POLCA 18 Reedición - 2010
POLCA 18 Reedición - 2010
NOVELA
1997. Segunda mencin Categora A Concurso de novela Club Centenario 2001. 1 Mencin Premio Nacional de Literatura 2001, otorgado por el Congreso de la Nacin
FONDEC (Fondo Nacional de la Cultura y las Artes) Presidente: Lus Manuel Escobar Argaa Consejo Directivo: Elizabebt Vinader Gilberto Rivarola Graciela Abbate Jorge Garbett Directora Ejecutiva Interina: Yovanna Echauri
FONDEC (Fondo Nacional de la cultura y las Artes) Sector Cultural del Banco Central del Paraguay Portn 4 Federacin Rusa y Sgto. Marecos, Asuncin Telefono: (595 25) 613 348 e-mail: [email protected] Fotografa: Archivo del Diario ABC Color Fotografa de tapa: Gabriela Schvartzman Diseo Grfico: Fernando Deir
Gloria Muoz Yegros Arandur Editorial
Tte. Faria 884 Telefax: (595 21) 214 295 e-mail: arandura@telesurf. w.w.w.arandura.pyglobal.com Asuncin Paraguay 1era. Edicin, Noviembre 1999 2da. Edicin, Setiembre 2010 1.000 ejemplares Hecho el depsito que marca la Ley N 1.328/98 ISBN: 99925 45 17 - 8
Polca 18
PRLOGO
Actos de velamiento y manipulacin discursiva en Polca 18 de Gloria Muoz Yegros
Lilibeth Zambrano*
Dirase que al rasgarse de esa manera el velo revel por fin lo que deba esconder, abrigar, proteger? Hay que entender que se rasg, sencillamente, como si el rasgado firmase por fin el fin del velo o del velamiento, una forma de verdad puesta al desnudo? o ms bien que se dividi en dos, como dicen Mateo y Marcos, y por la mitad segn Lucas, lo que da quiz dos velos iguales en el momento en que, el sol al oscurecerse, todo se torna invisible? [...] (Jacques Derrida y Hlne Cixous. Velos).
La historia desafortunada del Paraguay ha provocado, irreversiblemente, su aislamiento cultural. El mbito literario paraguayo se ha visto afectado por esta situacin de incomunicacin. Los efectos de las mltiples formas de confinamiento a las cuales ha estado sujeta la sociedad paraguaya se sienten an en la actualidad. Por consiguiente, la mayora de los(as) autores(as) permanecen en el anonimato y son testigos(as) de modos de exclusin voluntarias e involuntarias dentro y fuera de su pas. El no reconocimiento de autores(as) paraguayos(as) por la crtica literaria nacional e internacional, manifiesta profundas formas de segregacin que cercenan el desarrollo literario de los(as) mismos(as). Es as como Gloria Muoz Yegros ha estado marginada de los crculos literarios dentro
* Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picn Febres Universidad de Los Andes, Mrida-Venezuela, Doctoranda de la Universidad de Zrich-Suiza 9
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de su propio pas. Las contribuciones de Muoz a la narrativa de ficcin pasan desapercibidas a pesar de su innegable valor esttico. Este olvido consciente e inconsciente se vincula, por una parte, a la carencia, en Paraguay, de una crtica literaria sistemtica que de cuenta de las inflexiones literarias de voces olvidadas y/o excluidas y comprometida con la articulacin de los procesos literarios del pas. Por otra parte, se asocia con el desinters y un modo de discriminacin involuntario o no que subyace en la conciencia intelectual paraguaya. Por ello, consideramos importante sealar que Muoz ha desempeado en Paraguay un rol fundamental en el mbito del teatro. Son significativas sus producciones y adaptaciones teatrales, adems de sus aportes a la narrativa de ficcin. Nos centraremos en el estudio crtico de la presente reedicin de su novela Polca 18 (1999), proyecto editorial de Cayetano Quattrochi, quien cumple un papel importante en la difusin de la literatura paraguaya, como director de Arandur de Asuncin. Gloria Muoz Yegros es tataranieta de Antonio Toms Yegros, prcer de la Independencia de Paraguay, convertido en personaje protagnico del cuento A la sombra el viejo Brigadier de Madejas de Clo (2007), uno de sus libros narrativos de gran envergadura. Es narradora y dramaturga, naci en Asuncin en 1949. Desde 2009, se desempea como Directora General de Patrimonio Cultural de la Secretara Nacional de Cultura. A partir de 1969 se destac como actriz y dramaturga en los grupos teatrales Tiempoovillo y Laboratorio. Fund y particip en el proyecto del Centro de Investigacin y Divulgacin Teatral. Realiz varias adaptaciones de cuentos y novelas de autores(as) paraguayos(as) y de la literatura universal. De sus trabajos de interpretacin destacan las versiones teatrales de la novela Yo El Supremo de Augusto Roa Bastos, los monlogos La confesin del cuento homnimo de Rene Ferrer, De como el to Emilio gan la vida perdurable (del cuento que lleva el mismo nombre) y Parecido a mi finado de la historia Salmn y dorado, ambos de Rubn Bareiro Saguier, entre otras adaptaciones. Public los libros de teatro Tragedia de la crcel pblica y otras piezas (2000) y Cenizas desolladas y otras piezas (2006). Entre sus obras teatrales cuentan La Divina Comedia de Coln (estrenada en 1992), La prohibicin de
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la nia Francia (1994), Primera comunin, Perlas nacrolgicas, Cenizas desolladas (2006) y La dama del domingo a la maana. Dentro de su produccin narrativa publicada, adems de la novela que nos ocupa, tenemos los libros de cuentos La navaja de don Ruperto (2002) y Madejas de Clo (2007), texto ya mencionado. Edit y public Canto de poetas (1988), una seleccin de poesa universal destinada a nios(as). Ha escrito el guin, en coautora con Hugo Gamarra, del documental El portn de los sueos, sobre la vida y obra de Augusto Roa Bastos. En la actualidad desarrolla varios proyectos narrativos. *** La narrativa paraguaya con referencias polticas, hasta el ocaso del sistema dictatorial de Stroessner, en 1989, pone al descubierto las situaciones de represin, coercin y vejaciones a las que son objeto escritores(as), dirigentes polticos, estudiantiles y/o campesinos(as). Por tal motivo resulta difcil distinguir una propuesta propiamente de ficcin, de una prctica testimonial. Esto ocurre debido a que en Paraguay la literatura era considerada como un medio para denunciar los actos funestos que protagonizaba la dictadura. Es conocido que el rgimen de Stroessner no tena necesidad de impedir la publicacin de obras a causa del insignificante nmero de lectores. Sin embargo, los escritores(as) adversos(as) al proceso poltico imperante no estaban exentos(as) de sufrir las represalias de la dictadura. Incluso, en el perodo de transicin a la democracia, los(as) escritores(as) no han podido narrativizar y ficcionalizar en absoluta libertad los tpicos lgidos del pas. La autocensura determinante en la produccin narrativa de los escritores(as) que padecen exilio interior, no cesa de forma terminante con la cada del Dictador. Ellos(as) no pueden evadir el miedo pues continan siendo fustigados(as) por el gobierno de turno. De esto da fe la censura a la pieza teatral Procesados del 70, en 1989, de Alcibades Gonzlez Delvalle, durante el gobierno de Rodrguez3. El investigador espaol Jos Vicente Peir Barco distingue dos perodos de la narrativa poltica. El primero, en el cual domina la denuncia, a modo de testimonio, de los agravios ocasionados a los actores sociales
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oprimidos, en especial, a los campesinos(as). El segundo, el perodo de ficcin crtica que surge despus del derrocamiento de Stroessner:
[] Lo que s es evidente es la proliferacin de novelas polticas en dos vertientes: la realista social, que contina la lnea que iniciara Rafael Barrett en 1910, en la cual se intenta reflejar la realidad de lo ocurrido de forma testimonial durante la dictadura, con una perspectiva de reproduccin fotogrfica realista, pero intentando concienciar al lector; y la de especulacin, donde el autor derrocha imaginacin para reconvertir la historia poltica de los ltimos aos en narraciones puramente fantsticas que inventa el autor basndose en la realidad, conforme al presupuesto de lo que hubiera pasado si hubiera sucedido lo contrario de lo que realmente ocurri, o, simplemente, creando una historia de denuncia en la que el narrador sita la ficcin en un contexto real [] (Peir 2002 [2001]: 1043).
Son temas demandantes en ambas vertientes el exilio, la represin, el miedo, la militarizacin de la vida cotidiana, la violencia, la criminalizacin de las luchas sociales, la vigilancia y la delacin por parte de informantes en pro de la dictadura (los pyrage, figuras a las cuales nos referiremos ms adelante), el coraje de combatientes, el desengao ante la invulnerabilidad e intransigencia de la tirana, las distintas maneras de revuelta contra la dictadura como la guerrilla y el posicionamiento poltico. Tal como se ha dicho, estos temas perviven en la narrativa poltica despus de la cada del stronismo, pero se agregan otros como la picaresca poltica. El tratamiento desenfadado de los temas est acompaado por cierta dosis de humor e irona. Estos recursos son posturas discursivas que sirven como formas de cuestionamiento de la realidad socio-poltica de Paraguay. Este hecho acaece a finales de la dictadura, cuando prospera una narrativa poltica que toma distancia de los modos tradicionales. Unos de los iniciadores de la nueva propuesta narrativa de tema poltico son Guido Rodrguez Alcal y Jorge Canese. Por otra parte, el exilio constituye un tema habitual en la narrativa poltica paraguaya. Segn Jos Vicente Peir, en 1958, Carlos Waldemar Acosta publica and, uno de
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los primeros textos que interpretan el sufrimiento del desterrado, el que se coloca del otro lado, en el pas vecino, desde donde mira hacia el propio, sin posibilidad de retornar. Le siguen textos como Imgenes sin tierra (1967) de Jos Luis Appleyard, Los exiliados (1968) de Gabriel Casaccia, muchos de los relatos y la novela El fiscal (1993) de Augusto Roa Bastos, los cuentos de Carlos Garcete, entre otros. Asimismo, para Peir Barco la produccin narrativa poltica en Paraguay representa dos roles fundamentales. Por un lado, una funcin apelativa que consiste en estimular la conciencia del lector, sugestionndolo hasta el punto de hacerlo tomar una postura especfica. Por el otro, una funcin referencial de denuncia de la opresin poltica, como respuesta ante los hechos de sujecin y violencia. Esto ltimo es recurrente en las obras de los escritores(as) del exilio, para quienes la crtica poltica resulta ser un aspecto dominante (2002 [2001]: 1043). Con el fin de eludir la censura, los autores(as) que permanecen en el pas prescinden de las referencias directas a Stroessner. Por el contrario, se concentran en la interpretacin de la atmsfera de violencia y miedo que experimentan los paraguayos. Sus personajes figuran a la escala social ms empobrecida y marginada, la gente de la campia y la que puebla las ciudades de provincia. Las producciones literarias de Gilberto Ramrez Santacruz y Carlos Garcete, por ejemplo, representan los atropellos de la dictadura y la repulsa al tirano. Tambin, son expresin del pnico y los posicionamientos en contra de la dictadura. En otro sentido, Garcete y Ramrez Santacruz examinan la frustracin del guerrillero. En las narraciones de los dos autores mencionados, el combate armado se convierte en el instrumento privilegiado por el guerrillero representado. Estos autores ponen nfasis en la frusracin del empeo de deshacer los tentculos de la dictadura, por la aparicin inevitable del infiltrado. La figura del guerrillero se nos presenta carente de los medios necesarios para hacer efectiva su lucha, con frecuencia es estafado y traicionado. Adems, se exponen las divisiones que se producen entre ellos mismos. Por su parte, Juan Bautista Rivarola Matto en su novela Yvypra (1969) registra, entre otros aspectos, la lucha guerrillera y la imposibilidad de la revolucin. Es importante sealar que los textos de
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un realismo crtico (incluimos, por supuesto, los cuentos de Rubn Bareiro Saguier y la novela que nos ocupa de Gloria Muoz Yegros), se alejan de un simple maniquesmo en el tratamiento del tema poltico, puesto que no caen en el odio panfletario al dictador. *** La figura central del denunciante, el pyrage4, es una de las ms desarrolladas en la narrativa poltica, a parte de los personajes que aplican la represin a los desposedos durante la dictadura. La intencin primordial de este gnero narrativo es la de mostrar la aprensin de las gentes al delator. ste se constituye en un actor usual en los barrios de Asuncin, las zonas de provincia y las comarcas rurales. Sobre todo su funcin esencial es crear sospecha, investigar y denunciar a quienes en apariencia amenazan el sistema dictatorial. El pyrage es el portador de la desconfianza y figura la verdadera falta de libertad de los paraguayos: [] Los pyrage son el elemento coactivo ms cercano a la poblacin, porque representan la personificacin del horror cotidiano [] (Peir Barco, 2002 [2001]: 1050). Los nombres de estos personajes aparecen encubiertos con el fin de amparar la censura y los desagravios polticos, aunque no dejan de haber indicios de su ineludible existencia. Estos espas deben proceder con suspicacia para lograr toda la informacin requerida. Por ello los pyrage trabajan de forma sigilosa y clandestina. Es pertinente sealar que aunque el trmino guaran pyrage significa literalmente espa, ste se deriva, tal como lo registra Antonio Guasch, de la asociacin de las partculas py, pie, calzado, y tague, pluma, lana. De esta combinacin se desprende una significacin interesante, pues se alude al uso de plumas finas en el calzado para conseguir que disimular el sonido de los pasos. En este sentido, se trata de personajes que tienen la habilidad de conducirse sin ser escuchados ni vistos, en fin, no se les reconoce con facilidad. Durante la dictadura de Alfredo Stroessner vigilaban las casas, anotndolo todo, la hora de ingreso y salida, las visitas, etc. Cualquier dato no pareca insignificante a los ojos de estos informantes. Estos vigilantes trabajaban
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a sueldo y vestan de civil. En algunos casos de la narrativa paraguaya se le atribuye a la figura del espa rasgos de los seres siniestros y diablicos del cuento fantstico como, por ejemplo, en los relatos de Rubn Bareiro Saguier. En la novela Polca 18 (1999) de Gloria Muoz Yegros, se interpreta de manera particular la figura del delator a la que se le aade la del comisario, imaginario del defensor por excelencia de los poderes fcticos y militares del stronismo. As se expresa el protagonista de la novela, responsable del discurso, al referirse a la actividad que realiza:
Agente confidencial o informante como soy yo, no puede ser cualquiera y as no ms. Este es un arte difcil: de discrecin, de disciplina y constancia. El que no puede atajar su lengua que ni suee y, adems, precisa de virtudes que se trae de nacimiento, lo que se dice un don natural. Uno tiene que saber estirar la lengua del otro y no dejar que estiren la de uno, y todo hacerlo con el mayor disimulo para que no te pillen. As nicamente le pods volver a poner el palito debajo de sus pies de manera que pisen en otra oportunidad. Ni que hablar de las orejas, largas tienen que ser, odo fino. Como Dios tens que saber estar en todas partes y nadie te tiene que ver, de lo contrario, desconfan, y ests fundido, terminando (Muoz 1999: 2).
El reconocimiento del narrador pone al descubierto las cualidades de un pyrage. A modo de exhortacin este personaje-narrador alerta a cualquier informante a actuar segn los valores fundamentales del oficio: discrecin, disciplina y constancia. Como el narrador manifiesta nadie se convierte en un agente confidencial tal como l llama a su actividad con el sentido estricto de la prudencia y la ponderacin, valores primordiales, sino que se nace con estas virtudes, puesto que el don de un pyrage es natural. Al mismo tiempo, quiere sugestionar a su interlocutor hasta el punto de convencerlo de la dignidad de ser un informante. Queda claro que es una labor que cumple con orgullo. Ms adelante aadir el narrador sobre su trabajo:
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De balde que ahora nos quieren menospreciar. Se olvidan que mediante nosotros mi general Stroessner se mantuvo en su sitial de privilegio por tantos aos. Nosotros, los agentes confidenciales, le hacamos ganar al gobierno sus estrategias sin pelear. Antes de que los opositores terminen de conspirar, a veces ni siquiera comenzaban, y ya estaban desbaratados. Gracias a nuestro esmerado servicio vivimos todos estos aos en paz, sin tumulto ni revoluciones, y no como en el tiempo de los liberales (Muoz 1999: 2).
En la cita anterior se ponen de manifiesto los mecanismos de disuasin del enunciador, al pretender convencer a su interlocutor de lo indispensable que han resultado ser los agentes confidenciales, para garantizar la permanencia en el poder de Stroessner y con l al Partido Colorado. A continuacin la figura protagnica se expresa de esta manera: Yo les aseguro que mediante nosotros el Superior Gobierno se pudo mantener clavado en las cuatro patas de la silla presidencial por treinta y seis aos. Y es por nuestro mrito que sigue gobernando nuestro glorioso partido colorado hasta el da de hoy. (Muoz 1999: 2). Hemos visto de qu modo el narrador se reafirma en su escenario discursivo, habla desde el rol de pyrage, desde el lugar de un espa con experiencia, testificando lo que dice: Yo comenc a formarme en este mi oficio desde jovencito, cuando estaba haciendo la conscripcin, al lado de mi comisario Olegario, que tambin se iniciaba en el mando (Muoz 1999: 2). Esta instancia subjetiva que se manifiesta a travs de su discurso, es ms que una voz narrativa responsable de organizar la historia, aparece inscrita en la situacin presupuesta por su misma enunciacin, donde se valida. El narrador se refiere a otros como l desde su posicin de informante. La instancia narrativa protagnica hace hincapi en la funcin esencial que desempea el agente confidencial. ste debe cumplir la misin de desmantelar cualquier intento de subversin y a sus responsables, con el fin de resguardar el rgimen dominante. En el caso especfico de la novela de Gloria Muoz, el protagonista se transfigura en el prototipo del hombre de pueblo que slo aspira a subsistir en un ambiente en el cual no halla acomodo econmico. No posee en realidad grandes pretensiones. Su vida depende de las posibilidades de
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trabajo que pueda ofrecerle el comisario. Es conformista y prefiere vivir engaado en medio de la mediocridad. La escapatoria posible sera conseguir un buen puesto de trabajo para casarse con la mujer que ama y poder ofrecerle mejores condiciones de vida:
Etelvina se mantiene lavando ropa ajena con el dolor de mi alma. Cuando la lleve al altar se van a terminar esas humillaciones. No es que yo piense que sea un trabajo indigno, todo trabajo honesto es sagrado y no le hace de menos a nadie. Slo que deseo algo mejor para mi amada, que tanto sacrificio ya pas en su vida (Muoz 1999: 26).
El personaje principal de la novela de Muoz se destaca por su carcter social individualista y est condicionado por su instinto de sobrevivencia. Su participacin poltica est comprometida con el Partido Colorado. Los hechos se desarrollan en un contexto provinciano y las figuras narrativas adquieren un carcter caricaturesco. La trama de Polca 18 aparece contextualizada durante el derrocamiento de Alfredo Stroessner y la llegada al poder de Andrs Rodrguez. En este texto narrativo se concibe el ambiente mezquino de la poltica paraguaya con la presentacin de la incoherencia y la pugna de dos grupos: liberales y colorados5. Se crea una ficcin carnavalesca, a modo de una crnica picaresca, sobre el arribismo, el trfico de influencias y las peripecias del comisario para robar a la mujer del otro. Las prcticas de las costumbres pueblerinas ponen en evidencia a unas figuras hipcritas que disimulan su lascivia y su perversidad a travs de un juego de simulacros. El pueblo es el depositario de un imaginario popular que suele sobredimensionar a las figuras polticas. Estos actores polticos tienden a valerse de los acontecimientos para favorecer a su grupo. Polca 18 es una narracin atravesada de digresiones, retrospecciones temporales e interferencias constantes del sujeto de enunciacin, con el propsito de manipular con sus apreciaciones de los hechos a los interlocutores implcitos. Los pensamientos y las reflexiones del narradorpersonaje en la novela de Gloria Muoz responden a sus temores y a su ignorancia. Se distingue una polifuncionalidad del discurso con el empleo de trminos coloquiales, refranes, cultismos y arcasmos. El color local se
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manifiesta en la reproduccin fiel del espaol paraguayo y los usos provincianos. El lenguaje que usan los personajes y el mismo narrador es una forma coloquial y propia del habla paraguaya: [] Cuntos aos que yo pas trabajando aqu y no era como vos que ni siquiera te pods parar de tus piques, que no te sacas de tus pies de s ms penas Esculapio, as se llama este conscripto impertinente, se call avergonzado. Menos mal, ya me estaba despacientando (Muoz 1999: 1). Ciertos dilogos, si no todos, reproducen a rumores populares y a la mentalidad del mundo rural en el cual el beaterio catlico constituye una forma de pensar y de comportarse. Es evidente la crtica al fanatismo con el que actan los dirigentes de ambos partidos y sus correligionarios respectivos. Se pone de manifiesto la aplicacin vehemente y sectaria de las actividades polticas de los colorados y los liberales. Al mismo tiempo que se descubren los aspectos socio-polticos que intervienen en las actitudes y costumbres del pueblo, se pone en entredicho su efectividad. El excesivo tradicionalismo moral y la exasperada intransigencia de ambos grupos enajenan sus mentes. La vida social resulta imposible frente a la obstinacin y la intolerancia de ambos grupos. Los personajes de la novela llevan consigo el peso de la tradicin y los lastres de sus maniobras polticas han quedado arraigados en la forma de vida del pueblo. Del mismo modo se enfatiza el elemento popular de las murmuraciones. La figura principal es la de un antihroe, estatuto que se establece dentro de la novela a partir de la desmitificacin de su protagonista. Tanto la figura protagnica como el resto de los personajes se muestran con defectos y limitaciones. En realidad todos aparecen cercados por sus propias restricciones. Se nos presentan de forma continua las desvalorizaciones y descalificaciones de los liberales a travs de los ojos del colorado, detentador del discurso. Estos personajes estn marcados por la negatividad ms que por rasgos positivos. Por el contrario, los colorados son amparados por el responsable de la narracin, por uno que pertenece al mismo grupo. En ambos casos se trata de perspectivas parciales de unos con respectos a los otros:
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[] Lo que es a m no me van a confundir con enredos de palabras. Don Alterio incurri en delito de abigeato, vulgar cuatrerismo. Qu venganza poltica ni qu nada! Acaso, nosotros los colo, nicamente somos los malos, los feos, los ladrones, los corruptos, los antidemocrticos. Cuando los opositores hacen las mismas cosas le ponen rtulos elegantes y quieren que uno le acepte sin protestar. Quieren que nos quedemos calladitos con la boca cerrada. Qu simpticos! (Muoz 1999: 3).
El narrador identifica las miserias de su partido a partir del reconocimiento de las flaquezas de sus opositores. Aquellos incurren en faltas como sus mismos seguidores. En tono de denuncia nos va enterando de ciertas figuras ineludibles de la poltica de su pueblo, sus emblemas y el modus operandi de cada correligionario u opositor, reseando las picardas y fechoras de unos y otros. El protagonista habla con inquina sobre sus opositores y sobre ciertos correligionarios que no actan de acuerdo a las normas del partido. Pero se centra de manera especial en la actuacin irracional e irresponsable de su comisario. A lo largo de la narracin no cesa de expresar la poca sensatez y juicio del comisario Olegario: [] Pero cmo meterle la razn adentro de su cabeza si tiene tan poco seso (Muoz 999: 5). Adems, se refiere a sus compueblanos como seres incompetentes por no ser capaces de actuar y reaccionar contra la actitud, segn l, indecorosa del padre de a Ifigenia, ambos lderes del Partido Liberal:
[] son gentes ignorantes y nunca se animaron a declarar en su contra, a pesar de cometer sus fechoras a la vista de todos y sin ningn recato [] Todos saban lo que hizo pero todos decan que no saban. Por ignorantes, porque crean que si atestiguaban en su contra despus se iba a desquitar y vaya a saber lo que les haca [] (Muoz 1999: 3).
En el fondo inculpa a los otros por su situacin de limitaciones y frustraciones. El pueblo que disea Gloria Muoz nos recuerda al de Funcin patronal (1980) de Alcibades Gonzlez Delvalle. En esta novela se nos narra sobre una vieja pugna que divide en dos bandos antagnicos (como
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en el texto de Muoz Yegros los colorados frente a los liberales) a los habitantes de un pueblo annimo, durante la semana previa a la funcin patronal de la festividad de San Lorenzo, agrupados en torno a dos equipos de ftbol: el Sport Faria, dirigido por a Pastorita Gamarra y El Porvenir, por el To Ra. La festividad de la Funcin patronal disimula los conflictos entre los personajes. La forma de narrar de Alcibades Gonzlez Delvalle se inspira en la tcnica de los cuentos orales. Pretende recuperar ciertas ancdotas del contador de casos y reformularlas literariamente. El narrador crea y recrea como lo hace el contador de casos. Tanto en la novela de Gonzlez Delvalle como en Polca 18 las historias de otros personajes se enredan con la del narrador. En otro sentido, es importante sealar que el sujeto de enunciacin en la novela de Muoz opera a travs de manipulaciones discursivas: encubrimientos, juegos, trampas, velamientos y desvelamientos. Por otro lado, el procedimiento de dar voz a un sujeto instalado en el poder evoca los modos de enunciacin en Ojo por diente (1972) de Rubn Bareiro Saguier. As, en el cuento homnimo se alude a la idea de una cosa por otra diferente, remite al refrn popular Gato por liebre. Este cuento es hilvanado en apariencia por la voz del opresor, no del oprimido. Sin embargo, se presiente la presencia de otra voz que ironiza y desmonta el discurso del poder. Esta conciencia crtica se presenta enmascarada en la voz del opresor. Se hace alusin a la doble moral del sujeto detentador del poder. As, en Polca 18 la figura protagnica se refiere a la historia de su to Melchor Alcaraz noble y digno caudillo colorado que se merece la gloria del padre de a Ifigenia, pero [], a quien nadie le hace homenaje porque no tiene para su tumba, y que se merece mil veces ms que don Alterio (Muoz 1999: 4). Es interesante la artimaa que maneja el narrador al desmitificar las figuras opositoras, aventajando a las de su propio grupo. El hablante ocupa un lugar especfico en una determinada coyuntura, ese lugar implica la emergencia de un conjunto de filtros6 que condicionan su actividad discursiva. La dimensin dialgica del pyrage, en el texto de Gloria Muoz, se despliega en lo que llama Dominique Maingueneau (Universidad de Paris XII, Francia), una escenografa enunciativa. El autor francs distingue entre la situacin de
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enunciacin, la situacin de locucin y la de comunicacin. Con respecto al primer caso, Maingueneau considera que no se debe confundir el espacio fsico o social en el cual los interlocutores se encuentran con la situacin de enunciacin. Para l la enunciacin remite a [...] un sistema de coordenadas abstractas, puramente lingsticas, que hacen que todo enunciado sea posible por el hecho de reflejarse actividad enunciativa [...] (Mangueneau 2004: 2). La situacin de enunciacin define las posiciones del enunciador (alude a los marcadores de esta posicin del enunciador, la huella del yo en el caso de la novela de Gloria Muoz), el co-enunciador (su marcador corresponde al pronombre t y vos) y la no persona (este trmino proviene de Benveniste y remite a la posicin de la tercera persona). Las tres posiciones que intervienen en la situacin de enunciacin posibilitan el desenvolvimiento de las llamadas personas ampliadas o extendidas, que corresponden a los pronombres nosotros, ustedes o vosotros, posicionamientos del enunciador y el co-enunciador. Por otra parte, la situacin de locucin caracteriza posiciones abstractas distinguidas con elementos decticos. Juegan un papel fundamental las posiciones del locutor (aquel del cual se habla), del alocutario (aquel a quien se dirige) y el delocutario (de lo que hablan los interlocutores). Pero, como en el caso anterior, estas posiciones [...] no coinciden necesariamente con los lugares ocupados en el intercambio verbal, con las personas en el sentido de roles de locucin [...] (Mangueneau 2004: 3). Por ltimo, la situacin de comunicacin tiene que ver con el escenario discursivo al cual un texto determinado aparece ligado de forma indisoluble. El marco escnico en Polca 18 es desplazado por una escenografa que, al modo de ver del estudioso francs, es ms que un simple marco o decorado. En cambio, se vincula al acto de enunciacin y a la puesta en discurso del enunciador. En este sentido, es a travs del discurso que el narradorpersonaje en la novela de Muoz puede legitimar la escenografa impuesta por l mismo a sus interlocutores. Es decir, acta en su rol de informante y desde esta condicin nos presenta un discurso manipulador y maoso. Sobre todo lo que pretende el protagonista del texto de Gloria Muoz es convalidar la escena en la cual aparece instalado: ya sea, en principio,
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como agente confidencial o como colorado y, en segundo lugar, como vctima de las circunstancias, por la doble traicin de su comisario y de su amada Etelvina. Es la escenografa, tal como lo seala la teora de Maingueneau, la que legitima el discurso de la figura protagnica en la novela en cuestin. De forma constante el narrador intercepta al interlocutor, manipulando la informacin que posee, cuando por ejemplo les dice Demasiado rencoroso les dije que era, Yo les voy a decir bien que, Imagnense lo que hizo, Ya les dije que, etc. l trunca de forma continua la comunicacin porque quiere convencer al receptor con su discurso y hacerle creer que es confiable. El narrador habla desde el lugar privilegiado de un agente confidencial con experiencia, determinando el rol o las posibles posiciones que debern adoptar sus interlocutores. De este modo, el enunciador abusa de su poder discursivo a favor de sus propios intereses y en contra los propsitos de los dems. La enunciacin del pyrage en la novela de Muoz Yegros no se presenta en un espacio establecido sino, por el contrario, constituye una escena, como el espacio propio donde se desarrolla su discurso. Se enfatiza, en el carcter constructivo del discurso, su capacidad de imponer un cuadro determinado y justificar su dispositivo de habla a travs de la enunciacin. Cuando el sujeto de enunciacin de Polca 18 asume la palabra, es decir, al hablar desde un lugar especfico, en un momento y modo determinados, funda una perspectiva singular de los otros con respecto a s mismo. La delimitacin del espacio enunciativo en el discurso del narrador se caracteriza por la alternancia entre la primera persona del singular, un yo portavoz de la visin de un colorado y la primera persona del plural, un nosotros que oscila entre su punto de vista y la de los otros del mismo grupo poltico o el de sus adversarios. En cuanto a la disposicin espacial se construyen dos fuentes: una interna, la del partido colorado y otra externa, la de sus opositores. El nosotros, como proyeccin del yo, forma incluyente: el yo con los otros, sus correligionarios y/o con los otros agentes confidenciales, se posiciona de un escenario compartido con y demanda la mirada de ustedes, su interlocutor ficcional. Los comportamientos polticos en la red de relaciones interdiscursivas referidas en Polca 18, configura el imaginario social de ambos bandos: colorados y liberales. Los actores polticos de la
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novela, incluyendo a la figura protagnica, erigen sus roles dentro de este imaginario. A partir de ste se determinan los lugares del productor y de los receptores del discurso novelesco. De este modo, el proceso discursivo articulado en Polca 18 configura dos imgenes fundamentales: la imagen del que habla y la imagen de a quin se habla. El enunciador de la novela es el que define su relacin con lo que dice y determina el vnculo del destinatario con lo dicho, propone la posicin del otro. As, cuando el narrador atestigua que el gobierno de Stroessner y su partido han logrado proseguir gracias al trabajo de los pyrage: Yo les aseguro que mediante nosotros el Superior Gobierno se pudo mantener clavado en las cuatro patas de la silla presidencial por treinta y seis aos. Y es por nuestro mrito que sigue gobernando nuestro glorioso partido colorado hasta el da de hoy. (Muoz 1999: 2); lo presenta como verdad indiscutible. Pero cuando dice, en cambio:
Con todo respeto, yo creo que el primero que fall grande fue mi general Rodrguez. Lo primero que hizo al asumir la presidencia fue proclamar a los cuatro vientos el respeto por los Derechos Humanos. Para qu? Con dar libertad a los opositores ya era ms que suficiente. Al fin y al cabo los nicos que se beneficiaron con eso fueron los malvivientes [] (Muoz 1999: 5-6).
El narrador lo comunica como creencia personal. Esto es, la elaboracin enunciativa citada es el producto de su propia visin de los acontecimientos polticos. Ocurre algo distinto cuando la figura protagnica manifiesta:
Dicen que una sola vez consiguieron apresarle a don Alterio. Eso cuando yo era muy chico o no nac todava. Cuenta mi pap que en la comisara eran una punta de intiles que le dejaron escapar. En realidad, fue porque haba armado un gran alboroto: rompi los pocos muebles destartalados que haba adentro, le dej maltrecho a todos los soldados que se atrevieron a tocarle, al contrario le escupi en la cara y le pate en las partes, no par de gritar y de insultar, y cuando al fin lograron atarle a una silla; se levant lo mismo y les atac
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de espaldas clavndoles las patas como si fuera un toro de cuatro cuernos. En unas pocas horas convirti el recinto en un infierno. Le dejaron escapar porque ya no aguantaban ni le aguantaban ms. Al da siguiente, don Alterio andaba tranquilamente por las calles del pueblo a pesar de la orden de captura (Muoz 1999: 3-4).
En este caso, nos llegan aspectos de la historia a travs de lo que el narrador ha podido conocer de otros. Muchos en el pueblo le han informado detalles que l no puede conocer por s mismo porque era muy chico para darse cuenta de lo que ocurra. Pero si, finalmente, el narrador dice [], todos sabamos con certeza que fue obra de a Ifigenia (Muoz 1999: 30), lo expresa como verdad compartida colectivamente, lo cual supone que si el receptor lo niega, se autoexcluye de la comunidad o queda fuera del sentido comn compartido. El mismo enunciador puede variar su imagen y regular, al mismo tiempo, la posicin del otro mediante sus afirmaciones, sugerencias, opiniones, amenazas, etc. Cuenta, en este sentido, la manera cmo el narrador se refiere a s mismo y de qu forma alude a los dems. Del mismo modo que es relevante observar las maneras cmo se califica a s mismo y a su prjimo. Por ello, no interesa tanto el enunciador sino el acto en s de la enunciacin: qu dice realmente el enunciador?, qu quiere decir?, quin dice que es?, a quin habla? y cmo interpreta el medio lo que dice? La dinmica y el sentido de la accin discursiva del narrador-personaje de Polca 18 se articulan por el imaginario socio-poltico de los colorados y los liberales: dos bandos dismiles entre s. El discurso de la figura protagnica es una suerte de punta del iceberg cuyas profundidades pueden dar cuenta de muchas realidades de la superficie. Por otro lado, es significativo el uso de los smbolos en el mensaje poltico de colorados y liberales como, por ejemplo, la Polca 18 y el color azul. El color emblemtico, la cancin del partido, los slogans y las consignas son formas incisivas que usan ambos grupos para los actos polticos y connotan, en cada caso, la cohesin del conjunto destacando la presencia fsica del colectivo. El narrador acenta el carcter vehemente de la praxis
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poltica de los liberales cuando se le rinde homenaje a don Alterio Martnez, un feroz caudillo liberal, padre de a Ifigenia:
Ahora, que le dimos libertad a los opositores, le tienen como un gran hroe que luch incansable en contra de la dictadura. Sus correligionarios le hacen toda clase de homenajes sobre su tumba: le cantan el himno nacional y hasta la polca 18, le cubren su cruz con la bandera azul de su partido, le enciman coronas de laureles, discursean a gritos unos y otros, lgrimas y jaculatorias de las mujeres, es decir; hacen todo lo que no hay que hacer en un camposanto, que es lugar de paz y de descanso. Los mtines polticos se hacen en otro lugar; en la cancha, en la plaza o el local partidario, pero no en el cementerio [] (Muoz 1999: 3).
Las consignas y los slogans se gritan, se manifiestan de forma categrica al otro, como formas de arrojar al contrario la verdad del partido, como mecanismo de sugestin y presin. De este modo, al ponerse el nfasis en las cualidades del mensaje, se interrumpe el circuito de la comunicacin, adquiriendo el discurso una dimensin manipulativa e hipntica. As se emplea en la novela la msica de la Polca 18 con la intencin de crear un estado de nimo particular en el contrincante y en los dems:
La polca 18, la cancin de su partido, estaba prohibido tocar, por eso mismo ella cantaba a gritos para que se le escuche y todo el mundo sepa que estaba violando la ley. Les digo que es una provocadora. Despus del golpe, anda en la camioneta destartalada de su marido con su equipo de sonido y su cassette. Recorre todo el pueblo con su polca 18 a todo volumen. A propsito hace la pasada una y otra vez frente a la comisara, para hacerle rabiar y humillar a mi comisario Olegario (Muoz 1999: 16).
Con esta tctica poltica los liberales pretenden provocar efectos persuasivos en el comportamiento social. A travs de las prcticas sociales y polticas de los miembros del Partido Colorado y el Partido Liberal interactan ideolgicamente. Con la Polca 18 los liberales pueden expresar
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o formular sus creencias. Adems, a Ifigenia se vale de la cancin de la Polca 18 y de otras estrategias para zaherir al comisario hasta el punto de obligarlo a cumplir sus deseos, dejndolo en ridculo frente a los dems:
[] El da del cumpleaos de mi comisario, a media noche, unos serenateros a caballo, le cantaron con toda emocin Estas son las maanitas que cantaba el rey David Mi comisario salt de la cama cuando se percat que tal homenaje estaba dirigido a su persona, le embarg una alegra muy grande. Prendi las luces de su casa y se dispuso a corresponder con toda amabilidad tan delicado regalo. Cuando abri la puerta todo el vecindario estaba observando en la calle, en jolgorio general. Mi comisario sali con una inmensa sonrisa que le cruzaba la cara de lado a lado. En ese preciso momento los serenateros cambiaron su repertorio, con enrgico fervor patritico, entonaron la Polca 18, mi comisario no pudo reaccionar; se qued clavado de tan ridcula y ofensiva serenata (Muoz 1999: 29-30).
La connotacin social del rol y la posicin presupone la comprensin e interpretacin de la interaccin entre los miembros de una sociedad determinada. Cada personaje en la novela cumple diferentes funciones, deberes y derechos introyectados a travs del partido en el que milita. Las normas prescritas por el partido y la sociedad definen el papel de sus actantes. Se espera que los integrantes del partido se comporten de maneras especficas, representen una determinada actuacin y presenten ciertas cualidades. El narrador de la novela de Gloria Muoz utiliza el discurso para transmitir persuasivamente su ideologa y defenderse contra la ajena. Las ideologas de los liberales y los colorados son los principios que sirven de base a las creencias de ambos grupos. Son constructos sociales aceptados por cada bando: [] las ideologas son construidas, utilizadas y cambiadas por los actores sociales como miembros de un grupo, en prcticas sociales especficas y, frecuentemente, discursivas [] (Van Dijk 2000: 23). Las creencias de cada uno son vlidas, correctas, certificadas y renen los estndares de verdad socialmente compartidos, son a su vez constructos mentales. Cada ideologa sostiene o incorpora un nmero de creencias sobre lo que es verdadero o falso, sobre lo que encuentran bueno o malo y
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sobre lo que debera hacerse o no. Son adquiridas, construidas y modificadas por medio de prcticas sociales y la interaccin a travs del discurso. El narrador posee su propia versin de los modos como su partido desarrolla sus prcticas polticas:
Cmo lo que nuestros correligionarios son tan dormidos y no se dan cuenta que los opositores saben hacer su trabajito, le agarran a la gente, como los evangelistas, cuando estn ms necesitados y, despus, por agradecimiento la gente vota por ellos. Tantos colorados le rendan pleitesa a a Conch y se pasaban farreando en su casa y nadie fue capaz de darle una mano, todo porque don Braulio le daba la vuelta la cara cuando la vea, pero l tena su motivo valedero, independiente de la poltica. Sobre que nos estamos disminuyendo dejan que nos roben un voto, porque un voto es un voto, vas encimando uno sobre otro y as se te juntan para ganar (Muoz 1999: 69).
Las opiniones del narrador definen sus gustos o disgustos, lo que es bueno o malo para l o lo que considera que se debe o no hacer. Pero aparte de sus propios discernimientos tambin intervienen apreciaciones sociales y polticas compartidas, basadas en los valores morales de la sociedad y en los preceptos instituidos por el partido. Las ideologas de cada grupo (liberales y colorados) organizan las actitudes del pueblo. Las representaciones semnticas suponen modos de configuracin de posturas ideolgicamente controladas, segn se pertenezca al grupo de los colorados o al de los liberales y segn la posicin o la perspectiva de sus participantes. Asimismo unos son considerados los villanos (del lado de los liberales) o los hroes (del lado de los colorados), el victimario o la vctima. El narrador destaca los roles de su grupo al mismo tiempo en que atena los de los otros. Es evidente en el discurso del narrador de Polca 18 el nfasis en el sentido de pertenencia al propio grupo, el distanciamiento y menosprecio de los otros y la polarizacin intergrupal. El narrador muestra respeto e integra al otro al utilizar el tratamiento familiar o corts como usted, ustedes, en tono conversacional y confesional: Con toda justicia les puedo decir que ese hombre no merece todas las distinciones que le hacen, porque era un vulgar delincuente. Yo conozco bien la ley; sea quien sea es igual para
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todos. Pero l nunca se fue a la crcel, donde debi quedarse hasta morir [] (Muoz 1999: 3). La marca enunciativa les puedo decir alude aqu a la figura del narratario, pues se refiere con ella a un interlocutor ficticio. Resalta aqu el tono ntimo que recuerda a una conversacin oral. Incluso da la impresin de que el narrador est dialogando consigo mismo, como si al retomar la historia de su vida no pudiera pasar por alto la de los otros en las que de todas maneras se ve implicado. El hablante asigna, interpreta, infiere distintos significados segn los contextos o las situaciones. La interpretacin de los acontecimientos est influida de forma ideolgica. Los enunciados explcitamente expresados por parte del narrador acentan en muchos casos propiedades negativas de los otros, en especial, sus contrarios, o positivas del propio grupo: [] Los opositores son as, lengua larga como ellos solos, saben encontrar las cosas para decir por vos (Muoz 1999: 2). La aprensin por los del Partido Liberal, los azules, se deja ver a travs de las palabras del narrador. No obstante, a pesar del discurso mitificador del Partido Colorado por parte del narrador, se cuelan por ciertos orificios del relato unas marcas enunciativas que muestran la postura irnica del hablante. A travs de los intersticios que pone al descubierto el discurso del narrador desengaado, se cuestionan valores como la fidelidad y la coherencia: El padre de mi comisario Olegario tambin fue un combatiente pynandy; su hijo ya es otra cosa, le falta agallas y adems, tiene poco seso adentro de su cabeza. Al lado de gente as uno no puede progresar. No hay caso (Muoz 1999: 2). En todo momento el narrador se refiere a su comisario de forma negativa. Nos enteramos de las razones de esta postura negativa al final de la narracin. El protagonista no puede evitar el resentimiento que siente por el comisario, por haberle quitado a su amada Etelvina. La funcin ideolgica de encubrir hechos, condiciones sociales o polticas es manejada a nivel semntico por medio de diversas formas, sobre todo, al dejar la informacin implcita: el narrador quiere decir en realidad lo que dice? Algunos acontecimientos o actos son detallados ms que otros. Esta variacin desenmascara ciertas posiciones ideolgicas: qu inters tiene el narrador de ocultar o desocultar? y cules son esas posiciones ideolgicas? Las amenazas y las rdenes presuponen poder. En
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el primer caso el hablante espera que el otro se someta a sus deseos. En el segundo caso requiere que el receptor haga algo. As el narrador pretende establecer relaciones de dominacin y desigualdad con el personaje Esculapio, el conscripto que hace guardia en la comisara: Por qu viniste hoy ms temprano? se despert Esculapio. Para hacerte madrugar de manera que aprendas un poco de disciplina. Cmo lo que vas a estar durmiendo en tu guardia. Eso por que nadie te controla le habl fuerte, con autoridad (Muoz 1999: 15). Esto tambin se manifiesta en la novela cuando ciertos colorados se sienten con el derecho de dar una orden a un liberal, la amenaza de los hombres a las mujeres y el complejo de superioridad del narrador con respecto a Esculapio. Las relaciones entre los participantes estn ideolgicamente determinadas por sus actos de habla. Las estrategias de interaccin entre los personajes expresan, indican, reflejan o construyen relaciones sociales especficas. En este nivel la posicin social, el poder y el control son ejercidos, atenuados o ponderados por los miembros de ambos partidos. Los personajes provistos de un poder (el comisario, los jefes de las seccionales de ambos partidos, a Ifigenia, el pyrage, etc.) pueden dirigir estructuras contextuales en las cuales stos requieren o coartan algunos aspectos y no otros. Esto es, disponiendo o proscribiendo el lenguaje o la jerga de cada uno, siendo corteses o descorteses, manejando ciertas situaciones con ardides sospechosos. Sin embargo, las formas de autoridad empleadas por el comisario para hacer presin o requerir algo de a Ifigenia no funcionan o no son efectivas. En todas las ocasiones los requerimientos del comisario a a Ifigenia son frustrados por ella misma. Este personaje femenino es una pieza clave dentro de la novela. Es a Ifigenia quien desvirta y desestabiliza a los agentes del partido colorado dominante. La ideologa moldea el discurso del narrador. El carcter social de la ideologa aparece vinculado a los intereses, conflictos y luchas de cada grupo poltico representado en la novela. El ocultamiento, la legitimacin, la manipulacin, entre otros aspectos, son funciones primordiales de las ideologas y forman parte de las prcticas sociales discursivas del protagonista de la novela de Gloria Muoz: [] el discurso tiene un papel especfico, entre otras prcticas sociales, en la reproduccin
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de las ideologas. (Van Dijk 2000: 18). Las manifestaciones discursivas del protagonista de Polca 18 responden a formas de discriminacin, de dominio, de poder, de debilidad, etc. *** La novela se inicia con la frase: Otra vez vens! me dijo el conscripto desaliado y sucio que hace guarda en la comisara. (Muoz 1999: 1). Esta frase nos permite conocer que el narrador ha intentado insistentemente encontrarse con el comisario sin lograrlo. Cada maana regresa a la comisara con la esperanza de hallarlo porque le urge verlo. Toda la novela es narrada en primera persona del singular. Se fragua a partir de un discurso homodiegtico. An aqu no podemos identificar la situacin de enunciacin. Tampoco podemos reconocer a quin habla y cul es su interlocutor. El narrador realiza el mismo acto cada da, de forma recursiva, como una serpiente que se muerde la cola. Compartimos con l la misma experiencia de expectacin. Va en busca del comisario del pueblo, el cual se nos presenta de forma imprecisa, slo sabemos que se llama Olegario, carecemos de otra informacin sobre l, como la historia de todos, nos llega dosificada. El conscripto no deja de ser tan desgraciado como el narrador, pues ambos poseen futuros inciertos. Por otro lado, el narrador nos refiere los momentos y las circunstancias de antes, cuando trabajaba para el comisario como espa, y lo de despus de su trabajo cuando fue despedido. La historia constantemente va al pasado y vuelve al presente. Se producen analepsis cuando se nos refieren acontecimientos acaecidos en el pasado y prolepsis cuando se nos entregan algunas pistas del desenlace de la historia, las situaciones posteriores al presente de la narracin. En este sentido el narrador se moviliza tanto en el tiempo como en el espacio, ya que cambia con frecuencia de escenario. Divaga de aqu para all a travs del flujo de su conciencia. El acto de recordar constituye un aspecto fundamental en la articulacin de la historia. Ella se hilvana a partir de los retazos que recupera el narrador de la memoria. Todo viene como anillo al dedo, en el momento adecuado. Cada da que intenta en30
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trevistarse con el comisario el personaje-narrador nos entrega una parte de la historia. Al principio de la narracin no nos enteramos sobre las pretensiones y deseos del narrador: para qu busca al comisario?, qu peticin desea hacerle?, por qu no logra conseguirlo en la comisara? y por qu no trabaja an para l? Estas interrogantes no pueden despejarse en los primeros captulos de la novela. Cada nuevo captulo representa el comienzo de otra espera por parte del protagonista. Se insiste en el acto iterativo y sin sentido de la espera del narrador. El sinsentido de la espera de Wilfrido Alcaraz, como en Esperando a Godot de Samuel Beckett, nos conduce a uno de tantos Ssifos que cada da realiza de forma reiterada un acto fatuo e intil. La esperanza y el deseo que impulsan al narrador se evaporan al final de la narracin. La reproduccin absurda de esta accin desencadena en un desenlace desconcertante:
Wilfrido, por fin te encuentro, pero ya es tarde. El comisario Olegario ya encontr su virgen, que ahora ya no es ms me dijo a Conch entrando como una loca en la comisara. Y a m que me importa le dije seco lo que me importa es que venga a cumplir su obligacin en la comisara. Ya no tiene ninguna obligacin en esta comisara. Le trasladaron a la capital, al Cuartel Central. Se acaba de ir con Etelvina a Asuncin. Con Etelvina? S, ella es la virgen que a Cand le prometi. Hace das que el pueblo no comenta otra cosa, yo te quera avisar para impedir que esa bruja se salga con la suya pero no me hiciste caso. Entonces, la voz nocturna era de a Cand, noche a noche se burlaba de m. Sabs bien, Wilfrido, que ella no perdona, tarde o temprano se iba a desquitar contigo (Muoz 1999: 73).
La espera de Wilfrido est colmada de grandes bloques de soliloquios y/o monlogos. Hay momentos en los cuales l mismo se exhorta para aclararse cosas, revelarse a s mismo aspectos de los acontecimientos que
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trae a la luz o simplemente justificar su propio destino frente a un interlocutor imaginario, que no es otro, quiz, en parte, l mismo. Al mismo tiempo que cuenta detalles de otras historias (insertas en la historia marco) nos presenta sus propias divagaciones y reflexiones. Es evidente, por el discurso monologado del narrador, que ha sido destituido de su cargo. Desde el comienzo no sabemos mucho al respecto: es decir cules fueron los mviles de su despido y el trabajo que realizaba para el comisario. En esta ocasin el narrador cavila sobre las posibilidades de recuperar el cargo perdido y el compromiso que tiene el comisario con l. En la medida en que se nos ponen al descubierto algunos aspectos desconocidos de la historia, otros quedan cubiertos por un velo de maya y/o en estado de dilacin. En ciertos momentos a posteriori se nos revela el sentido de las palabras iniciales del narrador. La dinmica discursiva de la novela revela cmo la historia marco (la historia del narrador) se pierde de vista en otras abismadas. Por momentos sentimos que se nos distrae con estas otras historias y referencias. Estas digresiones son recurrentes en toda la narracin, como si se nos postergara la historia a travs de la espera real del personaje protagnico. En transcurso de cada captulo de la novela asistimos a la urgencia del protagonista por entrevistarse con el comisario que nunca encuentra en la comisara. A medida que avanzamos en la novela nuestras expectativas se amplan, nuestras sospechas se intensifican y la incertidumbre que se apodera de Wilfrido tambin nos arrastra a nosotros. El discurso de los dems personajes es citado por el narrador. Los otros aparecen como voces adjuntas, que aaden informacin sobre quien funge, en su doble rol, como personaje-narrador. El resto de los personajes no cobra cuerpo sino a partir de la figura de quien narra. Es la historia de s mismo fragmentada en la de los dems, en la del pueblo entero, su dinmica social y su comportamiento poltico. La interaccin dialgica de los personajes entre s resulta de la simple representacin de un dilogo real, puesto en escena en el acto de enunciacin del narrador. La dinmica discursiva de la novela consiste en la confrontacin, a veces explcita u otras de modo tcito, de puntos de vista, ideologas y valoraciones. En los dilogos de los persona32
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jes el narrador disimula su presencia. Otra forma de introducir las historias de otros personajes es cuando el narrador comenta, metanarrativamente, con cierta irona, sus prerrogativas, ventajas o privilegios, de instancia organizadora de la historia. As nos llega la voz del padre del narrador: Para qu lo que insists, mi hijo? me dijo mi pap antes de venir., el narrador como manifestndoselo a s mismo agrega: y por qu no? Un hombre debe perseverar. Demasiado tiempo ya que ands de balde detrs de tus propsitos. Mejor nos vens a ayudar con la siembra. (Muoz 1999: 1). Aqu se nos alude a la condicin de koygu de la figura protagnica. En este caso, se trata de un campesino que abandona su valle porque rechaza el trabajo de agricultor y desea prosperar econmicamente para poder ofrecerle una vida distinta a la mujer que ama. Tambin se nos revelan otras aristas en los flujos migratorios internos: la escisin del sujeto desplazado, la visin discriminatoria del campesino por s mismo y por la sociedad, las transformaciones del espacio y las contradicciones que suscita en l. En el texto narrativo de Gloria Muoz se dan modificaciones significativas a nivel del discurso. De esta manera nos vamos enterando de los pobladores del pueblo. Ciertas unidades de carcter completivo rellenan el espacio narrativo de dos funciones-bisagras: la del narrador y los dems personajes. Estamos en presencia de una composicin narrativa abierta que carece, en apariencia, de desenlace, desarrollndose en episodios ligados entre s de forma variada. La novela de Muoz Yegros se configura por un juego de alternancias que consiste en contar varias historias entretejidas entre s. La urdimbre de secuencias de origen diverso recuerda la metfora de Borges de los senderos que se bifurcan. De similar forma, es innegable la existencia de caminos narrativos paralelos que se renen en uno solo al modo de Cortzar en Todos los fuegos el fuego. El narrador va y viene en el tiempo: del presente al pasado y del pasado a acontecimientos que ocurrirn ms adelante. El protagonista va reuniendo y articulando, durante el desarrollo de la novela, las piezas necesarias para dar con una imagen de su situacin actual. El presente de la narracin se confunde con episodios del pasado y momentos por venir. En algunos ins33
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tantes el narrador pareciera estar enunciando en el presente asuntos de una historia pasada o por ocurrir. Unos casos se narran a travs de analepsis internas y externas que interfieren en el relato primero, a modo de aclaracin o para colmar la informacin introducida en la historia bsica que le sirve de marco. Se trata de hechos sucedidos que aplazan la lnea de la historia y agregan un contenido al parecer distinto de la historia primaria. El narrador sabe todo de los dems y nos cuenta como un autntico pyrage. Mientras l espera que aparezca el comisario, a quien apremia ver, relata aspectos de la vida de l y de otros personajes. Un ejemplo ilustrativo lo conseguimos al inicio del Captulo III cuando el protagonista llega, como otros das, a la comisara con la esperanza de hallar al comisario. Despus de discutir con Esculapio, el narrador le da la espalda y se da cuenta, al mirar por la ventana de la comisara, que a Ifigenia cruza la calle. l se refiere a ella como [] la sombra negra que el destino puso en el camino de mi comisario Olegario [] (Muoz 1999: 15). En estos momentos, el relato primero es interceptado por el protagonista para aludir a sucesos pasados de la historia de otros personajes vinculados a la suya de forma indirecta. As la inserta en el curso de la narracin primera:
[] Les voy a contar lo que una vez hizo para que se den cuenta lo imposible de fantica que es. Una sobrina suya, chiquilina, de pura juguetona le regal en su cumpleaos un par de bombachas rosadas. Primero les tengo que aclarar que a Ifigenia slo usa ropa azul o celeste, algo de azul tiene que tener [] Volviendo a las bombachas rosadas. Cuando ella abri el paquete, la cara se le descompuso como si estuviera tragando su propio vmito. Le tom de los cabellos a su sobrina y la ech a la calle; las bombachas las arroj al barro. La pobre se fue llorando a mares. Cmo le puede hacer eso a una inocente que quiere bromear un poco. Demasiado exageracin (Muoz 1999: 16)
Las referencias del narrador a episodios anteriores sirven, en el caso sealado arriba, para informar a sus interlocutores de lo que aconteci en este tiempo con el personaje a Ifigenia. Tambin, la estrategia de las analepsis funciona como una forma de corroborar a los receptores el carcter
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recalcitrante y difcil del personaje en cuestin. En todo instante observamos cmo el narrador se entromete en la narracin para acentuar, con sus juicios de valor, los actos abruptos, inconscientes e injustos de a Ifigenia. Adems, existen otras ocasiones en las que las digresiones retrospectivas completan ciertas lagunas reconocibles en el presente de la narracin. Las alusiones aplazadas pueden actualizar algunas omisiones momentneas en el relato primero. Esta estrategia discursiva colabora con el camuflaje de un secreto celosamente guardado por el informante que ser revelado slo al final. Por otro lado, otros incidentes se manifiestan por procedimientos de prolepsis, adelantndose la historia. Estas formas de confidencias tardas por parte del narrador-pyrage, actan muchas veces como indicios por anticipado para que los interlocutores puedan vislumbrar las razones por las cuales el comisario est ausente o la ineludible venganza de a Cand. As, la presentacin de acontecimientos evocados, como la historia que refiere las tcticas de las que se vale a Conch para vengarse de a Cand, por una pelea en la que la primera sale mal parada, anticipa de manera implcita nuevas historias en las que ambas se ven involucradas. Pero tambin Wilfrido se ve comprometido puesto que don Braulio, el jefe de la Seccional Colorada y amante de a Conch, le solicita sus servicios de informante para vigilar en todo momento a a Cand. El autoexamen retrospectivo, por medio de las persistentes reminiscencias del protagonista de Polca 18, despejan las verdaderas pretensiones de los personajes y como cada uno confa conseguir la oportunidad para tomar su revancha contra el otro: [], la funcin ms constante de las evocaciones, [], es la de venir a modificar a posteriori el significado de los acontecimientos pasados, ora cargando de significado lo que no lo tena, ora refutando una primera interpretacin y substituyndola por otra nueva (Genette 1989: 111). El episodio de la venganza de a Conch contra a Cand supone un acto regresivo, seguido de un salto hacia adelante, que transparenta el estado de incertidumbre del personaje protagnico. Cuando el concubino de a Cand la abandona aprovechando el desenmascaramiento de su infidelidad, ste la expone al ridculo frente a todos en el pueblo. Es en este instante que el narrador manifiesta su desasosiego y extraeza por
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las posibles represalias en contra suya y de a Conch: Lo ms extrao es que no se manifest en contra de a Conch, ni tampoco en contra ma. Eso era lo verdaderamente peligroso. Mucho tiempo viv temblando. Capaz no ms que en el momento menos pensado te sale con su domingo siete (Muoz 1999: 26). As el narrador se entromete constantemente en la narracin para hacer aclaratorias, agregar algo, evadir una situacin o como una forma de justificar sus actitudes y sus maneras de percibir las cosas. El significado diferido o suspendido se erige como un mecanismo habitual en la novela y funciona como una forma de articulacin del enigma sobre el desenlace. Los momentos de suspensin temporal son pausas en la progresin lineal de los eventos diegticos y cumplen una funcin dilatoria. Existen espacios narrativos donde se interrumpe y suspende de modo continuo la narracin. Es de esta manera como se resuelven las tensiones, las dudas y expectativas acumuladas a lo largo de toda la narracin. Pero surge otra interrogante en relacin con lo que deja expuesto la solucin de Polca 18: un enigma o un deseo? No cesan las dudas y los misterios hbilmente acumulados durante la narracin. Este recurso incrementa la curiosidad en el interlocutor. El desenlace va siendo insinuado por ciertos indicios estratgicamente diseminados en el transcurso de la novela. A partir de incisos y acotaciones la dinmica de la narracin es diferida para que el narrador-personaje formule asertos, comentarios o consideraciones que trascienden los eventos relatados. Esta pericia discursiva desempea una funcin ideolgica y prepara la presentacin de personajes, frena el ritmo de desarrollo de la narracin, incrementa una atmsfera de suspense retardando revelaciones importantes. En principio se dan caracterizaciones retrospectivas de los personajes cuando el narrador va a referir un hecho que ha acontecido y necesita apoyarse en los datos anteriores para que sus interlocutores comprendan. Por otro lado, se nos presentan reintegraciones a posteriori de eventos elididos. La solucin de los enigmas se produce, como se ha visto, a travs de revelaciones retardadas. Se crea un clima de tensin que contribuye a postergar el final de la narracin: la vejacin de la que es vctima Wilfrido Alcaraz. El protagonista manipula
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las expectativas de los interlocutores a travs de la hbil dosificacin de informaciones anticipadas. *** En Polca 18 el escenario lo constituye un pueblo habitado de rencorosos, vengativos y seres de la apariencia. Un lugar que a travs de los ojos del narrador se descompone, como su propia vida atrapada en la trampa que l mismo se ha tendido. Del modo siguiente se refiere el narrador a la supuesta formacin de a Cand: Como es muy letrada, no le cost conseguir sus numerosos puestos de maestra y se hizo de un buen capital. Todos saben que es prestamista, una feroz usurera. Ella niega a muerte porque se le da por la figuracin. Quiere que le consideren una seora importante (Muoz 1999: 26). La frase es muy letrada lleva consigo una carga irnica acentuada. El narrador enuncia con un tono de resentimiento, temor y desesperacin. Cada captulo resulta como un nuevo intento del protagonista por entrevistarse con el comisario. Wilfrido hace caso omiso de lo que Esculapio intenta revelarle, a lo que replica el narrador: Pero si yo s todo sobre tu comisario! Me vas a venir contar a m! Yo quem los mejores aos de mi vida en esta comisara y un badulaque como vos me va querer ensear ahora me exalt por dems, por causa del cansancio y la vigilia sostenida, seguramente (Muoz 1999: 20). Los enunciados del narrador estn marcados con rasgos contradictorios. Como se ha observado no se identifica al pueblo que sirve de escenario a los personajes de Polca 18. Desde la perspectiva de un colorado nos vamos adentrando en la vida de un pueblo cualquiera de Paraguay. Se trata en todo momento del modo particular como el narrador-personaje percibe su propia forma de estar en el mundo y la de los dems correligionarios u opositores. El narrador pone en el tapete, como buen pyrage, ciertos puntos dbiles, triquiuelas y fechoras de los personajes. Del siguiente modo Wilfrido desenmascara algunos aspectos crticos en la vida de a Cand y a Conch:
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La verdad que a Conch ni a Cand son maestras diplomadas, la verdadera verdad es que no tienen nada que ver con el magisterio, ni ensean luego. Cobran sin trabajar; conocidas planilleras. Cada una tiene seis o siete turnos, y turnos hay tres no ms: turno maana, turno tarde y turno noche. Imposible de explicar como lo que van a partirse para poder cumplir [] Ellas lo que hacen es mandarle a cualquiera para que les reemplace con la promesa que les va a dejar su cargo, que nunca les deja, por supuesto. Y las que se van a ensear son tan pero tan ignorantes que le dicen argolla a la o. a Cand y a Conch slo se presentan en la escuela de tanto en tanto, para cobrar su sueldo y enterarse de los chimes. Ms bien para estar informadas, no sea que alguien le ande serruchando la silla [] (Muoz 1999: 13).
Todos en el pueblo profesan una falsa moral. Alrededor de los personajes se teje una maraa de artimaas e impudicias que el narrador pretende en todo momento poner de manifiesto. Es curiosa la forma como Wilfrido encubre su propio rostro detrs de la careta de un pyrage. Pero su discurso en tono confesional es engaoso pues deja entrever ciertos aspectos ocultos. Los personajes estn llenos de prejuicios y de perspectivas limitadas de las cosas. Es claro que el narrador est contndonos esta historia despus de vivirla, por eso en muchos momentos no podemos evitar reconocer el tono de resentimiento y recelo que tiene por el comisario. Tiene razones para sentirse incomodo con el comisario por lo que nos enteraremos al final de la novela: Estoy seguro que si mi comisario Olegario segua insistiendo, con el tiempo, le iban a conceder el pedido, porque con tantos delincuentes que proliferan hay recargo de trabajo en la comisara. Pero mi comisario es un s ms penas que no se preocupa por nada. (Muoz 1999: 32). Asegura que el comisario le debe mucho a l, fue quien le hizo frente a muchas situaciones que l no logr controlar, sobre todo cuando se trataba de a Ifigenia. La novela se fragua con un tono desenfadado. El narrador necesita de las historias de los otros para articular la propia. Una historia desencadena en otra. En la medida que va entregndonos los sucesos en los que todos se ven envuelto, se nos muestran las debilidades de colorados y liberales.
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Todo esto adquiere en la narracin un aspecto cmico. Una de las referencias ilustrativas en este sentido se relaciona con la imposibilidad del comisario hacer cumplir la ley a sus contrincantes, que ponen al descubierto los subterfugios de opositoras como a Ifigenia. Es ilustrativo el momento cuando se le ocurre al comisario poner preso a don Celestino, el compadre de a Ifigenia. En vista de que no puede lograr nada con el juez de paz decide vestirse completamente de azul: [], con su manto ondeando sobre sus hombros, se sent en la vereda de la comisara, pareca una bandera viva clavada al frente de nuestra sagrada institucin policial. (Muoz 1999: 33). El comisario la manda a desocupar la vereda pero ella alega que se trata de un bien de todos. Al final deciden incautarse todas sus prendas azules sin tomar en cuenta que a Ifigenia slo tiene ropa de este color. Ms tarde hacen un pozo profundo en el patio de la comisara y all ponen toda la ropa decomisada, la empapan en nafta y le prenden fuego. Este hecho levanta y convulsiona a todo el pueblo, hasta las seoras coloradas se sinten ofendidas en su condicin de mujer y a Isolina les solicita que se les entregen las prendas a a Ifigenia. El comisario con su dinero va a comprrselas a otro pueblo por vergenza. Luego le pide a Wilfrido que entrege el paquete. Lo cierto es que el comisario no compra ninguna prenda de color azul y a Ifigenia: [] Por supuesto, no acept e interpret, ms bien, como una forma de querer someterla, una forma de querer hacerla renunciar a sus principios [] (Muoz 1999: 35). Don Braulio consigue como solucin que suelten al compadre de a Ifigenia. Lo que se desata al final se desarrolla en circunstancias que resultan ridculas y cargadas de humor. El narrador es encargado una vez ms de desentraar una supuesta conspiracin de los liberales:
[] Logr averiguar que se trataba de una conspiracin llamada Campaa por el Pundonor Liberal. La cosa se puso grave cuando me percat que como hormigas las mujeres llevaban unos paquetes disimulados a depositar en una pieza de la casa de don Audelino, que oficiaba de sede del Comit Liberal. El dueo de casa, una vez que las hormiguitas azules depositaban su carga, cerraba con llave la puerta (Muoz 1999: 36).
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l y el comisario especulan sobre qu contienen estas cajas si armas o panfletos. Llegan a la conclusin de que deben doblar la vigilancia por tratarse seguramente de algo peligroso. Para el comisario y Wilfrido resulta difcil hacer averiguaciones en la casa de don Audelino, presidente del Comit Liberal, donde se esconden las cajas, debido a que siempre hay gente. Este hombre tiene 18 hijos:
[] Todos sus hijos son el colmo de amigueros y la casa ms que un hogar parece un club social. A eso, se suma que ese seor fue construyendo su casa a medida que su familia creca y las habitaciones rebozaban de criaturas, una pieza por aqu, otra por all, un corredor de ms y en medio de todo ese desorden edilicio estaba la habitacin que serva de sede al Comit Liberal. Tuve que hacer acopio de toda mi experiencia profesional para pispar la casa sin ser visto ni despertar sospechas. Les digo que eso fue un imposible, pero lo consegu (Muoz 1999: 36-37).
Temen un ataque armado. Piensan que la cuestin es ms grave de lo que parece. Por el tamao de las cajas imaginan que se trata de muchas armas. En este sentido es importante inquirir qu van a hacer con ellas y cundo actuar. Piden refuerzo al destacamento vecino. El comisario le dice al comandante que se trata de una posible sublevacin armada. En medio de la alegra y el alivio por la falsa alarma de una supuesta subversin el comisario y Wilfrido se olvidan de avisar al comandante, quien est esperando el aviso. Dos das ms tarde l mismo llama para recibir instrucciones y se encuentra con la noticia de que todo fue una falsa alarma. El comandante se enfurece mucho por la irresponsabilidad del comisario. En estos momentos el narrador sale de este recuerdo porque Esculapio se est quejando, se le ha clavado un tenedor. El narrador-personaje funge como testigo de lo que pasa con los otros. Se nos revela en la novela la inoperancia de los poderes pblicos del pueblo y la desidia de los que detentan el poder, como la figura del comisario Olegario. Se narra con tono serio en medio de un escenario de picardas. Los personajes se ven envueltos en situaciones sarcsticas, humorsticas y ridculas.
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Asimismo, son curiosos algunos nombres atribuidos a ciertos personajes de la novela. Estas asignaciones llaman la atencin por las significaciones irnicas que sugieren. En este sentido, estos nombres funcionan como formas caricaturescas que encierran rasgos preponderantes de los personajes. El arte de la caricatura en Polca 18 consiste en distinguir las caractersticas relevantes de los personajes, con el fin de exagerarlas hacindolas visibles ante los ojos del lector. Es sabido que la caricatura contiene elementos cmicos. Por ello, sta representa una forma de ejercicio del humor que puede provocar la risa de sus receptores. Con este recurso la autora (a travs del sujeto de enunciacin de la novela quien finalmente nos presenta a los personajes) ha logrado una relacin emotiva y de acercamiento con los lectores de su novela. En primer lugar nos topamos con la designacin atribuida a Esculapio, un conscripto desaliado y sucio que hace guarda en la comisara (Muoz 1999: 1). El nombre de este personaje en particular nos aproxima al vocablo escupir del lat. exconspuere que supone el acto abyecto de expulsin de secreciones corporales como la saliva. Es pertinente sealar en este caso la situacin de indefensin del personaje. ste es constantemente arrojado por el narrador como se expulsa un escupitajo. Observemos el trato del protagonista a Esculapio en la presente cita:
No s qu pretende este conscripto desaliado. A lo mejor, entretenerse conmigo, muy aburrida es su situacin en esta comisara abandonada. Pienso no ms que hara este badulaque si viene a la carga a Ifigenia, motivos siempre tiene. Ni nunca va a saber desenvolverse como yo. Es claro, no puede luego compararse conmigo, yo soy un profesional (Muoz 1999: 28).
La figura del conscripto aparece sin duda alguna de modo despectivo. Por otro lado tenemos a a Ifigenia, personaje femenino que desempea un papel fundamental dentro de la direccin del Partido Liberal, que recuerda a la figura mitologa griega, hija de Agamenn y de Clitemnestra7. En la novela de Gloria Muoz el personaje se destaca por el exacerbado fanatismo que le profesa a su partido, quien es capaz de sacrificarse por l. Es ilustrativa la escena siguiente:
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[] a Ifigenia se presentaba puntualmente todos los das a calentar la vereda con su traste opositor. Al cabo de dos semanas, su presencia era irritante y ofensiva, nos pona en ridculo y en la boca de todos. A segn decan, ella pretenda seguir con su protesta hasta que salga su compadre, eso quera decir que nos esperaba todava tres meses, era una penitencia imposible de cumplir para Nuestro Seor de la Paciencia [] (Muoz 1999: 33).
Lo singular del caso referido es que el sacrificio de ella se revierte en los dems. Otro ejemplo lo tenemos cuando a Ifigenia pas tres das celebrando por el triunfo de unas elecciones de su partido. Los hechos se nos presentan de manera exagerada pues ella festeja sin parar, sin preocuparse por su estado de salud. No duerme ni come en este tiempo y su esposo decide obligarla a descansar. La escena es verdaderamente graciosa: [] No obstante su debilidad no fue fcil para don Tranquilino conseguir hacerla descansar. Decidi cortar por lo sano y la at a la cama, a Ifigenia, luego de airadas protestas por la actitud de su marido, cay, por fin, vencida por el sueo. (Muoz 1999: 31). A la figura femenina aludida se le une su esposo don Tranquilino y su padre Alterio (figura mtica guerrera). El uno es la anttesis del otro. El primer personaje acta como mediador y armonizador en todos los casos de conflicto de su familia. Es don Tranquilino, haciendo honor a su nombre, quien logra negociar con su hija: [], experimentado veterano en el manejo de los extravos de su familia, negoci la situacin. A cambio que contente a su madre en el presente, se comprometa a convencerla de lo contrario en el futuro. Don Tranquilino era confiable para ambas y se dieron tregua por un tiempo (Muoz 1999: 48). En cambio, el segundo personaje referido, el padre de a Ifigenia, recibe el nombre de Alterio porque se altera con facilidad. Si el uno es conciliador el otro es un desestabilizador por su carcter iracundo. Otro ejemplo se nos revela en la figura de la madre de a Isolina, la esposa de don Braulio, el jefe de Seccional del Partido Colorado. Se trata del personaje de a Robustina a quien el narrador califica como una mujer que era brava de verdad, a lo derecho, eso s. Dicen que nunca le acept a don Braulio, le vea la cara de jodido mujeriego y no deseaba a su hija
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casada con l [] (Muoz 1999: 42). La designacin de este personaje se vincula a su carcter fuerte y se relaciona con el calificativo robusta implcito en su nombre. Ms adelante aparecen las figuras de a Ninfa y don Venusiano, su hijo. Las historias de estos personajes son presentadas en circunstancias extraas. Ninfa es una palabra que se deriva del gr. nymph y figura a una mujer bella y agraciada. Por otro lado, se refiere a la deidad de las aguas y los bosques de la mitologa griega. Pero ninguno de estos atributos se conecta con el personaje de a Ninfa. Esta figura femenina no aparece de ninguna manera embellecida. Los valores que la acompaan son todos negativos. Del mismo modo aparece don Venusiano, criatura que ha sido procreada por a Ninfa y de quien recibe todas sus caractersticas desfavorables:
Hered toda la fealdad de su madre, ms los atributos de igual calidad que eran nada ms que suyos. Chueco, panzn, moreno de un oscuro rado, con la cara idntica a la de un sapo, los ojos amarillentos, anicotinados y, lo peor, la enorme boca de la que desde su mismo nacimiento exhalaba un hedor peor que el de las letrinas. Por eso, en su presencia, nadie se senta frente a un cristiano sino a una mierda (Muoz 1999: 52).
La denominacin Venusiano lleva implcita la alusin a los atributos positivos de Venus, la diosa del amor y la belleza. No obstante, don Venusiano representa a una figura inversa en relacin con la mitolgica. Respecto a estas dos ltimas figuras la autora ha manifestado:
[...] Ninfa y Venusiano responde a una modalidad paraguaya de burla que lo llamamos de segundas o en segundas que lo llama por lo contrario, ej: a una mujer muy fea se la llama la Bella, a un borrachn se lo puede llamar don Abstemio, significa algo as como denominar con segundas intenciones, no literal (Gloria Muoz, comunicacin personal, correo-e, marzo 02, 2008).
Por ltimo tenemos el caso de don Reimundo, jefe de seccional del Partido Colorado antes de don Braulio, ridiculizado por Arterio en una fiesta patronal, obligndolo bailar a balazo la Polca 18. En esa ocasin
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fue la burla de todos: don Reimundo de quien se ri todo el mundo. Como hemos visto, unos nombres son designados por asimilacin y semejanza de ciertos rasgos, actitudes y/o percepciones de los personajes: Esculapio, a Ifigenia, don Tranquilino, don Alterio, don Reimundo y a Robustiana. Otros por contraposicin porque determinan rasgos fsicos y simblicos contrarios a los que ellos en s mismo sugieren: a Ninfa y don Venusiano, por ejemplo. En este sentido, algunos nombres son displicentes por la situacin miserable y marginal en la que se ven envueltos los personajes. Pero corroboramos la existencia de designaciones en sentido irnico por el carcter paradjico que alcanzan ciertas figuras dentro de la historia, ya que estos personajes adquieren investiduras contradictorias, de no concordancia con los valores implcitos en sus nombres. El narrador se refiere muchas veces de manera cnica a cierta focalizacin, alterando los parmetros del otro. El narrador se dirige de forma irnica y de modo sugestivo al interlocutor. En este caso, el narrador pretende manejar con su discurso la percepcin del receptor. Su intencin ltima es amoldar el pensamiento del interlocutor, acomodar sus percepciones y hacer que juzgue los acontecimientos segn su visin. Se trata de una manipulacin discursiva. Cuando la narracin casi llega a su trmino Wilfrido an no se percata de su verdadera situacin. No deja de sentir admiracin y respeto por quien no lo tiene por l. a Isolina le dijo en la maana cuando iba a la comisara: Siento tanto, mi hijo, por lo que ests pasando, ms todava viniendo esa ingratitud del comisario. Cmo es posible que despus de tantos aos de camaradera pueda cometer esa villana? [] (Muoz 1999: 42). Sin embargo, el narrador parece no darse cuenta de la carga semntica de las palabras de a Isolina. Aqu los lectores sospechan que algo extrao est pasando con el comisario y que tiene que ver con Wilfrido. Es en este instante que el narrador aprovecha para presentarnos a este personaje y a aquellos que se relacionan de forma directa con ella. Vemos de qu modo el protagonista se inmiscuye con sus juicios de valor, comentarios y/o interpretaciones de los hechos. Es curiosa la manera cmo el narrador introduce las historias de cada personaje en la historia marco que se vincula directamente con l. Cada una cumple una doble funcin: como historia independiente y como historia-pieza
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que complementa el sentido de la historia marco. Juntas son un engranaje perfecto para la elaboracin del sentido global de la novela, hacia donde finalmente desencadena la historia. *** A modo de conclusin, en Polca 18 de Muoz Yegros el sujeto de enunciacin ejerce la manipulacin discursiva en la medida en que abusa de su poder. ste se apropia del escenario discursivo para, desde all, controlar la participacin del resto de los personajes en el curso de la narracin. Por medio de una focalizacin interna, la figura protagnica nos cuenta su historia manipulando el material discursivo, para favorecer sus propios intereses y los del grupo al cual pertenece (el Partido Colorado), pasando por encima de los intereses del grupo adverso (el Partido Liberal). As, Wilfrido Alcaraz domina los modelos mentales de sus contrincantes y las representaciones sociales de su pueblo a travs de su discurso manipulativo. El narrador-personaje en la novela de Muoz manipula al receptor cuando entrega informacin inconpleta o prejuiciada de sus oponentes, con la intencin de influir en el interlocutor. Adems, omite informacin importante, tergiversa, miente o distorsiona los hechos que narra. Al mismo tiempo, el protagonista manipula a su antojo las historias paralelas de los miembros de uno u otro bando poltico. Por un lado, el hablante enfatiza discursivamente ciertas propiedades positivas del modelo mental de Nosotros/Colorados y Nosotros/Agentes confidenciales, consistentes con los propios intereses, acerca de aquellos actos propios considerados por l como importantes y de gran valor. Por otro lado, desenfatiza discursivamente rasgos positivos (reemplazndolos por negativos), del modelo mental de Ellos/Liberales y Ellos/Subversivos, inconsistentes con los propios intereses, cuando desvaloriza los actos y comportamientos de la oposicin. La manipulacin discursiva de Wilfrido condiciona, moldea y transforma los conocimientos de los lectores sobre el mundo representado en la novela en cuestin. Con la manipulacin discursiva el sujeto de enunciacin legitima posturas, hechos y modos de comportamiento de su
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propio grupo poltico, para intervenir en los espacios pblicos y coartar la libertad del receptor en la elaboracin de sus propios criterios de los hechos. Los actos de velamiento, los ocultamientos de cierta informacin, el nfasis de aspectos negativos en las actitudes del grupo social contrario, la victimizacin del protagonista por s mismo, la deformacin de los hechos; forman parte de las estrategias discursivas del hablante para manipular al interlocutor. Los liberales son asociados con atributos prototpicos (crueles, ignorantes, cuatreros, intiles, etc.), a partir de modelos mentales compartidos por el grupo social e ideolgico de los colorados, con el propsito de manejar a la poblacin votante. La figura protagnica del pyrage representa al agente social que emplea la manipulacin a favor del poder, aprovechndose de su poder. La auto-presentacin positiva del enunciador y la presentacin negativa de los otros, implica una descripcin sesgada de los hechos a favor de los intereses propios (Van Dijk 2006: 64). De este modo, se responsabiliza de los hechos y circunstancias negativas a los oponentes (a los liberales que atentan contra el orden y el gobierno), para mostrar que Nosotros/Colorados somos la opcin poltica del pas. Las movidas estratgicas de auto-presentacin positiva de Wilfrido, en contraposicin a la visin negativa que nos presenta de sus opositores, grupo poltico-social (Partido Liberal), actan como modos de desvalorizacin de los Otros, mostrando hasta qu punto Ellos/ Liberales, segn l, desestabilizan el orden poltico que se defiende (la lnea colorada). Quienes se oponen al partido colorado pueden, a su vez, amenazar el sistema de gobierno imperante. Wilfrido asocia a sus receptores con la figura del enemigo y los acusa de traidores. El nacionalismo se convierte en una estrategia ideolgica en la que se ampara el discurso manipulativo del narrador-personaje, para silenciar a la oposicin a favor de su sistema poltico. Wilfrido desacredita constantemente al partido liberal acusndolo de desleal y subversivo pero, al mismo tiempo, la autora ridiculiza a ambos partidos, a partir de la hiperbolizacin de sus acciones, actitudes y argumentos polticos. Tambin subraya de modo caricaturesco el oportunismo, el arribismo y las picardias de unos u otros: colorados y liberales. Por ello, si el personaje protagnico de Polca 18 opera a partir
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de la manipulacin discursiva, la autora se vale de la persuasin discursiva para presentarnos, de esta manera, un modo de deconstruccin del discurso de su personaje en el contexto especfico en el que aparece circunscrito.
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Otra vez vens! me dijo el conscripto desaliado y sucio que hace guardia en la comisara. S, y qu le contest y le mir fijo a los ojos. Te molesta? Este es un lugar para atender a la gente. Mi comisario Olegario no vino todava me contest achicado, bajando la mirada. Ya ha de venir le dije ms calmado. Y si vos decs... as ha de ser pareca que medio se quera burlar de m. Es claro que ha ser! Cuntos aos me pas trabajando aqu y nunca como vos, un descuajeringado que ni siquiera se puede parar de sus piques, que, adems, no se saca de sus pies de puro dejado. Esculapio, as se llama el conscripto impertinente, se call avergonzado. Menos mal, ya me estaba despacienciando. La pucha! El desorden de esta comisara, ya no es la de antes, ms bien parece un chiquero. Para qu insists, mi hijo? me dijo mi pap antes de venir. Y por qu no? Un hombre debe perseverar. Demasiado tiempo que ands de balde detrs de tus propsitos, mejor va a ser si nos ayuds con la siembra. Se levant de su silleta y se dirigi hacia la cocina arrastrando los pies, pareca un anciano. Su salud siempre fue de hierro, seguramente le pesaba algo en el alma. Qu te tiene de alas cadas para andar barriendo el suelo con los pies?
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Y nuestro partido, mi hijo se apoy en el horcn del comedor, parece que se empea en darle el gusto a los opositores. Nuestros dirigentes perdieron el rumbo: se comportan como nios malcriados que juegan por el destino del Partido Colorado. Los correligionarios estn desatinados, desilusionados... as, vamos a ir para atrs... cada vez ms atrs... Verdadera tristeza le causaba la poltica a mi pap. No es para menos, l a los diecisis aos ya fue combatiente pynandy. Ellos fueron los que salvaron a nuestro partido del abismo de la llanura y le llevaron al poder. Pusieron su pecho como una pared de carne delante de la metralla enemiga. Como era muy crecido pero usaba pantalones cortos todava cuando eso, su jefe le dio unos largos para que no digan despus los contrarios que puras criaturas reclutaban. Los opositores son as, lengua larga como ellos solos, saben encontrar las cosas para decir por vos. Yo empec a formarme en mi oficio desde jovencito, cuando estaba en la conscripcin, al lado de mi comisario Olegario que tambin se iniciaba en el mando. Agente confidencial o informante, eso soy yo, y no puede ser cualquiera, as noms, les aseguro. Es un arte difcil, de discrecin, de disciplina y constancia. El que no puede atajar su lengua, ni suee. Se precisa, adems, de virtudes que se traen de nacimiento, lo que se dice un don natural. Hay que saber estirar la lengua del otro y no permitir que estiren la de uno, hacerlo todo con el mayor disimulo; ni nunca te tienen que pillar, as, nicamente, les pods volver a poner el palito debajo de sus pies para que pisen de nuevo en otra oportunidad. No es nada fcil, si desconfan de vos; ests fundido, terminado. Tens que saber estar en todas partes sin que nadie te vea, medio como Dios Padre. De balde que ahora nos quieren menospreciar, se olvidan que mediante nosotros mi general Stroessner se mantuvo en su sitial de privilegio por tantos aos, los agentes confidenciales le hacamos ganar al gobierno sus estrategias sin pelear; antes que los opositores terminen de conspirar, a
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veces, ni siquiera comenzaban y ya estaban desbaratados. Gracias a quin? A nosotros. Mediante nuestro esmerado servicio, siempre constante, vivimos todos estos aos en paz, sin tumulto ni revoluciones, y no como en el tiempo de los liberales. Fuimos nosotros los que mantuvimos al Superior Gobierno clavado en las cuatro patas de la silla presidencial por treinta y seis aos, y es nuestro mrito, que an siga gobernando hasta el da de hoy el glorioso Partido Colorado. Despus del golpe cuartelero que le derroc a mi general Stroessner, mi comisario Olegario se abatat completamente; el pobre no entiende que seguimos igual, solo cambi la apariencia, no comprende que encima de este mundo todo tiene su principio y su fin, alguna vez se tiene que terminar, y demasiado s que dur el Superior Gobierno, mejor fin no pudo tener. Todo qued dentro de la gran familia colorada, una vulgar rencilla entre hermanos, eso noms. Se cambi un general por otro, los dos del mismo color. La cabeza de mi comisario Olegario no est armada para el razonamiento poltico y se comporta como si los opositores ya estuvieran en el poder, no es as. No, seor. Qu esperanza la del chancho que suea volar como las mariposas! Mi comisario no me puede dejar por el suelo mi esfuerzo y dedicacin de toda una vida. Si no fuera por mi trabajo prolijo, a Ifigenia, esa seora liberal completamente descontrolada, hace rato se le hubiera subido a zapatear encima de su cabeza, por lo menos, eso me tiene que reconocer. a Ifigenia es la hija de don Alterio Martnez, un feroz caudillo liberal, un malevo de lo ltimo que capaz te destripa a cuchilladas y le da tus menudencias a los perros por el solo hecho de ser colorado. Ahora, que le dimos libertad a los opositores, a don Alterio le tienen como a un gran hroe que luch incansable en contra de la dictadura. Sus correligionarios le hacen toda clase de homenajes sobre su sepultura: cantan el himno nacional y hasta la polca 18, le ofrendan coronas de laureles, los dirigentes discursean a gritos y las mujeres contestan con lgrimas y jacu51
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latorias. Es decir, hacen todo lo que no hay que hacer en un camposanto, que es un lugar de paz y de descanso. Los mtines polticos se hacen en otro lugar, en la cancha, en la plaza o en el local partidario, pero no en el cementerio, no hay por qu quebrantar la tranquilidad de las nimas con las cosas de este mundo, que para olvidarse de ellas uno se muere. Don Alterio, vctima de la dictadura! Si toda su vida fue el azote de los colorados, verdugo de quien se cruzaba en su camino. Para aliviar su alma de la sarta interminable de sus pecados, no son discursos ni banderas lo que necesita sino una porrotada de oraciones. Con toda justicia les puedo decir que ese hombre no se merece todas las distinciones que le hacen porque era un vulgar delincuente. Yo conozco bien la ley; sea quien sea es igual para todos, pero l nunca se fue a la crcel, donde debi quedarse hasta morir pensar que se muri tranquilamente en su cama como un santo varn porque nuestros compueblanos son gentes ignorantes y nunca se animaron a declarar en su contra, a pesar de cometer sus fechoras a la vista de todos y sin ningn recato. Para que sepan la realidad les voy a contar un caso. En represalia porque la polica le apres y garrote a unos de sus correligionarios, cort toda la alambrada de la hacienda del presidente de la Seccional Colorada; los animales salieron fuera de la propiedad y l los mat a balazos, uno a uno. Ocurri en presencia de la peonada y ninguno movi un dedo por temor a terminar como las vacas de su patrn. La vaquilla ms tierna carne y despus hizo un asado con cuero que comi tranquilamente con todos sus compinches. Todos conocan al responsable del atropello, pero todos decan que no saban, por ignorantes, por creer que si atestiguaban en su contra se iba a desquitar y a vaya a saber qu les haca. No haba caso, no les entraba en la cabeza que si don Alterio llegaba a traspasar el umbral de la crcel nunca ms se le dejara salir. A m no me van a confundir con enredos de palabras, don Alterio, en esa ocasin, incurri en delito de abigeato, vulgar cuatrerismo. Qu venganza poltica ni nada! Acaso, nosotros los colo, nicamente, somos
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los malos, los feos, los ladrones, los corruptos, los antidemocrticos. Y cuando los opositores hacen las mismas cosas le ponen rtulos elegantes y quieren que uno les acepte sin protestar, que nos quedemos calladitos con la boca cerrada. Qu simpticos! Dicen que una sola vez consiguieron apresarle a don Alterio, eso cuando yo era muy chico o no nac todava. Cuenta mi pap que en la comisara eran una punta de intiles que le dejaron escapar. En realidad, fue porque haba armado un gran alboroto: destroz los pocos muebles destartalados, les dej maltrechos a los soldados que se atrevieron a tocarle, al comisario le escupi en la cara y le pate en las partes, de cuajo le dej fuera de combate, insult y grit de corrido, y cuando al fin lograron atarle a una silla, se levant y les atac de espaldas como si fuera un toro de cuatro cuernos. En unas pocas horas convirti el recinto en un infierno. La verdad, le dejaron escapar porque ya no aguantaban ni le aguantaban ms. Al da siguiente, don Alterio andaba tranquilamente por las calles del pueblo a pesar de la orden de captura. Tan distinto de mi to Melchor Alcaraz, noble y digno caudillo colorado, a quien nadie le hace un homenaje porque no tiene para su tumba, y que se merece mil veces ms que don Alterio. Mi to Melchor era apreciado por sus amigos y enemigos, es decir los liberales, porque enemigos personales no tena. Un hombre de ley. La mayora de las criaturas del pueblo eran sus ahijados por el aprecio que le tenan sus padres. Sereno y reposado, hasta los problemas de matrimonio le traan para que les recomponga. Solo abra la boca para decir verdades y nunca daba rdenes porque su mirada bastaba. Su muerte fue un acontecimiento de imposible sufrimiento. Una noche de tormenta, la cola de un caballo azot la puerta de nuestra casa. Mi pap se levant sobresaltado: mi mam le ataj para que no salga. Algo doloroso se le prende a mi corazn y no s la razn dijo mi pap. Es por causa de los ruidos que traen las malas noches de tormenta. Se quedaron sentados en el borde de la cama, muy juntos.
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Hay un caballo golpeando nuestra puerta insisti mi pap. Antojo noms es trat de tranquilizarlo. Hasta su olor le puedo sentir... dijo suavemente mientras le abrazaba a mi mam para protegerse de sus propios presentimientos. Un claro relincho desgarr la oscuridad de nuestro encierro. Es el alazn de Melchor! grit desde el fondo de una angustia nueva. Ser posible! Jess, Mara y Jos! se santigu mi mam. Entonces, ambos supieron, con certeza, que la desgracia se cruz en el camino de Melchor. Mi pap abri la puerta y la lluvia y el viento se meti en la casa. El caballo perdi su jinete! le mir a mi mam esperando una respuesta consoladora; ella call dolida, sin palabras. Le voy a ir a buscar son cansada la voz de mi padre. Fue esa noche que mi to Melchor muri de la forma ms inmerecida. Recin al amanecer, el caballo pudo encontrar la huella y le condujo a mi pap hasta el lugar donde el alma de su hermano se liber de este mundo. El cuerpo ya no estaba sobre la arena, solo una gran mancha de sangre que se destea hacia el ro. Le llev la correntada... Tres das corridos buscamos el cuerpo de mi to Melchor; no lo pudimos encontrar nunca. Despus se supo que le tendieron una artera emboscada. Lo apualaron hasta que no le qued una gota de sangre en el cuerpo y lo dejaron en la ribera del ro que, turbulento por la terrible tormenta de aquella noche, se lo trag para siempre. Su rojo adis fue el ltimo rastro que nos qued de su vida. Todo el pueblo vino a lavar la mancha con sus lgrimas hasta que el color se fue con la tristeza. Entonces, vino el rencor y la rabia por el agravio. Quin le pudo asesinar tan miserablemente? Un misterio indescifrable. Los liberales no fueron, categrico. Don Alterio se encontraba en cama; le haba atacado su gota, ese era su mal desde siempre. Para ms l no era de los que encargaban a otros que hagan las cosas por l, y, tambin, no hay que olvidar que
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ese malandra tena la costumbre de actuar a la luz del da y a la vista de todos. Tampoco ningn correligionario suyo iba a tomar una iniciativa de ese calibre sin su consentimiento. Finalmente, don Alterio, a pesar de sus diferencias polticas, le tena mucha estima a mi to Melchor, ni nunca iba a permitir que le hagan esas cosas si estaba en conocimiento. Parece que le asesinaron unos arribeos. Le confundieron con un hacendado que esa tarde vendi una cantidad grande de ganado. Una suposicin nada ms. En el sitio de la mancha de su muerte, mi pap clav una cruz muy grande, pero endeble, se balanceaba con el viento como un doloroso testimonio a su memoria. Mi ta, su viuda, le cumpli su voluntad y visti a la cruz con un pao rojo. Era un imponente baluarte de respeto recostado sobre el cielo. Desgraciadamente, no pas mucho tiempo para que otra tormenta arrastre la cruz al ro, igualito que a su dueo. Llovi ocho das seguidos sin parar: la creciente cubri toda la ribera. Para qu luego le pusiste una cruz tan grande le recrimin mi mam. De acuerdo a su estatura moral tena que ser -le explic mi pap. Con la muerte hay que ser humilde para que no se ensae con los vivos sentenci sobre la amargura de su esposo. Mi pap quera poner una cruz nueva en el mismo lugar que la anterior pero no poda reconocer dnde era: el agua desbarranc la orilla, cambi el paisaje. l se encaprich tanto, en el mismo lugar noms quera. Todas las tardes, por meses, se paseaba tratando de ubicar el punto justo; no lo consigui. Y as pas el tiempo y mi to Melchor se qued sin su cruz, sin sepultura, sin nada que le amerite su trnsito por este mundo. Por eso no se le puede hacer ningn homenaje como a don Alterio, y parece como si nuestro partido no tuviera sus prohombres. Pero qu se le va a hacer si hasta la correntada se ala con los opositores. Es una injusticia, pero el ro no te va a escuchar tu protesta. Ahora nuestro partido est pasando por un momento lgido, se resbala todo sobre el terreno de la poltica, por eso, ms que nunca, mi comisario
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Olegario me tiene que considerar y dar otra vez mi puesto, para ayudar a sostener la superioridad del partido antes de que se caiga del todo. Y por l mismo tambin, hoy da nadie le respeta ms, se le suben sobre su cabeza, hasta los delincuentes comunes le hacen recular. El rubro es lo de menos, si me tiene voluntad eso se puede arreglar de cualquier forma, pero cmo meterle la razn adentro de su cabeza si tiene tan poco seso. Sea como sea me tiene que escuchar, yo soy su tabla de salvacin. Con todo respeto, yo creo que el primero que fall grande fue mi general Rodrguez. Al asumir la presidencia proclam a los cuatro vientos el respeto por los Derechos Humanos para qu?, con dar libertad a los opositores ya era ms que suficiente. Al fin y al cabo, los nicos que se beneficiaron con eso fueron los malvivientes. Ahora, hacen huelga de hambre porque dicen que no les gusta la comida de la crcel, que estn todos encimados, que el juez no se apura con la sentencia. Pobrecitos, ellos s que son las vctimas. Sin querer ofender a la polica, son todos una punta de flojos para qu les siguen la corriente? Huelga de hambre solo le est permitida a los presos polticos, ellos estn en su papel, ellos estn noms luego para hacer teatro y aspavientos. Eso nunca nos molest ni nos dio mayor trabajo, ms bien, nos daba la oportunidad de ser generosos y hacerles algunas concesiones. Tienen que considerar que, a veces, a uno se le va un poco la mano, despus, no se sabe cmo aflojar sin mostrar debilidad, no se puede borrar con el codo lo que ayer se escribi con la mano, pero tampoco es para dejarle morir de hambre a un hermano por ms que sea por su propio gusto, aunque sea un opositor todos somos paraguayos. Nunca nos apeligr esos recursitos subversivos, los presos polticos que verdaderamente tenan su papel sucio no hacan huelga de hambre porque saban bien que no iban a conseguir nada, se podan morir tranquilos porque nadie iba a levantar un dedo por ellos. Entonces, todo en orden y en su lugar. Pero los presos comunes hacindose los delicados no tienen gracia,
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deberan dejar que, realmente, se mueran de hambre, para que sepan lo que ellos mismos le hacen a la gente honesta con su delincuencia. Es una verdadera vergenza, ya no hay respeto por la institucin policial, sin una orden del juez no le puede tocar un pelo al peor de los asesinos, as fuera que le estn cosiendo a pualadas a un prjimo en la misma presencia del jefe de polica. Digo noms yo, cmo puede saber un juez cundo se va a cometer un delito para escribir la orden de arresto con anterioridad, por eso, andan sueltos de lo ms campantes. En el tiempo del Superior Gobierno, a patadas le metamos directo a la celda y si se hacan los revoltosos le garrotebamos bien grande hasta bajarle todas sus pretensiones, y del juez mejor que se olviden. Impusimos paz y tranquilidad en todo el territorio de la repblica. Mi comisario Olegario ya no va a venir hoy me dijo Esculapio desde el fondo de un bostezo oscuro de su boca desdentada. Y cmo sabs? A esta hora ya se suele retirar, medio extrao que venga cuando tiene que irse. Pero si te quers amanecer aqu... Me voy pero maana voy a volver le respond enrgico. Como gustes noms pods hacer. Me da rabia este conscripto que se mete en las cosas de uno, seguro despus se pone a tallar por m con el primero que llega. Sal de la comisara y enfil hacia mi casa. Doce horas le esper a mi comisario, y cien tambin le voy a esperar si es necesario. Adis, Wilfrido Alcaraz me silb una voz de serpiente que no pude reconocer, saludos a tu Etelvina. Se perdi en la oscuridad del camino sin darme tiempo para contestarle.
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II
Buenos das. Qu tal, le vens a esperar a mi comisario Olegario? me salud Esculapio. No ha de ser a vos que te voy a pedir audiencia le contest fro. Mejor no te hago caso. Cuando la gente tiene hasta los huesos amargos, preferible dejarle aparte. A qu hora va a venir mi comisario Olegario? No s. Pero cmo no vas a saber! me impacient. Dnde se ha visto que un subalterno le pida cuentas a su superior! se encabrit. Quin te cres para venir a dar orden! Ustedes son nuestros servidores, nosotros somos los que les pagamos su sueldo! le escup un argumento del lenguaje opositor. El sueldo de quin vos pags? me pregunt curioso. Le voy a esperar y no quiero que me molestes me sent, furioso. Vos sos el que vens a molestar... Qu decs, infeliz, desgraciado! me levant viboreando. Tranquilo noms, tranquilo... se asust en serio el conscripto impertinente. Puro comedia lo que estaba haciendo, para hacer pasar mis contratiempos y tambin el tiempo. No sale de mi cabeza quin lo que me salud anoche. Saludar, saluda cualquiera, pero le mencion a Etelvina, eso es lo que me intriga. Etelvina es mi novia, desde hace diez aos; de quince aos le agarr. Siempre le respet su virginidad porque presenta que ella era la mujer que iba a llevar
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al altar. Eso que de todo le poda hacer, era demasiado inocente y estaba en una edad peligrosa. Le manose de todas formas y me hice manosear de lo mejor, hasta all llegamos, no ms. Por eso, despus de tantos aos de relacin nos respetamos demasiado. Yo aguant tanto incendio porque tena mi desahogo en la casa de doa Ambrosia. Ella era una seora madura ya, que se qued viuda de su concubino, y la tristeza le dio por una calentura imposible de aplacar. Al tercer da del entierro, antes ni de terminar el novenario, se sent en el corredor de su casa, vestida de luto cerrado, sin bombacha y con las piernas bien abiertas. Con una mano levantaba su pollera y con la otra se apantallaba las partes. Fue de tardecita, despus del rosario por el finado, y todos cremos que era la opresin del luto y el calor del verano que la llevaba a refrescarse con tanto frenes. Siempre hay el primero que le pierde el respeto a una viuda. De esa vez el mensaje nos qued claro a todos los compueblanos. Ella no haca distincin de clase, pelo, edad ni marca. Una vez que comenzaba, poda de corrido pasar en ese menester dos o tres das seguidos. Lo nico que no permita que se amontonen a esperar delante de su casa, si eso ocurra se encerraba por varios das y hasta por semanas. De manera que los que queramos solazarnos con ella tenamos que circular constantemente por los alrededores y pescar el momento preciso para acercarnos. Su impudicia caus tal revuelo en el pueblo; era el comentario que iba de boca en boca. Despus de un tiempo, como con todas las cosas, termin la novedad. Recin cuando eso yo le empec a frecuentar, cuando ya a nadie le importaba ni andaba pispando su casa. Hasta ahora sigue con su costumbre doa Ambrosia, pero uno que otro desesperado nicamente la visita, est demasiado vieja. Dicen que vuelta y media se cae de la cama y ya no se puede levantar. Si uno quiere terminar tiene que hacerlo en el suelo en medio de sus calambres. Aun as no se rinde. Etelvina es mi reina pudorosa con su perfume de rosas, modesta y candorosa, la razn de mi vivir. Hace aos que le promet casamiento y hasta ahora no le puedo cumplir, contrariando mis propios deseos. Por el inmenso amor que le profeso quise ofrecerle un feliz sosiego y darle las
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comodidades que se merece. Pero empez a salirme todo mal las cosas. Primero fue una y despus otra. La desgracia es como la vbora, si te sale una en el camino, despus te sale su compaera. Siempre andan en pareja y no pods ms confiar. Una vez que se te cruza parece que te persigue. Demasiado sufrimiento ya pas Etelvina y no quiero ser un motivo ms de sus quebrantos. Por eso, voy a procurar todo para solucionar mi situacin. Proviene de una familia muy sufrida, por causa de la enfermedad luntica de su pap, pero no es que sea luisn ni nada que se le parezca. La luna menguante le afecta su salud; le ataca en su espinazo un dolor como el fuego del plomo derretido, se revuelca por el suelo, se araa la espalda, y grita del dolor da y noche. A veces se golpea la cabeza por la pared para quedarse desmayado y mitigar su sufrimiento. Cuando est en este estado no prueba alimento ni puede dormir. Cuando la luna menguante pasa, est completamente arruinado. Le lleva dos o tres semanas recuperarse de su agona y cuando se mejora de nuevo est la luna de sus horrores en el cielo, vuelta de nuevo a comenzar su martirio. No puede levantar cabeza ni progresar, cada vez su familia est ms pelada y miserable. Con todo son limpios y honestos, pero son gente tan necesitada. Yo soy un hombre con los pies en la tierra y la cabeza en su lugar; comprendo que Etelvina no me puede esperar eternamente, algo tiene que hacer por ella misma y por su familia. Si el da de maana me pone el punto final, no le puedo reprochar nada. Yo soy pobre noms luego. Wilfrido, con tal que me cumplas ya estoy contenta. No necesito de lujos ni de esas comodidades que vos decs. Como sea noms tenemos que casarnos y tirar juntos el carro hacia delante. As va a ser ms fcil para los dos me dijo mirando el suelo y dibujando crculos con su pie en la tierra. Casi no le escuchaba de lo bajito que hablaba, desde el fondo de su amor me peda que apure mi decisin. De eso hace ya cinco aos. Si en esa oportunidad le escuchaba, no estara ahora pasando estas dificultades ni me avergonzara por mi imposibilidad presente. Mi mente invariable porfi en su propsito, y ahora estoy tan enredado, como sea le quiero cumplir mi promesa y me encuentro atado de pies y manos. Ante
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esta circunstancia, le dije adis a mi ilusin de tener una casita propia con su heladera y ventilador. Me iba a conformar noms con llevarla a vivir en la casa de mi pap como hicieron mis hermanos, todos encimados pero tienen un lugar para su familia. El corazn es grande pero la casa es chica me dijo mi mam cuando entrevi mis intenciones, ya sos un hombre hecho y derecho que ha de saber encontrar su camino. La verdad que tena razn. En mi casa se rejuntaron mis dos hermanos con su tracalada de hijos, mi hermana Ciriaca con sus cinco criaturas sin padre. A pesar de estar casada como Dios manda, por el registro civil y la iglesia, est completamente desamparada. Su marido se fue a trabajar a Buenos Aires, al ao ya no tuvimos noticias de l; mejor dicho tuvimos. Un compueblano que vive en la Argentina, y vino a visitar a sus parientes, nos cont que hace tiempo se aconcubin con otra mujer, hijos y todo tienen. Decile a tu hermana que se olvide de su marido, ese ya no va a volver nos dijo. Nadie le dijo nada a Ciriaca. Anda ella rumiando su amargura en la ignorancia. Para colmo nuestra hermanita menor se desgraci y tuvo un hijo de balde. Por suerte, escarment; anda muy santa y moderada. Sumando a todos somos como treinta en la casa. No hay minifundio que aguante as. Demasiado yo le valoro a Etelvina, es una compaera de verdad, no es como las mujeres que se dejan deslumbrar por las apariencias y no se consideran por los sentimientos de uno. Digo esto porque Etelvina no fue mi primer amor, mi primer gran amor fue Estercita, la hija de un correligionario, pretenciosa y mandaparte. Mejor luego que me haya despedido, no era una mujer de verdad, una figurita, eso noms era. Reconozco que en su momento sufr mucho. Le renda mi admiracin postrado a sus pies, andaba como un ciego por ella. Cuando eso pareca que yo tena un futuro promisorio. Los correligionarios prominentes me apreciaban porque era la pieza clave para el xito en sus quehaceres polticos. Se poda suponer que con el tiempo lograra un puesto de destaque en la polica, como reconocimiento a mis mritos y servicios. Por eso noms Estercita se fij en m. Pero me quera tener como su perrito detrs de ella a todos lados; yo no poda, tena que
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hacer mi trabajo y no tena horario fijo. Entonces, ella dijo de m que le faltaba el respeto, que no le cumpla, que ella era hija de familia y no una empleada domstica para que le trate sin educacin, como a un hueso que el perro desentierra cuando no tiene nada que comer. Muy deslenguada era Estercita. Yo no le poda contar la causa verdadera de mi comportamiento, era un secreto confidencial sagrado. No le poda explicar que no era por mi gusto el incumplimiento. Cuando me dej, yo me quise sincerar con su padre, estaba en conocimiento de mi oficio y poda entender mi situacin, para que interceda. No hubo caso. Ella ya estaba de novia con el hijo de un hacendado, con quien se cas poco tiempo despus. Eso lo que ella quera; lucimiento y figuracin. Me alegr: su marido le sali como el culo. Un intil perfecto: jugador, borracho, mujeriego, un farristo de lo ltimo. Le hace pasar toda clase de necesidades y, para ms, le sopapea cuando protesta. Ahora, ella anda hacindose la vctima por el vecindario; recogiendo y repartiendo chismes. Se tiene merecido por haberme despreciado. Yo ser humilde y pobre, pero disciplinado y sin vicios. Eso ocurri por el tiempo en que lleg la opulencia al pueblo. Le entr a las gentes la fiebre de la ostentacin. Todos se hacan sus casas de dos pisos con balustres blancos. Ya no tomaban caa sino whisky importado, no fumaban ms Reina Extra negros sino rubios americanos. Las mujeres tenan que tener montn de vestidos y zapatos caros, para andar por el medio de las espinas y la polvareda del pueblo. El que no tena su feroz cochazo se senta el peor de los desgraciados. Si alguien haca una fiesta gastaba millones; entonces, el otro haca ms derroche todava para no quedarse atrs. No s de dnde lo que sacaban tanto dinero para despilfarrar. Negociados de aquella poca, seguramente. Nadie se dio cuenta que la opulencia no vino para quedarse, de visita noms; como vino se fue. Despus de los nuevos ricos vinieron los nuevos pobres. La opulencia se fue, es cierto, pero las gentes se quedaron con sus costumbres para sufrir de balde, porque ya no tenan con qu. Mucha gente ni siquiera sentimos su paso por el pueblo; mi comisario Olegario, a Ifigenia, doa Dorotea y este servidor, entre otros. Mi comisario Olegario medio se dej deslumbrar y le cost muy caro. Sali
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adelante mediante mi ayuda prestada, con todo mi esfuerzo e inteligencia. Eso fue cuando le embrom Valentn Achucarro, un contrabandista y cuatrero, un mafioso de primer orden. Lleg al pueblo y alquil la casa ms grande y lujosa, no contento, le hizo arreglos por su cuenta para que luzca ms todava. Tena cinco coches estacionados en su casa, a cada rato andaba cambiando. Se ufanaba que sus amistades eran la gente importante. Haca cada fiesta, invitaba a las modelos de la capital, dicho sea de paso, le dejaban con los ojos bizcos a mi comisario Olegario. Valentn Achucarro no era casado ni aconcubinado, pero tena por lo menos seis mujeres, todas liadas con cadenas de oro, los cabellos teidos y baadas en perfume. Sinceramente, esos sus aromas, a m me daban mal de estmago, muy fuerte, marean. Ha de ser porque soy un pajuerano y prefiero el perfume de rosas y jazmines que sale de los ptalos que guarda Etelvina en su corpio. El caso es que Valentn le tena completamente engatusado a mi comisario Olegario con tantos regalos, homenajes y zalameras. Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfa. Por el aprecio sincero que le tengo a mi comisario, por mi cuenta, hice una pesquisa, descubr que era un hombre peligroso y su amistad interesada, y lo ms grave, seguro se iba a cobrar con creces sus atenciones. Mucho esfuerzo no me cost la averiguacin: a la gente se le llena la boca cuando tiene que hablar de la vida del prjimo. A tiempo le advert a mi comisario Olegario: me trat de confianzudo y atrevido. Se enfureci conmigo; deca que puros inventos irresponsables. No hay que olvidar que tiene poco seso adentro de su cabeza. Este Valentn le tena encandilado. Le invit a una carrera de caballos y le dio un milln de guaranes para apostar. Se hinch como un pavo real, le daban vueltas los ojos, ni siquiera se percat que Valentn apost catorce millones y que su milln era una lstima de apuesta que a nadie le llamaba la atencin. Valentn perdi y mi comisario gan. Apost todo que la suerte te acompaa le dijo; mi comisario le obedeci sin chistar. Perdi, se qued sin un cntimo, y pas la tarde mirando cmo apostaban los opulentos, dando vueltas alrededor de ellos, desendose, sonriendo como un pnfilo cuando ganaban los otros.
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Un buen da, Valentn Achucarro se desapareci sin despedirse de nadie. Qued debiendo tres meses de alquiler y dej la casa como un basural. El dueo le vino a la carga a mi comisario; se puso rojo de vergenza y no pudo decir una sola palabra de la sorpresa. Yo estaba presente y me sonrea a sus espaldas. El que se re ltimo re mejor, me deca a m mismo. Pero all no acab la cosa. Valentn entre copas y carreras, le meti en sus porqueras y le comprometi gravemente. Mi comisario Olegario ni cuenta se dio. Ocurri que a Valentn Achucarro se le fue la mano. Le cuatrere a un general de alto rango, para ms, en medio de los animales que le rob estaba el toro campen del general. Ese animal era la nia de sus ojos, un ejemplar de setecientos setenta kilos, era su orgullo y admiracin de los extraos. La cuestin de fondo no era el cario que el general le tena a su bestia sino su valor; vala su peso en oro. El general hizo una verdadera revolucin en todo el territorio del pas para recuperar su semental. Valentn y Oroit, as se llamaba el toro, se desaparecieron por completo. Hasta toque de queda decret en el pueblo durante la bsqueda. Mi comisario se quera meter ah donde sabemos, en su mismo agujero. El general le trat como a un trapo sucio. Mequetrefe arribista, si para dentro de tres das no aparece ese sinvergenza te voy a meter en la crcel! S, mi general. Cllese, no hable cuando le hablo. S, mi general. Estuvo apaando a ese desgraciado! Bandido! Le voy a meter balas hasta por las orejas para que aprenda! Ahora me va a conocer! All noms le encaj una bofetada. Mi comisario trastabill pero no se cay, antes que pueda recuperar el equilibrio le dio una patada espectacular en su hgado y se fue. Mi comisario se qued en el suelo llorando como un nio. Le ayud a levantarse y trat de consolarlo.
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No le haga caso, mi comisario, ese general siempre fue un abusador que se prevalece de sus estrellas. Ya le vamos a agarrar a ese sinvergenza de Valentn para darle su merecido. Por toda respuesta mi comisario me devolvi una mirada de rabia. Qu culpa tengo yo de que tenga tan poco seso adentro de su cabeza y no pueda ver ms all de la punta de su nariz. Valentn definitivamente se esfum sin dejar rastro. El general se desquit con mi comisario. All entr a actuar. Busqu a cuanto pariente, amante, amigo o conocido de la gente influyente para ver si abogaban por mi comisario, que despus de todo era inocente. Demasiado mucho anduve, a la gente le gusta presumir y todos dicen que tienen esta o la otra relacin con los de arriba, puras mentiras; a la hora de la verdad todo quedaba en agua de borraja. Por fin, mi pap se acord que el padre de mi comisario Olegario, que en paz descanse, fue, un tiempo, ordenanza del presidente de nuestro partido, y que ste le tena mucho aprecio. Despus de varios contratiempos logramos una entrevista. Los ngeles del cielo y las almas del purgatorio escucharon los ruegos de mi mam. El viejo chochoco, que tena cerca de cien aos, se acord perfectamente del finado don Onofre y le hizo justicia al hijo. Mi comisario se qued con un miedo mortal al general. Menos mal que los generales tienen muchos asuntos importantes de qu ocuparse; al poco tiempo se olvid del incidente. Para siempre escarment mi comisario; desde eso ni el saludo le daba ms a los desconocidos. Mi comisario no se puede olvidar estas cosas, no se puede olvidar que prcticamente me debe el mantenerse en su puesto y, por qu no, hasta la vida. El general tena que cortar alguna cabeza para apaciguar su furia, no importa de quin sea. La de mi comisario estaba al alcance de su mano. Si yo no le pona los antecedentes del caso y le encaminaba un poco su resolucin, no poda desenvolverse; ah est el caso de las maestras planilleras. Resulta que para poder ensear, las maestras tenan que afiliarse al Partido Colorado. Los cargos pblicos eran para los correligionarios, de alguna forma haba que recompensar a los que te respaldan, no sea que despus se hagan los veletas y se den la vuelta. Una cosa es cierta:
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cuando el fervor partidario nace del bolsillo, la fidelidad es indestructible. Las maestras en cuestin, a Conch y a Cand, se pelearon como unas placeras en el patio de la escuela por un rubro fantasma que andaba suelto. a Conch result con la boca partida en tres, y a Cand toda araada. Cmo se divirtieron los escueleros ese da! Salieron corriendo de las aulas, saltaron y gritaron alrededor de ellas a ms no poder. Se presentaron en la comisara, por separado, a hacer la denuncia correspondiente por lesin corporal. Cada una le quera hacer su trabajito a mi comisario para salirse con la suya. a Cand, una morena chiquitita con sus carnes bien armadas, se desvisti totalmente para que mi comisario pueda contar con exactitud los araazos, ste se estaba tomando muy en serio la constatacin. Yo le estaba controlando a travs de la cerradura de la puerta: decid intervenir para que la revisacin no pase a mayores. Me apresent con la excusa del informe de un parte. Despus lleg a Conch, balanceando con orgullo sus nalgas, dos melones redondos y duros, los mova con una gracia que parecan decir: este s, este no, este para vos. Aparte de eso, era mucho menos favorecida que a Cand, y con la boca partida en tres no les cuento. Vino al atropello con la prepotencia, seguramente, porque en esa ocasin no poda hacer hablar a sus nalgas y as mostrar su lucimiento. La verdad, con la boca tampoco poda mayormente del desfleque que le hizo a Cand. Ms que hablar se pas escupiendo. Resultado final: a Cand llevaba las de ganar. Mi comisario con su natural precipitacin y falta de juicio, ya estaba firmando la orden de arresto de a Conch. Nooo, mi comisario! Qu brbaro! a Conch es la mujer del presidente de la Seccional. Te va a venir a la carga. Vaya a saber qu perjuicio te hace. No puedo defraudar a una mujer que viene en busca de mi amparo. No viste cmo le maltrat todo mal a Conch? -Un tonto sin remedio es mi comisario. Y la boca de a Conch? Puras caricias lo que recibi? No te vayas a comprometer por una escaramuza de polleras. Y qu hago con las denuncias?
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Nada. Nada? Tirale el fardo al juez de paz. No se convenca mi comisario. Le tuve que contar con pelos y seales el metejn que tena don Braulio, el presidente de Seccional, con el trasero de a Conch, que, indudablemente, tena su encanto secreto, medio inconfesable. Dicho y hecho. Mientras deliberbamos, lleg la orden del presidente de la seccional; arresto por cuarenta y ocho horas a a Cand. La tuve que ir a buscar; me vino insultando todo el camino, boca sucia de lo peor. Mandado no es culpado dije en descargo mo. Andate a la puta, arrastrado de mierda! Vas a ensuciar ms todava tu papel irrespetando a la autoridad le quise atemorizar para que se calle. Despus de todo, uno tiene su dignidad, no se puede dejar ofender as por una tilinga que no merece consideracin y respeto. Tu cara lo que se va a ensuciar con la cagada de mi culo! Llegamos casi al anochecer, luego de cinco horas de lucha tendida, con tantas ofensas y vueltas que me hizo. Cuando entramos en la comisara, se hizo la santita, la desvalida. Se puso a lamentar como una estacionera de Semana Santa hasta convencerle a mi comisario para que le suelte al amanecer. Le dio a entender que esa noche le iba a recompensar, demostrar su agradecimiento en la intimidad de su cautiverio. Mi comisario le acept. Yo le dije a mi comisario que ni nunca haga eso: recapacit y me hizo caso. Desde esa vez, a Cand me tiene un odio mortal. Yo procuro para no cruzarme en su camino porque es una arpa de marca mayor. Una vez me derram su bacn cuando pas debajo de su ventana. Ay, disculpe, no te he visto! me dijo la hipcrita, silbando como una vbora. La verdad que ni a Conch ni a Cand son maestras diplomadas, la verdadera verdad es que no tienen nada que ver con el magisterio, ni ensean luego.
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Cobran sin trabajar, conocidas planilleras. Cada una tiene seis o siete turnos, y turnos de clase ms de tres no puede haber: de maana, de tarde y de noche, nada ms. Imposible de explicar cmo van a partirse para poder cumplir. A no ser que sean como el famoso Chirico Almada, que tena la virtud de tener varias vidas al mismo tiempo y poda estar en diferentes lugares a la vez. Ellas lo que hacen es mandarle a cualquiera para que las reemplace con la promesa que les va a dejar su cargo, que nunca les deja, por supuesto. Y las que se van a ensear son tan pero tan ignorantes que le dicen argolla a la o. a Cand y a Conch se presentaban en la escuela de tanto en tanto, para cobrar su sueldo y enterarse de los chismes. Ms bien, para estar informadas, no sea que alguien les ande serruchando la silla. Por suerte, yo me fui a la escuela por el tiempo en que a Dorotea era maestra, ella s era maestra de verdad, diplomada en la Escuela Normal de Asuncin. Mediante eso escribo con linda letra y sin errores de ortografa, ya no hay ms como yo por ahora. A a Dorotea le echaron de la escuela porque no quiso afiliarse a nuestro partido. Ella luego es una liberal encendida; prefiri quedarse en la calle. Se gan la vida enseando particular y bordando. Suerte que ella es una seora con muy pocas necesidades y el colmo de ahorrativa. Aunque sea opositora hay que reconocerle que es muy val, de primera categora. Vaya usted a calcular que hasta el hijo de don Braulio fue su alumno particular. Pedro Pablo fue el mejor alumno del primer al sexto grado, pero no saba leer ni escribir. Por eso, a Isolina, su mam, le llev para que a Dorotea le saque toda la ignorancia acumulada en las seis medallas de oro que le dieron ao tras ao. Don Braulio se opuso con toda su alma. a Isolina se le plant. Me vas a disculpar le dijo a su marido, pero por tu politiquera no voy a dejar que salga un burro de mi hijo. Feroz guarar se hizo en la casa de ellos. Al da siguiente, a Isolina, chueca y maltrecha por los golpes que le enzoquet su marido, le llev lo mismo a su hijo junto a a Dorotea. En poco tiempo le recuper a Dorotea; eso que empez de cero. A los tres meses Pedro Pablo se pasaba leyendo enciclopedias en lugar de jugar. Demasiado orgullosa se senta a Isolina.
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Tu hijo es un nio muy inteligente y curioso, va a llegar lejos le alent sinceramente emocionada a Dorotea. En agradecimiento a Isolina le llev de regalo un anillo de oro con tres brillantes; ni por nada le acept a Dorotea. a Isolina se puso a pensar y entendi cmo agradecerle con delicadeza. Mand traer de la capital un feroz ramo de flores azules; eso s le acept a Dorotea. Fiesta Patronal se hizo en su casa, todo el vecindario se fue a ver la maravilla y ponderar a boca llena. Demasiado le gust a la vieja solterona sus flores. Cmo me vas a humillar a la vista de propios y extraos, mandando a mi hijo, al hijo de don Braulio Alderete, con esa porquera azul en las manos por la calle! le grit don Braulio totalmente descontrolado, hasta sus dientes postizos le temblaban de la rabia. Ni vos ni nadie me va impedir que le ensee a mi hijo a ser agradecido le contest serena pero firme. Extrao lento es el comportamiento de a Isolina. Cmo lo que una autntica colorada, de cuna, como es ella, le rinde tanto homenaje a una opositora? Dicen luego que cuando a una mujer le tocan su hijo se pone como una fiera. Pedro Pablo sigui estudiando, contra viento y marea, con a Dorotea, hasta que termin su bachillerato. Hasta el da de hoy, todos los 30 de abril, da del maestro, le entrega religiosamente su ramo azul. Por aquel tiempo, todo el pueblo esperaba ese da, salan a lo largo de la calle para verlo pasar a Pedro Pablo. Algunos le aplaudan, ya se pueden imaginar quines eran, otros le silbaban, le insultaban y le ponderaban, y las chiquilinas pizpiretas le piropeaban. a Dorotea le esperaba con lgrimas en los ojos, reciba las flores de su discpulo emocionada como una novia frente al altar. La gente se amontonaba dentro y fuera de la casa haciendo un sin fin de comentarios. A la noche, con el mayor disimulo, cambiaban de arco y esperaban la llegada de don Braulio. Ese da siempre se desapareca de la vergenza, volva borracho y con la furia de un toro herido. Le haca curuvicas a su esposa. La jornada terminaba invariablemente
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con a Isolina en el puesto de salud. Cuando eso recin las gentes mironas se iban a dormir. Pedro Pablo se fue a estudiar a la capital, para ser doctor en medicina; el ao pasado se recibi, y no pas un ao sin traer su ramo azul del agradecimiento, ahora lo hace por su propia voluntad y no por la de su madre. Digo noms yo, ese joven habr decidido su vocacin de mdico a causa de las tantas heridas que le resta a su madre por culpa de su estudio. Larga es la historia de Pedro Pablo, tuvo mucha cola. a Isolina que aguant con tanto estoicismo su calvario, se reprocha a su conciencia que su hijo no le sali colorado, pero cuando su marido le reclama lo mismo, con justa razn, ella se empecina y no da su brazo a torcer. Prefiero noms que mi hijo sea doctor, as va a ser dueo de su propio futuro. Al final de cuentas, los colorados se pueden acabar; las enfermedades, no. El coloradismo es eterno! saltaba su marido como si escuchara la peor de las herejas. Qu resistencia tens, Wilfrido! Dos horas ms que ayer ya! me apart de mis cavilaciones el entremetido de Esculapio. Ahora te vas a poner a controlarme? Noo. Qu esperanza! se protegi de mi mal humor. Me voy pero volver. Bueno, te espero maana se despidi mansito. Una vez ms recorrer la oscuridad del camino con las manos vacas. No importa. Tarde o temprano va a aparecer mi comisario Olegario por la comisara. No puede ser tan irresponsable para faltar as a su deber. Adis, Wilfrido Alcaraz, que te vaya bien con tu Etelvina era la misma voz venenosa de anoche. Me di la vuelta con rapidez para descubrir quin lo que era. Se escondi entre las sombras de los matorrales. No quiere que le reconozca, por lo visto. Pero estoy demasiado cansado para investigar. Ha de ser gente ociosa que se divierte por el prjimo porque no tiene nada en qu ocuparse.
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Por qu viniste hoy ms temprano? se despert Esculapio. Para hacerte madrugar de manera que aprendas un poco de disciplina. Cmo lo que vas a estar dormido en tu guardia. Eso porque nadie te controla le habl con autoridad. Alguien le tiene que ensear pues. Dejana ya de perseguirme de balde, si nada yo no te hago. Por qu no le vas a buscar a mi comisario Olegario en su casa? A lo mejor le encontrs con ms facilidad. Con ms facilidad le tengo que encontrar aqu, en su puesto de trabajo! le grit. Ya te enojs otra vez, no da gusto as. Callate, entonces, dejame tranquilo! Y yo qu hago para intranquilizarte? Te entremets en mis cosas, de puro meterete mal educado. Otro es el que se entremete contigo y te vens a desquitar conmigo. Silencio! Le di la espalda y me fui a mirar por la ventana. Le vi cruzar la calle a a Ifigenia, apurada. Qu estar maquinando ahora que perdi su partido. A lo mejor se tranquiliza un poco. No creo; siempre encuentra su motivo de guerra, para no perder entrenamiento. Sin embargo, ahora se tiene que morder su lengua. Cuntas cosas dijo de nosotros antes de las elecciones y despus tambin. Pero ahora ya va a lalar de balde porque el nuevo presidente es colorado otra vez; te guste o no te guste, quieras o no quieras. a Ifigenia es la sombra negra que el destino puso en el camino de mi comisario Olegario. Yo le conozco desde que era criatura; me iba a comer
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los mangos del patio de su casa, y desde all arriba vea transcurrir su vida domstica. S de ella vida y milagro, ni ella debe saber de su propia existencia como este servidor. Primero fue por la casualidad y despus por la vigilancia poltica. Dicen que la madre de a Ifigenia se muri al poco tiempo de su nacimiento. Don Alterio, su padre, la cri solo con su alma. Por todos lados andaba con ella, no quera dejarle a nadie para que le cuide. Por todos lados andaba con ella porque deca que era lo nico que le quedaba de su esposa. Adoracin sin nombre le tena don Alterio a su seora, una mujer ms linda que la virgencita de Caacup, y tan buena como ella. Llena de gracia y de virtudes que no pareca de este mundo, seguramente, por eso, estuvo muy poco por encima de esta tierra. El malandra de su esposo no se volvi a casar ni se le conoci mujer alguna. Pensar que cuando enviud era joven y vigoroso. Cmo es que aguant tanta abstinencia? Lo ms probable se desahogaba en su furioso fanatismo poltico. En realidad, no era as, ese ya desde la cuna era un indomable rabioso liberal. Mi corazn es la tierra que cobija el sueo de mi adorada, qued enterrado para siempre a su lado dicen que le deca a la gente cuando le aconsejaba para casarse y darle una madre a a Ifigenia. Les deca la verdad: ese hombre no tena corazn, eso era seguro. Le tena siempre a su hija detrs de l; por el medio de las reuniones polticas, las revueltas, las fiestas patronales y hasta en las conspiraciones. Criada de esta manera, desde antes de poder pararse sobre sus propias piernas, a nadie le extra que sus primeras palabras fueran: Viva el Partido Liberal. Por eso, esa seora es tan terrible, por eso, y por la sangre de su padre que lleva en las venas. Adems, se prevalece que es mujer y no se le calla a nadie. Si fuera que habla noms; pero no, ella es una provocadora que permanentemente anda armando bochinche. De no ser que es tan, pero tan liberal, pods decir tranquilamente que es una comunista terrorista. Pero no le vas a acusar de eso porque nadie te va a creer. Les voy a contar lo que una vez hizo para que se den cuenta lo imposible de fantica que es. Una sobrina suya, chiquilina, de
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pura juguetona le regal en su cumpleaos un par de bombachas rosadas, les aclaro que a Ifigenia solo usa ropa azul y celeste. Voy a llevar puesto el color de mi partido toda la vida y cuando muera ser azul mi mortaja suele decir. Lo rojo o lo que se le aparezca ni nunca se va a poner, as sea de terciopelo, tejido con hilos de oro y adornado con diamantes. Ni para la cama de mi chancho sirve el trapo colorado insulta al color de nuestro partido, con toda su insolencia irresponsable. Volviendo al caso de las bombachas rosadas, cuando ella abri el paquete, la cara se le descompuso como si estuviera tragando su propio vmito. Le agarr a su sobrina de los cabellos, le arrebole y la ech a la calle. Las bombachas las arroj al barro de su chiquero. La pobre joven se fue llorando a mares. Cmo le puede hacer eso a una inocente que quiere bromear un poco. Demasiado exageracin. La polca 18, la cancin de su partido, estaba prohibida tocar, por eso mismo, ella cantaba a gritos para que le escuche todo el mundo y sepan que estaba violando la ley. Les digo que es una provocadora de lo ltimo. Despus del golpe, anda en la camioneta destartalada de su marido con su equipo de sonidos y su casete, recorre el pueblo con su dichosa polca a todo volumen. A propsito, hace la pasada una y otra vez frente a la comisara para hacerle rabiar y humillar a mi comisario Olegario, que en esta nueva era ya no puede tomar las medidas correctivas del caso. Cuando yo haca la conscripcin haca guardia en su casa; da y noche le tena que vigilar. Se haba metido en una gran conspiracin, y no contenta con eso discurse como una loca en una concentracin liberal; pestes y culebras dijo de mi general Stroessner. Si no fuera porque era mujer, seguro le pegaban un balazo para que escarmiente de una vez. Esa vez, se garrote, se apres, de todo pas, pero pas. Despus de un tiempo, don Raimundo, el anterior presidente de seccional, se agarr de ese antecedente y orden una estricta vigilancia de su
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casa por considerarla de alta peligrosidad. Don Raimundo le hizo eso de puro rencoroso; mentira que fue por el tumulto. Eso vena del pasado, por el ridculo en que una vez le puso don Alterio cuando a Ifigenia era una criatura. Una pena que don Raimundo haya sido as de rencoroso, eso le descompona todo su cuadro. Aparte de ese su defecto, era un seor muy justo y derecho. Pero si le hacas alguna macana u ofensa no se olvidaba nunca ms, y andaba maquinando cmo tomarse su revancha para perjudicarte. En lugar de perdonar y ganar proslitos para nuestro partido, se pasaba cosechando enemigos y hacindose mala sangre, al punto que haba das que ms bien ladraba. Parece una irona del destino, muri de rabia mordido por el perro de a Ifigenia. Hace mucho tiempo, en una fiesta patronal, don Raimundo se estaba haciendo el gallito, haca tocar de corrido la polca Colorado, al principio, todos aplaudan y hacan hurras, pero despus de dos horas y media de escucharla de seguido hasta el ms fantico deseaba cambio de repertorio. En eso, lleg don Alterio con su hijita detrs de l. Musiqueros, mtanle la polca 18 para este servidor y sus correligionarios! Gran revuelo se arm y, luego, un silencio de muerte. Don Raimundo se adelant al medio de la pista de baile. Al que se atreva a tocar la dicha polca le voy a mandar al paredn, y al que la pide tambin! le desafi el inconsciente. Al que quiere descomponer la fiesta de nuestro Santo Patrn con fusilamientos, le vamos a hacer bailar con balas! All noms sac su trabuco don Alterio y le hizo bailar a balazo limpio la polca. a Ifigenia, de diez aos cuando eso, se ri tanto y de pura inocente agarr una botella, le puso dentro las campanillas azules que adornaba sus cabellos, dej hecho de la botella un florero primoroso, y le entreg a su padre. Que baile como las galoperas! le pidi. De tal palo tal astilla! Como no, mi hija!
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Don Alterio coloc la botella sobre la cabeza de don Raimundo, mientras, le segua disparando a los pies. Le arranc el pauelo colorado que llevaba al cuello. Revole tambin tu pauelito. Al final, dicen que el baile result tan divertido que sus propios correligionarios se destornillaron de la risa. Odio mortal le agarr a don Alterio y a su hija. De don Alterio no se pudo vengar o no se anim. Por eso, cuando se le present la oportunidad se desquit con a Ifigenia. No importa si pasaron ms de quince aos, y cincuenta tambin, para l era igual a un minuto. Su rencor era tan cerrado que hasta borraba el tiempo. Mi comisario Olegario le mand primero para la vigilancia a Jos Dolores, su sobrino del alma, a quien quera como un hijo. Resulta ser que Jos Dolores haca la vista gorda y no cumpla su trabajo con seriedad. La consigna recibida era no perder de vista ni por un instante a a Ifigenia. Por lo tanto, ella tena que dormir con la ventana abierta haga fro o calor. Cerr noms tu ventana si tens fro y si no tens igual haba sido que le dijo Jos Dolores. a Ifigenia correspondi su cortesa y le puso una hamaca Paraguay en el patio para que duerma de noche. El guardin se pasaba roncando a su gusto y paladar. Demasiado rencoroso les dije era don Raimundo; se iba todas las noches a controlar al controlador. Luego de sorprender en tan grave falta a Jos Dolores, le vino al ataque a mi comisario Olegario, para salir del apuro me envi a m a reemplazar a su sobrino. Fue el principio de mi oficio. Qu vergenza le hizo pasar Jos Dolores a mi comisario. Sali de conscripcin y se afili al Partido Liberal. Haba sido que hace rato se dio la vuelta y por eso se haca el zonzo con la vigilancia de a Ifigenia. Un pual de dolor sin nombre fue para mi comisario Olegario esa traicin de su sobrino del alma. Pensar que ya le haba conseguido un buen puesto en la Delegacin de Gobierno.
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Te agradezco demasiado, to, pero yo solo sirvo para agricultor le dijo el desgraciado y le rechaz su favor. Pensar que de pura cepa colorada es su familia. Es que estos opositores saben hacer su trabajito, no te pods descuidar de ellos. Yo, sin embargo, cumpl a carta cabal con mi deber, todas las noches clavado al pie de la ventana abierta del dormitorio. No podan hacer ms esas cosas que hacen el marido con su mujer en la cama. Ellos son gente pudorosa que no ventilan sus intimidades delante de un extrao. Mucho pesqu para ver si por ah lo hacan con disimulo. No pas nada; se aguantaron, con toda decencia, un ao y medio. Al cabo, mi comisario levant la vigilancia; pura complicacin le acarreaba. Fue dos das despus de la muerte de don Raimundo, que se muri de rabia atado a su cama y echando espuma por la boca. Con vigilancia o sin vigilancia, lo mismo noms a Ifigenia haca lo que le daba la gana. Ni un batalln le iba a atajar su atolondrado fanatismo. Le favorece su marido, un seor sereno y comedido que no se entremete demasiado en poltica, es decir, sabe andar, porque es tan liberal como su esposa y conspira de lo lindo tambin. Lo que le salva es que tiene el estilo del finado don Ruperto: tira la piedra y esconde la mano. Ellos son los que piensan y le dicen a los otros cmo actuar. A don Ruperto ya no se le vigilaba tanto; estaba viejo, enfermo y medio paraltico. En su tiempo, bien que bailaba, si hasta don Alterio le respetaba sus consejos. Pero eso ya es historia vieja, hace tiempo que se muri. Su viuda, a Micaela, se dedic por completo a su almacn y a nadie le preocupaba. Yo saba, sin embargo, que no eran tan inocentes; cosas comprometedoras saba de ellos, pero un buen informante no tiene por qu soltar todo lo que sabe, debe guardar sus secretos para usarlos en su provecho cuando llegue la oportunidad. a Ifigenia se iba a comprar al almacn de a Micaela cuando estaba por cerrar, y se quedaba charlando con ella a puerta cerrada; chismes de mujeres. No era as; ponan el disco de la polca 18 y hacan revolear sus polleras azules como si fueran banderas.
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Vamos a hacer flamear nuestra azul insignia, aunque sea una pollera y detrs del mostrador deca a Ifigenia, muerta de la risa. Haca eso para animarle un poco a a Micaela de la tristeza de su viudez. Resulta que en vida del finado don Ruperto, una vez cerrado el almacn, ste rasgueaba la guitarra y ella cantaba la dicha polca 18, bajito noms para que nadie les escuche. La ventana de la casa daba directo al patio de la casa de a Ifigenia, a esa hora llegaba don Tranquilino, iba a refrescarse con el agua fresca del pozo y, al escuchar la cancin de sus amores que discretamente entonaban sus vecinos, haca hurras y vivas a gritos. Los otros vecinos que le escuchaban a l pero no a don Ruperto y su seora, crean que don Tranquilino era medio tilingo para hacer esas cosas sin sentido. Les dejaba noms que crean; total, l se daba su gusto sin apeligrarse. Eso yo vea desde la copa del mango de su casa, cuando era una criatura inocente y simplemente me diverta. Otras cosas ms me cont Cay, el criado de a Micaela, un zonzo de marca mayor que con toda la inocencia te cuenta cualquier cosa que le pregunts. Qu habr sido de l? Se fue del pueblo unos aos despus de la muerte de a Micaela. La polca 18 estaba prohibida por ser la cancin de lucha del Partido Liberal. Digo noms yo, por qu no hicieron al revs es decir; prohibir de una buena vez a los liberales mismos. Montn de complicacin intil nos traen. Aunque pensndolo mejor, qu sera de m si ellos no andan conspirando. Me quedara sin trabajo. Los comunistas hace rato que no hay ms por ac, se les liquid a toditos, y de los otros partidos hay uno que otro, muy raleado. No te dan trabajo para vivir. La verdad que la conspiracin de ninguno ahora me da de comer. La pucha! Hacen sus fechoras a la luz del da. De todos modos, hay que controlarlos, hay que entender lo que traman antes que ni ellos mismos sepan qu quieren hacer, para ganarles de mano. Meterles un poco de cizaa para que se peleen y podamos salir adelante mientras se estn araando. Nos apuran por todos lados y cualquier recurso tens que usar para frenarle. Mi comisario conoce mi capacidad y
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me puede sacar provecho en beneficio de nuestros dirigentes. Si seguimos as nos vamos a ir al fondo del abismo. Cmo lo que no entiende estas cosas mi comisario, despus va a ser tarde para llorar; todos vamos a quedar perjudicados. Wilfrido, me quers cuidar la guardia un rato para poder ir a hacer mi necesidad? Pero qu atrevido! me sac de mis serias reflexiones este conscripto paranada, con toda la mala educacin que tiene. Qu vergenza. Ya no me aguanto ms, Wilfrido. Y si yo no estaba? A quin le ibas a recurrir? Y a quin va ser?, a nadie. Bueno, andate. Le conced permiso solo porque estoy con sueo y ya no tengo fuerzas para discutir con alguien tan poca cosa como este pobre infeliz que me toca aguantar. Todo por vos, Etelvina, te tengo en mi corazn como su propio latido, da y noche golpeando mi vida con su sonido de amor. Listo, Wilfrido, ya hice todo. Y quin te pregunta para andar publicando? Te aviso noms. Para que veas que me apur y no digas nada. Y a m qu me importa tu apuro en el retrete. No me fui al retrete; ah noms en el patio para no perder tiempo. Puerco! Y vos, cmo lo que aguants? Casi el da con su noche que ests aqu sin aliviarte de tus necesidades me pregunt con su curiosa impertinencia. Me voy para no aguantar ms tus zonceras me levant muy despacio, las piernas me pesaban como si fueran de hierro puro. No le viste a Etelvina estos das? No le vayas a ensuciar su nombre con la pronunciacin de tu boca! sal furioso de la comisara. Me estaba durmiendo sin remedio, caminaba con la memoria de mis
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piernas, la de mi cabeza se borr para no pensar que en unas horas nada ms tena que volver. Adis, Wilfrido Alcaraz, saludos a tu Etelvina si le encontrs la misma voz de todas las noches. Qu desgraciada. Por qu me persigue, me machaca un saludo sin sentido y no me deja corresponderle. Para ms, de no creer es el trabajo que se toma para pescar cuando paso. Tiene el mismo empeo que yo en esperarle a mi comisario Olegario. Por qu ser que ahora le menciona a Etelvina a cada rato. De mi pobre adorada nadie se suele acordar; nadie le da importancia porque es modesta y vergonzosa y no se hace notar, no se da aires ni importancia delante de la gente. Nadie nunca le consider, ni las ranas que chan alrededor del pozo de su casa.
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IV
Hoy no va a venir mi comisario Olegario. Se saluda primero le contest seco. Qu necesidad. Hace un rato noms te fuiste y ya ests llegando otra vez. Con la gente sin educacin no se puede tratar le contest sin mirarle y me sent en mi lugar de siempre. No me escuchaste, Wilfrido? Mi comisario no va a venir. Quin te est preguntando? Difcil lento para entenderte. Cuando no s te enojs, y cuando s, tambin se encogi de hombros y acomod para seguir durmiendo sobre el fusil. Lo mismo le voy a esperar. Esperale noms. Este es un lugar pblico y para atender a la gente. Le voy a esperar porque no me inspirs confianza. Y bueno... ms de provecho te va ser si sos menos desconfiado y me escuchs. Vas a rumbear por el camino cierto. Faltara para mi trabajo tenerte de consejero! Lo nico que me faltaba! Si quers saber de mi comisario... Pero si yo s todo sobre mi comisario! Me vas a venir a contar a m! Yo quem los mejores aos de mi vida en esta comisara, y un badulaque como vos me va a querer ensear ahora me exalt por dems, seguramente, por causa del cansancio y la vigilia sostenida. Despus te vas a arrepentir de los malos tratos inmerecidos que me das. Yo con toda buena voluntad te quiero ayudar, pero bueno...
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Esculapio me dio la espalda y se puso a dormir a sus anchas. Verdadero dolor haba en sus palabras. Me tengo que controlar un poco. Pero, tambin, querer contarme a m de mi comisario Olegario. A m, justamente, que hasta sus intimidades le conozco. S toda la historia de su casamiento desde el principio, con pelos y seales. Ni l sabe hasta ahora la verdadera causa del abandono de su esposa, sigue creyendo que se fue con Gustavo, el primo hermano de ella. No le cont nunca la verdad; la duda siempre me detuvo. Hasta el da de hoy no me puedo decidir, a pesar del tiempo transcurrido, si es ms piadoso que siga en la mentira de sus suposiciones o en la certeza de mi conocimiento. En el fondo l se busc su infortunio, por actuar con tan poco juicio. Quin le mand casarse con una que era ms que l y para colmo demasiado chiquilina. Claro, cualquiera se iba a enceguecer por Mara Sara: jovencita, de la alta sociedad de Asuncin, y ms hermosa que las modelos que traa Valentn Achucarro para amenizar sus fiestas. Pero al momento de tomar una decisin lo hubiera pensado dos veces. Resulta que mi comisario tena un pariente rico y poderoso que viva en la Capital. Don Crispn era su padrino de bautismo, y su padrino en todo sentido, le consigui su nombramiento de comisario y le favoreca en todo lo que poda. Por lo menos una vez al mes le visitaba mi comisario, por diversos motivos, y se hospedaba en su casa uno o dos das. Era por el tiempo que yo estaba haciendo mi conscripcin, le acompaaba porque haba que llevar unos fardos y traer otros para la estancia de don Crispn. A m me ponan un catre en el garaje para dormir de noche, como no tena gran cosa que hacer de da me pasaba dando vueltas por el patio y pispando lo que ocurra dentro de la casa. Mi comisario sin embargo, ocupaba todo su tiempo en conversar y tramitar con su padrino. Una noche, Mara Sara, la hija menor de don Crispn, se meti en su pieza y descaradamente se le ofreci. Hay que reconocer que mi comisario es un lindo tipo, ms todava por aquella poca que era joven, moreno fino de ojos verdes, alto y bien conformado.
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Volviendo a Mara Sara, ningn cristiano sobre esta tierra tendra fuerzas para resistir semejante tentacin. Aun as, lo que mi comisario debera haber hecho ante el acto consumado es dar gracias a la vida y hacerse el zonzo, quedarse con el deleite y la boca cerrada. Desde ese da mi comisario qued completamente trastornado, no dorma ni coma. Como a los quince das, regres con cualquier excusa. Mara Sara ni le mir, se comport como si nada hubiera pasado, pero mi comisario volvi con un propsito preciso: confesarle su falta a don Crispn y ofrecer una reparacin. Se arm un revuelo de murmullos en la familia; al principio reaccionaron con indignacin, luego reconocieron la nobleza de mi comisario y, finalmente, qued formalmente establecido el compromiso. Pensaron que la situacin era ms grave de lo que era realmente; se hicieron las suposiciones que se hacen en esta clase de circunstancias. Mara Sara no tuvo tiempo de reaccionar; se encontr con los preparativos del casamiento, era como un juego, se diverta eligiendo el vestido de novia y organizando la fiesta, seleccionando invitados. Entusiasmada y contenta se cas. Parece que al da siguiente del casorio ya comenzaron las tribulaciones de mi comisario, pero no puedo asegurar nada, s a ciencia cierta desde que llegaron al pueblo. Mara Sara se encerraba en el dormitorio y no le dejaba entrar a su esposo. Se pasaba llorando a gritos y no probaba bocado, al punto que lleg a enfermar gravemente. Por ese tiempo, mi comisario le atendi con tal devocin que desatendi todos sus deberes; dej la comisara a la bartola. En agradecimiento, su esposa, cuando se repuso le hizo ms desprecios que antes: le injuriaba por cualquier cosa y estaba todo el tiempo nerviosa. Cuando lleg el verano, vino de vacaciones su primo Gustavo, que desde haca un ao estudiaba en Buenos Aires. Era apenas unos aos mayor que ella, se criaron juntos y eran compinches que andaban de fiesta en fiesta cuando era soltera. La madre de Mara Sara, preocupada por el estado de nimo de su hija, le pidi a Gustavo que vaya a pasar unos das con ella a ver si se animaba un poco.
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Con la llegada del primo cambi completamente, sala a pasear y estaba contenta y feliz, pero su dormitorio segua invariable: cerrado con llave para su marido. De todos modos, mi comisario se alegr con la presencia de Gustavo, tena un poco de paz y alegra en la casa. Pasando el tiempo, empez a celar de Gustavo porque se pasaban encerrados en el dormitorio y le ignoraban por completo. Yo les controlaba por pura curiosidad, con todo disimulo pero sin tregua, y les puedo decir con exactitud lo que pasaba con los primos: se encerraban para confidenciarse, cada cual contando su propia vida nada ms. Ella le dijo que no soportaba ms la situacin en que se encontraba, odiaba ese pueblo de mala muerte, su marido le daba asco y no toleraba su presencia, ni su olor poda sentir, que era un ignorante sin personalidad ni categora, de muy bajo nivel. Ella se acost con l para ganar una apuesta a sus compaeras de colegio, pero muy caro le cost su triunfo, tuvo que casarse por vergenza de sus padres a quienes no les poda decir la verdad, y porque pens que despus le iba a gustar su marido, dijo, tambin, que aquella primera no le desagrad y por eso estaba confundida al momento de decidir su casamiento. Gustavo, sin embargo, no terminaba de ponderar las maravillas de Buenos Aires, su entusiasmo por su nueva vida de estudiante universitario y lo bien que estaba pasando. Despus de das de cavilaciones, Gustavo prometi explicarle a su ta la verdadera situacin para que venga y ponga el punto final. Mara Sara le dijo que ella quera estudiar en la universidad y vivir en una ciudad grande, con gente de su nivel, disfrutar de la vida y de su libertad. Acordaron que para evitar escndalos y complicaciones, mejor se va a estudiar a Buenos Aires como l. Gustavo se fue y volvi una semana despus para despedirse de su prima. Segn mis conjeturas, a Mara Sara le tena que venir a buscar su mam despus de un tiempo. Ocurri algo totalmente inesperado. Mara Sara se fue de la casa como un ladrn, sin aviso ni despedida. Gustavo la llev directamente del pueblo a la Argentina, con la anuencia y complicidad de los padres de ella, que muy tarde comprendieron su error.
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Mi comisario, ajeno a estas maquinaciones se fue a reclamarle su esposa a don Crispn. Su suegro, con verdadera pena, le explic la pura verdad. Mi hija no estaba todava preparada para el matrimonio. Cometi un error pero hay que perdonarla por su extrema juventud. La mand a completar sus estudios internada en un colegio de monjas en Buenos Aires. Mi comisario no le crey, les acus de alcahuetes a toda la familia y que puros inventos la historia del colegio. Mara Sara se fue con Gustavo le dijo; antes, me engaaron descaradamente en mi propia casa y en mi propia cama. Degenerado! Cmo va a pensar eso de dos primos hermanos que se criaron juntos desde su nacimiento? Ingrato! Mal agradecido! se enoj don Crispn, y le ech de su casa por ofender la honorabilidad de la familia. Su suegro mand anular el matrimonio alegando no haberse consumado, puso toda la culpa sobre el lomo de mi comisario impotencia del esposo deca el legajo que tuvo que firmar. Si no firma por las buenas, va a ser por las malas fue el claro mensaje del abogado. Se le sumaba una penuria sobre otra a mi comisario. Nunca se repuso de ese golpe. Hasta el da de hoy cree que su ex esposa le abandon por Gustavo. Piensa que seguro se entendan desde antes de casarse con l. Nadie le va a convencer de lo contrario. Por eso yo les digo no s qu es peor para su destruido amor propio, si la verdad o la mentira. Mara Sara destruy para siempre su vida; le dej una marca de ignominia a su virilidad. En lugar de recomponer su vida matrimonindose con una buena mujer de nuestro pueblo, poda elegir entre las mejores y cualquiera de ellas se iba a sentir orgullosa y feliz de ser su esposa, no buscaba compromiso con nadie. Segn l, por causa de su estado civil no le poda ofrecer casamiento a ninguna mujer, y un hombre de su posicin no puede vivir en concubinato con una joven decente. Excusas para disimular el motivo de la anulacin de matrimonio. Por ley era soltero y sin compromiso, pero negaba para no dar explicaciones sobre su fracaso matrimonial y los recursos legales utilizados. Tmidamente, daba su propia versin; le ech a su esposa
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de la casa por paranada y haragana, y porque era celosa y le haca la vida imposible, ni trabajar tranquilo poda. Nadie pero lo que es nadie le crey. Eso no quiere decir que no tenga sus cosas por las afueras para apaciguar sus ardores. Pero tan falto de juicio es mi comisario Olegario que ni sus asuntos privados puede manejar con un poco de inteligencia, su forma de encarar le acarre, con el tiempo, complicaciones intiles e infelicidad. Resulta que siempre hay gente que se quiere poner bien con la autoridad para sacar su propio provecho. Vienen con historias y chismes que dicen por ah para ganar confianza y congraciarse. Un da le vinieron a decir a mi comisario que andaban diciendo por el pueblo que no tena mujer porque era un capado, y por eso su seora se fue con otro, porque no le cumpla. Nunca le he visto tan furioso a mi comisario; era capaz de matar en ese momento, pareca que le iba a dar un ataque de su corazn. Me llam y comision una averiguacin. Quin comenz y quines le siguen la corriente; todos los cmplices, encubridores e implicados, serias medidas y represalias les aplicara. Tantos y tantos aos pas de su infortunado casamiento pero pareca como si fuera ayer, la herida estaba fresca y sangrante como si le acabaran de sacar el cuchillo de las carnes. Misin difcil la encomendada; puros hilos sueltos encontraba, por ms esfuerzo que haca no poda atar uno con otro. En el pueblo nadie saba la historia de la anulacin, se tramit y se ventil en la capital, adems, demasiado complicado y nadie luego iba a entender qu era eso. Por lo tanto, si no saban la causa no podan iniciar la maledicencia. Todos estaban convencidos que su esposa le llen de cuernos en su propia casa y se fue con otro, ya sea porque era un flojo que no le poda manejar a su seora o simplemente porque su mujer era una calentona sinvergenza. Sin duda alguna, este era el trabajo de un intrigante de mucho oficio y experiencia. Como es mi costumbre, tom con mucha seriedad mi trabajo, a pesar de mi comisario que me apuraba todo mal de la impaciencia, si no saba a ciencia cierta de quin se trataba no iba a aventurar cualquier nombre.
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Una noche, mi mam me despert dicindome que mi comisario me necesitaba urgente. Yo sal en calzoncillos del apresuramiento. Mi comisario estaba afuera como un loco. Me apart de la casa, encendi un fsforo para iluminar lo que tena en las manos; me mostr una carta annima acusando a a Ifigenia de la iniciadora de la calumnia, firmaba una amiga. De ninguna manera puede ser a Ifigenia le asegur convencido. Por qu? dud mi comisario. Primero: ella es una seora muy respetuosa de su marido y no le va a irrespetar ocupndose del asunto de otro hombre. Segundo: no es una chismosa y si te quiere ofender te va a decir en tu misma cara, para darse su gusto. Tercero: le culpa a ella porque pensar que una mancha ms no le hace nada al tigre. Cuarto: sabe que es tu contraria y que le vas a querer perjudicar por cualquier motivo. Ms bien, calculo se trata de una venganza que le quieren hacer a ella y te quieren usar. Mejor no seguir la corriente al que viene con habladuras sin fundamentos. Y dejar que anden manoseando mi nombre? Esta clase de gente lo que quiere es arrimarse para sacar su provecho, total, cuando surjan las complicaciones te van a dejar solo en la estacada, no vayas a olvidar lo que te hizo Valentn Achucarro. Y qu hago? Rete, noms. Cmo rerme noms? Para vos es fcil, no se trata de tu hombra. Bueno... rete noms, y decile si es mujer que le espers de noche para una demostracin; si es hombre, que venga su seora para la comprobacin. As es diferente, es otra cosa. Pero se ri noms y no dijo nada, le faltaron agallas. Tal como mi pronstico; al poco tiempo se acab la historia del capado. Si yo no intervena en la aclaracin del malentendido y le atajaba a tiempo a mi comisario en esa oportunidad, la sangre iba a llegar al ro. Los trabajos que tena que pasar en el medio de esos dos desjuiciados, el uno porque tiene poco seso adentro de su cabeza, y la otra porque no lo tiene en
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la cabeza, de tener tiene, pero vaya a saber dnde. Para colmo, las agallas que le faltan a mi comisario le sobran a a Ifigenia. Tarde, pero muy tarde, comprend que la responsable de la intriga fue a Cand, en esa ocasin no pude tomar precauciones y cubrirme las espaldas. Ella no me perdona que por mi culpa no se sali con la suya cuando el caso de a Conch. Evidentemente, puso en marcha un plan para quedar bien con mi comisario y ganarse su voluntad, y contrarrestar el poder que tena a Conch por ser la mujer del presidente de Seccional. Con la prevencin que le tengo a a Cand, una mujer sin caridad ni compasin por nada ni por nadie, evito por todos los medios de cruzarme en su camino, pero al destino no se le puede torcer su rumbo, si te tiene marcado en su ruta nada pods hacer. Estaba escrito que no me poda librar de ella por los esfuerzos de mi voluntad. Don Braulio me mand invitar a una amable charla en casa de a Conch, me ola que no era pura amabilidad, me esperaban con un aperitivo de primera y un suculento asado. Yo muy honrado y agradecido. Hablamos de zonceras por ms de una hora, me estaba ya reprochando por dentro ser tan desconfiado que no sabe apreciar la cortesa de la gente, cuando salt el motivo de la invitacin. Una pesquisa relacionada con la actividad subversiva de este pueblo me dijo don Braulio, con la mayor solemnidad. Intua que era exactamente lo contrario. Me explic que era una misin especial, que no le comente nada a mi comisario, solo a l. a Conch no se aguant ms y desembuch el plan a lo derecho viejo, ella no le perdona el desfleque que le hizo en su boca a Cand, tambin, no era para menos, le dej una cicatriz que medio le torca la boca y se abultaba como un bodoque aplastado, se pasaba frente al espejo dos horas revocndose con un montn de maquillaje para disimular. A esa desgraciada le tengo que dar su merecido, tiene que terminar en la crcel de tal manera que no salga por lo menos en treinta aos; me tens que traer pruebas que es comunista.
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Medio difcil eso le contest sinceramente asustado. Si le controls da y noche algo que sirva le vas a encontrar me contest convencida. Te voy a recompensar tu dedicacin, sos un mozo esforzado que merece una buena gratificacin remat don Braulio. Me dediqu a cumplir lo encomendado con el corazn en la boca. a Cand es viva por dems, as noms no le hacs pasar las cosas. La nica novedad en el informe, que en realidad no era ninguna, reciba a tres hombres distintos por las noches en ausencia de su concubino, todos prominentes correligionarios. Ella no se va luego a meter si no es con alguien que est en las altas esferas, todo el da anda en la seccional para ponerse bien con uno y con otro, a los opositores ni el saludo. Al cabo de unos meses, le entregu un informe detallado del movimiento de a Cand a don Braulio, por supuesto, en presencia de a Conch. Para qu se iban esos hombres? Bien puede ser que ella les est tratando de comprometer en algo turbio, hay que saber de qu hablan insista a Conch, empecinada. Y...mayormente, de nada, ms bien, hacen. Qu hacen?, son muy importantes los detalles me sali al paso don Braulio con un disimulado tono doctoral, en realidad, le brillaban los ojos de curiosidad. Y... eso le contest ruborizado; esas cosas no son fciles de andar ventilando. Eso? insisti en hacerse el inocente don Braulio. Eso que suele hacer la gente en la cama, as como hacen todos los cristianos, as noms decid cortar de una buena vez. Menta por vergonzoso, a Cand para dar esas lecciones s era una verdadera maestra. Para controlarle, en su ausencia, perfor su ventana y por ah miraba a la noche protegido por la oscuridad. No me poda desprender ms de la ventana de su casa, los ojos me daban vueltas por su culpa, despus de mucho tiempo volv otra vez a la casa de doa Ambrosia, para
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salir peor de lo que entr, las artes de la prjima estaban muy disminuidas por su edad y su quebrantada salud. a Conch no se poda resignar, a toda costa le quera inculpar. Despus de muchas argumentaciones don Braulio le convenci que no haba nada que hacer por ese lado, no poda ponerse de intrigante con sus propios correligionarios, para ms, l no estaba en condiciones de tirar la primera piedra. Respir, pens que sal del problema sin mayores consecuencias y me fui a dormir tranquilo, terminaron las noches de pesadillas. Qu engaado estaba. En vista que a Conch no consigui sus propsitos, decidi escribirle una carta annima al concubino de a Cand contndole las andanzas de su mujer, me fundi. Para a Cand fue muy fcil identificar al remitente del annimo, ella sabe hilar fino y habr hecho sus conjeturas, seguro se dio cuenta de mi participacin en el asunto. a Cand mezquinaba mucho a su concubino, un viejo desagradable y malhumorado, pero con mucho dinero. Era un acopiador de tabaco, algodn y soja. Su costumbre era pasar una semana en la casa de a Cand y el resto del mes por las rutas, generalmente, volva cansado y cargado de dinero. a Cand se pona como su esclava de mansita y el colmo de cariosa y servicial. l le daba su buena recompensa por los amorosos cuidados. Total, a ella le quedaba mucho tiempo libre para desquitarse de lo lindo de la semana de recogimiento. Dicen que el padre de a Cand le ech de su casa por mala conducta cuando era muy jovencita. Ella, sin embargo, dice que sali por su propia voluntad porque su padre le castigaba con mucha crueldad. Han de ser ciertas las dos cosas: le habr castigado brutalmente por su mala conducta. Cuando eso ella tena un puesto de morondanga en el Correo, se fue a vivir en un ranchito ajeno de lo ms miserable. Le conoci a este seor que le sac de la pobreza, le compr la tapera donde viva y le construy una linda casa de material. a Cand siempre fue ambiciosa y llena de preten92
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siones; le deca a la gente que se iba a casar cuando su casa se termine de construir. Eso, porque corra la versin que su compaero era casado y ella simplemente un descanso en el camino. Seguro era cierto; nunca estaba contenta con su casa, primero mand levantar un enorme saln que llegaba hasta la calle, deca para su sala, despus, una terraza techada para hacer asados, cuando su terreno estuvo totalmente edificado, quiso para su jardn. Entonces, su concubino le compr la casa de al lado, la casa de a Edelira. Esa era la casa que yo quera comprar para poder casarme con Etelvina, pero a Edelira se cans de esperarme y le vendi a ella. Como es muy letrada en el manejo de la intriga, no le cost conseguir sus numerosos rubros de maestra y se hizo de un buen capital. Todos saben que es prestamista, una feroz usurera, ella niega a muerte porque se le da por la figuracin, que le consideren una seora importante y respetable. Su concubino estaba viejo y cansado de trabajar, aprovech la historia del annimo, le vena como anillo al dedo, para dejarle y dedicarse por completo a su familia verdadera. Le hizo un gran escndalo antes de irse que todo el mundo se enter la causa. a Cand al ver que no regresaba se fue a buscarlo, no hubo caso, no consigui nada. No quera ni pensar en su revancha en contra de los que le perjudicamos. Lo ms extrao fue que no se manifest en contra de a Conch ni tampoco en contra ma, eso era verdaderamente peligroso, perdonar no perdonaba. Mucho tiempo viv temblando, capaz en el momento menos pensado te sale con su domingo siete. Por eso, no hace mucho, cuando le vi hablando con mi Etelvina frente a su casa casi me mor de la aprensin. Apenas se despidieron, le alcanc a mi adorada y estirone fuerte de su brazo. Qu lo que habls con esa bruja! Ay! Me asustaste! Te dije muchas veces que con esa clase de mujer no tens que rejuntarte! Es una mujer de mala vida! O quers que piensen que sos como ella?
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Es posible las cosas que decs! Contestame primero lo que te pregunt! Me deca, noms, que su vecina quiere que vaya a lavarle ropa; de paso me avis, no hablamos luego de nada. Etelvina se mantiene lavando ropa ajena con el dolor de mi alma, cuando la lleve al altar se van a terminar esas humillaciones. No es que yo piense que sea un trabajo indigno, el trabajo honesto es sagrado y no le hace de menos a nadie. Solo deseo algo mejor para mi amada que tanto sacrificio ya pas en su vida. Qu lo que te pasa, Wilfrido? Cres acaso que a Cand es una mala visin? Demasiado parece que te asusta. Ella es una seora muy amable y considerada conmigo, no le puedo hacer desprecios sin motivos. Sos muy buena y no tens maldad en tus ojos, pero yo anduve mucho por este mundo y s reconocer dnde se anida la vbora con mirarle la cara. Te preocups de balde ri despreocupada. Esa noche, bajo el amparo de las estrellas, Etelvina me hizo olvidar de todas las miserias de este mundo, sus manitas gastadas por el jabn lavaron los pesares de mi alma con la suavidad de sus caricias. Pronto vamos a estar juntos para siempre, como a una reina te voy a tener, como a una virgencita en su nicho, venerada por las llamas de mi devocin. Ya no soy una chiquilina, Wilfrido, me pods disponer para tu deleite si quers me dijo con sus labios temblando como una rosa mojada por el sereno. Lib con pasin el nctar de su boca y la sangre se derram de mis venas como un ro de fuego abrasador, sucumba sin remedio en sus aguas ardorosas, en el ltimo instante me pude contener. Mi reina adorada, el respeto a tu virginidad es el nico regalo que te puede hacer este tu esclavo que no tiene ms bien sobre esta tierra que tu amor. Etelvina suspir y se abland en mis brazos, en ese momento, no iba a
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cambiar mi vida ni por la de un seor rey, esas dulzuras que te da la vida te convierten en un todopoderoso, no hay contratiempos que te puedan atajar, como un ave pods volar. Wilfrido, para qu perds tu tiempo? Mi comisario no va a venir me dijo Esculapio entre una y otra cucharada de locro, coma de la misma cacerolita abollada que le entreg una viejita chueca unas horas antes; no le contest, me qued mirando lejos, la oscuridad que se extenda ms all de la ventana abierta. No quers comer un poco? me extendi su cuchara y la cacerola. La verdad, con todo gusto le iba a aceptar, me ataj, no hay que darle confianza a esta clase de gente irresponsable, tard en responderle; la boca se me llen de saliva y el estmago se me retorci como liado por un alambre de pa. Gracias, yo no como de la manera de un chancho le contest con una rabia que me sala de lo ms profundo del alma, le quera pegar en ese momento. Esculapio sigui comiendo. Cuando termin, me mir serio, con la mirada triste. Cul es tu motivo para despreciarme con tanta altanera? Ni yo me entiendo ms, le compadeca a Esculapio y me disgustaba mi comportamiento tan descontrolado, no le dije nada y sal sin despedirme. Casi corra de la furia que tena adentro, sudaba fro, se me oscureca todo, un paso ms y me desvaneca. Segua y segua, con los pies rasguando el camino, sin saber cmo me sostena sobre mis piernas. Adis, Wilfrido Alcaraz. Saludos a tu Etelvina si todava se acuerda de vos la misma voz de todas las noches. Si no tens nada que hacer and a rascarte tu asunto, que te va a ser ms de provecho! le grit sin detenerme ni girar la cabeza. Segu y segu hacia adelante.
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Entr a la comisara; estaba desierta, sucia y desordenada. Me duele en el alma ver este lugar, donde pas casi toda mi vida, tan abandonado y triste. Mi comisario Olegario parece que ya no tiene ni un poco de pudor de su irresponsabilidad. Qu tiene en su cabeza? Ya se sabe que muy poca cosa. Y Esculapio? Pero qu escndalo! Por dnde andar ese individuo. Revis todo el local y nada. Despus de una hora lo veo llegar corriendo, con el fusil al hombro. De dnde vens tan campante? le recrimin. Del bar de don Segundo me respondi jadeando. Y no tens vergenza para andar por los bares cuando tens que cumplir con tu obligacin? En el cumplimiento del deber me fui me respondi con toda tranquilidad. Qu caradura! Encima, te quers burlar de m. Ya otra vez te agarrs conmigo. Don Segundo quiso a toda costa que me vaya a su bar. No me digas. Qu amable es don Segundo. Un robador le quiso asaltar; le agarraron, y desde anoche le tienen atado, me llamaron para que proceda. Y el detenido? Qu detenido? Y quin va ser? El asaltante del bar de don Segundo. Y all est. Y por qu no le trajiste?
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Qu brbaro! Qu voy a hacer aqu solo con l? Y entonces? Sigue atado en el bar de don Segundo. Le dije que mi comisario nicamente puede proceder. Bien hecho Esculapio sonri satisfecho ante mi aprobacin. Igual que vos le pueden esperar a mi comisario Olegario remat con picarda. Se acab la conversa le cort severo. No sea que crea que puede divertirse a mi costa. Esculapio se desparram sobre el banquillo, se tom un merecido descanso como premio a su misin cumplida. No tard en roncar, con una sonoridad estridente que retumbaba en la desierta comisara, dormida como su guardin por causa de la desidia de mi comisario Olegario. En este momento, pienso que merecidas fueron todas las tropelas que le hizo a Ifigenia. Ahora, comprendo que lo tena bien ganado, por intil e irresponsable. Como puede ser que abandone cinco das seguidos su puesto de trabajo? Adems, no es cualquier puesto de trabajo, es la seguridad y el orden pblico del pueblo lo que dej a la mano de Dios que es grande. Ser que est enfermo y yo le estoy ofendiendo sin motivo. Esculapio, no sabs si mi comisario est enfermo? me contesta un desafinado ronquido. Esculapiooo!! le grit con todas las fuerzas de mis pulmones. Esculapio se despert sobresaltado y atarantado me clav el fusil en el pecho. Lo apart con violencia. Ests loco! Me quers matar o qu? No me hagas ms eso, Wilfrido. Y qu te hice? Asustarme cuando estoy durmiendo. Solo te pregunt si mi comisario Olegario estaba enfermo. Goza de perfecta salud. A segn me dijeron ni un poquito se cansa...
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Y de qu se va cansar si ni siquiera viene a trabajar? Y vos sabs, Wilfrido, que hay muchas clases de trabajo. Sobre todo de algunos no hay que abusar, as, de golpe... Te acords el caso de don Braulio? Qu tiene que ver don Braulio con la salud de mi comisario Olegario? Para tu propio bien te voy a explicar de una buena vez la relacin... No quiero que me expliques nada! Lo que tengo que saber ya s. Te digo que es por tu propio bien... Basta de zonceras! Silencio! No s qu pretende este conscripto desaliado. A lo mejor, entretenerse conmigo, muy aburrida es su situacin en esta comisara abandonada. Pienso noms qu hara este badulaque si viene a la carga a Ifigenia, motivos siempre tiene. Ni nunca va a saber desenvolverse como yo. Es claro, no puede luego compararse conmigo, yo soy un profesional. Me acuerdo de esa vez que a Ifigenia le llev serenata en el da de su cumpleaos a mi comisario Olegario. Qu loca es esa mujer! Pruebas de su autora nunca tuvimos, pero no era necesario, tena su sello. Igualita que su padre. Se les reconocen sus fechoras a cincuenta leguas de distancia. Y todo por la maldita polca 18. Parece que don Alterio y a Ifigenia tenan como misin primera en sus vidas difundir por los cuatro vientos la polca de su partido. Cuando ms estricta era la prohibicin, ms la tocaban ese par de locos. Una prima de a Ifigenia, hace tiempo, le regal un tocadiscos y un disco de la polca 18. Ella andaba con su aparato en cuanto cumpleaos y fiestas e, indefectiblemente, en algn momento, haca tocar su polca, al final que estaba abusando. Mi comisario le mand decir que estaba irrespetando la ley y que su comportamiento provocador iba a ser castigado. ltima advertencia; a a Ifigenia le resbalaban las amenazas de mi comisario. Ni por un instante tom en cuenta sus recomendaciones, saba que mi comisario no se iba a animar con ella, le quera correr con la vaina, estaba en lo cierto.
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Naturalmente, mi comisario no quera perder, siempre que suceda lo mismo, su autoridad. Algo tena que hacer. Decidi tomar represalias con los dueos de casa que permitan que ella hiciera su gusto. Les apresaba al da siguiente, aunque sea por un da o unas cuantas horas, segn el caso. Ese fue un buen golpe de mi comisario; le desalent a a Ifigenia. Claro que esa medida no fue mrito exclusivo de mi comisario, estuvo asesorado por don Braulio. a Ifigenia no tard en tomarse su revancha. El da del cumpleaos de mi comisario, a media noche, unos serenateros a caballo le cantaron con toda emocin Estas son las maanitas que cantaba el rey David.... Mi comisario salt de la cama cuando se percat que tal homenaje estaba dirigido a su persona, le embarg una alegra muy grande. Prendi las luces de su casa y se dispuso a corresponder con toda amabilidad tan delicado regalo. Cuando abri la puerta todo el vecindario estaba ya observando en la calle, en jolgorio general. Mi comisario sali con una inmensa sonrisa que le cruzaba la cara de lado a lado. En ese preciso momento los serenateros cambiaron su repertorio, con enrgico fervor patritico entonaron la polca 18, comisario no pudo reaccionar; se qued clavado en su lugar, escuchando. La gente empez a murmurar, luego a burlarse y a rerse sin ningn disimulo de tan ridcula y ofensiva serenata. Al terminar la pieza, los jinetes musiqueros salieron disparando a todo galope y se perdieron en la oscuridad. Nadie los pudo identificar ni se pudo obtener prueba alguna del responsable moral de tan repudiable hecho. Sin embargo, todos sabamos con certeza que fue obra de a Ifigenia. Al poco tiempo, a Ifigenia volvi a las andadas en los acontecimientos sociales con su tocadiscos a cuestas. Mi comisario sabiamente decidi hacer la vista gorda, por lo menos, por algn tiempo. Es que a a Ifigenia nadie luego le ataja, ahora, que los opositores tienen libertad; ms insoportable todava anda. Imagnense lo que hizo al da siguiente del golpe del 3 de febrero que le derroc al Superior Gobierno de mi general Stroessner, que ella dice es mi100
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lagro de la Virgen de la Candelaria y no de San Blas, patrono del Paraguay, como dice todo el mundo. Y todo porque San Blas tiene capa colorada y la Virgen manto azul, hasta a los santos es capaz de sacarle mritos y faltarle el respeto por su fanatismo. La verdad es que mi general Stroessner firm su rendicin en la madrugada del da de San Blas, la noche de la Candelaria fue puro bochinche y nada ms, de balde lo que a Ifigenia dice. Esa maana fue fiesta patronal para los opositores, salieron a la calle a bailar, a gritar, a cantar y discursear, bueno, ellos estaban en su papel, hace demasiado tiempo que queran que eso suceda pero a ellos no les daba el cuero para conseguir por s mismos. As que con toda frescura disfrutaban de un beneficio que un correligionario nuestro noms otra vez logr. Lo que no me pareci natural es que los mismos colorados salieron a festejar con los opositores como si fueran uno ms de ellos. Eso no estuvo bien, cre confusin y nos termin por dividir y debilitar sin necesidad. Volviendo a a Ifigenia, su marido tiene una camioneta vieja, dicho sea de paso es una verdadera lstima; puro herrumbre y a punto de desbaratarse en cada movimiento, pero funciona y don Tranquilino, que es repartidor de bebidas, se gana la vida gracias a esa charata. a Ifigenia carg su equipo de sonidos en la camioneta e hizo sonar a todo volumen su polca 18, pero eso no es nada, subi, adems, a ms de cincuenta personas, sin ningn respeto por el instrumento de trabajo de su sacrificado marido. Pero tampoco acab all la cosa, antes de salir a recorrer el pueblo le adorn a la charata con diez y ocho banderas azules, arm los mstiles con palos de escobas, con tacuaras y hasta con un pedazo de viga, las banderas salan de todas partes del vehculo como lanzas dispuestas a ensartar lo que encontraban a su paso. Fue un verdadero problema para ella improvisar las dieciocho banderas, as de golpe y en unas pocas horas, por lo que no dud en usar su medio viso y en partir en dos su pollera de lujo, nuevita y casi sin uso que estren en el casamiento de su hija Celeste. Durante tres das recorrieron el pueblo y sus alrededores entre cantos y gritos. Su marido le puso el punto final porque tema que la euforia termine
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por matarla, estaba ronca, prcticamente sin voz y con fiebre, durante los tres das no durmi ni comi, y andando bajo ese sol rajante de febrero en esas condiciones su salud no poda dejar de resentirse. No obstante su debilidad no fue fcil para don Tranquilino conseguir hacerla descansar. Decidi cortar por lo sano y la at a la cama; a Ifigenia, luego de airadas protestas por la actitud de su marido, cay, por fin, vencida por el sueo. Dejame que festeje, un dictador tan desgraciado no cae todos los das le deca a su marido mientras ste la fajaba con una sbana a la cama. Tampoco un cristiano puede morir y volver a levantarse tranquilamente despus. Se acab el festejo hasta nuevo aviso. No me pods hacer esto, Tranquilino! No tens derecho! Toda mi vida so con este momento insista a Ifigenia. Segu noms soando, pero en la cama le contest inflexible don Tranquilino. A todo esto, mi comisario Olegario, que no entenda ni para atrs ni para adelante lo que ocurra, se desapareci con el rabo entre las piernas por una semana. Yo me qued al frente de la comisara y me desenvolv con todo mi buen juicio. Tuve que inventar una excusa para que no desconfen de mi comisario, que como es su costumbre siempre se comporta con total desatino. Mi comisario se fue a asistir a un familiar enfermo en la capital, no s cundo va a regresar porque su pariente est en terapia intensiva explicaba cuando me preguntaban por l. Yo como simple funcionario administrativo de la comisara no corra ningn riesgo. Mi verdadero oficio siempre fue un secreto celosamente guardado. Don Braulio le mand decir a mi comisario que se aparezca y no tenga miedo. Que ellos, en nuestro pueblo, estuvieron al margen de las rencillas que se desataron en el seno de nuestro partido y, por lo tanto, podan obrar libremente y con la frente alta. Todo esto gracias al tan mentado derrame que sufri nuestro presidente de Seccional por esa poca. Su ataque fue por
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causa de Pedro Pablo, que no se content con renegar de su partido sino que se hizo de l revolucionario en la universidad. Don Braulio, para evitar mayores consecuencias en relacin a la conducta de su hijo, le consigui una beca de lujo para estudiar en los Estados Unidos de Norteamrica. Pedro Pablo le rechaz con toda rebelda y prefiri terminar sus estudios en su facultad llena de bolcheviques. Tanta mala sangre se hizo don Braulio que le dio su ataque. Por ese tiempo, fue que nuestro partido medio se dividi. Las seccionales coloradas tuvieron que tomar partido por uno o por otro, la nuestra andaba completamente desorganizada y sin funcionar porque don Braulio, nuestro lder, estaba medio paraltico, sin habla y completamente zonzo. No se tom ninguna decisin por respeto a su persona, preferimos esperar que se reponga y fue pasando el tiempo en la desidia. Esa desgracia de nuestro presidente fue la suerte que nos salv de meter la pata. Mi comisario volvi a la comisara sin mucho convencimiento. Al poco tiempo le reconfirmaron en su cargo y a m me dejaron cesante. Ese fue el principio de mis desgracias, toda una vida de esfuerzo se tir al basurero por la falta de criterio de mi comisario. Yo, oficialmente y para las apariencias, era el dactilgrafo de la comisara, un vulgar y oscuro oficinista que entr a reemplazar al viejo don Eustaquio. Aprend a usar su antigua mquina de escribir cuando era un conscripto, para ayudarle un poco con los trabajos urgentes. El pobre tena los dedos agarrotados por la artritis y ya casi no poda escribir, hasta cuando iba al bao a hacer su necesidad tena que ayudarle a desprender los botones de su bragueta y a sostener su asunto porque de lo contrario terminaba mojado o se haca encima, eso era un espectculo muy inadecuado para verse en una comisara decente, despus el olor a orn tomaba todo el lugar y podan decir por nosotros que ramos una punta de puercos. El caso es que yo ya estaba trabajando como informante, y mi comisario pens muy oportuno que siga ese menester porque le era provechoso. Justo, aconteci la muerte de don Eustaquio y como yo tena terminado
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mi sexto grado, escriba bien y sin errores de ortografa, gracias a que mi maestra fue a Dorotea, me nombraron en su reemplazo. De esa manera poda desempear mi oficio sin despertar sospechas, pero mi comisario, que no tiene seso adentro de su cabeza, en lugar de hacer figurar mi rubro como de dactilgrafo me puso como agente confidencial. Voy a procurar la forma de que ganes ms me dijo en esa oportunidad, con toda buena voluntad, pero nunca me cont cmo lo consigui, por lo tanto, yo desconoca mi verdadera categora administrativa hasta el momento en que me despidieron, con gran sorpresa ma. Problema que se nos arm, despus del golpe desaparecieron del mapa policial los agentes confidenciales, a algunos, inclusive, se los juzg y conden. Cay sobre nuestra profesin toda clase de manchas e ignominias, nadie quera saber ms nada de nosotros, peor que a los leprosos nos trataban. Mi comisario Olegario estaba muy acostumbrado a m, era su brazo derecho, no se desenvolva sin mi ayuda y consejo. Era una injusticia muy grande lo que cay encima de mi cabeza y no podamos resignarnos. Don Braulio, que es un hombre inteligente y lcido, por algo es nuestro lder, conocedor de mi abnegada aplicacin al partido, redact personalmente una solicitud para la creacin de una secretara en la comisara, fundamentando su necesidad en los nuevos tiempos de modernidad que tiene que enfrentar el pas. l mismo se ocup de hacer correr los trmites, ms de un ao penamos en esa, mientras tanto yo andaba con una mano atrs y la otra adelante. Ya les dije que una desgracia trae aparejada a otra necesariamente. Nuestra solicitud se qued trancada por causa de la huelga que hicieron los policas. Cundo se ha visto policas huelguistas! Esos percances eran para nosotros imposible de imaginar. Mi comisario estaba desalentado y ya no quera insistir, don Braulio, sin embargo, sigui con la causa por el aprecio que me tena. Todo fue intil. Al final, le dijeron para qu quieren un secretario si tantos aos se manejaron sin l, que se siga noms como
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antes, la administracin policial est en plan de austeridad, est recortando los rubros innecesarios, mal puede crear nuevos. Estoy seguro que si mi comisario Olegario segua insistiendo, con el tiempo le iban a conceder el pedido, porque con tantos delincuentes que proliferaron hay recargo de trabajo en la comisara. Pero mi comisario es un s ms penas que no se preocupa por nada. Por eso es que nunca le pudo controlar a a Ifigenia, por el contrario, ella era la que le descontrolaba. Mi comisario era capaz de preferir meter su cabeza adentro del excusado antes que hacerle frente, si no fuera por m, qu hubiera sido de l. Mi comisario tena que cumplir con su deber, es decir, apresar a los liberales y a Ifigenia, en venganza, jams le dejaba puntada sin hilo. Para qu luego le apres a su compadre Celestino? Al fin de cuentas era por una ria de borrachos noms, una cuchillada por aqu y otra por all no le iba a perjudicar a nadie. Una vez preso don Celestino, meti su cuchara en la olla el seor juez de paz, con su antojadizo sentido de la oportunidad, justo, en esta ocasin, le aplic la ley como corresponda. Es un gran error confundir los actos polticos con la aplicacin de ley. Tens que decidirte por lo uno o por lo otro, segn la conveniencia del caso. a Ifigenia se puso a propagar a los cuatro vientos que se trataba de una encarnecida persecucin poltica a sus correligionarios. El juez de paz se fue hasta su casa con el cdigo en la mano y a gritos le ley el artculo en cuestin. No quiero escuchar tu artculo y menos que me hagas comedia en mi propia casa sin ninguna necesidad. Ahora se te ocurre hacerte el justo con ese tu cdigo que est comido por las ratas de tan arrinconado que le tens. Se trenzaron en una discusin sin sentido que empez a juntar pblico. En eso lleg don Tranquilino y, amablemente, le invit con una caita al seor juez. Ifigenia, and pues y pon a punto la cena antes que se haga un agujero en mi estmago -limpiamente le sac del campo de batalla a su seora.
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Cuando ella volvi el seor juez ya se retir, pero don Celestino segua preso y era seguro que el baile iba a continuar. Al da siguiente, a Ifigenia totalmente vestida de azul, con su manto del mismo color ondeando sobre sus hombros, se sent en la vereda de la comisara, pareca una bandera viva clavada al frente de nuestra sagrada institucin policial. Ignorale, ya se ha de cansar y se va a ir. No le sigas su provocacin por nada del mundo le aconsej a mi comisario. Me hizo caso pero lastimosamente la estrategia no dio resultado. a Ifigenia se presentaba puntualmente todos los das a calentar la vereda con su traste opositor. Al cabo de dos semanas, su presencia era irritante y ofensiva, nos pona en ridculo y en la boca de todos. A segn decan, ella pretenda seguir con su protesta hasta que salga su compadre, eso quera decir que nos esperaban todava tres meses, era una penitencia imposible de cumplir hasta para Nuestro Seor de la Paciencia. Don Braulio le amonest seriamente a mi comisario. No puede ser, pues, correligionario, que una pollera le haga recular tan vergonzosamente. Reaccione, compaero! Muy cierto lo que le dijo nuestro presidente de Seccional, pero no le seal cmo actuar. Con su poco tino, mi comisario no tuvo ms remedio que enfrentarle solo a esa desjuiciada. Seora, est prohibido sentarse aqu. Despejar, despejar. La vereda es de todos le contest con una maligna sonrisa. Pero esta no es una vereda cualquiera, es la vereda de la comisara le deletre mi comisario. Y quin no sabe! Le repito que no se puede sentarse aqu! Remedi si pods le cort. En todo caso, no te pods sentar frente a la comisara vestida de esa manera se achic mi comisario.
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Cerrada es a Ifigenia. Ni fu ni fa lo que le dice la autoridad. Nos pasamos toda una noche cavilando el contraataque, decidimos secuestrar el cuerpo del delito, seguros que actubamos al amparo de la ley. Nos apersonamos en el despacho del seor juez de paz a solicitar la autorizacin correspondiente, estbamos dispuestos a no descuidar ningn detalle que le facilitara a a Ifigenia su revancha. Menos mal que le encontramos de buenas y nos entreg la orden de allanamiento sin problemas. Porque el seor juez de paz es manitico por dems, hace tiempo que est medio caduco y, por otro lado, le gusta demasiado la caita. Cuando est en un estado o en el otro su cerebro funciona como licuadora de tornillos sueltos y te sale con cualquier disparate. Si se juntan los dos estados, cosa que ocurre muy a menudo, se pone imposible de retobado y te descompone cualquier trato. Con la orden de allanamiento en la mano nos presentamos a medianoche en la casa de a Ifigenia para secuestrar toda prenda de color azul de la susodicha. Escndalo nos arm, pero don Tranquilino al ver la orden firmada por el juez se ech para atrs y le contuvo a su seora que nos gritaba que ramos unos ladrones abusivos. Una vez realizado el operativo nos retiramos a la comisara. Nueva vuelta de cavilaciones para decidir qu hacamos con ese montn de ropa. Ella era capaz de atropellarnos y llevarse todo de vuelta sus pertenencias. No podamos dejar que nos desbarajuste nuestro esfuerzo. Mejor hacer desaparecer de una buena vez el cuerpo del delito. Dnde vamos a guardar? Es mucho bulto pregunt mi comisario. Mejor quemamos todo y que lleve las cenizas si quiere. Ni las cenizas hay que dejar que encuentre concluy mi comisario. Tens razn, as evitamos cualquier complicacin futura. Es claro, inclusive podemos negar el hecho y decir que puro calumnias de ella. Casi al alba, hicimos un pozo profundo en el patio de la comisara, arrojamos en l todas las prendas de a Ifigenia empapadas en nafta y le
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prendimos fuego. Nos quedamos mirando las retorcidas llamas que parecan querer lamernos con odio desde la boca oscura del foso. Cuando todo qued totalmente consumido, cerramos el pozo, lo apisonamos bien y pusimos unos escombros encima. Nos fuimos a descansar tranquilos, con la conviccin de que en esta ocasin ganamos la batalla. Todo result como el culo. a Ifigenia se present al da siguiente a ocupar su puesto como de costumbre, vestida solo con su ropa interior, limpia, almidonada y decente, pero en combinacin. El remedio fue peor que la enfermedad. El pueblo entero vino y rode la comisara en un cerco de curiosidad e indignacin. Ella ya dio su versin y a Dorotea se ocup de esparcir la noticia. Decan que mi comisario, sin derecho alguno, en franco atropello a la propiedad privada, se apoder de toda su ropa, la despoj de la manera ms indigna. Don Braulio le trat de torpe a mi comisario. Qu necesidad tena de secuestrar toda su ropa? Con la azul ya bastaba. Solo la azul trajimos, ninguna de otro color aclar tmidamente mi comisario. No sea mentiroso! le recrimin don Braulio. Era la pura verdad, secuestramos exclusivamente las prendas azules, desgraciadamente, no tuvimos presente que a Ifigenia no tiene prenda de otro color. Conclusin: trajimos, efectivamente, toda su ropa, no qued ni una para muestra. Para ms que era pleno invierno y ella estaba toda morada y temblando en el cumplimiento de su terquedad. Cmo lo que una seora casada, reputada de decente puede perder la vergenza hasta ese punto por su fanatismo. Revuelo se arm en contra nuestra por haberla dejado desnuda, inclusive las damas coloradas se sintieron ofendidas en su condicin de mujer. a Isolina fue una de ellas, la gran projimidad que la caracteriza la impuls a solicitar a mi comisario que devuelva las prendas. Mi comisario, acorralado
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y atontado, le dijo que s, pero, naturalmente, no poda cumplir su palabra y se le sum una complicacin ms, no poda fallarle a la esposa del presidente de Seccional tan frescamente. Vamos a sincerarnos con don Braulio, para ver si entre los tres encontramos una solucin le ped a mi comisario. Nos fuimos a verle y le expusimos la verdad con todos sus detalles y complicaciones. Don Braulio nos recrimin la ligereza de nuestra actuacin. Lo hecho hecho estaba, y mejor poner el pecho para salir adelante. Este escndalo intil hay que parar como sea. Compr media docena de vestidos y entregale en seal de indemnizacin. Actu con discrecin para que el asunto no tenga cola. Mi comisario con el dolor de su alma tom el dinero de sus escasos ahorros y se fue al pueblo vecino a hacer la compra. Se mora de la vergenza y no quera ser el centro de las burlas del pueblo, que aprovechara para rerse a su costa, al verlo ocupado en ese menester. A m me correspondi llevar el paquete. Pero yo no soy como mi comisario que acta sin antes planificar, primero me entrevist con don Tranquilino para que oficiara de mediador y, de esta manera, asegurar el xito. Don Tranquilino se mostr dispuesto a colaborar, estaba preocupado por la salud de su seora y, seguramente, cansado de su tilinguera. No s por qu rara intuicin decid quedarme hasta que abra el paquete y de su conformidad. No tiene nombre la estupidez de mi comisario! Le compr vestidos de cualquier color, ni uno solo era azul. Por supuesto, no acept e interpret, ms bien, como una forma de querer someterla, una forma de querer hacerla renunciar a sus principios. Mi comisario estaba completamente vencido, con el nimo por el suelo. Ya no s que hacer, Wilfrido. And y comprale aunque sea dos o tres vestidos azules para que se termine de una vez esta historia que va a terminar por perjudicarnos gravemente.
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No tengo ms dinero para gastar, me tom en mal momento. Mi comisario Olegario no era ningn tacao, ms bien gastaba de balde de puro desorganizado. En ningn momento dud de su sinceridad. Ya no quiero humillarme ante don Braulio pidindole dinero. Le vamos a decir que a Ifigenia no quiso aceptar pero sin contarle la causa, de tal forma de hacerle sentir que su solucin no fue efectiva. Mientras tanto, a Ifigenia segua helndose frente a la comisara ante un pblico de chusmas. Volvimos a reunirnos con don Braulio para tratar de encontrar la solucin. Reduzcan la pena de don Celestino por buena conducta y sultenlo maana a medianoche, que nadie se d cuenta, no quiero ms escndalos nos orden fastidiado nuestro presidente de Seccional. Buena conducta de don Celestino. Qu esperanza! Tena hecha la comisara un infierno con su rebelda e inconducta, se senta alentado por la protesta de su comadre y cada da nos creaba una nueva complicacin. Nuestra derrota fue absoluta y total. Los opositores se hincharon como un sapo a punto de reventar de la alegra. Don Braulio tom esa determinacin tan drstica por causa de una conspiracin liberal que se estaba gestando en ese momento y nos quera ver exclusivamente dedicados a descubrir lo que estaban tramando. Con a Dorotea a la cabeza, empezaron a reunirse un grupo de mujeres en la casa del presidente del Comit Liberal, aprovechando la distraccin causada por la sentada de a Ifigenia. Es que los opositores son como el cupi, termitas que se dice, sin que vos te des cuenta entra en tu casa y te come todo el maderamen, cuando quers hacer algo se te cae el techo encima de tu cabeza. Son unos aprovechadores sinvergenzas. Rpidamente me puse en campaa. Le segu los pasos a a Dorotea, que es una vieja veterana experta en toda clase de conspiraciones y tumultos, y me di cuenta que haba mucha gente implicada. Logr averiguar que se trataba de una conspiracin llamada Campaa por el Pundonor Liberal. La cosa se puso grave cuando me percat que como hormigas las mujeres
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llevaban unos paquetes disimulados a depositar en una pieza de la casa de don Audelino, que oficiaba de sede del Comit Liberal. El dueo de casa, una vez que las hormiguitas azules depositaban su carga, cerraba con llave la puerta. Tratamos de dilucidar con mi comisario de qu podra tratarse. Ha de ser panfletos subversivos. Por la forma del bulto no parecen papeles le contest. Entonces ha de ser armas que estn almacenando. La pucha! Puede ser noms me asombr de la perspicacia de mi comisario. Hay que reforzar la vigilancia, puede tratarse de algo muy peligroso. Por supuesto, mi comisario. La verdad que tena asidero el razonamiento de mi comisario, lo ms probable es que utilicen a las mujeres para la recoleccin de las armas con la intencin de despistar. Por el campo, quien ms quien menos tiene su arma, solo que estn todas esparcidas y si quers tenerlas juntas sin despertar sospechas, tens que recoger una a una, quines ms indicadas que las mujeres para eso, ellas andan chismoseando de casa en casa todos los das. El otro punto en que concentraba toda mi atencin era la casa de don Audelino, el presidente del Comit Liberal, donde probablemente almacenaban las armas. Difcil controlar esa casa, entra y sale toda clase de gente del da a la noche. Resulta que don Audelino tiene dieciocho hijos, de todas las edades y sexos, hasta un nio de pecho. Todos sus hijos son el colmo de amigueros y la casa ms que un hogar parece un club social. A eso se suma que ese seor fue construyendo su casa a medida que su familia creca y las habitaciones rebosaban de criaturas, una pieza por aqu, otra por all, un corredor de ms y en medio de todo ese desorden edilicio estaba la habitacin que serva de sede al Comit Liberal. Tuve que hacer acopio de toda mi experiencia profesional para pispar la casa sin ser visto ni despertar sospechas. Les digo que eso fue un imposible, pero lo consegu.
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En la habitacin en cuestin haba una gran caja de cartn forrado con papel azul y bandeada por nuestra tricolor bandera. Las damas liberales depositaban dentro sus sospechosos paquetes y procedan de vuelta a cerrar cuidadosamente la caja. Luego, don Audelino llaveaba la pieza. Francamente preocupado relat a mi comisario el resultado de mis pesquisas. Temamos un ataque armado. Por el tamao de la caja disponan de armas como para centena de hombres. Tenemos que allanar esa casa y recuperar las armas. Bastan una veintena de hombres para tomar la comisara se apresur mi comisario. No hay que apresurarse tanto, no conocemos el plan y le podemos poner de sobreaviso intilmente. Vaya a saber con qu salen, no podemos actuar a ciegas, tenemos que cubrir todos los flancos para que no nos sorprendan por la espalda. Pero mientras tanto siguen almacenando armas insisti mi comisario sin entender que lo importante era saber primero qu iban a hacer con ellas y cundo. De eso no hay que preocuparse tanto. Este movimiento ya est bajo control. El da menos pensado vamos a amanecer baleados. Resolvimos prevenirnos y pedir refuerzo al destacamento vecino. El comandante, naturalmente, para comprometerse requiri de ms informacin. Mi comisario le dijo que se trataba de una posible sublevacin armada, ms datos no se disponan an. Dara la sea en el momento preciso para que las fuerzas del comandante se desplacen hasta nuestro pueblo. El comandante le dijo que tendra a sus tropas acuarteladas esperando nuevo aviso. Los das siguientes vivimos una zozobra sin nombre, nos asustbamos hasta de nuestra propia respiracin. Para ms que don Braulio no se encontraba en el pueblo en ese momento, se fue a la capital a acompaarle a a Isolina que se recuperaba de una operacin de la vescula. Toda la responsabilidad caa sobre nuestras espaldas.
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El domingo, despus de misa, se reuni un grupo importante de liberales en el patio de la casa de don Audelino. Sent que el corazn me estaba por saltar del pecho, me qued paralizado frente a la casa, las piernas me temblaban y no poda caminar. No saba si ir hasta la comisara o esconderme en un lugar seguro. El hecho era ya inminente, poco o nada se poda hacer. En eso se apersona a Ifigenia vestida con una blanca enagua almidonada y bordada con motivos de flores azules y un saco de su marido. Al llegar la recibieron con aplausos, y comenzaron los discursos, no s qu decan del pundonor liberal. Las damas liberales sacaron la caja azul bandeada por la tricolor al patio. Un sudor fro me baj por el espinazo, casi poda sentir la sangre que brotaba a borbotones por las heridas de mi cuerpo agujereado por los balazos. Acto seguido abrieron la caja y le entregaron a a Ifigenia una cantidad importante de prendas azules. Cada prenda era desdoblada con entusiasmo, exhibida y aplaudida con frenes por los congregados. Don Audelino remat su discurso diciendo que de esta manera se daba final al acto de desagravio al pundonor liberal, afrenta cometida por una banda de impdicos y degenerados forajidos del gobierno. Don Tranquilino carg la caja en su camioneta. a Ifigenia envuelta en un chal azul y revoleando otra de las prendas como un pauelo se despidi en medio del aplauso general. Dos horas despus que se dispersaron los supuestos conspiradores, yo segua clavado en el mismo lugar. Cuando le relat a mi comisario lo sucedido, me abraz llorando. Estamos salvados, Wilfrido, estamos salvados repeta una y otra vez como un disco rayado. Tal fue nuestro alivio que nos olvidamos por completo del Comandante en situacin de alerta por nuestras sospechas. Dos das ms tarde, llam para recibir instrucciones y requerir datos ms precisos, tena que informar a su superior de tan prolongado acuartelamiento. Falsa alarma, no hay de qu preocuparse le respondi frescamente mi comisario.
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No hay que ser tan irresponsable! Inepto! Con el ejrcito no se juega! La prxima vez que cometa un error semejante lo voy a mandar sancionar por la superioridad! sigui con una sarta ms de insultos y recriminaciones el Comandante. A mi comisario ni le importaba, el desahogo que senta en ese momento era superior a cualquier sentimiento o emocin. Cuando don Braulio regres, nos pavoneamos presentando un informe pormenorizado de la conspiracin liberal. Terminamos fundamentando nuestra no intervencin en la realizacin del acto en sus propias recomendaciones: no armar escndalo intil. Bien hecho nos aprob don Braulio. Por fin la pegamos una, ltimamente las cosas nos salan para el carajo. De lo que nos libramos, pero por un pelo. No quiero ni pensar qu hubiera ocurrido si las tropas del comandante allanaban la casa de don Audelino para secuestrar armas y se encontraban con un montn de blusas y polleras. Ay, ay, ayyy gimi Esculapio en sueos. Le zarande para que se despierte de su pesadilla. Despert y salt del banquillo en que estaba sentado, tena un tenedor clavado colgando de las nalgas. Me pic alacrn, me pic alacrn! Ay, ay, mamita! se lamentaba. Pero qu alacrn! Te sentaste sobre un tenedor! Hice un gesto para arrancarle el tenedor; me detuvo espantado. Alto all, alto all! No me vayas a tocar! Y hasta cundo penss andar con el tenedor clavado en tu culo? Me duele demasiado, Wilfrido, me duele demasiado. Esto te pasa por desordenado, dejs por cualquier lado tus cosas. Mejor luego que te quedes con eso ensartado para que aprendas disciplina. Bueno entonces. Sacame pero con mucho cuidado. Tras varios intentos, en medio de sus gritos y lamentos descontrolados, logr arrancarle el tenedor. Ni una gota de mercuro cromo haba en la comisara para la curacin. Pensar que en mis tiempos tenamos un botiqun completo. Ahora usan la caja como basurero. Luego de hacer sangrar la
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herida, la limpi con agua, tampoco haba jabn. Qu decadencia sin nombre! Finalmente le vend como pude con mi pauelo, por suerte no lo haba usado. Te agradezco demasiado, Wilfrido, lo que hiciste por m, Dios te lo pague. No es nada. Lo mismo noms te agradezco. Me levant y me dirig hacia la puerta de salida. Esculapio me mir agradecido, pareca un nio abandonado en la desierta comisara. Ya te vas? me pregunt entristecido. Y s ... le respond desde mi resignada decepcin. Otro da perdido. Que Dios te acompae. Sal confuso, me haca dao tanta antesala. Tena la rara impresin que era un trabajo perdido. Finalmente, poda lograr que mi comisario me consiga para mi puesto otra vez, pero estaba seguro que algo fuera de su lugar iba a hacer para malograr el xito. Demasiado intil es. No tengo que desfallecer ahora. Tengo que seguir hasta alcanzar mi propsito. La dulce mirada de amor de mi princesa pudorosa es mi escapulario espiritual, no hay muralla que no pueda derribar su fulgor ni amargura que no borre su dulzura. Cuando me case con Etelvina mi vida ser feliz sosiego y mis pesares presentes oscuras piedras del pasado. Adis, Wilfrido Alcaraz. Por qu no ests gozando con tu Etelvina? Ja, ja, jaaaa la misma voz del demonio de todas las noches. Cllese urraca de mal agero! le grit, cansado de sus impertinencias. Ja, ja, ja, jaaaaa iiii me respondi su carcajada llena de perversidad. Cuando abr la boca para responderle una grosera, me sent repentinamente atemorizado. No ser una tentacin del seor de la noche y yo le estoy provocando sin querer? Ya no trat de averiguar su identidad y apresur el paso lo ms que poda.
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Buen da, Wilfrido me salud Esculapio con una cara de viernes santo. Buen da, cmo amaneciste? me preocup por su salud. Adolorido, no me puedo ni sentar. Mejor, as vas a cumplir con la disciplina policial. Dnde se ha visto un soldado que hace su guardia sentado? Decs noms eso. Qu soldado va a aguantar una guardia de seis das corridos con sus das y sus noches, abandonado a su suerte en un lugar de tanta responsabilidad me contest serio. Eso porque tu superior es un inepto completo le reproch. Y qu culpa tengo yo del superior que me toc? Eso es cierto. Esculapio sonri conforme y se apoy en la pared tratando de proteger su trasero herido. Me sent en mi rincn de siempre. Tena una piedra spera pesando en el corazn, presentimientos vagos, inquietudes. Debe ser el efecto de esa voz de mujer que me persigue todas las noches. Tambin puede ser la aoranza, hace siete das me desped de Etelvina, dispuesto a no regresar sin una respuesta definitiva para su inmaculado amor constante. Cuando te vuelva a ver es para irnos derecho al altar le promet aquella noche. Wilfrido, me da miedo tu resolucin me contest angustiada. Pero por qu, mi reina? trat de tranquilizarla. Y si no consegus tus propsitos y me dejs? Eso ni nunca jams. Ni muerto ni sepultado te he de dejar. Aunque sea cargando mis huesos sobre el alma voy a regresar.
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Su cuerpo, apoyado sobre el tronco del rbol que protega la intimidad de nuestras caricias, se desliz para abajo, entre mis piernas, sus manos, en su lento descenso, presion mi cintura. Me languidec todo, ca de rodillas, con las piernas abiertas y su cuerpo en medio, se arrastr hasta ubicar su pubis a la altura de mi miembro, ya inquieto y agarrotado. Levant un poco mi pollera me dijo misteriosa. Para qu? le respond como un perfecto tonto. Para ver que no tengo puesta mi bombacha. Por qu hiciste eso? le respond confuso. De balde. Luego de una deliciosa ondulacin de su cuerpo, lo arque, precisa, hasta juntarlo con el mo, la pollera se corri hacia su cintura dejando al descubierto su desnudez, una fruta oscura que se abra con todo su perfume para saciar mi ardor. Tampoco me puse mi corpio sigui con su juego. Ya me di cuenta le respond con hilo de voz, tena cerrada la garganta. Quers ver? Y s... Con un hbil movimiento, sin dejar de presionar su cuerpo al mo, levant su blusa, sus pechos se derramaron en la penumbra como pidiendo ser contenidos. Me desplom hasta quedar sentado sobre su cuerpo, que se acomod blandamente al mo, un gemido, un suspiro de placer me respondi. Estaba paralizado, casi no poda respirar a causa del esfuerzo de continencia. Esper lnguida por unos segundos, luego, se incorpor con suavidad, se sac la blusa y la arroj al costado, elev sus senos hasta mis labios y los refreg contra mi boca, con suavidad primero, con fuerza, despus. Respond lamiendo y besuqueando con timidez. Cul de los dos te gusta ms? me pregunt inocente. Los dos... No parece me desafi.
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Lo que pas despus mejor no cuento por decencia. Lo nico que les puedo decir es que a ltimo momento me ataj y le resguard su virginidad, qued intacta para el da en que la lleve al altar, para ese ansiado da de esperado deleite. Etelvina, temblorosa y cansada sobre el pasto, parece que no se dio por satisfecha. Cuando a punto de sucumbir me bat en retirada, Etelvina volvi al asalto, me derrib y se subi encima mo, me agarr con fuerza de las races del rbol para no responder al hmedo balanceo de su cuerpo sobre mi vientre. Wilfrido, por qu me hacs sufrir de esta manera? Es por tu propio bien y felicidad. Ayudame a cumplir mi promesa y despus de nuestro casorio ser gozo sin fin para nosotros. Demasiado me hacs desear de balde -me contest ya resignada. Es que Etelvina no tiene para su desahogo como yo. La verdad que yo tampoco tengo ms. Doa Ambrosia hace tiempo es un verdadero fracaso para calmar las ansias de un febril amante. a Cand sera el consuelo ideal, es maestra de maestras, pero de solo pensar en ella me da escalofros, todava es capaz de cortarte tu asunto despus de darte para tu placer. Ser que mi comisario Olegario se entiende con ella? ltimamente entra y sale de la comisara. Como de ella no hay que descuidarse y yo tena que realizar estas tratativas con mi comisario, trat de informarme en qu andaban para que no me ponga el palito debajo de mis pies. Nada carnal, me dijeron, relaciones de negocios. Parece que a Cand le hace de alcahuete a mi comisario, le consigue chicas de lo mejor, es decir joven y con poco uso. El colmo de intil es mi comisario que no puede bastarse por s mismo, quiere la cama tendida y a las mujeres esperndole con las piernas abiertas. a Cand, ni corta ni perezosa, se presta para darle su comodidad. Me dijeron, tambin, de fuente fidedigna, que a cambio de hacer desaparecer una demanda en contra de a Cand, sta le facilitara una virgen que es del gusto de mi comisario, que se anda orinando de las ganas esperando el momento. Cuando se pone la intimidad en las manos y la boca de otra persona ocurren estas cosas: andan diciendo por l toda clase de cosas humillantes, cada uno le
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agrega algo de su cosecha. A mi comisario es intil que le aconsejes; no le entra en su cabeza. Que te hagan el gancho con alguien, es comn, que un amigo que te tienda una mano cuando ests necesitando, eso le pasa a todo el mundo. Pero dejar decir barbaridades de ese calibre es porque l no se da su lugar y se relaciona con personas intrigantes como a Cand. Mi comisario es un lindo tipo y tiene trato agradable con las mujeres, cuando quiera y la que quiere puede tener. A no ser que la historia del capado haya despertado desconfianza y no se quieran arriesgar, sinceramente, no creo, hay muchas que pueden dar fe y testimonio de lo contrario. Si pone un poco de empeo hasta se van a pelear por l. Todos sabemos que no se esfuerza por nada, ya ven mi caso, hasta a Isolina, al ver mi constancia, se consider de mi empeo. Siento tanto, mi hijo, por lo que ests pasando, ms todava viniendo esa ingratitud del comisario. Cmo es posible que despus de tantos aos de camaradera pueda cometer esa villana? me dijo esta maana al cruzarnos en la calle. a Isolina es una gran dama colorada de reconocida projimidad, igual que su madre a Robustiana, una aguerrida enfermera durante los tres aos de la Guerra del Chaco. Ser que de ella hered su vocacin Pedro Pablo? Pero a Robustiana era brava de verdad, a lo derecho, eso s. Dicen que nunca le acept a don Braulio, le vea la cara de jodido mujeriego y no deseaba a su hija casada con l. Cuanto ms le hacs la contra al amor, ms se encapricha. Eso le pas a a Isolina, desobedeciendo a su madre vea a escondidas a don Braulio. Su madre sospech y la encerr en la casa para evitar que se encuentren. Don Braulio se dio cuenta que no era posible ninguna negociacin y decidi raptarla, con el consentimiento de a Isolina, por supuesto. Esa noche, a pesar de los recaudos que tom, a Robustiana escuch el movimiento, se arm de una pala y sali de la casa para ver de qu se trataba. a Isolina, en ese momento, sala por la ventana y don Braulio la estaba esperando con los brazos abiertos para recibirla, pero lo que recibi fue un palazo en la espalda, y luego otro y otro hasta
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quedar desmayado. a Robustiana, sin ayuda, lo alz encima de su caballo, le peg un rebencazo a la bestia que sali disparando para perderse en la oscuridad de la noche. a Isolina lloraba a gritos, crey muerto a su amado. Mala hierba nunca muere farfull a Robustiana. Cerr la ventana en la misma cara de su hija, candade toda la casa y se fue a dormir a pata suelta sin preocuparse ni un poquito por la suerte de don Braulio. Con el tiempo, don Braulio se recuper y volvi a la carga. Al final se casaron, sin la aprobacin de a Robustiana. Su padre, de una moral muy estricta, los sorprendi en el arroyo en plena actividad amatoria. No me interesa tu opinin, nadie se va a burlar de mi hija le dijo a su esposa. La verdadera burla es ese casamiento. Con el tiempo me vas a dar la razn, cuando veas sufrir a tu hija por ese hombre que no la merece. No vio nada porque se muri cinco meses despus y don Braulio an la respetaba. a Robustiana nunca le dej pisar su casa. A nuestro presidente de Seccional no le import mucho el desprecio de su suegra, pero cuando empez a ascender en la poltica y se hizo un hombre prominente, le picaba el desaire de a Robustiana, ella era una caudilla colorada de respeto y vala, su respaldo daba brillo a los candidatos del partido. Los aos pasaron y a Robustiana envejeci, empez a caducar, perda el juicio y haca disparates. Nadie le poda atajar porque era muy brava, y andaba por las calles comiendo las flores de los jardines del vecindario. Peor que las vacas era el destrozo que haca. La gente, al principio, no protestaba por causa de su parentesco con el presidente de Seccional, pero despus se quejaron al intendente. Don Braulio dijo claramente que no se haca cargo de la conducta de su suegra y que podan proceder como con cualquier hijo de vecino. Tiempo despus, a Robustiana muri envenenada por el gamexn que le ponan a las hormigas en los jardines. Las lenguas maledicientes dijeron que don Braulio se tom su merecido desquite y le liquid a su suegra. Puros chismes sin fundamentos. a Robustiana se muri porque le lleg su hora.
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La verdad que don Braulio tena sobrados motivos para querer matar a su suegra, primero le hizo la vida imposible con su esposa y despus le puso en su contra a su propio hijo, le deca que su pap era un bandido sinvergenza, la escoria del partido, un hombre sin honra ni delicadeza. Pedro Pablo, en su inocencia, le repeta esos insultos en la cara de su padre. Primero a Robustiana y despus a Dorotea terminaron por hacer que Pedro Pablo renegara del partido de sus ancestros. En ocasin del rechazo de la beca de lujo que le consigui don Braulio a su hijo, y luego de la franca rebelda de ste, aqul comprendi las nefastas consecuencias de haber permitido que su seora se encargue de la educacin de su hijo. No deb permitir que se vaya a estudiar a esa Facultad. Por puro capricho sos capaz de impedir que tu hijo estudie en la Universidad le respondi agria a Isolina. Que estudie en la Universidad, s; en esa Facultad, no. Y dnde quers que estudie medicina? En la Facultad de Derecho? Y por qu no? Si quiere ser doctor que sea, pero de cualquier cosa que no se estudie en esa Facultad de comunistas. a Isolina le dio la espalda con desprecio; don Braulio se ofendi y se desat una guerra conyugal, la ms cruenta de sus veinticinco aos de matrimonio. Como de costumbre llegaron a los golpes. a Isolina se puso brava por dems y le enfrent a su marido como una fiera, le sac en cara todas sus villanas y trapisondas de la forma ms lapidaria y despreciativa, le hizo sentir un gusano. Todos estos problemas familiares resintieron gravemente la salud de don Braulio, tuvo un aviso de su corazn y el mdico le recomend cuidado si no quera empeorar. Todo le est permitido pero con moderacin, le dijo. Tanta rabia le tom a su esposa que, sin ningn disimulo, prcticamente viva con a Conch, ella haca, con orgullo, toda clase de alarde de su situacin de franco adulterio, se senta victoriosa. Esa era la esperada ocasin de venganza de a Cand en contra de a Conch. Por suerte parece que de m se olvid. Resulta que ella se enter de
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la gravedad de la salud de don Braulio y de la importancia de las recomendaciones del mdico, y teji paciente y minuciosamente su revancha. Una comadre intrigante como ella, siguiendo sus indicaciones, se hizo confidente de a Conch y le empez a calentar la cabeza con sus malignos consejos, que, naturalmente, provenan de la cabeza de a Cand. Es tu oportunidad para que don Braulio se quede definitivamente contigo, tens que aprovechar, porque tens todo el derecho del mundo despus de tantos aos de andar a escondidas a que se te d tu lugar le echaba cizaa. a Conch era una cabeza hueca que le segua al pie de la letra los consejos. Tens que mostrarte con l delante de sus amistades, para que se acostumbren a la idea y te acepten con naturalidad. Ofrecele cenas y agasajos a sus amigos, serv una mesa abundante y de lo mejor para impresionar. Fiesta corrida era en la casa de a Conch. Hay que reconocerle lo divertida que resultaba, todos se despedan con la promesa de repetir el encuentro y don Braulio consegua, aturdido con tanta algaraba, olvidar su amargura familiar. Pero an faltaba un detalle para que se complete la victoria de a Conch. Don Braulio, de tanto en tanto, iba a dormir en su casa, aunque solo sea para molestar a su esposa, otras veces porque se senta enfermo y pretenda que a Isolina le brinde sus cuidados abnegados de esposa. a Cand dio su estocada final. Al tanto de los detalles de la intimidad de su contraria, por medio de la metiche intrigante, le proporcion los recursos definitivos para separar por siempre a don Braulio de su esposa, que dicho sea de paso, si fuera por ella, lo rifara gratis de tanto agobio. Le pas a a Conch algunas de sus tcnicas amatorias que, sumadas a las inconfesables de a Conch, eran tan poderosas que podan dejar fuera de su juicio a cualquier cristiano. Yo puedo dar fe de ello. a Conch, envalentonada con sus victorias, no le daba respiro a don Braulio, prcticamente ya no se levantaba de la cama por causa de los sostenidos embates de su amante. A la gente de nuestro pueblo no le gusta
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la impudicia y el adulterio escandaloso, y le hacan el vaco a a Conch, ella no se percataba de su tontera envenenada por la astucia de a Cand que le hizo rodearse de los oportunistas adulones que nunca faltan. Viva feliz su fatal ilusin equivocada. Una siesta calurosa de verano, don Braulio, extenuado, quiso batirse en retirada y refugiarse en su legtimo hogar. a Conch, sin ni un poquito de vergenza, para impedirlo sali al patio desnuda y arroj al pozo su ropa y la de don Braulio. Proporcion un espectculo casi pblico de increble lascivia que termin por vencer el agotamiento y reavivar el deseo de su compaero de cama. Fue en esa ocasin que le dio su derrame a don Braulio. a Conch confundi los estertores de muerte con el jadeo del placer y continu con lo suyo, cuando se pudo percatar que estaba retozando prcticamente con un muerto, sali a la calle, en cueros, y pidi socorro a gritos. Despus de tanto escndalo, nadie interpret la naturaleza de su pedido, crean que se le fue la mano con los tragos. La intrigante metiche, brazo artero de la venganza de a Cand, se present y le aconsej llevar a don Braulio a la casa de su esposa. Que no se muera en tu casa! Te pueden inculpar de asesinato por pura envidia. Llevale a la casa de su seora. Que se vea ella con el fardo! Se ofreci a ayudarla a transportar al agonizante. Don Braulio y a Conch iban desnudos, no hay que olvidar que sus ropas flotaban en las aguas del pozo. La arpa de la intrigante la ayud a arrastrar el cuerpo un corto trecho y la abandon. a Conch ya no poda volverse para atrs. Entonces, hizo su aparicin en escena a Cand, la sigui con una maligna sonrisa en el rostro hasta que su contraria deposit su carga en el portn de la casa de a Isolina. a Conch se encerr por una semana a llorar su vergenza y fracaso. La gente se rea a ms no poder de ella. Cualquiera dira que a Cand se dara por satisfecha con su revancha, pero no fue as, hundi el pual de su ensaamiento hasta atravesar los huesos de su enemiga y dejarla totalmente destartalada, en la ruina completa. a Isolina, una mujer a carta cabal, recogi a su marido del fondo de la sepultura y lo cuid hasta que se recuper. Pedro Pablo se aperson al
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da siguiente y le trasladaron a la capital. Pedro Pablo, que tena cola de paja por su inconducta e ingratitud con su padre, se esmer en sus cuidados y logr con ayuda de la noble abnegacin de su madre, salvar la vida de nuestro presidente de Seccional. Regresaron un mes despus, el prjimo estaba a la miseria, medio paraltico, sin habla, con la boca torcida y babeante, pareca un zonzo sin remedio. Su hijo, que conoca el campo de la medicina, estaba muy sereno. La recuperacin es lenta, pero no va a quedar con secuelas nos tranquiliz a quienes bamos a sentirle. a Isolina le cuidaba como a un nio; lo baaba, le daba de comer en la boca, lo afeitaba y hasta le cambiaba los paales; se haca todo encima sus necesidades. A la tarde, le sacaba a tomar un poco de aire fresco en el jardn de la casa. El tiempo pasaba y se comentaba, con mucha alegra, la recuperacin de don Braulio. a Cand aprovech esta circunstancia y le dio su tiro de gracia a a Conch. Le mand decir por la chismosa intrigante que don Braulio se mora de amor por ella y que vaya a verle, le esperara en el jardn para combinar nuevamente sus encuentros, le dijo tambin, que a Isolina es una tirana que le tiene prcticamente preso. La cabeza hueca crey todo. Al da siguiente, emperejilada y perfumada, pas frente al jardn para recoger el mensaje; don Braulio no reaccion. Ella no se resign, hizo la pasada una y otra vez, se meneaba cada vez con ms atrevimiento. Don Braulio le responda con la mirada perdida en las nubes regordetas y blancas que se recostaban sobre el cielo azul celeste siempre radiante de nuestro pueblo, perdido en la ms pura inocencia de su inconsciencia. El populacho, alertado por a Cand, alquil balcones para mironear el descarado asedio. a Conch al no recibir el esperado mensaje de aquella especie de beato en estado de santidad, que flotaba en el jardn rodeado por las matas de resed y margaritas de a Isolina, se descontrol y le grit de todo. Don Braulio segua extasiado con las nubes. Volvi furibunda a su casa, con las manos vacas y cargando las burlas del vecindario sobre sus espaldas. Cuando don Braulio se restableci por completo, a Isolina, con toda la altura moral que la caracterizaba, puso el punto fi125
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nal a todas las irregularidades familiares que venan arrastrando. Ahora que te pods valer otra vez por vos mismo queds en plena libertad para disponer de tu vida como yo de la ma le plante con toda serenidad. Cmo me vas a decir eso despus de tantas atenciones que me brindaste? Porque soy cristiana y no voy a dejar a ningn prjimo moribundo librado a su suerte, tambin, porque sos el padre de mi hijo, le debo a l esa obligacin para poder mirarle a los ojos con la frente en alto y la conciencia tranquila. Don Braulio se arrodill y le bes los pies pidindole perdn. Llor y se arrepinti de todos sus errores. Le rog que le diera la ltima oportunidad y que l demostrara en los hechos la veracidad de sus palabras. Muy dura se puso a Isolina, nada le impresionaba, estaba demasiado lastimada para que le duela el dolor ajeno. Don Braulio porfi, hizo buena letra y, finalmente, a Isolina accedi a seguir a su lado. En el tiempo de la enfermedad y la convalecencia de don Braulio, los hbitos de convivencia de ellos cambiaron mucho, para bien, por supuesto, y facilitaron la redencin matrimonial. Se haban descubierto de nuevo y las virtudes de ambos relucan oscureciendo los defectos pasados. Doa Isolina volvi a activar en poltica al lado de su marido, su opinin siempre fue respetada por la tradicin de militancia de su familia, y por los mritos de su propio razonamiento. Don Braulio escarment para siempre, se hizo l un marido ejemplar y un compaero respetuoso. Este cambio fue un beneficio para nuestro partido, que despus del golpe estaba en la confusin total. Haba que cambiar la imagen y la pareja reconciliada, las ideas derechas y justas de a Isolina contribuan en mucho. La gran perjudicada fue a Conch, qued en la ruina total. Primero le recortaron los numerosos rubros de maestra que tena, le dejaron solo dos turnos, pero la obligaron a ejercer una profesin para la que no estaba capacitada y su clase era una calamidad sin nombre. Los padres armaron una gran protesta y la echaron por incompetente. El chorro principal de
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sus ingresos provena del generoso bolsillo de don Braulio, que tambin se cort a causa de su derrame, primero, y por su reconciliacin, despus. Propiamente se qued en la calle. Ahora se mantiene vendiendo empanadas y croquetas a los camioneros. a Cand, sin embargo, gracias a sus tejemanejes logr conservar sus privilegios. Y para que vean cmo es de rencorosa, no par su venganza hasta ver totalmente fundida a su contraria de la que se burla sin piedad ni compasin. Caer en desgracia con a Cand es verdaderamente caer en los abismos del infierno. Por suerte concentr todo su desquite en esa pobre desgraciada y se olvid de m. Despus del golpe, fatdico hecho que marc el principio de mis desgracias, fueron don Braulio y a Isolina, que retomaron la conduccin del partido en nuestro pueblo, los que no me abandonaron y trataron de ayudarme en todo momento. Gracias a las oportunidades que me concedieron y la confianza de ellos es que fui estirando hasta el da de hoy. Por eso, yo les deseo toda clase de bonanza y felicidad, y me duele esa sombra que se interpone entre ellos y no deja que su contento sea completo. Esa sombra, como estarn pensando, es Pedro Pablo. Pero qu joven rebelde y empecinado! Le parece a su abuela a Robustiana, pero cuando ya estaba caduca. Si bien Pedro Pablo tena alguna consideracin por su padre despus de su ataque, que bien saba fue por culpa suya y la cola de paja le haca disimular su contestacin, no cesaba en su empeo revolucionario. Las cosas que haca y que hace. Sigue, cuando viene en las vacaciones, yendo al fondo de las compaas perdidas a atender a la gente enferma y necesitada, no es que le critique una accin tan humanitaria como esa, sino cmo lo hace. Denuncia al Centro de Salud por corrupcin, escribe comunicados a la opinin pblica poniendo mal al partido y al gobierno, y de paso, a su propio padre, organiza manifestaciones de repudio a los responsables, segn l, del genocidio de nuestro pueblo, miserable y hambreado por las ambiciones desmedidas de los hombres del poder. Interminable es la sarta de su inconducta opositora. Y le secunda y apoya a Dorotea, que muy contenta ha de estar de su obra. La solterona, reivindicada, es ahora concejal municipal, a su juego le llamaron, todo el tiempo armando bulla protegida
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por su investidura en lugar de volver a ensear, que de mayor utilidad va a ser para nuestro pueblo sacarle la ignorancia a los nios. Adoracin sin nombre le tiene a Pedro Pablo, hasta el punto de proponer en la Junta Municipal se lo proclame El Joven Ejemplar de la Comunidad, por su admirable entrega hacia los desposedos. Y lo consigui. Sus esfuerzos se coronaron con un gran acto que congreg a todo el pueblo. En la lista de oradores no haba ningn colorado, como es de suponer. Quebranto fue este homenaje para don Braulio y a Isolina, les pona en una encrucijada poltica difcil de resolver. Al final, don Braulio decidi hacerse el zonzo y el olvidadizo para no asistir. a Isolina no pudo con su amor de madre y estuvo presente, con el orgullo y la emocin estallando en el brillo de sus ojos y en su sonrisa mal disimulada. Despus de todo es de sangre colorada, eso no pueden negar le dijo a su marido al irse; si le conceden mritos a nuestro hijo, tambin nos conceden a nosotros. Don Braulio no respondi. Una vez solo, apag las luces de la casa y se fue a fumar al patio. Despus del acto estaba programada una cena seguida de baile. La msica sonaba en los odos de don Braulio como un lamento de tristeza que no poda comprender, dos lgrimas incontenibles se deslizaron por sus mejillas. As le encontr Pedro Pablo cuando vino a buscarlo para llevarle a su fiesta, se resisti, pero su hijo, entre bromas y risas, lo arrastr hasta el Club Social. Lleg con una cara de velorio y volvi cantando de felicidad, pasado de copas, con gran preocupacin por parte de a Isolina. No le va a pasar nada, nadie se muere por un momento de felicidad le tranquiliz Pedro Pablo a su madre. Los tres estaban, despus de mucho tiempo, unidos por una rara y reconfortante excitacin. Pero no pas mucho tiempo para que el hijo dscolo vuelva a las andadas, es decir, esa misma noche ya hizo de las suyas. Se pas bailando toda la noche con Celeste, la hija de a Ifigenia, una joven simptica y linda por dems, virtudes que le son innegables, pero con la sangre de don Alterio y a Ifigenia corriendo como un toro salvaje por sus venas. Se entusiasmaron tanto estos jvenes; a tres das de la fiesta ya
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estaban de novios, con gran escndalo y disgusto de sus respectivos padres. a Dorotea, que era madrina de bautismo de Celeste y madre espiritual de Pedro Pablo, no caba en s de la felicidad, deseaba con toda su alma verlos unidos, y haca lo imposible para que prospere y consolide la relacin. Don Braulio, preservando su propia salud, encaraba el asunto con una falsa fanfarronera, que nadie se tragaba. Trabajo del hombre noms luego es libar de flor en flor sin importar de qu jardn es deca a quien le sacaba el tema. a Isolina estaba preocupada, pero era intil tratar de persuadir a su hijo. Tema que si se le haca la contra se encapriche ms todava, ella lo saba por su propia experiencia. Prefiri hacerse la desentendida. No es por Celeste, ella es una joven capaz de contentar a la suegra ms exigente, es por su familia y, especialmente, por su madre. Vos sabs, Wilfrido, que esa seora no est en su sano juicio, va a convertir en un infierno la vida de mi hijo se confidenci conmigo. Tena razn, a Ifigenia le prohibi terminantemente a su hija continuar con la relacin. Celeste se rebel y se arm una pelea de Dios Padre. No hay que olvidar que hijo de tigre overo tiene que ser, como resultado del entrevero, Celeste se fue a refugiarse en la casa de a Dorotea abandonando la casa materna. a Dorotea, afligida y pesarosa, trat de intermediar. Si te importa el aprecio y el respeto que te tengo no te pongas de alcahuete de esos dos le dijo spera a Ifigenia. No entiendo por qu tanta oposicin, Ifigenia, Pedro Pablo es un muchacho ejemplar, adems, sabs muy bien que no es colorado, si es eso lo que te molesta trat de conciliar a Dorotea. Mir, Dorotea, s que Pedro Pablo es el hijo de tu alma que no te dio tu vientre, pero yo no voy a apeligrar mi hija ponindola en las manos del hijo de un colorado. Puede que al momento no sea colorado, tampoco es liberal, y la cabra siempre tira al monte concluy terminante a Ifigenia. Pedro Pablo, creo, demostr a todas luces su franca oposicin al coloradismo insisti a Dorotea.
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No me importa. Antes que ser la consuegra de un presidente de Seccional Colorada prefiero atarme una piedra a mi cuello y tirarme al ro. As que decile a esa desobediente que vuelva a la casa por su voluntad si no quiere que le traiga arrastrada de los cabellos. Y que se olvide del joven ejemplar. a Dorotea, vencida ante la contundencia de su comadre, trat de hacer entrar en razn a su ahijada, tampoco consigui que ella cambie de posicin, no es fcil para nadie ganarle ninguna batalla a la estirpe de don Alterio Martnez. Tuvo que intervenir don Tranquilino, experimentado veterano en el manejo de los extravos de su familia, negoci la situacin. A cambio que contente a su madre en el presente, se comprometa a convencerla de lo contrario en el futuro. Don Tranquilino era confiable para ambas y se dieron tregua por un tiempo. Las vacaciones terminaron y Pedro Pablo, triste y afligido, tuvo que regresar a continuar sus estudios. Pero aquel ardiente amor de verano se llev el fro viento del otoo que trajo a un dirigente de la juventud liberal. Vino a nuestro pueblo para dictar un seminario sobre La Doctrina Liberal y la Economa Social de Mercado, montn de gente se fue a escucharle, mejor dicho, a aburrirse con las cosas inentendibles que deca. La gente concurra por ociosa, porque no tienen para su diversin y cualquier cosa le sirve para ese efecto. Entre los presentes se encontraba Celeste, la ms discutidora, y, argumento va, argumento viene, se enamoraron perdidamente, con una pasin arrasadora que culmin tres meses despus en el altar. Celeste se fue a vivir a la capital con su marido, y Pedro Pablo se qued con sus cartas de amor en las manos, que delicadamente le devolvi a Ifigenia. La inconstancia del amor termin por resolver el grave conflicto que se suscit entre los vstagos de las dos familias enemigas. Wilfrido, demasiado me duele mi herida, me hace temblar todo de fro me pidi socorro Esculapio. No ser que tens fiebre? Dejame voy a revisarte tu herida. El pobre estaba hirviendo de fiebre, le baj su pantaln y le inspeccion la herida. Roja e hinchada, totalmente infectada.
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Hay que hacerte una curacin y tens que tomar algn remedio, de lo contrario, te vas a empeorar. Esculapio se puso a llorar mansamente. Me rompi el alma verle tan desamparado y sin recursos. No te vayas a poner as, qu vas a remediar llorando. Nadie me va a curar. Mi mam tiene su ataque de reuma, quin sabe cundo ha de venir? me respondi lastimero. Cuando vuelva te voy a tratar de socorrer. Ahora me voy. No me vayas a dejar solo me implor. Qu vas a ganar si me quedo a mirar cmo te mors. No voy a tardar en regresar. Me voy a rebuscar para conseguir tu remedio le contest haciendo de tripas corazn. Bueno, entonces se despidi resignado pero sin convencimiento. Las penurias de los cristianos son interminables. Venirle a pasar semejante accidente a este pobre servidor de la patria del que nadie se hace responsable. Es una prueba sin sentido de Dios, suficiente penitencia tiene ya para sumarle otra, adems, es tan pobre que da vergenza ajena. Me preocupa su situacin, no sea que al volver le encuentre muerto o qu. No estoy yo para ms complicaciones de la que tengo. Y si le cuento a a Isolina para que le asista? Ella es una seora de mucha projimidad que nunca se niega a un necesitado. Adis, Wilfrido Alcaraz, te deseo dicha y felicidad con tu Etelvina, ja ja ja la propia risa de la vbora nocturna. Si no es la voz del Seor de la Noche, es la de una loca, si es una loca para qu me voy a preocupar, que diga lo que quiera; total, ya me estoy acostumbrando a su tilinguera y no me molesta tanto como al principio. Lo que me preocupa en serio es la salud de Esculapio, grave es lo que le pasa. Ese mi comisario Olegario no tiene nombre de irresponsable que es. Esta maana voy a pasar por la botica y voy a pedir que me fen los remedios, y cuando resuelva mi situacin tratar que se haga cargo de la cuenta don Braulio.
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VII
Llegu a la comisara y le encontr a Esculapio acostado en el piso, envuelto en un poncho rotoso y mugriento, mucho peor de lo que le dej. Proced a hacerle la curacin de su herida con los remedios que me recomend el boticario, luego le di de tomar un antibitico poderoso con un buen vaso de leche que me dio mi mam, compadecida, cuando le cont la desventura del conscripto. Con esto ya te vas a mejorar le dije mientras le acomodaba en uno de los banquillos, que previamente ubiqu en un rincn protegido de las corrientes de aire. Encima que soy un pobre infeliz se hizo de m un desgraciado. Mejor callate y no digas macanas le cort. No s para qu le segu el consejo a mi mam sigui con su plagueo. Basta de lamentaciones! Esculapio se call, ya no tena fuerzas para seguir la discusin. Estas cosas son las que nos desprestigia a los ojos del pueblo, todo por la culpa de mi comisario. No va a ser la primera vez que le perjudica a nuestro partido por culpa de su poco seso. La Intendencia Municipal ganaron los liberales por su cobarda y falta de decisin. Todos sabamos, inclusive l, que esa candidatura naci muerta, tambin, qu se puede esperar de un candidato que naci en un atad, porque don Venusiano, segn dicen, naci en un atad, y no porque su padre fuera cajonero sino por la triste e increble historia de sus progenitores. A ciencia cierta no se sabe cunto hay de verdad y de mentira en el caso, lo ms probable que haya un poco de las dos cosas. Para mejor comprensin de nuestra derrota electoral voy a comenzar por el principio, es decir, por la historia personal de don Venusiano.
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Naci en una de esas compaas abandonadas de la mano de Dios, de donde era oriundo su padre, un buen hombre, amante de la guitarra y el canto que despreciaba los bienes terrenales, viva como un San Francisco de Ass de la buena voluntad de sus vecinos a quienes encantaba con su canto. Seguramente, hubiera envejecido de la misma forma serena en que vivi de no haberse cruzado en su camino la bruja de la que sera su esposa. a Ninfa era una mujer bigotuda, fea y gorda, con el carcter de un sargento avinagrado. Lleg a la compaa en cuestin para atender a su madre gravemente enferma, que se alivi al poco tiempo de su llegada. No se sabe por qu extrao sortilegio el guitarrero qued prendado de alguien a quien ningn ser humano le habr hecho ni de favor el servicio. Dicen que ella se ayud con las oscuras hierbas de la hechicera. Bien puede ser. El guitarrero, de ser un libre gorrin que cantaba del da a la noche sin ninguna preocupacin sobre su alma, pas a ser el esclavo de una mujer de una ambicin y envidia nunca vista. En un lugar tan pobre como ese, los pobladores simplemente sobrevivan, no aspiraban nada ms que llegar al da siguiente; nadie poda entender los requerimientos materiales de aquella mujer a su marido. Le prohibi tocar la guitarra porque deca que ese era el oficio de los holgazanes, era como arrancarle la vida del fondo de su ser. a Ninfa le gritaba a voces toda clase de reproches y le culpaba de su infelicidad, cuando era evidente que el nico desgraciado era su marido. Por ms que arae, golpee, rompa la tierra, no le iba a rendir nada ms de lo poco que produca, era como exprimir una piedra con la intencin de conseguir miel. Cuando la miseria se anida en los surcos, de balde que vas a presentarle batalla. El guitarrero se encorvaba sobre su arado suplicando a los terrones, con las ms dulces endechas jams escuchadas, que floreciera un milagro, que corresponda a su esfuerzo para contentar la pretensin de su esposa. La tristeza del guitarrero fue para sus vecinos una cancin desconocida que no cesaba de cantar en el aire, se les fue metiendo en la piel como un sonido de insatisfaccin. Empezaron por hacerles desprecios a a Ninfa y
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su madre, que tambin era una arpa, las dos, en represalia, se desquitaron con el cantor e hicieron astillas su guitarra. La situacin empeor cuando a Ninfa qued embarazada, se le dio por la agresividad y se pasaba garroteando a su marido, tampoco poda sentir su olor, de manera que con fro, lluvia o viento tena que dormir a la intemperie. Ningn cristiano sobre esta tierra puede llevar sobre sus hombros tantas cruces. El embarazo le produca a a Ninfa unas punzadas tan desgarradoras que la hacan gritar de dolor el santo da. Al guitarrero se le meti en la cabeza que era el mismo demonio el que creca en el vientre de su esposa comindole las entraas, su creencia, de a poco, fue compartida por sus vecinos. Sin causa aparente, una maana, muri a Ninfa. Prestos, todos colaboraron para fabricarle un atad, de manera que tal impedimento no demore su entierro. Por la estima que le profesaban al guitarrero, la compaa entera se present para acompaarle en su dolor, o para compartir la celebracin del festejo, a segn como se mire. La nica verdaderamente compungida era la madre, acusaba a gritos a su yerno de haberla asesinado, deca que su hija tena una fortaleza de hierro y no poda morirse sin motivo, lo repeta una y otra vez como una letana. Se consolaba encendiendo velas y ms velas al alma de la difunta, todas en fila sobre el borde del cajn, tan encimadas y apiadas que su resplandor pareca un incendio iluminando la horrorosa cara de a Ninfa, ms fea an despus de muerta, propiamente, se la vea como en el infierno. El guitarrero hecho un ovillo, sentado en un rincn, no deca una sola palabra. Tanta exageracin con las velas termin, como era de esperarse, con un accidente. La madre, hecha un mar de lgrimas y concentrada en sus insultos, se descuid y tumb una hilera del cerco de llamas que rodeaba a su hija. La difunta, medio chamuscada, intempestivamente, se incorpor en medio de su caja ardiente y profiri un espantoso alarido, que los asistentes al velorio contestaron con igual espanto, sigui luego una disparada general. Pero antes alcanzaron a contemplar el espectculo ms repugnante de sus
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vidas. Al dicho alarido de a Ninfa sigui un torrentoso y hediondo vmito verde que pareca no tener fin y termin por apagar las velas evitando que el fuego pase a mayores. Las acusaciones de la madre se confirmaron, puro Verde de Pars devolvi la supuesta occisa. El guitarrero segua en su rincn, inmvil, sin que se le mueva un pelo. Unos pocos valientes se quedaron a mironear desde lejos y aseguran que en medio de la macabra confusin se escuch el llanto de un recin nacido. La curiosidad fue mayor que el temor y se aproximaron con cautela para ver de qu se trataba. Efectivamente, un nio arrugado y oscuro flotaba en el vmito verde. La madre carg a la resucitada en una carreta y se fueron del pueblo, desaparecieron para siempre. El nio, o sea, el que sera don Venusiano se qued llorando en el atad toda la noche y su padre como un santo de palo en su rincn. Esa noche nadie durmi, salieron a relucir toda clase de ageras y supersticiones, pero, finalmente, venci la projimidad y socorrieron al hijo y al padre. En una noche el guitarrero envejeci cincuenta aos. El nio sobrevivi gracias a la caridad de los vecinos, de todos modos, podramos decir que nadie cuid de l, ms bien al revs, le toc atender a su padre anciano que desde aquella noche no se bastaba a s mismo. Don Venusiano era una criatura obediente y servicial pero no lograba despertar el cario ni la simpata de nadie a pesar de sus grandes esfuerzos. La naturaleza se ensa con toda crueldad en ese pobre inocente. Hered toda la fealdad de su madre ms los atributos de igual calidad que eran nada ms que suyos. Chueco, panzn, moreno de un oscuro rado, con la cara idntica a la de un sapo, los ojos amarillentos, anicotinados y, lo peor, la enorme boca de la que desde su mismo nacimiento exhalaba un hedor peor que el de las letrinas. Por eso, en su presencia, nadie se senta frente a un cristiano sino a una mierda. Su padre no dur mucho, y don Venusiano anduvo como un perro sin dueo mendigando cario de casa en casa. naci con el pie izquierdo y con su estrella eclipsada. Le achacaban ser culpable de las desgracias y la
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mala suerte que aconteca, por aquella creencia de su padre del engendro demonaco en las entraas de su esposa, creencia que lo llev a envenenarla, aunque el nico demonio de verdad era su propia mujer. El caso es que la apariencia y, especialmente, el aliento infernal de don Venusiano no contribuan a desmentir esas sospechas. Pero toda esta historia puede ser que sea puros inventos. La gente de esos parajes solitarios no tiene para su entretencin y mata el ocio ponindole cola y bigotes a los sucesos, termina por creer sus propias mentiras y nadie puede saber entonces cul es la verdad y cul la mentira. Yo le calculo que ha de ser cierto el envenenamiento con Verde de Pars. a Remigia, nuestra renombrada curandera, le atendi a a Ninfa luego de su mentada resucitacin. Junto a ella la llev su madre y la mdica con lavativas y vomitivos le hizo expulsar los cinco kilos de veneno que an conservaba en el cuerpo. Qued como nueva, preparada para vivir cien aos sola explicar la curandera. Y si ella dice no se puede dudar, es una autoridad indiscutible. Ocurri que en la compaa todos le apaaron al guitarrero por la sencilla razn que aprobaban su accin, lamentaban que el xito no haya coronado su cometido. Vaya a saber qu hubiera sido de don Venusiano si en su camino no se cruzaba don Raimundo, nuestro anterior presidente de seccional, que en una de sus campaas de proselitismo por las compaas, al ver al hurfano abandonado se compadeci y le recogi. Con el tiempo se convirti en su brazo derecho, no hay que olvidar el carcter rabioso y rencoroso de don Raimundo, nadie le soportaba por mucho tiempo; el nico fue don Venusiano. Nuestro anterior presidente de seccional como todo el mundo, no poda soportar el aliento de su protegido, por lo tanto, le haca ponerse de espaldas o cubrirse la boca con un pauelo empapado de creolina cuando hablaba. As se entendieron hasta el da de la muerte de don Raimundo, el da de la ms aciaga infelicidad de don Venusiano. Su protector le ayud a establecer su propio negocio y result ser que la vida, en compensacin a las tantas mezquindades de que le hizo objeto, le otorg el especial y apreciado talento
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de convertir en oro todo lo que tocaba. Prosper tan rpidamente que hoy da es la fortuna ms slida del pueblo y sus alrededores. Hasta all todo pasa y nada tiene que ver con la poltica, con excepcin de su afiliacin a nuestro partido a los once aos, por iniciativa de don Raimundo, mrito que se le reconoce. Lo que pasa es que don Venusiano tiene una larga historia de tristeza ridcula que lo desprestigia de una manera irredimible, lo marc para siempre jams con el oscuro carbn de lo indeseado. Pueden imaginarse que fue el nico hombre que rechaz doa Ambrosia, y tan ilusionado que la visit. Era ya un hombre hecho y derecho y, naturalmente, segua virgen, ninguna mujer lo aceptaba ni por todo el oro del mundo, antes preferan verse muertas, sepultadas y devoradas por los gusanos. El prjimo andaba con una calentura tan grande que no poda ver una pollera sin quedar totalmente trastornado y cometer los ms atroces disparates convirtindose en el hazmerrer mayor del pueblo. Una siesta calurosa, la abstinencia se le subi a la cabeza y sin pensarlo dos veces se present a plena luz del da en la puerta de la casa de doa Ambrosia. Tanta era su ansiedad que no esper que sta lo reciba para desprenderse la bragueta. Al verlo, doa Ambrosia lanz un alarido tan desgarrador que arranc a todo el pueblo de su siesta y lo arroj a las calles para ver qu suceda, convencidos de presenciar un degollamiento en la va pblica, todos corrieron hasta el sitio. Doa Ambrosia le cerr la puerta en la cara y no la abri durante tres meses. Cuando don Venusiano gir para batirse en retirada, se encontr con un numeroso pblico que estall en una franca risotada. No se rean de su desgracia sino de su asunto al aire que, erecto, temblaba como un pndulo enloquecido. Atarantado, ech a correr para escapar de su vergenza sin tomar el recaudo de sujetarse los pantalones; se le enred con las piernas y fue a parar al suelo, con tanta mala suerte que termin con el miembro magullado por el pedregullo de la calle. Quin le va a votar a un candidato de esta categora. Yo le creo a a Remigia, autoridad indiscutida para interpretar hechos de esta naturaleza, que nos explic la razn de la conducta de doa Ambrosia.
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Deca que no era la tristeza la causa de su insaciable deseo sino una culebra hembra que se le anid en el tero el da de la muerte de su concubino. Doa Ambrosia y su concubino aprendieron a quererse con fidelidad en las buenas y en las malas pasadas del destino, eran tan compaeros que pensaban que la muerte los llevara juntos de tan inseparables. Pero la muerte anda por su cabeza y no le va a dar gusto nunca de puro caprichosa. El concubino enferm gravemente, su agona se torn un largo sufrimiento intil. a Remigia le aconsej a doa Ambrosia que le deje solo para que pueda morirse, que su alma no se desprenda del cuerpo por el amor y consideracin que le profesaba. Ella hizo todo lo contrario, desde ese momento ya no se apart ni por segundo de su compaero. La muerte, impaciente, empez a pasear por la pieza contigua, cansada de esperar no disimulaba su presencia. Doa Ambrosia escuchaba ntidos sus pasos. Una noche, que no sinti deambular a la intrusa por su casa, aprovech para ir a hacer su necesidad, tena la vejiga a punto de reventar. Sali al patio y sin dejar de mirar a su concubino por la ventana abierta, se sent para aliviarse. La culebra que le gusta meterse en el agujero de la mujer, encontr su oportunidad. En ese preciso instante sinti los pasos de la muerte dirigirse hacia la cama, de un salto volvi a entrar en la casa. Ya era tarde, su compaero estaba muerto y la culebra dentro suyo. a Remigia conoce mucho de estos casos, son muy frecuentes en la campaa, y por la reaccin inconfundible te reconoce sin dudar. Cuando es macho se le da a la mujer por rechazar a los hombres, la culebra al verle entrar en su territorio le confunde con un invasor y le repele. Cuando es hembra ocurre todo lo contrario, vive con la nostalgia de su pareja y cualquier cosa parecida le consuela su aoranza. Por qu doa Ambrosia le rechaz a don Venusiano si no lo tena distinto al resto de los mortales? Por su cara, sabido es el temor natural que les tienen las culebras a los sapos. Tan grande se asust que estir el corazn de doa Ambrosia casi hasta desgarrarlo. Al cerrar la puerta, la culebra se tranquiliz pero su temor perdur por un largo tiempo; prefiri la soledad.
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De todos modos, este episodio no pas de ser una pincelada pintoresca en la vida de don Venusiano, lo grave fue su posterior actitud. Al darse cuenta que no poda conseguir mujer por las buenas, amparado en su dinero y en su posicin de prevalencia en el partido, empez a abusar de las mujeres por la fuerza. Se aprovechaba de las humildes desgraciadas que no tenan quien les defienda. Terminaban enfermas de repulsin y para recuperarse se baaban todos los das con agua bendita. a Remigia, para aliviar a las afectadas, acarreaba en tambores el lquido sagrado desde la iglesia hasta la casa de sus pacientes. La situacin tena estado pblico pero nadie poda remediar. Lo verdaderamente escandaloso fue el caso de Mara Jesusita, la hija del boticario, un ex seminarista emparentado con un obispo nada ms ni nada menos. Los padres de Mara Jesusita son catlicos de lo ms religiosos, criaron a su hija con el catecismo en las manos y por poco no la alimentaban con agua bendita y la hostia consagrada. Dio por resultado una joven recatada y virtuosa, que sumado a su natural y delicada belleza recordaba a un ngel sin alas que se halla en la tierra con licencia. Don Venusiano, envalentonado por sus hazaas amorosas con las pobres desgraciadas indefensas, andaba diciendo en sus borracheras con sus amigotes que Mara Jesusita sera suya por las buenas o por las malas y que nadie le iba a impedir. Cosas que deca de puro borracho, pero sus amigotes diseminaban su deseo por las calles del pueblo con toda la irresponsabilidad de sus bocas de guarapo. Despert con anticipacin la indignacin de la gente honorable. Una siesta, Mara Jesusita regresaba de realizar una obra de caridad acompaada de una vecina beata, se despidieron en la esquina y cada cual enfil a su casa. A los pocos segundos parti de nuevo la siesta pueblerina un grito idntico al de doa Ambrosia. El pueblo se volc a las calles y se encontraron con Mara Jesusita desmayada en el suelo, ms blanca que un papel y ms fra que la escarcha de julio. Todos alcanzaron a divisar a don Venusiano subir a su coche y huir a toda velocidad. Llevaron a Mara Jesusita a su casa, sus padres al verla, se desmayaron a su vez, un lo indes140
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criptible por nada. Los desmayados, por turno, se recuperaron rpidamente. A nadie poda pasarse por la cabeza que Mara Jesusita tuviera una culebra en el vientre, por lo tanto, circularon las ms graves conjeturas; unos decan que quiso raptarla, otros que intent violarla, algunos que efectivamente la viol, esta versin fue categricamente desmentida por la beata que la acompaaba, sostena que ningn cristiano ni demonio sobre esta tierra puede cometer semejante villana en tan pocos segundos. Nunca faltan los deslenguados maliciosos, afirmaron que el ardor acumulado de don Venusiano era capaz de realizar ese imposible. Verdadera revolucin se arm en el pueblo. Acertadamente, don Venusiano se desapareci del pueblo por cinco meses por cuestiones de negocios, si no lo hubiera hecho, capaz que le castraban para que aprenda a respetar a la mujer honesta. Los padres de ella, enterados de las amenazas proferidas por don Venusiano en sus borracheras, la enviaron por razones de seguridad a otro pueblo con unos parientes y ella nunca ms regres. Pero antes de eso se hicieron toda clase de denuncias y hasta el pariente obispo intervino desde el plpito imprecando fuertemente al supuesto sdico y degenerado. Digo supuesto porque el nico testigo que conoce la verdadera verdad soy yo. Casualmente, aquel da y en aquella hora, me encontraba vigilando en el cumplimiento de mis obligaciones a un ingeniero agrnomo, se andaba entremetiendo con los campesinos vaya a saber para qu. Mejor curarse en salud y detectar a tiempo sus intenciones, fueron las instrucciones recibidas. Estaba agazapado detrs de una muralla observando el movimiento de mi vigilado, cuando veo venir a las caritativas damas de un lado y por el contrario a don Venusiano, ste baj de su coche y se cruz con Mara Jesusita. Todo lo que pas fue que don Venusiano le dijo al pasar un piropo poco agraciado y zonzo, a la piropeada le habr parecido el requiebro del Pombero, el Seor de la Noche que se le apareci en plena siesta, de all su espanto y desvanecimiento. Todo esto, en realidad, nada tiene que ver con el partido sino con la mala estrella de don Venusiano. Entre los correligionarios hay de todo, desde los santos que les estn por brotar las alas hasta los demonios que tienen
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cuernos y colas de malvados que son. Los mencionados incidentes hubieran sido simplemente historias privadas del pasado y no errores polticos de la conduccin partidaria de contar la Seccional con fondos suficientes para afrontar la campaa de las municipales. El desbande y desorganizacin que sigui al derrame de nuestro presidente de Seccional nos dej sin recursos econmicos por causa de la despreocupacin general de los correligionarios. Tenamos las elecciones encima y la Junta de Gobierno nos envi una quinta parte del monto solicitado, no hacamos nada con eso y para ms desgracias todos crean que tenamos mucho dinero. Por el solo hecho de ser colorados creen que somos todos unos ladrones capaces de robar las estrellas del cielo, y no es as, hay de todo, es cierto, pero tambin hay gente honrada como nosotros. Las macanas que se le ocurran a mi general Rodrguez despus del golpe, se le meti en la cabeza que los intendentes municipales tenan que ser elegidos por el voto popular, les entreg en bandeja de oro un montn de municipios a los opositores. Qu habr pensado cuando eso? Acaso crea que le van a reconocer ni considerar esa punta de malagradecidos. Quin se podra imaginar que el presidente iba a resultar tan antojero? Al final nosotros pagamos los platos rotos. Nos cre un problema innecesario, los intendentes siempre fueron nombrados por el Superior Gobierno y todos colorados, por supuesto. Rodrguez se puso a desordenar tantos aos de orden sin qu ni para qu. A lo hecho, pecho. Decidimos poner todo nuestro esfuerzo para salir una vez ms, victoriosos de la contienda poltica. Nos favoreca nuestra conduccin renovada gracias a la pareja reconciliada, juntos pensaban demasiado bien, saban ponerse a la altura de los desafos de los opositores. El punto clave era elegir un candidato adecuado a los nuevos tiempos polticos que viva la Repblica. a Isolina expuso con mucha claridad y precisin cules eran los atributos necesarios, concluy proponiendo la candidatura de don Joaqun, el sobrino de don Braulio y primo hermano de mi comisario Olegario.
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Nuestro candidato tiene que ser distinto a los colorados del rgimen anterior, tiene que ser sangre joven, imagen nueva dictamin a Isolina. Isolina, no pods decir esas cosas con tanta liviandad, ms respeto hacia los correligionarios! le recrimin su marido. Con esa clase de respeto hacia los correligionarios y sin dinero lo nico que vamos a conseguir es perder las elecciones sentenci. Don Joaqun era un joven abogado muy apreciado por la comunidad, honesto, trabajador y muy instruido, con decirles que cuando habla utiliza el estilo opositor. Segn a Isolina eso era un punto a su favor. Tenemos que demostrar que nuestro partido es poderoso y para ello vamos a sacar a relucir el caudal de gente valiosa que integra nuestras filas nos dijo. Todos quedamos convencidos y muy esperanzados con nuestro candidato, por fortuna acept ser propuesto despus de poner algunas condiciones. Hasta Pedro Pablo colabor con algunas ideas por el aprecio y respeto que le profesaba a su primo. a Isolina tuvo la esperanza de atraer de vuelta al partido a su hijo con su nueva forma de hacer poltica, pero Pedro Pablo es un caso perdido, intil pensar en su redencin. rbol que crece torcido nunca endereza su tronco. Don Joaqun tena un solo defecto, grave e insalvable: no tena un cntimo para aportar, viva del ejercicio de su profesin y ni siquiera se poda decir que tuviera un buen pasar. Una verdadera lstima. Un muchacho tan inteligente que sumaba a sus otras virtudes el don de gente, que no se compra ni se adquiere, se nace. Cualidad apreciada por dems por nuestros compueblanos. De todos modos, seguamos adelante. Como deca mi general Stroessner Los problemas estn para ser solucionados. Nuestra ltima esperanza radicaba en financiar la campaa con el dinero de don Venusiano. Luego de negociaciones y acercamientos ceremoniosos, l acept gustoso, se senta importante y necesitado. Como a un rey se le tena. Don Venusiano de aqu, el estimado correligionario de all, era, realmente, para sentirse en la gloria, ms todava en su caso que ni las cucarachas se le queran acercar.
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El candidato liberal, nuestro contrincante, tambin era de mucho peso, reida se presentaba la contienda. El pasado tena un valor muy distinto para uno y para otro bando. Para los liberales, un adorno y prestigio; para los colorados, un pecado y desprestigio. De all que nuestro candidato era un joven valor y el de ellos un venerable anciano de larga trayectoria: don Audelino, el presidente del Comit Liberal, que tena, por un lado, gracias a su extensa familia asegurado casi la mitad de los votos del pueblo y, por el otro, la novedad. Cundo se ha visto un intendente liberal? La gente capaz que le vota de puro novelera. Con relacin al dinero estaban ms pobres que nosotros. La democracia tambin tiene sus lados agradables; el pueblo estaba de fiesta y nos decamos de todo como en un partido de ftbol, pero sin que nadie vaya preso ni se genere tristezas por esa causa en las familias, hasta las criaturas tenan para su candidato y se entremetan en las manifestaciones. No se poda negar que sera una alegra muy grande para el que ganara en este ambiente. Yo trabajaba con tanta entrega y abnegacin, por gusto y por inters a la vez, don Braulio me prometi para mi puesto en la Municipalidad si ganbamos. Todo marchaba sobre ruedas hasta que ocho das antes del lanzamiento oficial de la candidatura, para el que nos deslomamos trabajando, se present a una reunin don Venusiano y plante su propia postulacin a la intendencia. Cuando al fin comprendimos la realidad de su pretensin se apoder de nosotros un pavor indescriptible. Si no era el candidato no aportaba el dinero para la campaa, haba que devolverle lo gastado. Nos pasamos de reunin en reunin para analizar la situacin, mientras tanto los liberales ya lanzaron su candidatura y andaban haciendo su propaganda a todo vapor con su bendita polca 18 y sus banderas azules. Nosotros perdiendo terreno da a da con nuestros cabildeos. a Isolina, que hered el alma brava de su madre, termin con tantas idas y vueltas.
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Su postulacin no se puede aceptar, es tarda e inoportuna en este momento, tres meses atrs todava se poda considerar pero ahora ya es imposible, va ser un fracaso para usted y para el partido. Estoy segura que no le desea la llanura al coloradismo le dio la respuesta con toda ceremonia. Don Venusiano se retir sin contestar nada; confiados en la respetuosa observacin hecha por a Isolina, pensamos que tal vez recapacitara. Debe ser por el Verde de Pars que tiene pegado al alma desde antes de nacer que es tan traicionero. Por algo parece ms una mierda que un cristiano. Reparti su asqueroso dinero entre los correligionarios y nos present un petitorio firmado por ms de un centenar de afiliados, proponan fervorosamente su candidatura como la legtima y autnticamente colorada, alegando como argumento el hecho que don Venusiano se afili a los once aos y don Joaqun recin despus del golpe. Quiero que me entienda, don Braulio, no puedo ir en contra de la voluntad popular, si no retiran su candidato habr dos le explic con un falso tono de cortesa. Comprendo perfectamente, don Venusiano, respeto demasiado el sentir de nuestros conciudadanos, por ese motivo, justamente, no le puedo resolver solo, tengo que contar con el consenso de los dems afiliados le respondi en el mismo tono don Braulio. Nuestro presidente de Seccional es un viejo poltico baqueteado en cientos de lides, as noms no le agarrs desprevenido. Le dijo eso para ganar tiempo y poner en marcha su ltima estrategia. Un poltico de verdad siempre tiene una carta bajo la manga para cuando parece que todo est perdido me explicit antes de encomendarme la misin que me tena asignada. Como haba libertad, los opositores impusieron la moda de sacar los trapos sucios de la gente, a los cados y a los que seguan en pie, nadie se salvaba de que se le escarbe su pasado y se ventilen sus trapisondas. No hay mejor leccin que la que te ensean tus enemigos me segua aleccionando, le vamos a denunciar su pasado a la opinin pblica.
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A m me corresponda ubicar a las pobres desgraciadas de las que abus don Venusiano y convencerlas para que presenten su denuncia por violacin y lesin corporal. A mi comisario Olegario conseguir la orden de arresto y a don Braulio y a a Isolina el resto. En un da cumpl mi misin, me diligenci para ello de una madrugada a la otra. No haba tiempo que perder, cada da perdido era un paso derecho al fracaso. Persuadirlas no requiri de ningn esfuerzo. Encantada de la vida, ahora mismo si quers me decan en el colmo de la dicha. Pero todo se malogr por la cobarda y el poco seso de mi comisario Olegario que demasiado miedo le tena al hbeas corpus, tantas veces ya le explic el seor juez de paz lo que era pero no le entra en su cabeza. Que s, que no, se debata en la indecisin. Todo para nada. El plan se malogr por su culpa, a pesar de explicarle con tanta paciencia a Isolina. No se trata de nada incorrecto, por el contrario, es una justa reparacin de la justicia hacia esas mujeres. Don Braulio se enoj con mi comisario y decidi cerrar las tratativas. No entiendo tanta necedad, es tan insostenible su estupidez que es francamente irrebatible nos explic colrico. Tan buena estrategia desplegada para desperdiciarla por una tontera. Luego de las denuncias y la orden de arresto correspondiente, don Braulio le iba a proponer atajar o hacer desaparecer las denuncias para no perjudicar la imagen del partido en un momento tan crucial, todava ramos los dueos de los tejemanejes de los estrados judiciales, naturalmente, don Venusiano tena que limpiar su papel aportando para la campaa y de su postulacin ya ni hablar, los contrincantes podan aprovecharse de eso y el peor perjudicado sera l. En caso de hacerse el retobado se le apresaba directamente y si quera salir, que con seguridad iba a querer, se le cobraba una fuerte suma en concepto de coima, suma equivalente justo al presupuesto de nuestra campaa.
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En vista de la nueva complicacin, se deliber si seguamos lo mismo con nuestro candidato; sin dinero, a ltima hora y con un gran riesgo de fracaso, o si aceptbamos la de don Venusiano, con dinero y con fracaso seguro. Sigamos con la postulacin de Joaqun propuso don Cipriano, uno de nuestros ms destacados caudillos. Qu es el dinero despus de todo? Los liberales sin un peso partido en dos estn realizando su campaa. Los liberales son los liberales y los colorados somos los colorados, cada cual con su estilo, no se puede mezclar el aceite y el vinagre le cort don Braulio, conocedor de las costumbres de sus electores. Si de todos modos vamos a perder, se trata de no perder el doble les interrumpi a Isolina. No veo qu ms vamos a perder. Por lo menos con Joaqun la derrota ser digna porfi don Cipriano. Desgraciadamente, con dos listas vamos a perder las municipales y tambin nuestra unidad. Nos esperan las presidenciales en dos aos y si nos encuentran desunidos seguro vamos a capotar otra vez, para qu debilitarnos ahora por nada son la derrotada voz de a Isolina. Jess, Mara y Jos! se persign horrorizado don Cipriano. En esa reunin sepultamos nuestras ilusiones y das ms tarde, con la decepcin en el alma y el asco en la boca, nos encontramos haciendo vivas a don Venusiano. A las vctimas del abusador de nuestro candidato les dejamos con sabor de la venganza en el borde de los labios y sin poder paladearlo. En algo la compensaron los liberales, el primer ataque realizado para desprestigiarnos consisti en denunciar aquellos hechos de la turbia lascivia de don Venusiano. Lo ms increble fue la reaccin de mi comisario Olegario. Se present muy ofendido y nos dijo que no iba a colaborar con nosotros en la campaa. Presento mi formal protesta por el cambio de candidato. No me voy a prestar a una maniobra que sustituye a mi primo, un hombre de prestigio
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y vala, por un candidato de cuarta categora. prefiero votar en blanco y es lo que voy a hacer el da de las elecciones nos reprob enftico. Nadie se molest en contestarle. Menos mal se fue enseguida, de lo contrario, ese da el pueblo se quedaba sin comisario. Ser posible que no tenga conciencia de sus actos para venir a decirnos esas cosas? Don Joaqun trat de explicarle su responsabilidad en la sustitucin de candidato sin lograr que comprendiera nada. No me puedo convencer de la injusticia que te hicieron, Joaqun, por qu te dejaste jugar de esa manera le segua insistiendo a pesar de las repetidas y pacientes explicaciones de su primo. El da de las elecciones, como era de esperarse, sonamos como arpa vieja. Don Audelino nos gan por un amplio margen. Noventa y cinco por ciento de los votos. Qu bochorno! Qu vergenza! a Dorotea concejal y don Tranquilino secretario. Por suerte a Ifigenia no quiso aceptar ninguna postulacin ni cargo porque el local de la Municipalidad tena todava mucho olor a colorado. Excusas, ella quera seguir andando por su cabeza sin ms norma que su fanatismo. Todos los opositores se colocaron y yo que trabaj como un tolongo segu desocupado. Don Braulio, pasado nuestro intil tumulto eleccionario, se consider de m y trat de ayudarme para salir adelante. Habl con su amigo ganadero para que me entregue un toro en un quinto de su precio real con el compromiso de devolverle en pago dos de sus primeras cras. El caso es que mi pap tena tres lecheras y se qued sin toro, no poda dejar a las vacas vagar libremente hasta encontrar un semental porque los abigeos estaban a la orden del da y no se ponan a considerar si tenas tres, doce o cien vacas para proceder por tu animal. El negocio consista en dos cras para mi pap y una para m de cada tres. Con eso poda juntar para mi capital y cumplirle mi promesa de casamiento a Etelvina. Pas el tiempo y las vacas no conseguan prearse. Mi pap se dedic a observar al toro y pudo desentraar el misterio.
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Tu toro, mi hijo, result ser puto. No sirve para procrear ni para dar leche. Como no serva para nada lo sacrificamos en el santo de mi mam, mis sueos se despellejaron en la carneada de un toro degenerado. Sinti mucho a Isolina que mi negocio no prosper. Al cabo de unos meses, me regal un chancho que le sobraba en el chiquero. El plan era parecido al anterior. Mis vecinos no tenan chancho, es decir podan tener, pero yo les propuse prestarle el mo de manera que ellos usen la cra macho para carne y no les tengan que dar de comer de balde. Me aceptaron mi idea porque haba mucha miseria y les resultaba ventajosa la propuesta. La primera vez le llevaron para que sirva a dos chanchas. Primero una y acto seguido la otra, pero la segunda, ofendida por ser la relegada, se veng mordiendo con una ferocidad inesperada el miembro erecto de mi chancho que inocente se dispona a complacerla. Me trajeron mi animal vendado. Casi me muero de la furia cuando me contaron lo acontecido. Cmo lo que no me cuidaron mi chancho! les grit. Es claro que le cuidamos. Qu clase de cuidado habr sido si me traen un animal mutilado. Rasguos noms son, le hicimos la curacin enseguida y se va a recuperar sin problemas. No se puede tratear con gente tan descuidada! No es as, Wilfrido. Cmo vamos a saber cuando una chancha es tan celosa y no quiere ser segundo plato? Trataron de persuadirme que el accidente era absolutamente imprevisible. No me qued otra que esperar que mi chancho se restablezca para reiniciar el negocio. La verdad no era gran cosa la lastimadura. Cuando estuvo en forma de cumplir de vuelta su funcin reproductora decid ocuparme personalmente de su atencin, no sea que me vengan con otra historia pasional que me perjudique. Hoy da hasta de las chanchas no hay que descuidarse por culpa de las mujeres que no le respetan ms al hombre.
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Qu importa si le toca el segundo o tercer turno si el macho da para todas. Por eso le valoro a Etelvina, sabe apreciar el lugar del hombre y de la mujer y no tiene cosas raras en la cabeza ni en el corazn. Mi chancho, bien alimentado y descansado por su convalecencia, arremeti con entusiasmo, su animosidad de poco le sirvi, sus esforzados intentos, uno tras otro fueron intiles, segua con el colgajo flcido. El mordisco aquel le da gravemente los testculos por dentro. La desgracia es as, una se anuda a otra y de a poco te deja maniatado. Mi ltimo recurso es mi comisario Olegario, que como se habrn dado cuenta, es la desgracia mayor. El chancho de la esperanza termin sus das el da de nuestra fiesta patronal, convertido en morcillas, chicharrones trenzados y asado a la olla. Parte comimos nosotros y parte vendimos en la kerms. Algn dinerito me dej para ir estirando. Wilfrido, no te vas a enojar si te pido una cosa? Emergi Esculapio de en medio del poncho haraposo mojado como un pavipollo bajo la lluvia. A segn de qu se trate. Demasiado hambre tengo, no tens para mi comida? A la pinta, ya ests mejorado si quers comer. Parece. Revolv mi matula que me prepar mi mam; encontr un pedazo de sopa paraguaya, pedazos de mandioca y un resto de leche. A medida que Esculapio coma su cara se iba iluminando. Me alegr ver mejorar su salud. Es la hora que tomes otra vez tu remedio. Bueno me respondi obediente. Y si no vengo para la hora del siguiente no te olvides de tomar, me dijo el boticario que no tiene que pasar su hora. Y cmo voy a saber cuando es? Dentro de cuatro horas, ya te dije eso.
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Cmo voy a saber la hora si no hay reloj? La pucha, que sos intil! Voy a venir entonces para la hora. Buenas noches me desped. Buenas noches y que Dios te acompae se despidi a su vez. Me alej de la comisara pensando en la voz de todas las noches, al final es una especie de compaa, me dio rabia, miedo, de todo un poco, pero me fui acostumbrando. Una forma de distraer este va crucis de todas las noches, algo que me saca de mis preocupaciones por lo menos por unos minutos. Pas por la zona donde la suelo escuchar y nada. Se habr cansado de su zoncera y prefiri ir a dormir, seguramente, tarde o temprano eso era lo esperado. Menos mal que Esculapio se mejor rpidamente, de lo contrario, me iba a entorpecer mis gestiones, de quedarse enfermo en la comisara tena que hacerme cargo de l, si le llevaban al puesto de salud quin se iba a hacer cargo de su vigilancia? Lo ms probable se quedaba cerrada. Cualquier cosa puede ocurrir en la administracin pblica ahora, anda con la cabeza en los pies. Adis, Wilfrido Alcaraz, ya es hora que le visites a tu Etelvina -la esperada voz, en el fondo saba que no poda fallar. Busca un lugar ms enmaraado para esconderse mejor. Se equivoca muy grande si cree que voy a molestarme en responderle.
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VIII
Te traje cocido caliente y chip para tu desayuno le salud a Esculapio. Dios se lo pague, Wilfrido, demasiado buena gente sos me elogi con sinceridad. Se agradece. Vamos a desayunar juntos, por culpa de tu remedio no tuve tiempo de hacerlo en mi casa. Dispusimos las viandas sobre el banquillo y dimos cuenta de ellas con avidez. Despus que te fuiste vino a buscarte a Conch desesperada. a Conch? Y para qu? qued sumamente extraado. No s. Me dijo que desde hace das te andaba buscando por todos lados y no te encontraba. Quiere que vayas urgente a verla en su puesto de comidas en la ruta, que vos sabs dnde queda. Tiene algo muy importante que decirte y ella no va a poder volver porque tiene que fritar sus empanadas. Qu ser? Me intriga. Lo ms probable sea cualquier disparate, ella es muy tarambana luego. Despus de entrevistarme con mi comisario me voy a ir, al presente no me puedo distraer de mi propsito. Andate s que, muy importante y urgente dijo y mi comisario puede otra vez que no venga. Y si viene justo cuando estoy ausente. No puedo arruinar por mi propio gusto mi esfuerzo. Tambin es cierto, pero no creo noms que justo venga cuando no ests.
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La casualidad es la casualidad, sucede porque tiene que suceder, no le importa la razn de uno ni de nadie. Eso tambin es cierto, mejor te queds para que no te embrome tambin la casualidad por pura casualidad. No seas ya otra vez impertinente! le llam al orden, es una cosa seria cmo no se puede dar confianza a la gente, enseguida abusan. Sin querer noms dije. Bueno, est bien. Tom ahora tu remedio. Esculapio trag la pastilla y baj la cabeza como nio obediente. No quera provocar mi descontento, estaba muy necesitado de cario y cuidado. No pods seguir as todo sucio y maloliente. And a baarte ms tarde y lav tu ropa tambin, aprovech que estoy para cuidarte tu comisara. No puedo, no tengo para mi remuda. Aunque sea baate entonces! me impacient. Hasta ah puede ser. No creas que soy un puerco, ser pobre pero limpio. Me encuentro, noms, en un trance doloroso. Pero qu trance doloroso vas a pasar! No creas que vos sos el nico cristiano sufriente, yo tambin tengo mi cruz me dijo con seriedad y mirndome a los ojos. Decime cul es tu cruz entonces. Mi mam est enferma, adems, ya es vieja y tiene que andar detrs de m como si fuera un conscripto ms, eso no es lo apropiado para una mujer y menos si ya es anciana. Nosotros somos muy pobres, Wilfrido, y yo soy su hijo sostn, el ltimo y el nico que le queda de sus doce hijos. Dnde estn tus otros hermanos que no le ayudan un poco? Estn todos esparcidos lejos de aqu tratando de escapar de la miseria que les persigue sin cesar. Y por qu te tiene que cuidar como si fueras un nio si ests bajo la bandera de la patria? Ests protegido por el Estado. Estoy abandonado de la mano de Dios en esta comisara. Nadie me protege, ni la bandera ni el Estado que vos decs. Tres conscriptos
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estbamos aqu, los otros dos salieron con permiso para ir a ayudar en la cosecha, y todo el trabajo y la responsabilidad de la comisara qued sobre mi lomo. Despus se desapareci mi comisario y me qued solo, no saba qu hacer, no tengo para mi relevo ni para mi comida ni nada no hay en esta comisara. Me desesper y me quise ir a mi casa pero mi mam me dijo que ni nunca haga eso porque me iban a acusar de desertor, despus se iba a ser de m prfugo y si me encontraban me iban a llevar directo al paredn del fusilamiento. Me dijo no tengo que abandonar mi puesto. Ella me iba a traer para mi comida y mi ropa limpia, por eso que mi remuda tiene ella. Yo no quera porque demasiado sacrificio es para ella que apenas puede caminar de su reuma, y para ms trabaja el doble porque no estoy para ayudarla. Ahora justo nos enfermamos los dos, antes de clavarme el tenedor en mi culo, le mand decir que no se preocupe por m, que me voy a arreglar como sea. Ella le pidi de favor a una vecina nuestra que me traiga las cosas, pero la seora a veces noms puede porque tiene muchos hijos que atender. Yo no le quiero preocupar con mi estado de salud para no poner ms sufrimiento en su vida. Hacs bien, Esculapio, ya sos un hombre y no le pods atormentar a tu mam que est ms imposibilitada que vos. Pero si no fuera por tu corazn de oro me hubiera muerto sin que nadie venga para enterrarme siquiera, sin que mi mam tenga al menos el consuelo de cerrarme los ojos. No es para tanto me senta profundamente emocionado por sus palabras agradecidas-. Puros ingratos lo que encontrs en tu camino hoy da. Nunca me voy a olvidar de tu gesto y cuando se presente la oportunidad ten la seguridad que voy a retribuirte. Basta de charla, descans un rato y despus and a baarte, tengo tu mal olor pegado a mi nariz. Esculapio se acomod en su banquillo y yo orden los utensilios de nuestro desayuno. Ahora que me acuerdo ni jabn hay en esta comisara, ese muchacho est tan sucio que puro zoncera va a ser su bao sin jabn.
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Qu estar haciendo mi Etelvina? Lavando ropa ajena como de costumbre. Es tan abnegada y fiel mi encanto primoroso que si no fuera por ella mi comisario Olegario no hubiera aceptado recibirme. Ella por su propia iniciativa ofreci su intermediacin. Yo no quiero mezclarle a la mujer en el trabajo del hombre, no le pedira jams que se entremeta para solucionar mi problema. No seas caprichoso, Wilfrido, es mi problema tambin, al menos si segus pensando en casarte conmigo me dijo con firmeza. Es claro que pienso casarme contigo, no tengo otra cosa en la cabeza, de dnde ahora me decs esas palabras de duda. El esposo y la esposa se tienen que ayudar y compartir en las buenas y en las malas. Si vamos a casarnos tenemos que enfrentar juntos las dificultades, no sera una compaera fiel si te dejo solo en las malas. Pero no quiero que te expongas a que te humillen, sos demasiado buena y la gente es abusiva y maleducada. Si te esperan esas penurias con la gente parte de ellas me corresponden, exagers por dems s que. Pero es mi ambiente y me s manejar. Si el comisario no te quiere atender, nunca vas a tener la oportunidad de poder explicarte y disculparte si tens alguna culpa. Sin embargo, si yo me presento tiene la obligacin de atenderme y es posible que hablando con tranquilidad se d cuenta que est en un error. Es muy cierto lo que decs pero no me convence. Voy a pensar entonces que no quers solucionar el impedimento de nuestro casamiento. No vayas a decirme eso, mi reina, sabs bien que no es cierto. Dejame que te ayude entonces, muy poca cosa es para m. Le acept su colaboracin porque se puso muy cerrada, ni su mano no quera que le toque. Y cuando ms se resista ms le quera acariciar todo su cuerpo, cualquier cosa le iba a conceder para que me deje meter mi mano debajo de su ropa, mucho no pude avanzar porque estbamos en la calle y
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nosotros somos gente decente que no hace sus porqueras a vista del pblico. Tres veces se fue de balde a la comisara, le dije que ya no insista. Se est burlando de vos, no voy a permitir que nadie juegue por vos. Ya das todo la vuelta otra vez, no es que no quiere recibirme, tiene otras personas que atender antes que yo, si llegaron primero les corresponde. La realidad es que te fuiste tres veces y no te atendi. El comisario es una persona muy ocupada y le tengo que esperar nicamente, no siempre puede. Por lo dems, l muy gentilmente me dice que me espera al da siguiente, que vuelva cuando quiera. Yo le conozco a mi comisario, te va a decir que s, que no, y a la postre no resuelve nada. Hay que tener fe, Wilfrido, de lo contrario va a ser peor para nosotros noms. Vas a ver que me va a recibir y despus a vos tambin. A la cuarta vez le recibi y le dijo que cuando quiera me poda ir. Qu de dnde saqu esa idea peregrina, si somos camaradas y compaeros de tantos aos. Pero le dijo que vuelva al da siguiente para que le d la hora y fecha porque tiene mucho trabajo atrasado y no me quiere atender a los apurones. Dej noms, yo me voy, no es necesario que te vayas para esa zoncera. No vengas ahora a querer destruir lo que tanto trabajo conseguimos. Voy a hacer as como me dijo. No me gusta que te vayas tantas veces a verle. Te vas a poner celoso? No por vos, sino por el mujeriego de mi comisario. Mujeriego? Si hasta dijeron por l que es capado. Pero yo s que no es y por eso te mezquino. No le vayas a ofender sin motivo. Muy correcto y educado se comport conmigo. Al final le dijo que me poda ir dentro de ocho das. Vine como era su indicacin y aqu me ven. No ser que le dijo ocho das tiene que esperarme de balde? Si fue as puede ser la novena la vencida.
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Me estoy despacienciando en serio con esta espera, pero si cree que me va a vencer por cansancio est muy equivocado, le voy a insistir como a Ifigenia con la reparacin de su equipo de sonidos. Hasta hoy sigue el pleito con el seor juez de paz. As hay que hacerle a la gente para que aprenda de una buena vez a comportarse con decencia y cordura. a Ifigenia es decente pero no es cuerda, y te ensea a comportarte con loca decencia con sus desvaros. Por Dios, ya no s ni qu digo, me parece que soy yo el que desvara, ni entiendo ms mis pensamientos. Lo que ocurri en la oportunidad de la descompostura del equipo sonidos de a Ifigenia fue una torpeza ms de mi comisario Olegario, hace todo al revs las cosas. Fue en ocasin de las municipales, a Ifigenia le tena un odio mortal a don Venusiano, no hay que olvidar que fue el servidor de don Raimundo y le cumpla sus rdenes rencorosas, entre sus grandes rencores se encontraba primera en la lista a Ifigenia por aquel incidente del baile de la botella. No es que a Ifigenia sea rencorosa, pero tantas molestias inmerecidas le causaron que es comprensible su antipata por nuestro candidato, dicho sea de paso, a nadie le era simptico. No encontr mejor manera de manifestarlo que, como es su costumbre, provocando a la autoridad constituida, o sea, mi comisario Olegario, ste a su vez, en esta oportunidad coincida con ella, ni siquiera por el honor de su partido le iba a votar a su propio candidato. Por eso que mi comisario se puso furioso y cometi la tontera de responderle. Repiti el mismo recurso de aquella vez del apresamiento de su compadre Celestino. Claro, el ambiente era distinto, haba que tomar las cosas con nimo deportivo, los contendientes de un lado y del otro se enfrentaban haciendo gala de sus habilidades propagandsticas. Todos los das la charata de su marido pasaba por la comisara con la polca 18 a todo volumen, se detena por unos minutos y luego prosegua su itinerario. A medida que se acercaba la fecha de las elecciones, la contienda poltica se volva ms atrevida. Esta loca decidi bajar de la charata con su equipo e instalarse en la puerta de la comisara. Mi comisario no le
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haca caso porque dijo que ni un dedo movera por don Venusiano. Tanta lata, tanta lata meti con su polca y no pudo contenerse. Sali a la calle con balde lleno de agua y lo arroj sobre el equipo hasta la ltima gota. Le dej, por primera vez fuera de combate a su tradicional contrincante. Los sonidos de la polca empezaron a sonar como de instrumentos borrachos y despus se ahog por completo en el silencio. Mi comisario con una sonrisa de satisfaccin entr y se encerr con llave en su despacho, seguramente, luego de realizar su hazaa le entr el julepe. a Ifigenia le present una demanda por daos y perjuicios. De balde que mi comisario le quiso apalabrar y comprometer al juez de paz. Le agarr en la raya legalista y le mareaba con la cita de ciento cincuenta mil artculos que nada tenan que ver con el caso en cuestin. Al final de tanta jurisprudencia intil, acordaron una negociacin: mi comisario le mandaba reparar su aparato y ella retiraba su demanda. Gracias a don Tranquilino se lleg a un pacto razonable, contra entrega del equipo se retiraba la denuncia. En el pueblo no haba quien pueda solucionar ese tipo de averas y tuvo que llevarlo a la ciudad de Coronel Oviedo, a un tcnico que le recomendaron como muy serio y experto. Habr sido recomendacin de un enemigo. Nunca le terminaba de componer el aparato y a Ifigenia le hincaba todo el tiempo con la amenaza de la ejecucin de la denuncia. Por fin que mi comisario se le plant al tcnico, ste tantas vueltas y vueltas le dio y aqul tom el toro por las astas. Entr l mismo al taller, revolvi todo hasta encontrar y se llev el equipo a otro especialista. No se pueden imaginar lo ocurrido. Resulta que le carne todo el aparato, le faltaba la mayora de las piezas y reponer todas costaba casi igual que comprar uno nuevo. Ni nunca le voy a comprar uno nuevo por una simple mojadura, no hay derecho le dijo al juez de paz. No vas a comprar uno nuevo por una simple mojadura sino por idiota que sos para dejarte burlar por un sinvergenza le respondi con aspereza.
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Esta historia no se compadeci del tiempo. Comenz con el interminable recitado del articulado del juez de paz, luego con el empecinamiento de a Ifigenia que quera hacer correr su denuncia a toda costa, le sigui el dentro de tres das ya va a estar del tcnico falluto que le hizo dar por lo menos catorce idas y vueltas a mi comisario y, finalmente, el no s qu vamos a hacer del tcnico entendido y responsable. Conclusin: no le poda reparar ni devolver en esas condiciones. a Ifigenia, como pasaba el tiempo en la indecisin, le acus de secuestro de la cosa indebida. El juez de paz ya no quera escuchar del asunto, harto de tantos percances. Comprale de una buena vez su maldito aparato y que se acabe esta historia de nios le dijo. No puedo le respondi hermtico. Voy a dar la sentencia en tu contra si no segus mis consejos se enfureci. No puede ser que tenga tan poca consideracin por su correligionario. Qu consideracin puedo tener por los que no se compadecen de mi salud! Ya me estn por matar! Yo soy un anciano que merece respeto, no estoy para tolerar tilingueras sino para impartir justicia. No tengo el dinero para comprarle, es demasiado caro para mi presupuesto le confes agachando la cabeza avergonzado. La puta que lo pari! Ahora me sale con que es insolvente. Para que vean cmo tiene poco seso adentro de su cabeza, repiti el mismo error que tantos inconvenientes nos caus aos atrs. Peor todava, porque no va a encontrar nunca la solucin, hasta ahora sigue el litigio, como las olas vienen y van interminables. Naturalmente, esto le ocurre porque no me tiene a su lado para aconsejarle en el momento preciso y sabe bien no se puede manejar solo. Si estuviera a su lado no tendra que estar lamentndose de su falta de juicio. Un suponer, si no se aguant ms e hizo lo que hizo, bueno, los cristianos nos equivocamos noms luego, claro, ninguno tanto como l. El caso es que no hay necesidad de sumar un error a una equivocacin, aunque exactamente eso es lo que hizo. Digo noms yo, por qu en lugar de encerrarse
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en su despacho y dar as a las claras su intencin dolosa, sabe bien que nadie tiene derecho de daar los bienes ajenos por el solo hecho de estar en la vereda, ms an si la vereda no es de tu casa sino de una institucin al servicio de la civilidad, como dicen ahora los opositores, hubiera dado la cara y le deca simplemente que estaba baldeando su vereda, derecho y obligacin de todo ciudadano amparado por las ordenanzas municipales. Disculpe, a Ifigenia, no he visto su equipo. Cmo se le ocurre ponerlo en este sitio cuando se est baldeando? le hubiera dicho, como me dijo a m a Cand cuando me tir el contenido de su bacn sobre mi cabeza al pasar enfrente de su casa. Hubiera quedado como un simple accidente sin ninguna mala intencin y el tratamiento del caso tomara otro giro. Esta vez ni siquiera pudo recurrir a don Braulio, nuestro eterno pao de lgrimas, porque estaban disgustados y no le iba a llevar la corriente. El final de esta historia solo Dios sabe cundo acabar. La justicia ya no es como antes, me parece que est peor. Antes, por lo menos, estaba al servicio de los correligionarios, y ahora s que ya no sirve para nadie, ni para ellos ni para nosotros, aunque los opositores digan lo contrario. Para qu me buscar a Conch? De repente me entra curiosidad. Qu ser? La pobre desde que est de capa cada puro trabajos pasa y ni ya por la Seccional aparece. Con qu cara se va a ir a encontrar con a Isolina, al presente la duea de la batuta. Adems, ella se meta en la poltica para andar detrs de don Braulio noms. Ahora que es una pobre desgraciada es medio opositora porque a Dorotea, esa vieja ya otra vez, le enjuag el cerebro. Resulta que despus del golpe muchas cosas trastabill sin ningn sentido, un ejemplo, mi caso y otro los rubros de maestra de a Conch. Cuando le obligaron a ensear y los padres le vinieron a la carga, desesperada, se fue a pedirle auxilio a a Dorotea. Alguna cosa para desenvolverme me tens que decir, vos sos una maestra entendida y me pods sealar lo que estoy haciendo mal. Esos padres son todos unos malagradecidos ingratos, no piensan que yo tambin
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tengo que comer y de dnde voy a sacar para mi sustento si no enseo. Qu lo que hago tan mal despus de todo? termin por enojarse a Conch. Todo, mi hija, ests en un sitio que no te corresponde, por delicadeza tens que renunciar y evitar que te sigan ofendiendo. Son puros inventos e intrigas de los padres que me odian se resisti. Los padres estn en su justo derecho. Cmo reaccionaras si a tu hijo le tiene que operar de apendicitis un abogado? -Por suerte no tengo hijos para que se enfermen le respondi la cabeza hueca. Estoy hablando en sentido figurado le trat de explicar con su experimentada paciencia de maestra de alma. Se tom el tiempo para explicarle a cabalidad el sentido de sus palabras, a Conch le entendi a medias pero no le hizo caso. Al final, los padres le echaron a patadas, se pusieron en la puerta de su clase y no la dejaron entrar ms. Las autoridades del ministerio la dejaron cesante porque demasiados problemas de esa clase tenan para contentarles a las dos partes. Entonces, con lgrimas en los ojos se fue otra vez junto a a Dorotea. Para qu luego no te hice caso, hasta mi guardapolvo me rompieron todo cuando quise entrar a mi clase. Qu voy a hacer ahora? De qu voy a vivir? Vamos a ver, mi hija, qu sabs hacer? le pregunt con dulzura. Empanadas y croquetas le respondi al descuido. Eran los platos preferidos de don Braulio y ella se perfeccion tanto para complacerle su gusto. Todos los correligionarios ponderbamos su habilidad y comamos hasta reventar, no hay que olvidar que don Braulio siempre fue muy generoso. El trabajo te va a dignificar, no importa el oficio que sea. Pods poner un puesto de comida. No tengo ni para comprar la harina le desnud su alma secndose los mocos.
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Tu casa es grande y lujosa, si la vends pods hacerte de un pequeo capital para establecer tu negocio y comprarte una casa ms modesta. Mi casa ni nunca, ese es el nico orgullo que me queda. Esa casa le puso don Braulio y tena toda clase de comodidad de primera que le fue agregando durante los largos aos de su adulterio. a Conch estaba verdaderamente en la lona y aun as se empe en conservar su casa. Cuando tuvo el agua al cuello la malvendi en un tercio de su precio, el dinero no le alcanzaba para las cosas que le dijo a Dorotea. Volvi de nuevo para solicitarle consejos. Cmo lo que no te hice caso? Qu voy a hacer ahora? Da a da se me achica el dinero que saqu de mi casa, voy comiendo de a poco. a Dorotea se condoli en serio de la Magdalena arrepentida y paso por paso le fue indicando lo que tena que hacer para salir adelante. En la ruta haba un barcito abandonado, que haba sido muy prspero en la poca en que don Celso, fallecido haca un ao, estaba al frente. Su viuda, que era muy enfermiza no pudo seguir con el negocio y all, los hambrientos camioneros, su clientela principal, no entraban ni un pedazo de mandioca enmohecida. La seora se fue a vivir con una de sus hijas y dej la propiedad abandonada. a Dorotea le pidi ayuda a don Tranquilino para que negocie el precio con la duea. Se rompi todo para lograr que le venda por el poco dinero que le restaba a a Conch, terminaron por partir el terreno y el pedazo ms chico con la tapera semiderruida le correspondi a la mencionada. Al comienzo puro disparates era su administracin, pero con el tiempo y por la necesidad se fue organizando para salir adelante. Enseguida se form de nuevo su clientela de camioneros, un atractivo constitua la misma a Conch, tan alegre y divertida como siempre que se encontraba en presencia de los hombres. Hay que reconocerle que se rompe trabajando, es un trabajo de mierda el que tiene que hacer, se despierta a la madrugada para preparar la masa y se pasa el santo da achicharrndose sobre el fogn con sus fritangas. Para ms duerme a medianoche porque
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tiene que atender a sus clientes, por suerte para ella, que se hallan demasiado y se quedan por horas consumiendo. Se tom la costumbre de consultar todo con a Dorotea, una mujer sin hijos ni familia que se entretiene nicamente asistiendo a los dems, mediante eso ya no hace tantas tonteras y si las hace le pone remedio antes de que sea demasiado tarde. Su otro consejero y protector fue don Tranquilino, que le fiaba las bebidas y que inclusive le perdon algunos clavos de su primera poca, porque comprendi que el desorden de su administracin no se deba a la mala voluntad sino porque era una atarantada sin juicio. Hasta a Ifigenia, una mujer despiadada y vengativa por culpa de su fanatismo, termin por dispensarla de su pasado y le ayud recomendando a sus correligionarios para que le hagan los pedidos de comida. Como a a Conch todo le tena que solucionar a Dorotea, puro liberales lo que le ayudaron. Su localcito le arregl don Celestino, el compadre de a Ifigenia, a cambio de empanadas y croquetas que retiraba cada sbado, y as cuando lleg el tiempo de las elecciones municipales ella tena su bar forrado con la cara de don Audelino, y le haca la propaganda con sus clientes, por suerte eran todos de afuera y no tenan que votar en nuestro pueblo. Como siempre a Conch hace las cosas al revs. Cmo lo que nuestros correligionarios son tan dormidos y no se dan cuenta que los opositores saben hacer su trabajito, le agarran a la gente, como los evangelistas, cuando estn ms necesitados y despus por agradecimiento la gente vota por ellos. Tantos colorados le rendan pleitesa a a Conch y se pasaban farreando en su casa y nadie fue capaz de darle una mano, todo porque don Braulio le daba vuelta la cara cuando la vea, pero l tena su motivo valedero, independiente de la poltica. Sobre que nos estamos disminuyendo dejan que nos roben un voto, porque un voto es un voto, vas encimando uno sobre otro y as se te juntan para ganar. Qu problema ha de tener ahora para que me necesite con urgencia. A lo mejor tiene los con su nuevo hombre, un camionero abusador que se queda una o dos noches a la semana y se pasa comiendo y bebiendo con
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sus compaeros a cuenta de la casa, es decir, a cuenta de a Conch. Ella prefiere trabajar como una esclava por culpa de su camionero, pero darse su satisfaccin algunas noches con l. a Dorotea no le aprueba su comportamiento y ella no le dice toda la verdad para no disgustarla, por eso pienso que se habr metido en problemas. Conch, no te tens que meterte con cualquiera si quers encontrar un hombre trabajador que te respete y te d tu lugar. Estoy segura que vas a encontrar el hombre que valore tus cualidades si sabs andar, ya demostraste que tens fuerza moral y dignidad para enfrentar tus errores y convertirte en una persona honrada. a Conch le dice que s, que s a todo y despus hace lo contrario. Sigue con su camionero explotador. Es que soy una mujer sola, necesito para mi proteccin se suele disculpar. Ese argumento no le sirve con a Dorotea que siempre estuvo sola y desprotegida, y para ms perseguida. Pienso noms que a Conch arregl su situacin y hasta puede mantener para su camionero y yo, que tengo mi cabeza en su lugar y soy trabajador tambin, no me puedo resolver con esta mi situacin y tener para mi esposa. Tantas ilusiones que me hice y tanto que trabaj para las elecciones presidenciales con la seguridad que ahora s iba a conseguir otra vez para mi puesto. Don Braulio y mi comisario se comprometieron colocarme otra vez en la comisara, en otras instituciones era medio vidrioso y en la municipalidad imposible, ya estaba en manos del enemigo. Las presidenciales fueron a muerte, all no haba para macanear, se nos iba la vida si perdamos, por lo menos, esa era una ventaja que tenamos sobre los opositores, ellos no conocen lo que es el poder y no se apuran de verdad como nosotros. Es como cuando uno anda a caballo y te amenazan que te van a sacar tu animal, te agarrs fuerte de las riendas. Pero si ands a pie y te hacen esa amenaza no tens luego de dnde agarrarte ni te importa demasiado porque no tens nada que perder.
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Para colmo la conduccin de nuestro partido estaba en la mayor confusin. En las internas un candidato le trampe al otro y el otro le trampe ms grande todava. Estaban; que este, que el otro, el tiempo pasaba, la fecha de la votacin ya llegaba todo y nosotros desesperados porque terminaramos en la llanura por el motivo ms zonzo nunca visto: por falta de candidato. Al fin que se solucion la indeterminacin nos quedamos divididos, seria era nuestra situacin. Los diarios decan todos los das que estbamos en el ltimo lugar, que de dnde nuestra mentada superioridad del noventa por ciento de tantos aos. Qu malos momentos pasamos, mi esperanza laboral toda morada de imposible. Sobre los cuarenta y cinco entramos en la carrera eleccionaria con nuestro candidato peor es nada, como le bautiz nuestro presidente del partido con mucho criterio pero con la seguridad de salir victoriosos, ni nunca vamos a amilanarnos porque los colorados tenemos vocacin de poder y no somos como los opositores que no saben ni votar. Mientras nosotros nos pasamos durante treinta y seis aos votando religiosamente cada cinco aos, sudando sobre los padrones, no importa si candidato nico, mi general Stroessner, por supuesto, los opositores se pasaban haraganeando con la excusa de que puro fraude las elecciones y no se presentaban. Les puedo asegurar que no era por eso, no se presentaban simple y llanamente porque saban que demasiado grande iban a perder, por eso noms. El poder se hace con el oficio, uno tiene que saber por dnde van sus caminos, uno de sus caminos ms seguros es dominar en la votacin con tus recursos, y si nunca votaste cmo te vas a hacer para tu experiencia. Es nuestro mrito del pasado y ya no se puede remediar, me alegro, eso les pasa por hacerse de balde los revoltosos y no aceptar por tantos aos las reglas del juego del Superior Gobierno, no tienen cmo recuperar el tiempo perdido que se pasaron rascando. Para que me entiendan mejor les voy a contar noms un caso que demuestra esa ignorancia. En una de nuestras internas, en la ocasin que
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sali electo don Braulio, se present don Serapio, el to de a Isolina y el hermano de a Robustiana, borracho en ltimo estado. Les tengo que aclarar primero que don Serapio no es colorado sino liberal, es un renegado de su familia colorada roja sangre hasta la ltima gota que cae. No hay que extraarse de estas cosas, pasa en las mejores familias de los dos bandos, ah tienen el caso de Pedro Pablo. Pero por cada colorado que se da la vuelta hacia el otro lado les cobramos con cien liberales que hacemos virar hacia el nuestro, le apretamos por costado de la necesidad y ya est. Pero el caso de don Serapio es serio, demasiado cerrado, no le import quedarse solo y en la miseria total por su fanatismo. Sus hijos salieron revoltosos como l y estn todos esparcidos por causa de la persecucin y la pobreza. Despus que se muri su seora se entreg a la bebida por la soledad y la tristeza que le creca por dentro da a da. Andaba con su machete mocho y herrumbrado, recuerdo de la Guerra del Chaco, haciendo vivas a su partido por los caminos. No se le molestaba porque era un veterano y el to de a Isolina, pero por sobre todo porque era un anciano inofensivo. Sin embargo, aquel da de nuestras internas se present muy agresivo, se plant enfrente de las urnas revoleando su machete con toda irresponsabilidad y amenazando a todo el mundo. Viva el Partido Liberal! nos grit a todo pulmn. Por la sorpresa los presentes no reaccionamos al instante, solo murmullos extraados. Nos desafi con una mirada que pareca del propio Lucifer. Hagan pues viva, carajo! su actitud se torn ms beligerante. Se estaba pasando, ya nos pic, los ms arrieros se revolvan inquietos en sus lugares. Don Serapio segua con su machete amenazante al aire. Aqu todos me van a votar por el Dr. Lano! avanz hacia nosotros encorvado como un gato a punto saltar sobre su presa, haciendo ochos y levantando polvareda. Qu esperan para votar! Viva el Dr. Lano, dije, carajo!
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Yo a tiempo me retir y le fui a buscar a a Isolina, por aquel tiempo su marido la respetaba todava y ella trabajaba para el partido codo a codo con l, le cont el incidente que estaba causando su to y ella se present en el minuto justo para evitar una tragedia. Un correligionario se adelant, desenfund su pistola y le apunt directo al corazn, no apret el gatillo porque le distrajo la voz de a Isolina, que se interpuso en medio de los dos. No le da vergenza enfrentarse a un anciano desarmado con una feroz pistola le dijo medio en serio y en broma. Armado o desarmado es lo de menos, viene a insultar a nuestro glorioso Partido Colorado en nuestra propia casa. Quiere hacernos votar por el presidente del Partido Liberal, si se atreve a nombrarle aqu a ese desgraciado comunista, merece una sola respuesta volvi a levantar su pistola. Reserv tu valor para enfrentarle a un enemigo de verdad, guard tu pistola y andate de aqu le orden terminante a Isolina. Ella siempre luego tuvo don de mando como su mam. Le agarr a su to y llev fuera del local partidario. Despus de media hora de conversacin y una botella de caa que le regal su sobrina se retir tranquilo y feliz. Con esto se darn cuenta que ellos no entienden nada de votacin, no saben ni embocar la papeleta en la ranura de la urna. No quieren reconocer su inferioridad en la materia y dicen por nosotros que hacemos trampa para ganar. Pusieron el grito al cielo porque el presidente de la Junta de Gobierno de nuestro partido nos mand clarito su mensaje para ser aplicado a nuestra estrategia. Como sea tenemos que ganar, si tenemos que hacer trampa para eso, le vamos a hacer. Los opositores saltaron y dijeron de todo. Le trataron como a un trapo sucio con esa lengua larga y filosa que tienen, pero eso es todo lo que tienen y con eso no se gana ninguna eleccin. Le interpretaron todo mal, l nos quera decir que utilicemos nuestra experiencia aprendida en tantos aos, no es trampa precisamente, es ventaja adquirida. En la guerra y en el
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amor todo vale, dice un famoso refrn, los opositores no quieren entender que para nosotros la eleccin de presidente es una guerra y no un juego de seoritos como ellos quieren. Encima que nos llevaban ventaja pretendan vernos sentaditos esperando los resultados, ni nunca, no somos como ellos que no les importa llorar sobre los platos rotos. En nuestro pueblo comenzamos la campaa muy detrs de los liberales, nos aparejamos enseguida porque ellos son unos secos que no tienen un cntimo y no pueden acelerar su avance. Los que andaban fuerte eran esos sin color que hacan su campaa a todo trapo y cifraban su esperanza de triunfo en empollar en nido ajeno, o sea, con huevos colorados, pensaban por la gran desunin que reinaba en nuestras filas. Pero nosotros al Dr. Lano lo que le tenamos miedo. De ltimas, los colorados nos alineamos a ltima hora y le matamos su esperanza al candidato oportunista. Nuestra verdadera preocupacin eran esos nidos liberales con huevos propios. Esta coyuntura era mi oportunidad de lucirme y asegurar mi colocacin segura en la comisara despus de nuestro triunfo. Yo tengo oficio y no se me escapan los detalles significativos. Le descubr a tiempo su tctica de guerra a a Ifigenia, una pegada ma brillante. Recib toda clase de congratulaciones de mis correligionarios. La campaa de ellos se iniciaba oficialmente con una concentracin que iba a contar con la presencia del Dr. Lano. a Ifigenia organiz, hay que reconocerle, un plan de propaganda espectacular que consista en lo siguiente: primero, distribuir a todos o a gran mayora de sus correligionarios un casete de la polca 18, segundo, al terminar su discurso el Dr. Lano todos tenan que tocar, cada uno en su casa y al mismo tiempo, la dicha polca a todo volumen y no parar hasta el da de las elecciones. Terrorfico su plan, los liberales estn diseminados por todas partes, de aqu para all. Significaba que en todo el pueblo ya no se podra escuchar otra cosa que esa msica y eso le trabaja la moral a cualquiera.
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Su idea se entorpeci un poco porque no tenan con qu pagar el cargamento de cintas; no podan regalar y sus correligionarios tenan que comprar del distribuidor, cada quien cuando lograba juntar para el importe. Mandamos a nuestra gente, por separado, y compramos todos los casetes. a Ifigenia y sus correligionarios muy contentos; pensaban que todos tenan el suyo y, justo ,le faltaba a l noms. Nuestro plan marchaba sobre ruedas, escondimos los casetes, para mayor seguridad, en los cajones del escritorio de mi comisario Olegario, todo bajo llave. Faltando dos das para la concentracin a Ifigenia oli algo raro en sus filas, hizo la averiguacin y descubri la macanada que le hicimos. Se present en la comisara, se plant delante de mi comisario, levant su blusa y llev su mano a la cintura. Por Dios y la Virgen santsima!, pens, por su partido es hasta capaz de venir a ofrecerse a mi comisario. Por primera vez me di cuenta que a Ifigenia era una mujer hermosa como su madre, madura pero apetecible. Tan fantica es, que yo cada vez que le miraba solo vea clavos azules en su cara, y tan sencilla y sin adorno que no llama la atencin. En esta ocasin, su blanco vientre me hizo olvidar todo lo dems y me qued arrobado, la miraba y pensaba en todo lo que estaba cubierto y deseaba se descubriera. Vengo a buscar mis casetes encar firme a mi comisario. Qu casetes? se hizo el bobo mi comisario. Los que estn guardados en el cajn de tu escritorio le contest con seguridad. Si quers tens que pagar, yo los compr legalmente con mi dinero casi no poda creer el aplomo e ingenio de mi comisario. No hay problema le dijo a Ifigenia y sac de su cintura el viejo trabuco de don Alterio que se recortaba oscuro sobre su blanco vientre. Le apunt directo en medio de la frente Cunto quers? No te has de animar le dijo mi comisario plido como el papel. Me he de le respondi y apoy el cao en la frente de mi comisario.
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Dale y que se vaya, no te vayas a apeligrar, no ves que est descontrolada intervine francamente asustado. Mi comisario estaba paralizado, a Ifigenia decidida. Abr el cajn del escritorio de mi comisario y saqu todos los casetes. Pon en una bolsa, as no puedo llevar me dijo a Ifigenia como si yo fuera un almacenero. Cuando termin de envolver el paquete con unos papeles de diario y atarlo con unos pedazos de pioln, que no s en el apuro ni de dnde saqu, ella tom el envoltorio con toda tranquilidad, guard de nuevo el viejo trabuco y acomod su blusa. Le mir triunfante a mi comisario y le dijo con sangrienta cortesa: Seor comisario, el Partido Liberal le queda muy agradecido por su aporte econmico a la campaa electoral se dio la media vuelta y se fue. Infeliz, desgraciado, esta chanchada que me hiciste jams te voy a perdonar! Me hiciste quedar como un pollerudo. Adems, cmo voy a justificar el dinero que me dieron para la compra de los casetes? No tengo ni lo uno ni lo otro ahora. Pero, mi comisario, no te das cuenta que te salv la vida? Esa desjuiciada le estaba por volar la cabeza. Ella es capaz de cualquier cosa. Ese trabuco no mata ni a una mosca, no se usa desde la muerte de don Alterio, debe estar todo herrumbrado y carcomido. Cualquier arma hay que mantenerlo permanentemente limpio y aceitado para estar en estado de uso, para ms es tan viejo que ya no debe haber balas para ese modelo en plaza. Por primera vez, me sorprendi el razonamiento acertado de mi comisario. Me insult de lo peor, me dijo que no me cruzara en su camino nunca ms. Desde aquella vez quedamos distanciados y con el rencor como una alambrada de pa entre los dos. Wilfrido, por fin te encuentro, pero ya es tarde. El comisario Olegario ya encontr su virgen que ahora ya no es ms me dijo a Conch entrando como una loca en la comisara.
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Y a m qu me importa le dije seco, lo que me importa es que venga a cumplir su obligacin en la comisara. Ya no tiene ninguna obligacin en esta comisara. Le trasladaron a la capital, al Cuartel Central. Se acaba de ir con Etelvina a Asuncin. Con Etelvina? S, ella es la virgen que a Cand le prometi. Hace das que el pueblo no comenta otra cosa, yo te quera avisar para impedir que esa bruja se salga con la suya pero no me hiciste caso. Entonces, la voz nocturna era de a Cand, noche a noche se burlaba de m. Sabs bien, Wilfrido, que ella no perdona, tarde o temprano se iba a desquitar contigo. a Conch se despidi entristecida. Esculapio y yo nos miramos sin saber qu hacer ni decir. Yo te quera decir... Y por qu no me dijiste? Primero, no me queras escuchar, y segundo, solo maliciaba, no saba a ciencia cierta. Y ahora qu vas a hacer, Wilfrido? Voy a ayudarle a mi pap con la siembra, hace tiempo me pide y que me olvide de mis vanos propsitos. Como deca mi to Melchor Alcaraz por su boca llena de sabidura: las equivocaciones son el camino que conducen a la verdad. Cierto, Wilfrido, y como dice mi mam tambin por su boca llena de sabidura: nadie se muere de amor. Esculapio junt sus cosas. Cerramos la Comisara. Nos abrazamos y tomados de los hombros salimos cada cual buscando el camino de su hogar.
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Se termin de imprimir en setiembre de 2010. Arandur Editorial Tte. Faria 884. Telfono: (595 21) 214 295 e-mail: [email protected] /[email protected] www.arandura.pyglobal.com