El sentido del sufrimiento en Victor Frankl
por Llus Pifarr, catedrtico de Filosofa
1.- El Hombre Doliente. Durante la II Guerra Mundial, Victor Frankl estuvo recluido por su condicin de judo en los campos de concentracin nazis de Auschwitz y Trkheim, y tuvo que soportar con toda la crudeza su infrahumana brutalidad. Pero paradjicamente, fue en estas horribles situaciones lmites donde adquiri plena conciencia del sentido y dignidad de la vida humana y del valor del sufrimiento, aportndonos, con ello, una gran dosis de optimismo y esperanza respecto a que la vida humana vale la pena ser vivida. Es por ello, que el psiquiatra viens posee la suficiente autoridad moral para hablarnos en diversas partes de sus obras de la difcil cuestin del sufrimiento, tanto fsico, psquico o moral, como ineludible realidad humana. No obstante, en la mentalidad de amplios sectores de la sociedad occidental se concibe como un hecho absolutamente incomprensible, motivo por el cual se pretende rechazarlo por todos los medios al desconocer e ignorar su enriquecedor significado y la fecundidad de su sentido. Frankl considera que cualquier tipo de sufrimiento y de sacrificio que la vida nos depara, ser aceptado con fortaleza por el ser humano, si sabe que detrs de l hay un sentido que puede iluminar su significado: El inters principal del hombre, es el de encontrar un sentido a la vida, razn por la cual el hombre est dispuesto incluso a sufrir a condicin de que este sufrimiento tenga un sentido (1) Frente al clsico homo sapiens, Frankl tiene la audaz osada de oponerle al homo patiens, al hombre doliente. El atreverse a saber, que es tan propio de la naturaleza humana, se debe completar con el atreverse a sufrir, que tiene como virtualidad justificativ a el convertir el sufrimiento en accin trascendente, puesto que el sufrimiento aceptado con sentido positivo, nos lleva ms all de nosotros mismos, hacindonos ms aptos para vivir valores humanos
de un rango superior a las acciones del homo faber, que se siente esclavizado por el afn y la fiebre de la produccin puramente material, la nica que valora y estima: Al imperativo sapere aude oponemos otro: pati aude atrvete a sufrir!(2) El homo patiens transforma el sufrimiento en accin; sabe que al tender hacia el sufrimiento ya lo trasciende, y es que no slo cumplimos y realizamos valores produciendo, sino tambin viviendo y sufriendo.(3) Adjetivacin del hombre como patiens, derivado del infinitivo latino patior, equivalente a padecer, resistir, soportar fsicamente o moralmente un dao. Frankl sostiene que el sufrimiento alberga muchas posibilidades de sentido, y una de ellas, es que comprendemos mejor el sentido de nuestra dignidad antropolgica y en consecuencia de nuestra trayectoria humana para conducirnos a una slida y verdadera felicidad. Esta era la profunda intuicin de Dostoyevski, al narrar el pasaje en el que el monje ortodoxo Zossima, en su silenciosa y humilde celda del monasterio, ofrece una serie de consejos a Aliosha, el menor de los hermanos Karamazov, para confiarle con ternura al final de los mismos: He aqu mi testamento: Busca tu felicidad en las lgrimas(4). Una vez muerto el iluminado y proftico monje, se le aparece en sueos a Aliosha, dicindole con solemnidad: Sufrirs mucho, pero encontrars tu felicidad en los mismos sufrimientos(5) A ello se refiere Frankl, en uno de sus recientes escritos: En realidad, ni el sufrimiento ni la culpa ni la muerte -toda esta triada trgica- puede privar a la vida de su autntico sentido(6).
2.- Aceptacin del Sufrimiento El valor y el mrito del sufrimiento est en relacin proporcional con la capacidad de saber aceptarlo, no con disposiciones tristes y exasperadas, sino con actitud positiva y de sentido, hecho que sucede cuando somos conscientes de que es un factor que incrementa y desarrolla la personalidad, la hace ms fuerte y equilibrada, y tambin ms comprensiva del dolor ajeno. Pero esta libre y positiva aceptacin del sufrimiento, no significa para Frankl, que el sujeto doliente se sumerja en sus sufrimientos por una especie de torcida atraccin,
rechazando sin ms, cualquier posibilidad de ser amortiguado o evitado, como respondiendo a las exigencias de una personalidad masoquista y desquiciada: El mrito de aceptar libremente el sufrimiento no se debe interpretar el asumir voluntariamente un dolor o sufrimiento que se podra evitar(7) Para Frankl, lo esencial en la forma de su disposicin es el como se sobrelleva el sufrimiento para poder vislumbrarle un sentido con significado, ya que de lo contrario, se interpretar como un acontecimiento absurdo y sinsentido, destructivo de la persona, como una odiosa causa de tristeza y desesperacin. Por eso no es de extraar que, los que acechan monotemticamente la complacencia y el agrado en sus acciones, apartando con infundado horror al sufrimiento, se desarman de la fortaleza para soportar el dolor o la enfermedad cuando les atrapa, hundindose en la desesperanza, y ah est su fracaso. Al rebelarse frente al sufrimiento, no sacan de ello ningn provecho existencial, y se produce la paradoja de que su obsesin para escapar del mismo a toda costa, an agudiza ms la mordedura estril de sus propios sufrimientos: El como se sobrelleva un sufrimiento ineludible, encierra ya un sentido del sufrimiento(8) .El sufrimiento que parece no tener sentido, lleva a la desesperacin(9) Cuando el sufrimiento que se aposenta en nuestra existencia se concibe como algo inexplicable y pavoroso, como un mal absoluto sin posible justificacin, causante de traumas y trastornos psquicos, se intenta enmascarlo por todos los medios. Pero estas ocultadoras pretensiones que silencian la realidad del sufrimiento en sus propias vidas y en la de los dems, para establecer falsas y quimricas ilusiones de una supuesta vida sin padecimiento, al no verse cumplidas, hacen insoportable su asuncin, desaprovechando con ello, la oportunidad para hacernos ms humanos y ms sensibles con el dolor ajeno: El sufrimiento necesario es un sufrimiento que tiene sentido, eximirle al ser humano de l, sera inhumano(10)
Efectivamente, rechazar sistemticamente el sufrimiento y el sacrificio que inevitablemente la realidad nos demanda, se puede conseguir al precio de aceptar una vida falseada en sus cimientos, que al precio de deshumanizarse paulatinamente, engendra personalidades afectivamente dbiles e inestables. Estas endebles personalidades, solamente encuentran la seguridad afectiva de su vaciedad interior, en modos de existencia sumergidas en la perenne frivolidad, solcitas en buscar modos de conducta que apenas ofrezcan resistencia y esfuerzo para lograr sus tibios propsitos. Pero estos planteamientos vivenciales propios de una feliz inconsciencia, narcotizan la sensibilidad para apreciar la realidad de un mundo generador de tantos sufrimientos en todos los rdenes. El conde de Gloucester ante el sufrimiento que le produce la inminente locura del Rey Lear, afirma que tambin l, deseara sumergirse en la feliz irracionalidad inconsciente de la locura para ahuyentar el sufrimiento: Ms me valiera estar loco; entonces olvidara mis sufrimientos. Una imaginacin extraviada nos quita la conciencia de nuestros males(11). 3.- El Mdico ante el ser sufriente En este plano de consideraciones, se entiende que Frankl valore la importancia de que los mdicos, que son los que ms tratan con las personas que sufren, sepan transmitirles la dimensin positiva del sufrimiento, de ayudarles a descubrir su metasentido, en el que el sentido se hace razonable, para saber incorporar en sus vidas los ms preciados y genuinos valores. Pero la condicin previa para lograr estas nobles propsitos, depende de que los mdicos tengan la suficiente sensibilidad y el adecuado conocimiento de la naturaleza humana para concebir el sufrimiento no como un factor disolvente de la persona, sino como una realidad plena de sentido, y como una inestimable oportunidad para que tantos enfermos azotados por el dolor puedan recobrar la autoidentidad y estima personal: En una poca que tanto se sufre de la falta de fe en el sentido, se precisa que el mdico se haga cargo ms que nunca, y haga de ello consciente al enfermo, de que la vida del ser humano que sufre no deja por ello de tener su sentido, sino al contrario, ella es la que ofrece las mejores posibilidades de colmar el ms profundo de los sentidos y de realizar el valor de ms elevado rango(12)
En su larga y fecunda experiencia de psiquiatra, Frankl, no ha podido evitar ante la presencia de sus pacientes sumidos en la cruel enfermedad, en ocasiones incurable, la silenciosa veneracin y el tembloroso respeto al detectar detrs de su decadencia y ruina fsica, de su inutilidad pragmtica, toda la hondura de su ser, de su dimensin trascendente y espiritual. Por ello, deseara que sus colegas de profesin, no vieran en el enfermo un simple dato clnico, una inevitable fatalidad emprica de nuestro organismo, que engrosa la interminable cifra del colectivo de los sufrientes, sino que vieran en l, al hombre concreto de carne y huesos en expresin de Kierkegaard, con su propia e intransferible biografa, que reclama el blsamo de la compasin y la piedad, y que el mdico debe ofrecerle como expresin de su amor y comprensin: Cuntas veces los mdicos ante cuadros de sufrimiento por pacientes cruelmente golpeados por el destino, nos invaden sentimientos de veneracin(13). Existe el peligro de que los psicoterapeutas podemos sugerir una concepcin del hombre que no representa la concepcin del hombre verdadero, sino una caricatura en el fondo; si hacemos del hombre un homnculo!(14) En ltima instancia para Frankl, el conocimiento de la realidad trascendental de la persona, la valoracin de su ntima realidad espiritual, es la que nos permite introducirnos en la interioridad de sus sufrimientos, delicada morada en la que se hace inteligible la razn ltima del sufrimiento y se ilumina su sentido: El plano de lo espiritual es el nico en que es imaginable: un sentido del sufrimiento(15) Gregorio Maran, el afamado psiquiatra y escritor, indicaba, algunos aos antes que Frankl, de que el olvido de la procedencia divina de nuestras existencias es lo que hace infecundo al sufrimiento: El hombre actual, en su mayora, ha prescindido de Dios y por ello ha perdido una aptitud maravillosa de convertir el sufrimiento en fuente de paz y progreso interior(16). Es indudable que el sufrimiento, cuando adquiere un sentido superior y se acepta como un hecho normal y positivo de nuestras existencias, se constituye en una fuente
inagotable de enriquecimiento y progreso en todos los rdenes. As ocurre en el campo de la docencia, asumiendo el sacrificio que demanda el incremento de la cultura (no hay cultura sin dolor, afirmaba Unamuno), tambin en el campo del arte y la literatura en el que el sufrimiento fsico o moral han sido frecuentemente una fuente de inspiracin creativa, en el campo profesional para afrontar con la debida competencia las duras exigencias que demanda el mercado, en el campo tico, para incrementar y desarrollar las virtudes, etc. Frankl, recordando sus aos de prisionero en los campos de concentracin nazis, afirmar con rotundidad, que si el sufrimiento, la muerte, la enfermedad, no tuvieran un sentido ms all de nosotros mismos, la vida no merecera ser vivida: Tiene todo este sufrimiento, estas muertes en torno mo, algn sentido? Porque si no, definitivamente, la supervivencia no tiene sentido, pues la vida cuyo significado depende de una causalidad -ya se sobreviva o se escape a ella- en ltimo
trmino no merece ser vivida(17)