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La Toxina Botulınicaaplicaciones Ampliadas

La toxina botulínica tipo A ha visto un aumento significativo en sus aplicaciones estéticas y médicas en la última década, convirtiéndose en un tratamiento común para el envejecimiento facial y otros trastornos. Este suplemento de la revista Plastic and Reconstructive Surgery compila información actualizada sobre su uso, incluyendo estudios que respaldan su eficacia y seguridad. Aunque muchas aplicaciones son consideradas 'extraoficiales' y no aprobadas por la FDA, la toxina botulínica continúa expandiendo su uso en diversas especialidades médicas.
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La Toxina Botulınicaaplicaciones Ampliadas

La toxina botulínica tipo A ha visto un aumento significativo en sus aplicaciones estéticas y médicas en la última década, convirtiéndose en un tratamiento común para el envejecimiento facial y otros trastornos. Este suplemento de la revista Plastic and Reconstructive Surgery compila información actualizada sobre su uso, incluyendo estudios que respaldan su eficacia y seguridad. Aunque muchas aplicaciones son consideradas 'extraoficiales' y no aprobadas por la FDA, la toxina botulínica continúa expandiendo su uso en diversas especialidades médicas.
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Introduccio n La toxina botul nica: Aplicaciones ampliadas en medicina

Rod J. Rohrich, M.D., Jeffrey E. Janis, M.D., Steven Fagien, M.D., y James M. Stuzin, M.D.
Dallas, Texas; Boca Raton, Fla.; y Coconut Grove, Fla.

Durante la u ltima de cada, la utilizacio n con fines este ticos de la toxina botul nica tipo A, ha crecido de forma espectacular. Debido al importante incremento en sus aplicaciones cl nicas cosme ticas, hemos dedicado exclusivamente el primer suplemento de la Plastic and Reconstructive Surgery, a la toxina botul nica. La toxina botul nica tipo A o Botox (Allergan, Inc., Irvine, Calif.), como se la denomina comu nmente, se ha convertido en un medicamento omnipresente en todas las estaciones del an o. En la actualidad, es posible realizar de forma segura y efectiva y con los m nimos efectos colaterales, una gran cantidad de aplicaciones en el tratamiento del envejecimiento facial. Con este suplemento, hemos tratado de poner a su alcance toda la informacio n de la que se dispone en la actualidad respecto a la toxina botul nica, recabada de aquellos profesionales que tienen mayor experiencia en su utilizacio n. En los an os treinta, la toxina botul nica, producida por la bacteria Clostridium botulinum, fue la responsable de los desastres acaecidos en la industria del enlatado en los Estados Unidos de Norteame rica. Posteriormente, el eje rcito purifico la toxina con el fin de ser utilizada en sus investigaciones sobre la guerra biolo gica, mantenie ndose su reputacio n u nicamente como toxina mortal, hasta los an os ochenta. En 1980, se descubrieron sus primeras aplicaciones en medicina, para ser utilizada en determinadas circunstancias tales como el tratamiento del estrabismo en los nin os. Su uso fue amplia ndose en los an os siguientes incluye ndose el tratamiento de los

trastornos espa sticos faciales as como de las asimetr as ocasionadas tras una para lisis del nervio facial (ya sea esponta nea o yatroge nica). Posteriormente, se comprobo que suavizaba las profundas arrugas glabelares en aquellos pacientes tratados por blefarospasmo esencial benigno. En el an o 2002, consiguio la aprobacio n de la FDA (U.S. Food and Drug Administration) para ser utilizada en el tratamiento de las arrugas glabelares o del entrecejo. Las aplicaciones de la toxina botul nica se continu an hoy en d a desarrolla ndose con notable e xito, tanto en este tica como en otros campos. En la actualidad, la toxina botul nica tipo A es el nuevo medicamento ma gico y el nombre de Botox se ha convertido ya en un nombre familiar. Otras toxinas botul nicas, entre las que se incluyen la toxina botul nica tipo B (Myobloc; Elan Pharmaceuticals, Inc., San Francisco, Calif.) y el complejo C. Botulinum toxina-hemaglutinina tipo A (Dysport; Ipsen Pharmaceuticals, Ltd., Dubl n, Irlanda) tambie n han ido desarrollado satisfactoriamente algunas aplicaciones espec ficas en estas a reas. De acuerdo con las estad sticas de la American Society of Plastic Surgeons, 1.123.510 personas han sido tratadas mediante la toxina botul nica en el an o 2002, convirtie ndose en el procedimiento no quiru rgico nu mero 1, realizado por Especialistas en Cirug a Pla stica.1 La utilizacio n de la toxina botul nica se va ampliando cada vez ma s, tanto en volumen como en nu mero de aplicaciones. Aparte de su uso en la eliminacio n de las arrugas faciales dina micas o

Del Departamento de Cirug a Pla stica, University of Texas Southwestern Medical Center, y pra ctica privada. Recibido para su publicacio n el 16 de Abril de 2003. Los Dres., Rohrich y Fagien son, en la actualidad, Directores Adjuntos de la Plastic Surgery Educational Initiatives committee, patrocinado por Thompson Advanced Therapeutics Communications, ASPS/PSEF, y ASAPS/ASERF, con la finalidad de educar a los especialistas en cirug a pla stica en la utilizacio n cl nica de la toxina botul nica tipo A. No poseen ni acciones ni opciones reservadas sobre acciones tanto de Allergan, como de Elan o Ipsen. Anteriormente, el Dr. Rohrich fue Consultor de Elan. DOI: 10.1097/[Link].0000124397.39471.03

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PLASTIC AND RECONSTRUCTIVE SURGERY,

Suplemento 2004

hipercine ticas, se le han encontrado tambie n aplicaciones u tiles en el tratamiento de determinadas situacines me dicas, como son las diston as, espasmos musculares faciales o generales, incontinencia, enfermedades de la motilidad auto noma, cefaleas migran osas, espasmos y dolores mandibulares, hiperhidrosis y trastornos motores involuntarios. Recientemente, tambie n se ha utilizado en el tratamiento de la obesidad mo rbida con el fin de disminuir el apetito, en aquellos pacientes afectos de enfermedad ulcerosa pe ptica al reducirles el reflujo gastroesofa gico, en los casos de vaginismo y dispareumia, mejora ndoles la calidad de vida, en los pacientes afectos de fisuras anales como consecuencia de una serie de afecciones del tracto intestinal inferior, as como en los nin os que nacen con pie zambo, como un posible tratamiento alternativo no quiru rgico. Parece ser que casi cada d a aparecen y se desarrollan nuevas indicaciones, a pesar de que en este momento, la mayor a se consideran extraoficiales. Ocasionalmente, la FDA (Food and Drug Administration) podra aprobar algunas de estas nuevas te cnicas, mientras que potencialmente, no existen l mites para las nuevas aplicaciones de la toxina botul nica tipo A. Debido a que los avances en la utilizacio n de la toxina botul nica tipo A han tenido un cara cter multidisciplinario englobando diversas especialidades, hemos incluido en este suplemento una serie de art culos clave provenientes de la utilizacio n de la toxina botul nica en oftalmolog a, dermatolog a y otorrinolaringolog a as como, evidentemente, en cirug a pla stica. Nos consideramos afortunados al poder incluir asimismo el fundamental art culo original firmado por los Dres. Carruthers, Nicolas J. Lowe, M. Alan Menter y John Gibson as como por Ms. Nina Eadie, titulado Double-Blind, Placebo-Controlled Study of the Safety and Efficacy of Botulinum Toxin Type A for Patients with Glabellar Lines2 (Estudio a doble ciego, controlado mediante placebo, sobre la seguridad y eficacia de la toxina botul nica tipo A, en los pacientes afectos de arrugas glabelares), el cual contribuyo cient ficamente a la aprobacio n por parte de la FDA (Food and Drug Administration), en la utilizacio n de la toxina botul nica tipo A para el tratamiento de las arrugas del entrecejo. La gran mayor a de estos art culos, ya han sido publicados recientemente en la Revista; sin embargo, los siguientes art culos que se relacionan a continuacio n son completamente nuevos y han sido revisados detenidamente con el fin de poderlos incluir tan so lo en este suplemento:

La toxina botul nica tipo A en la mejor a este tica facial: Su papel en el remodelado facial. Clasificacio n de los distintos tipos de patas de gallo entre las mujeres cauca sicas: Claves para un tratamiento individualizado. El efecto de las inyecciones de la toxina botul nica en el surco nasolabial. El papel de la toxina botul nica tipo B (Myobloc) en el tratamiento de las arrugas hipercine ticas faciales. El uso cosme tico de la toxina botul nica. Siempre que ello fuera posible, se obtuvieron art culos sobre el control posterior y seguimiento efectuado por aquellos autores que ya hubieran publicado previamente diversos trabajos, adjuntando asimismo los distintos ana lisis, con el fin de poder proporcionar toda la informacio n posible de la que se dispone en la actualidad e incluirla en el suplemento. Se adjunta tambie n una copia de nuestro protocolo sobre la toxina botul nica. Podra ser utilizado como gu a por aquellos profesionales que tienen la intencio n de realizar inyecciones de toxina botul nica (Fig. 1). Expuesta la presente introduccio n, se proseguira con las normas oficiales en la utilizacio n de la toxina botul nica, establecidas por la American Society of Plastic Surgeons.3 Asimismo, se definira n las caracter sticas de la toxina botul nica, proporcionando una excelente pauta para su utilizacio n, tanto desde el punto de vista cl nico como e tico. Hay que destacar que la mayor a de las aplicaciones descritas en este suplemento se consideran extraoficiales y no se hallan aprobadas por la FDA (U.S. Food ad Drug Administration). Sera , por consiguiente, una prerrogativa del profesional me dico el decidir la aplicacio n de estos procedimientos, con el debido consentimiento informado por parte de los pacientes. Hemos instado a todos los autores a que expongan claramente cualquier posible relacio n que pudieran tener con alguno de los fabricantes de la toxina botul nica. Los editores de la Revista esta n obligados a proporcionar a los lectores toda la informacio n necesaria. . . con el fin de poder juzgar la credibilidad de una comunicacio n. . . publicando de forma rutinaria y clara cualquier posible conflicto de intereses que permita al lector poder valorar las relaciones de los investigadores implicadas en su trabajo, evaluando sus posibles tendencias, pudiendo as de-

Vol. 114, No. 5 Suplemento /

TOXINA BOTULI NICA: APLICACIONES AMPLIADAS EN MEDICINA

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FIG. 1. Protocolo cl nico para la utilizacio n de la toxina botul nica del tipo A.

terminar que cualquier posible conflicto de intereses, disminuir a la credibilidad del estudio.4 Hemos procurado proporcionar toda la informacio n necesaria a nuestros lectores con el fin de que lo puedan realizar una valoracio n por s mismos. Deseamos sinceramente que este detallado suplemento sea una importante fuente de formacio n para nuestros lectores respecto a las aplicaciones actuales de la toxina botul nica. La toxina botul nica ya ha obtenido un espacio significativo dentro del campo de la cirug a pla stica, sirviendo como un importante y u til me todo coadyuvante

en el rejuvenecimiento facial. Indiscutiblemente, su utilizacio n en un futuro cada vez sera ma s amplia. El familiarizarse con la toxina botul nica y con sus aplicaciones, constituira una herramienta vital en el conjunto del arsenal terape utico a disposicio n de los profesionales me dicos de todo el mundo. Rod J. Rohrich, M.D. Departamento de Cirug a Pla stica University of Texas Southwestern Medical Center 5323 Harry Hines Boulevard, E7.212 Dallas, Texas 75390-9132 [Link]@[Link]

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A BIBLIOGRAFI 1. American Society of Plastic Surgeons. 2002 National plastic surgery statistics: Cosmetic and reconstructive patients. Available at. [Link] education/[Link] Accessed April 17, 2003. 2. Carruthers, J. D., Lowe, N. J., Menter, M. A., Gibson, J., and Eadie, N. Double-blind, placebo-controlled study of the safety and efficacy of botulinum toxin type A for

PLASTIC AND RECONSTRUCTIVE SURGERY,

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patients with glabellar lines. Plast. Reconstr. Surg. 112 (Suppl.): 21S, 2003. 3. American Society of Plastic Surgeons. Policy statement: Administration of botulinum toxin. Available at: [Link] Accessed March 24, 2003. 4. Korenman, S. G. The role of journal editors in the responsible conduct of industry-sponsored biomedical research and publication: A view from the other side of the editors desk. Science Editor 26: 42, 2003.

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