Curso de Angeles
Curso de Angeles
Publicado por Maria Elena Syro P ngeles y Metafsica Qu y quienes son los ngeles? Los ngeles son los ayudantes invisibles que tras una llamada nuestra estn preparados para intervenir en nuestro favor, pero respetando siempre las leyes del karma. Son seres de luz, de muchos niveles evolutivos, que se mueven con armona en torno a nosotros. Son admirables seres cuyas vidas inspiran y crean todo en la naturaleza. Los ngeles son seres espirituales, y todos nosotros somos seres espirituales, pero espiritual no es sinnimo de religioso, aunque muchas religiones puedan ser muy espirituales. La espiritualidad es algo que todos llevamos dentro y de los cual demasiado a menudo estamos desconectados. Lo espiritual en nosotros es lo que da sentido a la vida, hacindonos conectar con nuestra esencia, con la paz mental. Descubrir el mundo del espritu, nos dicen los ngeles, es como volver a nacer. Los ngeles pueden hacernos recordar nuestro origen espiritual y nuestro fin divino. Pueden ayudarnos a restaurar nuestro estado lamentable y a vivir una vida de acuerdo con lo que realmente somos. Slo tenemos que hablar con ellos, pedrselo humildemente, con fe, con esperanza, con conviccin. Seres de luz, los ngeles son manifestaciones de lo divino que esperan que los acojamos en la simplicidad y en la pureza del corazn, en los brazos del nio mgico que hay dentro de cada uno de nosotros. Quieren que los abracemos, pues ellos nos abrazan constantemente y nosotros no nos damos cuenta. Es imposible compaginar en pocas clases una realidad que es tan mltiple y compleja como la de los ngeles. Nada tengo que ensear a nadie, slo he intentado extraer lo mejor de muchos textos y he querido reunir pensamientos y filosofas a veces muy diversas entre s: reunificar el pensamiento cristiano, el laico, cabalstico, teosfico, etc. Leyendo todo el material disponible me di cuenta de que todas aquellas cosas que hasta entonces haba solamente intuido, tomaban finalmente forma. En la mente y el corazn tena un enorme ovillo de nociones, informaciones, conocimientos parcialmente mos y par cialmente sugeridos. La confusin y el desorden en mi mente empiezan a ensamblar el rompecabezas que representaba el estudio de los ngeles. Estoy convencido de que una condicin esencial para todo el trabajo con los ngeles es el convencimiento de su existencia, a tal fin es necesario que obtengamos la mayor cantidad posible de informacin sobre nosotros mismos y ellos, y describirlos de una forma que resulte aceptable a todos. Hay demasiadas cosas por decir, algunas parecern como de ciencia ficcin, otras se darn por descontado. Lo trato de hacer lo mejor posible, con una inmensa humildad y con gran espritu de servicio, pero mis medios son limitados, y Ellos, por el contrario, son tan complejos. Estoy segura que mientras estoy escribiendo todo esto, estoy rodeada de los ngeles, y que Ellos me estn ayudando a encontrar las palabras correctas y la informacin que conviene que yo transmita. Si en algo no resulta clara, desde ya no es una falla de Ellos, sino que no he sabido interpretarlos correctamente. A lo largo de mi vida estoy tratando de incrementar mi ya diario contacto con estos Seres de Luz. Encontraris, quizs en desorden, pero en total hermandad y ms all de todas las teologas, ngeles cristianos, cabalsticos, devas, espritus de la naturaleza, todos lado a lado, con la perfecta armona que les es caracterstica, sin espritu de competicin, sin necesidad de confrontarlos entre s. El ngel es energa, es presencia, sea cual sea el nombre o la imagen con que la tradicin humana le ha denominado. El ngel es realidad. Que el hombre moderno lo crea o no, el ngel existe, nada podr cambiar su ser. No importa que no lo veamos; tampoco podemos ver el sonido de la msica ni el olor de un perfume, sin embargo eso no hace que no existan. Adems, el que no los veamos con nuestros ojos fsicos no es lo ms importante, ya que hay cosas como la electricidad, que tampoco no llegamos a ver, sino que solamente percibimos sus efectos.
Con los ngeles ocurre algo parecido. Por regla general, y salvo que ellos deseen lo contrario, no podemos verlos, pero s podemos sentirlos. No es necesario hacer complicados ejercicios de visualizacin para ver a los ngeles. Slo es necesario que percibas o, mejor dicho, que te des cuenta del fruto de su trabajo y que lo agradezcas. Entre toda la informacin que te ir suministrando a lo largo de las clases, sern al final de tu mente y tu corazn los que hagan la eleccin, ser tu instinto el que te guiar hacia el modo ms afn con tu modo de ver, sentir y pensar. Creo que es mi tarea la de ir eligiendo, seleccionando, extrayendo y compaginando los distintos temas hasta convertirlos en una base de aprendizaje til. Debemos comprender que los ngeles quieren ser nuestros amigos. Son nuestros compaeros en el viaje de la vida por este planeta cuyo amor, luz y sabidura puede enriquecer nuestras vidas enormemente. Quieren compartir con nosotros y ayudarnos a crecer hacia el nico destino espiritual que es el nuestro. Su gua y apoyo son maravillosos, y debemos alegrarnos y dar gracias por ello. Y nuestro agradecimiento va ante todo y en primer lugar hacia la Fuente de la que procedemos tanto los ngeles como nosotros. Los ngeles en s no son esta Fuente. No son divinos, aunque ellos, como nosotros, son inmortales. Si sus rostros brillan con una luz que no es terrenal, es porque estn llenos de la Luz nica. Como ya he dicho, los ngeles son nuestros amigos, no nuestras herramientas ni nuestros criados personales a quienes podemos dar rdenes. Sirven a Dios, que es Amor, y la nica agenda que conocen, es el Plan Divino. Hay una clave en la misma palabra ngel, derivada del griego Angelos, que significa mensajero. Los ngeles son mensajeros de nuestro Creador. Contienen en s los patrones bsicos de la Creacin, que se tornan manifiestos en nuestro mundo tridimensional. Ellos obran con nuestras almas en conjuncin con la Mente Universal, para ayudarnos a elevar la visin y el espritu, recordndonos la verdad, la belleza y la bondad que existe dentro de todo. Al invocar a nuestros ngeles para que nos ayuden a ejecutar tareas tanto mundanas como inspiradas, podemos confiar en que todo suceder de acuerdo con la Voluntad Superior y no slo con la nuestra. Mediante esta colaboracin perdemos nuestra sensacin de aislamiento, empezamos a comprender realmente que no estamos solos y carentes de apoyo; que en nuestro derredor hay ayuda y gua por doquier. En esta forma comenzamos a abrirnos al estado de gratitud en el que pueden ocurrir los milagros. La existencia de los ngeles comienza exactamente en el lmite donde termina nuestro pensamiento racional y lgico, donde termina nuestro mundo convencional y rutinario. Pasando por ese lmite, comienza la sorpresa y el asombro. All es posible encontrarlos, sutiles, livianos, de rostros luminosos y hermosos ropajes. Ellos, extendiendo sus alas, nos ayudarn a pasar esas fronteras racionales y llegar a un sitio donde nos transformamos y comenzamos nuevamente a tener fe. Para ello tenemos que dominar nuestro mayor miedo, el de ser diferentes. Podemos tener la certeza de que ese miedo, el de ser diferentes. Podemos tener la certeza de que ese miedo se ir disolviendo y cada vez que nos dejamos caer en el desnimo, ellos nos sostendrn con sus alas. Cada vez que estemos desorientados, ellos nos susurrarn mensajes fantsticos a los odos y nos dejarn seales para indicarnos el camino, que es tan fcil perder. Las hadas y los duendes tambin transitan por estos caminos, pero muchas personas no pueden encontrarlos sobre todo si hace mucho tiempo dejaron de soar y sus proyectos se taparon con las malezas y las hierbas tupidas que crecen sobe los sueos nunca realizados. Los ngeles nos ensean tambin que las oraciones aprendidas en la infancia son una proteccin fuertsima y son frmulas mgicas, y por lo tanto, estn llenas de poder. Ellos nos devuelven la magia, la fe en nuestros sueos, la confianza y la memoria de un origen muy antiguo. La memoria olvidada de ser hijos del cielo, hijos del esplendor, hijos de Dios. Como escribe la popular autora Solara, lo importante es que recordemos quienes somos y no volvamos a caer en la ilusin de sentirnos como pequeos humanos que lloran por algo que est fuera de nosotros para que nos ayude o nos asista Esta memoria de nuestro verdadero origen es uno de los primeros regalos que recibimos cuando los ngeles, al comunicarnos con ellos, nos permiten entrar cada vez ms en sus dominios, con la facilidad que tienen los nios, para quienes este mundo mgico est siempre abierto. En cuanto a la forma de los ngeles, ellos dicen que no estn limitados por la forma, que su forma cambia mientras se mueven, participando de las cualidades de los reinos que transitan. Como no son perceptibles por nuestra vida normal, y como cambian y se mueven tanto, refirindolos a
nuestra nocin de forma, resultan amorfos. Creo que hay momentos, cuando desean comunicarse con los humanos, en que adquieren una forma densa con el propsito de que podamos percibirlos Despus de todo, la mayora de nosotros ni pensara en comunicarse con una impresin en movimiento. Aplicando este principio, los espritus de la Naturaleza ms pequeos, es decir los duendes, elfos, hadas, etc., son a veces vistos por los nios, vistiendo a la moda tradicional de la Edad Media. Este tipo de vestimentas proviene de que en aquel perodo algunos humanos an estaban por lo general suficientemente prximos a la naturaleza, como para relacionarse con el mundo de las hadas. Aprende a hablar con los ngeles es, en realidad, aprender a hablar con nosotros mismos y con nuestros semejantes de un modo nuevo y ms profundo. Es aprender a comunicarnos ms abiertamente con nuestro universo y estar ms sintonizados con nuestro rol de co creadores y participantes de su evolucin. Para hablar con los ngeles no se requiere tcnica alguna. No hay mtodos fciles para ensear a hablar con ellos, como tampoco lo hay para comunicarnos con nuestro YO Interior. La verdadera comunicacin surge de nuestro propio ser y de la totalidad de nuestra vida. Es algo en que nos transformamos en el transcurso de nuestra existencia y no algo que aprendemos. Lo que realmente comunicamos es aquello que somos, no tanto lo que podemos expresar con palabras. Comunicarse con los ngeles requiere, en verdad, una particular actitud de totalidad hacia la vida, hacia nuestros semejantes y hacia nosotros mismos. Cualquiera de nosotros puede hablar con ellos, lo que significa que el camino est abierto a quienquiera que se proponga modificar sus conceptos preestablecidos y explorar su mundo de una manera nueva. Ello requiere una gozosa ampliacin de nuestra visin de la realidad, y estar dispuestos a abrirnos a nosotros mismos y a lo que nos rodea, y a un movimiento consciente para abarcar nuestra totalidad. Los ngeles se comunican con las criaturas humanas de un modo directo, no verbal. Pueden hablarnos de dos modos, desde adentro o desde fuera, en nuestro interior o en las seales del mundo exterior. Sus palabras no se entienden con la cabeza sino que se sienten con el corazn. No se razona, se intuye. No hemos de rompernos la cabeza con los ngeles, hemos de abrir el corazn. Con sus consejos y sugerencias, los ngeles nos ayudan a superar las limitaciones humanas, a vivir la eternidad en el momento presente, el Cielo en la Tierra. Los ngeles siempre han estado ah, para socorrernos, para ayudarnos, pero lo importante es, cuando pedimos su ayuda, que nos demos cuenta de su presencia en nosotros. Estamos viviendo, en los albores del siglo XXI, un momento crucial de la historia de la humanidad. De nosotros depende que este pequeo planeta deje de ser un planeta azul y se convierta en un infierno. Los ngeles nos exhortan a luchar por nuestro hogar terrestre, pero no nos damos cuenta de ello. Estn detrs de los movimientos ecologistas, estn a favor de la vida. Son los mensajeros de la Nueva Era y nosotros tenemos odos de la vieja. Nos traen un mensaje de esperanza y confianza que los humanos nos negamos a escuchar. Los ngeles desean que trabajemos conjuntamente para mejorar nuestro planeta. Invocar su ayuda y su presencia es algo sencillo y maravilloso que podemos lograr si nos lo proponemos. El propsito de este curso es ayudarte a contactar con los ngeles y su vibracin anglica, abrindoles las puertas de tu corazn, para que puedan penetrar en tu vida cotidiana. Aunque no te des cuenta, los ngeles estn deseando entrar en tu vida, pero t no les dejas. Constantemente les ests diciendo que no. Los humanos tenemos una verdadera fijacin con el NO. Durante los tres primeros aos de vida de un nio, la palabra que mas se oye es precisamente esta: NO. Ello va creando en su cerebro una programacin negativa que arrastrar de un modo inconsciente a lo largo de toda su vida y que le impedir vivir milagros, hablar con los gnomos y las hadas, conversar con los ngeles y muchas cosas ms. As se va creando un destino aparentemente ineludible, del cual parece dificilsimo escapar. Poco a poco la vida va perdiendo luz y color, y nos instalamos en la rutina desecadora y aburrida. No hay medio alguno para engaar al destino, ni tampoco ningn artificio para escapar al plan csmico. Es absurdo querer liberarnos de l por nuestras propias fuerzas, desoyendo sus a menudo ineludibles lecciones. Todos nosotros hemos de sufrir nuestras propias tribulaciones y dificultades, de las que somos ms responsables de lo que creemos y hemos de aprender las lecciones que comportan. Cuando aprendemos de lo que nos sucede, deja de ser tan doloroso. Pero nadie debe perder la esperanza ni desfallecer, pues la vida nos reserva un destino luminoso si somos capaces de decirle simplemente SI. Cuando le decimos SI a la vida, una cohorte de ngeles acude enseguida a nosotros para socorrernos con sus virtudes. Cada uno de los ngeles que veremos en el transcurso de este curso est encarnando una VIRTUD a la que podrs apelar cuando te halles en dificultades. No temas
hacerlo. No ests haciendo magia ni nada que se le parezca. Ests ejerciendo un derecho que tienes desde el da en que naciste, o a lo mejor desde antes de nacer. Vers con el transcurrir de los das, que lo lindo no es solamente comunicarte con los ngeles cuanto te encuentres en dificultades, sino el compartir con ellos tambin las cosas lindas que vas viviendo, ya que hay ngeles de la alegra, del juego, del optimismo, etc. Es inmensa la lista de los ngeles que puedes invocar para que compartan tu vida contigo. Vers que ello te brindar una sensacin de plenitud y gozo mucho mayor en tu vida, de lo que has podido disfrutar hasta ahora. Todos los grandes maestros coinciden en que los humanos no podemos luchar por nosotros mismos, con nuestras propias fuerzas, contra nuestros defectos. Y sin embargo debemos hacerlo! Y es que la nica forma de luchar contra un demonio es invocando al ngel opuesto. As de sencillo. No se trata de concentrar ms energa en los defectos, en los problemas, en lo negativo. Hemos de ser capaces de volcarnos en lo positivo para que lo negativo pierda fuerza. De este modo, meditando en la virtud del ngel, en lo que representa, vamos dejando que ella crezca en nosotros y terminar eliminando el defecto. Meditando en un ngel concreto iremos despertando en nosotros sus virtudes, sus caractersticas positivas, y veremos cmo, de un modo mgico, stas se manifestarn en nuestras vidas. REALIDAD Y FE Al parecer existen dos mtodos bsicos para abordar un tema como el de los ngeles. El enfoque histrico puede dar sus frutos. Se podra resumir como el mtodo en que la realidad pesa ms que la fe. Ello nos permite, adems, examinar los diversos rboles genealgicos de las huestes anglicas, lo cual nos permite asimismo remontarnos a los orgenes culturales especficos de cada una de las especies. En muchos casos descubrimos la prueba patente de la utilizacin global de antiguas lneas de consanguinidad. Observamos cmo los escribas de un grupo religioso concreto se limitaron a trasladar a sus escritos los mitos ms sustanciosos de las tribus conquistadas o de las que les conquistaron. Ellos es mucho ms evidente en los eclcticos prstamos de los hebreos. Por la misma razn, stos pueden atribuirse el ser los introductores de los ngeles a escala autnticamente celestial. Si aplicamos un mtodo estrictamente histrico, podemos caer en la gran tentacin de llegar a la conclusin de que los ngeles no son ms que una coleccin de fantasas exageradas de los santos eruditos, lo cual podra ser cierto en muchos casos. Existe, sin embargo, otro mtodo que podramos calificar de sobrenatural. En ste, la fe pesa ms que la realidad. De hecho, es uno de los mtodos que ms utilizamos para abordar un tema como el de los ngeles sin realmente planternoslo. Tenemos una serie de ideas preconcebidas, basadas en una tradicin ininterrumpida de la piedad popular que parece tener unas races arquetpicas mucho ms profundas que la mayor parte de las religiones que se han perdido en la noche de los tiempos. Estas concepciones arcaicas, bastante ms antiguas que el cristianismo, el Islam o el Judasmo, parecen haberse reproducido con los genes, o como mnimo tener una profunda ligazn con la memoria colectiva. El ltimo enfoque es el del mtodo cientfico. Aqu la ecuacin que se establece es ms sutil. Se puede decir que la realidad crea la fe o bien que, al observar un fenmeno a nivel cientfico, el observador puede hacerse una idea de cmo funciona ste y de su naturaleza. De todas formas, los cientficos modernos han descubierto que el mundo no es tan simple y que a menudo la fe crea la realidad. Los fsicos cunticos saben que, si esperan que una partcula acte como una onda, as ser. Si esperan que acte como un punto, se acomodar de la misma forma a su idea. Esto se debe en parte a que cualquier mtodo de observacin del mundo cambia necesariamente nuestra percepcin de l. Y es todava ms fundamental la idea de que no podemos salir del universo para observarlo. Todos formamos parte de nuestro propio experimento. Este es un punto de mucha mayor importancia cuando nos planteamos la observacin de los ngeles. No debe olvidarse que no se puede dar vida al ngel por su testigo. No existen pruebas concretas y sustanciales que demuestran lo que ha visto y experimentado el testigo. Lo dems forma parte del mito, la leyenda y la especulacin TRABAJAR EN GRUPO Si eres tan afortunada como para formar un pequeo grupo de personas en sintona que se renan para meditar y rezar, la ayuda que podris recibir ser inmensa. Y tambin ser inmensa la ayuda que podris dar a vuestros semejantes.
Os podris reunir para enviar energa curativa, por medio del ngel, a personas enfermas. Podris enviar energas de luz, pensamientos de solidaridad, comprensin, amor fraternal y desinteresado hacia lugares o personas. Por ejemplo, hacia una persona extraviada, una persona acusada injustamente, hacia un lugar en el que ha ocurrido una catstrofe o un desastre natural, o hacia una nacin en guerra. Antes de iniciar la plegaria, lvense cuidadosamente las manos (smbolo de la ablucin ritual con la que haba que acercarse al templo). Despus hablen entre ustedes para decidir sobre cmo utilizar la energa y hacia quien dirigirla. Despus de esto, entrad por algunos minutos en silenciosa meditacin, fijando en vuestra mente la imagen del ngel. Pedidle con simplicidad que intervenga con sus Legiones para sanar, aconsejar, proteger Terminad con una plegaria colectiva de accin de gracias. Naturalmente esto no es sino un bosquejo bsico; ustedes podrn aportar vuestra propia iniciativa con todas las modificaciones que consideren oportunas. NOTICIA En la madrugada del 2 de octubre de 1996 un recolector de basura del barrio de Barracas not algo raro en la bolsa de residuos cerrada, que estaba a punto de lanzar al sistema triturador de su camin. La abri. Encontr all una bebita de 2,400 Kg. Que no tena ms de cuatro horas de nacida. La llev de inmediato a la maternidad Sard, donde, con amor y ciencia, la dejaron en perfecto estado de salud a las 24 horas. El hecho se hizo pblico y ms de 200 familias se ofrecieron para adoptarla. Al tener que anotarle en su historia clnica los mdicos coincidieron en llamarla Milagros. El hombre que la hall es Miguel ngel Vanderbergue, 42 aos, casado, dos hijos. Llor ante los periodistas, de pura bronca y emocin. Miguel significa Quin como Dios?; ngel significa enviado de Dios. El hecho ocurri el mismo da en que la Iglesia Catlica celebra desde hace unos 300 aos el Da del ngel de la Guarda. Amorosamente Mara Elena Syro P CURSO DE NGELES LECCIN 2 Creadora Alexiis Publicado por Mara Elena Syro P LOS NGELES A TRAVS DEL TIEMPO Los ngeles vienen a todos nosotros en variedad de formas. Algunos los ven directamente, en persona, o en visiones o sueos. Otros han sentido su refulgente presencia, o los han odo hablar o cantar. Hay quienes los han experimentado como musas que los inspiran creativamente. Y algunos, a lo largo de los siglos, han dedicado su vida a estudiar a los ngeles desde una perspectiva puramente filosfica o teolgica. Adems, de las informaciones sobre ngeles que contienen las escrituras hebreas, el Nuevo Testamento y el Corn, cada una de las tradiciones religiosas tienen una vasta literatura clandestina sobre los seres celestiales, y sobre cmo establecer contacto con los mismos. Sin embargo, ahora estamos viviendo en otro momento de la historia. Las tradiciones secretas son compartidas en la actualidad por todo el planeta. Estamos en el umbral de un gran cambio. Por una parte nos enfrentamos a un aparente desastre global; por la otra hay potencial para la ms gloriosa transformacin espiritual que nuestra especie haya visto nunca. Parecemos estar ms desequilibrados que nunca. Sin embargo, tambin estamos ms entretejidos globalmente, ms abiertos, interesados y evolucionados. A esta altura de la aceleracin personal y planetaria se estn descartando reglas previas y formas antiguas. El contacto con los ngeles, que sola requerir aos de meditacin y dedicacin, est ahora a disposicin de todo el que lo busque, porque los ngeles estn ms prximos a nosotros, y ms dispuestos a trabajar con nosotros, en un plano consciente, de lo que estuvieron en miles de aos. Es obvio que los ngeles estn llegando cada vez a ms personas, trayendo el mismo mensaje: es
hora de cambiar, hora de crecer, de curar nuestras idas y nuestro bienamado planeta. Los ngeles no establecen contacto slo con personas especiales o de un modo secreto, sino que lo hacen abierta y gozosamente, trayendo buen humor y buenas nuevas. Si queremos entender plenamente la dimensin de los ngeles, debemos aceptar el supuesto de su existencia real. Los ngeles son reales en la misma mediad que este escrito es real. Podrs objetar que a este papel lo puedes ver, sentir, que tiene consistencia al tacto, que pesa, mientras que el ngel no tiene nada de esto y es del todo invisible Tambin la fuerza de la gravedad es invisible y, sin embargo, es la fuerza ms importante en todo el universo. Determina la estructura fsica de cada ser viviente, permite a los ocanos permanecer en sus abismos, al viento seguir una direccin y mantiene en perfecto orden cada cuerpo viviente o inanimado. Y sin embargo, no existe en nuestro actual nivel de tecnologa un instrumento capaz de medirla. Sabemos que est, que existe, pero no podemos intervenir de ninguna manera sobre ella; no conocemos ninguna de las leyes que regulan su curso. Para la ciencia del 2000 la fuerza de la gravedad contina siendo un misterio, como los ngeles; con la diferencia de que, sobre los ngeles, se han dicho mucho ms cosas. Cada ser humano, ya sea bueno o malo, santo o pecador, dispone de un ngel custodio. Es una presencia real que desempea un cometido junto al ser hermano humano. El ngel habla, nos susurra ideas, propone cambios, sugiere la solucin a cada uno de nuestros problemas, nos trae intuicin y sabidura. Susurra en nuestra mente, en ese momento privilegiado en el que estamos resbalando de la vigilia al sueo, o tambin al despertarnos, cuando se ha acabado el sueo pero an no estamos del todo lcidos. Las mayores intuiciones y revelaciones de nuestra vida, nos vienen en esos momentos, sugeridas por nuestro alter ego, del cual, con desdn, rechazamos la existencia. El ngel habla y nosotros estamos sordos, o ms bien convencidos de haber hablado nosotros o de haber encontrado solos la solucin o la inspiracin. Su ayuda nos llega en el silencio y en la tranquilidad, a menudo sin reconocerla ni pedirla. Si, por el contrario, nuestra postura con relacin a l cambiase, se convertira en una verdadera colaboracin. Por lo tanto, el ngel es, pues, una realidad, ms para penetrar en la profundidad de su ser, debemos comenzar por cancelar algunas ideas preconcebidas que tenemos sobre l. Antes que nada, abandonemos la idea de un ngel con alas emplumadas. Lo s, es una imagen querida, fuertemente enraizada en nuestra mente, ser un lugar comn pero es confortador. El ngel con sus bellas alas susurrantes como las de las palomas o las de la gaviota, capaz de volar siempre y en cualquier lugar a nuestro alrededor, de atravesar los cielos para alcanzarnos es, pura y simplemente, una bella imagen, que nos ha ayudado quizs a superar el miedo a la oscuridad, siendo nios, o el miedo a estar en casa solos. Tranquilzate, el ngel de nuestra infancia ha existido, existe y siempre ha estado junto a nosotros, jams se ha alejado un metro, ni siquiera cuando hemos olvidado o, peor, renegado de su existencia. Si queremos extender nuestro pensamiento y ver el ngel de la virtud o cosa, debemos imaginarlo carente de forma humana, alada o no. El ngel es energa, es puro espritu, infinitamente ms ligero y sutil que el aire (que pede ser pesado y contaminado) o que la misma luz. El ngel ES. Esta representacin no es fcil de comprender ni de aceptar, ni siquiera hoy en que nuestra toma de conciencia est muy avanzada. Imagnate el nivel de evolucin de la humanidad hace diez mil aos, en la poca en la que presumiblemente se desarrolla la narracin bblica. Los ngeles se manifestaban con mucha frecuencia a los hombres. Para hacerse visibles deban asumir una forma que fuese comprensible a la inteligencia humana. Deban ser crebles y aceptables. No podan manifestarse en su verdadera esencia, esto es, puro espritu o energa del todo informe, y por lo tanto no perceptible al ojo fsico. Quin hubiera dado crdito a una persona que nos dijera haber dialogado con un remol ino de energa! no le creeramos ni siquiera hoy, especialmente hoy. El ngel sabe que no debe atemorizar excesivamente al hombre y que debe hacerse aceptar como criatura venida del cielo para traer la palabra divina. En la imaginacin popular ningn ser podra surcar los cielos sin ser sostenido por las alas; se aplastara contra el suelo!. La pregunta es: Qu aspecto tendra un ngel si pudiramos verlo? Es difcil responder. Los fsicos encuentran el mismo problema para determinar como es un electrn. Es una partcula o una onda? Est en un solo sitio en un momento dado o en varios? Lo mismo ocurre con los ngeles. Su cuerpo existe en varios sitios a un mismo tiempo o en todos ellos. Cmo, pues, se podra dibujar el
retrato de un ngel o tomarle una foto? No se puede. Ellos en ciertas circunstancias dadas pueden retrasar lo suficiente su energa como para hacerse visibles a nuestros ojos fsicos, pero lo hacen por nosotros. Si nuestros sentidos sutiles estuvieran plenamente desarrollados, como lo estarn en nuestra historia futura, podramos comenzar a verlos como seres de radiantes pulsaciones lumnicas. Esa luz no es como la que proviene del sol, el fuego o una bombilla elctrica. Es una luz mucho ms sutil, que todo lo penetra. Los veramos as, pero tambin los veramos en muchos sitios diferentes al mismo tiempo. Sera como sostener muchas diapositivas de la misma persona contra una luz intensa, para poder verlas a todas al mismo tiempo. En medio de esta superposicin de cuerpos se vera una intrincada trama de fibras, como filigrana o, ms correctamente, como los meridianos, esas fibras de energa en flujo por el sistema de acupuntura de nuestro cuerpo. Algunas de esas fibras estaran dentro de su cuerpo, pero muchas se extenderan tambin hacia fuera, sin tiempo ni espacio, hacia todos los rincones del universo. Son esas fibras lo que algunos han percibido como alas, as como es u luz lo que ha inspirado en otros la idea de que tienen un halo. Hay muchos tipos diferentes de ngeles, algunos se podran parecer a esferas multidimensionales; otros a rayos de luz, espirales de luz, conos de luz, y el tamao variara desde una mota hasta una galaxia. Aunque su tamao es filtrado por nuestras percepciones, guarda alguna relacin con su funcin y su naturaleza. Cuanto ms grande parecen, ms colectiva es su funcin. As, algunos de los que llamamos seres superiores se nos presentarn como ms grandes. Los ngeles nos vigilan; esa es claramente, una de sus funciones. Pero tambin se nos revelan, expandiendo gradualmente nuestra visin del mundo para incluir un universo ms grande, tanto en el plano interior como en el exterior. Nos ayudan a ver que no estamos solos y a la deriva en un cosmos vasto y desierto, como simples grupos de molculas reunidas al azar, sin ton ni son ni propsito. Todos somos una parte de esa expansiva oleada de conocimiento, y la historia de esta ola es parte de nuestra herencia espiritual global. No pertenece a los miembros de ninguna religin, raza, credo o sexo en particular, sino a toda la humanidad. Es importante destacar que los sufes hayan reconocido a los ngeles como amigos bienamados. Los sufes fueron los msticos del mundo islmico, quienes vean a los ngeles como compaeros del corazn, reflejos de Dios, el Bienamado. En su obra encontramos una reconciliacin del conflicto entre quienes ven a los ngeles como seres externos y quienes los consideran aspectos de nuestra alma o Yo Superior. Cuando comprendemos que es nuestro ngel, nuestro verdadero yo, el compaero de nuestra alma, quien nos conduce hacia Dios, ya no importa que el ngel est dentro o fuera: la paradoja ha sido superada. Y se inicia una nueva era de relaciones entre las dos especies. LA IMPORTANCIA DE ESCRIBIR Conviene que tengas un cuaderno especial para anotar los distintos mensajes y conversaciones con t ngel. Tal vez quieras usar tambin una birome especial, algo que destaque y diferencie estos elementos de los comunes. Por sencillo que esto parezca, otorga respeto a tu encuentro con tu ngel y te ayuda a pasar de la conciencia ordinaria a la angelical. Comienza por fechar cada mensaje que recibas, y cuando la comunicacin haya terminado, convendr que le pongas un ttulo breve, resumiendo el tema. Esto te ayudar a recordar los puntos principales de cada transmisin y te facilitar su bsqueda ms adelante. Uno de los motivos por los que destaco la importancia de anotar los mensajes anglicos es que, en un principio, tenders a desechar lo que surja como invento tuyo o producto de tu mente. Al anotarlo preservars las palabras para poder, ms adelante, distinguir claramente la voz de tu ngel. Escribir fija esa frgil conexin y te proporciona un registro de tus relaciones a medida que se desenvuelven. El releer las transmisiones en otro momento enriquecer tu vida con el amor y la claridad que caracteriza a la voz anglica. Adems, cuando los observes desde cierta distancia te asombrar lo acertado y esclarecido de esos mensajes. Para hablar con tus ngeles no hace falta meditar durante veinte aos en la cima de una montaa. Los diferentes ejercicios te preparan para hacerlo, te ayudan a tornarte receptiva y dispuesta a aceptar, a experimentar sentimientos de compasin, ternura, profundo entendimiento y placer. Los ngeles nos conectan con nuestra ms elevada fuente de conocimiento: el YO Superior, ese aspecto de uno mismo que tiene conciencia de Dios. Es amante, pero neutral; compasivo, pero no
sentimental. Existe en cada uno de nosotros, aunque muy pocos pueden mantener estados de conciencia de Dios por perodos prolongados. Pero muchos de nosotros lo entrevemos ocasionalmente, gracias a Dios. Lo suficiente para saber que forma parte de quienes somos. Y trabajar con los ngeles ayuda a traer ese Yo Superior. La escritura no es el nico medio de comunicarte con tu ngel. Para algunas personas puede no haber palabras, sino un movimiento de sensaciones, colores, imgenes y hasta msica. Toma nota o dibuja lo que aparezca. Como quiera aparezca la informacin, debes estar preparada para registrar lo que recibas. Escribir o dibujar es un reconocimiento, una aceptacin de lo que se te ha dado. En este aspecto los ngeles se parecen mucho a nosotros, los humanos: cuando se los reconoce, les encanta dar ms. Recuerda que ngel significa mensajero. Lo que surj a a travs de ti ser un mensaje de los ngeles, ya aparezca en forma de palabras, imgenes, msica o sentimientos. Puedes imaginar a los ngeles como algo externo, como otra forma de vida, o como algo interno, un aspecto de tu Yo Superior. De un modo u otro, las tcnicas para comunicarse con ellos funcionarn del mismo modo. As como no hay arriba y abajo en el espacio exterior, tampoco hay dentro ni fuera en el reino angelical. Todo est vinculado. Acrcate a los ngeles con un sentido infantil del juego y la diversin. Si alguno te parece extrao y hasta ridculo, no importa. Ests en un viaje de descubrimiento que revelar tu propio potencial de profunda y amorosa comunicacin, no slo con los ngeles sino con todas las personas de tu vida. DIARIO DE NGELES A fin de ayudarte a definir tus mentas, aspiraciones y deseos ms profundos, y con ello descubrir cmo los ngeles pueden contribuir a la creacin de una energa positiva que te acerque a ellos, es conveniente comenzar un diario de ngeles, el cual se convertir en tu cuaderno de trabajo con el fin de llegar a comprender tus objetivos y visualizar tu futuro, de la misma forma en que aprenders a centrarte en lo que deseas en vez de preocuparte por lo que todava no has conseguido. Los ngeles poseen formas muy creativas para hacerte saber lo que se requiere para llevar a cabo tu misin fundamental. La clave es reconocer los indicios que demuestran que los ngeles trabajan o juegan para ti a travs de tu Ser Superior (o de tu propio ngel de la Guarda). Estos indicios incluyen: la paz del espritu, sentimientos de esperanza, golpes de suerte y encuentros favorables. Estos sntomas confirman que te encuentras en el buen camino y que los conductos que te comunican con tu ngel se hallan abiertos y sintonizados con la dicha radiante del universo. En tu diario podrs liberar tu imaginacin de la trampa de la severidad. Si te sirves de l podrs desafiar, aceptar y alcanzar la galaxia de tu imaginacin. Tu imaginacin es tu lnea directa con Dios. Si cultivas y haces producir tu imaginacin, te salvars del tedio y una vez ms entrars en sintona con tu intuicin. Utiliza tu diario como una agenda que te enumere las maneras de tomarse la vida tan a la ligera como los ngeles y te recuerde que debes ser menos seria en la vida. Sigue en tu diario la pista de todo lo que descubras sobre la dicha y la liviandad. Anota los proverbios y extractos de los libros y artculos que te inspiren. Sigue de cerca todas las experiencias de los ngeles, sus sincronicidades y tus pensamientos sobre ellos. Utiliza este diario para descubrir otras dimensiones de tu sentido del humor y tu liviandad mediante la conciencia anglica. Vers como puedes trabajar o jugar con los ngeles para adquirir un nuevo conocimiento de ellos, proceso por medio del cual descubriremos que la felicidad radica en nosotros y no en nuestras circunstancias. Sabrs cmo los ngeles pueden guiarte y asistirte cada da de tu vida. Piensa por un momento que la vida es un experimento que tiene por meta la revelacin. T sola no puedes llegar a ella. La revelacin es la facultad de obtener oportunidades valiosas por un mero accidento. Es ms factible que casualidades de esta ndole ocurran cuando tu vida tiende ms a realizar experimentos espirituales que a experimentos fsicos o tangibles. Quizs nosotros mismos iniciamos el experimento antes de nacer buscando a los padres adecuados, los posibles lugares y dems oportunidades para nuestro desarrollo, con el fin de que nuestros cuerpos evolucionen y crezcan de acuerdo con las pautas establecidas en nuestro experimento. Es probable que nos pongamos el listn muy alto, ms de lo que nos imaginamos cuando realmente llevamos a cabo el proceso. Un aspecto positivo de este experimento radica en que se trata de algo muy propio y personal en donde t puedes cambiar las reglas, traspasar los lmites, batir nuevas marcas a cambiar totalmente el curso de los acontecimientos, porque dispones de libre albedro. Otra parte positiva respecto al experimento de desarrollo es la de poseer ayudantes invisibles de la divina providencia, que son los que te recuerdan cules eran tus metas al inicio de la experiencia.
Siempre se encuentran all para recordarte, mediante su inspiracin, lo maravillosa y fantstica que eres. Estos ayudantes invisibles son los ngeles. La vida no es un experimento tan serio, sino uno ms ligero, optimista y lleno de humor. Si atraes a ngeles a tu vida y a tu conciencia, experimentars la felicidad y el humor radiante del universo. CONOCE A TU NGEL Te dar por separado un ejercicio muy importante, sobre todo la primera vez que se efecta. En este caso visualizar al propio ngel significa entrar efectivamente en contacto con l. Significa abrir de nuestra iniciativa aquella puerta detrs de la cual el ngel ha estado siempre exiliado. En los planos sutiles, existen barreras tan slidas como en los planos de lo fsico. Un pensamiento negativo crea una pared en el plano astral, insuperable para las criaturas que aqu viven y trabajan. Viceversa, la apertura mental y la disponibilidad abren un camino que podrn recorrer para llegar hasta nosotros. La visualizacin, en realidad es una tcnica para hacer descender la sustancia de los planos superiores hacia los vehculos inferiores. Es una verdadera tcnica de transmutacin. El ejercicio completo para la visualizacin del propio ngel hay que ejecutarlo en sus detalles slo la primera vez, despus ser suficiente hacer volver a la mente su presencia y el ngel estar cerca de nosotros. Recordemos, adems, que el ngel es armona y belleza, dispongmonos mentalmente en la mejor situacin de serenidad fsica y mental. En la visualizacin, la primera imagen que aparece es la ms importante, la que ser utilizada como referencia cada vez que se quiera volver a llamar al ngel de la muerte. En el momento en que leas las instrucciones, hazlo con la mxima serenidad y atencin, pues esta primera lectura es ya una meditacin. Las imgenes se formarn en tu mente en el momento mismo en que leas la palabra escrita. Esas imgenes son reales. Si logras visualizar durante la lectura, habrs obtenido el mismo resultado de la meditacin. El Ser que habrs visualizado a libro abierto ser el que retorne, cada vez que lo llames con tu mente. MEDITACION 1 CONOCE A TU ANGEL Antes de leer lo que sigue, tranquiliza tu espritu y preprate exactamente como si debieses meditar con los ojos cerrados: 1) Sintate cmoda y relajada. 2) Efecta tres respiraciones lentas y profundas. 3) Visualiza un gran cielo azul nocturno. Imagina que ests al aire libre en una esplndida noche estival. Ests observando el cielo nocturno de un azul intenso, tachonado de estrellas. Todo en torno tuyo es serenidad y paz, envuelto por el color de la noche. 4) Fija tu atencin observando las estrellas, mralas, busca con calma, contando por lo menos hasta siete. Parecer que las estrellas huyen o desaparecieran de tu visin; no te preocupes del resultado, no ests compitiendo con el tiempo. Puede ser suficiente un minuto o diez, utiliza el tiempo necesario. 5) Observa ahora atentamente una sola estrella. Aslala de las otras y mira cmo resplandece en el cielo nocturno. Lentamente es punto luminoso se mueve. Atraviesa el cielo y baja hacia donde ests. 6) Segn se va acercando se vuelve cada vez ms grande y luminosa. Su luz alumbra el cielo nocturno, se ha vuelto ahora como un gran meteoro luminoso. 7) Contina observando esta transformacin. En el interior de esta luz se entrev una figura. Obsrvala atentamente mientras se va dibujando su silueta: es tu ngel. Presta mucha atencin a esta criatura. Anota mentalmente cada uno de sus detalles. Imprmela bien en tu mente y en tu corazn. Es tu ngel. 9) Sonrele y camina a su encuentro con las manos tendidas. l vendr hacia ti envolvindote completamente con su luz. Sers todo uno con su luz. 10) Entre tu realidad y la suya se ha establecido un contacto. Mantente mentalmente en su luz, mientras que logres visualizarlo, podrs comunicarte con l, podrs hablarle. Antes que nada, dale las gracias por haber respondido a tu llamada. 11) Pdele ayuda y proteccin. Pdele que se quede a tu lado y que vuelva cuando tengas necesidad de l. 12) Mantn este contacto vivo en tu mente, no ser difcil. La sensacin es tan agradable que difcilmente tenders a abandonarla. 13) Manifistale tu amor y tu gratitud. Usa las palabras que surgirn directamente de tu corazn.
No busques un lenguaje sofisticado. Hblale como hablaras a tu imagen reflejada en un espejo. 14) Promtele la asiduidad de tu pensamiento y la autenticidad de tu amor. El ngel es verdad y pureza adems de energa. 15) Saldale con afecto y gratitud y djale volver a su cielo azul, no lejos de ti. No estar nunca tan lejos como para no poder escuchar tu llamada a intervenir. CUENTO DE NGELES Tres ngeles estaban preocupados por esconder a Dios en alguna parte, para preservarlo de las maldades del hombre. Uno de ellos dice: el mejor lugar para esconderlo es en el fondo del mar. Pero el segundo le contesta: no, porque el hombre es capaz de inventar un submarino que llegue hasta all y pretendern daarlo. Mejor guardmoslo en la estrella ms lejana. Tampoco, dice el tercero, tambin el hombre puede inventar una nave espacial que alcance esa estrella para daar al Creador. El mejor lugar donde podemos esconderlo es en el corazn del hombre. Y los otros le preguntan: y qu puede pasar si el hombre encuentra a Dios en su corazn?. El tercer ngel con mucha paz, les dice: Si el hombre encuentra a Dios en su corazn, tambin va a encontrar el amor. De esa manera podr compartir ese amor con todos los dems hombres y ya nadie podr daar a Dios ni querr hacerlo. NOTA. Cuando en esta leccin se habla del ANGEL DE LA MUERTE SE REFIERE A ESTO Tenemos que considerar que fundamentalmente, con lo que hoy en da sabemos, es que no existe lo que se llama Muerte, ya que es solo el cambio de una dimensin o etapa a la otra. El morir significa el renacer o nacer a otra etapa evolutiva del alma, ya que el alma o espritu son eternos. La muerte solamente es para nosotros los humanos, el dejar el ropaje de nuestro cuerpo fsico, que es el que ubica al alma. Cuando el cuerpo fsico deja de existir renacemos a otra etapa de VIDA del alma. Me doy cuenta hoy en da, enero del 2010 que esta explicacin la puedo dar en este momento pero cuando escrib el curso creo que en el 2001 o 2002, no se me ocurri incluir esta explicacin. Amorosamente publicado por Maria Elena Syro P