Cuentos Clásicos: Caperucita y Gato
Cuentos Clásicos: Caperucita y Gato
CAPERUCITA ROJA Haba una vez una niita en un pueblo, la ms bonita que jams se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho ms todava. Esta buena mujer le haba mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tanto que todos la llamaban Caperucita Roja. Un da su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo. Anda a ver cmo est tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llvale una torta y este tarrito de mantequilla. Caperucita Roja parti en seguida a ver a su abuela que viva en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontr con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comrsela, pero no se atrevi porque unos leadores andaban por ah cerca. l le pregunt a dnde iba. La pobre nia, que no saba que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo: Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le enva. Vive muy lejos?, le dijo el lobo. Oh, s!, dijo Caperucita Roja, ms all del molino que se ve all lejos, en la
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primera casita del pueblo. Pues bien, dijo el lobo, yo tambin quiero ir a verla; yo ir por este camino, y t por aqul, y veremos quin llega primero. El lobo parti corriendo a toda velocidad por el camino que era ms corto y la nia se fue por el ms largo entretenindose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tard el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc. Quin es? Es su nieta, Caperucita Roja, dijo el lobo, disfrazando la voz, le traigo una Torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le enva. La cndida abuela, que estaba en cama porque no se senta bien, le grit: Tira la aldaba y el cerrojo caer. El lobo tir la aldaba, y la puerta se abri. Se abalanz sobre la buena mujer y la Devor en un santiamn, pues haca ms de tres das que no coma. En seguida Cerr la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato despus, lleg a golpear la puerta: Toc, toc. Quin es? Caperucita Roja, al or la ronca voz del lobo, primero se asust, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contest: Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le enva. El lobo le grit, suavizando un poco la voz: Tira la aldaba y el cerrojo caer. Caperucita Roja tir la aldaba y la puerta se abri. Vindola entrar, el lobo le dijo, mientras se esconda en la cama bajo la frazada: Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo. Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y qued muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo: Abuela, qu brazos tan grandes tienes! Es para abrazarte mejor, hija ma. Abuela, qu piernas tan grandes tiene! Es para correr mejor, hija ma. Abuela, qu orejas tan grandes tiene! Es para or mejor, hija ma. Abuela, que ojos tan grandes tiene! Es para ver mejor, hija ma. Abuela, qu dientes tan grandes tiene! Para comerte mejor! Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanz sobre Caperucita Roja y se la comi. MORALEJA Aqu vemos que la adolescencia, en especial las seoritas, bien hechas, amables y bonitas no deben a cualquiera or con complacencia, y no resulta causa de extraeza ver que muchas del lobo son la presa. Y digo el lobo, pues bajo su envoltura no todos son de igual calaa: Los hay con no poca maa,
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silenciosos, sin odio ni amargura, que en secreto, pacientes, con dulzura van a la siga de las damiselas hasta las casas y en las callejuelas; ms, bien sabemos que los zalameros entre todos los lobos ay! son los ms fieros. ! EL GATO CON BOTAS Un molinero dej como nica herencia a sus tres hijos, su molino, su burro y su gato. El reparto fue bien simple: no se necesit llamar ni al abogado ni al notario. Habran consumido todo el pobre patrimonio. El mayor recibi el molino, el segundo se qued con el burro, y al menor le toc slo el gato. Este se lamentaba de su msera herencia: Mis hermanos, deca, podrn ganarse la vida convenientemente trabajando juntos; lo que es yo, despus de comerme a mi gato y de hacerme un manguito con su piel, me morir de hambre. El gato, que escuchaba estas palabras, pero se haca el desentendido, le dijo en tono serio y pausado: No debis afligiros, mi seor, no tenis ms que proporcionarme una bolsa y un par de botas para andar por entre los matorrales, y veris que vuestra herencia no es tan pobre como pensis. Aunque el amo del gato no abrigara sobre esto grandes ilusiones, le haba visto dar tantas muestras de agilidad para cazar ratas y ratones, como colgarse de los pies o esconderse en la harina para hacerse el muerto, que no desesper de verse socorrido por l en su miseria. Cuando el gato tuvo lo que haba pedido, se coloc las botas y echndose la bolsa al cuello, sujet los cordones de sta con las dos patas delanteras, y se dirigi a un campo donde haba muchos conejos. Puso afrecho y hierbas en su saco y tendindose en el suelo como si estuviese muerto, aguard a que algn conejillo, poco conocedor an de las astucias de este mundo, viniera a meter su hocico en la bolsa para comer lo que haba dentro. No bien se hubo recostado, cuando se vio satisfecho. Un atolondrado conejillo se meti en el saco y el maestro gato, tirando los cordones, lo encerr y lo mat sin misericordia. Muy ufano con su presa, fuese donde el rey y pidi hablar con l. Lo hicieron subir a los aposentos de Su Majestad donde, al entrar, hizo una gran reverencia ante el rey, y le dijo: He aqu, Majestad, un conejo de campo que el seor marqus de Carabs (era el nombre que invent para su amo) me ha encargado obsequiaros de su parte. Dile a tu amo, respondi el rey, que le doy las gracias y que me agrada mucho. En otra ocasin, se ocult en un trigal, dejando siempre su saco abierto; y cuando en l entraron dos perdices, tir los cordones y las caz a ambas. Fue en seguida a ofrendarlas al rey, tal como haba hecho con el conejo de campo. El rey recibi tambin con agrado las dos perdices, y orden que le diesen de beber. El gato continu as durante dos o tres meses llevndole de vez en cuando al rey productos de caza de su amo. Un da supo que el rey ira a pasear a orillas del ro con su hija, la ms hermosa princesa del mundo, y le dijo a su amo:
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S queris seguir mi consejo, vuestra fortuna est hecha: no tenis ms que baaros en el ro, en el sitio que os mostrar, y en seguida yo har lo dems. El marqus de Carabs hizo lo que su gato le aconsej, sin saber de qu servira. Mientras se estaba baando, el rey pas por ah, y el gato se puso a gritar con todas sus fuerzas: Socorro, socorro! El seor marqus de Carabs se est ahogando! Al or el grito, el rey asom la cabeza por la portezuela y reconociendo al gato que tantas veces le haba llevado caza, orden a sus guardias que acudieran rpidamente a socorrer al marqus de Carabs. En tanto que sacaban del ro al pobre marqus, el gato se acerc a la carroza y le dijo al rey que mientras su amo se estaba baando, unos ladrones se haban llevado sus ropas pese a haber gritado al ladrn! con todas sus fuerzas; el pcaro del gato las haba escondido debajo de una enorme piedra. El rey orden de inmediato a los encargados de su guardarropa que fuesen en busca de sus ms bellas vestiduras para el seor marqus de Carabs. El rey le hizo mil atenciones, y como el hermoso traje que le acababan de dar realzaba su figura, ya que era apuesto y bien formado, la hija del rey lo encontr muy de su agrado; bast que el marqus de Carabs le dirigiera dos o tres miradas sumamente respetuosas y algo tiernas, y ella qued locamente enamorada. El rey quiso que subiera a su carroza y lo acompaara en el paseo. El gato, encantado al ver que su proyecto empezaba a resultar, se adelant, y habiendo encontrado a unos campesinos que segaban un prado, les dijo: Buenos segadores, si no decs al rey que el prado que estis segando es del marqus de Carabs, os har picadillo como carne de budn. Por cierto que el rey pregunt a los segadores de quin era ese prado que estaban segando. Es del seor marqus de Carabs, dijeron a una sola voz, puesto que la amenaza del gato los haba asustado. Tenis aqu una hermosa heredad, dijo el rey al marqus de Carabs. Veris, Majestad, es una tierra que no deja de producir con abundancia cada ao. El maestro gato, que iba siempre delante, encontr a unos campesinos que cosechaban y les dijo: Buena gente que estis cosechando, si no decs que todos estos campos pertenecen al marqus de Carabs, os har picadillo como carn de budn. El rey, que pas momentos despus, quiso saber a quin pertenecan los campos que vea. Son del seor marqus de Carabs, contestaron los campesinos, y el rey nuevamente se alegr con el marqus. El gato, que iba delante de la carroza, deca siempre lo mismo a todos cuantos encontraba; y el rey estaba muy asombrado con las riquezas del seor marqus de Carabs. El maestro gato lleg finalmente ante un hermoso castillo cuyo dueo era un ogro, el ms rico que jams se hubiera visto, pues todas las tierras por donde haban pasado eran dependientes de este castillo. El gato, que tuvo la precaucin de informarse acerca de quin era ste ogro y de lo que sabia hacer, pidi hablar con l, diciendo que no haba querido pasar tan cerca de su castillo sin tener el honor de hacerle la reverencia. El ogro lo recibi en la forma ms corts que puede hacerlo un ogro y lo invit a descansar. Me han asegurado, dijo el gato, que vos tenias el don de convertiros en
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cualquier clase de animal, que podais, por ejemplo, transformaros en len, en elefante. Es cierto, respondi el ogro con brusquedad, y para demostrarlo, veris cmo me convierto en len. El gato se asust tanto al ver a un len delante de l que en un santiamn se trep a las canaletas, no sin pena ni riesgo a causa de las botas que nada servan para andar por las tejas. Algn rato despus, viendo que el ogro haba recuperado su forma primitiva, el gato baj y confes que haba tenido mucho miedo. Adems me han asegurado, dijo el gato, pero no puedo creerlo, que vos tambin tenis el poder de adquirir la forma del ms pequeo animalillo; por ejemplo, que podis convertiros en un ratn, en una rata; os confieso que eso me parece imposible. Imposible?, repuso el ogro, ya veris; y al mismo tiempo se transform en una rata que se puso a correr por el piso. Apenas la vio, el gato se ech encima de ella y se la comi. Entretanto, el rey que al pasar vio el hermoso castillo del ogro, quiso entrar. El gato, al or el ruido del carruaje que atravesaba el puente levadizo, corri adelante y le dijo al rey: Vuestra Majestad sea bienvenida al castillo del seor marqus de Carabs. Cmo, seor marqus, exclam el rey, este castillo tambin os pertenece! Nada hay ms bello que este patio y todos estos edificios que lo rodean; veamos el interior, por favor. El marqus ofreci la mano a la joven princesa y, siguiendo al rey que iba primero, entraron a una gran sala donde encontraron una magnfica colacin que el ogro haba mandado preparar para sus amigos que vendran a verlo ese mismo da, los cuales no se haban atrevido a entrar, sabiendo que el rey estaba all. El rey, encantado con las buenas cualidades del seor marqus de Carabs, al igual que su hija, que ya estaba loca de amor, viendo los valiosos bienes que posea, le dijo, despus de haber bebido cinco o seis copas: Slo depender de vos, seor marqus, que seis mi yerno. El marqus, haciendo grandes reverencias, acept el honor que le hacia el rey; y ese mismo da se cas con la princesa. El gato se convirti en gran seor, y ya no corri tras las ratas sino para divertirse. MORALEJA En principio parece ventajoso contar con un legado sustancioso recibido en heredad por sucesin; ms los jvenes, en definitiva obtienen del talento y la inventiva ms provecho que de la posicin. OTRA MORALEJA Si puede el hijo de un molinero en una princesa suscitar sentimientos tan vecinos a la adoracin, es porque el vestir con esmero, ser joven, atrayente y atento no son ajenos a la seduccin.
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Andresn nunca quera acostarse a su hora. Sus paps le haban explicado lo importante que era acostarse temprano y descansar bien, pero l no haca ningn caso, y ya no saban qu hacer. Hasta que un fin de semana que estaban en el pueblo con los abuelos, el abuelo Paco se enter y dijo: - Esto es un trabajo para Tripn, mi gato panzudo. Y diciendo eso, les endos el gato y se lo tuvieron que llevar de vuelta a la ciudad. Era un gato lento y gordinfln, y tampoco daba mucho trabajo, pues nadie saba nunca dnde se meta. Esa misma noche, a la hora de acostarse, volvieron los problemas: Andresn no tena intencin de ir a la cama. Y aunque sus paps esperaron un rato para ver si ocurra algo especial y Tripn solucionaba el problema, no pas nada. - Vaya cosas tiene el abuelo - dijo el padre- igual est empezando a chochear. Cuando horas despus Andresn fue por fin a acostarse, al llegar a la habitacin se llev un buen susto. Tripn estaba en su cama, totalmente espanzurrado, durmiendo a pierna suelta y roncando por todo lo alto. Andresn trat de apartar al gato, pero no hubo forma, y aquella noche apenas pudo dormir nada, arrinconado en una esquinita... Al da siguiente, la historia se repiti, pero adems Andresn estaba mucho ms cansado por no haber dormido. Cuando llegn el tercer da, el nio haba comprendido que si quera dormir en su cama tendra que llegar antes que Tripn, as que en cuanto sus padres empezaron tan slo a hablar de acostarse, Andresn sali como una bala directo al dormitorio y se meti rpidamente en la cama. Sus paps no podan crerselo. No saban lo del gato, ni por qu Andresn se acost a su hora sin protestar. Y estaban tan contentos, que se quedaron celebrndolo hasta bastante tarde, pero... ...adivinis dnde durmi Tripn aquella noche? :-)) La gota de agua
Haba una vez una jarra de agua fresca y cristalina, en la que todas las gotas de agua se sentan orgullosas de ser tan transparentes, y da tras dia se felicitaban unas a otras por su limpieza y belleza. Hasta que un da, una de aquellas gotas decidi que se aburra de su limpia existencia, y que quera probar a ser una gota sucia. Las dems trataron de desanimarla, pero ella insisti. Sin apenas darse cuenta, en cuanto la gota se volvi sucia ensuci a todas las gotas de su alrededor, que a su vez hicieron lo mismo con sus vecinas, y en un instante, todo el agua en la jarra se ensuci. Las gotas trataron de limpiarse, sin xito. Hicieron de todo, pero era imposible terminar de sacudirse la suciedad. Finalmente, mucho tiempo despus, la jarra acab en una fuente, y slo cuando volvi a entrar mucha agua limpia, las gotas recuperaron su transparencia y belleza iniciales. Ahora todas saben que si quieren ser unas gotas limpias, todas y cada una deben serlo siempre, aunque les cueste, porque arreglar lo malo de una sla gota cuesta muchsimo trabajo
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Lo mismo pasa con todos nuestros amigos, si queremos ser una jarra de agua limpia, todos tendremos que ser gotas limpias, y adms no debemos ser las gotas sucias que lo estropean todo. Y t, qu eres? una gota limpia? Cuento, Tintero y Pluma
En una pequea ciudad hubo una vez un cuento vaco. Tena un aspecto excelente, y una decoracin impresionante, pero todas sus hojas estaban en blanco. Nios y mayores lo miraban con ilusin, pero al descubrir que no guardaba historia alguna, lo abandonaban en cualquier lugar. No muy lejos de all, un precioso tintero segua lleno de tinta desde que haca ya aos su dueo lo dejara olvidado en una esquina. Tintero y cuento lamentaban su mala suerte, y en eso gastaban sus das. Quiso el azar que una de las veces que el cuento fue abandonado, acabara junto al tintero. Ambos compartieron sus desgracias durante das y das, y as hubieran seguido aos, de no haber caido a su lado una elegante pluma de cisne, que en un descuido se haba soltado en pleno vuelo. Aquella era la primera vez que la pluma se senta sola y abandonada, y llor profundamente, acompaada por el cuento y el tintero, que se sumaron a sus quejas con la facilidad de quien llevaba aos lamentndose da tras da. Pero al contrario que sus compaeros, la pluma se cans enseguida de llorar, y quiso cambiar la situacin. Al dejar sus quejas y secarse las lgrimas, vio claramente cmo los tres podan hacer juntos mucho ms que sufrir juntos, y convenci a sus amigos para escribir una historia. El cuento puso sus mejores hojas, la tinta no se derram ni un poco, y la pluma puso montones de ingenio y caligrafa para conseguir una preciosa historia de tres amigos que se ayudaban para mejorar sus vidas. Un joven maestro que pasaba por all triste y cabizbajo, pensando cmo conseguir la atencin de sus alumnos, descubri el cuento y sus amigos. Al leerlo, qued encantado con aquella historia, y recogiendo a los tres artistas, sigui su camino a la escuela. All cont la historia a sus alumnos, y todos se mostraron atentos y encantados. Desde entonces, cada noche, pluma, tintero y cuento se unan para escribir una nueva historia para el joven profesor, y se sentan orgullosos y alegres de haber sabido cambiar su suerte gracias a su esfuerzo y colaboracin. El marciano accidentado
Estaba una noche el erizo mirando al cielo con su telescopio, cuando le pareci ver pasar una nave espacial volando hacia la luna. Cuando consigui enfocarla, descubri que se trataba de la nave de un pobre marciano que haba tenido un accidente y haba aterrizado en la luna, y que no podra salir
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de all sin ayuda. El erizo se dio cuenta de que seguro que era l el nico que podra haberlo visto, as que decidi tratar de salvarle, y llam a algunos animales para que le ayudasen. Como no se les ocurra nada, llamaron a otros, y a otros, y al final prcticamente todo los animales del bosque estaban all. Entonces se les ocurri hacer una gran montaa, unos subidos encima de otros, hasta llegar a la luna. Aquello fue muy difcil, y todos terminaron con algn dedo en el ojo, un pisotn en la oreja y numerosos golpes en la cabeza, pero finalmente consiguieron llegar a la luna y rescatar al marciano. Desgraciadamente, cuando estaban bajando por la gran torre de animales, el oso no pudo evitar estornudar, pues era alrgico al polvo de luna, y toda la torre se vino abajo con gran estruendo de aullidos, rugidos y otros lamentos de los animales. Al ver todo aquel estruendo, con todos los animales dolindose por todas partes, el marciano pens que se enfadaran muchsimo con l, porque todo aquello haba sido por su culpa. Pero fue justo al revs: segn se fueron recuperando de la cada, todos los animales saltaban y daban palmas de alegra, felices por haber conseguido entre todos algo tan difcil, y durante todo aquel da celebraron una gran fiesta juntos. El marciano anot todas estas cosas, y cuando volvi a su planeta dej a todos boquiabiertos con lo que le haba pasado. Y as fue como aquellos sencillos y voluntariosos animales ensearon a los marcianos la importancia del trabajo en equipo y de la alegra, y desde entonces, ya no hacen naves de un solo pasajero, sino que van en grupos dispuestos siempre a ayudarse y sacrificarse unos por otros en cuanto sea necesario. Globos acrobticos
Por fin lleg el da del gran concurso de globos acrobticos. Todos los insectos del jardn haban estado entrenando duro, y ahora se preparaban para comenzar sus piruetas. Los concursos de globos eran algo especialsimo, pues slo podan celebrarse tras alguna gran fiesta que hicieran los nios de la casa, y haba muy poco tiempo antes de que se hiciera limpieza general y los paps retirasen todos los globos. Como cada ao, los favoritos eran los insectos voladores, pues agarrados a la cuerda del globo podan llevarlo de aqu para all trazando figuras a voluntad. Pero aquella vez haba tambin unos participantes un poco peculiares: un grupo de hormigas. Por supuesto, nadie esperaba que hicieran nada especial, tenan tan poco peso que jams se haba presentado ninguna, pero llamaba la atencin verlas a todas perfectamente uniformadas y preparadas. As, los distintos concursantes fueron desarrollando sus espectculos, consiguiendo figuras con los globos realmente bellas: la mariposa y la lucirnaga, como siempre, dejaron a todos boquiabiertos con su giros y su juego de colores, y cuando les toc el turno a las hormigas, todo pareca decidido. Las hormigas, sin embargo, por primera vez desde que se recordaba, compartieron un mismo globo; y una a una fueron trepando por la cuerda colgante, formando una delgada hilera negra. Cuando hubieron cubierto toda la cuerda del globo, la ltima hormiga trep por encima de sus compaeras hasta llegar al globo, y despus, sigui hasta lo ms alto. Aquel extrao montaje atrajo la curiosidad de todos, que entonces pudieron ver el toque final: la hormiga abri las tenazas de su boca tanto
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como pudo.. y le asest un buen mordisco al globo!. Pssssssss!!! Aquello fue apotesico: el globo comenz a resoplar su aire, movindose alocadamente aqu y all, haciendo mil piruetas, mientras las hormigas, perfectamente sincronizadas, iban representando bellas figuras colgadas de la cuerda, todas trabajando a un tiempo por conseguir el dibujo ms bello. Por supuesto, aquel acrobtico vuelo termin con un buen golpe, pero dio igual: la exhibicin de la originalidad y el trabajo en equipo de las hormigas fue tan impresionante, que ni siquiera hizo falta votar al ganador. Desde entonces, todos se dieron cuenta de lo lejos que se puede llegar haciendo las cosas juntos, por muy difcil que lo parezca para uno slo, y los concursos de los aos siguientes estuvieron repletos de grupos participantes con espectculos que nunca podra haber conseguido un insecto por su cuenta. El bosque de los lamentos
Hubo una vez un bosque de rboles pequeitos que crecan todos a la vez. Haba sido plantados por un anciano labrador que cuidaba de que todos crecieran rectos y sanos. Pero aquel lugar era un sitio de fuertes vientos, y los pequeos rboles preferan evitar las molestias del aire encogindose y torciendo sus troncos y ramitas. El anciano, sabiendo que de aquella manera no podran crecer bien, se esforzaba en enderezarlos, y dedicaba horas y horas a atar sus finos troncos a las estacas y varas que plantaba junto a cada rbol, con la esperanza de que comprendieran que haca todo aquello por el bien de sus amados rboles. Pero aquellos rboles caprichosos no tenan ganas de aguantar el viento. Daba igual que el viejo les prometiera que cuando fueran altos y rectos el aire no les molestara. Siempre se las apaaban para doblarse y retorcerse, y seguir escondindose del viento. Slo uno de aquellos rboles, uno que estaba situado justo en el centro del bosque, se esforzaba por seguir creciendo erguido, y aguantaba con paciencia las travesuras del fastidioso viento. Pasaron los aos, y el viejo muri. Y desde entonces, los rboles pudieron crecer a su aire, torcindose y protegindose del viento como quisieron, sin que nadie les molestara. Todos, excepto aquel rbol del centro del bosque, que sigui decidido a crecer como deba hacerlo un rbol. Pero a medida que el bosque creca, y los rboles se hacan ms gruesos y robustos, comenzaron a sentir crujidos en su interior. Sus ramas y sus troncos necesitaban seguir creciendo, pero los rboles estaban tan retorcidos que ese crecimiento imparable slo les provocaba un dolor y sufrimiento an mayor que el que se haban ahorrado evitando el viento. Cada da y cada noche, en lo profundo del bosque, podan escucharse los ruidos y chasquidos de los rboles, como si fueran quejidos y sollozos. Y en los alrededores comenzaron a conocer aquel lugar como el bosque de los lamentos. Y era un lugar con un encanto especial, pues justo en el centro, rodeado de miles de rboles de poca altura, llenos de nudos y torceduras, se alzaba un impresionante rbol, largo y recto como ninguno. Y ese rbol, el nico que nunca cruja, sigui creciendo y creciendo sin tener que preocuparse del siempre travieso viento y sus amigas las brisas.
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Contaba la leyenda que exista un pas llamado Facilitonia donde todo era extremadamente fcil y sencillo. Roberto y Laura, una pareja de aventureros, dedic mucho tiempo a investigar sobre aquel lugar, y cuando creyeron saber dnde estaba fueron en su busca. Vivieron mil aventuras y pasaron cientos de peligros; contemplaron lugares preciosos y conocieron animales nunca vistos. Y finalmente, encontraron Facilitonia. Todo estaba en calma, como si all se hubiera parado el tiempo. Les recibi quien pareca ser el nico habitante de aquel lugar, un anciano hombrecillo de ojos tristes. - Soy el desgraciado Puk, el condenado guardin de los durmientes - dijo con un lamento. Y ante la mirada extraada de los viajeros, comenz a contar su historia. El anciano explic cmo los facilitones, en su bsqueda por encontrar la ms fcil de las vidas, una vida sin preocupaciones ni dificultades, haban construido una gran cmara, en la que todos dorman plcidamente y tenan todo lo que podan necesitar. Slo el azar haba condenado a Puk a una vida ms dura y difcil, con la misin de cuidar del agradable sueo del resto de facilitones, mantener los aparatos y retirar a aquellos que fueran muriendo por la edad. Todo aquello ocurri muchos aos atrs, y los pocos facilitones que quedaban, aquellos que como Puk eran muy jvenes cuando iniciaron el sueo, eran ya bastante ancianos. Los viajeros no podan creer lo que vean. - En serio sientes envidia del resto? - Pues claro!- respondi Puk- Mira qu vida tan sencilla y cmoda llevan. Yo, en cambio, tengo que buscar comida, sufrir calor y fro, reparar las averias, preocuparme por los durmientes y mil cosas ms... esto no es vida! Los aventureros insistieron mucho en poder hablar con alguno de ellos, y con la excusa de que les hablara de su maravillosa existencia, convencieron a Puk para que despertara a uno de los durmientes. El viejo protest pero se dej convencer, pues en el fondo l tambin quera escuchar lo felices que eran los facilitones. As, despertaron a un anciano. Pero cuando hablaron con l, result que slo era un anciano en apariencia, pues hablaba y pensaba como un nio. No saba prcticamente nada, y slo contaba lo bonitos que haban sido sus sueos. Puk se sinti horrorizado, y despert al resto de durmientes, slo para comprobar que a todos les haba ocurrido lo mismo. Haban hecho tan pocas cosas en su vida, haban superado tan pocas dificultades, que apenas saban hacer nada, y al verlos se dudaba de que hubieran llegado a estar vivos alguna vez. Ninguno quiso volver a su plcido sueo, y el bueno de Puk, con gran paciencia, comenz a ensear a aquel grupo de viejos todas las cosas que se haban perdido. Y se alegr enormemente de su suerte en el sorteo, de cada noche que protest por sus tareas, de cada problema y dificultad que haba superado, y de cada vez que no entendi algo y tuvo que probar cien veces hasta aprenderlo. En resumen, de haber sido el nico de todo su pueblo que haba llegado a vivir de verdad.
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En aquella tienda de animales la mala suerte tena un nombre: Pescafrito, un pequeo pez famoso porque nunca estaba en el acuario adecuado. Cada vez que tocaba reordenar los tanques, Pescafrito acababa por error o descuido en el ms peligroso para l. Desde otros tanques tranquilos y seguros, sus primos y hermanos vean divertidos sus desesperadas carreras por evitar ser la merienda de algn grandulln. A pesar de su increble mala suerte, Pescafrito no se desanimaba, y en cada carrera pona todo su empeo en librarse de nuevo, aunque sintiera el dolor de algn que otro mordisco en sus aletas o el cansancio de nadar entre plantas y rocas a cualquier hora del da o de la noche. As fue sobreviviendo Pescafrito Malasuerte, como todos le llamaban, hasta que un da de reorganizacin en los acuarios, Pescafrito por fin acab compartiendo tanque con todos sus primos y hermanos. Pero mientras se juntaban a su alrededor para conocer sus desventuras, un cuidador despistado ech en ese mismo tanque al ms grande, hambriento y peligroso de los peces de la tienda. Fueron slo unos minutos, pero el enorme pez no necesit ms para acabar con todos los pececillos... excepto Pescafrito, que acostumbrado a huir de muchos peces a la vez, no tuvo problemas en escapar de uno solo. Poco despus entr en la tienda un gran experto en acuarios, y al ver a Pescafrito vivo en el mismo tanque que el pez grande no se lo poda creer. Estuvo horas en la tienda, observndolo, vindolo escapar una y otra vez con su nadar lleno de giros y piruetas y su increble capacidad para esconderse. No tena dudas: era un pez nico en el mundo, y el experto lo llev consigo para ser la estrella de todas sus colecciones y acuarios. Y All Pescafrito vivi feliz con todo tipo de atenciones y cuidados, pensando lo buena que haba sido para l su famossima mala suerte. El murcipjaro
Haba una vez un murcilago para quien salir a cazar insectos era un esfuerzo terrible. Era tan comodn, que cuando un da por casualidad vio un pjaro en su jaula a travs de una ventana, y vio que tena agua y comida sin tener que hacer ningn esfuerzo, decidi que l tambin se convirtira en la mascota de un nio. Empez a madrugar, levantndose cuando an era de da para ir a algn parque y dejarse ver por algn nio que lo adoptase como mascota. Pero como los murcilagos son bastante feuchos, la verdad, poco caso le hacan. Entonces, decidi mejorar su aspecto. Se fabric un pico, se peg un montn de plumas alrededor del cuerpo, y se hizo con un pequeisimo silbato, con el que consigui que sus cantos de murcipjaro fueran un poco menos horribles. Y as, y con mucha suerte, se encontr con un nio bastante miope que casi nunca llevaba sus gafas, a quien no import el ridculo aspecto de aquel pjaro negro y pequeajo.
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El murcilago fue feliz a su jaula, dentro de una casa cmoda y calentita, donde se sinti el rey de todos los murcilagos, y el ms listo. Pero aquella sensacin dur tanto como su hambre, pues cuando quiso comer algo, all no haba ni mosquitos ni insectos, sino abundante alpiste y otros cereales por los que el muercilago senta el mayor de los ascos. Tanto, que estaba decidido a morir de hambre antes que probar aquella comida de pjaros. Pero su nuevo dueo, al notar que comenzaba a adelgazar, decidi que no iba a dejar morir de hambre a su pajarito, y con una jeringuilla y una cuchara, consigui que el aquel fuera el primer murcilago en darse un atracn de alpiste... Algunos das despus, el murcipjaro consigui escapar de aquella jaula y volver a casa. Estaba tan avergonzado que no cont a nadie lo que le haba ocurrido, pero no pudo evitar que todos comentaran lo mucho que se esforzaba ahora cuando sala de caza, y lo duro y resistente que se haba vuelto, sin que desde entonces volvieran a preocuparle las molestias o incomodidades de la vida en libertad. La ballena calurosa
Waky la ballena viva en una pequea laguna salada. Era la nica ballena del lugar y llevaba una vida muy cmoda, as que se haba vuelto un poco caprichosa. Pero un ao lleg un verano de calores tan fuertes, que el agua subi su temperatura y Waky, acostumbrada a una vida tan plcida, senta que no podra aguantar tanto calor. Un pececillo que haba pasado algn tiempo en una pecera de unos nios, le cont que los humanos utilizaban abanicos para refrescarse en verano, y la ballena ya no pudo pensar en otra cosa que en construirse un abanico. Todos le dijeron que era una exagerada, que aquellos calores pasaran rpido, pero Waky cre su enormsimo abanico, y en cuanto estuvo listo, comenz a abanicarse... pobrecillos todos! El gigante abanico sacudi tan fuertemente las aguas de la pequea laguna, que por todas partes surgieron enormes olas que se desbordaban, y terminaron por dejar la laguna medio vaca, y a la enorme ballena en el centro, sin poder moverse, con slo unos pocos centmetros de agua para refrescarse. "No podas aguantarte un poquito, tenas que vaciarnos la laguna", decan unos unos. "Impaciente!, egosta!" le gritaban otros. Pero lo peor para Waky no eran los insultos, sino que con tan poquita agua el calor s que era insoportable. Y preparndose para morir de calor, se despidi de todos sus amigos, les pidi perdn, y les asegur que si volviera a vivir habra aprendido a ser ms fuerte y aguantar mejor las incomodidades. Pero una vez ms, Waky estaba exagerendo, y por supuesto que pudo aguantar aquellos das calurosos sin morirse, aunque en verdad sufri un poquito. Y cuando las siguientes lluvias devolvieron su agua a la laguna, y el tiempo mejor, Waky tuvo que cumplir su promesa, y demostrar a todos que haba aprendido a no ser tan comodona, impaciente y caprichosa. El pequeo colibr
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El pequeo colibr azul se senta triste y cansado. Se perdi cuando viajaba con su familia en busca de un lugar ms clido donde pasar el invierno, y cuando entr la noche, despus de mucho tiempo buscndolos sin ninguna suerte, se resguard en una pequea cueva que encontr en la montaa. Dentro slo haba unas cuantas ramas y hojas secas llevadas por el viento. Aunque alimentarse no era algo que a l le preocupara, ya que siempre haba sido muy hbil para esta tarea, el no saber si volvera a ver a sus seres queridos le entristeca profundamente. -No te alejes de nosotros cuando migramos a otro lugar-, le repetan siempre sus paps. Pero l se emocionaba con todas las cositas que descubra durante sus viajes, y se quedaba boquiabierto contemplando esas maravillas, batiendo sus pequeas alitas encima de cada tesoro, mientras los dems seguan su camino sin percatarse de su falta. Aquel da mientras volaban vio un destello de luz, un reflejo que sala de entre los rboles y sin darse cuenta fue perdiendo altitud y acercndose para ver qu era aquella hermosa luz. Entonces descubri un enorme y precioso lago de aguas cristalinas que le dej totalmente sorprendido. -Uauuu!!!- Exclam, vindose reflejado en el agua. -Que maravilla!!!!l nunca haba visto nada igual. El sol empezaba ponerse y sus rayos en el agua aparecan como brillantes reflejos dorados que casi cegaban, convirtindolo en un cuadro espectacular. All correte por encima del agua jugando con su reflejo, utilizando como espejo las quietas aguas donde contemplaba las blancas nubes deslizndose por el cielo. No se dio cuenta de que el tiempo pasaba y cuando de pronto alz su vuelo llamando a su familia para ensearles lo que haba descubierto, vio que su llamada no era respondida, y que sus paps y sus hermanos haban seguido su vuelo, y donde estaban ahora ya no podan orle. De pronto un enorme temor se adue de l. De sus ojos desapareci toda esa belleza y slo escuchaba ruidos extraos que cada vez aumentaban ms su miedo y su malestar. Unos gritos de aves desconocidas resonaban por el bosque, y todo lo que antes pareca bello se convirti en algo ttrico y fantasmal. El sol ya casi no alumbraba y tema quedarse solo en el bosque, as que sali volando en busca de su familia. Pero la noche entr y l segua solo. Busc entonces un lugar donde cobijarse y all pas la noche. Con las hojitas que haba en la cueva se hizo una camita un tanto ruidosa, ya que las hojas estaban secas pero por lo menos le dieron un poquito de calor para esa noche. Al da siguiente cuando despert no recordaba que se haba perdido, pero pronto al levantarse record lo que haba sucedido, y empez a preocuparse. -Oh, Dios mo! Qu voy a hacer aqu solo? Dnde est mi familia?- Y pronto descubri cmo les echaba de menos. Sus paps siempre le repetan que si algn da se perda lo que tena que hacer era no alejarse del ltimo lugar por donde haban pasado todos juntos, ponerse en un lugar suficientemente alto como para que pudieran verle cuando volvieran a buscarle, y que nunca dejara que el miedo le impidiera ver la realidad. -Es verdad!!!!- Dijo cuando record. -Mis paps me dijeron qu tenia que hacer si me perda as que no tengo nada que temer, mi familia me est buscando y pronto nos reuniremos-. As que sali de su cuevecita despidindose de ella y dndole las gracias por haberle ofrecido cobijo esa noche. De nuevo todo volva a ser hermoso, y la seguridad de que encontrara a su familia le hacia volar feliz y alegre por unos parajes totalmente desconocidos para l. Pronto encontr de nuevo el lago por donde volaron la ltima vez, y all busc el rbol ms alto y se pos en una de sus ramas. Mientras esperaba, empez a canturrear y poco a poco se fueron aadiendo a su cancin todos los pajarillos que habitaban por esos entornos. l les cont que se haba perdido, y decidieron
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cantar muy muy fuerte para que todo el que pasara pudiera orles. Pronto su cancin se poda escuchar desde muy lejos, lo que ayud a su familia a encontrarle ms rpidamente. Despus de aquel da, nuestro pajarillo se haba hecho ms sabio. Ahora saba que tena que advertir siempre a su familia cuando se alejaba de ellos durante sus viajes. Saba tambin que durante el camino de la vida encontrara a quienes le ofrecieran su ayuda, y lo ms importante de todo, descubri que cuando el miedo se apoderaba de l las cosas ms hermosas podan parecer las ms terribles. La cerilla y los muecos
Haba una vez un nio que tena dos pequeos muecos muy traviesos. Un da, los muecos vieron una preciosa caja de cerillas en la cocina, y fueron a cogerlas, a pesar de que saban que no era un juguete y que podan ser peligrosas. Los dos muequitos aprovecharon un despiste del nio para coger rpidamente una cerilla y esconderse en el coche en el que viajaban siempre con el nio. Luego el nio sali al patio con el coche, pero una vez all, un extremo de la cerilla salo por la ventanilla, roz la piedra y se encendi, y el coche se puso a arder. Afortunadamente, la mam del nio estaba cerca y pudo apagar el fuego rpidamente, pero no pudo salvar una parte del coche y de los muecos, que resultaron quemados y reblandecidos hasta fundirse, de forma que los muecos ya nunca ms pudieron salir del coche. El nio se llev un susto enorme, y comprendi por qu su mam no le dejaba jugar con las cerillas y otras cosas. Y all quedaron atrapados aquellos muecos para siempre, y cuando ven que el nio va a hacer algo peligroso, se ponen a llamar la atencin para que al verles, recuerde el gran susto de la cerilla. El dulce terror de Halloween
Haba una vez una ciudad llamada Halloween en la que viva un malvado fabricante de dulces y golosinas. Este, sabiendo que los paps no dejaban a sus hijos comer golosinas ms de una vez a la semana para evitar las caries, invent un plan para vender muchos ms caramelos. As, pag a una pandilla de ladrones y bandidos quienes, disfrazados de horribles monstruos, aterrorizaron a todos. Luego llen la ciudad de anuncios que aseguraban que sus caramelos eran la nica defensa posible contra aquellos terrorficos seres. Y como todo estaba preparado por el malvado fabricante, lo que decan los anuncios era verdad, y cuando los nios de la casa entregaban sus caramelos, los monstruosos bandidos los dejaban tranquilos y se iban. Las ventas de caramelos se dispararon, pero de forma poco justa. Mientras los nios de familias ricas acumulaban montones y montones de golosinas para protegerse de los malvados, los nios pobres sufran las peores pesadillas al saber que no tenan ni un triste caramelo con el que calmar a los monstruos. Adems, como los caramelos tenan tanto valor, los nios comenzaron a volverse
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egostas y desconfiados, y resultaba imposible verlos compartir sus golosinas como siempre haban hecho. Afortunadamente, maldades tan malvadas no pueden durar mucho. Un detective muy listo descubri los planes del avaricioso fabricante y sus cmplices, y todos ellos acabaron dando con sus huesos en la crcel. Pero result que el miedo a los monstruos no se termin, y que los nios ricos seguan acumulando caramelos y golosinas con el mismo egosmo con el que lo hacan antes de que todo fuera descubierto, y que los nios pobres continuaban viviendo aterrorizados por la falta de dulces. Todos los paps y mams de la ciudad, ya fueran ricos o pobres, estaban tan preocupados que celebraron una reunin especial de forma urgente Cmo podan resolver el egosmo de unos, y el miedo de los otros? La genial solucin vino del mismo ingenioso detective: seguiran igual que antes, pero como los malvados estaban en la crcel, el papel de monstruos lo haran los nios ms pobres. As, la noche siguiente, los paps de los nios ms pobres acompaaron a sus hijos a hacer de monstruos. Y tan bien lo hicieron, que los nios ricos les dieron buena parte de sus dulces. De esta forma, al cabo de unas cuantas noches, casi todos los nios tenan la misma cantidad de golosinas y ningn miedo, porque a pesar de su esfuerzo por parecer unos monstruos terribles, los nios ms chiquitines descubran fcilmente su disfraz, y todos se dieron cuenta de que por las calles de la ciudad de Halloween no haba ningn monstruo, sino un montn de nios que se lo pasaban fenomenal disfrazndose y compartiendo sus caramelos. El prncipe y el juguetero
Haba una vez un pequeo prncipe acostumbrado a tener cuanto quera. Tan caprichoso era que no permita que nadie tuviera un juguete si no lo tena l primero. As que cualquier nio que quisiera un juguete nuevo en aquel pas, tena que comprarlo dos veces, para poder entregarle uno al prncipe. Cierto da lleg a aquel pas un misterioso juguetero, capaz de inventar los ms maravillosos juguetes. Tanto le gustaron al prncipe sus creaciones, que le invit a pasar todo un ao en el castillo, prometindole grandes riquezas a su marcha, si a cambio creaba un juguete nuevo para l cada da. El juguetero slo puso una condicin: Mis juguetes son especiales, y necesitan que su dueo juegue con ellos - dijo - Podrs dedicar un ratito al da a cada uno? Claro que s! - respondi impaciente el pequeo prncipe- Lo har encantado. Y desde aquel momento el prncipe recibi todas las maanas un nuevo juguete. Cada da pareca que no podra haber un juguete mejor, y cada da el juguetero entregaba uno que superaba todos los anteriores. El prncipe pareca feliz. Pero la coleccin de juguetes iba creciendo, y al cabo de unas semanas, eran demasiados como para poder jugar con todos ellos cada da. As que un da el prncipe apart algunos juguetes, pensando que el juguetero no se dara cuenta. Sin embargo, cuando al llegar la noche el nio se dispona a acostarse, los juguetes apartados formaron una fila frente l y uno a uno exigieron su
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ratito diario de juego. Hasta bien pasada la medianoche, atendidos todos sus juguetes, no pudo el pequeo prncipe irse a dormir. Al da siguiente, cansado por el esfuerzo, el prncipe durmi hasta muy tarde, pero en las pocas horas que le quedaban al da tuvo que descubrir un nuevo juguete y jugar un ratito con todos los dems. Nuevamente acab tardsimo, y tan cansado que apenas poda dejar de bostezar. Desde entonces cada da era an un poquito peor que el anterior. El mismo tiempo, pero un juguete ms. Agotado y adormilado, el prncipe apenas poda disfrutar del juego. Y adems, los juguetes estaban cada vez ms enfadados y furiosos, pues el ratito que dedicaba a cada uno empezaba a ser ridculo. En unas semanas ya no tena tiempo ms que para ir de juguete en juguete, comiendo mientras jugaba, hablando mientras jugaba, bandose mientras jugaba, durmiendo mientras jugaba, cambiando constantemente de juego y juguete, como en una horrible pesadilla. Hasta que desde su ventana pudo ver un par de nios que pasaban el tiempo junto al palacio, entretenidos con una piedra. Hummm, tengo una idea! - se dijo, y los mand llamar. Estos se presentaron resignados, preguntndose si les obligara a entregar su piedra, como tantas veces les haba tocado hacer con sus otros juguetes. Pero no quera la piedra. Sorprendentemente, el prncipe slo quera que jugaran con l y compartieran sus juguetes. Y al terminar, adems, les dej llevarse aquellos que ms les haban gustado. Aquella idea funcion. El prncipe pudo divertirse de nuevo teniendo menos juguetes de los que ocuparse y, lo que era an mejor, nuevos amigos con los que divertirse. As que desde entonces hizo lo mismo cada da, invitando a ms nios al palacio y repartiendo con ellos sus juguetes Y para cuando el juguetero tuvo que marchar, sus maravillosos 365 juguetes estaban repartidos por todas partes, y el palacio se haba convertido en el mayor saln de juegos del reino. Navidades forzosas
Hubo una vez un hombre tan harto de ver tantas cosas malas por el mundo, que una Navidad dese que todo el mundo fuera bueno y tuviera espritu navideo. Y result que, mgicamente, su deseo se vio cumplido. Cuando sali a la calle, todo el mundo pareca feliz y nadie era capaz de hacer mal. Unos nios tiraron piedras a un perro pero, por el aire, las piedras se convirtieron en nieve; un hombre cruz la caye despistado, y cuando el conductor sac medio cuerpo por la ventanilla para gritar algo, le dio los buenos das y le dese felices fiestas; y hasta una mujer rica que caminaba envuelta en su abrigo de pieles, al pasar junto a un mendigo, cuando pareca que iba proteger an ms su bolso, lo agarr y se lo dio lleno, con todo el dinero y las joyas. Nuestro navideo hombre estaba feliz, pero la cosa cambi cuando fue a pagar en el supermercado. Le atendi aquella cajera que lo estaba pasando tan mal por falta de dinero, y pens en dejarle de propina lo justo para poder tomarse luego un chocolate caliente, pero antes de darse cuenta, sin saber muy bien cmo, le haba dejado de propina todo el dinero que llevaba encima. Y si aquello no
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le hizo mucha gracia, menos an le gust cuando en lugar de ir al gimnasio subi al autobs que iba a la prisin y se pas un par de horas visitando peligrosos delincuentes encarcelados, y otro par de horas escuchando la pesada charla de una anciana solitaria en el asilo, en lugar de ir a ver una preciosa obra de teatro sobre la Navidad, tal y como haba previsto. Molesto por todo aquello, sin saber qu le empujaba a obrar as, empez a comprobar que todo el mundo tena aquel perfecto espritu navideo gracias a que se haba cumplido su deseo. Pero igual que l mismo, casi nadie estaba a gusto haciendo todas aquellas justas y generosas cosas. Entonces se dio cuenta de lo injusto que haba sido su deseo: haba pedido que todos mejoraran, que el mundo se hiciera bueno, cuando l estaba realmente lejos de ser as. Durante aos se haba credo bueno y justo, pero haban bastado un par de das para demostrarle que era como todos, slo un poco bueno, slo un poco generoso, slo un poco justo... y lo peor de todo, no quera que aquello cambiase. Hay quien dice que todos somos como ese hombre. Tambin hay locos que dicen que bastara con que un hombre cambie para cambiar el mundo. Y algunos, mis favoritos, dicen que ya ha llegado la hora de cambiar a ese hombre slo un poco bueno que llevamos con nosotros a todas partes. La criatura del desvn
La primera noticia de la criatura del desvn surgi cuando uno de los nios subi a buscar un viejo libro. Todo estaba oscuro, pero entre las sombras pudo ver claramente dos ojos que le miraban fijamente, desde lo alto, con gesto terrible. Eran dos ojos grandes, separados casi un metro, lo que daba idea del tamao de la cabeza de aquel horrible ser, que se lanz hacia el nio. Este grit a todo pulmn, cerr la puerta con llave, y dej al monstruo gruendo en el desvn. Durante dos das el pueblo vivi aterrorizado. Los gruidos del desvn y los aporreos de la puerta continuaron, y las noticias de las crueldades de aquel "bicho" se extendan por todas partes. El nmero de tragedias y desgracias aumentaba, pero nadie tena valor para subir al desvn y plantar cara a la bestia. Al poco pas por all un pescador noruego, cuyo barco ballenero haba naufragado das atrs; pareca un autntico lobo de mar indomable, un tipo duro; y aprovechando que conoca el idioma, los hombres del lugar le pidieron su ayuda para enfrentarse a la horrible criatura. El noruego no dud en hacerlo a cambio de unas monedas, pero cuando al acercarse al desvn escuch los gruidos de la bestia, torci el gesto, y bajando las escaleras pidi mucho ms dinero, algunas herramientas, una gran red y un carro, pues si triunfaba quera llevarse aquel ser como trofeo. A todo accedieron los del pueblo, que vieron cmo el noruego abra la puerta y desapareca entre gritos profundos y estremecedores que cesaron al poco rato. Nunca ms volvieron a ver al noruego ni a escuchar a la bestia. Tampoco nadie se atrevi a subir de nuevo al desvn. Queris saber qu ocurri tras la puerta? Seguro? Cuando el noruego abri, pudo ver el ojo de Olav, su enorme y bravo timonel. El ojo se vea tambin reflejado en un espejo, dando la impresin de pertenecer a la misma cabeza, porque el otro ojo de Olav llevaba aos cubierto por un parche. Ambos siguieron hablaron a gritos en su idioma, mientras el ballenero le contaba a su encerrado amigo que aquellas miedosas gentes le haban dado tanto
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dinero que podran volver a tomar un barco y dedicarse a la pesca. Juntos encontraron la forma de escapar del desvn, subir al carro y desaparecer para siempre. Y as, el miedo, y slo el miedo, empobreci a todo el pueblo y permiti recuperarse a los pescadores. Tal y como sigue ocurriendo hoy con muchas de nuestras cosas, en las que un miedo sin sentido nos lleva a hacer tonteras, e incluso permite a otros aprovecharse de ello. La cueva tenebrosa
Haba una vez un pueblo en el que lo ms temido era perderse de noche y acabar en la "cueva tenebrosa". De aquel lugar no haba vuelto nadie, y cuando alguien se perda por all lo ltimo que se oa era un gran grito de terror y luego unas enormes risotadas. La gente del pueblo viva aterrorizada ante la posibilidad de que el monstruo un da abandonara la cueva, y llenaban la entrada con regalos y comida que al poco desaparecan. Un da lleg por aquella zona un joven a quien la situacin pareci tan injusta, que decidi entrar a la cueva y enfrentarse al monstruo. EL joven pidi algo de ayuda, pero todos eran tan miedosos que ninguno se acerc lo ms mnimo a la entrada de la cueva. Entr en la cueva alumbrndose con una antorcha y llamando al monstruo, dispuesto a hablar con l y explicarle la situacin. Al principio el monstruo ri largo rato, lo que el joven aprovech para acercarse segn le oa ms y ms alto, pero luego se call, y el chico tuvo que seguir caminando sin saber a dnde, hasta que lleg a una grandsima caverna. Al fondo le pareci adivinar la figura del monstruo, y en cuanto se acerc un poco, sinti un fuerte golpe en la espalda que le empuj hacia adelante, hacia un agujero en la roca que no pudo evitar, y cay. Sintindose morir, lanz su ltimo grito, y fue entonces cuando oy las grandes risotadas. "vaya, creo que me ha devorado el monstruo", se deca mientras caa. Pero segn iba cayendo, sinti msica, y voces, y ms claridad, y cuando dej de caer y fue a parar contra un suelo blando, oy un grito unnime: "sorpresa!!, y sin crerselo, se encontr enseguida en medio de una gran fiesta. All estaban todos los que nunca haban vuelto al pueblo, y le explicaron que aquel lugar era idea de un antiguo alcalde del pueblo, que trat de hacer grandes cosas y no pudo por el miedo que siempre tenan sus vecinos, y que cansado de aquella vida de miedo, haba inventado la historia del monstruo para demostrarles el poco sentido que tena su actitud. As que all se qued en joven, disfrutando de la fiesta en compaa de todos aquellos que se haban atrevido a acercarse a la cueva Y en el pueblo? En el pueblo an siguen pensando que la cueva tenebrosa es el peor de los castigos... Mi pequeo mundo se ha roto
Haba una vez un muelle que viva tranquilo y seguro dentro de su bolgrafo. Aunque oa muchas cosas procedentes del exterior, viva creyendo que fuera de su mundo, el bolgrafo, no haba nada
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bueno. Slo pensar en dejar su bolgrafo le daba tal miedo que no le importaba pasar su vida encogindose y estirndose una y otra vez en el minsculo espacio del boli. Pero un da, se cab la tinta, y cuando su dueo lo fue a cambiar tuvo un despiste. El muelle salt por los aires y fue a parar al desage del lavabo, y por ah se perdi de vista. El muelle, aterrorizado y lamentndose de su suerte, atraves tuberas y tuberas, pensando siempre que aquello era su fin. Durante el viaje por las caeras no se atrevi a abrir los ojos de puro miedo, sin dejar ni un momento de llorar. Arrastrado por el agua, sigui, sigui y sigui, hasta ir a parar a un ro; cuando la corriente perdi fuerza, al ver que todo se calmaba, dej de llorar y escuch a su alrededor, y al or slo los cantos de los pjaros y el viento en las hojas de los rboles, se anim a abrir los ojos. Entonces pudo ver las aguas cristalinas del ro, las piedras del fondo, y los peces de colores que en l vivan y jugaban, y comprendi que el mundo era mucho ms que su pequeo bolgrafo, y que siempre haba habido muchas cosas en el exterior esperando para disfrutarlas. As que despus de jugar un rato con los peces, fue a parar a la orilla, y despus a un campo de flores. All escuch un llanto, que le llev hasta una preciosa flor que haba sido pisada por un conejo y ya no poda estar recta. El muelle se dio cuenta entonces de que l poda ayudar a aquella flor a mantenerse recta, y se ofreci para ser su vestido. La flor acept encantada, y as vivieron juntos y alegres. Y siempre rean al recordar la historia del muelle, cuando pensaba que lo nico que haba en la vida, era ser el triste muelle de un bolgrafo. El valiente jefe cobarde
Cuando el joven Nerino fue nombrado jefe de la tribu, todos esperaban que, tal y como era costumbre en la isla, dedicase sus esfuerzos a luchar contra la gran bestia del ojo de fuego, el malvado ser que los aterrorizaba desde haca cientos de aos. Nerino haba prometido derrotar a la bestia, y aunque era un buen luchador, no pareca mejor que los que haban fracasado antes que l. Calculaban que no durara mucho ms de un ao como jefe de la tribu. Era ms o menos el tiempo que se tardaba en preparar y entrenar un grupo de guerreros para viajar hasta la cima del volcn, donde viva el terrible enemigo. Una vez all, sin importar lo valientes y fuertes que fueran, todos los del grupo eran aniquilados en unas pocas horas. Pero no ocurri nada. Nerino no prepar un ejrcito, ni entren ms de lo habitual, ni invent nuevas tcticas de lucha. Se limit a cambiar el asentamiento de la tribu cuando en verano la bestia lanzaba sus ms feroces ataques, inundando todo con el abrasador fuego de su ojo. Todos le miraban con insistencia y preocupacin. Le pedan que luchara, que hiciera algo, que fuera tan valiente y cumpliera con su destino como jefe, pero Nerino se limitaba a decir: Vencer a la bestia, pero an no es el momento. As pasaron tantos aos que Nerino se convirti en un anciano. Y aunque le respetaban como jefe, pues su estrategia de ir cambiando de lugar en la isla haba permitido salvar muchas vidas, todos le tenan por un cobarde. Pero cuando ya nadie lo esperaba, Nerino prepar un grupo de guerreros. Lo hizo de pronto, sin avisar, una fra noche de invierno. La nieve, rara en aquella isla, cubra el suelo, y el grupo tuvo que
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marchar descalzo, con los pies helados, camino del volcn, a toda prisa. Junto a la cima del volcn encontraron la cueva de la bestia. Nerino entr decidido, mientras sus compaeros realizaban los rituales tpicos de despedida y se disponan a morir... Cuando entraron, el anciano estaba en pie junto a la bestia. sta estaba tendida en el suelo, hecha un ovillo, tamblando y gimiendo, al borde de la muerte. Nerino y sus guerreros no tuvieron problemas para apoderarse del ojo de fuego y encadenar fuertemente a la bestia. De vuelta al campamento de la tribu, todos deseaban escuchar la aventura de Nerino y su combate con la bestia. Ni siquiera el beb ms pequeo faltaba cuando el jefe inici su relato: - Jams he pensado luchar con algo tan terrible, y hoy tampoco lo he hecho. -dijo, creando un sentimiento de extraeza y expectacin. Y prosigui - Ninguno os habais fijado en que la bestia nunca atacaba en los peores das del invierno, y que despus de alguna poca especialmente fra, su fuego no era tan intenso, ni sus ataques tan temibles? Durante muchos aos he estado esperando una nevada como la de hoy, pues lo que necesitbamos no eran guerreros, sino fro. Cuando llegamos al volcn, la bestia estaba tan dbil que no pudo ni luchar. Por fin hemos acabado con siglos de luchas y muertes, y tenemos a la bestia y su ojo de fuego a nuestro servicio. Todos aclamaron la sabidura de su jefe, y ms le felicitaban quienes ms le haban criticado y despreciado por su supuesta cobarda. Y hasta el ms impaciente de la tribu aprendi que, a veces, la paciencia puede llegar a ser mucho ms til que la accin, aunque tengas que ser tan valiente que permitas que te traten como un cobarde. La cola de len
En una pequea aldea viva un nio llamado Leo. Era un chico delgado y bajito, y viva siempre con el miedo en el cuerpo, pues algunos chicos de un pueblo vecino acosaban del pobre Leo y trataban de divertirse a su costa. Un da, un joven mago que estaba de paso por la aldea vio las burlas. Cuando los chicos se marcharon, se acerc a Leo y le regal una preciosa cola de len, con una pequea cinta que permita sujetarla a la cintura. - Es una cola mgica. Cuando la persona que la lleva acta valientemente, esa persona se convierte en un fiersimo len. Habiendo visto los poderes de aquel joven mago algunos das antes durante sus actuaciones, Leo no dud de sus palabras, y desde aquel momento llevaba la cola de len colgando de su cintura, esperando que aparecieran los chicos malos para darles un buen escarmiento. Pero cuando llegaron los chicos, Leo tuvo miedo y trat de salir corriendo. Sin embargo, pronto lo alcanzaron y lo rodearon. Ya iban a comenzar las bromas y empujones de siempre, cuando Leo sinti la cola de len colgando de su cintura. Entonces el nio, juntando todo su coraje, tens el cuerpo, cerr los puos, se estir, levant la cabeza, mir fijamente a los ojos a cada uno de ellos, y con toda la calma y fiereza del mundo, prometi que si no le dejaban tranquilo en ese instante, uno
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de ellos, aunque slo fuera uno, se arrepentira para siempre, hoy, maana, o cualquier otro da... y sigui mirndolos a los ojos, con la ms dura de sus miradas, dispuesto a cumplir lo que deca. Leo sinti un gran escalofro. Deba ser la seal de que se estaba transformando en un len, porque las caras de los chicos cambiaron su gesto. Todos dieron un paso atrs, se miraron unos a otros, y finalmente se marcharon de all corriendo. Leo tuvo ganas de salir tras ellos y destrozarlos con su nueva figura, pero cuando intent moverse, sinti sus piernas cortas y normales, y tuvo que abandonar esa idea. No muy lejos, el mago observaba sonriente, y corri a felicitar a Leo. El nio estaba muy contento, aunque algo desilusionado porque su nueva forma de len hubiera durado tan poco, y no le hubiera permitido luchar con aquellos chicos. - No hubieras podido, de todas formas- le dijo el mago- Nadie lucha contra los leones, pues slo con verlos, y saber lo fieros y valientes que son, todo el mundo huye. Has visto alguna vez un len luchando? Era verdad. No recordaba haber visto nunca un len luchando. Entonces Leo se qued pensativo, mirando la cola de len. Y lo comprendi todo. No haba magia, ni transformaciones, ni nada. Slo un buen amigo que le haba enseado que los abusones y dems animalejos cobardes nunca se atreven a enfrentarse con un chico valiente de verdad. La planta carnvora y el carnicero
Flora era una planta carnvora, pero carnvora de verdad, que viva en un supermercado junto al puesto de Paco, su gran amigo carnicero. Paco la trataba con cario y atencin y siempre tena algn trocito de carne que darle al final de cada da. Pero un da, Flora no recibi su racin de carne, y al da siguiente tampoco, y empez a preocuparse tanto, que decidi espiar a Paco. As fue como descubri que el carnicero no le daba nada de carne porque guardaba grandes trozos en una gran caja amarilla. Hacindose la despisatada, Flora lleg a pedirle un poco de aquella comida guardada en la caja, pero Paco respondi muy severo que no, y aadi: - Ni se te ocurra, Flora! No se te ocurra tocar la carne de esa caja. La planta se sinti dolida, adems de hambrienta, y no dejaba de pensar para quin podra estar reservando el charcutero aquellas delicias. Con sus malos pensamientos se fue llenando de rabia y de ira, y aquella misma noche, cuando no quedaba nadie en la tienda, lleg a la caja, la abri, y comi carne hasta ponerse morada... A la maana siguiente, justo cuando lleg Paco para descubrir el robo, Flora comenz a sentirse fatal. Su amigo le pregunt varias veces si haba sido ella quien haba cogido la carne, y aunque comenz negndolo, viendo la preocupacin y el nerviosismo del charcutero, decidi confesar. - Pero qu has hecho, imprudente?- estall Paco- Te dije que no la tocaras!! Toda esa carne estaba envenenada!! Por eso llevo das sin poder darte apenas nada, porque nos enviaron un cargamento estropeado...
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A la carrera, tuvieron que ir a buscar un quimijardioveterinario con un invernadero-hospital que pudo por poco salvar la vida de Flora, quien se pas con grandes dolores de races y cambios de colores en las hojas durante las siguientes dos semanas. El susto fue morrocotudo para todos, pero al menos la planta aprendi que obedecer las normas puestas por quienes ms nos quieren, es mucho ms seguro que obrar por nuestra cuenta sin ms. Carreras de patos
Cuik y Quak eran dos patitos valientes y deportistas que vivan con mam pata. Los dos eran rapidsimos, y siempre estaban compitiendo. Echaban carreras en cualquier lugar: por tierra, mar y aire; corriendo, nadando o volando. Un da que volvan de visitar al tio Patete en lo alto del ro, Cuik solt las palabras clave "el ltimo que llegue es un ganso!", y ambos salieron nadando ro abajo. Los dos conocan bien el camino, pero Quak llevaba algn tiempo preparando un truco: se haba dado cuenta de que la corriente en el centro del ro era ms fuerte y poda ayudarle, as que aunque mam pata les tena totalmente prohibido nadar por el centro del ro, Cuak se dirigi hacia aquella zona "ya soy mayor para nadar aqui". En seguida se vio que tena razn: avanzaba mucho ms rpido que Cuik y le sacaba mucha ventaja. Cuik estaba indignado, porque l nunca desobedeca a mam pata, pero por su obediencia iba a perder la carrera! Segn avanzaban la corriente se haca ms fuerte, y Quack cruz triunfante la lnea de meta sin darse cuenta de que se diriga directamente a un gran remolino en el centro del ro; para cuando quiso reaccionar, all estaba dando vueltas y vueltas, sin poder salir del remolino. Sacarle de all fue dificilsimo, porque ningn pato tena fuerza para nadar en aquellas aguas, y al probre Quack, que no paraba de tragar agua, la cabeza le daba mil vueltas y no ayudaba mucho. Afortunadamente, una vaca de una granja cercana apareci por all para sacar a Quack antes de que l solo se bebiera toda el agua del ro. Y cuando le dejaron en el suelo, sigui dando vueltas durante un buen rato, de lo mareado que estaba, mientras algunos de los animales que lo haban visto se rean al ver que todo haba acabado bien. Aquel da Cuick comprendi que haca bien cuando segua haciendo caso a su mam, aunque al principio pudiera parecer que era peor, y Quack... bueno, Quack no podra olvidarlo aunque quisiera, porque desde entoces, en cuanto le toca una gota de agua, cae al suelo y da tres vueltas antes de poder erguirse. Y qu divertidos son los das de lluvia! El gallo, el pato y las sirenas
Un gallo y un pato discutan tanto sobre si existan las sirenas, que decidieron averiguarlo yendo al fondo del mar. Bajaron viendo primero pececitos de colores, luego peces medianos y grandes, hasta que todo estaba oscuro y no vean nada. Entonces les entr un gran miedo y subieron. El gallo estaba aterrado y no quera volver, pero el pato le anim a seguir intentndolo, y para calmarle llev una gran linterna. Bajaron, y al llegar a la oscuridad, cuando estaban pasando ms miedo, encendieron la linterna y descubrieron que estaban
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totalmente rodeados de sirenas, que les podan ver en la oscuridad. Ellas les contaron que pensaban que no les queran, porque la otra vez se haban ido justo cuando les iban a invitar a una gran fiesta, y se alegraron muchsimo de volver a verles. Y gracias a su valenta y su perseverancia, el pollo y el pato fueron grandes amigos de las sirenas. El joven artesano
Haba una vez un joven a quien gustaban tanto las marionetas que se convirti en aprendiz de artesano. Pero era muy torpe, y su maestro y compaeros constantemente le decan que no tena habilidad para ello y nunca llegara a nada. Sin embargo, tanto le gustaba que trabajaba da tras da por mejorar. Y an as, siempre encontraban fallos en sus muecos, hasta que terminaron echndole de la escuela. Entonces, decidido a no rendirse, aquel joven dedic desde aquel da todo su empeo a hacer un mueco, slo uno. Siempre haca la misma marioneta, y en cuanto detectaba un fallo, la abandonaba y volva a empezar desde cero. Pasaron los aos, y con cada nuevo intento su mueco era un poco mejor. Y aunque su marioneta era mucho ms bella que cualquiera de las que hacan sus antiguos compaeros, no dejaba de intentar que fuera perfecta. As, el hombre no ganaba dinero y como era muy pobre muchos se rean de l. Cuando aquel pobre artesano lleg a viejecito, su marioneta era realmente maravillosa. Tanto, que finalmente un da, tras mucho trabajo, termin el mueco y dijo: "No encuentro ningn defecto, esta vez ya es perfecto", y por primera vez en todos aquellos aos, en lugar de abandonar el mueco, lo coloc en un estante, verdaderamente satisfecho y feliz. Lo dems ya es historia. Aquel mueco perfecto lleg a cobrar vida, vivi mil aventuras y dio a aquel viejecito, llamado Gepetto, ms alegras de las que ningn otro artesano famoso consigui con ninguna de sus marionetas. fabulas Fabula la Hormiga y la Paloma
En un da caluroso una Hormiga buscaba algo de agua, despus de tanto buscar lleg hasta un manantial. Para llegar hasta el manantial debi trepar una larga hoja, mientras trepaba resbal y cay al agua. Una Paloma que se encontraba sobre un rbol desprendi una hoja y se la arroj a la corriente. La Hormiga subi a la hoja y as flot a salvo hasta la orilla.
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Mientras un cazador de la zona apuntaba a la paloma tratando de cazarla, imaginando lo que estaba por hacer, la Hormiga se apur a picarlo en el taln. Al sentir el dolor, el cazador solt el arma y entonces la Paloma aprovech para alzar vuelo y salvarse. Moraleja: Siempre hay que corresponder en la mejor forma a los favores que recibimos. Debemos ser siempre agradecidos. Fabula los Dos Mulos
Un da iban dos mulos, uno cargado de avena, el otro la caja de recaudo. Envanecido ste de tan preciosa carga, por nada del mundo quera que le aliviasen de ella. Caminaba con paso firme, haciendo sonar los cascabeles. Un da se present un ladrn y como lo que buscaba era el dinero en la caja de recaudo se abalanzo sobre el Mulo, lo tomo del freno y lo detuvo. El animal, al defenderse, fue acribillado, y el pobre gema y suspiraba. Esto es lo que me prometieron? El Mulo que me sigue, escapa." "Amigo, dijo el otro; no siempre es una ganga tener un buen empleo. Si hubieras servido, como yo, a un molinero patn, no te veras tan apurado." El frasco de vidrio Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofa, sin decir ni una palabra, cogi un bote grande de vidrio y procedi a llenarlo con pelotas de golf. Despus pregunt a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que s. El profesor cogi una caja llena de perdigones y los vaci dentro del bote. Estos llenaron los espacios vacos que quedaban entre las pelotas de golf.
El profesor volvi a preguntar de nuevo a los estudiantes si el bote estaba lleno, y ellos volvieron a contestar que s. Despus el profesor cogi una caja con arena y la vaci dentro del bote. Por
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supuesto que la arena llen todos los espacios vacos y el profesor volvi a preguntar de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasin los estudiantes le respondieron con un S unnime. El profesor, rpidamente aadi dos tazas de caf al contenido del bote y efectivamente, llen todos los espacios vacos entre la arena. Los estudiantes rean. Cuando la risa se fue apagando, el profesor les dijo: Quiero que os fijis que este bote representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiramos el resto y nada ms nos quedasen estas, vuestras vidas an estaran llenas. Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche La arena es el resto de las pequeas cosas. Si primero pusiramos la arena en el bote, no habra espacio para los perdigones, ni para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizramos todo nuestro tiempo y energa en las cosas pequeas, no tendramos nunca lugar para las cosas realmente importantes. Presta atencin a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, concdete tiempo para ir al mdico, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o tu aficin favorita. Siempre habr tiempo para limpiar la casa y para reparar la llave del agua. Ocpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto slo es arena. Uno de los estudiantes levant la mano y le pregunt qu representaba el caf. El profesor sonri y le dijo: Me encanta que me hagas esta pregunta! . El caf es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos tazas de caf con un amigo.
Las 4 estaciones
Haba un hombre que tena cuatro hijos. Como parte de su educacin, l quera que ellos aprendieran a no juzgar a las personas y las cosas tan rpidamente como suele hacerse. Entonces los envi a cada uno, por turnos, a ver un rbol de peras que estaba a gran distancia de su casa. En su pas haba estaciones, as que el primer hijo fue en invierno; el segundo en primavera; el tercero en verano y el cuarto en otoo. Cuando todos haban ido y regresado, el padre los llam y les pidi que describieran lo que haban visto. El primer hijo dijo que el rbol era horrible, giboso y retorcido, pareca seco y sin vida. El segundo dijo que no, que el rbol estaba cubierto de brotes verdes y lleno de retoos que prometan flores. El tercer hijo no estuvo de acuerdo: l dijo que estaba cargado de flores, que emanaba un aroma muy dulce y se vea hermoso; era el rbol ms lleno de gracia que jams haba visto. El ltimo de los hijos tampoco estuvo de acuerdo con ninguno de ellos. Dijo que el rbol estaba cargado de peras maduras, lleno de savia y bienestar. Como los pjaros acudan al peral para comer de los frutos que se estaban marchitando, todo a su alrededor se llenaba de un exquisito aroma. Entonces el padre les explic a sus hijos que todos tenan la razn, porque ellos slo haban visto una de las estaciones de la vida del rbol. Y aadi que por eso no se poda juzgar a una persona
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por slo ver una de sus temporadas: La esencia de lo que son los hombres, el placer, la tr isteza, el regocijo y el amor que vienen con la vida slo pueden ser medidas al final, cuando todas las estaciones hayan pasado. Abandono total
No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones, por su porvenir ms o menos sombro. Quiere t, lo que Dios quiere. Ofrcele en medio de inquietudes y dificultades el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo, acepta los designios de su Providencia. Poco importa que te consideres un fracasado, si Dios te considera plenamente realizado a su gusto. Pirdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para s y que llegar a ti, aunque no lo veas. Piensa que ests en sus manos, tanto ms fuertemente cogido, cunto ms decado y triste te sientas. Vive feliz, vive en paz, que nada te altere, que nada sea capaz de quitarte tu paz, ni la fatiga, ni tus fallos. Haz que brote y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa, reflejo de laque el Seor, continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada todo aquello que te llene de la paz de Dios. Adora y confa.
Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cmo las cosas le resultaban tan difciles. No saba cmo hacer para seguir adelante y que se dara por vencida. Estaba cansada de luchar. Pareca que cuando solucionaba un problema, apareca otro. Su padre, un reconocido chef, la llev a su lugar de trabajo. All llen tres ollas con agua y las coloc sobre fuego. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una coloc zanahorias, en otra coloc huevos y en la ltima coloc granos de caf. Las dej hervir sin decir palabra. La hija esper impacientemente, preguntndose qu estara haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apag el fuego. Sac las zanahorias y las coloc en un tazn. Sac los huevos y los coloc en otro recipiente. Col el caf y lo puso en una taza. Mirando a su hija le dijo: Querida, qu ves? Zanahorias, huevos y caf fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidi que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y not que estaban blandas. Luego le pidi que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cscara, observ el huevo duro. Luego le pidi que probara el caf. Ella sonri mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija pregunt: Qu significa esto, Padre? El le explic que los tres elementos haban enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero haban reaccionado en forma diferente. La zanahoria lleg al agua fuerte, dura. Pero despus de pasar por el agua hirviendo se haba vuelto dbil, fcil de deshacer. El huevo haba llegado al agua frgil. Su cscara fina protega su interior lquido. Pero despus de estar en agua hirviendo, su interior se haba endurecido. Los granos de
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caf sin embargo eran nicos. Despus de estar en agua hirviendo, haban cambiado al agua. Cual eres t?, le pregunt a su hija. Cuando la adversidad llama a tu puerta, cmo respondes?. Eres una zanahoria, un huevo o un grano de caf?
Riesgos
No porque duermas, deja de amanecer. No porque llores, evitas el dao que causaron las lgrimas, ni porque ras, tampoco. La vida sigue y lo importante no es curar, sino prevenir y arriesgar. No sueas, si no te atreves a pensar y se corre el riesgo de idealizar. No cambias, si no te lo propones y se corre el riesgo de vivir de otra manera. No tienes compaa, si no entregas ms de lo que recibes y tienes el riesgo de que te dejen y quedes solo. No tienes frutos, si no los siembras y corres el riesgo de no cosechar. No tienes dinero, si no lo guardas y corres el riesgo de gastarlo. Si no amas, nadie te quiere y se corre el riesgo de que no te correspondan. Siempre tienes que dar, amar y entregar a los dems, ms de lo que recibes, para no correr el riesgo de morir sin haber vivido y vivir para siempre en Dios y en el recuerdo de los que te conocieron.
Maravillosa propiedad
El dueo de una casa, amigo del gran poeta brasileo Olavo Bilac, cierto da lo encontr en la calle y le dijo: Seor Bilac, necesito vender mi casa, la que usted tan bien conoce. Podra ayudarme a redactar el aviso para el peridico? Olavo Bilac tom lpiz y papel y escribi: Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pjaros al amanecer en las extensas arboledas, rodeado por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, baada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en el balcn. Algunos meses despus, el poeta se encontr con el amigo y le pregunt si ya haba vendido el lugar. No pens ms en eso dijo el hombre. Despus que le el aviso me di cuenta de la maravilla que tena.
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POEMAS
LA PRIMAVERA BESABA... La primavera besaba suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil... Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor -record-, yo he maldecido mi juventud sin amor. Hoy en mitad de la vida, me he parado a meditar... Juventud nunca vivida, quin te volviera a soar! PRISIONERO SIN HORIZONTE Prisionero sin horizonte Oigo los ruidos de la calle Y veo slo un cielo hostil Y el blanco muro de mi crcel Huye la tarde en mi prisin Una dulce lmpara arde Estamos solos en mi celda Bella luz razn adorable LO QUE NECESITO DE TI No sabes cmo necesito tu voz; necesito tus miradas aquellas palabras que siempre me llenaban, necesito tu paz interior; necesito la luz de tus labios ! Ya no puedo... seguir as !
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...Ya... No puedo mi mente no quiere pensar no puede pensar nada ms que en ti. Necesito la flor de tus manos aquella paciencia de todos tus actos con aquella justicia que me inspiras para lo que siempre fue mi espina mi fuente de vida se ha secado con la fuerza del olvido... me estoy quemando; aquello que necesito ya lo he encontrado pero an !Te sigo extraando! ANIVERSARIO te quiero porque has abierto ventanas ocultas tras las persianas, porque has limpiado mis ojos y has sembrado colores que mis paisajes no conocan, porque mi corazn tiene pasadizos nuevos que tus manos han labrado, porque mi mente tiene fronteras inexploradas que tus palabras han despertado. te quiero porque no soy el mismo hombre que ayer encontraste en tu lecho, porque he ido liberando mi alma y siento la brisa sobre mi pecho, como siento tus manos cuando me abrazan, como siento tus ojos cuando me buscan, como siento tus besos sobre mi boca y mi silencio. te quiero porque un ao ms ha llegado y ests conmigo, porque el amor sigue acercndonos entre todo y a pesar de todo, porque he encontrado el estrecho espacio
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que separa tu risa del azul del cielo que separa tu piel del universo LLUEVE SOBRE EL CAMPO VERDE Llueve sobre el campo verde... Qu paz! El agua se abre y la hierba de noviembre es de plidos diamantes. Se apaga el sol; de la choza de la huerta se ve el valle ms verde, ms oloroso, ms idlico que antes. Llueve; los lamos blancos se ennegrecen; los pinares se alejan; todo est gris melanclico y fragante. Y en el ocaso doliente surgen vagas claridades malvas, rosas, amarillas, de sedas y de cristales... Oh la lluvia sobre el campo verde! Qu paz! En el aire vienen aromas mojados de violetas otoales. POEMA 20 Puedo escribir los versos ms tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: La noche est estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos. El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos ms tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella tambin me quiso. En las noches como sta la tuve entre mis brazos. La bes tantas veces bajo el cielo infinito.
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Ella me quiso, a veces yo tambin la quera. Cmo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos ms tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Or la noche inmensa, ms inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el roco. Qu importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche est estrellada y ella no est conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazn la busca, y ella no est conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos rboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cunto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su odo. De otro. Ser de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como sta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque ste sea el ltimo dolor que ella me causa, y stos sean los ltimos versos que yo le escribo.
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CHISTES 1. Estaban tres hombres hablando de sus perros: -Yo tengo un perro, que me cuida el rebao y da gusto verlo todas las noches guardndome las ovejas. -Pues yo tengo otro que adems de cuidarme el rebao, me esquila las ovejas una vez al ao, y me limpia la casa. Y el ltimo, con lgrimas en los ojos dice: -Para perro el que yo tena... muri electrocutado. -Por un rayo? -No, arreglndome el televisor! 2. Va una mujer a visitar a una amiga y lee en el cartel del portal: !cuidado con el perro! La mujer entra asustada en la propiedad y ve que se le acerca un perro enano. -Pero mujer, para que pones cuidado con el perro en la entrada si es tan pequeo que ni abre la boca? Pues por eso! No veas la cantidad de veces que me lo han pisado!!! 3. -Mara! A donde vas con esa vaca? -La tengo que llevar con el toro! -Y no puede hacerlo tu padre? -No, tiene que ser el toro.. 4. Dos seoras hablando: -Tengo un pato que habla. -No me lo creo... -Pues pasa y lo ves. -A ver, Pato traeme una camisa. -Cua! -La que tu quieras! 5. Le dice una liebre a una tortuga: -El primero que llegue a casa gana. -Vale!! En esto va la tortuga y se mete en el caparazn y dice: Gan!! 6. Cual es el pez que hace sshhhhhhh???? El pescado Frito! 7. Por qu no se puede matar a una pulga despues de que te pica? Porque ya es sangre de tu sangre! 8. Esto es un borracho que llega a casa y le dice la mujer: -Te parecer bonito!! Son las 7 de la maana y llevo toda la noche sin pegar ojo!! Y le contesta el marido: -Y tu te crees que yo he dormido algo? 9. Va un borracho y le dice a la mujer: -En esta casa hay fantasmas! Entro en el bao se enciende la luz, y cuando salgo se apaga!! Son fantasmas seguro!! -Pero Manolo si fuiste a mear al refrigerador!! 10. Un marido llega borracho a casa y le dice la mujer toda enfadada: -Pero vamos a ver hombre!! Se puede saber de donde vienes? -Hip...hip... Pues segun Darwin...hip...hip...del Mono!! 11. Una mujer, cansada de que su marido llegue borracho a casa todas las noches, decide darle un susto para que escarmiente. Esa noche, cuando el esposo todava no regresara de la juerga, se disfraza del diablo y lo espera en silencio en la oscuridad. Apenas escucha girar la llave de la puerta, la esposa se prepara y en cuanto entra el hombre, cae encima de l gritando: -He venido a llevarte conmigo! El hombre mira con tranquilidad y responde: -Da lo mismo... Hace veinte aos que vivo con tu hermana! 12. Va un borracho caminando por una calle oscura, la noche era lluviosa y tenebrosa, de pronto ve bajo de la luz de un farol a una nia como vestida de blanco con pelo largo; con mucho miedo le pregunta: -Nia, no tienes miedo de estar aqu sola a media noche? -Cuando estaba viva si...
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