Venga tu Reino!
Oraciones para rezar por la calle. Michel Quoist.
1. Seor, por qu me has dicho que amase?. Seor, por qu me has dicho que amase a todos mis hermanos, los hombres?. Acabo de intentarlo y heme aqu que vuelvo a ti aterrorizado. Yo estaba, Seor tan tranquilo en mi casa, me haba organizado la vida, estaba instalado, mi interior estaba puesto a punto y me encontraba a gusto. Solo, yo estaba completamente de acuerdo conmigo mismo. Al abrigo del viento, la lluvia, del fango. Encerrado en mi torre, limpio y puro por siempre yo habra estado. Pero en mi fortaleza, Seor, T has abierto una grieta. T me has forzado a entreabrir mi puerta y, como una rfaga de lluvia en pleno rostro, el grito de los hombres me ha despertado; como una borrasca, una amistad me ha estremecido, como se cuela un rayo de sol, tu Gracia me ha inquietado y yo, incauto de m, he dejado entreabierta mi puerta. Y ahora, Seor, estoy perdido! Fuera los hombres me espan. Yo no me imaginaba que estuvieran tan cerca; aqu en mi casa, en mi calle, en mi oficina; en mi vecino, en mi colega, en mi amigo. Apenas entreabr los vi a todos con la mano extendida, pidiendo como los pobres a las puertas de las iglesias. Y los primeros entraron en mi casa, S, haba un poco de sitio en mi corazn.
Yo los acog: los curara, los acariciara, los festejara: ah, mis queridas ovejitas, mi pequeo rebao! Con ello T te quedaras contento de m, orgulloso, servido, honrado, digna, exquisitamente. S, todo esto era perfectamente razonable. Pero a los otros Seor a los otros yo no los haba visto: los primeros los tapaban. Y stos eran ms numerosos, ms miserables: me invadieron sin llamar a la puerta siquiera. Y hubo que hacerles sitio, apretarse. Pero luego han seguido viniendo de todas partes, en olas y ms olas, empujndose los unos a los otros, atropellndose. Han venido de todos los rincones de mi ciudad, de la nacin, del mundo; innumerables, inagotables. Y stos ya no han venido de uno en uno, sino en grupos, en cadena, enganchndose los unos a los otros, mezclados como bloques de humanidad. Y ya no vienen a cuerpo sino cargados de inmensos equipajes: maletas de injusticia, paquetes de rencor y de odio, bales de sufrimiento y de pecado Se traen con ellos el Mundo, con todo su material mohoso y retorcido, o demasiaso nuevo, inadaptado, intil. Oh Seor, qu lata! Qu embarazosos son, qu absorbentes! Adems tienen hambre: me devoran! Y ya no s qu hacer: siguen viniendo, siguen empujando la puerta que se abre ms y ms Mira, Seor, ahora: mi puerta abierta ya de par de par! No puedo ms!, Es demasiado!, Esto ya no es vida! Y mi situacin? y mi familia! y mi tranquilidad? y mi libertad? y yo? Ah, Seor, ya lo he perdido todo, ya ni me pertenezco. En mi alma ya no hay ni un rincn para m. No temas, dice Dios, hoy lo has ganado todo pues mientras estos hombres entraban en tu casa. Yo, tu Padre y tu Dios, me he deslizado dentro de ti entre ellos.
Aydame a decir <<S>> Me da miedo decir S Adnde me acabars llevando? Me da miedo sacar la paja ms larga, Me da miedo firmar la hoja en blanco, Me da miedo decir un s que traer cola. Y con todo no puedo vivir en paz, T me sigues, me cercas por todos lados. Y yo busco el ruido porque me da miedo orte Pero T te deslizas en el menor silencio. Yo cambio de camino cuando te veo venir Pero al fin de este nuevo sendero T me ests esperando. Dnde me esconder? En todas partes te encuentro: No hay modo de escaparse de Ti! Y yo tengo miedo de decir S, Seor. Tengo miedo de darte la mano: te quedaras con ella. Tengo miedo de cruzarme con tu mirada: eres un seductor. Tengo miedo de tu exigencia: eres un Dios celoso. Estoy acorralado, y trato de esconderme. Estoy cautivo, pero me debato y lucho sabindome vencido. T eres ms fuerte, Seor, T posees el mundo y me lo quitas. Cuando extiendo la mano para coger a una persona o una cosa, todas se desvanecen delante de mis ojos. Y no, no es agradable eso de no poder cogerse nada para uno: Si corto una flor se me marchita entre los dedos, Si lanzo una carcajada se me hiela en los labios, Si danzo un vals me quedo jadeante y nervioso. Y todo me parece vaco, todo me parece hueco. En torno a m T has hecho el desierto. Y tengo hambre y sed y el mundo no podra alimentarme. Pero si yo te amaba, Seor! Qu es entonces, lo que yo te he hecho? Yo trabajaba por Ti, yo me entregaba. Oh gran Dios terrible, qu ms quieres?. Hijo mo, Yo quiero ms de ti y del mundo.
Antes t me dabas tu accin, y eso no me sirve para nada. T me invitabas a bendecirla, me invitabas a sostenerla, queras interesarme en tu trabajo. Pero fjate bien, al hacerlo, hijo mo, t invertas en el juego. Yo antes vea tu buena voluntad, te segua con los ojos, pero ahora quiero ms: no se trata de que t hagas tu accin, sino la voluntad de tu Padre del Cielo. Di S hijo mo. Necesito tu s como necesit antao el de Mara para venir al mundo porque soy Yo quien debe meterse en tu trabajo, entrar en tu familia, en tu barrio, Yo y no t. Porque es mi mirada la que penetra y no la tuya, es mi palabra la que arrastra y no la tuya, es mi vida la que transforma y no la tuya. Dame todo, ponlo todo en mis manos. Yo necesito de tu s para desposarme contigo y descender a la tierra, necesito tu s para seguir salvando al mundo. Oh, Seor, tus exigencias me dan miedo, pero quin puede resistirte? Para que tu Reino llegue y no el mo, para que se cumpla tu voluntad y no la ma, aydame a decir s.
2. El sacerdote: Oracin del domingo por la tarde. Esta tarde, Seor, estoy solo. Poco a poco los ruidos de la iglesia se han callado, Los fieles se han ido Y yo he vuelto a casa, Solo. Me cruc con una pareja que volva de paseo, Pas ante el cine que vomitaba su racin de gente, Borde las terrazas de los cafs, donde los paseantes cansados intentaban estiran la felicidad del domingo festivo, Me tropec con los pequeos que jugaban en la acera, Los nios, Seor, Los nios de los otros, que jams sern mos. Y heme aqu, Seor, solo. El silencio es amargo, la soledad me aplasta Seor, tengo 35 aos, Un cuerpo hecho como los dems cuerpos, Unos brazos jvenes para el trabajo, Un corazn destinado al amor. Pero yo te he dado todo Porque en verdad que a Ti te haca falta. Yo te lo he dado todo, Seor, pero no es fcil. Es duro dar su cuerpo: l querra entregarse a los otros. Es duro amar a todos sin reservarse nadie, Es duro estrechar una mano sin querer retenerla, Es duro hacer un cario tan slo para drtelo Es duro no ser nada para s mismo por serlo todo para ellos, Es duro ser como los otros, estar entre los otros, y ser otro, Es duro dar siempre sin esperar la paga, Es duro ir delante de los dems sin que nadie vaya jams delante de uno, Es duro sufrir los pecados ajenos sin poder rehusar el recibirlos y llevarlos a cuestas. Es duro recibir secretos sin poder compartirlos, Es dura arrastrar a los dems y no poder jams, Ni por un instante, dejarse arrastrar un poco,
Es duro sostener a los dbiles sin poder apoyarse uno mismo sobre otro, Es duro estar solo, Solo ante todos, Solo ante el mundo, Solo ante el sufrimiento, La muerte y el pecado. Hijo mo, no ests solo: Yo estoy contigo. Yo soy t, Pues Yo necesitada una humanidad de recambio para continuar mi Encarnacin y mi Redencin. Desde la eternidad te eleg: Te necesito. Necesito tus manos para seguir bendiciendo, Necesito tus labios para seguir hablando, Necesito tu cuerpo para seguir sufriendo, Necesito tu corazn para seguir amando, Te necesito para seguir salvando: Contina conmigo, hijo. Heme aqu, Seor. He aqu mi cuerpo, He aqu mi corazn, He aqu mi alma. Dame el ser lo bastante grande para abarcar el mundo, Lo bastante fuerte para llevarlo a hombros, Lo bastante duro para poder abrazarlo sin intentar guardrmelo. Concdeme el ser tierra de encuentro, pero slo tierra de paso, Camino que no conduzca a s mismo, sin adornos Humanos, sino que lleve a Ti. Seor, en esta tarde, mientras todo se calla y mi corazn siente la amargura mordedura de la soledad, Mientras mi cuerpo alla largamente su hambre oscura, Mientras los hombres me devoran el alma y me siento impotente para hartarlos, mientras en mi espalda pesa el mundo entero con su carga de miseria y pecado,
Yo te vuelvo a decir mi s, no en una explosin de entusiasmo, sino lenta, lcida, humildemente, solo, Seor, ante Ti en la paz de la tarde.
3. La palabra. Yo tom la palabra, Seor, y ahora me da rabia. Me da rabia porque me he agitado, he malgastado palabras y gestos. Me volqu todo entero en mis frases Y ahora temo que lo esencial haya sido entregado, Pues lo esencial no est en mi mano, Seor, y las palabras son demasiado estrechas para contenerlo. Tom la palabra, Seor, y estoy inquieto. S me da miedo hablar, es peligroso. Es peligroso distraer a los dems, sacarlos de sus almas, Sujetarlos a mi puerta, Es peligroso tenerlos largo tiempo con las manos tendidas, El corazn abierto, pidiendo la limosna de una luz O unos cntimos de coraje para seguir viviendo Mira que si los mando con las manos vacas! Y, con todo, he de hablar. T me diste la palabra durante unos pocos aos y es Preciso que me sirva de ella. Debo mi alma a los otros y las palabras esperan al Borde de los labios para conducirla hasta el prjimo en largos y apretados convoys. Pues el alma no sabra decirse si la palabra le fuese robada. Nada se sabe del pequeo beb encerrado en su carne, Y la familia entera estalla de gozo cuando, palabra a palabra, frase a frase, su alma va surgiendo ante nosotros. Y tambin la familia aterrada vigila la cabecera del moribundo, escuchando religiosamente las ltimas palabras que pronuncia. Luego l se va, encerrndose en el silencio, y nadie sabr ya nunca nada de su alma cuando piadosamente los familiares cierren sus ojos y sus labios. La palabra, Seor, es una gracia y no tengo derecho a callarme por orgullo, por miedo, por comodidad, por vagancia. Los dems tienen derecho a mi palabra: a mi alma. Pues tengo un mensaje que transmitirles de tu parte y nadie ms que yo, Seor, sabra decrselo. Yo tengo unas palabras que decir, pocas tal vez, pero llenas de vida.
Y no puedo negarme. Mas las palabras que yo lance han de ser verdaderas. Sera un abuso de confianza agarra la atencin del vecino con cortezas de palabras que no entregasen la verdad de mi alma. Las palabras que yo siembre han de ser palabras vivas, Ricas de lo que mi alma, la ma, ha logrado arrancar al misterio del mundo y al misterio del hombre. Las palabras que yo engendre han de ser portadoras de Dios, Pues los labios que T me diste, Seor, estn hechos para decir mi alma, y mi alma Te reconoce y Te tiene abrazado. Perdname, Seor, por haber hablado tan mal, Perdname por haber hablado tantas veces para no decir nada, Perdname las veces que prostitu mis labios pronunciando palabras vacas, Palabras falsas, Palabras cobardes, Palabras en las que T no has podido meterte. Sostenme cuando tenga que hablar en alguna reunin, invertir en una discusin, o simplemente hablar con un hermano. Haz sobre todo, Seor, que mi palabra sea una semilla y que cuantos la recojan puedan esperar una buena cosecha.
4. Ftbol nocturno. Esta tarde, en el estadio, la noche se agitaba poblada Por sesenta mil sombras, Y cuando los reflectores pintaron de verde los terciopelos de inmenso csped la noche enton un canto entonado por sesenta mil voces. El maestro de ceremonias haba dado la seal de empezar el oficio Y la liturgia impotente se desarrollaba sin tropiezo, El baln blanco volaba de oficiante en oficiante como si todo hubiera sido minuciosamente preparado de antemano, Iba de uno a otro, rodaba a ras del suelo o volaba por sobre las cabezas. Cada uno estaba en su sitio, reciba la pelota y, con un toque medido, se la pasaba al otro; y el otro estaba all para recoger el pase y combinar de nuevo. Y como cada uno cumpla su misin, estando en su sitio, como todos rendan lo previsto y cada uno se saba una pieza del conjunto Lenta, pero segura, la pelota avanzaba Y cuando el baln hubo recogido el esfuerzo de Todos, cuando hubo reunido el corazn de los once jugadores El equipo dispar y marc el tanto de la victoria.
Cuando a la salida la inmensa masa se deslizaba Lenta por las calles demasiada estrecha Yo pensaba, Seor, que la historia humana, para Nosotros un largo partido, era para Ti esta grande Liturgia Prodigiosa ceremonia que comienza en el alba de los tiempos y que no se terminar hasta que el ltimo oficiante haya cumplido su ltimo gesto. En este mundo, Seor, cada uno de nosotros tiene su sitio; T, entrenador providente, nos lo marcaste desde la eternidad. Porque T tienes necesidad de nosotros aqu, y nuestros hermanos Tienen necesidad de nosotros y nosotros tenemos necesidad de todos. Y lo importante no es, desde luego, el puesto que Ocupo, Seor, sino la perfeccin y la profundidad de mi presencia, qu importa que yo sea defensa o delantero, si Soy hasta el mximo lo que debo ser! Hela aqu, Seor, mi jornada ante m
No me habr refugiado demasiado ante los fallos, criticando los esfuerzos de los otros, hundidas mis manos en los bolsillos? He defendido bien mi puesto y, cuando T miras al campo, me has encontrado siempre en mi sitio? He recibido bien el pase de mi vecino, y el centro que me vino desde el extremo? He servido bien a mis compaeros de equipo sin individualismos que me permitieran lucirme? He construido juego para que se consiga la victoria y todos puedan contribuir a ella? Luch hasta el fin a pesar de los fallos, los golpes, las lesiones? No me han puesto nervioso los gritos de los compaeros y de los espectadores, no me he desanimado ante sus incomprensiones y reproches, ni me he enorgullecido con sus aplausos? He rezado mi partido sin olvidar que, a los ojos de Dios, este juego de los hombres es el ms sagrado de los Oficios? Y ahora vuelvo ya a descansar a los vestuarios. Maana, si T me seleccionas, yo volver a jugar y as cada da Haz que este partido celebrado con todos mis hermanos sea la solemne liturgia que T esperas de nosotros A fin de que cuando T silbes el fin de nuestras vidas, Seamos seleccionados para la Copa del cielo.
5. Tengo tiempo. Seor, he salido de la puerta y fuera haba hombres: Iban, venan, marchaban, corran. Las bicis corran, los coches corran, los camiones corran, la calle corra, la ciudad corra. Corran para no perder tiempo, corran en persecucin del tiempo para atrapar el tiempo para ganar tiempo. Hasta luego, Seor, excsame, no tengo tiempo. Volver a pasar, no puedo esperar, no tengo tiempo. Termino esta carta porque no tengo tiempo. Me hubiera gustado ayudaros pero no tena tiempo. Imposible aceptar, me falta tiempo. No puedo reflexionar, no puedo leer, me veo desbordado, no tengo tiempo. Me gustara rezar, pero no tengo tiempo. T comprendes, Seor, no tienen tiempo. De nios tienen que jugar y no les sobra tiempo; luego ms tarde. De chiquillos tienen que hacer sus clases y tanto trabajo, no tienen tiempo; luego. En el bachillerato tienen sus clases y tanto trabajo, no tienen tiempo ms tarde. De jvenes hacen deporte, no tienen tiempo; ms tarde. Recin casados tienen su casa, tienen que arreglarla, no tienen tiempo ms tarde. Ya padres de familia tienen sus cros, no tienen tiempo ms tarde. De mayores enferman y tienen que cuidarse, no tienen tiempo ms tarde. Ya estn agonizando. No tienen. Demasiado tarde! Ya nunca tendrn tiempo!
As los hombres corren persiguiendo el tiempo, Seor, pasan sobre la tierra corriendo apresurados, atropellados, sobrecargados, enloquecidos, desbordados y no llegan a nada jams, les falta tiempo, a pesar de todos sus esfuerzos, les falta tiempo, les llega incluso a faltar un horror de tiempo.
Oh, Seor, T has debido equivocarte en tus clculos, Hay un error general, Las horas resultan demasiado cortas, los das se hacen demasiado cortos, las vidas son demasiado cortas. Y t, Seor, que ests fuera del tiempo, sonres al vernos batallar con l. T sabes lo que haces, T no te equivocas cuando distribuyes el tiempo de los hombres, T das a cada uno el tiempo justo para hacer lo que quieres que haga. Pero no conviene perder tiempo, malgastar tiempo, matar el tiempo, pues el tiempo es un regalo que T nos haces pero un regalo fugitivo que no se puede meter en una lata de conservas. Seor, s, tengo tiempo, tengo todo el tiempo mo, todo el que T me das, los aos de mi vida, los das de mis aos, las horas de mis das, todas enteras y mas. A m me toca llenarlas, tranquilamente, con calma pero llenarlas bien enteras, hasta los bordes para luego ofrecrtelas y que de su agua desabrida T nos hagas un vino generoso como hiciste en Can para las bodas de los hombres. Pero esta noche, Seor, no te pido el tiempo de hacer esto y aquello y lo de ms all, te pido solamente la gracia de hacer bien a conciencia lo que T quieres que haga en el tiempo que T me das.
6. No hay ms que dos amores. No hay ms que dos amores, Seor: El amor a m mismo, el amor a Ti y al prjimo. Y cada vez que yo me amo es un poco menos de amor para Ti y para los dems, una fuga de amor, una prdida de amor. Pues el amor ha sido hecho para salir de m y volar haca los otros. Cada vez que el amor retorna a m se marchita, se pudre y muere. El amor propio, Seor, es un veneno que absorbo cada da. El amor propio, Seor, es un veneno que absorbo cada da. El amor propio me ofrece un cigarrillo y no ofrece al vecino. El amor propio se queda con la mejor porcin y se guarda mejor sitio. El amor propio acaricia mis sentidos y roba el pan de la mesa de otros. El amor propio habla mucho de m y me hace sordo a la palabra de los dems. El amor propio elige por su cuenta e impone lo elegido al amigo. El amor propio me disfraza y engalana, quiere hacerme brillar oscureciendo al prjimo. El amor propio est lleno de compasin hacia m y menosprecia el sufrimiento ajeno. El amor propio encomia mis ideas e ignora la de los dems. El amor propio me encuentra virtuoso, me llama hombre de bien. El amor propio me incita a ganar dinero y a gastarlo a mi gusto, a atesorarlo para el porvenir, a atesorarlo para el porvenir. El amor propio me calza de charol y me sienta en butaca. El amor propio est satisfecho de m, me adormece gentilmente. Y lo ms grave es que el amor a m mismo es un amor robado, estaba destinado a los dems, ellos lo necesitaban para vivir, para crecer y yo lo he desviado y as mi amor va creando el sufrimiento humano, as el amor de los hombres hacia s mismos crea la miseria humana todas las miserias humanas, todos los dolores humanos: El sufrimiento del pequeo al que pega su madre y el del hombre a quien el patrn rie ante sus compaeros, El sufrimiento de la chica fea solitaria en el baile y el de la esposa a quien el esposo ha dejado ya de abrazar, El sufrimiento del nio que dejamos en casa porque estorba y el del abuelo de quien los peques se burlan porque es demasiado viejo,
El sufrimiento del hombre ansioso que no ha podido contar su tristeza y el del adolescente inquieto de cuyo dolor se han redo, el sufrimiento del desesperado que va a tirarse al ro y el del bandido que va a ser ejecutado, El del parado que quisiera trabajar y el del obrero que gasta su salud por un sueldo irrisorio, el sufrimiento del padre que amontona su familia en una sola habitacin junto a un edificio vaco, y el de la madre cuyos hijos pasan hambres mientras se echan a la basura las sobras del banquete, el sufrimiento de quien muere a solas mientras su familia en la habitacin contigua espera el desenlace fatal tomando caf
Todos los sufrimientos todas las injusticias, las amarguras, las humillaciones, las penas, los odios, las desesperaciones, todos los sufrimientos son un hambre insatisfecha, un hambre de amor. As los hombres han ido construyendo lentamente, egosmo tras egosmo, un mundo desnaturalizado que aplasta a sus hermanos, As los hombres sobre la tierra gastan su tiempo en hartarse de su amor marchito, mientras a su alrededor los dems mueren de hambre tendiendo hacia ellos sus brazos. Hemos malgastado el amor y tu Amor. Esta tarde te pido que me ayudes a amar. Concdeme, Seor, que reparta el verdadero amor por el mundo. Haz que a travs de m y de tus hijos, tu Amor penetre un poco en todos los ambientes, en todas las sociedades, en los sistemas econmicos y polticos, en todas las leyes, en los contratos, en los reglamentos. Haz que penetre en los corazones de los hombres y yo jams me olvide de que la lucha por un Mundo Mejor es una lucha de amor, al servicio del amor. Aydame a amar, Seor, a no malgastar mi torrente de amor, a amarme cada vez menos para amar cada vez ms a los otros. Y que en torno mo nadie sufra o muera, por haberle robado yo el amor que a l le hac a falta para seguir viviendo. Hijo mo: jams llegars a t a poner en el corazn del hombre y en el mundo pues el hombre y el mundo tienen hambre de un amor infinito y slo Dios puede amar con un amor sin lmites. Pero si t lo quieres, hijo, yo te dar mi Vida, tmala en ti, te doy mi Corazn, os lo doy a mis hijos.
Ama con mi corazn, pequeo mo, y todos juntos saciaris al mundo y le salvaris.
8. T me has cautivado. Seor, T me has cautivado y no he podido resistirte. Largo tiempo escap, pero me perseguas, yo corra en zigzags, pero T lo sabas. Me alcanzaste. Y yo me debat. Me venciste! Y hoy heme aqu, Seor: he dicho S y sin aliento, a pesar mo casi. Yo estaba all, temblando, como un vencido a merced del vencedor, Cuando T pusiste sobre m tu mirada de Amor. Ya est hecho, Seor, ya no podr olvidarte, En un instante T me has conquistado, En un instante T me has cautivado, Has barrido mis dudas, Mis temores volaron. Te reconoc sin verte, te sent sin tocarte, Te comprend sin orte, Ya estoy enmarcado con el fuego de tu amor, Ya est hecho: nunca podr para olvidarte. Ahora yo te s presente junto a m, y trabajo en paz bajo tu mirada de Amor, Ya no he vuelto a saber lo que es tener que hacer esfuerzos para orar: Me basta con levantar los ojos de mi alma hacia Ti para encontrar tus ojos Y no hace falta ms: nos comprendemos, todo est En claro, todo en paz. En algunos momentos Oh, gracias Seor- vienes irresistible a invadirme como un brazo De mar que lento inunda la playa. O bruscamente me coges el amante estrecha a la esposa que se abandona a l. Y yo no evito nada: cautivo como estoy, te dejo hacer, seducido, contengo la respiracin, y todo el mundo se desvanece, T detienes el tiempo. Ah, cmo quisiera que estos minutos durasen horas y horas! Cuando T te retiras dejndome encendido, trastornado de gozo, Yo no s cosas nuevas pero s que T me posees ms an, Alguna nueva fibra de mi ser queda herida, La quemadura ha crecido
Y yo estoy un poco ms cautivo de tu amor. Seor, sigues haciendo vaco en torno a m pero ahora de un modo distinto: Es que T eres demasiado grande y eclipsas todas las cosas. Todo cuando yo amaba ahora me parece bagatela, Mis deseos humanos se funden como cera bajo el fuego de tu Amor. Qu me importan las cosas! Qu me importa mi bienestar! Qu me importa mi vida! Ya no deseo ms que a Ti Tan slo a Ti te quiero. Los dems van diciendo Est loco. Pero son ellos, Seor, los que lo son Ello no te conocen, ellos no saben de Dios, ellos no saben que no se le puede resistir. Pero a m a m se me ha cautivado, Seor, y yo estoy seguro de Ti. T ests aqu y yo salto de gozo, El sol lo invade todo y mi vida resplandece como una joya, Todo es fcil, Todo es luminoso, Todo es puro Todo canta! Gracias Seor, gracias. Por qu a m, por qu me has escogido a m? Oh alegra, alegra, lgrimas de alegra!