El reflujo no siempre es una enfermedad
¿ALARMADA POR EL REFLUJO DE TU
BEBÉ?
El reflujo ocurre cuando el alimento y los jugos gástricos, que se encuentran en
el estómago de tu bebé, pasan al esófago. A veces este contenido llega hasta la boca
y en otras ocasiones se queda en el esófago. En ambos casos - tanto cuando llega a
salir, como cuando se queda dentro - son considerados reflujos.
Muchas madres nos preocupamos cuando nuestro bebé a menudo regurgita una
pequeña cantidad de leche por la boca y nos angustiamos de que eso le pueda
acarrear algún padecimiento o dolencia. Es importante entender que no siempre el
reflujo es patológico o grave. En su mayoría de las veces, este trastorno es
inofensivo en los lactantes.
Los bebes regurgitan o devuelven su alimento de manera involuntaria. Lo que
sucede, dice el especialista en gastroenterología, el Dr. Aldo Maruy, es que en la
parte interior del esófago de tu bebé existe una pequeña “válvulita” llamada esfínter
esofágico inferior. Esta “valvulita” es la encargada de regular el ingreso de los
alimentos hacia el estómago y de cerrarse para impedir que salga. Pero, a veces,
dicha “válvula” no funciona correctamente, sobre todo en niños menores de seis
meses.
El reflujo que debe preocuparte
Es importante que la madre distinga, dice el especialista, que hay dos tipos de
reflujos. El primero es el simple o fisiológico, que no le ocasiona ningún problema a
tu hijo. Esto quiere decir que tu bebé come bien y gana peso. Pero también está el
segundo reflujo, el patológico, que lamentablemente sí acarrea síntomas
gastrointestinales perjudiciales para tu bebé y que necesita ser tratado
médicamente o incluso quirúrgicamente.
Aprendiendo a reconocer las causas
1. En los lactantes, el reflujo casi siempre se debe a que su aparato digestivo
todavía está en formación o porque aún no tiene la presión y fuerza
adecuada que necesita. Normalmente, a partir de los seis meses, éste
inconveniente se corrige naturalmente.
2. Otras veces, el problema del reflujo sólo es motivo de un exceso de
alimento. Tu bebé es un comelón, y, lógicamente, expulsa por la boca lo que
ingirió demás.
3. También, un exceso de gases o moverse demasiado después de comer es
motivo de regurgitación.
Las causas del reflujo patológico son un misterio. La ciencia todavía no sabe por
qué un grupo de niños superan el reflujo fisiológico y otros no. Lo que si se sabe es
que existen factores de riesgo en ciertos niños que tienen algún daño neurológico
como parálisis cerebral, Síndrome de Down, etc. Mayormente, ellos son los más
propensos a padecer de reflujos patológicos.
Los síntomas que sí preocupan
Debes estar alerta si:
1. Tu bebé vomita constantemente.
2. Tiene cólicos
3. Rechaza el alimento, porque asocia la alimentación con el dolor del reflujo.
4. Tiene pobre ganancia ponderal. Esto quiere decir que está flaquito.
Cuando el reflujo es patológico
1. Existe el peligro de apneas. Esto quiere decir, que veces se interrumpe su
respiración durante la regurgitación y esto podría ocasionarle la muerte súbita.
2. Podría sufrir de bronco - espasmos.
3. Podría padecer de neumonía, otitis, laringitis
4. Puede presentar problemas dentales
La cirugía es el último recurso
Cuando el reflujo es patológico, necesariamente, dice el Dr. Maruy, debe tratarse
con medicamentos. Si luego de ocho, diez meses, no se supera el problema, recién
se podría evaluar la posibilidad de una cirugía. Sobre todo ante el peligro de
neumonías aspirativas.
En la actualidad, la cirugía se trata de postergar lo más que se pueda, porque en
el pasado, la operación se realizaba rápidamente y los especialistas se dieron cuenta
que cuando crecía el niño, la cirugía se deformaba. Ahora ya no. Se debe estar muy
seguro de que el niño tiene una causa grave que amerite su intervención.
Es recomendable
Cuando el reflujo es simple o inofensivo y tu hijo sólo regurgita, pero su peso y
talla es la correcta, no debes preocuparte y tan sólo ten presente estas simples
recomendaciones:
Primero, puedes darle su leche en pequeñas cantidades más veces al día.
Segundo, existe en el mercado un chupón de biberón diseñado especialmente
para contrarrestar los gases y aminorar la regurgitación.
Tercero, echarlo siempre de costado. Si duerme boca arriba, podrías utilizar
almohadones para que su postura tenga cierta elevación. También se podría elevar
los pies.
Cuarto, luego de comer mantenerlo con la cabeza levantada y tratar de que eructe.
Si estabas muy preocupada porque tu bebé regurgitaba y creías que esto le podía
ocasionar un problema mayor, espero que ahora hayas absuelto tus dudas. El
reflujo no siempre es una enfermedad.
Fuente: Dr. Aldo Maruy Salto
Pediatra Gastroenterólogo
CMP 22248 RNE 9254
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441-8407/ 4418333