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TEOLOGIA JUDIA
DE NUESTRO TIEMPO
Elliot J. Cosgrove (ed.)VERDAD E IMAGEN «iBLLIOT J. COSGROVE (ed.)
192 .
Coleccién dirigida por
Angel Cordovilla Pérez
TEOLOGIA JUDIA
DE NUESTRO TIEMPO
Una nueva generacién explora
los fundamentos y el futuro de la fe judia
EDICIONES SiGUEME
SALAMANCA
2012Dedicado a mis nuevas voces favoritas de la vida judia,
mis hijos: Lucy, Madeline, Zoe y Jed.
Que cada uno de vosotros comparta un dia la fe
que los israelitas expresaron por vez primera junto al mar Rojo:
«Este es mi Dios, yo lo glorificaré;
el Dios de mi padre, yo lo exaltaré» (Ex 15, 2),
Cubierta disefiada por Christian Hugo Martin
Tradujo Francisco J. Molina de la Torre sobre el original inglés
Jewish Theology in Our Time, A New Generation Explores the Foundations
and Future of Jewish Belief
© Elliot J. Cosgrove, 2010
© Prélogo: David J. Wolpe ~ © Prefacio: Carole B. Balin
Edicion original publicada en inglés por Jewish Lights Publishing
P.O. Box 237, Woodstock, Vermont 05091, Estados Unidos
www [Link]
© Ediciones Sigueme $.A.U., 2012
C/ Garcia Tejado, 23-27 - E-37007 Salamanca/Espafia
TIf.: (34) 923 218 203 - Fax: (34) 923 270 563
ediciones@[Link]
[Link]
ISBN: 978-84-301-1808-3
Depésito legal: $. 435-2012
Impreso en Espafia/ Unién Europea
Imprime: Graficas Varona S.A.
Prologo, de D. J. Wolpe
Prefacio, de C. B. Balin
Introduccion ....
URW
CP wrrID
ll.
12.
13.
. Alianza de cédigo abierto (J. Crane) .
. Mas «teo», menos «logia» (J. Gordon) ....
. Un judaismo reformado progresista (E. Moffic) .
. Cartografia espiritual. Una interpretacion judia de la di-
. La religion de la Tora (B. Sommer) ....
CONTENIDO
I. Ex Dios EN PROCESO
. Seré quien seré. Un Dios del devenir dinamico (B. Artson)
. Dios como el aliento de vida (E. Fishbane)
. Vivir y sofiar con Dios (S. Held)
. Teologia césmica y religion terrenal (J. Kalmanofsky)
. Un judaismo no dualista (J. Jacobson-Maisels) ....
II. Los DIOSES DEL TEXTO
versidad religiosa (O. N. Rose) ....
TIL. FORMAS DE HABLAR DE Dios
Los cinco pilares del judaismo ortodoxo (A. Lopatin) ....
Hacia un nuevo léxico teolégico judio (M. Marmur)
Martin Buber: el didlogo con Dios (W. Plevan)
25
35
43
31
61
77
85
93
101
lll
123
129
13714. Radicalmente libre y radicalmente reclamada. Hacia el pro-
ximo estadio de la teologia liberal judia (R. Sabath Beit-
Halachmi) .. 147
15. Es posible que la teologia judia tradicional tenga algo que
decirnos (a algunos)? (M. Shapiro) 161
TV. La BUSQUEDA DE Dios
16. Una fe impulsada por la busqueda (E. J. Cosgrove) ......... 169
17. Proximidad teolégica. La busqueda de intimidad con Dios
(S. Cooper) .... 177
18. El anhelo de escuchar una vez mas (L. A. Morris) . 185
19. Seguir el camino (D. Nevins) . 195
20. En esta tierra sagrada (E. Stern) 203
V. EL Dis EN LO INTERMEDIO
21. La divinidad radical (7: Elad-Appelbaum) 213
22. Como llegué a la teologia, 0 no (D. M. Bronstein) .. 225
23. La teologia de lo «intermedio» (B. Sax) . 231
24. Primicias de los tiempos de esperanza y de renovacion
(N. Kelman) ... 239
Conclusion .... 245
Bibliografia ...
‘ PROLOGO
Davin J. WoLPE
El pueblo judio —declaré con tino Abraham Joshua Heschel- es
un mensajero que ha olvidado su mensaje. En los aiios transcurridos
desde entonces, el dilema se ha agravado: somos un pueblo que en
buena medida ha olvidado que tenemos una misién.
La teologia tiene que ver con la restauracion de la misiOn y la
clarificacién del mensaje. «Esto es lo que creemos»: este es el mate-
rial de una declaraci6n teolégica. Aunque envuelta en complejidades,
tonos, matices textuales y a veces (esperemos) una prosa elegante,
el tedlogo ofrece una vacuna de refuerzo a la fe. En el laberinto de
circunstancias y costumbres cambiantes, ,dénde puede un judio hoy
permanecer confiado en su fe, en su Tord?
Hubo veces en que la Tord se enfrenté a un oponente ideolé-
gico Unico y unificado: la Tora frente al cristianismo, o el islam, 0
Aristételes, o el rechazo interno de los caraitas. No obstante, en la
actualidad los retos proceden de todos los frentes: biologia, astrono-
mia, religién comparada, estudios de sociologia, critica textual, con-
ciencia historica y muchos, muchos otros. Como judios en el mun-
do moderno, ignorar la proliferacién de disciplinas que plantean un
desafio supone declararnos irrelevantes. Aceptar los retos significa
reconocer la enormidad de nuestra tarea.
En ultima instancia, la hebra que unifica la doctrina judia es la
relacién. El judio ha de establecer una relaci6n con Dios, consigo
mismo, con otros judios, con los no judios, con la tierra de Israel e
incluso con la maravilla de la creaci6n. El hilo que nos une con cada
una de esas cosas sera tejido de forma diferente por los distintos pen-
sadores. Ninguno puede ser ignorado, de modo que la diversidad de
ideas que aparecerdn en estas paginas da testimonio de las innumera-
bles maneras de comprender y emprender esta tarea.10 Prélogo
El lector interesado no deberia perder de vista un cambio fun-
damental mas en la teologia judia. No es preciso que el tedlogo no
ortodoxo actual comience sabiendo dénde debe terminar. La defensa
de la praxis halajica convencional ya no es algo que se dé por des-
contado. Quiza termine con una halajd modificada, o con una version
reducida, o sin ninguna. Aunque gobernado en cierto sentido por la
fidelidad a la Tora, hoy en dia dicha fidelidad adopta todo tipo de for-
mulas autodeclaradas. Ademas de Ilevar a cabo la tarea de clarificar
la fe, la teologia resulta fundamental para moldear la praxis.
Algunos encontraran que esta caldera en ebullicién constituye un
gozo que les lena de inspiracion. Otros pueden considerar que se
trata de algo confuso, e incluso entristecedor. {Por qué no podemos
decidirnos por un enfoque que aune la comunidad judia, un plantea-
miento que todos podamos suscribir? Lamentablemente (0 gracias
a Dios), ese jamas ha sido el caso en la historia judia —la unidad del
pasado es exagerada en buena medida en la memoria colectiva— y es
atin menos cierto hoy en dia. En la actual época de avances cientifi-
cos, con el Estado de Israel y la peligrosa pero materialmente exitosa
diaspora, el pueblo de Israel cantaré muchas canciones. Algunas se-
ran discordantes, otras no estaran en facil armonia con las demas. En
este libro se hallan los nuevos intérpretes de Israel, cada uno de los
cuales afiade su nota personal al gran coro. Aqui hay muchos elemen-
tos que provocaran, molestaran y desconcertaran. Sin embargo, tam-
bién se encontrara una belleza y hondura grandes. Podemos discrepar
con el contenido del mensaje. En todo caso, jqué maravilloso es que
se nos recuerde que somos los portadores de un mensaje antiguo y
fundamental! ;Cuan necesaria es la lucha por proclamar dicho men-
saje! En ese combate se halla el principio de la sabiduria.
PREFACIO
CaROLE B. BALIN
—Estas ensefiando ,qué? —me pregunté una compafiera hace dé-
cadas, al saber que yo impartia un curso en una sinagoga de la zona.
~Teologia judia -repeti, no sin cierta impaciencia.
—Pero gqué quieres decir con eso? —inquirid, como si su educa-
cién judia tradicional se hubiera estrellado contra los muros de nues-
tra universidad.
Parecia que le estaba hablando en otro idioma. Hacer teologia
judia —el proceso de reconstruir una comprension de Dios personal-
mente significativa— era algo que le resultaba completamente ajeno.
En su vida religiosa, ella estaba acostumbrada exclusivamente a ha-
blar a lo Divino, pero no necesariamente de ello.
A decir verdad, durante milenios los judios han hablado a Dios.
Los patriarcas y los sacerdotes, las matriarcas y los misticos, los pro-
fetas y los poetas se han desahogado, esperando una respuesta (Sal
62, 9). No podemos culparlos por intentarlo. Después de todo, segun
el relato fundacional de la tradicién judia recogido en la Tora, el Dios
de los israelitas respondié al pueblo en el monte Sinai y, por lo visto,
a todos los descendientes que vendrian después. Dada tan asombrosa
revelacion, no pasé mucho tiempo antes de que los judios comen-
zasen a hablar acerca de Dios. De hecho, el discurso sobre Dios se
ha abierto paso a través del tiempo y del espacio, dejando tras de si
innumerables intentos por parte de los judios de captar, comprender y
enfrentarse a cuestiones esenciales relacionadas con lo Divino.
Lo fundamental de este tema para el historiador de la religion
es la medida en que los judios de una determinada época permiten
que los influjos externos incidan en su pensamiento y forma de vida
caracteristicos. Por lo general, Filén de Alejandria (20-50 e.c.) esta
considerado como el primer judio de época posbiblica que dio un2 Prefacio
paso audaz y plenamente consciente mds alla de los limites de la sabi-
duria judia en su propdsito de comprender a Dios. Calmé su malestar
racional respecto a aquellos pasajes que atribuian rasgos propios de
los humanos (por ejemplo, antropomorfismos) a lo Divino importan-
do para el mundo judio la hermenéutica helenistica de la alegoria.
Otros le siguieron. El periodo medieval esta salpicado de gente como
Saadia Gaon y Yehuda Ha-Levi (cuyo tratado antifiloséfico adopta
en realidad forma filos6fica), junto a Hasdai Crescas y Joseph Albo.
Pero es, por supuesto, el pensamiento del Rambam', bajo el influjo
aristotélico, el que transform6 para siempre Ja profundidad y la am-
plitud del didlogo teolégico entre los judios.
Pese a que su poderosa influencia persiste en nuestros dias, es po-
sible asumir con garantias que tan solo un pequefio grupo de seguido-
res y criticos prestaron verdadera atencién a la filosofia del Rambam
en su momento. A lo largo de la Edad Media, la inmensa mayoria de
judios ordinarios siguieron sirviendo a Dios cumpliendo dia tras dia
los mandatos divinos. La practica hace al maestro, por asi decirlo, de
modo que la fe resulta prescindible.
Posteriormente, la gran luz de la modernidad brillé sobre los ju-
dios de Europa occidental. Asiendo con una mano los derechos y
deberes de la ciudadania y con la otra las promesas de progreso,
abandonaron la yeshiva? por el santuario de la universidad, donde
estudiaron historia, filologia y filosofia. Ante ellos se abrieron nuevas
formas de comprender la realidad en la medida en que el Romanti-
cismo, la paleontologia, el darwinismo y la critica biblica les obli-
garon a revisar sus presupuestos religiosos. Ideologias contrapuestas
escindieron las modernas comunidades judias, provocando en ultima
instancia, si bien de forma no intencionada, el desarrollo de movi-
mientos religiosos que miraban con optimismo hacia un futuro en el
que judio y gentil se unirian en una causa comiin para que Ilegara
el mesias o su equivalente racional, la era mesidnica. En la época de
Immanvel Kant, Hermann Cohen reformuld el imperativo categérico
en una teologia sistematica judia conocida como monoteismo ético.
Seria un nombre muy conocido en el siglo XIX, en tanto en cuanto la
1, Rambam es un acréstico de Rabi Moisés ben Maimén (Maiménides), el
filésofo judio cordobés de fines del siglo XII [N. del T.].
2. La yeshiva es el centro de estudios de la Tora y del Talmud del judaismo
ortodoxo [N. del T.].
Prefacio 1B
justicia social se convirtié en la raison d’étre de muchos judios ame-
ricanos. Asimismo, se redescubrié la cosmologia de Isaac Luria del
siglo XVI, reformulandose en una especie de «buenismo» conocido
por todas partes como tikkun olam (reparacin del mundo).
La empresa teolégica judia eclosiond durante el siglo XX. Con el
tiempo, el Modernismo daria paso al Posmodernismo, un proyecto
que desafia y poné en entredicho las nociones racionalistas de objeti-
vidad y verdad, pero no antes de que la teologia del didlogo de Buber
sedujese a miles de personas que buscaban a Dios, de que Heschel
cambiara en su mente la idea de la busqueda de Dios, imaginando
que lo Divino nos busca a nosotros, y de que la desencamada y antro-
pocéntrica «fuerza que posibilita la salvacién» de Mordecai Kaplan
suplantara al sobrenaturalismo, acercando a Dios a numerosos judios
agnésticos. Gershom Scholem resucité la vieja Cabala aplicando su
aguda mente a su estudio, y provocé de este modo una especie de
tregua en la inveterada rivalidad entre racionalistas y misticos.
De forma inesperada y tragica, los acontecimientos de mitad de
siglo movieron a profundizar en el estudio y la contemplacién teolé-
gica. Bajo la sombra de la Shoa, Emil Fackenheim y Richard Rubens-
tein, entre otros, buscaron el sentido (0 la falta de él) de lo inexplica-
ble. Tedlogos judios, desde Abraham Isaac Kook hasta Abba Hillel
Silver, lidiaron con el cumplimiento de la esperanza judia segin la
cual los judios serfan una vez mas un pueblo libre en su Tierra.
El nimero de quienes hicieron teologia aumento durante el siglo.
Rachel Adler, Eliezer Berkovits, Eugene Borowitz, Elliot Dorff, Neil
Gillman, Marcia Falk, Arthur Green, Yitz Greenberg, David Hartman,
Louis Jacobs, Yeshayahu Leibowitz, Emmanuel Levinas, Judith Plas-
kow, Zalman Schachter-Shalomi, Joseph Solveitchik, Ellen Umans-
ky, Arthur Waskow, Shneur Zalman y otros forjaron la teologia judia
como conclusién inevitable de la vida judia contemporanea.
No puede haber dudas de que, de todas las influencias constructi-
vas del siglo XX, la segunda ola del feminismo ha provocado la ma-
yor transformaci6n en la vida y teologia judias. Mujeres como Judith
Plaskow y Rachel Adler desafiaron la poderosa dinamica del patriar-
cado que esta cosificada y reforzada incluso en el relato fundamental
del judaismo. Hace décadas las feministas abrieron la caja de Pando-
ra del lenguaje teolégico y litirgico, planteando que las metaforas que
hemos utilizado a lo largo de los siglos habian perdido su vigencia yM4 Prefacio
su fuerza, sirviendo mas para alienar que para acoger. Las casi dos-
cientas mujeres participantes en The Torah: A Women’s Commentary,
editado por Tamara Eskenazi y Andrea Weiss, avanzarian bastante a
fin de corregir tal desequilibrio. Las feministas también han cuestio-
nado el modelo trascendente de Dios, defendiendo por el contrario
un Dios inmanente que favorece el contacto. Mas recientemente, los
posmodernistas han puesto en tela de juicio las categorias mismas de
varén y mujer, consiguiendo que volvamos a cavilar sobre el sentido
de «var6n y mujer los cred Dios» (Gn 1, 27).
Reflexionar sobre la naturaleza de Dios y nuestra relacién con lo
divino ya no constituye un ambito exclusivamente reservado a los es-
pecialistas. En una sociedad donde los debates sobre el creacionismo
y la evolucion expresan su ardor en los titulares de los periddicos y
donde las diversas formas de fe en Dios configuran la politica nacio-
nal, participar de este didlogo nos convierte de facto en tedlogos.
El impulso teoldgico se ha filtrado incluso en la cultura pop ame-
ricana actual. La Cabala ha retofiado en lugares inesperados (como
Hollywood). El pensamiento y la praxis religiosos orientales han
avanzado hasta Occidente. Y mas recientemente, las inquietudes me-
dioambientales han inspirado a una nueva generacién a sintonizar
con la tierra de Dios, tan maravillosa y a la vez tan expoliada.
A la luz de este anilisis resulta evidente que en el judaismo el dis-
curso sobre Dios se ha deslizado desde la periferia hasta el centro del
debate. Suefio con que mas judios participen de este didlogo. Como
editora de estas paginas, me preocupa el escaso numero de mujeres
y de judios ortodoxos que han aceptado colaborar en este proyecto.
A medida que avance el siglo XXI, espero que se cumpla la promesa
que da titulo a la obra de Tamar Ross Expanding the Palace of Torah,
Ja Ultima adicién al canon teoldgico judio.
Esta buscadora de Dios da las gracias a los ensayistas que han
avanzado sin miedo por la senda religiosa y han afiadido sus palabras
al creciente compendio teoldgico de la vida judia.
INTRODUCCION
oc
Hasta el dia de hoy ningtin concepto formulado intelectualmente ha
sido reconocido de forma autorizada en el judaismo como tinica idea
cierta de Dios. La conclusién inevitable a la que nos vemos condu-
cidos al considerar la idea de Dios en la historia del pueblo judio,
y el papel que este ha desempefiado en la civilizacion en general,
es que la civilizacién judia no puede sobrevivir sin la idea de Dios
como parte integral suya, aun cuando no necesita una formulacién
especifica de dicha idea que todos los judios consideren normativa’.
Este libro existe en virtud de los dos presupuestos implicados
en la intuicion de Mordecai Kaplan. En primer lugar, para que
el judaismo pudiera reivindicar autenticidad y viabilidad ha sido
necesario enfrentarse a la cuestién de Dios -en otras palabras, a la
teologia—. En segundo lugar, y quizas igualmente controvertido,
esta el hecho de que desde el jardin del Edén en adelante la idea de
Dios ha adoptado una serie de expresiones variadas y en constan-
te transformacion. Desde e} monte Sinai a los profetas del exilio,
desde la Guia de perplejos de Maimonides a la Cabala, desde el
jasidismo hasta los Estados Unidos de mediados del siglo XX, la
indagacién teoldgica, diversa en su contenido y en su expresién,
ha sustentado al pueblo judio. Este libro representa un esfuerzo
por continuar ese didlogo judio con Dios en el futuro.
1. POR QUE ES IMPORTANTE LA TEOLOGIA?
Tal vez la respuesta mds sucinta a esta pregunta fue ofrecida
por el difunto estudioso judio y activista Arthur Hertzberg, quien
explicé: «Una comunidad no puede sobrevivir merced a lo que re-
1, M. Kaplan, Judaism as a Civilization: Towards a Reconstruction of Ameri-
can Jewish Life, Philadelphia 1934, 393-394.16 Introduccion
cuerda; perdurara solamente en virtud de lo que afirma y cree”.
Cuando se practica la kashrut? sin contar con una matriz teolégica,
no es mas que un tipo de exclusivismo dietético, no una expre-
sién singular y distintiva de los mandamientos recibidos. Cuando
se pone en practica la circuncisién sin la nocién de alianza, no
constituye un signo de la sacrosanta relacién con Dios, sino un
rito primitivo, cuando no incluso cuestionable. Si el compromiso
con Israel queda enmarcado en términos Gnicamente politicos, el
argumento a favor del Estado moderno resulta cada vez menos
convincente para los judios estadounidenses, para los israelies y,
en ese sentido, para todos los demas. La indagacién teolégica ha
sustentado al pueblo judio. Sin ella, el judaismo se convierte en un
artefacto arido, fragil y carente de vitalidad.
Al tedlogo se le encarga la tarea de teorizar sobre la naturaleza
de Dios. A diferencia del estudio académico de la religién de la
antigiiedad, el tedlogo —como ensefiaba mi maestro, el rabi Louis
Jacobs— debe preguntar por lo que uno puede creer hoy. En la teo-
logia existe un elemento profundamente personal, pues emerge de
nuestras experiencias y pretende dirigirse a ellas. La reflexidn teo-
ldgica es, a la vez, un proyecto parcial y constructivo. No obstante,
en esa misma afirmacion se halla el problema. Ya que mientras se
pretende describir a un Dios eterno e inmutable, la teologia inevi-
tablemente refleja los pensamientos de una generacién o una per-
sona particular. {Cémo puede la naturaleza singular e inmutable
de Dios estar sujeta a la diversidad y a los caprichos de la humani-
dad? La labor del tedlogo se complica todavia mas cuando percibe
que el conocimiento de Dios trasciende necesariamente la capa-
cidad del discurso humano. Tal como lo formulé el tedlogo del
siglo XV Joseph Albo, «si yo conociese a Dios, yo seria Dios»*. El
tedlogo no fundamentalista trata de describir aquello que, desde un
principio, sabe que no puede ser descrito, La integridad tcoldgica,
2. A. Hertzberg, The Jews in America: Four Centuries of an Uneasy Encoun-
ter—A History, New York 1997, 374.
3. La kashrut es el conjunto de preceptos de la ley judia que se ocupa de los
alimentos que se pueden o no ingerir, sobre la base biblica de Levitico 11; asi,
determina cuales son puros, o kosher, y cuales no [N. del T.].
4, J. Albo, Sefer Ha-Ikkarim Il, 30 (ed. Husik), 206
Introduccion I7
por consiguiente, también requiere humildad. Aun cuando se bus-
ca la proximidad de Dios, su presencia permanece siempre muy
por encima y oculta.
El tedlogo judio se enfrenta con la tarea adicional de elaborar
una teologia que brote de las fuentes, gentes e inquietudes judias
y esté vinculada a,ellas. La teologia judia debe poder identificarse
con los pensadores judios del pasado, asi como lograr aceptacion
entre los judios del presente. Una teologia que no es capaz de cum-
plir el primer requisito, aun siendo potencialmente interesante, se
arriesga a parecer caprichosa y no poder reivindicar legitimamente
ser judia. Una teologia que contravenga el segundo criterio, si bien
puede reclamar ser auténtica, resulta irrelevante.
Por ultimo, el tedlogo judio se basa en una tradicion que no es
ni univoca ni sistematica. Cualquier estudioso de la tradicién judia
sabe perfectamente bien que el canon de la literatura judia se expre-
sa de forma organica y plural. Con notables excepciones (Maimd-
nides, Albo, Crescas), el pensamiento judio es descrito mas acerta-
damente como «una concentracién de muchas ideas e ideales»* que
como un nico dogma o credo doctrinal. Ademas, existe una bre-
cha entre lo que constituye el discurso filos6fico 0 teoldgico actual
en Occidente y los modelos propios de reflexidn biblica y rabinica.
Una vez mas, en las palabras de mi maestro, el rabi Louis Jacobs,
los rabinos «no fueron filésofos inferiores, ni malos filésofos, ni
carecieron de una adecuada formacién filoséfica. En absoluto fue-
ron filésofos»’. Cualquiera comprometido en la elaboracién de una
teologia judia contemporanea debe avanzar cuidadosamente sin
empefiarse en encajar los bloques cuadrangulares de la reflexién
y experiencia de hoy en dia dentro de los huecos cilindricos del
pensamiento y la vida judios clasicos. Sin embargo, ser consciente
de esos desafios no deberia desalentar el proyecto y el avance de la
teologia judia, sino mas bien marcar el camino por donde se ha de
progresar. No se trata de un sendero sencillo o identificable. Al ho-
5. S. Schechter, «The Dogmas in Judaism», en Id., Studies in Judaism: First
Series, Philadelphia 1911, 104.
6. L. Jacobs, «Montefiore and Loewe on the Rabbis», en Rabbinic Thought in
the Talmud, Edgeware 2005, 130-131.18 Introduccion
jear este libro, se descubrira facilmente que vivimos en una época
en que las fronteras de lo que constituye la reflexion teoldgica judia
son tan amplias que en ocasiones resultan imperceptibles.
Teniendo en cuenta las observaciones que hemos sefialado, nos
enfrentamos al totalmente razonable interrogante en torno a la ma-
nera en que la teologia judia debe ser leida y juzgada. Si la teologia
judia es intrinsecamente plural, profundamente personal y nece-
sariamente incompleta, ,como distinguir entre la buena y la mala
teologia judia? El presente libro pretende marcar el estado del pen-
samiento que aparece en este preciso momento. ,Cémo se deberian
evaluar los méritos de la teologia judia que contiene?
Para responder, voy a recurrir a mi maestro, el doctor Byron
Sherwin. El propone cuatro criterios para valorar la teologia judia
(o cualquier teologia): autenticidad, coherencia, contemporanei-
dad y aceptacién comunitaria.
La autenticidad depende de la naturaleza y el uso de las fuentes
consultadas, asi como del compromiso de fe del individuo que las
consulta. La coherencia remite a la cohesion, la claridad y la posi-
bilidad de comunicar la perspectiva teolégica que se ha formulado.
La contemporaneidad tiene que ver con la exitosa aplicacién de las
tradiciones del pasado a las situaciones del presente. La aceptacién
comunitaria se refiere a la ratificacién de una postura teolégica por
parte de los miembros comprometidos de una determinada comu-
nidad de fe’.
Los criterios de Sherwin son significativos no porque resul-
ten facilmente aplicables, sino porque ofrecen un punto de partida
compartido para comenzar un didlogo. Al igual que cualquier for-
ma de arte, la teologia esta sujeta a los juicios estéticos que se dan
a lo largo de generaciones. Todos tendremos que esperar para ver
si alguna de las voces de este libro resulta aceptada 0 no por las
generaciones venideras. En ultima instancia, el éxito de cualquier
obra de teologia radica en su capacidad de estimular a otra persona
a que valore sus propias creencias.
7. B. Sherwin, An Incessantly Gushing Fountain: The Nature of Jewish Theo-
logy, en E. N. Dorff - L. E. Newman (eds.), Contemporary Jewish Theology: A
Reader, New York 1999, 78s.
Introduccion 19
2. {CUALES SON LAS NUEVAS VOCES DE LA TEOLOGIA JUDIA?
EI subtitulo de esta obra incluye el matiz «nueva generacién».
El caracter novedoso de los participantes se define no tanto por su
edad cuanto porque todos comparten el hecho de no haber publica-
do una magna obra de teologia judia (aun cuando creo que todos
son capaces de ha¢erlo). Existe un aspecto deliciosamente prospec-
tivo en las voces reunidas en estas paginas. A mi juicio, lo funda-
mental de la obra de todos los participantes se halla en el futuro.
Al buscar nuevas voces se ha intentado por todos los medios
invitar a pensadores prometedores de todo el espectro judio. Se
cursaron invitaciones tanto a rabis como a profesores judios cuyas
vidas estén comprometidas con la comunidad de fe de Israel (sin
duda, un criterio escurridizo). Se solicité la participacién de auto-
res de Estados Unidos, Europa e Israel, aunque el requ de la
lengua inglesa inevitablemente limité el abanico de participantes
(un capitulo fue traducido del original hebreo).
A diferencia de algunas antologias de teologia judia, los partici-
pantes no recibieron una lista innegociable de cuestiones a las que
debian responder. En asuntos teoldgicos, el estilo es el contenido,
y enseguida se comprobé que un esquema fijo habria reprimido los
pensamientos y la creatividad de los participantes. Si bien presenté
algunas cuestiones que guiaran la reflexion (por ejemplo, «describe
tu fe como judio», o «zel escenario actual destaca algunos temas
nuevos?»), no quise restringir demasiado los términos del discurso.
Si se advierte mayor interés por determinadas areas (la revelacion
o las implicaciones teoldgicas del Estado de Israel) que por otras
(como la teodicea 0 la idea del pueblo elegido), tal hecho resulta
significativo en si mismo y es digno de ser estudiado. De hecho, si
la teologia trata tanto de nosotros cuanto de Dios, este libro ofrece
un fascinante comentario sobre las inquietudes a las que, segtin su
percepcion, se enfrenta hoy en dia el pueblo judio.
Se cursaron invitaciones a pensadores afiliados a todas las co-
rrientes de la vida judia. Sabiendo del equilibrio conforme al cual
fueron enviadas las invitaciones, el hecho de que la abrumadora
mayoria de participantes procediera del mundo no ortodoxo plan-
tea cuestiones dificiles y urgentes. Tal vez el desequilibrio mas la-20 Introduccion
mentable en este libro es la escasez de voces femeninas. De nuevo,
habiendo cursado un mismo numero de invitaciones a hombres y
mujeres, no sé como explicar este resultado. Me parece poco plau-
sible que las mujeres judias de Estados Unidos no estén interesa-
das en la teologia judia (las tres participantes femeninas residen en
Israel). Estos desequilibrios pueden deberse a razones ideoldgicas,
socioldgicas, interpersonales, estilisticas 0 a una combinacion de
factores diversos. Pese a lo interesado que estoy por comprender
los desequilibrios de este libro, me cautiva mucho mas el verlos
corregidos en el futuro. Toda reflexion, y ciertamente la teolégica,
se ve enriquecida y afinada al situarla en didlogo con otras voces.
No tengo inconveniente en aceptar las debilidades de este libro y
ruego que sus deficiencias sirvan para inspirar futuras antologias
amas perfectas».
Sin embargo, no se ha de permitir que lo mejor sea enemigo de
lo bueno. Stuart M. Matlins, el editor de Jewish Lights, y un ser-
vidor nos vimos empujados a llevar a cabo este libro temiéndonos
que ya nadie estuviese interesado en la teologia judia. Nos preocu-
paba que las cuestiones de fe de algin modo hubiesen pasado de
moda y que la «generacién venidera» no tuviera interés alguno en
formular de forma constructiva lo que un judio puede creer en la
actualidad. Hemos descubierto que nuestros temores eran infun-
dados, que existen nuevas voces apasionadas implicadas activa-
mente en Ia elaboracion de una teologia judia, y que cl futuro de la
disciplina es, de hecho, esplendoroso. Espero que este libro sirva
para reflexionar sobre la condicion de la fe judfa hoy en dia y para
identificar nuevas direcciones en el futuro.
3. UN MARCO PARA EL DIALOGO
La tarea de organizar esta antologia no resulta sencilla. Al care-
cer de bloques tematicos obvios (por ejemplo, la eleccién, la reve-
lacion, la teologia posterior al Holocausto), este libro no se dejaba
estructurar facilmente. La decision de establecer categorias no na-
ce de la insistencia en que un determinado autor deba ser leido a la
luz de otro, sino que pretende favorecer la disponibilidad de los
Introduccion 21
ensayos y de poner més claramente de relieve algunos rasgos co-
munes. En realidad, aun cuando no resulta facil, el proyecto mismo
de categorizacién sirvié como un primer paso para la valoracién,
un tema tocado en el epilogo. A saber, ,cudles son —si los hay— los
rasgos que comparte la préxima hornada de tedlogos?
La primera secgién, «El Dios en proceso» (Artson, Fishbane,
Held, Jacobson-Maisels, Kalmanofsky), exhibe en distinto grado
un compromiso comin con tres rasgos interrelacionados: el esfuer-
zo por romper con el discurso convencional que percibimos sobre
Dios avanzando hacia una noci6n de un Dios dinamico que se en-
cuentra en proceso, la aceptacién del Iéxico y de las fuentes de la
tradicién jasidica, y, por extension, un compromiso explicito o im-
plicito con las categorias teolégicas de acosmismo y panenteismo
(mas 0 menos: «Dios es el todo»).
La segunda seccién, «Los Dioses del texto» (Crane, Gordon,
Moffic, Rose, Sommer), refleja la nocién de que el canon de la lite-
ratura judia —biblica, rabinica y de otro tipo— tiene el potencial para
responder a las diversas inquietudes teolégicas contemporaneas y
para estar verdaderamente anclado en las tradiciones recibidas.
La tercera seccién, «Formas de hablar de Dios» (Lopatin, Mar-
mur, Plevan, Beit-Halachmi, Shapiro), ofrece términos y categorias
cruciales mediante los cuales es posible hacer avanzar el didlogo
de la teologia judia. Cada autor, basandose en la autoridad de pen-
sadores del pasado, recupera, revaloriza y proporciona el lenguaje
que anima su respectiva expresidn teoldgica y que puede ser reco-
mendado para futuros esfuerzos.
Cada uno de los autores incluidos en la seccién cuarta, «Una
busqueda de Dios» (Cosgrove, Cooper, Morris, Nevins y Stern),
reconoce la naturaleza permanente de Ja busqueda judia de Dios.
Ya sea por medio de la oracién, de la observancia de las mitzvot® 0
del estudio piadoso, estos autores tratan de plantear la actitud teo-
légica judia como una aspiracién que no acaba nunca. 7
Los autores de la quinta seccién, «El Dios intermedio» (Elad-
Applebaum, Bronstein, Kelman, Sax), intentan reconciliar las frac-
turas incluidas dentro de la condicion judia actual. Cada capitulo
8. Mandamientos [N. del T.].22 Introduccion
se ocupa de una determinada «fractura»: el mundo tal como es y
tal como se encuentra idealizado en términos tradicionales, entre
los compromisos seglares y los religiosos, entre las cosmovisiones
tradicionales y las modernas, etc.
Tal como se ha indicado, las categorias mencionadas son provi-
sionales en el mejor de los casos. Cada bloque podria facilmente ser
reformulado e identificado de acuerdo con un principio organizador
alternativo. De hecho, les invito a acoger con cautela las categorias
que he propuesto, buscando una estructura diferente que en tltima
instancia Ileve a adquirir una mejor comprensién de los rasgos que
subyacen a la reflexin contenida en esta antologia.
4, RECONOCIMIENTOS
Agradezco sinceramente a cada participante el que haya contri-
buido a este libro. La reflexion teolégica es profundamente perso-
nal, y os doy las gracias por vuestra valentia a la hora de presentar
vuestras ideas, permitiendo que sean afinadas por mis manos tor-
pes y luego presentadas al piiblico.
También agradezco a los miembros y a la direccion de la sinago-
ga de la avenida Park, en especial a mi presidente, Steven M. Fried-
man, y a mi ayudante, Joanne Zablud, por animarme a equilibrar
con este proyecto los deberes que tengo para con mi congregaci6n.
Y especialmente doy las gracias a Stuart M. Matlins y a Emily
Wichland, de Jewish Lights, sin cuyo aliento, sabiduria y —ante to-
do-~ paciencia y fe este libro jamas habria aparecido.
Ojala que estos ensayos provoquen, despierten e inspiren res-
puestas de todos aquellos que estan comprometidos con el proyec-
to de la teologia judia.
I
EL DIOS EN PROCESO1
SERE QUIEN SERE.
UN DIOS DEL DEVENIR DINAMICO
BRADLEY SHAVIT ARTSON
Con demasiada frecuencia, la religion y los argumentos re-
ligiosos dan la impresion de ser coercitivos: tienes que pensar
como yo lo hago. Comencemos por permitir pensar lo que pien-
sas y creer lo que crees. Mi nica esperanza es ofrecer auxilio
a quienes se sienten atraidos por la religion y la espiritualidad,
buscando una entrada mientras el guardia de seguridad no deja
de cerrarles la puerta. Esas son las personas a las que me dirijo,
ofreciéndoles algo de ciencia a fin de ayudar a desperezar nues-
tra teologia y abrirnos a una nueva/antigua forma de compren-
der lo que significa estar en el mundo, estar vivo y relacionarse
con Dios.
Existen tres dogmas que se nos dice que se supone creemos
acerca de Dios: que Dios lo puede todo («omnipotente»), que lo
sabe todo («omnisciente») y que es totalmente bueno («omni-
benevolente»). A lo largo de la historia humana estos tres térmi-
nos que comienzan con omni- han dado lugar a mds ateos que
cualquier otra serie de ideas, porque Dios puede ser dos de esas
cosas, pero no las tres. Es lgicamente imposible afirmar que
Rabi Dr. Bradley Shavit Arison es decano de la Escuela Ziegler de Estudios
Rabinicos de la American Jewish University, de la cual es vicepresidente (www.
[Link]). Es autor de mas de doscientos articulos y nueve libros, siendo el
Ultimo The Everyday Torah: Weekly Reflections and Inspirations (McGraw-Hill).
Obtuvo su doctorado en filosofia en el Hebrew Union College-Jewish Institute of
Religion bajo la direccién del Dr. David Ellenson.26 EI Dios en proceso
Dios incluye las tres, aunque los tedlogos han estado arrojando
a los creyentes contra esta frontera logica durante un milenio.
«Omnipotente» significa que Dios posee el cien por cien del
poder —todo ello-. Hay dos problemas en tal afirmacion. El pri-
mero consiste en que el poder no es algo absoluto, sino que re-
fleja una relacion. Tu debes tener cierto poder para que yo tenga
mas que ti. Si no posees poder alguno, no puedo hacer uso de
mi poder sobre ti porque no hay resistencia. Para que la nocién
de poder tenga algun sentido, debe ser compartido. Si Dios goza
del poder completo y todo lo demas carece de cualquier tipo de
poder, entonces tampoco Dios lo posee, porque no existe una
telacion entre poderes. La idea de omnipotencia se agota a si
misma, siendo una contradiccién logica en si.
Respecto a la omnipotencia nos encontramos con un segun-
do problema. Si Dios es verdaderamente omnipotente, dando
a entender con ello que no hay nada que Dios no pueda hacer,
entonces resulta que somos mas poderosos que Dios. Si Dios
es todopoderoso, {podria crear un peso tal que no pudiera le-
vantarlo? No, porque si existiera un peso que no fuera capaz de
alzar, entonces no seria todopoderoso. Y si Dios no puede crear
tal peso, hay algo que no puede hacer. En cualquier caso, existe
algo que un Dios omnipotente no es capaz de llevar a cabo.
Este juego logico nos muestra que dicha contradiccién no es un
problema menor. Es distinto decir que Dios es sumamente po-
deroso a afirmar que Dios es omnipotente. {Cual es el término
biblico o rabinico para «omnipotencia»? Resulta que no existe
tal término 0 concepto'. Dios tiene gevurd, gedulla, koach —si-
nonimos que significan fuerza y poder-, pero no hay un voca-
blo hebreo para hablar de omnipotencia. Se trata, de hecho, de
una idea griega, derivada de Platén y Aristoteles.
1. «Todopoderoso», que aparece en las traducciones inglesas, no es una ex-
presién biblica o rabinica, La version King James de la Biblia usa este término
para traducir la voz hebrea Shaddai. Sin embargo, shaddai no significa «todopo-
deroso». Los exegetas nos dicen que shaddai deriva de un término que remite a las
montaiias. Por consiguiente, e/ shaddai es el Dios de las montafias, y posiblemente
también esta relacionado con Ia palabra shadayim, que significa «pechos».
Seré quien seré “® 27
{,Qué ocurre con la omnisciencia? Cuando la mayor parte de
tedlogos y clérigos emplea la palabra omnisciente, quiere decir
que Dios conoce el futuro con tanta precisién como el pasado.
Nada queda oculto ante Dios. Hay dos problemas con esta ase-
veraciOn: el futuro atin no ha ocurrido y no se puede saber algo
que no existe. La catégoria del conocimiento exige la existen-
cia, a menos que se crea que todo esta predeterminado y que la
libertad humana es una ilusién (una afirmacién que decidida-
mente no esta en la Biblia ni en los rabinos). Por consiguiente,
resulta que pensar en la omnisciencia como si Dios conociese
todo lo que ocurriré en el futuro es de hecho una forma de de-
cir que la creacion no es real. Sin embargo, nuestra tradicion
insiste en que la creacién es real, pues de otro modo Dios no es
realmente creador y la vida es una ilusién. Hay numerosos te6-
logos y tradiciones que afirman tal cosa, pero no judios. Incluso
los tedlogos que piensan de este modo no viven sus vidas como
si realmente lo fueran. El futuro tendra un aspecto muy distinto
dependiendo de nuestras decisiones, lo cual significa, por ende,
que Dios no puede conocer el futuro porque atin no hemos de-
cidido nuestra parte en él. Y toda la creacién, igualmente real,
tiene su peso en ese futuro irrestricto. Dios sabe todo lo que es
posible conocer; una vez ocurre algo, Dios lo sabe para siem-
pre. Pero nadie puede saber lo que trasciende al conocimiento,
aquello que sera real en virtud de las potencialidades y posibi-
lidades que el futuro ofrece.
La omnisciencia es un grave problema que resulta insupera-
ble cuando se vincula a la omnipotencia. Si Dios es omniscien-
te y omnipotente, preservamos la bondad de Dios justificando
que ocurran cosas terribles a personas inocentes. Por ejemplo,
si Dios sabia que ocurriria el Holocausto (omnisciencia) y pu-
do haberlo prevenido, pero opté por no hacerlo (omnipotencia),
servir a un Dios tal violaria las normas de la Tora de justicia y
amor. Un Dios que podia impedir que murieran un millon de be-
bés y decidié abstenerse, por la razén que fuera, es un monstruo
y un abuson. Sé que si viera a un nifio a punto de ser asesinado28 El Dios en proceso
y pudiera intervenir para detenerlo, no hacerlo iria en contra
de las obligaciones de la Tord. Tal abdicacién no deja de ser una
monstruosidad sencillamente porque lo hiciera Dios. La tradi-
cién de la Tora afirma la bondad de Dios sin ningtin género de
ambigiiedad y afirma dos cosas que a algunos tedlogos no les
gusta recordar: al comienzo de Génesis se nos dice que Dios
otorg6 al ser humano la capacidad de discemir el bien y el mal, y
que estamos hechos a imagen de Dios. Es decir, la Tora nos dice
explicitamente que compartimos los mismos criterios.
Contamos con razones filosoficas y teolgicas para repensar
esta teologia problematica. Hay ademas causas cientificas. En
tiempos de Platon y Aristételes se creia que el universo estaba
compuesto de sustancias sdlidas que interactuaban externamen-
te entre si. Las fuerzas mueven objetos, los objetos interactan
chocando unos con otros y el objeto mas fuerte desplaza al mas
débil. Esos presupuestos metafisicos explican la fisica newto-
niana y conducen hacia la dicotomia del dualismo: existen dos
clases de cosas, espiritus y cuerpos. Los cuerpos ocupan espa-
cio y tiempo; los espiritus (o la mente) no. Ambas sustancias son
reales y no pueden reducirse la una a la otra.
Ese dualismo mente/cuerpo lleva al tercer y ultimo misterio
que la religién (y la filosofia y la ciencia) asumié hasta prin-
cipios del siglo XX: la mente (0, si se prefiere, el alma) no es
material en absoluto, pero constituye una sustancia y esta en
el cuerpo del mismo modo en que Dios es una sustancia en el
universo. Dios es al universo lo que el espiritu es al cuerpo.
4Cémo algo que es completamente espiritual tiene un impacto
en algo que es solamente material? Si el espiritu es puramente
espiritual, {cémo levanta el brazo? ,Cudl es la conexién en-
tre lo espiritual y lo fisico? Ningin filésofo, ningtn cientifico,
ningtin tedlogo ha encontrado una respuesta para tal acertijo,
porque no la hay.
La posibilidad de contemplar la insondable hondura de la
Tora sin los brillos distorsionadores de la metafisica griega y
la solucién contemporanea a nuestro problema mente/cuerpo
Seré quien seré 29
(y la cuestién de las tres palabras que comienzan con omni-)
comienza hace ciento cincuenta afios con la publicacién de E/
origen de las especies de Charles Darwin. La evolucién darwi-
nista es un concepto que ha continuado desarrollandose desde
que fue articulado por vez primera para explicar la diversidad
y la unidad de los vivientes, dando razon ahora de la unidad y
la pluralidad del cosmos. La evolucién darwinista muestra que
una criatura esta relacionada con todas las demas. Compartimos
unos ancestros comunes, una genética y una misma base celular
en virtud del modo en que nos hemos adaptado a la vida en la
Tierra. Existe una continuidad desde los primeros organismos
vivos hasta la actualidad. Aparecen nuevas propiedades, pero lo
hacen dentro de una continuidad. Por lo tanto, estamos vincula-
dos a las criaturas que fueron nuestros ancestros; y ellos estan
vinculados a las criaturas que fueron sus ancestros.
Un motivo por el que la idea darwinista asusta a ciertas per-
sonas religiosas, aun cuando posee un abrumador respaldo em-
pirico, es que hace muy dificil creer en una fuerza al margen
de la naturaleza que suspenda las leyes, porque la evolucién
muestra que la creacién avanza por si misma. No es necesario
que alguien intervenga. De hecho, el sistema nunca ha mostra-
do signos de que fuera a quebrarse. Jamas. Lo que empuja este
proceso evolutivo es la incesante lucha por la supervivencia.
No existen suficientes recursos para todos, de modo que nos
abrimos camino a fin de obtener nuestra parte de ellos. El di-
namismo impulsor de esta supervivencia es la seleccién natu-
ral, con la que los darwinistas clasicos se referian a que deter-
minados cambios serian beneficiosos (no se sabe de antemano
cuales) y otros no, posibilitando una descendencia que repetira
esas mutaciones. Sin embargo, resulta que en los ultimos cin-
cuenta afios hemos reconocido que la seleccién natural también
implica opciones y acciones. Las criaturas tienen algo que decir
en su propia evolucién, en sus propias decisiones, en su desa-
rrollo particular. Algiin pez en concreto tuvo que decidir con-
seguir ese insecto aunque ello significara aventurarse en tierra30 EI Dios en proceso
firme. Algunos peces se arriesgaron y otros siguieron nadando.
Un determinado grupo de simios tuvo que correr el riesgo de
adentrarse en la sabana, mientras que otros optaron por la segu-
tidad de la selva.
La teoria de la relatividad de Einstein también contribuyé a
despejar esta cuestidn. Einstein discurrid que las medidas de-
penden siempre de la perspectiva del espectador particular y
que la fisica es la misma en todas partes. La fisica de la Tierra
es la misma que la de una galaxia distante de nosotros cien
mil millones de afios luz. Lo que complica esa uniformidad es
una constante aparentemente inocente: la velocidad de la luz.
Dado que la luz es constante al margen de la perspectiva del
espectador, plantea un limite a la relatividad que trastoca todas
nuestras percepciones basadas en el sentido comin. La dilacién
del tiempo, el continuo espacio-tiempo, la relatividad de la si-
multaneidad y la equivalencia entre masa y energia derivan de
este cambio de percepcién.
Y posteriormente la ultima transformacién en nuestra cos-
movision vino de la mano de la mecanica cuantica. Esta es la
ciencia de lo extremadamente pequefio. A ese nivel, nada sigue
lo que los humanos consideramos ldgico. Acontecimientos que
no tienen conexién mutua siguen influyéndose mutuamente en
sus elecciones de comportamiento. En vez de rodear o atravesar
un muro, los electrones simplemente aparecen en el extremo
opuesto. Extrafias restricciones en la mecanica cuadntica impi-
den la posibilidad de llevar a cabo predicciones y tener certe-
zas. Los acontecimientos cuanticos son patrones de probabili-
dad: no se trata de objetos sdlidos, sino solamente de bolsas de
energia, de probabilidad.
El judaismo que hemos heredado no procede exclusivamen-
te de la Escritura y de los rabinos, sino que durante mil afios
ha estado filtrado por filosofias helenistas que lo transformaron
haciendo que pasara de ser un organismo de historias y leyes
vivas a ser una descripcién supuestamente objetiva. Sin embar-
go, la Tora nunca elude el relato para imponer lo que significa
Seré quien seré 31
de forma objetiva. El Talmud nunca decide de acuerdo con la
metafisica que sus leyes reflejan. Las fuentes judias invitan a
una vida de compromiso: de narracién, de mitzvot, de abste-
nerse de aveirot (pecados) y de vivir en la alianza. Hemos es-
tado leyendo la Tora mediada por la metafisica griega, y mas
recientemente la Hemds estado leyendo de acuerdo con la fisica
newtoniana y la metafisica cartesiana—esa division de cuerpo y
alma-, tratando de destilar alguna esencia objetiva como si ha-
cer, narrar y vivir no fuese suficiente. Hemos vendido nuestros
derechos de nacimiento por un plato de avena griego. La meta-
fisica cartesiana y las ciencias aristotélica y newtoniana ya no
son dominantes. Por fin somos libres para contemplar nuestras
fuentes judias sin su revestimiento distorsionador.
Dios no es una excepcidn a las reglas; Dios es su ejemplo
supremo. Dios no es, segiin afirmaba Aristételes, el motor inm6-
vil. Dios es el motor mas mévil. Dios es esa fuerza del cosmos
que genera creatividad y novedad. Nuestro universo se transfor-
ma constantemente en interrelaciones nuevas y mas complejas.
Esas creaciones no solo se relacionan externamente. Si se pien-
sa en uno mismo durante un instante, se ha de reconocer que a
escala cudntica somos bolsas de vibrante energia. Esas bolsas
de energia no varian cuando se trata de una persona 0 cuando
estan en una silla o en el aire. Siguen siendo las mismas bolsas
de energia, en constante movimiento, si bien se unen en patro-
nes recurrentes que percibimos como si fueran estables. Cuan-
do éramos fetos, formabamos parte de una unidad metabdlica
gue incluia a nuestra madre, y ese intercambio no ha cesado
jams. No somos sustancias autonomas. Mas bien somos acon-
tecimientos dindmicos e interconectados. Si tomamos en serio
que somos patrones de luz cambiantes, evolutivos y dinamicos,
entonces estamos unidos a todo el cosmos, el cual también esta
constituido por patrones de energia interconectados y cambian-
tes. Estamos ligados a todo; hay una unidad que es ain mayor
que la biosfera. Estamos hechos del mismo material que las dis-
tantes galaxias y estrellas; el universo entero esté en nuestro in-32 EI Dios en proceso
terior. La nueva ciencia implica que el problema de la dicotomia
cuerpo/mente o la dualidad espiritu/cuerpo desaparecen, porque
mente es el nombre de los procesos que los cerebros llevan a
cabo en el mundo. La mente no es una cosa. Es el cerebro que
actua en una criatura viva dentro de un entorno vivo.
Si es asi, si Dios es la gran integracién de todo el devenir, si
Dios es el dinamismo que posibilita la novedad, la innovacion,
la complejidad y el crecimiento, si Dios es la capacidad que
todo tiene para estar interrelacionado con lo demas, y noso-
tros, por consiguiente, participamos de esa divinidad en virtud
de nuestra capacidad de relacionarnos, de innovar y de crear,
entonces se nos invita a repensar en el poder de Dios. Las teo-
logias predominantes piensan en Dios como una realidad en lo
alto o en el exterior, mientras que nosotros estamos aqui aba-
jo. Esa teologia de la sustancia funciona a través de la fuerza y
del poder coercitivo: Dios es una sustancia, nosotros somos una
sustancia, existen estos objetos, y chocamos unos con otros a
nivel externo. Cuando las sustancias chocan entre si, una gana
por la derrota de otra. La mayoria de los tedlogos conciben el
poder de Dios como la coercién suprema: Dios hace o impide
que las cosas ocurran. Sin embargo, si pensamos en la creacién
no en términos de sustancias, sino de acontecimientos, de pa-
trones de energia que estan constantemente interrelacionados,
tomando decisiones y optando por un futuro abierto, entonces
es mas adecuado concebir el poder de Dios como persuasién.
La fuerza divina consiste en el despliegue interior de las rela-
ciones, en la transmisién de la capacidad de hacer lo correcto,
de «elegir la vida» (Dt 30, 19). A cada momento Dios nos invita
a tomar la mejor decision posible dada la suma total de aquello
que nos ha conducido a este momento. Por ello, contamos con
todas las limitaciones de nuestra biologia, genética, formacion
cultural, ambiente social, género, estilo de vida, salario —todo
ello incide en quienes somos en el momento presente-, ademas
de nuestra capacidad de innovar y decidir, y de convertirnos en
algo sin precedentes. Todo lo anterior viene a nucstro encuen-
Seré quien seré 33
tro en este momento, y ahora el futuro nos ofrece un potencial
infinito. Lo Divino nos insta a tomar la mejor decision posible.
Ya sabemos cual es esa opcion, no como algo que desciende de
lo alto, sino como una eleccién con la que estamos en contacto
intuitivamente. «Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno,
lo que el Santo reclama de ti» (Mig 6, 8).
No creo en un Dios alla arriba o alla afuera. Dios es el fun-
damento omnipresente de todo. Por ello, en este momento sa-
bemos intimamente cual es la decision optima. Sin embargo,
lo Divino no nos obliga. Ello significa que podemos ignorar
el atractivo divino, Hay siempre pulsiones alternativas que re-
quieren nuestra atencidn: el cansancio, los celos, la ambicion,
el hambre, la soledad, la ira. Depende de nosotros tomar una
decision, reconociendo de forma intuitiva la invitacion de Dios,
pero sintiendo al mismo tiempo la presién de nuestros propios
impulsos y deficiencias. Y luego, puesto que Dios es devenir,
al igual que nosotros, asume la decisién que con plena libertad
tomamos. Esa eleccién se convierte en algo objetivamente real
en Dios, para siempre. Dios nos encuentra en ese nuevo mo-
mento, ofreciendo la mejor opcion que podemos hacer en ese
nuevo instante.
La libertad del futuro es nuestra, Estamos realmente creados.
Dios no forzara nuestras decisiones; no puede hacerlo. Todo el
concepto de feshuvd (arrepentimiento) se aplica, de acuerdo con
el Rambam, a la libertad. En realidad, toda la nocién de mitzvot
(mandamientos) se basa en nuestra capacidad para decidir cum-
plirlos o no.
Se trata de un Dios muy distinto de aquel en el que, segtin se
nos ha dicho, supuestamente debemos creer. Es el Dios que te
encontraras en la Tora cuando la leas sin el barniz de la filosofia
griega o de la fisica newtoniana. Se trata, a mi juicio, del Dios
que hallaras en el Sidur?: un Dios que se preocupa, que se re-
laciona, que nos invita a tomar las mejores decisiones y que es
2. Libro de las oraciones diarias [N. del T.].34 EI Dios en proceso
vulnerable a nuestras opciones. Y, lo mas importante de todo, si
estoy en lo cierto, es el Dios que ya habita en nosotros y a través
de nosotros. Este Dios impregna todo lo que se halla en proce-
so de devenir, unificando y relacionandose con todo lo que esta
Hegando a ser, posibilitandonos vivir en la alianza y crecer en
el cumplimiento de las mitzvot, llevando a cabo obras de amor
y contando historias de sabiduria césmica.
2
DIOS COMO EL ALIENTO DE VIDA
EITAN FISHBANE
Cada afio, al acercarse Rosh Hashanah y Yom Kippur -tal
como imagino, de pie en la shul', cantando las potentes palabras
y melodia de Avinu Malkeinu?—, recuerdo cuan lejos me siento
de esa comprension de Dios, de la teologia de «nuestro Padre,
nuestro Rey». Pues a pesar de mi conexidn con el lenguaje de
teshuva (arrepentimiento), asi como con la inspiradora musica
de la nusach' de las fiestas, no puedo afirmar el sentido literal de
la teologia expresada en los dias santos y, de hecho, en las cere-
monias litirgicas de la oracién cotidiana y del shabbat.
Dios determinando y controlando todos los acontecimientos,
Dios sentado como juez repartiendo premios y castigos, Dios al-
zandose trascendente mas alla de este mundo: estas son las ima-
genes predominantes de la teologia biblica y rabinica. Impreg-
nan el lenguaje candnico de la oracién judia. Sin embargo, esta
Eitan Fishbane, doctor en filosofia, es profesor ayudante de pensamiento
judio en el Seminario Teolégico Judio de Nueva York. Es autor de As Light Be-
fore Dawn: The Inner World of a Medieval Kabbalist. Una version previa de este
ensayo aparecié en el nimero de otofio de 2009 de CJ: Voices of Conservative/
masorti Judaism.
1. Shul es un vocablo yidis que significa «sinagoga» [N. del T.].
2, Avinu Malkeinu (Padre nuestro, Rey nuestro) son las primeras palabras de
una parte de la liturgia judia tradicional. Fundamentalmente se recita en los dias
penitenciales que van desde Rosh Hashanah (Afio Nuevo) a Yom Kippur (dia de
la expiacién) [N. del T.].
3. Por nusach se entiende la coleccién fundamental de melodias bisicas em-
pleadas para recitar las oraciones judias. El modo concreto que debe ser usado en
una oracién depende de la fiesta en la que se canta, asi como del tipo de liturgia
(matutina o vespertina) [N. del T.}.36 EI Dios en proceso
teologia jamas conecté conmigo, nunca me parecié auténtica en
mi busqueda espiritual. No podia creer en el Dios de la trascen-
dencia celestial, la deidad tremendamente antropomorfica del
judaismo clasico. Siempre me he identificado con la larga histo-
ria de pensadores judios que trataron audazmente de reinterpre-
tar este modelo. Insatisfecho con una comprension literal de la
Escritura, muchos tedlogos notables, desde Filon de Alejandria
en adelante, formularon una interpretacion figurada y alegérica
de esa imagineria paternal y regia, ese concepto predominante
basado en el determinismo y la omnipotencia.
En nuestros dias, la alteridad de Dios como rey entronizado
también puede ser interpretada de un modo decididamente no
literal. Quizas el reinado de Dios puede representar la mane-
ra en que nuestras vidas estan guiadas por el imperativo y la
urgencia del mandamiento religioso, por la Ilamada a compro-
meternos con una justicia social que transforme la realidad. Tal
vez podamos adaptar esa imagen para evocar la sagrada entro-
nizaci6n de la presencia divina en la naturaleza, en el ritual, en
nuestro corazon humano.
Me siento atraido por una teologia de la unidad radical, una
vision espiritual inspirada por los misticos, en la que la divini-
dad es la totalidad de la existencia. Para mi, Dios no esta mas
alla de este mundo, sino en su interior. La divinidad es la gran
fuerza de la vida, el aliento césmico que yace en el nticleo de
todo ser, el impulso de energia que atraviesa el cosmos, dotando
ala realidad de miles de rios de luz. Alli, en los caminos y rinco-
nes de lo mundano, encontramos la luminosa presencia de Dios.
Alli despertamos a una sensacién sobrecogedora de lo sagrado,
el Santo de los Santos reubicado al desplazarse desde el antiguo
Templo hasta el corazon humano y la belleza de lo ordinario.
EI Dios en el que creo es inmanente, uno con el mundo que
conozco, presente en el aqui y el ahora, en el proceso creativo, en
los momentos sublimes de puro amor y en Ios ritmos de la vida
cotidiana. Como el Zohar dijo hace mas de setecientos afios:
Leit atar panui minei («No hay lugar desprovisto de Dios»).
Dios como el aliento de vida 37
Y, no obstante, nuestra experiencia de esa unidad fundamen-
tal todavia permite gozar de una sensacion de trascendencia, de
la intuicién de que el nucleo divino esta fuera de nuestro alcan-
ce. Pero, en vez de en lo alto de los cielos, sugiero que es aquello
que trasciende el interior, recolocado en la inmanencia de este
mundo. Dios es la ommipresente fuerza vital en la que prospera-
mos, y sin embargo nos sentimos continuamente perplejos por
dicha presencia, siempre conscientes de que hay algo mas pro-
fundo que trasciende y escapa a nuestra percepcion humana.
Ante la maravilla del mundo sentimos el gran misterio en lo
mas intimo de nuestro ser. El enigma de nuestra vida y nuestra
muerte nos reclama. Sentimos la evanescencia de nuestro cuer-
po, buscamos un sentido y una intencién en un fragil puente
sobre la nada del desconocimiento.
La oscuridad ante el rostro del abismo: nuestra existencia
conlleva ese dolor en el alma, la incesante intuicion de que la
vida es algo mas que lo que contemplamos a primera vista. El
misterio es tan real como nuestros sentidos del tacto y del gus-
to; sabemos que existe resplandor y redenci6n bajo la super-
ficie de nuestra experiencia. Ese brillo es la luz oculta de la
presencia divina, alli escondida desde tiempos inmemoriales.
Tal como ensefia la antigua leyenda, esa iluminacién perfecta
estaba revestida de la Tora. Estaba hospedada en los fabulosos
aposentos del lenguaje sagrado, en las figuras y sentidos de la
Escritura y su transmision. En cada generacion, el estudiante de
la Tora descubre de nuevo la luz de esas palabras, se encuentra
una y otra vez el ser mismo de Dios, siendo el momento del
aprendizaje un acontecimiento de revelaci6n.
Las marcas concretas del tiempo y del espacio regulan nues-
tra capacidad de percibir esta unidad completa. Con la llegada
del shabbat, una vez transformado el salon de un espacio ordi-
nario en una zona santa, descubrimos el flujo de la energia divi-
na en medio de nosotros, siempre presente, incesante. Sin em-
bargo, no podemos sentir esa plenitud constantemente; se trata
de un estado espiritual de la mente y el corazén que se abre ante38 El Dios en proceso ‘#1
nosotros cuando tenemos el alma dispuesta, cuando intentamos
vivir conscientemente, centrando nuestra atencién en Dios.
Los misticos judios nos ensefian que toda vida esta interco-
nectada. Formamos parte de un todo organico. Las maravillas de
la naturaleza, la transformacién de la imaginacion ante una bella
pintura o un gran poema, el Iuminoso texto de la Tora, la mano
abierta de un amigo... todo ello son fragmentos de la unidad de
Dios. No hay verdadera separacién, ninguna escisién entre Dios,
el mundo y nosotros. Sencillamente tenemos que mirar més alla
de los velos que cubren nuestra mirada espiritual para captar el
profundo sentido de la expresidn biblica ein od milvado. En su
contexto original significaba que no hay otro Dios ademas del
Dios de Israel. Pero los misticos jasidicos lo leian de un modo
distinto y audaz: jNo hay otra cosa mas que Dios! La divinidad
es todo lo que existe. No somos sino rostros y huellas del supre-
mo Inefable, el puro misterio de la existencia que circula por el
cosmos como la sangre lo hace por el cuerpo.
Adaptando las imagenes empleadas por los cabalistas me-
dievales, Dios puede ser descrito como la voz de la realidad que
no deja de desplegarse, el aliento espiritual que susurra y musita
bajo la superficie de las cosas, articulandose lentamente a través
de los fenédmenos y acontecimientos de este mundo. Los mati-
ces de la tierra, la diversidad de la expresion y de la personalidad
humana, las interpretaciones de miltiples niveles de los textos
que nos inspiran... son la divinidad hecha lenguaje. Se trata de
manifestaciones de la palabra divina primordial, oculta primero
en el misterioso abismo de la memoria césmica y luego revelada
pasando de la oscuridad a las actuales maravillas de la vida.
Si Dios es el gran aliento del cosmos, el impulso de energia
que sostiene todo ser en cada instante y cada momento, entonces
el aliento de nuestro propio cuerpo —la fuerza que define nues-
tra vida y nuestra muerte— es el lugar donde se encuentra la pre-
sencia divina. Vivimos inmersos en el misterio de nuestra propia
mortalidad, de nuestra huidiza existencia en este mundo. Todas
las formas que conocemos y que amamos, todas ellas regresan al
Dios como el aliento de vida 39
gran océano de la unidad, a la tierra sin costuras del mundo. Pero
desde algiin lugar en lo mas hondo de nuestro interior, aparece
una etérea promesa de redencion, una breve visién de la manera
en que todos estamos vinculados e interrelacionados.
Y entrenamos nuestros oidos para escuchar esa mitsica —la
niggun* que es Dios—en el silencio inmenso de las horas de so-
ledad: en el sonido del viento en los atardeceres del verano, en
la magica risa de los nifios que juegan. Las cosas sublimes que
contempla el ojo muestran la palabra de Dios, el nombre divino
que esta entrelazado en el fabuloso tejido de la vida, lugares que
recuerdan la perfeccion del Edén. Desde tiempos antiguos, el
ru’ah (el aliento, el espiritu) se alza, convirtiéndose lentamente
en la voz audible de la realidad, la evoluci6n y la destilacién de
la fuente de vida. Y luego surge el discurso que siempre ha esta-
do ahi oculto, el canto de la divinidad que dota de sentido a los
ritmos cotidianos de la vida, al ciclo del calendario de nuestras
semanas, meses y afios.
En su obra clasica sobre la primitiva mistica jasidica, Sha’ar
Hayichud v'Ha’emunah, e| rabi Shneur Zalman de Liadi afir-
ma que el discurso de Dios es la estructura misma del ser, y si
ese acto discursivo cesase por un unico instante, toda la existen-
cia regresaria al ayin v’efes mamash, a la nada y la nulidad mas
absoluta. Este, asegura de forma creativa, es el sentido del ver-
siculo del salmo 119: L’olam YHWH d’varja nitzav bashamayim
(«Dios, tu palabra permanece en los cielos para siempre»). Toda
la realidad se ve animada por esta palabra divina eternamente
presente, el constante torrente de voz césmica que conserva la
fuerza vital de todo lo que existe. De hecho, segun el rabi Shneur
Zalman, la existencia de este mundo depende enteramente de la
fidelidad del discurso divino, y él imagina que el tejido mismo
del ser esta compuesto de las letras del lenguaje sobrenatural. El
4. Niggun es un sustantivo derivado del verbo nagan (hacer miisica) que re-
mite a una entonacién mondtona y con frecuencia carente de letra de una melodia,
asi como al tipo de melodia con el que se interpreta tradicionalmente una liturgia
(por ejemplo, el niggun del shabbat) [N. del T.].40 EI Dios en proceso, , sea
nombre de Dios en si —el tetragramaton, YHWH- constituye la
estructura profunda de la realidad, el discurso dador de vida de
Dios que conforma la figura y la naturaleza de la existencia. El
tapiz del ser es el lenguaje de Dios, y alla donde miremos pode-
mos descubrir las palabras de la revelacion divina ocultas en el
marco ordinario de lo mundano.
La historia de la humanidad, la historia de 1a naturaleza...
son vibraciones incesantes de la voz de Dios. La revelacién di-
vina es la musica continua de Ia existencia, y nuestras almas se
abren a esa melodia alzando las barreras de nuestros fuertemente
protegidos corazones, permitiendo que resuene lo inesperado de
lo sagrado. Nos convertimos en eilim, instrumentos, de la me-
lodia divina. Alzandose desde el primer hdlito, la energia vital
de Dios avanza desde lo oculto hacia lo revelado, desde la inte-
rioridad del aliento hacia la musicalidad del sonido, el sentido
de un mundo hecho realidad por la palabra. En la oracion, en los
momentos de mayor intimidad con Dios, nos adentramos en las
palabras tan solo para dejarlas atras, buscando esa region inte-
rior, ese espacio en el que no es necesaria palabra alguna. Con
los ojos cerrados, con la musica que se halla en nuestro interior y
que nos atraviesa, sentimos una vez mas esa presencia. La fuerza
del canto nos devuelve a un lugar en el que estamos conectados,
perfectamente integrados en la unidad de todo.
Este es el gran poder de los niggunim, de las melodias con-
templativas sin palabras que entonamos en la oraciOn. El niggun
nos hace regresar a aquel mundo anterior al lenguaje, anterior
al pensamiento. Los sonidos resuenan en nuestra alma, desper-
tando la memoria primordial, la absorcién perfecta en Dios que
precede toda forma mundana. Aates de la separacién de letras y
palabras, existe el aliento y el tono puro; el canto puede condu-
cirnos al momento en que el final se encuentra con el principio,
donde la redencién se arquea para completar el circulo de la
creaci6n. En el niggun sentimos la profunda unidad de la exis-
tencia, el ritmo de una energia vital divina que nos devuelve al
pulso y al latido de lo mas profundo de nuestros corazones. En
Dios como el aliento de vida 41
el Ambito de las palabras y del lenguaje, es solamente la poesia
la que tiene la capacidad de elevarnos mis alla de las divisiones
racionales del lenguaje y del pensamiento. La poesia, que es
una forma de musica, nos conduce a lo trascendente. Por medio
de la metafora y de la imagen, sentimos los movimientos de lo
misterioso, somos trasladados a un mundo donde las palabras
nos fallan, donde la mente es incapaz de captar y comunicar la
inmensidad del asombro.
Es esa musica de la devocion judia, el niggun de la oracién,
lo que puede llevarnos al lugar trascendente de lo inefable, la
inspiracion que evoca lo sublime, el brillo de lo sagrado, En
el niggun podemos volver a hacer nuestro el grito del anhelo
primordial, la melodia que guia nuestro mundo vital, invisible
y majestuosa.3
VIVIR Y SONAR CON DIOS
Sal HELD
1. EL DON DE LA «JESED»
Todo lo que poseemos y somos es un regalo. Nunca nadie
hizo algo —jamas pudo haber hecho algo- para obtener el don
de la vida y de la conciencia. Esto constituye un ingrediente
esencial de la conciencia espiritual que el judaismo cultiva.
Consideremos este sutil pero extraordinario pasaje de la Guia
de perplejos de Maimonides; a primera vista es dificil, pero me-
rece la pena prestarle cuidadosa atenci6n:
Jesed designa el exceso de todas las cosas, cualesquiera que
sean, pero se emplea mas a menudo para expresar un exceso de
generosidad. Sabido es que ser generoso se dice en dos sentidos:
primero, hacer el bien a quien nada se debe; y segundo, realizarlo
a favor de quien se ha hecho acreedor, pero con creces sobre lo
que se ha merecido. Los libros proféticos emplean con mayor
frecuencia el término jesed en la primera acepcién; pues todo
beneficio que viene de Dios se denomina jesed [...] Asimismo,
la creacion del universo por Dios puede llamarse jesed: «Por la
bondad divina el universo ha sido construido» (Sal 89, 3), lo cual
se interpreta: la formacion del universo es jesed'.
Rabi Shai Held es cofundador, Rosh HaYeshiva y encargado de pensamiento
judio en Mechon Hadar (Nueva York). Ha sido profesor en Kebilat Hadar y di-
rector de educacién en Harvard Hillel. Es especialista en la teologia de Abraham
Joshua Heschel
1, Maiménides, Guia de perplejos IM, 53 [traduccién tomada, con modifica~
ciones, de la edicién de D. Gonzalo Maeso, Madrid 1984, 558, El texto inglés dice:
«Pues todo beneficio que viene de Dios se denomina jesedy, mientras que la ver-
sién espafiola reza: «Pues no todo beneficio que viene de Dios se denomina jesed].44 El Dios en proceso
Traduzcamos la jerga filosdfica en una lengua vernacula mas
clara: jesed significa exceso, por lo general exceso de amabili-
dad. La amabilidad excesiva puede aparecer de dos maneras: 0
bien alguien no tiene derecho a algo, pero yo decido otorgar-
selo; o bien tiene derecho a algo, pero yo opto por darle a tal
persona mas de lo que legitimamente podria reclamar. Cuando
los profetas hablan de la jesed de Dios, emplean el término en
el primer sentido, ya que, al fin y al cabo ~y aqui tenemos la
afirmacién fundamental-, Dios no nos debia nada, y pese a todo
decidié crear el mundo y asi darnos algo. Por consiguiente, el
mundo, y nuestra vida en él, son productos de la gracia y de la
amorosa bondad de Dios.
{Qué significa todo esto? El judaismo es, en el fondo, una re-
ligion de la gratitud. Nada resulta mas contrario a la conciencia
espiritual judia que la presuntuosa sensacién de tener derecho a
algo, y nada mas indicativo de un planteamiento judio de la vida
que un desbordante sentido de agradecimiento. Tradicionalmen-
te los judios comienzan cada dia con tres sencillas palabras: mo-
deh (0 modah) ani I’fanecha («wagradecido estoy yo ante ti»).
Adviértase que no decimos ani modeh («yo estoy agradecido»),
sino modeh ani («agradecido estoy yo»), como sugiriendo que
no existe «yo» sin gratitud, que no llego a ser plenamente hu-
mano a menos que y hasta que dé gracias a Aquel que cred el
don que yo soy y el regalo atin mayor en el que habito.
Estar espiritualmente despierto significa preguntar por qué
hay aigo en vez de nada. Se debe a la gracia de Dios, ensefia el
judaismo (dar por descontado el mundo, verlo como un simple
hecho, es indicio de una especie de muerte espiritual). Podemos
ver ya que la teologia y la espiritualidad judias van de la mano.
Una afirmacién teolégica —Dios creé el mundo de la nada~ esta
unida de forma inextricable con una percepcién y un compro-
miso espiritual -la vida es un don maravilloso por el cual debe-
mos estar eternamente agradecidos-.
{Qué debemos hacer con este descubrimiento de haber sido
creados, con nuestra sensacién de que hemos Ilegado al mundo
Vivir y soar con Dios 45
no por nuestros propios esfuerzos, sino por la gracia y la bon-
dad de Dios? En pocas palabras, estamos Ilamados a dar lo que
hemos recibido. Puesto que se nos ha entregado el valiosisimo
don de la jesed, estamos llamados a repartirlo. Estos son los ci-
mientos que subyacen al mas alto ideal espiritual del judaismo:
seguimos los camines de Dios cuando nos hacemos compasi-
vos y misericordiosos.
2. A IMAGEN DE Dios?
E] judaismo no nos dice sencillamente que fuimos creados,
sino también que lo fuimos a imagen de Dios (tzelem elohim),
y por consiguiente somos infinitamente valiosos y amados por
Dios’, Ser un judio serio, por tanto, significa esforzarse por afir-
mar la dignidad y el valor de toda persona. Pero también supone
vivir en una tension a menudo espantosa. Por un lado, el judais-
mo nos dice que la dignidad humana es pisoteada y aplastada
de numerosas maneras: por la crueldad y la insensibilidad, por
la enfermedad y las dolencias, por la privacién y la desespera-
cién, asi como por el hambre, la pobreza, la opresién y la sole-
dad generalizados. La extension del sufrimiento humano ame-
naza con reducir nuestra fe en el tzelem elohim a la hipocresia y
el absurdo. En la enorme brecha existente entre esta afirmacién
fundamental de la teologia judia, por un lado, y nuestra expe-
riencia cotidiana de que tal aseveracién atin no es verdadera, por
el otro, nacié la alianza entre Dios e Israel.
Al crear a los seres humanos, Dios ha asumido un riesgo
formidable, por cuanto puede verse dolorosa y repetidamen-
te decepcionado. En un acto de amor infinito, Dios ha optado
por necesitarnos. El judaismo vive y muere insistiendo en que
2. Los parrafos de esta seceién estan tomades (con algunos pequefios cam-
bios) de mi articulo Hadesh Yamenu: Judaism 54 (2005) 165-173. Agradezco a los
editores de Judaism el permiso para utilizar este material.
3. Cf. Talmud de Jerusalén, Nedarim 9, 2.7, Misna, Sanhedrin 4, 2, 5; Mis-
nd, Abor 3, 14.46 El Dios en proceso
Dios ha entrado en una relacién con el pueblo judio en la que
somos Ilamados a contribuir al cierre de la gigantesca brecha
que existe entre el ideal y la realidad. El suefio de Dios es un
mundo donde la dignidad humana es real y la presencia de Dios
manifiesta. Ser un judio fiel a la alianza consiste en atreverse a
sofiar con Dios. Hl
Quiero subrayar que aqui hay dos mandamientos fundamen-
tales y relacionados entre si: crear una sociedad justa y com-
pasiva, y adentrarse en una relacion consciente y explicita con
Dios. Muy a menudo en las presentaciones liberales de la tra-
dicién judia se evita el segundo imperativo o simplemente se
subsume en el primero. Para ser exactos, un mundo compasivo
y justo constituye una parte esencial y constitutiva del suefio
de Dios, pero no lo agota por si solo. Dado que el mal y el su-
frimiento son los mayores obstaculos para que el ser humano
reconozca lo divino, la eliminacién (0 al menos una drastica
mitigacién) de lo primero hace que lo segundo sea mas plau-
sible. Recuérdese que al faraén se le ordena no simplemente
«deja marchar a mi pueblo», sino «deja marchar a mi pueblo
para que pueda adorarme» (Ex 7, 26).
Si la alianza es el puente tendido entre el mundo tal como es
y el mundo como debe ser, la halajd es el lenguaje con el que
narramos la historia de Dios. Es el modo en que, como pueblo,
expresamos nuestros recuerdos mas valiosos y nuestros anhe-
los mas profundos, el camino a través del cual tratamos de in-
troducir lo sagrado en lo mundano, lo santo en lo de otro modo
exclusivamente profano. Y lo que es mas importante, la halajd
constituye un intento de hacer realidad la profecia, de poner
en practica y encarnar los ideales que valora la Tora —los idea-
les de amor y santidad, de justicia, compasion y bondad—. Los
rabinos (Talmud de Babilonia, Bava Batra 12a) nos ensefian:
«Chajam adif minavi» («el sabio es preferible al profeta»). La
razon de tal afirmacién resulta clara, segun repite el rabi Abra-
ham Isaac Kook: los profetas se hallan especialmente dotados
para lamentar el mal y la idolatria, y para articular los ideales
Vivir y sohar con Dios 47
excelsos del amor a Dios y a la humanidad; sin embargo, se
muestran menos eficaces cuando se trata de su puesta en practi-
ca, de hacer que el mundo avance desde aqui hasta alli. Es el sa-
bio quien trabaja por traducir los grandes ideales de la profecia
en las realidades de la vida cotidiana*. Todo ello no constituye
sino un modo de decir algo que es a la vez sencillo y profundo:
la profecia sin halajd facilmente se reduce a vanas obviedades,
mientras que la halajd desgajada de la profecia a menudo deja
de ser acerca de algo’.
Permitanme formular esto lo mds claramente que pueda: la
halaja no es suficiente. El judaismo posee una vision nitida del
tipo de seres humanos en el que desea que nos convirtamos. Se
nos exige que cumplamos las mitzvot —en absoluto una labor
sencilla—, pero ello no es mas que el punto de partida. La Tora no
solamente requiere que obedezcamos leyes mensurables, sino
que «caminemos por los senderos de Dios», es decir —explican
los rabinos—, que vistamos al desnudo, visitemos al enfermo,
enterremos a los difuntos y consolemos a los afligidos®. Se nos
pide llegar a ser como Dios siendo criaturas de jesed, de amor
manifestado en bondad. Todavia mas profundamente, se nos Ila-
ma a transformar nuestro propio sufrimiento en amor: amar al
extrafio, porque —después de todo— «conocemos los sentimien-
tos del extrafio»’. Ser judio en el sentido mas profundo significa
cultivar la propia capacidad innata de ser compasivo y esforzar-
se por servir como reflejo terrenal de la compasién infinita de
Dios en persona’.
4. Cf. Rabi Abraham Isaac Kook, Chakham Adif MiNavi, en Orot, Jerusalem
1963, 120-121. Una conveniente traduccién al inglés aparece en M. Walzer e. a.
(eds.), The Jewish Political Tradition: Authority, New Haven 2000, 271-273.
5. CfA. J. Heschel, God in Search of Man, New York 1955, 323.338-346
(versién cast.: Dios en busca del hombre, Buenos Aires 1973).
6. Cf, para quien se inicia, Sifré Deuteronomio 49; Talmud de Babilonia, So-
1d \4a; Maimonides, Guia de perplejos 1, 54: III, 53-54.
7. Cf. Lv 19, 33-34; Ex 23, 9.
8. El lector atento advertira lo siguiente: cuando se halla implicado el hecho
de caminar por los senderos de Dios, la alianza refuerza y profundiza lo que ya
est implicito en la creacién, a saber, e! mandamiento de llegar a ser como Dios.48 EI Dios en proceso **
3. UNIVERSALISMO FRENTE A PARTICULARISMO.
He hablado largamente de la preocupacién del judaismo por
el mundo y por los seres humanos que habitan en él. No hay
modo de evitarlo: en lo mas hondo, el judaismo tiene inquietu-
des profundamente universalistas. Es Adan, no Abrahan, quien
fue formado como el primer ser humano, y es la tierra en gene-
ral, no la tierra de Israel en particular, la que Dios crea durante
los seis primeros dias.
No obstante, el universalismo judio es siempre dialéctico.
Consideremos las palabras que dan inicio a la relacién de Dios
con (siendo anacronicos) el pueblo judio. Se le dice a Abran
(Gn 12, 1-3) que abandone todo aquello que le resulta familiar
y que emprenda su propio camino (particularismo), pero a con-
tinuacion se le promete ({0 se trata mds bien de un desafio?)
que todas las familias de la tierra seran benditas gracias a él
(universalismo)’.
Demasiados judios en el mundo han sucumbido a una u otra
tentacion, ya sea preocuparse por los judios e ignorar de hecho
al resto del mundo, ya sea dedicarse a todo el mundo y olvidar
su propia identidad y su destino segun la alianza. Esas tenta-
ciones no son menos lamentables por el hecho de que, en cier-
to sentido, resulten comprensibles. Recordemos el conocido y
profusamente citado dicho de Hillel: «Si yo no estoy para mi,
équién lo hara?; y si sdlo estoy para mi, {qué soy?» (Pirge Abot
1, 14). Al judio, me gustaria proponer, se le pide vivir en el
punto y coma que existe entre ambas cuestiones. En realidad,
el judio es ese punto y coma.
9. El significado exacto de «venivreju veja kol mishpechot ha'adamahn (Gn
12, 3) no queda perfectamente claro. Los exegetas discrepan respecto a si la frase
significa que «todas las familias de la tierra seran benditas por medio de ti», o mas
bien que «todas las familias de la tierra se bendeciran por ti». La consideraci6n de
esta cuestion escapa al horizonte de este trabajo. Una reflexién util de un exegeta
cristiano contempordneo puede hallarse en R. W. L. Moberly, The Theology of the
Book of Genesis, Cambridge 2009, 141-161.
Vivir y sohar con Dios 9
4. TRABAJAR Y ESPERAR
La presencia de Dios en el mundo no siempre resulta obvia.
En ocasiones parece que habitaramos un mundo sin Dios, inva-
dido por las fuerzas de la barbarie y la brutalidad. Tristemente,
de forma inconsgiente, la misma religion (y no nos engafiemos
o adulemos, también el judaismo) a menudo puede funcionar
como la mas poderosa herramienta de esas fuerzas. La Tora que
ensefiamos, la Tora que encarnamos (y jamas olvidemos que la
Tora que encarnamos es en ultima instancia la Tora que ensefia-
mos), debe ser una Torah shel jesed, una Tora de amor y com-
pasion. Es mediante vidas de jesed como llegamos a ser verda-
deramente humanos, pero ademas es a través de ellas como la
presencia de Dios, por asi decirlo, es devuelta al mundo.
Tomar en serio la alianza de Dios supone afirmar, con el Exo-
do, que el statu quo no lo es todo, que es posible otro mundo
—una vez mas, un mundo en el que la dignidad humana es real
y la presencia de Dios manifiesta-. Somos Ilamados a trabajar
y esperar: a trabajar por un mundo que se aproxime al cumpli-
miento de los suefios de Dios y a esperar que Dios complete la
tarea llevando a cabo la redenci6n definitiva (cuidado con los se-
res humanos que creen que pueden cumplir por si solos la labor:
los pretendientes mesianicos son un lote peligroso).
No hay mayor tragedia en lo que se refiere a la alianza que
un pueblo judio que piensa que el judaismo significa 0 piedad
o accién social. Por el contrario, el judaismo implica piedad
y accion social, amor de Dios y amor al préjimo. Aceptar una
vida de Tora y mitzvot supone inflamar el coraz6n con el deseo
de conocer a Dios, de servir a Dios y de ayudarle a encontrar
una morada en este mundo a menudo oscuro y cruel. Eso es lo
que el judaismo pide de nosotros: amar a Dios, obrar la jesed y
comprender —en el corazén, la mente y el cuerpo— que ambas
cosas estan inseparablemente unidas.
Ser creado a imagen de Dios es haber nacido con hambre de
Dios, un anhelo interior de intimidad con Aquel que nos creo50 El Dios en proceso %
y nos sostiene en la vida. Tedricamente, la vida de la alianza
alimentaré esta conexi6n innata, pero con frecuencia incipiente,
haciendo consciente y explicito lo que a menudo queda mera-
mente implicito en el inconsciente. He pasado una y otra vez de
hablar de la redencién de todo el mundo a hacerlo del despertar
de nuestra propia alma individual. Esta es la magia y el reto de
la Tora: descubrir y encarnar la sagrada fusién de ambos.
Teoh
4
TEOLOGIA COSMICA
Y RELIGION TERRENAL
JEREMY KALMANOFSKY
Dios es infinito y eterno. Yo soy mortal y particular. Dios no
es judio. Yo lo soy. Estas polaridades proporcionan los funda-
mentos estructurales de mi vida religiosa. Gracias a ellos puedo
afirmar lo que los auténticos monoteistas saben: el Dios césmi-
co es demasiado grande para ser encerrado en los compartimen-
tos de cualquier cultura humana. Al mismo tiempo, en la medi-
da en que me acerco a la trascendencia definitiva, me defino por
una identidad cultural particular, que cuenta con un limitado
pero profundo repertorio de palabras y acciones sagradas.
‘Vayamos de lo mayor a lo menor. El cosmos es tan vasto
que acalla la mente. Que haya luz, dijo elohim, y el universo
exploté en un big bang hace casi catorce mil millones de afios,
provocando una expansion del espacio atin en fase de acelera-
cion. Nosotros, habitantes de la tierra, divisamos la luz visible
a una distancia de mas de quince mil millones de afios luz y
calculamos que detectamos expansiones del espacio a lo largo
de mas de noventa mil millones de afios luz. Vivimos en un pla-
neta en absoluto especial, orbitando en torno a una estrella sin
nada de particular, en una galaxia mediana, una de las cientos
que existen dentro del supercimulo de Virgo, en si mismo uno
de los millones de superctmulos. A mil millones de afios luz se
El rabi Jeremy Kalmanofsky sirve en la asamblea Ansche Chesed de la ciudad
de Nueva York, donde vive con su mujer y sus cuatro hijos.52 EI Dios en proceso
encuentra el mayor de todos, la Gran Muralla Sloan, una fila de
galaxias con una longitud de 1 370 millones de afios luz. Lite-
ralmente, jsextillones de estrellas!
Nuestros ancestros pensaban que la grandeza de los ciclos
manifestaba la majestad de Dios (Is 40, Job 38). No tenian ni
idea. Nosotros percibimos esta verdad aterradora y arrasadora
mucho mas claramente. {Es posible que, en toda esta vastedad,
resulte que en nuestro planeta esté teniendo lugar un drama di-
vino especial? {En el que el protagonista sea nuestro propio
clan? jEs posible que en todo el espacio-tiempo nos encontre-
mos viviendo un nanosegundo césmico después de que Dios
revelara la Tora? 4 Viviendo justo a un micrémetro césmico de
las sagradas montafias del Sinai, donde Dios descendid, y de
Sion, donde hizo que residiera su nombre santo? ,Es posible
que de todas las especies de la tierra -y no digamos del uni-
verso— resulte que somos aquella lo suficientemente afortuna-
da como para portar la imagen divina, tzelem elohim? {Como
se manifestaba Dios durante el 99,9% del tiempo antes de que
evolucionara el homo sapiens? {,Dénde estara la imagen de
Dios una vez que evolucionemos?
Teolégicamente, debo concluir que todo esto no puede ver-
sar sobre nosotros. Nuestra narcisista pequefia especie tiende a
vernos como protagonistas en dramas cosmicos de exilio y re-
dencion, de rebelion y rendicion, de pecado y salvacién. Por lo
general no somos capaces de asimilar lo que Copérnico probé
hace medio milenio: que no vivimos en el centro del univer-
so. Todavia hacemos teologia geocéntricamente. El judaismo
contemporaneo necesita una fe que se corresponda con el cos-
mos; una fe que no comprima al Dios infinito en las condicio-
nes infinitesimales de nuestros tiempos y espacios. Hace dos
mil quinientos afios, la teologia biblica se desarrollé pasando
titubeante del culto de un Dios solo que habitaba en un lugar, el
cual era sencillamente la mayor y mas proxima de las muchas
fuerzas divinas (de forma sofisticada se designa como henoteis-
mo cténico), al verdadero monoteismo, la afirmacién de que
Teologia césmica y religion terrenal 53
Adonai hu ha-elohim, de que hashem solo es Dios, en lo alto
de los cielos y en los abismos!. Ein od, no hay nada mas (Dt
4, 39). Los judios contemporaneos deberian experimentar una
evolucién parecida, refinando ain mas nuestro monoteismo a
fin de afirmar que Dios no es terrestre.
En cualquier caso; nosotros somos terrestres, nacidos del
polvo y destinados a volver a él. Y tal vez el mayor logro espi-
titual del judaismo es poner en relacién cada 4tomo de nuestra
condicién terrenal con un significado césmico. Por medio de
leyes sobre la manera de comer y de alimentar a otros, el modo
de realizar negocios y construir casas, la forma de tener nifios y
enterrar a los padres, nuestra tradicién afirma que nuestras vi-
das terrenales estan en sintonia con lo definitivo, mas alla de la
tierra; que en nuestros cuerpos hacemos concreto lo espiritual y
espiritualizamos lo concreto.
Por lo general, los judios de hoy en dia son mejores en lo
que se refiere a la antropologia religiosa que a la teologia. Da-
dos los limites de nuestra comprensién metafisica y nuestro a
menudo excelente conocimiento personal, preferimos pensar
en una cultura religiosa humana, el judaismo, que refiexionar
sobre Dios. No obstante, la teologia judia debe hacer ambas
cosas. Ignorar la dimensién césmica nos dejaria con un Dios
lastimoso —en absoluto un Dios verdaderamente monoteista,
sino la mas poderosa deidad local. Pero hacer caso omiso de
la dimensi6n terrenal haria que Dios estuviese tan alejado de
nuestras vidas que estas carecerian de sentido.
{Qué recursos judios pueden fortalecer una fe que se sitha
frente a un Dios trascendente a la vez que toma en serio lo hu-
mano judio? Me vuelvo a un tema central de la Cabala: la ten-
sion paradéjica entre Ein Sof (literalmente, el infinito) y sefirot,
1. Adonai hu ha-elohim («Yahvé es Dios») es la afirmacién, derivada de la
confrontacién de Elias con los sacerdotes de Baal (1 Re 18, 39), que se repite siete
veces en la oracién final de Yom Kippur, consituyendo una firme declaracién de
monoteismo. Hashem significa «el nombre» y es un recurso empleado para evitar
la pronunciacién del nombre divino [N. del T.].54 tm El Dios en proceso siestesst
Dios tal como se manifiesta en los aspectos enormemente di-
versos de la vida que conocemos.
Antes de la creacién es Ein Sof, divinidad césmica, fuente del
ser. Me parece sumamente significativo que el nombre de Dios
compuesto por las cuatro letras, YHWH, derive del verbo ser.
Coloquialmente, a menudo nos referimos a este nombre (y evita-
mos pronunciarlo de forma explicita) haciendo una trasposicion.
de las letras y llamandolo Shem Havaya, literalmente, «Nombre
de la Existencia». En la tierra y en los mundos distantes, en los
sextillones de estrellas y en los ambitos subatémicos, Dios es el
Nombre de la Existencia —su aliento y el latido de su corazon-.
(Perdonen metaforas tan animalescas para Ein Sof, pero siendo
yo un animal, mi repertorio conceptual es limitado).
Encontrar a un Dios inherente de forma natural a todas las
cosas —una teoria generalmente denominada panenteismo— es
la unica respuesta religiosa adecuada a la ciencia. Una teologia
que no pueda enfrentarse a los hechos puros y duros acerca
de la cosmologia y la biologia evolutiva esta condenada. Pero
tratar la existencia sencillamente como un hecho ~tal como se
oye a recientes autores ateos como Richard Dawkins— es absur-
do. Ein Sof aparece como el caracter sagrado de toda la reali-
dad: una bondad definitiva, trascendente, generalizada y viva
~de hecho, el paradigma de la bondad-. El universo no solo es
grande, y su creador no es solamente poderoso. También estan
llenos de amor, constituyéndose en una fuente de bendiciones
incluso cuando sentimos el dolor; son ordenados, aun cuando
hay areas de caos.
No veo otra respuesta al horizonte del espacio y tiempo que
no sea la adoracién del Nombre de la Existencia —Ia realidad sa-
grada de la que participamos, pero que trasciende absolutamen-
te nuestro lugar en el cosmos y mucho mas nuestras categorias
culturales—. Tal como deberia ser. Todos los tedlogos coinciden
en que cualquier Dios merecedor de ese nombre deberia escapar
a nuestra comprensién. Sin embargo, con demasiada frecuen-
cia asentimos verbalmente a esta idea mientras concebimos a
Teologia césmica y religion terrenal 55
Dios como un habitante gigante de la tierra. Aferrandonos en
exceso a nuestro planeta materno, nos encontramos adorando
no a Dios, sino a un personaje de la Biblia, Con temor y tem-
blor, hemos de aceptar que el personaje de la Biblia, después de
todo, no es Dios, sino una noble expresién humana de nuestro
encuentro con la realidad ultima.
Llamar a Dios «Nombre de la Existencia» nos desafia a in-
tentar permanecer fieles a algunas doctrinas judias fundamenta-
les (de hecho, me encuentro propugnando una teologia similar
a la que hizo que excomulgaran a Baruch de Spinoza en 1656;
pero este es el judaismo de la posmodernidad y damos la bien-
venida a los herejes). Dado que precisamente el objeto de esta
teologia es mirar mas alla de lo local, no podemos imaginar que
solo Israel conoce el verdadero Nombre de la Existencia 0 po-
see la unica alianza con Dios. Los filésofos y los misticos per-
manecen en idéntico asombro ante el misterio inefable. ;Cémo
puede el Ser Césmico decretar los mandamientos 0 redimir a
los esclavos de Egipto? Zin Sof no puede explicar por qué ocu-
tren desgracias o por qué prosperan los malvados. El Nombre
de la Existencia no hace nada. Sencillamente es.
La religién convencional exige distintos tropos teolégicos.
El Dios encontrado en la vida terrenal es menor y mas deslum-
brante que el silencio del infinito, requiriendo de nosotros un
vocabulario teolégico distinto: sefirot, los diversos aspectos de
la unidad divina. En términos cabalisticos, Ein Sof es agua cris-
talina, mientras que las sefirot son como los cristales tintados
por los que corre el agua, cuyos matices cambian al enfrentarse
a las diversas luces de la vida (cf. R. Moshe Cordovero, Par-
des Rimonim 17d). O, con una imagen diferente, Ein Sof es luz
blanca, la cual, no obstante, al ser reflejada en el prisma de la
vida, hace que emerja el espectro de color subyacente.
Ein Sof es inmutable. Todos los rios corren hacia el mar; na-
cemos y morimos; luchamos y amamos, sanamos y matamos,
pero el universo permanece para siempre. Las sefirot, constan-
temente en movimiento, se hallan en tension con aquella esta-56 Wwe EI Dios en proceso “SoS
sis. A nivel macroscépico, el cosmos permanece en calma. Pero
a través de las lentes de la percepcién humana, descubrimos
el despliegue de lo infinito como Dios, leno de personalidad.
Este, en fin, es el personaje de la Biblia (y de otra literatura re-
ligiosa), el cual cambia incesantemente en respuesta al mundo,
mostrando gozo y angustia, afirmando, condenando, a veces se-
vero y en ocasiones abrumadoramente célido, a la vez mascu-
lino y femenino, sabio, atento, clemente e insistente. Este es el
Dios con el que puedes hablar, al que puedes amar y ante quien
debes rendir cuentas. El Dios de Abrahan, el Dios de Isaac, el
Dios de Jacob, no de los filésofos y los eruditos.
Solo un lenguaje tan imaginativo y fuertemente especifico
puede dotar de sentido a una religion tan practica como el ju-
daismo, con su sistema de conducta social sagrada. En la medi-
da en que la bondad infinita se despliega a base de fractales en
este mundo, escuchamos a un Dios capaz de enojarse que nos
ordena enfrentarnos al mal. Al descubrir la realidad bafiada en
amor, traducimos el Nombre de la Existencia en un Dios tier-
no, que nos Ilama a amarnos mutuamente. Al experimentar la
bendicién césmica, nos encontramos con un Digs generoso que
nos manda compartir las bendiciones dando tzedakd. Al con-
templar el universo vemos /ogos, un orden dotado de sentido;
al mirar hacia la tierra, hallamos un Dios sabio que nos ense-
fia Tora, pidiendo que ordenemos la sociedad con justicia. Al
sentir que formamos parte de la existencia, llamamos a Ein Sof
«padre amoroso» y nos descubrimos, en nuestra mortalidad,
portando la imagen divina. Por ello escuchamos a la existen-
cia afirmando que somos infinitamente valiosos y ordenandonos
santificar nuestros cuerpos, nuestros alimentos, nuestro hogar y
nuestra vestimenta.
2. Tzedaké, normalmente traducido por «caridad», remite al término hebreo
tzedek (justicia, rectitud) y normalmente se pone en practica mediante la entrega
del diezmo de los ingresos. Maiménides establecié ocho grados de tzedaka, desde
la caridad que se hace sin alegria hasta aquella que permite que la otra persona sea
autosuficiente (Mishné Tord 10, 7-14) [N. del T.].
Teologia cosmica y religion terrenal 57
Una idea destacada que surge de la polaridad de lo césmico
y lo terrenal es la siguiente: la religion y la teologia no son
idénticas. La teologia es el discurso sobre Dios. La religién es
la respuesta humana y social a la trascendencia: los sistemas
de ideas, leyendas y conductas que contribuyen a cumplir con
nuestras mas hondas experiencias espirituales. Esto es cierto
del judaismo, del islam, del cristianismo y del resto. El judais-
mo normativo ofrece un excelente camino, que ha resistido la
prueba del tiempo, para santificar nuestras almas, conductas y-
cuerpos (cf. Guia de perplejos Ill, 27), purificandonos como
personas, mejorando el mundo, haciendo que nuestras vidas
entren en relacién con el Dios infinito que se despliega en la
tierra finita.
Por ello es por lo que deberiamos aferrarnos con devocion al
judaismo normativo. No porque Dios lo entregara a Moisés de
forma escrita; no porque sea el tinico camino espiritual verdade-
ro en este mundo; ciertamente no porque la trascendencia cdsmi-
ca solo se extienda lo que un terricola gigante cuyo reloj avanza
en semanas solares de siete dias y meses lunares de 29,53 dias,
y cuya voluntad esta intrinsecamente atada a accidentes bioldgi-
cos como el estémago rumiante de los bovidos 0 el ciclo mens-
trual humano de veintiocho dias. Antes bien, deberiamos adhe-
rirnos al judaismo normativo porque es la respuesta de nuestro
pueblo al encuentro de lo definitivo en lo pequefio. Al detectar
lo infinito en la vida finita, cristalizamos y regularizamos nues-
tra intuicién en palabras y acciones santas. Por ejemplo, hemos
aprendido que en la tierra a menudo el poderoso pisotea al ex-
trafio, pero que en ocasiones los esclavos son liberados; que, en
cualquier caso, los esclavos a veces prefieren la servidumbre,
con todas las facilidades que conlleva, a las terrorificas cargas
de la libertad. Y hemos experimentado el Nombre de la Existen-
cia mismo, el paradigma césmico de la bondad, Ilamandonos a
afirmar la libertad y rechazar la esclavitud. Por ello, el judaismo
normativo ordena conductas y dota de autoridad a determinadas
ensefianzas para ayudarnos a vivir esta verdad.58 at _EI Dios en proceso
En lo més hondo, estas normas deberian iluminar tanto las
variopintas sefirot de nuestra experiencia como el misterio cés-
mico que las trasciende. En la actualidad muchos judios —espe-
cialmente los mas practicantes— estan educados en una especie
de behaviorismo religioso: encienden velas, colocan fefillin’,
no comen jamon. Otros encuentran que es mas facil seguir un
evangelio social: dar tzedaka; la justicia, la justicia es lo que de-
bes buscar. Todo ello resulta crucial para la vida judia. Adorar
el Nombre de la Existencia puede resultar menos natural. Pero
me parece particularmente valioso en nuestros dias, dado lo que
sabemos del espacio y del tiempo, cultivar un discurso teolégi-
co de lo infinito. A lo largo de la historia judia, nuestros tedlo-
gos mas profundos nos empujaron hacia aquella dimensién en
la que, en palabras del Zohar (2, 42b; 2, 239a), no existe «ima-
gen, semejanza o forma», «ni deseo, ni iluminaci6n, ni luz».
«Alli, todo es igual dijo el maestro jasidico rabi Dov Baer de
Mezeritch-, la vida y la muerte, el mar y la tierra firme» (Ma-
guid Devarav Le Yaakov 110). Incluso Maimonides, nuestro mas
egregio conocedor de la ley, nos ensefié que, puesto que la teo-
logia humana inevitablemente reduce lo césmico para ajustarse
a nuestro deficiente vocabulario, el mejor culto consiste en caer
en silencio ante la realidad que sobrepasa todo entendimiento
(Guia de perplejos 1, 59).
Para esos sabios, la praxis judia esclarece las verdades teo-
logicas definitivas. Creo que las pragmaticas mitzvot todavia
pueden cultivar una conciencia césmica, como espero que de-
muestre el siguiente ejemplo. Los judios de hoy en dia decimos
Sh'ma Yisrael mejor que lo que jamas pudieron hacerlo nues-
tros ancestros. El Talmud ensefia que cuando se proclama que
Dios es uno, se deberia reflexionar sobre el dominio divino «en
lo alto y en lo profundo, y en los cuatro lados del cielo» (Tal-
3. Tefillin son dos pequefias cajitas -que contienen pasajes de la Escritura—
con correas negras que los hombres judios deben colocar en su cabeza y en su
brazo los dias de diario por la mafiana, Su uso se basa en ciertos pasajes biblicos
(Ex 13, 9.16; Dt 6, 6; 11, 18) [N. del T].
Teologia césmica y religién terrenal 59
mud de Babilonia, Berajot 13b). Prueba esto: recita el Shema
a nivel local, global, césmico y celular. Imagina la penetrante
presencia unificadora de Dios en los cuatro puntos cardinales
de tu propio emplazamiento. Imagina los barrios pobres en una
direccion y los vecindarios acomodados a su lado; piensa en
las maravillas arquitectonicas por un lado y la magnificencia
de la naturaleza por el otro. Dios es uno. Haz lo mismo con
una mirada mas amplia, reflexionando sobre las culturas y la
naturaleza del planeta. Los casquetes polares y los esquimales
al norte; la jungla amazonica al sur, con miriadas de plantas y
animales, algunos en plena efervescencia y otros en peligro de
extincién; la eretz Yisrael al este y el océano Pacifico al oes-
te. Dios es uno. Alza la vista: Dios es uno en el espacio, en
todos los planetas en torno a las estrellas que giran formando
galaxias. Dios es uno en el tiempo: miles de millones de afios
atras hacia el Big Bang, cuando las fuerzas primordiales combi-
naron el potencial subatomico en elementos, constituyendo en
Ultima instancia radiantes centrales de energia estelar en torno
a las cuales la gravedad atrajo escombros que se convirtieron
en planetas, y trillones de afios adelante, cuando las estrellas se
extingan y los agujeros negros engullan el espacio hasta que...
nada. Tal como afirma el Adon Olam*. «V'acharei kijlot hakol,
l'vado yimloj nora» («cuando todo termine, el Admirable reina
solo»). De momento, no obstante, es posible relajarse y mirar
hacia abajo: Dios es uno en las células de tu cuerpo, compues-
tas de los mismos elementos formados en las fundiciones de las
estrellas. Eres polvo de estrella dotado de vida, un fragmento
formal de lo infinito.
Me parece que la teologia judia contemporanea ha de desa-
rrollar un par de verdades, tensandolas en una gran paradoja.
4, Adon Olam es un himno dedicado a Dios compuesto por un autor desco-
nocido, si bien algunos lo atribuyen a Ibn Gabirol (1021-1058), que se reza en la
liturgia del shabbat. Consta de diez versos: los seis primeros expresan el concepto
judio de Dios y los cuatro finales manifiestan la fe y absoluta confianza del hom-
bre en Dios, concluyendo con las palabras «Yahvé esta conmigo y nada he de
temer», procedentes de Sal 118, 6 [N. del T.].60 jon El Dios en proceso
Debemos reconocer Ein Sof, el Nombre de la Existencia infini-
to, en un cosmos tan vasto en el que nos desvanecemos. Cual-
quier otra cosa que no Ilegue a esto no es monoteismo. Y debe-
mos ver las sefirot, los multiples colores en los que lo infinito se
despliega sobre la tierra, las cuales dan origen a las palabras y
acciones sagradas de la religion.
En el siglo [V el viejo y sabio rabi Avin expresé una perspec-
tiva sumamente interesante respecto a esta idea desde la tierra
de Israel. Pese a todo su esplendor —dijo— «el orbe solar es el
fruto inmaduro de la luz celestial»; y pese a toda su santidad,
«la Tord es el fruto inmaduro de la sabiduria celestial» (Genesis
Rabbah 17, 5). El rabi Avin intuy6 que la innegable plenitud de
la vida terrenal existe dentro de un marco de referencia trascen-
dente que apenas imaginamos. El judaismo esta perfectamente
preparado para ensefiar esta dialéctica de cosmos y tierra. Des-
pués de todo, una idea fundamental del judaismo rabinico es
que poseemos la Tora en dos aspectos, escrito y oral. Seguiria
a los cabalistas medievales desarrollando este tema de la doble
Tora a fin de comprender la sabiduria terrenal como algo que
apunta tenuemente hacia su incomparable sentido césmico: la
Tora escrita, el don de Dios para con nosotros, es la existencia,
el tejido del ser, en toda su vastedad. En su sagrada pequefiez, el
judaismo es la Tord oral, nuestra interpretacién del libro césmi-
co de Dios, nuestro don a Dios.
Os apleceaeeccey cher tat: ‘
5
UN JUDAISMO NO DUALISTA
JAMES JACOBSON-MAISELS,
Cierto rey —cuenta el Baal Shem Tov (el fundador del jasi-
dismo)-— se construy6 un castillo fortificado con innumerables
murallas, tabiques y puertas. En cada puerta, por orden del rey,
se distribuian generosamente tesoros y oro a los peregrinos,
siendo cada vez mejores a medida que las puertas estaban mas
hacia el interior y mas préximas al rey. Muchos de los que ve-
nian a ver al rey aceptaban enseguida esas riquezas y, encanta-
dos, se marchaban. Algunas almas persistentes, sin embargo,
ardiendo en su deseo de ver al rey en persona, ignoraron el teso-
ro ofrecido y, tras muchos esfuerzos, llegaron a la presencia del
rey. Una vez que se encontraron en su presencia, vieron, como
si se hubiera alzado un velo, que todos los muros y tabiques
presentaban tnicamente una ilusién de separacién. Los muros
en si eran la sustancia y esencia misma del rey'.
1. Dios: NADA, SER E INTUICION
Esta parabola contiene la esencia de mi comprension de Dios
y del camino religioso. La intuicién fundamental que pretende
que captemos y asimilemos es la divinidad de todo lo que encon-
El rabi James Jacobson-Maisels ensefia pensamiento judio, mistica, praxis
espiritual y meditacién en el Instituto Pardes de Estudios Judios de Jerusalén, Ha
ensefiado judaismo, mistica judia y practicas espirituales judias en distintos Ambi-
tos de Estados Unidos e Israel.
1. Rabi Jacob José de Polnoye, Ben Porat Yosef 94a, 339-340.02 El Dios en proceso
tramos, la realidad de que en ultima instancia no hay nada sino
Dios. Todos los dias, en la oracién Aleinv’, recitamos: «Hashem
es Dios, en los cielos y en la tierra, y no hay otro» (Dt 4, 39). «No
hay otro»: no meramente otro Dios, sino ninguna otra realidad
de ningin tipo®. Descubrimos que todo lo que experimentamos,
todo lo que somos, todos los seres con que nos encontramos,
cada grano de arena es lo divino. Pero al mismo tiempo esta
afirmacion de la presencia divina, en su naturaleza misma como
afirmacién y definicién, limita lo ilimitado y confina lo que no
tiene confines. En ultima instancia, por consiguiente, esta afir-
macién de que «no hay otro» es una afirmacién de que no hay
dualidad. Por medio de una combinacion de la teologia negativa
de Maimonides y del panenteismo jasidico* advertimos que la
intuicién fundamental no es la asercién en positivo de la unidad,
que en si misma puede ser una especie de comprensién, sino la
liberacién en negativo de todos los conceptos, y asi la ausencia
de dualismo. La intuicién teolégica definitiva consiste en per-
cibir la naturaleza ilusoria de los muros que imaginamos nos
separan de Dios, del mundo y de los demas; descubrir la nada
(ayin) de nuestra sensacion de ser un ente separado.
En lo nuclear, pues, no se trata de una teologia de la relacion
con un ser divino, sino de una teologia de conciencia, de co-
nexi6n y relacién con Ja naturaleza divina de nuestra experien-
cia. Como ensefia Pinjas de Koretz, un antiguo maestro jasidi-
co, «el mundo cree que uno ora ante el Santo, bendito sea, pero
no es asi. Pues la oracién en si es verdaderamente [mamash] la
2. Aleinu es la oraci6n conclusiva de la liturgia de la mafiana, de la tarde y
de la noche. Segin algunos judios, fue obra de Josué tras la conquista de Jericé,
mientras que otros Ja atribuyen a Tama Rav, un sabio que vivié en la Babilonia del
siglo III. Remite a la lucha de los judios por ser el pueblo elegido y a las pruebas
que conlleva tal responsabilidad [N. del T.].
3. Cf. Rabi Shneur Zalman de Ladi, Tanya, Shaar Yichud ‘Emund, cap. 1.
4. La teologia negativa afirma que, debido a a trascendencia de todos los
atributos y rasgos de Dios, el tinico modo aceptable de referirse a sus cualidades
© su naturaleza es a través de declaraciones en negativo como «Dios no tiene li-
mites». El panenteismo es la tesis de que todo (el cosmos en su totalidad) es Dios
(inmanencia radical), pero, a diferencia del panteismo, Dios se halla también mas
alla del cosmos (trascendencia).
Un judaismo no dualista 6B
esencia de la divinidad. Como esta escrito: El es tu oracién y él
es tu Dios (Dt 10, 21)» (Midrds Pinjds 1,52). Nuestra tendencia
natural es la de cosificar, la de trascender nuestra experiencia;
pero cual seria nuestra experiencia si sencillamente pudiése-
mos quedarnos con la plenitud del momento en si? {Qué ocurri-
ria si pudiésemos-advertir que el Trascendente esta siempre pre-
sente en el ahora y el aqui? {Qué pasaria si pudiésemos rezar de
un modo que no fuese mas alla de la oracién hacia otro ser, sino
que reconociese que la oracién misma es la revelacién del Ser?
Nos acercamos a esta intuicién —la honda sensacién de co-
muni6n, el abandono de lo personal, el gozo profundo y la li-
bertad interior de nuestros momentos mds Algidos— tal vez me-
diante una dedicada praxis espiritual. Tal vez la encontramos en
las experiencias vitales de momentos como el nacimiento o la
muerte, circunstancias 0 entomos fortuitos como las cumbres de
la montafia 0 las tormentas del océano, o en momentos de gracia,
en tiempos propicios. El lenguaje de la divinidad de todo ser, de
la ausencia de dualismo, es un intento por cultivar tales intuicio-
nes y de asimilarlas, junto a todo lo que conllevan, en nuestra
vida cotidiana. En esos momentos, las barreras que alzamos en-
tre nosotros y otros se derrumban, y descubrimos a Dios como
el sereno espacio intermedio, la amorosa presencia sin limites,
la desaparicién del miedo y el deleite del asombro y el gozo. To-
camos ayin, la nada, el nivel mas profundo de conciencia de la
divinidad més alla de toda dualidad y definicién. En los juegos
de palabras del jasidismo, lo personal, el yo (ani), se convierte
en la nada ilimitada (ayin). Reconocemos nuestra esencia divina
y que no estamos separados de la esencia divina de todo otro ser.
Descubrimos que nuestra ilusién del yo se quiebra en las rocas
de la intuicion y se disuelve en el rio de la conciencia’,
5. Como ensefiaba el rabi Isaac de Acre, «{el alma] se aferrard al intelecto
divino, y este a aquella... y el alma y el intelecto se convertirén en una entidad,
como si alguien derrama una jarra de agua en un manantial, que todo se hace uno»
(Ozar Hayyim, ms. Moscow-Gunzberg 775, f. 111r, traducido en M. Idel, Kabba-
lah: New Perspectives, 67).64 El Dios en proceso: \S
Tocamos ayin (la nada) y luego regresamos a yesh (el ser).
Reconocemos la ausencia de dualismo y después volvemos a
un mundo de separacién y distincion. El objetivo no es per-
manecer en ayin, sino retornar a yesh con la intuicién de ayin,
surgi del no ser como un nuevo ser sin la prision del yo’. De
hecho, esa es la intuicién esencial de la parabola del castillo,
que describe la ilusién no como la existencia de los muros (es
decir, la negacién de la realidad), sino como la consideracién
erronea de los muros como barreras en vez de como presencia.
A decir verdad, las murallas, tal como las describe el rabi Ja-
cob José de Polnoye, «son su propia esencia, sea bendito», son
«como un caracol cuyo caparazon es parte de su propio ser’.
Asi, la ilusién tampoco es Ia existencia de otra persona, sino
la nocién de que esa persona esta intrinsecamente separada de
toda otra persona y del mundo en que vive. La elemental prac-
tica espiritual exigida por esta teologia es, por lo tanto, la con-
ciencia de la ausencia de separaci6n y la divinidad del mundo y
sus moradores. Esto genera franqueza natural, sabiduria, amor,
atencién, compasién, aceptacién y ecuanimidad*.
La conquista definitiva, la suprema divinidad, trasciende
por ende ayin y yesh. No es vacio ni plenitud, ni ser ni nada,
ni unidad ni separacion, ni presencia ni ausencia, sino la con-
ciencia carente de toda dualidad que trasciende incluso esas
distinciones. Por ello, la fe, tal como la describe uno de los
primeros cabalistas, el rabi Azriel de Gerona, es precisamente
el sutil punto de encuentro de esos dos modos de relacién, de
yesh y ayin’. La fe consiste en vivir en el mundo de yesh con la
conciencia de ayin y reconocer la totalidad indiferenciada que
6. Por ejemplo, cf. Maguid Devarav Le Yaakov 78, p. 134.
7. Rabi Jacob José de Polnoye, Ben Porat Yosef 94a, 339-340, citando Ge-
nesis Rabbd (de Vilna) 21, 5.
8. En paralelo a las sefirot de Keter, Chokmd, Bind, Jesed, Gevurd, Tiferet,
Netzach, Hod, Yesod y Maikut.
9. Rabi Azriel de Gerona, Path of Faith and Path of Heresy. en G. Scholem,
New Fragments from the Writings of Rabbi Azriel of Gerona, en S. Assaf - G.
Scholem (eds.), Studies in Memory of Asher Gulak and Samuel Klein, Jerusalem
1942, 207.
Un judaismo no dualista 65
los subyace y los integra. La idolatria, la herejia, segtin des-
cribe seguidamente Azriel, es el rechazo de dicha unidad y la
afirmacion de una diferenciacién esencial. En realidad, el rabi
Menajem Nahum de Chernobyl, un primitivo maestro jasidico,
nos ensefia que quien no ve lo Divino en todos los aspectos de
la creacién y de ese modo no es capaz de aferrarse a Dios en
cada accion, independientemente de lo material que pueda ser,
es culpable de «cortar los brotes», o sea, culpable de herejia'.
De hecho, una larga tradicién cabalistica ya comprende el ver-
dadero sentido del pecado como separacion, mientras que el
auténtico sentido de mitzvd es conexién". Si ordinariamente la
idolatria se comprende como la afirmacién de la existencia de
otro dios!?, entonces esta perspectiva mistica concibe la idola-
tria como la afirmacién de otra realidad cualquiera.
2. LA VIDA: ENCONTRAR A DiOS A CADA MOMENTO
Vivir, o intentar vivir, tal teologia constituye una experiencia
transformadora. Al nacer de vivencias basadas en una concien-
cia cuidadosa, esta forma de hablar de Dios alienta una constan-
te atencion y presencia. Si cada momento, cada objeto y cada ser
es lo Divino ante nosotros, lo Divino que es nosotros, entonces
se nos desafia continuamente a prestar atencién, a estar vigilan-
tes, a escuchar esa pequefia voz sosegada y a girarnos para ver
la zarza ardiente que no se consume. Introducimos asi frescura
y franqueza en nuestra experiencia, preparados para encontrar a
Dios a cada momento. Al valorar nuestra experiencia presente
como un encuentro con la divinidad, podemos abandonar poco
10. Meor Eynayim, hashmatot, re‘eh, de‘h ketiv aharei heteleju, 240-241.
1, Cf.G. Scholem, «Sitra Ahra: Good and Evil in the Kabbalah», en id., On
the Mystical Shape of the Godhead, New York 1997, 56-72; asi como las ense-
jianzas de Ezra (0 Esdras) de Gerona alli contenidas. E. Fishbane, Contemplative
Practice and the Transmission of Kabbalah: A Study of Isaac of Acre’ Me'irat
Einayim, Boston 2003, 262.
12. Como ocurre con la comprensién de peshat en la oracion Aleinu de la que
hablamos anteriormente.66 El Dios en proceso
a poco la ponderacién excesiva del pasado o del futuro, de sus
inquietudes, errores e incluso oportunidades, y quedar liberados
para el momento presente. Acogemos el mundo, como ensefia el
jasidismo, con gozo y admiracién y con lo que Abraham Joshua
Heschel denominaba asombro radical.
Somos transformados no por medio de la recriminacién y la
culpa, sino adquiriendo una conciencia capaz de discernir y des-
pertando a nuestra propia naturaleza divina. Al tomar nota de la
naturaleza sagrada de todo ser, adoptamos una actitud de abso-
luta aceptaci6n en relacién con toda experiencia y, quiza lo que
sea mas importante, con nosotros mismos'°. La total aceptacion
no significa aprobacién, sino mas bien la valerosa disposicion a
estar plenamente presentes con nuestra realidad actual, pues ella
también es una manifestacién y una ensefianza sagrada. La total
aceptaci6n conlleva la disposicion de enfrentarnos por completo
a aquellas partes del mundo y de nosotros mismos que encon-
tramos dificiles, vergonzosas, terrorificas, enojosas y repulsi-
vas. Segun ensefia el Maguid de Mezeritch, cuando en la oracion
tengamos pensamientos que nos distraen —ideas de vanagloria,
deseos, ira u odio—, no los rechacemos; antes bien, abramonos a
ellos completamente y reintegrémoslos en lo divino'*.
Esta teologia es igualmente la partera de la compasion, pues
ayuda a que esta nazca en el mundo. Al ver cada ser que en-
contramos como manifestacién de Dios, ello da lugar esponta-
neamente a sentimientos de amor y preocupacion por dicho ser.
Ademas, la intuicion de la ausencia de dualismo significa que re-
conocemos que no hay una verdadera diferencia entre nosotros
y los demas. Nuestras almas, tal como describe el rabi Moisés
Cordovero, estan interpenetradas. No existo yo sin el otro y no
hay otro sin mi participacion. Por esta razén, ningln acto esta
13. Este término esta tomado de T. Branch, Radical Acceptance: Embracing
Your Life with the Heart of a Buddha, New York 2004. Para un andlisis mas de-
tenido de esta cuestién, cf. J. Jacobson-Maisels, Inviting the Demons In: A Hasidic
Approach to Suffering, Conflict and Human Failings: Kerem | (2007-2008).
14. Rabi Dov Baer, el Maguid de Mezeritch, Maguid Devarav Le Yaakov
29, p. 48.
Un judaismo no dualista 67
aislado. Con esta conciencia, el rabi Cordovero explica que ex-
perimentaremos el sufrimiento del otro como si fuera el nuestro
y, por tanto, cumpliremos realmente el mandamiento de amar al
prdjimo como a nosotros mismos (Tomer Devorah 1, 4).
A nivel individual, la asimilacion de esta teologia conduce
a la liberacién del sufrimiento. Segiin lo describe el Baal Shem
Tov, nuestra resistencia a las dificultades de la vida meramen-
te multiplica nuestro suftimiento, pero cuando respondemos
al dolor con compasi6n y aceptacién, nuestro sufrimiento se
transforma en gozo'’. Mientras que el dolor resulta inevitable,
el sufrimiento —el dafio que nos provocamos al reaccionar a las
circunstancias de la vida— no, y la ausencia de dualismo posi-
bilita su desaparicin.
El gozo y la franqueza que conlleva descubrir la presencia
divina eliminan de igual modo el sufrimiento y el ansia. No lo
hace satisfaciendo nuestros deseos, sino haciéndonos percibir
que el gozo de la presencia puede alcanzarse aun en medio de
nuestros deseos insatisfechos. La plenitud no brota de la satis-
faccion de los deseos, sino de una conciencia sagrada sin limi-
tes, de la apertura total al mundo tal como es. Mas atin, esta
exhaustiva noci6n coloca nuestras a menudo insignificantes in-
quietudes en perspectiva, no solo a nivel intelectual, sino tam-
bién experimental, en el gozo de una presencia ilimitada. Como
el Baal Shem Tov ensefia acerca de la oracién, cuando recono-
cemos la presencia de Dios y oramos desde ese conocimiento,
nuestras peticiones quedan respondidas automaticamente por
esa misma conciencia. Es decir, el Baal Shem Tov nos ofrece
una nocién mistico-natural de la providencia, viendo nuestra
plenitud —la supresi6n del ansia y del sufrimiento— como algo
que brota naturalmente del descubrimiento de la presencia divi-
na. No se trata de que todos nuestros deseos sean respondidos,
sino de que ya no debemos sufrir cuando no lo son.
15, Keter Shem Tov 75.87c. Al oponernos a nuestro sufrimiento, por si fuera
poco, a la mera experiencia de! dolor afiadimos estrés psicol6gico, tensiones, mie-
do, ira, asi como otras muchas y complicadas emociones.68 El Dios en proceso $$
Todos estos elementos —gozo, conciencia, compasién, fran-
queza, libertad del sufrimiento y otros— estan enraizados en el
debilitamiento del yo, el paso del ani (yo) al ayin (nada). Este
abandono de uno mismo es el profundo p shat (sentido literal)
del interés judio por la humildad como una virtud y un ejercicio
fundamental'*. Al contemplarnos a nosotros mismos como un
elemento integrado en Dios, al abandonar nuestras ilusiones de
ser esencialmente diferentes y al adquirir humildad, es decir, al
renunciar al yo, surgen esas virtudes de manera natural. Segtin
lo describe el Maguid de Mezeritch, cuando vemos lo santo en
todas partes, cuando toda sensaci6n, toda vision, audicion, olor,
gusto 0 roce, reconoce que esta captando lo Divino, entonces
los deseos egoistas se desvanecen'’. Esta supresi6n del yo, de
la separacin, hace que brote la compasién en la medida en que
vemos nuestra conexién con los demas. Elimina el sufrimiento
y cultiva la amplitud de miras, pues ya no necesitamos prote-
ger nuestro yo de los ataques, permitiendo que se desmoronen
nuestros muros y armaduras. La adhesion, el rechazo y la se-
paracion que bloquean la claridad y la alegria puras de nuestra
naturaleza divina quedan eliminados, emergiendo asi nuestro
auténtico caracter.
De todas esas formas descubrimos la promesa de ser creados
a imagen divina. Ya sea en el yo interpenetrado del rabi Cordo-
vero y en la paralela naturaleza interprenetrada de las sefirot, ya
sea en el enraizamiento del yo en la nada —-segtin el Maguid~ y
la paralela naturaleza profunda de la divinidad, o ya sea en el
reconocimiento de que la afirmacién «no hay otro» nos incluye
también a nosotros, la falta del yo, la ausencia de separacién y
la unidad con todo ser es sencillamente un reflejo de la natura-
leza no dualista de la divinidad. De hecho, el sentido teolégico
de existir a imagen de Dios es que nuestras tesis acerca de Dios
son, en verdad, tesis sobre nosotros mismos.
16. Cf. Elias de Vidas, Reishit Chojmah, Sha’ar ha-Anavah.
17. Maguid Devarav Le Yaakov 200, p. 325.
Un judaismo no dualista 09
3. TorA
{Como comprendemos entonces la Tora y la revelacion des-
de este planteamiento? En un nivel, toda la realidad, incluyén-
donos a nosotros mismos, se convierte en Tord, pues todo es
revelacién de la divinidad. Al ser nosotros mismos Tora, es pre-
ciso reconocer de qué forma nuestra persona revela la presen-
cia divina y debemos analizarnos intensamente, profundizan-
do cada vez mas, desde las inquietudes superficiales de nuestro
p shat (sentido literal) hasta la insondable naturaleza de nues-
tro sod (sentido mistico)'*.
La introspeccion, la atenta conciencia de uno mismo, se con-
vierte entonces en talmud Torah (estudio de la Tora). Ahondan-
do en el misterio del yo, descubrimos la revelacién divina que
existe dentro de él. Sin embargo, no solo nosotros, sino toda
la realidad es Tora'’. Estamos llamados a leer y a estudiar cui-
dadosamente cada experiencia, objeto y momento, puesto que
son, como Tora, revelaciones de Dios. Se nos pide que tratemos
cada instante con la pasion y la atencion que ponemos en nues-
tro talmud Torah; que tratemos cada bocado de la comida, cada
conversacién, con la misma santidad con que tratamos un sefer
Torah (un rollo de la Tora).
Esta expansion de la Tora no significa, en cualquier caso,
que la Tora propiamente dicha pierda todo su sentido. Mientras
que en el nivel de ayin no hay distinciones, en nuestras vidas
~en el ambito de yesh—1a Tora, escrita y oral, todavia posee una
condicién y un sentido distintos a los de otros textos. Mientras
que la revelacién puede tener lugar en cualquier momento, la
ocurrida en el Sinai tiene una importancia particular para Israel.
{Cuél es, pues, la naturaleza de dicha revelacién? {Fue la Tora
entregada a Moisés palabra por palabra tanto en su version es-
18, Rabi Moisés Hayim Efrain de Sudilkow, Degel Mahaneh Ephraim, Be
reshit Barah Elohim, p. 1; Sefat Emet, Ki Tavo, 5632; de'h bamidrds im shamoa,
Esh Kodesh Yitro 5702.
19. Rabi Menajén Nahum de Chernobyl, Meor Eynayim, Likutim, de’h tov li
torat pika, 284-285.70 El Dios en proceso “3
crita como en su forma oral? El Talmud debate en qué medida
la revelacion fue escuchada por todo Israel y en qué medida fue
concedida tnicamente a Moisés, sugiriendo que solo Jos dos
primeros mandamientos fueron escuchados por todos (Talmud
de Babilonia, Makkot 24a).
El rabi Menajem Mendel de Rimanov, un antiguo maestro
jasidico, desarrolla este tema y sugiere que, en realidad, lo tini-
co dicho por Dios fue la primera letra del primer mandamiento,
una alef”®. La silenciosa alef indica que la revelacién a la luz
de esta concepcién tuvo lugar al nivel de ayin, al nivel del si-
lencio que trasciende el lenguaje, el concepto, la diferencia”.
El genio de Moisés consistié en su capacidad de traducir esta
ayin en yesh. No obstante, su manifestacién como yesh jamas
puede capturar su plenitud. Asi, encontramos sugerencias en
los midrases y en la Cabala de que existe un libro perdido de la
Tora, una nueva puntuacién de la Tord, una reorganizacién de
las letras o una nueva Tord que aparecerd en cl esjaton™*.
Asimismo, algunas versiones del machloket (debate), que
ven «estas y esas como las palabras del Dios vivo», compren-
den que tras la multiplicidad subyace una fuente en la que no
existe diferencia y que unifica los opuestos (Talmud de Babilo-
nia, Eiruvin 13b).
Por consiguiente, la Tora que encontramos es siempre una
encarnaci6n particular de aquella Tora primordial que pone de
manifiesto. La Tora de ayin se transforma en un yesh particu-
lar merced a seres humanos atrapados en su propio tiempo, su
cultura y su personalidad, por lo que todavia no esta consu-
mada y nos Ilama a completarla®. En la medida en que surgié
20. Rabi Neftali Zevi de Ropshitz, Zera Kodesh, Shavuot, Jerusalem 5731, 40a.
21. Para el silencio como ayin, ef. Likutei Moharan 64.
22, Cf. G. Scholem, «The Meaning of Torah in Jewish Mysticisnm, en Id.,
On the Kabbalah and Its Symbolism, New York 1996, 66-86 (versién cast.: La
Cabala y su simbolismo, Madrid 72009); M. Idel, Absorbing Perfections, New Ha-
ven 2062. 59s.
23, Rabi Moisés Hayim Efrain de Sudilkow, Degel Mahaneh Ephraim, Re'eh,
Od yitmoz ki yadua anoji, 224.
Un judaismo no dualista 7
de una profunda experiencia de ayin y de la singular perso-
na de Moisés*, la Tora posee una condicién especial como re-
velacion. Sin embargo, a causa de su naturaleza diferenciada,
parcial y especifica (en lo que se refiere al espacio, al tiempo
y a la persona) como yesh, y puesto que fue redactada a partir
de diferentes tratliciénes, la Tora puede estar equivocada en el
nivel peshat. Nuestra tarea entonces consiste en descubrir la
verdad que nace de la experiencia de ayin cuando profundiza-
mos en el nivel del sod.
4. «MITZVOT»: LA PRACTICA DE LA ATENCION
Las miztvot ofrecen un sistema de practicas espirituales cuyo
propésito no es otro que conducirnos hacia el descubrimiento
de la presencia divina. El Sefat Emet, en determinado contexto,
considera las miztvot «consejos» sobre la forma de alcanzar la
liberacién’’. Igualmente, el texto jasidico Mei Hashiloach com-
prende las mitzvot como practicas de autoesclarecimiento que,
en Ultima instancia, nos llevan a ser conscientes de la omni-
presencia de la divinidad’’. En este sentido, tal como ensefia el
Maguid de Mezeritch, no hay solamente seiscientas trece mitz-
vot, sino un numero infinito, puesto que cualquier accién pue-
de cumplir el mandamiento de «reconocerlo en todos vuestros
caminos» (Prov 3, 6)”.
Las mitzvot constituyen, por lo tanto, una practica de la aten-
cin, una serie de ejercicios destinados a hacernos conscientes
de la divinidad de toda experiencia. Son, tal como las describe
el gran Maimonides, un ejercicio de atencién constante a lo Di-
24. Moisés, a quien considero no (solo) como un ser histérico, sino como Ja
representacién mitica de la revelacién primordial de nuestro pueblo.
25. Rabi Yehuda Leib Alter de Ger, Sefere Emet, Ki Teitzei, 5660.
26. Por ejemplo, rabi Mordecai Joseph Leiner de Izbica, Mei Hashiloach,
VaYigash, vol. 1, vayomer Ysirael.
27. Maguid Devarav Le Yaakov 77, p. 132-133. Es asi como los patriarcas, como
describe ef midrds, realizaron mitzvot antes de que se entregara la ‘Tord. Asimismo,
sus acciones tenian por objeto la misma transformacién subyacente de conciencia.2 El Dios en proceso}
vino*’, 0 como explican los rabinos, un instrumento para crear
una conexi6n, para reconocer que entre nosotros y el Todo no
hay separacién”’. En algunos casos, como la recitacién de las
bendiciones antes de la comida o la entrega de la tzedaka, los
aspectos conscientes, compasivos y carentes de dualidad de la
praxis resultan claros. En otros casos, como en el kashrut, se
introducen restricciones para formarnos en el desprendimiento
y en el abandono de los muchos elementos a partir de los cuales
construimos nuestra identidad®.
A veces, el objeto de ciertas mitzvot no resulta en absoluto
claro; sin embargo, las practico en virtud de la confianza en que
el sistema posee cierta sabiduria aun cuando no la he descu-
bierto en este caso particular. Ciertamente, en parte las miztvot
funcionan como practica espiritual debido a su caracter de man-
damiento, por el hecho de que una persona no es libre de elegir
si esta semana cumple con el shabbat, sino que esta obligado a
hacerlo, cultivando dos disposiciones espirituales fundamenta-
les: la humildad y la sumision®'.
No obstante, con mucha frecuencia la Halajd parece inte-
resada en la separacion mas que en la unidad. El sentido mis-
mo de santidad radica en la idea de estar separado y puesto
al margen. Sin embargo, no deberiamos confundir el camino
con la meta. Algunas nociones de separacién, pureza, retiro y
descanso resultan cruciales para nuestro desarrollo y para man-
tener la conciencia de la divinidad. Todo puede ser divino, pero
el descanso del shabbat nos ofrece la oportunidad de cultivar
dicha conciencia de una manera que resulta dificil en medio
del ajetreo y el bullicio de la semana laboral. Del mismo modo,
tal como ensefia el Maguid de Mezeritch, cualquier acto puede
ser una mitzvd, un profundo ejercicio espiritual, si bien nece-
sitamos practicas concretas que exijan nuestra atencién y nos
28. Guia de perplejos Ill, 51.
29. Rabi Levi Yitzhak de Berditchev, Kedushat Levi, Jerusalem 1958, 33.
30. Sefar Emet, Ki Teitzei, 5660.
31. Eneste caso, sumisién al yugo celestial.
Un judaismo no dualista 73
inviten a centrarnos, a restablecer la conexién y a despertar de
nuevo. Quizas el individuo que ha Ilegado a la perfeccién, segin
sugiere el Mei Hashiloach, ya no necesite mitzvot, pero en tanto
en cuanto no hemos alcanzado la perfeccién, siguen siendo una
practica crucial”,
El hecho de que, en definitiva, las mitzvor estén orientadas
por naturaleza hacia una meta resulta relevante para su ejercicio
y formacién.
Las mitzvot, como ocurre con todo ritual, pueden ser cum-
plidas de forma automatica e inconsciente, convirtiéndose en
lo que Abraham Joshua Heschel denomina behaviorismo reli-
gioso. Para que las mizvot cumplan su propésito, debemos po-
ner atenci6n e intencionalidad en su ejercicio. Ademas, algunas
mitzvot, o algunos aspectos de ellas, puede que ya no cumplan
tal propésito (o puede que jamas lo hayan hecho), bien sea por
las cambiantes circunstancias sociales, bien sea por la natura-
leza imperfecta —filtrada por el yesh— de la percepcién humana
del ayin divino.
Comprender el verdadero objetivo de las mitzvot nos pro-
porciona un fundamento a partir del cual transformar e innovar
la Halaja en lo que sea necesario, y entender el propésito sub-
yacente de cada mitzvd y asegurarse de que su ejercicio sigue
cumpliendo dicho objetivo.
5. «TIKKUN OLAM» Y «TIKKUN» DEL YO
«Levanto mis ojos a los montes, {de dénde [ayin] me vendra
el auxilio?» (Sal 121, 1). En momentos y situaciones de sufri-
miento, duda, miedo y confusién, alzamos nuestros ojos a Dios
esperando de él la salvacion. En la noble dignidad, la serena
fortaleza y la majestuosa extension de la montafia encontramos
la respuesta que estamos buscando: nuestra salvacién no viene
de un ser, sino de nuestra conciencia de ayin.
32. Mei Hashiloach |, Vienna 1860, 5b.74 El Dios en proceso iy
Al reconocer la presencia divina, al abandonar nuestra ilu-
sién de separacién, adquirimos la dignidad, la fortaleza y la
grandeza necesarias para enfrentarnos al suftimiento y a la con-
fusion con compasién y presencia.
Nosotros, en cuanto manifestaciones de la divinidad, nos sa- Il
namos a nosotros mismos, a nuestras comunidades y al mundo .
al despertar a nuestra propia santidad y a la santidad de todos los LOS DIOSES DEL TEXTO
demas. Nuestra tarea consiste en despertar a nuestra ilimitada
naturaleza divina, ver a través de los muros y terraplenes que
nos separan de lo Divino y de los otros, y restaurar de ese modo
la unidad primordial procurando la sanacién del mundo.6
ALIANZA DE CODIGO ABIERTO
JONATHAN CRANE
No es facil pensar en una relacién con Dios. Algunas perso-
nas eluden la cuestion negando la existencia de Dios en general.
Para ellas, se trata de un asunto cerrado: no puede darse tal rela-
cin porque no hay otra parte. La humanidad existe solamente
junto a las demas entidades vivas y sintientes de la tierra; no
hay nada mas alla. Nuestras relaciones, afirman quienes niegan
a Dios, se desarrollan aqui, con los que viven, no con los que
supuestamente viven.
Resulta plausible ser judio y mantener la actitud de los nega-
dores: no hay Dios, no hay relacion. De todos modos, tal actitud
no es la norma ni en la historia judia ni en la tradicion textual
judaica. Antes bien, desde los mas tempranos dias de la existen-
cia judia, los judios se han enfrentado a la idea de una relacion
con Dios y los textos judios rebosan testimonios de esa lucha
permanente. El término hebreo que describe esta relacién es be-
rit. Traducit berit como «contrato», tal como hacen determina-
dos exegetas, solo favorece la confusién, pues la relacion entre
Dios y la humanidad —si esta existe— no puede ser un contrato
tal como lo entendemos hoy. No puede tratarse de una rela-
cion entre partes relativamente iguales, que cuenta con fechas de
inicio y finalizacin, castigos para quienes lo rompen, premios
para quienes lo cumplen y razones para terminar el contrato.
El rabi Dr. Jonathan Crane, antiguo becatio en el Hebrew Union College-
Jewish Institute of Religion, es profesor visitante en la Universidad de Toronto. Sus
estudios versan sobre el pensamiento, el derecho y la ética judios contemporineos.78 Los dioses del texto
Ademés, un contrato es tal en el momento en que ambas partes
aceptan sus condiciones de forma voluntaria. Una berit es algo
radicalmente distinto a un contrato, aun cuando no sea mas que
porque las partes no son relativamente iguales entre si. Asimis-
mo, el consentimiento no es siempre condicién necesaria para la
berit. Por eso, es mejor traducir berit como «alianza».
Por tanto, {qué es una alianza? ,Quién la establece? ,Cémo
se determinan los deberes de cada parte? {Qué libertad deja a
quienes participan de ella? Tales indagaciones sobre cuestiones
de autoridad, raz6n y autonomia han fascinado a los judios, in-
cluyéndome a mi. Mi teologia que se halla en proceso de ma-
duracién— surge del encuentro con lo diverso y de las delibera-
ciones permanentes sobre el significado de berit. Las siguientes
paginas ofrecen un breve andlisis de algunas de las mas conoci-
das nociones de alianza mencionadas en el canon textual judio.
Concluyo con algunas reflexiones sobre dichas fuentes.
De las muchas alianzas mencionadas en el Zanak, destacan
cuatro por ser particularmente interesantes. La primera alianza
es aquella entre Dios y Noé (Gn 6, 18-20; 9, 8-17), en la que
Dios promete no destruir nuevamente la vida, sirviendo el arco
iris como recordatorio perenne de dicha promesa. Cabe resefiar
dos cosas de esta berit. En primer lugar, Dios renuncia volun-
tariamente al derecho de actuar de forma arbitraria, un derecho
que, al parecer, Dios ejercia con anterioridad a la declaracién
de que esa relacion era una alianza. Y en segundo lugar, la pro-
mesa de Dios de que recordara respetar a los vivientes refleja la
suposicién de que el cumplimiento de las promesas es en si un
ingrediente necesario en un universo inteligible y justo.
La segunda y mas famosa alianza biblica es la anunciada en
el Sinai (Ex 19-24). Aqui Dios, por medio de Moisés, hace una
oferta al pueblo de Israel:
Si ahora me obedecéis fielmente y cumplis mi alianza, seréis mi
propiedad exclusiva entre todas las naciones. En realidad, toda
la tierra me pertenece, pero seréis para mi un reino de sacerdo-
tes y una nacién santa (Ex 19, 5-6).
Alianza de cédigo abierto 7
Mientras Dios hace esta oferta a través de Moisés y no al pue-
blo directamente, este se encuentra a una distancia que le permi-
te ser testigo de que Dios habla a Moisés, si bien no es capaz de
descifrar lo que Dios dice exactamente. El pueblo responde a la
oferta de Dios de forma individual pero univoca: «Haremos todo
lo que Dios ha dicho» (Ex 19, 8). Posteriormente Dios enumera
el contenido de la alianza (Ex 20), conocido como Aseret HaDi-
brot (las diez palabras), y que Moisés califica como «todo» lo
que Dios dice (Ex 24, 4).
{Qué significa este «todo»? La nocién de «todo» o de ple-
nitud resulta inteligible solamente en un universo conceptual
en el que son posibles la ausencia y el exceso. La idea de que
«todo» ha sido revelado presupone que es posible comunicar
algo menos que la totalidad. A la inversa, «todo» también da
por supuesto que hay algo mas que permite valorar si, de hecho,
cada una de las cosas ha quedado incluida en el «todo». Por
consiguiente, {qué quiere dar a entender Moisés cuando dice
que Dios ha manifestado «todas» las implicaciones de la berit?
Si significa que la totalidad de estipulaciones de la alianza es-
tan aqui expresadas, ello socava radicalmente la autoridad de
los textos normativos judios posteriores, tales como la halajd.
Por otra parte, si «todo» deja espacio para que estos textos pos-
teriores gocen de autoridad sobre los judios, entonces Moisés
pregunta: {Qué significa «todo» si no quiere decir «todo»? Esta
tensin es fundamental en el debate contemporaneo acerca de
si existe una guia moral mas alla de la halajd y si esta deberia
guiar la conducta judia. En cualquier caso, la antigua audien-
cia, compuesta de individuos que actuaban de comun acuerdo,
acepta la oferta de Dios, un gesto de aceptacion que no se en-
cuentra en la alianza de Noé.
El tercer momento de alianza comprende dos manifestacio-
nes, cuando Moisés recapitula la alianza en Horeb y luego en
Moab. La alianza del Horeb es famosa por la insistencia en que
Dios establece una alianza «con nosotros, con todos los que
hoy estamos vivos aqui» (Dt 5, 3), y su contenido es un Aseret80 Los dioses del texto WN
HaDibrot ligeramente modificado. Por el contrario, la alianza
en Moab incluye una larga enumeracién de leyes y preceptos
(Dt 6-29). Solo al final Moisés congrega al pueblo y declara
que es una alianza con Dios, aun cuando necesita y comple-
menta la articulada en el Horeb. De este modo, las alianzas que
Moisés formuldé en Horeb y Moab desplazaron a Dios como la
unica autoridad que establece alianzas, enuncia su contenido y
congrega a las partes implicadas.
El profeta Jeremias ofrece una nocidn de alianza drastica-
mente distinta cuando habla de una nueva alianza (berit cha-
dasha). Segin él, se forjaria una nueva alianza en la sede del in-
telecto humano, la cual no requeriria palabras 0 mandamientos
(Jr 31, 33-34). El pueblo dotado de tal sabiduria divina intuiria
o conoceria claramente lo que la alianza le exige. En otras pa-
labras, cuando los seres humanos pensaran, sus pensamientos
serian Tora, la voluntad de Dios.
Los antiguos rabinos se inspiraron en estas diversas ideas bi-
blicas sobre la alianza para elaborar sus propias teorias. Algunos
sabios del Talmud, por ejemplo, imaginan a Dios sosteniendo el
monte Sinai sobre la cabeza de los israelitas y diciéndoles: «Si
aceptais la Tora, perfecto. Pero si no, esta sera vuestra tumba»
(Talmud de Babilonia, Shabbat 88a). Algunos estudiosos consi-
deran que esta visién de la coercién divina es repugnante, pues
denigra a la audiencia teoldgica. Por otro lado, los sabios del
Talmud interpretan la vision en cl sentido de que los israelitas
tienen la libertad existencial para rechazar la alianza, tienen el
legitimo derecho de anularla y poseen los recursos histéricos
necesarios para dotarla de autoridad o para negarsela de forma
retroactiva. Por el contrario, un primitivo midras describe a Dios
como un rey que pide al pueblo que acepte su gobierno, a lo que
este responde: «;,Qué de bueno nos has dado?». En respuesta, el
rey lleva a cabo lo que el pueblo necesita, tras lo cual este accede
a su peticién de reinar sobre ellos (Mejilta D'rabbi Yishmael,
Yitro 5). Otros midrases presentan a Dios como un vendedor am-
bulante que ofrece la Tord a las naciones de la tierra. Estos textos
Alianza de cédigo abierto al
afirman que la revelacin fue promulgada en todos los lenguajes
del mundo a fin de que, en caso de asi quererlo, cada comuni-
dad pudiera recibirla. Afortunada o desgraciadamente, todas las
naciones rechazaron la Tord salvo Israel (por ejemplo, Exodo
Rabbah 5, 9; Yalkut Shimoni, Job 921; Sifre Deuteronomio 343).
Estas y otras teorias de los rabinos desplazaron paulatinamente
la atencién desde Dios para situarla en la audiencia de la alianza.
Por lo visto, la relativa capacidad, libertad y voluntad del pueblo
para aceptar el contenido de la alianza preocupaba a los rabinos
mis que la absoluta autoridad de Dios. Pues si el pueblo no tiene
eleccién alguna a la hora de relacionarse con Dios, cual seria el
fundamento teolégico de la relacién?
Los estudiosos judios de época medieval, moderna y con-
temporanea siguen enfrentandose a temas como la autoridad, la
razon y la autonomia. Judah Loew ben Bezalel (Maharal) inter-
preta la imagen de la montafia que pende sobre sus cabezas en
el sentido de que «la Tord era voluntaria por parte de Israel, pe-
ro necesaria por parte de Dios» (Tiferet Yisrael 32). La amenaza
existencial resultaba ineludible a fin de que no se creyese que
la aceptacion de la Tora por parte de Israel se basaba exclusi-
vamente en la voluntad humana, pues, en tal caso, la existencia
de la Tora seria contingente. Baruch Spinoza, por el contrario,
describe la relacién entre Dios e Israel como un contrato (pactio
0 contractum) en el que la razon humana deroga la autoridad
para establecer la relacién divino-humana y catalogar sus de-
beres. Para Hermann Cohen, la razon humana no es tan solo la
autoridad que origina la relacion basada en la alianza, sino que
también genera los ideales morales que dotan de contenido a la
alianza. Sin embargo, Franz Rosenzweig, discipulo de Cohen,
considera que la alianza no es mas que la revelacién revelandose
a si misma. Puesto que Dios no es un mero legislador, la alian-
za no conlleva leyes, y si cuenta con algtin mandamiento, seria
tnicamente el singular ;Amame!». Rosenzweig plantea que la
alianza sobrevive en el discurso humano y gracias a él, pues
cuando hablamos los unos con los otros revelamos el singular82 Los dioses del texto
mandato siempre presente. La teoria de la alianza de Martin
Buber la define como una especie de restriccién personal en la
que los participantes se limitan a si mismos teniendo en cuenta
al otro y ajustan los requerimientos de la relacién para dar res-
puesta a las exigencias de cada momento historico. Emmanuel
Levinas lleva ain més lejos la relacionalidad de Buber al decir
que el cardcter social de la humanidad genera por si mismo la
relacién basada en la alianza. Pues es al chocar unos con otros
como experimentamos la revelacién de que una responsabilidad
mutua, aunque asimétrica, nos individualiza y santifica.
Estas teorjas hacen algo més que liberar a Dios de ser la unica
autoridad y el centro primordial de la relacion basada en la alian-
za. Reubican la religion, la revelacion y la alianza misma, no en
el Ambito de lo sagrado, sino de lo social. Describen el contenido
moral de esta relacién como algo que resulta ineluctablemente
interiorizado 0 como un imperativo inevitable. Mientras que en
las teorias anteriores la alianza era un don a la comunidad, los
postulados mas recientes contemplan al individuo como legiti-
mo participe de la relacién basada en la alianza.
Este breve analisis de las teorias sobre la alianza demuestra
que a lo largo de la historia judia nunca ha habido un consenso
en torno a este tema. Ello sugiere que la idea de una relacién
con Dios basada en la alianza no es un tema cerrado 0 un texto
acabado. En otras palabras, la alianza sigue siendo un cddigo
abierto en la tradicién textual judia, algo que puede ser com-
prendido de distintas maneras.
La tradicion textual se niega a ofrecer un concepto mo-
nolitico de la alianza. La miriada de fuentes y las variopintas
teorias abren drasticamente distintos accesos que nos permiten
apreciar la idea de una relaci6n entre los judios —individual y/o
colectivamente— y Dios. Dichas vias de acceso, en cualquier
caso, comparten la premisa de que existe una relacion especial.
Al margen de esto, no obstante, cada entrada nos introduce en
una manera peculiar de conceptualizar qué papel deberian jugar
la autoridad, la razén y la autonomia en la vida de los judios.
Alianza de cédigo abierto 83
La diversidad de posibilidades descarta toda tesis segtin la cual
solamente existe una forma (acertada) de comprender la alianza
y un tinico método para cumplir con sus obligaciones. La alian-
za, entendida desde una perspectiva judia, es lo suficientemente
amplia y extensa como para comprender un amplio abanico de
interpretaciones y praxis.
El hecho de que las fuentes clasicas no cierren el libro en tor-
no a la alianza ni declaren que el tema esta cerrado para siem-
pre, sugiere que el dialogo sigue abierto. De hecho, nos aguarda
con los brazos abiertos y no tiene un final predeterminado. Es-
pecialmente en la medida en que el acceso a los textos judios se
democratiza de forma creciente merced a diversos programas
educativos y a una mas sofisticada transmisién electronica, es
como si la tradicién textual extendiese sus brazos para que nos
comprometamos con ella y estudiemos cuan vasta y profunda
es. Esta invitacién no consiste sencillamente en contemplar la
sabiduria que se halla en su amplia biblioteca; antes bien, se
trata de una peticidn —no, un requisito- para que hagamos nues-
tra contribucién en un didlogo que se ha extendido a lo largo
de los siglos y ain continia en tomo a todo aquello que tiene
que ver con los judios y el judaismo. Ello incluye un debate
acerca de la nocién de alianza. De forma parecida al software
de cédigo abierto, las teorias de la alianza ser4n todo lo vitales
y relevantes que los judios de hoy en dia quieran hacerlas. A
nosotros toca criticar, ajustar y mejorar las maravillosas teorias
que nos han sido legadas. Nuestra tradicién nos exige afiadir
las reflexiones sobre la alianza a esta lucha, pues sin nuestras
aportaciones tales teorias corren el riesgo de perder su atractivo
y no ser puestas en practica.
Aun cuando considero que la alianza es un codigo abierto,
no me parece que haya de ser relegada a un debate que se dé en
cualquier 4mbito publico. La alianza sigue siendo un elemento
central del judaismo, y son los judios quienes desde hace tiem-
po han desarrollado sus dimensiones conceptuales y practicas,
y deberian seguir configurandolas. Aunque los judios deban84 Los dioses del texto **
tomar la iniciativa en este didlogo, no es necesario ocultar por
completo este debate al mundo en general. Tal como atestigua
la historia, el secretismo en torno a la especial relacién de los
judios con Dios puede llevar a cruentos malentendidos. A fin
de prevenir tales tergiversaciones, quienes hoy en dia elaboren
teorias sobre la alianza pueden encontrar beneficioso contar con
el mundo en general cuando formulen y articulen sus ideas. De
hecho, el que muchas teorias tradicionales de la alianza hablen
explicitamente de los gentiles puede servir de inspiracion en
este esfuerzo. Una vez mas, la elaboracién de teorias en torno a
laalianza se asemeja al software de cddigo abierto en la medida
en que pretende no discriminar a personas 0 grupos.
Al comparar el debate acerca de la alianza y el desarrollo
del software de cédigo abierto no pretendo ni insultar a la berit
ni a Jos que participan en la creaci6n del software. Antes bien,
este paralelo sugiere que la democratizacién en el acceso a los
textos y practicas judios solamente puede resultar beneficiosa
para nuestras reflexiones y convicciones teoldgicas tanto a ni-
vel colectivo como individual. Cuantos mas se involucren en la
tradicion textual y mas contribuyan en los debates, mas aumen-
tard la riqueza de matices de la teologia judia contemporanea y
mas relevante sera. Esta invitacion se extiende incluso a quie-
nes duden de la existencia de Dios y del sentido de una relacién
divino-humana. Bien puede ser que, al implicarse sinceramente
con la atractiva y variada tradicion textual, quienes niegan su
existencia descubran que la tradicién es mas compleja de lo que
habian pensado y que hay espacio de sobra en sus corredores,
especialmente para aquellos que, como yo, todavia estan diluci-
dando por cual de las muchas puertas abiertas adentrarse.
7
MAS «TEO», MENOS «LOGIA»
JEREMY GORDON
Cuando era un joven estudiante de rabino apasionado por
la filosofia, decidi enfrentarme a una obra moderna de teologia
sistematica cristiana de caracter académico. Tal empresa me
parecié algo muy coherente, puesto que mi propdsito era es-
tudiar una licenciatura en teologia. Aguanté cincuenta paginas.
Se trataba de un aburrido libro que aturdia la mente, Ileno de
pruebas légicas, determinado a eludir cualquier atisbo de con-
tradiccién y dispuesto a clarificar todo este cadtico asunto de
Dios. Se trataba, como he dicho, de una obra cristiana, pero lo
que me sacé de quicio no fue tanto la importancia que se daba
a Jess en ella cuanto la nocién de una relacién sistematica con
lo divino. Me dejé tan frio que decidi estudiar una licenciatura
sobre el midras.
Prefiero incursiones literarias en lo divino a postulados 16-
gicos sistematicos; estoy muy interesado en mi theos y solo
tangencialmente en la /ogia. Me gusta que la teologfa esté Ile-
na de colorido y de contradicciones, de antropomorfismos y
de emociones. Los intentos de elaborar argumentos filosdficos
herméticos acerca de la naturaleza de Dios y de mi relacién
judia con lo divino parecen incompatibles con el mundo caé-
tico y desequilibrado en el que me encuentro. Si mi teologia
remite especificamente a «nuestros dias», lo hace en la medi-
Jeremy Gordon es rabino de la sinagoga New London, en Inglaterra. Escribe
en el blog [Link].86 Los dioses del texto
da en que no comparto necesariamente las mismas inquietudes
que los tedlogos con una mentalidad filoséfica de generaciones
anteriores. A diferencia de Louis Jacobs, el rabino que fund6 la
sinagoga en la que ahora sirvo, no estoy demasiado interesado
por articular una teologia que el mundo judio ortodoxo consi-
dere aceptable. A diferencia de Franz Rosenzweig, el tedlogo
aleman de comienzos del siglo XX, no estoy demasiado inte-
resado en una teologia a la que den un aprobado de acuerdo
con los criterios de las universidades occidentales. A diferencia
de Maimonides, el destacado fildsofo judio medieval, no estoy
demasiado interesado por las afirmaciones dogmaticas que me
permitan comprobar quién es y quién no es un verdadero ted-
logo judio. Ninguna de esas empresas teolégicas parecen ayu-
darme a ser mejor: un mejor esposo, padre o rabino. Ni siquiera
parecen ayudarme a comprender el mundo con una mayor pre-
cision o intuicién.
Si he de sefialar cual es el fundamento de mi teologia, tengo
que hacer referencia al versiculo: «Y Dios creé al hombre a su
imagen, varon y mujer los cred» (Gn 1, 27). Para mi, este ver-
siculo es algo mas que la base de los conceptos de derechos hu-
manos, democracia e igualdad de toda persona (aunque esto ya
seria mas que suficiente). Se trata también de la clave del mapa
que me permite hallar un camino hacia el cielo. El problema es
el siguiente: soy finito y limitado. Hay muchas cosas que jamas
legaré a comprender. Creo en la infinitud como un lugar donde
desapareceran las contradicciones y todo cobrara sentido; yo
llamo a tal lugar (literalmente, hamakom) Dios, pero no pue-
do vérmelas directamente con tamaiia infinitud. Una relacién
directa con lo infinito resulta imposible a nivel matematico,
filos6fico y emocional, por lo que necesito un camino. Cual-
quier persona religiosa se aprovecha de técnicas que iluminan
un camino hacia la divinidad. Los judios del Templo probaron
con los sacrificios; Abulafia traté la combinacién mistica de le-
tras. Yo hago uso de las imagenes y leyendas transmitidas por
la tradicién judia que heredé, hice mia y amo profundamente.
Mas «teo», menos «logia» 87
La Biblia y los textos rabinicos de época antigua estan reple-
tos de imagenes de un Dios formulado en términos humanos:
con la mano extendida, dejandose llevar por una ardiente ira,
recordando y olvidando. No creo que los rabinos creyesen en
una caricatura literal al estilo de Zeus ni que Miguel Angel (el
pintor de la Capilla Sixtina) pensase que Dios tiene barba blan-
ca y estira un dedo. Se trata sencillamente de que tales image-
nes nos permiten abrir el camino hacia aquello que trasciende
toda comprension de una manera que nuestro coraz6n y nuestra
mente pueden captar. El versiculo que sugiere la creacién del
ser humano a imagen de Dios me ensefia algo de la naturaleza
de la humanidad, pero me revela atin mds cosas de la naturale-
za de Dios. Concretando, me ensefia sobre todo el modo en que
tengo que pensar en Dios si realmente quiero descubrir como
salvar el abismo entre el Ambito humano y el divino.
Sin embargo, a pesar de lo potente que pueda ser un ver-
siculo como Gn I, 27, no estoy seguro de que mi teologia bro-
te de este unico fundamento. Mi teologia nace mas bien en el
espacio que existe entre circunstancia y sefer (libro), entre la
experiencia y el tiempo que me he concedido a mi mismo y
a mi fe para responder. El proceso también se desarrolla a la
inversa. El estudio proporciona la materia prima que integro
en mi forma de hacer teologia de naturaleza mitica; la vida se
desarrolla en el espacio intermedio; y un buen dia, en el otro
extremo aparece una reflexion sobre el espacio que existe entre
Dios y el ser humano (yo).
1. UN EJEMPLO: DE LA CIRCUNSTANCIA AL SEFER
Hace poco, mi hijo, que tiene tres afios y medio, se puso a
jugar con un gato y salié corriendo detras de él, desde la acera
hasta el medio de la carretera. Entonces un coche que pasaba lo
atropell6; afortunadamente, solo fue un leve golpe de refilén.
Mi mujer y yo habiamos pasado mucho tiempo hablando sobre
seguridad vial con nuestro hijo y en ese momento estabamos a88 Los dioses del texto
cinco metros, pero ni él habia aprendido lo suficiente ni nosotros
fuimos capaces de detenerlo. Luego se me ocurrid que Dios tuvo
el mismo problema en el jardin del Edén, en el desierto y des-
pués de que los israelitas entraran en la tierra prometida: Dios
quiere hijos que tomen decisiones de forma auténoma, pero de-
sea también que se comporten (nos comportemos) precisamen-
te como Dios quiere. Nuestra incapacidad para prevenir que a
nuestro hijo le rompieran una pierna se puede comparar con el
fracaso de Dios a la hora de evitar que Adan y Eva comiesen
del fruto prohibido. Es la frustracién del deseo de que nuestras
creaciones mds queridas tengan vida y sentido. En esto siempre
hemos fracasado todos: Dios, ti y yo.
2. UN EJEMPLO: DEL SEFER A LA CIRCUNSTANCIA (Génesis Rab-
bah 30, 10)
La Biblia dice que Noé caminaba con Dios, mientras afirma
que Abrahan andaba en presencia de Dios. Los rabinos sugieren
que Dios debia servir de apoyo a un Noé falible que avanzaba
a trompicones, pero que Abrahan fue llamado de Mesopota-
mia para iluminar el camino en presencia de un Dios torpe, una
deidad que se tambalea en la oscuridad como Lord Gloucester
con sus ojos tapados camino a Dover en la obra E/ rey Lear. El
maestro del Talmud Reish Lakish sugiere una analogia con un
principe que requiere de sus mayores para que marquen el ca-
mino delante de él. Dios nos necesita. Abraham Joshua Heschel
encontr6 el titulo perfecto para su obra teolégica fundamen-
tal: Dios a la busqueda del hombre. Pese a estar yo necesitado,
como creo que todos lo estamos, siento que tengo una funcion.
Estoy llamado a actuar y deberia hacer cuanto me sea posible
para iluminar el camino.
Cuando mis profesores (Neil Gillman, Paul Tillich, James
Fowler) han escrito sobre la fragilidad en el contexto de la teo-
logia, han dado a entender la fragilidad de la fe en Dios de
un creyente: elementos literales infantiles que se convierten en
Mas «teo», menos «logia» 89
mitos. Pero esa nunca ha sido mi experiencia, Nunca he crei-
do que Dios literalmente tuviese barba blanca. Nunca he sen-
tido la pérdida de esa clase de inocencia. La fragilidad de mi
teologia acecha a Dios, no a mi itinerario de fe. La fragilidad
de mi teologia es aquella articulada por el cabalista del siglo
XVI Isaac Luria. ste hablaba de una cosmologia segun la cual
Dios comenzo creando un hueco vacio en la luz que bafiaba
la bondad de Dios: este es el origen del caos y el desorden. A
continuacion, Dios traté de hacer que la bondad se escurriese
dentro de ese vacio, pero fallo, como el electricista que no em-
plea un cable de Ja suficiente anchura para aguantar una fuerte
subida de tension. Las vasijas inferiores se quebraron, y tanto
nosotros como Dios nos encontramos en la catastrofe de orden,
caos, bondad y maldad que resulté de la explosion, tratando de
sobrellevarlo lo mejor posible.
Me ha proporcionado mis intuicion, mas consuelo y mejor
formacion (¢orah) el reflexionar sobre los relatos biblicos y ra-
binicos que tratan de los encuentros entre Dios y el ser humano,
que los cientos de paginas de discurso formal sobre la natura-
leza de la etiologia, el determinismo y los demés temas clasicos
de la teologia académica que estudié antes de renunciar a la teo-
logia sistematica.
Tal vez haya dos problemas derivados de la elaboracién de
una teologia a partir de textos como esos, relatos acerca de una
deidad fragil o semejante al ser humano que necesita el respal-
do humano para descubrir el majestuoso potencial de Dios. En
primer lugar, no vivimos en un mundo que valore el hecho de
que las narraciones sirven de portadoras de verdades profundas.
Nos hallamos en un mundo que prefiere que sus verdades ven-
gan envueltas en filosofia, formuladas en lenguaje académico y
reforzadas por la logica. Consideramos que los relatos son cosas
de nifios, aun cuando esos textos no sean en absoluto infantiles;
son valerosos, audaces, conscientes de si y sumamente adultos.
Son capaces de comunicar a través de sus imagenes mas de lo
que el positivismo légico jamas pudo hacer.90 Los dioses del texto
En segundo lugar, esta clase de textos dan la impresién de
ser peligrosos, casi blasfemos, especialmente después de que
el Rambam condenase el antropomorfismo, Cuando comparto
textos como este en ambientes educativos, aquellos que insisten
en una teologia judia en la que Dios es una entidad filosofica,
demasiado distante para las sensibilidades corpdreas del mi-
drds, me desafian (no es que ellos necesariamente se apunten a
esta distante version de Dios, pero, en cualquier caso, se trata
del tipo de Dios que piden que les ofrezca para no creer en él).
No obstante, tengo algunas fuentes de mi parte: versiculos, sug-
yot (pasajes del Talmud) y midrases. Existen textos de esa indo-
le a lo largo de toda nuestra tradicién, y deben ser considerados
auténticos, dado que han sido canonizados en las colecciones
clasicas de nuestra fe.
Esos textos se convierten en el baluarte de mi fe cuando
lucho por establecer una relacion con Dios. Cuando brilla el
sol y cantan los pajaros, puedo descubrir la divinidad por todas
partes. Sin embargo, cuando la vida parece repugnante, cruel
y breve, me vuelvo hacia esos textos y de ellos obtengo in-
tuicion y fortaleza. Lo malo —el cancer, el alzheimer y otras
cosas peores— destruye cualquier intento de imaginar un Dios
todopoderoso y benéfico. No obstante, esa negatividad no me
fuerza a abandonar mi tradicién religiosa. No siento la nece-
sidad de reformular o de reconstruir una nueva relacién judia
con la divinidad, desconocida en la historia. Por el contrario,
desentierro y desempolvo imagenes canénicas de Dios que me
hablan en medio de mi debilidad. A través de este ejercicio de
arqueologia literaria, Dios emerge como un compaiiero de fati-
gas (ach | tzarah; Talmud de Babilonia, Sanhedrin 46a), y eso
me reconforta.
A veces me preguntan —normalmente personas que han re-
pudiado la fe en Dios— si en alguna ocasién me surgen crisis
de fe. Me parece una pregunta imposible de responder en los
términos de quienes me plantean el interrogante. No tengo cri-
sis de fe porque mi teologia esté construida a partir de la crisis
Mas «teo», menos «logiay 9
existencial. En consecuencia, se trata de una teologia que ni las
hondas ni las flechas de la fortuna atroz pueden hacer afiicos,
porque ya esta quebrada de antemano. Vivo en paz con mi teo-
logia quebrada.
Podria ser que, con toda esta emocién y con mi anhelo de en-
contrar sentido, mt est engafiando a mi mismo. Podria ser que
Dios no sea en realidad mas que una hoja de higuera colocada
estratégicamente para tapar un vacio existencial. O podria ser
que Dios en verdad fuese totalmente perfecto y perfectamente
incognoscible. No obstante, a pesar de mi rechazo a gran parte
de los aspectos cientificos de la teologia, creo que se deben
poner a prueba mis hipdtesis teolégicas. Someto a examen mi
teologia en residencias de enfermos terminales y ante monu-
mentos conmemorativos del Holocausto. La pongo a prueba en
el contexto de mi trabajo como rabino, que consiste principal-
mente en celebrar «nacimientos, bodas y funerales». Examino
mi teologia al abrir oracionales y manuales de estudio, cuando
estoy sentado en casa y cuando salgo a la calle. Cuanto mas la
pongo a prueba, mas siento que este ejercicio de arqueologia
textual en busca de una deidad fragil que esta buscando al ser
humano —a mi- es verdadero, y cuanto mas la examino, mds
me parece que el nihilismo existencial y la perfeccién alejada
son igualmente falsos.
Afirmo y valoro la autenticidad que supone formular mi
teologia en el lenguaje de la tradicién biblica y rabinica. No
es que tenga miedo de ser excomulgado --todo rabino decente
deberia ser excomulgado en algin momento-, sino que deseo
ser sostenido por mi masorah (tradicion) —su pueblo, su histo-
ria, su peregrinaje y su admiracion—-, especialmente cuando me
esfuerzo por hallar una respuesta al dolor y el sufrimiento. No
puedo desarrollar mi teologia en una caverna o en una torre de
marfil. Mi teologia forma parte de una comunidad, esta en dia-
logo con los miembros de mi congregaci6n y con mis maestros
y sus maestros y los maestros de sus maestros, remontandose
hasta el Sinai.92 Los dioses del texto
Al inicio de esta reflexion me cuestionaba si mi teologia es
realmente especifica de «nuestros dias». No debe serlo. Ha de
ser una teologia para hoy en la que los ecos y las resonancias
de la tradicién puedan ser escuchadas como voces nitidas y po-
derosas, capaces de ayudarnos a vivir mejor cuando nos enfren-
tamos a los retos y oportunidades de la actualidad',
1. Este trabajo se ofrece en recuerdo del prof. Yochanan Muffs, de feliz me-
moria, cuyo espiritu lo impregna,
8
UN JUDAISMO
REFORMADO PROGRESISTA
Evan MorrFic
Mi difunto tutor y maestro Arnold Jacob Wolf sostenia que
«no hay judaismo, sino ortodoxia, y todos los judios pertenecen
a la Reforma». Para el rabi Wolf —e igualmente para mi- el ju-
daismo no puede ser comprendido al margen de un sistema de
mandamientos (mitzvot) dados por Dios. Tampoco es posible
entenderlo sin reconocer que la naturaleza de tales mitzvot varia
con el tiempo y que tenemos un margen de decision respecto al
modo de cumplirlas. No hay judaismo sin mitzvot, y tampoco
hay judaismo sin autonomia.
Las mitzvot establecen los limites que definen nuestra comu-
nidad, los cuales, sin embargo, son distintos en cada sinagoga,
cada comunidad y cada individuo. Esta tensién fundamental
puede parecer que conduce a la anarquia y la confusién, pero
se trata de una tensién que ha permanecido en lo mas profundo
de la vida judia desde el inicio de la modernidad y es coherente
con la construccion de comunidades de estudio, culto y accién.
Esa tensidn se resuelve solamente cuando, en palabras de Franz
Rosenzweig, «nos adentramos en la vida».
El rabi Evan Moffic es el rabino principal de la Congregacién Solel de Highland
Park (Illinois). Fue ordenado en el Hebrew Union College - Jewish Institute of Re-
ligion, y se gradu en la Universidad Stanford. Junto a obras de pensamiento judio,
ha escrito acerca de la historia de los judios en Estados Unidos y del sionismo,
ofreciendo ademas respuestas a cuestiones relativas a la conversién.94 Los dioses del texto
Examinemos la tension analizando en primer lugar el signi-
ficado de mitzvd. Tradicionalmente se traduce como «manda-
miento». Sin embargo, tal como ha sugerido el rabi Lawrence
Kushner, una autoridad actual sobre la vida espiritual judia, tal
vez sea mas acertado traducirlo por «respuesta». Al llevar a
cabo una mitzvd, el metzuveh, aquel a quien se le pide que obre
una mitzvd, responde al metzaveh, al que da la orden. Como se-
res humanos racionales, no respondemos de forma automatica.
Cumplir una mitzvd no es un acto reflejo. Necesitamos sentir
que hemos recibido una orden, que hemos sido Ilamados, con-
vocados. Asi, necesitamos una nocién coherente del ser divi-
no que da la orden. Lo que el rabi Wolf esta diciendo cuando
afirma que «todos los judios pertenecen a la reforma» es que
optamos por adoptar una cierta perspectiva y responder luego
consecuentemente. Al tomar una decision, al cumplir las mitz-
vot sin ser coaccionados, estamos actuando, en efecto, como ju-
dios reformados auténomos.
Lo que distingue nuestros movimientos, por consiguiente,
es la decision sobre el modo de comprender a Dios y cual ha
de ser la respuesta humana correcta en relacion con él. La or-
todoxia y el conservadurismo generalmente conciben a Dios
como un ser divino que da ordenes. Asi, Dios nos entrega las
leyes que debemos odedecer, tal como han sido desarrolladas
en la halajd e interpretadas por los sabios de época rabinica,
siendo obligacion nuestra cumplirlas. Para mi, en cambio, Dios
es el compafiero de fa alianza con Israel establecida en la Tora
y explicada por medio de ella. Descubrimos lo que Dios re-
quiere de nosotros estudiando la Tora y viviendo en el seno de
comunidades dedicadas a cumplir sus ensefianzas. Eso es lo
que significa participar de la alianza. No descubrimos la volun-
tad de Dios escuchando una voz de lo alto 0 memorizando un
libro de leyes. Cada uno de nosotros la aprende estudiando y
viviendo. Hallamos lo que Dios pide de nosotros solo cuando
estudiamos los textos que reflejan el permanente encuentro de
nuestro pueblo con Dios.
™
Un judaismo reformado progresista 95
Sin embargo, el texto en si no es la autoridad definitiva a la
hora de determinar esas exigencias. También las analizamos a
través de nuestras relaciones, de nuestras vivencias, de las co-
munidades a las que nos unimos y de otros prismas ideoldgicos,
como el feminismo o el racionalismo, que configuran nuestra
cosmovision. [Link] palabras, la Tord est4 siempre en didlo-
go con nuestras vidas. De hecho, podemos incluso denominar
«Tora» a esa conversacion. Cada individuo es la autoridad ul-
tima que determina cuales son tales demandas. En palabras de
Martin Buber, «he de distinguir en lo mas profundo de mi ser
qué se pide de mi y qué no». Sin embargo, somos verdadera-
mente judios solo en la medida en que nos enfrentamos a las
diversas exigencias de nuestra vida. La pareja en el matrimonio
es la autoridad definitiva a la hora de determinar si se viola 0 no
la confianza del cényuge. No obstante, esa decisién solo seria
auténticamente judia si, al optar por ello, ese cényuge pondera
las exigencias de la tradicién y del derecho judios, las circuns-
tancias vitales y la comunidad en la que vive.
Al enfrentarme a las exigencias de la tradicién y del dere-
cho judios, y al intentar formular una teologia coherente, doy
prioridad a lo ético sobre lo ritual. En otras palabras, considero
que lo ético deriva de un encuentro con Dios mas auténtico,
mientras que las leyes rituales reflejan normas culturales desa-
rrolladas a lo largo de la historia judia. Esta controvertida no-
cién —ferozmente condenada por el rabi Wolf como el pecado
original del judaismo reformado— predominaba en el judaismo
reformado temprano, cuyos lideres concibieron que las ense-
fianzas éticas de la Tora constituian el nucleo del judaismo,
siendo la cascara las leyes rituales. El nucleo era eterno; la cas-
cara, prescindible. Mi idea difiere inicamente en que considero
que las leyes y las practicas rituales hacen algo mds que me-
yamente servir como proteccién temporal del niicleo ético. El
ritual puede aumentar nuestra conciencia ética y contribuir al
mantenimiento de la comunidad creando una praxis comparti-
da. Sin embargo, el autor levitico que escribié «ama al projimo96 Los dioses del texto
como a ti mismo» (Lv 19, 18) tenia, a mi juicio, una percepcién
mas acertada de la voluntad de Dios que aquel que prohibié
mezclar lana y lino en las vestiduras.
Incluso las exigencias éticas evolucionan con el tiempo y
dependen de las circunstancias. Lo que es percibido como re-
flejo de la voluntad de Dios por una generacién puede no serlo
por otra. Basta con pensar en la aceptacion de la esclavitud por
parte de la Biblia para comprender esta verdad. También creo
que los rabinos reconocieron esta pauta de cambio. Por eso me
parece que subrayaron la dualidad de las descripciones de la
Torat Adonai (la Tora de Dios) y la Torat Moshe (la Tora de
Moisés). Considero que la Torat Adonai remite a la halaja, a las
leyes y las practicas éticas y rituales judias como, por ejemplo,
las del shabbat y las del duelo, que han sido formuladas a lo lar-
go del tiempo y transmitidas a nosotros. Torat Moshe es nuestra
respuesta individual y comunitaria a esas tradiciones. Se trata de
la manera en que hacemos uso de ellas, vivimos de acuerdo con
ellas y las transmitimos a la siguiente generacion. Entre las dos
existe un desequilibrio. Torat Moshe es el modo de responder a
la Torat Adonai y, por consiguiente, es primaria para nosotros.
Sin embargo, para la siguiente generacion, nuestra Torat Moshe
se convierte en parte de su Torat Adonai. Asi, lo que es auténti-
camente judio evoluciona y cambia.
Cuando reconocemos que lo que es auténticamente judio va-
ria de generaci6n en generacion, también afrontamos la cuestién
de los limites. Al hacer tal cosa nos enfrentamos a un grave pe-
ligro. El doctor Michael A. Meyer, catedratico de Historia judia
en el Hebrew Union College — Jewish Institute of Religion, se-
fiala que la autenticidad puede emplearse como un mazo con el
que deslegitimar cualquier teologia que no coincida con la pro-
pia. De este modo, los limites que propongo son aquellos que
resultan operativos para mi en esta generacion, siendo suscepti-
bles de cambiar a lo largo del tiempo. El primer limite consiste
en que el judaismo no puede convertirse en mero humanismo.
Dios, Adonai, no puede ser excluido de nuestra liturgia 0 teolo-
Un judaismo reformado progresista 97
gia. Podemos manejar conceptos distintos de Dios, como ocu-
rre en la Tord misma, pero no podemos suprimirlo. En segundo
lugar, los verdaderos individuos 0 comunidades judios han de
identificarse con Alal Yisrael, con el pueblo judio mas amplio.
Deben sentir que su hado y su destino se hallan entremezclados
con los de los demés judios. Identificarse no significa coincidir.
Sin embargo, los Judios por Jesus, quienes se identifican con
organizaciones cristianas evangélicas y estén en buena medida
afiliados a ellas, no son verdaderamente judios por esa razon.
En tercer lugar, las decisiones realmente judias deben brotar del
estudio y de la brega con la Tora, con el texto. Una de las ense-
fianzas clave de los sabios rabinos que remodelaron el judaismo
tras la destruccién del Templo en el afio 70 e.c. era que habia
terminado 1a época de la profecia directa. Dios ya no habla por
medio de individuos. La voz de Dios solamente puede ser oi-
da a través del estudio de la Tora. De este modo, para escuchar
Torat Adonai debemos estudiar. En cuarto lugar, el verdadero
judaismo rechaza un planteamiento univoco de la Tora. Los sa-
bios rabinos ensefiaban que la Tora tiene setenta rostros. Por
ello, decir que un rostro es «el rostro», que un planteamiento
interpretativo es el auténtico, traspasa los limites de la nocién
que el judaismo tiene de si,
Del mismo modo que Ia tradicién judia acepta el pluralismo
de enfoques hermenéuticos, también hace suyo un planteamien-
to pluralista para con las otras religiones. Una de las lecciones
de la modernidad para toda comunidad de fe es que ninguna re-
ligion tiene el monopolio de la verdad. Seguin lo formulé el rabi
Jonathan Sacks, el principal rabino ortodoxo de Gran Bretaiia,
«Dios ha hablado a la humanidad en muchas lenguas: por me-
dio del judaismo a los judios, del cristianismo a los cristianos,
del islam a los musulmanes... Ningtn credo tiene el monopo-
lio de la verdad espiritual; ninguna civilizacion integra todas las
expresiones espirituales, éticas y artisticas de la humanidad»'.
1. J. Sacks, The Dignity of Difference, New York 2002, 55.98 Los dioses del texto 5
Esta aceptacién del pluralismo distingue las doctrinas judas
de aquellas del cristianismo y del islam clasicos. Mientras que
estos ensefiaban que habia un Dios y un camino para llegar a
él, los sabios rabinos creian en un Dios, pero consideraban que
existian multiples formas legitimas de responder a ese Dios.
Quizas los judios fueron escogidos por Dios para ejemplificar
ese ideal, la fe en la dignidad y verdad de la diferencia religiosa.
En un mundo con mas de dos mil religiones distintas, pocas
tareas resultan mas importantes.
La admisién del pluralismo, en cualquier caso, no conlleva
la aceptacin del sincretismo. El pluralismo reconoce la verdad
de la otra fe, en tanto que el sincretismo pretende fundir las
diferentes creencias en un todo incoherente. Este tema emerge
con frecuencia en los debates en torno al papel del gentil en el
ritual judio. El Zanak ofrece un confuso panorama del papel del
ger, el extrafio, en el ritual del Templo. Por un lado, se permite
que el extrafio participe. Por otro lado, esa persona sigue siendo
un extrafio y no un miembro formal del pueblo judio. La ana-
logia mas préxima que me parece que podemos encontrar en la
comunidad judia estadounidense es la de la persona que posee
una tarjeta de residente permanente. Quien posee dicha tarje-
ta en Estados Unidos tiene practicamente todos los privilegios
de los ciudadanos naturalizados, excepto el del voto. Creo que
una persona con una tarjeta de residencia judia es una persona
no judia relacionada con una familia judia, tal vez el cényuge
de un judio que cria nifios judios 0 un abuelo de un nifio judio.
Tal persona tiene todos los privilegios y responsabilidades de
la vida judia. Puede rezar las oraciones, pronunciar bendicio-
nes, leer la Tora, participar en actos de tikkun olam, etc. Lo que
no puede hacer es convertirse en un bar 0 bat mitzvd?, servir
como testigo en un beit din’ y otras cuestiones formales relati-
2. Literalmente, «hijo o hija de los mandamientos». Se llama asi a quienes se
considera que han alcanzado la madurez, con doce afios para las mujeres y trece
afios para los varones [N. del T.].
3. Un tribunal rabinico [N. del T.].
Un judaismo reformado progresista 99
vas a la condicién judia, a menos que emprenda un proceso de
conversion. Quienes no permitirian a una «persona con tarjeta
judia de residente» leer de la Tora o pronunciar ciertas bendi-
ciones, a menudo claman que es ridiculo que alguien que no es
judio pronuncie, por ejemplo, la bendicion de antes de leer la
Tora que da gracias a Dios por «elegirnos de entre todas las na-
ciones». Este modo de razonar me da la impresién de ser extre-
madamente literal. Al igual que interpretamos las bendiciones
que dan gracias a Dios por la vida en relacion con los difuntos,
también podemos trascender las interpretaciones literales de la
eleccién. Aceptar la participacion de aquellos que poseen una
«tarjeta judia de residente» en la vida ritual de la sinagoga re-
presenta el cumplimiento entre los judios estadounidenses del
suefio de Isaias de una «casa de oracién para todos los pue-
blos» (Is 56, 7).
Esta acogida proporciona también un contrapunto punzante
a los defensores del nuevo atefsmo que caricaturizan las doctri-
nas religiosas y a sus seguidores como xendfobos. Los nuevos
ateos, principalmente Christopher Hitchens y Richard Dawkins,
han adquirido una creciente popularidad en los Estados Unidos,
tal como pone de manifiesto un reciente analisis del Pet Forum
que indica que el grupo religioso que crece mas deprisa en Esta-
dos Unidos es el de aquellos que no estan afiliados a nada y ven
las doctrinas religiosas como «hipécritas, criticas e insinceras».
Como judio reformado, no obstante, me parece que sus ideas
carecen por completo de credibilidad y relevancia. Hitchens y
otros dividen las modalidades de fe en fundamentalismo 0 ateis-
mo. En su cosmovisién, o bien se es un creyente retrogrado 0
bien un ateo tolerante. Se es primitivo 0 moderno, necio 0 sensa-
to. Esta dicotomia no presenta un reto significativo para la fe ju-
dia, dado que el pensamiento judio siempre se ha caracterizado
por un planteamiento dialdgico en cuestiones de fe. Siguiendo
el dicho que «eileh v’eileh divrei elohim chayim» («estas y estas
son las palabras del Dios vivo»), los sabios a menudo dejaron
sin resolver sus debates en torno a la hagadd, en torno a la fe. Se100 Los dioses del texto ’
podia ser un racionalista o un mistico judio. Nuestra tradicién
permite, incluso hace suya, la incertidumbre.
En medio de ella, el fundamento de la fe que sustenta a todo
judio es la alianza entre él y Dios. La relacién entre el judio
individual y Dios no se produce en el vacio. El judio particular
es miembro del pueblo judio, lo que significa que esta moldeado
por una historia y una tradicién que imponen ciertas exigencias
a su forma de pensar y obrar. Aun cuando la persona tiene dere-
cho a disentir de las practicas o las doctrinas de la alianza, no es
libre del deber de ocuparse de ellas. La autonomia no significa
una libertad indocumentada. Mas bien se trata del rechazo de
cualquier nocién de heteronomia o de teonomia, y de una acep-
tacién de la vida en comin y de la libertad existencial. Permite
flexibilidad, no ignorancia, cuando la persona determina cudles
son las obligaciones de la vida en el seno de la alianza.
9
CARTOGRAFIA ESPIRITUAL.
UNA INTERPRETACION JUDIA
DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA
Or N. Rose
Hace varios afios tuve el privilegio de entrevistar a mi que-
ride maestro el rabi Zalman Schachter-Shalomi para la revista
Tikkun, Entre las muchas historias que el rabi Zalman, un con-
sumado narrador, compartié conmigo se hallaba su experiencia
estudiando con el distinguido predicador y escritor afroameri-
cano Howard Thurman (1899-1981).
A mediados de la década de los cincuenta, tras diez afios de
formacién intensiva como rabino jasidico en Brooklyn, el rabi
Zalman empezo, con cierto miedo, a explorar el estudio acadé-
mico de la religién en la Universidad de Boston, a la vez que
servia como rabino de una asamblea en un suburbio cercano. Al
principio de su estancia en la Universidad de Boston, el lema
del rabi Zalman era: «Sabiduria entre las naciones, créelo, Tora
entre las naciones, no lo creas» (Lamentaciones Rabbah 2, 13),
con lo que queria decir: «Pensaba que los verdaderos tesoros
El rabi Or N. Rose es decano asociado de la escuela rabinica del Hebrew Colle-
ge y codirector de CIRCLE (Center for Inter-Religious and Communal Leadership
Education), una empresa compartida por la Escuela Teolgica Andover Newton y
el Hebrew College. Es coeditor de Religious Indignation: A Jewish Call for Justi-
ce; God in All Moments: Spiritual and Practical Wisdom from Hasidic Masters y
Mysticism and the Spiritual Life: Classical Texts, Contemporary Reflections. Este
articulo est basado en parte en In the Footsteps of Hillel: Judaism and Religious
Pluralism: Tikkun 23 (2008) 62-67.
Fx102 Los dioses del texto
espirituales estaban entre nosotros los judios, sobre todo en el
jasidismo». Sin embargo, estudiar con Thurman hizo que el rabi
Zalman reconsiderase su cosmovisién religiosa. Ya no podia
mantener su exclusivista actitud teolégica frente a este brillante
y conmovedor maestro cristiano (de quien hablaba como de su
«rabino negro»). Consiguientemente, el «mapa de la realidad»
del rabi Zalman comenz6 a adquirir una nueva forma plural.
Aun permaneciendo profundamente anclado en la vida y praxis
judias, comenzé un estudio de las religiones del mundo que se
ha prolongado durante toda su vida y un ejercicio activo, y aho-
ra célebre, de dialogo interreligioso con los lideres religiosos de
todo el mundo.
Esta historia me ha servido de catalizador y de desafio du-
rante los ultimos afios. Me ha dado confianza para involucrarme
mas intensamente en iniciativas interreligiosas,y me ha recor-
dado la necesidad de desplegar regularmente mi «mapa de la
realidad» para revisar cuestiones fundamentales de identidad, fe
y observancia a la luz de mi interaccién con personas de otras
tradiciones religiosas. Este capitulo es mi ultimo ejercicio carto-
grafico. Aqui trato de bosquejar un planteamiento teolégico en
relacién con el didlogo y la acci6n interreligiosos. Espero que
este trabajo en curso sea util para aquellos implicados en esta
sagrada tarea 0 para quienes se plantean dedicarse a ella.
1. ACEPTAR EL MISTERIO
El hecho de que todo conocimiento humano es limitado re-
sulta fundamental en mi interpretacién de la vida. Se trata de
algo valido tanto para cuestiones profanas como religiosas. Nin-
gun individuo o comunidad puede alcanzar la verdad absoluta.
Para mi, por ser una persona con una inclinacién teoldgica, el
mayor de esos misterios es Dios. Si bien he experimentado lo
que he percibido como auténticos encuentros con lo Divino —en
la naturaleza, en conversaciones y en la oracién—, me ha dejado
con mas preguntas que respuestas. {Es Dios un ser personal, una
Cartografia espiritual 103
fuerza impersonal o un ideal? ,Interviene Dios en los asuntos
humanos? ,Pueden los seres humanos afectar a lo Divino? Las
respuestas a estos y otros dilemas teolégicos, a mi juicio, debe-
rian ser consideradas siempre parciales y no concluyentes.
Una poderosa formulacién de este tema es la nocién de la
mistica judia medieval de ayin, una descripcion de Dios como
«nada». No se trata de una afirmacidn atea, sino de una decla-
racin acerca de la trascendencia radical de Dios. Dios es aquel
que trasciende todo -todo pensamiento y descripcién—. Como
escribe Eleazar de Worms, pietista aleman del siglo XIII, «cuan-
do contemples al Creador, date cuenta de que sus cuarteles se
extienden mas alla... hacia delante, hacia atras, hacia oriente y
occidente... por todas partes»'. Traduciendo esta metafora es-
pacial, los cabalistas sostienen que Dios es Ein Sof («Infinitud»
o «el Infinito»), mas alla de los limites de espacio y tiempo, y
consiguientemente mas alla del entendimiento humano.
Podemos acercarnos a esta deidad incognoscible —dicen los
misticos— porque Dios también es inmanente, y nos revela algo
de sien todo momento. Nuestra tarea consiste en abrir los ojos a
la realidad de la presencia divina (Shekina) y en modelar nuestra
vida conforme a esos momentos de intuicidn.
Esta paraddjica actitud teologica se expresa de forma genial
en las paginas iniciales del Zohar (la obra maestra de la Caba-
la), en una reflexién acerca del antiguo término hebreo elohim,
el nombre mas habitual de Dios en la Biblia hebrea. Los autores
del Zohar deconstruyen este nombre, leyéndolo como dos pa-
labras separadas: mi y eileh («quién» y «estos»). Este juego de
palabras nos recuerda la precaria naturaleza de la teologia. Por
un lado, todo lo que podemos decir de Dios es mi: «,Quién eres
ta y qué quieres de mi?». Por el otro, se nos da la libertad para
dedicarnos imaginativamente al discurso de Dios: «Eileh, estos
son los caminos donde experimento lo divino. Y es basandome
1. Eleazar de Worms, Sefer ha-Shem; cf. D. C. Matt, The Essential Kabbalah:
The Heart of Jewish Mysticism, New York 1996, 25.166.104 Los dioses del texto
en esos encuentros como me esfuerzo por modelar mi vida».
Este mensaje dual de misterio ¢ intuicion sigue siendo tan rele-
vante hoy en dia como lo era para los sabios medievales que lo
formularon hace siglos.
2. INTERPRETACION HUMANA
Si acepto la realidad de la infinita naturaleza de Dios y los
limites del conocimiento humano, también he de reconocer que
el judaismo, como las demas religiones, es un intento imperfec-
to por parte de mis antepasados de traducir sus experiencias, sus
creencias y sus valores espirituales en una cultura comunitaria
con simbolos, rituales, espacios y tiempos religiosos concretos.
Abraham Joshua Heschel formula esta postura de forma con-
vincente en Dios en busca del hombre cuando afirma: «Como
informe de la revelacién, la Biblia es en si misma midrds». Es
decir, incluso los textos que consideramos fundamentales para
nuestras tradiciones religiosas son productos de la interpreta-
cién humana (midrds) y, puesto que son obra de seres finitos,
resultan necesariamente imperfectos. Si bien la Biblia hebrea y
otras fuentes candnicas judias son obras religiosas profundas,
tal vez incluso divinamente inspiradas, no son palabras inme-
diatas de Dios.
Como alguien que considera la Biblia hebrea una obra edi-
tada, elaborada por diversos escritores a lo largo de muchas ge-
neraciones, reconozco en el Zanak opiniones divergentes tanto
en cuestiones elementales como en asuntos nimios. Tal como
advierte John Levenson en Ethnicity and the Bible, «la Biblia es
una antologia de escritos compuestos a lo largo de un periodo
de unos mil afios, en distintas tierras, por parte de muy diferen-
tes autores». Y esos escritores discrepaban respecto a muchos
2. A.J. Heschel, God in Search of Man, Philadelphia 1956, 185 (versién cast.:
Dios en busca del hombre, Buenos Aires 1973).
3. J. D. Levenson, «The Universal Horizon of Biblical Particularism», en
M..G. Brett (ed.), Ethnicity and the Bible, Boston 2002, 145.
Cartografia espiritual 105
temas, incluyendo asuntos tan fundamentales como la creacion
de la humanidad, la revelacién en el Sinai y el futuro mesianico.
Asi como nuestros antepasados defendian ideas discrepan-
tes, lo mismo ocurre con todos y cada uno de los intérpretes
de Ja Tora y de otros textos sagrados. Este principio herme-
néutico es captade de-forma espectacular en un dicho rabinico:
«Como el martillo rompe la roca en muchas esquirlas, asi un
versiculo de la Escritura ofrece muchos significados» (Talmud
de Babilonia, Sanhedrin 34a, basado en Jr 23, 29). De acuerdo
con el comentario de David Stern en The Jewish Study Bible,
«a menudo se destaca que aquello que es judio en la Biblia no
es la Biblia en si, ni siquiera el texto hebreo de la Biblia, sino
su interpretacién»*.
Es esta valoracién de Ja pluralidad de la interpretacion hu-
mana la que conduce a los primeros rabinos a recoger las opi-
niones mayoritarias y minoritarias en cada pagina del Talmud.
Aunque Hillel puede ser considerado el vencedor de nueve de
cada diez debates, las opiniones de Shammai quedan siempre
recogidas junto a las de su interlocutor principal.
El rabi Abba afirmé en nombre de Samuel: Durante tres afios
hubo una disputa entre la escuela de Shammai y la escuela de
Hillel... Luego una voz celestial declaré: «Lo que dicen ambos
son palabras del Dios vivo» (Talmud de Babilonia, Eiruvin 13b).
No solo son consideradas sagradas —«palabras del Dios vi-
yo»~ las resoluciones de Shammai, sino que los misticos poste-
riores afirman que sus juicios se convertiran en ley en la época
mesianica. Ello no significa que no podamos adoptar una postu-
ra firme respecto a una serie de cuestiones (después de todo, los
rabinos de nuestro texto discutieron durante tres afios), aunque
nuestros sabios nos indican que debemos hacerlo con la humil-
dad adecuada, sabiendo que la verdad de Dios es infinitamente
mas compleja de lo que podamos concebir.
4. D. Stern, «Midrash and Jewish Interpretation», en A. Berlin-M. Z. Bretiler
(eds.), The Jewish Study in the Bible, New York 2004, 1863.106 Los dioses del texto
3, UNA PERSPECTIVA ASOCIATIVA
El planteamiento dialégico de los primeros rabinos puede
servir como un modelo destacado para las relaciones interreli-
giosas, aun cuando los rabinos de antafio no podian imaginarlo
de esta manera. Al igual que los sabios tomaron parte en intensas
discusiones sobre la naturaleza y el sentido de la vida, también
lo pueden hacer las personas de diferentes comunidades religio-
sas. El objetivo de tales conversaciones no es lograr la unani-
midad, sino mantener un respetuoso intercambio en el cual los
individuos aprendan unos de otros, se critiquen mutuamente y se
pongan de acuerdo para discrepar sobre cuestiones esenciales.
De la importancia de participar respetuosamente en esas de-
liberaciones sagradas se habla en la continuacién del texto del
Talmud citado anteriormente:
Puesto que ambas son las palabras del Dios vivo, ,qué es lo que
dio derecho a la escuela de Hillel a fijar la ley segtin su criterio?
Porque eran amables y modestos, estudiaban sus propias resolu-
ciones y las de la escuela de Shammai, y [fueron humildes has-
‘ ta el punto de que] mencionaron las opiniones de la escuela de
t Shammai antes de las suyas (Talmud de Babilonia, Eiruvin 13b).
Dada la tragica historia de conflictos religiosos, esta intui-
cion resulta particularmente significativa para el didlogo inte-
rreligioso contemporaneo.
Los buscadores religiosos son sabios si aceptan la invitacion
que Irving Greenberg hace en la obra For the Sake of Heaven
and Earth, al proponer el desarrollo de una «perspectiva asocia-
tiva» en la que participemos activamente en experiencias comu-
nes de aprendizaje de cardcter interreligioso, sabiendo que cada
comunidad ha desarrollado ideas y practicas que pueden ser be-
neficiosas para los demas. A través de tales encuentros tenemos
la oportunidad de explorar diversos temas que estan ausentes u
ocupan una parte minima de nuestra tradicién, planteandonos
cémo tales ideas pueden desafiar y profundizar nuestra vida re-
ligiosa y contribuir a mejorar el mundo.
Cartografia espiritual 107
A decir verdad, las comunidades religiosas han estado to-
mando cosas prestadas unas de otras, de forma mas 0 menos
consciente, a lo largo de los siglos. El judaismo habria perdido
su vitalidad hace tiempo si nuestros lideres no hubiesen adop-
tado creativamente conceptos y practicas de otras religiones y
sistemas filosdfiqos. Sin embargo, a diferencia de momentos an-
teriores de nuestra historia, los judios gozan ahora de libertad y
seguridad para debatir abiertamente la interaccién dindmica de
las religiones con interlocutores de otras comunidades de fe.
4. EL NO JUDIO EN LA LITERATURA JUDIA CLASICA
Aunque para elaborar mi argumento me he inspirado en una
serie de fuentes judias antiguas y medievales, en la literatura
judia clasica ciertamente es posible encontrar muchas afirma-
ciones peyorativas sobre los que no son judios y sobre las tra-
diciones espirituales al margen del judaismo. Se puede atribuir
tal negatividad a numerosos factores, incluyendo las diferencias
doctrinales, la competitividad humana y las repetidas persecu-
ciones (materiales y espirituales) que experimentaron nuestros
ancestros a manos de otras naciones. Sin embargo, diversas au-
toridades rabinicas tradicionales coinciden en que quienes no
son judios pueden vivir una vida decorosa y recta sin cargar so-
bre si el yugo de la tradicién judia. La formulacién mas conoci-
da de esto la encontramos en las siete leyes de Noé (Talmud de
Jerusalén, Avoda Zara 8, 4), un breve listado de normas morales
creado por los primeros rabinos. Es esta misma linea de razona-
miento la que conduce a la declaracién del Talmud segin la cual
«los justos de todas las naciones tendran parte en el mundo que
ha de venir» (Talmud de Babilonia, Sanhedrin 8b).
En cualquier caso, sigue siendo cierto que los pensadores ju-
dios del pasado hablaron con regularidad del pueblo judio como
el escogido por Dios y del judaismo como la forma mas excelsa
de culto religioso. Estas dos afirmaciones estan firmemente tra-
badas en un primitivo texto rabinico (Pirge Abot 3, 18) atribui-108 Los dioses del texto
do al rabi Aquiba, gran sabio y martir. La ensefianza comienza
declarando que toda persona esta creada a imagen de Dios (Gn
9, 6) y que Dios ama a toda la humanidad. Sin embargo, a conti-
nuacion dice que solo el pueblo de Israel es considerado hijo de
Dios. Ademas, el Padre divino otorga a esta descendencia el don
supremo, Ia Tora, el mds extraordinario conjunto de doctrinas
jamas revelado por Dios a la humanidad.
Es el amor de Dios por Israel mas intenso que su amor por
las otras naciones del mundo? ,Es la tradicién judia —la Tora a
gran escala— un sistema religioso superior a los demas? Es pre-
ciso ocuparse de ambas cuestiones si se pretende participar de
un didlogo interreligioso serio.
5. {ELEGIDO O ELIGIENDO?
En respuesta a esas afirmaciones, debo decir que no creo
que el pueblo judio sea el pueblo escogido por Dios y no con-
sidero al judaismo superior a otras religiones. En pocas pala-
bras, he aprendido demasiado de personas que no son judias y
de fuentes profanas y religiosas al margen del judaismo como
para defender ambas posturas. Ello no significa que considere
que todos Jos conceptos y practicas religiosas sean igualmente
validos, pero no creo que el judaismo sea mejor que el cristia-
nismo, el islam o las grandes tradiciones espirituales de orien-
te. Ademas, cuando considero la cuestién del amor divino, me
gustaria creer que Dios ama a todos los seres humanos por igual
—una hazafia que escapa a la capacidad humana- y reconoce el
valor unico de cada individuo y de cada comunidad.
Dicho esto, el judaismo es el contexto primario en el que
he decidido vivir mi vida. Se trata de algo que tiene absoluta-
mente todo que ver con la influencia positiva de mis padres y
hermanos, asi como de una serie de maestros y tutores Ilenos de
talento. Ya sea de forma accidental o providencial, el judaismo
sigue alimentandome y desafiandome en mi desarrollo como
un ser espiritual y ético, aun cuando porfio con algunas de sus
Cartografia espiritual 109
doctrinas fundamentales. Me siento dichoso de formar parte de
una tradici6n cultural y religiosa tan rica que sigue evolucio-
nando miles de afios después de su origen. Como rabi, estoy
comprometido con la labor de preservar y renovar la tradicion
judia, particularmente en un tiempo en el que muchos judios es-
tan decidiendo no participar de la vida judia. Ademas, creo que
e] judaismo ha desempefiado una funcién vital en el desarrollo
de la cultura occidental y tiene una importante contribucién que
hacer al mundo contemporaneo.
En 1965, Abraham Joshua Heschel se dirigié a los estudian-
tes y profesores protestantes de! Union Theological Seminary
con las siguientes palabras:
El provincianismo ha llegado a ser insostenible... Las religio-
nes del mundo ya no son autosuficientes, ya no son indepen-
dientes, ya no estan ms aisladas que los individuos 0 las nacio-
nes... Las energias, las experiencias y las ideas que nacen fuera
de los limites de una religion particular o de todas las religiones
siguen desafiando y afectando a toda religién. Los horizontes
son mas amplios, los peligros son mayores... Ninguna religion
es una isla’.
El valor de la afirmacién de Heschel no ha cesado de au-
mentar en las décadas que median. La globalizacién ha traido
consigo oportunidades sin precedentes para la comunicacion y
la cooperacion, asi como para la violencia y la destrucci6n. Ello
hace que la necesidad de un dialogo y de una accién interreli-
giosa constructiva sea mas urgente que nunca, especialmente
dado que algunos grupos extremistas religiosos estan haciendo
uso de los instrumentos tecnolégicos de este nuevo siglo para
difundir mensajes de intolerancia y odio y para cometer atroci-
dades en nombre de Dios.
Por consiguiente, para la gente religiosa que se opone a tales
expresiones de la religion resulta crucial articular relatos alter-
5. A. J. Heschel, «No Religion Is an Island», en S. Heschel (ed.), Moral Gran-
deur and Spiritual Audacity: Essays, New York 1997, 237.Ho Los dioses del texto
nativos —relatos que alienten un intercambio respetuoso entre
culturas y entre religiones—. Esta reflexion es sencillamente un
intento de hacer tal cosa. Animo a otros a que sumen su voz
a la conversacion, expresando su propia perspectiva teoldgica,
trazando su propio mapa espiritual. Tal como dijo Heschel, «los
horizontes son mas amplios, los peligros son mayores»’. La
cuestion esta en si las comunidades religiosas pueden construir
© no los puentes necesarios para sanar antiguas heridas y para
ayudar a crear un mundo mas justo y compasivo. La decision es
nuestra; elijamos sabiamente.
6, Ibid., 237.
10
LA RELIGION DE LA TORA
BENJAMIN D. SOMMER
Permitanme empezar por el principio, por el Sinai. Esta
primera frase ya trasluce una respuesta a la primera pregunta
que se me ha planteado: la revelacion es el quicio de mi identi-
dad judia. Hay otros momentos que podrian haberse designado
como el comienzo del pueblo judio: la eleccién de Abrahan, su
migracién junto con Sara y los miembros de su familia extensa
a lo que con el tiempo se convertiria en la Tierra de Israel, la
transformacién de sus descendientes en una naci6n en el cri-
sol de la persecucién del Faraén o su liberacién de la esclavi-
tud. No obstante, tanto el rabi Isaac en Midrds Tanchuma como
Rashi en su comentario a Gn 1, 1 estan en lo cierto al afirmar
que todo el Génesis y la primera parte de Exodo constituyen
un preludio al acontecimiento fundamental de la Tora, que es
la revelacion de la ley. Ni siquiera el Exodo fue el verdadero
comienzo, pues Dios nos sacé de Egipto con una finalidad: que
Israel recibiera la ley en el Sinai y continuara hasta su propia
tierra, donde construiria una sociedad basada en ella. En efecto,
Dr: Benjamin D. Sommer es catedratico de Biblia y lenguas semiticas antiguas
en el Seminario Teolégico Judio. Anteriormente fue director del Centro Familiar
Crown de Estudios Judios en la Universidad Northwestern y profesor visitante en
fa Universidad Hebrea y en el Instituto Shalom Hartman, Actualmente trabaja
en el comentario a los salmos de la Jewish Publication Society. Su primer libro, 4
Prophet Reads Scripture: Allusion in Isaiah 40-66, recibié el premio Salo Witt-
mayer Baron por parte de la Academia Americana de Investigacién Judia. Su se-
gundo libro, The Bodies of God and the World of Ancient Israel, recibis et premio
Jeremy Schnitzer por parte de la Asociacién de Estudios Judios.H2 Los dioses del texto
Dios no dijo al Faraén: «Deja marchar a mi pueblo, porque la
libertad es buena», sino: «Deja marchar a mi pueblo, para que
pueda servirme» (Ex 7, 16.26; 8, 16; 9, 1.13; 10, 3).
La redencién de la esclavitud vale poco por si misma en
la Tora, que no considera que la nocidn de la esclavitud de Is-
rael sea inherentemente fastidiosa. La Tora esta interesada, mas
bien, por la cuestion de a quién sirven los esclavos y como, «Es
ami a quien sirven los israelitas; siervos mios son, a quienes yo
he liberado del pais de Egipto» (Lv 25, 55); y la Tora presenta
los deberes de tan excelsa servidumbre cuando describe lo que
ocurrié en el Sinai.
La liturgia judia recuerda repetidamente que Dios entregé la
Tora al pueblo judio. El tratado sapiencial de la Misna, Pirge
Abot, comienza: «Moisés recibié la Tora en el Sinai y la trans-
mitid», lo que significa que la convirtid en una tradicién. Pero
{qué significan realmente estos verbos cruciales: Dios entregd,
Israel recibi6? La autoridad de la ley judia y la condicién sa-
grada de la Biblia descansan sobre dichos verbos, por lo que re-
sulta extremadamente importante reflexionar con detenimiento
sobre ellos.
Sintonizo con la corriente del pensamiento judio moderno
que contempla la revelacién como un acontecimiento real en
la historia por medio del cual Dios dio a conocer su autorita-
ria presencia a Israel. Para esta corriente de pensamiento, este
acontecimiento no implicaba necesariamente ninguna palabra
en concreto. La revelacion fue ni mas ni menos que una orden
de Dios a Israel. Las leyes especificas de la Tora recogen la
respuesta israelita. E] texto que encontramos en los cinco libros
de Moisés no es creacién de Dios; recoge los intentos por par-
te de Israel de dar cuerpo a Jo que Dios requiere. Esta reaccién
y esta explicacién de la voz de Dios en el Sinai continuan a lo
largo de fa historia judia, pues, tal como ensefian varios mi-
drases respecto a la frase «kol gadol v'lo yasaf» de Dt 5, 19, la
voz de Dios en el Sinai fue «una voz potente que nunca callé».
Habla a todos los judios de cualquier lugar y cualquier tiempo.
La religion de la Tord 113
Otros midrases expresan la misma idea diciendo que todos no-
sotros nos encontrabamos en el Sinai. Los versos iniciales de
Dt 5 ya intuyen esta idea al describir a Moisés diciendo a los
israelitas poco antes de que cruzaran a la Tierra Prometida: «No
fue con nuestros padres con quien Dios hizo esta alianza, sino
con nosotros, los que vivimos y hoy estamos aqui» (Dt 5, 3),
aunque la generacién que, en sentido literal, habia estado en el
Sinai habia muerto a lo largo de los cuarenta afios anteriores en
el desierto. Puesto que la voz de Dios continua hablandonos,
nuestra respuesta también continua.
La Misna, la Gemara, la literatura medieval filoséfica, misti-
cay halajica, todas ellas son parte de la permanente reaccion del
pueblo judio. El libro que usted esta leyendo en este momento
aspira a ser parte de esa respuesta, al igual que los ordenamien-
tos halajicos elaborados en los ultimos afios, ya traten de las
legumbres en Pascua o de la homosexualidad. Todos ellos son
intentos de escuchar la voz de Dios en el Sinai mas claramente,
de extender su alcance y de aplicarlo a la actualidad.
Las ideas sobre la revelacién que defiendo no son creacién
mia; han sido formuladas con sobresaliente acierto por pen-
sadores como Franz Rosenzweig, Abraham Joshua Heschel y
Louis Jacobs, y tienen antepasados que se remontan hasta la Bi-
blia misma, pasando por la literatura medieval y rabinica. Aqui
no necesito entrar en detalles. A cambio, me gustaria sefialar
una consecuencia de esta teoria de la revelacién que se ha pasa-
do por alto en tanto en cuanto remite a la ensefianza rabinica de
fas dos Toras. Una doctrina basica del judaismo rabinico es que
Dios entregé dos Toras en el Sinai: la Tora escrita, que consta
de la Biblia, y la Tora oral, que se transmitié oralmente y al
final fue redactada en las distintas obras de Ia literatura rabini-
ca, Mientras que ambas Tords poseen autoridad y son sagradas,
difieren en dos aspectos fundamentales.
En primer lugar, la Tora escrita es firme e inmutable. Con-
siste en el texto masorético de los veinticuatro libros de los que
consta el Tanak o Biblia. La Tora oral no esta fijada del mismoM4 Los dioses del texto
modo. Incluye no solo las obras clasicas de la literatura rabi-
nica fechadas en el primer milenio de la era comun, sino tam-
bién escritos mas recientes, incluso potencialmente doctrinas de
nuestros dias y del futuro. A resultas de ello, las fronteras de la
Tora oral son hasta cierto punto vagas: la Misna sin duda forma
parte de ella, pero Masechet Sof’rim (un tratado extracanonico
a veces publicado junto al Talmud, sin estar integrado en él) se
halla en el limite, quiza fuera de él. Tanto el Talmud de Jerusa-
1én como Nefesh Hachayim (una obra escolastica del siglo XIX)
son indudablemente parte de la Tora oral, pero en cierta medida
el primero lo es mas que el ultimo.
En segundo lugar, mientras que los rabinos consideraban
que la Tora oral era sagrada, estaba dotada de autoridad y en
algun sentido era divina en su origen, los rabinos también re-
conocian que la Tora oral contiene un importante ingrediente
humano. En la medida en que nuestros maestros, comenzando
por Moisés y Josué, transmitieron la Tora oral, la aumentaron,
olvidaron determinadas partes y en ocasiones incluso la malin-
terpretaron. La Tora oral mezcla los elementos divinos revela-
dos en el Sinai con los humanos, y esos ingredientes humanos
no son perfectos. De ello se sigue que el judaismo conoce una
categoria de escrito religioso que es, al mismo tiempo, santo
y erréneo.
Ahora bien, para aquellos que contemplan la Biblia como
respuesta de Israel a la revelacién divina (o como Heschel lo
expresO magnificamente, un midras de la revelacién), parece
claro que la Tora escrita es otro tipo de Tora oral. Incluso el
Pentateuco es una formulacién humana que responde a la re-
velacion, de modo que es tentativo y experimental en vez de
definitivo. E] Pentateuco es una de las muchas interpretaciones
humanas de la revelacion personal de Dios a Israel, al igual que
las colecciones midrasicas, los comentarios medievales y las
obras académicas modernas, por no mencionar las preguntas
planteadas por un feligrés la mafiana del sdbado pasado en la
discusién sobre la Tora de la sinagoga. El planteamiento mo-
La religién de la Tord Hs
derno de la revelacién nos obliga a afirmar (aun cuando ni He-
schel ni Rosenzweig reconocieron este corolario de su propia
reflexion) que en realidad no existe Tora escrita; solamente hay
Tora oral, que comienza con Gn 1, 1.
Algunos judios pueden tener miedo de este corolario, con-
siderandolo dafiipo [Link] para la fe judia, puesto que
parece desalentar la afirmacion de la Escritura de ser sagrada
o ultramundana. Sin embargo, a mi entender resulta construc-
tivo y util por varias razones. Primero, desde el punto de vista
del judaismo rabinico, esta sugerencia es menos radical de lo
que pueda parecer. Muchos textos rabinicos nos dicen que la
Tora escrita es en realidad un subconjunto de la Tord oral, 0
que se solapan en buena medida, o que la linea que las divide
es casual y no esencial (estoy pensando en textos como Exodo
Rabbah 47, 1; Sifre Deuteronomio 306; Talmud de Babilonia,
Gittin 60a-b; Talmud de Jerusalén, Pe ’ah 2, 6). Segundo, creo
que este corolario desactivaria muchos de los hallazgos de los
exegetas y tedlogos actuales. Desde hace tiempo el judaismo
rabinico ha tenido nocion de un texto que es santo y esta dotado
de autoridad, aunque también sea humano e imperfecto. Para
un judio religioso no resulta contradictorio decir: «Considero
que el Pentateuco es sagrado porque representa la primera con-
testacion de mi pueblo a la voz de Dios en el Sinai, y creo que
esa respuesta es convincente, fundamental para mi vida y, a
veces, fallida». Siempre hemos dicho tal cosa acerca de la Tora
oral, y no ponemos en peligro nuestra fe si reconocemos los
mismos rasgos en la Tord escrita. Se sigue de ello que algunas
autoridades judias posteriores pueden hacer sus propios afiadi-
dos a nuestra tradicion. Podrian llegar a alterarla cuando fuera
verdaderamente necesario. De hecho, es obvio que a lo largo de
la historia judia lo han hecho —a veces a gran escala, normal-
mente a una escala menor-.
La orden procede de Dios. Sin embargo, los detalles de la
ley han tenido siempre un origen humano, por lo que no resulta
sorprendente que en ocasiones el pueblo judio los modifique.16 Los dioses del texto
Ahora bien, lo que afirmo en la segunda de las dos frases ante-
riores es, al margen de la Ortodoxia, una idea generalizada en el
pensamiento judio reciente, que subraya la naturaleza organica
y variable de la halajd. Lo que necesita destacarse es la pri-
mera frase: la orden que subyace a las leyes concretas procede
de Dios. La alianza configurada en el Sinai es mutua y dial6-
gica. Sin embargo, tanto la Biblia como la literatura rabinica
ponen de manifiesto que no se trata de un contrato entre igua-
les. Hay un Sefior y hay esclavos. Nosotros somos los escla-
vos. Tal como ha subrayado el gran pensador judio Yeshayahu
Leibowitz, para ser un judio religioso, nos guste o no, se debe
aceptar esta estructura jerarquica. Los judios actuales (y de esta
categoria excluyo a la mayoria de los judios ortodoxos) han
aceptado de buen grado la naturaleza dialégica de la alianza;
nos sentimos cémodos —de hecho, estamos encantados-— con la
idea de que somos compaiieros de Dios. Sin embargo, no he-
mos sido capaces de reconocer el lado jerarquico de la alianza
y, consiguientemente, no podemos afirmar que hemos aceptado
esta alianza por completo.
Permitanme detallar algunas implicaciones de la parte de la
alianza que nosotros, los judios modernos, hemos perdido. Para
los judios resulta posible transformar la tradicién que brota del
Sinai, pero solamente lo podemos hacer con temor y temblor.
Dios nos concedié la asombrosa responsabilidad de interpre-
tar y aplicar su mandamiento. Hacer tal cosa no puede ser un
ejercicio consistente en modelar la tradicién a nuestra propia
imagen, en tallarla de acuerdo con nuestras predilecciones. Los
judios modernos afirmamos —creo que acertadamente— que al-
gunas leyes de la tradicién derivan de un malentendido de lo
que el Dios misericordioso y justo desea; por ejemplo, la orden
de asesinar a los bebés amalecitas. Al igual que nuestros an-
cestros y antepasados del antiguo Israel erraron terriblemente
cuando respondieron al Sinai formulando esta ley en Ex 17 y
Dt 25, también es posible que nos equivoquemos al intentar
aplicar la orden de Dios a nuestros dias.
La religibn de la Tora i7
Si la revelacién es un didlogo, entonces debemos recordar
que, en un didlogo, la mia no es la unica voz. Participar de cual-
quier conversacion requiere de una persona que se quede en
silencio y escuche, jcudnto mas en un didlogo en el que somos
meros vasallos! Parte de la tarea que conlleva nuestro didlogo
del Sinai consiste en: estar en silencio en presencia de Dios,
de manera que podamos abrirnos a la voz de Dios y también
a las voces de las generaciones de siervos que vinieron antes
de nosotros (desde hace tiempo el movimiento conservador ha
proclamado como lema suyo «Tradicién y Cambio»; es preci-
so recordar que en este lema existe una palabra antes de «y»).
Cuando reflexiono sobre la necesidad de respetar la tradicién,
muchas declaraciones de pensadores judios contemporaneos
me resultan extrafias y a veces absurdas. «No creo en Ia resti-
tucién de los sacrificios», he escuchado decir innumerables ve-
ces a maestros, colegas y estudiantes. La tnica respuesta valida
ante tal afirmacion es: {A quién le interesa? {Qué importa lo
que ti o yo pensemos acerca del sacrificio de animales? Cuan-
do Ilegue el mesias, nos informara, con el grado mas alto de
autoridad, sobre cuales van a ser las disposiciones en el Templo
reconstruido y nuestra funcién en su materializacién. Puesto
que ninguno de nosotros es un profeta hoy en dia, hacer pre-
dicciones acerca de lo que ocurrira en la edad mesianica es una
sandez; emocionarnos con lo que deseamos que ocurra es algo
mas que un poco narcisista.
Hablando del mesias, confieso que la nocién de una era me-
sianica en si me resulta personalmente problematica, Lo men-
ciono no porque tenga importancia, sino para destacar que mis
problemas con esta nocién carecen por completo de relevan-
cia. Cuando recito la Amida', no me corresponde censurar las
multiples referencias al final de los tiempos que contiene, sino
1, La Amid, que literalmente significa «de pie» por la posicién que se adopta
al rezarla, es la oracién principal de las cuatro liturgias del sabado y, segiin esta-
blecié Esdras y codifico posteriormente el Talmud, deberia rezarse tres veces al
dia [N. del T].Hs Los dioses del texto
lidiar con ellas y tratar con mayor afan de aceptar lo que dicen
(por supuesto, al hacer tal cosa encuentro apoyo al saber que ya
en la Biblia y también en la literatura rabinica diversos maes-
tros judios dotados de autoridad debatian el perfil exacto de este
concepto, aun cuando ninguno lo rechaz6).
No afirmo, claro est4, que los limites de la fe judia sean
tan estrictos que nuestro papel se limite sencillamente a acep-
tar una doctrina sin reflexionar al respecto. La naturaleza va-
riopinta de la tradicién judia hace que tal cosa sea imposible e
inauténtica. Sin embargo, el amor del judaismo por el debate y
la discusién, macholet y shakla vetarya, no deberia Ilevarnos
ala falsa conclusién de que cualquier opinion es legitima. Por
ejemplo, existen ideas sorprendentemente diferentes acerca de
la naturaleza de Dios en la Biblia, en la literatura rabinica y
entre los filésofos y misticos judios medievales. Pese a todo,
ningun pensador judio clasico acepta la idea de que hay mas de
un Dios 0 menos de uno. Afirmar que puede haber una especie
de judaismo politeista o un judaismo ateo es deshonesto desde
un punto de vista intelectual y obsceno desde una perspectiva
religiosa. Nuestras preferencias y necesidades personales jamas
pueden ser el criterio para aceptar o rechazar un dogma o una
practica. Ser religioso significa, entre otras cosas, ser humilde,
y la modestia esta realmente ausente en las distintas formas que
tenemos los judios modernos de asimilar la tradicién. Ello no
quiere decir que debamos dejar de asimilar, aplicar y remodelar
la tradicion, sino que es preciso hacerlo con una mayor sen-
sacién de admiracién y advirtiendo con mayor claridad cudn
pequefios e insignificantes somos. Aunque resulta dificil iden-
tificar los limites de la fe judia, la humildad, requisito previo
para participar en la conversacién permanente que es la Tora,
nos exige reconocer que existen, aun cuando no sepamos clara-
mente donde se encuentran.
Sefialé anteriormente que la Tora oral no esta fijada, sino
que crece generacion tras generaciOn. Sin embargo, he indicado
a continuacién que no toda idea expresada por un judio es Tora.
La religion de la Toré ig
Algunas interpretaciones, disposiciones legales y doctrinas teo-
légicas sobrepasan los limites. Surge, pues, la pregunta: gc6mo
podemos distinguir las ensefianzas que son parte de la Tord oral
de las que no lo son?
La respuesta es bastante simple. Volvamos dentro de qui-
nientos afios y echemos un vistazo a nuestro alrededor. {Qué es-
tan haciendo los judios devotos? {Qué estan estudiando? ;Qué
configura su identidad? Eso es Tora. {Qué aportaciones de los
judios del siglo XXI han olvidado? {Cuales han descartado?
{De cuales jamas han oido hablar? Eso no es Tora. En el afio
50 e.c. no habia ningun criterio tedrico que le permitiera decir a
una persona qué formas de judaismo eran las correctas. A] nivel
puramente intelectual nadie podia asegurar que las tradiciones
de los fariseos y las de los primeros rabinos fueran Tord, ni que
los escritos de la secta de Qumran y las ensefianzas de los sa-
duceos no lo fueran. Pero hacia el afio 600 habia quedado claro
que eso es lo que habia sucedido. No hay un modo categérico
de explicar por qué el intento de Filon, filésofo del siglo I, de
fusionar a Platon con el judaismo no se convirtié en Tora, mien-
tras que si ocurrié con el intento de combinar a Aristételes con
el judaismo por parte de Maiménides en el siglo XII, pero no se
puede negar que los escritos de Filén (que no fueron preserva-
dos por los judios, sino que llegaron a nosotros porque fueron
copiados por clérigos cristianos) no son Tora, en tanto que los
libros de Maiménides (pese a toda la oposicién que suscitaron
durante su vida) se han convertido en las obras mas veneradas
y ampliamente estudiadas de la época postalmidica.
Esta respuesta parece poco satisfactoria para algunos. Quie-
ren saber quién esta en lo cierto, el ortodoxo o el conservador,
esta disposicion halajica o aquella. En cualquier caso, aqui vol-
vemos a encontrarnos con el narcisismo que infecta el pensa-
miento judio moderno. Existe la Tora, y algo de lo que ensefia-
mos en la actualidad se convertira en parte de ella. ;Qué importa
que nosotros no vivamos para ver qué ideas y qué disposiciones
seran? Nuestra tarea es unicamente alimentar, proteger y crear120 Los dioses del texto
la Tora lo mas honestamente posible, asi como vivir la Tora,
ensefiarla y transmitirla. Nosotros no podemos completar esa
tarea, pero no somos libres para abandonarla. Para cumplir con
nuestra obligacién, necesitamos permanecer, dia y noche, en el
Sinai, donde debemos, una y otra vez, reconocer la soberania
divina y aceptar las ordenes de Dios.
—; Ill
FORMAS DE HABLAR DE DIOS11
LOS CINCO PILARES
DEL JUDAISMO ORTODOXO
ASHER LOpATIN
No hace mucho tiempo, coincidi en un avién con un hombre
excepcional que era un jasid satmer. Estos judios viven en unas
pocas comunidades muy unidas de Estados Unidos e Israel y
se caracterizan por ser mas que ultraortodoxos; son vistos como
«petra-ortodoxos». Visten religiosamente (de blanco y negro),
hablan religiosamente (yidis) y leen religiosamente (solo libros
aprobados e internet censurado). Viven con pasién y estén com-
prometidos con un tipo de judaismo que rehiye el mundo occi-
dental todo lo posible. Conversamos varias horas durante el lar-
go vuelo, y el contraste con mi vida ortodoxa moderna reforzé la
necesidad de examinar de nuevo quién era yo, qué era lo que me
apasionaba y con qué tipo de judaismo estaba comprometido.
2Era mi estilo de vida ortodoxo, que adopta y acepta el mundo
occidental a la vez que se aferra a los detalles del derecho y la
praxis judios tradicionales, menos religioso que el suyo? {Era
mi judaismo una versién aguada o edulcorada del suyo?
En realidad, he reflexionado sobre estas cuestiones duran-
te afios, especialmente desde que, hace mas de una década, me
converti en rabino de una sinagoga ortodoxa moderna. Cuanto
Asher Lopatin es el rabino de ta congregacién Anshe Sholom Benai Israel,
una sinagoga ortodoxa moderna de Chicago. Fue elegido por la revista Newsweek
como uno de los veinticinco predicadores judios mas importantes. Antes de ser
tabino, estudié islam en Oxford con una beca Rhodes. Esta casado con Rachel
Tessler Lopatin y tienen cuatro hijos.Led Formas de hablar de Dios
mas delibero, mas creo que el judaismo que he adoptado como
forma de vida para mi y —espero— para mi familia no solamente
es auténtico, sino esencial para el bienestar del judaismo. Para
que el judaismo prospere, necesita de la ortodoxia moderna. De
hecho, diria que de todos los tipos de ortodoxia, creo que la or-
todoxia moderna es la forma ideal. Las etiquetas son restrictivas
y molestas, pero ortodoxia es mas una marca que una etiqueta;
deseo sinceramente definir la marca «ortodoxia» de un modo
que haga que mis hermanos y hermanas ortodoxos modernos se
enorgullezcan de serlo y no se avergiiencen de no ser tan buenos
como los ultra-petra-ortodoxos que viven un poco mas arriba en
la misma calle o en otra parte de la ciudad.
De todos modos, es importante advertir que aunque la orto-
doxia moderna es lo que la ortodoxia deberia ser, no puede dor-
mirse en los laureles. De hecho, es la forma de ortodoxia mas
delicada. Resulta dificil participar del mundo que nos rodea,
tratar de tomar lo bueno y mantenernos al margen de lo malo.
Todas las maravillas que la ortodoxia moderna nos proporcio-
na pueden yenirse abajo si los judios ortodoxos modernos no
tomamos en serio nuestra propia religion. Los judios ultraor-
todoxos parecen hacer un buen trabajo a la hora de tomarse
el judaismo en serio; los judios ortodoxos modernos necesitan
hacer lo mismo. El judio comprometido con su religion disfruta
de alegria y amor, pero para que funcione el judaismo ortodoxo
debe ser r tzini (serio) en su interior.
1. Los CINCO PILARES
Hace algunos afios elaboré los cinco pilares del judaismo
ortodoxo. No son principios de fe; he dejado tal cosa a Maimo-
nides, al filésofo del siglo XV Joseph Albo y a otros que han tra-
bajado en ello hace afios. Estos son los cimientos que ayudarian
a que alguien comprometido con la ortodoxia moderna fuese
consciente de aquello en lo que se basa su fe y su estilo de vida,
y le recordase aquella pasion en que se sustenta esa vida.
Los pilares del judaismo ortodoxo 125
nai» — La Tora del Sinai
a) «Torah Mi’!
Tanto la Tora escrita como la oral proceden de Dios y fue-
ron reveladas al pueblo judio en el Sinai. En contraste con el
gran rabino conservador halajista Joel Roth, quien dijo: «La
tradicion halajica : es lo dado, y es preciso que la teologia ocupe
su lugar detras de’ ello», creo que nuestra tradicién halajica ne-
cesita ser impulsada por la teologia para mantener al judaismo
vivo e infinito, y no osificado y limitado. Hay que comenzar
con asombro ante el hecho de que la Tora y el Talmud vengan
de Dios, sean infinitos y merezcan una veneracion infinita. Es
preciso que primero nos coloquemos humildemente bajo ellos,
para solo entonces tomar posesién de ellos y convertirlos en
nuestro «juguete», como el rey David dice en los salmos. So-
lamente cuando una pareja acepta el kiddushin (compromiso
esponsal) puede mantener relaciones intimas, y nuestros rabi-
nos comparan matan Torah (la recepcién de la Tora) con el kid-
dushin. Unicamente si sientes que la Tora es la compafiera que
te ha dado Dios, puedes intimar con ella. Solo entonces puedes
tener la sensacién de estar tan unido a la Tora que puedas hacer
una conjetura acerca de lo que piensa; solo entonces puedes
confiar en tu instinto para interpretar los tres mil quinientos
afios de tradicién de la Tora. Esta teologia e intimidad condu-
cen al segundo pilar.
b) «Chidush Mi’Sinai» — Innovacién del Sinai
Aparecen nuevas formulaciones e interpretaciones innova-
doras si crees que la Tora es divina e infinita, de modo que pue-
de ser interpretada de infinitas maneras. Si eres verdaderamen-
te jareid (temeroso, fascinado) de devar Hashem (la palabra de
Dios), nunca podras tener la audacia, la chutzpa, de creer que
ta o cualquier otro ser humano es capaz de saber realmente lo
que significa la palabra de Dios. Nunca puedes decir que algo
1. J, Roth, Homosexuality Revisited, New York 2006.16 Formas de hablar de Dios *4
es «claro a la luz de la Tord». ¢Cémo es posible que la palabra
divina de Dios, comunicada a meros mortales, sea clara, facil de
entender u obvia? Cualquier nueva interpretacion ha de ser tra-
mitada y examinada a la luz de las tradiciones de pesak (dispo-
siciones) de los Ultimos dos mil afios. Y sin embargo, podemos
releer el Talmud de una forma totalmente diferente sin variar la
Tora eterna de Dios que el Talmud representa. Nuestra relec-
tura sera debatida, encontrara oposicién y sera desafiada, pero
en Ultima instancia, si se trata de una interpretacién auténtica
del Talmud —en la medida en que puede ser humanamente de-
cidido- y se ajusta a la comprensién de los Rishonim (las auto-
ridades medievales) y de las autoridades posteriores, terminara
formando parte de la halajd leMoshe mi’Sinai —la halaja que
se consideraba entregada a Moisés en el Sinaj, aun cuando este
nunca la entendid del modo en que alguien del siglo XXI com-
prende la palabra de Dios—. La innovacion nace de la dialéctica
entre las ideas del mundo que nos rodea y nuestro compromiso
con la Tora, la palabra eterna e infinita de Dios. Dentro de esta
dialéctica, en cada generacién aparecen chidushim, formas no-
vedosas de comprender la Tora y la tradicion.
c) Rigor haldjico y disciplina
Cuando cumplimos minuciosamente nuestras detalladas le-
yes relativas al kashrut, a la forma de recitar las oraciones, al
modo de acudir al minyan’ y asegurarnos de que en nuestras
comunidades hay un minyan, a la kavand (concentracién, aten-
cion) en la recitacién de las oraciones, al shabbat, tal como se
expresa en su miriada de aspectos rituales y éticos, a la pureza
familiar en sus rasgos rituales y éticos, a las leyes relativas a
los rumores, al amor a nuestros hermanos judios y al respeto
para con los demas seres humanos, entonces nos convertimos
en vasijas dignas a través de las cuales la Tora puede ser in-
2. Comunidad de oracion [N. del T.].
Los pilares del judaismo ortodoxo 127
terpretada e incluso repensada. El Netziv’ lo expresé con dos
palabras: ushmartem va’asitem, «preservar y hacer» (Dt 4, 6).
En primer lugar, es preciso que seamos los conservadores de
la Tora que heredamos de la generacion anterior; seguidamen-
te, podemos pasar a la accion, a contemplar todo una vez mas
con una mirada réfrestante ¢ innovadora a fin de comprender la
Tora para nuestra generacion. Cuando preservamos la Tora y su
praxis, entonces nos convertimos en un ambito seguro para la
palabra infinita de Dios. Llegamos a ser los legitimos herederos
de Ia tradicion, que debemos reexaminar para nosotros mismos.
Solamente en virtud de este rigor y de este compromiso con la
halaja, con la minhag (costumbre) y la tradicion, nuestras vidas
pueden reflejar la Tora viva que Dios nos entregé en el Sinai.
d) «Klal Yisrael»: Inclusividad
«Yisrael, oraita, vekiudshah berich hu echad hem» («israel,
la Tora y Dios son todo uno»)*. Si se falta al respeto a uno de
ellos, los otros sufren. ,Cémo es posible que una persona que
no siente Yisrael mi’Sinai —que la relacién amorosa y solidaria
entre todos los judios es una exigencia divina— crea realmente
en la Torah mi’Sinai? Si una persona no respeta los anhelos de
las mujeres judias 0 no siente el dolor de un adolescente judio
por parte de padre al que se le dice que, en principio, nunca sera
judio, dicha persona esta rechazando echad hem, la unidad de
Yisrael mi’Sinai y Torah mi ‘Sinai, asi como la fe en nuestra co-
nexi6n con el Dios uno y unico. Y mas alla del amor por la fa-
milia, por los judios, con quienes estamos unidos en Dios, hay
un quinto principio, el cual nos empuja a mirar no solamente
hacia el interior, sino también hacia el exterior, preocupando-
nos por todos aquellos creados a imagen de Dios.
3. Acrénimo de Haftali Zevi Yehuda Berlin, rabino ortodoxo lituano del siglo
XIX, decano de fa Yeshiva Volozhin, la mas importante institucién educativa judia
de la época [N. del T.].
4. Cf. Rabi Chayim Volozner, Nefésh Hachayim, puerta 4, cap. 11.128 Formas de hablar de Dios \
e) «Menschlichkeit y Kiddush Hashem» — Preguntarse siempre:
¢Actio como un ser humano?
{Me comporto de forma respetuosa con todas las criaturas
de Dios? {Descubro a Dios en cada persona como Dios queria
que percibiéramos lo divino en cada descendiente de Adan y
Eva? Por ultimo, {obro de tal manera que permito que la gente
honrada vea a Dios en mi? El judaismo ortodoxo posee una
tendencia universalista para ver la ‘zelem elohim (la imagen de
Dios) en cada ser humano y actuar conforme a dicha tzelem
elohim en este mundo -ser un humano y humanitario-. «Vera-
chamah al kol ma’asavy: «la misericordia de Dios llega a todas
sus criaturas» (Sal 145),
La ortodoxia moderna es «Coca-cola clasica», no «Coca-
cola Zero», como muchos creen. La «Coca-cola clasica» toda-
via les sabe de forma distinta a diferentes personas en diversos
momentos. Y la «Coca-cola clasica» necesita mantener un alto
nivel en su control de calidad si no quiere verse sustituida por
Pepsi 0, peor alin, por agua destilada. La «Coca-cola clasica» es
el criterio conforme al cual se juzgan otros refrescos de sabores
con gas, del mismo modo que la ortodoxia moderna puede ser
la norma, con una serie infinita de sabores derivados. La orto-
doxia moderna es capaz de cantar la palabra infinita de Dios
«en perfecta armonia» desde la generacién del Sinai hasta el fin
de los tiempos.
12
HACIA UN NUEVO LEXICO
TEOLOGICO JUDIO
MICHAEL MARMUR
Para muchos, ciertas maneras de hablar de Dios, la Tora e
Israel son imposibles o irrelevantes. Algunos de nosotros bus-
camos una nueva forma de expresar nuestro sentido de compro-
miso y responsabilidad, nuestros anhelos y principios. En vez
de repetir las grandilocuentes declaraciones sobre el pecado y la
virtud, buscamos sintaxis y vocabulario. El filosofo canadiense
Charles Taylor ha acufiado recientemente el término «imagi-
nario social» para describir la forma en que amplios grupos de
gente imaginan su entorno: las imagenes, historias y leyendas
que utilizan para expresar el mundo que habitan. Afirma que es
este imaginario social el que posibilita una praxis en comin. La
nueva reflexion acerca del judaismo puede versar menos sobre
la formulacion de axiomas ya confeccionados y mas sobre los
términos, conceptos e imagenes que proporcionaran la materia
prima para que llegue a configurarse algo nuevo.
Quiero presentar tres conceptos que, a mi juicio, merecen un
puesto en una nueva teologia judia, que alin esta por escribir.
No es casual que todos los términos sean hebreos. Creo firme-
mente que el renacer del hebreo en nuestros dias tendra un pro-
Elrabi Dr. Michael Marmur es profesor ayudante de Teologia judia y vicepre-
sidente de asuntos académicos en el Hebrew College Union ~ Jewish Institute of
Religion, de cuya Escuela de Jerusalén fue decano durante mas de diez afios. Es
especialista en el pensamiento de Abraham Joshua Heschel.130 Formas de hablar de Dios
fundo impacto cultural y religioso en las futuras generaciones.
Estas palabras, lo que resulta bastante irénico, estén escritas en
inglés, y buena parte del pensamiento judio ha sido formulado
en lenguas distintas de la de la Biblia. Sin embargo, el hebreo
normalmente ha sido crucial en la creacion de nuevos lengua-
jes teolégicos, y vivimos en una era sin precedentes en lo que
se refiere a la creatividad en hebreo. Una nueva teologia judia
deberia leerse de derecha a izquierda y de izquierda a derecha.
El imaginario social judio del mafiana probablemente sea un
camino bidireccional.
1, «NEDER»: UN VOTO LIBREMENTE HECHO
Soy un judio liberal moderno. Para mi, la perspectiva de
abandonar el judaismo es inconcebible: me esfuerzo por llevar
una vida judia enriquecedora e intensa. No me parece plausi-
ble, posible o necesario expresar este compromiso adoptando
un estilo de vida halajico tradicional. No es plausible porque
no considero convincentes las afirmaciones de exclusividad y
autenticidad definitiva Ilevadas a cabo por exponentes contem-
poraneos de la halaja. No es posible porque me resulta dificil
soportar una serie de presupuestos sociales y culturales de este
planteamiento halajico tradicional. Y no es necesario asumir
que solamente dedicandome a acrobacias metafisicas y ficcio-
nes legales puedo llevar una vida judia Ilena de sentido.
Concluyo con mi manifiesto liberal. No obstante, me supone
un problema creer que individuos y comunidades sin algun tipo
de halaja puedan alcanzar una existencia judia llena de vitalidad:
la halaja como ley, forma, estilo de vida, precision, argumento,
debate, praxis. Este término deberia estar siempre acompafiado
de su homédlogo y contrapunto, hagada, que denota interpreta-
ci6n, interioridad, relato, especulacion, poesia. Hay un hermoso
y destacado ensayo de Haim Nahman Bialik donde la relacién
entre halaja y hagadd se describe en los siguientes términos
generales: «La halaja sin hagada esta muerta. La hagadd sin
Hacia un nuevo léxico teolégico 2BI
halaja carece de control». Ahora bien, Bialik no tenia en mente
una definicion restrictiva de esos términos. Mas bien hablaba de
la interaccién de dos dindmicas vitales fundamentales.
Coincido con Bialik. Pese a mi rechazo general a un plan-
teamiento haldjico tradicional como poco plausible, imposible
e innecesario, m¢ prevcupa la perspectiva de una sensibilidad
judia liberal sin anclajes, flotando en medio de las aguas de la
vida contempordnea y siendo zarandeada por las olas. Estoy
convencido de que sin cierta praxis judia, sin alguna manera 0
maneras de hacer las cosas y de estar en el mundo, nos queda-
mos en declaraciones majestuosas que suenan mas importantes
de lo que realmente son.
{Qué deberian hacer los liberales que pugnan por una teolo-
gia del compromiso judio? Una manera de comenzar es recla-
mar y, por supuesto, reinterpretar el término tradicional neder.
Neder es un voto que hago libremente. No obstante, una vez que
lo he hecho, mis palabras tienen consecuencias. Mi compromiso
privado adquiere una resonancia comunitaria. En la Biblia, un
esposo 0 un padre pueden cancelar el neder de una mujer, por
Jo que una reflexion sobre el término conlleva igualmente un
examen de las relaciones de poder y una interpretacién de la
dignidad humana.
Me percibo a mi mismo como alguien que ha recibido la
orden de buscar en términos generales formas de ser bueno y
santo en el mundo. Criado en cierta casa con determinadas nor-
mas y practicas, soy el heredero de un legado. Mas alld de estas
dimensiones generales y biograficas, se me ordena escoger (y
en cierto sentido, elijo recibir 6rdenes).
Seamos concretos y pragmaticos: me puedo comprometer
este afio a madrugar cada mafiana para orar, o a leer un capi-
tulo del Zanak o un tratado de la Misna. Se trata de una expre-
sin concreta de un compromiso general, y deseo asumirlo en
términos de neder, un voto libremente realizado. Ahora bien,
no me gustaria ver una policia que controle si lo cumplo. Por
otro lado, vivimos en comunidades de n‘darim, donde nuestros132 Formas de hablar de Dios
compromisos forman parte de un fondo comun. Creo que con
el tiempo algunos de esos compromisos se mantendran y aca-
baran formando parte de nuestra praxis regular, mientras que
otros no. Incluso tengo una sugerencia respecto al momento en
que podrian celebrarse los votos: la festividad de Shavuot. Los
sectarios del mar Muerto (que no suelen ser un modelo para los
judios liberales) celebraban esta fiesta como renovacion de la
alianza, y sugiero que revivamos la praxis. Una celebracion de
los juramentos de Shavuot, junto a la festividad de Shavuot, que
cuenta las semanas desde el Exodo hasta la revelacion.
Quiero vivir en una comunidad donde se tomen muy en
serio los compromisos personales, y donde se entremezcle lo
personal y lo comunitario. Como alguien que vive en el mundo
moderno, doy gran importancia a la necesidad y al derecho del
individuo de encontrar su camino, de equivocarse y de hacer
descubrimientos. Como judio, busco un contexto en el que este
ensayo y error pueda tener un eco mas alla de los confines de
mi busqueda personal. Es posible que en la generacién venidera
nuestra reflexion sobre las mitzvot tenga que incluir una discu-
sion sobre los 1 ‘darim.
2. «MIDDOT»: LOS MUCHOS PRISMAS PARA ENTENDER LA TORA
La tradicién judia conoce dos grandes listas de trece middot
(rasgos del caracter). La palabra middah tiene diversos signifi-
cados, incluidos «medida» y «virtud». Los rabinos identifican
una lista de trece atributos divinos basados en Ex 34, 6-7:
Un Dios misericordioso y clemente, tardo a la célera y rico en
amor y fidelidad, que mantiene su amor, que perdona la ini-
quidad, la rebeldia y el pecado, pero no los deja impunes; que
castiga la iniquidad de los padres en los hijos y en los hijos de
los hijos hasta la tercera y cuarta generacién.
La segunda lista de trece middot se atribuye al gran sabio rabi
Ismael, un contemporaneo del rabi Akiva. A menudo su lista es
Hacia un nuevo léxico teolégico 14a
traducida como un catalogo de trece principios hermenéuticos.
La Tora no debe ser estudiada conforme a un unico prisma, ni
tampoco nuestro criterio puede ser caprichoso o arbitrario. Hay
ciertos métodos que pueden ser aplicados y en virtud de los cua-
les puede ser comprendida la Tora.
Mi pregunta es: {cuales son las nuevas middot, las nuevas
medidas 0 principios o criterios o valores merced a los cuales
podemos interpretar la Tora? Algunos de los trece principios
hermenéuticos del rabi Ismael tratan de las categorias conoci-
das como k’lal y p’rat, lo general y lo particular. Tienen que
ver concretamente con versiculos de la Biblia en que se incluye
legislacion general y especifica, pero yo los leo en un sentido
mas amplio: la forma en que leemos la Tora depende de nuestra
capacidad de tener en cuenta lo individual y lo colectivo.
Tengo algunas sugerencias mas para nuevas middot: nuestra
Tora es leida, por ejemplo, a través del prisma de la ciencia y
la razon. No las utilizamos para probar o desautorizar la Tora,
sino como lentes a través de las cuales contemplamos el mun-
do. Los padres fundadores de la reforma tendieron a pensar que
la aplicacion de la ciencia a la Tora sacaria a la luz las grandes
verdades no metafisicas contenidas en el texto biblico, Avan-
zando hacia el progreso como peregrinos, creian que los grille-
tes de la supersticién podrian ser sacudidos y un nuevo mundo
descubierto. Estoy menos convencido que ellos, pero sé que
cuando leo la Tora, me hallo bajo el influjo de las grandes «lo-
gias» de la modernidad, entre ellas, la filologia, la arqueologia,
la psicologia y otras.
Otra de las nuevas middot es la duda. En vez de combatir-
la, acompaiia, desafia y enriquece mi encuentro con la Tora. La
duda en sus diversas manifestaciones es parte de nuestro bagaje
(al menos del mio) y creo que puede servir de prisma —los ra-
binos Ilaman a este instrumento visual aspeklaria— a través del
cual recibir la Tora. Siempre me ha intrigado que, al buscar una
etimologia para este término, Maiménides menciona la hasta
cierto punto imaginativa sugerencia de que aspeklaria se com-134 Formas de hablar de Dios
pone de dos palabras, safeik r ‘iyah, que significan algo asi como
«vision dudosa». La duda en absoluto constituye un obstaculo
para la fe; es una lente a través de la cual encuentro la verdad.
Como ciudadano israeli, otra middah que empleo al enfren-
tarme a la Tora es la del poder. Esta dimension ha estado au-
sente durante siglos, pero, para bien o para mal, ha regresado.
Cuando en 1994 el difunto Baruch Goldstein ley6 las ultimas
secciones del libro de Ester y poco después ametrallaba una
mezquita, estaba ofreciendo una lectura terrible y perversa de
un texto irénico. Sus acciones y las otras realidades del Oriente
Medio me exigen leer mi tradicién teniendo en cuenta cues-
tiones de poder y soberania. Ahora bien, no son solamente los
actos de un maniaco homicida los que conceden importancia a
la dimension de poder cuando leo la Tora hoy en dia: documen-
tos como el presupuesto anual del Estado de Israel y el cddigo
ético de las Fuerzas Armadas de Israel se han convertido en
expresiones importantes de nuestros valores (y de lo que queda
por lograr para que tales valores puedan progresar).
La lista es més larga, pero lo esencial de la idea es esta: al
igual que el rabi Israel en sus dias, se nos encarece a definir
y mejorar las herramientas que empleamos cuando hacemos
Tora, cuando nos adentramos en la tradicién y cuando nos ale-
jamos de ella.
3. «SHAZUF»: DIOS SE VUELVE HACIA NOSOTROS
En hebreo moderno, el término empleado para «broncearse»
esta tomado de una raiz que conocemos de la Biblia. El sentido
original de la palabra, al parecer, esta vinculado con la vision,
y un indicio de la manera en que un término dptico acabé por
estar relacionado con los salones de bronceado se encuentra
tempranamente en el Cantar de los cantares. Alli encontramos
la expresién: «El sol me ha mirado» (Cant 1, 6).
La metafora se emplea para dar a entender un aspecto mo-
reno. El hebreo ha cambiado extraordinariamente poco en tres
Hacia un nuevo léxico teolégico 138
mil afios: cuando los israelies modernos toman el sol, emplean
la misma palabra que el rey Salomén utilizaba en sus vacacio-
nes. Existe, sin embargo, una diferencia notoria. En el hebreo
hablado en la actualidad, el verbo es empleado en forma re-
flexiva: /’hishtazeif («broncearse»). Mientras que los antiguos
se percibian conto objetos sobre los que actuaban este mundo y
los mundos mas alla de este, nosotros tendemos a vernos mas
como el sujeto que como el objeto. Optamos por mirarnos en
vez de considerar la posibilidad de que nos miren, lo que suena
a intrusion y condescendencia.
Mi fe en Dios incluye la nocién de que no somos el sujeto
eterno y que no nos dedicamos solamente a la actividad reflexi-
va. El Dios en quien creo se vuelve hacia nosotros, nos busca,
y para apreciar tal cosa tengo que renunciar a la necesidad de
estar constantemente con el control y a cargo de todo. Yo no
me pongo moreno: es el sol el que broncea mi piel. Yo simple-
mente no me reflejo a mi mismo: es Dios el que se gira hacia
mi. Ahora debo intentar descubrir lo que eso pueda significar.
Tengo pocas cosas en comtn con los fundamentalistas que es-
tan convencidos de que los detalles de ese encuentro pueden
ser definidos con precisién. De hecho, sospecho que ese tipo
de fe a menudo es una forma intrincada de autobronceado. Ten-
go mucha menos confianza en mi capacidad de conocer lo que
se supone que debo hacer en respuesta al interés de Dios. Sin
embargo, discrepo de mis amigos seglares cuando insisten en
verse a si mismos como el sujeto de toda frase. Mira al sol (con
precaucién) y podras vislumbrar cémo te contempla.
Hay otros términos que merecen un puesto en una nueva
teologia judia, y espero ocuparme de algunos de ellos en el fu-
turo. Entre tales términos se encuentra ye ‘mamah, una variante
de la palabra que denota «dia». Los judios liberales han tendido
a abandonar los detalles del tiempo judio en unidades menores
que la semana. Se nos da mejor el shabbat que llenar el resto de
la semana con santidad y con sentido. Busco una praxis judia
que redescubra el dia, la unidad de tiempo discernible mas ba-136 Formas de hablar de Dios
sica y elemental. Pero ese término y otros como él tendran que
esperar a que el espacio sea mayor.
Entretanto, estos son los tres términos que propongo rela-
cionados con cuestiones de compromiso, tradicién y encuentro
con Dios: neder, middot y shazuf. Se estan creando nuevos len-
guajes para el discurso teolégico judio en muchos circulos, y no
solamente en libros teologicos (de los que hay pocos). Muchas
cosas pueden encontrarse en la poesia, en la prosa y en la cul-
tura popular. Hay fildsofos en general, tedricos de la literatura,
exegetas y estudiosos del Talmud que se plantean cuestiones
de teologia judia. Con el tiempo, es posible que se configure
un nuevo lenguaje, un nuevo imaginario social judio, o varios.
Imaginense qué aspecto puede tener una teologia judia que re-
flexione sobre la segunda mitad del siglo XX. Imaginense cémo
puede sonar ese nuevo lenguaje cuando sale del corazon.
13
MARTIN BUBER:
EL DIALOGO CON DIOS
WILLIAM PLEVAN
Un malentendido frecuente consiste en pensar que la teo-
logia trata de Dios, lo cual es algo solo parcialmente correc-
to. En realidad, la teologia versa sobre la relacién entre Dios
y sus criaturas, en particular los seres humanos. La realidad
definitiva de Dios es un misterio, pero hacer teologia no sig-
nifica afirmar que se conocen todos los misterios del universo.
Antes bien, el objeto de la teologia consiste en considerar de
qué modo se deberia vivir sabiendo que un Dios amoroso nos
invita y ordena a ser participes en el acto de la creacién. En
este sentido, la teologia judia esta fundamentada en la alian-
za, trata de los gozos y las exigencias que conlleva vivir en
relacién con Dios. Con el fin de elaborar este planteamiento
de la teologia judia, ningin pensador judio moderno ha hecho
mas que Martin Buber, el traductor, filésofo, critico socialista y
activista sionista del siglo XX. La idea central del pensamiento
de Buber es que el judaismo consiste en vivir una relacién, a la
que denomin6 dialogo, con Dios y con los seres humanos. Su
reflexion ha ejercido un inmenso influjo en tedlogos judios ¢
incluso cristianos, y su pensamiento resulta imprescindible en
la teologia judia de nuestros dias.
E] rabi William Plevan obtuvo su licenciatura en la Escuela Rabinica del Semi-
nario Teolégico Judio y se ha especializado en antropologia filosofica. Ademds del
pensamiento judio, se ocupa del didlogo interreligioso, la ética y la teorla politicaHis Formas de hablar de Dios
En las paginas que siguen presento las aportaciones caracte-
risticas de Buber, analizando su postura respecto a cinco temas
destacados de la teologia judia: la unidad de Dios, el nombre de
Dios, la imagen de Dios, el bien y el mal, y la santidad.
1. La uNictDAn be Dios
Para Buber, el mayor desafio a la fe religiosa que le presenta
el mundo moderno son las rapidas transformaciones sociales,
politicas y tecnolégicas que han caracterizado la vida de occi-
dente desde aproximadamente el siglo XVII, muchas de ellas
llevadas a cabo en condiciones de violencia y guerra. Como
gente moderna, y como judios en particular, en el mejor de los
casos nos encontramos en un mundo en constante mutacién y en
el] peor estamos a merced de aquellos que se aprovechan de los
cambios en el poder que acarrean tales transformaciones. Buber
creia que el judaismo y los textos judios ofrecen un singular con-
junto de ensefianzas sobre la humanidad que pueden guiar a la
gente de nuestros dias a hallar una vida Ilena de sentido en esas
circunstancias. Sostenia que la ensefianza clave de la tradicién
judia es lo que él llamaba «el didlogo con el cielo», la idea de
que los seres humanos pueden acercarse al Dios uno, creador del
universo, en cualquier tiempo y lugar, y ser escuchados.
Las tradiciones teolégicas judias de la Edad Media tendian a
enfatizar la lejania de Dios respecto de los seres humanos. Pa-
ra los filésofos medievales, Dios era el fundamento misterioso
del ser; para los misticos, solo quienes conocfan los secretos del
acceso al esplendor divino podian acercarse a él. Buber coinci-
dia en que Dios puede ser misterioso, aterrador y remoto, pero
también afirmaba que el Dios en quien creen los judios es un
Dios que esta cercano y accesible, y responde a la Ilamada de la
humanidad. Los grandes modelos religiosos de la Biblia —Abra-
han, Moisés, Elias y Job- se caracterizaron por su audacia a la
hora de aproximarse a Dios con sus problemas y cuestiones, aun
cuando trataban de obedecerle y rendirle culto. En generaciones
Martin Buber: el didlogo con Dios 139
posteriores, los primeros maestros del movimiento jasidico re-
tomaron este fuego espiritual hallando destellos de santidad en
la piedad cotidiana de aquellos judios corrientes y sin formacién
que invocaron a Dios en sus alegrias y sus penas. Inspirandose
en la idea profética del «reino de Dios» y en la posterior espe-
ranza judia en la redencion mesianica, Buber sostuvo también
que el pueblo judio deberia trabajar a fin de crear una comuni-
dad universal de seres humanos, no solo judios, que reflejase y
representase el amor de Dios por la creaci6n, tanto por los seres
humanos como por las demas criaturas. Aunque pensaba que tal
ideal no podia ser logrado de manera facil y rapida, Buber creia
que la inestabilidad y la desorientacién de la vida social y fami-
liar actual podian ser superadas por medio de una comunidad
humana dedicada a vivir en didlogo con Dios.
Buber percibié esta vision de reconciliacién entre los seres
humanos, y entre Dios y los seres humanos en el Sh’ma, el ver-
siculo biblico que se ha convertido en el centro de la oracién
judia: «Escucha, Israel, el Sefior nuestro Dios, el Sefior es uno»
(Dt 6, 4). Para Buber, la unicidad de Dios constituye una afir-
maci6n de que el cosmos es un conjunto unificado creado por
la accién divina. Creer, como hacian muchas culturas antiguas,
en multiples deidades que compiten entre si por el poder supone
basicamente proclamar que el cosmos se halla fragmentado; si
los dioses no podian reconciliarse unos con otros, {cémo po-
drian hacerlo los seres humanos, y como podrian estos estar re-
conciliados con el cosmos que los confronta? La doctrina segin
la cual Dios es uno significa que todo el universo esta sometido
a la voluntad divina y es objeto de su amor. Cada ser humano en
particular y cada fragmento de la naturaleza comparten el mis-
mo padre, el mismo maestro y el mismo juez. La fe en el Dios
uno implica la existencia de una creacién y una humanidad; la
esperanza judia del mesias y de la redencion universal de la hu-
manidad conlleva creer que, pese a la aparentemente inextingui-
ble ansia de los seres humanos por entrar en conflicto, Dios y la
humanidad unidos pueden llevar la armonia a la creacion.M0 Formas de hablar de Dios’ *3¥.
2. EL NOMBRE DIVINO ©
La idea de que existe un Dios que crea todo implica asimis-
mo que cada momento y cada lugar constituyen una oportu-
nidad de encontrar la presencia divina, la Shekina. Buber ex-
presa esta idea con gran belleza cuando traduce e interpreta el
tetragramaton, el nombre de Dios compuesto por cuatro letras
que los judios tradicionalmente no pronuncian, trascrito como
YHWH y normalmente traducido por «el Sefior o «el Eter-
no». En algunas corrientes magicas y misticas del judaismo,
el nombre en si es considerado una fuerza poderosa, y filoso-
fos medievales como Maiménides interpretaron el nombre en el
sentido de eternidad divina. Buber se inspiré en una tradicién
hermenéutica diferente, derivada del midras y de Rashi, que
comprende el nombre divino en los términos de la explicacién
que Dios dio a Moisés en la zarza ardiente en Ex 3, 14: «Seré
el que estaré». El nombre divino no denota eternidad o lejania,
sino presencia constante. «Dios sera» significa que Dios estara
con sus criaturas en todo momento y en todo lugar. Como afir-
ma un dicho jasidico del agrado de Buber: «,Dénde esta Dios?
Donde le permitas entrar». La promesa divina a Moisés, a nues-
tros ancestros anteriormente y a todo judio desde entonces, es
que Dios esta a nuestra disposicién cuando clamamos, en nues-
tro dolor y degradacién, y que Dios estara a nuestro lado cuan-
do luchemos por la justicia, seamos carifiosos con los demas y
avancemos hacia la luz de la redencion.
3. LA IMAGEN DE Dios
La Biblia hebrea expresa la idea de la relacion divino-hu-
mana con la nocién de que los seres humanos han sido creados
a imagen de Dios (Gn 1, 27). Se trata de una audaz declaracién
segun la cual todas y cada una de las vidas de los hombres son
preciosas ante Dios y la dignidad humana jamds puede ser su-
peditada a algtin «bien mayor. Es asimismo una afirmacion de
Martin Buber: el didlogo con Dios 141
las aspiraciones que Dios tiene respecto de la humanidad. Una
vez mas, Buber se inspira en una tradici6n rabinica al decir que
la forma que tienen los seres humanos de cumplir la promesa
que les exige vivir en la imagen divina consiste en imitar las
acciones de Dios amando y preocupandose por la creacién. La
tradicion ética judia proporciona no solo normas y directrices,
sino rasgos de la personalidad (middot) que modelan la manera
en que las personas pueden imitar el amor y la bondad de Dios:
visitar al enfermo, vestir al desnudo y honrar a los difuntos.
Anteriomente he sefialado que la filosofia del judaismo de
Buber se centra en la idea del «didlogo con el cielo». Buber es
famoso —en especial entre estudiosos de la religion no judios—
como filésofo del didlogo. Al margen de sus escritos sobre el
judaismo, Buber desarrollé una filosofia del dialogo que refle-
jaba su visin del judaismo, aunque la mayor parte de sus obras
sobre el dialogo no mencionan explicitamente al judaismo.
Sin embargo, me parece claro que Buber desarrollé su filo-
sofia del dialogo para ensefiar como los seres humanos pueden
vivir en la imagen divina. En su obra mas conocida, Yo y Tui,
Buber esboza las dos formas principales en que los seres hu-
manos se orientan hacia lo otro (no solo otras personas) en el
mundo: Yo-Tu, que se convirtid en el titulo de la obra, y Yo-
Ello. Estas dos orientaciones se manifiestan en las relaciones
con otros: la orientacién Yo-Tu, dialogica, se caracteriza por la
apertura y la mutualidad, mientras que la orientacién Yo-Ello
esta definida por la utilidad y la formalidad. Cuando escucho
a un amigo o juego carifiosamente con mi perro, muestro una
orientacion Yo-Tu porque estoy abierto y disponible para el
otro sin limites. Esta orientacion tiene como rasgo el auténtico
didlogo, en el que los dos participan libremente de la conver-
sacién. Cuando utilizo una mula para arar, aun cuando la trate
de forma humanitaria, 0 cuando doy ordenes al camarero en
un restaurante, aun cuando deje una generosa propina, estoy
exhibiendo una orientacién Yo-Ello; mi trato con los otros esta
definido y limitado por las funciones especificas que desem-142 Formas de hablar de Dios «3°
pefiamos y por los beneficios que se derivan de dicha relacién.
Esta orientacién se caracteriza por un cierto tipo de reciproci-
dad, porque ambas partes de la relacién ganan algo en virtud de
determinadas disposiciones que definen la relacion.
La filosofia del dialogo de Buber constituye una profunda
intuicién en relacién con las tensiones de la vida humana. Cada
dia nos dedicamos a seguir pautas, dando por descontado tanto
las cosas como a las personas, pero anhelamos sentir mayor co-
nexién. Deseamos despertar nuestro espiritu, pero sabemos que
para que tal cosa ocurra verdaderamente necesitamos encontrar
algo que nos trascienda. Buber creia que no podemos actualizar
el potencial de la humanidad a menos que conectemos con el
mundo desde una orientacién Yo-Tu. Por medio de la orien-
tacién Yo-Ello, nos ocupamos de los negocios; por medio de
aquella otra, cuidamos de nuestra alma y de la de los demas.
Buber se inquietaba porque la vida moderna habia Ilegado a
estar tan preocupada por los avances industriales, cientificos y
politicos que los seres humanos corrian el peligro de olvidar la
orientacién Yo-Ti y perder su humanidad en el proceso.
4. EL BIEN Y EL MAL f
Creo asimismo que la idea de Buber de las dos orientaciones
ofrece, de acuerdo con su intencién, una explicacion filosofica
muy util de dos polaridades clave para la tradicién judia: la po-
laridad de las inclinaciones hacia el bien y hacia el mal, y la
polaridad de lo sagrado y lo profano. Me ocuparé primero de las
inclinaciones hacia el bien y el mal.
Los exegetas han advertido que en Gn 1 Dios proclama que
cada acto de la creacién es «bueno», excepto en el caso de los
seres humanos. Los seres humanos no son meramente buenos,
porque a ellos se les ha dotado del libre albedrio y de la capaci-
dad de escoger el mal y no el bien. Aunque estamos creados a
imagen de Dios, también somos de carne y hueso, seres débiles
que a menudo flaqueamos ante la tentacién de actuar de forma
Martin Buber: el didlogo con Dios Ma
egoista y herir a los demas. La nocién que tiene Buber de ambas
orientaciones desarrolla la idea rabinica de que los seres huma-
nos han sido creados con dos inclinaciones, la mala (vetzer hura)
y la buena (yerzer hatov). Segin un proverbio rabinico citado a
menudo, sin la inclinacién al mal una persona jamas construiria
una casa 0 se casaria: En este caso, la palabra «mal» no es una
traduccion acertada de lo que los rabinos querian decir; se refe-
rian a una inclinacion centrada en uno mismo, una tendencia a
hacer las cosas por el propio beneficio y supervivencia, asi como
por los de la propia familia y la comunidad.
Buber no consideraba que la orientacion Yo-Ello, esta ten-
dencia centrada en uno mismo, fuese intrinsecamente mala, si-
no que constituia un rasgo permanente de la existencia humana
que debia ser canalizado, pero no extirpado. El problema surge
cuando esta tendencia campa a sus anchas, independizandose de
la orientaci6n Yo-Tu, que presta atencién al otro. Las fuerzas del
mal pueden aparecer en grandes figuras de la historia —Hitler,
Pol Pot, Osama bin Laden-, pero la tendencia a ignorar a los
demas es caracteristica de nuestra vida cotidiana y se trata de
algo a lo que debemos enfrentarnos en nuestro interior. Lo que
subraya la nocion de la orientacién Yo-Tu que plantea Buber es
que la verdadera bondad implica reconocer de forma genuina la
singular dignidad de la otra persona. Aunque a veces obremos
correctamente por razones no tan nobles ~obedecer las normas,
obtener honores o beneficios, etc, el logro de un caracter ver-
daderamente nuevo es ser capaz de reconocer cémo cada perso-
na, animal y cosa es criatura de Dios y precioso a sus ojos.
5. UNA VIDA SANTA
Estar arraigados en la inclinacién que presta atencién al otro
significa estar anclados en una vida santa. La orientacion Yo-
Ello crea el ambito de accién humana que denominamos prota-
no o secular (si bien esta palabra ha terminado por denotar algo
distinto), la atmdésfera de actuacién en la que se halla ausen-144 Formas de hablar de Dios ‘tei.
te cualquier consideracién sobre lo que es santo 0 excelso. Al
igual que ocurre con la inclinacién al mal, debemos perseguir
metas profanas con el fin de asegurar nuestros medios de vida,
a la vez que desarrollamos mejores técnicas y habilidades para
hacer tal cosa. Sin duda, tales técnicas y habilidades pueden ser
empleadas para mas altos fines, pero lo son —a juicio de Bu-
ber— en virtud del hecho de que percibimos nuestra relacion con
Dios. En Yo y Tt Buber sugiere que el ser que Ilamamos Dios
deberia ser comprendido como un «Tt eterno». Todas nuestras
relaciones que se desarrollan de acuerdo con la orientacién Yo-
Tu nos dirigen hacia el Tu eterno. Pero esto también significa
que, mientras que los momentos de soledad como la oracién nos
ofrecen oportunidades para buscar la presencia divina, la vida
religiosa es esencialmente una vida en didlogo con toda la crea-
cidn. A Dios no se le encuentra aislado del mundo, sino llevando
una vida santa en el mundo.
Antes dije que, de acuerdo con Buber, por medio de Ia orien-
tacién Yo-Tu nos preocupamos del alma. Lo fundamental aqui
es que por «alma» no me refiero a algo distinto del cuerpo. Un
aspecto basico de la filosofia del judaismo de Buber es que en el
judaismo Ia santidad no se logra ignorando la vida corporal, sino
convirtiendo el cuerpo en vasija de santidad. Al desarrollar este
tema, Buber criticaba dos tendencias filosdficas y culturales que
creo siguen a nuestro lado. La primera es un tipo de escapismo
espiritual que niega que nuestra existencia corporal tenga valor
duradero, y que contempla el mundo como una distraccién o
como la puerta de acceso a una realidad espiritual mds elevada.
La segunda idea glorifica el cuerpo y la fuerza, no viendo nada
mas excelso que la perfeccién del cuerpo y la adquisicion de po-
der. Los resultados de esta forma de pensar pueden hallarse en el
ideal hedonista de la cultura consumista (que puede ser un ideal
que ninguno de nosotros suscribe, pero al que nos enfrentamos
diariamente), la ética del beneficio del corporativismo y el ansia
de poder de tiranos y politicos insignificantes. Buber planteaba
que el judaismo ensefia que la santidad se alcanza cuando los
Martin Buber: el didlogo con Dios 145
seres humanos convierten sus vidas y sus bienes en instrumen-
tos de santidad, dedicandose al servicio de Dios. De esta manera
podemos anclar la orientacién Yo-Ello en Ja tendencia Yo-Tu.
Tal vez hayamos acumulado posesiones, como la mayor parte
de nosotros hemos hecho en el transcurso de nuestra vida, para
garantizarnos una cierta seguridad y estabilidad a nosotros y a
nuestras familias, para sentir placer o adquirir un cierto estatus
y reconocimiento social. Sin embargo, el verdadero honor surge
al celebrar la creacién de Dios con un espiritu de santidad, hon-
rando algo mayor que nosotros mismos, al Dios que creé todo
lo que poseemos. Las posesiones no son un obstaculo en si para
una vida santa, y, de hecho, podemos convertir nuestros bienes
en instrumentos que nos permitan llevar una vida santa cuando
los usamos al servicio de la compasion y la justicia.
Buber era un pensador religioso iconoclasta que rechaz6 la
autoridad de la ley rabinica (halajd) y proclamé que el ritual re-
ligioso y la oracion estandarizada entorpecian la vida espiritual
y, en ultima instancia, impedian el tipo de relacion directa con
Dios que es el rasgo definitorio de la verdadera piedad judia.
Como rabino conservador, comprometido con el valor de la pra-
xis ritual judia tradicional, he descubierto que, a pesar de sus
ideas, Buber me ha ensefiado muchas cosas sobre el sentido de
las practicas que yo y otros judios tradicionales Ilevamos a cabo.
Buber rechazaba el valor de la ley religiosa porque pensaba que
la normativizacion de los compromisos religiosos los converti-
rfa en meras herramientas o habilidades. En cierto sentido, Bu-
ber esta en lo cierto respecto a la manera en que funciona la ley
religiosa, pero también creo que los seres humanos necesitan
tener rutinas, herramientas y habilidades que reflejen sus aspira-
ciones més excelsas, de modo que en nuestra vida cotidiana nos
hallemos constantemente confrontados con las exigencias de la
santidad que nos rodea. Asi, lo que Buber consideraba proble-
matico con respecto a la ley, a mi me resulta extremadamente
util para lograr los fines que él mismo proponia para la vida
religiosa judia: descubrir la santidad en la vida cotidiana146 Formas de hablar de Dios
Los rituales de la vida judia -la oracion, el Sabbath, las le-
yes alimentarias— son formas de transformar lo mundano en lo
sagrado. Buber creia que la vida de los seres humanos no podia
ser plena sin arte, sin la capacidad de expresar de forma creativa
la experiencia de lo sagtado y lo asombroso que viene a nuestro
encuentro en los objetos cotidianos. En cierto modo, el arte es la
culminacion de nuestro didlogo con los seres humanos, con Dios
y con los objetos inanimados. Si una persona sigue las pautas
de la vida ritual judia siendo consciente de la presencia divi-
na en medio de nosotros, entonces dicha persona se convierte,
tomando prestada una expresion de Abraham Joshua Heschel,
en una obra de arte viva. Los mandamientos, leyes y rituales
son simplemente una técnica artistica, pero cada uno de nosotros
aportamos un espiritu peculiar al modo en que dialogamos con
Dios. Pese a lo mucho que valoro la ley, coincido con Buber en
que la esencia de la vida religiosa se halla en el modo en que
cada individuo se convierte en una vasija sagrada que sirve al
Dios uno, el cual anhela que nos acerquemos a él para sanamnos
en nuestros dolores y alegrarse con nosotros en nuestro gozo'.
1. Para un estudio més profundo de este tema, cf. los trabajos «The Holy
Way» y «The Dialogue Between Heaven and Earth» en M. Buber, On Judaism,
New York 1967; y los articulos «The Faith of Israeb> y «Two Foci of the Jewish
Soul» en Id., israel and the World: Essays in a Time of Crisis, Syracuse 1997.
16
RADICALMENTE LIBRE Y RADICALMEN-
TE RECLAMADA. HACIA EL PROXIMO ES-
TADIO DE LA TEOLOGIA LIBERAL JUDIA
RACHEL SABATH BEIT-HALACHMI
1. LA BENDICION Y LA CARGA DE LA LIBERTAD
Soy radicalmente libre. Como judia no ortodoxa, en ultima
instancia soy libre desde una perspectiva religiosa para determi-
nar qué rituales y mandamientos observar, qué oraciones rezar,
y libre para reinterpretar, abandonar o reclamar cualquiera de los
aspectos de la praxis y la fe judias. De acuerdo con esta inter-
pretacin religiosa liberal de la relacién entre Dios y el pueblo
basada en la alianza, no estoy obligada a priori a observar todas
las mitzvot de la Tora, ni a defender todas las mitzvot estableci-
das por Jos rabinos de acuerdo con la interpretacién de la halaja
ortodoxa. Puedo estar obligada a ratificar aquellas relacionadas
con la creacion de una sociedad y de relaciones éticas, pero mu-
chos mandamientos y rituales ya no pueden ser considerados
dignos de nuestra adhesion, normalmente por una de estas razo-
nes: a) no conducen a resultados éticos, como aquellas leyes que
Rachel Sabath Beit-Halachmi es rabina y académica ordenada en el Hebrew
Union College — Jewish Institute of Religion; obtuvo su doctorado en filosofia
judia en el Seminario Teoldgico Judio. Es directora de formacién de lideres laicos
el Instituto Shalom Hartman y codirectora del Circulo de Estudiosos Norteame-
ricanos, Es también miembro de la facultad de HUC-JIR de Jerusalén y ensefia
en comunidades de toda Norteamérica, Es coautora de Striving Toward Virtue y
Preparing Your Heart for the High Holidays, y autora de numerosos articulos y ri-
tuales. Reside en Jerusalén con su esposo y sus hijos.TAS Formas de hablar de Dios
reducen el papel de la mujer en la vida ritual o dejan a la mujer
comprometida con el hombre que les niega el divorcio; b) no
reflejan nuestra actitud actual hacia quien no es judio; c) resul-
tan irrelevantes en el contexto contemporanco.
Permitanme dejarlo claro: esta actitud liberal hacia los man-
damientos significa que debo estudiar todas las mitzvot y apren-
der su origen y propdsito. Puedo cumplir muchas de ellas y bus-
car un nuevo sentido para otras, pero a mi, judia liberal moderna,
se me ha ensefiado que no es preciso ~y tal vez no deba— consi-
derar que Dios me ha ordenado observarlas todas’.
Esta libertad, conocida en el pensamiento liberal judio como
autonomia religiosa, es a la vez un gran don y una pesada carga.
Una de las muchas razones por las que constituye un regalo es
a causa de las muchas formas en que el judaismo puede evo-
lucionar y aceptar las inquietudes éticas de la modernidad, no
siendo la menor de ellas la condicion religiosa de la mujer judia.
Sin embargo, tal libertad, que permite a una persona determinar
en su mente, corazon y alma (lo que se conoce como concien-
cia) la naturaleza de su vida religiosa, es de hecho una «libertad
dificil»? por dos motivos: a) porque exige un constante estudio
e indagaci6n respecto a la tradicién; y b) porque a menudo con-
lleva enormes complicaciones a la hora de establecer una vida y
unas normas comunitarias.
En primer lugar identificaré los problemas basicos que sub-
yacen a esta actitud liberal y luego explicaré las claves de mi
teologia, la cual de otro modo puede parecer poco liberal 0 mo-
derna. También plantearé las cuestiones perennes que la teologia
judia debe abordar a la luz de la condicién judia actual, incluidas
las complejas realidades de la vida en el Estado de Israel.
1. Una expresi6n de esta actitud por parte del movimiento reformado se ha-
Ha en la declaracién de principios de la CCAR (Conferencia central de rabinos
americanos) del afio 1999, disponible en [Link]
statement-principles-reform-judaism/,
2. Empleo este término de una forma algo distinta a como Io hace el filésofo
judio francés Emmanuel Levinas, si bien primero lo encontré como un concepto
religioso judio fundamental en E. Levinas, Difficult Freedom, Baltimore 1990,
Libre y reclamada 1
2. LA TENSION ESPIRITUAL-INTELECTUAL DEL JUDA{SMO LIBERAL
MODERNO: AUTONOMIA Y AUTORIDAD
Si soy libre para decidir como vivir mi ser judia, {qué ten-
go que hacer para tomar decisiones como individuo y a la vez
como miembro del pyeblo de Israel? ,En qué fuentes de auto-
tidad y conocimiento me baso para tomar mis decisiones au-
ténomas como judia? ;Soy también libre para no decidir? {En
verdad soy totalmente libre? ,O, como ensefia mi maestro, el
rabi Eugene B. Borowitz, mi autonomia esta limitada de hecho
porque soy un «yo auténomo judio» y no un yo universal, de
modo que tengo una alianza con Dios y con el pueblo judio pa-
sado, presente y futuro? En otras palabras, mientras que puedo
ser radicalmente libre dada mi condicién moderna no orto-
doxa-, estoy a la vez reclamada de forma radical por Dios y por
el pueblo judio*. Pero ,de qué modo?, ,con qué meta?
A decir verdad, dos siglos de pensamiento liberal —desde el
estudioso rabi Abraham Geiger, que contribuy6 al estableci-
miento del judaismo reformado y de su teologia, hasta Borowitz,
un destacado tedlogo liberal judio de nuestros dias— han ela-
borado diversas respuestas para esos interrogantes fundamenta-
les que surgen en la vida judia no ortodoxa, dadas sus singulares
tensiones entre autoridad y autonomia’. Practicamente todos
los intentos de establecer una teologia liberal judia mantienen
varias ideas clave, incluidas las siguientes: a) la autonomia del
individuo para tomar decisiones; b) Dios como la idea del nt-
3. E. B. Borowitz, The Autonomous Jewish Self: Modem Judaism 4 (1984)
40-56; Id., Renewing the Covenant: A Theology for the Postmodern Jew, Philadel-
phia 1991.
4, El empleo de los términos «radicalmente libre» y «radicalmente reclamado»
aqui y en el titulo del capitulo constituye una respuesta intencionada a las teologias
de la alianza de David Hartman, rabi y estudioso ortodoxo modemo, y de Eugene
B. Borowitz, destacado rabi, estudioso y tedlogo liberal. Hartman defiende espevi-
ficamente una identidad judia que sea a la vez «radicalmente libre y radicalmente
reclamada», Este capitulo parte del presupuesto de que Jos judios liberales saben
que son radicalmente libres, pero también estan radicalmente teclamados.
5. W. Jacob, «The Law of the Lord is Perfect»: Halakhah and Antinomism in
Reform Judaism: CCAR Journal 51 (2004) 72-84.150 Formas de hablar de Dios
cleo ético del judaismo; c) la importancia de lo universal y de
lo particular, y por consiguiente una actitud mas abierta hacia
quien no es judio; d) la centralidad de la alianza con Dios; y,
a su tiempo, como un producto de su interés por la ética; e) el
valor absoluto de la igualdad religiosa de la mujer.
Estos principios, pese a que intentan resolver algunas de las
tensiones centrales del judaismo liberal, no llegan a abordar por
completo las necesidades espirituales que se perciben en nues-
tro contexto actual. Hoy se dan simultaneamente cuatro fend-
menos significativos que suscitan la necesidad de reconsiderar
las anteriores categorias de la teologia liberal judia: a) mayor
creatividad y cumplimiento del ritual; b) un compromiso cada
vez mas amplio con el tikkun olam (la reparacién del mundo),
lo cual incluye no solo la accién social, sino también la ética
medioambiental; c) la intensificacién del estudio formal y de
la dedicacién a los textos judios canénicos, y una ampliacién
consciente de lo que constituyen textos canonicos; d) la acogida
plena de las posibilidades y los desafios singulares de la vida
judia dentro de un Estado judio soberano y democratico.
Estos cuatro fenémenos estan transformando al mismo tiem-
po el cardcter del judaismo liberal. Desde una perspectiva teo-
légica, han ampliado de forma drastica los posibles contextos
y modos en que los judios liberales, asi como todos los judios,
pueden vivir una vida religiosa, aumentando las posibilidades
de descubrir la presencia de Dios y de escuchar su imperiosa
voz. Estas nuevas posibilidades teologicas permitiran e incluso
haran necesario ampliar los horizontes de la actividad teologica
en la generaci6n presente y en las venideras.
3. «LLEVADOS A HOMBROS DE GIGANTES»
Estos horizontes mas amplios son posibles no solo a causa
del nuevo contexto, sino también como resultado directo de dé-
cadas de estudio y aplicacién de las intuiciones de los tedlogos
que nos precedieron, cuya reflexién liberal moderna y posmo-
Libre y reclamada 1st
derna ha dado lugar a comunidades espirituales, seminarios y
hatei midrds (casas de estudio) liberales judios, y de este modo
han posibilitado este nuevo estadio de la reflexién judia. Al
identificar siete categorias, que en la actualidad pueden servir
de eje del siguiente estadio de reflexion liberal, ciertamente es-
toy siendo Ilevada,«a hombros de gigantes»*, aprovechando las
intuiciones de generaciones de estudiosos y pensadores judios
que me han precedido, especialmente aquellas de cuatro de mis
profesores en particular, incluidos dos tedlogos liberales, Euge-
ne Borowitz y Rachel Adler, y dos tedlogos ortodoxos, David
Hartman e Irving (Yitz) Greenberg. Durante mas de dos déca-
das he estudiado los escritos -y me he sentado a los pies~ de
Borowitz, Greenberg y Hartman, aprendiendo de su liderazgo y
de sus ejemplos personales.
Una de las ideas fundamentales que plantean como tedlogos
que responden al encuentro del judaismo con la modernidad
y el posmodernismo es la renovada atencién a las posibilida-
des de la alianza como marco teolégico central. Si se interpre-
ta adecuadamente en la realidad contemporanea, la alianza, en
cualquiera de las modalidades explicadas de forma distinta por
cada pensador, puede seguir sirviendo como el soporte de un
importante compromiso judio. Estos tres pensadores, junto con
Rachel Adler, cuyo Engendering Judaism abre nuevas fronte-
tas para la teologia y el ritual judios, comparten la capacidad
de emplear estrategias adicionales para abordar la actual crisis
de fe y compromiso (lo cual garantiza que sus teologias son
relevantes para la comunidad judia en general y no unicamente
para una sola corriente o grupo). A decir verdad, el proximo es-
tadio de la teologia liberal judia y las siete categorias siguientes
son posibles gracias a sus obras.
6. El término se basa en un mito griego. Significa que somos «como enanos
a hombros de gigantes», de modo que podemos ver més que ellos y aquello que
se halla a una mayor distancia, no gracias a Ia agudeza de nuestra vista o a algin
rasgo fisico, sino porque somos Ilevados a cuestas y nos elevamos por encima de
su talla de gigantes.152 Formas de hablar de Dios
4, NUEVAS CATEGORIAS Y NUEVAS PREGUNTAS: «RENOVAR LO.
ANTIGUO Y SANTIFICAR LO NUEVO»?
Dadas estas nuevas posibilidades de compromiso judio, asi
como el aumento de posibles accesos a la santidad y a la inti-
midad con Dios por medio de estas cuatro nuevas Areas con las
que los judios liberales estan fuertemente comprometidos, se
hace también necesario un nuevo conjunto —o quizas una confi-
guracion diferente— de categorias religiosas liberales. Algunas
de las categorias que propongo para el estadio siguiente son an-
tiguas, algunas han sido redefinidas y otras han si ‘o integradas
recientemente a la luz de la experiencia de la vida liberal judia
en el Estado soberano judio de Israel.
Creo que la proxima fase de la teologia judia debera incluir
las siguientes siete categorias de fe y conducta religiosas:
1. Una nocién mas amplia de la relacion basada en la alian-
za con Dios, en la cual el judio liberal se perciba a si mismo
«reclamado» u ordenado por Dios (lo cual se expresa por medio
de la oracién regular y del cumplimiento de otros rituales), y a
la vez sea capaz de optar de forma auténoma por implicarse en
el encuentro con la tradicién que lleva a su vez a la percepcién
de ser reclamado'.
2. Una comunidad liberal mas amplia dedicada al estudio
en profundidad de los textos judios canénicos y sus interpreta-
ciones, lo cual lleva a la creacién de nuevos comentarios reli-
giosos liberales.
3. Un compromiso cada vez mas profundo para con el pue-
blo judio en su conjunto y una mayor implicacion con él, inclu-
yendo el pueblo judio del Estado de Israel, asi como un esfuer-
zo menos ambiguo por el bienestar de quienes no son judios’.
7. A.1. Kook, Ohrot HaKodesh (Lights of Holiness), Jerusalem 1985.
8. F Rosenzweig, «The Builders», en On Jewish Learning, Madison 2002.
9. Elcompromiso con el pueblo judio no se limita a su supervivencia, desde la
Shod, sino que trata de su prosperidad, afirmando las oportunidades histéricas de
la realidad de] Estado judio y aceptando la oportunidad sin precedentes de vivir en
plena comunién con los no judios en ta didspora, en especial en Estados Unidos,
Libre y reclamada 153
4. El compromiso social, politico y religioso de defender la
dignidad de todos los seres humanos en todos los paises, inclu-
yendo la igualdad de Ja mujer en todos los aspectos de la vida re-
ligiosa y politica, y la preocupacion ética por todos los «otros»,
5. La insistencia permanente en una libertad radical, la cual
se expresa en unaautenomia del individuo limitada, respecto al
cumplimiento religioso, por la alianza a causa de nuestra com-
prension del yo moderno y a la necesidad de tener en cuenta la
conciencia para la moralidad.
6. La afirmaci6n de la centralidad de la Tierra de Israel y de
la importancia religiosa, ética y politica del Estado de Israel.
7, Una cada vez mayor creatividad liturgica y ritual en res-
puesta a las experiencias y necesidades espirituales y materia-
les de hombres y mujeres.
A fin de perfilar mejor esta situacién relativamente nueva,
me detendré en tres de estas categorias de fe y explicaré como
se expresan en mi vida religiosa y el tipo de cuestiones que
plantean para el siguiente estadio de la teologia liberal judia.
5. DEL RAPTO Y LA RUPTURA: SOBRE EL DIOS CON QUIEN VIVO EN
ALIANZA
A menudo pienso que estamos suspendidos en el aire, bus-
cando una nueva manera de cruzar el abismo que media entre
nuestra existencia humana y una relacién nueva y significativa
con Dios y con la tradicién judia. El maestro jasidico Pinjas de
Koretz (1726-1791), alumno de Baal Shem Tov, ensefié que, en
ultima instancia, una persona no puede intimar con Dios con-
templando a otra persona. En concreto, no resulta fiable que una
persona tome como modelo de conducta en la oracién el com-
portamiento de otros para cruzar el abismo que existe entre el
ser humano y Dios; antes bien, el camino que atraviesa el abis-
mo es intrinsecamente individual y en definitiva esta basado en
las experiencias de una sola alma. Comparaba estos intentos con
el funambulismo: si tratas de aprender a caminar mirando a otro154 Formas de hablar de Dios
y procuras mover tus pies y equilibrarte igual que la otra perso-
na, caeras al abismo. La unica forma de atravesar el abismo con-
siste en intentarlo y buscar tu propio camino, tu equilibrio, tus
movimientos. Este enfoque de la oracion reduce por si mismo
la capacidad de cualquier formula de ser la inica que permita el
crecimiento espiritual de las personas. Se hace necesario un gran
pluralismo de posibilidades espirituales.
Bendito el que me creé mujer
El estudio de los textos jasidicos sobre el movimiento del
cuerpo masculino en la oracién, no obstante, hizo que me alejara
de la consideracién presente en muchos textos judios— de que
la realidad material masculina judia es la definicién 0 conven-
cidn para la oracién judia, y con mayor razon para la existencia
judia. De hecho, estudiar la fenomenologia espiritual del cuerpo
masculino me hizo mas consciente de que la materialidad de mi
cuerpo es un elemento esencial de mi experiencia religiosa, no
en un sentido sociocultural, en el que la modernidad me ensefia
que deberia ser asimilado y aceptado, sino en un sentido teolé-
gico profundo. Hecha a imagen de Dios, fui creada mujer, una
bendicidn distinta de la que supone ser varén y que, por supues-
to, no deberia ser un obstaculo a la hora de buscar a Dios como
individuo y como miembro de la comunidad de Israel.
Mientras que se puede pensar que el judaismo racional igua-
litario es capaz de garantizar mejor el acceso a Dios al margen
del sexo, de hecho mis experiencias de matrimonio y mater-
nidad han transformado por completo esta idea liberal clasica.
En vez de ser teolégicamente irrelevante, mi sexo ha resultado
tener precisa y decididamente gran importancia en mi forma de
experimentar la presencia de Dios en el mundo y en el modo
de comprender cémo me reclama Dios. Contener literalmente
una nueva vida, sostenerla y darla a luz, dolorosa pero gozosa-
mente, transformé en buena medida mi forma de plantearme la
cuestion del papel del cuerpo y el sexo a la hora de cumplir las
Libre y reclamada 155
metas de Dios para el pueblo judio, tanto a nivel colectivo como
individual. Dar a luz hijos israelitas no era sencillamente cues-
tion de plenitud personal o familiar, sino que conllevaba la ad-
quisicién de un sentido mas pleno de lo que mi existencia sexua-
da deberia y podria significar para el pueblo judio, mas allé del
esencialismo de sér una mujer, asi como mis alla de la ideologia
igualitaria. Ser una madre judia posee un sentido mucho mayor
que la simple actitud liberal de no renunciar a cualquier posi-
ble actividad religiosa porque soy mujer, sino que mas bien ha
significado un doble énfasis en la necesidad de responder a la
realidad de Dios trascendiéndome a mi misma para asumir una
responsabilidad definitiva en relacién con los demas y para lite-
ralmente dar a luz y moldear las posibilidades del judaismo en
el futuro. Mi sexo, mi cuerpo y las experiencias fisicas concre-
tas que acarrea el ser madre de una vida nueva y fragil, de nifios
judios en un Estado judio, tienen un impacto radical en la forma
en que experimento lo que es Dios y lo que supone pertenecer
al pueblo judio, y en la manera en que suefio sobre el futuro de
Israel y del judaismo. De un modo inexplicable, profundamen-
te vinculado a mi sensacién de asombro, admiracion y gratitud,
el amor por mis hijos solo ha intensificado mi amor por Dios,
por el pueblo judio, por la Tierra y por todas las criaturas de
Dios. Me ha hecho a la vez mas particular, universal, feminista
y sionista desde un punto de vista religioso. En otras palabras, el
judaismo liberal mas general, pero cada vez mds posmoderno,
que pude haber formulado hace un par de décadas se ha visto
transformado no solo por mis intensos estudios y observancia,
sino también por mi sexo y mi vida en Israel.
6, ENCONTRAR A DIOS EN FL ESTUDIO DE LA TORA Y LA LEY JUDIA
Creo que jams dudé de la existencia de un Dios verdadero,
autoritario y exigente. A la luz de lo que aprendi en la oracién y
el estudio judios, y en el contexto de la vida comunitaria, la sen-
sacion que he tenido de la imperiosa presencia de Dios ha sido156 Formas de hablar de Dios
sorprendentemente constante. Sin embargo, no siempre sé como
encontrar a Dios en el contexto de las luchas personales y comu-
nitarias, como rezar a Dios, como entender los abstrusos manda-
mientos de la Tord, y mucho menos las interpretaciones que de
ellos dan los rabinos, y qué hacer con los profundos conflictos
éticos que a veces surgen en mi/nuestro compromiso moderno y
absoluto con la dignidad humana, conflictos que resultan inhe-
rentes a una cultura que se basa en la tradicién interpretativa’’.
A decir verdad, algunas comunidades judias parecen amar mas
la Tord que a Dios, algunas mas a Dios que a la Tora, y otras
mas a Dios y la Tora que al conjunto del pueblo judio, mucho
menos al pueblo de Israel o al Estado de Israel (y algunos aman
la realidad secular del Estado como si fuera un dios). En cual-
quier caso, no puedo imaginar una teologia judia sin todas ellas,
y mucho menos un futuro judio sin la realidad que cada una de
ellas asume plenamente.
De hecho, hasta las ultimas décadas gran parte de la teologia
liberal ha insistido en el Dios del monoteismo ético clarifica-
do por Hermann Cohen asi como en la nocién de que Dios no
entregé literalmente la Tora a Moisés 0 al pueblo judio en el
Sinai''. Antes bien, la Tora es producto de la mente y las ma-
nos de seres humanos, tal vez divinamente inspirados, a lo largo
de generaciones, un relato de los encuentros del pueblo judio
con Dios y su mejor idea de lo que Dios exige de ellos'”. Dada
la participacion humana en la revelacién, continua o no, la in-
terpretacién constante de los textos sagrados por parte de los
seres humanos es justamente eso, una interpretaci6n humana
destinada a evolucionar y cambiar con el tiempo, respondiendo
10. D. Hartman, «Judaism as an Interpretative Tradition», en A Heart of Many
Rooms: celebrating the Many Voices within Judaism, Woodstock VT 2001, 3ss.
Il. Durante toda mi vida adulta he sido plenamente consciente de las im-
plicaciones ideolégicas y teoldgicas que se hallan en juego, dado que en mi bat
mitzva en una sinagoga reformada clasica se me instruy6 para que evitase decir
«segiin Ja Tora que Dios nos dio en el monte Sinai», sino «segin la Tord que Dios
inspiré en el monte Sinain.
12. E. B. Borowitz, On Celebrating Sinai: CCAR Journal 13 (1966) 12-23
(nueva edicién: Id., Studies in the Meaning of Judaism, Philadelphia 2002).
Libre y reclamada 187
a las necesidades del pueblo judio en su variable contexto histo-
rico concreto. Podriamos preguntarnos: dado cuan distintas son
muchas realidades en la actualidad, ,como es posible que no
cambie la halajd? La realidad de quiénes son las mujeres, los
homosexuales, los csclavos, los ciegos, los sordos y los gentiles
hoy en dia frente ala comunidad judia mas amplia (en contraste
con quiénes eran y como eran percibidos en la antigiiedad y
en el periodo medieval) exige cambios en la ley judia. El que
esta cambie parece necesario, pero cdmo cambia y quién tiene
la autoridad para transformarla son temas donde las diferentes
corrientes del judaismo han discrepado y probablemente segui-
ran haciéndolo. Se trata de una realidad que percibo como parte
de la bendicién del pluralismo de la vida judia moderna, algo
necesario para su evoluci6n saludable. La participacion y la in-
terpretacion humana no amenazan la autoridad de Dios, sino
que la establecen. Mi idea de Dios, tanto a nivel textual como
existencial, es que Dios exige e incluso disfruta de la funcién de
la interpretacion humana, y por ello a Dios se le describe rién-
dose como un padre orgulloso cuando se radicaliza el debate
talmudico entre rabinos"’.
No obstante, mientras que Dios puede exigir la participacion
humana en la interpretacién de la ley judia, ,realmente necesita
mi implicacion? ,O acaso la participacion de la mujer? Cuanto
mas busco espacios de intenso compromiso con el proceso de
interpretaci6n de los textos sagrados del judaismo, mas lugares
encuentro en los que las mujeres han estado ausentes o han te-
nido una presencia minima. Se han dado algunas excepciones
importantes a esta observacidn, y me he aferrado a ellas y a las
expresiones mas plenamente humanas y mas plenamente judias
que se derivan de ellas. La experiencia de estudiar la Tora y sus
infinitas interpretaciones rabinicas como una vivencia que supo-
ne «deleitarse en la riqueza y complejidad de la palabra divina
13. Bava Metzia 59b: Rabi Natin se encontré con el profeta Elias. Le pregun-
16: «{Qué estaba haciendo el Santo, bendito sea, en ese momento?». Elias respon-
did: «Se eché a reir y dijo: ‘Mis hijos me han ganado, mis hijos me han ganado’.158 Formas de hablar de Dios
y, consecuentemente, de la realidad divina»'* describe lo que
ocurre cada vez en mas lugares, y ha conducido a una mayor
necesidad de espiritualidad entre los judios liberales que la que
las instituciones existentes podian en un principio ofrecer.
La metodologia de centros como el Instituto Shalom Hart-
man, que ha sido mi hogar intelectual y profesional durante va-
rios afios, implica estudiar el texto tradicional con el rigor de
una intensa beit midrds combinada con los mejores métodos
de investigacién. Este planteamiento ha mostrado el valor del
estudio de la Tord para el desarrollo de la teologia. E} estudio de
los textos canénicos debe seguir siendo el fundamento del que
surjan todas las ideas judias. Es este cimiento el que continuara
sustentandonos e inspirdndonos intelectual y espiritualmente,
como individuos y como pueblo, en formas inimaginables.
Para los judios liberales, este tipo de experiencia confirma
que no tenemos que evitar implicarnos con el texto de forma
apasionada, pues la riqueza de nuestra vida religiosa depende
de ello. Ahora podemos y debemos basarnos mas en las fuen-
tes para nuestro aprendizaje y nuestra vida, lo cual nos conecta
simultaneamente con las voces de nuestra tradicién, con otros
judios que apoyan su vida religiosa en esos textos y con el len-
guaje del Estado de Israel.
De esta reflexion sobre las categorias ya indicadas surgen dos
cuestiones importantes: {Podria el siguiente estadio de teologia
liberal judia incluir la posibilidad de que los miembros de ciertas.
comunidades decidan de forma auténoma cumplir comunitaria-
mente la halajd? Y dado el fuerte compromiso de mas de una
generaci6n con el estudio de los textos sagrados, pese al rechazo
de la importancia de los cédigos legales, ;podrian los estudio-
sos liberales crear de forma orgdnica un nuevo tipo de literatura
sagrada, de caracter no legal, en la que las interpretaciones del
texto y las implicaciones para la conducta sean recogidas y trata-
das como textos de reciente creacién, pero aun asi santificados?
14, D, Hartman, «Judaism as an Interpretative Tradition», 9.
Libre y reclamada 3% 159
7. LAS RENOVADAS POSIBILIDADES RELIGIOSAS DE LA TIERRA DE
ISRAEL, EL MODERNO ISRAEL
Estos compromisos con la espiritualidad y con el rigor in-
telectual, junto con la obligacién religiosa de cuidar mas efi-
cientemente de las criaturas y de la tierra de Dios como valores
universales, asi como del pueblo y de la tierra de Israel en par-
ticular, transforman los modelos de comunidades judias libera-
les que necesitamos. Sin embargo, al mismo tiempo el renovado
esfuerzo por implicarse con Israel a fin de entender Ja propia
identidad judia caracteriza en buena medida el planteamiento li-
beral de Israel y, de este modo, el tipo de compafieros que ahora
existen en la diaspora. Esta categoria de compromiso religioso
con Israel es demasiado novedosa para apreciar por completo
sus consecuencias teolégicas. Hice la aliya'’ no solo por amor al
pueblo judio y por la sensacion de que ser capaz de elegir esta-
blecer mi casa en un democratico Estado judio independiente y
colaborar con él constituia un privilegio histérico singular, sino
también por un compromiso con la importancia de la tierra de
Israel y por amor hacia ella. Si bien parece improbable a la luz
de mi formacién liberal posmoderna, a menudo tengo la sensa-
cién recurrente de que aqui en Israel disfruto de una mayor in-
timidad con Dios y de que nuestras mayores responsabilidades
hist6ricas, sociales y espirituales aqui dan como resultado una
relacién mas intima. Por lo tanto, vivir en Israel es un acto en
buena medida tanto religioso como politico.
De hecho, el privilegio que supone vivir en Israel conlleva
responsabilidades serias e ineludibles: asegurar que este feno-
menal experimento de nacionalismo judio, el regreso y el re-
nacimiento del pueblo judio, sea una fuente de bendicién para
el mundo. Asi es; amar a este pueblo en esta tierra me obliga a
adoptar decisiones politicas a causa de mis opciones religiosas.
Soy responsable de la manera en que el gobierno del Estado de
15. Aliya, literal mente «ascenso», es el nombre que recibe el regreso de los
israelitas de la didspora a la Tierra de Israel [N. de! T.].160 Formas de hablar de Dios
Israel trata a sus minorias, asi como a las poblaciones en sus
territorios. Se trata del dificil precio espiritual por la libertad
religiosa de buscar a Dios en la tierra de Israel y de crear un ho-
gar para el pueblo judio. No obstante, de Martin Buber aprendi
que se trata de una necesidad y no de una tarea imposible. Ello
también plantea nuevos interrogantes para el siguiente estadio
de la teologia judia, en la que Israel se convierte en una catego-
ria mucho mas significativa.
8. HACIA UNA NUEVA TEOLOGIA LIBERAL,
En el estadio siguiente, ser radicalmente libre y estar radi-
calmente reclamado constituira no tanto una tensién cuanto una
oportunidad. Ahora que varias generaciones de judios reforma-
dos han comprendido plenamente lo que significa gozar de auto-
nomia, quiza las proximas Ilegaran a entender lo que supone ser
reclamado, sentir que el estar en una relacién con Dios basada
en la alianza conlleva una serie de conductas que los anterio-
res codificadores de la ley judia no habian previsto, pero que
engarzan la vida de las futuras generaciones en la praxis judia,
como individuos judios -segun nos ensefia Borowitz— y como
ciudadanos del mundo que tienen una constante responsabilidad
para con los demas. De hecho, tal como nos ensefid Abraham
Joshua Heschel, «la montafia de la historia pende sobre nues-
tras cabezas»'®. Debemos optar por renovar nuestra alianza con
Dios, por el bien de nuestra vida espiritual y de la existencia
ética de todas las criaturas de Dios.
16. A.J. Heschel, The Meaning of this Hour, en 8. Heschel (ed.), Moral Gran-
deur, New York 1997.
15
jES POSIBLE QUE LA TEOLOGIA JUDIA
TRADICIONAL TENGA ALGO QUE
DECIRNOS (A ALGUNOS)?
Marc B. SHAPIRO
Con frecuencia no reflexiono demasiado sobre Dios, y en
esto no creo que sea muy diferente del resto de mi comunidad.
De forma muy parecida a como un nifio da por sentada la exis-
tencia de sus padres, muchos judios ortodoxos, entre los que
me incluyo, normalmente se relacionan con Dios de ese modo.
En vez de meditar sobre el Todopoderoso, nos centramos en la
miriada de rituales que creemos nos acercan a él.
El rabi Kotzker atacé brillantemente a los mitnagdim (los
oponentes del judaismo jasidico) por admirar al Shuljan Aruj' en
vez de a Dios, y supuestamente Abraham Joshua Heschel revisé
la burla para aplicarla a los judios ortodoxos en su conjunto. Aun
cuando hay parte de verdad en dicho comentario, sucede tam-
bién que para muchos miembros del mundo ortodoxo, el sentido
religioso mas sublime se encuentra en el cumplimiento de la ley
y las tradiciones judfas, no en la reflexion sobre Jos misterios
teolégicos. Si bien los extrafios normalmente quedan perplejos
ante nuestra atencién a la halajd, para nosotros la vida resulta
inimaginable sin ella. Llevamos a cabo con el mayor cuidado los
Mare B. Shapiro ocupa la cétedra Weinberg de Estudios Judaicos en la Uni-
versidad de Scranton. Es autor de Between the Yeshiva World and Modern Or-
thodoxy y The Limits of Orthodox Theology.
1. El Shuljan Aruj es el cddigo legal judio que cuenta con mayor aceptacién.
Compuesto por Joseph Caro, fue publicado en Venecia en 1565 [N. del T.].162 Formas de hablar de Dios
distintos mandamientos confiando en que estamos cumpliendo
la voluntad de Dios tal como fue revelada tiempo atrds. Dado
que, tal como se advirtié a Job, cualquier intento de comprender
a Dios esta destinado al fracaso, lo mejor que podemos hacer es
unirnos a él, y el modo de hacerlo pasa por los mandamientos.
Para mi, y para muchos como yo, con eso basta.
Es verdad que los fildsofos judios han especulado largamen-
te acerca de Dios, qué es Dios (0 qué no es). Muchos de esos
filésofos incluso han tenido la sensacién de que podian probar la
existencia de Dios. Sin embargo, probar la existencia de una dei-
dad, incluso de un creador, esta tan lejos de la fe judia en Dios, el
Dios de nuestros padres (y madres), que desde una perspectiva
religiosa constituye en buena medida un ejercicio estéril. Para el
judaismo no se trata de creer en «un» Dios, sino en el Dios que
reveld la presencia divina a nuestros ancestros y profetas, y esto
es sin duda algo que no puede ser probado.
De todos modos, aunque no existe una prueba definitiva del
Dios de Israel, eso no significa que no haya indicios o signos de
la presencia de Dios. La mayoria de ellos son de indole privada,
cuando el creyente siente la presencia de Dios en torno a él. No
obstante, el mayor signo, y el que personalmente me resulta mas
significativo, es la historia del pueblo judio. La milagrosa histo-
tia de la supervivencia del judaismo y de los judios es el mayor
ejemplo de providencia que la humanidad conoce. Mientras que
uno puede discutir acerca de cuanto de lo que ocurre en Ia vida
de una persona se debe a la providencia de Dios (si hay algo),
es dificil no percibir la mano de Dios en los altibajos de nuestro
pueblo a lo largo de las generaciones. Ahi es donde la presencia
de Dios siempre me ha resultado mas tangible.
Por supuesto, cada persona tiene su punto de vista, lo cual
lleva a la cuestion de los limites de la fe judia y de aquello que
puede ser considerado una teologia judia auténtica o coherente.
La respuesta que muchos darian es la perspectiva utilitarista, es
decir, un sistema de creencias que contribuye a la perduracién
del judaismo y dota de sentido a la vida de las personas es autén-
La teologia tradicional fol
tico, Sin embargo, a mi juicio el asunto es mas complicado, pues
mientras que esa definicién agrada a muchos, margina cualquier
consideracién sobre las doctrinas judias tradicionales.
No creo que una genuina teologia judia pueda apartar a Dios
totalmente del mundo y negar la existencia de una revelacion
a la humanidad. Obviamente se debatira, y se ha debatido a lo
largo de la historia, cémo se relaciona Dios con el mundo y
qué se quiere dar a entender por revelacién. Pero no creo que
sea posible comenzar a hablar de teologia judia sin aceptar la
presencia de Dios en el mundo y la inspiracién divina (como-
quiera que la definamos) de determinadas personas que fueron
capaces de alcanzar cierta intimidad con lo Divino.
Digo esto aunque personalmente me siento comodo elimi-
nando a Dios de practicamente todo lo que sucede en el mundo,
una actitud que muchos de mi propia comunidad consideraran
inauténtica. Mientras que mi idea rompe sin duda con la nocién
que a menudo expresan los ortodoxos, Maimonides, el desta-
cado filésofo judio medieval, y otros pensadores de su tiempo
creian que por lo general el mundo funciona de acuerdo con las
leyes de la naturaleza, en tanto que los seres humanos obran de
forma auténoma. No aceptaban que la religiosidad significara
ver la mano de Dios en los acontecimientos cotidianos 0 que
Dios manejase constantemente los hilos de este mundo.
He descubierto que, desde un punto de vista religioso, este
enfoque naturalista es util en muchos aspectos, no siendo el me-
nos importante el hecho de que la religién ya no se centra en lo
que Dios hace por mi, sino en la mejor manera de vivir mi vida.
Con este planteamiento, la teodicea, entre otras cosas, deja de
ser el problema candente que se les plantea a muchos creyentes.
No hace falta decir que esta perspectiva implica que la liturgia
de las grandes solemnidades, que habla de la participacién de
Dios en todo lo que ocurre, no debe ser leida literalmente.
A menudo me alegro de no servir ya como rabino, ya que,
aunque mi teologia sin duda procede de un orgulloso linaje,
probablemente no sea el tipo de planteamiento que iria bien en164 Formas de hablar de Dios
un contexto comunitario. Cuando una familia esta dolida por
una tragica pérdida, quiere que se le diga —y quiere creer— que
tal pérdida forma parte de un designio mas elevado, que se ajus-
taaun plan superior. Que les digan que lo malo les ocurre a per-
sonas buenas porque, bueno, a veces estas cosas pasan, quizas
no les consuele demasiado. Esto es especialmente cierto en el
mundo ortodoxo, que en los tiltimos afios ha conocido una serie
de destacados rabinos capaces de explicar no solo por qué van
mal las cosas poco importantes (debe de ser que las mujeres no
se visten con la modestia necesaria), sino incluso por qué Dios
decide enviar un tsunami.
Por tanto, gran parte de la teologia judia se centra en lo con-
creto, en el modo en que Dios y los judios se relacionan mutua-
mente. {Cual es la funcién de los no judios en todo esto? En este
asunto discrepo de gran parte de la reflexién teoldgica actual. La
postura de moda afirma que todas las teologias son iguales y que
deberiamos celebrar la diversidad religiosa del mundo. Tal cele-
bracién es mas que tolerancia e incluso mas que pluralismo; es
el reconocimiento de la verdad que se halla en todas las religio-
nes. Tal planteamiento también ha influido en algunos tedlogos
judios, quienes hablan de multiples alianzas sagradas. De hecho,
muchos judios se muestran entusiasmados de que el concilio Va-
ticano II declarara que la alianza de Dios con los judios continua
vigente. Creyendo que se habia logrado tal cosa, ciertos tedlogos
judios decidieron devolver el favor desde la perspectiva judia, el
tipo exacto de guid pro quo que tanto preocupaba al difunto rabi
Joseph B. Soloveitchik.
Mi perspectiva personal es que, si bien es cierto que ningu-
na religién puede abarcar toda la verdad de Dios, una persona
no deberia deducir de ello que no hay falsedad en el ambito de
la religién. Mientras que una verdadera teologia judia no debe
negar que otros grupos y naciones tengan su propia relaci6n es-
pecial con Dios, considero que es una traicion a la teologia judia
histérica el que los judios eviten contestar a la cuestién de la di-
vinidad de Jestis o la autenticidad de la revelaci6n de Mahoma.
La teologia tradicional 165
Por lo tanto, {cémo se deben evaluar otros sistemas teolégi-
cos? Mi respuesta es que si contribuyen a que las personas Ile-
ven vidas de bien, centradas en ayudar a otros y en ser buenos
ciudadanos, son religiones valiosas. En absoluto resulta contra-
dictorio validar la integridad y valor de otro sistema religioso a
la vez que se niega la verdad teologica de las afirmaciones que
sostiene dicha religion. La persona ajena a una religion sola-
mente tiene que contemplar el resultado de la religion, a saber,
{mejora a las personas? Los detalles de la teologia de una deter-
minada religion deberian quedar para sus miembros. Siguiendo
el sabio principio filoséfico segun el cual lo que es bueno para
uno es bueno para el otro, nunca he comprendido por qué algu-
nos judios se obsesionan acerca de si otras religiones otorgan al
judaismo suficiente importancia teoldgica.
Al igual que no creo que el giro posmoderno requiera de la
adopcidn de una nueva teologia, tampoco me parece que el nue-
vo ateismo suponga un desafio notable. Hoy en dia podemos
apreciar, mucho mas que en el pasado, la importancia de nuestro
entorno a la hora de influir en el modo que tenemos de formu-
lar conceptos, incluidos los relativos a la religidn. Sin embargo,
ello no significa que se haya abierto la puerta al relativismo re-
ligioso. De igual modo, los autores ateos recientes han logrado
llamar la atencion sobre mucha necedad y maldad en la religion,
pero eso no invalida toda la religion.
Desde hace muchos afios se vienen publicado sofisticados
tratados ateos y los nuevos escritores no pueden aiiadir muchas
cosas a lo que ya se ha formulado en lo relativo a las perspec-
tivas filosoficas. En cuanto a la necedad y maldad que identifi-
can, mientras que en los ultimos afios hemos visto ejemplos de
ambas cosas, los nuevos ateos estan presentando una caricatu-
ra de la religion. Puesto que, al fin y al cabo, nadie va a ser capaz
de probar o refutar la existencia de Dios, cuando se trata de juz-
gar el valor de una religion hemos de contemplar a sus segui-
dores. A la luz de este examen, los creyentes en conjunto tienen
buena pinta, especialmente en términos de sus compromisos con166 Formas de hablar de Dios
la ayuda a los menos afortunados y con la transformacién del
mundo en un lugar mejor. Solo esto ya deberia dar derecho a
la religion a gozar de un trato mejor del que actualmente esta
recibiendo de parte de ciertos escritores.
Por ultimo, permitanme ocuparme del Estado de Israel, cuya
creaci6n es el acontecimiento mas trascendental de los ultimos
dos mil afios de vida judia. ,Ha tenido un impacto en la teologia
judia? Sin duda. {Como no va a tenerlo? La creacién y el man-
tenimiento del Estado de Israel, a pesar de las grandes dificulta-
des, es uno de los signos mas tangibles de la existencia de Dios
y de su alianza con los judios.
Se debe tener cuidado para que la creacién del Estado y la
autonomia judia no conduzcan a transformaciones radicales de
la teologia. Lamentablemente, he asistido con preocupacién al
desarrollo de una teologia radical en Israel que no parece ser
una moda pasajera. Una vision de Dios interesado por el pueblo
judio hasta tal punto que excluye a todos los demas, un Dios
vengativo cuyo pueblo ha de estar siempre preparado para gol-
pear a los enemigos de Dios, un Dios que ha empezado un pro-
ceso redentor e insiste en que creamos que la historia tal como
la conocemos esta Ilegando a su fin... Todas estas ideas pueden
encontrarse en el nicleo del sionismo religioso mesianico.
Con tal horizonte, no resulta posible considerar ningin pac-
to territorial, y lo Gnico necesario para alcanzar un Estado segu-
ro es una fe inquebrantable en la Roca de Israel. Esta teologia,
que suprime cualquier necesidad de una Realpolitik a la hora
de tratar con los problemas de seguridad y de poblacién con los
que se enfrenta Israel, poniendo todo en manos de Dios, es un
ejemplo de los peligros que conlleva la nueva teologia engen-
drada por el renacido Estado de Israel.
IV
LA BUSQUEDA DE DIOS16
UNA FE IMPULSADA
POR LA BUSQUEDA
ELLior J. CosGROVE.
La fe comienza conmigo, no con Dios.
Una persona de fe lo es no porque posea una verdad cuya
naturaleza no resulta accesible a otra persona. Antes bien, la per-
sona de fe ha decidido voluntariamente tratar de comprender
y mantener una relacién con el misterio de nuestra existencia.
Esta fe reconoce que, mientras que el objeto de cualquier afir-
maci6n de fe puede ser Dios, el sujeto de tales declaraciones es
una humanidad enormemente limitada en su visién teolégica.
La teologia debe ser formulada con humildad y de forma pro-
visional, teniendo presente el comentario del tedlogo cristiano
del siglo XX Karl Barth: «Los angeles se reiran cuando lean mi
teologia». Una vocacién con grandes aspiraciones, la fe puede
ser descrita mas acertadamente como una busqueda permanente
que trata de conocer a un Dios siempre esquivo.
Un tedlogo no fundamentalista admite sin problemas que la
inteleccion completa de Dios esta siempre fuera del alcance hu-
mano. Desde que Moisés fue informado de que «ningtin hom-
bre puede verme y seguir vivo» (Ex 33, 20), nuestros intentos
El tabi Dr. Elliot J. Cosgrove es el rabino de la sinagoga de Park Avenue
en Manhattan, Cursé inglés y estudios de! Oriente Medio en la Universidad de
Michigan y recibid su licenciatura en Literatura Hebrea en la American Jewish
University. Tras estudiar en e} Instituto Schechter de Estudios Judaicos de Jerw
salén, fue ordenado en el Seminario Teoldgico Judio. Su doctorado en fa L’seuela
de Religién de la Universidad de Chicago versa sobre la historia del judaismo.170 La biisqueda de Dios
de captar la naturaleza de lo divino revelan la naturaleza asin-
totica del proyecto teoldgico. Sin embargo, no hay que tomar
este reconocimiento como una rendicién. Al contrario, la duda
puede ser el sentimiento religioso ms sincero (e incontroverti-
do) que tenemos a nuestra disposicin. Se trata de una profunda
humildad forjada por la conciencia perenne de nuestra incapa-
cidad de describir plenamente a Dios, la cual es tal vez el tnico
lugar donde comenzar un didlogo teolégico integro.
Son estas dos afirmaciones interrelacionadas, la naturaleza
inductiva de la teologia y la incognoscibilidad de Dios, las que
constituyen el punto de partida de mi fe como judio. Tal fe no
pretende definir a Dios, sino que abarca toda una vida de aproxi-
maciones y afirmaciones, reflejando en su conjunto el deseo de
acercarme a mi creador. Al igual que el amor, la fe no exige un
conocimiento absoluto del otro para que dicha relacién sea sig-
nificativa e incluso globalizante. Igual que en el didlogo entre
los amantes del Cantar de los cantares, una relacién basada en
la alianza no depende de su consumacién. Siempre buscando,
pero nunca encontrado; siempre sediento, pero nunca saciado;
es nuestra btisqueda apasionada del Esposo lo que constituye el
objeto y la fuerza de nuestras pesquisas tras de Dios'.
En una fe impulsada por la busqueda, la oracién judia, la
indagaci6n y la observancia se convierten en una serie de opor-
tunidades de descubrimiento: de uno mismo, de los demas y de
Dios. Cada acto de oracién no apunta meramente hacia lo que
dicen los vetustos catecismos, sino que constituye un esfuerzo
en la construccién de una relacién con el Dios histdrico del
pueblo judio y de toda la humanidad. Asi también, al indagar en
los textos de nuestra tradicién, procuro recuperar los tesoros es-
1. Reconozco mi deuda intelectual y espiritual con Louis Jacobs (1920-2006)
y Abraham Joshua Heschel (1907-1972). Sin duda, el lenguaje y la actitud de bus-
{queda como un modelo auténtico de teologia judia no se originaron con Jacobs y
Heschel, pero en ellos han encontrado sus heraldos contemporaneos mas elocuen-
tes. La teologia ha de ser personal, mas no original, y mi deuda con Jacobs y He-
schel no para de crecer. De hecho, para ampliar, corregir 0 aclarar lo que expongo
en estas paginas, recomiendo cualquiera de sus obras.
Una fe impulsada por la biisqueda 171
pirituales del judaismo a fin de expresar mis cuestiones espiri-
tuales. La Tora no es algo que sencillamente deba ser aceptado
o rechazado; mas bien se trata de un palimpsesto que se ha de
investigar y sondear para descubrir una vez mas el rastro de la
voz de Dios. Por ultimo, al llevar a cabo mitzvot trato de comu-
nicarme con mi [Link] el cielo y con la chispa divina presente
en el interior de todo ser humano. En una fe impulsada por la
busqueda, las mitzvot dejan de ser una lista de obligaciones y
prohibiciones para comenzar a convertirse en una serie de opor-
tunidades que me conectan con la voluntad de Dios.
La fuerza de la Tord, la oraci6n y la observancia no depende
de determinar qué refleja o no la voluntad divina. Antes bien,
a través de la oracién devota, del estudio y de las mitzvot se
me proporcionan los utensilios necesarios para ocuparme de los
anhelos espirituales que mi alma alberga. Mi fe, formulada en
tales expresiones, refleja en conjunto un anhelo voluntario de
buscar a Dios.
Es posible discrepar acerca de si esta teologia impulsada por
1a bsqueda representa un tipo nuevo de fe. El hecho de que la
trayectoria de la experiencia religiosa no vaya de Dios a la hu-
manidad, sino al revés —el yo soberano conduce a Dios—, supone
sin duda un signo de los tiempos. Ciertamente, esta actitud pone
de manifiesto la naturaleza autoformativa de la fe. El desafio
del ateismo pierde interés en la medida en que estoy dispuesto a
aceptar la dimension volitiva de la fe. Enfrentado con la maravi-
lla de la creacién, los prodigios de la existencia y los misterios
que merodean por mi alma, conscientemente opto por hallar el
vocabulario, los rituales y la conducta que sirven como armazén
espiritual de mi fe. Decido sopesar de forma activa lo impon-
derable. El ateo esta justamente harto de los males causados en
nombre de quienes afirman conocer con certeza la voluntad de
Dios, y no me duele su escepticismo ante el lenguaje religio-
so en general. En términos de William James (1842-1910), he
decidido voluntariamente respaldar «la hipdtesis religiosa» del
mismo modo que el ateo ha optado por no hacerlo. {Quién ex172 La biisqueda de Dios. "3
el que est en lo cierto? No tengo ni idea. En la medida en que
coincidamos en el respeto a la integridad de nuestras respectivas
decisiones, no veo ventaja alguna en continuar la disputa.
Sin embargo, en tal esquema {podemos llevar a cabo alguna
afirmacin en positivo acerca de Dios? Una vez que hayamos
acabado con todas las salvedades, nos atrevemos a hablar de
Dios? {0 la mera aseveraci6n de términos descriptivos impone
un léxico en aquello que trasciende la capacidad del discurso
humano? Ciertamente como judios, Dios presenta ciertas exi-
gencias en relacién con nuestro ser, como miembros de un pue-
blo con el que tiene una alianza y a la vez como participes de la
humanidad: una preocupacién histérica por el pueblo judio, una
implicacién y presencia permanentes en los asuntos de la hu-
manidad, una serie de expectativas respecto a la conducta huma-
na con un lenguaje concomitante de recompensas y de castigos,
la fe en la vida del més alla, en la revelacién, por citar algunas.
{Creo en algo de esto? Ya se definan como dogmas 0 como un
conjunto sagrado de ideales, la «idea de Dios» y sus miltiples
implicaciones siempre han formado parte integral del judaismo.
Frente a la incémoda opcién de decir demasiado 0 demasiado
poco acerca de Dios, {qué nos atrevemos a decir?
Creo que toda bisqueda representa un planteamiento inter-
medio a este dilema inveterado. Una busqueda apunta hacia
un modelo interpretativo en virtud del cual el yo autonomo se
situa en actitud de didlogo con los textos recibidos de nuestra
tradicion, esforzandose por responder a los interrogantes de la
ێpoca. Mis nociones acerca de Dios derivan de la implicacion
con la literatura y la comunidad judias del pasado, del presente
y del futuro. Una y otra vez los escritos biblicos y rabinicos han
resultado ser lo suficientemente flexibles como para permitirme
enfrentarme a las cuestiones que Ilaman a la puerta de mi ser. El
Dios en quien creo no es monolitico, ni tampoco el Dios de la
literatura biblica y rabinica, algo de lo que estoy agradecido. Mis
razones para la observancia, para la fe en la vida del més alla y
las nociones de revelacién estan en constante evolucién, pero
Una fe impulsada por la busqueda on
hasta ahora me he encontrado comodo dentro de una tradicion
textual elastica y plural desde una perspectiva hermenéutica. De
forma parecida, en la oracién y la praxis judias sigo hallando los
recursos verbales y no verbales para expresar lo que brota de
mi corazon, asi como las obligaciones que tengo ante Dios y la
humanidad. En tiempos de gozo y de dolor, de soledad y comu-
nidad, mis incursiones en el almacén de la literatura y la praxis
judias me han proporcionado las herramientas que me permiten
acercarme a lo que, en tltima instancia, es una Verdad siempre
esquiva. Como formador judio, mi tarea consiste en presentar la
Tiqueza de nuestra tradici6n a otros judios en su propia busque-
da, inspirandoles la confianza necesaria para que se embarquen
€n sus propias travesias. Por ultimo, como judio, me considero
participe de ese corpus que no deja de crecer e incluye todas
las respuestas judias a un Dios inefable. Tan solo el tiempo dira
si nuestras modestas aportaciones seran heréticas, esenciales 0
irrelevantes para un futuro canon judio. Las cuestiones de au-
tenticidad jams pueden ser respondidas en vida, e incluso pos-
teriormente las disputas tienden a persistir. La gran fortaleza de
una fe impulsada por la busqueda es que me permite afirmar mis
creencias, incluso a medida que se desarrollan, respetando al
mismo tiempo la integridad del camino de otra persona.
Sin embargo, al articular los pilares de mi propia fe, también
se pone de manifiesto el desafio fundamental para la teologia
judia en la actualidad. El reto a la teologia judia no procede del
ateismo, de la critica biblica, del mal inexplicable o de cual-
quier otro desafio epistemoldégico nuevo. Creo que los judios
estadounidenses son por lo general religiosos, siempre que em-
pleemos la definicion de religion que nos ofrece William James
como «los sentimientos, actos y experiencias de personas in-
dividuales en su soledad, en la medida en que asimilan que se
hallan en relacion con lo que consideren lo Divino»?. Nuestro
desafio no es teoldgico, sino socioldgico. Es lo «judio» de la
2. W. James, The Varieties of Religious Experience, New York 1985, 31 (ver-
sion cast.: Las variedades de la experiencia religiosa, Barcelona 1986),174 La biisqueda de Dios wets
teologia judia lo que se enfrenta a una amenaza. Mi teologia,
aunque probablemente demasiado liberal en su orientacién para
mis correligionarios mas tradicionales, puede al menos ser de-
finida a grandes rasgos como judia debido a mi insistencia en
conducir mi basqueda religiosa en dialogo con el judaismo. Mi
decision de expresar mi fe por medio de un instrumental judio
llega a través de una serie de afirmaciones a priori sobre mi
identidad —en mi caso, al nacer en una familia judia tradicio-
nal-. Puedo aprender e incluso admirar los distintos caminos
por los que una humanidad diversa aspira a lo Divino, pero
nunca ha sido una opcion vital unirme a otra comunidad de fe.
En tanto en cuanto decida llevar una vida creyente, sera judia;
mi simpatia para con mi pueblo esta demasiado arraigada como
para que suceda otra cosa.
Me temo que un nimero cada vez menor de judios esta dis-
puesto a expresar su fe en términos tan partidistas. En otras
palabras, los judios tienden cada vez menos a explorar su fe
en didlogo con su judaismo. En una era en que florece el yo
auténomo, la literatura judia decae y los vinculos internos y
eternos de la pertenencia a un pueblo cada vez tienen menos
tirén, la decision de buscar respuestas dentro de la literatura y
de la praxis judias es una opcién que toma un grupo de judios
cada vez mas reducido.
La tarea de nuestra generacién no consiste en convencer a la
gente de que tengan una mentalidad religiosa. A nosotros se nos
encarga cultivar comunidades repletas de individuos impulsa-
dos a volverse hacia su judaismo a fin de expresar la fe. Lo que
se necesita es una estructura narrativa y comunitaria capaz de
reclamar y de educar al judio alienado. La teologia judia y la
conciencia de formar parte del pueblo judio son completamente
interdependientes. Sin teologia, la pertenencia al pueblo judio
se convierte en una serie arbitraria de elementos de cultura po-
pular. Sin esa conciencia, la teologia se transforma en un cami-
no que no se transita. Segun aconsejé el rabi Mordecai Kaplan,
un idedlogo reconstructivista, los judios deben comprender que
Una fe impulsada por la busqueda 175
la «autoidentificacion del judio individual con el pueblo judio
es la fuente del elemento mistico en la religion judia»'.
Nuestra fe, al igual que nuestras vidas, adquiere un signili-
cado mucho mis profundo cuando la contemplamos como una
busqueda. El paradigma de nuestra tradicion, desde la salida
del jardin del Edén,-pasando por el viaje de Abrahan, hasta el
peregrinaje por el desierto, es la nocién de peregrinacién. La
fe no trata de los inicios o de los finales, sino del proceso, del
momento futuro y de las oportunidades de descubrir algo. La
opcién de embarcarse en una incesante busqueda de Dios en
didlogo con las riquezas de nuestra tradicion pone de manifies-
to una eleccién poderosa, pero profundamente humilde, capaz
de conducirse entre las opciones del secularismo y del funda-
mentalismo. No en las respuestas que proporciona, sino en la
itual que recomienda, tal busqueda, dirigida tanto
hacia el cielo como hacia la tradicion judia, guarda la prome-
sa de hacernos capaces de mantener una relacién con nuestro
Dios, a quien debemos nuestra existencia.
3. M. Kaplan, 4 New Zionism, New York 1955, 114.17
PROXIMIDAD TEOLOGICA.
LA BUSQUEDA DE INTIMIDAD CON DIOS
SIMON CooPER
En este breve articulo comienzo a plantear mi formulacién
de un proyecto teolégico todavia en marcha para reflexionar
sobre los judios: la busqueda de intimidad con Dios. Se trata
de una articulacion que he derivado de la lectura que he rea-
lizado de dos de las grandes voces filos6ficas de la tradicién,
Maimonides y el rabi Joseph B. Soloveitchik, y ello me parece
cada vez mas relevante en nuestro ambiente religioso actual.
Las lineas maestras de este planteamiento son las siguientes:
a) la vida religiosa de una persona deberia tratar de desarrollar
y alimentar una relacion personal con Dios; b) esto se logra
sobre todo a través del planteamiento filoséfico defendido por
Maimonides y Soloveitchik; y c) el conocimiento de la filosofia
secular, y de los estudios seculares en general, poseen una enor-
me importancia para esta incesante busqueda. A continuacién
trataré de justificar este proyecto.
En el siglo XII, Maimdénides (rabi Moses ben Maimon) ar-
ticuld su filosofia del judaismo. A lo largo de varias décadas y
tras realizar distintas aportaciones historicas al canon de la li-
teratura posrabinica, Maimonides desarrollé una singular com-
Simon Cooper obtuvo su doctorado en el King’s College de Londres, con
un trabajo sobre el pensamiento contemporaneo acerca de la alianza. Es prolesor
ayudante en la Escuela de Estudios Judios de Londres y también editor auxilis
del Journal of Jewish Studies.178 La biisqueda de Dios
prensi6n de la religion. Esta giraba en torno a la delicada rela-
cidn entre la fe y la accion dentro de la vida creyente. Mientras
que el judaismo rabinico habia subrayado la accién por encima
de la fe -de modo que la perfeccién en el cumplimiento de las
mitzyot representaba la mas excelsa meta del culto judio—, Mai-
monides postuld, por el contrario, la necesidad de unas creen-
cias correctas que apuntalaran dichas acciones.
La presentacién mas clara del enfoque de Maiménides se
encuentra en su comentario al capitulo 10 del Sanhedrin de la
Misna, la seccién conocida como Perek Cheilek, porque trata
del lote (cheilek) de una persona en el mundo que ha de llegar.
Los rabinos en esta seccién de la ley oral debaten sobre los ac-
tos por medio de los cuales un judio puede perder su lote en el
mundo futuro. Se presupone que los rabinos comprenden que
la conquista o la pérdida del lote personal en el mundo que ha
de venir depende de los actos; si observas las mifzvot, accede-
ras al mundo futuro, y si Ilevas a cabo algunas transgresiones
malvadas corres el peligro de perder tu lote. Maimonides afiade
algo a esta interpretacién rabinica al presentar la sumamente
revolucionaria afirmacion de que a fin de ser tenido en cuenta
para el mundo futuro no solo debias hacer una serie de obras,
sino también pensar determinadas cosas.
Tal vez este fue el primer y mas importante intento de intro-
ducir un dogma o credo en el judaismo. Los conocidos Trece
principios de la fe de Maimonides, que aparecen en el seno de
este comentario sobre Perek Cheilek, son enumerados con el fin
de explicar con precision qué es lo que debia creer un judio para
considerarse verdaderamente parte de la comunidad, asi como
para obtener su lote en el mundo futuro. Lo que resulta signifi-
cativo no es el contenido concreto de tales creencias, sino que
Maimonides las considere requisitos. Por vez primera se nos di-
ce qué pensar. Ademas, en la obra de Maimonides encontramos
algo mas que una sugerencia implicita de que, en caso de existir
una jerarquia entre la praxis y la fe, la primera estaria subordi-
nada a la segunda. Existe un debate dentro de los estudios sobre
Proximidad teologica 179
Maimonides respecto a si este consideré posible la perfeccién
moral y espiritual sin cumplimiento alguno de los mandamien-
tos; el mero hecho de que exista tal discusién da testimonio de la
supremacia de la fe sobre la accién en su obra.
Me siento fuertemente atraido hacia este planteamiento de
Maimonides, pese a que discrepa de la corriente mas impor-
tante del judaismo ortodoxo actual. Desafortunadamente (a mi
juicio), hoy en dia el judaismo se caracteriza en buena medida
de acuerdo con sus actos: es lo que haces 0 no haces lo que de-
fine tus credenciales judias. Sin embargo, la palabra ortodoxia
(frente a ortopraxis) denota una fe, y la vida religiosa deberia
estar centrada en el sistema de creencias de una persona. Mai-
monides traté de revolucionar el judaismo de una forma audaz,
y su intento todavia resuena en la actualidad entre aquellos para
quienes la vida judia consiste en intentar forjar una relacién
personal con Dios. Establecer tal relacion precisara de una in-
vestigacién no solo del sistema de creencias de una persona,
sino también una interpretacion de los posibles conceptos de
Dios, un tema muy querido para Maimonides.
En pocas palabras, es imposible tratar de conocer a Dios
cuando no comprendes qué es Dios, y por ello Maiménides in-
siste en que los creyentes posean nociones correctas de la Enti-
dad Divina antes de comenzar a rendirle culto. El pensador que
mejor ha condensado este tipo de planteamiento en la época mo-
derna es el fildsofo judio Joseph B. Soloveitchik, mas conocido
como «el rab». La obra de Soloveitchik muestra una tensién y
un malestar considerables. En el centro de esa inquietud se halla
la dificultad inherente al intento de llevar una vida creyente. La
verdadera persona de fe est desgarrada por sus esfuerzos a la
hora de comprender la relacién con Dios bajo la alianza. La per-
sona fiel «oscila entre el éxtasis en compaitia de Dios y la deses-
peraci6n cuando se siente abandonado por él»! y se esfuerza por
entender «la asombrosa dicotomja de la implicacion de Dios en
1. J. Soloveitchik, The Lonely Man of Faith, New York *1992, 2.180 La biisqueda de Dios
el drama de la creacin y su lejania y excelsitud respecto a este
drama»’. En otras palabras, la precisa naturaleza de la relacién
del fiel con Dios le causa perplejidad e inquietud. ,Cémo es po-
sible que Dios esté preocupado por el mundo e implicado en él,
ya la vez trascienda el ambiente y la comprensién humanos? El
conocimiento de este insoluble problema conduce a la soledad
existencial que siente el «creyente solitario» de Soloveitchik.
El creyente de Soloveitchik se halla vinculado de forma in-
trinseca a un concepto de judaismo derivado de Maimonides,
puesto que esta interesado en conocer la naturaleza precisa de
su relacién con su creador (si de hecho puede ser clasificada
como una relacién). Basandose en una interpretacién sumamen-
te novedosa de los dos primeros capitulos del Génesis, Soloveit-
chik presenta dos tipos alternativos de personalidad humana, el
primer Adan y el segundo Adan; es decir, el Adan creado en
Gn 1 y el Adan creado en Gn 2. Es el segundo Adan el que esta
totalmente preocupado por Dios, en buena medida debido a la
naturaleza de su nacimiento, cuando Dios insuflé en su nariz,
forjando un vinculo mas intimo entre Dios y el segundo Adan
que el que tal vez estuviese presente en la creacion del primer
Adan. El primer Adan fue creado a imagen de Dios, a su seme-
janza. El creyente solitario de Soloveitchik, por consiguiente, tal
vez refleje mas claramente el tipo de caracter del segundo Adan,
que siempre anhelara volver a la proximidad con Dios que sintié
al comienzo de su vida.
La experiencia del segundo Adan encuentra eco en todos
nosotros. Hay momentos en la vida en que, si somos tremen-
damente afortunados, sentimos la presencia divina en nuestra
existencia, Pero se trata solamente de momentos pasajeros, su-
perados ampliamente por la mayor parte del tiempo, cuando no
nos sentimos y no nos podemos sentir cerca de Dios. No obs-
tante, me parece justo y adecuado que la esencia del judaismo
de una persona remita a la adopcién de un marco dentro del cual
2. Ibid., 47.
Proximidad teologica 181
sea posible continuar persiguiendo este suefio, a saber, la proxi-
midad 0 la cercania a Dios. Maiménides escribe que «una vez
conseguido el conocimiento de Dios, se impone la consagracién
a él, ocupando de continuo el pensamiento y la inteligencia en
el amor que le es debido»*. De hecho, Maimonides reinterpreta
la era mesidnica & fin de complementar esta visién del objeto
definitivo; incluso en la era mesianica el deleite de cada persona
dependerd del nivel de su conocimiento de Dios porque, de for-
ma literal, de lo que disfrutaran es de su conocimiento de Dios.
Sin ello, apenas habré margen para el gozo.
Ni Maimonides ni Soloveitchik explicitan cémo en concreto
debe comportarse una persona para lograr esa cercania a Dios.
En realidad, seria llamativo que hubieran hecho tal cosa. Se-
guramente la proximidad a Dios es una visidn personal y, por
consiguiente, tratar de lograrlo es en buena medida una empresa
personal. En este sentido, no resulta sorprendente que Maimo-
nides fuera criticado por sugerir que el hombre podia (y en oca-
siones debia) apartarse de su comunidad para llevar una vida
retirada, la cual le proporcionaria la oportunidad de cumplir su
tarea, Tanto la vision de Maimonides del futuro de la religion
como la descripcién de Soloveitchik del creyente solitario se
caracterizan por ser personales en vez de comunitarias. Sin em-
bargo, el marco comunitario sin duda puede ayudar al individuo
a alcanzar su objetivo.
En ultima instancia, a juicio de ambos pensadores, todos y
cada uno de los judios tienen que intentar comprender su re-
lacién con Dios, en lugar de recurrir a una especie de red de
seguridad. Es precisamente a causa de la busqueda individual
y personal por lo que la vida de fe exige que Soloveitchik se
sienta impelido a describir la empresa como solitaria. ;Cémo es
posible que un hombre casado como Soloveitchik, con esposa,
hijos, nietos, alumnos, feligreses y numerosos amigos y cole-
gas, se sienta solo? Porque la soledad es mas existencial que
3. Maimonides, Guia de perplejos IMI, 51 [p. $50].182 La busqueda de Dios
lo que sugieren tales relaciones interpersonales. Trasciende el
ambito mundano, humano y terrenal (aquello que tanto venera
la otra figura heroica de Soloveitchik, el «hombre halajico»),
percibiendo el mundo en términos mas césmicos.
Pese a la ausencia de una guia practica tanto en Maimonides
como en Soloveitchik, sin duda es posible aprender una serie
de lecciones, y de hecho creo que tenemos sélidos cimientos
a partir de los cuales continuar nuestras empresas teoldgicas
judias en el siglo XXI. ,Cual es la naturaleza precisa de es-
tos firmes cimientos? En primer lugar, se basa en la intimidad
personal con Dios, en el desarrollo de una vida de fe que hace
propia una forma de relacin intima con el creador. En segun-
do lugar, deriva de un riguroso anidlisis filos6fico del judaismo,
que procura comprender la esencia misma de la empresa de fe,
y al hacerlo subraya los principios fundamentales de la fe‘.
Y en tercer lugar, nace de una firme fe en el beneficio (y, de
hecho, en la importancia) de la filosofia secular y de los estu-
dios seculares. Tanto Maimonides como Soloveitchik estaban
versados en (entre otras cosas) la filosofia secular de la época.
Para Maiménides, se trataba de la metafisica aristotélica. Para
Soloveitchik, era la tradicién filosofica occidental posterior a la
Ilustracion (y en particular la filosofia existencialista). Ambos
incorporaron notables ingredientes de esas filosofias en sus for-
mulaciones de la fe judia.
Julius Guttmann, un tedlogo judio del siglo XX, ha afirmado
que «Ja historia de la filosofia judia es la historia de las sucesivas
adopciones de ideas extrafias que luego fueron transformadas
y analizadas conforme a determinadas perspectivas judias»*, y
yo defenderia la capital importancia de esas sucesivas asimila-
ciones de influjos externos. Algunas de las mejores articulacio-
4, Maiménides defendié los fundamentos de la fe (ikkarim 0 yesodot) no solo
en los Trece Principios de Fe, sino también en el primer capitulo de la Guia de per-
plejos y en el primer capitulo de la Mishneh Torah, acertadamente llamado Yesodei
HaTorah (los fundamentos de la Tora).
5. J. Gutmann, Philosophies of Judaism, New York 1973, 3.
Proximidad teolégica 183
nes a favor de una filosofia judia vibrante y coherente siempre
han tenido lugar en la intersecci6n entre la Tord y la filosofia.
Se podria incluir a pensadores como Samson Raphael Hirsch
y Abraham Joshua Heschel, junto con Maimonides y Soloveit-
chik, entre las figuras cuyas obras muestran un profundo conoci-
miento de la filosqfia accidental y griega, y al mismo tiempo un
dominio sublime del judaismo de la Tora. Estos pensadores han
creado modelos matizados y atractivos a fin de comprender las
complejidades de la fe judia, los cuales se han visto consolida-
dos y enriquecidos gracias a su actitud positiva en relacién con
la sabiduria secular. Creo que esos dos grandes pensadores y ra-
binos -Maimonides y Soloveitchik— deberian servir de ejemplos
para continuar este tipo de proyecto teoldgico. Sera un proyecto
que emplea un riguroso anilisis filosdfico guiado por una sabi-
duria a la vez tradicional y secular. El objeto de la empresa sera
intentar servir de guia para lograr la proximidad de Dios. No
puedo pensar en un proyecto mas importante en el que ocupar
a los intelectuales judios -académicos, rabinos y laicos~ en los
afios venideros.18
EL ANHELO DE ESCUCHAR
UNA VEZ MAS
LEON A. Morris
Formular una teologia para el siglo XXI requiere mucha
mas modestia que la que anteriores escritos teologicos parecen
reconocer. En el periodo medieval los tedlogos explicaron los
minuciosos detalles de la fe correcta con una confianza cons-
truida en torno a conjuntos de pruebas de la existencia de Dios,
de la realidad de la divina providencia y de la verdad de la reve-
lacion. En la modernidad tales pruebas cayeron victimas de la
ciencia y la razon, resultando cada vez mas necesario redefinir
o repensar nuestras anteriores ideas teolégicas a la luz de una
fe ilimitada en la bondad de la humanidad y en la ética univer-
sal. Aunque aparentemente a una enorme distancia, lo que las
teologias premoderna y moderna compartian era una actitud de
certeza, ya sea acerca de lo que es Dios, ya sea acerca de lo que
no es. En claro contraste, nuestros tiempos se caracterizan por
una gran incertidumbre. Para muchos de nosotros, la teologia
contemporanea trata no tanto de lo que sabemos que es ver-
dad cuanto de las maneras religiosas de organizar y concebir
el mundo. Si la teologia judia medieval y moderna fuera prosa,
Leon A. Morris es el rabino del templo Adas Israel en Sag Harbor (Nueva
York), y director y fundador del Centro Skirball para la Formacién Adulta Judia
en el templo Emanu-El de Manhattan. Ha publicado articulos en Philadelphia
Inquirer, Baltimore Sun, Sh'ma, Jewish Week y Beliefnet, y ba contribuido con un
capitulo titulado «Beyond Autonomy» en el libro Platforms and Prayer Books:
Theological and Liturgical Perspectives on Reform Judaism.186 La hiisqueda de Dios
la nuestra es una teologia poética. En nuestros dias, «hacer teo-
logia» tiene que ver mucho mis con el sentido y la elegancia
que con una verdad que en ultima instancia trasciende nuestra
capacidad de entender.
Teniendo esto en cuenta, la teologia del siglo XXI puede ser
comprendida como una plasmaci6n de relatos religiosos que
tratan de reflexionar sobre la realidad de Dios y nuestro concep-
to de la vida buena, al mismo tiempo que se es perfectamente
consciente de todo lo que se encuentra mds alla de nuestro ple-
no entendimiento. Admitiendo que al parecer hay infinitas ma-
neras de hablar de Dios, la teologia contempordnea puede ser
franca a la hora de desarrollar un relato teolégico con una meta:
la vida que sera vivida a resultas de dicha teologia.
{Cual es tal vida para nuestros dias? Para los judios liberales
estadounidenses, la necesidad mas urgente es que el judaismo
trascienda el yo y nos inspire a ir mas alla de nuestro indivi-
dualismo aislado. Tratamos de conectar con el otro, de formar
comunidades con un proposito compartido y de sentirnos en
genuina continuidad con el pasado judio. Muchos de nosotros
ansian una nocién de compromiso y de obligacién que sea lo
suficientemente convincente como para permitirnos trascender
(pero no rechazar por completo) nuestra duda y nuestro escep-
ticismo, a fin de dar a nuestra vida un sentido y un propésito
mas profundos.
Como judios liberales, las tradicionales reivindicaciones de
autoridad por parte de nuestros textos sagrados no resultan per-
suasivas si se las comprende en su sentido mas literal. Nuestro
concepto de Dios, y particularmente la naturaleza y el contenido
de la revelacién, invariablemente se distancian de la perspectiva
mas rigidamente tradicional. Mientras que hace varias genera-
ciones tales puntos de vista constituian un rechazo radical de los
principios judios fundamentales, para muchos de nosotros las
reivindicaciones tradicionales (sin ser reinterpretadas) resultan
sencillamente poco convincentes desde el principio. Sabemos
demasiado acerca de la historia y de la critica biblica como para
El anhelo de escuchar una vez mds 187
poder considerar seriamente las tradicionales afirmaciones de la
revelacién. Vemos pruebas de la (co-)autoria humana en cada
uno de nuestros textos sagrados. Los mandamientos no pueden
ser completamente aislados de la sociologia y de la antropolo-
gia, de manera que, de manera inevitable, son percibidos como
intentos humanos de determinar el modo de vivir en presencia
de Dios. A resultas del colapso de los conceptos tradicionales
de autoridad, el individuo ha surgido como el arbitro definitivo
a la hora de determinar las obligaciones de una persona. Sin
embargo, la autonomia personal ha erosionado de forma dras-
tica la nocién de pasién y devocién religiosa. Ha minimizado
el papel que desempefia la religion en la vida cotidiana, y ha
aflojado los lazos que nos vinculan entre nosotros y con la tra-
dicion que hemos heredado.
Este ha sido mi dilema religioso durante muchos afios, y
siento que no estoy solo. {Qué ha de hacer un judio liberal si
pretende vivir una vibrante vida de responsabilidad y compro-
miso judio capaz de integrarlo todo? Ya no resulta posible sen-
cillamente regresar a una comprensién premoderna de Dios y
de la Tora. No podemos reintroducir al genio en la lampara,
y no existe el deseo de hacer tal cosa. Los muchos dones de la
modernidad compensan sus desafios. Sin embargo, somos do-
lorosamente conscientes de cuan insuficientes son las ensefian-
zas de la modernidad para modelar una vida judia apasionada.
Tal como ha afirmado Paul Mendes-Flohr, un destacado estu-
dioso del pensamiento judio moderno, «llegamos asi a un gra-
ve punto muerto. El individualismo moderno parece conducir a
una forma de vida que no es viable ni individual ni socialmente,
pero volver a las formas tradicionales supondria regresar a un
determinismo y una opresién religiosa intolerables. La cuestion
es, por consiguiente, si las antiguas tradiciones civiles y bibli-
cas tienen la capacidad de reformularse permaneciendo a la vez
fieles a sus mas profundas intuiciones»'.
1. P. Mendes-Flohr, Divided Passions: Jewish Intellectuals and the Experien
ce of Modernity, Detroit 1991, 287-288.188 La biisqueda de Dios, 3
Se precisa de un nuevo enfoque teologico que nos ayude a
repensar y reclamar las ideas y la praxis judias para un tiempo
como el nuestro. Buscamos una teologia que permita el escep-
ticismo, la critica y el andlisis que nos ha legado la modernidad
y a la vez nos lleve un paso mas alla, donde el viejo lenguaje
pueda hablarnos en formas nuevas.
Un concepto filosofico vital que expresa este proyecto teold-
gico es la nocién de «segunda ingenuidad». El término, acufiado
por el pensador catdlico decimondnico Peter Wust, y desarro-
llado por el fildsofo del siglo XX Paul Ricoeur, es definido por
Elie Holzer, investigador de la Universidad Bar-Ilan, como «una
actitud criticamente mediada en relacién con las afirmaciones
de la fe religiosa sobre la realidad»’. La primera ingenuidad se
caracterizaba por la «inmediatez de la fe» en las afirmaciones
tradicionales de la vida religiosa*. Para nosotros como judios,
esta primera ingenuidad incluye nociones como que Dios hablo
en el monte Sinai, que la Tora fue escrita por Dios y que Moisés
recibié la Tora tanto escrita como oral. En algtin momento, a re-
sultas de la ciencia, la historia y la critica de las fuentes, nuestra
primera ingenuidad original quedo hecha pedazos. Ricoeur con-
sidera que este proceso de desmitologizacion es «la adquisicién
irreversible de la veracidad, de la honradez intelectual y de la
objetividad»*. Sin embargo, la aportacién de Ricoeur consiste
en que esta disolucién del mito no constituye necesariamente el
Ultimo paso. Una vez que se quiebra el mito, hay una forma de
restaurarlo como «simbolo». No se trata de volver a creer en el
mito original, sino de comprenderlo de una manera nueva.
{Quiere esto decir que podemos volver a vivir Ja ingenuidad
primitiva? Ciertamente, no. En todo caso, hay algo que se perdié,
y que se perdi irremisiblemente, y es la percepcién inmediata
2. E. Holzer, The Concept of Second Naivete, en J. Cohen (ed.), Languages
and Literatures in Jewish Education, Jerusalem 2007, 326.
3. P. Ricoeur, The Symbolism of Evil, Boston 1968. 351 (versién cast.: Finitud
y culpabilidad, Madrid 1969, 704).
4. Ibid., 350-351 (versi6n cast.: Finitud y culpabilidad, 704).
El anhelo de escuchar una vez mas 189
de la conciencia. Pero, si bien es cierto que no podemos revivir
las grandes simbélicas de lo sagrado en su auténtica fe original,
en cambio podemos, como hombres modernos, aspirar a una
nueva ingenuidad en la critica y por la critica. En una palabra, la
interpretacion es la que puede abrirnos de nuevo las puertas de
la comprensién’.
i
La interpretacin, lo que la filosofia denomina hermenéuti-
ca, es, a juicio de Ricoeur, el medio por el que resulta posible
revivir los viejos mitos y rituales. La indispensabilidad de la in-
terpretacion en Ricoeur encuentra su paralelo en una cosmovi-
sion rabinica que comprendia el texto y su interpretacion como
dos productos de la revelacion. «Incluso lo que un alumno ave-
zado expondra ante su maestro ya ha sido entregado a Moisés
en el Sinai» (Talmud de Jerusalén, Pe ‘ah 2, 4).
Una segunda ingenuidad anclada en el acto interpretativo
reclama la renovada centralidad de la beit hamidras (la casa de
estudio) en la vida institucional judia. Su cultura genera el tipo
de cuestionamiento, debate y dialéctica que refleja el estadio de
critica y desmitologizacién que provoco la quiebra de la pri-
mera ingenuidad. Sin embargo, al ir mas alld de la critica y la
desmitologizacion, la beit hamidrds se convierte en una especie
de encarnacién institucional de la segunda ingenuidad. En el
estudio de textos en la beit hamidrds, nuevas interpretaciones
reemplazan a menudo a las lecturas previas. Una y otra vez se
recuperan viejas ideas y se reviven antiguos mitos mediante
una implicacién activa en la hermenéutica. Es la beit midras la
que engendra el tipo de proceso interpretativo que posibilita el
renacimiento del mito y del sentido, a la vez que es generada
por dicho proceso.
La beit hamidrds constituye asimismo un modelo para la in-
teraccién y el intercambio creativo entre el yo y los otros. La
beit hamidrds nos orienta por el camino en el que la vida in-
terpretativa solo puede ser llevada a cabo en comunidad. Si la
5. Ibid., 351 (version cast.: Finitud y culpabilidad, 704).190 La biisqueda de Dios SNA
hermenéutica posibilita el reavivamiento del mito, entonces la
comunidad es un elemento indispensable de una segunda inge-
nuidad. Por ejemplo, el fildsofo aleman Georg Gadamer explica
que «la tarea de la hermenéutica consiste en clarificar este mi-
lagro de la inteleccion, la cual no es una misteriosa comunién
de las almas, sino la participacién en un sentido compartido»®.
Solo mediante la conversacién con el otro somos verdadera-
mente capaces de comenzar a agotar las posibilidades de com-
prender un texto o una experiencia. Sentado a la mesa frente a
otra persona, el sentido y el entendimiento surgen del trialogo
entre los compaiieros de estudio y el texto. Si la autonomia per-
sonal pudiera ser comparada con un individuo solitario sentado
tranquilamente en el escritorio de su biblioteca, el modelo de la
beit hamidrds, con su alboroto y discusi6n, sirve de correctivo
a una autonomia que vive aislada y resulta alienante’.
De este modo, la beit hamidrds nos recuerda que la auto-
nomia es tnicamente el punto de partida, el hecho indiscuti-
ble de que cada persona tiene la autoridad necesaria para de-
terminar la ley por ella misma. Sin embargo, en la medida en
que la beit hamidrds crea espacio para una comunidad, surge
la sensacién de haber recibido un mandamiento, de modo que
comienza a quebrarse la clasica dicotomia entre autonomia y
heteronomia. Mi identidad personal se ve profundamente afec-
tada por aquellos con quienes me relaciono. La experiencia del
estudio me permite poner sobre la mesa todo aquello que soy.
Gozo de libertad para criticar el texto y para aplicar todos mis
conocimientos externos. Sin embargo, en el hecho de estudiar
un texto con otra persona tratando de entenderlo y de dotarle
de sentido, se ha producido al mismo tiempo un renacimien-
to de este texto, surgiendo una comunidad que comparte unos
simbolos y un lenguaje comunes.
6. H.G. Gadamer, Truth and Method, New York 2004, 292 (versién cast.: Ver-
dad y método, Salamanca 2007).
7. Descubri este contraste a través de M.A. Ouaknin, The Burnt Book: Rea-
ding the Talmud, Princeton 1995.
El anhelo de escuchar wna vez mas 191
El filésofo Ernst Simon «tradujo» la nocién de segunda in-
genuidad de Wust para el contexto judio, planteando ademas
que se trataba del climax de tres estadios distintos en el desa-
trollo humano-religioso: primera ingenuidad, seguida de critica
reflexiva, continuada en Ultima instancia por la segunda inge-
nuidad*. Mientras que-las etapas de Simon remiten al desarrollo
del individuo, ampliemos su nocién y apliquémoslas al pueblo
judio colectivamente.
Cuando se piensa cronolégicamente en el paso de la época
premoderna a nuestros dias, estos estadios adquieren un nuevo
significado. Hay pocos judios liberales de hoy en dia que ha-
yan experimentado personalmente la primera ingenuidad’. La
mayoria de nosotros inicié su vida judia mucho después de que
ya se hubiese producido una desmitologizacion generalizada.
La primera ingenuidad habla del horizonte teoldgico previo a
la modernidad. Comenzando con el racionalista del siglo XVII
Baruch de Spinoza y culminando en la Ilustracién, los mitos
fundacionales del judaismo se vieron cuestionados y destrui-
dos por la modernidad. Esta estuvo definida, en muchos sen-
tidos, por el segundo estadio de critica y reflexion. No obstante,
desde entonces el judaismo ha sido incapaz de dejar atras esa
segunda etapa. El judio liberal contemporaneo tiene que ad-
quirir todavia una «orientacién positiva recién descubierta que
le permita resistir la reclamacién total del pensamiento critico,
trascendiendo las conclusiones de su yo racional y explorando
nuevos A4mbitos de sentido»'°. Nuestra aceptacién de la critica
todavia no ha sido plenamente aplicada al acto critico en si,
como nos exige la segunda ingenuidad. Llevamos algun tiempo
en los momentos finales de ese estadio intermedio, delante del
precipicio, pero sin adentrarnos en el umbral que nos condu-
8. E. Holzer, The Concept of Second Naivete, 327-328.
9. Agradezco a Elie Holzer que me subrayase las dificultades que conlleva
la aplicacién de la nocién de segunda ingenuidad a alguien que nunca ha experi-
mentado realmente una primera ingenuidad enraizada en la fe y la praxis judias
tradicionales.
10. E. Holzer, The Concept of Second Naivete, 329.192 La biisqueda de Dios ss,
ce a la segunda ingenuidad. A decir verdad, hemos afirmado
que los viejos rituales pueden tener sentido en nuestras vidas
contemporaneas. Sin embargo, nuestro objetivo no ha sido tan
ambicioso como un renacimiento y reclamacién a gran esca-
la. Por el contrario, atin existe hoy en dia dentro del judaismo
reformado una gran ambigiiedad en relacién con la praxis tra-
dicional, basada en la premisa de que un enfoque critico haria
que tales acciones fuesen innecesarias en el mejor de los casos
y supersticiosas en el peor de ellos.
Tomando prestadas otras dos formulas de Ricoeur, durante
mas de un siglo el judaismo reformado de Estados Unidos ha
planteado exclusivamente «una hermenéutica de la sospecha»
sin complementarla con una «hermenéutica de la afirmacién».
Esta sugiere que examinemos nuestros textos y rituales de un
modo que fomente su rejuvenecimiento. Las perspectivas histé-
ricas y criticas no deberian ser utilizadas para rechazarlos, sino
que habrian de ser el trasfondo desde el cual implicarnos en un
sincero esfuerzo por aceptarlos. Ello supondria una transfor-
macién decisiva en la orientacién del judaismo liberal. Durante
mas de ciento cincuenta afios, los judios liberales han rechaza-
do de forma rutinaria innumerables practicas basdndose en una
sélida defensa intelectual («este ritual ain muestra las huellas
de su origen supersticioso», «ese mandamiento refleja tabues
comunes en el Antiguo Oriente Medio»). Una segunda inge-
nuidad judia nos invitard a regresar a la vida normativa judia de
una manera que no nos exija abandonar nuestra investigacién
0 historicisma, o que elimine nuestra capacidad de ser criticos,
sino que nos anime a trascenderlos, a descubrir en los viejos
textos y rituales nuevas posibilidades de hallar un sentido, crear
comunidad y conectar con la divinidad.
Antes de ser educado en la nocion de segunda ingenuidad
descubri que mi propia vida religiosa respaldaba este concepto, y
sospecho que lo mismo podria afirmar de muchos de mis amigos
y colegas. La aceptacién de la critica de las fuentes biblicas no
me impide experimentar el peso de un mandamiento de la Tora.
El anhelo de escuchar una vez mas 193
Conocer la historia del desarrollo del kadish'' y la relativamente
tardia aparicion de la praxis de recitarla once meses por un pa-
dre difunto no suprime que sienta como si el alma de mi difunto
padre dependiera de mi voz para subir al cielo, Una segunda
ingenuidad judia permite combinar de forma vital la poesia y el
simbolismo con la responsabilidad y la obligacion. Al adquirir
una segunda ingenuidad, los judios liberales del siglo XXI pue-
den moldear un estilo de vida religioso sostenido una vez mas
por interpretaciones teoldgicas clasicas como Torah mi’Sinai (la
Tora del Sinai), berit (alianza), mitzvd (mandamiento) y halaja
(ley judia). Al reclamar este lenguaje, nuestro planteamiento es-
tara decididamente mas orientado hacia la aceptacion que hacia
el rechazo, mas centrado en la comunidad que en el yo, y mas
abierto al aprendizaje que a la critica.
Hay una conocida hagadd talmtdica que nace de una com-
prensién demasiado literal de la descripcién de los hijos de Is-
rael que acampaban en el monte Sinai esperando la revelacion
en Ex 19, 17: «Y ocuparon sus puestos a los pies de la montafia»,
El rabi Abdimi Hama bar Hasa dijo: «Esto ensefia que el Santo
Bendito sostuvo la montafia sobre ellos como un fanal y dijo:
‘Si aceptas la Tord, bien; si no, esta sera tu tumba’». El rabi
Aha bar Jacob dijo: «No obstante, lo aceptaron en tiempos de
Asuero, pues esta escrito: ‘Los judios cumplieron y aceptaron’
(Est 9, 27). Es decir, cumplieron lo que ya habian aceptado»
(Talmud de Babilonia, Shabbat 88a).
Esta hagada resulta vital para nuestra discusién. La com-
prensién de Dios del libro de Ester (y quiza la comprensién de
la generacién acerca de la cual fue escrito) contrasta enorme-
mente con la mayor parte de la Biblia hebrea. Dios esta oculto
1. El Aadish (palabra derivada de la raiz aramea que significa «santificado»)
es una de las mas importantes oraciones del judaismo (escrita, no obstante, en
arameo). En ella se pide a Dios la pronta redencién y la llegada del mesias. Aun-
que existen varias clases de kadish, desde comienzos de la Edad Media adquirié
mayor renombre el Kadish Yatom (de los huérfanos), que se hace en memoria de
los muertos [N. de! T.].194 La biisqueda de Dios #»\3
en el libro de Ester, y parece estar ausente el tipo de milagros
salvificos notorios que caracterizan la Biblia. {Qué podia signi-
ficar para la gente de la generacién de Mordecai y Ester haber
cumplido la Tora? ;Y en qué se diferencia tal cumplimiento
de la aceptacién? Tal vez la suya fue una especie de segunda
ingenuidad, una afirmacién de que la Tora podia de hecho ser
cumplida en muy distintos momentos y circunstancias, en tanto
que la aceptacion resulta mucho mas desafiante.
También para nosotros es obvio que ha desaparecido hace
tiempo la fuerza de una aceptacién obligatoria. Los rabinos ya
no tienen una autoridad constitutiva. La naturaleza sagrada de
nuestros textos clave es concebida de una manera radicalmente
distinta. Nuestro concepto de la relacién entre Dios y la huma-
nidad ha cambiado desde la pura heteronomia. A la luz de esta
realidad, debe nacer un nuevo modelo que nos permita reasu-
mir la Tora y las mitzvot. Nuestra urgencia nace precisamente
del hecho de que ya no experimentamos que la montafia pende
sobre nuestras cabezas y, sin embargo, al igual que la genera-
cién de Ester y Mordecai, anhelamos una conexi6n real y dura-
dera con la generacién que estuvo en el Sinai.
19
SEGUIR EL CAMINO
DANIEL NEVINS
Mi paradoja teolégica: un Dios que pueda describir no es
digno de que le rinda culto. Se trata de algo axiomatico. Dios
como un objeto es siempre dios como un idolo. ,Cémo podrian
meras criaturas comprender y describir al autor de la creacion?
El conocimiento humano esta determinado por las restriccio-
nes de nuestra limitada experiencia e imaginacién. {Qué son
unas pocas décadas de formacién en el contexto de la eterni-
dad? {Qué perspectiva es posible obtener —incluso por el mas
audaz de los exploradores— de la vastedad del espacio? Nuestro
conocimiento esta tristemente limitado; no obstante, presumi- ‘
mos de hablar del Eterno. La oracién matinal de la liturgia judia
lo recoge perfectamente: «Mah anachnu, mah chayeinu, mah
chasdeinu, mah tzidkeinu, mah g’vurateinu» («Qué somos en
comparacion con Dios? {Qué son nuestras vidas, nuestra moral,
nuestra fortaleza?»). Incluso los hombres mas sabios y justos
mueren y son olvidados. «Qué es el hombre... para que ti lo
conozcas (0 seas conocido por él)?» (Sal 144, 3). La unica acti-
tud adecuada al tratar de Dios es la humildad.
Sin embargo, también esto es cierto: miles de millones de se-
res humanos han anhelado la presencia, la orientacién y el amor
El rabi Daniel Nevins es el decano Pearl Resnick de la Escuela Rabinica del
Seminario Teoldgico Judio, y director y profesor de su Departamento de Habilida-
des Profesionales. Sirve en el consejo ejecutivo, en la comisién de localizacién y
en el comité legal de la Asamblea Rabinica. Anteriormente ejercié de rabino en fa
sinagoga Adat Shalom de Farmington Hills (Michigan).196 La busqueda de Dios
de Dios, y muchos han logrado tener intensas, aunque efimeras,
experiencias de dicha presencia. Tales vivencias poseen la capa-
cidad de transformar una vida, una comunidad y una sociedad
entera. El ansia de Dios supone anhelar un sentido, la sensacién
de que se nos ha otorgado la existencia por misteriosas razones
y de que nuestras vidas, a pesar de su limitacion, pueden resul-
tar significativas. Tal como dice el salmista: «Gustad y ved qué
bueno es el Sefior; dichoso el hombre que se refugia en Dios»
(Sal 34, 9). Nuestras oraciones nos guian desde la incapacidad
indefensa a la busqueda activa. Adom Olam (el Sefior eterno)
nos lleva desde la trascendencia de Dios sobre el espacio y el
tiempo (bli reishit, b’Ti tachlit) a la presencia en nuestros mo-
mentos mas vulnerables, en el suefio y en la muerte (bivado af
kid ruchi). La naturaleza de Dios es un misterio, pero para mu-
chos su presencia es una realidad.
Ademas, no estamos solos en nuestra busqueda, sino que
las tradiciones y las comunidades de buscadores que comparten
nuestro camino y confirman nuestro propdsito nos enriquecen.
La insistencia judia en la compafiia en el estudio (chevruta) y
la comunidad de oracién (minyan) significa que incluso la per-
sona mas sabia y espiritual que busca a Dios se beneficia de la
compaifiia religiosa. En momentos de debilidad, la comunidad
ofrece aliento; en momentos de presuncién, pone las cosas en
perspectiva y nos critica. La comunién 0 alianza de buscadores
guia nuestra empresa en pos de un Dios esquivo. Tal vez por ello
es por lo que nuestra tradicién mistica habla del aspecto mas ac-
cesible de la divinidad como de kenesset Yisrael, la asamblea de
Israel. La misma oraci6n matinal que habla de la insignificancia
de la humanidad proclama: «Aval anachnu amja benei beriteja»
(«Pero somos tu pueblo, hijos de tu alianza»).
{Qué significa ser el pueblo de Dios, un pueblo de la alian-
za? Dios eterno, que excedes toda medida y descripcién, gcdmo
habremos de servirte? Esta no es una cuestién sencilla, asi que
no hay una respuesta unica. Cada shabbat, cuando dejamos de
lado nuestros propios esfuerzos creativos y adoptamos un esta-
Seguir el camino 197
do de animo contemplativo, oramos: «Purifica nuestro coraz6n
para servirte en la verdad». Quizds esperamos que esta purifi-
cacién sea un don magico de Dios, pero el judaismo ofrece un
mecanismo que nos ayuda a perseguir este objetivo: la Tora y
las mitzvot. Estudio y culto, culto y estudio; no tiene sentido
separar ambos aspectos de nuestro servicio. Por medio de la
contemplacién y de la accién asimilamos en nuestra vida los
valores divinos, tratando asi de purificar nuestro corazén para
servir a Dios en la verdad. Santificanos con tus mandamientos,
y danos nuestro lote en tu Tord, y purifica nuestro corazon para
servirte en la verdad. La accién conduce al entendimiento, el
cual a su vez lleva a la pureza del alma. Este avance se halla en
el centro mismo de la praxis judia.
«Y ahora, Israel, esto es lo unico que te pide el Sefior, tu
Dios: que lo temas y sigas todos sus caminos, que ames y sirvas
al Sefior, tu Dios, con todo tu corazén y con toda tu alma» (Dt
10, 12). Hay un propdsito interior y emotivo en paralelo con
una vida de servicio externo. Avanzar por el camino de Dios es
consecuencia de la veneracion y requisito para experimentar el
amor divino. Es decir, una persona debe ser reverente a fin de
dominar la voluntad propia y de seguir un camino marcado por
Dios. Pero en ese sendero, una persona es capaz de amar a Dios
perfeccionando su servicio hasta llegar a ser integro. Como
Dios instruye a Abrahan: «Anda en mi presencia y sé perfecto»
(Gn 17, 1). Avanzar por el camino de los mandamientos divinos
transforma a una persona y la convierte en reflejo de Dios.
En el judaismo la practica de caminar con Dios se conoce
con el término halajd (camino sagrado). A menudo se considera
que halajd es un sustantivo, como si fuera un conjunto de leyes
establecido. Sin embargo, esa definicién es inadecuada. La ha-
laja es un sistema dinadmico, no un cédigo. Incluso los cédigos
halajicos compuestos por los grandes sabios medievales Mai-
monides y Joseph Karo estan rodeados de comentarios, como
el camino que atraviesa un jardin esta jalonado de plantas. La
halaja es un sistema vivo y mutable, no un objeto fijo y limi-198 La busqueda de Dios
tado. Mi mas profunda objecién a la ortodoxia (en cuyo seno
vivi muchos afios fecundos) es que tiende a personificar (y de
ese modo a cosificar) a Dios, y que su concepto de halajd es
reaccionario respecto a la modernidad y, por consiguiente, rigi-
do como el tejido cicatrizado. Esos dos errores son comprensi-
bles —adorar a la eternidad es menos gratificante que aferrarse a
una figura antropomorfica de lo divino—. La confianza en que la
ley ha sido establecida para siempre es una ficcién que ofrece
consuelo, aun cuando esta socavada por todas las cacofénicas
paginas del Talmud. Adorar sin comprender verdaderamente y
servir sin tener certezas son actitudes religiosas frustrantes, pero
son honestas y humildes, y con ello basta.
La halaja deberia ser tomada como la praxis de caminar con
Dios. Los mandamientos divinos estructuran el sendero, pero
también lo hacen los valores de Dios tal como aparecen refleja-
dos en nuestra literatura sagrada. Si se dice que Dios «es bueno
con todos, misericordioso con todas sus criaturas» (Sal 145, 9),
entonces para imitar a Dios debemos ser buenos y misericor-
diosos. Ha llegado a ser usual hablar de meta-halajd, o de los
valores que se encuentran por encima o por detras de la ley. Asi-
mismo, resulta muy comin dividir la literatura judia en halaja
y hagadad, ley y costumbres, presuponiendo que este segundo
conjunto remite a la esencia moral de la religion mientras que
el primero constituye simplemente una cubierta legalista. Se
trata de una dicotomia muy antigua; era el nucleo de la critica
paulina del judaismo y ha sido revivida muchas veces por los
antinomistas judios, desde los primeros jasideos hasta los mas
recientes reformadores. Esta critica ha tenido tanta continuidad
que algunos tradicionalistas han sucumbido a su fuerza adop-
tando una praxis religiosa caracterizada por una meticulosidad
que no necesita comprender su sentido.
No obstante, esta presunta bifurcacién nunca ha sido real
para lo mejor de la literatura y la praxis judias. La halaja es
profundamente exegética, mientras que la hagada esta funda-
mentada en normas legales. En el Talmud y en muchas colec-
Seguir el camino 199
ciones de midrases, los dos géneros estan interrelacionados y
a menudo resulta imposible distinguirlos. Tal como escribid
Robert Cover en su sefialado articulo «Nomos and Narrative»
[«Ley y relato»], las sociedades no cesan de elaborar leyes para
reforzar los relatos que les dan un sentido comunitario y narra-
ciones que propdrcionan una trama a sus normas comunitarias.
La narracién (hagada) crea leyes y el derecho, a su vez, propor-
ciona identidad'. Al leer la literatura halajica, especialmente en
el género de las responsa, nos llaman la atencidn las frecuentes
citas de versiculos y hagadas que dotan de un contexto y de un
significado a la praxis normativa.
Para muchos judios contemporaneos, Ia literatura haldjica
es literalmente incomprensible. Su lenguaje, su contenido y
sus convenciones resultan tan extrafios frente a cualquier expe-
riencia textual que probablemente el judio moderno haya des-
cubierto que necesita afios para sintonizar con el pensamiento
halajico. Mas aun, el estudio detenido de las normas particula-
res contrasta sobremanera con las convenciones religiosas de
nuestra época, que valoran la intuicién individual sobre el cul-
to comunitario. Sin embargo, la reflexién halajica conserva un
gran atractivo por muchas razones.
Dada nuestra incapacidad para conocer la mente de Dios, la
halaja ofrece la mejor alternativa. Da testimonio de lo que mi-
Jenios de judios han considerado ser la voluntad divina. Pese a
todas sus ambigtiedades, la literatura halajica proporciona mu-
chas instrucciones singulares. Come esto y no comas aquello.
Di esto y no digas aquello. Ora de este modo y no de aquel.
Implicita en esta disciplina se halla la idea de que cumplir las
mitzvot (los mandamientos) nos acerca al mundo de Dios, mien-
tras que cometer aveirot (pecados) nos distancia de lo divino.
En realidad, esta creencia se encuentra implicita en la formula
de bendicién que acompafia a muchas mitzvot: «asher kid’shanu
1, R. M. Cover, The Supreme Court, 1982—Forward: Nomos and Narrative:
Harvard Law Review 97 (1983) 5-68.200 La biisqueda de Dios
b 'mitzvotav» («que nos ha santificado mediante los mandamien-
tos»). Sin embargo, no hay formula de bendicién para cometer
aveirot, aunque se decia que el pseudomesias Shabbetai Tzevi
ideo una bendicion (mattir issurim) segin la cual Dios permitia
(anteriores) prohibiciones.
Ademas, la halajd nos ejercita en el dominio de la voluntad
al servicio de nuestro creador. En teoria, tal praxis nos hace hu-
mildes, si bien existe el peligro constante de que dicho servicio
pueda llevar a una persona mas bien hacia la arrogancia frente
a otras personas cuyas obras, en la medida en que pueden perci-
birse, parecen menos rigurosas. En la medida en que tengamos
presente que nuestro servicio es siempre imperfecto comparado
con la trascendencia de Dios, el cumplimiento de las mitzvot
puede ser Ilevado a cabo con humildad ¢ integridad.
Por ultimo, la praxis halajica tiene la ventaja de estructurar
la vida familiar y comunitaria de una persona. Los rituales pre-
decibles y los demas ejercicios suponen que un judio practican-
te puede recoger y unirse practicamente a cualquier comunidad
y ademas tiene una oportunidad razonable de trasmitir la tradi-
cién a sus propios hijos.
Dados todos estos beneficios, la praxis halajica resulta bas-
tante atractiva. No obstante, puesto que esta elaborada sobre ci-
mientos milenarios, contiene una mezcla de elementos, algunos
de los cuales son sublimes, otros extravagantes y otros pocos
francamente repulsivos en el contexto contemporaneo. El mis-
mo sistema que nos ensefia que humillar a una persona es se-
mejante a un crimen contiene numerosas normas y relatos que
resultan profundamente vejatorios para distintos tipos de perso-
nas. Los gentiles, las judias y los homosexuales estan sometidos
adictamenes de rechazo y destruccién en la literatura halajica, la
cual en ocasiones se asocia a practicas odiosas y dafiinas.
Al igual que una lata de refrescos vacia abandonada junto
a un inmaculado sendero en la montafia, las tradiciones odio-
sas incluidas en la literatura halajica pueden repugnar al mas
devoto practicante. Sin embargo, asi como la basura hallada
Seguir el camino 201
en el campo invita al excursionista concienciado a recogerla y
empaquetarla, también los aspectos odiosos de nuestra tradi-
cién (como el mandamiento de aniquilar a la poblacién gentil
de Canaan) exigen de los practicantes de hoy en dia que se les
preste atencién y se les dé una respuesta activa. De hecho, es
la imperfeccién de tedas las articulaciones del judaismo —pa-
sadas, presentes y futuras— y los mecanismos de ajuste lo que
mantiene vibrante al sistema halajico y le permite reflejar la
naturaleza trascendente de Dios.
Cada semana, en el shabbat, entonamos las palabras «Ke-
vodo malei olam, meshartav sho’alim zeh lazeh ayei mekom
kevodo» («La gloria de Dios llena el universo, pero sus servi-
dores se preguntan mutuamente: ‘;Donde esta el lugar de su
Gloria?’»). Esta es la paradoja de la practica creyente; sentimos
por todas partes la presencia de Dios, pero no somos capaces
de localizarla con exactitud en ningun lugar. Como el Dios in-
visible y esquivo, nuestra busqueda de la santidad trasciende
siempre nuestro alcance. En vez de renunciar frustrados, de-
beriamos recordar una vez mas las palabras de Dt 10, 12: «Y
ahora, Israel, esto es lo unico que te pide el Sefior, tu Dios: que
Jo temas y sigas todos sus caminos, que ames y sirvas al Sefior,
tu Dios, con todo tu corazon y con toda tu alma». Reverencia,
praxis activa y amor. Se trata de lo que Dios exige, y de lo que
los judios han tratado de Ilevar a cabo durante milenios. La
tarea es grande, pero se dice que Dios perdona nuestros errores
en tanto en cuanto sigamos intentandolo. Este es el sendero, la
halaja, que un humilde judio puede seguir.20
EN ESTA TIERRA SAGRADA
ELIYAHU STERN
«No todos vosotros, secularistas, queréis sacudiros el yugo
de la ley», bramaba el personaje semificticio rabi Hersh Rassey-
ner a su némesis, el novelista del siglo XX Chaim Grade. «Algu-
Nos se quejan de que el judaismo es cada vez mas duro... Quitad
un poco de peso, dicen... Pero cuanto mas lo aligeran, mas pe-
sado les parece lo que queda... Quien cree que puede aferrarse a
los principios basicos y renunciar a lo que considera secundario
es como un hombre que corta el tronco de un arbol y espera que
la raiz no se pudra»!. Las palabras del rabi Hersh escocieron a su
amigo de la infancia, Chaim, que tiempo atras habia aligerado
su peso, pero todavia tenia en gran estima sus raices.
Seguin el rabi Hersh, solo habia «un camino para salir» de
este acuerdo de necios: «Descubrir la ley como la unica realidad
de la vida. Lo demas es suefio. Incluso cuando uno comprende
racionalmente lo que deberia hacer, nunca debe olvidar que, an-
tes que nada, tiene que hacerlo porque la Ley lo manda».
E] rabi Hersh ofrece una aguda critica y una sobria valora-
cién de los intentos de reinterpretar la halajd en los siglos XIX
y XX. Se burla de quienes, bajo cualquier denominacién judia,
intentaron «adaptar 1a halajd al mundo moderno». Seguin él, la
Eliyahu Stern recibié la ordenacién rabinica de la Universidad Yeshiva. Es
profesor ayudante de Historia cultural e intelectual del judaismo moderno en la
Universidad de Yale y miembro del Instituto Shalom Hartman.
1. C. Grade, My Quarrel with Hersh Rasseyner, en 1. Howe - E. Greenberg
(eds.), 4 Treasury of Yiddish Stories, New York 1989.204 La hisqueda de Dios
halaja representa una auténtica alternativa filosofica y social a
la brutalidad y vulgaridad del materialismo y el nacionalismo
occidentales. Allana el camino, nada facil, de quienes se sienten
incémodos ante la perspectiva de caminar con la cabeza alta al
lado de los filisteos que han perdido su brijula moral.
El rabi Hersh se rie calladamente de los padres que pensaron
que podian enviar a sus hijos a la universidad, pero dejando sus
ideas acerca del amor y de la vida buena en la biblioteca; que
podian ir a Wall Street, pero guardando sus deficiencias éticas
en un archivo; que podian disfrutar de los placeres sociales de
la vida burguesa, pero solo trayendo a casa una persona judia
del sexo opuesto. Para el rabi Hersh, la halajd es contracultural
y requiere una dedicacién plena a sus estatutos. La halajd es
la gramatica que dota de inteligibilidad al universo para aque-
llos cuyo canon comienza con el tratado Berajot y termina con
Uktzin, para aquellos cuya vida es el estudio de la Tora, para
aquellos cuyos tribunales estan presididos por autoridades rabi-
nicas y para aquellos que se colocan bajo el palio nupcial a los
dieciocho afios. Tal nomos garantiza mas que el mero sentido;
exige valor y ofrece la gloria espiritual.
Mientras que el judaismo secular sigue siendo consumido
por los procesos de asimilacion de la seleccion natural, la halaja
ha salido mucho mejor parada, capeando el temporal de Charles
Darwin y floreciendo en comunidades por todo el mundo. De
todos modos, la abrumadora mayoria de judios hoy en dia ni
ponen en practica la halajd ni apuestan por ella. Para muchos,
el mundo del rabi Hersh es sencillamente demasiado sexista y
lejano como para convertirse en una opcidn real.
Con todo, a diferencia de nuestros padres, la mayoria de ju-
dios actuales ni aceptan ni rechazan la halajd. Esta generacién
fue criada por quienes tiempo atras rasgaron el palio sagrado que
protegia y limitaba los horizontes de un judaismo monolitico
que vivia en un gueto. Hoy la mayoria de los judios habita un
mundo Ileno de opciones, al menos en teoria. No hay nostalgia
ni nos sentimos culpables por no ser aceptados por el rabi Hersh.
En esta tierra sagrada 205
Para muchos judios actuales, las raices de su tradicién se
han secado, dejandoles un tocén donde sentarse a pensar qué
podrian replantar en estas tierras sagradas. Para quienes no con-
templan como una opcion el estilo de vida, las instituciones y
los modelos de relacionarse de la ortodoxia, pero que tampoco
ven la halaja con la desilusion o el sentimentalismo de nuestros
abuelos, {qué sentido puede ofrecerles la halaja’?
Plantear esta cuestion de forma novedosa supone distinguir
la halaja de su definicién como ley, comin en los siglos X1X
y XX. La halaja y la ley son dos cosmovisiones distintas con
objetivos diferentes. La halajd promueve un tipo concreto de
individuo, capaz de elegir libremente, centrado en Dios y moral-
mente responsable. El principal objetivo de las leyes del Estado,
para bien o para mal, es establecer el orden y, a lo sumo, servir
de fundamento para mediar las reivindicaciones en conflicto de
lo justo y lo bueno. Ambos sistemas, si es posible llamar asi a la
halaja, son radicalmente distintos, dandose solo un solapamien-
to superficial que el ojo inexperto puede tomar por semejanza. El
tedrico legal Ronald Dworkin jamas se compararia con Moisés 0
Maimonides, y tampoco deberiamos hacerlo nosotros. Cuando
se contempla como ley, la Aa/ajd queda reducida a un sistema de
normas y regulaciones. Sin embargo, la ha/aja nunca ha sido un
cédigo legal moderno, cuyo propésito sea meramente el ordena-
miento de la comunidad o el cumplimiento de los dictados capri-
chosos de un gobernante o rey. Ciertamente, quienes aceptan sus
detalles no se relacionan con ella en estos términos. Para ellos,
la halaja no es un molesto sistema gubernamental compuesto de
sefiales y semaforos, sino lo que da sentido a su vida.
En vez de enfrentarse a la halajd como a una forma de ley
estatal coercitiva, deberiamos verla como un mandamiento 0,
quiza mas acertadamente, como algo que nos «empuja» a tomar
en serio nuestro entorno, nuestras relaciones y las implicaciones
morales de nuestros actos. Esta cosmovision se opone a los ex-
perimentos sociales que ofuscan nuestra sensibilidad emocional
y moral, que hacen que nos olvidemos de nosotros mismos. En206 La biisqueda de Dios
realidad, hemos cumplido de forma excepcional estos contra-
producentes objetivos. Pues {de cuanto espacio disponemos para
autoafirmarnos en un mundo donde se espera que permanezca-
mos en el sistema educativo hasta casi los treinta afios, tengamos
un trabajo que ocupa la mayor parte de nuestro tiempo hasta los
setenta afios y mantengamos una familia desde que nos hacemos
adultos hasta que nos entierran? En los primeros momentos de
nuestra vida se nos impone una serie de expectativas, se deter-
mina dénde viviremos, con quién y en qué circunstancias. La es-
cuela lleva al trabajo, que a su vez conduce a la pareja, que lleva
a tener hijos, lo cual acarrea mas escuela. Es facil descubrir que
este tipo de vida lentamente nos priva de opciones, de iniciativa
y de la capacidad de redimirnos personal y socialmente.
Desde Maiménides a Hermann Cohen, los judios afirman
que el concepto de bechirah chofsit (opcion) es el fundamen-
to que dota de valor moral a la accién religiosa. En su cédigo
legal, Mishneh Torah, Maimonides sostiene que para ser consi-
derado un verdadero penitente un individuo debe ser colocado
en las mismas circunstancias que cuando pecé, sin nada que le
impida cometer la misma transgresién. Segtin Maimonides, las
acciones cobran sentido religioso solo cuando se hacen por be-
chirah chofsit. El barniz aparentemente piadoso del argumento
de Maimonides desaparece cuando consideramos sus implica-
ciones. Imagina que un ladrén solo podria ser verdaderamente
rehabilitado cuando fuera colocado frente a un banco a las tres
de la madrugada sin guardias ni cerraduras ni cdmaras de vi-
gilancia. Solo en tales circunstancias Maimonides consideraria
que el ladr6n puede ser perdonado de verdad.
Las ideas de Maimonides pueden advertirse ya en la litera-
tura rabinica respecto a la razon por la que José es considerado
justo. José yace en la cama con la mujer de Putifar, pero su con-
cupiscencia y sus deseos no vencen a su sentido moral. Incluso
bajo coaccién politica y fisica, José mantiene que otra opcién
es posible. Mientras que el judaismo contempla a José como un
tzaddik (justo), el sistema legal sancionado por el Estado jamas
En esta tierra sagrada 207
seria capaz de concederle una medalla ni de otorgarle ningtin
reconocimiento por sus acciones.
Un ejemplo menos picante y mas practico seria la Misna que
tradicionalmente se lee los viernes por la noche: «Quien apaga
la vela por temor a los gentiles, 0 a los ladrones, o a un espiri-
tu maligno, o a oausa de un enfermo que duerme, es inocente.
Mas si lo hace para ahorrar vela 0 aceite o mecha, es culpable.
R. Yosé exime de culpabilidad en todos los casos fuera de la
mecha, debido a que la convierte en carbon» (Shabbat 2, 5).
El shabbat tiene una meta concreta. No se trata de un tiempo
aleatorio en el que, como en el juego, Simon manda: «Quieto».
Nos pide que dejemos de juguetear con el medio ambiente se-
guin nuestras necesidades. Grita: «;Dejad de reducirlo todo a
ciencia!». Dejad el mundo de ganancias econémicas y manipu-
lacion de masas. Dejemos ser, tal como es, a nuestro entorno y
a nosotros mismos al menos durante algunos minutos.
La idea de descanso no es una categoria legal; es un telos.
Asi, si una persona se enfrenta con una situacién en la que las
normas sabaticas le impiden experimentar las metas globales
del shabbat, tiene permiso, en cierto sentido, para romper con
las formas de conducta habitualmente prescritas a fin de lograr
el «descanso» y adoptar otra praxis que promueva tales obje-
tivos. En algunos casos ello puede conducir a mayores restric-
ciones; en otros, puede llevar a menos. Lo importante no es
dejar que la persona rompa o aligere la carga del shabbat, sino
asegurarse de que el shabbat logra su meta.
Apagar las velas en el shabbat no constituye normalmen-
te parte del estilo de vida sabatico, pero si dicha ley conduce,
digamos, a que una persona se sienta sola en su habitacion, de-
primida durante largas horas el viernes por la noche (como la
mayoria de los intérpretes entienden el término «espiritu ma-
ligno») y exponiéndose a convertir el shabbat en una mala ex-
periencia, entonces dicha persona se ve obligada a contemplar
la posibilidad de correr un riesgo espiritual. Hay pocas normas
y directrices para algo tan vago como es la depresion. Cuando208 La biisqueda de Dios‘
se ve en esta circunstancia, la persona tiene que preguntar: {Se
trata meramente de otro intento de manipular y controlar, o mi
soledad y enfermedad me impiden celebrar? La halajé empuja
a la persona a afrontar la situacién siendo sincera con sus senti-
mientos y analizando qué necesidades o aspectos de su vida no
estan siendo atendidos. Requiere que la persona elija conscien-
temente a cada momento como le gustaria actuar y asumir las
consecuencias de sus actos.
Algunos no tardarian en sefialar que respecto al shabbat se
han escrito paginas y paginas delimitando, definiendo y expli-
cando los perfiles de esta Misna. Lo cierto es que, tedricamente,
el imperio de la ley puede llegar al infinito, detallando cada ex-
cepcion a cada norma. Sin embargo, la halajd no es un cédigo
legal como el descrito por el moderno filésofo judio Joseph B.
Soloveitchik en Halakhic Man, ni el conjunto de practicas po-
pulares que reivindican el idedlogo reconstructivista Mordecai
Kaplan y el estudioso y rabino contemporaneo Robert Gordis en
Judaism as Civilization y Minhag America respectivamente, ni
tampoco la ley coercitiva y heterénoma rechazada por los ted-
logos reformadores. Antes bien, se trata de un horizonte y de un
estilo de vida orientado hacia la plenitud de la vida, el cultivo de
una personalidad mas refinada y la redencién del mundo.
Mientras que el caso del apagado de las velas en el shabbat
subraya la manera en que la halajd hace que los seres humanos
sean conscientes de la eleccién, el caso de las berajot reiyah
(las bendiciones basadas en la vista) expresa el modo en que la
halaja aviva la percepcion que una persona tiene de su entorno,
de sus relaciones y de sus experiencias. Estas bendiciones cu-
bren una amplia gama de experiencias humanas, incluyendo la
conmemoracién del espacio, el saludo a los amigos y la defini-
cion de momentos admirables. Tales bendiciones no fueron ins-
tituidas con el objeto de trascender o sublimar el presente, o de
ser musitadas una y otra vez a lo largo del dia con la esperanza
de aplacar a un Dios a quien agradan los halagos. Nos recuer-
dan la infraestructura de la existencia humana, los momentos
En esta tierra sagrada 209
de alegria y pérdida, relacionandonos con los seres humanos
y experimentando plenamente acontecimientos tanto banales
como trascendentes,
Los estudiosos advierten que antes de que las bendiciones
fuesen enumeradas en el noveno capitulo del tratado Berajot,
quienes circunscribian el nombre de Dios a las actividades del
Templo veian con malos ojos que se recitaran. Tras la destruc-
cién del Templo, no obstante, los rabinos las instituyeron con la
esperanza de que sirvieran de recordatorio de que vivir una vida
santa y Ilena de sentido no consistia en acudir tres veces al afio a
eventos dedicados a la oracién, sino que guardaba relacion con
la divinidad de aquello que se desplegaba ante sus ojos.
Ya sea frente a Dios, un nifio, el conyuge, un compafiero de
trabajo o el espejo, consideramos necesario justificar nuestras
acciones y empresas. No basta con cumplir sin mas lo que la ley
prescribe para garantizar la tranquilidad de nuestra conciencia 0
proporcionar una excusa. Aunque nuestros actos puedan justifi-
carse ante alguna estructura burocratica y legal de caracter robd-
tico, tales formas de idolatria y fetichismo tienen poco que ver
con el énfasis de la halajd en la moralidad, el desarrollo humano
o el atributo de la misericordia. Cuando la halaja se convierte
meramente en una cuestion de obligaciones y prohibiciones, con
mucha frecuencia puede parecer moralmente absurda, sexista y
preocupantemente ascética. Cada individuo debe acordar aque-
Ilo de lo que esta dispuesto a hacerse responsable. Imaginemos
que Ester no se hubiese acostado con Asuero porque la ley se
lo impedia. ;Qué habria ocurrido con el pueblo judio? Supon-
gamos que Pinjas hubiese dejado que las exigencias legales
determinasen su horizonte moral. Mientras que la decisién de
Ester fue descrita como objetivamente correcta y la respuesta
de Pinjas fue acogida con mucha mayor cautela, sus contradicto-
tios actos fueron recibidos con agrado porque ambos personajes
reconocieron que la halajd no era un céddigo legal coercitivo,
sino un mandamiento enraizado en la opcién, que obliga cons-
tantemente a la persona a responsabilizarse de sus actos.210 La biisqueda de Dios
Lo que quiero sefialar no es que la halajd sea una opcidn en
la vida de una persona. Cuando decimos que la halajd presenta
una respuesta especifica a una situacién concreta, deja de ser un
estilo de vida para convertirse en un cédigo legal. Para que la
halaja tenga sentido, debe convertirse en La Opcién que posi-
bilita toda otra decision. Ha de llegar a ser el proceso (en vez de
un cddigo legal que fuerza y obliga) que restaura al individuo
la dignidad y la capacidad de decidir, a la vez que honra y re-
conoce aquellos valores espirituales y morales que apreciamos
y consideramos esenciales. La halajd debe ser algo que nos re-
cuerde constantemente que debemos elegir y optar, haciéndonos
responsables de cada accion.
Debe instaurarse un horizonte halajico hasta en el ultimo
recoveco, no como pretendia el rabi Hersch, para servir de pa-
rachoques frente a este mundo, sino para lo contrario; a saber,
para vincularnos més con él, para obligarnos a ser conscientes
de lo que hacemos y de las dificiles decisiones que a veces se
siguen, y cuando sea necesario, para romper con los modelos
de conducta tradicionales. Cuando nuestra tradicién nos dice
que se requiere que una persona bendiga lo bueno y lo malo,
no esta simplemente afirmando la omnipotencia de Dios, sino
recordandonos que no existe ningtin ambito desprovisto de mo-
mentos significativos. La santidad no esta localizada en las ma-
drigueras, las sinagogas, los templos ni los salones de estudio.
Se halla ubicada en la vida que decidimos llevar.
E! debate entre Chaim Grade y el rabi Hersch giraba en tor-
no a quién era el legitimo custodio del judaismo. Hoy en dia
nos hallamos en una situacion muy diferente. No quiero decir
que muchos judios no sientan ninguna responsabilidad por la
preservacion del judaismo, sino que la mayor parte de los seres
humanos no sienten ninguna responsabilidad por nada. «Lo que
sea» ha sustituido a «me preocupo» en nuestro léxico social. Si
bien la halaja puede que no sea la panacea en la rehabilitacion
del individuo, nos llama a apreciar nuestra vida y a ser respon-
sables del mundo que creamos.
‘
Vv
EL DIOS EN LO INTERMEDIO21
LA DIVINIDAD RADICAL
TAMAR ELAD-APPELBAUM.
La noche del martes 18 de Av de 5761 (el 9 de agosto de
2001), tres oficiales uniformados de las Fuerzas de Defensa Is-
raelies Ilamaron a la puerta de nuestra casa en Jerusalén. Unas
horas antes, a las seis de la tarde, mi hermano Nadav, soldado
de una unidad de paracaidistas de élite, habia fallecido en una
accién en el 4rea de Hebrén, justo un mes antes de su vigésimo
cumpleafios. Los tres oficiales dijeron extrafias palabras y me
acompaiiaron a casa de mis padres. Durante el trayecto, hablé
con Nadav y con mi Dios con los ojos cerrados, pidiéndole que
derogara este terrible decreto. Me dirigi al Corazon del Mundo
con una stplica desesperada; me arrastré con mis palabras a los
pies del Trono de Misericordia, rogando que el alma de mi her-
mano fuese devuelta a su envoltorio corporal. Prometi que no
revelaria el secreto de esta pequefia resurreccién de los muertos
que tenia lugar entre nosotros. No abri mis ojos ni por un mo-
mento a fin de no perder el hilo. Cuando Ilegamos a casa de mis
padres, tropecé con los escalones que Ievan a la puerta. Puse mi
mano en el pomo, temblando en mis entrafias, me detuve y pedi
un ultimo momento en privado. Los tres oficiales se hicieron
aun lado. Mi marido, Yossi, me cogié la mano y entre lagrimas
Tamar Elad-Appelbaum es rabina, ensayista y poeta, Sirve junto al rabi Gor-
don Tucker en el Temple Israel Center en White Plains (Nueva York). Fue rabina
de la congregacién Magan Avraham Omer en el Négueb israeli y vicepresidentede
la asamblea rabinica de Israel. Ha sido nombrada decana asociada en el Seminario
Rabinico Schechter de Jerusalén. Sirve en los consejos de diversas organizaciones
que trabajan por el pluralismo religioso en Israel. Vive en Jerusalén con su familia.214 El Dios en lo intermedio
hice una Gltima oracién en nombre de mi hermano: «Dios, el
alma que me has dado es pura. Tu la creaste. Tui la formaste. Ta
le insuflaste vida. Tu la preservaste en mi interior. Ta me la qui-
taras y me la devolverds en el mundo futuro. Mientras el alma
esta conmigo te doy gracias, Sefior Dios y Dios de mis padres,
Duefio de todo acto, Sefior de todas las almas. Bendito seas, que
devuelves el alma a los cuerpos yertos». No me movi; nada se
movio. En las tinieblas de ese martes, cuya bondad me eludia,
esperé una respuesta, pero mi ser querido habia fallecido. Mi
hermano estaba muerto y no iba a volver. Lo vi con los ojos de
mi mente, hermoso y sonriente. Dije en mi coraz6n: «Bendito
sea el Santo; él crea mundos y los destruye», y abri la puerta.
1. DE UNA TEOLOGIA DE LA ESTABILIDAD A UNA TEOLOGIA DE
LAS «ANILLAS DEL ARCA»
Si Dios es ser absoluto y abarca la totalidad del tiempo y del
espacio, base absoluta de la existencia incondicional, frente a la
vida y capacidad limitadas del ser humano, es razonable hacerse
una imagen cuya fuerza se basa en la estabilidad perfecta. De he-
cho, pueden descubrirse ecos de ese pensamiento en varias fuen-
tes, como en las palabras de Qohelet: «Comprendo que cuanto
Dios hace es duradero. Nada hay que afiadir ni nada que quitar.
Y asi hace Dios que se le tema» (Ecl 3, 14). Esta voz, que iden-
tifica a Dios con el orden fijo y estable del mundo, requiere un
patron de conducta humana basado en la obediencia constante,
de modo que el hombre no dafie el orden divino.
Sin embargo, a lo largo de la tradicién se encuentra otra voz,
Ja cual identifica la guia divina con el cambio y los trastornos.
Asi, por ejemplo, en las palabras de rabi Yehuda y rabi Abbahu:
Rabi Yehuda bar Simon decia: «No dice ‘atardeci6’, sino ‘y atar-
decid’ [Gn 1, 5]. De ello deducimos que el tiempo y el orden
existian antes de la creacién». Rabi Abbahu ensefiaba que Dios
cred mundos y los destruy6, hasta que creé estos... «y vio que
era muy bueno» [Gn 1, 31] (Genesis Rabbah 3, 7).
La divinidad radical 215
A partir del aparentemente superfluo waw consecutivo («y»)
en el relato de la primera tarde de la creacién, estos dos sabios
infirieron que el tiempo, el mundo y la historia existian inclu-
so antes de que nuestro mundo lIlegara a existir, atribuyéndole
a Dios una historia de creacion y destruccién que concluy6 con
Dios habitando ea un mundo que vio como bueno.
No son las tinicas voces de este tipo. En buena medida, son
por lo general las voces de la Biblia y de los sabios las que ad-
vierten a la humanidad de no buscar consuelo en un Dios su-
puestamente estable. La existencia divina ~dicen— no equivale a
la estabilidad y no se promete estabilidad al género humano. Por
el contrario, la presencia de Dios en el mundo significa la pre-
sencia segura de cambios. Ello queda reflejado de forma simbo-
lica en las palabras del rabi Yosef, quien describe Ia dualidad del
Tabernaculo divino: «‘[Las tablas] que rompiste, y las deposi-
taras [en el arca]’ [Dt 10, 2]: ello nos ensefia que las tablas y los
fragmentos rotos de las tablas yacian juntos en el arca» (Talmud
de Babilonia, Bava Batra 14b). El arca de la alianza, corazon
del santuario, porta en su interior la ley y su «rompimiento».
Lo mismo se refleja en los hogares de los seres de Dios: cuando
un judio coloca una mezuzd' a la entrada de su casa, recita con
lenguaje paraddjico «fijar una mezuzd» (Shulchan Aruj, Yoreh
De’ah 289): sujetar algo con movimiento, pues la palabra he-
brea mezuzd esta relacionada con t'zuzd (movimiento). Al igual
que el santuario, la mezuzd es signo tanto de firmeza como de
cambio. Esta idea se refleja igualmente en la casa de Dios. Al
describir la construccién del arca, la Biblia se detiene en las ani-
llas del arca y los varales, que no deben ser quitados (Ex 25, 15).
El arca debe estar siempre lista para ser trasladada, pues el Dios
de Israel es un Dios de las peregrinaciones, que llama a Abrahan
y a su descendencia a desplazarse. El Dios de Israel es el Dios
en movimiento hacia la Tierra Prometida, el Dios del cambio y
Ja revoluci6n, la divinidad radical.
in versiculos:
s([Link] I).
1, La mezuzd es un pequefio estuche que contiene un pergamino
de la Tord y que se fija en la jamba derecha del portal de las casas jud216 EI Dios en lo intermedio
2. LA DIVINIDAD RADICAL
La divinidad es la fuerza radical que mueve el cosmos, desde
un extremo del mundo hasta el otro, y la meta de la historia judia
es dar testimonio de ello. Asi, en el relato de la creacién, Dios
tom6 el mundo del caos, rompié con sus conceptos y su realidad,
y lo reconstruy6 bajo la forma de los cielos y la tierra, las lumi-
narias, las plantas y los seres vivos, estableciendo por ultimo a
la humanidad a su imagen y semejanza. La historia del principio
del mundo es una historia de deconstruccion, caos y nueva crea-
cién merced a lo divino. Lo mismo se deduce de li. narracién de
Noé y el diluvio (destruccion, reconstruccién y reagrupamiento
de la humanidad), la torre de Babel (destruccién y reconstruc-
cin del lenguaje y de la actitud frente a la vida), Abrahan (des-
truccién y reconstruccién de la ética) y Egipto (destruccién de
la esclavitud y el sometimiento, y construccion en el seno del
pueblo de una nueva realidad de libertad).
Numerosas historias biblicas se caracterizan por la tension
entre la creacién y la destruccion en el mundo de Dios, por la
persecucion de ese mismo «y era bueno» que se busca apasiona-
damente (incluso los cambios corporales, como la circuncision,
estan relacionados con esto). Ello incluye no solo los relatos
del pasado, sino también las visiones del futuro. Las visiones
proféticas denuncian la podredumbre de la conducta inmoral y
perfilan en el horizonte religioso la posibilidad de una realidad
mis adecuada como morada del Dios de justicia y misericordia,
segtin se deduce de las palabras del profeta Isafas: «Pues he aqui
que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, y no seran mentados
los primeros ni vendran a la memoria» (Is 65, 17). El Zanak esta
Ileno de historias del Dios radical, que destruye la realidad y
crea otra nueva de sus cenizas, aplasta los suefios de un idilio de
Ja humanidad y los sustituye por otros. Sin embargo, la naturale-
za milagrosa del radicalismo divino se halla en el hecho de que
todo acto de destruccién es simultaneamente una nueva recons-
truccién. Lo Divino nunca destruye la realidad meramente para
La divinidad radical a7
dejarla en ruinas; antes bien, Dios destruye las cosas para crear
un orden nuevo y mejor: «No la creé cadtica, sino que para ser
habitada la plasmo» (Is 45, 18).
Por consiguiente, Dios es el elemento mas antindmico de la
realidad. Esa misma Divinidad que sustenta el mundo socava
constantemente su estabilidad. Con un simple «haya luz» se
creo todo un orden, asi como su sombra permanente de cam-
bio potencial. La existencia misma de Dios dicta una historia
de constantes idas y venidas: la evolucién de ideas, ideales y
revoluciones. Cuando Dios concede conocimiento a la humani-
dad —es decir, el poder de conocer y de crear-, esta se encuentra
destinada a heredar y anular de nuevo a su dios, su mundo y su
propia conciencia. De este modo, la humanidad y Dios se ven
convertidos en compajieros del orden secreto del mundo y de su
constante transformacion.
3. LA RELIGIOSIDAD JUDIA
{Qué deberian hacer los judios en el ordenado pero inesta-
ble mundo de lo Divino? {Como tendriamos que comportarnos,
cuando nuestro anhelo por el Dios vivo procede de nuestra ad-
mirada contemplacién de las maravillas del cosmos, y al mismo
tiempo de las turbulencias que estallan y socavan todo lo que
nos resulta conocido? La imagen de Dios se halla reflejada en
nuestra propia imagen; el orden y el cambio estan entrelazados
entre si; las tablas y los fragmentos rotos estan colocados juntos
en el arca, y en el mundo. Parece como si el servicio judio de
Dios hiciese brotar dos caminos totalmente opuestos pero com-
plementarios. El propésito de uno de ellos es contenernos; el
del otro consiste en familiarizarnos con la experiencia radical.
El primer camino supone aceptar el yugo de los mandamientos,
el segundo, cultivar el estudio de la Tora y la oraci6n.
La meta de las mitzvot (mandamientos), la primera avenida al
servicio de Dios, es colocar una piedra de molino sobre las cria-
turas de Dios y ponernos restricciones. El sistema de las mitzvot218 El Dios en lo intermedio
supone una advertencia para que no acabemos con el orden exis-
tente. Cada mitzva es un ejercicio de modestia que se nos impo-
ne: humillar nuestras almas creativas para que no interfiramos
en la realidad y asi contemplemos la belleza del orden que nos
rodea. Las mitzvot nos permiten vislumbrar tal orden y las insti-
tuciones que protege, sirviendo de fieles guardianes. Asimismo,
el yugo de los mandamientos ofrece un destello de las profundi-
dades de la oposicién a este orden que fermenta en nuestra alma.
Solo cuando nos enfrentamos a ambas podemos crecer confor-
me a la imagen de Dios que late en nuestro interior y limitarnos
lo suficiente como para despertar nuevos conceptos del mundo
en nuestra reflexion. La fuerza limitativa que se encuentra en
las mitzvot se refleja con claridad en el acto de ponerse fefillin
(filacterias). Una persona que observa a la gente colocandose te-
Jilin percibe una congregacion de judios que refrenan su espiritu
mientras susurran palabras de amor a su creador.
Frente a ello, el estudio de la Tora y la oracién sirven como
ejercicios graduales en la experiencia radical, comenzando con
el estudio y terminando con la oracién. A la persona que estudia
la Tord se le exige que aprenda la panoplia de voces que prece-
dieron a su propia vida, teniendo al mismo tiempo la obligacién
de afiadir su voz personal a aquellas. Citando las palabras del
rabi Eliezer Askenazi el médico,
no te alarmes cuando descubras que las palabras de los gran-
des de la tierra discrepan; antes bien, indaga y examina, pues
es por esto por lo que fuiste creado y los cielos te dotaron de
inteligencia, y ello te ayudara. Y si deseas ser de provecho para
aquellos que vendran después de ti, toma tus ideas y recogelas
escribiéndolas en un libro’.
El sistema del estudio de la Tord es el puente que une los dos
canales del servicio a Dios: requiere que la humanidad restrinja
2. Eliezer Askenazi Ha-Rofe, Sefer Ma asei Hashem: Sha'ar Ma'aseh Torah,
Parashat Balak, Jerusalem 2005, secc. 31, 369, Agradezco a Michael Graetz que me
diera a conocer ese libro y sus luminosos comentarios sobre este trabajo en general.
La divinidad radical 219
su fuerza creativa a fin de aceptar el yugo del lenguaje comu-
nitario de la Tora, mientras que al mismo tiempo estimula su
fuerza creativa y exegética. El concepto de macholet (debate)
incrustado en el estudio judio es el ambito de lo intermedio
(karmelit) resuelto a través de una apertura (tzurat hapetach),
sirviendo de puente entre el area de lo publico (reshut harab-
bim) y el de lo privado (reshut hayachid). El mundo del estudio
de la Tord, por tanto, se asemeja a un péndulo que oscila entre
la realidad del texto y las posibilidades abiertas de las inter-
pretaciones compartidas. Segin formuls el rabi Avraham Isaac
Kook en su comentario sobre el oracional,
la multiplicidad de opiniones que acompajia la diversidad de
personas y estudiantes es precisamente lo que enriquece la sa-
biduria y provoca su desarrollo... Pues es imposible construir
el futuro edificio de la paz a no ser mediante esas mismisimas
influencias que parecen estar luchando entre si°.
Por tanto, la paz aumenta en el mundo a través de la partici-
pacion mas amplia posible en el concepto de controversia, cuyo
uso en el seno del judaismo no es mas que una preparacién para
el revolucionario empleo a nivel mundial para el que esta desti-
nado. La construccién de la paz no es meramente una encarna-
cion de los acuerdos politicos; ahonda ademas en la flexibilidad
de la mente y considera el lugar de todas las criaturas del mundo
para que no sean destruidas. El establecimiento de la paz debe
venir de la division entre los pueblos, cada uno de ellos redi-
miendo al otro de su exilio desde los bastiones teolégicos en los
que ha sido colocado. «Nadie hard dafio, nadie har mal en todo
mi santo monte, porque la tierra estara llena de conocimiento del
Sefior, al igual que las aguas cubren el mar» (Is 11, 9).
Pero mas alla de la casa de estudio esté la oraci6n, el pinacu-
lo del segundo canal del servicio divino. La persona orante sabe
que nunca sale de la oracién como entré en ella. En su anhelo
3. Avraham Yitzhak Hakohen Kook, (Siddur) Olat Re'eyah 1, 330. Cl Wd,
‘Eyn Ayah, Berajot IL, 89, secc. 361.220 El Dios en lo intermedio
por hablar con el Dios vivo, abandona todas las restricciones
y se sumerge en la fuerza creativa de su interior. Invoca y rue-
ga, quicbra la realidad en su mente para producir algo mejor.
Cuando termina, emerge una persona nueva. Asi se deduce de
la oracién de Ana, quien suplicé ser liberada de su prolongada
esterilidad y conducida a la realidad de una nueva vida. Por lo
tanto, no resulta sorprendente que los sabios la vieran como
la fuente de inspiracion para todas las cuestiones relacionadas
con la oracién (Talmud de Babilonia, Berajot 31a). Los dicta-
dos de la oracién crean una comunidad de personas que ruegan
por su propia vida y por el mundo, como pobres espigando en
el campo. Uno al lado del otro, descubren el deseo interior de
su existencia y lo perfilan ante su creador para que se cumpla.
No es facil postrarse y pedir, pero la oracién —avoda en el len-
guaje de los sabios— es aquel lugar en el que una congregacién
de fieles es llamada a renunciar a su apego a las certezas y a
buscar el «y era bueno» en un mundo de «quizds». No resulta
sorprendente que los jasideos dedicaran tantos esfuerzos pre-
pardndose para la oracién y que temieran morir en el momento
de la oracién, como el rabi Uri de Strelisk («el Angel»), quien,
antes de ponerse a rezar, «reunia a su familia y se despedia de
su esposa y de sus hijos»*. O bien, segiin se formula en el Tes-
tamento de Baal Shem Tov,
es una gran gracia de Dios, bendito sea, que una persona viva
después de orar. Pues en el curso natural de los acontecimien-
tos deberia haber muerto, ya que agoté toda su energia vital
rezando y gasté una gran fuerza en la oracién a causa de las
intenciones que presenta’.
Entre las alabanzas al orden divino y a su legalidad encon-
tradas en Pesuge Dezimra y la nueva luz colocada en el camino
que lleva al Shema y al Amida, entre su boca y sus entrafias,
recubiertos de tefillin, los devotos judios excavan en su mundo
4, M. Buber, Tales of the Hasidim: Later Masters, New York 1961, 145.
5. Tzava‘at ha-Ribash, Jerusalem 1948, secc. 325, 14.
La divinidad radical 221
y se comprometen a crear algo que refleje su bondad. Se debe
afiadir que la fuerza del amor es como la fuerza de la oracién:
en ambas se revela el secreto de la redenci6n.
4. EL ACTO RADICAL
7
Estos canales de servicio a Dios —las mitzvot, el estudio de la
Tora y la oracién— son como salientes a los que un alpinista se
aferra cuando escala una montafia. La experiencia religiosa no
es completa sin los tres y sin la tension que existe entre ellos.
Pero eso no es todo. A partir de las mitzvot, del estudio de la
Tora y de la oracién, se debe salir a la calle, el lugar donde se
participa del acto divino.
El rabi Hiyya bar Abba establecié una conexi6n entre el de-
voto y la calle, diciendo que «un hombre deberia orar siempre en
un edificio con ventanas» (Talmud de Babilonia, Berajot 31a).
Al describir la arquitectura religiosa de la tradicién judia, el rabi
Hiyya declara que no puede haber oracion sin una ventana hacia
el mundo. Por consiguiente, la experiencia de la persona religio-
sa no puede, bajo ninguna circunstancia, estar compuesta uni-
camente de obediencia y sus derivados. A través de las mitzvot,
del estudio de la Tora y de la oracién, la persona se prepara para
implicarse en el mundo mas amplio y en constante cambio. El
culmen de la experiencia religiosa es un acto radical y creativo:
atreverse a ver fallos en el mundo de Dios y a perfilar, con mo-
destia y delicadeza, un nuevo horizonte.
La fe consta de un doble pacto: por un lado, no socavar el
orden de la vida, y por otro, no desentenderse de la conexién
que nos permite participar de la creacién divina. Estas dos son
las fuerzas gemelas del arbol de la vida y del arbol del cono-
cimiento que se alzaban en medio del jardin del Edén. La fe
(emunah) es el arte de la absoluta lealtad (ne ‘emanut) a Dios
merced al yugo de la observancia y la praxis halladas en el es-
tudio y la oraci6n. La fe es el arte del rechazo (mi un) para acli-
matarse a una realidad que no es lo suficientemente buena,
si222 El Dios en lo intermedio
como el acto religioso radical que consiste en levantarse contra
la injusticia y la corrupcién.
La persona creyente es alguien que se halla en constante
ascenso. Su vida consiste en un movimiento continuo en di-
reccién hacia el «y era bueno», hacia una comunién de destino
con el Dios del mundo y con escaladores fundamentales como
Abrahan, Moisés y otros lideres revolucionarios radicales. Sin
embargo, al igual que Moisés, la persona religiosa debe ascen-
der, a lo largo de toda su vida, al monte Nebo para nunca entrar
en la Tierra Prometida.
5. LA DIVINIDAD RADICAL Y EL SIONISMO
Quienes hemos tenido el privilegio de vivir en una genera-
cién de judios que vieron la construccién del Estado de Israel
conocemos perfectamente esta tensién que existe entre la en-
trada en la Tierra Prometida y la estancia en Nebo. Con nues-
tros propios ojos contemplamos un Estado milagroso que esta al
borde de la catastrofe. Tan enorme dolor emana del congelado
espiritu israelita acerca de la renovacion de la vida judia en Sidn.
{Seria posible que nosotros, por nuestra parte, pensasemos en
los dos canales del servicio religioso —el dominio y la creativi-
dad— como dos fases histéricas en el desarrollo de Israel?
Los primeros sesenta afios del Estado de Israel estuvieron
dedicados por completo al primer canal del servicio divino, li-
mitando las energias espirituales y creativas del alma judia. Sin
embargo, en el actual Estado de Israel hay centenares y millares
de judios seculares y religiosos dedicados al estudio de la Tora,
haciendo asi que nuestro Estado esté mas cerca de comenzar a
reconocer el segundo canal de servicio divino: el del estudio de
1a Tora y la oraci6n, el de la creatividad radical.
Y por ello, esa es nuestra misién. La labor de los rabinos en
Israel durante las proximas generaciones consistira, por con-
siguiente, en preparar el corazén judio para llegar a la cumbre
del segundo canal al servicio de Dios, la de la oracién, estable-
La divinidad radical 223
ciendo la sinagoga como un espacio religioso de trascendental
importancia, convirtiendo la poesia y la musica en algo central
en la creacion de una religiosidad heterofénica (en un mundo
cuyas melodias oscilan con demasiada frecuencia entre lo ho-
mofénico y lo cacofénico), haciendo mas profunda la fuerza
de la comunidad israeli al conectar entre si las voluntades indi-
viduales y consolidando de nuevo la relacion con el concepto
sionista. El judaismo en su conjunto se prepara para la reden-
cidn de la figura respecto de la imagen, para la redencién del
Dios vivo respecto de aquellas vasijas muertas en las que Dios
ha colocado su ser divino, «un rey apresado en esas trenzas»
(Cant 7, 6). Pues, en verdad, no hay redenci6n sin movimiento.
Debemos aferrarnos con todas nuestras fuerzas a los salientes
del acantilado y escalar entre las nieblas del Nebo israeli, don-
de participaremos en la continua encarnacién de la comunién
entre la humanidad y Dios en la historia.
Asi como al agua que corre, resulta imposible atrapar el mis-
terio de Dios. Al igual que el amor, escapa toda aprehensién. La
tremenda fuerza de la vida en todos los ambitos del universo
brota del Divino. Dios —al margen del tiempo y del espacio— po-
dia haber provocado miedo, violencia y silencio, pero Dios nos
consuela y nos emplaza a florecer. Dios nos ama con un amor
inmenso, permitiéndonos ir y venir con él llenos de fuerza, pues
el servicio de Dios constituye el supremo ambito educativo de
Ja realidad. Dios no revela nada, sino que nos exige descubrir
las cosas desde el interior. Sin privar al estudioso de su cono-
cimiento, dejando completamente de lado las necesidades nar-
cisistas del maestro divino, el servicio de Dios permite a la hu-
manidad examinar sus capacidades hasta el limite, de modo que
dos compafieros independientes existan siempre en el espacio
de la creacién mundana: la humanidad y el Dios del universo. Y
escuchamos y respondemos el uno al otro. Del temor ala muerte
y del anhelo del Dios vivo hacemos nacer nuestra vida, nuestro224 El Dios en lo intermedio
tiempo y nuestro espacio, nuestra sociedad y nuestro contexto. 22
De vez en cuando la reflexion de Dios toca nuestra reflexion COMO LLEGUE
y despierta en nosotros la fe. ;Atenta!, dice Dios, jAtenta!, me 2
repito. No desesperar, no tropezar, no marchitarse. Abrir puerta ALA TEOLOGIA, O NO
tras puerta al Dios vivo, abrirla en mi interior y en la realidad,
eos
puerta tras puerta, esperanza tras esperanza®.
DANIEL M. BRONSTEIN
Hacia el final del clasico de los hermanos Marx Una noche
en la pera, Chico, disfrazado de aviador ruso, le explica a un
comité de bienvenida cémo Ilegaron sus hermanos y él a las
costas americanas:
En el primer vuelo que emprendimos se nos agoté la gasolina
a mitad del océano y tuvimos que volver. Entonces cargamos
doble cantidad; no nos faltaba para aterrizar ni medio metro y...
équé pasd? Que de nuevo se nos agoto la gasolina. Y, jhala!,
otra vez a casita, que Ilueve. La tercera vez llevabamos gasolina
hasta en las alas. Ya estabamos en la mitad del camino y... {qué
diran ustedes que pasd? Se nos olvid6 el aeroplano. Entonces
Nos sentamos en corro para deliberar. Al instante se me ocurridé
una gran idea: no hacia falta gasolina, no hacia falta aeroplano.
Tomamos el barco. Y asi, amigos, cruzamos el océano.
Escrita ¢ interpretada con un fin profano y no sagrado, la
homilia de Chico sobre el viaje sirve, no obstante, como me-
El rabi Dr. Daniel M. Bronstein sirve como estudioso en la asamblea Beth
Elohim de Brooklyn (Nueva York). Se doctoré en historia judia en el Seminario
Teolégico Judio de América y fue ordenado en el Hebrew Union College — Jewish
Institute of Religion, El rabi Bronstein ha ensefiado en diversos foros, desde sina-
gogas hasta la Asociacién de Estudios Judios, el Centro de Historia Judia y el Se-
minario Teolégico Judio. Sus escritos han aparecido en publicaciones tanto popu-
lates como académicas, incluyendo The Forward, JEWCY, Central Conference of
American Rabbis Journal, Jews and American Popular Culture y The Cambridge
6. Deseo dar las gracias a Yehonatan Chipman por traducir al inglés este articu- Dictionary of Jewish Religion, History, and Culture
lo y a Renana Rosenbloom por sus intuitivos comentarios a la hora de editarlo.226 El Dios en lo intermedio
tafora de diversas vivencias. Cuantas veces al intentar ir de un
punto a otro pretendemos seguir una ruta repetidamente, para
terminar fracasando y, al final, Ilegar al destino deseado por
caminos totalmente inesperados. Mi propio encuentro, por no
decir colisién, con la diversidad de la teologia judia se parece
a los distintos intentos de viajar de Chico. Esperando alcanzar
respuestas concretas de una determinada manera, al final en-
contré estructura y contenido en una fuente mas obvia. Desde
tiempos inmemoriales, todo tipo de gente creyente ha trabajado
en lo que ha recibido la designacién general de cuestiones teo-
logicas: la naturaleza de !a divinidad o su ausencia; la cuesti6n
del sufrimiento humano; la delimitacién, 0 en todo caso el des-
cubrimiento, del bien y del mal.
En mi vida privada, y como parte de mi formacién, he exa-
minado a los sospechosos habituales, desde los filésofos anti-
guos y medievales hasta los modernos tedlogos judios. A decir
verdad, nunca he cosechado un gran logro académico o alguna
idea original en el trascurso de tales meditaciones, y todavia la-
mento profundamente haber sido un estudiante particularmente
molesto en algunas de mis clases de filosofia y teologia en la
escuela rabinica. Cabe destacar en especial uno de esos inci-
dentes que tuvo lugar durante una clase dedicada a los comen-
tarios. Después de que le hiciera varias preguntas, en el fondo
sin importancia teoldgica, mi maestro respondié a su vez con
una vieja anécdota que recogia un didlogo con otro estudian-
te que no cesaba de plantear a su maestro preguntas teoldgi-
cas. Lo gracioso de la anécdota era la respuesta del profesor:
«Ah, callate y reza la minjd»'. Era un buen consejo. Con mucha
frecuencia, son mas importantes las obras que las palabras. Y
ciertamente los sabios lo pensaban; un rapido repaso del Pirge
Abot —por no mencionar otras muchas fuentes~ revela mas de
un ejemplo de la preferencia que tenia la tradicion por la accion
frente a la palabra.
L. La minjé es la oracién de la tarde en el judaismo [N. del T.]
Cémo llegué a la teologia, 0 no 227
Quizas en el Renacimiento, pero ciertamente en la Ilustra-
cin, los tedlogos judios han tratado de volver a explicar, si no
justificar de nuevo, el judaismo de acuerdo con las exigencias
intelectuales de la modernidad. No obstante, diria que el re-
sultado de tales esfuerzos recuerda a la leyenda del muchacho
holandés dedicado a la imposible tarea de taponar sin parar las
fisuras que no dejan de aparecer en una embarcacién aguje-
reada; tras tapar un agujero, aparecera otro chorro. Numerosos
tedlogos —mucho mis inteligentes y sofisticados que yo— tam-
bién se han enfrentado a un proceso andlogo, si bien es cierto
que a nivel intelectual. Al intentar abordar viejos problemas
teolégicos, han terminado creando otros nuevos. Al margen de
lo brillantes que puedan ser, las teologias acaban siendo siem-
pre desbaratadas, destrozadas y descartadas. La deconstrucci6n
posmoderna ha desenmascarado las numerosas estrategias del
pensamiento moderno como meros sistemas de autojustifica-
cion ideolégica.
Sin embargo, a diferencia de las filosofias anteriores, la re-
flexién posmoderna a menudo ha eludido plantearse cuestiones
de absolutos morales, bien negando la existencia 0 bien recha-
zando la necesidad de verdaderos limites morales, convirtien-
do asi las cuestiones éticas en invenciones. La hermenéutica
del pensamiento posmoderno de finales del siglo XX Ilevé a
cabo una buena y en ocasiones necesaria labor, al hacer estallar
para mi las pautas de pensamiento occidentales convenciona-
les, incluyendo las de la moderna teologia judia, pero en ultima
instancia me dejo insatisfecho y sin una base para mis inten-
tos de comprender las grandes cuestiones teoldgicas. Dentro y
fuera de clase, e incluso cuando me encontraba a los prover-
biales tres pasos de la respuesta, todavia consideraba necesario
retornar al punto de partida. Por ultimo, terminé «navegando»
y no «volando» a la hora de abordar las cuestiones teoldgicas y
sacar conclusiones al respecto.
{Qué significa esto? Sé que poseo algunas creencias funda-
mentales y soy plenamente consciente de que, a diferencia de228 EI Dios en lo intermedio
Pablo, quien obtuvo sus respuestas en el camino a Damasco, los
elementos centrales de mi fe estan moldeados por mi crianza,
mis experiencias personales y mi formacién. Aceptaré desde un
principio que mi cosmovisi6n es subjetiva. De todas maneras,
insisto en afirmar que en la experiencia humana existen, junto
a ambigiiedades éticas, absolutos morales. Sé que creo en un
Dios radicalmente trascendente que se ha unido en alianza de
una forma singular con el am Yisrael [el pueblo de Israel], y
ademas creo que la casa de Israel esta obligada a ser «luz de las
naciones» (Is 49, 6). Asimismo, no me cabe ninguna duda de
que toda la humanidad ha sido creada a imagen de lo Divino.
Al igual que mis ancestros, creo que ser judio consiste en acep-
tar compromisos, manteniendo ciertos limites al mismo tiempo
que se esta abierto a las intuiciones del exterior y se recuerda
nuestra herencia. No me parece que esto sea una verdadera teo-
logia, y me doy cuenta de que carece de originalidad. Por otro
lado, no hay teologia, judia o de otro tipo, que pueda soportar
el escrutinio de algunas cuestiones basicas como la naturaleza
de lo Divino o la existencia del sufrimiento y/o del mal. Para
mi, la inica constante es la Tord. Y solo puedo estar de acuerdo
con la doctrina del talmudista y moralista decimon6nico Yisrael
Salanter, segtin la cual incluso aunque «no tengamos la capaci-
dad de comprender la verdadera sabiduria, totalmente purifica-
da y apartada de la emocién humana», la Tord nos capacita para
«juzgar de acuerdo con el intelecto humano»?.
Cuando hablo de Tora me refiero a la obligacién de dedicarse
al aprendizaje judio en su miriada de formas, ya sean tradiciona-
les o contemporaneas. Para mi, la Tora, tanto escrita como oral,
se ve enriquecida y reforzada por disciplinas modernas como
el estudio de 1a historia y la cultura, la filologia y la literatura,
incluyendo fuentes no judias, y ademés por la interaccién entre
ambas. El acto mismo del aprendizaje, asi como sus resultados,
2. L. Eli (ed.), Ohr Yisrael: The Classic Writings of Rav Yisrael Salanter and
His Disciple Rav Yitzchak Blazer, Southfield, MI 2004, 358
Como llegué a la teologia, 0 no 229
sirven también para conservar los mejores planteamientos de
nuestros antepasados y arraigarnos en ellos. La Tora fortalece
y aumenta mi admiracién por lo Divino. El aprendizaje tradi-
cional de la Tora conserva y favorece especialmente mi vinculo
con otras denominaciones judias con las que puedo discrepar
respecto a la interpretacion de la tradicin y la practica del ju-
daismo. La talmud Torah constituye para mi una forma de culto
como la oracion. Por ultimo, pero no menos importante, cuando
se desarrolla adecuadamente, el estudio, propiamente dirigido,
promueve mis compromisos particulares con el pueblo judio a
la vez que genera un servicio mds amplio a la humanidad en su
conjunto, incluso cuando mejoro mi conducta personal.
Talmud Torah k’neged kulam, explicaban los sabios mucho
antes que Marx o los hermanos Marx, Kant 0 Foucault: el «estu-
dio de la Tord es igual que todas las demas mitzvom. Aqui volve-
ria a Salanter, quien creo que posee un valor singular para nues-
tros dias. Tal como él formulé la tarea, el estudio y la ensefianza
de la Tora es la «razon principal por lo que el estudio es mas
importante [incluso] que las acciones, pues el estudio origina
la accién»’. Con mayor razon aun, el estudio de la Tora es vital
para el judaismo contemporaneo, ya sea tradicional, moderno,
posmoderno 0 pos-posmoderno, puesto que, segtin ensefia Sa-
lanter, la talmud Torah nos lleva a emplear «una ldgica incisi-
va para innovar leyes nuevas y reconciliar opiniones discrepan-
tes», herramientas fundamentales a la hora de enfrentarnos a
las antiguas cuestiones y a los desafios éticos contemporaneos.
El aprendizaje da origen y continuidad al asombro por el cielo y
a la preocupacion por la tierra. La Tora siempre debe ser puesta
en practica en el ambito terrenal de la vida humana. Aqui en
concreto Salanter ofrece un término util: y’di’as haTorah. Mas
que ser sencillamente conocimiento de la Tora, y ‘di’as haTorah
~explica— es el proceso que consiste en interiorizar realmente
3. [bid., 251.
4. Ibid., 279.230 El Dios en lo intermedio wis
el aprendizaje. La verdadera interiorizacién de la Tora pone en
marcha nuestra capacidad de expresar y aplicar el conocimiento
en nuestra interaccién con los demas.
Al reflexionar sobre la importancia de la Tora, el rabi Ale-
xandri ensefiaba que el aprendizaje en si «pacifica la casa en
los cielos y en la tierra», mientras que el rabi Levi afirmaba que
la Tora «acerca la redencion» (Talmud de Babilonia, Sanhedrin
99b). La pacificacién en el cielo y en la tierra y el progreso hacia
la redencién no son cuestiones baladies. Para alcanzarlas a veces
necesitamos navegar y no volar.
23
LA TEOLOGIA DE LO «NTERMEDIO»
BENJAMIN SAX
Dios hace tanto lo uno como lo otro (Ecl 7, 14)
En el Talmud palestinense, en Hagigah 2, 1, encontramos
la siguiente declaracién: «Esta ensefianza se asemeja a dos ca-
minos, uno de fuego y el otro de nieve. Si uno se inclina a un
lado, muere a causa del fuego; hacia el otro, muere a causa de la
nieve. {Qué se deberia hacer? Caminar por el medio».
Este equilibrio teolégico, entre halajd y hagada, 0 entre ma’a-
seh bereishit (el relato de la creaci6n; fisica, ciencia) y ma’aseh
merkavah (el relato del carro de Ezequiel; metafisica, filosofia,
mistica), o simplemente entre cosmovisiones rivales, es constan-
te en la historia judia. En cierta ocasion Sigmund Freud sefialé
que los judios poseen multiples pasaportes, es decir, que viven y
mantienen el equilibrio entre una miriada de realidades cultura-
les e intelectuales, las cuales acarrean dolorosas consecuencias
éticas y teoldgicas. El confiado parentesco de los judios de to-
do el mundo, a veces celebrado como una Schicksalsgemeins-
chaft («una comunidad de destino»), en el mundo moderno esta
unido intrinseca e ineludiblemente con gente «cuyos rostros no
reconocemos», algo sobre lo que reflexionaba el existencialista
Jean-Paul Sartre. Los judios, ya estén comprometidos con una
Benjamin Sax, licenciado por la Universidad Hebrea de Jerusalén y doctor por
Ja Universidad de Chicago, es profesor ayudante en el Departamento de religién
y cultura, y director del programa Malcolm y Diane Rosenberg de estudios judios
en la Universidad Tecnoldgica de Virginia.232 El Dios en lo intermedio
ortodoxia contumaz, ya participen de movimientos judios mas
flexibles, modernos y vanguardistas, experimentan un mundo en
el que la identidad, la cultura y la especulacion teologica estan
en constante cambio. Definirse a uno mismo a través de otros es
un rasgo fundamental de la vivencia judia. Dotar de sentido a tal
experiencia constituye la labor de la teologia judia.
Cuando le preguntaron por su judaismo, Woody Allen res-
pondi6: «Soy judio, pero tiene una explicacién», Aunque Allen
no se inspiraba de forma directa en el axioma rabinico antes ci-
tado, su respuesta evoca este aforismo del Talmud de Babilonia,
Chullin 18b: «Cada rio tiene su curso». Estoy de acuerdo.
Cuando me preguntan por mis creencias, siento que la cues-
tion misma revela un prejuicio cultural. En el seno de esta socie-
dad multicultural y plural donde el término «creencia» ha sido
usurpado por fundamentalistas de toda clase para dar a entender
una epistemologia alternativa a la ciencia natural, qué puedo
responder cuando el término «creencia» ha perdido su signifi-
cado? {,Podré transmitir a otros mi comprensién de la fe? Por
ejemplo, como judio, ila fe en Dios significa creer en su exis-
tencia, u otra cosa? Recordemos lo que Maiménides dijo sobre
la afirmacion «Dios existe»'. ;Se me exige creer en algo en ab-
soluto? Como judio secular que soy, puedo desentenderme de
tales cuestiones? En pocas palabras, no.
De modo parecido a la angustia de Friedrich Nietzsche, re-
conozco que cualquier intento de conceptualizar una forma que
trascienda nuestro mundo de sistemas filosoficos y teolégicos
usando precisamente ambos resulta absurdo. Desafio sin cesar
tanto al legado de la tradicion judia como a la cultura y la so-
ciedad modernas. Formo parte de ambas, pero paraddjicamente
1. En la Guia de perplejos Maimonides escribe: «A su respecto [de la divini-
dad] solamente percibimos la realidad de “que es", que existe un ser al que no se
parece ninguno de los seres quee él ha producido y nada de comin tiene con ellos, en
el que no se da multiplicidad ni incapacidad de existenciar cosas fuera de él, cuya
relacién con el mundo es la de! capitén con su barco. Aun esta no es la verdadera re-
1, ni es correcto el simil, pero orienta al intelecto en el sentido de que él —exal-
tudo sea- rige los seres, es decir, los perpetiia y mantiene en orden» [p. 164-165].
La teologia de lo «intermedio» 233
me niego a aducir razones a favor de superar cualquiera de ellas.
Estoy atrapado. Por un lado, no me fio de ninguna tradicién; por
otro, reconozco que la idea de «dejarlas atras» o «superarlas»
forma parte de los mismos esquemas de pensamiento y a fortiori
deben ser tratadas con idéntica cautela. Por tanto, {qué puedo
creer realmente gin caer en el fuego o en la nieve?
Reconozco que mi lucha tal vez caracteriza una no-teologia
teolégica, aunque no aquello que Franz Rosenweig denominé
mordazmente una teologia atea. La teologia judia, a mi enten-
der, meramente reconoce una apuesta. Aceptando a priori que
hay sentido en el significado, apuesto por la trascendencia. Soy
consciente y admito los razonamientos de quienes afirman que
cualquier intento comprensible de delinear o definir el lenguaje
y su modo de actuacién, y que nuestra capacidad de transmi-
tir el pensamiento, el significado y la emocién necesariamente
implica la trascendencia. El hecho de que el potencial del len-
guaje, mas especificamente de la gramatica, engendra el mundo
es —coincido— el modus operandi de los presupuestos teolégicos.
Esos presupuestos rigen mi cosmovisidn, pero gcreo en ellos?
No lo sé, Tal vez, como diria Rosenzweig, «todavia no»; pero
sin duda caracterizan y rigen mi vida como judio. Seria posi-
ble plantear que este esfuerzo teologico se parece a lo que Ger-
shom Scholem sefialé en su eulogia de 1930, al conmemorar a
Rosenzweig: la teologia judia no es sistematica y no constituye
una reflexion sobre la esencia de Dios. Se mantiene anclada a
cuestiones humanas. Por tanto, la practica del lenguaje, o sea,
nuestra capacidad de comunicarnos en cierta medida entre noso-
tros, es hasta cierto punto la sierva de la teologia judia.
En lugar de contemplar la tradicién judia, la teologia judia
y la divinidad como una verdad fundamental— como objetos
estables y permanentes, como si cada uno fuera el fuego o la
nieve, las interpreto, inspirado por Rosenzweig y Buber, como
«acontecimientos» que estan siempre en proceso de ser escritos,
interpretados y creados de nuevo. Por ello, experimento el ju-
daismo (0 quizas a Dios) como un acontecimiento, aunque soy234 El Dios en lo intermedio
consciente de que es imposible adquirir esta experiencia como
conocimiento y/o tradicién, como un objeto que debe ser impar-
tido por otros. El asunto es mas complicado. En la Tora, después
de que Jacob sube por la escala para encontrarse con Dios, se
despierta para decir: «Sin duda Yahvé esta en este lugar y yo no
lo sabia» (Gn 28, 16). Asi, tomo la piedra que habia usado como
almohada y, ungiéndola, renombro el lugar como Betel, «casa
de Dios» (Gn 28, 19). Convirtié su experiencia en algo que po-
dia transmitir. La modeld, como diria Buber, como una relacion
«yo-ello». En el momento en que tomé control de su vivencia
(colocando una roca en el lugar), dejé de producirse el didlogo
constante y cambiante que se habia dado entre Dios y él.
Para Buber, la relacién «yo-ti» —en la que una persona se
dirige a la irreducible alteridad de otros 0 de Dios— consiste en
un encuentro espontaneo y nada artificioso entre unas personas
y otras, o entre una persona y el Ser inefable, al que llamamos
Dios. Nuestra experiencia de Dios es simplemente algo que no
podemos controlar. Para mi, pues, la teologia judia no explica
el mundo 0 a Dios, sino que solo describe nuestra relacion con
ellos. Al igual que la ciencia y la filosofia son areas de conoci-
miento que poco a poco depuran sus presupuestos cuando los
anteriores son falseados por los datos empiricos, también la fe es
una actividad asintética que precisa ser cada vez mas razonable
con el zeitgeist de cada generacion. Ello mantiene la vitalidad de
la tradicién y el didlogo. En esta linea, la tradicién judia es una
reafirmacién dinamica de si misma: jamas permanece estatica, y
sus metas cambian con cada generacién que la acepta ¢ interpre-
ta. Nos necesita igual que la necesitamos a ella, asegurandonos
de que ninguno perece en el fuego o la nieve.
La tradicion judia ofrece innumerables ejemplos en este sen-
tido. Por ejemplo, la escuela del rabi Ismael popularizo la doctri-
na de que la Tord esta escrita en el lenguaje del discurso humano,
lo cual, sin embargo, en absoluto compromete la naturaleza di-
vina de la Tord como discurso divino. Aceptando a priori la divi-
nidad del texto, dentro de los trece principios hermenéuticos del
La teologta de lo «intermedio» 235
rabi Ismael se insiste en su sentido miltiple, en la interpretacion
exotérica y esotérica, y en la premisa de que la accesibilidad
de la Tora nos permite dialogar con el texto. Por ejemplo, en la
Tora el deuteronomista escribe: «Moisés se puso a explicar esta
doctrina» (Dt 1, 5). jExtraordinario! Dentro de nuestro canon
queda recogido “de ltecho, canonizado- este proceso de cambio.
Moisés explicé la ley dentro de Ja ley. ,Es su interpretacion de
la ley mas importante que la ley que esta interpretando? ;Qué
transmitimos? Una vez mas, tratar la experiencia judia como
verdad supone convertirla en un objeto («ello»). Creer que la pa-
labra de Dios es algo que puede ser objetivado y pasado de una
persona a otra, de una generaci6n a la siguiente como si fuera
la esencia de nuestra tradicién o de la palabra de Dios- significa
confundir el caracter proléptico de la palabra de Dios como un
acontecimiento que tiene lugar en cada momento y encuentro
interpretativo singular, lo cual, por supuesto, permite que «cada
tio [tenga] su curso» (Talmud de Babilonia, Chullin 18b). Dios
manifiesta este aspecto en su lacénica respuesta a Moisés des-
de la zarza ardiente: «Ehyeh-Asher-Ehyeh» (Ex 3, 14). Ademas,
este concepto se halla en la Biblia hebrea misma.
Esta lucha teologica informa mi lectura de todo texto, sagra-
do y profano, mi vivencia del mundo y mi experiencia de las
personas. El Talmud todavia canonizé las ensefianzas de Elias
ben Abuyah, conocido como Acher, el «otro». {Quién negaria
hoy que la experiencia judia esta Ilena de sentimientos de alteri-
dad —con nosotros mismos, con los demas, con el mundo—? Con
mayor razon, {esas sensaciones de alteridad no traducirian nues-
tra experiencia de la divinidad? Gotthold E. Lessing -el sabio,
dramaturgo, tedlogo ilustrado y amigo de Felix Mendelssohn y
quiza de todos los judios germanoparlantes~ decia que si se le
presentara la posibilidad de escoger entre el conocimiento de
la verdad absoluta y el de su busqueda eterna, preferiria esta
Ultima, pues lo primero esta reservado a Dios. Si bien la decla-
racién de Lessing me supera, plantearia que de modo similar
la tarea de la teologia judia consiste en interpretar, descifrar y236 El Dios en lo intermedio ¥ 6
comunicar el sentido, en vez de «conocerlo». Para los judios, la
interpretacién constituye enteramente un acontecimiento vivido.
En consecuencia, los judios deben vivir entre lenguajes, culturas
y generaciones. Dado que cada lenguaje habla e interpreta el
mundo segin su propia gramatica, cada lenguaje modela y, de
hecho, circunscribe la propia realidad. Los judios siempre vivi-
mos en el mundo entre el lenguaje del judaismo y nuestra lengua
materna, de modo que en cierto sentido somos mas libres. Creer
en el Dios de nuestros antepasados no es creer que Dios existe,
sino creer en Dios como creo en el feminismo 0 en el judaismo
como modos de captar y mejorar nuestro entorno social, que se
halla en constante cambio.
Aunque, a mi juicio, existen limites para la fe judia, la con-
tinuidad judia es en cierto sentido una ruptura con la tradicién
anterior. Al permitir que la tradicion moldee mi vida y vicever-
sa, ambos cambiamos. El didlogo con el judaismo (0, lo que
es mas importante, con Dios) no constituye una ruptura radical
con él, si bien puede llevar a plantear incémodos interrogantes.
Funciona de una forma similar a la adquisicion y el uso del len-
guaje. Por ejemplo, el lenguaje contiene en su estructura basica
un presupuesto cultural a partir del cual se crean y repiten to-
dos los actos discursivos. Ninguna frase se pronuncia ex nihilo,
pues ya incrustada en su gramatica existe una firme cosmovisién
que delimita todos los actos discursivos dentro de un sistema
definido. Asi, escribir es secundario, ya que la interpretacién
comienza con el discurso. Resulta dificil aceptar que la adquisi-
cin del lenguaje sea aleatoria, pues la mayoria responde a ella
como un legado del que somos ineludiblemente responsables de
transmitir generaci6n tras generacién. El lenguaje es una pro-
piedad comin, y nuestra forma de utilizarlo resulta crucial a la
hora de preservar o corromper dicho legado. Al comprender asi
nuestra relacion con la palabra de Dios, las declaraciones divi-
nas no cambian, pero si lo hace nuestra relacion con ellas cada
vez que las leemos. La experiencia no es estatica. Por ello, me
parece que imponer una ontologia al texto excede los limites de
La teologia de lo «intermedio» 237
la interpretacién y reflexidn judias. No poseemos la verdad y la
descubrimos en el texto, pues si no, 4cdmo creceriamos? Ahi ra-
dica —creo~ la actual crisis religiosa. Puesto que coincido con el
filsofo judio neokantiano Hermann Cohen en que el judaismo
es pensamiento de vanguardia, en nuestro universo posmoderno
corremos el peligro de pensar mds alld del judaismo. Sin em-
bargo, dado que creo que es mejor concebir el judaismo como
un lenguaje, soy consciente de que no puedo ir mas alla. Por
ejemplo, la tradicion judia prohibe pronunciar el nombre divino,
porque, una vez pronunciado, deriva hacia la indeterminaci6n y
las infinitas posibilidades lingiiisticas —un significado sin senti-
do-. En consecuencia, Dios permanece en el galut (exilio), ya
que no hay un lugar totalmente significativo para que resida.
Como judio, yo también permanezco en ese exilio: no mas alla
del mundo sino, como he indicado antes, en medio de él.
En este lugar intermedio es donde se desarrolla la teologia
judia. Por supuesto, aqui la fe tiene una funcion diferente. De
hecho, se trata de un malabarismo, que exige nuevas cuestiones.
El nuevo ateismo promovido por Richard Dawkins y Christo-
pher Hitchens ofrece una oportunidad, aunque en general no
son necesariamente convincentes pensadores de la religion, de
modo que es preciso enfrentarse a sus desafios con cierta cau-
tela. Me pregunto como es posible argumentar que «Dios esta
muerto», pues mi experiencia, que es claramente posmoderna,
lo cuestiona todo —incluido la fe en Dios— para evitar marchi-
tarse en el fuego o la nieve. No estoy interesado en sustituir un
valor —Dios— por otro —nosotros—. Segtin Dawkins y Hitchens,
la religién proporciona una explicacion del mundo anticuada,
irresponsable y equivocada. Prefieren ofrecer una explicacién
alternativa. Como expliqué mas arriba, desarrollan un argu-
mento diferente. Dentro de su universo intransigente y ateo, la
ciencia empirica sustituye a la indagacién teolégica. Diria que
no hay un punto de apoyo, como el que reclamaba Arquimedes,
més alla del Ambito de la equivalencia universal; siempre esta-
mos atascados en la zona intermedia. En consecuencia, la au-238 El Dios en lo intermedio
tenticidad, ya esté revestida de las diatribas fundamentalistas 0
del sombrio empirismo ateo, no es sino una fachada. Todos los
aspectos del mundo, ya sean teoldgicos o cientificos, deben ser
examinados o interpretados de nuevo para continuar existien-
do. Sustituir un valor por otro (como hacen respectivamente los
creacionistas, Dawkins y Hitchens) no es la labor de la teologia
judia, puesto que precisa de ambos conjuntos de valores. El
hecho de que los nuevos ateos desafien los cimientos mismos
de la teologia en general simplemente proporciona a la teologia
judia un campo fértil para trabajar en particular. De hecho, los
ateos judios hoy en dia tienen su propia voz dentro del judais-
mo. Para mi, la teologia judia, a diferencia de lo que ocurre con
los fundamentalistas 0 con Hitchens y Dawkins, indaga inclu-
so por qué buscamos explicaciones y por qué consideramos un
mundo donde sea posible una explicacién.
«Ben Zoma dijo: {Quién es sabio? Quien aprende de todos,
pues se ha dicho: ‘Porque todo el mundo ha sido mi maestro,
he alcanzado el entendimiento’ (Sal 119, 99)» (Pirge Abot 4, 1).
Aprender requiere de la escucha al menos tanto como del dis-
curso. Una verdadera ensefianza 0 didlogo solo puede producir-
se una vez que traduces el discurso del otro al tuyo propio. La
teologia judia, segtin indiqué anteriormente, es precisamente
esa traduccion. «Todas las palabras de la Tora se necesitan unas
a otras, pues lo que una palabra cierra, otra lo abre» (Midrds
Tanchuma, Chukkot 52). La dialéctica teolégica entre cosmovi-
siones rivales y la traducci6n entre ellas es un proceso perma-
nente y siempre actual. Aunque el Sinai también ha estado en el
centro de la teologia judia, ga/ut no es un concepto geografico.
La alteridad —galut— es precisamente la manera en que los ju-
dios navegan por la miriada de espacios entre realidades. «Pues
mis proyectos no son vuestros proyectos, y mis caminos no son
vuestros caminos, dice el Sefior» (Is 55, 8). El nuestro consiste
en permanecer siempre en el medio.
24
PRIMICIAS DE LOS TIEMPOS
DE ESPERANZA Y RENOVACION
NAAMAH KELMAN
Cuando entres en la tierra que el Sefior tu Dios te da
como herencia... (Dt 26, 1)
Presentar las primicias es una historia concisa del relato bi-
blico fundamental, pasado, presente y futuro. Se trata ademas de
una de las pocas ocasiones en las que un israelita por si mismo
ofrece una liturgia, una declaracion sagrada. Es posible llamarlo
el prototipo de la oracién. En once versiculos se desarrolla una
historia. Imaginamos al campesino israelita trayendo sus mejo-
res frutos al santuario designado por Dios (lo que posteriormen-
te se convertiria en Jerusalén), donde espera un sacerdote. Una
lectura detenida de los versiculos no lo especifica realmente, de
modo que podria incluso tener lugar en un rincon de las tierras
del campesino, donde un sacerdote itinerante pasaria a recoger
el diezmo. El lugar y el sacerdote son lo de menos. El elemento
clave del relato es la historia. Somos nuestra cambiante historia,
y Dios la luz que nos guia -el comienzo, el medio y el final de
cada historia, aun cuando lo expresemos de ese modo 0 no-.
Dt 26 repite la creacién, el éxodo y la redencién condensa-
dos en una praxis ritual aparentemente menor. Sin embargo, el
La rabi Naamah Kelman es decana del Hebrew Union College ~ Jewish Ins-
titute of Religion en Jerusalén, Nacida y criada en la ciudad de Nueva York, ha
vivido en Israel durante mas de tres décadas. Participa activamente en causas fe-
ministas y es una firme defensora de un Israel progresista, plural y democrético.240 El Dios en lo intermedio
analisis del texto revela la fuerza duradera de sus numerosos sig-
nificados, los cuales pasan de generacion en generacién. Antes
de que el Shema se transformara en la clave de casi toda tefilla
(oracién), y con ello en la contrasefia incontestable de nuestra fe,
el himno de nuestro pucblo, los versiculos de Dt 26, 5-8 eran los
mas repetidos en nuestra naciente liturgia. Recogian las palabras
que recitaba el campesino al entregar las primicias al sacerdote.
Durante siglos fueron recitadas en el templo cuando se llevaban
alli los frutos. Lo sabemos a la luz del tratado Bikkurim. Este
ofrece una viva descripcién del fausto, el cual evoluciono desde
el sencillo ritual individual de la Biblia hasta un solemne y mul-
titudinario desfile por las calles de Jerusalén que culminaba con
la recreaci6n del antiguo rito por parte del rey.
Debido a la popularidad de estas palabras y, por supuesto, a
su contenido, encontraron acomodo en la seccién principal de
la hagaddé de Pascua. Se trata de los versiculos fundamentales
de la seccién Maguid, sacada de su contexto y analizada por
frases en el midrds que la acompaiia. Muchos lectores no co-
nocen su origen y su proposito original. Esas palabras siguen
siendo una historia llena de vida y aliento que pasa de una ge-
neracin a otra en el Seder’.
Esos versiculos, junto a toda su introduccién y conclusién,
presentan una teologia de la abundancia. Se trata de algo que
normalmente no interiorizamos. Nos centramos en las dificul-
tades y no incluimos el conjunto. Claro esta, con el gozo de la
abundancia viene el deber de la responsabilidad. Eso es lo que
resulta tan extraordinario en estos versiculos. Captan el ince-
sante ciclo de creacién y renovacion, dirigiendo al individuo al
mismo tiempo a descubrir el equilibrio diario que media entre
lo roto y lo integro. El nuestro es un Dios de justicia, que in-
terviene en la historia. Nuestro Dios es también una presencia
en la vida cotidiana si simplemente narrasemos el relato, si nos
atuviésemos al relato. Aqui esta la version completa del relato:
1. Ritual festivo judio con ocasién de la celebracién del Pésaj o Pascua.
Primicias de esperanza y renovacin 241
' Cuando entres en la tierra que el Sefior, tu Dios, te da como he-
rencia, cuando la poseas y habites en ella, ? tomaras las primicias de
todos los productos del campo que coseches en la tierra que el Sefior,
tu Dios, te da y, colocandolas en una cesta, las Ilevards al lugar elegi-
do por el Sefior, tu Dios, para ser morada de su nombre.
> Te presentards al sacerdote que esté oficiando entonces y le diras:
«Hoy reconozco afte ef Sefior, mi Dios, que he Ilegado a la tierra que
el Sefior jur6 a nuestros padres que nos daria». * El sacerdote entonces
tomara de tu mano la cesta y la depositara ante el altar del Sefior, tu
Dios. ‘ Diras, pues, estas palabras ante el Sefior, tu Dios: «Mi padre
era un arameo errante que bajé a Egipto y residié alli con su casa
como inmigrante, pero se convirtio en una naci6n grande, fuerte y nu-
merosa. © Cuando los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos
impusieron dura servidumbre, ’ clamamos el Seftor, Dios de nuestros
padres, y él escuché nuestra voz y vio nuestra afliccién, nuestras pe-
nalidades y nuestra opresion. * El Sefior nos sacé de Egipto con mano
fuerte y brazo extendido con gran poder, con sehales y prodigios.° Y
trayéndonos aqui, nos dio esta tierra, de la cual mana leche y miel.
' Por ello, ahora traigo las primicias de los productos de la tierra que
tu, Sefior, me has dado». Y tras depositarlas ante el Sefior, tu Dios,
te postrards ante él. '' Luego, ta y tu familia, junto con el levita y el
forastero que viven en medio de ti, os alegraréis por todos los bienes
que el Sefior, tu Dios, te ha dado.
Los versiculos en cursiva son aquellos que han sido reci-
tados a lo largo de los siglos en el Seder de Pascua, aunque
no como un relato continuo. Los versiculos que preceden a la
declaracién nos hacen remontarnos a la primera vez que entra-
mos en la tierra, pero en realidad remiten a la cosecha de cada
estacién y a sus primicias. La tierra es entregada en fideicomi-
so, porque Dios se la ha dado a los israelitas. Esas condiciones
incluyen en primer lugar y ante todo un sistema de atencién
social que sustente al clero (los sacerdotes y levitas), al pobre
y al extranjero. Cuando recitamos el relato —que fundamenta y
funda la alianza~ de nuestra opresién en Egipto, donde fuimos
extranjeros esclavizados, inmediatamente lo traducimos en ac-
tos. La tierra no esta destinada al expolio, al consumo codicio-
so, a la opresién.242 EI Dios en lo intermedio wy
Nuestros sabios nos dicen que las primicias quedan limita-
das a siete especies, descritas anteriormente en Dt 8, 8:
Una tierra de trigo y de cebada, de vifias, higueras y granados,
una tierra de olivares y miel.
Siete sigue siendo ese numero mistico que denota también el
séptimo dia. Esos frutos constituyen lo basico de nuestro con-
sumo diario, propios de la tierra y dependientes de los capri-
chos del clima y del suministro de agua. La Misna nos dice que
los campesinos que viven cerca de Jerusalén podian traer fruta
fresca, mientras que quienes procedian de lejos podian llevar
fruta desecada. Al llegar a Jerusalén con frutas frescas 0 deseca-
das, venimos a celebrar «el fruto de nuestro trabajo». Venimos a
compartir con quienes no tienen.
Este rito se perdié con el paso de las generaciones. Una vez
que el Templo fue destruido, no podiamos llevar las primicias 0
cualquier otro sacrificio u ofrenda de gratitud al santuario. Esos
rituales se convirtieron en oracién y estudio, y en un pueblo
judio errante. Y sin embargo, es posible hallar el nucleo de esa
teologia de la abundancia en nuestros oracionales, en nuestros
niveles de interpretacién de la Tora y en nuestras festividades.
Por supuesto, siguid la versin mas breve del Exodo.
4Por qué esto deberia decirnos algo en nuestros dias? {Po-
dria encontrarse aqui una teologia que tiene sentido en este
mundo posmoderno? ;,Podemos sacar alguna conclusion para
un moderno Estado de Israel que lucha con los desafios que
plantea la soberania y para una Diaspora que vive, en su mayor
parte, comoda y segura?
Una teologia de la abundancia se opone a la opulencia. Una
teologia de la gratitud constituye un recordatorio de que somos
vasijas de los dones de Dios, y no nos hallamos plenamente en
posesion del control. De la presentacién de nuestras primicias
brota una sensacién de abundancia. La palabra reishit en hebreo
puede significar tanto «primero» como «escogido». La palabra
bikkurim es posterior, hallandose asociada mas intimamente con
Primicias de esperanza y renovacién 243
«primero». Reishit es nuestro mejor esfuerzo y nuestros frutos
escogidos. Se trata de una praxis espiritual de la abundancia.
Cuando hay abundancia podemos ser generosos. Nos acer-
camos al otro, damos de comer al hambriento. Es un manda-
miento que nos ordena compartir. El Israel actual lucha para
compartir. La escasez de recursos, la disputa por la misma tierra
y las cargas de la guerra y del terror no generan una sensacién
de abundancia. Y sin embargo, la limitacién de recursos, la pa-
sidn por sobrevivir y, de hecho, por prosperar cultivan la crea-
tividad y generosidad de espifritu.
EI maestro jasidico Sefat Emet (el rabi Yehuda Leib Alter),
escribiendo desde la Polonia de comienzos del siglo XX, com-
prendié la importancia de reishit. En su interpretacién de Dt 26,
primero cita a los sabios: las «primicias» acabarian con la des-
truccién del Templo, pero, por el contrario, incluso Moisés sabia
que serian sustituidas por la oracion. La tarea que nos corres-
ponde cada dia consiste en hacer que la oracién se transforme
en un acto de ofrecer lo mejor de nosotros mismos. Al aceptar
la creacién de forma cotidiana, podemos transformar tanto la
creacién como a nosotros mismos.
Este optimismo eterno constituye un desafio. No obstante,
nuestros textos sagrados y nuestras oraciones nos arraigan en el
ciclo de creacién-éxodo-redencién. En los momentos més os-
curos, esto nos Ilena de esperanza; en los momentos en que nos
sentimos mas animosos, deberia ayudarnos a hacer una pausa.CONCLUSION
ELLIOT J. COSGROVE
Las nuevas corrientes de pensamiento religioso que hemos exami-
nado no son necesariamente nuevas ni necesariamente confluen-
tes. Sencillamente son las corrientes que existen en la actualidad.
El hecho de su existencia en si misma no las obliga a ser arm6-
nicas; no obstante, a través de estos trabajos hemos procurado
localizar el curso subterraneo comin que unifica esas corrientes'.
La teologia, al parecer, evoluciona. Dentro de cada uno de
nosotros y a lo largo de las generaciones, lo que podemos creer
y de hecho creemos acerca de Dios refleja un proceso de clarifi-
caci6n, revision, formulacion y testimonio. Esta antologia, que
encarna dicho proceso, ofrece una instantanea del estado de la
cuestion y desea suscitar un didlogo entre los lectores. Cada au-
tor ha hablado con voz propia a fin de elaborar una declaracién
personal y apasionada de la fe judia. Esperamos que el valor de
sus convicciones y su talento al expresarlos sirvan como tram-
polin para los judios que pretenden hoy desarrollar su propia
voz teolégica. Incluso alli donde el lector identifique elementos
que discrepan claramente, espero que este volumen proporcione
una herramienta a través de la cual un judio intelectualmente in-
quieto pueda refinar su propia fe. Como en una ocasion escribid
el rabi Arthur Hertzberg, destacado estudioso judeoamericano,
«no es posible afirmar nuestras propias certezas sin comprender
las certezas de los demas en sentido contrario»’.
1. M, Steinberg, «New Currents in Religious Thought», en Anatomy of Faith,
New York 1960, 299.
2. A. Hertzberg, The Jews in America, 459.246 Conclusion
Al leer y releer los ensayos incluidos en este volumen, es
posible verse sorprendido (al igual que yo) por una extrafia sen-
sacion de diversidad y unidad. Igualmente notable es la ausencia
de un Unico acontecimiento 0 tema al que responda este con-
junto de nuevas voces. No hay un quicio, como la Ilustracién,
la Shoda o el establecimiento del Estado de Israel, en torno al
cual giren. No existe un Unico tedlogo judio o gentil con quien
todos dialoguen; no todos se enfrentan al desafio de «la muerte
de Dios». Los nuevos ateos, pese a ocupar un gran espacio en
las librerias populares, no parecen preocupar a estos autores. La
identidad de las distintas denominaciones no configura la orga-
nizaci6n del libro. Incluso sus planteamientos estilisticos varian .
desde el testimonio profundamente personal, pasando por la re-
flexion académica, hasta los ensayos neomidrasicos.
Por tanto, {,qué representa esta escuela de tedlogos, si es que
representa algo? ,Hay temas comunes en sus esfuerzos?
Lo mas facilmente identificable es el ineludible universalis-
mo que existe en estos ensayos. Se trata de tedlogos «post-esco-
gidos», en el sentido de que, en su mayoria, no estan impulsados
por la tarea de resolver la tension provocada por formar parte de
un «pueblo escogido». Tal ansiedad esta desfasada. En un mun-
do plural y multicultural, parece haber muerto el concepto de
ser elegido. No en vano, se diria que estos pensadores sostienen
como premisa a priori el hecho de que el judaismo no es sino |
una de muchas opciones igualmente validas. Todos somos hijos
de un Dios comtin. Como el rabi Or Rose afirma en su articulo,
«no creo que el pueblo judio sea el pueblo escogido por Dios y
no considero al judaismo superior a otras religiones». Con muy
pocas excepciones, la falta de mencién de Israel, del pueblo ju-
dio y de otras marcas distintivas del particularismo judio -teold-
gicas, nacionales, culturales 0 de otra indole~ son datos notables
que comparten estos pensadores. Siendo judios, estos tedlogos
no son provincianos, pues insisten en que viven al lado de otras
tradiciones de fe y de la humanidad, y abordan las inquietudes
comunes de esa condicion universal.
Conclusion 247
Existe también un todo democratico, si no populista, en es-
tos trabajos. A la luz de este libro jamas se adivinaria que la
teologia judia ha sido tradicionalmente una empresa hasta cier-
to punto elitista, llevada a cabo por unos pocos escogidos bajo
determinados parametros interpretativos y autorizada merced
a una sancién fuertemente controlada por los rabinos. Aqui, al
parecer, el «Israel catélico» ha sido suplantado por un «Israel
protestante», en el sentido de que cada judio puede hoy en dia
interpretar los textos sagrados basandose en su propia autori-
dad. La teologia judia ha sido elevada o reducida (dependiendo
del punto de vista) a ser el resultado creativo del judio que bus-
ca el sentido de un texto. Los textos biblicos, rabinicos, jasidi-
cos y contemporaneos tienen un mismo estatus en este sistema.
Si un texto es molesto, puede ser ignorado; si aboga por tu pers-
pectiva teolégica, goza de autoridad. Mas sorprendente es la
aparicién del texto del «yo»; a saber, la nocién de que las pro-
pias vivencias de un judio son, en si mismas, materia de teolo-
gia judia. Esta situacion plantea todo tipo de interrogantes: {Es
posible utilizar la reflexion de alguien que no es judio a la hora
de elaborar mi teologia judia? En tal caso, {quién fija los limites
entre usar a Emerson y Montaigne en vez del Baghavad Gita?
{Son mis dudas, alegrias, fracasos y agonias «judios» a fuerza
de ser yo judio o solo se transforman en judias cuando se leen
a través de un texto judio? O bien la teologia judia solamente
tiene validez cuando, a fin de hablar a mi condicién moderna,
soy capaz de asimilar las intuiciones de un predecesor rabinico
a quien se considera una voz autorizada?
A decir verdad, tales cuestiones no son necesariamente una
novedad en este libro. Sin embargo, en este tiempo en que se
estan derribando las estructuras de autoridad, debemos recordar
en todo momento los desafios que entrafian las libertades de
nuestro tiempo.
A pesar de nuestros mejores esfuerzos, hay desequilibrios
en esta antologia. La falta de voces ortodoxas, aun cuando no
ha sido algo elegido, ha hecho que se trate de un libro domi-248 Conclusion
nado por judios de una tendencia liberal. La autonomia per-
sonal se da por descontado. Incluso quienes afirman sentir el
peso de Dios sobre sus hombros son conscientes de que se trata
de una opcidn voluntaria. Los textos que decidimos interpre-
tar, las pautas de observancia que seguimos, son elecciones,
oportunidades de esforzarse por alcanzar a Dios y discernir la
voluntad divina. Por lo tanto, parece que los autores pugnan
por descubrir el lenguaje que les permita captar la sensacién
de ser radicalmente libres y estar radicalmente llamados, segtin
lo describe la rabi Rachel Sabbath Beit-Halachmi, o tratan de
percibir la observancia judia como un «voto libremente hecho»,
segtn dice el rabi Michael Marmur. Tal vez mas que ninguna
otra cosa sea este esfuerzo por dar validez a una personalidad
judia auténoma y por mantener una sensibilidad teoldgica vin-
culante lo que constituya el denominador comin que estos au-
tores comparten. Personalmente me gustaria ver una antologia
de voces ortodoxas que, conscientes de las afirmaciones de la
modernidad, no comprendiesen su fe y sus practicas como una
opeién voluntaria.
Por ultimo, siendo quizds algo que subyace a todos los ca-
pitulos, nos encontramos con la humildad teolégica. Muy lejos
de los inquebrantables principios de fe de Maim6nides, estos
autores (incluyéndome a mi mismo) son menos atrevidos. Las
declaraciones de fe se formulan de forma provisional, antici-
pando siempre las respuestas contrarias de los demas, por no
mencionar las del propio autor. Como Benjamin Sax advirtio
con la conocida ocurrencia de Woody Allen: «Soy judio, pero
tiene una explicacion».
Practicamente somos la primera generacién de tedlogos que
escriben una teologia plagada de dudas. Esto se podria justifi-
car alegando que toda reflexién teoldgica, ciertamente desde la
Ilustracién, se ha caracterizado por ser un «si, pero...»». {En qué
consiste la moderna condicién judia sino en la tarea de afirmar
la fe («si») reconociendo al mismo tiempo los desafios mismos
que plantea la posesién de esas creencias («pero»)? Sin duda,
Conclusién 249
en una época de fundamentalismo una pequefia duda es de gran
ayuda. En cualquier caso, los tedlogos liberales necesitan re-
cuperar y conservar su valor. No se puede dejar morir a Dios a
causa de mil matices. Es preciso que rebosemos coraje teold-
gico y seamos capaces de formular declaraciones firmes de fe,
convencidas y corwincentes, respetando a la vez a los demas y
al misterio divino que nos rodea.
Profundamente creativos, universales en su orientacion, fe-
rozmente democraticos, orgullosamente auténomos y dotados
de una profunda humildad: estos son los atributos de nuestro
conjunto de tedlogos. E] que tales rasgos sean virtudes 0 defec-
tos, solo el lector y el tiempo lo podran decir. Ojala estos ensa-
yos nos ayuden a avanzar en nuestro camino teoldgico.BIBLIOGRAFIA
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Las profundas crisis que el pueblo judio ha atrave-
sado a lo largo de su historia le han ensefiado que una
teologia dinamica resulta esencial para mantener su
vitalidad como comunidad de fe. Desde el monte Si-
nai hasta los profetas del exilio, desde Maimonides y
su Guia de perplejos hasta la Cabala, desde el jasidis-
mo hasta la Segunda Guerra Mundial, la reflexién teo-
légica, siempre plural, sostuvo el alma judia.
Hoy las apasionadas voces de una nueva genera- |
cién de pensadores contintan este dialogo sobre Dios,
intentando perfilar, desde las muy diversas corrientes
que configuran el judaismo, cémo explicar y vivir lo
sustancial de la fe biblica en nuestros dias.
Entre los temas abordados por estos veinticinco
tedlogos y tedlogas contemporaneos figuran el de
Dios como ser dinamico y en proceso, el canon de la
literatura judia y su capacidad para ser a la vez actual
y fiel a la tradicién, los términos y las categorias fun-
damentales en el debate teoldgico, las rupturas mo-
dernas en la condicién judia, y muchos mas.
La diversidad de propuestas y perspectivas que
estas paginas ofrecen servira de estimulo para la in-
vestigacion teoldgica y el dialogo interreligioso.
Elliot J. Cosgrove es doctor en historia del judaismo y
rabino de la sinagoga de Park Avenue, en Manhattan.
mums EDI CIONES SIGUEME
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