar. Tuvimos mucha suerte despus de todo. Llegamos all, y a uno lo llevaron con el teniente Jos Mara Picatoste Vega y a m me llevaron con un coronel llamado Enrique Erquicia Aranda porque peda a alguien que supiera de telefona, y yo haba estado como ya coment en transmisiones durante la guerra. As que me fui de telefonista con aquel seor. Yo no me poda mover de all tena que atender el telfono en su despacho. El asistente poda salir, pero yo no. An y as tuve mucha suerte, porque aquel teniente coronel, todo hay que decirlo, se port bien conmigo. Hablbamos bastante, y yo, con la conanza, le dije: Mire mi teniente llevamos casi tres aos sin ver a la familia y no nos han dado ningn permiso .Yo tengo una hija que no conozco siquiera. Me contest muy extraado, que como poda ser posible que en tanto tiempo no nos hubieran dado ninguno. Dijo pues yo os voy a dar un permiso. Se lo dijo al coronel, y ste nos concedi diez das. Nos dijo: tenis 61

diez das de permiso mas otros diez que os regalo yo. Bueno, aquello era lo ms grande. Llegu al pueblo, y haba nacido mi hija Serana. Una nia preciosa de dos aitos y medio.

ta de mi mujer muri sin estar casada, y no la quisieron enterrar en el cementerio. Tambin si tenias hijos sin papeles de por medio, no podas cobrar los puntos y adems los hijos eran ilegtimos y putativos. Vaya palabra. Pas los veinte dias en mi pueblo con mi familia y volv a Vejer de la Frontera que era en donde estaba. All, cuando el teniente y el coronel iban a hacer el recorrido a Barbate, nosotros tenamos que llevarles all los caballos para cuando se bajasen del coche. Cuando volvan, cogan el coche y nosotros volvamos a Veger de nuevo. Comamos bien, y nos repusimos bastante porque estbamos en un estado lamentable. Estbamos solos, y como ya dije, comamos con l, porque la familia todava no se la haba trado. Como ya he contado anteriormente, Franco se vio obligado a desmantelar los batallones de trabajadores o los campos de concentracin, ante los americanos. Entonces nos licenciaron. Supongo que lo hicieron porque ramos muchas quintas de militares para licenciar. Desde la del 36 hasta la del 42 ms o menos .Si hubisemos sido pocos nos hubieran matado, pero al ser tantos, no lo podan hacer as de golpe. Eso es lo que yo creo, vamos. 62

Mi hija Serana

Elena, mi compaera y yo, no estbamos casados, ni nos haca falta casarnos porque para m ya era mi mujer, y yo para ella su marido. A m no me gustaba la iglesia. An as nos casamos cuando tenamos cuatro hijos, por imperativo legal por miedo. Porque la gente que no estaba casada no tena derechos. La

Cuando nos licenciaron, el amigo Urraca, lloraba mucho, y yo le dije Urraca y t porqu lloras, si eres ingeniero y vas a tener todo el trabajo que quieras. El me contest: Me mataron a mi padre, mataron a mi madre, mataron a mis hermanos, as que a que voy all, si no s que van a hacer conmigo?. Que pena. Solo tena una ta que trabajaba en la radio, pero no se hablaba con ella.

Urraca era tres aos mayor que yo, y le faltaban todos los dientes y todas las muelas, de las palizas tan grandes que le haban dado. Me contaba como lo haban torturado, como lo haban tenido metido en un aljibe de agua, que le llegaba hasta el labio inferior. As que si se cansaba y bajaba un poco, se ahogaba, de modo que tena que estar tieso completamente. Le hicieron perreras al pobre chaval. Mucho me acuerdo del buen amigo Urraca. Que habr sido de su vida?

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VI. LA POSTGUERRA
Mi llegada al pueblo. Estando yo en los batallones disciplinarios, a mi padre lo calicaron de ideas dudosas, y lo metieron en la crcel. Era una buena persona. No haba salido nunca del pueblo, ni para hacer la mili porque era hijo de viuda. No haba hecho mal a nadie, era un hombre muy noble. Su nico pecado era ser socialista y en el pueblo era jefe de la plaza de abastos. Por ese motivo estuvo tres aos en la crcel, por sus ideas. En lo poco que pudo hablar, me cont que para acostarse tenan un trozo de suelo de dos baldosas de 25 cm. Al amanecer los tiraban a los patios, lloviendo, nevando y quin sabe que le haran al pobre hombre, ya que lo echaron afuera porque perdi la cabeza totalmente. Apenas hablaba, solo rea. Le tenan que dar de comer como a un chiquillo y es duro decirlo, pero le caa la baba como a un beb. Eso le hicieron a mi padre. Dur ms de diez aos as. Mi Mari y mi Paqui, que son mis hijas an se acuerdan del abuelo, al que queran y ayudaban a darle de comer. Yo a mis hijos, no les quise contar todas estas penalidades, para que no padeciesen por mi y por mi mujer, que lo hemos pasado muy mal, pero ahora lo queremos contar, para que se sepa lo que se sufri, pero no solo nosotros, sino tantos y tantos que padecieron y murieron, as, sin merecerlo. Para que no vuelva a pasar nunca. Entonces, mi compaera y yo, vivamos en la casa de mi padre, pero al morir l, nos fuimos a la nuestra, porque mi madrastra y mi mujer no se entendan, y de todas maneras, yo tampoco haba tenido mucho cario con ella. Elena, mi mujer, mientras estuve preso, estuvo viviendo en su casa, con su madre, que era viuda, porque su padre muri de un disgusto cuando sentenciaron a muerte a sus hermanos, por ser, uno el alcalde, otro carabinero y el otro guardia de asalto. Al nal, los soltaron, pero al alcalde le metieron veinte aos de crcel y cinco de destierro. 65

Se fue con l su mujer, y los hijos se quedaron en el pueblo. La crueldad lleg a su grado mximo cuando muri su hija y no le dejaron ir al entierro. Cuando acab su destierro volvi al pueblo cadavrico perdido. Al poco tiempo, muri de pena. Solo por haber sido alcalde republicano. Este es un ejemplo de cmo las gastaban. Quiero aadir que mi mujer tiene mucho que contar tambin, y ella nos relatar sus vivencias, porque lo sufrimos juntos. Un mal negocio. Cuando llegu de los batallones, en el pueblo no haba trabajo, y aunque fueras a trabajar, no te podan pagar porque tampoco haba dinero. El dinero de la Repblica, no serva y el de Franco no circulaba todava, Nos pagaban con trigo, y con trigo ibas a la tienda a comprar. A m me quedaba un trozo de tierra y lo vend para comprarle la tienda a un primo mo. La tuve unos siete aos. Tenamos cartilla de racionamiento. El ayuntamiento distribua la comida del racionamiento a las tiendas y la gente iba a recoger-

la con la cartilla. Ese era nuestro caso. Comprbamos el material de racionamiento que era harina, caf, garbanzos, aceite, y la gente no los vena a comprar con la cartilla, Se venda lo ms necesario, las legumbres, la harina y el aceite. No haba dinero y la gente no compraba el caf. Malamente compraban lo necesario. Me acuerdo que haba una harina amarilla que por lo visto la enviaban los americanos. Como el caf no lo compraba nadie yo lo utilizaba como moneda y me lo llevaba a otros pueblos para cambiar por aceite o por fruta o lo que fuera, luego en el pueblo lo venda o lo consumamos en casa. Para entonces ya empezaba a circular la moneda franquista. Fue una pena muy grande para todos porque, el que tena dinerillo ahorrado a base de trabajo duro, al entrar los fascistas y anular la moneda republicana, se quedaba sin nada. Antes de entrar la moneda franquista, en el pueblo hacamos papeletas para pagar. Ibas a trabajar y te pagaban con la papeleta que luego cambiabas por comida. Con sellos tambin. Tuve que cerrar, porque haba tanta hambre, que llegaba la pobre gente y me deca: Pepe, si no me das un kilo de garbanzos, esta noche no 66

comen mis hijos. Y yo se lo daba, porque no podra dormir pensando en que esos nios no tuvieran que llevarse a la boca. As, uno y otro y otro y no me vea capaz de cobrarles. Venan con siete u ocho hijos muertos de miseria y cmo yo no les iba a dar para que comiesen esas criaturas? Me acuerdo, que una noche de nieve, llega una mujer que se llamaba Damiana a pedirme ado tres pares de albarcas para sus tres hijos de doce diez y ocho aitos. Entonces las albarcas se hacan con las ruedas de los coches. Yo le dije: Damiana, yo no te lo puedo dar as, que me vais a echar a la ruina, que yo lo tengo que pagar y lo que tengo ya lo tengo embargado. Se fue y yo me asom y vi a esos tres nios descalcitos en la nieve, con los pies envueltos en trapos. Se me cay el alma al suelo. La llam y le dije: Damiana, entra y le di las sandalias. En la tienda hacamos pan de trigo, de cebada y de centeno, y tambin hornazos. El de trigo se venda poco porque era muy caro. El de cebada con centeno era tres veces ms barato y cuando sala del horno, haba cola para llevrselo. Mi mujer haca unas roscas de pan para mis hijas y les pona el nombre de cada una. Hoy mis hijas se acuerdan todava de aquello.

El vino en aquella fecha, se venda a 25 cntimos el litro. Las familias se llevaban un pan y un litro de vino y as pasaban. Haba mucha hambre, mucha y mucha miseria. Mi hija Mara, con veintids meses cogi una diarrea terrible y estuvo muy malita. Le sacaban sangre a mi mujer y se la ponan a mi hija, y recuerdo que comprbamos una inyeccin pequeita que se la pinchaban cuando le ponan la sangre. Tambin le tenamos que poner suero. Tena la barriga llena de bultos y con dos aos no andaba. Al nal se recuper por suerte pero lo pasamos muy mal, porque creamos que se nos mora. Tambin nos acordamos de ancdotas que hoy nos hacen rer, como cuando en una ocasin, yo vaci una cuba de doscientos litros de vino y dej un litro fuera para vender. Entonces vino mi hija Serana y se lo bebi. No la encontrbamos por ninguna parte, y con un susto tremendo, la vimos salir con una trompa de campeonato, que ahora nos remos, pero entonces no nos hizo ninguna gracia. En aquel momento tenamos a mi hija Serafna y a Maria. Para que se vea que clase de mdicos haba entonces, explicar lo que nos pas cuando Elena despus de Mara quedo en estado de nuevo. 67

Estaba ya de seis meses, y el mdico deca que no haba tal embarazo, que era agua que tena retenida en el vientre .Nosotros sabamos que era embarazo porque ella se senta la criatura y tena todos los sntomas, y mi mujer le deca que no se encontraba bien, pero porque estaba en estado, no por otra cosa, pero el segua diciendo que no y que no. Le sac cinco botellas de agua, que no era otra cosa que el lquido amnitico Le puso una inyeccin, que nunca llegamos a saber que era aquel medicamento, porque no lo haba ni en Huelma ni en Jan ni en Granada, lo trajeron de Madrid en avin. Le pinch aquello y pari un nio vivo, muy lindo y con una cabeza llenita de pelo negro. Tena los deditos unidos hasta la mitad, nos acordamos perfectamente. Aquella criaturita dur ms de una hora llorando, llorando y llorando, porque no se acababa de morir. Eso nos hizo aquel criminal. Hoy hubiera vivido con una incubadora. Elena, estuvo muy grave, tuvo las calenturas puerperales y se salv de milagro. Ese criminal sabr porqu hizo aquello, no sabemos el porqu ni si fue un experimento, o que era un intil, porque no me explico que un mdico no sepa diferenciar un embarazo de seis meses de una bolsa de agua en el vientre.

A continuacin tuvimos dos mellizas, Paquita y Antonia. Estas dos mellizas con un aito cogieron sarampin, y enfermaron mucho, tanto que quedaron ciegas. Nos fuimos una noche vspera de Reyes, con una nevada enorme, a Granada a ver si se salvaban. As nos fuimos, cada uno con una chiquilla y una maleta. Llegamos a Granada buscando un hotel que tena una prima ma, a la una de la maana, sin saber donde estaba el hotel ni donde estbamos, sin encontrar ni taxis ni coches ni carros, hace sesenta aos no haba nada. Nos ayud a llegar un cura que nos ayud cuando nos vio en las condiciones en las que estbamos. Mi prima no estaba en el hotel, pero estaba Jos Mara, su marido que ya estaba al caso de la situacin y nos recibi con los brazos abiertos. Mi nia, mi Antonia, tan bonita que era, se nos muri al poco de llegar, cuando amaneca. La tuvimos que dejar all solita y salir con la otra a ver si nos la salvaban. Tenamos que enterrar a mi nia, y no haba manera. Vena un taxi y cuando vea la cajita blanca, se iba corriendo. No haba forma. Llegamos a pensar de meterla en la maleta para llegar al pueblo con ella. Esa situacin es para vivirla y no para contarla. 68

Jos Mara nos ayud lo que no tiene nombre. Habl con un teniente con el cual tena amistad, y ese seor con Jos Mara, la llevaron al cementerio y la consiguieron enterrar all. Era nuestra hija y la tuvimos que dejar all con un aito. Vaya trago. Muri de una bronquitis que le caus el sarampin. Afortunadamente mi Paqui se salv y recuper la vista. De cmo me tuve que buscar la vida. Cuando cerr la tienda, me busqu la vida llevando trigo y aceite del pueblo para venderlo en otros pueblos, mi medio de transporte era un burro. Por el burro tuve un percance con la guardia civil. Entonces la gente haca cambios. Yo le cambi un burro a un vecino del pueblo, que mira por donde, que suerte, su hermana era la que haca los recados en el cuartel de la guardia civil. Este seor despus de cambiarme el burro, me dijo que no lo quera y que se lo devolviese. Yo no acept porque un trato es un trato. Entonces, cabreado, habla con la hermana, que a su vez habla con los del tricornio y a continuacin me llaman para que vaya al cuar-

tel. All un cabo me convenci (a base de hostias) de que le volviera a cambiar el burro, y yo por supuesto, ante tales argumentos de peso, tuve que devolverle el burro en cuestin. Ahora me ro, pero entonces me acord de toda su familia. As que cog el burro y me dispuse a buscarme la vida en vista de que con la tienda me arruinaba Iba por ejemplo a Almera, a comprar cosas que no haba en el pueblo para venderlas. Traa naranjas, pomelos, higos chumbos, sandias, pimientos, uvas, etc. En uno de los viajes a Almera, me engancharon con un kilo de caf y me clavaron una multa de veintiuna mil pesetas, que era mucho dinero en aquella poca. Me pusieron otra mas por llevar arroz y vino, pero an as, mis hijos no pasaron hambre, que haba familias que se les moran los nios de falta de alimentos. Ya ves, si a mi por un kilo de caf me meten esa multa tan grande, cunto les tendran que meter a los que robaban la comida de los presos de los batallones, para luego enriquecerse a costa de los pobres desgraciados que nos moramos de hambre?. Al n y al cabo, yo me buscaba la vida para que mis hijos comieran, no me daba para ms. 69

Yo llevaba caf que nos daban con el racionamiento a Almera y de all me traa queso. Lo cambiaba en el pueblo por aceite. En una ocasin, me encontr con un paisano, Pedro Vico Bayona, que vena de Madrid de permiso. Me dijo que en Madrid se compraba el aceite bien caro y me propuso que si quera podamos llevar un viaje de aceite .Yo le dije que s. Preparamos el aceite en tres paquetes grandes y nos fuimos. Ala! Cuando llegamos a la estacin de Baeza, el paisano se encuentra con el ocinista que le dijo: Vico, donde vas si te he mandado otros ocho dias de permiso y mi paisano cogi y se volvi al pueblo. Le dije: Cmo me vas a dejar a mi solo con el aceite, yo no voy a poder con todo. Y si me cogen?. Entonces segu: Sabes qu vamos a hacer?, me das el traje de militar tu te pones el mo y te vas al pueblo y yo sigo con el aceite para adelante.Y as lo hicimos. El se fue al pueblo y yo segu con el aceite. Cuando llegu a la estacin de Aranjuez, me baj del tren y sub a un coche de caballos, met las maletas con el aceite y me fui con mi

traje de militar a casa de la patrona que habamos tenido durante la guerra. Le cont lo que llevaba y me dijo ahora mismo te lo vendo. Se lo dijo a un churrero que conoca y me lo pag bien pagado. Yo era valiente, y para volver al pueblo, pens: yo no voy a pagar el tren, y con el mismo pasaporte de militar, me mont en el tren, con mi gorro colgado en la hombrera y llegu al pueblo, con mis latas vacas y sin pagar un duro porque haba tan poco, que haba que aprovecharlo todo. Muchas veces nos acordamos y pienso: mira que si nos hubieran pillado a mi paisano lo meten en la crcel y a m me fusilan. El se fue con su permiso, y yo con mi aceite. Con las pieles de las cabras se hacan unos pellejos que servan para llenar de aceite, vino, etc. Yo llen dos pellejos que pesaran unos sesenta kilos y me fui a la estacin de tren para ir a Baeza. Result que por suerte uno de los maquinistas, Juan Martnez Mira, haba estado conmigo en los batallones, madre ma que alegra nos dio de vernos!. Nos pusimos ms contentos. En n, que yo le expliqu a donde iba con el aceite, y 70

l, cogi y me escondi los pellejos entre el carbn, para que no me los vieran. As me ayud este amigo que, para rematar la faena, en los sucesivos viajes cuando el tren empezaba a frenar para entrar en la estacin, el compaero paraba unos segundos y poda bajar el aceite y entregarlo a unos chavales que me esperaban all mismo al pi de la va, porque la estacin estaba muy vigilada y seguro que me cogeran. Estos chicos le llevaban el aceite a un seor que me lo compraba. Tena que hacerlo as, y con la ayuda de mi amigo, porque si por un kilo de caf me clavaron, por dos pellejos de aceite me arruinan. En Madrid queran aceite hasta los guardias de asalto, que se lo compraban a aquel seor, y a su vez lo vendan. As me buscaba la vida. He llegado a llevar estircol. En Almera se sembraba mucha hortaliza y haca mucha falta abonar la tierra y como no haba abonos qumicos como ahora (que ahora todo es articial), all que me fui yo a llevar lo que hiciera falta. Me acuerdo que una de las veces me traje una sanda de veinticuatro kilos! que compart con el que vena conmigo. Hicimos un ponche

riqusimo y mi hija Mari, pill una borrachera que le dio por cantar Bartolo tena una auta .Nos remos muchsimo porque el tal Bartolo viva en el pueblo, y cuando se le pas la borrachera le daba vergenza salir y ver a ese seor. Yo me las ingeniaba para comprar aqu y vender all y as mi familia no pasaba hambre. Me arriesgaba mucho, es lo que yo pienso ahora, pero entonces yo no tena miedo, ni me paraba a pensar siquiera. Mis hijos tenan que comer. Para entonces ya haban nacido mi Paco y mi Antonio. As que ya tena a Serana, Mara, Paqui, Paco y Antonio. Bueno, he de decir que lo interesante del tema es que, nos casamos cuando Elena estaba embarazada de mi Paco, sea que ya habamos tenido cuatro hijos, a Serana, Mari, Paqui y mi nia Antonia que se nos muri y para colmo embarazada. El cura, (que como dije era primo de mi mujer) no llevaba bien el tema de que no estuvisemos casados y cuando mi suegra le dijo: Manuel, que ya he conseguido que mi hija se case, (que por cierto a mi suegra no le preocupaba para nada que no estuvisemos casados), se puso contento y le respon71

di: Vale, pues treme una carga de lea .Voy a explicar que quiere decir esto. De siempre se sabe que haba y hay que pagar al cura por casarse, morirse, Bautizarse o lo que sea. Bien pues, el cura tena tierras con olivos y cada vez que la gente tenia que casarse o bautizar a un hijo le decan: don Manuel, tengo que cristianar a mi hijo, qu le llevo? .Entonces el deca:treme una o dos cargas de estircol para los olivos (una carga era un carro), o lea o lo que le fuera bien. Total que le pidi una carga de lea a mi suegra y todava la est esperando. No era bueno, pero a mi suegra se lo perdonaba porque era prima. Aproximadamente, cuando mi Antonio tena dieciocho meses nos fuimos a la casa de mi padre (mi casa) porque mi to me alert de que a mi padre no lo trataba bien la mujer. El pobre, como dije sali muy mal de los tres aos que estuvo preso. Era como un nio y mi madrastra lo trataba mal. Mi to me dijo que lo mejor es que fusemos a vivir all porque incluso le pegaba. As que nos mudamos dispuestos a cuidarlo en condiciones. A mi padre, mis hijos le llamaban papa tito y a ella para que no viese diferencias le llamaban mama Bel .Ella a mi

Mari y a mi Paqui no las quera, ni ellas a ella tampoco .Solo quera a mi Serana porque naci estando con ella. Mis hijas a su abuelo lo queran con locura, porque era muy bueno, y porque lo vean indefenso y esta mujer lo trataba muy mal. Mi Mari se enfrentaba a ella y le deca:al abuelo no se le habla as. Como se haba quedado como tontito el pobre, no se enteraba bien de las cosas ni de lo que se le deca y ella le gritaba y le hablaba muy mal. Luego, como haba que darle de comer, le meta la cuchara con toda a mala leche que poda y eso mis hijas no lo podan consentir, as que ellas mismas de bien pequeas ayudaban a darle de comer al abuelo y a cuidarlo con cario. En aquella casa tuvimos otro percance. Elena queda embarazada de mellizos y a los ocho meses de embarazo se puso de parto. Se nos murieron por falta de incubadora. Eran una nia y un nio, preciosos. Mi nia se nos muri con diez das y mi nio con un mes. Nacieron bien y sanos, mamaban bien, pero se fueron quedando heladitos, heladitos, a pesar de que les ponamos botellas de agua caliente y unas inyecciones que les mandaba el mdico. Hemos pasado mucho. 72

Despus naci mi Anita, y al cabo de un tiempo tristemente falleci mi padre. Despus de Anita tuvimos a mi Pepi y a pesar de todo lo que hemos pasado ramos felices en lo que podamos y yo vi cumplido mi sueo de tener una familia grande, ya que yo me haba sentido siempre muy solo al no tener ni madre ni hermanos. Prximo destino: Barcelona. Mis cuados frica y Flix haban venido de Barcelona y nos dijeron que en Barcelona haba trabajo. Me vine con mi cuada que viva en el barrio de la Perona. All estuve cuatro meses buscando piso cosa difcil, porque no se encontraba. Di con uno en San Andrs, vend la casa y lo compr. All estuvimos viviendo ocho aos. Llegamos en el 1956. Nos tuvieron que hacer un salvoconducto para dejarnos salir del pueblo. Incluso cuando mi hija Serana enferm de las calenturas maltas, tena que ir a Jan a buscar estreptomicina para curarla tambin necesit el salvoconducto. Me traje a mi mujer y mis siete hijos: Serana, Mara, Francisca, Antonio, Paco, Ana, Pepi. Despus, en Barcelona naci mi ltima hija, Montse.

En Barcelona con mi mujer Elena y cinco de mis ocho hijos: Paqui, Antonio, Paco, Ani y Pepi.

Hago un parntesis para decir que quise tener muchos hijos, porque yo me haba criado sin madre y sin hermanos, solo tena el cario de mi padre y si no estaba, no tena ilusin ninguna en mi casa. Recuerdo lo feliz que era cuando de pequeo, iba a casa de mis primos y nos pelebamos, jugbamos, nos revolcbamos y cuando volva a mi casa me pona triste porque estaba ms solo que un santo. Por eso yo quise que en mi casa hubiera alegra. Cuando mi padre muri, no tuvo quin le llorase ms que yo, bueno, 73

he de decir que mi mujer y mis hijas lo queran muchsimo, pero yo me reero a que solo me tena a m como hijo. Siguiendo por donde iba, me encontr con un paisano que me meti a trabajar en la obra y una vecina me dijo que haba trabajo para mis hijas Serana, Maria y Francisca en la fbrica textil Platn en San Andrs. Yo trabajaba en la construccin como ya he dicho, y estuve unos dos aos con unos encofradores y aprend el ocio. Me hice ocial encofrador, y al cabo de un tiempo tuve que dejarlo, porque tuve la mala pata de que me subiese el azcar, y el mdico me dijo que era peligroso para mi problema estar colgado en las alturas, porque poda marearme y caer. Desde entonces soy diabtico. Visto el asunto, cog y me met en Parques y Jardines, en el ayuntamiento. Aqu estuve unos treinta aos y me jubil en este trabajo. Llevo treinta aos jubilado, as que estoy aprovechando la jubilacin bien aprovechada, je, je, je. Muchos como yo, y se arruina la seguridad social. La conclusin de nuestra vida es, que, hemos tenido ocho hijos, es-

tupendos y afortunadamente, hasta ahora, bien de salud. Tenemos unos nietos y biznietos, maravillosos. Cada ao los juntamos a todos el once de Abril para celebrar nuestro cumpleaos, el mo y el de mi mujer. Actualmente vivimos en la Verneda, en Bac de Roda, y seguimos querindonos como el primer da y hemos sido muy felices juntos. Siempre nos hemos respetado, y hemos tenido la suerte de llegar a esta edad juntos y bien de salud y de mente. Yo creo que la historia nuestra ha sido bonita, despus de todo. Al nal, hemos tenido suerte. Ah, y todava conservo con cario la foto de mi mujer, la que me dio cuando nos hicimos novios, la que llev durante la guerra y el tiempo que estuve preso. Hemos callado muchos aos. Hemos tenido mucho miedo de hablar. Eso ahora SE ACAB. Se tiene que saber lo que pas, aqu no hay heridas abiertas, que coo . Aqu las heridas no se han cerrado nunca, y encima callando, siempre callando. Hemos sido vctimas y encima hemos tenido que callar para no hacerle dao a quin? Quin se 74

ha preocupado de las heridas nuestras?. Hemos sufrido mucho como para tener que callarnos ahora. Ya no me da la gana de callarme ms, y yo an, pero mi mujer Elena todava est ms revelada que yo. El que no quiere que se sepa nada de esto es porque algo tendr que esconder en su pasado. Si ellos tienen algo que esconder, nosotros no, es su problema, no el mo. El que tenga la conciencia tranquila, no tiene porqu decir que no se debe remover la historia. El que

tenga la conciencia sucia no querr remover nada. Yo me libr, de casualidad, porque tuve suerte, pero, tanta gente torturada, asesinada y humillada, slo por tener unas ideas polticas merecen que se sepa de su sufrimiento, y no que se pierda en el olvido y aqu no ha pasado nada. Pobrecitos, pobres criaturas, pobre gente, cuanto han pasado, cuanto hemos pasado Hemos pasado mucho, mucho. Esto no debe volver a ocurrir nunca ms.

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VII. ELENA, MI COMPAERA


Yo quisiera, dar la palabra a mi compaera, Elena, porque mi historia no sera una historia completa sin sus palabras. Mi vida no sera la misma, puesto que el camino lo hemos andado siempre juntos. Cuando explico mis vivencias, son las vivencias de los dos, porque cuando yo estaba en la guerra, ella sufra por m, y viva en paralelo mis problemas. Cuando estuve en los batallones, ella viva con el miedo y con la angustia, pensando si yo volvera o no, Esto, es para pasarlo, porque muchos no volvieron. Las mujeres sufrieron mucho tambin. Las que quedaron viudas, hurfanas, las que torturaron porque sus compaeros o hermanos o padres eran de izquierdas, en n, mucho dolor. Por eso creo, que sin ella, mi relato no tendra el mismo valor. ELENA DIAZ Me llamo Elena Daz Linde. Nac el veintitrs de Mayo de 1920 en Montejcar, provincia de Granada.
Elena Daz Linde con 87 aos

Viv all hasta la edad de seis aos, en que nos fuimos a Huelma, que era el pueblo de mi padre.

Como ya cont Pepe, tuvimos once hijos, y uno que no lleg a nacer porque me lo mat el mdico en el vientre. Tuve una infancia ms o menos feliz. Fuimos siete hermanos, y vivamos bien, porque la familia de mi madre tena una buena posicin, porque mi abuelo era el escribiente del alcalde. La familia de mi madre era toda de derechas, pero cuidado, era la derecha moderada, no lo que hubo despus ni lo que hay hoy. Nunca se metieron en nada .Y mi padre, 77

mira por donde, de izquierdas. Era humilde y trabajaba en el campo. La familia de mi madre era de muy buena posicin, y claro, no les haca gracia que mi padre trabajase en el campo, entonces cuando mis padres se casaron, mi abuelo y sus hermanos le proporcionaron trabajar en un horno arrendado, para ms o menos tener su pequeo negocio. Cuento esto para ver como las gastaban en aquella poca. A mi padre la panadera le iba muy bien, y de esa manera se ganaba bien la vida, pero, en aquella poca fue cuando hubo las primeras elecciones en las que las mujeres podan votar por primera vez, y la duea de la tienda, que se llamaba Fuensanta, le dijo a mi padre:Como vienen las elecciones, M Ramona (mi madre) tiene que votarnos a nosotros (que eran de derechas) y mi padre dijo :no s a quin votar mi mujer, porque su familia son de derechas y la ma somos de izquierdas, y yo voy a votar a mis hermanos (que se presentaban a las elecciones). Esta seora le dijo que l votase a la izquierda y ella a la derecha, y mi padre acept. Pero, cuando le dijo a mi padre que mi madre tena que sellar el voto para que vieran que era verdad que les haba votado a

ellos, se cabre y les dijo que ella votara a quin le diera la gana que de presiones y amenazas nada de nada.

Febrero de 1936. La Repblica otorg el votoa la mujer en 1931.

Mi madre vot a los socialistas, porque a pesar de que su familia era de derechas, ella era de izquierdas. El mismo da de las elecciones, la duea del horno los ech a la calle y se qued mi padre sin trabajo. Me acuerdo mucho de mi padre, y es un dolor que tengo muy adentro. Se resign y le dijo a mi madre: Nia, me da mucha pena dejar el horno, que es nuestro comer, pero me voy contento porque mi Elena (sea, yo) es muy pequea y le estamos haciendo trabajar. Yo, podra decir que casi no tuve juventud porque, cuando tena diecisis aos, los fascistas dan el golpe de estado, y Pepe, (que ya haca dos aos que nos veamos), se mar78

cha tres aos a la guerra, tres aos de padecimiento, viendo morir a muchos conocidos. Despus, como ya ha contado l, tres aos preso. Esos aos fueron de sufrimiento, de tensin y de miedo, encima con una hija, y no voy a decir sola, porque tena a mi familia, pero, al n y al cabo, padeciendo, siempre padeciendo. Con lo bien que estbamos, tanto su familia como la ma y cuanto dao nos han hecho. Por eso digo, que yo, no quiero a la derecha, no los quiero ni ver, con el dao que han hecho y todava quieren tapar lo que hicieron los suyos. Que no, que no y que no, ya no me callo. Yo trabaj desde muy pequea. Mi padre mataba cerdos y yo de bien pequeita le ayudaba junto con mi abuela, que me ense a hacer las morcillas. En el horno, como amasbamos y tenamos a una mujer que ayudaba, pero no era suciente y yo ayudaba a cernir. Era tan pequea, que me tena que subir en un celemn para alcanzar la artesa. Cerna con un cedazo de harina para dos panes. Yo siempre digo que a m me salieron los dientes en la panadera. Mi to Manuel, viendo lo que le haban hecho, le propuso a mi padre un trabajo en la crcel con la vivienda incluida, y all que nos fuimos.

Pepe y yo nos conocimos de una manera muy divertida. Yo estaba paseando con una amiga, y l y otro se pusieron a perseguirnos corriendo, y as cada vez que pasebamos. El tena diecisiete aos y yo an no tena los catorce. Corran detrs nuestro, y yo no lo conoca, pero l a mi si porque deca que me haba visto algunas veces y que se haba jado. Despus, todas las tardes suba a la plaza de la iglesia, y como vivamos en la crcel, haba una ventana que daba a fuera y por ah nos hablbamos. El entr en mi casa a hablar con mi padre, para que nos pudiramos ver. Mi padre al principio, le dijo, que no tena ninguna hija que pudiese tener novio, pero al nal nos dej porque Pepe le gustaba. Mas tarde, mi prima amasaba pan para vender y suba todas las tardes a casa de su abuela, y el nos acompaaba. Yo pas mucho, esperndolo y escribindonos durante el tiempo que dur la guerra. Cuando vino, pensamos que no lo llevaran a hacer la mili, porque al haber estado en la guerra, ya le contaba, pero no. Se lo llevaron otros tres aos, preso, sin haber hecho nada. 79

Mi madre durante la guerra, estaba embarazada de mi hermano menor, cuando le dicen que a sus hermanos, que eran de derechas se los haban llevado, presos para matarlos. Le dio un ataque, cay al suelo, y como consecuencia de aquello, cuando naci el nio, naci encogido, y de pequeo estuvo ms tiempo en el hospital que en casa. Le hicieron muchas operaciones para estirarlo, pero, an as qued minusvlido. Muri hace poco, por cierto. Otro hermano de mi madre los sac de la crcel, porque l era de izquierdas, y cuando lleg al pueblo huyendo de Franco, dijo que no se deba perseguir a nadie, ni de derechas ni de izquierdas. Estbamos todos muy bien y llegan los fascistas y nos destrozaron la familias, porque en la derecha haba tambin gente buena que pagaron las consecuencias del golpe de estado. Fuimos novios mucho tiempo y decidimos juntarnos cuando supimos que a Pepe lo iban a llevar a los batallones. Nos juntamos porque no nos daba la gana de casarnos, nosotros nos queramos y ya est, a ver porqu tenamos que ir a la iglesia?

Tambin dir una cosa, el nico que se quejaba era el cura, que era primo de mi madre, porque en el pueblo, era bastante normal irte con el novio. En la Repblica, haba mas libertad y la gente se juntaba o se casaba por lo civil, y no pasaba nada, no ramos nosotros solos y no estaba mal visto antes de la guerra. Despus, cuando entr Franco, lo cambi todo y ya esto se vea muy mal. Se acab la libertad. Mi prima Fuensanta, que ya Pepe explic que la torturaron y la raparon y que s yo que ms cosas le haran a la criatura, para que dijese donde estaba el novio, tambin se junt con l. Tuvo tres hijos y cuando el pobrecillo se colg, no estaban tampoco casados. Mi ta, que tambin era Fuensanta, tambin se haba juntado con el marido. Al nal, nos tuvimos que casar por miedo, pero cuando tenamos ya cuatro hijos, porque la mujer de mi to Francisco, muri y como tampoco estaban casados, no la queran enterrar en el cementerio, y el que no estaba casado, no tena mas que complicaciones. Fue tambin una historia bonita. Mi to se fue a la guerra con Pepe y 80

ella se fue con l, y se qued en Aranjuez. Entonces, como estaban por aquella zona, cuando les daban permiso para lavarse la ropa, se vean all. Cuando acab la guerra, se fueron al pueblo y se juntaron, como digo, sin casarse. Esa era la mentalidad que haba en la Repblica. Alquilamos una habitacin, pero despus nos fuimos a casa de Pepe con sus padresCuando termina la guerra, empieza lo peor de todo. Mataron a diecisis as, a sangre fra. Al resto, a unos se los llevaron presos, a otros los sentenciaron a muerte, a los dems se los llevaron a los batallones. Y no hablemos de los que huyeron o se echaron al monte. Yo pas mucho, mucho, porque me toc muy cerca. A mis tos, hermanos de mi padre, los sentenciaron a muerte. A mi to Isidoro Daz Aguilar, porque era carabinero. A mi to Andrs, porque era guardia de asalto.A mi to Manuel, porque era el alcalde. Todos por ser de izquierdas, no hicieron nada. El peor, fue mi to Manuel, que como ya explic Pepe, despus de retirarles la condena a muerte y dejrsela de

crcel, estuvo veinte aos preso, se dice pronto veinte aos! por haber sido alcalde, y luego cinco de destierro, que no pudo siquiera ir ni l ni la mujer al entierro de su hija al pueblo. La mujer, pobrecilla, acab dislocada, porque no haba tenido bastante con haber estado tantos aos sin su marido, que encima no le dejan ir al entierro de la hija. No pudo ms, acab medio loca. Mi to Francisco, que estuvo en la guerra con Pepe, se libr por los pelos, porque nada menos que era capitn de una compaa en la guerra y encima fue voluntario. Como los mandos Republicanos quemaron todos los papeles de los voluntarios, para protegerlos, puede que no lo localizasen por eso. Mi padre, viendo lo que estaban haciendo con los hermanos y lo que poda pasar, cogi una depresin muy grande. Mi madre viendo en el estado en el que estaba, se lo llev a un cortijo a Montejcar, a ver si se recuperaba. Volvimos al pueblo, y mi padre no mejoraba mucho. Segua con mucho miedo. En esto que se llevan a Pepe a los batallones, y eso lo termin de rematar. 81

Al cabo de unos meses, un da, de puro pnico le dio un ataque y a los quince dias se muri. Mi madre se qued viuda con cuarenta y dos aos, siete hijos y uno minusvlido. Mi abuela, era una mujer muy religiosa, iba mucho a misa, y rezaba siempre por todos los muertos. Cuando sentenciaron a muerte a sus hijos, no volvi a pisar la iglesia. Cuando mi padre muri, no le dijimos ni una misa. No fuimos nunca mas a la iglesia, para qu, que hicieron los curas por nosotros?. Por eso y por todo lo que ha visto, y sigue viendo hoy en da, Pepe no cree en nada. Est desengaado. Nosotros decidimos ser felices y olvidarlo todo hasta ahora, que no me da la gana de callarme. Cuando a Pepe se lo llevaron a los batallones, yo me qued en su casa, pero cuando a papatito (que as le llamaban mis hijas a mi suegro y al nal se qued el con papatito y ella con mamabel) lo metieron en la crcel, yo me fui a casa de mi madre, porque la madrastra de Pepe no me quera bien. Si tena que salir, nos echaba a fuera a mi y a mi hija, con cualquier excusa, para que no le chafardease, o que s yo.

Haca matanza, porque tena que llevarle de comer a papatito a la crcel, que estaba en Jan. Yo le ayudaba, pero, ni para m ni para Pepe haba nada. Si tuviese veneno el embutido, no nos hubiramos envenenado, desde luego. Yo no poda poner la mesa, porque no me dejaba abrir los cajones para sacar las cosas. Si fregaba, tena que dejarlo todo sin recoger para no abrir los armarios, y as todos los dias. Cuando papatito vino de la crcel, yo iba a comer a veces para verlo y que viera la nia, porque l si me quera y cuando lo iba a ver, me deca que me quedase Pobre papatito, era un hombre bueno, muy bueno, No se mereci lo que le hicieron. Era muy prudente y muy callado, era un santo. Mamabel, no es que fuera mala, es que no me quera, porque cuando a Pepe lo mandaron al ejrcito, me escribi diciendo que tal da pasara por la estacin de Baeza. Yo quera verlo y que conociese a su hija, pero no tena dinero para ir. Vala el billete doce pesetas. Mis hermanos me trajeron trigo para que lo vendiese y sacar el billete, pero no haba quin me lo comprase. Mamabel, pidi dinero a cuenta de las olivas de una nca para ir a ver82

lo. Pero no pidi para m, despus de que la nca era de la familia. No quera que fuera. Yo tena un disgusto tremendo, encima estuve muy enferma toda la noche, con mucha ebre. Al nal una vecina, la pobre me consigui las doce pesetas, y sin acabar de encontrarme bien, cog a mi hija y me fui corriendo como pude a coger el autocar. Cuando iba llegando, corriendo, arranca el autocar, y las pellejas que iban detrs incluyendo mi suegra, que me vieron venir corriendo, no le dijeron nada al conductor, y all me qued, con mi nia, mirando como se iba el autocar que me llevara a verlo. No pude ir, porque no tuve el dinero a tiempo, y mamabel no me consigui el dinero, ni le dijo al conductor que me esperase. Pas mucho, y mucha rabia. Cuando Pepe lleg de los batallones, yo cre que no lo conocera, porque fueron tres aos!, yo pens que estara cambiado, no saba como vendra, ni en que condiciones, por las cosas que pas. Yo iba con mi hija, y resulta que el que no me conoci fue l, porque

yo estaba delgadsima, y de tanto padecer, yo no era la misa Elena de cuando se fue. Yo pas mucho, muchola guerra, mi familia, Pepe.por eso ahora no me callo porque no me da la gana. Si Franco no hubiera dado el golpe de estado, ni mi padre se hubiera muerto de disgusto, ni mis tos ni sus familias ni mis primos, ni mi suegro ni tantos y tantos hubieran padecido tantas cosas, muertos, presos, desterrados, dislocadoses que hay que ver que no, que no me callo! Hemos estado cuarenta aos con una cremallera en la boca y eso se acab. Cuando ya alquilamos la casa con la tienda, ya en nuestro hogar, pensamos: Nosotros nos queremos, y mucho, y a nuestros hijos no les vamos a contar lo que hemos pasado, vamos a echar tierra a todo, olvidar y no abrir la boca. Y eso hicimos mientras criamos a nuestros hijos. No le contamos nada de lo que le hicieron a su padre, ni de lo que yo pas mientras tanto ni lo que pas en la familia. Hasta que fueron mayores, y no lo hemos contado todo hasta hoy. No hace tantos aos que se enteraron de que nos casamos cuando ya tenamos cuatro hijos, y embarazada. Solo lo saban las tres mayores, 83

porque fueron a la boda, las tres cogidas de la mano. Parece que las estoy viendo. Cuando cerramos la tienda, mi hermana frica se vino a vivir con nosotros, porque yo haba tenido las mellizas y como Pepe viajaba buscndose la vida, ella vino para ayudarme con las nias. Pasamos mucho con los hijos en enfermedades, no lo voy a volver a explicar porque ya lo ha contado Pepe, pero por suerte, l siempre consigui tener algo para pagar los medicamentos. Cuando mi Mari enferm tanto, que me sacaban a m la sangre para ponrsela a ella, le ponan a la vez una inyeccin que vala siete duros. En aquella poca, siete duros era mucho dinero, pero como ya dije, su padre se busc la vida para poder pagarlo. Estando ya en Barcelona, me acuerdo, de que estbamos calladitos, calladitos, porque donde trabajaba Pepe, estaba lleno de falangistas a la caza, y ya mas adelante, mi nieto David, se acuerda de cuando nos reunamos para hablar de poltica, con las puertas cerradas y bajito que no nos fueran a or. Eso hasta que llegaron las elecciones en las que gan Felipe Gonz-

lez. Pican a la puerta y eran unas seoras que pasaban preguntando a quin se votaba, deba ser una encuesta. Yo les dije que a los socialistas, y a las malas a Surez, pero a Fraga, NO, ni pensarlo. Cuando entr para adentro, mi hijo Paco, me dijo que si estaba loca, que como haba dicho eso. Yo le contest: Ahora hijo, podemos hablar, bastantes aos hemos estado con una cremallera en la boca. Hoy se tiene que saber lo que pas, para que no vuelva a pasar, porque hay mucha gente totalmente ignorante en el tema, porque un da, hablando con uno de aqu, me dijo, que con todos estos documentales que estn dando, los testimonios, desenterrar a los que estn en las fosas, lo que quieren es liar otra vez una guerraUyyy lo que me dijo. Le contest:que est usted diciendo, yo no quiero una guerra. Mi marido ya no podra ir, pero mis hijos y mis nietos, s, y yo guerra no quiero ni una ms, as que, si usted no quiere que se sepa lo que hicieron los fascistas, es que usted ES UN FASCISTA. Ya no lo he vuelto a ver ms. Ahora no consiento que nadie deenda el fascismo, y no me callo. A 84

veces Pepe y mis hijos me dicen que me calle y no me da la gana. La gente de hoy no sabe nada, se han encargado de taparlo todo bien tapado. Solo lo saben los mayores que hicieron lo mismo que nosotros, callarse, y ahora que pueden hablar, ya no estn, y ah se queda todo. De Pepe tengo que decir, que fue un hombre maravilloso, porque cuando haba tanta hambre, a mis hijos no les falt de nada. Trapicheaba en lo que poda para darnos de comer, y de lo mejor, de lo mejor de la poca, claro, que haba mucha falta. Es un gran hombre, porque arriesg mucho por sus hijos. Cuando se iba de viaje, a vender, les traa una maleta llena de cosas buenas para comer. Me acuerdo que era una maleta grande, de madera. Fue un hombre que no sala de su casa. Su vida ha sido su mujer y sus hijos. Eso era lo que haba buscado siempre, una familia. Siempre digo, que a nosotros nos ayud el seor. El seor, o el diablo o el demonio, o quin sea, porque despus del historial de Pepe, lo llegan a coger, y no lo cuenta, y hemos llegado al da de hoy juntos y bien de salud en lo que cabe. Eso es una lotera.

La conclusin? La conclusin que saco de mi vida es que hemos pasado mucho, pero a pesar de todo, hemos sido felices. Nunca nos hemos peleado. No. A veces, ahora, Pepe grue, yo le gruo, y me dice: Elena, ya no me quieres.Yo le contesto:anda, como no te voy a querer, que iba a hacer yo sin ti. Siempre nos hemos respetado. Ha sido un hombre que no ha pegado ni ha insultado nunca a sus hijos, que son ocho. Ha sido estricto con ellos, eso si, porque hemos procurado que en casa no hubiese gritos ni mala educacin. Pepe no soportaba las peleas entre ellos, y a la hora de comer o cenar, quera que estuvisemos todos, si era posible, porque l siempre quiso una familia grande y unida, lo que l no tuvo, y por suerte, lo consigui.

2007. Pepe y yo, en la actualidad.

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Hoy estamos orgullosos de nuestros hijos, no tenemos ninguna queja de ellos, son a cual mejor. Siempre que lo necesitamos corren a ayudarnos, y nunca nos han dado preocupaciones, ni nos han faltado al respeto.

Tenemos una gran familia, hijos nietos y biznietos de los que estamos muy orgullosos. Esta ha sido nuestra historia. Ya no me callo ms. Que no.

De izq. a der: Mari Carmen Lpez, Elena Diaz, Jos Barajas y David Lora (nieto), ante el monolito a los esclavos del franquismo en la carretera de Igal a Bidangoze (Nafarroa), el 23 de junio de 2007

23 de junio de 2007. Homenaje a los presos esclavos del Franquismo. De der. a izq. sentados: 2 Jos Barajas, 3 Elena Daz.

86

ANEXOS

ANEXO N 1
LISTA DE PRISIONEROS DEL BATALLN DISCIPLINARIO DE SOLDADOS TRABAJADORES N 6

Los problemas para la localizacin de las listas aparecen detallados en el libro Esclavos del franquismo en el Pirineo. La lista que viene a continuacin es la del libro con unas pocas correcciones y , en la medida que hemos podido, con los nombres de los pueblos de Asturias, Galicia, Catalua y Valencia escritos en sus idiomas originales, bable, gallego y cataln. Queremos advertir ahora de que los apellidos aparecen tal y como se recogieron en 1940, de manera que es ms que probable que existan algunas faltas en su trascripcin. As mismo, excepto en algn caso en el que los implicados o sus protagonistas nos han sugerido otro criterio, hemos mantenido la grafa de los apellidos tal y como se hizo en el momento de la confeccin de la lista. Por otro lado, ni qu decir tiene que agradeceramos la comunicacin de posibles errores o deciencias en los datos, as como noticias sobre la identidad de otros integrantes de

los batallones que no aparecen en el listado. Para enviar o solicitar ms informacin, as como para hacernos llegar nuevas fotografas podis dirigiros a esta direccin: pacoru [email protected] En la construccin de la carretera Igal-Vidngoz-Roncalesta participaron unos 2100 esclavos del franquismo entre 1939 y 1941, condenados a trabajos forzados. Podis encontrar ms informacin sobre ella en el libro titulado Esclavos del franquismo en el Pirineo (escrito por Fernando Mendiola y Edurne Beaumont y publicado por Txalaparta). En esta lista todava falta por identicar algo menos de la mitad de los 2100 prisioneros. Por eso os invitamos a contribuir entre todas y todos a seguir completando y divulgando tanto la historia colectiva de estos prisioneros antifascistas como muchas de sus historias personales.

89

Izena Nombre Antonio ngel

1. abizena 1 Apellido Abalo Abio Acebes Acebes Aguilar Aguilera Aguirre Aibar Alanis Ales Almazn Alonso Alonso lvarez lvarez Amensena Anguitas Antnez Aragn Araluce Aranburu Aranda Arano Arcas Arcas Arcos Arvalo Arvalo Arias Arias

2. abizena 2 apellido Hernndez Garay Ramrez Ramrez Soriano Pea Iturrioz Romero Ortega Revillas Castro de los Mozos Orueta Barba Rodrguez Valenzuela Fuentes Cabrera

Jaioterria Localidad natal Pearroya Bakio Guadahortuna Montejcar Gor Alcal la Real Abanto Aldeira Belicena Andjar Fte. Vaqueros Burgos Barakaldo Pearroya Diezma Blmez de la Moraleda Palma del Ro Las Navas de la Concepcin Bilbao Azpeitia Huelma Lekeitio Arjona Montefro Montefro Pearroya Alonsotegi Pearroya Montejcar

Jaiotza-Probintzia Provincia natal Crdoba Bizkaia Granada Granada Granada Jan Bizkaia Granada Granada Jan Granada Burgos Bizkaia Crdoba Granada Jan Crdoba Sevilla Bizkaia Gipuzkoa Jan Bizkaia Jan Granada Granada Crdoba Bizkaia Crdoba Granada

Andrs

Francisco Torcuato Leovigildo Juan Francisco Francisco

Dmaso

Jos Mara Flix

Alejandro Epifanio Francisco Manuel Antonio Manuel Juan


Valentn

Romeo

mailukaria martillador abere-hiltzailea matarife igeltseroa albail okina panadero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo abere-hiltzailea matarife landa-langilea campo landa-langilea campo praktikantea practicante jornalaria jornalero elektrikaria electricista okina panadero landa-langilea campo landa-langilea obrero agrcola landa-langilea campo denda-saltzailea dependiente landa-langilea campo landa-langilea campo denda-saltzailea dependiente ganaduzalea ganadero landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail jornalaria jornalero meatzaria minero landa-langilea obrero agrcola

Lanbidea Ocio landa-langilea campo

Astigarraga

Juan Esteban
Ramn

Cendoya Barajas Bengoechea Cardea Valverde Cantero Torres Vargas Caballero Esteban

Ildefonso Isidoro Guillermo Gregorio


ngel

Emilio
Andrs

Gerardo

Arica

Galeote

Zafarraya

Granada

landa-langilea campo

90

Rafael Antonio Francisco Luis


Joaqun

Arjona Arjonaga Armenteros Arranz Arrerondo Asensio Aspiunza vila Avils Avils Ayala Aznar Aznar Bada Baena Baena BARAJAS Brcena Barrachina Barrero Bejarano Bentez Bilbao Blanco Blanco Bueno Bujaldn Bujaldn Burgos Burgos Caballero Caballero Caballos Cabrera

Serrano Bilbao Ruiz Garcs Gutirrez Martnez Sierra Domnguez Segovia Valenzuela Corral Fernndez Oliver Anoz Cucharero Rodrguez GALIANO Juzgado Garca Trabas Obrero Blanco Bilbao Muela Velarde Martn Hernndez Minero Alba Manella Ramos Trenado Martnez Gonzlez

Alcal la Real Urduliz Alcal la Real Bilbao Zjar Bilbao Santander Palma del Ro Torre Cardela Alamedilla Barakaldo Pearroya Enix Villanueva Montefro Darro HUELMA Andjar Galera Blmez Benalczar Villanueva Sopelana Pearroya Pearroya Santa Fe Cllar Orce Alcal la Real Alcaudete Pearroya Espiel Palma del Ro Villanueva

Jan Bizkaia Jan Bizkaia Granada Bizkaia Santander Crdoba Granada Granada Bizkaia Crdoba Almera Crdoba Granada Granada JAEN Jan Granada Crdoba Crdoba Crdoba Bizkaia Crdoba Crdoba Granada Granada Granada Jan Jan Crdoba Crdoba Crdoba Crdoba

Francisco Pedro Antonio Antonio Juan Benigno Santiago Santiago Segismundo Antonio Francisco
JOS Manuel

landa-langilea campo sukaldaria cocinero landa-langilea campo galdaragilea calderero landa-langilea campo argazkilaria fotgrafo merkataria comercio landa-langilea obrero agrcola landa-langilea campo landa-langilea campo mekanikaria mecnico zapataria zapatero landa-langilea obrero agrcola zapataria zapatero txoferra chofer kareztatzailea encalador landa-langilea campo landa-langilea campo errementaria herrero meatzaria minero meatzaria minero metalurgikoa metalrgico igeltseroa albail meatzaria minero orgaria carrero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo txoferra chofer meatzaria minero jornalaria jornalero landa-langilea campo landa-langilea campo

ganaduzalea ganadero

Antonio
Andrs

Fernando Manuel
Nicols Jos

Manuel Antonio Vicente Alfonso Juan A. Rogelio Teodoro Miguel Juan


Jos

91

Jos

Cabrera Cabrerizos Cajares Caldern Calera Callejas Camacho Camino Cmiz Candelas Cano Cano Cano Cano Cano Cantero Carmona Carmona Carmona Caro Caro Carrillo Carrillo Carrillo Carrillo Castillo Castro Ceanaro? Cebollero Chica Cobo Cobo Cobos Cobos

Vallejo Prez Rosales Martn Barragn Rebaos Moreno Mrquez Lpez Casanovas Martos Mercado Ruiz Snchez Serrano Prez Bejarano Garca Jndula Espejo Ruiz Aguilera Coca Expsito Latorre Garca Plaza Pemado Rodrguez Fro Fernndez Navaz Aguilar Martnez

Arjona Benaojn Colomera Iznalloz Granja? Villa del Ro Larva Villanueva Guadix Galera Alcal la Real La Rinconada Palma del Ro Alcaudete Alcal la Real Montefro Arjonilla Anelago ? Arjonilla Palma del Ro Darro Alcal la Real Alcal la Real Arjonilla Alcaudete Castillo de Locubn Andjar Mancha-Real Sevilla Zafarroya Andjar Higuera Mancha Real Mancha Real

Jan Mlaga Granada Granada Badajoz Crdoba Jan Granada Granada Granada Jan Sevilla Crdoba Jan Jan Granada Jan Granada Jan Crdoba Granada Jan Jan Jan Jan Jan Jan Jan Sevilla Granada Jan Jan Jan Jan

Juan Juan Antonio Francisco Pedro Francisco Francisco Torcuato Nemesio Luis Francisco Rafael
Julin

Vicente Antonio Ildefonso Antonio Francisco Ventura Emilio Vicente Juan Ildefonso Cipriano Antonio Pedro Antonio Antonio Enrique
Jos Andrs

Manuel Laureano

igeltseroa albail landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo okina panadero landa-langilea campo landa-langilea campo bizargilea barbero denda-saltzailea dependiente landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo txoferra chofer landa-langilea campo igeltseroa albail landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail okina panadero landa-langilea campo nekazaria agricultor zapataria zapatero landa-langilea campo landa-langilea campo

92

Andrs

Fernando Francisco Luis Rafael Francisco Juan Manuel Ricardo Juan

Cobos Coca Crdoba Crdoba Cormenero Corts Cortijo Cruz Cruz Cuesta Curiel Danjn de la Air de la Mata De la Torre del Valle Delgado Delgado Delgado Daz Daz Daz Daz Daz Daz Domnguez Donaire Donaire Eniesta Escalero Espinosa Esteves Estrada Expsito

Saeta Dez Martnez Prez Cabrera Camacho Pancorbo Fernndez Verdaja Cuenca Cabello Manterola Luna Gallego Romero Rodrguez Gmez Marquina Ramrez Huete Rincn Crdena Gonzlez Martnez Morales Garca Lara Milla Martnez Esteban Casado Caballero Gutirrez Molinero

Mancha Real Illora Andjar Alcal la Real Fuensanta de Martos Pedro Martnez Higuera La Carolina Puentenansa Arjona Pearroya Irun Villafranca Alcal la Real Ljar Pinos Puente Mancha Real Bennar Andjar Fuensanta de Martos El Pedroso Hornachuelos Pearroya Villanueva Huelma Montegcar Fuensanta de Martos Fuensanta de Martos Andjar Irun Escauela Alcaudete Ferreira Zjar

Jan Granada Jan Jan Jan Granada Jan Jan Santander Jan Crdoba Gipuzkoa Badajoz Jan Granada Granada Jan Almera Jan Jan Sevilla Crdoba Crdoba Crdoba Jan Granada Jan Jan Jan Gipuzkoa Jan Jan Granada Granada

Damin

Rafael Juan Juan Juan


Jos Andrs

Pedro Pedro Manuel Bautista


Jos Mara Jos

Miguel Fausto Antonio Juan Eduardo Luis Manuel Luis Sotero Felipe
Jess

igeltseroa albail landa-langilea campo zeramista ceramista ebanista ebanista igeltseroa albail ilemoztailea esquilador landa-langilea campo elektrikaria electricista hargina cantero landa-langilea campo forjaria forjador ikaslea estudiante txoferra chofer mekanografoa mecangrafo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo errementaria herrero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo elektrikaria electricista igeltseroa albail landa-langilea campo igeltseroa albail errementaria herrero landa-langilea campo landa-langilea campo ileapaintzailea peluquero galdaragilea calderero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo

93

Antonio Gabriel Juan


Jos

Expsito Falla Fermenia Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Fernndez Ferrer Francs Frutos Fuentes Galn Galn Galeote Gallego Glvez Gmez Gmez Gmiz Garca Garca Garca Garca

Padilla Martn Torres Caizares Escobar Garca Garca Martnez Martnez Martnez Ortega Snchez Snchez Santiago Serrano Soriano Vallejo Ruiz Aznar Carpintero Martnez Jimnez Carballido Segovia Giles Ruiz Jaimen Serrano Serrano Marcada Baca Barragn Casanova Colmena

Andjar Orce Linares Arjona Gjar Guajasierra Guadix Alcudia Moreda Zafarraya Baza Chauchina Guadix Fuensanta de Martos Carchalejos Blmez Pedro Martnez Esliana Huscar Porrio Gor Alcal la Real Las Navas de la Concepcin Alcaudete Zafarraya Alcal la Real Belalczar Alcal la Real Alcal la Real Loja Arjona Arjona Orce Huscar

Jan Granada Jan Jan Granada Crdoba Granada Granada Granada Granada Granada Granada Granada Jan Jan Crdoba Granada Granada Granada Pontevedra Granada Jan Sevilla Jan Granada Jan Crdoba Jan Jan Granada Jan Jan Granada Granada

Rafael Manuel Antonio Francisco Adolfo Juan


Jos A

Emilio Antonio Luis Miguel Abelardo Francisco Torcuato


Ramn

Elado
Jess

Rafael Antonio Manuel


Moiss

Antonio
Jos

Gregorio Gregorio Juan Juan


Matas

Francisco Juan

landa-langilea campo landa-langilea campo zeramista ceramista igeltseroa albail landa-langilea campo txoferra chofer igeltseroa albail sukaldaria cocinero maisua maestro landa-langilea campo telefonista telefonista landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo errementaria herrero meatzaria minero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo treneko langilea ferroviario eskribaua escribiente landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail geltoki-mutila mozo estacin landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo ileapaintzailea peluquero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo

94

Jos A.

Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garca Garrido Garrido Gaviln Gea Gea Gmez Gmez Gmez Gmez Gmez Gonzlez Gonzlez Gonzlez Gonzlez Gonzlez Gonzlez Gonzlez Gonzlez Gonzlez Gonzlez

Cordobs De la Cruz de la Torre Garca Guadalupe Mrquez Martn Martnez Morales Prez Ramrez Romn Torres Valcarcel Armenteros Infantes Cortijo Mndez Ramal Avalo del Olmo Fernndez Garca Trava Alamillo Gonzlez Moya Muoz Pala? Snchez Arrieta de Abril Gmez Morante

Guadalcanal Belalczar Higuera Las Navas de la Concepcin Las Navas de la Concepcin Alcal la Real Hutor-Tojar La Puebla de don Fadrique Cambril Baza Benala Nigelas Villanueva Las Navas de la Concepcin Frailes Guadix Higuera Albnchez Huscar Pearroya Huscar Andjar Porcuna Barrio Villanueva Andjar Arjona Villanueva Andjar Castillo de Lecubn Elgoibar Alamedilla Castril Guadahortuna

Sevilla Crdoba Jan Sevilla Sevilla Jan Granada Granada Jan Granada Granada Granada Crdoba Sevilla Jan Granada Jan Jan Granada Crdoba Granada Jan Jan Santander Crdoba Jan Jan Crdoba Jan Jan Gipuzkoa Granada Granada Granada

Antonio Miguel Pedro Antonio Juan Juan


ngel

igeltseroa albail landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo espartingilea alpargatero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea carrero landa-langilea campo txoferra chofer landa-langilea campo zerbitzaria camarero igeltseroa albail landa-langilea campo orgaria carrero meatzaria minero igeltseroa albail hargina cantero makilagilea palotero nekazaria labrador landa-langilea campo iturgina fontanero landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail okina panadero baldosatzailea baldosero landa-langilea campo igeltseroa albail zurgina carpintero

landa-langilea campo

Diego
Julin

Antonio Francisco Esteban Enrique Antonio Antonio


Flix Jos

Juan Manuel Bonifacio Rafael Antonio


Jos Benjamn Jos

Antonio
Jos

Antonio Antonio Miguel Demetrio


Jos A.

Juan

95

Joaqun

Francisco Victoriano Francisco Antonio Antonio Francisco Antonio Juan F. Antonio Manuel

Gonzlez Gorriti Grijota Guardia Guardia Guardia Guerrero Guijarro Gutirrez Gutirrez Gutirrez Gutirrez Hernndez Hernndez Hernndez Hernndez Hernndez Herranz Herrera Hervas Hinojosa Hinojosa Hinojosa Holla Ibez Iriarte Iturmendi Iturregui Javatera Jimnez Jimnez Jimnez Jimnez Jimnez

Moreno Barandiarn Lorenzo Mellados Rueda Rueda Guerrero Valero Lechuga Montijano Trivios Cerrato de Maruri Garca Navarro Pozo Pozo Atozqui Snchez Snchez Aguilera Arroyo Cabrera Fernndez Rosales Aguerrebere Busto Unibaso Parras Ariza Cano Escudero Hernndez Lpez

Illora Donostia. Blmez Alcal la Real Alcal la Real Alcal la Real Montefro Ferreria Carchalejos Escauela Guadix Villanueva Eibar Guadix Arjonilla Cogollos Guadix Ortuella Jrez del Marquesado Alcal del Ro Alcal la Real Alcal la Real Villanueva Cambil Alcal la Real Izkue Oati Erandio Purullena Montefro Montefro Cllar Guadix Huescar

Granada Gipuzkoa Crdoba Jan Jan Jan Granada Granada Jan Jan Granada Badajoz Gipuzkoa Granada Jan Granada Granada Bizkaia Granada Sevilla Jan Jan Crdoba Jan Jan Nafarroa Gipuzkoa Bizkaia Granada Granada Granada Granada Granada Granada

Jos

Julin Jos

Bernardo Juan Torcuato Enrique


Jos Mara Jos

Jos

Antonio Rafael Remigio Francisco Ignacio Rosendo

Flix

Torcuato
Brgido

Francisco Agapito Modesto Pedro

landa-langilea campo enplegatua empleado enplegatua empleado txoferra chofer txoferra chofer igeltseroa albail okina panadero landa-langilea campo landa-langilea campo bizargilea barbero landa-langilea campo meatzaria minero denda-saltzailea dependiente igeltseroa albail mandazaina arriero landa-langilea campo denda-saltzailea dependiente gozogilea repostero landa-langilea campo txoferra chofer landa-langilea campo landa-langilea campo zurgina carpintero motorista motorista landa-langilea campo landa-langilea campo merkataria comercio sukaldaria cocinero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo treneko langilea ferroviario errementaria herrero

96

Jos

Jimnez Jimnez Jimnez Jimnez Jimnez Jimnez Joral Joyanes Justicia Justo La Virgen Lacalle Lara Laria Lzaro Lendnez Len Len Lin Lin Lled Loira Lpez Lpez Lpez Lpez Lpez Lpez Lpez Lpez Lpez Lpez Lozano Lozano

Martnez Torres Badillo Garca Prez Ruiz Buenda Espinosa Pulido Surez Martnez Rueda Sanabria Ruiz Garca Romero Calzada Moral Cabrera Madero Prez Gmez Contreras Hernndez Len Morales Crdoba Fernndez Lara Martnez Prez Sierra Caballero Robles

Gobernador Jerez del Marquesado Alcal la Real Arjona Baza Gjar Lopera Carchalejos Huelma Baza Higuera Alcal la Real Andjar Ortuella Arjona Carchalejos Hornachuelos Alcaudete Palma Ro Bea Cllar Calicasas Castillo de Locubn Huelma Hornachuelos Villanueva Andjar Esliana Sestao Cllar Alamedilla Torre Cardela Pearroya Caniles

Granada Granada Jan Jan Granada Granada Jan Jan Jan Granada Jan Jan Jan Bizkaia Jan Jan Crdoba Jan Crdoba Granada Granada Granada Jan Jan Crdoba Crdoba Jan Granada Bizkaia Granada Granada Granada Crdoba Granada

Francisco Julio Gregorio


Ramn Jos

Antonio Miguel
Jos

Miguel Benito
Jos Mara

Juan Remigio Manuel Pedro


Jos

Daniel Antonio Manuel Gregorio


Jos Jos M

Antonio Francisco Francisco Miguel


Jos Jos L. ngel

landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo ikazkina carbonero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail landa-langilea campo landa-langilea campo jornalaria jornalero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo bizargilea barbero okina panadero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea cantero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo jostuna sastre landa-langilea campo

jornalaria jornalero

Antonio Manuel Francisco Eduardo

97

Francisco Antonio
Mximo

Luna Malpica Manrique Mansilla Mariscal Martn Martn Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martnez Martos Mazabel Medialdea Medina Megas Mena Mena Menbrilla Mndez Mndez

Lpez Martnez Esteban Muoz Calero Castillo Castro Laguna Alameda Atuse Castillo Domingo Garca Gngora Jimnez Lopena Luque Martnez Mira Muoz Prez Ramrez Rodrguez Snchez Teruel Vico Irave Aliaga Medialdea Prieto Gamarra Arroyo Hinojosa Castillo Daz Gmez

Hutor Galera Ortuella Pearroya Villaviciosa Frailes Galera Andjar Fuente Vaqueros Baza S. Nicols Jrez del Marquesado Galera Pearroya Caniles Andjar Benala Cllar Huelma La Peza Arjona Jodar Gor Benala Orce Freila Guadahortuna Palma del Ro Guadix Villanueva Chauchina Los Pedroches Martos Guadix Martos Fuenteovejuna

Granada Granada Bizkaia Crdoba Crdoba Jan Granada Jan Granada Granada Sevilla Granada Granada Crdoba Granada Jan Granada Granada Jan Granada Jan Jan Granada Granada Granada Granada Granada Crdoba Granada Crdoba Granada Crdoba Jan Granada Jan Crdoba

Servando Miguel Antonio Enrique Juan Juan Juan A. Juan Domingo Antonio Justo Juan A. Manuel Antonio Juan Juan Gregorio Santiago Antonio Manuel Leopoldo Enrique
Jess Cristbal Jos

Juan
Hiplito Jos

Manuel
Andrs

Francisco Domingo Juan

landa-langilea campo landa-langilea campo jornalaria jornalero zurgina carpintero landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail espartingilea alpargatero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail landa-langilea campo enplegatua empleado landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo bizargilea barbero treneko langilea ferroviario ikazkina carbonero txoferra chofer bizargilea barbero landa-langilea campo landa-langilea campo okina panadero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo txoferra chofer

98

Jos

Francisco Benito

Mesa Mesa Mesa Milln Milln Mira Modrego Mojn Molero Molina Molina Molina Mondelo Montas Montes Morales Morales Morante Moreno Morente Morilla Morilla Morilla Muoz Muoz Muoz Murillo Muros Naranjo Navarrete Navarro Nicor Nieto

Morales Nieto Rubio Domnguez Fernndez Penlvarez Arenas Martnez Murillo Baena Cazorla Ruiz Fernndez Barranco Crespo Loira Ruiz Valdecillo Mrquez Bico Chamorro Muoz Snchez Crdoba Fernndez Fernndez Silva Espaa Fras Garca Justicia Porcuma Montero

Montefro Alcal la Real Villanueva Huscar Palma Ro Brcana Arjonilla Galera Pearroya Alcaudete Alhendn Salar Peites Alcal la Real Santander Guadahortuna Hutor Jrez del Marquesado Cambil Guadahortuna Bdmar y Garcez Cogollos La Calahorra Cogollos Albnchez Cogollos Pearroya Alcal la Real Salar Alhendn Arjonilla Arjona Palma Ro

Granada Jan Crdoba Granada Crdoba Granada Jan Granada Crdoba Jan Granada Granada Lugo Jan Santander

Andrs

Antonio
Jos

Juan Antonio Enrique Manuel Rafael


Andrs

Cecilio Pedro Emilio Diego Juan


Jos

Granada
Granada Granada Jan Granada Jan Granada Granada Granada Jan Granada Crdoba Jan Granada Granada Jan Jan Crdoba

Juan
Jos

Jos

Antonio Francisco Francisco Juan Salvador Ataulfo

Mximo

Antonio Juan Francisco Manuel


Delfn

landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo meatzaria minero okina panadero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo jornalaria jornalero zurgina carpintero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo orgaria carrero igeltseroa albail landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo okina panadero landa-langilea campo jornalaria jornalero ferratzailea herrador landa-langilea campo bizargilea barbero landa-langilea campo landa-langilea campo okina panadero

99

Severino
Jos

Nieves Olid Oralla Orduela Orejudo Oria Ortega Ortega Ortega Ortiz Ortiz Ortiz Ortiz Osorio Padilla Padilla Palacios Palma Palma Peinado Peinado Pelaes Pea Pea Peramares Prez Prez Prez Prez Prez Prez Prez Prez Prez

Olleros Lpez Morales Martnez Silo

San Fiz Loja Montefro Atarfe Pearroya Guadahortuna Arjona Benala Santa Fe Montefro Arjona Bdmar y Garcez Guadix Pinos Zjar Alcal la Real Esczar Zafarraya Montefro Gujar Sierra Arjona Barakaldo Montalbo Alcal la Real Guadix Illora Guadix Albnchez Guadix Freila Guadix Martos Pedro Martnez

Ourense Granada Granada Granada Crdoba Granada Jan Granada Granada Granada Jan Jan Granada Granada Granada Jan Granada Granada Granada Granada Jan Bizkaia Cuenca Jan Granada Granada Granada Jan Granada Granada Granada Jan Granada

Andrs

Fernando Miguel Manuel


Esteban

Vera

landa-langilea obrero agrcola landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo orgaria carrero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail tipografoa tipgrafo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo eltzegilea alfarero landa-langilea campo landa-langilea campo okina panadero landa-langilea campo okina panadero landa-langilea campo

Espada

Manuel Salvador Manuel Juan


Jos

Martnez Valenzuela Frente Glvez Garrido Jimnez Reyes Egea Guerrero Bermdez Matute Palma Barranco Parriza Barrera Loizaga Ruiz Jimnez Cabrerizo Hinojosa Rodrguez Amescua Gonzlez Prez Romero Romero Tito

Lzaro Jos

Pedro Francisco Diego Juan Francisco

Francisco Antonio Juan


Andrs

Clemente Manuel
Jos

Manuel Miguel Alejo Manuel Santiago Torcuato Miguel


Jos

100

Jos Mara

Pilar Pintado Piqueras Plaza Pollatos Ponte Porcel Portillo Povedano Prada Prados Prieto Pujana Pulido Queno Quesada Ramrez Ramrez Ramn Rebolledo Reina Requena Rey Reyes Rivas Roa Robellos Robles Rodrguez Rodrguez Rodrguez Rodrguez

Snchez Morales Cobos Jimnez Rodrguez Lpez Trave Zorrilla Cano Manso Nieto Gil Iriondo Ramrez Guardia Garrido Romn Daz Fernndez Martn Godoy Lpez Muoz Prez Lpez Justicia Snchez Navarro Barn Daz Fernndez Mesa

El Pedroso Hornachuelos Andjar Arjonilla Salar Belalczar Cogollos Karrantza Alcal la Real Santander Montefro Andjar Gallarta Alcal la Real Alcal la Real Palma del Ro Dlar Palma del Ro Portugalete Mlaga Zafarraya Benala Teberga Carcabuey Iznalloz Huelma Galera Cllar Pedro Martnez Santa Fe Hutor La Calahorra

Sevilla Crdoba Jan Jan Granada Crdoba Granada Bizkaia Jan Santander Granada Jan Bizkaia Jan Jan Crdoba Granada Crdoba Bizkaia Mlaga Granada Granada Asturies Crdoba Granada Jan Granada Granada Granada Granada Granada Granada

Francisco Pedro Francisco Miguel


Crspulo ?

Leovigildo Manuel Francisco Eduardo Pedro


Jos

Abilio Daniel Manuel Manuel


Jos Jos Jos

Adolfo Juan
Jess

Eusebio Vicente Antonio


Jos Mara

Gregorio Atanasio Manuel


Jos

Antonio Manuel

landa-langilea campo meatzaria minero zurgina carpintero igeltseroa albail treneko langilea ferroviario landa-langilea campo landa-langilea campo doitzailea ajustador landa-langilea campo ikaslea estudiante landa-langilea campo gurdizaina carretero delineatzeilea delineante landa-langilea campo bizargilea barbero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo okina panadero iturgina fontanero bizargilea barbero landa-langilea campo zapataria zapatero okina panadero landa-langilea campo denda-saltzailea dependiente landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail landa-langilea campo landa-langilea campo

Antonio Antonio

Rodrguez Rodrguez

Ortega Santiago

Chauchina Illora

Granada Granada

101

Antonio Francisco Antonio Blas Antonio Manuel Sabas ?


Jos

Rodrguez Rodrguez Rojo Roldn Romero Romero Romero Romero Rosales Rosillo Ruano Rubio Rubio Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Ruiz Salado Salas Sallavera Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez

Segovia Torres Mesa Aguayo Gonzlez Mendoza Rodrguez Sez Rosas Garca Martnez Prez Rojo Baena Bujes Fernndez Garca Garca Gonzlez Ibarra Jimnez Morillas Olmedo Quiones Zamora Daz Marn Seco Caballero Franco Morales Vargas Balln Contrera

Guadahortuna Villanueva Caniles Castillo Locubn Andjar Montellano Huscar Palma del Ro Cortes de Baza Domingo Prez Guadahortuna Fuensanta de Martos Cortes de Baza Alcaudete Jerez del Marquesado Perullena Hormachuelos Campillos Galera Zjar Alcal la Real Pegalajar Cortes de Baza Arjona Andujar Villanueva Arjona Villanueva Villanueva Aznalcllar Pearroya Pearroya Uztarroz Benala

Granada Granada Granada Jan Jan Sevilla Granada Crdoba Granada Granada Granada Jan Granada Jan Granada Granada Crdoba Jan Granada Granada Jan Jan Granada Jan Jan Crdoba Jan Crdoba Crdoba Sevilla Crdoba Crdoba Nafarroa Granada

Nemesio Antonio
Joaqun Jos

Juan P. Eduardo
Jos

Juan
Jos

Antonio Antonio Atanasio Juan Juan de Dios Justo


Nicols

Francisco Teolo Jacobo


ngel Cndido

landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo orgaria carrero elektrikaria electricista errementaria herrero okina panadero ganaduzalea ganadero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo jornalaria jornalero landa-langilea campo landa-langilea campo papergilea papelero jornalaria jornalero jornalaria jornalero landa-langilea campo

okina panadero

Antonio Eugenio Francisco Sergio Manuel

102

Antonio Manuel
Jos M.

Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Snchez Sancho Santiago Santiago Santiago Santn Segovia Segura Segura Serena Serna Serna Serna Serrano Serrano Serrano Serrano Serrano Sierra Simn Solanilla Soriano

Delgado Delgado Durrutia Fernndez Martnez Martnez Martnez Muoz Rubio Snchez Segovia Velloso Lpez Gonzlez Labenga Nieto Arenal Ordudas Albacete Avellaneda Alcal Garca Gonzlez Aranda Gallego Garca Grima Padilla Aguilar Lpez Muoz Daz

Baza Caniles Caniles Andjar Llonia? Caniles Zjar Campillos Guadix Santa Fe Andjar Hervs Hornachuelos Benala Purchil Palma Ro Barakaldo Domingo Prez Santa Fe Galera Lopera El Pedroso Galera Domingo Prez Jrez del Marquesado Guadix Marchal Alcal la Real Gor Benamaurel Pearroya Galera

Granada Granada Granada Jan Asturies Granada Granada Jan Granada Granada Jan Cceres Crdoba Granada Granada Crdoba Bizkaia Granada Granada Granada Jan Sevilla Granada Granada Granada Granada Granada Jan Granada Granada Crdoba Granada

Luis Primitivo
Joaqun

Francisco Manuel Antonio Eusebio


Martn

Lorenzo Pedro Manuel Francisco Emilio Alfredo


Elas

Manuel Francisco
Andrs

Antonio

Antonio Amasio Luis Luis


Jos Damin

bizargilea barbero landa-langilea campo igeltseroa albail landa-langilea campo eskribaua escribiente zapataria zapatero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo jornalaria jornalero okina panadero landa-langilea campo landa-langilea campo okina panadero denda-saltzailea dependiente landa-langilea campo orgaria carrero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo txoferra chofer landa-langilea campo landa-langilea campo jornalaria jornalero bizargilea barbero

Justo Rafael Juan M. Gregorio Antonio

Manuel Luis

Soriano Surez

Montoro Garca

Galera Vallina ?

Granada Asturies

bizargilea barbero jornalaria jornalero

103

Ramn

Tapia Tapia Tejero Tejn Tellera Tena Tercero Torres Torres Torres Triguera Trivio Urea Urionagena Utrera Utrilla Valdecillo Valero Vega Veiga Venezuela Vera Vergara Vicario Viedma Vietor Vilches Villalba Villegas Villegas

Lpez Paredes Rodrguez Riesgo Arteaga Romero Cceres Cortes Garca Garca Navas Tobas Molina Echevarria Santos Capilla Sierra Chamorro Aguado Vendoya Guzmn Amaya Lozano Miguel Soriano Prez Ruiz Pradas Madina Rodrguez

Guadix Pearroya Pearroya Cangas Turra ? Fuenteovejuna Pearroya Cabeza del Buey Pearroya Iznalloz Zjar Jrez del Marquesado Escauela Arbatzegi Munitibar Carchalejo Guadahortuna Benala Las Navas de la Concepcin Ljar A Graa Huelma Palma del Ro Caniles Sierra Galera Arjonilla Cambil Palma del Ro Lugros Pedro Martnez

Granada Crdoba Crdoba Asturies Bizkaia Crdoba Crdoba Badajoz Crdoba Granada Granada Granada Jan Bizkaia Jan Granada Granada Sevilla Granada A Corua Jan Crdoba Granada Santander Granada Jan Jan Crdoba Granada Granada

Francisco Pedro
ngel

landa-langilea campo elektrikaria electricista jornalaria jornalero mekanikaria mecnico landa-langilea campo zurgina carpintero treneko langilea ferroviario forjaria forjador landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo igeltseroa albail txoferra chofer ikazkina carbonero landa-langilea campo landa-langilea campo landa-langilea campo bizargilea barbero delineatzailea delineante igeltseroa albail landa-langilea campo okina panadero jornalaria jornalero bizargilea barbero txoferra chofer landa-langilea campo landa-langilea campo tipografoa tipgrafo landa-langilea campo okina panadero marinela marino

meatzaria minero

Esteban Paulino Santiago Pablo Juan M. Manuel


Gins Jos

Manuel Antonio
Cristbal

Joaqun

Alfonso Fernando Diego Fernando Francisco Juan Antonio Francisco Antonio Manuel Fernando Manuel

Jos

Francisco Antonio
Toms

Viso Zabalondo Ziga

Snchez Barturen Lpez

Villanueva Bakio Alcal la Real

Crdoba Bizkaia Jan

Aureliano

landa-langilea campo

104

ANEXO N 2

105

ANEXO N 3

106

ANEXO N 4

107

ANEXO N 5

108

ANEXO N 6

109

ANEXO N 7

110

ANEXO N 8

111

ANEXO N 9

112

ANEXO N 10

113

ANEXO N 11

114

ANEXO N 12

115

ANEXO N 13

116

A m b l a c o l l a b o r a c i

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