Doctrina Secreta V
Doctrina Secreta V
BLAVATSKY
LA DOCTRNA SECRETA
SNTESS DE LA CENCA, LA RELGN Y LA FLOSOFA
VOLUMEN V
CENCA, RELGN Y FLOSOFA
TRADUCCN DE VAROS MEMBROS DE LA RAMA DE LA S. T. E.
Tercera Edicin Argentina cotejada con la 4 Edicin nglesa
SATYT NST PARO DHARMAH
"NO HAY RELGN MS ELEVADA QUE LA VERDAD
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Instituto Cultural Quetzalcoatl de Antropologa Psicoanaltica, A.C.
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Doctrina Secreta ! "elena Petronila #la$ats%i
N O T A
El presente volumen de LA DOCTRNA SECRETA y el que le sigue (V Y V, respectivamente),
constituyen el tomo V de la cuarta edicin inglesa (Adyar) de la obra.
La mencionada separacin en dos tomos del volumen V de la edicin inglesa, fue adoptada desde la
aparicin de la segunda edicin espaola, en 1922, criterio ste que ha querido ser respetado por los presentes
editores.
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Doctrina Secreta ' "elena Petronila #la$ats%i
En cuanto a lo que dicen quienes extravan a muchos, asegurndoles que una vez separada
el alma del cuerpo no sufre ni es consciente, ya s que no te consentir creerlos tu buen fundamento
en las doctrinas recibidas de nuestros antepasados y confirmadas en las sagradas orgas de Dionisio;
porque muy conocidos son los smbolos msticos a cuantos pertenecemos a la Fraternidad.
PLUTARCO.
El hombre es el problema de la vida. La Magia, o mejor dicho la Sabidura, es el pleno
conocimiento de las internas facultades del ser humano, que son emanaciones divinas. As por
intuicin percibe su origen, y se inicia en este conocimiento. Empezamos con el instinto y nuestro
trmino es la omnisciencia. A. WLDER.
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PRLOGO A LA EDICIN DE 1897
La tarea de preparar este volumen para la impresin ha resultado ardua y difcil y es necesario
exponer claramente cmo ha sido llevada a cabo. Los apuntes que me dio H. P. B. Estaban
completamente desordenados, en consecuencia dispuse cada apunte como una eccin separada y
los arre!l" tan ordenadamente como fue posible. #on la excepcin de errores !ramaticales y la
eliminacin de modismos patentemente extra$os al in!l"s, los apuntes est%n tal como los de& H. P.
B., salvo cuando est% indicado. En unos cuantos casos he llenado la!unas, pero tales adiciones
est%n puestas entre corchetes para distin!uirlas del texto. En 'El (isterio de Buddha) *+, sur!i una
nueva dificultad, pues al!unas de las ecciones haban sido escritas cuatro o cinco veces,
conteniendo cada versin al!unas frases que no fi!uraban en las otras- en consecuencia, un estas
versiones, tomando la m%s completa como base e insertando en ella lo a!re!ado en las otras
versiones. Es, sin embar!o, con al!una vacilacin que he incluido estas ecciones en L. /0#1234.
E#2E1., porque a la par de su!estivos pensamientos, contienen numerosos errores de hecho, y
muchas afirmaciones basadas en obras exot"ricas y no en conocimientos esot"ricos. (as como las
recib con encar!o de publicarlas como parte del tercer volumen *5, de L. /0#1234. E#2E1., no
cre &usto interponerme entre el autor y el lector, alterando las afirmaciones para conformarlas con los
hechos, ni consider" lcita la supresin de dichas ecciones. #omo la autora previene que obra por
su propia autoridad, comprender% f%cilmente el lector docto, que tal ve6 hi6o con deliberado propsito
determinadas afirmaciones ininteli!ibles por lo confusas y que otras son 7qui6% por inadvertencia8
errneas interpretaciones exot"ricas de verdades esot"ricas. 1anto en estos como en cualesquiera
otros puntos, el lector debe !uiarse por su propio criterio- pero como estoy obli!ada a publicar las
referidas ecciones, no quiero darlas al p9blico sin advertir que indudablemente hay muchos errores
en ellas. i la autora hubiera publicado personalmente este libro, con se!uridad hubiera escrito
enteramente de nuevo la totalidad de esta parte- tal como la de&, hubiera sido me&or publicar todo lo
que ella di&o en las diferentes versiones y de&arlo en su estado m%s bien inconcluso, para que los
estudiantes tuviesen lo que ella de& tal como lo de&, aunque ello les obli!ara a estudiar mucho m%s
atentamente que en el caso de que ella hubiera podido finali6ar el libro.
e ha hecho cuanto ha sido posible para encontrar y hacer exacta referencia de las citas
dadas. En esta laboriosa tarea colabor un !rupo de ardorosos e infati!ables estudiantes ba&o la
direccin de la se$or #ooper80a:ley, que han sido mis voluntariosos ayudantes. in su auxilio no me
hubiera sido posible dar las citas, pues a veces fue preciso ho&ear toda una voluminosa obra para
encontrar un p%rrafo de pocas lneas.
Este volumen completa los apuntes de&ados por H. P. B., excepto al!unos artculos dispersos
que, todava in"ditos, se publicar%n en la revista )uci*er. Bien saben los discpulos de H. P. B. ;ue
de la !eneracin presente muy pocos har%n &usticia a su conocimiento oculto y a la ma!nificente
profundidad de su pensamiento- pero as como ella esper que la posteridad reconociese su
!rande6a como instructora, as podemos confiar sus discpulos en la &ustificacin de su esperan6a.
1897. ANNE BESANT.
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I N T R O D U C C I N
Muy viejo axioma es que "el poder pertenece a quien sabe. As el Conocimiento cuyo primer
paso hacia l es la facultad de comprender la verdad y discernir lo verdadero de lo falso- pertenece
tan slo a quienes, libres de prejuicios y vencedores de toda presuncin y egosmo, estn dispuestos
a reconocer la verdad en cuanto se les demuestre. Muy pocos hay as. La mayora opina de una obra
segn los respectivos prejuicios de los crticos, quienes, a su vez, atienden ms bien a la popularidad
o impopularidad del autor que a sus propios mritos o defectos. Por lo tanto, fuera del crculo
teosfico, en las manos del pblico general, tendr ciertamente este volumen acogida an ms fra
que sus dos predecesores. En nuestro tiempo, ninguna afirmacin merece los honores de la prueba
ni siquiera la atencin del odo, si los argumentos en que se funda no llevan el marbete de la
legitimidad establecida, ceidos estrictamente a los lmites de la ciencia oficial o de la teologa
ortodoxa.
Nuestra poca es de paradjica anomala. O predomina la devocin o prevalece el
materialismo. Por estas dos lneas paralelas tan populares y ortodoxas en su respectivo aspecto,
aunque incongruentemente disimilares, se desliza nuestra literatura, el pensamiento moderno y el
llamado progreso. Quien intente trazar una tercera lnea como mediadora de reconciliacin entre las
dos, ha de estar dispuesto a cuanto de peor presuma. Ver su obra mutilada por los crticos,
zaherida por los cortesanos de la Ciencia y de la glesia, falseada por los adversarios y aun repudiada
por las piadosas bibliotecas circulantes. Prueba plena de ello son los absurdos conceptos que los
crculos de la sedicente sociedad culta tuvieron de la Religin de la Sabidura (Bodhismo) despus de
la admirable y clara exposicin cientfica contenida en el Buddhismo Esot"rico. Esto pudiera haber
servido de aviso hasta a los tesofos que empeados en una penosa lucha cotidiana en pro de su
causa, no dan paz a la pluma ni se amedrentan ante las suposiciones dogmticas ni las autoridades
cientficas. Porque hagan cuanto puedan los escritores tesofos, jams lograrn que los materialistas
ni los devotos doctrinales presten atencin imparcial a su filosofa. Vern rechazadas
sistemticamente sus doctrinas y aun se negar a sus teoras un lugar en las filas de las efmeras
cientficas, de las continuamente variables y forjadas hiptesis modernas. Para los defensores de la
teora "animalstica, nuestras enseanzas cosmogensicas y antropogensicas son a lo sumo
"cuento de hadas. A quienes quisieran evadir toda responsabilidad moral, les parece mucho ms
cmodo aceptar para el hombre la descendencia de un comn antecesor simiesco y ver un hermano
en el mudo y rabn cinocfalo, que admitir la paternidad de los Pitris, de los "Hijos de Dios, y
reconocerse como hermanos del que desfallece de inanicin en los tugurios.
"Retroceded!, exclamarn a su vez los beatos. "Jams convertiris en Buddhistas
Esotricos a los respetables cristianos que concurren a la iglesia!
Ciertamente, tampoco tenemos nosotros el menor intento de realizar la conversin. Mas esto
no ha de ser obstculo para que los tesofos digan cuanto hayan de decir, sobre todo a quienes
oponen a nuestra doctrina la ciencia moderna, no en beneficio de esta misma ciencia, sino para
asegurar el xito de sus particulares intenciones y personal glorificacin. Si nosotros no podemos
probar muchas de nuestras afirmaciones, otro tanto les pasa a ellos; pero nosotros podemos
demostrar cmo, en vez de exponer hechos histricos y cientficos para enseanza de quienes,
sabiendo menos que ellos, forman sus opiniones y nutren su pensamiento con lo que oyen de los
cientficos- la mayora de los esfuerzos de nuestros eruditos parecen solamente dirigidos a destruir
hechos antiguos o acomodarlos a sus particulares puntos de vista. Tal vez estas adulteraciones
histricas y cientficas no estn hechas con espritu de malicia ni aun de crtica, pues la autora admite
desde luego que la mayor parte de quienes incurren en tal falta son incomparablemente ms eruditos
que ella; pero la mucha erudicin no es un obstculo contra las preocupaciones y prejuicios ni una
salvaguardia contra el amor propio, sino ms bien todo lo contrario. Por lo tanto, slo en legtima
defensa de nuestras afirmaciones y para vindicar las grandes verdades de la sabidura antigua
censuraremos cuando sea preciso a nuestras "grandes autoridades.
A no ser por la precaucin de contestar de antemano a ciertas objeciones a los principios
fundamentales adoptados en la presente obra (objeciones basadas en la autoridad de tal o cual
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erudito y relativas al carcter esotrico de las arcaicas y antiguas obras filosficas), todas nuestras
afirmaciones se vern contradichas, y aun desacreditadas. Uno de los objetos principales de este
volumen es sealar el vigoroso simbolismo y las alegoras esotricas de que rebosan las obras de los
antiguos y conspicuos filsofos arios y griegos, as como las Escrituras sagradas de todas las
religiones. Otro objeto es probar que la clave de interpretacin facilitada por las reglas orientales indo-
buddhistas de ocultismo (tan ajustada a los Evangelios cristianos como a los libros egipcios, griegos,
caldeos, persas y hasta hebreo-mosaicos), debe haber sido comn a todas las naciones por
divergencias que hubiese en sus respectivos mtodos y "velos exotricos. Estas afirmaciones son
rotundamente negadas por algunos eminentes eruditos de nuestros das. El profesor Max Mller, en
sus #onferencias de Edimbur!o, repudi esta declaracin fundamental de los tesofos diciendo que
los shstras y pandites indos no saben nada de tal esoterismo (1). El erudito sancritista supone con
estas palabras que en los Pur<nas y =panishads no hay significado oculto, elementos esotricos, ni
"velo alguno; mas pronto se advierte lo deleznable o al menos lo extrao de tal suposicin, al
considerar que la palabra "Upanishad, literalmente traducida del snscrito, quiere decir: "Doctrina
Secreta. Sir M. Monier Williams sostiene el mismo criterio respecto del buddhismo; y, segn l,
Gautama Buddha fue contrario a todo intento de enseanza esotrica y nunca la dio en sus
predicaciones. Aade que tales "pretensiones de enseanzas ocultas y "facultades mgicas se debe
a los ltimos arhates o discpulos de la "Luz de Asia. El profesor B. Jowett habla asimismo
desdeosamente de las para l absurdas interpretaciones que los neoplatnicos dieron al 1imoeus de
Platn y a los libros mosaicos. A juicio del Profesor Real de griego, no hay ni sombra de espritu
oriental (gnstico) de misticismo, ni verosimilitud cientfica en los /i%lo!os de Platn. Finalmente,
para colmar la medida, el famoso asirilogo profesor Sayce, si bien admite significado oculto en las
inscripciones cuneiformes de las lpidas asirias, dice a este propsito que:
Muchos textos sagrados... estn escritos de modo que slo puedan comprenderlos los iniciados.
aade que las "claves y glosas estn actualmente en manos de los asirilogos, afirmando por otra
parte que los modernos eruditos poseen el hilo de interpretacin de los documentos esotricos, "el
cual ni los iniciados sacerdotes [de Caldea] poseyeron.
Se figuran los modernos orientalistas y profesores que la ciencia estaba en mantillas en
tiempo de los astrnomos caldeos y egipcios. Segn ello, Pnini, el ms sabio gramtico del mundo,
desconoca el arte de escribir, y lo mismo les pas al seor Buddha y a otros sabios de la ndia hasta
el ao 300 antes de Cristo. La ms supina ignorancia reinaba en la edad de los rishis indos y aun en
la de Tales, Pitgoras y Platn. Los tesofos deben de ser seguramente unos ignorantones
supersticiosos cuando se atreven a hablar cual hablan ante tan erudita afirmacin de lo contrario.
Parece, como si desde la creacin del mundo slo hubiera habido una poca de positivo
conocimiento: la poca actual. En el nebuloso crepsculo, en la griscea aurora de la historia, se
destacan las plidas sombras de los antiguos sabios de universal renombre. Desesperanzados
buscaban a tientas el exacto significado de sus propios Misterios, cuyo espritu se desvaneci sin
revelarse a los hierofantes, quedando latente en los espacios, hasta el advenimiento de los iniciados
en la ciencia moderna y en los novsimos mtodos de investigacin. Tan slo ahora refulge con
meridiana luz el conocimiento para alumbrar a los "omniscientes que bandose en el rutilante sol de
la induccin se entregan a la penelpica tarea de "forjar hiptesis y proclamar altaneramente sus
derechos al conocimiento universal. Desde este punto de vista, cmo maravillarse de que las
enseanzas de los filsofos antiguos y muchas de las de sus inmediatos sucesores en los pasados
siglos hayan carecido de valor para ellos y de utilidad para el mundo? Pues, como se ha expuesto
repetidamente, en tanta palabrera, mientras los rishis y sabios de la Antigedad llegaron muy lejos
por los ridos campos del mito y de la supersticin, los filsofos medievales y aun gran parte de los
del siglo XV estuvieron ms o menos aferrados a sus religiosas creencias en lo "sobrenatural. Es
verdad que se admite generalmente que algunos eruditos antiguos y medievales tales como
Pitgoras, Platn, Paracelso y Roger Bacon, seguidos de gloriosa hueste, dejaron no pocos hitos en
las preciosas minas de la filosofa e inexplorados filones de la ciencia fsica. Pero despus, las
efectivas excavaciones de ellas, la separacin del oro y la plata y el tallado de las preciosas piedras
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que contienen, son todas debidas a la paciente labor de nuestros modernos hombres de ciencia.
Acaso el hasta entonces ignorante y alucinado mundo no debe al incomparable genio del moderno
cientfico el conocimiento de la verdadera naturaleza del Kosmos, y del verdadero origen del universo
y del hombre, revelado por las automticas y mecnicas teoras de los fsicos, de acuerdo con la
estricta filosofa cientfica? Antes de nuestra culta poca, la ciencia era tan slo un nombre vano, y la
filosofa una maraa de ilusiones si hemos de or a las contemporneas autoridades del saber
acadmico para quienes el rbol de la sabidura ha brotado en nuestros tiempos de entre la maleza
de la supersticin, como la policromada mariposa surge de una fea oruga, sin que nada debamos
agradecer a nuestros antepasados. Los antiguos, a lo sumo, labraron y fertilizaron el campo; pero los
modernos han sembrado la semilla del conocimiento y cultivado las agradables plantas de la
negacin escueta y del estril agnosticismo.
Sin embargo, no es tal el punto de vista tomado por los tesofos, que repiten hoy lo dicho
hace ya veinte aos. No basta hablar de "los insostenibles conceptos de un pasado inculto (2) ni del
"lenguaje infantil de los poetas vdicos (3) ni de "los absurdos de los neoplatnicos (4) o de la
ignorancia de los sacerdotes iniciados en Caldea y asiria respecto de sus propios smbolos en
comparacin de lo que de ellos saben los orientalistas britnicos (5). Todos estos asertos han de
probarse por algo ms que por las palabras de los citados eruditos. Porque la jactanciosa arrogancia
no puede soterrar las canteras intelectuales de donde los modernos filsofos arrancaron sus
doctrinas. A la imparcial posteridad le toca decir si muchos sabios europeos no alcanzaron fama y
nombrada por haber plagiado las ideas de aquellos mismos filsofos antiguos de quienes tan
atolondradamente se mofan. As, no caer fuera de propsito decir, segn se expone en 3sis sin >elo,
que el desmedido amor propio y la obstinacin de algunos orientalistas y fillogos de lenguas muertas
preferira dar al traste con sus facultades lgicas y racionales antes que conceder a los filsofos
antiguos el conocimiento de algo ignorado por los modernos.
Como quiera que parte de esta obra trata de los niciados y de las enseanzas ocultas que se
les comunicaban durante la celebracin de los Misterios, examinaremos en primer lugar las
afirmaciones de quienes, a pesar de ser Platn iniciado, sostienen que en las obras del insigne
filsofo no se descubre misticismo alguno. Muchos eruditos actuales en griego y snscrito pueden
aducir pruebas a favor de sus preconcebidas teoras basadas en personales prejuicios; pero olvidan,
cuando ms conviene recordarlo, no slo las numerosas variaciones idiomticas, sino tambin que el
metafrico estilo que campea en las obras de los filsofos antiguos y el sigilo de los msticos tenan
su razn de ser; que tanto los autores clsicos precristianos como los postcristianos, tenan (en su
gran mayora), la sagrada obligacin de no divulgar los solemnes secretos que se les haba
comunicado en los templos. Esto slo basta para extraviar a sus traductores y crticos profanos. Pero
estos crticos no admiten dicha causa, segn muy luego veremos.
Durante ms de veintids siglos convinieron todos los lectores de Platn en que, como los
ms de los conspicuos filsofos de Grecia, fue un iniciado y que, por la reserva a que le obligaba el
Juramento de la Fraternidad, slo poda hablar de ciertas cosas cubrindolas con velos alegricos.
limitada es la veneracin que por los Misterios siente el gran filsofo; y sin rebozo confiesa que
escribe "enigmticamente y le vemos poniendo exquisito cuidado en ocultar el verdadero significado
de sus palabras. Cada vez que el asunto se roza con los grandes secretos de la Sabidura Oriental
(cosmogona del universo, o el mundo ideal preexistente), sume Platn su filosofa en la ms
profunda oscuridad. Su 1imoeus es tan confuso, que nicamente los iniciados pueden entenderlo.
Segn ya dije en 3sis sin >elo (, pg. 287-8, edicin inglesa):
Las especulaciones que sobre la creacin, o, mejor dicho, sobre la evolucin de los hombres primitivos,
hace Platn en el Banquete, y los ensayos sobre cosmogona que aparecen en el 1imoeus, han de entenderse
alegricamente para aceptarlos. Los neoplatnicos se aventuraron a dilucidar, en cuanto se lo permita el
tergico voto de silencio, el oculto significado subyacente en 1imoeus, #r%tilo, Parm"nides y otras trilogas y
dilogos de Platn. Las principales caractersticas de estas enseanzas de aparente incongruencia, son el
dogma de la inmortalidad del alma y la doctrina pitagrica de que Dios es la Mente Universal, difundida por
todas las cosas. La piedad de Platn y su respeto a los Misterios, son prueba suficiente de que mantuvo
inclume y libre de indiscreciones el profundo sentido de responsabilidad, propio de todo adepto. En ?edro dice
que "el hombre nicamente llega a ser perfecto, perfeccionndose en los Misterios perfectos.
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No tena l reparo en lamentar que los Misterios no fuesen ya tan secretos como en un principio; y lejos
de profanarlos, ponindolos al alcance del vulgo, hubiera querido mantenerlos celosamente ocultos, excepto
para los ms fervientes y aventajados de sus discpulos (6). Aunque en cada pgina habla de los Dioses, no
cabe dudar de su monotesmo, porque con aquella palabra significa la clase de seres inmediatamente inferiores
a la Divinidad y superiores al hombre. El mismo Josefo lo reconoci as a pesar de los naturales prejuicios de su
raza. En su famosa diatriba contra Apin, dice el historiador judo: "Sin embargo, aquellos griegos que
filosofaron de acuerdo con la verdad no ignoraban nada... ni dejaron de notar las fras superficialidades de las
alegoras mticas, que por lo mismo justamente desdearon... De lo cual movido Platn, dice que no es
necesario admitir a ninguno de los otros poetas en "la repblica, y despus de haber coronado y ungido a
Homero, lo rechaza suavemente con objeto de que no destruyera con sus mitos, la ortodoxa creencia en un
solo Dios.
ste es el "Dios de todos los filsofos; el Dios infinito e impersonal. Todo esto y mucho ms
que no cabe citar aqu, nos conduce a la innegable certidumbre de que como toda ciencia y filosofa
se hallaba en manos de los hierofantes del templo, debi Platn aprenderlas de su boca al ser
iniciado por ellos; lo cual basta lgicamente para justificar las alegoras y "frases enigmticas, con
que Platn vel en sus escritos las verdades que no deba divulgar.
Esto supuesto, cmo se explica que el profesor Jowett, uno de los ms sabios helenistas de
nglaterra, y moderno traductor de las obras de Platn, trate de demostrar que no se echa de ver en
ellas, ni siquiera en el 1imoeus, indicio alguno de misticismo oriental? A quienes hayan discernido el
verdadero espritu de la filosofa de Platn, difcilmente les convencern los argumentos expuestos
por el profesor del colegio Balliol. El 1imoeus puede parecerle seguramente "oscuro y repulsivo; pero
tambin es cierto que esta oscuridad no se produce como Jowett dice, "en la infancia de las ciencias
fsicas, sino ms bien en sus das de sigilo, que no diman de la "confusin de las ideas teolgicas,
matemticas y fisiolgicas ni "del afn de concebir el conjunto de la Naturaleza sin el adecuado
conocimiento de las partes (7). Porque precisamente las Matemticas, y sobre todo la Geometra,
eran el fundamento de las ocultas enseanzas cosmognicas y teolgicas; y la ciencia actual est
comprobando diariamente los conceptos fisiolgicos de los sabios de la antigedad, al menos para
quienes saben leer y entender los libros esotricos. El "conocimiento de las partes nos importa poco
si ha de sumirnos en mayor ignorancia del conjunto o sea de "la naturaleza y razn de lo Universal,
segn llama Platn a la Divinidad, aumentando con ellos nuestra ceguera, a causa de nuestros
jactanciosos mtodos de induccin. Pudo carecer Platn de "induccin, o talento generalizador, en la
moderna acepcin de la palabra (8), y pudo tambin ignorar la circulacin de la sangre, la cual, se
nos dice, "le fue absolutamente desconocida (9); pero nada prueba que no supiese lo que es la
sangre, y esto es ms que cuanto en nuestros das pueda envanecer a ningn bilogo o fisilogo.
Aunque el profesor Jowett reconoce en el "filsofo naturalista muchsima mayor cultura que
en los dems filsofos griegos, superan no obstante las censuras a los elogios que de l hace, segn
echaremos de ver en este pasaje, que demuestra claramente su prejuicio:
Poner los sentidos bajo el gobierno de la razn; hallar algn sendero en el catico laberinto de las
apariencias, ya la recta calzada de las matemticas, ya otras menos derechas pero sugeridas por la analoga
del hombre con el mundo y del mundo con el hombre; ver que todas las cosas derivan de una causa y
propenden a un fin; tal es el espritu del antiguo filsofo naturalista (10). Pero nosotros no podemos estimar las
condiciones de conocimiento a que estaba sujeto, ni comparar las ideas que planeaban sobre su imaginacin
con las que aletean en nuestro ambiente. Porque est suspenso entre la materia y la mente, bajo el dominio de
abstracciones; le impresionan casi a la ventura las exterioridades de la naturaleza; ve la luz, pero no los objetos
iluminados; y yuxtapone cosas que a nosotros nos parecen diametralmente opuestas, porque no halla nada
entre ellas.
La penltima proposicin desagradar ciertamente a los modernos "filsofos naturalistas que
procediendo antitticamente ven los "objetos pero no la luz de la Mente universal que los ilumina. El
erudito profesor concluye deduciendo que los antiguos filsofos, que juzga por el 1imoeus de Platn,
seguan un mtodo antifilosfico y aun irracional, segn intenta probar en este pasaje:
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Bruscamente pasa de las personas a las ideas y los nmeros; y de las ideas y n9meros a las personas
(11); confunde el sujeto con el objeto, las causas primeras con las finales, y soando en figuras geomtricas
(12), se pierde en un flujo del entendimiento. Y ahora necesitamos por nuestra parte un esfuerzo mental para
comprender su doble len!ua&e o para abarcar el neblino car%cter del conocimiento y del genio de los antiguos
filsofos que en tales condiciones [?] anticiparon en muchos casos la verdad como alentados por divinas
potestades (13).
No sabemos si lo de "tales condiciones significa ignorancia y estolidez mental en "el genio de
los filsofos antiguos o si supone otra cosa. Pero vemos perfectamente claro el significado de las
frases subrayadas. Crea o no crea Jowett en el sentido oculto de las figuras geomtricas y de la
"jerga esotrica, admite que hay "doble lenguaje en los escritos de aquellos filsofos. En
consecuencia ha de admitir un significado oculto con su necesaria interpretacin. Por qu, pues, se
contradice tan abiertamente a las pocas pginas? Y por qu ha de negar significado oculto en el
1imoeus (el dilogo mstico pitagrico por excelencia) para despus tomarse el trabajo de convencer
a sus lectores diciendo:
La influencia que el 1imoeus ha ejercido en la posteridad se debe en parte a una equivocada
comprensin.
La siguiente cita de su "introduccin se opone diametralmente a la anterior, pues dice as:
En la supuesta oscuridad de este dilogo hallaron los neoplatnicos ocultos significados y conexiones
con las Escrituras hebreas y cristianas, por lo que muchos de ellos ensearon doctrinas enteramente
divorciadas del espritu de Platn. Creyendo que estaba este filsofo inspirado por el Espritu Santo o que haba
recibido su ciencia de Moiss (14), les pareci hallar en sus escritos las ideas de la Trinidad Cristiana, el Verbo,
la glesia... y los neoplatnicos tenan un procedimiento de interpretacin que de cualquier palabra les permita
inferir cualquier significado. Eran realmente incapaces de distinguir las opiniones de un filsofo de las de otro, ni
las ideas serias de Platn de sus pasajeras fantasas (15)... [Pero] los modernos comentadores del 1imoeus no
corren riesgo alguno de caer en los absurdos neoplatnicos.
Claro est que no amaga tal peligro a los modernos comentadores, porque nunca poseyeron
la clave de interpretacin ocultista. Pero antes de decir ni una palabra en defensa de Platn y de los
neoplatnicos, debemos preguntar respetuosamente al erudito profesor del colegio Balliol, qu sabe o
puede saber del canon esotrico de interpretacin. Por la palabra "canon entendemos aqu la clave
comunicada oralmente "de boca a odo por el Maestro al discpulo, o por el hierofante al candidato a
la iniciacin; y esto desde tiempo inmemorial, a travs de larga serie de pocas, durante las cuales
fueron los Misterios internos (que no eran pblicos), la ms sagrada institucin de cada pas. Sin tal
clave, no es posible interpretar acertadamente los /i%lo!os de Platn, ni escritura alguna sagrada,
desde los >edas a Homero y desde el @end .vesta hasta los libros de Moiss. As, pues, cmo
puede saber el doctor Jowett que fueron "absurdas las interpretaciones dadas por los neoplatnicos
a los diversos libros sagrados de las naciones? Adems, en dnde hall coyuntura para estudiar
dichas "interpretaciones? La historia demuestra que los Padres de la glesia y sus fanticos
catecmenos, destruyeron cuantas de aquellas obras cayeron en sus manos. mpropio de un erudito
es afirmar que sabios y genios como Amonio, cuya santidad de vida y caudal de erudicin le vali el
ttulo de Tehodidaktos (enseado por Dios); que hombres como Plotino, Porfirio y Proclo fuesen
"incapaces de distinguir las opiniones de un filsofo de las de otro, ni entre las ideas formales de
Platn y sus fantasas. Valiera tanto decir que los ms conspicuos filsofos, sabios y eruditos de
Grecia y Roma fueron locos de remate y no menos los numerosos y algunos de ellos sapientsimos
comentadores de la filosofa griega que no estn de acuerdo con el docto Jowett. El tono de
proteccin que campea en el pasaje citado anteriormente revela una in!enua presuncin digna de
nota aun en nuestra poca de egolatra y mutuas alabanzas. Comparemos ahora las opiniones de
Jowett con las de algunos otros eruditos.
Uno de los mejores platonistas del da, el profesor Alejandro Wilder, de Nueva York, dice
respecto de Amonio Saccas, fundador de la escuela neoplatnica:
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Su profunda intuicin espiritual, su vasta erudicin, su familiaridad con los Padres de la glesia,
Panteno, Clemente y Atengoras, y con los ms notables filsofos de la poca, le predisponan para la tarea
que tan cumplidamente llev a cabo (16). Logr atraer a su propsito a los ms insignes sabios y hombres
pblicos del imperio romano, que no gustaban de malgastar el tiempo en sutilezas dialcticas y prcticas
supersticiosas. Los frutos de su apostolado se echan de ver hoy da en todos los pases cristianos; pues los
ms excelentes sistemas de doctrina llevan las huellas de sus plsticas manos. Todo sistema antiguo de
filosofa ha tenido partidarios en los tiempos modernos; y aun el judasmo... admiti algunas variaciones por
influencia de Amonio... l fue hombre de rara erudicin, envidiables dotes, irreprensible vida y dulce trato. Su
intuicin casi sobrehumana y sus relevantes cualidades le aquistaron el sobrenombre de Theodidaktos; pero, a
ejemplo de Pitgoras, slo quiso llamarse modestamente Filaleteo o amante de la verdad (17).
Ojal que los sabios modernos siguieran tan modestamente las huellas de sus insignes
predecesores Mucho ganara la verdad con ello. Pero no son filaleteos!
Adems, sabemos que:
Como Orfeo, Pitgoras, Confucio, Scrates y Jess (18), nada escribi Amonio (19), sino que comunic
sus principales enseanzas a discpulos convenientemente instruidos y disciplinados, exigindoles la obligacin
de sigilo como haban hecho Zoroastro y Pitgoras y suceda en los Misterios. Excepto algunos tratados que
nos dejaron sus discpulos, slo conocemos las enseanzas de Amonio por lo que de ellas dijeron sus
adversarios (20).
Es probable que en las prejuiciosas afirmaciones de tales "adversarios, se fund el erudito
traductor de Oxford de los /i%lo!os de Platn, para concluir diciendo que:
Los neoplatnicos no entendieron en modo alguno [?] lo que en Platn hay de verdaderamente
grandioso y caracterstico, a saber, sus intentos de conocer y relacionar las ideas abstractas.
Adems, afirma algo desdeosamente para los antiguos mtodos de anlisis intelectual, que:
En nuestros das... un filsofo antiguo debe ser interpretado partiendo de l mismo y de la historia
contempornea del pensamiento (21).
Esto equivale a decir que el antiguo canon griego de proporciones (si es que se encuentra), y
la Atenea de Fidias, deben ser juzgados actualmente segn la historia contempornea de arquitectura
y escultura, segn el Albert Hall, el Memorial Monumento, y las horribles vrgenes de miriaque que
salpican la hermosa faz de talia. El profesor Jowett advierte que "el misticismo no es la crtica; pero
tampoco es siempre la crtica una expresin de recto y sano juicio.
La critique est aise, mais l'art est difficile.
Y de este "arte carece supinamente, con todo su helenismo, el crtico de los neoplatnicos,
quien por otra parte no ha comprendido en verdad el verdadero espritu mstico de Pitgoras y Platn,
puesto que niega hasta en el 1imoeus, todo indicio de misticismo oriental, e intenta demostrar que la
filosofa griega influy en Oriente, olvidando que la verdad es que sucedi lo contrario; esto es, que
en el alma de Platn arraig profundamente "el penetrante espritu orientalista por la influencia de
Pitgoras y por su propia iniciacin en los Misterios.
Pero el dr. Jowett no lo ve as, ni est dispuesto a admitir que algo bueno, razonable y acorde
con la "historia contempornea del pensamiento pudiera surgir de aquel Nazareth de los Misterios
paganos; ni tampoco que en el 1imoeus ni en ningn otro Dilogo haya nada susceptible de
interpretacin por un sentido oculto, sino que dice:
El llamado misticismo de Platn es puramente griego, y surge de sus imperfectos conocimientos (22) y
elevadas aspiraciones, como propio de una poca en que la filosofa no estaba completamente separada de la
poesa y de la mitologa (23).
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Entre varias otras afirmaciones igualmente errneas de Jowett, conviene rebatir dos: a) Que
en los escritos de Platn no se nota elemento alguno de la filosofa oriental; y b) Que cualquier erudito
moderno sin ser mstico o cabalista, puede pretender juzgar del esoterismo antiguo. Para ello hemos
de aducir testimonios ms autorizados que el nuestro y oponer la opinin de otros profesores tan
sabios, si no ms, que el doctor Jowett, a fin de destruir los argumentos de ste.
Nadie negar que Platn fue ardiente admirador y fervoroso discpulo de Pitgoras. Tambin
es innegable, segn asegura el Prof. Matter, que Platn haba heredado por una parte las doctrinas
de su maestro, y que por otra haba adquirido su saber en la misma fuente que el filsofo de Samos
(24). Y las doctrinas de Pitgoras son orientales y aun brahmnicas en sus fundamentos; porque este
gran filsofo consider siempre al lejano oriente como el manantial en donde bebi su sabidura.
Colebrooke demuestra que Platn confes esto mismo en sus Epstolas, y dice que tom sus
enseanzas "de antiguas y sagradas doctrinas (25). Adems, las ideas de Pitgoras y Platn ofrecen
demasiadas coincidencias con los sistemas de la ndia y de Zoroastro, para que pueda caber duda de
su procedencia a quien conozca estos sistemas. Por otra parte:
Panteno, Atengoras y Clemente de Alejandra se aleccionaron por completo en la filosofa platnica, y
echaron de ver su unidad esencial con los sistemas orientales (26).
La historia de Panteno y de sus coetneos puede dar la clave de que en los Evangelios
campee el espritu platnico, y al mismo tiempo oriental, con mayor predominio que en las Escrituras
hebreas.
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SECCIN I
EXAMEN PRELIMINAR
Remontndonos desde nuestra edad a la cuarta Raza raz, pueden sealarse siempre
iniciados que poseyeron trascendentales facultades y conocimientos. Como la multiplicidad de
asuntos que hemos de tratar impide la introduccin de un captulo histrico que sin embargo de su
veracidad y exactitud repudiaran de antemano por blasfemo y quimrico la glesia y la Ciencia,
esbozaremos tan slo la cuestin. La Ciencia excluye a su capricho y talante docenas de nombres de
hroes de la antigedad, tan slo porque en su historia hay rasgos mticos demasiado vigorosos; al
par que la glesia insiste en que los patriarcas bblicos son personajes histricos, y llama "histricos
canales y agentes del Creador a sus siete "ngeles de las estrellas. Ambas tienen razn, puesto
que cada cual cuenta con numerosos partidarios. La humanidad es, a lo sumo, un triste rebao
panrgico que ciegamente sigue el pastor que la conduce en determinado momento. La humanidad,
al menos en mayora, no gusta de pensar por s misma; y toma por insulto la menor invitacin a salir,
ni un instante siquiera, de los caminos trillados, para entrar por su pie en nuevos senderos de distinto
rumbo. Dadle a resolver un problema grave, y si sus matemticos no gustan de estudiarlo, el vulgo
familiarizado con las Matemticas quedar con la vista fija en la cantidad desconocida, y al
enmaraarse entre las x y las y volver la espalda, tratando de hacer pedazos al importuno
perturbador de su nirvana mental. Esto no entra por mucho en el fcil xito que la glesia romana
logra en la conversin de los numerosos protestantes y librepensadores nominales que jams se
tomaron la molestia de pensar por s mismos acerca de los ms importantes y pavorosos problemas
concernientes a la interna naturaleza del hombre.
Dbiles en verdad seran nuestros esfuerzos si desderamos la evidencia de los hechos, el
testimonio de la historia y los continuos anatemas de la glesia contra la "magia negra y los magos de
la maldita raza de Can. Cuando por tiempo de dos milenios una institucin humana no ha cesado de
levantar su voz contra la magia ne!ra, no puede caber duda alguna de su existencia; pero forzoso es
admitir tambin la magia blanca en oposicin y anttesis, de la misma manera que la moneda falsa
supone necesariamente la legtima. La naturaleza es dual en todas sus obras, y la eclesistica
persecucin contra la magia negra debiera haber abierto los ojos de las gentes hace muchos aos.
Aunque muchos viajeros se han apresurado a falsear los hechos relativos a las extraordinarias
facultades de que estn dotados ciertos hombres de pases "paganos, y a pesar del afn de inferir
errneas consecuencias de semejantes hechos, llamando usando un viejo proverbio- "al cisne
blanco ganso negro, tenemos el testimonio de los misioneros catlicos que los atestiguan, aunque
los atribuyan colectivamente a ciertos motivos; y no porque ellos prefieran ver obra satnica en las
manifestaciones de cierta clase, la evidencia y existencia de esos poderes puede ser desechada. As
los misioneros que han residido largos aos en China, y estudiaron atentamente cuantos hechos y
creencias disputaban por impedimento a la accin de su apostolado, y que se familiarizaron no tan
slo con la religin oficial, sino tambin con las diversas sectas del pas, admiten unnimemente la
existencia de hombres extraordinarios con quienes nadie puede tratar, excepto el Emperador y ciertos
magnates de la corte. Hace algunos aos, antes de la guerra tonkinesa, el arzobispo de Pekn
[Peiping], en nombre de algunos centenares de misioneros y fieles, comunic a Roma el mismo
informe que sus antecesores dieran veinticinco aos antes y que circul profusamente por la prensa
clerical. A su entender haban sondeado el misterioso motivo de ciertas diputaciones oficiales, que al
arreciar el peligro envi el Emperador a sus heu y Aiuay, como los llama el vulgo. Segn el informe
arzobispal, los heu y Aiuay eran los genios de las montaas, dotados de los ms milagrosos
poderes, a quienes el vulgo "ignorante consideraba como protectores de China, y los santos y
"sabios misioneros, como encarnacin del poder satnico.
Los heu y Aiuay son hombres que se hallaron en un estado de existencia distinto del de los hombres
ordinarios, y del que tuvieron en sus cuerpos. Son espritus desencarnados, espectros y larvas que, sin
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embargo, viven con objetiva forma en la tierra, y habitan en las asperezas de montaas, inaccesibles a todo
aquel que de ellos no obtiene permiso para visitarlos (1).
En el Tbet ciertos ascetas son llamados tambin Lha (espritu) por aquellos que no disfrutan
de su trato. Los heu y Aiuay que tanta consideracin merecen al Emperador y filsofos, as como a
los confucianos que no creen en espritus, son sencillamente Lohanes o adeptos que viven en
solitarios retiros.
Mas parece como si (segn se cree en el Tbet) la naturaleza se hubiera confabulado con la
tradicional reserva de los chinos, contra la profana curiosidad de los europeos. El famoso viajero
Marco Polo, ha sido tal vez el que ms se intern en estos pases. Repetiremos ahora lo que de l
dijimos en 1876.
El desierto de Gobi, y, de hecho, el rea total de la Tartaria independiente y el Tbet est
cuidadosamente resguardado de extraas incursiones. Aquellos a quienes se les consiente atravesarlo, estn
bajo el especial cuidado y gua de ciertos agentes de la suprema autoridad del pas, comprometindose a no
decir nada referente a los sitios y personas al mundo exterior. A no ser por esa restriccin, muchos podran
aportar a estas pginas, interesantes relatos de exploraciones, aventuras y descubrimientos. Tarde o temprano
llegar el da en que, para mortificacin de nuestra moderna vanidad, la telrgica arena del desierto revele los
secretos durante tanto tiempo soterrados.
Dice Marco Polo el intrpido viajero del siglo X: "Los naturales de Pashai (2) son muy dados a la
hechicera y artes diablicas. Y su erudito editor, aade: "Este Pashai o Udyana, era la comarca nativa de
Padma Sambhava, uno de los principales apstoles del lamasmo, o se el budismo tibetano, peritsimo en el
arte de encantamiento. Las doctrinas de Sakya, que en tiempos anti!uos prevalecieron en Udyana, se
entreveraron vigorosamente de magia sivitica, y los tibetanos consideran todava aquella poblacin como la
tierra clsica de la brujera y el hechizo.
Los "tiempos antiguos son exactamente iguales a los "tiempos modernos. Nada ha cambiado en lo
tocante a magia, sino que hoy es todava ms esotrica y est ms oculta, pues las precauciones de los
adeptos crecen en directa proporcin a la curiosidad de los viajeros. Hiouen-Thsang dice que los habitantes del
pas: "Los hombres... son aficionados al estudio, aunque no lo prosigan con ardor. La ciencia de las frmulas
m%!icas ha lle!ado a ser para ellos una profesin (3). No contradeciremos en este punto al venerable peregrino
chino, y aun queremos admitir que en el siglo V,, en ciertos pueblos, fuese la magia una "profesin como
tambin puede serlo hoy da; pero seguramente que no lo fue, ni lo es, entre los verdaderos adeptos. Adems,
en aquel siglo, apenas haba penetrado el buddhismo en el Tbet, y sus gentes haban cado en las hechiceras
del Bhon, o sea la religin anterior al lamasmo. El piadoso y valiente Hiouen-Thsang, que cien veces arriesg la
vida para tener la dicha de percibir la sombra de Buddha en la gruta de Peshawar, no poda acusar de
"profesionales de la magia a los lamas y monjes taumaturgos que se la hacan ver a los viajeros. Siempre
debi acordarse Hiouen-Thsang del mandato implcito en la respuesta que Gautama dio a su protector el rey
Prasenajit, quien le conjuraba a obrar milagros. "Gran rey, -respondi Gautama-, "yo no enseo la Ley a mis
discpulos dicindoles: sed santos a la vista de los brahmanes y ciudadanos y con vuestros sobrenaturales
poderes obrad prodigios que hombre alguno pueda obrar; sino que cuando les enseo la Ley, les digo: vivid
santamente, ocultad vuestras buenas obras, y mostrad vuestros pecados.
Fascinado el coronel Yule por los relatos de fenmenos mgicos que hicieran los viajeros que los
haban presenciado en la Tartaria y el Tbet, dedujo que los naturales del pas deban haber dispuesto de "toda
la moderna enciclopedia espiritista. Duhalde menciona entre estas hechiceras el arte de producir en el aire,
mediante invocaciones, la figura del filsofo chino Lao-Tse, y las de las divinidades, as como hacer que un
l%pi6 escribiera las respuestas a ciertas pre!untas sin que nadie lo tocara (4).
Dichas invocaciones, corresponden a los misterios religiosos de los templos, y estaban rigurosamente
prohibidas, considerndose como nigromancia y hechicera cuando se profanaban con propsito de lucro. El
arte de hacer que un lpiz escriba sin manejo visible, se conoca ya en China antes de la era cristiana, y es el
abec de la magia de aquellos pases.
Cuando Hiouen-Thsang quiso adorar la sombra de Buddha, no recurri a "magos de profesin, sino al
poder invocativo de su propia alma; al poder de la plegaria, de la fe y de la contemplacin. Tdo estaba
lgubremente oscuro en los alrededores de la cueva en donde varias veces se haba operado ya el prodigio.
Hiouen-Thsang entr, empez sus devociones, y como llevara ya recitados cien laudes sin ver ni or cosa
alguna, creyse demasiado pecador y se desesper con amargos lamentos. Pero cuando ya estaba a punto de
abandonar toda esperanza, percibi en la pared oriental de la cueva una dbil luz que se desvaneci muy
luego. Renov entonces sus plegarias henchido ya de esperanza, y otra vez vio brillar y desaparecer la luz, por
lo que hizo voto solemne de no salir de la gruta hasta ver la sombre del "Venerable de la Edad. Algn tiempo
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hubo de esperar para ello, porque slo al cabo de doscientas preces qued la gruta repentinamente "inundada
de luz, y la refulgente sombra de Buddha apareci majestuosamente, como cuando se desgarran de sbito las
nubes, dejando ver la maravillosa imagen de la "Montaa de Luz. Rutilante y esplendorosa claridad iluminaba
el divino semblante. Hiouen-Thsang, arrobado de admiracin, no apartaba la vista de aquel espectculo
incomparablemente sublime. Hiouen-Thsang aade en su diario ee8yu8:ee: que slo cuando el hombre ora
con fe sincera y recibe de lo alto indefinible emocin, es capaz de ver claramente la sombra, aunque no pueda
disfrutar por mucho rato de la visin (Max Mller, Buddhist Pil!rims).
De uno a otro extremo est el pas lleno de msticos, filsofos, religiosos, santos, buddhistas y magos.
Es unnime la creencia en un mundo espiritual, poblado de seres invisible, que en determinadas ocasiones se
aparecen objetivamente a los mortales. Dice J:J: Schmidt: "Segn creencia de las naciones del Asia Central, la
tierra y su interior, as como la circundante atmsfera, estn llenas de seres espirituales que ejercen ya
benfica, ya malfica influencia, en el conjunto de la naturaleza orgnica e inorgnica... Especialmente hay
desiertos, y otros parajes agrestes y deshabitados, en que las influencias de la naturaleza se despliegan con
terrible y gigantesca escala, pues son residencia predilecta o lugar de cita de espritus malignos; y por ello las
estepas del Turn, y en particular el gran desierto de Gobi, fueron tenido desde tiempo inmemorial por morada
de seres malficos.
Los tesoros descubiertos por el doctor Schliemann en Micena, han despertado la codicia pblica y
muchos especuladores aventureros se sintieron atrados hacia los lugares donde en criptas o grutas, debajo de
la arena o en yacimientos de aluvin, suponan enterradas las riquezas de pueblos antiguos. De ningn otro
pas, ni aun del Per, hay tantas tradiciones como respecto del desierto de Gobi. En la Tartaria ndependiente,
hoy rido mar de movediza arena, asentse, si no engaan los informes, uno de los ms poderosos mperios
que haya conocido el mundo. Dcese que bajo la superficie yace tal riqueza de oro, joyas, estatuas, armas,
utensilios y cuanto supone civilizacin, lujo y arte exquisito, que ninguna ciudad del occidente cristiano podra
igualarla. Las arenas del Gobi se trasladan regularmente de Este a Oeste, impelidas por las impetuosas
galernas que soplan sin cesar. De cuando en cuando queda al descubierto algn tesoro; mas ningn indgena
osa tocarlo, porque la religin entera est bajo el dominio de un potente hechizo. Pena de muerte tendra quien
tal osara. Los Bahti, horribles pero fidelsimos gnomos, celan los ocultos tesoros de aquel pueblo prehistrico,
en espera del da en que la revolucin cclica de los tiempos resucite su memoria para enseanza de la
humanidad (5).
Adrede hemos citado los anteriores prrafos de 3sis sin >elo para avivar los recuerdos del
lector. Precisamente acaba de transcurrir uno de los perodos cclicos; y no hemos de esperar el
trmino del Mah Kalpa para que se nos revele parte de la historia del misterioso desierto, a
despecho de los Bahti, y de los no menos "horribles Rkshasas de la ndia. En lo cuatro tomos
anteriores de esta obra no hemos explicado cuentos ni ficciones, a pesar del desorden de exposicin
que la autora no tiene reparo en confesar, libre como est de toda vanidad.
Es opinin generalmente admitida hoy da, que desde tiempo inmemorial fue el lejano Oriente,
y sobre todo la ndia, tierra clsica de la erudicin y la sabidura. No obstante, se neg por mucho
tiempo que las artes y ciencias hubieran nacido en la tierra de los arios. Desde la Arquitectura hasta
el Zodaco, toda ciencia digna de este nombre se supuso inventada por los misteriosos yavanas
griegos, segn opinan an algunos orientalistas. Por lo tanto, lgico es que tambin se le haya
negado a la ndia hasta el conocimiento de las ciencias ocultas, fundndose en que en ste, se
conoce menos que en cualquier otro pueblo antiguo, su prctica general. Esto es as, sencillamente
porque:
Entre los indos era y an es la magia ms esotrica, si cabe, que entre los sacerdotes egipcios. Tan por
sagrada la tenan, que slo la practicaban en casos de necesidad pblica, y por ello las gentes no estaban muy
seguras de que existiese. Era mucho m%s que una materia de reli!in- pues se la consideraba *y todava se la
considera, divina. Los hierofantes egipcios, a pesar de su pura y severa moralidad, no podan compararse con
los ascticos gimnsofos, en cuanto a santidad de vida y taumatrgicas facultades en ellos desarrolladas por su
sobrenatural renuncia a todo lo terreno. Quienes cercanamente los conocan, los reverenciaban en mucho
mayor grado que a los magos de Caldea. "Se negaban la ms mnima comodidad de vida y moraban en la
eremtica soledad de las selvas (6), mientras que sus hermanos egipcios al menos vivan en comunidad. No
obstante el estigma con que se seala a magos y adivinos, la historia ha reconocido que posean muy valiosos
secretos de medicina y eran insuperablemente hbiles en su ejercicio. Se conservan numerosos libros de
mahatmas indos, que dan prueba de su saber. A los eruditos escrupulosos, les parecer simple especulacin
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Doctrina Secreta 0+ "elena Petronila #la$ats%i
afirmar que los gimnsofos fueron los verdaderos fundadores de la magia en ndia, o que recibieron sus
prcticas, en herencia, de los primitivos Rishis (7) (los siete sabios primievales) (8).
Sin embargo, hemos de intentarlo. Todo cuanto acerca de Magia se dijo en 3sis sin >elo, fue
expuesto a modo de indicacin; y como la materia tuvo que diluirse sin ordenamiento en dos grandes
volmenes, perdi para el lector mucha parte de su importancia. Pero aquellas indicaciones tendrn
ahora mayor amplitud. Nunca ser ocioso repetir que la (a!ia es tan anti!ua como el hombre. Ya no
es posible llamarlo por ms tiempo charlatanera o alucinacin, desde que a sus ramas menores,
tales como el mesmerismo, ahora llamado "hipnotismo, la "sugestin, "lectura del pensamiento, y
dems nombres usados para evitar el verdadero, son seriamente estudiadas por los ms famosos
fsicos y bilogos de Europa y Amrica. La magia est indisolublemente ligada con la religin de cada
pas y es inseparable de su origen. La Historia no puede citar tiempo alguno en que fuese
desconocida la magia, ni fijar la poca en que empez a conocerse, a menos de recurrir a las
doctrinas preservadas por los iniciados. Tampoco la ciencia resolver el problema del origen del
hombre, mientras rechace la evidencia de los antiqusimos archivos del mundo, y repugne recibir de
los legtimos guardianes de los misterios de la Naturaleza, la clave del simbolismo universal. Siempre
que un autor trat de relacionar el origen de la magia con determinado pas o tal o cual suceso
histrico, vinieron nuevas indagaciones a destruir el fundamento de sus hiptesis. Sobre este punto,
se contradicen lastimosamente los mitlogos. Algunos atribuyen al sacerdote y rey escandinavo Odn,
el origen de la magia hacia el ao 70 antes de J. C., sin tener en cuenta que de ella habla
repetidamente la Biblia. Probado que los misteriosos ritos de las sacerdotisas Valas precedieron de
mucho a la poca de Odn (9), volvironse los mitlogos hacia Zoroastro, considerndole como el
fundador de los ritos mgicos; pero Amiano Marcelino, Plinio y Arnobio, con otros historiadores
antiguos, han indicado que Zoroastro fue tan slo un reformador (10).
As pues, los que nada quieren saber de ocultismo ni de espiritismo, tachndolos de absurdos
e indignos de examen cientfico, no tienen derecho a decir que han estudiado a los antiguos o que los
hayan entendido por completo, si acaso los estudiaron. Tan slo quienes se creen ms sabios que
sus contemporneos, los que presumen conocer cuanto conocieron los antiguos, y saber hoy mucho
ms, se arrogan autoridad para burlarse de lo que llaman necias supersticiones de otros tiempos.
Estos son los que se engren de haber descubierto un gran secreto al afirmar que el vaco sarcfago
real, ahora vaco de su monarca iniciado, fue una medida de capacidad, y la pirmide que lo encierra
un granero, tal vez una bodega! (11). La sociedad moderna llama charlatanera a la magia, por la
simple afirmacin de algunos cientficos; pero hay actualmente ochocientos millones de personas que
creen en ella; y ms de veinte millones de hombres y mujeres, de sano juicio y no vulgar
entendimiento, que creen en la magia con el nombre de espiritismo. En ella creyeron los sabios,
filsofos y profetas del mundo antiguo. Dnde est el pas en que no fuera practicada? En qu
poca ha desaparecido, en nuestra propia nacin? Tanto en el viejo como en el nuevo continente (el
primero mucho ms joven que el segundo) la ciencia de las ciencias fue conocida y practicada, desde
tiempos remotsimos. Los mejicanos tenan sus iniciados, magos, sacerdotes, hierofantes y criptas de
iniciacin. Se han exhumado en Mjico dos estatuas precolombianas, una de las cuales representa a
un adepto mejicano en la postura ritualstica de los ascetas indos, y la otra a una sacerdotisa azteca
con la cabeza adornada exactamente como las diosas de la ndia. Por otra parte, las "medallas
guatemaltecas" ostentan el "rbol del Conocimiento (con sus centenares de ojos y orejas, simblicos
de la vista y odo) rodeados por la "Serpiente de la Sabidura en actitud de susurrar al odo del ave
sagrada. Bernardo Daz de Castilla, oficial de Hernn Corts, da alguna idea del exquisito
refinamiento, de la viva inteligencia y potente civilizacin, as como de las artes mgicas, del pueblo
que los espaoles sometieron. Sus pirmides son como las egipcias, construidas segn las mismas
secretas reglas de proporcin, denotando que la civilizacin y sistema religioso de los aztecas se
deriva, en ms de un aspecto, de la misma fuente que el de los egipcios y de sus antecesores los
indos. En los tres pueblos se cultivaron en sumo grado los arcanos de la magia, o filosofa natural.
Porque natural, y no sobrenatural, era todo lo concerniente a ella; y as lo consideraron muy
acertadamente los an6tiguos, segn demuestra lo que Luciano afirma de Demcrito, el "filsofo
burln, diciendo:
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No crea [en milagros]... pero se aplic a descubrir el procedimiento por el cual los taumaturgos los
operan; en una palabra, su filosofa le llev a deducir que la magia se limitaba a imitar y aplicar las leyes
operantes en la naturaleza.
Quin podr calificar, pues, de "supersticin a la magia de los antiguos?
[Sobre este particular] la opinin del [Demcrito] "filsofo burln tiene mucha importancia, pues fueron
sus maestros los magos que Jerjes dej en Abdera; y adems durante largo tiempo haban aprendido magia de
los sacerdotes egipcios (12). Por espacio de noventa aos, de los ciento nueve de su vida, hizo experimentos
este gran filsofo, anotando sus comprobaciones en un libro que segn Petronio trataba de la naturale6a (13). Y
aunque no crea y rechazaba los milagros, afirmaba que aquellos autenticados por testigos oculares, haban y
podan haber tenido lugar, puesto que todos, aun los ms portentosos, eran efecto de las "ocultas leyes de la
naturale6a (14)... Adase a esto que Grecia, "ltima cuna de las ciencias y las artes, y la ndia, semillero de
religiones, fueron, y sta lo es todava, muy aficionadas al estudio y prctica de la magia: y quin podr
aventurarse a considerarla indigna de estudio ni a negarle honores de ciencia? (15).
Ningn verdadero tesofo har nunca tal, porque como miembro de nuestra gran corporacin
orientalista, sabe indudablemente que la Doctrina Secreta de Oriente contiene el alfa y el omega de la
ciencia universal; que en sus enigmticos textos, bajo el frondoso y a veces demasiado exuberante
desarrollo del simbolismo alegrico, yacen ocultas la piedra angular y la clave de bveda de toda
antigua y moderna sabidura. Esa Piedra, trada por el Divino Arquitecto, es la que hoy rechaza el en
demasa humanizado operario; porque en su letal materialismo, ha perdido todo recuerdo no slo de
su santa infancia, sino tambin de su adolescencia, de cuando era l mismo uno de los constructores;
y cuando "las estrellas matutinas cantaban a coro y los Hijos de Dios se henchan de jbilo despus
de dar las medidas para los cimientos de la tierra, segn dijo en potico lenguaje, de significacin
profunda, el patriarca Job, el iniciado rabe. Pero aquellos que todava son capaces de dar sitio en su
Yo interior al Divino Rayo, y que por lo tanto aceptan con humilde fe los datos de las ciencias ocultas,
saben perfectamente que en esa Piedra est encerrado el absoluto filosfico, que es la clave de los
oscuros problemas de la Vida y de la Muerte, algunos de los cuales se explican, hasta cierto punto,
en esta obra.
La autora conoce de sobra las enormes dificultades que ofrece la exposicin de tan abstrusas
cuestiones, y los riesgos de la tarea. A pesar de que es un insulto a la naturaleza humana motejar de
impostura a la verdad, vemos cmo tal se hace y acepta diariamente; pues toda verdad oculta ha de
sufrir negacin, y sus defensores martirio, antes de lograr el general asenso; y aun entonces suele
ser
Corona de espinas, con apariencia de guirnalda de oro.
Las verdades subyacentes en los misterios ocultos sern imposturas para mil lectores, y uno tan slo
podr estimarlas en su valor. Esto es muy natural, y el nico medio de evitarlo, sera que todo
ocultista se comprometiese a observar el "voto de silencio de los pitagricos, y renovarlo cada cinco
aos; pues de otro modo la sociedad llamada culta (cuyos dos tercios se consideran obligados a
creer que, desde la aparicin del primer adepto, medio mundo engaa al otro medio) afirmara su
hereditario y tradicional derecho de apedrear al intruso. Aquellos crticos benvolos, que con mayor
viveza promulgan el ya famoso axioma de Carlyle cuando dijo de sus compatriotas que "en su
mayora estaban locos, pero que toman la precaucin de incluirse en las afortunadas excepciones de
esta regla, derivarn de la presente obra un ms firme convencimiento del triste hecho de que la raza
humana est compuesta de bribones e idiotas de nacimiento. Pero esto poco importa. La
reivindicacin de los ocultistas y de su ciencia Arcaica se est preparando lenta y firmemente en el
corazn de la sociedad, hora por hora, da por da, ao por ao, en forma de dos ramas monstruosas,
dos brotes descarriados del tronco de la Magia: el espiritismo y la iglesia romana. Los hechos se
abren camino a menudo entre las ficciones. Las varias modalidades del error, constrien cual enorme
boa al gnero humano, intentando ahogar con sus terribles anillos toda aspiracin a la verdad y toda
ansia de luz. Pero el error slo tiene superficial potencia; porque la Naturaleza oculta circuye el globo
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entero en todos sentidos, sin excepcin de un solo punto. Y sea por fenmenos o por milagros, por
cebo de espritu o por bculo episcopal, el ocultismo triunfar antes de que nuestra era alcance el
"triple septenario de Shani (Saturno) del ciclo occidental, en Europa; o sea antes de terminar el siglo
XX.
Verdaderamente, el barbecho del remoto pasado no est muerto; tan slo reposa. El
esqueleto de los sagrados robles drudicos aun puede retoar de sus secas ramas y renacer a nueva
vida, como brot "hermosa cosecha del puado de trigo hallado en el sarcfago de una momia
cuatrimilenaria. Y por qu no? La verdad es mucho ms extraordinaria que la ficcin. Cualquier da
puede vindicarse inopinadamente y humillar la arrogante presuncin de nuestra poca, probando que
la Fraternidad Secreta no se extingui con los filaleteos de la ltima escuela eclctica; que todava
florece la Gnosis en la tierra, y que son muchos sus discpulos, aunque permanezcan ignorados.
Todo esto puede llevarlo a cabo uno, o varios de los grandes Maestros que visitan a Europa,
poniendo en evidencia a su vez a los presuntuosos difamadores y detractores de la Magia. Varios
autores de nota han mencionado tales Fraternidades Secretas y de ellas se habla en la 2eal
Enciclopedia (asnica, de Mackenzie. As pues, ante los millones de gentes que niegan, la autora no
puede por menos de repetir lo que ya dijo en 3sis sin >elo:
Los "adeptos han podido ocultarse con mucha mayor facilidad, por cuanto la opinin general los mira [a
los iniciados] como ficciones de novela...
Los Saint-Germain y Cagliostros de este siglo siguen otra tctica, aleccionados por los sarcasmos y
persecuciones de pasadas pocas (16).
Estas profticas palabras se escribieron en 1876 y se comprobaron en 1886. An podemos
aadir sin embargo:
Hay muchas de estas msticas Fraternidades que nada tienen que ver con los pases "civilizados. En
sus ignoradas comunidades se ocultan las reliquias del pasado. Estos "adeptos podran, si quisieran,
reivindicar una maravillosa serie de antepasados y presentar documentos justificativos que aclararan muchas
pginas oscuras tanto de la historia sagrada como de la profana (17). Si los Padres de la glesia hubiesen
tenido la llave de los escritos hierticos y conocido el secreto de los simbolismos egipcios e indos, no hubieran
dejado sin mutilar ni un solo monumento de la antigedad (18).
Pero hay en el mundo otra categora de adeptos, pertenecientes asimismo a una fraternidad, y
ms poderosos que ninguno de los que conocen los profanos. Muchos de ellos son personalmente
buenos y benvolos, y aun santos y puros en ocasiones; pero como colectivamente persiguen, sin
descanso y con resuelto propsito, un fin particular y egosta, deben ser clasificados entre los adeptos
del negro arte. Estos son los monjes y clrigos catlicos romanos, que, desde la Edad Media,
descifraron la mayor parte de los escritos hierticos y simblicos. Son mucho ms eruditos que jams
lo sern los orientalistas en simbologa secreta y religiones antiguas; y como personificacin de la
astucia y de la maa, cada uno de tales adeptos retiene fuertemente la clave en sus cerradas manos,
y cuida de que no se divulguen los secretos mientras puede impedirlo. Hay en Roma y por toda
Europa y Amrica, cabalistas mucho ms profundos de lo que pudiera imaginarse. De modo que las
pblicas "hermandades de adeptos "negros, entraan para los pases protestantes mayor peligro,
por su gran poder, que una hueste de ocultistas orientales. Y las gentes se ren de la magia! Y los
fisilogos y bilogos escarnecen su poder, y aun la creencia en lo que el vulgo llama "hechicera y
"magia negra! Los arquelogos tienen en nglaterra su Stonehenge con millares de secretos, y sus
gemelos Karnac de Bretaa, y sin embargo, ninguno de ellos sospecha lo que ha sucedido en sus
criptas, y en sus misteriosos rincones, durante el pasado siglo. Ni siquiera conocen las "salas
mgicas de Stonehenge, en donde ocurren curiosas escenas, cuando hay un nuevo converso en
perspectiva. En la Salptrire se han hecho, y se estn haciendo cada da, centenares de
experimentos, sin contar los que privadamente realizan hbiles hipnotizadores. Est probado que al
volver a su estado normal, los sujetos olvidan completamente cuanto hallndose ellos hipnotizados
les orden ejecutar el hipnotizador, desde el acto sencillsimo de beberse un vaso de agua hasta el
asesinato simulado, que es a lo que la ciencia llama ahora "actos sugeridos. Sin embargo, el acto
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que se le orden, sea cual sea y cualquiera que fuese el perodo fijado por el hipnotizador a cuya
voluntad est sometida la persona (que por ello se llama sujeto), como pjaro fascinado que al fin cae
en las fauces de la serpiente que lo fascina; o peor an, pues el pjaro conoce el peligro y lo resiste
aunque sin poder vencerlo, mientras que el hipnotizado lejos de rebelarse parece seguir su propia y
librrima voluntad. Qu sabio europeo de los que creen en semejantes experimentos cientficos (y
pocos son los que no estn ya convencidos de su realidad), dir que son de magia negra? Sin
embargo, en esto consisti la !enuina e innegable hechicera y fascinacin de los antiguos. No de
otro modo proceden los Mlukurumbas de Nlgiri en sus hechizos cuando se proponen aniquilar a un
enemigo; y los dugpas de Sikkim y Bhtan no disponen de otro agente ms poderoso que su
voluntad. En ellos, esa voluntad no es de caprichosos tanteos y vagos impulsos, sino certero
propsito y seguro resultado, independiente de la mayor o menor receptividad y emotividad nerviosa
del "sujeto. Escogida la vctima y puesto en relacin con ella, el fluido del dugpa produce infalible
efecto, porque su voluntad est inmensamente ms vigorizada que la del hipnotizador europeo (brujo
inconsciente con propsitos cientficos), quien no tiene idea (ni cree por lo tanto) de la potente
multiplicidad de mtodos empleados en el mundo antiguo por los magos negros conscientes, de
Oriente y Occidente, para desarrollar esta facultad.
Y ahora cabe preguntar abierta y escuetamente: Por qu los fanticos y celosos sacerdotes,
ansiosos de convertir a gente rica e influyente, no habran de emplear para ello los mismos
procedimientos que con sus sujetos los hipnotizadores franceses? La conciencia del sacerdote
catlico queda probablemente tranquila con ello, porque no trabaja personalmente con fines egostas,
sino con el objeto de "salvar un alma de la "eterna condenacin. A su parecer, si en ello hay magia,
es santa, meritoria y divina. A tanto alcanza la fuerza de la fe ciega.
De aqu que cuando respetables personas de elevada posicin social e irreprensible conducta
y fidedigna veracidad, nos han asegurado que hay muy bien organizadas sociedades de sacerdotes
catlicos, que con pretexto de espiritismo y mediumnidad celebran sesiones con el fin de convertir a
determinadas personas por sugestin, ya directa, ya a distancia, respondemos: Lo sabemos. Y
cuando adems se nos informa de que cuando los sacerdotes hipnotistas desean cobrar ascendiente
sobre algn individuo cuya conversin les interesa, se retiran a un subterrneo, destinado
especialmente a esto, es decir, a ceremonias mgicas, y puestos en crculo lanzan las combinadas
fuerzas de su voluntad hacia la persona elegida, y repitiendo el procedimiento acaban por subyugar a
su vctima; respondemos de nuevo muy probablemente: En efecto, sabemos que tales son las
ceremonias de hechicera, ya se practiquen en Stonehenge, ya en otra parte. Lo sabemos por
experiencia personal; y tambin porque varios de los mejores amigos queridos nuestros ingresaron
en el "benigno seno de la iglesia romana, atrados por semejantes medios. As es que podemos dejar
de rernos compasivamente de la ignorancia y terquedad de los ilusos experimentadores, que por una
parte creen en el poder hipntico de Charcot y sus discpulos para "hechizar, y por otra sonren
desdeosamente cuando se les habla de los poderes de la magia negra. El abate cabalista Eliphas
Levi, fallecido antes de que la ciencia y la Facultad de Medicina de Francia aceptaran el hipnotismo y
la influencia por su!estin entre sus experimentos cientficos, deca lo siguiente, hace veinticinco
aos, acerca de "Los Hechizos y Sortilegios en su /o!ma y 2itual de la (a!ia uperior:
Lo que ante todo buscaban los hechiceros y nigromantes al evocar el espritu del mal, era ese
magntico poder, cualidad normal del verdadero adepto, que deseaban alcanzar para siniestros fines... Una de
sus mayores ansias era el poder de hechizo, o sea el de ejercer las deletreas influencias, que cabe comparar a
verdaderas ponzoas transmitidas por una corriente de luz astral. Mediante ciertas ceremonias exaltaban su
voluntad hasta el punto de hacerla venenosa a distancia...
...Dijimos en nuestro "Dogma lo que opinbamos acerca de los hechizos mgicos, y cmo este poder
era indudablemente real y de sumo peligro. El verdadero mago hechiza sin ceremonia alguna, por su sola
desaprobacin, a aquellos cuya conducta no le satisface o a quienes cree merecedores de castigo (19). Aun al
perdonar a los que le han injuriado, los hechiza, y los enemigos de los adeptos no quedan por mucho tiempo
impunes. Ejemplos hemos visto de los infalibles efectos de esta ley. Siempre perecieron miserablemente los
verdugos de los mrtires; y los adeptos son mrtires de la inteligencia. La providencia [Karma], parece
despreciar a quienes los desprecian, y sentencia a muerte a los que intentan quitarles la vida. La leyenda del
Judo errante, es la poetizacin popular de este arcano. Un pueblo crucific a un sabio, y este pueblo oye la voz
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de BandaC Como imperativo mandato, cada vez que intenta reposar un momento. Este pueblo queda sujeto
desde entonces a tal condena; queda enteramente proscrito y escucha siglo tras siglo el grito de anda!, anda!,
sin jams hallar piedad ni descanso (20).
Tal vez se replique diciendo que todo esto son "fbulas supersticiosas. Sea as. Ante el letal
aliento de indiferencia y egosmo que planea sobre la tierra, todo hecho molesto se convierte en
ficcin insignificante, y las ramas del en otro tiempo verdeciente rbol de la Verdad se marchitan y
pierden la espiritual lozana de su primitivo concepto. Los simbologistas modernos slo son agudos al
ver emblemas sexuales de adoracin flica aun en lo que nunca tuvo tal significado; mas para el
verdadero estudiante de ciencias ocultas, la magia blanca o divina no puede existir en la Naturaleza
sin el contrapeso de la negra, como no hay das sin noches, ya sean de doce horas o de seis meses
de duracin. Para l todo en la Naturaleza tiene algo oculto, un aspecto luciente y otro tenebroso. Las
pirmides egipcias y los robles drudicos, los dlmenes y los rboles sagrados, plantas y minerales,
todo entraaba significacin profunda y sacras verdades de sabidura, cuando el archidruida
practicaba sus curas y hechizos mgicos, cuando el hierofante egipcio evocaba el "amable espectro
de Cehmnu, la femenina y fantstica creacin de los antiguos, presentados para poner a prueba
mediante la angustia la fortaleza de nimo del candidato a la iniciacin simultneamente con el ltimo
y angustiosos grito de su terrenal naturaleza humana. Verdaderamente la magia ha perdido su
nombre y con l su derecho a que se la reconozca; pero subsiste en la prctica, segn prueban de su
progenie las conocidas frases de "influencia magntica, ",magia de la palabra, "fascinacin
irresistible, "auditorios subyugados como por un hechizo, y otras de la misma estirpe que todos
emplean, aunque ignorante de su verdadero significado. Sin embargo, los efectos de la magia estn
ms determinados y definidos en las congregaciones religiosas, tales como los reformadores, los
metodistas negros y los salvacionistas, quienes la apellidan "accin y gracias del Espritu Santo. Lo
cierto es que la magia vibra plenamente todava en el gnero humano, por ms que la ciega multitud
no se percate de su silente accin y de su sigilosa influencia en los individuos; por ms que la
ignorante masa general de la sociedad, no advierta los malficos y benficos efectos que produce da
tras da, y hora por hora. Lleno est el mundo de magos inconscientes, as en la vida ordinaria como
en la poltica, en el clero y aun en las fortalezas del libre pensamiento. La mayor parte de estos
magos son "hechiceros desgraciadamente, no en metfora, sino en escueta realidad, a causa de su
peculiar egosmo, su carcter vengativo, envidiosos y malfico. El verdadero estudiante de magia,
que sabe la verdad, los mira compasivamente; y si tiene prudencia, calla; porque cada esfuerzo que
haga para curar la universal ceguera, tendr por nica recompensa la ingratitud, la calumnia y
maledicencia que, incapaces de alcanzarle, reaccionarn contra quienes mal le deseen. La mentira y
la calumnia, que es una mentira dentellada por el odio y la falsedad, son su suerte, y muy luego le
destrozan en premio de haber deseado difundir la luz.
Bastante hemos dicho a nuestro entender para demostrar que no es novelesca ficcin la
existencia universal de una Doctrina Secreta en paridad con los mtodos prcticos de la magia. Todo
el mundo antiguo conoci este hecho, que ha subsistido en Oriente y con particularidad en la ndia. Si
la magia es ciencia, naturalmente ha de tener sus profesores o adeptos. Poco importa que los
guardianes del Saber Sagrado vivan todava en carne humana, o se les considere como mitos. Su
filosofa ha de triunfar por s misma, independientemente de cualesquiera adepto. Porque segn las
palabras que el sabio Gamaliel dirigi al Sanhedrn: "Si esta doctrina es falsa, perecer por s misma;
pero si es verdadera perdurar sin que nada pueda destruirla.
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SECCIN II
LA CRTICA MODERNA Y LOS ANTIGUOS
La Doctrina Secreta del Oriente ario, se encuentra repetida en el simbolismo egipcio y en la
terminologa de los libros de Hermes. A principios del siglo XX, la mayor parte de los sabios tenan
por indignos de atencin los libros llamados hermticos, considerndolos con desdeosa altanera
como sarta de cuentos de absurda finalidad y absurdas pretensiones. Djose que "eran posteriores al
cristianismo y que "se haban escrito con el triple objeto de la especulacin, el engao y el fraude
piadoso, siendo todos ellos, aun el mejor, neciamente apcrifos (1). Sobre este particular, el siglo
XX fue digno vstago del XV, pues en tiempo de Voltaire, y luego en ste, todo cuanto no proceda
directamente de las Reales Academias se diputaba falso, supersticioso e insensato. Mucho ms an
que hoy quiz, era objeto de escarnio y mofa, la creencia en la sabidura de los antiguos.
Resueltamente se repudiaba el solo intento de aceptar por autnticas las obras y quimeras "de un
falso Hermes, un falso Orfeo, un falso Zoroastro, los falsos orculos y sibilas, y el tres veces falso
Msmer con su absurdo fluido. As se tuvo en aquellos das por "contrario a la ciencia y
"ridculamente absurdo todo cuanto no llevaba el erudito y dogmtico marbete de Oxford y
Cambridge (2) o la Academia de Francia. Este tendencia ha perdurado hasta nuestros das.
Nada ms lejos de la intencin de un verdadero ocultista (cuyas elevadas facultades psquicas
son instrumentos de indagacin, muy superiores en potencia a los de laboratorio) que menospreciar
los esfuerzos que se hacen en el campo de la investigacin fsica. Siempre vieron con agrado y
tuvieron por santas, las tareas emprendidas para resolver en lo posible los problemas naturales. Con
espritu de reverencia hacia la ilimitada Naturaleza, que la oculta filosofa no puede eclipsar, ech de
ver Newton que al fin y al cabo su labor astronmica era una mera colecta infantil de conchitas ante el
vastsimo ocano del conocimiento. La actitud mental que supone este smil resume hermosamente
la de la gran mayora de !enuinos sabios ante los fenmenos fsicos de la Naturaleza. Al observarlos
son la prudencia y la moderacin personificadas. Observan con insuperable paciencia. Guardan
prudente y nunca bastante loada cautela para inferir hiptesis; y, sujetos a las limitaciones en que
estudian la Naturaleza, proceden con admirable exactitud en la ilacin de sus observaciones.
Adems, puede concederse que los modernos cientficos, van con sumo cuidado en no afirmar
negaciones, y pueden decir que es muy improbable la contradiccin entre cualquier nuevo
descubrimiento y las teoras aceptadas. Pero aun tocante a las ms amplias generalizaciones (que
slo tienen visos dogmticos en los libros de texto o en manuales de ciencia popular), el carcter
tnico de la verdadera "ciencia, si encarnarla podemos en sus ms conspicuos representantes, es de
reserva y a menudo de modestia.
Lejos, por lo tanto, de burlarse de los errores a que estn expuestos los cientficos por
limitaciones de procedimiento, el verdadero ocultista podr apreciar mejor lo pattico de una situacin
en que el ansia de verdad y el ingenio indagatorio estn condenados a confusin y desaliento.
Sin embargo, lo deplorable en la ciencia moderna es que el exceso de precaucin, que en sus
debidos lmites la preserva de precipitadas conclusiones, produce la obstinacin con que los
cientficos se niegan a reconocer que adems de los instrumentos de laboratorio, pueden emplearse
otros que no son del plano fsico para indagar los misterios de la Naturaleza; y que por lo tanto puede
ser imposible apreciar debidamente los fenmenos de un plano, sin tambin observarlos desde los
puntos de vista que otros planos proporcionan. As cierran tercamente sus ojos a la evidencia, que les
demostrara con toda claridad cmo la Naturaleza es mucho ms compleja de lo que puede inferirse
de los fenmenos fsicos; que hay medios por los cuales las facultades perceptivas pueden pasar
algunas veces de uno a otro plano, y que sus energas estn mal dirigidas cuando atienden
exclusivamente a las minucias de la estructura fsica o de la fuerza material; por lo que son menos
merecedores de simpata que de vituperio.
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Se siente uno empequeecido y humillado al leer lo que Renn, ese moderno "destructor de
las creencias religiosas pasadas, presentes y futuras, dice de la pobre humanidad y de sus facultades
discernientes:
La humanidad tiene la mente muy obtusa; y es casi imperceptible el nmero de los hombres capaces de
comprender con precisin la verdadera analoga de las cosas (3).
Al comparar, sin embargo, esta afirmacin con lo que el mismo autor dice en otra de sus
obras, a saber que:
La mente del crtico debiera entregarse a los hechos, atada de pies y manos para que le condujeran a
dondequiera que le llevan (4)
se experimenta alivio. Y adems cuando a las dos antedichas afirmaciones filosficas aade el
famoso acadmico la tercera, diciendo que:
Toda solucin preconcebida debiera proscribirse de la ciencia (5).
Desaparece todo nuestro temor. Desgraciadamente, Renn es el primero en quebrantar tan hermosa
regla.
El testimonio de Herodoto (llamado, sarcsticamente sin duda, el "Padre de la Historia, pues
su criterio nada vale cuando no coincide con el del Nuevo Pensamiento), y las razonables
afirmaciones de Platn, Tucdides, Polibio y Plutarco, y aun algunas del mismo Aristteles, se
desdean como si fuesen nonadas, siempre que se refieren a lo que la crtica moderna le place
calificar de mitos. Hace algn tiempo que Strauss dijo que:
La presencia de un elemento sobrenatural o de un milagro en una narracin, es seal infalible de que
hay en ella un mito.
Tal es la regla tcitamente adoptada por todos los crticos modernos. Pero qu es un mito - .....?
No dijeron los autores antiguos que esta palabra significa tradicin? La palabra latina f%bula no es
sinnima de algo sucedido en tiempos prehistricos, y no precisamente una invencin? Con las
autocrticas y despticas reglas que siguen, la mayor parte de los crticos orientalistas de Francia,
nglaterra y Alemania, sern quizs interminables las sorpresas histricas, geogrficas, tnicas y
filolgicas del siglo venidero. ltimamente han llegado a ser tan comunes las mistificaciones
filosficas, que nada puede ya asombrar a las gentes en este punto. Un erudito especulador ha dicho
que Homero era simplemente "la personificacin mtica de la epopeya (6); otro asegura que "debe
tenerse por quimrica la existencia de Hipcrates, hijo de Esculapio; que los Asclepiades (7) son una
"ficcin, no obstante haber subsistido durante siete siglos; que la ciudad de Troya slo ha existido en
el mapa (a pesar de los descubrimientos del Dr. Schliemann), etc. Despus de esto, por qu no
considerar como mitos los caracteres histricos de la antigedad? Si la Filologa no necesitase de
Alejandro Magno como de martillo de fragua para quebrantar las pretensiones cronolgicas del
brahmanismo, hace ya tiempo que se hubiera convertido en un "smbolo de la anexin o un "genio de
la conquista; segn ya insinu cierto escritor francs.
La negacin rotunda es el nico recurso de los crticos, y el ms seguro abrigo en que se
refugiar algn da el ltimo escptico. ntil es argir con quien niega sistemticamente los
irrefutables hechos aducidos por el adversario, evitando as tener que conceder algo. Creuzer, el
mejor simbologista moderno, el ms erudito de los muchos mitlogos alemanes, debi envidiar la
plcida confianza en s de algunos escpticos, al verse forzado a admitir en un momento de
desesperada perplejidad que:
Nos vemos obligados a retroceder a las teoras de los gnomos y los genios, tal como las comprendieron
los antiguos; pues sin ellas es absolutamente imposible explicar nada de lo concerniente a los Misterios (8).
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Por supuesto que se refiere a los Misterios de la antigedad, cuya existencia no puede
negarse.
Los catlicos romanos, que precisamente son culpables del mismo culto a la letra tomado de
los ltimos caldeos, los nabateos del Lbano y sabeos bautizados (9), y no de los sabios astrnomos
iniciados de la antigedad, quisieran ahora cegar con anatemas la fuente de que dimana. Telogos y
clericales desearan ardientemente enturbiar el lmpido manantial que desde un principio los aliment,
para que la posteridad no pudiera ver en l su originario prototipo. Sin embargo, los ocultistas creen
que ha llegado el tiempo de dar a cada cual lo suyo. Tocante a nuestros restantes enemigos, los
modernos escpticos, epicreos, cnicos y saduceos, podrn hallar en los cuatro primeros tomos de
esta obra cumplida respuesta a sus negaciones. Y por lo que atae a ciertas calumnias contra las
doctrinas de los antiguos, la razn de ellas est en las siguientes palabras de 3sis sin >eloD
La idea de los actuales comentadores y crticos de las antiguas enseanzas, est limitada y circunscrita
al exoterismo de los templos. Su intuicin no quiere o no puede penetrar en el augusto recinto de la antigedad,
en donde el hierofante instrua a los nefitos en el verdadero significado del culto pblico. Ningn sabio antiguo
pens jams que el hombre fuese el rey de la creacin, ni que para l hubieran sido creados el estrellado cielo y
la madre tierra (10).
Al ver que hoy da se publican obras como Phallicism *?alicismo, (11), comprendemos que
han pasado ya los tiempos de la ocultacin y el disfraz. La Filologa, el Simbolismo, la Religin
comparada y otras ciencias hermanas han progresado lo bastante para no consentir ms imposturas,
y la glesia es demasiado prudente y precavida para no sacar el mejor partido posible de la situacin.
Entretanto, los "rombos de Hecate y las "ruedas de Lucifer (12) exhumadas a diario de las ruinas de
Babilonia, ya no pueden ser utilizados como pruebas palmarias de un culto a Satn, puesto que los
mismos smbolos se encuentran en el ritual de la glesia romana. ste es demasiado docta para
ignorar que ni siquiera los caldeos de la decadencia, que redujeron todas las cosas a dos principios
originarios, nunca adoraron a Satans ni a dolo alguno, como tampoco hicieron tal los zoroastrianos,
a quienes tambin se achaca hoy el mismo culto, sino que su religin fue tan sumamente filosfica
como cualquier otra; y que en su dual y exotrica teosofa se basaron las creencias de los hebreos,
quienes a su vez las transmitieron en gran parte a los cristianos. A los parsis se les acusa hoy de
haber adorado al Sol; y no obstante, en los Orculos caldeos, en los "Preceptos filosficos y mgicos
de Zoroastro, se lee:
No dirijas tu mente a la vasta extensin de la tierra;
Porque no crece en ella la planta de la verdad.
No midas las dimensiones del sol,
Porque por voluntad eterna del Padre se mueve, y no para ti.
Desdea la impetuosa carrera de la luna; porque por causa de necesidad se mueve sin cesar.
La muchedumbre de estrellas no fue engendrada para tu satisfaccin.
Exista grandsima diferencia entre la religin del estado o del vulgo, y la enseanza del
verdadero culto que se daba a los dignos de recibirla. Se acusa a los magos de todo linaje de
supersticiones; pero los mismos Orculos caldeos dicen:
No es cierto lo que indica el vuelo de las aves en el aire,
Ni la diseccin de las entraas de las vctimas; todo esto son frusleras.
Objeto de fraudes mercenarios; huye de ellos.
Si quieres abrir el sacro paraso de piedad,
En donde se renen la virtud, la sabidura y la equidad (13).
A este propsito dijimos en 3sis sin >eloD
Seguramente no es posible acusar de fraudulentos a quienes contra "fraudes mercenarios precaven a
las gentes; y si algo hacan que parezca maravilloso, quin ser capaz de negar que lo hicieron porque
posean un conocimiento de filosofa natural y de ciencia psicolgica, desconocido en nuestra escuela? (14).
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Doctrina Secreta !' "elena Petronila #la$ats%i
Las estrofas citadas son bien extraas en aquellos que se cree rendan culto divino al sol, a la
luna y las estrellas. La sublime profundidad de los preceptos mgicos; es trascendentalmente
superior a las modernas ideas materialistas; y por eso se ven acusados los filsofos caldeos de
sabesmo y heliolatra, que era nicamente la religin del vulgo.
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SECCIN III
EL ORIGEN DE LA MAGIA
Las cosas han cambiado mucho en estos ltimos tiempos. Se ha dilatado el campo de
investigacin; se comprenden algo mejor las religiones antiguas, y desde aquel infausto da en que
una comisin, nombrada por la Academia francesa y presidida por Benjamn Franklin, para informar
sobre los fenmenos del mesmerismo, declar que eran hbiles supercheras de charlatanes, han ido
adquiriendo ciertos derechos y privilegios tanto la filosofa pagana como el mesmerismo, que
actualmente se estudian desde puntos de vista enteramente distintos. Es que se les hace plena
justicia al tomarlos en mayor consideracin? Mucho tememos que no. La naturaleza humana es hoy
la misma que cuando Pope dijo de la fuerza del prejuicio:
Grande es la diferencia entre el que ve y el objeto visto. Todo toma algo de nuestro propio tinte. O lo
descolora nuestra pasin, o bien la fantasa multiplica, invierte, contrae y dilata mil variados matices.
As fue que en la primera dcada del siglo XX, la glesia y la Ciencia estudiaron la filosofa
hermtica bajo dos aspectos completamente opuestos. La glesia dijo que era pecaminosa y
diablica; la ciencia negla en absoluto, no obstante las evidentes pruebas aducidas por los sabios de
toda poca, incluso la actual. No se concedi siquiera atencin al erudito P. Kircher; y el mundo
cientfico recibi con despectiva risa su afirmacin de que los fragmentos de las obras llamadas de
Hermes Trismegisto [tres veces grande Hermes o Mercurio], Beroso, Fercides de Siros, etctera,
eran pergaminos salvados del incendio de la gran biblioteca de Alejandra, de aquella maravilla de los
siglos, fundada por Tolomeo Filadelfo, en la que, segn Josefo y Estrabn, haban cien mil
volmenes, sin contar otras tantas copias manuscritas de antiguos pergaminos caldeos, fenicios y
persas.
Tenemos tambin la evidencia adicional de Clemente de Alejandra, que debiera tener algn
crdito (1). Clemente afirma sobre este particular que existan adems 30.000 ejemplares de los
libros de Thoth en la biblioteca instalada en el sepulcro de Osimandias, sobre cuyo frontispicio se
lean estas palabras: "Medicina del alma. Despus, como todo el mundo sabe, ha encontrado
Champollion textos enteros de las obras "apcrifas del "falso Pimander, y del no menos "falso
Asclepias, en los monumentos ms antiguos de Egipto (2). Segn dije en 3sis sin >elo:
Despus de haber dedicado toda su vida al estudio de la antigua sabidura egipcia, tanto Champollion-
Figac como Champollion el menor declararon, contra el parecer de algunos crticos ligeros e indoctos, que los
Libros de Hermes "contienen gran copia de tradiciones egipcias, corroboradas por autnticos recuerdos y
monumentos de la ms remota antigedad (3).
Es indiscutible la vala de Champollion como egiptlogo; y si afirma que todo converge a
demostrar la exactitud de los escritos del misterioso Hermes Trismegisto, y que su origen se pierde
en la noche de los tiempos, segn corroboran minuciosos pormenores, sin duda que debiera
satisfacerse con ello la crtica. Dice Champollion:
Estas inscripciones son slo eco difelsimo y expresin de antiqusimas verdades.
Desde que se escribi lo antecedente, se han encontrado varios versos "apcrifos del "mtico
Orfeo, copiados palabra por palabra, en jeroglficos, e inscripciones de la cuarta dinasta, dedicados a
ciertas divinidades. Finalmente, Creuzer descubri y seal el significativo hecho de que numerosos
pasajes de Homero y Hesiodo estn tomados indudablemente de los himnos rficos, demostrndose
con ello que estos ltimos son mucho ms antiguos que la 3lada y la 0disea.
De este modo se van vindicando gradualmente los derechos de la antigedad, y la crtica
moderna ha de someterse a la evidencia. Muchos escritores confiesan ya que un estilo literario como
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el de las obras hermticas de Egipto ha de pertenecer a una poca muy antigua de la edad
prehistrica. Ahora se van descubriendo los textos de varios de estos antiguos libros, incluso el de
Enoch (tan ruidosamente declarado "apcrifo en el principio del siglo), en los ms recnditos y
sagrados santuarios de Caldea, la ndia, Fenicia, Egipto y Asia central. Pero ni aun tales pruebas han
bastado a convencer a la mayor parte de los materialistas modernos, por la sencilla y evidente razn
de que estos venerados textos de la antigedad, descubiertos en las bibliotecas secretas de los
grandes templos y estudiados, si no siempre comprendidos, por los ms grandes estadistas,
jurisconsultos, filsofos, sabios y monarcas, eran pura y simplemente libros de magia y ocultismo; o
sea la hoy escarnecida y calumniada Teosofa. De aqu el ostracismo.
Acaso eran las gentes tan crdulas y sencillas en tiempo de Pitgoras y Platn? Tan
mentecatos eran los millones de habitantes de Asiria, Egipto, ndia y Grecia con sus grandes sabios
al frente, que durante los perodos de civilizacin y cultura anteriores al ao uno de nuestra era (la
cual engendr las tinieblas mentales del fanatismo medieval), hubieran dedicado su vida a la ilusoria
supersticin llamada magia, hombres por otra parte tan grandes? As parecera, si nos contentramos
con las conclusiones de la filosofa moderna.
Todo arte y toda ciencia, cualquiera que sea su mrito intrnseco, ha tenido su fundador, sus
expositores y consiguientemente sus maestros. Cul es el origen de las ciencias ocultas, de la
magia? Quines fueron sus maestros y qu sabemos de ellos, ya por la historia, ya por la leyenda?
Clemente de Alejandra, uno de los ms eruditos y sabios padres de la glesia cristiana, ex discpulo
de la escuela neoplatnica, responde a esta pregunta en su tromateis y arguye diciendo:
Si hay enseanza, debemos buscar el maestro (4).
As nos dice que Cleanto fue discpulo de Zenn, Teofrasto de Aristteles, Metrodoro de
Epicuro, Platn de Scrates, etc.; aadiendo que al volver la vista ms atrs han de suponer
forzosamente que Pitgoras, Fercides y Tales, tuvieron sus maestros respectivos. Lo mismo dice
que ha de suponerse respecto de los egipcios, indos, asirios y aun de los mismos magos, sin cesar
de inquirir quines fueron sus maestros; hasta que, al llegar a la cuna y origen del gnero humano, se
pregunta de nuevo quin dio la enseanza, y responde que con seguridad no debi ser "hombre
alguno. Pero clemente va todava ms all, diciendo que aun al llegar a la altura de los ngeles en
sus diversas jerarquas, cabe repetir la misma pregunta: quin fue su maestro? (refirindose a la vez
a los ngeles "divinos y a los "cados) (5).
El propsito del buen padre, al argumentar de este modo, es descubrir, naturalmente, dos
distintos maestros primitivos: uno, el preceptor de los patriarcas bblicos, y otro el de los gentiles.
Pero los estudiantes de la Doctrina Secreta no necesitan semejante distincin, porque sus
instructores saben quines fueron los maestros de sus predecesores en ciencias ocultas y sabidura.
Finalmente, acaba Clemente de Alejandra por sealar los dos primitivos maestros que, como
poda presumirse, son, segn l, Dios, y su eterno y perenne enemigo y adversario el Diablo; tratando
de relacionar esto con el aspecto dual de la filosofa hermtica. Como en todas las obras de ocultismo
que l conoca campea la ms pura moral y se encomia la virtud, quiso Clemente de Alejandra
cohonestar la palmaria oposicin entre la doctrina y la prctica, entre la magia buena y la mala, y
deduce que la magia tiene dos orgenes, uno divino y otro diablico. Como ve que se bifurca en dos
canales, de ah su conclusin.
Tambin nosotros lo echamos de ver; pero sin necesidad de llamar a esa bifurcacin
diablica, pues consideramos el "siniestro sendero saliendo de las manos de su fundador. De otro
modo, juzgando por los efectos de la religin de Clemente y por el paso por el mundo de algunos de
sus preceptores, tambin podramos discurrir anlogamente, diciendo que desde la muerte del
Maestro cristiano se bifurc la magia de sus doctrinas, pues mientras el Maestro de los verdaderos
cristianos fue el Cristo santo, puro y bueno; los que se deleitaron en los horrores de la nquisicin, los
que exterminaron a los herejes judos y alquimistas, el protestante Calvino que abras a Servet, sus
sucesores protestantes perseguidores, y los que azotaban y quemaban a las brujas en Amrica,
debieron de tener por maestro suyo al Diablo. Pero como los ocultistas no creen en el Diablo, no se
toman ese desquite.
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Sin embargo, el testimonio de Clemente de Alejandra es valioso, porque seala: 1) el enorme
nmero de obras de ocultismo existentes en su tiempo; y 2) los pasmosos poderes que, por medio de
las ciencias ocultas llegaron a poseer ciertos hombres.
El Padre cristiano dedica, por ejemplo, todo el sexto volumen de su tromateis a indagar
quines fueron los respectivos "maestros primarios de las a su entender verdadera y falsa filosofas
que, como l dice, se conservaban en los santuarios egipcios. Con mucha oportunidad y acierto,
apostrofa Clemente a los griegos, preguntndoles por qu no han de creer en los "milagros de
Moiss, puesto que creen en los de sus filsofos, y da numerosos ejemplos. As cita el de la lluvia
prodigiosa que obtuvo Eaco por su oculto poder; los vientos que soplaron a la voz de Aristeo; y la
tempestad calmada por mandato de Empedocles (6).
Los libros de Hermes Trismegisto atrajeron en sumo grado la atencin de Clemente (7).
Tambin elogia con calor el Histaspes, los libros sibilinos y aun los de la buena astrologa.
En todo tiempo hubo uso y abuso de la magia, como hoy da lo hay del mesmerismo o
hipnotismo. El mundo antiguo tuvo sus Apolonios y sus Fercides, y las gentes doctas podan
distinguirlos tan bien como ahora. Por ejemplo, mientras ningn escritor pagano tuvo una sola palabra
de reproche para Apolonio de Tiana, varios de ellos, como Hesiquio de Mileto, Filn de Biblos y
Eustacio acusan todos a Fercides de haber basado su filosofa y su ciencia en tradiciones
demonacas, es decir, en la brujera. Cicern afirma que Fercides es potius divinus quam medicus:
"ms bien un agorero que un mdico y Digenes Laercio refiere muchos casos relativos a sus
vaticinios. Un da Fercides vaticin el naufragio de un buque a centenares de millas de distancia;
otra vez la derrota de los lacedemonios por los arcadianos; y finalmente, su misma desgraciada
muerte (8).
En previsin de las objeciones que seguramente han de hacerse a las enseanzas esotricas,
tal como en esta obra se exponen, nos adelantaremos a algunas.
Las imputaciones levantadas por Clemente de Alejandra contra los adeptos "paganos, slo
prueban que en todo tiempo hubo videntes y profetas, pero en modo alguno demuestran la existencia
de un Diablo. nicamente tienen, pues, valor, para aquellos cristianos que consideran a Satans
como una de las principales columnas de la fe. Ejemplo de ello nos dan Baronio y De Mirville, al ver
nada menos que una irrebatible prueba de Demonologa, en la creencia en la coeternidad del espritu
y la materia.
De Mirville dice que Fercides:
Admite la primordialidad de Zeus o el Eter, y luego, en el mismo plano, otro principio coeterno y
coactivo, al que llama quinto elemento, u Ogenos (9).
Luego dice que la palabra Ogenos significa encerrar, retener cautivo, y eso es el Hades, o, "en
una palabra, el infierno.
Todos los escolares conocen los sinnimos, sin que De Mirville haya de tomarse el trabajo de
explicrselos a la Academia; y en cuanto a la deduccin, no habr ocultista que deje de negarla y
recibir sonriente su necedad. Vengamos ahora a la conclusin teolgica.
El resumen de las opiniones de la glesia latina, segn autores tan ultramontanos como el
marqus de De Mirville, es que los libros hermticos, no obstante su sabidura (plenamente admitida
en Roma), son "la herencia legada por el maldito Can al gnero humano. Y el moderno memoralista
de Satans a travs de la historia dice que "se admite generalmente, que:
nmediatamente despus del Diluvio, Cam y su descendencia propagaron de nuevo las antiguas
enseanzas de Can y de la raza sumergida (10).
Esto prueba, en todo caso, que la magia, o hechicera, como la llama el autor, es un arte
antediluviano, y as nos apuntamos un tanto. Pues, como l dice:
El testimonio de Beroso identifica a Cam con el primer Zoroastro, fundador de la Bactria y primitivo
maestro de las artes mgicas de Babilonia, llamado tambin #hemesenuea o Cam, el maldito por los fieles
secuaces de No (11) (de cuyo nombre ..... se deriva el de alquimia), que lleg finalmente a ser objeto de
adoracin entre los egipcios, quienes edificaron en su honor la ciudad de. #hemns, o sea la "ciudad del fuego
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(12). En ella los ador Cam, por lo que se dio a las pirmides el nombre de #hammaim, del que se deriva el
nombre vulgar de "chimenea (13).
Esta afirmacin es enteramente errnea. Egipto fue la cuna de la Qumica, segn se sabe hoy
sin duda alguna. Kenrick y otros autores dicen que la raz de dicho nombre es chemi o chem, que no
se deriva de #ham o Ham, sino de Ahem, el Dios flico egipcio de los Misterios.
Pero esto no es todo. De Mirville se afana en buscar un origen satnico aun al ahora inocente
Tarot, y sigue diciendo:
Respecto a los medios de propagacin de esta mala magia, nos los revelan ciertos caracteres rnicos
trazados en planchas metlicas, que escaparon a la catstrofe de diluvio (14). Esto hubiera podido parecer
legendario, si posteriores descubrimientos no demostraran su verdad. Se encontraron planchas de positiva
antigedad, con curiosos caracteres completamente indescifrables, a los cuales atribuyeron los camitas
[hechiceros, segn el autor] el origen de sus maravillosos y terribles poderes (15).
Podemos dejar al piadoso autor con sus ortodoxas creencias, pues al fin y al cabo, parece
sincero. Pero sus argumentos caen por su base, porque se indicar con procedimientos matemticos
quien, o ms bien qu" eran #an y #am. De Mirville es tan slo hijo sumiso de su glesia, interesada
en mantener el carcter antropomrfico de Can y su actual significacin en la Sagrada Escritura. El
estudiante de ocultismo, por el contrario, est nicamente interesado en la verdad. Pero los tiempos
han de seguir el curso natural de la evolucin.
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SECCIN IV
EL SIGILO DE LOS INICIADOS
No es extrao que se interpreten errneamente muchas parbolas y dichos de Jess. Desde
Orfeo, el primer adepto que la historia vislumbra tenuemente entre las nieblas de la era precristiana,
pasando por Pitgoras, Confucio, Buddha, Jess, Apolonio de Tiana y Amonio Saccas, ningn
maestro dej nada escrito. Todos y cada uno de ellos recomendaron silencio y sigilo sobre ciertos
hechos y acontecimientos. Confucio no quiso explicar pblica y satisfactoriamente lo que entenda por
su "Gran Extremo, ni tampoco dar la clave para la adivinacin por medio de "pajas. Jess encarg a
sus discpulos que a nadie dijesen que era el Cristo (1), el "hombre de las angustias y pruebas,
anteriores a su ltima y suprema iniciacin, y asimismo les orden que no divulgasen que hubiese
producido un "milagro de resurreccin (2). El sigilo entre los apstoles llegaba al extremo de que "la
mano izquierda no supiese lo que haca la derecha o sea, en trminos ms claros, que los peligrosos
magos negros, enemigos terribles de los adeptos, de la mano derecha, especialmente antes de su
iniciacin suprema, no se aprovecharan de la publicidad, para daar conjuntamente al sanador y al
paciente. Por si esto pareciesen simples presunciones, desentraemos el significado de las
siguientes palabras terribles:
A vosotros es dado conocer el misterio del reino de Dios; mas a los que estn fuera, todo se ler trata por
parbolas. Para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; no sea que alguna vez se
conviertan, y les sean perdonados los pecados (3).
Si estas palabras no se interpretaran en el sentido de la ley de sigilo y de karma, evidenciaran
aparentemente un espritu egosta y falto de caridad. Dichas palabras se relacionan directamente con
el terrible dogma de la predestinacin. Consentira un docto y buen cristiano en arrojar sobre su
Salvador tan cruel estigma de egosmo? (4).
La tarea de propagar la verdad por medio de parbolas fue encomendada a los discpulos de
los grandes iniciados, con el deber de acomodarse a la clave de las enseanzas secretas, sin revelar
sus misterios. As lo demuestra la historia de todos los grandes adeptos. Pitgoras clasific a sus
alumnos en oyentes, exotricos y esotricos. Los magos aprendan y se iniciaban, en las ms
recnditas cavernas de Bactriana. Al decir Josefo que Abraham ense matemticas, significa con
ello que ense "magia" pues en la escuela pitagrica se daba el nombre de matemticas a las
ciencias esotricas, o sea la gnosis.
El profesor Wilder hace notar que:
Parecidas distinciones hacan los esenios de Judea y el Carmelo, dividiendo a sus proslitos en
nefitos, hermanos y perfectos... Amonio obligaba con juramento a sus discpulos, para que no comunicaran
sus doctrinas sino a los ya instruidos por completo y dispuestos [a la iniciacin] (5).
Una de las ms poderosas razones de la necesidad de riguroso sigilo, nos la da Jess mismo,
si hemos de dar crdito al evangelista Mateo. Porque he aqu lo que se hace decir al Maestro:
No deis lo santo a los perros ni echis vuestras perlas delante de los puercos; no sea que las huellen
con sus pies y revolvindose contra vosotros os despedacen (6).
Sentencia de profunda verdad y sabidura. En nuestra poca, y aun entre nosotros las
recordaron muchos, a veces cuando ya era demasiado tarde (7).
El mismo Maimnides recomienda el sigilo respecto del verdadero significado de los textos
bblicos, lo cual rebate la comn afirmacin de que la "Sagrada Escritura es el nico libro del mundo
cuyos divinos orculos contengan verdad clara sin reservas. Esto puede que sea as para los
cabalistas eruditos; pero es precisamente lo contrario, para los cristianos. Porque he aqu lo que dice
el sabio filsofo hebreo:
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Quienquiera que descubra el verdadero significado del E"nesis, cuide de no divulgarlo. As nos lo
recomendaron insistentemente todos nuestros sabios, en particular respecto de los seis das de la creacin. Si
alguien descubriese por s mismo, o con ayuda de otro, el verdadero significado de los seis das, guarde sigilo, y
si acaso habla, hgalo de tan oscura y enigmtica manera como yo, dejando lo dems para que lo conjeturen
quienes puedan comprenderlo.
Si de esta manera confiesa el gran filsofo hebreo el simbolismo esotrico del .nti!uo
1estamento, natural es que los Padres de la glesia confiesen otro tanto acerca del 4uevo
1estamento y de la Biblia en general. As vemos que Clemente de Alejandra y Orgenes lo reconocen
explcitamente. Clemente de Alejandra, que haba sido iniciado en los misterios eleusinos, con
conocimiento de causa, dice:
Las doctrinas all enseadas contenan en s el ob&eto de toda instruccin conforme a (ois"s y los
profetas,
cuya ligera tergiversacin se le puede dispensar al buen Padre. Despus de todo, se deduce de lo
transcrito que los misterios judaicos eran idnticos a los de los paganos griegos, que los tomaron de
los egipcios, y estos a su vez de los caldeos, quienes los aprendieron de los arios, estos de los
atlantes y as antecedentemente mucho antes de los tiempos de aquella raza. Clemente de Alejandra
atestigua adems el secreto significado del Evangelio, cuando dice que no a todos se les puede
comunicar los misterios de la fe.
Pero como quiera que esta tradicin no se publica slo para quienes perciben la magnificencia de la
palabra, es necesario encubrir bajo un misterio, la sabidura que ense el Hijo de Dios (8).
No menos explcito es Orgenes respecto a la Biblia y a sus simblicas fbulas. Dice as:
Si hubisemos de atenernos a la letra y comprender lo que est escrito en la ley segn lo entienden los
judos y el vulgo, me sonrojara de proclamar en voz alta que Dios hubiese dado estas leyes; pues fueron
mejores y ms razonables las de los hombres (9).
Bien poda "sonrojarse de semejante confesin el sincero y honrado apologista del
cristianismo, cuando esta doctrina era relativamente pura; mas los cristianos de nuestra letrada y
civilizada poca no se avergenzan de ello; sino que admiten al pie de la letra la "luz antes de la
formacin del sol, el jardn del Paraso, la ballena de Jons y lo dems, no obstante la indignacin del
mismo Orgenes al preguntar:
Qu hombre de buen juicio asentir a la afirmacin de que en los tres primeros das, con ma$ana y
tarde, no hubiese sol, ni luna, ni estrellas, y que el primer da no tuviese cielo? Qu hombre ser tan idiota
para suponer que Dios plant rboles en el Paraso, en el Edn, como un labrador? Yo creo que debemos
tomar estas cosas por imgenes de oculto significado (10).
No ya en el siglo tercero, sino en nuestra edad de tan encomiada ilustracin, hay millones de
tales "idiotas. Desde el punto en que San Pablo afirma inequvocamente (11) que la historia de
Abraham y de sus dos hijos es "una alegora y que "Agar simboliza el monte Sina, poca culpa le
cabe al cristiano o gentil que slo vea ingeniosas alegoras en los relatos bblicos.
El rab Simen ben Jochai, compilador del @ohar, siempre comunic slo oralmente los
principales puntos de su doctrina, y tan slo a un corto nmero de discpulos. Por lo tanto, sin la
iniciacin final en la (ercavah, quedar siempre incompleto el estudio de la Aabalah; y la (ercavah
slo podr aprenderse "en tinieblas, en solitario paraje, y despus de varias y terrorficas pruebas.
Desde la muerte del gran iniciado judo, esta secreta doctrina ha sido inviolable arcano para el mundo
exotrico.
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En la venerable secta de los tanaim, o mejor dicho de los tananim o sabios, estaban los varones
prudentes y doctos, encargados de ensear prcticamente los secretos y de iniciar a algunos discpulos, en el
grande y supremo misterio. Pero en la segunda seccin del (ishna Ha!i!a, se dice que el ndice de la (ercaba
F(ercavah] "slo debe confiarse a los doctores viejos. El Eemara es todava ms dogmtico. "Los secretos de
mayor importancia en los Misterios no se revelaban ni aun a todos los sacerdotes. nicamente lo saban los
iniciados. Y as notamos el mismo riguroso sigilo en todas las antiguas religiones (12).
Qu dice por su parte la Aabalah? Los grandes rabinos anatematizan hoy a quien
verbalmente admite sus sentencias. Leemos en el @oharD
Ay del hombre que tan slo ve en el 1horah, esto es, en la Ley, simples recitados y palabras vulgares!
Porque si en verdad contuviera eso nicamente, seramos nosotros, hoy mismo, capaces de componer un
1horah mucho ms digno de admiracin. Si nos atuviramos literalmente a las palabras, tan slo podramos
dirigirnos a los legisladores de la tierra (13) a quienes vemos en las cspides de la grandeza. Fuera suficiente
imitarlos, y componer una ley a su ejemplo y segn sus palabras. Pero no es as; cada vocablo del 1horah
encierra profundo significado y sublime misterio... Los versculos del 1horah son el vestido del 1horah. Ay de
quien tome el vestido por el 1horah!... Los necios se enteran nicamente de los versculos o vestidura del
1horah, y no advierten otra cosa, ni ven lo que encubre el ropaje. Los doctos no atienden al vestido, sino al
cuerpo que est envuelto en l (14).
Amonio Saccas ense que la doctrina secreta de la Religin de la Sabidura, estaba
enteramente contenida en los Libros de 1hoth (Hermes) de los que tanto Pitgoras como Platn,
derivaron gran parte de sus conocimientos y filosofas; y que las enseanzas de dichos libros son
"idnticas a las de los sabios del remoto Oriente. El profesor Wilder observa que:
Como el nombre 1hoth significa colegio o asamblea, no es aventurado suponer que se llamaron as los
libros, por ser una coleccin de los orculos y doctrinas de la comunidad sacerdotal de Menfis. Rabinos muy
sabios han expuesto la misma hiptesis tocante a las divinas expresiones registradas en las Escrituras hebreas
(15).
Es muy posible; pero los profanos nunca comprendieron ni de mucho "las expresiones
divinas. Filn Judeo, que no era un iniciado, fracas en el empeo de desentraar su oculta
significacin.
Pero tanto los libros de Hermes, como la Biblia, los >edas o la Aabalah, prescriben el mismo
sigilo sobre ciertos misterios de la naturaleza simbolizados en su texto. "Ay de quien divulgue
indiscretamente las palabras cuchicheadas al odo de Mnushi por el Primer 3niciador! El Libro de
Enoch explica quin era este 3niciador:
De boca de los ngeles o todas las cosas y comprend cuanto vi. Aquello que no suceder en esta
generacin (raza), sino en otra que ha de venir en tiempos muy distantes (6 y 7 razas), segn refieren los
elegidos (los iniciados) (16).
Adems, respecto al castigo de quienes revelan "los secretos de los ngeles, se dice:
Juzgados fueron los que revelaron secretos, pero no t, hijo mo [No]... t eres puro y bueno y no se te
puede acusar de descubrir [revelar] secretos (17).
Hay en nuestro tiempo hombres que han llegado a "descubrir secretos sin ayuda extraa, por
su propia sabidura y sagacidad, siendo de recto proceder; y no intimidados por amenazas ni
splicas; pues no se han comprometido a guardar silencio, se asombran ante tales revelaciones. Uno
de estos hombres es el erudito autor y descubridor de una "Clave de los Misterios hebraico-egipcios.
Segn l, se notan "algunas extraas caractersticas relacionadas con la composicin de la Biblia.
Quienes compilaron este libro fueron hombres como nosotros, que conocieron, vieron, manejaron y
realizaron por medio de la clave de las medidas (18) la ley del viviente y siempre activo Dios (19). No
necesitaban creer que Dios actuase como un poderoso mecnico y arquitecto (20). La idea que de Dios tenan
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se la reservaban para s mismos, al paso que, primero como profetas y luego como apstoles de Cristo,
establecieron un culto ritual exotrico y una huera enseanza de pura fe, sin pruebas a propsito para el
ejercicio del sentido ntimo, de que Dios provey a todos los hombres como medio natural de alcanzar el
verdadero conocimiento. (isterios, par%bolas y sentencias oscuras que encubren el verdadero significado, son
el acopio del Antiguo y Nuevo Testamento. Los relatos de la Biblia resultan ficciones compuestas adrede para
despistar a las masas ignorantes, no obstante darles en ellos un perfeccionado cdigo moral proporcionado a
su capacidad. Cmo es posible cohonestar estas fbulas con la inspiracin divina, puesto que atributo de Dios
es la plenitud de veracidad en la naturaleza de las cosas? Qu tiene que ver el misterio, con la promulgacin
de las verdades de Dios? (21).
Nada en absoluto, ciertamente, si tales misterios hubiesen sido dados desde el principio, como
sucedi con las primitivas, semidivinas, puras y espirituales razas de la humanidad, que posean las
"verdades de Dios, y segn ellas y su ideal vivan, preservndolas, en tanto que apenas hubo mal
alguno, por lo que apenas fuera posible abusar de aquellas verdades. Pero la evolucin y la cada en
la materia, es tambin una de las "verdades y una ley de "Dios. Y a medida que el gnero humano
fue progresando, y lleg a ser cada generacin ms carnal, terrenalmente, principi a afirmarse la
individualidad de cada Ego temporario. El egosmo personal se desarrolla e incita al hombre a abusar
de su conocimiento y podero, porque el egosmo es semejante al edificio cuyas puertas y ventanas
dan siempre paso libre a todo linaje de iniquidades, para que penetren en el alma humana. Pocos
fueron durante la primera juventud de la humanidad, y menos todava hoy, los hombres dispuestos a
practicar la varonil declaracin de Pope, de que no hubiera vacilado en destrozarse el corazn, si de
egosta amor propio latiera, burlndose del prjimo. De aqu la necesidad de sustraer gradualmente
de los hombres el poder y conocimiento divinos, que en cada nuevo ciclo humano hubieran llegado a
ser ms peligrosos, como espada de dos cortes, cuyo siniestro filo amenazaba siempre al prjimo, y
cuyas buenas cualidades se prodigaban exclusivamente en provecho propio. Aquellos pocos
"elegidos a cuya naturaleza interior no afect el externo desenvolvimiento fsico, llegaron a ser as,
con el tiempo, los nicos guardianes de los misterios revelados; y los comunicaron a los ms aptos
para recibirlos, mantenindolos ocultos a los dems. Si se prescinde de esta explicacin de las
enseanzas secretas, queda la religin reducida a fraude y engao.
Sin embargo, las masas necesitaban algn freno moral. El hombre est siempre ansioso de un
"ms all y no puede vivir sin un ideal cualquiera, que le sirva de faro y consuelo. Al mismo tiempo a
ningn hombre vulgar, an en esta poca de cultura general, se le pueden confiar verdades
demasiado metafsicas y sutiles de difcil comprensin, sin correr el riesgo de una inminente reaccin,
que suplante con el absurdo y cerrado atesmo la fe en Dios y sus santos. Ningn verdadero
filntropo, y por consiguiente ningn ocultista, soara ni por un momento con una humanidad sin
religin; y aun en nuestros das, la religin de Europa, limitada a los domingos, vale ms que carecer
de ella. Pero si, como dijo Bunyan, "la religin es la mejor armadura del hombre, no es menos cierto
que es "la peor capa; y contra esa "capa y falsas pretensiones luchan ocultistas y tesofos. Si
apartamos esta capa, tejida por la fantasa humana y arrojada sobre la Divinidad por la artificiosa
mano de sacerdotes vidos de dominacin y podero, podr adorar el hombre el verdadero ideal de la
Divinidad, al nico Dios viviente en la naturaleza. La primera hora de este siglo anunci el
destronamiento del "Dios ms elevado de cada pas, a favor de una universal Divinidad; el Dios de la
inmutable Ley, no el de la caridad; el Dios de la justicia distributiva, no el de la clemencia, que es
sencillamente un incentivo para cometer el mal y reincidir en l. Cuando el primer sacerdote invent la
primera oracin de splica egosta, se perpetr el ms nefando crimen de lesa humanidad. La idea de
un Dios propicio a las splicas para "bendecir las armas de sus adoradores y aniquilar a los
enemigos (que son hermanos); un Dios que da odos a laudes entreverados de ruegos para que los
"vientos le sean favorables al suplicante y contrarios al que navega en opuesto rumbo; esta idea es
la que ha nutrido el egosmo en el hombre, y le ha privado de confianza en s mismo. La oracin es
acto noble cuando la mueve un intenso sentimiento y ardiente deseo del bien ajeno, sin mira alguna
personal. El ansia de un ms all es santa y bendita en el hombre; pero a condicin de que con sus
semejantes comparta su dicha. Podemos comprender y estimar debidamente las palabras del
pa!ano Scrates, al decir con profunda sabidura:
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Nuestras oraciones deben encaminarse a la prosperidad de todos, porque los dioses saben muy bien lo
que particularmente nos conviene.
Pero la oracin oficial, para conjurar una calamidad pblica o en beneficio de uno solo con
perjuicio de millares de hombres, no slo es supersticiosa prctica, sino crimen el ms innoble, siendo
adems impertinente petulancia y una supersticin heredada por expoliacin, de los Jehovitas que,
en el desierto, adoraron al becerro de oro.
Fue "Jehov, segn demostraremos, quien sugiri la necesidad de velar y eclipsar el
impronunciable nombre de Dios y condujo a todo este "misterio, parbolas, frases oscuras y
encubrimientos. Moiss inici, en todo caso, en las verdades ocultas, a setenta ancianos, que
escribieron as con algn conocimiento el .nti!uo 1estamento; pero los autores del 4uevo
1estamento distaron mucho de hacer tanto, o tan poco. Con sus dogmas, adulteraron la gran figura
del Cristo, sumiendo desde entonces a las gentes en mil errores que las han conducido a nefandos
crmenes, en Su santo nombre.
Es evidente que, excepto Pablo y Clemente de Alejandra, iniciados ambos en los Misterios,
ningn otro Padre de la glesia conoci gran cosa de las verdades secretas. Por la mayor parte fueron
gentes ignorantes e incultas; y, si como le pas a Agustn, Lactancio, el venerable Beda y otros, no
conocieron hasta tiempos de Galileo las enseanzas que en los templos paganos se daban acerca de
la redondez de la tierra, sin hablar del sistema heliocntrico (22); puede colegirse cun supina sera la
ignorancia de los dems. Para los primitivos cristianos eran sinnimos la instruccin y el pecado; y de
aqu que acusaran a los filsofos paganos de tener pacto con el demonio.
Pero la verdad debe prevalecer. Los ocultistas, a quienes De Mirville y otros autores de su
linaje llaman "discpulos del maldito Can, pueden ahora invertir los trminos. Lo que hasta aqu slo
conocan los cabalistas, en Europa y Asia, se publica y demuestra en nuestros das, siendo verdad
matemticamente. El autor de La #lave de los (isterios hebraico8e!ipcios u 0ri!en de las (edidas,
prueba que los dos grandes nombres divinos, Gehovah y Elohim representaban en uno de los
significados de sus valores numricos, el dimetro y la circunferencia; es decir, que eran ndices
numricos de relaciones geomtricas; y que Gehov% es #an y viceversa.
Esta idea, dice el autor:
Ayuda asimismo a lavar la horrible mancha del nombre de Can, que desfigura su carcter; porque aun
sin estas demostraciones, del mismo texto se infiere que #an era Gehovah. As las escuelas teolgicas
ganaran mucho ms si con loable enmienda devolvieran honra y fama al Dios a quien adoran (23).
Este consejo no es el primero que reciben las "escuelas teolgicas, que, sin embargo, lo
saban ya desde un principio, como Clemente de Alejandra y otros. Pero si as es, no les favorecera,
y su admisin sobrepujara la mera santidad y grandeza de la fe establecida.
Pero se nos puede preguntar: por qu siguieron el mismo rumbo las religiones asiticas que
nada de esta clase tenan que ocultar y que abiertamente revelaban el esoterismo de sus doctrinas?
La respuesta es que mientras el actual, y sin duda forzoso silencio de la glesia en este punto, se
relaciona tan slo con la externa y terica exposicin de la Biblia (cuyos secretos ningn mal
causaran si desde un principio se hubiesen explicado), sucede cosa muy distinta en cuanto al
esoterismo y simbologa del Oriente. Si se hubiese revelado el sentido oculto del Antiguo Testamento,
en nada desmereciera la gran figura protagonstica del Evangelio, como la del fundador del
buddhismo si se hubiese probado eran alegricos los escritos brahmnicos de los Pur<nas que
precedieron a su nacimiento. Adems, Jess de Nazareth ganara ms que perdiera si se le hubiese
presentado como un mortal que hubiera de estimarse por sus propios mritos y enseanzas, en vez
de considerarle como un Dios cuyas palabras y actos estn expuestos a los ataques de la crtica. Por
otra parte, los smbolos y sentencias alegricas que velan las grandes verdades de la Naturaleza en
los >edas, Br%hmanas, =panishads y especialmente en el lamasta #ha!pa 1ho!med y otras obras
de naturaleza del todo distinta y mucho ms complicados en su significacin secreta. Los smbolos de
la Biblia tienen casi todos fundamento trnico, al paso que el de las Escrituras orientales es
septenario, estando tan ntimamente relacionados con los misterios de la Fisica y de la Fisiologa,
como con los del Psiquismo, Teogona y la trascendental naturaleza de los elementos csmicos.
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Revelado su sentido oculto, perjudicaran a los no iniciados, y fueran desastrosos sus efectos si se
comunicaran a la generacin presente en su actual estado de desenvolvimiento fsico e intelectual,
con ausencia de espiritualidad y aun de sentido moral.
Sin embargo, las secretas enseanzas de los templos han tenido y tienen sus depositarios,
que las perpetuaron en distintos modos. Se han difundido por el mundo en cientos de volmenes
henchidos de la afectada y enigmtica prosa de los alquimistas; y como impetuosas cataratas de
oculto y mstico saber, fluyeron de labios de bardos y poetas. Slo el genio tuvo determinados
privilegios en aquellas tenebrosas pocas en que ningn vidente poda ofrecer al mundo ni siguiera
una ficcin, sin adecuar al texto bblico sus conceptos del cielo y de la tierra. Slo al genio le cupo
revelar libremente algunas de las augustas verdades de iniciacin en aquellos siglos de ceguera
mental, en que el temor al "Santo Oficio cubra con tupido velo toda verdad csmica y fsica. De
dnde sac Ariosto, en su 0rlando ?urioso, aquella idea del valle de la Luna, en donde despus de la
muerte podemos encontrar las ideas e imgenes de todo cuanto en la tierra existe? Cmo lleg
Dante a imaginarse en su 3nfierno las mltiples descripciones de su visita y trato con las almas de las
siete esferas que nos hace en aquella verdadera revelacin pica de su /ivina #omedia, comparable
al Apocalipsis de San Juan? Las verdades ocultas no chocan al entendimiento vulgar cuando las
enuncian la poesa o la stira, porque se suponen hijas de la fantasa. El conde de Gabalis es mejor
conocido y ha tenido mayor xito que Porfirio y Jmblico. Por ficcin se tiene a la misteriosa Atlntida
de Platn; y en cambio creen en el diluvio universal algunos arquelogos, que se mofan del mundo
arquetpico a que alude Marcelo Palingenio en su @odaco; y se consideraran injuriados si se les
invitara a discutir sobre los cuatro mundos: arquetpico, espiritual, astral, elemental, y otros tres ms
internos, de Mercurio Trismegisto. Evidentemente las sociedades civilizadas slo estn medio
preparadas a recibir la revelacin. De aqu que los iniciados no descubrirn del todo los secretos,
hasta que la masa general de la humanidad haya cambiado su modo de ser actual y est mejor
dispuesta a aceptar la verdad. Razn tena Clemente de Alejandra al decir: "Es indispensable ocultar
en un misterio la sabidura hablada que ensean "los hijos de Dios.
Segn iremos viendo, esta Sabidura concierne a las primievales verdades que los "Hijos de la
Mente y los "Constructores del universo, comunicaron a las primeras razas humanas.
En todos los pases antiguos que por civilizados se tuvieron, hubo una doctrina esotrica, un sistema
llamado genricamente SABDURA (24), a quienes se aplicaban a su estudio y fomento se les dio el nombre de
sabios... Pitgoras llam a este sistema ... ... ... , Enosis o conocimiento de las cosas que son. Los antiguos
maestros, los sabios de la ndia, los magos de Persia y Babilonia, los videntes y profetas de srael, los
hierofantes de Egipto y Arabia y los filsofos de Grecia y Roma, incluan en la noble denominacin de
SABDURA todo conocimiento de naturaleza para ellos divina, distinguiendo una parte esotrica, y una parte
exotrica. A esta ltima la llamaron los rabinos (ercavah, o sea cuerpo o vehculo del conocimiento superior
(25).
Ms adelante hablaremos de las leyes del sigilo a que estn sujetos los discpulos orientales o
chelas.
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SECCIN V
MOTIVOS DEL SIGILO
Frecuentes han sido las quejas contra el celo de los iniciados, al reservar las Ciencias ocultas,
negndoselas a la humanidad. A los Guardianes del Saber Secreto se les ha culpado de egosmo por
detentar los "tesoros de la sabidura antigua; y se ha dicho que eran positivamente criminal guardar
tales conocimientos ("si es que haba alguno), privando de ellos a los hombres de Ciencia, etctera.
No obstante, motivos poderosos debi de haber para ello, cuando desde los albores de la
Historia tal fue la conducta de todos los hierofantes y "maestros. A Pitgoras, el primer adepto y
verdadero hombre de ciencia de la Europa precristiana, se le vitupera por haber enseado en pblico
que la tierra estaba fija y que las estrellas se movan alrededor de ella, mientras que a los discpulos
predilectos les enseaba el sistema heliocntrico, y que la Tierra era un planeta. Muchas son las
razones que motivaron este sigilo. En 3sis sin >elo se expuso ya la principal, que ahora repetiremos:
Desde el da mismo en que el primer mstico enseado por el primer instructor, perteneciente a las
"divinas dinastas de las primitivas razas, aprendi los medios de comunicacin entre este mundo y los mundos
de la hueste invisible; entre las esferas material y espiritual, pudo comprender que fuera desquiciar esta
misteriosa ciencia el abandonarla a la profanacin involuntaria del profano populacho. Su abuso determinara la
rpida destruccin de la humanidad; parecidamente a si se pusieran substancias explosivas en manos de
chiquillos, proporcionndoles adems la lumbre con que encenderlas. El primer instructor divino inici tan slo a
unos cuantos discpulos, y estos guardaron silencio ante el vulgo. Reconocieron ellos a su "Dios; y todo adepto
sinti al gran 'Ho) dentro de s. El tman, el Yo, el poderoso seor y Protector, mostr la plenitud de su potencia
en quienes lo reconocan idntico al "Yo soy, al "E!o sum, al "Asmi, y eran capaces de escuchar "la aun leve
voz. Desde los das del hombre primitivo, descritos por el primer poeta vdico, hasta la edad presente, no hubo
filsofo digno de este nombre que no mantuviera tan misteriosa verdad en el silente santuario de su corazn. Si
fue iniciado, la aprendi como ciencia sagrada; si de otra manera, cual Scrates, repitindose a s mismo e
inculcando a sus discpulos el noble consejo: "Concete a ti mismo, reconoci a Dios en su interior. El rey
salmista nos dijo: "Sois dioses; y vemos que Jess recuerda a los escribas que esta expresin fue dirigida a los
mortales que sin blasfemia anhelaban para ellos el mismo privilegio. Y como fidelsimo eco, afirma San Pablo
que todos somos "templo del Dios vivo; mientras en otro pasaje observa cautelosamente que estas cosas slo
son para los "sabios y no es "lcito hablar de ellas (1).
Podemos exponer aqu algunos de los motivos de este sigilo:
La ley fundamental y clave maestra de la teurgia prctica, en sus principales aplicaciones al
detenido estudio de los misterios csmicos, sidreos, fsicos y espirituales, fue y es todava lo que los
neoplatnicos griegos llamaron "Teofana. En su significado ms general es la "comunicacin entre
los Dioses (o Dios), y aquellos iniciados espiritualmente capaces de semejante interloquio. Pero
esotricamente significa mucho ms, pues no es tan slo la presencia de un Dios, sino la actual,
aunque tempornea, encarnacin, la aleacin, por decirlo as, del Ser supremo, de la Deidad
personal, con el hombre, su representante o agente en la tierra. Por ley general, el Dios Supremo, la
Superalma (tma-Buddhi) del ser humano, tan slo cobija al individuo durante la vida mortal, con
objeto de darle revelaciones y enseanzas, siendo lo que los catlicos llaman "ngel de la guarda
que "a nuestro lado nos vigila; pero en el caso del misterio teofnico, esta Superalma encarna
plenamente en el teurgo para realizar alguna revelacin. Cuando la encarnacin es tempornea, dura
muy poco tan sublime estado, que se llama "xtasis definido por Plotino como "la liberacin de la
mente de su conciencia finita, para identificarse con lo nfinito" El alma humana, brote y emanacin
de su dios, realiza en tal estado la unin de "Padre y el Hijo" y la "divina fuente fluye como un torrente
por su humano cauce"(2). Sin embargo, en casos excepcionales, el misterio es completo; el Verbo
se hace realmente carne y el individuo llega a ser divino en toda la acepcin de la palabra, puesto
que su Dios personal toma vitalicio tabernculo en su cuerpo, el "templo de Dios, como San Pablo
dijo.
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Por Dios personal del hombre se entiende aqu no slo su sptimo principio, que, per se, y en
esencia, es meramente un rayo del infinito ocano de Luz. Atma y Buddhi (los dos Principios ms
elevados) no son una dualidad, pues Atma emana indivisiblemente del Absoluto. El Dios personal no
es la mnada, sino el prototipo, que por necesidad de trmino ms apropiado llamamos el Krantma
manifestado (3) (Alma Causal), uno de los "siete y principales receptculos de las mnadas humanas
o egos. Estos van gradualmente formndose y robustecindose durante el ciclo de encarnacin por el
constante incremento de individualidad, tomando de las personalidades en que encarna aquel
principio andrgino que a un tiempo participa de lo celestial y de lo terreno, llamado por los
vedantinos Jva y Vijnamaya Kosha y que los ocultistas designaron con el nombre de Manas (la
Mente); en una palabra, aquello que parcialmente unido a la mnada encarna en cada renacimiento.
Saben los tesofos que cuando est ello en perfecta unidad con su (sptimo) principio, el puro
espritu, es el Yo divino Superior. Despus de cada encarnacin, Buddhi-Manas extrae, por decirlo
as, el aroma de la flor llamada personalidad, dejando que se desvanezcan como una sombra las
heces o residuos terrenos. sta es la parte ms difcil de la doctrina, por su metafsica trascendencia.
Segn hemos dicho varias veces en esta y otras obras, los filsofos, sabios y adeptos de la
antigedad no fueron idlatras; al contrario, por reconocer la unidad divina, gracias a su iniciacin en
los misterios, comprendieron perfectamente la ..... (hiponea), o significacin subyacente en el
antropomorfismo de los llamados ngeles, dioses, y seres espirituales de todo linaje. Adoraron la
nica Esencia Divina que penetra a la Naturaleza entera; y reverenciaron a estos "dioses superiores
o inferiores, sin adorarlos ni idolizarlos jams, ni aun a la personal divinidad (4) de que eran rayos
ellos mismos, y a la cual invocaban.
Dijo Metrodoro de Chios, discpulo de Pitgoras:
La Santa Trada emana del Uno, y es la Tetraktys; los dioses, los genios y las almas, son una
emanacin de la Trada. Los hroes y hombres, reproducen la jerarqua en s mismos.
La ltima parte del pasaje, significa que el hombre tiene en s mismo los siete plidos reflejos
de las siete jerarquas divinas; por lo tanto, su Yo superior es reflejo del Rayo directo. Quien
considera a ste como una entidad, en la ordinaria acepcin de la palabra, es uno de los "infieles y
ateos de quienes habla Epicuro, pues siguiendo "las opiniones del vulgo, atribuye a Dios un grosero
antropomorfismo (5). Los adeptos y ocultistas saben que "los llamados dioses son los primeros
principios (Aristteles). En todo caso, son principios inteligentes, conscientes y vivientes las siete
primarias Luces manifestadas procedentes de la Luz inmanifestada, que para nosotros es oscuridad.
Son los siete (exotricamente cuatro), Kumras o "Hijos nacidos de la Mente de Brahm; los Dhyn-
Chohans, o prototipos, en la enica eternidad, de dioses inferiores y jerarquas de seres divinos, en el
nfimo peldao de cuya escala estamos los hombres.
De modo que el politesmo, filosficamente comprendido, puede resultar muy superior al
monotesmo protestante que supone lo nfinito en la Divinidad limitada y condicionada, cuyas
supuestas acciones hacen de ese "Absoluto e nfinito la ms absurda paradoja filosfica. Desde este
punto de vista, el catolicismo romano es muchsimo ms lgico que el protestantismo, si bien la
glesia romana admite el concepto exotrico del "vulgo pagano y rechaza la filosofa del puro
esoterismo.
De modo que todo hombre tiene en los cielos su contraparte inmortal, o mejor dicho, su
arquetipo. Quiere ello decir que durante el ciclo de renacimientos est indisolublemente unido ste a
la parte mortal en cada una de sus encarnaciones; pero esto se verifica por medio del principio
espiritual e intelectual enteramente distinto del yo inferior; y nunca por medio de la personalidad
terrestre. De stas, algunas faltas de vnculos espirituales, llegan hasta a romper esta unin. Como
con enigmtico estilo dice Paracelso, el hombre con sus tres espritus (combinados), pende a manera
de feto por los tres de la matriz del Macrocosmos; y el cordn que lo mantiene unido es el "Alma-
Hilo, "Strtm, y Taijasa (el "Brillante) de los vedantinos, Por medio de este principio espiritual e
intelectual, est unido el hombre a su arquetipo celeste; nunca por medio del yo inferior o cuerpo
astral, que se desintegra y desvanece, en la mayor parte de los casos, sin quedar nada.
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El Ocultismo o Teurgia ensea el modo de realizar esta unin. Pero slo las acciones y
personales merecimientos del hombre pueden producirla sobre la tierra o determinar su duracin.
sta dura desde unos segundos, un relmpago, o muchas horas. En este intervalo, el teurgo o
tefano, es l mismo ese "Dios protector, dotado durante ese tiempo, por lo tanto, de relativa
omniscencia y omnipotencia. En adeptos tan perfectos y divinos como Buddha (6) y otros, este
hiposttico estado de avatrica condicin, puede durar toda la vida; mientras que en los iniciados
completos que no alcanzaron todava el perfecto estado de Jivanmukta (7) la Teopneusta, cuando
est en pleno influjo, se reduce al completo recuerdo de todo lo visto, odo y sentido por el Adepto
elevado.
Segn se lee en el (<ndI:yopanishad, 4:
Taijas tiene la fruicin de lo suprasensible.
Aquellos menos perfectos consiguen tan slo parcial e indistinta memoria; y el principiante, en
el primer perodo de sus experiencias psquicas, tiene que afrontar al pronto una mera confusin,
seguida de un rpido y completo olvido de los misterios vistos durante su estado superhipntico. Al
volver a la condicin de vigilia fsica, el grado de recuerdo depende de su purificacin psquica y
espiritual; pues el mayor enemigo de la memoria superior es el cerebro fsico, el rgano de la
naturaleza sensual y afectiva del hombre.
Hemos descrito los estados superiores para mejor comprensin de las palabras empleadas en
esta obra. Hay tantas y tan varias condiciones y estados, que aun los videntes se exponen a
confundirlos unos con otros. Repetiremos que la arcaica palabra griega "teofana, tuvo ms amplio
significado para los neoplatnicos que para los modernos pergeadores de diccionarios. Esta palabra
compuesta no quiere decir "aparicin de Dios al hombre como de su etimologa se infiere (8) y fuera
absurdo; sino la presencia real de Dios en el hombre, o sea la encarnacin divina. Cuando Simn el
Mago pretenda ser "el Dios Padre, quera decir precisamente lo que se acaba de explicar, a saber
que era una divina encarnacin de su propio Padre, sea que en ste veamos un ngel, un dios o un
espritu; y por eso se deca de l: "ste es el poder de Dios que se llama grane (9), o sea el poder
por el cual el divino Yo se engasta en su yo inferior; es decir, en el hombre.
ste es uno de los varios misterios de la existencia y de la encarnacin. Otro es el que se nos
ofrece cuando un adepto alcanza en vida aquel estado de pureza y santidad que "lo equipara a los
ngeles. Entonces su cuerpo astral, o aparicional, despus de la muerte fsica, se hace tan slido y
tangible como el carnal y se transforma en el hombre verdadero (10). El antiguo cuerpo fsico se
desecha en tal caso como muda de piel la culebra y a su albedro el cuerpo del "nuevo hombre
puede hacerse visible o invisible por estar eclipsado por una concha kshica que lo envuelve. Tres
caminos tiene el Adepto entonces:
1 Permanecer en la esfera etrea de la tierra (vyu o kma-loka), en esa localidad etrea
oculta a las miradas humanas, excepto durante relmpagos clarividentes. En este caso, su cuerpo
astral, por virtud de su gran pureza y espiritualidad, ha perdido las condiciones requeridas para que la
luz kshica (el ter inferior o terrestre), absorba sus partculas semimateriales; y el adepto tendra
que permanecer en compaa de los cascarones astrales en proceso de desintegracin sin hacer
obra til. Esto, naturalmente, no puede ser.
2 Por un supremo esfuerzo de voluntad, puede sumirse completamente en su mnada y
quedar unido a ella. Sin embargo, si tal hiciese: a) impedira que su Yo superior alcanzara el pstumo
samdhi (estado de dicha que no es nirvna real) puesto que el cuerpo astral, aunque puro, sera
demasiado terreno para semejante estado de felicidad; y b) con esto creara karma, pues es egosta
la accin de cosechar los frutos en provecho propio.
3 El adepto puede renunciar conscientemente al nirvna y quedarse trabajando en la tierra
por el bien de la humanidad, lo cual le cabe hacer de dos diferentes modos: dando a su cuerpo astral
apariencia fsica como se ha dicho, y resumiendo en l su personalidad; o aprovechndose, ya del
cuerpo fsico enteramente nuevo de un recin nacido, ya de algn "cuerpo abandonado como con el
de un Raj muerto hizo Shankarchrya, para vivir en l cuanto quiera (11). A esto se le llama
"existencia continuada. En "El Misterio de Buddha explicaremos ms detenidamente estos
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fenmenos, incomprensibles para los profanos, y absurdos para la mayora de las gentes. Tal es la
doctrina que se nos ensea y que, a nuestra eleccin, podemos estudiar hasta profundizarla, o no
hacer caso de ella.
Lo expuesto es tan slo una corta parte de lo que hubiramos podido publicar en 3sis sin >elo
si fuera entonces tiempo oportuno como lo es ahora. Nadie estudiar provechosamente las ciencias
ocultas a menos que se entregue a ellas en cuerpo, corazn y alma. Algunas de sus verdades son
demasiado terribles y peligrosas para las mentes mediocres. No es posible jugar impunemente con
tan tremendas armas. Por lo tanto, segn dice San Pablo, es "ilcito hablar de ellas; aceptemos el
aviso, y hablemos tan slo de lo "lcito.
La cita [de 3sis sin >elo] que figura al principio de esta seccin se refiere nicamente a la
magia psquica o espiritual, Las enseanzas prcticas de la ciencia oculta son completamente
distintas, y pocos tienen el necesario vigor mental para recibirlas. El xtasis y diversas clases de
autoiluminacin puede alcanzarlos uno mismo, sin necesidad de iniciador ni maestro; porque al
xtasis se llega mediante el interno imperio y dominio del Yo sobre el ego fsico; mientras que para
adquirir mando sobre las fuerzas de la naturaleza, se necesita larga prctica o ser "mago de
nacimiento. As, pues, a los que carecen de ambas cualidades requeridas, se les aconseja
insistentemente que se limiten al desenvolvimiento espiritual. Pero aun ste es difcil; porque la
primera e indispensable condicin es la inquebrantable creencia en los poderes propios y en el Dios
interno; pues de otro modo se convertira uno en un mdium irresponsable. En toda la literatura
mstica del mundo antiguo descubrimos la misma idea, espiritualmente esotrica, de que el Dios
personal est dentro y no fuera del adorador. Esta Deidad personal no es vana palabra ni ficcin
caprichosa, sino una Entidad inmortal, el niciador de los iniciados, ahora que ya no habitan entre
nosotros los iniciadores celestes (los shishta de los ciclos precedentes). Como rpida y clara corriente
subterrnea, fluye aqulla sin mancillar su cristalina pureza en las fangosas y turbias aguas del
dogmatismo religioso con su forzado Dios en figura de hombre y su intolerancia. La idea de Dios
interior palpita en el enmaraado y tosco estilo del #odex 4a6araeus, en el grandilocuente y
neoplatnico Evangelio de San Juan, en los antiqusimos >edas, en el .vesta, en el .bhidharma, en
el <n:hya de Kapila y en el Bha!avad EJt<. No es posible alcanzar el adeptado y el nirvna, la
felicidad y el "reino de los cielos, sin unirnos indisolublemente a nuestro Rey de la Luz, al Seor del
Esplendor y de la Luz, el inmortal Dios que est en nosotros. ".ham eva param Brahman.
"Verdaderamente yo soy el supremo Brahman. Tal fue siempre la nica verdad viva en el corazn y
en la mente de los adeptos; y esta verdad es la que ayuda al mstico a llegar al adeptado. Primero es
preciso reconocer en nuestro interior el inmortal Principio, y despus nicamente se puede conquistar
el reino de los cielos por las violencias. Pero esta espiritual proeza slo puede cumplirla el hombre
superior (no el intermedio, ni mucho menos el inferior que es deleznable polvo). Tampoco puede el
segundo hombre, el "Hijo en este plano (como el "Padre es tambin "Hijo en plano superior),
realizar cosa alguna sin auxilio del primero, del "Padre. Pero para lograr xito, tiene uno que
identificarse con su propio Padre divino.
El primer hombre es de la tierra, terreno, el segundo hombre [el interno, el ms elevado] es el Seor del
cielo... He aqu, os digo un misterio (12).
Esto dice San Pablo refirindose nicamente al hombre dual y trino, para mejor comprensin
de los no iniciados. Sin embargo, esto no basta; porque es preciso cumplir el dlfico mandato; y que a
s mismo se conozca el hombre, para convertirse en perfecto adepto. Pocos pueden adquirir empero
este conocimiento; no ya tan slo en su mstico significado, sino ni siquiera en su simple sentido
literal, pues hay dos significados en este mandamiento del Orculo. Tal es, lisa y llanamente, la
doctrina de Buddha y de los Bodhisattvas. ste es tambin el mstico sentido de lo que san Pablo dijo
a los corintios, sobre que ellos eran el "templo de Dios; pues he aqu el sentido esotrico:
No sabis que sois templo de [l, o vuestro] Dios y que el espritu de [un, o vuestro] Dios, mora en
vosotros? (13).
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Estas palabras encierran exactamente el mismo significado que el "Yo soy verdaderamente
Brahman de los vedantinos, y si blasfemia es esto, tambin habra de serlo lo dicho por San Pablo, lo
cual se niega. Al contrario, la afirmacin vedantina es mucho ms sincera y explcita que la cristiana,
porque los brahmanes nunca se refieren a su cuerpo fsico al decir "yo, "sino que lo consideran como
forma ilusoria, para ser visto por los dems en l, y ni tan siquiera como parte del "yo.
Todas las naciones antiguas comprendieron perfectamente el mandato dlfico: "Concete a ti
mismo. gualmente lo comprenden hoy da las religiones orientales, pues con excepcin de los
musulmanes, forma parte de toda religin oriental, incluso los judos instruidos cabalsticamente. Sin
embargo, para entender bien su significado es preciso ante todo creer en la reencarnacin y sus
misterios; no como la admiten los reencarnacionistas franceses de la escuela de Allan Kardec, sino
segn la expone y ensea la filosofa esotrica. En una palabra, el hombre debe saber quin fue
antes de saber lo que es. Pero cuntos europeos son capaces de creer, en absoluto, como ley
general, en sus pasadas y futuras encarnaciones, dejando aparte el mstico conocimiento de su vida
precedente? La educacin primaria, el habitual ejercicio de la mente, la tradicin, todo, en suma,
contrara tal creencia durante toda su vida. A las gentes instruidas se les imbuy la perniciosa idea de
que son casuales las hondas diferencias existentes entre los hombres, aun de una misma raza; que
el ciego azar abri abismos de separacin entre hombres de distinta cuna, posicin y cualidades
personales (circunstancias todas que tan poderosamente influyen en el proceso de cada vida
humana), y que todo se debe al ciego azar. Tan slo los ms piadosos, encuentran equvoco
consuelo ante semejantes diferencias, atribuyndolas a la "voluntad de Dios. Nunca han analizado,
nunca se han detenido a pensar que al rechazar neciamente la equitativa ley de los mltiples
renacimientos, arrojan sobre su Dios el ms infamante oprobio. Han reflexionado alguna vez los
cristianos sinceros y anhelosos de imitar la conducta de Cristo, sobre la pregunta: "Eres t Elas?
que al Bautista (14) dirigieron los sacerdotes y levitas? El Cristo ense a sus discpulos esta gran
verdad de la Filosofa Esotrica; pero, si los apstoles la comprendieron, parece que nadie ms ha
desentraado su recto sentido. Ni aun Nicodemo, que a las palabras de Jess: "A menos que el
hombre sea nacido de nuevo (15) no ver el reino de los cielos, respondi: "Cmo puede nacer un
hombre viejo?; a lo que Cristo replic: "Eres maestro en srael y no sabes estas cosas?, pues
nadie tiene derecho a llamarse "maestro e instructor, si no ha sido iniciado en los misterios del
renacimiento espiritual por el agua, el fuego y el espritu, y en el renacimiento en la carne (16).
Tambin aluden transparentemente a la doctrina de los mltiples renacimientos, las palabras con que
Jess respondi a los saduceos "que negaban la resurreccin, esto es, el renacimiento, puesto que
aun el clero docto considera hoy absurda la resurreccin de la carne:
Los que sean dignos alcanzarn aquel mundo [el nirvna] (17), en que no hay bodas... y en donde no
morirn ya ms;
Lo cual indica que ya haban muerto ms de una vez. Y tambin:
Que los muertos se han levantado ahora lo mostr tambin Moiss... cuando llam al Seor, el Dios de
Abraham y el Dios de saac y el Dios de Jacob; pues l no es Dios de muertos, sino de vivos (18).
La frase "se han levantado ahora se refiere evidentemente a los entonces actuales
renacimientos de los Jacob e saac, y no a su futura resurreccin; porque en tal caso hubieran estado
an muertos, y no se hablara de ellos como "vivos.
Pero la parbola ms sugestiva de Cristo, su ms concluyente "sentencia enigmtica es la
que dio a sus apstoles, sobre el hombre ciego:
Maestro, quin pec, ste o sus padres, para haber nacido ciego? Y Jess respondi: "Ni este
hombre [el fsico, el ciego] pec, ni sus padres; mas que las obras de [su] Dios es preciso se manifiesten en l
(19).
El hombre es slo el "tabernculo, la "casa de su Dios; y por lo tanto no es el templo sino su
morador, el vehculo de Dios (20), quien pec en una encarnacin anterior y trajo en consecuencia el
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karma de ceguera en el nuevo cuerpo fsico. Vemos, pues, que Jess habl verdad; pero sus
proslitos persisten hasta hoy en no comprender las palabras de la sabidura hablada. La glesia
cristiana presenta al Salvador en las interpretaciones que da a sus palabras, como si realizara un
programa preconcebido que hubiese de conducir a un previsto milagro. Verdaderamente, el gran
Mrtir desde entonces y durante diez y ocho siglos, est siendo crucificado da tras da, por clrigos y
laicos, mucho ms cruelmente que lo fue por sus alegricos enemigos. Porque tal es el recto sentido
de las palabras "que las obras de Dios es preciso se manifiesten en l, si las leemos a la luz de la
interpretacin teolgica, y es poco digno si se rechaza la explicacin esotrica.
Tal vez algunos consideren esto como palmaria blasfemia; pero sabemos que muchos
cristianos cuyos corazones palpitan por el ideal de Jess, y cuyas almas repugnan la teolgica figura
del Salvador cannico, reflexionarn sobre aquella explicacin, sin hallar blasfemia alguna, sino tal
vez un consuelo.
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SECCIN VI
PELIGROS DE LA MAGIA PRCTICA
Dual es el poder de la magia; y nada ms fcil, por consiguiente, que degenere en hechicera;
para lo que basta un mal pensamiento. As, pues, mientras el ocultismo terico es inocente, y puede
ser beneficioso, la magia prctica, el fruto del rbol de la Vida y del Conocimiento (1) o sea la "Ciencia
del bien y del mal, est erizada de riesgos y peligros. Para estudiar el ocultismo terico hay, sin
duda, varias obras de provechosa lectura, adems de libros tales como Las ?uer6as sutiles de la
naturale6a, etc., el @ohar, epher Het6ira:, Libro de Enoch, A%balah de Frank y muchos tratados
hermticos. Si bien raras en las lenguas vulgares de Europa, abundan estas obras en latn, por haber
sido sus autores los filsofos medievales a quienes generalmente se les llama alquimistas o
rosacruces. Sin embargo, aun la lectura de estos libros puede perjudicar al estudiante desguiado, que
los abra sin clave adecuada ni capacidad propia para distinguir los senderos diestro y siniestro de la
magia. En este caso aconsejaramos al estudiante que no emprendiese solo la tarea, pues acarreara
sobre l y los suyos inesperados males y aflicciones, sin conocer su procedencia ni la naturaleza de
los poderes que, despertados por su mente, gravitaran sobre su vida. Muchas son las obras a
propsito para los estudiantes adelantados; mas tan slo pueden ponerse a disposicin de discpulos
"juramentados o chelas que han contrado el solemne y vitalicio compromiso, que les da derecho a
proteccin y ayuda. En cualquier otro caso, la lectura de semejantes obras, por bien intencionadas
que sean, no pueden por menos de extraviar al incauto y conducirle imperceptiblemente a la Magia
Negra o Brujera, si no a algo peor.
Los caracteres msticos, las letras y guarismos, especialmente estos ltimos, son la parte ms
peligrosa de cuanto se halla en la Eran Aabalah. Y decimos peligrosa, por la suma rapidez de sus
efectos, independientes o no de la voluntad del experimentador, y aun sin su conocimiento. Algunos
estudiantes pueden dudar de la exactitud de esta afirmacin, por cuanto, despus de manipular estos
nmeros, no pudieron advertir ninguna terrible manifestacin fsica. Tales resultados hubieran sido los
menos peligrosos; las causas morales producidas y los varios acontecimientos sobrevenidos y
acumulados en imprevistas crisis, atestiguaran cun cierto es lo dicho, si los estudiantes profanos
tuviesen al menos la facultad de discernir.
La rama especial de ocultismo conocida con el nombre de "Ciencia de las correspondencias
numricas o literales tiene por epgrafe o punto de partida aquellos dos mal interpretados versculos
de los cabalistas cristianos, segn los cuales, Dios:
Orden todas las cosas en nmero, peso y medida (2).
y que:
l la cre en el Espritu Santo, y la vio, cont y midi (3).
El ocultismo oriental tiene otro punto de partida: 'La =nidad absoluta x, en el nmero y la
pluralidad. Tanto los estudiantes occidentales como los orientales de la Sabidura Secreta,
reconocen esta verdad axiomtica. Pero los ltimos la confiesan ms sinceramente. En vez de
encubrir su ciencia, la muestran a toda faz; por ms que velen cuidadosamente su corazn y su alma
ante las miradas incomprensivas del vulgo profano, siempre propenso a abusar con fines egostas de
las ms sagradas verdades. Pero la Unidad es la base real de las ciencias ocultas, as fsicas como
metafsicas. Esto lo indica hasta el erudito cabalista occidental Eliphas Levi, no obstante sus aficiones
un tanto jesuticas. Dice l as:
La Unidad absoluta es la suprema y final razn de las cosas. Por lo tanto esa razn no puede ser ni una
ni tres personas; es la Razn por excelencia (4).
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El significado de esta Unidad en la pluralidad, en "Dios o en la Naturaleza, slo puede
descubrirse por mtodos trascendentales, por los nmeros, as como por las relaciones entre un alma
y el Alma. Tanto en la Aabalah como en la Biblia, los nombres tales como Jehovah, Adn Kadmon,
Eva, Can, Abel y Enoch estn ms ntimamente relacionados, por correspondencias geomtricas y
astronmicas, con la Fisiologa (o el falicismo); que con la Teologa o la religin. Por poco que las
gentes se hallen preparadas an para admitirla, se mostrar la verdad de este hecho. Aunque todos
aquellos nombres son smbolos de cosas ocultas, tanto en la Biblia como en los Vedas, difieren
mucho sus respectivos misterios. Los arios y los judos aceptaron el lema de Platn: "Dios
geometriza; pero mientras los primeros aplicaron su Ciencia de las correspondencias a velar las ms
espirituales y sublimes verdades de la Naturaleza, los ltimos emplearon su ingenio en encubrir slo
uno (para ellos el ms divino) de los misterios de la Evolucin, a saber, el del nacimiento y la
generacin, divinizando despus los rganos de esta ltima.
Aparte de esto, todas las cosmogonas sin excepcin se basan, entrelazan e ntimamente se
relacionan con los nmeros y figuras geomtricas. Un iniciado dir que estas figuras y guarismos dan
valores numricos, basados en los valores integrales del crculo, llamado por los alquimistas "la
secreta morada de la siempre invisible Divinidad; del mismo modo que darn otros smbolos
relacionados con otros misterios, sean antropogrficos, antropolgicos, csmicos y fsicos.
"Relacionando las ideas con los nmeros, podemos operar con ideas de la misma manera que con
nmeros, estableciendo as las matemticas de la verdad; esto escribe un ocultista que muestra su
gran sabidura al desear permanecer desconocido:
Cualquier cabalista que conozca el sistema numrico y geomtrico de Pitgoras, puede demostrar que
las ideas metafsicas de Platn estn basadas sobre los ms estrictos principios matemticos. Dice el (a!iconD
'Las verdaderas matemticas son algo que palpita en todas las ciencias; y las matemticas vulgares no son
sino ilusoria fantasmagora, cuya muy encomiada infabilidad se apoya nicamente en condiciones y referencias
materiales...
Tan slo la teora cosmolgica de los nmeros que Pitgoras aprendi en la ndia y de los hierofantes
egipcios, es capaz de conciliar las dos unidades: materia y espritu; de modo que por una de ellas se demuestra
matemticamente la otra. Tan slo la combinacin esotrica de los sagrados nmeros del universo puede
resolver el gran problema, y explicar la teora de la irradiacin y el ciclo de las emanaciones. Los rdenes
inferiores, antes que desenvuelvan en los superiores, han de emanar otros rdenes espirituales, para ser
reabsorbidos en el infinito cuando alcanzan el punto de conversin (5).
En estas verdaderas Matemticas se funda el conocimiento del Kosmos y de todos los
misterios; y a quien las conozca, le ser fcil comprobar que tanto la cosmogona vdica como la
bblica tienen por raz la ley de "Dios en la Naturaleza y "la Naturaleza en Dios. Por lo tanto, esta ley,
como cualquiera otra eternamente fija e inmutable, slo puede hallar correcta expresin en aquellas
pursimas y trascendentales Matemticas de Platn, y especialmente en las aplicaciones
trascendentales de la Geometra. 2evelada (no rehuimos ni retiramos la palabra) a los hombres en
esta forma, geomtricamente simblica, ha ido desenvolvindose la Verdad en smbolos adicionales
de invencin humana, aadidos adrede para que la comprendieran mejor las gentes que, llegadas
demasiado tarde a su ciclo evolutivo para participar del primitivo conocimiento, no podan entenderlas
de otra manera. Pero no es culpa de las gentes, sino del sacerdocio (vido en todo tiempo de
dominacin y podero), el que, degradando las ideas abstractas, se haya representado en figuras
humanas a los divinos seres que presiden y son los guardianes y protectores de nuestro
manvantrico perodo del mundo.
Pero ha llegado el da en que al pensamiento religioso no le satisfacen los groseros conceptos
de nuestros antepasados de la Edad Media. Los alquimistas y msticos medievales son hoy fsicos y
qumicos escpticos; y en su mayor parte se desvan de la verdad, a causa de las ideas puramente
antropomrficas, y groseramente materialistas, con que se la representa. Por lo tanto; o las futuras
generaciones habrn de ser gradualmente iniciadas en las verdades subyacentes en las religiones
exotricas, o habrn de romper los pies de barro dorado del ltimo dolo. Ningn hombre culto
desechara las que ahora llaman "supersticiones que cree basadas en cuentos infantiles, si pudiera
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ver los hechos que de fundamento les sirven. Por el contrario, una vez enterado de que toda
enseanza de las ciencias ocultas se funda en filosficos y cientficos hechos naturales, se aplicara
al estudio de estas ciencias con tanto ardor como antes lo rehuyera. Esto no puede realizarse de una
vez, porque para mayor provecho de la humanidad, han de revelarse tales verdades poco a poco y
con muchas precauciones, pues la mente pblica no est an preparada para ellas. Adems, si bien
muchos agnsticos de nuestra poca se hallan en la actitud mental que la ciencia moderna exige, el
vulgo propende siempre a entercarse en sus viejas manas mientras dura su recuerdo. As hizo el
emperador Juliano (llamado el apstata por amar demasiado a la verdad para aceptar otra cosa), y
que, aunque en su ltima Teofana contempl a sus amados Dioses como sombras plidas y
borrosas, se aferr sin embargo a ellos. Dejemos, pues, que el mundo se aferre a sus dioses, de
cualquier plano o categora que sean. El verdadero ocultista sera reo de lesa humanidad, si derribara
las viejas divinidades antes de que pueda reemplazarlas por la entera y pura verdad, lo cual no puede
hacer todava; si bien al lector se le consienta aprender al menos el alfabeto de esa verdad. En todo
caso se le puede mostrar que dioses del paganismo que la glesia califica de demonios, no son lo que
se cree, aunque no pueda saber la verdad entera de lo que son. Sepa el lector que las hermticas
"Tres Matres y las "Tres Madres del epher Het6irah, son la misma cosa; que no son divinidades
infernales, sino la luz, el calor y la electricidad; y entonces quiz los hombres instruidos cesarn de
despreciarlas. Logrado esto, los iluminados rosacruces podrn tener proslitos aun en las mismas
Academias, que con ello estarn mejor dispuestas que hoy a reconocer las antiguas verdades de la
filosofa natural arcaica, especialmente cuando sus eruditos miembros se convenzan de que en
lenguaje hermtico, las "Tres Madres son el smbolo de todos los agentes que tienen lugar propio en
el moderno sistema de la "correlacin de fuerzas (6). Hasta el politesmo del "supersticioso e idlatra
brahman tiene su razn de ser, supuesto que las tres ha:tis de los tres grandes dioses Brahm,
Vishnu y Shiva son idnticas a las "Tres Madres del monotesta judo.
Simblico es el conjunto de las religiones antiguas con sus literaturas msticas. Los Libros de
Hermes, el @ohar, el Ha8Ha:av, el egipcio Libro de los (uertos, los >edas, los =panishads y la Biblia,
estn llenos de simbolismo como las revelaciones nabateas del caldaico Q-tmy. Preguntar cul de
ellos tiene primaca, es perder el tiempo. Todos ellos son versiones distintas de la primieval
revelacin y del conocimiento prehistrico.
Los cuatro primeros captulos del E"nesis contienen la sinopsis del Pentateuco, y constituyen
versiones varias de los mismos conceptos, en diferentes aplicaciones alegricas y simblicas. El
autor del 0ri!en de las medidas, obra desgraciadamente poco conocida en Europa, slo infiere la
presencia de las Matemticas y de la Metrologa en la Biblia, de que las dimensiones de la pirmide
de Cheops reaparecen minuciosamente en la estructura del templo de Salomn; y de que los
nombres bblicos Sem, Cam y Jafet determinan "las dimensiones de la pirmide en relacin con el
perodo notico de 600 aos y el perodo postnotico de 500 aos; as como tambin de que las
frases "hijos de Elohim e "hijas de Adn corresponden a voces astronmicas. El autor deduce de
todo ello raras y sorprendentes conclusiones, no corroboradas por los hechos. Su opinin se contrae,
al parecer, a que por ser astronmicos los nombres de la Biblia judaica, han de ser como ella todas
las dems Escrituras. En esto yerra profundamente el erudito y sagacsimo autor del 0ri!en de las
(edidas. La "Clave del Misterio egipcio.hebraico, slo descifra una porcin de los escritos hierticos
de ambos pueblos, y deja indescifrados los de otras naciones. La opinin del autor es que "la sublime
ciencia sola de la Aabalah, sirvi de base a la Masonera; y en efecto, considera a la Masonera
como la esencia de la Aabalah y a sta como "base racional del texto hebreo de la Sagrada
Escritura. No discutiremos acerca de esto con el autor, pero tampoco condenaremos a los que en la
Aabalah ven algo ms que "la sublime ciencia supuesto fundamento de la Masonera. Semejante
conclusin dara lugar, por su exclusivismo y parcialidad, a futuros errores, adems de ser
absolutamente injusta y empaadora de la "divina ciencia.
La Aabalah es verdaderamente "de la esencia de la Masonera; pero tan slo depende de la
Metrologa en el aspecto menos esotrico, pues Platn no encubri jams la idea de que la Divinidad
geometriza. Para el no iniciado, por muy erudito y genial que sea, la Aabalah que trata nicamente de
la "vestidura de Dios, del velo y manto de la verdad, "est cimentada sobre la aplicacin prctica a
usos actuales (7); lo cual significa que tan slo es ciencia exacta en el plano terreno. Para el iniciado,
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el Seor cabalstico desciende de la raza primieval, de la progenie espiritual de los "Siete Hijos de la
Mente. Al legar a la tierra, las divinas matemticas (8) velaron su rostro; y por tanto el secreto ms
importante que nos han descubierto en la poca presente es la identidad de las antiguas medidas
romanas con las inglesas actuales, y del codo hebreo-egipcio con la pulgada masnica (9).
El descubrimiento es maravilloso, y ha servido de gua para llegar a otros de menor
importancia respecto de los smbolos y nombres bblicos. Segn muestra Nachanides, est
enteramente comprobado que en tiempos de Moiss se lea como sigue el primer versculo del
E"nesisD BKrash ithbara Elohim, cuya traduccin es: "En laprimitiva fuente [Mlaprakriti, la Raz sin
Raz], desarrollaron [o evolucionaron] los Dioses [Elohim], los cielos y la tierra; mientras que ahora,
debido a los puntos masotricos y a la astucia teolgica, se ha transformado el versculo en BKrashith
bara Elohim, que significa: "En el principio cre Dios los cielos y la tierra, cuya versin amaada ha
llevado al antropomorfismo y al dualismo. Cuntos ms ejemplos semejantes no se pueden
encontrar en la Biblia que es la obra ltima y ms reciente entre las ocultas de la antigedad? A
ningn ocultista le puede caber duda de que, no obstante su contextura y significacin externa, la
Biblia, tal como se explica en el @ohar o (idrash, el Het6irah (Libro de la Creacin) y el Comentario
de los die6 ephiroth (por Azariel ben Manachem, del siglo X), es parte y porcin de la Doctrina
Secreta de los arios, expuesta de la misma manera en los Vedas y dems libros alegricos. El @ohar
es copia y eco fiel de los >edas, como lo evidencia el ensear que la causa nica e mpersonal se
manifiesta en el Universo por medio de sus emanaciones, los Sephiroth; y que el universo, en su
totalidad, es sencillamente el velo tejido de la propia sustancia de la Deidad. Estudiada en s misma,
sin el auxiliar cotejo de la literatura vdica y brahmnica en general, no se encontrarn en la Biblia los
secretos universales de la naturaleza oculta. Los codos, pulgadas y medidas del plano fsico nunca
resolvern los problemas del mundo en el plano espiritual, porque el espritu no tiene peso ni medida.
La resolucin de estos problemas est reservada a los "msticos y soadores, que son los nicos
capaces de resolverlos.
Moiss fue un sacerdote iniciado, versado en todos los misterios, ciencias y enseanzas
ocultas de los templos egipcios, y por lo tanto muy al tanto de la sabidura antigua. En esta ltima es
donde ha de buscarse el significado simblico y astronmico del "Misterio de los Misterios, la gran
Pirmide. Y como Moiss se familiariz con los secretos geomtricos que durante largos eones
escondieron en su robusto seno las medidas y proporciones del Kosmos, incluso las de nuestra
diminuta Tierra, qu maravilla que se aprovechara de sus conocimientos? El esoterismo de Egipto
fue en un determinado momento el del mundo entero. Durante el largo perodo de la tercera raza
haba sido patrimonio comn de todo el gnero humano, recibido de sus instructores los "Hijos de la
Luz, los siete primievales. Hubo tambin poca en que la Religin de Sabidura no era simblica;
pues lleg a serlo paulatinamente, a causa de los abusos y hechiceras de los atlantes. Porque el
"abuso del divino don y no el uso, es lo que condujo a los hombres de la cuarta raza a la magia
negra y a la brujera, hasta que por fin se "hizo olvidadizo de la sabidura; mientras que los hombres
de la quinta raza, los herederos de los rishis de la Tret Yuga, emplearon sus facultades para atrofiar
los divinos dones en la humanidad en general, y luego se dispersaron como "raz escogida. Tan slo
conservaron memoria de las divinas enseanzas, los que se salvaron del "Gran diluvio; y la creencia
de un cambio, basada en el conocimiento de sus progenitores, les dio a entender que existi tal
ciencia, celosamente guardada por la "raz elegida, por Enoch exaltada. Pero tiempo ha de venir en
que el hombre vuelva a ser gradualmente tan puro y semicorpreo como lo fue durante la segunda
edad (Yuga). As ser cuando pase su ciclo de pruebas. El iniciado Platn nos dice en el ?edro, lo
que fue el hombre y lo que volver a ser:
Antes de que es espritu del hombre cayera en la sensualidad y rotas las alas quedase aprisionado en
el cuerpo, viva con los dioses en el sutil mundo espiritual, all donde todo es verdadero y puro (10).
En otro pasaje habla de la poca en que los hombres no procreaban, sino que vivan como
espritus puros.
Los cientficos que de esto se ran, atrvanse a desentraar el misterio del origen del primer
hombre.
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Deseoso de que el pueblo por l escogido no cayese en la grosera idolatra de los
circundantes, aprovech Moiss su conocimiento de los misterios cosmognicos de la Pirmide, para
fundamentar sobre l la Cosmogona del Gnesis con smbolos y alegoras mucho ms inteligibles
para el vulgo que las abstrusas verdades enseadas en los santuarios a los escogidos. Moiss tan
slo fue original en la forma de expresin; mas no aadi ni una tilde al concepto, siguiendo en esto
el ejemplo de los iniciados de naciones ms antiguas. Al encubrir bajo ingeniosas alegoras las
verdades que aprendi de los hierofantes, satisfizo as las exigencias de los israelitas; pues esta
obstinada raza no hubiera aceptado Dios alguno, a menos que fuera tan antropomrfico como los del
Olimpo; y el mismo Moiss no acert a prever la poca en que ilustres legisladores defenderan la
cscara, del fruto de aquella sabidura que en el monte Sina germin y en l sazon cuando se
comunicaba con su personal Dios, con su divino Yo. Moiss comprendi el gravsimo riesgo de
entregar semejantes verdades al egosmo de las multitudes, porque se acordaba del pasado y
conoca el significado de la fbula de Prometeo. De aqu que velara alegricamente las enseanzas,
para preservarlas de profanas miradas. Por esto dice su bigrafo, que al bajar del Sina
no saba que su cara estaba radiante... y puso un velo sobre su faz (11).
As tambin vel la faz del Pentateuco de tal manera, que hasta 3376 aos despus, segn la
cronologa ortodoxa, no empez el pueblo a advertir que estaba "velado. No ha brillado la faz de Dios
en l, ni siquiera la de Jehovah, ni aun la de Moiss; sino verdaderamente, las de los ltimos rabinos.
No es, pues, extrao que Clemente de Alejandra dijese en el tromateis (12):
Los enigmas de los hebreos en relacin con lo que encubren, son semejantes a los de los egipcios.
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SECCIN VII
VINO VIEJO EN ODRES NUEVOS
Es muy posible que en la poca de la Reforma nada supieran los protestantes del verdadero
origen del Cristianismo, o, mejor dicho, del de la glesia latina. Ni tampoco parece probable que lo
conociese bien la glesia griega; pues la separacin de ambas ocurri en tiempos en que la primera
luchaba por la supremaca poltica y por asegurar a toda costa la adhesin de las clases influyentes y
cultas del paganismo que, por su parte, deseaban asumir la representacin externa del nuevo culto,
con propsito de conservar su poder. No hay necesidad de recordar los pormenores de esta lucha, de
sobra conocida. Es indudable que a los cultsimos gnsticos tales como Saturnillo, asctico
intransigente, Marcin, Valentino, Baslides, Menandro y Cerinto no los anatematiz la glesia latina
por herejes, ni porque sus enseanzas y prcticas fueran realmente "ob turpitudinem portentosam
nimium et horribilem) (de monstruosa y horrible abominacin), como califica Baronio las de
Carpcrates; sino sencillamente porque conocan demasiado en hecho y en verdad. Como observa
oportunamente R. H. Mackenzie:
Anatematizlos la glesia romana, porque provocaron un conflicto con la ms pura glesia, cuya
posesin usurparon los obispos de Roma, pero cuya fidelidad al Fundador mantiene la primitiva glesia griega
ortodoxa (1).
Para que no se tache de gratuita esta afirmacin, la corroboraremos con argumentos de un
tan fervoroso catlico como el marqus De Mirville, quien sin duda por cuenta del Vaticano, se
esfuerza en explicar a favor de la glesia romana ciertos importantes descubrimientos arqueolgicos y
paleogrficos; si bien dejando hbilmente a la misma glesia fuera de controversia. As lo demuestran
claramente las voluminosas obras dirigidas al nstituto de Francia desde 1803 a 1865. Con pretexto
de llamar la atencin de los materialistas "inmortales sobre la "epidemia espiritista que con
numerosas huestes satnicas invada a Europa y Amrica, los esfuerzos del autor se encaminan a
probar su aserto, mediante comparaciones genealgicas y teognicas entre las deidades del
cristianismo y el paganismo. Segn De Mirville, la admirable semejanza y aun identidad, es tan slo
"aparente y superficial, debindose a que los smbolos cristianos y asimismo sus personajes como el
Cristo, la Virgen, ngeles y santos fueron personificados muchos siglos antes por las furias del
infierno con propsito de desacreditar la verdad eterna con impos remedos. Sigue diciendo Mirville
que, por su conocimiento del provenir descubrieron los demonios "el secreto de los ngeles, y
anticiparon los acontecimientos. Concluye por decir que las divinidades celestiales, los dioses solares
llamados Soter (Salvadores), que nacidos de madre virgen murieron en suplicio, fueron tan slo
?erouers (2) como los llamaron los zoroastrianos, o diablos impostores que produjeron copias
anticipadas del Mesas prometido.
Grande haba llegado a ser, en efecto, el riesgo de que se reconociesen semejantes remedos,
que, como espada de Damocles, quedaron pendientes sobre la cabeza de la glesia, desde los
tiempos de Voltaire, Dupuis y otros autores de su ndole. Los descubrimientos de los egiptlogos y el
hallazgo de premosaicos objetos asirios y babilonios, en los que se encuentra la leyenda de Moiss
(3), lo hacan inevitable, especialmente con obras racionalistas mltiples como las publicadas en
nglaterra con el ttulo de "2eli!in obrenatural. De aqu que muchos autores, tanto catlicos como
protestantes, hayan intentado lo imposible, esto es, cohonestar la revelacin divina con la portentosa
semejanza entre los personajes, ritos, dogmas y smbolos del cristianismo y los de las grandes
religiones antiguas. Los protestantes alegan en su defensa la "proftica precursin de ideas; y los
catlicos, como De Mirville, tratan de explicarlo inventando una doble serie de ngeles y dioses, unos
Divinos y verdaderos, y los otros (los ms antiguos), "copias que preceden a los originales, debidas a
un claro plagio del Diablo. El sofisma de los protestantes es viejo, pero el de los catlicos lo es mucho
ms, y de puro olvidado parece nuevo. La #ristiandad (onumental y =n mila!ro en la piedra, del Dr.
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Lundy, pertenecen a la primera clase de obras. La Pneumatolo!a FDes Esprits] de Mirville, a la
segunda. Los esfuerzos que en este sentido hacen los escoceses y otros misioneros cristianos en
China e ndia son tan intiles como ridculos; pero los jesuitas siguen un plan ms serio. De aqu que
los libros de Mirville tengan mucha importancia, por haberse aprovechado el autor de toda la
erudicin de su poca, aparte de los artificios casusticos que pueden proporcionar los hijos de
Loyola. Pues, sin duda alguna, auxiliaron al marqus en su tarea hombres de mucho talento al
servicio de Roma.
Empieza l reconociendo, no slo la justicia de las imputaciones que sobre la originalidad de
sus dogmas se le hacen a la glesia latina, sino que parece complacerse en anticiparlas; pues afirma
que todos los dogmas del cristianismo, se conocieron ya en las religiones de la antigedad pagana.
Pasa Mirville revista al Panten de Paganas Deidades y seala los puntos de contacto que cada dios
ofrece con las personas de la Trinidad y con la Virgen Mara. No hay misterio, ni dogma, ni rito de la
glesia latina, que, segn el autor afirma, no hayan sido "parodiados por los Curvati, los
"Encorvados, los Diablos. Admitido y explicado esto, los simbologistas deban callar. Y callaran, si
no hubiera crticos materialistas empeados en negar la omnipotencia del diablo en este mundo.
Porque si Roma reconoce la semejanza, tambin pretende el derecho de juzgar entre los verdaderos
y falsos avatares, entre el Dios real y el ilusorio, entre el original y la copia; por ms que la copia
preceda de milenios al original.
Arguye Mirville que doquiera los misioneros tratan de convertir a los idlatras, responden estos
diciendo invariablemente:
Antes que vosotros tuvimos nuestro crucificado. A qu vens ahora a ensernoslo? (4). Por lo tanto,
nada ganaramos con negar el aspecto misterioso de este remedo, so pretexto de que, segn Weber, todos los
actuales Pur<nas son refundiciones de otros ms antiguos, puesto que tenemos aqu en el mismo orden de
personajes una positiva precedencia que nadie osara impugnar (5).
Y el autor cita los ejemplos de Buddha, Krishna, Apolo, etc., rehuyendo la dificultad de esta
manera; despus de admitir todo esto:
Sin embargo, los Padres de la glesia que reconocieron su propiedad bajo esta piel de cordero...
sabiendo, por los Evangelios... todas las astucias de los pretendidos espritus de la Luz; los Padres, decimos,
meditando sobre las palabras: "todos cuantos vinieron antes de M, ladrones son (Juan, X, 8) descubrieron sin
vacilar el oculto agente de la obra, la general y superhumana direccin dada de antemano a la impostura, los
universales atributos y caracteres de todos estos falsos dioses de las naciones; '0mnes dii !entium doemonia
*elilim,). (Salmo XCV) (6).
Con semejante procedimiento todo resulta fcil. Toda semejanza, toda prueba plena de
identidad pueden as repudiarse. Las crueles, altaneras y egostas palabras que Juan pone en boca
de Quien fue personificacin de la mansedumbre y de la caridad no pueden haber sido pronunciadas
jams por Jess. Los ocultistas rechazan indignados semejante imputacin; y estn dispuestos a
defender al hombre contra el dios mostrando de dnde vienen las palabras plagiadas por el autor del
cuarto Evangelio. Ellas estn tomadas de las "Profecas del Libro de Enoch, segn corroboran el
erudito arzobispo Laurence y el autor de la Evolucin del #ristianismo. En la ltima pgina de la
ntroduccin al Libro de Enoch, se lee el siguiente pasaje:
La parbola de la oveja rescatada por el Buen Pastor del poder de guardianes mercenarios y de los
lobos, la copi evidentemente el cuarto evangelista del captulo LXXXX del Libro de Enoch, en donde el autor
describe cmo los pastores mataban a las ovejas antes de que viniese su Seor, revelando as el verdadero
significado del hasta hoy misterioso pasaje de la parbola de Juan: "todos cuantos vinieron antes de m, son
salteadores y ladrones; en que evidentemente se alude a los alegricos pastores de Enoch.
"Evidente, en efecto, y aun algo ms es la alusin. Porque, aun cuando Jess hubiese
pronunciado aquellas palabras en el sentido que se le atribuye, denotara haber ledo el cabalstico
Libro de Enoch, que hoy declaran apcrifo las glesias cristianas. Adems, tampoco debe haber
ignorado que dichas palabras pertenecan a antiqusimos rituales de iniciacin (7). Y si Jess no ley
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el citado Libro de Enoch y la frase pertenece a Juan o a quien escribiera el cuarto Evangelio, qu
confianza podemos tener en la autenticidad de otras parbolas y sentencias atribuidas al Salvador
cristiano?
De modo que la explicacin de Mirville no puede ser ms desdichada. Con la misma facilidad
se desbaratara cualquier otro argumento que adujese la glesia, con intento de probar el carcter
demonaco de los copistas ante y anticristianos. (a!na est veritas et prevalebit.
As responden los ocultistas a los dos cargos de "supersticin y "hechicera que
continuamente se les dirigen. A nuestros hermanos cristianos que nos echan en cara el sigilo
impuesto a los discpulos orientales, diciendo que su "Escritura sagrada es un "libro abierto para que
todos "lo lean, comprendan y se salven, les replicaremos invitndoles a que estudien cuanto
acabamos de exponer en esta Seccin; y despus, que lo refuten, si pueden. Pocos hay en nuestros
das que estn an dispuestos a asegurar a sus lectores que la Biblia tuvo a
Dios por autor, la salvacin por fin, y la verdad sin mezcla de error por asunto.
Si a Locke se le volviera a preguntar sobre el caso, de seguro no dijera que la Biblia es
en todo pura, en todo sincera, sin que le sobre ni falte nada.
Aunque la Biblia no es lo contrario de todo esto, necesita por desgracia un intrprete versado
en las doctrinas orientales, tal como estn expuestas en las obras secretas. Despus de la traduccin
del Libro de Enoch por el arzobispo Laurence, ya no es posible afirmar con Cowper que la Biblia
...ilumine todas las edades con luz propia,
sin tomarla de prestado
porque la Biblia copia y plagia no poco; especialmente en opinin de quienes, ignorantes de los
significados simblicos y de la universalidad de las verdades ocultas en ellos, slo juzgan por las
apariencias de la letra muerta. Es la Biblia un gran libro, una obra maestra, compuesta con ingeniosas
fbulas que encierran importantsimas verdades, pero stas slo son perceptibles a quienes, como
los iniciados, poseen una clave de interpretacin de su significado interno. Es verdaderamente un
cuento sublime, en su moral y en sus enseanzas; pero, al fin y al cabo, alegora y cuento. El Antiguo
Testamento es un repertorio de personajes imaginados; y el Nuevo un conjunto de parbolas y
sentencias enigmticas, que extravan a los ignorantes de su esoterismo. Adems, hay en la Biblia
sabesmo puro, como puede notarse en el Pentateuco ledo exotricamente; si bien se eleva en
altsimo nivel a ciencia arcaica y astroma, cuando se le interpreta esotricamente.
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SECCIN VIII
EL LIBRO DE ENOCH, ORIGEN Y FUNDAMENTO
DEL CRISTIANISMO
Los judos, o mejor dicho sus sinagogas, tienen en mucho aprecio el (ercavah y repudian el
Libro de Enoch; ya porque no estuvo desde un principio incluido entre sus libros cannicos, ya porque
segn opina Tertuliano:
Los judos lo rechazaron como las dems Escrituras que hablan de Cristo (1).
Pero ninguna de estas razones, era la verdadera. El Synedrin no quiso admitirlo por
considerarlo ms bien obra de magia que cabalstica. Los telogos, tanto catlicos como
protestantes, lo clasifican entre los libros apcrifos; a pesar de que el 4uevo 1estamento,
particularmente los Hechos y las Epstolas, rebosan de ideas (aceptadas hoy como dogmas por la
infalible glesia romana y otras), y aun de frases enteras tomadas en verdad del autor que con el
nombre de "Enoch escribi en lengua aramaica o sirio-caldea el libro citado, segn afirma el
arzobispo Laurence, traductor del texto etope.
Son tan evidentes los plagios, que el autor de La Evolucin del #ristianismo, editor de la
traduccin de Laurence, no pudo por menos de hacer algunas observaciones muy sugestivas en su
ntroduccin. Tiene el convencimiento (2) de que el Libro de Enoch se escribi antes de la era (sin
importarle sea en dos o en veinte centurias); y como lgicamente arguye dicho autor:
Es la inspirada prediccin de un gran profeta hebreo, que con admirable exactitud vaticin las
enseanzas de Jess Nazareno, o la leyenda semtica de que este ltimo tom sus ideas de la triunfal vuelta
del Hijo del hombre, para ocupar un trono entre regocijados santos y los atemorizados rprobos, en respectiva
espera de la perdurable bienaventuranza o del fuego eterno. Y ya se acepten estas visiones como humanas o
como divinas, han ejercido tan poderosa influencia en los destinos de la humanidad durante cerca de dos mil
aos, que los que ingenua e imparcialmente buscan la verdad religiosa, no pueden demorar por ms tiempo la
investigacin de las relaciones entre el Libro de Enoch y la revelacin, o evolucin del Cristianismo (3).
Dice adems que el Libro de Enoch:
Tambin admite el sobrenatural dominio de los elementos, mediante la accin de ngeles que presiden
sobre los vientos, el mar, el granizo, la escarcha, el roco, el relmpago y el trueno. Asimismo menciona los
nombres de los principales ngeles cados, entre los cuales hay algunos idnticos a los invisibles poderes que
se invocaban en los conjuros [mgicos] cuyos nombres se encuentran grabados en los clices o copas de terra8
cotta, empleados al efecto por los caldeos y judos.
Tambin se lee en estos clices la palabra "Halleluiah; por lo que se ve que:
Una palabra empleada por los sirio-caldeos en sus conjuros, ha llegado a ser, por vicisitudes del lenguaje, la
palabra misteriosa de los modernos reformistas (4).
El editor de la traduccin Laurence cita, despus de esto, cincuenta y siete versculos de
diversos pasajes de los Evan!elios y de los Hechos de los .pstoles, cotejndolos con otros tantos
del Libro de Enoch y dice:
Los telogos han fijado mayormente su atencin en el pasaje de la Eptola de Gudas, porque el autor
nombra al profeta; pero las acumuladas coincidencias de palabras y de idea que se notan entre Enoch y los
autores del 4uevo 1estamento, segn aparece en los pasajes citados, muestran evidentemente que la obra del
Milton semtico fue la inagotable fuente en que bebieron los evangelistas y apstoles, o los que escribieron en
su nombre; tomando de ella las ideas de la resurreccin, juicio final, inmortalidad, condenacin y del reinado
universal de la justicia, bajo la eterna soberana del Hijo del hombre. Estos plagios evanglicos llegan al lmite
en el Apocalipsis de San Juan, quien adapta al cristianismo las visiones de Enoch, con retoques en que se echa
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de menos la sublime sencillez del gran maestro de prediccin apocalptica, que profetiz en nombre del
antediluviano patriarca (5).
En honor de la verdad, deba al menos haberse expuesto la hiptesis de que el Libro de
Enoch, tal como hoy se conoce, es meramente una copia de textos mucho ms antiguos, adulterada
con numerosas adiciones e interpolaciones, unas anteriores y otras posteriores a la era cristiana. Las
investigaciones modernas acerca de la fecha en que se compuso el Libro de Enoch sealan que en el
captulo LXX se dividen el da y la noche en dieciocho partes, de las doce que forman el da ms
largo del ao, siendo as que en Palestina no podra haber habido da de diecisis horas.
Sobre el particular, observa el traductor, arzobispo Laurence:
La regin en que vivi el autor debi de estar situada entre los 45 latitud norte, en donde el da ms
largo tiene quince horas y media y los 49, en donde el da ms largo es precisamente de diez y seis horas. De
esto se infiere que el autor del Libro de Enoch lo escribi en un pas situado en la misma latitud de los distritos
septentrionales del mar caspio y del mar Negro... y tal vez perteneciera a una de las tribus que Salmanasar se
llev, y coloc: "en Halah y en Habor cerca del ro Goshen, y en las ciudades de los Medos (6).
Ms adelante se confiesa que:
No es posible asegurar que estemos convencidos de que el .nti!uo 1estamento supere al Libro de
Enoch... El Libro de Enoch ensea la preexistencia del Hijo del Hombre, el Elegido, el Mesas que "desde el
principio exista en secreto (7), y cuyo nombre era invocado "en presencia del Seor de los Espritus, antes de
la creacin del Sol y de las constelaciones. El autor alude tambin a la "otra Potestad que en aquel da estaba
sobre la tierra y sobre las aguas, vindose en ello cierta analoga con las palabras del E"nesis (, 2). [Nosotros
sostenemos que se aplica igualmente al Nryana indo "que se mueve sobre las aguas]. As tenemos al Seor
de los Espritus, al Elegido, y una tercera Potestad, lo que al parecer simboliza la futura Trinidad de los
cristianos [as como la Trimrti]; pero aunque la idea mesinica de Enoch ejerciese sin duda alguna grandsima
influencia en los primitivos conceptos de la divinidad del Hijo del hombre, no tenemos suficientes indicios para
identificar su oscura alusin a otra "Potestad, con la Trinidad de la escuela alejandrina; y mucho ms dado que
los "ngeles poderosos abundan en las visiones de Enoch (8).
Difcilmente se engaara un ocultista al identificar dicha "Potestad. El editor termina sus
notables observaciones, aadiendo:
De modo que podemos conjeturar que el Libro de Enoch fue escrito antes de la era cristiana por un gran
profeta annimo de raza semtica (?), quien, creyndose inspirado en una poca posterior a la de los profetas,
tom el nombre de un patriarca antediluviano (9) para dar mayor autenticidad a su entusiasta prediccin del
reinado del Mesas. Y como el contenido de este maravilloso libro entra copiosamente en el texto del 4uevo
1estamento, se deduce que, de no estar el autor profticamente inspirado en vaticinar las enseanzas de
Cristo, hubiera sido un visionario entusiasta, cuyas quimricas ilusiones prohijaron los apstoles y evangelistas
como verdades reveladas. De este dilema depende el atribuir al cristianismo origen humano o divino (10).
El resumen de cuanto queda dicho, se encierra en las palabras del mismo editor:
El lenguaje y las ideas de la supuesta revelacin, se encuentran ya en otra obra anterior, que los
evangelistas y los apstoles tuvieron por inspirada, pero que los modernos telogos clasifican entre las
apcrifas (11).
Esto explica tambin la repugnancia de los reverendos bibliotecarios de la Biblioteca
Bodleiana en publicar el texto etope del Libro de Enoch. Las profecas de ste se refieren en realidad
a cinco de las siete razas, quedando en secreto todo lo relativo a las dos ltimas. As, pues, resulta
errnea la observacin del editor al decir que:
El captulo XC contiene una serie de profecas que abarcan desde los tiempos de Enoch hasta mil
aos despus de la actual generacin (12).
Las profecas se extienden hasta el fin de la raza actual y no tan slo a "mil aos contados
desde ahora. Muy cierto es que:
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En el sistema cronolgico adoptado [por los cristianos], suele llamarse da a un siglo [a veces], y
semana a siete siglos (13).
Pero este sistema es fantstico y arbitrariamente trado a propsito por los cristianos para
cohonestar ciertos hechos y teoras con la cronologa bblica, y no representa el primitivo concepto.
Los "das se refieren al perodo indeterminado de las razas ramales, y las "semanas a las subrazas,
sin que en la traduccin inglesa se encuentre la palabra representativa de las razas races que se
aluden sin embargo. Adems, es completamente errnea la frase de la pgina 150, que dice:
Despus, en la cuarta semana... se vern las visiones de lo santo y de lo justo, se establecer el orden
de generacin tras generacin (14).
En el original se lee: "se haba establecido en la tierra el orden de generacin tras generacin.
Esto es, "despus de que la primera raza humana procreada de un modo verdaderamente humano se
haba originado en la tercera raza raz... lo cual altera completamente el significado. Todo cuanto en
la traduccin inglesa y en las mal cotejadas copias del texto etope se expone como si hubiera de
suceder en lo futuro, lo exponen en pretrito los manuscritos caldeos originales; esto es, no como
profeca, sino como narracin de acontecimientos ya realizados. Cuando Enoch empieza a "hablar
segn un libro (15), est leyendo el relato hecho por un gran vidente, del cual y no de l son las
profecas. El nombre de Enoch o Enochion, significa vidente o "vista interna, y por lo tanto, a todo
profeta y adepto se le puede llamar "Enochion sin convertirlo en un seudo Enoch. Pero el vidente
que compil el Libro de Enoch, se nos muestra como lector de un libro en el siguiente pasaje:
Nac el sptimo en la primera semana [la sptima rama o raza ramal, de la primera subraza de la
tercera raza raz, despus que comenz la generacin sexual]... Pero despus de m, en la segunda semana
[segunda subraza] se levantarn grandes maldades [se levantaron ms bien]; aconteciendo en esta semana el
fin de la primera para salvacin del gnero humano. Pero cuando la primera se complete crecer grandemente
la iniquidad.
Tal como est la traduccin (es decir, sin los parntesis de la autora), carece de sentido.
Estudiando el texto esotrico tal como est, quiere decir sencillamente que la primera raza raz
acabar en tiempo de la segunda subraza de la tercera raza raz, durante cuyo perodo se salvar el
gnero humano; sin referirse, nada de esto, al diluvio bblico. El versculo dcimo alude a la sexta
semana [sexta subraza de la tercera raza raz] al decir:
Todos aquellos que estn en ella quedarn en tinieblas, y sus corazones olvidarn la sabidura [se
apartar de ellos el divino conocimiento] y en ella ascender un hombre.
Algunos intrpretes creen por algunas misteriosas razones que ellos sabrn que este
"hombre es Nabucodonosor; pero verdaderamente se alude al primer hierofante de la primera raza
completamente humana (despus de la alegrica cada en la generacin), elegido para perpetuar la
sabidura de los devas (ngeles o elohim). Es el primer "Hijo del hombre, como misteriosamente se
llaman los divinos iniciados de la primitiva escuela de los Mnushi (hombres), al finir la tercera raza
raz. Tambin se le llama "Salvador, puesto que l, y los dems hierofantes, salvaron a los elegidos
y a los perfectos, del cataclismo geolgico (16) en que perecieron cuantos entre los goces sexuales
haban olvidado la primieval sabudura.
Y durante este perodo [el de la "sexta semana o sexta subraza], quemar con fuego la casa solariega
[el continente poblado a la sazn]; y quedar dispersada la raza entera de la simiente elegida (17).
Esto se refiere a los iniciados electos y de ningn modo al pueblo judo, supuesto elegido de
Dios o a la cautividad de Babilonia, segn interpretan los telogos cristianos. Adems, considerando
que vemos a Enoch, o a su perpetuador mencionando la ejecucin de "la sentencia contra los
pecadores en varias "semanas diferentes, y que durante esta cuarta poca (la cuarta raza) "toda
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obra de malvados desaparecer de la faz de la tierra difcilmente podemos referir estas palabras al
nico diluvio de la Biblia, y mucho menos a la cautividad de Babilonia. De lo expuesto se deduce que
como el Libro de Enoch abarca cinco razas del manvntara, con leves alusiones a las dos futuras, no
puede ser seguramente una compilacin de "profecas bblicas, sino de hechos entresacados de los
libros secretos del Oriente.
Adems, el editor confiese que:
Los seis versculos precedentes, a saber, del 13 al 18, estn tomados de los 14 y 15 del captulo XX,
de cuyo texto forman parte en los manuscritos (18).
Con esta arbitraria transposicin, ha embrollado an ms el texto. Sin embargo, razn tiene al
decir que la doctrina de los Evangelios, y aun las del .nti!uo 1estamento, estn tomadas realmente
del Libro de Enoch; pues esto es tan claro como la luz meridiana. Todo el Pentateuco se escribi con
el determinado propsito de corroborar los hechos establecidos, y as se explica por qu los judos no
reconocieron validez cannica al Libro de Enoch, como tampoco se la han reconocido los cristianos.
Sin embargo, el apstol San Judas y varios Padres de la glesia, se refieren a l como libro de
revelacin sagrada; lo cual prueba que lo aceptaban los primitivos cristianos; sobre todo los ms
instruidos (como por ejemplo Clemente de Alejandra), comprendieron el Cristianismo y sus doctrinas
de un modo muy distinto que sus sucesores modernos; y consideraban a Cristo bajo un aspecto que
slo los ocultistas pueden apreciar. Los primitivos nazarenos y crestianos, segn les llama San
Justino mrtir, fueron partidarios de Jess, del verdadero Chrestos y Christos de la niciacin;
mientras que los modernos cristianos, especialmente los occidentales, ya sean griegos o romanos,
calvinistas o luteranos, difcilmente pueden arrogarse en justicia el ttulo de cristianos, es decir de
discpulos de Jess el Cristo.
El Libro de Enoch es enteramente simblico con entreveraciones de misterios astronmicos y
csmicos, referentes a la historia de las especies humanas y de sus primitivos conceptos teognicos.
De este libro se ha perdido el captulo LV de la seccin X, referente a los anales noticos (tanto en
el manuscrito de Pars como en el Bodleiano) slo quedan de l desfigurados fragmentos, pues no se
poda retocar, y se le suprimi. El sueo de las vacas, las terneras negras, rojas y blancas, simboliza
la divisin y desaparicin de las primeras razas. El captulo LXXXV, en donde se dice que uno de
los cuatro ngeles "revel un misterio a las vacas blancas y que este misterio naci y "lleg a ser un
hombre, se refiere por una parte al primer grupo procedente de los primitivos arios, y por otra al
"misterio de la hermafrodisia, as llamado por relacionarse con el origen de las razas humanas
primeras, tal como son actualmente. En este misterio se funda el conocido rito ndico (uno de los que
se han conservado hasta hoy), del renacimiento pasando por la vaca, a cuya ceremonia han de
someterse los hombres de casta inferior, que aspiren a ser brahmanes. Si un ocultista oriental lee
atentamente el citado captulo del Libro de Enoch, hallar que el "Seor de las ovejas en quien los
cristianos y msticos europeos ven a Cristo, es el Hierofante Vctima, cuyo nombre snscrito no me
atrevo a revelar. As es que, aunque los clrigos occidentales tomen "las ovejas y los lobos por
smbolo de israelitas y egipcios, se refiere en realidad el smil a las pruebas de los nefitos, a los
misterios de la iniciacin, tanto en la ndia como en Egipto, y a la terrible pena en que incurran los
"lobos, o sea los que indiscretamente revelan los misterios cuyo conocimiento es privativo de los
electos y los "perfectos.
Yerran los cristianos que engaados por interpolaciones posteriores (19), creyeron ver en este
captulo la triple profeca del diluvio, de Moiss y de Jess; pues en realidad se refiere al hundimiento
de la Atlntida y al castigo de la indiscrecin. El "Seor de las ovejas es Karma y el "jefe de los
hierofantes, el supremo iniciador en la tierra, quien, cuando Enoch le ruega que salve a los pastores
de caer en boca de las fieras, responde:
Mandar que relaten ante m... cuntos han entregado a la aniquilacin y... lo que ellos harn; si
obrarn o no segn mis mandamientos.
Sin embargo, ellos ignorarn esto. T no se lo expliques ni se lo repruebes; pero habr un relato de las
destrucciones que hicieron en sus respectivas pocas (20).
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... l mir en silencio, alegrndose de que los hubieran devorado, tragado y arrebatado, dejndolos en
poder de los animales para alimento... (21).
Se engaan quienes creen que los ocultistas repudian la Biblia en su texto y significado
original; como tampoco repudian los Libros Herm"ticos, la Aabalah caldea, ni el Libro de /6yan. Los
ocultistas tan slo repudian las interpretaciones tendenciosas y los elementos puramente humanos de
la Biblia, que es por lo tanto uno de tantos libros sagrados del ocultismo. Terrible es en verdad el
castigo de los que trasponen los lmites permitidos en la divulgacin de los secretos revelados. Desde
Prometeo a Jess, desde el mayor adepto al ms mnimo discpulo, todos los reveladores de
misterios hubieron de ser #hrestos, "hombres de afliccin y mrtires. Un gran Maestro dijo:
"Guardaos de revelar los misterios a quienes no merezcan entenderlos! Entre estos estaban
comprendidos los profanos, los saduceos y los incrdulos. Todos los grandes hierofantes de la
historia murieron sacrificados, como Buddha (22), Pitgoras, Zoroastro, la mayor parte de los grandes
gnsticos, y en nuestros mismos tiempos gran nmero de adeptos y rosacruces. Todos ellos
aparecen, ya declaradamente, ya bajo velos alegricos, sufriendo la pena consiguiente a las
revelaciones que durante su vida hicieron; y aunque el lector profano vea en ello pura coincidencia, el
ocultista ve en la muerte de cada "Maestro un smbolo henchido de significado. Doquiera hallamos
en la historia que, cuando un "Mensajero mayor o menor, iniciado o nefito, tom a su cargo ensear
alguna verdad hasta entonces oculta, fue crucificado y puesto en la picota por los "sayones de la
envidia, la malicia y la ignorancia. Tal es la terrible ley oculta. As, pues, quien no se sienta con
corazn de len para menospreciar los salvajes aullidos, y con alma de paloma para perdonar las
locuras de los ignorantes, que no emprenda el estudio de la sagrada ciencia. Si el ocultista quiere
lograr xito, no ha de conocer el miedo; ha de arrostrar peligros, la infamia y la muerte; ha de ser fcil
al perdn, y callar todo aquello que no pueda revelarse. Los que hayan trabajado vanamente en este
sentido, deben esperar aquellos das en que, como dice el Libro de Enoch, "sean consumidos los
malhechores y aniquilado el podero de los malvados. No le es lcito al ocultista buscar ni aun
anhelar venganza. Por el contrario:
Espere l a que se desvanezca el pecado; porque sus nombres [los de los pecadores], se borrarn de
los libros santos [de los recuerdos astrales], quedando aniquilada su semilla y muerto su espritu (23).
Esotricamente, Enoch es el "Hijo del hombre, el Primero; y simblicamente, es la primera
subraza de la quinta raza raz (24). Y si su nombre se adapta a cbalas numricas y enigmas
astronmicos, cubriendo el significado del ao solar, o 365, de conformidad con la edad que se le
asigna en el E"nesis, es porque siendo el sptimo personifica en ocultismo las dos razas
precedentes con sus catorce subrazas. Por esta razn aparece en el Libro como tatarabuelo de No,
quien a su vez personifica la quinta raza en lucha con la cuarta, o sea el gran perodo de los misterios
revelados profanados cuando los "hijos de Dios bajaron a la tierra para tomar por esposas a las
"hijas de los hombres y ensearles los secretos de los ngeles; o sea cuando los "hombres nacidos
de la mente de la tercera raza, se mezclaron con los de la cuarta, y la divina ciencia fue degenerando
paulatinamente en hechicera.
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SECCIN IX
DOCTRINAS HERMTICAS Y CABALSTICAS
La cosmogona de Hermes es tan alegrica como el sistema mosaico, si bien externamente
concuerda mucho ms con las enseanzas de la Doctrina Secreta y aun con las de la ciencia
moderna. Dice el tres veces gran Trismegisto: "No es mano la mano que model el mundo en la
preexistente materia sin forma; a lo cual replica el E"nesis diciendo: "El mundo fue creado de la
nada; aunque la Aabalah niegue tal significado de sus frases preliminares. Ni los cabalistas, ni los
indos arios, han admitido nunca semejante absurdo; pues segn ellos, el fuego, el calor y el
movimiento (1) fueron los principales instrumentos para modelar el mundo, en la materia preexistente.
El Parabrahman y Mlaprakriti de los vedantinos, corresponden como prototipos al Ain Soph y
Shekinah de los cabalistas. Aditi es el original de Sephira, y los Prajpatis son los hermanos mayores
de los Sephiroth. La teora nebular de la ciencia moderna, con todos sus misterios, est explicada en
la cosmogona de la doctrina antigua; y el paradjico aunque cientfico enunciado, segn el cual ""l
enfriamiento produce contraccin y la contraccin produce calor, resultando por lo tanto que el
enfriamiento produce calor" se nos dice es el principal agente en la formacin de los mundos, y
especialmente de nuestro Sol y sistema solar.
Quienquiera que posea la clave encontrar el significado de todo esto en los treinta y dos
admirables Caminos de Sabidura que llevan el signo de "Jah Jehovah Sabaoth en el epher
Het6irah. Respecto de la interpretacin dogmtica o teolgica de los primeros versculos del Gnesis,
el mismo libro la da cumplidamente al hablar de las tres madres: el aire, el agua y el fuego, que el
autor describe como una balanza con
el bien en un platillo, el mal en el otro y el fiel entre ambos (2).
En todos los pases ha sido siempre el mismo, uno de los nombres secretos de la eterna,
nica y omnipresente Deidad, habindose conservado hasta hoy, con ligeras variaciones fonticas,
en los distintos idiomas. La sagrada slaba .um de los indos, fue el ..... .ion de los griegos y el Evum
(Pan o Todo) de los romanos. Al "trigsimo camino se le llama "comprensin de conjunto en el
epher Het6irah, porque:
Por su medio, los celestiales adeptos forman juicio de las estrellas y signos celestes, y sus
observaciones de las rbitas son la perfeccin de la ciencia (3).
Al trigsimo segundo y ltimo se le llama all "comprensin del servicio, porque l es:
Un regulador de todos los que estn sirviendo en la obra de los siete planetas, de conformidad con sus
huestes (4).
La "obra era la iniciacin, durante la cual se comunicaban los misterios relativos a los "siete
Planetas y tambin el misterio del "niciado-Sol con sus siete irradiaciones o rayos separados (gloria
y triunfo del ungido, del Christos); misterio que aclara la enigmtica expresin de Clemente de
Alejandra cuando dice:
Porque vemos que muchos de los dogmas de tales sectas [la filosofa de los griegos y las religiones de
los brbaros] no han llegado a perder su sentido externo ni se apartan del orden de la naturaleza ["separando el
Cristo o ms bien el Chrestos] (5), y se corresponden en su origen con la verdad como las partes con el todo
(6).
En 3sis sin >elo (, cap. V), hallar el lector una informacin mucho ms amplia de la que
pudiramos dar aqu sobre el @ohar y su autor, el gran cabalista Simen Ben Jochai. Se dice que
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para estar en posesin de la doctrina oculta del Mercaba y con aptitud para recibir la "Palabra vio su
vida en peligro, y tuvo que huir al desierto y refugiarse en una cueva donde permaneci doce aos
acompaado de sus fieles discpulos hasta que all muri finalmente entre prodigios y maravillas (7).
Sus enseanzas acerca del origen de la Doctrina Secreta, o de la Sabidura Secreta, como l la
llama, son iguales a las que hallamos en Oriente, con la excepcin de que pone a "Dios en el lugar
del Jefe de la hueste de espritus planetarios, diciendo que en el principio el mismo Dios ense esta
Sabidura a cierto nmero de ngeles elegidos; mientras que las enseanzas orientales difieren en
esto segn veremos.
Ante nosotros se hallan algunos estudios sintticos y cabalsticos sobre el sagrado Libro de
Enoch y el Taro (Rota). En el prefacio del manuscrito original de un ocultista de Occidente, se leen
estas palabras:
No hay ms que una Ley, un Principio, un Agente, una Verdad y una Palabra. Como es arriba es abajo.
Todo cuanto existe, resulta de la cantidad y del equilibrio.
Este triple epgrafe y el axioma de Eliphas Levi, muestran la identidad del pensamiento entre
Oriente y Occidente acerca de la Doctrina Secreta, que, segn nos dice el mismo manuscrito, es:
La llave de las cosas ocultas, la llave del santuario. Es la sagrada palabra que da al adepto la suprema
razn del ocultismo y sus misterios. Es la quinta esencia de las filosofas y de los dogmas; es el alfa y el omega;
es la luz, la vida y la sabidura universal.
El Taro, o Rota, del sagrado Libro de Enoch, da adems en el prefacio esta explicacin:
La antigedad de este libro se pierde en la noche de los tiempos. u ori!en es indo, y se retrotrae a una
poca muy anterior a Moiss... Est escrito en planchas sueltas, que en un principio fueron de oro fino y otros
metales preciosos... Su estilo es simblico, y sus combinaciones se adaptan a todos los anhelos del espritu.
Aunque alterado por el tiempo, conserva, sin embargo, gracias a la ignorancia de los curiosos, su primitivo
carcter en los principales tipos y figuras.
ste es el Rota de Enoch, llamado ahora Taro de Enoch, al que, segn vimos, alude De
Mirville diciendo que "las planchas metlicas no destruidas por el diluvio fueron usadas por la "magia
diablica que l atribuye a Can. Escaparon del diluvio por la sencilla razn de que este cataclismo
no fue "universal en la plena acepcin de la palabra. Dcese que el libro es de "origen indo porque
se remonta a los arios de la primera subraza de la quinta raza raz, antes de la completa destruccin
del ltimo reducto de la Atlntida. Pero, aunque su origen se confunde con el de los antepasados de
los indos primitivos, no se conoci primeramente en ndia. Su origen es ms antiguo y sus huellas
han de buscarse ms all de los Himalayas, la nvea cordillera (8). Su cuna fue aquella misteriosa
comarca cuya situacin nadie ha podido determinar, y que es desesperacin de gegrafos y telogos
cristianos. En esa ignota comarca coloca el brahmn su Kailsa, el monte Sumeru y el Prvat-Pamir,
transformado por los griegos en el Paropamiso.
Las tradiciones acerca del Edn se refieren a esta comarca, que todava subsiste, y de la cual
derivaron los griegos su Parnaso (9). Tal es el origen de muchos personajes bblicos, ya hombres,
semidioses, hroes y algunos (muy pocos), mitos, dobles astronmicos de los primeros. Entre estos
se cuenta Abram. Segn la leyenda, era un brahmn caldeo (10) cuyo nombre se transform ms
tarde, despus de que repudi sus Dioses y abandon su Ur (pur, "ciudad?) de caldea, en A-brahm
(11 (o A-braham) que significa "no brahmn. Abram, emigr as y lleg a ser "padre de muchos
pueblos. El estudiante de ocultismo ha de tener presente que los dioses y hroes de los antiguos
panteones (de la Biblia inclusive), tienen tres biografas por as decir, cada una paralela a las dems y
relativa a un aspecto del hroe: la histrica, la astronmica y la mtica. sta relaciona ntimamente las
dos primeras, cuyas verdades encubre simblicamente. Los lugares guardan correspondencia con
sucesos astronmicos y aun psquicos. De este modo qued la Historia cautiva de los antiguos
misterios, hasta llegar a ser la gran esfinge del siglo XX. Pero en vez de devorar ella a los demasiado
obstinados preguntones que quieren descifrarla a toda costa, el moderno Edipo la ha profanado y
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mutilado, ahogndola despus en el mar de la especulacin. Esto nos lo demuestran no tan slo las
secretas enseanzas que al fin y al cabo se comunican con mucha parsimonia, sino tambin los
simbologistas profanos y hasta los gemetras. El distinguido masn de Cincinnati, Mr. Ralston
Skinner, en su obra La clave de los (isterios hebraico8e!ipcios, estudia el enigma de un dios tan
poco divino como el Hah-ve bblico; y para completar este estudio se ha constituido una sociedad de
eruditos, presidida por un caballero de Ohio y cuatro vicepresidentes, uno de los cuales es el
conocido astrnomo y egiptlogo Piazzi Smyth. El mismo problema estudia el director del Real
Observatorio de Escocia en su obra titulada: (aravillas, (isterios y Ense$an6as de la Eran Pir%mide,
faranica de nombre y humana de hecho. Trata de probar en esta obra, igualmente que el autor
norteamericano antes citado, que el sistema de medidas actualmente usado en nglaterra es el mismo
que los egipcios emplearon en la construccin de su pirmide; o como Skinner dice textualmente, que
"el codo antiguo y la pulgada inglesa se derivan de la "medida fundamental de los Faraones. De ella
se "derivaron muchas otras medidas, segn quedar plenamente demostrado antes de terminar el
siglo XX. En las religiones occidentales, no solamente est todo relacionado con medidas, figuras
geomtricas y cmputos cronolgicos que se ven en la mayor parte de los personajes histricos (12),
sino que estos se relacionan tambin con el cielo y la tierra en verdad, pero con los cielos y tierra de
la ndia aria, no con los de Palestina.
Los prototipos de casi todos los personajes bblicos deben buscarse en la teogona primera de
la ndia. Los Patriarcas o "Hijos de la Tierra proceden de los Hijos de Brahm "Nacidos de la Mente,
o mejor dicho de los Dhyni-Pitris ("Padres de los Dioses) o "Hijos de la Luz. Porque as como,
segn nos dice el (anu8mriti, el 2i! >eda y sus tres Vedas hermanos han sido "elaborados con
fuego, aire y sol, o sea Agni, ndra y Surya, as tambin el Antiguo Testamento fue innegablemente
"elaborado por los ms ingeniosos cerebros de cabalistas hebreos, parte en Egipto y parte en
Babilonia, "asiento desde su origen de la literatura snscrita y de las enseanzas brahmnicas, como
declar el coronel Vans Kennedy. Uno de los tipos copiados fue el de Abram o Abraham, en cuyo
seno esperan descansar despus de la muerte todos los judos ortodoxos, estando situado en ""l cielo
de las nubes" o Abhra (13).
Desde los das de Abraham a los del Taro de Enoch parece transcurrir muchsimo tiempo; y
sin embargo, ambos estn estrechamente ligados por ms de un vnculo. Segn ha indicado Gaffarel,
los cuatro animales simblicos de la vigsima prima clave del Taro en el tercer septenario, son los
Terafines de los judos, inventados y adorados por Terah, padre de Abram, y usados en los orculos
del Urim y Thummim. Adems, Abraham es astronmicamente la medida solar y una porcin del Sol,
mientras que Enoch significa el ao solar, lo mismo que Hermes o Thot; y Thot, numricamente,
"equivale a Moiss, o Hermes "el seor de los reinos inferiores y maestro de sabidura, segn nos
dice Skinner. Pero como el Taro, lo mismo que la masonera y el ocultismo, "es invencin del
infierno, a juzgar por una de las ltimas bulas del papa, resulta evidente la relacin. El Taro contiene
los misterios de las transformaciones de los personajes mticos en cuerpos celestes o en
constelaciones y viceversa. La "rueda de Enoch es el smbolo ms antiguo de cuantos se conocen,
pues se le encuentra en China. Eliphas Levi afirma que este smbolo era patrimonio de todos los
pueblos antiguos, si bien su significado se ha mantenido en impenetrable secreto.
Vemos por lo tanto que ni el Libro de Enoch (su "Rueda), ni el @ohar, ni obra alguna cabalstica,
contienen pura y simplemente la Sabidura hebrea. Siendo la doctrina en s misma el resultado de muchos
milenios de ejercicio mental, ha de constituir el mejor lazo entre los adeptos de todos los pases. Sin embargo,
el @ohar es la obra que ms copiosamente ensea las prcticas de ocultismo; si bien conviene atender para ello
a los signos secretos estampados al margen del original, pues de nada sirven en punto a ocultismo las
traducciones y comentarios que de esta obra han hecho varios crticos. Dichos signos entraan ocultas
enseanzas, aparte de las metafsicas interpretaciones y aparentes absurdos credos por el historiador Josefo,
quien por no estar iniciado expuso la letra muerta, como la haba aprendido (14).
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SECCIN X
VARIOS SISTEMAS OCULTOS DE INTERPRETACIN
DE ALFABETOS Y CIFRAS NUMRICAS
No es lcito exponer en una obra impresa los trascendentales mtodos de la Aabalah- pero s
describir los varios procedimientos geomtricos y aritmticos, para interpretar ciertos smbolos. Los
mtodos de clculo del @ohar, con sus tres secciones denominadas: Gematra, Notaricn, Temura,
ms el Albath y el Algath (1), son de muy difcil prctica. Slo es capaz de comprenderlos el cabalista
que domine su ciencia con verdadera maestra. Ms fatigosa labor requiere an el simbolismo de
Pitgoras, cuya copiosa variedad exigira aos de estudio para comprender tan slo la clave general
de sus abstrusas doctrinas. Las principales figuras del simbolismo pitagrico son: el cuadrado (la
tetraktys), el tringulo equiltero, el punto en el crculo, el cubo, el triple tringulo y finalmente la
cuadragsima sptima proposicin de Euclides, inventada por el mismo Pitgoras, quien aparte esta
excepcin y contra lo que se cree, no fue autor de los dems smbolos. Millares de aos antes se
conocan ya en la ndia, de donde los trajo el filsofo de Samos, no como curiosidad especulativa,
sino como ciencia demostrada, segn afirma Porfirio, tomndolo del pitagrico (oderatus:
Los nmeros de Pitgoras eran smbolos jeroglficos por medio de los cuales explicaba todas las ideas
relativas a la naturaleza de las cosas (2).
La fundamental figura geomtrica de la Aabalah, segn aparece en el Libro de los 49meros
(3), y que segn la tradicin y la enseanza oculta dio el mismo Dios a Moiss en el Sina (4) contiene
la clave del problema del universo en sus grandiosas, aunque sencillas combinaciones. Dicha figura
entraa todas las dems.
El simbolismo de los nmeros, y sus matemticas relaciones, es tambin una rama de la
magia, especialmente de la mental, o sea la adivinacin y clarividencia. Los mtodos difieren, pero la
idea fundamental es por doquiera la misma. Segn indica Kenneth R. H. Mackenzie en la 2eal
Enciclopedia (asnica:
Un sistema adopta la unidad, otro la trinidad y un tercero la quinquinidad. Adems hay sistemas
exagonales, heptagonales, eneagonales, etc., hasta abismarse la mente en la contemplacin de la ciencia de
los nmeros.
Los caracteres devangar, en que generalmente se escribi el snscrito, contienen todos los
elementos de los alfabetos hermtico, caldeo y hebreo, y adems el oculto simbolismo del "sonido
eterno y el significado dado a cada letra en su relacin con las cosas espirituales y terrenas. Como el
alfabeto hebreo tiene tan slo veintids letras y diez nmeros fundamentales, mientras que el
devangar consta de diecisis vocales y treinta y cinco consonantes con infinidad de combinaciones,
resulta considerablemente ms amplio el margen que da este ltimo ms su equivalente, y en una o
varias cifras de la tabla de clculo. Tiene adems muchos otros significados, dependientes de las
especiales idiosincrasias y caractersticas de la persona, o sujeto que ha de estudiarse. As como los
indos pretenden haber recibido los caracteres devangar de la misma Sarasvat, inventora del
snscrito, el "lenguaje de los devas, o dioses (de su panten exotrico), del mismo modo la mayor
parte de los pueblos antiguos atribuy divino origen a su alfabeto y a su idioma respectivo. La
Aabalah llama al alfabeto hebrero las "letras de los ngeles, comunicadas a los patriarcas, de
parecida suerte a como los rishis recibieron de los devas los caracteres devangar. El Libro de los
49meros dice que los caldeos hallaron sus letras trazadas en el firmamento por las "todava no
asentadas estrellas y cometas; mientras que los fenicios atribuan su alfabeto sagrado a los
entrelazamientos de las serpientes divinas. El alfabeto hiertico, o natar khari, de los egipcios as
como su lenguaje sacerdotal se relacionan ntimamente con el antiqusimo "lenguaje de la Doctrina
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Secreta. Sus caracteres son devangar, con msticas aadiduras y combinaciones, en las que entra
en gran parte el idioma senzar.
Los ocultistas occidentales conocen muy bien la eficacia y potencia de los nmeros y letras de
los sistemas citados, pero todava los ignoran los estudiantes indos no ocultistas. En cambio, los
cabalistas europeos desconocen por lo comn los secretos alfabticos del esoterismo indo. Al mismo
tiempo, la masa general de lectores occidentales nada absolutamente sabe de ninguno de ellos; y ni
siquiera sospecha cun profundas huellas dejaron en el cristianismo, los esotricos sistemas de
numeracin del mundo antiguo. Sin embargo, estos sistemas numricos resuelven el problema de la
cosmogona para quien los estudie, y el sistema de figuras geomtricas representa los nmeros
objetivamente.
Para comprender las ideas que de lo defico y de lo abstruso tuvieron los antiguos, es preciso estudiar
el origen de las representaciones simblicas de los primitivos filsofos. Los Libros de Hermes son los
ms antiguos depositarios de la simbologa numrica, en el ocultismo occidental. Segn ellos, el
nmero die6 (5) es la Madre del Alma y en l se unen la Vida y la Luz. Porque segn el sagrado
anagrama Teruph del Libro de las #laves *49meros,, el uno (1) naci del espritu y el die6 (10), de la
materia: "la unidad ha hecho el diez y el diez la unidad; lo que equivale al conocido aforismo
pantesta: "Dios en la naturaleza y la naturaleza en Dios.
La Gematra cabalstica es aritmtica y no geomtrica. Ella constituye un mtodo para
descifrar el significado oculto de las letras, palabras y frases, mediante la aplicacin a las letras de
una palabra su sentido numrico, as en la forma externa como en el significado intrnseco. Como
dice Ragon:
La cifra 0 simbolizaba al hombre viviente (un cuerpo en pie), pues es el nico ser que puede
mantenerse en dicha posicin. Aadindole al 0 una cabeza, resulta la letra P que simboliza la paternidad, la
potencia creadora. La 2 simboliza al hombre en actitud de andar (con el pie hacia delante), esto es, iens, iturus
(6).
La traza de los caracteres se acomod tambin al lenguaje hablado, pues cada letra es una figura a la
vez fontica e ideogrfica, como por ejemplo la 3, que es un sonido cortante, como el del aire precipitndose en
el espacio: furia, fuga, fogonazo, son todas palabras que expresan y pintan lo que significan.
Lo transcrito no pertenece, empero, a la Gematra, sino a la primitiva y filosfica formacin de
las letras, con su figura simblica. La Temura es otro mtodo cabalstico, por cuyo medio un
anagrama puede ocultar un misterio. As, en el epher Het6irah, leemos: "Uno, esto es el Espritu del
Alahim de Vidas. En los ms antiguos diagramas cabalsticos los ephiroth (el siete y el tres) estn
representados por ruedas o crculos, y Adam Kadmon, el primer hombre, por una columna vertical.
"Ruedas y serafines y las santas criaturas (#hioth), dice el rabino Akiba. En otro sistema cabalstico
denominado albath se disponen las letras del alfabeto por pares en tres filas. Los pares de la primera
valen die6 numricamente; y en el sistema de Simen ben Shetah (7), el par superior es el ms
sagrado y va precedido de la cifra pitagrica 1, y un cero, formando el 10.
Todos los seres, desde la primaria emanacin divina, o "Dios manifestado, hasta la ms
nfima existencia atmica, "tienen su nmero particular, que de los dems los distingue y es fuente de
sus atributos, cualidades y destinos. El azar, como enseaba Cornelio Agrippa, es en realidad slo
una progresin desconocida; y el tiempo es una sucesin de nmeros. De aqu que, siendo lo
porvenir una combinacin de azar y tiempo, puedan utilizarse para calcular los ocultistas el resultado
de un suceso o el porvenir de una persona.
Dice Pitgoras:
Entre los dioses y los nmeros hay una misteriosa relacin en que se funda la ciencia de la aritmancia.
El alma es un mundo autocinemtico; el alma se contiene a s misma y es el cuaternario, la tetraktys [el cubo
perfecto].
Hay nmeros nefastos y fastos, es decir, malficos y benficos. As mientras el 3 primer
nmero impar (puesto que el uno subsiste por s mismo)-, es la divina figura o tringulo, el 2 lo
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repudiaron en cambio los pitagricos, porque representaba la materia, el principio pasivo y malo, el
nmero de My, la ilusin.
Al paso que el nmero uno simbolizaba armona y orden, el principio del bien (el Dios nico designado
en latn por la palabra olus, de la que se deriva la de Sol, como smbolo de la Divinidad), el nmero dos
expres la idea contraria. As empez la ciencia del bien y del mal. Todo lo que es doble, falso y opuesto a la
realidad nica, era descrito como binario. Tambin expresaba toda idea natural de contraste, como el da y la
noche, luz y tinieblas, calor y fro, humedad y sequa, salud y enfermedad, verdad y error, macho y hembra,
etc.... Los romanos consagraban a Plutn el segundo mes del ao; y el segundo da de este mes celebraban
sacrificios expiatorios en honor de los manes, de cuyo rito se deriva el establecido y copiado ms tarde por la
glesia latina. El pontfice Juan XX instituy en 1003 la fiesta de los muertos, sealndoles el dos de
Noviembre, segundo mes de Otoo (8).
Por otra parte, el tringulo, una perfecta figura geomtrica, ha gozado de gran predicamento
en todos los pases. He aqu la razn:
Ni con una ni con dos rectas se puede trazar en Geometra una figura perfecta. Para ello se necesitan
tres rectas, cuya conjuncin constituye un tringulo o figura geomtrica perfecta, la ms sencilla. Por lo tanto, el
tringulo simboliz desde un principio y contina simbolizando lo Eterno, y la primaria perfeccin. La palabra
apelativa de la Divinidad empezaba en griego por la letra delta de forma triangular equiltera ....., cuyos tres
lados simbolizan la Trinidad, los tres reinos, o la naturaleza divina. As en casi todas las lenguas latinas el
nombre de Dios empieza por D. En el centro del tringulo simblico, campea la letra hebrea Gor, la inicial de
Jehovah (9), el espritu animador, el fuego, el principio generador representado en los idiomas septentrionales
por la letra G, inicial de "Eod, que filosficamente significa la generacin (10).
Segn afirma acertadamente Ragon, la Trimrti industa est personificada en el mundo de las
ideas por la Creacin, la Conservacin y la Destruccin, o Brahm, Vishnu y Shiva; y en el mundo de
la materia por la tierra, el Agua y el Fuego o Sol. El smbolo de la Trimrti es el loto, la flor que vive
por virtud de la tierra, del agua y del sol (11). El loto, consagrado a sis, tuvo la misma significacin en
Egipto; pero como esta planta no medra en Palestina ni en Europa, el simbolismo cristiano la
reemplaz por el nenfar o la azucena. Tanto en la glesia latina como en la griega se ve en los
cuadros de la Anunciacin al arcngel Gabriel con el trnico smbolo de las azucenas en la mano ante
la Virgen Mara; y en lo alto del altar el ojo de la Providencia dentro de un tringulo en substitucin del
yod o God, hebreo.
Como dice Ragon, hubo un tiempo realmente, en que los guarismos y las letras significaban
algo ms que un simple sonido.
Su carcter era entonces ms noble. La forma de cada signo tena sentido completo y una doble
interpretacin adecuada a una doctrina dual, adems del significado de la palabra (12). As, cuando los sabios
queran escribir algo que slo comprendieran los doctos, inventaban una novela, una fbula, una conseja o
cualquier otra ficcin con personajes humanos y lugares geogrficos cuyos caracteres literales descubran lo
que el autor significaba en su narracin. Tales fueron todas las invenciones religiosas (13).
Cada denominacin y vocablo tena su fundamento. El nombre de una planta o de un mineral
denotaba desde luego su naturaleza a los iniciados, que fcilmente echaban de ver la esencia de
cada cosa cuando estaba representada por tales caracteres. La escritura china ha conservado hasta
hoy gran parte de este grfico y pictrico simbolismo, aunque se ha perdido el secreto del sistema en
conjunto. Sin embargo, an ahora, hay en China quienes en una sola pgina pueden escribir la
materia de un volumen entero; habiendo perdurado hasta nuestros das los smbolos a la vez
histricos, alegricos y astronmicos.
Adems, existe entre los iniciados un lenguaje universal, que los adeptos, y aun los discpulos,
de cualquiera nacionalidad, entienden como si fuera su propio idioma. Los europeos, por el contrario,
slo poseemos un signo grfico comn a todos los idiomas: el & (y). Existe un lenguaje ms rico en
trminos metafsicos que ningn otro de los existentes cuyas palabras estn expresadas por signos
comunes. La llamada ltera pitagrica, o sea la ..... griega (Y), poda representar varias ideas (14) y
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servir de secreta respuesta a varias preguntas, pues era como un smbolo para muchas cosas, la
Magia blanca y negra por ejemplo. Supongamos que uno preguntaba a otro: A qu escuela de
magia pertenece tal o cual cosa? Si el preguntado trazaba la Y con el brazo derecho ms grueso que
el izquierdo, significaba con ello que perteneca "a la mano derecha o magia blanca; pero si trazaba
la letra del modo ordinario, con el brazo o rama izquierda ms gruesa que la derecha significaba lo
contrario. En Asia, y especialmente en los caracteres devangar, cada letra tena varios significados
secretos.
Entre el ms sagrado conocimiento cabalstico, se cuentan las interpretaciones del oculto
sentido de las obras apocalpticas, cuya clave da la Aabalah. Asegura San Jernimo que la Escuela
de los Profetas conoci y ense estas interpretaciones, lo cual es muy posible. El erudito hebrasta
Molitor, dice en su obra sobre la tradicin:
Las veintids letras del alfabeto hebreo eran consideradas como una emanacin o expresin visible de
las divinas fuerzas inherentes al inefable nombre.
Estas letras tienen su equivalente y sustituto numrico, como sucede en los dems sistemas.
Por ejemplo, la duodcima y la sexta letras del alfabeto valen dieciocho en un nombre; y las dems
letras de este nombre aadidas o sumadas se cambian por la cifra correspondiente, quedando as
todas estas cifras sujetas a un procedimiento algebraico que las transforma de nuevo en letras;
despus de lo cual estas ltimas revelan al investigador "los ms ocultos secretos de la divina
Permanencia (la eternidad en su inmutabilidad) en lo porvenir.
SECCIN XI
EL EXGONO CON PUNTO CENTRAL
LA SPTIMA CLAVE
Discurriendo sobre la virtud de los nombres (Baalshem), opina Molitor que es imposible negar
fundamento razonable y profundamente cientfico a la Aabalah, no obstante la abusiva adulteracin
de que hoy es objeto. Sobre esto arguye que si se pretende:
que ante el nombre de Jess todo nombre debe inclinarse por qu no ha de tener igual poder el
Tetragrammaton? (1).
Esto es lgico y de buen sentido. Alguna virtud oculta ha de tener el exgono estrellado o
doble tringulo, cuando Pitgoras lo consider como smbolo de la creacin; los egipcios como el de
la generacin, o unin del fuego y del agua; los esenios en l vieron el sello de Salomn; los judos el
escudo de David; los indos el emblema de Vishnu (hasta hoy en da) y, an en Rusia y Polonia, se le
estim como poderoso talismn. La universal veneracin en que los antiguos tuvieron este smbolo es
motivo bastante para que no lo desdeen ni ridiculicen quienes ignoran su oculto significado. El
exgono generalmente conocido, substituy a otro que empleaban los iniciados. En una obra
snscrita existente en el Museo Britnico se lanzan terribles anatemas contra quienes divulguen entre
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los profanos el significado oculto del verdadero exgono llamado "signo de Vishnu, "Sello de
Salomn, etc.
En la sptima clave de Las #osas 0cultas se explica el gran poder del exgono con su mstico
signo central de la 4 svstica (formando un septenario).
All se dice:
La sptima clave es el jeroglfico del septenario sagrado, de la realeza, del sacerdocio [los iniciados],
del triunfo y del vencimiento en la lucha. Entraa toda la energa del mgico poder. Es el verdadero "reino
santo. En la filosofa hermtica es la quinta esencia resultante de la combinacin de las dos fuerzas del gran
agente mgico [ksha, o luz astral]... Es igualmente Jakin y Boaz ligados por la voluntad del adepto y
sometidos a su omnipotencia.
La fuerza de esta clave es absoluta en magia. Todas las religiones consagraron este signo en
sus ritos.
Actualmente slo podemos tener un rpido vislumbre de los numerosos aunque desfigurados
fragmentos que de las obras antediluvianas nos quedan. Si bien todas son herencias de la cuarta
raza (sepultada ahora en las insondables profundidades del ocano), no debemos rechazarlas.
Segn ya indicamos, en los orgenes del gnero humano hubo tan slo una ciencia, y sta era
eternamente divina. Si la humanidad, sobre todo las ltimas subrazas de la cuarta raza raz, abus de
ella, fue por culpa de los que en la prctica profanaron el divino conocimiento, y no por la de quienes
permanecieron fieles a sus primitivas enseanzas. No porque la moderna glesia catlica romana,
perseverante tradicional en su intolerancia, se complazca en tachar de descendientes de "los kischup,
hamitas, kasdim, cefenes, ofitas y kartumim, secuaces de "Satn a los modernos ocultistas,
espiritistas y masones, han de serlo estos en realidad. La religin de Estado o nacional de cada pas,
siempre y en todos los tiempos han hecho lo que han querido de las escuelas rivales, haciendo creer
que eran peligrosas herejas; la vieja religin de Estado Catlica Romana, ha hecho esto de igual
modo que las modernas.
Sin embargo, los anatemas no han enseado nada al pblico sobre los Misterios de las
Ciencias Ocultas. Hasta cierto punto, es ventajoso para el mundo el ignorarlos. Los secretos de la
naturaleza son como espada de dos filos, que en manos indignas, se convierte en arma homicida.
Quin sabe hoy el verdadero significado y el poder inherente a ciertos caracteres y signos de
talismn, sea para fines benficos o malficos? Para el moderno erudito no tienen sentido aunque se
encuentren en la literatura clsica, los fragmentos rnicos; los escritos de Kischuph; las copias de las
letras o caracteres efesios y milesios; el tres veces famoso Libro de 1hoth; los terribles tratados (que
an se conservan), del caldeo Targes y de su discpulo Tarchn el etrusco, que floreci mucho antes
de la guerra de Troya. Quin cree hoy da en el arte descrito por Targes para evocar y dirigir rayos?
Pero lo mismo se dice en las obras brahmnicas; y Targes copi la descripcin de sus "rayos de los
astra (2), aquellas terribles armas destructivas de que se valieron los arios mahbhratas. Todo un
arsenal de bombas de dinamita sera poco eficaz en comparacin de estos espantosos artificios, si
llegaran a conocerlos los occidentales. De un fragmento antiguo que l tradujo tom lord Bulwer
Lytton su idea del vril. Verdaderamente fue una dicha para la humanidad que se entregaran al fuego
los libros encontrados en la tumba de Numa, pues de las infernales recetas que daban se hubieran
aprovechado las inicuas guerras, los dinamiteros y terroristas, en esta nuestra edad que caracterizan
tales virtudes y filantropa. Pero la ciencia de Circe y de Medea no se ha perdido. Podemos
descubrirla bajo la aparente jerigonza de los Tntrika Sutras, el Au:u8ma de los bhtn y de los
du!pas y '!orros ro&os del Tbet y hasta en las hechiceras de los kurumbas. Afortunadamente,
pocos entienden las evocaciones de la magia "negra aparte de los brujos avanzados de la izquierda
y los adeptos de la derecha, en cuyas manos estn seguros los secretos. De lo contrario, podran los
du!pas, tanto occidentales como orientales, deshacerse de sus enemigos fcilmente; y tngase
presente que estos enemigos son legin para ellos, porque los directos descendientes de los
hechiceros antediluvianos, odian a "cuantos no estn con ellos, alegando que estn contra ellos.
En cuanto al "Pequeo Alberto (volumen semiesotrico que es una reliquia literaria), el "Gran
Alberto o "Dragn Rojo e innumerables copias antiguas an existentes, tristes reliquias de mticas
brujas y merlines (nos referimos a los falsos), son imitaciones de las obras originales de los mismo
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ttulos. As el "Pequeo Alberto es desfigurado remedo de la gran obra escrita en latn por el obispo
Adalberto, ocultista del siglo V, condenado en el segundo concilio de Roma. Su obra se imprimi
algunos siglos despus con el ttulo de .lberti Parvi Lucii Libellus de (irabilibus 4aturae .rcanis.
Siempre fueron espasmdicos los rigores de la glesia romana. Mientras por una parte la condena del
obispo Adalberto coloc a la glesia durante muchos siglos en situacin equvoca respecto de los
Arcngeles, Virtudes y Tronos de Dios, es maravilla en verdad que los jesuitas no hayan destruido los
archivos con todas sus innumerables crnicas y anales, de la Historia de Francia y, con ellos, los del
Escorial en Espaa. Tanto la historia como las crnicas dichas hablan extensamente del inestimable
talismn regalado a Carlomagno por el Papa. Este talismn consista en un pequeo libro de magia (o
ms bien de hechicera), lleno de figuras y signos cabalsticos, frases misteriosas e invocaciones a
los astros. Eran talismanes contra los enemigos del Rey (o sea los enemigos de Carlomagno) cuyos
talismos, dcenos el cronista, fueron de gran eficacia, pues "todos ellos [los enemigos], murieron de
muerte violenta. Titulbase el libro Enchiridium Leonis Papae; ha desaparecido por fortuna y no se
encuentra. Adems, el alfabeto de Thoth se delata confusamente en el moderno Tarot, que venden
casi todas las libreras de Pars. No puede interpretarse correctamente sin previo estudio de su
simbolismo y el preliminar de la filosofa de la ciencia; razones por las cuales los muchos adivinos
profesionales que en Pars lo utilizan, son nicamente personas que han fracasado en sus esfuerzos
para leerlo, y no digamos nada en interpretarlo correctamente. El verdadero Tarot, con toda su
simbologa, es el de rodillos babilnicos que se conservan en el Museo Britnico y otras partes. All
puede ver quien quiera los antediluvianos rombos de Caldea, y los rodillos o cilindros cubiertos de
signos sagrados; pero el significado de estas adivinatorias "ruedas o, como De Mirville las llama,
"globos giratorios de Hcate, quedar todava oculto por algn tiempo. Entretanto tenemos los
"veladores movientes y la Aabalah; los primeros para el mdium moderno y los dbiles; la segunda
para los fuertes. Es un consuelo.
Las gentes propenden a emplear palabras que no entienden y a pasar por alto, juicios de
notoria evidencia. Muy difcil es distinguir netamente la magia negra de la blanca, pues ambas han de
calificarse por el propsito de que dependen sus efectos finales por lejanos que sean, aunque tarden
aos en producirse, y no por los inmediatos. "Entre la mano derecha y la izquierda [Magia] pasa un
hilo de araa, dice un proverbio oriental. Obremos de acuerdo con este principio y esperemos hasta
que hayamos aprendido ms.
Ahora tendremos que tratar ms extensamente de la relacin entre la Aabalah y la Gupta
Vidy, ocupndonos tambin de los sistemas esotricos y numricos; pero antes debemos seguir la
lnea de los adeptos en los tiempos del cristianismo.
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SECCIN XII
EL DEBER DEL VERDADERO OCULTISTA
RESPECTO DE LAS RELIGIONES
Despus de referirnos a los iniciados precristianos y sus misterios (aunque algo ms diremos
acerca de estos ltimos), conviene dedicar unas cuantas palabras a los adeptos de los primeros
tiempos del cristianismo, independientemente de sus personales creencias y doctrinas, y de su
consiguiente lugar en la historia, ya sagrada, ya profana. Nuestra tarea se contraer a analizar el
adeptado con sus anormales taumatrgicas o facultades psicolgicas, como ahora se dice; dando a
cada adepto lo suyo, mediante el examen de los recuerdos histricos a l concernientes y del estudio
de la ley de probabilidades en relacin a dichas facultades.
Pero antes hemos de justificar lo que hemos de exponer. Sera muy injusto ver en estas
pginas desdn o menosprecio respecto de la religin cristiana, y mucho menos el propsito de herir
ajenos sentimientos. El tesofo no cree en milagros divinos ni satnicos. A travs del tiempo
transcurrido, puede tan slo obtener pruebas fehacientes, y juzgar de ellas por los resultados que se
pretenden. Para l no hay santos ni brujos ni profetas ni augures; sino tan slo adeptos, u hombres
capaces de realizar hechos de carcter fenomnico, a quienes juzga por sus palabras y acciones. La
nica distincin que actualmente le cabe hacer al tesofo depende de los resultados obtenidos, segn
fueren beneficiosos o perjudiciales para aquellos sobre quienes el adepto ejerci sus facultades.
Adems, el ocultista ha de prescindir de la arbitraria divisin que los definidores de sta o aquella
Religin hicieron de los llamados "milagros. Los cristianos, por ejemplo, tienen el debr religioso de
considerar como santos inspirados por la divinidad a los apstoles Pedro y Pablo, y ver en Simn el
Mago y Apolonio de Tiana a nigromantes y hechiceros al servicio de supuestas potestades diablicas;
y el que sea un cristiano ortodoxo sincero, queda completamente justificado al sostener este punto de
vista. Pero tambin el ocultista est justificado, si quiere servir a la verdad, y slo a la verdad, al
rechazar tal punto de vista unilateral. El estudiante de ocultismo no ha de profesar determinada
religin; si bien tiene el deber de respetar toda fe y creencia, para llegar a ser adepto de la Buena
Ley. No debe supeditarse a los prejuicios y opiniones sectarias de nadie; y ha de formar sus propias
convicciones y formular sus juicios de conformidad con las reglas de comprobacin que le
proporcione la Ciencia a que se ha dedicado. Si el ocultista profesa, por ejemplo, el buddhismo, al par
que considera a Gautama Buddha como el mayor adepto que haya existido, como la encarnacin del
amor inegosta, de la caridad inmensa y de la moral pursima; ver iluminado con la misma luz a
Jesucristo, considerndole como otra encarnacin de todas las virtudes divinas. Venerar la memoria
del gran Mrtir, aunque no le crea el Dios nico humanado en la tierra y el mismo "dios de dioses en
el cielo. Amar al hombre ideal por sus personales virtudes, sin atender a encomios de antiguos
fanticos soadores ni a dogmatismos calculados teolgicos. Creer tambin en la mayor parte de los
"milagros admitidos explicndolos de conformidad con su criterio psquico y las reglas de su ciencia.
Aunque rechace la palabra "milagro en su acepcin teolgica, o sea como suceso "contrario a las
leyes de la naturaleza, lo considerar como una desviacin de las leyes conocidas hasta hoy, lo cual
es muy distinto. Por otra parte, el ocultista echar de ver, desde luego, que los Evan!elios clasifican
muchos de tales hechos, probados o no, como de naturaleza divina; y tendr razn en tomar algunos
de ellos, como, por ejemplo, el de enviar los demonios a una piara de puercos (1), en su sentido
alegrico y no en el literal que es pernicioso para la verdadera fe. Tal debe ser la mira del legtimo e
imparcial ocultista. A este respecto, los mismos musulmanes, que consideran a Jess como un gran
profeta y por tal le respetan, dan con ello una hermosa leccin de caridad a los cristianos que
ensean y aceptan que "la intolerancia religiosa es impa y absurda (2) y que nunca dan al profeta
del slam otro ttulo que el de "el falso profeta.
As, pues, consideraremos a Pedro, Simn, Pablo y Apolonio, desde el punto de vista de los
principios del ocultismo. Poderosas razones nos mueven a escoger estos cuatro adeptos; pues segn
afirman obras sagradas y profanas, fueron los primeros del postcristianismo que hicieron "milagros, o
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fenmenos psquicos y fsicos. Gazmoera e intolerancia es dividir maliciosamente las dos
armoniosas partes, en manifestaciones distintas de magia divina y satnica, en "buenas y "malas
artes.
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SECCIN XIII
ADEPTOS POSTCRISTIANOS Y SU DOCTRINA
Qu saben las gentes generalmente, por ejemplo, de Pedro y de Simn? La historia profana
no los menciona; y lo que de ellos dice la llamada sagrada, se reduce a unas cuantas citas
diseminadas en los Hechos de los .pstoles. Su mismo nombre, impide a la crtica fiarse de las
informaciones de los evangelios llamados apcrifos. Sin embargo, los ocultistas sostienen que, por
prejuiciosos y unilaterales que sean los evangelios apcrifos, se encuentra en ellos mayor nmero de
hechos verdicamente histricos, que en el 4uevo 1estamento, incluyendo los HechosD Los primeros
son toscas tradiciones; los ltimos (o sean los Evan!elios oficiales), son leyendas artificiales. La
santidad del 4uevo 1estamento es materia de fe ciega e individual; pero si bien todos estamos
obligados a respetar la particular opinin del prjimo, nadie viene forzado a compartirla.
Quin fue Simn el Mago y qu sabemos de l? Segn los Hechos, le llamaban "el gran
Poder de Dios por sus maravillosas facultades mgicas. Dcese que el apstol San Felipe bautiz a
este samaritano; y despus aparece l acusado de haber ofrecido dinero a Pedro y Pablo para que le
ensearan el arte de hacer "milagros verdaderos; pues se afirma que los falsos son del Diablo (1).
Esto es todo, si no tenemos en cuenta las palabras injuriosas, que libremente se le aplican, por
operar "milagros de la ltima clase mencionados. Orgenes refiere que Simn estuvo en Roma
durante el reinado de Nern (2) y Mosheim lo cuenta entre los acrrimos enemigos del cristianismo
(3); pero la tradicin oculta tan slo afirma respecto de l que no quiso reconocer a "Simen como
representante de Dios, ya sea que este "Simen fuese Pedro, o cualesquiera otro, lo cual dejamos
como cuestin abierta a la crtica (4).
Son meras calumnias lo que reneo (5) y Epifanio (6) dicen de Simn el Mago; a saber, que se
proclama encarnacin de la Trinidad, presentndose en Samaria como Padre, en Judea como Hijo y
entre los gentiles como Espritu Santo. Cambian los tiempos y se suceden los acontecimientos; pero
la naturaleza humana permanece inalterable en todo pas y en toda poca. La acusacin es resultado
y producto del tradicional y ya clsico odio teol!ico. Ningn ocultista (todos los cuales han
experimentado personalmente los efectos de este odio), ser capaz de creer tales cosas a un reneo
por su sola palabra, dado caso que escribiera esto l mismo. Ms adelante afirma reneo que Simn
se amanceb con una mujer a quien presentaba como centsima reencarnacin de Helena de Troya,
quien muchsimo antes, en los principios del tiempo, haba sido Sophia, la Sabidura Divina, nacida de
la mente eterna del propio Simn, cuando era el "Padre; y por ltimo que de ella haba l
"engendrado a los ngeles y arcngeles creadores del mundo, etctera.
Ahora bien: sabemos cumplidamente hasta qu punto se desfigura y altera una afirmacin al
pasar de boca en boca, o de pluma en pluma; mas, por otra parte, en todo cuanto dice reneo, hay un
fondo de verdad, que necesita explicacin esotrica. Simn el Mago era un cabalista mstico que,
como muchos otros reformadores, trataba de fundar una nueva religin sobre las bases de la Doctrina
Secreta, aunque sin divulgar ms que lo puramente necesario de sus misterios. Por qu, pues,
profundamente convencido del hecho de las reencarnaciones sucesivas (dejando aparte el nmero
de "cien que bien pudieran haber exagerado sus discpulos), no haba de hablar Simn el mstico de
alguna mujer a quien conociera psquicamente como reencarnacin de una herona de ese nombre; y
en qu circunstancias lo dijo (si es que lo dijo)? Acaso no hay en nuestros tiempos seoras y
caballeros de gran cultura y posicin social, sin pizca de charlatanismo, que tienen la ntima
conviccin de haber sido quien Alejandro el Magno, quien Cleopatra o Juana de Arco, etc., etc.? Esto
es asunto de conviccin individual, fundada en la mayor o menor familiaridad con el ocultismo y en la
creencia en la moderna teora de la reencarnacin. Esta ltima difiere de la genuina doctrina de la
antigedad, como veremos; pero no hay regla sin excepcin.
Respecto de que Simn el Mago afirmase ser "uno con el Padre, el Hijo y el Espritu Santo,
tambin resulta del todo razonable, si admitimos el derecho de un mstico y vidente a emplear un
lenguaje simblico; y en este caso se justifica todava ms la afirmacin, por la doctrina de la unidad
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universal, que ensea la filosofa esotrica. Todos los ocultistas dirn lo mismo con lgico y cientfico
fundamento, a su juicio, de conformidad con la doctrina que profesan. No hay un vedantino que deje
de decir diariamente la misma cosa; l es Brahman y Parabrahman, con tal que rechace la
individualidad de su personal espritu y reconozca el divino Rayo que mora en su Yo superior, como
reflejo del espritu universal. Tal es la voz que de la primitiva doctrina de las emanaciones, ha
resonado en todo tiempo. La primera emanacin de lo desconocido es el "Padre; la segunda el
"Hijo; y todas y cada una de las cosas proceden del nico, de ese divino Espritu que es
"incognoscible. He ah por qu afirmaba Simn el Mago que cuando todava estaba en el seno del
Padre, es decir, cuando l mismo era el Padre (primera emanacin colectiva), engendr de ella
(Sophia, o Minerva la Sabidura divina) a los arcngeles (el "Hijo), que crearon el mundo.
Los mismos catlicos, compelidos por los irrefutables argumentos de los fillogos y
simbologistas que tratan de destruir los dogmas de la glesia y reconocen la pluralidad de los Elohim
en la Biblia, admiten hoy que los arcngeles, la Tsaba, primera "creacin de Dios, colaboraron en la
creacin del universo. A este propsito dice De Mirville al contender con renn, Lacour, Maury y otros
miembros del nstituto de Francia:
Aunque "slo Dios creara los cielos y la tierra... y no tuviesen los ngeles parte alguna en la primordial
creacin de la nada, no cabe suponer que recibieran el encargo de ultimar, continuar y mantener la obra
creada? (/es Esprits, , 337).
Con ligeras modificaciones, esto es precisamente lo que ensea la Doctrina Secreta; y todas
las doctrinas de los reformadores religiosos de los primeros siglos de nuestra era, tienen por base
esta universal cosmogona. Lase lo que Mosheim dice de las varias "herejas que analiza. El judo
Cerinto ense que:
El Creador de este mundo... el Soberano Dios del pueblo judo, fue un Ser... emanado del Dios
supremo; pero que gradualmente degener de su nativa virtud y prstina dignidad.
Los gnsticos egipcios del siglo segundo, tales como Baslides, Carpcrates y Valentino,
sostuvieron las mismas ideas con pocas modificaciones. Baslides admita siete eones (o huestes de
arcngeles), emanados de la sustancia del Supremo. De dos de estas huestes, de las Potestades y
las Sapiencias, emanaron las jerarquas celestes de primera dignidad y clase; de stas emanaron las
de segunda; de stas las de tercera, y as sucesivamente, de modo que cada jerarqua fue menos
excelsa que la precedente. Todas se crearon un cielo para morada respectiva; y la naturaleza de
estos cielos decreca en esplendor y pureza, segn su proximidad a la tierra. As el nmero de estas
moradas celestes lleg a 365; y a todas ellas presida el Supremo desconocido, cuyo nombre
Abraxas equivale en el sistema de numeracin griega a 365, y ste a su vez, por mstico significado,
contiene al nmero 355, que simboliza al hombre (7). ste era un misterio gnstico, basado en el de
la primitiva evolucin cuyo final fue el hombre.
Saturnilo de Antioqua ense la misma doctrina, levemente modificada. Admita dos principios
eternos: el Bien y el Mal, o sean sencillamente el Espritu y la Materia. Los siete ngeles que presiden
sobre los siete planetas, eran para l, los Constructores de nuestro Universo (8). Estos ngeles,
deca, son los guardianes naturales de las siete regiones de nuestro sistema planetario; y uno de los
ms poderosos de entre estos siete ngeles creadores del tercer orden, era "Saturno, el genio
presidente del planeta, y Dios del pueblo hebreo, a saber, Jehovah, que era venerado por los judos,
quienes le consagraron el sptimo da de la semana o sabbath, es decir, el sbado o "da de
Saturno, para los escandinavos y para los indos.
Marcin sostuvo tambin la doctrina de los dos opuestos principios del Bien y del Mal; pero
afirmaba que exista una tercera divinidad de "naturaleza mixta; el Dios de los judos, el Creador (con
su Hueste), del mundo inferior, o sea el nuestro. Aunque continuamente en lucha con el principio del
Mal, tambin se opona esta divinidad intermedia al del Bien, cuyo ttulo y lugar codiciaba.
Resulta, por lo tanto, que Simn el Mago era slo un hijo de su siglo, un reformador religioso
como tantos otros, adepto de los cabalistas. La glesia, para quien es una necesidad creer en su
existencia y grandes poderes, exalta inconsideradamente las maravillosas magias de Simn, a fin de
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que resalte con mayor fuerza el "milagro"y el triunfo de Pedro sobre l. Por otra parte, la crtica
escptica, representada por eruditos y sabios modernos, trata de eliminar por completo al personaje.
As, pues, despus de negar la existencia misma de Simn, han pensado finalmente que era til
fundir completamente su persona en la de San Pablo. El annimo autor de La 2eli!in sobrenatural,
se esfuerza en demostrar que Simn el Mago no fue ni ms ni menos que el apstol Pablo, cuyas
Epstolas censur Pedro, en pblico y en privado, tachndolas de contener "conocimientos espreos.
Verdaderamente es muy posible que as ocurriera, si atendemos a la oposicin de carcter de ambos
apstoles.
El apstol de los gentiles era animoso, sincero, franco y muy instruido; el apstol de la circuncisin era
pusilnime, desconfiado, falaz y muy ignorante. No cabe duda de que Pablo haba sido iniciado, si no total,
parcialmente al menos, en los misterios tergicos. As lo revela la semejanza de su estilo con el de los filsofos
griegos, y el uso de ciertas expresiones peculiares a los iniciados. El doctor A. Wilder corrobora esta opinin en
un notable artculo titulado "Pablo y Platn, en el cual aduce una muy valiosa razn. En las dos Epstolas a los
#orintios emplea Pablo "frases propias de los iniciados de Eleusis y Sabacio y expresiones tomadas de los
filsofos (griegos). El apstol se llama a s mismo idiotes, esto es, una persona torpe en la Palabra, pero
versada en la !nosis o enseanzas filosficas. 'Entre los perfectos hablamos sabidura', escribe l *la sabidura
oculta tambi"n), 'no la sabidura de este mundo, ni de los arcontes de este mundo, sino la sabidura divina en un
misterio, secreto... que no conoci nin!9n arconte de este mundo' (9).
Qu otra cosa pueden significar estas inequvocas palabras de San Pablo, sino que l mismo, como
Mystoe o iniciado, habla de cosas nicamente explicadas en los misterios? La expresin: "La divina sabidura
en un misterio que no conoci nin!9n arconte de este mundo, se refiere evidentemente al Basileo de la
iniciacin eleusina que conoci. El Basileo perteneca al estado mayor del gran hierofante y era arconte de
Atenas; y como tal era uno de los principales Mystoe, de los pocos a quienes se les consenta conocer los
misterios interiores (10). Los magistrados que tenan a su cargo la vigilancia de los misterios eleusinos, se
llamaban arcontes (11).
Trataremos primero de Simn el Mago.
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SECCIN XIV
SIMN Y SU BIGRAFO HIPLITO
Segn se dijo en nuestros primeros volmenes, Simn el Mago fue discpulo de los Tanaim de
Samaria; y la reputacin que alcanz hasta merecer el sobrenombre de "Gran Poder de Dios
atestigua la idoneidad y sabidura de sus maestros. Pero los Tanaim eran cabalistas de la misma
escuela cabalstica secreta del San Juan del .pocalipsis, tan celosa en ocultar cuidadosamente el
verdadero significado de los nombres en los libros de Moiss. No obstante las calumnias acumuladas
contra Simn el Mago por los annimos compiladores de los Hechos y otros autores, no ha sido
posible negar que ningn cristiano poda rivalizar con l en acciones taumatrgicas o milagrosas. Lo
que se cuenta de su cada durante un vuelo areo, rompindose las piernas y suicidndose luego, es
ridculo. Hasta ahora slo se ha conocido una versin parcial del suceso. Si los discpulos de Simn
hubiesen prevalecido, tal vez nos contaran que fue Pedro quien se quebr las piernas. Pero contra
esta hiptesis arguye la pusilanimidad de Pedro, incapaz de aventurarse nunca en la misma
Roma.Segn confiesan varios escritores cristianos, ningn apstol obr jams tales "portentos
sobrenaturales; pero las gentes timoratas desde luego dirn que precisamente esto prueba que los
hechos de Simn el Mago eran obra del Diablo. Se acus a Simn de blasfemia contra el Espritu
Santo, slo porque lo equiparaba a la Mente (la nteligencia) o "Madre de todo. Sin embargo, la
misma expresin la vemos empleada en el Libro de Enoch, que adems del "Hijo de Hombre habla
del "Hijo de la Mujer. En el #di!o de los 4a6arenos, en el @ohar, en los Libros de Hermes y en el
Evan!elio apcrifo de los Hebreos, leemos que Jess admita al sexo femenino en el Espritu Santo,
designndolo con la expresin de: "Mi Madre, el Santo Hlito.
Despus de muchos siglos de negarla, ha quedado demostrada la existencia de Simn el
Mago, ya fuese ste Saulo, Pablo o Simn. De l habla un manuscrito recientemente descubierto en
Grecia, que disipa toda duda sobre el particular.
En su Historia de los tres primeros si!los de la 3!lesia (1) Mr. De Pressens da su opinin
sobre esta reliquia suplementaria del cristianismo primitivo. Dice l que a causa de los numerosos
mitos concernientes a la historia de Simn, muchos telogos (protestantes, debi aadir), creyeron
que se trataba de un tejido de invenciones. Sin embargo, aade:
Hay en ella hechos positivos, que corroboran por una parte el unnime testimonio de los Padres de la
glesia y por otra la narracin de Hiplito recientemente descubierta (2).
Este manuscrito dista muchsimo de favorecer al titulado fundador del Gnosticismo occidental.
Aunque le reconoce grandes poderes, lo considera sacerdote de Satn (lo cual es suficiente para
probar que fue escrito por un cristiano). ndica tambin que, como aquel otro "siervo del espritu
maligno (como la glesia llama a Manes), fue Simn cristiano bauti6ado- pero que ambos sufrieron
persecucin, por estar demasiado versados en los misterios del primitivo y verdadero cristianismo. El
secreto de esta persecucin era entonces y ahora evidente, para quienes estudian la cuestin sin
prejuicio. Celoso de su independencia, no quiso Simn someterse a la direccin o autoridad de
ningn apstol, y mucho menos a la de Pedro ni a la de Juan, el fantico autor del .pocalipsis. De
aqu las acusaciones de hereja seguidas de "anatema. La glesia no persigui la magia mientras
sta fue ortodoxa; pues la nueva teurgia, establecida y regulada por los Padres, y que ahora se llama
"don de milagros, era y es an, cuando ocurre, slo magia, se o no consciente. Los hechos
prodigiosos llamados "divinos milagros fueron efecto de poderes adquiridos mediante gran pureza de
vida y xtasis. La plegaria y la contemplacin unidas al ascetismo, son los mejores medios de
disciplina para llegar a ser taumaturgo, cuando falta la iniciacin. Porque la ferviente oracin para el
logro de determinado objeto, es tan slo la intensa voluntad y anhelo que se concretan en magia
inconsciente. Prueba de ello nos la da hoy da Jorge Mller de Bristol. Pero los " milagros divinos son
efecto de las mismas causas que producen la hechicera. La nica diferencia consiste en el buen o
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mal propsito del operante. Los anatemas de la glesia se dirigieron nicamente contra quienes
rechazaban las frmulas y se atribuan a s mismos la operacin del milagro, en vez de atribuir su
paternidad a un Dios personal. As, pues, mientras la glesia canoniz a los adeptos y magos a ella
sometidos, expuls de su seno y maldijo para siempre a todos los dems. El dogma y la autoridad
fueron siempre azotes del gnero humano, y los ms violentos enemigos de la luz y de la verdad (3).
Tal vez Simn el Mago, como muchos otros de su poca, ech de ver en la naciente glesia
cristiana el germen que ms tarde haba de dar frutos de ambicioso e insaciable podero, culminados
en el dogma de la infalibilidad; y por lo mismo rompieron desde luego con ellas. Las sectas y cismas
empiezan ya en el siglo primero. Pablo se indispone con Pedro; mientras Juan, abroquelado en sus
visiones, calumnia a los nicolatas y pone en boca de Jess palabras de odio contra ellos (4). Por lo
tanto, poco caso hemos de hacer de las imputaciones que, contra Simn el Mago, contiene el
manuscrito hallado en Grecia.
Este manuscrito, cuya autenticidad han legitimado los ms notables bibligrafos de Tbingen,
se titula Philosophumena; y aunque la glesia griega lo atribuye a San Hiplito, la romana dice que su
autor fue "un hereje annimo, slo porque habla "muy calumniosamente del papa canonizado
Calixto. Sin embargo, griegos y latinos confiesan que el Philosophumena es obra de singular y
extraordinaria erudicin.
El autor dice de Simn el Mago:
Simn, hombre muy versado en artes mgicas, enga a muchas personas, en parte con el arte de
Trasmedes (5), y en parte con ayuda de los demonios (6)... Quiso pasar por un dios... Ayudado por sus
diablicas artes, convirti a su provecho no slo las enseanzas de Moiss, sino tambin las de los vates... Sus
discpulos se valen hoy da de sus mismos encantos. Gracias a sus embelecos, filtros, atractivas caricias (7) y lo
que ellos llaman "adormecimientos hacen que los demonios ejerzan su influencia sobre todos aquellos a
quienes desean fascinar. Para este objeto se valen de los que llaman "demonios familiares (8).
En otro pasaje del manuscrito se lee:
El Mago (Simn), exiga de quienes deseaban preguntar al demonio, que escribieran su pretensin en
un pergamino. Doblado ste en cuatro partes, lo arrojaba a las brasas para que el humo pudiese revelar lo
escrito al espritu (o demonio). Con el pergamino quemaba el Mago puados de incienso, y pedazos de papiro,
con los nombres hebreos de los espritus invocados. Muy luego pareca como si el divino Espritu dominase al
Mago, que mediante ininteligibles invocaciones se pona en estado de responder a cualquiera pregunta que se
le hiciese ante el brasero, de cuyas llamas brotaban frecuentemente apariciones fantsticas. Otras veces
bajaba fuego del cielo sobre objetos previamente designados por el Mago; o bien la divinidad evocada
atravesaba la estancia, dejando tras s serpentinas de fuego (9).
Las anteriores afirmaciones concuerdan con las de Anastasio el sinata, que dice (10):
La gente vio cmo Simn haca andar las estatuas; le vio precipitarse en las llamas sin sufrir el menor
dao; metamorfosear su cuerpo en el de varios animales [licantropa]; provocar fantasmas y espectros en los
festines; mover los muebles y ob&etos de los aposentos, por la accin de espritus invisibles. Deca que estaba
escoltado por un cierto nmero de sombras, a las que daba el nombre de "almas de los muertos. Finalmente
acostumbraba a volar por los aires... (Anastasio, Patrol, Erecque, LXXXX, col. 523, quoe, XX).
Suetonio dice en su 4ernD
En aquel tiempo un caro cay, en su primera ascensin, junto al palco de Nern y lo salpic con su
sangre (11).
Esta frase que alude evidentemente a algn infeliz acrbata, que al poner los pies en falso
caera al suelo, se aduce como prueba de que fue Simn el cado (12). Pero la fama del Mago era de
seguro demasiado sonada, si hemos de dar crdito a los Padres de la glesia, para que el autor
omitiera su nombre y lo designase sencillamente por "un caro. La autora sabe perfectamente que
hay en Roma un lugar llamado Simnium, cerca de la glesia de los Santos Cosme y Damin (va
Sacra), no muy lejos de las ruinas del templo de Rmulo, en donde se ven los pedazos de una piedra,
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sobre la que, segn tradicin, se arrodill San Pedro para dar gracias a Dios por su triunfo contra
Simn, quedando en ella impresas las huellas de ambas rodillas. Pero qu prueba esta piedra?
Tambin no en fragmentos de una piedra, sino en una roca entera, en el pico de Adn, ensean los
buddhistas de Ceiln otras huellas. En lo alto se eleva un escarpado, y en una terraza de este
despeadero, hay un enorme peasco, sobre el cual se halla, desde hace casi tres mil aos, la
sagrada huella de un pie de ms de un metro de largo. Por qu no hemos de creer la leyenda sobre
ste, y s la de San Pedro? Tanto el "prncipe de los Apstoles como "el prncipe de los
Reformadores, o el "primognito de Satn que es como se le llama a Simn, se prestan a leyendas
y ficciones. Sin embargo, se nos puede permitir que distingamos.
No es imposible que Simn volara, es decir, que se mantuviera en los aires durante unos
cuantos minutos. Los m"diums de nuestros das han hecho lo mismo, gracias a una fuerza que los
espiritistas insisten en atribuir a los "espritus. Pero si Simn se elev en los aires, lo hizo por su
propia virtud, por una fuerza ciega que es poco obediente a las plegarias de los adeptos rivales,
dejando aparte a los santos. El hecho es que la lgica se opone a creer que Simn cayera al suelo
por las oraciones de Pedro. Habiendo sido derrotado pblicamente por el apstol, sus discpulos le
hubieran abandonado ante tan notoria prueba de inferioridad, y se hubiesen convertido en cristianos
ortodoxos. Sin embargo, el autor del Philosophumena confiesa lo contrario, a pesar de ser cristiano;
pues dice que lejos de perder Simn prestigio entre sus discpulos y las masas, despus de la
supuesta cada de las nubes iba a predicar diariamente a la Campania romana. Adems, es
inverosmil que Simn cayese desde las nubes "a mucha ms altura que la del Capitolio, y
nicamente resultara con las piernas rotas. Podramos decir que tan afortunada cada es de por s un
verdadero milagro.
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SECCIN XV
SAN PABLO, VERDADERO FUNDADOR
DEL ACTUAL CRISTIANISMO
Podemos repetir con el autor de ?alicismo:
"Somos partidarios de la construccin; de la cristiana inclusive, aunque desde luego de la construccin
filosfica. Nada tenemos que ver con la realidad y con el realismo, en su mecnica y cientfica acepcin. Hemos
tratado de demostrar que el misticismo es vida y alma de la religin (1)... y que la Biblia slo puede leerse e
interpretarse equivocadamente, cuando de antemano se la supone un te&ido de f%bulas y contradicciones; que
Moiss no us de engaos sino que habl a los "hijos de los hombres en el nico lenguaje que pueden
comprender los ni$os de corta edad; que el mundo es verdaderamente un lugar muy distinto del que se suele
suponer; que lo que ridiculizamos por supersticioso es lo nico verdadero y el nico conocimiento cientfico; y
por ltimo, que la ciencia moderna es una supersticin de especie, destructora y mortfera (2).
Todo esto es perfectamente verdad; pero tambin lo es que en el 4uevo 1estamento, en los
Hechos y en las Epstolas (dejando aparte los rasgos histricos de la figura de Jess), abundan las
frases simblicas y alegricas; como tambin es verdad que "Pablo y no Jess fue el verdadero
fundador del cristianismo (3), aunque no de la glesia oficial cristiana. "El nombre de cristianos
empez a emplearse en Antioqua, segn afirman los Hechos de los .pstoles (4); pues hasta
entonces se haban llamado sencillamente nazarenos.
Esta opinin la comparten muchos autores del presente y de los pasados siglos, si bien
siempre hubo reparo en tocar este punto por temor de blasfemia y como hiptesis no probada. Sin
embargo, el Dr. Wilder, dice en un artculo titulado Pablo, fundador del #ristianismo (5):
Hombres como reneo, Epifanio y Eusebio han legado a la posteridad tal reputacin de insinceridad y
poco honradas prcticas, que el corazn se desmaya al leer la historia de los crmenes de aquella poca.
Y con mayor razn al considerar que todo el plan del cristianismo descansa sobre sus
afirmaciones. Pero actualmente encontramos en la correcta lectura de los smbolos bblicos. En El
0ri!en de las (edidas (pgina 262), leemos:
Conviene tener presente que el actual cristianismo debe su origen a Pablo y no a Ges9s. Durante su
vida terrena, fue Jess un judo obediente a la ley mosaica, y dijo: "Los escribas y fariseos ocupan la silla de
Moiss; por lo tanto, cumplid y guardad lo que os manden. Y en otro pasaje: "No he venido a abrogar por la ley,
sino a cumplirla. As, pues, sujeto a la ley estuvo hasta el da de su muerte, y no derog en vida ni una tilde.
Fue circuncidado y orden la circuncisin. Pablo, por el contrario, dijo que de nada vala la circuncisin, y
derog con ello la ley. Saulo y Pablo (es decir, aulo, bajo la ley y Pablo libre de las obligaciones de la ley), fue
figura de Jess, se!9n la carne o sea del Jess que sometido a la ley la observ hasta morir en Chrestos y
resucitar libre de sus obligaciones en espritu, como #hristos o Cristo triunfante. Cristo qued libre, pero en
Espritu, Saulo, segn la carne, fue funcin y figura de Chrestos. Pablo, segn la carne, fue funcin y figura de
Jess, cuando ste lleg a ser cristo en Espritu; y as tuvo autoridad en la carne para derogar la ley humana,
como Cristo fue una primera realidad que respondiese y trabajase por la apoteosis.
La razn de que Pablo aparezca como "derogador de la ley, slo puede hallarse en la ndia,
en donde se han conservado hasta nuestros das en toda su pureza las ms antiguas costumbres y
privilegios, no obstante los abusos basados en ellos. Slo hay en la ndia una categora de personas
que puedan quebrantar impunemente la ley de las instituciones brahmnicas, incluso la de castas;
son los perfectos "svmis, los yoguis, que han alcanzado, o que se supone han traspuesto, los siete
primeros peldaos del estado de Jvanmukta, o sea la plena iniciacin. Y Pablo fue indudablemente
un iniciado. Citaremos al efecto uno o dos pasajes de 3sis sin >elo, pues nada podemos decir ahora
ms de lo que dijimos entonces:
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Doctrina Secreta -0 "elena Petronila #la$ats%i
Leed los pocos originales que nos quedan entre los escritos atribuidos a este hombre franco, honrado y
sincero, y decid si alguien puede afirmar que haya en ellos ni una sola lnea en la cual signifique Pablo con la
palabra Cristo, algo ms que la idea abstracta de la personal divinidad morante en el hombre. Para Pablo no es
Cristo una personalidad, sino una idea humanada. "Si un hombre est en Cristo, es otra criatura; es decir, nace
de nuevo como despus de la iniciacin, porque el Seor es el espritu del hombre. Pablo fue el nico apstol
que comprendi las ideas subyacentes en las enseanzas de Jess, por ms que nunca anduvo con l.
Sin embargo, Pablo no era perfecto e infalible.
Resuelto a implantar una nueva y amplia reforma, que abarcase a la humanidad entera, encaram
ingenuamente sus propias doctrinas sobre la sabidura de los pasados tiempos, y sobre los antiguos misterios y
la final revelacin a los Epopteia.
Otra prueba de que Pablo perteneca al crculo de los "niciados, la tenemos en que se tonsur en
cencrea, donde fue iniciado Lucio (Apuleio) "porque haba hecho un voto. Los nar o nazarenos (puesto aparte),
como vemos en las Escrituras hebreas, no se cortaban los cabellos "ni consentan navaja en su cabeza, hasta
el da de sacrificar su cabellera en el altar de la iniciacin. Y los nazarrenos eran una clase de caldeos teurgos o
iniciados. (3sis sin >elo, , 574).
Ya indicamos en 3sis sin >elo que Jess fue un nazareno.
Declara San Pablo que: "Segn la gracia de Dios que se me ha dado, ech el cimiento como maestro
de obras &uicioso (6).
La palabra maestro de obras aparece una ve6 tan slo en toda la Biblia, y en boca de San Pablo, puede
considerarse como una completa revelacin. La tercera parte o seccin de los misterios se llamaba Epopteia,
que quiere decir revelacin o entrada en el secreto; pero esencialmente significa el supremo y divino estado de
clarividencia... aunque el significado real de la palabra sea "vigilante de ....., "me veo. En snscrito la raz <p
tuvo en su origen la misma significacin; pero actualmente quiere decir "obtener (7).
La palabra epopteia se compone de ..... ..... epi, "sobre, y ....., optomai, "mirar; esto es: vigilar,
inspeccionar, como hacen los maestros de obras. El ttulo de maestro masn de la francmasonera, se deriva de
esto, en el sentido acostumbrado en los misterios. Por lo tanto, cuando Pablo se llama a s mismo maestro de
obras, emplea una palabra eminentemente cabalstica, tergica y masnica, no usada por ningn otro apstol.
De este modo se titula adepto, con derecho de iniciar a otros.
Si buscamos en esta direccin, guiados expertamente por los misterios griegos y la Aabalah,
hallaremos fcilmente el secreto motivo de que Pedro, Juan y Santiago persiguieran y detestaran a Pablo. El
autor del .pocalipsis era un cabalista de pura cepa, y alimentaba hereditario odio contra los misterios paganos
(8). En vida de Jess tuvo Juan celos hasta de Pedro, y, poco despus de la muerte de su comn maestro,
vemos a los dos discpulos el primero de los cuales us la mitra y el petaloon de los rabinos judos- defender
ardientemente el rito de la circuncisin. A los ojos de Pedro era Pablo un mago, porque le haba vencido
intelectualmente y reconoca su superioridad en conocimientos de filosofa y "erudicin griegas. De aqu
provino tal vez que le llamaran Simn el Mago por analoga, y no por apodo (9), considerndole contaminado
con la "Gnosis, la "sabidura de los Misterios griegos.
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SECCIN XVI
PEDRO FUE UN CABALISTA JUDO Y NO UN INICIADO
La crtica bblica ha sealado que, segn todas las probabilidades, no tuvo San Pedro en la
fundacin de la glesia romana ms parte que dar el pretexto, presurosamente aprovechado por el
astuto reneo, de dar a la naciente glesia un nombre simblico; pues el de Petra o Kiffa puede
equipararse, por un fcil juego de palabras, al de Petroma. El Petroma era un par de tablas de piedra,
que usaban los hierofantes en el misterio final de las iniciaciones. En esto se funda el secreto de la
pretensin del vaticano a ser la Sede de Pedro. Segn dijimos en 3sis sin >elo (1):
En los pases orientales y especialmente entre los fenicios y caldeos, el nombre de Peter era el ttulo de
los intrpretes (2).
As es que los papas tienen derecho a llamarse sucesores del ttulo de Pedro en el concepto
de "intrpretes del neocristianismo; pero en modo alguno pueden titularse sucesores de Jesucristo ni
mucho menos intrpretes de sus doctrinas; porque la glesia griega, mucho ms antigua y ms pura
que la jerarqua romana, es la que histricamente se mantuvo fiel a las primitivas enseanzas de los
apstoles, sin secundar el movimiento de los latinos cuando estos se apartaron de la glesia
Apostlica original. Sin embargo, es muy curioso que todava la glesia Romana siga llamando
"Cismtica a la glesia hermana. Es intil insistir en los argumentos probatorios de las anteriores
afirmaciones, porque estn expuesto en 3sis sin >elo (3), donde se explican las palabras Peter, Patar
y Pitar, y el origen de la "sede de Pitah. El lector ver all que en el sarcfago de la reina Mentuhept
de la oncena dinasta egipcia (2250 aos antes de J. C., segn Bunsen), se hall una inscripcin
tomada del captulo XV del Libro de los Muertos, escrito por lo menos 4500 aos antes de J. C., o
sean 496 aos antes del cmputo mosaico de la creacin del mundo. Sin embargo, Bunsen seala un
grupo de jeroglficos y frmulas sagradas con la "misteriosa palabra "Peter8ref8su), y numerosas
interpretaciones, en un monumento cuya antigedad no baja de 4000 aos.
Esto significa que la verdadera interpretacin ya no era inteligible en aquel tiempo... Advierta el lector
que un himno sagrado, cuyo texto contiene las comunicaciones de un espritu desencarnado era ininteligible
para los intrpretes reales hace unos 4.000 aos (4).
Cierto que era "ininteligible para los no iniciados, como lo prueban las varias y contradictorias
interpretaciones. Sin embargo, tal vez fuera entonces, cono lo es todava "una palabra misteriosa.
Ms adelante expone Bunsen:
Me parece que PTR es literalmente el antiguo "Patar hebreo y aramaico, que en la historia de Jos
significa int"rprete, por lo que tambin la palabra Pitrum se aplica a la interpretacin de los textos y sueos (5).
La palabra PTR fue interpretada en parte refirindola a otra palabra anloga, escrita en otro
grupo de jeroglficos, cuyo signo era un ojo abierto al que el Dr. Roug (6) da la significacin de
"aparecer y Bunsen la de "iluminador, que es ms acertada. De todos modos, la palabra Patar o
Peter colocaba al maestro y discpulo en el crculo de la iniciacin, relacionndolos con la Doctrina
Secreta; mientras que difcilmente podemos dejar de relacionar la "sede de Pedro con Petroma, o
sea el par de tablas de piedra que los hierofantes usaban durante el misterio final de la suprema
iniciacin, ni tampoco con la palabra pithasthna (lugar de asiento) empleada en los misterios
tntricos de la ndia, para designar el sitio en donde se juntan los dispersos miembros de Sat, como
los de Osiris por sis (7). PJtha es una palabra snscrita que tambin significa la sede de los lamas
iniciadores.
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Si la analoga de los citados vocablos se debe o no a meras coincidencias, lo dejamos al
veredicto de eruditos simbologistas y fillogos. Nosotros nos ceimos a exponer los hechos. Otros
autores ms eruditos, y por lo tanto ms dignos de atencin, han demostrado cumplidamente que
Pedro no tuvo la menor parte en la fundacin de la glesia latina; que el supuesto nombre de Petra o
Kiffa, as como todo lo concerniente a su apostolado en Roma, son sencillamente lucubraciones
derivadas de la palabra que, en una u otra forma, significa en todos los pases hierofante o intrprete
de los misterios; y por ltimo, que lejos de morir martirizado en Roma, donde parece que jams
estuvo, muri en Babilonia a edad muy avanzada. En el antiqusimo manuscrito hebreo titulado
epher 1oldoth Geshu, cuyo mrito est atestiguado por el celo con que los judos lo ocultan a los
cristianos, se habla de Simn (Pedro) como de un "fiel siervo de Dios, cabalista y nazareno que llev
vida austera y contemplativa en Babilonia "en lo alto de una torre, componiendo himnos y predicando
la caridad, hasta su muerte all acaecida.
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SECCIN XVII
APOLONIO DE TYANA
Segn se dijo en 3sis sin >elo, los ms grandes profesores de teologa admiten que casi todos
los libros de la antigedad se escribieron en un lenguaje simblico y tan slo comprensible para los
iniciados. Ejemplo de ello nos ofrece el bosquejo biogrfico de Apolonio de Tyana, que, como saben
los cabalistas, abarca toda la filosofa hermtica y, en cierto modo, es un duplicativo de las tradiciones
que nos restan del rey Salomn. Est escrito en estilo de amena novela; pero, como en el caso de
aquel rey, algunos acontecimientos histricos se encubren bajo el colorido de la ficcin. El viaje a la
ndia simboliza, en todas sus etapas, las pruebas de un nefito; a la par que da idea de la geografa y
topografa de cierto pas, como es hoy, si se sabe buscar. Las largas plticas de Apolonio con los
brahmanes, sus prudentes consejos, y los dilogos con Menipo de Corinto constituyen, bien
interpretados, el catecismo esotrico. Su visita al imperio de los sabios y su entrevista con el rey
Hiarcas, orculo de Anfiaraus, exponen simblicamente muchos secretos dogmas de Hermes (en la
acepcin general de la palabra), y del ocultismo. Maravilloso es este relato; y si no estuviese apoyado
lo que decimos por numerosos clculos ya hechos y no estuviese el secreto medio revelado, no se
hubiese atrevido la autora a decirlo. Se describen all exacta, aunque alegricamente, los viajes del
gran Mago; es decir, que sucedi en efecto cuanto relata Damis, pero refirindolo a los signos del
Zodaco. Damis fue el amanuense del mismo Apolonio, y Filostrato copi la obra, que es realmente
una maravilla. Al final de lo que ahora puede darse sobre el portentoso Adepto de Tyana, se har
ms patente lo que queremos indicar. Baste decir, por ahora, que en los dilogos, debidamente
interpretados, se revelan algunos importantsimos secretos de la Naturaleza. Eliphas Levi advierte la
gran semejanza que existe entre el rey Hiarcas y el fabuloso Hiram, de quien Salomn adquiri el
cedro del Lbano, y el oro de Ophir para construir el templo. Pero nada dice de otra semejanza que,
como erudito cabalista, no deba ignorar. Extrava l, adems, al lector, segn su invariable
costumbre, con mistificaciones y le aparta del verdadero camino, sin divulgar nada.
Como la mayor parte de los hroes de la antigedad, cuyas vidas y hechos sobresalen
extraordinariamente del vulgo, Apolonio de Tyana es hasta hoy una esfinge que no ha encontrado
an Edipo. Su existencia est envuelta en tan misterioso velo, que suele tomrsele por mito; si bien,
lgicamente, no es posible considerarle como tal, porque entonces tampoco habramos de admitir la
existencia de Alejandro ni la de Csar. Est fuera de duda que Apolonio de Tyana, cuyas virtudes
taumatrgicas nadie ha superado hasta hoy, segn atestigua la historia, apareci y desapareci de la
vida pblica sin saber cmo ni cundo. Esta ignorancia se explica fcilmente. Durante los siglos V y
V de la era cristiana, se ech mano de todos los medios para borrar de la memoria de las gentes el
recuerdo de este grande y santo hombre. Los cristianos destruyeron, por los motivos que veremos,
las biografas apologticas que de l se haban publicado, salvndose milagrosamente las crnicas
de Damis, que hoy constituyen la nica fuente de informacin. Pero no presentndonoslo impecable y
veracsimo. Tampoco puede negarse que casi todos los Padres de la glesia citan a Apolonio, aunque
mojando como de costumbre la pluma, en la negra tinta del odio teol!ico, de la intolerancia y del
prejuicio. San Jernimo relata el pugilato taumatrgico entre San Juan y el sabio de Tyana, y describe
(1) este veraz santo con vivos colores, la derrota de Apolonio, fundndose en los apcrifos de San
Juan, que la misma glesia tiene por dudosos (2).
As es que nadie puede fijar la fecha ni el lugar del nacimiento y muerte de Apolonio. Algunos
creen que al morir tena de ochenta a noventa aos; y otros le computan ciento y aun ciento
diecisiete. Tampoco hay opinin segura acerca de las circunstancias de su muerte. Unos dicen que
acab sus das en feso, el ao 96 de la era cristiana, y otros que en el templo de Minerva, en Lindo;
no faltando quienes afirman que desapareci del templo de Dictynna, y algunos llegan a decir que no
muri, sino que al llegar a los cien aos se rejuveneci por artes mgicas para seguir trabajando en
beneficio de la humanidad. nicamente los anales ocultos registran la vida de Apolonio; pero "quin
creer en tal informe?
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Todo cuanto la historia sabe es que Apolonio fue entusiasta fundador de una nueva escuela
de contemplacin; y aunque menos metafrico y ms prctico que Jess, preconiz la misma
quintiesenciada espiritualidad y las mismas sublimes verdades de moral. Se le achaca el haber
ceido sus predicaciones a las clases elevadas de la sociedad en vez de difundirlas, como Buddha y
Jess, entre los humildes y menesterosos. Lo lejano de la poca no consiente juzgar de las razones
que le indujeron a proceder as. Pero acaso tenga algo que ver con ello la ley krmica. Como hijo de
familia aristocrtica, segn se nos dice, es muy probable que quisiera completar la obra no
emprendida en este sentido particular por su predecesor, brindando "paz y buena voluntad en la
tierra, no slo a los descastados y pecadores, sino a todos los hombres; y en consecuencia convivi
con los reyes y poderosos de la poca. Sin embargo, los tres "taumaturgos, Buddha, Jess y
Apolonio, ofrecen sorprendente analoga de propsito. Como Jess y como Buddha, Apolonio
conden toda ostentacin externa, las ceremonias superfluas, la mojigatera y la hipocresa. No hay
duda de que los "milagros de Apolonio fueron ms copiosos, admirables y mucho mejor atestiguados
por la historia que ningn otro. El materialismo niega; pero la evidencia y las afirmaciones de la propia
glesia, que tanto le combate, muestran que es verdad (3).
Las imputaciones levantadas contra Apolonio fueron tan numerosas como falsas. Diez y ocho siglos
despus de su muerte, lo difam el obispo Douglas en su tratado contra los milagros, escrito con olvido de
hechos rigurosamente histricos. Porque no precisamente en los mila!ros, sino en la identidad de ideas y
doctrinas, se halla la semejanza entre Buddha, Jess y Apolonio. Si estudiamos desapasionadamente la
cuestin echaremos de ver desde luego que la moral de Gautama, Platn, Apolonio, Jess y Amonio Saccas y
sus discpulos, tienen por comn fundamento la misma filosofa mstica; que todos adoraron un deal divino,
considerado ya como "Padre de la humanidad, que vive en el hombre y el hombre en l, ya como
ncomprensible Principio Creador. Todos ellos vivieron santamente y con la misma pureza de vida. Amonio
remonta su doctrina a la poca de Hermes, quien la aprendi en ndia. Era la misma contemplacin mstica del
yogui: La unin del brahman con su propio luminoso Yo o "Atman (4).
As se ve la identidad fundamental de la Escuela Eclctica y de las doctrinas de los yoguis o
msticos industas. Tambin se prueba su comn origen con el primitivo buddhismo de Gautama y de
sus arhats.
El 4ombre 3nefable por cuyo conocimiento se afanan intilmente tantos cabalistas, desconocedores de
los adeptos orientales y aun europeos, est latente en el corazn de todo hombre. Este admirable nombre que,
segn los ms antiguos orculos, "penetra los infinitos mundos ..... ..... puede conocerse por dos distintos
medios: por la iniciacin ceremonial, y por la "sutil voz que oy Elas en la cueva del monte Horeb. Y "cuando
Elas la oy cubrise la fa6 con su manto y penetr en la cueva. Y all se dej or la voz.
Cuando Apolonio de Tyana deseaba or la "sutil voz, se cubra enteramente con un manto de fina lana
sobre el cual posaba ambos pies, despus de hacer algunos pases magnticos, pronunciando entonces no el
"nombre, sino una invocacin, familiar a los adeptos. Luego se envolva cabeza y rostro con el manto, y
quedaba libre su espritu astral o translcido. De ordinario vesta Apolonio sin nada de lana, como los
sacerdotes de los templos. El conocimiento de la secreta combinacin del "nombre daba al hierofante poder
supremo sobre todos los seres humanos o no humanos, con tal que fueran inferiores a l en fuerza de alma (5).
Prescindiendo de la escuela a que perteneciese, es indudable que Apolonio de Tyana dej
fama imperecedera. Cientos de volmenes se escribieron acerca de este hombre portentoso; los
historiadores han discutido gravemente su personalidad; y no han faltado presuntuosos majaderos,
incapaces de llegar a una conclusin sobre este sabio, que hayan negado su existencia. Respecto de
la glesia, aunque execra su memoria, le ha reconocido siempre carcter histrico. Actualmente
parece que, empleando una antigua estratagema, trata de desviar la opinin acerca de l. Los
jesuitas, por ejemplo, al paso que admiten los "milagros del sabio de Tyana, han puesto en marcha
una doble corriente de pensamientos, con el acostumbrado xito en todo cuanto emprenden. Por una
parte hay quienes lo representan como "instrumento de Satans, rodeando de brillante luz sus
facultades taumatrgicas; mientras que otra parte de ellos parecen considerar como leyenda
tendenciosa, cuanto atae a la vida de Apolonio.
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En sus voluminosas "Memorias de Satn dedica el marqus De Mirville un captulo entero al
gran Adepto, en el curso de sus alegaciones con las que quiere descubrir al enemigo de Dios como
productor de los fenmenos espiritistas. De toda la trama, darn idea los pasajes que de la obra
copiamos. No olvide el lector, que Mirville escribi con la aprobacin de Roma cuantos libros salieron
de su pluma.
Dejaramos incompleto el estudio del siglo , y agraviaramos la memoria de San Juan, si no
hablsemos del que tuvo el honor de ser su singular adversario, como Simn lo fue de Pedro y Elimas de Pablo.
En los primeros aos de la era cristiana... apareci en Tyana, ciudad de Capadocia, uno de aquellos hombres
extraordinarios de que tan prdiga se mostr la escuela pitagrica. Como su maestro, viaj por Oriente
inicindose en las doctrinas secretas de la ndia, Egipto y Caldea hasta adquirir las facultades tergicas de los
antiguos magos. Con tales dotes extravi a las gentes de los pases en que ejerci la predicacin, las cuales
(debemos confesarlo) parece que bendijeron su memoria. No es posible dudar de este hecho, sin que al mismo
tiempo repudiemos verdicos hechos histricos. Filostrato, historiador del siglo V, nos ha transmitido
pormenores de la vida de este hombre, y copi el Diario escrito por Damis, discpulo e ntimo amigo de
Apolonio, cuya vida est anotada en l da por da (6).
De Mirville admite la posibilidad de al!unas exageraciones, tanto en el autor como en el
copista; pero "no cree que ocupen mucho espacio en el relato; por lo cual lamenta que el abate
Freppel, en sus "elocuentes Ensayos, tilde de novela el diario de Damis (7). Por qu lo hace?
El autor funda su opinin en la perfecta semejanza que, a su parecer, ofrece esta leyenda con la vida
del Salvador. Pero si el abate Freppel estudiara ms profundamente el asunto, se convencera de que ni
Aponio, ni Damis, ni Filostrato pretendieron jams mayor honor que el de parecerse a San Juan. Este programa
era suficientemente fascinador por s mismo, y bastante escandaloso el disfraz; porque con sus mgicas artes
haba conseguido Apolonio contrariar, aparentemente, varios milagros operados (por San Juan) en feso (8).
El an!uis in herba asoma la cabeza. La perfecta semejanza entre la vida de Apolonio y la de
Jess, es la que coloca a la glesia entre Escila y Caribdis. Negar la vida y "milagros del primero,
fuera tanto como negar la veracidad de los mismos apstoles y padres de la glesia, en cuyo
testimonio se funda la vida del mismo Jess. Muy peligroso en este tiempo es atribuir al "espritu
maligno las obras de caridad y beneficencia del adepto, as como sus benditos poderes de curar
enfermos y resucitar muertos. De aqu la estratagema para confundir las ideas de quienes fan en
autoridades crticas. Pero la glesia es mucho ms previsora que nuestros grandes historiadores. La
glesia sabe que negar la existencia de Apolonio, equivaldra a negar la del emperador Vespaciano y
sus historiadores, las de los emperadores Alejandro Severo y Aureliano, con sus historiadores, y
finalmente todas las pruebas sobre la de Jess; preparando as el camino a su rebao, para negarla
a ella misma. A propsito de esto dice por boca de De Mirville, su abogado:
Qu hay de nuevo y de imposible en el relato de Damis sobre los viajes de Apolonio por
Caldea y el pas de los gimnsofos? Antes de negarlo conviene advertir lo que en aquel tiempo eran
esos pases maravillosos por excelencia, segn afirman hombres como Pitgoras, Empedocles y
Demcrito, quienes debieron saber lo que escriban. Al fin y al cabo, qu le hemos de vituperar a
Apolonio? Acaso las profecas admirablemente cumplidas, como hicieron los orculos? No; porque
bien sabemos hoy lo que eran (9). Los orculos han llegado a ser para nosotros lo que en el pasado
siglo fueron para todos, desde Van Dale a Fontenelle. Le vituperaremos por estar dotado de doble
vista y haber tenido visiones lejanas? (10). No; porque semejantes fenmenos son hoy endmicos en
media Europa. Tal vez por haber hablado todos los idiomas de la tierra, sin aprenderlos?
Precisamente sta es la mejor prueba (11) de la presencia y asistencia de un espritu cualquiera que
sea su naturaleza. O bien le echaremos en cara su creencia en la Transmigracin (reencarnacin)?
Tampoco; porque en ella creen hoy da (millones de) hombres. Nadie puede imaginar el nmero de
sabios que anhelan el restablecimiento de la religin drudica y de los misterios de Pitgoras. Le
censuraremos por haber conjurado demonios y plagas? Los egipcios, etruscos y todos los pontfices
romanos hicieron lo mismo mucho antes (12). Por haber conversado con los muertos? Tambin lo
hacemos hoy, o creemos hacerlo, que viene a ser lo mismo. Por creer en las Empusas? Qu
demonologa ignora que la Empusa es el "Demonio del sur a que se refieren los salmos de David tan
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temido entonces, como lo son todava en el Norte de Europa? (13). Por haberse hecho invisible a
voluntad? sta es una de las proezas del mesmerismo. Por haberse aparecido despus de su
muerte al emperador Aureliano sobre los muros de Tyana, compelindole a levantar el cerco de la
ciudad. Tal era la misin de todos los hroes desde la tumba, y el motivo del culto tributado a los
manes (14). Por haber bajado a la famosa caverna de Trofonio, para sacar de ella un viejo libro que
durante muchos aos despus guard el emperador Adriano en la biblioteca de Antio? Tambin antes
que l haba descendido a la misma caverna el fidedigno y juicioso Pausanias, y sin embargo, volvi
a ser creyente. Por haber desaparecido al tiempo de su muerte? As ocurri con Rmulo, Votan,
Licurgo y Pitgoras (15), a cuya muerte acompaaron las ms misteriosas circunstancias, y siguieron
apariciones y revelaciones, etc. Detengmonos aqu y repitamos de nuevo que si la vida de Apolonio
fuese mera novela, no hubiese aquistado tanta celebridad en vida, ni formado una escuela tan
numerosa y entusiasta, que subsisti hasta mucho tiempo despus de su muerte.
Aadamos a esto que, de ser Apolonio una ficcin novelesca, no hubiera levantado Caracalla
un monumento a su memoria (16), ni Alejandro Severo hubiese colocado su busto entre los de los
semidioses junto al del verdadero dios (17), ni una emperatriz sostuviera correspondencia con l. Tito
escribi a Apolonio una carta apenas reposado de las durezas del sitio de Jerusaln, dicindole que
se encontraran en Argos, y aadiendo que puesto que l y su padre eran deudores de todo, su
primer pensamiento haba de ser para su bienhechor. El emperador Aureliano mand erigir un templo
y un altar al gran sabio en accin de gracias por habrsele aparecido y conversado con l en Tyana,
a lo que debi la ciudad que Aureliano levantase el cerco. Adems si la vida de Apolonio fuese pura
novela, no hubiera atestiguado su existencia el fidelsimo historiador pagano Vopiscus (18).
Finalmente, Apolonio mereci la admiracin de un hombre de carcter tan noble como Epicteto, y aun
de algunos Padres de la glesia, como, por ejemplo, San Jernimo, quien, al hablar de Apolonio, dice:
Este filsofo viajero hall algo que aprender doquiera fue; y aprovechndose de lo aprendido progres
de da en da (19).
Respecto a sus milagros, sin pretender sondearlos, los admite innegablemente San Jernimo;
lo cual no hubiese hecho seguramente, si no obligaran a ello los hechos. Para termina. De ser
Apolonio un hroe novelesco, dramatizado en la cuarta centuria, de seguro que los habitantes de
feso no le alzaran una estatua de oro en agradecimiento a los beneficios recibidos (20).
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SECCIN XVIII
HECHOS SUBYACENTES EN LAS BIOGRAFAS
DE LOS ADEPTOS
Por fruto se conoce el rbol y por sus palabras y obras la naturaleza de los adeptos. Las
palabras de caridad y misericordia, puestas por Vopiscus en boca de Apolonio (o de su sideral
fantasma) indican a los ocultistas quin fue el sabio de Tyana. Entonces, por qu llamarle, diecisiete
siglos despus, "instrumento de Satans? Motivo muy poderoso ha de justificar la violenta
animosidad de la glesia contra uno de los ms esclarecidos hombres de su poca. Nos expone a
nuestro juicio este motivo el autor de la #lave de los (isterios hebreo8e!ipcios en el 0ri!en de las
(edidas, as como tambin el profesor Seyffarth, quien analiza y explica las fechas ms notables de
la vida de Jess, y con ello complementa y corrobora las deducciones del primero. Citaremos
conjuntamente a los dos autores:
Segn los meses solares (de uno de los calendarios hebreos en que el mes constaba de treinta das),
todos los sucesos memorables del .nti!uo 1estamento, como por ejemplo la fundacin y dedicacin de templos
[y la consagracin del tabernculo], ocurrieron en las pocas de los equinoccios y de los solsticios. Tambin
ocurrieron en estas pocas los sucesos ms importantes del Nuevo 1estamento, como la Anunciacin, el
Nacimiento y Resurreccin de Cristo y el nacimiento del Bautista. De esto se infiere que todas las pocas
notables del Nuevo testamento estaban singularmente santificadas mucho tiempo antes por el .nti!uo
1estamento, empezando por el sptimo da de la creacin del mundo, que fue el del equinoccio de primavera.
Durante la crucifixin de Jess, acaecida el 14 de Nisn, vio el areopagita Dionisio, en Etiopa, un eclipse de
Sol, y exclam: "Ahora el Seor (Jehovah) est padeciendo. Cristo resucit el domingo 17 Nisn (22 de Marzo),
el da del equinoccio de primavera, que es cuando el sol da nueva vida a la tierra. Las palabras del Bautista: 'Ll
crecer% y yo men!uar"), prueban, en opinin de los Padres de la glesia, que Juan naci el da ms largo del
ao, o solsticio de verano, y Cristo, que tena seis meses menos de edad, el da ms corto, o solsticio de
invierno.
Esto muestra que, bajo diferentes aspectos, fueron Juan y Jess compendios o resmenes de la
historia del Sol; y, en consecuencia, la declaracin en el Evangelio de San Lucas X, 7, no era una cosa vaca
de sentido, sino que era cierto que "por algunos se deca, que (en Jess), Juan se levant de entre los
muertos. (Esta consideracin explica el por qu se mantuvo tan celosamente prohibida la traduccin y lectura
de la >ida de .polonio de 1yana, por Filostrato. Quienes han estudiado el original, se encuentran en la forzosa
alternativa de creer que la >ida de .polonio est tomada del 4uevo 1estamento, o que el 4uevo 1estamento
est tomado de la >ida de .polonio a causa de la manifiesta semejanza de los relatos. La explicacin es fcil, si
se tiene en cuenta que los nombres de Jess (en hebreo ...) y de Apolonio, o (Apolo) significan igualmente el
ol en el cielo; y as la historia de uno con sus viajes a travs de los signos del Zodaco, y las personificaciones
de sus padecimientos, triunfos y milagros, resulta la historia del otro siempre que se emplea un mtodo comn
de describirlos. Tambin parece que, durante mucho tiempo despus, se sigui sabiendo que estos relatos
tenan fundamento astronmico; pues al decretar Constantino el establecimiento oficial del cristianismo, orden
que el venerable da del ol se dedicar a a la adoracin de Jesucristo. El profeta Daniel (verdadero profeta,
como dice Graetz) (que estaba iniciado en los secretos de la astronoma oculta), vaticin la ocultacin del
Mesas valindose de nmeros astronmicos, y predijo tambin el eclipse de Sol que haba de ocurrir en
aquella futura poca, lo cual basta para demostrar sus conocimientos astronmicos.
...Adems, la destruccin del templo acaeci en el mes de Virgo del ao 71 y este nmero corresponde
a la paloma o 71 x 5 = 355, que con el pe6 forma el nmero de Jehov. Es posible que los acontecimientos
humanos se sucedan coordinadamente con estas formas numricas? Si as fuese, tendremos que mientras en
Jess, como personificacin astronmica, se cumplieron las profecas y aun tal vez de lo profetizado, como
hombre hubiera podido realizar plenamente en el mar de la vida el tipo predestinado. La personalidad de Jess
no ha quedado destruida, porque en una de sus condiciones responde a formas y relaciones astronmicas. Los
rabes dicen: >uestro destino est% escrito en las estrellas (1).
Por la misma razn, tampoco ha quedado "destruida la "personalidad de Apolonio. El caso
de Jess ofrece las mismas posibilidades que el de todos los adeptos y avtaras como Buddha,
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Shankarchrya y Krishna, quienes en sus respectivos pases y para sus respectivos partidarios,
gozan de la misma adoracin que los cristianos tributan a Jess de Nazareth en esta parte del
mundo.
Pero algo ms hay en la vieja literatura de los primeros siglos. Jmblico escribi una biografa
de Pitgoras "tan semejante a la vida de Jess, que pudiera tomarse por remedo. Anlogamente
relatan Digenes Laercio y Plutarco, la vida de Platn (2).
Qu de extrao tienen, pues, las dudas de cuantos estudian todas estas vidas? La misma
glesia conoci en sus primeros tiempos tales dudas; y aunque slo de un papa se sabe que fue
pblica y abiertamente pagano, cuntos seran demasiado ambiciosos para confesar la verdad!
Este "misterio (pues verdaderamente lo es para quienes, por no estar iniciados, desconocen
la clave de la perfecta semejanza entre las vidas de Pitgoras, Buddha, Apolonio, etc.), resulta natural
para quienes saben que todos aquellos grandes hombres eran iniciados de la misma Escuela. Para
ellos no hay "disfraz ni "plagio en las diversas biografas, porque todas son "originales y tienden a
representar un solo y mismo objeto: la vida mstica y al par pblica de los iniciados, enviados al
mundo para salvar a parte de la humanidad si no les era dable salvarla a toda. De aqu que todos
tuvieran el mismo programa. El "inmaculado origen que a todos ellos se atribuye, se refiere a su
"mstico nacimiento durante el misterio de la iniciacin; y las multitudes, extraviadas por el mejor
informado, pero ambicioso clero, lo tomaron en sentido literal. As es que la madre de cada uno de
ellos fue declarada virgen, y siendo virgen concibi a su hijo por obra del Espritu Santo, por lo que
los hijos fueron llamados "Hijos de Dios, aunque en verdad ninguno de ellos tena mejor derecho a
este ttulo que sus dems hermanos iniciados; pues todos ellos fueron, en lo concerniente a su vida
mstica, trasuntos de la historia del Sol, el cual trasunto es otro misterio en el Misterio. Nada tienen
que ver con estos hroes las biografas de sus personalidades externas; ya enteramente
independientes de la vida privada, son tan slo los msticos anales de su vida pblica en paralelismo
con su ntimo aspecto de nefitos e iniciados. De aqu la manifiesta semejanza de relato en sus
respectivas biografas. Desde el principio de la humanidad, la Cruz, o el Hombre, con los brazos
extendidos horizontalmente como smbolo de su csmico origen, fue relacionado con su naturaleza
psquica y con las luchas que conducen a la iniciacin. Pero si se demuestra que: 1 todo adepto
tena y tiene que pasar primero por las siete y las doce pruebas de la iniciacin, simbolizadas en los
doce trabajos de Hrcules; 2 se considera como da de su verdadero nacimiento, aquel en que nace
al mundo espiritual, y por eso se les llama a los iniciados "dos veces nacidos, iniciados o dwijas,
computndoseles la edad desde el da de aquel segundo nacimiento, o sea cuando verdaderamente
nacen de Dios y de una Madre inmaculada; y 3 las pruebas de todos estos personajes corresponden
al significado esotrico de los ritos de iniciacin, los cuales se relacionan a su vez con los doce signos
del Zodaco, y por lo tanto, con los signos del Sol en el cielo; entonces, decimos, podr verse el
significado de los trabajos o pruebas de aquellos hroes, pues en cada caso individual personifican
los "padecimientos, triunfos y milagros de un adepto, antes y despus de su iniciacin. Cuando se
divulgue extensamente todo esto, comprender el mundo las causas de la recproca semejanza
biogrfica entre los adeptos y el misterio de aquellas existencias.
Citemos, por ejemplo, las legendarias vidas (porque exotricamente todas son leyendas) de
Krishna, Hrcules, Pitgoras, Buddha, Jess, Apolonio y Chaitanya. En el aspecto profano, las
biografas de estos pesonajes, escritas por autores extraos al crculo de iniciados, diferirn
notablemente de los ocultos relatos de sus msticas vidas. Sin embargo, por mucho que se hayan
disfrazado y escondido de las miradas profanas, aparecen idnticas las circunstancias capitales.
Cada uno de aquellos caracteres es representado como un Soltr o Salvador de origen divino, ttulo
que daban los antiguos a los dioses, hroes e insignes reyes. A todos ellos, bien al tiempo de su
nacimiento o poco despus, les persigue y amenaza de muerte (aunque nunca logra matarles), una
potestad enemiga (el mundo de la materia y de la ilusin), ya se llame el rey Knsa, Herodes o Mra,
representantes del poder del mal. Todos son tentados, perseguidos, y finalmente, se dice que, al
trmino de los ritos de iniciacin, han sido muertos en su personalidad fsica, de la que surgen y se
libran para siempre despus de su espiritual "resurreccin o "nacimiento. Y acabada as su carrera
por esta supuesta violenta muerte, todos ellos descienden a los infiernos, al reino de la tentacin, del
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deseo y de la materia, y por consiguiente de las tinieblas, del que vuelven glorificados como "dioses,
habiendo dominado la "condicin de Chrestos.
As es que la semejanza biogrfica no ha de buscarse en los actos corrientes de la cotidiana
vida de los adeptos, sino en su estado interno y en los puntos capitales de su carrera como
instructores religiosos. Todo esto se funda en bases astronmicas, que al mismo tiempo sirven para
representar los grados y pruebas de iniciacin; siendo la ms importante el descenso a los reinos de
las tinieblas y de la materia por 9ltima ve6, de donde surgen como "Soles de Justicia. As, pues, esta
prueba se halla en la historia de todos los Salvadores, desde Orfeo y Hrcules hasta Krishna y Cristo.
Dice Eurpides:
Heracles que sali del seno de la Tierra
Dejando la baja estancia de Plutn (3).
Y Virgilio escribe:
Ante Ti tembl la laguna Estigia. Ante Ti se amedrent el Cancerbero... Contigo no se atrevi a luchar
Tifn... Salve, Boh verdadero hi&o de GoveC, gloria de los dioses (4).
Orfeo busca en el reino de Plutn a Eurdice, su perdida alma. Krishna, smbolo del sptimo
Principio, baja a los infiernos y rescata a sus seis hermanos; transparente alegora de la "perfecta
iniciacin en que los seis Principios se resumen en el sptimo. Jess desciende tambin a los
infiernos para sacar el alma de Adn, smbolo de la humanidad fsica.
Han tratado alguna vez los sabios orientalistas de buscar el origen de esta alegora; la
"semilla de ese "rbol de la vida del que tales florecientes ramas brotaron desde que por su mano lo
plantaron en la tierra sus "Constructores? Tememos que no. Segn se muestra an en las mismas
interpretaciones exotricas y falseadas de los >edas, en el 2i! >eda, el ms antiguo y fiel de los
cuatro, se le llama a esta raz y semilla de los futuros Salvadores, el Vishvakarman, el principio
"Padre, "ms all de la comprensin de los mortales. En el se!undo aspecto es Srya, el "Hijo que
se ofrece en sacrificio a s mismo. En el tercero, es el niciado que sacrifica su ser fsico al espiritual.
La clave de la iniciacin en los grandes misterios de la Naturaleza, resonaba en el Vishvakarman, el
omnieficiente, que (msticamente) se convierte en Vikkartana, el "Sol privado de sus rayos, y sufre
por su demasiado ardiente naturaleza, para despus alcanzar gloria (por la purificacin). He aqu el
secreto de la maravillosa "semejanza entre las biografas msticas de los adeptos.
Todo esto es alegrico y mstico, y sin embargo, perfectamente comprensible y llano para los
estudiantes de ocultismo oriental, aunque no estn muy al corriente de los misterios de la niciacin.
En nuestro objetivo universo de materia y falsas apariencias, el Sol es el ms elocuente emblema de
la benfica y providente Divinidad. En el subjetivo e ilimitado mundo del espritu y de la realidad, el
brillante astro tiene otro significado mstico que no podemos divulgar. Los llamados "idlatras parsis
e indos estn ciertamente ms cerca de la verdad en su religiosa reverencia al Sol, que los que creen
las fras, cavilosas y siempre equivocadas gentes de nuestros pases. A los tesofos, que son los
nicos capaces de comprender el significado, se les puede decir que el Sol es la manifestacin
externa del Sptimo Principio de nuestro sistema planetario, mientras que su cuarto Principio es la
Luna, saturada de los pasionales impulsos y malos deseos de su grosero cuerpo material, la Tierra, y
cuyo brillo le presta el Sol. Todo el cielo del Adeptado y de la niciacin, con todos sus misterios, est
subordinado al Sol, la Luna y los siete planetas. La clarividencia espiritual deriva del Sol; todos los
estados psquicos, las enfermedades y la locura misma, proceden de la Luna.
Con arreglo a los datos de la Historia (cuyas conclusiones son notablemente errneas
mientras las premisas son en gran parte exactas), hay sorprendente correlacin entre las "leyendas
de los fundadores religiosos, sus ritos y dogmas, y los nombres y movimiento aparente de las
constelaciones presididas por el Sol. Sin embargo, de esto no se ha de inferir que los fundadores
sean mitos, y supercheras las religiones; sino variedades del mismo natural y prstino misterio, que
sirvi de base a la Religin de la Sabidura, y al desarrollo de sus adeptos.
Y ahora nuevamente hemos de suplicar a quien leyere, que no d odos a la inculpacin
hecha contra los tesofos en general, y particularmente contra la autora de odiar a la glesia y
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menospreciar a Jess de Nazareth, uno de los ms grandes y nobles caracteres en la historia del
adeptado. La verdad de los hechos no puede considerarse con justicia, como blasfemia ni odio. Toda
la cuestin gira sobre este punto: Fue Jess el nico "Hijo de Dios y el nico "Salvador del gnero
humano? Fue una excepcin, entre tantos otros casos anlogos? Slo l naci milagrosamente
del seno de una Virgen, y todos los dems fueron, como sostiene la glesia, remedos y plagios
blasfemos anticipados por Satans? O bien fue el "hijo de sus obras, un hombre eminentemente
santo, un reformador, uno entre varios, que con su vida pag el intento de dar en rostro a dspotas e
ignorantes, para iluminar a la humanidad de modo que por la prctica de sus enseanzas aligerase
su yugo? Para creer lo primero se necesita una ciega fe a prueba de decepciones. Para creer lo
segundo bastan la razn y la lgica. Adems, ha credo siempre la glesia lo que ahora cree, o,
mejor dicho, lo que pretende creer para justificar los anatemas lanzados contra los que de ella
disienten; o bien tuvo un tiempo las mismas ansias de la duda, mejor dicho, de secreta negacin e
incredulidad, hasta que por ambicin de podero se inclin a la afirmativa? No cabe vacilacin al
afirmar el segundo trmino del dilema; pues a l conducen las irrefutables conclusiones de los hechos
histricos. Prescindiendo por ahora de las biografas de muchos papas y santos que
presuntuosamente se arrogaron infalibilidad y santidad, fijmonos en el crecimiento y progreso de la
glesia cristiana (no del cristianismo), y hallaremos la respuesta en las pginas de la Historia
Eclesi%stica. Dice un autor:
La glesia se ha percatado perfectamente de que el libre pensamiento nace del libre examen y que
aqul engendra cuantas dudas provocan hoy sus anatemas. As es que las "sagradas verdades proclamadas
por la glesia, han sido alternativamente ampliadas, restringidas, admitidas, rechazadas, alteradas y variadas
por los primates eclesisticos, sin perdonar siquiera los dogmas ms fundamentales.
Dnde est el hroe o el dios, cuya genealoga y existencia sean tan confusas y tan difciles
de establecer y de aceptar como la de Jess? Cmo se defini el ahora irrevocable dogma relativo a
su verdadera naturaleza? Segn los evangelistas, era hombre por parte de madre, un simple mortal; y
Dios por parte de Padre. Pero cmo? Es Dios, es hombre, o dios y hombre a la vez?, pregunta la
perpleja autora. La discusin de este punto le ha costado a la humanidad ros de tinta y mares de
sangre; y no obstante todava subsiste la duda. En esto, como en todo, se han contradicho varias
veces los concilios, segn demuestra la siguiente recapitulacin. Esto es Historia. El obispo Pablo de
Samosata, neg la divinidad de Cristo en el primer concilio de Antioqua, cuando an estaba en
mantillas el cristianismo teolgico. Le llamaba "Hijo de Dios solamente en atencin a la santidad de
su vida y obras, pero diciendo que su sangre era corruptible en el sacramento de la Eucarista.
En el concilio de Nicea, celebrado el ao 325, expuso Arrio sus doctrinas que estuvieron a
punto de quebrantar la unidad catlica. Diecisiete obispos se adhirieron a la doctrina de Arrio, quien
fue desterrado por sostenerlas. No obstante, treinta aos despus (355), en el concilio de Miln,
firmaron trescientos obispos un mensaje de adhesin a las ideas de Arrio, a pesar que, en el segundo
concilio de Antioqua (345), haban sostenido los Eusebianos que Jesucristo era Hijo de Dios y
consubstancial con el Padre.
En el concilio de Esmirna (357), el "Hijo ya no era consubstancial, triunfando con ello los
anomeanos y arrianos, que negaban esa consubstancialidad. Un aos despus, el segundo concilio
de Ancira decret que el Hijo "no era consubstancial, sino tan slo semejante en sustancia al Padre.
El Papa Liberio sancion esta decisin.
Durante algunos siglos debatieron y controvirtieron los concilios las ms opuestas opiniones,
hasta dar por fruto de su labor el dogma de la Trinidad que, como Minerva de la frente de Jpiter,
surgi del cerebro teolgico, armada con todos los truenos la glesia. El nuevo misterio fue anunciado
al mundo entre terribles contiendas, salpicadas de sangre. El concilio de Zaragoza (380) proclam
que el Padre, el Hijo y el Espritu Santo son una misma persona y que la naturaleza humana de Cristo
es pura "ilusin (5). "Una vez en tan resbaladizo terreno, los Padres de la glesia tenan que caer en
el absurdo; porque cmo negar naturaleza humana al nacido de mujer? La nica voz juiciosa que
se dej or en uno de los concilios de Constantinopla fue la de Eutiques, quien tuvo el valor de decir:
"Dios me libre de discurrir sobre la naturaleza de mi dios. Por ello le excomulg el Papa Flavio.
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En el concilio de feso (449) pudo desquitarse Eutiques, pues, como Eusebio, el veraz obispo
de Cesarea, le incitase a admitir dos naturalezas distintas en Cristo, declarse el concilio contra
Eusebio proponindose que Eusebio fuese quemado vivo. Los obispos se levantaron como un solo
hombre, y con los puos cerrados y llenos de clera, pidieron que Eusebio fuese partido en dos,
como l quera dividir la naturaleza de Jess. Eutiques qued reintegrado en su cargo episcopal, y
Eusebio y Flavio depuestos de sus sillas. Los dos partidos se combatieron desde entonces con
violencia grande, llegando al extremo de que San Flavio muri de resultas de los malos tratos
infligidos a su persona por el obispo Diodoro, quien le acometi y le dio de puntapis.
Vironse en estos concilios las mayores incongruencias, que dieron por fruto las palmarias
paradojas que se llaman dogmas de la glesia. Por ejemplo: en el primer concilio de Ancira (314) se
discuti el siguiente punto: "Al bautizar a una mujer embarazada queda tambin bautizado el feto?
El concilio respondi negativamente, diciendo que el bautizado ha de consentir en el bautismo, lo cual
no puede hacer el feto. De esto se infiere que la inconsciencia es impedimento del bautismo, y por lo
tanto ninguna criatura queda virtualmente bautizada en nuestros das. Qu ser, entonces, de los
cientos de millares de nios bautizados por los misioneros durante las pocas de hambre, o por
cualquier otro motivo subrepticiamente "salvados por los demasiado celosos Padres? Estudiando
uno tras otro los debates y decisiones de los concilios, se echa de ver el cmulo de contradicciones
en que se apoya la actual infalibilidad de la glesia Apostlica Romana.
Ahora podemos convencernos de cun paradjica es, en su sentido literal, la siguiente
afirmacin del E"nesisD "Dios cre al hombre a su imagen y semejanza. Adems del hecho evidente
de que la divina imagen no fue la del Adn de barro (del captulo ), sino el divino Andrgino (o Adam
Kadmon, del captulo primero), observaremos que Dios (por lo menos el Dios de los cristianos) fue el
creado por el hombre a su propia imagen, entre los golpes y las muertes de las cruentas luchas de los
primeros concilios.
En la citada obra 0ri!en de las (edidas, verdadera "revelacin matemtica, hay un pasaje
que arroja torrentes de luz sobre la afirmacin de que Jess fue un inicado y un adepto mrtir. Dice
as:
Leemos en el versculo 46 del captulo XXV del Evan!elio de San Mateo: "Eli, Eli, Lama Sabachthani,
es decir: "Dios mo, Dios mo! Por qu me has abandonado? Esta versin est tomada del manuscrito
original griego (pues no existe ninguno hebreo, siendo la razn para que esto ocurra que los enigmas en hebreo
se descubriran al compararlos con las fuentes de su derivacin, el .nti!uo 1estamento,. Todos los manuscritos
griegos dicen as:
..... ..... .....
Que son palabras hebreas con caracteres !rie!os que en hebreo son de este modo:
..... ... ... ...
Y segn la Biblia significan: "Dios mo, Dios mo! Por qu me has abandonado?
Aqu estn las palabras; y en ellas y en que sta es la interpretacin que les da la Escritura no cabe
discusin; pero aquilatando su significado, veremos que es precisamente opuesto al admitido; pues quieren
decir: "/ios mo, /ios mo, cmo me has !lorificadoC)
Aun hay ms: porque aunque lama significa por qu" o cmo, verbalmente relacinase con la idea de
deslumbrar o adverbialmente significara 'de qu" modo m%s deslumbrador o cosa as.
Para el lector ingenuo la interpretacin admitida es forzada; y se acepta para que responda, por decirlo
as, al cumplimiento de una expresin proftica, segn una referencia marginal relativa al versculo primero del
almo 22, el cual dice:
"Dios mo, Dios mo, por qu me has abandonado?
que en el texto hebreo son estos vocablos:
..... ...... ......
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hasta aqu la cita es correcta pero con una palabra totalmente diferente. Las palabras son:
Eli, Eli, lamah azabvtha-ni?
Resulta por lo tanto evidente la falsa interpretacin del pasaje y la inexactitud del relato sagrado (6); y
ninguna argucia humana, por erudita que sea, puede salvarle de este juicio.
Durante diez aos, los ms conocidos hebrastas y helenistas de nglaterra, se ocuparon en
revisar la Biblia expurgndola de los errores de traduccin y subsanando las omisiones en que
incurrieran sus menos doctos predecesores. Va a decrsenos que ninguno de ellos vio la evidente
diferencia entre el a6abutha8ni del Salmo XX y el abachthani del Evangelio de San Mateo? No se
dieron cuenta de esta premeditada falsificacin? Porque fue una "falsificacin. Y si se nos pregunta
la razn de que a ella recurriesen los Padres de la glesia, diremos: Porque las palabras de Jess
pertenecen en su verdadero significado al ritual de los templos paganos. Las pronunciaba el iniciado
despus de las terribles pruebas de la iniciacin, y estaban todava frescas en la memoria de algunos
Padres de la glesia cuando se tradujo al griego el Evan!elio de an (ateo. Adems, muchos
hierofantes e iniciados vivan a la sazn; y de transcribir la frase en su recto sentido, se hubiera
echado de ver que Jess era slo un iniciado. La exclamacin: "Dios mo, Sol mo, has radiado sobre
m tus fulgores!, conclua la accin de gracias del iniciado, "el Hijo y glorioso Electo del Sol. En
Egipto se han descubierto esculturas y pinturas representativas de esta ceremonia. El candidato
aparece situado entre las dos divinidades que le apadrinan: "Osiris-Sol con cabeza de halcn,
smbolo de la vida y Mercurio con cabeza de ibis que gua a las almas despus de la muerte a su
nueva morada, el Hades, representando la muerte del cuerpo fsico. Ambos estn derramando el
"chorro de la vida, el agua de la purificacin, sobre la cabeza del iniciado, de modo que el chorro de
Osiris forma cruz con el de Mercurio. Para mejor ocultar la verdad, se dijo que este bajorrelieve era
una "representacin pagana del bautismo cristiano. Des Mousseaux equipara a Mercurio con el
arcngel San Miguel, diciendo que es:
El asesor de Osiris-Sol, como San Miguel es el asesor o Ferouer del Verbo.
El monograma de Chrestos y el lbaro o estandarte de Constantino (quien, dicho sea de paso,
muri pagano) es un smbolo derivado del rito egipcio, y denota asimismo "la vida y la muerte. Mucho
antes de que fuese adoptado el signo de la cruz como smbolo cristiano, era empleado como secreto
signo de reconocimiento mutuo entre nefitos y Adeptos. Dice Eliphas Levi:
El signo de la cruz adoptado por los cristianos no pertenece exclusivamente a ellos. Es cabalstico, y
simboliza el cuaternario equilibrio de los elementos. Vemos por el oculto sentido del Padrenuestro, sobre el cual
hemos llamado la atencin en otra obra, que en un principio hubo dos maneras de hacerlo, o por lo menos dos
distintas frmulas para expresar su significado: una reservada a los sacerdotes e iniciados; otra peculiar de los
nefitos y del vulgo (7).
Ahora comprenderemos por qu el texto hebreo del Evan!elio de an (ateo o de los
ebionitas, ha sido excluido para siempre de la curiosidad de las gentes.
San Jernimo encontr el original hebreo del Evangelio de San Mateo en la biblioteca fundada en
Cesarea por Panfilio mrtir. "Los nazarenos que en Berea de Siria usaban este Evangelio me dieron licencia
para traducirlo deca Jernimo a fines del siglo V (8); y tambin: "En el evangelio usado habitualmente por los
nazarenos y ebionitas que hace poco traduje del hebreo al griego, y que muchos llaman fundadamente el
aut"ntico Evangelio de Mateo, etc. (9).
Que los apstoles recibieron "enseanzas secretas de Jess, se infiere evidentemente de las
siguientes palabras de San Jernimo, dichas en un momento de espontaneidad. En sus cartas a los obispos
Cromacio y Heliodoro se lamenta "de la dificultad del trabajo, puesto que an (ateo no escribi el Evan!elio de
modo explcito y con sentido abierto. Porque de no ser secreto hubiera aadido que era suyo lo publicado; pero
escribi el libro sellado en caracteres hebreos y de tal manera para que pudieran leerlo los hombres m%s
reli!iosos, quienes en el transcurso del tiempo lo recibieron de sus predecesores. Sin embargo, nunca
consintieron que nadie tradujese este libro y unos interpretaron su texto de una manera y otros de otra (10). En
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la misma pgina aade ms adelante: "Sucedi que habiendo publicado este libro un discpulo de Maniqueo,
llamado Seleuco, quien tambin escribi unos apcrifos Hechos de los .pstoles, dio con ello motivo de
destruccin y no de edificacin; a pesar de los cual fue aprobado en un snodo contra el espritu de la glesia
(11).
San Jernimo confiesa que el libro que l cree escrito de "puo y letra de Mateo, era enigmtico, pues
apenas pudo entenderlo, no obstante haber repetido la traduccin. Sin embargo, Jernimo tilda framente de
her"ticos todos los comentarios hechos sobre dicho libro, excepto los suyos. Ms que eso; pues Jernimo
conoca que este Evangelio era el ori!inal y sin embargo se hace ms que nunca celoso perseguidor de los
"herejes; porque aceptarlo hubiera equivalido a sentenciar a muerte a la glesia dogmtica. Se sabe con
certeza que el texto hebreo del Evan!elio de an (ateo fue el nico admitido durante los cuatro primeros siglos
por los judos cristianos, nazarenos y ebionitas; ninguno de los cuales reconocieron la divinidad de Cristo (12).
Los ebionitas fueron los primitivos cristianos y el gnstico autor de las Homilas #lementinas
puede considerarse como su prototipo. Segn dice el autor de la 2eli!in sobrenatural (13), el
gnosticismo ebionita asumi en aquel tiempo la idea cristiana en toda su pureza. Fueron los ebionitas
discpulos y proslitos de los primitivos nazarenos o cabalistas gnsticos. Crean ellos en los Eones,
como los partidarios de Cerinto, y que "el mundo fue ordenado por los ngeles (dhy<n chohans), de lo
que se queja Epifanio en su obra #ontra Ebionitas, diciendo: "Elbin tom la idea de los nazarenos y
la forma, de los partidarios de Cerinto. "Decan ellos, se lamenta, "que Cristo fue de la semilla de
hombre (14). Tenemos tambin lo siguiente:
El emblema de Dan-Escorpin es de muerte8vida en el smbolo ..... en forma de dos huesos cru6ados,
con un cr%neo encima... es de vida8muerte... en el estandarte de Constantino, Abel es la figura de Jess, a
quien atraviesa Can-Vulcano o Marte. Constantino tuvo a Marte por dios de la guerra, y un soldado romano
atraves a Jess en la cruz.
Pero la herida de Abel fue la consumacin de su matrimonio con Can, en forma de Marte Generador.
De aqu el doble signo: Por un lado Marte Generador [Osiris-Sol], y por otra Marte Destructor [Mercurio, Dios de
la Muerte, segn aparece en el bajorrelieve egipcio]. Este signo entraa la primieval idea del cosmos viviente, o
sea la necesidad de nacimientos y muertes, para la continuacin de la corriente de la vida (15).
Extractemos una vez ms de 3sis sin >elo:
Sobre las losas granticas del Adytum del Serapeo, se hall grabada una cruz de exacta forma latino-
cristiana. Los monjes cohonestaron el hallazgo diciendo que sin duda los paganos adoraban ya la cruz "por
espritu de profeca, y as lo afirma Sozomen (16) al menos con aire de triunfo. Pero los arquelogos y
simbolistas que infatigablemente combaten las falsas pretensiones de los clericales, han interpretado, por lo
menos en parte, los jeroglficos que aparecen alrededor de dicha cruz.
Segn King y otros numismticos y arquelogos, la cruz fue colocada all como smbolo de la vida
eterna. As la Tau T o cruz egipcia se emple en los misterios bquicos y eleusinos, ponindola como smbolo
de la dual facultad generadora sobre el pecho del iniciado, en cuanto "naca de nuevo y volvan los Mystoe de
su bautismo en el mar. Significaba msticamente que su nacimiento espiritual haba regenerado y unido el alma
astral con el divino espritu y que estaba dispuesto a ascender en espritu a las eleusinas moradas de luz y
gloria. La Tau era al par talismn mgico y emblema religioso. Tomronlo los cristianos de los gnsticos y
cabalistas, quienes la empleaban con mucha frecuencia, segn atestiguan numerosas joyas de aquella poca.
Por su parte, los cabalistas recibieron la Tau de los egipcios; y la cruz latina de los misioneros buddhistas que la
importaron de la ndia (en donde todava se encuentra hoy), unos dos o tres siglos antes de J. C. Los asirios,
egipcios, precolombianos, indos y romanos, la emplearon con ligeras modificaciones de forma. Hasta fines de la
Edad Media se disput la cruz por potente conjuro contra la epilepsia y la obsesin demonaca. El "sello de Dios
vivo que del Oriente trajo el ngel del Seor para "marcar las frentes (17) de los siervos era la misma Tau
mstica, o cruz egipcia. En las vidrieras de la abada de Saint Denis (Francia), este ngel aparece en actitud de
estampar en la frente del electo el signo de la cruz con la inscripcin: i!num 1ay. En su obra Ensticos
recuerda King que "este signo lo llevan frecuentemente las imgenes del eremita e!ipcio San Antonio Abad
(18). El evangelista San Juan, el Hermes egipcio y los brahmanes indos, nos explican el verdadero significado
de la Tau. Adems, es indudable que, por lo menos para el apstol, significaba el "Nombre nefable, pues llama
a este "sello de Dios vivo, unos cuantos captulos despus, el 'nombre del Padre escrito en sus frentes).
El Brahmtm, o jefe de los iniciados indos, llevaba en la tiara dos llaves en cruz como smbolo del
revelado misterio de la vida y la muerte. En algunas pagodas buddhistas de Tartaria y Mongolia, la entrada a las
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cmaras interiores del templo con escaleras que conducen al dgoba (19), los prticos de algunos prachidas
(20) estn adornados con dos peces en cruz, segn se ve en varios Zodacos buddhistas. No nos asombrara
nada saber que el signo sagrado de los enterramientos de las catacumbas de roma, el "Vesica Piscis, se
derivase de dicho signo zodiacal. Prueba de la universalidad simblica de la cruz tenemos en que, segn
tradicin masnica, el templo de Salomn fue edificado sobre tres rdenes de cimientos en forma de "triple
Tau, o tres cruces.
Tocante a su sentido mstico y como emblema, la cruz tuvo por origen el descubrimiento del dualismo
andr!ino en todas las manifestaciones de la naturale6a, inferido del ideal abstracto de una divinidad
igualmente andrgina; mientras que el emblema cristiano es simplemente fortuito, pues con arreglo a la ley de
Moiss hubiera tenido que sufrir Jess la pena de lapidacin (21). La cruz era un instrumento de suplicio, muy
comn entre los romanos, pero desconocido de las naciones semticas. Se le llamaba el "rbol de infamia; y
hasta muy tarde no fue adoptado como smbolo cristiano; antes al contrario, los apstoles miraron la cruz con
horror durante las dos dcadas inmediatamente posteriores a la crucifixin (22). Es indudable que al hablar San
Juan del "sello del Dios vivo, no se refera a la cruz cristiana, sino a la mstica Tau, el Tetragrammaton (o
nombre potente), que en los ms antiguos talismanes cabalsticos estaba representado por las cuatro letras
hebreas de la palabra sagrada.
A la famosa lady Ellenborough, conocida por los rabes de Damasco y en el desierto despus de su
matrimonio, con el nombre de Hanum (ed&ouye, regalle un Druso del Lbano un talismn, que, por cierto signo
grabado en el ngulo izquierdo, era de los llamados en Palestina amuletos "mesinicos, correspondientes a
dos o tres siglos antes de J. C. Es una piedra verde de forma pentagonal, en cuyo fondo aparece grabado un
pez; en la parte superior est el sello de Salomn (23), y encima de l, las cuatro letras caldeas Jod, He, Vau,
He, AHO, que componen el nombre de la Deidad. Estas letras estn dispuestas de un modo inslito, de abajo
arriba y formando la Tau egipcia. Acerca de este talismn hay una leyenda que no podemos relatar. La Tau, en
su sentido mstico, as como la cru6 ansata, es el %rbol de la >ida.
Es sabido que los primitivos emblemas cristianos (antes de que se intentara representar corporalmente
a Jesucristo) fueron el cordero, el buen pastor y el pe6. Este ltimo, cuyo significado puso en confusin durante
largo tiempo a los arquelogos, se explica fcilmente, despus de lo que dejamos expuesto. Todo el secreto
consiste en que mientras en la Aabalah se llama "ntrprete o revelador del Misterio al rey Mesas,
considerndole como la quinta emanacin, en el 1almud, por razones que expondremos, se designa al Mesas
con el nombre de /a! o Pez. Esto es una reminiscencia caldea concerniente, segn el nombre indica, al dios
dagn de Babilonia, el hombre-pez que instruy y aleccion al pueblo. Abarbanel da la explicacin del nombre
Dagn diciendo que la seal de la venida de su Mesas, haba de ser la conjuncin de Saturno y Jpiter en el
signo Zodiacal de Piscis (24). Por lo tanto como los cristianos trataron de identificar a su Christos con el Mesas
del >ie&o 1estamento, adoptaron el smbolo del pez sin advertir que su verdadero origen era anterior al Dagn
babilnico. Las palabras de Clemente de Alejandra a sus fieles demuestran cun estrecha e ntimamente
compenetraron los primitivos cristianos el ideal de Jess con los dogmas paganos y cabalsticos.
Discutan acerca del smbolo que ms acertadamente podan escoger para perpetuar la memoria de
Jess, y Clemente les dijo: "Grabad en la piedra de vuestros anillos un palomo, un pe6, o bien un buque
impelido por el viento (el Argha). Cuando clemente escriba estas palabras, haba olvidado la verdadera
significacin de estos smbolos paganos o trabajaba bajo el recuerdo de Joshua, hijo de Nun, llamado Ges9s en
las versiones griega y eslava? (25).
Ahora bien; auxiliado por estos pasajes entresacados de 3sis y otras obras anlogas, podr el
lector inferir cul de las dos explicaciones, la de los cristianos dogmticos o la de los ocultistas, se
adapta mejor a la verdad. Si Jess no hubiese sido un iniciado, a qu todos esos incidentes
ale!ricos de su vida? a qu esforzarse y perder tiempo en reunir ciertas frases del .nti!uo
1estamento para exponerlas como profecas, y por qu conservar de ellas los smbolos de iniciacin,
los emblemas del significado oculto y todo lo correspondiente a la pagana filosofa mstica? El autor
de El 0ri!en de las (edidas expone este mstico propsito; pero siempre desde su unilateral,
cabalstico y numrico significado, sin parar mientes en su primitivo y espiritual origen, y refirindolo
tan slo al .nti!uo 1estamento. Atribuye el intencionado cambio de la frase: "Eli, Eli, Lama
Sabachthani, al ya mencionado principio del signo de los huesos en cruz con una calavera, segn se
ve en el lbaro,
como emblema de la muerte que, colocado sobre la puerta de la vida, significa el nacimiento o hermanaje de
dos opuestos principios en uno, precisamente lo mismo que en concepto mstico se consideraba el Salvador
hombre-mujer (26).
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El autor se propone indicar la mstica fusin que los evangelistas hicieron de Jehovah, Can,
Abel, etc., con Jess (segn la numeracin cabalstica de los judos); pero a lo sumo demuestra que
fue una fusin for6ada y que no tenemos ningn relato de la vida real de Jess, escrito por los
apstoles o por testigos oculares. El relato se funda todo l en los signos del Zodaco:
Cada.... doble signo era macho-hembra [en la antigua astrologa mgica]. As tenemos Tauro-Eva y
Escorpin, equivalente a Marte-Loba [en relacin con Rmulo]. Aunque estos signos eran opuestos, se
relacionan al encontrarse en el centro; y as se efectuaba en Tauro la concepcin del ao, como la de Eva por
Marte, en Escorpin, su opuesto. El nacimiento ocurra en el solsticio de invierno o Navidad. Por el contrario, se
efectuaba en Leo el nacimiento correspondiente a la concepcin de Loba, por Tauro. Escorpin simboliza la
humillacin de Chrestos, mientras era Leo el triunfo de Christos. Tauro-Eva cumpla funciones astronmicas,
mientras que Marte-Loba las cumpla espirituales en su simbolismo (27).
El autor funda todo esto en significados y relaciones de los dioses y diosas egipcios, pero
ignora las concernientes a los arios, mucho ms primitivas.
(uth o (outh era el nombre egipcio de Venus o la Luna (28). Plutarco (3sis, 374), dice que sis reciba
algunas veces el de (uth, que significa madre... (ssa ....., mujer) (3sis, 372). sis, dice l, es aquella parte de la
naturaleza que, como femenina y nodriza, contiene todo cuanto ha de nacer... Astronmicamente hablando,
"ciertamente la Luna ejerce principalmente esta funcin en Tauro, siendo Venus la casa (en oposicin a Marte,
el !enerador, en Escorpio), porque el signo es luna, hipsona. Puesto que... sis Metheur difiere de sis Muth y
que en el vocablo (uth puede estar oculta la nocin de dar a lu6, y puesto que la fructificacin debe verificarse,
estando el Sol con la Luna en Libra, es posible que (uth significase primitivamente Venus en Libra. De aqu
Luna es Libra. (Beitrge zur Kenntniss, pars, , S. 9. Artculo Muth) (29).
Despus de esto cita a Fuerst, en el trabajo sobre Bohu, para mostrar que:
el doble significado de la palabra (uth, nos da, por ocultos medios, el significado real... pecado, muerte y mu&er
son sinnimos en los signos, y estn correlativamente enlazados con el intercambio y la muerte (30).
Todo esto lo refiere el autor del 0ri!en de las (edidas, nicamente a los smbolos judaicos
exotricos, siendo as que ocultan misterios cosmognicos y de la evolucin antropolgica con
referencia a las siete razas ya evolucionadas o por venir, y particularmente a las ltimas subrazas de
la tercera raza raz. En todo caso, la palabra vaco (caos primieval) es sinnima de Eva-Venus-
Naamah, segn la definicin de Fuerst; pues, como l dice:
El primitivo significado de vaco fue ..... (bohu, empleado en la cosmogona bblica para definir el dogma
[..... ... Ges *us, mKaven, Ges8us de la nada], respecto de la creacin (31). Por esto Aquila tradujo la palabra .....
vulgarmente vacua (de donde se deriv vaca, [Tambin tienen su origen en esto los cuernos de sis (la
Naturaleza, la Tierra y la Luna), imitacin de ><ch, la diosa que para los indos era la "madre de cuanto vive,
idntica a Virj, y llamada en el .tharva >eda, hija de Kma, los primeros deseos. "Esta tu hija, oh Kma! Es
llamada la vaca, aquella a quien los sabios llaman ><ch8>ir<&. Fue orde$ada por el rishi Brihaspati, lo cual es
otro misterio] Onkelos y Samorit, .....
La cosmogona fenicia ha relacionado bohu ..... baav, con la divinizada personificacin de la substancia
primitiva, llamndola madre de las ra6as de los dioses [Aditi y Vch]. El nombre ....., ....., ..... .... ...., Butos, con
que en arameo se designa a la madre de los dioses, pas a los gnsticos de Babilonia y Egipto y es id"ntico,
pues, al (ot o (uth ....., (.....) porque en el fenicio se ori!in el cambio de la B y la m (32).
Ms bien podramos decir que se acerc a su origen basado en los datos anteriores. La
mstica manifestacin de la Sabidura e nteligencia operante en la evolucin csmica, esto es,
Buddhi con los nombres de Brahm y Purusha, como potestad masculina, y con el de Aditi-vch,
como femenina, de la cual viene Sarasvati, la diosa de la Sabidura, se convierte bajo los velos
esotricos, en Butos, Bythos-el Ocano; y en la hembra personal, groseramente material, llamada
Eva, la "primitiva mujer de reneo, y el mundo surgiendo de la 4ada.
La solucin de este enigma, tal como aparece en el cuarto captulo del gnesis ayuda a comprender el
desdoblamiento de un personaje en dos personas distintas, como Adn y Eva, Can y Abel, Abram e saac,
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Jacob y Esa, etc., [todos varn y hembra]... Enlacemos ahora entre s varios puntos culminantes de la
estructura bblica: 1 El .nti!uo 1estamento con el 4uevo. 2 Sus relaciones con el imperio romano. 3 El
significado de los smbolos. 4 La interpretacin de los pasajes enigmticos. 5 La analoga entre la base de la
gran pirmide y la cimentacin cuadr%tica de la Biblia. 6 El cambio social operado en Roma bajo el imperio de
Constantino. Y del enlace deduciremos lo siguiente (33): Can es el crculo 360 del Zodaco, el tipo exacto y
perfecto de la divisin cuadrada; de aqu su nombre de Melchizadik. [Aqu sigue la demostracin geomtrica y
numrica]... Se ha dicho repetidamente que la construccin de la gran pirmide tuvo por objeto medir cielos y
tierra (34); por lo tanto, sus dimensiones encerraran toda medida de cielos y tierra, o segn la denominacin
antigua de 1ierra, .ire, .!ua y ?ue!o (35). Ahora bien: segn la reconstitucin del campamento de los israelitas
trazada por el P. Atanasio Kircher de la Compaa de Jess, lo que dejamos expuesto es precisamente lo ms
conforme con las tradiciones bblicas para reconstituir el campamento. Los cuatro cuadrados interiores se
destinaron respectivamente para Moiss y Aarn, Kodath, Gershom y Merari (36). Los atributos de estos
cuadrados eran los mismos primitivos de Adam-Marte, y estaban resumidos por los elementos tierra, aire, fue!o
y a!ua, esto es: ..... = am = .!ua; ..... = Nour = ?ue!o; ..... = Ruach = .ire; ..... = abeshah = 1ierra. Advirtase
que las iniciales de estas cuatro palabras forman la palabra NR, que se interpretan comnmente: "Jess
Nazareno, Rey de los Judos. La cuatriltera NR es el cuadrado de .dam, extendido como cimiento en otros
cuatro de 144 x 2 = 288, constitutivo del lado del gran cuadrado 288 x 4 = 1152, equivalente a la circunferencia.
Pero este cuadrado es el desarrollo de elementos tambin circulares, segn denota 115-2. Pongamos NR en
un crculo, o lemoslo con las letras como estn en el cuadrado, en sus valores 1521, y tendremos
o sea 115-2 1
1 2
5
Pero vemos que Can denota en el 115 de su nombre, que 115 era el complemento necesario para
formar el ao de 360 das, con el equilibrio del crculo tpico, que es Can.
Los cuadrados angulares del cuadrado mayor son: A = Leo y B = Dan-Escorpin. Can traspasa a Abel
en el cruce de las lneas equinoccial y solsticial, relacionado con Dan-Escorpin en la faja zodiacal. Pero Dan-
Escorpin linda con Libra, o las balanzas, cuyo signo ..... simboliza la almohada de Jacob a propsito para
apoyar la cabe6a por la parte del occipucio (37), y que tiene su representacin grfica en ..... Tambin la divisa
de Dan-Escorpin es muerte-vida en el smbolo .....
Adems, la cruz es emblema del ori!en de las medidas en la forma &ehvica de una lnea recta cuya
denominacin de 5MN+5 equivale a la perfecta circunferencia. Por esto dice el texto que Can fue Jehovah. Pero
la fijacin de un hombre en esta cruz era de 113:355 a 6561:5153 x 4 = 20612. Sobre la cabe6a de Jess
crucificado colocaron los judos la inscripcin I52I, cuyas iniciales han sido siempre consideradas simblicas y
transmitidas y usadas como un monograma de Jesucristo, o sea NR o Jess Nazarenus Rex Judaerom.
nscritas en la cru6 o forma cbca del origen circular de las medidas, para medir la substancia del a!ua, fue!o,
aire y tierra, o NR equivalen a = 1152. Tenemos, pues, el hombre crucificado o 113:355 combinado con
6561:5153 x 4 = 20612. Estos son los nmeros de la base de la !ran pir%mide derivados de 113:355 segn la
fuente hebrea; por lo que el cuadrado de Adn es la base de la pirmide y el centro del campamento.
Encerrando NR en un crculo tendremos 1152, o sea su circunferencia. Pero Jess expirante (o Abel casado)
pronunci las palabras necesarias para expresarlo todo. Dijo: Eli, Eli, Lama abachthani... Ledas estas
palabras en forma circular y en su valor numrico derivado de la forma de Adn, tendremos: ..... = 113, ..... =
113 113 311: ..... = 345, o Moiss en el crculo Can-Adn de la pirmide: ..... = 710, igual a la Paloma, o
Ponah y 710 ./. 2 = 355, 355 553. Finalmente, como determinante de todo ... o ni, donde ... = nun, pez =
565, y ... = 1 10; en junto 565 .. = ..... o el valor de Cristo...
Todo esto explica la escena de la transfiguracin en el Tabor. Estaban all con Jess, Pedro, Jaime y
Juan, o sean:
.. = Jaime = el .!ua.
.... = Pedro = la 1ierra.
... = Juan = el Espritu, el .ire.
.. = Jess = El Fuego, la Vida.
En junto = NR. Pero tambin estaban all Elas y Moiss, o ..... y ..... o Eli y Lamah, o 113 y 345. Esto muestra
que la escena de la transfiguracin estaba relacionada con lo antes expuesto (38).
Esta cabalstica interpretacin de los relatos evanglicos, que contiene los ms importantes,
solemnemente msticos y sin embargo reales sucesos de la vida de Jess, ha de pesar terriblemente
sobre los cristianos. Todo honrado creyente confiado que haya derramado lgrimas de piedad al
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escuchar la relacin del corto perodo de la vida pblica de Jess de Nazareth, ha de escoger uno de
los dos caminos que ante l se abren, despus de leer lo expuesto: O su fe rechaza toda luz
dimanante de la razn humana y de la realidad de los hechos; o ha de confesar la prdida de su
Salvador. Aqul a quien haba considerado hasta aqu como la nica encarnacin de Dios en la tierra,
se desvanece al soplo de la correcta y propia interpretacin de la Biblia. Adems, si segn contiene
materias propias para destruir y no para edificar) (tan slo al cristianismo eclesistico y dogmtico)
qu verdad puede esperarse de su famosa >ul!ata? A la revelacin divina han substituido una serie
de misterios humanos combinados por generaciones de Padres de la glesia para forjar una religin a
su capricho. As lo corrobora el mismo San Gregorio Nacianzeno en las siguientes palabras escritas a
su amigo y confidente San Jernimo:
Nada influye tanto en las gentes como la palabrera. Ms admiran lo que menos comprenden...
Nuestros padres y doctores dijeron a menudo, no lo que pensaban, sino lo que la necesidad y las circunstancias
les indujeron a decir.
Quines blasfeman? los dogmatistas o los ocultistas y tesofos? Son los que pretenden
que el mundo acepte un Salvador forjado por ellos, un Dios con limitaciones humanas, y por lo tanto
imperfecto; o quienes dicen que Jess de Nazareth fue un iniciado, un santo y un nobilsimo carcter
humano, aunque verdaderamente un "Hijo de Dios?
Si la Humanidad ha de aceptar una llamada religin sobrenatural, a los ocultistas y psiclogos
les parece mucho ms lgica la transparente alegora que de Jess dieron los gnsticos que, como
ocultistas y con iniciados como jefes, difieren tan slo en el relato histrico y en la explicacin de los
smbolos, pero no en lo substancial e interno. Qu dijeron los ofitas, los nazarenos y otros tildados
de "herejes? Sophia, "la Virgen celeste, se determina a enviar a Christos, su emanacin, en auxilio
de la moribunda humanidad, a la que lda-Baoth (el Jehovah de los judos) y sus seis Hijos de la
Materia (los ngeles inferiores) interceptan la divina luz. Por lo tanto, Christos, el perfecto (39)
al unirse con Sophia (la divina Sabidura), descendi a travs de las siete regiones planetarias, y en cada una
de ellas asume forma adecuada... hasta encarnar en el hombre Jess en el momento de su bautismo en el
Jordn. Entonces comienza Jess a obrar milagros, pues hasta entonces ignoraba cul fuese su misin.
Al ver lda-Baoth que Christos acababa con su reinado de la Materia, concit a los judos
contra l, y Jess fue condenado a muerte. Crucificado Jess, Christos y Sophia abandonaron su
cuerpo, restituyndose a su propia esfera. El cuerpo fsico de Jess volvi a la tierra; pero su Yo, el
Hombre interno, revistise de cuerpo et"reo *40).
Desde entonces fue simplemente alma y espritu... Durante los diez y ocho meses que despus de
resucitado permaneci en la tierra, recibi de Sophia el perfecto conocimiento, la verdadera gnosis, que
comunic a los pocos apstoles capaces de recibirla (41).
Lo transcrito es evidentemente oriental e indo. Es pura y simple doctrina esotrica, excepto en
los nombres y en la alegora. Es, con leves diferencias, la historia de todo adepto que obtiene la
iniciacin. El bautismo en el Jordn es el rito de la iniciacin, la purificacin final, que se cumpla en
las pagodas, estanques, ros, o lagos sagrados de Egipto y Mjico. El Christos perfecto y Sophia (la
Mente divina y la divina Sabidura) se infunden en el iniciado en el instante del mstico rito, por
transferencia del Maestro al Discpulo, cuyo cuerpo fsico aqullos abandonan a su muerte, para
volver al nirmnakya, o ego causal del adepto.
Dice el ritual buddhista de rysangha:
El espritu de Buddha cobija [colectivamente] a los bodhissatras de su glesia.
Y aaden las enseanzas gnsticas:
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Cuando el espritu de Christos rena fuera de los dominios de lda-Baoth todo lo espiritual, toda la Luz
[existente en la materia], quedar cumplida la Redencin y se acabar el mundo (42).
Dicen los buddhistas:
Cuando Buddha (el Espritu de la glesia) oiga sonar la hora, enviar a Maitreya, y acabar el mundo
antiguo.
Lo que King dice de Baslides puede aplicarse verdicamente a todo reformador, ya de una
glesia buddhista, ya de una cristiana. Afirma King que en opinin de Clemente de Alejandra, los
gnsticos ensearon muy poco que mereciese anatema desde su msticos y trascendentales puntos
de mira.
Segn Clemente de Alejandra no fue Baslides here&e, esto es, un reformador de las doctrinas
aceptadas por la glesia catlica, sino tan slo un especulador teosfico que dio nuevas frmulas a verdades
antiguas (43).
Jess predic una doctrina secreta; y "secreto en aquel tiempo significaba "Misterios de
niciacin, repudiados o desfigurados por la glesia.
En las Homilas Clementinas leemos:
Y Pedro dijo: "Nos acordamos de que nuestro seor y Maestro nos mand diciendo: 'Guardad los
misterios para m y los hijos de mi casa'. Por lo que tambin explic reservadamente a sus discpulos, los
Misterios del Reino de los Cielos (44).
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SECCIN XIX
SAN CIPRIANO DE ANTIOQUA
Los Eones o Espritus estelares, emanados de los Desconocidos segn los gnsticos, e
idnticos a los Dhyn Chohans de la doctrina esotrica, han sido transformados en Arcngeles y
"Espritus de la Presencia por las glesias griega y latina, con detrimento del primitivo concepto. Se
llam "Hueste celestial al Pleroma (1), quedando por lo tanto el antiguo nombre limitado a las
"legiones de Satn. En todo tiempo es derecho la fuerza; y as est la Historia llena de antinomias.
Los discpulos de Manes le llamaron "Parclito (2). Fue Manes un ocultista cuyo nombre ha pasado a
la posteridad con fama de hechicero, gracias a la persecucin de la glesia, que por va de contraste,
elev a la dignidad de obispo y luego a la alteza de santo, al arrepentido Cipriano de Antioqua cuyas
artes de "magia negra l mismo confiesa.
No es gran cosa lo que la Historia sabe de San Cipriano, y aun por la mayor parte se funda en
sus propios relatos, corroborados a lo que se dice, por San Gregorio, la emperatriz Eudoxia, Focio y
la propia glesia. El marqus De Mirville (3) encontr el curioso manuscrito en la Biblioteca del
Vaticano y lo tradujo al francs por vez primera, segn afirma el traductor. Extractaremos unas
cuantas pginas de la traduccin, para que los estudiantes de ocultismo puedan comparar los
procedimientos de la magia antigua (llamada demonaca por la glesia), con los de la teurgia y
ocultismo de nuestro tiempo.
El relato tiene por escenario la ciudad de Antioqua, y ocurren los sucesos a mediados del
siglo , unos 252 aos despus de J. C., segn cmputo del traductor. El arrepentido hechicero
escribi su Confesin despus de convertirse; y as no es maravilla que increpe frecuentemente en
ella a su iniciador "Satn o la "Serpiente Dragn, como l lo llama. Casos anlogos nos ofrece la
naturaleza humana; pues los indos, parsis y otros "paganos que se convierten al cristianismo, no
cesan de anatematizar la religin de sus antepasados en todo momento.
Dice as la Confesin:
Oh vosotros que negis los verdaderos misterios de Cristo! Mirad mis lgrimas... Vosotros, los que os
revolcis en prcticas demonacas, aprended de mi triste ejemplo, la vanidad de las aagazas satnicas. Soy
aquel Cipriano que consagrado a Apolo desde su infancia, fue iniciado tempranamente en todas las artes del
dragn (4). Antes de los siete aos me presentaron en el templo de M