Personajes y secretos de "Darkness"
Personajes y secretos de "Darkness"
Le gusta más que la llamen Liz, pues no le gusta que le llamen por su nombre completo. Es una
prima que Danny apenas conoce y esta medio loquita. Es muy callada, pero es muy buena.
Tiene algo así como un desorden de personalidad, por lo que nunca deja que nadie entre a su
cuarto sin permiso. Nunca la hagas enojar, pues, como las apariencias engañan, es fría, a pesar
de que parece que es tierna. Casi todo el tiempo se la pasa maldiciendo, pues su vida no ha
sido más que un teatro.
MÓNICA CALDERÓN
Es la mejor amiga de Liz. La conocen como la niña del mañana, pues siempre lo aplaza todo
hasta la última hora. Ella se fija en todo, por eso es muy difícil agarrarla de tonta. Dice ser muy
pacífica, pero es de las más conflictivas de toda la secundaria. Su especialidad en artes
marciales es el kárate. Y no importa si hoy amanece de buenas, porque su humor cambia
constantemente y es muy sarcástica. Es muy cerebrito, pero le da pena demostrar que tan lista
es porque la pueden etiquetar como perdedora. Su frase favorita (o más bien la que más usa)
es “sabrá Dios”.
Le gusta: El café con leche, dibujar, chatear, cantar, el deporte, a veces estar sola.
JAKE STEVENS
Es algo sombrío, pero es porque es muy pensativo. Su frase predilecta es “no la mueves”, pues
nunca le parece lo que los demás hacen. Por su apariencia, muchos dicen que es un
delincuente. Le gusta la mitología y es muy, pero muy abierto.
CARLOS TOVAR
Es medio inquieto, pero es un amigo muy bueno, aunque su presencia es muy incómoda y
nada más se la pasa diciendo idioteces, pero lo que más dice es “Ah, baboso (en verdad dice
otra cosa, pero es una palabra que no se pone en Internet)” y nada más lo dice cuando es el
quien se equivoca. El es muy idiota en cuanto a deportes, estudios, bueno, en todo, menos en
lo que NO es importante.
AGUSTÍN GUTIERREZ
Es medio raro, y siempre se la pasa diciendo “me importa un bledo”, pues es bien
despreocupado, aunque en raras ocasiones dice “me importa un pito”, pero eso es cuando lo
traes hasta la coronilla. Aunque es muy duro, es un buen hombro para llorar, pues su pasado es
bien confuso y no soporta ver a sus amigos sufrir. Tiene carita de ángel, pero es un demonio sin
control, en especial si lo obligas a seguir ciertas reglas como “estate quieto” o “no pongas esa
música”.
Le gusta: El rock viejito (como los héroes del silencio), la música de Lacrimosa, el animé (en
especial una serie que se llama Evangelion), los bombones cubiertos de chocolate.
GIBRÁN OLIVARES
Es algo callado, pero es bien terco, necio, payaso, idiota… pero todo esto junto lo hace una
persona agradable que siempre te hace reír cuando lo necesitas. Por una rarísima razón le
pusieron en la primaria el apodo de “vaca”, tal vez porque parece que tiene manchas en los
ojos. Siempre te sale con una payasada. Es el mejor amigo, en especial porque guarda muy
bien los secretos.
ANGÉLICA MONTENEGRO
Es una de las más bonitas en la escuela, pero es de las más tontas, pues es una cobarde. Pero
eso no es siempre, porque, a pesar de ser callada, sabe tomar sus propias decisiones y es muy
directa, tanto que es capaz de decirte todas tus verdades, sin importar si te duele o no. Es muy
tímida, pero es porque desde niña ha tenido problemas en su casa.
Hay historias que valen la pena contarse, pero hay otras que se callan a lo largo de los años y se
revelan cuando ya es tarde. Para fortuna de algunos, a veces son ambos casos, aunque no
suene tan placentero. Por ejemplo, nunca supe que yo era adoptada hasta que murieron mis
padres, pero al saber tal hecho, pude dejar de vivir en el temor de escuchar a mi corazón. A
veces me lamento de haber nacido con sentimientos, pero a la vez estoy agradecida de
tenerlos. A veces desearía haber escogido a mi familia, pero a la vez estoy agradecida de tener
la que tengo. Tal vez esto les suene familiar. A veces estoy fuera de mi cuerpo y soy
reemplazada por alguien que me da el valor de seguir adelante. A veces estoy ida y soy muy
tonta, pero me pongo a pensar que existen en mi tres facetas: la niña, la que es frágil ante los
obstáculos; la joven, la que libera su alma de una o varias formas; y la mujer, la que no deja que
nadie la manipule. Pero parece que soy más niña que joven o mujer, porque me dejo caer al
primer impedimento, soy como la muñeca que todos manipulan, el trozo de barro que todos
moldean a su forma y semejanza. Yo ya no quiero seguir siendo eso. Desde mis padres, hasta
mis amigos, e incluso mis primos, me han visto así, como un trozo de fotografía que solo tiene
una forma, pero no tiene voz, no tiene pensamientos, no tiene alma. Con el tiempo, esas tres
facetas se convirtieron: la niña se transformó en la fuerza, que es la que lucha por mantener
sus ideales; la joven se transformó en la armadura, que no deja que nadie haga de ella lo que le
plazca; y la mujer se volvió la evolución, que cambia constantemente y permite que la niña y la
joven, que la fuerza y la armadura, existan.
A una corta edad, creía que lo que pensaba no valía nada, que lo que sentía no importaba, que
mi presencia en el mundo era solo un estorbo. Antes de cumplir 13, vi al que parecía ser mi
único amor verdadero en el mundo morir, o al menos supe que había sido asesinado. Luego,
antes de cumplir 14, recibí una carta de adiós antes de que mi mejor amiga, la que me había
dado fuerzas para cobrar una identidad propia, se suicidara. Todavía sueño con ellos, creyendo
que siguen vivos, pero eso solo han sido dos años en los que me he estado engañando a mi
misma. Ya no me quedaban fuerzas para seguir adelante, pero conocí más adelante al
muchacho que me daría el apoyo que me dieron Franco y Paula combinados en una sola
persona, el muchacho que me daría las fuerzas para seguir la obra que Dios empezó…
Capítulo 1:
Muñeca de trapo.
Danny: No saben lo feliz que estoy. Al fin veré a mi prima, después de tantos años.
Sam: ¿Cuántos años que no ves a Lizette?
Danny: Como unos 6 o 7 años, apenas y recuerdo como es.
Tucker: Te aseguro que estará casi tan feliz como tú mañana que llegue. Además, debió ser
muy dura su pérdida.
Sam: Si, el perder a sus padres debió ser un golpe duro. No esperes a que sea optimista.
Danny: Bueno, ya me voy, tengo que ir a mi casa a arreglar todo para cuando llegue.
Jazz: Danny, que bueno que llegas, ayúdame a limpiar el cuarto de Lizette.
Danny: Ya se me olvidó como es. Nada más recuerdo que su cabello es negro, pero del resto se
me olvidó.
Jazz: A mi también, no tenemos ni una sola foto de ella. Pero mañana la podremos ver.
Maddie: Danny, Jazz, vayan a comprar harina para pastel. Jazz, tendrás que levantarte
temprano mañana y prepararlo ¿Sí?
Jazz: Sí, mamá. ¿De qué haremos el pastel?
Maddie: De chocolate.
Danny: Yo voy por la harina. Ahora regreso.
Al día siguiente…
Jack: Bien, en cualquier momento llegará Jazz con Lizette. Así que terminemos de prepararlo
todo.
Danny: (Pensando) Ojalá y no esté muy triste. Quiero que ya llegue, la extraño mucho. Quisiera
acordarme como es. (En eso llegan Jazz y Lizette)
Jazz: Ya llegamos, espero que te guste la sorpresa que tenemos para ti.
Lizette: (Murmurando) Yo también lo espero.
En ese momento, entra Jazz, acompañada de una muchacha de 14 años apenas cumplidos, de
cabello negro y bonitos ojos del mismo color. Es delgada y alta, su piel es muy clara y sus labios
son de color rosa. Hasta donde los libros de belleza describen, ella tiene las facciones perfectas.
Pero está vestida completamente de negro, pues guarda el duelo de haber perdido a sus
padres y a su futuro hermanito. Su semblante se ve frío, se nota que no está muy
acostumbrada a sonreír, y en sus ojos se percibe una frialdad que inspira temor. Al ver la casa
decorada, intenta en vano sonreír, pues la felicidad es un evento que casi no surgió en lo que
recuerda de su vida.
Danny: Hola Lizette, espero que tu viaje no haya sido muy agotador.
Lizette: Gracias, Danny. Pero, por favor, llámame Liz, mi nombre completo es muy formal. Eres
igual como en las fotos que tengo, bueno, al menos así te imaginé estos últimos 7 años.
Maddie: Bien, vamos arriba a tu nuevo cuarto.
Liz: Gracias, tía Maddie.
Maddie: bien, aquí será tu nuevo hogar. Espero que no estés triste, sé que los extrañas mucho.
Siempre nos podrás ver a tu tío y a mí como a tus padres.
Liz: Gracias, pero, por favor tía, no me los recuerdes ahora. Es mucho para mí pasar por esto.
Maddie: De acuerdo, te dejaré sola un momento (Se va).
Liz: (Pensando) Si, siempre soñé con el día en que me dejarían para siempre, pero esto no es
tan placentero como lo soñé. Al menos ya no soy una marioneta que ellos manejarán a su
antojo. Todos estos años bajo su sombra, siempre fui la inexistente imagen de lo que mi madre
nunca fue, y siempre fui el putrefacto retrato de los logros que nunca pudo mi padre. Espero,
que deje de ser una muñeca, que deje de ser una pintura en una pared abierta. Al fin, al fin
tengo mi libertad, al fin podré crear algo a mi propio capricho. Pero, solo espero que no cometa
los errores que mi padre me predestinaba, y no cometer los pecados a los que mi madre temía.
Ahora, quiero descansar de sus figuras detestables.
Danny: Liz, baja, que te quiero presentar a mis amigos. (Ya abajo) Ellos son Sam y Tucker.
Espero que te caigan bien.
Sam: Es un placer conocerte al fin. Hasta donde Danny nos cuenta, pareces ser muy agradable,
espero que no vayas a caer en la trampa de las porristas.
Liz: No, eso es lo que mis padres me obligaron a ser, y no es muy bonito que digamos.
Tucker: Entonces, eso quiere decir que no tienes novio.
Liz: Pues, no tengo.
Tucker: ¿Y quieres tener?
Liz: Lo dudo mucho. A ti te gustan las computadoras, ¿Verdad?
Tucker: Sí, y siempre tengo lo más nuevo en programas y todo.
Liz: Supongo que tienes el nuevo XPSD-200.
Tucker: No, ¿Cómo lo conseguiste?
Liz: Salió ayer. No es tan bueno como dicen, no te recomiendo comprarlo. Es solo un
desperdicio de 2000 dólares.
Tucker: Vaya, me salvaste de malgastar mi dinero.
Liz: Si, porque las funciones son iguales que las de la versión anterior y son más limitadas.
Danny: Bueno, ya se nos está haciendo tarde. Será mejor que vayamos a la casa.
Liz: Creo que sí. Nos veremos en la escuela. Adiós.
Ese día, Liz experimentó una sensación que sus padres nunca le habían dado. Podía al fin sentir
el amor de una familia, el calor del cariño que sentían por ella, podía al fin sentir la seguridad
de que alguien la quería, porque, mientras Franco estaba en vida, nunca le pudo demostrar si
en realidad la amaba o sólo era para el una buena amiga. Esa noche soñó con el día en que su
vida se extinguió, el día que parecía una premonición…
Liz: Tú tienes suerte, tienes unos padres que te aman, y una hermana que te respeta, yo no
tengo eso. Bien dicen que las cosas materiales no son la felicidad.
Franco: ¿Nunca te has preguntado si alguien te ama como tú lo amas?
Liz: Varias veces, pero estoy casi segura de que nadie me quiere.
Franco: No digas eso. Un día conocerás a alguien que te va a amar como tú lo ames. Quiero
que recuerdes que eres una niña muy buena, no dejes que nadie te haga algo que detestes.
Liz: Hay que saber la diferencia entre detestar y odiar…
Franco: …Porque odiar es creer que no quieres algo, mientras que detestar es creer que odias
algo. Ya me voy. Adiós.
Liz: No digas adiós, porque eso significa que no volverás a ver a alguien.
Franco: Entonces, hasta pronto, Lizette.
Liz: (Despierta) No, no debo seguir pensando en Franco, ni en Paula. En especial que ahora
tengo la única cosa que ella quiso que yo cuidara.
Capítulo 2:
La historia
Era domingo. Alguien tocaba la puerta a plena mañana, eran como las 9:32 de la mañana.
Danny fue a abrir y encontró a una chica y 4 chicos que cargaban un bebé.
Mónica: Hola, buenos días. ¿Aquí vive Lizette Fenton?
Danny: Si, ¿Quién la busca?
Gibrán: Que la buscan sus amigos.
Liz: ¿Qué pasa…? ¡Hola!
Agustín: Al fin nos desharemos del niño. En este momento es tu responsabilidad. (Le entrega el
bebé)
Carlos: Debes educarlo a comer de todo.
Mónica: Te dije que no iba a comerse el trozo de pizza.
Carlos: ¿Y yo cómo iba a saber que no la comían los bebés?
Jake: ¿Acaso te le caíste a tu mamá de niño? Los bebés no pueden comer lo que tú comes…
Liz: En especial lo que tú comes. Los bebés sólo comen cosas suaves, como avena.
Carlos: Pues perdón. El viaje me desacomodó las ideas.
Jake: Aprovechando que estamos todos juntos, ¿Por qué no salimos un rato a pasear? El es tu
primo ¿Verdad?
Liz: Si.
Mónica: Puede acompañarnos, claro, si es que quiere y no tiene nada que hacer.
Liz: Anda Danny, di que sí, acompáñanos.
Danny: Está bien. Nada más vamos a avisarles a mis papás. Ahora regresamos.
Carlos: ¡¡¡Que bonita ciudad!!! Creo que somos muy afortunados en venirnos a vivir aquí.
Mónica: Sí, además que es una ciudad fuera de lo normal.
Jake: Muero por ver un fantasma, claro, además de Liz. Supondré que ya lo sabías, mi amigo
Danny.
Danny: Si, eso ya lo sabía, lo que no sabía era que ella cuidaba niños.
Gibrán: Bueno, cálmate. Además, es el hijo de Paulina, que en paz descanse.
Danny: ¿Paulina? ¿Paulina Hewitt?
Liz: Me sorprende que la recuerdes.
Danny: Un poco, no me acuerdo muy bien de ella.
Agustín: Yo no quisiera recordarla, no era más que una traidora.
Liz: ¡¡¡Cállate, tu no la conociste como yo, no la vuelvas a llamar así!!!
Agustín: ¿Por qué no lo haría? Se lo tiene merecido. Lo único que hacía era jugar con los
corazones de todos los muchachos con los que tenía contacto.
En ese preciso momento, los gritos de Liz y Agustín despiertan a Daniel y empieza a llorar.
De regreso en la casa, Danny no podía dejar de pensar en lo que fue de Paulina. Ella era una
niña muy bonita, buena y fiel. No podría aceptar lo que Agustín dijo de ella, y no creía que ella
terminara con su vida. Además, el pensaba que era muy raro que llamara a su hijo con su
nombre. Temía preguntarle a Liz, pues ella es una de esas personas que no se les olvida nada
muy fácil, en especial la muerte de alguien querido. En ese momento, Danny estaba tan
sumido en sus pensamientos que no oyó a su prima entrar, por lo que cuando empezó a hablar,
lo asustó.
Esa noche, Liz no pudo dormir, pues solo se quedaba repitiendo lo que Danny le había dicho.
Empezaba a entender qué era tener una familia que la amara, y recordó lo que le dijo franco el
día en que murió. “Un día encontrarás a alguien que te ame como tú lo ames”. ¿Sería que
Danny era esa persona de la que Franco hablaba? ¿O acaso Danny se refería a un querer de
primos? Ella sólo empezaba a repetir algo que nadie debía escuchar.
Sr. Lancer: Hoy tenemos unos cuantos compañeros nuevos. Así que recibamos a las señoritas
Mónica Calderón, Lizette Fenton y Angélica Montenegro y a los señores Gibrán Olivares, Carlos
Tovar, Jake Stevens y Agustín Gutiérrez. Ahora, cada uno nos dirá algo de ellos mismos.
Mónica: Soy Mónica. Me especializo en el kárate y me gustan los deportes, usar Internet, el
dibujo, cantar y bueno, ya me irán conociendo.
Liz: Yo soy Liz, soy la prima de Danny, a mi me gusta leer, chatear, practico yoga, y no se metan
conmigo o les irá muy mal.
Angélica: Soy Angélica, pero me llaman Anne. No puedo decir mucho de mí, solo que me
gustaría que fueran mis amigos.
Paulina: Que perdedora.
Sr. Lancer: Señorita Sánchez, guarde silencio.
Gibrán: Hola, soy Gibrán Olivares Hernández, pero me pueden llamar “vaca”. Me gusta
Slipknot, dibujo animé y me gusta comer chocolate. Si necesitan a alguien que anime sus
fiestas, pueden llamarme.
Carlos: Me llamo Carlos, pero las chicas me pueden llamar “amorcito”. Yo oigo el rap, me
gustan los videojuegos…
Liz: …Y la comida.
Sr. Lancer: Señorita Fenton, no quisiera castigarla en su primer día.
Liz: Ya me voy a calmar.
Jake: Mi nombre es Jake, la gente me dice Ratero porque me ve en estas fachas, pero no lo soy.
A mi me gustan los cancerberos, son mi criatura mitológica favorita. Agustín: Me llamo Agustín,
yo también dibujo animé, veo mucha televisión, así que aprovecho para decirles que vean
Evangelion, es muy buena serie.
Sr. Lancer: Bien, parece que nos iremos conociendo poco a poco a lo largo del año escolar.
Señorita Fenton…
Liz: Si, señor Lancer.
Sr. Lancer: Únicamente, le pido que sea más eficiente que su primo Danny. Espero que no tenga
que llamarle la atención tantas veces como a su primo.
Liz: De… de acuerdo.
Sr. Lancer: Viendo que necesitan conocer más a sus nuevos compañeros, haremos una
mecánica muy entretenida.
Danny: Cuando dice entretenida, quiere decir aburrida.
Gibrán: Vaya, es peor que el maestro Alegría. Tú lo recuerdas, ¿No Liz?
Liz: Sí, me mataba del aburrimiento.
Carlos: Una vez me dormí en su clase.
Sr. Lancer: Será mejor que presten atención, porque esta actividad representa un cuarto de su
calificación final. Ahora, formaremos parejas, pero, como tengo por seguro que escogerán a sus
amigos, yo las formaré. Así que los nuevos, por favor, pasen al frente y tomen un papelito de
esta bolsa.
Carlos: A mí me tocó… Valerie.
Sr. Lancer: Señorita Valerie, pase al frente.
Carlos: Sabes, de donde vengo, te llamas Valeria.
Valerie: No me digas, tú llámame Valeria si quieres, pero mis amigos me dicen Val.
Mónica: Yo haré pareja con… Dash.
Dash: Vaya, me tocó de compañera una linda chica.
Mónica: ¿Crees que soy linda? Espera que me conozcas mejor.
Anne: Me tocó… Estrella.
Estrella: Bueno, Anne, yo creo que si nos podemos llevar bien.
Anne: Yo también espero eso.
Jake: Me toca… Kwan.
Kwan: Vaya, no pensé que esto fuera a ser divertido en verdad, tú me caíste bien.
Jake: Me gustaría decir lo mismo en algún futuro.
Gibrán: Y la mano entró en la bolsa y de repente, saca un papel que dice: Tucker.
Agustín: Y a mí me tocó… Samantha.
Sam: Por favor, llámame Sam.
Agustín: Lo haré. Wow, eres gótica. ¿Te gusta Lacrimosa?
Sam: Si, pero lo mejor que he oído es Letal.
Liz: Ojalá me toque Danny… Paulina.
Paulina: Grandioso, me tocó una mugrosa como compañera.
Liz: ¿A quien llamas mugrosa?
Paulina: O sea, porque no serás nadie exitosa si vistes así, es tiempo de que conozcas lo bueno.
Liz: ¿Quieres ver los bueno? Yo te daré lo bueno.
Agustín: Aquí no, loca. Además, no vale la pena que pelees con alguien así.
Sr. Lancer: Ya vayan a sus lugares, que voy a decirles qué es lo que harán. Ahora, con su pareja
harán una investigación de no menos de 5 páginas de alguna leyenda. Tienen que tener una
prueba de que haya sido probable la realidad de lo que expongan, y será para el siguiente
Lunes. Para motivarlos a que trabajen, cada uno se sentará con su compañero de trabajo.
Esa noche, Liz se quemaba por dentro por la curiosidad de saber lo que su madre pensaba de
su vida y de su hija, mas que nada.
Liz: Bien, voy a leer el estúpido diario. (Leyendo) Lunes 14. Hoy una mujer vino a nuestra casa,
no sé porque nos escogió a Henry y a mí para esto. Cuidar a su hija. Recuerdo perfectamente el
aspecto de esa mujer, y nos pidió que la cuidáramos en cuanto ella consiguiera dinero para
mantenerla. Nos pidió además, que le dijéramos que su madre iba a venir por su pequeña
Lizette en cuanto tuviera lo suficiente para darle una vida feliz. Yo no me atreveré a perder de
esa manera a lo único que podría llamar hija de esa manera. Henry y yo pactamos que nunca
diríamos ni una palabra, y si esa mujer de nombre Giselle llegaba por ella, la descartaremos
como una loca. Firma: Jean. (Hablando) Entonces, no soy la hija de Henry y Jean Fenton, no soy
la prima de Danny, no soy Lizette Fenton.
Capítulo 4:
Amor prohibido
Liz no podía olvidar lo que leyó en el diario de su mamá. ¿De verdad había pasado sus 14 años
con unos padres postizos? “Ya no quiero recordar eso” se decía a si misma. Pero había una
vocecilla que le decía que así eran las cosas. “No te preocupes, todo terminará muy pronto” le
decía. Pero ella no quería decírselo a sus tíos, a Jazz, a sus amigos, y mucho menos a Danny.
Entonces, empezó a concentrarse en el trabajo que era para la siguiente semana.
Liz: (Baja a la sala, donde está Danny) Hola primo. ¿Qué haces?
Danny: Mi trabajo. Es increíble que el señor Lancer nos haya puesto un trabajo individual a los
que nos quedamos sin pareja.
Liz: Increíble. ¿Quieres agua?
Danny: Sí.
Liz: OK, ya vengo.
Artemisa: Y llegó mi turno. (Se apodera del cuerpo de Liz). Bien, claro que te daré agua,
primito.
Jake: Hola Liz, Danny nos dejó entrar.
Artemisa: Ah, hola. ¿Qué hacen aquí?
Carlos: Sólo quisimos ver a nuestra amiga. ¿Cómo va todo con tu trabajo?
Artemisa: Ah, pues, va bien. Nada más que he tenido unos problemas…
Gibrán: Con Paulina, déjala, ella no es más que suciedad comparada contigo.
Agustín: Sí, no dejes que ella te intimide, pero tampoco quieras hacer una de tus locuras. Que
bien, ya tenía sed.
Danny: (Entrando a la cocina) Oye, yo también.
Los cinco toman la poción, pero Agustín, Jake, Carlos y Gibrán se van. Entonces, Danny ve a Liz,
pues Artemisa salió de su cuerpo. En ese momento, queda hechizado y se enamora de Liz.
Liz: (Pensando) Wow, nunca pensé que el de veras me quisiera. Aunque es un poco sospechoso
que de repente me diga esas cosas, pero que importa.
Mientras tanto...
Al día siguiente..
Mónica: Aquí están las rosas. ¿Para que las quieres?
Liz: Vamos a deshojarlas y a hervirlas en un caldero. Así romperemos el enamoramiento.
Agustín: ¿Qué eres una wicca o que onda?
Liz: Creo que si.
Anne: ¿Qué es una wicca?
Agustín: Es una bruja que se guía por la naturaleza. Sus hechizos pueden hacer bien o mal. La
mayoría de las veces usan sus poderes como elementos curativos, pero muy pocas los usan
para el mal.
Liz: Y esta infusión de 4 rosas será para bien. La rosa negra simboliza la eternidad, la rosa
amarilla significa amistad, la rosa blanca significa bondad y la rosa roja simboliza el amor. Si se
dan cuenta, puse primero la rosa amarilla, luego la blanca, luego la roja y hasta el final la negra.
Es el orden que se sigue para el amor verdadero y genuino.
Sam: ¿Cuándo estará listo eso?
Liz: Cuando suelte su aroma, dejaremos de hervirlo. Después, tendrá que pasar un día para que
sus efectos se vuelvan fuertes. Hasta mañana dejaremos de escuchar que ellos nos quieren.
Liz estaba muy seria, ya no sabía si quería que Danny se desenamorara de ella o que siguiera
viéndola con falsos ojos. Por una parte, se había vuelto un poco hartante porque no la dejaba
sola ni un momento, pero por otro, le gustaba que la quisiera, pues ella lo quería. Así que
decidió no darle la pócima.
Capitulo 5:
Volver a comenzar
Liz: En parte quiero dársela porque es un dolor de cabeza escuchar sus halagos, pero en parte
no porque yo lo quiero tanto como el cree quererme.
Lizette: Sólo escucha a tu corazón, él te dirá lo que quiere.
Liz: Ese es el problema, mi corazón ya no sabe lo que quiere. (Carga a Daniel) Ay, Danielito, ya
no se que pensar, todo me vuelve loca. Será mejor que vayamos a ver televisión tú y yo.
Liz y Daniel se encontraban en la sala solos, cuando de repente llegó Danny. Liz estaba tan
nerviosa que no se dio cuenta de que Danny le estaba hablando. Así que, cuando al fin le
prestó atención, pasó algo muy extraño.
Ya había pasado un buen rato, cuando estaban tan divertidos que pasó algo que Liz no se
esperaba ni en sus sueños más locos.
Danny: ¿Sabes? Muchas personas piensan que soy raro por ser mitad fantasma, pero ellos no
saben que es muy difícil. Hay otras personas que me envidian por la misma razón.
Liz: Yo se lo que es eso, pero, ¿Nunca has pensado que hay cosas que pudiste evitar? Por
ejemplo, si le hubiese dicho a Paula que ella era muy importante para mí, nunca habría tomado
esa pistola, y si le hubiera dicho en ese momento a Franco que lo quería, me hubiera
acompañado a mi casa y no lo habrían emboscado…
Danny: No pienses en eso (Le da un beso a Liz).
Liz: Entonces, tú quieres que esto vaya en serio.
Danny: Si, yo te quiero mucho.
Liz: Y ese es el problema, no quería decírtelo, pero tú me agradas, y mucho. Esperaba el
momento apropiado para decirlo, y creo que es este. Yo, en parte si quiero seguir con esto,
pero cuando veo a Daniel, pienso que no quiero que él viva engañado a lo largo de su vida, el
me ha hecho entender que no podemos estar así solo porque si, porque sería un engaño que
nos estamos haciendo.
Danny: Entiendo. No quieres que el sufra como te hicieron sufrir tus padres, no quieres que tus
mentiras lo hagan sufrir. Entonces, creo que solo seremos amigos y nada más.
Liz: Si, podemos volver a comenzar, iniciar de nuevo siendo amigos. Pero dudo que lleguemos a
ser algo más. Me voy a mi cuarto.
Capítulo 6:
Un momento se va.
Liz: Y yo nunca cumplí esa promesa. No se ni donde esta sepultado. Ya no quiero pensar en el,
ya no lo amo, pero, ¿Por qué está en mis pensamientos?
Liz se encontraba sumergida en sus pensamientos. ¿Sería que nunca se iba a deshacer de ese
dolor? En donde sea que mirara, había algo que le recordara a ese antiguo amor, pero ella
estaba segura de que ya no lo amaba, sino que lo que la perseguía era ese remordimiento de
no haberlo ayudado, de que al menos le hubiera dicho lo que sintió por el. Pero era tarde, el ya
no la podía escuchar, y ella no le podía decir nada. Esa tarde, salió al parque con Daniel,
intentando olvidarlo todo, pero esa tarde, un mariachi había salido a alegrarle el día a una
quinceañera que tenía su vals esa misma hora. Justamente cuando llegaron, la orquesta tocaba
esa canción que había oído solo en la penumbra de sus pensamientos, esa que le recordaba el
dolor de todo ese amor que se extinguió a golpes letales. Ella dejó de prestarle atención a
todo, era como si la música y ella estuvieran nada más, como si la tonada fuera para ella, a
pesar de que era para alguien más. “Me calaste hondo y ahora me dueles, si todo lo que nace
perece del mismo modo. Un momento se va y no vuelve a pasar”, esas palabras, el orden que
llevaban, era como un mensaje del más allá, solo el llanto de Daniel la despertó del trance,
notó que era muy tarde y todos debían de estar preocupados por ella. Decidió regresar a casa.
Jazz: ¿Dónde estabas? Te buscamos por todas partes.
Liz: Perdón, quise pasear y se me fue el tiempo. Aparte, yo ya soy grande y se me cuidar sola.
Maddie: No has cambiado nada, siempre has sido tan terca.
Liz: Perdón, es un defecto humano.
Giselle: Espero que eso se pueda arreglar con el tiempo. Un poco de tiempo y cariño pueden
hacerte una chica de provecho.
En ese momento, salió de la cocina una mujer pelirroja vestida formalmente. Liz no tenía ni
idea de quien era ella, pero sus rasgos le eran muy familiares. Sus ojos negros, su blanca piel.
Su madre al fin había aparecido. Tal vez tendría una vida feliz, al fin sabría qué era tener una
madre que no le enseñara a ser una muñeca de aparador, tal vez al fin tendría su libertad. Pero
al mismo tiempo le daba mucho miedo, pues tal vez no vería a Danny en mucho tiempo, tal vez
hasta que fueran mayores y el se olvidara de ella. A la mañana siguiente, la maleta estaba lista
para partir, lo único que restaba era despedirse de sus amigos.
En el avión…
Liz: (Pensando) Ahora que haré.
Lizette: No sé, que es lo que quieres hacer, que era lo que tenías planeado hacer de tu vida.
Liz: Quería estar con Danny, quería quedarme en Amity Park.
Lizette: No importa ya eso, tal vez ahora puedas llevar la vida que nunca tuviste.
Liz: Tienes razón, tal vez Giselle sea una madre más comprensiva. (Hablando) ¿Ya vamos a
llegar?
Giselle: En un momento llegamos, solo falta media hora.
Mientras pasaba esa media hora, lo único en que podía pensar Liz era en lo que había dejado
en Amity Park: dos primos maravillosos, unos tíos geniales, unos amigos comprensivos, y un
secreto muy especial. Pero debía afrontar ciertas cosas pues, como ella siempre decía, ya no
era una niña indefensa, sino una joven decidida, que podía hacer lo que quisiera. En lo que
seguía pensando, el avión había aterrizado, y cuando reaccionó, estaban ambas en una
limosina que se dirigía hasta la parte más rica de Okinawa.
Liz entró a su cuarto, pero vio una habitación color rosa, decorado como si fuera para una chica
creída. Era tal su asombro que Giselle pensó que le había encantado. En tanto a la verdad, Liz
estaba asqueada, pues el rosa no fue para ella un color muy favorable, mucho menos
agradable. Toda wicca sabía eso, pues el rosa representa la hipocresía. “Qué te parece” era lo
que oía mientras intentaba reprimir ese sentimiento de tristeza, lo único que podía hacer era
decirle que detestaba su cuarto, eso sí, sin herir los sentimientos de su nueva madre. “Ella no
tiene la culpa” pensaba, y era cierto, porque no la conocía, y pudo ser un impulso porque Liz
era mujer.
Giselle: No conozco a una chica que no le guste esto. Esto es tan femenino, tan dulce y tierno.
Liz: Y ese es el problema. No es que esté fea, sino que el rosa nunca ha formado parte de mi
vida.
Giselle: Eso es ridículo, a todas las niñas les gusta el rosa. Es una ley de la vida. Mientras los
niños juegan fútbol y se ensucian, las niñas juegan con muñecas y permanecen limpias.
Liz: Creo que ahora hay chicas que prefieren las cosas de hombres. Y yo soy una de ellas. El
rosa no ha sido un color que me guste.
Giselle: De acuerdo, mañana puedes redecorarla.
Ya había pasado el día y todas las luces de la casa estaban apagadas. Pero Liz no podía dormir,
porque aunque solo había pasado un día con su nueva mamá, ya era un dolor de cabeza. Ver
toda esa feminidad en una sola persona era algo inusual, nunca pensó que viviría con alguien
que hiciera todo lo que ella detestaba. No dejaba de pensar en lo que sería ahora de Daniel,
tan pequeño. Ella no podría soportar no estar el día en que el fuera un joven fuerte. Al menos
al día siguiente empezaría en otra escuela, en donde esperaba tener amigos tan agradables
como en la secundaria Casper.
Capítulo 7:
Quiero regresar.
Maestra: Hoy tenemos una alumna que viene de EE.UU. Recibamos a Lizette Langley.
Niña 1: ¿No es la hija de Giselle y Toji Langley?
Niña 2: Eso parece. Debería darle vergüenza saber que clase de persona fue su padre.
Maestra: Yui, Arica, dejen de hablar. Ahora, Lizette, ¿Puedes hablar algo de ti a la clase?
Liz: Bueno, me gusta que me llamen Liz, oigo casi todo tipo de música, el dibujo y muchas cosas
más.
Arica: Como robarle a la gente honrada.
Maestra: Te lo advertí Arica, sal del salón ahora mismo. Liz, tu siéntate en donde quieras y saca
un cuaderno.
Niño 1: Tu papá es Toji Langley, ¿Cierto?
Liz: Si, ¿Por qué?
Niño 2: Por nada, es que Yui y Arica tienen un problema con el. Sus papás trabajaban para el y
les robaron fuera de la empresa.
Niña: Ellas siguen creyendo que tu padre fue el responsable.
Niño 1: Yo soy Soto.
Niño 2: Yo soy Tai.
Niña: Y yo soy Kari.
Liz: Bueno, mucho gusto en conocerlos.
Tai: ¿Tus amigos de América eran agradables?
Liz: Bueno, pues si, pero algunos eran unos tontos. Por ejemplo, Carlos era un dolor de cabeza
y casi nada le sale bien. Pero hay otros que son muy listos, como Mónica, ella si es muy
inteligente.
Kari: No es por nada, pero ¿Tenías novio allá?
Liz: (Medio apenada) Había un chavo que me gustaba mucho, pero el no lo sabe.
Soto: ¿Y porqué no le dijiste nada?
Liz: Porque pienso regresar a escondidas. Aquí nada es muy fácil. Además, extraño a mis
amigos y mi ciudad. Allí es donde crecí, y no pienso quedarme aquí más de una semana.
Soto/Tai/Kari: ¿Cuándo te vas?
Liz: No tengo idea, tal vez en tres días, en lo que empaco a escondidas, es lo que me tardaría.
Soto: No le digas a nadie, pero nosotros también teníamos planeado irnos a otro país, al menos
a otra ciudad.
Kari: Nuestras familias son un desastre, nos tratan como si fuéramos muñecos de papel. Ya no
soportamos estar aquí.
Tai: Yo tengo un hermano en Tokio, el nos puede tener en su casa mientras buscamos trabajo,
si quieres, quédate un tiempo con nosotros.
Liz: Gracias, pero yo quiero regresar a Amity Park.
Kari: ¿Amity Park? ¿La capital de los fantasmas?
Liz: Si, allí vive mi familia, la que de veras considero mi familia.
Tai: de acuerdo, pero, ¿Cómo llegarás hasta allá?
Liz: No le digan a nadie, pero soy mitad fantasma, puedo irme volando hasta EE.UU.
Soto: Que padre. Entonces, en tres días nos iremos los 4 lejos de nuestros padres.
Kari: Lejos de la tristeza.
Tai: Lejos de la manipulación.
Liz: Lejos de Okinawa.
Los planes estaban hechos, ya habían pasado los tres días y era domingo, cada uno había
comprado un boleto directamente a Tokio. Cuando llegaran, estarían a tiempo para la salida del
avión que llevaría a Liz a la terminal de Seattle, pues si compraba uno directamente a Amity
Park, Giselle sabría donde encontrarla, pero Seattle estaba a no más de 40 Km. De Amity Park.
El plan era perfecto. Cada uno se supone que iría a casa de Tai, mientras que el iría a ver a Kari.
Ya estaban en Tokio, cuando llegó la hora de decir adiós a un país desconocido.
Tai: No te conocemos muy bien y no sabemos nada de tus amigos, pero mándales saludos de
nuestra parte.
Kari: Ojalá te haya gustado aunque sea un poco Japón. Nosotros no te vamos a olvidar.
Liz: Creo que los extrañaré. Tai, mándale saludos a tu hermano de mi parte.
Soto: Cuídate. Arigato, Liz. <Arigato es “adiós” en japonés>
Liz subió al avión en ese momento, pero no contaba con que Yui y Arica los espiaban. Tanto
estaban esperando la venganza contra Toji Langley que viajaron de regreso a Okinawa para
decirle a Giselle lo que había hecho. Nada más era cuestión de días para que su felicidad durara
poco. Mientras tanto, en Amity Park…
Sam: Que mala onda de la mamá de Liz que se la llevara.
Carlos: Si, y también que no se pudiera llevar a Daniel.
Mónica: Ojalá esté bien.
Danny: Quisiera saber si nos extraña.
Liz: Si, pero ya los tengo aquí, para qué extrañarlos.
Agustín: Liz, ¿Qué no estabas en Japón?
Liz: Estaba, ya lo dijiste. Me escapé con unos chicos que viajan a Tokio. Mi mamá no es como
creí que sería.
Gibrán: ¿Por qué?
Liz: Porque ella también se rige por esa regla de que las niñas de rosa y los niños de azul.
Jake: Al menos sabemos que estas bien y que nos extrañaste mucho. Pero todavía hay un
pequeño problema.
Liz: ¿Cuál?
Jake: Cuando Giselle se de cuenta que te fuiste, ¿No llamará al aeropuerto para saber qué
avión tomaste?
Liz: Eso ya está hecho. Viajé a Tokio y ahí compré el boleto, el pasaporte era falso, no tenía mi
nombre, sino el de Frida Sandoval.
Tucker: Vaya, si que eres astuta. Ahora, nada ni nadie podrá separarnos.
Más al rato…
Liz: Pero tía Maddie, me quiero quedar aquí.
Maddie: No puedes, eres hija de Giselle Langley, ya no podemos hacer nada al respecto.
Jazz: Pero Liz sí puede.
Liz: ¿Sí puedo?
Jazz: La ley dice que en caso de que los padres adoptivos de un niño mueran y apareciera el
padre biológico, es cuestión de la decisión del niño. O sea que, como los tíos Henry y Jean
están muertos, y Giselle quiere llevársela porque es su madre, todo recae en la decisión de Liz,
si se quiere quedar como hija de Henry Fenton o quiere ser una Langley.
Liz: vaya, entonces, hay que hacer saber eso a la señorita Langley.
Jazz: Pero como eres hija natural de Langley, ella no deja de ser tu madre, porque Jean es o era
tu madrastra.
El problema parecía resuelto. Pero en ese momento, alguien tocaba la puerta. Tocaba tan
fuerte que parecía que quisiese tirar la puerta. En cuanto Maddie abrió, vio a Giselle enfadada,
con dos hombres vestidos de negro tras ella.
Capítulo 8:
No te vayas.
La noche era lluviosa. Aunque Liz ya no se veía en la necesidad, mucho menos en la obligación,
de vivir con su madre biológica, su rostro no expresaba la felicidad que sentía. Recordaba lo
que Yui y Arica dijeron de su 2do padrastro, también descanse en paz. Giselle se había casado
con un ladrón. Pero de un momento a otro, esa ya no fue su preocupación, ya que miró a
Daniel y recordó a Paula, la tan buena amiga, la siempre fiel. En ese momento, empezó a
recordar miles, mellones de razones por las que hubiera tomado una pistola en su delicado
estado, apuntársela en la cabeza y jalar el gatillo. Ella vivió terriblemente, tan mal que hacía ver
la vida de Liz como un cuento de hadas. “Aún recuerdo” se decía a sí misma mientras veía la
lluvia golpear contra la ventana.
Liz: …Entonces, le dije a tu mamá que cuidaría de ti, pero no contaba con que ella te dejaría
conmigo. Ahora cumplo mi palabra, te digo quien fue tu mamá. Ojalá no la llegues a
despreciar, es lo que menos quiero.
Jazz: Vaya, yo no sabía que Paulina tenía un pasado tan feo.
Liz: Jazz, me asustaste.
Jazz: Perdón. Ahora, es por eso que cuidas un bebé que no es tuyo, y quiero decirte que eres
muy fuerte, otra persona se hubiera desmoronado con solo recordarlo.
Liz: Bueno, yo no soy como los demás, Danny también. Los dos somos muy diferentes.
Jazz: Bueno, vete a dormir ya, o no querrás llegar tarde mañana.
Liz: No puedo, quien sabe porqué no tengo sueño.
Jazz: Tal vez porque necesitas estar sola por ahora. Yo voy a mi cuarto.
Capítulo 9:
Silencios.
Sr. Lancer: Desde el siguiente lunes, este salón estará lleno de chicos, pues habrá un
campamento para señoritas esta semana.
Sam: Sólo por curiosidad, pero, ¿De qué será el campamento?
Sr. Lancer: Será un campamento de señoritas, en donde las chicas podrán convivir entre sí
pacíficamente.
Anne: Tal vez me maten por esto, pero si vamos, nos perderemos las clases.
Sr. Lancer: No se preocupen, como estarán fuera de la ciudad en una semana, solo
repasaremos las lecciones.
Mónica: Y solo por saber, ¿No será uno de esos campamentos de belleza en donde nos
maquillamos y ponemos vestidos?
Sr. Lancer: Parece ser que sí.
Liz/Sam/Mónica: Yo no voy.
Sr. Lancer: Aunque el faltar al campamento afecta su calificación, respeto el que no quieran ir.
Liz: ¿Y cuanto representa el campamento para la calificación?
Sr. Lancer: El 20%
Liz/Sam/Mónica: Mejor si voy.
Liz: Ya estoy lista para irme. Nada más te recuerdo, Danny, que no debes entrar a mi cuarto,
porque si sé que entraste, te irá muy mal, ¿Entendiste?
Danny: Sí, entendí. No voy a entrar, lo juro.
Liz: Más te vale. Adiós, los veré en una semana, aunque no esperen que regrese con una
sonrisa.
Danny entró. Todo se veía muy oscuro, como si Liz viviera con un pésame. Hasta le recordaba
un poco al cuarto de Sam, solo que en la pared de Sam no había una cartulina con muchas
fotos encimadas. En el tocador no había más que un cepillo, unas cuantas ligas, unos pasadores
y un álbum de fotos. La cama estaba tendida con una colcha azul marino. Las ventanas estaban
cubiertas por una espesa cortina color rojo sangre, como si no quisiera que la luz entrara. Junto
a esa ventana, se encontraba una cuna, la cual le parecía muy familiar. En el techo había un
móvil de mariposas de cristal, con un grabado en la base que decía “La vida es tan preciosa
como las mariposas, pero más valiosa que el mismo oro”. En un buró había un estéreo con
muchos discos arriba, todos desordenados. Entre ellos, observó uno que decía en la portada
“Para ti con desprecio”. Estaba arriba de todos, pues era el favorito de Liz. A Danny se le hacía
muy extraña esa decoración, y le daban escalofríos el solo pensar que era lo que le rondaba en
la mente a Liz cuando escuchaba ese disco. Decidió ver lo que había dentro del álbum de fotos,
aunque le daba miedo revisar. Entonces vio en la primera página 4 fotos de sus papás, de las
cuales, 3 estaban pintarrajeadas y rotas, como si no las quisiera ver, pero la cuarta estaba
intacta. Al ver esa fotografía con más detenimiento, notó que la sonrisa de Liz se veía muy
falsa, como si estuviera obligada o no sonriera con frecuencia. Pero al ver las demás fotos, ella
estaba con sus amigos, e incluso con el y Jazz. En esas fotos, su sonrisa se veía más natural, y
esas eran más que las donde estaba con sus papás. Era obvio que ella los odiaba. Al dejar de
nuevo en donde estaba el álbum, vio una libreta tirada en el suelo. Estaba llena de canciones
de venganza, muy pocas románticas, y una que otra triste. Empezó a leer una que decía “Cita
en el quirófano”, bajo el nombre de la canción decía “Panda-Para ti con desprecio”. Empezó a
leer y notó que la canción era algo violenta, por lo que no se podía imaginar como era
acompañada de música, por lo que tomó el disco y se fue a su cuarto. Allí estaban todos los
chicos con los que se juntaba normalmente, esperando que les dijera que había en el cuarto al
que nadie más que chicas habían entrado.
Al escuchar la letra, notaron que Liz era de esas personas que buscan venganza por todo lo que
las lastima. Incluso terminaron de oír el disco, y entonces, notaron que Liz tenía varios
problemas, y que tal vez ella preferiría estar sola.
Agustín: Danny, regrésalo al cuarto de Liz, pero cuando lo hagas, ve que otras canciones tiene
en esa libreta, las buscaremos en Internet.
Danny: ¿Para qué?
Jake: Porque así no se verá tan sospechoso, y si alguien nos dice algo, son canciones que yo o
Agustín conocemos.
Danny: Buena idea, horita vuelvo.
Danny volvió a entrar, cuando dejó el disco, vio otro que decía “10 canciones de amor”. Decidió
memorizar los nombres de las canciones del disco, aparte de llevarse la libreta y anotarlas en
una hoja libre.
Jake: Veamos, de estas nada más conozco tres. La de Todo o nada, la de Tócame y la de Veinte
para las doce.
Agustín: Pues vamos a ver como suenan.
Danny: Antes, (Le da una hoja) busca estas. Las vi en un disco que decía 10 canciones de amor.
Agustín: Eso es muy interesante. Veamos las canciones de amor, si es que para ella amor es lo
mismo que para el resto del mundo.
Carlos: Busca primero esta de Masoquismo.
Jake: (Oyendo la canción) Pues parece que “amor” es lo mismo aquí y en China.
Agustín: Ahora, esta de Aún la tengo en el Ipod. Es muy bonita.
Carlos: Ya estoy aburrido. ¿Saben que sería muy interesante? Que Danny nos llevara al cuarto
de Liz.
Danny: Ah no, eso sí que no. No puedo llevarlos.
Jake: ¿Por qué? ¿Acaso te da miedo?
Danny: No es eso, es que Liz dijo que no entráramos a su cuarto.
Agustín: Me importa un bledo. Ahora, si esto te tranquiliza, prometemos que no tocaremos
nada. (Pensando) Hasta que se ponga buena la cosa.
Danny: Está bien, pero nada más un ratito.
Entonces, Danny los ayudó a entrar a lo que Carlos llamaba “Zona prohibida”. Estuvieron ahí no
más de 15 minutos, cuando Agustín encontró una carpeta y la sacó a escondidas. Al día
siguiente, Agustín había llegado a la escuela con una sonrisa de “sé algo que tú no”, pero ese
algo no se lo iba a decir a Danny nunca.
Bueno, el caso es que hicieron tal como quedaron. Lancer estaba tan asustado que decidió
dejar a todos salir temprano. El sábado, regresaron las chicas, tan felices como nunca las
habían visto. Hasta extrañaba verlas de esa manera, sobre todo a Sam, a Liz y a Mónica.
Capítulo 10:
La apariencia no es sincera.
Hace 10 años…
Beebe: (Se acerca a Vlad) Siempre me has mantenido en secreto, yo conozco todos tus secretos.
Deja que el mundo sepa tu último secreto… YO.
Vlad: Me gustaría, Bibiana, pero eres un secreto que nadie debe saber.
Beebe: Me has educado en casa, y lo has hecho bien. Pero, yo quiero dejar de ser un secreto.
Vlad: No te preocupes, el mundo sabrá de ti. En su tiempo. Solo espera un poco, y todos sabrán
quien eres.
Beebe: Pero, quiero que ese día llegue ya.
Vlad: En su tiempo, Bibiana, en su tiempo. Solo espera.
Beebe: De acuerdo, esperaré un poco más… Padre.
Sr. Lancer: Hoy tenemos una nueva compañera. Recibamos a la señorita Bibiana Allen.
Beebe: Hola. Me llamo Beebe, tengo 14 años, yo soy muy agradable y me gusta la música.
Quisiera que fueran mis amigos.
Sr. Lancer: Señorita Allen, ¿Por qué no toma asiento?
-Flash back-
Paulina: …Nada más te digo que si aquí quieres tener éxito y popularidad, júntate conmigo y
deja de lado a los perdedores.
Beebe: (Con tono de molesta) Aja.
Paulina: Porque alguien que es tan bonita como tú no debe mezclarse con la clase baja, es
como juntar barro y oro.
Beebe: Aja.
Paulina: Mira a esa chica, (Señalando a Liz) ella también es bonita, pero esta rebajada porque
es la prima de Fenton. Aunque sea, se hubiera juntado conmigo y tendría a muchos
cacheteando banquetas por ella.
Beebe: Aja.
Paulina: Quiero que aprendas de sus errores para que no te pase lo mismo o algo peor…
Beebe: Como si quisiera verme con un vestido color rosado en una fiesta de gente creída. Pero
eso lo sabes mejor tú porque ya formas parte de ese grupo. En lugar de andarte regalando
como muñeca en feria podrías haber hecho algo útil de tu vida. Así que, si tú no quieres que yo
esté con ellos, haré precisamente lo contrario.
Paulina: (Piensa un rato <increíble>) No se que me dijiste, pero lo tomaré como un insulto. Ya
estás en mi lista negra.
-Fin del flash back-
La chica nueva era muy extraña para Mónica, incómoda para Anne, pero para el resto era muy
agradable. Se había ganado muy rápido la confianza de los demás porque compartían un odio
en particular. Esa no era excusa. Incluso Liz le había enseñado al pequeño Daniel, lo cual era
muy extraño, pues a ella no le gustaba dejar al indefenso bebé en maños ajenas. “Muy
extraño” se decía Mónica, pero debía parecer que le agradaba Beebe y que confiaba en ella.
En la clase…
Sr. Lancer: …Por favor, alumnos, guarden silencio.
Gibrán: ¿No ven que el Maestro Limpio trata de instruirnos?
Sr. Lancer: Una palabra más, señor Olivares, y saldrá del salón de inmediato.
Gibrán: Ya, perdón, sin rencores.
Anne: Beebe no vino hoy.
Agustín: Me importa un bledo si vino o no, es su vida, no debemos meternos en ella.
Mónica: Beebe se me hace algo rara. No es por mala onda ni nada, pero… parece como si ya
supiera de nuestras vidas.
A Danny se le hizo muy extraño y recordó a Danni. Era casi el mismo caso: A Danni le había
enseñado Vlad las cosas que le gustaban a Danny para sus oscuros propósitos. Entonces, Danny
empezó también a sospechar de Beebe. “¿No sería que se repite la misma historia?” pensaba
Danny.
Danny: Ahora que lo mencionas, si se me hace medio raro eso. Es como si…
Sam: ¿Cómo si esto ya hubiera pasado?
Tucker: Oye, si es cierto. Con la dizque prima de Danny, Daniela.
Gibrán: ¿Quién?
Danny: Un clon mío. Fue creada por uno de mis enemigos para que creara un clon perfecto.
Ella era inestable.
Liz: ¿Creen que eso sea Beebe? ¿Un clon inestable?
Carlos: No, yo no creo eso, no conozco a nadie así.
Tucker: Cierto, esta vez Carlos tiene razón. Wow, nunca creí decir eso.
Carlos: ¿A que te refieres?
Anne: Déjalo.
Ese día, Sam estaba de lo más confundida, pues si se iba, dejaría a sus amigos, y tal vez no le
podría decir a Danny lo que sentía por el. Pero si no iba, tal vez no se presentaría otra
oportunidad. Tal como decía su abuela, las oportunidades hay que aprovecharlas, pero esta era
muy difícil. Ya no sabía que hacer.
Sr. Lancer: Srita. Fenton, usted sabe que no puede llegar tarde sin tener un castigo.
Liz: Lo sé, Sr. Lancer.
Sr. Lancer: En cuanto terminen las clases, usted irá directamente al salón de castigo.
Liz: Sí, Sr. Lancer.
Carlos: Nunca pensé que vería esto: Liz llegando tarde. Ay no, eso quiere decir que el
Apocalipsis se acerca.
Liz: ¬.¬ No es para tanto, “Cepillín”.
Agustín: Te lo tomas todo demasiado en serio.
Danny: Es que es muy raro que llegues tarde.
Tucker: Sobre todo tú, aparte de Sam, eres la más cumplida de todos nosotros.
Liz: (Suspira) Pues siempre hay una primera vez para todo.
Danny: (Pensando) Liz se ve muy rara.
Sam: Bueno, déjenla tranquila. Ya es suficiente con un castigo.
Después de clases…
Gibrán: Ahora sí, qué rico es estar en una linda tarde de verano acompañado de tus mejores
amigos… ¿Dónde está Liz?
Jake: Castigada por llegar tarde.
Gibrán: -_- Ay, no puede ser. Nunca estaré con mis todos mis amigos en santa paz.
Liz: Bueno, ya cumplí con la sentencia. Ahora podemos pasar la tarde juntos y… ¡¡¡Hola Eric!!!
Eric: Pensé que podría encontrarte a esta hora, porque a mi me castigaron y pensé que a ti
también te castigarían.
Liz: Pues si me castigaron.
Eric: Me preguntaba si podrías salir horita a comer un helado o tomar un refresco, no se.
Liz: Bueno, a decir verdad…
Danny: (Con tono de molesto)…Esta ocupada. Tal vez mañana.
Eric: Bueno, será otro día. Adiós.
Liz: Adiós, ahí nos vemos. (Volviéndose a Danny) ¿Por qué le dijiste que estaba ocupada? Hoy
no tengo nada que hacer.
Danny: Eh… (Apenado) Porque estas castigada y de seguro Lancer te dejó mucha tarea extra.
Liz: Bien, gracias por preocuparte, pero Jazz me ayudó hoy, diciéndole a Lancer que hubo un
pequeño accidente esta mañana.
Danny: ¿Qué accidente?
Liz: Que me caí en el baño.
Danny: Pudo inventarse algo más imaginativo.
Liz: ¬.¬ Pero fue verdad.
Danny: O-O Ah, entonces, mañana puedes ir a ver a… ¿Cómo se llama ese?
Liz: “Ese” se llama Eric. Entonces, (se dice “tons”, pero mi computadora no lo distingue)
mañana voy a ver a Eric. Ya es tarde, me voy a casa.
Mónica: Uuuu, parece que Danny tiene un poquito de celos del nuevo amigo de Liz.
Danny: (Se sonroja) No es cierto, nada más que quiero cuidar de ella…
Carlos: Porque la quieres.
Danny: Pero nada más como familia, aunque no lo sea. Es mi prima y no quiero que salga con
cualquier estúpido que se le atraviesa.
Gibrán: ¿Y si saliera con Carlos?
Danny: Exacto. No quiero que esté con un degenerado o un idiota.
Carlos: T-T ¿Por qué dices eso de mí?
Danny: Ah, es que Vaca me confundió.
Sam: (Como que medio triste) No te preocupes, Danny, estoy segura de que ella estará bien.
No es necesario que la cuides tanto. Yo me voy a mi casa. (Se va)
Agustín: Ve a alcanzar a Liz, tal vez necesite a su guarura.
Danny: Muy gracioso, ya me voy a mi casa.
Casa Fenton…
Danny estaba en su cuarto. Hacía tres horas en que no había salido desde que llegó. Estaba
muy sumergido en sus pensamientos que ya parecía que el estaba nada más en el mundo. Solo
el y sus pensamientos. ¿En que pensaba? “Esto se me hace muy familiar” se decía a sí mismo.
El sentía que ya había vivido esto hace tiempo. Claro, cuando Sam salía con ese tipo,
supuestamente de Hamburgo, de nombre, supuestamente Gregor.
Danny: Es extraño, jamás creí que sentiría tantos celos como aquella vez. Bueno, es mi prima, y
no me perdonaría si dejara que la hicieran sufrir. Puras excusas, quién sabe porque no quiero
que vea a ese Eric.
Liz: ¿Se puede?
Danny: Claro. ¿A qué vienes?
Liz: ¿Por qué la hostilidad? Quería saber si no tienes por ahí toallas para la cara.
Danny: ¿Para?
Liz: Se fue el agua y no puedo bañar a Daniel.
Danny: Ah, yo no sabía. (Le da una caja) Aquí están.
Liz: Gracias primo.
Amanece un sábado muy lindo, Liz había salido con Eric, mientras Danny se moría de celos,
según el, por preocupación. En tanto, Mónica, Gibrán, Carlos y Agustín no dejaban de
molestarlo. Hasta empezó a pensar que ellos tenían razón. En tanto, mientras Liz estaba con
Eric, Mónica había llegado a casa de Danny con la supuesta solución.
Ahora sí. Danny estaba devastado. Ya no sabía que hacer. Ni siquiera sabía si quería más a Sam
o a Liz. El mundo se le venía encima. Decidió salir un rato con su “sobrino”, al cual llamaba Jr,
porque tenían el mismo nombre. En ese momento, recordó lo bien que se llevaban cuando
eran pequeños.
Danny: ¿Qué fue lo que pasó? Antes nos llevábamos muy bien. Creo que de no ser que supe
que no era en sí mi prima, seguiríamos igual.
Capítulo 12:
Hace tiempo.
Hace 19 años…
Jean: ¿Por qué me hiciste eso?
Gustavo: Pues lo siento, creo que, creo que no eres la indicada para mí.
Jean: ¿Estas diciendo que no soy digna de ti? ¿Qué no lleno todos tus requisitos?
Gustavo: Si, es por eso que te planté.
Jean: Eres un idiota. No te quiero volver a ver en mi vida.
Un año después…
Maddie: Adivina Jean.
Jean: ¿Qué pasa, Maddie?
Maddie: Jack Fenton me propuso matrimonio.
Jean: Pues, bien por ti. Espero que sean felices juntos.
Maddie: La boda es en dos meses. Espero que puedas ir.
Henry: (Ve a Jean) ¿Qué haces aquí afuera? Sé que adentro está muy feo.
Jean: Si, está horrible hasta el más mínimo detalle, y es la peor boda a la que he asistido, pero
al menos, a Maddie no la plantaron en su boda. (Empieza a llorar)
Henry: No llores. Gustavo es un imbécil. No sabe que tan especial eres.
Jean: Si, a veces, te veo y pienso que la mujer que se case contigo deberá ser la más feliz de la
tierra.
Henry: ¿Y porque no eres tú?
4 años después…
Giselle: por favor, cuídenla mientras yo consigo una casa y un trabajo para que podamos vivir
juntas.
Jean: Ya le dije, no creo que podamos cuidar de ella.
Giselle: Por favor, ustedes están bien acomodados. Además, he oído que ustedes desean tener
un hijo. Puede ser Lizette mientras busco maneras de mantenerla.
Henry: De acuerdo. La mantendremos mientras usted busca trabajo.
Giselle: Muchas gracias.
Jean: (Cierra la puerta) Ella es lo único que podríamos llamar “nuestra hija”.
Henry: Tienes razón. Hagamos algo: No le digamos nada a Lizette. Si esa mujer Giselle llegara
un día, diremos que está loca y no es su madre.
Jean: No se, pero es la única manera de mantenerla a nuestro lado.
12 años después…
Jean: Liz, debes entrar al equipo de porristas.
Liz: No, no quiero y no me puedes obligar.
Henry: Liz, hazle caso a tu madre. Tu futuro está en las porristas. Las personas como tú tienen
su futuro en esas cosas.
Liz: ¿A que te refieres con “como yo”?
Jean: Solo la gente bonita tiene éxito en la vida.
Liz: Eso lo dices porque tú no pudiste entrar al equipo de porristas. Y de no ser por mis poderes,
hubiera accedido porque no serviría para nada más. Te aseguro que Danny y Jazz hacen lo que
ellos quieren
Henry: Pues ahora, será mejor que vayas a tu cuarto porque estás castigada.
Liz: De todas maneras, solo soy el reflejo que nunca hubo de ustedes.
1 mes después…
Liz: (Entrando) Mamá, papá. ¿Están aquí? Si es por lo de las porristas, ya entré en el equipo.
Soy la capitana.
¿?: Baja, por favor.
Liz: ¿Quién está allí?
¿?: Vamos, baja de una vez.
Liz: Si eres un fantasma, será mejor que te largues si no quieres recibir tu merecido.
¿?: Uy, que miedo. No serías capaz de atinarle a una lata aunque te dieran una mirilla.
Liz: (Se transforma en fantasma) Muy bien, tú lo pediste. ¿Dónde estás?
¿?: Estamos en el laboratorio…
Jean: No bajes hija, es una trampa.
Liz: Mamá, ¿Están allí tú y papá?
¿?: Será mejor que bajes si no quieres que ellos sean historia.
<Baja al laboratorio de sus papás y ve una figura de mujer con ojos rojos y colmillos (Se parece
un poquito a Vlad, solo que esta tiene piel normal y está vestida a la antigua)>
¿?: Hola, Liz Phantom.
Liz: ¿Cómo sabes mi nombre?
Henry: Huye ahora, Liz.
Liz: Papá, no los pienso dejar.
¿?: Ay, que lindo. Amor de familia. Lástima que dura hasta aquí. (Mata a los papás de Liz, muy
sangriento como para ponerlo ahora en la historia)
Liz: Eres una maldita. Ahora vas a pagar.
¿?: No creo que sea el día de hoy. Ah, lo olvidaba. Un regalito (Hace salir a varios fantasmas del
portal. Se va)
Actualidad…
Danny: ¿Ya nos vamos?
Jazz: Nada más déjame ponerme el vestido. Ve a ver si Liz ya está lista.
Liz: No hace falta. Estoy lista.
Jack: Vámonos o no vamos a llegar a tiempo.
Todos habían ido a Amity Ville (la parte rica de Amity Park), el antiguo hogar de Liz a celebrar el
día de Muertos, junto a sus padres. Era un noviembre muy tranquilo, no como los otros, que
siempre eran lluviosos. Al llegar al cementerio, vieron ambas tumbas que tenían como epitafio
“Henry y Jean Fenton. Padres amorosos y grandes científicos”. En ese momento, Liz recordó esa
canción que le retumbaba siempre en la mente, la que escuchó un día en el parque, la que
siempre estaba presente. Esa estrofa, esa melodía, esa letra, ese dolor…
Liz: (Cantando)…Y el día que yo me muera, y moriré mucho antes que tú, solo quiero que una
pena se llore frente a mi ataúd. Y esta herida en mi alma no llegó a cicatrizar y estará
desesperada hasta que te vea llegar.
Mientras los tres primos Fenton se divertían en el 1er día nevado desde hace 30 años, en otra
dimensión, en un futuro algo cercano, se desarrollaba una batalla extraña en una ciudad
llamada Tokio 3.
Año 2015…
Misato: Preparen el sistema emulador del Eva 01.
Control 1: Sistemas emuladores listos y en función. El piloto está totalmente preparado.
Ritsuko: Preparen los sistemas emuladores del Eva 00.
Control 2: Sistemas emuladores listos, la piloto está preparada.
Com. Ikari: Inicien la fase de emuladores del Eva 03.
Control 3: Emuladores perfectamente capacitados. La piloto está preparada.
Control 1: Mayor Katsuragi, un objeto no identificado se aproxima a la ciudad.
Misato: ¿Es acaso un ángel?
Control 3: No estamos seguros, solo no se identifica.
Com. Ikari: Envíen a los Eva’s.
Ritsuko: Comandante, no están preparados…
Com. Ikari: He dicho que los envíen.
Misato: Shinji, Rei, Asuka, tendrán que enfrentarse a un objeto desconocido.
Rei: ¿Es un ángel?
Misato: No lo sabemos.
Asuka: No importa, (Con sarcasmo) siempre y cuando el Gran Shinji esté ahí, no tenemos
porque preocuparnos.
Los tres pilotos de las unidades Eva salieron a la batalla. Pero, por más que utilizaron las
mejores armas del arsenal, no pudieron destruir al objeto desconocido, pues, incluso sin la
necesidad de poseer un escudo TA, esta nueva clase de ángel podría ser la que causara el 3er
Impacto al tener contacto con Adán.
Actualidad…
Tucker: Miren chicos, si ponemos las bolas de nieve en esta hielera, vamos a tener suficientes
en el arsenal.
Mónica: Solo si ese arsenal es de 1 bola, estoy segura de que el enemigo estará perdido.
Tucker: ¿Una sola bola? No puede ser. Al menos, puedo aventarla. (Intenta tomarla, pero esta
se hace intangible, como en “Kindred Spirits”) Muy gracioso Danny, déjame tomar la bola de
nieve.
Mónica: Ah, Danny está aquí, Liz también.
Tucker: Entonces, ¿Quién está allí?
Danni: Bu.
Agustín: Vaya, una niña.
Danny: Danni, ¿Qué haces aquí?
Danni: Nada, pensé que podría estar en el primer día nevado contigo, primo. (Abraza a Danny)
Liz: Ella te dijo…
Danny: Es un clon.
Liz: Ah… ¿Pues cuantos primos tienes?
Danny: Nada más ustedes dos.
Danni: Bueno, yo ya quiero jugar. Vamos, es el primer día de nieve desde ya hace 30 años. Tal
vez nunca vuelva a nevar… (Cae en un portal ínter dimensional)
Danny: Danni, ¿Dónde estás…? (También cae en el portal)
Liz: Muy chistoso, ya salgan… (Cae en el portal)
Jake: Chicos, esto se pasa. Ya salgan de una vez.
Mónica: Parece que desaparecieron.
Gibrán: ¿Y si un portal ínter dimensional los llevó no solo a otra dimensión, sino a otra época
más adelante en el futuro?
Anne: Ves mucha tele.
Agustín: Pues, yo le creo a mi amigo.
Jake: Yo también, además, he oído que las dimensiones pueden ser creadas por cualquier ser.
El tan solo pensarlo, hace una dimensión, porque las dimensiones son probabilidades.
Mónica: ¿Eso significa que en una dimensión Carlos podría ser inteligente?
Jake: Es una posibilidad, aunque no debes pedir imposibles.
Carlos: Eso no me gustó T-T
Anne: Eso no interesa, tenemos que averiguar a dónde se llevaron a Danny, Liz y Danni.
Año 2015…
Control 1: Los últimos tres elegidos llegaron.
Liz: ¿Elegidos?
Danny: ¿Dónde estamos?
Com. Ikari: En una dimensión alterna a la suya.
Parte 2-Experimentos
Com. Ikari: En una dimensión alterna a la suya. Ustedes fueron escogidos para pilotear las
últimas tres unidades Evangelion creadas. Hace tiempo creímos que ustedes solo servirían para
reemplazo de uno de nuestros pilotos actuales, pero al parecer, una amenaza nunca antes vista
ha aparecido.
Ritsuko: Hace tiempo, creíamos que los fantasmas eran solo un mito, pero ha aparecido uno
real. Además de ustedes tres, este es el primer fantasma del que tenemos registro.
Danny: …Y quieren que nosotros, por ser mitad fantasma, lo combatamos.
Com. Ikari: Si, junto con los demás pilotos. Hemos reconstruido el Eva 03, los Eva’s 05, 06 y 07
están listos.
Danni: ¿Qué pasó con el Eva 04?
Misato: Kaworu era un ángel disfrazado de humano. Por seguridad, el Eva 04 nunca fue
construido. Kaworu tuvo que morir, pero porque el así lo quiso.
Liz: ¿Qué se supone que hacen aquí?
Ritsuko: Esta base se llama NERV, aquí evitamos que los ángeles… nuestros enemigos lleguen a
Adán y sean responsables del 3er Impacto.
Danni: ¿Qué es Adán?
Misato: El primero de los ángeles. Creemos que la causa del 2do Impacto fue porque Adán tuvo
contacto con otro ángel, desconocido por el momento. Cayó un meteorito en la Antártica.
Ahora ya no hay nada allí. Los Eva’s y sus pilotos se encargan de que no vuelva a pasar esto.
Llegando a la casa de Misato, notaron casi el mismo basurero que Shinji encontró cuando el fue
por 1ra vez, esta vez, ellos se percataron del segundo refrigerador y lo abrieron, pensando que
era el de la comida y entonces…
Misato: No hay nada mejor que esto. (Bebe un trago de cerveza) Si, esto si es la buena vida.
Vamos, coman, está delicioso.
Danny/Liz/Danni: (Dan un bocado a la sopa instantánea, la cual sabe asqueroso) ¬.¬ Vaya, esto
sabe tan…
Misato: Me alegra que les haya gustado, yo misma los cociné.
Shinji: Mañana, yo voy a cocinar.
Danni: -_-Sería genial. Sencillamente genial.
Así se fueron haciendo las mismas prácticas, también con el Eva 06 (el de Danni). Todo parecía
ir bien hasta que le tocó al Eva 07, el de Liz (NOTA: Por si no lo he comentado, ella tiene ciertos
problemas mentales, entre ellos el hecho que es mitad fantasma y mitad bruja).
Misato: Muy bien, Liz. Es hora de que aprendas a usar la Unidad 07.
Liz: ¿Qué debo hacer?
Misato: Sólo concéntrate en destruir a tu enemigo.
Lizette: Es hora de que empiece lo divertido. (NOTA: Si no sabían, Lizette es la antepasada bruja
que hay en la mente de Liz)
Control 3: Hay problemas con los armónicos del Eva 07.
Ritsuko: Rápido, desconéctenlo.
Control 1: Desconectado. Iniciando energía de reserva.
Liz: ¿Qué pasa?
Control 1: La energía de reserva se acabará en 3 minutos.
Misato: Hay que hacer todo lo posible por mantener estable a la piloto.
En pocas palabras, el Eva hace casi lo mismo que cuando los armónicos de Rei fallaron por
primera vez. Entonces, cuando expulsan la cápsula del Eva 07, Liz está aterrada y todos piensan
que ya no iba a querer pilotear. Pero pasó lo mismo que cuando pasó lo mismo con Shinji: ella
vuelve a pilotear.
Rei: (Se acerca a Liz, quien está sentada en una banqueta) ¿Por qué decidiste volver a pilotear,
si casi mueres?
Liz: No lo sé, solo sentí que debía hacerlo.
Rei: (Se sienta) A veces, siento que yo ya no debería seguir piloteando, pero es mi deber. No
puedo dejarlo. La humanidad pende de un hilo.
Liz: ¿Y alguna vez has pensado que harías si acabaran con todos los ángeles?
Rei: No.
Liz: Yo, lo que quiero ser es una escritora reconocida.
A lo lejos, Danny y Shinji las miran fijamente (No por ser pervertidos, si no que las miran
extrañados) y Shinji admite que nunca había visto a Rei como estaba en ese momento.
Shinji: Rei nunca sonríe. Ella siempre está callada, muy seria.
Danny: Pero, mírala, está muy feliz.
Shinji: Si, es como verla cuando habla con mi padre.
Danny: ¿Y como es tu padre?
Shinji: Es el comandante Gendo Ikari.
Danny: Vaya, pero, nunca he visto que el te hable.
Shinji: (Sonríe) No importa, al fin y al cabo, tengo a mis amigos, y es lo único que me importa.
Danny: ¿Y tu mamá?
Shinji: Ella murió cuando yo tenía apenas cinco años. Ella estaba en el Eva 00, yo lo vi todo. Los
armónicos fallaron y ella murió.
Danny: Lo siento mucho. Creo que Liz y tú están al mismo nivel, nada más que ella ya no tiene
papás, solo a mi familia.
Shinji: Será mejor que nos vayamos ya. Mañana es lunes y es su primer día de escuela.
Danny: Tienes razón. (Gritando a Liz) Oye Liz, ya vámonos.
Liz: Bueno, creo que nos veremos mañana, Rei.
Rei: Si, nos veremos en la escuela.
Danni: Me pregunto ¿Qué estarán haciendo ahora sus amigos?
Liz: Si, yo también.
Maestro: Hoy tenemos tres alumnos nuevos. Dos de ellos tienen 14 años, mientras que la
tercera tiene 12.
Liz: Soy Lizette Fenton, pero todos me llaman Liz.
Danny: Yo soy Danny Fenton.
Danni: Yo soy Danielle Fenton.
Maestro: Ahora, por favor, tomen sus lugares para que sigamos viendo el 2do Impacto.
Áida: Hola, hasta donde Shinji me ha contado, ustedes son los últimos tres elegidos ¿No?
Danny: Pues, si. Yo soy Danny.
Áida: Yo me llamo Áida.
Toji: Yo soy Toji. También me conocen como el 4to elegido.
Liz: Entonces, tú eres el que pilotea el Eva 03. ¿No es así?
Áida: ¿Qué Unidad Eva pilotean ustedes?
Danny: Eva 05.
Danni: El Eva 06.
Liz: Eva 07.
Jefa de grupo: Muy bien, dejen de hablar y pongan atención.
Toji: Hay, jefa de grupo, deja a los nuevos socializar un poco.
Liz: Ahora que recuerdo, Misato dijo que el Eva 03 había sido reconstruido. ¿Qué pasó?
Toji: Ah, prefiero olvidarlo… ¡Qué rayos! De todas maneras, tendrían que descubrirlo un día.
Ese Eva, era un ángel. Tuvieron que destruirlo conmigo dentro para reconstruirlo.
Afortunadamente, sigo aquí para contarlo.
Danni: Pero, ¿Por qué contigo dentro?
Shinji: Desafortunadamente, la vida del piloto no es la prioridad en NERV.
Danny: Ojalá a nadie le tenga que pasar por eso de nuevo.
Mientras tanto en Amity Park…
Jack: Danny, ¿Estás aquí?
Mónica: Gibrán, tápate con las cobijas e intenta imitar a Danny.
Gibrán: ¿Qué yo que?
Mónica: Solo hazlo.
Jack: (Entra) ¿Y dónde esta Danny?
Gibrán: (Imitando a Danny, muy bien por cierto) Aquí, papá.
Jack: Rápido, necesito que veas algo PRONTO.
Gibrán: A decir verdad, no me siento muy bien hoy. Tal vez mañana.
Jack: De acuerdo. (Sale)
Gibrán: (Hablando normalmente) Nunca vuelvan a pedirme eso. Es muy difícil.
Carlos: No, si hablaste con tal naturalidad.
Tokio 3…
Misato: Hoy es el último día que teníamos estimado para el ataque del Fantasma. Así que,
preparen las Unidades Evangelion 00, 01, 02, 03, 05, 06 y 07.
Control 1: Eva’s preparados y en funcionamiento.
Com. Ikari: Perfecto, el objetivo se acerca. Envíen a los Eva’s 05, 06 y 07 cuando entre en el
rango de ataque.
Ritsuko: Com. Ikari, tenemos unas dificultades con los portales ínter dimensionales.
Amity Park…
Anne: Tenemos muchos problemas.
Agustín: Si, esta desaparición misteriosa de Danny, Liz y la niña esa me trae los nervios de
punta.
Gibrán: Les digo, tal vez fueron a otra dimensión… y esa niña se llama Danielle.
Agustín: Me importa un pito esa cosa de dimensiones que te traes. Dejé de creer en eso ayer a
las 5 de la tarde.
Sr. Lancer: Señor Gutiérrez, señorita Montenegro y señor Olivares, será mejor que salgan de
una vez del salón.
Anne: ¡Pero no estábamos haciendo nada!
Sr. Lancer: Exacto, no hacían nada. Ahora salgan de una vez.
Anne: -_- Ya estarás contento, Vaca. Nunca me habían sacado del salón. Mis papás van a
matarme.
Gibrán: Bueno, ya. (Saca su celular y pone la cámara de video) Si quieren, podemos grabar un
documental y llamarlo “Lo que hacen los alumnos que saca el Sr. Lancer”. (Enfoca a Agustín)
Agustín: Aleja esa cosa de mi cara, idiota.
Gibrán: Bueno, no vas a salir. Cuando gane un Oscar por esto, no te daré crédito. (Enfoca el
cuarto de escobas) Ahora, tal vez unos calenturientos se anden besando aquí dentro. Abrimos
y vemos… nada.
Anne: ¿Ya vas a dejar de jugar con esa cosa? (Nota un pequeño resplandor) Y apágale el flash.
Gibrán: No tiene flash… (Enfoca la puerta del armario de escobas y ve abrirse un portal color
azul, mientras ve a los Eva’s dirigiéndose a una batalla).
Agustín: ¿Qué demonios es eso?
Anne: Nada más queda algo por decir… CORRAN POR SUS VIDAS.
El Sr. Lancer va a ver lo que sus alumnos aseguran que apareció de la nada. Obviamente, va sin
creerles una sola palabra, pero cuando ve el portal…
Sr. Lancer: EL RETRATO DE DORIAN GRAY. ¡No puedo creer lo que veo!
Gibrán: Se lo dijimos, pero no nos creyó. (Enfocándose a sí mismo) Ahí lo tienen, “El retrato de
Dorian Gray”. No lo he leído, pero dicen que es interesante.
Agustín: ¿Y ahora qué haremos? (No se da cuenta de que el portal crece un poco y los
succiona).
Tokio 3…
Com. Ikari: ¿A qué se refiere, Dra. Akagi?
Ritsuko: Los portales se están abriendo en distintas dimensiones, no sabemos cuanto tarden en
juntar distintas dimensiones entre sí.
Com. Ikari: Entiendo. Desde el principio fue una mala idea copiar las estructuras de los ángeles.
Misato: Suelten los pernos de seguridad.
Control 2: Pernos sueltos.
Misato: Inicien la secuencia de retroalimentación espectral de los Eva’s 05, 06 y 07.
Control 1: Secuencia activada.
Asuka: ¿Qué hará esa secuencia?
Misato: Va a hacer que la energía fantasmal afecte al Eva para que pueda combatir parejo con
el Fantasma.
Ritsuko: Así vamos a efectuar el plan: Rei, vas a distraer al Fantasma disparándole con una
pistola de ectoplasma.
Rei: Correcto.
Ritsuko: Asuka y Shinji harán lo mismo, para que no pueda atacar a ninguno. En cuanto a Toji,
estarás al pendiente de que Liz esté totalmente bajo control, no podemos arriesgarnos a que
los armónicos vuelvan a fallar. Vas a cubrirla hasta que la operación pase a la 2da fase.
Toji: Entendido.
Ritsuko: Ahí será cuando soltemos los pernos deflectores y podrán hacer intangibles a los Eva’s.
Danny, Liz y Danni van a atacarlo, poniendo una bomba de ectoplasma en su estructura. Será
muy difícil, pues es probable que se haya vuelto más fuerte.
Danny: Será arriesgado… pero lo intentaremos.
Liz: (Pensando) Nada más espero que no pase lo peor.
Misato: Bien, envíen a los Eva’s a la batalla.
Todo parecía que saldría de acuerdo al plan. Y al parecer, Liz estaba estable. Los sistemas
emuladores estaban al 100 y los armónicos estables. Era hora de iniciar la fase 2.
En ese momento, una extraña energía se soltó dentro del Eva 07. Nadie sabía lo que era, lo
único que sabían era que Liz estaba inconsciente.
Gibrán: Oigan, ese Eva se me hace familiar. El que dice “Eva 05”.
Anne: Oye, sí. Se parece a Danny cuando se transforma.
Agustín: Pues, por proceso de eliminación, es Danny el que está en la cabina.
Gibrán/Anne/Agustín: Hola Danny.
Agustín: Maldito suertudo. No sabes cómo te envidio. Yo debería ser quien esté allí.
Danny: Ay, no sabes qué difícil es esto.
Agustín: Si lo se, he estado practicando.
Anne/Gibrán: (Lo miran raro)
Agustín: ¿Qué?
Danni: Oigan, ustedes son los amigos de mi primo. Y ustedes saben más de los Eva’s que
nosotros. ¿Verdad?
Asuka: No puede ser, más tontos a la vista.
Shinji: Ya cállate por una sola vez en tu vida.
Asuka: No me calles, después de todo, no eres más que un idiota.
Rei: Vaya. Parecen recién casados.
Shinji/Asuka: No es cierto.
Agustín: Bien, chicos, tenemos que ir a NERV. Y yo se como llegar.
Anne: Hay una cosa más… el Sr. Lancer.
Agustín: Lo dejaremos en un refugio.
NERV…
Agustín: …Por eso, debemos ayudarlos, señorita Katsuragi.
Misato: Es muy peligroso, incluso estar aquí. Además, no están calificados, dudo que sepan
cómo funcionan los Eva’s.
Anne: Com. Ikari, los pilotos son nuestros amigos, debemos ir a ayudarlos.
Ritsuko: No, eso es imposible, incluso entrar, no están autorizados.
Misato: Tienen mi permiso. Sólo queda un Eva disponible. Los otros dos tendrán que ir a la
cabina de los Eva’s 05 y 06.
Agustín: Yo sé más de esto que ustedes dos.
Gibrán: Estoy de acuerdo. Nosotros estaremos con Danny y Danni.
Misato: Unidades 05 y 06, regresen a la base.
Danni: ¿Por qué?
Misato: Tenemos apoyo para ustedes.
Ritsuko: Preparen el Eva experimental.
Anne: ¿Qué es un Eva experimental?
Ritsuko: No forma parte de la serie, este sigue siendo un prototipo. Su amigo corre peligro si
algo sale mal.
Agustín: (Con el traje térmico puesto… Oigan, ¿Cómo rayos se lo puso tan rápido?) No se
preocupen por mi, estoy dispuesto a todo con tal de defender la tierra de los ángeles. (NOTA: El
traje térmico hace que los latidos del corazón sean normales, hay que ponérselo sin ropa
abajo)
Misato: Ve abordando la cápsula.
Anne y Gibrán ya estaban en los Eva’s de Danny y Danni. Agustín estaba oculto entre los
edificios junto Shinji, Asuka y Rei. El Eva 07 seguía sin responder y en la base se preparaban
para destruirlo. Pero, otra Unidad debía destruir al Eva. Adivinen quien era el designado…
En ese momento, el ángel, como si supiera que Liz perdería el control, empieza a atacar, cosa
que no había hecho hace un buen rato. Pero, extrañamente, únicamente dispara a Danny.
Desde la base de NERV, se podían oír sus gritos. Anne era testigo del dolor que el sentía.
Pareciera que le quería arrancar los brazos. En ese momento, Asuka le disparó con un arma
convencional, pues estaba definido que no era un fantasma. Pero nadie sabía lo que pasaría
después.
Como era de esperarse, el plan de Agustín funciona, pero solo al principio, porque el ángel
escapa hábilmente y está a punto de atacar a Agustín, cuando Danny rompe los pernos
deflectores y transforma al Eva. (Como en Reino Tormenta, cuando está en el exoesqueleto
Fenton)
Para no hacer el cuento largo, el plan de Misato funciona, aunque no del todo bien, porque
Danny sale malherido de la batalla y lo llevan de inmediato al hospital de NERV.
Al día siguiente…
Shinji: Bien, creo que aquí nos decimos adiós.
Danny: Nunca vamos a olvidarlos.
Agustín: (Casi llorando) Yo… yo tampoco olvidaré esto.
Rei: Ustedes son los héroes de Tokio 3. (Sonríe, cosa extraña porque ella nunca sonríe)
Ritsuko: Bien, el portal está abierto. Pueden irse ahora.
En cuanto todos entran al portal (Agustín entró a la fuerza), están de nuevo en el 1er día
nevado de Amity Park, como si el portal estuviera programado para volver al momento en que
se fueron. Entonces, volvieron a las guerras de nieve. Pero Liz estaba muy pensativa, “¿Qué
pasó en el Eva?”
Capítulo 14:
La llave del destino es entregada.
Después de haber pasado una semana, la nieve cesa y retorna el calor del sol. Aunque las
heridas de Danny no han sanado del todo, contando un brazo roto y enyesado, no hay ninguna
que le resulte una complicación para hacer lo que normalmente, claro, si es que normalmente
se refiere a cazar fantasmas, pero bueno. Un día, cuando regresaban los tres primos Fenton
(Danny, Liz y Jazz) de la escuela, notaron la presencia de un camión de mudanza a tan solo 4
casas de la suya. No les pareció del otro mundo. Unas 3 horas después, se encontraban Danny
y Liz en la sala haciendo los deberes escolares, cuando en la ventana impactó…
Así es, un jamón fue el que rompió su ventana. Unos 10 segundos después, alguien tocaba la
puerta. Al abrirla, notaron a un niño de diez años, de muy baja estatura, ojos color azul, cabello
café, una gorrita puesta, y un enorme diente que salía de su boca. Adivinaron quien es. Es
Timmy Turner.
Timmy: (Algo nervioso) Ah, disculpen, pero… Creo que mi… Que mi jamón rompió su… Su
ventana. (Saca una sonrisa nerviosa)
Liz: Ah, con que tú eres el dueño de ese jamón. Suerte que mi tío no lo haya encontrado antes.
Si no, lo te lo estaría entregando. (Le entrega su embutido)
Timmy: Disculpen las molestias. Me llamo Timothy Thomas Turner, pero mis amigos me dicen
Timmy.
Danny: Ah si, yo soy Danny y ella es Liz. (En ese momento, llegan Maddie y Jack)
Jack: ¿Quién eres tú, niño?
Danny: El es Timmy papá. Su jamón rompió la ventana.
Maddie: ¿De donde sacaría un niño un jamón?
Timmy: Ah… ¿Internet?
En ese momento, una mujer de cabello castaño y un hombre de pelo negro, mirada perdida y
con una sonrisa de tarado llegaron también a la puerta.
Capítulo 15:
Un cambio de miedo.
Al día siguiente, todos estaban en la escuela. Cuando entraron al salón, pasaron casi 15
minutos sin maestro. En primer término, eso era algo bueno, ya que nadie hacía nada, pero
también era algo sospechoso. En ese momento, entró la directora Yamanaka.
Dir. Yamanaka: Alumnos, les tengo una noticia buena y una mala. La buena es que el Sr. Lancer
se cambió de escuela, por lo que no enseñará más aquí. (Vean, hasta la directora lo detesta). La
mala, al menos para ustedes, es que antes de irse, envió a un reemplazo…
Dash: Rayos, ¿Un reemplazo?
Kwan: Cielos, espero que no sea tan pesado.
Paulina: Yo espero que no sea duro, porque si me pone nerviosa, mi piel se pondrá grasa.
Danny: Un reemplazo. Solo eso nos faltaba.
Tucker: Bueno, tarde pero ni modo. Sam no ha estado soportando a Lancer en 1 mes.
Inglaterra…
Director: Alumnos, saluden a su nuevo maestro, el Sr. Lancer.
Sam: No puede ser, ¿Lancer?
Sr. Lancer: Buenos días alumnos. Soy el Sr. Lancer y seré su maestro en lo que termina el año
escolar. Eso significa que estaremos juntos por 4 meses.
Sam: ¿Por qué no acepté la beca de Japón?
Amity Park…
Dir. Yamanaka: …Así que les presento a su nuevo maestro, el Sr. Masters.
Danny: ¿Vlad? ¿Y el que hace enseñando?
Liz: Parece que ya no aguantó la presión de ser alcalde. No la hizo, y se puso a enseñar.
Gibrán: Pero tiene el alivio de no enseñar deportes. Si saben a lo que me refiero. (Es que hay
un dicho que dice: "El que no logra, enseña, y el que no logra enseñar, enseña deportes".)
Vlad: Hola, estudiantes. De seguro me conocen normalmente como el alcalde Masters, pero,
además de eso, seré su nuevo maestro. (Se sienta en frente al escritorio) Empezaremos por
conocernos, aunque yo ya conozco a algunos de ustedes, ¿No es así, Daniel? ¿O tú, Lizette?
Tucker: Definitivamente hoy no es tu día, Danny.
Vlad: Ahora, veamos. Una nueva alumna, Bibiana Allen. Bibiana, toma asiento, por favor.
Mónica: Esto es muy raro. ¿No creen?
Jake: ¿Qué quieres decir con eso?
Mónica: Si. Primero, sin aviso previo, Lancer se va, pero sin antes dejar a un reemplazo: Vlad
Masters. También, Beebe solo estuvo uno o dos días aquí, luego desaparece y justo cuando
Vlad entra de maestro, ella regresa. Es algo sospechoso.
Entonces, suena la campana del almuerzo. Todos van a la cafetería, a excepción de Liz. Ella va
directo al jardín de la escuela. Recoge unas cuantas plantas que se encuentran muy bien
escondidas.
Capítulo 16:
La niña de hitler.
Era la 2da Guerra Mundial. El mundo estaba sometido al cruel régimen de Hitler. Un grupo
reducido de niños alemanes fue enviado a una especie de campos, donde eran tratados como
dioses. Eran los famosos "Niños de Hitler". Conforme avanzan los años, se van creando
rumores acerca de estas personas.
Unos dicen que son unos clones de Hitler. Otros aseguran que fueron elegidos para establecer
la nueva raza aria y crear un mundo a manos de los alemanes. Pero, la verdad es que hitler los
eligió para ser súper soldados; los niños, en cuestión, tenían poderes especiales. La que más
sobresalió fue una pequeña niña de apenas tres años. La pequeña se llamaba Angélica.
Los soldados le llamaban "Anne", no por cariño, sino porque tenían que ocultar su verdadera
identidad, ya que, si la encontraban por el nombre de Angélica, era posible que la matasen,
aunque los demás creían que le llamaban así por otra razón. Ella tenía una habilidad escondida.
Ella era inmune a todo tipo de ataques de armas, tenía una habilidad de regeneración. Podría
resistir el entrar en un incendio y salir ilesa. Incluso-aseguraban los soldados y generales-podría
sobrevivir a una guerra nuclear.
Al terminar la guerra, todos los Niños de Hitler fueron soltados al mundo, donde no disfrutaron
de las mismas comodidades que cuando los cuidaban los alemanes. Fue casi al mismo tiempo
en que los Antiguos Pergaminos de la Santa Inquisición fueron descubiertos. Lo que decían
estremeció a sus descubridores, por lo que nunca hicieron público este descubrimiento.
Entendieron que esa pequeña, la Niña de Hitler, Angélica, sería una luz de esperanza para la
humanidad. Pensaron que sería bueno congelarla, para que despertara al momento apropiado.
Cuando llegó ese tiempo, ella fue adoptada, sin ningún recuerdo de su vida pasada.
Con su nueva familia vivió infierno tras infierno. Pareciése que la odiaban. Nunca pasó una
infancia feliz. Con el paso del tiempo, pasó de ser una niña activa y alegre a una timida y
callada. ¿Por qué la trataban así? Era por su habilidad. La calificaron de fenómeno y la trataron
como sirvienta. No fue hasta que conoció a Danny Fenton que volvió a tener un significado su
vida. Aunque la prima de este, Liz Fenton, le agradaba, ignoraba que ella era descendiente de
Lilith, un demonio con forma de mujer sumisa.
Según las mitologías que le rodeaban, ella es la verdadera madre de los humanos, pero que
busca vengarse de sus hijos, porque le han traído más que dolor. Ella tuvo varias descendientes
que causaron mal al mundo, la última, Lizette Van de Kamp. Pero, tras su muerte, las
descendientes fueron mujeres de bien. Hasta la última en la rama de Lilith. La hija de Lenor Van
de Kamp, Lizette.
¿Qué sería del mundo ahora que el último demonio camina entre nosotros?
Solo el tiempo nos lo dirá. Pero, si los Pergaminos son ciertos, seguiremos viviendo. No importa
lo que haya pasado en otras partes de la realidad, donde si ocurrió la destrucción. Nosotros
viviremos. Después de todo, la vida se basa en las probabilidades y en posibilidades. Nosotros
hacemos lo que queremos con la vida, y a cambio alguien nos la paga como desea. Aunque el
ser humano anhela la libertad, al obtenerla se da cuenta de que el deseo solo nace cuando hay
algo que nos impide obtenerlo. De no ser por las reglas que nos impone la sociedad, no
tendríamos ese delicioso deseo de tener cosas que resultan absurdas, a veces imposibles.
Mismamente, Angélica piensa de este modo. Aunque sabe que ella no es como la mayoría de
las personas, sabe que hay más como ella. Están Danny Phantom, mitad humano y mitad
fantasma; Liz es un tercio bruja, incluso Vlad Masters tiene poderes que no cualquiera tiene.
Gibrán, quien parece ser distrído y tonto, es realmente un genio, pero le cuesta quitarse la
etiqueta de idiota del pueblo. Es más, nadie es digno de llamarse normal, porque, ¿Quién es
normal?
Hay gente que puede recordar lo que pasó en un día como hoy de hace 10 años, hay quienes
leen los pensamientos, hay quienes controlan los elementos... Nadie es normal, todos somos
distintos. Para desgracia de Angelica, no todos piensan así. Hay gente que no quiere convivir
con gente que es diferente a ellos. Un ejemplo es Paulina, Dash, Valerie. Ninguna persona que
sea popular aceptará juntarse con alguien que "no está a su altura".
Angélica tiene que sufrir día a día esto, en su casa, en la escuela... Aunque tiene amigos, no le
bastan para ser feliz. Y no es porque piense que la vida no la merece, sino porque ese afecto
que recibe de gente extraña no lo puede recibir de la gente con quien ha vivido sus mejores
años. Ella siempre envidió a las demás familias. Aunque la madre de Gibrán piense que es un
fracasado, aún lo mima y le dice que lo ama. Aunque los papás de Danny y Jazz a veces parecen
estar chiflados, ellos los cuidan, a sus dos hijos y a su sobrina. Agustín no habla mucho de sus
padres, pero cuando lo hace, habla maravillas de ellos. Si Jake falta a la escuela, es porque está
con su padre pasando tiempo de calidad, aunque pasa todos los fines de semana con el.
Mónica siempre dice que sus padres no le dan suficiente libertad, pero es porque a ellos les
preocupa que le pase algo grave a su única hija. Carlos es un niño de papi y mami, y está feliz
así, sin importarle lo que digan los demás. Incluso Liz, quien habla a veces pestes de sus padres,
se nota que estaba agradecida con ellos, pues en el fondo sabe que todo lo que hacían era por
su bien.
Todo lo que no tenía Angélica. Pero ese deseo de tener la anhelada libertad, era lo que la
mantenía viva. Aunque apreciaba a sus padrastros, parecía que ellos no la amaban a ella. Era
increíble, pero ella era más feliz estando en la escuela que en su casa. Siempre se decía a sí
misma "No quiero volver". Pero tenía que volver.
Capítulo 17:
Confrontación.
Eric invitó a Liz al cine, por lo que Danny se puso celoso, o al menos es lo que yo creo. Los
espió, y al día siguiente...
Se fueron a la escuela, muy molestos. Pasaron todo el día así de enojados. No se dirigieron la
palabra en todo el día. Y peor aún, la idea que tuvo Jack para que la familia viese a gente
conocida.
Y, ni modo, no quedó de otra más que ir a la casa del alcalde, digo, el Sr. Masters, no, si es el
alcalde. Ya me hice bolas yo solita. Van a la casa de Vlad.
Casa de Vlad
Vlad: (Abre la puerta) ¡¡¡Jack!!! ¿Qué rayos haces aquí?
Jack: Vlady, te di una gran sorpresa, ¿O no?
Vlad: (Furioso) Si, una desagradable sorpresa. (Más contento) Maddie, me da gusto verte.
Maddie: Me apena no poder decir lo mismo, Vlad.
Danny/Liz: ¿Beebe?
Beebe: (Bajando las escaleras) ¿Qué demonios hacen aquí?
Liz: No, ¿Tú que haces aquí?
Beebe: Eso que importa. Yo me voy, hoy no tengo humor de nada. (Sube las escaleras)
Liz: Qué aburrición. No hay nada divertido que hacer en este lugar.
Liz: (Hace invisible su mano y la mete en la caja) ¿Quién dijo que no se podía?
Danny: Me sorprendes.
Liz: (Grita del susto) Y volvemos al maravilloso mundo del espionaje. Un día me matarás de un
susto.
Danny: Si, como sea. ¿Qué es eso?
Liz: Es lo que quisiera saber. Son unos papeles muy raros. Si que son viejos. Parecen… parecen
pergaminos antiguos.
Danny: Tienen escrito algo.
Liz: No sabía, ¿De verdad?
En cuanto los abren, ven extraños dibujos. Aparentemente eran de la época en que la
famosísima Santa Inquisición acusaba a inocentes mujeres de brujería.
Danny: Espera, mira esto.
Liz: Vaya, parece que una fue acusada con pruebas incuestionables. La única que fue llamada
“El mal en carne”. (No continúa porque Beebe le quita los pergaminos)
Beebe: ¿Qué tanto vieron? No deben seguir viendo estos papeles, por su bien y el de la
humanidad. (Les quita los pergaminos y los guarda en la caja). ¡¡¡AHORA LÁRGUENSE!!!
Liz: Ah si, linda. Solo tengo una pequeña pregunta… ¡¿Qué demonios haces aquí?!
Beebe: Ah, buena pregunta. Y te sorprenderá la respuesta. Es… Ah, ¿Qué puedo decir? Que…
Ay, no puedo seguir engañando así a la gente. Creo que ya es tiempo de revelar el secreto.
Danny: ¿Qué secreto?
Beebe: Soy la hija de Vlad. ¿Si? ¿Contentos? Ahora lárguense antes de que llame a seguridad.
Liz: ¿Cómo que la hija de Vlad? ¿Eso no te convierte en una Masters?
Beebe: (Con sarcasmo) No, ¿En serio? Oigan, ¿Saben que es lo mejor de las visitas? (Abre el
portal Plasmius sin que Danny y Liz se den cuenta. Los empuja adentro) Es cuando se van.
(Cierra el portal). Bien así estarán ocupados un buen rato. (Se detiene) Un momento, los envié
a la Zona Fantasma, a Daniel y a Lizette. Oh no, ¿Qué he hecho?
Qué error tan grande. Nunca, jamás de los jamases debía entrar Liz a la Zona Fantasma, bueno,
al menos en las circunstancias en las que están, no debía entrar. Mmm, esto dejará carta
abierta para otra película. Volviendo a la historia...
Beebe: Lo hiciste genial, Bibiana. ¿Qué voy a hacer? ¿Y si los papás de Daniel ya se van y no los
encuentran? Ay Dios, ¿Qué será de mi? Papá va a estar furioso. (Presiona un botón y de una
compuerta en la pared sale un robot) Plasmius-bot, busca a Danny y Liz Phantom.
Capítulo 18:
La visión de vuestras almas.
Zona Fantasma...
Liz: Perfecto, la Zona Fantasma. Era lo único que me faltaba.
Danny: Tranquila, no va a pasar nada. Únicamente tenemos que ir con Congelación, pedirle que
nos preste el infimapa y listo.
Liz: Wow, Danny, es la primera idea inteligente que oigo salir de tu boca. Pero, ¿Dónde está el
Reino de los Congelados?
Danny: No te preocupes, con el mapa de la Zona Fantasma lo sabremos.
Liz: OK, sácalo. (Pensando) Porque es el único lugar al que llega con su mapita.
Danny: (Busca el mapa, y no lo puede encontrar) ¿Sabes? Pasó algo muy gracioso.
Liz: ¿Qué?
Danny: (Con sonrisa nerviosa) Creo que dejé el mapa en mi otro traje.
Liz: ¡¿QUÉ?! ¿No tienes el mapa?
Danny: Creo que lo olvidé en la casa.
Liz: Lo que fácil llega, fácil se va.
Detengan la imagen. Wow, las cosas ya se pusieron calientes por aquí. Haciendo una pausa,
creo que debo decir que Liz nunca debe ser tratada como una niña, aparte de que el
estereotipo de las mujeres es demasiado cursi, ella ya no es una niñita indefensa. Es más, ella
prefiere la amistad de los hombres que juntarse con chicas, ya que nada más se la pasan
hablando de amor y todas esas cursilerías, en cuanto a los hombres, hablan de música,
televisión... Ahora sí, volvamos a la historia ^-^
Skulker: Cuidado, no te vayas a romper una uña.
Liz: Ah, ¿Así que soy solo una niñita indefensa para tí? Veámos qué tan indefenso eres tú.
Y, empieza la pelea. No puedo describirla porque, a decir verdad, me da flojera. El chiste es que
el nuevecito traje de Skulker le lleva mucha ventaja, por lo que Liz se debilita, pero todavía
tiene un as bajo la manga. Lanza un hechizo de parálisis, el cual dura 5 minutos. Ese tiempo es
suficiente para que Danny le lance un rayo de hielo, el cual, obvio, lo deja congelado. Pero, º-º
rayos, este hechizo requiere de mucha fuerza y energía, y si de por sí Liz ya estaba débil,
imagínense qué tan débil se puso luego.
Danny: Y... ¡A VOLAR! (Lanza a Skulker a quien sabe donde). Muy bien, Liz, creo que ya no
tenemos que preocuparnos.
Liz: Si, claro. Oye, quisiera estar sobre una alfombra. (Se desmaya).
---SUEÑO DE LIZ---
Liz: (Despierta poco a poco) ¿Qué? ¿Dónde estoy?
º-º Dios santo. Parece que está perdida. ^-^ Pero bueno, horita va a pasar algo, eso creo.
Liz: Qué lugar tan extraño. Se ve tan, tan antiguo. (Se dirige a un hombre) Oiga señor...
(EL hombre no responde)
Liz: Escuche...
(EL hombre no responde)
Liz: Oiga, no se haga, sé que me escucha. (Lo toca, pero su mano lo atraviesa. El hombre se va).
Ya a lo lejos, se ve una turba enfurecida. Entonces es cuando Liz se da cuenta de que ya no está
en Amity Park. Pero, ¿Dónde está?
Bueno, eso resuelve la duda. ¿Dónde estaba? Ah si, Liz está perdida. Y tal parece que allí nadie
puede verla, jeje, como en Lola, cuando atropellan al Refri. Bueno, pero dejemos de recordar lo
que pasó en ese capítulo, que por cierto fue muy emocionante.
Bien, volviendo a lo que estábamos... Ah si, que Liz estaba en una especie de trance que la
llevó al pasado, donde ve una turba enfurecida.
Liz: Vaya, qué duros son. No puedo creer que todavía sigan tan frenéticos como en el siglo XV.
Mujer 1: Qué difícil es la vida ahora.
Mujer 2: Si, espero que este siglo XV termine pronto. Nadie sabe, la próxima podría ser mi hija.
Liz: O-O Eso resuelve mi duda.
Mujer 1: Por cierto Belem, ¿Cómo está Lizette?
Belem: Ah, muy bien, Sally.
Liz: ¿Lizette? ¿Será la misma Lizette?
Pasa el tiempo (unas horas, no se crean), y entonces, en la noche, sabe que sí era la misma
Lizette, pero se lleva una fea sorpresa cuando ve lo que pasa entonces...
(Tocan la puerta)
Luna: Esperen, voy a abrir.
Gibrán/Carlos/Mario/Vendeta: (Cantando a coro) Si me besas te prometo amor, robarte hasta
el alma...
Luna: O-O ¿Están locos o qué onda?
Gibrán: ...Robarte hasta el corazón, robarte hasta la mirada... ¿Ah qué? Lo siento.
Mario: XD No, no es nada, nada más venimos a pedir posada.
Luna: ¬.¬ ¿Mientras cantan canciones de Lola? ¿Y después de Navidad?
Carlos: Am, o-o FUE SU IDEA, NO TUVE NADA QUE VER.
Vendetta: º-º Pero tu lo sugeriste.
Carlos: MIENTES, CON TODOS LOS DIENTES. YO ME LARGO (Se va corriendo)
Y dicho esto, todos aventaron antorchas a la hoguera, iniciando el fuego, en donde murieron
Lilith y Faith. Liz, quien había visto todo, estaba atónita. ¿Qué significaba ese sueño? ¿Era un
mensaje para ella? Ya no supo lo que pasó después, ya que despertó en su cuarto. Entonces
recordó...
Las había empezado a remojar desde el Lunes, y ya era Miércoles. Pareciera que ya era muy
tarde para prevenir el peligro, cuando recordó que no sería efectivo sin su sangre, la cual era
una mezcla entre la sangre fantasma y la sangre humana. Por el momento, la vida humana
estaba totalmente segura, pero, ¿Hasta cuando?
Capítulo 19:
Miradas al pasado.
Casa de Gibrán...
Gibrán: Bien, nada mejor que un baño de agua caliente, una cena ligera y un vaso de leche tibia
para irse a dormir. Mañana será un día difícil, pues empezaré a estudiar para las Olimpiadas del
conocimiento.
Vendetta: Oh, pero, no hay nadie tan inteligente como tú, Jesús.
Gibrán: (Molesto) ¬.¬ Ya te dije que me llames por mi nombre de pila.
Sra. Olivares: Gibrán, cariño, ya lavé tu mameluco de la suerte.
Gibrán: ¡SIIIII! Un momento... ¿Lo lavaste con el suavizante de telas?
Sra. Olivares: Por supuesto.
Gibrán: ¡Y OTRO SIIIII! Bueno, será mejor que ya me vaya a dormir.
Vendetta: ¬.¬ Pero son las 6:45.
Gibrán: Al que madruga, Dios lo ayuda, mi querida Vicenta.
Vendetta: ¡Dime Vendetta! T-TCómo odio que me digan por mi nombre de pila.
Gibrán: Pero ese también es tu nombre común.
Vendetta: Pero prefiero mi apodo a que me digan Chenta.
Gibrán: Llámame Gibrán y llegaremos a un acuerdo.
Vendetta: ¿Qué no tienes un examen mañana?
Gibrán: º3º Es cierto. Nos vemos mañana. Ya me voy a dormir.
Gibrán: Tal parece que he regresado en el tiempo, aparentemente, me encuentro en el siglo XV,
en una cacería de brujas. (º-º Qué astuto)
Chico: Esto será una gran aportación para mi libro.
Gibrán: Disculpe, señor, pero, ¿Puede decirme cómo me puedo ir de aquí? (Lo toca y lo
atraviesa) Mmm, parece que únicamente se encuentra mi alma en este sitio, por lo que estoy
inconsiente. Pero, ¿Por qué vine hasta aquí?
Juez: Johan, ¿Sigues escribiendo tu libro?
Johan: Si, señor. Se lo daré esta noche a Artemisa para que lo guarde en la biblioteca.
Juez: ¿Y ya pensaste cómo lo llamarás?
Johan: Si, señor. Se llamará " Brujas. La leyenda de Lilith".
Gibrán: El archivo en mi computadora, es el equivalente al título del libro.
Johan: El primer capítulo será "El número del mal".
Gibrán: El 666 de la carpeta.
Juez: Bien, espero que no vayas a sufrir por la causa de tu prometida.
Johan: No te preocupes, la enviarán a la hoguera muy pronto, y entonces, ya no tendré porqué
casarme con ese demonio.
Juez: Pero, ten cuidado con lo que haces, tal vez Lizette se vengue de tu reencarnación.
Johan: Y será mejor que usted tenga cuidado de lo que dice y de dónde lo dice. Recuerde que
hablar de la reencarnación está prohibido.
Gibrán: ¿Lizette? ¿Como el nombre de Liz?
Juez: Lizette Van de Kamp, eres mejor conocida bajo el nombre de Lilith, llamada la Ama de la
Destrucción, según los Pergaminos Sagrados. Se te acusa de practicar el arte satánica de la
brujería y se te condena junto con tu cómplice Faith Rossenberg a morir en la hoguera. ¿Unas
últimas palabras de las acusadas?
Faith: Por favor, muéstrenos misericordia, piedad de Dios.
Lizette: No gastes saliva, Faith. Vamos a volver, tarde o temprano. Volveremos. Y cuando eso
pase, nos vamos a adueñar del mundo.
Artemisa: Lilith, estás completamente loca. Sólo mírate. Vas a morir en la hoguera por ser una
bruja. Antes se te creía pura y sacra, pero ahora no resultaste ser más que el lobo disfrazado de
borrego.
Lizette: No te apresures, mi querida niña. Tú no estarás cuando eso suceda, así que podrás
morir sin penurias. Deberías lamentar la suerte de las próximas generaciones, ellos serán los
que vean mi triunfal retorno. Rencarnatio future.
Artemisa: Sin demoras, inicien el fuego.
Capítulo 20:
Lo que vendrá.
En el capítulo #18, Liz ve lo que pasó en el siglo XV, y en el capítulo anterior, Gibrán ve esto
mismo, pero desde otro punto de vista. Liz no asiste este día a la escuela, ya que si se podría
decir que "se quedó dormida". Ella despierta en su cuarto, muy nerviosa y sudando. Recordó
las plantas que estaban en agua desde el Lunes. Pero también recordó que necesitaban de su
sangre para poder traer de regreso a Lizette. Así que, sin más demoras, se fue directo a la
escuela.
Casper High...
Liz: Siento llegar tarde... (Se da cuenta de que Vlad no está)
Danny: Vaya, pensé que no vendrías, Bella Durmiente.
Liz: Cierra el pico, Danny. No te pregunté.
Carlos: De la que te salvaste. Tienes suerte de que Vlad aún no llegue. ¿Por qué llegas tan
tarde? Tú no eres así.
Jake: El cepillo ambulante tiene razón. Por cierto, Carlos, no la mueves.
Agustín: Tú no sueles llegar tan tarde, además te ves muy cansada.
Mónica: Vaya suerte con la que corriste.
Liz: ¿Cuál suerte? (Bosteza) Si por poquito y no vengo.
Carlos: Y eso hubiera sido una bendición para mi, porque tu oficio es pegarme por cualquier
cosa...
Liz: (Le da un puñetazo en el brazo) No sabía que los cepillos de zapato tenían la capacidad de
hablar.
Carlos: Auch. T-T ¿Ves de lo que hablo?
Dir. Yamanaka: Alumnos, el maestro Masters (Qué gracioso, me da risa ^-^) acaba de
informarnos que el día de hoy no vendrá, por lo que tienen el día libre.
Más tarde...
Carlos: ¿Por qué Vlad no vino hoy, Beebe?
Beebe: Oye, soy su hija, no su madre. Se supone que el debe saber dónde estoy yo.
Jake: Vaya, pues tiene razón.
Tucker: ¿Dónde están Danny y Liz?
Anne: Se fueron a su casa.
Carlos: Bueno, pues entonces, ya voy a poder descansar de tanto golpe.
Mónica: (Lo golpea en la cabeza) No lo creas, imbécil.
Casa Fenton...
Liz: Creo que es hora de hacer la tarea que aplacé hasta hoy en la mañana. No te preocupes,
Daniel, la voy a entregar a tiempo.
Daniel: A tiempo.
Liz: Correcto. (Suena el teléfono) Diga... Ay, hola Gibrán, con razón extrañaba tu presencia...
Hago la tarea... ¿A tu casa? ¿No crees que es algo, bueno, raro que yo vaya tu casa? Soy una
chica, y creo que es de mala educación que una chica vaya a la casa de un... ¿Qué hay de malo
en tu computadora?... ¿Archivo fantasma? ¿No será un virus... ¿Ya lo abriste? Y, ¿Qué es?... Voy
para allá. (Cuelga)
Casa de Gibrán...
Liz: Ya llegué.
Gibrán: (La jala del brazo) Ven, esto es urgentísimo.
Liz: ¿Qué pasa?
Gibrán: Te explico: El otro día estaba trabajando en mi computadora, cuando vi un programa en
mi computadora. Ni yo ni Vendetta lo instalamos.
Liz: Un momento, ¿Quién es Vendetta?
Gibrán: Eso no importa. Lo que importa ahora es el archivo que encontré en la computadora.
Ayer en la noche tuve una especie de profecía mientras dormía. Y todo lo que vi en mi sueño
señalaba justamente el programa. No fui hoy a la escuela porque me quedé explorando ese
programa. E hice unas investigaciones muy interesantes.
Liz: ¿Cómo cuales?
Gibrán: Cada vez que me encontraba con algún nombre, lo buscaba en Internet. Así fui
ensamblando la información inconclusa.
Liz: ¿Información inconclusa?
Gibrán: Y no es lo único raro en el programa. También hay datos difíciles de entender, imágenes
confusas y archivos "rompecabezas" muy estraños. Pero al descubrirlo todo, al resolver el
acertijo, encontré una linea genealógica.
Liz: Oye, ya me confundiste. ¿Por qué no me muestras desde donde empezaste?
Gibrán: Mmm, bueno, si así lo quieres. En primer lugar, abrí la carpeta de Inicio. Al abrirla,
viene una página de Internet de fondo negro y relata la historia de la mitología wicca. Dice que
la única bruja wicca que estuvo libre de sospechas era una chica de 14 años de nombre
Artemisa Castella. Después, abrí un archivo llamado "Darkness". Ahí viene toda, bueno, casi
toda la historia de las hechiceras. Esta información es inconclusa, por lo que busqué más
información y al final di con la línea genealógica de Lizette Van de Kamp, mejor conocida con el
nombre bíblico de Lilith, una impostora y traicionera, también relacionada con Hera, la diosa
de la destrucción. Y al final di con este cuadro. (Le muestra el retrato de una chica de cabello
negro y ojos azules).
Liz: ¿De dónde sacaste eso?
Gibrán: Internet. Y ahora, yendo a lo más importante, el archivo es una adaptación del libro
escrito en francés de Johan Olevránt. Al final de todos los archivos, hay el trozo incompleto de
una línea genealógica, la cual indica como último eslabón y final heredera de Lilith a ti.
Liz: O-O ¿A mi? ¿Estás completamente seguro?
Gibrán: Todas las pruebas que hallé y mi investigación lo respaldan. Tú eres el instrumento, el
cuerpo sacro que ha sido usurpado para oscuros fines. Pero, puedes ser Lilith, o el último ángel
de luz, descrito en los Antiguos y Sagrados Pergaminos de la Santa Inquisición. Únicamente
tenemos que esperar lo que vendrá, nadie sabe si será bueno o malo, lo único que saben los
mortales es que la humanidad está en juego.
Capítulo 21:
El reflejo.
Bien, ahora, ¿Dónde nos quedamos? Ah si. Liz está totalmente consternada, porque, aunque
Gibrán sale luego con disparates, nadie jugaría con algo así. Bueno, todavía nos queda el
consuelo de que la pócima no tiene sangre fantasmal. Ahora bien, Gibrán se clavó con esta rara
investigación que tiene con ese pequeño asunto de las brujas, por lo que se olvidó de estudiar
para las Olimpiadas del Conocimiento. Un día, llama a Liz...
Gibrán: Hace rato estaba en mi investigación, cuando, de repente, apareció la última parte del
árbol genealógico.
Liz: No entiendo, creí que yo era la última parte.
Gibrán: Si, pero me refiero a la persona que va antes de ti. Resulta que se llamaba Lenor Van de
Kamp, la cual murió días después del parto. Como si ella supiese que moriría, y peor aún, tu
destino, te dejó en un Centro de Investigaciones. 2 días después, en el periódico salió la nota
de que una mujer de cabello marrón fue hallada muerta cerca de la carretera Amity Park-
Dimmsdale. Fue identificada por este nombre. Luego, la pequeña fue entregada a Henry
Fenton y su esposa, cuya casa se situaba en la zona más rica de la ciudad. Según varios
registros de la entrega de una niña esa misma noche, los guardias te ponían diversos nombres,
¿Si has oído esa expresión de "Tiene cara de llamarse así"? Así dijeron los guardias y te
llamaban Moira, Stefanía, Atenea, incluso Litia. Pero la cabeza del grupo, Giselle Miller, dió con
tu nombre: Lizette. Al recibir unos documentos, como la firma de unos tratados, unos
supuestos papeles de transporte de armas y unas cartas, recibió de un "Informante" los
Antiguos y Sagrados Pergaminos de la Santa Inquisición. Estos anunciaban tu nacimiento y
ciertas características, por lo que Giselle planeó una coartada para ganar tiempo.
Liz: Y resumido: Antes existió una bruja malévola llamada Lizette Van de Kamp. Siglos después
de su muerte, nació una niña, hija de Lenor Van de Kamp, la cual es la única heredera de Lilith.
Gibrán: Y da la casualidad que se llama Lizette Van de Kamp. Por cierto, el cuadro. A excepción
de tus ojos, es como un cuadro tuyo.
Liz: Si, es como si fuera mi reflejo.
Vendetta: (Subiendo las escaleras) ¡Oye, Jesús! Necesito que vengas.
Gibrán: (Nervioso) Oh dios, ella no se debe enterar de esto.
Liz: ¿Qué hacemos?... ¿Te llamas Jesús?
Gibrán: Olvida eso y... Ya se. ^-^ Una distracción.
Liz: ¿Y qué tienes en mente...? (Gibrán no la deja hablar porque le da un beso en la boca).
Vendetta: Oye Jesús... AY, PERDÓN. (Se va)
Liz: O-O ¿Qué... fue... eso?
Gibrán: Perdón, es que fue lo primero que pensé.
Liz: Bien, fuiste astuto. (Se pone nerviosa) Me voy a mi casa.
Gibrán: Ve con Dios.
Casa Fenton..
Liz entra a su cuarto y sigue medio confudida. Se tira a la cama y lleva sus manos al rostro.
Liz: Este es el perfecto desenlace para una vida de porquería. ¿Qué falta ahora?
Beebe: Que tú elijas cuál será nuestro destino.
Liz: (Sorprendida) Beebe, ¿Qué haces aquí?
Beebe: Lo que Gibrán descubrió, es de vital importancia para la humanidad. Incluso el mismo
se está metiendo en varios problemas por el accidente del programa en su computadora.
Liz: ¿Cómo sabes del archivo?
Beebe: El canta como pajarito. Ahora, todo depende de ti, y de la lucha que sostengas contra
Lilith. Otros seres con poderes te ayudarán, pero esa ayuda solo te dará tiempo, tú debes hacer
el resto. Hay que evitar un desastre igual o peor que el ocurrido en Tokio 3.
Liz: ¿Qué ocurrió en Tokio 3?
Beebe: Rei Ayanami era también Lilith. Ella terminó con la vida de toda la humanidad.
Liz: Y eso le podría pasar a nuestra dimensión también, ¿Verdad?
Beebe: Se puede evitar si tú luchas contra ella. Eres una de las pocas brujas blancas que
quedan, eso te dará ventaja. Si Lizette te enseñó bien las artes oscuras, podrás dar una buena
batalla, y de seguro ganarás.
Liz: Un momento, Beebe. ¿Cómo sabes de Tokio 3, y de Lizette?
Beebe: Soy la reencarnación de Artemisa Castella, la última wicca de toda Francia. Ella era la
hermana menor de Lizette. Vivieron en la ciudad de París hasta los 5 años, cuando fueron
desterradas junto su padre. Lizette reveló por error que su madre era una bruja, por lo que,
antes de que ella muriera, le lanzó un hechizo, el cual sembró una semilla de maldad en su
corazón. Después de legar a Normandía, su corazón empezó a volverse negro, y practicó la
brujería, mientras Artemisa era criada por su padre, un ministro religioso. Lizette fue adoptada
por otra familia, los Van de Kamp. Con ellos vivió hasta su muerte. A los 10 años, conoció a
Faith Rossenberg, que tenía el mismo deseo del mal, pero era más inocente, por lo que Lizette
fue como una mentora para Faith. Lizette también hará que Faith regrese, no se como, pero
necesita de ella para cumplir su propósito.
Liz: Ya casi no queda tiempo, tengo que ir a hablar con Agustín.
Capítulo 22:
Todo o nada.
Liz se dispone a hacer esta mezcla, pero ni ella ni Agustín saben si surtirá efecto, pues nunca
antes la habían probado. No le importó a Liz, así que hizo paso por paso lo que le dijo su amigo.
Pareciere que si funcionó, pero no fue hasta el día 15 cuando pasó algo raro.
Era un día normal de escuela, todo marchaba bien hasta que llegó a su casa. Entró a su cuarto y
se dispuso a hacer la tarea. En eso, una enorma cortada apareció en su mano. Fue por alcohol
para sanarla, y cuando vio su computadora, notó un archivo que decía "End_World". Se puso a
leerlo. Lo que decía el único archivo la estremeció. Fue por Agustín pronto, con unas copias en
la mano.
Liz se dispuso a buscar a la niña de la que habla Agustín. Increíblemente, dio con ella y ni
cuenta se dio. Al parecer, siempre había estado frente a sus narices.
Todo el fin de semana que le prosiguió a esa plática estuvo lluvioso. No habían podido salir
para nada. La única manera en que Liz pudo tener contacto sin el peligro de ser descubiertos
fue por Chat, usando el "Código 9"*. Todas las pláticas que tenían eran algo raras, pero esta fue
la más extraña de todas:
Vaca_Japan: No me quejo.
Daemon_14: 99
Vaca_Japan: Quién era??
Daemon_14: solo Danny.
Vaca_Japan: porq no quieres que el sepa???
Daemon_14: tengo mis razones. Además, puede ser que Vlad se meta y Danny pague por mi
culpa.
Vaca_Japan: no sera que te gusta??
Daemon_14: ke te pasa??? el no es mi tipo. aparte, mi corazón le pertenece a otro.
Vaca_Japan: a Eric??
Daemon_14: No, el no. Quedamos como amigos. volviendo al tema, ¿ke tienes?
Vaca_Japan: Descubrí qué es en verdad Lilith.
(Se va la luz)
Liz: Solo esto me faltaba: se me va la luz. Voy a llamar a Gibrán. (Toma el teléfono y marca el
número. Le contesta Gibrán)
Gibrán: Aloó
Liz: Soy yo, vaca. ¿Qué era lo que me decías antes de que la luz se fuera?
Gibrán: Ah si. Lo que te amenaza no es en realidad Lilith... (Deja de hablar, solo hay silencio. Ya
no está en la linea)
Liz: Gibrán, ¿Estás allí?
Voz fría: El señor Gibrán no se encuentra por el momento. Salió, tal vez nunca regrese. Tal vez,
no lo volverás a ver.
Liz: ¿Quién eres y qué has hecho con Gibrán?
(Se corta la llamada)
Liz: Oh no, ahora es Gibrán el que está en problemas. Y yo, ¿Qué es lo que voy a hacer? Ya se,
huiré de la ciudad, me cambiaré el nombre y tendré otra clase de vida. No, eso es muy infantil.
¿Qué voy a hacer?
Entonces, una voz de mujer con un timbrado dulce le contestó...
Voz dulce: No sufras, mi niña. Todo va a estar bien, sólo confía en ti. Aún no sabes de lo que
eres capaz.
Liz: ¿Mamá? ¿Eres tú?
Las dos voces callaron. Liz estaba sola. La luz había vuelto. Miró su reloj. Era más de media
noche. Lo único que pudo hacer, fue... llorar.
Parte 2:
Malas intenciones.
Es el amanecer de un nuevo día, pero no había sol. Seguía lloviendo. Era demasiado extraño.
Desde la tarde del viernes hasta esta mañana del lunes no había cesado de llover, como si el
cielo estuviera llorando, porque, a pesar de la duración de la lluvia, esta era amable y suave.
Ese día no hubo clases, pues se declaró estado de emergencia, ya que dicen que en las noches
llovía más fuerte. Solo la noche anterior se fue la electricidad, de ahí, no se volvió a ir. Liz
estaba preocupada por Gibrán, pues sentía que lo habían raptado por su culpa. Tomó la
desición de que ella sola se enfrentaría a su pasado. Pero, temía morir, y más que eso, que el
hijo de su mejor amiga se quedara solo. Así que solo quiso pedir "ayuda" a Angélica.
Llegaron a casa de Liz y entraron a su cuarto. Leyeron las copias que días antes le había
mostrado a Agustín. Eran algo extrañas, y había partes confusas. Pero se dieron una idea de lo
que se debía hacer. Beebe hizo luego una pregunta que incomodó a Liz.
Encienden la televisión de la sala. Se sorprendieron al ver que este día no hubo noticias, todo
se centraba en unos extraños fenómenos que ocurrían en toda la ciudad. Todos los canales
tenían lo mismo. Cosas muy raras estaban pasando. En ese momento, pareciere que todo se
desvaneció y Liz salió sola. Llegó al bosque y se adentró, hasta donde el aire se hizo pesado,
hacía mucho calor y el sol ya no llegaba. Vio entonces, una casa. Una casa pequeña, de la que
salía humo por la chimenea. Aunque su mente y su razón le gritaban "No entres", es como si su
cuerpo dijera" Ve". Era muy raro, y decidió solo observar por la ventana de esa casucha. No vio
nada más que una mesa vacía, 3 sillas rotas, un bote tirado en el suelo, y todo muy polviento
con las luces apagadas. La chimenea estaba apagada, pero salía humo de ella. Entró a la casa,
deshabitada, vio la sala vacía y luego entró en un cuarto. En un buró había un libro, escrito en
latín. Liz lo leyó como si estuviese en español. Entendía lo que decía. Eran hechizos. "Hechizo
para paralizar a una persona por 30 minutos"; "Talismán para proteger a los seres amados de
los espíritus malignos"; "Pócima para revitalizar después de un ataque"; "Hechizo protector de
magia oscura" eran los que decía este libro. Se lo llevó por si se llegara a necesitar. Fue en ese
momento que la misma figura extraña que Liz vio al momento en que murieron sus padres.
Entonces fue cuando se dijo "Lizette los mató".
Lizette: Por lo que veo, ya sabes varios hechizos, dominas bien tus poderes, y crees estar lista
para terminar conmigo ¿No?
Liz: Tú fuiste la que mató a mis padres.
Lizette: Si, ¿Y?
Liz: Por tu culpa, es que ya no los tengo a mi lado.
Lizette: Oye, te hice un favor. Ellos te tenían asfixiada. Solo te vieron como una forma de
realizar sus sueños truncados. Admítelo, los odiabas.
Liz: Tal vez si me empujaron a hacer cosas que no quería. Pero, como todos los padres,
creyeron que así yo podría ser feliz. Yo nunca les deseé la muerte. Los quería muchísimo.
Lizette: Ah, mi pequeña Liz. Si dejas que yo continúe con mis planes, te aseguro que nadie más
sufrirá. Todos vivirán con felicidad eterna.
Liz: No.
Lizette: Entonces, no me queda otro remedio que quitarte de mi camino. No eres más que un
estorbo. No te preocupes, estarás bien a donde vas.
Liz: ¿A donde voy?
Lizette: Pasters ecorum.
Liz no supo lo que pasó después, pues quedó inconsiente y despertó en un cuarto color negro.
Parte 3:
Crisol de vida y sombras.
--FLASHBACK--
Niño 1: Miren, el niño nuevo quiere su cuaderno.
Gibrán: Dámelo, es mío.
Niño 2: Si lo quieres ven por el.
Niño 3: ¿O no sabes defenderte?
Gibrán: Ya dénmelo, por favor. Yo no les hago nada.
Niño 2: Y por eso es que no lo recuperas, tonto.
Los niños lo aventaban y Gibrán solo corría tras el, a ver si acaso lo podía atrapar.
Niño 3: Vaya, si que tienes cosas muy bonitas. (Toma su estuche de lápices)
Niño 1: Yo quiero ese estuche.
Gibrán (Empezando a llorar) No, son mis cosas. Dénmelas.
Liz: Oigan, tarados. ¿Acaso se sienten orgullosos de molestar a un niño más chico que ustedes?
Niño 2: Oye, nenita, no deberías meterte en asuntos que no te importan.
Liz: ¿Me llamaste "nenita"?
Niño 1: Nenita, las peleas no son cosas de niñas. ¿Por qué no vas a jugar a las muñecas y
ayudarle a mamá a hacer la comida? Somos más grandes y podríamos hacerte daño.
Liz: Quiero que lo demuestren.
Niño 2: ¿Qué? ¿Estás loca? No vamos a golpear a una niña.
Liz: Tal vez tienen miedo de que les gane. (Todos los que pasan se burlan de los 3 niños)
Niño 3: Yo no le tengo miedo a una niña de 8 años. Nosotros tenemos 10 años, le podemos
ganar.
Y no fue así, los niños salieron muy lastimados de esa pelea. Y Gibrán estaba muy agradecido.
Gibrán: Oye Liz. Todavía no te doy las gracias por salvarme, otra vez.
Liz: ¿Es que tú siempre necesitas que te salven? Tienes que aprender a defenderte por ti mismo,
o esto seguirá para toda tu vida.
Gibrán: Creo que tienes razón. ¿Sabes? Me caes muy bien.
Liz: Solo lo dices porque siempre peleo por ti.
Gibrán: No, es que no hay muchas niñas que hagan eso. Prefieren intentar verse bonitas y no
meterse en estas cosas. Pero a ti no te importa nada de eso. Además, eres muy bonita, y eso
rompe el estereotipo.
Liz: ¿El qué?
Gibrán: Lo que la gente piensa de las niñas bonitas. Tú no eres ese modelo. Cuando te veía,
pensaba que eras presumida porque siempre te ves bonita, pero resultaste ser muy peleonera.
Y eso me gusta.
Liz: (Se sonroja) Entonces, ¿Quieres ser mi amigo?
Gibrán: Te iba a preguntar eso, pero iba a ser raro que una niña y un niño se junten sin ser
pareja.
Liz: Yo tengo amigos y amigas, y ninguno es novio de nadie. Si quieres puedes estar con
nosotros.
--FIN FLASHBACK--
En la página siguiente, decía sobre un hechizo rastreador, el cual, podía detectar la presencia
de cualquier cosa, persona, animal o fantasma en todo el planeta. "Diga el conjuro y luego el
nombre del ser que busca".
Apareció una especie de mapa que daba la ubicación de Lizette en lo más adentrado del
bosque. Pero también señaló la presencia de 3 personas más: un chico y dos chicas.
Liz: Vinieron, y trajeron a Danny. Este es el peor día en toda mi vida. Bueno, ahora, solo debo
concentrarme en salvar a Gibrán.
Parte 4:
Promesas entre decepciones.
Mientras tanto...
Danny: ...Y luego, Liz se metió en esto sin querer.
Beebe: Si, parece que estás entendiendo.
Angélica: Pero claro que iba a entender, Beebe. El no es tonto.
Beebe: Lo que digas, Angélica.
Danny: ¿Y qué se supone que hacemos nosotros, si es a Liz a quien quiere?
Beebe: Eso es cierto, pero Liz aún no descubre su poder en totalidad. Y necesita de refuerzos.
Angélica: Las habilidades que tenemos servirán por lo mientras. Si está peleando ahora, se
cansará, y entonces nosotros, uno por uno, irá peleando.
Danny: Ah, pero, todavía me queda una duda. ¿Por qué le llaman Lilith?
Beebe: Lilith es un demonio. El hecho de que Lizette sea comparada con Lilith es porque, según
unos libros que se llaman los Rollos del Mar Muerto, ella tiene el poder de destruir a la raza
humana. Si ya acabó con otras dimensiones, como Tokio 3.
Danny: ¿Tokio 3?
Beebe: Si, tal y como lo oíste. Solo quedaron 2 sobrevivientes: Shinji y Asuka. Es impresionante
su poder. Gracias al cielo y no lo vimos. (Pensando) Y espero no verlo nunca.
Danny: (Pensando) ¿En serio es tan poderosa que puede destruir la vida humana?
Angélica: Tú no te preocupes, Danny. Seguro que vamos a vivir. Se que vas a vencerla... (Nota
que Beebe la mira) ...O Liz, cualquiera de los dos podrá contra ella.
Danny: Gracias por el apoyo, pero me cortas la circulación. (Se quita a Angélica del brazo)
Beebe: Bien hecho, Danny. No dejes que el brazo se te ponga morado.
Angélica: (Pensando) Si, Beebe. Claro, si no eres así con el pobrecito Agustín.
Beebe: ¿Ven esa casita de allí? Más les vale no entrar, puede ser una trampa visual.
Danny: ¿Cómo?
Beebe: Es una ilusión. Si Liz entró a la casita, probable y ya se murió. O la mandó a un sitio
donde no pueda interferir con sus planes.
Lizette: (Entre los árboles) Vaya, vaya. Los descendientes de Artemisa son igual de perspicaces
que ella. Lástima que tú seas la última de una gran línea.
Beebe:¿Dónde tienes a Liz?
Lizette: No te lo pienso decir. Si de verdad eres la descendiente de Artemisa, demuéstralo. De
todas maneras, no me puedes vencer tu sola. Sin la mocosita, no puedes hacer nada.
Angélica: Qué tonta eres, Lizette, pues ignoras que hay otra fuerza de la que disponemos para
vencerla.
Danny: Tienes razón. Porque tenemos poderes fantasmas...
Liz: ...Y magia blanca.
Angélica: Liz, estás bien.
Lizette: Pero no creas que lo estará muy pronto. Liz, cariño, permíteme advertirte que si
intentas pelear contra mi, terminaré con la vida del niño hiperactivo.
Beebe: Gibrán.
Lizette: Pero, podemos llegar a un acuerdo: Te lo daré sano y salvo, pero a cambio, debes
darme la vida del chico fantasma.
Liz: ¿Qué? No pienso hacer tal cosa.
Lizette: Bueno, el día de hoy me siento generosa. Si me das tus poderes, tanto fantasmas como
mágicos, dejaré ir a ambos y a todos los que están aquí vivitos y coleando. Es una buena oferta,
¿Qué dices?
Liz: No.
Danny: ¿Qué? Pero, te está dejando sin opciones.
Liz: ¿Qué no ves, Danny? Si le doy mis poderes, igual morirán, junto con el resto de la Tierra.
Entonces, me quedaré sin nada y se cobrarán miles de vidas. Esto es una de esas situaciones de
perder o perder.
Lizette: Rápido, el tiempo corre. Si no tomas una decisión pronto, seré yo la que decida.
Beebe: Será mejor hacer algo antes de que ocurra una tragedia.
Liz: Danny, si llegara a pasar algo, quiero que sepas que nunca quise ser mala contigo.
Danny: ¿Qué dices, Liz?
Liz: Danny, te prometo que vas a salir vivo de esta. Ya lo verás. (Dirigiéndose a Lizette) ¿Dónde
demonios tienes a Gibrán?
Lizette: Ah si, el pequeño idiota. Si te interesa, está en la casita a la que entraste. Un cuarto
después de donde encontraste el libro de hechizos.
Beebe: ¿No era una trampa esa casita?
Lizette: No, solo los engañé, y así no encontrarían nunca a su amiguito.
Angélica: Vaya, pues sí que nos engañaste.
Lizette: Si, pero, Olevránt y yo tenemos unas cuentas pendientes. Ese pequeño, al que todos
nombran Gibrán, morirá, lo quiera o no.
Liz no quiere que le haga daño a Gibrán, por lo que le lanza un hechizo de explosión.
Liz empezó a buscar por toda la cabaña a ver si había rastros de Gibrán. Finalmente dio con el.
Lo vio dentro de una especie de prisión de hielo, donde el estaba inconsciente. Ella intentó
sacarlo de allí, pero no había forma. Entonces, le dijo:
Pareciera que solo le daba promesas entre un millón de decepciones. Ella empezó a pensar que
ese era el final, y que lo último que vería del amor de su vida sería verlo morir en manos de
una bruja. Ella no dejaría que eso le pasara al hombre que luchaba en esos momentos. Ella
sabía que el luchaba por ella, por lo que le prometió que el viviría. Pero una silueta que le era
familiar y que no había visto hace tiempo, se le apareció.
Liz: Maldita Lizette. Me vengaré por lo que le hiciste a mis padres y a Gibrán.
Lizette: Ja, tú no puedes hacer nada contra mi. No eres más que una simple mortal.
Liz: No te tengo miedo, malnacida.
Lizette: Si no tienes miedo, entonces, que no te de miedo enrentarte a la muerte.
Liz: ¡Arcanio fodoka!
Lizette: Vaya, resultó ser más cobarde que nada. Escapó con el hechizo de huída.
Liz llegó a un lugar muy extraño. No se puede ver nada. Solo se ve la imagen de una niña
pequeña, una niña que le recuerda a sí misma cuando era pequeña.
Parte 5:
Soledad. No más niña inocente.
Liz va a la Zona Fantasma. Pasa por el castillo de Pariah Dark. Siguió adelante, estaba muy
alejada del portal Fenton y del portal Plasmius. Siguió adelante, a donde ya nada le fuese
familiar. Hasta que encontró una caja que flotaba en la soledad. Estaba hecha de oro, y la
cerradura era de cristal. Era una caja hermosa, y solo hacía falta una llave. No la tenía, no podía
atravesar su mano adentro. Parecía sagrada aquella caja. Al fin encontró la llave. Apareció junto
a ella como por magia. La abrió y adentro se encontró con la Lanza. Era idéntica a como Agustín
la describía en uno de sus episodios eufóricos. Roja y larga, parecía un gran tenedor. Sin
embargo, era muy grande y pesada.
Liz: La Lanza de Longinus. El arma más poderosa del mundo. Si esto pudo acabar con un Eva,
¿Qué no hará contra Lizette?
Notó una inscripción en el fondo de la caja. "Solo ha de usarse por bien, nunca por mal. La
Lanza se alimenta de la bondad del corazón de quien la porta". La tomó y se la llevó, pero con
miedo a que su corazón tuviera maldad y no sirviera. La Lanza se alimenta de la bondad del
corazón, temía que ella no fuera buena, tenía miedo de ser mala. Como siempre le temió a la
soledad, al rechazo. Claro que tampoco quería ser asediada por todos. Solo quería tener
amigos, no quería ser odiada. Desde pequeña trató de ser una niña buena, pero no le gustaba
esa ingrata sonrisa que ponía con todos. La que solo en las noches se podía quitar. Tuvo miedo,
entonces, de haberse vuelto mala. Regresó al portal de sus tíos, pero no contaba con que Jack
estuviera intentando otro invento.
Jack: ¡¡¡FANTASMA!!!
Liz: No, un momento, no soy quien crees.
Jack: Maddie, ven pronto, tengo un fantasma.
Liz: (Pensando) Ay no, llamó a la tía Maddie. Ahora sí estoy en problemas.
Maddie: No te saldrás con la tuya, malvado ectoplasma.
Liz: No, un momento.
Jack: No creas que te salvarás.
Liz: Espera, tío Jack, tía Maddie. (Esquiva un disparo de Maddie)
Maddie: ¿Cómo sabes quienes somos?
Liz: Porque soy su sobrina, Liz.
Jack: Eso es imposible. Ella no es un fantasma. Además, está en la casa de una de sus amigas.
Liz: Créanme, soy Liz Fenton. Hace tiempo, como hace año y medio, sufrí un accidente en el
laboratorio de Henry Fenton. Hace no más de un año, le pasó lo mismo a Danny, su hijo.
Maddie: Eso es ridículo, Danny nos lo habría dicho.
Liz: Con todo el respeto, tía, pero, ¿Quién les diría eso, viendo como se comportan cuando ven
un fantasma? En cuanto ven uno, se alocan e intentan destruirlo molécula por molécula. Y casi
me hacen eso a mi (Se destransforma).
Jack: Creo que, es cierto. Nos dejamos llevar con esto de los fantasmas, que no prestamos
atención a Danny cuando más lo necesitó.
Maddie: Si, en lugar de eso, solo lo asustamos. Liz, ¿Dónde está Danny?
Liz: Y aquí viene el momento impactante. Él está peleando contra una bruja malvada de la
época medieval que ha secuestrado a Gibrán.
Maddie: ¿Que está haciendo qué?
Liz: ¿Ven? Les dije que sería impactante.
Jack: ¿Cómo se fue a meter en un lío así?
Maddie: Tenemos que ir a ayudarlo. Jack, ve por las armas anti-fantasmas. Liz, cariño, toma un
termo Fenton.
Liz: Está bien. Pero, no creo que sea suficiente con eso. Esta bruja ya ha terminado con varias
dimensiones, y ahora viene por la nuestra. Y solo puede ser acabada con la Lanza de Longinus.
Fue a buscar a Lizette. Cuando llegó, solo Angélica seguía luchando. Beebe llevó a Danny a un
lugar donde no corriera peligro, pues salió gravemente herido (como siempre, al menos en este
fic). Liz se escondió para atacar por sorpresa, pero...
Angélica: ¡Jutsu bola de fuego! (Si, ya se que es de Sasuke, pero es mi fic y yo hago con el lo
que quiero).
Lizette: Ja, ¿Crees en serio que tu bolita flameada me va a detener?
Angélica: Bueno, ese era el plan. ¡Jutsu clones de sombra! (Aparecen otras 3 <Y si, es el mismo
de Naruto>).
Lizette: (Bosteza) Juegos de niños. (Acaba con las tres de un solo golpe) Si vas a seguir jugando,
es hora de que despierte a mi aprendiz.
Beebe: (Pensando) ¿Qué? ¿Acaso piensa volver a la vida a Faith? Si hace eso, no tenemos
muchas esperanzas.
Lizette: (En frente de una mesa donde empieza a materializarse el cuerpo de una joven)
Gerpitia ocasdo. Lonferasnium jicoinem. Gorori ilente. Hutora facilanto...
Liz: Hey, bruja, ni creas que traerás a tu comadre.
Lizette: Vaya, vaya. No eres tan cobarde como creí. Eres demasiado astuta. No eres muy
inocente que digamos.
Liz: Vete acostumbrando, maldita. Pero, (Saca la Lanza) lamento que no puedas acostumbrarte
mucho.
Lizette: La... la Lanza de Longinus. ¿Quién te dijo de ella?
Liz: Un pajarito.
Lizette: Ni creas que esa cosa me va a tocar.
De nuevo, me ha dado flojera describir lo que sigue. Solo diré que fue una pelea de donde
nuestra heroína Liz Phantom sale bien cansada y a punto de un desmayo.
Lizette: ¿Qué pasa Liz? ¿Temes a algo? ¿Temes a estar rodeada de gente? O, ¿Temes a estar
sola? Lamento si fuese el último, pues en cuanto acabe contigo ni de fantasma regresarás aquí.
Liz: (Pensando) Sola, siempre lo estuve. Cuando era niña, cuando murieron Franco y Paula,
ahora. La muerte me caería bien. Pero, mis amigos siempre estuvieron allí, apoyándome.
Siempre los tuve, y a mis primos. Y, también tengo a mis padres. (Hablando. Detiene la mano
de Lizette antes de que lance un hechizo) Nunca estuve sola, nunca tuve razón para temer a la
soledad. Ya no soy la misma inocente que hace 5 años. Ahora soy otra.
Lizette: (Pensando) Ella... no, no puede serlo... pero, me temo que sí. Ella no es la descendiente
de Lilith, es la descendiente de Eva.
Pausa. Si leen está parte, no dudo en que se hayan confundido. Resulta que hay una leyenda
que dice que, aunque la primer mujer en existir fue Lilith, Eva logró acabar con ella, si se le
puede decir así. Esto fue porque Adán prefirió a Eva que a su esposa original. Si lo vemos en
un sentido más simbólico, Eva es la designada para aniquilar a Lilith. También, si vieron la
película The End of Evangelion, verán que Rei (Lilith) es forzada a ya no poder existir en el
mundo, ya que Asuka (Eva) pudo destruir esa escencia que hubo de Rei alguna vez en Shinji
(Adán). Si lo vemos más adentrado (porque lo de Evangelion está difícil), en el Día del Juicio,
la única salvación que tendría la humanidad sería si Eva retomara su lugar como madre de la
humanidad y destronara a Lilith. Ahora sí, volvamos a la historia. Basta de comerciales, que
no me pagan lo suficiente.
Beebe: (Pensando) Así que Liz Fenton no es descendiente de Lizette Van de Kamp. Sino de
Artemisa Castella. Y yo, solo soy el empaque de su alma verdadera. Así que, los humanos solo
somos y seremos instrumentos. (Ah si, Misato)
Lizette: Eva, maldita. Me quitaste lo que me pertenecía.
Liz: No, Lilith, tú nunca tuviste nada que fuese tuyo, por eso todo mundo sigue confiando en
que Eva es la verdadera esposa de Adán.
Lizette: Acéptalo, la gente debería adorarme a mi. No a ti. Y esa es mi meta. El nombre de
Lizette Van de Kamp será temido por siglos.
Liz: No, porque no es Lizette la que está hablando. Es Lilith. (Le clava la Lanza) Ahora estás
liberada.
Los ojos de Lizette fueron cambiando de ese maquiavélico tono rojo a un azul muy puro, y de
su boca desaparecieron esos colmillos. La maldición se había roto. Y, mientras moría, solo se
oyó la voz se esa niña pequeña e inocente decir secamente "Gracias". La pesadilla terminó.
Todos los demonios desaparecieron, ya no hizo ese terrible calor, y las aguas cedieron. La
prisión de hielo se destrozó, y el cuerpo de Faith, sin vida, se desvaneció. Liz, con las fuerzas
que le quedaban, caminó hacia Gibrán. El despertó de su letargo y, en cuanto la vio, sonrió.
Gibrán: Oye, Liz. Todavía no te doy las gracias por salvarme, otra vez.
Liz: (Ríe un poco) ¿Es que tú siempre necesitas que te salven? (Se desmaya)
Despierta luego en su cuarto. Tiene un yeso en el brazo derecho y una venda en su cabeza. Se
levanta apresurada, y corre hacia las escaleras, donde se encuentra con Jazz.
Maddie: Qué bueno que estás a salvo, mi amor. (Abraza a Danny) Pero, Danny, queremos que
nos expliques algo.
Jack: ¿Desde cuando tienes poderes fantasmas?
Danny: ¿Qué? ¿Quién se los dijo?
Maddie: Eso no importa, lo que queremos saber es porqué nunca nos lo dijiste. Somos tus
padres, cariño. Debiste confiar en nosotros.
Danny: Es que, tenía miedo de decírselo porque temía que me destruyeran molécula por
molécula o que hicieran experimentos conmigo. ¿Estoy en problemas?
Maddie: Claro que no, Danny. Y, creo que tienes razón. Nosotros no fuimos muy comprensibles.
Solo nos la pasamos hablando de fantasmas, y de diseccionar fantasmas, y experimentar con
fantasmas y miles de cosas más.
Jack: Admito que nunca fuimos muy comprensivos. Te dimos muchos motivos para que
tuvieras miedo.
Maddie: Cambiando de tema, el doctor dijo que podrás volver a casa hoy mismo. Estarás en
cama 1 semana más, así que faltarás a la escuela hasta el próximo Lunes.
Danny: Bueno, eso me parece bien.
Jack: Pero, Liz te dará todas las tareas que les deje el Sr. Lancer para que no te atrases.
Danny: ¿Liz nunca les dijo que Lancer ya no nos da clases? En su lugar está Vlad Masters.
Maddie: ¡¡¡¡¿QUÉ?!!!!
Jack: ¡GENIAL! Vlad ahora va a estar más cerca de nosotros ahora que es el maestro de Danny y
Liz.
Danny: Y, ahora que saben lo de mis poderes, creo que deben saber los de Vlad.
Maddie: ¿Vlad también es un fantasma?
Danny: Si. Y, la parte más tétrica es que intenta adueñarse del mundo... Y de los Packers de
Green Bay.
Maddie: (Pensando) Ahora tengo una razón más para odiarlo. Y lo bueno es que Jack también
lo odiará... Eso creo.
Jack: Nunca creí que Vlad fuera así. (Sonríe) Al menos aún me ve como un amigo.
Danny: Ah, sobre eso, papá, el nunca te perdonó por el incidente del mini-portal.
Maddie: Ay, Jack. No te enojes con Vlad. Yo siempre supe que el no era un buen amigo.
Bueno, y ya es el día siguiente y vemos a Danny acostado sobre el sofá, viendo TV. Es entonces,
cuando Liz entra y se sienta junto a el.
Capítulo 23
Regreso, huída y temor.
7 de la mañana. El teléfono sonaba en casa de los Fenton. Una chica de tez blanca perfecta y
cabello largo negro contesta mientras su melodiosa voz matinal dice por el altavoz "Diga..."
Esa voz melodiosa cambia drásticamente al sonido de mil violines... Tocados por un montón de
mancos, mientras grita "Danny perdedor, baja en este momento".
Danny: (Medio dormido) ¿Y ahora qué quieres Liz? ¿Qué hice ahora?
Liz: ¡¡¡SAM VA A VOLVER A AMITY PARK MAÑANA!!!
Danny: ¡¿Qué?!
Liz: Sí, Sam regresa de Inglaterra.
Rápidamente y sin decir agua va, Liz jala a Danny de la mano y lo arroja a su habitación.
La noticia corrió a todos en la escuela, y al día siguiente, Lunes, todos los amigos de Sam
estaban en el balcón de la chica dándole "serenata" como a las 6 de la mañana.
Todos: (Desafinados) Que bueno que regresaste, porque sin ti no hay nada que hacer...
Mamá de Sam: ¿Qué es todo ese griterío?
Carlos: ¿Esa era...?
Mónica: ¿...La señora Manson?
Mamá de Sam: Si buscan a Samantha, está dormida. No quiero que la despierten. Menos el
hijo de unos incompetentes cazafantasmas (Dirigiéndose a Danny).
Jake: Jajaja, no la mueves, Danny. Te la aplicaron.
Mamá de Sam: Y no quiero que mi Samantha se junte con una bola de perdedores como
ustedes.
Agustín: Señora mía, con todo el respeto que usted se merece... Me importa un bledo lo que
usted piense de nosotros. Eso queda a juicio de su bella hija.
Sam: ¿Chicos? ¿Son ustedes?
Gibrán: Sam, que padre que estés despierta. Noto que ya estás vestida.
Sam: Porque hoy quiero llegar antes que nadie a la escuela. Estoy de regreso, y quiero dejarle
una sorpresita a Paulina en su casillero.
Liz: Pues baja ya.
Mamá de Sam: Ah no, jovencita. Si quieres salir por la puerta de esta casa, tendrás que cortar
lazos con estos mediocres.
Sam: Está bien... Saldré por la ventana. (Baja a la sala y sale por la ventana del frente.
Casper High...
Sam: No tienen idea de todo lo que sufrí en Inglaterra. Sobre todo porque mi nuevo maestro
fue Lancer.
Tucker: Pues sufre más, nuestro maestro es Vlad.
Sam: ¿Vlad Masters?
Tucker: Si, ese mismo.
Paulina: Vaya, la gótica regresó de Transilvania, Inglaterra.
Liz: Am, Paulina... Transilvania queda en Rumania, no en Inglaterra.
Paulina: Lo que sea, ambos quedan en Asia.
Gibrán: Es en Europa.
Paulina: Piérdete, baboso.
Liz: (Se para en frente de Paulina) ¿Cuál es tu maldito problema?
Paulina: Ah, nada en especial. Sólo que ustedes estorban en la escuela.
Liz: ¿Sabes? Si me dieran una moneda por cada vez que tú me dices que estorbo, sería el doble
de rica de lo que soy ahora. Y si junto a esas monedas, me dieran una cada vez que repruebas
un exámen, una tarea o un cuestionario, sería 10 veces más rica de lo que sería con las otras
monedas.
Paulina: No tengo ni la menor idea de lo que me dijiste, pero estoy segura que fue un halago.
Liz: Vaya, no creí que fueras tan estúpida. ¿O acaso tampoco entendiste eso?
Paulina: ¿Me llamaste estúpida?
Liz: Y tenemos una ganadora.
Paulina: Me las vas a pagar, tonta.
Liz: Quiero verlo, idiota.
Paulina: Pues lo verás, lela.
Liz: Demúestramelo, ramera.
Gibrán: ¡¡¡¡¡¡LIZ, CORRE, PAULINA ES CAPAZ DE LO QUE SEA!!!!!!
Paulina: ¡¡¡¡Liz Fenton, me las vas a pagar!!!!
Sam se quedó pensando todo el día sobre esos dos asuntos. La invitación de Agustín, la podría
usar para dar celos a Danny, pero esa no es manera de tratar a un amigo como Agustín.
Aunque, tal vez, si le explicaba a este lo que Sam pensaba, no lo estaría usando. Esa tarde fue a
ver a Danny.
Liz: Mira, el se está bañando. Pero puedes entrar a su cuarto, yo le aviso que estás aquí. (Le
murmura) Si quieres, puedes leer su diario, lo guarda en el cajón derecho, el que no tiene
candado.
Sam: ¿Y porqué querría leer su diario?
Liz: Es que es divertido leer todas las tonterías que escribe cada noche.
Sam entró al cuarto de Danny, y vio el cajón que Liz le indicó. No resistió el deseo de ver lo que
Danny no podía mostrarle a cualquiera. Sacó el diario de Danny del cajón y empezó a leer. La
verdad, eran puras tonterías, como Liz dijo. Pero se topó con algo que no imaginó.
"...Lo bueno es que no somos familia en verdad. Me da una oportunidad. Es tan bella. Sus
rojizos labios son tan lindos, y su cabello tan negro como el ébano, es deslumbrante. Su blanco
rostro es tan angelical. Pero tan melancólica, y tan oscura, tan misteriosa, tan invitante. Y
también es tan agresiva, tan violenta, irreverente, me recuerda a Rei y Asuka de Tokio 3. Ambas
eran tan lindas, y Liz, mi Liz, es la mezcla de ellas dos. Creo que el amor a primera vista no es lo
mío, porque no pude ver lo encantadora que es en verdad. Tuve que esperar casi 4 años para
volver a verla y descubrir que lo que siento es más que lazos de familia, es amor".
Ya no quiso leer más. Regresó el diario a donde lo encontró y se dispuso a irse. En esos
momentos llegaba Danny, quien salió de la ducha.
Se fue en ese momento, y en cuanto llegó a su casa, quiso romper en llanto. Se sentía tan mal,
y, con odio hacia Liz por enamorar a Danny. Un momento, ella no tiene la culpa de nacer
perfecta. Nadie decide cómo nacer. Eran de esas cosas que se dejan al destino, como de quien
nos enamoramos. Deseos de huir recorren la mente de Sam, huir de Danny, de Liz, de ambos.
Capítulo 24
Dame más.
Sam estaba destrozada. El irse no fue una grandiosa idea para hacer que Danny la quisiera más
que como amiga. Incluso temía que ya no la quisiera ni como amiga. Liz... Liz... Ella se lo robó.
"No, ella es una amiga, no pudo hacer eso" se decía Sam a sí misma. Liz es una amiga, pero,
¿Cómo puede seguir viéndola como amiga si tiene que competir con ella por Danny?
Al día siguiente, Sam llegó un poco triste a la escuela. Se topó con Agustín en camino a la
escuela.
Mientras tanto, Angélica estaba muerta de ansias por un pequeño secreto que tenía sobre
Danny. Fue a su casa para hablarle a solas sin que Liz se metiera.
Danny abrió lentamente los ojos, mientras oía a Angélica decir estas palabras. El se quedó
impresionado, pues creía que Angélica era más reservada. Ella se veía tan ilusionada con este
acto, pero el le dijo "Pero yo a ti no". La sonrisa de la rubia platina se quitó lentamente.
Angélica no pudo evitar que las lágrimas brotaran de sus ojos. Y se puso a pensar. En la escuela
le reclamó a Liz en cuanto la vio.
Liz fue al baño a bajar la inflamación de su mejilla, pues Angélica la abofeteó muy fuerte. Entró
en esos precisos momentos Beebe, quien le preguntó a Liz qué pasó.
Liz: Tu queridísima antepasada me volvió a jugar una linda broma de amor, y ahora Angélica se
enojó conmigo.
Beebe: ¿Cómo?
Liz: Parece que volvió a hacer un hechizo de amor con Danny, porque según Angélica, el me
ama.
Beebe: Eso es imposible. Artemisa no ha vuelto. Regresé mis poderes a la caja musical de
donde los obtuve. Y Artemisa se quedó allí dentro.
Liz: ¿Qué? Eso significa que... ¿Es posible? Se nota que es un idiota. ¿Cómo pudo enamorarse
de mi, si soy mala con el? (Moja un trapo y se lo pone en la mejilla)
Beebe: Bueno, ya deja eso. Ya debió bajar tu hinchazón. Vamos a clases. Hoy entregan los
anuarios.
Liz: Si, vámonos.
Vlad: Lo intentaré una vez más, Gibrán. Si contestas bien, no tengo porqué castigarte.
Gibrán: Me parece bien.
Vlad: De acuerdo. Dime 3 gases nobles.
Gibrán: Zenón, Kriptón y Neón.
Vlad: Está... Correcto.
Gibrán: Y gas natural.
Vlad: ¿Gas natural?
Gibrán: Si, ese que sale naturalmente por el sótano, y es muy noble con tu nariz... (Todos se
ríen)
Vlad: ¡¡¡Ya siéntate!!!
Liz. Buen trabajo, vaca.
Altavoz: Atención alumnos. En este momento se anunciará lo mejor de este año escolar. En
"Mejor Porte" se encuentra...
Paulina: Yo, su servidora, Paulina Sánchez.
Altavoz: ...Lizette Harumi Fenton Langley.
Liz: ¿Yo? ¿Gané yo? Qué chistoso, le gané a Paulina.
Altavoz: Para "Mejor Vestida" se encuentra...
Paulina: Ahora sí soy yo.
Altavoz: ...Lizette Harumi Fenton Langley. Para "Mejor sonrisa", "Mejor cabello", "Mejor
espíritu escolar" y "Mejor desempeño en servicio a la comunidad", se encuentra...
Paulina: Tengo que ser yo, tengo que ser yo.
Altavoz: ...Lizette Harumi Fenton Langley. Esos son todos los premios femeniles que son
otorgados al final del año. Para los hombres...
Paulina: Liz "Fentonta", debiste hacer algo para salir ganadora en todo.
Liz: No, no hice nada. ¿Yo para qué querría participar en "Los trofeos a la payasería 2008"? ¿Y
no se te ocurren apodos más originales, "Patiña" Sánchez?
Ese día, Danny quiso invitar a Liz al baile. Y aunque los nervios le mataban, decidió invitarla aún
así.
Danny: Liz...
Liz: No iré al baile contigo. Mucho menos contigo.
Danny: Pero, ¿Por qué?
Liz: Porque no, ahora vete.
Gibrán luego le propuso a Liz ir al baile con el, y sorprendentemente aceptó. Danny se seguía
preguntando porqué con el no quiso y con Gibrán si. No podía ser porque eran amigos, pues
hasta a Jake y a Carlos había rechazado. Había algo más. En un abrir y cerrar de ojos, la noche
del baile había llegado, y Danny no tenía pareja. Angélica había sido invitada por Jake, y Mónica
por Carlos. Incluso fue con Valerie, pero ella iría con Tucker. Y Sam, su último recurso, ya estaba
invitada por Agustín.
Bajan Jazz y Liz y se ven preciosas con sus vestidos de noche. Claro, cada una con su propio
estilo. Mientras Jazz traía un elegante vestido de noche clásico, Liz tenía un vestido Lolita de
color negro con detalles blancos y un crucifijo. Pero Danny no se veía muy bien que digamos.
No porque no estuviera bien vestido, sino porque no estaba de humor. El caso es que gibrán
fue muy elegantioso por Liz y un chico desconocido por Jazz, pero Danny no tenía a nadie para
recoger.
Llegaron al baile, y Sam se puso a bailar con Agustín en cuanto vio que Danny llegaba. Danny se
les quedó viendo, mientras Sam parecía feliz. Danny se sentía mal, pero se aferraba a Liz. Se
sintió peor cuando Sam besó a Agustín.
Agustín: Sam...
Sam: Si, ¿Qué quieres?
Agustín: Sólo aceptaste venir conmigo por venganza, ¿Verdad?
Sam: Bueno, yo...
Agustín: Mira, no digo que esté mal. Pero debiste decirme que sólo por eso me invitaste. Mira,
yo creo que hasta aquí le llegamos con esto. No sea que también quieras hacerte mi novia
falsa. Me voy a mi casa. (Suelta a Sam y se va)
Danny salió para tomar aire, pues se sentía asfixiado por ver a todas las parejas que bailaban
abrazados. Vio a Sam, pero no se le acercó, no sabía porque. La noche era terrible. Y el día
siguiente, Sábado, fue peor.
Capítulo 25
Déjame en paz.
Mañana de Sábado. Como era una costumbre, Liz despertó muy temprano en Sábado, pues se
disponía a practicar más sus poderes mágicos para controlarlos y evitar desastres. La chica de
cabello negro ébano estaba controlando una nube de lluvia diminuta, cuando sintió que la
observaban. Volteó sigilosamente, para ver a Danny que la espiaba desde la parte alta de un
árbol. Ella se alejó inmediatamente y fue en camino a la cocina para desayunar.
Danny se sintió algo mal por no saber exactamente como atraer a Liz a el. Así que pidió consejo
de la mejor amiga de esta, Mónica.
Mónica: Mira, Danny. A Liz le gustan los hombres atentos, que la hagan reír, que no sean
empalagosos, que sean corteses e inteligentes. Hay que admitirlo, tú no eres nada de eso. Ni
siquiera te acercas al estándar requerido para un "Que tal si" con Liz.
Danny: Necesito que me digas cómo conquistarla. Parece que ella no me quiere ver ni en
pintura.
Mónica: Mira, en este asunto, no hay formas a corto plazo. Tendrá que ser lento y
desesperante para ti. Y no te aseguro que caerá rendida a tus pies, pues puede enamorarse de
otro en el proceso.
Danny: No importa los riesgos, yo la quiero, y haré que me quiera.
Mónica: Ok, lo primero que debes hacer es mostrar interés en todo lo que ella hace y haga. Ella
debe sentir que te interesas por ella.
Y así hizo Danny, pero no como debiera ser, pues ocurrió algo así.:
Liz: (Leyendo en voz alta) ...En cancervero se denotaba por ser un enorme perro con tres
cabezas. Se decía que cuidaba...
Danny: ...Se decía que cuidaba la entrada al infierno. Lo único que lo podía domar era la música
de un arpa.
Liz: Danny, ¿Desde cuando te interesa la Mitología? Hace un mes dijiste que era basura.
Danny: Pues, últimamente me ha atraído el tema. Todas esas hidras, Medusas, Quimeras,
Serpientes emplumadas...
Liz: ¿Qué?
Danny: Me interesa lo que a ti. Y me parece muy interesante que una chica tan linda como tú
se interese por estas cosas.
Liz: (Se levanta con el libro. Lo regresa al estante y se va)
Danny salió tras de Liz para tratar de averiguar el porqué se fue de la biblioteca. No entendía
porqué, si a ambos parecía gustarle lo mismo.
Liz se fue en ese presciso momento a la casa. Danny fue al parque a intentar consolarse. No
podía, pues sentía que Liz era la única en su vida. Sólo se quedó sentado toda la tarde en una
banca, preguntándose qué estaría haciendo Liz en esos momentos. Oscureció y el no se iba de
allí. Liz tuvo que salir a buscarlo, y cuando dio con el... Danny estaba tan triste que no era capaz
de transformarse y volar, Liz tuvo que cargarlo hasta casa.
Capítulo 26
Mi Rosa Negra.
Liz: Danny, por amor de Dios, abre la maldita puerta o la tiro a patadas.
Danny: Inténtalo, a ver quién termina pagándola.
Liz: Bien, tú lo pediste. Sephirato cerrato. (Quita el seguro de la puerta y entra al cuarto)
Danny: ¿Cómo entraste a mi cuarto?
Liz: Un hechizo especial. Ahora, dime... ¿Por qué rayos eres así?
Danny: ¿Cómo así?
Liz: Así de egoísta y payaso. Crees que puedes hacer lo que quieras, pero no es así. ¿Por qué
eres así?
Danny: ¿Y cómo quieres que me comporte si la chica que amo no quiere estar conmigo?
Liz: Esto es por lo de ayer, ¿Verdad? Entiende, métete en la cabeza que no puede haber nada
entre tu y yo. Somos como agua y aceite, incompatibles. No puede haber nada entre tu y yo.
Danny: Liz, quiero que entiendas que yo jamás voy a dejar de quererte, y que lo único que
necesito para ser feliz es que tu me quieras como yo a ti.
Liz: Pues despídete de tu felicidad. No hay, ni hubo, ni habrá nada entre nosotros.
Danny: Está bien, no puede haber nada entre los dos, pero...
Liz: Pero qué...
Danny: Quiero pedirte algo, y si me lo das, prometo que dejaré de molestarte, aunque siga
pensando en ti, y trataré de olvidarte.
Liz: ¿Qué es? Dímelo.
Danny: Un beso.
Liz: Ni en sueños te voy a besar.
Danny: Por favor, Liz, sólo eso te pido.
Liz: De acuerdo, pero... Con la condición que me llames por mi segundo nombre. Que me
llames Harumi. Pero sólo por hoy.
Danny: De acuerdo, Harumi.
Liz se acercó muy nerviosa hacia Danny. Tragó saliva como si le repugnara la idea de besar a
Danny, pero el no prestó atención a ese gesto de Liz, y acercó lentamente su boca a la de la
pelinegra. Liz metió sus labios en la boca, como resistiéndose al beso venidero. Danny notó
esto y rápidamente la detuvo con su boca. Le dio un beso un tanto dulce, y Liz, quien estaba
muy tensa, se fue relajando. De pronto, ella también empieza a besarlo, pero se dió cuenta y
soltó a Danny. Respiraba agitada.
Liz entró a su habitación y se acostó en la cama. Se quedó meditando sobre lo que pasó hace
unos minutos. ¿Qué pasó? "Le devolví el beso" se quedó pensando hasta dormir.
2 de la madrugada. Liz estaba dentro de su cama, mientras que la ventana estaba abierta. Qué
mas da, ella se encuentra en el tercer piso. A menos que vuele, nadie puede entrar. Ella estaba
sumida en un profundo sueño, cuando alguien la despertó violentamente. Antes que ella
pudiera gritar, el extraño individuo le tapó la boca. Con la mala visión nocturna de la ojinegra,
no pudo distinguir perfectamente quién era, sólo reconoció un extraño parecido con su
primastro. El hombre, con voz fría y siniestra le habló.
¿?: Yo se perfectamente quién eres. Y aunque no lo creas, tú sabes perfectamente quién soy
yo. No digas nada, y nadie saldrá herido. ¿De acuerdo?
Liz: (Asienta con la cabeza)
¿?: Eso espero. (Le destapa la boca)
Liz: ¿Quién o qué eres tú?
¿?: Alguien muy cercano a ti y tu familia postiza. Vendré aquí cada noche, por lo que, si le dices
a alguien esto, si lo murmuras, o mencionas siquiera una sola palabra, lo sabré. Y en cuanto eso
pase, date por muerta. ¿Comprendes?
Liz: (Aterrada) Si, perfectamente.
Ante el miedo que mostraba Liz, el extraño personaje le sujetó el mentón y le acarició
tiernamente el rostro. Liz se fue calmando lentamente, y en un parpadeo, el misterioso
individuo de fue. Liz se sintió extraña, una rara mezcla de miedo y curiosidad.
A la mañana siguiente del Domingo, aparentó que todo estaba bien. Intentó no decirle a nadie,
y parecía funcionar. Fue en la tarde cuando se puso a sospechar. Se encontraba en la sala
jugando con Daniel, el hijo de su fallecida amiga. El pequeño ya pronunciaba más palabras, y
estaban ambos en la sala, cuando Danny hizo su aparición.
Danny: Hola Liz.
Liz: (Sin dirigirle la mirada) Hola Danny.
Danny: ¿Qué pasa, Harumi?
Liz: Te dije que sólo ayer me podías decir así.
Danny: Perdona, es que... Ayer fueron tantas emociones encontradas.
Liz: Y que lo digas, jamás había sentido el asco y el coraje juntos.
Danny: Bueno, tal vez tú sentiste eso. Pero, comparado con lo que yo...
Liz: Déjame en paz. Y ni creas que volveré a hacer eso. Ahora vete, quiero estar a solas con
Daniel.
Daniel: Papá, papá.
Liz: No, Daniel, el no es tu papá. Dale gracias a Dios que no es tu papá. Mira la hora, ya empezó
tu programa. Danny, me harías un favor increíble si te largas en este momento y no nos
volvemos a ver hasta la cena.
Danny se fue y Liz encendió la televisión. El ojiazul fue a su habitación y tomó una libreta que
se hallaba en un cajón sin candado. Era su diario. Empezó a escribir:
"Hermosa, preciosa, una princesa de hielo, igual de gélida, pero igual de preciosa. Es como una
rosa, una rosa negra. Tan difícil de encontrar, y su belleza es casi imposible superarla. Ninguna
mujer se le compara en belleza, es perfecta. Mi rosa negra. ¿De verdad seré egoísta al quererla
únicamente para mi?"
Zona Fantasma...
Spectra: ¿En serio crees que funcione tu plan?
Ember: Esa niña es muy lista, no creo que funcione.
¿?: Creanme, ella no resisitirá por mucho. Tarde o temprano tendrá que decirle a alguien. No
importa cuando lo haga, el caso es vengarse de Danny Phantom. Hacerlo sufrir, hasta que ya no
pueda más. Dará su vida por la mocosa esa, y entonces ustedes tendrán el Mundo Real para
dominarlo a su antojo.
Skulker: Espero que tu plan funcione.
¿?: Funcionará, se los aseguro.
Technus: Más vale que así sea.
Fantasma de las Cajas: Ese niño tiene que recibir su merecido. ¡¡¡Soy el...!!!
Una bola de energía derribó al Fantasma de las Cajas, provino del mismo sujeto que apareció la
noche anterior en la recámara de Liz. Una gélida sonrisa apareció en su boca, mientras decía
"Danny Phantom será historia".
Capítulo 27
Aterrada
Lunes de escuela. Liz pasó la noche en vela por el miedo que aquel sujeto desconocido le hizo
sentir. No pudo dormir la noche entera, por lo que optó por usar lentes oscuros para que
Danny no se diera cuenta. "Si lo sabe, empezará de encajoso" se decía a sí misma. Estaba
sentada en una banca del patio cuando Gibrán apareció.
Gibrán: ¿Cómo está la hechicera más hermosa del universo? (Le da un beso)
Liz: (Bosteza) Hola, mi amor. Perdón estoy algo cansada. No dormí en toda la noche.
Gibrán: ¿Por qué? ¿Qué hiciste anoche?
Liz: Mmm... Nada, sólo no concilié el sueño.
Gibrán: ¿Y traes esos lentecitos por...?
Liz: Es que... (Bosteza) Si Danny se da cuenta, empezará a molestarme. Se está preocupando
mucho por mi últimamente.
Gibrán: Bueno, tengo clases. Me voy, nos vemos en el almuerzo. Y... Suerte con Danny, allí
viene. (Se va)
Danny: Hola Liz.
Liz: (Medio dormida) Hola.
Danny: Se que prometí no volver a molestarte, y olvidarme de ti... Pero simplemente no puedo.
Liz: Ajá.
Danny: Y, te pido que me digas con sinceridad... ¿Tú también me quieres como yo a ti?
Liz: (Casi dormida) Sí, sí.
Danny: ¿En serio?
Liz: (Cae dormida al hombro de Danny)
Danny: Liz, no sabía que me querías tanto.
Liz: (Empieza a roncar)
Danny: Liz, ¿Estás dormida?
Liz: No... Cachorrito... La feria... (Sigue roncando)
Danny: (Se levanta y Liz azota contra la banca)
Liz: Ah, ¿Qué? ¿Qué pasó?
Danny: ¿Acaso dormiste anoche?
Liz: Am, sí. Dormí mucho. Tanto, que quiero seguir durmiendo...
El día fue muy pesado para la chica ojinegra. Y aún más cuando se está durmiendo cada 5
minutos. Llegó a casa, y antes de ponerse a hacer la tarea, durmió la siesta con el pequeño de
apenas un año. Al fin despertó, dos horas después, y empezó a hacer sus deberes. El día fue
muy tranquilo. La noche llegó, y ella se quedó dormida en su habitación. De nuevo, fue
despertada violentamente. La mano de aquel siniestro ser en su boca, mientras que la otra la
aprisionaba contra la cabecera de su cama, quedando ambos bajo el crucifijo de cristal que se
encontraba fijado en la pared.
¿?: Se nota que tú cumples con tus promesas. No has mencionado nada, y espero que no
menciones nada de lo que pase esta noche. (Le destapa la boca y la aprisiona con ambos
brazos)
Liz: ¿Qué harás, extraño?
¿?: No me digas así, soy un conocido tuyo. (Empieza a besarla en el cuello)
Liz sentía extrañas esas caricias. El individuo se veía humano, pero sus besos quemaban, como
un demonio. Se veía un hombre mayor, de unos 24 o 25 años, pero sentía un aura muy extraño,
como fantasmal. Entre esa confusión, sólo escuchaba la voz de este mismo decirle "Quédate
quieta, no hagas ni digas nada". Entre abrazos y besos, Liz sentía extraño. Estaba entre el terror,
y el placer. Esta fuerza, ya era conocida para ella, ese aura era familiar, pero desconocido a la
vez. Era totalmente extraño. El blusón que la chica de cabello negro ébano usaba para dormir
fue lentamente desabotonado por el desconocido personaje. Su respiración se agitaba poco a
poco, mientras las manos del desconocido se paseaban por su pecho. Antes de que soltara el
cintillo que ocultaba el cuerpo de Liz, el rechinar de la puerta lo interrumpió. Y en un abrir y
cerrar de ojos, el sujeto volvió a desaparecer.
Danny corrió a su habitación antes de que Liz se asomara. Prescenció todo el pequeño
espectáculo nocturno. "¿Podría ser eso lo que inquieta a Liz?" se preguntaba el ojiazul. Era
obvio que sí. ¿Le preguntaría a su primastra sobre lo que vio esa noche? No, hay que dejarla en
paz, como el prometió. Además, si no lo dice, ha de tener sus razones, y no hay que forzarla a
hablar. Le preocupa mucho la seguridad de la chica, pero temía cometer un error, que le llevara
a algo peor.
Liz escuchó el rechinido de la puerta, y volteó para observar. Nuevamente, el extraño
desapareció, no sin antes, dejar una pequeña nota en la cama. La chica se levantó de la cama y
caminó hacia la puerta mientras volvía a abrochar su blusón. Se asomó y no vio a nadie, tal vez
el viento abrió la puerta, quién sabe. Regresó a la cama. Increíblemente, el niño seguía
durmiendo, como si nada hubiera pasado. Vio un papel en la cama, lo tomó y leyó.
"Te espero mañana a esta hora en el bosque. No comentes nada a nadie, y todo estará bien".
Capítulo 28
Confundida.
La nota no estaba firmada. Ni siquiera unas iniciales, y la hora era muy extraña. Eran las dos y
media de la madrugada. ¿Por qué alguien la citaría a esas altas horas de la noche en un sitio
tan solitario como el bosque? Era muy extraño. Bueno, en su vida ¿Qué era realmente extraño?
Entre ser mitad fantasma, ser la reencarnación de una bruja y ser la madre postiza del hijo de
una difunta, esto era sumamente normal. ¿Qué tal si era una trampa para eliminarla? La
muerte le caería bien en esos momentos, pues así sus amigos ya no tendrían tantos problemas.
Además, no había nada de malo en asistir a la inusual reunión. El sujeto no parecía interesado
en hacerle daño alguno. Pero, ¿Ella que puede saber? Es una completa tonta, que no sabe ni se
da cuenta de nada. Se acostó de nuevo, llevó sus manos a su rostro y luego levantó la mirada.
Vio el crucifijo empañado, pues por un momento la ventana se cerró, y hasta ese momento
seguía cerrada.
Le costaba trabajo ignorar la mirada triste del Cristo de cristal que la observaba fijamente.
Liz: Se que no es correcto, pero estoy obligada a pasar esto noche tras noche.
Seguía hablándole a la imagen sacra que tenía sobre su cabecera. Se sentía un poco tonta por
hablarle a un objeto inanimado. Sólo le decía "Deja de mirarme", pues no podía rezongarle a
una figura tan santa como ese Cristo de vidrio. Se hartó de verlo y se paró en su cama.
Descolgó la figura y la colocó en el armario. Se sentía más mal que antes, pues Dios sabía lo
que hizo esa noche. Aunque, después de todo lo que ha vivido, se puso a reflexionar "¿De
verdad existe Dios?"
El día siguiente pasó como cualquier otro día, pero algo le moletaba a la pelinegra. Fue un día
tranquilo. Asistió a la escuela, trabajó en clase, incluso la nombraron la más bonita en todo
Casper High. Su relación iba perfectamente, Danny no la "acosó" en todo el día. Llegando a su
casa, hizo sus deberes, comió como de costumbre, jugó con Daniel, cenó y se fue a dormir. Su
despertador sonó a las 2 en punto de la madrugada. Rápidamente se puso una camisa y una
falda. Se peinó con el pelo sujetado, tomó un abrigo y salió por la ventana del primer piso. No
hizo ruido alguno, se encaminó al bosque.
Llegando al lugar que la nota indicaba, una ráfaga de viento se soltó. Hizo su aparición el sujeto
de las noches anteriores.
Liz: Esto no debe ser. Yo tengo 14 años, tú tienes como 24. Es incorrecto, es
ilegal. Soy menor de edad, y tu eres mayor. Esto es un crimen.
¿?: Para los humanos.
Liz: ¿Tú no eres humano?
¿?: No, yo no tengo calidad de humano. Ni siquiera tú. Las brujas son en sí, criaturas divinas, las
cuales, buenas o malas, han sido olvidadas por Dios. Incluso las wiccas, que gozaron su fama
por ayudar personas, son seres detestables a los ojos de Dios. Tu cuerpo puede ser humano,
pero tú no lo eres. Tú no perteneces a este lugar. Tú debes venir conmigo, a un sitio donde
serías reconocida por millones, y adorada por todos ellos.
Liz: ¿No soy humana? ¿Ni tu ni yo?
¿?: Así es, ninguno de los dos.
Liz se dejó llevar por estas palabras. Se dejó acariciar y besar, se dejó abrazar por aquel
desconocido. La luna brillaba en el cielo, y en ese momento, el individuo besó a la chica en la
boca. Liz, quien estaba tensa, parecía reconocer ese beso. Nuevamente, se fue relajando. Ese
beso, el beso de Danny. Ella se empezó a asustar. Sobre todo, porque había disfrutado el
momento. Al terminar ese beso, de la boca de Liz se oyó un suspiro, en el que se oía el nombre
de Danny.
La noche se fue muy pronto, y en cuestión de unos minutos, el sol empezaba a salir. De
repente, con la vaga iluminación que daba el sol, la cual era más fuerte que la de la luna, Liz
pudo notar que, prescisamente, se trataba de un ser totalmente idéntico a Danny. Las mismas
facciones, y cuando escuchaba su voz, era como si Danny con unos años más le hablara. Se dio
cuenta mientras Dan, como se hizo llamar, la besaba. La pelinegra no pudo resistir a la
curiosidad, y preguntó porqué quiere el estar de ese modo con ella, en la intimidad de la
noche.
Liz: ¿Por qué quieres estar así conmigo? ¿Qué ocultas para guardar esto como un secreto? ¿Por
qué yo?
Dan: Porque eres totalmente bella, y eres demasiado para el mundo mortal. Se que tú ya tienes
un hombre para ti, pero se que también deseaste estar así de nuevo como la otra vez. Eres una
diosa, condenada a convivir con los mortales, mientras tu alma está atrapada en un cuerpo
inmundo. Yo vi más allá de esa belleza superficial, y logré ver todo tu encanto verdadero. Y tu
lugar, el lugar que te mereces, lo puedes tener si vienes conmigo. Piénsalo.
Nuevamente, en un abrir y cerrar de ojos, Dan se esfumó. El día estaba a punto de iniciar, y
tenía que volver a su habitación antes de que se dieran cuenta de que no estaba allí. Mientras
tanto, en la casa Fenton, Danny había despertado antes que todos, y fue a ver si Liz seguía
dormida. Tocó a su puerta y no recibió respuesta. Volvió a tocar, mas Liz no contestaba. Cuando
Danny entra, ve a Liz ya vestida y peinándose en el tocador.
La vio cerca. Por poco y no llegaba a tiempo para disimular lo ocurrido esa noche. Liz se quedó
pensando en aquel personaje, y pensando en esa pequeña propuesta que le había hecho. ¿En
serio podría ser ella un ser divino? Ahora, sólo debía preocuparse por lo que pasaría ahora.
Casper High...
Carlos: ¿Saben? Ya se acerca el Día de Brujas, el famoso Halloween.
Liz: (Con voz desganada) Es cierto, ya está cerca.
Danny: Liz, que yo recuerde, siempre te entusiasmaba estas fechas. Antes te gustaba mucho.
Liz: Tú lo dijiste, antes. Ya no me gusta, y no pienso darte una explicación. (Se va)
Gibrán: Discúlpala, Danny. Pero, es que, con todo lo que ha sufrido es muy difícil para ella
alegrarse por estas festividades. Ya sabes, la muerte de dos amigos y de sus padres. Se que el
Día de Brujas es un día que ella se quiere saltar en el calendario.
Vlad: Muy bien, como quiero ahorrarme todos los disgustos de hoy, sólo les diré que de tarea
investigarán su árbol genealógico.
Liz: (Levanta la mano)
Vlad: Y ahora qué, Lizette.
Liz: Perdón pero, yo tengo como 3 apellidos. ¿Cuál árbol genealógico debo investigar?
Vlad: El que sea. Si quieres los tres. Ahora vállanse, les doy el día libre.
Liz: Tres árboles genealógicos en uno. Qué decepción. ¿Qué más necesito saber de mi pasado?
¿Que Jack el Destripador fue uno de mis antepasados?
Gibrán: No te preocupes por eso, niña linda. Si quieres, yo te puedo ayudar con eso. Yo puedo
investigar parte de tus familias, y tú la otra parte.
Liz: Está bien, Gibrán. Oye, no es por nada, pero... Quiero estar sola el resto del día. ¿No te
molesta?
Gibrán: Claro que no, Liz. Ahorita estás muy estresada, y necesitas aclarar tu mente. Nos vemos
mañana.
Zona Fantasma...
Dan: Mañana inicia el plan como lo teníamos previsto. Su venganza estará lista muy pronto.
¿?: Muy bien. Sólo hay un inconveniente. La idea es hacer sufrir a la mocosa hasta no poder
más, no hacerla sentir mariposas en el estómago. Cometiste un error, pero espero que eso no
afecte el plan. Para la próxima vez, no quiero que andes haciendo lo que te plazca, harás lo que
yo te diga...
Dan: (Arrincona con el brazo a la rubia) Nadie me dice cómo debo hacer mi trabajo,
¿Entendiste? Y por cierto, si vuelves a dudar de mi trabajo, te mato.
¿?: ¿Cómo puedes matarme si estoy muerta desde hace más de un siglo?
Dan: ¿Crees que eso me va a detener? Vuelve a dudar de mi trabajo, y formarás parte de la
nada. ¿Entiendes?
Juego de Niños
Parte 1
Raptada
Liz: (Leyendo) 'Entre los distintos posibles Kanjis que se usaron para transformar a esta familia,
se podría traducir el apellido Van de Kamp como "Maldad", "Demonio", entre otros, y la
traducción literal podría ser "Mil demonios que aparentan inocencia"'. Bah, qué caso le hago a
todo esto. Es obvio que lo escribió un nerd cualquiera.(Sube la página) Con razón, esto es obra
de Lester. Será mejor que me vaya a dormir.
Acostada en la cama, Liz se puso a pensar en el día siguiente, el Día de los Difuntos. Pensó que
sería bueno hacer una ceremonia japonesa por sus padres, por Paula y por Franco. No eran
muy difíciles de realizar, pues se necesita por lo menos a la sacerdotisa que realizaría la
ofrenda. Tal vez así se limpiaría su historial con el Todopoderoso y se ganaría un rinconcito en
el cielo.
El día siguiente no hubo clases, pues todos pasarían el día en el cementerio visitando a los
fallecidos. Liz se quedó sola en casa, pues sus tíos y sus primos partieron a la ciudad donde
solía vivir la pelinegra antes del fallecimiento de sus padres. Ella prefirió ir en la tarde, para
preparar la ceremonia a solas. Regresaron como a eso de la 1 de la tarde, y Liz se encerró en su
habitación, pues terminaba de preparar la pequeña ceremonia. Al rato, salió a la calle, y Danny
fue tras ella.
Danny vio que no pudo hacer nada para rescatar a Liz de Johnny y su Sombra. Volvió a su casa,
dispuesto a no decirle nada a sus padres. Pero quiso ir hasta donde se encontraba Johnny para
salvar a Liz, así que fue al laboratorio de sus padres, donde se encontró a Jack, quien buscaba
algo.
Danny mejor salió a la cocina y se preparó un emparedado de mantequilla de maní con jalea.
En eso vio a Maddie, quien entraba en esos precisos momentos.
Danny sentía muchísima presión en esos momentos. Era totalmente inevitable decir lo que
había pasado. Cuando sus padres lo supieron, se sintieron terriblemente aterrados.
Parte 2
Mentes Siniestras
Danny rápidamente llamó a Sam, Tucker y a los demas. Les comentó de lo sucedido, menos a
Gibrán, pues no quería preocuparlo. Todos se reunieron en casa de Danny en el Laboratorio
Fenton.
Sam: ¿Estás seguro que el Infimapa pueda llevarte hacia donde está Liz?
Danny: Por supuesto. Congelación dijo que te lleva a cada parte de la Zona Fantasma sin
excepción.
Mónica: ¿Y si tú vas a entrar a la Zona Fantasma, ¿Cómo quieres que te ayudemos?
Danny: Todos ustedes entrarán conmigo. Cuando lleguemos, ustedes se quedarán en la Tierra
de los Congelados.
Carlos: Uy, de maravilla. ¿Cómo es la Tierra de los Congelados? ¿Hace calor?
Mónica: (Le pega en la cabeza) No, cepillín, obviamente es fría. No por nada es "de los
congelados".
Danny: (Se transforma) Muy bien, aquí vamos.
Todos entraron a la Zona Fantasma en el vehículo espectro, y Danny estaba cargado de diversas
armas Fenton para el combate.
Congelación: ¡Danny Phantom! Qué sorpresa el que venga a visitarnos. ¿Qué lo trae por aquí?
Danny: Necesito que me presten el Infimapa para salvar a una chica. Mis amigos ser quedarán
aquí un rato. Espero no sea molestia.
Congelación: Ninguna molestia. Cualquier amigo suyo es bienvenido aquí. En un momento le
traigo el Infimapa.
No tardó mucho en traer el Infimapa. "Llévame a donde se encuentra Liz Fenton", susurró el
chico ojiverde. En un abrir y cerrar de ojos, el mapa jaló a Danny en dirección a donde se
supone que estaría Liz. Los demás se quedaron en aquel frío lugar, rezando porque Danny logre
salvar a la pelinegra.
Mientras tanto, en un lugar muy extraño de la Zona Fantasma, Liz estaba despertando. En
cuanto despertó de su letargo, lo primero que vio fue a Dan.
Liz: ¿Qué pasó?
Dan: Te he salvado del fantasma que te raptó.
Liz: ¿En dónde estoy?
Dan: En un lugar donde no existe el mal. Aquí sólo pueden llegar las criaturas divinas como tú.
(Se transforma en Dan Phantom) Esta es mi forma divina. Al igual que yo, tú también posees
una forma divina, una forma que no puede ser igualada por un mortal.
El Infimapa marcaba cada vez menos distancia del punto donde se encontraba Danny hasta
donde se encontraba Liz. Al fin llegó. Un lugar enorme, oscuro, siniestro. Era obvio que algo
malo se planeaba en sus adentros. Danny entró a dicho lugar, y se encontró con un sitio muy
extraño. Una especie de castillo, de esos que lucen embrujados, de los que erizan la piel con
solo ver la antesala. Se oyó desde las tinieblas una voz fría y siniestra, que fácilmente reconoció
Danny, mientras le decía "Nos volvemos a ver".
Danny se queda viendo impactado a Liz. No sólo en actitud era distinta, sino también en
apariencia. En el cabello un mechón pelirrojo, y en cada uno de sus ojos había una línea roja
sangre que los cortaba en dos. La linda niña que era Liz, obviamente había desaparecido de la
faz de la tierra, y en su lugar dejó a una mujer fría. Fue la voz de Dan quien interrumpió sus
pensamientos.
Dan: Los dejaré solos para que arreglen cuentas entre sí (Desaparece)
Sin pensarlo dos veces, Liz se lanza hacia Danny, y con sus poderes fantasmas, mezclados con
su magia, ataca a Danny sin mostrarle compasión. Danny sólo esquiva los diestros ataques,
pues no desea hacerle daño a Liz. Pero a esta no parece importarle, pues su único deseo es
matarle.
Danny: Liz, prima, ¿Por qué haces esto? ¿Yo qué te he hecho?
Liz: No es lo que me has hecho, es lo que me harás (Le lanza un rayo fantasma).
Danny: (Esquiva el rayo) ¿De qué hablas?
Liz: No te hagas, Dan me lo dijo todo. Que quieres aprovecharte de mi, que no es cierto eso de
que me amas, que planeas robarte mis poderes, tanto fantasmas como mágicos.
Danny: Eso no es verdad, yo te quiero muchísimo, jamás te haría eso.
Liz: ¿Dices que Dan me mintió? Es el único que se ha mostrado interesado por lo que soy.
Danny: ¿De qué hablas?
Liz: El me ayudará a desarrollar mi potencial, a ser la guerrera perfecta. Eso no lo vas a poder
hacer tú, ¿O sí? Mira lo que hoy he logrado, si tú me hubieras guiado, no podría pelear como lo
estoy haciendo ahora.
Danny: Liz, es Dan quien quiere robar tus poderes. Te está usando para acabar con el mundo. El
no te ama, yo sí.
Liz: (Se quintuplica y entre las 5 lanzan un rayo de energía hacia Danny).
Danny no sabía cómo hacer para que Liz entrara en razón, sólo esquivaba sus mortales
ataques. De un momento a otro, y sin saber cómo, Liz lo tenía arrinconado en una esquina de
la habitación. Pudo matarle en ese momento, pero no lo hizo. Mejor, se le quedó viendo,
ambos se quedaron tiesos en ese momento. Danny notó algo extraño. La línea que había en los
ojos de Liz se iba desvaneciendo poco a poco. A veces regresaba, a veces se iba. Era algo
extraño. De repente, Liz hizo algo totalmente extraño para Danny. En cuanto Danny notó que
los ojos de Liz ya no tenían la extraña marca (o al menos uno de ellos), la chica se le abalanzó y
empezó a besarlo.
La chica paseaba sus manos por el cuerpo del ojiverde, mientras el se dejó llevar y también
empezó a besarla. Había lgo extraño en lo que ocurría en ese momento. Todo lo que le hacía la
chica le lastimaba, no solo la piel, sino también el corazón, le dañaba la mente, le dolía en las
entrañas. Sabía que había otra chica a la que quería darle ese tipo de caricias...
Parte 3
Sangre hirviendo
Danny despertó en el mismo sitio en el que Liz lo había dejado, sudando. Lo recordó todo, la
extraña figura de Liz, sus besos que quemaban, sus frías caricias, todo lo recordaba a la
perfección. Incluso una parte en específico.
Después de esas inusuales caricias, se activó su sentido fantasma. ¿Qué extraño evento era
ese?, Pues no pudo activarse ni cuando Dan le enfrentó. ¿Por qué se activaría ahora? Los ojos y
cabello de Liz se teñían rojo sangre, y sus besos quemaban como un potente ácido. De repente,
ella lo soltó, se notaba en ella una especie de velo de luz rojiza. En ese momento, el chico se
despertó.
Decidió recorrer el lugar, el cual a oscuras lucía tétrico. Enormes pinturas colgadas en las
paredes, y las efigies de ángeles en plenas tinieblas se veían diabólicas. Siguió recorriendo el
lugar, hasta que pasó cerca de la biblioteca. Cosa extraña el que Danny tomara la desición de
entrar, pues ni a la biblioteca escolar le daban ánimos de entrar. Algo le llamaba a ese lugar. Vio
varios libros muy viejos, pues el empastado estaba deteriorado, y el título de algunos no era
legible. Uno le llamó la atención. Estaba en la parte más baja del estante más apartado, como
escondido. Se titulaba "El Fin del Mundo".
Lo tomó, parecía un diario, pero estaba sin firmar. Vio la primera fecha, 15 de Gami del año 2.
Evidentemente, no era de esta época, pues el mes no es reconocible. No existe un mes llamado
Gami. Lo que estaba escrito en el diario le impactó.
"...La vi, y, aunque llevo casado con ella más de 3 años, la vi totalmente distinta, como si no
fuera ella. Desde antes, su actitud empezó a ser gélida, y eso no me gustaba para nada. Su
cabello plateado se tornó rojizo, y sus ojos grises se tornaron rojo sangre. Despedía un velo del
color de la sangre, ya no era Lizarus. La poseyó un demonio, que no se puede controlar. Intentó
matarme, pero logré escapar. Cuando volví a la casa, Lizarus volvió a la normalidad."
Danny empezó a meditar sobre esas líneas. Era lo mismo que estaba pasando con Liz, era lo
que pasó en la noche. Intentó descubrir qué era este demonio que había atrapado a Liz. Pasó
fecha tras fecha, hasta encontrar lo escrito de 20 de Gami del mismo año.
"...La hechicera del pueblo pudo determinar qué le ocurrió a Lizarus. Se llama Disturbio de
Sangre, y no le ocurre a cualquiera porque sí. Ella es una bruja, lo admito, Lizarus es
descendiente de varias brujas poderosas. Imposible saber si tardará 10 generaciones, o apenas
termine una para su aparición. Mi dulce Lizarus, tiene que morir, es la única forma de acabar
con esta pesadilla".
Muerte, la única alternativa. ¿En serio sólo matándola se puede terminar con todo? No, debe
haber otra manera. Sacó el libro de la biblioteca, y salió de ese lugar. El rato pasó, y Liz se
encontraba viendo al horizonte por la ventana, a pesar de que no había paisaje alguno por el
cual mirar. Miró sus manos, las manos con las que había atacado a Danny, estaba consciente de
lo que había hecho, pero ya no recordaba lo que pasó después. Sólo supo que le hizo daño a
Danny.
El cabello de la chica y sus ojos volvieron a ser netamente negros. Era un evento algo extraño.
Ni siquiera la pelinegra sabía qué pasó en ese momento. "Ya no más", se dijo a sí misma. Dan
en ese presciso momento apareció, como sabiendo lo que ella pensó.
Lo único que se oyó fue el grito desgarrador de la chica. Un grito tan fuerte que se escuchó en
una buena parte de la Zona Fantasma. Un grito que Danny logró escuchar. De la nada, llegó el
joven fantasma, y cuando vio, Liz no estaba, sólo Dan. El chico ojiverde supo que Dan le había
hecho algo a la pelinegra.
En ese momento, Dan asestó un fuerte golpe contra Danny, quien salió volando por la fuerza
de su enemigo. En otra parte de la Zona Fantasma, despertaba Liz, quien, al no saber dónde se
encontraba, empezó a vagar, con la débil esperanza de poder regresar a su casa.
Parte 4
Disturbio de Sangre. El Demonio en forma de Niña
Liz despertaba en un lugar totalmente extraño. No ubicaba el lugar en el que se hallaba. Hacía
frío, pero no había hielo. Eran gigantescas ventiscas de aire las que habitaban en ese lugar, que
alzaban torrentes de arena de un inusual color azul. Era un lugar espantoso. La chica caminó sin
un rumbo fijo, pensando únicamente en salvar a Danny. Caminó mucho tiempo, y parecía que
jamás dejaría de caminar, pero una voz desconocida le decía "Sigue". Sin razón alguna, le hizo
caso y siguió caminando.
Entre tanto, Danny estaba sucumbiendo ante Dan Phantom. No creía poder seguir, necesitaba
a fuerzas a Liz a su lado para poder pelear bien, necesitaba saber que ella se encontraba bien.
Recordó lo que pasó en el hospital. Si, ella leyó su mente. Tal vez, si ella sigue bien, se pueda
comunicar mentalmente con ella. Lo intentó repetidas veces, pero se desconcentraba al
esquivar y responder a los ataques de Dan.
Mientras tanto, Liz, en su caminar, encontró un extraño lugar. Como un santuario. Sintió una
repentina sensación de paz interna, por lo que decidió entrar. Una antigua inscripción, que
estaba en el idioma que las brujas usaron por siglos, por lo cual Liz pudo leerlo. "Sólo las
personas que sean puras en su corazón, podrán acceder a este sacro lugar". ¿Sería Liz pura en
su corazón? Siguió leyendo. "La Diosa a la que dedicamos este templo es la más bondadosa de
todo el Inframundo, y sólo le concederá un deseo a los puros de corazón". Liz debía intentarlo.
Entró al lugar con miedo, no sabía a qué le temía. Caminó hacia los adentros del templo, hasta
que vio un pequeño resplandor al final de una de las habitaciones. Era una enorme estatua que
se encontraba en la parte más visible de aquella habitación. Tenía la forma de una joven y
hermosa mujer. Inmediatamente, la pelinegra dedujo que esa debía ser la Diosa a la que el
Templo se dedicaba.
Liz: Se que no he sido una niña bien durante toda mi vida y desde que tengo memoria, y que
no merezco nada. Pero te pido, Diosa de Todos los Fantasmas, que ayudes a Danny Phantom,
quien en estos momentos está peleando contra un ser malévolo, a acabar con el enemigo. Por
favor, dale mucha fuerza y el poder de controlarla para que derrote a Dan Phantom.
Al principio, no recibía respuesta. Rezó vez tras vez el mismo Rosario, pero no servía. Pero, más
tarde, la misma luz que había visto al entrar en aquella habitación se hizo visible de nuevo. Y
una voz le ordenaba transformarse en fantasma. Esa paz que sintió al entrar volvió a hacerse
presente. La voz provenía de la enorme estatua.
Liz se transformó en fantasma. Hacía ya bastante tiempo que no lo hacía. Casi se podría decir
que extrañaba hacerlo. Antes de que se diera cuenta, estaba perdiendo su forma fantasma,
pues sus poderes estaban siendo removidos de su ser lenta y dolorosamente. Aguantó las
ganas de detener todo, sólo para que Danny derrotara a Dan. Cuando terminó el rito, volvió a
ser una simple mortal, una joven cualquiera.
Mientras tanto, Danny seguía luchando contra Dan. Éste estaba a punto de matarlo, cuando el
tiempo parecía detenerse para el muchacho de cabello blanco. Una luz lo rodeó, y empezó a
sentir cómo iba recuperando sus fuerzas. De repente, se sintió más fuerte que antes. Le había
llegado la hora a Dan.
Dan: ¿Qué pasa, Danny? ¿Acaso estás atemorizado? ¿Te preocupa que esté en juego tu
existencia?
Danny: (Ríe entre dientes) Tú eres el que se debería preocupar por su existencia. Ahora serás
historia.
Dan: Mira, ya estás delirando. Crees que me puedes vencer.
Danny: No lo creo, lo se.
Liz se apresuró a ir a donde se desarrollaba la batalla entre Danny y Dan. Al fin llegó, pero
extrañamente se sentía débil. "Es la pérdida de mis poderes" se dijo. Era algo extraño. No le
importó, y fue con Danny a enfrentar a Dan.
Danny mira asustado a Liz, quien actúa de forma tal que parece que se transformó en una
bestia salvaje (porque bestia ya es). La chica, ahora pelirroja, que se encontraba con piernas y
brazos extendidos de manera que pareciere que se alistaba para atacar, gruñía de cierta forma
que aterrorizaba a su primastro.
Parte 5
Despertar
Danny: Debí esperarlo de ti. Usar a una niña para pelear tus batallas. Vaya hombre que eres.
Dan: Vaya, se nota que estás furioso. Ahora, intenta pelear con tu propia prima. Si no lo haces,
morirás. Pero, se que no eres capaz de ponerle un dedo encima.
Tenía razón, el no sería capaz de lastimarla, aunque eso significara quedar a merced de Liz en
su estado de locura. Sólo se le quedaba viendo a la chica, su sonrisa maniaca, sus brazos
tendidos, y en sus ojos la sed de sangre que se haría esperar en el Disturbio de Sangre.En un
abrir y cerrar de ojos,ella se le lanzó encima a Danny, como un animal salvaje que busca a su
presa. El muchacho ojiverde intentó hablar con ella, pero era inútil, ella estaba fuera de sí.
Danny ya sabía algo de este estado, aunque ignoraba por completo la gravedad y realidad del
asunto. Recuerda que el año pasado, en una clase con otra maestra, habían visto una clase de
mitología. Curiosamente, la historia de las brujas.
"...Se cree que las brujas, sin importar su clasificación ni grado de peligrosidad, tienen en su ser
una especie de demonio, el cual es imposible clasificar."
Era muy evidente que ese demonio oculto había hecho su aparición. Pero, ¿Qué lo haría
alejarse del cuerpo de Liz? Danny sabía como, pero no podía recordarlo, el terror revolvió su
mente. Lo único que hacía era esquivar ataques, sin mucho éxito. La verdad, en esta clase de
momentos, uno se llegaría a preguntar si sería capaz el calmar a la bruja interna de Liz con un
enorme chorro de agua como en el Mago de Oz. Pero era muy estúpido pensar eso. Debía
haber una manera, alguna forma en la que pudiera ganar sin tener que lastimarla (NOTA: En
este momento, quiero decir únicamente que al utilizar en los siguientes diálogos la expresión
"Loca", es para dar a entender que no es la Liz de siempre).
En ese momento, una pequeña chispa de la Liz original brotó y se detuvo. Miró fijamente a
Danny mientras se le acercaba sigilosamente, como acechando.
Dan: Lizette, acábalo, elimínalo. Destruye a Danny Phantom.
Danny: No lo escuches, no le hagas caso.
Dan: Extermínalo, el no es nada en comparación contigo.
Liz: ¿Quieren callarse los dos de una buena vez? ¡¡¡NO ME DEJAN PENSAR!!!
Danny: Liz, ¿Qué harás ahora? El sólo te obligó, porque sabe que tu únicamente entiendes por
la fuer...
Danny se acercó a Liz y la tomó de los brazos, a pesar de que ella se resistía. Como un rayo,
llegó a la cabeza del peliblanco un pequeño recuerdo de su infancia con Liz, cuando sus Jean y
Henry Fenton seguían vivos. Tomó a Liz, quien hacía esfuerzos por soltarse y gritar, y de un
momento a otro dijo...
Dan empujó a Liz mientras caminaba haci Danny, pero la chica se le interpuso como ráfaga,
mientras le decía "Si lo tocas, te mueres". Dan se le quedó viendo fijamente con indiferencia,
pero después se puso a reír.
Dan: Dime, si lastimara a Phantom, ¿Qué harías? Es obvio que nada, pues eres una niña tonta y
desquiciada, que no puede seguir una orden al pie de la letra. Patética.
Liz, ante estas palabras, bajó su enfurecida mirada, la cual ocultaba un destellar rojo, como si el
poder de los Demonios quisiera nuevamente adueñarse de su cuerpo. Pero esta vez, era algo
personal. Desde pequeña, se había dicho a sí misma que no sería una niñita tonta. Desde antes
ha demostrado una madurez increíble, en cuanto a sí misma, ya que no se nota cuando se
encuentra con amigos y familia. De su boca, empezó a murmurar cosas.
Liz: (En voz sumamente baja) Icoros congelium sate nimoite. Darkara gatra socone eztigmar.
Silfaen evangelius crois santorium...
Dan: ¿Qué dices? Es imposible escucharte.
Liz: (En voz baja) ...Socarte vakala gothika esperna. Noboyutitsu arcanian quorte vandian.
Danny: (Alcanza a escuchar un poco) Si, Liz. Qué inteligente eres.
Dan: ¿Qué? ¿De qié estás hablando?
Liz: (En voz alta) LIBERATUM.
Dan: No se qué estés planeando, pero no...
En ese momento, una fuerza extraña detuvo a Dan. Esa fuerza extraña que lo paralizó provenía
de Liz.
Liz: Tal vez sea todo en lo que te pueda ayudar, Danny, pero hazme un favor. DESTROZALO.
Danny: No te preocupes, que eso mismo haré.
Ahora bien, como es muy propio de esta loca escritora, nuevamente me ha dado una flojera de
campeonato describir la batalla. Sólo digamos que Dan fue derrotado, Danny salió algo
cansado, y Liz demasiado exhausta por retener ese gran nivel de magia para seguir teniendo
quieto a Dan. Ya luego, regresan al Reino de los Congelados por los demás, y estando todos
juntos, regresan al Mundo Real. Ya al día siguiente en la escuela...
Liz: (Bosteza)
Danny: No me dirás que sigues cansada por lo de ayer.
Liz: Las brujas tenemos una gran capacidad para recuperarnos, es sólo que anoche no pude
dormir.
Carlos: ¿Ora eso? ¿Y a qué se debió?
Liz: No es nada fácil mantenerte despierta mientras juegas la última entrega de Kof... The King
of Fighters: The Yagami Power (juego salido de mi mera imaginación. Más informes en mi
metroflog).
Danny: Si, claro. Era muy propio de ti, Liz.
Liz: ¿Así como es muy propio de ti ocultar tus sentimientos hacia cierta chica que yo conozco?
¿O como es muy propio de ti no decirle a tus padres que eres Danny Phantom? ¿O...?
Paulina: (Metiéndose en la conversación) ¿De verdad eres Danny Phantom? (Grito de
alegría) !!!!AAAAHHHH!!! ¡Sólo espera a que se lo diga a todos en la escuela!
Danny: ¡No, Paulina!
*-----------------------*
Pasan dos años desde este evento. Esto en el próximo capítulo "Tiempo Transcurrido".
OMAKE
AHHHH, soy tan buena haciendo este trabajo.