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Bosque Curvado de Gryfino y Cueva Han Son Doong

El documento describe el descubrimiento y las características asombrosas de la cueva de Han Son Doong en Vietnam, considerada la cueva más grande del mundo. La cueva fue descubierta en 1991 y explorada por primera vez por británicos en 2009. Cuenta con estalactitas de hasta 70 metros, ríos subterráneos, cascadas, y una longitud estimada de más de 6 kilómetros. Su tamaño gigantesco alberga ecosistemas únicos y hace que sea un tesoro natural sin igual.

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Bosque Curvado de Gryfino y Cueva Han Son Doong

El documento describe el descubrimiento y las características asombrosas de la cueva de Han Son Doong en Vietnam, considerada la cueva más grande del mundo. La cueva fue descubierta en 1991 y explorada por primera vez por británicos en 2009. Cuenta con estalactitas de hasta 70 metros, ríos subterráneos, cascadas, y una longitud estimada de más de 6 kilómetros. Su tamaño gigantesco alberga ecosistemas únicos y hace que sea un tesoro natural sin igual.

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CENTINELA

DEL
SENDERO
II

Jorge Donato Rosendo


2

J.J.D.R.
Al norte de Polonia, en las estribaciones de la localidad de Gryfino, una
pequeña parcela dentro de un extenso y sombrío bosque alberga varios
centenares de árboles de apariencia extrañamente peculiar. Son unos
cuatrocientos ejemplares de pino, cuyos troncos, parecen seguir una
misteriosa coreografía de hojas, raíces y ramas, al son que marca Gaia.
Poco o nada se sabe sobre qué hizo que los troncos de estos árboles
crecieran exhibiendo en su base la misma curvatura de noventa grados y
orientación norte en todos los ejemplares. Lo único que parece
confirmado, es la fecha exacta de su plantación, realizada en 1930.
La comunidad científica no encuentra una explicación a caso tan singular
en la naturaleza, aunque sí son muchas las hipótesis que, tanto los
lugareños como algunos investigadores, cuentan sobre la curvatura de
los árboles. La más popular de todas ellas es la que cuenta que todo se
debió a un experimento llevado a cabo por Alemania y cuyo propósito era
curvar mecánicamente los troncos y aprovecharlos para la fabricación de
muebles. También se dice que, forzados en su crecimiento
mecánicamente el propósito
final era destinar la madera
para la construcción de barcos,
concretamente las costillas del
esqueleto del navío.
Otra de las opciones que
algunos investigadores
arguyen es la posibilidad de
que la acumulación masiva y
continua de nieve en la base de
los árboles constituya el motivo
que provoque la forzada torsión
de la madera. Aunque en este
caso cabría preguntarse ¿Por
qué no ocurre lo mismo con los
otros miles de árboles que les
rodean?
Como curiosidad para aquellos que aún no se hayan sentido asombrados
con la coreografía boscosa de los pinos de Gryfino, les contaré qué,
únicamente son cuatrocientos ejemplares los crecen con la
correspondiente curvatura en sus troncos dentro en una pequeña parcela
de un hermoso y gran bosque donde el resto de árboles de su misma
especie, crecieron en condiciones normales, esto es, rectos y verticales,
sin ninguna extraña malformación.
Para la mayor parte de los habitantes de Gryfino, ninguna de las
anteriores hipótesis tiene fundamento y casi todos coinciden en afirmar
que, simple y llanamente, se trata de un capricho de la madre naturaleza,
posiblemente alguna mutación genética que afecto a los árboles
plantados en 1930. Lo argumentan añadiendo que, alguien que quisiera
utilizar árboles para fabricación de cualquier tipo, nunca hubieran elegido
la madera de los árboles de Gryfino, pues carecen de calidad para tal fin,
y siempre hubieran sido la última opción para un carpintero
experimentado.
3

Al adentrarse en el
bosque de Gryfino
una extraña
sensación, mezcla de
estupor y alegría,
asombra a quién
penetra entre las
copas de los árboles.

Caminando
lentamente, paso a
paso entre flores y
raíces, una suave
brisa revolotea
meciendo ligeramente
las ramas de los árboles. Justo entonces, a solas en medio del bosque, el
visitante sucumbe ante la mágica coreografía de Gaia y logra entender
que no hay capricho imposible para la madre naturaleza.
4

J.J.D.R.
En la costa centro norte de Vietnam, entre la frondosa y espesa
vegetación de la cordillera Annamita, se halló, hace muy poco tiempo, la
que es considerada la mayor cueva del mundo. La cavidad subterránea es
un enorme agujero horadado en la tierra donde naturaleza y tiempo han
creado un ecosistema de pura belleza y mágico entorno.
La cueva de Han Son Doong, cuyo nombre significa “cueva del río de la
montaña”, fue hallada fortuitamente por un campesino local llamado Ho
Khanh en 1991. Según contó el bueno de Ho Khanh conocía la cueva
desde muy pequeño ya que al morir su padre victima de la guerra contra
los norteamericanos, se vio forzado a vagar como cazador por los
frondosos bosques de la región y en alguna ocasión se refugió en la
cueva junto a otros aldeanos para protegerse de los bombardeos aéreos.
Tiempo después olvidó donde se hallaba la entrada de la cueva, y la
profunda y espesa vegetación realizó a conciencia un enmarañado
tapiado vegetal que ocultó la cavidad durante años.
Han Son Doong se ubica dentro del Parque Nacional Pong Nha-Ke Bang
en la provincia vietnamita de Luang Dinh. La zona, que tiene una
superficie de 85.754 ha. , es patrimonio de la humanidad desde el año
2003, considerado el mayor sistema de cuevas de Asia y posiblemente del
mundo. Se estima que en toda la región unas 300 cuevas podrían estar
intercomunicadas entre sí por debajo de la cordillera Annamita,
constituyendo todo un complejo paraíso para los espeleólogos del
mundo.

Precisamente una expedición británica (British Cave Researchs


Association) compuesta por científicos, espeleólogos y porteadores
locales, llegaron a la región con la intención de explorar las ignotas
cuevas vietnamitas. Para ello contaron con la inestimable ayuda del
campesino local Ho Khanh que guió a la expedición hasta la zona.
No fue fácil hallar la entrada, pues como ya hemos visto, la vegetación
había ocultado muy bien el acceso. Tras varios intentos infructuosos, Ho
5

Khanh encontró el hueco que daba acceso a la cueva y el grupo


expedicionario pudo por fin descender hasta la profundidad subterránea.
Tras un descenso en rápel de 14 metros se dieron de bruces con algo
inimaginable. La cueva era una enorme extensión que parecía no tener
final. Del cielo de la cueva se desprendían grandiosas estalactitas de
hasta 70 metros de altura. Enormes rocas como islotes aislados se
convertían en montañas que había que sortear escalando para seguir
adelante, y durante los primeros 2,5 kilómetros del recorrido, un río
subterráneo al que llamaron Rao Thuong, les acompañaba con su
tranquilo y sedoso cauce dormido, hasta que inesperadamente se rompía
y caía precipitándose por grandes saltos de agua acompañado de un
ensordecedor estruendo pleno de espuma.

Durante la primera expedición anduvieron hasta 4,5 kilómetros por un


paraje sin igual hasta que se toparon con una enorme pared de calcita
fangosa de 60 metros que les impedía continuar. La magnitud de aquella
pared que les cortaba el paso era tan grande, que determinaron llamarla la
“gran muralla
vietnamita”.
Un equipo se quedó
dentro de la cueva
durante dos semanas
en las que día a día
fueron descubriendo
la grandeza oculta de
un tesoro natural
incuestionable.
La luz,
contrariamente a lo
que uno puede
esperar encontrar en
una cueva, aparece
iluminando las
estancias
subterráneas refractando colores por doquier.
Una gran parte del techo cavernario cedió en época pasada creando una
gran dolina. La luz entró y esparció su simiente de vida creando una
densa vegetación que conforma en ciertas zonas bosques espesos de
verde follaje.
Los fríos muros interiores de los pasillos de la cueva han adquirido un
tupido manto de algas como segunda piel que parece querer protegerles
del frío. Lagos interiores, cascadas, túneles que conectan galerías aún sin
descubrir, y un número de especies nuevas de insectos por catalogar,
son sólo algunas de las maravillas que están por explorar debajo de la
cordillera Annamita.
Todo en Han Son Doong es de una magnitud inexplicable. Se estima que
la longitud de la caverna puede superar los 6 kilómetros de longitud y 150
metros de ancho, en un recorrido en el que hay estancias cuyos techos
están a 200 metros del suelo. La figura de un hombre en la inmensidad de
la galería central es como una pequeña mota discordante dentro de la
6

imagen tomada
en una
fotografía. Para
hacerse una idea
de la
grandiosidad de
la cueva, un
buen ejemplo es
imaginarse una
hilera de
edificios de 40
plantas uno
seguido de otro
durante un 1
kilómetro, o
pensar que
dentro de la gran caverna central, sería posible aparcar perfectamente un
Boeing 747. Estas medidas superan con creces los 1,6 kilómetros que
posee la cueva del ciervo en el Parque Nacional Gunung Mulu de la isla de
Borneo en Malasia, que quedó desbancada del ranking número uno en
favor de esta cueva vietnamita.
Tras la primera expedición han seguido muchas otras en la zona. Sólo es
posible acceder al interior en temporada seca, pues la cavidad se inunda
con gran celeridad y el volumen del agua sube hasta 90 metros en muy
poco tiempo.
El hallazgo de la cueva de Han Son Doong, por el carácter gigantesco de
su capacidad, ha eclipsado el descubrimiento de otras 20 cuevas más en
la zona-todas ellas posiblemente conectadas entre sí- de un total
estimado de 300 que se cree hay en la región.
Las imágenes que hoy se pueden ver de la cueva más grande del mundo,
pertenecen en su mayoría al fotógrafo británico Carsten Peter, quién tuvo
el privilegio de formar parte de la expedición a la caverna vietnamita en
colaboración con Nacional Geographic.
Su capacidad para mostrar la belleza de un lugar tan espectacular queda
más que probada viendo sus bellas fotografías que dieron rápidamente la
vuelta al mundo.
Todo en Han Son Doong es gigantesco. Como salida de un fotograma de
ficción, la cueva más grande del mundo, aún espera ser recorrida en su
totalidad para poder mostrar a la ciencia la naturaleza mágica que
envuelve su escondido y subterráneo entorno.
7

J.J.D.R.
Escapa el alma de su efímero bastión de huesos con la llegada de la
parca. Ineludible con su cita, la muerte se asocia con los elementos
destruyendo el cascarón que envuelve nuestro ser, agujereando la
crisálida de carne que recubre nuestra íntima existencia.
Tras el vuelo rasante de la muerte por nuestro perecedero cuerpo, la
guadaña rasca la piel y deja el hueso como rescoldo de la vida que un día
fue, convirtiéndose en un escaparate que muestra nuestra naturaleza
muerta, sin tapujos, tan sólo con la realidad de una materia deshecha y
perecedera, recuerdo podrido y envuelto en un halo de olvido eterno.
“Lo que tú eres, nosotros fuimos. Lo que nosotros somos, tú serás”
Así reza la leyenda que enmarca el final del recorrido que atraviesa una de
las iglesias más extrañas, singulares y macabras del mundo, la iglesia de
Santa María della Concezione dei Cappuccini de Roma.
Y es que, para la austera orden franciscana de los capuchinos, el cuerpo
sin vida de un difunto, tan sólo mostraba el recipiente que albergaba el
alma del ser humano, perdiendo cualquier valor espiritual una vez que la
muerte se apoderaba del cuerpo.

El papa Urbano VIII,


cuyo hermano Antonio
Barberini era fraile
capuchino, encarga el
diseño y construcción
de la cripta a Antonio
Casoni, quién finalizará
su obra en 1631.
Cuentan que el pontífice
ordenó traer arena de
Jerusalén para que
fuese utilizada como
relleno de la cripta. El
antiguo cementerio de
la Chieva de Santa Croce e Bonaventura del Lucheni, era el lugar donde
estaban enterrados los frailes capuchinos y, una vez la obra del la nueva
cripta estuvo terminada, se ordenó trasladar los cuerpos de los frailes
desde el antiguo cementerio hasta su nuevo destino. Según las crónicas
de la época, desenterrados los cuerpos de los frailes, fueron utilizados
300 carros en su traslado, con lo que imaginar tan tétrico espectáculo se
convierte en tarea sumamente difícil en nuestros días.
Pasado un tiempo, el volumen de cuerpos fallecidos de los frailes,
colapsó las capacidades de la cripta y los cuerpos comenzaron a
amontonarse por todas partes. Se desconoce la autoría del personaje que
inició la decoración de las paredes de las múltiples criptas con los
huesos de los difuntos. Pero hasta 1870, los techos, las paredes, las
columnas y el suelo de la iglesia, fueron apilando calaveras, fémures,
tibias, clavículas y pelvis en cada centímetro cúbico del recinto
capuchino, convirtiendo los muros interiores de la iglesia en un auténtico
museo de huesos y ajados hábitos deshilachados.
8

De esta manera, hoy día, aquel que visite la iglesia de Santa María de la
Concezione dei Cappuccini, se adentrará en un recorrido lúgubre y
macabro que le llevará a descubrir la insignificancia de nuestro cuerpo, y
cómo la oscura realidad de una simple telaraña colgando de unos huesos,
consigue mostrar lo que realmente somos, la simple y llana realidad de un
montón de polvo.
Al recorrer la iglesia hay que pasar por la cripta de la resurrección, la
cripta de los huesos de la pelvis, la de los cráneos, la cripta de los
fémures, y también la de los 3 esqueletos; además de la capilla en la que
se oficia la misa, única estancia en todo el recorrido ausente de huesos.
Nada en la decoración de la iglesia fue dejado al azar y en todo el
recorrido se puede apreciar que cada hueso está colocado de forma y
manera que forman crucifijos, coronas y estremecedores corazones, que
se mezclan con obras de arte de considerable relevancia, como un
Arcángel San Miguel cazando a Lucifer del artista Guido Remi, la
natividad de Giovanni Lanfranco, y tal vez la más importante de todas,
San Francisco orando, atribuida hace poco al genial artista milanés
Caravaggio.
También hay
espacio para
varias momias
de ilustres, así
como los
cuerpos de los
frailes
beatificados,
San Félix de
Cantalicio,
beatificado por
Urbano VIII en
1625, y el de
Crispín de
Vitervo,
capuchino
beatificado por Pío VII en 1806 a los que se unen otros frailes que visten
sus hábitos y cubren sus cráneos desnudos con su característica
capucha.
Cerca de la transitada y afamada Plaza de España de Roma,
concretamente en el número 27 de la vía Vittorio Véneto, la cripta de los
frailes capuchinos atrapa al visitante mostrando la ínfima importancia que
atesora nuestro cuerpo una vez extinguida la chispa de la vida, y como
bien dejaron escrito…
”Lo que tú eres, nosotros fuimos. Lo que nosotros somos, tú serás”
9

J.J.D.R.
En las entrañas heladas y nevadas de la cordillera del Karakórum, cual
púas gigantescas de un imaginario peine terrestre, varios pilares rocosos
de proporciones hercúleas desenredan y peinan la panza turbulenta de
las oscuras nubes.
Al norte de Pakistán, en la región conocida como Baltistán, la gran Torre
del Trango se eleva impertérrita ante los elementos como un centinela
atemporal que observa las diminutas huellas de las pisadas dejadas
sobre su lomo blanco y pardo por los seres humanos.
Y es que el afán por conseguir llegar a la cima de la gran torre del Trango
ha sido y es, uno de los retos más peligrosos y extremos para los
expertos alpinistas, quienes la consideran una de las cumbres más
difíciles del mundo.
Una muestra de la dificultad que entraña dicha ascensión es el hecho de
que la primera vez se consiguió pisar su cima en el año 1977,
prácticamente todos los ocho miles del planeta habían sido coronados
con anterioridad.
La gran Torre del Trango está ubicada al norte de Pakistán y forma parte
de un conjunto de glaciares y abruptos valles nevados anclados en el
corazón del cordón del
Karakórum, cuna de
grandes y afiladas cimas
como son el mítico K2,
Nanga Parbat, Broud
Peak o Gamhebrungs, las
cuales superan con
creces los seis mil metros
de altura.
La gran Torre del Trango
está considerada la pared
vertical natural más
grande del mundo con
nada más y nada menos que 1340 metros casi totalmente perpendiculares
al suelo.
Si la verticalidad de la pared, de por sí extrema, no fuese un importante
escollo para ser escalada, además hay que añadir las continuas ráfagas
de gélido viento, la nieve como rutina y el frío glaciar típico de la alta y
dura montaña.
La gran Torre del Trango se eleva sobre el nivel del mar 6250 metros de
altura. A su lado está la torre del sur con 6250 ATS, la torre oriental con
6231 y la torre oeste con una altura de 6223 metros sobre el nivel del mar.
El paisaje pakistaní es asombroso. En ningún lugar del mundo se puede
contemplar valles tan inmensos y extremos, donde la majestuosidad del
escenario la conforman pilares de piedra verticales cuyas cimas moran en
los brazos del cielo.
En el año 1977 un grupo de 5 escaladores lograron hacer cumbre en el
gran Trango. Galen Rowell, Jhon Roskelley, Kim Schmitz, Jim Morrissey y
Dennis Hennek, ascendiendo por la cara oeste de la pared, lograron la
hazaña de conquistar la cima la helada del gran Trango.
10

Expediciones posteriores han abierto nuevas rutas de ascensión, todas


ellas de extrema dificultad y sólo aptas para expertos alpinistas. Uno de
los mayores éxitos conseguido en las paredes del Trango, fue el
protagonizado el 26 de agosto de 1992 por los australianos Nic Feteris y
Glenn Singleman, que tras ascender a la cima se lanzaron al vacío en un
salto denominado (salto base) marcando un récord hasta la fecha 5955
metros y aterrizando en la cara norte del glaciar Dunge a 4200 metros de
altitud. Tiempo después, concretamente en 2006, el récord fue
nuevamente batido, ésta vez desde el Meru Peak en la India con una altura
de 6604 metros.
La ascensión a la gran Torre del Trango es de las más complicadas del
mundo y, sobre su lomo
pétreo, varios aventureros
han fallecido en su intento
de conquista.
La ascensión a la cumbre
puede durar varias
jornadas, todo depende
del clima que suele
cambiar en cuestión de
minutos y, aunque
parezca imposible, los
alpinistas suelen
demostrar sus agallas y la
pasión por un deporte tan
extremo, durmiendo en
hamacas y tiendas de
campaña colgadas
literalmente de la pared de
piedra a miles de metros
de altura y expuestos a la
hostilidad del clima de alta
montaña.

Sopla el viento del norte sobre los neveros del valle. El alma blanca de la
cordillera paquistaní se estremece bajo el tronido seco de un relámpago
oscuro y tenebroso.
La tormenta se acerca, se siente próxima y severa, caerá la oscuridad en
la montaña y la ceguera de la noche dormitará bajo la lluvia y el frío.
Pero antes, durante pocos minutos, la niebla se disipa y en el horizonte
gris y pardo de relieves pétreos, cual vigía de piedra que observa atento
el paso del tiempo, aparece la espigada majestuosidad de la gran Torre
del Trango mostrando su cuello de piedra por encima de las nubes.
11

J.J.D.R.
El agua ruge y cae con fuerza sobre un millar de pequeñas piedras
diseminadas bajo el frío lecho del río. Luchando a contra corriente, una
multitud incontrolada de salmones, borbotea y salta fuera del agua en un
intento desesperado de ascender por el torrente acuífero para, acto
seguido, depositar sus huevos y morir tras un largo y extremo viaje. Los
salmones que logran ascender la corriente aún deberán sortear un peligro
mayor, escapar de las enormes fauces de los osos que esperan
apostados y hambrientos en medio del río.
Cae la tarde y los osos Grizzlys descansan tras una hilera de grandes
coníferas que a manera de columna vertebral del bosque, se dirige
paralelamente desde el río hasta las faldas de la nevada colina helada,
contra la que se estrella el eco roto del silencio al caer la tarde.
Pero hay algo que rompe la monótona naturaleza de tan espectacular
fotograma salvaje. Un trípode metálico sujeta una cámara de vídeo. Frente
a ella, un joven se exhibe distraído a pocos metros de un enorme oso que
le triplica en tamaño. El hombre parece tranquilo. Incluso se permite
danzar y realizar gestos
dramáticos alrededor del
gigantesco oso, en lo que bien
podría verse como la previa locura
antes de un suicidio.

Pero el tremendo ejemplar de oso


Grizzly, sin dejar de marcar una
indetectable línea de seguridad y
respeto con el humano, al que de
vez en cuando dirige una mirada
de control, parece reconocer de
quién se trata gracias a su agudo
olfato y volviendo su negro y
peludo lomo, se despide del joven
abandonando la escena con la
imagen de sus imponentes
cuartos traseros como único adiós.
El hombre se llama Thimothy Treadwell y su vida quedó anclada de
manera trágica a los verdes y helados páramos de Alaska desde el primer
día en el que pensó que podría llegar a caminar junto a los osos sin
temor, y lo más importante, obviando las reglas más elementales que
debe tomar un humano al interactuar con la vida salvaje.
Timothy nació en Long Island ([Link].) el 29 de abril de 1957. Su vida
quedó marcada por ser rechazado en el casting que se realizó para la
serie de éxito Cheers. Ser actor era su gran sueño. Y tras ser rechazado,
cayó en las drogas y la bebida sumiéndose en una gran depresión.
A finales de los años ochenta logró superar sus adiciones y se propuso
concederse una nueva oportunidad de vivir. Decidido a olvidarse de su
horrible pasado realizó un viaje a Alaska que le cambiaría la vida.
Alaska le brindó un mundo nuevo, repleto de paz y sosiego, ávido de ser
explorado y cuyo salvaje mundo natural tatuó su ser como una losa de la
que jamás ya pudo desprenderse.
12

Durante largos periodos en los que la climatología se lo permitía, Timothy


se empeñó en seguir de cerca a los osos del parque Nacional Katmai en
Alaska. Su vida comenzó a girar alrededor de los Grizzlys tornándose casi
en una obsesión. Aunque pueda parecer extraño, los plantígrados
comenzaron a tolerar su presencia y durante trece temporadas de manera
continua, era frecuente poder ver a Timothy a escasos metros de los
osos, rompiendo todas las reglas de seguridad en cuanto al estudio de
animales en libertad, y pasando por alto infinidad de consejos y
llamamientos al orden por parte de las autoridades que cuidaban del
Parque Nacional.

Durante todas sus campañas en Alaska Timothy grabó más de 100 horas
de vídeo donde aparecía interactuando con los osos de manera muy
peculiar.
La cámara fija grabó su particular visión de la vida salvaje de los osos, en
ocasiones salpicado por el comportamiento histriónico de Timothy, que
alejaba su trabajo de campo con los animales de cualquier metodología
científica.
Cierto es que los osos le
toleraban, y
posiblemente sea el
humano que más cerca
haya estado de estos
animales en plena
libertad, pero el precio
que arriesgó cada vez
que se acercó a ellos fue
su propia vida. A medida
que pasaba más tiempo
con los osos, más
parecía estrecharse el

vínculo con determinados ejemplares a los que identificó y puso nombre,


mostrando hacia ellos un profundo sentimiento de afecto que terminó
rayando la obsesión, llegando a hablar con los animales salvajes como si
de sus propios hermanos o familiares se tratase. Los osos toleraban su
presencia, posiblemente porque no vieron en Timothy un competidor ni
una seria amenaza, ya que la comida en las épocas en las que Timothy
interactuó con ellos era abundante y sus estómagos estaban saciados.
No obstante, algún oso con un talante más agresivo, le mostró con un
buen susto la línea que jamás debería cruzar un si pretendía seguir
inmiscuyéndose en su mundo.
Tras varios años conviviendo por temporadas con los osos, Timothy
consiguió la fama que tan esquiva le resultó en tiempos pasados.
Cadenas de televisión como Discovery Channel comenzaron a mostrar
los vídeos en los que interactuaba con los osos y a través de sus
curiosos monólogos, divulgaba su amor por la naturaleza y la importancia
de respetar la vida salvaje y sus complejos ecosistemas.
13

Funda la asociación Grizzly People para la protección de los osos y


realiza numerosas charlas dirigidas especialmente a niños y jóvenes
estudiantes.
Pero en cada etapa que pasó con los osos, recibió una larga lista de
quejas y reprobaciones por parte de los guardas forestales y grupos
ecologistas, derivadas de la mala gestión que Timothy realizaba en sus
acampadas, como estar más de siete días en el mismo lugar, realizar
acopio masivo de víveres sin un correcto almacenaje, o realizar trabajos
de guía sin estar autorizado para ello.
Timothy halló finalmente su lugar en el mundo. La experiencia de vida
resultante de sus increíbles momentos junto a los osos cambió
radicalmente su mentalidad, convirtiéndolo en un acérrimo defensor de la
naturaleza y los animales salvajes.
Ammie Huguenard era la novia de Timothy, y el 5 de octubre del año 2003,
acampaba los dos dentro de los límites del parque Nacional como tantas
veces habían hecho. Tras días sin contactar con ellos Willy Fulton, amigo
de la pareja y el piloto que debía recogerlos, ante la ausencia de noticias
de ellos alertó a las
autoridades e
inmediatamente
comenzó la búsqueda
de la pareja.
El propio Willy fue
quién descubrió la
tienda de campaña.
Poco después halló
los cuerpos
destrozados de la
pareja. La tragedia se
había consumado.
Ambos jóvenes
habían sido
devorados por uno o
más osos, poniendo
de manera sangrienta el punto y final a una historia de hermandad con los
Grizzlys.
A escasos metros de la matanza hallaron la cámara de vídeo de Timothy,
en la cual cuentan hay grabados seis minutos de audio de auténtico
terror, correspondientes al momento del ataque.

La vida de Timothy fue llevada de manera magistral al cine en formato


documental por el Gran Wernes Herzog, creador entre otras muchas
películas, de éxitos como la Cólera de Aguirre o Grito de Piedra. Para ello
trabajó sobre las muchas grabaciones que Timothy realizó junto a los
osos y las entrevistas que realizó a familiares y amigos. Herzog ha sido
uno de los pocos que escuchó los seis trágicos minutos que precedieron
a la muerte de la pareja, pero prefirió omitir en todo momento la cinta en
el documental.
14

Nunca en los 85 años de


historia del parque Nacional,
hasta la fecha del luctuoso
incidente, no se había
registrado nunca el ataque de
un oso hacia algún campista o
visitante del parque.
Dos osos fueron abatidos por
los agentes forestales tras el
hallazgo de los cuerpos. En el
estómago de uno de ellos no
se halló resto alguno,
encontrándose en el estómago
del segundo restos
pertenecientes a las víctimas,
sin poder determinar si fue el
causante de las muertes o
simplemente se alimentó de
los cuerpos ya muertos.
Fuese como fuere, la partida de caza organizada y la muerte de los dos
osos fue sobradamente un desatino. Aquellos dos animales hicieron lo
que cualquier animal en estado salvaje hace de manera rutinaria,
alimentarse de lo que su entorno le ofrece. La pareja se hallaba en
territorio de osos Grizzlys. Animales que miden más de 2,40 metros en
cruz, con pesos superiores a los 600 kilos y cuya velocidad punta puede
alcanzar los 55 kilómetros.
Hablamos de un cazador potencial. Un animal que, sin sentirse
amenazado, puede parecer tranquilo y hasta dócil, pero que en décimas
de segundos puede transformarse en uno de los mayores depredadores
del planeta.
A mi humilde entender, Timothy participó de una experiencia sensacional
cuyo riesgo mortal siempre estuvo presente y, aún siendo consciente del
peligro, decidió seguir con aquel juego que inevitablemente había de
terminar en tragedia.
Timothy Treadwell posa delante de la cámara de vídeo con su
extravagante indumentaria y sus gafas oscuras, buscando tras la luz
parpadeante del objetivo la expectación y la audiencia que siempre deseó
tener.

Tras varios segundos de parpadeo la luz verde de la cámara indica a


Timothy que está grabando. A pocos metros de él, negros y ocultos bajo
una bóveda negra y salvaje, los ojos penetrantes de un enorme macho de
oso Griizly le miran con indiferencia. Tiempo después, quizás aquellos
ojos oscuros y penetrantes vacíos de consciencia, fueron los que
apagaron el interruptor de la cámara, la sonrisa de Ammie, y finalmente
su propia vida… en un día aciago y terrible de frío invernal.
15

J.J.D.R.
El inclemente sol castiga sus cuerpos desnudos. Cientos de dibujos
blanquecinos cubren la piel de ébano de los contrincantes. La fina y
áspera arena sacude las pantorrillas de los dos muchachos. Giran y
saltan, uno frente al otro, midiendo cada movimiento de su oponente,
antes de dar el golpe definitivo. Cada uno sostiene una enorme vara de
caña del tamaño de un hombre. Las jóvenes muchachas esperan
ansiosas que termine la lucha, para reconocer al varón que tendrá la
oportunidad de escoger mujer. Pero antes, la fiereza y el orgullo violento
de las costumbres del pueblo, exige derrotar a golpes al contrincante,
para ganarse así el respeto de su gente y el derecho a sentirse un
verdadero Mursi.
El río Omo recorre el valle del Riff y acaba derramando su caudal en el
lago Turkana. En su sinuoso recorrido, atraviesa territorios extremos y
salvajes, nutriendo con sus crecidas los campos de cultivo y los secos
pastos dónde pace tranquilo el sagrado ganado de una de las etnias más
singulares y espectaculares de África, la tribu “Mursi”.
Su territorio se
extiende a través
de las estepas
bajas de Jinka, así
como en las
montañas de los
parques
nacionales de
Omo y Mago en
las regiones del
Omo central en
Etiopía. País de
grandes
contrastes, Etiopía
cuenta con un
número
elevadísimo de tribus diversas y ancestrales cuya supervivencia se
tambalea lentamente debido al hambre, las sequías, las violentas disputas
étnicas, la falta de recursos, y la inexistente ayuda gubernamental para
seguir subsistiendo, al menos, como lo han estado haciendo desde
siempre.
Los Mursi sobreviven gracias al precario cultivo de maíz, cereales, sorgo,
y la recolección de miel, unido al pastoreo de ganado vacuno, calculado
en una cabeza de ganado por habitante. Cuando el cereal y la recolección
escasean, se alimentan elaborando un brebaje compuesto de sangre y
leche de vaca.
Su lengua es el Mursi, de origen nilo-sahariana. Son animistas y
actualmente el número de individuos pertenecientes a esta tribu se
calcula en unos 9000.
Pueblo guerrero y bastante violento está en constante disputa con sus
vecinos, Bodi, Nyangatom, Aari, Suri, Karo, Dasanech, con los cuales hoy
día, no dirimen sus disputas con lanzas o flechas, sino provistos de
16

Kalashnikov, haciendo de sus enfrentamientos sangrientas luchas


armadas.
La sociedad está fundamentada en las decisiones que toman los más
ancianos, los “Jalaba”, secundado por los hombres casados, quedando
excluidos los miembros solteros y las mujeres. Suelen reunirse alrededor
de una hoguera durante largas sesiones en las que el hombre que está
hablando, dispone de todo el tiempo necesario para expresar sus ideas o
contar sus problemas. Nadie puede interrumpir a quien está en uso de la
palabra, haciendo que las reuniones se alarguen durante toda la noche.
Pero sin duda alguna, el aspecto más característico de las costumbres de
los Mursi, reside en la forma en la que decoran sus cuerpos.
Las mujeres de la tribu se perforan el labio inferior y las orejas para
introducirse platos hechos de arcilla, que pintan y decoran
cuidadosamente para hacerlos más llamativos. Son espectaculares sus
tocados elaborados con colmillos de facocero, flores, telas de colores y
aros metálicos brillantes. Cubren sus cabellos con grasa animal y pintan
sus caras con pigmentos. Los hombres se adornan el cuerpo con
enigmáticos dibujos,
lineales y
geométricos,
elaborados a base de
pigmentos minerales
y cal. El torso y la
espalda, aparece
cubierto de
escarificaciones que
se practican cada
vez que matan un
animal o abaten a un
enemigo. El cuerpo
de un hombre
repleto de cicatrices,
nos muestra su
fiereza y valentía, a
mayor número de marcas, mayor es el respeto que infunde dentro de su
tribu, y es una señal de advertencia para enemigos y rivales. Los jóvenes
Mursi han de demostrar su valor y fortaleza para ganarse el respeto del
poblado y conseguir esposa. Lo hacen retándose en duras y violentas
peleas, usando largas varas para golpearse hasta que uno de los
contendientes se rinde. El vencedor, convertido de ésta forma en un
hombre, tiene derecho a elegir esposa entre las jóvenes mujeres Mursi.
Hoy día, la tribu Mursi y sus vecinos están en serio peligro de
desaparecer. En el año 2013 está previsto que la presa hidroeléctrica más
grande de África esté terminada. Dicha construcción afecta directamente
a los recursos de las tribus autóctonas de la zona, perdiendo sus terrenos
de cultivo y dañando el ecosistema de la zona seriamente.
Por otro lado, las autoridades gubernamentales han utilizado el engaño y
la extorsión para arrebatar a los Mursi sus propios territorios,
convirtiéndolos en extranjeros dentro de sus propias tierras. Cálculos
aproximados llegan a cifrar en unos 200.000 los individuos que se verán
17

afectados en la cuenca del río Omo después de la construcción de la


presa.
La recolección, la pesca, la apicultura y el pastoreo de sus rebaños se
verán seriamente afectados.
Por parte de las autoridades aún no hay un pronunciamiento al respecto,
la ayuda seguramente no llegue nunca y, tanto los Mursi como las tribus
que conviven en los extensos territorios etíopes, tengan que dejar sus
tierras para siempre o quedarse y morir lentamente, viendo cómo los
únicos y míseros recursos que poseían para subsistir desaparecen.
18

J.J.D.R.
Kevin Richardson es de las personas que nacen con una cualidad
especial, una luz que ilumina una vida prematuramente reflejo de una
personalidad arrolladora y poseedor de una virtud nada usual.
Kevin tiene un don mágico y casi místico, el cual le permite convivir a
diario con los grandes felinos del panteón zoológico como si fuese uno
más de su misma especie.
Nacido en Johannesburgo en 1974 se crió en el barrio de Orange Grove
donde desde muy joven acunó el apodo de hombre pájaro, gracias a su
infinita afición por la naturaleza y el mundo animal.
Con tan sólo tres años, bajo el hueco de su cama, guardaba celosamente
su colección de grillos y otras especies de insectos mientras que se
entretenía cuidando de un sapo que adoptó como mascota.

Su pasión por el mundo animal le llevó a comenzar la carrera de zoología,


pero no llegó a concluir sus estudios en esta materia. Cambió de tercio
centrándose en estudios de fisiología y anatomía y se matriculó en
fisioterapia en la universidad. A los 23 años le llegó la oportunidad que
cambiaría radicalmente su vida. Le ofrecieron la oportunidad de trabajar
en el “Lion Park” ubicado en el complejo conocido como (Santiago-
Tshwane), como cuidador, asignándosele el mantenimiento de dos
cachorros de león de seis meses de edad.
A partir de entonces su relación con los grandes felinos- especialmente
con los leones-, le ha llevado a adquirir fama mundial. De manera
continuada durante largos periodos de tiempo convive con los leones
dentro del Parque. Come junto a ellos, juega con ellos, corre y bromea
con ellos y hasta duerme con los leones, sintiendo cómo los reyes de la
sabana le respetan y lo acogen como a uno más del grupo. No hay animal
19

más peligroso que una leona recién parida. Meg pesa 185 kilos y su
cuerpo es un museo de músculos en movimiento. Su sola presencia junto
a sus cachorros genera auténtico pánico. Kevin ha conseguido el
beneplácito de Meg y formar parte de la atención que la leona dispensa a
sus pequeños. Juega con los cachorros y los acaricia mientras la atenta
madre se muestra satisfecha con su amigo humano.
Napoleón es un gigantesco león de melena reluciente y más de 200 kilos
de porte regio y excelso. Es el macho dominante de la numerosa horda
que reside en el parque del león de Johannesburgo. Ver corretear y jugar
a Kevin junto a Napoleón es una visión indescriptible, un sueño mágico,
la sensación de que ambos pertenecen a una misma especie sin saber
bien quién es quién.
Kevin ha criado a la mayoría de leones de la enorme reserva. Los ha visto
crecer y ha interactuado con ellos como si fuese un león más. Ha sufrido
algunos percances de consideración e incluso ha recibido alguna
dentellada inesperada, como la que le propinó un joven macho de cuatro
años.
Suele decir, conocedor como nadie de la dificultad de sus experiencias,
que ha aprendido a no
inmiscuirse cuando nota
que los animales no
están receptivos.
Los animales son su vida.
Pero no solo los leones le
dispensan atenciones y
se muestran receptivos
con él. Ha conseguido
que guepardos e incluso
las siempre tan
denostadas hienas, se
arrullen en sus brazos
como si de peluches
melosos se tratase.
Su don es innato. No siente miedo. Se le puede ver arrodillado bebiendo
junto a varios leones como si su cuerpo fuera humano sólo en apariencia.
Verlo rezongar junto a un gran ejemplar de león, mientras acaricia su
larga melena y la fiera bosteza enseñando sus afilados colmillos, puede
dejar sin aliento hasta la persona más ensoñadora y fantástica.
Cierto es que los conoce desde que son cachorros. Pero no dejan de ser
eternos depredadores en un ambiente prácticamente salvaje que podrían
acabar con su vida con un simple movimiento.
Kevin Richardson colabora activamente en la divulgación científica de los
grandes felinos africanos. Como especialista en conducta animal, a
participado en diferentes proyectos de investigación en el Delta del
Okavango y el área de Lydenberg. El resultado de dichas investigaciones
dio como resultado el documental sobre el leopardo negro En busca de
una leyenda. Posteriormente llegarían otros documentales, Compañías
peligrosas, Creciendo (sobre las hienas), o su gran éxito White lion- Home
is a Jourey (El retorno a casa del león blanco) documental que tardó 4
años en ser rodado y narra la historia de un león albino llamado Letsatsi.
20

Sobre el papel Kevin ha dejado escrito también varios libros, en los que
narra sus experiencias con los grandes felinos. Lleva dedicado más de
una década en un intento de vislumbrar que sientes los leones, hienas,
leopardos y panteras que viven en la reserva africana. Su vida gira en
torno a los grandes gatos y su amor por ellos le nutre de confianza
suficiente para enfrentarse diariamente con un reto nuevo, ser o no
admitido cada día por el numeroso clan felino.
Ha conseguido convertirse en un hombre admirado por todos aquellos
que somos amantes de los animales y de los grandes felinos.
Sentimos una envidia sana de Kevin viéndolo aparece y desaparece entre
leones, y a la vez admiramos el valor y la entrega de un hombre que nació
con un don muy especial, el don de poder susurrar a los leones.
21

J.J.D.R.
En la cordillera del Cóndor, al norte de Ecuador, los Shuaras, delimitan
sus ancestrales territorios anclados entre el progreso y sus antiguas
costumbres indígenas. El pueblo Shuar, antiguos Jíbaros- nombre que les
pusieron los conquistadores españoles y termino éste que no es de su
agrado-, llevan recorriendo las inmediaciones del río Santiago y las selvas
ecuatoriales durante siglos. En su extenso territorio, inaccesible en
muchos tramos, no existe un lugar o camino que, en algún momento, en
el pasado o ahora en la actualidad, haya quedado inadvertido para sus
pies aún descalzos.
Un tayo es un ave de mediano tamaño que vive en las cuevas. Los
polluelos del tayo, pueden llegar a ser más grandes incluso que sus
progenitores, debido al volumen de grasa que acumulan en sus primeros
meses de vida. Los Shuaras gustan de cazar éstos pájaros. Tras freírlos,
usan el aceite que libera el cuerpo del ave para cocinar e, incluso,
componer medicamentos. La selva ha regalado a los Shuaras todo lo
necesario para subsistir en región tan difícil e inhóspita.
De la vida de los nativos, supo en gran medida
el Padre salesiano Carlo Crespi que, en su
incursión en el oriente ecuatoriano, durante
décadas, convivió con los aguerridos
indígenas ganándose su afecto y respeto.
El padre Carlo Crespi Groci (1891-1982) nació
en Milán, y llegó a Ecuador en el año 1927,
estableciéndose como párroco en la iglesia de
María Auxiliadora en la localidad andina de
Cuenca. Durante mucho tiempo, el párroco
recibió de manos de los nativos Shuaras
asentados en la región de Morona Santiago,
innumerables objetos valiosos, los cuales eran
hallados por los nativos en lugares recónditos
y escondidos de la selva. Como es lógico suponer, el padre Crespi
comenzó a indagar sobre la naturaleza de aquellas piezas extrañas y
antiguas que, en muchos casos, eran de oro y su valor, indudablemente,
era muy elevado.
Al cabo de un tiempo consiguió el padre Crespi que los nativos le
revelasen el lugar donde se encontraban tan misteriosas piezas
arqueológicas. Sobre una elevación del terreno, a unos ochocientos
metros y bajo un tupido manto de espesa vegetación, le señalaron una
estrecha cavidad que se abría paso en la roca de una loma. Sin duda se
trataba de una cueva de grandes dimensiones. Crespi quedó maravillado
y, aún más, al escuchar las experiencias que contaban los nativos sobre
la profundidad y magnitud de aquella cueva llamada por los Shuar “Cueva
de los Tayos”.
22

La profundidad de la cueva es de sesenta metros, siendo indispensable


para su acceso, deslizarse por mediación de cuerdas. La longitud de la
misma no se conoce. Tan sólo los tayos, que utilizan en la negra
oscuridad de la caverna su sistema de ecolocalización, a modo de radar,
igual que hacen los delfines y murciélagos, saben dónde acaba este
mundo subterráneo. Incluso debido a tan magna oscuridad, la luz de
focos y lámparas muere enseguida entre las rocas del subsuelo de la
cueva.
Carlo Crespi recibió de los Shuaras una cantidad de material sumamente
alta. Entre las figuras y objetos que le entregaron, destacaban varias
planchas supuestamente de oro, en la que aparecían grabados extraños y
signos de un lenguaje incomprensible.
Con el beneplácito de los nativos, Crespi se llevó el material a su iglesia
en Cuenca, y en el año 1962, pidió permiso al vaticano para abrir un
museo donde exponer las extrañas piezas. En 1962, tan sólo dos años
después, un incendio destruyó parte del museo y despareció gran parte
de los objetos.
Para Carlo Crespi, el
significado de los grabados
de las planchas encontradas
en la Cueva de los Tayos, no
era otro que la historia de una
civilización tiempo atrás
desaparecida, antediluviana,
que había dejado constancia
en las citadas planchas de su
ancestral civilización.
Leyendas antiguas ya hablan
de civilizaciones
intraterrestres en diversos puntos de
Sudamérica y también de Norteamérica.
Incluso Crespi y otros acérrimos
defensores de ésta hipótesis, creían que
dichas civilizaciones podían ser en todos
los casos una misma, cuyo mundo
subterráneo estuviese horadado en las
entrañas de una tierra hueca.
Las ideas de Crespi fueron secundadas y
ampliadas por el espeleólogo aficionado y
estudioso de leyendas tribales Juan Moricz.
Este húngaro nacionalizado argentino,
llevaba tiempo tras la pista del paradero de
diferentes cuevas, tanto en Argentina,
Bolivia como en Perú. Hombre peculiar y de
finalidad incierta, Moricz llega a Ecuador
enterado del descubrimiento del párroco
italiano. Inmediatamente entablan una
23

estrecha relación con Crespi, y el párroco detalla a Moricz su experiencia


con los Shuar, la entrada a la cueva y, cómo no, le muestra los objetos
que le han sido entregados por los nativos, y dice saber de la existencia
de una enorme biblioteca en la que estaría escrita la historia de la
humanidad en los últimos 250.000 años.
Moricz queda impresionado al instante. Rápidamente convence al párroco
para que la noticia del descubrimiento se anuncie a bombo y platillo.
Inmediatamente viaja a Guayaquil para firmar acta notarial del
descubrimiento el 21 de julio de 1969, y cuyo texto cita de la siguiente
manera:
“He descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la
humanidad.
Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen
probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de
la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio”.
Pronto se proclamó autor del
descubrimiento. Y comenzó a dar
entrevistas y salir en medios de
comunicación divulgando sus ideas
sobre la autoría de los grabados en
las planchas metálicas.
En 1974 el famoso Erick Von
Däniken, se puso en contacto con
Moricz. Quería que le diese la
oportunidad de fotografiar los
objetos hallados y, por otra parte,
conseguir de primera mano el
argumento que buscaba para ser
incluido en su obra “El oro de los
Dioses”. Moricz accedió y,
posteriormente, la obra de Däniken,
muy controvertida, fue traducida a 25 idiomas y logró vender más de
cinco millones de copias.
Debido a la difusión del descubrimiento, Stanley Hall, ingeniero escocés,
contacta con Moricz con la intención de llevar a cavo una expedición a la
cueva. Las condiciones que pone Moricz son inalterables. Él, tiene que
ser el jefe de la expedición, y no permitirá que se saque nada de la cueva
de los tayos. Stanley no acepta las condiciones expuestas por Moricz,
como veremos a continuación, tenía otros planes para los objetos que
hallase. Se puso en contacto con el gobierno Británico y logró la
financiación para su expedición a la cueva. En julio de 1976,
conjuntamente con el gobierno ecuatoriano, los británicos instalaron su
campamento de operaciones a las faldas de la cueva. La expedición
estaba formada por más de un centenar de soldados a parte del grupo
científico, y una cantidad ingente de material técnico. Incluso, en Escocia,
se llegó a decir que más parecía una campaña militar que una expedición
científica. Día y noche hacían incursiones dentro de la cavidad, haciendo
24

todo tipo de pruebas sobre el terreno, de tipo biológicas como


geológicas. Llamó muchísimo la atención en ésta expedición que Neil
Armstrong, el primer hombre en pisar la luna, fuese uno de los miembros
del equipo. Después de 35 días de intensas exploraciones, el grupo
multidisciplinar científico dio por terminada la investigación en la cueva.
Las conclusiones a las que llegaron dejaron helados a los que esperaban
una noticia de gran relevancia internacional. Según hicieron público, la
cueva carecía de signos artificiales, lo que negaba la existencia de rastros
de civilización alguna.
Lo curioso es que obviaron tajantemente signos inequívocos de la
existencia de restos no naturales en las inmediaciones de la cueva, así
como gigantescos bloques de piedra en una de las salas de la caverna,
que están perfectamente trabajados y alineados simétricamente.
Posteriormente los Shuar dijeron que vieron como sacaban de la cueva
varias cajas cerradas con material, que en ningún momento les dejaron
ver. Los nativos se sintieron engañados, y no escondieron su malestar
con lo que entendían un robo en toda regla.
A Neil Arstrong,
que estuvo tres
días dentro de la
cueva, los medios
de comunicación
preguntaron sobre
su experiencia, y
contestó tajante:
“Ha superado con
creces mi
experiencia en la
luna”
Sobre el paradero
actual de las tablas metálicas y los objetos que los nativos cedieron al
padre Crespi, poco o nada se sabe. Después del fallecimiento del párroco,
se cree fueron esquilmados e incluso vendidos a extranjeros.
Posteriormente, el espeleólogo argentino Julio Goyén Aguado, que
participó en la expedición conjunta de Ecuador y el Reino Unido, ofreció
una visión muy distinta a la oficial sobre los verdaderos motivos de la
expedición. Estaba convencido de que la financiación de la expedición
fue llevada a cabo por la iglesia mormona, que vieron en las tablas
encontradas en la cueva, aquellas que recibió el profeta Joseph Smith de
manos del ángel Moroni. En éste punto, es importante recalcar la similitud
entre el nombre de Moroni y la región donde se encuentra la cueva de los
tayos… Morona Santiago. Aguado estaba convencido de que Stanley Hall
pertenecía al servicio secreto británico, y que detrás de las tablas
metálicas estaban grupos secretos masones, a los que pertenecería Neil
Arstrong.
De la verdad de la existencia de dicha biblioteca metálica poco o nada se
sabe. El silencio se cierne sobre la cueva y sus tesoros. Con la muerte del
25

padre Crespi, nos quedamos sin la posibilidad de indagar sobre el


paradero de las tablillas doradas.
Creo interesante resaltar un estudio sobre las tablas llevado a cavo por el
filólogo Hindú Dileep Kuman, y que fue publicado en 1976 por la revista
Americana Ascient Skies. En dicho estudio, el investigador identificó los
símbolos de las planchas metálicas con ideogramas de la escritura
Brahmi del periodo Asokun de la historia India, datados en 2300 años de
antigüedad.
Posteriormente en el año 1980, el profesor de biología de la Universidad
de Harvard Barry Fell, identificó en las tablillas metálicas 12 signos del
zodiaco.
Hoy día, se sigue hablando de un mundo subterráneo el cual comunica
todo el continente americano. Se dice que en las profundidades de la
tierra hueca, habitó una civilización desconocida, que dejó escrito sobre
tablas doradas todo su mundo y toda su historia.
26

J.J.D.R.
Puede un aullido no emitir sonido alguno. Pueden dos ojos penetrar en el
tiempo y el espacio aún no siendo capaces de ver nada. Puede la
expresión de un rostro contar la leyenda salvaje de una histórica y trágica
cacería en mitad de una noche sin pronunciar palabra alguna. Ya lo creo
que se puede. Un mundo de noctámbulos e inanimados seres cobra vida
a través del arte que despabilan las manos de Cristina Penescu, y
aquellas creaciones de belleza extrema, emulan la vida desde el infinito
aposento de matices y detalles que componen su obra.
Cristina Penescu nació en Bucarest (Rumania) en 1988, pero apenas
nació sus padres se trasladaron a California ([Link].) donde ha crecido y
aún hoy día reside.
Desde muy pequeña
comenzó a sentir
predilección por los
animales y la vida
natural, dedicando
buena parte de su
tiempo a dibujar todo
animal que se le ponía
por delante, tuviese
cuatro patas, dos, o alas
y pico, pues para ella no
había excusas y
terminaba plasmándolo
en sus dibujos.

Mucho de su arte creció


y se hizo grande
dibujando una y otra
vez las cientos de
ilustraciones que
aparecían en los libros
de animales que
gustaba coleccionar
desde muy niña.
Cristina lo explica de
esta manera:

“Mi amor por el arte y la naturaleza se inició durante mi infancia. A lo


largo de mi juventud sentía una fuerte fascinación por el mundo científico
y natural, junto con una gran pasión por las artes”.
De manera totalmente autodidacta, - Cristina Penescu nunca ha recibido
clase alguna de pintura o dibujo-, no ha cesado de pintar y dibujar todo
un mundo animal maravilloso en el que los grandes felinos tienen un
lugar de privilegio en sus aportes artísticos, siendo el lobo su personaje
principal y por el que siente desde muy pequeña una gran atracción que
la empuja una y otra vez a plasmar su imagen en sus cuadros.
Se siente atraída por la enigmática mirada del lobo. Por sus crecientes
fauces y su aterciopelado hocico, así como por sus grandes garras y la
27

fuerza inherente que desgrana su torso repleto de músculos tras su capa


de extenso y sedoso pelo.
Al pintar, Cristina Penescu, parece capaz de captar incluso el alma de los
animales.
De la garganta del lobo parece salir su aullido fiero y penetrante y casi se
puede oír el gruñido entrecortado de sus afilados colmillos.
En cada una de sus obras destaca la gran capacidad que tiene de resaltar
la expresión en los ojos que parecen hablar y transmitir lo que sienten en
cada movimiento y postura final.
Desde el año 2009 se dedica por completo a su trabajo artístico. Pese a su
gran juventud, la gran calidad de sus obras y la difusión de sus dibujos y
cuadros por la red de redes, le ha servido para potenciar su trabajo y
darse a conocer en el tan difícil mundo del arte.
Su estilo es el realismo fotográfico o hiperrealismo. Trabaja con pinturas
acrílicas y maneja a la perfección una técnica de gran dificultad y mayor
trabajo llamada scratchboard, que traducido sería algo así como placa de
esgrafiado. La técnica se lleva a cabo sobre una superficie que puede ser
cartón, lámina de plástico o madera recubierta de arcilla blanca, que
posteriormente vuelve a recubrirse con una fina capa de tinta china.

Un vez la superficie
está preparada, el
artista utiliza gubias
específicas para, de
manera sutil y con
una dificultad
extrema, ir sacando
las líneas blancas
hasta completar el
dibujo final.
El resultado de tan
delicado trabajo es el que al final podemos contemplar en sus cuadros.
Una obra llena de enormes matices, capaz de dejarnos extasiados y
boquiabiertos, cuando miramos de cerca la realidad natural que nace del
arte extremo que posee la jovencísima artista rumana Cristina Penescu.
28

J.J.D.R.
Un mundo de hielo perpetuo emerge del frío eterno y mortal. Una nube
espesa y blanca se mueve a toda prisa, y termina disipándose en el
horizonte dejando un manto de escarcha que cae al suelo como puñales
de vidrio.
Un límpido cielo desgarrado por la luminiscencia palpitante de millones
de estrellas, parece dormitar sobre un andamio cojo capaz de precipitarse
en cualquier momento sobre el agrietado hielo.
Donde el norte sucumbe ante el vacío, un oasis de color comienza a
danzar una melodía celestial de verdes y azules perfectos, adornando de
color el espacio monumental del universo. En cuestión de segundos,
haces de luces perfectamente ornamentadas de añiles, violetas y carmesí,
irrumpen como rayos alados en una tormenta de éxtasis de óleos
cósmicos nutriendo el firmamento y el vaho que surge del hielo con el
grafiti más monumental y hermoso que la naturaleza podía crear.

La Aurora Boreal, diosa romana del amanecer nacida del norte, revolotea
y baila una eléctrica danza de luz y armonía en el cielo nocturno del polo
norte.
Este espectacular fenómeno se suele dar de octubre a marzo, siendo
enero y febrero los meses predilectos para un mejor avistamiento.
Se denominan auroras boreales a las formadas en el hemisferio norte,
conociéndose como australes aquellas que se ocasionan en el hemisferio
sur del planeta.
29

Ambas se producen como consecuencia de la intervención por parte de


nuestro planeta de su sistema de defensa. En esta ocasión, la Tierra se
defiende del astro rey, o más bien, de sus poderosos y mortales rayos
solares, capaces de penetrar en la atmósfera y causar grandes daños de
no contar con un sistema defensivo.
Para este menester, nuestro planeta está protegido por un enorme
escudo, una capa exterior llamada magnetosfera que es la encargada de
repeler las eyecciones de masa coronal procedentes del sol y que viajan
en vientos solares a 400 kilómetros por segundo y al llegar a la Tierra, son
desviados hacia ambos polos. Tras la colisión con la magnetosfera se
proyectan en la ionosfera terrestre partículas cargadas de electrones y
protones. Al chocar con las moléculas de oxígeno y nitrógeno del aire
aceleran los átomos en un proceso conocido como (estado excitado) y al
deslizarse esta energía acumulada lo hace en forma de luz visible de
bellos colores.

Fue el científico, matemático y astrónomo francés Pierre Gassendi quién


puso nombre a la Aurora Boreal en el año 1621. Su homónima Austral, fue
documentada por vez primera por el capitán británico James Cook,
cuando navegaba el Océano Índico en 1773.
Las Auroras boreales y australes hacen acto de presencia una media de
240 noches al año. Pero a la hora de preparar una excursión para poder
visualizar este mágico fenómeno, siempre hay que contar con que la
meteorología sea buena. Un cielo despejado y la ausencia de nubes o
niebla son primordiales para ver una buena Aurora.
En el hemisferio norte las Auroras Boreales son comunes en Alaska,
norte de Canadá, sur de Groenlandia, Islandia, norte de Noruega y Rusia.
30

En el hemisferio opuesto, la Antártida y el sur del Océano Pacífico son


escenarios frecuentes de este espectáculo de luz y color.
Actualmente es muy común que diferentes Web de carácter científico,
ofrezcan la posibilidad de ver en directo estos fenómenos. Como ejemplo,
citaré el proyecto Gloria (Red Global de Telescopios Robóticas), en el cual
participa el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), y que en 2012 llevará a
cabo su programa desde el sur de Groenlandia.
Para los moradores de los hielos eternos de ambos hemisferios
terrestres, la aparición de estas luces en el cielo forma buena parte de las
muchas leyendas y tradiciones que se conservan intactas entre los
esquimales, lapones o los miembros del pueblo Inuik.

Trato de imaginar qué pudieron sentir los primeros humanos que vieron
en el firmamento una Aurora Boreal. Quizás un atávico miedo se apoderó
de ellos. Quizás trataron de alcanzar las estelas lumínicas con sus
rudimentarias lanzas o tirándoles piedras. Puede que intentaran huir a
toda prisa, sin dejar de mirar un segundo aquellas lenguas de fuego que
se precipitaban sobre ellos.
Fuera como fuere, de lo que no cabe duda, es que la observación de una
Aurora en el cielo polar, está considerado uno de los más espectaculares
y apasionantes fenómenos naturales que puede ofrecernos nuestro
mágico planeta.
En una noche palpitante de estrellas, la luz de la galaxia baja rauda para
dejarse acariciar por los vientos terrestres, y en su afán por tocar la faz de
nuestro mundo, se engalana de místicos colores como un enigmático
regalo de lejanos dioses.
31

J.J.D.R.
Durante millones de años, la tenacidad del viento y el agua con su
pellizco constante sobre el duro granito, esculpió la majestuosa estampa
de una hermosa ola gigante a punto de desbordar su caudal de furia
sobre la tierra australiana.
Formando parte de la cara norte de Hayden Rock, una enorme ola de
piedra emerge amenazadora sobre el ardiente terreno. Según los
geólogos, la roca wave se creó hace unos 65 millones de años, durante
los cuales la erosión del viento y la participación constante del agua,
fueron debilitando las partes bajas de la roca hollando el granito y
delineando la piedra hasta convertirla en una enorme ola de piedra
dispuesta a colapsar y caer sobre la tierra.
Ubicada en la localidad australiana de Hayden es uno de los lugares más
famosos del país siendo uno de los itinerarios más visitados por los
amantes del senderismo y los buscadores de curiosidades naturales.
Para llegar hasta la roca wave hay que transitar por la carretera Brookton
durante cuatro horas saliendo desde la localidad de Perth.
El territorio en el que se ubica la curiosa roca es un lugar sagrado para
los aborígenes
australianos,
habiéndose
encontrado en las
inmediaciones
importantísimos
yacimientos
arqueológicos, y
una gran cantidad
de pinturas
rupestres como las
halladas en Cueva
Mulka de gran
interés histórico.
A lo largo del día, la
roca wave cambia de color constantemente. Miles de surcos rayan su
cuerpo granítico y la incidencia de la luz en la piedra, hace que
dependiendo de la hora del día la ola gigante se muestre vestida de
diferentes tonalidades a cuál de ellas más hermosa. Esta ola gigante de
granito, capricho monumental de la naturaleza, mide 15 metros de alto y
110 de largo. Los miles de curiosos senderistas que se acercan hasta la
majestuosa roca, juguetean con la fisonomía ilusoria de una enorme ola
de piedra a punto de desbordarse. Emulan surfear entre la ardiente roca, y
a pesar del juego que regala una imaginativa y estimulante foto, supongo
que sienten el gran poder que la madre natura impregnó en cada colorido
surco del granítico monumento.
Retorciéndose sobre la llana planicie, elevándose cual tsunami poderoso
sobre el pardo horizonte, frenando el viento y doblegando la pauta de una
lluvia que termina resbalando por su petrificado lomo a su antojo; la ola
wave, icono natural de la belleza del paisaje australiano, arremolina
curiosos a su alrededor que deslumbrados contemplan la curiosa y
fascinante fisonomía rocosa de tan particular y hermoso capricho natural.
32

J.J.D.R.
Durante un centenar de kilómetros el río Tinto muestra su fluvial
serpenteo entre barrancos y valles por tierras onubenses. Tras nacer en
la serranía andaluza de Padre Caro, río Tinto discurre plácidamente por la
cuenca del Guadiana exhibiendo los matices y colores de su
extraordinario y fascinante lecho mineral, para después caer rendido en
brazos del Odiel mimetizando su curso con éste ya en la ría de Huelva y
finalmente su tránsito fenecer en el Golfo de Cádiz.
Río Tinto es único en el mundo. La física y química que da cuerpo a sus
múltiples peculiaridades lo convierten en un río de gran importancia
científica a nivel mundial, hasta el punto de haber sido el lugar elegido
por la agencia espacial estadounidense (NASA) para sus estudios
multidisciplinares de campo y el entrenamiento de los robots que hoy día
recorren los senderos del lejano y desconocido planeta Marte.

La geología del
lecho fluvial del río
Tinto (nombre que
le viene dado por
su color
bermellón, similar
al del vino) es tan
magnífica y única
que los estudios
sobre sus
minerales y los
organismos que
subsisten en sus
aguas, lo
convierte en un
ecosistema que
bien podría ser el
que los Roberts
marcianos
pudiesen
encontrar en nuestro vecino planeta.
Con la participación del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones
Científicas) en colaboración de la ya mencionada NASA, en 2001 dio
comienzo el programa Snorkel, en el que se hicieron las pruebas de los
robots que viajarían a Marte así como la comprobación y estudio de los
microorganismos extremófilos que se hallaron en el río siendo este
descubrimiento portada y argumento para innumerables revistas
prestigiosas de ciencia así como periódicos de todo el mundo.
Observar el paraje alrededor del río Tinto es como imaginar la escena de
algún punto distante en un planeta lejano. Todos hemos visto películas de
ciencia ficción, donde aparecen extraños y misteriosos ríos de colores
brillantes salpicados de salientes rocas cubiertas por una densa capa de
niebla y vapores. Río Tinto bien puede ser ése acuífero de ciencia ficción,
con la particularidad de que en este caso no se halla en ninguna región
33

perdida del sistema interplanetario sino que lo tenemos más a mano, en


nuestra hermosa Andalucía.
La característica más llamativa del río es sin duda su llamativo color rojo.
Esto se debe a la elevada acidez en el PH de sus aguas y su alto
contenido en metales pesados como el hierro, cobre, cadmio,
manganeso, y la mezcla de estos con oxígeno. Los microorganismos que
se han detectado que proliferan en el río son extremófilos, capaces de
sobrevivir en un ecosistema que se creía no apto para la vida y que aquí,
en río Tinto, sobreviven alimentándose de algas, hongos y de la gran
variedad de minerales que subyacen en el lecho fluvial, oxidándolos en
un proceso que los expertos denominan meteorización.

En su curso alto atraviesa la localidad de Minas de río Tinto donde se


encuentra el yacimiento minero a cielo abierto más grande de Europa.
Dicho yacimiento, ha sido explotado desde época antigua. Los recursos
minerales de Río Tinto (principalmente cobre, hierro y manganeso, oro y
plata) fueron una
fuente de inagotable
valor para el pueblo
Fenicio, Íbero
(Tartesos), así como
para romanos y
musulmanes.
El río rojo se abre
camino buscando el
cobijo que le dará el
mar, atravesando la
orografía de bellos
municipios
andaluces como La
Palma del Condado,
Nerva, Zalamea la
Real, Moguer y Palos
de la Frontera por
citar solamente unos
pocos.
Las aguas carmesí devoran la piedra y la piedra devora la hierba. Tan sólo
una especie endémica y actualmente en peligro de extinción crece en las
riberas cercanas del río. Se trata del brezo de las minas, quien acompaña
el cauce sereno del Tinto en su recorrido por la serranía onubense,
aportando al paraje de rocas, revestido de matices ocres, rojos o tintes
oscuros y sombreados de amarillo, el verde necesario en todo paisaje
natural.
Río Tinto es un lugar especial, un sitio donde es posible imaginar que el
azul de la Tierra se encuentra en el cielo, y somos nosotros los que
observamos su circunferencia desde la ribera de un río de colores
ubicado en algún lugar extraño y lejano del espacio estelar.
34

J.J.D.R.
La blanca y fina arena conforma una extensa alfombra bajo las paredes
irregulares de piedra grisácea. Enormes arcos calizos y túneles oscuros
que albergan aguas de color turquesa, dibujan sobre el plomizo cielo
gallego la estampa mágica de un lugar de ensueño. Al norte de Lugo
(España), en la costa de la Mariña Lucense, la Playa de las Catedrales
conforma uno de los lugares más espectaculares de la península ibérica y
posiblemente una de las playas más hermosas de nuestra piel de toro.
A escasos 6 kilómetros de la localidad de Ribadeo (parroquia de A
Deveza), arcos de piedra de 30 metros de altura y gran grosor parecen
simular góticas catedrales construidas por la acción del mar y el viento.
Su nombre gallego As Catedrais hace referencia al paisaje natural
formado en la Praia de Augas Santas (Playa de aguas santas) en la costa
del mar Cantábrico.
Este paisaje declarado Monumento Natural por la Junta de Galicia, es un
lugar de referencia turística en el norte de España.
La fina arena se
extiende
durante 1328
metros,
recorrido que
transcurre entre
acantilados de
pizarra y
esquisto,
surcada por
abundantes
cuevas
horadadas en
las paredes
rocosas.
Para poder
apreciar la
belleza de la
playa es
imprescindible hacerlo en bajamar, cuando el mar se ha retirado y lo
labrado en la piedra durante años es visible en toda su plenitud.
La rapidez con la que la pleamar hace acto de presencia ha de tenerse en
cuenta a la hora de planificar la visita a este lugar, pues llegar con la
marea en su máximo ciclo privará al visitante de su mágico espectáculo.

Caminar por la playa de las catedrales es una experiencia única. Mientras


la húmeda arena se cuela por entre los dedos de los pies, por encima de
nuestra cabeza, la piedra bosqueja los trazos primarios de un proyecto
arquitectónico.
Cenicientos puentes hermanan paredes enfrentadas. Acantilados
sinuosos y escarpados albergan el rugido del viento, escondiendo el
murmullo del mar entre las cientos de rocas antiguas que emergen entre
la fina arena.
35

Avanzando por entre frías cavernas sumergimos los pies en pozas


saladas de color verde esmeralda, sintiendo cómo el tiempo se detiene a
nuestro alrededor y la naturaleza nos presenta su magnificencia.
El mar brama furioso a escasos centímetros del caminante. Las olas
comienzan a perseguir los tobillos desnudos advirtiéndonos que ha
llegado la hora de retirarse.
El agua comienza a oscurecer la arena y las cavernas pronto son
engullidas por las olas. La espuma se cierne sobre las paredes de roca
con castigo y furia mientras, los arcos pétreos de la playa de las
catedrales, sucumben ante el poder mágico y arcaico del mayor
diseñador de monumentos del universo…nuestra madre naturaleza.
36

J.J.D.R.
Se dice de él que con tan solo doce años de edad su pequeña fisonomía,
dependía de las cuerdas y los anclajes que lo sujetaban a la pared de
una montaña para ser feliz.
Se comenta que el espíritu temprano que mostró por el riesgo y la
escalada extrema, fue provocado por la herencia samurái que corría por
sus venas, y que su pasión por el riesgo extremo fue tan grande que
siempre tuvo presente que moriría en uno de sus vuelos a velocidad
terminal.
Dan Eugene Osman nació el 11 de febrero de 1963 en la bella región del
lago Tahoe en California. En cuanto fue consciente de sus cualidades
para escalar y su experiencia creció conjuntamente con su carácter
indómito, se convirtió en un experto en deportes de riesgo. La sombra
que su silueta perfilaba entre los picos más imponentes se convirtió en
fotografías asiduas en artículos de revistas de prestigio sobre temática
de montaña y escalada.
Sobre una grieta de escasos
centímetros de grosor, era
capaz de hacer las mayores
piruetas sirviéndose
solamente de la fortaleza,
destreza y agilidad de sus
manos, y el desdén más
absoluto ante el abismo que
surgía bajo sus pies.
Sus mayores logros fueron
en escalada natural - también
conocida como sólo integral-
modalidad que consiste en
ascender la montaña sin
ayuda de cuerdas.
Si la dificultad y el riesgo de
tamaña aventura no era ya
suficiente, Dan lo hacía
corriendo como si la vida le
fuera en ello, cronometrando la ascensión y tratando de hacerlo en el
mínimo tiempo posible.
Pero donde demostró que su aprecio a la vida estaba ligado al riesgo
que llevara implícito transgredir, fue saltando al vacío en la modalidad de
caída libre controlada.
Sólo el hecho de pensar en saltar desde cientos de metros para ser
frenado por una cuerda de seguridad es ya de por sí imaginar una
situación que asusta. Pero para Dan Osman, esta modalidad era su
preferida y a la postre la que le llevaría a su último desafió extremo.
En sus últimos diez años de vida saltó más de mil veces. Más de mil
veces su cuerpo fue zarandeado por el viento mientras caía sin control a
velocidades de vértigo. Su mayor récord en esta modalidad fue un
registro de 322 metros de altura que también fue el último. En julio de
1998 fue quién diseñó el sistema de tirolina.
37

Su carácter indómito y temerario le llevó a ponerse a prueba en todo


momento. Dicen de él que trabajó de forma esporádica e incluso vivió
una temporada en una casa de madera construida en la copa de un
árbol. Pero parece ser que esta manera bohemia de vivir no agradaba a
los guardas forestales del Parque Nacional de Yosemite - lugar
predilecto de Dan, donde solía saltar y escalar con regularidad - y estos
le denunciaron en varias ocasiones. No eran del agrado de la
autoridades locales las extremas formas que utilizaba Dan como práctica
deportiva. Al poner en riesgo su vida constantemente, incitaba a más
gente a hacer lo mismo, y decidieron ponerle la vigilancia de unos
rangers para detenerlo a la mínima ocasión que tuvieran.
Dan Osman seguía haciendo de las suyas y preparaba los anclajes y
cuerdas para saltar de nuevo, cuando los rangers le abordaron. No
podían detenerle por montar su sistema de cuerdas, pero le pidieron la
documentación y se percataron de que su permiso de conducir había
caducado. Ya tenían motivo suficiente para arrestarlo, pero tras
inspeccionar su camioneta roja, le incautaron un arma para la que no
tenía licencia y este hecho le llevó directamente a la cárcel de Yosemite.
Allí permaneció 22 días retenido. Sus amigos pagaron 25.000 dólares de
fianza y pudo salir de la celda, y las autoridades le dieron cinco días para
retirar los anclajes y cuerdas que habían quedado anclados en la
montaña.
Junto a su amigo Dasher subió a la
cima del Leaning Tower para
recoger su material.
Pero quizás por testarudez, quizás
por arrogancia, o bien por pura
indiferencia a las normas que le
habían impuesto, Dan Osman y su
amigo decidieron volver a saltar.
Fue un día de noviembre cuando
Dasher se lanzó 300 metros al
vacío. Supongo que la satisfacción
estimuló el ansia de riesgo de Dan
y su corazón palpitó acelerado ante
su próximo salto. Quería que aquel
salto fuera el de mayor altura y
aumentó 22 metros de cuerda
respecto a los 330 que había
utilizado su amigo.
Aquel día 23 de noviembre del año
1988, desde la cima del Leaning
Tower del Parque Nacional de
Yosemite, Dan Osman se precipitó
a velocidad terminal para no
levantarse nunca más.

Su último vuelo le llegó con tan sólo 35 años de edad. Era padre de una
pequeña niña llamada Emma.
38

Mucho se ha comentado sobre la muerte del famoso escalador. Al


parecer alguna variación en la posición de las cuerdas, hizo que éstas se
enredasen y con la fricción propia del peso y la altísima velocidad
rompieron. También se esgrime la posibilidad que después de varias
semanas - las que Dan pasó en la cárcel- el material sufrió un rápido
deterioro que provocó que las cuerdas terminasen rompiéndose.
Si no hubiese sido aquel 23 de noviembre del 98, Dan Osman
seguramente hubiera fallecido otro día y en circunstancias similares. Su
destino estaba ligado a una vida tan amplificada de riesgos y tan
extrema, que tarde o temprano hubiera terminado traspasando la
delgada línea que delimita la vida de la muerte.
Dan Osman murió muy joven y la sombra de su cuerpo ascendiendo las
más escarpadas cumbres dejó de verse en Yosemite.

Pero sus hazañas extremas son continuamente analizadas en foros de


especialistas en montañismo y escaladas de riesgo, debido a la
depuradísima técnica de la que Dan Osman hacía gala.
Pero simplemente para hacerse una idea de lo que Dan era capaz de
hacer, es imprescindible ver sus vídeos y, aunque estemos detrás de un
monitor, no dudaremos en cruzar los dedos y sentir vértigo ante los
desafíos extremos que consiguió en su vida.
39

J.J.D.R.
José María Hinojosa Cobacho nació en Jauja, pequeña aldea de la
pedanía de Lucena (Córdoba), en junio del año 1805. Nació tal vez un día
21 o quizás un 24, pero lo seguro es que lo hizo rodeado por la hambruna
de un país desolado por el analfabetismo y la pobreza.
Sus padres, Juan y María, humildes y jornaleros, trabajaban de sol a sol
en las tierras de un señorío cordobés. Por ello José María, desde muy
pequeño, supo de la dureza del campo y los sinsabores de una vida llena
de sudor, esfuerzo, dolor y escarnio.
Pero la vida del joven José María daría un repentino y brusco cambio el
día 29 de septiembre de 1820 cuando se encontraba en plena romería de
San Miguel.
Ante decenas de personas las navajas de dos hombres chocaron con
estrépito junto a la Ermita de los Montes. En pocos segundos, sobre un
charco de sangre yacía el cadáver de un hombre asesinado. Su joven
verdugo, por cuyas manos resbalaba aún la sangre caliente de su víctima,
subió a lomos de un caballo y salió al galope buscando refugio en los
montes de Sierra Morena.
La pena capital sería su castigo
de resultar apresado.
Sus ojos grises manaban furia
y abrasador brillo y, a pesar de
contar con tan sólo 15 años de
edad, José María Pelagio
Hinojosa Cobacho, mientras
cabalgaba enfurecido a lomos
de su caballo, comenzó a
escribir el primer capítulo de su
corta e intensa vida como
bandolero, y dictó con sangre
el prólogo de sus hazañas y
fechorías bajo el nombre del
“Tempranillo”.
Del motivo por el cual José María asesinó aquel hombre poco o nada se
sabe. Son tres las versiones que sus biógrafos contemplan como
plausibles, pero las tres coinciden en que se batió en duelo para vengar
una grave afrenta personal. Unos dicen que su madre fue ultrajada, otros,
que vengó y mató al asesino de su padre. Pero la más popular, quizás por
sus tintes románticos, cuenta que fue una joven muchacha a la que
amaba la que sufrió escarnio y vergüenza por fuerza de aquel hombre y,
para defender su honor, José María se enfrascó en la riña que terminó
con la vida del desdichado.
Con tan sólo 15 años de edad se adentró en los montes cordobeses para
escapar de la justicia y así salvar su vida.
Con estos hechos delictivos nacía una de las grandes leyendas españolas
del siglo XIX que terminaría evocando toda una época de hazañas
románticas alrededor del bandolerismo asentado en las sierras
españolas, y que tanto dieron que hablar en España y en toda Europa.
40

Tirado en el monte pronto supo defenderse y sobrevivir, uniéndose


enseguida a la banda de los “siete niños de Écija”, ejerciendo el pillaje y
el contrabando.
Su capacidad de liderazgo y su carácter sobrio y decidido en breve le
sirvieron para ganarse el respeto de los miembros de la banda que le
pusieron por nombre el Tempranillo, supuestamente por la precocidad
con la que comenzó a evadir la justicia y a delinquir.
En la banda de los siete niños de Écija se encontraban hombres capaces
de cualquier cosa.
Entre ellos estaba José Ulloa, más conocido como el Tragabuches,
aficionado novillero que tras un percance con su caballo en el que resultó
herido, volvió antes de lo previsto a su casa encontrándose a su mujer
con su amante. Sin mediar palabra, y a pesar de tener inmovilizado un
brazo, estranguló al hombre y degolló a su mujer en el acto, huyendo a
continuación hacia la sierra para esconderse de la justicia.
Pasado un tiempo José María se dio cuenta de que no era hombre de
aguantar órdenes de nadie, y con 18 años de edad, formó su propia banda
de delincuentes,
con la que se
lanzó al delicado y
nada fácil oficio de
asaltar carruajes y
diligencias por los
desamparados y
polvorientos
caminos de las
serranías
andaluzas.
Su quehacer
convicto pronto
fue reconocido. Al
ensañarse sobre
todo con los
carruajes de la
hacienda del reino, la merma en las arcas del rey Fernado VII comenzó a
ser tan sustanciosa que el monarca decidió poner cerco al cada vez más
incómodo Tempranillo enviando tras las huellas del bandolero la élite de
su soldadesca, los Migueletes.
Los asaltos a las diligencias eran previamente estudiados por José María
quién, con tan sólo 20 años, ya contaba entre las filas de su banda con
más de 20 hombres bien armados y que le obedecían incondicionalmente,
todos ellos mayores que él.
José María era un hombre de pequeña estatura pero de constitución
robusta. De él se dice poseía una profunda y enigmática mirada que
poseía el don de traspasar el alma de la gente.
A parte de sus 50 hombres bien pertrechados y temibles, José María
contaba con una excelente red de espionaje por toda Andalucía que le
detallaba las rutas de los carruajes de la hacienda del reino.
Bajaba asiduamente a los pueblos para ayudar a los más necesitados y
ofrecerse como guardián de su seguridad.
41

La leyenda del Tempranillo recorrió los cuatro puntos cardinales de la


península ibérica erigiéndose como defensor de las libertades del pueblo
llano, lo que sirvió para que escritores y artistas de reconocido prestigio
buscasen al héroe de Sierra Morena.
Prooper Mérimée haciéndose eco del sentir popular escribió la famosa
frase; “en España manda el rey, pero en Sierra Morena manda el
Tempranillo”.
También el escritor y arqueólogo Francés narró la picardía y buenas
formas del Tempranillo en textos como este; “Ah, señora, una mano tan
bella no necesita adornos. Y mientras desliza la sortija fuera del dedo,
besa la mano de un modo capaz de hacer creer, según la expresión de
una dama española, que el beso tenía más valor que la sortija.”
También escribieron sobre José María autores como Theophile Gautier,
Astolphe Custine, y la viajera y escritora francesa Valérie Gasparin, quién
recorrió España a mediados del
XIX y escribió sobre las
bondades del Tempranillo como
demuestra esta frase; “líbrese
usted de creer que el capitán
amansara tesoros. Lo que
recibía o tomaba, sus manos lo
distribuían inmediatamente”.
Del valor y la fortaleza del
Tempranillo nos cuenta lo
siguiente Richard Ford; “La
mano izquierda la tenía
destrozada por habérsele
descargado una pistola
accidentalmente y haber tenido
que curarse a sí mismo durante
veinticinco días, pasados
siempre a caballo”.
La estampa de José María a
lomos de su caballo bayo
blanco, con sus dos pistolas y
su navaja sujetas a su faja, se
convirtió en la estampa más
temida y a la vez más admirada de toda Andalucía.
El pintor J.F. Lewis lo retrató de ésta guisa en el mejor retrato que del
personaje se guarda en la actualidad.

El Tempranillo se casó con una bella gaditana de Torre Alháquime


llamada María Gerónima Francés. Junto a ella viviría uno de los episodios
más trágicos de su vida en un cortijo de Grazalema un 6 de enero de 1832.
Su joven esposa estaba a punto de dar a luz. Los Migueletes, que no
perseveraban en abatir al bandolero, cercaron el cortijo poniendo en
serios apuros a José María. Los hombres del rey no sabían si el
bandolero estaba solo o junto a su banda, lo que les llevó a tener
prudencia y esperar acontecimientos. En aquella terrible situación,
acorralado y sin salida, María Gerónima se puso de parto en el momento
42

preciso en el que comenzó el intercambio de disparos. Durante un largo


rato el fuego cruzado chasqueó los muros del cortijo, y entre disparo y
disparo, el llanto de un niño quebró el aire y mojó la pólvora. María
Gerónima había dado a luz un niño, pero perdió la vida tumbada bajo un
tremendo charco de sangre.
Sumido en un trance de odio y desesperación José María cogió el cuerpo
de su hijo y el de su mujer y montó su caballo, embistiendo al galope las
filas de los Migueletes que, cogidos por sorpresa, vieron cómo el
bandolero evadía el cerco sin ser abatido.
A la mañana siguiente el Tempranillo bajó al pueblo acompañado de los
hombres de su partida. El pueblo de Grazalema se temió lo peor. Las
fuerzas del orden se encontraban allí y todo indicaba que José María
quisiera tomarse justa venganza. Pero nada de esto ocurrió. Entregó el
cuerpo de su amada mujer a sus padres y se dirigió a la iglesia del pueblo
dónde pidió para su hijo el bautizo.
El sentimiento profundo de dolor del Tempranillo fue respetado aquel día.
Nadie osó intervenir para apresarle y, una vez fue oficiado el bautizo,
regresó a los montes seguido de su banda en completo silencio.
En el año 1832 Fernando VII decretó un indulto en Estepa para aquellos
bandoleros que quisieran reinsertarse a la sociedad y abandonar la sierra.
Pactó con el Tempranillo, ofreciéndole liderar un grupo que trataría de
acabar con el bandolerismo. Así, aquel que fue máximo exponente de los
furtivos bandoleros en España, comenzó a perseguir aquellos hombres
que no quisieron unirse a él escondiéndose en las montañas. Uno de
ellos fue el veneno, que renegó de cumplir con el decreto y desafió al
Tempranillo diciéndole que lo buscase en la sierra. Lo encontró en
diciembre de 1832 y lo entregó a la justicia que lo llevó al cadalso poco
después.
La leyenda del Tempranillo se truncó en las inmediaciones del cortijo de
Buenavista en la Sierra de la Camorra junto a la localidad de Alameda en
Málaga, el 22 de septiembre de 1833.
Fruto de una emboscada, su grupo se vio sorprendido por un antiguo
compañero de fechorías.
El Barberillo, en un intercambio de fuego, acertó de lleno sobre el pecho
de José María que cayó fulminado al instante.
Tenía 28 años, pero a pesar de su corta edad, su vida se apagó como si
un siglo de vicisitudes pesaran sobre su alma.
Su muerte no hizo más que avivar la leyenda del niño que se hizo hombre
en Sierra Morena, y creció el mito de un joven de ojos grises que robaba a
los ricos para dar de comer a los pobres, llamado José María Hinojosa
Cobacho…por todos conocido como el “Tempranillo”.
43

J.J.D.R.
Abriéndose paso entre las acacias de la sabana, pisando con sus pies
descalzos los mil senderos que atraviesan la meseta de Adamawa en
Camerún, los miembros de la tribu Gbaya yaayuwee buscan, con el
sentimiento ansioso y el temor que alberga en el guerrero, la dorada cuna
de una presa tan codiciada como necesaria para el sustento de su pueblo,
los dulces y sabrosos panales melíferos de las peligrosas abejas
africanas.
Durante tres meses al año los Gbaya dejan sus quehaceres cotidianos y
se pierden entre la espesura de los bosques cameruneses con un único
objetivo, regresar con la mayor cantidad posible de miel para su pueblo.
Muchas son las tribus en el mundo que utilizando diferentes artimañas,
algunas no exentas de verdadero riesgo, – un buen ejemplo son los
cazadores de miel del Himalaya-, y
que han logrado perfeccionar
durante siglos las herramientas y
el método adecuado para
garantizarse una buena cosecha
de miel minimizando las
consecuencias producidas de un
enfrentamiento directo contra una
enfurecida colmena de abejas.
La tribu Gbaya es un buen ejemplo
de mimético desarrollo de
observación y adaptabilidad a su
medio de vida. Dependientes de
las fuentes alimenticias que la
naturaleza les podía ofrecer, las
antiguas generaciones de la tribu
hubo de emplear todo su ingenio
en desarrollar técnicas de captura
eficaces con los medios naturales
de los que disponía en su entorno.
La miel, como elemento
nutricional, era esencial para la
dieta de la tribu y de ahí surgió la
necesidad de enfrentarse con un
terrible enemigo nada dispuesto a
dejarse robar su preciado tesoro dorado y dulce.
Para tan arriesgada misión los miembros de la tribu Gbaya inventaron una
metodología eficaz y nada invasiva que, desde tiempo inmemorial y hasta
nuestros días, les sirve para ganar anualmente la batalla contra las abejas
africanas en un ritual conocido como ngour-ngour (ir a la batalla).
Utilizando fibras de madera, cuya sabia es un eficaz repelente contra las
abejas, y hojas de palma y paja, los hombres fabrican unos curiosos
trajes con los que se visten para su misión. La curiosa y rudimentaria
vestimenta, protege casi todo el cuerpo del cazador, dejando tan sólo las
manos y los pies al descubierto.
44

Vestidos de tal guisa trepan a los árboles utilizando unas enormes


escaleras de fabricación propia para alcanzar las colmenas, en ocasiones
ascendiendo hasta alturas superiores a los treinta metros.
Cuando están frente a la colmena, colocan en el interior del panal un
brebaje compuesto de plantas adormideras cuyo poder narcótico deja a
las abejas atontadas. La eficacia del brebaje consiste en saber aplicar la
medida justa, ya que una cantidad muy elevada acabaría con toda la
colonia y con ello la producción del año siguiente se vería afectada. Una
vez que han colocado el brebaje en el corazón de la colmena, dispones de
unos veinte minutos para actuar.
Con la ayuda de cuerdas, las cestas construidas con hojas de rafia, bajan
de los árboles cargadas de rica miel. Una vez que el trabajo ha terminado
y los hombres Gbaya están en el suelo, llega la hora de contabilizar las
picaduras y ponerles remedio inmediato. Para este menester, utilizan la
misma sabia repelente de la cual están compuestos los trajes y con ello
logran aliviar las múltiples y sangrientas heridas producidas por las
picaduras.
El motivo por el
que los Gbaya
no utilicen humo
para atontar a las
abejas, se debe
al temor que,
durante mucho
tiempo, les
producía el
hecho de que el
humo delatara la
ubicación del
pueblo frente a
posibles tribus
beligerantes.
En África, como
en cualquier
lugar del mundo donde hombre y naturaleza no hayan roto su vínculo de
fraternal convivencia, la cooperación entre fauna salvaje y ser humano
suele ser tan interesada como altamente productiva.
Para los miembros de la tribu Gbaya éste elemento esencial para su
provecho lo constituye un pequeño ave conocido como “indicador”
pariente de los pájaros carpinteros y amante de la cera. Los hombres
Gbaya siguen el vuelo regular del pequeño ave. Una vez que el pájaro ha
localizado una colmena comienza a zigzaguear en el aire dirigiendo su
vuelo en picado sobre ella y emitiendo sonidos estridentes hasta que
alerta a los cazadores. Una vez que éstos se asientan bajo la colmena
seleccionada, el ave se posa tranquila en alguna rama cercana a la espera
de que retiren la miel y le dejen la cera.
Con métodos tan rudimentarios, pero tan altamente eficaces, los Gbaya
siguen hoy día exponiéndose a los múltiples riesgos derivados de tan
arriesgada caza salvaje, extrayendo con sus propias manos el oro
melífero en su ritual del ngour-ngour a través de la meseta de Adamawa.
45

Continúan ascendiendo a las copas de los árboles de la sabana africana


ataviados con un traje confeccionado con la sabiduría de quién posee la
facultad de observar su entorno, y después es capaz de aplica su saber y
experiencia para llegar a un fin común, poder saciarse en las fuentes
alimenticias que les ofrece la madre naturaleza.
46

J.J.D.R.
La isla de Flores se encuentra en el Índico, concretamente en el mar de
Savu en Indonesia, y forma parte del archipiélago de islas menores de
Sonda. Su costa Este enfrenta su litoral al de la isla de Java y también se
encuentra en las cercanías de la isla de Komodo, célebre por ser el
refugio del varano o dragón de Komodo, reptil de gran envergadura y
mandíbula poderosa descendiente vivo de los grandes saurios.
En la isla de Flores se encuentra el Parque Nacional Kelimutu. El parque
alberga el volcán del mismo nombre con sus tres cráteres, hoy día,
convertidos en tres hermosos lagos cada uno de los cuales tiene un color
diferente según los minerales de su lecho y la actividad interna del monte.
El volcán Kelimutu entró en erupción por última vez en el año 1968. Su
cumbre, se alza 1639 metros sobre la isla de Flores y para los nativos del
lugar el monte y sus tres enigmáticos lagos son lugares sagrados. Según
cuenta la tradición popular, el alma de los difuntos descansa en las
profundidades de los tres lagos, siendo el carácter y la edad del difunto el
rasgo que
diferenciará en
cuál de los tres
lagos
descansará su
alma.
Un profundo
color azul
intenso rozando
el negro
azabache
presentan las
aguas del lago
Tiwi Ata Mbupu
(lago de los
ancianos), que
parece mirar al
cielo como un
inmenso ojo
vació de vida. De los tres lagos éste es el que se encuentra separado, ya
que los otros dos comparten cráter y solamente les divide un muro de
piedra.
El agua del Tiwu Nva Muri Kooh Tai (lago de los hombres y mujeres
jóvenes), exhibe un color verde turquesa que cambia de tonalidad en
diferentes épocas del año por los movimientos internos del volcán y los
minerales de su lecho lacustre.
Por último está el lago encantado (Tiwu Ata Polo) cuyas aguas fueron de
color rojizo y actualmente son del color del café con leche.
A vista de pájaro el contraste de colores que se puede apreciar en las
alturas del volcán Kelimutu lo hace único en el mundo.
Actualmente varias pasarelas permiten al visitante apreciar muy de cerca
las aguas misteriosas de los lagos y el magnífico paisaje que desde la
cima se puede contemplar. Aguas de color turquesa, azul intenso, rojo o
47

marrón, parecen cubiletes de acuarelas en la cima, esencia natural del


legado dejado por este volcán indonesio sobre a isla de Flores.

Bajo las aterciopeladas nubes los cráteres del volcán Kelimutu, antaño
bocas de lava ardiente, se colmaron de coloridas aguas, como muestra de
la excelencia de una naturaleza viva que no deja nada al azar y recubre
cada agujero del mundo con la belleza que nace de su infinita sabiduría.
48

J.J.D.R.
Una eterna lluvia moja el espeso y verde manto boscoso. El cielo se
muestra gris, acorralado por espesas nubes de las que sólo a través de
algún roto momentáneo de sus gaseosos cuerpos, algún que otro rayo de
sol escapada y termina iluminando pequeñas porciones de tierra.
Cautivos de la niebla, enormes cedros, destilan bruma entre sus
gigantescas ramas deshojando el húmedo rocío que humedece el
retorcido sendero que atraviesa la isla de Yakushima.
Cientos de árboles enormes y viejos, de madera tan añeja que algunos
cuentan su edad por milenios, yerguen sus altivos y majestuosos cuerpos
de pinocho unos con otros entrelazando sus abigarradas ramas en
posturas imposibles, salpicando la isla de lugares de un incalculable
valor paisajístico.
La isla de Yakushima está ubicada en la península de Osumi, sesenta
kilómetros al suroeste del cabo Sata, competencia de la prefectura de
Kagoshima en Japón.
La geografía de la isla recuerda la forma de un pentágono. Yakushima
cuenta con dos grandes montes que destacan por encima de su relieve
montañoso, estos son
Miyanoura-dake con 1935
metros y Negata-dake cuya
cota es de 1886 metros.
Entre la fauna que vive
apaciblemente en las laderas
y bosques de la isla, es muy
destacable la presencia del
mono Yakuzaru o el gamo
Yakushima, ambas especies
autóctonas de esta isla del
pacifico.

El clima en la isla difiere


entre subártico y subtropical
y está considerado uno de los lugares donde más llueve en el globo
terráqueo. Ésta continua precipitación se intensifica en las épocas de
primavera y verano, causando espontáneos desprendimientos de tierra
por toda la isla.
Yakushima es un lugar de grandes contrastes. Tanto sus 15.000
habitantes como los miles de turistas que visitan la isla anualmente,
pueden disfrutar de sus hermosos arrecifes coralinos, caletas y playas,
ver el desove de las tortugas bobas, o embelesarse con la increíble
aventura resultante de recorrer sus abruptos e impenetrables bosques.
Es el arraigo popular de la región se piensa que los espíritus protectores
viven en el interior de los árboles de la isla. Uno de estos mágicos lugares
es sin duda el Parque Nacional Yaku-sugi Cedas Land, terreno donde
cimbrean las ramas de los más bellos ejemplares de Crytomeria japónica,
nombre científico de los milenarios Yaku-sugi o cedro japonés, especie
autóctona de conífera la cual es considerada árbol nacional de Japón.
Estos majestuosos árboles son verdaderos centinelas del bosque de la
isla. Con sus cuerpos retorcidos y sus gigantescas ramas, enhebran un
49

tapiz boscoso que en muchos lugares se muestran inaccesibles. El verde


musgo lo invade todo. La constante pero débil niebla, impregna el bosque
de un extraño sentimiento de nostalgia que, llegada la noche, se torna
tenebroso paisaje que en ocasiones supera con creces el atrezo propio de
lugares de cuento y ficción.
No es difícil imaginar contemplando la singular belleza del lugar, que
artistas y algunos directores de cine eligieran este paraíso como
epicentro para sus creaciones.
Como obra cinematográfica conocida rodada en los bosques de
Yakushima, hay que destacar la Princesa Mononoke, rodada bajo la
dirección de Hayao Miyaraki, quien dijo haberse sentido impresionado por
la belleza que subyace e impregna toda la isla.
Por doquier, mientras los senderos se pierden entre un mar de verdes
dispares, decenas de pequeños saltos de agua y cascadas irrumpen en el
silencio hipnotizador despabilando la abstraída conciencia del caminante.
Las propiedades de las aguas naturales de la isla se aprovechan en
múltiples piscinas termales.
Jomon-sugi fue
descubierto en el
año 1966. Es un
hermoso y vetusto
cedro de 25,3 metros
de alto y 5, 22 de
circunferencia, cuya
edad se estima en
más de dos mil años.
La ancianidad de los
infinitos pliegues de
su cuerpo de
madera, refleja la
grandeza de la
madre naturaleza,
que utilizando la
hermosa tinta del
tiempo y los elementos, tatuó con paciencia el hermoso dibujo que su
cuerpo de madera nos muestra.

Yakushima fue declarada por la UESCO Patrimonio de la Humanidad en el


año 1993 siendo el primer lugar japonés en formar parte de tan ilustre
galardón.
La isla se ha convertido en uno de los lugares más ecológicos del mundo.
Las instalaciones de la central hidroeléctrica del río Anbo, utiliza el
superávit de energía de la central para producir hidrógeno. Con ello los
habitantes de la isla pueden presumir de ser un modelo de sociedad
prácticamente libre de emisiones de gases de efecto invernadero.
La lluvia eterna riega todo un mundo escondido entre las grandes hojas y
las laderas colmadas de bellos árboles. Sombríos bosques de cedros
salen al paso del senderista que termina abrumado por el espectáculo
vegetal.
50

Entre el mar de China oriental y el mar de las Filipinas, en el archipiélago


de las islas de Osumi y Ryukiu, la isla Yakushima se muestra
maravillosamente ajena al abrumador pisotear de la sociedad, y regala al
afortunado visitante la posibilidad de adentrarse por decenas de senderos
cautivos de magia y amaneceres oníricos.
51

J.J.D.R.
En una de las habitaciones del cortijo Pitango, la niña María Martínez
Martínez descansa en la cama, cuando de la nada, aparecen unas
llamaradas que comienzan a envolver su pequeño delantal prendiéndole
fuego. La niña comienza a gritar. Sus familiares y los jornaleros que
trabajan en la finca acuden de inmediato a socorrer a la niña que está
angustiada ante las llamas que roen sus ropas. Sofocan el fuego y
tranquilizan a la pequeña que no sabe dar una explicación razonable del
extraño suceso.
A la misma hora, muy cerca, varios fuegos que surgen de improvisto ante
numerosos testigos, prenden montículos de trigo y enseres de labranza
en el caserío Franco.
Los laroyanos no salen de su asombro. Testigos presénciales narran
como han visto aparecer unas esferas de tonalidades azules en el aire
que, al posarse sobre los objetos, hace que ardan como una tea colérica.
El miedo y asombro se acrecienta cuando cae la noche y los sucesos se
repiten de nuevo.
La pequeña María será
de nuevo el epicentro de
un fuego inesperado que
surge en su habitación.
Ésta vez, María no está
sola. Hasta cuatro
personas la acompañan.
La luz extraña ha
surgido en medio de la
habitación y se ha
posado sobre la cama.
Las sábanas arden de
inmediato mientras que
un miedo indescriptible
sacude unos cuerpos
abotagados por la
histeria y el desconcierto.
Aquello es demasiado para los aldeanos. En plena noche se reúnen bajo
el cielo estrellado y deciden organizar una batida, convencidos de que los
fuegos tienen que ser provocados por alguien que merodea por el pueblo.
Las horas pasan. La infructuosa búsqueda de un posible culpable no da
resultado. Todo es muy extraño. Nadie en el pueblo recuerda un suceso
parecido, ni siquiera los más ancianos del lugar.
Amanece. La serranía de los Filabres se tiñe de colores pasteles mientras
sus moradores, que apenas han podido conciliar el sueño, despabilan sus
miedos con la llegada del día.
Hace rato que se ha dado aviso a la guardia civil. El puesto más cercano
es el de Purchena-Macael, desde donde se prevé que llegue en breve la
autoridad.
La mañana transcurre tranquila y sin sobresaltos. Por momentos, la
calma hace olvidar la angustia de la pasada noche.
El cabo Santos está al frente de un grupo de cuatro hombres.
52

El primer lugar a donde se dirigen es el cortijo Pitango. Varias vigas de


madera han ardido. Aún se puede oler el humo del misterio. Los guardias
interrogan a los testigos y los gestos de sus caras reflejan perplejidad por
lo que oyen.
Sin tiempo para especular sobre enajenación colectiva o engaño, un grito
que proviene del interior de la casa alerta a los guardias civiles. Cuando
entran en la vivienda, una llamarada azul está posada sobre una olla de
comida que arde sin control. En cuestión de segundos, objetos de la
vivienda, entre ellos una cama, salen ardiendo sin causa lógica. Cuando
intentan sofocar el fuego, las llamas parecen flotar y distanciarse como si
tuvieran vida propia, y ni el agua o el uso de mantas son capaces de
mitigar las llamaradas. Sólo cuando el fuego ha devorado a placer su
objetivo se extingue lentamente dejando todo calcinado.
Lo sucedido escapa a cualquier razonamiento. El cabo Santos mira
fijamente a sus compañeros buscando un gesto o palabra que le saque
del ahogo que siente.
Los próximos tres días serán caóticos. Ni en sus peores pesadillas,
podrían haber imaginado un escenario tan dramático. Por todo el pueblo,
en las calles y plazas, en las
fincas adyacentes o en
cobertizos y gallineros, los
misteriosos fuegos queman
a su antojo todo lo que
abrazan a su alrededor. Todo
comienza como una luz
estática en el aire que se
posa como un rayo sobre
cualquier cosa para
prenderla en llamas.
Hablan de esferas de
tonalidades blancas y azules
de extraño aspecto,
claramente visibles
sobretodo en la oscuridad de la noche. Aseguran haber visto como
surgen inesperadamente frente a ellos quemando todo a su paso.
Al acabar y dejar en cenizas los objetos, la tierra, la ropa o los aperos de
labranza, desaparece para reaparece en otro sitio distinto en cuestión de
segundos incendiando de nuevo.

Laroya no posee luz eléctrica y no cuenta con depósitos de combustible o


productos químicos que puedan ser la fuente de combustión de los
misteriosos fuegos.
Suenan las campanas de la iglesia. Desde que comenzaron los fuegos,
Luis Silverio, párroco del pueblo, no ha dejado de alertar a los vecinos de
los múltiples y descontrolados incendios, más de cien en la jornada del
día 24 de junio.
Laroya arde sin control. Un miedo profundo se cierne sobre los vecinos
que son incapaces de entender que está ocurriendo.
La guardia civil no sabe qué hacer ni dónde atender. En uno de los
caseríos dónde recababan información de los testigos, el teniente
53

Antonio Arriba se dispone a dejar su chaqueta colgada en un perchero


cuando la prenda comienza a arder de forma sorprendente.
Los días pasan y los inexplicables incendios se suceden de forma
cotidiana. Un miedo irrefrenable sobrevuela las calles del pueblo,
mientras sus gentes ven como sus casas, animales y tierras de labranza,
se convierten en cenizas en instantes.
Los medios de comunicación de la época comienzan a dar cobertura a tan
insólita noticia. Los sucesos de Laroya, aparecen en las páginas de
periódicos como Ya, ABC o El Correo de Andalucía.
Dado el desconcierto que los sucesos del pueblo generan, las
autoridades competentes, deciden enviar un grupo multidisciplinar para
investigar los misteriosos fuegos de Laroya.
Todo parecía indicar que al fin, para alegría y consuelo de los vecinos del
pueblo, se lograría poner un punto y final a muchos días de agónico
miedo.
En pocos días, Laroya está inundada de científicos altamente cualificados
en búsqueda de respuesta al misterio, como los doctores López Azcona
Llorente y el meteorólogo Román Samaniegos, del Centro Geofísico del
Consejo Superior de
Investigaciones
Científicas. El Instituto
Sismológico de Almería,
desplazó al pueblo al Dr.
José Rodríguez Navarro,
quién está acompañado
del representante del
Servicio de Magnetismo
y Electricidad Terrestre
del Instituto Geográfico
y Catastral, el señor
José Cubillo Fluiters.
Los científicos caminan
por el pueblo
derrochando léxico académico y cargados con caros equipos técnicos,
aunque sin dar con una solución del problema.
Los fuegos siguen su ritmo normal de apariciones. En casi dos meses
desde que se iniciara en cortijo Pitando el primer suceso, cerca de 400
fuegos han sido contabilizados en la comarca. Los vecinos del pueblo
están al borde de la histeria colectiva.

De la noche a la mañana los científicos comienzan a marcharse. En el


pueblo dicen que, tras las numerosas pesquisas realizadas con resultado
infructuoso, se marchan acobardados por un miedo irracional ante los
hechos que allí suceden, y abandonan el pueblo convencidos de que lo
que en Laroya sucede escapaba a la lógica de la ciencia.
Uno de los científicos más escépticos y convencidos de que el fenómeno
del fuego tiene una razón científica es José Cubillo Fluiters, a quién antes
mencionamos.
Sus andanzas por el pueblo, aún hoy día, son recordadas con viva
excitación. Recuerdan los laroyanos cómo Cubillo Fluiters cargado con
54

su carísimo equipo científico se paró para tomar mediciones en un lugar


concreto, y sus propios ojos fueron testigos del fuego que aparecido de
la nada y calcinó sus instrumentos.
No se le volvió a ver por el pueblo nunca más.
José Cubillo Fluiters, fue precisamente el encargado de emitir el informe
oficial, en el cual, seguramente muy a pesar de su científica mente,
reconocía la inexistencia de fuentes de calor, actividad volcánica, gases
inflamables o actividad magnética de índole alguna en la zona.
Descartaba también que los extraños fenómenos fueran efectos de
actividad eléctrica o fenómenos atmosféricos, y desde luego reseñaba
con especial énfasis la improbabilidad de que el factor humano fuera el
causante de los fuegos de Laroya.
Una vez concluido el informe y hecho público, ante la ausencia de
explicaciones por medio de la ciencia, los fuegos de Laroya cayeron en el
olvido por parte de los medios de comunicación. El eco del misterio
almeriense se difuminó, o lo difuminaron. No era época para misterios
incomprensibles. En una
España de posguerra, algo
que era inexplicable y no
podía entenderse, mejor
era silenciarlo y
esconderlo.
Lo tremendo del caso es
que el pequeño pueblo de
la serranía almeriense,
continuó sufriendo el
acoso del fuego misterioso
durante mucho tiempo. La
desidia de las autoridades
dio paso al olvido y los
laroyanos se lamieron sus
heridas sin el apoyo de
nadie.
La niña María Martínez
acabó con su vida
ingiriendo sosa cáustica. Nunca superó la angustia y el miedo que la
poseía. Dicen que se sentía culpable por lo sucedido. Con ella comenzó
todo, en ella ardieron las primeras llamas. Demasiado sufrimiento. Al
poco tiempo, su hermana mayor, se arrojó por un barranco y se quitó la
vida. Poco después, el hermano de ambas, era encontrado ahorcado en el
interior de la vivienda.
Los rumores de que los tres hermanos se llevaron algún extraño secreto
a la tumba resonaron en el pueblo durante mucho tiempo. Se decía que en
cortijo Pitando habían sucedido más cosas de las que se habían contado.

Entre bosques de pino carrascal y negral, rodeado por sotobosques de


jara entre almendros y olivos, los blancos muros y la teja rojiza de las
casas del pueblo de Laroya, despabilan al caminante que se adentra en
sus lindes.
55

Tras una corta pausa, absorto y embebido del paisaje de la comarca del
mármol en la serranía de Filabres (Almería), el visitante siente que llega a
un lugar de mágico entorno dónde el misterio se instaló tiempo atrás en
sus fincas y casas, permaneciendo vivo en la memoria colectiva de sus
vecinos hasta nuestros días.
Laroya es sinónimo de misterio. Sus calles, sus cortijos y fincas, las
rocas del camino, los senderos y pastizales; no pueden desligarse de los
hechos que un día 16 de junio de 1945 comenzaron a sembrar de pánico
la comarca, situando el pequeño pueblo serrano en el mapa nacional, bajo
la escrupulosa e inquisidora mirada de investigadores de toda índole y el
desconcierto de las autoridades que no dieron crédito a los sucesos que
allí ocurrieron y para los que nunca tuvieron respuestas.
El fuego cesó. La calma llegó para quedarse y el tiempo comenzó a cerrar
heridas y a desvanecer el miedo que circulaba junto al aire por las calles.
El fuego se fue y no volvió. Pero en Laroya, lo que finalmente quedó
impregnado en cada rincón de su geografía serrana, fue el sentimiento de
que un día de junio, algo inexplicable, extraño y misterioso, se alojó en el
pueblo para no marcharse jamás.
Los fuegos de Laroya están considerados como uno de los casos de
combustión espontánea mejor documentados hasta la fecha. Un enigma
vivo y sin respuesta.
Pero en otros lugares han sucedido hechos parecidos.
En junio de 1925 en una finca conocida como el Perdigón en la Rioja,
vecinos y cazadores, durante semanas fueron perseguidos por fuegos
extraños.
También en Argamasilla de Alba (Ciudad Real), los alumnos y profesores
de una escuela rural, sintieron el pánico de enfrentarse ante fuegos
espontáneos que aparecían de la nada.
El fuego, aparece arde y termina extinguiéndose. No así el misterio, que
tras invadir la mente, devora el espíritu y a veces la razón, y termina
adosado a nuestro recuerdo para siempre.
56

J.J.D.R.
En la costa septentrional de Australia al sur del golfo de Carpentaria,
donde el mar de Arafura delimita las costas de Papua Nueva Guinea del
país del boomerang, un impresionante fenómeno atmosférico aparece
anualmente durante los meses de septiembre y octubre.
Conocido como Morning Glory Could (nube gloria de la mañana), es un
espectáculo de tal calibre que muchos turistas y viajeros afortunados
recorren grandes distancias sólo para ser testigos y fotografiar el extraño
fenómeno.
Como si de un tsunami vaporoso se tratase, el cielo se cubre totalmente
por una arrolladora y gigante nube gaseosa.
La costa es abatida por los vientos que acompañan a la nube mientras los
planeadores y alas delta de los ávidos aventureros sobrevuelan las capas
altas de la esponja blanca pretendiendo amerizar sobre su panza.
La longitud de la hermosa nube sobrepasa los mil kilómetros de longitud
y su altura es de uno a dos kilómetros, llegando a alcanzar los 60 Km. /h
en su desplazamiento.
Aunque el
fenómeno es poco
habitual en otros
lugares del
mundo, en la
pequeña localidad
de Burketown -178
habitantes-
anualmente se
tiene la posibilidad
de ver la gran
nube blanca, al
igual que en
Queensland, el
mejor lugar según
cuentan para
presenciar el
fenómeno natural.
Para los científicos las causas naturales de tan maravilloso fenómeno aún
son desconcertantes a pesar de haber sido minuciosamente estudiadas.
Lo que parece que tienen claro es que los cambiantes vientos de la costa
del mar de coral, unidos a los contrastes de temperatura de las brisas
marinas provenientes de la península de Cape York son uno de los
motivos principales; así como la ascensión de los vientos y su velocidad,
serían la causa de la creación de la nube con forma de gigantesco rollo.
Este inusual producto natural ha sido también registrado en otros puntos
del planeta, aunque su frecuencia es casi anecdótica.
Se han producido nubes parecidas en la parte central de Estados Unidos,
en el Canal de la Mancha, en las costas mexicanas del mar de Cortés, en
Berlín, o en la parte oriental de Rusia. Pero en ningún sitio son tan
espectaculares y continuas como en Australia.
Los vientos racheados que acompañan la aparición de la nube de gloria,
hacen peligroso el tránsito de avionetas o aeroplanos. A pesar de ello,
57

son muchos los pilotos que se acercan hasta el norte de Australia en


busca de sensaciones nuevas, sobrevolando la enorme nube y tomando
espectaculares fotografías aéreas.
Sobre las costas Australianas se cierne un rodillo inmenso con cuerpo de
nube.
Durante un breve espacio de tiempo se adueña del cielo y acapara las
miradas de los afortunados testigos que, atónitos y boquiabiertos, tienen
la oportunidad de presenciar un regalo especial de la madre tierra, ver y
admirar las nubes en un amanecer de gloria.
58

J.J.D.R.
Gracias a las modernas técnicas informáticas, los aviones aterrizan en las
carreteras, los barcos zozobran en las grandes avenidas, el mar se traga
ciudades y nuestro mundo desaparece bajo un infierno de fuego y agua.
Cualquier situación, trágica e imposible, cobra vida en la imaginación de
McGhee.
Después de trágicos acontecimientos ocurridos en diferentes lugares del
mundo como terremotos o tsunamis, y vistas las catastróficas imágenes
que de ellos hemos contemplado, cuando miramos una creación de
MacGhee, nos damos cuenta que la ficción y la realidad están separadas
por una línea casi imperceptible.
Steve McGhee es ilustrador y diseñador gráfico canadiense.
Nacido en London, ciudad al suroeste de Ontario (Canadá), desde muy
pequeño se sintió inspirado por el catastrofismo, el dolor y el miedo del
ser humano, dibujando enormes casas de tortura repletas de extrañas
máquinas de suplicio. Sus padres y profesores llegaron a cuestionarse, si
el joven McGhee,
podía sufrir algún
problema
psicológico o trauma
que liberaba en
aquellos oscuros
dibujos. Pero pronto
se dieron cuenta de
que los dibujos de
Steve, tan sólo eran
el reflejo de las
fabulosas actitudes
del joven para con el
arte ilustrativo.
Terminó sus
estudios de
secundaria en el
instituto HB Beal S.S. famoso por sus programas de especialidades. De
este centro pasó al Sheridan Collage, ilustre y afamado instituto de
aprendizaje avanzado. De hecho, de éste centro educativo, han salido
animadores gráficos para Walt Disney Animation Studios, y Pixar
Animation Studios, que ocupan hoy día puestos de gran importancia
dentro de estas compañías de prestigio.
También de las aulas del Sheridan Collage salieron alumnos que
posteriormente lograrían dos Oscar de Holywood, más ocho
nominaciones y también un prestigioso Emmy. Además, la escuela, está
considerada el Harvard de la animación.
Los profesores de Steve se dieron cuenta enseguida del enorme potencial
que tenía y enseguida lo vieron como un alumno aventajado. Finalmente
llevaría a término sus estudios en el George Brown Collage de Toronto.
Para Steve ser partícipe de las enseñanzas en estos centros, fueron
elementales para su formación artística; especializándose en diseño de
personajes, diseños de ubicación y también de fondos. Pero sus miras de
59

futuro han ido encaminadas en otra percepción más artística de su


profesión, siempre buscando hacer algo diferente de lo costumbrista,
hecho que le llevó a crear su propia empresa de marketing y publicidad
llamada “Monster”, donde diseñó campañas para deportes extremos,
salones de belleza y Spas.
Pero si hay un campo donde Steve McGhee ha sabido pulir y dar lustre a
su ingenio como artista ha sido en el mundo del Photoshop.
En el año 2009 ganó el prestigioso concurso mundial NAPP Photoshop y
en 2010 se llevó el premio de diseño “Mejor arte digital 2010”.
Steve es el artista del Apocalipsis. Sus creaciones reflejan un mundo en
continuo colapso, en continuo sufrimiento, en continuo fin.
Cualquier situación dramática y extrema ha sido reflejada en alguna
composición por MacGhee.
A veces es difícil discernir que es ficción o realidad en sus trabajos. Las
secuencias suceden en un mundo que conocemos bien, en lugares
conocidos y cotidianos,
bajo ilustres símbolos
que caen abatidos, ya
sea por la fuerza de la
naturaleza o bien por la
agresión de
civilizaciones de otros
mundos. Las más
antiguas leyendas de
profecías y signos
nefastos para la
humanidad es recogida
por MacGhee, que logra
recrear el momento
justo en el que la
humanidad es
derrotada.
Solo espero que las
ficciones catastróficas
de éste canadiense,
sigan siendo el reflejo
de sus peores miedos y pesadillas; y que los barcos naveguen por el mar
y los aviones rasguen el cielo, para que sus apocalípticas ilusiones
fotográficas, únicamente aparezcan en nuestras vidas como salvapantalla
de nuestros ordenadores.
60

J.J.D.R.
Grandes riscos afilados cual hoja de sierra, adornados con un halo de
frágil niebla transparente, dibujan la imperturbable rigidez atemporal de
las montañas que gobiernan un pequeño retazo de cielo chino. El vientre
afilado de una de estas agujas milenarias quedó abierto hace siglos,
dibujando en el horizonte un agujero grande y ovalado, tragaluz por el
cual el sol, hoy día, se cuela iluminando las escaleras de piedra que
ascienden sorteando la niebla hasta alcanzar la cumbre de la montaña.
La historia narra como en el año 263 d.C. un tremendo cataclismo natural
derribó una gran cueva que se hallaba en las alturas de la montaña y que
era conocida como Songliang Shan. Tras el derrumbe la enorme gruta
desapareció dejando a la vista un gran agujero a modo de ventanal
gigante desde el cual los antiguos chinos decían se podía contemplar
todo el vasto territorio
imperial. La montaña
cambió de nombre y pasó a
conocerse como Tianmen
Shan “Montaña de la puerta
celestial”.
El agujero rocoso, abierto
sobre la línea del horizonte,
mide 131 metros de altura,
57 de ancho y unos 60
metros de profundidad.
Antiguas tradiciones chinas
narran que el ascenso
hasta los templos
construidos en la montaña
se convirtió casi en una
obligación para todo
emperador que quisiera
disfrutar de un poderoso
gobierno, y hasta allí
subían para dar rendido
tributo y sacrificios a sus
dioses.
El ascenso hasta la cima de
la montaña había de
realizarse a pie tras sortear abruptos valles, peligrosos desfiladeros, y
ascender los 999 peldaños de escalera que separaban el mundo ordinario
y terrenal del profundo oasis conformado por el cielo. Así lo hicieron
durante generaciones numerosos emperadores de diferentes dinastías
como la Xia, Shang y Zhou, que ubicaron templos como el perteneciente
al emperador de Jade u otros como el que fue construido para venerar a
Confucio.
Al parecer más de un emperador ante la visión de los centenares de
peldaños que tenía por delante, decidió ascender ahorrándose el esfuerzo
cómodamente tumbados en sus sillares de oro a hombros de sacrificados
esclavos.
61

Taoístas y confucianos realizan peregrinaciones a los templos ubicados


en la montaña sagrada de Tianmen todos los años. Algunos de estos
templos sagrados tienen más de 500 años de historia.
La montaña de la puerta celestial está ubicada en la provincia norteña de
Hunan en pleno corazón del parque Nacional Forestal de Zhangjiajie en
China. Todo lo que rodea esta región asiática destila asombro y
sobrecogimiento con sus hermosas y caudalosas cascadas, sus bosques
húmedos y verdes, y el radiante colorido de las flores que tamizan
senderos y valles.
Una retorcida carretera llega hasta la base de la montaña. En invierno se
torna intransitable a causa del hielo y la nieve. Pero alcanzar la cima de
Tianmen, se convierte en una fascinante aventura cuando se utiliza el
funicular que llega hasta base de las escaleras de ascenso. El funicular -
posiblemente uno de los más espectaculares y largos del mundo con 7,5
kilómetros - es el medio más popular para contemplar Tianmen, y además
se puede seguir utilizando en invierno.
Tras cruzar los aires admirando la belleza natural de Zhangjiajie se llega
hasta una plataforma donde comienza el tramo de escaleras.
De lejos se aprecia el enorme agujero en el cielo. El sol y la neblina
constante entran y sale por la oblicua abertura creando un aura mágica
alrededor de la
montaña. Más de
1800 inscripciones
aparecen grabadas
en las paredes a lo
largo del
espectacular
recorrido. Los
grabados son de
gran interés
histórico ya que
pertenecen a diferentes épocas y dinastías chinas, siendo las más
afamadas las que corresponden periodo Qin.
Históricamente la zona ha estado cerrada al público hasta hace muy poco
tiempo. Fue en el año 1988 cuando el gobierno chino permitió las visitas a
la montaña sagrada. Poco después, en el año 1992, el parque de
Zhangjiajie fue declarado Patrimonio Natural Mundial y el aperturismo
comenzó a guiar visitas extranjeras y nacionales.
De esta manera, un lugar que durante mucho tiempo fue desconocido
para la gran mayoría de personas, se ha convertido en pocas décadas en
uno de los destinos preferidos y más visitados de China.
En el mes de noviembre del año 2011, en un tramo de montaña cercano,
se inauguró una pasarela totalmente de cristal que bordea un acantilado
de 1430 metros sobre el nivel del mar. La pasarela se cierne sobre el vacío
durante 60 metros de desconcierto mental, en el que la sensación de
caminar sobre el vacío se torna plena locura sólo apta para valientes. La
pasarela de Tianmen es una copia del famoso Skywalk construido en el
cañón del Colorado. Y al igual que su homólogo americano, desde la
electrizante vista que se contemplan en la pasarela de Zhangjiajie, a vista
de pájaro se observa la eterna belleza natural de los calizos riscos
62

puntiagudos, las boscosas quebradas adheridas a los montes y, tras la


persistente niebla, el verde esmeralda del agua rasgando la tierra ocre y
húmeda durante kilómetros y kilómetros de interminable paisaje que un
día Gaia decidió convertir en una excelsa obra de arte.
63

J.J.D.R.
A poca distancia de Calatayud (Zaragoza) y pegado a la localidad de
Nuévalos, el Monasterio de Piedra deslumbra al visitante con su rica y
variada naturaleza.
En un paraje de singularidad insólita el agua se convierte en el principal
protagonista, regando cada rincón del parque con hermosas cascadas y
abruptos y desafiantes saltos acuíferos.
El monasterio de piedra fue en un principio una fortaleza musulmana.
Alfonso II de Aragón en plena reconquista de los territorios ocupados por
los musulmanes, legó el castillo y las tierras adyacentes a la orden del
Cister.
Fueron doce monjes y un abad los que llegaron junto al cauce del Piedra
procedentes de la Abadía de Poblet en Tarragona. Durante 23 años,
catalanes, navarros y valencianos, trabajaron junto a los monjes en la
construcción del monasterio que en un principio fue llamado de Poblet,
hasta que posteriormente, acuñó el nombre del mismo río Piedra.
No tuvieron que
buscar muy lejos la
piedra para los
muros ya que
emplearon las que
sostuvieron en pie
el castillo
musulmán.
Dedicado a Santa
María de La Blanca,
el Monasterio
estuvo acabado en
el año 1195. Desde
aquella lejana
fecha, permaneció
ocupado por los
monjes
cistercienses
durante 700 años,
siendo desalojado por éstos en tres ocasiones; en 1808 al ser ocupado
por las tropas francesas, durante el trienio liberal (1820-1823), y por
último y definitivo, en 1835 tras la desamortización de Mendizábal.
Tras las pérdidas de las colonias de América y finalizada la primera
guerra carlista, Mendizábal, válido de Isabel II, decidió expropiar las
tierras a los monjes y venderlas en subasta pública.
Los monjes ya no volverían a su claustro de piedra y dejarían de ser los
oficiantes de las misas junto al río.
El monasterio fue adquirido por Pablo Muntadas Campeny en 1840 en
subasta pública y pasó a ser propiedad privada. Fue su hijo Juan
Federico Muntadas, quién, definitivamente, dio forma al parque natural
proveyéndolo de senderos adecuados, creando las rutas entre las
galerías y sembrando numerosas plantaciones.
64

En el año 1867 creó el primer centro


de Piscicultura de España
recuperando y repoblando especies
de gran valor autóctono como el
cangrejo ibérico y la trucha.
El Monasterio de Piedra adquirió
categoría de Monumento Histórico
Artístico Nacional y desde 1945 es
considerado Paisaje Pintoresco
dentro de la red de espacios
protegidos de la región. Actualmente
es uno de los lugares más visitados
de Aragón junto a la Virgen del Pilar
en Zaragoza.
La fuerza del río Piedra ha decorado a
su antojo hermoso parajes. El agua se
vierte en cascadas como la Cola de
caballo con 50 metros de caída libre
que además, cobija en su interior una
gruta espectacular.
El parque natural del Monasterio de Piedra es un lugar de visita obligada
para los amantes de la naturaleza y los buscadores de paisajes insólitos.
El agua es el elemento común y diferenciador de todo el recorrido.
El río Piedra, serpenteando, se abre camino a través de la corteza rocosa
de las sierras del sistema ibérico. Bajo sus gélidas aguas, las truchas
buscan cobijo en el lecho fluvial escondiéndose de la picuda sombra del
Martín pescador que otea desde la rama de un viejo chopo.

El río emerge en tierra aragonesa como un torrente de vida sin control. En


sus márgenes y recodos, fresnos, tejos, castaños e higueras, elevan sus
moles de madera y sombrean los senderos que transcurren plácidos
hasta el monasterio.
La oropéndola y el verderón vuelan sobre las cabezas de los visitantes
mientras un pequeño ruiseñor afina su canto en lo alto de un Alméz. Los
senderos se alargan y contraen a medida que las sombras de los árboles
dibujan formas chinescas sobre el camino.

Río Piedra, en su zigzagueo alrededor del monasterio, es un regalo


precioso para los sentidos. La sensación de paz que se respira en éste
lugar privilegiado de nuestra piel de toro, acompaña al visitante
sumergiéndolo en un mundo de naturaleza viva y descanso perpetuo.
65

J.J.D.R.
Cuando Rick Hoyt nació, su cordón umbilical quedó prendido de su
pequeño cuello. Su cerebro acusó enseguida la falta de oxígeno
causándole una parálisis cerebral. Sucedió en el año 1962. Sus padres,
Dick Hoyt y su esposa Judy, se enfrentaron al dolor y el desconsuelo más
grande que unos padres pueden sentir.
A los ocho meses los médicos aconsejaron a la joven pareja que diesen
término a la vida de su hijo. No sentirá nunca ninguna emoción, no
reconocerá a nadie, no logrará sobrepasar lo que puede sentir o padecer
un simple vegetal, les dijeron.
Mirando de frente a la vida aceptaron el reto y eligieron soñar con que
algún día, tan sólo un día, se levantaran una mañana y su hijo les
dedicara una amplia sonrisa.
Pasaron los años. A la vida de la familia Hoyt llegaron dos nuevos
miembros, hermanos de Rick,
que superaron con normalidad
ése trance vital y delicado que
es el nacer y llegar sano al
mundo.
Los repetidos intentos por que
aceptaran a Rick en alguna
escuela especial fueron
denegados. Decían que no
poseía un mínimo de
inteligencia, un solo ápice que
reconociese conciencia en su
cerebro.
Dick y Yudy nunca se dieron
por vencidos y buscaron sin
descanso una oportunidad de
mejora para su hijo.
La oportunidad les llegó de la
universidad Tufts de
Massasuchetts en Boston.
Tras varias pruebas al pequeño
Rick, los médicos reconocieron leves signos de inteligencia en las
reacciones del muchacho. Respondía a estímulos, y eso era más de lo
que sus padres nunca llegaron a soñar.

Un ordenador interactivo podía ayudar a Rick a comunicarse.


Todos los ahorros de la familia Hoyt fueron invertidos en la computadora,
esperanzados de que con aquel invento su hijo pudiese comunicarse con
ellos, una sola palabra, aunque fuese a través de una pantalla, valía el
sacrificio de toda una vida.
La máquina consistía en una pantalla donde las letras pasaban
lentamente. Cuando la letra deseada aparecía, con un movimiento de la
cabeza, Rick pulsaba sobre un botón y la letra era capturada, así una tras
otra hasta formar palabras y después frases.
66

La vida de los Hoyt cambió de la noche a la mañana. Su hijo era capaz de


comunicarse con ellos de forma simple y escueta, pero cambió sus vidas,
Rick tenía en aquel entonces doce años de vida.
El siguiente paso fue que le aceptaran en la escuela pública, hecho que se
hizo realidad en 1975.
Dos años más tarde un trágico accidente dejó paralítico a un estudiante
de la escuela en la que estudiaba Rick. Se celebraría una carrera benéfica
en homenaje al joven accidentado.
Fue entonces cuando Rick le hizo una inesperada petición a su
progenitor,
Papá quiero participar en la carrera.
Sobre una silla especial, Rick participó en aquella carrera. Su padre corrió
empujando la silla de su hijo hasta alcanzar la meta. La gente les miró con
extrañeza. Observaron pasivos la gesta de Rick sin entender que su alma
y su corazón volaban más rápido de lo que lo hacían las piernas de su
padre.
No me sentí discapacitado cuando corría, le dijo aquel día a su padre.
Aquella frase sirvió a Dick Hoyt para entender que su vida y la de su hijo
sufrirían un cambio radical. Desde entonces no pararon de participar en
diferentes eventos
deportivos. Sólo hacía
falta que Rick
mencionase que quería
correr en tal o cual
carrera, para que su
padre se inscribiese de
inmediato junto a él.
Fue en Boston en el año
1981 donde corrieron su
primera maratón. La
fatiga y el esfuerzo que
tuvo que hacer Dick
fueron impresionantes. Daba igual la posición final en la carrera, menos
todavía el resultado, sólo la sonrisa y el gesto de satisfacción de Rick
Hoyd era lo más importante de aquella gesta sin importar lo más mínimo
el cansancio o el sufrimiento que pudiera sentir. En aquella primera
maratón de Boston, empujó el carro que llevaba a Rick con la fuerza
indescriptible que el amor hacia su hijo le proporcionaba.
Desde aquel día padre e hijo no pararon de correr en eventos deportivos
durante 20 largos años. El “equipo Hoyt” -nombre por el que han sido
conocidos en el mundo- comenzó una gesta indescriptible de éxitos
deportivos pero sobretodo de amor fraternal incondicional.
El Ironman es una prueba en la cual hay que nadar 3.800 metros, circular
en bicicleta durante 180 kilómetros y acabar con 42, 2 kilómetros de
maratón.
Adaptando tres medios de locomoción diferentes para que Rick fuese
cómodo, el equipo Hoyt participó en 6 Ironman. Dick Hoyt tuvo que
aprender a nadar y hacer un serio aprendizaje en bicicleta, pues no había
subido en una desde los 6 años.
67

Teniente coronel de la
Fuerza Armada en la
Guardia Nacional Aérea,
Dick Hoyt se multiplicó para
poder satisfacer los deseos
de su hijo. Entrenaba 5
horas al día durante 5 días a
la semana. Su forma física
era inmejorable. Su fortaleza
mental aún era más
poderosa y su corazón una
caja fuerte de sensaciones y
dolor minimizado.
Durante su última maratón,
Dick Hoyt sufrió un ataque al corazón. Una de sus arterias estaba
obstruida en un 95%. Los médicos le comunicaron que de no haber
estado físicamente tan fuerte hubiese muerto en el acto.
El equipo Hoyt corrió 224 triatlones, 6 Ironman, 5 media triatlón Ironman,
20 duatlones, 65 maratones (25 de ellas en Boston), 818,6 carreras de
milla y 81 media maratón.
La leyenda de los Hoyt se forjó a través del asfalto de numerosas
ciudades, bajo las frías aguas de diferentes mares y el pedaleo constante
por pueblos dispares.
En el año 1993 Rick Hoyd consiguió una graduación especial en
educación física en la universidad de Boston, ciudad ésta donde vive y
trabaja de manera independiente actualmente.
Padre e hijo ahora se dedican a dar conferencias y charlas motivacionales
por la geografía de Estados Unidos. Con su ejemplo y fuerza ante las
adversidades, aconsejan y dan ánimos a aquellos que quieren y desean
aprender de su experiencia vital.

Ser padre es el mayor reto que el ser humano puede emprender. Ser
padre es una lucha constante, un desafío diario, un sendero de incierto
recorrido repleto de recovecos llenos de sorpresas y continuas
enseñanzas. Supongo que para Dick Hoyt el reto de su vida fue lograr con
su enorme y dificultoso esfuerzo, la sonrisa inocente y sincera de su hijo,
el mismo niño que desde que nació, supo que podía perder en cualquier
momento.
Llegar a la meta de cada carrera y ver el rostro de su hijo fue estímulo
más que suficiente como para poner al límite sus fuerzas y hasta su
propia vida.
El equipo Hoyt es un ejemplo de amor sin límites ni condiciones.
El equipo Hoyt demostró al mundo que todo es posible, hasta el hecho de
que un padre lleve a su hijo al fin del mundo, tan sólo a cambio de una
bella y plena sonrisa de alegría.
68

J.J.D.R.
El príncipe Zheng nació en 269 a.c. en la ciudad de Handan bajo el
convulso período de los Reinos Combatientes que mantenía China
dividida en estados feudales e inmersos en continuas guerras entre sí.
Con trece años de edad ya era rey bajo la supervisión de un regente, y a
los veintiuno organizó un complot que le garantizó el poder absoluto.
Desde ése momento, libró batalla tras batalla hasta derrocar los feudos
enemigos y apoderarse de sus territorios. Con 38 años y después de
aniquilar el estado de Qin, último feudo independiente, se proclamó
primer emperador de China cambiando su nombre por el de Qin Shi
Huang.
Bajo su áspera y despótica autoridad implantó las nuevas reglas que
regirían desde entonces su vasto y unificado imperio chino.
Dispuso nueva moneda, encargó la construcción de carreteras y canales,
unificó pesos y medidas y
también los caracteres de
escritura en toda China,
siendo además el precursor
de la construcción de la gran
muralla.
De entre los episodios más
negros de la historia de
oriente se encuentran la
quema de libros que ordenó
el emperador y que privó al
mundo de una ingente
cantidad de estudios y
literatura de gran valor
sobre todo de poesía clásica
e historia; todo ello precedido
de la muerte de muchos
letrados, confucianos y
magos taoístas, referentes de
la cultura antigua china con
la que el nuevo emperador
quiso acabar de raíz.
Trasladó la capital a orillas
del río Wei He en Xiangyang, ordenando que todos los miembros de las
casas reales conquistadas se trasladasen de inmediato a la nueva capital,
donde mandó la construcción de un inmenso palacio utilizando para ello
una gran cantidad de condenados por la justicia.
Las leyes dictaminadas por el emperador se ejecutaban a base de garrote
y trabajos forzados y, en las ciudades, se agolpaban por millares los
vasallos marcados a fuego que se dejaban la vida en los faraónicos
proyectos de Qin Shi Huang. Los condenados llevaban la cabeza rapada y
la calva teñida de rojo. Con este atuendo se les diferenciaba claramente
del resto de la población. Pocos eran los que sobrevivían más allá de
cortos periodos de tiempo, debido al trato vejatorio y la crudeza de su
labor. Los reos tenían entre 15 y 56 años y las cifras de hombres que
fueron condenados supera el millón y medio.
69

Qin Shi Huang se mostraba inflexible, su carácter, marcadamente


despótico y cruel, dejó para la historia una anécdota que sirve como fiel
reflejo de su egocéntrica personalidad.
Cuentan que un buen día en el que soplaba el viento desde una montaña
cercana, las ráfagas de aire le molestaron tanto que condenó a la
montaña.
Ordenó a sus hombres subir hasta la loma y arrancar toda la vegetación
existente hasta dejarla completamente calva, y acto seguido mandó que la
pintasen de rojo, tal y como hacía con los condenados que le servían.
Obsesionado con la inmortalidad, pasó gran parte de su vida buscando
las fuentes de la vida eterna, convencido de que su cuerpo y su espíritu
serían eternos. Pero no debía de tenerlas todas consigo, pues desde los
primeros momentos de su gobierno, ordenó la proyección y construcción
de un gigantesco mausoleo que honraría su cuerpo al morir.

La muerte del primer emperador y unificador de China ocurrió en el 210


a.C., mientras realizaba un peculiar viaje. Recorría las costas orientales de
su imperio en su afanada búsqueda de las islas de los inmortales y el
secreto de la eterna juventud. Murió a los 59 años de edad en compañía
de su hijo menor, quien se encargó de ocultar el fallecimiento de su
padre, mientras se ocupaba de arreglar su ascenso al trono que por ley
sería adjudicado a su hermano mayor y primogénito. En el tiempo que
transcurrió desde la muerte del emperador hasta su lenta llegada a
palacio, su hijo tramó todas las artimañas posibles para que nadie
sospechase del fallecimiento del emperador. Oculto tras las cortinas de la
caravana real, se cuenta que entraba y salía constantemente de reuniones
imaginarias con su padre. La caravana se colmó de pescado para mitigar
los hedores que desprendía el cuerpo del difunto que ya estaba en
avanzado estado de putrefacción.
70

Al llegar a palacio se procedió al funeral del emperador y su hijo menor


tomó posesión del trono.
Poco después perdería el imperio para siempre, en favor de la dinastía
Han.
El primer emperador de China murió mientras buscaba la inmortalidad.
Hoy día, muchos siglos después, son millones de personas las que se
acercan a contemplar parte de su complejo funerario, espejo nítido de la
obsesión humana, que si bien adolece de sentido, es por otro lado una de
las obras más ingeniosas que la arqueología ha logrado sacar a la luz
hasta la fecha.
En el año 1974 unos campesinos de la localidad de Lintong que
trabajaban cavando un pozo en las inmediaciones del monte Li, muy
cerca de la ciudad de Xi´an, se dieron de bruces con una figura que les
dejó helado.
La cabeza y los hombros de lo que parecía un guerrero de una época
antigua parecían querer escapar de su prisión de arena. Los campesinos,
acostumbrados a encontrar de vez en cuando pequeñas figuras y restos
antiguos, decidieron dejar la figura donde había sido encontrada por el
respeto y la superstición que sentían para con sus antepasados.
El hallazgo de aquellos campesinos
corrió como la pólvora y en pocos
días el gobierno Chino envió
arqueólogos pertenecientes a la
tutela del comité provincial de
Shanxi para la protección y
conservación de los monumentos
históricos.
Cuando los expertos llegaron al
lugar, rápidamente se dieron cuenta
de que se hallaban ante un
descubrimiento de gran valor
histórico.
La figura que desenterraron era un guerrero de terracota de tamaño
natural al que no le faltaba detalle alguno. A su lado apareció otro, y junto
a éste otro más. Poco a poco la excavación descubrió una fosa
rectangular de 210 metros de longitud y 60 metros de ancho. La enorme
fosa estaba dividida en 11 pasillos completamente repletos de guerreros
cuya altura rondaba los 1,80 metros, y estaban en posición de combate.
El número de guerreros desenterrados en la primera fosa superó los 6000.
Cuando avanzaron en la excavación, a escasos 20 metros se descubrió
una segunda fosa con 69 figuras de generales protegidas por arqueros en
14 filas, y poco después una tercera con 1000 guerreros más. Por último
una cuarta estancia se halló vacía, posiblemente por abandono tras la
muerte del emperador.
Hoy día más de 8.000 guerreros, cientos de caballos de tamaño natural,
gran cantidad de carruajes, y cerca de 30.000 armas originales entre
espadas, dagas, lanzas y arcos, comprenden el ejército de terracota del
primer emperador de China Qin Shi Huang, ejército que acompañó al
emperador tras su muerte y fiel reflejo de los usos militares de la época.
71

Muchos de ellos conservan aún hoy día los colores brillantes y coloridos
tonos originales. La mayoría perdió la coloración en cuestión de horas
una vez estuvieron expuestos al aire.
La faz de cada guerrero es única. La cabeza de cada figura fue modelada
independientemente del cuerpo igual que las manos y después fueron
pegadas al cuerpo.
La imagen de cada guerrero representa a un soldado imperial. No hay uno
igual a otro. Fueron los soldados imperiales los modelos utilizados para
crear cada cara del ejército de terracota. Los cuerpos son huecos por
dentro y sólo las piernas son macizas para soportar el peso.
En 1980 los arqueólogos descubrieron dos carros de bronce tirados por
cuatro caballos cada uno y guiados por un conductor imperial. Cada carro
está compuestos por más de 3000 piezas y decorados con incrustaciones
de plata y oro.
El enorme mausoleo del emperador estuvo techado en su totalidad y el
suelo era de cerámica. De las 30.000 armas recuperadas- muchas otras
fueron expoliadas cuando murió el emperador-, se descubrió que fueron
cromadas para evitar la oxidación. Esta técnica se comenzó a poner en
práctica en occidente
hace escasas décadas,
lo que demuestra las
capacidades técnicas
de los chinos en época
antigua.
La construcción del
gigantesco mausoleo,
el cual sigue hoy día
excavándose, duró 40
años y 700.000
hombres fueron
utilizados en tan
magna tarea.
En el año 1979 el
museo de los guerreros de terracota fue abierto al público, y desde
entonces han desfilado más de 60 millones de visitantes.
La UNESCO incluyó en 1987 los guerreros de terracota como patrimonio
de la humanidad, y en 2010 el equipo de arqueólogos dirigidos por la
experta Xu Weihong, recibió el premio Príncipe de Asturias de Ciencias
Sociales.
Los guerreros de terracota forman parte del gigantesco ejército que
protegía la tumba del emperador, localizada a un kilómetro y medio bajo
el monte Li.
El biógrafo del emperador, Sima Qian, relató en sus escritos como era la
cámara funeraria del emperador:
La tumba tenía varias estancias bellamente decoradas. Fueron dispuestas
para albergar al emperador en la cámara principal y en las restantes a sus
concubinas, quienes, aún con vida, serían obligadas a dejarse morir junto
al emperador cuando le llegase su hora. La cámara principal, de grandes
dimensiones, relucía bajo una bóveda celeste en la que estaban
72

representadas las constelaciones


junto al sol y la luna, salpicadas
de jade y piedras preciosas por
doquier.
El suelo de la cámara mortuoria
era un gigantesco mapa en
relieve en el que se detallaba
fielmente el vasto imperio
unificado, en el que el caudal de
los ríos era de mercurio y no le
faltaba detalle a montañas,
bosques y verdes praderas.
Para disimular y proteger de futuros saqueadores la tumba imperial, se
erigió sobre ella un túmulo de 75 metros y fueron plantados sobre él
árboles y plantas convirtiendo el lugar en una auténtica montaña.
Obligados a cumplir fielmente con las obsesivas directrices marcadas por
el emperador, se construyeron laberínticos pasadizos cubiertos de
trampas mortales y artimañas disuasorias para futuros saqueadores, que
protegían concienzudamente la cámara funeraria.
Para terminar, se ejecutó a los responsables de las obras, asegurándose
de esta manera que los secretos de la tumba imperial morirían junto al
emperador y su séquito.

Si en el siglo XX y después de que Howard Carter descubriera la tumba


intacta del faraón Tutankamón, los secretos del Egipto faraónico
asombraron al mundo, los expertos están convencidos de que la tumba
de Qin Shi Huang será el evento más relevante de la historia de la
arqueología desde el mismo instante que las autoridades chinas decidan
divulgarlo.
Solamente ha visto la luz una parte de las maravillas que oculta el
mausoleo del emperador. Actualmente se tiene localizado el túmulo
donde se prevé se encuentra la cámara funeraria. Utilizando escáneres se
han identificado varias estancias y escaleras, y un complejo sistema de
canalización de aguas que ha impedido las filtraciones en la tumba.
Con todos estos datos y tras contemplar la grandeza que representan el
ejército de guerreros de terracota, no puedo imaginar qué tesoros y
misterios pueden albergar la cámara funeraria del primer emperador de
China.
73

J.J.D.R.
Ante la imposibilidad de frenar el temblor constante que recorre su
cuerpo tensionado, el joven observa con fingida serenidad, los casi
treinta metros de altura que separan sus talones del firme suelo.
Apostado en lo más alto de una débil estructura de madera y ramas,
siente penetrar en su cuerpo los gritos de aliento que jadean las cientos
de personas que se encuentran junto a la base de la torreta. La multitud,
trata de insuflarle un plus de valor que le ayude a llevar a cavo su
propósito.
Sin marcha atrás posible, unido a la torreta por sendas gruesas lianas
atadas concienzudamente alrededor de sus tobillos, la valentía termina
diluida en aras de la locura y sendos estados emocionales se tornan uno
solo.
Guiado por una sin razón, que desde tiempos impertérritos ha hecho que
el hombre trate de emular el vuelo de las aves, el joven pierde de vista las
copas más altas de los árboles y la rocosa costa verde azulada, y cae a
toda velocidad en picado en una búsqueda frenética de la muerte.
A escasos centímetros de la parda tierra humedecida, las lianas atadas a
sus tobillos, como un segundo cordón umbilical que de nuevo alimente
su vida, frenan el inminente
impacto haciendo que el
joven, extasiado por el júbilo
que le embarga al sentir su
vida fuera de peligro, rebote
varias veces guiado sin
control por la inercia de la
física más elemental.
Uno a uno, durante dos
largos y festivos días,
jóvenes primerizos y
experimentados saltadores,
se jugarán la vida
lanzándose al vacío en lo que consideran un acto de gratitud para con la
madre Tierra, por haberles concedido una buena cosecha y les dé
permiso para seguir hollando y morando en su despensa natural.
Dicha despensa es Vanuatu, una de las 82 islas de origen volcánico que
conforman el archipiélago antiguamente conocido como Nuevas
Hébridas, al sur del océano Pacífico y el este de Australia.
La isla es un oasis paradisiaco, un punto elevado sobre un universo de
aguas claras y bosques coralinos, donde la permisividad de un clima
subtropical, concede el privilegio a los moradores de la isla del disfrute
de la vida rodeados de eternas playas de arena fina y blanca.
La isla Vanuatu - nombre que significa “Tierra eterna” - fue descubierta el
22 de mayo de 1768 por el ilustre explorador francés Louis de
Bouganville, quién, por arribar a la isla en el día de Pentecostés, no quiso
estrujarse mucho la cabeza y decidió que aquella tierra se llamaría así, de
Pentecostés.
Los nativos de la isla Vanuatu son, hoy día, gente afable y acogedora que
a pesar de recibir visitas del exterior, aún logran mantener activas sus
costumbres y ritos convencidos de que la globalización no acabará con la
74

esencia de su ancestral pueblo. De hecho, el Malvatumauri o Consejo


Nacional de jefes tribales, eligen presidente cada cinco años, con el único
propósito de aunar esfuerzos a la hora de preservar sus costumbres.
El salto Bunji es el ritual más espectacular y conocido de los nativos
vanuatuenses.
Coincidiendo con la recolección de la cosecha de yam, (tubérculo que
utilizan para construir las torretas de madera), durante dos días se
celebra la fiesta del Naghol, y los hombres de las diferentes tribus
cercanas de la isla, eligen a los saltadores que participarán en tan
distinguido ritual volador.
Las torretas se elevan hasta los treinta metros del suelo. Son elaboradas
con el yam recolectado, bambú, ramas y cuerdas de caña fibrosa que
deberán aguantar los continuos zarandeos producidos por los saltadores.
Las cuerdas que serán atadas a los pies se cortan a la medida exacta que
permita rozar la cabeza del saltador con el suelo en la caída. Éste, y no
otro, es el verdadero propósito del festejo. Si el joven logra rozar con su
cabeza el suelo, la cosecha del año entrante será fecunda y el saltador
será acogido en la tribu como un héroe, al menos durante un año.
Al saltar y poner en
riesgo la vida, los
jóvenes intentan
exhibir su destreza,
siendo también una
buena oportunidad
para el cortejo entre
las jóvenes
muchachas de la
comunidad. Durante la
gran fiesta anual del
Naghol, los Vanuatu
no cesan de danzar,
cantar, comer y beber,
siendo la festividad de
mayor relevancia de todo el año. Nunca se ha de saltar fuera del periodo
señalado. Algo así le dijeron a la reina Isabel II cuando en los años 70
visitó la isla y quiso contemplar como efectuaban los admirables saltos.
No eran las fiestas del Naghol, y en la creencia popular los malos
espíritus se cebarían con aquel que saltase fuera del periodo indicado. El
caso es que consiguieron que un hombre se lanzara en presencia de la
reina, y terminó estampado delante de ella al romperse la liana que
sujetaba sus pies. Según cuentan en la isla, no se recuerda ningún otro
caso en el que hay fallecido nadie saltando, aunque ésta información me
parece bastante discutible, sobre todo observando las medidas de
seguridad utilizadas por los Vanuatu.
Miles de zorros voladores emergen de la espesura del bosque
despabilando con su enérgico aleteo el silencio de la tarde.
Vanuatu comienza a desaparecer entre la bruma de la noche y el acorde
multitudinario de los graznidos y repiqueteo de los pájaros multicolores.
75

El horizonte se tiñe de negro y desde una pequeña colina se vislumbra


eterna la calma del mar en lontananza. Desgarbada y terrorífica, la torreta
se perfila como mudo testigo del arriesgado ritual.
Unos pies descalzos se asoman al precipicio.
Cuando la noche cae finalmente, el adiós de un grito enajenado retumba
por encima del silencio. Las ovaciones se multiplican y el viento las eleva
convirtiéndolas en cánticos milenarios.
Es el último saltador del día, y la madre Tierra una vez más, se marcha a
dormir perdonando la vida de los saltadores de esta isla anclada en las
aguas del océano Pacífico.
76

J.J.D.R.
Adosadas al cuerpo sempiterno de la montaña, vigilantes del recorrido
fluvial que se aprieta entre la hoz del río Huécar antes de adentrarse en
las entrañas de la ciudad; vertiginosas estructuras ancladas al manto de
bruñida roca, las casas colgadas de la antigua y mágica Cuenca, miran
desde su morada de viento la eterna diáspora de nubes que colma el
horizonte próximo.
Al igual que feneció el tiempo en pos del viento que rasga las voladas
casadas, quedó perdida la exactitud sobre la procedencia de tan
singulares viviendas, y es común entre los historiadores asociar su
construcción a época medieval o musulmana allá por los siglos XIV o XV.
Cuenca es, probablemente, una de las localidades más pintorescas de la
península ibérica. Antaño, el farallón rocoso, estaba colmado de casas
horadadas en la piedra y sus balcones de madera colgaban literalmente
en el vacío.
De estas espectaculares edificaciones, hoy día, se conservan tres casas
de los siglos XIV-XV que fueron restauradas en el pasado siglo XX. En la
actualidad, dos de ellas,
concretamente las
denominadas casas del
rey, acogen las pinturas
del Museo de Arte
Abstracto de Cuenca. La
casa de la sirena, alberga
un famoso mesón
restaurante donde se
puede degustar la
gastronomía típica
manchega.
Caminando por las
empinadas y adoquinadas
callejuelas de Cuenca, el caminante puede experimentar la sensación de
haber retrocedido en el tiempo y estar deambulando por un escenario de
muros antiguos, conventos, como Las Petras ([Link]) La Merced (s XVI), o
el convento de San Pablo (1523), y portones llenos de historia que, en
silencio y sin demora, conducen a las espectaculares vistas de la hoz del
río Huécar.
En la parte más alta de la ciudad, la torre Mangana (s XVI) se erige
portando el reloj de la ciudad sobre un antiguo barrio mudéjar y más tarde
judería. En la hermosa plaza mayor, la catedral se levanta sobre el terreno
que albergaba la mezquita aljama. Su construcción comenzó en el siglo
XII siendo consagrada en 1208 y finalizada en 1271.
Junto a las solariegas casas voladas el puente colgante de San Pablo
suministra una buena dosis de adrenalina al caminante con sus 60 metros
de altura 100 metros de recorrido. El puente primigenio fue construido en
1533-1589 en piedra, pero terminó derruido a finales del siglo pasado. En
el año 1902 se construyó el puente actual hecho de hierro y madera, y es
el punto predilecto para poder contemplar en su mayor plenitud el frontal
del farallón que alberga las casas colgadas.
77

Cuenca, por su
singular
belleza, y por
ser morada de
siglos de
historia, forma
parte de la
larga y
afamada lista
de lugares
Patrimonio de
la Humanidad
según dicta la
UNESCO.
De visita
obligada para
aquellos que
acuden a
Cuenca es la Ciudad Encantada. A escasos 36 kilómetros, en el interior
del Parque Natural de la serranía de Cuenca, entre zarzamoras, enebros y
pinos negrales, aromatizados los senderos con la fragancia del romero, el
tomillo o la mejorana, la Ciudad Encantada arrulla la tenue brisa entre sus
mágicas formaciones rocosas naturales.
Durante miles de años, obrando delicadamente la piedra caliza entre
pinares altos, el hielo, el agua y el viento, esculpieron a su antojo
curiosas siluetas pétreas que son fácilmente asociables a animales u
objetos comunes.
Caminando por la senda que marca el recorrido por la finca privada, el
Tormo alto -con sus 20 metros de alto-, los barcos, el perro, la cara del
hombre, la foca o el tobogán, por sólo nombrar algunos de ellos,
acompañan al visitante durante todo el recorrido.
Cuenca posee la cualidad de sorprender en cada esquina, en cada recodo
del camino. Pasar una jornada desgastando suela entre sus antiguas
calles, es perderse entre siglos de historia y acariciar con la mirada la
belleza del paraje en el que se haya ubicada. La magia de Cuenca y el
perpetuo hechizo que recae sobre las piedras de la Ciudad Encantada,
hacen que recorrerlas sea una experiencia exquisita.
78

J.J.D.R.
Considerada una de las más bellas cascadas del mundo, la de Baatara, o
como se la conoce popularmente “cueva de los tres puentes”, es sin duda
un ejemplo más de la belleza que alberga nuestro planeta azul.
Desplegando su redoble de truenos y cayendo 250 metros sobre una
añeja cueva, la cascada se precipita tras una pared de piedra caliza del
jurásico. En su ruidosa precipitación atraviesa tres hermosas terrazas
cubiertas de líquenes y musgo que verdean el hermoso espectáculo
reflejo de la testarudez del agua y el tiempo sobre la piel de la montaña.
La cascada de Baatara se encuentra en el Líbano, concretamente en la
región de Tannourine entre Beirut y Trípoli, y para acceder hasta ella hay
que ascender 500 metros por un sendero que discurre entre hermosos
cedros libaneses desde la aldea de
Balaa en la montaña Líbano.
Original y única la montaña Líbano es
el refugio de tan singular caída de
agua. Éste hermoso espectáculo sólo
es visible en época de primavera
cuando desde la cima del monte y
como consecuencia del deshielo, el
agua hace acto de presencia y se deja
caer sobre lugar tan deleitoso.
Las terrazas naturales son el resultado
de miles de años de erosión en la
piedra caliza. Puentes de tránsito
antaño, actualmente está prohibido
pasar por ellas por el peligro de caer
al vacío, aunque siempre hay algún
atrevido que ignora las señales y se
cuela en medio de la sima para tomar
alguna fotografía.
Fue descubierta en el año 1952 por el
espeleólogo francés Henri Coiffait
mientras realizaba estudios en la zona
siendo éste quién bautizó la zona
como cueva de los tres puentes.
Llegó la primavera y la nieve se deshace rápidamente en las alturas de los
picos libaneses. Bajo un manto de hojas el agua vibra y rauda desciende
abrazando el polvo del camino junto a sus piedras. El calizo farallón con
su triple terraza jurásica es la meta y el agua se desploma sobre el abismo
ya convertida en espléndida cascada.
Tras océanos inmensos y mares repletos de vida, tras montañas nevadas
y cimas escarpadas, tras la perenne vigía de los árboles enjutos y viejos
de bosques y junglas; retorcidos senderos marcan el camino cuya meta
siempre es un lugar en el que la pasión creadora de nuestra naturaleza ha
dejado su fabuloso sello de identidad.
79

J.J.D.R.
El águila real, parapetada en su nido, otea desde lo alto del desfiladero
buscando una presa que abatir. A mucha más altura, los buitres leonados,
planean dibujando círculos sobre el cielo malagueño, mientras que su
aguda vista kilométrica se detiene sobre varias figuras humanas que se
abrazan a las rocas a decenas de metros de altura. Zigzaguean
peligrosamente agarrados a una mísera barandilla que, oxidada, y en
algunos tramos inexistentes, pende atrincherada sobre las rocas del
desfiladero de los Gaitanes. Los arriesgados aventureros se afanan en
caminar sobre lo que queda de un centenario camino de grava y arena
construido a principio del siglo XX.
Colgado a cien metros de altura, el
camino serpentea durante tres
kilómetros sobre el río, adherido a
las paredes del desfiladero,
tronchado y derruido a partes
iguales.
El águila apenas se inmuta. Ya está
acostumbrada a la presencia de los
jóvenes intrépidos que a pesar del
severo riesgo que conlleva cruzar
por la ruta elevada, diariamente se
arriesgan buscando una dosis de
adrenalina poniendo en grave
peligro su vida a cada paso que
dan sobre la vieja estructura de
apenas un metro de ancho. En el
año 1901 se inició la construcción
de la hidroeléctrica que duró hasta
1905. El camino serviría a los
operarios de mantenimiento de la
estación fluvial, para transitar
desde el salto del Chorro hasta el
salto del Gaitanejo, manteniendo
así la vigilancia en las
instalaciones y el manejo del suministro de mercancías de la estación de
tren que allí se ubicó.
Trasladándonos un segundo a la época de dicha construcción,
entenderemos las dificultades a las que tuvieron que someterse los
obreros del camino. De hecho, se tuvo como cierto durante mucho
tiempo, que los obreros del camino, habían sido presos y condenados a
muerte, que a riego incluso de perder la vida, trabajaban esperando una
remisión de sus condenas.
Lo realmente cierto es que para trabajar suspendido a cien metros del
suelo no todo el mundo valía, por lo que se contrató a pescadores
80

malagueños acostumbrados a faenar


sobre las cuerdas de sus
embarcaciones, incluso en
condiciones adversas.
En 1914, Rafael Benjumea y Burín,
comenzó las obras del pantano del
Chorro, y que a la postre el día 12 de
septiembre de 1921, había de
llamarse del Conde de Guadalhorce,
título que Benjumea recibió de
manos del rey Alfonso XIII.
Las obras acabarían en 1925, pero el
día señalado como histórico en el
calendario malagueño fue el 21 de
mayo de 1921, por la visita que el monarca hizo al lugar para su
inauguración.
Quedando prendado de las vistas que desde el balconcillo de los
Gaitanes se podía contemplar, se hizo retratar a su paso por el camino, el
cual se dice anduvo en su totalidad.
Aquel gesto del monarca sirvió para que la ruta del desfiladero de los
Gaitanes se conozca desde entonces como el caminito del rey.
El camino quedó suspendido desde entonces sobre el barranco. El tajo
sigue su curso impasible ante el tiempo, dibujando con su majestuoso
caudal, meandros que se retuercen entre la pétrea roca del desfiladero.
Pronto dejó de utilizarse el camino que transitaba suspendido en el vació.
El tiempo se encargó de deteriorar su estructura dejándolo medio
derruido y tambaleándose en las alturas.
Hoy día, el caminito del rey es un peligro real y tangible. Sobre sus
pasarelas agujereadas y sus barandillas mordidas por el tiempo, un
incontable número de gente se aventura a cruzar la ruta elevada, aún a
costa de arriesgar la vida.

Tanto en 1999 como en el


año 2000, tuvieron lugar
accidentes que acabaron con
la vida de varios
excursionistas. La junta de
Andalucía prohibió el tránsito
por el caminito del rey. Las
multas por no respetar la
prohibición van desde los
6.000 hasta los 30.000 euros.
Pero la prohibición no ha
81

surtido efecto y, aún a riesgo de caer en manos de la justicia, y peor aún,


de sufrir un accidente mortal, los hay que siguen arriesgando su vida en
pos de sentir el vacío bajo sus pies. Incluso se atreven a gravar su
caminata en las alturas para colgar después sus vídeos en Internet. Hace
bien poco, un joven de nacionalidad Suiza se precipitó hacía el suelo
muriendo en el acto. Tan sólo tenía 24 años.
Actualmente asociaciones de vecinos de las comarcas cercanas de Álora
y Ardales, y grupos de montañistas, han propuesto a la junta de gobierno
de Andalucía la rehabilitación de la ruta del caminito del rey. En el año
2006 se aprobó la adjudicación de concurso público para la realización de
las obras de restauración.
Probablemente el río tajo vea de nuevo el caminito del rey tal cual fue
hace ya mucho tiempo. Seguramente, muy pronto, el águila real y los
buitres leonados surquen el cielo con la vista puesta en las paredes del
roquedal, viendo como los excursionistas disfrutan felices y seguros
sobre un restaurado camino.
Los agujeros enormes del andamiaje serán cerrados. Las barandillas
volverán a lucir coloridas y seguras prendidas a la roca.
La aventura y el riesgo de sentirse al borde de la muerte desaparecerán, y
con ello, seguramente, se ahorrará más de una vida truncada antes de
tiempo.
82

J.J.D.R.
La carretera de Los Yungas, popularmente conocida como la “carretera
de la muerte”, serpentea y asciende las crestas rocosas del altiplano
Boliviano en un intenso y arriesgado equilibrio entre locura y necesidad.
Mientras su estrechez desgarradora sortea metro a metro los peligros de
una vía compuesta de arena y grava, el vacío adherido a su costado,
muestra al viajero el ascenso lento y doloroso hacia la Paz, a la vez que
observan el camino recto y rápido que les puede llevar a una muerte
segura a través de las ventanillas de sus vehículos.
La carretera comunica la amazonia con el altiplano americano. La ruta
Nacional 3 transita durante 65 kilómetros desde la localidad de Coroico
hasta la capital Boliviana de La Paz, sorteando desniveles que van desde
los 3600 metros a los 4300 en la capital más alta del mundo.
La carretera fue construida en la
década de los años treinta. Los
obreros que desempeñaron tan
ardua tarea, fueron prisioneros
Paraguayos apresados durante la
guerra del chaco. Para muchos
lugareños, la siniestralidad de la
ruta, se debe a la mediación de los
espíritus de los condenados en la
construcción de la vía así como a
malignos entes que distraen a los
conductores y hacen que se
precipiten por los impresionantes
desfiladeros y barrancos.
Lo cierto es que la ruta que une La
paz con la región de Los Yungas,
tiene la triste fama de ser la carretera
con más víctimas mortales del
mundo. De hecho, el Banco
Interamericano de Desarrollo, le
otorgó en 1995 el título de camino
más peligroso del mundo.
La constante niebla se une a las incipientes lluvias provocando una
nefasta visibilidad del recorrido. Son constantes los derrumbes de
piedras y hay innumerables grietas en la calzada. Para mayores
dificultades, el agua baja constantemente por las laderas de la montaña
en auténticas cascadas naturales. La anchura de la vía de doble sentido
es de apenas tres metros en algunas zonas, siendo casi imposible el
cruce de los vehículos. Los barrancos y desfiladeros por los que asciende
la carretera llegan a tener en algunos tramos 800 metros de altura.
Es necesario cumplir ciertas reglas para ascender por la carretera de Los
Yungas. Conducir por la izquierda y ceder el paso a los vehículos que
están subiendo son dos de las normas que hay que respetar. Pero en
muchas ocasiones, los vehículos que se dan el encuentro en
determinados lugares de la ruta, deben maniobrar hasta límites
83

incomprensibles, posicionando sus vehículos al borde de enormes


precipicios, a riesgo de caer al abismo. Otro gran problema es la falta de
oxígeno debido a la altura. Los motores de los vehículos necesitan del
oxígeno al igual que nosotros, para quemar el combustible. Al escasear el
oxígeno los motores se vuelven lentos y pesados y su ascenso se torna
un auténtico calvario. En ciertos tramos, vehículos cargados con
mercancías pesadas se bambolean, de un lado a otro del estrecho
camino, apenas con fuerza para continuar el viaje de subida.
La carretera adolece de guarda raíles y el abismo constante termina
siendo un molesto compañero de viaje.

Durante el trayecto, infinidad de cruces, hechas de piedra o madera,


salpican los estrechos
márgenes del recorrido
como iconos de advertencia
y continuo recordatorio de
un más que posible trágico
final.
El servicio Nacional de
Caminos de Bolivia hizo una
estimación de 885 muertes
al año y 6000 heridos en la
carretera de Los Yungas.
Los datos aportados,
reflejan que desde 1999 a
2003, la cifra de atestados
llega a los 98.728
accidentes.
El 24 de julio de 1983 ocurrió
el accidente mortal más
trágico en la historia vial de
Bolivia. Un autobús con 100
pasajeros se precipitó por
un barranco, falleciendo la
totalidad del pasaje. Sin
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tener que retroceder mucho en el tiempo, el 22 de julio de 2010, un


camión Nissan Cóndor modelo 1991 que transportaba mercadería y
pasajeros, se precipitó por un barranco cobrándose la vida de 22
personas. El accidente ocurrió en un enclave conocido como puente del
diablo. Justo en ésta zona, los conductores que habitualmente lo
transitan, suelen persignarse al llegar a un lugar que consideran plagado
de malos espíritus. Incluso los hay que se niegan a circular de noche por
el puente del diablo.
Otro accidente, aún más reciente, se cobró la vida de 16 personas y dejó
un balance de 20 heridos el pasado 11 de agosto de 2010, cuando un
autobús de la línea Yungueña, colisionó frontalmente contra un peñasco a
45 kilómetros de la ciudad de La Paz. La causa del accidente fue la rotura
de los frenos.
Hoy día, una carretera con mayor seguridad y mejores condiciones cubre
el mismo trayecto, pero aún son muchos los que siguen utilizando la
carretera de la muerte como asiduo camino debido al bajo coste del viaje,
que realizan incluso subidos en los techos de los camiones o autobuses.
La necesidad y pobreza de los campesinos de la zona les lleva
inevitablemente a correr tan alto riesgo. Incluso, los hay que descienden
por los barrancos, arriesgando en cada paso la vida, en busca de las
piezas de los vehículos siniestrados para venderlas como chatarra.

Actualmente la carretera de Los Yungas, afortunadamente, es mucho


menos transitada por vehículos. Ahora son las bicicletas de montaña y el
riesgo de bajar en ellas las pendientes de la ruta, lo que la ha convertido
el lugar en punto de peregrinación de turistas y amantes del riego.
Gracias a ello, cientos de agencias de turismo y deportes de aventura de
la zona, ofertan tours en el que el riesgo de acabar en el fondo de un
barranco está asegurado.
Una trágica carretera y un triste balance de vidas perdidas se esconden
detrás de cada curva de la carretera de la muerte, mientras que la oscura
leyenda de los espíritus del barranco, continua arracimando cada día más
adeptos entre los lugareños de la región.
85

J.J.D.R.
Un chasquido metálico retumbó bajo las pezuñas del buey. Acto seguido,
el arado que surcaba la tierra se paró en seco y el propietario de la granja
Hoba West soltó los aperos de labranza y fue a inspeccionar qué era lo
que obstaculizaba su trabajo.

Cuando se agachó para ojear entre la removida tierra, se topó de lleno


con una roca de aspecto extraño y de grandes dimensiones cuyo color
metálico llamó enseguida su atención.
Curioso de su descubrimiento, hizo analizar aquella roca por alguien
cualificado deseoso de averiguar de qué se trataba.
El encargado de realizar el primer estudio sobre la roca fue el científico
británico Jacobus Hermanus Brits, quién detalló posteriormente en su
informe de 1920 -para el museo Grootfontein en Namibia-, que la extraña
roca era ni más ni menos que un gigantesco meteorito.
En el mismo lugar dónde fue encontrado por el propietario de las tierras
en 1920, el meteorito Hoba aterrizó 80.000 años atrás- según los estudios-
de forma llamativamente silenciosa.
El meteorito Hoba mide 3 x 3 metros de longitud y un metro de altura. Su
peso es de 60 toneladas, y se
estima que cerca de media
tonelada le ha sido sustraída entre
investigaciones, hurtos y souvenirs
vendidos a los turistas.
Con el tamaño que tiene el
meteorito es normal pensar que
junto a él hubiese un enorme cráter
consecuencia del impacto. Pero no
es así. La falta de cráter de impacto
es debida según los expertos a la
baja velocidad (velocidad terminal) con la que el meteorito llegó a
impactar después de ser frenado por la atmósfera terrestre, donde tuvo
mucho que ver de igual manera la forma plana de la roca.
El meteorito Hoba está considerado como la masa uniforme de hierro más
grande hasta la fecha encontrada. Un 82% de su volumen total es hierro,
además de poseer un 16,4% de níquel, un 0,8% de cobalto y algunos otros
minerales.
El gran tamaño del meteorito hizo que fuera imposible trasladarlo de sitio,
permaneciendo en el mismo lugar desde su impacto en la tierra.
Durante muchos años la roca ha sido
dañada constantemente debido a los
continuos hurtos de material. Por ello
en el año 1955 se declaró el meteorito
Hoba West Monumento Nacional de
Namibia. Aún con el endurecimiento de
la ley que protegía el monumento, el
robo de material siguió ejercitándose
hasta que en el año 1985 la empresa
minera Rössing se hizo cargo del
86

meteorito y sufragó los costes de su mantenimiento y protección con


fondos donados al gobierno de Namibia.
Desde aquel instante las fechorías para con la roca estelar vieron su final.
Dos años después el dueño de la granja Hoba West donó el meteorito y el
lugar al gobierno de Namibia, y se construyó un centro turístico que
actualmente recibe muchas visitas anuales y deja buenos ingresos en la
zona.
Del frío y oscuro espacio cayó lentamente sobre la tierra africana una
enorme piedra.
El meteorito Hoba ha permaneciendo en el mismo lugar miles de años
después de su llegada, como muestra y regalo de estudio para científicos
del mundo y curiosa foto instantánea para miles de turistas que visitan
Namibia.
87

J.J.D.R.
Sólo él poseía un don que le permitió escuchar el lamento de la piedra.
Permanentemente, oía una muda plegaria en su conciencia animándole a
cincelar sin descanso el puro y blanco mármol, hasta que conseguía
rescatar el alma eterna de seres hasta entonces invisibles para el resto de
los mortales.
De sus agrietadas manos, tras la paciencia que tiembla con el ritmo
vibratorio que ejerce el duro cincel, la vida en piedra de Moisés resurgió
del frío ostracismo que había en el corazón del mármol blanco, como el
bufido etéreo de un sueño que cobra vida y que sin llegar a ser carne, le
faltó solamente hablar para estar vivo.
Roma es un museo al aire libre. Cada calle, cada esquina, cada recodo del
camino equivale a sentirse abrumado por la historia que soportan sus
cimientos y fachadas. Centro neurálgico de la cristiandad, por doquier
hallamos iglesias convertidas en sedes de culto de las cuales muchas
son paso obligado para los millones de visitantes que aman el arte y que
acuden a Roma anualmente para deleitarse con la magia que encierran
los colosales tesoros artísticos que en
ella se guardan. Si algo posee Roma en
grandes cantidades es arte…mucho arte.
San Pietro in Vincoli (san Pedro
encadenado) es una pequeña iglesia
situada en la zona del Esquilino.
Seguramente el templo pasaría
desapercibido si no fuera porque en su
interior se conservan dos reliquias bien
dispares que hacen de San Pietro in
Vincole un lugar de paso obligado cuando
se visita Roma.
La primera reliquia es un objeto de
veneración para muchos fieles católicos.
Se trata ni más ni menos que de las
cadenas que supuestamente medraron y
arrebataron la libertad al mismísimo san Pedro y que se conservan en el
interior de un hermoso cofre dentro de la capilla. De la presencia de este
objeto en el interior del recinto le viene el nombre a la iglesia.
La segunda reliquia que se conserva aquí, y objeto de este artículo, lo
catalogaré como tesoro de la humanidad y muestra perfecta del
sentimiento hecho arte y perfección.
Ante la imponente figura del Moisés de Miguel Ángel las palabras se
minimizan y se tornan vacías, diáfanas de contenido, incapaces de
explicar la grandeza del conjunto escultórico que la fachada de la iglesia
contiene.
Uno se siente pequeño ante el poder que despliega la fisonomía de
Moisés.
Sentado, Moisés muestra la furia del desconcierto, la decepción del
engaño, la desesperación ante la burla y el menosprecio. Sus piernas
están en tensión. Los pliegues de sus vestiduras parecen agitarse justo
antes de que el cuerpo se alce para cargar contra su pueblo. La tensión
se palpa en cada centímetro de la escultura, fiel reflejo del instante en el
88

que después de descender del monte Sinaí portando las tablas con las
leyes divinas, observa a su pueblo venerando becerros de oro y ebrios
por el efecto de alcohol.
El dolor contenido en su rostro, mezcla de indignación y perdón, se ve
agravado por una ligera inclinación de la cabeza. Aprieta con rabia el
regalo divino bajo su brazo y junto a sus hombros, se puede respirar la
fuerza contenida y la indignación que siente ante lo que está
presenciando.
Unos pronunciados cuernos coronan la cabeza. Son el resultado de un
error de traducción de un texto del Éxodo (34:29-35) por parte de San
Jerónimo. Dicho texto hace alusión a que Moisés se caracterizaba por
tener karan ohr panav (un rostro del que manan rayos de luz) pero el
traductor de la Biblia, del hebreo y el griego al latín, conocida como
(Vulgata) lo tradujo como (cornuta esset facies sua) que quiere decir su
rostro es cornudo. De todos es sabido que Miguel Ángel era un defensor
del texto sagrado y no dudó en seguir al pie de la letra lo que en la
Vulgata estaba escrito. De ahí nacieron los cuernos que adornan la
cabeza de Moisés.
Miguel Ángel Buonarotti tenía cuarenta
años cuando terminó la que consideró su
escultura más realista. Pero sería a los
setenta años de edad cuando la vería
expuesta lejos del lugar que en un principio
debería haber ocupado.
Moisés fue diseñado en principio como
parte de un conjunto escultórico colosal
confeccionado con cuarenta y siete
esculturas que serían colocadas bajo la
cúpula de San Pedro en el Vaticano. El
encargo lo realizo el papa Julio II en 1505,
pero tras su muerte en 1513, Miguel Ángel
vio como reducían el proyecto inicial una
vez tras otra, desesperándose por ello al
contemplar como el sueño de su vida se
desplomaba continuamente. Miguel Ángel se consideraba escultor. La
pintura le entregó gran fama, pero lo consideraba un arte menor. Cuando
conocí de estas palabras, provenientes del hombre que pintó la capilla
Sixtina, comprendí el sublime don que poseía este artista.
Mucha culpa de que el gran proyecto no llegar a concluirse se debió a la
intermediación de Donato Bramante ante los papas que precedieron a
Julio II, desviando constantemente los fondos económicos para sus
proyectos en la Basílica de San Pedro, dejando como última prioridad el
trabajo proyectado por Miguel Ángel.
Después de muchos pesares y desacuerdos, tras firmar contratos que
nunca llegaban a completarse, el proyecto se vio reducido a solamente
unas pocas figuras.
A la izquierda del Moisés está Raquel y a su derecha Leah, primera y
segunda esposa de Jacob. Miguel Ángel terminó de esculpir dos figuras
más, el esclavo moribundo y el esclavo rebelde, que hoy se pueden ver en
el museo del Louvre de París. Dejó sin acabar otros cuatro esclavos; el
89

joven, el barbudo, Atlas, y el esclavo que se despierta, pero lo hizo a


propósito. Cansado de emular a toda costa la perfección que su mente
diseñaba, dejó cautivos a los esclavos en el mármol como símbolo de la
fuerza titánica que muestra la escultura al tratar de salir de su prisión de
roca y conseguir la libertad.
Miguel Ángel trabajaba hasta 14 horas diarias esculpiendo y llegó a
cincelar tres esculturas a la vez, impresionando a propios y extraños que
no entendían como era capaz de no confundir lo que pretendía expresar
en cada mármol.
Muy a pesar suyo, el inigualable artista tuvo que conformarse con ver
nacer su Moisés del frío mármol de carrara, y dejarlo prácticamente
aislado, alejado de la grandeza que su mente proyectó como compañía
eterna para él, huérfano del esplendor monumental que un día diseño
para él.
Cuentan que, una vez terminó la escultura de Moisés, Miguel Ángel se
puso frente a su creación y tras golpear la rodilla derecha de la estatua le
dijo con firmeza ¿Por qué no me hablas?
Contemplando tan majestuosa obra de arte, solamente queda esperar que
la talla monumental de Moisés, termine irguiendo su pétreo cuerpo y
finalice con aplomo el acto final para el cual fue concebido.
90

J.J.D.R
Nick Vujicic pensó en suicidarse a los ocho años de edad. Pensaba que
jamás tendría una vida, que jamás conseguiría un trabajo, que nunca se
casaría…
Solía decir…”Que tipo de marido sería, si ni tan siquiera podré aguantar la
mano de mi esposa”

Nick Vujicic nació en Melbourne el 4 de diciembre 1982. Su discapacidad


es consecuencia de la agenesia, la falta de sus dos brazos a la altura de
los hombros y la pierna derecha en su totalidad. Su miembro inferior
izquierdo sufre meromelia, que hace que aparezca en su cuerpo un
pequeño pie con dos dedos pegado al muslo.
Ha conseguido hacer de su pequeño apéndice el instrumento del que se
sirve para realizar algunas acciones cotidianas, como coger el teléfono,
utilizar el teclado e incluso lanzar pelotas de tenis.

Nick Vujicic sufrió acoso en el colegio. Soportó la burla fácil y cruel.


Aguantó estoicamente el rechazo
de los ignorantes, y superó con
creces sus propias expectativas
ante la vida agarrándose con
tesón a la fe que nace de su
corazón y que convierte en
palabras de esperanza.

Con 17 años se percató de la


influencia positiva que ejercían
sus charlas emotivas. Sintió la
necesidad de transmitir sus
experiencias vividas causadas
por su gran discapacidad física.
Pronto crea una fundación para
personas con discapacidad sin
ánimo de lucro (Life Without
Limbs), la cual dirige con la idea de alentar a las personas a sentir
plenamente la vida, sea cual sea su condición física.

Inconformista y tenaz, se licenció en contabilidad y planificación


financiera, terminando sus estudios en la universidad de Griffith en Logan
(Australia) a los 21 años.
Día a día se crece ante la adversidad. El mundo que le rodea ha de
parecerle una montaña enorme que escalar desde que amanece hasta que
anochece.
Y a pesar de ello, decide volcar su vida en dar ánimos a los demás, en
convencer a los jóvenes que la apariencia de las personas no es lo
principal en la vida. Que no existen obstáculos si uno quiere lograr lo que
se propone.

Hoy día ha recorrido medio mundo dando conferencias como orador


motivacional. Más de 30 países han conocido a este hombre maravilloso.
91

Colegios, juntas
corporativas,
congregaciones
cristianas, han celebrado
haber compartido las
vivencias de Nick Vujicic.

Hoy es un hombre
popular. Sus conferencias
son seguidas por multitud
de gente. Su vídeo titulado
“Sin brazos, sin piernas,
sin problemas” es de los
más vistos en Internet, y sus palabras son motivo de lágrimas y
esperanza.

“El miedo es la más grande de las discapacidades” suele decir.

Con ocho años llegó a pensar en quitarse la vida. Hoy reparte cariño y
simpatía por donde quiera que vaya. Sufrió y sufre el calvario de no
valerse por sí mismo. Hoy día recorre el mundo animando a las personas
a luchar por aquello que quieran conseguir.
Valor, valentía, coraje, superación…los adjetivos se agotarían antes de
poder definir la grandeza de Nick Vujicic.

¿Crees realmente que tienes problemas?


¿Piensas que no puedes superarte? ¿Te sientes inferior, menos que
nadie? ¿Qué tu vida es dura y llena de dificultades?

Merece la pena pararse un segundo y escuchar lo que Nick Vujicic tiene


que contar.
Después…reflexionar, y que cada cual saque sus conclusiones sobre la
importancia real de nuestros problemas.
92

J.J.D.R.
Gulucan es una pequeña localidad al oeste de China que vive atrapada
entre enormes picos montañosos que rascan la panza de las nubes.
Su población es escasa, apenas unas sesenta familias que viven de la
agricultura y el ganado, entre abruptos cañones y senderos imposibles
dibujados sobre cotas elevadas de montaña.
El señor Bao es el único profesor en muchos kilómetros a la redonda y el
encargado de impartir docencia entre los jóvenes locales, que cada día
tienen que sortear las adversidades de un recorrido cargado de riesgo.
El señor Bao lleva más de dos décadas compartiendo sus conocimientos
en un colegio ubicado en el condado de Hanyuan en la provincia de
Sichuan, a unas tres horas de camino del pueblo de Gulucan.
La distancia no es el mayor de los problemas que los jóvenes locales
tienen que padecer diariamente para llegar a la escuela. Lo peor de todo
es tener que andar por senderos que ascienden y serpentean bordeando
barrancos de más de 1500 metros de altura, así como atravesar
caudalosos ríos cuyos torrentes de agua son capaces de arrollar y hacer
desaparecer un elefante en cuestión de segundos.
A pesar de las dificultades con las que se enfrentan diariamente, los
niños de edades dispares,
cada mañana emprenden
su arriesgada caminata
entre alegres sonrisas y
buen humor, aunque sin
perder nunca de vista
dónde depositan cada uno
de sus pies en el camino.
Para llegar hasta la escuela
han de sortear
innumerables dificultades y
cada día el trayecto se
convierte en una aventura
de enorme riesgo.
La escuela de Hanyuan es un pequeño edificio de hormigón que cuenta
con cinco habitaciones, lo que la convierte en la edificación más grande y
con mayores prestaciones de toda la región.
Una cuestión tan elemental como recibir educación, en ciertos lugares del
mundo, se convierte en una autentica proeza para los niños y adultos que
desean aprender y educarse.
Admirable resulta contemplar la proeza diaria de la que hacen gala los
jóvenes estudiantes de Gulucan. Aunque para ellos sea una rutina
cotidiana caminar por ciertos senderos y a cierta altura con el sano
propósito de recibir los conocimientos más elementales, a mí parecer, es
el resultado diario de un ejemplo de tesón y valentía, propio de quienes
ante la adversidad del medio que les rodea no cejan en su empeño de
aprender y luchar por lo que con ganas desean.
93

J.J.D.R.
Ajenos a fronteras humanas que pretenden subyugar la libertad de la
tierra, unidos al sol por milenios de abrasadoras andanzas y únicamente
guiados por el viento que brama antes de morir en brazos de las dunas; a
lomo de camello y en largas hileras de fugaces sombras chinescas, los
Bororo, emergen tras las eternas arenas del desierto como una gran
alucinación en un mundo de silencio y fuego abrasador.
Nómadas viajeros, milenarios trashumantes del desierto más implacable
del panteón de arenas de la tierra, el pueblo Bororo pastorea sus rebaños
en busca de los altos y frescos pastos de la región de in Gall, donde las
diferentes familias de su pueblo, se unirán y enlazarán para festejar que,
un año más, la vida les une y lo que fue del pasado, su presente, y lo que
habrá de venir en el inmediato futuro, servirá para unir y entrelazar
vínculos afectivos que perdurarán en el tiempo.
Los Bororo o Wodaabe son un pueblo cuya raíz étnica desciende del gran
pueblo de pastores del Sahel, los Fulani, cuyo origen se desconoce,
siendo, con más de seis millones de individuos, el pueblo nómada más
grande del mundo.
Es septiembre y
las caravanas de
camellos con su
parsimonioso
ritmo llegan al
improvisado
campamento. En
cuestión de días,
el improvisado
campamento se
convierte en una
pequeña ciudad
llena de jaimas de
brillantes colores,
pequeños rebaños
de cabras y bueyes y un sin fin de hogueras alrededor de las cuales
cientos de hombres ríen y conversan animosamente.
Estos pastores trashumantes del desierto han llegado desde las tierras de
Níger, los hay que desde el norte de Nigeria, algunos otros han migrado
desde el noroeste de Camerún e incluso desde las lejanas tierras del
oeste de la república Centroafricana.
Llegado septiembre, finalizada la estación de lluvias, el pueblo Bororo al
completo y en plena harmonía, se unen para cantar, beber, llorar a los
difuntos, brindar por los futuros miembros, o por aquellos nuevos
integrantes que vinieron al mundo, llevados por el frenesí de las carreras
de camellos, mientras celebran la festividad anual conocida como “cura
salada” o Worso.

Durante varios días, siguiendo el ritual marcado por una antiquísima


tradición, los hombres Bororo dedicarán todos sus esfuerzos en
demostrar que son los más bellos, los más esbeltos, y los poseedores de
la mejor y más blanca sonrisa, con el único propósito de ser elegido
94

como el hombre más hermoso de la tribu y amante o esposo por las


mujeres de la tribu.
En septiembre y bajo el ardiente sol del Níger, como cada año desde
tiempo inmemorial, el festival Gerewol está a punto de comenzar.
Las hermanas de los jóvenes Bororo, se esmeran en lavar y alisar el
cabello de los hombres y, mientras tanto, les realizan bellos dibujos en el
pelo y les introducen pequeñas bolsitas en el cabello a modo de talismán.
Cuando el pelo está perfecto, todos los hombres que participan en el
festival Gerewol, se afanaran en maquillar sus rostros de color amarillo y
sus labios y ojos con kohl negro que hará que resalte el blanco de sus
ojos y dientes, y se pintan finas líneas que parten desde la frente hasta la
barbilla para hacer resaltar aún más la finura de sus rostros. Muchos
hombres, deciden afeitarse la cabeza para poder así mostrar la tersura de
sus frentes. Mientras se maquillan y peinan, ensayan todo tipo de muecas
peculiares muecas que servirán para atraer la atención de las mujeres.
La sesión de maquillaje puede durar horas, las cuales amenizan tomando
cierto brebaje hecho de hiervas y leche que, según cuentan, actúa como
un eficaz elixir atrayente de mujeres.
Cuando los
participantes están
listos, son guiados
por un maestro de
ceremonias que
suele ser un
miembro anciano
de la tribu, el cual
marcará las pautas
del festival.

Es entonces
cuando los jóvenes
comienzan una
danza de
bienvenida (Rummi) y, poco después, continúan danzando para reclamar
la atención de todos los linajes presentes en la conocida como danza
(Yakee).
Entre danzas singulares cargadas de enorme simbolismo, carreras
frenéticas de camellos y suculentos banquetes donde no se cesa de
beber y comer, el campamento de los Bororo se convierte en un auténtico
frenesí de formas y colores amenizados con la rítmica puesta en escena
de las danzas tradicionales.
En el trascurso de la danza Yakee, los hombres ancianos de la tribu,
pasean por entre la columna de participantes instigándoles con burlas
para que estos muestren toda su capacidad de seducción. Con sus caras
pintadas de amarillo y tocados con plumas de avestruz, sólo los elegidos
más bellos pasarán a la definitiva prueba final denominada Gerewol, que
bien podría ser la fase final de un concurso de belleza.
Los participantes en la danza Gerewol, unidos hombro con hombro en
una larga columna frontal, agitan sus cuerpos en una lenta y rítmica
danza que puede durar varias horas, a la vez que emiten un peculiar y
95

característico chasquido con los dientes y giran sus ojos de manera


frenética. Cubren sus cabezas con el tocado ceremonial adornado con
pelos de caballo y visten túnicas ceñidas de vivos colores que marcan
sus gráciles siluetas cuyos pectorales aparecen adornados con hermosos
collares. Frente a ellos, sin dejar de seguir ni un solo segundo las muecas
y gestos que hacen los hombres, un jurado compuesto por mujeres de la
tribu, observan cada movimiento buscando en su danza aquel que posea
el “togu “en su gesticulación facial, palabra que sirve para describir la
sonrisa más bella, los dientes más blancos y, en conjunto, la seducción
impregnada en un rostro que las incite a elegirlo como marido.
Suele ser al atardecer, al precipitarse el sol sobre su morada de arena,
cuando las mujeres ejercen su derecho a elegir marido. Llegado el
momento, la mujer se acerca al afortunado danzante y, tras tocar su
pecho suavemente con la palma de la mano, éste deja de danzar y la
acompaña a un lugar íntimo donde poder consumar la nueva relación.

Los Bororo pueden tener varias mujeres. De hecho, es muy habitual esta
práctica y suele diferenciarse entre el matrimonio convencional y el
denominado “teegal” o matrimonios de amor y romance que suele tener
su inicio tras la celebración del Gerewol. Así mismo, las mujeres de la
tribu pueden cambiar de marido si este no las hace felices, aunque para
ello tendrán que dejar a sus hijos.
El festival Gerewol representa un hermoso y atrayente espectáculo
cultural de gran colorido y sensual belleza. Los Bororo se consideran a sí
mismos como el pueblo más bello del mundo y toda su vida gira en torno
a la belleza del cuerpo.
Cuerpos espigados, altos, de manos grandes y suaves, de espaldas
tersas y hombros esbeltos, de grandes ojos y dientes blancos y
perfectos, de largos y cuidados cabellos y barbillas puntiagudas bajo
pómulos redondos, de tersos pectorales y finos brazos, de amplias
frentes y cuello largo.
Sobre las ardientes arenas del Sahel, en el preciso lugar donde se
tumbaron los perros a descansar después del interminable viaje, allí
donde el viejo zahorí sintió la fuerza del agua para poco después poder
paladear su frescor, el campamento de los Bororo comienza a dormitar
llegada de la noche.
Ahora el silencio se apodera del mundo cercano y el campamento de los
centinelas del desierto, se sumerge en un profundo sueño, a la espera de
que con el nuevo amanecer, regrese una nueva jornada del más antiguo y
curioso festival de belleza del mundo.
96

J.J.D.R.
Es veintidós de febrero y el parque Nacional Yosemite (California) está
abarrotado de fotógrafos y turistas que esperan atentos el ocaso del sol.
Templan sus costosas cámaras sobre los trípodes mientras buscan el
mejor enfoque sobre la pared este del vertical farallón rocoso.
El sol comienza su lento descenso sobre el horizonte y su tenue luz se
difumina sobre la pared del Capitán.
Producto del deshielo, dos corrientes de agua se vierten en la cumbre del
macizo cayendo con estrépito sobre la roca montañosa.
Justo en el momento en el que la luz del sol incide sobre las dos
corrientes de agua, un fenómeno de grandiosa belleza se muestra ante el
espectador.
Es el momento esperado.

Cientos de flashes
parpadean al unísono
captando el instante con
entusiasmo.
La luz se funde sobre el
líquido elemento y debido a
un antojo efímero de la
naturaleza y su engaño
óptico, el agua parece
volverse lava ardiente y el
atardecer en Yosemite se
torna sublime estampa de un
mundo de fantasía.
El Capitán es una pared
vertical de 910 metros de
altitud, meta y reto para
intrépidos escaladores que
con frecuencia buscan batir
su cumbre.
Las dos corrientes de agua,
producto del deshielo, se
precipitan desde 470 y 480
metros respectivamente por
la pared este del Capitán,
decorando las altas cumbres
con sus sonoros ronquidos lacustre.
Varios días al año, suele ocurrir sobre el 21 de febrero, el sol incide sobre
el débil acuífero en su caída, y la ilusión óptica hace que el agua se torne
de color rojo centelleante por cuestión de varios minutos.
Horsetail Fall (Cola de caballo) es el nombre con el que comúnmente se
conoce a la cascada de agua. Pero también es apodado “Caída de fuego”,
“Cascada de lava” o “El salto de las llamas”.
Sin lugar a dudas es el lugar más fotografiado del parque Yosemite,
sobretodo en el periodo otoñal, cuando la naturaleza brinda la
oportunidad de presenciar un espectáculo curioso y único en el mundo.
97

La espera de los pacientes


fotógrafos y visitantes, se ve
recompensada con una escena
grandiosa donde la naturaleza
del parque Yosemite, se muestra
salvajemente disfrazada de
volcán activo.
Otro lugar mágico que atraviesa
el sendero que bordea nuestro
mundo. Una nueva marca que
reseñar en nuestro mapa de
sitios dignos de ser visitados.
98

J.J.D.R.
Nuestro planeta es un mundo pleno en colores y matices. Es un óleo
pintado sobre un extenso lienzo de incalculable variedad en el que Gaia
aplicó con destreza y sublime belleza todas las gamas posibles de
colores que había disponible en la paleta del universo.
En esta sublime obra inmortal cada continente cuenta con lugares que
brillan por su colorido maravilloso, y algunas zonas geográficas y
localidades afortunadas fueron agraciados con paisajes de ensueño y
estampas que dejan sin aliento.
Uno de estos afortunados lugares se encuentra en México, concretamente
al norte del estado de Chiapas, en el municipio de Tumbalá a unos 64
kilómetros de la mítica y misteriosa ciudad maya de Palenque.
En esta zona conocida por los indios Tzeltaler como montañas de agua, el
caudal turquesa de un hermoso río desciende con su bravo torrente
golpeando con furia las paredes blanquecinas adosadas a un mar de
verde vegetación.
Las cascadas de agua azul conforman en su conjunto uno de los más
significativos y bellos parajes
de México y por ende del
mundo.
A medida que el río azul
discurre entre meandros y
abruptos saltos, en ciertas
zonas se formaron cubículos
llamados geológicamente
“gours” y que son diques
calcáreos a manera de
estanques o albercas.
El llamativo color turquesa
de las aguas del río es
debido a los sedimentos que se encuentran depositados en las rocas
calcáreas, principalmente carbonato de calcio e hidróxido de magnesio.
Al penetrar la luz en el agua ésta filtra todos los colores menos el azul que
tras llegar al fondo se refleja de nuevo en la superficie dando lugar a la
tonalidad turquesa del río.
La selva chiapaneca cubre con su espeso manto vegetal una amplia
región moteada por riscos verticales, abruptos valles y pedregosos
roquedales que sirven de albergue para innumerables especies de aves.
El clima es caluroso, húmedo, y las abundantes precipitaciones anuales
descargan con fuerza sobre la población de los choles que habitan en los
municipios de Tila, Tumbalá, Sabanilla, Salto de agua y Palenque.
Árboles de más de cuarenta metros se alzan altivos rascando la panza de
las nubes y sus grandes troncos son rodeados por hermosas orquídeas y
abundantes bromelias que sombrean de color el húmedo musgo
resbaladizo.
99

Deslizándose cautelosamente por el embarrado suelo, el órgano bífido de


una enorme boa constrictora busca un ápice de calor que le muestre la
silueta de su siguiente presa. La selva chiapaneca es el lugar donde mora
el bello jaguar, también el siempre difícil de observar ocelote y, en las
ramas de los vetustos árboles, los monos aulladores despliegan sus
dotes de tenor acompañados del mono araña que les hacen los coros. Un
despliegue de colores brillantes hace acto de presencia en el cielo. En un
segundo, una bandada de preciosas guacamayas levantan el vuelo y
sobrevuelan el lugar de anidado de varios tucanes que exhiben sus
fuertes y ruidosos picos.
Tapires, osos hormigueros, y todo un elenco de bellos y escurridizos
animales, forman parte de la fauna de este lugar pleno en biodiversidad
ecológica.
Durante unos seis kilómetros, el enmarañado y frondoso aspecto del
paisaje, abre sus verdes fauces para dejar pasar a uno de los más
hermosos ríos de
México y
seguramente del
mundo.
Metro a metro el
río agua azul se
encamina
violentamente
entre las piedras
para caer con
ensordecedor
rugido desde las
diversas alturas
de sus cinco
cascadas.
El río agua azul
se forma tras la
confluencia de
los ríos Paxiljá
(río de las
Bromelias) y el
bolontina. Los
nativos de la zona
cuentan que el río
nace en el vientre
de una caverna a
la cual prefieren
no acercarse y
respetan como
sagrada.
El caudal del río
se torna difícil y
peligroso a lo
100

largo de su recorrido. En muchas zonas apreciadas por los aficionados al


rafting, los rápidos alcanzan niveles sólo acto para profesionales dada su
dificultad y riesgo.
Bolón aján, que en maya significa “cabeza de tigre”, es una cascada de 14
metros de altura. Siguiendo la ruta el próximo objetivo es sortear Gatillo
copetón, una zona de rápidos de nivel IV en la cual es necesario tener
precisa mucha técnica y experiencia para atravesarlo. De allí se llega
hasta las aguas del Tulijá en la cascada Blanquiazules, que a pesar de no
llevar en este tramo mucha agua, se escurre entre pronunciados
acantilados formando un paisaje de incalculable belleza. Salpicados por
la energía del río azul el recorrido alcanza Agua clara y es en este lugar
donde el río se toma un descanso y se torna apacible. Aquí se puede de
verdad admirar el sobrecogedor paisaje y disfrutar de un idílico baño
rodeado por la espesura vegetal y el
azul del cielo.
Varios kilómetros separan agua azul
de la cascada de Misoljá, pero sentir
la caída del agua desde 30 metros
de altura, bien merece un
desplazamiento hasta la zona.
Desde el año 1980 la región es zona
de protección forestal y refugio de
fauna silvestre. La mejor época del
año para disfrutar de pleno con la
magnitud de tan bello lugar, son las
estaciones secas, desde diciembre
hasta julio, ya que al llover de
manera abundante sube
considerablemente el caudal del río
y la tonalidad turquesa se torna
menos pronunciada.
Imagino a Gaia sentada en lo alto de
un cerro rodeada de árboles y
flores, preparada para pintar con su
enérgica mano un hermoso río entre
la verde espesura. Rasgando despacio sobre las rocas y el musgo
adosado a la tierra, la llanura montañosa fue abriendo paso al caudal de
un río bravo que saltaba acá y allá por entre valles y paredes pétreas.
Gaia quedó satisfecha con su labor pero, tras una última mirada, aquel
dibujo lleno de vida plasmado en la tierra de Chiapas le dio la impresión
de estar carente de color y decidió teñir sus aguas de una frágil y sutil
tonalidad turquesa como rúbrica final a tan bella e inmortal obra de arte
natural.
101

J.J.D.R.
En su recorrido alrededor del mundo, en búsqueda de los agujeros
naturales más profundos de la Tierra, este sendero dibujó la fisonomía
brutal de la mayor sima del planeta en Sarisariñama (Venezuela) y, tiempo
después, recorrió la belleza intrínseca que se oculta bajo el semblante
oscuro del Sótano de la Golondrinas atrapado en el mágico paraje de San
Luis de Potosí, enclave sinuoso y perfecto para la contemplación de la
avifauna autóctona mexicana y rincón perfecto para el disfrute de los
saltos al vacío en caída libre.
Aunque serían muchos más los agujeros naturales extraordinarios que la
naturaleza de nuestro planeta nos ha dejado como recuerdo, no quería
pasar por alto la vertical y profunda caída libre natural más grande del
mundo, ubicada en México y conocida como el Sótano del barro.
Esta dolina, de más de un millón y medio de años y perteneciente al
periodo cenozoico según los estudios realizados en las rocas
encontradas en su fondo, se encuentra a una altura de 1860 msnm y su
bocana exterior emerge sobre la angosta y verde foresta como una gran
trampa creada por la tierra para cazar enormes gigantes.

Su diámetro exterior en superficie es de 500 metros. La profundidad del


Sótano del barro es de 455 mts, siendo 410 mts de caída libre, lo que
coloca este enclave como el segundo de mayor profundidad del mundo
después del ya mencionado de Sarisariñama en la hermosa Venezuela.
El enorme agujero, calculan de unos 15 millones de metros cúbicos, se
encuentra en el municipio de Río seco en el Estado de Querétaro, centro
de México, imbuido por la belleza de la Sierra Gorda a unos siete
kilómetros a través de un sendero que parte desde Santa María de Cocos.
El entorno forma parte de la Reserva de la Biosfera de Sierra Gorda.
El Sótano del barro es el producto de los constantes y terribles
movimientos tectónicos de la Tierra en época antigua y que formaron los
102

grandes cañones que jalonan en la actualidad la orografía de la región. El


fondo del Sótano del barro es un lugar húmedo compuesto por una densa
vegetación. Como es habitual en estos parajes tan singulares, la vida se
abre camino con la aparición de especies autóctonas de gran valor
ecológico, y otras que encontraron su hábitat y refugio en sus paredes
oscuras y profundas.
Uno de los mayores espectáculos que se pueden contemplar en la
naturaleza se puede ver a diario y de madrugada en el Sótano del barro.
Merece la pena madrugar y pisar con brío el sendero que transita por la
sierra y concluye en las márgenes de la bocana oscura de la inmensa
dolina. El cielo comienza a cambiar de color. El silencio de la noche da
paso al amanecer de la vida en la sierra, y el canto de las aves repiquetea
el inicio de un nuevo día.
Un murmullo creciente comienza a emanar de las tripas de la tierra. Con
gran estruendo y algarabía, las guacamayas verdes revolotean y gritan
mientras salen despabilando el aire que
fluye de la garganta del Sótano del
barro.
Un vómito de color y graznidos
alocados invade la selva y las
cercanías de la gran dolina se torna
feria de cientos de cantos alados que
hacen los coros a las parejas de verdes
guacamayas.
El puma, el pecarí y hasta el venado de
cola blanca, aunque están
acostumbrados cada amanecer a tan
díscolo concierto de plumas y picos,
alzan sus orejas en un intento de
averiguar cuándo terminará el musical
y podrán seguir con su plácido sueño.
Las guacamayas verdes están en
peligro de extinción y el Sótano del
barro es uno de los refugios naturales
donde las parejas de esta hermosa
especie viven y anidan.
Hubo un tiempo en el cual la Tierra temblaba y se estremecía a cada
segundo. Hubo una época en la matriz de nuestro mundo se agitó de tal
manera que se partía sobre sí misma y los mares se hundía o se tragaban
montañas y las montañas se volvían valles en un loco y desenfrenado
concierto de catástrofes naturales de una agresividad inimaginable.
Producto de este periodo de gestación de nuestro mundo, tras las
mayores y más terribles rupturas de la tierra, se formaron en ciertos
lugares del mundo agujeros inmensos llenos de vida.
Hoy día, estos agujeros de la tierra, son un reclamo para los amantes de
la naturaleza misteriosa y de arriesgados aventureros que son capaces de
batirse en duelo con el viento y lanzarse desde sus espesas y verdes
gargantas para ser engullidos por las tripas de estas enormes y
enigmáticas simas o dolinas de oscuros rostros.
103

J.J.D.R.
He de decir que me impactó la sencillez y frescura de los cuadros de Juan
Francisco Casas. Más, lo que me impactó sobremanera, fue comprobar
que el artista jienense había obviado momentáneamente la paleta el pincel
y el aceitoso óleo, y se había entregado por completo a la cristalina tinta
azul de un simple y cotidiano Boli Bic.
Las trazas y líneas de la tinta azul perfilan, con la sutileza propia de un
artista descomunal, las sonrisas y los gestos de un grupo de jóvenes
distraídos.
Los protagonistas de sus dibujos son amigos, modelos íntimos
circunstanciales que relatan imágenes cotidianas de un día cualquiera
convirtiendo su obra en autobiográfica.
Nació en la Carolina (Jaén) en el año 1976. Su paso por las aulas
universitarias granadinas concluyó con una licenciatura en Bellas Artes
en 1999, siendo el primero de
su promoción y mejor
expediente universitario de
España.
Recibió el Premio Nacional Fin
de Carrera del Ministerio de
Educación, cuyo galardón le fue
entregado por la Ministra de
cultura Pilar del Castillo.
Sus dotes académicas son
sobresalientes, siendo su
curriculum excepcional.
Poliglota y docente, las letras
no escapan a su ansia artística,
pues ha editado libros y versos
poéticos.
Sus óleos de gran formato le
han otorgado premios
nacionales e internacionales.
Fue seleccionado para la
muestra de Arte INJUVE 2002
en el Círculo de Bellas Artes de
Madrid. Ganador del premio de pintura ABC en el año 2004. Estuvo como
único representante español en la segunda Bienal de Praga de mayo del
2005. Ha participado en galerías de gran prestigio a nivel mundial como
Arco en Madrid, pasando por Nueva York, Miami y Londres, además de
exponer en Múnich, la Bienal de Praga o galerías como el Museo de
Bogotá (Colombia) entre otros muchos.
Desde el año 2002 le representa la Galería Fernando Pradilla de Madrid,
donde ha expuesto sus obras de manera muy exitosa.
El hiperrealismo de sus obras le ha catapultado a una merecidísima fama.
Sus dibujos hechos con bolígrafo Bic, siempre de tinta color azul,
parecen verdaderas fotografías. Sus modelos no posan, tan sólo se dejan
fotografiar espontáneamente. Hay imágenes sensuales, poses cargadas
de enorme erotismo, pero también imágenes de situaciones simples
consecuencia de cualquier vida normal.
104

La metodología de la
obra es sencilla. Una
fiesta, una
celebración…una foto
tomada de manera
natural, y después la
imagen es copiada en
diferentes formatos por
el artista. Suele gastar
una media de dos a
cuatro bolígrafos bic por
dibujo, y me causó
gracias saber que los
inteligentes directivos de
la prestigiosa marca de
bolígrafos, no tiene
intención de patrocinar al
joven artista jienense.
Ellos se lo pierden.
Aunque al menos
deberían de hacerle un descuento en los bolígrafos que compre.
Ha residido en Roma y Paris becado por la Real Academia y colaboró en
el montaje de la exposición de la Casa Encendida de Madrid.

En su estudio la paleta de pintor yace aburrida en el suelo, emborronada


de colores chillones y destacando en el pavimento de la estancia.
Y, aunque no se ha olvidado de ella, Juan Francisco Casas Ruiz, se basta
con la cristalina tinta azul de un boli bic para demudarnos el gesto con
una mueca de asombro al ver finalizada una nueva obra.
El realismo del artista de Jaén es espectacular, consiguiendo con su
peculiar manera de retratar la vida, dejar con la boca abierta a quien se
asoma a sus dibujos y su amplia obra artística.
105

J.J.D.R.
Las montañas de Taihang en la región de Henan (China), alberga un
trayecto que abraza las montañas y destripa su dura roca, atravesando
las escarpadas cumbres que albergan el famoso y espectacular túnel de
Guoliang.
“El camino que no tolera errores” apodo que recibe de los chinos, es un
túnel de 1200 metros de longitud, cinco de alto y cuatro de ancho,
colgado en las alturas de un paisaje verde y sobrecogedor. Y como
acertadamente señala su apodo, no cometer errores en su travesía es
fundamental para salir ileso de la bella experiencia que resulta cruzarlo.
El pueblo de Guoliang o Guoliangcun, estaba completamente aislado del
resto del mundo. Ubicado entre las difíciles montañas y los fértiles valles
de la región de Henan, sólo tenía acceso a través de una escalera de
piedra construida en la montaña de Tianti, o atravesando una precaria vía
suspendida en el exterior de la montaña dónde posteriormente se abriría
el túnel.
Los campesinos del pueblo, cansados del aislamiento y hartos de
arriesgar sus vidas cada vez que salían del pueblo, decidieron un buen
día acabar con el problema de raíz.

En el año 1972 trece jóvenes campesinos liderados por el jefe local Shen
Mingxin, se pusieron a excavar la dura montaña con la intención de
construir un túnel que les liberase de su condición de pueblo aislado.
Vendieron sus cosechas y el ganado que poseían para recaudar dinero y
comprar herramientas de acero y útiles. Trece hombres comenzaron la
titánica obra aunque, posteriormente, se unirían muchos más campesinos
de la región.
No poseían conocimientos de ingeniería ni geológicos. Tan sólo se
guiaron por la necesidad de sentirse unidos al mundo.
106

Durante los cinco


largos años de
esfuerzo agotador y
sangre derramada
por la muerte en
accidentes de varios
hombres, el túnel
estuvo terminado.
La estampa del lugar
resulta
impresionante.
Enormes riscos
verticales están
enfrentados unos
con otros. En medio
de los imponentes muros pétreos, el abismo se abre camino entre árboles
y un espeso follaje, adhiriéndose finalmente al curso del río que
lentamente transcurre por el hermoso paisaje.

El túnel abrigado a ras de la montaña, muestra treinta ventanales de


singulares formas y tamaños. Se dice que al no disponer de electricidad
cuando se construyó, los obreros abrieron los huecos en las paredes
rocosas para dejar penetrar la luz del día y facilitarles la tarea.
Hoy día llegar a Guoliang es más fácil gracias a la titánica obra. Ya no
tienen que ascender por las empinadas escaleras pétreas cargados de
bultos pesados y arriesgando sobremanera sus vidas.
El día 1 de mayo de 1977 el túnel se abrió al tráfico.
Hoy día no sólo Guoliang a perdido su condición de pueblo aislado, sino
que toda la región de Henan y el gobierno chino, es testigo de cómo el
interés turístico por tan curioso y bello lugar, a puesto a Guoliang en el
mapa del mundo gracias al esfuerzo y la necesidad de sus ingeniosos y
laboriosos pobladores.
107

J.J.D.R.
En la provincia de Shaanxi (China), a unos 120 kilómetros de la famosa
ciudad de Xi´an, se encuentra Hua-Shang, una de las cinco montañas
sagradas de China.
Colgado, en la pared de roca del enorme Hua-Shang, un sinuoso sendero
asciende verticalmente hacia las nubes en su trayecto hacia la cima,
alcanzando el templo del siglo II -conocido como el Santuario-, que
espera con las puertas abiertas a los arriesgados visitantes.
El sendero, considerado como “el más peligroso del mundo”, fue
construido hace mucho tiempo por monjes taoístas que arriesgaron sus
vidas –y muchos de ellos perdieron- mientras trasladaban, colgados en el
vacío, los materiales necesarios para su construcción.
El sinuoso trayecto de subida al templo con cerca de 10.000 escalones
apretados en la piedra se interponen entre la voluntad y el riesgo del
caminante, frente a la gloria y el deseo de vencer la dura roca y ganarse el
derecho de sentirse un poquito inmortal, al alcanzar el templo entre las
nubes que cubren sus cimientos.
Desde el pueblo ubicado en las faldas del monte, donde se encuentra el
claustro de la fuente de Jade,
hasta llegar a la cima, la
ascensión dura
aproximadamente 10 horas.
El camino zigzaguea
constantemente, siempre
vertical, con tramos de gran
dificultad y riesgo que no
deberían de estar permitidos a
quienes suben sin
conocimientos de alpinismo o
experiencia en alta montaña.
Aunque las autoridades chinas
suelen hacer la vista gorda con
las fatídicas estadísticas
mortales del sendero, las cifras de accidentes (casi todos con final
trágico) se estiman en un centenar cada año.
Tramos como el famoso “Changong Zhandao” de tan solo 30 centímetros
de anchura y 4 metros de largo, o el “Dragón Negro”, cuyo paso significa
hacer funambulismo sobre un abismo de
2100 metros de altura, hacen que la
montaña sagrada de Hua-Shang sea
admirada por su belleza y riesgo. La
garganta de los 100 escalones también es
impresionante. Una vez comienza la
ascensión por la escalinata, los pies
parecen flotar en el vacío y el cuerpo se
tambalea en una subida que parece no tener
final.
El camino se muestra salvaje y duro, tan
duro como la propia roca que lo sostiene.
108

En todo su recorrido las paredes de la montaña están salpicadas de


grabados y dibujos. Es el legado de los monjes y viajeros que, en su
ascensión por el angosto sendero, dejaron su huella para la posteridad.
Enclavada en un paraje de rica flora y extensa belleza, la roca vieja y
agrietada apunta hacia el plomizo cielo serpenteada de grilletes y cadenas
de aspecto oxidado que, en su inquebrantable subida, se pierden a través
de las nubes que abrazan el monte sagrado.
Del peligroso y difícil ascenso por el sendero al templo taoísta, da buena
cuenta la propia historia. Cuando llegó la “gran revolución cultural” que
comenzó en 1966, los guardias rojos destruyeron los templos más
accesibles, aquellos que se encontraban en las faldas de la montaña, no
pudiendo acabar con aquellos otros que tenían acceso por el sendero de
Hua-Shang y se encontraban ocultos tras la cima de los grandes picos.
Echando un rápido vistazo al camino que trepa por la roca, es complicado
hacerse una idea de cómo
pudieron los monjes
construirlo solamente guiados
con el poder de sus manos, el
oficio de su mente, y la fe
arraigada en sus corazones.
Aún hoy día, pese al riesgo
que conlleva ascender la
montaña de Hua-Shang, son
muchos los lugareños que
arriesgan su vida diariamente
subiendo y bajando el monte
cargados con varias decenas
de kilos a sus espaldas,
encargados del
avituallamiento de las tiendas
ubicadas en la cima y de las
necesidades del propio templo.
Ahora también se puede ascender el monte sagrado en un moderno
teleférico.
Lo caro del trayecto, hace que tan sólo los turistas sean quienes opten
por éste medio. Aunque apreciando las imágenes, entre ascender por el
camino y subir en el teleférico, no sé que me inspira menos confianza.
Como una escalera que sube al cielo, el sendero más peligroso del
mundo fue tallado en la roca y colgado en el abismo con la finalidad de
alcanzar la inmortalidad tras las puertas del templo.
Aquel que asciende hasta la cima, obtiene parte de esa inmortalidad.
Otro lugar mágico. Otro hermoso sitio que compartir. Otra vez un paraje y
una historia de mágica obsesión por construir lo inconcebible; un
sendero de locura que abraza y cuelga de una montaña sagrada…la
montaña China de Hua-Shang, en la meseta de Loes junto a la cuenca del
río Amarillo.
109

J.J.D.R
El Nevado del Ruiz se yergue altivo y solemne rozando su cumbre de
5.321 metros las nubes de un cielo plomizo y gaseoso. Ubicado entre los
valles Magdalena y Cauca, tierra Colombiana, se erige como perpetuo
vigía andino de las pequeñas poblaciones que, en el departamento de
Caldas y bajo la atenta mirada del volcán, se ubican fértiles valles y
remansos tranquilos como el gualí, lagunillas y azufrado. Desde tiempo
inmemorial, estas tierras, han sido pasto de ganado y despensa de los
frutos que en ella crecían, para disfrute de los hombres que en ella
trabajaban. Su vigía volcánico conocido como el “león dormido”, había de
cobrarse el día 13 de noviembre de 1985, su deuda de respeto con el
sacrificio de miles de personas.
Armero es un pueblo pequeño. Se ciñe sesgado en la ladera del volcán.
Sus gentes, amables y trabajadoras, se han acostumbrado a mirar el cielo
del horizonte y contemplar al vigía eterno y antiguo que, postrado sobre
su vientre de fuego, les
ha regalado generación
tras generación
atardeceres de ensueño
y bellos amaneceres.
Las calles del pueblo
hacen que el caminante
agudice sus sentidos;
los colores vivos de las
ropas, el olor que
desprenden los bollos
recién hechos, el verde
intenso de las sandías
mezcladas con todo
tipo de frutas en los
carromatos, nos
transporta a un mundo
sencillo y lleno de vida.
Armero es un mercado
en el corazón del
volcán. Hay niños que
juegan a la pelota y otros disfrutan de la piscina chapoteando y gritando
su felicidad.
El auge del pueblo se fortalece gracias a las grandes haciendas dónde se
cultivaba el sorgo y el arroz, el ajonjolí y el algodón, que proporcionan
trabajo a mucha gente. La ganadería aumenta los ingresos de Armero.
Los espléndidos valles son un paraíso de pastos frescos para el
ganado. Armero, en definitiva, es un bello lugar donde vivir, y centro
neurálgico de la provincia de Tolima, donde acuden negociantes de toda
la región para el intercambio de productos y actividades. El rugir del
suelo comenzó siendo un débil murmullo. Durante varios días el cielo se
volvió turbio tras una capa espesa de azufre y ceniza. La tierra se
estremeció en varias ocasiones, y los habitantes de Armero, reconocieron
enseguida el vocabulario de su vigía hablándoles de su poder escondido.
Los centros de sismología del país evidenciaron actividad en el Nevado
110

del Ruiz. Las gentes de Armero acostumbradas a sentir de cuando en


cuando las tripas del gigante, aunque temerosos de su fuerza y su poder,
no se mostraban preocupados por un posible vómito de fuego, ya que las
autoridades minimizaron las posibles consecuencias de los primeros
síntomas del volcán. La noche llegó y Armero durmió. Las luces de las
viviendas se apagaron. Sólo las farolas lucían rodeadas de una ingente
cantidad de mosquitos que pululaban nerviosos con la luz de los
focos. La noche se cierra sobre Armero, y la desgracia baja rauda y veloz
dispuesta a perturbar la calma de aquel tranquilo rincón del mundo. Las
tripas del Nevado del Ruiz comienzan a despertar y ahora rugen con
fuerza. De su boca de piedra y arena negra, comienza a brotar una mezcla
de gases y olores fétidos que se van expandiendo por la cumbre. Poco a
poco, el volumen de los gases asciende. El olor del azufre es insoportable
y el magma rojo y ardiente comienza a emanar de la boca del cráter. Su
lava mortal se diluye sobre el hielo perpetuo del macizo, y al mezclarse
ambos elementos, forman una lengua fétida de lodo y fango que baja por
las laderas arrasando todo lo que se opone en su camino. En cuestión de
minutos, el Nevado del Ruiz exprime su enorme estómago de fuego,
expulsando la ira que contiene dentro de sus tripas. El cielo se vuelve
rojo y el aire irrespirable. Colosales fumarolas de azufre se elevan hacía el
cielo en un lenguaje antiguo. Pero no hay nadie para leer mensaje tan
claro. Armero duerme y ya es tarde. La marea de fuego, parece haber roto
los muros de la presa del infierno, y baja veloz devorando la tierra, los
ríos, los árboles y la vida. Apenas en unos minutos el hielo fundido en el
glaciar es casi más mortal que el fuego. La riada de fango y lodo se
precipita y envuelve el pueblo en un abrazo mortal. Las casas son
llevadas ladera abajo con sus gentes dormidas. Los vehículos encallan en
los ventanales de las casas y los árboles se incrustan en los salones de
las viviendas. Los cadáveres aparecen por doquier. Los gritos de dolor y
miedo son tragados en cuestión de segundos por el fuego y el barro que,
como un tsunami de terror, baja en riadas que superan los 300 kilómetros
por hora...
111

Los tejados de las viviendas se hunden en la tierra, los animales se


agolpan en los esquinazos muertos y apretados esperando que el
próximo golpe de la riada los esparza calle abajo. Gritos y angustia. Ése
es el sonido de Armero. Su dios de roca y arena, su vigía andino de fuego,
se cobra su sacrificio mortal en un ritual endemoniado de ácidos
letales. La muerte baja por la ladera sin compasión. No hay selección en
su marea de lodo. Todo lo que envuelve se convierte en pasto del horror.
El león dormido ruge furioso. La lava brota sin control derritiendo el hielo
perpetuo de sus glaciares, y el mundo se muestra rojo como la sangre.
Sangre que igualmente se desvanece de los cuerpos de los desdichados,
que en un número ingente, van ahogándose en un mar
improvisado compuesto de las tripas de la tierra. No se puede respirar.
Una lluvia de ceniza polvo y arena, cae sobre el pueblo como un manto
opaco, cual mortaja áspera y dolorosa, evita que la gente pueda ver más
allá de su nariz. Armero duerme bajo el influjo de las tinieblas del horror.
En pocos minutos todo acabó. En un breve espacio de tiempo, el fango
acaba con la vida de miles de personas. Y sin embargo parece que el reloj
no haya corrido ni un segundo. La quietud y el desamparo del lugar se
asemejan más a un desierto que al pueblo que horas antes rebosaba
vida.
Amanece sobre Armero. La
erupción del león dormido ha
alertado a las poblaciones
cercanas que han sido
testigos de los temblores y
vómitos de magma. Sobre la
superficie no queda nada.
Todo Armero es un barrizal
de lodo y fango. Piedras y
árboles caídos, vehículos
destrozados, casas derruidas,
ropas ajadas y manchadas de
marrón y sangre; ahogados zapatos, animales putrefactos e hinchados,
cadáveres de hombres y mujeres que se desplazan como muñecos de
barro de un lado a otro movidos por la ya débil corriente.
Cuando los servicios de rescate comienzan a percatarse de la magnitud
del desastre, no dan crédito a lo que contemplan.
Los habitantes de Armero que lograron sobrevivir a la tragedia,
deambulan rotos por el dolor y las heridas, pegajosos sus cuerpos
manchados de fango como pasta de segunda piel que les quisiera
proteger el alma. Sólo se oyen los llantos. Algunos piden auxilio
atrapados entre los escombros de sus propias casas, sepultura que a
otros muchos, el volcán a erigido sobre sus cabezas mientras dormían.
Los niños que jamás deberían de sufrir, que jamás tendrían que saber lo
que es el dolor, buscan a sus padres entre los muertos. Voltean
cadáveres con la esperanza de que los ojos que encuentren al girarlos no
sean los de sus seres queridos, mientras lloran amargamente la desdicha
de sentir su mundo roto. Las luces de las ambulancias parpadean
emitiendo sus colores centelleantes. Hombres y mujeres se afanan en la
búsqueda de supervivientes, y la zona del desastre comienza a ser
112

tomada por los equipos de rescate. En cada rincón de Armero la gente


empieza a colaborar de inmediato en las tareas de ayuda. Por doquier, en
cada rincón, se puede ver a hombres que portando cuerdas, con las
manos, o lo que tienen a su alcance, arrastran los cuerpos de los que
piden auxilio y están atrapados. Comienzan a llegar los médicos y tratan
de salvar el mayor número posible de vidas.
Un aeroplano sobrevuela la zona y el piloto comprueba que Armero ha
desaparecido bajo el lodo. Sólo se aprecian los tejados derruidos y los
miles de cadáveres que se hayan esparcidos por la ladera del Nevado del
Ruiz. Los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Colombia
se viste de riguroso luto, cuando a lo largo del día, se comienzan a dar
cifras aproximadas de los muertos. La conmoción sacude el país.
En el ámbito mundial, a medida que las horas pasan y el número de
víctimas va en ascenso, los medios de comunicación de muchos países
se movilizan para dar cobertura a la tragedia.
El mundo comienza a ser testigo del sufrimiento de Armero. Las
imágenes captan el desastre causado por el león dormido. Los hombres y
las mujeres cubiertos por el barro empiezan a dar testimonio ante las
cámaras de medio mundo de lo acontecido. Las imágenes muestran cómo
los cuerpos de familias enteras que han perecido, son arrastradas por los
brazos y sacados sus cuerpos inertes del profundo fango.
Los rostros desencajados, las manos amoratadas. Cuerpos
semidesnudos que muestran la violencia de la riada mortífera. Los
llantos, la desolación, el sentimiento de quien lo ha perdido todo. La
angustia, el desaliento y la sangre que brota de las heridas. El dolor, el
miedo y la rabia contenida por la impotencia de ver toda una vida que se
esfuma en una noche negra. El desorden, el caos, el fango y el lodo
espeso y cruel, el agua putrefacta, el aire irrespirable, el azufre las piedras
y la nada. Armero es iluminado por improvisados focos que alumbran el
terreno. La mayoría de las casas han desaparecido arrancadas del suelo
por la fuerza de la riada. Las que aún se debaten entre seguir erguidas o
sucumbir ante un terreno cada vez más inestable, acumulan los restos de
los cuerpos que la riada acoge entre sus muros. Las labores de rescate
continúan. Ya es media tarde cuando un grupo de varios hombres se
acerca a una pequeña vivienda que aún sigue en pie. Sin tejado y apenas
con algún muro que recuerde su antiguo estado, la humilde vivienda es
prácticamente un solar inundado de aguas oscuras y fango, dónde las
sillas y enseres flotan en lo que debería de ser el patio de la vivienda.
Algunos maderos y mucha suciedad mezclado con el lodo, hacen de la
charca un lugar oscuro y desagradable.
La voz de una niña alerta a los equipos de rescate. En un lado de la
charca, una pequeña de pelo negro y rizado pelea con la muerte
intentando mantener la cabeza fuera del agua. Angustiados por la
situación desesperada de la joven, se acercan a ella e intentan sacarla.
Los gritos de dolor de la niña estremecen a los profesionales, que
rápidamente se dan cuenta de que el pequeño cuerpo está atrapado en el
lodo.
113

Se duplican los esfuerzos. La gente se agolpa en derredor del lugar, y


entre todos comienzan a desescombrar lo que está a su alcance. La niña
está consciente. Habla con sus rescatadores indicándoles que no puede
mover las piernas. No sabe que la retiene en la charca. Tan solo dice que
le duele cuando se mueve, y que está tranquila porque sabe que lograran
sacarla de allí. Cae la noche y los focos de luz se han trasladado hasta la
casa. Toda la atención se centra en rescatar a la niña de una muerte
segura. Lleva horas sumergida y las fuerzas van escaseando. Se llama
“Omayra Sanchez”.
De voz dulce y serena, habla con toda la gente que tiene a su lado. Tan
solo tiene trece años. Estudia en la escuela del pueblo y dice que pronto
todo habrá pasado y volverá a jugar con sus amigos. Los que presencian
la dantesca escena se admiran de la entereza de Omayra. La tranquilidad
con la que envuelve cada frase que pronuncia estremece a los testigos,
que no dudan en calificar su comportamiento como algo
sobrenatural. Los buzos han encontrado el escollo que atrapa el cuerpo
de Omayra. Varios cadáveres se amontonan bajo su cuerpo, atrapados
entre rocas y arena. Al intentar moverlos, desgarran las piernas de la
pequeña motivando que se
agite de dolor. Los cuerpos
de los fallecidos resultan
ser los de sus propios
familiares. La situación es
delicada. Hace falta una
motobomba para sacar el
agua de la dichosa charca
e impedir así arrancar las
piernas de la niña. Las
horas pasan, y aquel
pequeño lugar del mundo
se convierte tristemente en
el más conocido del
planeta. La situación en Armero pasa a convertirse en desastre nacional.
La gente se ocupa en evacuar heridos y enterrar los cuerpos de los
fallecidos. Se ha comenzado a limpiar de escombro y lodo las calles, pero
reconstruir Armero será tarea dura y lenta. La noche ha pasado como
pasa un siglo. Se comienza a especular sobre si la necesaria motobomba
llegará a tiempo. Está lejos y no saben cuánto puede tardar en llegar. El
fango sigue filtrándose en la charca, y el agua sube de nivel llegándole a
Omayra casi hasta la boca. Los socorristas le han colocado un madero a
la altura de la cabeza, con la intención de que se agarre a él y mitigue en
la medida de lo posible el dolor que siente en el cuello al tener que alzarlo
permanentemente para no ahogarse. El drama es total. Tamaña tortura no
puede estar ocurriendo. Omayra se muestra fuerte y decidida. Parece
estar hecha de una pasta diferente a cualquier mortal. Los telediarios de
todo el mundo comienzan sus crónicas con las imágenes de la pequeña
Omayra agonizando. Es imposible contemplar a la niña sujeta al madero
con el agua al cuello, y no sentir que las lágrimas broten sin control. La
impotencia se apodera de los que quieren ayudar a Omayra. El nivel del
agua sigue subiendo y en poco tiempo le cubrirá la cara matándola. Se
114

habla entonces de otra opción. Sugieren la posibilidad de amputar las


piernas de la pequeña para poder sacarla, pero en cuestión de segundos
se desestima por no disponer de cirugía. No se lo pueden creer. No
asimilan que la dulce niña, ésa que anima a todos a seguir adelante
cuando su muerte es casi inminente, se marche de esa manera a la vista
de todo el planeta, sin que nadie pueda hacer nada por salvarle la
vida. Las críticas comienzan a llover sobre el gobierno Colombiano por
parte de diferentes países. La indiferencia es la mejor respuesta que
pueden dar a Omayra mientras agoniza entre la vida y la muerte. Han
pasado tres días desde el comienzo de la tragedia. Omayra, aunque
parezca mentira, sigue luchando contra la muerte sin descanso. Cada
segundo de cada minuto, se aferra a esta vida que cada vez más se le
antoja más lejana y fría. Las fuerzas comienzan a abandonar su cuerpo.
Un hombre se ha acercado a la niña y la sujeta a un madero para evitar
que se hunda.
Todas las secuencias de la agonía de Omayra son retransmitidas en
directo por decenas de
cámaras de televisión. El
espectáculo macabro se
cierne sobre Armero. Hay
Gente que quiere dignificar
lo que ve como una muerte
anunciada, y quienes
especulan con la muerte
de la pequeña Omayra con
la intención de sacar
réditos de su eterna
agonía. Pero la pequeña
sigue indiferente a todo lo
que le rodea. Cada vez que
habla, dignifica más su
condición humana,
demostrando al mundo
entero que su fortaleza y
su entereza es el bien más
preciado que posee. Ha su corta edad, mientras su cuerpo agotado y
enfermo se reblandece y asfixia, su mente es la de una heroína épica que
se preocupa por su madre y su familia aún cuando la muerte le roe su
joven corazón extenuado.
Después de más de setenta y dos horas de agonía, Omayra Sánchez
muere a causa de una gangrena gaseosa. La conmoción fue brutal en su
país y en el mundo. Sin quererlo, sin ni siquiera poder imaginar lo que
sucedía fuera de la charca, Omayra Sánchez con su valentía y su carácter
sobrio y digno, se convertía en un icono para muchos, en un ídolo para
otros, en una heroína joven y sencilla para la gente que la quería y la
conocía. Todo el mundo coincidió al pensar que no se hizo todo lo
posible por salvarla. El gobierno colombiano actuó inadecuadamente al
no priorizar y garantizar los medios necesarios para evacuar a la
pequeña. Omayra se había convertido en un ejemplo a seguir. Fue un
destello de luz en medio de un caos de destrucción y muerte. Omayra fue
115

esperanza, la misma que transmitió cuando, con el agua al cuello y sus


manos blanquecinas y tumefactas por las horas en el agua, se agarraba a
un madero sin soltar ni una lágrima ni emitir un gesto de dolor o miedo.
Hoy día, muchos años después de la tragedia del volcán Nevado del Ruiz,
hay gente que pide la santidad para Omayra Sánchez. Para todos los que
creen en ritos e iconos eclesiásticos, opinan que su coraje merece ser
reconocido como señal divina. En la casa en la que falleció, en esa charca
mortal que la atrapó hasta el final, hoy descansa una tumba de cal blanca
rodeada de una verja de color azul. El lugar es venerado por muchos
fieles que dicen percibir la influencia del espíritu de Omayra. Su madre,
que cuando se produjo la tragedia se encontraba de viaje en Bogotá, se
enteró de la muerte de Omayra al bajar de un autobús y ver la famosa foto
que dio la vuelta al mundo (tomada por Frank Fournier), y que era primera
plana en un periódico. De bruces se encontró con los ojos negros y
profundos y el pelo ensortijado de su pequeña. La pobre madre, según
cuentan, se quiso morir. Deseó dejarse llevar por la inanición y
acompañar a su hija, que junto con su otro hijo y su marido fenecieron en
la tragedia. Pero gracias a Álvaro, hermano de Omayra y superviviente del
desastre, Aleida Garzón salió adelante pese a la carga emocional que la
perseguía por no haber podido estar con su hija en sus últimos
momentos de vida.

Un ejecutivo de Oxi, empresa petrolífera, acompañó durante horas a


Omayra en su desgracia. Semanas después contactó con Aleida para
ofrecerle trabajo y proporcionarle una nueva vivienda, tal y como se
comprometió hacer en respuesta a las peticiones que Omayra formuló, y
en las que pedía que ayudasen a su madre. Según se dice, la madre de
Omayra Sánchez fue incapaz durante años de visitar la tumba de su hija.
Le dolía el alma al ver la foto de su pequeña agonizando en el lodo. Su
niña debió de sobrevivir y jamás se perdonaría no haber estado con ella.
Omayra dejó un legado muy grande en su corta vida. Con trece años, con
toda la vida por delante, con sus sueños y sus deseos, sus canciones y
116

sus juegos, con el alma y el corazón listos para amar y ser amado, nos
enseñó cómo saber morir. Cuando la palabra muerte llega a nuestra
mente, la apartamos de inmediato, la arrojamos a lo más profundo de
nuestro subconsciente y la dejamos allí oculta y apartada. Pero saber
morir, desgraciadamente, forma parte de saber vivir, y precisamente es lo
que Omayra nos enseñó, ésa es su experiencia y su legado.
Jamás olvidaré aquellos ojos negros y tranquilos que aparecieron en la
pantalla de mi televisor cuando apenas era un niño. Por aquel entonces,
con su misma edad, no comprendía como una niña podía morir
así. Jamás he podido olvidar su cara y sus palabras. Recuerdo llorar
amargamente al ver su sufrimiento. Sé que siempre me acompañará la
imagen de una niña de ojos negros y pelo ensortijado, que dejó este
mundo el día 16 de noviembre de 1985, y que aprendió a morir, mucho
antes de aprender a vivir.
En Armero murieron más de 23.000 personas por la erupción del Nevado
del Ruiz, cuando en el pueblo vivían 25.000 habitantes. Se supo después,
que durante un año los
sismógrafos habían
detectado la incipiente
actividad del volcán, dando
claros indicios de una posible
erupción. Días antes, cuando
la lluvia de ceniza empezó a
caer sobre Armero, se
tranquilizó a la población
indicándoles que no corrían
peligro. Al derretirse el glacial
de la cumbre del

Nevado, el hielo fundido con


el barro la lava y lo que
recogía en su bajada mortal,
cubrió Armero con cerca de
350.000 metros cúbicos de
fango, rocas, árboles,
animales y escombros. Como en casi todas las grandes tragedias de
nuestra historia, se pudo evitar, y con ello haber salvado muchas vidas
humanas.
117

J.J.D.R.
Más de doscientas especies de peces viajan durante todo el año bajo las
caudalosas corrientes del río Mekong. En su sinuosa travesía, han de
sortear las cataratas de Khone Phapheng, mítico lugar en el cual les
esperan desde hace siglos las etnias Khmer y Bolaven que, ataviados con
todo tipo de artilugios y una destreza mayúscula en la pesca fluvial,
elevan el riesgo a su máxima expresión en su afán por capturar la mayor
cantidad de peces posibles.
El río Mekong atraviesa la provincia montañosa de Champasak, al
sudoeste de Laos, cerca de la frontera con Camboya y Tailandia. Con sus
4.900 km de recorrido, el Mekong es uno de los enormes ríos que fluyen
en nuestro planeta y cuyo vasto caudal, da vida y nutre de alimentos a
cientos de miles de camboyanos, tailandeses, vietnamitas, birmanos y los
propios laosianos.
En el área geográfica de Khone, durante más de diez kilómetros, los
saltos de agua unidos a la espectacularidad de un recorrido de exótica y
singular belleza, decoran un paisaje de ensueño que culmina con la
aparición en escena de las cataratas de Khone Phapheng. Estos veintiún
metros de arrolladora
caída de agua, son los
responsables de que el
Mekong no sea navegable
hasta China. Éste muro
inmenso creado por la
naturaleza es uno de los
más caudalosos del
mundo. Se ha llegado a
calcular que vierte la
asombrosa cantidad de
110000 metros cúbicos de
agua por segundo y, en
fechas históricamente puntuales, se estima cifró su caudal vertido en
490000 metros cúbicos. Sin duda alguna, las cataratas de Khone son un
torrente desenfrenado de agua sin control, claro exponente de la fuerza y
poder de la propia naturaleza.

El río Mekong se convierte a su paso por las cataratas de la región en una


inmensa reserva fluvial, de la cual, desde tiempos remotos, etnias como
los Khamer y los Bolaven no escatiman en riesgos ni esfuerzos por
hacerse con la mayor cantidad posible de peces.
Para sortear y eludir las dificultades que la orografía propia de las
cataratas, sumado a la brutal fuerza que la corriente del río ejerce en su
bajada trepidante, los pescadores llevan siglos practicando una
arriesgada y espectacular forma de capturar los peces del Mekong.
Caminando sobre alambres y cuerdas, sus cuerpos agitados por el viento
y azotados por la espuma violenta que salpica el torrente de agua, se
agitan sobre el abismo, mientras corren el riesgo de caminar hacia una
muerte segura si cometen un pequeño descuido. Como si de
funambulistas expertos se tratasen, colocan las redes en los lugares más
118

intrínsecos y aislados de la catarata, ayudándose también de elaboradas


escaleras hechas con cañas de bambú. Las capturas las realizan con
telas tejidas a mano, en cuyas elaboradas redes, dejan un orificio mayor
de lo habitual para atrapar a los peces de gran tamaño. Las técnicas
utilizadas hoy día por los Khamer y los Bolaven, es herencia adquirida de
generación a generación, cuya simbiosis con la naturaleza durante
cientos de años, les ha servido para sobrevivir en un entorno hostil y
salvaje como son las selvas adheridas al río Mekong.
Gracias a la habilidad y destreza en la captura y pesca de éstos hombres
del río, cientos de miles de familias viven gracias al comercio del pescado
extraído del Mekong. Actualmente, el proyecto de construcción de una
central hidroeléctrica en la presa Sahong, acabaría con el sustento de
muchas familias que tienen en el río su fuente de vida y el porvenir de sus
hijos. El proyecto está activo y está siendo desarrollado por la empresa
Malasia Mega Corporation Berhad.

El impacto ecológico en la biodiversidad de la zona será catastrófico. Los


flujos migratorios de la inmensa mayoría de especies que surcan el río
Mekong durante
todo el año,
desaparecerían de
la zona, acabando
con los recursos
de miles de
familias que
dependen de río
para subsistir.
“La tierra del
millón de
elefantes”. Así era
conocido Laos
cuando pertenecía
al reino de Lan
Xang. “El río de los millones de peces”, gran reserva fluvial asiática de
incalculable valor ecológico, está seriamente amenazada.
Mientras tanto, los pescadores de las cataratas de Khone Phapheng,
siguen arriesgando cada día sus vidas con la única consigna fija e
inalterable que sus antepasados les legaron como herencia. Seguir
sustentándose diariamente de los recursos que el río Mekong les
proporciona, aún a riesgo de perder la vida en el intento.
119

J.J.D.R.
Bajo las montañas Lookout, en las proximidades de Rock City, un
conjunto de cavernas forman un laberíntico mundo de formas pétreas
continuamente bañado por un halo de húmedo encanto.
El silencio que emanan las rocas calizas, es roto de repente por el crujido
frenético que causa el agua al caer con estrépito desde las alturas en
forma de gran cascada.
Éste salto de agua es conocido como Ruby falls, catarata de 43 metros de
altura ubicada a una profundidad de 341 metros, considerada la mayor
catarata subterránea del mundo.
Se encuentra en la ciudad de Chattanooga al oeste de Tennesse, sede del
condado de Hamilton muy próximo a Georgia en [Link].
El nombre de Chattanooga proviene de una palabra utilizada por los
indios Creek y que significa “roca levantada”, en referencia a la montaña
Lookout.
Bajo la superficie de esta montaña, en el
año 1928, un espeleólogo local llamado
Leo Lambert, descubrió la enorme
cascada en el famoso complejo de
cavernas y le puso el nombre de su
esposa Ruby.
Tras el impactante descubrimiento, el
paraje de la montaña y el conjunto
subterráneos de cavernas que anida en
su interior, ya de por sí muy visitado por
su geológico atractivo turístico, pronto se
vio abrumado por la afluencia masiva de
visitantes ávidos de conocer la nueva
maravilla natural.

La catarata se formó tras un proceso


denominado meteorización química,
cuando el agua subterránea de elevada
acidez corroe la piedra caliza hasta
causar grietas. Se nutre de varios
manantiales naturales y del agua de
lluvia, que tras caer por la cascada, se
pierde en la corriente de un arroyo hasta acabar en el cauce del río
Tennesse.

La montaña Lookout se encuentra en un enclave que ha sido habitado


desde el paleolítico superior, convirtiéndose posteriormente en la cuna y
mortaja de antiguas y ya desparecidas tribus nativas norteamericanas.
Un entorno rodeado de verdes montañas, fértiles valles, y un sin fin de
manantiales naturales de agua cristalina. Rock city es un buen ejemplo de
ello. Paraje formado por numerosos roquedales y plataformas pétreas que
se elevan y forman un mirador desde cuya cima, embellece aún más el
marco paisajístico el salto del amante. Desde lo más alto del lugar, según
dicen en la región, se puede contemplar los siete estados de Tennessis
120

(Georgia, Alabama, Nashville, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Virginia
y Kentucky).
Hoy día la belleza de Ruby falls se puede contemplar en todo su
esplendor, gracias a la construcción de eficaces instalaciones de
observación, itinerarios subterráneos de cómodo acceso que incluye un
ascensor de cristal que desciende desde la cima de la montaña varios
cientos de metros en el interior de la tierra, donde la luz y el sonido,
ambientan el espectáculo maravillosos que ofrece la singular catarata
subterránea.

Para ascender a la montaña se puede utilizar un pequeño tren cuya


inclinación sobre el terreno llega hasta los 72 grados, y cuyos asientos
están preparados para que el viajero no se termine cayendo. Al final del
vagón, para dar más suspende y que el
vértigo haga su efecto, la parte final de
la vagoneta está acristalado para poder
apreciar con nitidez el recorrido casi
en vertical.
En el aire, por efecto lumínico, eólico o
solar, ya sea a ras de suelo o bajo el
mar, oculto tras un manto boscoso,
aislado en las altas cumbres o
atrapado en las profundidades del
subsuelo, nuestro planeta, es un
continuo despertar de emociones
plasmadas de manera imperecedera, y
un regalo único para nuestra
humanidad, que hay que saber
apreciar y respetar.
121

J.J.D.R.
En la región oeste del Gran Cañón del Colorado, adosado a un mar de roja
arena y ardientes pedregales, pura y transparente fluye una hermosa
cascada que vierte con atronador rugido su caudal sobre el fresco vientre
de una piscina de azules y verdosos tonos pasteles.
En Estados Unidos, concretamente en el estado de Arizona, aún perduran
algunas comunidades amerindias que tratan de seguir viviendo al amparo
de sus ancestrales costumbres y venerando con devoción su sagrada
tierra.
Este es el caso de los Havasupai, descendientes de los Cerbats-
actualmente uno de los pueblo más aislados de los Estados Unidos-, tribu
de apenas unos cuantos centenares de indios norteamericanos que
sobreviven actualmente en pequeñas reservas otorgadas por el gobierno,
bajo el sol que pica la tierra y que hoy día es tan sólo un pequeño esbozo
de la plenitud que gozaron tiempo atrás.
La localidad de Supai, a la que se accede a través de la famosa ruta 66, es
el centro neurálgico de esta pequeña comunidad indígena. Regida por un
concilio tribal que es elegido cada siete años, estos hombres y mujeres
viven de la artesanía, el ecoturismo y la agricultura.

De la existencia de los Havasupai en tan hermosa región se tiene


constancia desde al menos el año 1300. Eran grandes cazadores que
viajaban en la estación otoñal en busca de los grandes rebaños de
bisontes que apacentaban los márgenes al sur del río Colorado y, en
época estival y en primavera, la agricultura y la ganadería ocupó sus
vidas en las faldas del cañón Havasu.
Havasupai en lengua yumano-cohimíe significa “gente del agua
verdeazulada”. Y es que las aguas de este hermoso lugar, esgrimen unos
colores verdes y azules transparentes, como consecuencia del aporte
masivo de carbonato cálcico en el lecho acuífero.
Una enorme olla de aguas claras y brillantes se extiende bajo las faldas
rojas y agrietadas de un fantástico cañón. Bajo un crujido constante, el
122

río cae al vacío atropelladamente,


convulsionando la paz del lugar como el
redoble de un tambor antiguo.
Sobrecoge el contraste de los verdes
arbustos y ramales de los árboles viejos
y arrugados, que visten y motean la
tierra roja y pedregosa de un suelo
húmedo y fértil.
Cuando uno contempla el lugar que
eligieron los Havasupai para vivir, llega
a comprender el arraigo y el amor que
alguien puede sentir por su pueblo.
Tres son las cascadas que se despeñan
en los territorios rojizos y ardientes. La
cascada Havasu- la más hermosa y conocida –, la cascada Money, y por
último la pequeña cascada navajo.
El cielo se muestra claro y soleado y la gran piscina muta de color con el
avance del día.
El gobierno norteamericano
garantizó en 1882 el derecho a
los Havasupai de vivir
enclaustrados en una pequeña
reserva de 2096 kilómetros
cuadrados, delimitada dentro
de sus ancestrales tierras. El
terreno otorgado por el
gobierno, apenas era un 30 por
ciento del total de su territorio.
Pero lograron que se les
hiciese justicia y en el año
1975, esta vez el gobierno
amplió la potestad de su
territorio hasta 750.000 kilómetros cuadrados, que llegan hasta las tierras
situadas al oeste del condado de Coconino cercano al Parque Nacional
del Gran Cañón del Colorado.
El turismo ha servido en los últimos tiempos como fuente de ingresos
para el pueblo Havasupai, limitando el número de visitantes a 12.000
anuales. La artesanía cerámica y textil, así como la cestería, se vende en
gran cantidad en los pocos meses que la región se puede visitar. A la
región sólo es posible llegar a caballo o en mula, caminando o en
helicóptero, y aunque parezca insólito, aún hoy día reciben el correo a
lomo de mula. En la década de los años 90, la región sufrió grandes
daños a causa de las graves tormentas que asolaron la tierra. Muchos de
los parajes hermosos y antiguos desaparecieron o sufrieron daños
irreparables. Pero afortunadamente aún hoy día, podemos seguir
disfrutando de rincones tan hermosos y deslumbrantes como las
cataratas Havasu, hogar y territorio de la gran familia de descendientes
amerindios llamados Havasupai “gente del agua verdeazulada”, que
continúan venerando las agujas pétreas Wigleeva como residencia
perpetua de sus espíritus guardianes.
123

J.J.D.R.
El sonido del cosmos navega a la deriva en el universo. En un medio
infinito de vacío espacial y sonidos extraños, las ondas producidas por el
crepitar del macrocosmos resuenan como un eco gigante expandiéndose
en un enorme grito que puede ser escuchado por cualquiera que quiera,
pueda, y esté preparado para saber escuchar.
Hace años que los terrícolas escuchamos el cosmos. A través de
enormes radiotelescopios, en diferentes lugares del mundo,
escudriñamos el universo con la esperanza de encontrar la señal
deseada, ésa señal que certifique, de una vez por todas, que realmente no
estamos solos en el universo. Estas enormes orejas metálicas son
capaces de captar y enviar a enormes computadoras un sinfín de ondas
de radio que posteriormente son analizadas por los científicos e
investigadores.
El universo se mueve constantemente. Aunque parezca que la quietud
reina en la oscuridad del cielo, una constante actividad estelar se
desarrolla en nuestro sideral alrededor. Tormentas solares, ocaso de
estrellas precedido de enormes estallidos inimaginables, pulsares y
quásares estremeciendo el
espacio, y la cada vez más
habitual marea de chatarra
humana que orbita
alrededor de nuestro
planeta.
Por encima de ése fondo
ruidoso procedente del
espacio, el día 15 de
agosto de 1977, el
radiotelescopio Big Ear
recibió una señal inusual.
Ubicado en el observatorio
de Perkins, perteneciente a
la Universidad de Ohio, el
radio observatorio estaba integrado en un programa de búsqueda de
inteligencia extraterrestre “SETI”.

Eran las 23:16 de la noche cuando una señal procedente de la zona oeste
de la constelación de Sagitario fue captada durante 72 segundos, siendo
su intensidad 30 veces superior al ruido de fondo. La señal quedó
registrada en una tira de papel continuo procesada por una computadora
IBM1130 de IMB de disco duro y 32 KB de memoria RAM, que
posteriormente convertía las señales en caracteres alfanuméricos.
Pasarían varios días hasta que el profesor Jerry R. Ehman, voluntario del
proyecto SETI descubriese la señal en el papel. Cuando comenzó a
inspeccionar la enorme tira de papel continuo, sus ojos se posaron en
una numeración fuera de lo común 6EQUJ5. Rápidamente, asombrado de
aquellos datos, que a las claras indicaban una señal fuera de lo habitual y
de gran potencia, marcó los números y en el margen izquierdo justo al
lado, escribió la expresión WOW!
124

No era para menos. Hasta la fecha, ninguna señal había alcanzado tanta
potencia.
¿De dónde provenía? ¿Qué había causado la enigmática señal? ¿Se
repetiría? ¿Estarían delante de una señal de procedencia extraterrestre?
Miles de preguntas y pocas respuestas se sucedieron desde aquel
instante.
Ehman junto al jefe del proyecto John Kraus analizaron todos los datos
concienzudamente. Después de varios meses de trabajo intensivo, se
descartó la procedencia terrestre, ajustando y calibrando el
radiotelescopio en la dirección de procedencia de la señal. Pero no
obtuvieron resultados.
Años después, concretamente entre 1987 y 1989, se realizaron continuos
esfuerzos por obtener resultados con un nuevo radiotelescopio más
moderno y potente. Pero los esfuerzos quedaron baldíos. El proyecto más
ambicioso por captar de nuevo la señal procedente de Sagitario de 1977,
señal WOW, fue utilizar un conjunto de radiotelescopios VLA de Nuevo
México compuesto de 27
platos de 25 metros cada
uno durante un año (1995 -
1996). Como ya sabemos, la
señal hasta el momento no
ha vuelto a repetirse.

La frecuencia en la que se
encontró la señal era
1420.4056, la del hidrógeno
neutro, el elemento más
abundante en el universo y,
según los expertos, el medio
en el que cualquier
civilización capaz de emitir
una señal inteligente usaría,
por ser la de mejor recepción
y emisión.
Los esfuerzos por conseguir
captar una señal coherente del exterior de nuestra órbita, de carácter
inteligente, siguen hoy día con renovado ímpetu gracias al proyecto SETI.
Promovido en sus comienzos por la NASA en la década de los 70, el
proyecto mantiene la ilusión y las ganas de conseguir captar algún día la
señal definitiva.
SETI acrónimo de (Extra Terrestrial Intelligence) “búsqueda de
inteligencia extraterrestre”, a globalizado su ardua tarea de
procesamiento de datos, creando el programa Seti@Home.
Los datos obtenidos por el gigantesco radiotelescopio de Arecibo en
Puerto Rico, son tantos, que serían necesarias monstruosas
computadoras para procesar tal magnitud de datos, a parte del
elevadísimo coste que resultaría de crear dichas computadoras. Con las
actuales tardarían muchísimos años, así que decidieron contar con la
colaboración de todo aquel que tuviese un ordenador personal, creando
de esta manera una computación distribuida, utilizando los ordenadores
125

personales de los
usuarios en los
tiempos muertos. Hoy
día son ya más de
19.000 millones de
horas de computación
las registradas por los
más de 5 millones de
usuarios de 200
países del proyecto
SETI, ahora llamado
BOINC, que con un
ingenioso y vistoso
salvapantallas,
procesan paquetes de
datos que después
son remitidos a la
Universidad de Berkeley para su interpretación.
El programa es muy sugerente y atractivo. A parte de contar con el
programa de búsqueda inteligente extraterestre, cuenta con otros muy
interesantes de ayuda a la investigación como el HLC@Home de física del
CERN, u otros consistentes en desarrollar métodos de predicción y
diseño de proteínas y sus interacciones, con el se contribuye a la
investigación de soluciones ante las enfermedades, por poner solo algún
ejemplo.
La búsqueda de una señal de origen extraterrestre está activa. Las
enormes orejas metálicas del mundo escuchan atentas cualquier ruido
interestelar.
Hasta la fecha, no se ha vuelto a tener registro de otra señal de intensidad
igual a la de 1977. La señal WOW está clasificada como desconocida y sin
explicación.
Hoy por hoy, la ciencia no oculta su creencia en la posibilidad de que
exista vida fuera de nuestro planeta. Las posibilidades de que haya vida
inteligente en cualquier punto del infinito universo son muy grandes. Otra
cuestión muy distinta es pensar que podamos contactar con ellos, o ellos
con nosotros. El universo es tan grande que, aunque recibiésemos una
señal desde algún punto de nuestra galaxia -poniendo un ejemplo
cercano-, nuestra respuesta tardaría decenas o tal vez siglos en llegar a
su destino.

Aunque la negrura impenetrable del firmamento nos muestre un vacío


oscuro, el universo es tan inmenso, tan inimaginablemente extenso, que
se me antoja como un manantial de formas de vida extraordinarias
esperando, como algunos en la tierra hacemos, la llegada de una señal
que nos diga que no estamos solos.
Si no es así, el universo es un decorado demasiado grande para tan
pocos actores.
126

J.J.D.R.
En los montes caucásicos, bajo la influencia del macizo de Arabika y la
atenta y siempre vigilante mirada de los montes de Gagra en Abjasia,
junto a la base del glaciar Orto Balagán; un frío y oscuro agujero penetra
en la superficie terrenal sumergiéndose verticalmente en las tripas de la
Tierra en un continuo sendero de helada realidad y soledad
fantasmagórica.

La cueva Krubera, o más conocida como Voronia (de los cuervos, por la
gran cantidad de estas aves que anidan en sus paredes), es la cavidad
subterránea más profunda de nuestro mundo. Se encuentra en la región
caucásica de la república de Abjasia (Georgia), rodeada de robles,
hermosos hayedos, alisos y abetos que alcanzan los 70 metros de altura y
considerados los más altos de Europa.
Alexander Kruber –
geólogo y padre la
espeleología en Rusia-
fue junto a su compañero
Mantel quién inició las
primeras expediciones a
la sima Voronia en 1910 y
comprobaron la gran
importancia geológica del
lugar.
Pero sería tiempo
después, concretamente
en la década de los 60
cuando comenzaría la
carrera por hallar los
límites naturales de la
gran caverna subterránea
de la cordillera Arabika.
La mayor profundidad
hasta 1998 la ostentaba la cueva Jean Bernard en Francia con 1602
metros, pero ése mismo año esta marca se logró superar en la sima
Kruber en varias ocasiones.
Un grupo de expedicionarios de origen Georgiano fueron los que
marcaron las primeras cotas en las diferentes galerías que fueron
hallando, llegando a descender hasta los 250 mts de profundidad.
Con mejores métodos y equipos diferentes grupos de espeleólogos
fueron descubriendo las diferentes galerías existentes bajo el manto de
tierra caucásico. Así en el año 1980 una expedición ruso-polaca descubría
tres nuevas galerías, la cueva Siberiana, la fosa Henrich y la cueva
Berchill.
Desde 1999 y casi anualmente, expediciones de los equipos UKRSA y
CAVEX han ido estableciendo nuevos y fantásticos récord de descenso
hasta límites nunca imaginados, hasta alcanzar en 2007 la última y mayor
127

profundidad registrada de 2191 mts conseguida por Gennadis GamoThin


miembro del equipo internacional Ukrsa.
Durante la última década la espeleología ha descubierto en la región
caucásica de Abjasia, el Everest de los alpinistas, todo un mundo de
riesgo y nuevos hitos históricos a la espera de ser descubiertos. Si
escalar las moles pétreas de la cordillera Himalaya es una proeza no apta
para cualquier mortal, imaginémonos el riesgo y la complicación que
requiere descender cientos y cientos de metros por estrechas cavidades
colgados de cuerdas, atravesar sifones helados portando pesados
equipos y comer y dormir a casi dos kilómetros bajo tierra.

En el año 2003 las intensas lluvias mermaban la moral de un equipo de


exploración de la cueva Voronia.
Se unió a la lluvia un intenso
temblor de tierra que sacudió la
cueva e hizo temer lo peor. Pero
sería un intenso y paralizante rayo
el que daría un susto de muerte a
la expedición, al caer sobre un
hito telefónico quemando la
estación de superficie y casi
electrocutando a uno de los
miembros del equipo que estaba
utilizando el aparato en ese
momento a 1215 metros bajo
tierra.
La verdad es que para mucha
gente en el mundo una vida sin
riesgo es una vida sin aliciente
alguno. La aventura y el riesgo
forman parte de su dieta diaria y la
adrenalina siempre ocupa un
lugar de privilegio en sus
abultados equipos de expedición.
Más increíble aún es saber que las
nuevas generaciones de espeleólogos comienzan a explorar las simas
más grandes del mundo con edades en las que la mayoría aún no han
perdido la inocencia de la niñez. Es así el caso de dos de los
componentes españoles del equipo dirigido por el Ucraniano Jura Kanjan
y por el Lituano Aidas Gudaitis que el pasado 7 de agosto de 2012
descendieron en Kruber- Voronia hasta los 2080 metros de profundidad.
Sus nombres son Jordi Membrado de 15 años y Marc Segura de tan sólo
13, hijo y sobrino respectivamente de Jorge Membrado, quienes han
conseguido ser los más jóvenes en descender a tamañas profundidades.
Para ello estuvieron preparándose concienzudamente en la oscuridad
reinante a 1000 metros de desnivel del gigante del sur en Andalucía.
El día 10 del mismo mes, el Ucraniano Gennadis Samokhin establecía el
récord de profundidad en 2191 metros.
128

Para llevar a cabo la gesta de descender tantos metros bajo tierra no


basta con querer, ni si quiera basta con estar bien preparado físicamente,
ya que es necesario ser un experto en espeleología y manejar a la
perfección las diferentes técnicas de progresión espeleológicas verticales
y espeleobuceo para salvar los numerosos sifones que hay que atravesar
para seguir avanzando en la oquedad de la sima.
Estas magníficas expediciones a los confines huecos de la corteza
terrestre han servido de igual manera para analizar y descubrir nuevas
especies animales en un entorno totalmente hostil.

Descubierto en el concejo de Cabrales en los Picos de Europa (Asturias),


el Ongulonychiurus colpus, un colémbolo del orden de los artrópodos,
fue hallado dentro de la sima a una profundidad de 550 metros en 1986,
todo un hito dado la profundidad
alcanzada. Pero todo récord posible
se ha batido en la cueva Voronia
Krubera. Ha diferentes
profundidades, que varían entre los
15 metros hasta los 1980 metros,
cuatro nuevas especies de
artrópodos de escasos milímetros
fueron hallados por los miembros
del equipo CAVEX durante la última
década de exploración. En medio de
una oscuridad total, sin ojos ni
pigmentación, estos pequeños
seres de las profundidades son los
animales encontrados a mayor
profundidad terrestre de nuestro
mundo.

El equipo hispano-ruso dirigido por


[Link] y García Dils están
dispuestos a demostrar que el límite
de la cueva Voronia va más allá de los 2700 metros.
La aventura de los expedicionarios en la mayor sima del mundo, sigue
reportando datos extraordinarios sobre la geología y la fauna de un
ecosistema subterráneo tan tétrico y oscuro como fascinante.

Vertical abismo hacia el corazón de Gaia, la enorme y siniestra cueva de


Voronia-Krubera se ha convertido en un enorme y angosto ojo de buey
por el cual podemos ver, gracias a la valentía y arrojo de los
exploradores, una pequeña porción del sendero que serpentea hasta
alcanzar el centro de la Tierra.
129

J.J.D.R.
Manuel Sosa lleva más de veinte años dejando plasmado en lienzos y
papel la esencia y fuerza que desgranan los senderos de nuestra
naturaleza ibérica.
De su mano los pinceles se tornan objetivos cautivos bajo óleos pasteles
y sombras espesas, anegando de viveza y espectaculares lances
naturales, lienzos que expresan con mágica realidad la fauna y flora de
nuestra piel de toro.
Cacereño de nacimiento, desde muy pronta edad sintió el deseo de
dibujar y pintar todo aquello que le rodeaba, sintiendo especial
predilección por los animales y su entorno y colaborando desde muy
pequeño ilustrando algunas publicaciones.
Quizás por esta desmedida pasión por la naturaleza las lindes que
marcarían sus estudios le llevaron hasta la biología, carrera que le dio la
oportunidad de realizar sus primeros e intensos trabajos de campo en las
marismas gaditanas
y en el templo
natural que es el
Parque Nacional de
Doñana.
Fue bajo el marco
incomparable de los
amaneceres del
sureño parque,
donde experimentó
una necesidad
imperiosa de captar
el movimiento de
todo lo que le
rodeaba.
A través de los
aleteos majestuosos
de garzas e ibis escarlatas, una poderosa llamada interior le gritaba la
necesidad de impregnar con su arte aquellos vuelos diurnos de las
grullas y avocetas, y captar a ojo de buen cubero la esencia arcaica del
acto mortal con el que el azor y el halcón peregrino daban muerte a la
paloma torcaz entre los vetustos alcornocales.
Desde entonces no ha parado de trabajar a pie de campo, recorriendo
laderas y montañas y apostando su atril y su paleta de colores sobre las
márgenes de los ríos a la espera de que algún Martín pescador le deleite
con su salto mortal en pos de algún rico pescado.
La plenitud de su trabajo reside en la exactitud que reflejan los
movimientos de sus captaciones. La naturaleza se muestra tal como es,
puramente frágil o extremadamente salvaje.
Ha viajado por diferentes continentes buscando ésa naturaleza especial
que tanto le apasiona. Pero sobretodo han sido viajes de observación, de
130

captación, de aprendizaje sobre cómo se mueve la naturaleza y se


alimenta el universo.
Pero son los lobos ibéricos apostados tras los peñascos mientras
observan los pleitos brutales de las cabras montesas, el caminar del oso
pardo y la belleza de una perdiz camuflada entre los angostos pastizales,
los motivos por los que Manuel Sosa decidió dejar la capital y buscar
refugio en la sierra madrileña.
En Guadarrama tiene su casa y su estudio, donde reposan sus magníficas
obras de arte a la espera de que se las arrebaten sus muchos
admiradores.
Sus obras son muy cotizadas en la actualidad. Manuel vende a través de
su web, y el éxito de su trabajo está traspasando fronteras.
Ha publicado cientos de trabajos en numerosas editoriales de prestigio
como Plaza & Janés, Natura, Periplo, Santillana, Anaya, y en múltiples
enciclopedias
Además ha
sido
colaborador
junto a Borja
Cardelus en
la magnífica
serie de
televisión la
España
Salvaje, y sus
trabajos han
sido
expuestos en
diferente
ocasiones a
nivel
colectivo e
individualmente.
En la sierra de Madrid, encuentra Manuel Sosa su espacio ritual y el
santuario que necesita todo gran artista para poder expresar su magia, y
el lugar donde según palabras que rezan en su Web, rendir tributo “A las
últimas águilas, lobos y linces…con esperanza”
La nieve y las soleadas mañanas muestran su cara ante el pintor cada día,
esperando con ansía que sus manos comiencen a tamizar el lienzo con
elegancia y el detalle esperado de la vida que surge alrededor, quede
plasmado para el recuerdo bajo el signo sutil y elegante que se desprende
del pincel de este maravilloso artista.
131

J.J.D.R.
Como anuncio del espectáculo que sobre la tierra está a punto de
comenzar; tras el cautivo impacto de un trueno en el vacío; las nubes del
cielo se aprietan, se unen, se juntan, exprimen su gaseoso núcleo y
parecen ruborizarse con su íntimo contacto haciendo que el cielo termine
sucumbiendo ante un manto de color que lo cubre todo.
Entre las formaciones nubosas más espectaculares que se pueden
observar en el cielo, en la élite de las bellezas gaseosas, aparecen las
denominadas meteorológicamente nubes mastodónticas o
manmatocumulos.
Las corrientes verticales descendentes formadas por hielo y
ocasionalmente en su mezcla con agua, forman una gran masa gaseosa,
en cuya base, se desarrollan cúmulos (cumulonimbo) en forma de
racimos. La colosal formación nubosa puede alcanzar centenares de
kilómetros y durar hasta varias horas.
Es muy popular asociar
la aparición de las nubes
mastodónticas al
desarrollo inmediato de
tornados o grandes
tormentas eléctricas,
pero está demostrado
que su aparición en los
cielos ocurre por norma
general después de
estos fenómenos
atmosféricos.
Los manmatocúmulos
son una rara excepción
en los cielos del planeta
y, como todo lo que es
bello a la vez que escaso,
conseguir una buena
instantánea de este raro
fenómeno es todo un
premio para los cazadores de nubes.
La Organización Meterológica Mundial es la encargada de investigar los
procesos nubosos de nuestros cielos y decidir si una nueva formación
nubosa puede o no entrar a formar parte del catálogo oficial de la
organización, el cual, no incluye nuevas nubes desde el año 1951.
En la actualidad, y después de un largo periodo de investigación
alrededor del mundo, una nueva formación nubosa de gran belleza,
podría estar a punto de entrar en este catálogo oficialista.
Se la conoce como Undulatus Asperatus y, su formación en los cielos,
está siendo investigada por numerosos especialistas a nivel mundial que
pretenden averiguar el origen y patrón exacto de tan maravillosa
estructura gaseosa.
Las primeras observaciones de las nubes Asperatus fueron a cargo de la
experta en nubes Margaret LeMone del Center for Atmospheric Researc
quién está empeñada en que se reconozca oficialmente éste tipo de nube.
132

Pero no es fácil, y
es necesario saber
con exactitud el
cómo y el por qué
de tal formación.
Para lograr
averiguarlo,
Margaret junto a
un buen número
de cazadores de
nubes en todo el
mundo, vigilan los
cielos dejando
constancia cuando
aparecen las
nubes Asperatus
Ondulatus. Ésta
colaboración ha logrado demostrar que las nubes Asperatus gustan de
aparecer en distintos cielos, viajando desde [Link]. -donde fueron
observadas oficialmente por vez primera- hasta Francia, apareciendo en
Noruega, Reino Unido y hasta en Nueva Zelanda.
Las nubes Asperatus forman una inmensa tela en forma de sábana y
suele dar la sensación de ser de carácter tormentoso, pero en la mayoría
de los fenómenos registrados, la lluvia es raro que aparezca.

A la espera de que la Organización competente incluya las nubes


Aspertatus Ondulatus en su listado oficial, los cielos del mundo -
agradecidos de no tener que depender de nada ni nadie- se disfrazan de
color y se sumergen entre inmensos pliegos nubosos ondulantes, y
parecen estar listos para ser enrollados y ofrecido a los niños como
algodón de azúcar.
133

J.J.D.R
Oswaldo Guayasamín nació en Quito (Ecuador) un día 6 de julio del año
1919. La ciudad andina de la mitad del mundo, vio nacer al que será
considerado uno de los grandes genios del arte contemporáneo. Su padre
era indígena de ascendencia quichua y su madre mestiza. Oswaldo
Guayasamín siempre se sintió orgulloso de sus raíces, que nunca dejo a
un lado, sino todo lo contrario, dedicó gran parte de su vida en buscar a
través de su obra, la profundidad de sus raíces andinas.
La infancia de Oswaldo resultó dura y nada confortable.
Su padre era carpintero, pero el jornal ganado en la madera, nunca
sufragó las necesidades que requería mantener diez hijos, y el transcurrir
del tiempo, le llevó a desempeñar trabajos de taxista y camionero.
Pero la miseria nunca pasó de largo por la casa de Oswaldo.
Con tan sólo ocho años ya demuestra sus dotes artísticas. Hace retratos
de los profesores y de sus compañeros y, rápidamente, su habilidad para
con el manejo de los útiles de dibujo impresiona a los que le rodean.
Animado por las alabanzas que le propinan, comienza a diseñar pequeños
cuadros de cartón que vende entusiasmado ganándose alguna que otra
moneda.
Decidido a ingresar
en la escuela de
bellas artes, tendrá
que luchar primero
contra la negativa
de su padre. Aún
así, decidido a no
dejar a un lado la
ilusión de su vida,
se matricula en la
Escuela de Bellas
Artes de Quito,
dónde perfilará sus
dotes de maestro, y cultivará la raíz magistral que lleva dentro y que no
tardará en nacer de su pincel exquisito y desgarrador. En 1941 se
matricula en pintura y dibujo. Su sueño se ha hecho realidad. Tan sólo un
año después, con 23 años, consigue exponer sus primeros cuadros.
El impacto de su obra crea incertidumbre y numerosas quejas por parte
de críticos del arte. Pero su talento no pasa desapercibido. La fuerza de
sus creaciones es magnífica, rompe con el orden definido, dibuja en el
panorama artístico del momento, una forma nueva, definida y personal,
que soslaya cualquier crítica e impacta de lleno en el espectador. El
magnate y multimillonario Nelson Rockefeler queda maravillado con la
exposición y compra varios cuadros. La vida artística de Oswaldo
Guayasamín a comenzado, a partir de entonces, la trayectoria de sus
siluetas sobre el lienzo se ganarán el favor del público de medio mundo.
En 1952 ganó el premio de la Bienal de España con 33 años y poco
después el Gran premio de la Bienal de Sao Paulo.
Su carácter luchador e inconformista le hace valerse de la amistad de
grandes personajes que le acompañaran a lo largo de su vida. Figuras
como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Fidel y Raúl Castro,
134

Francois Miterran o Rigoberta Menchú, serán admiradores de los que


realizará magníficos retratos.
Sus viajes por Perú, Ecuador, Brasil, Argentina, Chile o Uruguay,
marcarán su visión del continente, que reflejará posteriormente en sus
obras. El sentir de su pueblo, las miserias del hombre, la pobreza y las
injusticias, las raíces de un continente marcado por el dolor, serán
plasmados por Oswaldo en sus cuadros, con la crudeza y violencia del un
sentimiento irrefrenable de narrar el horror del ser humano;
“Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente.
Para mostrar lo que el hombre hace contra el hombre”.
Fue elegido en 1971 presidente de la casa de la cultura Ecuatoriana. En
1976 creó la fundación Guayasamín, en Quito, donando sus obras y
colecciones como patrimonio para su pueblo. Los premios se multiplican
en la vida de Oswaldo. Por todo el mundo recibe condecoraciones
artísticas, así como títulos de Honoris Causa tanto en América como en
Europa. Países de todo el globo le
rinden homenaje. Desde Rusia a
China, de México a Cuba, México,
Italia, Colombia, [Link]. y España,
por citar algunos. Precisamente en
España en 1978 es nombrado
miembro de la Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando y, un
año después, miembro de honor de
la academia de Artes de Italia. Y en
1992, recibe el premio Eugenio
Espejo, máximo galardón cultural
del gobierno de su país Ecuador.
Como muralista, sus obras están
repartidas igualmente por medio
mundo, decorando museos,
parlamentos o, como en el caso de
París, la sede de la UNESCO.

En el año 1996 comenzó un


proyecto que denominó “Capilla
del Hombre”. Un espacio cultural donde contemplar arqueología, arte
colonial, arte contemporáneo y su propia obra. Desgraciadamente no
pudo ver completado su sueño. El día 10 de marzo de 1999, a la edad de
79 años, fallecía el maestro. Sus restos fueron depositados bajo un árbol
que plantó tiempo atrás en un rincón de su casa, y que ahora es conocido
como árbol de la vida.
Sobre la loma de Guanguiltagua, junto al parque Metropolitano de Quito,
hoy se extiende sobre una superficie de 20.000 metros cuadrados, el
proyecto finalizado de Guayasamín “Capilla del Hombre”. Distribuido en
varias zonas, la vida del artista se respira en cada rincón. La capilla del
Hombre, la Casa Taller de Guayasamín (donde pintaba y esculpía), el
museo de la fundación y por último el árbol de la vida.
Su pintura tuvo varias fases bien definidas; La primera Retrospectiva,
Huacayñán, La edad de la ira, La ternura (dedicada a su madre y a todas
135

las madres del mundo), Paisajes y flores,


Retratos, Murales, y por último sus
esculturas.

Fue estando de vacaciones en Ecuador,


concretamente en San Isidro, provincia de
Manabí, cuando conocí de la obra de
Oswaldo Guayasamín. Perdido entre un
maravilloso paraje de verde follaje y lomas
empinadas, disfrutaba de un maravilloso día
de campo en la finca de un conocido. Bajo
la grata y siempre dispuesta hospitalidad de
la gente Ecuatoriana, nos disponíamos a
comer cuando, un enorme y colorido cuadro
llamó mi atención. Sobre un fondo negro,
dos torsos desnudos se abrazaban pintados
con tonalidades de colores vivos y
llamativos. Resaltaban del cuadro unas
enormes manos que acariciaban el cuerpo
de espadas de una muchacha. Del conjunto
del cuadro, me llamó poderosamente la
atención la composición artística de las manos. Eran manos grandes, de
enormes dedos, manos desgarradoras, falanges gigantes llenas de vida.
Pregunté por el autor de la obra, y nuestro amigo me dio su nombre;
Oswaldo Guayasamín, me dijo, un gran pintor Ecuatoriano.

La imagen de aquel cuadro me impresionó. Más allá de su belleza, fue su


fuerza y el detalle marcado de aquellas grades manos de gigante lo que
me perturbó y quedó marcado en mi memoria. Pensé entonces que a mi
llegada de vuelta a casa, averiguaría más cosas sobre su autor.
Cuando de vuelta a España llegamos a Madrid, he de reconocer que, tras
unas vacaciones inolvidables, mi mente estaba ocupada en miles de
recuerdos y gratas alegrías que guardaba en el corazón, en mi cabeza, y
algunas en la maleta.
Fue entonces cuando, de nuevo, las mismas líneas agigantadas y figuras
deformadas aparecieron delante de mí en la Terminal T4 del aeropuerto de
Barajas.
Un enorme mural de 120 metros cuadrados de acrílicos y polvo de
mármol me dieron la bienvenida. Era Guayasamín otra vez. De nuevo, me
perturbó su pintura y su grandeza y, de nuevo, frente a mí brillaba la obra
del maestro Ecuatoriano.
Fue entonces cuando decidí saber más de él.
Fue entonces cuando tuve la fortuna de haberlo hallado.
136

J.J.D.R.
El día 11 de noviembre de 1979, el comandante Francisco Javier Lerdo de
Tejada y su tripulación, fueron testigos y protagonistas de un hecho sin
precedentes hasta la fecha en la historia de la aviación en nuestro país; el
aterrizaje forzoso de un avión de pasajeros que fue hostigado y
perseguido por unas extrañas luces rojas en pleno vuelo.
Si opinan que el relato del incidente Manises (así llamado popularmente) a
priori les suena a típico caso de alucinación o visión extraña en los cielos,
producto de alguna mente fantasiosa y de fábula ligera, les pediré que
lean atentamente el relato de los hechos que acontecieron y luego saquen
sus propias conclusiones. Tan sólo les adelantaré que, lo que sucedió en
cielo español aquel 11 de noviembre del 79, sirvió para que por primera y
única vez hasta la fecha en nuestro país, un caso de avistamiento ovni
fuera sometido a interpelación parlamentaria por un diputado en el
congreso.
El vuelo JK-297 de la hoy desaparecida compañía aérea TAE, había
realizado escala en Mallorca procedente de Salzburgo (Austria), y se
dirigía a la isla de Tenerife con 109 pasajeros.
Todo sucedió alrededor de las
once de la noche cuando el
comandante de la aeronave
Francisco Javier Lerdo de
Tejada y su tripulación,
alertado por el avistamiento
de dos luces rojas que se
aproximaban a gran velocidad
hacia el avión, se puso
rápidamente en contacto con
la torre de control del
aeropuerto de Barcelona
pidiendo referencias sobre la
identidad de aquellas luces en
el cielo.
Los ocho minutos siguientes fueron caóticos en la cabina del Caravelle
JK-297. Ante la proximidad de las extrañas luces, el comandante decide
ascender variando el rumbo. Automáticamente comienza una
conversación con la torre de control de Barcelona y el radar militar de la
base aérea de Torrejón de Ardoz de Madrid.
Las luces siguen aproximándose hacia el avión a gran velocidad,
ascendiendo y persiguiéndolo, llegando a situarse a escasos doscientos
metros de la aeronave y distinguiéndose la silueta de un aparato que tenía
el tamaño de un Jumbo.
Lerdo de Tejada, nervioso y preocupado,-como se recoge en las
conversaciones mantenidas con la torre de control y el radar de Madrid-
solicita con insistencia la confirmación de la posición de las luces en los
radares.
Desde la torre de control de Barcelona le indican que no hay ningún
tráfico en su ruta, y consignan al comandante nuevas coordenadas a
seguir. Igualmente desde la base aérea de Torrejón, los radares no
señalan nada anómalo en la trayectoria del vuelo de la compañía TAE.
137

La incertidumbre y el desconcierto invaden la cabina del avión. Lerdo de


Tejada sigue las indicaciones de la torre, mientras observa como las
luces rojas se acercan peligrosamente hacia ellos. Las conversaciones
con Barcelona son constantes mientras el miedo a una posible colisión
con el artefacto luminoso crece cada segundo.
Cuando la tensión está en su punto más álgido el piloto toma una drástica
decisión, aterrizará urgentemente en el aeropuerto de Manises (Valencia),
convencido de que el avión y su pasaje están en serio peligro.
Así lo comunica a la torre de control de Barcelona, que tras confirmar el
aterrizaje, indica al comandante si ve necesario la intervención de un
interceptor de defensa (Scramble) que acuda en su ayuda.
Lerdo de Tejada no duda un instante en tomar como buena tal decisión.
En los minutos que siguieron hasta el aterrizaje del Caravelle en el
aeropuerto de Manises, las extrañas luces rojas no dejaron ni por un
instante de hostigar el avión. Sus movimientos eran agresivos y
enormemente sofisticados. Se trasladaba con tanta celeridad, que eludía
constantemente los fundamentos lógicos de la física, poniendo en serio
peligro la integridad del avión de la compañía TAE.
Seguidos siempre muy de cerca por las luces misteriosas aterrizaron en
el aeropuerto valenciano,
donde el director del
aeropuerto Miguel Morlán y
medio centenar de testigos
civiles y militares pudieron
ver las extrañas luces en el
cielo, hasta el punto de que,
pensando que se trataba de
un avión que trataba de
realizar un aterrizaje,
procedieron a encender las
luces de la pista.
Con el miedo aún sin disipar
en los rostros de la tripulación, tuvieron que hacer frente a las quejas de
un pasaje molesto por la escala inesperada, ajenos a lo ocurrido y sin
recibir una excusa satisfactoria.
A partir del aterrizaje en Manises, el comandante Lerdo de tejada,
comenzaría a padecer un lento martirio fruto del degüello que practicaron
en su persona aquellos que afirmaron ver, como un acto de
irresponsabilidad y locura pasajera, la visión de las extrañas luces y su
decisión de aterrizar en Valencia.
Un caza F1 Mirage del ejército español salió de la base aérea militar de
Los Llanos en Albacete. Rápidamente el capitán Fernando Cámara a los
mandos del caza de combate, tuvo a la vista las misteriosas luces. En su
primer contacto, observó una silueta troncocónica que sucesivamente
variaba de color. En su intento de acercarse lo máximo posible al ovni
para interceptarlo, hubo de alcanzar 1,4 mach de velocidad. Cuando la
distancia entre ambos se estrechaba, el objeto en cuestión aceleraba
desapareciendo inmediatamente. En varias ocasiones el capitán sintió
cómo su destreza al mando del poderoso caza era ninguneada por la
extraordinaria capacidad de evasión del extraño objeto. También en
138

sendas ocasiones, la alarma que advierte de que el sistema de armamento


del avión ha sido bloqueado, emitió su clásico pitido dejando indefenso el
caza y sin poder bélico para responder ante un supuesto enfrentamiento.
Como después declararía el capitán, hombre de gran capacidad y muchas
horas de vuelo, aquel objeto se desplazaba por el cielo rompiendo todo
concepto físico posible y conocido.
Durante mucho tiempo el Mirage F1 estuvo persiguiendo aquellos objetos
por toda España durante aproximadamente una hora y media. Aparecían y
desaparecían a su antojo en diferentes puntos de la península, esta vez si
visualizados por los radares de Madrid. Cuando el combustible del caza
se agotó, y ante la imposibilidad de dar alcance a las misteriosas luces,
se decidió poner fin a la misión.
En síntesis, -omitiendo muchos detalles que convertirían la narración de
los hechos ocurridos en el transcurso de aquel vuelo en un extenso
dossier-, fueron estos los acontecimientos relatados y vividos por los
protagonistas del incidente.
A partir de entonces, un sin fin de preguntas acaecieron sobre el
comandante Francisco Javier Lerdo de Tejada, quien siempre mantuvo su
relato sin variar un ápice la versión mostrada desde un principio. Tiempo
después, el capitán
Fernando Cámara
igualmente, en diferentes
medios de comunicación,
mantuvo intacta su
percepción de los hechos.
El diputado socialista
Enrique Múgica pidió
explicaciones en el
congreso de los diputados
en septiembre de 1980, ante
lo que consideraba una
irrupción en el espacio
aéreo español de un objeto volador no identificado que puso en peligro la
integridad del vuelo de la compañía TAE.
Mucho tiempo después, el ingeniero técnico valenciano Juan Antonio
Peris, a través de la fundación anomalía, publicaba un amplio informe en
el que detallaba lo que él consideró como una suerte de casualidades que
concluyeron con la interpretación errónea por parte del comandante
Lerdo de Tejada y el capitán Fernando Cámara.
Para Peris y la fundación anomalía, las luces rojas vistas en el cielo, no
eran otra cosa que las llamas salientes de las chimeneas de la refinería de
Escombreras en Cartagena. En el mismo informe, hace referencia al
supuesto estado depresivo del comandante Lerdo de Tejada, y la época
en la que se produjo el incidente, momento éste de plena eclosión en
España del fenómeno ovni.
En cuanto a la persecución de las luces por parte del Mirage F1, el
informe no es nada aclaratorio y se limita a decir que estuvo persiguiendo
distintos estímulos luminosos indefinidos. El asunto de las interferencias
en los sistemas de alarma del caza, y el bloqueo del armamento, lo
resuelve citando la proximidad del porta- helicópteros Iwo-Jima de la
139

sexta flota estadounidense, que se hallaba en alerta en la zona de las islas


Columbretes con motivo de la crisis de los rehenes en Irán, y que estaba
dotado de grandes medidas tecnológicas para evadir ataques aéreos.
El informe ha sido considerado por muchos como satisfactorio y que
define con exactitud las probables causas que provocaron la confusión
tanto en el comandante del Caravelle como del capitán del Mirage F1.
En cuanto a los testigos de Valencia que dijeron haber visto las extrañas
luces en el cielo, el informe de la fundación anomalía les resta cualquier
crédito. Tampoco le merece crédito las conversaciones grabadas entre
las torres de control de Madrid y Barcelona con la cabina del Caravelle, y
ni tan siquiera el testimonio del capitán del ejército español que persiguió
aquellas luces por toda la península y fue testigo de la extraordinaria
maniobrabilidad de un artefacto a todas luces desconocido.
Antes de concluir este artículo apuntaré lo siguiente; hasta la fecha de
hoy, cuando en España se han desclasificado una gran cantidad de
informes militares relacionados con el caso ovni, aún estamos a la espera
de que los
informes
relacionados
con el
incidente
Manises salgan
a la luz.
Concluiré con
una sencilla y
humilde
reflexión.

Si hubiera de
realizar una
elección entre
la narración de
los hechos de
los
protagonistas
y testigos del suceso, o por el contrario, decantarme por la teoría e
investigación de la fundación anomalía; mi opinión sería que siempre es
más fácil esgrimir cualquier excusa, por complicada y rocambolesca que
sea, que lograr admitir que el espacio aéreo de un país soberano, dónde
anualmente se aprueban sumas elevadísimas para su defensa, ha sido
sobrevolado impunemente por objetos volantes no identificados sea del
origen que sean.
Pensar o incluso aseverar, que un piloto al mando de un avión con
cientos de personas en su interior en una noche de cielo raso y
despejado, pueda ser capaz de confundir dos luces rojas “que incluso
ponen en peligro la aeronave”, con las llamas que salen de una refinería-
(que además se presupone que siempre están ahí, en esa ruta y no se
mueven)-, me parece de poco calado y escasa credibilidad.
Algo extraño y desconocido sobrevoló el espacio aéreo español aquel
once de noviembre de 1979 que propició el aterrizaje de emergencia del
140

avión en el aeropuerto de Manises. El mismo objeto fue perseguido


durante más de una hora por un caza del ejército español cuyo piloto, de
renombrada experiencia, reconoció haberse topado con un objeto
totalmente desconocido y capacidades de vuelo inimaginables, que le
evadió con descaro rasgando el cielo y la nocturnidad del Mediterráneo
con total impunidad.
141

J.J.D.R.
Sobre la ensangrentada arena del fastuoso Coliseo romano, birremes y
trirremes fueron enfrentados en pos del mayor espectáculo antiguo, para
gloria y deleite de un público ávido de sangre y violencia.
Conocidas como naumaquias (batallas navales) fueron, sin lugar a dudas,
el acontecimiento con mayúsculas en época del imperio romano por su
compleja puesta en escena y su elevadísimo coste.
La idea de escenificar batallas navales para deleite del pueblo, surgió de
la mente de Julio César. Su propósito fue llevado a cabo en 46 a.C. como
parte de los fastuosos espectáculos que conmemoraron su cuádruple
victoria sobre los pueblos de la Galia, Egipto, el Bósforo y Numidia.
Para tan esperado momento mandó excavar un lago en el campo de Marte
en las cercanías del río Tíber. Bajo la atenta mirada del regio emperador,
más de 1000 guerreros y cerca de 2000 remeros se batieron a muerte
sobre el rojo lecho del río a bordo de 16 galeras, de menor tamaño que las
originales, pero igualmente destructivas y equipadas para el combate.
En las colinas circundantes al lago se agolpó la muchedumbre. Muchos
residían cerca de
Roma, pero otros
tantos procedían
de provincias
lejanas, y
pasaron incluso
la noche al raso
para poder
contemplar al día
siguiente el
espectáculo.
Todos los
combatientes
eran prisioneros
de las contiendas
bélicas
doblegados a la
esclavitud para después morir en el circo romano. Condenados a muerte,
no habría piedad para ellos, aún a pesar del resultado de la contienda.
Las naumaquias trataron de ser fiel reflejo histórico de acontecimientos
históricos. Los responsables de la puesta en escena no dejaban ningún
detalle a la improvisación, vistiendo y armando a los contrincantes de
ambos bandos como si de los verdaderos ejércitos emulados se tratasen.

En el 46 a.C. la batalla que Julio César presidió detalló la contienda entre


egipcios y fenicios.
Ni que decir tiene que el pueblo se volvió loco con tamaño
acontecimiento de violencia sin control. Alrededor del improvisado lago,
miles de personas gritaron y vitorearon entusiasmados, aplaudiendo la
primera naumaquia con fervor inusitado y contando los días para que
aquella orgía de sangre volviese pronto a repetirse.
Las sucesivas naumaquias fueron un catálogo de superación técnica,
sublime puesta en escena y propaganda perfecta para esgrimir ante el
142

pueblo el poder del imperio romano. “Pan y circo”, era la dieta común, y
cuanto mejor y más ostentoso fuese el espectáculo mucho mejor.
La siguiente naumaquia fue la única, de la que se tiene constancia,
desarrollada en el mar. Se celebró en 40 a.C. para conmemorar la victoria
sobre la flota de Octaviano.
El lugar elegido, frente a la ciudad de Rhegium, en el estrecho de Mesina.
Años después, el gran emperador Augusto, mandó construir la primera
Naumaquia estable en el margen derecho del río Tíber, muy cerca de los
jardines de César.
Las dimensiones del recinto eran de grandes proporciones. El caudal
diario que nutria el lago artificial era de 24.000 metros cúbicos, y cuyo
excedente era utilizado para el regadío de los jardines adyacentes. La
extensión del lago era de 533x355 metros y su perímetro contaba con 2
kilómetros. En el centro del lago se ubicó una pequeña isla con acceso a
través de un puente, que sería utilizada por parte del emperador y su
séquito para visionar mejor la batalla.
Corría el año 2 d.C. cuando la inauguración de un templo en favor de
Marte Vengador fue
suscrita con galas,
grandes festejos y una
terrible y belicosa
naumaquia. Para tan
gran acontecimiento,
ofrecieron a la deidad de
Marte Vengador y al
mortal Augusto, la
batalla que libraron
Persas y Atenienses en
Salamina.

La contienda enfrentó a
30 naves que apenas
tuvieron capacidad de
maniobra. Birremes y
trirremes se embistieron con sus enormes espolones de proa inmersos
en una auténtica locura de gritos, sangre y fluidos corporales, para gozo y
disfrute de los miles de asistentes.
El emperador Claudio fue quién llevó la naumaquia a su máximo
esplendor. En número de 50 naves por cada bando, 19.000 hombres
condenados a muerte pelearon hasta las últimas consecuencias. El lago
Fucino fue el escenario para tan magna batalla, que en ésta ocasión, se
celebró cómo si de en alta mar se tratase, embistiendo y maniobrando las
naves con total autonomía dada la gran capacidad del lago Fucino.
Claudio se cuidó bien de su seguridad y la de su público. Como los
contendientes eran todos condenados a muerte, en previsión de un
posible motín, cercó el lago con catapultas y ballestas y dispuso cohortes
pretorianas en puntos estratégicos. De iniciarse una revuelta, los barcos
serían rápidamente hundidos y sus tripulantes masacrados.
Ante la imposibilidad de escapatoria posible, ocurrió un hecho que
quedaría ligado erróneamente a todos los espectáculos de gladiadores.
143

Los combatientes saludaron al emperador con una contundente frase


“Morituri te salutant” “los que van a morir te saludan”. Y aunque se creía
que era frase obligada en los combates de gladiadores, hoy se sabe que
se debió a una tradición errónea, y sólo consta que ocurriese ciertamente
en la naumaquia que Claudio celebró en el lago Fucino.
Queriendo demostrar que aquel evento debía ser recordado por siempre,
el emperador Claudio no especuló en el gasto. Tal es así que, desde el
centro del lago, un tritón de plata emergió tocando una trompeta, como
señal de inicio para el combate.
Los 19.000 hombres pelearon en el lago hasta teñirlo de rojo, con tal
presteza y ardor que, después de horas de cruenta lucha, el emperador
les perdonó la vida.
Fue sin duda la más grande naumaquia celebrada. Cientos de miles de
personas, enardecidas por una sed inagotable de sangre y crueldad,
abarrotaron las colinas del lago para asistir a la colosal batalla.
Años después, la locura sin límites de Nerón, le llevó a ejecutar una
naumaquia dentro de un anfiteatro de madera construido es proceso para
la ocasión en 57 d.c. y 64 d.c.
Tras una Venatio (lucha con animales), el emperador hizo inundar el
recinto y celebrar la lucha de embarcaciones. Una vez ésta concluyó, se
desaguó el teatro y la sangre siguió corriendo esta vez a manos de
gladiadores. Una vez acabaron los gladiadores, en el mismo recinto se
celebró un gran banquete.
Cuando se inauguró el magnífico y gran anfiteatro Flavio de la mano de
Tito, el significado del circo romano se proyectó en su máxima expresión.
Con capacidad para 50.000 personas, el enorme Coliseo pasó a
convertirse en el centro neurálgico de Roma y por ende del mundo de la
época.
Durante 100 días ininterrumpidos los romanos asistieron al coliseo a ver
los espectáculos más variados y, cómo no, más sangrientos.
Allí Tito celebró una naumaquia en la que se representó la batalla entre
Corintios y Feacios peleada por 3000 hombres.
Dentro del coliseo no había espacio para utilizar naves que pudiesen
maniobrar. Se procedía a inundar un poco el anfiteatro para aparentar la
navegación, convirtiendo los barcos en decorados donde luchar. Se sabe
que utilizaban artilugios para simular auténticos naufragios. Más tarde
sería el emperador Domiciano en dos ocasiones 85 y 89 d.c. quien apostó
por las naumaquias, y las dos últimas fueron celebradas en 109 por
Trajano y en el 248 con motivo del milenario de Roma. Filipo el árabe
celebró concluyó las naumaquias en el restaurado recinto donde tiempo
atrás lo hiciera Augusto.
144

Casi no han quedado restos arqueológicos de las naumaquias romanas.


El coliseo Flavio sufrió una drástica reforma llevada a cabo por
Domiciano, transformándola en celdas, jaulas para animales, mazmorras
y un complejo entramado de túneles y rampas de acceso a la arena,
desapareciendo los mecanismos que se supone servían para inundar el
anfiteatro.
La mejor prueba de cómo hacían los antiguos romanos para inundar sus
recintos se encuentran en los anfiteatros de Verona y Capua (Italia) y en
Emérita Augusta (Mérida, España). Concretamente en Mérida se han
encontrado restos de aljibes, canales, red de cloacas, un acueducto y
fuentes sobre el río Guadiana.

Las naumaquias fueron los espectáculos más costosos y variopintos de


los que se celebraron en la Roma antigua. Hasta nuestros días han
llegado infinidad de relatos de gladiadores que fueron auténticos seres
mediáticos de la época siendo sus hazañas en la arena narradas durante
muchos años.
De las
naumaquias han
quedado pocos
restos que
muestren su
grandeza. La
mayor parte de
lo que se sabe,
lo debemos a
hombres ilustres
de la época
como el propio
Augusto, Plinio,
Tácito, Suetonio
o Dion Casio que
en sus escritos,
narraron lo
fastuoso y delirante de un espectáculo diseñado para regalar al pueblo la
potestad de adquirir un poder absoluto…el poder de dar o quitar la vida.
145

J.J.D.R
Cuentan que, Alejandro Magno, enterado de las propiedades curativas de
los áloes de la isla de Socotra, desembarcó en dicha isla para que sus
tropas se repusiesen de las cruentas heridas recibidas en sus campañas.
De ser cierto este capítulo en las campañas del Magno, seguramente
debió quedar impactado ante la belleza del lugar.
La isla de Socotra forma parte de un archipiélago de cuatro islas mayores
y otros pequeños islotes pertenecientes a Yemen, golpeadas por el agua
del océano índico. Socotra es la isla de mayor tamaño, siguiéndole
respectivamente, Abd Al Kuri, Samha y la más pequeña isla de Darsa. Las
islas están bastante alejadas de Yemen, concretamente, ubicadas a 350
kilómetros de distancia. El aislamiento de la isla ha provocado que las
numerosas especies vegetales sean endémicas, proliferando en ella
especies autóctonas sólo específicas de ésta parte del mundo. Son más
de 700 especies las que sólo se reproducen en Socotra, lo que llevó en
2008 a la UNESCO, a incluir la isla dentro del listado de Patrimonio de la
Humanidad.
De entre las especies más
destacadas se encuentra el
árbol del pepino, que
pertenece a una subclase de
rosa del desierto. También la
dragonera o sangre de
dragón, árbol con forma de
paraguas, posee una sabia
de color rojizo que fue
utilizada en la antigüedad
como tinte e, incluso, como
medicamento.
En cuanto a la fauna en la
isla, los únicos mamíferos
habitantes son los
murciélagos, aunque la diversidad de fauna marina es muy rica y
abundante.
La isla de Socotra se extiende sobre 3625 km cuadrados, entre los que
uno puede perderse por planicies costeras, extensas mesetas de piedra
caliza, cuevas Kárticas, o por sus montañas Haghier, cuyo pico más
elevado alcanza una altitud de 1504 metros.
En los lugares más inaccesibles de la isla, salpicando los riscos y
acantilados de Socotra, asombra contemplar cómo los árboles del pepino,
crecen temerarios y arrogantes desafiando incluso, en algunos casos, las
leyes elementales de la gravedad.
La isla está habitada. Pero su aislamiento del continente africano es tan
grande que, incluso hoy día, la luz y el agua corriente son recursos de los
cuales aún no disponen.
Desde el año 1999 se puede llegar a la isla durante todo el año, gracias a
la apertura de un nuevo y actualizado aeropuerto. Hasta que no se
inauguró éste aeropuerto, el acceso a la isla era muy complicado en
algunas fechas del año, debido al fuerte oleaje y los temibles vientos.
146

Incluso el idioma que se habla en


Socotra es propio y autóctono de la
isla. Se conoce como soqotri, y está
relacionado con otros idiomas
arábigos como el Mahri, Dhofari, o el
Jibali. Los habitantes de Socotra se
dedican al pastoreo y la cría de
ganado, desarrollándose la mayor
densidad de población en la localidad
de Hadiboh con cerca de 9000
habitantes.

Socotra es un inmenso vergel de


especies extraordinarias. Un
espléndido catálogo de seres vivos
curiosos, debilidad absoluta para
botánicos y ecologistas.
Lamentablemente, los mismos
botánicos, advierten de la fragilidad de
un ecosistema tan particular, y colocan la flora de la isla entre las diez
con mayor riesgo de desaparecer del mundo.
147

J.J.D.R.
Una grieta profunda y vertical parte la tierra y abre las puertas de un
mundo subterráneo. La penetrante oscuridad del subsuelo, ciega
momentáneamente al visitante. En pocos segundos la vista se agudiza y
mientras se camina dificultosamente por la gruta, comienza a sentirse el
silencio, la humedad y el descenso de la temperatura.
De pronto algo llama poderosamente la atención al excursionista. Un
débil resplandor centelleante emerge desde una sala situada a pocos
pasos. Cuándo se cruza el umbral que da acceso a la gran sala de la
caverna, el enigmático resplandor se transforma enseguida en un denso y
fluorescente manantial de luz y color que ilumina la cueva como si
estuviera decorada de pequeñas guirnaldas y farolillos.
En ése instante la vista se clava
en la cúpula calcárea de la gruta,
y el desconcertante asombro
surge al comprobar que el
causante de tan magnífico
espectáculo, no es otro que las
larvas de un minúsculo
animalito que iluminan la sala.

Su nombre, Arachnocampa
luminosa. Su extraña y
fascinante cualidad, producir
una reacción química de la
luciferina, componente
generado por una enzima
llamada luciferasa. Para mayor
asombro, cuando las larvas de
esta especie autóctona de
Nueva Zelanda están
hambrientas, que suele ser en
todo momento, mayor es la
cantidad de luciferina que
generan creando un maravilloso
escenario de luz en las cuevas
de Waitomo. Al emitir luz atraen
a sus presas hasta que caen en las redes tejidas con un hilo mucoso y
pegajoso del que ya no saldrán con vida.

Waikato es una región de la isla del Norte en Nueva Zelanda de ricas y


fértiles tierras de cultivo, sobretodo de patatas, las cuales están
consideradas como excepcionales. El río Waikato atraviesa la región
durante 425 kilómetros, convirtiéndose en el río más grande de Nueva
Zelanda. En un punto del recorrido, sus aguas pasan a formar parte del
ecosistema subterráneo de las cuevas de Waitomo. La cueva de Waitomo,
en Maorí Wai-aga (agua) y tomo (agujero), fue descubierta por Tane
Tinorau jefe maorí de la localidad en el año 1887. Asombrado por la
belleza de la gruta, rápidamente se dio cuenta de la importancia de dicho
148

descubrimiento y de los dividendos que podría adquirir gestionando las


visitas a la cueva. Un año después, junto con su esposa Huti, abrieron la
cueva para mostrársela a exploradores y al público en general. En el año
1906 la cueva pasó a ser gestionada por el gobierno de Nueva Zelanda,
abriendo en 1910 un centro para la atención de los visitantes. La gestión
administrativa de las cuevas ha permanecido en manos gubernamentales
hasta el año 1989, fecha en la cual, fue devuelta a los descendientes del
jefe maorí quienes actualmente llevan a cabo su gestión.
La extensión subterránea en la que se encuentran las cuevas
descubiertas es de tres kilómetros. Pero los expertos creen que el área
puede alcanzar una extensión de 9,7 kilómetros cuadrados de galerías,
grietas y salas aún sin descubrir. En total, hasta la fecha, se han
contabilizado unas 300 cuevas. Las más populares son las mencionadas
de Waitomo. La cueva Arauni, fue descubierta por el maorí Ruruka Arauni
en un día de caza y es sumamente bella. Destaca también la inmensidad
de la cueva de Wetas. La cueva Mangapu posee un pozo de cien metros
conocido como Lost World. Pero imprescindible es recorrer, justo en el
último de los tres niveles de la cueva de Waitomo, la sala conocida como
La catedral,
recorrido que se
realiza en barca y en
el cual se puede
apreciar la belleza
de las
composiciones de
luz que realizan en
su cúpula los
gusanos luminosos.

Actualmente las
cuevas están
monitorizadas para
preservar la
temperatura y humedad de las mismas, aspecto esencial para la
supervivencia de las especies endémicas que han hecho de las cuevas su
hábitat natural durante milenios.

Miles de estalactitas y estalagmitas decorar las techumbres de las


cavernas. Cientos de restos fósiles semienterrados se esparcen por
doquier. El río Waitomo discurre lento por las gritas y cavernas
milenarias, horadando la roca calcárea, mientras sus aguas son
iluminadas por los cientos de miles de gusanos que descansan en las
cúpulas de las cuevas de Nueva Zelanda, iluminando la naturaleza e
iluminando nuestro asombro.
149

J.J.D.R.
La gente se amontona alrededor de los tenderetes y puestos ambulantes
llenos de colorido. Absortos en sus quehaceres cotidianos, los
mercaderes apalabran con entusiasmo y goce las virtudes de sus
productos, y paladean en cada oración comercial lanzada al aire un sin fin
de dispares sensaciones olfativas y gustativas que el turista o visitante
puede percibe en toda su plenitud.
El sonido de un chirriante silbato irrumpe en la abarrotada calle
paralizando la alocada actividad de los cientos de comercios que se
reparten a ambos lados de la vía férrea y que parte en dos la calle. El cielo
apenas es visible a pie de calle. La estrecha vía irrumpe en la ciudad bajo
una colorida techumbre de laminados toldos que sombrean y abrigan a
los comerciantes de Mae Klong.
De nuevo el chirriante silbato suena con firme poderío. En ése preciso
momento los toldos y puestos comerciales que se encuentran junto a la
vía comienzan a plegarse en una coreografía programada para dejar paso
al tren que se acerca a paso lento interrumpiendo la jornada laboral.
Aunque parezca
una locura, el
mercado de Mae
Klong en Tailandia,
sufre la
interrupción de sus
faenas cotidianas
hasta en cuatro
ocasiones al día
por el paso del
ferrocarril que
acude a su destino
final en la estación
cercana.
Durante doscientos
metros los
centenares de
puestos comerciales retiran sus acomodados puestos mercantes dejando
el espacio justo para que la maquinaria ferroviaria pueda seguir con su
trayecto, convirtiendo la llegada del tren a Mae Klong en una experiencia
tan poco usual y extraordinaria que no deja a nadie indiferente.
Según se afirma con orgullo en la ciudad, el mercado de Mae Klong se
monta en el mismo lugar desde hace tanto tiempo que el recuerdo y la
memoria de tiempo tan lejano quedaron en el olvido. En el año 1905 la
compañía ferroviaria incluyó la estación de Machachai como destino final
de su trayecto, emplazándola en pleno corazón del mercado de Mae
Klong. Quizás, lo corriente hubiese sido pensar que los habitantes de esta
localidad asiática variasen sus costumbres y terminarían colocando sus
tenderetes en otro sitio, pero obstinados y predispuestos a luchar por su
espacio vital, decidieron seguir con sus rutinas mercantiles pese a ver
como todos los días el tren les interrumpía su labor.
Mae Klong está ubicada al sur de Tailandia, a poco más de setenta
kilómetros de su capital Bangkok, en la provincia de Songkhran y muy
150

cerca de la ciudad de Amphawa, famosa también por su tranquilo y bello


mercado flotante, mecido por la sueva corriente de los ríos que terminan
agolpados en el canal Lepnatee Road.
EL mercado flotante de Amphawa se activa los fines de semana, siendo
las tardes y sus noches el momento idóneo para disfrutar de esta
arraigada y antigua actividad fluvial. La nocturnidad se apodera del
entorno y sobre las aguas comienzan a parpadear centenares de
pequeñas luces brillantes, luminiscencia provocada por la gran cantidad
de luciérnagas que sobrevuelan el río.
Tailandia está repleta de grandes y turísticos mercados de todo tipo.
Quizás la aglomeración de visitantes y comerciantes hace de muchos de
ellos lugares poco atractivos para aquellos que huyen de las masivas
aglomeraciones.
Amphawa es un lugar lleno de vida pero sin la masificación típica de otros
muchos mercados flotantes del país asiático.

Las barcazas y pequeños paquebotes se parapetan junto a las vigas del


embarcadero ofreciendo al público su mercancía mientras mantienen el
equilibrio con gran destreza. Pequeñas columnas de humo se elevan al
cielo. Sobre diminutas cubiertas de madera- muchas de ellas pequeñas
canoas estrechas- se cocinan numerosos platos que son vendidos y
consumidos en el acto. La vida bulle alrededor de la ambulante ciudad
flotante.
Las estrellas tamizan el techo de un centro comercial atípico y singular,
en el que el agua se torna mecánica escalera, y una adorable anciana
cobra y sirve comida acurrucada sobre una canoa en medio de un
caudaloso río, viendo con indiferencia el asombro que su cotidiana vida
produce en los extranjeros.
Tanto Mae Klong como Amphawa bien merecen ser considerados lugares
con encanto. El encanto que produce admirar la sencillez y la cotidianidad
del momento, reflejo diario de la vida y el trabajo de sus habitantes, entre
las vías de un tren de ida y vuelta o la fría oscilación del agua bajo la
panza de madera de una canoa sobre el río.
151

J.J.D.R
Un negro y temible abismo. Un hueco de muerte cercano a la playa.
La nada eterna bajo el inmenso peso de un mar azul y bello.
Un oasis desde el aire. Un paraíso fotográfico desde tierra. La meta de
miles de submarinistas embebidos de ansia aventurera.
En el golfo de Agaba, en la península del Sinaí (Egipto), bajo un mar de
dientes de tiburón, se haya horadado, entre magníficos campos coralinos,
una enorme caverna en el estómago del mar de Dahab.
Estas cuevas submarinas son conocidas como “Blue Hole”, y son
numerosas en nuestros mares y océanos, siendo lugar predilecto para
aficionados y expertos submarinistas.
El Blue Hole de Dahab es un caso excepcional. Se trata de un enorme y
bello arco de 26 metros de profundo y frío color azul. Su lecho marino,
oculto a 120 metros de profundidad, alberga los cuerpos de más de cien
submarinistas que perecieron al tratar de alcanzar el mar abierto.
El Blue Hole de Dahab es una trampa mortal. Una lengua de mar separa la
playa del inmenso
agujero. Los
submarinistas han
de sumergirse
hasta los 60 metros
para,
inmediatamente,
ascender en busca
del mar abierto.
Pero la negra
caverna desorienta
a los intrépidos
submarinistas, que
al no encontrar la
entrada, siguen
descendiendo
hacía las
profundidades en búsqueda de una efímera salida, en vez de ascender y
lograr su ansiada salvación.
Al continuar el descenso, la falta de oxígeno hace mella en los buzos.
Comienzan a sentir los efectos de la narcosis provocada por el nitrógeno.
Se sienten mareados y desorientados, y terminan por dejarse llevar hasta
acabar en el lecho marino.
En muchos casos la falta de experiencia y el mal equipamiento y, en otras
ocasiones, la excesiva confianza de los más expertos, ha ocasionado la
perdida de muchas vidas.
Un auténtico cementerio se oculta bajo la gigantesca montaña de agua.
En diversas inmersiones hasta el fondo marino, se han podido filmar los
cadáveres de los infortunados submarinistas.
Youri Lipski, israelí de origen ruso, tenía 23 años y era instructor
submarinista. Tenía experiencia y conocía del peligro del Blue Hole. Pero
nada de esto sirvió para que salvase su vida. El 28 de abril del año 2000,
se sumergió en la caverna llevando sobre su cabeza una cámara de vídeo.
152

Sin conocerse bien los motivos,


Youri se precipitó hacia las
profundidades. En su rápido y
mortal descenso, la cámara no dejó
de grabar en ningún momento,
mostrando incluso el instante en el
que el joven llegó a tocar fondo a
una profundidad de 91,5 metros.

La belleza de algunos lugares de


nuestro mundo nos atrae vivamente. El hombre sueña con ascender la
montaña más alta, llegar a los más recónditos parajes de la tierra,
descender a las profundidades de mares y océanos e, incluso, explorar
más allá de nuestra órbita terrestre. El riesgo y la aventura es algo innato
en nosotros, casi, me atrevería a decir que diseñado genéticamente en
nuestro ser. Esto nos hace intrépidos y, a veces, demasiados confiados
de nuestras capacidades. La naturaleza, que en ocasiones parece quieta y
dulce, dócil y sensible, nos embelesa con su belleza para cobrarse
después su tributo de vidas humanas.
Gaia es inmensa y preciosa, a la vez que tremendamente dura y
despiadada.
153

J.J.D.R.
Un haz luminoso se enreda entre los pliegues retorcidos del corpiño
amarfilado.
Difusa claridad, entra por los enormes ventanales y recorre y perfila un
océano de sensuales curvas congeladas en el tiempo.
Bajo el poder absoluto y perfecto que impregnó el pincel en cada
centímetro cúbico de la idílica y luminosa escena, una mirada se diluye en
pos del infinito y el mundo se congela a lomos de su grácil espalda.
Sigo asombrándome al descubrir la perfección que adquieren ciertos
artistas en sus obras. En ocasiones -suele ocurrirme cuando recorro el
inmenso universo que es Internet - me quedo petrificado ante alguna
imagen que hace que toda mi atención se pose en ella y necesite saber al
instante todo lo que esta encierra.
Hace poco me ocurrió algo parecido y mi gran sorpresa fue descubrir a
un sensacional artista británico capaz de plasmar escenas con su pincel
con el mismo resultado que conseguiría
un fotógrafo cámara en mano.
Se llama Rob Hefferan y nació en
Warrington, en el distrito de Cheshire al
noroeste de Inglaterra en 1968. Como
suele ser habitual en la personalidad de
los grandes artistas, desde muy
pequeño su mundo gira alrededor de las
artes plásticas y se tiene que enfrentar a
la complicada tarea de convencer a su
familia y entorno de que sólo el sendero
del arte es el que quiere andar en la
vida.
Tras muchas vicisitudes logra ingresar
en la universidad y estudiar ilustración
pero, poco tiempo después,
decepcionado por las clases que allí se
imparten, decide seguir su formación de
manera profesional dedicándose a la
ilustración de libros infantiles de alto
nivel así como del diseño para campañas publicitarias.
Sus trabajos en éste ámbito profesional le aportan rápidamente gran éxito
y un buen nivel económico, que aprovecha para dedicarle más tiempo a
su gran pasión, la pintura. Como eje principal de su obra se haya la figura
de la mujer. Suele ser el centro de casi todas sus escenas, las cuales
acompaña con decorados de interiores magistralmente definidos y con un
uso de luces y sombras que realzan con elegancia y viveza cada pieza. Su
obra está llena de vida. Uno de los aspectos que más me llamaron la
atención de sus acrílicos, es la gran habilidad de Rob para perfilar mil y
un detalles en los pliegues de cada vestido, así como la sutileza detallada
en la mirada perdida de sus protagonistas o el realismo absoluto con el
que pinta muebles y enseres.
A parte de escultor, dibujante, y como ya hemos podido comprobar gran
pintor, Rob es también un maestro en cuanto a captar el alma que fluye en
el mundo animal.
154

Sus pinturas sobre escenas


animales poseen tal carga de
realismo que parece que los
protagonistas sean capaces de
saltar del lienzo en cualquier
momento.

Una grata sorpresa fue descubrir a Rob Hefferan. Una evidencia,


comprobar cómo el talento de ciertas personas llevadas por la pasión de
trasmitir su arte, son capaces de encadenar mil sentimientos y mil
sensaciones, y cautivar al observador con una sola y simple mirada.
155

J.J.D.R.
En las húmedas entrañas de las selvas congoleñas, la tribu de los
pigmeos narra con respeto desde tiempo inmemorial, la existencia de un
ser legendario al que temen y del cual se mantienen alejados. El sólo
hecho de mencionar su nombre les cohíbe. La imagen del “ser de la
jungla pantanosa” infunde temor y miedo. Son demasiadas veces las que
hombre y animal han cruzado sus caminos, demasiadas veces las que
sus canoas han sido derribadas por la enorme cola del monstruo y,
muchas otras, las que han sido testigo de cómo mata sin piedad a
cocodrilos e incluso hipopótamos haciendo alarde de una fuerza
descomunal.
Su nombre ha de ser pronunciado con respeto. Su nombre viaja por las
tierras del Congo y países limítrofes sembrando el pánico y el
desconcierto en investigadores y expedicionarios, levantando mucha
polémica respecto a su veracidad.
Hoy día se sabe muy poco sobre la existencia del mítico monstruo que
atemoriza a los pigmeos y que recibe el nombre de “Mokélé-mbénbé” “el
que detiene los ríos”.
En los grandes pantanos selváticos del Congo dónde hay zonas que el
hombre blanco jamás ha
transitado, los nativos narran
sus experiencias con un
enorme animal al cual
describen como más alto que
un elefante, de 4 a 6 metros,
y con una longitud de cabeza
a cola de 5 hasta 10 metros.
Su piel es lisa y gris. Su
cuello es enorme y flexible y
dicen que sobre su cabeza
sobresale un cuerno o diente
de gran tamaño. Su gigante
cuerpo termina en una cola de gran fortaleza y musculatura parecida a la
de los caimanes. Su habitad son los ríos caudalosos y de espesa
vegetación. Se piensa que use cavernas y cuevas en los márgenes
acuíferos como hogar. En las expediciones que se han realizado a las
zonas de incidencia del animal, se detallaron huellas profundas y grandes
como sartenes, provistas de garras y con tres falanges.
Según el testimonio de los pigmeos -básicamente la fuente en la que se
basan los investigadores- las costumbres alimenticias del Mokélé-
mbénbé son vegetarianas, alimentándose sobre todo de una especie de
liana de flores blancas y savia lechosa que tiene como fruto algo parecido
a una manzana.
A pesar de ser vegetariano, son muchos los testimonios que narran la
violencia del Mokélé-mbénbé. Los nativos cuentan que en las zonas en
las que aparece, los cocodrilos e hipopótamos no se dejan ver. Los
pigmeos aseguran que el animal los mata sin compasión mientras sus
temibles bramidos o rugidos son escuchados en la espesura de la selva.
Cuando los pigmeos se han encontrado con el extraño ser, han huido
despavoridos. Pero en ocasiones el Mokélé-mbénbé, se ha cobrado
156

víctimas humanas aunque no las haya devorado. También cuentan cómo


en cierta ocasión los pigmeos lograron abatir uno de éstos animales. Tal
y como acostumbran hacer con las presas abatidas, celebraron con gran
júbilo la caza y dieron buena cuenta del animal. Todos aquellos que
comieron la carne del Mokélé-mbénbé murieron poco después.
Sus miedos y sus costumbres animistas han hecho que el Mokélé –
mbénbé sea respetado por las tribus centroafricanas a la vez que temido
y alabado.
Cuando los pigmeos intuyen o ven una senda abierta por el Mokélé-
mbénbé, tratan de esquivarlas, lo mismo que los pescadores quienes,
temerosos que el animal les vuelque sus canoas con su enorme cola,
procuran no pescar en los lugares en los que se ha visto al animal.
Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de que se trate de alguna
especie desconocida de rinoceronte o tal vez alguna especie de reptil aún
sin catalogar. Pero en algunas expediciones, cuando se les ha enseñado
a los pigmeos fotografías de animales como el hipopótamo, el rinoceronte
y otras especies
comunes, como
es lógico y
razonable, han
desechado que
se trate de
ninguna de estas
especies, por
otro lado bien
conocidas por
ellos.
Lo cierto es que
el Mokélé-
mbénbé tiene un
radio de
influencia de
extenso
recorrido por
territorio africano. Como ya vimos anteriormente, “aquel que detiene los
ríos” es temido en las riberas donde el idioma Lingala es la lengua
común. En tierras de Camerún se le conoce como Mbulu-embembe, y
Nyamala o Amali en las regiones de Gabón. Los Banziris le llaman Songo,
los Bandas, Badigui (diablo acuático), en el distrito de Biraco es llamado
Guanerú, mientras que para los Baya es el Diba.

Un extensísimo territorio y un elemento común. Por una parte, los relatos


y vivencias de tribus y expedicionarios, por otra, la realidad e ingerencia
en tan bastas regiones de un ser hasta hoy desconocido para la ciencia y
en especial por la zoología.
Las primeras referencias escritas sobre el Mokélé-mbénbé se remontan a
1776, año en el que Lievain Bonaventure misionero francés, dejó escrito
en su historia natural de la cuenca del Congo el hallazgo que hizo de
huellas en el terreno de casi un metro de longitud, en las cuales se podían
apreciar garras que se hundían en la tierra.
157

En 1909 sería el teniente Paul Graetz quien se encontraba en el lago


Bangweulu (Zambia), y escribió sobre cómo los nativos habían cazado un
Nsanga (nombre dado en la zona al Mokélé-mbénbé) e incluso le
enseñaron un pedazo de su piel.
Cuatro años después en 1913, el capitán alemán de las fuerzas coloniales
en Camerún Barón von Stein zu Lausnitz, escribió en su informe militar de
los territorios que administraba Alemania; “cierto animal causa terror y
atemoriza a las poblaciones del Congo, del bajo Ubangui, del Sanga e
Ikerlemba. Los nativos lo conocen como Mokélé-mbénbé. Su tamaño es
mayor que un elefante, la piel es lisa, parda y oscura, y tiene un cuello
grande, flexible y posee una poderosa cola que usa para hacer zozobrar
las canoas y matar a sus ocupantes pero sin llegar a devorarlos”.
Años después, en 1932, el escritor y naturalista inglés T. Sanderson
navegaba por una zona pantanosa del río Mainyu cuando fue testigo de
un encuentro con el mítico animal.
Surcaban el río cuando escucharon un atronador ruido. De las
inmediaciones de una caverna en la orilla vieron asomar una enorme
cabeza parecida a una foca, aunque su tamaño era superior a la cabeza de
un hipopótamo, sin parecerse en nada a foca ni a hipopótamo. Enseguida,
cuenta el escritor, los nativos huyeron espantados y aterrados mientras
gritaban al unísono Mokélé-mbénbé, Mokélé-mbénbé…
Roy McKal, profesor de zoología de la Universidad de Chicago, se
aventuró por las regiones del lago Likouala durante un año -1980-1981-,
recogiendo numerosos testimonios de los nativos y consiguió, junto con
James Powell, fotografiar una senda abierta de dos metros de altura que
terminaba perdiéndose en el río y que dejó marcando claramente el rastro
de una cola sobre el terreno.
Pero fue en 1993 cuando del encuentro en primera persona de un biólogo,
la ciencia mostraba verdadero interés por la figura del mítico animal de
los pantanos africanos.
El día 1 de mayo el biólogo congoleño Marcellín Agnagna del ministerio
del agua y la selva de la República Del Congo, mientras se encontraba
inmerso en la expedición Brazzaville cruzando las regiones pantanosas
del Likouala y Bai, se dio de bruces con el esquivo animal. El encuentro
fue tan fortuito e inesperado que no tuvieron apenas tiempo de
fotografiarlo. Después del encuentro, para Marcellí no quedaron dudas
posibles, el animal que había visto delante de él, era un Saurópodo de
época mesozoica.
158

La noticia corrió como la pólvora haciéndose eco de ella numerosos


periódicos internacionales. No había pruebas concluyentes, ni fotos ni
grabaciones, pero sí el testimonio de primera mano de un hombre de
ciencia, de un científico que hablaba claro de lo que personalmente había
observado.
Otra expedición, compuesta por once japoneses, se internó en las
marismas del lago Telle en la región de Likouala durante los meses de
marzo y abril de 1998 espoleados por los asiduos contactos de
pescadores y cazadores nativos. Consiguieron divisar una mancha negra
y grande en el lago pero, el mal tiempo y la espesa niebla, impidió detallar
la supuesta silueta del animal.
Una de las últimas expediciones en busca de la criatura de los pantanos
se desarrolló en el año 2001 y estuvo compuesta por miembros del
colectivo de investigación del grupo Criptozoología Columbia Británica de
Canadá y que denominaron “Crypto Safari 2001”.
Al igual que en el resto de
expediciones no se
obtuvieron pruebas
relevantes y concluyentes
de la existencia del mítico
Mokélé-mbenbé, pero se
incrementó notablemente la
base de datos de
descripciones y tradiciones
orales de las tribus
indígenas de la zona.
Bernard Heuvelmans fue el
primero en definir y dar
nombre a la Criptozoología.
Lo hizo de la siguiente
manera; “es el estudio de
los animales sobre cuya
existencia sólo poseemos
evidencia circunstancial y
testimonial, o bien
evidencia material
considerada insuficiente por la mayoría”.
A lo largo de los años han aparecido especies que tan sólo existían en el
imaginario colectivo, en libros de fósiles y, en algunos casos, eran
retratos de animales imaginativos, pura leyenda para la ciencia. En 1890
el mítico aventurero y explorador Henry Morton Stanley escuchó como los
pigmeos de las riberas del Congo, hablaban de una extraño animal mitad
caballo, mitad jirafa, mitad cebra. Los nativos hablaban de aquel animal
extraño bajo el conocimiento de quién tiene en la selva su casa y su
habitad. Harry Johnston emprendió en 1899 una expedición siguiendo los
pasos de Stanley y daría en 1900 con el mítico animal del que tanto
hablaban los pigmeos. Logró incluso los cuartos traseros del animal que
envió para su análisis a Inglaterra.
Enseguida la ciencia se encontró con una nueva especie por catalogar en
las selvas congoleñas. Hoy día lo conocemos como Okapi, e incluso con
159

los avances existentes hoy día, sigue siendo dificultoso acercarse a tan
bello animal en libertad para estudiar su comportamiento.
Igualmente pasó con el Celacanto. Cuando un ejemplar de éste pez
prehistórico cayó en las redes de unos pescadores la ciencia se llevó las
manos a la cabeza ante lo que consideraron un fósil viviente.
No quiero decir con esto que el Mokélé- mbénbé sea, como quieren ver
algunos, un dinosaurio prehistórico que ha logrado sobrevivir en un
ecosistema especial como son los humedales del Congo. Pero sí veo muy
probable, que estemos en la antesala del descubrimiento de una nueva
especie animal. Los testimonios recogidos en las zonas de influencia son
muchos y muy variados. Las constantes expediciones, aunque no han
podido recabar pruebas concluyentes, sí han dejado claro que una forma
de vida hasta hoy día no conocida deambula por ciertas regiones
africanas.
Tan sólo pensemos en los abismos oceánicos. Actualmente, mediante los
enormes avances tecnológicos en inmersión submarina, se están
catalogando especies que a simple vista parecen sacadas de películas de
ciencia ficción y que posiblemente antaño, al ser apresadas en las redes
de los pescadores, contribuyesen a la creación de mitos y leyendas.
El planeta tierra, aunque nos parezca totalmente explorado y
computarizado por la tecnología actual, esconde regiones tan inhóspitas
y salvajes como hace siglos. Sin descuidar la objetividad y las premisas
que la ciencia requiere, cabe la esperanza de que muchos de los mitos y
tradiciones que de seres crípticos y misteriosos, que guardan ritos y
vivencias de muchos pueblos, sean la realidad de especies animales que
han sobrevivido aisladas en un entorno completamente favorable para su
procreación.
Hasta el momento estamos a la espera de que el rugir atávico del Mokélé-
mbénbé algún día nos despabile. Si ése día llega, se diluirá el mito y será
desvelado otro misterio, a la vez que pondremos en peligro una especie
que, de ser cierta su existencia, comenzará a estar en grave peligro de
extinción.
160

J.J.D.R
Reconozco que hasta hace bien poco, si me hubieran preguntado por
Mathias Sindelar, en mi basta ignorancia hubiese admitido desconocer a
dicho personaje. Tampoco tendría nada de particular haberlo ignorado,
pero en mí caso, por considerarme ferviente enamorado del fútbol, me
pareció un desaire no saber nada del hombre que se enfrentó a los nazis
empleando su habilidad con el balón como única arma, pese a que luego
le costase su vida.
Hace no mucho se cumplieron 72 años de la muerte de Sindelar, el
hombre que vestido de corto y con un balón en los pies, humilló a los
nazis. Esta es su historia…
Mathias Sindelar nació en la localidad de Kozlov (Moravia) el día 3 de
febrero de 1903 en el seno de una familia judía. Se crió en el barrio vienés
de Favoriten donde, desde muy pequeño, demostró sus grandes
cualidades jugando al fútbol. Estas actitudes pronto se vieron
recompensadas al fichar con tan solo 15
años por el Hertha de Viena, para dos años
después recaer en el Austria de Viena,
equipo con el que conseguiría sus mayores
logros. Ganó tres campeonatos, seis copas
nacionales y, en su mejor momento, dos
trofeos Mitropa (la actual liga de campeones)
en los años 1933, 1936.
En una época en la que el fútbol era un juego
de ataque y goles, Sindelar llegó a marcar la
cifra nada desdeñable de 600. El fútbol
austriaco disfrutaba de un ciclo maravilloso
de grandes futbolistas. La selección
austriaca disputó 50 partidos en los que solo
cosechó 4 derrotas. Se conocía a esta
selección como el Wunderteam (equipo
maravilla), y Sindelar era el líder indiscutible.
Le apodaban “El hombre de papel” por su delgadez y la agilidad que
demostraba para zafarse de los contrarios en los partidos. Junto a
Giuseppe Meazza y el húngaro György Sarosi, estaba entre los tres
mejores jugadores del mundo. Era la referencia del fútbol austriaco y en
su país era apreciado y querido como deportista de élite. Su fama era
descomunal. Hoy día estamos acostumbrados a ver a jugadores de fútbol
haciendo campañas publicitarias y cobrando por ello. Pero en los años
treinta, que un jugador de fútbol fuese reclamo publicitario de marcas de
moda y a demás cobrase emolumentos por ello, no era nada común. Pero
Sindelar era diferente. Hacía anuncios de postres y relojes, así como de
ropa y otros artículos de moda. Se puede decir que Mathias Sindelar se
convirtió en el primer jugador mediático del fútbol.
En el mundial de Italia de 1934 llegaron a las semifinales, donde se
enfrentaron al equipo anfitrión de Mussolini. En un partido en el que hubo
de todo, destacó la increíble y desafortunada actuación arbitral, dejando
apeada de la competición a la selección austriaca que terminaría como
161

tercera clasificada. Después de la anexión de Austria por parte de


Alemania y de cara al mundial de Francia de 1938, Hitler planificó la unión
de ambas selecciones para lograr un equipo invencible. Si Austria era una
selección poderosa, Alemania también lo era, y hasta cinco jugadores
fueron llamados por el seleccionador alemán. Entre ellos, como no podía
ser de otra manera, se encontraba Sindelar. Pero el artista del balón,
evadía cualquier convocatoria del seleccionador alemán aludiendo
lesiones continuas. Sindelar era judío, y no estaba dispuesto a defender
la camiseta de una nación que, en aquella época, mataba a sus conocidos
y familiares causándole un dolor enorme. Incluso con la llegada al
combinado alemán de un nuevo seleccionador que no compartía las ideas
nazis de sus superiores, llegó a pedirle que no le llamase y evitase
convocarle para jugar con el equipo. Pero las presiones por parte de las
autoridades nazis eran demasiado grandes. Querían tener la mejor
selección y ganar el mundial. Y Sindelar, le gustase a él o no, debía vestir
la camiseta Alemana o no vestiría ninguna otra. Para conmemorar la
anexión de Austria al territorio alemán, el día 3 de abril del 1938, se
disputaría
un partido
entre
ambas
seleccion
es. Qué
duda
cabe que,
de
antemano
, se
trataba de
un partido
amañado.
Los
dirigentes
nazis no
consentirían ver derrotada a su selección y para ello se dispuso todo al
detalle. Se habló con jugadores y árbitros y el partido casi se decidió
desde el vestuario.
Aquel partido acabaría con el ciclo y la época dorada del fútbol austriaco,
y con el Wunderteam (equipo maravilla) para siempre. Como presagio de
lo que más tarde sucedería, Sindelar comenzó eludiendo el saludo
obligatorio a los nazis con el brazo alzado. Este gesto pronto seguiría a
otros singulares detalles del futbolista, que pretendía reivindicar en el
césped su negativa a ser humillado. Comenzó el partido y la trama
ridícula se puso en marcha. Cada ocasión que el equipo austriaco tenía,
era concluida con garrafales fallos de los jugadores ante el marco alemán.
Una y otra vez, delante de la portería germana, las ocasiones eran falladas
estrepitosamente. Sindelar se mofaba de la defensa alemana. Se
adentraba en el área y tras regatear a todo defensa que se ponía delante,
cuando frente al potero la ocasión de meter gol era clara, se giraba y con
total desprecio lanzaba el balón hacia la grada. En aquel circo de mentiras
162

en el que se había convertido el partido, Sindelar tomó la decisión de


acabar de una vez por todas con aquella falsa. Mathias Sindelar sacó un
disparo potente y certero que acabó entrando en la malla de la portería.
Toda la rabia contenida del futbolista y todo su orgullo como hombre,
reventó con aquel disparo que entró en la portería del conjunto alemán,
para desconcierto y pábulo de las autoridades germanas. Pero aún no
contento con marcar el gol, Sindelar corrió como un loco hacía el palco
de honor, y ante la mirada estupefacta de los presentes, se marcó un baile
caricaturesco que los dejó helados y humillados. Sin duda marcó aquel
día el gol más controvertido de la historia y el que a la postre acabaría
con su vida. Si para el pueblo austriaco Sindelar era un ídolo futbolístico,
después del partido se convirtió en un icono para su gente, y aún más, en
un elemento subversivo para los nazis. La persecución comenzó de
inmediato. Sindelar se escondió, y su día a día, pasó a convertirse en una
carrera en pos de salvar su vida.
Al poco tiempo un local de su
propiedad fue devastado hasta
dejarlo en ruinas. La Gestapo lo
buscaba con insistencia, incluso
el mismo Hitler puso precio a su
cabeza ofreciendo una suma de
dinero a quien diese pistas de su
paradero. Parece que el reclamo
económico obtuvo respuesta en
algún conocido del futbolista, ya
que poco después, sucedió lo
inevitable.
El día 23 de enero de 1939 se
hallaron los cuerpos sin vida de
Mathias Sindelar y su reciente
esposa Camila Castagnola, en el
dormitorio de ambos y tumbados
en la cama. Las autoridades
rápidamente cerraron la
investigación, y declararon que
había sido un suicidio. Dijeron que
Sindelar y su esposa habían
muerto a causa de un escape de gas, y que probablemente se suicidaron
a causa de las presiones a las que estaban sometidos por la Gestapo. Era
una solución sencilla y fácil. Pero, incluso en la época, se supo que
bomberos que acudieron al domicilio de Sindelar, declararon no haber
notado olor a gas y que la estufa estaba cerrada. El día que falleció, ex
compañeros suyos jugaban un partido en territorio austriaco. El árbitro
mandó parar el juego. Todos los jugadores se extrañaron de este hecho y
fueron a protestar. Cuando se enteraron de la noticia de la muerte de
Sindelar, muchos terminaron tendidos en el césped llorando y abatidos
por el dolor.
Al morir Sindelar, Austria de Viena, su club, recibió más de 15.000
telegramas de condolencia. Fueron tantos que el correo de la ciudad se
colapsó. El día de su funeral más de 45.000 personas acudió a despedir a
163

su héroe nacional.
El hombre de papel había muerto, el hombre que con un balón en los pies
se burló del poder nazi, metió un gol que valía más que una copa del
mundo o un campeonato. Aquel gol sirvió para ganarse el respeto de su
pueblo y demostrar su coraje e intransigencia con la injusticia y la
opresión. Aún hoy día, dirigentes de su club, federativos del fútbol
austriaco y aficionados, el 23 de enero se unen junto a su tumba para
rendir un sencillo homenaje a su memoria.
164

J.J.D.R.
El mar amaneció vestido de castigo el domingo 26 de diciembre del año
2004.
Devastador y mortífero las entrañas del océano Índico se elevaron tras un
terremoto cuyo epicentro fue la costa oeste de la isla de Sumatra, y un
gigantesco tsunami, tras nacer y hacerse mayor en segundos, devoró la
vida de más de 275.000 personas desolando cada palmo de tierra que
encontró a su paso.
El terremoto de Indonesia fue de grado 9,1 en la escala de Richter, el
segundo de mayor envergadura registrado desde que se utiliza el
sismógrafo.
La mayoría de las múltiples islas del océano Índico desaparecieron tras la
gran ola dejando un reguero de muerte y caos.
Las islas Andaman, al este de la India en el golfo de Bengala, sufrió
igualmente los efectos del seísmo. Una isla en particular, Sentinel del
norte, de la cual se sabía habitada por una tribu nunca contactada,
focalizó la atención de los grupos proteccionistas al pensar que tras el
tsunami no había sobrevivido ninguno de sus miembros.
Una mañana, cuando un helicóptero rastreaba la isla buscando indicios
de algún
superviviente, se
quedaron
sorprendidos al ver
como desde la verde y
tupida vegetación
varios individuos
aparecían corriendo y
lanzándoles flechas y
alguna lanza. Las
imágenes grabadas
por los tripulantes del
helicóptero dieron la vuelta al mundo. Los Sentineleses seguían vivos, o
al menos habían sobrevivido alguno de sus miembros tras el terrible
terremoto y aquella noticia se convirtió en todo un gran acontecimiento.
¿Quiénes son esos hombres desnudos y armados que en pleno siglo XXI
descargaban con furia sus flechas contra el frío metal de un helicóptero?
¿Es cierto que durante siglos y siglos, a pesar de saber que estaban en
aquella isla, ésta tribu ha logrado permanecer incorrupta ante el poder
succionador del progreso?
Quise saber algo más de los Sentineleses, y aquí os relato lo poco que se
sabe sobre ellos.
Pertenecen al denominado grupo de los negritos, compuesto por los
Granandamaneses, los Onje y los Jarawa. Su idioma es el Sentineles y
son cazadores recolectores. No se han evidenciado signos de utilización
de fuego ni tampoco conocimientos o trabajos de agricultura siendo la
pesca, la caza de lagartos como el monitor, la recolección de miel, bayas,
raíces, así como frutas y plantas salvajes, lo que compone el sustento
que mantiene y nutre a la comunidad de la isla.
La superficie de Sentinel del norte es de 72 kilómetros cuadrados de
longitud por 8 de ancho. Una profunda y espesa jungla cubre la isla.
165

Entre la espesa maleza los Sentineleses permanecen ocultos, saliendo de


vez en cuando para llenar sus despensas de peces y moluscos en la
playa.
La isla está rodeada por una impenetrable barrera coralina que, según
historiadores y expedicionarios, sirvió para frenar intentos de contacto –
al no poder desembarcar en la playa- y frenar las enormes y peligrosas
mareas del océano. Su lengua, cultos y religión son desconocidos, así
como el número actual de nativos que habitan la isla, que se cree no
supere el medio centenar.
Los Sentineleses no desean ser contactados. Innumerables intentos del
gobierno indio -al que pertenece la isla- han sido infructuosos, y en la
mayoría de los casos han tenido que salir atropelladamente de la isla
perseguidos por las flechas que los nativos les terminan lanzando. En el
año 2006, dos pescadores que faenaban cogiendo cangrejos cerca de la
playa, terminaron asesinados por los nativos.
El aislamiento de los Sentineleses es histórico. Los ingleses, que
arribaron a las costas de todas las islas del archipiélago, fueron
incapaces de hacerlo en Sentinel del norte. La gran barrera coralina y la
feroz resistencia que encontraron por parte de sus habitantes hizo que
sopesasen las consecuencias
y utilizaron la retirada como
mejor argumento.

Muchas expediciones han


llegado hasta las playas con
la intención de acercar
posiciones y tomar contacto
con los Sentineleses pero
nunca se ha logrado llegar a
desembarcar con éxito, y
todo a quedado en
acercamiento visual y entrega
de algún presente.
La tribu Sentinel ha dejado claro que no quiere saber nada del mundo
exterior. Desean seguir ocultos tras el manto vegetal que les cubre de las
miradas molestas de los cansinos expedicionarios. No desean saber nada
de nosotros, y creo que es un deber, incluso una obligación, no
inmiscuirnos en su mundo y dejarles seguir viviendo como ellos han
elegido.
Sentinel del norte se pierde en las brumas marinas del océano Índico. La
irregular silueta del istmo Andamanés esconde el secreto perpetuo de
una de las únicas y más enigmáticas tribus del mundo. Una etnia
desconocida y misteriosa que mira al extraño que se acerca a sus costas
con el miedo de aquel que quiere proteger su mundo del peligro más
voraz y pernicioso.
Ése miedo les ha protegido durante milenios y es ése miedo a nuestro
mundo lo que tenemos que respetar, protegiendo su ecosistema y su isla
de cualquier contacto que ellos no desean tener.
166

J.J.D.R
El Monte Roraima o Cerro Roraima, es el punto más elevado de la cadena
de mesetas Tepuyes o Montañas Tubulares, que por su belleza y
espectacularidad es una maravilla de la naturaleza en estado puro.
Situado en la sierra de Paracaima, en el macizo Guayánico, su meseta
constituye la frontera natural de tres países sudamericanos, Venezuela,
Guyana y Brasil, siendo el Tepuy más conocido y famoso del parque
nacional de Canaima.
El hito de dicha triple frontera, fue colocado en 1931 por una comisión
Internacional.
La extensión de la meseta en la cima es de 31 kilómetros cuadrados,
rodeado por todos lados de acantilados que superan los 400 metros de
altura.
Como una bufanda de blanca espuma, las nubes descansan entre los
peñascos de las verticales paredes del Tepuy. Las cimas del Monte
Roraima están consideradas las formaciones geológicas más antiguas de
la tierra, perteneciendo al periodo precámbrico con una antigüedad de
2000 millones de años. De hecho, muchos científicos aseguran que, en
éste preciso lugar, fue
donde la tierra se quebró
cuando aún era Pan gea,
dando lugar con la
separación al nacimiento de
los continentes. Cuando
uno observa la magnitud del
pedazo de tierra que
conforma Cerro Roraima, es
lógico pensar que un
cataclismo de dimensiones
gigantescas ocurrió en el
lugar, para que una masa
tan enorme de tierra,
quedase quebrada y solitaria como hoy la podemos observar.
Las especies vegetales de la meseta del Tepuy Roraima son endémicas, y
por ello constituyen un auténtico museo natural botánico. Sobre la
cumbre, formaciones rocosas formadas por la erosión durante milenios,
han formado extrañas y peculiares figuras que salpican la meseta. El
punto más alto de la montaña es el Maverick Rock con 2810m, y se
encuentra en el extremo sur de la planicie en territorio Venezolano. La
Altura media de los picos es de 2500 metros sobre el nivel del mar.
Los Pemones (etnia sudamericana) del parque nacional de Canaima,
llaman “Madre de todas las aguas”, a los ríos que en enormes cascadas
son lanzados al vacío desde lo alto de la meseta. Estos ríos son el Kako,
que desemboca en el Esequibo, el río Cotinga que fluye hasta unirse al
Amazonas y, por último, el río Arobopó, afluente del Kukenán.
167

La ruta al Tepuy
Roraima es
conocida y
famosa entre
senderistas,
mochileros y
expertos
alpinistas. Desde
Brasil y Guyana
es posible
coronar la cima
del Tepuy, pero
dada su alta
dificultad, se
recomienda solo
para expertos
escaladores por su nivel técnico necesario. La ruta más conocida y por
ende más transitada está del lado Venezolano.
Paratepuy es la localidad donde comienza la ruta. Se encuentra a 50
kilómetros de distancia de las oficinas de Imparques, donde se hace
registro gratuito de los excursionistas, y es el lugar indicado para la
contratación de guías y porteadores.
El siguiente punto es el campamento Tek, junto al río de mismo nombre, y
a tres horas de la base del Tepuy Roraima. Desde éste punto hay que
partir hacia el campamento Kukemán, también a orillas del río de idéntico
nombre, desde donde ya se puede observar la escalinata natural que
asciende hasta la cima.
Ésta escalinata o rampa natural fue descubierta y escalada por vez
primera por Everad F. Im Thurn y Harry I. Perkins el 18 de diciembre del
año 1884, entusiasmados por las descripciones que en 1596 hizo del lugar
Si Walter Raleigh en su libro “Guiana”, y que ante la visión extraordinaria
del accidente geográfico denominó “Montaña de Cristal”.

Otro lugar maravilloso y espectacular de nuestro planeta azul. La belleza


y singularidad de nuestro mundo está plagado de lugares extraordinarios.
Lugares con embrujo salpican países y continentes cegando la vista del
espectador, como si estuviésemos bajo los efectos de un hechizo arcaico
que nos muestra la grandeza de la naturaleza.
168

J.J.D.R.
En Tailandia hay un templo que rompe con la simetría lineal y
costumbrista de sus homólogos recintos, y reluce bajo la claridad de sus
muros como un espejo de blancura cristalina y radiante.
El templo de Wat Rong Khug está ubicado en la provincia de Chiang Rai
la más norteña de Tailandia. Su construcción comenzó en el año 1997 de
la mano del arquitecto tailandés Chalermchai Kositpipat, aunque aún en la
actualidad sigue en construcción y no se sabe cuándo será concluida su
obra. Del primer proyecto que se diseñó hasta el proyecto que
actualmente se tiene en mente hay una gran diferencia. Se han calculado
que concluirá cuando se terminen nueve estancias que no aparecían de
inicio, y su duración se estima en unos 90 años más, eso siempre que se
siga subvencionando y haya dinero para invertir. La particularidad y la
referida fama que este templo a cosechado, es en base gracias a que
rompe totalmente con la línea tradicional de los templos antiguos
budistas e hinduistas, y ofrece una visión nueva y moderna de arte
contemporáneo.
Una de las diferencias más notables se encuentra en la construcción de
un Ubosot o sala de reuniones, de la cual carece cualquier otro templo
tailandés.
Su estructura es totalmente
blanca, tanto que, en días
soleados su belleza y
resplandor ciega la vista.
Tanta blancura cegadora
refleja el espíritu puro
budista y la gran cantidad de
cristales con los que cuenta
el templo, refiere la
sabiduría de Buda como “luz
que brilla en el mundo y el
universo”.
Para llegar hasta el templo hay primero que atravesar un puente
suspendido sobre un mar de manos pidiendo auxilio, cabezas
agonizantes y cuerpos moribundos en un purgatorio de blanco infortunio.
Es raro ver una escena de esta índole en un templo hindú o budista, y
según cuentan los lugareños, representa el infierno que Buda hubo de
pasar en vida. El suelo de las diferentes salas está representado por
diferentes animales que a su vez representan lo elementos de nuestro
mundo. De esta manera el elefante hace referencia al mundo, el Naga es el
agua, el cisne es el viento y la figura de un león representa el fuego.
Muchos de los dibujos y representaciones de las salas fueron decorados
con oro. Aunque la gran sorpresa que nos podemos llevar en este
hermoso templo blanco, es contemplar las representaciones y murales
que adornan sus paredes. En ellas podemos apreciar tanto el vuelo de
supermán con su típica capa roja, como a Neo el protagonista de Matriz,
un mural donde las torres gemelas están siendo atacadas por aviones, y
todo tipo de figuras como robots, zapatillas de marcas conocidas y
personajes y mundos de ficción.
169

Estas representaciones pretenden reflejar lo absurdo del mundo


occidental y todo aquello que lo rodea, como la codicia, el consumismo,
la violencia y el terror, y su representación es una contrapartida a la fe y
la religiosidad que budistas e hinduistas mantienen adoran y aman.
Wat Rong Khug es un maravilloso templo blanco y hermoso aún
inacabado, pero que seguramente en un futuro no muy lejano, se
convertirá en uno de los espacios más visitados de Tailandia y uno de los
templos más bellos y visitados del mundo.
170

J.J.D.R
El aire denso de la Plaza de España, contrasta con la brisa apacible que
sopla en el Parque del Oeste. Sobre la tierra que sostuvo el cuartel de la
montaña -sangriento recuerdo de la guerra civil-, la calma es soliviantada
por las risas de los niños que juegan divertidos en el parque, ajenos a los
muros plomizos y pétreos que salpican el lugar por el que corren y ríen
felices. El paseo del Pintor Rosales es un mar de vehículos cabreados
que, al llegar la tarde, buscan el descanso en las afueras del centro de la
capital. La gran ciudad crepita. Pero su bullicioso y rutinario caos diario,
no altera en absoluto el lugar en el que descansa un pedazo de Egipto,
empadronado hace años en el centro de Madrid.
El sol se oculta despacio en el horizonte. Los flashes de las cámaras
parpadean, y los turistas se afanan en captar la belleza del ocaso sobre el
templo de Debod.
Orientado de este a oeste, tal y cómo se ubicaba en su lugar de origen,
las piedras del
templo milenario
aguardan la caída
de la noche.
Ptolomeo IV
Filópator fue
quién mandó
erigir los núcleos
más antiguos del
templo hace 2200
años, en el
imperio medio,
para que sirviese
de culto al dios
Amon.
Posteriormente, el
rey Nubio
Adijalamani de
Meroe (200-180
a.c) fue el encargado de terminar su construcción y decorar
majestuosamente el templo con bellos y coloridos relieves. Se encontraba
ubicado en la baja Nubia, en la localidad de Debod al sur de Egipto. Algo
más al norte, en la isla de Filé, estaba enclavado el santuario de la diosa
Isis que, posteriormente, terminaría siendo parte esencial del conjunto del
templo.
Parece ser que los primeros asentamientos del templo se remontan a
épocas anteriores, habiéndose descubierto partes del conjunto del templo
del imperio medio, y en el entorno donde estaba el templo, restos
pertenecientes a la época ramesida.
A lo largo de los siglos, el templo de Debod cambio su culto a Amon por
el de la diosa Isis, hasta la llegada de Justiniano que decretaría el cierre
de todos los templos paganos en el imperio Bizantino siendo Egipto en
aquel entonces una provincia del imperio.
171

Poco después, el templo, albergo una comunidad cristiana que rendía


culto a San Esteban. Desde entonces, nómadas, peregrinos y paganos e,
incluso, ocasionalmente musulmanes, dejaron plasmadas sus huellas y
cicatrices históricas en los muros y estancias el templo de Debod.
Incluso el gran Champollion, a quien debemos el descifrado de los
jeroglíficos egipcios, visitó el templo cuando estaba a las órdenes de
Napoleón en las campañas de África.
La cuestión llegados a éste punto es concreta, ¿Cómo llegó un auténtico
templo Egipcio hasta la ciudad de Madrid?
En el año 1961 el Grupo de Salvamento de los Monumentos de Nubia,
conocido como (comité Español), intervino activamente en los
yacimientos de Nubia en Egipto y también en Sudán, aparte de figurar
entre los activos que mediaron en la salvaguarda de varios templos, que
corrían grave riesgo de desaparecer bajo las aguas del lago Náser por la
apertura de la nueva presa de Asuán. Al mando de dichas operaciones de
rescate y salvaguarda del patrimonio Egipcio, se hallaban arqueólogos
Polacos, que certificaron al levantar los sillares del templo de Debod, su
datación en época ramesida, posiblemente en tiempos de Seti II.
Ya en el año 1907 tras
la construcción de la
primera presa en
Asuán, terminó con el
templo de Debod bajo
las aguas, y allí estuvo
nueve meses
sumergido, provocando
que se perdieran
valiosos relieves y la
policromía de sus
jeroglíficos.
Después de arduas
negociaciones entre el
gobierno Español y el
gobierno de Egipto, en compensación por la ayuda prestada en el
salvamento del templo, se acordó el definitivo traslado a España.
El hecho sucedió en abril de 1970. Acabada la tarea de desmembrar el
templo, actuando milimétricamente para no dañar los antiguos sillares y
piezas del santuario, las piezas fueron herméticamente embaladas y
trasladadas a la isla de Elefantina. Poco después, llegaron al puerto de
Alejandría, donde fueron cargadas el 6 de junio de 1970 en las bodegas
del buque Besina, que partió en dicha fecha rumbo a España.
La valiosa carga llegó a Valencia el 18 de junio. La incansable y ardua
tarea de manejar tan delicado porte no daba un respiro. En el puerto de
Valencia se procedió a embarcar las piezas del inmenso puzle egipcio en
las cajas de los camiones, que serían los encargados de llevar a Madrid el
templo de Amon de Debod.
Pero las vicisitudes del periplo del templo aún serían muchas. Una vez en
Madrid, se comprobó que sólo se disponía de un plano para el
complicado ensamblaje de las piezas, y de un precario croquis y algunas
fotos no referenciadas.
172

Se tardó dos años


en dar forma al
templo de Debod.
Al fin, el día 20 de
julio de 1972, se
ofició la
inauguración.
Hoy día podemos
disfrutar de la
belleza de un
templo Egipcio de
más de 2000 años
de antigüedad en
pleno corazón de
Madrid. He de
decir que, al igual que sucedió con el templo de Debod, otros tres templos
más fueron cedidos por Egipto a otros países, que actuaron tras el
llamamiento de la UNESCO para salvar los templos Nubios de Abu
Simbel. A Estados Unidos llegó el templo de Dendur, actualmente
expuesto en el museo Metropolitan de Nueva York. A Italia llegó el Speos
de Ellessiya, concretamente a Turín, y la capilla de Taffa llegó a Leiden en
Holanda.
Abu Simbel fue desmantelado por completo. Sus milenarios templos
fueron salvados de las aguas de del Náser. Gracias a la labor de los
arqueólogos e historiadores, éstas emblemáticas y preciosas joyas
históricas pudieron huir de un final desastroso. Gracias al esfuerzo de
mucha gente que participó en dichas tareas, hoy podemos contemplar, a
escasos metros del centro de una gran ciudad como Madrid, un pedacito
del Egipto antiguo.
El parque del Oeste, nos da ahora la oportunidad de asistir a un
espectáculo digno de ver. Cuando el sol se apea del horizonte y cae,
lentamente, ocultándose tras la línea del firmamento, el templo de Debod
nos ilustra sobre cómo los antiguos egipcios maravillaron al mundo con
sus hermosos templos de culto.
173

J.J.D.R.
En ciertos lugares del mundo sería inimaginable encontrar un lugar donde
tres religiones distintas compartiesen un mismo lugar de culto y en el que
las representaciones de sus dioses y santos compartiesen estrechamente
techo, velas, y aromáticas esencias.
Tal lugar existe y se encuentra en Asia, concretamente al norte de China,
en la cordillera de Taihang provincia de Shanxi donde, a cincuenta metros
del suelo, se eleva, literalmente colgado de la pared del monte Cuiping, un
hermoso templo refugio de peregrinos y morada de las tres religiones
más importantes de China, confucionismo, taoísmo y budismo.
El monte Hengshan es uno de los cinco montes sagrados de China,
comprendidos bajo el signo de los puntos cardinales, sur, este, oeste,
centro, y el norte representado por el monte Hengshan.
El maravilloso y espectacular templo colgante fue construido en 491 por
la dinastía Wei del Norte siendo restaurado posteriormente por las
dinastías Ming y Qing.
A pesar de contar con más de 1500 años desde su construcción, se
conserva en perfecto estado,
máxime teniendo en cuenta
que la base de su estructura la
conforman unas 40 gruesas
vigas de madera sujetas en
diferentes niveles por robustos
postes engastados en la piel
de la montaña.
Se cuenta que para la
construcción de tan singular
templo no fue necesario
utilizar la seguridad de vigas
que impidiesen el desplome
del templo, sino que este elemento fue un añadido posterior colocado
para suprimir el miedo que sentían viajeros y peregrinos ante la
sensación de que toda la construcción podía derrumbarse en cualquier
momento.
En perfecta simbiosis con el magnífico valle que rodea la montaña, la
silueta del templo parece formar parte del ecosistema natural como si
realmente hubiese crecido junto a las piedras que lo abrazan.
Sus constructores, geniales arquitectos, lograron engastar en la dura
roca una edificación a salvo de las habituales inundaciones del valle,
creando un recinto libre de contaminación acústica donde la montaña
sirve de parapeto natural ante el viento, la lluvia y el inclemente sol.
Al templo se accede por mediación de un puente y después la ascensión
se realiza por unas escaleras tan antiguas como la propia montaña, ya
que fueron labradas escalón tras escalón sobre la misma piedra.
Al llegar a las primeras estancias el vértigo puede hacer acto de
presencia, porque al caminar por entre los tablones de madera, es posible
divisar el curso del río muy por debajo de los pies del visitante.
174

En el interior del templo hay numerosas


estancias, muchas de las cuales fueron
ampliadas por los monjes horadando en
la rocosa piel de la montaña hasta
conseguir su objetivo.
Cerca de ochenta estatuas de bronce,
terracota y piedra, emergen de cada
rincón del templo recordando a cada
paso la sacralidad del conjunto
arquitectónico y su morada en el vientre
de la montaña del norte.
El lugar está declarado patrimonio de la
humanidad por la UNESCO, al igual que
el conjunto de cuevas de Yungang a unos
60 kilómetros de Datong, y que ofrecen la
posibilidad de apreciar un gran número
de budas, algunos de ellos de hasta 13 metros de longitud apostados bajo
la techumbre de numerosas cuevas labradas en tiempos antiguos.
En perfecta armonía y respeto, Buda, Confucio y Lao Tzé, estrechan sus
diferencias religiosas al socaire del monte sagrado, dejándose mecer por
la suave brisa del valle, mientras el inmisericorde sol, desde lo alto del
acantilado rocoso, trata de asomarse para contemplar su propia sombra
anclada sobre tan mágico sendero.
175

J.J.D.R.
El rancho mosca se encuentra en el condado de Washoe en Nevada
([Link].), rodeado de la aridez del desierto Black Rock, cuya tierra se
cuece a fuego lento por la acción de un sol inclemente en el valle de
Hualapai.
En el año 1916 los propietarios de la finca realizaron prospecciones en
búsqueda de agua para regadío, sumamente deseada y necesaria en zona
tan desértica.
Tuvieron suerte y hallaron agua al excavar un pozo para satisfacción de
los propietarios que vieron surgir el manantial en forma de geiser de la
tierra.
Durante décadas el agua palió las necesidades del rancho, pero en el año
1964 las elevadas temperaturas termales del subsuelo encontraron salida
a través de las paredes y el agua ardiente escapó definitivamente hacia la
superficie con gran fuerza.
Los numerosos minerales, el aporte masivo de carbonato cálcico, el
dióxido de azufre y las algas termófilas comenzaron la construcción de un
monumento de gran belleza inesperado.
Coloreado por múltiples y variadas tonalidades, el diminuto montículo
creció en la superficie y se fue
transformando en un volcán a
pequeña escala, disparando a
través de pequeñas chimeneas
la burbujeante agua a
temperaturas que superan los
200º centígrados y que es
disparado a medio metro de
altura.
El principal geiser mide algo
más de tres metros y no para
de crecer. Muy cerca, dos
nuevos pequeños montículos emulan a su hermano mayor, y aumentan
de tamaño a medida que pasa el tiempo.
Alrededor del geiser primigenio, se han formado espectaculares piscinas
de hermoso tonos de vivos colores. Al atardecer, cuando el sol comienza
a esconderse, la tenue luz reflejada en la caliza formación, estalla en un
colorido espectáculo de gran belleza.
Paradójicamente, el Fly Geiser se encuentra ubicado en un terreno cuya
propiedad actual recae en manos de Todd Jaksick, quien no ve con
buenos ojos la difusión mediática del geiser surgido en su rancho. A tal
punto llega su recelo para con los curiosos y visitantes que, harto de ver
en las inmediaciones de su propiedad a extraños observadores, elevó
verjas y vallas para evitar la intrusión en sus propiedades de gente
desconocida.
Varias iniciativas populares han propuesto que se llegue a un acuerdo
con el propietario para que ceda el terreno donde se ubica el Fly Geiser
con la intención de crear un espacio natural protegido.
Pero actualmente las iniciativas y negociaciones se han tropezado con
una rotunda negativa. Así que los que se acercan hasta el lugar, han de
conformarse con verlo desde la lejanía de la ruta 34, o tentar la suerte y
176

esperar que el señor Todd les de permiso para entrar en el rancho y


acercarse hasta el bello monumento natural.
Un centímetro de tierra es lo que necesita la madre naturaleza para crear
una obra de arte. Un milímetro de suelo y, en poco tiempo, Gaia
demuestra su arte creando con su caprichosa magia, monumentales y
bellos lugares ávidos de ser descubiertos y contemplados.
177

J.J.D.R.
La imperfección, absoluta y voluptuosa de formas picasianas, dibujaron
su cuerpo desde pequeño. La irregularidad de su sombra, el escorzo
imposible de sus miembros, su joroba, mochila cargada de espanto que
sostuvo su retorcida espalda de por vida, recibió el oprobio y la crueldad
de los que se rieron y jactaron de su deforme figura.
Joseph Carey Merrick nació en Leicester (Inglaterra) un 5 de agosto de
1862. Fue un niño sano en sus primeros meses de vida. Sus padres,
Joseph Rockley y Mary Jane, vieron nacer a su primer hijo con la ilusión
propia de cualquier joven matrimonio. Pero la felicidad se truncó en
horror en poco tiempo. El pequeño Joseph, cuándo tan sólo tenía 18
meses de vida, comenzó a evidenciar en su cuerpo las protuberancias
que, a la postre, harían de él un hombre desgraciado.
Los bultos se extendieron por todo su cuerpo. A la edad de cuatro años,
sus extremidades estaban ya deformadas y un desvío extremo en su
cadera le impedía caminar con normalidad. Sus primeros años de infancia
son un castigo cruel. Está imposibilitado
para jugar con otros niños de su edad que,
además, se ríen de él y de su pequeño y
deforme cuerpo. La edad de la inocencia
nunca llegó a pasar por su vida. Jugar fue
una palabra tan soñada como efímera y,
aunque siempre tuvo el amor de su madre,
su corazón y su alma pronto aprendieron el
significado de la palabra soledad.
Su madre fue, sin lugar a dudas, quién
iluminó su vida mientras estuvo a su lado.
Cuando ella le faltó, su recuerdo, sus
enseñanzas, y la calidad humana que le
inculcó, fue un faro siempre encendido a su
lado que alumbró su camino hasta los
últimos días de su vida.
Joseph era el primero de los tres hijos que
tuvieron sus padres. Sus dos hermanos,
William y Marion Eliza, nacieron sanos, lo
que implicó que su madre se volcase con aquel que más atención
necesitaba.
Su madre quiso que Joseph aprendiese a leer y escribir. Ella lo había
conseguido, aún viniendo de familia y condición humilde, hecho poco
habitual en aquella época.
Joseph se crió bajo la exhaustiva protección de su madre. Las risas y
burlas de los niños en el colegio eran constantes. En cada trayecto de la
escuela a casa y viceversa, Mary Jane tenía que disolver grupos de
curiosos que se arremolinaban alrededor de su hijo para increparle o
reírse de él. La dependencia del joven Joseph de la figura de su madre era
total. El vínculo era tan estrecho entre ambos que, sólo una gran
desgracia o tragedia, podía romperlo.
Y la tragedia llegó. El destino de Joseph Merrick quedó redactado en un
período de tiempo muy corto. Primero falleció su hermano William en
1870 con tan sólo cuatro años, víctima de la escarlatina, a quién siguió
178

poco después, en el transcurso del mismo año, su hermana Marion Eliza


de tan sólo tres.
La época del llanto y la pena había llegado. Con once años de edad,
Joseph recibió el peor golpe de toda su vida.
Una bronconeumonía arrancó a su madre de su lado en 1870. La
enfermedad cortó su vínculo más sagrado dejando al joven Joseph sólo
ante un futuro incierto de soledad y vacío absoluto.
La figura de su padre nunca fue decisiva en su vida. Quizás, nunca logró
superar el trauma que supuso ver la deformidad creciente de su hijo.
Quizás, tal vez, nunca vio a Joseph como a un hijo. De lo que estamos
seguros, siempre en base a lo que Joseph contó años después, es que
nunca se sintió realmente querido por su propio padre que, tras el
fallecimiento de su esposa, socavó un enorme hueco entre ambos.
Joseph Rockley trabajó como
cochero hasta que decidió
montar un pequeño negocio
con su esposa. Al poco tiempo
de fallecer su mujer, se une
sentimentalmente con su
casera, la señora Emma Wood
Anthill, quién tiene dos hijos y
será la encargada de destrozar
definitivamente la vida del
joven Merrick.
Desde un principio la madrastra
de Joseph siente asco y
repugnancia hacía Joseph. No
soporta ver la deformidad del
joven, cada vez más
pronunciada, y busca cualquier
excusa para insultarle y
pegarle. Ante tales conductas,
su padre se mantiene al
margen, el pobre Joseph se las
tiene que ingeniar para
mantenerse alejado de su
madrastra.
La situación se vuelve cada día
más insoportable. Tanto Emma como sus dos hijos, están hartos de que
Joseph no aporte nada a la manutención de la casa. Incluso se lo hacen
saber a su padre. Al principio éste justifica que no trabaje debido a sus
problemas físicos, pero ante las continuas quejas de su nueva mujer,
intercede para que su hijo gane un jornal en la fábrica de tabaco junto a
su tío Charles Merrick. Aquí pasará dos años trabajando, hasta que la
tremenda deformidad de su mano, le imposibilita realizar sus funciones y
es despedido.
De nuevo las injurias y el maltrato caen con todo el peso del odio sobre
Merrick. En varias ocasiones decide escapar de casa y vagabundea por la
ciudad pasando hambre y frío. Su padre sale en su búsqueda y consigue
179

convencerle para que regrese a casa, asegurándole que las cosas van a
cambiar. Pero nada cambió.
El cuerpo de Joseph se ha convertido en un sinfín de tumores gigantes
que deforman su fisonomía. La escoliosis extrema y la desviación de su
cadera, convierten cada uno de sus pasos en un auténtico calvario. Para
colmo de desdichas, su madrastra le propina continuas palizas, dejándole
infinidad de veces sin comer, o sirviéndole las sobras como si de un
perro se tratase.
En la búsqueda de una solución de trabajo para Merrick, su padre le
consigue licencia de buhonero. Provisto de un carro y algo de mercancía
se lanza a la calle con la idea de vender y conseguir algo de dinero que
llevar a casa, afanado en calmar la inagotable violencia que altera la
conducta de Emma y sus dos hijos.
La gente huye despavorida al ver la figura de Joseph. Un enorme tumor
en la mandíbula hace que su voz suene ininteligible. La gente se aparta de
él y no consigue vender nada. Su
padre le da dinero todos los días
para comer. Merrick, asustado e
incapaz de llegar a casa sin una
moneda en el bolsillo, pasa días
enteros sin llevarse nada a la
boca, trayendo de vuelta el dinero
que le da su padre, haciéndolo
pasar como ganancias de la
jornada.
Sin poder aguantar más la
situación, con tan sólo quince
años, decide marcharse
definitivamente. Unas pocas
monedas y su carro es todo lo
que se lleva. Durante días su
hogar es la calle, dónde pasa
hambre y frío, cobijándose al
amparo de puentes alejado de las
miradas de la gente.
Es de nuevo su tío Charles quién
le ofrece su ayuda y su casa enterado de la situación en la que se
encuentra. Llega incluso a discutir con su hermano Joseph,
recriminándole que permita que su hijo vague en la calle, en vez de
dispensarle el cariño obligado de un padre.
Los comerciantes de la ciudad se reúnen para pedir la nulidad de la
licencia de Joseph. Alegan que espanta a los clientes y que su imagen
grotesca y fantasmal, resulta ser de mala reputación para el gremio. En
1879 le retiran la licencia. En ése momento, Joseph Merrick vive con su
tío, quién decide brindarle su casa el tiempo que necesite.
Durante dos años Merrick se alojó junto a sus tíos. Esperaban un hijo, y
creyó que ya habían hecho más que suficiente por él.
Agradecido ante la voluntad y generosidad que mostró Charles con él, le
expresó su decisión de abandonar la casa y pedir asilo en una Work
House (casa de trabajo). La idea de ingresar en éste tipo de instituciones
180

no era del agrado de Merrick. La mala fama precedía a estos centros


dónde cama y comida eran moneda de cambio por trabajo realizado.
Su tío Charles no pudo oponerse. Lo intentó, pero Joseph se mostró
inflexible. Un nuevo miembro llegaría a la familia de su tío en breve, y
serían demasiadas bocas que mantener. La decisión estaba tomada.
Durante cuatro eternos años Joseph estuvo encerrado en la casa de
trabajo. De lo que tuvo que soportar, poco se sabe, ya que Merrick
siempre pasó de puntillas sobre aquella etapa de su vida. Pero seguro
que la experiencia fue horrible.
En la institución es imprescindible trabajar para lograr la manutención. Ha
Merrick le ha crecido una protuberancia en la cara que se asemeja a la
trompa de un elefante. Ya no
se le entiende al hablar y
apenas pueda digerir comida
alguna. Como no puede
trabajar, y con la excusa de la
posibilidad de intervenirlo
quirúrgicamente, lo trasladan
al Leicester Infirmary, donde
le quitan el gigantesco tumor
de la cara que llegó a pesar
medio kilogramo. Tras
recuperarse de la operación,
decide no volver a la casa de
trabajo. Ahora puede comer
adecuadamente y es capaz de
hacerse entender
correctamente.
Está decidido a emprender un
nuevo rumbo. Enterado de
que a la ciudad ha llegado un
feriante llamado Sam Torr,
decide hacerle una visita y
pedirle trabajo como
atracción de feria. En cuanto
el astuto feriante tiene ante
sus ojos a Merrick, se percata
de que puede hacer dinero,
incluyéndolo en su
espectáculo bajo el título de
“El Hombre Elefante”.
De ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, Merrick es exhibido como una
bestia humana. De la feria de Torr pasará a la de Tom Norman. Aunque la
crueldad del simple hecho de exhibir a alguien como una atracción de
feria, por el hecho simple de ser diferente, esté fuera de toda discusión,
Joseph Merrick siempre se mostró agradecido para con Tom Norman.
La feria ambulante se instaló cerca del hospital Real de Londres en 1884,
concretamente en el 123 de Whitechapel Road.
Los estudiantes de medicina pasaban diariamente por la feria y
asombrados observaban la morfología de Merrick. Entre tantos
181

comentarios al respecto, ante la fama que adquirió en el hospital la


presencia del hombre elefante, los comentarios llegaron a oídos del
afamado médico Frederick Treves, cirujano jefe del hospital de Londres,
que no dudó en visitar la feria. La imagen del cuerpo de Merrick lo dejó
helado. Impresionado por la enfermedad del hombre, le pide a Merrick que
le deje examinarlo en profundidad. A Joseph le ha crecido otra vez el
tumor de la cara y vuelve a tener problemas al hablar. El médico interpreta
esta deficiencia con un trastorno mental del joven, pero apenas tiene
tiempo de examinar a Merrick. Las ferias estaban muy controladas en
aquella época y las denuncias por indecencia al exhibir a Merrick,
terminan con el cierre de la feria.
En la vida de Merrick aparece un nuevo personaje llamado Ferrari. Es
feriante al igual que Tom Norman, y negocia con éste para que le ceda a
Joseph. Su idea es incluirlo en su espectáculo lejos de Inglaterra. Tom
acepta la propuesta y Merrick pasa a depender de su nuevo jefe. Antes de
emprender la marcha, el doctor Treves entrega a Merick una tarjeta con su
nombre y dirección, indicándole que acuda a verle siempre que quiera.
La feria de Ferrari parte hacia Bélgica en 1886. Una vez que comienzan a
establecerse por pueblos y ciudades, se percatan de que las leyes son
incluso más estrictas que en Inglaterra, y allá donde van, su espectáculo
es cerrado.

Es una mala época para el bueno de Joseph. Al no poder trabajar, el


condenado Ferrari abandona a Merrick a su suerte robándole los pocos
ahorros que tenía, y dejándolo sólo en un país desconocido cuyo idioma
182

es una barrera insalvable. Angustiado y muerto de terror no sabe hacia


dónde dirigirse. Consigue vender alguna pertenencia que tiene. Con el
dinero que saca logra llegar a Ostende, compra un billete para
embarcarse rumbo a Inglaterra, pero con la condición de que no se
mezcle con el pasaje. Durante todo el trayecto estuvo escondido en un
rincón de la cubierta del barco. Los huesos del cuerpo le dolían y el frío
intenso y la humedad le provocaron neumonía. Una vez atracó el barco en
Dover cogió un tren hacía Londres. También durante éste viaje, se
mantuvo escondido de la gente, hasta que llegó en diciembre de 1886 a la
estación de Liverpool Stret. Cuando se apeó del vagón, inmediatamente
una muchedumbre de gente le rodeó. Joseph intentó esconder su rostro
bajo la capucha de su capa. Pero le fue imposible deshacerse de la gente
que le insultaba y le trató como si fuese un monstruo.
Tal fue el caos que se originó a su alrededor, que Merrick perdió los
nervios y asustado comenzó a gritar desconsolado pidiendo auxilio.
Parecía que se había vuelto loco. Contorsionaba su cuerpo de un lado a
otro dejando escapar con gestos extraños toda su rabia, toda la ira, todo
el miedo acumulado durante tantos años.
La policía hizo acto de presencia enseguida. Cuando Merrick los vio, sólo
tuvo fuerzas para entregarles la tarjeta que le dio el doctor Treves dos
años atrás. Después se derrumbó en el suelo perdiendo el conocimiento.
Avisado el doctor Treves por la policía acudió de inmediato. Al ver el
estado en que se encontraba Joseph, sin dudarlo un instante, lo trasladó
al hospital ingresándolo de incógnito en una habitación. El hospital no
albergaba a enfermos crónicos, lo que significaba que Merrick pronto
estaría de nuevo en la calle.
El doctor Treves se enfrentó a serias dificultades por parte de los
gerentes del hospital. Corrió peligro incluso su puesto de trabajo. Pero
con todas sus fuerzas, y sobretodo movido por una extraña sensación de
protección y curiosidad hacia Merrick, logró pactar una solución con el
hospital. Pondría un anuncio en los periódicos. Daría a conocer el
extraordinario caso de Joseph al mundo, y pediría donaciones que
servirían pasa aposentar a Merrick en una habitación del centro sin coste
alguno para el hospital. Así, además, el doctor tendría la oportunidad de
estudiar en profundidad la enfermedad de Joseph. Merrick, a todo esto,
tan sólo pedía que llegado el caso, si no se conseguía la suma necesaria,
en ningún caso fuese llevado a una casa de trabajo. Pedía que se le
trasladase a un centro de ciegos, donde no podrían ver su monstruosa
figura y sentir pánico al verle.
183

Pero en aquella ocasión la vida dio un respiro al desdichado de Joseph.


La princesa de Gales Alexandra y el Duque de Cambrige se interesaron
por Merrick, y llegaron a conocerle el 21 de mayo de 1887. A partir de
entonces, en la que sería, a pesar de su juventud, la última etapa de su
vida, Joseph Merrick por fin tendría un hogar y la paz y tranquilidad que
nunca tuvo.
Se le habilitó una habitación cómoda y sencilla en el hospital. Al fin
Joseph pudo dedicar tiempo a la lectura, su gran pasión. Se podía pasar
todo un día leyendo novelas románticas y mirando a través de la ventana
las flores del jardín. El doctor Treves quedó impresionado con la
educación exquisita de Merrick. Podían pasar largas horas hablando y
Treves comprobó realmente cual era el nivel intelectual de Joseph.
Recibía cartas de gente anónima que se preocupaban por él. Contestaba
con elegancia y exquisito trato las misivas, y se sentía con fuerza y ánimo
hasta para salir a pasear de vez en cuando. La gente que se acercó a
conocer al hombre y no al
monstruo, halló a u ser
extraordinario y con una
sensibilidad especial. Una vez,
una señora le tendió la mano.
Aquel gesto tan simple de
amistad, hizo que Joseph
Merrick rompiese a llorar. Nadie,
a excepción de su amada madre,
se atrevió a tocarle, ni siquiera
para mostrarle un gesto de
amistad, simpatía o cariño.
Comenzó a escribir sobre sus
pensamientos y sentimientos
íntimos, ofreciendo al mundo la
visión de un hombre capaz de
no guardar rencor a la gente que
le vilipendió, humilló, e hizo de
su vida un infierno. Su manera
de expresar su sentimiento de
culpa ante su propio aspecto lo
define de esta manera;

“Es cierto que mi forma es muy extraña, pero culparme por ello es culpar
a Dios; si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo me haría de modo
que te gustase a ti.
Si yo fuera tan alto que pudiese alcanzar el polo o abarcar el océano con
mis brazos, pediría que se me midiese por mi alma, porque la verdadera
medida del hombre es su mente”.

Con tan sólo 27 años de edad falleció un 11 de abril de 1890 mientras


dormía.
Debido a su desmesurada cabeza, Merrick tenía que dormir sentado para
evitar la asfixia. En un principio se pensó que fuese la causa de su
muerte, al obstruírsele la tráquea pero, hoy día, se apunta la posibilidad,
184

casi unánime, que se fracturase el cuello debido al peso de su enorme


cabeza al quedarse dormido.

Joseph Merrick está considerado por la ciencia y la medicina, como el


caso más extremo de deformidad hasta el momento conocido. Según los
últimos estudios basados en las investigaciones llevadas a cabo aún en
vida de Merrick y, más tarde, gracias a su esqueleto y las mascarillas que
se realizaron de su rostro y sus miembros, los médicos apuntan a que
padeciese en grado máximo el “Síndrome de Proteus”.

Aún hoy día se debate sobre el caso extraordinario de Joseph Merrick. El


doctor Treves se dedicó a estudiar en profundidad a Joseph. Llegó a
considerarlo su amigo, y, en una ocasión, tiempo después, cuando le
preguntaron qué fue lo que más le impresionó de Merrick contestó:

“Una cosa que siempre me entristeció


de Merrick era el hecho de que no
podía sonreír. Fuera cual fuera su
alegría, su rostro permanecía
impasible.
Podía llorar, pero no podía sonreír”.

La fortaleza de carácter y su extrema


sensibilidad dejó una huella indeleble
en su recuerdo. Tal es así que, el
antropólogo Ashley Montagu de la
Universidad de Princeton, escribió un
extenso trabajo sobre la cualidad
humana de Joseph, que tituló,
“Merrick, El hombre elefante, un
estudio acerca de la dignidad
humana”.
Joseph Merrick falleció sin conocer el
amor. Se fue de este mundo sin saber
que se siente al amar o ser amado, sin
albergar en su corazón la esperanza
de disfrutar, por un instante, lo que sentía cualquiera de los personajes de
las novelas románticas que tanto gustaba leer. Su vida transcurrió entre
la violencia y el insulto continuo, entre la más absoluta indiferencia y el
miedo de la gente que le rodeaba.
Se durmió un día y falleció, para al fin dejar de sufrir.
Murió sin poder mostrar su alegría. Por un segundo, imagínense no poder
sonreír nunca.
Joseph Merrick vivió encarcelado en su propio cuerpo.
Las rejas de su prisión fueron sus deformados miembros y los gigantes
tumores que salpicaron su fisonomía.
A pesar de su sufrimiento y el calvario que pasó, al menos en el último
periodo de su vida, en su interior, en lo mas hondo de su ser y su mente,
Joseph Carey Merrick... fue libre.
185

J.J.D.R.
Sobre la paleta, tras extender los óleos elegidos, la estancia sucumbe
ante el olor característico que emana del arte evanescente.
Sobre la madera vieja, la aceitosa esencia que mantiene vivo el color del
mundo, mezcla y convierte imágenes soñadas, creadas por pinceles
mágicos y estampadas sobre la piel rugosa de un blanco y límpido lienzo.
El ser humano pinta desde tiempos remotos. Realizó bellas obras sobre
las paredes rocosas de las cuevas que les ofreció cobijo y no ha dejado
nunca de sentir la imperiosa necesidad de plasmar sus miedos, deseos,
fobias, sueños o vivencias, convirtiéndolos en obras de arte a lo largo de
la historia.
No entiendo de arte. Pero me gusta seguir con mi ingenua mirada, las
creaciones de artistas modernos que alimentan su vida creando lienzos
supremos, en ocasiones tan realistas, que traspasan la línea que divide la
realidad visual de lo que podemos considerar pura ficción.
En ciertos momentos, me gusta navegar en búsqueda de estos artistas y
sus obras, la mayoría no muy conocidos popularmente, capaces de
delinear con su pinceles
fisonomías absolutamente
perfectas y paisajes casi
palpables con la piel y el
alma.
Cuando visualicé un óleo de
Renso Castaneda enseguida
entendí que estaba ante un
gran artista. Como ya dije
no entiendo de arte, pero sí
de sentimientos, o al menos
eso creo, y cuando una
pintura me estremece y
siento que algo me zarandea
muy dentro, no puedo evitar
saber algo más sobre su
creador.
Renso Castaneda nació en Lima (Perú) en 1970, en el seno de una familia
de pintores. No es difícil entender que Castaneda, que fue acunado entre
lienzos y óleos desde muy pequeño, comenzase a pintar a muy temprana
edad, realizando sus propias versiones de grandes obras eternas del arte.
El artista limeño se graduó en la Escuela Superior Autónoma de Bellas
Artes del Perú, en la disciplina de pintura. Sus cuadros han sido
expuestos en numerosos países, sobre todo latinoamericanos, y algunas
de sus obras se exhiben con carácter permanente en museos y galerías
de Sudamérica y Estados Unidos.
En sus creaciones, el aporte lumínico consigue dar una amplia
profundidad a sus escenas y los matices de colores llamativos y vivos,
hacen que el resultado sea de una gran elegancia. Su eficaz técnica
permite que las trazas delineadas por su pincel surjan con aplomo y del
blanco lienzo terminen emergiendo detalles de gran perfección.
Renso Castaneda, artista peruano, es otro gran ejemplo de pintor
soñador. Con sus impresionantes aportaciones al mundo del arte, logra
186

mostrarnos todo un mundo de gráciles y luminosas escenas,


consiguiendo con ello que seamos muchos seguidores del eterno arte de
la pintura, los que sigamos disfrutando de cada uno de sus sueños y
pensamientos convertidos en lienzo.
187

J.J.D.R.
Natural acuarela pintada sobre un lienzo de aguas calmas, Bahía de
Caráquez es un pulido espejo donde el sol se mira al atardecer y el
pacífico sueña cuando llega la noche.
Antaño principal puerto costero del Ecuador, sus tranquilas aguas son
hoy día el caladero predilecto de navíos de recreo y preciosos veleros que
engalanan sus recios mástiles con banderas de todo el mundo.
La antigua ciudad de Carán, por la cual pisaron tan grades culturas
prehispánicas como los Jama Coaque, Manta, Chorrera, Tolita, o la
fascinante cultura Bahía, mira de frente a su hermana San Vicente con la
que comparte el estuario de Chone y de la cual se encuentra separada por
la extensa lengua de mar que divide sus costas.
Bahía de Caráquez pertenece al Cantón Sucre y está ubicada en la famosa
ruta ecuatorial del Spondylus- concha de mar que sirvió como artículo de
prestigio y moneda de intercambio entre las diferentes etnias tribales del
Ecuador precolombino-, y que es ruta obligada para aquellos amantes de
los enclaves históricos que ocuparon los antiquísimos y espléndidos
pueblos prehispánicos.
Bahía de Caráquez es una pequeña
ciudad apacible y de gran belleza
natural. Su territorio está
delimitado por las aguas del
pacífico y sus playas y malecones
son un llamativo ejemplo de
biodiversidad y naturaleza en
estado semisalvaje.
El gran impulso turístico de Bahía
surgió tras el gran desastre que
provocó el llamado fenómeno del
niño de 1998, evento natural que asoló las playas de Bahía y San Vicente
causando innumerables pérdidas materiales.
Los esfuerzos empleados para la reconstrucción de tan idílico paraje
dieron como fruto la restauración de las costas y la posibilidad de
caminar de punta a punta de sus playas contemplando el océano pacífico
en toda su plenitud.
Como colofón al desarrollo de las localidades manabitas de Bahía y San
Vicente, el 3 de noviembre del 2010 se inauguró el puente que unió ambas
localidades y que lleva por nombre
“puente de los Caras”.

Acontecimiento éste que sirve para


acelerar el desarrollo económico de
la zona, abriendo nuevas
posibilidades de comercio en el
cantón manabita. La única manera
posible de cruzar hasta Bahía de
188

Caráquez desde San Vicente era a través de lanchas a motor- los taxis del
mar- o en la gabarra, trasbordador itinerante que durante todo el día
llevaba personas y vehículos de costa a costa.
Caminar por Bahía de Caráquez es disfrutar de sus amables habitantes
dispuestos en todo momento en dejar patente su alegría y hospitalidad.
Pasear por el malecón resulta una experiencia enriquecedora. Múltiples
negocios, pequeños puestos ambulantes, y una gran cantidad de
vendedores que ofrecen todo tipo de frutas, helados y golosinas, caminan
arriba y abajo del paseo marítimo haciendo las delicias de los turistas.
Todo se vende y todo se compra. Salir con las manos vacías y volver con
algún recuerdo o sentir en los labios la frescura de todo tipo de frutas
tropicales es una rutina en Bahía. Cerca del pequeño embarcadero, desde
donde parten las pequeñas embarcaciones que cruzan hasta San Vicente,
hay varios restaurantes donde se pueden degustar fritadas de pescado o
parrilladas de carne, recomendable aderezarlas con una buena cerveza
Pilsener.
Decenas de hoteles salpican las playas de Bahía con sus altaneras torres
de habitaciones y sus mega-espacios destinados a conquistar con lujo y
actividades a los turistas
que llegan a la ciudad.
El hotel La Piedra es uno de
tantos. Pero su ubicación a
pie de playa con acceso
particular desde sus terrazas
a la arena del pacífico unido
a la gentileza de sus
operarios y las hermosas
vistas que poseen todas sus
habitaciones, hacen de este
establecimiento un rincón
idílico para pasar unos días de olvido terrenal y poder emocionarse con la
cotidianidad de amaneceres espectaculares y tenues ocasos.
Llega el nuevo día y abordo de una pequeña lancha a motor el agua
sacude el casco mientras el pequeño embarcadero de madera se pierde
en la lejanía. Por todos lados las gaviotas revolotean y los incansables
pelícanos grises se sumergen en picado en busca de peces. Decenas de
pescadores faenan en las azules aguas retorciendo sus redes y atarrayas
en busca de pescado y camarón.
Un gran grupo de fragatas vuelan en círculos sobre un pequeño islote en
medio de la bahía. Es la señal de que llegamos a nuestro siguiente
destino, la singular y hermosa isla Corazón.
Por doquier, allá donde se posan los ojos, cientos, miles de aves,
sobrevuelan las 40 hectáreas de la isla llevando el sustento a sus nidos
repletos de polluelos salpicando el cielo de colores y silbidos estridentes
que resuenan entre el manglar y la húmeda tierra.
Cuando el pequeño islote está a tiro de piedra, desde la embarcación a
motor pasamos a unas pequeñas canoas en las que recorreremos el
189

espectacular manglar que subyace


en Isla Corazón. En un abrir y cerrar
de ojos, siempre guiados por las
expertas manos de los guías de la
isla, las canoas comienzan a
adentrarse en un mundo de
graznidos arbóreos, agua salada y
verde y espeso follaje.
El mangle rojo es el más abundante,
y entre el negro y el blanco, han
creado pasadizos techados de lianas verdes, por los que al navegar
lentamente uno entra en grandes cavernas vegetales recubiertas de nidos
de toda clase de especies ornitológicas.
Isla Corazón es un claro ejemplo de biodiversidad controlada en el que se
puede apreciar una ingente cantidad de aves migratorias y una de las
colonias regulares más grande de fragatas, aves de hermoso plumaje
cuyo macho para atraer a las hembras
exhibe una enorme bolsa de color rojo
intenso en su garganta.

La canoa atraviesa ahora un túnel


espeso recubierto de ramas y
sombreado por las miles de aves que
cuelgan de los nidos sobre nuestras
cabezas. El sonido que se escucha
entonces es atronador. Al mirar hacia
arriba, como enormes sandias rojizas,
las fragatas estremecen las ramas del
mangle y hacen que tiemble el cielo.

Una vez atravesado el túnel vegetal la


canoa enfila un entrante grande de
agua y el mar aparece henchido de magnitud por todos lados. Al alejarnos
de la isla, podemos contemplar al fin la verdadera grandeza de tan bello
lugar. Como en un juego, intentamos apreciar una copa de árbol que no
esté ocupada por un ave, ya sea fragata, espátula, grulla, garza, martín
pescador, gaviota, pelícano, o cualquier otra especie de ave que erige su
casa en la isla. Sobre el cielo moteado de plumas de colores, en grandes
círculos los pájaros caen sobre el agua como grandes cazadores que son,
y al salir agitan sus cuellos y alas en un magnífico alarde de potencia y
eficacia.
Nuestra travesía en canoa acaba al llegar a un frágil embarcadero donde
nos espera uno de los guías del sendero de isla Corazón. Toca caminar y
entender de boca de quién se crió en este lugar, la importancia de este
excelente ecosistema para la bahía y la región. Nuestros guías son
Diógenes y Francisco, pescadores locales y miembros de la Asociación
Asomanglar, artífices de que este pequeño entorno natural no haya
190

desaparecido bajo la desidia y el olvido. Ellos forman parte de unas 50


familias que nacieron y viven en los márgenes de la isla. Humildes
pescadores, han conseguido revitalizar un manglar olvidado
convirtiéndose en centinelas que guardan con celo los secretos naturales
que cobija el sendero que transcurre por la isla.
Hoy día la isla es un rincón protegido gracias a ellos. Asomanglar es una
asociación de guías nativos de ecoturismo comunitario, creada para
proteger el bello manglar y a la vez poder mantenerse con los pequeños
aportes que reciben de los tours guiados.
Isla corazón, que debe su nombre a la forma en corazón que perfila su
silueta a vista de pájaro, ha triplicado en los últimos 8 años la cantidad de
aves migratorias que anidan en su territorio gracias al empuje y trabajo de
la asociación Asomanglar, comisión turística el Pital y Casita de
Portovelo.
Miles de agujetas, cormoranes, murciélagos blancos, garcillas triadas,
garzas reales, pelícanos grises y pardos, Ibis escarlata y blanco, martín
pescadores, guacos, iguanas, anacondas, boas constrictor, cangrejos del
mangle, así como decenas de moluscos y más de 50 especies de aves
migratorias, construyen sobre la pequeña isla corazón un hermoso paraje
de diversidad ecológica de incalculable valor medioambiental.

Tras una agotadora jornada de excitante aventura recorriendo la isla, el


pescado fresco y la apetitosa fruta dispuesta con elegancia, son el mejor
reconstituyente para un día hermoso y lleno de anécdotas inolvidables.
La espuma del mar resuena en el silencio de la embarcación. Sobre la
línea del horizonte la isla corazón se hace más y más pequeña y el
embarcadero de Bahía muestra sus maderos altivos sobre la mar, dejando
patente que el final del viaje y la excursión llegaron a su final.
191

La magia de la vida reside en saber sacar el jugo a las experiencias que


se nos pueden presentar. En compañía de familiares y amigos tuve la
fortuna de realizar uno de los viajes más bonitos de mi vida, y gozar con
un entorno idílico y pleno de naturaleza.
A mis queridos Diego, Yin y familia, con quienes pudimos disfrutar de un
viaje inolvidable, el cual, espero en un futuro no demasiado lejano
podamos repetir y reírnos juntos como nosotros sabemos hacerlo.
192

J.J.D.R.
Bajo las turquesas aguas del lago General Carrera, los bancos de
salmones y truchas en procesión subacuática esquivan con rítmico y
simétrico danzar de escamas y aletas, los angostos y retorcidos muros de
la catedral del mármol.
Por encima de las aguas del lago obviando el constante borboteo de los
peces, una cúpula de mármol resalta en el horizonte cercano.
Trescientos millones de años de cincelado natural lograron crear
ondulaciones perfectas en un conjunto pétreo de hermosura sublime.
La catedral del mármol se ubica en las costas del lago General Carrera en
la región de Aysén. La demarcación geográfica del lago es compartida por
Chile y Argentina, siendo conocido el lago patagónico por parte de los
argentinos como lago Buenos Aires.
Con una altura de cuatro metros, la catedral de mármol, suele ser un buen
refugio para los afortunados visitantes que se acercan al lago y que, en
pequeñas embarcaciones, se adentran por las cavidades minerales llenas
de color.
Cerca de la Catedral, se puede contemplar la capilla y la caverna de
mármol, esta
última de menor
tamaño pero no
por ello menos
espectacular.
Las tres siluetas
que se elevan
como centinelas
sobre el lago, son
formaciones de
roca caliza que
muestran grandes
vetas de puro y
ondulado mármol
blanco, rizadas
brechas grisáceas y rectilíneas vetas de bellísimo mármol rosáceo.
Poder adentrarse en las cavernosas entrañas de estas formaciones
marmóreas y palpar la húmeda piel de la roca, debe ser como doblegarse
ante un diafragma de luz atemporal que golpea los muros sintiendo que
se penetra en un gigantesco caleidoscopio.
En el año 1994 el conjunto natural del lago General Carrera o Buenos
Aires, fue declarado Santuario de la Naturaleza. El mejor lugar para
comenzar la travesía es Puerto tranquilo, pequeña y apacible localidad
donde se puede alquilar una embarcación o sumarse a grupos que salen
asiduamente a navegar por el lago. Las excursiones a pie son también
muy atractivas, siendo numeroso los senderos que discurren por toda la
región que nos llevarán hasta los pies de espectaculares cascadas,
quebradas de hielo, y un sin fin de aventura y libertad. La lluvia suele ser
constante en la región patagónica. Los nueve grados de temperatura son
casi rutina en una zona que, por norma general, presenta buena
climatología para la pesca y la observación de la fauna marina y las aves
del litoral. La luz es el mayor aliado del mármol. Los rayos del astro rey,
193

como un tímido velo de seda se desplazan por la pulida y tersa piel de la


antigua roca. Entre claroscuros y sombras chinescas, abrazada por el
silencio y rozada por el leve viento que sopla del norte, la catedral del
mármol, se erige como sublime icono natural y espejo en el cual el sol se
asoma cada mañana al sur del continente americano.
194

J.J.D.R.
Huecos profundos e inaccesibles socavan la espesa vegetación del
Parque Nacional Jaua-Sarisariñama. La meseta del Pantepuy,
perteneciente a la formación Rorayma, se parte abruptamente dejando a
la vista precipicios cuya verticalidad están entre los más pronunciados
del planeta.
El parque se encuentra al sudoeste del Estado de Bolívar, muy cerca de la
frontera con Brasil. Llegar junto a los agujeros de Sarisariñama, o “gran
sabana” - nombre que también recibe-, es muy complicado. Actualmente
sólo está permitido a investigadores científicos. El aislamiento se
completa por hallarse la carretera más próxima a cientos de kilómetros.
Tan sólo hay un pequeño poblado indígena dentro del parque
perteneciente al pueblo Yekuana, llamado Cajiataña.
Por las dificultades para llegar, y por ser prácticamente imposible
descender sus paredes verticales -tan sólo es posible por medio de
helicóptero- Sarisariñama ha permanecido sin ser explorada hasta el año
1974, cuando el explorador venezolano Charles Brewer-Cariasse se
adentró en los
abismos ovalados
por medio de
helicóptero. Tiempo
después sería el
Alemán Eckhard
Fella quien llegaría a
profundizar en la
sima a pie,
formando equipo
junto a cinco
compatriotas
alemanes y otros
seis venezolanos
indígenas Yekuana.
La antigüedad de la tierra y las rocas de esta región se estima en 1590
millones de años.

El hundimiento en tierra, quinto en el ranking de volumen del planeta, se


encuentra en Sarisariñama. Se trata de la sima Mayor, un agujero de 352
metros de diámetro, 350 de profundidad vertical, comparable a un edificio
de 140 pisos, y 502 metros en el fondo y nada más y nada menos que 18
millones de metros cúbicos.
Sin lugar a dudas hablamos de un tremendo boquete en la barriga de la
meseta, que se precipita insondable hasta un mundo oscuro y extraño,
cuya formación sigue siendo un misterio para los geólogos.
Las especies que viven en el suelo de los agujeros de Sarisariñama son
endémicas y altamente sensibles. Al vivir en un entorno tan aislado,
donde es imposible ascender para salir del agujero, las especies
vegetales y animales que allí viven tienen un valor ecológico fundamental.
En la profunda y espesa vegetación hallamos plantas como la Sloanca
Cavicola, la Sloanca janaensis y el Piper Janaense. En cuanto a la fauna
195

destaca la Marmosa
Tyleriana (marsupial
endémico de las simas
tepuyanas), Estefanía
riae (anfibio de la meseta
de Jaua) y el Tapirus
terrestre o Pantera
Jaguar Onza, sin lugar a
dudas uno de los más
hermosos felinos
sudamericanos.
Los ríos Canaracuni,
Pavo y Aresi nacen en el
parque nacional y son afluentes del río Caura. La temperatura oscila entre
los 12º y 24º, siendo el clima amazónico, cálido y selvático.

Sarisariñama es un ejemplo más de la grandeza del mundo que nos


rodea. Los abismos impenetrables, de verde y espesa vegetación,
albergan un mundo paradisíaco y ajeno al hombre cuyo aspecto recuerda
parajes escritos por Julio Verne en su Viaje al centro de la Tierra.
Una vez más, los paraísos terrenales de Venezuela, hacen de este país
uno de los lugares más bellos del planeta.
196

J.J.D.R.
Al subir la marea, resistiendo el envite de las olas de un mar encrespado,
una enorme y fina aguja rocosa, centinela del mar de Tasmania, vigila y
observa desde su pedestal granítico la línea infinita del horizonte.
La gigante torre natural icono de la isla australiana de Tasmania y
conocida como Tótem Pole, se ha convertido en uno de los lugares
predilectos de aventureros y amantes de la escalada.
La torre rocosa se formó por la constante erosión del viento y el mar
durante siglos. En la lejanía, Tótem Pole se yergue sobre un gris
acantilado del cavo Hauy en la península de Tasman, al sudeste de
Tasmania y a unos 75 kilómetros de su capital Hobart.

La aguja pétrea mide 70 metros de altura y apenas 4 metros en su parte


más ancha, lo que convierte su ascensión en todo un reto no exento de
riesgo.
Para llegar hasta Tótem Pole primero es necesario sortear un acantilado
haciendo rápel hasta alcanzar la base de
la enorme torre, siempre con la marea
baja y calculando bien el tiempo de
ascenso y descenso para no quedar a
merced del mar y las peligrosas rocas
cuando de nuevo suba la marea.
La península de Tasman fue descubierta
por el comerciante, marino, y explorador
neerlandés Abel Tasman, primer europeo
que llegó y cartografió la isla de Van
Diemen (actual Tasmania), la isla de
Nueva Zelanda, y después avistó el
archipiélago de Fiyi en 1643 a bordo de
una expedición al servicio de la
Compañía Neerlandesa de las Indias
Orientales. A pocos metros de la costa
Neozelandesa tuvieron serios
encontronazos con el pueblo Maorí, y no
llegaron a poner pie en tierra, teniendo
que lamentar bajas por parte de ambas partes.
Los 520 kilómetros que circunvalan la península de Tasman comprenden
un lugar idílico rodeado de un mar celeste bajo un cielo de espectacular
belleza.
Gigantescos acantilados de finas y rectangulares agujas fueron en época
pasada refugio de piratas, y ahora son el lugar predilecto para las aves
que anidan en sus inalcanzables riscos. El mítico Tótem Pole fue
escalado por vez primera en el año 1968 y desde entonces es un punto de
referencia para todo aquel escalador que desee potenciar su currículum
de éxitos. De hecho, este punto forma parte de la travesía de escaladas
denominada 7 paredes 7 continentes a través de todo el mundo, siendo el
7 también su grado de dificultad, sobre todo por la humedad constante de
sus paredes.
197

Los activistas de Greenpeace


consiguieron escalar el Tótem Pole
en 2001 y colocar una de sus
características pancartas en contra
de la pesca y el comercio ilegal que
se viene desarrollando en la zona.

La aguja de dolerita negra y


paredes afiladas destaca sobre un
acantilado de rocas hercúleas
bañadas por la espuma rizada del
mar de Tasmania.
Sobre su estrecho lomo pétreo, un
hombre repta en vertical
desafiando las leyes físicas,
mientras el penetrante cielo se
cierne sobre sus pies y la soga
soporta la adrenalina convertida en
el sofoco de los amantes del riesgo
y la aventura en las islas
australianas.
198

J.J.D.R

La ciudad de Vorónezh fue emblema de la ya extinta unión soviética, por


su resistencia feroz e indomable ante el avance despiadado de las tropas
alemanas en la segunda guerra mundial; por lo que se le otorgó en 2008
el título de “ciudad de la gloria militar”. Con casi un millón de habitantes
Vorónezh no es una localidad pequeña y aislada, sino un puerto fluvial de
interés, además de un importante punto de comunicación ferroviario entre
Moscú y Kiev. Pero a Vorónezh, guste o no, se la conoce mundialmente
por el enigmático y misterioso caso que a continuación les narraré...
El día 9 de octubre del año 1989, la agencia de información soviética Tass,
comunicaba la singular experiencia vivida por numerosas personas, entre
ellas varios niños, que aseguraban haber sido testigos del avistamiento y
posterior aterrizaje de una extraña nave de la que descendieron tres seres
gigantes. Que la agencia Tass difundiera tan extraordinaria noticia, llegó a
ser tan inquietante como el propio suceso. Hablamos de la agencia de
información del régimen soviético, y aunque Rusia se encontraba en
pleno cambio de apertura hacia occidente
(perestroika), que desapareciese tan repentinamente
el celo y la ocultación de información de manera tan
llamativa, no hizo más que avivar las dudas y el
escepticismo sobre dicha información.

Hasta Vorónezh se desplazaron científicos y


miembros gubernamentales para testimoniar in situ
los hechos ocurridos. Como era de esperar, la
noticia de que un ovni había aterrizado en Rusia dio
la vuelta al mundo. Sin ir muy lejos aquí, en nuestro
país, Luis Mariñas habría el telediario de la primera
cadena de televisión española con la noticia del
aterrizaje alienígena. Lo propio haría Ángeles
Bandrés en su informativo, y pocos días después,
informe semanal dedicaría un reportaje con
testimonios directos desde la propia ciudad de Vorónezh. A parte,
rotativos importantes como ABC, El Mundo o La Vanguardia, vertieron
ríos de tinta durante días sobre los hechos ocurridos en Rusia. ¿Pero qué
ocurrió realmente en Vorónezh?, ¿Cuáles fueron los acontecimientos que
llevaron a esta localidad del suroeste ruso a estar en el ojo del huracán
informático?
Todo sucedió el día 27 de septiembre sobre las 18:30 de la tarde en un
parque situado en el distrito de Leverezhni, muy cerca de la escuela de
secundaria 33. En el citado parque, varios niños jugaban distraídos
cuando sobre sus cabezas apareció “un globo de color rojo oscuro de
unos 10 metros de diámetro” que, tras realizar unas extrañas maniobras,
se posó en tierra a escasos metros de los alucinados muchachos. Según
contaron después, sintieron que sus cuerpos quedaban paralizados. En
un instante, de aquella extraña nave surgió un resplandor intenso seguido
de un sonido metálico. En seguida una especie de escotilla comenzó a
abrirse, y pudieron contemplar la silueta de dos seres gigantescos (tres
199

metros según la descripción) y un tercero más pequeño pero no por ello


menos singular. Vestían una especie de mono ajustado sobre el que
resaltaba un dibujo circular en el torso. A pesar de su descomunal altura,
poseían cabezas pequeñas en las que se apreciaban tres enigmáticos
ojos luminosos.
Después de adelantarse sobre el terreno, uno de los dos seres, se acercó
hacia el de menor tamaño y tras tocar una especie de interruptor en su
pecho, éste se puso en movimiento. La descripción del ser más pequeño,
indicó que podría tratarse de un robot, pues según los testigos, carecía
de rasgos y movimientos humanos. Al ver cómo los tres seres
maniobraban a sus anchas sobre el parque, los niños comenzaron a gritar
presa del pánico. Uno de ellos consiguió vencer su inmovilidad y trató de
escapar corriendo a toda velocidad. Pero en un instante, uno de los seres
que esgrimía en su mano una extraña vara de aproximadamente un metro
de longitud, apuntó sobre el muchacho que huía, haciendo que éste
desapareciese al instante, volatilizado por la luz que desprendió la
enigmática vara.
A la par de éste hecho, otro de los niños que no paraba de gritar, recibió
la penetrante mirada de aquel ser, e inmediatamente dejó de emitir sonido
alguno. Agachándose sobre el terreno, uno de los humanoides dibujó un
triángulo luminoso sobre la tierra que perduró escasos segundos a la
vista, después subieron a su nave y ésta desapareció en el
firmamento instantáneamente. En cuanto la nave se ocultó en la espesura
del cielo, el niño que había desaparecido, volvió a reaparecer en el mismo
lugar sin daño alguno, aunque mantenía el rictus pavoroso del miedo
congelado en su cara. Tanto en días anteriores como posteriores al
supuesto encuentro con los alienígenas, multitud de testigos de la ciudad
de Vorónezh, indicaron haber visto sobre el cielo de la ciudad extraños
fenómenos luminosos. Para Vasia, Zehna y Julia, los primeros testigos
del incidente, el miedo perduró en sus cuerpos por espacio de mucho
tiempo. Dolores de cabeza y un malestar general les perjudicó durante
días. Aunque lógicamente, la secuela de lo vivido no se la podrían
arrancar jamás de la memoria. A parte de los
niños, muchos otros testigos vieron las andanzas
de la extraña nave sobre el parque. La policía de
Voronezh, ratificó lo sucedido ante los medios de
comunicación, y posteriormente en la
investigación llevada a cavo por el gobierno
soviético. En la escena de los hechos, los
científicos comenzaron a analizar el terreno sobre
el que supuestamente se posó la nave, y tomaron
muestras que fueron llevabas al laboratorio. En
concreto, según certificó Genrij Silanov -
responsable del instituto astrofísico de Vorónezh-
, hallaron una roca de color rojo oscuro que
después de ser analizada, se constató su
procedencia desconocida, “nada parecido a una
roca terrestre”. Igualmente los científicos
descubrieron una marca de 20 metros de
200

diámetro sobre la cual había cuatro hendiduras de 4/5 centímetros de


profundidad y de 14/16 centímetros de diámetro cada una, en lo que
parecía formar un rombo sobre el terreno. Con el transcurrir de los días la
noticia se diluyó. La agencia Tass se fue desmarcando de la noticia,
restando importancia al suceso y desviando su opinión a las
investigaciones que se estaban llevando a cavo al respecto. Como suele
suceder en estos casos, donde la lógica se enfrenta al testimonio y a las
pruebas que atentan contra las leyes físicas conocidas, el caso Vorónezh
pasó a engrosar la larga lista de sucesos aún hoy día archivados y sin
respuesta. Para el gobierno soviético el incidente de Vorónezh, lejos de
intimidarles por la aparición de extraños seres en suelo ruso, parecía
agradarles la idea de que naves extraterrestres hubiesen elegido Rusia
como lugar de visita. Lo cierto es que algo extraño sucedió en Vorónezh
el día 27 de septiembre del año 1989. Fueron muchos y muy variados los
testigos del misterioso incidente. Pero como siempre, la opacidad, el
sectarismo y la poca transparencia, anegaron con lastimosas y
posteriores declaraciones la propia vivencia de los testigos y la luz de un
hecho sin precedentes en nuestra historia.
Los mismos científicos hallaron restos elocuentes de que algo grande y
misterioso se había posado en el parque del distrito de Leverezhni; “Algo
muy extraño a ocurrido en Vorónezh. Tenemos pruebas del aterrizaje de
un “ovni”en la ciudad y en nuestro centro se están investigando las
huellas que dejó en el suelo” El que suscribió estas palabras no fue otro
que el científico Genrij Sinalov, director del laboratorio de astrofísica de
Vorónezh.
201

J.J.D.R.
Unas sobre otras, con avidez y premura, las bellas glicinas se enredan y
trepan saciando la profunda ansia que las impulsa a poseer el espacio
natural de la rama de enfrente. Unos sobre otros, los nuevos brotes, se
apelmazan enhebrando un tupido encaje de anudadas cortezas, que se
abrazan y cortejan en perfecta armonía, creando un túnel de hermoso
colorido bajo el cual sombrea la cálida y resoluta perfección
arquitectónica de la que hacen gala las glicinas al unirse.
El jardín botánico de Kawachi Fuji se encuentra en la ciudad de
Kitakyushu a unas cuatro horas de la capital Tokio (Japón).
Durante todo el año, el jardín botánico recibe miles de visitas, siendo el
túnel de las glicinas el lugar más recorrido y fotografiado por los turistas.
Al llegar la primavera, esta especie de arbusto leñoso y trepador (Histeria
ginensis), exhibe su pletórico y espeso follaje y colorea con cálidas flores
blancas, violetas y azules, todo un firmamento botánico de glorioso
aspecto.
Las glicinas son plantas trepadoras de hoja caduca con forma oval. Son
originarias del este de los [Link]. así como de países del este asiático
como China, Corea o Japón.

Pueden alcanzar hasta los diez metros de altura y es común ver brotar
racimos colgantes de hasta quince centímetros.
Las glicinas son capaces de crear bellos entornos al enredarse unas con
otras, formando espacios naturales llenos de elegante colorido y
parsimoniosos túneles, capaces de transportar al afortunado visitante
que camina bajo su arco de flores, hacia un mágico mundo tachonado de
arracimadas nubes de pétalos cayendo desde el firmamento.
Se apaga la luz del cielo y la penumbra, como una bruma sedosa y
apática, cae mediando con su opaco telón sobre el tramo del camino.
La noche apremia el angosto pasillo arbóreo con sombras tenebrosas,
que agolpadas a ambos márgenes del terreno, parecen gemir, acosar,
palpar y susurrar a espaldas del caminante confiado, que creyó no temer
pasar a cierta hora por el túnel de dark hedges donde la naturaleza se
confabuló con la noche creando un lugar de siniestro transitar y
misterioso aspecto.
El túnel de dark hedges se encuentra en el condado de Antrim,
concretamente en un pequeño tramo de la carretera de Bregagh Road
próximo a la localidad de Armoy en Irlanda del Norte. El túnel lo forman
las numerosas y grandes ramas de las hayas que unidas y entrelazadas,
202

forman un espeso arco natural que durante muchos años a despertado


todo tipo de leyendas y supersticiones legadas de generación en
generación gracias a su terrorífico aspecto.
No fue capricho de la naturaleza la creación de tan peculiar túnel. Su
creador fue James Stuart en el siglo XVIII, y lo hizo para impresionar a los
visitantes que llegasen a sus tierras y a su esplendida mansión georgiana
conocida como Gracehill house en honor de su esposa Grace Lynd. El
lujoso castillo propiedad de la adinerada familia Stuart es hoy día es un
lujoso club de golf. La avenida de las hayas forma un túnel de ramas
acodadas y enmarañadas cuya regia fortaleza aérea sombrea con agónica
persistencia un buen tramo del camino. Las diferentes tonalidades de la
luz del día, inciden y crean, a diferentes horas, distintos ambientes
naturales que encandilan a fotógrafos y artistas. Pero dicen que es al
anochecer cuando el enjambre de ramas y madera muerta parece cobrar
vida, y renacer de la apatía diurna con el insomnio tenebroso de su
imagen gótica y cenicienta. Así lo debió de percibir el mítico y genial
Edgar Alan Poe, de quien se cuenta que percibió la fuerza del lugar y le
sirvió de inspiración para crear algunos de sus afamados relatos de
terror. En un lugar como
el túnel de dark hedges
no podían faltar las
leyendas ligadas a su
recorrido entre
penumbra y niebla
irlandesa. Dicen que
diferentes espíritus
deambulan descarnados
y penando el alma bajo
el túnel que forma el
hayedo. Así se narra el
caso de una joven a la
que se conoce como
Lady Grey. Cuentan que
la dama en cuestión, suele caminar arriba y abajo por el túnel hasta que la
sombra que proyectan los árboles deja de cubrir su penitente cuerpo.
Dejando atrás leyendas y relatos de terror, de lo que no cabe duda, es de
la fuerza enigmática que posee tan peculiar sendero. Las potentes ramas
de los árboles parecen arañar el viento con sus uñas de madera y el porte
sobrio y retorcido de los troncos de las hayas, simulan ser oscuros
centinelas apostados a ambos lados del sendero. El cielo se cubre de
nubes y la niebla penetra en un tramo de Bregagh Road. Nada se mueve
alrededor del túnel enmarañado. A solas, con el silencio como único
compañero de viaje, el túnel muestra su oscura faz entre los enjutos y
viejos árboles, continuamente golpeados por el austero silbido del viento
que sopla del norte. La noche se cierra definitivamente. Sólo aquel que
camine en solitario bajo el yugo tenebroso que impone el túnel dark
hedges, sabrá discernir sobre el abrumador sentimiento de soledad y
misterio que reina en este singular lugar del mundo.
203

J.J.D.R.
A poco más de cuarenta kilómetros al sudeste de la provincia de Loja
(Ecuador), hay un hermoso y apacible valle rodeado de ríos y manantiales
cuyas aguas contienen propiedades que bien podrían compararse con las
que tendría -de existir- el tan anhelado y buscado elixir de la eterna
juventud.
La localidad de Vilcabamba está gobernada por un silencio abrumador
sólo roto de vez en cuando por el canto discontinuo de las numerosas
especies de aves que tienen en el valle su paraíso territorial y que
constituye para la región un excelente campo de investigación
ornitológico. Decenas de senderos, ocultos bajo una bóveda densa de
vegetación, aparecen y desaparecen frente al caminante ofreciéndole la
opción de elegir qué aventura seguir. La localidad de Vilcabamba hace
años que merece el estudio competente y serio de científicos de todo el
mundo, quienes son
testigos de cómo los
habitantes de este
rincón de la medianía
del planeta apenas
enferman y su media
de edad es
notablemente más
elevada que la del
resto del planeta.

Estos estudios
comenzaron en 1969
de la mano del
investigador Miguel
Salvador quién
verificó, junto a su
equipo de
investigación, como
buena parte de los
habitantes de esta localidad habían alcanzado los cien años sin
problemas. Desde entonces, las investigaciones internacionales sobre
las condiciones de vida en este rincón del mundo no han cesado desde
entonces, y todo apunta a que la elevada media longeva de sus habitantes
se debe a varios factores como son la calidad de sus aguas, el templado
clima y la vida reposada y tranquila de la cual disfrutan los lugareños.
Vilcabamba cuenta con la tasa de longevidad mayor del planeta. La
mayoría de sus habitantes cumplen sin dificultad la centena de años y un
buen número llega a cumplir los ciento veinte. Al parecer, encontrar en
Vilcabamba algún signo que lleve hasta algún proceso quirúrgico en el
último siglo, puede ser como buscar una aguja en un pajar, lo que nos da
una idea de la envidiable salud de la que gozan sus habitantes.
Son los ríos Chamba y Uchima los que derraman sus aguas purificadoras
sobre el valle andino. Estas aguas, puras y cristalinas, contienen gran
cantidad de hidrógeno activo y dos electrodos negativos en vez de uno -
204

más común-, haciendo que de forma natural se combatan los radicales


libres y el organismo sea capaz de asimilar los minerales orgánicos con
gran facilidad limpiando el cuerpo de aquellos minerales más pesados.
Además, las aguas de estos ríos y sus muchos manantiales, son muy
ricas en magnesio y hierro.

Un halo mágico cubre el valle ecuatoriano. Su fama de lugar


rejuvenecedor se agranda cada año y son cada vez más las personas que
acuden a sus manantiales y ríos a beber y bañarse en sus aguas.
El valle de Vilcabamba es un lugar extraordinario, un paraíso enorme de
frondosa vegetación, santuario ornitológico perfecto para el estudio de un
sinfín de especies distintas de aves. Su población vive sin prisa,
acompasando sus días bajo el acorde suave y delicado que marca el
templado clima ecuatorial. Dicen que acercarse hasta Vilcabamba es
emprender un viaje en el cual el tiempo pierde su sentido. Cuentan que el
silencio que reina en el valle, domina el espíritu del viajero que deja de
tener conciencia del
presente cuando
comienza a adentrarse
entre las pequeñas casas
de barro y madera
construidas alrededor de
grandes patios interiores
decorados por bellos y
artísticos jardines.
Nada altera la simbiosis
natural y rítmica que
subyace en esta Tierra.
Sus habitantes, guiados
por el ritmo que les
impone su entorno, son
envueltos por el influjo
místico y eterno que
segrega el guión que la
madre naturaleza les legó
como intangible tesoro de vida.
205

J.J.D.R.
¿Cuál es el ser vivo más alto del planeta? ¿Cuál es el más grueso? y, el
más viejo… ¿Cuál es el más viejo?
Aunque la primera idea que nos puede rondar la cabeza ante estas
preguntas, sea pensar en una gran jirafa, una enorme ballena o quizás un
longevo galápago, los seres vivos más extraordinarios de nuestro planeta
no tienen origen animal aún a pesar de lo que podemos imaginar, sino
vegetal.
A continuación se los presento:

EL SER VIVO MAS ALTO DEL MUNDO

En la mitología Griega, Hyperion es un Titán, hijo de Urano (el cielo) y Gea


(la tierra), y su nombre significa “el
que vive arriba” o “el que mira
desde arriba”.
Para sentir como Titán nos mira
desde arriba, tenemos que
desplazarnos hasta el Parque
Nacional de Redwood Humboldt
cerca de Eureka, al norte de San
Francisco, en el estado de
California.
En el caso del Hyperion no hay
discusión alguna. Se trata del árbol
más alto que puebla la tierra, o al
menos encontrado hasta el
momento. Es una Secuoya de 115,
56 metros de altura, 21 metros más
alto que la estatua de la libertad.
Fue descubierta por Chris Atkins y
Michael Taylor en el año 2006,
desbancando en altura a otra
Secuoyas de nombre Stratosfhere
Giant (Gigante de la Estratosfera)
descubierta en el año 2004 por los
mismos botánicos, y que tenía una altura de 112, 83 metros.

Actualmente se omite dar datos de su localización dentro del inmenso


parque, para salvaguardar su aislamiento e integridad. Las Secuoyas son
árboles del periodo cretácico y existe un ejemplar llamado Matusalén,
descubierto en 1950 por Edmun Schulman, y que tiene 4650 años de
antigüedad.
En España tenemos algunos ejemplares. El rey y la reina son dos
Secuoya que hay en la granja de San Ildefonso de Segovia. El rey tiene 43
metros de altura y la reina tenía 42 metros, pero en 1992 un rayo cayó
sobre el árbol menguando tres metros su porte, con lo que actualmente
tiene 38, 5 metros de altura. También sirvió para que encima de los
206

árboles se dispusiesen pararrayos. Se tiene constancia de que están allí


desde 1867.

El SER VIVO MAS GRUESO DEL MUNDO

Para encontrar a nuestro primer concursante de este ranking singular,


nos dirigiremos hasta Méjico. Transitando por la carretera federal 190 que
pasa por las cercanas ruinas arqueológicas de la bella Mitla, a unos 13 km
de Oaxaca nos espera un enorme ejemplar de Ciprés, también llamado
Sabino o Ahuehuete, en el atrio de la iglesia de Santa Maria El Tule.
La sombra del espectacular árbol del Tule (como es popularmente
conocido) y que significa “árbol de iluminación”, puede cobijar a 500
personas de los rayos del sol. Sus frondosas ramas de verde follaje se
elevan del suelo hasta alcanzar los 42 metros de altura. La Iglesia De
Santa Maria mengua en cada foto que dispara el turista junto a árbol tan
descomunal, apareciendo como si fuese de juguete. Sus 32 metros de
diámetro de copa, y sus 14,05 de tronco, más un volumen total que
alcanza la friolera de 816,829 metros cúbicos y un peso aproximado de
636,107 toneladas,
hacen que este
ejemplar de Sabino
acapare el título de “Ser
vivo más gordo de la
tierra”. La edad
aproximada del árbol
del Tule es de 2000
años de antigüedad.

En el año 1996 se le
aplicó una poda de la
madera inerte que
acumulaba el tronco,
sacándose cerca de 10
toneladas de madera.
Al ir de visita a Oaxaca para conocer de cerca éste árbol, el turista se
encuentra con una bonita manera de apreciar el ejemplar. Los niños de la
localidad, indicarán al turista dónde se esconde en el árbol el león, el
cocodrilo, el elefante...sacándose alguna moneda si el turista logra
visualizar las curiosas formaciones que producen los enormes nudos del
tronco del árbol, aunque en algunos casos, hay que echarle mucha
imaginación para poder verlas.
Símbolo indiscutible de Oaxaca, tiene su propio día festivo,
concretamente el segundo lunes de octubre, en el que se festeja con
entusiasmo la majestuosidad del Árbol del Tule.
207

GENERAL SHERMAN

Junto con el ciprés Tule, la secuoya conocida como


General Sherman, son los dos árboles más
gigantescos del mundo. Hay cierta discusión en
determinar cuál de los dos es el más grande. En
altura el General Sherman pasa de sobra las
medidas del Tule, pero no ha sí en diámetro. En
conjunto de ambas medidas, quizás sea la secuoya
la que merezca el liderato, e incluso lo han
considerado el ser vivo con mayor cantidad de
biomasa del planeta. Pero aún así, ambos árboles
son extraordinarios en medidas y longevidad.

General Sherman se encuentra en el parque Nacional de Las Secuoyas, al


este de Visalia (Sierra Nevada) en California. Tiene alrededor de 2200 años
de antigüedad y su altura es de 83, 8 metros. Un cálculo aproximado de
su peso alcanzaría las 1256 toneladas, siendo su volumen cúbico de 1487.
Su circunferencia es de 31 metros, a metro y medio del suelo.
Su porte magnífico otea el cielo como vigía perenne del bosque, siendo el
mayor atractivo del parque nacional de las secuoyas gigantes, en el cual,
uno puede perderse entre árboles de más de 80 metros de altura y llegar a
imaginarse que está en otro mundo, donde el ser humano es la hormiga
que no alcanza a ver más allá de sus antenas.

EL SER VIVO MÁS VIEJO

Se trata de una Pícea Abies encontrada recientemente en la montaña de


Fulu, en Dalarna Suecia. Su antigüedad se ha datado mediante
radiocarbono en 9500 años, en plena era glacial. Aunque podríamos
imaginarnos un árbol de tamaño descomunal con un tronco desvencijado
por enormes nudos retorcidos, nuestro más anciano árbol, mide tan solo
4 metros de altura y su imagen es endeble y frágil. El profesor de ecología
y ciencia ambiental de la Universidad de Umea en Suecia, responsable de
la investigación, ha explicado que la edad del tronco es de 600 años. Pero
que sus raíces tienen la capacidad de regenerarse a partir de sus reservas
produciendo otras nuevas, con lo que no ha parado de crecer desde la
edad del hielo.
208

J.J.D.R.
Alyssa Monks pinta lo que ve, de tal manera que sus ojos y su diestra
mano son utensilios puestos al servicio del mismísimo reinado del arte.
Nacida en Ridgewood Nueva Jersey comenzó a pintar al óleo desde muy
pequeña, y la pintura acompaña su vida desde entonces.
En el año 1999 obtuvo licenciatura en la universidad de Boston, para
luego viajar hasta Florencia donde estudió arte en la Escuela Lorenzo de
Medici.
Su capacidad para lograr detallar la más mínima expresión es absoluta.
Su depurada técnica y su versatilidad para mostrar diferentes aspectos de
las fisonomías retratadas, la han convertido en un referente dentro del
llamado estilo hiperrealista.

Consiguió un master en pintura superior figurativa en la Academia de


Nueva York en el año 2001, donde posteriormente impartió docencia en
realismo. Igualmente impartió clases en la Universidad de Lyme y también
en la de Montclair. Conferencias y docencia ocupan buena parte del
tiempo que no dedica a realizar sus exquisitos trabajos. Ha expuesto en
diversos museos del mundo y ha ganado numerosos premios y
menciones especiales.
Las galerías que la representan son la Scout White Contemporary Art y
por la David Klein Gallery en Birmingham. Actualmente pinta, trabaja y
vive en Brookyn Nueva York.
La expresividad de los rostros de sus cuadros, el contraste de las
sensuales siluetas femeninas mezcladas con el agua y la perfecta
utilización de la gama de colores, donde ninguna tonalidad destaca por
encima del resto; son sólo alguna de las muchas cualidades que posee la
joven artista norteamericana.
209

El arte de Helena Hugo refleja la sensibilidad que siente por el mundo que
la rodea. Su pincel resolutivo y casi fotográfico es incondicional de las
aldeas vecinas, de los mineros sufrientes, de aquellos rostros expresivos
que con un gesto o una mirada cuentan sus vidas.
Helena nació en Roodepoort Johannesburgo (Sudáfrica) en 1975. Reside
en Pretoria, ciudad en la que consiguió su licenciatura en bellas artes en
la universidad de dicha ciudad.
Ha expuesto en Alemania, Singapur, Australia, Reino Unido, Holanda,
[Link]., y lógicamente en su propio país, y ha sido premiada en múltiples
ocasiones por sus obras.

Su temática visualiza a la perfección no sólo la fisonomía de sus modelos,


sino recoge con gran detalle el entorno en el que se desenvuelven.
Tanto Alyssa como Helena son dos claros ejemplos de un estilo actual y
de gran belleza. El hiperrealismo del que hacen gala con sus obras es el
resultado de una íntima afinidad que conjuga elegancia y sensibilidad,
producto de dosis altísimas de arte en manos expertas.
No me canso de apreciar el infinito arte del que hacen gala artistas
desconocidos popularmente. Me horroriza ver en las paredes de
afamadas galerías, monstruosas obras sin sentido
alguno difícilmente interpretables.
¡Cuánto espacio desaprovechado!
210

J.J.D.R.
Durante sus estimados 1500 años de existencia, su robusto tronco no ha
cesado de soportar terribles condiciones climáticas como inundaciones y
terremotos, horribles huracanes y, cómo no, acciones indiscriminadas del
hombre que han dejado profundas llagas en su grueso cuerpo de madera.
Durante sus estimados 1500 años de existencia, este ser vivo
extraordinario, ha sobrevivido gracias a la fuerza de su propia naturaleza
titánica y es, hoy día, considerado uno de los robles más antiguos del
mundo y sin duda uno de los más hermosos.
Este ser vivo gigantesco y maravilloso es el roble del Ángel (Angel Oak),
todo un icono natural y digno heredero de la magia que rodea los
bosques profundos de Carolina del sur.
El roble del Ángel está ubicado en la isla de San Juan (John island) al
oeste de las montañas rocosas, y pertenece a la ciudad de Charleston en
el estado del río Misisipi en Carolina del Sur ([Link].).
Sus enormes y pesadas ramas son de por sí grandes árboles colgados
del tronco del roble, algunas de las cuales alcanzan los 20 metros de
altura.
El tronco del
hermoso ejemplar
mide 2,47 metros, y
la totalidad del
árbol sombrea una
superficie de 1580
metros cuadrados.
Sus ramas son tan
gruesas y pesadas
que muchas de
ellas descansan
apoyadas en el
suelo, y las que se
mantienen rígidas y
firmes, aparecen
bellamente
decoradas con un
manto de verde musgo.
El roble del Ángel es el más viejo y llamativo de los muchos robles que se
hallan en los bosques cercanos, de cuya valiosa madera de sirvieron en
los siglos XVIII y XIX para la construcción naval.
En el año 1989 el huracán Hugo asoló Puerto Rico y las costas de
Carolina del Sur, y causó serios daños en el roble. Tras la terrible
tormenta el roble del Ángel fue saneado y con gran esfuerzo fue
recuperado hasta lograr el aspecto que hoy día presenta.
Bajo su fresca y alargada sombra, cuando llega la primavera y la canícula
veraniega aprieta, múltiples eventos televisivos y publicitarios son
realizados al amparo del frondoso roble.
El tiempo ha pasado marcando la piel de pinocho del robusto roble y, hoy
día, es un ejemplar majestuoso que viste con elegancia su ancianidad
apostado como un centinela ante el espeso y verde bosque florido de
Carolina del Sur.
211

A muchos kilómetros de distancia del roble del Ángel, otro ser vivo
extraordinario domina con su esbelta y rugosa anatomía una pequeña
localidad al noroeste de la isla de Santa Cruz de Tenerife en las Islas
Canarias.
Desde el fértil valle tinerfeño, donde las plataneras y frutales, las vides y
el pino canario resguardan las extensas y ricas vides canarias, se puede
disfrutar de unas vistas preciosas del dormido Teide y maravillarnos con
la fisonomía espigada y antigua del popular Drago de Icod de los Vinos.
Icono indiscutible de las Islas afortunadas, este Drago (Dracaena draco)
es tan representativo de la localidad que incluso aparece en el escudo de
armas del pueblo. Sobre su antigüedad hay muchas historias y leyendas
que le atribuyen no menos de mil años de vida, pero los expertos estiman
su longevidad en unos 600 años. Su altura es de 17 metros y el perímetro
de su base es de 20 metros, siendo su peso sin contar las raíces de 150
toneladas.
Los Drago son árboles endémicos de las islas Canarias, Madeira y Cabo
Verde, aunque también existen subespecies de Drago en regiones de
Marruecos.
Si se realiza una
incisión en la
corteza del árbol,
se extrae una
sustancia rojiza
parecida a la
sangre, de ahí su
nombre,
proveniente del
griego Drakaina
(hembra de
dragón), y a la que
antiguamente se le
atribuían
propiedades
curativas.
En el año 1985 se
procedió a sanear a fondo el árbol y se colocó un ventilador dentro del
tronco para eliminar bacterias y hongos y mejorar la circulación del aire.
El ayuntamiento de Icod de los Vinos desvió la carretera que pasaba a
escasos metros del Drago en el año 1993 protegiéndolo de los malos
humos del tráfico. Actualmente el majestuoso Drago se encuentra en un
entorno protegido y rodeado de otras especies endémicas de la zona.
Desde 1917 el árbol es considerado Monumento Nacional.
Tanto el roble del Ángel como el Drago de Icod de los Vinos, son seres
vivos de gran belleza y que contienen una enorme carga de simbolismo
para sus vecinos.
Viejos y altivos, los troncos de estos hermosos árboles, ejercen de
centinelas de los bosques y valles que los vieron nacer, añadiendo con
sus esbeltas y frondosas siluetas una nota elegante de espectacular
belleza.
212

J.J.D.R.
Sobre la medianía del horizonte el sol busca su descanso bajo las arenas
del desierto. Un dorado mar de arena se extiende por doquier y varias
jaimas apostadas cerca de un río seco rompe la monotonía del paisaje. La
noche hace acto de presencia. El frío emerge bajo el auspicio de las
estrellas. Alrededor de una hoguera, como centinelas de un mundo
perdido en los anales del tiempo, los tuaregs con sus turbantes azules y
negros reciben la nocturnidad con la esperanza de ahuyentar a los
temidos Djinn (espíritus) que suelen pulular cerca de Tassili n´Ajjer, que
en berebere significa meseta entre dos ríos.
El desierto del Sahara fue un día páramo fértil y lleno de vida. Bajo sus
mortíferas arenas, entre los 300 y los 1200 metros de profundidad, se
encuentra el conocido como mar de Albienne, el mayor lago del mundo
subterráneo.
Tanto en el periodo paleolítico superior como en época neolítica, bajo la
protección de un macizo montañoso que recorre las fronteras de Argelia y
Libia, los seres humanos hollaron cavernas donde vivieron en grandes
grupos…
En sus paredes dejaron plasmados sus miedos, sus sueños, una precisa
antología de
visiones
chamánicas y
un precioso
catálogo
antropológico
que narra
cuales fueron
sus vivencias
y cómo veían
el mundo que
les rodeaba.
Avestruces,
elefantes, jirafas e hipopótamos perseguidos por las lanzas de los
guerreros en auténticas batidas de caza, fueron pintados con gran detalle
en un alarde de arte rupestre de incalculable valor.
Un presente repleto de vida quedó grabado en las paredes de las grutas
que utilizaron como refugio. Aquellos hombres y mujeres fueron testigos
de cómo fauna y flora convergían en mutua armonía y les proporcionaba
todo aquello que necesitaban.
Hoy día aquel que fue un apacible e idílico rincón del planeta es un paraje
yermo y estéril tan sólo transitado de tarde en tarde por las caravanas
guiadas por los nómadas viajeros. Pero en las cavernas del Tassili nÁjjer
la esencia del misterio y un enigma aún hoy día sin descifrar quedó
grabado y oculto tras milenios de oscuridad en las paredes de estas
grutas del desierto argelino.
En el año 1934 el teniente Brenans de las tropas francesas que ocupaban
suelo argelino descubrió unas extrañas pinturas rupestres cerca del
cauce del río Djerat.
213

Brenans comunicó el hallazgo de las extrañas formas dibujadas en las


paredes de ciertas cuevas a Henri Lothe, gran conocedor del desierto y de
las tribus nómadas.
Henri Lothe era un explorador incansable que con tan sólo 20 años se
había adentrado en el mar de arena durante tres años y llegó a recorrer
cerca de 80.000 kilómetros por sus áridas tierras. No había duda de que
era el hombre apropiado para hacerse cargo de aquel descubrimiento. Su
gran conocimiento de la tribu bereber y su trabajo de investigación fue
reconocido por la Sorbona con un doctorado.
Cuando Lothe acudió a ver las extrañas pinturas señaladas por Brenans
se quedó maravillado ante lo que sus ojos observaron y, desde aquel
preciso instante, seguro supo que pasaría gran parte de su vida entre
aquellas enigmáticas paredes oscuras.
Por doquier aparecían seres de extraña fisonomía muy diferentes a otras
imágenes de hombres y mujeres comunes. Algunos de estos enigmáticos
seres sobrevolaban la cueva mirando desde su posición elevada al resto
de figuras que
alzaban cabeza
y brazos al cielo
como queriendo
dar la
bienvenida o
despedir a los
visitantes del
cielo. Sus
manos
mostraban
solamente
cuatro dedos.
Sus brazos y
piernas eran
largos y
delgados,
fácilmente
distinguibles
del resto de seres llamémoslos normales. Algunas pinturas rupestres
mostraban a varios grupos de estos seres llevándose cogidas de la mano
a varias mujeres hasta una casa de extraña forma que dibujaron como si
centelleara o refulgiese emitiendo algún tipo de relámpagos o rayos. En
algunas figuras de las cavernas se puede apreciar como visten lo que
parece a todas luces un traje de una sola pieza o mono ajustado, en el
que se puede apreciar como el artista que lo pintó, trató de detallar hasta
los pliegues que se formaban en el cuerpo del individuo.

En otras paredes las figuras de los antiguos cazadores portando sus


arcos y flechas miran hacia el cielo donde varios objetos parecen
sobrevolarles y desde los cuales asoman las cabezas extrañas de estos
seres.
Alrededor de las figuras, antílopes, elefantes, jirafas, hipopótamos y todo
tipo de animales, pululan por las paredes en una gran manifestación de
214

arte arcaico, místico y primitivo. Entre las figuras de las cuevas también
hay dibujados raros grafismos a modo de mensajes -indescifrables hasta
la fecha- e innumerables figuras antropomorfas de enigmática fisonomía.
Después del descubrimiento de las cuevas del Tassili n`ajjer en la meseta
argelina de Jabbaren- nombre que significa “Gigantes” en lengua
berebere- el explorador Henri Lothe se dedicó a catalogar y estudiar cada
grafismo y dibujo grabado en las paredes de las cavernas, cesando en su
ardua tarea solamente como consecuencia del estallido de la segunda
guerra mundial. Tardaría varios años en reanudar su labor de
investigación, pero cuando al final se puso en marcha la expedición, lo
hizo con las garantías de acudir al desierto argelino junto a un grupo de
profesionales en diferentes materias que le ayudarían a desvelar los
misterios de aquellas extrañas figuras grabadas en la que se conoce
como “la capilla Sixtina del arte rupestre”.
La expedición al Tassili se convirtió en una aventura con muchos peligros
y dureza extrema para el equipo
de Lothe. Pasaron hambre y sed,
y las largas jornadas a lomo de
camello medraba el ánimo de
casi toda la expedición. Sólo
cuando fue montado el definitivo
campamento en la meseta de
Jabbaren, junto a las cuevas, el
ánimo recuperó las fuerzas del
grupo y se pudo comenzar a
elaborar las primeras hipótesis
sobre aquel ingente trabajo
artístico.

Las pinturas fueron datadas por


los arqueólogos entre 10.000 y
15.000 años de antigüedad,
realizadas en el periodo
paleolítico superior y también
del neolítico.
La catalogación de las pinturas
se convirtió en una ardua tarea. Utilizaron calcos que adherían a las
paredes para rescatar los dibujos allí recreados. En muchos sitios el
trabajo se complicaba sobremanera, teniendo que adoptar posturas
complicadas para lograr calcar los dibujos. Pero esta técnica de calcado,
en la que se utilizaron esponjas y agua, resultó después fatal para
muchas pinturas originales que se vieron irremediablemente
deterioradas. Los calcos que fueron realizados por el equipo de Lothe se
conservan en el museo del hombre de París.
Uno de los momentos más extraordinarios para Enri Lothe fue el
momento en el cual descubrió la enorme figura a la que bautizó como “el
gran dios marciano”, un enigmático ser de unos seis metros de altura que
parece vestir su cuerpo con un traje ajustado en el que se aprecian
incluso las costuras, y cubre su cabeza con un casco en lo que a todas
215

luces podemos comparar con la figura de un astronauta, si no fuera


porque la pintura fue realizada hace unos 10.000 años.
¿Qué representan estos extraños seres pintados en las cuevas de
Tassili? ¿Con qué motivo fueron realizadas y qué quisieron plasmar con
ellas los antiguos moradores del desierto argelino? ¿A caso fueron estos
seres, que parecen descender y ascender volando sobre el resto de
hombres y mujeres, dioses a los que venerar y rendir algún tipo de culto o
tributo?

Lo que sí sabemos actualmente sobre las pinturas de Tassili, es que en


su conjunto representan la mayor biblioteca rupestre descubierta hasta la
fecha con cerca de 15.000 pinturas catalogadas de unas 80.000 que se
cree puede haber.
Y lo que tenemos que tener claro cuando las contemplamos, es que
aquellos antiguos hombres o mujeres que pintaron estas extrañas
pinturas, se afanaron en representar aquello que habían visto.
Para Pierre
Colombel,
director del
departamento
de prehistoria
del museo del
hombre de
París y actual
investigador de
las pinturas
rupestres de
Tassili, su
impresión
sobre el tema
es
que”Aquellos
hombres de
enorme
estatura y
cubiertos con monos y escafandras son divinidades y criaturas que para
los antiguos habitantes del Sahara eran auténticos dioses”
Las cavernas de Tassili n`anjjer son sólo una pequeña porción de lo que
se presupone fue una extensa región de pastos fértiles y valles repletos
de rebaños salvajes, que estuvo plagado de cuevas que fueron utilizadas
por los antiguos moradores del actual desierto del Sahara. Los expertos
creen que el resto de cavernas habrían desaparecido derruidas por
causas naturales.
El arqueólogo ruso Alexei Kazamtsev, después de investigar las cuevas
en 1962, se pronunció al respecto sobre el significado de las pinturas
diciendo;
“Es más que probable que extraterrestres hayan visitado la Tierra hace
10.000 años”
Los Touareg suelen evitar las cavernas de Tassili. Para ellos el valle de
los gigantes está plagado de Djinn o espíritus, dispuestos a tentarles con
216

sus encantos y envenenar sus almas. Ellos prefieren seguir rutas


conocidas que no transiten por estas montañas y pasar alejados de las
hileras de cipreses del Sahara que crecen junto a sus laderas.
La meseta del Tassili argelino es patrimonio de la humanidad desde el
año 1982, además de patrimonio arqueológico protegido. No son muchos
los que se atreven a recorrer durante duras jornadas la distancia que hay
hasta alcanzar las cavernas y sus pinturas.
Sólo aquellos aventureros expertos, enamorados de la historia antigua y
en muchos casos del misterio, se encomiendan al espíritu del desierto y
se adentran en sus territorios en busca de hallar explicación a uno de los
misterios más bellos y extraños que aún están esperando una respuesta
lógica que explique qué son y qué representan los enormes seres que
fueron pintados sobre la roca antigua del desierto.
Sólo si se sigue con la investigación podrán ser desveladas tantas
preguntas. Quizás algún día se consiga entender quienes fueron
realmente estos seres representados por los antiguos habitantes de la
meseta del Tassili. Seres de extrañas formas que caminaron por los
senderos de las montañas de Jabbaren donde dejaron huellas
imborrables, que ni el tiempo o el olvido del mundo han conseguido
destruir.
217

J.J.D.R.
El río Colorado serpentea abriéndose camino entre las rojizas paredes del
Parque Nacional del Gran Cañón en Arizona ([Link].).
Bajo un sol inclemente y el azul de un cielo sorprendentemente nítido, el
paisaje natural refleja fielmente el espectáculo universal que nos regala la
madre tierra.
Para ser conscientes de la belleza de tan mítico lugar basta con visitar los
muchos y variados senderos que recorren el Parque Nacional, y quedar
extasiados con el ritmo discordante del río Colorado. El caudal de su
cuerpo acuífero se torna mortalmente peligroso en ciertos tramos y
desesperadamente apacible a la vuelta de la esquina, bramando por
instantes como un gigante o perpetuando el más místico silencio en
cuestión de minutos.
Para disfrutar de una hermosa vista del gran cañón cualquier lugar es
idílico, sobre todo si el sitio elegido es elevado. Las vistas aéreas son el
escenario perfecto para sobrevolar con la mirada el azaroso y retorcido
serpenteo del río bajo las techumbres
rojizas, como lo haría el águila real, ave
sagrada y emir de los cielos de Arizona.
En el año 2007, concretamente el día 20
de marzo, fue inaugurado el mejor sitio
para observar el gran cañón, siempre y
cuando no se padezca de vértigo ni se
tenga reparo en caminar sobre en el
vacío.

A una altura de 1219 metros, una


estructura metálica con forma de
herradura sobresale 20 metros del
farallón rocoso dejando suspendida
una pasarela sobre el vacío. El
cristalino suelo de diez centímetros de
grosor muestra bajo los pies del
visitante una escalofriante caída entre
rocas y paredes agrietadas.
Skywalk (paseo por el cielo) fue la idea de un afamado empresario y
promotor de las Vegas llamado David Jin. En 1996 viajó desde las Vegas
hasta el Gran Cañón para entrevistarse con el jefe de la tribu Hualapai,
La idea de trastocar un lugar sagrado para el pueblo Hualapai no tuvo
buena acogida. Durante un tiempo, las diferentes opiniones ante el
proyecto que David Jin quería llevar a cabo en sus tierras, enfrentaron a
los miembros más destacados de la tribu.
Se debatían entre proteger su mundo sagrado o estrechar la mano del
progreso y recibir los emolumentos que les trajesen trabajo y un futuro
para las generaciones venideras. Sobre la mesa, David Jin les propuso el
25% de las ganancias por explotación del Skywalk, en un lugar con
cientos de miles de visitas anuales, lo que les garantizaba un más
saludable porvenir y sobretodo trabajo que, hasta entonces, tan sólo
conseguían como guías turísticos o monitores de rafting por el río
colorado.
218

Aunque no sin condiciones, David Jin consiguió la aprobación de los


Hualapai para construir su pasarela sobre el Gran cañón. Eso sí, debía de
cumplir varios requisitos, como no deteriorar el medio, no realizar
galerías subterráneas y procurar que la estructura no rompiese la armonía
de entorno tan mágico.
El 1 de octubre de 2004 los Hualapai bendijeron con sus rituales bailes y
sus ancestrales cánticos el lugar fijado para la construcción del Skywalk.
Un mes después, a escasos cien metros del sagrado punto del águila
comenzaron las obras sobre el terreno.
La construcción la estuvo a cargo del diseñador Mark Johnson quien
dirigió las obras y comentó estar ante su mayor reto arquitectónico.
La estructura pesa más de 500 toneladas y su característica más llamativa
es que sobresale 20 metros de la pared vertical del Cañón. Su suelo de
cristal laminado de cinco capas superpuestas, hace sentir que se pasea
por el cielo.
La estructura de la pasarela es de acero y en sus tripas diáfanas se
colocaron unos ingeniosos amortiguadores hidráulicos para evitar que el
suelo tiemble bajo el peso de la gente. Se asegura que por la pasarela
pueden caminar
conjuntamente hasta 800
personas, pero por
seguridad sólo se admiten
120 personas a la vez.
Una vez la estructura
estuvo perfectamente
ensamblada en tierra firme,
se deslizó hasta el borde
del precipicio utilizando
modernas técnicas de
rodaje, poniendo a prueba
toda la técnica e ingeniería
moderna.
El éxito fue aplastante y la
herradura de acero y cristal quedó suspendida sobre el Gran cañón
dispuesta a soportar vientos de hasta 160 kilómetros por hora y la
adversidad de un clima árido y adverso.
El día 20 de marzo de 2007 se llevó a cavo la inauguración. Medios de
comunicación de todas partes del mundo acudieron a la esperada cita.
Entre los asistentes al evento estaba Buzz Aldrin, segundo astronauta
que pisó la luna y John Herrington, descendiente de los indios Chickasaw
y primer astronauta de origen nativo en salir al espacio exterior.
Sin la supervisión ni estudio detallado de seguridad del proyecto por
parte de los estamentos federales y estatales de [Link]. se inauguró
Skywalk bajo la bendición de los indios Hualapaui.
La pasarela del cielo emerge de la roca como una rama torcida de un viejo
árbol. Desde su inauguración, las visitas han incrementado notablemente
en número, y sólo su elevado coste (unos 70 euros por persona) es un
punto negativo en tan grandioso proyecto.
Skilwalk se ciñe con sus garras metálicas al borde del precipicio.
219

Por debajo el río Colorado parece una delgada línea pintada sobre el
terreno.
Decenas de pies caminan temblorosos sobre el cristal. Las manos
sudorosas aprietan fuertemente la barandilla mientras los músculos de
las piernas se agarrotan y tiemblan producto del pánico.
En mitad de la nada, sobre el abismo infinito y un mar de roca y piedra, la
pasarela del cielo es el argumento perfecto para disfrutar de un momento
mágico e inigualable, sentirse emir de los cielos del Gran cañón, y como
el águila real, poder caminar sobre las nubes y sentir el peso de una
creación tan majestuosa bajo los pies.
220

J.J.D.R.
La espesa y voraz selva devora lentamente los muros del templo de Ta
Prohm.
Las enormes ramas y raíces de los ficus gibbosa y tremadeles, aparecen
y desaparecen entre los vestigios del recinto sagrado, engullendo todo a
su alrededor con un apetito insaciable.
Las antiguas piedras del templo han sucumbido al olvido del hombre
durante siglos. La naturaleza comenzó a cobrarse su tributo de espacio y
tierra tras el abandono de los monjes camboyanos siglos atrás, y
actualmente se apodera del santuario recobrando un espacio que siempre
fue suyo y un día el hombre le arrebató.

Originalmente se conoce el templo de Ta Prohm bajo el nombre de


Rajavihara que traducido significa “monasterio real”.
Como indica su nombre, el templo perteneció a los reyes de la dinastía
Jemer que durante un largo periodo de tiempo dominaron parte de Asia y
crearon el conjunto arquitectónico y sagrado de los templos de Angkor en
Camboya.
Allí instalaron sus
residencias,
universidades,
monasterios, y
ubicaron el centro
cultural y
administrativo de su
larga y pródiga
dinastía.
Jayavarman VII
mandó construir el
templo de Ta Prohm
en 1186 en honor de
su madre, quién
aparece
representada como diosa de la sabiduría en una estatua en la entrada del
templo.
El ladrillo y la piedra fue el material utilizado para la edificación del
templo. Para decorar algunas zonas se empleó el estuco y planchas
metálicas que posteriormente desaparecieron.
Ta Prohm, cuya traducción es ancestro Brahma, fue en un principio un
templo de culto Hindú. Las postreras generaciones de la dinastía Jemer
profesaron y edificaron templos hindúes así como budistas.
Durante un periodo aproximado de 600 años comprendidos entre el 802 y
el 1432, fueron levantados en Angkor 15 templos sobre una extensión de
400 kilómetros cuadrados, la mayor parte de ellos mandados construir
por el rey Jayavarman VII.
Ta Prohm fue residencia real albergando también la universidad de los
monjes.
Las cerca de 60 hectáreas que comprendía la extensión del templo,
incluyendo el recinto monástico y sus zonas limítrofes, albergaron unas
80.000 almas, de las cuales aproximadamente 12.500 vivían dentro del
221

complejo y el resto vivían en 3.140 aldeas ubicadas en las cercanías del


recinto y que servían de sustento y manutención del templo real.
Ta Prohm es uno de los templos más visitados de Angkor. La fuerza de la
naturaleza queda constatada al ver como la creación humana es devorada
lentamente por la flora que se abre camino en cada rincón del templo.
La belleza del lugar asombra. Sobre un tamiz de verdes líquenes y musgo,
los nudosos y enormes troncos de los árboles aparecen como centinelas
de un mundo mágico y atávico en medio de la exuberante jungla
camboyana.
Del gran conjunto de templos de Angkor, destacan Angkor Thom, en cuyo
centro está erigido el templo Bayón, con sus 54 torres de 45 metros de
altura y cuatro enormes cabezas esculpidas con la efigie del rey
Suryavarman a cada lado señalando los cuatro puntos cardinales.
El de Angkor Wat es el mayor templo de todos. El rey Suryavarman II
encargó su construcción para el culto al dios Hindú Vishnu. La
edificación del templo duraría 30 años y fueron empleadas un número de
piedras
similar al
de la
esfinge
de Giza
en
Egipto.
En su
interior
se haya
el mayor
bajorreli
eve que
se
conoce
en el
mundo,
el cual
narra
gran parte de la historia mitológica hindú. Angkor What es el templo
religioso más grande del mundo, destacando sus cinco torres que
representan las cinco colinas del monte Meru y su panteón sagrado
dedicado a los dioses hindúes.
Los templos de Angkor fueron abandonados en el siglo XV dejando como
legado de un pasado glorioso las estatuas y monumentos de una estirpe
de reyes que dominaron el sudeste de Asia.
En el siglo XIX los franceses llegaron a la zona. Fue el explorador galo
Henry Mouhot quién en 1860 descubrió el templo de Ta Prohm
literalmente engullido por las raíces de los árboles.
Habiéndose hecho cargo anteriormente de la reconstrucción y
saneamiento de los más importantes templos de Angkor, la Ecole
Francaise d’Extreme Orient (EFEO) -Instituto Francés dedicado al estudio
de las sociedades asiáticas -, decidió dejar el templo de Ta Prohm tal y
como lo encontraron, mostrando así el estado de los templos a su llegada
222

y, además, constatando el
poder de la naturaleza y la
belleza de un entorno que a la
vista parece verdaderamente
mágico.
Hoy día el templo
perteneciente al conjunto
arquitectónico de Angkor Ta
Prohm es uno de los lugares
más visitados por los
turistas. Las panorámicas
fotografías de su curioso
entorno son divulgadas por
medio mundo.
El contraste entre la vida que
surge plena de belleza y fuerza, y los restos de un mundo perdido de
piedra y silencio, mezclan sentimientos dispares entre quienes visitan el
templo camboyano.
En el año 1992 la UNESCO incluyó el templo en su larga lista de lugares
Patrimonio de la Humanidad.
Un angosto sendero se pierde entre la espesa jungla. El caminante pasea
perdido bajo un cielo cubierto de ramas mientras enormes árboles de
formas siniestras cubren el camino. Momentos después, la tupida selva
se abre con sinuoso descuido dejando ver las ruinas del templo.
La húmeda hierva, los líquenes y el musgo se abren paso entre las
quebradas piedras. Descomunales raíces abrazan los muros y la roca se
esconde lentamente en su mortaja vegetal. Es entonces cuando realmente
somos conscientes de lo que somos frente a la naturaleza…simples y
microscópicos seres de paso en un mundo azul llamado Tierra.
223

J.J.D.R.
En el archipiélago polinesio al sur del pacífico se encuentra la isla de
Upolu perteneciente al estado independiente de Samoa.
Upolu emergió del mar por efecto de una gran actividad sísmica, aunque
no hay registros ni constancia de erupciones volcánicas en la isla.
Cerca de la pequeña localidad de Lotofaga, nombre que significa “gran
agujero” se encuentra un atípico hoyo horadado en la piedra caliza y de
grandes dimensiones, en cuyo interior reposa apacible un bello estanque
de aguas color esmeralda conocido como To Sua Ocean Trench.
Los diferentes tonos cristalinos de las aguas del estanque resaltan sobre
las frondosas paredes salpicadas de verde follaje que penden
perpendiculares como en búsqueda baldía de un baño reconfortante.
La isla de Upolu es un gran jardín rodeado de playas vírgenes de blanca y
fina arena en la que los pedregales de lava y un cielo claro y sereno,
decoran y tachonan el terreno de la isla convirtiéndola en un agreste y
dulce paraíso de exuberante riqueza.

Un imperfecto
agujero se abre
camino allí
donde el firme
terreno se
rompió hace
mucho tiempo.
Las paredes de
la roca caliza
están cubiertas
con el tejido
fibroso formado
por un sin fin de
plantas que
recorren la
gruesa cintura
del hoyo
polinesio.
Para descender hasta la base que sirve de plataforma para los bañistas,
primero hay que descender unos treinta metros por una estrecha escalera
de madera.
Una vez allí, ante el afortunado visitante, se abre la oportunidad de
disfrutar de unos de los baños más paradisíacos del mundo, rodeado por
un mágico silencio capaz de adormilar hasta el más agitado de los
espíritus.
La isla de Upolu es un gigantesco jardín en salvaje plenitud, y su
estanque To Sua Ocean Trench, el lugar perfecto donde despojarse de
tensiones o descubrir el profundo significado que adquieren palabras
como soledad, sosiego o calma.
224

J.J.D.R.
Haces de luz son repelidos por la rugosidad de un muro coralino de
blanco nacarado formando un prisma cegador a primera hora de la
mañana californiana. Decenas de esculturas, mágicamente pulidas y
brillantes, recrean un universo cósmico donde estrellas y planetas cobran
vida a través de la piedra y relucen bajo el cénit del soleado mediodía.
El sueño de un hombre cobró vida bajo la piel rugosa del coral. El amor
hecho imagen dibujó la esencia de mil universos dispersos, y el tormento
embriagador de la ausencia perpetua y la espera incansable, se hizo eco
en roca bajo el automatismo incansable de una labor hercúlea.
El 10 de agosto de 1887 nacía en Riga (Letonia) Edward Leedskalnin en el
seno de una familia humilde de albañiles. El joven Edward pasó una
infancia difícil a consecuencia de sus problemas de salud. Era un
pequeño débil y enfermizo, lo que también ayudó a forjar en él un carácter
introvertido y poco sociable. Cuando pasó su etapa adolescente, aprendió
el oficio de picar y dar forma a la piedra lo que le ayudaría en un futuro al
servirse de estos conocimientos adquiridos.
El destino es una lanza que quema y hiere cuando uno menos se lo
espera. El destino al que
Edward se enfrentó
cambiaría su vida al
cruzarse en su vida la sutil
belleza de Agnes Scuffs
cuando tenía 26 años. La
joven, diez años menor que
él, le demostró enseguida
que el sentimiento era
recíproco y pactaron sellar
su amor con una pronta
boda. Un día antes de la
ceremonia la joven Agnes
se arrepintió y dejó al pobre
Edward clavado bajo el
yugo de su doliente destino, que no era otro que el de ser infeliz y llevar el
peso de su amor eterno hasta límites insospechados.
Dolido y enajenado de amor emigró a [Link]., donde tras recorrer
distintos estados terminó afincado en California, según cuentan, llegó allí
tras ser socorrido por una familia que lo encontró medio muerto en una
carretera y lo acogió y sanó regalándole tiempo después un pequeño
terreno para su disfrute.
225

Al amparo de las
lindes de éste
terreno californiano
al norte de
Homestead, cuando
corría el año 1923,
comenzó a extraer
bloques de coral
para después
tallarlos e ir
construyendo una
extraña arquitectura
que apremiaba salir
de su ofuscada
mente cobrando vida propia. Sacaba enormes bloques de piedra caliza
coralina sin ayuda, trabajando siempre solo y
normalmente de noche, tan sólo ayudado por la
luz de los candiles. El terreno, cercano a los
famosos Everglades californianos, comenzó a
tomar forma llamando la atención de vecinos y
curiosos de los alrededores que no daban crédito
ante la construcción que emergía en aquel
extraño paraje.
Críptico y enigmático, Edward se encargó de
adosar junto a los muros de su castillo de coral
un áurea de misterio al proferir sentencias tales
como que era conocedor del secreto con el que
se trató la piedra para construir las pirámides de
Egipto, e incluso llegó a sentenciar que era capaz
de lograr que la roca se tornase liviana y
fácilmente manejable, así como que era poseedor
del perfecto conocimiento de las leyes del peso y
apalancamiento. Durante años y sin saber con
exactitud la metodología de trabajo que llevó a
cabo, Edward fue extrayendo bloques de coral de hasta 15 toneladas de
peso que eran esculpidos y tallados para luego ser colocados según
convenía, supuestamente tan sólo ayudado por herramientas básicas
como cadenas y algunos trípodes de madera hechos con postes de
telégrafos. Hay que añadir que Edward apenas alcanzaba el metro y
medio de estatura y su peso era de 45 kilos, lo que incrementó las
fabulaciones y el misterio de cómo le fue posible llevar a cabo el manejo
de tan enormes bloques de roca coralina.
Para engordar aún más el misterio que parece envolver la construcción
del castillo de coral, llegó el año de 1936, y debido a qué próximo a su
terreno comenzaron a construir, decidió trasladar todo el complejo 15 a
kilómetros de distancia y ubicarlo en un nuevo terreno que compró con
mayor superficie y en el que deseaba tener definitivamente la intimidad
que sentía le habían usurpado.
226

Durante tres años se afanó en cargar y trasladar cada uno de los bloques
del castillo hasta su nueva ubicación. Cuentan que era raro verlo trabajar
a plena luz del día y que cuando esto sucedía, se le veía trasladar
enormes piedras en el remolque de un viejo camión, pero nunca se le vio
cargarlo o descargarlo.
Obsesionado con su privacidad, lo primero que levantó fue un muro de
tres metros de altura utilizando bloques de 15 toneladas. En lugares
estratégicos construyó garitas de vigilancia que le permitían controlar
todo el perímetro.
Edward no terminó sus estudios primarios. Pero fue capaz de construir
un generador de energía alterna, relojes de diseño propio que ensamblo a
la perfección e incluso se fabricó su propia radio. No deja de ser curioso
que alguien con escasos estudios básicos lograse tales retos técnicos sin
ayuda de nadie. Además escribió varios tratados breves sobre el
magnetismo y la naturaleza magnética de la vida. Estos panfletos,
consiguió venderlos en pequeñas publicaciones locales sin demasiada
difusión.
Uno de los
detalles que
conforman
el castillo de
coral y que
más
curiosidad
ha
despertado
entre los
científicos e
investigador
es es la
enorme
puerta que
da la
bienvenida a
la
propiedad. Se trata de un enorme bloque de piedra giratorio de 9
toneladas sujeto a una pequeña piedra que a su vez está engastada en los
rodamientos de una rueda vieja de camión. El equilibrio es perfecto y la
gran piedra se puede mover con un suave movimiento. Hace años la
puerta quedó bloqueada. Para moverla hizo falta la intervención de varias
grúas de gran tonelaje para cambiar los rodamientos defectuosos. Bajo lo
que se veía a simple vista, apareció una extraña roca que servía de base a
toda la estructura y que por su morfología singular llamó la atención de
los especialistas que la examinaron al detalle. Se pudo comprobar que la
piedra no era terrestre, y cómo no, hizo que el caldo de cultivo del
misterio sobre la construcción del castillo de coral fuese todavía mayor.
¿Fue quizás una piedra meteórica la utilizada por Edward como base para
su enorme puerta? ¿Cómo fue capaz de trasportar, elevar y colocar
semejante estructura sin ayuda y con herramientas tan simples? ¿Acaso
227

poseía Edward la capacidad de hacer levitar las piedras como aseguraron


haber visto algunos testigos?
Fuese como fuere, la verdad es que el legado que dejó Edward en
Homestead California es hoy día tema de debate e investigación entre
científicos y técnicos especialistas.
El castillo de coral es todo un enigma sin parangón. Para muchos es todo
un misterio en sí mismo. La construcción duró 28 años, en los que
empleó la increíble cantidad de 1.100 toneladas de coral, las cuales
extrajo, pulió, talló, trasladó y colocó en su lugar correcto.
Entre los muros del castillo hay decenas de esculturas de piedra coralina
que representan todo un universo de estrellas y planetas, relojes de sol,
una luna menguante, así como múltiples objetos extraños y símbolos aún
sin identificar en el que incluso hay un puesto de observación al que
bautizó como planetario.
Un buen día los que solían rondar la hacienda curioseando se
encontraron con un cartel en el que se podía leer “he ido al hospital”.
Pocos días después Edward fallecía tras varios días en coma. Era el año
1951 y había cumplido 64 años. Murió sin ver aparecer por la puerta
giratoria de su castillo a “su dulce 16” como le gustaba llamar a su gran
amor Agnes Scuff. Toda su vida giró en torno a la imagen idealizada de su
amada. Toda su vida, la dedicó a crear un mundo de sueño para ella,
siempre con la esperanza de ver aparecer su esbelta figura en el horizonte
de su mirada.
La hacienda fue heredada por un sobrino de Edward que vivía en
Michigan, quién a su vez la vendió tiempo después a una familia de
Ilinois. El castillo de coral, actualmente recibe cada año más de 50.000
visitas, y sigue siendo un gran enigma para muchos científicos que se
han interesado por desvelar cómo un solo hombre pudo llegar a edificar
tamaña obra de ingeniería. Claro está, todavía el misterio permanece
intacto, y con la muerte de Edward, de haber habido algún secreto de por
medio, éste se lo llevó con él a la tumba.
Entre pilares de roca y vacíos de terreno, donde el silencio allanaba la
parábola del tiempo, Edward Leedskalnin edificó, con la única ayuda de
los más básicos y rudimentarios aparejos, un símbolo de esfuerzo, un
Olimpo de amor, la guarida de sus sueños y sentimientos; un Castillo de
Coral perpetuo, atemporal, mágico, en el cual el misterio y su enigmática
construcción, aún hoy día está bajo la lupa de investigadores y
especialistas.
Acaso no es esto suficiente misterio.
228

J.J.D.R.
Rodeado de un manto de estéril y desértica tierra, el sagrado monte Popa
eleva su mole con forma de chimenea y se alza cual vigía sedente sobre la
planicie birmana, mostrando sobre su cumbre la morada de los antiguos y
sagrados dioses.
Dormitando sobre un antiguo y extinto volcán, arropado por las nubes y
azotado por los fríos vientos birmanos, la silueta del monasterio Taung
Kalat preside el horizonte en el lugar que eligieron los poderosos
espíritus Nats como última residencia antes de adentrarse en el profundo
cielo.
Taung Kalat es un monasterio ubicado en la cima del monte Popa, un
antiguo y extinto volcán, que se alzó sobre la planicie tras su última
erupción en época antigua tras formarse un tapón de lava que colapsó la
expansión piroclástica transformándose en una pequeña meseta.
Está ubicado en las cercanías del complejo arqueológico de Bagan en
Myanmar (Birmania) en la planicie desértica de Myingyan. Tras la
erupción volcánica que dio origen al monte Popa, la zona sufrió un
cambio ecológico muy drástico, convirtiéndose gracias al aporte de la
ceniza volcánica en
la tierra, en una zona
de gran vegetación y
floreciente vida
natural; un enclave
natural de gran
importancia que llevó
al gobierno birmano
a declarar el monte
en Reserva Natural y
Parque Nacional
Protegido en 1981.

Numerosos ríos y
torrentes de agua en
caída libre serpentean y sacuden las piedras por doquier, y la foresta
salvaje que crece en las laderas del monte son el refugio de numerosas
comunidades de espabilados monos.
En sanscrito Popa significa “flor”, y Taung Kalat significa “el pedestal de
la colina”. Bajo las faldas del pedestal que soporta el monasterio hay un
pueblo llamado Kyankpadaung, distante unos 50 kilómetros de la antigua
Pagan, que fue capital de varios reinos Birmanos, conocida hoy día como
Bagan.
El monte se encuentra a 1518 metros sobre el nivel del mar, y para
acceder al monasterio hay que sortear los 777 peldaños de una escalera
colgada en la ladera, construida por un ermitaño birmano llamado Ya-
Thay-Gyi Candi U.
El monasterio fue el refugio de alquimistas, anacoretas y ocultistas que
buscaron cobijo bajo el manto celeste que proporcionaba la cumbre del
monte Popa.
El culto místico y animista, dio paso al budismo, y entre los siglos IV y VII,
bajo el reinado de los Bagan, el lugar comenzó a ser destino obligado
229

para que los peregrinos


realizasen sus ofrendas a
los 37 Nats -poderosos
espíritus de los
antepasados-
representados en estatuas
situadas en la base del
santuario y dentro de
estancias junto a figuras de
animales.
Incluso los reyes de
Myanmar durante siete
siglos, debían peregrinar al
monasterio para rendir
obligado culto a los dioses y pedirles su benevolencia para con su
reinado.
Actualmente la ascensión al santuario de Taung Kalat es visita obligada
para cualquiera que recorra Birmania. La ascensión no entraña riesgo,
salvo el peligro de resbalar con los innumerables detritos fecales que los
resabiados monos van dejando por todo el recorrido. Lo peor es que todo
el recinto es un lugar sagrado y no está permitido llevar calzado, ni
siquiera calcetines.
Seguramente, después de haber alcanzado la cima y sentir resbalar por
los pies la frescura de un buen chorro de agua, cualquier contratiempo
pasado en el trayecto será recompensado ante la visión espléndida que
ofrece la cumbre del monte Popa.
Justo en frente se puede observar el pico Taung Ma-Gyi, la ciudad de
Bagan a lo lejos y, del otro lado, un enorme cañón de 610 metros de
ancho y 914 de profundidad.

El entorno se vuelve mágico en las alturas de Taung Kalat y por doquier el


agua y la floresta emerge como un oasis rodeado de desierto.
Desde la lejanía, cuando el amanecer llama a la puerta de la noche y el
cielo comienza a ser salpicado por los primeros rayos del astro rey, la
silueta blanca y dorada del pedestal de la colina, asoma al disiparse la
matinal neblina despertando con su dorado aura el sueño eterno de los
antiguos espíritus que, otro día más, se complacen de poder tocar con
sus dedos el amanecer en su tierra birmana.
230

J.J.D.R.
La mañana asoma lentamente por el campo del sur. La tenue luz
emborrona la platea de estrellas rezagadas que desaparecen fugazmente
para dejar el cielo desierto de luces, vacío y limpio, a la espera de un
acontecimiento sublime.
Han llegado temprano y miran hacia el horizonte.
Tras los muros del castillo de San Sebastián, el espectáculo está a punto
de comenzar.
Un escalofrío sacude sus cuerpos.
Les ocurre siempre que escudriñan el amanecer en la bahía de su alma.
Ligero caminan, llevando el sonido del mar a sus pensamientos,
desoyendo el bramar de los coches sobre los adoquines del paseo
marítimo que comienzan a romper la calma del nuevo día con el
estruendo de sus motores.
Bajo la gorra marinera de Paco Alba, el busto pétreo musita la letra de un
tanguillo antiguo.
El maestro del carnaval mira la mar.
Prendido de sal y levante, la musa de sus comparsas guarda celosamente
su antifaz de oro al compás
que marca la rosa de los
vientos, mientras el eterno
comparsista obnubilado por
el tardío amanecer, continúa
silbando sus letras al
poniente gaditano.

Miran la mar y les parece


mentira. No creen que hayan
pasado tantos años. No
logran asumir que la vida,
un día, les alejase de su
bahía y el tiempo les haya arrinconado tantos kilómetros tierra adentro.
El antiguo tanguillo sigue en la fragua de sus mentes.
Tararean de corrido la melodía y siguen caminando hacia la entrada de la
caleta.
El blanco y hermoso arco de piedra es un ventanal abierto al mar.
Cruzarlo significa unirse al atlántico, sentir la sal en la cara, paladear la
brisa marinera junto a las piedras que saludan al viandante.
Cuantas veces habrán jugado de niños en aquellas rocas, piedras
antiguas y vecinales que tienen nombre propio.
Allí está la piedra cuadrá, recogiendo la sal del atlántico en su cubil
pétreo. La piedra reonda, que comienza a perfilar su forma de canasto con
la bajamar, y la del erizo, la palangana, la puntilla y la laja; continúan
formando parte de la vida de los gaditanos, un recuerdo alrededor de
cada una de ellas, un tránsito continuo de la mar por la vida de los
caleteros.
Se sientan en la muralla.
La mar está vacía y los cangrejos moros se esconden en los huecos de
las piedras con sus ojos saltones esperando el envite de las olas.
231

Un par de blancas gaviotas escapadas de un verso de Alberti, se baten en


duelo aéreo, sobrevolando en picado la gorra de un pescador que
descalzo sostiene un pitillo entre los labios desenreda con maestría su
sedal y engorda el anzuelo de la caña bajo la atenta mirada de un niño de
piel canela y pelo ensortijado.
El espectáculo comienza.
El sol se eleva taciturno sobre la perpendicular del faro del castillo.
Su ambarina silueta de fuego refulge en la bahía y la mar cambia de color.
Las murallas exhalan arena y la luz del día se cuela en las garitas que
adornan el paseo. A derecha e izquierda el agua reparte espuma entre las
piedras, seduciendo de nuevo, como cada mañana, la tierra que disemina
y esparce embrujo por Andalucía.
Descalzos saltan de la muralla a la roca resbaladiza.
Ahora siente realmente que está en Cádiz. El atlántico se vierte entre sus
dedos dándoles la bienvenida.
La bajamar deja paso a un campo sembrado de piedras que llega hasta
las faldas del castillo.
Los muros del
castillo de San
Sebastián,
solemnes, acusan
el envite de las
olas mientras el
horizonte se
pierde a través de
la suave luz de un
sol aún dormido.
Las piedras
reposan sobre un
islote milenario.
Dicen que
posiblemente
Kronos oyese
cánticos y alabanzas en esta tierra. Cuentan que la deidad griega dueña
del tiempo, recibió incienso y áloes divinos entre los muros de un
santuario de culto en su honor.
Cádiz es así.
Nacida de lo divino y lo humano, creció amamantada por aventureros
fenicios y fue criada entre cartagineses, griegos, romanos y árabes.
El sol llega a su lugar de oficio.
Sobre la perpendicular de la playa acaricia la dorada arena y hace que las
quijadas de las barcas brillen sobre la espuma.
Emprenden el camino de regreso pretendiendo no sentir lo que sienten.
Necesitan caminar para no tropezar con sus recuerdos.
Sólo la esperanza calma su melancolía.
Volver siempre, regresar, hacer rápido el camino de vuelta para así
comenzar a pensar que ya queda menos para el regreso.
Comienzan a desandar lo caminado.
La Viña aparece acurrucada a su diestra.
232

Al fondo del callejón, la iglesia de la Palma, despabila sus puertas con los
primeros feligreses que comienzan a traspasar el viejo pórtico bajo la piel
resquebrajada de sus centenarios muros barrocos.
Hierve de bullicio su añorado barrio. Huele a sal y pescado.
Se escucha el murmullo del mar en las calles caleteras donde un día el
carnaval encontró cobijo y morada.
Frente al antiguo Hospital de Mora ya sombrea la silueta del anciano
ficus.
Al amparo de las enormes raíces del árbol gaditano secan la redondez de
unas lágrimas que rasgan sus mejillas.
Son recuerdos que brotan de sus ojos. Decenas, cientos, miles de
imágenes recobran vida en su memoria. Los años han pasado tan
temprano que el ayer y sus vivencias palpitan como en un inmenso
holograma.
Siempre quisieron volver. Siempre desearon el regreso. Pero mientras la
vida les envió de acá para allá por esos mundos de Dios, la bahía de su
alma se fue alejando de su horizonte… aunque nunca de su espíritu.
El antiguo balneario
parece abrazar la mar
y el castillo de Santa
Catalina guarda entre
sus muros el traído y
llevado secreto de
ultramar, antaño
desvelado en costas
lejanas donde
nacieron almas
gemelas.
Cogidos de la mano
bajan la resbaladera.
Junto a las barcas
que al ritmo de las
olas bailan, sonríen
al ver cómo los
miembros de su familia pisan alegremente la húmeda y morena arena.
Sonríen los que están y más sonríen los que faltan. Pues la caleta guarda
un rinconcito para cada alma y, aunque algunos no están físicamente, su
recuerdo revolotea entre las figuras chinescas dibujadas por el sol y la
tibia brisa que muy bajito murmulla anécdotas pasadas.
Pronto se marcharán de nuevo. Pronto dejarán la alcoba de su niñez para
enjugar sus lágrimas con la esperanza del regreso. El viaje les mandará
de nuevo tierra adentro donde la meseta se funde en gigantes cimientos y
la muchedumbre va y viene a lomos de un caballo llamado estrés.

… Dicen los castizos del lugar al que regresamos que es el mejor sitio
para descansar y además desde allí alcanzas el cielo.
Lo que no saben, y seguramente no puedan entender, es que desde aquí,
desde nuestra caleta… la gloria abre sus puertas cada día y alcanzarla es
sumamente fácil; solamente es necesario sentirse caletero y mirar la mar
como lo hace un gaditano.
233

A mis padres.
Que marcharon de su tierra y nunca han dejado de soñar con el regreso.
A mis tíos y tías, que acoplados en otra tierra, seguro sienten la brisa de
la bahía sosegando sus sueños.
A mi familia gaditana, a todos.
A mi tacita de plata y los atardeceres sublimes en la caleta.
A los gaditanos.
234

J.J.D.R.
En una región poco transitada por los turistas y alejada de las visitas
guiadas del famoso y cercano lago Titicaca, se ubica un lugar de mágica
apariencia y enigmática historia aún no revelada por la ciencia.
Al norte de la localidad de Chucuito y separado unos 35 kilómetros de la
ciudad de Puno (Perú), se encuentra la “ciudad de los espíritus” o “Huyu
marca” en lengua de los aymaras, sitio en el que se descubrió la puerta
de “Aramu Muru”.
Sobre una verde pradera se elevan continuos farallones rocosos
formando un bosque de piedra de grisáceo aspecto. Tallado en la pared
de uno de los picos de granito, inquietantes líneas rectangulares dibujan
lo que en apariencia parece simular una gran puerta. Sus siete metros de
altura por siete metros de ancho están labrados sobre una superficie
perfectamente pulida, y sólo a escasos centímetros de la base, un
enigmático hueco en forma de T parece representar una cerradura que
abriría la extraña puerta que, según las antiguas tradiciones orales de
locales, es el acceso al mundo de los espíritus.
Sobre estas
leyendas y lo
que parecía
tan sólo un
mito, los
historiadores,
arqueólogos
y etnólogos,
tacharon la
existencia de
la puerta de
Aramu Muru
como una
mitificación
de algún
lugar sagrado
inexistente en
la actualidad.
La puerta fue hallada por un hombre de origen aymara llamado Luis
Delgado Mamami. Cuenta que tuvo numeroso sueños de índole extraña
en los cuales se le aparecía una extraña puerta grabada en una roca y el
sendero que comunicaba con ella. Durante semanas los mismos sueños
manejaron su mente hasta que, paseando un buen día por una ruta
cercana al lago Titicaca, divisó las agujas rocosas que le recordaron al
instante el lugar descrito en sus continuos sueños.
Al poco tiempo y después de hablar con los más ancianos lugareños, los
cuales le contaron numerosas historias sobre aquel lugar e incluso le
recomendaron no acercarse pues decían era la entrada al infierno; llegó
hasta la puerta de Aramu Muru, y delante de ella rememoró las historias
que sobre tan curioso sitio le habían narrado.
Cuenta la leyenda que tras las atrocidades cometidas por los
conquistadores españoles en la ciudad de Cuzco, un sacerdote del
templo de Coricancha llamado Aramu Muru escapó de la ciudad portando
235

un disco de oro de origen sagrado regalo de los dioses que había de


poner a salvo a toda costa.
Ante el miedo de que los españoles pudieran arrebatarles la sagrada
pieza, el sacerdote escapó de la ciudad y se adentró en las lejanas
montañas buscando refugio para su divino tesoro.
La pieza de oro había sido tallada por los dioses, quienes la habían
dotado de poderes curativos y sanadores convirtiéndola en una pieza
fundamental para el pueblo Inca.
Tras perderse en un bosque pétreo de agujas rocosas el sacerdote Aramu
Muru llegó hasta la ciudad de los espíritus y contactó con los viejos y
sabios yatris o chamanes de la zona, quienes le comunicaron la
existencia de una enorme puerta que daba acceso al mundo de los
espíritus y del ritual necesario para entrar en él.
Aramu Muru encontró el lugar descrito por los sabios ancianos y
siguiendo sus indicaciones logró traspasar la sagrada roca y penetrar al
mundo de los espíritus poniendo ha salvo el disco sagrado de su pueblo.
La enorme puerta tallada en la pulida roca pasaría a llamarse desde aquel
instante de
Aramu Muru, en
memoria del
sacerdote del
templo sagrado
salvador y
custodio del
disco de oro
regalo de los
dioses.
Después serían
los españoles los
encargados de
desprestigiar el
lugar,
desmitificando
cualquier posible
rasgo sagrado y atribuyéndole al sitio un carácter maligno diciendo sobre
él que era la puerta de entrada al infierno.
Hoy en día los visitantes de la misteriosa y singular puerta labrada en la
roca, colocan sus manos y posan sus cabezas en el granito intentando
ver a través de la piedra los secretos del mágico mundo que dicen se
haya detrás. Muchos son los que tras la experiencia dicen haber visto
extraños fuegos y luces perpetuas, visiones que en todo momento son
acompañadas de una cálida melodía musical que transporta al iniciado a
un lugar indescriptible.
También se dice que en determinados días, en los que el astro rey
traspasa con su luz la piedra, la puerta tallada en la roca se vuelve
transparente y se puede apreciar al otro lado una ciudad claramente
iluminada.
Sobre la antigüedad de la puerta de Aramu Muru nada se sabe, así como
del periodo en el que comenzó a ser ritualizada por los habitantes de la
zona.
236

Actualmente carecemos
de estudios serios que
indiquen por quién fue
construido Aramu
Muru, al igual que
tampoco nada se sabe
sobre su significado
ritual o para qué servía.
Como dato significativo
añadiré que en época
del imperio Inca, las
leyendas de la
existencia de la puerta
de Aramu Muru eran
muchas y variadas,
pero en ninguna de
ellas se menciona que
fueran los propios Incas
los que construyeron la
puerta sobre el farallón rocoso, lo que puede ser significativo de que ya
existiera con anterioridad a ellos.
Actualmente no sabemos mucho sobre el significado de la puerta, pero
son muchos los grupos de gentes de toda índole que sobre la talla en la
roca han plasmado las más diversas y descabelladas hipótesis
rocambolescas.
De lo que no hay duda es que la puerta labrada en la roca es un intrigante
enigma aún sin desvelar, uno más de los muchos que se hayan
distribuidos por la geografía de un país tan mágico como lo es Perú.

Para finalizar me gustaría resaltar la similitud que comparten la puerta de


Aramu Muru con la puerta del sol de la ciudad Inca de Tiahuanaco, ambas
de parecido aspecto tanto en su talla como en sus formas geométricas.
Los mágicos senderos de nuestro planeta esconden en cada recodo del
camino lugares de influencias místicas y desconocidos aspectos, muchos
de ellos amparados tras la bruma del tiempo, que esperan ser rescatados
de su olvido para mostrarse en su auténtica plenitud.
237

J.J.D.R.
Sentados bajo un sol de justicia varios hombres observan con atención
los movimientos del objetivo que intenta captar su atención. Absortos por
la máquina, que aleja y acerca el zoom de sus cuerpos de manera
automática, los hombres ríen y hablan de la rareza del hombre blanco que
con su ojo extraño y metálico les observa de arriba abajo.
El motivo que ha llevado al fotógrafo hasta su pequeño y perdido poblado
lo conocen bien, ya que él, como antes lo hicieron otros, desea ver con su
curioso ojo, los pies más populares de la región, las extremidades más
buscadas de África, los dedos más peculiares y extraños del mundo, más
parecidos a las extremidades de un avestruz que a unos pies humanos.
Los hombres negros exhiben sus extremidades con cierta timidez pero,
después de un rato de tranquila pose ante la cámara, se sienten más
cómodos y comienzan a explicar al hombre blanco qué se siente y cómo
se vive en África siendo un hombre avestruz.

Los miembros de la tribu Vadoma viven en pequeñas comunidades a lo


largo del valle del Zambeze (Zimbabwe) bajo la protección de un mar de
árboles y la fértil tierra que cubre las necesidades del rebaño de cabras
que pastorean a
diario.
Hace mucho tiempo,
en antiguos escritos,
se narraba la
existencia de
hombres negros que
tenían grandes
cualidades para subir
a los árboles y cuyos
pies tenían unas
enormes tenazas en
forma de uve que les
permitía asirse con fuerza al tronco de un árbol casi sin esfuerzo. Fueron
conocidos como hombre avestruz.
De ellos habló en las crónicas de sus viajes el director de la compañía
Neerlandesa De la Indias Orientales Jan Jacob Hastsinck en el año 1770,
aunque la leyenda de su existencia cayó en el olvido durante mucho
tiempo alojada bajo el peso de la incredulidad popular.
Hoy día, gracias a los conocimientos médicos y nuestra gran capacidad
para viajar y documentar el continente y contenido de nuestro globo
terráqueo, se ha podido verificar el poso de realidad que había en la
leyenda del hombre avestruz.
Los miembros de la tribu padecen una malformación que afecta al
cromosoma siete, conocida como ectodractilia o síndrome de Karsch-
Neugebauer, cuyo síntoma más característico es la ausencia de los tres
dedos centrales de pies o manos, y el crecimiento extremo de los dedos
externos en forma de pinzas de langosta.
La medicina ha podido estudiar esta malformación en individuos de
muchas partes del mundo, pero lo que hace que la tribu Vadoma sea un
caso excepcional, es el elevado número de miembros que la padecen,
238

hecho éste asociado con la


endogamia de la tribu, que no permite
el casamiento con extranjeros.
Casos similares se han reportado en
individuos de la tribu Tlaunda en
Brunapeg (Zimbabwe) y Senyawe en
Francistown en Bostwana.

Perdidos en un rincón aislado del


inmenso valle del Zambeze, los
hombres de la tribu Vadoma ven
alejarse al hombre blanco con su ojo
metálico cargado de imágenes
curiosas, que serán reveladas al
mundo como el eco de un gigantesco
trueno es escuchado en las alturas de
una montaña.
El autor del reportaje, alucinado por la
experiencia de un viaje extraordinario y la cordialidad expresada por un
pueblo sensible, dejará entrever junto a las líneas que acompañarán la
fisonomía extraña de unos pies con forma de tenazas, cómo, en
ocasiones, las leyendas se fundamentan en grandes realidades.
239

J.J.D.R.
La nieve cubre la meseta de Man-Pupu- Nyor con un brillante y blanco
manto.
El viento polar y el frío implacable, jornadas hace que helaron los ríos
Ichotliaga y Pechora alejando cualquier rastro de vida en muchos
kilómetros a la redonda.
La inmensa llanura nevada, amplificadora del silencioso discurrir del
tiempo, fue desterrada de una de las cordilleras más antiguas del planeta
en un proceso de cambios climáticos extremos.
Como un enigmático espejismo, entre la niebla espesa y la nieve que cae
dificultando la visión, siete elementos geológicos rompen la monotonía
del paisaje.
En medio de la nada más absoluta, como auténticos centinelas y
guardianes de un paraje olvidado del mundo, siete magníficas rocas
elevan sus amorfas y peculiares formas pétreas sobre el terreno con la
fuerza y expresividad visual de un capricho natural abandonado por el
tiempo y, en su primigenio origen, por el útero rocoso de su madre la
montaña.
Según los expertos
estos siete grandes
menhires pétreos,
son los últimos
vestigios de una
serie de montañas
que se
desvanecieron a
causa del clima
extremo y que
pertenecían a una
de las cordilleras
más antiguas del
planeta, los Urales,
hace unos 200
millones de años.
La meseta de Man-Pupu-Nyor o (meseta de los ídolos) en dialecto mansi,
se encuentra en la República de Komi, al norte de los Urales (Rusia) junto
a las lindes que demarcan la frontera Euro-Asiática.
Estas formaciones naturales son veneradas desde época antigua por la
tribu Mansi o Mogules, etnia de raza urálica.
Los miembros más ancianos de los Mansi, siguen narrando con devoción
a las nuevas generaciones, cómo uno de sus legendarios chamanes cerró
el paso en la meseta a seis gigantes que pretendían cruzar los Urales
poniendo en peligro la vida de su pueblo.
Con entusiasmo y orgullo, el anciano Mansi prosigue con la leyenda, y
explica qué, llegado el momento crucial del enfrentamiento con los seis
gigantes, el sabio chamán se valió de todo el poder de su magia y los dejó
petrificados, aunque no consiguió escapar de su propio hechizo y él
mismo terminó de igual forma, pero logró con ello salvar a su pueblo.
240

Con esta leyenda los


Mansi explican el
porqué de la lejanía
del más grande tótem
de piedra que según
dicen, sigue
observando en la
distancia el efecto
producido por su
sortilegio eterno.
Los Mansi veneran
cada palmo de la
meseta Man-
[Link] y cada
uno de los hitos
rocosos representa una parte esencial de la antigua memoria legendaria
del paso de sus ancestros por ése ignoto lugar.
Visitar los tótems de la meseta de Komi no es tarea fácil. La localidad más
cercana es Troitsko Pechorsk, cuya distancia es de unos 200 kilómetros.
El severo clima unido a las grandes distancias que hay que recorrer para
contemplar tan maravilloso escenario, contribuye de manera rotunda para
que el viajero empedernido, ése que huye de lugares hermosos pero
atestados de gente, se encuentre con la densa quietud y soledad de un
mundo perdido en el cual, aún es posible sentirse sólo contemplando
parte de los cimientos de la cuna de nuestro planeta.
241

J.J.D.R.
En Balinés Tanah-Lot significa” tierra en medio del mar”. Sin lugar a
dudas, no hay descripción mejor para definir uno de los templos más
hermosos del mundo.
Un pedazo de roca de tonalidad oscura emerge rodeado de agua
soportando la estructura de un templo religioso hinduista.
El recinto de Tanh-Lot tiene la facultad de aislarse del mundo cuando la
pleamar se encuentra en su máximo de actividad, momento en el que es
abrazado por el océano Indico haciendo imposible acceder a él.
Está ubicado al oeste de la isla de Bali (Indonesia) escasos treinta
minutos de Kuta, a diez kilómetros de Tabanam y treinta de Dempasar.
Su construcción se remonta al siglo XVI cuando Nizarthi, Brahman
proveniente de la isla de Java, mandó su edificación sobre el peñón
oscuro.
Su arquitectura religiosa es hinduista y encaja perfectamente en el marco
idílico y pleno de belleza que es la costa Balinesa.
Como buen templo que se precie de serlo Tanah-Lot cuenta con
innumerables leyendas que cubren con un halo de misterio la historia de
sus muros, estancias
y alrededores.
Una de estas
leyendas, quizás una
de las más populares
y divulgadas,
advierte a los
turistas y aquellos
que se acerquen al
templo que no lo
hagan acompañados
de parejas con las
que no hayan
contraído
matrimonio, pues
quién así lo haga contradiciendo la norma, verá cómo la relación pronto
llegará a su fin. Otra leyenda también muy popular, que narran los nativos
habitualmente, cuenta que un ejército de serpientes rodea el terreno
sagrado asegurando su protección. En el año 1980 el templo sagrado de
Tanah-Lot comenzó a sufrir graves deterioros en su estructura. El coste
de las actuaciones de restauración era tan elevado que, el gobierno de
Bali, pidió ayuda al gobierno japonés, quienes prestaron la suma de 800
billones de rupias para garantizar las reparaciones oportunas.
Dicen que observar el atardecer junto al templo de Tanah-Lot es uno de
los espectáculos más sublimes de la tierra. El templo queda aislado
completamente cuando el mar cierne su creciente marea sobre la negra
roca y sólo la silueta del templo parece flotar mecida por el del mar. Al
fondo el fulgor del sol se vuelve tenue y su masa circular se sumerge
despacio en el azul horizonte, hasta desaparecer tragado por el inmenso
océano. Es en ése momento cuando el templo de Tanah-Lot descansa
acunado por la brisa marina, mientras el vaivén de las olas y su espuma
desgrana la piedra negra que le sirve de base.
242

J.J.D.R.
En la cordillera volcánica de Guanacaste un sendero rinde homenaje a la
mística belleza que surge bajo las faldas del volcán Tenorio en Costa
Rica. A medida que el sendero transcurre entre la tupida vegetación, una
densa población de variada fauna acompaña al caminante que recorre el
“sendero misterios del Tenorio”, hasta toparse con una pincelada de arte
dibujada por la madre natura sobre tierra costarricense.
Como en una acuarela y en perfecta armonía de tonos y colores, “río
celeste” emerge de entre el denso follaje extasiando al azorado visitante
con su increíble puesta en escena.
El verde intenso que parapeta su tránsito, contrastan con el color celeste
de unas aguas apacibles y dignas del paraíso.
Cuenta una leyenda local que, cuando Dios creó el mundo, “el día que se
dedicó a pintar el cielo de color celeste lavó su pincel en el río tiñéndolo
para siempre”.
Río Celeste se encuentra dentro del
Parque Nacional Tenorio (Costa Rica),
cuya ubicación se extiende entre los
cantones de Guatuso y Upala en
Alajuela y Cañas, y Bagaces y Tiralán
en Guanacaste.
La tonalidad celeste del agua es
producto de la gran cantidad de
carbonato de calcio dominante y el
azufre provenientes de la cordillera
volcánica.
Incrustado en un marco de incalculable
valor ecológico y desmesurada belleza,
el río teñido de celeste, es un atractivo
rincón turístico que deja con la boca
abierta a quién lo visita.
Parapetado por robles y aguacatillos,
nísperos, palmas y helechos, serpentea
este río singular a través de abundantes
saltos de agua y profundas pozas,
siempre rodeado de una exuberante
vegetación tropical.
Entre orquídeas y bromelias, el saíno y el mono carablanca se esconden
de la curiosa mirada del forastero que, a medida que camina, saborea el
privilegio de sentirse dentro del mismísimo Edén.
Una vez que se avanza a través del sendero misterios del Tenorio, varios
puntos estratégicos hacen detener la marcha del caminante. Uno de ellos
es conocido como los Teñideros, dónde la convergencia de dos ríos-uno
de ellos cargado con minerales volcánicos- tiñe de color el agua y a partir
de allí, bajará celeste para siempre.
Después un alto en el camino para disfrutar de un relajante baño en las
piscinas termales, o admirar el río a su paso por los Borbotones, lugar
donde el agua hierve con furia hasta llegar al mirador, sitio en el que el
paisaje monumental muestra su mayor grandeza.
243

En su último recorrido el sendero alcanza la laguna y por último la


catarata.
Un verde intenso lo cubre todo. El azul celeste del río cayendo en picado
sobre la profunda poza, quiebra el silencio y acalla el lamento de los
monos que descansan en las copas de los árboles.
Son muchos y variados los senderos que transcurren alrededor de la
Tierra. Son innumerables los caminos que, tras desaparecer entre riscos
o maleza infranqueable, son regurgitados en selvas inhóspitas o
engullidos por desiertos para resurgir ocultos bajo la fresca sombra de
oasis reconfortantes.
El sendero misterios del Tenorio es uno más de estos caminos del
mundo. Uno capaz de aglutinar en su recorrido la esencia pura de la
belleza, teniendo la capacidad intrínseca de no dejar indiferente a quién
logra tener la oportunidad de admirar el discurrir del río celeste sobre la
tierra costarricense.
244

J.J.D.R.
Al finalizar la época de lluvia, miles de flamencos baten alas coloreando el
cielo africano. Atrás, al oeste, han dejado las aguas del lago Nakuru en
Kenia, y su rumbo les lleva directamente atravesando el paradisíaco valle
del Rift hacía las tierras altas norteñas del Ngorongoro en Tanzania.
En su periplo aéreo, buscan descanso y alimento en un lago tan salado e
inhóspito que, tan sólo su especie, es capaz de alimentarse y sobrevivir
en él.
A vista de flamenco, el extratovolcán Doinyo Lengai se eleva sobre las
tierras masai, - “Montaña de Dios” para éste gran pueblo- dando paso a
cascadas y riachuelos que mueren en el lago Natrón.
Sobre una extensión de aproximadamente ochocientos kilómetros
cuadrados, el lago salado suaviza la aridez del paisaje con sus colores
vivos y sangrantes.
Nada parece moverse sobre el extraño paraje.
Desde las alturas, la nube de rosados cuerpos plumíferos, comienza a
descender sobre el lago y aterrizan con elegancia sobre las cálidas aguas
rojizas.
En cuestión de minutos
se hace complicado
apreciar un metro
cuadrado de lago entre
tanto flamenco, que se
apiñan graciosamente
apostados sobre sus
largas y frágiles patas.

Pues es aquí, en el lago


Natrón, donde se
pueden apreciar la
mayor concentración
de aves del reino animal, superando con creces el increíble número de
quinientas mil zancudas.
El agua del Natrón aparece teñida de un color rojo intenso debido a la
gran cantidad de algas que contiene.
Pequeños géiseres vomitan carbonato sódico, cloro y magnesio de las
tripas de la tierra, haciendo que las aguas del Natrón, no sean del agrado
de ninguna especie animal.
Tan sólo los zancudos flamencos se sirven de su pico para filtrar el agua
y nutrirse así de las algas del lago.
Los flamencos anidan habitualmente en los márgenes del lago. La
acumulación de sosa en sus zonas de anidamiento, les sirve para alejar
de sus nidos a hienas y chacales que no se atreven a caminar por los
cenagales cáusticos por temor a quemarse las patas.
Esto fue lo que le sucedió al ornitólogo Laslie Brownen mientras
estudiaba a los flamencos en el Natrón. Tras adentrarse en el lago en
búsqueda de las zonas de anillado de las aves, terminó con sus piernas
sumergidas en el fango. Las altas temperaturas, junto a la sosa y el agua,
devoraron sus piernas sumiéndolo en la inconsciencia durante tres días.
245

Una vez fue hallado, afortunadamente aún con vida, pasó un auténtico
calvario para recuperarse de las terribles heridas. Sus piernas
ennegrecidas y repletas de sangrantes ampollas, estuvieron a punto de
ser amputadas, y lograron salvarlas a base de injertos de piel y largas
semanas de tedioso reposo en el hospital.

La hermosura del Natrón es un bálsamo para el espíritu del viajero. Pero


sus aguas son veneno mortal. En determinadas épocas, la alcalinidad del
lago puede alcanzar un pH de 9 hasta 10,5, equiparable al amoniaco, y su
temperatura llegar a los sesenta grados centígrados.
A vista de flamenco, la belleza del Natrón enmudece.
Durante un largo trayecto, el agua se torna roja y parece sangrar a la vez
que la espuma blanca esparcida por los géiseres decora con formas
circulares los márgenes del lago, para acabar diluida en un manantial de
aguas cristalinas y transparentes.
El continente africano, siempre tan sorprendente, nos regala en Tanzania
con la naturaleza del Natrón, un lugar de extraordinaria belleza y peculiar
hechizo.
246

J.J.D.R.
Un extraño zumbido, un goteo persistente, molesto, y en ocasiones
estridente y perturbador, se oye desde hace años en muchas partes del
mundo. Ni los expertos en acústica ni la propia ciencia son capaces de
discernir la procedencia del misterioso sonido bautizado como el
“ronquido de Taos”.
En los dos últimos años, la desconocida sintonía se está dejando sentir
con mayor frecuencia en todo el mundo, siendo innumerables los testigos
que han denunciado su molesta presencia.
En la década de los años 90, en una pequeña aldea de casas de adobe
rojo en Nuevo México ([Link].) llamada Taos- nombre por el que se
conoce al extraño zumbido-, las autoridades locales, ante las masivas
denuncias de un persistente y molesto ruido nocturno decidieron poner
en manos de investigadores las posibles causas del extraño fenómeno
que perturbaba la calma del pueblo.
La comunidad nativa Tihuas derivada de los indios pueblo, escuchaban al
llegar la noche un continuo zumbido parecido al generado por un motor
diesel que llegó a causar en
algunas personal trastornos
físicos, como dolores agudos de
cabeza, continúa falta de sueño y
malestar general.
Durante un tiempo se investigó el
caso sin que se pudiese
determinar la causa
descartándose la posibilidad de
que el fenómeno fuese propiciado
por el motor de alguna maquinaria
convencional o cualquier otra
fuerza energética conocida en la
zona.
Todas las posibles causas que
pudiesen generar dicho zumbido fueron tratadas de manera sistemática y
científica en el congreso celebrado en Taos en 1997, en el cual
participaron multitud de universidades de todo Estados Unidos.
Años antes y en lugares tan distantes de Taos como pueden ser el Reino
Unido o Nueva Zelanda, el mismo soniquete se dejó oír con suma fuerza y
quedó registrado en las denuncias interpuestas de aquellos que lo
sufrieron.
Las investigaciones llevadas a cavo han dejado las mismas conclusiones;
“se desconoce la procedencia del zumbido”.
Aunque el zumbido es perfectamente audible, la grabación del sonido por
medio de micrófonos convencionales no es posible, dato este que
incremento el misterio alrededor del ronquido de Taos. Se ha logrado
medir su frecuencia y se encuentra prácticamente en el umbral del
“espectro audible o campo tonal”, entre los 20 Hz y los 20khz,
concentrándose las investigaciones en los sonidos captados de baja
frecuencia entre los 33 y los 80 hertzios. En el año 2006, concretamente el
15 de noviembre, Tom Moir de la Universidad de Auckland logró grabar el
247

enigmático zumbido en la barrera de los 56 Hz, usando las mejoras de la


tecnología actual.
La baja frecuencia del espectro audible en la que se maneja este sonido
es la causa de que en una misma población donde se esté produciendo
haya gente que es capaz de oírlo y otros no, dependiendo en todo caso de
la capacidad auditiva de cada individuo.
Puede aparecer y dejar de ser audible en cuestión de minutos u horas, o
persistir sonoramente durante semanas e incluso meses. Aparece en
cualquier lugar, ya sea bajo el bullicio de una gran ciudad o un pueblo
tranquilo, o en la más absoluta tranquilidad y bajo el silencio perfecto de
lugares totalmente aislados. Es en estos últimos reductos donde el
misterio se acentúa descartándose radicalmente la posibilidad de que
sean producidos por algún tipo de maquinaría conocida.
Muchas son las hipótesis que se han barajado respecto al origen del
fenómeno.
Se ha especulado con la posibilidad de que se origine por la intercepción
en la ionosfera de ondas gravitacionales que al interceder en la atmósfera
causen el ruido. Algunos
afirman que se trata de ruidos
provocados por el propio oído
sin origen externo,
médicamente conocidos como
sonidos acúfenos, y los
geólogos creen que está
provocado por el rasgar de las
placas tectónicas tras el
movimiento de la corteza
terrestre.
También la procedencia del
sonido se ha achacado a las
señales ELF, esto es, señales
militares de bajísima frecuencia
entre 3 y 30 Hz utilizadas por la
marina para la comunicación
con los submarinos, aunque también se utilizan en el ámbito terrestre.
El proyecto HAARP no podía faltar a la cita con el misterio y también hay
muchos que opinan que es el causante del fenómeno. Para aquellos que
desconozcan qué es Haarp, sólo un breve apunte-ya que pretendo
dedicarle su propio artículo- les diré que es un proyecto de los Estados
Unidos para la investigación de la ionosfera y la potenciación de los
avances en comunicaciones. A grandes rasgos ésta sería su misión, pero
todo lo que rodea HAARP es un gran misterio envuelto en una
impenetrable cubierta de secretismo.
No podían faltar hipótesis arriesgadas que le atribuyen un origen
extraterreno, o aquellas otras que dicen se trata de la melodía emitida por
las trompetas que anuncian el Apocalipsis del mundo.
Lo que es innegable es la autenticidad del sonido, escuchado en diversos
continentes, y cuya procedencia, según los propios testigos, en ciertos
momentos se achacó proveniente del cielo y otras del interior de la Tierra.
248

En la Web se pueden ver decenas de vídeos supuestamente relacionados


con el fenómeno aunque, como con todo lo que se publica en la red,
siempre hay que ponerlo entrecomillado y tratarlo con mucha cautela.
Seguramente la ciencia termine diseminando las numerosas teorías que
hay sobre el ronquido de Taos. Aunque también existe la posibilidad de
que el misterioso zumbido de origen enigmático, escape a la lógica y el
ojo sabio de nuestra tecnología, y siga su andadura por el sendero que
acoge las huellas dejadas por los muchos misterios sin explicación que
existen a nuestro alrededor.

Una garganta profunda desahoga su lamento en el silencio de la noche, y


un ronquido doloroso y persistente altera la apacible nocturnidad del
mundo.
Sea o no de origen natural, lo cierto es que parece el lamento de la Tierra
quejándose a gritos de tanta crueldad recibida, y nos advierte con sus
alaridos de que ya está cansada.
249

J.J.D.R.
Siguiendo nuestro periplo en busca de historias y leyendas curiosas
alrededor de nuestro planeta, viajaremos hasta las islas
afortunadas, exactamente hasta la isla de Tenerife, dónde según el acervo
popular, es lugar de fuerte carga enigmática y misterio el conocido como
Barranco de Badajoz. Tras la conquista de la isla por parte de Alfonso
Fernández De Lugo en 1496, los reyes católicos ofrendaron con tierras a
los colaboradores en la campaña de anexión de los nuevos territorios
insulares. Una de éstos hombres fue Juan de Badajoz, quién tomó las
tierras del barranco, y es por ello, que desde entonces se conoce
popularmente a éste sitio como tal. Aunque para los lugareños moradores
del barranco y de Güímar, éste sigue llamándose barranco del Chamoco,
como era conocido para los antiguos “guanches”. Sin lugar a dudas, para
cualquiera que se adentre por los sinuosos senderos que transcurren
bajo las paredes del barranco de Badajoz, no escapará ante el
magnetismo de un lugar extremadamente bello.

Sus paredes rocosas emanan y cristalizan el agua que emerge de su


entraña pétrea. Bordea el barranco una espesa vegetación antaño
salpicada de milenarios y desaparecidos dragos, de los cuales en la
actualidad apenas unos pocos sobreviven en lugares inaccesibles. Éste
lugar, en sí mismo, es un misterio de belleza y singularidad. Pero no por
su belleza es conocido, sino por las variadas y antiguas leyendas que los
lugareños dicen encierran sus rincones y sus cuevas, entre ellas, la más
famosa de todas…la “cueva del Cañizo”.
Dos de éstas leyendas, por ser las más populares y misteriosas, son las
que contaré a continuación. Para conocer la primera de ellas, hemos de
250

trasladarnos hasta el periodo entre los años 1890 a 1910. La historia narra
como una niña de corta edad es enviada por sus padres a recoger fruta en
la cercanía de su vivienda. La pequeña se adentra en los márgenes del
barranco dispuesta a realizar el mandado de sus padres. Pasará mucho
tiempo hasta volver a saber de la pequeña. Sus padres la dieron por
muerta, desaparecida sin dejar huella o rastro alguno, a pesar de los
vanos intentos que realizaron para localizar su cuerpo. Al cavo de
muchos años, una niña apareció de repente en la casa. Vestía la misma
ropa que la pequeña, y a pesar de los años transcurridos, era la misma
niña que un día salió en busca de fruta en las cercanías del barranco.
Después del hondo pesar y el tremendo disgusto sufrido, los padres de la
pequeña volvían a reencontrarse con su hija desaparecida.
Como es lógico, indagaron en busca de una respuesta a lo ocurrido,
empeñados en aclarar cómo era posible que no hubiese cambiado su
aspecto físico a pesar de los años transcurridos. La pequeña contó de
ésta manera su extraña experiencia: Me alejé, no en exceso, en busca de
la fruta hasta llegar a un hermoso peral bajo el cual, buscando descanso,
me quedé profundamente dormida. Una extraña presencia me despabiló.
Al acercarse a mí, contemplé
una figura alta y blanquecina,
casi transparente, que con
gestos gráciles y amistosos
me invitó a seguirle. Junto a
la misteriosa figura, entré en
una cueva por la que
descendí unas escaleras
hasta llegar a un amplio jardín
dónde más figuras del mismo
aspecto esperaban. Los
amables seres me ayudaron a
proveerme de ricas peras,
tras lo cual, cuando ya estaba
cargada, me acompañaron hasta dejarme bajo el mismo árbol dónde me
había quedado dormida. Según la pequeña, no estuvo en aquel sitio más
de una hora, aunque para su familia habían pasado, nada más y nada
menos que “veinte largos y angustioso años de espera”. Según cuentan
excursionistas y curiosos que se han adentrado en el barranco, en
ocasiones dicen haber escuchado la tierna voz de la niña. La leyenda de
“la niña de las peras”, como se la conoce popularmente, reúne
características comunes a otros casos similares de desaparecidos, que
ilógicamente, retornan al cavo del tiempo con el aspecto que tenían al
desaparecer y la sensación de no haberse ausentado más que un tiempo
aparentemente corto.
Otra de las historias que más popular ha hecho a este rincón de la isla de
Tenerife, fue lo ocurrido en el año 1912 a varios trabajadores que
operaban en la galería de agua de Izaña, la más cercana al barranco.
Mientras faenaban sobre una pared en busca de agua, ésta de repente se
vino abajo, dejando al descubierto una amplia sala en la que tres seres de
blanquecino aspecto les contemplaban. Después de varios segundos de
251

asombro por parte de los trabajadores, vieron como los extraños seres se
encaminaron hacia su posición. En éste punto hago un inciso para aclarar
que, de lo acontecido después, hay dos versiones distintas pero
igualmente populares. La primera argumenta que tras ver cómo aquellos
tres seres luminosos se encaminaban hacia los trabajadores, éstos no
dudaron en poner pies en polvorosa acudiendo al instante ante la guardia
civil para denunciar los extraños hechos. La segunda versión narra cómo
los trabajadores entablaron conversación con los misteriosos seres, é,
incluso, les indicó dónde debían realizar las prospecciones para
asegurarse el éxito en su búsqueda de agua. Estas dos historias, aunque
son las más populares, no dejan de ser narraciones antiguas de carácter
poco contrastable. No obstante, a lo largo de los tiempos, son
muchísimas las personas que no dudan en aseverar que han tenido
experiencias extrañas y misteriosas, incluso podíamos decir que
místicas, en éste lugar llamado Barranco de Badajoz. Luces extrañas,
avistamientos de ovnis, sonidos que recuerdan voces de niños,
cantos…incluso algunos testigos aseguran haber sido testigos de la
aparición de una isla de aspecto cristalino que, al aproximarse al
barranco y chocar frontalmente contra éste, desaparece sin dejar rastro
como si de una ilusión óptica se tratase.
252

J.J.D.R
Para el grupo de amigos y excursionistas que estaba conformado por
ocho hombres y dos mujeres, ascender el monte Otorten era su máxima
ilusión. Otorten exigía experiencia y una fuerte condición física y anímica,
ya que la subida estaba considerada de riesgo III, (la de mayor peligro),
por la nieve y las condiciones meteorológicas adversas en los meses
invernales. La cordillera de los Urales no regalaba éxitos sin esfuerzo, y
Otorten no era ningún paseo.
Los diez jóvenes, la mayoría estudiantes del Instituto Politécnico de los
Urales, eran casi todos veinteañeros con ganas de aventura y avezados
esquiadores de ruta. Como vigía del grupo, dada su experiencia en
montaña, se eligió a Igor Dyatlov para que liderara el ascenso.
Primero llegaron en tren a la ciudad de Ivdel en la provincia de Oblast de
Sverdlovsk el día 25 de enero. Después utilizando el camión como medio
de transporte, se dirigieron a Vizhai dónde se despedirían de la
civilización, siendo este lugar el último habitado de la región del norte. El
día 27 de enero uno de los miembros del grupo se encuentra indispuesto
y decide abandonar la marcha. Se trata de Yuri Yudin, que se queda en su
tienda de
campaña, al no
poder seguir el
ritmo de sus
compañeros.
Supongo que
mientras vio
desaparecer a sus
nueve amigos,
Yuri debió sentir
frustración y
desencanto. Pero
aquella dolencia
que padeció evitó
que continuara la
marcha, y esta eventualidad le salvo la vida.(Igor Dyatlov, Zinaida
Kolmogorova, Liudmila Dubinina, Aleksandr Kolevatov, Rustem Slobodin,
Georgyi Krivonischenko, Yuri Doroshenko, Nicolas Thibeaux-Brignollel,
Alexander Zolotarev) Ninguno de estos nueve jóvenes volvería con vida
de aquellas montañas heladas de los Urales. Que les pasó o que sucedió
en la noche del 2 de febrero del año 1959, es un misterio con muchas
incógnitas sin resolver. Se sabe que tuvieron que variar la ruta
establecida debido a la fuerte climatología adversa.
Tal incidencia hizo que acampasen en la ladera de la montaña Jolat Siajl,
nombre que traducido a la lengua local Mansi significa (Montaña de la
muerte), casualidades de la vida, bajo la ladera de aquella montaña
morirían en circunstancias muy extrañas como a continuación veremos.
Tenían planificado estar de vuelta el día 12 de febrero, y como medida de
seguridad al regresar a la ciudad de Vihai, Dyatlov debía enviar un
telegrama avisando de inmediato a la universidad que habían regresado y
se encontraban bien. No obstante, Dyatlov dejó claro que la fecha del 12
de febrero sería aproximada, pudiéndose retrasar algunos días. Por este
253

motivo, no es hasta el día 20 de este mes cuando la familia preocupada


decide avisar a las autoridades. De inmediato se monta un grupo de
rescate integrado por miembros del ejército, policía y profesores más
algunos alumnos de la universidad de los Urales. El día 26 de febrero el
estudiante Mijail Sharavin encuentra el campamento del grupo
desaparecido. Las tiendas de campaña aparecen rajadas desde dentro
hacia fuera y cubiertas de nieve, además de encontrar en perfecto estado
la mayor parte de los objetos personales de los desaparecidos, cámaras
de fotos incluidas.
El revelado de las fotos determinó que el día 2 de febrero estuvieron en
aquel campamento hacía las 5 de la tarde. Enseguida se dispuso un
perímetro de búsqueda, teniendo como referencia el campamento como
punto de partida. Se detectaron unas huellas en la nieve de pisadas que
seguían una línea recta. Todo indicaba que el grupo se había trasladado
fuera del campamento. Para los investigadores, las huellas rápidamente
dieron pistas de útil importancia. Algunas pisadas indicaban que estaban
descalzos, otras con un solo calcetín y alguna otra con un solo zapato.
¿Qué ocurrió para que salieran de sus tiendas sin poder calzarse? Las
huellas eran bastante claras hasta llegar a una pendiente donde había una
pequeña arbolada. Después de 500 metros las señales desaparecieron de
la nieve.

Todo era muy extraño. La reacción de los hombres y mujeres saliendo de


noche, y con temperaturas que rondarían los 30º bajo cero, no tenía causa
justificada. Aparte, sobre las huellas halladas en la nieve, no se encontró
rastro de violencia alguna. Pero poco después se descubrieron los
primeros cadáveres. Bajo un árbol y al borde de un río, los cuerpos de
Georgi Krivonischenko de 24 años y el de Yuri Doroshenko de 21,
aparecieron en ropa interior y sin rastros de violencia. Varias ramas del
pino estaban destrozadas y había restos de una hoguera.
254

Enseguida se abre una investigación y los primeros cuerpos son


trasladados para realizarles la autopsia. A pocos metros, en un claro
cercano, tres nuevos cadáveres aparecen en la nieve. Son los de Rusten
Slobodin de 22 años, Zina Kolmogorova también de 22, más el de Igor
Dyatlov, de 23 años y líder del grupo. Por la posición de los cuerpos se
determinó que trataron de volver al campamento. Se les practicó la
autopsia y se determinó que la causa de la muerte fue Hipotermia, no
apareciendo lesiones externas, tan solo una fractura craneal en uno de
los cuerpos pero se descartó que el joven muriese por esta lesión.
Estaban enterrados bajo 5 metros de nieve.
Nicolas Thibeaux-brignollel de 24 años, tenía el cráneo destrozado
interiormente. Luzmila Dubinina de 21, apareció sin lengua. Alexander
Zolotaryov, el más veterano del grupo con 37 años, tenía varias costillas
rotas y el último cuerpo, el de Alexander Kolevator de 25 años, estaba
junto al resto sin señales externas de violencia alguna. Este grupo estaba
vestido, aunque las prendas de ropa que portaban indicaban que
posiblemente no todos muriesen en el mismo instante, ya que unos
llevaban prendas de otros, como abrigos y gorros, que se habrían puesto
al fallecer los primeros
para resguardarse del
tremendo frío.
Después de tres meses de
investigaciones el caso se
cerró sin una causa clara y
concisa, y se determinó
que los hechos
acontecidos en el paso de
Dyatlov (nombre con el
que se bautizó a la zona
del supuesto accidente),
adolecían de pruebas y se
decretó el secreto de
sumario prohibiendo la entrada en la zona de los hechos durante tres
largos años.
Ante las muchas hipótesis que sobre este incidente se han vertido, citaré
algunas que han sido muy renombradas. La primera de ellas mencionaba
la posibilidad de que los Mansi (etnia local) hubiesen sido los causantes
de las muertes. Se habló de que tal vez los jóvenes hubiesen accedido
por desconocimiento a algún lugar sagrado de los Mansi, los cuales
ofendidos atacaron al grupo. Pero la zona y la ruta que los jóvenes
trazaron no pasaba por ningún lugar de culto sagrado Mansi, e incluso no
se hallaron en la zona huellas de individuos de esta etnia.

Mucho tiempo después el médico forense Boris Vozrozhdenny,


interesado en aclarar los muchos puntos débiles y extraños de las citadas
muertes, investigó sus posibles causas. Llegó a una singular conclusión.
Para este médico, las muertes presentaban claras semejanzas con
lesiones producidas por alta velocidad en vehículos, no siendo estas de
carácter externo, sino produciendo daños irreparables internos. Para
mayor misterio y confusión, Lev Ivanov, investigador privado, logró
255

hablar con testigos de la época. Entre ellos militares y meteorólogos que


vertieron aún más dudas sobre lo ocurrido en Dyatlov. Según estos
testimonios, durante febrero y marzo de 1959 en la zona del desastre, se
observaron repetidamente luces anaranjadas y brillantes que aparecían y
desaparecían de forma extraña.
También entre los documentos desclasificados sobre el caso, uno en
particular, hace referencia a unos excursionistas que estuvieron a 50
kilómetros de los fallecidos y en las mismas fechas. Lo llamativo de este
documento, es que los testigos aseguran que aquel 2 de febrero de 1959,
unas luces anaranjadas y brillantes estaban posadas sobre el monte
Otorten. ¿Fue todo causa de un experimento militar soviético? Sin lugar
a dudas esta es la hipótesis más plausible. Sobretodo sí añadimos al
sumario que los cuerpos de las víctimas tenían un color de piel
bronceado debido a algún tipo de alteración producida por una fuente
intensa de calor. ¿Quizás una explosión? ¿Un misil errado de su
objetivo? También es cierto que sobre el terreno no se encontró restos de
material ni huellas de ninguna explosión, aunque sí niveles altos
radiactivos.

Bueno, de ser cierta la hipótesis de un experimento militar, creo que no


hubiesen sido tan torpes como para dejar huellas o restos a la vista. Lo
cierto es que sobre lo sucedido en el paso Dyatlov poco se sabe 50 años
después. Yuri Yudin sigue investigando la muerte de sus amigos. No se
resigna en aceptar que murieron sin causa conocida. Algo ocurrió. Algo
misterioso, duro, inesperado, arrebató la paz de aquel campamento la
noche del 2 de febrero de 1959, cogiendo desprevenido al grupo de
amigos alpinistas. Este hecho inesperado hizo que saliesen de sus
tiendas sin ropa y medio desnudos cuando el frío reinante era
mortal. ¿Vieron quizás el cielo iluminarse, y cómo algo se precipitaba
hacia ellos? Puede que nunca se sepa, pero Yuri Yudin y los miembros de
la fundación Dyatlov que dirige Yuri Kuntsevich, han hecho un pacto
firme y leal, no parar hasta que se aclaren las causas de tan penosas
muertes. En su última conferencia pública, Yuri Yudin se expresó de esta
manera: “Hay cosas muy extrañas en el caso. Cuando me llamaron para
identificar los objetos personales, hubo varios que no pude identificar, un
trozo de tela parecida a una capa militar, trozos de cristales, y un par de
esquís completos así como otro partido en pedazos.”
256

Yuri Yudin ha vuelto a la zona en varias ocasiones siempre con la


intención de esclarecer lo sucedió. En una de sus internadas cerca del
lugar de los hechos, encontró restos metálicos bajo la nieve. Según la
versión que mantiene la fundación Dyatlov, las muertes fueron causadas
por un experimento militar. Desde hace años, tratan de presionar a su
gobierno para que acceda a desclasificar los informes que aún se
mantienen bajo el secreto de sumario. De entre algunas notas que sí han
salido a la luz, llama poderosamente la atención un documento en el que
se indica como fecha de apertura de la investigación el día 6 y 14 de
febrero de 1959. Es curioso que la investigación se abriese tan solo pocos
días después del incidente, ya que, sí recordamos la cronología de los
hechos, el rescate se puso en marcha el día 20 de febrero.
257

J.J.D.R.
La región del Karst en Eslovenia, es un lugar salpicado constantemente
de grandes grutas y cuevas subterráneas, de las que se han contabilizado
alrededor de 8000 cavidades agujereando la tierra.
Ya de por sí, la región es considerada uno de los mejores lugares del
mundo para el estudio del periodo Kárstico (Fenómenos que se producen
en la piedra caliza), en continua evolución y creación de grutas y agujeros
naturales en la tierra.
De entre las muchas y bellas grutas que socavan el suelo esloveno hay
una que debido a su complejo sistema de galerías, la grandeza de sus
cavidades y el recorrido que por el subsuelo calizo a horadado el río
Reka, merece una pausa para deleitarnos con su belleza.
El río Reka fluye a través de 51 kilómetros por el suroeste del país hasta
llegar al hermoso valle de Velika Dolina. Al llegar a este valle, custodiado
de cerca por las poblaciones de Divaca y Kozima, se pierde en la
oscuridad del interior de la tierra
desapareciendo por completo.

Es en éste momento cuando comienza


un espectacular recorrido de 34
kilómetros dónde entre las galerías y
salas de las grutas de Skocjan, el río
retuerce su aguijoneante sendero de
agua dulce y demarca su ruta de
tiempos remotos hasta reaparecer en
las cercanías de Mongalcone,
uniéndose en un abrazo fluvial con el
río Timavo para reposar finalmente en
el mar Adriático.
El contraste del río y la belleza de la
gruta son impresionantes. La gruta de
Skocjan posee cinco kilómetros de
pasajes subterráneos y galerías. El río
Reka, en varios tramos, forma
cascadas y saltos de agua que
resuenan con inusitado impacto en el
silencio de la cueva.
El recorrido de la gruta parece distanciarnos del mundo real
transportándonos, a medida que avanzamos entre estalagmitas y
estalactitas, por un lugar anclado en el tiempo, impertérrito, jalonado de
sombras y oscuros pasajes dónde el tiempo parece detenido y sólo el
transcurrir del río nos despabila del silencio rotundo de la gran caverna.
Hace mucho, cuando el mundo era gobernado por nuestros primitivos
ancestros, la gruta fue refugio y hogar de los pobladores de la región
hace 10.000 años. Los restos arqueológicos encontrados en el lugar, que
abarcan periodos de época del Bronce y el Hierro, denotan la importancia
de estas grutas además de haberse constituido durante los últimos 3000
años en centro de peregrinación de gran importancia en Europa, al ser
utilizado como templo sagrado por civilizaciones tan deslumbrantes
como la griega.
258

Durante el recorrido
guiado de 3 kilómetros
por la gruta de
Skocjan, se pasa por
varios puentes a gran
altura desde donde se
puede apreciar la
magnificencia de la
caverna subterránea.
La cámara de
Mortelova es el lugar
que más sobrecoge.
Tiene una anchura de
123 metros y 300 de
largo y en su zona de
mayor altura alcanza
los 146 metros. La temperatura en la gruta es de 12 º C constante durante
todo el año.
Durante la época de lluvia, las grutas son fácilmente inundadas por el
agua y las visitas a la cueva están prohibidas. La fuerza de las corrientes
sigue excavando lentamente nuevas vías en la piedra arañando la piel
caliza de Skocjan como un gusano que se cobija en la piel de una
manzana.
Desde el año 1986 Skocjan está incluida en la lista de la UNESCO como
patrimonio de la humanidad y reserva de la biosfera.

De nuevo la naturaleza nos invita a detener nuestro frenético y alocado


transito por la vida, concediéndonos la oportunidad de contemplar un
paraje de incalculable valor histórico y monumental belleza, dónde el
agua del río Reka es la protagonista, y la piedra caliza de la gruta de
Skocjan el escenario perfecto.

Jorge Donato Rosendo (Octubre 2013, Madrid)

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