Bosque Curvado de Gryfino y Cueva Han Son Doong
Bosque Curvado de Gryfino y Cueva Han Son Doong
DEL
SENDERO
II
J.J.D.R.
Al norte de Polonia, en las estribaciones de la localidad de Gryfino, una
pequeña parcela dentro de un extenso y sombrío bosque alberga varios
centenares de árboles de apariencia extrañamente peculiar. Son unos
cuatrocientos ejemplares de pino, cuyos troncos, parecen seguir una
misteriosa coreografía de hojas, raíces y ramas, al son que marca Gaia.
Poco o nada se sabe sobre qué hizo que los troncos de estos árboles
crecieran exhibiendo en su base la misma curvatura de noventa grados y
orientación norte en todos los ejemplares. Lo único que parece
confirmado, es la fecha exacta de su plantación, realizada en 1930.
La comunidad científica no encuentra una explicación a caso tan singular
en la naturaleza, aunque sí son muchas las hipótesis que, tanto los
lugareños como algunos investigadores, cuentan sobre la curvatura de
los árboles. La más popular de todas ellas es la que cuenta que todo se
debió a un experimento llevado a cabo por Alemania y cuyo propósito era
curvar mecánicamente los troncos y aprovecharlos para la fabricación de
muebles. También se dice que, forzados en su crecimiento
mecánicamente el propósito
final era destinar la madera
para la construcción de barcos,
concretamente las costillas del
esqueleto del navío.
Otra de las opciones que
algunos investigadores
arguyen es la posibilidad de
que la acumulación masiva y
continua de nieve en la base de
los árboles constituya el motivo
que provoque la forzada torsión
de la madera. Aunque en este
caso cabría preguntarse ¿Por
qué no ocurre lo mismo con los
otros miles de árboles que les
rodean?
Como curiosidad para aquellos que aún no se hayan sentido asombrados
con la coreografía boscosa de los pinos de Gryfino, les contaré qué,
únicamente son cuatrocientos ejemplares los crecen con la
correspondiente curvatura en sus troncos dentro en una pequeña parcela
de un hermoso y gran bosque donde el resto de árboles de su misma
especie, crecieron en condiciones normales, esto es, rectos y verticales,
sin ninguna extraña malformación.
Para la mayor parte de los habitantes de Gryfino, ninguna de las
anteriores hipótesis tiene fundamento y casi todos coinciden en afirmar
que, simple y llanamente, se trata de un capricho de la madre naturaleza,
posiblemente alguna mutación genética que afecto a los árboles
plantados en 1930. Lo argumentan añadiendo que, alguien que quisiera
utilizar árboles para fabricación de cualquier tipo, nunca hubieran elegido
la madera de los árboles de Gryfino, pues carecen de calidad para tal fin,
y siempre hubieran sido la última opción para un carpintero
experimentado.
3
Al adentrarse en el
bosque de Gryfino
una extraña
sensación, mezcla de
estupor y alegría,
asombra a quién
penetra entre las
copas de los árboles.
Caminando
lentamente, paso a
paso entre flores y
raíces, una suave
brisa revolotea
meciendo ligeramente
las ramas de los árboles. Justo entonces, a solas en medio del bosque, el
visitante sucumbe ante la mágica coreografía de Gaia y logra entender
que no hay capricho imposible para la madre naturaleza.
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J.J.D.R.
En la costa centro norte de Vietnam, entre la frondosa y espesa
vegetación de la cordillera Annamita, se halló, hace muy poco tiempo, la
que es considerada la mayor cueva del mundo. La cavidad subterránea es
un enorme agujero horadado en la tierra donde naturaleza y tiempo han
creado un ecosistema de pura belleza y mágico entorno.
La cueva de Han Son Doong, cuyo nombre significa “cueva del río de la
montaña”, fue hallada fortuitamente por un campesino local llamado Ho
Khanh en 1991. Según contó el bueno de Ho Khanh conocía la cueva
desde muy pequeño ya que al morir su padre victima de la guerra contra
los norteamericanos, se vio forzado a vagar como cazador por los
frondosos bosques de la región y en alguna ocasión se refugió en la
cueva junto a otros aldeanos para protegerse de los bombardeos aéreos.
Tiempo después olvidó donde se hallaba la entrada de la cueva, y la
profunda y espesa vegetación realizó a conciencia un enmarañado
tapiado vegetal que ocultó la cavidad durante años.
Han Son Doong se ubica dentro del Parque Nacional Pong Nha-Ke Bang
en la provincia vietnamita de Luang Dinh. La zona, que tiene una
superficie de 85.754 ha. , es patrimonio de la humanidad desde el año
2003, considerado el mayor sistema de cuevas de Asia y posiblemente del
mundo. Se estima que en toda la región unas 300 cuevas podrían estar
intercomunicadas entre sí por debajo de la cordillera Annamita,
constituyendo todo un complejo paraíso para los espeleólogos del
mundo.
imagen tomada
en una
fotografía. Para
hacerse una idea
de la
grandiosidad de
la cueva, un
buen ejemplo es
imaginarse una
hilera de
edificios de 40
plantas uno
seguido de otro
durante un 1
kilómetro, o
pensar que
dentro de la gran caverna central, sería posible aparcar perfectamente un
Boeing 747. Estas medidas superan con creces los 1,6 kilómetros que
posee la cueva del ciervo en el Parque Nacional Gunung Mulu de la isla de
Borneo en Malasia, que quedó desbancada del ranking número uno en
favor de esta cueva vietnamita.
Tras la primera expedición han seguido muchas otras en la zona. Sólo es
posible acceder al interior en temporada seca, pues la cavidad se inunda
con gran celeridad y el volumen del agua sube hasta 90 metros en muy
poco tiempo.
El hallazgo de la cueva de Han Son Doong, por el carácter gigantesco de
su capacidad, ha eclipsado el descubrimiento de otras 20 cuevas más en
la zona-todas ellas posiblemente conectadas entre sí- de un total
estimado de 300 que se cree hay en la región.
Las imágenes que hoy se pueden ver de la cueva más grande del mundo,
pertenecen en su mayoría al fotógrafo británico Carsten Peter, quién tuvo
el privilegio de formar parte de la expedición a la caverna vietnamita en
colaboración con Nacional Geographic.
Su capacidad para mostrar la belleza de un lugar tan espectacular queda
más que probada viendo sus bellas fotografías que dieron rápidamente la
vuelta al mundo.
Todo en Han Son Doong es gigantesco. Como salida de un fotograma de
ficción, la cueva más grande del mundo, aún espera ser recorrida en su
totalidad para poder mostrar a la ciencia la naturaleza mágica que
envuelve su escondido y subterráneo entorno.
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J.J.D.R.
Escapa el alma de su efímero bastión de huesos con la llegada de la
parca. Ineludible con su cita, la muerte se asocia con los elementos
destruyendo el cascarón que envuelve nuestro ser, agujereando la
crisálida de carne que recubre nuestra íntima existencia.
Tras el vuelo rasante de la muerte por nuestro perecedero cuerpo, la
guadaña rasca la piel y deja el hueso como rescoldo de la vida que un día
fue, convirtiéndose en un escaparate que muestra nuestra naturaleza
muerta, sin tapujos, tan sólo con la realidad de una materia deshecha y
perecedera, recuerdo podrido y envuelto en un halo de olvido eterno.
“Lo que tú eres, nosotros fuimos. Lo que nosotros somos, tú serás”
Así reza la leyenda que enmarca el final del recorrido que atraviesa una de
las iglesias más extrañas, singulares y macabras del mundo, la iglesia de
Santa María della Concezione dei Cappuccini de Roma.
Y es que, para la austera orden franciscana de los capuchinos, el cuerpo
sin vida de un difunto, tan sólo mostraba el recipiente que albergaba el
alma del ser humano, perdiendo cualquier valor espiritual una vez que la
muerte se apoderaba del cuerpo.
De esta manera, hoy día, aquel que visite la iglesia de Santa María de la
Concezione dei Cappuccini, se adentrará en un recorrido lúgubre y
macabro que le llevará a descubrir la insignificancia de nuestro cuerpo, y
cómo la oscura realidad de una simple telaraña colgando de unos huesos,
consigue mostrar lo que realmente somos, la simple y llana realidad de un
montón de polvo.
Al recorrer la iglesia hay que pasar por la cripta de la resurrección, la
cripta de los huesos de la pelvis, la de los cráneos, la cripta de los
fémures, y también la de los 3 esqueletos; además de la capilla en la que
se oficia la misa, única estancia en todo el recorrido ausente de huesos.
Nada en la decoración de la iglesia fue dejado al azar y en todo el
recorrido se puede apreciar que cada hueso está colocado de forma y
manera que forman crucifijos, coronas y estremecedores corazones, que
se mezclan con obras de arte de considerable relevancia, como un
Arcángel San Miguel cazando a Lucifer del artista Guido Remi, la
natividad de Giovanni Lanfranco, y tal vez la más importante de todas,
San Francisco orando, atribuida hace poco al genial artista milanés
Caravaggio.
También hay
espacio para
varias momias
de ilustres, así
como los
cuerpos de los
frailes
beatificados,
San Félix de
Cantalicio,
beatificado por
Urbano VIII en
1625, y el de
Crispín de
Vitervo,
capuchino
beatificado por Pío VII en 1806 a los que se unen otros frailes que visten
sus hábitos y cubren sus cráneos desnudos con su característica
capucha.
Cerca de la transitada y afamada Plaza de España de Roma,
concretamente en el número 27 de la vía Vittorio Véneto, la cripta de los
frailes capuchinos atrapa al visitante mostrando la ínfima importancia que
atesora nuestro cuerpo una vez extinguida la chispa de la vida, y como
bien dejaron escrito…
”Lo que tú eres, nosotros fuimos. Lo que nosotros somos, tú serás”
9
J.J.D.R.
En las entrañas heladas y nevadas de la cordillera del Karakórum, cual
púas gigantescas de un imaginario peine terrestre, varios pilares rocosos
de proporciones hercúleas desenredan y peinan la panza turbulenta de
las oscuras nubes.
Al norte de Pakistán, en la región conocida como Baltistán, la gran Torre
del Trango se eleva impertérrita ante los elementos como un centinela
atemporal que observa las diminutas huellas de las pisadas dejadas
sobre su lomo blanco y pardo por los seres humanos.
Y es que el afán por conseguir llegar a la cima de la gran torre del Trango
ha sido y es, uno de los retos más peligrosos y extremos para los
expertos alpinistas, quienes la consideran una de las cumbres más
difíciles del mundo.
Una muestra de la dificultad que entraña dicha ascensión es el hecho de
que la primera vez se consiguió pisar su cima en el año 1977,
prácticamente todos los ocho miles del planeta habían sido coronados
con anterioridad.
La gran Torre del Trango está ubicada al norte de Pakistán y forma parte
de un conjunto de glaciares y abruptos valles nevados anclados en el
corazón del cordón del
Karakórum, cuna de
grandes y afiladas cimas
como son el mítico K2,
Nanga Parbat, Broud
Peak o Gamhebrungs, las
cuales superan con
creces los seis mil metros
de altura.
La gran Torre del Trango
está considerada la pared
vertical natural más
grande del mundo con
nada más y nada menos que 1340 metros casi totalmente perpendiculares
al suelo.
Si la verticalidad de la pared, de por sí extrema, no fuese un importante
escollo para ser escalada, además hay que añadir las continuas ráfagas
de gélido viento, la nieve como rutina y el frío glaciar típico de la alta y
dura montaña.
La gran Torre del Trango se eleva sobre el nivel del mar 6250 metros de
altura. A su lado está la torre del sur con 6250 ATS, la torre oriental con
6231 y la torre oeste con una altura de 6223 metros sobre el nivel del mar.
El paisaje pakistaní es asombroso. En ningún lugar del mundo se puede
contemplar valles tan inmensos y extremos, donde la majestuosidad del
escenario la conforman pilares de piedra verticales cuyas cimas moran en
los brazos del cielo.
En el año 1977 un grupo de 5 escaladores lograron hacer cumbre en el
gran Trango. Galen Rowell, Jhon Roskelley, Kim Schmitz, Jim Morrissey y
Dennis Hennek, ascendiendo por la cara oeste de la pared, lograron la
hazaña de conquistar la cima la helada del gran Trango.
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Sopla el viento del norte sobre los neveros del valle. El alma blanca de la
cordillera paquistaní se estremece bajo el tronido seco de un relámpago
oscuro y tenebroso.
La tormenta se acerca, se siente próxima y severa, caerá la oscuridad en
la montaña y la ceguera de la noche dormitará bajo la lluvia y el frío.
Pero antes, durante pocos minutos, la niebla se disipa y en el horizonte
gris y pardo de relieves pétreos, cual vigía de piedra que observa atento
el paso del tiempo, aparece la espigada majestuosidad de la gran Torre
del Trango mostrando su cuello de piedra por encima de las nubes.
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J.J.D.R.
El agua ruge y cae con fuerza sobre un millar de pequeñas piedras
diseminadas bajo el frío lecho del río. Luchando a contra corriente, una
multitud incontrolada de salmones, borbotea y salta fuera del agua en un
intento desesperado de ascender por el torrente acuífero para, acto
seguido, depositar sus huevos y morir tras un largo y extremo viaje. Los
salmones que logran ascender la corriente aún deberán sortear un peligro
mayor, escapar de las enormes fauces de los osos que esperan
apostados y hambrientos en medio del río.
Cae la tarde y los osos Grizzlys descansan tras una hilera de grandes
coníferas que a manera de columna vertebral del bosque, se dirige
paralelamente desde el río hasta las faldas de la nevada colina helada,
contra la que se estrella el eco roto del silencio al caer la tarde.
Pero hay algo que rompe la monótona naturaleza de tan espectacular
fotograma salvaje. Un trípode metálico sujeta una cámara de vídeo. Frente
a ella, un joven se exhibe distraído a pocos metros de un enorme oso que
le triplica en tamaño. El hombre parece tranquilo. Incluso se permite
danzar y realizar gestos
dramáticos alrededor del
gigantesco oso, en lo que bien
podría verse como la previa locura
antes de un suicidio.
Durante todas sus campañas en Alaska Timothy grabó más de 100 horas
de vídeo donde aparecía interactuando con los osos de manera muy
peculiar.
La cámara fija grabó su particular visión de la vida salvaje de los osos, en
ocasiones salpicado por el comportamiento histriónico de Timothy, que
alejaba su trabajo de campo con los animales de cualquier metodología
científica.
Cierto es que los osos le
toleraban, y
posiblemente sea el
humano que más cerca
haya estado de estos
animales en plena
libertad, pero el precio
que arriesgó cada vez
que se acercó a ellos fue
su propia vida. A medida
que pasaba más tiempo
con los osos, más
parecía estrecharse el
J.J.D.R.
El inclemente sol castiga sus cuerpos desnudos. Cientos de dibujos
blanquecinos cubren la piel de ébano de los contrincantes. La fina y
áspera arena sacude las pantorrillas de los dos muchachos. Giran y
saltan, uno frente al otro, midiendo cada movimiento de su oponente,
antes de dar el golpe definitivo. Cada uno sostiene una enorme vara de
caña del tamaño de un hombre. Las jóvenes muchachas esperan
ansiosas que termine la lucha, para reconocer al varón que tendrá la
oportunidad de escoger mujer. Pero antes, la fiereza y el orgullo violento
de las costumbres del pueblo, exige derrotar a golpes al contrincante,
para ganarse así el respeto de su gente y el derecho a sentirse un
verdadero Mursi.
El río Omo recorre el valle del Riff y acaba derramando su caudal en el
lago Turkana. En su sinuoso recorrido, atraviesa territorios extremos y
salvajes, nutriendo con sus crecidas los campos de cultivo y los secos
pastos dónde pace tranquilo el sagrado ganado de una de las etnias más
singulares y espectaculares de África, la tribu “Mursi”.
Su territorio se
extiende a través
de las estepas
bajas de Jinka, así
como en las
montañas de los
parques
nacionales de
Omo y Mago en
las regiones del
Omo central en
Etiopía. País de
grandes
contrastes, Etiopía
cuenta con un
número
elevadísimo de tribus diversas y ancestrales cuya supervivencia se
tambalea lentamente debido al hambre, las sequías, las violentas disputas
étnicas, la falta de recursos, y la inexistente ayuda gubernamental para
seguir subsistiendo, al menos, como lo han estado haciendo desde
siempre.
Los Mursi sobreviven gracias al precario cultivo de maíz, cereales, sorgo,
y la recolección de miel, unido al pastoreo de ganado vacuno, calculado
en una cabeza de ganado por habitante. Cuando el cereal y la recolección
escasean, se alimentan elaborando un brebaje compuesto de sangre y
leche de vaca.
Su lengua es el Mursi, de origen nilo-sahariana. Son animistas y
actualmente el número de individuos pertenecientes a esta tribu se
calcula en unos 9000.
Pueblo guerrero y bastante violento está en constante disputa con sus
vecinos, Bodi, Nyangatom, Aari, Suri, Karo, Dasanech, con los cuales hoy
día, no dirimen sus disputas con lanzas o flechas, sino provistos de
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J.J.D.R.
Kevin Richardson es de las personas que nacen con una cualidad
especial, una luz que ilumina una vida prematuramente reflejo de una
personalidad arrolladora y poseedor de una virtud nada usual.
Kevin tiene un don mágico y casi místico, el cual le permite convivir a
diario con los grandes felinos del panteón zoológico como si fuese uno
más de su misma especie.
Nacido en Johannesburgo en 1974 se crió en el barrio de Orange Grove
donde desde muy joven acunó el apodo de hombre pájaro, gracias a su
infinita afición por la naturaleza y el mundo animal.
Con tan sólo tres años, bajo el hueco de su cama, guardaba celosamente
su colección de grillos y otras especies de insectos mientras que se
entretenía cuidando de un sapo que adoptó como mascota.
más peligroso que una leona recién parida. Meg pesa 185 kilos y su
cuerpo es un museo de músculos en movimiento. Su sola presencia junto
a sus cachorros genera auténtico pánico. Kevin ha conseguido el
beneplácito de Meg y formar parte de la atención que la leona dispensa a
sus pequeños. Juega con los cachorros y los acaricia mientras la atenta
madre se muestra satisfecha con su amigo humano.
Napoleón es un gigantesco león de melena reluciente y más de 200 kilos
de porte regio y excelso. Es el macho dominante de la numerosa horda
que reside en el parque del león de Johannesburgo. Ver corretear y jugar
a Kevin junto a Napoleón es una visión indescriptible, un sueño mágico,
la sensación de que ambos pertenecen a una misma especie sin saber
bien quién es quién.
Kevin ha criado a la mayoría de leones de la enorme reserva. Los ha visto
crecer y ha interactuado con ellos como si fuese un león más. Ha sufrido
algunos percances de consideración e incluso ha recibido alguna
dentellada inesperada, como la que le propinó un joven macho de cuatro
años.
Suele decir, conocedor como nadie de la dificultad de sus experiencias,
que ha aprendido a no
inmiscuirse cuando nota
que los animales no
están receptivos.
Los animales son su vida.
Pero no solo los leones le
dispensan atenciones y
se muestran receptivos
con él. Ha conseguido
que guepardos e incluso
las siempre tan
denostadas hienas, se
arrullen en sus brazos
como si de peluches
melosos se tratase.
Su don es innato. No siente miedo. Se le puede ver arrodillado bebiendo
junto a varios leones como si su cuerpo fuera humano sólo en apariencia.
Verlo rezongar junto a un gran ejemplar de león, mientras acaricia su
larga melena y la fiera bosteza enseñando sus afilados colmillos, puede
dejar sin aliento hasta la persona más ensoñadora y fantástica.
Cierto es que los conoce desde que son cachorros. Pero no dejan de ser
eternos depredadores en un ambiente prácticamente salvaje que podrían
acabar con su vida con un simple movimiento.
Kevin Richardson colabora activamente en la divulgación científica de los
grandes felinos africanos. Como especialista en conducta animal, a
participado en diferentes proyectos de investigación en el Delta del
Okavango y el área de Lydenberg. El resultado de dichas investigaciones
dio como resultado el documental sobre el leopardo negro En busca de
una leyenda. Posteriormente llegarían otros documentales, Compañías
peligrosas, Creciendo (sobre las hienas), o su gran éxito White lion- Home
is a Jourey (El retorno a casa del león blanco) documental que tardó 4
años en ser rodado y narra la historia de un león albino llamado Letsatsi.
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Sobre el papel Kevin ha dejado escrito también varios libros, en los que
narra sus experiencias con los grandes felinos. Lleva dedicado más de
una década en un intento de vislumbrar que sientes los leones, hienas,
leopardos y panteras que viven en la reserva africana. Su vida gira en
torno a los grandes gatos y su amor por ellos le nutre de confianza
suficiente para enfrentarse diariamente con un reto nuevo, ser o no
admitido cada día por el numeroso clan felino.
Ha conseguido convertirse en un hombre admirado por todos aquellos
que somos amantes de los animales y de los grandes felinos.
Sentimos una envidia sana de Kevin viéndolo aparece y desaparece entre
leones, y a la vez admiramos el valor y la entrega de un hombre que nació
con un don muy especial, el don de poder susurrar a los leones.
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J.J.D.R.
En la cordillera del Cóndor, al norte de Ecuador, los Shuaras, delimitan
sus ancestrales territorios anclados entre el progreso y sus antiguas
costumbres indígenas. El pueblo Shuar, antiguos Jíbaros- nombre que les
pusieron los conquistadores españoles y termino éste que no es de su
agrado-, llevan recorriendo las inmediaciones del río Santiago y las selvas
ecuatoriales durante siglos. En su extenso territorio, inaccesible en
muchos tramos, no existe un lugar o camino que, en algún momento, en
el pasado o ahora en la actualidad, haya quedado inadvertido para sus
pies aún descalzos.
Un tayo es un ave de mediano tamaño que vive en las cuevas. Los
polluelos del tayo, pueden llegar a ser más grandes incluso que sus
progenitores, debido al volumen de grasa que acumulan en sus primeros
meses de vida. Los Shuaras gustan de cazar éstos pájaros. Tras freírlos,
usan el aceite que libera el cuerpo del ave para cocinar e, incluso,
componer medicamentos. La selva ha regalado a los Shuaras todo lo
necesario para subsistir en región tan difícil e inhóspita.
De la vida de los nativos, supo en gran medida
el Padre salesiano Carlo Crespi que, en su
incursión en el oriente ecuatoriano, durante
décadas, convivió con los aguerridos
indígenas ganándose su afecto y respeto.
El padre Carlo Crespi Groci (1891-1982) nació
en Milán, y llegó a Ecuador en el año 1927,
estableciéndose como párroco en la iglesia de
María Auxiliadora en la localidad andina de
Cuenca. Durante mucho tiempo, el párroco
recibió de manos de los nativos Shuaras
asentados en la región de Morona Santiago,
innumerables objetos valiosos, los cuales eran
hallados por los nativos en lugares recónditos
y escondidos de la selva. Como es lógico suponer, el padre Crespi
comenzó a indagar sobre la naturaleza de aquellas piezas extrañas y
antiguas que, en muchos casos, eran de oro y su valor, indudablemente,
era muy elevado.
Al cabo de un tiempo consiguió el padre Crespi que los nativos le
revelasen el lugar donde se encontraban tan misteriosas piezas
arqueológicas. Sobre una elevación del terreno, a unos ochocientos
metros y bajo un tupido manto de espesa vegetación, le señalaron una
estrecha cavidad que se abría paso en la roca de una loma. Sin duda se
trataba de una cueva de grandes dimensiones. Crespi quedó maravillado
y, aún más, al escuchar las experiencias que contaban los nativos sobre
la profundidad y magnitud de aquella cueva llamada por los Shuar “Cueva
de los Tayos”.
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J.J.D.R.
Puede un aullido no emitir sonido alguno. Pueden dos ojos penetrar en el
tiempo y el espacio aún no siendo capaces de ver nada. Puede la
expresión de un rostro contar la leyenda salvaje de una histórica y trágica
cacería en mitad de una noche sin pronunciar palabra alguna. Ya lo creo
que se puede. Un mundo de noctámbulos e inanimados seres cobra vida
a través del arte que despabilan las manos de Cristina Penescu, y
aquellas creaciones de belleza extrema, emulan la vida desde el infinito
aposento de matices y detalles que componen su obra.
Cristina Penescu nació en Bucarest (Rumania) en 1988, pero apenas
nació sus padres se trasladaron a California ([Link].) donde ha crecido y
aún hoy día reside.
Desde muy pequeña
comenzó a sentir
predilección por los
animales y la vida
natural, dedicando
buena parte de su
tiempo a dibujar todo
animal que se le ponía
por delante, tuviese
cuatro patas, dos, o alas
y pico, pues para ella no
había excusas y
terminaba plasmándolo
en sus dibujos.
Un vez la superficie
está preparada, el
artista utiliza gubias
específicas para, de
manera sutil y con
una dificultad
extrema, ir sacando
las líneas blancas
hasta completar el
dibujo final.
El resultado de tan
delicado trabajo es el que al final podemos contemplar en sus cuadros.
Una obra llena de enormes matices, capaz de dejarnos extasiados y
boquiabiertos, cuando miramos de cerca la realidad natural que nace del
arte extremo que posee la jovencísima artista rumana Cristina Penescu.
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J.J.D.R.
Un mundo de hielo perpetuo emerge del frío eterno y mortal. Una nube
espesa y blanca se mueve a toda prisa, y termina disipándose en el
horizonte dejando un manto de escarcha que cae al suelo como puñales
de vidrio.
Un límpido cielo desgarrado por la luminiscencia palpitante de millones
de estrellas, parece dormitar sobre un andamio cojo capaz de precipitarse
en cualquier momento sobre el agrietado hielo.
Donde el norte sucumbe ante el vacío, un oasis de color comienza a
danzar una melodía celestial de verdes y azules perfectos, adornando de
color el espacio monumental del universo. En cuestión de segundos,
haces de luces perfectamente ornamentadas de añiles, violetas y carmesí,
irrumpen como rayos alados en una tormenta de éxtasis de óleos
cósmicos nutriendo el firmamento y el vaho que surge del hielo con el
grafiti más monumental y hermoso que la naturaleza podía crear.
La Aurora Boreal, diosa romana del amanecer nacida del norte, revolotea
y baila una eléctrica danza de luz y armonía en el cielo nocturno del polo
norte.
Este espectacular fenómeno se suele dar de octubre a marzo, siendo
enero y febrero los meses predilectos para un mejor avistamiento.
Se denominan auroras boreales a las formadas en el hemisferio norte,
conociéndose como australes aquellas que se ocasionan en el hemisferio
sur del planeta.
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Trato de imaginar qué pudieron sentir los primeros humanos que vieron
en el firmamento una Aurora Boreal. Quizás un atávico miedo se apoderó
de ellos. Quizás trataron de alcanzar las estelas lumínicas con sus
rudimentarias lanzas o tirándoles piedras. Puede que intentaran huir a
toda prisa, sin dejar de mirar un segundo aquellas lenguas de fuego que
se precipitaban sobre ellos.
Fuera como fuere, de lo que no cabe duda, es que la observación de una
Aurora en el cielo polar, está considerado uno de los más espectaculares
y apasionantes fenómenos naturales que puede ofrecernos nuestro
mágico planeta.
En una noche palpitante de estrellas, la luz de la galaxia baja rauda para
dejarse acariciar por los vientos terrestres, y en su afán por tocar la faz de
nuestro mundo, se engalana de místicos colores como un enigmático
regalo de lejanos dioses.
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J.J.D.R.
Durante millones de años, la tenacidad del viento y el agua con su
pellizco constante sobre el duro granito, esculpió la majestuosa estampa
de una hermosa ola gigante a punto de desbordar su caudal de furia
sobre la tierra australiana.
Formando parte de la cara norte de Hayden Rock, una enorme ola de
piedra emerge amenazadora sobre el ardiente terreno. Según los
geólogos, la roca wave se creó hace unos 65 millones de años, durante
los cuales la erosión del viento y la participación constante del agua,
fueron debilitando las partes bajas de la roca hollando el granito y
delineando la piedra hasta convertirla en una enorme ola de piedra
dispuesta a colapsar y caer sobre la tierra.
Ubicada en la localidad australiana de Hayden es uno de los lugares más
famosos del país siendo uno de los itinerarios más visitados por los
amantes del senderismo y los buscadores de curiosidades naturales.
Para llegar hasta la roca wave hay que transitar por la carretera Brookton
durante cuatro horas saliendo desde la localidad de Perth.
El territorio en el que se ubica la curiosa roca es un lugar sagrado para
los aborígenes
australianos,
habiéndose
encontrado en las
inmediaciones
importantísimos
yacimientos
arqueológicos, y
una gran cantidad
de pinturas
rupestres como las
halladas en Cueva
Mulka de gran
interés histórico.
A lo largo del día, la
roca wave cambia de color constantemente. Miles de surcos rayan su
cuerpo granítico y la incidencia de la luz en la piedra, hace que
dependiendo de la hora del día la ola gigante se muestre vestida de
diferentes tonalidades a cuál de ellas más hermosa. Esta ola gigante de
granito, capricho monumental de la naturaleza, mide 15 metros de alto y
110 de largo. Los miles de curiosos senderistas que se acercan hasta la
majestuosa roca, juguetean con la fisonomía ilusoria de una enorme ola
de piedra a punto de desbordarse. Emulan surfear entre la ardiente roca, y
a pesar del juego que regala una imaginativa y estimulante foto, supongo
que sienten el gran poder que la madre natura impregnó en cada colorido
surco del granítico monumento.
Retorciéndose sobre la llana planicie, elevándose cual tsunami poderoso
sobre el pardo horizonte, frenando el viento y doblegando la pauta de una
lluvia que termina resbalando por su petrificado lomo a su antojo; la ola
wave, icono natural de la belleza del paisaje australiano, arremolina
curiosos a su alrededor que deslumbrados contemplan la curiosa y
fascinante fisonomía rocosa de tan particular y hermoso capricho natural.
32
J.J.D.R.
Durante un centenar de kilómetros el río Tinto muestra su fluvial
serpenteo entre barrancos y valles por tierras onubenses. Tras nacer en
la serranía andaluza de Padre Caro, río Tinto discurre plácidamente por la
cuenca del Guadiana exhibiendo los matices y colores de su
extraordinario y fascinante lecho mineral, para después caer rendido en
brazos del Odiel mimetizando su curso con éste ya en la ría de Huelva y
finalmente su tránsito fenecer en el Golfo de Cádiz.
Río Tinto es único en el mundo. La física y química que da cuerpo a sus
múltiples peculiaridades lo convierten en un río de gran importancia
científica a nivel mundial, hasta el punto de haber sido el lugar elegido
por la agencia espacial estadounidense (NASA) para sus estudios
multidisciplinares de campo y el entrenamiento de los robots que hoy día
recorren los senderos del lejano y desconocido planeta Marte.
La geología del
lecho fluvial del río
Tinto (nombre que
le viene dado por
su color
bermellón, similar
al del vino) es tan
magnífica y única
que los estudios
sobre sus
minerales y los
organismos que
subsisten en sus
aguas, lo
convierte en un
ecosistema que
bien podría ser el
que los Roberts
marcianos
pudiesen
encontrar en nuestro vecino planeta.
Con la participación del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones
Científicas) en colaboración de la ya mencionada NASA, en 2001 dio
comienzo el programa Snorkel, en el que se hicieron las pruebas de los
robots que viajarían a Marte así como la comprobación y estudio de los
microorganismos extremófilos que se hallaron en el río siendo este
descubrimiento portada y argumento para innumerables revistas
prestigiosas de ciencia así como periódicos de todo el mundo.
Observar el paraje alrededor del río Tinto es como imaginar la escena de
algún punto distante en un planeta lejano. Todos hemos visto películas de
ciencia ficción, donde aparecen extraños y misteriosos ríos de colores
brillantes salpicados de salientes rocas cubiertas por una densa capa de
niebla y vapores. Río Tinto bien puede ser ése acuífero de ciencia ficción,
con la particularidad de que en este caso no se halla en ninguna región
33
J.J.D.R.
La blanca y fina arena conforma una extensa alfombra bajo las paredes
irregulares de piedra grisácea. Enormes arcos calizos y túneles oscuros
que albergan aguas de color turquesa, dibujan sobre el plomizo cielo
gallego la estampa mágica de un lugar de ensueño. Al norte de Lugo
(España), en la costa de la Mariña Lucense, la Playa de las Catedrales
conforma uno de los lugares más espectaculares de la península ibérica y
posiblemente una de las playas más hermosas de nuestra piel de toro.
A escasos 6 kilómetros de la localidad de Ribadeo (parroquia de A
Deveza), arcos de piedra de 30 metros de altura y gran grosor parecen
simular góticas catedrales construidas por la acción del mar y el viento.
Su nombre gallego As Catedrais hace referencia al paisaje natural
formado en la Praia de Augas Santas (Playa de aguas santas) en la costa
del mar Cantábrico.
Este paisaje declarado Monumento Natural por la Junta de Galicia, es un
lugar de referencia turística en el norte de España.
La fina arena se
extiende
durante 1328
metros,
recorrido que
transcurre entre
acantilados de
pizarra y
esquisto,
surcada por
abundantes
cuevas
horadadas en
las paredes
rocosas.
Para poder
apreciar la
belleza de la
playa es
imprescindible hacerlo en bajamar, cuando el mar se ha retirado y lo
labrado en la piedra durante años es visible en toda su plenitud.
La rapidez con la que la pleamar hace acto de presencia ha de tenerse en
cuenta a la hora de planificar la visita a este lugar, pues llegar con la
marea en su máximo ciclo privará al visitante de su mágico espectáculo.
J.J.D.R.
Se dice de él que con tan solo doce años de edad su pequeña fisonomía,
dependía de las cuerdas y los anclajes que lo sujetaban a la pared de
una montaña para ser feliz.
Se comenta que el espíritu temprano que mostró por el riesgo y la
escalada extrema, fue provocado por la herencia samurái que corría por
sus venas, y que su pasión por el riesgo extremo fue tan grande que
siempre tuvo presente que moriría en uno de sus vuelos a velocidad
terminal.
Dan Eugene Osman nació el 11 de febrero de 1963 en la bella región del
lago Tahoe en California. En cuanto fue consciente de sus cualidades
para escalar y su experiencia creció conjuntamente con su carácter
indómito, se convirtió en un experto en deportes de riesgo. La sombra
que su silueta perfilaba entre los picos más imponentes se convirtió en
fotografías asiduas en artículos de revistas de prestigio sobre temática
de montaña y escalada.
Sobre una grieta de escasos
centímetros de grosor, era
capaz de hacer las mayores
piruetas sirviéndose
solamente de la fortaleza,
destreza y agilidad de sus
manos, y el desdén más
absoluto ante el abismo que
surgía bajo sus pies.
Sus mayores logros fueron
en escalada natural - también
conocida como sólo integral-
modalidad que consiste en
ascender la montaña sin
ayuda de cuerdas.
Si la dificultad y el riesgo de
tamaña aventura no era ya
suficiente, Dan lo hacía
corriendo como si la vida le
fuera en ello, cronometrando la ascensión y tratando de hacerlo en el
mínimo tiempo posible.
Pero donde demostró que su aprecio a la vida estaba ligado al riesgo
que llevara implícito transgredir, fue saltando al vacío en la modalidad de
caída libre controlada.
Sólo el hecho de pensar en saltar desde cientos de metros para ser
frenado por una cuerda de seguridad es ya de por sí imaginar una
situación que asusta. Pero para Dan Osman, esta modalidad era su
preferida y a la postre la que le llevaría a su último desafió extremo.
En sus últimos diez años de vida saltó más de mil veces. Más de mil
veces su cuerpo fue zarandeado por el viento mientras caía sin control a
velocidades de vértigo. Su mayor récord en esta modalidad fue un
registro de 322 metros de altura que también fue el último. En julio de
1998 fue quién diseñó el sistema de tirolina.
37
Su último vuelo le llegó con tan sólo 35 años de edad. Era padre de una
pequeña niña llamada Emma.
38
J.J.D.R.
José María Hinojosa Cobacho nació en Jauja, pequeña aldea de la
pedanía de Lucena (Córdoba), en junio del año 1805. Nació tal vez un día
21 o quizás un 24, pero lo seguro es que lo hizo rodeado por la hambruna
de un país desolado por el analfabetismo y la pobreza.
Sus padres, Juan y María, humildes y jornaleros, trabajaban de sol a sol
en las tierras de un señorío cordobés. Por ello José María, desde muy
pequeño, supo de la dureza del campo y los sinsabores de una vida llena
de sudor, esfuerzo, dolor y escarnio.
Pero la vida del joven José María daría un repentino y brusco cambio el
día 29 de septiembre de 1820 cuando se encontraba en plena romería de
San Miguel.
Ante decenas de personas las navajas de dos hombres chocaron con
estrépito junto a la Ermita de los Montes. En pocos segundos, sobre un
charco de sangre yacía el cadáver de un hombre asesinado. Su joven
verdugo, por cuyas manos resbalaba aún la sangre caliente de su víctima,
subió a lomos de un caballo y salió al galope buscando refugio en los
montes de Sierra Morena.
La pena capital sería su castigo
de resultar apresado.
Sus ojos grises manaban furia
y abrasador brillo y, a pesar de
contar con tan sólo 15 años de
edad, José María Pelagio
Hinojosa Cobacho, mientras
cabalgaba enfurecido a lomos
de su caballo, comenzó a
escribir el primer capítulo de su
corta e intensa vida como
bandolero, y dictó con sangre
el prólogo de sus hazañas y
fechorías bajo el nombre del
“Tempranillo”.
Del motivo por el cual José María asesinó aquel hombre poco o nada se
sabe. Son tres las versiones que sus biógrafos contemplan como
plausibles, pero las tres coinciden en que se batió en duelo para vengar
una grave afrenta personal. Unos dicen que su madre fue ultrajada, otros,
que vengó y mató al asesino de su padre. Pero la más popular, quizás por
sus tintes románticos, cuenta que fue una joven muchacha a la que
amaba la que sufrió escarnio y vergüenza por fuerza de aquel hombre y,
para defender su honor, José María se enfrascó en la riña que terminó
con la vida del desdichado.
Con tan sólo 15 años de edad se adentró en los montes cordobeses para
escapar de la justicia y así salvar su vida.
Con estos hechos delictivos nacía una de las grandes leyendas españolas
del siglo XIX que terminaría evocando toda una época de hazañas
románticas alrededor del bandolerismo asentado en las sierras
españolas, y que tanto dieron que hablar en España y en toda Europa.
40
J.J.D.R.
Abriéndose paso entre las acacias de la sabana, pisando con sus pies
descalzos los mil senderos que atraviesan la meseta de Adamawa en
Camerún, los miembros de la tribu Gbaya yaayuwee buscan, con el
sentimiento ansioso y el temor que alberga en el guerrero, la dorada cuna
de una presa tan codiciada como necesaria para el sustento de su pueblo,
los dulces y sabrosos panales melíferos de las peligrosas abejas
africanas.
Durante tres meses al año los Gbaya dejan sus quehaceres cotidianos y
se pierden entre la espesura de los bosques cameruneses con un único
objetivo, regresar con la mayor cantidad posible de miel para su pueblo.
Muchas son las tribus en el mundo que utilizando diferentes artimañas,
algunas no exentas de verdadero riesgo, – un buen ejemplo son los
cazadores de miel del Himalaya-, y
que han logrado perfeccionar
durante siglos las herramientas y
el método adecuado para
garantizarse una buena cosecha
de miel minimizando las
consecuencias producidas de un
enfrentamiento directo contra una
enfurecida colmena de abejas.
La tribu Gbaya es un buen ejemplo
de mimético desarrollo de
observación y adaptabilidad a su
medio de vida. Dependientes de
las fuentes alimenticias que la
naturaleza les podía ofrecer, las
antiguas generaciones de la tribu
hubo de emplear todo su ingenio
en desarrollar técnicas de captura
eficaces con los medios naturales
de los que disponía en su entorno.
La miel, como elemento
nutricional, era esencial para la
dieta de la tribu y de ahí surgió la
necesidad de enfrentarse con un
terrible enemigo nada dispuesto a
dejarse robar su preciado tesoro dorado y dulce.
Para tan arriesgada misión los miembros de la tribu Gbaya inventaron una
metodología eficaz y nada invasiva que, desde tiempo inmemorial y hasta
nuestros días, les sirve para ganar anualmente la batalla contra las abejas
africanas en un ritual conocido como ngour-ngour (ir a la batalla).
Utilizando fibras de madera, cuya sabia es un eficaz repelente contra las
abejas, y hojas de palma y paja, los hombres fabrican unos curiosos
trajes con los que se visten para su misión. La curiosa y rudimentaria
vestimenta, protege casi todo el cuerpo del cazador, dejando tan sólo las
manos y los pies al descubierto.
44
J.J.D.R.
La isla de Flores se encuentra en el Índico, concretamente en el mar de
Savu en Indonesia, y forma parte del archipiélago de islas menores de
Sonda. Su costa Este enfrenta su litoral al de la isla de Java y también se
encuentra en las cercanías de la isla de Komodo, célebre por ser el
refugio del varano o dragón de Komodo, reptil de gran envergadura y
mandíbula poderosa descendiente vivo de los grandes saurios.
En la isla de Flores se encuentra el Parque Nacional Kelimutu. El parque
alberga el volcán del mismo nombre con sus tres cráteres, hoy día,
convertidos en tres hermosos lagos cada uno de los cuales tiene un color
diferente según los minerales de su lecho y la actividad interna del monte.
El volcán Kelimutu entró en erupción por última vez en el año 1968. Su
cumbre, se alza 1639 metros sobre la isla de Flores y para los nativos del
lugar el monte y sus tres enigmáticos lagos son lugares sagrados. Según
cuenta la tradición popular, el alma de los difuntos descansa en las
profundidades de los tres lagos, siendo el carácter y la edad del difunto el
rasgo que
diferenciará en
cuál de los tres
lagos
descansará su
alma.
Un profundo
color azul
intenso rozando
el negro
azabache
presentan las
aguas del lago
Tiwi Ata Mbupu
(lago de los
ancianos), que
parece mirar al
cielo como un
inmenso ojo
vació de vida. De los tres lagos éste es el que se encuentra separado, ya
que los otros dos comparten cráter y solamente les divide un muro de
piedra.
El agua del Tiwu Nva Muri Kooh Tai (lago de los hombres y mujeres
jóvenes), exhibe un color verde turquesa que cambia de tonalidad en
diferentes épocas del año por los movimientos internos del volcán y los
minerales de su lecho lacustre.
Por último está el lago encantado (Tiwu Ata Polo) cuyas aguas fueron de
color rojizo y actualmente son del color del café con leche.
A vista de pájaro el contraste de colores que se puede apreciar en las
alturas del volcán Kelimutu lo hace único en el mundo.
Actualmente varias pasarelas permiten al visitante apreciar muy de cerca
las aguas misteriosas de los lagos y el magnífico paisaje que desde la
cima se puede contemplar. Aguas de color turquesa, azul intenso, rojo o
47
Bajo las aterciopeladas nubes los cráteres del volcán Kelimutu, antaño
bocas de lava ardiente, se colmaron de coloridas aguas, como muestra de
la excelencia de una naturaleza viva que no deja nada al azar y recubre
cada agujero del mundo con la belleza que nace de su infinita sabiduría.
48
J.J.D.R.
Una eterna lluvia moja el espeso y verde manto boscoso. El cielo se
muestra gris, acorralado por espesas nubes de las que sólo a través de
algún roto momentáneo de sus gaseosos cuerpos, algún que otro rayo de
sol escapada y termina iluminando pequeñas porciones de tierra.
Cautivos de la niebla, enormes cedros, destilan bruma entre sus
gigantescas ramas deshojando el húmedo rocío que humedece el
retorcido sendero que atraviesa la isla de Yakushima.
Cientos de árboles enormes y viejos, de madera tan añeja que algunos
cuentan su edad por milenios, yerguen sus altivos y majestuosos cuerpos
de pinocho unos con otros entrelazando sus abigarradas ramas en
posturas imposibles, salpicando la isla de lugares de un incalculable
valor paisajístico.
La isla de Yakushima está ubicada en la península de Osumi, sesenta
kilómetros al suroeste del cabo Sata, competencia de la prefectura de
Kagoshima en Japón.
La geografía de la isla recuerda la forma de un pentágono. Yakushima
cuenta con dos grandes montes que destacan por encima de su relieve
montañoso, estos son
Miyanoura-dake con 1935
metros y Negata-dake cuya
cota es de 1886 metros.
Entre la fauna que vive
apaciblemente en las laderas
y bosques de la isla, es muy
destacable la presencia del
mono Yakuzaru o el gamo
Yakushima, ambas especies
autóctonas de esta isla del
pacifico.
J.J.D.R.
En una de las habitaciones del cortijo Pitango, la niña María Martínez
Martínez descansa en la cama, cuando de la nada, aparecen unas
llamaradas que comienzan a envolver su pequeño delantal prendiéndole
fuego. La niña comienza a gritar. Sus familiares y los jornaleros que
trabajan en la finca acuden de inmediato a socorrer a la niña que está
angustiada ante las llamas que roen sus ropas. Sofocan el fuego y
tranquilizan a la pequeña que no sabe dar una explicación razonable del
extraño suceso.
A la misma hora, muy cerca, varios fuegos que surgen de improvisto ante
numerosos testigos, prenden montículos de trigo y enseres de labranza
en el caserío Franco.
Los laroyanos no salen de su asombro. Testigos presénciales narran
como han visto aparecer unas esferas de tonalidades azules en el aire
que, al posarse sobre los objetos, hace que ardan como una tea colérica.
El miedo y asombro se acrecienta cuando cae la noche y los sucesos se
repiten de nuevo.
La pequeña María será
de nuevo el epicentro de
un fuego inesperado que
surge en su habitación.
Ésta vez, María no está
sola. Hasta cuatro
personas la acompañan.
La luz extraña ha
surgido en medio de la
habitación y se ha
posado sobre la cama.
Las sábanas arden de
inmediato mientras que
un miedo indescriptible
sacude unos cuerpos
abotagados por la
histeria y el desconcierto.
Aquello es demasiado para los aldeanos. En plena noche se reúnen bajo
el cielo estrellado y deciden organizar una batida, convencidos de que los
fuegos tienen que ser provocados por alguien que merodea por el pueblo.
Las horas pasan. La infructuosa búsqueda de un posible culpable no da
resultado. Todo es muy extraño. Nadie en el pueblo recuerda un suceso
parecido, ni siquiera los más ancianos del lugar.
Amanece. La serranía de los Filabres se tiñe de colores pasteles mientras
sus moradores, que apenas han podido conciliar el sueño, despabilan sus
miedos con la llegada del día.
Hace rato que se ha dado aviso a la guardia civil. El puesto más cercano
es el de Purchena-Macael, desde donde se prevé que llegue en breve la
autoridad.
La mañana transcurre tranquila y sin sobresaltos. Por momentos, la
calma hace olvidar la angustia de la pasada noche.
El cabo Santos está al frente de un grupo de cuatro hombres.
52
Tras una corta pausa, absorto y embebido del paisaje de la comarca del
mármol en la serranía de Filabres (Almería), el visitante siente que llega a
un lugar de mágico entorno dónde el misterio se instaló tiempo atrás en
sus fincas y casas, permaneciendo vivo en la memoria colectiva de sus
vecinos hasta nuestros días.
Laroya es sinónimo de misterio. Sus calles, sus cortijos y fincas, las
rocas del camino, los senderos y pastizales; no pueden desligarse de los
hechos que un día 16 de junio de 1945 comenzaron a sembrar de pánico
la comarca, situando el pequeño pueblo serrano en el mapa nacional, bajo
la escrupulosa e inquisidora mirada de investigadores de toda índole y el
desconcierto de las autoridades que no dieron crédito a los sucesos que
allí ocurrieron y para los que nunca tuvieron respuestas.
El fuego cesó. La calma llegó para quedarse y el tiempo comenzó a cerrar
heridas y a desvanecer el miedo que circulaba junto al aire por las calles.
El fuego se fue y no volvió. Pero en Laroya, lo que finalmente quedó
impregnado en cada rincón de su geografía serrana, fue el sentimiento de
que un día de junio, algo inexplicable, extraño y misterioso, se alojó en el
pueblo para no marcharse jamás.
Los fuegos de Laroya están considerados como uno de los casos de
combustión espontánea mejor documentados hasta la fecha. Un enigma
vivo y sin respuesta.
Pero en otros lugares han sucedido hechos parecidos.
En junio de 1925 en una finca conocida como el Perdigón en la Rioja,
vecinos y cazadores, durante semanas fueron perseguidos por fuegos
extraños.
También en Argamasilla de Alba (Ciudad Real), los alumnos y profesores
de una escuela rural, sintieron el pánico de enfrentarse ante fuegos
espontáneos que aparecían de la nada.
El fuego, aparece arde y termina extinguiéndose. No así el misterio, que
tras invadir la mente, devora el espíritu y a veces la razón, y termina
adosado a nuestro recuerdo para siempre.
56
J.J.D.R.
En la costa septentrional de Australia al sur del golfo de Carpentaria,
donde el mar de Arafura delimita las costas de Papua Nueva Guinea del
país del boomerang, un impresionante fenómeno atmosférico aparece
anualmente durante los meses de septiembre y octubre.
Conocido como Morning Glory Could (nube gloria de la mañana), es un
espectáculo de tal calibre que muchos turistas y viajeros afortunados
recorren grandes distancias sólo para ser testigos y fotografiar el extraño
fenómeno.
Como si de un tsunami vaporoso se tratase, el cielo se cubre totalmente
por una arrolladora y gigante nube gaseosa.
La costa es abatida por los vientos que acompañan a la nube mientras los
planeadores y alas delta de los ávidos aventureros sobrevuelan las capas
altas de la esponja blanca pretendiendo amerizar sobre su panza.
La longitud de la hermosa nube sobrepasa los mil kilómetros de longitud
y su altura es de uno a dos kilómetros, llegando a alcanzar los 60 Km. /h
en su desplazamiento.
Aunque el
fenómeno es poco
habitual en otros
lugares del
mundo, en la
pequeña localidad
de Burketown -178
habitantes-
anualmente se
tiene la posibilidad
de ver la gran
nube blanca, al
igual que en
Queensland, el
mejor lugar según
cuentan para
presenciar el
fenómeno natural.
Para los científicos las causas naturales de tan maravilloso fenómeno aún
son desconcertantes a pesar de haber sido minuciosamente estudiadas.
Lo que parece que tienen claro es que los cambiantes vientos de la costa
del mar de coral, unidos a los contrastes de temperatura de las brisas
marinas provenientes de la península de Cape York son uno de los
motivos principales; así como la ascensión de los vientos y su velocidad,
serían la causa de la creación de la nube con forma de gigantesco rollo.
Este inusual producto natural ha sido también registrado en otros puntos
del planeta, aunque su frecuencia es casi anecdótica.
Se han producido nubes parecidas en la parte central de Estados Unidos,
en el Canal de la Mancha, en las costas mexicanas del mar de Cortés, en
Berlín, o en la parte oriental de Rusia. Pero en ningún sitio son tan
espectaculares y continuas como en Australia.
Los vientos racheados que acompañan la aparición de la nube de gloria,
hacen peligroso el tránsito de avionetas o aeroplanos. A pesar de ello,
57
J.J.D.R.
Gracias a las modernas técnicas informáticas, los aviones aterrizan en las
carreteras, los barcos zozobran en las grandes avenidas, el mar se traga
ciudades y nuestro mundo desaparece bajo un infierno de fuego y agua.
Cualquier situación, trágica e imposible, cobra vida en la imaginación de
McGhee.
Después de trágicos acontecimientos ocurridos en diferentes lugares del
mundo como terremotos o tsunamis, y vistas las catastróficas imágenes
que de ellos hemos contemplado, cuando miramos una creación de
MacGhee, nos damos cuenta que la ficción y la realidad están separadas
por una línea casi imperceptible.
Steve McGhee es ilustrador y diseñador gráfico canadiense.
Nacido en London, ciudad al suroeste de Ontario (Canadá), desde muy
pequeño se sintió inspirado por el catastrofismo, el dolor y el miedo del
ser humano, dibujando enormes casas de tortura repletas de extrañas
máquinas de suplicio. Sus padres y profesores llegaron a cuestionarse, si
el joven McGhee,
podía sufrir algún
problema
psicológico o trauma
que liberaba en
aquellos oscuros
dibujos. Pero pronto
se dieron cuenta de
que los dibujos de
Steve, tan sólo eran
el reflejo de las
fabulosas actitudes
del joven para con el
arte ilustrativo.
Terminó sus
estudios de
secundaria en el
instituto HB Beal S.S. famoso por sus programas de especialidades. De
este centro pasó al Sheridan Collage, ilustre y afamado instituto de
aprendizaje avanzado. De hecho, de éste centro educativo, han salido
animadores gráficos para Walt Disney Animation Studios, y Pixar
Animation Studios, que ocupan hoy día puestos de gran importancia
dentro de estas compañías de prestigio.
También de las aulas del Sheridan Collage salieron alumnos que
posteriormente lograrían dos Oscar de Holywood, más ocho
nominaciones y también un prestigioso Emmy. Además, la escuela, está
considerada el Harvard de la animación.
Los profesores de Steve se dieron cuenta enseguida del enorme potencial
que tenía y enseguida lo vieron como un alumno aventajado. Finalmente
llevaría a término sus estudios en el George Brown Collage de Toronto.
Para Steve ser partícipe de las enseñanzas en estos centros, fueron
elementales para su formación artística; especializándose en diseño de
personajes, diseños de ubicación y también de fondos. Pero sus miras de
59
J.J.D.R.
Grandes riscos afilados cual hoja de sierra, adornados con un halo de
frágil niebla transparente, dibujan la imperturbable rigidez atemporal de
las montañas que gobiernan un pequeño retazo de cielo chino. El vientre
afilado de una de estas agujas milenarias quedó abierto hace siglos,
dibujando en el horizonte un agujero grande y ovalado, tragaluz por el
cual el sol, hoy día, se cuela iluminando las escaleras de piedra que
ascienden sorteando la niebla hasta alcanzar la cumbre de la montaña.
La historia narra como en el año 263 d.C. un tremendo cataclismo natural
derribó una gran cueva que se hallaba en las alturas de la montaña y que
era conocida como Songliang Shan. Tras el derrumbe la enorme gruta
desapareció dejando a la vista un gran agujero a modo de ventanal
gigante desde el cual los antiguos chinos decían se podía contemplar
todo el vasto territorio
imperial. La montaña
cambió de nombre y pasó a
conocerse como Tianmen
Shan “Montaña de la puerta
celestial”.
El agujero rocoso, abierto
sobre la línea del horizonte,
mide 131 metros de altura,
57 de ancho y unos 60
metros de profundidad.
Antiguas tradiciones chinas
narran que el ascenso
hasta los templos
construidos en la montaña
se convirtió casi en una
obligación para todo
emperador que quisiera
disfrutar de un poderoso
gobierno, y hasta allí
subían para dar rendido
tributo y sacrificios a sus
dioses.
El ascenso hasta la cima de
la montaña había de
realizarse a pie tras sortear abruptos valles, peligrosos desfiladeros, y
ascender los 999 peldaños de escalera que separaban el mundo ordinario
y terrenal del profundo oasis conformado por el cielo. Así lo hicieron
durante generaciones numerosos emperadores de diferentes dinastías
como la Xia, Shang y Zhou, que ubicaron templos como el perteneciente
al emperador de Jade u otros como el que fue construido para venerar a
Confucio.
Al parecer más de un emperador ante la visión de los centenares de
peldaños que tenía por delante, decidió ascender ahorrándose el esfuerzo
cómodamente tumbados en sus sillares de oro a hombros de sacrificados
esclavos.
61
J.J.D.R.
A poca distancia de Calatayud (Zaragoza) y pegado a la localidad de
Nuévalos, el Monasterio de Piedra deslumbra al visitante con su rica y
variada naturaleza.
En un paraje de singularidad insólita el agua se convierte en el principal
protagonista, regando cada rincón del parque con hermosas cascadas y
abruptos y desafiantes saltos acuíferos.
El monasterio de piedra fue en un principio una fortaleza musulmana.
Alfonso II de Aragón en plena reconquista de los territorios ocupados por
los musulmanes, legó el castillo y las tierras adyacentes a la orden del
Cister.
Fueron doce monjes y un abad los que llegaron junto al cauce del Piedra
procedentes de la Abadía de Poblet en Tarragona. Durante 23 años,
catalanes, navarros y valencianos, trabajaron junto a los monjes en la
construcción del monasterio que en un principio fue llamado de Poblet,
hasta que posteriormente, acuñó el nombre del mismo río Piedra.
No tuvieron que
buscar muy lejos la
piedra para los
muros ya que
emplearon las que
sostuvieron en pie
el castillo
musulmán.
Dedicado a Santa
María de La Blanca,
el Monasterio
estuvo acabado en
el año 1195. Desde
aquella lejana
fecha, permaneció
ocupado por los
monjes
cistercienses
durante 700 años,
siendo desalojado por éstos en tres ocasiones; en 1808 al ser ocupado
por las tropas francesas, durante el trienio liberal (1820-1823), y por
último y definitivo, en 1835 tras la desamortización de Mendizábal.
Tras las pérdidas de las colonias de América y finalizada la primera
guerra carlista, Mendizábal, válido de Isabel II, decidió expropiar las
tierras a los monjes y venderlas en subasta pública.
Los monjes ya no volverían a su claustro de piedra y dejarían de ser los
oficiantes de las misas junto al río.
El monasterio fue adquirido por Pablo Muntadas Campeny en 1840 en
subasta pública y pasó a ser propiedad privada. Fue su hijo Juan
Federico Muntadas, quién, definitivamente, dio forma al parque natural
proveyéndolo de senderos adecuados, creando las rutas entre las
galerías y sembrando numerosas plantaciones.
64
J.J.D.R.
Cuando Rick Hoyt nació, su cordón umbilical quedó prendido de su
pequeño cuello. Su cerebro acusó enseguida la falta de oxígeno
causándole una parálisis cerebral. Sucedió en el año 1962. Sus padres,
Dick Hoyt y su esposa Judy, se enfrentaron al dolor y el desconsuelo más
grande que unos padres pueden sentir.
A los ocho meses los médicos aconsejaron a la joven pareja que diesen
término a la vida de su hijo. No sentirá nunca ninguna emoción, no
reconocerá a nadie, no logrará sobrepasar lo que puede sentir o padecer
un simple vegetal, les dijeron.
Mirando de frente a la vida aceptaron el reto y eligieron soñar con que
algún día, tan sólo un día, se levantaran una mañana y su hijo les
dedicara una amplia sonrisa.
Pasaron los años. A la vida de la familia Hoyt llegaron dos nuevos
miembros, hermanos de Rick,
que superaron con normalidad
ése trance vital y delicado que
es el nacer y llegar sano al
mundo.
Los repetidos intentos por que
aceptaran a Rick en alguna
escuela especial fueron
denegados. Decían que no
poseía un mínimo de
inteligencia, un solo ápice que
reconociese conciencia en su
cerebro.
Dick y Yudy nunca se dieron
por vencidos y buscaron sin
descanso una oportunidad de
mejora para su hijo.
La oportunidad les llegó de la
universidad Tufts de
Massasuchetts en Boston.
Tras varias pruebas al pequeño
Rick, los médicos reconocieron leves signos de inteligencia en las
reacciones del muchacho. Respondía a estímulos, y eso era más de lo
que sus padres nunca llegaron a soñar.
Teniente coronel de la
Fuerza Armada en la
Guardia Nacional Aérea,
Dick Hoyt se multiplicó para
poder satisfacer los deseos
de su hijo. Entrenaba 5
horas al día durante 5 días a
la semana. Su forma física
era inmejorable. Su fortaleza
mental aún era más
poderosa y su corazón una
caja fuerte de sensaciones y
dolor minimizado.
Durante su última maratón,
Dick Hoyt sufrió un ataque al corazón. Una de sus arterias estaba
obstruida en un 95%. Los médicos le comunicaron que de no haber
estado físicamente tan fuerte hubiese muerto en el acto.
El equipo Hoyt corrió 224 triatlones, 6 Ironman, 5 media triatlón Ironman,
20 duatlones, 65 maratones (25 de ellas en Boston), 818,6 carreras de
milla y 81 media maratón.
La leyenda de los Hoyt se forjó a través del asfalto de numerosas
ciudades, bajo las frías aguas de diferentes mares y el pedaleo constante
por pueblos dispares.
En el año 1993 Rick Hoyd consiguió una graduación especial en
educación física en la universidad de Boston, ciudad ésta donde vive y
trabaja de manera independiente actualmente.
Padre e hijo ahora se dedican a dar conferencias y charlas motivacionales
por la geografía de Estados Unidos. Con su ejemplo y fuerza ante las
adversidades, aconsejan y dan ánimos a aquellos que quieren y desean
aprender de su experiencia vital.
Ser padre es el mayor reto que el ser humano puede emprender. Ser
padre es una lucha constante, un desafío diario, un sendero de incierto
recorrido repleto de recovecos llenos de sorpresas y continuas
enseñanzas. Supongo que para Dick Hoyt el reto de su vida fue lograr con
su enorme y dificultoso esfuerzo, la sonrisa inocente y sincera de su hijo,
el mismo niño que desde que nació, supo que podía perder en cualquier
momento.
Llegar a la meta de cada carrera y ver el rostro de su hijo fue estímulo
más que suficiente como para poner al límite sus fuerzas y hasta su
propia vida.
El equipo Hoyt es un ejemplo de amor sin límites ni condiciones.
El equipo Hoyt demostró al mundo que todo es posible, hasta el hecho de
que un padre lleve a su hijo al fin del mundo, tan sólo a cambio de una
bella y plena sonrisa de alegría.
68
J.J.D.R.
El príncipe Zheng nació en 269 a.c. en la ciudad de Handan bajo el
convulso período de los Reinos Combatientes que mantenía China
dividida en estados feudales e inmersos en continuas guerras entre sí.
Con trece años de edad ya era rey bajo la supervisión de un regente, y a
los veintiuno organizó un complot que le garantizó el poder absoluto.
Desde ése momento, libró batalla tras batalla hasta derrocar los feudos
enemigos y apoderarse de sus territorios. Con 38 años y después de
aniquilar el estado de Qin, último feudo independiente, se proclamó
primer emperador de China cambiando su nombre por el de Qin Shi
Huang.
Bajo su áspera y despótica autoridad implantó las nuevas reglas que
regirían desde entonces su vasto y unificado imperio chino.
Dispuso nueva moneda, encargó la construcción de carreteras y canales,
unificó pesos y medidas y
también los caracteres de
escritura en toda China,
siendo además el precursor
de la construcción de la gran
muralla.
De entre los episodios más
negros de la historia de
oriente se encuentran la
quema de libros que ordenó
el emperador y que privó al
mundo de una ingente
cantidad de estudios y
literatura de gran valor
sobre todo de poesía clásica
e historia; todo ello precedido
de la muerte de muchos
letrados, confucianos y
magos taoístas, referentes de
la cultura antigua china con
la que el nuevo emperador
quiso acabar de raíz.
Trasladó la capital a orillas
del río Wei He en Xiangyang, ordenando que todos los miembros de las
casas reales conquistadas se trasladasen de inmediato a la nueva capital,
donde mandó la construcción de un inmenso palacio utilizando para ello
una gran cantidad de condenados por la justicia.
Las leyes dictaminadas por el emperador se ejecutaban a base de garrote
y trabajos forzados y, en las ciudades, se agolpaban por millares los
vasallos marcados a fuego que se dejaban la vida en los faraónicos
proyectos de Qin Shi Huang. Los condenados llevaban la cabeza rapada y
la calva teñida de rojo. Con este atuendo se les diferenciaba claramente
del resto de la población. Pocos eran los que sobrevivían más allá de
cortos periodos de tiempo, debido al trato vejatorio y la crudeza de su
labor. Los reos tenían entre 15 y 56 años y las cifras de hombres que
fueron condenados supera el millón y medio.
69
Muchos de ellos conservan aún hoy día los colores brillantes y coloridos
tonos originales. La mayoría perdió la coloración en cuestión de horas
una vez estuvieron expuestos al aire.
La faz de cada guerrero es única. La cabeza de cada figura fue modelada
independientemente del cuerpo igual que las manos y después fueron
pegadas al cuerpo.
La imagen de cada guerrero representa a un soldado imperial. No hay uno
igual a otro. Fueron los soldados imperiales los modelos utilizados para
crear cada cara del ejército de terracota. Los cuerpos son huecos por
dentro y sólo las piernas son macizas para soportar el peso.
En 1980 los arqueólogos descubrieron dos carros de bronce tirados por
cuatro caballos cada uno y guiados por un conductor imperial. Cada carro
está compuestos por más de 3000 piezas y decorados con incrustaciones
de plata y oro.
El enorme mausoleo del emperador estuvo techado en su totalidad y el
suelo era de cerámica. De las 30.000 armas recuperadas- muchas otras
fueron expoliadas cuando murió el emperador-, se descubrió que fueron
cromadas para evitar la oxidación. Esta técnica se comenzó a poner en
práctica en occidente
hace escasas décadas,
lo que demuestra las
capacidades técnicas
de los chinos en época
antigua.
La construcción del
gigantesco mausoleo,
el cual sigue hoy día
excavándose, duró 40
años y 700.000
hombres fueron
utilizados en tan
magna tarea.
En el año 1979 el
museo de los guerreros de terracota fue abierto al público, y desde
entonces han desfilado más de 60 millones de visitantes.
La UNESCO incluyó en 1987 los guerreros de terracota como patrimonio
de la humanidad, y en 2010 el equipo de arqueólogos dirigidos por la
experta Xu Weihong, recibió el premio Príncipe de Asturias de Ciencias
Sociales.
Los guerreros de terracota forman parte del gigantesco ejército que
protegía la tumba del emperador, localizada a un kilómetro y medio bajo
el monte Li.
El biógrafo del emperador, Sima Qian, relató en sus escritos como era la
cámara funeraria del emperador:
La tumba tenía varias estancias bellamente decoradas. Fueron dispuestas
para albergar al emperador en la cámara principal y en las restantes a sus
concubinas, quienes, aún con vida, serían obligadas a dejarse morir junto
al emperador cuando le llegase su hora. La cámara principal, de grandes
dimensiones, relucía bajo una bóveda celeste en la que estaban
72
J.J.D.R.
Ante la imposibilidad de frenar el temblor constante que recorre su
cuerpo tensionado, el joven observa con fingida serenidad, los casi
treinta metros de altura que separan sus talones del firme suelo.
Apostado en lo más alto de una débil estructura de madera y ramas,
siente penetrar en su cuerpo los gritos de aliento que jadean las cientos
de personas que se encuentran junto a la base de la torreta. La multitud,
trata de insuflarle un plus de valor que le ayude a llevar a cavo su
propósito.
Sin marcha atrás posible, unido a la torreta por sendas gruesas lianas
atadas concienzudamente alrededor de sus tobillos, la valentía termina
diluida en aras de la locura y sendos estados emocionales se tornan uno
solo.
Guiado por una sin razón, que desde tiempos impertérritos ha hecho que
el hombre trate de emular el vuelo de las aves, el joven pierde de vista las
copas más altas de los árboles y la rocosa costa verde azulada, y cae a
toda velocidad en picado en una búsqueda frenética de la muerte.
A escasos centímetros de la parda tierra humedecida, las lianas atadas a
sus tobillos, como un segundo cordón umbilical que de nuevo alimente
su vida, frenan el inminente
impacto haciendo que el
joven, extasiado por el júbilo
que le embarga al sentir su
vida fuera de peligro, rebote
varias veces guiado sin
control por la inercia de la
física más elemental.
Uno a uno, durante dos
largos y festivos días,
jóvenes primerizos y
experimentados saltadores,
se jugarán la vida
lanzándose al vacío en lo que consideran un acto de gratitud para con la
madre Tierra, por haberles concedido una buena cosecha y les dé
permiso para seguir hollando y morando en su despensa natural.
Dicha despensa es Vanuatu, una de las 82 islas de origen volcánico que
conforman el archipiélago antiguamente conocido como Nuevas
Hébridas, al sur del océano Pacífico y el este de Australia.
La isla es un oasis paradisiaco, un punto elevado sobre un universo de
aguas claras y bosques coralinos, donde la permisividad de un clima
subtropical, concede el privilegio a los moradores de la isla del disfrute
de la vida rodeados de eternas playas de arena fina y blanca.
La isla Vanuatu - nombre que significa “Tierra eterna” - fue descubierta el
22 de mayo de 1768 por el ilustre explorador francés Louis de
Bouganville, quién, por arribar a la isla en el día de Pentecostés, no quiso
estrujarse mucho la cabeza y decidió que aquella tierra se llamaría así, de
Pentecostés.
Los nativos de la isla Vanuatu son, hoy día, gente afable y acogedora que
a pesar de recibir visitas del exterior, aún logran mantener activas sus
costumbres y ritos convencidos de que la globalización no acabará con la
74
J.J.D.R.
Adosadas al cuerpo sempiterno de la montaña, vigilantes del recorrido
fluvial que se aprieta entre la hoz del río Huécar antes de adentrarse en
las entrañas de la ciudad; vertiginosas estructuras ancladas al manto de
bruñida roca, las casas colgadas de la antigua y mágica Cuenca, miran
desde su morada de viento la eterna diáspora de nubes que colma el
horizonte próximo.
Al igual que feneció el tiempo en pos del viento que rasga las voladas
casadas, quedó perdida la exactitud sobre la procedencia de tan
singulares viviendas, y es común entre los historiadores asociar su
construcción a época medieval o musulmana allá por los siglos XIV o XV.
Cuenca es, probablemente, una de las localidades más pintorescas de la
península ibérica. Antaño, el farallón rocoso, estaba colmado de casas
horadadas en la piedra y sus balcones de madera colgaban literalmente
en el vacío.
De estas espectaculares edificaciones, hoy día, se conservan tres casas
de los siglos XIV-XV que fueron restauradas en el pasado siglo XX. En la
actualidad, dos de ellas,
concretamente las
denominadas casas del
rey, acogen las pinturas
del Museo de Arte
Abstracto de Cuenca. La
casa de la sirena, alberga
un famoso mesón
restaurante donde se
puede degustar la
gastronomía típica
manchega.
Caminando por las
empinadas y adoquinadas
callejuelas de Cuenca, el caminante puede experimentar la sensación de
haber retrocedido en el tiempo y estar deambulando por un escenario de
muros antiguos, conventos, como Las Petras ([Link]) La Merced (s XVI), o
el convento de San Pablo (1523), y portones llenos de historia que, en
silencio y sin demora, conducen a las espectaculares vistas de la hoz del
río Huécar.
En la parte más alta de la ciudad, la torre Mangana (s XVI) se erige
portando el reloj de la ciudad sobre un antiguo barrio mudéjar y más tarde
judería. En la hermosa plaza mayor, la catedral se levanta sobre el terreno
que albergaba la mezquita aljama. Su construcción comenzó en el siglo
XII siendo consagrada en 1208 y finalizada en 1271.
Junto a las solariegas casas voladas el puente colgante de San Pablo
suministra una buena dosis de adrenalina al caminante con sus 60 metros
de altura 100 metros de recorrido. El puente primigenio fue construido en
1533-1589 en piedra, pero terminó derruido a finales del siglo pasado. En
el año 1902 se construyó el puente actual hecho de hierro y madera, y es
el punto predilecto para poder contemplar en su mayor plenitud el frontal
del farallón que alberga las casas colgadas.
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Cuenca, por su
singular
belleza, y por
ser morada de
siglos de
historia, forma
parte de la
larga y
afamada lista
de lugares
Patrimonio de
la Humanidad
según dicta la
UNESCO.
De visita
obligada para
aquellos que
acuden a
Cuenca es la Ciudad Encantada. A escasos 36 kilómetros, en el interior
del Parque Natural de la serranía de Cuenca, entre zarzamoras, enebros y
pinos negrales, aromatizados los senderos con la fragancia del romero, el
tomillo o la mejorana, la Ciudad Encantada arrulla la tenue brisa entre sus
mágicas formaciones rocosas naturales.
Durante miles de años, obrando delicadamente la piedra caliza entre
pinares altos, el hielo, el agua y el viento, esculpieron a su antojo
curiosas siluetas pétreas que son fácilmente asociables a animales u
objetos comunes.
Caminando por la senda que marca el recorrido por la finca privada, el
Tormo alto -con sus 20 metros de alto-, los barcos, el perro, la cara del
hombre, la foca o el tobogán, por sólo nombrar algunos de ellos,
acompañan al visitante durante todo el recorrido.
Cuenca posee la cualidad de sorprender en cada esquina, en cada recodo
del camino. Pasar una jornada desgastando suela entre sus antiguas
calles, es perderse entre siglos de historia y acariciar con la mirada la
belleza del paraje en el que se haya ubicada. La magia de Cuenca y el
perpetuo hechizo que recae sobre las piedras de la Ciudad Encantada,
hacen que recorrerlas sea una experiencia exquisita.
78
J.J.D.R.
Considerada una de las más bellas cascadas del mundo, la de Baatara, o
como se la conoce popularmente “cueva de los tres puentes”, es sin duda
un ejemplo más de la belleza que alberga nuestro planeta azul.
Desplegando su redoble de truenos y cayendo 250 metros sobre una
añeja cueva, la cascada se precipita tras una pared de piedra caliza del
jurásico. En su ruidosa precipitación atraviesa tres hermosas terrazas
cubiertas de líquenes y musgo que verdean el hermoso espectáculo
reflejo de la testarudez del agua y el tiempo sobre la piel de la montaña.
La cascada de Baatara se encuentra en el Líbano, concretamente en la
región de Tannourine entre Beirut y Trípoli, y para acceder hasta ella hay
que ascender 500 metros por un sendero que discurre entre hermosos
cedros libaneses desde la aldea de
Balaa en la montaña Líbano.
Original y única la montaña Líbano es
el refugio de tan singular caída de
agua. Éste hermoso espectáculo sólo
es visible en época de primavera
cuando desde la cima del monte y
como consecuencia del deshielo, el
agua hace acto de presencia y se deja
caer sobre lugar tan deleitoso.
Las terrazas naturales son el resultado
de miles de años de erosión en la
piedra caliza. Puentes de tránsito
antaño, actualmente está prohibido
pasar por ellas por el peligro de caer
al vacío, aunque siempre hay algún
atrevido que ignora las señales y se
cuela en medio de la sima para tomar
alguna fotografía.
Fue descubierta en el año 1952 por el
espeleólogo francés Henri Coiffait
mientras realizaba estudios en la zona
siendo éste quién bautizó la zona
como cueva de los tres puentes.
Llegó la primavera y la nieve se deshace rápidamente en las alturas de los
picos libaneses. Bajo un manto de hojas el agua vibra y rauda desciende
abrazando el polvo del camino junto a sus piedras. El calizo farallón con
su triple terraza jurásica es la meta y el agua se desploma sobre el abismo
ya convertida en espléndida cascada.
Tras océanos inmensos y mares repletos de vida, tras montañas nevadas
y cimas escarpadas, tras la perenne vigía de los árboles enjutos y viejos
de bosques y junglas; retorcidos senderos marcan el camino cuya meta
siempre es un lugar en el que la pasión creadora de nuestra naturaleza ha
dejado su fabuloso sello de identidad.
79
J.J.D.R.
El águila real, parapetada en su nido, otea desde lo alto del desfiladero
buscando una presa que abatir. A mucha más altura, los buitres leonados,
planean dibujando círculos sobre el cielo malagueño, mientras que su
aguda vista kilométrica se detiene sobre varias figuras humanas que se
abrazan a las rocas a decenas de metros de altura. Zigzaguean
peligrosamente agarrados a una mísera barandilla que, oxidada, y en
algunos tramos inexistentes, pende atrincherada sobre las rocas del
desfiladero de los Gaitanes. Los arriesgados aventureros se afanan en
caminar sobre lo que queda de un centenario camino de grava y arena
construido a principio del siglo XX.
Colgado a cien metros de altura, el
camino serpentea durante tres
kilómetros sobre el río, adherido a
las paredes del desfiladero,
tronchado y derruido a partes
iguales.
El águila apenas se inmuta. Ya está
acostumbrada a la presencia de los
jóvenes intrépidos que a pesar del
severo riesgo que conlleva cruzar
por la ruta elevada, diariamente se
arriesgan buscando una dosis de
adrenalina poniendo en grave
peligro su vida a cada paso que
dan sobre la vieja estructura de
apenas un metro de ancho. En el
año 1901 se inició la construcción
de la hidroeléctrica que duró hasta
1905. El camino serviría a los
operarios de mantenimiento de la
estación fluvial, para transitar
desde el salto del Chorro hasta el
salto del Gaitanejo, manteniendo
así la vigilancia en las
instalaciones y el manejo del suministro de mercancías de la estación de
tren que allí se ubicó.
Trasladándonos un segundo a la época de dicha construcción,
entenderemos las dificultades a las que tuvieron que someterse los
obreros del camino. De hecho, se tuvo como cierto durante mucho
tiempo, que los obreros del camino, habían sido presos y condenados a
muerte, que a riego incluso de perder la vida, trabajaban esperando una
remisión de sus condenas.
Lo realmente cierto es que para trabajar suspendido a cien metros del
suelo no todo el mundo valía, por lo que se contrató a pescadores
80
J.J.D.R.
La carretera de Los Yungas, popularmente conocida como la “carretera
de la muerte”, serpentea y asciende las crestas rocosas del altiplano
Boliviano en un intenso y arriesgado equilibrio entre locura y necesidad.
Mientras su estrechez desgarradora sortea metro a metro los peligros de
una vía compuesta de arena y grava, el vacío adherido a su costado,
muestra al viajero el ascenso lento y doloroso hacia la Paz, a la vez que
observan el camino recto y rápido que les puede llevar a una muerte
segura a través de las ventanillas de sus vehículos.
La carretera comunica la amazonia con el altiplano americano. La ruta
Nacional 3 transita durante 65 kilómetros desde la localidad de Coroico
hasta la capital Boliviana de La Paz, sorteando desniveles que van desde
los 3600 metros a los 4300 en la capital más alta del mundo.
La carretera fue construida en la
década de los años treinta. Los
obreros que desempeñaron tan
ardua tarea, fueron prisioneros
Paraguayos apresados durante la
guerra del chaco. Para muchos
lugareños, la siniestralidad de la
ruta, se debe a la mediación de los
espíritus de los condenados en la
construcción de la vía así como a
malignos entes que distraen a los
conductores y hacen que se
precipiten por los impresionantes
desfiladeros y barrancos.
Lo cierto es que la ruta que une La
paz con la región de Los Yungas,
tiene la triste fama de ser la carretera
con más víctimas mortales del
mundo. De hecho, el Banco
Interamericano de Desarrollo, le
otorgó en 1995 el título de camino
más peligroso del mundo.
La constante niebla se une a las incipientes lluvias provocando una
nefasta visibilidad del recorrido. Son constantes los derrumbes de
piedras y hay innumerables grietas en la calzada. Para mayores
dificultades, el agua baja constantemente por las laderas de la montaña
en auténticas cascadas naturales. La anchura de la vía de doble sentido
es de apenas tres metros en algunas zonas, siendo casi imposible el
cruce de los vehículos. Los barrancos y desfiladeros por los que asciende
la carretera llegan a tener en algunos tramos 800 metros de altura.
Es necesario cumplir ciertas reglas para ascender por la carretera de Los
Yungas. Conducir por la izquierda y ceder el paso a los vehículos que
están subiendo son dos de las normas que hay que respetar. Pero en
muchas ocasiones, los vehículos que se dan el encuentro en
determinados lugares de la ruta, deben maniobrar hasta límites
83
J.J.D.R.
Un chasquido metálico retumbó bajo las pezuñas del buey. Acto seguido,
el arado que surcaba la tierra se paró en seco y el propietario de la granja
Hoba West soltó los aperos de labranza y fue a inspeccionar qué era lo
que obstaculizaba su trabajo.
J.J.D.R.
Sólo él poseía un don que le permitió escuchar el lamento de la piedra.
Permanentemente, oía una muda plegaria en su conciencia animándole a
cincelar sin descanso el puro y blanco mármol, hasta que conseguía
rescatar el alma eterna de seres hasta entonces invisibles para el resto de
los mortales.
De sus agrietadas manos, tras la paciencia que tiembla con el ritmo
vibratorio que ejerce el duro cincel, la vida en piedra de Moisés resurgió
del frío ostracismo que había en el corazón del mármol blanco, como el
bufido etéreo de un sueño que cobra vida y que sin llegar a ser carne, le
faltó solamente hablar para estar vivo.
Roma es un museo al aire libre. Cada calle, cada esquina, cada recodo del
camino equivale a sentirse abrumado por la historia que soportan sus
cimientos y fachadas. Centro neurálgico de la cristiandad, por doquier
hallamos iglesias convertidas en sedes de culto de las cuales muchas
son paso obligado para los millones de visitantes que aman el arte y que
acuden a Roma anualmente para deleitarse con la magia que encierran
los colosales tesoros artísticos que en
ella se guardan. Si algo posee Roma en
grandes cantidades es arte…mucho arte.
San Pietro in Vincoli (san Pedro
encadenado) es una pequeña iglesia
situada en la zona del Esquilino.
Seguramente el templo pasaría
desapercibido si no fuera porque en su
interior se conservan dos reliquias bien
dispares que hacen de San Pietro in
Vincole un lugar de paso obligado cuando
se visita Roma.
La primera reliquia es un objeto de
veneración para muchos fieles católicos.
Se trata ni más ni menos que de las
cadenas que supuestamente medraron y
arrebataron la libertad al mismísimo san Pedro y que se conservan en el
interior de un hermoso cofre dentro de la capilla. De la presencia de este
objeto en el interior del recinto le viene el nombre a la iglesia.
La segunda reliquia que se conserva aquí, y objeto de este artículo, lo
catalogaré como tesoro de la humanidad y muestra perfecta del
sentimiento hecho arte y perfección.
Ante la imponente figura del Moisés de Miguel Ángel las palabras se
minimizan y se tornan vacías, diáfanas de contenido, incapaces de
explicar la grandeza del conjunto escultórico que la fachada de la iglesia
contiene.
Uno se siente pequeño ante el poder que despliega la fisonomía de
Moisés.
Sentado, Moisés muestra la furia del desconcierto, la decepción del
engaño, la desesperación ante la burla y el menosprecio. Sus piernas
están en tensión. Los pliegues de sus vestiduras parecen agitarse justo
antes de que el cuerpo se alce para cargar contra su pueblo. La tensión
se palpa en cada centímetro de la escultura, fiel reflejo del instante en el
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que después de descender del monte Sinaí portando las tablas con las
leyes divinas, observa a su pueblo venerando becerros de oro y ebrios
por el efecto de alcohol.
El dolor contenido en su rostro, mezcla de indignación y perdón, se ve
agravado por una ligera inclinación de la cabeza. Aprieta con rabia el
regalo divino bajo su brazo y junto a sus hombros, se puede respirar la
fuerza contenida y la indignación que siente ante lo que está
presenciando.
Unos pronunciados cuernos coronan la cabeza. Son el resultado de un
error de traducción de un texto del Éxodo (34:29-35) por parte de San
Jerónimo. Dicho texto hace alusión a que Moisés se caracterizaba por
tener karan ohr panav (un rostro del que manan rayos de luz) pero el
traductor de la Biblia, del hebreo y el griego al latín, conocida como
(Vulgata) lo tradujo como (cornuta esset facies sua) que quiere decir su
rostro es cornudo. De todos es sabido que Miguel Ángel era un defensor
del texto sagrado y no dudó en seguir al pie de la letra lo que en la
Vulgata estaba escrito. De ahí nacieron los cuernos que adornan la
cabeza de Moisés.
Miguel Ángel Buonarotti tenía cuarenta
años cuando terminó la que consideró su
escultura más realista. Pero sería a los
setenta años de edad cuando la vería
expuesta lejos del lugar que en un principio
debería haber ocupado.
Moisés fue diseñado en principio como
parte de un conjunto escultórico colosal
confeccionado con cuarenta y siete
esculturas que serían colocadas bajo la
cúpula de San Pedro en el Vaticano. El
encargo lo realizo el papa Julio II en 1505,
pero tras su muerte en 1513, Miguel Ángel
vio como reducían el proyecto inicial una
vez tras otra, desesperándose por ello al
contemplar como el sueño de su vida se
desplomaba continuamente. Miguel Ángel se consideraba escultor. La
pintura le entregó gran fama, pero lo consideraba un arte menor. Cuando
conocí de estas palabras, provenientes del hombre que pintó la capilla
Sixtina, comprendí el sublime don que poseía este artista.
Mucha culpa de que el gran proyecto no llegar a concluirse se debió a la
intermediación de Donato Bramante ante los papas que precedieron a
Julio II, desviando constantemente los fondos económicos para sus
proyectos en la Basílica de San Pedro, dejando como última prioridad el
trabajo proyectado por Miguel Ángel.
Después de muchos pesares y desacuerdos, tras firmar contratos que
nunca llegaban a completarse, el proyecto se vio reducido a solamente
unas pocas figuras.
A la izquierda del Moisés está Raquel y a su derecha Leah, primera y
segunda esposa de Jacob. Miguel Ángel terminó de esculpir dos figuras
más, el esclavo moribundo y el esclavo rebelde, que hoy se pueden ver en
el museo del Louvre de París. Dejó sin acabar otros cuatro esclavos; el
89
J.J.D.R
Nick Vujicic pensó en suicidarse a los ocho años de edad. Pensaba que
jamás tendría una vida, que jamás conseguiría un trabajo, que nunca se
casaría…
Solía decir…”Que tipo de marido sería, si ni tan siquiera podré aguantar la
mano de mi esposa”
Colegios, juntas
corporativas,
congregaciones
cristianas, han celebrado
haber compartido las
vivencias de Nick Vujicic.
Hoy es un hombre
popular. Sus conferencias
son seguidas por multitud
de gente. Su vídeo titulado
“Sin brazos, sin piernas,
sin problemas” es de los
más vistos en Internet, y sus palabras son motivo de lágrimas y
esperanza.
Con ocho años llegó a pensar en quitarse la vida. Hoy reparte cariño y
simpatía por donde quiera que vaya. Sufrió y sufre el calvario de no
valerse por sí mismo. Hoy día recorre el mundo animando a las personas
a luchar por aquello que quieran conseguir.
Valor, valentía, coraje, superación…los adjetivos se agotarían antes de
poder definir la grandeza de Nick Vujicic.
J.J.D.R.
Gulucan es una pequeña localidad al oeste de China que vive atrapada
entre enormes picos montañosos que rascan la panza de las nubes.
Su población es escasa, apenas unas sesenta familias que viven de la
agricultura y el ganado, entre abruptos cañones y senderos imposibles
dibujados sobre cotas elevadas de montaña.
El señor Bao es el único profesor en muchos kilómetros a la redonda y el
encargado de impartir docencia entre los jóvenes locales, que cada día
tienen que sortear las adversidades de un recorrido cargado de riesgo.
El señor Bao lleva más de dos décadas compartiendo sus conocimientos
en un colegio ubicado en el condado de Hanyuan en la provincia de
Sichuan, a unas tres horas de camino del pueblo de Gulucan.
La distancia no es el mayor de los problemas que los jóvenes locales
tienen que padecer diariamente para llegar a la escuela. Lo peor de todo
es tener que andar por senderos que ascienden y serpentean bordeando
barrancos de más de 1500 metros de altura, así como atravesar
caudalosos ríos cuyos torrentes de agua son capaces de arrollar y hacer
desaparecer un elefante en cuestión de segundos.
A pesar de las dificultades con las que se enfrentan diariamente, los
niños de edades dispares,
cada mañana emprenden
su arriesgada caminata
entre alegres sonrisas y
buen humor, aunque sin
perder nunca de vista
dónde depositan cada uno
de sus pies en el camino.
Para llegar hasta la escuela
han de sortear
innumerables dificultades y
cada día el trayecto se
convierte en una aventura
de enorme riesgo.
La escuela de Hanyuan es un pequeño edificio de hormigón que cuenta
con cinco habitaciones, lo que la convierte en la edificación más grande y
con mayores prestaciones de toda la región.
Una cuestión tan elemental como recibir educación, en ciertos lugares del
mundo, se convierte en una autentica proeza para los niños y adultos que
desean aprender y educarse.
Admirable resulta contemplar la proeza diaria de la que hacen gala los
jóvenes estudiantes de Gulucan. Aunque para ellos sea una rutina
cotidiana caminar por ciertos senderos y a cierta altura con el sano
propósito de recibir los conocimientos más elementales, a mí parecer, es
el resultado diario de un ejemplo de tesón y valentía, propio de quienes
ante la adversidad del medio que les rodea no cejan en su empeño de
aprender y luchar por lo que con ganas desean.
93
J.J.D.R.
Ajenos a fronteras humanas que pretenden subyugar la libertad de la
tierra, unidos al sol por milenios de abrasadoras andanzas y únicamente
guiados por el viento que brama antes de morir en brazos de las dunas; a
lomo de camello y en largas hileras de fugaces sombras chinescas, los
Bororo, emergen tras las eternas arenas del desierto como una gran
alucinación en un mundo de silencio y fuego abrasador.
Nómadas viajeros, milenarios trashumantes del desierto más implacable
del panteón de arenas de la tierra, el pueblo Bororo pastorea sus rebaños
en busca de los altos y frescos pastos de la región de in Gall, donde las
diferentes familias de su pueblo, se unirán y enlazarán para festejar que,
un año más, la vida les une y lo que fue del pasado, su presente, y lo que
habrá de venir en el inmediato futuro, servirá para unir y entrelazar
vínculos afectivos que perdurarán en el tiempo.
Los Bororo o Wodaabe son un pueblo cuya raíz étnica desciende del gran
pueblo de pastores del Sahel, los Fulani, cuyo origen se desconoce,
siendo, con más de seis millones de individuos, el pueblo nómada más
grande del mundo.
Es septiembre y
las caravanas de
camellos con su
parsimonioso
ritmo llegan al
improvisado
campamento. En
cuestión de días,
el improvisado
campamento se
convierte en una
pequeña ciudad
llena de jaimas de
brillantes colores,
pequeños rebaños
de cabras y bueyes y un sin fin de hogueras alrededor de las cuales
cientos de hombres ríen y conversan animosamente.
Estos pastores trashumantes del desierto han llegado desde las tierras de
Níger, los hay que desde el norte de Nigeria, algunos otros han migrado
desde el noroeste de Camerún e incluso desde las lejanas tierras del
oeste de la república Centroafricana.
Llegado septiembre, finalizada la estación de lluvias, el pueblo Bororo al
completo y en plena harmonía, se unen para cantar, beber, llorar a los
difuntos, brindar por los futuros miembros, o por aquellos nuevos
integrantes que vinieron al mundo, llevados por el frenesí de las carreras
de camellos, mientras celebran la festividad anual conocida como “cura
salada” o Worso.
Es entonces
cuando los jóvenes
comienzan una
danza de
bienvenida (Rummi) y, poco después, continúan danzando para reclamar
la atención de todos los linajes presentes en la conocida como danza
(Yakee).
Entre danzas singulares cargadas de enorme simbolismo, carreras
frenéticas de camellos y suculentos banquetes donde no se cesa de
beber y comer, el campamento de los Bororo se convierte en un auténtico
frenesí de formas y colores amenizados con la rítmica puesta en escena
de las danzas tradicionales.
En el trascurso de la danza Yakee, los hombres ancianos de la tribu,
pasean por entre la columna de participantes instigándoles con burlas
para que estos muestren toda su capacidad de seducción. Con sus caras
pintadas de amarillo y tocados con plumas de avestruz, sólo los elegidos
más bellos pasarán a la definitiva prueba final denominada Gerewol, que
bien podría ser la fase final de un concurso de belleza.
Los participantes en la danza Gerewol, unidos hombro con hombro en
una larga columna frontal, agitan sus cuerpos en una lenta y rítmica
danza que puede durar varias horas, a la vez que emiten un peculiar y
95
Los Bororo pueden tener varias mujeres. De hecho, es muy habitual esta
práctica y suele diferenciarse entre el matrimonio convencional y el
denominado “teegal” o matrimonios de amor y romance que suele tener
su inicio tras la celebración del Gerewol. Así mismo, las mujeres de la
tribu pueden cambiar de marido si este no las hace felices, aunque para
ello tendrán que dejar a sus hijos.
El festival Gerewol representa un hermoso y atrayente espectáculo
cultural de gran colorido y sensual belleza. Los Bororo se consideran a sí
mismos como el pueblo más bello del mundo y toda su vida gira en torno
a la belleza del cuerpo.
Cuerpos espigados, altos, de manos grandes y suaves, de espaldas
tersas y hombros esbeltos, de grandes ojos y dientes blancos y
perfectos, de largos y cuidados cabellos y barbillas puntiagudas bajo
pómulos redondos, de tersos pectorales y finos brazos, de amplias
frentes y cuello largo.
Sobre las ardientes arenas del Sahel, en el preciso lugar donde se
tumbaron los perros a descansar después del interminable viaje, allí
donde el viejo zahorí sintió la fuerza del agua para poco después poder
paladear su frescor, el campamento de los Bororo comienza a dormitar
llegada de la noche.
Ahora el silencio se apodera del mundo cercano y el campamento de los
centinelas del desierto, se sumerge en un profundo sueño, a la espera de
que con el nuevo amanecer, regrese una nueva jornada del más antiguo y
curioso festival de belleza del mundo.
96
J.J.D.R.
Es veintidós de febrero y el parque Nacional Yosemite (California) está
abarrotado de fotógrafos y turistas que esperan atentos el ocaso del sol.
Templan sus costosas cámaras sobre los trípodes mientras buscan el
mejor enfoque sobre la pared este del vertical farallón rocoso.
El sol comienza su lento descenso sobre el horizonte y su tenue luz se
difumina sobre la pared del Capitán.
Producto del deshielo, dos corrientes de agua se vierten en la cumbre del
macizo cayendo con estrépito sobre la roca montañosa.
Justo en el momento en el que la luz del sol incide sobre las dos
corrientes de agua, un fenómeno de grandiosa belleza se muestra ante el
espectador.
Es el momento esperado.
Cientos de flashes
parpadean al unísono
captando el instante con
entusiasmo.
La luz se funde sobre el
líquido elemento y debido a
un antojo efímero de la
naturaleza y su engaño
óptico, el agua parece
volverse lava ardiente y el
atardecer en Yosemite se
torna sublime estampa de un
mundo de fantasía.
El Capitán es una pared
vertical de 910 metros de
altitud, meta y reto para
intrépidos escaladores que
con frecuencia buscan batir
su cumbre.
Las dos corrientes de agua,
producto del deshielo, se
precipitan desde 470 y 480
metros respectivamente por
la pared este del Capitán,
decorando las altas cumbres
con sus sonoros ronquidos lacustre.
Varios días al año, suele ocurrir sobre el 21 de febrero, el sol incide sobre
el débil acuífero en su caída, y la ilusión óptica hace que el agua se torne
de color rojo centelleante por cuestión de varios minutos.
Horsetail Fall (Cola de caballo) es el nombre con el que comúnmente se
conoce a la cascada de agua. Pero también es apodado “Caída de fuego”,
“Cascada de lava” o “El salto de las llamas”.
Sin lugar a dudas es el lugar más fotografiado del parque Yosemite,
sobretodo en el periodo otoñal, cuando la naturaleza brinda la
oportunidad de presenciar un espectáculo curioso y único en el mundo.
97
J.J.D.R.
Nuestro planeta es un mundo pleno en colores y matices. Es un óleo
pintado sobre un extenso lienzo de incalculable variedad en el que Gaia
aplicó con destreza y sublime belleza todas las gamas posibles de
colores que había disponible en la paleta del universo.
En esta sublime obra inmortal cada continente cuenta con lugares que
brillan por su colorido maravilloso, y algunas zonas geográficas y
localidades afortunadas fueron agraciados con paisajes de ensueño y
estampas que dejan sin aliento.
Uno de estos afortunados lugares se encuentra en México, concretamente
al norte del estado de Chiapas, en el municipio de Tumbalá a unos 64
kilómetros de la mítica y misteriosa ciudad maya de Palenque.
En esta zona conocida por los indios Tzeltaler como montañas de agua, el
caudal turquesa de un hermoso río desciende con su bravo torrente
golpeando con furia las paredes blanquecinas adosadas a un mar de
verde vegetación.
Las cascadas de agua azul conforman en su conjunto uno de los más
significativos y bellos parajes
de México y por ende del
mundo.
A medida que el río azul
discurre entre meandros y
abruptos saltos, en ciertas
zonas se formaron cubículos
llamados geológicamente
“gours” y que son diques
calcáreos a manera de
estanques o albercas.
El llamativo color turquesa
de las aguas del río es
debido a los sedimentos que se encuentran depositados en las rocas
calcáreas, principalmente carbonato de calcio e hidróxido de magnesio.
Al penetrar la luz en el agua ésta filtra todos los colores menos el azul que
tras llegar al fondo se refleja de nuevo en la superficie dando lugar a la
tonalidad turquesa del río.
La selva chiapaneca cubre con su espeso manto vegetal una amplia
región moteada por riscos verticales, abruptos valles y pedregosos
roquedales que sirven de albergue para innumerables especies de aves.
El clima es caluroso, húmedo, y las abundantes precipitaciones anuales
descargan con fuerza sobre la población de los choles que habitan en los
municipios de Tila, Tumbalá, Sabanilla, Salto de agua y Palenque.
Árboles de más de cuarenta metros se alzan altivos rascando la panza de
las nubes y sus grandes troncos son rodeados por hermosas orquídeas y
abundantes bromelias que sombrean de color el húmedo musgo
resbaladizo.
99
J.J.D.R.
En su recorrido alrededor del mundo, en búsqueda de los agujeros
naturales más profundos de la Tierra, este sendero dibujó la fisonomía
brutal de la mayor sima del planeta en Sarisariñama (Venezuela) y, tiempo
después, recorrió la belleza intrínseca que se oculta bajo el semblante
oscuro del Sótano de la Golondrinas atrapado en el mágico paraje de San
Luis de Potosí, enclave sinuoso y perfecto para la contemplación de la
avifauna autóctona mexicana y rincón perfecto para el disfrute de los
saltos al vacío en caída libre.
Aunque serían muchos más los agujeros naturales extraordinarios que la
naturaleza de nuestro planeta nos ha dejado como recuerdo, no quería
pasar por alto la vertical y profunda caída libre natural más grande del
mundo, ubicada en México y conocida como el Sótano del barro.
Esta dolina, de más de un millón y medio de años y perteneciente al
periodo cenozoico según los estudios realizados en las rocas
encontradas en su fondo, se encuentra a una altura de 1860 msnm y su
bocana exterior emerge sobre la angosta y verde foresta como una gran
trampa creada por la tierra para cazar enormes gigantes.
J.J.D.R.
He de decir que me impactó la sencillez y frescura de los cuadros de Juan
Francisco Casas. Más, lo que me impactó sobremanera, fue comprobar
que el artista jienense había obviado momentáneamente la paleta el pincel
y el aceitoso óleo, y se había entregado por completo a la cristalina tinta
azul de un simple y cotidiano Boli Bic.
Las trazas y líneas de la tinta azul perfilan, con la sutileza propia de un
artista descomunal, las sonrisas y los gestos de un grupo de jóvenes
distraídos.
Los protagonistas de sus dibujos son amigos, modelos íntimos
circunstanciales que relatan imágenes cotidianas de un día cualquiera
convirtiendo su obra en autobiográfica.
Nació en la Carolina (Jaén) en el año 1976. Su paso por las aulas
universitarias granadinas concluyó con una licenciatura en Bellas Artes
en 1999, siendo el primero de
su promoción y mejor
expediente universitario de
España.
Recibió el Premio Nacional Fin
de Carrera del Ministerio de
Educación, cuyo galardón le fue
entregado por la Ministra de
cultura Pilar del Castillo.
Sus dotes académicas son
sobresalientes, siendo su
curriculum excepcional.
Poliglota y docente, las letras
no escapan a su ansia artística,
pues ha editado libros y versos
poéticos.
Sus óleos de gran formato le
han otorgado premios
nacionales e internacionales.
Fue seleccionado para la
muestra de Arte INJUVE 2002
en el Círculo de Bellas Artes de
Madrid. Ganador del premio de pintura ABC en el año 2004. Estuvo como
único representante español en la segunda Bienal de Praga de mayo del
2005. Ha participado en galerías de gran prestigio a nivel mundial como
Arco en Madrid, pasando por Nueva York, Miami y Londres, además de
exponer en Múnich, la Bienal de Praga o galerías como el Museo de
Bogotá (Colombia) entre otros muchos.
Desde el año 2002 le representa la Galería Fernando Pradilla de Madrid,
donde ha expuesto sus obras de manera muy exitosa.
El hiperrealismo de sus obras le ha catapultado a una merecidísima fama.
Sus dibujos hechos con bolígrafo Bic, siempre de tinta color azul,
parecen verdaderas fotografías. Sus modelos no posan, tan sólo se dejan
fotografiar espontáneamente. Hay imágenes sensuales, poses cargadas
de enorme erotismo, pero también imágenes de situaciones simples
consecuencia de cualquier vida normal.
104
La metodología de la
obra es sencilla. Una
fiesta, una
celebración…una foto
tomada de manera
natural, y después la
imagen es copiada en
diferentes formatos por
el artista. Suele gastar
una media de dos a
cuatro bolígrafos bic por
dibujo, y me causó
gracias saber que los
inteligentes directivos de
la prestigiosa marca de
bolígrafos, no tiene
intención de patrocinar al
joven artista jienense.
Ellos se lo pierden.
Aunque al menos
deberían de hacerle un descuento en los bolígrafos que compre.
Ha residido en Roma y Paris becado por la Real Academia y colaboró en
el montaje de la exposición de la Casa Encendida de Madrid.
J.J.D.R.
Las montañas de Taihang en la región de Henan (China), alberga un
trayecto que abraza las montañas y destripa su dura roca, atravesando
las escarpadas cumbres que albergan el famoso y espectacular túnel de
Guoliang.
“El camino que no tolera errores” apodo que recibe de los chinos, es un
túnel de 1200 metros de longitud, cinco de alto y cuatro de ancho,
colgado en las alturas de un paisaje verde y sobrecogedor. Y como
acertadamente señala su apodo, no cometer errores en su travesía es
fundamental para salir ileso de la bella experiencia que resulta cruzarlo.
El pueblo de Guoliang o Guoliangcun, estaba completamente aislado del
resto del mundo. Ubicado entre las difíciles montañas y los fértiles valles
de la región de Henan, sólo tenía acceso a través de una escalera de
piedra construida en la montaña de Tianti, o atravesando una precaria vía
suspendida en el exterior de la montaña dónde posteriormente se abriría
el túnel.
Los campesinos del pueblo, cansados del aislamiento y hartos de
arriesgar sus vidas cada vez que salían del pueblo, decidieron un buen
día acabar con el problema de raíz.
En el año 1972 trece jóvenes campesinos liderados por el jefe local Shen
Mingxin, se pusieron a excavar la dura montaña con la intención de
construir un túnel que les liberase de su condición de pueblo aislado.
Vendieron sus cosechas y el ganado que poseían para recaudar dinero y
comprar herramientas de acero y útiles. Trece hombres comenzaron la
titánica obra aunque, posteriormente, se unirían muchos más campesinos
de la región.
No poseían conocimientos de ingeniería ni geológicos. Tan sólo se
guiaron por la necesidad de sentirse unidos al mundo.
106
J.J.D.R.
En la provincia de Shaanxi (China), a unos 120 kilómetros de la famosa
ciudad de Xi´an, se encuentra Hua-Shang, una de las cinco montañas
sagradas de China.
Colgado, en la pared de roca del enorme Hua-Shang, un sinuoso sendero
asciende verticalmente hacia las nubes en su trayecto hacia la cima,
alcanzando el templo del siglo II -conocido como el Santuario-, que
espera con las puertas abiertas a los arriesgados visitantes.
El sendero, considerado como “el más peligroso del mundo”, fue
construido hace mucho tiempo por monjes taoístas que arriesgaron sus
vidas –y muchos de ellos perdieron- mientras trasladaban, colgados en el
vacío, los materiales necesarios para su construcción.
El sinuoso trayecto de subida al templo con cerca de 10.000 escalones
apretados en la piedra se interponen entre la voluntad y el riesgo del
caminante, frente a la gloria y el deseo de vencer la dura roca y ganarse el
derecho de sentirse un poquito inmortal, al alcanzar el templo entre las
nubes que cubren sus cimientos.
Desde el pueblo ubicado en las faldas del monte, donde se encuentra el
claustro de la fuente de Jade,
hasta llegar a la cima, la
ascensión dura
aproximadamente 10 horas.
El camino zigzaguea
constantemente, siempre
vertical, con tramos de gran
dificultad y riesgo que no
deberían de estar permitidos a
quienes suben sin
conocimientos de alpinismo o
experiencia en alta montaña.
Aunque las autoridades chinas
suelen hacer la vista gorda con
las fatídicas estadísticas
mortales del sendero, las cifras de accidentes (casi todos con final
trágico) se estiman en un centenar cada año.
Tramos como el famoso “Changong Zhandao” de tan solo 30 centímetros
de anchura y 4 metros de largo, o el “Dragón Negro”, cuyo paso significa
hacer funambulismo sobre un abismo de
2100 metros de altura, hacen que la
montaña sagrada de Hua-Shang sea
admirada por su belleza y riesgo. La
garganta de los 100 escalones también es
impresionante. Una vez comienza la
ascensión por la escalinata, los pies
parecen flotar en el vacío y el cuerpo se
tambalea en una subida que parece no tener
final.
El camino se muestra salvaje y duro, tan
duro como la propia roca que lo sostiene.
108
J.J.D.R
El Nevado del Ruiz se yergue altivo y solemne rozando su cumbre de
5.321 metros las nubes de un cielo plomizo y gaseoso. Ubicado entre los
valles Magdalena y Cauca, tierra Colombiana, se erige como perpetuo
vigía andino de las pequeñas poblaciones que, en el departamento de
Caldas y bajo la atenta mirada del volcán, se ubican fértiles valles y
remansos tranquilos como el gualí, lagunillas y azufrado. Desde tiempo
inmemorial, estas tierras, han sido pasto de ganado y despensa de los
frutos que en ella crecían, para disfrute de los hombres que en ella
trabajaban. Su vigía volcánico conocido como el “león dormido”, había de
cobrarse el día 13 de noviembre de 1985, su deuda de respeto con el
sacrificio de miles de personas.
Armero es un pueblo pequeño. Se ciñe sesgado en la ladera del volcán.
Sus gentes, amables y trabajadoras, se han acostumbrado a mirar el cielo
del horizonte y contemplar al vigía eterno y antiguo que, postrado sobre
su vientre de fuego, les
ha regalado generación
tras generación
atardeceres de ensueño
y bellos amaneceres.
Las calles del pueblo
hacen que el caminante
agudice sus sentidos;
los colores vivos de las
ropas, el olor que
desprenden los bollos
recién hechos, el verde
intenso de las sandías
mezcladas con todo
tipo de frutas en los
carromatos, nos
transporta a un mundo
sencillo y lleno de vida.
Armero es un mercado
en el corazón del
volcán. Hay niños que
juegan a la pelota y otros disfrutan de la piscina chapoteando y gritando
su felicidad.
El auge del pueblo se fortalece gracias a las grandes haciendas dónde se
cultivaba el sorgo y el arroz, el ajonjolí y el algodón, que proporcionan
trabajo a mucha gente. La ganadería aumenta los ingresos de Armero.
Los espléndidos valles son un paraíso de pastos frescos para el
ganado. Armero, en definitiva, es un bello lugar donde vivir, y centro
neurálgico de la provincia de Tolima, donde acuden negociantes de toda
la región para el intercambio de productos y actividades. El rugir del
suelo comenzó siendo un débil murmullo. Durante varios días el cielo se
volvió turbio tras una capa espesa de azufre y ceniza. La tierra se
estremeció en varias ocasiones, y los habitantes de Armero, reconocieron
enseguida el vocabulario de su vigía hablándoles de su poder escondido.
Los centros de sismología del país evidenciaron actividad en el Nevado
110
sus juegos, con el alma y el corazón listos para amar y ser amado, nos
enseñó cómo saber morir. Cuando la palabra muerte llega a nuestra
mente, la apartamos de inmediato, la arrojamos a lo más profundo de
nuestro subconsciente y la dejamos allí oculta y apartada. Pero saber
morir, desgraciadamente, forma parte de saber vivir, y precisamente es lo
que Omayra nos enseñó, ésa es su experiencia y su legado.
Jamás olvidaré aquellos ojos negros y tranquilos que aparecieron en la
pantalla de mi televisor cuando apenas era un niño. Por aquel entonces,
con su misma edad, no comprendía como una niña podía morir
así. Jamás he podido olvidar su cara y sus palabras. Recuerdo llorar
amargamente al ver su sufrimiento. Sé que siempre me acompañará la
imagen de una niña de ojos negros y pelo ensortijado, que dejó este
mundo el día 16 de noviembre de 1985, y que aprendió a morir, mucho
antes de aprender a vivir.
En Armero murieron más de 23.000 personas por la erupción del Nevado
del Ruiz, cuando en el pueblo vivían 25.000 habitantes. Se supo después,
que durante un año los
sismógrafos habían
detectado la incipiente
actividad del volcán, dando
claros indicios de una posible
erupción. Días antes, cuando
la lluvia de ceniza empezó a
caer sobre Armero, se
tranquilizó a la población
indicándoles que no corrían
peligro. Al derretirse el glacial
de la cumbre del
J.J.D.R.
Más de doscientas especies de peces viajan durante todo el año bajo las
caudalosas corrientes del río Mekong. En su sinuosa travesía, han de
sortear las cataratas de Khone Phapheng, mítico lugar en el cual les
esperan desde hace siglos las etnias Khmer y Bolaven que, ataviados con
todo tipo de artilugios y una destreza mayúscula en la pesca fluvial,
elevan el riesgo a su máxima expresión en su afán por capturar la mayor
cantidad de peces posibles.
El río Mekong atraviesa la provincia montañosa de Champasak, al
sudoeste de Laos, cerca de la frontera con Camboya y Tailandia. Con sus
4.900 km de recorrido, el Mekong es uno de los enormes ríos que fluyen
en nuestro planeta y cuyo vasto caudal, da vida y nutre de alimentos a
cientos de miles de camboyanos, tailandeses, vietnamitas, birmanos y los
propios laosianos.
En el área geográfica de Khone, durante más de diez kilómetros, los
saltos de agua unidos a la espectacularidad de un recorrido de exótica y
singular belleza, decoran un paisaje de ensueño que culmina con la
aparición en escena de las cataratas de Khone Phapheng. Estos veintiún
metros de arrolladora
caída de agua, son los
responsables de que el
Mekong no sea navegable
hasta China. Éste muro
inmenso creado por la
naturaleza es uno de los
más caudalosos del
mundo. Se ha llegado a
calcular que vierte la
asombrosa cantidad de
110000 metros cúbicos de
agua por segundo y, en
fechas históricamente puntuales, se estima cifró su caudal vertido en
490000 metros cúbicos. Sin duda alguna, las cataratas de Khone son un
torrente desenfrenado de agua sin control, claro exponente de la fuerza y
poder de la propia naturaleza.
J.J.D.R.
Bajo las montañas Lookout, en las proximidades de Rock City, un
conjunto de cavernas forman un laberíntico mundo de formas pétreas
continuamente bañado por un halo de húmedo encanto.
El silencio que emanan las rocas calizas, es roto de repente por el crujido
frenético que causa el agua al caer con estrépito desde las alturas en
forma de gran cascada.
Éste salto de agua es conocido como Ruby falls, catarata de 43 metros de
altura ubicada a una profundidad de 341 metros, considerada la mayor
catarata subterránea del mundo.
Se encuentra en la ciudad de Chattanooga al oeste de Tennesse, sede del
condado de Hamilton muy próximo a Georgia en [Link].
El nombre de Chattanooga proviene de una palabra utilizada por los
indios Creek y que significa “roca levantada”, en referencia a la montaña
Lookout.
Bajo la superficie de esta montaña, en el
año 1928, un espeleólogo local llamado
Leo Lambert, descubrió la enorme
cascada en el famoso complejo de
cavernas y le puso el nombre de su
esposa Ruby.
Tras el impactante descubrimiento, el
paraje de la montaña y el conjunto
subterráneos de cavernas que anida en
su interior, ya de por sí muy visitado por
su geológico atractivo turístico, pronto se
vio abrumado por la afluencia masiva de
visitantes ávidos de conocer la nueva
maravilla natural.
(Georgia, Alabama, Nashville, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Virginia
y Kentucky).
Hoy día la belleza de Ruby falls se puede contemplar en todo su
esplendor, gracias a la construcción de eficaces instalaciones de
observación, itinerarios subterráneos de cómodo acceso que incluye un
ascensor de cristal que desciende desde la cima de la montaña varios
cientos de metros en el interior de la tierra, donde la luz y el sonido,
ambientan el espectáculo maravillosos que ofrece la singular catarata
subterránea.
J.J.D.R.
En la región oeste del Gran Cañón del Colorado, adosado a un mar de roja
arena y ardientes pedregales, pura y transparente fluye una hermosa
cascada que vierte con atronador rugido su caudal sobre el fresco vientre
de una piscina de azules y verdosos tonos pasteles.
En Estados Unidos, concretamente en el estado de Arizona, aún perduran
algunas comunidades amerindias que tratan de seguir viviendo al amparo
de sus ancestrales costumbres y venerando con devoción su sagrada
tierra.
Este es el caso de los Havasupai, descendientes de los Cerbats-
actualmente uno de los pueblo más aislados de los Estados Unidos-, tribu
de apenas unos cuantos centenares de indios norteamericanos que
sobreviven actualmente en pequeñas reservas otorgadas por el gobierno,
bajo el sol que pica la tierra y que hoy día es tan sólo un pequeño esbozo
de la plenitud que gozaron tiempo atrás.
La localidad de Supai, a la que se accede a través de la famosa ruta 66, es
el centro neurálgico de esta pequeña comunidad indígena. Regida por un
concilio tribal que es elegido cada siete años, estos hombres y mujeres
viven de la artesanía, el ecoturismo y la agricultura.
J.J.D.R.
El sonido del cosmos navega a la deriva en el universo. En un medio
infinito de vacío espacial y sonidos extraños, las ondas producidas por el
crepitar del macrocosmos resuenan como un eco gigante expandiéndose
en un enorme grito que puede ser escuchado por cualquiera que quiera,
pueda, y esté preparado para saber escuchar.
Hace años que los terrícolas escuchamos el cosmos. A través de
enormes radiotelescopios, en diferentes lugares del mundo,
escudriñamos el universo con la esperanza de encontrar la señal
deseada, ésa señal que certifique, de una vez por todas, que realmente no
estamos solos en el universo. Estas enormes orejas metálicas son
capaces de captar y enviar a enormes computadoras un sinfín de ondas
de radio que posteriormente son analizadas por los científicos e
investigadores.
El universo se mueve constantemente. Aunque parezca que la quietud
reina en la oscuridad del cielo, una constante actividad estelar se
desarrolla en nuestro sideral alrededor. Tormentas solares, ocaso de
estrellas precedido de enormes estallidos inimaginables, pulsares y
quásares estremeciendo el
espacio, y la cada vez más
habitual marea de chatarra
humana que orbita
alrededor de nuestro
planeta.
Por encima de ése fondo
ruidoso procedente del
espacio, el día 15 de
agosto de 1977, el
radiotelescopio Big Ear
recibió una señal inusual.
Ubicado en el observatorio
de Perkins, perteneciente a
la Universidad de Ohio, el
radio observatorio estaba integrado en un programa de búsqueda de
inteligencia extraterrestre “SETI”.
Eran las 23:16 de la noche cuando una señal procedente de la zona oeste
de la constelación de Sagitario fue captada durante 72 segundos, siendo
su intensidad 30 veces superior al ruido de fondo. La señal quedó
registrada en una tira de papel continuo procesada por una computadora
IBM1130 de IMB de disco duro y 32 KB de memoria RAM, que
posteriormente convertía las señales en caracteres alfanuméricos.
Pasarían varios días hasta que el profesor Jerry R. Ehman, voluntario del
proyecto SETI descubriese la señal en el papel. Cuando comenzó a
inspeccionar la enorme tira de papel continuo, sus ojos se posaron en
una numeración fuera de lo común 6EQUJ5. Rápidamente, asombrado de
aquellos datos, que a las claras indicaban una señal fuera de lo habitual y
de gran potencia, marcó los números y en el margen izquierdo justo al
lado, escribió la expresión WOW!
124
No era para menos. Hasta la fecha, ninguna señal había alcanzado tanta
potencia.
¿De dónde provenía? ¿Qué había causado la enigmática señal? ¿Se
repetiría? ¿Estarían delante de una señal de procedencia extraterrestre?
Miles de preguntas y pocas respuestas se sucedieron desde aquel
instante.
Ehman junto al jefe del proyecto John Kraus analizaron todos los datos
concienzudamente. Después de varios meses de trabajo intensivo, se
descartó la procedencia terrestre, ajustando y calibrando el
radiotelescopio en la dirección de procedencia de la señal. Pero no
obtuvieron resultados.
Años después, concretamente entre 1987 y 1989, se realizaron continuos
esfuerzos por obtener resultados con un nuevo radiotelescopio más
moderno y potente. Pero los esfuerzos quedaron baldíos. El proyecto más
ambicioso por captar de nuevo la señal procedente de Sagitario de 1977,
señal WOW, fue utilizar un conjunto de radiotelescopios VLA de Nuevo
México compuesto de 27
platos de 25 metros cada
uno durante un año (1995 -
1996). Como ya sabemos, la
señal hasta el momento no
ha vuelto a repetirse.
La frecuencia en la que se
encontró la señal era
1420.4056, la del hidrógeno
neutro, el elemento más
abundante en el universo y,
según los expertos, el medio
en el que cualquier
civilización capaz de emitir
una señal inteligente usaría,
por ser la de mejor recepción
y emisión.
Los esfuerzos por conseguir
captar una señal coherente del exterior de nuestra órbita, de carácter
inteligente, siguen hoy día con renovado ímpetu gracias al proyecto SETI.
Promovido en sus comienzos por la NASA en la década de los 70, el
proyecto mantiene la ilusión y las ganas de conseguir captar algún día la
señal definitiva.
SETI acrónimo de (Extra Terrestrial Intelligence) “búsqueda de
inteligencia extraterrestre”, a globalizado su ardua tarea de
procesamiento de datos, creando el programa Seti@Home.
Los datos obtenidos por el gigantesco radiotelescopio de Arecibo en
Puerto Rico, son tantos, que serían necesarias monstruosas
computadoras para procesar tal magnitud de datos, a parte del
elevadísimo coste que resultaría de crear dichas computadoras. Con las
actuales tardarían muchísimos años, así que decidieron contar con la
colaboración de todo aquel que tuviese un ordenador personal, creando
de esta manera una computación distribuida, utilizando los ordenadores
125
personales de los
usuarios en los
tiempos muertos. Hoy
día son ya más de
19.000 millones de
horas de computación
las registradas por los
más de 5 millones de
usuarios de 200
países del proyecto
SETI, ahora llamado
BOINC, que con un
ingenioso y vistoso
salvapantallas,
procesan paquetes de
datos que después
son remitidos a la
Universidad de Berkeley para su interpretación.
El programa es muy sugerente y atractivo. A parte de contar con el
programa de búsqueda inteligente extraterestre, cuenta con otros muy
interesantes de ayuda a la investigación como el HLC@Home de física del
CERN, u otros consistentes en desarrollar métodos de predicción y
diseño de proteínas y sus interacciones, con el se contribuye a la
investigación de soluciones ante las enfermedades, por poner solo algún
ejemplo.
La búsqueda de una señal de origen extraterrestre está activa. Las
enormes orejas metálicas del mundo escuchan atentas cualquier ruido
interestelar.
Hasta la fecha, no se ha vuelto a tener registro de otra señal de intensidad
igual a la de 1977. La señal WOW está clasificada como desconocida y sin
explicación.
Hoy por hoy, la ciencia no oculta su creencia en la posibilidad de que
exista vida fuera de nuestro planeta. Las posibilidades de que haya vida
inteligente en cualquier punto del infinito universo son muy grandes. Otra
cuestión muy distinta es pensar que podamos contactar con ellos, o ellos
con nosotros. El universo es tan grande que, aunque recibiésemos una
señal desde algún punto de nuestra galaxia -poniendo un ejemplo
cercano-, nuestra respuesta tardaría decenas o tal vez siglos en llegar a
su destino.
J.J.D.R.
En los montes caucásicos, bajo la influencia del macizo de Arabika y la
atenta y siempre vigilante mirada de los montes de Gagra en Abjasia,
junto a la base del glaciar Orto Balagán; un frío y oscuro agujero penetra
en la superficie terrenal sumergiéndose verticalmente en las tripas de la
Tierra en un continuo sendero de helada realidad y soledad
fantasmagórica.
La cueva Krubera, o más conocida como Voronia (de los cuervos, por la
gran cantidad de estas aves que anidan en sus paredes), es la cavidad
subterránea más profunda de nuestro mundo. Se encuentra en la región
caucásica de la república de Abjasia (Georgia), rodeada de robles,
hermosos hayedos, alisos y abetos que alcanzan los 70 metros de altura y
considerados los más altos de Europa.
Alexander Kruber –
geólogo y padre la
espeleología en Rusia-
fue junto a su compañero
Mantel quién inició las
primeras expediciones a
la sima Voronia en 1910 y
comprobaron la gran
importancia geológica del
lugar.
Pero sería tiempo
después, concretamente
en la década de los 60
cuando comenzaría la
carrera por hallar los
límites naturales de la
gran caverna subterránea
de la cordillera Arabika.
La mayor profundidad
hasta 1998 la ostentaba la cueva Jean Bernard en Francia con 1602
metros, pero ése mismo año esta marca se logró superar en la sima
Kruber en varias ocasiones.
Un grupo de expedicionarios de origen Georgiano fueron los que
marcaron las primeras cotas en las diferentes galerías que fueron
hallando, llegando a descender hasta los 250 mts de profundidad.
Con mejores métodos y equipos diferentes grupos de espeleólogos
fueron descubriendo las diferentes galerías existentes bajo el manto de
tierra caucásico. Así en el año 1980 una expedición ruso-polaca descubría
tres nuevas galerías, la cueva Siberiana, la fosa Henrich y la cueva
Berchill.
Desde 1999 y casi anualmente, expediciones de los equipos UKRSA y
CAVEX han ido estableciendo nuevos y fantásticos récord de descenso
hasta límites nunca imaginados, hasta alcanzar en 2007 la última y mayor
127
J.J.D.R.
Manuel Sosa lleva más de veinte años dejando plasmado en lienzos y
papel la esencia y fuerza que desgranan los senderos de nuestra
naturaleza ibérica.
De su mano los pinceles se tornan objetivos cautivos bajo óleos pasteles
y sombras espesas, anegando de viveza y espectaculares lances
naturales, lienzos que expresan con mágica realidad la fauna y flora de
nuestra piel de toro.
Cacereño de nacimiento, desde muy pronta edad sintió el deseo de
dibujar y pintar todo aquello que le rodeaba, sintiendo especial
predilección por los animales y su entorno y colaborando desde muy
pequeño ilustrando algunas publicaciones.
Quizás por esta desmedida pasión por la naturaleza las lindes que
marcarían sus estudios le llevaron hasta la biología, carrera que le dio la
oportunidad de realizar sus primeros e intensos trabajos de campo en las
marismas gaditanas
y en el templo
natural que es el
Parque Nacional de
Doñana.
Fue bajo el marco
incomparable de los
amaneceres del
sureño parque,
donde experimentó
una necesidad
imperiosa de captar
el movimiento de
todo lo que le
rodeaba.
A través de los
aleteos majestuosos
de garzas e ibis escarlatas, una poderosa llamada interior le gritaba la
necesidad de impregnar con su arte aquellos vuelos diurnos de las
grullas y avocetas, y captar a ojo de buen cubero la esencia arcaica del
acto mortal con el que el azor y el halcón peregrino daban muerte a la
paloma torcaz entre los vetustos alcornocales.
Desde entonces no ha parado de trabajar a pie de campo, recorriendo
laderas y montañas y apostando su atril y su paleta de colores sobre las
márgenes de los ríos a la espera de que algún Martín pescador le deleite
con su salto mortal en pos de algún rico pescado.
La plenitud de su trabajo reside en la exactitud que reflejan los
movimientos de sus captaciones. La naturaleza se muestra tal como es,
puramente frágil o extremadamente salvaje.
Ha viajado por diferentes continentes buscando ésa naturaleza especial
que tanto le apasiona. Pero sobretodo han sido viajes de observación, de
130
J.J.D.R.
Como anuncio del espectáculo que sobre la tierra está a punto de
comenzar; tras el cautivo impacto de un trueno en el vacío; las nubes del
cielo se aprietan, se unen, se juntan, exprimen su gaseoso núcleo y
parecen ruborizarse con su íntimo contacto haciendo que el cielo termine
sucumbiendo ante un manto de color que lo cubre todo.
Entre las formaciones nubosas más espectaculares que se pueden
observar en el cielo, en la élite de las bellezas gaseosas, aparecen las
denominadas meteorológicamente nubes mastodónticas o
manmatocumulos.
Las corrientes verticales descendentes formadas por hielo y
ocasionalmente en su mezcla con agua, forman una gran masa gaseosa,
en cuya base, se desarrollan cúmulos (cumulonimbo) en forma de
racimos. La colosal formación nubosa puede alcanzar centenares de
kilómetros y durar hasta varias horas.
Es muy popular asociar
la aparición de las nubes
mastodónticas al
desarrollo inmediato de
tornados o grandes
tormentas eléctricas,
pero está demostrado
que su aparición en los
cielos ocurre por norma
general después de
estos fenómenos
atmosféricos.
Los manmatocúmulos
son una rara excepción
en los cielos del planeta
y, como todo lo que es
bello a la vez que escaso,
conseguir una buena
instantánea de este raro
fenómeno es todo un
premio para los cazadores de nubes.
La Organización Meterológica Mundial es la encargada de investigar los
procesos nubosos de nuestros cielos y decidir si una nueva formación
nubosa puede o no entrar a formar parte del catálogo oficial de la
organización, el cual, no incluye nuevas nubes desde el año 1951.
En la actualidad, y después de un largo periodo de investigación
alrededor del mundo, una nueva formación nubosa de gran belleza,
podría estar a punto de entrar en este catálogo oficialista.
Se la conoce como Undulatus Asperatus y, su formación en los cielos,
está siendo investigada por numerosos especialistas a nivel mundial que
pretenden averiguar el origen y patrón exacto de tan maravillosa
estructura gaseosa.
Las primeras observaciones de las nubes Asperatus fueron a cargo de la
experta en nubes Margaret LeMone del Center for Atmospheric Researc
quién está empeñada en que se reconozca oficialmente éste tipo de nube.
132
Pero no es fácil, y
es necesario saber
con exactitud el
cómo y el por qué
de tal formación.
Para lograr
averiguarlo,
Margaret junto a
un buen número
de cazadores de
nubes en todo el
mundo, vigilan los
cielos dejando
constancia cuando
aparecen las
nubes Asperatus
Ondulatus. Ésta
colaboración ha logrado demostrar que las nubes Asperatus gustan de
aparecer en distintos cielos, viajando desde [Link]. -donde fueron
observadas oficialmente por vez primera- hasta Francia, apareciendo en
Noruega, Reino Unido y hasta en Nueva Zelanda.
Las nubes Asperatus forman una inmensa tela en forma de sábana y
suele dar la sensación de ser de carácter tormentoso, pero en la mayoría
de los fenómenos registrados, la lluvia es raro que aparezca.
J.J.D.R
Oswaldo Guayasamín nació en Quito (Ecuador) un día 6 de julio del año
1919. La ciudad andina de la mitad del mundo, vio nacer al que será
considerado uno de los grandes genios del arte contemporáneo. Su padre
era indígena de ascendencia quichua y su madre mestiza. Oswaldo
Guayasamín siempre se sintió orgulloso de sus raíces, que nunca dejo a
un lado, sino todo lo contrario, dedicó gran parte de su vida en buscar a
través de su obra, la profundidad de sus raíces andinas.
La infancia de Oswaldo resultó dura y nada confortable.
Su padre era carpintero, pero el jornal ganado en la madera, nunca
sufragó las necesidades que requería mantener diez hijos, y el transcurrir
del tiempo, le llevó a desempeñar trabajos de taxista y camionero.
Pero la miseria nunca pasó de largo por la casa de Oswaldo.
Con tan sólo ocho años ya demuestra sus dotes artísticas. Hace retratos
de los profesores y de sus compañeros y, rápidamente, su habilidad para
con el manejo de los útiles de dibujo impresiona a los que le rodean.
Animado por las alabanzas que le propinan, comienza a diseñar pequeños
cuadros de cartón que vende entusiasmado ganándose alguna que otra
moneda.
Decidido a ingresar
en la escuela de
bellas artes, tendrá
que luchar primero
contra la negativa
de su padre. Aún
así, decidido a no
dejar a un lado la
ilusión de su vida,
se matricula en la
Escuela de Bellas
Artes de Quito,
dónde perfilará sus
dotes de maestro, y cultivará la raíz magistral que lleva dentro y que no
tardará en nacer de su pincel exquisito y desgarrador. En 1941 se
matricula en pintura y dibujo. Su sueño se ha hecho realidad. Tan sólo un
año después, con 23 años, consigue exponer sus primeros cuadros.
El impacto de su obra crea incertidumbre y numerosas quejas por parte
de críticos del arte. Pero su talento no pasa desapercibido. La fuerza de
sus creaciones es magnífica, rompe con el orden definido, dibuja en el
panorama artístico del momento, una forma nueva, definida y personal,
que soslaya cualquier crítica e impacta de lleno en el espectador. El
magnate y multimillonario Nelson Rockefeler queda maravillado con la
exposición y compra varios cuadros. La vida artística de Oswaldo
Guayasamín a comenzado, a partir de entonces, la trayectoria de sus
siluetas sobre el lienzo se ganarán el favor del público de medio mundo.
En 1952 ganó el premio de la Bienal de España con 33 años y poco
después el Gran premio de la Bienal de Sao Paulo.
Su carácter luchador e inconformista le hace valerse de la amistad de
grandes personajes que le acompañaran a lo largo de su vida. Figuras
como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Fidel y Raúl Castro,
134
J.J.D.R.
El día 11 de noviembre de 1979, el comandante Francisco Javier Lerdo de
Tejada y su tripulación, fueron testigos y protagonistas de un hecho sin
precedentes hasta la fecha en la historia de la aviación en nuestro país; el
aterrizaje forzoso de un avión de pasajeros que fue hostigado y
perseguido por unas extrañas luces rojas en pleno vuelo.
Si opinan que el relato del incidente Manises (así llamado popularmente) a
priori les suena a típico caso de alucinación o visión extraña en los cielos,
producto de alguna mente fantasiosa y de fábula ligera, les pediré que
lean atentamente el relato de los hechos que acontecieron y luego saquen
sus propias conclusiones. Tan sólo les adelantaré que, lo que sucedió en
cielo español aquel 11 de noviembre del 79, sirvió para que por primera y
única vez hasta la fecha en nuestro país, un caso de avistamiento ovni
fuera sometido a interpelación parlamentaria por un diputado en el
congreso.
El vuelo JK-297 de la hoy desaparecida compañía aérea TAE, había
realizado escala en Mallorca procedente de Salzburgo (Austria), y se
dirigía a la isla de Tenerife con 109 pasajeros.
Todo sucedió alrededor de las
once de la noche cuando el
comandante de la aeronave
Francisco Javier Lerdo de
Tejada y su tripulación,
alertado por el avistamiento
de dos luces rojas que se
aproximaban a gran velocidad
hacia el avión, se puso
rápidamente en contacto con
la torre de control del
aeropuerto de Barcelona
pidiendo referencias sobre la
identidad de aquellas luces en
el cielo.
Los ocho minutos siguientes fueron caóticos en la cabina del Caravelle
JK-297. Ante la proximidad de las extrañas luces, el comandante decide
ascender variando el rumbo. Automáticamente comienza una
conversación con la torre de control de Barcelona y el radar militar de la
base aérea de Torrejón de Ardoz de Madrid.
Las luces siguen aproximándose hacia el avión a gran velocidad,
ascendiendo y persiguiéndolo, llegando a situarse a escasos doscientos
metros de la aeronave y distinguiéndose la silueta de un aparato que tenía
el tamaño de un Jumbo.
Lerdo de Tejada, nervioso y preocupado,-como se recoge en las
conversaciones mantenidas con la torre de control y el radar de Madrid-
solicita con insistencia la confirmación de la posición de las luces en los
radares.
Desde la torre de control de Barcelona le indican que no hay ningún
tráfico en su ruta, y consignan al comandante nuevas coordenadas a
seguir. Igualmente desde la base aérea de Torrejón, los radares no
señalan nada anómalo en la trayectoria del vuelo de la compañía TAE.
137
Si hubiera de
realizar una
elección entre
la narración de
los hechos de
los
protagonistas
y testigos del suceso, o por el contrario, decantarme por la teoría e
investigación de la fundación anomalía; mi opinión sería que siempre es
más fácil esgrimir cualquier excusa, por complicada y rocambolesca que
sea, que lograr admitir que el espacio aéreo de un país soberano, dónde
anualmente se aprueban sumas elevadísimas para su defensa, ha sido
sobrevolado impunemente por objetos volantes no identificados sea del
origen que sean.
Pensar o incluso aseverar, que un piloto al mando de un avión con
cientos de personas en su interior en una noche de cielo raso y
despejado, pueda ser capaz de confundir dos luces rojas “que incluso
ponen en peligro la aeronave”, con las llamas que salen de una refinería-
(que además se presupone que siempre están ahí, en esa ruta y no se
mueven)-, me parece de poco calado y escasa credibilidad.
Algo extraño y desconocido sobrevoló el espacio aéreo español aquel
once de noviembre de 1979 que propició el aterrizaje de emergencia del
140
J.J.D.R.
Sobre la ensangrentada arena del fastuoso Coliseo romano, birremes y
trirremes fueron enfrentados en pos del mayor espectáculo antiguo, para
gloria y deleite de un público ávido de sangre y violencia.
Conocidas como naumaquias (batallas navales) fueron, sin lugar a dudas,
el acontecimiento con mayúsculas en época del imperio romano por su
compleja puesta en escena y su elevadísimo coste.
La idea de escenificar batallas navales para deleite del pueblo, surgió de
la mente de Julio César. Su propósito fue llevado a cabo en 46 a.C. como
parte de los fastuosos espectáculos que conmemoraron su cuádruple
victoria sobre los pueblos de la Galia, Egipto, el Bósforo y Numidia.
Para tan esperado momento mandó excavar un lago en el campo de Marte
en las cercanías del río Tíber. Bajo la atenta mirada del regio emperador,
más de 1000 guerreros y cerca de 2000 remeros se batieron a muerte
sobre el rojo lecho del río a bordo de 16 galeras, de menor tamaño que las
originales, pero igualmente destructivas y equipadas para el combate.
En las colinas circundantes al lago se agolpó la muchedumbre. Muchos
residían cerca de
Roma, pero otros
tantos procedían
de provincias
lejanas, y
pasaron incluso
la noche al raso
para poder
contemplar al día
siguiente el
espectáculo.
Todos los
combatientes
eran prisioneros
de las contiendas
bélicas
doblegados a la
esclavitud para después morir en el circo romano. Condenados a muerte,
no habría piedad para ellos, aún a pesar del resultado de la contienda.
Las naumaquias trataron de ser fiel reflejo histórico de acontecimientos
históricos. Los responsables de la puesta en escena no dejaban ningún
detalle a la improvisación, vistiendo y armando a los contrincantes de
ambos bandos como si de los verdaderos ejércitos emulados se tratasen.
pueblo el poder del imperio romano. “Pan y circo”, era la dieta común, y
cuanto mejor y más ostentoso fuese el espectáculo mucho mejor.
La siguiente naumaquia fue la única, de la que se tiene constancia,
desarrollada en el mar. Se celebró en 40 a.C. para conmemorar la victoria
sobre la flota de Octaviano.
El lugar elegido, frente a la ciudad de Rhegium, en el estrecho de Mesina.
Años después, el gran emperador Augusto, mandó construir la primera
Naumaquia estable en el margen derecho del río Tíber, muy cerca de los
jardines de César.
Las dimensiones del recinto eran de grandes proporciones. El caudal
diario que nutria el lago artificial era de 24.000 metros cúbicos, y cuyo
excedente era utilizado para el regadío de los jardines adyacentes. La
extensión del lago era de 533x355 metros y su perímetro contaba con 2
kilómetros. En el centro del lago se ubicó una pequeña isla con acceso a
través de un puente, que sería utilizada por parte del emperador y su
séquito para visionar mejor la batalla.
Corría el año 2 d.C. cuando la inauguración de un templo en favor de
Marte Vengador fue
suscrita con galas,
grandes festejos y una
terrible y belicosa
naumaquia. Para tan
gran acontecimiento,
ofrecieron a la deidad de
Marte Vengador y al
mortal Augusto, la
batalla que libraron
Persas y Atenienses en
Salamina.
La contienda enfrentó a
30 naves que apenas
tuvieron capacidad de
maniobra. Birremes y
trirremes se embistieron con sus enormes espolones de proa inmersos
en una auténtica locura de gritos, sangre y fluidos corporales, para gozo y
disfrute de los miles de asistentes.
El emperador Claudio fue quién llevó la naumaquia a su máximo
esplendor. En número de 50 naves por cada bando, 19.000 hombres
condenados a muerte pelearon hasta las últimas consecuencias. El lago
Fucino fue el escenario para tan magna batalla, que en ésta ocasión, se
celebró cómo si de en alta mar se tratase, embistiendo y maniobrando las
naves con total autonomía dada la gran capacidad del lago Fucino.
Claudio se cuidó bien de su seguridad y la de su público. Como los
contendientes eran todos condenados a muerte, en previsión de un
posible motín, cercó el lago con catapultas y ballestas y dispuso cohortes
pretorianas en puntos estratégicos. De iniciarse una revuelta, los barcos
serían rápidamente hundidos y sus tripulantes masacrados.
Ante la imposibilidad de escapatoria posible, ocurrió un hecho que
quedaría ligado erróneamente a todos los espectáculos de gladiadores.
143
J.J.D.R
Cuentan que, Alejandro Magno, enterado de las propiedades curativas de
los áloes de la isla de Socotra, desembarcó en dicha isla para que sus
tropas se repusiesen de las cruentas heridas recibidas en sus campañas.
De ser cierto este capítulo en las campañas del Magno, seguramente
debió quedar impactado ante la belleza del lugar.
La isla de Socotra forma parte de un archipiélago de cuatro islas mayores
y otros pequeños islotes pertenecientes a Yemen, golpeadas por el agua
del océano índico. Socotra es la isla de mayor tamaño, siguiéndole
respectivamente, Abd Al Kuri, Samha y la más pequeña isla de Darsa. Las
islas están bastante alejadas de Yemen, concretamente, ubicadas a 350
kilómetros de distancia. El aislamiento de la isla ha provocado que las
numerosas especies vegetales sean endémicas, proliferando en ella
especies autóctonas sólo específicas de ésta parte del mundo. Son más
de 700 especies las que sólo se reproducen en Socotra, lo que llevó en
2008 a la UNESCO, a incluir la isla dentro del listado de Patrimonio de la
Humanidad.
De entre las especies más
destacadas se encuentra el
árbol del pepino, que
pertenece a una subclase de
rosa del desierto. También la
dragonera o sangre de
dragón, árbol con forma de
paraguas, posee una sabia
de color rojizo que fue
utilizada en la antigüedad
como tinte e, incluso, como
medicamento.
En cuanto a la fauna en la
isla, los únicos mamíferos
habitantes son los
murciélagos, aunque la diversidad de fauna marina es muy rica y
abundante.
La isla de Socotra se extiende sobre 3625 km cuadrados, entre los que
uno puede perderse por planicies costeras, extensas mesetas de piedra
caliza, cuevas Kárticas, o por sus montañas Haghier, cuyo pico más
elevado alcanza una altitud de 1504 metros.
En los lugares más inaccesibles de la isla, salpicando los riscos y
acantilados de Socotra, asombra contemplar cómo los árboles del pepino,
crecen temerarios y arrogantes desafiando incluso, en algunos casos, las
leyes elementales de la gravedad.
La isla está habitada. Pero su aislamiento del continente africano es tan
grande que, incluso hoy día, la luz y el agua corriente son recursos de los
cuales aún no disponen.
Desde el año 1999 se puede llegar a la isla durante todo el año, gracias a
la apertura de un nuevo y actualizado aeropuerto. Hasta que no se
inauguró éste aeropuerto, el acceso a la isla era muy complicado en
algunas fechas del año, debido al fuerte oleaje y los temibles vientos.
146
J.J.D.R.
Una grieta profunda y vertical parte la tierra y abre las puertas de un
mundo subterráneo. La penetrante oscuridad del subsuelo, ciega
momentáneamente al visitante. En pocos segundos la vista se agudiza y
mientras se camina dificultosamente por la gruta, comienza a sentirse el
silencio, la humedad y el descenso de la temperatura.
De pronto algo llama poderosamente la atención al excursionista. Un
débil resplandor centelleante emerge desde una sala situada a pocos
pasos. Cuándo se cruza el umbral que da acceso a la gran sala de la
caverna, el enigmático resplandor se transforma enseguida en un denso y
fluorescente manantial de luz y color que ilumina la cueva como si
estuviera decorada de pequeñas guirnaldas y farolillos.
En ése instante la vista se clava
en la cúpula calcárea de la gruta,
y el desconcertante asombro
surge al comprobar que el
causante de tan magnífico
espectáculo, no es otro que las
larvas de un minúsculo
animalito que iluminan la sala.
Su nombre, Arachnocampa
luminosa. Su extraña y
fascinante cualidad, producir
una reacción química de la
luciferina, componente
generado por una enzima
llamada luciferasa. Para mayor
asombro, cuando las larvas de
esta especie autóctona de
Nueva Zelanda están
hambrientas, que suele ser en
todo momento, mayor es la
cantidad de luciferina que
generan creando un maravilloso
escenario de luz en las cuevas
de Waitomo. Al emitir luz atraen
a sus presas hasta que caen en las redes tejidas con un hilo mucoso y
pegajoso del que ya no saldrán con vida.
Actualmente las
cuevas están
monitorizadas para
preservar la
temperatura y humedad de las mismas, aspecto esencial para la
supervivencia de las especies endémicas que han hecho de las cuevas su
hábitat natural durante milenios.
J.J.D.R.
La gente se amontona alrededor de los tenderetes y puestos ambulantes
llenos de colorido. Absortos en sus quehaceres cotidianos, los
mercaderes apalabran con entusiasmo y goce las virtudes de sus
productos, y paladean en cada oración comercial lanzada al aire un sin fin
de dispares sensaciones olfativas y gustativas que el turista o visitante
puede percibe en toda su plenitud.
El sonido de un chirriante silbato irrumpe en la abarrotada calle
paralizando la alocada actividad de los cientos de comercios que se
reparten a ambos lados de la vía férrea y que parte en dos la calle. El cielo
apenas es visible a pie de calle. La estrecha vía irrumpe en la ciudad bajo
una colorida techumbre de laminados toldos que sombrean y abrigan a
los comerciantes de Mae Klong.
De nuevo el chirriante silbato suena con firme poderío. En ése preciso
momento los toldos y puestos comerciales que se encuentran junto a la
vía comienzan a plegarse en una coreografía programada para dejar paso
al tren que se acerca a paso lento interrumpiendo la jornada laboral.
Aunque parezca
una locura, el
mercado de Mae
Klong en Tailandia,
sufre la
interrupción de sus
faenas cotidianas
hasta en cuatro
ocasiones al día
por el paso del
ferrocarril que
acude a su destino
final en la estación
cercana.
Durante doscientos
metros los
centenares de
puestos comerciales retiran sus acomodados puestos mercantes dejando
el espacio justo para que la maquinaria ferroviaria pueda seguir con su
trayecto, convirtiendo la llegada del tren a Mae Klong en una experiencia
tan poco usual y extraordinaria que no deja a nadie indiferente.
Según se afirma con orgullo en la ciudad, el mercado de Mae Klong se
monta en el mismo lugar desde hace tanto tiempo que el recuerdo y la
memoria de tiempo tan lejano quedaron en el olvido. En el año 1905 la
compañía ferroviaria incluyó la estación de Machachai como destino final
de su trayecto, emplazándola en pleno corazón del mercado de Mae
Klong. Quizás, lo corriente hubiese sido pensar que los habitantes de esta
localidad asiática variasen sus costumbres y terminarían colocando sus
tenderetes en otro sitio, pero obstinados y predispuestos a luchar por su
espacio vital, decidieron seguir con sus rutinas mercantiles pese a ver
como todos los días el tren les interrumpía su labor.
Mae Klong está ubicada al sur de Tailandia, a poco más de setenta
kilómetros de su capital Bangkok, en la provincia de Songkhran y muy
150
J.J.D.R
Un negro y temible abismo. Un hueco de muerte cercano a la playa.
La nada eterna bajo el inmenso peso de un mar azul y bello.
Un oasis desde el aire. Un paraíso fotográfico desde tierra. La meta de
miles de submarinistas embebidos de ansia aventurera.
En el golfo de Agaba, en la península del Sinaí (Egipto), bajo un mar de
dientes de tiburón, se haya horadado, entre magníficos campos coralinos,
una enorme caverna en el estómago del mar de Dahab.
Estas cuevas submarinas son conocidas como “Blue Hole”, y son
numerosas en nuestros mares y océanos, siendo lugar predilecto para
aficionados y expertos submarinistas.
El Blue Hole de Dahab es un caso excepcional. Se trata de un enorme y
bello arco de 26 metros de profundo y frío color azul. Su lecho marino,
oculto a 120 metros de profundidad, alberga los cuerpos de más de cien
submarinistas que perecieron al tratar de alcanzar el mar abierto.
El Blue Hole de Dahab es una trampa mortal. Una lengua de mar separa la
playa del inmenso
agujero. Los
submarinistas han
de sumergirse
hasta los 60 metros
para,
inmediatamente,
ascender en busca
del mar abierto.
Pero la negra
caverna desorienta
a los intrépidos
submarinistas, que
al no encontrar la
entrada, siguen
descendiendo
hacía las
profundidades en búsqueda de una efímera salida, en vez de ascender y
lograr su ansiada salvación.
Al continuar el descenso, la falta de oxígeno hace mella en los buzos.
Comienzan a sentir los efectos de la narcosis provocada por el nitrógeno.
Se sienten mareados y desorientados, y terminan por dejarse llevar hasta
acabar en el lecho marino.
En muchos casos la falta de experiencia y el mal equipamiento y, en otras
ocasiones, la excesiva confianza de los más expertos, ha ocasionado la
perdida de muchas vidas.
Un auténtico cementerio se oculta bajo la gigantesca montaña de agua.
En diversas inmersiones hasta el fondo marino, se han podido filmar los
cadáveres de los infortunados submarinistas.
Youri Lipski, israelí de origen ruso, tenía 23 años y era instructor
submarinista. Tenía experiencia y conocía del peligro del Blue Hole. Pero
nada de esto sirvió para que salvase su vida. El 28 de abril del año 2000,
se sumergió en la caverna llevando sobre su cabeza una cámara de vídeo.
152
J.J.D.R.
Un haz luminoso se enreda entre los pliegues retorcidos del corpiño
amarfilado.
Difusa claridad, entra por los enormes ventanales y recorre y perfila un
océano de sensuales curvas congeladas en el tiempo.
Bajo el poder absoluto y perfecto que impregnó el pincel en cada
centímetro cúbico de la idílica y luminosa escena, una mirada se diluye en
pos del infinito y el mundo se congela a lomos de su grácil espalda.
Sigo asombrándome al descubrir la perfección que adquieren ciertos
artistas en sus obras. En ocasiones -suele ocurrirme cuando recorro el
inmenso universo que es Internet - me quedo petrificado ante alguna
imagen que hace que toda mi atención se pose en ella y necesite saber al
instante todo lo que esta encierra.
Hace poco me ocurrió algo parecido y mi gran sorpresa fue descubrir a
un sensacional artista británico capaz de plasmar escenas con su pincel
con el mismo resultado que conseguiría
un fotógrafo cámara en mano.
Se llama Rob Hefferan y nació en
Warrington, en el distrito de Cheshire al
noroeste de Inglaterra en 1968. Como
suele ser habitual en la personalidad de
los grandes artistas, desde muy
pequeño su mundo gira alrededor de las
artes plásticas y se tiene que enfrentar a
la complicada tarea de convencer a su
familia y entorno de que sólo el sendero
del arte es el que quiere andar en la
vida.
Tras muchas vicisitudes logra ingresar
en la universidad y estudiar ilustración
pero, poco tiempo después,
decepcionado por las clases que allí se
imparten, decide seguir su formación de
manera profesional dedicándose a la
ilustración de libros infantiles de alto
nivel así como del diseño para campañas publicitarias.
Sus trabajos en éste ámbito profesional le aportan rápidamente gran éxito
y un buen nivel económico, que aprovecha para dedicarle más tiempo a
su gran pasión, la pintura. Como eje principal de su obra se haya la figura
de la mujer. Suele ser el centro de casi todas sus escenas, las cuales
acompaña con decorados de interiores magistralmente definidos y con un
uso de luces y sombras que realzan con elegancia y viveza cada pieza. Su
obra está llena de vida. Uno de los aspectos que más me llamaron la
atención de sus acrílicos, es la gran habilidad de Rob para perfilar mil y
un detalles en los pliegues de cada vestido, así como la sutileza detallada
en la mirada perdida de sus protagonistas o el realismo absoluto con el
que pinta muebles y enseres.
A parte de escultor, dibujante, y como ya hemos podido comprobar gran
pintor, Rob es también un maestro en cuanto a captar el alma que fluye en
el mundo animal.
154
J.J.D.R.
En las húmedas entrañas de las selvas congoleñas, la tribu de los
pigmeos narra con respeto desde tiempo inmemorial, la existencia de un
ser legendario al que temen y del cual se mantienen alejados. El sólo
hecho de mencionar su nombre les cohíbe. La imagen del “ser de la
jungla pantanosa” infunde temor y miedo. Son demasiadas veces las que
hombre y animal han cruzado sus caminos, demasiadas veces las que
sus canoas han sido derribadas por la enorme cola del monstruo y,
muchas otras, las que han sido testigo de cómo mata sin piedad a
cocodrilos e incluso hipopótamos haciendo alarde de una fuerza
descomunal.
Su nombre ha de ser pronunciado con respeto. Su nombre viaja por las
tierras del Congo y países limítrofes sembrando el pánico y el
desconcierto en investigadores y expedicionarios, levantando mucha
polémica respecto a su veracidad.
Hoy día se sabe muy poco sobre la existencia del mítico monstruo que
atemoriza a los pigmeos y que recibe el nombre de “Mokélé-mbénbé” “el
que detiene los ríos”.
En los grandes pantanos selváticos del Congo dónde hay zonas que el
hombre blanco jamás ha
transitado, los nativos narran
sus experiencias con un
enorme animal al cual
describen como más alto que
un elefante, de 4 a 6 metros,
y con una longitud de cabeza
a cola de 5 hasta 10 metros.
Su piel es lisa y gris. Su
cuello es enorme y flexible y
dicen que sobre su cabeza
sobresale un cuerno o diente
de gran tamaño. Su gigante
cuerpo termina en una cola de gran fortaleza y musculatura parecida a la
de los caimanes. Su habitad son los ríos caudalosos y de espesa
vegetación. Se piensa que use cavernas y cuevas en los márgenes
acuíferos como hogar. En las expediciones que se han realizado a las
zonas de incidencia del animal, se detallaron huellas profundas y grandes
como sartenes, provistas de garras y con tres falanges.
Según el testimonio de los pigmeos -básicamente la fuente en la que se
basan los investigadores- las costumbres alimenticias del Mokélé-
mbénbé son vegetarianas, alimentándose sobre todo de una especie de
liana de flores blancas y savia lechosa que tiene como fruto algo parecido
a una manzana.
A pesar de ser vegetariano, son muchos los testimonios que narran la
violencia del Mokélé-mbénbé. Los nativos cuentan que en las zonas en
las que aparece, los cocodrilos e hipopótamos no se dejan ver. Los
pigmeos aseguran que el animal los mata sin compasión mientras sus
temibles bramidos o rugidos son escuchados en la espesura de la selva.
Cuando los pigmeos se han encontrado con el extraño ser, han huido
despavoridos. Pero en ocasiones el Mokélé-mbénbé, se ha cobrado
156
los avances existentes hoy día, sigue siendo dificultoso acercarse a tan
bello animal en libertad para estudiar su comportamiento.
Igualmente pasó con el Celacanto. Cuando un ejemplar de éste pez
prehistórico cayó en las redes de unos pescadores la ciencia se llevó las
manos a la cabeza ante lo que consideraron un fósil viviente.
No quiero decir con esto que el Mokélé- mbénbé sea, como quieren ver
algunos, un dinosaurio prehistórico que ha logrado sobrevivir en un
ecosistema especial como son los humedales del Congo. Pero sí veo muy
probable, que estemos en la antesala del descubrimiento de una nueva
especie animal. Los testimonios recogidos en las zonas de influencia son
muchos y muy variados. Las constantes expediciones, aunque no han
podido recabar pruebas concluyentes, sí han dejado claro que una forma
de vida hasta hoy día no conocida deambula por ciertas regiones
africanas.
Tan sólo pensemos en los abismos oceánicos. Actualmente, mediante los
enormes avances tecnológicos en inmersión submarina, se están
catalogando especies que a simple vista parecen sacadas de películas de
ciencia ficción y que posiblemente antaño, al ser apresadas en las redes
de los pescadores, contribuyesen a la creación de mitos y leyendas.
El planeta tierra, aunque nos parezca totalmente explorado y
computarizado por la tecnología actual, esconde regiones tan inhóspitas
y salvajes como hace siglos. Sin descuidar la objetividad y las premisas
que la ciencia requiere, cabe la esperanza de que muchos de los mitos y
tradiciones que de seres crípticos y misteriosos, que guardan ritos y
vivencias de muchos pueblos, sean la realidad de especies animales que
han sobrevivido aisladas en un entorno completamente favorable para su
procreación.
Hasta el momento estamos a la espera de que el rugir atávico del Mokélé-
mbénbé algún día nos despabile. Si ése día llega, se diluirá el mito y será
desvelado otro misterio, a la vez que pondremos en peligro una especie
que, de ser cierta su existencia, comenzará a estar en grave peligro de
extinción.
160
J.J.D.R
Reconozco que hasta hace bien poco, si me hubieran preguntado por
Mathias Sindelar, en mi basta ignorancia hubiese admitido desconocer a
dicho personaje. Tampoco tendría nada de particular haberlo ignorado,
pero en mí caso, por considerarme ferviente enamorado del fútbol, me
pareció un desaire no saber nada del hombre que se enfrentó a los nazis
empleando su habilidad con el balón como única arma, pese a que luego
le costase su vida.
Hace no mucho se cumplieron 72 años de la muerte de Sindelar, el
hombre que vestido de corto y con un balón en los pies, humilló a los
nazis. Esta es su historia…
Mathias Sindelar nació en la localidad de Kozlov (Moravia) el día 3 de
febrero de 1903 en el seno de una familia judía. Se crió en el barrio vienés
de Favoriten donde, desde muy pequeño, demostró sus grandes
cualidades jugando al fútbol. Estas actitudes pronto se vieron
recompensadas al fichar con tan solo 15
años por el Hertha de Viena, para dos años
después recaer en el Austria de Viena,
equipo con el que conseguiría sus mayores
logros. Ganó tres campeonatos, seis copas
nacionales y, en su mejor momento, dos
trofeos Mitropa (la actual liga de campeones)
en los años 1933, 1936.
En una época en la que el fútbol era un juego
de ataque y goles, Sindelar llegó a marcar la
cifra nada desdeñable de 600. El fútbol
austriaco disfrutaba de un ciclo maravilloso
de grandes futbolistas. La selección
austriaca disputó 50 partidos en los que solo
cosechó 4 derrotas. Se conocía a esta
selección como el Wunderteam (equipo
maravilla), y Sindelar era el líder indiscutible.
Le apodaban “El hombre de papel” por su delgadez y la agilidad que
demostraba para zafarse de los contrarios en los partidos. Junto a
Giuseppe Meazza y el húngaro György Sarosi, estaba entre los tres
mejores jugadores del mundo. Era la referencia del fútbol austriaco y en
su país era apreciado y querido como deportista de élite. Su fama era
descomunal. Hoy día estamos acostumbrados a ver a jugadores de fútbol
haciendo campañas publicitarias y cobrando por ello. Pero en los años
treinta, que un jugador de fútbol fuese reclamo publicitario de marcas de
moda y a demás cobrase emolumentos por ello, no era nada común. Pero
Sindelar era diferente. Hacía anuncios de postres y relojes, así como de
ropa y otros artículos de moda. Se puede decir que Mathias Sindelar se
convirtió en el primer jugador mediático del fútbol.
En el mundial de Italia de 1934 llegaron a las semifinales, donde se
enfrentaron al equipo anfitrión de Mussolini. En un partido en el que hubo
de todo, destacó la increíble y desafortunada actuación arbitral, dejando
apeada de la competición a la selección austriaca que terminaría como
161
su héroe nacional.
El hombre de papel había muerto, el hombre que con un balón en los pies
se burló del poder nazi, metió un gol que valía más que una copa del
mundo o un campeonato. Aquel gol sirvió para ganarse el respeto de su
pueblo y demostrar su coraje e intransigencia con la injusticia y la
opresión. Aún hoy día, dirigentes de su club, federativos del fútbol
austriaco y aficionados, el 23 de enero se unen junto a su tumba para
rendir un sencillo homenaje a su memoria.
164
J.J.D.R.
El mar amaneció vestido de castigo el domingo 26 de diciembre del año
2004.
Devastador y mortífero las entrañas del océano Índico se elevaron tras un
terremoto cuyo epicentro fue la costa oeste de la isla de Sumatra, y un
gigantesco tsunami, tras nacer y hacerse mayor en segundos, devoró la
vida de más de 275.000 personas desolando cada palmo de tierra que
encontró a su paso.
El terremoto de Indonesia fue de grado 9,1 en la escala de Richter, el
segundo de mayor envergadura registrado desde que se utiliza el
sismógrafo.
La mayoría de las múltiples islas del océano Índico desaparecieron tras la
gran ola dejando un reguero de muerte y caos.
Las islas Andaman, al este de la India en el golfo de Bengala, sufrió
igualmente los efectos del seísmo. Una isla en particular, Sentinel del
norte, de la cual se sabía habitada por una tribu nunca contactada,
focalizó la atención de los grupos proteccionistas al pensar que tras el
tsunami no había sobrevivido ninguno de sus miembros.
Una mañana, cuando un helicóptero rastreaba la isla buscando indicios
de algún
superviviente, se
quedaron
sorprendidos al ver
como desde la verde y
tupida vegetación
varios individuos
aparecían corriendo y
lanzándoles flechas y
alguna lanza. Las
imágenes grabadas
por los tripulantes del
helicóptero dieron la vuelta al mundo. Los Sentineleses seguían vivos, o
al menos habían sobrevivido alguno de sus miembros tras el terrible
terremoto y aquella noticia se convirtió en todo un gran acontecimiento.
¿Quiénes son esos hombres desnudos y armados que en pleno siglo XXI
descargaban con furia sus flechas contra el frío metal de un helicóptero?
¿Es cierto que durante siglos y siglos, a pesar de saber que estaban en
aquella isla, ésta tribu ha logrado permanecer incorrupta ante el poder
succionador del progreso?
Quise saber algo más de los Sentineleses, y aquí os relato lo poco que se
sabe sobre ellos.
Pertenecen al denominado grupo de los negritos, compuesto por los
Granandamaneses, los Onje y los Jarawa. Su idioma es el Sentineles y
son cazadores recolectores. No se han evidenciado signos de utilización
de fuego ni tampoco conocimientos o trabajos de agricultura siendo la
pesca, la caza de lagartos como el monitor, la recolección de miel, bayas,
raíces, así como frutas y plantas salvajes, lo que compone el sustento
que mantiene y nutre a la comunidad de la isla.
La superficie de Sentinel del norte es de 72 kilómetros cuadrados de
longitud por 8 de ancho. Una profunda y espesa jungla cubre la isla.
165
J.J.D.R
El Monte Roraima o Cerro Roraima, es el punto más elevado de la cadena
de mesetas Tepuyes o Montañas Tubulares, que por su belleza y
espectacularidad es una maravilla de la naturaleza en estado puro.
Situado en la sierra de Paracaima, en el macizo Guayánico, su meseta
constituye la frontera natural de tres países sudamericanos, Venezuela,
Guyana y Brasil, siendo el Tepuy más conocido y famoso del parque
nacional de Canaima.
El hito de dicha triple frontera, fue colocado en 1931 por una comisión
Internacional.
La extensión de la meseta en la cima es de 31 kilómetros cuadrados,
rodeado por todos lados de acantilados que superan los 400 metros de
altura.
Como una bufanda de blanca espuma, las nubes descansan entre los
peñascos de las verticales paredes del Tepuy. Las cimas del Monte
Roraima están consideradas las formaciones geológicas más antiguas de
la tierra, perteneciendo al periodo precámbrico con una antigüedad de
2000 millones de años. De hecho, muchos científicos aseguran que, en
éste preciso lugar, fue
donde la tierra se quebró
cuando aún era Pan gea,
dando lugar con la
separación al nacimiento de
los continentes. Cuando
uno observa la magnitud del
pedazo de tierra que
conforma Cerro Roraima, es
lógico pensar que un
cataclismo de dimensiones
gigantescas ocurrió en el
lugar, para que una masa
tan enorme de tierra,
quedase quebrada y solitaria como hoy la podemos observar.
Las especies vegetales de la meseta del Tepuy Roraima son endémicas, y
por ello constituyen un auténtico museo natural botánico. Sobre la
cumbre, formaciones rocosas formadas por la erosión durante milenios,
han formado extrañas y peculiares figuras que salpican la meseta. El
punto más alto de la montaña es el Maverick Rock con 2810m, y se
encuentra en el extremo sur de la planicie en territorio Venezolano. La
Altura media de los picos es de 2500 metros sobre el nivel del mar.
Los Pemones (etnia sudamericana) del parque nacional de Canaima,
llaman “Madre de todas las aguas”, a los ríos que en enormes cascadas
son lanzados al vacío desde lo alto de la meseta. Estos ríos son el Kako,
que desemboca en el Esequibo, el río Cotinga que fluye hasta unirse al
Amazonas y, por último, el río Arobopó, afluente del Kukenán.
167
La ruta al Tepuy
Roraima es
conocida y
famosa entre
senderistas,
mochileros y
expertos
alpinistas. Desde
Brasil y Guyana
es posible
coronar la cima
del Tepuy, pero
dada su alta
dificultad, se
recomienda solo
para expertos
escaladores por su nivel técnico necesario. La ruta más conocida y por
ende más transitada está del lado Venezolano.
Paratepuy es la localidad donde comienza la ruta. Se encuentra a 50
kilómetros de distancia de las oficinas de Imparques, donde se hace
registro gratuito de los excursionistas, y es el lugar indicado para la
contratación de guías y porteadores.
El siguiente punto es el campamento Tek, junto al río de mismo nombre, y
a tres horas de la base del Tepuy Roraima. Desde éste punto hay que
partir hacia el campamento Kukemán, también a orillas del río de idéntico
nombre, desde donde ya se puede observar la escalinata natural que
asciende hasta la cima.
Ésta escalinata o rampa natural fue descubierta y escalada por vez
primera por Everad F. Im Thurn y Harry I. Perkins el 18 de diciembre del
año 1884, entusiasmados por las descripciones que en 1596 hizo del lugar
Si Walter Raleigh en su libro “Guiana”, y que ante la visión extraordinaria
del accidente geográfico denominó “Montaña de Cristal”.
J.J.D.R.
En Tailandia hay un templo que rompe con la simetría lineal y
costumbrista de sus homólogos recintos, y reluce bajo la claridad de sus
muros como un espejo de blancura cristalina y radiante.
El templo de Wat Rong Khug está ubicado en la provincia de Chiang Rai
la más norteña de Tailandia. Su construcción comenzó en el año 1997 de
la mano del arquitecto tailandés Chalermchai Kositpipat, aunque aún en la
actualidad sigue en construcción y no se sabe cuándo será concluida su
obra. Del primer proyecto que se diseñó hasta el proyecto que
actualmente se tiene en mente hay una gran diferencia. Se han calculado
que concluirá cuando se terminen nueve estancias que no aparecían de
inicio, y su duración se estima en unos 90 años más, eso siempre que se
siga subvencionando y haya dinero para invertir. La particularidad y la
referida fama que este templo a cosechado, es en base gracias a que
rompe totalmente con la línea tradicional de los templos antiguos
budistas e hinduistas, y ofrece una visión nueva y moderna de arte
contemporáneo.
Una de las diferencias más notables se encuentra en la construcción de
un Ubosot o sala de reuniones, de la cual carece cualquier otro templo
tailandés.
Su estructura es totalmente
blanca, tanto que, en días
soleados su belleza y
resplandor ciega la vista.
Tanta blancura cegadora
refleja el espíritu puro
budista y la gran cantidad de
cristales con los que cuenta
el templo, refiere la
sabiduría de Buda como “luz
que brilla en el mundo y el
universo”.
Para llegar hasta el templo hay primero que atravesar un puente
suspendido sobre un mar de manos pidiendo auxilio, cabezas
agonizantes y cuerpos moribundos en un purgatorio de blanco infortunio.
Es raro ver una escena de esta índole en un templo hindú o budista, y
según cuentan los lugareños, representa el infierno que Buda hubo de
pasar en vida. El suelo de las diferentes salas está representado por
diferentes animales que a su vez representan lo elementos de nuestro
mundo. De esta manera el elefante hace referencia al mundo, el Naga es el
agua, el cisne es el viento y la figura de un león representa el fuego.
Muchos de los dibujos y representaciones de las salas fueron decorados
con oro. Aunque la gran sorpresa que nos podemos llevar en este
hermoso templo blanco, es contemplar las representaciones y murales
que adornan sus paredes. En ellas podemos apreciar tanto el vuelo de
supermán con su típica capa roja, como a Neo el protagonista de Matriz,
un mural donde las torres gemelas están siendo atacadas por aviones, y
todo tipo de figuras como robots, zapatillas de marcas conocidas y
personajes y mundos de ficción.
169
J.J.D.R
El aire denso de la Plaza de España, contrasta con la brisa apacible que
sopla en el Parque del Oeste. Sobre la tierra que sostuvo el cuartel de la
montaña -sangriento recuerdo de la guerra civil-, la calma es soliviantada
por las risas de los niños que juegan divertidos en el parque, ajenos a los
muros plomizos y pétreos que salpican el lugar por el que corren y ríen
felices. El paseo del Pintor Rosales es un mar de vehículos cabreados
que, al llegar la tarde, buscan el descanso en las afueras del centro de la
capital. La gran ciudad crepita. Pero su bullicioso y rutinario caos diario,
no altera en absoluto el lugar en el que descansa un pedazo de Egipto,
empadronado hace años en el centro de Madrid.
El sol se oculta despacio en el horizonte. Los flashes de las cámaras
parpadean, y los turistas se afanan en captar la belleza del ocaso sobre el
templo de Debod.
Orientado de este a oeste, tal y cómo se ubicaba en su lugar de origen,
las piedras del
templo milenario
aguardan la caída
de la noche.
Ptolomeo IV
Filópator fue
quién mandó
erigir los núcleos
más antiguos del
templo hace 2200
años, en el
imperio medio,
para que sirviese
de culto al dios
Amon.
Posteriormente, el
rey Nubio
Adijalamani de
Meroe (200-180
a.c) fue el encargado de terminar su construcción y decorar
majestuosamente el templo con bellos y coloridos relieves. Se encontraba
ubicado en la baja Nubia, en la localidad de Debod al sur de Egipto. Algo
más al norte, en la isla de Filé, estaba enclavado el santuario de la diosa
Isis que, posteriormente, terminaría siendo parte esencial del conjunto del
templo.
Parece ser que los primeros asentamientos del templo se remontan a
épocas anteriores, habiéndose descubierto partes del conjunto del templo
del imperio medio, y en el entorno donde estaba el templo, restos
pertenecientes a la época ramesida.
A lo largo de los siglos, el templo de Debod cambio su culto a Amon por
el de la diosa Isis, hasta la llegada de Justiniano que decretaría el cierre
de todos los templos paganos en el imperio Bizantino siendo Egipto en
aquel entonces una provincia del imperio.
171
J.J.D.R.
En ciertos lugares del mundo sería inimaginable encontrar un lugar donde
tres religiones distintas compartiesen un mismo lugar de culto y en el que
las representaciones de sus dioses y santos compartiesen estrechamente
techo, velas, y aromáticas esencias.
Tal lugar existe y se encuentra en Asia, concretamente al norte de China,
en la cordillera de Taihang provincia de Shanxi donde, a cincuenta metros
del suelo, se eleva, literalmente colgado de la pared del monte Cuiping, un
hermoso templo refugio de peregrinos y morada de las tres religiones
más importantes de China, confucionismo, taoísmo y budismo.
El monte Hengshan es uno de los cinco montes sagrados de China,
comprendidos bajo el signo de los puntos cardinales, sur, este, oeste,
centro, y el norte representado por el monte Hengshan.
El maravilloso y espectacular templo colgante fue construido en 491 por
la dinastía Wei del Norte siendo restaurado posteriormente por las
dinastías Ming y Qing.
A pesar de contar con más de 1500 años desde su construcción, se
conserva en perfecto estado,
máxime teniendo en cuenta
que la base de su estructura la
conforman unas 40 gruesas
vigas de madera sujetas en
diferentes niveles por robustos
postes engastados en la piel
de la montaña.
Se cuenta que para la
construcción de tan singular
templo no fue necesario
utilizar la seguridad de vigas
que impidiesen el desplome
del templo, sino que este elemento fue un añadido posterior colocado
para suprimir el miedo que sentían viajeros y peregrinos ante la
sensación de que toda la construcción podía derrumbarse en cualquier
momento.
En perfecta simbiosis con el magnífico valle que rodea la montaña, la
silueta del templo parece formar parte del ecosistema natural como si
realmente hubiese crecido junto a las piedras que lo abrazan.
Sus constructores, geniales arquitectos, lograron engastar en la dura
roca una edificación a salvo de las habituales inundaciones del valle,
creando un recinto libre de contaminación acústica donde la montaña
sirve de parapeto natural ante el viento, la lluvia y el inclemente sol.
Al templo se accede por mediación de un puente y después la ascensión
se realiza por unas escaleras tan antiguas como la propia montaña, ya
que fueron labradas escalón tras escalón sobre la misma piedra.
Al llegar a las primeras estancias el vértigo puede hacer acto de
presencia, porque al caminar por entre los tablones de madera, es posible
divisar el curso del río muy por debajo de los pies del visitante.
174
J.J.D.R.
El rancho mosca se encuentra en el condado de Washoe en Nevada
([Link].), rodeado de la aridez del desierto Black Rock, cuya tierra se
cuece a fuego lento por la acción de un sol inclemente en el valle de
Hualapai.
En el año 1916 los propietarios de la finca realizaron prospecciones en
búsqueda de agua para regadío, sumamente deseada y necesaria en zona
tan desértica.
Tuvieron suerte y hallaron agua al excavar un pozo para satisfacción de
los propietarios que vieron surgir el manantial en forma de geiser de la
tierra.
Durante décadas el agua palió las necesidades del rancho, pero en el año
1964 las elevadas temperaturas termales del subsuelo encontraron salida
a través de las paredes y el agua ardiente escapó definitivamente hacia la
superficie con gran fuerza.
Los numerosos minerales, el aporte masivo de carbonato cálcico, el
dióxido de azufre y las algas termófilas comenzaron la construcción de un
monumento de gran belleza inesperado.
Coloreado por múltiples y variadas tonalidades, el diminuto montículo
creció en la superficie y se fue
transformando en un volcán a
pequeña escala, disparando a
través de pequeñas chimeneas
la burbujeante agua a
temperaturas que superan los
200º centígrados y que es
disparado a medio metro de
altura.
El principal geiser mide algo
más de tres metros y no para
de crecer. Muy cerca, dos
nuevos pequeños montículos emulan a su hermano mayor, y aumentan
de tamaño a medida que pasa el tiempo.
Alrededor del geiser primigenio, se han formado espectaculares piscinas
de hermoso tonos de vivos colores. Al atardecer, cuando el sol comienza
a esconderse, la tenue luz reflejada en la caliza formación, estalla en un
colorido espectáculo de gran belleza.
Paradójicamente, el Fly Geiser se encuentra ubicado en un terreno cuya
propiedad actual recae en manos de Todd Jaksick, quien no ve con
buenos ojos la difusión mediática del geiser surgido en su rancho. A tal
punto llega su recelo para con los curiosos y visitantes que, harto de ver
en las inmediaciones de su propiedad a extraños observadores, elevó
verjas y vallas para evitar la intrusión en sus propiedades de gente
desconocida.
Varias iniciativas populares han propuesto que se llegue a un acuerdo
con el propietario para que ceda el terreno donde se ubica el Fly Geiser
con la intención de crear un espacio natural protegido.
Pero actualmente las iniciativas y negociaciones se han tropezado con
una rotunda negativa. Así que los que se acercan hasta el lugar, han de
conformarse con verlo desde la lejanía de la ruta 34, o tentar la suerte y
176
J.J.D.R.
La imperfección, absoluta y voluptuosa de formas picasianas, dibujaron
su cuerpo desde pequeño. La irregularidad de su sombra, el escorzo
imposible de sus miembros, su joroba, mochila cargada de espanto que
sostuvo su retorcida espalda de por vida, recibió el oprobio y la crueldad
de los que se rieron y jactaron de su deforme figura.
Joseph Carey Merrick nació en Leicester (Inglaterra) un 5 de agosto de
1862. Fue un niño sano en sus primeros meses de vida. Sus padres,
Joseph Rockley y Mary Jane, vieron nacer a su primer hijo con la ilusión
propia de cualquier joven matrimonio. Pero la felicidad se truncó en
horror en poco tiempo. El pequeño Joseph, cuándo tan sólo tenía 18
meses de vida, comenzó a evidenciar en su cuerpo las protuberancias
que, a la postre, harían de él un hombre desgraciado.
Los bultos se extendieron por todo su cuerpo. A la edad de cuatro años,
sus extremidades estaban ya deformadas y un desvío extremo en su
cadera le impedía caminar con normalidad. Sus primeros años de infancia
son un castigo cruel. Está imposibilitado
para jugar con otros niños de su edad que,
además, se ríen de él y de su pequeño y
deforme cuerpo. La edad de la inocencia
nunca llegó a pasar por su vida. Jugar fue
una palabra tan soñada como efímera y,
aunque siempre tuvo el amor de su madre,
su corazón y su alma pronto aprendieron el
significado de la palabra soledad.
Su madre fue, sin lugar a dudas, quién
iluminó su vida mientras estuvo a su lado.
Cuando ella le faltó, su recuerdo, sus
enseñanzas, y la calidad humana que le
inculcó, fue un faro siempre encendido a su
lado que alumbró su camino hasta los
últimos días de su vida.
Joseph era el primero de los tres hijos que
tuvieron sus padres. Sus dos hermanos,
William y Marion Eliza, nacieron sanos, lo
que implicó que su madre se volcase con aquel que más atención
necesitaba.
Su madre quiso que Joseph aprendiese a leer y escribir. Ella lo había
conseguido, aún viniendo de familia y condición humilde, hecho poco
habitual en aquella época.
Joseph se crió bajo la exhaustiva protección de su madre. Las risas y
burlas de los niños en el colegio eran constantes. En cada trayecto de la
escuela a casa y viceversa, Mary Jane tenía que disolver grupos de
curiosos que se arremolinaban alrededor de su hijo para increparle o
reírse de él. La dependencia del joven Joseph de la figura de su madre era
total. El vínculo era tan estrecho entre ambos que, sólo una gran
desgracia o tragedia, podía romperlo.
Y la tragedia llegó. El destino de Joseph Merrick quedó redactado en un
período de tiempo muy corto. Primero falleció su hermano William en
1870 con tan sólo cuatro años, víctima de la escarlatina, a quién siguió
178
convencerle para que regrese a casa, asegurándole que las cosas van a
cambiar. Pero nada cambió.
El cuerpo de Joseph se ha convertido en un sinfín de tumores gigantes
que deforman su fisonomía. La escoliosis extrema y la desviación de su
cadera, convierten cada uno de sus pasos en un auténtico calvario. Para
colmo de desdichas, su madrastra le propina continuas palizas, dejándole
infinidad de veces sin comer, o sirviéndole las sobras como si de un
perro se tratase.
En la búsqueda de una solución de trabajo para Merrick, su padre le
consigue licencia de buhonero. Provisto de un carro y algo de mercancía
se lanza a la calle con la idea de vender y conseguir algo de dinero que
llevar a casa, afanado en calmar la inagotable violencia que altera la
conducta de Emma y sus dos hijos.
La gente huye despavorida al ver la figura de Joseph. Un enorme tumor
en la mandíbula hace que su voz suene ininteligible. La gente se aparta de
él y no consigue vender nada. Su
padre le da dinero todos los días
para comer. Merrick, asustado e
incapaz de llegar a casa sin una
moneda en el bolsillo, pasa días
enteros sin llevarse nada a la
boca, trayendo de vuelta el dinero
que le da su padre, haciéndolo
pasar como ganancias de la
jornada.
Sin poder aguantar más la
situación, con tan sólo quince
años, decide marcharse
definitivamente. Unas pocas
monedas y su carro es todo lo
que se lleva. Durante días su
hogar es la calle, dónde pasa
hambre y frío, cobijándose al
amparo de puentes alejado de las
miradas de la gente.
Es de nuevo su tío Charles quién
le ofrece su ayuda y su casa enterado de la situación en la que se
encuentra. Llega incluso a discutir con su hermano Joseph,
recriminándole que permita que su hijo vague en la calle, en vez de
dispensarle el cariño obligado de un padre.
Los comerciantes de la ciudad se reúnen para pedir la nulidad de la
licencia de Joseph. Alegan que espanta a los clientes y que su imagen
grotesca y fantasmal, resulta ser de mala reputación para el gremio. En
1879 le retiran la licencia. En ése momento, Joseph Merrick vive con su
tío, quién decide brindarle su casa el tiempo que necesite.
Durante dos años Merrick se alojó junto a sus tíos. Esperaban un hijo, y
creyó que ya habían hecho más que suficiente por él.
Agradecido ante la voluntad y generosidad que mostró Charles con él, le
expresó su decisión de abandonar la casa y pedir asilo en una Work
House (casa de trabajo). La idea de ingresar en éste tipo de instituciones
180
“Es cierto que mi forma es muy extraña, pero culparme por ello es culpar
a Dios; si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo me haría de modo
que te gustase a ti.
Si yo fuera tan alto que pudiese alcanzar el polo o abarcar el océano con
mis brazos, pediría que se me midiese por mi alma, porque la verdadera
medida del hombre es su mente”.
J.J.D.R.
Sobre la paleta, tras extender los óleos elegidos, la estancia sucumbe
ante el olor característico que emana del arte evanescente.
Sobre la madera vieja, la aceitosa esencia que mantiene vivo el color del
mundo, mezcla y convierte imágenes soñadas, creadas por pinceles
mágicos y estampadas sobre la piel rugosa de un blanco y límpido lienzo.
El ser humano pinta desde tiempos remotos. Realizó bellas obras sobre
las paredes rocosas de las cuevas que les ofreció cobijo y no ha dejado
nunca de sentir la imperiosa necesidad de plasmar sus miedos, deseos,
fobias, sueños o vivencias, convirtiéndolos en obras de arte a lo largo de
la historia.
No entiendo de arte. Pero me gusta seguir con mi ingenua mirada, las
creaciones de artistas modernos que alimentan su vida creando lienzos
supremos, en ocasiones tan realistas, que traspasan la línea que divide la
realidad visual de lo que podemos considerar pura ficción.
En ciertos momentos, me gusta navegar en búsqueda de estos artistas y
sus obras, la mayoría no muy conocidos popularmente, capaces de
delinear con su pinceles
fisonomías absolutamente
perfectas y paisajes casi
palpables con la piel y el
alma.
Cuando visualicé un óleo de
Renso Castaneda enseguida
entendí que estaba ante un
gran artista. Como ya dije
no entiendo de arte, pero sí
de sentimientos, o al menos
eso creo, y cuando una
pintura me estremece y
siento que algo me zarandea
muy dentro, no puedo evitar
saber algo más sobre su
creador.
Renso Castaneda nació en Lima (Perú) en 1970, en el seno de una familia
de pintores. No es difícil entender que Castaneda, que fue acunado entre
lienzos y óleos desde muy pequeño, comenzase a pintar a muy temprana
edad, realizando sus propias versiones de grandes obras eternas del arte.
El artista limeño se graduó en la Escuela Superior Autónoma de Bellas
Artes del Perú, en la disciplina de pintura. Sus cuadros han sido
expuestos en numerosos países, sobre todo latinoamericanos, y algunas
de sus obras se exhiben con carácter permanente en museos y galerías
de Sudamérica y Estados Unidos.
En sus creaciones, el aporte lumínico consigue dar una amplia
profundidad a sus escenas y los matices de colores llamativos y vivos,
hacen que el resultado sea de una gran elegancia. Su eficaz técnica
permite que las trazas delineadas por su pincel surjan con aplomo y del
blanco lienzo terminen emergiendo detalles de gran perfección.
Renso Castaneda, artista peruano, es otro gran ejemplo de pintor
soñador. Con sus impresionantes aportaciones al mundo del arte, logra
186
J.J.D.R.
Natural acuarela pintada sobre un lienzo de aguas calmas, Bahía de
Caráquez es un pulido espejo donde el sol se mira al atardecer y el
pacífico sueña cuando llega la noche.
Antaño principal puerto costero del Ecuador, sus tranquilas aguas son
hoy día el caladero predilecto de navíos de recreo y preciosos veleros que
engalanan sus recios mástiles con banderas de todo el mundo.
La antigua ciudad de Carán, por la cual pisaron tan grades culturas
prehispánicas como los Jama Coaque, Manta, Chorrera, Tolita, o la
fascinante cultura Bahía, mira de frente a su hermana San Vicente con la
que comparte el estuario de Chone y de la cual se encuentra separada por
la extensa lengua de mar que divide sus costas.
Bahía de Caráquez pertenece al Cantón Sucre y está ubicada en la famosa
ruta ecuatorial del Spondylus- concha de mar que sirvió como artículo de
prestigio y moneda de intercambio entre las diferentes etnias tribales del
Ecuador precolombino-, y que es ruta obligada para aquellos amantes de
los enclaves históricos que ocuparon los antiquísimos y espléndidos
pueblos prehispánicos.
Bahía de Caráquez es una pequeña
ciudad apacible y de gran belleza
natural. Su territorio está
delimitado por las aguas del
pacífico y sus playas y malecones
son un llamativo ejemplo de
biodiversidad y naturaleza en
estado semisalvaje.
El gran impulso turístico de Bahía
surgió tras el gran desastre que
provocó el llamado fenómeno del
niño de 1998, evento natural que asoló las playas de Bahía y San Vicente
causando innumerables pérdidas materiales.
Los esfuerzos empleados para la reconstrucción de tan idílico paraje
dieron como fruto la restauración de las costas y la posibilidad de
caminar de punta a punta de sus playas contemplando el océano pacífico
en toda su plenitud.
Como colofón al desarrollo de las localidades manabitas de Bahía y San
Vicente, el 3 de noviembre del 2010 se inauguró el puente que unió ambas
localidades y que lleva por nombre
“puente de los Caras”.
Caráquez desde San Vicente era a través de lanchas a motor- los taxis del
mar- o en la gabarra, trasbordador itinerante que durante todo el día
llevaba personas y vehículos de costa a costa.
Caminar por Bahía de Caráquez es disfrutar de sus amables habitantes
dispuestos en todo momento en dejar patente su alegría y hospitalidad.
Pasear por el malecón resulta una experiencia enriquecedora. Múltiples
negocios, pequeños puestos ambulantes, y una gran cantidad de
vendedores que ofrecen todo tipo de frutas, helados y golosinas, caminan
arriba y abajo del paseo marítimo haciendo las delicias de los turistas.
Todo se vende y todo se compra. Salir con las manos vacías y volver con
algún recuerdo o sentir en los labios la frescura de todo tipo de frutas
tropicales es una rutina en Bahía. Cerca del pequeño embarcadero, desde
donde parten las pequeñas embarcaciones que cruzan hasta San Vicente,
hay varios restaurantes donde se pueden degustar fritadas de pescado o
parrilladas de carne, recomendable aderezarlas con una buena cerveza
Pilsener.
Decenas de hoteles salpican las playas de Bahía con sus altaneras torres
de habitaciones y sus mega-espacios destinados a conquistar con lujo y
actividades a los turistas
que llegan a la ciudad.
El hotel La Piedra es uno de
tantos. Pero su ubicación a
pie de playa con acceso
particular desde sus terrazas
a la arena del pacífico unido
a la gentileza de sus
operarios y las hermosas
vistas que poseen todas sus
habitaciones, hacen de este
establecimiento un rincón
idílico para pasar unos días de olvido terrenal y poder emocionarse con la
cotidianidad de amaneceres espectaculares y tenues ocasos.
Llega el nuevo día y abordo de una pequeña lancha a motor el agua
sacude el casco mientras el pequeño embarcadero de madera se pierde
en la lejanía. Por todos lados las gaviotas revolotean y los incansables
pelícanos grises se sumergen en picado en busca de peces. Decenas de
pescadores faenan en las azules aguas retorciendo sus redes y atarrayas
en busca de pescado y camarón.
Un gran grupo de fragatas vuelan en círculos sobre un pequeño islote en
medio de la bahía. Es la señal de que llegamos a nuestro siguiente
destino, la singular y hermosa isla Corazón.
Por doquier, allá donde se posan los ojos, cientos, miles de aves,
sobrevuelan las 40 hectáreas de la isla llevando el sustento a sus nidos
repletos de polluelos salpicando el cielo de colores y silbidos estridentes
que resuenan entre el manglar y la húmeda tierra.
Cuando el pequeño islote está a tiro de piedra, desde la embarcación a
motor pasamos a unas pequeñas canoas en las que recorreremos el
189
J.J.D.R.
Bajo las turquesas aguas del lago General Carrera, los bancos de
salmones y truchas en procesión subacuática esquivan con rítmico y
simétrico danzar de escamas y aletas, los angostos y retorcidos muros de
la catedral del mármol.
Por encima de las aguas del lago obviando el constante borboteo de los
peces, una cúpula de mármol resalta en el horizonte cercano.
Trescientos millones de años de cincelado natural lograron crear
ondulaciones perfectas en un conjunto pétreo de hermosura sublime.
La catedral del mármol se ubica en las costas del lago General Carrera en
la región de Aysén. La demarcación geográfica del lago es compartida por
Chile y Argentina, siendo conocido el lago patagónico por parte de los
argentinos como lago Buenos Aires.
Con una altura de cuatro metros, la catedral de mármol, suele ser un buen
refugio para los afortunados visitantes que se acercan al lago y que, en
pequeñas embarcaciones, se adentran por las cavidades minerales llenas
de color.
Cerca de la Catedral, se puede contemplar la capilla y la caverna de
mármol, esta
última de menor
tamaño pero no
por ello menos
espectacular.
Las tres siluetas
que se elevan
como centinelas
sobre el lago, son
formaciones de
roca caliza que
muestran grandes
vetas de puro y
ondulado mármol
blanco, rizadas
brechas grisáceas y rectilíneas vetas de bellísimo mármol rosáceo.
Poder adentrarse en las cavernosas entrañas de estas formaciones
marmóreas y palpar la húmeda piel de la roca, debe ser como doblegarse
ante un diafragma de luz atemporal que golpea los muros sintiendo que
se penetra en un gigantesco caleidoscopio.
En el año 1994 el conjunto natural del lago General Carrera o Buenos
Aires, fue declarado Santuario de la Naturaleza. El mejor lugar para
comenzar la travesía es Puerto tranquilo, pequeña y apacible localidad
donde se puede alquilar una embarcación o sumarse a grupos que salen
asiduamente a navegar por el lago. Las excursiones a pie son también
muy atractivas, siendo numeroso los senderos que discurren por toda la
región que nos llevarán hasta los pies de espectaculares cascadas,
quebradas de hielo, y un sin fin de aventura y libertad. La lluvia suele ser
constante en la región patagónica. Los nueve grados de temperatura son
casi rutina en una zona que, por norma general, presenta buena
climatología para la pesca y la observación de la fauna marina y las aves
del litoral. La luz es el mayor aliado del mármol. Los rayos del astro rey,
193
J.J.D.R.
Huecos profundos e inaccesibles socavan la espesa vegetación del
Parque Nacional Jaua-Sarisariñama. La meseta del Pantepuy,
perteneciente a la formación Rorayma, se parte abruptamente dejando a
la vista precipicios cuya verticalidad están entre los más pronunciados
del planeta.
El parque se encuentra al sudoeste del Estado de Bolívar, muy cerca de la
frontera con Brasil. Llegar junto a los agujeros de Sarisariñama, o “gran
sabana” - nombre que también recibe-, es muy complicado. Actualmente
sólo está permitido a investigadores científicos. El aislamiento se
completa por hallarse la carretera más próxima a cientos de kilómetros.
Tan sólo hay un pequeño poblado indígena dentro del parque
perteneciente al pueblo Yekuana, llamado Cajiataña.
Por las dificultades para llegar, y por ser prácticamente imposible
descender sus paredes verticales -tan sólo es posible por medio de
helicóptero- Sarisariñama ha permanecido sin ser explorada hasta el año
1974, cuando el explorador venezolano Charles Brewer-Cariasse se
adentró en los
abismos ovalados
por medio de
helicóptero. Tiempo
después sería el
Alemán Eckhard
Fella quien llegaría a
profundizar en la
sima a pie,
formando equipo
junto a cinco
compatriotas
alemanes y otros
seis venezolanos
indígenas Yekuana.
La antigüedad de la tierra y las rocas de esta región se estima en 1590
millones de años.
destaca la Marmosa
Tyleriana (marsupial
endémico de las simas
tepuyanas), Estefanía
riae (anfibio de la meseta
de Jaua) y el Tapirus
terrestre o Pantera
Jaguar Onza, sin lugar a
dudas uno de los más
hermosos felinos
sudamericanos.
Los ríos Canaracuni,
Pavo y Aresi nacen en el
parque nacional y son afluentes del río Caura. La temperatura oscila entre
los 12º y 24º, siendo el clima amazónico, cálido y selvático.
J.J.D.R.
Al subir la marea, resistiendo el envite de las olas de un mar encrespado,
una enorme y fina aguja rocosa, centinela del mar de Tasmania, vigila y
observa desde su pedestal granítico la línea infinita del horizonte.
La gigante torre natural icono de la isla australiana de Tasmania y
conocida como Tótem Pole, se ha convertido en uno de los lugares
predilectos de aventureros y amantes de la escalada.
La torre rocosa se formó por la constante erosión del viento y el mar
durante siglos. En la lejanía, Tótem Pole se yergue sobre un gris
acantilado del cavo Hauy en la península de Tasman, al sudeste de
Tasmania y a unos 75 kilómetros de su capital Hobart.
J.J.D.R
J.J.D.R.
Unas sobre otras, con avidez y premura, las bellas glicinas se enredan y
trepan saciando la profunda ansia que las impulsa a poseer el espacio
natural de la rama de enfrente. Unos sobre otros, los nuevos brotes, se
apelmazan enhebrando un tupido encaje de anudadas cortezas, que se
abrazan y cortejan en perfecta armonía, creando un túnel de hermoso
colorido bajo el cual sombrea la cálida y resoluta perfección
arquitectónica de la que hacen gala las glicinas al unirse.
El jardín botánico de Kawachi Fuji se encuentra en la ciudad de
Kitakyushu a unas cuatro horas de la capital Tokio (Japón).
Durante todo el año, el jardín botánico recibe miles de visitas, siendo el
túnel de las glicinas el lugar más recorrido y fotografiado por los turistas.
Al llegar la primavera, esta especie de arbusto leñoso y trepador (Histeria
ginensis), exhibe su pletórico y espeso follaje y colorea con cálidas flores
blancas, violetas y azules, todo un firmamento botánico de glorioso
aspecto.
Las glicinas son plantas trepadoras de hoja caduca con forma oval. Son
originarias del este de los [Link]. así como de países del este asiático
como China, Corea o Japón.
Pueden alcanzar hasta los diez metros de altura y es común ver brotar
racimos colgantes de hasta quince centímetros.
Las glicinas son capaces de crear bellos entornos al enredarse unas con
otras, formando espacios naturales llenos de elegante colorido y
parsimoniosos túneles, capaces de transportar al afortunado visitante
que camina bajo su arco de flores, hacia un mágico mundo tachonado de
arracimadas nubes de pétalos cayendo desde el firmamento.
Se apaga la luz del cielo y la penumbra, como una bruma sedosa y
apática, cae mediando con su opaco telón sobre el tramo del camino.
La noche apremia el angosto pasillo arbóreo con sombras tenebrosas,
que agolpadas a ambos márgenes del terreno, parecen gemir, acosar,
palpar y susurrar a espaldas del caminante confiado, que creyó no temer
pasar a cierta hora por el túnel de dark hedges donde la naturaleza se
confabuló con la noche creando un lugar de siniestro transitar y
misterioso aspecto.
El túnel de dark hedges se encuentra en el condado de Antrim,
concretamente en un pequeño tramo de la carretera de Bregagh Road
próximo a la localidad de Armoy en Irlanda del Norte. El túnel lo forman
las numerosas y grandes ramas de las hayas que unidas y entrelazadas,
202
J.J.D.R.
A poco más de cuarenta kilómetros al sudeste de la provincia de Loja
(Ecuador), hay un hermoso y apacible valle rodeado de ríos y manantiales
cuyas aguas contienen propiedades que bien podrían compararse con las
que tendría -de existir- el tan anhelado y buscado elixir de la eterna
juventud.
La localidad de Vilcabamba está gobernada por un silencio abrumador
sólo roto de vez en cuando por el canto discontinuo de las numerosas
especies de aves que tienen en el valle su paraíso territorial y que
constituye para la región un excelente campo de investigación
ornitológico. Decenas de senderos, ocultos bajo una bóveda densa de
vegetación, aparecen y desaparecen frente al caminante ofreciéndole la
opción de elegir qué aventura seguir. La localidad de Vilcabamba hace
años que merece el estudio competente y serio de científicos de todo el
mundo, quienes son
testigos de cómo los
habitantes de este
rincón de la medianía
del planeta apenas
enferman y su media
de edad es
notablemente más
elevada que la del
resto del planeta.
Estos estudios
comenzaron en 1969
de la mano del
investigador Miguel
Salvador quién
verificó, junto a su
equipo de
investigación, como
buena parte de los
habitantes de esta localidad habían alcanzado los cien años sin
problemas. Desde entonces, las investigaciones internacionales sobre
las condiciones de vida en este rincón del mundo no han cesado desde
entonces, y todo apunta a que la elevada media longeva de sus habitantes
se debe a varios factores como son la calidad de sus aguas, el templado
clima y la vida reposada y tranquila de la cual disfrutan los lugareños.
Vilcabamba cuenta con la tasa de longevidad mayor del planeta. La
mayoría de sus habitantes cumplen sin dificultad la centena de años y un
buen número llega a cumplir los ciento veinte. Al parecer, encontrar en
Vilcabamba algún signo que lleve hasta algún proceso quirúrgico en el
último siglo, puede ser como buscar una aguja en un pajar, lo que nos da
una idea de la envidiable salud de la que gozan sus habitantes.
Son los ríos Chamba y Uchima los que derraman sus aguas purificadoras
sobre el valle andino. Estas aguas, puras y cristalinas, contienen gran
cantidad de hidrógeno activo y dos electrodos negativos en vez de uno -
204
J.J.D.R.
¿Cuál es el ser vivo más alto del planeta? ¿Cuál es el más grueso? y, el
más viejo… ¿Cuál es el más viejo?
Aunque la primera idea que nos puede rondar la cabeza ante estas
preguntas, sea pensar en una gran jirafa, una enorme ballena o quizás un
longevo galápago, los seres vivos más extraordinarios de nuestro planeta
no tienen origen animal aún a pesar de lo que podemos imaginar, sino
vegetal.
A continuación se los presento:
En el año 1996 se le
aplicó una poda de la
madera inerte que
acumulaba el tronco,
sacándose cerca de 10
toneladas de madera.
Al ir de visita a Oaxaca para conocer de cerca éste árbol, el turista se
encuentra con una bonita manera de apreciar el ejemplar. Los niños de la
localidad, indicarán al turista dónde se esconde en el árbol el león, el
cocodrilo, el elefante...sacándose alguna moneda si el turista logra
visualizar las curiosas formaciones que producen los enormes nudos del
tronco del árbol, aunque en algunos casos, hay que echarle mucha
imaginación para poder verlas.
Símbolo indiscutible de Oaxaca, tiene su propio día festivo,
concretamente el segundo lunes de octubre, en el que se festeja con
entusiasmo la majestuosidad del Árbol del Tule.
207
GENERAL SHERMAN
J.J.D.R.
Alyssa Monks pinta lo que ve, de tal manera que sus ojos y su diestra
mano son utensilios puestos al servicio del mismísimo reinado del arte.
Nacida en Ridgewood Nueva Jersey comenzó a pintar al óleo desde muy
pequeña, y la pintura acompaña su vida desde entonces.
En el año 1999 obtuvo licenciatura en la universidad de Boston, para
luego viajar hasta Florencia donde estudió arte en la Escuela Lorenzo de
Medici.
Su capacidad para lograr detallar la más mínima expresión es absoluta.
Su depurada técnica y su versatilidad para mostrar diferentes aspectos de
las fisonomías retratadas, la han convertido en un referente dentro del
llamado estilo hiperrealista.
El arte de Helena Hugo refleja la sensibilidad que siente por el mundo que
la rodea. Su pincel resolutivo y casi fotográfico es incondicional de las
aldeas vecinas, de los mineros sufrientes, de aquellos rostros expresivos
que con un gesto o una mirada cuentan sus vidas.
Helena nació en Roodepoort Johannesburgo (Sudáfrica) en 1975. Reside
en Pretoria, ciudad en la que consiguió su licenciatura en bellas artes en
la universidad de dicha ciudad.
Ha expuesto en Alemania, Singapur, Australia, Reino Unido, Holanda,
[Link]., y lógicamente en su propio país, y ha sido premiada en múltiples
ocasiones por sus obras.
J.J.D.R.
Durante sus estimados 1500 años de existencia, su robusto tronco no ha
cesado de soportar terribles condiciones climáticas como inundaciones y
terremotos, horribles huracanes y, cómo no, acciones indiscriminadas del
hombre que han dejado profundas llagas en su grueso cuerpo de madera.
Durante sus estimados 1500 años de existencia, este ser vivo
extraordinario, ha sobrevivido gracias a la fuerza de su propia naturaleza
titánica y es, hoy día, considerado uno de los robles más antiguos del
mundo y sin duda uno de los más hermosos.
Este ser vivo gigantesco y maravilloso es el roble del Ángel (Angel Oak),
todo un icono natural y digno heredero de la magia que rodea los
bosques profundos de Carolina del sur.
El roble del Ángel está ubicado en la isla de San Juan (John island) al
oeste de las montañas rocosas, y pertenece a la ciudad de Charleston en
el estado del río Misisipi en Carolina del Sur ([Link].).
Sus enormes y pesadas ramas son de por sí grandes árboles colgados
del tronco del roble, algunas de las cuales alcanzan los 20 metros de
altura.
El tronco del
hermoso ejemplar
mide 2,47 metros, y
la totalidad del
árbol sombrea una
superficie de 1580
metros cuadrados.
Sus ramas son tan
gruesas y pesadas
que muchas de
ellas descansan
apoyadas en el
suelo, y las que se
mantienen rígidas y
firmes, aparecen
bellamente
decoradas con un
manto de verde musgo.
El roble del Ángel es el más viejo y llamativo de los muchos robles que se
hallan en los bosques cercanos, de cuya valiosa madera de sirvieron en
los siglos XVIII y XIX para la construcción naval.
En el año 1989 el huracán Hugo asoló Puerto Rico y las costas de
Carolina del Sur, y causó serios daños en el roble. Tras la terrible
tormenta el roble del Ángel fue saneado y con gran esfuerzo fue
recuperado hasta lograr el aspecto que hoy día presenta.
Bajo su fresca y alargada sombra, cuando llega la primavera y la canícula
veraniega aprieta, múltiples eventos televisivos y publicitarios son
realizados al amparo del frondoso roble.
El tiempo ha pasado marcando la piel de pinocho del robusto roble y, hoy
día, es un ejemplar majestuoso que viste con elegancia su ancianidad
apostado como un centinela ante el espeso y verde bosque florido de
Carolina del Sur.
211
A muchos kilómetros de distancia del roble del Ángel, otro ser vivo
extraordinario domina con su esbelta y rugosa anatomía una pequeña
localidad al noroeste de la isla de Santa Cruz de Tenerife en las Islas
Canarias.
Desde el fértil valle tinerfeño, donde las plataneras y frutales, las vides y
el pino canario resguardan las extensas y ricas vides canarias, se puede
disfrutar de unas vistas preciosas del dormido Teide y maravillarnos con
la fisonomía espigada y antigua del popular Drago de Icod de los Vinos.
Icono indiscutible de las Islas afortunadas, este Drago (Dracaena draco)
es tan representativo de la localidad que incluso aparece en el escudo de
armas del pueblo. Sobre su antigüedad hay muchas historias y leyendas
que le atribuyen no menos de mil años de vida, pero los expertos estiman
su longevidad en unos 600 años. Su altura es de 17 metros y el perímetro
de su base es de 20 metros, siendo su peso sin contar las raíces de 150
toneladas.
Los Drago son árboles endémicos de las islas Canarias, Madeira y Cabo
Verde, aunque también existen subespecies de Drago en regiones de
Marruecos.
Si se realiza una
incisión en la
corteza del árbol,
se extrae una
sustancia rojiza
parecida a la
sangre, de ahí su
nombre,
proveniente del
griego Drakaina
(hembra de
dragón), y a la que
antiguamente se le
atribuían
propiedades
curativas.
En el año 1985 se
procedió a sanear a fondo el árbol y se colocó un ventilador dentro del
tronco para eliminar bacterias y hongos y mejorar la circulación del aire.
El ayuntamiento de Icod de los Vinos desvió la carretera que pasaba a
escasos metros del Drago en el año 1993 protegiéndolo de los malos
humos del tráfico. Actualmente el majestuoso Drago se encuentra en un
entorno protegido y rodeado de otras especies endémicas de la zona.
Desde 1917 el árbol es considerado Monumento Nacional.
Tanto el roble del Ángel como el Drago de Icod de los Vinos, son seres
vivos de gran belleza y que contienen una enorme carga de simbolismo
para sus vecinos.
Viejos y altivos, los troncos de estos hermosos árboles, ejercen de
centinelas de los bosques y valles que los vieron nacer, añadiendo con
sus esbeltas y frondosas siluetas una nota elegante de espectacular
belleza.
212
J.J.D.R.
Sobre la medianía del horizonte el sol busca su descanso bajo las arenas
del desierto. Un dorado mar de arena se extiende por doquier y varias
jaimas apostadas cerca de un río seco rompe la monotonía del paisaje. La
noche hace acto de presencia. El frío emerge bajo el auspicio de las
estrellas. Alrededor de una hoguera, como centinelas de un mundo
perdido en los anales del tiempo, los tuaregs con sus turbantes azules y
negros reciben la nocturnidad con la esperanza de ahuyentar a los
temidos Djinn (espíritus) que suelen pulular cerca de Tassili n´Ajjer, que
en berebere significa meseta entre dos ríos.
El desierto del Sahara fue un día páramo fértil y lleno de vida. Bajo sus
mortíferas arenas, entre los 300 y los 1200 metros de profundidad, se
encuentra el conocido como mar de Albienne, el mayor lago del mundo
subterráneo.
Tanto en el periodo paleolítico superior como en época neolítica, bajo la
protección de un macizo montañoso que recorre las fronteras de Argelia y
Libia, los seres humanos hollaron cavernas donde vivieron en grandes
grupos…
En sus paredes dejaron plasmados sus miedos, sus sueños, una precisa
antología de
visiones
chamánicas y
un precioso
catálogo
antropológico
que narra
cuales fueron
sus vivencias
y cómo veían
el mundo que
les rodeaba.
Avestruces,
elefantes, jirafas e hipopótamos perseguidos por las lanzas de los
guerreros en auténticas batidas de caza, fueron pintados con gran detalle
en un alarde de arte rupestre de incalculable valor.
Un presente repleto de vida quedó grabado en las paredes de las grutas
que utilizaron como refugio. Aquellos hombres y mujeres fueron testigos
de cómo fauna y flora convergían en mutua armonía y les proporcionaba
todo aquello que necesitaban.
Hoy día aquel que fue un apacible e idílico rincón del planeta es un paraje
yermo y estéril tan sólo transitado de tarde en tarde por las caravanas
guiadas por los nómadas viajeros. Pero en las cavernas del Tassili nÁjjer
la esencia del misterio y un enigma aún hoy día sin descifrar quedó
grabado y oculto tras milenios de oscuridad en las paredes de estas
grutas del desierto argelino.
En el año 1934 el teniente Brenans de las tropas francesas que ocupaban
suelo argelino descubrió unas extrañas pinturas rupestres cerca del
cauce del río Djerat.
213
arte arcaico, místico y primitivo. Entre las figuras de las cuevas también
hay dibujados raros grafismos a modo de mensajes -indescifrables hasta
la fecha- e innumerables figuras antropomorfas de enigmática fisonomía.
Después del descubrimiento de las cuevas del Tassili n`ajjer en la meseta
argelina de Jabbaren- nombre que significa “Gigantes” en lengua
berebere- el explorador Henri Lothe se dedicó a catalogar y estudiar cada
grafismo y dibujo grabado en las paredes de las cavernas, cesando en su
ardua tarea solamente como consecuencia del estallido de la segunda
guerra mundial. Tardaría varios años en reanudar su labor de
investigación, pero cuando al final se puso en marcha la expedición, lo
hizo con las garantías de acudir al desierto argelino junto a un grupo de
profesionales en diferentes materias que le ayudarían a desvelar los
misterios de aquellas extrañas figuras grabadas en la que se conoce
como “la capilla Sixtina del arte rupestre”.
La expedición al Tassili se convirtió en una aventura con muchos peligros
y dureza extrema para el equipo
de Lothe. Pasaron hambre y sed,
y las largas jornadas a lomo de
camello medraba el ánimo de
casi toda la expedición. Sólo
cuando fue montado el definitivo
campamento en la meseta de
Jabbaren, junto a las cuevas, el
ánimo recuperó las fuerzas del
grupo y se pudo comenzar a
elaborar las primeras hipótesis
sobre aquel ingente trabajo
artístico.
J.J.D.R.
El río Colorado serpentea abriéndose camino entre las rojizas paredes del
Parque Nacional del Gran Cañón en Arizona ([Link].).
Bajo un sol inclemente y el azul de un cielo sorprendentemente nítido, el
paisaje natural refleja fielmente el espectáculo universal que nos regala la
madre tierra.
Para ser conscientes de la belleza de tan mítico lugar basta con visitar los
muchos y variados senderos que recorren el Parque Nacional, y quedar
extasiados con el ritmo discordante del río Colorado. El caudal de su
cuerpo acuífero se torna mortalmente peligroso en ciertos tramos y
desesperadamente apacible a la vuelta de la esquina, bramando por
instantes como un gigante o perpetuando el más místico silencio en
cuestión de minutos.
Para disfrutar de una hermosa vista del gran cañón cualquier lugar es
idílico, sobre todo si el sitio elegido es elevado. Las vistas aéreas son el
escenario perfecto para sobrevolar con la mirada el azaroso y retorcido
serpenteo del río bajo las techumbres
rojizas, como lo haría el águila real, ave
sagrada y emir de los cielos de Arizona.
En el año 2007, concretamente el día 20
de marzo, fue inaugurado el mejor sitio
para observar el gran cañón, siempre y
cuando no se padezca de vértigo ni se
tenga reparo en caminar sobre en el
vacío.
Por debajo el río Colorado parece una delgada línea pintada sobre el
terreno.
Decenas de pies caminan temblorosos sobre el cristal. Las manos
sudorosas aprietan fuertemente la barandilla mientras los músculos de
las piernas se agarrotan y tiemblan producto del pánico.
En mitad de la nada, sobre el abismo infinito y un mar de roca y piedra, la
pasarela del cielo es el argumento perfecto para disfrutar de un momento
mágico e inigualable, sentirse emir de los cielos del Gran cañón, y como
el águila real, poder caminar sobre las nubes y sentir el peso de una
creación tan majestuosa bajo los pies.
220
J.J.D.R.
La espesa y voraz selva devora lentamente los muros del templo de Ta
Prohm.
Las enormes ramas y raíces de los ficus gibbosa y tremadeles, aparecen
y desaparecen entre los vestigios del recinto sagrado, engullendo todo a
su alrededor con un apetito insaciable.
Las antiguas piedras del templo han sucumbido al olvido del hombre
durante siglos. La naturaleza comenzó a cobrarse su tributo de espacio y
tierra tras el abandono de los monjes camboyanos siglos atrás, y
actualmente se apodera del santuario recobrando un espacio que siempre
fue suyo y un día el hombre le arrebató.
y, además, constatando el
poder de la naturaleza y la
belleza de un entorno que a la
vista parece verdaderamente
mágico.
Hoy día el templo
perteneciente al conjunto
arquitectónico de Angkor Ta
Prohm es uno de los lugares
más visitados por los
turistas. Las panorámicas
fotografías de su curioso
entorno son divulgadas por
medio mundo.
El contraste entre la vida que
surge plena de belleza y fuerza, y los restos de un mundo perdido de
piedra y silencio, mezclan sentimientos dispares entre quienes visitan el
templo camboyano.
En el año 1992 la UNESCO incluyó el templo en su larga lista de lugares
Patrimonio de la Humanidad.
Un angosto sendero se pierde entre la espesa jungla. El caminante pasea
perdido bajo un cielo cubierto de ramas mientras enormes árboles de
formas siniestras cubren el camino. Momentos después, la tupida selva
se abre con sinuoso descuido dejando ver las ruinas del templo.
La húmeda hierva, los líquenes y el musgo se abren paso entre las
quebradas piedras. Descomunales raíces abrazan los muros y la roca se
esconde lentamente en su mortaja vegetal. Es entonces cuando realmente
somos conscientes de lo que somos frente a la naturaleza…simples y
microscópicos seres de paso en un mundo azul llamado Tierra.
223
J.J.D.R.
En el archipiélago polinesio al sur del pacífico se encuentra la isla de
Upolu perteneciente al estado independiente de Samoa.
Upolu emergió del mar por efecto de una gran actividad sísmica, aunque
no hay registros ni constancia de erupciones volcánicas en la isla.
Cerca de la pequeña localidad de Lotofaga, nombre que significa “gran
agujero” se encuentra un atípico hoyo horadado en la piedra caliza y de
grandes dimensiones, en cuyo interior reposa apacible un bello estanque
de aguas color esmeralda conocido como To Sua Ocean Trench.
Los diferentes tonos cristalinos de las aguas del estanque resaltan sobre
las frondosas paredes salpicadas de verde follaje que penden
perpendiculares como en búsqueda baldía de un baño reconfortante.
La isla de Upolu es un gran jardín rodeado de playas vírgenes de blanca y
fina arena en la que los pedregales de lava y un cielo claro y sereno,
decoran y tachonan el terreno de la isla convirtiéndola en un agreste y
dulce paraíso de exuberante riqueza.
Un imperfecto
agujero se abre
camino allí
donde el firme
terreno se
rompió hace
mucho tiempo.
Las paredes de
la roca caliza
están cubiertas
con el tejido
fibroso formado
por un sin fin de
plantas que
recorren la
gruesa cintura
del hoyo
polinesio.
Para descender hasta la base que sirve de plataforma para los bañistas,
primero hay que descender unos treinta metros por una estrecha escalera
de madera.
Una vez allí, ante el afortunado visitante, se abre la oportunidad de
disfrutar de unos de los baños más paradisíacos del mundo, rodeado por
un mágico silencio capaz de adormilar hasta el más agitado de los
espíritus.
La isla de Upolu es un gigantesco jardín en salvaje plenitud, y su
estanque To Sua Ocean Trench, el lugar perfecto donde despojarse de
tensiones o descubrir el profundo significado que adquieren palabras
como soledad, sosiego o calma.
224
J.J.D.R.
Haces de luz son repelidos por la rugosidad de un muro coralino de
blanco nacarado formando un prisma cegador a primera hora de la
mañana californiana. Decenas de esculturas, mágicamente pulidas y
brillantes, recrean un universo cósmico donde estrellas y planetas cobran
vida a través de la piedra y relucen bajo el cénit del soleado mediodía.
El sueño de un hombre cobró vida bajo la piel rugosa del coral. El amor
hecho imagen dibujó la esencia de mil universos dispersos, y el tormento
embriagador de la ausencia perpetua y la espera incansable, se hizo eco
en roca bajo el automatismo incansable de una labor hercúlea.
El 10 de agosto de 1887 nacía en Riga (Letonia) Edward Leedskalnin en el
seno de una familia humilde de albañiles. El joven Edward pasó una
infancia difícil a consecuencia de sus problemas de salud. Era un
pequeño débil y enfermizo, lo que también ayudó a forjar en él un carácter
introvertido y poco sociable. Cuando pasó su etapa adolescente, aprendió
el oficio de picar y dar forma a la piedra lo que le ayudaría en un futuro al
servirse de estos conocimientos adquiridos.
El destino es una lanza que quema y hiere cuando uno menos se lo
espera. El destino al que
Edward se enfrentó
cambiaría su vida al
cruzarse en su vida la sutil
belleza de Agnes Scuffs
cuando tenía 26 años. La
joven, diez años menor que
él, le demostró enseguida
que el sentimiento era
recíproco y pactaron sellar
su amor con una pronta
boda. Un día antes de la
ceremonia la joven Agnes
se arrepintió y dejó al pobre
Edward clavado bajo el
yugo de su doliente destino, que no era otro que el de ser infeliz y llevar el
peso de su amor eterno hasta límites insospechados.
Dolido y enajenado de amor emigró a [Link]., donde tras recorrer
distintos estados terminó afincado en California, según cuentan, llegó allí
tras ser socorrido por una familia que lo encontró medio muerto en una
carretera y lo acogió y sanó regalándole tiempo después un pequeño
terreno para su disfrute.
225
Al amparo de las
lindes de éste
terreno californiano
al norte de
Homestead, cuando
corría el año 1923,
comenzó a extraer
bloques de coral
para después
tallarlos e ir
construyendo una
extraña arquitectura
que apremiaba salir
de su ofuscada
mente cobrando vida propia. Sacaba enormes bloques de piedra caliza
coralina sin ayuda, trabajando siempre solo y
normalmente de noche, tan sólo ayudado por la
luz de los candiles. El terreno, cercano a los
famosos Everglades californianos, comenzó a
tomar forma llamando la atención de vecinos y
curiosos de los alrededores que no daban crédito
ante la construcción que emergía en aquel
extraño paraje.
Críptico y enigmático, Edward se encargó de
adosar junto a los muros de su castillo de coral
un áurea de misterio al proferir sentencias tales
como que era conocedor del secreto con el que
se trató la piedra para construir las pirámides de
Egipto, e incluso llegó a sentenciar que era capaz
de lograr que la roca se tornase liviana y
fácilmente manejable, así como que era poseedor
del perfecto conocimiento de las leyes del peso y
apalancamiento. Durante años y sin saber con
exactitud la metodología de trabajo que llevó a
cabo, Edward fue extrayendo bloques de coral de hasta 15 toneladas de
peso que eran esculpidos y tallados para luego ser colocados según
convenía, supuestamente tan sólo ayudado por herramientas básicas
como cadenas y algunos trípodes de madera hechos con postes de
telégrafos. Hay que añadir que Edward apenas alcanzaba el metro y
medio de estatura y su peso era de 45 kilos, lo que incrementó las
fabulaciones y el misterio de cómo le fue posible llevar a cabo el manejo
de tan enormes bloques de roca coralina.
Para engordar aún más el misterio que parece envolver la construcción
del castillo de coral, llegó el año de 1936, y debido a qué próximo a su
terreno comenzaron a construir, decidió trasladar todo el complejo 15 a
kilómetros de distancia y ubicarlo en un nuevo terreno que compró con
mayor superficie y en el que deseaba tener definitivamente la intimidad
que sentía le habían usurpado.
226
Durante tres años se afanó en cargar y trasladar cada uno de los bloques
del castillo hasta su nueva ubicación. Cuentan que era raro verlo trabajar
a plena luz del día y que cuando esto sucedía, se le veía trasladar
enormes piedras en el remolque de un viejo camión, pero nunca se le vio
cargarlo o descargarlo.
Obsesionado con su privacidad, lo primero que levantó fue un muro de
tres metros de altura utilizando bloques de 15 toneladas. En lugares
estratégicos construyó garitas de vigilancia que le permitían controlar
todo el perímetro.
Edward no terminó sus estudios primarios. Pero fue capaz de construir
un generador de energía alterna, relojes de diseño propio que ensamblo a
la perfección e incluso se fabricó su propia radio. No deja de ser curioso
que alguien con escasos estudios básicos lograse tales retos técnicos sin
ayuda de nadie. Además escribió varios tratados breves sobre el
magnetismo y la naturaleza magnética de la vida. Estos panfletos,
consiguió venderlos en pequeñas publicaciones locales sin demasiada
difusión.
Uno de los
detalles que
conforman
el castillo de
coral y que
más
curiosidad
ha
despertado
entre los
científicos e
investigador
es es la
enorme
puerta que
da la
bienvenida a
la
propiedad. Se trata de un enorme bloque de piedra giratorio de 9
toneladas sujeto a una pequeña piedra que a su vez está engastada en los
rodamientos de una rueda vieja de camión. El equilibrio es perfecto y la
gran piedra se puede mover con un suave movimiento. Hace años la
puerta quedó bloqueada. Para moverla hizo falta la intervención de varias
grúas de gran tonelaje para cambiar los rodamientos defectuosos. Bajo lo
que se veía a simple vista, apareció una extraña roca que servía de base a
toda la estructura y que por su morfología singular llamó la atención de
los especialistas que la examinaron al detalle. Se pudo comprobar que la
piedra no era terrestre, y cómo no, hizo que el caldo de cultivo del
misterio sobre la construcción del castillo de coral fuese todavía mayor.
¿Fue quizás una piedra meteórica la utilizada por Edward como base para
su enorme puerta? ¿Cómo fue capaz de trasportar, elevar y colocar
semejante estructura sin ayuda y con herramientas tan simples? ¿Acaso
227
J.J.D.R.
Rodeado de un manto de estéril y desértica tierra, el sagrado monte Popa
eleva su mole con forma de chimenea y se alza cual vigía sedente sobre la
planicie birmana, mostrando sobre su cumbre la morada de los antiguos y
sagrados dioses.
Dormitando sobre un antiguo y extinto volcán, arropado por las nubes y
azotado por los fríos vientos birmanos, la silueta del monasterio Taung
Kalat preside el horizonte en el lugar que eligieron los poderosos
espíritus Nats como última residencia antes de adentrarse en el profundo
cielo.
Taung Kalat es un monasterio ubicado en la cima del monte Popa, un
antiguo y extinto volcán, que se alzó sobre la planicie tras su última
erupción en época antigua tras formarse un tapón de lava que colapsó la
expansión piroclástica transformándose en una pequeña meseta.
Está ubicado en las cercanías del complejo arqueológico de Bagan en
Myanmar (Birmania) en la planicie desértica de Myingyan. Tras la
erupción volcánica que dio origen al monte Popa, la zona sufrió un
cambio ecológico muy drástico, convirtiéndose gracias al aporte de la
ceniza volcánica en
la tierra, en una zona
de gran vegetación y
floreciente vida
natural; un enclave
natural de gran
importancia que llevó
al gobierno birmano
a declarar el monte
en Reserva Natural y
Parque Nacional
Protegido en 1981.
Numerosos ríos y
torrentes de agua en
caída libre serpentean y sacuden las piedras por doquier, y la foresta
salvaje que crece en las laderas del monte son el refugio de numerosas
comunidades de espabilados monos.
En sanscrito Popa significa “flor”, y Taung Kalat significa “el pedestal de
la colina”. Bajo las faldas del pedestal que soporta el monasterio hay un
pueblo llamado Kyankpadaung, distante unos 50 kilómetros de la antigua
Pagan, que fue capital de varios reinos Birmanos, conocida hoy día como
Bagan.
El monte se encuentra a 1518 metros sobre el nivel del mar, y para
acceder al monasterio hay que sortear los 777 peldaños de una escalera
colgada en la ladera, construida por un ermitaño birmano llamado Ya-
Thay-Gyi Candi U.
El monasterio fue el refugio de alquimistas, anacoretas y ocultistas que
buscaron cobijo bajo el manto celeste que proporcionaba la cumbre del
monte Popa.
El culto místico y animista, dio paso al budismo, y entre los siglos IV y VII,
bajo el reinado de los Bagan, el lugar comenzó a ser destino obligado
229
J.J.D.R.
La mañana asoma lentamente por el campo del sur. La tenue luz
emborrona la platea de estrellas rezagadas que desaparecen fugazmente
para dejar el cielo desierto de luces, vacío y limpio, a la espera de un
acontecimiento sublime.
Han llegado temprano y miran hacia el horizonte.
Tras los muros del castillo de San Sebastián, el espectáculo está a punto
de comenzar.
Un escalofrío sacude sus cuerpos.
Les ocurre siempre que escudriñan el amanecer en la bahía de su alma.
Ligero caminan, llevando el sonido del mar a sus pensamientos,
desoyendo el bramar de los coches sobre los adoquines del paseo
marítimo que comienzan a romper la calma del nuevo día con el
estruendo de sus motores.
Bajo la gorra marinera de Paco Alba, el busto pétreo musita la letra de un
tanguillo antiguo.
El maestro del carnaval mira la mar.
Prendido de sal y levante, la musa de sus comparsas guarda celosamente
su antifaz de oro al compás
que marca la rosa de los
vientos, mientras el eterno
comparsista obnubilado por
el tardío amanecer, continúa
silbando sus letras al
poniente gaditano.
Al fondo del callejón, la iglesia de la Palma, despabila sus puertas con los
primeros feligreses que comienzan a traspasar el viejo pórtico bajo la piel
resquebrajada de sus centenarios muros barrocos.
Hierve de bullicio su añorado barrio. Huele a sal y pescado.
Se escucha el murmullo del mar en las calles caleteras donde un día el
carnaval encontró cobijo y morada.
Frente al antiguo Hospital de Mora ya sombrea la silueta del anciano
ficus.
Al amparo de las enormes raíces del árbol gaditano secan la redondez de
unas lágrimas que rasgan sus mejillas.
Son recuerdos que brotan de sus ojos. Decenas, cientos, miles de
imágenes recobran vida en su memoria. Los años han pasado tan
temprano que el ayer y sus vivencias palpitan como en un inmenso
holograma.
Siempre quisieron volver. Siempre desearon el regreso. Pero mientras la
vida les envió de acá para allá por esos mundos de Dios, la bahía de su
alma se fue alejando de su horizonte… aunque nunca de su espíritu.
El antiguo balneario
parece abrazar la mar
y el castillo de Santa
Catalina guarda entre
sus muros el traído y
llevado secreto de
ultramar, antaño
desvelado en costas
lejanas donde
nacieron almas
gemelas.
Cogidos de la mano
bajan la resbaladera.
Junto a las barcas
que al ritmo de las
olas bailan, sonríen
al ver cómo los
miembros de su familia pisan alegremente la húmeda y morena arena.
Sonríen los que están y más sonríen los que faltan. Pues la caleta guarda
un rinconcito para cada alma y, aunque algunos no están físicamente, su
recuerdo revolotea entre las figuras chinescas dibujadas por el sol y la
tibia brisa que muy bajito murmulla anécdotas pasadas.
Pronto se marcharán de nuevo. Pronto dejarán la alcoba de su niñez para
enjugar sus lágrimas con la esperanza del regreso. El viaje les mandará
de nuevo tierra adentro donde la meseta se funde en gigantes cimientos y
la muchedumbre va y viene a lomos de un caballo llamado estrés.
… Dicen los castizos del lugar al que regresamos que es el mejor sitio
para descansar y además desde allí alcanzas el cielo.
Lo que no saben, y seguramente no puedan entender, es que desde aquí,
desde nuestra caleta… la gloria abre sus puertas cada día y alcanzarla es
sumamente fácil; solamente es necesario sentirse caletero y mirar la mar
como lo hace un gaditano.
233
A mis padres.
Que marcharon de su tierra y nunca han dejado de soñar con el regreso.
A mis tíos y tías, que acoplados en otra tierra, seguro sienten la brisa de
la bahía sosegando sus sueños.
A mi familia gaditana, a todos.
A mi tacita de plata y los atardeceres sublimes en la caleta.
A los gaditanos.
234
J.J.D.R.
En una región poco transitada por los turistas y alejada de las visitas
guiadas del famoso y cercano lago Titicaca, se ubica un lugar de mágica
apariencia y enigmática historia aún no revelada por la ciencia.
Al norte de la localidad de Chucuito y separado unos 35 kilómetros de la
ciudad de Puno (Perú), se encuentra la “ciudad de los espíritus” o “Huyu
marca” en lengua de los aymaras, sitio en el que se descubrió la puerta
de “Aramu Muru”.
Sobre una verde pradera se elevan continuos farallones rocosos
formando un bosque de piedra de grisáceo aspecto. Tallado en la pared
de uno de los picos de granito, inquietantes líneas rectangulares dibujan
lo que en apariencia parece simular una gran puerta. Sus siete metros de
altura por siete metros de ancho están labrados sobre una superficie
perfectamente pulida, y sólo a escasos centímetros de la base, un
enigmático hueco en forma de T parece representar una cerradura que
abriría la extraña puerta que, según las antiguas tradiciones orales de
locales, es el acceso al mundo de los espíritus.
Sobre estas
leyendas y lo
que parecía
tan sólo un
mito, los
historiadores,
arqueólogos
y etnólogos,
tacharon la
existencia de
la puerta de
Aramu Muru
como una
mitificación
de algún
lugar sagrado
inexistente en
la actualidad.
La puerta fue hallada por un hombre de origen aymara llamado Luis
Delgado Mamami. Cuenta que tuvo numeroso sueños de índole extraña
en los cuales se le aparecía una extraña puerta grabada en una roca y el
sendero que comunicaba con ella. Durante semanas los mismos sueños
manejaron su mente hasta que, paseando un buen día por una ruta
cercana al lago Titicaca, divisó las agujas rocosas que le recordaron al
instante el lugar descrito en sus continuos sueños.
Al poco tiempo y después de hablar con los más ancianos lugareños, los
cuales le contaron numerosas historias sobre aquel lugar e incluso le
recomendaron no acercarse pues decían era la entrada al infierno; llegó
hasta la puerta de Aramu Muru, y delante de ella rememoró las historias
que sobre tan curioso sitio le habían narrado.
Cuenta la leyenda que tras las atrocidades cometidas por los
conquistadores españoles en la ciudad de Cuzco, un sacerdote del
templo de Coricancha llamado Aramu Muru escapó de la ciudad portando
235
Actualmente carecemos
de estudios serios que
indiquen por quién fue
construido Aramu
Muru, al igual que
tampoco nada se sabe
sobre su significado
ritual o para qué servía.
Como dato significativo
añadiré que en época
del imperio Inca, las
leyendas de la
existencia de la puerta
de Aramu Muru eran
muchas y variadas,
pero en ninguna de
ellas se menciona que
fueran los propios Incas
los que construyeron la
puerta sobre el farallón rocoso, lo que puede ser significativo de que ya
existiera con anterioridad a ellos.
Actualmente no sabemos mucho sobre el significado de la puerta, pero
son muchos los grupos de gentes de toda índole que sobre la talla en la
roca han plasmado las más diversas y descabelladas hipótesis
rocambolescas.
De lo que no hay duda es que la puerta labrada en la roca es un intrigante
enigma aún sin desvelar, uno más de los muchos que se hayan
distribuidos por la geografía de un país tan mágico como lo es Perú.
J.J.D.R.
Sentados bajo un sol de justicia varios hombres observan con atención
los movimientos del objetivo que intenta captar su atención. Absortos por
la máquina, que aleja y acerca el zoom de sus cuerpos de manera
automática, los hombres ríen y hablan de la rareza del hombre blanco que
con su ojo extraño y metálico les observa de arriba abajo.
El motivo que ha llevado al fotógrafo hasta su pequeño y perdido poblado
lo conocen bien, ya que él, como antes lo hicieron otros, desea ver con su
curioso ojo, los pies más populares de la región, las extremidades más
buscadas de África, los dedos más peculiares y extraños del mundo, más
parecidos a las extremidades de un avestruz que a unos pies humanos.
Los hombres negros exhiben sus extremidades con cierta timidez pero,
después de un rato de tranquila pose ante la cámara, se sienten más
cómodos y comienzan a explicar al hombre blanco qué se siente y cómo
se vive en África siendo un hombre avestruz.
J.J.D.R.
La nieve cubre la meseta de Man-Pupu- Nyor con un brillante y blanco
manto.
El viento polar y el frío implacable, jornadas hace que helaron los ríos
Ichotliaga y Pechora alejando cualquier rastro de vida en muchos
kilómetros a la redonda.
La inmensa llanura nevada, amplificadora del silencioso discurrir del
tiempo, fue desterrada de una de las cordilleras más antiguas del planeta
en un proceso de cambios climáticos extremos.
Como un enigmático espejismo, entre la niebla espesa y la nieve que cae
dificultando la visión, siete elementos geológicos rompen la monotonía
del paisaje.
En medio de la nada más absoluta, como auténticos centinelas y
guardianes de un paraje olvidado del mundo, siete magníficas rocas
elevan sus amorfas y peculiares formas pétreas sobre el terreno con la
fuerza y expresividad visual de un capricho natural abandonado por el
tiempo y, en su primigenio origen, por el útero rocoso de su madre la
montaña.
Según los expertos
estos siete grandes
menhires pétreos,
son los últimos
vestigios de una
serie de montañas
que se
desvanecieron a
causa del clima
extremo y que
pertenecían a una
de las cordilleras
más antiguas del
planeta, los Urales,
hace unos 200
millones de años.
La meseta de Man-Pupu-Nyor o (meseta de los ídolos) en dialecto mansi,
se encuentra en la República de Komi, al norte de los Urales (Rusia) junto
a las lindes que demarcan la frontera Euro-Asiática.
Estas formaciones naturales son veneradas desde época antigua por la
tribu Mansi o Mogules, etnia de raza urálica.
Los miembros más ancianos de los Mansi, siguen narrando con devoción
a las nuevas generaciones, cómo uno de sus legendarios chamanes cerró
el paso en la meseta a seis gigantes que pretendían cruzar los Urales
poniendo en peligro la vida de su pueblo.
Con entusiasmo y orgullo, el anciano Mansi prosigue con la leyenda, y
explica qué, llegado el momento crucial del enfrentamiento con los seis
gigantes, el sabio chamán se valió de todo el poder de su magia y los dejó
petrificados, aunque no consiguió escapar de su propio hechizo y él
mismo terminó de igual forma, pero logró con ello salvar a su pueblo.
240
J.J.D.R.
En Balinés Tanah-Lot significa” tierra en medio del mar”. Sin lugar a
dudas, no hay descripción mejor para definir uno de los templos más
hermosos del mundo.
Un pedazo de roca de tonalidad oscura emerge rodeado de agua
soportando la estructura de un templo religioso hinduista.
El recinto de Tanh-Lot tiene la facultad de aislarse del mundo cuando la
pleamar se encuentra en su máximo de actividad, momento en el que es
abrazado por el océano Indico haciendo imposible acceder a él.
Está ubicado al oeste de la isla de Bali (Indonesia) escasos treinta
minutos de Kuta, a diez kilómetros de Tabanam y treinta de Dempasar.
Su construcción se remonta al siglo XVI cuando Nizarthi, Brahman
proveniente de la isla de Java, mandó su edificación sobre el peñón
oscuro.
Su arquitectura religiosa es hinduista y encaja perfectamente en el marco
idílico y pleno de belleza que es la costa Balinesa.
Como buen templo que se precie de serlo Tanah-Lot cuenta con
innumerables leyendas que cubren con un halo de misterio la historia de
sus muros, estancias
y alrededores.
Una de estas
leyendas, quizás una
de las más populares
y divulgadas,
advierte a los
turistas y aquellos
que se acerquen al
templo que no lo
hagan acompañados
de parejas con las
que no hayan
contraído
matrimonio, pues
quién así lo haga contradiciendo la norma, verá cómo la relación pronto
llegará a su fin. Otra leyenda también muy popular, que narran los nativos
habitualmente, cuenta que un ejército de serpientes rodea el terreno
sagrado asegurando su protección. En el año 1980 el templo sagrado de
Tanah-Lot comenzó a sufrir graves deterioros en su estructura. El coste
de las actuaciones de restauración era tan elevado que, el gobierno de
Bali, pidió ayuda al gobierno japonés, quienes prestaron la suma de 800
billones de rupias para garantizar las reparaciones oportunas.
Dicen que observar el atardecer junto al templo de Tanah-Lot es uno de
los espectáculos más sublimes de la tierra. El templo queda aislado
completamente cuando el mar cierne su creciente marea sobre la negra
roca y sólo la silueta del templo parece flotar mecida por el del mar. Al
fondo el fulgor del sol se vuelve tenue y su masa circular se sumerge
despacio en el azul horizonte, hasta desaparecer tragado por el inmenso
océano. Es en ése momento cuando el templo de Tanah-Lot descansa
acunado por la brisa marina, mientras el vaivén de las olas y su espuma
desgrana la piedra negra que le sirve de base.
242
J.J.D.R.
En la cordillera volcánica de Guanacaste un sendero rinde homenaje a la
mística belleza que surge bajo las faldas del volcán Tenorio en Costa
Rica. A medida que el sendero transcurre entre la tupida vegetación, una
densa población de variada fauna acompaña al caminante que recorre el
“sendero misterios del Tenorio”, hasta toparse con una pincelada de arte
dibujada por la madre natura sobre tierra costarricense.
Como en una acuarela y en perfecta armonía de tonos y colores, “río
celeste” emerge de entre el denso follaje extasiando al azorado visitante
con su increíble puesta en escena.
El verde intenso que parapeta su tránsito, contrastan con el color celeste
de unas aguas apacibles y dignas del paraíso.
Cuenta una leyenda local que, cuando Dios creó el mundo, “el día que se
dedicó a pintar el cielo de color celeste lavó su pincel en el río tiñéndolo
para siempre”.
Río Celeste se encuentra dentro del
Parque Nacional Tenorio (Costa Rica),
cuya ubicación se extiende entre los
cantones de Guatuso y Upala en
Alajuela y Cañas, y Bagaces y Tiralán
en Guanacaste.
La tonalidad celeste del agua es
producto de la gran cantidad de
carbonato de calcio dominante y el
azufre provenientes de la cordillera
volcánica.
Incrustado en un marco de incalculable
valor ecológico y desmesurada belleza,
el río teñido de celeste, es un atractivo
rincón turístico que deja con la boca
abierta a quién lo visita.
Parapetado por robles y aguacatillos,
nísperos, palmas y helechos, serpentea
este río singular a través de abundantes
saltos de agua y profundas pozas,
siempre rodeado de una exuberante
vegetación tropical.
Entre orquídeas y bromelias, el saíno y el mono carablanca se esconden
de la curiosa mirada del forastero que, a medida que camina, saborea el
privilegio de sentirse dentro del mismísimo Edén.
Una vez que se avanza a través del sendero misterios del Tenorio, varios
puntos estratégicos hacen detener la marcha del caminante. Uno de ellos
es conocido como los Teñideros, dónde la convergencia de dos ríos-uno
de ellos cargado con minerales volcánicos- tiñe de color el agua y a partir
de allí, bajará celeste para siempre.
Después un alto en el camino para disfrutar de un relajante baño en las
piscinas termales, o admirar el río a su paso por los Borbotones, lugar
donde el agua hierve con furia hasta llegar al mirador, sitio en el que el
paisaje monumental muestra su mayor grandeza.
243
J.J.D.R.
Al finalizar la época de lluvia, miles de flamencos baten alas coloreando el
cielo africano. Atrás, al oeste, han dejado las aguas del lago Nakuru en
Kenia, y su rumbo les lleva directamente atravesando el paradisíaco valle
del Rift hacía las tierras altas norteñas del Ngorongoro en Tanzania.
En su periplo aéreo, buscan descanso y alimento en un lago tan salado e
inhóspito que, tan sólo su especie, es capaz de alimentarse y sobrevivir
en él.
A vista de flamenco, el extratovolcán Doinyo Lengai se eleva sobre las
tierras masai, - “Montaña de Dios” para éste gran pueblo- dando paso a
cascadas y riachuelos que mueren en el lago Natrón.
Sobre una extensión de aproximadamente ochocientos kilómetros
cuadrados, el lago salado suaviza la aridez del paisaje con sus colores
vivos y sangrantes.
Nada parece moverse sobre el extraño paraje.
Desde las alturas, la nube de rosados cuerpos plumíferos, comienza a
descender sobre el lago y aterrizan con elegancia sobre las cálidas aguas
rojizas.
En cuestión de minutos
se hace complicado
apreciar un metro
cuadrado de lago entre
tanto flamenco, que se
apiñan graciosamente
apostados sobre sus
largas y frágiles patas.
Una vez fue hallado, afortunadamente aún con vida, pasó un auténtico
calvario para recuperarse de las terribles heridas. Sus piernas
ennegrecidas y repletas de sangrantes ampollas, estuvieron a punto de
ser amputadas, y lograron salvarlas a base de injertos de piel y largas
semanas de tedioso reposo en el hospital.
J.J.D.R.
Un extraño zumbido, un goteo persistente, molesto, y en ocasiones
estridente y perturbador, se oye desde hace años en muchas partes del
mundo. Ni los expertos en acústica ni la propia ciencia son capaces de
discernir la procedencia del misterioso sonido bautizado como el
“ronquido de Taos”.
En los dos últimos años, la desconocida sintonía se está dejando sentir
con mayor frecuencia en todo el mundo, siendo innumerables los testigos
que han denunciado su molesta presencia.
En la década de los años 90, en una pequeña aldea de casas de adobe
rojo en Nuevo México ([Link].) llamada Taos- nombre por el que se
conoce al extraño zumbido-, las autoridades locales, ante las masivas
denuncias de un persistente y molesto ruido nocturno decidieron poner
en manos de investigadores las posibles causas del extraño fenómeno
que perturbaba la calma del pueblo.
La comunidad nativa Tihuas derivada de los indios pueblo, escuchaban al
llegar la noche un continuo zumbido parecido al generado por un motor
diesel que llegó a causar en
algunas personal trastornos
físicos, como dolores agudos de
cabeza, continúa falta de sueño y
malestar general.
Durante un tiempo se investigó el
caso sin que se pudiese
determinar la causa
descartándose la posibilidad de
que el fenómeno fuese propiciado
por el motor de alguna maquinaria
convencional o cualquier otra
fuerza energética conocida en la
zona.
Todas las posibles causas que
pudiesen generar dicho zumbido fueron tratadas de manera sistemática y
científica en el congreso celebrado en Taos en 1997, en el cual
participaron multitud de universidades de todo Estados Unidos.
Años antes y en lugares tan distantes de Taos como pueden ser el Reino
Unido o Nueva Zelanda, el mismo soniquete se dejó oír con suma fuerza y
quedó registrado en las denuncias interpuestas de aquellos que lo
sufrieron.
Las investigaciones llevadas a cavo han dejado las mismas conclusiones;
“se desconoce la procedencia del zumbido”.
Aunque el zumbido es perfectamente audible, la grabación del sonido por
medio de micrófonos convencionales no es posible, dato este que
incremento el misterio alrededor del ronquido de Taos. Se ha logrado
medir su frecuencia y se encuentra prácticamente en el umbral del
“espectro audible o campo tonal”, entre los 20 Hz y los 20khz,
concentrándose las investigaciones en los sonidos captados de baja
frecuencia entre los 33 y los 80 hertzios. En el año 2006, concretamente el
15 de noviembre, Tom Moir de la Universidad de Auckland logró grabar el
247
J.J.D.R.
Siguiendo nuestro periplo en busca de historias y leyendas curiosas
alrededor de nuestro planeta, viajaremos hasta las islas
afortunadas, exactamente hasta la isla de Tenerife, dónde según el acervo
popular, es lugar de fuerte carga enigmática y misterio el conocido como
Barranco de Badajoz. Tras la conquista de la isla por parte de Alfonso
Fernández De Lugo en 1496, los reyes católicos ofrendaron con tierras a
los colaboradores en la campaña de anexión de los nuevos territorios
insulares. Una de éstos hombres fue Juan de Badajoz, quién tomó las
tierras del barranco, y es por ello, que desde entonces se conoce
popularmente a éste sitio como tal. Aunque para los lugareños moradores
del barranco y de Güímar, éste sigue llamándose barranco del Chamoco,
como era conocido para los antiguos “guanches”. Sin lugar a dudas, para
cualquiera que se adentre por los sinuosos senderos que transcurren
bajo las paredes del barranco de Badajoz, no escapará ante el
magnetismo de un lugar extremadamente bello.
trasladarnos hasta el periodo entre los años 1890 a 1910. La historia narra
como una niña de corta edad es enviada por sus padres a recoger fruta en
la cercanía de su vivienda. La pequeña se adentra en los márgenes del
barranco dispuesta a realizar el mandado de sus padres. Pasará mucho
tiempo hasta volver a saber de la pequeña. Sus padres la dieron por
muerta, desaparecida sin dejar huella o rastro alguno, a pesar de los
vanos intentos que realizaron para localizar su cuerpo. Al cavo de
muchos años, una niña apareció de repente en la casa. Vestía la misma
ropa que la pequeña, y a pesar de los años transcurridos, era la misma
niña que un día salió en busca de fruta en las cercanías del barranco.
Después del hondo pesar y el tremendo disgusto sufrido, los padres de la
pequeña volvían a reencontrarse con su hija desaparecida.
Como es lógico, indagaron en busca de una respuesta a lo ocurrido,
empeñados en aclarar cómo era posible que no hubiese cambiado su
aspecto físico a pesar de los años transcurridos. La pequeña contó de
ésta manera su extraña experiencia: Me alejé, no en exceso, en busca de
la fruta hasta llegar a un hermoso peral bajo el cual, buscando descanso,
me quedé profundamente dormida. Una extraña presencia me despabiló.
Al acercarse a mí, contemplé
una figura alta y blanquecina,
casi transparente, que con
gestos gráciles y amistosos
me invitó a seguirle. Junto a
la misteriosa figura, entré en
una cueva por la que
descendí unas escaleras
hasta llegar a un amplio jardín
dónde más figuras del mismo
aspecto esperaban. Los
amables seres me ayudaron a
proveerme de ricas peras,
tras lo cual, cuando ya estaba
cargada, me acompañaron hasta dejarme bajo el mismo árbol dónde me
había quedado dormida. Según la pequeña, no estuvo en aquel sitio más
de una hora, aunque para su familia habían pasado, nada más y nada
menos que “veinte largos y angustioso años de espera”. Según cuentan
excursionistas y curiosos que se han adentrado en el barranco, en
ocasiones dicen haber escuchado la tierna voz de la niña. La leyenda de
“la niña de las peras”, como se la conoce popularmente, reúne
características comunes a otros casos similares de desaparecidos, que
ilógicamente, retornan al cavo del tiempo con el aspecto que tenían al
desaparecer y la sensación de no haberse ausentado más que un tiempo
aparentemente corto.
Otra de las historias que más popular ha hecho a este rincón de la isla de
Tenerife, fue lo ocurrido en el año 1912 a varios trabajadores que
operaban en la galería de agua de Izaña, la más cercana al barranco.
Mientras faenaban sobre una pared en busca de agua, ésta de repente se
vino abajo, dejando al descubierto una amplia sala en la que tres seres de
blanquecino aspecto les contemplaban. Después de varios segundos de
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asombro por parte de los trabajadores, vieron como los extraños seres se
encaminaron hacia su posición. En éste punto hago un inciso para aclarar
que, de lo acontecido después, hay dos versiones distintas pero
igualmente populares. La primera argumenta que tras ver cómo aquellos
tres seres luminosos se encaminaban hacia los trabajadores, éstos no
dudaron en poner pies en polvorosa acudiendo al instante ante la guardia
civil para denunciar los extraños hechos. La segunda versión narra cómo
los trabajadores entablaron conversación con los misteriosos seres, é,
incluso, les indicó dónde debían realizar las prospecciones para
asegurarse el éxito en su búsqueda de agua. Estas dos historias, aunque
son las más populares, no dejan de ser narraciones antiguas de carácter
poco contrastable. No obstante, a lo largo de los tiempos, son
muchísimas las personas que no dudan en aseverar que han tenido
experiencias extrañas y misteriosas, incluso podíamos decir que
místicas, en éste lugar llamado Barranco de Badajoz. Luces extrañas,
avistamientos de ovnis, sonidos que recuerdan voces de niños,
cantos…incluso algunos testigos aseguran haber sido testigos de la
aparición de una isla de aspecto cristalino que, al aproximarse al
barranco y chocar frontalmente contra éste, desaparece sin dejar rastro
como si de una ilusión óptica se tratase.
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J.J.D.R
Para el grupo de amigos y excursionistas que estaba conformado por
ocho hombres y dos mujeres, ascender el monte Otorten era su máxima
ilusión. Otorten exigía experiencia y una fuerte condición física y anímica,
ya que la subida estaba considerada de riesgo III, (la de mayor peligro),
por la nieve y las condiciones meteorológicas adversas en los meses
invernales. La cordillera de los Urales no regalaba éxitos sin esfuerzo, y
Otorten no era ningún paseo.
Los diez jóvenes, la mayoría estudiantes del Instituto Politécnico de los
Urales, eran casi todos veinteañeros con ganas de aventura y avezados
esquiadores de ruta. Como vigía del grupo, dada su experiencia en
montaña, se eligió a Igor Dyatlov para que liderara el ascenso.
Primero llegaron en tren a la ciudad de Ivdel en la provincia de Oblast de
Sverdlovsk el día 25 de enero. Después utilizando el camión como medio
de transporte, se dirigieron a Vizhai dónde se despedirían de la
civilización, siendo este lugar el último habitado de la región del norte. El
día 27 de enero uno de los miembros del grupo se encuentra indispuesto
y decide abandonar la marcha. Se trata de Yuri Yudin, que se queda en su
tienda de
campaña, al no
poder seguir el
ritmo de sus
compañeros.
Supongo que
mientras vio
desaparecer a sus
nueve amigos,
Yuri debió sentir
frustración y
desencanto. Pero
aquella dolencia
que padeció evitó
que continuara la
marcha, y esta eventualidad le salvo la vida.(Igor Dyatlov, Zinaida
Kolmogorova, Liudmila Dubinina, Aleksandr Kolevatov, Rustem Slobodin,
Georgyi Krivonischenko, Yuri Doroshenko, Nicolas Thibeaux-Brignollel,
Alexander Zolotarev) Ninguno de estos nueve jóvenes volvería con vida
de aquellas montañas heladas de los Urales. Que les pasó o que sucedió
en la noche del 2 de febrero del año 1959, es un misterio con muchas
incógnitas sin resolver. Se sabe que tuvieron que variar la ruta
establecida debido a la fuerte climatología adversa.
Tal incidencia hizo que acampasen en la ladera de la montaña Jolat Siajl,
nombre que traducido a la lengua local Mansi significa (Montaña de la
muerte), casualidades de la vida, bajo la ladera de aquella montaña
morirían en circunstancias muy extrañas como a continuación veremos.
Tenían planificado estar de vuelta el día 12 de febrero, y como medida de
seguridad al regresar a la ciudad de Vihai, Dyatlov debía enviar un
telegrama avisando de inmediato a la universidad que habían regresado y
se encontraban bien. No obstante, Dyatlov dejó claro que la fecha del 12
de febrero sería aproximada, pudiéndose retrasar algunos días. Por este
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J.J.D.R.
La región del Karst en Eslovenia, es un lugar salpicado constantemente
de grandes grutas y cuevas subterráneas, de las que se han contabilizado
alrededor de 8000 cavidades agujereando la tierra.
Ya de por sí, la región es considerada uno de los mejores lugares del
mundo para el estudio del periodo Kárstico (Fenómenos que se producen
en la piedra caliza), en continua evolución y creación de grutas y agujeros
naturales en la tierra.
De entre las muchas y bellas grutas que socavan el suelo esloveno hay
una que debido a su complejo sistema de galerías, la grandeza de sus
cavidades y el recorrido que por el subsuelo calizo a horadado el río
Reka, merece una pausa para deleitarnos con su belleza.
El río Reka fluye a través de 51 kilómetros por el suroeste del país hasta
llegar al hermoso valle de Velika Dolina. Al llegar a este valle, custodiado
de cerca por las poblaciones de Divaca y Kozima, se pierde en la
oscuridad del interior de la tierra
desapareciendo por completo.
Durante el recorrido
guiado de 3 kilómetros
por la gruta de
Skocjan, se pasa por
varios puentes a gran
altura desde donde se
puede apreciar la
magnificencia de la
caverna subterránea.
La cámara de
Mortelova es el lugar
que más sobrecoge.
Tiene una anchura de
123 metros y 300 de
largo y en su zona de
mayor altura alcanza
los 146 metros. La temperatura en la gruta es de 12 º C constante durante
todo el año.
Durante la época de lluvia, las grutas son fácilmente inundadas por el
agua y las visitas a la cueva están prohibidas. La fuerza de las corrientes
sigue excavando lentamente nuevas vías en la piedra arañando la piel
caliza de Skocjan como un gusano que se cobija en la piel de una
manzana.
Desde el año 1986 Skocjan está incluida en la lista de la UNESCO como
patrimonio de la humanidad y reserva de la biosfera.